<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/category/reportajes/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Fri, 19 Jun 2026 20:32:20 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Tanya Hartfield llegó a Buenos Aires sin dinero y hoy ayuda a miles de mujeres a emprender: “Soy fanática de la plenitud”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/19/tanya-hartfield-llego-a-buenos-aires-sin-dinero-y-hoy-ayuda-a-miles-de-mujeres-a-emprender-soy-fanatica-de-la-plenitud/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/19/tanya-hartfield-llego-a-buenos-aires-sin-dinero-y-hoy-ayuda-a-miles-de-mujeres-a-emprender-soy-fanatica-de-la-plenitud/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la exmodelo y mentora repasó el recorrido que la llevó desde una infancia atravesada por las dificultades económicas en Misiones hasta construir una vida de independencia y libertad. Además, habló sobre la búsqueda de su hija, los desafíos de reinventarse profesionalmente y su propósito de acompañar a otras a fortalecer su confianza y desarrollar sus propios proyectos ]]></description><pubDate>Fri, 19 Jun 2026 05:52:53 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Yo soy una fanática de la plenitud en la vida. Me banqué los procesos de crecimiento de la nada a un montón, porque hoy mi vida, no solo en lo económico sino también en términos de libertad, es una fiesta. Soy una mujer súper independiente, me va muy bien y además viajo un montón”, aseguró <b>Tanya Hartfield</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwrs7RBhDuARIsAIVfBD1M0Kou4kAm3NRaf_N8nWjLhy5nx3RNrQyj9MQjinohvZYKzAYXeRwaAnw8EALw_wcB" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwrs7RBhDuARIsAIVfBD1M0Kou4kAm3NRaf_N8nWjLhy5nx3RNrQyj9MQjinohvZYKzAYXeRwaAnw8EALw_wcB"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Exmodelo y exreina de belleza nacida en Oberá, Misiones, Hartfield se hizo conocida a mediados de la década del 2000 mientras estudiaba <b>Fonoaudiología</b> en Buenos Aires. Su carrera en el modelaje creció tras sumarse a la agencia Chekka y participar en campañas publicitarias, producciones fotográficas y programas de televisión. En 2008 fue elegida <b>Miss Misiones</b> y representó a la provincia en el certamen Miss Argentina.</p><p>Su historia es la de una transformación personal y profesional. De los años en los que trabajaba como fonoaudióloga y atravesaba dificultades económicas a la construcción de un <b>negocio digital con presencia internacional</b>, Tanya encontró en la búsqueda de la independencia y la confianza en sí misma el motor para redefinir su camino. Actualmente, es <a href="https://www.instagram.com/tanya_hartfield/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/tanya_hartfield/?hl=es"><b>mentora</b></a> y lidera comunidades de mujeres en distintos países, promoviendo el desarrollo personal, el emprendedurismo y la autonomía económica como herramientas para alcanzar una vida más alineada con los propios deseos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PD2L5RNWVZD2BFKKY7BRVJQYPM.jpg?auth=01b3034dbd1a9572217fd0230b4d25832c480e0d695b2d53121b9d53f5bbde28&smart=true&width=4128&height=2856" alt="Tanya Hartfield: “La búsqueda de la plenitud tiene que ver con salir de todas las cajitas”. (Maximiliano Luna)" height="2856" width="4128"/><p><b>—Llegaste de muy chica de tu Misiones natal a Buenos Aires, pero propósito u objetivo en la vida era otro. ¿Es así?</b></p><p>—Sí, es que la vida es tan linda y tiene tantos ciclos y cosas preparadas si uno se anima a transitar el camino de ir a donde tiene que ir, ¿no? Yo llegué hace más de 20 años. Hoy soy más de acá que de allá. Soy de Oberá y tengo tonada. Siempre digo que soy la <b>Anamá Ferreira</b> de Oberá (risas). Ya son muchos años viviendo acá y me encanta. Yo soy de allá, pero también soy de acá también. Amo vivir en Buenos Aires y me gusta mucho mi vida acá.</p><p><b>—Me acuerdo en su momento que estabas estudiando, nos cruzábamos en castings y en pocos años te recibiste de fonoaudióloga. </b></p><p>—Así es.</p><p><b>—Cómo la vida puede cambiar porque hoy capitaneas tu propio proyecto que involucra procesos, ¿no? </b></p><p>—Cien por ciento. Yo estudié fonoaudiología, entonces siempre estuve muy ligada a la comunicación y al lenguaje, pero trabajé con chiquitos con autismo desde los dos años y sus familias. Pero estaba todo el día metida en mi consultorio. Me sentía un poquito libre porque arrancaba a las once de la mañana, pero hasta las siete u ocho de la noche, era atender, atender, atender. Y era chica en ese momento. Me imaginaba toda mi vida haciendo esto y me hacía ruido. <b>Yo me moría de ganas de ser una mujer más libre, más libre económicamente</b>. Y no tenía plata para comprar una campera. No pasé frío porque tenía amigas que me prestaban las de ellas…</p><p><b>—Pero no sobraba nada.</b></p><p>—Mi familia estaba en crisis, en Misiones. Papá dentista, mamá maestra y me vine acá con una capacidad de soñar un montón de cosas para mí. Es muy de taurina enfocarse en lo que querés. Y sí, pasaron 20 años desde ese momento. Pero incluso hace 10 años, para poder comprarme mi primer autito, me fui a vivir a la casa de una tía en una habitación de servicio. Me banqué los procesos de crecimiento: de la nada a un montón porque sí bien hoy mi vida económicamente, y no solo económicamente, sino a nivel libertad, es una fiesta y soy una mujer súper independiente, me va muy bien y viajo un montón, fue un proceso largo. Tengo una nena de cuatro años, <b>Inés</b>, que cuando tenía un año ya se había tomado 27 aviones. Y eso es un poco el reflejo de que vamos para acá, vamos para allá, viajamos a Misiones, nos vamos afuera y sin alguien que lo permita, siendo yo quien se hace cargo de sus posibilidades, su economía, su autoconfianza y de poder de la nada armar un montón de cosas y comprarme mi casa. Tiene que ver con haberme comprometido con lo que yo tenía en el deseo de mi corazón, que es ser una mujer libre, no depender de nadie ni de nada. Y sí, todo lo que construí lo hice desde un lugar de mucha libertad y hoy mi vida es muy flexible laboralmente. Me encanta trabajar, pero también puedo apagar mi teléfono y mis negocios siguen funcionando sin mí. </p><p><b>—¿En qué momento sentís que te cayó esa ficha en donde dijiste: “Necesito transformarme, moverme del lugar personal, espiritual, profesional, para ir a un lugar mejor y estar donde quiero estar”? </b></p><p>—El salir de la cajita. Si yo tendría que haber sido fonoaudióloga toda la vida, porque a los 17 años tomé una decisión de ser fonoaudióloga, de alguna manera no llego a mi plenitud. Y<b>o soy una fanática de la plenitud en la vida y plenitud no es perfección</b>. Por ejemplo, yo tardé cuatro años en que Inés llegara a mi vida. Tratamiento de fertilidad y toda esta historia. De hecho, yo tenía una endometriosis muy silenciosa que no salía en ningún lado. Me hicieron una laparoscópica de control y quedé a los dos meses de manera natural, porque ahí me limpiaron esa endometriosis. Un caso bastante distinto, porque generalmente se dan cuenta antes. Pero <b>en todos esos años de búsqueda de mi hija yo desarrollé toda mi confianza de que lo que está en el deseo de mi corazón es posible para mí.</b> Y para mí fue un gran aprendizaje, que no significa que no tuve mil mañanas donde una vez por mes me despertaba, me lloraba todo y pasaba un duelo. Pero volvía a confiar, a desarrollar confianza y otra vez volvía a frustrarme. No era fácil. Pero era mi fue un momento de construcción. Yo hoy lo veo así.</p><p><b>—Hoy con el diario del lunes lo ves. Pero en ese momento uno va transitando el proceso que es complejo, que es muy difícil que alguien te entienda si no lo atravesó. </b></p><p>—Exacto, pero a la vez es tu máster de la vida. Entonces, en la próxima nube gris o en el nuevo desafío que aparece es mucho más fácil tomártelo con más confianza. ¿Cómo aprendés a confiar en vos? ¿Qué es manifestar? ¿Manifestar es poner unas fotos en un corcho? Yo las tengo, amo hacer mi board. ¿Manifestar es escribir, un script de cómo te sentís dentro de seis meses? Sí, lo re hago y lo enseño. Pero <b>manifestar es revisar qué tenés vos en el deseo de tu corazón</b>. No es lo mismo lo que tenés vos de lo que tengo yo. Y es ser coherente en tu camino hasta llegar ahí. Porque van a venir voces de afuera y de adentro a decirte: “¡¿Estás loca?! ¡¿Vas a dejar el consultorio?!”</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IGLKKAD5QZFUPMSKVFUQ2OGLU4.jpg?auth=1f3080ccdda79a819386dfd71c8103c036a289a6e158febf61339c397da7ee07&smart=true&width=5448&height=3924" alt="“Si te animás a hacer un proceso incómodo, podés construir una vida más plena”, expresó la mentora. (Maximiliano Luna)" height="3924" width="5448"/><p><b>—Mencionaste antes</b> <b>a tus padres. Me imagino el esfuerzo que hicieron para que estudies, ¿cuál fue su reacción cuando les dijiste: “No me veo toda la vida atendiendo en el consultorio”? </b></p><p>—Mis padres también aprendieron a confiar en mí. Porque cuando yo tenía un mes y pico de facultad, cuando me vine a Buenos Aires a vivir en el departamento de mi hermano. Ahí había una ayuda, pero la realidad era que todo era muy difícil. Yo llegué y mi hermano, tenista profesional en ese momento, me dijo: “Me tengo que ir a entrenar. Vos vas a caminar hasta una avenida que se llama Cabildo, vas a agarrar una escalera que va para abajo y vas a agarrar un tren que va por abajo de la tierra y se llama subte”. Y yo: “Ah. Ok”. Pero a los dos meses de facultad empecé con los casting y me salió mi primer publicidad. Ahí le dije a mi papá con mucho miedo: “Papi, no me tenés que mandar más plata. De ahora en adelante me mantengo yo”. Tenía 18 años recién cumplidos. Y si bien tuve momentos donde achiqué un montón, nunca más mi papá me tuvo que mandar plata.</p><p><b>—¿De qué era el casting? ¿Te acordás? </b></p><p>—Era un casting de una marca de ropa interior teen. Era muy disruptivo para mi casa. Mis papás son de la iglesia evangélica y de repente ver a la nena que iba a estar en un catálogo de ropa interior era como bastante fuerte. Pero la vida se trata de salir de las cajitas. Yo venía de una recajita, te imaginarás, la iglesia, la virginidad, toda la cuestión. Y para mí la búsqueda de la plenitud en la vida tiene que ver con saber a dónde vas y con ser coherente en todo lo que hacés para llegar a donde vas. Desde mi punto de vista, es salir de todas las cajitas que tengas que salir. Yo hasta ahora, a mis casi 39 años, salí de un montón de cajitas y sé que voy a seguir saliendo de otras.</p><p><b>—Es importante trabajar en uno mismo para salir de esas estructuras, de esas “cajitas” que mencionás. ¿Cuánto influye que el entorno también haga el esfuerzo de salir de las suyas?</b></p><p>—Sí, también. Lo que pasa es que uno elige el entorno. Hay una frase que es muy conocida que es: <i>somos el promedio de las cinco personas con las que nos rodeamos.</i> Muchas veces hay que cerrar ciclos para realmente ir a un lugar donde vos sabés adentro tuyo que hay algo más lindo para vos y rodearte de personas que te ayuden a acompañar ese camino. Personas con sabiduría, trabajadas, despiertas. Y si no las tenés, para mí las tenés que buscar. </p><p><b>—Si tuvieses que definirte, ¿quién sos? ¿Cómo te describís? </b></p><p>—Yo hace ocho años empecé a trabajar en algo que es como <b>marketing de afiliados</b>. Es una empresa internacional donde vos podés, a través de links, compartir productos y quedarte con una comisión de lo que eso se vende. Pero empecé a conectar con muchas mujeres que querían hacer lo mismo y desarrollé muchísimas <b>franquicias digitales</b> y muchas afuera, en México más que en Argentina, en España y la verdad es que se volvió un negocio súper lindo, porque además de crecer económicamente, como me lo merezco, ayudar a muchas mujeres a tener el poder propio para lograr cosas es algo que me llena el corazón y hace no tanto empecé a abrir esa posibilidad a todas las mujeres para que puedan buscar adentro suyo qué es lo que tienen y hacer un camino acompañadas. Hay muchas mujeres que son exitosas, pero están todo el día tapadas de laburo, llegan agotadas y no tienen energía para la crianza. Y para mí hay una hermosa plenitud en la crianza, que yo soy coherente y la puedo vivir. Creo que es posible si uno aprende a poner límites, a pedir ayuda, a ponerse primero el modo avión, a uno y después a los demás. </p><p><b>—Voy a jugar un poco al abogado del diablo. Te escucho y pienso: “Quiero ser Barbie plenitud”. Pero después suena el despertador a las 5am y yo, que soy una mujer llena de privilegios, tengo que preparar el lunch, despertar a mi hijo, hacer el desayuno y salir corriendo. Después vuelvo y están los perros, la casa, la vida misma. ¿Cómo le decís a alguien que no llega a fin de mes, o que no puede hacer lo que quiere sino lo que puede, que su vida puede cambiar?</b></p><p>—Su vida puede cambiar paulatinamente. La mía cambió paulatinamente. De hecho, te conté que pasaba frío en Buenos Aires porque no tenía un mango. ¿Cómo? Para mí el secreto es súper lindo, es mágico. Nosotros tenemos la capacidad de manipular la energía. Se que suena raro y muchos se pueden preguntar: “¿Cómo vamos a manipular la energía?" Pero <b>a lo que le ponés tu energía, eso crece. Es como regar una plantita.</b> </p><p><b>—Es verdad que, si estás en la queja todo el tiempo, entrás en un loop que no está bueno. Pero ¿cómo se desaprenden los patrones que arrastramos no sólo desde la infancia, sino también de nuestro linaje familiar?</b></p><p>—Desde ese lugar, un cambio de identidad arranca simplemente con ponerle luz, con darme cuenta que me estoy quejando todo el día. Yo por lo menos no tuve una vida en el amor todavía, pero estoy muy encaminada y con mucha confianza. En la incertidumbre también hay que confiar. En la vida en pareja yo estaba muy enfocada en lo malo. Porque lo había aprendido de alguna manera. Pero así como pude mejorar en un montón de áreas de mi vida y el aprendizaje de este momento de mi vida es el merecimiento, pongo el foco en lo que sí y en el amor. Habiendo aprendido en las otras áreas, es más fácil llevarla a la última área. Es como quien hace deporte o quien aprendió idiomas. Si tiene que aprender el quinto idioma, ya tiene facilidad. Esto es lo mismo. Y si una persona está muy en la desgracia y todo el tiempo hablando de esto, <b>empezar de a poquito a sentir gratitud con algunas cosas.</b> Entiendo esto de las rutinas a la mañana, me pasó en una cena de mamis del jardín que contaban que sus mañanas eran caóticas. Yo tuve la suerte de tener una nena trampa, como le dicen, porque es como una nena muy fácil. </p><p><b>—También tenés el plus de haber trabajado tantos años con niños con autismo, seguramente tenés facilidad para hacerle frente a determinadas situaciones.</b></p><p>—Sí, seguramente tengo muchas herramientas. Pero básicamente me acuerdo de estar en esta cena con las mamis y decir: “Yo a la mañana no tengo quilombo. Arranco con el cuento de la capibara y la tengo entregadita para que le ponga toda la atención a eso y poder vestirla”. Yo las re entiendo, pero les decía: “Probá con el cuento”. Y ninguna proba hasta que una sí se animó. El cuento de la capibara es muy simple. Ya sé que tenés fiaca a las siete de la mañana, pero es mucho más caro ponerte a pelear y terminar todo sin energía a las siete, que ponerte un poquito creativa y mimosa y contar un cuento y levantarte media hora antes para preparar el snack. </p><p><b>—Eso seguro. </b></p><p>—Una mamá probó con el cuento y lo puso en el grupo. “Chicas, no saben, me cambiaron las mañanas con el cuento de la capibara de Tanu”. Y todos empezaron a implementarlo y de repente todas las mamis del cole con el cuento con mañanas están más felices. Entonces, sí hay algo para hacer. ¿Sabés cuál es el problema? Que la gente se queda con que esto es la vida y que las mañanas son difíciles… Yo te garantizo que vos movés dos o tres cositas, las cosas son diferentes.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6535PIQ22ZALVJW43J7X2RW65E.jpg?auth=70f487e6c63297afff8f7fe1e984c42cb7d0bcbd0794ed90d7d6e277332117d6&smart=true&width=5496&height=3636" alt="“Yo me moría de ganas de ser una mujer más libre económicamente”, admitió Tanya en diálogo con Luli. (Maximiliano Luna)" height="3636" width="5496"/><p><b>—En una entrevista reciente de este ciclo, una de las entrevistadas decía: “Todos sabemos lo que tenemos que hacer”. Y es verdad. Si querés que tu mañana sea más tranquila, te despertás 30 minutos antes, vas a estar más relajada, todo va a fluir de otra manera y vas a despertar a tu hijo con más disponibilidad. ¿Cuánto hay de hacernos cargo de lo que queremos —y también de lo que no queremos— antes de buscar excusas o responsabilizar a factores externos?</b></p><p>—Para mí hacernos cargo es todo lo que necesitamos. Manifestar el proceso de llegar hasta acá es la coherencia de hacerte cargo y de poner adentro y no afuera. Si a alguien es exitoso económicamente le preguntás: ¿por qué hiciste toda tu fortuna? Te va a decir: “Porque laburé, me levanté temprano, fui creativo, bajé, subí y me transformé en una persona exitosa”. Y si le preguntás a alguien que quizás no está pasando por lo mismo, generalmente, no en todos los casos, pero te van a decir: “Es que el Gobierno, porque Argentina”. Siempre van a apuntar al afuera. Y capaz son del mismo lugar. Pero uno elige hacerse cargo, tomar las decisiones incómodas, desarrollar la autoconfianza y hacer un caminito. Obviamente hay muchas personas con historias muy tristes, muy difíciles, pérdidas muy grandes que uno no puede ni imaginar si no estuvo ahí y es dificil reponerse. Sin embargo, dentro de ese tipo de personas hay algunas que deciden salir adelante y elegir todos los días ponerle el foco en lo que sí. Y para mí esto es un poco el camino a la plenitud de una persona. El proceso de bancarte no tener ganas de entrenar, pero ir igual. A mí me pasa, pero yo a los 90 años quiero llegar con masa muscular porque pienso levantar a todos mis nietos y llevármelos a Disney, alzarlos en mi espalda... Entonces, si yo quiero eso a mis 90 años, no me queda otra que ir todas las mañanas a entrenar. No es que hoy tengo ganas de que se me vea o no un abdominal. Es lo que yo quiero para mi vida a mis 90 años.</p><p><b>—También es darle el ejemplo a los hijos con ciertas acciones, ¿no?</b></p><p>—<b>La coherencia que ven los chicos en nosotros es mucho más importante que lo que decimos</b>. Le decís: “No mires tanta pantalla”, y estás todo el día con el teléfono. Cuando uno se separa, lo mejor que puedo hacer yo es hablarle bien de su papá. Contarle lo que me encanta trabajar para que ella vaya con ganas al jardín. Porque sino, ¿cómo quiero que vaya con ganas al jardín, si yo cada vez que tengo que ir a una reunión o ir a trabajar digo: “Otra vez me tengo que ir a trabajar”? Ellos nos miran un montón, pero no tanto lo que decimos sino lo que somos. La energía de lo que hacemos contagia a un niño. También hay una responsabilidad enorme ahí. Para mí, separarme con Inés tan chiquita fue mi gran trabajo sobre la culpa, así como buscarla fue mi trabajo de confianza. Yo tuve que entregar a una bebita de un año y medio para que se vaya a dormir con su papá y todavía tomaba la teta. Fue decirle: “Vamos a estar bien”. Pero no solo a ella, a él también. Porque todos estábamos transitando eso. </p><p><b>—Y a vos misma, me imagino. </b></p><p>—Y a mí. Quedarme el domingo sola, rota al medio, porque yo priorizaba que ella tenga un domingo familiar y mi familia estaba en Misiones, era duro. “Andá con tu papá”, le decía y yo era ponerme otro pódcast... Fue un momento re duro, pero <b>el haber salido de mi cajita en búsqueda de mi plenitud hace que yo hoy tenga mucha plenitud en la maternidad. </b>Tengo tiempo para ella de calidad, tengo tiempo para mí. Haber salido de la cajita de los pensamientos de: me tengo que quedar acá porque hace doce años estoy con esta persona, porque tengo una hija, por fin tengo una hija, porque lo que nos costó encontrar una hija, porque él es un buen hombre. Era también la cajita de lo que me decía todo el mundo: “No salgas de ahí, el consultorio lleno”. Y salí con mucha incertidumbre en el corazón, porque hoy parece que lo tengo todo claro, porque tengo el diario del lunes y tengo incluso un papá que me puede decir “gracias a esto tengo el vínculo que tengo con mi hija”.<b> Hay que confiar en la vida, porque cuando uno se escucha un poquito adentro, esa intuición te habla siempre.</b> A veces nos ponemos más atentos a escucharla. Pero ahí adentro está todo eso lindo que podemos manifestar. Después lo ponemos en figuritas, en mapas de sueños, pero en realidad adentro tuyo lo que es lindo y pleno para vos. Si te animás a hacer un proceso incómodo, muchas veces valiente, de escucharte a vos, de no escuchar tu autosabotaje que te viene a tirar abajo, que no lo vas a lograr, que no conocés a nadie, no tenés redes sociales, sos de Oberá, vas a poder armar un negocio en España y México, ¿no? Volver a conectar todo el tiempo, con tus posibilidades y tener personas cerca que te impulsen.</p><p><b>—Siempre digo que hay personas que transitan el escenario que la vida les pone adelante y hay otras que armamos el escenario que queremos transitar. Vos recién mencionaste esto que tiene que ver con la identidad y con la búsqueda de esa identidad. </b></p><p>—Es así.</p><p><b>—Si pudieras compartir un mate con la Tanya que llegó desde Oberá, sin dinero, siguiendo las indicaciones de su hermano para subir al subte y llena de miedos e incertidumbre, ¿qué le dirías? ¿Lo hubieras creído este presente si en ese momento te contaban todo lo que ibas a construir?</b></p><p>—Yo creo que sí. Creo que esa parte soñadora que siempre tuve adentro, y taurina y terca, me trajo hasta donde estoy. Cuando vine a Buenos Aires en mi viaje de séptimo grado, tengo una linda historia porque eran mis amigas de séptimo y yo estaba en sexto y yo quería ir al viaje con mis amigas. Mi papá me decía: “No hay plata, Tanya. Si querés podés vender bollos y pastelitos por Oberá”, que tiene las calles en subida y bajada, la gente que conoce me va a entender. Tenés que caminar y es tremendo con el calor. “Yo te ayudo, pero plata no hay”, me dijo mi papá. Pero yo hice todo eso para pagarme mi primer viaje. Cuando llego, íbamos en ese micro que venía a Buenos Aires y veo un cartel en las paradas de colectivos como de una de peluquería. Cuando veo una chica en ese cartel, adentro mío algo dijo: “Yo algún día voy a estar ahí”. Pero no se lo dije a nadie, lo vi, lo sentí y quedó ahí. Todavía me lo acuerdo perfectamente. Me acuerdo la parada y todo. Años después, sin saber, porque no era mi sueño ser modelo o trabajar en publicidad. Todo lo contrario. No me gustaba mucho, pero lo hice para pagarme la facultad. No era algo que yo amaba y me apasionaba. Me llegó el casting del pelo, de la peluquería y de repente cuando miro en la parada, había aparecido mi cara, mi pelo, así todo enrulado. Ese era el deseo de mi corazón. Yo no sabía ni cómo ni cuándo, porque yo no manejo los tiempos, pero sabía que se iba a cumplir. Yo creo que si hoy me tomaría ese mate con la Tany de hace 22 años atrás, solo tendría que sonreírle. Porque ella de alguna manera sabe que las cosas lindas que ella tiene en su corazón, se van a cumplir. Se tiene que bancar los procesos, tiene que ser valiente y abrazar la angustia. Cuando uno se angustia, cuando pasa por un momento de dolor, por momentos tristes, es más fácil echarle la culpa a los demás, pero la verdad es que enfocándote en tu dolor es mucho más fácil hacer un duelo y es más sabio buscar ayuda. Es importante enfocarte en tener un entorno sano que colabore e ir a donde vos querés. Agarrar tu ruta que te lleva a donde querés ir, preguntarte dónde querés estar dentro de cinco años y saber si realmente lo que estás haciendo hoy te lleva ahí. Y si no te lleva, empezar a tomar decisiones incómodas para lograrlo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/H3XCXQPOQRBTJKWYM3VG5GNTDY.jpg?auth=95c87ad9ed7c47163d5fb61780f448c394b69fa7542904279029ce66e5897c74&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Tanya Hartfield con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Eugenia Tobal habló de la vida en pareja, el perro que la preparó para la maternidad y las constelaciones con caballo]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/18/eugenia-tobal-hablo-de-la-vida-en-pareja-el-perro-que-la-preparo-para-la-maternidad-y-las-constelaciones-con-caballo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/18/eugenia-tobal-hablo-de-la-vida-en-pareja-el-perro-que-la-preparo-para-la-maternidad-y-las-constelaciones-con-caballo/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la actriz repasó su presente sobre los escenarios, reflexionó sobre la crianza de su hija y se sinceró sobre los cambios físicos y emocionales que atraviesa durante la perimenopausia. Además, recordó la ausencia que más la marcó y explicó cómo construye su relación basada en la confianza y la libertad]]></description><pubDate>Thu, 18 Jun 2026 06:20:28 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Lo peor que me pasó en la vida fue la muerte de mi madre”, confesó <b>Eugenia Tobal</b> al repasar algunos de los momentos más significativos de su historia personal en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Eugenia es actriz, conductora y <a href="https://www.instagram.com/eugeniatobal/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/eugeniatobal/?hl=es"><b>creadora de contenido</b></a>. Inició su carrera artística en la televisión durante la década de 1990 y alcanzó gran popularidad por sus participaciones en exitosas ficciones como <i>Muñeca Brava, Sos mi vida, Los exitosos Pells </i>y<i> Dulce Amor</i>, entre muchas otras.</p><p>A lo largo de su trayectoria se destacó tanto en televisión como en teatro y conducción, consolidándose como una figura reconocida del espectáculo argentino. En los últimos años amplió su perfil profesional participando en realities como <i>MasterChef Celebrity Argentina</i> y, en 2026, asumió la conducción del programa gastronómico <i>Escuela de Cocina</i> por la pantalla de <i>El Nueve. </i></p><p>En la actualidad, forma parte del elenco de <i>Chat de mamis</i>, la comedia escrita por <b>Mechi Bove</b> y producida por <b>Ezequiel </b>Corbo que se presenta en el <b>teatro Tabarís, </b>de miércoles a domingos. Allí interpreta a Becky, un personaje que le permitió explorar una faceta humorística diferente y desafiar la imagen con la que el público suele identificarla.</p><p>En el plano personal, Eugenia está en pareja desde 2017 con <b>Francisco García Ibar</b>. Fruto de ese vínculo nació <b>Ema</b>, en diciembre de 2019, una experiencia que la actriz definió en distintas oportunidades como un antes y un después en su vida. Tras años de búsqueda y desafíos relacionados con su deseo de ser madre, la llegada de su hija significó la concreción de un sueño largamente esperado.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FHVMKO6QJVBURIUPO2HELRUCGQ.jpg?auth=e8ce66c0c73edf1e2ac6116acd2a08f7833edc347689a0d4e9ff8042d50aacf7&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Eugenia Tobal: “Aspiro y ya decreté vivir muchos años, entonces me cuido porque tengo que vivirlos bien”" height="4024" width="6048"/><h2>El millón de dólares</h2><p>Al ser consultada sobre cuál sería el destino del millón que pone el juego Casino Deluxe, Eugenia no dudó en mencionar los <b>viajes</b>, una de sus grandes pasiones. La actriz los considera una inversión en conocimiento, experiencias y crecimiento personal. </p><p>Recordó que desde pequeña recorrió distintos destinos junto a su madre y, ya de adulta, también eligió viajar sola para conectarse con nuevas culturas y personas. Para ella, un viaje puede enseñar tanto como un libro. Hoy en día disfruta especialmente de compartir esas experiencias con su hija Ema, a quien también busca transmitirle su amor por la naturaleza, el descubrimiento del mundo, pero también incorporó en su vida cotidiana la enseñanza de la <b>educación financiera a su hija.</b></p><p><b>“Le enseñé primero con dos cajas: una de ahorro y una de disfrute. Ahora me falta la de la inversión”</b>, explicó la actriz. Esta práctica, según contó, busca transmitirle desde pequeña el valor del esfuerzo y la importancia de administrar los recursos, en un mundo donde no todo es tan sencillo de conseguir.</p><h2>Chat de mamis: humor, caos y absurdos </h2><p>La llegada de esta puesta teatral marcó una etapa de renovación en la carrera de Eugenia. La actriz describió el proyecto como un desafío inesperado que le permitió explorar la comedia desde un lugar poco habitual. El personaje de Becky le exigió una construcción integral, desde la forma de moverse hasta el trabajo con la voz y el vestuario, generando sorpresa entre quienes no la asociaban con ese registro humorístico.</p><p>La obra reúne a un elenco en el que cada integrante interpreta a una madre con características muy diferentes. La historia gira en torno a una reunión escolar de padres que, a partir de situaciones cotidianas llevadas al extremo, da lugar a momentos de humor y reflexión. “El público se identifica porque todos los que tenemos hijos e hijas y los mandamos al colegio vivimos las situaciones que se ven en la obra”, señaló.</p><p>Uno de los aspectos más destacados del espectáculo es la forma en que refleja cuánto de los padres se proyecta en los hijos y viceversa. Para la actriz, los niños suelen ser simples y genuinos, mientras que son los adultos quienes muchas veces depositan sobre ellos sus propias expectativas, miedos y creencias.</p><p>En su vida cotidiana, Tobal reconoce algunos puntos de contacto con Becky. Prefiere resolver los conflictos de los chats de mamis de manera práctica y evitar discusiones innecesarias, aunque no duda en intervenir cuando considera que es necesario. Entre el trabajo, la crianza y las exigencias de la rutina diaria, valora el apoyo de otras madres aliadas y admite la importancia de esos chats paralelos que forman parte de la vida escolar de muchas familias.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UNJVMFC3NNEHVAWS5TGALDYEWM.jpg?auth=474f9e2693aba7921a52df23583aefd756c77c41058ecaf5c7f4bf2b5a9999ab&smart=true&width=6048&height=4024" alt=""A mi hija le estoy enseñando que cuide su dinero: primero con dos cajas, una de ahorro y una de disfrute", explicó Eugenia" height="4024" width="6048"/><h2>Duelo, cambios y redescubrimiento: el impacto de la pérdida y la transformación</h2><p><b>—¿Cuál fue la peor situación que viviste en tu vida? </b></p><p>—No tengo dudas que la muerte de mi madre. Es lo peor que me ha pasado. </p><p><b>—¿Por el hecho de haberla perdido en sí o por el momento?</b></p><p>—Por el hecho de haberla perdido, no era el momento. Yo siento que no se tenía que ir, pero porque sufrió, porque tuvo una enfermedad. Aparte ella se quería ir sin sufrir y no pasó. Entonces eso también hizo que todo sea peor. Ya después de eso, nada de lo que me pudo haber pasado en mi vida tiene otro sentido. Eso fue lo más terrible. </p><p><b>—¿Y cómo era la relación con tu mamá? </b></p><p>—Nosotras éramos muy pegadas desde siempre, de toda la vida. Yo no recuerdo tener situaciones de conflicto con mi mamá en la adolescencia, porque tengo dos hermanos varones y soy la más chica. Entonces, eéramos muy pegadas. No éramos amigas. Mamá siempre me decía: “No soy tu, tu amiga, soy tu mamá”. </p><p><b>—Lo cual estaba buenísimo. </b></p><p>—Sí. Pero después cuando nos volvimos más grandes teníamos otro tipo de conversaciones y otro tipo de relación. Y yo me volvía medio madre de ella también, ¿viste? Nos veíamos y era: “Mamá, llamame cuando llegás, avisame”. Y era: “Bah, María Eugenia, basta”. Me decía María Eugenia cuando ya estaba hinchada.<b> </b>“Ya estoy bien, estoy manejando a casa. Cuando llego te llamo, viste. Dejame un poco de respiro”, me decía.<b> </b>Pero sí, hablábamos todos los días por cualquier pavada: “¿Cómo se hace la salsa blanca, que no me acuerdo?” (risas). Ella me admiraba mucho a mí y yo la admiraba mucho a ella.</p><p><b>—¿Sentís que heredaste algo de tu mamá en tu forma de maternar? ¿O ves en tu hija rasgos que te recuerdan a ella?</b></p><p>—Mi hija es muy parecida a mi mamá. Mi hija tiene su luna en cáncer, mi mamá era de cáncer. Es así maternal y de cuidar como era mi mamá y es muy parecida físicamente. Sin los ojos claros, pero la forma de sus ojos.</p><h2>Deseo, convivencia y la intimidad en pareja</h2><p><b>—¿Cuál es tu frecuencia ideal de sexo? Si es muy personal, podemos hablar del contexto también lo que es la sexualidad y la intimidad hoy en día para vos. </b></p><p>—Yo tengo 50. Estoy en la perimenopausia... </p><p><b>—Muy bien llevados, te lo quiero decir. </b></p><p>—(Risas). Uno va atravesando cambios muy fuertes en el cuerpo y lo que conlleva ese cambio es un montón de situaciones que uno desconoce. Así como cuando te hacés señorita, como se decían antes, te cambian hormonalmente la vida a todo un renacer muy explosivo, cuando empieza la menopausia pasa todo lo contrario y entonces todo empieza a modificarse en el cuerpo. Frecuencia sexual no te podría decir, pero sí puedo decir que cambia mucho en una relación sobre todo cuando también pasás muchos años con una pareja. </p><p><b>—¿Cuántos años llevan en pareja?</b></p><p>—Llevamos casi nueve años juntos. No quiere decir que eso haga que uno tenga menos frecuencia, sino que cambia el vínculo. La prioridad no está puesta ahí. Hay una niña chiquita, hay un montón de cosas que acompañan ese vínculo de otra forma. Para no generalizar, porque capaz hay otros casos que no son lo mismo. Pero sumado a una situación hormonal que no acompaña, no te diría que es muy frecuente. Pero se trata de hacer todo lo posible para que eso no decaiga. Es tiempo de acomodarse. Porque la menopausia te trae mucho desorden, el deseo queda en otro lugar, la sequedad, el desgano, el cansancio, las nieblas mentales...</p><p><b>—¿Dónde sentís que más te pesa? </b></p><p>—En las nieblas mentales. Me pesan bastante. </p><p><b>—¿Y eso por qué es? ¿Porque te bajan las hormonas?</b></p><p>—El cortisol, el estradiol, la progesterona y todo eso (risas). Pero me estoy suplementando. Tuve la fortuna de poder ver un médico y que mi ginecóloga me suplemente. Para mí está bueno suplementar, siempre y cuando lo necesite la persona, obviamente. Me hago todos los análisis, me cuido mucho, soy muy ordenada con mis estudios anuales y mis controles. Aspiro y ya decreté vivir muchos años, entonces tengo que vivirlos bien. </p><p><b>—¿Cuándo te empezaste a dar cuenta de los primeros síntomas de la menopausia? O sea, ¿es algo que vos estabas atenta previamente a que te pase o empezaste a sentirte rara con algo y dijiste: “Puede venir por acá”? </b></p><p>—No, es por la edad. Uno empieza a calcular. Igual, puedo estar así ocho años más (risas). Les aviso a todas las mujeres que puede durar mucho. Es largo el proceso. Ahora está coqueteando, va y viene. En la peri es así. La menopausia en realidad dura un día. Es el día que no menstruaste durante un año. Vos tenés que contar 12 meses que no te viene y ahí sería como que ya estás menopaúsica. Pero te puede pasar que vos estás seis meses sin menstruar y decís: “Ya está, listo”. Y al séptimo te viene y tenés que empezar de cero. </p><p><b>—¿Cuándo arranca? ¿En qué momento? </b></p><p>—Depende de cada mujer y tiene que ver con un montón de cosas. Mi mamá empezó más o menos a esta edad. Yo no me acuerdo ahora exactamente, pero sí los calores me los acuerdo. Yo los tuve. Los sofocos. En la noche, ponele, de golpe a las tres de la mañana, te quedas en pelotas porque te estás muriendo. Te agarra calor, chivas, te bañas, no sé qué, y de golpe nada. Y lo de las nieblas mentales bajo pensando tengo que hacer tal cosa, llego a la cocina y me olvidé. Eso me da gracia igual. Soy Dori, de Nemo.</p><p><b>—Escuché por ahí que dormís en cuartos separados con tu pareja. ¿Es verdad?</b></p><p>—Sí. </p><p><b>—Mucha gente lo hace cuando tiene parejas estables durante varios años. </b></p><p>—Empezó cuando Emita era muy chiquita porque no dormíamos ninguno de los dos. Entonces Fran, muy astuto, me dijo: “Uno tiene que dormir un rato”. En ese momento fue inconsciente. La necesidad nos llevó a eso, la supervivencia de que alguno durmiera bien al menos un rato. Entonces él dormía en un cuarto para descansar, después se quedaba con la nena y yo trataba de dormir para descansar también. Obviamente no es siempre. Los encuentros, si queremos estar juntos, más vale que sí. Pero también es cierto que llega un momento que en una edad, imaginate con todo lo que te estoy contando de la menopausia, tener una persona al lado que tenga que bancar eso... Además a él le gusta mucho el aire acondicionado, a mí no. </p><p><b>—Está muy bien lo que decís. Descubrieron el placer de descansar con los gustos de cada uno. </b></p><p>—Me parece que es re sano.</p><p><b>—¿Qué tipo de relación tienen ustedes? ¿Cómo sentís que es la relación que lograste construir? ¿Proyectan a futuro?</b></p><p>—Yo creo que es el día a día, pensar en el presente y no estar pensando en un futuro, porque uno nunca sabe. Trato de pensar en un presente feliz, sano, en un presente donde nos acompañemos, donde seamos pares. Nosotros tenemos una relación muy libre los dos. No porque sea abierta ni nada de eso sino porque los dos nos damos lugar al otro que haga sus cosas. Fran trabaja también yéndose al campo. Entonces, tenemos una relación muy amorosa en ese sentido. No nos celamos, no nos cuestionamos, no nos estamos controlando, estamos muy seguros uno del otro y creemos que, si alguno de los dos en algún momento dice otra cosa, se sienta, se habla y ya. Me parece que es lo más sano. No somos tóxicos uno con el otro. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ECQT22BL5NETRAPCKKJ54VGDGM.jpg?auth=19ac9fa708562c4104fd300f7069a9c97afda0f56b3e8ab5a5113c00567f0127&smart=true&width=4914&height=3269" alt="“Lo peor que me pasó en la vida fue la muerte de mi madre”, confesó la actriz en diálogo con Emilia" height="3269" width="4914"/><h2>“Yo nunca, nunca”</h2><p><b>—Vamos a jugar al “Yo nunca, nunca”. Si lo hiciste o dijiste, tomas un trago y me contás la experiencia o la anécdota. </b></p><p>—Dale.</p><p><b>—“Yo nunca, nunca hice constelaciones con caballos”. </b></p><p>—Sí, lo hice. Hace muy poco con <b>Lucía Galán</b> de Los Pimpinela, que es amiga mía. Me dijo: “Vamos a hacer esto, que me gustaría que lo hagamos juntas”. Y fuimos a un lugar acá cerquita de Buenos Aires. Hermosa fue la experiencia. La verdad que no me sorpresió tanto porque en el campo tenemos caballos y estamos muy conectados. Yo conozco la energía de los caballos. Hay algo ahí que es potentísimo. Pero estar en ese espacio, con un grupo hermoso que fuimos, que es con todo el grupo de Lucía y sus bailarines, el equipo que labura con ella en el teatro haciendo su show, había una energía muy linda. </p><p><b>—¿Y cómo fue?</b></p><p>—Nos explicaron cuál es el procedimiento que hacen los caballos y la verdad que fue hermoso conectarme con ellos. Porque tienen el corazón muy grande, entonces expanden una energía muy potente y tienen una percepción muy fuerte con respecto a las emociones. Entonces, van acercándose a esas energías ¿viste? Y hay una persona que interpreta todo esto. Es igual que en las constelaciones familiares. Nos va guiando en esta situación qué es lo que los caballos van manifestando. Hermoso.</p><p><b>—“Nunca, nunca un perro me enseñó a ser madre”.</b></p><p>—Sí, Romeo fue un gran maestro. </p><p><b>—¿Fue tu primer perro?</b></p><p>—Fue mi primer perro sola. Tuve dos perros muy importantes en mi familia. Mi primer perro, Puki, que era un callejero que vivió 17 años con nosotros. Su muerte fue tremenda de dolorosa. Éramos adolescentes. Y después tuve a Pacha, 15 años. Mis dos perros importantísimos. Después mi tercer perro importante es Romeo, pero cuando llegó yo estaba sola, no estaba en mi casa familiar. Yo tenía 36 o 37 años. Y ahí canalicé un poco todo, ¿no? Y la maternidad también. Después, cuando lo conocí a Fran, él me decía: “Es un perro. No humanicemos a los perros”, que es un poco lo que él cree y está bien (risas). </p><p><b>—¿El perro dormía con vos, viajaba con vos? ¿Cómo era la dinámica?</b></p><p>—Sí, hasta trabajaba conmigo. <i>Pura Química</i> lo hice todo con Romeo. Era el cachorrito de todos. En <i>Sos mi hombre</i> me acuerdo que iba y era chiquito, una bola de pelos. Me lo tenían las maquilladoras y andaba por los estudios. Nada, es un perrito que me acompañó en todas. Fue un periodo donde estuve mucho tiempo sola. Entonces también fue un momento donde en mi soledad canalicé ese amor incondicional. Mi soledad, digo, de pareja porque no tuve pareja durante mucho tiempo en esa instancia. Después ya vinieron parejas y se acoplaban al perro, obvio. </p><p><b>—¿Sigue con vos Romeo? </b></p><p>—Gracias a Dios. Romeo fue el motivo por el cual yo también tuve que decidir dejar MasterChef, porque tuvo un accidente, se me había quedado paralítico y tuve que poner toda mi energía ahí. </p><p><b>—¿Y cómo está? </b></p><p>—¡Caminando! La fisioterapeuta de él tiene un sticker que dice: “Si Romeo lo logró, vos también podés” (risas). Porque era imposible que se vuelva a levantar y lo hizo con mucho esfuerzo, trabajo y amor.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/4CXGEBNLKJAA7MZR5XV2ULFTCQ.png?auth=d828d150aa05421b70ad6f6035a35f6a785399f900f72f3bf38cf026a3fd7c14&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Eugenia Tobal con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Cuídense mucho de esta persona”: la fuerte advertencia de Ingrid Grudke sobre su expareja tras una infidelidad y una estafa económica]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/16/cuidense-mucho-de-esta-persona-la-fuerte-advertencia-de-ingrid-grudke-sobre-su-expareja-tras-una-infidelidad-y-una-estafa-economica/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/16/cuidense-mucho-de-esta-persona-la-fuerte-advertencia-de-ingrid-grudke-sobre-su-expareja-tras-una-infidelidad-y-una-estafa-economica/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la modelo recordó el doloroso episodio que vivió al descubrir la relación entre quien era su novio y la esposa de su sobrino, una situación que también tuvo consecuencias económicas y familiares. Además, habló de los riesgos del mundo del modelaje, de la independencia económica que construyó en más de 30 años de carrera y de su presente en el fisicoculturismo]]></description><pubDate>Tue, 16 Jun 2026 05:33:13 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“A mí lo que más me molesta es que me haya usado de escudo para someter y hacer ciertas maldades”</b>, aseguró <b>Ingrid Grudke </b>en <b>Desencriptados</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al recordar algunos de los episodios más dolorosos y polémicos de su vida personal y profesional.</p><p>Grudke es una modelo, actriz, conductora y fisicoculturista argentina nacida en <b>Misiones</b>. Con más de tres décadas de trayectoria, se consolidó como una de las figuras más reconocidas del modelaje en el país, trabajando para importantes marcas nacionales e internacionales y desfilando en distintos mercados alrededor del mundo.</p><p>Además de su carrera en la moda, participó en cine, teatro y televisión, y fue parte de programas como <i>Los 8 escalones</i>. En los últimos años incorporó una nueva faceta como atleta de <b>fisicoculturismo</b> en la categoría <b>Fit Model</b>, representando a la Argentina en competencias internacionales.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MDYLBY4VPBEITKCMDWYBOGXANM.jpg?auth=deae537ecc0d09208643791d79b589ccca6bbd41013d614d5019c9e2fcfce0fb&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Ingrid Grudke: “Yo no necesité ni un hombre para saber lo que es el millón de dólares”
" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Cuántos años de carrera llevás, Ingrid? </b></p><p>—30 años como modelo. Ininterrumpidos, salvo por la cuarentena, que ahí cambiaron las cosas. Agregado a lo que es la carrera de modelo, también hice cine, teatro, televisión, actuación, todo. En realidad comencé como actriz publicitaria antes de que me conozcan como modelo de alta costura. </p><p><b>—¿Te falta conocer algún país del mundo?</b> </p><p>—Sí, todavía me faltan varios lugares.</p><p><b>—Porque has viajado por todos lados...</b></p><p>—Sí y muchas veces. Obviamente todo América, la Polinesia, Europa un montón de veces, Lituania, Estonia, de todo...</p><p><b>—¿Es realmente complicado el ambiente del modelaje o es un mito? </b></p><p>—Es un mito. Depende cómo lo podemos encarar, porque de afuera se ve complicado, pero ¿en qué sentido? </p><p><b>—Desde lo profesional, ¿cómo lo ves? Como trabajo, ¿es complicado? </b></p><p>—<b>El trabajo de modelo no es un sueño, es un trabajo.</b> Empecemos por ahí, porque muchos dicen: “¡Ay! Es mi sueño ser modelo”. Y no. Las modelos prestamos un servicio de uso de imagen para promocionar, difundir y promover un producto, un diseño, una marca, comunicar a través de nuestra imagen para que la persona del otro lado del televisor, de una revista, de una publicidad, compre y consuma lo que tenemos puesto. Ese es nuestro trabajo. Entonces, cada casting es una entrevista de trabajo.</p><p><b>—Pero hay una realidad: en tu trabajo y en esos castings o entrevistas laborales se mezclan varias cosas. Primero, porque sos una mujer muy linda. Segundo, porque muchas veces trabajás con muy poca ropa. ¿Te tocó vivir situaciones incómodas, vinculadas al machismo o a conductas que no estuvieron bien?</b></p><p>—Sí, muchas. Hay que ser en claro, yo trato de cuidar mucho las palabras. Pero hay muchas cosas turbias detrás de una imagen de modelo, si tu pregunta es esa, podemos explayarnos un montón de cosas. Por ejemplo, las estafas. Hoy en día está muy de moda cobrar por ir a hacer un casting. Un casting, que es una entrevista de trabajo. Si yo estoy yendo a una entrevista de trabajo para quedar en un comercial de alguna marca, <b>¿cómo me van a cobrar por ir a un casting? Es una estafa</b>. Muchas chicas se comunican en redes sociales y me dicen: “Ingrid, me quisieron cobrar 50 mil pesos para ir a hacer un casting”. Es un absurdo. La gente que no sabe cree que es así y no. Ahora, en una escuela de modelo es distinto porque te enseñan cómo funciona el trabajo de una modelo. Y yo lo divido así: el trabajo de una modelo es <b>pasarela, fotografía y comerciales, publicidad de televisión, cine o redes sociales.</b> Son tres aristas. Dentro del mundo de la pasarela vos tenés desfile de colección, desfile de venta, desfile de calce, desfile de moda show...</p><p><b>—¿Y la competetencia con las otras modelos es real?</b></p><p>—<b>La competencia existe como en todos los trabajos.</b> Siempre, obviamente, en un casting querés quedarte en ese trabajo, querés que te elijan. Es lo mismo que ir a una entrevista para ser secretario de alguna empresa. Hay competencia, pero también hay inseguridades de muchas personas cuando no entienden lo que es ser modelo. Para hacer un desfile vos necesitás 20 puestos de trabajo. Son 20 modelos que van a trabajar. Y todas tienen su oportunidad para lucirse y vender lo que tienen puesto. Pero te elige el diseñador.</p><p><b>—¿Nunca codeaste a nadie? </b></p><p>—Jamás. Nunca codié a nadie, nunca busqué ni abrir ni cerrar la pasada. Si el diseñador me elegía para eso, yo me sentía realizada, porque son formas de pensar también. Mi forma de pensar es esa. Para mí no hay competencia, es ganarse el puesto o ganarse el trabajo.</p><p><b>—Contame cómo fue mutar del modelaje al fisicoculturismo.</b></p><p>—Mi categoría se llama Fit Model y está dentro del culturismo. Es una categoría nueva que no se suplementa ni se usa la hipertrofia muscular. O sea, es entrenamiento fuerte, comés seis veces al día, descansás y no se usan suplementos... Ahora hace un año que no entreno como debería porque estaba trabajando mucho y aparte me pasaron cosas personales que hicieron que adelgace mucho. Entré al culturismo por <b>Analía Galeano</b>, que es una culturista atleta profesional argentina. Ella me empezó a entrenar y me dijo: “Vos vas a ser mi fit model porque tenés todas las medidas para ser esa categoría”. Porque también son formas de cuerpo y hay que respetarlas. Todos tenemos diferentes formas de cuerpo, de músculos y de contextura ósea. Por eso también están las diferentes categorías dentro del culturismo. Y lo mío daba para fit model. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6FNF7ZKYMZEFLGIY75UZPQOTGE.jpg?auth=1aeceb868aeed72e1f9319bcecd0c929c0cbcd2cbad2757ddd3883488e2d659b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Creo que la estafa emocional fue mucho peor de lo que es la estafa económica”, confesó Ingrid en diálogo con Rulo
" height="1080" width="1920"/><p><b>—Me quiero meter un poco en tu vida amorosa. Tuviste tu primer novio... </b></p><p>—14 años con el empleado público de la biblioteca. </p><p><b>—El bibliotecario. Después saliste dos años con Cristóbal López y después con este novio último que tuviste. </b></p><p>—Siete años…</p><p><b>—Y terminó todo muy mal. </b></p><p>—Muy mal. </p><p><b>—Te lo voy a preguntar directamente porque no lo puedo creer. ¿Él te engañó con tu sobrina?</b></p><p>—Sí, con la esposa de mi sobrino. </p><p><b>—¿Pero se separó de tu sobrino o ella lo engañó también a tu sobrino? </b></p><p>—Lo engañó también a mi sobrino. Ella trabajaba para nosotros en nuestra empresa. Después de la cuarentena, me fui a vivir a Misiones, porque el trabajo de modelo y como actriz en cine, teatro, no se podía hacer. Lo único que estaba haciendo era <i>Los 8 escalones. </i>Decidimos mudarnos a Posadas porque justo mi papá se enfermó. Yo hacía un año y medio que estaba saliendo con esta pareja, que era Mar de Plata, y dijimos: “Bueno, vamos a vivir a Posadas que es más tranquilo”. Abrimos una empresa y de un negocio saltamos a cinco, de dos empleados saltamos a 22; y obviamente necesitábamos una mano derecha. “Busquemos alguien de confianza”, dijimos. </p><p><b>—Ahí aparece la esposa de tu sobrino. </b></p><p>—Claro. La esposa de mi sobrino, que supuestamente era de confianza.</p><p><b>—¿Qué hiciste cuando te enteraste? ¿Qué les dijiste? </b></p><p>—Para acusar a alguien tenés que tener pruebas y yo solo tenía versiones. Una de mis mejores amigas me dice: “Ingrid, cada vez que viajás a Buenos Aires a trabajar acá el rumor en Posadas es muy fuerte que ellos están saliendo”. Ella era mi secretaria, la secretaria de la empresa y vivíamos viajando juntos. Entonces, cuando ella me alerta, digo: “Ahora entiendo de dónde viene el estrés de él”. Se estresaba mucho últimamente y era porque yo no era la única. Hacían una vida paralela a mi relación y a la relación de mi sobrino. Era como la canción <i>Felices los cuatro</i>. Ahora lo tomo con humor, por supuesto, pero la pasé muy mal.</p><p><b>—¿Y qué hiciste?</b></p><p>—Directamente fui y los encaré a los dos juntos. </p><p><b>—¿Y qué pasó? </b></p><p>—“¿Estás loca, Ingrid? ¿Cómo me vas a decir eso?“, me dijo. Un acting total. Como no tenía pruebas todavía, dejé pasar el tiempo…</p><p><b>—¿Y tu sobrino? </b></p><p>—Yo estaba trabajando mucho y mi sobrino había descubierto unos mensajes entre ellos. Hizo las capturas de esos mensajes muy polémicos, muy fuertes, donde se cuentan un montón de cosas. Mi sobrino no es que descubrió unos chats diciendo: “Bueno, vamos al telo de Paraguay”. Descubre las conversaciones que fueron delante mío. Fuimos al teatro, a inaugurar otro negocio en Mar del Plata y estando en mi casa en Buenos Aires. Todas esas conversaciones. Mi sobrino queda en shock y le costó decirme lo que pasaba. Pasaron unos meses después de que yo me había enterado por medio de mi amiga que me había dicho los rumores.</p><p><b>—Aguantaste unos meses, sos de hierro. </b></p><p>—Sí, aguanté unos meses porque tenía que recuperar un crédito. Entonces, cuando me muestra las pruebas... Es muy largo, es una novela japonesa (risas). </p><p><b>—¿Le pudiste cobrar? </b></p><p>—Sí, recuperé. En realidad no le pude cobrar todo. Me debe un montón todavía, pero es algo que no voy a poder recuperar nunca porque no estaba escrito. Si quiero recuperar algo, tengo que empezar a mandar cartas documento y meterme en algo que me va a hacer mucho daño. Yo creo que <b>la estafa emocional fue mucho peor de lo que es la estafa económica. </b></p><p><b>—¿Cuánto te debe? Más de 100 mil dólares leí por ahí.</b></p><p>—Sí, eso era lo inicial. Eso fue lo inicial que me debía para empezar el negocio, la heladería que abrimos en Posadas. Después, un montón de cosas más. Era mi pareja, yo confié en él y necesitamos para esto, necesitamos para lo otro e iba saliendo de mi bolsillo. </p><p><b>—¿Qué le dijiste? ¿Cómo terminó todo con él? </b></p><p>—Y terminó cuando lo encaré, le dije: “Mirá, sé toda la verdad, sé que estás saliendo con Andrea, sé esto, esto y esto”. Le dije todo después de hablar con mi sobrino, que me mostró las pruebas.</p><p><b>—¿Lo perdonás? </b></p><p>—No. Ni a él ni a ella. Porque <b>se burlaron mucho de mí.</b> Para perdonar está Dios. Yo me brindo cien por cien con las personas. Yo siento que la vida está para vivirla de la mejor manera. Yo confío en la gente, creo en la gente, necesito creer para vivir. Puede pasar que te equivoques. Yo le di la oportunidad de que me digan en la cara: “Che, nos enamoramos, nos equivocamos”. Somos humanos y te pueden pasar. No es que me hago la superada. </p><p><b>—¿Te lo aceptó? ¿Te pidió perdón?</b></p><p>—No, nunca jamás. Hasta el día de hoy. De hecho, me echó de mi lugar cuando yo fui y lo encaré. Igual siento que estoy hablando de 1810 (risas). Es muy morboso todo.</p><p><b>—¿Siguen juntos? </b></p><p>—No lo sé. ¿Querés averiguarlo vos? (risas)</p><p><b>—¿Y con tu sobrino qué pasó?</b></p><p>—Él también se divorció, obviamente. Pero no van a estar juntos si después de todo el escándalo mediático que se armó, si están juntos ahora van a darme la razón y ellos me negaban a muerte eso. Pero nosotros sabemos que es cierto. </p><p><b>—Nunca nadie tuvo el valor para decirte la verdad. </b></p><p>—Niguno de los dos. Los senté a los dos solos en un cuarto diciendo: “Che, está pasando esto”. Y el acting era total. Se ganaban el Martín Fierro (risas).</p><p><b>—Y cuando los confrontaste con los mensajes, ¿qué dijeron?</b> </p><p>—Que eran inventados por mi sobrino. La IA (risas). Ahora la culpa toda la tiene la IA, ¿viste? Le digo: “¿Se va a poder escribir te amo Martín, te amo Andrea?. Mirá si se va a tomar el trabajo de hacer eso... Hay cosas muy infantiles en todo esto. </p><p><b>—¿Había mensaje hot? </b></p><p>—Sí, habían. Ellos no me engañaban, pero hacían…</p><p><b>—¿Sexting? </b></p><p>—Sexting. ¿Eso para vos es un engaño o no? </p><p><b>—Recontra (risas). ¿Ellos dijeron que era eso? </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Entonces blanquearon algo. Al menos por teléfono. </b></p><p>—Yo ahora me río, ¿qué voy a hacer? </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZNAHGJCG3FGW7IBPRTQHKVUCOE.jpg?auth=fc23897cd4619f396a96a679a0d5a18efc4a1be765c218296f485f9f4d05bd6a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“No los perdoné ni a él ni a ella porque se burlaron mucho de mí”, admitió la modelo sobre el engaño que sufrió de parte de su ex pareja y la esposa de su sobrino" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Estás en pareja ahora? </b></p><p>—No. Estoy conociendo a alguien, pero vamos tranquilito. Vamos a esperar a ver primero qué me pasa. De verdad esto fue muy doloroso para toda mi familia, para mi hermana, mi mamá. No existe eso en nuestra cabeza. Somos una familia chica y que hagan una relación paralela para nosotros fue muy serio. Para mí, fue mucho trabajo. A mí me afectó la salud y eso no perdono. Porque un engaño puede ocurrir porque somos humanos. Soy la persona más tranquila y libre. Les di la oportunidad que me pregunten, pero el sentirme tan violentada... Porque no dejó de ser violento la forma que me trató, la forma que me violentó después de que yo lo descubra. Pasaron muchas otras cosas que tampoco puedo entrar en detalle a contar todo. Pero <b>fue una relación muy violenta después de eso. </b>Hay muchas otras cosas que no me permiten contar, que tienen que ver con las chicas que trabajaban dentro de los negocios. </p><p><b>—Era un picante. </b></p><p>—¿Sabés lo que me duele a mí? Una parte que no puedo dejar de ser justiciera. <b>Yo digo cuídense de esta persona.</b> El día de mañana, si alguien se enamora, cuidate de esta persona, porque quizás muchas no me creen lo que yo viví. Pero a mí nadie me avisó y es una mala persona. <b>A mí lo que más me molesta es que me haya usado de escudo para someter y hacer ciertas maldades. </b>Comenzamos la entrevista hablando de esto que pasa en el medio. Bueno, muchas cosas se ocultan detrás de una imagen de modelo. La desesperación de querer ser modelo a veces hace que te metas en lugares muy turbios y podés ser abusada, engañada, estafada. Es peligroso y las cosas que pasan son reales. Entonces, no seamos ingenuos.</p><p><b>—Tema hijos, ¿te interesó? ¿Alguna vez lo hablaste?</b></p><p>—No, nunca tuve interés de tener hijos. Siempre lo hablé. Pero en los últimos años tengo la libertad de poder decir con más liviandad que no es algo que yo sueñe ser mamá. Viste que muchas mujeres tienen el deseo y la necesidad de gestar, yo nunca lo sentí. Soy la mejor tía del mundo, me divierto, se quedan días en mi casa, cero drama. Pero el tema de gestar nunca fue un deseo fuerte. </p><p><b>—Y a la hora de conocer hombres, ¿eso te jugó en contra? ¿Algunos querían y vos no?</b></p><p>—Sí, todos. Siempre me pedían. <b>Lo primero que siempre me pedían era tener un hijo.</b> Y yo de entrada siempre decía: “¿Pero por qué me quieren hacer un hijo? Soy una mina que no jodo con la plata, no necesito tarjeta de crédito porque me gestiono todo yo, soy autosuficiente”. Cuando yo cuento que nosotras las modelos nos alquilábamos taxis aéreos para ir de una provincia a otra para hacer desfile, era así. Juntábamos, entre tres o cuatro modelos, por ejemplo, una vez en La Chola, Hernán Drago y yo teníamos que ir al carnaval de Paso de los Libres y al otro día estar en Mar del Plata. Y nos alquilamos un avión privado. El trabajo de modelo era muy bueno durante muchos años. Yo trabajé muy bien. <b>Yo no necesité de un hombre para saber lo que es el millón de dólares. </b>Cuando sabés cómo trabajar de esto, ganás muy bien y sobre todo nosotros que empezamos en el 96. Hacía comerciales, no era conocida y ganaba muchísimo. Yo en un año hice 38 comerciales, publicidad para México, Alemania, Chile. Imaginate, el mínimo era 10 mil dólares por un comercial. Sin ser conocida. Si vos sabés administrar eso, te va bien. La verdad que gané muy bien. Nunca hablo de dinero, pero a veces es necesario porque decís: ¿es un buen trabajo? Sí. ¿Es mucho trabajo? Sí, pero lo tenés que tener en claro y saber administrarte. Porque esta carrera es como la de un jugador de fútbol. Si no sabés aprovechar tu momento de gloria, te la quemás en dos minutos.</p><p><b>—¿Te han piropeado mujeres?</b></p><p>—Sí y me halaga. Me siento cómoda, pero soy una persona de una pareja clásica. </p><p><b>—¿Nunca te dio curiosidad? </b></p><p>—No, nunca me dio curiosidad. Me siento bien, por supuesto. Y he tenido muchas propuestas de mujeres. Me parece algo lindo. </p><p><b>—Vos estás acostumbrada también a que te piropeen.</b></p><p>—Me ha pasado también que me han manoseado... </p><p><b>—¿En la vida o en el trabajo? </b></p><p>—En el trabajo, diciendo: “Te pruebo el vestido”, qué sé yo. Porque los abusos están tanto de hombre como mujeres, también me ha pasado. Te acomodan… y uno está ahí… Ahora después de 30 años ya te das cuenta. Pero al principio no lo ves tan así.</p><p><b>—A mí me llamó mucho la atención que, cuando cubría para CQC, los backstage de desfiles eran espacios bastante abiertos y todas se cambiaban ahí mismo. Es como que se pierde un poco el pudor respecto de la desnudez, y supongo que también hay miradas tanto de hombres como de mujeres.</b></p><p>—Sí, pasa. “Ay, mirá el, el culo que tiene” o “cómo me gustaría tener esas piernas”. Por admiración, por curiosidad o por deseo también. Pero lo que pasa es que cuando estás en un backstage, vos no pensás en todo lo sexual, pensás en hacer bien tu trabajo. ¿Cuál es tu trabajo? En segundos cambiarte para volver a estar en pasarela. La pasarela es la exhibición de un diseño. La mayoría de las veces se lleva todo al terreno de lo sexual y hoy en día más todavía. Pero este es un muy lindo trabajo, el saber promocionar, difundir un producto. Cuando vos entendés tu trabajo, es un hermoso trabajo. La moda nos encanta a todos, a la mayoría de las mujeres, a los hombres, nos gusta la moda. Lo que pasa que detrás de esa imagen casi intocable de una mujer divina, arreglada, maquillada, peinada, espléndida, que está en una pasarela, hay mucha gente trabajando. Desde el diseñador que te confecciona, la bordadora. Es una gran industria de trabajo, merece mucho respeto toda la gente que trabaja en la industria textil argentina y estoy agradecida de pertenecer a esa industria. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/M6TNLJ62DREPJHZEYQFZMTZRZM.png?auth=8e562fd69745ca33ebdceb08b345cb210b6b6b98f36a5512e715de456f25597f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Ingrid Grudke con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Emmanuel Gigliotti: cómo lo afectó el retiro, sus ganas de ser entrenador y el legado que busca dejarles a sus hijos]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/16/emmanuel-gigliotti-como-lo-afecto-el-retiro-sus-ganas-de-ser-entrenador-y-el-legado-que-busca-dejarles-a-sus-hijos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/16/emmanuel-gigliotti-como-lo-afecto-el-retiro-sus-ganas-de-ser-entrenador-y-el-legado-que-busca-dejarles-a-sus-hijos/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, el “Puma” contó sus ganas de lanzarse como DT, habló de su adaptación al hogar familiar tras dejar el fútbol y recordó los valores que le transmitieron sus padres]]></description><pubDate>Tue, 16 Jun 2026 05:32:47 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Emmanuel Gigliotti</b>, el <i><b>Puma</b></i>, nació en la ciudad de Buenos Aires el 20 de mayo de 1987. Surgido de las inferiores de General Lamadrid, tuvo pasos por Argentinos Juniors, All Boys, Atlético Tucumán, San Lorenzo, Boca Juniors e Independiente.</p><p>También llevó sus goles al exterior, donde vistió los colores de Novara (Italia), Chongqing Lifan (China), Toluca y León (México), Nacional (Montevideo) y Unión La Calera (Chile). A principios de este año, luego de retornar a Colón en 2025 para intentar volver a primera división con el <i>Sabalero</i>, anunció su retiro como futbolista profesional. Por estos días el ex goleador se prepara para lanzarse como director técnico.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EFLVN5SZR5HJXA3DPN5QEEUQBY.jpg?auth=fc42ae7dc9c08cbed84d72a808699e3c28913af6677433b01035509ca37f1f91&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Luego de terminar su carrera como futbolista Gigliotti se lanza como entrenador (Foto Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><p><b>-¿Al principio de tu carrera tuviste momentos de no estar en la lista de citados?</b></p><p>-Al principio sí, era duro. Estabas esperando a ver si el entrenador te nombraba, tratar de estar. En la C o en el Nacional B, en ese tiempo, creo que eran dieciséis que íbamos, era más difícil. En primera creo que eran dieciocho, pero en el ascenso me parece que eran dieciséis. Hoy son veintitrés. Entonces, hoy es muy difícil que te quedes afuera. Hoy afuera se quedan más que nada los chicos, sacando planteles muy grandes. Y ahora, muchos entrenadores, con todo esto de la tecnología, te mandan un WhatsApp. En realidad no el entrenador, te lo manda el profe, cuando ya estás en tu casa. <b>Entonces se evitan la cara de culo del jugador cuando no lo nombras (risas).</b></p><p><i><b>-¿Es lo más doloroso para el jugador?</b></i></p><p>-Sí, pero creo que en realidad lo más doloroso es cuando llega fin de año, por ahí más en procesos de inferiores, y que te dicen “no te vamos a tener en cuenta”. Te parte el corazón. Como chico es duro, imagino que para los padres es duro también que tus pibes pasen por eso.</p><p><i><b>-¿Y en Argentina a los pibes los tenemos preparados para eso?</b></i></p><p>-No, y más cuando sos tan chiquito. Imaginate que es difícil cuando estás en primera y que te digan “se acaba el contrato y no te lo vamos a renovar”. El otro día estaba en una charla con <i>Coqui </i>Raffo, que tuvo muchos procesos de inferiores. En Boca tenían 500 mil pibes, no se cuantas pruebas por año, que los traían de todos lados. Entonces, para los pibes que están ahí es muy difícil. Tenés que estar muy bien como para que no te traigan uno de cualquier lado y te lo metan en tu lugar. A mí no me pasaba porque estábamos en un club -yo hice inferiores en Lamadrid-, en el que <b>pagábamos la cuota para que los profes tengan para comer o para comprar pelotas para entrenar.</b> Pero obviamente conozco de otros compañeros que la pasaban mal. Es feo que llegue noviembre, diciembre y te digan: “Bueno, el año que viene no vamos a contar con vos”.</p><p><i><b>-Hablamos de los chicos, pero también pasa y pasó con jugadores consagrados... ¿te pasó alguna vez?</b></i></p><p>-En mi caso, en el segundo año en Nacional, que fue en 2023, tuve la única lesión de mi carrera que me tuvo más tiempo afuera. Fue un desgarro, que en teoría no es nada, pero fue más tendinoso. Entonces me demoró muchísimo más de lo que creía y cuando me quise dar cuenta habían pasado como cuatro o cinco meses donde iba y venía, iba y venía, volvía 15 días, jugaba, no jugaba, no me sentía nunca bien. Entonces cuando terminó el año resulta que yo había jugado poco. El año deportivamente para el equipo fue malo. No salió campeón, clasificó al repechaje de Libertadores, cosa que pasa muy poco en Uruguay, porque siempre va directo. Cuando hicieron el asado del último día, si bien uno ya se va dando cuenta de que no va a pasar nada, porque sino te van hablando anteriormente, pero igual vos lo que estás esperando es que aunque sea venga el director deportivo y te diga “vení, pasate por la oficina, vamos a hablar con vos”. En Colón mismo, este año, sí lo hicieron, hablaron y me dijeron: “No vamos a contar con vos, gracias por todo”. Igual yo ya tenía decidido que iba a dejar de jugar. Me llamaron varios clubes para jugar, pero yo ya tenía decidido que ya era el punto final de mi carrera. </p><p><i><b>-¿Tenerlo decidido hace que duela menos el retiro?</b></i></p><p>-Lo tomás más tranquilo, pero para el ego duele un poquito igualmente. <b>Para mi ego igual me llamaron un montón de clubes, entonces eso me hizo sentir un poquito mejor. Entonces, al final de todo la decisión fue mía.</b> Me ha pasado de tener un montón de compañeros que se han quedado sin jugar ahora porque no los ha llamado nadie. O incluso es más duro cuando vos tenés que dejar de jugar porque te rompiste una pierna. Yo soy muy amigo de Gastón Sauro, mi mujer y la mujer de él son socias en un proyecto que tienen de unas bebidas, y él tuvo durante su carrera un montón de lesiones en las rodillas y con 32, 33 años, no puede ni correr con el nene. Entonces, si bien él lo tomó superbién, internamente yo sé que él está triste, porque el fútbol lo obligó a dejar. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NUPS5JWVRRC7ROAIYNBZ6PU7VI.jpg?auth=8d25bdf44d7da5cff477419e5c15ccd2413081a156a5fbedd1b3b58fe7fe818c&smart=true&width=5964&height=3960" alt="El "Puma" contó que el cambio más grande que sintió tras dejar el fútbol fue encontrar otra vez un lugar en su hogar (Foto Maximiliano Luna)" height="3960" width="5964"/><p><i><b>-Un tipo como vos, consagrado, ¿tiene los recursos para asimilar el retiro?</b></i></p><p>-Triste no estoy con la decisión, tampoco estoy contento, no estoy feliz de la vida, pero estoy tranquilo. Estoy tranquilo. No me vuelvo loco, no lloro, no me desespero, no lo extraño, jugar. Sí extraño el ambiente, que nos encanta a nosotros, pero lo estoy llevando bastante bien. <b>Me está agarrando un poquito de ansiedad por reinsertarme en el fútbol, porque me gusta, porque es lo que hice toda mi vida, porque te da la competencia del día a día, te da una sensación de adrenalina tan linda que cuando estás afuera se extraña. </b>Cuando hablás con gente que dejó el fútbol y que se metió en otros roles en el fútbol mismo, creen y te aseguran de que no llegaron a conseguir algo que le genere lo mismo que era jugar al fútbol. Algunos creen que es la parte de ser entrenador, otros creen que igualmente no llega a ser lo mismo que jugar. Entonces, extraño un poco de eso. Estoy un poco ansioso por reinsertarme, como te digo, pero tengo unas vacaciones ahora. <b>Por primera vez en mi vida pauté unas vacaciones, armé unas vacaciones con ocho meses de anticipación, lo que nunca existía</b>. Entonces hasta quiero que pase, mirá lo que te digo. Estoy ansioso porque quiero hacer algo que me llene el día, encontrar algo que me apasione. Voy a disfrutar sin duda con mi familia, no tengo dudas, lo quiero hacer, no quiero postergarlo, no quiero suspenderlo, porque algunos te dicen: “¿Y si te aparece algo qué hacés con las vacaciones?" No, no. Las vacaciones que yo pauté con mi familia las voy a pasar con mi familia y las voy a disfrutar con mi familia, porque una vez que pase eso, quiero empezar. </p><p><i><b>-¿Cómo pesa lo económico?</b></i></p><p>-Tengo la ventaja que durante los últimos años de mi carrera también me fui ordenando un poco financieramente. Aprendí, averigüé, invertí de cierta manera, lo cual me da unos años de estabilidad o un tiempo de estabilidad. Entonces, no me lleva a tener la necesidad de salir a buscar el mango. Fue un proceso también, trabajarlo, averiguar y aprender, mientras jugaba. Porque muchas veces los jugadores lo que hacen es guardar. Guardás o creés que poniendo en un departamento, en esto y lo otro, ya está, está resuelto, porque tengo tres alquileres y después te das cuenta que no te alcanza. Entonces, fui aprendiendo a ver qué hacer y siempre involucrado y no solamente delegando.</p><p><i><b>-¿En que invertiste?</b></i></p><p>-Tengo inversiones de real state, pero después me gusta mucho lo que es lo financiero, me gusta mucho lo que es la bolsa. Tengo gente que trabaja y me asesora, pero todas las decisiones las termino tomando yo. Me gusta leer, me gusta aprender, y eso es lo que hoy me da la posibilidad de no tener la desesperación para agarrar cualquier opción de trabajo.</p><p><i><b>-¿Cómo es tu día a día hoy? </b></i></p><p>-Me encuentro en mi casa mucho más tiempo del normal y con algo que para mí es el cambio más grande que he encontrado. Antes todo giraba en torno a mí, o sea, mi familia, todo lo que pasaba, giraba en torno a mí. “Hola, ma, entreno a la tarde”, listo, me acomodo, llevo yo a los chicos. “Concentro dos días”, bueno, mi señora se adaptaba. Veinticinco días de pretemporada en la China, bueno “dale, me acomodo”. Y ahora es: “Ma, tengo una nota con Juan, puedo ir el martes a las 11?”. “No, porque tengo esto”. Porque encima mi señora se metió con un proyecto, entonces ella ahora tiene otras cosas. Antes estaba más en casa, estudiaba y eso, pero todo era algo secundario, por así decirlo, ahora estamos de igual a igual. <b>No soy más el dueño del tiempo.</b> Ahora tengo que pedir permiso para... pasa con la gente grande que se jubila, imaginate que yo estoy jubilado con 38 años, por así decirlo. Es raro ocupar un espacio en una casa, estar más tiempo en casa, que mi hija, que es chica, igual me dice: “¿Qué haces papá en casa?“. O sea, no estaba acostumbrada. Va a cumplir cinco años, es chiquita. Y ahora papá la lleva todos los días al colegio, papá va a una reunión del colegio, no existía antes. Va la salida de jardín. No están acostumbrados. Ellos están acostumbrados a que el fin de semana el padre no existía. La otra vez Ezequiel Garay había hablado un poco de esto, que le tomó como un año reponerse. Después creo que metió una escuela de pádel y se enganchó con eso. Estamos hablando de un tipo de Selección, toda la carrera en Europa, de élite. Entonces no pasa solamente por el buen pasar económico que uno pueda tener, sino por encontrarle un sentido a la vida. </p><p><i><b>-¿Cómo se lleva tu mujer con este rol? </b></i></p><p>-Creo que ella está contenta, porque ella pasó a tener el rol de protagonista en la casa. Es más, creo que ella no quiere que haga nada. La otra vez viajó, se fue diez días a un congreso, a una expo, y yo me quedé en casa. Y ella tuvo la libertad de viajar. <b>Me preguntó: “¿Querés que se quede mi vieja para ayudarte?“. ”No, yo me voy a hacer cargo", le dije. Era poner los huevos arriba de la mesa.</b> No era fácil, era el momento en que los chicos empezaban el jardín, los periodos de adaptación, una hora uno, salía corriendo a buscar al otro dos horas y me veían los profesores, llegaban los maestros: “¿Qué hacés vos?“. ”No, esta semana voy a venir yo", les decía, y no lo podían creer. Me querían ayudar. Pero no es fácil, no estamos acostumbrados tanto tiempo con las criaturas y ahí incluso valoramos mucho más lo que hicieron, por lo menos en mi caso, lo que hacía ella todos los periodos donde yo estaba afuera. Porque encima nosotros no teníamos tanta ayuda, porque mi nena nace en México y después nos vamos a Uruguay. Si bien estábamos cerca de Argentina, pero estábamos un periodo largo solos. El nene nace en Chile, entonces estábamos solos en Chile y mi señora no es que tenía ayuda constantemente. Yo dije: “Pará, yo también lo voy a poder hacer”. La pasamos bárbaro, pero durísimo. Todo fluyó espectacular, los pibes se dormían temprano, espectacular. Pero no había estado acostumbrado en toda mi vida a hacer esto. No estaba acostumbrado, en el club hasta las calzones te lavaban... Es duro, porque no es lo que yo hice toda mi vida. </p><p><i><b>-Vos sos Gigliotti, jugaste en Boca, Independiente, San Lorenzo, ¿eso te puede ayudar a conseguir ser técnico más rápido?</b></i></p><p>-Por supuesto que es una a favor que tenés. Lo que pasa es que si después vos no te preparás y no armás un buen grupo de trabajo, se cae en el tiempo eso, no dura. Posiblemente tenga más posibilidades que alguien que no es reconocido o que no es conocido. Posiblemente tenga posibilidades en clubes donde por ahí yo tuve posibilidades de estar, no te digo Independiente. No es normal que un club grande contrate un entrenador que recién va a iniciar, pero por ahí en otros lados sí lo podés hacer. Y por ahí en procesos más cortos, o sea, en una buena temporada, en un club o en dos, tengas la posibilidad de ir al club grande, ya teniendo apellido, habiendo estado ahí. Pero de nada sirve todo esto si vos después no lo demostrás. Te pueden abrir la puerta, pero después tenés que hacerte valer. Te tenés que preparar y hoy hay mucha más competencia por carencias nuestras, de los jugadores. Que nos ponemos celosos, no hablo de mi caso, pero en general del futbolista, que estás celoso de la gente que viene del hockey, de la gente que viene de otros deportes, de la gente que no jugó, del tipo que era traductor. Pero si esa gente se está insertando en nuestro ambiente es porque nosotros no hicimos lo que teníamos que hacer para defenderlo, por así decirlo. Hoy tenés que estudiar, prepararte, sino no durás.</p><p><i><b>-¿Qué sentís que te aportó tu crianza para ser la personas que sos hoy?</b></i></p><p>-Mi viejo falleció hace cinco años, en la pandemia, en 2021. Yo estaba en México en aquel momento, en 2019 era la última vez que él había viajado a México. Él siempre me hizo valorar el esfuerzo, siempre me lo reconoció. Y mi viejo era una persona de clase media, un tipo laburante, puesto de diario, un barcito, una pizzería. Nunca nos dimos lujos, vacaciones en diciembre en Mar del Tuyú, en Santa Teresita, en Mar de Ajó. No había conocido Mar de Plata, a mi viejo no le gustaba, pero en ese tiempo Mar de Plata era como irse hoy a Miami. <b>Entonces siempre me hizo valorar el esfuerzo, valorar el ser alguien que no tiene que ostentar, que no tiene que mostrar ni nada.</b> De hecho, soy una persona cero ostentosa. Con mis amigos siempre jodemos o me joden. Si somos 20, el que menos creen que pueda tener un buen pasar económico soy yo, porque siempre, no croto, pero sí <b>“malvestiti”</b>, incluso en el fútbol me han jodido mucho con eso, pero siempre tuve un perfil bajo y fue gracias a la educación que me han dado ellos. Lo que más rescato siempre es el esfuerzo y ganarte las cosas por tus propios medios. Y es lo que trato de inculcarle a mis hijos. Una vez vi una entrevista muy copada a Batistuta, que lo decía sobre sus hijos, creo que hablaba que uno de sus hijos trabaja en una librería, y algunos le pegaban por eso. Esa discusión la tenemos incluso con mi señora, yo quiero que mis hijos se ganen todo. Porque yo me lo gané todo, mi viejo no me dejó nada y agradezco que no me haya dejado nada. <b>A mis hijos lo que yo le quiero dejarles es una educación, que sepan desenvolverse por sí mismos. Todo lo demás no me interesa. </b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/YOK7O7NS45CPTHL4HDBBVKSYLM.png?auth=07bd11834cad72b969e4f3d59b58537621e8ca90bf0df82da83a13e5e1451798&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Eduardo Feinmann: “Políticamente, Menem fue superior a cualquier otro presidente desde el ’83”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/15/eduardo-feinmann-politicamente-menem-fue-superior-a-cualquier-otro-presidente-desde-el-83/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/15/eduardo-feinmann-politicamente-menem-fue-superior-a-cualquier-otro-presidente-desde-el-83/</guid><dc:creator><![CDATA[Fernando Marín]]></dc:creator><description><![CDATA[Infobae Studio presenta el estreno de Proyecto 86, un ciclo de entrevistas conducido por el emblemático productor Fernando Marín. En este primer episodio, un mano a mano imperdible y "sin red" con Eduardo Feinmann, uno de los periodistas más influyentes de la radio y la televisión argentina, quien se anima a hablar de todo: desde la actualidad política hasta la reciente y masiva despedida al Indio Solari]]></description><pubDate>Mon, 15 Jun 2026 05:52:59 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Este nuevo ciclo audiovisual con la conducción de <b>Fernando Marín</b> —una figura clave de la cultura, el deporte y los medios del país—, se podrá disfrutar a través de nuestro canal de YouTube todos los lunes. El espacio propone conversaciones profundas y agudas con las personalidades más destacadas de la actualidad.</p><p>Para este debut, el invitado de honor es <b>Eduardo Feinmann</b>. El conductor de la primera mañana en <i>Radio Mitre</i> se corre por un momento de su rol de entrevistador para someterse a un ida y vuelta punzante. A lo largo de la charla, Feinmann analiza con su estilo directo el panorama político bajo el gobierno de Javier Milei, recuerda sus años como el “número dos” de grandes leyendas de los medios de comunicación, y debate con Marín sobre expresidentes como Carlos Menem y Mauricio Macri. Además, la entrevista mete el dedo en la llaga de la coyuntura cultural al analizar la conmoción popular por la muerte del Indio Solari y lo que Feinmann define como una “apropiación política” del fenómeno, en una charla donde la complicidad y la honestidad intelectual ganan el centro de la escena.</p><p><b>Fernando Marín:</b> Hola, Eduardo. Yo siempre digo que viví, de alguna manera, de la gente que firmaba autógrafos. Pero estar en estas circunstancias, para ser absolutamente sincero, me genera dos cosas: primero, unos nervios tremendos; y segundo, estoy frente a un número uno. Te elegimos para comenzar este ciclo, que va a tener una particularidad: va a ser una conversación con ida y vuelta, y sin red. </p><p><b>Eduardo Feinmann:</b> Mirá, primero quiero decirte que eso que vos sentís ahora yo lo siento todos los santos días. Cada vez que hago radio en Radio Mitre o conduzco el noticiero en A24, siento exactamente lo mismo. Al menos durante los primeros treinta segundos o el primer minuto. </p><p><b>FM: </b>Si tuvieras que decir una cosa que nadie quiere escuchar sobre la Argentina de hoy, ¿qué dirías?</p><p><b>EF:</b> Que estamos en una nueva era y en una Argentina complicada, tanto en lo político como en lo económico. Veinte años de kirchnerismo dejaron a los argentinos sumidos en una situación muy muy compleja. Creo que la nueva era es una situación mundial. Pero acá no estamos acostumbrados a tener un presidente que no viene de la política tradicional. <b>Un gobierno que se mueve de manera completamente distinta a lo que fue la política desde 1983 hasta hoy</b>.</p><p><b>FM:</b> Y Milei, que es tan distinto, como decís, ¿se aprovecha de la coyuntura para construir ese personaje o creés que es auténtico?</p><p>EF: Yo lo noto auténtico. Creo que Milei siempre fue Milei. Desde cuando me tocaba entrevistarlo como analista económico. Él es economista, trabajaba para el equipo de Eurnekian y venía invitado a nuestros programas siempre en ese rol. En ese momento, durante el gobierno de Mauricio Macri, siempre fue igual.</p><p><b>FM: </b>Nombraste a Macri y sabés que tengo con él, no sé si una amistad, sino una historia de vida.</p><p><b>EF:</b> Sí, totalmente.</p><p><b>FM:</b> Pero una historia de vida con distintas facetas, porque él tiene sus verdaderos amigos, sus íntimos o sus compinches. Yo no sé si fui compinche de Mauricio, pero Mauricio fue presidente y fabricó un montón de cosas, eligió un montón de cosas: desde Boca hasta ser el Jefe de Gobierno. En fin, ser hijo de Franco Macri, que no fue fácil.</p><p><b>EF:</b> Creo que fue la peor mochila que tuvo, ¿no?</p><p><b>FM:</b> Yo creo que la peor mochila fue ser secuestrado… Cuando se sentaba en la mesa de directorio, al cual durante muchos años pertenecí en SOCMA, se tiraba hacia abajo y quedaba con el cogote apoyado en la silla, que era la manera en la cual estuvo los 15 días del secuestro, con un revólver con el que varias veces le amenazaban gatillar. Creo que eso que le pasó a él, por más que se hable con bronca a veces y se equivoque feo, es algo indeseable. Un hecho traumático muy difícil.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3YFBOXGKJNCDRCBDT27R5VNH5I.jpg?auth=6ce1a35fb40c20d23d6f4cd1ea88875ed70bee649879bbeb5bd104eb703a2d6c&smart=true&width=1920&height=1280" alt="“Le reprocho a Macri no haber hecho las cosas bien para que el kirchnerismo no vuelva”, dijo Eduardo Feinmann (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><p><b>EF:</b> Lo va a llevar de por vida.</p><p><b>FM:</b> Lo va a llevar de por vida. Pero lo cité porque atrás de él, en el conjunto, está Menem, estuvo Alfonsín, estuvieron los gobiernos militares. ¿Vos notás alguna diferencia entre ellos? ¿Marcás alguna diferencia?</p><p><b>EF:</b> ¿Entre Macri y Milei?</p><p><b>FM:</b> En total. En esa melange que hubo: Milei, Macri, Menem, Alfonsín, que carreteó el avión de la democracia como pudo, y Menem lo decoló.</p><p><b>EF:</b> Vos también estuviste muy cerca de Menem, ¿no?</p><p><b>FM:</b> Yo estuve muy cerca, estuve muy cerca y varias veces tuve que decir que no a ciertas cosas. Lo visité varias veces cuando estuvo detenido. Fui muy amigo y conocido de su médico personal, Alito Félix.</p><p><b>EF:</b> Un gran tipo.</p><p><b>FM:</b> Una gran persona. Pero yo siempre tuve como el temor a meterme en la melange del poder. El político se acerca a los medios, pero...</p><p><b>EF:</b> Con Macri estuviste mucho más cerca que con Menem.</p><p><b>FM:</b> Sí, sí. Lo conocí primero a Mauricio que a Franco, parece mentira. A mí a Mauricio me lo presenta Daniel Mendoza en la famosa confitería de Tagle. All tiempo me convoca Franco y comienzo a formar parte del directorio de medios, y terminó vendiéndole la mitad de mi agencia. Mauricio pasó a ser vicepresidente de Marín Producciones, que era el holding más chico. Pero fue mi peor negocio…</p><p><b>EF:</b> ¿Ser amigo de Franco y de Mauricio?</p><p><b>FM:</b> No, fue mi peor negocio porque yo pensé que vendiéndole la mitad de la agencia el día de mañana iba a tener el triple de lo que era el Marín de hoy. Pero perdí autenticidad, perdí libertad. Pasé a ser “el Marín de Macri”. Entonces la volví a recomprar, volví a recomprar mi agencia. Pero lo que te quería preguntar es: ¿había mucha diferencia entre Menem, Macri y Alfonsín?</p><p><b>EF:</b> Para mí, <b>Menem en su primera presidencia fue magnífico</b>. No la segunda, pero la primera presidencia de Menem fue realmente espectacular. Y si vos me preguntás cuál es la diferencia entre Menem y Alfonsín, es la capacidad que tenía Menem de hacer política, algo que Alfonsín no pudo. A Macri creo que Menem no le llega ni a los tobillos. Y creo que Milei está aprendiendo a hacer política y lo hace a una buena velocidad.</p><p><b>FM:</b> ¿Macri no le llega a Menem ni a los talones?</p><p><b>EF:</b> Políticamente hablando. Creo que políticamente <b>Menem era muy superior, fue muy superior a cualquier otro presidente del 83 a esta parte</b>. <b>Yo creo que dio vuelta como una media a la República Argentina. </b>Muchas de las cosas que se hicieron, como el tema de las privatizaciones, ningún gobierno se atrevió a voltearlas todavía y seguimos gozando de esos beneficios. Recuerdo a mi padre comprando el plan Megatel, por ejemplo, o pidiéndole a un empleado de Entel de ese momento pagarle 5.000 dólares por izquierda para tener una línea telefónica en casa.</p><p><b>FM:</b> ¿Podría ser presidente hoy y sería mejor que Milei?</p><p><b>EF:</b> No lo sé, no lo sé. Ese primer Menem hoy sería espectacular.</p><p><b>FM:</b> Vamos a hablar un poquito de algo que te gusta y que está muy en boga y debe ser el tercer o cuarto producto en el mundo: el fútbol. ¿Qué ves del fútbol en la Argentina? </p><p><b>EF:</b> Hay momentos en que siento que al fútbol lo están matando de a poco. Hay cosas, por ejemplo, los campeonatos así tan largos y con tantos equipos, que a mí me parece que no le hacen bien. La verdad no me gustan los campeonatos de treinta y pico de equipos. Me parece que un torneo lindo y atractivo sería de 18 o 20 equipos como máximo. Pero algunas actitudes últimamente me hacen pensar que lo están matando de a poco y es realmente una pena. Estas discusiones que tienen que ver con el VAR, los árbitros, esas situaciones...</p><p><b>FM:</b> ¿Realmente te gustaba más el fútbol emocionante sin VAR?</p><p><b>EF:</b> Totalmente.</p><p><b>FM:</b> Y que el réferi cobre y que la tribuna putee.</p><p><b>EF:</b> Me gustaba mucho más eso, sí.</p><p><b>FM:</b> ¿No es más justo ahora?</p><p><b>EF:</b> A veces parece que sí, a veces parece que no. Porque, ¿cuál es la discusión ahora con el VAR? Que quizás el tipo que está en la cabina recibe un llamado telefónico cuando pasan cuatro, cinco o siete minutos, y se discute si fue penal o no, si la pelota entró o no, si fue mano... Qué sé yo si en esos cinco minutos alguien no llamó por teléfono y dijo “cobralo” o “no lo cobres”.</p><p><b>FM:</b> ¡Ah! Es muy importante lo que estás diciendo. ¿Acá hay corrupción?</p><p><b>EF:</b> Las grandes discusiones últimamente tienen que ver con eso, ¿o no?</p><p><b>FM:</b> ¿Y qué esperás del Mundial?</p><p><b>EF:</b> Ojalá que Argentina tenga la cuarta. <b>Elijo creer que vamos a tener la cuarta</b>. Yo veo un equipo sólido. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UK2RQIGGBRBW3D7H77RFOH47ZE.jpg?auth=5eed13b7b5a95d4f1252c207d3ef21e3ce0e311a4bdeeff37d2873e2945e2f1e&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Hoy soy el número dos y quiero ser el mejor dos. Algún día voy a ser el número uno. Por eso nunca envidié a quien estaba en el lugar del número uno", acreditó Feinmann (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><p><b>FM:</b> Cambiando de tema abruptamente, Eduardo. Sucedió un hecho que a mí me conmovió: ver una pantalla con cientos de miles de personas en una peregrinación yendo a la capilla ardiente del Indio Solari. Me conmovió a mí en lo personal porque aunque confieso que el rock nacional no es de mi generación, empezó un poquito después, me metí en las letras a raíz de todo esto y vi bastante poesía. ¿Qué crees que representa para la Argentina y qué representó este fenómeno con el Indio Solari?</p><p><b>EF:</b> No sé si para la Argentina completa, pero para un grupo muy fuerte de gente el Indio Solari representaba muchísimo. Si a mí me das a elegir dentro del rock nacional, yo elijo a Charly García, no elijo al Indio Solari. A mí personalmente ni las letras, ni el sentimiento, ni la militancia del Indio Solari me representan. Pero sí noté lo mismo que vos: que una gran cantidad de gente se sentía identificada con sus letras, con su poesía. Muchos dicen que fue uno de los grandes letristas del rock nacional… puede ser, no sé. Es un tipo que también representó mucho a la política argentina, por lo menos de Néstor Kirchner para acá. Mucho. Por eso lo que noté también es una apropiación política por parte de La Cámpora y del kirchnerismo de toda esa movilización. La movilización a mí me impactó tanto como a vos. Era muy conmocionante ver gente que, por ejemplo, decía: “Estoy llorando al Indio más que en el entierro de mi papá”. Hay que decir eso y hay que sentir eso por un artista. <b>Indudablemente fue un evento conmocionante</b>, no sé si el más grande de la historia argentina porque eso no es verdad; Evita, Perón, Yrigoyen, Alfonsín, el propio Maradona... esos entierros y esas peregrinaciones fueron mucho más grandes que esta, ¿no?</p><p><b>FM:</b> Hay algo que se percibe, y es que se separa lo político del artista, esto es innegable que suceda. ¿Pero lo sentís así?</p><p><b>EF:</b> Qué sé yo. Lo mismo pasaba con Mercedes Sosa, una mujer de izquierda, pero te podía gustar más o menos su opinión política y la verdad es que la Negra Sosa era una artista monumental. Monumental.</p><p><b>FM:</b> Claro, mirá a quién tocaste, no se me iba a ocurrir. Ella estaba más allá del bien y del mal. Yo vibré siempre con la Negra Sosa gustándome o no sus ideas.</p><p><b>EF:</b> Por eso yo separaría artista de ideas. En el tema del Indio Solari creo que eso no estaba separado, porque él,<b> del kirchnerismo para acá, se transformó en un militante político</b>. Tal es así que hubo una utilización política de Máximo Kirchner y Axel Kicillof en lo que se llamó “la última misa” del Indio Solari, que era esa peregrinación para estar apenas unos segundos delante del féretro. Ahí hubo una utilización política enorme. Se llegó a decir, por ejemplo, “recuperamos la calle gracias al Indio”. He escuchado a algunos decir: “¡Qué bueno, este es un momento en que el Indio Solari nos une otra vez como para poder ganar la próxima elección!”. Esas cosas, la verdad, son realmente horribles. Pero indudablemente el Indio causaba eso en un grupo importante de gente. <b>Imaginate que el Indio Solari te llevaba, sin marketing y con el boca a boca, a 350.000 personas. Muchos políticos querrían lograr eso y no lo logran</b>. </p><p><b>FM:</b> Te voy a hacer dos preguntas, por donde llegaste y el rating que acaparas día a día: ¿quién te marcó más en tu vida? ¿En quién te fijabas?</p><p><b>EF:</b> <b>Mi padre veía mucho a Neustadt y a Grondona</b>. Todos los martes veía <i>Tiempo Nuevo</i>. Después ellos se separan y mi padre veía a uno y a otro. Yo creo que periodísticamente ellos dos me han marcado mucho. Después, un poco más acá, el gordo Lanata, con quien gracias a Dios logré trabajar. Estuve con él haciendo un pase y trabajando en la misma emisora, en <i>Radio Mitre</i>, durante un año y medio o dos. El Gordo, en el último tiempo, fue el mejor de todos nosotros. El mejor entre Mariano Grondona, Neustadt y obviamente Daniel Hadad, con quien trabajé durante 19 años más o menos. </p><p><b>FM:</b> ¿Estás contento cuando efectuás los cambios o los enroques en los medios?</p><p><b>EF:</b> Sí, hasta ahora la verdad me ha ido muy bien. Yo también tuve la suerte... siempre digo que soy un tocado por la varita mágica porque hago lo que amo y además me pagan, y me pagan muy bien. Esto desde hace mucho tiempo. Además, me tocó trabajar con los más grandes, los que yo considero los más grandes de la radiofonía argentina, siendo siempre su número dos. Muchas veces me decían: “Pero escuchame una cosa, siendo el número dos, ¿no querés tener el lugar del número uno?”. No,<b> yo hoy soy el número dos y hoy quiero ser el mejor dos. Algún día voy a ser el número uno</b>. Por eso nunca envidié a quien estaba en el lugar del número uno; yo traté de ser siempre el mejor coequiper de ellos. Fui el número dos de Daniel Hadad, fui el número dos del Negro González Oro, fui el número dos de Antonio Carrizo, fui el número dos de Néstor Ibarra... y mal no me fue, la verdad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/D6HTKF3GEFC4DPXLJS4VS6UJIM.jpg?auth=ab6898d7589d90c9b7e0dc2960e3ccb631747e6b745066d00e19c56cb230bbc5&smart=true&width=1920&height=1290" alt=""A mí personalmente ni las letras, ni el sentimiento, ni la militancia del Indio Solari me representan. Pero sí noté que una gran cantidad de gente se sentía identificada con sus letras, con su poesía", expresó el periodista (Maximiliano Luna)" height="1290" width="1920"/><p><b>FM:</b> ¿Con el Negro González Oro terminaste mal?</p><p><b>EF:</b> No, para nada. Al contrario, somos grandes amigos, grandes amigos y nos tenemos mucho, mucho cariño. Él está viviendo en Uruguay.</p><p><b>FM:</b> ¿No me mentís en eso?</p><p><b>EF:</b> No, para nada. Tuvimos nuestro momento, hubo un momento en que sí tuvimos una discusión muy, muy fuerte. Durante un año, trabajando juntos en la misma mesa, uno al lado del otro —yo me sentaba acá y él se sentaba acá conduciendo el programa—, un año no nos hablamos. No nos dirigimos la palabra.</p><p><b>FM:</b> ¿Hay alguno al que le cerraste la persiana para siempre y decís “con este no”? Por más que uno no sea rencoroso, por más que le haya ido bien —porque el rencor también se va con el éxito, si a uno le fue bien dice “bueno, en definitiva, pobre tipo, vamos para adelante”—. ¿Hay alguno al que vos le bajaste la cortina y dijiste “basta, este no”?</p><p><b>EF:</b> Varios, no voy a dar nombres, pero a varios. Básicamente trato de alejarme de la gente tóxica.</p><p><b>FM:</b> Esto me gusta. Te escucho muchas tardes cuando hacés el pase con Rossi, utilizar ese vocablo, “tóxico”, lo empleás mucho. ¿Creés que hay mucha toxicidad?</p><p><b>EF:</b> Sí, en nuestra profesión hay mucha gente tóxica. Por eso trato de alejarme. Qué sé yo… vivo mejor.</p><p><b>FM:</b> ¿Creés que el kirchnerismo no vuelve nunca más acá?</p><p><b>EF:</b> Mirá, una vez lo dije repetidamente cuando Macri era presidente y me equivoqué. No lo quiero decir más porque tengo miedo de volver a equivocarme.<b> Si hay algo que le reprocho a Macri y a su gobierno es no haber hecho las cosas lo suficientemente bien como para que el kirchnerismo no vuelva</b>.</p><p><b>FM:</b> Para cerrar, ¿hay espacio en este momento en la Argentina para un <i>outsider</i>?</p><p><b>EF:</b> Creo que no, creo que se terminó con Milei. El hecho del <i>outsider</i>, me parece, ya la gente no lo repetiría, excepto con el propio Milei, a quien podría llegar a reelegir el año que viene si es que el Gobierno hace las cosas medianamente bien. Yo creo que el Gobierno tiene todas las chances de reelección porque, además, del otro lado no hay nada, absolutamente nada.</p><p><b>FM:</b> Bueno, Eduardo, muchas gracias por la charla.</p><p><b>EF:</b> Yo quiero decirte que te quiero mucho, tenés mi cariño, mi respeto y además... qué sé yo, sos tan grande que a mí me emociona tu amistad.</p><p><b>EF:</b> Gracias. Cabe solamente agradecerte. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/QFOWWI75JVHATLMGSBXEDW5X2M.jpg?auth=e05aa92a716a933703f092d0f7e129ed601796f24953674f9d5f85368ca8c18c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Teresa Costantini: “Mi apellido es mi identidad, si hay algo que no me van a quitar es quién soy”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/14/teresa-costantini-mi-apellido-es-mi-identidad-si-hay-algo-que-no-me-van-a-quitar-es-quien-soy/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/14/teresa-costantini-mi-apellido-es-mi-identidad-si-hay-algo-que-no-me-van-a-quitar-es-quien-soy/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Su ex marido le pide que se saque el apellido que lleva desde hace 60 años. Un golpe muy fuerte: el día que llegó por WhatsApp el pedido de nulidad del matrimonio religioso. El shock que vivieron los cinco hijos, el pedido de ellos para que pelee y la decisión de que se sepa lo que están atravesando. Los recuerdos de un matrimonio feliz, cómo fue empezar juntos de cero. La historia que no se puede borrar]]></description><pubDate>Sun, 14 Jun 2026 05:30:56 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Teresa Costantini es directora de cine, de teatro, de televisión, es actriz, es guionista, es productora, es parte de la cultura argentina desde hace más de 40 años. Fue reconocida y premiada por sus trabajos en festivales importantes de Europa, de Canadá, de Estados Unidos, de China. Desde hace casi 60 años su nombre y apellido es Teresa Costantini, cuando se casó, a los 17 años, con el empresario Eduardo Costantini. En diciembre de 2025 su ex marido y compañero durante 28 años, le reclamó judicialmente que no usara más su apellido y comenzó el trámite para la anulación del matrimonio religioso. Teresa, a pesar de tanta actividad y tan prolífica carrera, siempre cultivó un perfil bajo, bajísimo, pero hace pocos días decidió a través de una carta hacer público lo que está viviendo, su desconcierto, su dolor. </p><p><b>– ¿Hace cuántos años Teresa que estás trabajando en la cultura?</b></p><p>– 40 y pico que estoy trabajando. El cine lleva mucho tiempo, pero entre una película y otra, siempre estuve escribiendo, haciendo teatro, siempre.</p><p><b>– El apellido Costantini es constitutivo de tu identidad pública.</b></p><p>– ¡Absolutamente! Además en ese momento, cuando me casé a los 17 años, no me resultó raro tener que ponerme el apellido de casada cuando no tenía ni la patria potestad de mis hijos y el documento me obligaba al apellido “de Costantini”.</p><p><b>“ME LLEGÓ UN WHATSAPP CON EL PEDIDO DE LA NULIDAD DEL MATRIMONIO RELIGIOSO. FUE MUY FUERTE, FUE DURÍSIMO”.</b></p><p><b>– Ahora tu ex marido te reclama que te saques el apellido y la anulación del matrimonio religioso. ¿Cómo te enteraste?</b></p><p>– Exacto. Me llegó un WhatsApp de parte de alguien que después supe que es una abogada canónica con el pedido de nulidad del matrimonio. Yo me quedé… Me dolió la panza, me pasó una cosa acá muy fuerte. Después me pregunté por qué me había dolido tanto y creo que tiene que ver no solamente por la cantidad de años, los hijos y demás, sino por quiénes fuimos durante todo ese tiempo, quiénes fuimos nosotros y quiénes éramos cuando decidimos casarnos. Fue durísimo. Me costó mucho.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/APN3YDG5LRBPVM6UEYORU6FTB4.JPG?auth=c4edbb6130bcb233eff288ccf0ac8a5b45d7f8252baf6a0d9d37d0b5b3ea2c15&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Cuando me casé a los 17 años, no me resultó raro tener que ponerme el apellido de casada cuando no tenía ni la patria potestad de mis hijos y el documento me obligaba al apellido “de Costantini”, dijo Teresa Costantini (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>“PARA MIS HIJOS FUE UN SHOCK ESPANTOSO. ¿CÓMO TE VAN A PEDIR ESO? ”</b></p><p><b>– Fue duro recibir eso de un compañero de casi 30 años.</b></p><p>– Impresionante. Cuando hace 30 que estamos divorciados, además. Y fue durísimo para los chicos, para mis hijos fue un shock espantoso. De hecho, son los que más están apoyándome para que diga que no. ¡No sabés qué hacer ante estas cosas! ¡Es todo tan absurdo! ¿Cómo te van a pedir eso?</p><p><b>“NO SABÉS QUE HACER, ¡ES TODO TAN ABSURDO! ¿CÓMO TE VAN A PEDIR ESO?”</b></p><p><b>– Fue de parte de una abogada. ¿No pudiste hablar nunca con él, preguntarle qué pasaba?</b></p><p>– No, no pude. Yo agoté todas las instancias para poder conversar más allá de que no fue linda la forma. Todo vino por carta documento, por mensaje, por una demanda eclesiástica que me llegó después de unos meses, es muy difícil. ¿Pero cómo, no me podés llamar y sentarnos a hablar?</p><p><b>– ¿Ustedes además renovaron los votos religiosos años después? </b></p><p>– Si, a los 25 años de casados. Monseñor Laguna, que nos había casado en su momento y que fue mi íntimo amigo y mi confesor, nos dio una misa en nuestra casa con todos los chicos, la familia Costantini, la familia Correa. Y después hubo una fiesta enorme más allá de esa misa, una fiesta inmensa que mucha gente recuerda.</p><p><b>“28 AÑOS. FUE UN MUY BUEN MATRIMONIO. FUI FELIZ Y SÉ QUE LO FUIMOS” </b></p><p><b>– No fue un matrimonio efímero.</b></p><p>– ¡No! 28 años es un montón, nada efímero. Y además fue un muy buen matrimonio. Yo fui feliz durante esos años. Y sé que lo fuimos. No creo haber estado tan engañada.</p><p><b>– Es un golpe muy fuerte, como si se quisiera clausurar una etapa, como si alguien quisiera olvidar lo que vivió.</b></p><p>– Fuerte. Yo siempre miro la historia, la historia de los países, la historia del mundo, la historia del universo. ¿Cómo no vas a mirar quiénes fuimos para ver quiénes somos? Además, a esta altura de la vida, ya tengo 76 años, la revisión hacia atrás existe. A veces te la olvidás y no tomás conciencia de todo lo que hiciste. Este golpe me hizo volver atrás, especialmente a esos años y es muy emotivo hacerlo porque es tener recuerdos que a mí no se me borran.</p><p><b>“CINCO HIJOS. Y EMPEZAR DE CERO, NO TENÍAMOS NADA DE NADA”</b></p><p><b>– Recuerdos lindos.</b></p><p>– Lindísimos. Cinco hijos. Y viajes, empezar de cero, no teníamos nada de nada de nada. Vivir en lo de mis suegros con los hermanos de Eduardo que nos dieron el cuarto. De a poco ir teniendo lo que podíamos ayudados por nuestros padres. Fueron años divinos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5ZJREP6TBZAUTMCAWVKTHOYXTY.JPG?auth=4c80019262b20a4d2b8a70ec74231bef3f53e9da73c6a1daeb68082d523133d0&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""¿Cómo no vas a mirar quiénes fuimos para ver quiénes somos?", planteó Teresa Costantini en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿La demanda te hizo repasar todo eso? “La pasamos bien, y construimos algo muy firme”.</b></p><p>- Me hizo revisarlo de tal manera que yo, que escribo mucho, estoy escribiendo. Porque además mis hijos y mis nietos me preguntan mucho de esa etapa. </p><p><b>– ¿Cuál es la razón por la que no quiere que uses el apellido? ¿Qué dice la demanda?</b></p><p>– Algo así como “confusión”. Confunde a 2 millones de personas, es una familia tan grande que no sé cuál puede ser la confusión que puede haber. No sé, no me entra en la cabeza.</p><p><b>“MIS HIJOS DICEN QUE PELEE, QUE NO TIENE LÓGICA”</b></p><p><b>– ¿Qué te dicen tus hijos sobre esto?</b></p><p>– Que pelee, que no tiene lógica.</p><p><b>– Los cinco hijos quieren que puedas tener tu identidad.</b></p><p>– Sin duda. Ellos y tanta gente más. Por momentos decís “uno es quien es, sea como sea”. Pero está lleno de casos, Susan Sarandon… Angela Merkel yo no sabía que estuvo casada cuatro años nada más con Merkel. Y como ya había empezado su carrera como física siguió con el apellido Merkel, también como canciller y casada con otro señor. Susan Sarandon tuvo un matrimonio breve con Chris Sarandon, era la que ponía ejemplo cuando me preguntaban. Porque al principio te preguntan.</p><p><b>– No debería haber conflicto. </b></p><p>– A no ser que en el divorcio lo especifiques o que no haya una trayectoria profesional con ese nombre.</p><p><b>“EN EL DIVORCIO NO PASÓ NADA, 30 AÑOS DESPUÉS ES MEDIO RARO”</b></p><p><b>– ¿Qué pasó en el divorcio con eso?</b></p><p>– Nada. Por eso la sorpresa, 30 años después es medio raro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FDX2OBFJVJEPHIB5EOGQWMUTOE.JPG?auth=cc3bb594215a06e20e59776615565ef8fea06b08a6b99753010f0a0a87327e05&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""No sé cuál puede ser la confusión que puede haber. No sé, no me entra en la cabeza", expresó Teresa Costantini" height="1080" width="1920"/><p><b>– Formaron una familia grande. ¿Tampoco la familia pudo hacer algo? Hay hijos, nietos, bisnietos.</b></p><p>– Ahora está Tere haciendo lo que hay que hacer, y están apoyando los demás. Hablar, hablan, pero no sé. Yo tengo esperanza, yo tengo fe.</p><p><b>“SI HAY ALGO QUE NO ME VAN A QUITAR NUNCA ES QUIÉN SOY. MIS RECUERDOS, MI VIDA, Y LA VOLUNTAD DE SEGUIR TRABAJANDO”</b></p><p><b>– Esto lleva meses, empezó en diciembre ¿por qué tenés fe?</b></p><p>– Porque siento que estoy bien cuidada, bien protegida, porque creo que si hay algo que no me van a quitar nunca es quien soy. Mis recuerdos, mi vida y la voluntad de seguir trabajando. Este es un tiempo de energía desgastada en algo que realmente… Lo que más me dicen amigos cercanos es “que no te haga daño”. ¿Por qué vamos a dejar de tener la energía puesta en el trabajo que es lo que nos apasiona? El tiempo que me queda, tengo que seguir haciéndolo.</p><p><b>– ¿Estás haciendo terapia?</b></p><p>– De vez en cuando. Medito todas las mañanas, para mí la meditación es un espacio de silencio donde me bajan las ideas y me tranquiliza, me baja mucho la ansiedad. </p><p><b>– A veces son ingobernables los momentos de angustia, de tristeza, de desilusión, de fastidio. </b></p><p>– Tengo buenos amigos, tengo muy buena pareja, eso es bárbaro. Tengo a la gente de mi productora, mis hermanas, mis hijos. Estoy rodeada de gente a la que puedo recurrir y también me gusta estar sola, en silencio. Los malos momentos uno se los banca sola.</p><p><b>– También es difícil aceptar la desilusión. Es alguien que uno eligió para ser padre de sus hijos. No es un ex-marido cualquiera.</b></p><p>- No, pero a mí me pasa algo bastante particular, yo quiero que sea feliz. Hace 30 años que no estamos juntos, después tuvo tres matrimonios diferentes, ha tenido hijos que vienen a mi casa que son un amor y que son muy cercanos a los míos. Son los hermanos, medio hermanos, no importa ese término. Yo quiero vivir mi vida, no estoy mirando qué está pasando, estoy en mí desde hace rato. Y de verdad lo digo: yo no le deseo ningún daño.</p><p><b>– Seguís en estado de desconcierto, me parece.</b></p><p>– Estoy acá hablando por primera vez, lo cual también me resulta extraño. Sí, sin duda, sin duda.</p><p><b>“LOS CHICOS QUERÍAN QUE LO CONTARA” </b></p><p><b>– Decidiste contarlo públicamente, ¿por qué?</b></p><p>– Me costó mucho, fue tiempo de meditación, de consulta, de hablarlo. Los chicos querían, yo no. Y finalmente tomé aire después de elaborar, de escribir y pensar e intentar un día tomé aire y ahí fue.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2VARNJXD4JFTRCHQWFHLFJDZGU.JPG?auth=58c14a758fd737b8a386b954caf4b439caa41973e2e9b963841f2426829819ad&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Estoy acá hablando por primera vez, lo cual también me resulta extraño", dijo Teresa Costantini" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Por qué tus hijos querían?</b></p><p>– Porque pensaron que podía pasar algo si esto se hacía público, un acercamiento del otro lado. Cuando agotás instancias… Es extraño porque yo nunca hablé de mi vida privada en todo el tiempo que hace que estoy en el medio. Soy del medio pero no soy mediática, salgo cuando tengo algo para contar y siempre tiene que ver con el trabajo. Era raro hacerlo, pero me jugué y ahora estoy muy contenta de haberlo hecho, muy, porque estoy acá con vos, sos la única con la que quiero hablar. Y además, porque la respuesta fue impresionante, te hace ver el afuera, no puedo creer el apoyo que tengo. Es demasiado. Aparece mucha gente del pasado que se acuerda, muchos testigos de ese tiempo, y gente que no conozco. </p><p><b>“SON CASI 60 AÑOS DE TERESA COSTANTINI, CUMPLO 77 EN OCTUBRE” </b></p><p><b>– Es que no se trata solamente de un apellido, se trata de una identidad. Una identidad desde los 17 años hasta los 76. </b></p><p>– Son casi 60. Sí, sí, porque cumplo 77 en octubre.</p><p><b>– Entiendo que tus hijos quieren que defiendas eso.</b></p><p>– Absolutamente, sí. Las dos cosas en realidad, porque para los hijos el tema de la iglesia también es importante. “¿Cómo quedamos nosotros?” Hay un montón de preguntas con el tema de la nulidad.</p><p><b>“HAY UNA HISTORIA QUE NO SE PUEDE BORRAR”</b></p><p><b>– ¿Por qué les pega a los chicos que quieran anular el matrimonio religioso?</b></p><p>–<b> </b>Por la historia. Porque hay una historia que no se puede borrar. Y a mí me pegó también con haber creído, con la fe, me dolió muchísimo. ¿Qué fue esto? Una payasada? Y ojo que el divorcio existe, pero la Iglesia… Siendo tan público es medio escandaloso para la institución. Es extraño porque supuestamente te sacan el sacramento. Decís, ¿qué es eso? Entonces desbautizame, sacame la comunión, no entiendo. Esto es algo muy concreto, esto está dirigido a mí. Entonces ahora puse mi voz.</p><p><b>– Deberíamos estar hablando de lo que estás preparando con Irlanda. Y de todo lo que fuiste haciendo estos años y de todo lo que tenés para hacer, no paraste nunca.</b></p><p>– Tengo mucho para hacer. Parar es como resignarte a otra forma de vida. Mi deseo está tan puesto en contar historias, en hacer películas… Tuve muchas ganas de hacer una y la aventura te enciende, el entusiasmo vuelve cuando aparece algo donde salís de la zona de confort y vas a un lugar a conocer otra cultura. Por eso me interesó la idea de que esta película se filme allá y sea en inglés, soñaba con hacer una película en inglés.</p><p><b>– ¿Todo esto que pasa no te detiene?</b></p><p>– No, al contrario. Me venía brutal tener que seguir trabajando con la guionista irlandesa todas las semanas. Todo el tiempo, seguir, seguir.</p><p><b>– ¿Mientras vos trabajabas aparecían y aparecen las demandas?</b></p><p> – Si, eran dos guiones. Por un lado iba este guión del que estuvimos hablando hasta ahora, y por otro lado iba el guión de la ficción que me ayudó un montón todo este tiempo.</p><p><b>– ¿Con el tema judicial hay que esperar?</b></p><p>– Sí, ahora hay que esperar. Está todo en manos de los que saben y saben lo que hay que hacer. Mi ideal es que se termine de una vez, pero eso no depende de mí. Este guión es más ambiguo, va como la vida, no sabemos qué nos va a sorprender dentro de dos minutos.</p><p><b>– Te veo desconcertada pero muy serena. No transmitís tristeza o enojo.</b></p><p>– Me está costando enojarme. Soy una persona muy especial, en la vida soy muy conciliadora, si me sacás es raro. Lo he experimentado y ese personaje mío no me gusta, no lo no lo saco a relucir muy seguido. En esta ocasión creo que es porque están los hijos, a mí me duele. Pasaron meses, lo pude elaborar más. Tengo el shock y después me repongo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/STC7BR4UTFC35FRQMH3QH2UK4M.JPG?auth=995f0996dcdd0b2231d64a053b89c3c6f908f097aa0c23d75b4ac98f2b29b082&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Está todo en manos de los que saben y saben lo que hay que hacer. Mi ideal es que se termine de una vez, pero eso no depende de mí", contó Teresa Costantini (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>“NO ME DAN ALTERNATIVA. YA ESTOY CANSADA, QUIERO QUE SE SEPA”</b></p><p><b>– Pero no puede no haber enojo.</b></p><p>– Lo voy a sacar, si, estoy decidida. Me enojo y me desenojo. No es la pasión del enojo lo que me lleva a salir adelante con esto. Creo que ante estas cosas tenemos que estar serenos, fríos y claros, y el enojo te ciega. Es una pasión cegadora donde decís cualquier cosa y después… Yo estoy más en estar clara. Soy muy emocional, muy emotiva, eso también me juega en contra, que duela, que te la pases llorando. Me tengo que poner un poco más serena, más calma, más fría, más cerebral. El enojo es maravilloso pero es una pasión compleja. El haberlo publicado no fue enojo, fue “no me dan alternativa”. Ya estoy cansada, quiero que se sepa. </p><p><b>– Es plantarse sobre los propios pies públicamente.</b></p><p>– Total. Poner la voz para plantarme públicamente, es algo que Teresa Costantini nunca hizo, es la primera vez que lo hace. Y eso está bueno para mí, eso sí tiene fuerza.</p><p><b>– Ojalá se termine pronto todo esto y termine bien.</b></p><p>– Tengo fe. Puedo estar equivocada, pero intuyo que esto va a terminar bien. Igualmente lo hablé mucho con los chicos, nunca no va a tener un aspecto bueno, el cariño y el amor y el afecto. Mariana, mi hija publicó algo el otro día que me conmovió, mis hijas no son de publicar nada tampoco. Esto que se ha movido alrededor de toda la familia, de todos los amigos, es más que bueno, es un abrazo gigante y creo que pase lo que pase, esto ya tiene un valor enorme para mí.</p><p><b>“PAPÁ, ¿DÓNDE ESTÁS? TE EXTRAÑAMOS”</b></p><p><b>– ¿Qué dijo tu hija Mariana?</b></p><p>– Dijo: mamá, nos enseñaste la valentía de salir al frente, de decir. Fue maravilloso todo lo que decía, pero además, abajo decía, “papá, ¿dónde estás? Te extrañamos”. ¿Viste que el amor que se construyó no desaparece gracias a Dios? Gracias a Dios. Lo mismo con mis sobrinos, con mis hermanos, cuando uno construye una comunidad, somos como un pueblo porque somos tantos… </p><p><b>– ¿Habías reflexionado antes de que te pasara esto sobre la identidad?</b></p><p>- Sí, muchísimas veces en otros casos, pero nunca imaginé algo personal. Esa es una afrenta, me sale la frase de Hamlet “el mundo está desquiciado”, porque es una afrenta. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/WQQMARVIBRCU3GCGN6QYS4UZCA.JPG?auth=4a203e2f798950952d39ed9030aa0038c44a39186b2be4148e2cea3770d80c62&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[(Gustavo Gavotti)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Carlos Baute y la historia de su fuga a los 11 años tras pasar por un liceo militar: “Mi papá no me habló un tiempo”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/14/carlos-baute-y-la-historia-de-su-fuga-a-los-11-anos-tras-pasar-por-un-liceo-militar-mi-papa-no-me-hablo-un-tiempo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/14/carlos-baute-y-la-historia-de-su-fuga-a-los-11-anos-tras-pasar-por-un-liceo-militar-mi-papa-no-me-hablo-un-tiempo/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Instalado por estos meses en la Argentina como jurado de “Es mi sueño”, el cantante venezolano atraviesa un presente intenso entre la televisión, las giras y la grabación de un nuevo disco junto a músicos argentinos. En una entrevista con Infobae, recordó la dura experiencia que vivió en su infancia, habló de su familia y aseguró que, después de más de tres décadas de carrera, hoy su mayor orgullo es “haber criado hijos extraordinarios”]]></description><pubDate>Sun, 14 Jun 2026 05:29:07 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Carlos Baute</b> habla rápido, se ríe seguido y salta de un tema a otro con la misma naturalidad con la que hoy divide sus días entre la televisión, los viajes y la música. A los 51 años, el cantante venezolano sigue embarcándose en proyectos nuevos y disfrutando el camino. <b>“Estoy feliz”</b>, repite varias veces durante la conversación. Y alcanza con escucharlo un rato para creerle.</p><p>Instalado por estos meses en la Argentina en donde forma parte del jurado de <i>Es mi sueño</i>, divide sus días entre la televisión, una gira por España y la grabación de <b>un nuevo álbum</b> con un detalle inédito en su carrera: por primera vez trabaja junto a productores y músicos argentinos. “El único extranjero soy yo”, bromea. La conexión con el país tendrá además <b>una nueva parada el próximo 2 de octubre, cuando regrese al Teatro Ópera </b>con un show que combinará sus clásicos y algunas canciones de la nueva etapa. “Van a escuchar cosas muy lindas”, promete.</p><p>Pero si hay un tema que atraviesa toda la conversación es la familia. Casado desde hace 15 años con <b>Astrid Klisans</b>, Baute habla de la paternidad con la misma pasión con la que habla de la música. Recuerda cómo conoció a la mujer que inspiró varias de sus canciones más famosas, revive el original pedido de casamiento que le hizo sobrevolando Miami y admite que hoy sus prioridades son otras. <b>“Me quedo con haber criado hijos extraordinarios”</b>, asegura.</p><p>En esta entrevista con <b>Infobae</b>, Baute repasa la historia detrás de éxitos como “Colgando en tus manos” y “¿Quién te quiere como yo?”, recuerda <b>la dura experiencia que vivió de niño en un liceo militar, reflexiona sobre Venezuela, el exilio y la distancia, y comparte una mirada íntima sobre el amor, la familia y el paso del tiempo</b>. Una charla atravesada por la nostalgia, el humor y el optimismo de alguien que, después de más de tres décadas de carrera, sigue encontrando nuevas razones para ilusionarse.</p><p><b>—Bienvenido. Me declaro fan.</b></p><p>—Yo también</p><p><b>—¿Cómo va todo?</b></p><p>—Bien, haciendo de todo. Estoy grabando un programa de televisión acá en Argentina y está siendo una experiencia larguísima, pero espectacular. Además, aproveché para hacer algo que nunca había hecho: <b>grabar un disco en Argentina</b>. Estoy muy feliz por eso.</p><p><b>—¿Me contás? </b></p><p>—El único extranjero del disco soy yo. Todo lo demás es talento argentino. Conozco a los chicos hace tiempo, gente joven como FMK y Stanis. Les mandé dos canciones para probar, me devolvieron unas maquetas increíbles y cuando me di cuenta ya estaban haciendo todo el disco. Acabamos de lanzar “¿Quién mejor que tú?”. Estoy haciendo de todo.</p><p><b>—¿A quién se la escribiste?</b></p><p>—Esta no tiene nada que ver con mi vida personal porque habla de una propuesta con anillo. Yo no lo hice así. Cuando le pedí matrimonio a mi esposa le regalé un reloj. Estábamos viviendo en Miami.</p><p><b>—Vos ya eras Carlos Baute.</b></p><p>—Bueno, siempre fui Carlos Baute (risas), pero mi carrera empezó cuando tenía 13 años.</p><p><b>—¿Y a ella la conociste de más chico?</b></p><p>—Sí. Era la hija de mi abogado. Años después nos reencontramos de casualidad en un aeropuerto. Su mamá me pidió mi PIN de <i>BlackBerry</i>, empezamos a hablar y conectamos enseguida. Yo estaba terminando una relación larga y ella también acababa de separarse. Después de eso preferí esperar un tiempo prudente antes de avanzar.</p><p><b>—¿Prudentemente cuánto?</b> </p><p>—Año y medio. Esperé que ella tuviese pareja primero porque estuvimos nueve años, era como un divorcio. Necesitaba hacer las cosas bien.</p><p><b>—¿Cómo fue la propuesta?</b></p><p>—Para su cumpleaños le tapé los ojos y la llevé al aeropuerto. Pensó que la iba a hacer saltar en paracaídas y estaba aterrada (risas). Pero era <b>un paseo en helicóptero sobre Miami</b>. Llevaba una botella de vino argentino y un regalo. Antes había hablado con el piloto para que pusiera “Me quiero casar contigo” cuando yo le hiciera una señal. Yo le había prestado mi reloj tiempo antes y le dije: “El día que te lo quite, te voy a pedir matrimonio”. Ya en el aire le entregué la caja, ella pensó que era un reloj, empezó a llorar, sonó la canción y le propuse casamiento. Fue bastante diferente.</p><p><b>—Estás dejando la vara muy alta. </b></p><p>—No hace falta hacerlo en un helicóptero ni en Miami. Lo importante es el gesto.</p><p><b>—15 años, tres hijos.</b></p><p>—Felizmente casados. Y cinco perros, una pogona –que es un dragón barbudo- y un poni.</p><p><b>—¿Cuántos años tienen tus hijos? </b></p><p>—6, 8 y 9.</p><p><b>—¿Les gusta lo que hacés? </b></p><p>—Yo creo que sí. Todos estudian piano por su cuenta. Dos además hacen ukelele y fue decisión de ellos. Mi hija hacía ballet y flamenco, pero este año decidió dejar ballet. Ellos eligen. Y eso que bailaba súper lindo.</p><p><b>—Ciencias exactas quiere (risas). </b></p><p>—Puede ser. Lo importante es que hagan lo que los haga felices. Ahora además comparten con su mamá la pasión por los caballos. Tenemos un Falabella, un pony argentino espectacular.</p><p><b>—¿Y ellos montan también?</b></p><p>—Sí, los tres. Y yo siempre digo: “Con lo fácil y barato que es andar en monopatín” (risas). Más allá de todo, pasar tiempo en el campo no tiene valor monetario. Estar desconectados de las tablets y los teléfonos es brutal, porque eso no es bueno para el desarrollo de su cabeza.</p><p><b>—¿Y al colegio van o se educan en casa? </b></p><p>—Van al colegio. Respeto la educación en casa, pero creo que los chicos necesitan convivir, jugar y compartir con otros. Las nenas son muy aplicadas y perfeccionistas como su mamá. Marco es muy inteligente, pero hay que empujarlo un poco más porque confía demasiado en su capacidad.</p><p><b>—¿Y vos cómo eras en el colegio? </b></p><p>—Igual que Marco. Había que empujarme, pero me iba bien. Mi hermana era mucho más aplicada.</p><p><b>—Entonces, ¿qué pesa más: inteligencia o disciplina?</b></p><p>—La disciplina. Puedes ser muy inteligente, pero si eres indisciplinado te termina pasando factura. He visto mucha gente brillante quedarse atrás por falta de constancia. <b> </b></p><p><b>—Esfuerzo, disciplina, trabajo. </b></p><p>—Totalmente. La incorporé muy joven, cuando <b>estudié en un liceo militar</b>.<b> </b></p><p><b>—¿Fuiste a un liceo militar? </b></p><p>—Sí, vivía en Caracas y me trasladé a Maracay. <b>Fue una experiencia durísima</b>. Te levantaban a las cinco de la mañana con una diana a limpiar tus zapatos, limpiar la villa, hacer las camas. O sea, tenías que estar listo en segundos. Vivir eso fue una locura, era una rutina muy exigente. No me gustó para nada, pero aprendí muchísimo sobre disciplina.</p><p><b>—¿Mandarías a tu hijo a un lugar así? </b></p><p>—Hoy no. En mi caso fui yo quien quiso entrar, tenía 11 años. Mi papá me advirtió: “Si entras, no vas a salir al mes porque te arrepientas”. </p><p><b>—¿Cuánto duraste?</b></p><p>—Cuatro meses. Y <b>cuando quise volver, mi papá no me dejó</b>. Me dijo: “Ahora búscate la vida”. Ahí estuvo su enseñanza como padre: “Usted aquí no regresa porque sus deseos, sus caprichos, fueron estos”. Por suerte, en esa ciudad vivía un tío –hermano de mi mamá- y me quedé con él hasta fin de año. Había entrado al liceo en agosto en orden cerrado porque antes del inicio de clases había que hacer instrucción y aprender varias cosas. Las clases empezaron en septiembre y en diciembre ya no aguantaba más. Entonces mi tío me anotó en el mismo colegio al que iban mis primos.</p><p><b>—Eras muy chico para que no te dejaran volver. ¿No te enojaste con tu papá por eso? </b></p><p>—No, hoy se lo agradezco. Pero voy a contar el cuento entero: me fui a los cinco meses del colegio y al mes, <b>me fugué de la casa de mi tío</b>. Un día aproveché que mis primos estaban viendo televisión, mi tía se quedó dormida en el sofá y mi tío estaba trabajando. <b>Me fui solo a la terminal de autobuses decidido a volver a Caracas, tenía 11 años</b>. Me dicen: “Usted es menor de edad, no puede ir sin representante”. Tampoco tenía plata. Me dijeron que me fuera en taxi pero peor, veinte veces más caro porque estaba a dos horas de Caracas. Volví llorando porque sentía que no tenía salida. Una semana después junté un poco más de dinero, aunque seguía sin alcanzarme. Pensé, analicé todo y me fui vestido de militar, me puse a llorarle a un taxista con una mentira piadosa: que mi abuelita estaba en el hospital. El tipo se apiadó y aceptó llevarme. Cuando llegué, mi abuela abrió la puerta y me dijo: “¿Muchacho, qué hace aquí?”. El señor se dio cuenta, bajé con el dinero, le pagué y me fui. Mi papá se enojó, no me habló un tiempo, pero entendió que quería estar con mi familia. </p><p><b>—¿Estaba tu mamá también en ese momento? </b></p><p>—Sí. Mi papá fue muy duro, pero estuvo bien. Es importante que te enseñen que no todo funciona como uno quiere. Ahí aprendí lo que era la disciplina. Creo que esto nunca lo había contado.</p><p><b>—¿Qué Venezuela era en ese momento? </b></p><p>—Una Venezuela completamente distinta. Imaginate haber hecho todo eso con 11 años. No sé si hoy podría hacerlo. De todos modos, la experiencia en el liceo militar fue durísima. Yo no creo que haya que maltratar a las personas para enseñarles disciplina. Nunca me pegaron, pero eran muy agresivos con las exigencias y muchas situaciones resultaban humillantes.</p><p><b>—Quiero volver a Astrid y a los chicos. Regresás después de meses trabajando en Argentina. ¿Llegás a casa y te hacés cargo?</b></p><p>—Claro. Ahora vivimos en Madrid y lo primero que hago es decirle: “Tomá las llaves, andate con tus amigas, andá a montar a caballo al campo”. Y me encargo de todo: llevarlos, buscarlos, hacer de papi-taxi. Cuando tienen actividades extraescolares, mi agenda pasa a ser la de ellos, multiplicada por tres. </p><p><b>—Hay un reencuentro de la pareja también.</b></p><p>—Sí, totalmente. A la noche, cuando los chicos ya están dormidos, salimos a cenar o hacemos algo juntos.</p><p><b>—Llegás vestido de Tarzán. </b></p><p>—Hacemos cosas divertidas (risas).</p><p><b>—Astrid te espera con todo nuevo. </b></p><p>—Hermosa. </p><p><b>—Ahora el salto del tigre.</b></p><p>—Yo le pregunto qué quiere hacer, qué le apetece, dónde quiere ir, qué quiere cenar. Lo que ella quiera.</p><p><b>—Viaje en helicóptero, reloj... </b></p><p>—Lo que quiera. Es una valiente. No es fácil hacerse cargo de tres chicos, de la casa y de todo lo demás.</p><p><b>—¿Cómo fue el ensamble de tus tres hijos con su hermano mayor?</b> </p><p>—Espectacular. No imaginé que fuera tan fácil.</p><p><b>—¿Pensaste que iba a costar más? </b></p><p>—Sí, porque él ya era grande, pero los niños lo aman. Fue natural. De hecho, ahora que estoy en Argentina pasó bastante tiempo en casa ayudando a Astrid. Hace unas semanas fue la comunión de uno de los chicos y eso sí me lo perdí. Mi hija de seis años tuvo una carrera solidaria en el colegio y su hermano pudo verla, pero yo no. Hay cosas que duelen. Intento estar en los acontecimientos importantes, pero la televisión demanda una presencia muy distinta a la de las giras, donde voy y vengo constantemente.</p><p><b>—Pero hay un vínculo que funciona entre ellos aunque vos no estés.</b></p><p>—Sí, se aman. Astrid ayudó muchísimo. Es una gran persona. Y mis suegros también.</p><p><b>—¿Sentís que recuperaron el tiempo con tu hijo? </b></p><p>—Todavía queda camino porque fueron muchos años perdidos, pero es maravilloso.</p><p><b>—¿Estás contento? </b></p><p>—Muy feliz. Eso <b>fue una mochila que llevé durante muchos años</b>. Sentía que había cometido un error. Era el único aspecto de mi vida que me quedaba pendiente. Por suerte <b>hoy estamos todos muy felices</b>.</p><p><b>—¿Y cómo llegó ese momento en el que dijiste “hay que llamar y cambiar esto”?</b></p><p>—La intención siempre estuvo. Pero también depende mucho de las relaciones que existan alrededor. En mi caso, la relación con Astrid era excelente y eso ayudó muchísimo.</p><p><b>—¿Jugamos un poquito? ¿Qué hubiera pasado si hubieras nacido en Tenerife, como tu papá, y no en Caracas?</b></p><p>—No hubiese hecho música venezolana porque no habría estudiado folklore venezolano.</p><p><b>—¿Y a qué cantante español te imaginás pareciéndote?</b></p><p>—A Miguel Bosé. Me encanta.</p><p><b>—Si Laura Pausini, Rosario Flores o Paulina Rubio hubieran aceptado grabar “Colgando en tus manos”, ¿habría sido el mismo éxito?</b></p><p>—No lo sé. Con Marta Sánchez hubo una magia muy especial: su voz, el video, todo encajó de una manera increíble. Fue una bendición. Además, esa canción la escribí en 2004 y no la incluí en tres discos distintos. Son cosas del destino. </p><p><b>—¿Por qué no la sacabas? </b></p><p>—Porque era muy larga y muy personal. Hablaba de Marbella, de fotos en Venezuela, de una historia real que había vivido. Pensaba que la gente no iba a conectar con algo tan íntimo.</p><p><b>—Y en 2008 casi tampoco entra.</b></p><p>—Casi queda afuera. Entró de casualidad, porque faltaba una balada de medio tiempo. Se la canté al productor y dijo: “No está mal, incluyámosla”. Después le cambié algunas cosas y el título.</p><p><b>—¿Cómo se llamaba?</b></p><p>—“Guindando en tus manos”. En Venezuela “guindar” significa colgar, pero en otros países tenía significados distintos y la discográfica me dijo que sonaba raro. Entonces quedó “Colgando en tus manos”.</p><p><b>—No te imaginaste lo que iba a pasar. </b></p><p>—No, qué va, si no la hubiese incluido antes (risas). Hubiese estado facturando desde antes.</p><p><b>—¿Si Venezuela hubiera continuado en su camino democrático crees que te hubieras quedado? </b></p><p>—Claro. Yo y millones de venezolanos. Venezuela es un país maravilloso: el clima, las playas, la gente. <b>Nadie quiere irse de su tierra</b>. Uno puede mudarse de ciudad, cambiar de trabajo, pero dejar tu país es otra cosa. Emigrar es terrible porque te aleja de tu familia.</p><p><b>—Ustedes ya conocían el exilio por tu familia, ¿no? </b></p><p>—Sí, tanto por mi familia como por la de Astrid. Su familia es de Letonia y estuvieron ocupados por los rusos por más de 50 años. La pasaron muy mal. </p><p><b>—Ustedes fueron a Letonia en la pandemia ¿no? </b></p><p>—Sí, vivimos casi ocho meses allá, en campos de Riga. Hacía 25 grados bajo cero, pero estaba la familia y cuando está la familia, estás en casa. </p><p><b>—También está la historia de tus abuelos españoles.</b></p><p>—Claro. Mis abuelos emigraron desde las Islas Canarias a Venezuela. Mi abuelo contaba que los barcos que salían de Tenerife iban a Venezuela y los que partían desde Las Palmas a Cuba. Era subirse a un barco y probar suerte.</p><p><b>—Y a ustedes les tocó Venezuela. </b></p><p>—Sí. Venezuela les abrió las puertas. Les dio documentos, oportunidades, un lugar donde empezar de nuevo. Y eso hoy no es tan fácil de encontrar.</p><p><b>—Pensando en eso, ¿cómo fue la decisión de irte?</b></p><p>—Fue por trabajo. En España me abrieron las puertas de una manera tan grande que dije: “Guau”. Después, cuando empezó a pasar todo lo que pasó en Venezuela, pensé que había tomado la decisión en el momento correcto.</p><p><b>—Cuando te vas, ya se van juntos con Astrid</b>. </p><p>—Astrid vivía en Miami, después en Letonia y luego en Milán. Yo pasé por California, Miami y finalmente España.</p><p><b>—Por eso se encontraban en aeropuertos.</b></p><p>—Sí, somos viajeros.</p><p><b>—Y después se instalaron juntos en Madrid.</b></p><p>—Correcto. <b>Somos balseros del aire</b>. Los cubanos son balseros de agua; nosotros, balseros del aire.</p><p><b>—¿Cuándo entendiste que Chávez iba a destruir Venezuela? </b></p><p>—Mi abuela lo dijo desde el primer momento. Era cubana. Mis bisabuelos eran gallegos, salieron de Galicia y ese barco llegó a Cuba; allí nacieron mis abuelos, que no tenían estudios, solo hicieron el colegio, pero ella tenía una intuición increíble. Apenas escuchó el primer discurso dijo: “Este es igual de comemierda que Fidel. Dice las mismas porquerías”. Y tal cual. Todo el mundo votó por Chávez porque tenía una energía increíble. <b>Creíamos que iba a cambiar Venezuela y la cambió, pero para mal</b>. Era muy magnético. Tengo amigos antichavistas que lo conocieron y salían fascinados. Me decían: “Negro, casi me tatúo a Chávez”. Tenía un poder de convicción enorme, una especie de magia. Mal utilizada, pero la tenía. </p><p><b>—¿Y cómo fue, desde la distancia, ver lo que pasaba mientras tu familia seguía allá?</b></p><p>—Se fueron yendo de a poco. Un primo, un tío, otro tío, hasta que terminó saliendo toda la familia. <b>Hace 27 años que no paso una Navidad familiar como las de antes</b>. Eso lo extraño muchísimo. Hoy en Madrid ya somos muchos primos con hijos, pero no están los abuelos, no están los tíos. Algunos ya murieron.</p><p><b>—¿Hace cuánto que no vas a Venezuela?</b></p><p>—Dieciséis años.</p><p><b>—¿Qué sentiste cuando lo viste a Maduro detenido? </b></p><p>—Lo celebramos. No le deseo la muerte a nadie, pero sí espero que haya justicia para Venezuela.</p><p><b>—¿Creés que va a pasar? </b></p><p>—No sé. Ya no creo en nadie. La política está llena de corrupción y hay muchas cosas que nunca vamos a saber. Hasta ahora el juez ha llevado el caso muy bien. Tiene más de noventa años y da la sensación de ser una persona íntegra. Ojalá haga lo que corresponde.</p><p><b>—¿Esperabas que cambiara más rápido la situación después de la detención de Maduro?</b></p><p>—Sí. <b>Pensé que las cosas iban a acelerarse</b>. Y no fue así. Nos dio un bajón a todos porque nos preguntábamos: “¿Y ahora qué?”. Estamos en el principio y el final y hay que tener paciencia.</p><p><b>—El principio y el final, es interesante. </b></p><p>—Sí, estamos en el principio y el final. Pero el final no es ahorita, va a llevar años. Y lo que deseamos hoy es que haya elecciones. </p><p><b>—Hay una canción que se volvió muy importante en ese proceso.</b></p><p>—“No hay mal que dure mil años”. No la escribí yo, pero la hice mía. La compuso mi tutor de cuando empecé a producir música en el año 94. Yo hacía folklore venezolano y un día me canta: “No hay mal que dure mil años, ni cuerpo que lo resista, yo me quedo en Venezuela, porque yo soy optimista”. Me pareció espectacular. La adapté a mi estilo, la llevé al calipso venezolano y como hoy somos 10 millones los venezolanos que vivimos fuera le cambié la frase a <b>“no hay mal que dure mil años ni cuerpo que lo resista, volveremos a Venezuela porque yo soy optimista”</b>. Y ese es el mensaje que quiero dar. </p><p><b>—Fuiste cuestionado por lo que dijiste sobre Delcy Rodríguez. ¿Es eso lo que querías expresar?</b></p><p>—Me sumé a un cántico y ya pedí disculpas. Hoy prefiero no entrar en cuestiones políticas porque es muy injusto. Como dicen “calladito te ves más bonito”. La gente sabe perfectamente cuál es mi posición. Igual insultar no es la manera, yo no soy así y no quiero que mis hijos insulten a las personas. Queremos elecciones que estén supervisadas por organismos y países que garanticen transparencia. He hablado con gente de la oposición y me explican que se está trabajando para construir un sistema que permita votar también a los venezolanos que estamos fuera del país. Somos millones y nunca hemos podido participar porque cierran consulados y centros de votación. Sin democracia, nada de eso tiene sentido.</p><p><b>—Ojalá. Y ojalá que también se vengan cosas buenas para Cuba, que está atravesando un momento difícil.</b></p><p>—También. Creo que Marco Rubio va a empujar mucho en ese sentido. Y para Trump resolver situaciones como las de Venezuela o Cuba sería una medalla importante. Ya consiguió una con Maduro y seguramente buscará otra.</p><p><b>—Hay un sector de la sociedad que cuestiona la intervención de Trump.</b></p><p>—Sí. Lo entiendo. Pero para muchos venezolanos la sensación era que nadie iba a hacer nada. <b>Llevábamos casi tres décadas esperando un cambio y parecía imposible</b>. Por eso, aunque no coincida con Trump en muchas cosas, esto en particular se lo tenemos que agradecer.</p><p><b>—Si tuvieras que elegir, ¿qué prefieres: que te recuerden por una canción exitosa o por haber criado hijos extraordinarios?</b></p><p>—Me quedo con los hijos. Son maravillosos. Me encanta ser padre. Aunque también agradezco que algunas canciones hayan quedado para siempre.</p><p><b>—Te voy a leer algunos fragmentitos y quiero que me digas si fueron realidad o ficción: “Te envío la foto cenando en Marbella y cuando estuvimos por Venezuela”. ¿Esas fotos existieron? </b></p><p>—Realidad. </p><p><b>—¿Las mandaste vos? </b></p><p>—Sí, a mi chica.</p><p><b>—“Quizá no fue coincidencia encontrarme contigo. Tal vez eso lo hizo el destino”. </b></p><p>—También es real.</p><p><b>—¿Y hoy lo creés o es demasiado romántico para ser verdad? </b></p><p>—Creo completamente en el destino. Creo mucho en Dios, pero también creo que uno tiene que construir su propio camino. La puerta puede estar ahí, pero si no la golpeás, no se abre.</p><p><b>—“En el buzón tu corazón”. ¿Cuánto tiene de real y cuánto de ficción?</b></p><p>—Es real. La compuse en México para Astrid. En esa época compartíamos mucho con Fonseca y Franco de Vita. Fueron años muy lindos.</p><p><b>—¿Y ella qué dijo cuando la escuchó por primera vez? </b></p><p>—Le encantó porque los ama a los dos. Y hoy somos todos amigos. </p><p><b>—¿Cuando se juntan cantan sus canciones o las de otros?</b></p><p>—Las de otros. Mucho Juan Luis Guerra, Queen, de todo. No vamos a estar cantando nuestras canciones toda la noche. Franco se sorprende de la cantidad de canciones que compongo.</p><p><b>—¿Cuántos temas tenés? </b></p><p>—<b>Más de cuatrocientas seguro</b>. Podrían ser más, pero desde que llegaron los niños ya no tengo tanto tiempo para componer. </p><p><b>—¿Te pegaste un susto como papá en algún momento? </b></p><p>—Sí. Con el nacimiento de Marcus. Astrid quería tener un parto natural, pero rompió fuente. Llegamos al hospital y los latidos del bebé subían y bajaban de forma alarmante. Nos dijeron que había que hacer una cesárea de urgencia porque tenía el cordón enredado. Yo quería entrar, pero me dejaron afuera. Aparte no habíamos querido saber qué era, entonces fue “lo siento Carlos, luego te enteras”. Eso fue complicado. </p><p><b>—Te asustaste. </b></p><p>—Muchísimo. Nadie me había hablado de una situación así. Cuando escuché el llanto y me dijeron que era un varón sentí un alivio enorme. Astrid fue una valiente.</p><p><b>—¿Las chicas después nacieron por cesárea también? </b></p><p>—Sí, pero ahí sí pude estar. Con la tercera también nos llevamos un susto porque tuvo que pasar por incubadora, no terminó de crecer porque tuvo los niños muy juntos. Nos decían que había que esperar dos años pero yo lo veía muy largo, ya tenía una edad, entonces los tuvimos cada un año y medio. Ahí ya los médicos nos dijeron que Astrid no podía tener más hijos porque era riesgoso para ella. Ahí cerramos la máquina de hacer niños.</p><p><b>—Menos mal, porque ibas camino a tener uno por año.</b></p><p>—(Risas) Me quedé con ganas de uno más.<b> </b>Astrid quería cinco hijos. Es tan familiera como yo.</p><p><b>—Hay que mantener una familia así de grande. Tenés que estar de gira.</b></p><p>—Exacto. Si tuviera más hijos tendría que pasarme el día cantando para mantenerlos (risas).</p><p><b>—“¿Quién te da desayuno en la cama y te hace sentir una dama?” </b></p><p>—Esa canción se la hice a Astrid. Estaba en Puerto Rico y la llamé para decirle que la extrañaba. Empecé a decirle esas frases, corté el teléfono y pensé: “Acá hay una canción”. A veces las mejores ideas salen de cosas cotidianas.</p><p><b>—Qué lindo darte cuenta en ese momento.</b></p><p>—Y la escribí en media hora. Tenía la guitarra al lado y salió sola.</p><p><b>—Se viene recital, ¿te gusta que te sigan pidiendo las clásicas o te agota? </b></p><p>—Sí, y <b>una primicia: además de este disco, estamos trabajando en un álbum de grandes éxitos</b>. Y es muy especial porque lo estamos grabando en Argentina.</p><p><b>—¿Con nuevas versiones?</b></p><p>—Sí, con duetos. Vamos a reversionar canciones como “Colgando en tus manos”, “¿Quién te quiere como yo?”, “Te regalo”, “Amor y dolor” y “Ando buscando”. Con duetos muy distintos entre sí. Y hay uno que otro argentino o argentina.</p><p><b>—Necesito que me digas quiénes son.</b></p><p>—Todavía no puedo (risas).</p><p><b>—Quiero que pongas “Me quiero casar contigo”.</b></p><p>—Esa canción tiene historias muy lindas. En esa época en los conciertos me “casaba” con fans en el escenario. Venían con velo. Era increíble.</p><p><b>—¿Qué te pasa cuando tus canciones se vuelven parte de la vida de la gente y acompañan propuestas de matrimonio, nacimientos o hasta divorcios? </b></p><p>—Con eso ya siento que valió la pena. Valió la pena escribir canciones y dedicarme a esto.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CCRUY6QNSFHENC4LAWZ4DA3QZE.jpg?auth=1622955cd77e5f954812cfd394720cefdb5ad1a4b14104e947d5dfd40526cd3b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1327" type="image/jpeg" height="1327" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Maximiliano Luna</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[“Nunca había llorado tanto”: el viaje del hombre que nació en Recoleta, vivió en comunidades del norte y formó una familia inesperada]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/13/nunca-habia-llorado-tanto-el-viaje-del-hombre-que-nacio-en-recoleta-vivio-en-comunidades-del-norte-y-formo-una-familia-inesperada/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/13/nunca-habia-llorado-tanto-el-viaje-del-hombre-que-nacio-en-recoleta-vivio-en-comunidades-del-norte-y-formo-una-familia-inesperada/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Diego Bustamante tiene 43 años y vive en Gualeguay, Entre Ríos, donde se instaló hace siete años para vivir con Willy, Pato, Mario, Maxi, Juana, Juancito y Ariel: siete hermanos que habían quedado desamparados en medio del monte en Santiago del Estero. En un capítulo más de Voces, la comodidad que lo incomodaba y la vida que eligió vivir: "Mis grandes maestros fueron la gente en situación de pobreza, ellos me salvaron"]]></description><pubDate>Sat, 13 Jun 2026 15:20:25 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Diego Bustamante nació en Recoleta, fue al colegio Champagnat, tiene seis hermanos. Cursó carreras de agronomía primero, después comunicación social. Quiso ser cura. Hasta que en algún momento se empezó a dedicar al teatro: estudió con Julio Chávez primero, después con Cristina Banegas. Salió en televisión. Emigró a México, trabajó en la Televisión Azteca, hizo comerciales. Pero no era su camino. Era una válvula de escape para oxigenarse, un proceso de autoconocimiento. No encontraba ahí lo que hallaba en otro lugar, en otro yo, fuera del foco, fuera de la burbuja de su entorno, un espacio que le devolvía una felicidad que no podía ignorar. Y empezó a darle validez, tiempo y cuerpo a ese llamado interno. </p><p>Había descubierto con la fuerza de una epifanía que él vivía una vida que no se vivía en la otra Argentina. “En realidad lo que a mí me gustaba era el encuentro con la gente en situaciones límites de la vida. Yo me enamoré de la vida por encontrarme con la señora que duerme en la calle, por hablar con la prostituta que viene de Ecuador y está viviendo en Once en una pensión de mala muerte que es destratada y maltratada”, define. Era un adolescente buscándole un sentido a la vida en Pontevedra, en Moreno, en el norte argentino. Donde no sólo se encontró con un propósito, sino con sus propias sombras, con su propio pasado, con una madre que murió cuando solo tenía seis meses, con una infancia en soledad rodeado de hermanos.</p><p><b>Tenía 36 años su mamá cuando falleció. Tenía 36 años él cuando adoptó a siete hermanos</b> que se llevó a vivir, no a la burbuja de Recoleta, sino a Gualeguay, Entre Ríos. Allí se conjugan el cómo, el por qué, su incomodidad ante el halago, su don y su voluntad para mirarle a los ojos a la realidad, y su obra: Pata Pila, una organización sin fines de lucro que trabaja en Salta, Chaco, Entre Ríos, Buenos Aires y Mendoza para mejorar la calidad de vida de las comunidades originarias. </p><p>Para contar el final, es menester indagar en los cimientos. Su hoy, a los 43 años, lo pone en Gualeguay, como el tutor legal de siete hermanos, con un asociación civil en la que trabajan noventa personas, que asiste a ochenta comunidades y que cuenta con 3.500 personas que colaboran. Su ayer lo cita en una familia pudiente de Recoleta: un espejismo.</p><p><b>—¿Cuándo entendiste que era una burbuja esa en la que vivías? </b></p><p>—En mi adolescencia muy de a poco y siempre muy de la mano por ahí de la Iglesia o de diferentes espacios de la Iglesia que fui habitando, que fui empezando a encontrarme con gente en situación de calle, que viva el cotolengo, empecé a ir a hogares de niños que venían de barrios del Conurbano. Fue como muy de a poco, fui como pinchando y decir, “pará, <b>lo que yo vivo no es lo que se vive en la Argentina</b>”. </p><p><b>—¿Cómo estaba conformada tu familia? </b></p><p>—Siete hermanos, mi papá y Florencia que es como mi mamá. En realidad la verdadera historia es que mi mamá murió cuando yo tenía seis meses y eso me marcó muchísimo el camino en lo bueno y lo malo. Las historias de uno, las heridas, los dolores, también hacen que otras cosas pasen en tu vida. Si transicionás bien ese dolor, si lo habitás, si lo hacés carne, lo podés transformar también como nafta para hacer otra cosa de tu vida.</p><p><b>—¿Siempre supiste que Florencia era la pareja de tu papá? </b></p><p>—Sí, perfectamente lo supe porque nosotros somos cuatro hermanos de mi mamá y de mi papá y después nacieron tres hermanos más. Lo que pasa es cómo se dio la situación y por la época que era crecí: <b>una mamá que no existió más que una mamá que murió</b>. De mucho más grande empezamos a compartir con papá cosas. Papá empezó a contarnos más. Y te digo que hasta este último tiempo empecé a enterarme cómo era mi mamá, cómo había muerto, dónde vivíamos, dónde estábamos. Como empezar a llenar un poco un vacío que me acompañó durante mucho tiempo que era más la falta de una madre que una madre que no está.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FFWQPANAOZA6THBXFOALMT524I.jpg?auth=24156960baea5d65883d5ae30f26e2c5357ca240aa19e6c5376a0db185163b1b&smart=true&width=1920&height=2571" alt="Diego Bustamante tenía 6 meses cuando su mamá murió." height="2571" width="1920"/><p><b>—¿Florencia pudo ocupar ese lugar? </b></p><p>—Sí, obviamente. A Flor yo la quiero un montón. Pero yo tenía seis meses: el vacío con el que me tocó salir a la vida, mi mamá además murió de cáncer y de cáncer de cuello de útero. Esto viene a colación de que ella ya estaba enferma durante el embarazo. Mi mamá tenía muchos dolores de espalda, como en ese momento no había tantos estudios, cuando yo nací, prematuro, inducida y por cesárea, fue porque mamá no daba más de los dolores.</p><p><b>—¿Cuando vos nacés no se sabía todavía el diagnóstico de tu mamá? </b></p><p>—No se sabía todavía el diagnóstico de mamá. Y tampoco mamá quería que hagan algo que pueda producir una pérdida del embarazo: <b>en algún punto ella eligió por mí, eligió por mi vida</b>. Y también hasta por ahí puso un poquito en riesgo su propia vida por la mía. Andá a saber, o yo que ando buscando sentido a la vida. Eso hizo que también a mí me cueste mucho la vida internamente. Toda mi adolescencia fue difícil. Siento que en algún punto yo nací a la vida y dije “ok, listo, chau, me quedé solo”. Papá estaba siendo viudo con cuatro hijos, teniendo que salir a sostener toda una ingeniería para que la vida funcione y yo me acostumbré así. Me parece que me puse en automático. Decir ok, acá tengo que salir adelante yo solo y me armé como una cierta coraza… Hoy tengo 43 y constantemente me toca mirar un poco para atrás y releer mi historia, y más en función también de lo que construí ahora, de lo que hago y de lo que soy. Evidentemente yo conviví en una situación de mucho privilegio económico, social, la vida para afuera estaba bien, la familia se había reintegrado, estaban los siete hermanos, pero yo por dentro estaba con un agujero y roto.</p><p><b> —¿Encontraste en tu mamá algo de eso tan humano y tan social que hay en vos? </b></p><p>—Sí, no solo encontré eso sino que yo hice de mi... <b>Yo me sentí un niño huérfano en la vida</b>. Entonces no por nada la vida después me terminó llevando a atender a niños en situación de pobreza, ocuparme de chicos con desnutrición, terminé adoptando siete chicos. Claramente acá hay un entretejido que tiene que ver con tu historia pero tu historia atravesada por las entrañas y con el deseo de ponerle un poco de luz a la historia y no quedarte con la herida nomás.</p><p><b>—Hablaste de tu adolescencia. ¿Tuviste algún momento complicado? </b></p><p>—Por afuera por ahí no tantos, por adentro todos todo el tiempo. Yo era una persona que vivía muy disociada. Internamente te estoy diciendo. Lo bueno es que creo que vine con buen motor y buena madera. Tengo una pulsión de vida: a mí me gusta vivir, me gusta la vida, me gusta el encuentro con el otro, me gusta la gente, me gusta reír. Entonces había toda una parte mía que funcionaba bien en el ecosistema de una secundaria con compañeros, me hacía amigos, era amiguero. ¿Por ahí qué me pasaba? Cambiaba de amigos cada dos años. Cambiaba de grupos de pertenencia.</p><p><b>—Pero nunca te rompiste, nunca te pasaste. </b></p><p>—No, nunca me pasé del todo pero sí adentro yo vivía roto adentro viste. No me sentía feliz con lo que era. No me permitía que se me acerquen mucho. Era hasta el metro está todo bien pero ya cuando te acercabas mucho ya era un terreno que yo no supe habitar viste.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QHATITNLTZH7DLNAPHTA64FDU4.jpg?auth=eecb557d82774cc2b9fb9fd3f7363bf8e1033af68adeb89acc4ddab592a07dc9&smart=true&width=1920&height=1920" alt=""Yo vivía roto", recuerda Diego Bustamante sobre su adolescencia y la búsqueda de un sentido." height="1920" width="1920"/><p><b>—¿Y la iglesia qué lugar ocupaba en tu familia?</b> </p><p>—Muy clásica, normal de católico que se bautiza pero no practica mucho. </p><p><b>—No había una misa todos los domingos. </b></p><p>—No, no había, pero sí con el colegio ya fue una decisión de mucho más adulto la mía de elegir porque me encontré con el mensaje de Jesús, que me lo supieron dar de una manera humana y que un poco me enamoró, me cautivó y dije “acá hay algo que me rompió un poco la cabeza”. </p><p><b>—¿Qué encontraste? </b></p><p>—Me encontré con una persona humana que en su momento histórico desafió el poder religioso y político de la sociedad con tal de entregar la vida por los demás. De defender al leproso. De proteger a la prostituta. De no condenar a la gente. Rompiendo las reglas muchas veces impuestas por la misma religión.</p><p><b>—¿Se sorprendieron en tu casa por esa cercanía a este mensaje? </b></p><p>—Sí, yo creo que se sorprendieron porque empezaron a ver que yo empezaba a elegir. En vez de irme al boliche los viernes me iba a Plaza Miserere con los hermanos franciscanos a compartir con gente de situación de calle y los viernes nos subíamos al último tren, íbamos al furgón del tren directo a Moreno compartiendo la vida y yo volvía con esas historias a mi casa. Y después por ahí estaba también y también iba al boliche a veces. Tenía una vida dentro de todo normal pero con el tiempo elegía más esos espacios.</p><p><b>—¿Te enojaste un poco con el privilegio en el que vivían? </b></p><p>—Al principio sí. Uno cuando conecta con algo, cuando algo te marca, cuando algo te duele o cuando algo te muestra una perspectiva nueva instantáneamente se pone un poco en conflicto tus paradigmas, los patrones de comportamiento, el sistema en el que estás inmerso. Yo vivía en una situación privilegiada también en relación a los demás. También había gente mucho más privilegiada que yo al lado, sin duda. <b>Pero empezás a decir “pará, plato de comida, escuela privada, nunca tuve que preocuparme qué voy a comer, si mi mamá va a comer, los útiles, el techo, el agua caliente, las vacaciones o el auto”</b>. Es un nivel de abundancia a lo cual ojalá todos pudiesen tener acceso. En su momento uno se enoja, uno empieza a entrar en conflicto. Yo hice de ese enojo un proyecto de vida, no me quedé como en la queja.</p><p><b>—¿Pudiste empezar también a valorar todo eso que tenías y que alguien se había esforzado para que lo tuvieras? </b></p><p>—Sin dudas. Va de la mano. Uno empieza como a cuestionar y también a valorar. Decís “cuidemos el agua, no malgastemos”. Pero también yo dentro de todo soy una persona que no le gusta joderle la vida a nadie. Entonces nunca me transformé en el que vuelve loco a todo el mundo diciéndole “che, no da, no te compres, no cambies el auto porque hay gente pobre”. <b>Nunca me transformé en ser un militante agresivo de mi causa</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/22OQBTPR6RHXXJHFUH3KKNANJ4.jpg?auth=ba5363b43bd36c9cb3288d50a03aae726766612a05ca03a6f6f306e01bf20ad7&smart=true&width=1920&height=1798" alt="Diego Bustamante empezó a realizar trabajo social en el norte argentino, se instaló durante años con comunidades y empezó a pensar un proyecto con mayor alcance." height="1798" width="1920"/><p><b>—¿Sentís que era más lo que vos dabas o lo que vos te llevabas de esos encuentros? </b></p><p>—No, las dos cosas. Por suerte la dinámica era muy de la escucha entonces te diría que me llevaba muchísimo más. Lo que pasa es que creo mucho en lo que pasa en el encuentro. Entonces creo que es un 50-50 para alguien que está en situación de calle que vos te detengas solo a preguntarle su nombre y a saludarlo y a tratarlo con cariño es muy transformador, entendés… </p><p><b>—A veces siento que no miramos. Y tengo la fantasía, vos me corregirás, que no miramos porque nos duele mirar. Si miramos nos tenemos que hacer cargo. </b></p><p>—Coincido totalmente. Creo que esa es una parte de la ecuación. La ecuación tiene que ver con que si miro, porque cuando miré me dolió y no supe qué hacer. Y sé que cuando miro me duele y ese mirar y escuchar te pide algo. Y ahí empieza a jugar el juego de que estás dispuesto a dar. Y ahí empiezás a decir" ¿puedo o no puedo? ¿Estoy dispuesto a dar esto que me está pidiendo frenar? No, entonces empiezo a no frenar“. Esa es una rueda. La otra rueda es el dolor. Si a veces no miramos nuestro propio dolor, si le esquivamos a nuestras propias heridas. ¿Sabés lo que cuesta mirar la herida de los demás? <b>Porque mirar la herida y el dolor del otro te refleja tu propio dolor</b>. Como también te podría decir escuchar esperanza en la historia de dolor del otro te refleja una esperanza que te puede transformar tu vida. Por eso yo encontré este ejercicio de habitarme a mí habitando el encuentro con el otro.</p><p><b>—Te pone en eje todo. La esperanza en alguien que está en una situación de tanta vulnerabilidad te ordena todos los patitos. </b></p><p>—Te ordena todo y también te hace poner en jaque los patitos que creías ordenados. A mí me transformó la vida. Pero no me transformó la vida solo romper con lo social y decir “loco ¿qué pasa acá que la gente no tiene para comer? ¿En qué mundo vamos a vivir si la gente no tiene agua potable? ¿Me están cargando que hay gente en 2020 todavía que no tiene agua potable?“. Eso me rompió.</p><p><b>—¿Qué empezaste a hacer con esas preguntas? </b></p><p>—Y al principio diálogos con la gente con la que viajábamos y con mis amigos que íbamos al encuentro en el Norte. Para esa época ya habíamos empezado a ir al Norte argentino. Estoy hablando particularmente de la frontera de Salta con Bolivia y Paraguay. </p><p><b>—¿Qué es lo que se hace en esos encuentros?</b></p><p>—Era muy variado. <b>De base estaba salir a encontrarse con la gente. A tomar un mate. A escuchar. A compartir la vida</b>. Y después convocar a actividades: a jugar con los niños, pensar una actividad con los jóvenes, hacer un fogón, mirar una película, hacer una actividad para que el joven se pueda preguntar por qué proyecto de vida tiene, qué sueños tiene. Estaba muy variado. Pero en uno de esos viajes fuimos con algún médico. Y ahí, yo me acuerdo perfecto: estábamos en la mitad de una misión y cuando ofrecimos al médico que iba a atender en el puesto de salud, de repente habían tres cuadras de cola de gente. Y yo en esa cuadra me empecé a encontrar con la mamá que me había recibido en el rancho. Yo fui, tomé el mate, compartí, pero el nene está con una diarrea hace tres días o tiene una infección respiratoria. Me acuerdo que en ese momento, que yo era un poco más chico, me cayó una ficha que me quedé como una hora mirando la fila y diciendo “acá pasa algo”. Qué loco que esa fue la comunidad que, cinco años después, me quedé viviendo cuatro años. Es una comunidad guaraní.</p><p><b>—¿Ahí es cuando muere una beba? </b></p><p>—Nunca había llorado tanto en mi vida. Pero además nunca había llorado tanto en mi vida por algo o alguien que no era necesariamente alguien con el que yo tenía un vínculo. Era una familia de un paraje que estábamos empezando a acompañar, habíamos hecho el relevamiento de las familias, estábamos yendo a atender con médicos, y yo me acuerdo que era un viernes a la mañana y vino la mamá, Nélida Luna se llamaba la niña, y me acuerdo que yo la vi pálida. Obviamente yo no era médico, estaba como dando los primeros pasos de acompañar las situaciones sociales. Atendimos toda la mañana a los niños, la niña estaba con un cuadro de desnutrición, hablamos con la mamá, yo me fui y al otro día me llaman por teléfono contándome que la niña se había muerto. Y encima de seis meses, igual que cuando se murió mi mamá. Entonces no sé si hubo ahí algo que se me ha alineó pero lloré que no podía parar. Y ahí entendí también que yo iba a entregar mi vida entera por eso. Como que dije “no puedo permitir que en nuestro país se mueran chicos por desnutrición”. Me pasa hoy, que hace diez años que me dedico a esto,<b> no puedo entender que se nos escape la vida de los niños por incapacidad humana, política</b> y de generar un ambiente sano para los seres humanos que habitamos en nuestro país. Mínimo en nuestro país. Si querés te pongo estas barreras que tenemos pero rompamos un poco con la lógica de mi mundito, mi ombliguito, mi familia, mi grupo de amigos, mi club, mi empresa, mi nicho y el resto. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2L6XMYLD7ZBPLL2WQ6I2GHE3OQ.jpg?auth=a5290a972e63638f21ee5168bb6fd132ae9a43970fa1b1cea10e1a953c801bbb&smart=true&width=1440&height=1920" alt="Diego Bustamante: "Mis grandes maestros fueron la gente en situación de pobreza. Ellos me salvaron la vida"" height="1920" width="1440"/><p><b>—¿Ese día entendiste cuál era tu camino? </b></p><p>—Sí. Sin duda dije “yo por esto voy a entregar mi vida entera”. Yo todavía estaba en discernimiento con mi vocación. Todavía estaba dando mis primeros pasos en estructuras que hacen trabajos sociales. </p><p><b>—¿En dónde estaba? </b></p><p>—Esto era al Norte de Salta, a 50 kilómetros de la frontera con Bolivia. </p><p><b>—¿Era una comunidad de cuánta gente?</b></p><p>—En ese momento eran 1.600 personas. Era una comunidad grande para la época ya, una de las más grandes del Norte.</p><p><b>—¿Cómo hiciste para que te acepten? </b></p><p>—Yo creo que la humildad, el acercarse a ofrecerse y no imponer, el nunca prometer algo que no vas a cumplir, el pedir perdón solo porque no te hiciste entender, porque no encontraste la mejor manera de explicarte. Todas esas fueron pequeñas claves que yo fui aprendiendo para lograr que la gente acepte y entienda que yo no era uno más. Porque ellos muy acostumbrado a los políticos, inclusive a los religiosos, de que vienen, que te prometan, que los usan, que utilizan su necesidad para sacar provecho en otros ambientes.</p><p><b>—¿Pudo haber también mucho de “yo te vengo a salvar”? </b></p><p>—Bueno, clave. Para mí fue clave pero no solo como comportamiento, <b>entender en serio que no sos el salvador de la vida del otro</b>. Y el hecho de que puedas escuchar o que le puedas tender una mano no te transforma en salvador de la otra. El otro pulsa por su propia vida. Y el otro también puede ser un poquito salvador de la tuya. Porque es eso: el encuentro con el otro te salva a vos mismo. <b>Mis grandes maestros fueron la gente en situación de pobreza. Ellos me salvaron la vida</b>. Pero te lo afirmo.</p><p><b>—Te hago preguntas concretas. ¿Van al colegio? </b></p><p>—Muchos niños sí están escolarizados. En estos territorios, todo lo que es la zona del Gran Chaco, que abarca la provincia del Chaco, parte de Formosa, parte de Salta, parte de Santiago del Estero, parte de Jujuy y parte de Bolivia, Paraguay y un piquito de Brasil, es un ecosistema muy parecido de monte y comunidades originarias y algunas producciones agrícolas. En ese ecosistema, en Argentina el Estado está presente. Lo que pasa es que llega de una manera muy débil, con poca inversión, con poca capacidad técnica, con planes que no están pensados del territorio, sino pensados de los escritorios de las capitales o de la nación. Entonces eso hace que es poco asertivo el trabajo.</p><p><b>—¿Cómo es el rol de las mujeres? </b></p><p>—Es sumamente trascendente. La mujer es la que lleva adelante la vida. Es la que sostiene a la familia, la que cría a los chicos, la que va a buscar la leña, la que va a cargar por el agua. La mujer tiene un rol muy central en la jerarquía interna. Lo que pasa es que no tiene tanta voz en la jerarquía comunitaria. En ese sentido hay mucho machismo, hay mucha violencia, hay mucho destrato. Lo que pasa es que el modo de abordarlo no puede ser el mismo con el que podemos charlarlo nosotros o abordarlo en un colegio en Capital en una escuela de una comunidad wichi en la frontera con Paraguay. Entonces los modos de trabajar con las situaciones de género, de violencia, te invitan a replantearte los modos.</p><p> <b>—¿Cuánto tiempo viviste ahí?</b> </p><p>—Los primeros cuatro años viví entre un año en Santiago del Estero y después tres en el Norte de Salta. Ahí empecé a trabajar. Apenas arranqué a vivir con ellos, empecé a armar Pata Pila, que es el proyecto que hoy lidero. <b>Pata Pila quiere decir pies descalzos, pies desnudos</b>, viene del quechua pero es medio vulgar, en todo el Norte argentino la gente lo usa. Hasta hay canciones del chango pata pila. La gente lo usa coloquialmente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6Q7OVWACPVDTDK2TPA7ODRUXFQ.jpg?auth=c20c38438751da05f07ddb2a4bc604f6e70ab1b3e601d8026de865487fa7078e&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Diego Bustamante: "Quería construir un proyecto que arrime a la gente de las comunidades a las soluciones: acercar"" height="1440" width="1920"/><p><b>—¿Cuando empezás a armar Pata Pila? </b></p><p>—Después de todas las idas y vueltas y el camino que recorrí, mis terapias y todo lo que fui haciendo, ya tenía 30 años cuando me instalé a vivir en la comunidad del Norte. Entonces instantáneamente empecé a armar un proyecto que tenga solidez para poder buscar recursos, para dialogar con las empresas privadas por lo menos del territorio para empezar a buscar ayuda. Obviamente al principio me ayudó mi papá, mi tío, mis hermanos, mi primo, mis amigos. Fueron la primera gente que dijo “confío en que Diego está encarando algo que vale la pena”. Y con el tiempo se empezó a armar una rueda. </p><p><b>—¿Y lo que querías llevar al principio qué era? </b></p><p>—Yo al principio tenía dos cosas.<b> Quería vivir ese estilo de vida. Quería construir un proyecto que arrime a la gente de las comunidades a las soluciones: acercar</b>. Que haya salud, que haya desarrollo, que haya más espacios de comunidad, de educación. Mi palabra era generar espacios. Yo quería generar espacios. Juntar a la gente, juntar a las mujeres, juntar a los hombres, juntar al enfermero con el enfermo. Mientras tanto vivir, ser vecino, ser amigo, ser sencillo. Yo vivía, me bañaba llenando la duchita con un balde con agua fría, no tenía señal de teléfono, no tenía internet. Había luz y agua pero se cortaba bastante seguido. </p><p><b>—¿Qué conociste de vos en esa situación? </b></p><p>—Todo. Todo. <b>Es como ponerte un espejo</b>. Me encontré con todo, con mis luces y con mis sombras también: cuando escuchás mucho la sombra del otro, también refleja tu propia sombra. En el laburo social es muy tentadora la idea de “yo soy el que te va a ayudar a vos”. Hay una tentación natural. Por eso así como hay egos en el mundo del espectáculo también hay muchos egos en el mundo de las ONG y de la filantropía. Entonces yo creo que los que tuvimos la suerte de transicionar a lo social y a lo solidario por una cosa muy hecha carne, muy de adentro, creo que vimos la película un poco más completa de decir “<b>en qué lugar me voy a colocar si yo estoy roto también y estas personas a mí me devolvieron la ganas de vivir, un propósito</b>”. Entonces ahí te das cuenta de que vos ponés algo y el otro pone algo. Y en ese ejercicio te conocés, te encariñás y generás un vínculo. Y es el vínculo el que transforma la realidad. Es yo estoy acá. Y así fuimos construyendo. </p><p><b>—¿Y en esa construcción en qué momentos te rompiste? </b></p><p>—Bueno, muchas veces me pasó. Las veces que yo tuve que acompañar la muerte de niños ahí fueron las veces que más me rompí. Pero he vivido muchas de esas situaciones. Muchas. A veces en primera persona y a veces a través de los equipos de Pata Pila que les empezaba a pasar por primera vez tener que acompañar a una mamá que se le murió el niño que estábamos tratando de atender y de ayudar. </p><p><b>—Te pasa eso en primera persona, vos ya lo habías vivido pero siempre es una primera vez, ¿no?</b></p><p>—Sí, siempre es una primera vez pero también te vas curtiendo y vas entendiendo que con ese dolor vos hacés nafta. Y con esa nafta alimentás un motor para no frenar nunca más. Porque yo no frené nunca más. Yo empecé a golpear puertas, a involucrar gente, a armar comunidad, a contratar personas, a armar proyectos. Y así fue que Pata Pila fue creciendo. Y de esos primeros treinta niños de esa comunidad que empezamos a atender con desnutrición de repente empezamos a atender en diez comunidades y de repente hoy estamos en ochenta y atendemos 1.200 niños. Y construimos cinco centros. Y construimos escuelas y pozos de agua. Tenemos proyectos productivos. Y acompañamos un hogar de niños. Y yo obtuve siete chicos. Y la vida empezó a pasar porque cuando vos estás tan decidido a transformar la realidad, llorás un poquito y seguís. </p><p><b>—Una lloradita y a seguir.</b></p><p>—Yo lloraba en el montecito allá. Pero tenés que llorar. Porque si vos no procesás el llanto y la angustia te quedás bloqueado o con impotencia. Porque el territorio en el que yo trabajo, en el Norte argentino sobre todo, pero en cualquier lugar de mucha vulnerabilidad, <b>es muy fácil frustrarse y sentirte impotente</b>. ¿Por qué? Porque todo necesita ayuda. En todos los estadios de la vida se está mal. La escuela que no tiene leña para cocinar, que no tiene alguien que arregle los vidrios, que no tiene el profesor bilingüe, que no le alcanza el presupuesto para darle de comer a tantos niños. La comunidad que no tiene agua o hay 20 casas al fondo que viven sin agua y buscan en la cañada. La vida del pobre es irregular. Dos días está bien y ahí se le complicó. Se cortó el nene, el hospital queda a setenta kilómetros, fui, se le infectó. Y entonces tuvo que dejar. Y entonces no llevó a los chicos a la escuela. Cobró la asignación. Vivió diez días. Comió. ¿Y después qué empieza?<b> Yo me encontraba con familias tomando agua y comiendo agua</b>. </p><p><b>—Es insoportable que un niño en Argentina muera de desnutrición. </b></p><p>—Bueno, pasa. Lo que pasa es que la desnutrición es una enfermedad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JM6GO3BOXFERTPX4UHZOMMO5JY.jpg?auth=bd19d0d4b75833f522f4c86cbfa2fc8a8be64350922c7857f8c6a043430a8af0&smart=true&width=1920&height=1440" alt=""Tenés que llorar. Si vos no procesás el llanto y la angustia te quedás bloqueado o con impotencia", recuerda Diego sobre los momentos más duros en los que le tocó acompañar la muerte de niños." height="1440" width="1920"/><p><b>—¿Cómo adoptás a siete hermanos? </b></p><p>—Bueno, yo los adopté, ellos me adoptaron a mí te diría porque no es que hice un proceso de quiero ser papá y me anoto a adoptar. En el proceso de encontrarme con la gente me encontré con ellos. Ellos son siete hermanos que vivían en el medio del monte en Santiago del Estero. También en una situación de mucha vulnerabilidad. Vivían con sus papás pero en una situación de mucho abandono, porque el papá se iba a hacer leña al monte para el carbón, entonces durante la semana no estaba. La mamá tenía otras hijas más grandes y nietos. Y la madre era de irse mucho de la casa. </p><p><b>—Los chicos estaban solos. </b></p><p>—Los chicos estaban muy solos. Donde <b>Willy, el más grande de mis chicos, con 12, 13, 14 años, se encargaba de cocinarles a los chicos</b>. Agua con fideos, un guiso. Y muchas veces los chicos no tenían ropa, no tenían zapatillas.</p><p><b>—Willy el mayor de siete hermanos, con 12 años. ¿El más chiquito? </b></p><p>—Tenía 2 años y medio, Arielito.</p><p><b>—¿Y quién intervino ahí? </b></p><p>—Nosotros tratábamos de acompañar a la familia. No vamos ni a quitarle los niños a las familias ni a denunciar a las familias porque no están pudiendo. Eso está clarísimo. Esta era una familia que empezamos a acompañar de a poco pero también estaba otra Fundación en el territorio y la Iglesia acompañando. Hubo algunas situaciones que tampoco quiero exponer por la historia de los chicos pero llegó un límite que ya entró la Justicia. Y <b>la Justicia fue la que tomó la decisión de que los chicos salgan del rancho y del monte para entrar a un hogar de niños</b>. Y a mí me tocó vivir esa experiencia de que me llamen a las doce de la noche: “Diego está yendo un patrullero a la casa de la familia”, y yo agarrar a mi camioneta, ir desesperado, y llegar y ver a los chicos muertos de miedo, desnudos algunos, adentro un patrullero. En mi cabeza recordaba que estaban todos pero no, porque los chicos cuando llegó el patrullero al rancho salieron corriendo por todos lados. Esto contado por ellos. Y a mí me tocó eso. Les entré en el momento más difícil de sus vidas por ahí. ¿Por qué? Porque el contexto de vida que ellos tenían era difícil. Pero sin embargo era su vida. Y de repente cayó un patrullero a las diez de la noche a cazarlos en el medio del monte. </p><p><b>—Era lo que ellos conocían. </b></p><p>—Ellos estaban en una noche normal, sin luz, en el medio del monte. Y cayó un patrullero a buscarlos y a cazarlos en el monte, literal. Imaginate el susto que tenían los chicos. Yo me tiré adentro del patrullero. Yo no los conocía tanto además. Los había visto tres, cuatro veces, y a los más chiquitos los conocía que los seguíamos más por el tema de la desnutrición. Me acuerdo que me puse a hacerlos reír y mientras tanto hablaba con el policía y con el cura. Y logré que el cura nos deje sacar a los chicos del patrullero y pasarlos a las camionetas nuestras. Y me acuerdo que logré hacerlos reír y que se bajaron saludando al patrullero, capitán, como haciéndole una joda al policía. Nos fuimos a una residencia y nos quedamos ahí durmiendo. Y al otro día ya el juez había dictaminado que los chicos entraban a una institución y que no iba a ser una institución ahí sino a 400 kilómetros. Y a mí me tocó sentarme con los chicos a hacerles el cuento.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JBFYKP333RAJZAP43FXJM43SBE.jpg?auth=6295044177affdcdd74a81cae6c368fefd2ce75f618a2c950f40d8a1d787b1e4&smart=true&width=1920&height=1851" alt="En 2019 adoptó a siete hermanos que hoy viven con él y siguen sus estudios." height="1851" width="1920"/><p><b>—¿Ahí ya estaban los siete?</b></p><p>—Ya estaban los siete. “¿Por qué estoy acá? ¿Qué pasa? ¿Por qué mi papá y mi mamá no me vienen a salvar?”. Me tocó acompañar ese proceso con mis luces y mis sombras pobrecitos, pero les hice un cuento: “vamos a ir un tiempo a una casa que vamos a comer todos los días. Su papá y su mamá se pusieron de acuerdo con el juez, vamos a hacer esta experiencia”. Con el tiempo los padres se separaron. Entonces eso terminó de romper la oportunidad de que los chicos regresen a su casa. Si los padres se hubiesen puesto una camisita, hubiesen ordenado un poco la pieza, levantado una pared más, por ahí la Justicia hubiese devuelto a sus hijos. </p><p><b>—Sí, por supuesto si no hay una situación de violencia o riesgo para los niños. </b></p><p>—Bueno, <b>no había una situación de violencia directa pero sí de abandono</b>. Y no era pobreza material. Era una incapacidad que tiene muchísimo que ver con el entorno en que naciste. A mí me tocó nacer en Recoleta, a ellos le tocó nacer en el medio del Chaco, en el Impenetrable. Ir a esa escuela cada tanto. No tener para comer. Entonces con qué vara voy a juzgar yo a esos padres. Yo les dije “yo los voy a ayudar a ustedes siempre”. Incluso, cuatro años después, decidí hacerme cargo de los chicos. Pero fueron cuatro años después. </p><p><b>—¿Los chicos estos cuatro años estuvieron en un hogar? </b></p><p>—Los primeros años entraron a un hogar todos juntos. Y en ese año se terminó de hacer el proceso judicial, que los padres no se presentaron, no fueron a verlos. En esos años yo estaba durmiendo noches enteras en el Hospital de Tartagal escuchando cómo se morían los niños wichis que venían del Chaco Salteño, empezando un proyecto en las comunidades guaraníes. <b>Los veía a los chicos, los escuchaba y me llenaba la vida de preguntas y de deseos</b>. Y después volvía a mi comunidad y enterraba mi cabeza: decía “Diego no sos la madre Teresa de Calcuta, hasta acá llegaste. Estás viviendo en el medio del monte atendiendo cientos de niños con desnutrición, no te vas a ocupar de siete chicos”.</p><p><b>—¿Y cuándo se dicta la adoptabilidad de los chicos?</b></p><p>—A los cuatro años el juez termina de quitar la patria potestad, cuando me enteré de que iban a dictar la adoptabilidad empecé a pensar y dije “los vamos a perder de vista, los van a separar, lo iban a adoptar a Arielito y a Juan por un lado, a Juana por el otro”. Los más grandes tenían 17, 16, 15, y los iban a dejar en el hogar o qué sé yo. Frente a esa decisión y a mi deseo que yo venía escuchando y tapando dije “voy a ir a hablar con ellos”. Los invité un mes, vinieron conmigo a vivir al Norte a la comunidad guaraní, y después de ese mes hablé solo con los cuatro más grandes y les ofrecí la misma dinámica que me ofrecía la comunidad a ellos. “<b>Yo estoy dispuesto a acompañarlos a ustedes, piénsenlo, vuelvan al hogar, llamen a sus papás por teléfono, cuéntenles la idea, y si ustedes están dispuestos nos mudamos juntos</b>”. Y ahí yo también tomé la decisión de salir de la comunidad y me mudé con ellos a Entre Ríos, Gualeguay, pero después de un año de proceso. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LNAIXJCYDRHB7DK47NO27V63BU.jpg?auth=4f0489f80a1247fde6e47e55d414e5ceb79bca538bf9706b4948305f3c7ba607&smart=true&width=1920&height=1920" alt=""Me llenaba la vida de preguntas y de deseos", recuerda Diego sobre el momento en el que decidió adoptar a los siete hermanos." height="1920" width="1920"/><p><b>—¿Se fueron los siete a vivir con vos? </b></p><p>—Nos fuimos a vivir en diciembre de 2019. Así que de repente, padre, madre y tutor. Me fui con mi mochila, me volví con siete niños. </p><p><b>—Decime los nombres de los siete. </b></p><p>—Willy, Pato, Mario, Maxi, Juana, Juancito y Ariel. </p><p><b>—¿Hoy Ariel cuánto tiene? </b></p><p>—Ariel tiene 13 y me saca ya diez centímetros, o sea, yo me fui con los siete niños y hoy tengo siete adolescentes. Ya están enormes igual. Willy, el más grande, tiene 25 años cumple. </p><p><b>—¿Y qué figura legal te dieron? </b></p><p>—Soy el tutor legal. El juez consideró que era el proceso más rápido porque se escuchó a siete adolescentes casi e imperó la decisión de ellos de aceptarme a mí y mi deseo de hacerme cargo de siete. Me dijo “el proceso de adopción en Argentina puede tardar tres años, mejor vamos por esto, te transformás en su tutor legal”. Porque no había ningún familiar directo que quisiera ser tutor legal de ellos. Con esa figura nos pudimos mudar.</p><p><b>—¿Y cómo fue encontrarte papá, mamá, tutor, hermano mayor? </b></p><p>—El primer año fue muy difícil. Muy, muy difícil para mí. Yo <b>había tomado una decisión muy consciente igual, no había tomado una decisión solo basada en el amor rosa de papelito de colores</b>. Yo sabía que tenía que renunciar a mucho, inclusive de mucho de lo que yo hacía en el Norte. Yo sabía que tenía que empezar a dedicarle mi tiempo y mi vida a siete vidas, a siete niños en paquete, a siete individualidades. Y no era papá. Yo ya tenía 36 años.</p><p><b>—¿En qué momento sentiste que eran tu familia? </b></p><p>—Desde el vamos ya tenía algo entrañable de ellos. Hace cuatro años eran mis chicos. Yo estuve ahí ese día. Yo estuve en ese patrullero. Yo los llevé al hogar. Son mis chicos. Yo ya los sentí así. Pero no sabía que eso se iba a transformar en efecto ser padre, madre y tutor de ellos.</p><p><b>—Hay un momento en el que sentís yo por vos mato. </b></p><p>—No, hay momentos que lo sentí más de adentro y hay momentos que también yo respeté mucho la historia de ellos y yo fui muy claro con ellos. Yo sé quién soy, yo no necesito títulos, no necesito que me digas papá. De ninguna manera se van a cambiar el apellido. Yo no necesito nada de lo que comúnmente se necesitaría. </p><p><b>—¿Cómo te llaman? </b></p><p>—Depende. Dieguillo, Diego. Depende el día. </p><p><b>—¿Hoy viven con vos? </b></p><p>—Hoy vivimos en Gualeguay. Hace siete años que estamos los siete juntos. Dos ya se mudaron solos. Trabajan, tienen su casita, su departamento, sus novias. Cuatro viven en Gualeguay conmigo y una se vino a estudiar a Buenos Aires este año. Vino a estudiar abogacía a Buenos Aires. Así que Juana, el mejor motor del mundo, impresionante, la historia que recorrió a hoy estar estudiando abogacía.</p><p><b>—¿Vos entendés cómo le cambiaste la vida a estos chicos? </b></p><p>—Sí obvio, pero también me la cambiaron a mí. Mucha gente a veces escucha mi historia y dice “guau, qué heroico, te dejaste todo en Recoleta y te fuiste a vivir allá”. Pero ese no es el desafío. <b>El desafío es sostenerlo. El desafío es cómo recorriste el camino</b>. Y acá pasa lo mismo. El desafío pudo haber sido tomar la decisión de adoptarlos, pero el desafío es acompañar la vida todos los días de personas que le pasan cosas. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ECYR6YK3DJCLJK4NYP7QMYOBYY.jpg?auth=8820843720a8ed7a74b730371c78395533e5f204cf1c6b760a437a82d8906998&smart=true&width=1920&height=1116" alt="Diego Bustamante: "Que me duelan tanto los niños tiene que ver con que me sentí un niño solo en la vida"" height="1116" width="1920"/><p><b>—¿Hoy estás en pareja? </b></p><p>—Hoy estoy en pareja. No es la madre de los chicos. Tengo mi novia, los chicos están grandes, así que tengo mi casa y vivimos en Gualeguay. Pero yo tengo la oficina de Pata Pila, creció tanto que hoy la oficina central está acá en Buenos Aires. </p><p><b>—¿Y cómo hacés? ¿Vas y venís? </b></p><p>—Voy y vengo casi todas las semanas, un par de días, y viajo al Norte cada dos meses o a veces todos los meses. Porque además desde que yo me vine acá empecé a golpear muchas más puertas y Pata Pila creció muchísimo. Y entonces tengo también mucha responsabilidad hoy de los procesos que tenemos con las familias. Yo no soy el que va rancho por rancho. Hoy somos noventa personas que entregamos la vida.</p><p><b>—¿Qué encontraste de tu historia o de tu mamá en estos años? </b></p><p>—Y muchas cosas, muchas cosas. Empecé a hilar. Algunas cosas son de casualidad, otras cosas son realmente pasadas. Mi mamá murió a los 36 años. Yo a los 36 años adopté a los chicos.<b> Que me duelan tanto los niños tiene que ver con que me sentí un niño solo en la vida</b>. Yo estaba roto y solo. Y con eso crecí y salí adelante. Ese vacío lo podría haber llenado de un montón de cosas que no me iban a hacer bien y gracias a Dios empecé a llenarlo de cosas que me hacen bien a mí y le hacen bien a los demás. </p><p><b>—Ese que esa noche estaba cuidando a esos siete niños en un auto cuando llegó la policía también era el que necesitaba ser cuidado. </b></p><p>—Era yo, era cuidarme a mí. Los primeros años en el territorio me la pasaba alzando niños y bebés. O yendo al hospital a dormir, a cuidar a niños que no tenían padres o que los padres estaban a 300 kilómetros.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5RLKEJT3N5DDXGBF5ZS6F74O7M.jpg?auth=8458c6a09b2321929e52bf4ddd9e4df9b3379b675efadadb1c6c79d2d6b2b190&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Diego Bustamante, fundador de Pata Pila, con Tatiana Schapiro en Infobae." height="4128" width="6192"/><p><b>—¿Qué querés? ¿Qué soñas? </b></p><p>—¿Qué quiero? Uf. Yo quiero ver transformado el Norte argentino y quiero finalmente que este país se transforme. Es lo que más quiero en el mundo como pasión.</p><p><b>—Si algo no sucedía en tu adolescencia tal vez hoy serías gerente de marketing en una empresa. </b></p><p>—Gracias a Dios no. Muchas veces lo pienso, para que veas que yo también tengo mis ambiciones naturales de desarrollo. Si yo hubiese construido todo lo que construí en un ambiente de generación de recursos hoy sería millonario. Pero <b>hoy soy millonario, ¿entendés?</b> ¿Soy millonario por qué? Porque tengo un equipazo, un proyecto espectacular. Siete pibes que tengo el privilegio de vivir con ellos, de que me sigan eligiendo y queriendo. Tengo una novia, tengo amigos. El otro día charlaba con dos amigos y les decía si yo hoy me gano la lotería del mundo mi vida cambiaría algunas cositas, sí, pero seguiría laburando y haciendo lo que hago y viviendo donde vivo y como vivo. Eso es sentirte millonario en la vida. No es económico pero es sentirte conectado con la abundancia entendés.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ASTJ4NPVRBE2FBL73VA3GDKVIE.jpg?auth=84369e3e4430c971e38e78159deb04363c5ef1b95e1e31870895afc9de960943&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“No entro más en conflicto”: Connie Ansaldi habló del proceso de reinventarse, su rol en las redes y la búsqueda de validación externa]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/12/no-entro-mas-en-conflicto-connie-ansaldi-hablo-del-proceso-de-reinventarse-su-rol-en-las-redes-y-la-busqueda-de-validacion-externa/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/12/no-entro-mas-en-conflicto-connie-ansaldi-hablo-del-proceso-de-reinventarse-su-rol-en-las-redes-y-la-busqueda-de-validacion-externa/</guid><description><![CDATA[En Ellas, la emprendedora y referente en innovación reflexionó sobre la importancia del autoconocimiento, explicó por qué dejó de intentar convencer a los demás y analizó el impacto de la aprobación ajena en la autoestima. Además, compartió su mirada sobre la tecnología, el bienestar emocional y el desafío de evolucionar constantemente ]]></description><pubDate>Fri, 12 Jun 2026 05:23:14 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Yo no cambié, yo soy el cambio. Yo me veo a mí misma como un Lego, donde todo el tiempo le puedo agregar ladrillitos porque estoy en construcción. Es un Lego eterno, como la Sagrada Familia de Gaudí, que nunca la terminan de construir porque él dejó planos eternos”, expresó <b>Connie Ansaldi</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjwuanRBhBSEiwAY5y6V5n-RARLZ_neHZavr-8Qb-sYQMsosaOrynff5IIXQITK9leFeZJAkxoCG4oQAvD_BwE" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjwuanRBhBSEiwAY5y6V5n-RARLZ_neHZavr-8Qb-sYQMsosaOrynff5IIXQITK9leFeZJAkxoCG4oQAvD_BwE"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. </p><p>Connie es emprendedora, consultora y conferencista, referente en innovación, marca personal y reinvención profesional. Conduce <i>Innovadores Atómicos</i>por El Observador 107.9 y fundó CUX, el primer sistema operativo en español para soporte emocional con derivación a profesionales y sistema de alertas. Lidera una <a href="https://www.instagram.com/connieansaldi/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/connieansaldi/?hl=es"><b>comunidad</b></a> de más de 3 millones de personas y, con más de 25 años de trayectoria en publicidad, medios, transformación digital y construcción de comunidades, se consolidó como una de las voces más influyentes del ecosistema emprendedor. Además, es fundadora de La Dinner de los Founders. </p><p>Es reconocida por su visión disruptiva, su capacidad para anticipar tendencias y su habilidad para transformar ideas en impacto real, combinando estrategia, creatividad y tecnología con una mirada profundamente humana, orientada al negocio y a la mejora continua. A lo largo de su trayectoria, tanto en los medios de comunicación como en el ecosistema digital, ha sostenido una filosofía basada en la evolución permanente, impulsada por la curiosidad, el autoconocimiento y la decisión de desafiar constantemente sus propios límites.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6D7PR637ONAA7BL6E5FDBLKLPI.jpg?auth=f9ae39185ac0a49c7cd1d36b5a788802f791d7194e24d417e0718cb76f688946&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Connie Ansaldi: “Cuando el mundo te deja de asombrar, ahí tenés un problema”" height="4128" width="6192"/><p><b>—¿Sentís que en algún momento fuiste absolutamente incomprendida? </b></p><p>—Hasta hoy, todo el tiempo (risas). Pero es algo que nos pasa a las personas que trabajamos o vivimos completamente fuera de lo que llamamos la zona de confort, ¿no? Recién estaba escuchando un informe de <b>Dylan Rosemberg</b>, que es un comunicador de innovación que me gusta mucho, y él decía algo que yo menciono hace un montón de tiempo. Hicieron un estudio en Harvard de por qué los chicos que peor les va en la universidad son los que en general luego tienen éxito en la vida. Esto empezó a llamar la atención hace algunos años de que nunca es el alumno 10 el que triunfa sino es el que dejó o alguna otra cosa por el estilo. Y en realidad eso tiene que ver con es el tipo de personas que vamos contra el <i>status quo</i>, contra lo establecido. A mí no me iba mal, pero tampoco me iba muy bien. Yo estudiaba Publicidad y trabajaba en agencia. Entonces, lo que yo veía en la teoría decía: “No, pero esto en la práctica no es así”. </p><p><b>—¿Sentís ue en ese proceso de tener que volverse más permeable a los cambios hay mucha gente que se va quedando en el camino? </b></p><p>—Sí. Es la vida misma. Cambios hay siempre, todo el tiempo, permanentemente. A veces cuando hablamos de innovación se asocia mucho con la tecnología, pero <b>innovación es todo</b>. Innovación fue no solo el que inventó la rueda sino el que se le ocurrió poner las otras tres para hacer un auto. De ahí para acá, todo. Innovación son los utensilios que usaban para cortar carne cuando se dieron cuenta que si la disecaban al sol la podían transportar, entonces había que fraccionarla. Todo es innovación. Después hay cosas que obviamente son más disruptivas que otras. </p><p><b>—Recién dijiste que hasta el día de hoy te sentís incomprendida. ¿Cómo has manejado la tolerancia y la paciencia cuando a veces tenés a un otro enfrente que te subestima?</b></p><p>—<b>Yo antes era muy combativa e invertía mucho tiempo en convencer. Ahora no</b>. Como que dejo que el tiempo y la vida hagan lo suyo. </p><p><b>—¿Eso sentís que tiene que ver con la madurez, con la experiencia o hubo algún cambio tuyo interno que te invitó a mirar las cosas desde otra perspectiva? </b></p><p>—Creo que es un cúmulo de cosas. Por un lado, yo tuve durante mucho tiempo una profesión donde se validaba mucho el hecho de que seas combativo. O sea, vos no podías estar sentado en un panel y no debatir, no contrarrestar la opinión del otro, porque sino se cae el programa. Es una dinámica de juego, en definitiva, lo que uno está haciendo cuando está al aire en ese tipo de programas. Entonces, yo durante mucho tiempo me parecía normal el tener que estar todo el tiempo debatiendo, contrarrestando. Y después me di cuenta, con el tiempo y cuando me salí de esa vorágine del día a día, que no solo no tiene sentido perder tiempo en convencer a alguien, sino que no lo voy a lograr. O sea, la persona que no quiere ser convencida no va a ser convencida. </p><p><b>—Aunque esté el hecho fáctico delante de sus ojos. </b></p><p>—¡Terraplanistas! Es como digo yo: el mundo de los terraplanistas. </p><p><b>—Pero ¿te pasa solo en el ámbito laboral o lo pudiste trasladarlo también al personal? </b></p><p>—A la vida. Pasa en la vida. Yo no soy nada rencorosa. Pero no entro más en conflicto. Me alejo y chau. </p><p><b>—Viste que hay un momento en que uno entiende que ahí se drena y donde se drena no se tiene que quedar. </b></p><p>—Yo en Twitter en 2012, que los de Twitter decimos que fue el prime de Twitter, cuando no estábamos los que estábamos al principio, sino que ya se había hecho una masa crítica de gente más interesante sin ser lo que es ahora. Pero ahí era muy combativa, peleaba y era buenísima respondiendo. Te cerraba muy fácil la boca. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/56V6XGGYBVDPJIV2KTJTVOXSW4.jpg?auth=b9cc9c4592482aada343d0f271159d4f03cb3f02901d0b4c5fc63c467aca2113&smart=true&width=5688&height=3984" alt="“No hay nada más seductor que una persona segura de sí misma”, expresó Connie" height="3984" width="5688"/><p><b>—Si pongo a la Connie actual en esa etapa siento que veo </b><i><b>El exorcista</b></i><b> con los subtítulos de </b><i><b>Shrek </b></i><b>(risas). Hay una disociación entre la que sos hoy y esa Connie tan combativa de la tele y redes. ¿Cuánto tiene que ver con un proceso intencional y cuánto con lo ecléctica que sos?</b></p><p>—Hay una frase que me gusta mucho repetirla porque es como mi frase de cabecera y la comparto siempre para que si a otro le resuena, la use y la adopte. <b>Yo no cambié, yo soy el cambio. </b>Y cuando uno entiende que es el cambio, porque está permanentemente con todos los días la posibilidad de hacer las cosas de manera diferente, mejor, de evolucionar, no hay una etapa en donde decis: “Okey, hasta acá fui esto y ahora soy lo otro”. Es una continuación de uno mismo. <b>Siempre digo que me veo a mí misma como un lego, donde todo el tiempo le puedo agregar ladrillitos, porque estoy en construcción. </b>Es un lego eterno, como la <b>Sagrada Familia de Gaudí</b>, que nunca la terminan de construir porque él dejó planos eternos. Viste que Gaudí dejó planos que se llaman planos infinitos, que es como para ir siempre agregándole algo. Yo me veo a mí un poco de esa manera. Es como si fuese un software que todo el tiempo le cargo la última actualización. Vos pensá que yo trabajaba en la tele, pero ya tenía mi agencia de branding y de transformación digital, que yo vengo de ser publicista. Entonces, mixeaba las dos cosas. Yo no me considero que soy una persona distinta a la que era en ese momento. Soy una evolución de esa persona. <b>El autoconocimiento es un superpoder</b> y conocer los límites y los espacios de incompetencia de cada uno y qué cosas te hacen mal y correrlo, es un superpoder. Porque todo eso lo lográs trabajando en vos mismo.</p><p><b>—Con las redes, ahora hay una sensación constante de no ser nunca suficiente para la mirada del otro y de vivir bajo una enorme autoexigencia. Todas tenemos días en los que no nos sentimos bien, pero aun así tendemos a juzgarnos con demasiada dureza. ¿Cómo lo vivís vos?</b></p><p>—Lo divido en tres. Primero: <b>el otro nunca va a resolver algo que vos no podés resolver con vos. </b>O sea, afuera no hay nada y nunca es el otro, siempre sos vos. ¿Qué hago yo para contribuir a este vínculo tóxico? ¿Qué estoy haciendo? Por supuesto, no estoy hablando de tragedias. </p><p><b>—Claro. En dinámicas habituales que uno advierte. </b></p><p>—Exacto. ¿Qué hago yo para seguir en este vínculo? ¿Qué hago yo para tener esta relación tóxica? ¿Qué responsabilidad tengo yo sobre seguir alimentando algo que no me hace bien? Etcétera. Si vos no querés hacer ese trabajo y no querés verte, no lo vas a resolver nunca. Segundo: con respecto a la validación externa, a nosotros nos tocó vivir una época, mi generación que es la X, donde no tenías manera de compararte con otras mujeres más allá del círculo que te rodeaba. O sea, con tus compañeras de colegio, si ibas a bailar al boliche, y te parecía que era más monas que vos o te sentías bien. Ocasionalmente con las tapas de revista que sacaban minas re potras, de Para Ti, de Vogue y fin. Ahora tenés 24/7. Todo el tiempo, todo expuesto. ¿Por qué las redes sociales se convierten de la noche a la mañana en exitosas y en el vehículo mediante el cual nosotros nos comunicamos? ¿Por qué botón? Porque el botón de like aparece cinco años después de que se crea Facebook. Ahora nos parece algo que estuvo siempre, pero no. ¿Pero cuál es el botón que estuvo desde el día uno? <b>El botón de compartir. </b>Entonces, cuando uno comparte con el otro, valida su propia existencia. Está depositando en la mirada del otro: “Me reconocen, existo, gusto”. Es muy profundo y ancestral. Está casi te diría que reptiliano quererse, encastrar, aparejar, gustar, ser querido. Entonces, <b>si vos no tenés un trabajo firme hecho con vos mismo, donde te aceptás, te querés, te gustás, te validás, afuera no lo vas a encontrar.</b> No importa si sos linda o fea, si sos gorda o flaca. Justo ahora hice un reel sobre eso. Porque se instaló una frase de que si querés hacer algo para verte mejor es porque no te aceptás. Todo esto del Body positive donde dicen: “No, no quiero adelgazar y no voy a dejar de quererme porque me acepto”. Pero no es así, no está bien, no es real. Todo el mundo quiere verse bien. Y cuando digo verse bien, no lo estoy atándolo a los kilos. Estoy diciendo verse bien es sentirse cómoda con una misma. Está lleno de chicas, no las quiero nombrar porque son famosas, pero han dicho: “Tengo baja autoestima, me veo fea, me veo horrible”, y vos decís: “Es la piba más linda del mundo”. Y al revés, mujeres que por ahí estéticamente, en el estándar, no sé si son la más linda del mundo, pero se sienten espléndidas y son seductoras. Porque <b>no hay nada más seductor que una persona segura de sí misma</b>. </p><p><b>—Pero eso deviene de un trabajo interno muy importante, lo que hablábamos recién. </b></p><p>—Cuando a mí me preguntan: “¿Por qué tenés la piel tan linda?” Yo siempre digo: “Mira, hay tres partes en la vida. Una es tu genética, otra es la crianza y después lo que vos hacés para mejorar y potenciar eso”.</p><p><b>—Vos das conferencias, hacés mentorías, ¿cómo hacés para no estar coacheando todo el tiempo a todo el mundo? Porque imagino que tu entorno te pide consejos.</b></p><p>—Uno con sus vínculos está más relejada. Es como si yo fuese dentista y llego a una cena y le digo: “A ver, chicas, abran la boca. Che, fijate que te tenés que hacer una limpieza”. O sea, uno se pone en off. Más allá de que cada una de nosotras tiene su personalidad y es lógico que ciertas cosas afloren, y es verdad que me buscan a mí para que las ponga en caja...</p><p><b>—Para el sacudón.</b></p><p>—Claro. “Escuchame, mi amor” (risas). A mí no me gusta la gente que se victimiza, no me gusta la gente que pregunta “por qué esto me pasó a mí”. De nuevo, salvo casos especiales de tragedias que realmente son muy contundentes y muy irreversibles, no sos una víctima. </p><p><b>—¿Sentís que socialmente hay como una justificación permanente a asumir ese rol de víctima? Me refiero a dinámicas laborales, de familia... </b></p><p>—Hay personas que están muy cómodas en eso. ¿Qué es más fácil echarle la culpa a otro o hacerte cargo vos? Esa es la gente que se victimiza, le echa la culpa al otro. De nuevo, hago la salvedad, no estoy hablando de tragedias ni de cosas que te revientan de un minuto al otro. Estoy hablando del día a día, de lo laboral, de dónde me quedo, de por qué me quedo, de por qué me quedo en determinada relación, por qué genero determinadas cosas. Está lleno la tele de ejemplos de gente llorando y victimizándose, que decís: “Maestra, ¿qué haces? O sea, ¿no te escuchás? Salí de ahí”. En esos casos, hay que hacer un trabajo interno y después la verdadera libertad es financiera. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JOSPJZZZCVBP3IXRVGURHTCXU4.jpg?auth=b7a5fe90082c030be2973a00915a0ceaa3985a078a4b1a84b6eab41968caf3c6&smart=true&width=5964&height=3960" alt="“La verdadera libertad es financiera”, afirmó Connie en diálogo con Luli" height="3960" width="5964"/><p><b>—Siempre te vi como una fundamentalista de las redes. Fuiste de las primeras en ver su potencial, pero hoy tienen muchos detractores. ¿Qué te pasa cuando te toca debatir con quienes creen que las redes solo hacen mal?</b></p><p>—No soy fundamentalista de las redes sino de la innovación. Yo trabajé durante mucho tiempo, mientras estaba en televisión, en el prime de social media, dando charlas y explicando la <b>huella digital</b>, que me acuerdo que me jodían diciéndome: “¡¿Qué es la huella digital?!” Pero no se dan cuenta que <b>todo lo que sube en internet deja de ser privado para ser público</b>. Todo, aunque sea una foto que le mandas a una amiga por WhatsApp. De ahí vienen las filtraciones de fotos, de audios, etcétera, porque ya deja de ser privado para ser público. Y ahora se está hablando de que hay que limitar darle el celular a los chicos, pero yo lo decía hace un montón. Los chicos antes de los 12 años no tienen que tener celular. Para el padre o la madre es más cómodo. Yo entiendo que es más difícil porque aparte hay una serie de acuerdos que uno tiene que tener con su círculo de pertenencia porque tampoco lo vas a dejar al pibe aislado. Pero no hay nada absolutamente bueno ni nada absolutamente malo. Siempre es qué y para qué, quién lo crea y para qué lo usa. Y pongo siempre el mismo ejemplo: un cuchillo, ¿es bueno o malo? ¿Vos vas a sacar los cuchillos de tu casa? Esto es exactamente lo mismo. <b>La educación es poder, la información es poder.</b> Si no te interesa, no te educás, no averiguás y no investigás, probablemente estás mucho más complicado que alguien que sí invierte su tiempo en: “Che, voy a investigar, voy a averiguar, me voy a educar”. Y hoy por hoy la educación es un commodity. Antes vos para aprender o para tener conocimientos tenías que ir a una facultad, puede ser la UBA o una facultad privada, pero tenías que invertir realmente dinero en formarte. Hoy por hoy el conocimiento es gratuito, está a un clic de distancia. Yo siempre dije: “Yo lo estoy usando para hacer esto que está bueno”. Ahora, si vos lo usás para acosar, mentir, hacer fake news, también lo podés usar. No es que la red es mala, somos las personas. Siempre somos las personas. </p><p><b>—Si pudieses tomar un mate con la Coni de dentro de 10 años, ¿con qué Coni sentís que te estás encontrando y qué te dirías? </b></p><p>—Bueno, me encontraría por suerte con alguien que puedo reconocer y eso ya es un montón. Sería una versión mejorada y evolucionada de quien soy hoy, porque todos los días trabajo en mí e invierto tiempo realmente en eso. Quizá más calmada. Yo todavía tengo una energía muy juvenil en el día a día, por llamarlo de alguna manera (risas), a pesar que tengo 52 años. Pero tengo ese ímpetu de hacer, de empezar. Y lo único que espero es, en 10 años, no haber perdido la capacidad de sorprenderme. Creo que lo mejor que puede tener una persona y lo que te mantiene joven y te mantiene alegre y feliz, es poder sorprenderte para bien. Cuando ya el mundo te deja de asombrar, ahí tenés un problema.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/KTDJE2FF5RCB7GXBLL5BYAOJ7E.jpg?auth=32faa450a5ebb81fa0f35d4399e091f640c09043c0c16b925a6d79011f1783d4&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Connie Ansaldi con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Gastón Soffritti: el papel de sus abuelos en su carrera, la fama infantil y las lecciones que le dejó el dinero]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/11/gaston-soffritti-el-papel-de-sus-abuelos-en-su-carrera-la-fama-infantil-y-las-lecciones-que-le-dejo-el-dinero/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/11/gaston-soffritti-el-papel-de-sus-abuelos-en-su-carrera-la-fama-infantil-y-las-lecciones-que-le-dejo-el-dinero/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el actor repasó algunos de los momentos más significativos de su recorrido artístico, recordó historias inéditas de las giras internacionales de Patito Feo y reveló cómo el acompañamiento de Hugo y Nelly fue determinante en su camino. También contó cómo administró sus ingresos desde pequeño, las dificultades económicas que atravesó su familia y reflexionó sobre los aciertos y errores que marcaron su crecimiento personal]]></description><pubDate>Thu, 11 Jun 2026 06:01:27 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Me tocó ayudar bastante en algún momento. Mis papás se separaron en plena crisis de 2001 y perdieron prácticamente todo. También me mandé muchas cagadas comprando cosas que no valían la pena. Después entendí que tenía que invertir o hacer algo con esa plata, porque un día podía terminarse”, confesó <b>Gastón Soffritti</b> en <b>Casino Deluxe</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Gastón es actor, productor y creador de contenidos. Comenzó su carrera artística cuando era apenas un niño y logró consolidarse como una de las figuras jóvenes más reconocidas de la televisión argentina. Formó parte de éxitos como <i>Floricienta</i>, <i>Patito Feo</i>, <i>Sueña Conmigo</i>, <i>Graduados</i> y <i>Simona</i>, entre otros proyectos.</p><p>En los últimos años amplió su perfil profesional hacia la <b>producción audiovisual y la creación de contenido digital</b>, desarrollando formatos propios para redes sociales que combinan entretenimiento y gastronomía. Actualmente lidera una productora y se destaca por sus videos virales en los que cocina en casas de desconocidos, una propuesta que le permitió conectar con nuevas audiencias más allá de la actuación.</p><p>A lo largo de la entrevista, repasó algunos de los momentos que marcaron su vida y su carrera. Habló del acompañamiento incondicional de sus abuelos, de las experiencias que vivió durante el fenómeno de <i>Patito Feo</i> y de cómo aprendió a relacionarse con el dinero después de alcanzar la popularidad desde muy chico. Entre recuerdos de infancia, anécdotas de giras y reflexiones sobre los altibajos de la exposición pública, compartió una mirada sincera sobre las decisiones y aprendizajes que moldearon su recorrido.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BPO6ON54WFCQLFIUIF3Z2F7WTQ.jpg?auth=973937ecd222f50288dcae14a5f4744762025c221e79ca4c91352c57679f9f8f&smart=true&width=1920&height=1311" alt="Gastón Soffriti: “Mi abuela es la gran responsable de que yo haya llegado a ser actor". (Crédito: Maximiliano Luna)" height="1311" width="1920"/><p><b>—Este es el millón de dólares ficticio que te podés llevar hoy. Pero primero tenés que contarme para qué lo usarías. Y, según cuán sincero seas con tus respuestas, te lo voy a ir entregando.</b></p><p>—Creo que la mitad de la plata la invertiría. Porque si me lo gasto no me va a rendir y se acaba la plata rápido (risas). Así que trataría de utilizar esta mitad para que me rinda en algo: acciones, bonos, diferentes cosas que me generen algún dividendo a fin de año y vivir de otra plata. </p><p><b>—Hay que aprender y entender que uno tiene que hacer eso, ¿no? Mover la plata. </b></p><p>—Yo lo aprendí quizá un poco más tarde de lo que me hubiese gustado, pero hoy haría eso. Creo que te pediría esta plata para invertirla y que me genere un rendimiento. Después sí, voy más a los gustos... Me compraría con 200 mil un departamento. Me da tranquilidad mental eso. Y después sí, por ahí la gastaría un poco más. Me gustaría usar estos 100 mil para hacer varios viajes con amigos e invitarlos a varios de ellos. Es un montón igual, pero haríamos un buen recorrido. Y con otros 200 me gustaría ayudar, porque aparte me llena el hecho de poder ayudar a alguien que lo necesite. Por ahí arrancaría con cercanos: familiares y amigos que no la están pasando tan bien y los ayudaría. La primera parte por ahí es más que nada para solucionar algunos temas: deudas, cosas que ahí no te queda otra y las tenés que pagar. Después sí, trataría de aconsejarlos en qué hacer con esa plata para que crezca. Y las últimas 100 son para mí. Sin preguntar (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NGWLUHWLLRCN5A22YU3TLYVRLA.jpg?auth=ef4b9486b453800847067ebfdc034fb95f4c5213dde512cbf71a9207993be6f8&smart=true&width=1920&height=1280" alt="“A los 13 años sentí que era mi propio ministro de Economía”, bromeó Gastón sobre la gestión de sus primeros ingresos. (Crédito: Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><h2>De Patito Feo a la independencia financiera: amistades, anécdotas y primeras lecciones sobre el dinero</h2><p><b>—Acá tengo unas fotos de Andrés Gil, Laura Esquivel, Santi Talledo y Brenda Asnicar, todos compañeros tuyos en </b><i><b>Patito Feo</b></i><b>. Tenés que asignarle una ficha con un valor a cada uno.</b></p><p>—A Andrés le vamos a poner la ficha más grande, la de 100, porque es un divino. Es de esas personas que por ahí ahora no lo veo tan seguido porque tuvo un hijo y la vida misma. Pero siempre que me lo crucé a lo largo de toda mi vida mantuve un vínculo muy lindo con él. Un ida y vuelta muy copado. Vivimos algo muy fuerte todos, como fue Patito, pero con él fue más de cerca. Compartimos cuarto muchas veces en las giras por el mundo, compartimos la pasión por el fútbol. Lo considero un gran tipo. Me parece muy piola. </p><p><b>—La siguiente ficha, de cincuenta. ¿A quién se la das?</b></p><p>—Creo que vamos por Talledo, porque también lo conozco un montón. Compartimos literalmente toda nuestra infancia, un montón de proyectos en común, más allá de Patito. Fue director de algunos videoclips que hice en su momento. Ahora, con el tiempo también y la vida que te va llevando por caminos distintos, hace rato que no lo veo tan seguido. Pero compartí años de clase de teatro con él y también con Andrés. Los tres íbamos a la misma clase. Ahí se entablaban esos vínculos de la infancia, en donde teníamos nuestros conflictos de adolescentes y uno al otro nos apoyábamos durante gran parte de ese proceso, que fue muy duro, porque imaginate a los 15 o 16 años es como todo muy loco lo que vivimos con Patito Feo.<b> </b></p><p><b>—¿Y salían en las giras? ¿Tenés alguna anécdota que me puedas contar? </b></p><p>—No salías ni a la esquina por un tema de seguridad. Pero tengo una anécdota en Puebla. Estábamos aburridos de estar mucho tiempo girando de acá para allá. Había días que estábamos encerrados ahí en el hotel y nada más. Y se nos ocurrió una gran idea: comprarnos guantes de boxeo y cascos. Nos metimos en una habitación todos los varones y hacíamos peleas. No valía pegarse porque sabíamos que eso no iba a terminar bien. Pero íbamos haciendo rondas de a dos y nos cambiábamos los guantes. El problema es que había solamente dos protectores bucales y no ibas a usar el del otro. Yo no tenía y hubo un problemita en el medio.<b> </b>Yo tiré una piña un poco más fuerte, el otro un poco más fuerte… Movió el codo, me la pegó en la boca y me partió dos dientes en plena gira. </p><p><b>—¡Y no te podías volver a Buenos Aires!</b></p><p>—Ni sonreír. Tuve que hacer toda la gira así. Me los partió al medio, a la mitad, literalmente, y en diagonal. Aparte tuvimos que mentir y decir que me había caído, porque no podíamos decir que estábamos peleando con guantes. </p><p><b>—O sea, los productores se están enterando en este momento. </b></p><p>—Probablemente, sí (risas).</p><p><b>—Si hablamos de la historia de Patito Feo en esta época, ¿con quién se quedaría hoy tu personaje? ¿Con Patito o con Antonella?</b></p><p>—Según la historia, Matías se quedó con Patito en el final. Pero ¿sabés qué creo que estaría separado de las dos? Para mí estaría soltero (risas). </p><p><b>—Fue tu gran primer amor y ya está.</b></p><p>—Claro, el amor de la infancia. La primera novia, que fue Antonella, y después Patito, que fue el amor. Después, fueron cada uno por su lado para mí. Es la vida...</p><p><b>—Ser tan conocido desde chico imagino que te hizo asumir una responsabilidad temprana con el dinero. ¿Cómo fue tu relación con la plata que ganabas? ¿La administrabas vos o tu familia? ¿Y qué aprendiste de manejar ingresos importantes siendo tan chico?</b></p><p>—Obviamente a los 8, 9 o 10 años, mi mamá iba a cobrar por mí. Pero siempre tuve mucha conciencia del valor del dinero. Y me tocó ayudar bastante en algún momento. A mis papás justo se les ocurrió separarse en el 2000, 2001, en plena crisis en Argentina. O sea, perdieron prácticamente todo o mucho. Y viví dos años en lo de mis abuelos de parte de mi mamá. Mi bisabuela le regaló como la casa antes de morirse y, cuando fuimos, había que reformarla toda. Entonces como que quería tener mi cuarto y no quería compartir con mi hermana, gran parte de esa plata fue a parar a tener mi propio espacio. Y a la vez ayudar. Después, sí me daba mis gustos. Me compraba mi Play, mis juegos. </p><p><b>—¿Pero entendías el valor que tenía lo que ganabas?</b></p><p>—Sí. Tengo una anécdota que me resuena siempre en la cabeza. A los 13 años, cuando empecé a sentir que tenía un poco de independencia económica, fue la primera vez que me tocó ir de gira. Me fui a Israel con Rincón de Luz y Rebelde Way. En el aeropuerto de Madrid paramos dos horas y me compré una pelota de esas chiquititas del Real Madrid con unos euros que tenía en la mano. Y con eso yo sentí que era como mi propio ministro de Economía (risas). Ahí dije: “¡Ah! Okay, yo tengo mi administración”. Fue la primera vez que me di cuenta que tenía poder en la mano y que con eso podía hacer algo. Siempre tuve independencia y la libertad de poder hacerlo. Mis viejos me dieron mucha libertad. No sé si me aconsejaron tanto en ese momento, sino que hicieron lo que pudieron también. </p><p><b>—Pero nunca te frenaron. </b></p><p>—No, nunca me frenaron. Y después más grande en la adolescencia ya la manejaba un poco como quería. También me he mandado muchas cagadas de comprar cosas que no valían la pena. Pero después empecé a entender que la tenía que invertir o hacer algo con ese dinero porque se podía terminar un día. Lo que pasa que yo nunca pensaba que iba a terminar. Estaba acostumbrado a que eso pasara todos los años. Por suerte nunca terminó, pero vinieron años de subidas y bajadas, de proyectos más exitosos que otros...</p><p><b>—Pero es importante para entender que la vida también está hecha de eso, porque si no uno vive en una fantasía tampoco ayuda. </b></p><p>—Sino no se puede sostener nada a lo largo de toda la vida. Uno gasta y después le llega la cuenta, ¿no? La factura siempre llega al final. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/O3KF7FCPKFDIBEO2P3JJ5XZDUU.jpg?auth=a6ddf2b2af4dfb8b892dc2a7fdd356ef31fbdb73f2707b7fb3bdd096f5388b53&smart=true&width=1920&height=1280" alt="“Me enteré con el tiempo que había quedado afuera porque consideraban que era feo”, recordó Gastón sobre una prueba que dio en su adolescencia. Crédito: Maximiliano Luna" height="1280" width="1920"/><h2>El legado de los abuelos: acompañamiento incondicional, sueños compartidos y gratitud</h2><p><b>—Tenés un vínculo muy fuerte con tus abuelos, ¿no?</b></p><p>—Sí. </p><p><b>—Leí por ahí una anécdota muy tierna que tenías con tu abuelo que te llevaba la comida y te llevaba de un lado hasta el otro para que vos pudieras seguir trabajando.</b></p><p>—Sí. Mis abuelos en general, pero él en particular, me acompañaron durante toda mi infancia hasta los 17 años que pude tener mi primer auto. Y me pasaban a buscar por el colegio, en particular mi abuelo Hugo, que hoy ya no está. Mi abuela Nelly sí sigue viva. No está muy consciente, pero ella en algún lugar sabe, ¿no? Me pasaban a buscar por la puerta del colegio con un plato de algo, un sándwich o lo que sea para que yo comiera, para que pudiera arrancara a grabar directo. Y eso desde los 8 años hasta los 17, fue una constante todos los días del año sin parar. Y mismo en grabaciones que eran muy lejos, que me tenían que ir a buscar a las dos o tres de la mañana, nunca jamás me volví solo porque estuvieron ahí. Los abuelos son todo, obvio. </p><p><b>—Es un vínculo distinto al de los padres. Los abuelos ya no están en la tarea de criarte, sino desde el mimo y el acompañamiento. Tienen una forma de dar cariño muy especial y también de sostener a sus propios hijos cuando hace falta.</b></p><p>—Es hermoso. Yo tuve la oportunidad de conocer a mis cuatro abuelos y los pude como disfrutar a todos. <b>Mi abuela es la gran responsable de que yo haya llegado a actuar.</b> Porque tuve un sueño y me escuchó que yo se lo contaba a mi mamá.</p><p><b>—¿Qué sueño tuviste? </b></p><p>—Mi mamá me llevaba mucho al teatro a ver Chiquititas, Cebollitas, todos esos proyectos. Y yo le conté que estaba en el sueño cantando, bailando, actuando ahí arriba del escenario. Y mi abuela me escuchó, cuando vivía en la casa de ella. Ella tenía un salón de fiestas y pasaban muchos chicos por ahí y había uno que hacía publicidades. Entonces, fue a buscar en el barrio quién era ese chico, qué hacía y cómo había llegado, para llevarme a mí. Así fue que empezó todo... </p><p><b>—¿Tu abuela Nelly? </b></p><p>—Sí, Nelly. </p><p><b>—Fue superimportante lo que hizo porque capaz no hubiera arrancado tu historia en la actuación.</b></p><p>—Exactamente. Tuve la suerte... A mí me cuesta mucho expresarme a veces y decir que los quiero. Porque tuve que hacer duro a lo largo en todo este recorrido, la verdad. A veces me ablando un poco más y me sale para afuera. Pero el ante año pasado, en un momento fui a verla, ella ya no estaba tan consciente, pero me escuchaba y pude agradecérselo y decírselo en vida, que eso fue algo que me hizo muy bien. </p><h2>Yo nunca, nunca</h2><p><b>—Este juego ya sabés cómo es. Yo te digo una frase y si te ocurrió, tomás. </b></p><p>—Sí, lo he jugado (risas).</p><p><b>—Yo nunca, nunca quedé afuera de un casting por mi apariencia. </b></p><p>—¡Uf! Tengo que tomar (risas).</p><p><b>—¿Qué pasó? </b></p><p>—No sé si fue específicamente un casting. Pero alguna vez quedé afuera y me enteré con el tiempo que había sido porque consideraban que era feo.</p><p><b>—¿Cuántos años tenías?</b></p><p>—Tenía 14 o 15. </p><p><b>—Fue una época distinta. El medio empezó a cambiar después, pero en ese momento había mucha crueldad respecto a la apariencia, tanto en la actuación como en la publicidad y el modelaje. A mí también me pasó cuando tenía esa edad.</b></p><p>—Sí, existía otro mundo antes. Sin caer en juzgar, ¿viste? A mí no me gusta agarrar el diario el lunes y juzgar para atrás y decir: “Esto estaba bien, esto está mal”. Era lo que era. Y pasaba lo que pasaba en esos lugares. Después, obviamente, que fue doloroso para mí como proceso. Pero eso era muy normal en esa época. </p><p><b>—¿Qué te dijeron? ¿Cómo fue la situación que viviste?</b></p><p>—Habían quedado una serie de chicos para algo en particular y yo pertenecía a ese elenco. Con el tiempo me parecía raro, pero bueno me entero por gente de producción y demás, el boca en boca, que había sido por eso que me dejaron afuera. Igual quiero quiero decir que un poco de razón tenían (risas). Estaba en esa transición de adolescente a los 14, 15 años que tenés la nariz en la cabeza más o menos, la cara media rara. Estaba medio desarreglado (risas). Pero la vida siempre te da segundas oportunidades.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CHDEM3RQRRB2ZM7U5N3S5K2QPM.png?auth=bfbe4053a7029153268c588057e528cf026fadf95d8c8b54a96b97e5228092e5&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Gastón Soffritti con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Entre las redes, el boxeo y una infancia difícil: la lucha personal que convirtió a Milica en una de las streamers más populares]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/09/entre-las-redes-el-boxeo-y-una-infancia-dificil-la-lucha-personal-que-convirtio-a-milica-en-una-de-las-streamers-mas-populares/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/09/entre-las-redes-el-boxeo-y-una-infancia-dificil-la-lucha-personal-que-convirtio-a-milica-en-una-de-las-streamers-mas-populares/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la creadora de contenido habló sin filtros sobre su identidad, sus relaciones y el camino de autoconocimiento que recorrió en los últimos años. También recordó la compleja dinámica familiar que atravesó durante su niñez, destacó cómo la actividad física se convirtió en una herramienta de transformación y reveló sus aspiraciones de competir a nivel profesional ]]></description><pubDate>Tue, 09 Jun 2026 13:08:11 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Me gustan mucho las chicas”,</b> reconoció <b>Micaela Ybañez</b>, más conocida como <b>Milica</b>, en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. La streamer y creadora de contenido habló sobre la bisexualidad, los desafíos de crecer en un entorno familiar complejo, el impacto que tuvo el deporte en su vida y el proceso de construcción de una identidad propia.</p><p>Milica se convirtió en una de las figuras más reconocidas de las redes sociales argentinas gracias a un estilo directo, auténtico y sin filtros. Comenzó a ganar popularidad en <b>Twitter</b> y luego expandió su presencia a plataformas como <a href="https://www.instagram.com/milica_yb/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/milica_yb/?hl=es"><b>Instagram</b></a>, <b>TikTok</b>, <b>Twitch</b> y <b>Kick</b>, donde reúne una comunidad de millones de seguidores que sigue de cerca tanto su contenido como su vida cotidiana.</p><p>Además de su faceta digital, encontró en el deporte una herramienta de transformación personal. En los últimos años se destacó en el <b>boxeo amateur</b>, disciplina que define como un espacio de crecimiento, descarga emocional y superación. Entre la exposición pública, la competencia deportiva y la búsqueda constante de autenticidad, construyó una carrera marcada por la resiliencia y la capacidad de reinventarse.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AXEHRFMH5BF2HDHSUG5JF35SNY.jpg?auth=bde1b78c1c5b139683eaf451b10b55f07bb5ab3d9c2f39219b79fd56be4ce870&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Milica: “Me di cuenta de que, con el tiempo, me hice demisexual”. (Adrián Escandar)" height="1081" width="1920"/><p><b>—¿Cómo te definís? </b></p><p>—Yo creo que soy una creadora de contenido que le gusta mucho la exigencia física. </p><p><b>—¿De dónde sos oriunda? </b></p><p>—De Mataderos. </p><p><b>—¿Cómo empezaste con el tema de las redes? </b></p><p>—Siempre me dio como mucho FOMO las redes sociales. Mi familia no me dejaba, entonces apenas tuve la oportunidad de tener Twitter, fui y me creé una cuenta. Era una rata, ahí me la pasaba tirando comentarios de mierd*. Y como crecí ahí y me di cuenta que me era fácil llamar la atención en las redes, le empecé a meter. Después lo encaminé más por el deporte, por mi estilo de vida, mostrar quién soy yo. Desde que arranqué hasta ahora es eso, <b>mi contenido es quién soy yo. </b></p><p><b>—Es bastante real lo que mostrás. </b></p><p>—Por eso me funan (risas).</p><p><b>—¿Tenés mucho </b><i><b>hate</b></i><b>?</b></p><p>—Tuve una época muy fuerte y ahora como que bajó un poco porque no tienen fundamentos. Pero a veces tiro un poquito de leña al fuego. La gente se altera muy fácil y a mí me encanta. Me gusta estar en todos lados. <b>Tengo mi equipo, pero yo soy la que tiene como el control de qué se sube, qué no, qué me gusta, qué no, si se corrige o no</b>. Pero mi fuerte y el que tengo el control absoluto es mi Instagram, mi Twitter y mi TikTok. Esa soy yo al 100 por ciento. </p><p><b>—¿A qué edad arrancaste?</b></p><p>—Ahora tengo 25 años. Empecé a los 17 o 18 años.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AASG4NECBRGGHOGHOOUNQAAD2Q.jpg?auth=2fea5b8d22e8bdf06484d91a6babc842fcd636a65b603f14e0c02bcc0dd89b53&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Prefiero mis gatas a un varón que me lastime”, confesó Micaela en diálogo con Rulo. (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><h2>Entre la sensualidad y la autenticidad: identidad, energía y vínculos de Milica</h2><p><b>—Sos como una especie de influencer sexy, pero además sos boxeadora. Es como que hay una contraposición ahí ¿no?</b></p><p>—Pasa que soy media pibito, entonces siento que saco el lado más femenino mío y en el otro lado soy yo (risas). Soy más de joder, más tranquila, más de ranchar y quizás con las chicas saco mi lado más femenino, que es arreglarme, maquillarme, vestirme e ir encontrando mi flow. </p><p><b>—¿Y sentís que te vestís más como pibito o más como mujer? </b></p><p>—Tengo mis momentos. Ahora estoy hallando más qué es lo que me gusta o como qué me representa a mí: un estilo más femenino. Pero en su momento era un pibardo porque no me encontraba tan femenina, aunque me gusta mostrarme sensual. Pero nunca tuve eso de estar muy producida con uñas, pestañas, maquillaje, peinado. El maquillaje lo empecé a descubrir ahora con <b>Cande Díaz</b>. Ella me va pasando tips de la ropa, de todo, y me fui hallando más, mostrando más mi sensualidad, vistiéndome mejor, porque si no estoy en culo y corpiño todo el día (risas).</p><p><b>—¿Te juzgan acerca de tu imagen en redes? </b></p><p>—Sí, siempre. Pero las redes son así...</p><p><b>—Pero en el fuero interno, en lo que a vos te gusta, ¿te gustan los hombres y te sentís mujer para conocer un hombre? ¿O esa parte que a vos te pasa de pibardo también te hace sentir que sos un poco bi? </b></p><p>—¿Un poco lesbiana? (risas). <b>Yo siento que soy bisexual, pero no puedo estar en una relación con una mujer </b>porque me gusta la contención del hombre en cuanto a sentirme como “la mujer de”, ¿entendés? El cariño, el respaldo, la protección, como que necesito un macho (risas).</p><p><b>—Se te ve fuerte, pero a la vez querés que te cuiden. </b></p><p>—<b>Sí, soy fuerte. Pero soy un bebé (risas)</b>. Me gustan mucho las chicas. O sea, me atrae mucho visualmente cómo es una mujer, cómo habla, cómo se viste. La sensualidad de una mujer me atrae mucho más que un hombre. Pero me gusta más la compañía, el respaldo de un hombre que de una mujer. </p><p><b>—¿Pero probaste estar con chicas? </b></p><p>—Sí, pero no llegué al acto sexual. Porque siento que es ¿para qué? O sea, como que no va más allá. En una de esas me agarra como la curiosa y voy (risas). <b>Me da la curiosidad, pero tampoco se me dio el contexto para que pase. Pero sí me gustaría.</b> O sea, no estoy cerrada, porque soy chica todavía, ¿viste? También es raro, porque en el mundo de la bisexualidad está el tema de la energía femenina y la energía masculina. Yo creo que soy mujer con energía masculina y que me atraen las mujeres con energía femenina. </p><p><b>—Bien mujer te gusta. </b></p><p>—Sí, como una princesita. El tema es una chica así, normalmente quien la encare tendría que ser tipo mi formato y yo no sé encarar, entonces nunca llegué tan lejos. Quizás hay alguna media extrovertida que me encare. Pero no me pasó. Y si me pasa, no va más allá del chape o de la joda en el contexto siempre de boliche. <b>Nunca me pasó de tener una cita con una chica, pero no estoy cerrada a la idea. </b>No me veo como de novia, pero…</p><p><b>—Además, sos muy conocida, ¿cuando salís se te acercan a encararte?</b></p><p>—Tengo carácter, entonces también siento que o se acercan y se tiran de cabeza a la pileta o son como muy introvertidos. Entonces, ahí lo vas tanteando. A mí la verdad no me gusta que me chamuye nadie. Yo prefiero más un contexto en el que se da de ranchar, de hablar y ver si hay feeling. <b>Me di cuenta que</b>, <b>con el tiempo, me hice demisexual</b>. ¿Sabés qué es?</p><p><b>—Que estás solo con los que realmente querés y te enganchás desde el corazón. ¿Vos cómo lo definís?</b></p><p>—Yo no puedo estar con una persona porque me parezca solamente linda y ya, porque me parecen lindas un montón de personas. Pero no por eso me genera como una atracción sexual. O sea, como que me gusta, me parece fachero todo, pero me da como más ganas de conocerlo para ver si conecto con esa persona, sino me parece una pérdida de tiempo. No quiero gastar mi energía en eso porque no lleva a nada.</p><p><b>—Quiere decir que mientras no tenés novio ni chongo, estás sola</b> <b>con tus gatos. </b></p><p>—Sí, porque también es un tiempo para conocerme a mí. A veces me dicen: “¡Ay! Estás sola”. Yo no estoy sola, yo voy al baño y estoy acompañada, yo voy a mi cama, estoy acompañada, yo voy a la cocina, estoy acompañada, voy a entrenar y también tengo a mis amigos... <b>Nunca estoy sola. Siempre tengo compañía y la verdad prefiero mis gatas a un varón que me lastime. </b></p><p><b>—¿Y esa energía masculina alguna vez te jugó en contra con algún hombre? </b></p><p>—Sí, obvio. Me pasó estando de novia de que había muchas situaciones en las que yo tenía la iniciativa, la intención de resolver las cosas y esto de estarle atrás a la persona. Normalmente, viste que suelen decir que la mujer es la que hace el drama y el varón el que dice: “¡Uh! Qué rompev*s”. En mi caso era al revés. Yo era la que estaba diciendo: “Che, qué rompev*s”. Y me sentía como en un pov que no me gustaba y dije: “No. Por acá no es”. También tengo mi lado de mujer, ¿no? Me la pasaba llorando y en un momento dije: “¿Yo con él me quiero proyectar a tener hijos?” O sea, como que lo proyecté más a futuro y no me podía ver con él. </p><p><b>—¿Vos siempre que salís con alguien sentís que es para toda la vida? ¿Nunca salís con uno que decís: “Bueno, es temporario”?</b></p><p>—Tuve chicos que sabía que no iba a ir más allá. Pero la pasaba bien. Sabía que iba a quedar ahí. Pero es como que me cambia todo cuando pasa eso. Como que soy un poquito más apagada, me cambia mi forma de ser. Pero con la persona con la que yo me veo es diferente… Con el último chico que estuve dije... </p><p><b>—Este podría ser.</b></p><p>—Claro. Empecé a pensar en proyectarme y ahí me di cuenta de que me gusta más eso, porque me cambia la energía de todo. Soy como más entregada, más enamorada y me gusta esa versión de mí. No me gusta la que es solamente sexual, que cog*s, vas, venís, tardás tres días en responder. Odio eso, porque me di cuenta que cuando me gusta alguien estoy tan entregada, pendiente a cómo se siente, cómo está. Entonces, si desaparece me preocupo porque digo: “Che, ¿está mal? ¿Está bien?”</p><p><b>—¿Y te rompieron el corazón alguna vez? </b></p><p>—No me rompieron el corazón. Pero sí sentí el dolor de que no funcione algo y ser consciente de que no se puede dar lo que querés. Eso me duele. Porque soy muy resolutiva. Me gusta siempre buscarle el pelo al huevo y decir: “Che, lo resolvemos”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MVLETW7NPVDANCNEC2IA4BIB34.jpg?auth=e8579adbba2254de94e900fb612cc1608cd451bd8684bad0232fc612f21e8a97&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo siento que soy bisexual, pero no puedo estar en una relación con una mujer", admitió Milica durante la entrevista. (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><h2>Infancia, violencia y resiliencia: el origen de su fortaleza</h2><p><b>—¿Cómo fue tu infancia? ¿Cómo es tu relación con tus viejos? </b></p><p>—<b>Mi familia es bastante disfuncional.</b> Mis papás están separados ya hace como siete u ocho años. Yo tuve mucho feeling con mi abuela de parte de mi mamá. <b>Siento que mi mamá fue mi abuela</b>. Ese cariño incondicional lo tuve por parte de mi abuela. Mi mamá, en cambio, es una persona que actualmente tiene trastornos mentales. Está diagnosticada con bipolaridad, con trastorno de personalidad y un montón de cosas que hicieron que mi infancia sea bastante fea. O no fea, sino de que muy distinta al formato de familia ideal. <b>Pero también mi infancia hizo que sea quien soy hoy.</b> La verdad es que no puedo modificar ni nada, pero sí lo pude trabajar con un montón de ayuda...</p><p><b>—Pero ¿tenías un hogar violento? </b></p><p>—Sí, el contexto de mi familia era violento. Mi mamá era policía. No tiene que ver con eso, pero yo le traté de buscar una explicación. Porque obviamente el maltrato nunca tiene una razón ni está justificado. No es algo que se tiene que llevar a cabo. Pero yo siento que el contexto de mi mamá siempre fue como muy violento, de enseñar a la fuerza, a los golpes. Entonces, <b>yo me crie en ese contexto violento en el que me daba miedo mi mamá.</b></p><p><b>—¿Te daba un sopapo si no entendías algo? </b></p><p>—A veces era sin motivos y, con el tiempo, la violencia fue creciendo mucho más. Era no hacer la tarea y que me pegue al punto de hacerme daño. <b>Tengo cicatrices en la cara de cortes que me ha dado por golpearme la cara en la bañera</b>. Pero eran boludeces para la gravedad en la que ella tomaba la decisión de pegarme. Era por no hacer la tarea, por no ordenar la pieza o por pelear con mi hermana. Yo la verdad no era una santa, pero tampoco es que hacía algo totalmente loco, ¿entendés? Una vuelta me pegó que por no hacer la tarea, me agarró con la mochila y ¡pa! me la dio en la cara. Se me infló un huevo parecía el jorobado de Notre Dame, que tiene como los dos ojos inflados. Me lastimaba a un punto en el que ya se me notaba y, cuando se me notaba, era buscar qué mentira decir en el colegio o a mi papá. Mi papá siempre fue muy trabajador. Se levantaba a las seis de la mañana, nos llevaba al colegio y abría a las siete el taller mecánico hasta las ocho de la noche que cerraba. Siempre papá era muy sacrificado. </p><p><b>—¿Vos sentís que te convertiste en boxeadora para que nunca más alguien te levante la mano? </b></p><p>—<b>Yo siento que el boxeo me ayudó mucho a sacar todo de adentro</b>. No es angustia, pero sí es como sufrimiento que tuve. Es como hacer una descarga y sentirme más yo. Me hallé en el boxeo, la verdad. </p><p><b>—Arrancaste como un juego porque ahora se puso de medio de moda estas peleas entre influencers y streamers, pero te metiste y te fascinó. </b></p><p>—Sí, al principio fue raro. Me chocaba que me peguen y me generaba mucha frustración. Yo acepté pelear la primera vez porque me encanta entrenar y la exigencia física. En mi mente dije: es como un reto más. Hasta que empecé a hacer <i>sparring</i> y decía: “¿Dónde me metí?”. Ahí me di cuenta que estaba tan traumada con los golpes, que me chocaba y me daba más bronca. Pero al mismo tiempo, si me enfocaba en querer mejorar, sacaba un mayor potencial. Entonces, <b>el boxeo me ayudó mucho a descubrir quién soy yo. </b></p><p><b>—¿Cuántas peleas tenés en este tipo de eventos? </b></p><p>—Cuatro y ya tengo tres cinturones. La primera para mí, por cómo me preparé y tan solita así que me mandé al mundo, valió doble aunque la perdí. Porque en ese momento no tenía equipo, no tenía nada. También mi mamá, en ese lapso aparecía demasiado haciendo secuencias muy perturbadoras, porque mi mamá siempre fue como muy del drama. Yo siento que mi pelea de boxeo en vez de tenerla arriba del ring, la tuve una semana antes con mi mamá en mi casa, porque se metió a mi casa mientras nosotros estábamos en la entrega de diploma de mi hermana. Entonces, yo estaba con la cabeza en la pelea. Pero cuando pasó eso de mi mamá, me di cuenta que toda mi energía y mi atención quedó en ese momento, porque toda esa semana, que fue la semana de la preparación para la pelea, ya los últimos días yo estaba en otra. Arrancar perdiendo la posta es una mierd* (risas). Pero seguí y las demás las gané todas.</p><p><b>—¿Te gustaría ser boxeadora profesional? ¿Te lo imaginás?</b></p><p>—Este año lo pensé y lo estoy hablando con mi profesor, <b>Mariano Carrera</b>, que es un campeón del mundo. Me gustaría tener mi libretita y ver qué onda. Pero también soy creadora de contenido y el boxeo, haciendo preparaciones más profesionales, no porque yo sea profesional, sino porque mi profesor es profesional y mi preparación es en base a la que mi profe me arma, se vuelve más de élite. Y la verdad que me hace mucha ilusión. Pero al mismo tiempo es muy sacrificado porque requiere mucha dedicación. Entonces necesito un balance entre las redes y el boxeo.</p><p><b>—En estas pelean hay varias conocidas, por ejemplo, Flor Vigna. ¿Cómo la vez? ¿Te gustaría pelear con ella?</b></p><p>—Sí, lo hablamos. No sería una rival para pelear porque no quiere pelear conmigo. No es por no animarse, sino porque no busca una rivalidad conmigo. Yo le dije de que podemos hacer dos y dos. Dos argentinas contra, no sé, dos mexicanas, dos españolas. En el caso de que se dé, yo siempre voy a buscar ganar, obviamente, porque es ese hambre de querer tener la victoria. </p><p><b>—Me muero por ver la pelea contra Flor Vigna, ¿eh? </b></p><p>—Sí, sería épica. Lo que tiene Flor Vigna es un cardio increíble. Yo creo que siempre mi ventaja es la fuerza y la técnica. Entonces estaría buena la pelea, la verdad. </p><p><b>—Así que bueno, Flor, estás re cagad* (risas). No mentira, es broma.</b></p><p>—Te comiste los mocos Flor (risas). Veremos qué pasa.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ANZ2S7NQ7ZHSVJNGH3GOUOMUFU.jpg?auth=586974b5215dfbf71d3a2643bae7bface12f543f007b086315fcb4a1696a2806&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Milica con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Giuliano Pagano: su historia de resiliencia, el encuentro con el Papa y el llamado de Enzo Fernández que cambió su destino]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/09/giuliano-pagano-su-historia-de-resiliencia-el-encuentro-con-el-papa-y-el-llamado-de-enzo-fernandez-que-cambio-su-destino/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/09/giuliano-pagano-su-historia-de-resiliencia-el-encuentro-con-el-papa-y-el-llamado-de-enzo-fernandez-que-cambio-su-destino/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[Se fue a Europa en la búsqueda de concretar su sueño de ser futbolista profesional, pero enfrentó varias dificultades que lo llevaron a perder todo. En Citados, cuenta su historia de superación y cómo cambió su vida con una llamada del campeón del mundo]]></description><pubDate>Tue, 09 Jun 2026 05:37:50 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Como muchos chicos argentinos, el sueño de <b>Giuliano Pagano</b> era convertirse en futbolista profesional. Sus condiciones para el deporte más popular lo llevaron a jugar en varios clubes, pero algunos problemas de crecimiento fueron una barrera a la hora de quedar en los planteles. Con mucho esfuerzo, Giuliano logró hacerse un lugar, pero distintas dificultades se interpusieron en sus aspiraciones.</p><p>En ese contexto, un ofrecimiento para jugar en el ascenso italiano lo llevó a Europa. Las promesas recibidas no se concretaron en la realidad y tuvo que irse a Polonia. Allí, debido a problemas económicos de su club, <b>terminó en la calle y tuvo que hacer distintos trabajos para sobrevivir.</b> Albañilería, changas, armado de cajas, entre otras cosas. Un encuentro con el Papa y una visita a Auschwitz fueron algunas señales que recibió para descubrir que su camino iba por otro lado. <b>Y un llamado de Enzo Fernández terminó marcando su destino.</b> Esta es su historia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3M3JXI4XNNBJBO5MZOFVUCP3DA.jpg?auth=028dbb4871d1f9d0b2bfa03f0572aa643f4fa65dfca19a65251300f46aab10b2&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Giuliano Pagano tuvo que enfrentar varios escollos antes de encontrar su camino en la vida (Foto Adrián Escandar)" height="1081" width="1920"/><p><i><b>-Hoy sos coach deportivo, pero tuviste el sueño de ser futbolista y lo llevaste a cabo, fuiste futbolista. Contame un poco esa historia. </b></i></p><p>-Yo nací en Capital Federal, pero toda la vida viví en Caseros, familia clase media, y siempre el sueño era ser futbolista. Nunca lo conté, pero cuando tenía diez años tenía problemas de crecimiento y demás. Voy a Vélez y en Vélez a mí me dicen:<b> “Vos no podés jugar al fútbol”</b>. Desde ahí como que ya empecé como siempre a contracorriente, algo como que yo no podía y tenía que demostrar. Entonces fui All Boys, en All Boys no me subían a AFA por el físico, fui a Huracán, no me subían por el físico. Y ahí yo termino dejando el fútbol con trece años. Entonces un amigo me dice “vos tenés que seguir con el fútbol, vos tenés con qué...” Ahí me voy a Lamadrid y me vuelve a agarrar el gustito, pero en Lamadrid no me hacen contrato. Me voy a Almagro y en Almagro me dicen que la única manera era que juegue ahí era si me hacía lateral derecho, yo era ocho. Seguí ahí, jugué en Reserva, después en Primera, empiezan a tocar partidos. Jugué contra Boca, contra Argentinos de Quilmes, todos amistosos. Pero no me hacen contrato, entonces me voy al ascenso de Italia. Me habían prometido Serie D, una cantidad de dinero, pero no termina siendo eso y termino viviendo en un dos ambientes con cinco personas más... </p><p><i><b>-¿Quién fue el que te lleva? ¿Un representante?</b></i></p><p>-Fue un representante. Es una situación que yo cuento en el libro, es una situación en la que decido dejar el fútbol, donde digo: <b>“Basta, se acabó, porque tanto esfuerzo para nada no tiene sentido”</b>. Yo tenía mucha sobre exigencia, era todo ordenadito, no me salía de mi mapa. Era el típico futbolista que quiere llegar y está muy ordenado. Pero no alcanzaba con el esfuerzo y ahí es donde empiezo a resonar y a decir: “¿Sabés qué? Tal vez lo mío viene por otro lado”. Y dije: “Bueno, se acabó”. Dejo el fútbol. Fue el día que se cae la cancha de la tribuna de Ferro. Ese día yo estaba jugando en la reserva de Almagro contra Ferro, en el predio de Pontevedra. Ahí me llaman, un representante que ni sé cómo me sacó, para mí era Dios vestido de representante, y me dice <b>“en una semana si estás, requieren un lateral derecho allá”</b>. Yo le dije: “Sí, dale”. </p><p><i><b>-¿A qué equipo? </b></i></p><p>-A San Michele, de la Serie D. Me habían prometido el cielo y la tierra y cuando llegué, nada que ver. Pero me tenía que quedar porque yo no tenía pasaporte y me tenía que quedar a hacerlo. Tenía 20 años. El presidente de ese club era secretario del Vaticano. <b>Se lo informan al Papa, no sé ni cómo y yo termino cenando con el papa Francisco. </b></p><p><i><b>-¿Y por qué te lleva a comer con el Papa?</b></i></p><p>-Creo que al Papa le informan de esa situación, de que había dos argentinos y demás ahí y termina invitándonos él. Terminamos yendo a la casa. Tengo las fotos y demás. Me terminó regalando un rosario, su libro, me bendijo...</p><p><i><b>-¿Tu familia cómo se había tomado el viaje a Italia?</b></i></p><p>-Medio que me dijeron “¿adónde te vas en una semana de la nada? ¿Por qué?”. Era medio como asustadizo, pero yo confiaba en que era una señal después de todo el esfuerzo que estuve haciendo. Pensaba que si se había dado así no era porque sí, sino por todo lo que venía acumulando, trabajando, haciendo, y que fue como la recompensa cuando solté. Ahí ya entramos un poco en lo de coaching, fue como que dije: “Bueno, listo, nunca más”. Y ahí pasa eso. Termino haciendo el pasaporte, me vuelvo a Argentina, porque yo como me había ido en una semana y además tenía un dolor de decir “cuándo los voy a volver a ver”. Extrañaba mucho, habían pasado diez meses y me vuelvo después para Europa, que no tenía ningún club, y me fui al ascenso de Polonia. </p><p><i><b>-Eras un verdadero trotamundos...</b></i></p><p>-Imaginate, yo no sabía inglés, menos iba a saber polaco. Pero bueno, dije “me aventuro a esto”. Estando ahí no me salían clubes. Me había ido a vivir a la casa de unos amigos de mis papás. Yo dormía en el living, en el piso. Lo único que hacía era entrenar y esperar a ver cuándo me salía algo en Italia. Y termina pasando que no me salía nada. Le digo a un amigo: “No me sale nada, ¿qué hago?“. Y él me dice: ”Hablale a este flaco, se mueve en Polonia“. Le terminé hablando y me dijo: “Si vos querés, te consigo esto y esto, mañana tendrías que viajar”. “Sí, dale”, le respondí. Y ahí termina pasando que llego, casa en un barrio privado, contrato, todo bien. Polonia un país hermoso, muy seguro, muy económico, muy moderno también. Yo estaba en Katowice, que es a treinta minutos de Auschwitz. <b>Pero pasan dos meses y entran en quiebra, el club desaparece.</b> Me había frustrado cuando había pasado lo de Almagro, cuando dije “dejo el fútbol”, ahora, en esta situación, después de haber pasado tantos golpes, que me pase esto, fue como chau...</p><p><i><b>-Cuando decís que el club quebró, ¿dejó de existir?</b></i></p><p>-Sí, quebró, y no existió más el club, hasta el día de hoy. Yo decía, “¿por qué a mí?“. Haciendo tantas cosas bien o siendo tan buena persona o todo, ¿por qué se me paga así? Era como todo ese cuento que me hacía y en realidad era una preparación para la vida. Cuando me preguntan dónde te formaste en coaching, muchas veces digo, jodiendo, “en la vida”. Pero bueno, ahí yo ya estaba estudiando coaching y en ese momento tenía una deuda de siete mil dólares. Me pasa eso y fue como catastrófico. Empiezo con lo que son sesiones, uno a uno, con jugadores, armo las grupales. Después me termino yendo a Auschwitz y cuando estoy ahí me cae la ficha y me dije: “¿Qué hago acá?“. Es un lugar heavy, por la energía, muy intenso, todo lo que había pasado ahí. Ya había leído ”El hombre en búsqueda del sentido", de Viktor Frankl. <b>Entonces fue primero lo del Papa, después estar en Auschwitz y sentí que lo mío tenía que ver con lo humano. No iba por el fútbol, el fútbol me llevó hasta allá, pero para hacer mi otro camino.</b></p><p><i><b>-¿Ahí se dio un click?</b></i></p><p>-Exacto. Y ahí cuando tenía que pagar todas las deudas y todo lo que tenía, fue el proceso donde quedo en la calle, después vivo quince días en la oficina del club en un colchón inflable...</p><p><i><b>-¿Y esa deuda cómo se había generado?</b></i></p><p>-Eran siete mil dólares del curso de coaching, yo me decía “no importa cómo, yo lo tengo que hacer”.</p><p><i><b>-¿Estaba referenciado ese curso? Porque hoy en día tienen mala fama algunos cursos...</b></i></p><p>-Era el único que me había cerrado en su momento para decir “dale, es acá”. Y dije: “Ya está, necesito nada más el certificado para lanzarme a laburar, porque yo la capacidad la tengo”. Confiaba mucho desde ese lado mío. Además ya me había certificado en la UTN en programación neurolingüística, había tomado muchas capacitaciones, etcétera, pero quería tener el oficial, para no tener problemas, para estar habilitado.</p><p><i><b>-Hoy cualquiera hace un curso de dos días y es coach ontológico, con el riesgo que eso implica.</b></i></p><p>-Por eso. Yo quería cuidar mi imagen, no quería hacer cosas que después me vaya a arrepentir. <b>Terminó pasando que estaba el temor de pagar esa deuda y me tocó trabajar de albañil, armando cajas, haciendo changas, etcétera.</b> Voy a un club a préstamo, porque el otro club estaba en quiebra, pero seguía teniendo como el contrato de ese club y para la única manera era como estar en préstamo en otro lado. </p><p><i><b>-¿En ese momento no se te cruzó la posibilidad de volver a la Argentina?</b></i></p><p>-No, porque para mí era <b>“gano esta batalla y después vuelvo”</b>. Sino, no vuelvo. Era como que no podía volver para atrás. Para mí era literalmente pensar que estaba perdiendo la guerra si volvía. Hay una frase que dice: “El que no acepta regalos triunfará”. Yo tenía la posibilidad de llamar a mi viejo, que me ayuden, pero eso era lo más fácil. De hecho mi familia me llamaba.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OYNIBPM7W5A7VJPJ2BMIF2MYUM.jpg?auth=e7f51bb7c0972694d1c771d7a01231f34754e7eed1b787c94f47e0f32126e0cb&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Pagano tuvo que atravesar muchas dificultades hasta encontrar su camino en el coaching deportivo (Foto Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><i><b>-¿Pero ellos sabían lo que estaba pasando, que tuviste que trabajar de albañil?</b></i></p><p>-No, yo les mandaba fotos entrenando con el club.</p><p><i><b>-¿Vos ahí seguías en el otro equipo polaco, a préstamo?</b></i></p><p>-Sí, y me dicen “te contratamos, pero todavía la guita no está, tiene que estar recién cuando arrancamos”. Fue una época también difícil porque en Polonia en noviembre, diciembre, enero, es tal el frío, que se suspende la liga, no se puede jugar. De hecho, es una situación en la que la gente se empieza a deprimir más por una cuestión de que el día dura desde las ocho de la mañana hasta las dos de la tarde, vivís de noche. Y siendo extranjero, vivir eso era durísimo. Las fiestas, Navidad, Año Nuevo... Mi hermana se había graduado y yo no había estado, mi cumpleaños estuvo solo. Es como muy fuerte eso. <b>En un momento llegué a la situación de decir “¿para qué estoy acá?“. O sea, no sirvo. Fue una situación en la que realmente me replanteé en profundidad todo. Y fue como “esta es mi última bala”, lo del coaching.</b> Y si no, me pongo a laburar (de otra cosa), no sé. Yo de hecho soy personal trainer y me dije “bueno, me vuelvo a la Argentina, me voy a una plaza, que sea lo que Dios quiera”. Pero esa era como la fácil, y yo quería los desafíos, lo tenía que superar. Ahí pensé en juntar cierto dinero, volver a la Argentina y empezar a tener jugadores, jugadores.</p><p><i><b>-¿A vos te dan la licencia y empezaste a hablar con compañeros que tuviste?</b></i></p><p>-Exacto, yo ya empezaba a hacer sesiones grupales, a hacer cursos, a dar cursos o clases. Empecé a subir contenido en Instagram, que me daba miedo, todo ese cambio de personaje, de futbolista a coach. Y ahí fue donde empecé a trabajar, trabajar, trabajar y después terminó pasando lo de Enzo (Fernández), que ahí es donde dije <b>“es Dios hablándome”</b>, porque no era casualidad que me suceda que llegue un jugador de ese nivel, estando yo así en esa situación, y fue ahí donde me lancé a ese abismo.</p><p><i><b>-¿Desde que arrancaste con la primera grupal o el primer jugador hasta que llegó Enzo Fernández cuánto tiempo pasó?</b></i></p><p>-Seis meses, de hecho, no me vuelvo a Argentina. Hacía todo online. Y después fue donde aparece él. Me quedo un año más, porque era como “hasta que yo no cumpla lo que dije y no cumpla con mi palabra...” Quería asentarme y hacerme un poco más sólido en ese trabajo. Era todo nuevo, emprender, dar este servicio. </p><p><i><b>-¿En que momento de Enzo aparece?</b></i></p><p>-Tres meses antes del Mundial, estaba en Benfica. </p><p><i><b>-¿Cómo fue ese momento que aparece Enzo? Vos dijiste que para vos fue como un llamado de Dios.</b></i></p><p>-Sí, porque era una señal muy clara. Yo estaba preguntándome si estaba bien haciendo ese camino, tomando ese camino, si lo mío era el fútbol. Estaba dejando veinte años de mi vida atrás. </p><p><i><b>-¿Fue por mensaje, por llamado?</b></i></p><p>-Le hablo al que era en ese momento el personal trainer de él, sin saber quién era Enzo en su momento. Mi amigo vivía en Caseros y le digo “che, si querés metete a la charla que voy a dar”, pero él me responde “no puedo, estoy en Lisboa”. Le pregunto que estaba haciendo ahí y me cuenta que lo llevó Enzo a trabajar y demás. Le dije “despreocupate, no hay problema” a lo que me dice “si estamos en tiempo libre te pongo de fondo”. Y bueno, termina entrando mi amigo con la cámara apagada. Doy la clase y al otro día termina pasando que me dice que había estado (Enzo) y a la semana me termina contactando que quería trabajar, no es casualidad, hay una frase que dice “la casualidad es la forma en que Dios permanece anónimo”.</p><p><i><b>-Mencionaste lo del Vaticano, hablaste del Papa, ¿sos muy creyente? ¿Siempre fuiste muy creyente? ¿O lo empezaste a ser? </b></i></p><p>-Es que hoy en día lo puedo ver así. Mi religión es el amor, siento que Dios es amor. Antes creía mucho en la ley de atracción, en el universo. De hecho, creo. Las energías están. Había cosas que yo sentía, era como que el sentimiento me guiaba y fue empezar a entender que había algo que me sostenía, como que todo ese camino que se fue dando, que por más que no era lo que yo quería, era lo que yo necesitaba. </p><p><i><b>-Hay muchos jugadores de fútbol que son muy creyentes, que citan mucho la Biblia...</b></i></p><p>-Sí, son muy creyentes. La gran mayoría. </p><p><i><b>-Hay mucha gente que tiene ganas de sentirlo, pero por la teoría o la cabeza no les ocurre...</b></i></p><p>-Yo creo que te llega o mismo que haya un interés de buscarlo. A mí me llegó en una meditación, como que sentí y fue de ahí tener la curiosidad de decir “no es casualidad que yo esté ahora con vos”. Vos le encontrás sentido a las cosas cuando pasan, empezás a relacionar, te das cuenta que no es casualidad. Con mi pareja me pasó lo mismo. Yo la conozco a ella en un cumpleaños, me toca la espalda y me dice: “Che, no hables de <i>El Alquimista</i> que yo lo estoy leyendo”. Y es mi libro favorito. De ahí termina pasando que pasan dos meses y termina siendo mi pareja. Y justo ese libro, justo eso, justo ese cumpleaños que yo no iba a ir. Son todas cosas como que tenés que estar consciente para poder verlas. </p><p><i><b>-Hay mucha gente que descree, ¿no? Con las situaciones que se viven, económicas, los enojos, la violencia...</b></i></p><p>-Y dicen “¿por qué hay guerras si Dios existe?“. Ahí es donde digo que Dios potencia lo que uno es. Dios es abundancia, entonces te va a dar más aquello de lo que vos seas. Porque si vos te preguntás qué idioma habla Dios, el idioma de los sentimientos. Entonces, lo que vos sientas lo va a potenciar. Si vos sentís escasez, más escasez, odio, más odio, ira, más ira. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3YZXNQH5MBHOLPTPUX32FWMTOI.jpg?auth=38e09c7216733d991616bab2fe7bfc6f3217df0cd9984ab1f214ed47d4a94c40&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Giuliano Pagano asegura que el llamado de Enzo Fernández fue como "un mensaje de Dios" (Foto Adrián Escandar)" height="1081" width="1920"/><p><i><b>-Vos tenés el libro “Futbolista consciente”, que el prólogo lo hace Enzo Fernández, pero está bueno porque no es solamente para futbolistas, porque tiene que ver con los desafíos...</b></i></p><p>-Lo sustento con tres pilares, que son: tener una identidad clara, un propósito sólido y coherencia. Esas tres cosas forman lo que yo denomino tener un “futbolista consciente”. Es para cualquier persona. Si vos, por ejemplo, te dejás llevar por lo que te dicen, estás como constantemente a la expectativa. Eso puede pasar en el laburo, en tu relación de pareja. La identidad sólida viene de dos cosas: de cumplir con tu palabra y de tener en claro tus valores. Que de hecho, cuando uno se siente valioso es porque está respetando sus valores, cuando se siente coherente. El poder tuyo no está en lo que pasa, sino en cómo accionás frente a lo que pasa, en tu actitud. Lo único que tenemos asegurado es la muerte. O sea, que la vida es un juego de incertidumbre. Y si yo quiero controlar algo que es incierto, me compro un pase a la frustración. Entonces, el pilar fundamental ahí es tener una identidad con apertura y aceptación a lo que viene. Porque sino es constantemente estar resistiéndote o frustrándote, o la lucha del ego frente a la vida. </p><p><i><b>-El 99 por ciento de la gente vive así, ¿vos ves que cambia la tendencia?</b></i></p><p>-Yo creo que cada vez más hay un cambio de conciencia. Es algo muy poderoso y creo que si hoy en día vos me diste la posibilidad de estar acá, que agradezco, de poder transmitir esto y yo sé que esto tiene impacto, que llega y que transmite, es parte, Sino, no se me da esa posibilidad de poder transmitir este mensaje o de hecho todas las situaciones que he vivido donde se transmiten. Entonces siento que sí, está creciendo, pero sí es importante esto de aceptar, elevar el nivel de conciencia colectivo. </p><p><i><b>-Ahora que tenés más exposición, ¿te preocupa el hateo? Porque debe estar mucha gente esperando que a Enzo no le vaya bien para criticarte a vos</b></i></p><p>-Sé que va a estar eso, así como pasa ahora que tal vez estoy así como más expuesto y es todo felicidad, va a pasar lo otro. El tema es que en algún aspecto yo sé quién soy y con qué intención hago las cosas. Entonces, ahí te hacés intrínseco y hacés algo sólido. Ahí es donde vos podés llevar bienestar y si vos me decís algo y yo reacciono es porque yo tenía cortado acá y vos me tocaste. O sea, yo soy el que estoy lastimado. Si vos me tocás acá, te digo: “Juan, no me toqués más”, punto y se acabó. Ahora, si yo te digo: “Juan, vos sos...” y reacciono, es porque yo en realidad estoy herido. </p><p><i><b>-Es jodido, es poder frenar ese momento...</b></i></p><p>-Son dos maneras de ver la vida. Desde la responsabilidad o desde del victimismo. Entonces, cuando vos te hacés responsable, te hacés responsable de todo y desde ahí es decisión mía lo que yo haga. Y es como que en algún aspecto tenés la libertad también de decidir y, por lo tanto, vivís más libre. Y lo que pueda decir la gente es una opinión, no es el hecho, no es la verdad, no es lo que creen que pasa. ¿Cuál es la realidad? La que vos decidas internamente.</p><p><i><b>-¿Tenés alguna ilusión para el futuro? ¿Qué te llame alguna institución o tal jugador? ¿O qué venga lo que tenga que venir?</b></i></p><p>-Bien, un poco abierto, sí. El propósito de “Futbolista consciente” es humanizar el fútbol y para eso tengo proyectado para 2030 estar en más de ciento ochenta países con la metodología, identidad, propósito y coherencia de las que hablaba recién. Sí que estoy abierto, sí que sé también que únicamente con futbolistas. No tengo a nadie con quien decir: “Uh, me gustaría trabajar con X”. Ya me pasó eso, que antes sí, tal vez estaba como en ese fervor. Sí que lo único que me puedo llegar a abrir como diciendo me abro del fútbol es a la Fórmula 1. Amo la Fórmula 1, los pilotos... la sigo bastante, pero es lo único te puedo decir distinto. Que me llame un piloto para trabajar estaría abierto. No sería ni trabajo, sería un disfrute, sentirme como un niño.</p><p><i><b>-Podemos mandarle un mensaje a Franco (Colapinto)...</b></i></p><p>-Sería ideal (risas)...</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/LNRQVP4GNFAMRDEJBJRJDYDAAY.jpg?auth=c93ef2fdad86cfe7a6d2baaf38308a1e7b86438aaba7a24edc918d2bf06f61fa&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Morena Beltrán: “Me escriben ‘no llegaste por tu capacidad intelectual, llegaste por otros motivos’”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/07/morena-beltran-me-escriben-no-llegaste-por-tu-capacidad-intelectual-llegaste-por-otros-motivos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/07/morena-beltran-me-escriben-no-llegaste-por-tu-capacidad-intelectual-llegaste-por-otros-motivos/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Cómo es ser mujer y comentar fútbol en la Liga Profesional. El día que le dijo a su jefe que era su último año de campo de juego y que estaba lista para comentar los partidos. Los años en que muchos pensaban que lo que publicaba en Twitter lo escribía otra persona. Por qué es más dura cuando juega su novio Lucas Blondel que con otros futbolistas. Dice que la energía masculina es más distendida que la energía femenina. La decisión de ser mamá y de estar presente]]></description><pubDate>Sun, 07 Jun 2026 06:26:34 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Estudiosa, inteligente, decidida, madura. Tiene sólo 27 años y es comentarista de la Liga Profesional de Fútbol para ESPN, una decisión histórica en el fútbol. Hay varios hitos en la vida de Morena, el primero fue a los 17 años, cuando decidió analizar fútbol local e internacional en Twitter. La llevaron a escribir sus ganas de comentar, como si fuera un pre calentamiento, sin saberlo, para las grandes ligas. Y se destacó por la precisión de sus análisis futbolísticos. El segundo momento clave fue el llamado de ESPN para trabajar en un lugar privilegiado de la grilla del canal. </p><p>– Twitter era un poco el borrador, en esos espacios compartía lo que sentía, lo que lo que me apasionaba. Yo no arranqué tuiteando pensando que me iba a dar laburo. Yo empecé tuiteando porque me gustaba. Yo veía una comunidad futbolera muy fuerte, que estaba armada y me gustaba, me atravesaba y empecé a tuitear.</p><p><b>– Eras chica</b></p><p>– Cuando empecé a tuitear, tenía 17, ponele. </p><p><b>“CUANDO ME ESCRIBIERON DE ESPN PENSÉ QUE ME ESTABAN HACIENDO UNA JODA”</b></p><p><b>– ¿Cuándo fué que te descubrieron los productores de ESPN? ¿Cuánto hacías que tuiteabas? </b></p><p>– Cuando me escribieron de ESPN pensé que me estaban haciendo una joda. ¿Es alguien que sabe que yo estoy estudiando periodismo deportivo? Porque aparte me contactaron en un momento del año raro, eran como los primeros días de enero. ¿Está todo el mundo de vacaciones, quién me va a llamar? Yo me estaba yendo de vacaciones con mis amigas a Gesell, estábamos en el micro y se me perdía la señal. Bueno, no me van a llamar más, era una joda y chau. Además no era como hoy, me preguntaba, ¿cómo dieron con mi teléfono? No sé en qué momento se habrán fijado en mí. Siempre fui muy culo inquieto por ahí, empecé a estudiar en la facu y empecé a escribir al toque. Quería participar de la radio, del streaming, de todo, me movía mucho. Y los hilos que yo escribía en Twitter se los mandaba a periodistas, una caradura. Algunos me empezaban a seguir, yo aprovechaba y se los mandaba.</p><p><b>– La historia empezó hace solo diez años. Pero lo genial es que te llamaron directamente para trabajar. </b></p><p>– Claro, fue como un casting cerrado. Cuando empecé a laburar en ESPN tenía 20, a fines del año anterior había participado de un programa de TyC Sports, por mis hilos en Twitter me invitaron a dar una opinión en la previa de la final de Boca-River que se iba a jugar en Madrid.</p><p><b>– ¿O sea que no hubo un precalentamiento?</b></p><p>– Fue directo. Tengo videos de cuando empecé a laburar con un coach en ESPN sobre cómo presentar, cómo poner las manos, las pausas… Sentía que llevaba mucho menos preparación o que era mucho más fácil. No sabés lo que son esos videos, me temblaba la voz, era muy diferente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BFYQ4O57CNDN7HGNIZUSSLPHRA.jpg?auth=a5591304f8d79d02eb1ef77797dd8591afd6016696a74d72c6a9da4eb04a9839&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo no arranqué tuiteando pensando que me iba a dar laburo. Yo empecé tuiteando porque me gustaba", contó Morena Beltrán (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¡Fuiste a conducir muy rápido! </b></p><p>– Un noticiero. Arranqué Sportcenter que para ESPN es “la” marca del canal. Salía 20 minutos al aire y yo presentaba una sección con Pablito Ferreira, hasta que me fueron dando más minutos de vuelo. Sportscenter no presenta sólo fútbol, no sabés los miedos que yo tenía de presentar otros deportes.</p><p><b>- Fuiste parte del equipo del Pollo Vignolo como comentarista, también muy rápido.</b></p><p>– Sí, ahora soy parte de los programas de Sebas como analista. El me pidió para uno de sus programas, para mí era una locura. “Noventa” lo vi toda mi vida. Empecé a laburar en el programa de la tarde con él y hoy estoy en el mediodía, que para mí es el programa más popular del país, lejos.</p><p><b>– ¿Cómo es cuando ser la única mujer entre todos varones?</b></p><p>– Yo siento muchos puntos de contacto con mis raíces de siempre, porque María, cuando a una le gusta el fútbol, sabés que vas a convivir en la mayoría del tiempo con hombres. Viví una infancia muy marcada por el deporte, porque mis viejos son los dos profes de educación física, siempre conviví con el deporte, con mis hermanos, con mis primos. No tuve malas experiencias con compañeros, con gente cercana.</p><p><b> – No te parece raro estar en una mesa de varones.</b></p><p>– Claro, eso me pasa. Siento que entré con la inconsciencia de ser muy chica. Gente más grande de otra generación me decía: che, ¿cómo te movés así en ese ambiente? Yo no la veía, ahora que recorrí 7 u 8 años estando acá lo veo.</p><p><b>– La comodidad no es lo normal cuando empezás en un equipo de varones que además son consagrados. </b></p><p>– Sí, tienen carrerones.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XVKPO4537RCWPFREOANRSQ4O7Y.jpg?auth=394d546ef4a71d43454a64ab5c00a1dfb7a1ebaabc77b3ae801a4bb255f33364&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Viví una infancia muy marcada por el deporte, porque mis viejos son los dos profes de educación física", dijo Morena Beltrán" height="1080" width="1920"/><p><b>– Nada te inhibe.</b></p><p>– Me pasa eso, siento que no, que tengo esa particularidad. Siempre me preguntaban, ¿cuál es tu talento? Yo analizo el juego y hay un montón de gente que puede analizar el juego. Mi madrina me decía, “tu talento es estar a la altura de las circunstancias”. Y eso me pareció un elogio hermosísimo de alguien que te conoce aparte de toda la vida. Me pareció en cierto punto acertado, entendiendo lo que otras personas me reconocen.</p><p><b>– El hito definitivo sucedió este año cuando ESPN decidió consagrarte para ser comentarista de la Liga Profesional de Fútbol. Creo que es lo más importante.</b></p><p>– Es sin dudas uno de los momentos más importantes de mi carrera, sí. Hay otras chicas que comentan fútbol, Bárbara Rossi lo hace para el exterior, pero para la liga local desde hace diez años que no pasaba, es un camino que fuimos construyendo. Con lo kamikaze que soy, yo entré al canal y quería comentar. Entré en 2020 y decía, “cómo campo de juego? Yo quiero comentar”</p><p><b>– ¿A quién le decías?</b></p><p>– A mi jefe, que me decía “no More, ganate un poco la vivencia”, Juan Cruz (Ávila) me lo dijo mucho tiempo. “El campo de juego te va a dar mucho, vas a vas a conocer más de cerca a muchos protagonistas, vas a tener el calor y la temperatura de la cancha”. En una transmisión está el relator, que es el que va narrando el partido, el comentarista, y el campo de juego que tiene como un rol un poco más secundario, pero que para mí es fundamental para las transmisiones. Y me encantó.</p><p><b>“YO LE DIJE A MI JEFE QUE CREÍA QUE ERA EL ÚLTIMO AÑO DEL CAMPO DE JUEGO, QUE ESTABA PARA COMENTAR” </b></p><p><b>– ¿Cómo fue el momento de la noticia?</b></p><p>– Yo lo venía un poco charlando y lo planteé a fin de año, le dije a Gastón González “creo que va a ser la última”. Yo le dije.</p><p><b>– ¿No es que te lo había pedido?</b></p><p>– No, no me lo dijo. </p><p><b>– “Esta es la última vez, vas a tener que ascenderme. Vas a tener que ponerme en otra posición”.</b></p><p>– “Llegó el momento en el que le digas a los de transmisiones”, fue un poco así. “Yo siento que esta es la última, si para ustedes no estoy para comentar, lo entiendo y esperaré”. Yo entré al canal en 2019 y desde ahí hice campo de juego hasta el año pasado, yo le dije que creía que había cumplido un ciclo, que me encanta el campo de juego y que estoy dispuesta a volver a hacerlo, pero no como única tarea. El coincidió y empecé a comentar en enero de este año, Argentino Sarmiento fue mi primer partido.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NS7CJ3UDPNEA3P7T7H5K5GOVIQ.jpg?auth=8d9a7b18811b404188fce36118370237aadbec955da7c77729f01fce1b641d34&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo entré al canal en 2019 y desde ahí hice campo de juego hasta el año pasado, yo le dije que creía que había cumplido un ciclo", recordó Morena Beltrán en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>“A UNA MUJER SE LE EXIGE ESTAR MUCHO MÁS PREPARADA”</b></p><p><b>– Cuando yo era muy joven no había comentaristas mujeres. Hoy hay cada vez más, pero todavía los prejuicios. ¿Hay machismo?</b></p><p>– Cuando entrás tenés toda la ilusión y toda la energía, yo iba con esa inocencia. Creo, María, que no hay una mujer que labure en el fútbol que no tenga en cierto punto una historia de resiliencia, es inevitable. Sí, en general a una mujer se le exige estar mucho más preparada, no se le perdona que se haya expresado un poquito mal o que haya errado a un futbolista, sí.</p><p><b>“PENSABAN QUE LO QUE YO ESCRIBÍA EN TWITTER NO SALÍA DE MÍ”</b></p><p><b>– En tu caso, ¿pasaste momentos incómodos por ser mujer?</b></p><p>– En mis inicios sí pensaban que lo que yo escribía en Twitter no salía de mis dedos, que no salía de mí. Pensaban que me escribían las cosas, sí. Eso fue algo que me marcó. Yo me lo tomaba más liviano. Yo me tomo las cosas en general con liviandad, creo que hay que tomárselo así porque si uno no vive con cierto grado de inconsciencia, los laburos con tanta exposición, masivos, no los podés hacer.</p><p><b>ME ESCRIBEN, ‘¿CÓMO LLEGASTE?’. ‘NO LLEGASTE POR TU CAPACIDAD INTELECTUAL, LLEGASTE POR OTROS MOTIVOS’</b></p><p><b>– Sos muy linda y el primer prejuicio es que si sos linda no tenés capacidad para analizar el fútbol.</b></p><p>– Obvio, es el día de hoy que siguen escribiendo cosas, “cómo llegaste”, “no llegaste por tu capacidad intelectual, llegaste por otros motivos”. No soy ni la primera ni la última, lamentablemente. Yo no quiero naturalizar las oportunidades que por suerte me dieron en mi laburo, a mí me quedó muy chico todo eso que me podían decir. Porque yo tenía tan claro el foco… Yo no me veo haciendo otra cosa, esto es lo que me apasiona. Más allá de si me toca ir a Budapest a cubrir una Champions o no, yo el partido lo veo con las mismas ganas, mis hábitos no van a cambiar. Es muy difícil sacar una persona de ese lugar cuando tiene tan natural su vocación.</p><p><b>– ¿Te ponés como anteojeras y orejeras para ir para adelante?</b></p><p>– De vez en cuando sí. Yo tuve la posibilidad de que siempre me acompañen desde el laburo, desde ESPN o alguna otra empresa o marca que confíe y que apueste por mí. Entonces que te manden a lavar los platos, que te digan “estuviste con tal”, a mí me queda muy chico. Pero no lo naturalizo y lo combato, porque siento que puedo tener una palabra más cercana a otras chicas y ayudarlas, desde mi humilde lugar, a cómo manejar más que a combatir a toda esa gente que escribe eso.</p><p><b>“MIS COMPAÑEROS NO QUIEREN DEBATIR CONMIGO CON LA MISMA DUREZA CON QUE DEBATEN CON UN COMPAÑERO” </b></p><p><b>– Los micromachismos de los compañeros están en la cultura. ¿Qué se hace? ¿Se les dice? ¿Una se hace la tonta y sigue de largo?</b></p><p>– A mí, por suerte en mi trabajo y mis compañeros siempre me han tratado como una más. De hecho, no quieren debatir con la misma dureza con la que debaten con un compañero. Yo les digo, hagámoslo de igual a igual, como lo hacés con el resto. En esas pequeñas cosas se puede ver.</p><p><b>– ¿Cuándo te están cuidando?</b></p><p>– Eso, de mantenerme en la burbuja, “no escuches esa barbaridad”.</p><p><b>– ¿Los periodistas deportivos consagrados son distintos de los más jóvenes? ¿Oscar Ruggeri?</b></p><p>– Oscar tiene más ese síndrome, de tratarte como una princesa.</p><p><b>– ¿Como a una hija?</b></p><p> – Ni hablar, como a una hija más. La realidad es que vas a convivir con estas pequeñas cosas, que no te traten de igual a igual. Pero para mí hay que dividir a la gente entre la mala leche y la buena leche. Si yo veo que un compañero está teniendo algún pequeño gesto o situación que no condice, lo dejo pasar porque entiendo de dónde viene. Ahora, si ves que viene con saña, con mala leche, ahí sí te sale ese fuego de la injusticia de adentro. Pero con mis compañeros yo solo tengo palabras de agradecimiento y de admiración del día a día que pasamos.</p><p><b>– ¿Se puede ser totalmente objetivo cuando uno tiene que hablar del futuro marido? Lucas Blondel es jugador de fútbol, tenés que transmitir partidos donde está jugando. ¿Cómo se hace?</b></p><p>– Ja, ja, ja. Sí, se hace con dolor, pero se hace. Yo creo desde antes de salir con Lucas, que no se puede analizar el deporte todo el tiempo desde un escenario ideal. El deporte, como todo en la vida, es un laburo y es un espacio de errores y de aciertos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NWRTEMGCJZDZLFEHFDVHX2OCZA.jpg?auth=ca01cf2c4feec376ab5a431d856e6446984c61f143e376a9efc465ed2a107e34&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Con mis compañeros yo solo tengo palabras de agradecimiento y de admiración del día a día que pasamos", destacó Morena Beltrán" height="1080" width="1920"/><p><b>“YO SOY MÁS DURA CON LUCAS QUE CON OTROS FUTBOLISTAS”</b></p><p><b>– Claro, pero es más difícil decir, por ejemplo, que viene flojo Lucas.</b></p><p>– Yo jamás impediría que nadie diga lo que piense de un rendimiento. Yo misma creo que soy más dura con él que con otros futbolistas al aire. Sí, en todo momento.</p><p><b>– ¿Algo duro que hayas dicho de su desempeño en algún momento?</b></p><p>– Si cometió algún error, si tendría que haber cerrado y no lo hizo, si perdió un duelo, si se comió un gol, si le ganaron la espalda… </p><p><b>– ¿Después a él se lo comentan?</b></p><p>– Sí, obvio. Le debe pasar al Cholo dirigiendo a su hijo en el Atlético de Madrid, debe pasar ahí un montón de entrenadores que han convivido con hijos. Miguel Ángel Russo contó que a él por ahí le costaba más convivir con Nacho, su hijo, en el plantel y que prefería no hacerlo. Insúa si lo hace en Barracas con su hijo. Creo que cuando hay cierto vínculo de afecto, tendés a marcar todavía más la distancia, te pasás al otro lado para sentir que sos lo más riguroso posible.</p><p><b>– ¿Qué pasa si Lucas arregla con un equipo del exterior?</b></p><p>– Lo hemos charlado mucho y la decisión nuestra es de ir, de estar allá con él. Yo soy hija del mainstream y sería para mí un desafío poder hacer algo más alternativo, algo que salga con la fuerza de mi nombre, no solamente con la del canal.</p><p><b>– YouTube, redes… </b></p><p>– Streamear, hacer YouTube. Son cosas que voy a ver con más claridad en el momento que ocurra. Yo tengo 27, no tengo los 20 de cuando entré y también me imagino siendo madre, entonces también me pienso, ¿cómo laburaría acá siendo madre? ¿Esos primeros momentos en los que la vida se te da vuelta? Hay muchas cosas que influyen, lo más importante es que nosotros estamos seguros como pareja que vamos a llegar al mejor arreglo posible para estar juntos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2U36LOFX3FETNCBJJOF6T5NMPU.jpg?auth=4bc32b95b5da2e818b76a71bea52a0aa32165aee7ea0b2bfb9721b9082bad822&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo soy hija del mainstream y sería para mí un desafío poder hacer algo más alternativo, algo que salga con la fuerza de mi nombre, no solamente con la del canal", señaló Morena Beltrán" height="1080" width="1920"/><p><b>– Quedaría soslayada tu carrera acá.</b></p><p> – Claro, lo he hablado también con mis jefes, creo que ellos lo tienen claro. No es lo mismo irse a México, ESPN tiene una base muy fuerte en México, que irse a un lugar muy recóndito de Europa, aunque también ESPN tiene muchos derechos en Europa, en Estados Unidos también. Entonces no veo que sea correr mi espacio profesional al cien por ciento, por ahí sea un espacio más amigable para mi vida de madre.</p><p><b>– No quedarías desconectada del todo.</b></p><p>– No quedo desconectada. Y también tengo la posibilidad de pegar la vuelta, de volver.</p><p><b>– ¿Qué te hizo decir “es Lucas, el hombre con el que quiero estar y pasar la vida”?</b></p><p>– Lo que no te engaña es la química, es lo que vos sentís cuando estás con una persona. Y me pasó eso desde el primer momento con él, no hubo mucha vuelta que darle. Eso que yo salía de una relación larga y no me veía tan pronto en una pareja, volver a compartir una vida de rutina… Pero me agarró parada desde ese lugar en el que me entregué a lo que sentía. Sucedió y se dio así. El también es una persona que tiene muy laburado el estar presente y esa es una de las cosas que más me llamó la atención de él. Tiene una capacidad para ver las cosas que en el juicio previo a salir con un futbolista no lo ves de esa manera, me sorprendió.</p><p><b>– ¿Tenías prejuicios?</b></p><p>– Un poco sí, porque cuando estás en el ambiente y sos más chico idealizás un montón de cosas. Para mí el ambiente del deporte en general es fantástico, aprendés mucho de las historias de los futbolistas, de la resiliencia, de la constancia. La historia de él está muy marcada y forjada por eso. Pero al mismo tiempo no tenía intenciones de salir con un futbolista que estuviera expuesto. Mi pareja anterior, Tommy, también jugaba al fútbol, lo hacía en la Nacional B, entonces no había el revuelo y podías vivir una vida súper perfil bajo, que no pasa hoy. Pero Lucas es muy tranquilo, es muy perfil bajo, tiene una personalidad que compensó mucho mi lugar mucho más proactivo, de hacer todo el tiempo.</p><p><b>– ¿El futbolista que en ese momento jugaba en Boca era más perfil bajo que vos?</b></p><p>– Sí, eso es algo que me llamó mucho la atención de él, de no comerse la peli en ningún momento, un pibe recontra centrado en todo momento, recontra tranquilo y al mismo tiempo muy divertido también. Con toda su historia de resiliencia familiar, porque él creció en Suiza, vivió mucho tiempo con su familia primero ensamblada y que después se separó. Desde muchos lugares nos fuimos conociendo y coincidimos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/76LHSON7LFBOPLUDINKKRUCCHE.jpg?auth=52b842335a4b89a276868d6b9d7adebdcf53403ae7b8889f98ea3c2c3615b647&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Lo que no te engaña es la química, es lo que vos sentís cuando estás con una persona. Y me pasó eso desde el primer momento con él", reveló Morena Beltrán (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Sos botinera?</b></p><p>- Jajaja, ¿un poco, no? En realidad somos un poco los dos, yo soy la novia de y él es el novio de. Yo sentí que necesitaba esa paridad, de sentirnos en igualdad de condiciones. Muchos futbolistas tienen su pareja de toda la vida y conectan desde ese lugar. Yo no tuve una pareja de toda la vida tampoco. Yo necesitaba sentir ese ida y vuelta en varios aspectos con el otro y con él me sentía parada en un mismo lugar. Eso me dio esa comodidad de que él me pueda entender en muchos aspectos y yo poder entenderlo a él.</p><p><b>– ¿Siempre fuiste tan madura, desde jovencita?</b></p><p>– ¿Parezco? Creo que sí, me sale natural. Todos tenemos esa dualidad de ser muy maduros para algunas cosas e inmaduros para otras. Yo creo que ya vino con mi starter pack. Siendo mujer en este ambiente te lo vas generando, porque lo necesitás no solo para sobrevivir, sino para decir, estoy acá y quiero hacer valer mi mirada.</p><p><b>– Los argentinos creemos que sabemos de fútbol, eso por momentos para vos debe ser genial y en otros debe ser un embole. ¡Vas a un lugar y te quieren comentar todo!</b></p><p>– Pero sabés que a mí, María, no me sale ser de otra forma, yo creo que embolo a los demás. Con mis grupos de amigas, de las mujeres de futbolistas, yo soy un pibito más. También con mis compañeros periodistas, conozco a sus mujeres y a ellas les divierte hablar de otra cosa. Me termina ganando comentar boludeces, “¿viste el 5 a 4 el otro día de la Champions? ¿Cómo lo dejaron correr a este delantero? ¿Y si se hubiera perfilado mejor? Me sale de adentro, a veces Lucas me dice “basta”. </p><p><b>– No hablás de otros temas, te enganchás enseguida.</b></p><p>– Claro, me engancho, me sale muy natural tener esa conversación. El otro día fui a Córdoba a hacer la final, tengo familia ahí, mis tíos, y no los veo casi nunca. Los fui a visitar un rato y estuvimos hablando de fútbol. Las tres horas que estuve ahí tomando mate con ellos, hablando de fútbol.</p><p><b>“LA ENERGÍA MASCULINA SIENTO QUE ES MUCHO MÁS DISTENDIDA. LOS PIBES SE JUNTAN A ESTAR”</b></p><p><b>– ¿Qué otro tema hay en tu vida? ¿De qué hablas con tus amigos?</b></p><p>– De la vida, de los vínculos. Si hay algo más importante en mi vida que el fútbol son los vínculos.</p><p><b>– ¿Hacés mucha terapia?</b></p><p>– Hago terapia. Me gusta. Tengo momentos más agudos de necesitar más la compañía de la terapia y momentos en los que desconecto un poco más. Pero sí, desde hace seis o siete años.</p><p><b>– Y dijiste que analizás los vínculos con las amigas. Hay mucho análisis en general.</b></p><p>– Admiro mucho la energía masculina y me pasa conviviendo con Lu, que tiene a sus amigos acá, que me encanta pasar tiempo con los amigos de él también. Porque la energía masculina siento que es mucho más distendida. No se juntan a ponerse al día, nosotras siento que nos juntamos más a ponernos al día. Los pibes se juntan más a estar y están, tienen el arco de fútbol o el aro de básquet y tiran al aro y juegan a la play y están, hacen un tema de un chiste y están todo el tiempo hinchando las bolas. Y eso a mí me gusta.</p><p><b>– Usaste la palabra “estar”.</b></p><p>– Están, disfrutan de la compañía. Yo ahora tuve la posibilidad de ser propietaria por primera vez, amo que mi casa sea ese lugar de los fines de semana, juntarnos a estar. Estar, ir y comer asado, y que uno no sepa si se quiere quedar a dormir o se va, y juntar grupos de amigos. Me encanta que estén mis amigas, mis primos y que vengan amigos de Lu, las hermanas de Lu y todas las amigas de la hermana de Lucas y mi mamá. Me encanta que se mezcle todo el tiempo, porque al final lo que le da realmente valor a mi vida es con quién la comparto.</p><p><b>“PARA MÍ ES UNA GRAN DECISIÓN SER MAMÁ Y ESTAR PRESENTE”</b></p><p><b>– Hablaste de los hijos, te escuché decir que Lucas quería tener hijos más urgentemente. Tener hijos es estar, ellos quieren estar y crecer al lado tuyo.</b></p><p>– Sí. Somos una generación que estaba muy atravesada todo el tiempo por hacer, hacer, hacer, hacer. Sentís que si no estás haciendo algo no sos proactivo o vas a perder un lugar. Es una carrera constante, cada vez hay más lugares para aparecer y para formar parte. Tenés el streaming a la mañana y el canal a la tarde y a la noche y eso se graba, y el blog… Todo el tiempo. Y como las redes te permiten monetizar todo, hay una búsqueda constante de estar todo el tiempo produciendo algo y a mí me pasa mucho. Yo me cuestiono eso, para mí es una gran decisión ser mamá y estar presente. Siento que hoy estamos muy atravesados por las cosas que son efímeras, cosas que nacen, se desarrollan un poquito y terminan, así todo el tiempo. Te llenás de esos miedos y esas inseguridades, ¿lograrás estar? Te agarra preparada y plantada para poder llevarlo a cabo ¿o no? Esa es la pregunta que me hago, todavía no tengo la respuesta. Por eso creo que todavía tampoco tomé la decisión de serlo.</p><p><b>– Vamos viendo.</b></p><p>– Sí, tengo tatuado justo eso: vamos viendo. No todo tiene que ser ya tampoco, las cosas se pueden ir dando.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XVKPO4537RCWPFREOANRSQ4O7Y.jpg?auth=394d546ef4a71d43454a64ab5c00a1dfb7a1ebaabc77b3ae801a4bb255f33364&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA["Viví una infancia muy marcada por el deporte, porque mis viejos son los dos profes de educación física", dijo Morena Beltrán]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Damián Betular: el día que perdió toda vergüenza, la torta que le prepara a su mamá y una colección de juguetes en el lavarropas]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/07/damian-betular-el-dia-que-perdio-toda-verguenza-la-torta-que-le-prepara-a-su-mama-y-una-coleccion-de-juguetes-en-el-lavarropas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/07/damian-betular-el-dia-que-perdio-toda-verguenza-la-torta-que-le-prepara-a-su-mama-y-una-coleccion-de-juguetes-en-el-lavarropas/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[A semanas del estreno de “Hairspray”, el pastelero habló con Infobae sobre el desafío de interpretar a Edna, los nervios de su debut teatral y el camino que lo llevó de la gastronomía a la comedia musical. Además, contó detalles de su vida personal, su obsesión por el orden, la pasión por coleccionar objetos y el estrecho vínculo que mantiene con su madre con quien habla hasta cuatro veces por día]]></description><pubDate>Sun, 07 Jun 2026 06:26:14 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Apenas unas semanas después del estreno de <i><b>Hairspray</b></i> en el Teatro Coliseo, <b>Damián Betular</b> atraviesa uno de los desafíos más inesperados de su carrera: interpretar a <i>Edna Turnblad</i> en la emblemática comedia musical dirigida por <b>Fernando Dente</b>. Las funciones agotadas, las críticas elogiosas y la ovación del público lo encuentran viviendo una experiencia que jamás imaginó. “Cuando llegué al Coliseo fue una mezcla de ‘¿qué hago acá?’ y ‘gracias’”, admite entre risas.</p><p>El chef pastelero que conquistó a millones en <i>Bake Off</i>, <i>MasterChef</i> y el streaming de Olga asegura que nunca soñó con terminar arriba de un escenario cantando, actuando y bailando. <b>“Yo vine con el sueño de estudiar gastronomía”</b>, recuerda sobre aquel chico que dejó Dolores para instalarse en Buenos Aires a los 18 años. “No me permito abandonar la cocina porque la amo y la voy a amar toda mi vida”.</p><p>Sin embargo, en los últimos años su universo se expandió mucho más allá de los hornos. Entre grabaciones, ensayos y funciones, atravesó meses de preparación física y vocal para ponerse en la piel de <i>Edna</i>.<b> “Me duele todo: el taco, los movimientos, el cuello. Pero me voy feliz”</b>,<b> </b>cuenta sobre una experiencia que también le abrió las puertas a un mundo desconocido: el teatro.</p><p>En esta entrevista con <b>Infobae</b> habla de sus padres, de su infancia en Dolores, de los nervios del debut teatral, de las personalidades internacionales para las que cocinó, de su pasión por coleccionar Legos y figuritas, de los vínculos afectivos y del momento profesional más intenso de su vida. “Hoy sí, hoy estoy muy contento”, resume.</p><p><b>—¿Cómo anda </b><i><b>Edna</b></i><b>?</b></p><p>—Muy bien. Cada día más consolidada. Estoy feliz con todo lo que está pasando y descubriendo un mundo lleno de empatía y buena onda. Hay un elenco espectacular que tuvo muchísima paciencia conmigo durante toda la preparación hasta llegar al teatro. Así que yo estoy feliz. Y <i>Edna</i> también.</p><p><b>—Estrenaron hace poquito y están agotados, con críticas excelentes. ¿Cómo la estás pasando? </b></p><p>—Muy bien. Creo que <b>Belu Bilbao</b>, que es la protagonista, tiene muchísimo que ver con todo esto por el talento que tiene. Y Fer Dente, desde la dirección, es súper exigente y eso eleva muchísimo el resultado. Yo lo comparo con la gastronomía: hay un estándar altísimo en cada detalle. Las luces, el vestuario, los bailarines, las voces... estoy maravillado. Todo funciona como un gran equipo y eso hace que la obra sea extraordinaria.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IAKOD3TJCJADJMNHZVI5PHUW2I.jpg?auth=44e494895026ab320c715a641440448a36dfc6e20cef9be096dbf429eed5eb55&smart=true&width=5604&height=3888" alt="Damián Betular acana de estrenar Hairspray: “Me duele todo: el taco, los movimientos, el cuello. Pero me voy feliz” (Maximiliano Luna)" height="3888" width="5604"/><p><b>—Si cuando viniste de Dolores alguien te decía que ibas a protagonizar una comedia musical y que te iban a pasar todas estas cosas, ¿qué le respondías?</b></p><p>—No lo hubiera creído nunca. Yo vine con el sueño de estudiar gastronomía y trabajar de eso. Después empezaron a pasar cosas que jamás imaginé: perfeccionarme afuera, entrar al Palacio Duhau, <i>Bake Off</i>, <i>MasterChef</i>, la patisserie en Devoto y, de golpe, el teatro. Con Fer Dente compartíamos estudio en Olga y un día, en uno de esos pases rápidos, me nombró <i>Hairspray</i> y me empecé a reír. Tiempo después me reenvió un mensaje con la playlist del musical y me puso: “¿Estás listo?”. Ahí arrancó todo. Y para mí <b>fue muy especial porque es mi comedia musical favorita</b>, la vi varias veces cuando la hicieron Enrique Pinti y Vane Butera. Me encanta por el mensaje, las canciones, el color, por todo. Entonces, cuando llegué al Coliseo el día del estreno, sentí una mezcla entre “¿qué hago acá?” y un agradecimiento enorme.</p><p><b>—¿Qué fue lo que te terminó de convencer?</b></p><p>—Saber que iba a tener preparación antes de empezar. Mucho trabajo en actuación, canto y baile. Arrancamos en agosto para llegar preparados a abril. Porque <i>Edna</i> baila, canta y tiene una exigencia física importante. Fue un entrenamiento intensísimo. Todo el verano tuvimos talleres y clases, y Fer siempre dice que función a función uno se sigue aceitando.</p><p><b>—¿No te ibas dolorido? </b></p><p>—Mucho. El taco, los movimientos, el cuello, me duele todo, pero me voy feliz. Además, aprendés un montón sobre el cuerpo, cómo estirar y prepararte vocalmente. Hay toda una rutina detrás que desconocía.</p><p><b>—¿En qué momento entendiste que te habías convertido en un personaje popular? </b></p><p>—Creo que trabajando todos los días en el local y viendo el vínculo con la gente. Ahí entendés hasta dónde llega la tele. Y <i>MasterChef</i> tuvo algo especial porque acompañó a mucha gente en la pandemia. Después Olga mostró una parte muy genuina mía y creo que todo eso se fue sumando.</p><p><b>—¿Vas al local?</b></p><p>—Sí, todos los días. Siempre hago la recorrida y pregunto: “¿Te atendieron bien? ¿Comiste bien?”. Y si alguien me dice “faltaría un ganchito para la cartera”, lo tomo. Me gusta estar atento a esos detalles. Creo que eso también hace que la persona que ves en la tele siga siendo real cuando te cruzás conmigo en el local.</p><p><b>—Me gustó esto que dijiste: el gastronómico sigue estando.</b></p><p>—Está y va a estar siempre. La gastronomía me apasiona: crear, pensar productos nuevos y trabajar en equipo. Hoy quizás no tengo el tiempo para estar tantas horas como antes, pero sigo muy involucrado. Y además <b>aprendí algo: sé trabajar en equipo, no sé trabajar solo</b>. Me pasa en la cocina, en <i>MasterChef</i> y ahora también en el teatro.</p><p><b>—¿Y en tu casa cocinás? </b></p><p>—En casa soy un horror. A veces termino comiendo una milanesa de soja o una lata de atún con palta porque no llego con los tiempos.</p><p><b>—Pero si alguien te invita a comer, caés con postre seguro.</b></p><p>—Eso sí. Paso por la patisserie y llevo una caja de macarons. Pero <b>a la única que le hago una torta es a mi mamá</b>, que no es fan de las del local. Ella es más simple y la torta que le gusta terminó entrando a la carta: se llama <i>Carmen</i>. Tiene bizcochuelo de vainilla húmedo, dulce de leche, crema, merengue seco y duraznos. Esa torta me hace feliz.</p><p><b>—¿Quién es la persona más importante para la que cocinaste? </b></p><p>—Para mí lo más importante siempre es cocinar para mi familia. Es una forma de dar amor. Pero profesionalmente el G20 fue un momento muy fuerte. Ahí entendí niveles de protocolo, seguridad y exigencia impresionantes. <b>En el Duhau me tocó trabajar durante la visita de Trump.</b> Ensayábamos durante semanas una cena para apenas unas pocas personas, con productos de excelencia y una sola oportunidad para que saliera bien. Es muy parecido al teatro: una vez que arranca, no hay segunda toma.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3GNVCE443JHZZJTRUR3H6XU37Y.jpg?auth=a559b2a788bd66e845167408737b3e8ec12854918af5bc72eded76063c7e5ed0&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Damián Betular con Tatiana Schapiro en Infobae (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><p><b>—¿Qué te estresó más: cocinar para Donald Trump o la primera función de Hairspray?</b></p><p>—La primera función, olvidate. Cuando escuché el murmullo de 1.800 personas y se abrió el telón, respiré tres o cuatro veces antes de salir. Pensé en la responsabilidad de acordarme la letra, los tiempos y las marcas. Eso me estresó muchísimo. La gastronomía es algo que hago hace 26 años. Sea quien sea la persona, sé lo que tengo que hacer.</p><p><b>—¿Choluleaste a alguien? </b></p><p>—No nos dejan hacer esas cosas, sacarte fotos o hablar con huéspedes. Hay algo muy reglamentario en esos hoteles cinco estrellas. Pero <b>me di un gusto con</b> <b>Emma Watson</b>. <b>Soy fanático de </b><i><b>Harry Potter</b></i> y ella se quedó con nosotros durante un tiempo porque estaba filmando en Chile. Como sabía que le gustaban los gatos, le mandaba macarons con forma de gatito a través de los mayordomos.</p><p><b>—¿Para quién no volverías a cocinar nunca? </b></p><p>—Nunca tuve una experiencia tan mala como para decir eso. Si algo no gusta o vuelve el plato, no me lo tomo personal.</p><p><b>—¿Hay gente que necesitaba que le prueben antes la comida? </b></p><p>—Hay probadores y verificadores, casi siempre chefs, que controlan mientras estás cocinando. También aprendí mucho sobre las distintas culturas gastronómicas, sus especias, sabores y formas de cocinar.</p><p><b>—¿Qué sería un sacrilegio que te pidan? </b></p><p>—(Risas). Tengo miedo de haberlo pedido yo alguna vez. <b>Soy muy de pedir ensalada de frutas con dos bochas de americana adentro</b>. Cuando me preguntan si quiero el helado aparte, digo que no. Así que no me puedo hacer el exquisito. La verdad es que <b>no creo demasiado en los sacrilegios gastronómicos</b>. Son gustos. Mi papá ama la carne bien cocida y mi mamá la prefiere jugosa. Cada uno disfruta la comida a su manera.</p><p><b>—¿Queso rallado con la pasta? </b></p><p>—Eso es más una pelea de Donato. Una vez me explicó que el queso rallado tenía que ser mucho más fino, más tipo polvo, porque yo le ponía unas tiras enormes. Pero son esas discusiones eternas como dulce de batata o dulce de membrillo. Al final, los dos son ricos.</p><p><b>—De batata claramente. </b></p><p>—Yo hago como un sanguchito: lámina de batata, queso y lámina de membrillo. </p><p><b>—Lo voy a probar. ¿Sentís que fuiste injusto con algún participante de </b><i><b>MasterChef</b></i><b> o de </b><i><b>Bake Off</b></i><b>? </b></p><p>—No. Siempre tratamos de hablar del plato y tener empatía. Sabemos lo difícil que es cocinar bajo presión y presentar algo que preparaste con ganas en muy poco tiempo. Hice cinco <i>MasterChef</i>, tres <i>Bake Off</i> acá y dos en España, y nunca me olvidé de eso.<b> </b></p><p><b>—Si tenés que elegir tres momentos de tu vida, por fuera de lo profesional, que te hayan marcado, ¿cuáles serían?</b></p><p>—El primero fue cuando dije que quería estudiar cocina y mis papás me respondieron: “En dos días nos vamos a Buenos Aires a recorrer escuelas”. <b>Tenía 18 años, era 2001 y para alguien que venía de un pueblo tan chico daba bastante miedo.</b></p><p><b>—¿Te quedabas solo en Buenos Aires?</b></p><p>—Sí, vivía con Pupi, una amiga, cerca del Instituto Argentino de Gastronomía. Trabajaba de noche además, porque Ariel Rodríguez Palacios me había dicho: “Mientras estudiás, trabajá también porque eso te va a afianzar mucho”. Me tomaba el 34 a las tres de la mañana o caminaba hasta Barrancas de Belgrano para tomarme el 15. Ese fue un momento muy mágico para mí. </p><p><b>—Que bien esos papás que apoyaron. </b></p><p>—Totalmente. Ese fue un momento clave. Otro fue una charla con <b>mi abuela Pocha</b>, que era fanática de la cocina. Me da tristeza que no haya llegado a ver todo esto porque lo hubiera disfrutado muchísimo. Y un tercero fue cuando entré a trabajar al hotel. Después de entrevistas larguísimas, en español, en inglés y pruebas de cocina, me llamaron para decirme: “Bienvenido a la familia Hyatt”.<b> Sentí que todo el esfuerzo había valido la pena</b>.</p><p><b>—¿A quién llamaste primero?</b></p><p>—A mamá. Siempre a mamá.</p><p><b>—¿Se emocionó? </b></p><p>—Sí. Ellos siempre me apoyaron muchísimo. Con <i>Hairspray</i> también. Mi mamá sigue teniendo <i>Regalos Carmen</i>, su boutique en Dolores desde hace cuarenta años, y mi papá trabajó toda la vida. Hoy están jubilados. No cambiaría nada de esa infancia: ir en bicicleta al colegio, caminar al boliche, seguir teniendo amigos desde jardín de infantes. El día del ensayo general vinieron todos y fue muy emocionante.</p><p><b>—¿Tenés hermanos? </b></p><p>—Florencia, que tiene seis años más. Vivimos juntos un tiempo en Buenos Aires, después armó su vida y se casó. Somos pocos, pero muy unidos.</p><p><b>—Preguntas porque sí, Damián Betular. La peor cita de tu vida. </b></p><p>—(Risas) Una que se levantaron, se fueron y nunca volvieron. </p><p><b>—¿Ya eras famoso? </b></p><p>—No. Era en un restaurante: esperé, esperé, y nunca volvió. Fui al baño a ver si estaba desmayado, no, listo, chau, gracias. No hablé más. </p><p><b>—¿Te levantás con la primera alarma o posponés? </b></p><p>—No uso alarma. Me despierto diez minutos antes de la hora que me tengo que levantar. Duermo medio entrecortado cuando sé que tengo que madrugar porque en mi familia la puntualidad es una obsesión. Y <b>no entiendo eso de posponer la alarma cada cinco minutos</b>. Me pone de mal humor.</p><p><b>—¿Te tirás las cartas? ¿Hacés alguna terapia alternativa?</b></p><p>—No, nada de eso.<b> </b></p><p><b>—¿Sexo a la mañana o a la noche? </b></p><p>—No, a la mañana no. A la mañana un café con leche con una factura el fin de semana y por ahí fruta los días de semana. A la noche sí.</p><p><b>—¿Estás noviando? </b></p><p>—No. </p><p><b>—¿Tenés ganas?</b> </p><p>—Creo que todo tiene su momento. Hoy estoy muy enfocado en el trabajo. Fueron meses de muchísimo ritmo y ahora quiero disfrutar del teatro.</p><p><b>—Una vez dijiste que sentías que el gran amor de tu vida todavía no había llegado. </b></p><p>—No, para mí <b>cuando estás con alguien hay que dedicarle tiempo de verdad y hoy no lo tengo</b>. Prefiero salir después de la función con el elenco a tomar una cerveza, pasarla bien y estar tranquilo.</p><p><b>—¿Hay alguien a quien le debas disculpas?</b></p><p>—No. Si me equivoco en algo, lo hablo enseguida. No me gusta guardar esas cosas.<b> </b></p><p><b>—Si tuvieras que inventar hoy un escándalo mediático, ¿con quién sería?</b></p><p>—Con Sofía Gonet, la Reini. Tiene una manera increíble de contar cualquier historia. Además, era clienta mía y siempre fue súper generosa.</p><p><b>—¿A quién llamás si tenés un problema de verdad?</b></p><p>—A mamá. Y a papá también, claro. Siempre fueron muy compañeros conmigo, son gran fuente de consulta. </p><p><b>—¿Y cuando estás triste llorás?</b></p><p>—Sí, pero con cosas insólitas. Veo <i>Mulán</i> o <i>Frozen</i> y me emociono. Después pienso “no era para tanto”, pero necesitaba llorar. Y también hablo mucho con mis amigos. Soy de llamar por teléfono, no de mandar mensajes.</p><p><b>—¿Sos lector? </b></p><p>—Sí. Soy muy fan de las sagas. <i>Harry Potter</i> lo leí como siete veces entero. Y si sale una película basada en un libro, necesito leer el libro antes.</p><p><b>—¿Le tenés miedo al ridículo? </b></p><p>—No. Después de disfrazarme de <i>La Sirenita </i>en el streaming perdí toda vergüenza.</p><p><b>—¿Cómo llegaste a ese mundo?</b></p><p>—Los Cella aparecieron un día en la patisserie y me propusieron hacer un programa. Yo no me veía conduciendo, pero se armó el equipo con Nati Jota, Homero Pettinatto y Eial Moldavsky y apareció una química muy linda. Los adoro. Después tuve que dejar porque el nivel de exigencia de Hairspray requería toda mi atención.</p><p><b>—Te llevo un karaoke ¿qué cantás sí o sí? </b></p><p>—<i>Hairspray</i> ahora. Pero también mucho Madonna, Shakira, Luis Miguel. Me gustan mucho los latinos. <b>Hago “A mi manera” de María Marta Serra Lima, me sale hermoso</b>. El karaoke es un gran entretenimiento para un cumpleaños. </p><p><b>—Si pudieras robarle un talento a alguien, ¿qué elegirías?</b></p><p>—Algo relacionado con la tecnología, a alguien como Steve Jobs. Me impresiona la gente que agarra un teléfono y hace magia. Yo apenas sé mandar un mail.</p><p><b>—¿Mentiste alguna vez para conseguir un trabajo?</b></p><p>—Sí. Dije que tenía un inglés perfecto y claramente no era tan perfecto. Se dieron cuenta enseguida. Pero me dijeron: “El trabajo es tuyo, prometeme que lo vas a mejorar”. Y cumplí.</p><p><b>—¿Cómo es Wanda trabajando?</b></p><p>—Gran compañera. Muy puntual, muy respetuosa, siempre con una sonrisa y muy clara con los roles. En un programa con tantas horas de grabación, tantos meses, eso se valora muchísimo. </p><p><b>—¿Ser querido o ser respetado? </b></p><p>—Querido.</p><p><b>—¿Que te recuerden o que te extrañen? </b></p><p>—Que me recuerden. </p><p><b>—¿Lavar siempre los platos o doblar la sábana ajustable?</b></p><p>—Las dos me encantan. Yo no me voy de mi casa sin hacer la cama y ventilar. Me levanto, abro, aunque haga menos 20 grados, cambio de aire, almohadones, cama y me voy. Y platos me pongo guantes y es como una terapia. </p><p><b>—¿Tenés un TOC con el orden?</b></p><p>—Sí, totalmente.<b> </b>Con mi casa y con el orden. Dificilísimo.</p><p><b>—Te invito a comer a mi casa, tardo en levantar los platos...</b></p><p>—Ay, me muero. Para mí la sobremesa es sin platos. Charlá todo lo que quieras, pero yo mientras voy levantando.</p><p><b>—¿Sexo todos los días o una vez cada tres meses? </b></p><p>—Todos los días tampoco, pero cada tres meses es muchísimo. Bueno, todos los días entonces.</p><p><b>—¿Dar o recibir un baile erótico? </b></p><p>—Si doy un baile erótico salen corriendo todos. Aunque con el entrenamiento de <i>Hairspray</i>, creo que ahora podría intentarlo.</p><p><b>—¿Viajar al pasado o al futuro? </b></p><p>—Al futuro. Aunque trato de vivir mucho el presente. Con los años perdés gente querida, amigos, y eso te enseña que <b>hay que aprovechar el ahora</b>.</p><p><b>—¿Qué le preguntarías al Betular de dentro de veinte años?</b></p><p>— Primero si seguimos acá. Y después cómo está el mundo.</p><p><b>—¿Ser la persona más rica o la más divertida del mundo? </b></p><p>—La más divertida. </p><p><b>—Completame esta frase: “La persona que más me cambió la vida fue…”</b></p><p>—Mi abuela Pocha. Me hacía sentir seguro. Fue un sostén enorme y reforzó muchas de las decisiones que tomé.</p><p><b>—“Cuando estoy solo de verdad yo…”</b></p><p>—Disfruto mucho de mi tiempo conmigo mismo.</p><p><b>—¿Lo que más me cuesta admitir es? </b></p><p>—Que me equivoqué en algo (risas).</p><p><b>—¿Sos cabezadura? </b></p><p>—Mucho. Ahora <b>estoy obsesionado con el álbum de figuritas</b>. Tengo un Excel para organizar las repetidas y el domingo voy a Parque Rivadavia y cambiarlas. A mis compañeros de teatro los obligué a comprar el álbum y cambio con ellos y sus hijos. </p><p><b>—¿Coleccionás algo más?</b></p><p>—Legos, cosas de <i>Harry Potter</i>, útiles escolares, libros para pintar. Amo coleccionar, me conecta con una parte muy linda de mi infancia.</p><p><b>—¿Los Lego los coleccionás armados? </b></p><p>—A veces los desarmo, los lavo y los vuelvo a armar siguiendo el manual. Guardo todos.</p><p><b>—¿Por qué los metés en el lavarropas? </b></p><p>—Porque juntan tierra, sobre todo los autos. Me ayuda a despejarme. Tengo todas las bolsas rotuladas: Ferrari, Aston Martin, Harry Potter.</p><p><b>—¿Cuál es la pregunta que más te molesta que te hagan?</b></p><p>—“¿Sos feliz?”. Porque nadie es feliz todo el tiempo. Migue Granados me la hace a propósito. Hay momentos de felicidad enorme y otros en los que perdés a alguien querido y cuesta mucho seguir.</p><p><b>—Lo viviste, a vos te pasó.</b></p><p>—Sí. Y creo que está bueno mostrar esa transparencia. Siempre trato de transmitir alegría, pero también entender que no todo es felicidad permanente. Por eso me emociona cuando alguien me dice que lo acompañé en un momento difícil o que le hice pasar un rato mejor. Ahora también me pasa mucho a la salida del teatro.</p><p><b>—¿Te gusta la salida del teatro? </b></p><p>—Ay, me encanta. Es el contacto más directo con la gente y pasan cosas hermosas, sobre todo con los chicos, que me dicen que me vieron en la tele o me traen una figurita de Messi. Y la llamo automáticamente a mamá para contarle, hablo como cuatro veces por día. </p><p><b>—¿Te sorprende todavía el cariño de la gente?</b></p><p>—Todo el tiempo. Sobre todo en los pueblos, donde te reciben como si fueras parte de la familia.</p><p><b>—¿Te imaginas papá? </b></p><p>—No. Disfruto mucho de los almuerzos familiares, de mis ahijados, de compartir tiempo con hijos de amigos, de armar un Lego o cambiar figuritas. Lo hablé en terapia y hoy no lo siento.</p><p><b>—Es recontra válido no querer.</b></p><p>—Sí, totalmente. Hoy te diría que no.</p><p><b>—¿Cómo es ser empresario en Argentina?</b></p><p>—Es un día a día. Es un desafío diario. Hay que reinventarse todo el tiempo, generar ideas nuevas y estar muy presente. El público argentino es exigente y un cliente que se va disconforme muchas veces no vuelve. Por eso insisto tanto en escuchar a los equipos y a los clientes. Nosotros trabajamos mucho con colecciones estacionales porque siempre buscamos ofrecer algo distinto. Y se viene una colaboración muy linda con una película que está por salir, que todavía no puedo contar.</p><p><b>—¿Qué le harías de comer a Javier Milei?</b> </p><p>—Nunca cociné para presidentes argentinos, así que no lo sé. Igual escuché que en las reuniones sirven milanesas y esas cosas. Y yo siempre digo que está mal comer mientras hablás de trabajo. Eso lo aprendí en hotelería. Primero disfrutás la comida y recién en el postre hablás de lo importante.</p><p><b>—Lleva mucho tiempo la preparación de </b><i><b>Edna</b></i><b>. </b></p><p>—Llevaba. Ahora ya tenemos más ritmo.</p><p><b>—¿Hay un ritmo que todos fueron adquiriendo? </b></p><p>—Sí. Arranco con maquillaje, después peluca, rellenos, vestuario. Tengo cuatro cambios de peluca y cuatro de vestuario durante la obra.</p><p><b>—Salís y tenés que tener un séquito de gente.</b></p><p>—Sí, pero le pasa a todo el elenco. Los cambios son rapidísimos y nadie resignó nada. Fer Dente decía: “Hay que llegar”, y llegamos.</p><p><b>—¿Qué divismo te permitís? </b></p><p>—Pedir un café con leche. Nada más. El camarín lo decoré yo. </p><p><b>—¿Y en la vida? </b></p><p>—No tengo mucho divismo. Parece que sí, pero no.</p><p><b>—¿Viajás y qué pones en profesión? </b></p><p>—Chef, pastelero. ¿Qué tendría que poner ahora? Sigo poniendo pastelero. </p><p><b>—Ya que te gusta tanto que te lo pregunte ¿sos feliz? </b></p><p>—Hoy sí. Hoy estoy muy contento.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/2WZ4PRIAWNH23CWIAWFMQQRVQU.png?auth=f6411726e8a9c88d983ef41676290927937201253b0f734bedd9523f1c244cf5&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Un hombre con gafas y camisa de mezclilla sonríe ligeramente mientras posa en un entorno de oficina con particiones de vidrio, reflejando un ambiente de trabajo contemporáneo.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Me enamoré de un país a más de 10.000 kilómetros de distancia”: la historia de amor entre una argentina, un francés y una patria]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/06/me-enamore-de-un-pais-a-mas-de-10000-kilometros-de-distancia-la-historia-de-amor-entre-una-argentina-un-frances-y-una-patria/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/06/me-enamore-de-un-pais-a-mas-de-10000-kilometros-de-distancia-la-historia-de-amor-entre-una-argentina-un-frances-y-una-patria/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Maitena y Clement se conocieron y se enamoraron mientras estudiaban en México. Ella es argentina, él es francés y antes de pensar qué hacer con tanto amor, decidieron visitar la tierra donde nació ella. "Lo que más me sorprendió es la gente", dice él y explica qué otras cosas lo fascinaron. En un capítulo de Voces, el amor entre un francés que no se quiere ir de Argentina y una argentina que prefiere seguir viajando por el mundo]]></description><pubDate>Sat, 06 Jun 2026 05:52:30 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Clement nació hace 25 años en Saint-Mandrier-sur-Mer, una península perteneciente a Toulon, al sur de Francia, bañado por el mar Mediterráneo. Estudia una carrera de recursos humanos en Clermont-Ferrand, enclavada en el centro de Francia. Y en enero de 2024, mientras realizaba un intercambio en una universidad mexicana, conoció a una mujer argentina, un año menor. Todo pasó rápido. Fueron dos años y medio intensos: viajes, , aventuras, primera veces desbloqueadas y la sensación de haber acertado en el riesgo. Hoy Clement vive en Argentina y quiere quedarse en Argentina. La que no está tan segura de ello es Maitena, su novia, la responsable de haberlo traído, por su deseo primogénito de antes de reinstalarse en un lugar vivir experiencias en distintas partes del mundo.</p><p>La de Clement y Maitena es <b>una historia de amor atravesada por otro enamoramiento</b>: el de él con Argentina. Lo que él sabía del país era lo que los mundiales de fútbol enseñan, poco más. Lo que lo enamoró se distribuye en tres grandes conceptos: el asado y su ritual de disfrute, la gente y la permeabilidad de forjar vínculos, las banderas y el orgullo de ser parte de un todo. “Me enamoré -describe-, me pareció loco al principio pero me enamoré de un país a más de 10.000 kilómetros de distancia del mío”.</p><p>La comunicación entre dos personas que provienen de dos mundos distintos y simplemente se encontraron, el lenguaje mixto, la construcción verbal, los viajes de turismo en el territorio nacional, lo que pasa alrededor de una pareja que se entrega al amor, los miedos propios y los miedos ajenos, la proyección de quienes se conocieron viajando, cómo congeniar momentos y lugares, el espíritu de una argentina que quiere conocer el mundo, la fascinación de un francés que quiere conocer más de Argentina y cómo hacer para que un amor funcione. </p><p>“Nos conocimos hace más de dos años de intercambio, porque yo me fui de intercambio con la UBA. Yo estudio Arquitectura en FADU. Y por suerte conseguí, gracias a lo académico, una beca para irme a México. Y él, por el otro lado, en Francia consiguió para irse a México también. Y nos conocimos porque justo caímos en la misma Universidad, áreas diferentes, yo con arquitectura, él con recursos humanos”, dice Maitena antes de que Clement agregue “pero ella tenía un año de intercambio y yo tenía solamente seis meses”. </p><p>M —Así que ese fue como el desafío de entrada...</p><p>C —De empezar así, sabiendo que íbamos a hacer una relación a distancia. </p><p><b>—Nació como una relación a distancia.</b></p><p>M —Nació como algo temporario porque iba a ser por unos meses del intercambio. Vamos a estar juntos pero sabíamos que tenía un fin, una fecha que era cuando se terminara el intercambio de Clem. </p><p>C —Además cuando tenés casi 11.000, 12.000 kilómetros de distancia entre Francia y Argentina. Es una locura, no podías pensar en hacer una relación. </p><p>M —Es insostenible. Y otro idioma también. </p><p><b>—Claro. ¿Vos hablabas español ya en ese momento? </b></p><p>C —Sí pero un español más de España. Poco a comparación de ahora. No me sentía bien para hablar o entendía poco que ahora sí, todo. </p><p><b>—¿Vos francés? </b></p><p>M —Yo cero, imaginate. Yo no sabía nada de francés. </p><p><b>—¿Cómo se comunicaban? </b></p><p>M —En ese momento cuando nos conocimos fue todo un tema porque empezamos a desarrollar como nuestro propio lenguaje digamos, que es entre el español y el inglés. Clem sabía español, que era justamente porque consiguió el intercambio en México. Y también tenía desarrollado el inglés, yo también, entonces dijimos, “inglés-español hagamos un mix y tratemos de comunicarnos de esa forma”. </p><p>C —Sí, eso era muy divertido porque había veces que no sabía la palabra en inglés y la ponía en español. Y después un poco de francés cuando ella empezó a aprender. Hicimos de una mezcla de idiomas.</p><p><b>—¿Vos conocías Argentina? </b></p><p>C —No conocía a Argentina. </p><p><b>—¿Y vos Francia? </b></p><p>M —Nunca había ido a Europa. </p><p><b>—Se conocen en México y ninguno conocía el país del otro.</b></p><p>M —No, no, cero. De culturas no mucho tampoco.</p><p>C —Yo no conocía ninguna costumbre ni la cultura argentina. Capaz un poco con la Copa del Mundo. Esta final excepcional que vivimos. Pero después no conocía mucho.</p><p><b>—¿Qué pasa cuando tenés que volver? Porque se termina tu intercambio. </b></p><p>C —Sí, lo que pasó es que ya tenía unas vacaciones de verano del intercambio. De México nos fuimos a Argentina. De sorpresa. Para conocer la familia, la cultura, la gastronomía. Nos quedamos casi tres semanas. Y me encantó. Me enamoré. Es algo que me pareció loco al principio pero <b>me enamoré de un país a más de 10.000 kilómetros de distancia del mío</b>. Y después también la amistad y su familia fue excepcional. </p><p><b>—¿Ustedes ya estaban enamorados o estaban viendo? </b></p><p>M —No, ya a esa altura ya era más que confirmado.</p><p>C —Sí, después de dos meses (risas).</p><p>M —Nosotros nos conocemos en enero del 2024 y esto fue para mayo. Y fueron cuatro meses de intensidad y de conocernos. Y viajamos en México también. </p><p>C —La experiencia del intercambio la vivimos juntos cada día. Nos conocimos en un bar de salsa. Y después de este bar de salsa, que yo no sabía bailar, siempre estábamos juntos. </p><p>M —Compartiendo, sí. Empezó como algo esporádico. Y de la nada cada vez dos veces por semana, hasta que me mudé con él y terminamos la aventura juntos de ese semestre. </p><p><b>—Pero ahí todavía se planteaba que se iban a tener que separar. </b></p><p>M —No, ahí hicimos: teníamos que poner 50 y 50 para que la relación funcione. Y cuando hicimos ese viaje para Argentina antes definimos que yo me sacaría la VISA working holiday para Francia, que es una VISA que te habilita por un año completo trabajar legalmente en Francia. </p><p><b>—¿Vos se los llegaste a contar a tus papás? </b></p><p>M —Obvio. Con mis papás me llevo muy bien. Por suerte mi familia y Clem tienen una relación muy fuerte y muy linda. Y me re bancaron también porque era una locura. Imaginate, yo venía de México, pisé a Argentina y dije “me voy a Francia ahora”. Con un francés en la mano (risas). </p><p><b>—¿Ellos sabían que venías con un francés?</b></p><p>M —No, no sabían que yo iba directamente. Yo les aparecí de sorpresa en casa un día. Tocamos timbre y aparecimos. Solamente mi hermanito era el único que sabía que nos ayudó. Mis amigas nos buscaron en el aeropuerto y nos fuimos tres semanas a Argentina. Porque yo le dije obviamente no me voy a ir a Francia sin antes ver a mi familia. </p><p><b>—¿Y a vos qué te pasaba? Conocer a tus suegros en otro país. Hablando a medias. </b></p><p>C —Sí, pero más que medias, no sabía nada.</p><p>M —El argentino era nulo.</p><p>C —Y más el lunfardo, las expresiones. Era muy lejos de mi vocabulario, lo poco que tenía. Pero conocí una familia excepcional. Y además de la familia todos me abrieron las puertas de sus casas dándome la bienvenida. Y eso no pasa eso en Francia. </p><p><b>—¿No? </b></p><p>C —Hay que conocer la gente dos, tres veces afuera para que te invitan a su casa.</p><p><b>—¿En Francia de dónde sos? </b></p><p>C —Del Sur de Francia. Y entonces es un poco más, si podemos decir, copado. </p><p>M —Sí. Esa era la buena parte de todos, que en la parte costera de Francia generalmente son más sociables, los más cálidos. Que era a diferencia capaz del Norte o de París que es lo que uno escuchaba antes. Porque yo no conocía ningún francés antes. Entonces era como “¿y qué? ¿Y es buena onda? ¿Y se baña?”. Y cosas así. Las típicas preguntas. </p><p><b>—Viniste primero a Argentina y después a Francia, hasta que volvieras a México. </b></p><p>M —Exacto, de Francia a México. Trabajé esos tres meses que me voy.</p><p><b>—¿Qué te encontraste en Francia? </b></p><p>M —Imaginate si Clem tenía ese nivel inicial de español imaginate yo llegando a Francia en su pueblo muy barrial.</p><p><b>—¿Cómo se llama? </b></p><p>C —Se llama Saint-Mandrier-sur-Mer. Es al lado de Toulon. Tenés Marsella, Niza, y Toulon está acá, y Saint-Mandrier es una casi isla.</p><p>M —Casi una isla, sí. Como que todo nos fue saliendo muy positivo. Todo. Cada paso que seguíamos salía bien. Yo sin tener el idioma porque era, imaginate, recién estaba aprendiendo las palabras “hola, cómo estás, un gusto”. Yo no sabía comunicarme con la familia de él. Y de la nada nos fuimos. Yo no sabía ni decirles “quiero tomar agua”. Cosas básicas. Y era un desafío también para mí personal. Re lindo porque es algo que capaz hacía un año antes de irme a México no me lo hubiese ni imaginado. Y la verdad es que cuando llegué a México lo único que aprendí fue francés. Porque el 90% de los estudiantes de intercambio eran franceses.</p><p><b>—¿Cómo fue con la familia de Clem? </b></p><p>M —Nos llevamos muy bien. Esa primera vez era todo muy… </p><p>C —Fue un choque cultural.</p><p>M —Sí, fue un choque cultural porque también era llegar a otra casa que yo no conocía. Igual yo también iba positiva: si Clem es buena onda, la familia va a ser buena onda. Y al final fue así. <b>Todos los mitos que yo tenía de capaz de los franceses, tirados a la basura completamente</b>.</p><p><b>—¿Cuáles eran los mitos? </b></p><p>M —Era lo que varias personas me lo preguntaban también. Esto de que si son limpios, si son buena onda, si te tratan bien. Obviamente hice el esfuerzo de tratar de hablarles en francés porque, eso es verdad, el inglés y el español les cuesta mucho.</p><p><b>—¿Es mala educación no hacer el esfuerzo de hablar en el idioma? </b></p><p>C —No sé si decir mala educación pero si la persona está intentando hablar mi idioma entonces le voy a abrir las puertas de mi casa. Para mí es el paso a dar para tener una buena relación con un francés. </p><p><b>—¿Qué hay de este mito de que son mala onda? </b></p><p>M —Por suerte conocí muy profundo todo lo que es la familia de Clem, los amigos. Tiene muchos amigos en Francia y también las novias de los amigos. Así que yo me sentí cómoda al 100%. Nunca me pasó ninguna situación rara. Y de hecho hoy en día te podría decir que me siento más cercana con sus amigos que con mis propios amigos de toda la vida argentina. </p><p><b>—Te van a odiar.</b> </p><p>M —Sí, me van a odiar con lo que acabo de decir pero no sé... También lo que pasa es que su grupo de amigos tienen eso de viajar de aventuras y no sé si es disfrutar la vida porque es como la forma que hacemos nosotros. Hay una de las novias que también es de España entonces pude hablar español con ella. Pero siempre muy amorosos todos. Todos me trataron muy bien ayudándome con el idioma.</p><p><b>—¿Es un mito que son antipáticos? </b></p><p>C —Voy a decir “mitad y mitad”. Porque hay unos que sí son, vamos a decir, complicados para hablar o intercambiar con ellos. No te van a hablar. Pero hay unos que es como los argentinos. La parte del Sur de Francia es así. A la gente le encanta disfrutar, compartir o invitar a tu casa para hacer un asado, una <i>barbecue</i>. Pero sí, 50 y 50. </p><p><b>—¿Hay vida social? ¿Se desarrolla? </b></p><p>C —Sí, hay mucha. Pero es una vida social diferente. Acá vamos a tomar un mate, unos bizcochitos. Y en Francia es más tipo una picada, vamos a tomar un vinito, unos quesos, obvio.</p><p>M —Lo que más extraña es la comida.</p><p><b>—¿Hay un mito sobre los franceses y el baño? </b></p><p>C —¿Puedo responder? Para mí vamos a decir que tenemos algo del bidet por ejemplo… </p><p>M —Que no existe allá. O sea, no lo tienen.</p><p>C —Que existía pero que de la nada se anuló. Era solamente en las casas viejas el bidet. Como en la casa de mi abuela. Pero ahora no existe más. Es un lujo para mí.</p><p><b>—En realidad te quedaste en Argentina por el bidet. </b></p><p>C —Solamente.</p><p>M —¿Te imaginás? </p><p>C —No, no, hay muchas cosas pero sí, es un lujo. En general los franceses se bañan mucho. Se ponen muchos perfumes. Capaz si vas en el metro parisino a las siete de la mañana es algo diferente.</p><p><b>—¿Él se baña todos los días? </b></p><p>M —Desde que lo conozco es más limpio que yo. Entonces era como no entiendo. ¿Hay alguien que es sucio al final? Y no. En su familia, son súper limpios. La familia justo de Clem tienen hasta un TOC con la limpieza. Entonces digo cómo puede ser esto que de la nada yo escucho que son sucios pero vengo y son más limpios que en mi propia casa.</p><p><b>—¿Vos cuántas veces fuiste a Francia? </b></p><p>M —Yo no había ido nunca a Europa y en 2024 fui tres veces. Para hacerlo sostenible en el tiempo cuando yo vuelvo para México después de que pasamos todo el verano y demás, se hizo más fuerte la relación aún. Y a mí me quedaban de agosto hasta diciembre cursada en México. Y entonces lo que pactamos fue que a mitad del viaje, me junté todas las asistencias de la universidad y fui tres semanas para Francia, para Clermont-Ferrand, donde él estudia. Después volvimos a México, terminé la cursada. Por suerte todo muy bien.</p><p><b>—Pero en algún momento tenían que pensar dónde instalarse o no. </b></p><p>M —Sí, cómo estar estable.</p><p>C —No sabíamos mucho dónde íbamos a ir. Pero al final encontramos nuestro destino, me parece.</p><p>M —En Argentina. </p><p><b>—¿Cómo fue esa decisión, Clem? </b></p><p>C —Fue complicado. Yo quería vivir en Europa. Tenía en mente capaz de vivir en España o en Italia, quería viajar. Y después conocí a Mai y mis planes cambiaron. Y con la primera vez que llegué a Argentina tuve una muy buena sensación, algo que me dijo “tenés que intentar, tenés que seguir capaz el sueño y vivir tu experiencia con Maitena”.</p><p><b>—¿Pasó algo más allá del vínculo con Maitena, con vos y Argentina sentís? </b></p><p>C —Sí, literalmente. Para mí <b>lo que más me sorprendió es la gente, cómo te abren las puertas</b>, te dicen “si querés la próxima vez vamos a comer un asado juntos, una copa de vino”.</p><p>M —Sí, un día estás en San Luis, “avisame y te invito a un asado”. Así, comentarios muy positivos.</p><p>C —Pero lo que más me sorprendió es solamente una relación o una charla en la calle y que después <b>puedes conocer a alguien y crear una amistad</b>. Y es esta cosa que me sorprendió y que me dijo “quiero intentar”.</p><p><b>—¿Y cómo fue contarle a tu familia que querías venir a vivir a Argentina? </b></p><p>C —Eso fue un poco complicado más para mi mamá. Mis papás están divorciados. Y ella entonces estaba como “me encanta Maitena pero...”. Ella estaba un poco emotiva extrañando a su hijo, lo que parece normal. Y después hablé con mi familia y me dijeron “perfecto, tenés que intentar”. </p><p><b>—Aparte Argentina es lejos realmente. ¿Cuándo te instalás en acá? </b></p><p>C —Llegué en Argentina en julio del año pasado. </p><p><b>—Y ahí empezás a contar un poco en tus redes, ¿no? </b></p><p>C —Sí. Un francés viviendo en Argentina con una pareja argentina, franco-argentina, y probando gastronomía, viajando en Argentina y mostrando la belleza de este país. </p><p><b>—Debés haber conocido lugares de Argentina que antes no conocías. </b></p><p>M —Hasta pararme en el Obelisco. Algo tan simple como ir al Obelisco que lo hice con Clem. </p><p><b>—Que uno a veces hace esas cosas cuando es turista en otro lugar y no en su propio país. </b></p><p>M —Sí, en realidad también lo que más nos gustó fue cuando la familia Clem tuvo la posibilidad de venir a visitarnos. Verlo con otros ojos capaz, con otra cultura y que ellos mismos se vayan… 10 de 10. Les pareció Argentina uno de los mejores viajes que hicieron. Y con todos los paisajes que ellos cuentan en Francia. Francia es un país divino y sin embargo les encantó Argentina.</p><p>C —Recomiendan Argentina. Sus amigos están diciendo “tenés que ir a Argentina, hay que viajar”. </p><p><b>—Quiero que hagamos el ranking de las cosas que te sorprendieron. Recién me hablaste del bidet. No sé qué lugar ocupa el bidet en este ranking.</b></p><p>C —No, el bidet no es el primero. <b>Lo primero sería el asado para mí. Como experiencia. No solamente la comida</b>. La gastronomía del asado, las horas para prender el fuego, después tomar una copa de vino, charlar entonces con mi suegro, por ejemplo. Pero cosas de la vida. Y tomar este tiempo para disfrutar de la vida, comer bien, disfrutar con la familia, para mí es mi primero, mi número uno.</p><p><b>—El ritual.</b></p><p>C —Es el ritual, sí. </p><p><b>—¿Qué más? </b></p><p>C —Después del asado que me sorprendió, sería la gente. <b>La gente es tan abierta que podés crear una amistad de cero hablando en la calle</b>. Después el tercero capaz es algo muy raro pero es la bandera de Argentina. </p><p><b>—¿Por qué? </b></p><p>C —Me sorprendí, estoy sorprendido ahora. La vimos justo antes de llegar. <b>Siempre la bandera de Argentina está como flameando en la ciudad</b>. Pero en todos lados, en un departamento, en la estación de nafta. </p><p><b>—¿Hay algo del espíritu nacionalista sentís? </b></p><p>C —Sí, del orgullo argentino y eso me gusta mucho.</p><p><b>—Estamos acercándonos al Mundial. Preparate. </b></p><p>C —Estoy preparado.</p><p><b>—¿Lo vas a ver acá el Mundial? </b></p><p>C —Porque tengo fe en las dos selecciones. Yo voy a hinchar Argentina cuando estén jugando contra otras selecciones y Francia…</p><p><b>—No, no, por alguien vas a tener que hinchar Clem. </b></p><p>C —Pero vamos a ver, espero que no se crucen de nuevo.</p><p><b>—¿Vos por quién vas a hinchar? </b></p><p>M —No, Argentina, obvio. Y Clem si está en suelo argentino va a tener que hinchar por Argentina me imagino. </p><p>C —Sí, sí, sí, obvio…</p><p><b>—De objetos hablamos del bidet. ¿Qué otra cosa te sorprendió?</b></p><p>C —¿En una casa, por ejemplo? ¿Qué sería? Capaz vamos a decir para calentar el agua. </p><p><b>—¿La pava?</b> </p><p>C —La pava. Es que acá se usa siempre. Que yo no tengo la pava en mi casa por ejemplo. </p><p><b>—Hay algo de la forma de hablar ¿no? De ciertas frases. </b></p><p>C —Sí, sí, sí. Por ejemplo, cuando estamos hablando en la mesa, estamos hablando de todo, de cosas del día, y cuando llegué me sorprendí que están hablando muy fuerte. </p><p>M —Sí (risas). Como el italiano creo yo. Muchos gestos. </p><p>C —Sí. Y al principio estaba como, “guau, qué loco que hablen tan fuerte así”. Porque en francés más, cómo ça va, cómo ça va. </p><p><b>—Yo los vi en un video ustedes en los que vos les tenías que explicar cómo se dicen acá ciertas cosas. </b></p><p>C —Sí, el lunfardo.</p><p><b>—¿Qué te sorprendió y ahora palabra estás usando? </b></p><p>C —El quilombo. Quilombo es mi palabra favorita. Quilombo. Después boludo, por ejemplo. En francés sería <i>frérot</i>, que es como hermano. Y se usa mucho también. Pero el boludo se escucha de todos lados. Es una locura. </p><p><b>—En un momento decías que acá no se dice “qué fiaca”, se dice “qué paja”. </b></p><p>C —Paja. La paja, sí. Y lo uso mucho también, paja. </p><p>M —Sí, usamos mucho lunfardo. En mi casa usamos mucho lunfardo así que creo que el argentino te pegó directo en el corazón.</p><p><b>—¿Qué recorrieron acá? </b></p><p>C —Oh, bastante.</p><p>M —Cuando vino tu familia recorrimos más. Por suerte tuvimos la posibilidad de que vinieran los dos papás de Clem. </p><p>C —Fuimos al Sur, al fin del mundo, Ushuaia. Después fuimos a El Carfate, los glaciares, hermoso. Me quedé sin aire, sin palabras. Y después la Patagonia, Bariloche también.</p><p><b>—Los vi en Iguazú también, ¿no? </b></p><p>M —Fuimos para Iguazú. </p><p>C —Sí, hasta que una mariposa se paró en mi nariz. Fue un momento espectacular ese. </p><p>M —Lo mágico también que tiene Argentina. </p><p>C —Tenés tantos paisajes muy diferentes. El fin del mundo hasta Misiones. Y podemos hablar de la tierra también en Misiones. Es una tierra de color como roja. </p><p><b>—¿Cómo fue tu encuentro con el mate?</b> </p><p>C —Tenemos un video en México la primera vez que probé el mate. Y la primera vez que probé el mate fue un poco especial. Parecía un té para mí pero muy fuerte. Y después me parece que es más la costumbre de tomar el mate que al final el producto, el momento de disfrutar.</p><p><b>—El ritual, lo mismo que decíamos del asado. ¿Te gustó la primera vez? </b></p><p>C —No. Perdón, perdón, pero no.</p><p><b>—¿Y tomabas ahora aunque no te gustaba? </b></p><p>C —Ah, sí, sí. Ahora es un mate por día. Ya me estoy levantando y estoy preparando el mate.</p><p>M —Sí, sí. Se volvió fan. De no gustarle, le encantó después. </p><p>C —Es que es todo, y el proceso de prepararlo también eso es algo muy copado.</p><p><b>—¿Y acá viven juntos o viven separados? </b></p><p>M —No, vivimos juntos. </p><p><b>—¿Y cómo se llevan en la convivencia? </b></p><p>M —Excelente. </p><p>C —Para mí es que hay que hacer concesiones también. Que a ella le gusta hacer algo tenemos que ir. Yo también. Siempre podemos tener un roce. La parte complicada de nuestra pareja es que hay veces que, por ejemplo, yo no voy a poder explicar lo que quiero explicar, ella capaz va a entender algo diferente o yo voy a entender algo diferente. </p><p>M —Desde que nos conocemos <b>los conflictos minis que tenemos es por tema de comunicación del idioma</b>. Capaz él me dijo algo, no sé, en inglés. Yo le dije “no”, pero en inglés no es eso. Igual hoy en día que tenemos los tres idiomas como que es más llevadero y ya se entiende. </p><p><b>—¿Se quedan acá?</b></p><p>M —Es todo un tema. Creo que va a ser depende cómo se siga desarrollando el año o no. </p><p>C —Sí, pero por el momento como viene estamos muy bien en Argentina. Y me parece que vamos a tener mucho éxito. Tengo fe.</p><p><b>—¿Te imaginás formando una familia acá?</b></p><p>C —Sí, porque para mí hay muchas cosas diferentes de Francia pero<b> algo me gusta mucho acá en Argentina</b>. Es que me veo vivir en los dos países pero tengo algo con Argentina. No solamente con Mai, pero tengo una historia en Argentina. </p><p><b>—Son dos historias de amor. Te fuiste enamorando de una mujer y de un país y sus costumbres.</b></p><p>C —Sí, literalmente. Al final del país.</p><p><b>—¿Vos te imaginás la vida acá? </b></p><p>M —No (risas). Ese fue el tema, porque desde que lo conocí me encantó ir a Europa. Yo siempre me quise ir. Desde hace unos años ya que viajo mucho y me encanta viajar. Si fuera por mí seguiría unos años más viajando todavía. </p><p>C —Pero siempre tener un pie en Argentina para mí si viajamos. </p><p>M —A mí me encanta volver, obvio. Pero después de un tiempo que compartí con mis amigos y mi familia agarremos de vuelta las valijas y vamos. </p><p><b>—Pensé que ibas a ser la que te querías quedar acá y que había que convencerlo a él.</b></p><p>C —Es al contrario (risas).</p><p>M —No, no, no. A mí me encanta Argentina. Me estoy enterando ahora de que quiere quedarse en Argentina. Sabía que tiene muchas ganas de vivir en Argentina pero a nivel futuro. Así que vamos a ver, sí.</p><p><b>—¿Qué sueñan chicos, que quieren que pase? </b></p><p>M —Y a nosotros nos gustaría seguir teniendo esa parte del viaje pero al mismo tiempo encontrar esa estabilidad que ahora estamos recién encontrando en Argentina. Pero eso, no perder esa pizca de viaje que creo que toda la vida la vamos a seguir teniendo porque si su otra mitad está en Francia vamos a viajar sí o sí. Lo cual a mí me encanta.</p><p>C —<b>Capaz tener dos pies, uno en Francia y uno en Argentina</b>. Seis meses y seis meses. </p><p><b>—¿Qué fue lo más difícil? ¿Qué fue lo que más costó? </b></p><p>C —Para mí fue, sí, capaz la distancia y también el idioma. Hay veces que es complicado. Hay veces que a la noche estás un poco cansado de hablar en otro idioma o de hacer la mezcla porque hablamos francés, inglés y castellano.</p><p>M —Claro, nosotros desde el día uno automáticamente nos vemos y hablamos en inglés siempre. A menos que estemos con personas como ahora o con mi familia en español. Estamos con la familia de Clem en francés. Yo pude aprender francés. No soy como Clem. </p><p>C —Pero muy bien.</p><p>M —Pero es un idioma muy difícil. Yo no sabía ni decir hola y hoy en día me comunico, hacemos videollamada y, por suerte, llevar una hora de videollamada con gente toda francesa para mí es un re logro y a mí me encanta, sí. </p><p>C —Nunca aprendiste con un profesor.</p><p>M —Nunca fui a clases, claro. </p><p><b>—¿Qué le dicen a esas parejas que se están conociendo y son de distintos países y sienten que puede costar mucho? </b></p><p>C —Para mí yo le iba a decir que hay que intentar. De no decir que es, hay una distancia increíble, es una locura, pero hay que intentar. Y si sentís que es la buena persona hay que intentar. Hay que disfrutar de todos los momentos y hacer decisiones también. </p><p>M —Sí, la vida cambió mucho. Hace dos años atrás yo tenía una vida rutinaria, vida francesa rutinaria. Y hoy en día cada día que hacemos un pasito más adelante es como una suerte que tenemos. </p><p><b>—Y por último, ¿qué le decís a muchos argentinos que sienten que afuera, que en otros países, todo es mejor que acá? </b></p><p>C —Si ellos quieren viajar a España, Italia, es algo bueno para aprender un poco lo que pasa afuera, pero que siempre te vas a volver para mí. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/M74RP3AOTZAXNO6TQI5AT2I4XE.jpg?auth=898153b034baf514d6b958a2bc706cccdeae9b0645981e7250ef71727fa7741d&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Una pareja sonríe a la cámara mientras disfruta de un día soleado en una playa de aguas cristalinas durante su luna de miel.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Del accidente que la dejó seis meses sin caminar a diez tratamientos de fertilidad: la historia de superación de Betiana Wolenberg]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/05/del-accidente-que-la-dejo-seis-meses-sin-caminar-a-diez-tratamientos-de-fertilidad-la-historia-de-superacion-de-betiana-wolenberg/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/05/del-accidente-que-la-dejo-seis-meses-sin-caminar-a-diez-tratamientos-de-fertilidad-la-historia-de-superacion-de-betiana-wolenberg/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la modelo recordó el accidente que marcó un antes y un después en su vida, habló del embarazo ectópico que puso en riesgo su salud y relató el extenso camino que recorrió junto a su pareja, Nicolás Magaldi, para agrandar la familia. Además, reflexionó sobre el papel de la fe, el acompañamiento de sus seres queridos y la perseverancia que la impulsó a seguir adelante hasta la llegada de su hija Catalina]]></description><pubDate>Fri, 05 Jun 2026 06:49:13 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Nosotros pasamos por mucho, hicimos todo. <b>Casi me muero desangrada, perdí una trompa. Pero yo dije: ‘Esta lucha es hasta el fin. Voy a tener a mi nena’</b>”, recordó <b>Betiana Wolenberg</b> al repasar algunos de los capítulos más desafiantes de su vida en <b>Ellas</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Betu, como la conocen amigos y familiares, es una modelo e influencer nacida en Misiones que alcanzó gran popularidad a comienzos de los años 2000 tras ser descubierta por <b>Pancho Dotto</b> e incorporarse a su staff. A lo largo de su carrera protagonizó campañas para importantes marcas, participó en producciones editoriales nacionales e internacionales y se consolidó como una de las modelos más reconocidas de su generación.</p><p>Actualmente desarrolla su actividad en <a href="https://www.instagram.com/betianawolenberg/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/betianawolenberg/?hl=es"><b>redes sociales</b></a>, donde comparte contenidos vinculados a la maternidad, el bienestar y el estilo de vida. Está en pareja con el conductor y periodista <b>Nicolás Magaldi</b>, con quien tiene dos hijos, <b>Bautista</b> y <b>Catalina</b>.</p><p>Su historia también estuvo marcada por un grave <b>accidente automovilístico</b> ocurrido en 2007, que la mantuvo en coma durante cuatro días y la obligó a atravesar un extenso proceso de rehabilitación para volver a caminar. Años más tarde, enfrentó un <b>embarazo ectópico</b>, la pérdida de una trompa y tres años de tratamientos de fertilidad para concretar su deseo de ser madre por segunda vez.</p><p>Desde el éxito en las pasarelas hasta la recuperación física tras el accidente y la intensa búsqueda de un segundo hijo, su testimonio refleja una vida atravesada por la resiliencia, la perseverancia y la fe. Además, pone en primer plano los desafíos emocionales y físicos que enfrentan muchas familias durante los tratamientos de fertilidad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GAKJW33O7VCG3CDES66KMYMUCE.jpg?auth=0664a7ddb8a21cecdcd74225ddeca30d2849a0314b3fc4283c84c03e095d5a30&smart=true&width=5362&height=3742" alt="Betiana Wolenberg: “Hicimos 10 tratamientos, me caía, me derrumbaba, pero nunca bajé los brazos”" height="3742" width="5362"/><p><b>—¿Cuándo arrancaste con Pancho? </b></p><p>—Arranqué en el 2003. Hace mucho, con 15 años.</p><p><b>—Tenés una gran carrera como modelo, en una época en la que las argentinas eran muy buscadas en toda la región. Me acuerdo de que hiciste comerciales en México y trabajaste muchísimo durante esos años.</b></p><p>—Sí. La verdad es que me dediqué a pleno y fue un momento inolvidable. La moda era otra cosa. </p><p><b>—¿Sentís que cambió mucho todo? </b></p><p>—Sí, cambió bastante. Yo siempre digo que hay que <i>aggiornarse</i>, hay que renovarse. Hoy en día son las redes, es otra movida, es otra cosa. Pero la moda en ese momento era increíble. Hacer tapa de revista, muchos desfiles...</p><p><b>—¿Cuántas tapas de Para Ti tenés? </b></p><p>—¡Ay! No sé, 20 o más. </p><p><b>—Cada vez que iba al quiosco estaba Betu en la tapa de Para Ti. Vos y Yesica Toscanini, me acuerdo. </b></p><p>—Es hermoso cada tanto recordar y volver a verlas. Tengo guardadas un montón de cosas y digo: “Qué lindo, cómo pasa el tiempo”. Recuerdo todo con mucho cariño. Aparte también lo que es para mí Pancho Dotto, que es más que un papá. Lo quiero, lo adoro. </p><p><b>—¿Seguís en contacto con él? </b></p><p>—Sí. Hacemos planes, viene a casa, nos vamos a Entre Ríos, también con mi familia.</p><p><b>—¿Siempre trabaste con Pancho?</b></p><p>—Ocho años, después cambié.</p><p><b>—En 2007 tuviste un accidente tremendo y tengo muy presente la imagen de Pancho a tu lado, en la sala de recuperación. Qué vínculo tan familiar, ¿no? Sobre todo porque muchas chicas que llegaban del interior encontraban algo muy valioso en ese entorno.</b></p><p>—Fue un momento muy difícil. <b>Un accidente que marcó mi vida por completo</b>. Me puso un freno, me dijo: “Hasta acá, Betu, calmate”. Yo estaba en el pico de mi carrera y no paraba. Venía de New York a laburar dos, tres días acá y volvía a New York. Llegué el Día de la Madre, que fue el accidente. Yo creo que necesitaba este freno. Y como decís, Pancho para mí fue todo. Fue más que un papá y gracias a él estoy como estoy.</p><p><b>—¿Qué recordás de ese momento?</b></p><p>—Mi lucha por volver a caminar, poder volver a verme. Nunca me hice mucho drama con mis cicatrices, pero eran un tema. Pancho me decía: “Betu, tranquila, vamos a volver a trabajar, va a estar todo bien, estás divina”. <b>Yo estuve en coma cuatro días y estuve sin caminar casi seis meses. </b>Él me dijo: “Tranquila, porque todo va a volver, vas a estar divina, vamos a arrancar de vuelta”. Era como que él me daba ese empujoncito todo el tiempo ahí para ayudándome, conteniéndome un montón. Gracias a él no me operaron la cadera ni la cabeza porque ni bien tengo el accidente, que fue cerca de Pergamino, él llevó especialistas grosos de la cabeza y de la cadera para que me evaluaran. Y ahí decidieron no operarme y esperar 72 horas a que la cabeza se deshinchara. Si no se deshinchaba, ahí se operaba. Estuvo conmigo en todo momento ahí y gracias a él no me operaron. Por eso estuve en silla de ruedas tanto tiempo para que se pudiera hacer la recuperación. </p><p><b>—¿Cuántos años tenías ahí? </b></p><p>—Tenía 19. Cumplí 20 estando internada. </p><p><b>—Venías de la construcción de una carrera con mucho esfuerzo y estabas dentro de las modelos que más trabajaban de nuestro país. ¿Qué se te pasa por la mente una vez que te despertás y te dicen que no saben si vas a volver a caminar? </b></p><p>—En el momento no recuerdo nada. Yo salgo del coma y tengo un mes de mi vida que se borró por completo. No me acuerdo de todas las personas que me visitaron del ambiente, fotógrafos, modelos. Pasaron cosas hermosas en todo el mes, pero no lo recuerdo. Y cuando empecé a entender lo que había pasado, decía: <b>“Tengo que dar gracias a Dios de estar viva”.</b> Mi mamá me iba contando, ella también fue una leona, siempre al lado mío, firme, apoyándome y cuidándome en cada detalle. Me contaba lo que había pasado y no podía creer. <b>Y uno de los días más felices de mi vida, sin duda, fue cuando volví a caminar. </b></p><p><b>—Te decían que no sabían si ibas a volver a caminar y habías estado seis meses en silla de ruedas.</b></p><p>—Me había dicho los médicos: “No vas a volver a caminar todavía, no es el momento, tenemos que esperar”. Hasta que me dijeron: “Puede que vuelvas a caminar”. Y ese día fue increíble. Lo recuerdo como si fuera ayer. Un pasillo muy largo y me dice el doctor: <b>“A ver, Betu, caminá. Hacé una pasarela para mí”. </b>Yo me iba agarrando por las paredes porque me dolía todo, me dolía al doblar la rodilla, al doblar el pie. Caminar era un dolor, pero yo lo disimulé y dije: “Voy a caminar bien, me va a dar el alta”. Y me dijo: “Bueno, Betiana, vas a empezar a caminar, te vas a ir de acá caminando y tu rehabilitación va a ser caminar mucho, mucho y andar en bicicleta”. Yo lloraba abrazada a mi mamá. Me dieron el alta con varias cirugías que tuve en la garganta por el entubamiento, me fui caminando del Hospital Italiano y dije: “Es uno de los días más felices de mi vida”. </p><p><b>—Son como muchas vidas dentro de una vida porque después seguiste laburando, tal como te dijo Pancho. </b></p><p>—Sí, volví a caminar. Estaba renga, caminé mal un tiempito. Pero ya hice mi primer tapa de Para Ti de vuelta, mi primera tapa después del accidente. Arranqué a laburar enseguida. Es lo que me empujó también a recuperarme por completo, lo necesitaba como incentivo. Fue como mi terapia volver a arrancar. El trabajo me salvó. Además, era otra edad, era muy chica. Amaba lo que hago y lo sigo amando. Era también volver a verme linda, ver que funcionaba, con todo lo que pasé, yo me recordaba todo el tiempo: “Estoy bien, estoy viva”. Tengo una cicatriz importante en mi pierna, que aprendí a vivir con ella. Aprendí a que es parte de mi historia, de todo lo que me atravesó en la vida y está conmigo y fue trabajar con ella. Ya está, ya la incorporé. Está conmigo. Yo siempre digo: <b>“Dios estaba en ese auto y dijo que no era el momento de ninguno de los dos”.</b> Todo lo que pasó tenía que pasar para que hoy esté como estoy. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UNOTYVZ6RBC7ZOUPT42FCE5E6A.jpg?auth=6531493cd6ce97f9bc84d320e7ce04b85fcc5f641a4e9a51caf3d51e24e3f8f0&smart=true&width=5491&height=3773" alt="“Estuve en coma cuatro días sin caminar casi seis meses y uno de los días más felices de mi vida fue cuando volví a caminar”, confesó Betina" height="3773" width="5491"/><p><b>—¿Te enojaste en algún momento con Dios? </b></p><p>—En un momento sí. En un momento sentí que me falló. Tuve mucha fe. Pero en un momento muy particular de mi vida con la maternidad, me sentí defraudada. Son momentos que van y vienen en la vida y decís: “Qué fuerte”. Me sentía muy acompañada, sentía que estaba en cada detalle y de repente tuve un momento de mucho bajón, de sentirme en el piso, completamente destruida. Ahí sentís que te falla la fe, falla todo. </p><p><b>—Pero ese episodio también te dio una fortaleza enorme para afrontar muchas cosas después porque con Nico, tuvieron a su primer hijo Bauti y, tiempo más tarde, empezaron a buscar un nuevo embarazo. </b></p><p>—Sí. </p><p><b>—A Bauti lo concibieron de manera natural, pero después comenzaron a aparecer algunas complicaciones.</b></p><p>—Sí, sufro un embarazo ectópico. Fue un duelo terrible, muy duro. Tuve una cirugía de emergencia, casi me muero desangrada y perdí una trompa. Nos dicen: “Chicos, tranquilos, que con una trompa pueden quedar embarazados nuevamente. Va a estar todo bien”. Decidimos buscar varios meses con una angustia y tristeza cada mes de no lo conseguíamos. Y por algo todo se da en la vida de esta forma. Un día llega una amiga a mi casa y me comenta sobre la <b>Fecundación In Vitro (FIV). </b>No voy a negarlo, prejuzgué mucho en un primer momento.</p><p><b>—¿Crees que ese prejuicio es porque no se habla tanto del tema? </b></p><p>—Sí. En nuestro caso hicimos tres años de tratamiento y no lo queríamos contar. Nosotros en todo momento sentíamos las ganas, la necesidad de poder ayudar, de poder estar ahí con otras futuras mamás, con otras personas, familias que desean tanto tener un hijo. Pero es algo que no se suele hablar abiertamente.</p><p><b> —Hoy hay una realidad que es que está el tratamiento de fertilidad para poder concebir un bebito, está cubierto. Vos lo podés hacer y te lo tiene que proveer por ley. Pero muchas veces eso también es complejo. Porque aparte de todas las trabas burocráticas, están las emocionales.</b></p><p>—Sí, es así.</p><p><b>—¿Cómo fue cuando lo hablaron con Nico?</b> </p><p>—Los dos estábamos muy en la misma y queríamos que fuera de manera natural porque nos dijeron que podía pasar, que iba a funcionar. Pero teníamos seis meses de buscar y no quedaba. Entonces también, de forma milagrosa, llega un amigo de Nico a casa, <b>Ignacio Moreno</b>, que es embriólogo. Y siempre digo que todo pasa por algo, digo. Vino a visitarnos a casa y se puso a hablar de esto porque es un apasionado por lo que hace.</p><p><b>—Y en otro momento quizás la conversación ni salía...</b></p><p>—Exacto. En otro momento no hubiésemos preguntado todo lo que preguntamos, no sé hubiese dado la charla que se dio y fue mágico. Era como dijimos: “Acá pasa algo, esto es una señal”. Llegó para darnos cuenta que era por ahí. Ese era el camino. Y lo hablamos y Nico me dice: “Yo no puedo verte mal, no puedo verte cada mes cómo te ponés y cómo te hace esta situación. Vamos a hablar con Igna, le vamos a preguntar y a ver cómo arrancamos en este camino”. Le preguntamos, nos recomienda con la mejor, la número uno, nuestra amada doctora <b>Andrea Di Vita.</b> La conocimos, tuvimos nuestra primera entrevista y creíamos que todo iba a ser más fácil. Dijimos: “Vamos para adelante”.</p><p><b>—¿Qué fue distinto a como lo imaginabas?</b></p><p>—Que nosotros pasamos por mucho. Hicimos todo y fallaba. Fallaba de una manera, fallaba de otra. Hicimos 10 tratamientos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QAGVBQYOIZD73IWRUXCBOQRZQM.jpg?auth=db56fccea2bb050433d85b3dc97718105b027df9ccb80589d52f657b8c2ca6ad&smart=true&width=5808&height=3864" alt="“Sufrí un embarazo ectópico, casi me muero desangrada y perdí una trompa”, recordó Betu en diálogo con Luli Fernández" height="3864" width="5808"/><p><b>—Y más allá de lo que sucede en el cuerpo, porque a la mujer se la estimula, se la llenan de hormonas, es dura la decepción, la angustia de cuando te dicen: “No, no prendió”.</b></p><p>—Es muy doloroso.</p><p><b>—¿En algún momento pensaron desistir? </b></p><p>—No. Yo dije: “Esta lucha es hasta el fin. Voy a tener a mi nena”. Me caía, me derrumbaba. Era esperar noticias y tener que hacer más tratamientos, tener que arrancar de cero una y otra vez, ilusionarme y desilusionarme constantemente. Pero dije: “La lucha va a ser hasta el fin”. Tuvimos de todo: <b>embarazo anembrionado</b>, que es cuando se forma el saco gestacional y no está el embrión adentro. Entonces estás embarazada, te hacés el test y te da positivo. Pero te hacés la beta espera y es un número muy bajo porque no está. Ahí la doctora me dijo que, como ya habíamos sufrimos el ectópico antes, podía volver a pasar. Entonces se hizo una ecografía desde muy temprano y estaba el saco gestacional perfecto, pero no se veía adentro. “Vamos a darle un poquito de tiempo”, me dijo. Esos días fueron eternos. Y como todo en el tratamiento, mientras que hacés toda la estimulación ovárica con todos los medicamentos, es constantemente ecografía tras ecografía, control tras control, te preguntas todo el tiempo ¿qué pasará con este ciclo? ¿Este ciclo funcionará? ¿No funcionará? Nosotros en tres años te puedo decir que prácticamente no tuvimos momentitos de no estar en tratamiento. En más de un momento que me caía, estaba en el piso, devastada. Pero no me permitía hacer un duelo... </p><p><b>—¿De lo que no había sucedido antes?</b></p><p>—Claro. Yo me lamenté mucho por lo que viví con el ectópico. Lo sufrí, pero no me di el tiempo para hacer el duelo porque sentía que yo no lo necesita. Decía: “No puedo detenerme en el dolor, en pensar en lo que no fue”. Fue mi actitud, fue mi experiencia, pero ahora la comparto para poder ayudar a otras. </p><p><b>—¿Y por qué sentís que no te diste ese espacio? </b></p><p>—Sin querer, inevitablemente, sentís que se te pasa el tiempo. Estoy cada vez más grande, pensaba. Tengo miedo de que falle, de ya no tener la misma carga ovárica, que no funcione. Tiene que ser ya. No me puedo detener, tenía todo el tiempo en mi cabeza.</p><p><b>—¿En algún momento Nico te dijo: “Betu, tomémonos un respiro de todo esto”? </b></p><p>—Sí, pero también me bancó y me apoyó en todo. Porque es un deseo inmenso. Yo sentía que ya estaba, que iba a ser, iba a llegar, que era la próxima y lo intentaba una vez más. Y si no era, lo iba a hacer de vuelta. Lo iba a dar todo. <b>Ponemos el cuerpo, la mente, el alma en toda esa búsqueda.</b> Y yo puse en stop mi vida, por decirlo de alguna manera, aunque también tenía a mi hijo hermoso, a mi Bauti adorado, amado, mi bebé, que me pedía un hermanito o una hermanita. Y yo pasé por un momento muy duro en el que dije: “Esto es lo importante, no puedo olvidar a mi hijo, no puedo olvidar que ya tengo una hermosa bendición conmigo”. Cuando voy a tener el legrado por el embarazo anembrionado, ahí me encuentro con otro doctor, adorado también, y me dice: “Betu tranquila, ya se va a dar. No olvides que llegás a tu casa y tenés una bendición que te está esperando”. Y ese fue un momento que no olvido.</p><p><b>—Hoy tenés a tu bebita de nueve meses y tenés a Bauti. Si pudieses tomarte un mate con la Betu que le tocó atravesar todo lo que le tocó atravesar, ¿qué te dirías?</b></p><p>—(Se emociona) Que me alegro mucho hoy viendo a mi beba. Cuando la tengo en brazos a mi amada Cata, digo: “Qué lindo haber tenido paciencia, haberte esperado, haberte buscado como te busqué, mi amor. No bajé los brazos nunca porque te veía, te imaginaba, sentía que estabas ahí esperándome”. </p><p><b>—Cuando yo inicié la búsqueda de Indalecio, una persona me miró y me dijo: “Vale el amor, no la pena”. Vale el amor que a uno le da el día de mañana toda la pena que está transitando para llegar a esto. </b></p><p>—¡Qué lindo! Siempre lo decimos con Nico: <b>“El tratamiento te une o te separa”.</b> Son momentos difíciles y es estar ahí a la par con el otro. Y él lo estuvo conmigo en todo momento. Lo escuchaba en la <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/05/27/nicolas-magaldi-en-lo-de-pampita-tuvimos-un-embarazo-ectopico-y-senti-que-perdia-a-mi-mujer/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/05/27/nicolas-magaldi-en-lo-de-pampita-tuvimos-un-embarazo-ectopico-y-senti-que-perdia-a-mi-mujer/"><b>nota con Pampita</b></a> y decía que él se dejó de lado para acompañarme. Estaba ahí al lado mío, firme en el puesto, para contenerme, apoyarme, para seguir conmigo frente a todas las adversidades. Yo estaba destruida, pero él estaba conmigo y decía: “Hagamos lo que te haga mejor, lo que te haga feliz. Betu, si querés paramos un poco, pero si querés seguir, acá estoy y vamos para adelante”. En un momento que perdí la fe, pero también la conseguí, la encontré y creímos mucho. Llegamos a la misa de la dulce espera. Creí, confié y pedí mucho por mi beba. Y justo un año después volvimos a misa para agradecer ya con Cata en brazos. Para mí siempre es bueno encontrar algo en qué creer, en qué confiar, porque la esperanza y la fe tienen que estar, tienen que acompañarte a pesar de los miedos, de que a veces sientas que no funciona nada. Porque sentís que vos no funcionás, te echás la culpa por lo que viene pasando y encontrarme ahí, en ese lugar que me daba paz, que me daba lo que necesitaba, fue importante. Por eso puedo recomendar a más de una mamá, a más de una persona o familia que esté en la búsqueda, que pueden aferrarse a la fe.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XN4WD4XJAJHNJLGV5N5NEU2MEQ.jpg?auth=2293d38ebdc1064b83dde3e9d4a278a61fa628fb502aead3f8a0abcc8e97d3b6&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Betiana Wolenberg con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Si hay alguien panqueque, soy yo”: Evitta Luna explicó su salida de Olga, la llegada a Luzu y las críticas que recibió]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/04/si-hay-alguien-panqueque-soy-yo-evitta-luna-explico-su-salida-de-olga-la-llegada-a-luzu-y-las-criticas-que-recibio/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/04/si-hay-alguien-panqueque-soy-yo-evitta-luna-explico-su-salida-de-olga-la-llegada-a-luzu-y-las-criticas-que-recibio/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la actriz y creadora de contenido habló sin filtros sobre la fama, la exposición y los cambios que atravesó en su carrera dentro del streaming. Reflexionó sobre los límites de compartir su intimidad frente a millones de personas, reveló los proyectos que tiene en marcha y explicó por qué hoy busca construir una vida profesional más equilibrada, sin descuidar su bienestar y vida personal]]></description><pubDate>Thu, 04 Jun 2026 06:54:24 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“De repente recibís un mensaje como: ‘No puedo creer lo que hiciste’. Y me chup* un huevo (risas). Nunca fue un tema cambiarme o mis decisiones. Lo que le pase al otro con las decisiones que uno toma es un problema del otro y lo tendrá que resolver el otro”, sentenció <b>Evitta Luna</b> en diálogo con <b>Casino Deluxe</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Durante la entrevista, dejó en claro que su recorrido profesional estuvo marcado por cambios, aprendizajes y una autenticidad que atraviesa cada etapa de su carrera. “Antes de OLGA estaba en Blender. O sea, si hay alguien panqueque, soy yo”, bromeó la artista. También reflexionó sobre cómo la exposición pública y las decisiones laborales suelen generar opiniones y debates, aunque aseguró que las críticas ajenas nunca condicionaron sus elecciones.</p><p>Pero detrás de sus personajes está <b>Evangelina Luna</b>, actriz, comediante, streamer y creadora de contenido. Nacida en Uruguay, alcanzó gran popularidad gracias a sus videos de humor en <b>TikTok</b> e <a href="https://www.instagram.com/evitta_luna_/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/evitta_luna_/?hl=es-la"><b>Instagram</b></a>, donde construyó una comunidad de millones de seguidores a partir de figuras recordadas como <i>Shanina, la depiladora</i>.</p><p>Actualmente, Evitta forma parte de PLP (Poné la Pava) en Luzu TV junto a <b>Flor Jazmín Peña, Anita Espósito y La Joaqui</b>; y suma nuevos desafíos en la actuación. Participa de <b>Carísima</b>, la serie de Netflix centrada en el universo de Caro Pardíaco, y se prepara para el estreno <b>Splendor</b>, una nueva producción en la plataforma Shorta. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ML74V5U7X5FO5D3ERHMVF2FZJU.jpg?auth=6adc131d5c05391a6ae9e45879c3ca2d8d2b2209c05a598c1404889b33d6c4b4&smart=true&width=5892&height=4032" alt="Evitta Luna: “Estoy harta de escucharme a mí misma”. (Maximiliano Luna)" height="4032" width="5892"/><p><b>—Contame, ¿para qué querés el millón de dólares? Lo podés usar todo entero o dividirlo.</b></p><p>—Claramente lo dividiría, pero porque nunca hay que poner los huevos en una misma canasta. Primero compraría propiedades, ya sea para mi mamá, mis hermanos... Tengo varios hermanos que tienen hijos, entonces con esto les saco ese peso de pagar alquiler. Les daría 200 mil dólares a cada uno.</p><p><b>—Pero podés conseguir por menos.</b></p><p>—Lo que pasa que en Uruguay es tan caro... A “La Caro” le doy 300, como para que esté un poquito más cómoda. </p><p><b>—¿Tiene muchos hijos? </b></p><p>—No, una. Pero es mi favorita. Cada uno tiene sus debilidades. Con 200 yo me compraría un departamento. Sé que con mi laburo puedo ampliarlo el día de mañana. Un departamento chiquitito, tranqui. Con 200 más le compraría una propiedad a mi mamá. Y con 300 produciría una serie. </p><p><b>—¿Tu serie? </b></p><p>—Sí. Estoy escribiendo una serie con unos amigos.</p><p><b>—¿Habla de vos? ¿Es una historia tuya? </b></p><p>—Es una historia que parte de una anécdota mía. Yo laburé muchos años en una multinacional de hamburguesas. Laburé cinco años ahí y mientras yo intentaba “pegarla”, en el mundo de la actuación, pasaron muchas cosas. Queremos hacer una sitcom de todo lo que he vivido ahí, todo autoficción, ¿no? La excusa es un poco lo que yo viví para inventar, ficcionar... </p><p><b>—Cosas de la dinámica que se veía ahí adentro. </b></p><p>—Exacto. Voy a tirar una estadística cualquiera. Pero creo que 7 de cada 10 jóvenes laburaron ahí. Tenía mucho recambio. Es como cualquiera de las grandes empresas de Hamburguesas, no quiero nombrarlos. Elijan la que quieran, hay varias. </p><p><b>—Imagino como una especie de The Office... </b></p><p>—Sí o un estilo <b>Paquita Salas</b>… Hay varias inspiraciones. Estamos escribiendo con <b>Juan Coté</b> y <b>Guille Rocamora</b>, que es un director. Así que, con esta plata, produciría mi serie.</p><p><b>—Sé que estás próxima a estrenar </b><i><b>Splendor</b></i><b>, una serie de terror en formato vertical que se verá por Shorta, la nueva plataforma que apuesta por producciones breves y de alta calidad. ¿Cómo fue la experiencia de trabajar en ese proyecto?</b></p><p>—Se presentó la oportunidad en abril para grabar una serie de terror. Yo nunca había grabado terror, imaginate. Sí hice drama con <i>Amor animal</i>, que se estrenó hace poco también en Prime Video. Pero terror, así como una cosa de todo el tiempo estar en un nivel defensivo y emocional, no había hecho.</p><p><b>—¿Vos sos la que se asusta o la que asusta? </b></p><p>—Yo soy a inocente (risas).</p><p><b>—La que sufre el terror. </b></p><p>—Soy la pequeñita. Una joven que está con su hermano y que tiene un novio, que es <b>Ramiro Firme</b>, que también actuó conmigo en <i>Amor animal</i>. Así que tenemos mucha confianza y química con Rami. Su personaje tiene unos negocios un poco ilícitos y nos meten en un quilombo, adentro de un hotel abandonado. Dentro de ese hotel pasan un montón de cosas. Mi hermano de la ficción también está ahí metido en el medio de toda esa cosa oscura y turbia de mi novio. Así que se van a sorprender con todo lo que pasa. La locación está muy bien, la producción es increíble. Hay mucha mala prensa con la serie de verticales, pero la de Shorta está muy bien producida. Tiene un equipo muy grande, que de hecho es parte del equipo con el que yo había grabado con <i>Amor animal</i>. Está muy bien hecha. Tuve la suerte de actuar en cosas que me hacen sentir muy orgullosa y esta es una.</p><p><b>—Estás en el stream, también. ¿Cuántas veces por semana? </b></p><p>—Ahora una. </p><p><b>—Hiciste un cambio fuerte, una apuesta.</b></p><p>—Sí. </p><p><b>—Ese cambio para vos fue algo orgánico de una persona que elige simplemente pasarse de una empresa a otra, de un canal a otro. Pero hay una audiencia muy crítica respecto a eso, ¿no? ¿Cómo te sentiste con ese lío que se armó? </b></p><p>—Yo lo viví antes con mi amiga es <b>Marti Benza</b>, que es muy amiga mía y del medio. Ella fue de las primeras que hizo cambio de un canal a otro y la bastardearon mucho, ¿viste? Y vivís como su sufrimiento de estar ahí al lado, acompañando. A mí me pasó que personalmente nunca fue un tema cambiarme o mis decisiones. Lo que le pase al otro con las decisiones que uno toma es un problema del otro y lo tendrá que resolver el otro. Sí por ahí estaba el miedo y lo hablé bastante con Marti. Como que <b>de repente recibís un mensaje como: “No puedo creer lo que hiciste”. Y me chup* un huevo (risas). Es laburo. </b></p><p><b>—Tu cambio fue una decisión simplemente... </b></p><p>—Quería tener más tiempo libre. Nada más. Y realmente con los de Luzu siempre me llevé bárbaro, por más que estaba en Olga. Yo antes de Olga estaba en Blender. O sea, si hay alguien panqueque, soy yo (risas). No me importó mucho, la verdad, porque también fue orgánico. Dejé Olga porque no habíamos llegado a un acuerdo de contenido, de presupuesto, lo que sea, y quedé libre un mes. Se enteraron lo de Luzu, me querían, me llamaron y tuve una entrevista. Me sirvió, me cerró porque era solo los sábados <i>PLP</i>. Tengo tiempo para filmar, que también ahora se vienen unos proyectos para hacer casting, y puedo hacerlo sin fallarle a un laburo. Nada. Me cerraba por todos lados, me siento muy bien en Luzu. Eso también es una verdad. Me siento muy feliz. Ya desde el momento de la entrevista me sentí muy tranquila, muy feliz. Y también uno busca paz en esta vida.</p><p><b>—Públicamente contaste que también te cansabas un poco de escucharte a vos misma. </b></p><p>—¡Estoy harta! (risas).</p><p><b>—Te entiendo. Todos los días tener que estar ahí con el discurso, tener que ser elocuente, fresca, llenar el espacio…</b></p><p>—Es que estás ahí como esquivando las funas. Yo entiendo que es un laburo igual muy privilegiado. Hay gente que se levanta a las cinco de la mañana, levanta paredes, gente que limpia, que se toma tres colectivos. O sea, entiendo que uno habla de un lugar muy hasta obsceno, te diría. A la vez, dentro de este privilegio, dentro de un mismo universo, hay conflictos. Yo cuando laburaba haciendo hamburguesas tenía ciertos conflictos que, obviamente, veía los conflictos de la gente del medio y decía: “¡Qué pelotudos!”. Ahora estoy en este mundo, digo: “¡Ah! Sí, hay conflictos. Ok, perfecto". De repente sí hay veces que me siento más pelotud*, pero al igual que cuando yo laburaba vendiendo hamburguesas. Siento que al final los problemas son los mismos. Y sí, me canso de escucharme. No tengo nada importante, no soy realmente nadie y a la vez soy alguien. Convivo con esas dos cosas... Me canso, no tengo nada importante para decir, no soy un ejemplo de nada. Y me pasaba que de repente inventás cosas o estás exponiendo tu intimidad y, dentro de exponer tu intimidad, exponés a otro. De repente recibía mensajes de ex: “Eva, esto no estuvo bueno”. Y la verdad es que no estuvo bueno.</p><p><b>—Es</b> <b>difícil porque se te mezcla un poco la charla de amigos. </b></p><p>—Exacto. Me pasaba también con mis hermanos, que me decían: “Evi, yo no quería que dijeras esto de tu infancia, porque tu infancia también fue la mía”. Y tienen razón. Yo también estoy aprendiendo y siendo amable conmigo en plan: <b>estoy aprendiendo.</b> Nunca tuve este trabajo, la verdad. Todas las cosas que yo hablaba cuando hacía hamburguesas quedaban ahí entre cuatro paredes, cuatro panes. Ahora un poco sé surfear las cosas. Pero ya ventile tanto (risas), que ya está todo… </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DPICHXCC2FBYXACFRCUKMQMPUY.jpg?auth=2dc461bd7fe836906010c395a7e4485f9a037b1aca46297427d03bbde21629fe&smart=true&width=5528&height=3685" alt="“Nunca fue un tema para mí cambiarme de trabajo o tomar mis decisiones”, confesó la actriz. (Maximiliano Luna)" height="3685" width="5528"/><h2>De Montevideo a Buenos Aires: la mudanza que cambió su vida</h2><p>Su llegada a Buenos Aires en 2024 fue el resultado de una convicción profunda. Tras graduarse de la carrera de actuación en la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático (EMAD) de Uruguay, sabía que tarde o temprano terminaría viviendo en la ciudad donde imaginaba un terreno fértil para desarrollar sus sueños. Aunque no tenía demasiados recursos ni certezas, estaba convencida de que ese salto era inevitable.</p><p>Antes de mudarse, Evitta ya generaba contenido para redes sociales y mantenía una amistad a distancia con <b>Tommy Quintín</b>, quien más tarde se convertiría en su pareja. El vínculo nació durante su último año en la EMAD, cuando comenzaron a interactuar en redes y a conversar con frecuencia. Primero fueron amigos; después apareció cierta complicidad, aunque sin una intención romántica definida. Mientras él comenzaba a involucrarse en proyectos de streaming en Buenos Aires, el nombre de Evitta surgió para sumarse a un nuevo ciclo, justo cuando ella acababa de instalarse sola en Montevideo.</p><p>Con sus pertenencias y sus dos gatas, sintió que la propuesta para incorporarse a <i>Dinero y amor</i>, el programa de Blender, era la oportunidad que había estado esperando. Vendió, regaló y dejó atrás gran parte de sus cosas, cruzó el Río de la Plata y, pese a las dificultades para encontrar un lugar donde aceptaran mascotas, decidió llevar a sus compañeras de cuatro patas con ella.</p><p>La adaptación estuvo lejos de ser sencilla. Aunque ya viajaba con frecuencia a Buenos Aires para presentar su unipersonal en la calle Corrientes, la mudanza definitiva resultó más desafiante de lo que imaginaba. <b>“Mi primer año en Buenos Aires fue horrible”,</b> reconoció durante al recordar el impacto de una ciudad intensa y demandante.</p><p>En esos primeros meses encontró refugio en parte de su familia radicada en Lanús, especialmente en su tía Mari, su tío Fer y algunos primos. Sin embargo, la rutina y las distancias hacían que gran parte del tiempo permaneciera sola en la ciudad. En ese contexto, su vínculo con Tomás se fortaleció, atravesado por la vulnerabilidad de la adaptación, la nostalgia y hasta algunos ataques de pánico.</p><p>Luego de un año, cuando todavía intentaba encontrar su lugar, apareció la posibilidad de grabar <i>Amor animal</i> en Montevideo. Durante los tres meses que duró el rodaje llegó a considerar seriamente la idea de regresar a Uruguay. Incluso buscó departamentos para volver a instalarse allí y recuperar la tranquilidad de su entorno conocido. Pero Buenos Aires parecía tener otros planes. Apenas terminó ese proyecto, recibió la propuesta para sumarse a Olga. Para ella, fue una señal clara de que todavía tenía algo por construir en la ciudad. Entonces decidió quedarse y redoblar la apuesta.</p><p>Con el tiempo, no solo logró adaptarse, sino también enamorarse de la vida porteña. <b>“Hoy en día amo Buenos Aires. Vuelvo a Montevideo y extraño Buenos Aires”</b>, aseguró. El ritmo frenético, la diversidad cultural y las oportunidades laborales terminaron conquistándola. El crecimiento profesional que experimentó desde entonces y la consolidación de su popularidad le confirmaron que aquella decisión, tomada entre dudas e incertidumbres, había valido la pena.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ABVALZOB4RHCXDB4APIZR36UD4.jpg?auth=06c31e89131dc548e6af22ad9ecb10d9199abf32163c20bbfa3e7e83deceb8d2&smart=true&width=6036&height=4008" alt="“Quiero que el amor sea un postre, no una necesidad”, señaló Evitta Luna en diálogo con Emilia. (Maximiliano Luna)" height="4008" width="6036"/><p><b>—Vamos a ponernos un poco más hot. ¿Cuál es tu frecuencia ideal de sexo? Lo que me quieras decir… </b></p><p>—A mí el sexo me parece muy importante, la verdad. Muy, muy importante. </p><p><b>—Así venimos al mundo, imaginate si no sería importante (risas).</b></p><p>—Sí y siento que también uno se dedica un poco a esto del arte para seducir, ¿viste? Como hay mucho juego de seducción. “Yo quiero que me quieran, quiero que la gente me mire...”</p><p><b>—Gustarle a la gente. </b></p><p>—Exacto. Si me voy a lo frío del asunto, es eso. Y siento que el sexo se compone también mucho del líbido creativo. A mí me gusta mucho. Ahora no estoy, pero si estoy en pareja, para empezar, me gusta ver todos los días a mi pareja. Y también siento que lo más sano con mi historia y mi manera de vincularme, es no verla tanto también y tener bien en claro que hoy primero está mi proyecto después la pareja… </p><p><b>—¿Sentís que, cuando estás en pareja, tendés a perderte un poco en la relación?</b></p><p>—Sí, me descuido, descuido mis proyectos... </p><p><b>—¿Por qué? ¿Qué buscas compensar en la pareja o qué te engolosina tanto? </b></p><p>—<b>Amo el amor</b>, para empezar. Me encanta. Soy de cáncer, ascendente en cáncer. O sea, amo el amor. Soy muy fan del amor, me gusta la compañía, me gusta también mi soledad. Pienso que la convivencia no estaría buena, pero me gusta ver a la otra persona. Siento que a lo largo de mi vida y también por mi historia y porque no he tenido ejemplos de amor, tiendo al control, ¿viste? O como a sentir cosas feas que no quiero sentir. Se me mezcla el abandono muy zarpado. Estoy aprendiendo a amar de una manera más libre, ¿viste? No porque quiera, ¿no? Yo amo la monogamia, pero me gusta empezar a ser otra persona en el amor. Y la historia de las mujeres siento que nos han enseñado que el amor es lo primordial. Y no, la verdad que no. <b>Yo quiero ser una mujer exitosa, quiero tener dinero para el día de mañana cubrir ciertas cosas.</b> <b>Quiero ser una mujer con poder.</b> Porque siento que si pienso en poder, pienso en hombre, ¿viste? Pero siempre al hombre le han enseñado, que lo primordial, antes del amor, son sus proyectos. Y yo quiero ser una mujer exitosa, que lo primero no sea el amor de pareja. El amor de pareja quiero que esté, obvio, pero yo quiero construir un montón de cosas que a mí no me han enseñado. Nos han enseñado a nosotras ser madres, ser… </p><p><b>—Sostenedoras. </b></p><p>—El amor como opio para las mujeres. A veces siento que sirve el amor en nuestra historia como mujeres para tenernos ahí controladitas. Entonces quiero empezar a pensarme desde un lugar donde el amor sea un postre, sea algo lindo de la vida, no necesario. Esto lo pienso en el amor romántico, en el amor de pareja. Estoy aprendiendo a verlo de esa manera. También para que no me desconfigure, que no me abatate. Pero bueno, estamos en ese aprendizaje.</p><h2>Entre el hate, la comodidad y los amores intensos: las confesiones más personales de Evitta Luna</h2><p><b>—En esta sección, te voy a preguntar por cuánta plata harías una serie de cosas. ¿Te parece?</b></p><p>—¡Uh! A ver...</p><p><b>—¿Por cuánta plata, si es que se puede, volverías a Olga? </b></p><p>—No, creo que no, (risas). Los amo. Tengo amigos ahí, amo a <b>Migue (Granados)</b>, seguramente vaya de visita, amo a <b>Lizy (Tagliani)</b>, los <b>Cella</b> <b>(Luis y Bernarda)</b> tengo la mejor. Pero siento que quiero habitar este espacio que es nuevo, que es Luzu. Puedo ir de visita a Olga, pero siento que no volvería. Me gustan mucho los sábados. En Olga no tienen programación los sábados…</p><p><b>—¿En Luzu estás, sobre todo, porque encontraste un espacio más liviano para vos, que además te permite seguir desarrollando otros proyectos que te interesan, como la actuación?</b></p><p>—Sí y también a nivel de espacio. Es un espacio de mujeres. Estoy muy tranquila. De repente en Olga me pasaba, que esto ya lo he dicho, en Olga particularmente con los técnicos y el lugar de laburo, el lugar que me dieron, yo solo puedo decir gracias, ¿viste? Yo amo ese lugar. Y los quiero mucho. Voy de visita con Marti, tenemos un stream nuestro, a veces voy, estoy pasado por ahí, voy al primer piso, tomo mate con la gente, nos amamos realmente. Pero sí me ha pasado que esta cosa del diario ha sido muy demandante y muy agotadora. He recibido también mucho hate. Nunca había recibido hate en mi vida, excepto por los usuarios de <i>Soñé que volaba</i>. No todos, pero había varones como muy enojados. De repente por una mujer haciendo humor o no sé, ese es el análisis que yo hago. Pero creo que no volvería.</p><p><b>—De alguna forma te sentís más cómoda en el espacio por también lo que relata y la identidad que tiene el programa es de mujeres y que otra impronta. </b></p><p>—Sí. Está Flor ahí conduciendo, me gusta verla, aprendo. La Joaqui, Anita Expósito. Estoy demasiado cómoda, la verdad. Y quiero un poco transitar la comodidad.</p><p><b>—¿Por cuánta plata cerrarías tus redes sociales por un año? </b></p><p>—Por un año siento que estaría bien. Me daría paz mental y haría otras cosas... </p><p><b>—¿Cuánto pedirías? Porque una cosa es decir: “Cierro mis redes durante un año”, pero otra es ponerle un precio. ¿Qué monto te haría aceptar? ¿Y qué harías con ese dinero durante ese tiempo?</b></p><p>—Y... 500 mil dólares. Compraría un departamento de 300 y 200 mil dólares me da para vivir ese tiempo. Y ahí escribiría las obras que no estoy escribiendo, que tengo que ponerme. Escribo y vivo un poco el ocio. Tenemos el chip de producir y quiero estar rascándome el ombligo (risas). Y quiero vivir mi vida, ser feliz y experimentar. </p><p><b>—Vamos con la última. ¿Por cuánta plata volverías con un ex que te hizo mal? Si es que tenés algún ex que te hizo mal. </b></p><p>—Sí tengo un ex, el chico este <b>Ramiro</b>. Siempre hablo de él. Lo amo igual. </p><p><b>—¿Qué pasó con Ramiro? ¿Es de Uruguay? </b></p><p>—Es uruguayo, fue mi primera pareja. Yo era muy chiquita, tenía 19 y él tenía 23, ponele. Me he tirado en el capot un auto diciendo: “No te vayas” (risas). Tipo mucha ansiedad, me ha sabido meter mucho los cuernos y yo también a él... Era una cuestión muy, muy, muy Chernobyl, ¿viste? Muy tóxica de parte de los dos. </p><p><b>—¿Vos le metías los cuernos por venganza? </b></p><p>—Él me decía que no éramos nada, pero sí éramos. “¿Cómo el título no? Conozco a tu vieja, conozco a todos tus amigos, soy parte del grupo de amigos", le decía. Es que era era uno más de los pibes yo…</p><p><b>—¿Fue claro desde el principio?</b></p><p>—Él quería mucha libertad. No, para mí era mi novio (risas). Tres años de eso, imaginate, Emilia. </p><p><b>—¡¿Tres años?! ¿Pero tres años diciéndote: “No es lo que vos pensás”, y vos pensando que era una cosa?</b></p><p>—Sí, literalmente así. Pero igual, para mí siempre fue mi novio. Él sigue diciendo que no (risas). Pienso que no me quería nada, pero aprendí bastante, la verdad. Y lo quiero mucho. Hoy en día hablamos, nos queremos mucho. Él sigue con la persona con la que me engañó. Por lo menos valió la pena y por lo menos fue amor. </p><p><b>—Esos vínculos nos enseñan un montón también.</b></p><p>—Sí. Yo siento que estamos en un momento de la vida que todo tiene que ser sano. Y yo qué sé. A veces el amor viene de la manera que puede. El amor te desbarata, te ahoga. ¿Cuál es la manera ideal de vincularse? Hay un montón de gente que te lo puede decir, como los psicólogos. Pero digo veces el primer encuentro con el amor es como si puede. Y ese fue mi primer encuentro con el amor, como se pudo. </p><p><b>—¿Vas a escribir sobre el amor? </b></p><p>—Debería hacer algo. Tengo muchas anécdotas. Después de la serie de las hamburguesas (risas). </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FQEHHJCWJRFYNEZKFACVVRJOTY.png?auth=6287d5aa6a95031df6b8d62c6eda3f7a0de70ccc6eeae0b8542946eb3698ad54&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Evitta Luna con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Facundo Parra y Hernán Fredes hablaron por primera vez sobre el incidente que tuvieron con la policía]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/02/facundo-parra-y-hernan-fredes-hablaron-por-primera-vez-sobre-el-incidente-que-tuvieron-con-la-policia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/02/facundo-parra-y-hernan-fredes-hablaron-por-primera-vez-sobre-el-incidente-que-tuvieron-con-la-policia/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, los ex futbolistas de Independiente contaron detalladamente lo ocurrido dos semanas atrás, cuando tras un control vehicular terminaron detenidos en una comisaría porteña. “Esto fue un abuso de poder, abuso de violencia, abuso de todo tipo”, aseguraron]]></description><pubDate>Tue, 02 Jun 2026 05:42:32 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Facundo Parra</b> y <b>Hernán Fredes</b> son dos ex futbolistas de larga trayectoria, que coincidieron en <b>Independiente</b>, equipo con el que obtuvieron la Copa Sudamericana en 2010. Su buena relación y amistad fuera de las canchas los llevó por estos días a compartir un emprendimiento ligado al deporte más popular de la Argentina: una agencia de representación de futbolistas. </p><p>Dos semanas atrás, los nombres de Parra y Fredes volvieron a ser noticia, pero, esta vez, vinculados a las crónicas policiales. <b>Rápidamente se viralizó una foto de ambos, desalineados y esposados.</b> Ambos fueron imputados por atentado y resistencia a la autoridad, y desobediencia tras un incidente con policías porteños durante un control de tránsito. Por el episodio, pasaron una noche detenidos. Desde aquel momento, los ex futbolistas no hicieron declaraciones, pero ahora decidieron romper el silencio en <i><b>Citados</b></i>, donde denunciaron haber sufrido <b>“abuso de poder, abuso de violencia, abuso de todo tipo” por parte de los uniformados.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7UNDRGUL6FBIRKDDOZKCXHBJCI.jpg?auth=c30b37a0269852be3c09b83aa7d175a2b6ae60410d0bdf7ed780e55b3bec522e&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Facundo Parra y Hernán Fredes contaron su versión de lo ocurrido (Foto Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p> </p><p><i><b>-Es la primera vez que hablan de aquel episodio, ¿qué fue lo que pasó? ¿cómo fue?</b></i></p><p><i>FP</i> -Gracias por el espacio, primeramente, por poder tener la oportunidad de poder expresarnos, cosa que no tuvimos hasta ahora y no tuvimos ese día. Lamentablemente, desde que ocurrió el hecho hasta el día siguiente, nosotros no tuvimos poder de comunicarnos con nadie, salvo en un momento. En principio, esto fue el martes 19 (de mayo). Salíamos los dos de una reunión de laburo y estábamos a tres cuadras de donde sucede el hecho, que es en (Avenida del) Libertador y General Paz, debajo del puente. </p><p><i><b>-¿En qué horario, más o menos? </b></i></p><p><i>FP</i> -Cinco de la tarde, cinco menos cinco. Exactamente cinco, ponele. </p><p><i><b>-Está bueno marcar el horario, porque uno ve la noticia y piensa “en auto, de noche, en pedo...”</b></i></p><p><i>FP</i>- Es que muchos nos escribieron y nos dijeron <b>“che, ustedes venían chupados o algo”</b>. No, no, pará, eran las cinco de la tarde y la reunión la terminamos porque mi hijo más chiquito juega en River y a las cinco de la tarde, ahí en Cantilo y General Paz, termina el entrenamiento y nosotros íbamos a buscarlo. Esa era la historia. De ahí yo lo llevaba a él (Hernán Fredes) a su casa y yo me iba para la mía. Entonces, pasando por debajo de General Paz, vemos el control vehicular, de la policía, y nos frenan. Ya cuando nos frenan, yo me acordé que el 16 de mayo, que es el cumple de mi viejo, yo me había dejado un tarjetero, con el registro físico en la casa de mi hermana, donde fue el cumpleaños de mi viejo. Entonces, cuando bajo la ventana, me saludan y me piden seguro, cédula verde y registro. <b>Ya el trato, cuando bajé la ventana, fue medio hostil, tenían mala onda.</b></p><p><i><b>-¿Hasta ahí te pidió los documentos?</b></i></p><p><i>FP</i>- Sí, lo normal. A lo que yo le digo <b>“tengo </b><i><b>Mi Argentina</b></i><b>, no tengo el registro físico”</b>. Yo me bajo de la camioneta con <i>Mi Argentina</i> y le voy a llevar el teléfono para que mire y abro <i>Mi Argentina</i>, pero la app de <i>Mi Argentina </i>te mandaba a actualizar, te mandaba al Apple Store y del Apple Store te mandaba a la aplicación, a actualizar. <b>No andaba, era como un bucle que todo el tiempo te decía lo mismo.</b> Ahí se acerca una chica, policía también, que tenía una tablet y me dice: “Probá vía web”. Me meto ahí, con ellos ahí, vía web, pongo mi documento, y cuando entro dice que la página estaba fuera de funcionamiento, que pruebe más tarde. Se lo muestro, le digo: <b>“Mirá, no funciona, así que no te puedo mostrar el registro”. </b></p><p><i>HF</i>- En ese momento además le dijeron “ponelo en modo avión”, algo así pasó, ahí pudo actualizar la app, pero cuando entró le decía “error en actualizar documentos”, seguía fallando la aplicación.</p><p><i>FP</i>- Ahí el policía me dice “esperame”. Va, vuelve y como que había cambiado el semblante con ese. Y cuando yo le digo “bueno, ¿cómo seguimos?“, me pasa otro policía por atrás y dice <b>“esa camioneta queda retenida acá, que la metan adentro, porque yo tengo que seguir parando autos”</b>. En ese momento lo miro al poli con el que estaba hablando y le digo: “¿Puedo hablar con él?” “Andá, hablá”, me dice. Le digo: “Oficial, discúlpeme” y empiezo a caminar para donde caminaba. Se da vuelta y cuando se da vuelta le digo: “Discúlpeme, ¿pero usted está al tanto de la situación, de lo que está aconteciendo? Yo tengo que ir a buscar a mi hijo”. <b>“Esto no me interesa, acá la tolerancia es cero. Guardá la camioneta, porque tengo que liberar el espacio”.</b> Le digo: “¿Tolerancia cero a qué? ¿A qué es la tolerancia cero? ¿De qué está hablando? Yo tengo la foto, pero no tengo mi registro físico”. Ahí me responde: “Es tu responsabilidad no traer el registro físico. Guardá la camioneta, queda retenida”. A lo que, con el diario del lunes, si yo no tengo el registro físico y me lo olvidé o no, yo no le tengo por qué explicar qué pasó con el registro físico, porque está <i>Mi Argentina</i>, que es una aplicación válida. Si la aplicación válida que da el gobierno de la ciudad no funciona ellos tienen el deber de buscar en su base de datos si yo tengo un registro válido para conducir. <b>O sea, que yo no estaba en infracción, mi camioneta está mal retenida. </b></p><p><i>HF</i>- A todo esto, yo saco mi registro y le digo “Facu, dale mi registro, manejo yo”, porque nos teníamos que ir a buscar al hijo. Entonces él (Facundo) les dice “haceme la multa, labrame el acto, y maneja él, que tiene el registro acá”. </p><p><i>FP </i>- Igual fue <b>“meté la camioneta adentro”</b>. Y yo en todo momento les decía “tengan un poco de sentido común, de empatía, tengo que ir a buscar a mi hijo, son las cinco de la tarde, tengo todos los papeles, no anda <i>Mi Argentina</i>, él (Hernán) tiene registro. No te estoy diciendo, ni siquiera te discuto la multa, me estás complicando la vida, vengo de laburar, no estoy de joda, me estás reteniendo el vehículo por algo que ni siquiera es infracción".</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CU6B6MRWZNHFFACZDZGF4DO2TA.jpg?auth=7bedce5cdcda1da684e8d988452134e51b0996fc7484f8e4e894adae5e6dba21&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Los ex futbolistas denunciaron maltratos y arbitrariedades durante el incidente con la policía (Foto Adrián Escandar)" height="1081" width="1920"/><p><i><b>-¿Y ahí cómo siguió?</b></i></p><p><i>FP </i>- La camioneta estaba sobre Libertador, en el lugar donde están los conitos para estacionar. Entonces, me dicen que la estacione, que la meta adentro. Resignado, enojado con la situación, agarro la camioneta y la meto adentro yo. Me bajo de la camioneta, salgo. Obviamente que el comisario estaba ahí, me miraba. Todo hostil, todo feo. Entonces, nos vamos con Hernán caminando para la esquina del lado de Libertador de Provincia, porque nosotros vamos para zona norte. Ya mi hijo se iba en un micro que pone River, que va hasta 202 y Panamericana, porque yo ya no llegaba. Eran ya como las cinco y media y él sale a las cinco, ya no podíamos hacer nada con eso. Y cuando estoy en la esquina lo veo al comisario, girando alrededor de mi camioneta, hablando por teléfono. Y yo le digo a este (a Hernán): <b>“Voy a ir a grabar mi camioneta, porque de la misma forma en que yo la dejo, quiero encontrarla cuando vuelva”</b>. Vuelvo caminando cincuenta metros. A lo que hay que agregar también que, desde el lado de Provincia, desde donde yo estoy, viniendo desde ese lado hay como una especie de tranquera, porque ni siquiera es una puerta, es como una tranquera, y ahí no hay ningún cartel que diga “prohibido pasar”, no hay ningún cartel que diga “destacamento policial tal” o lo que sea, ahí. Sí está del otro lado y hay un cartel arriba de donde están ellos, el de la garita, pero yo desde mi posición no lo veo. Más allá de eso, agarro mi teléfono y entro. Cuando entro no hay ningún “pero”, no hay ningún “por qué” ni nada. Tengo el video grabado, le doy una vuelta a mi camioneta grabándola toda completa de cómo yo la estaba dejando, en las condiciones en la cual la estaba dejando. Y había un poli, que también sale en el video. </p><p><i>HF</i>- Era el comisario ese... </p><p><i>FP</i>- Puede ser, no sé, pero estaba tomando nota de algo de la camioneta. A lo que me dice: “¿Qué estás haciendo?”. Y le digo: <b>“Estoy grabando la camioneta para que quede en el mismo estado que yo la encontré cuando la venga a buscar”</b>. Y me dice: “Bueno, estate calmado”. Le digo: “Yo estoy calmado”. Se escucha todo en el video. Me retiro, porque él, Hernán, no estaba. Me pido un Uber, y cuando lo pido, yo le digo: “Me olvidé algo adentro de la camioneta, otra vez”. Era la mochila de <i>Manu </i>del colegio del otro día, el bolso, tengo un bolso de pádel y un parlante que le doy a mi nene para que escuche música cuando va en el micro a River ida y vuelta. Entonces, me vuelvo otra vez caminando y sucede la misma situación. Me meto en el lugar a buscar las cosas con mi llave. Dijeron que me había ido a Pilar a buscar la segunda llave. Pero fue todo en el mismo momento, a las cinco de la tarde desde Libertador y General Paz hasta Pilar tardo una hora y media, dos, y hasta que vuelvo, deberían haber pasado tres horas. Cuando voy a entrar, la camioneta estaba ahí, me meto caminando y ahí el comisario me dice “no podés entrar”. Ahí le digo: “Voy a buscar mis cosas personales y me voy”. Yo entró caminando y él entraba atrás mío. Me meto en la camioneta, abro la camioneta con la puerta abierta. También dijeron otra mentira, que yo prendí la camioneta. Es mentira, en ningún momento la prendí. Era imposible escapar, con el tránsito, había siete policías alrededor, no se qué pensaron ahí, en una película yanqui...</p><p><i>HF</i>- A todo esto, me imagino que debe haber cámaras y todo para avalar lo que pasó... En ningún momento se prendió una luz de la camioneta. Y cuando él (Facundo) ingresa a la camioneta, automáticamente el comisario, porque era el mismo, le agarra la puerta y se pone todo tenso...</p><p><i>FP</i>- De hecho yo entro a la camioneta y entro por mi puerta, del lado del conductor, porque el parlante que yo tengo es chiquito y está en la guantera, <b>entonces cuando entro me agarra de la campera (se señala el hombro izquierdo), se produce el primer contacto físico. Yo nunca levanté una mano, ni la voz, ni un insulto. No fui violento, porque ahí ellos obviamente declararon que yo entré bruscamente, violentamente. Mentira, es mentira. Que prendí la camioneta, mentira. Que me fui a buscar otra llave, mentira. Que la camioneta estaba secuestrada, mentira. La camioneta nunca estuvo secuestrada, estuvo retenida. Es una diferencia grande. Y mal retenida, porque yo nunca tuve una infracción. </b></p><p><i><b>-¿Y cómo siguió después de que entraste a buscar las cosas? Porque cuando uno ve la foto que se difundió dice “esto no fue por un registro”.</b></i></p><p><i>FP</i>- Claro, porque todo el mundo que llama te pregunta: “Che, ¿qué pasó? ¿Qué hicieron? ¿Cómo llegaron hasta esas circunstancias?" Porque no es normal, no es para nada normal. Cuando me subo (a la camioneta), el chabón viene y me agarra de la campera así (hace el gesto de que lo agarran) y me tira de la camioneta. Entonces yo me agarro del volante y me trabo. Le digo: “Dejame, me bajo solo, esto es propiedad privada, es mi auto. No me podés bajar, no me podés tocar”. Yo no estaba haciendo absolutamente nada que fuera acorde a ese trato. Entonces, cuando él me agarra le digo: “Pará, no me podés agarrar así, no me toques. Dejá que yo me bajo solo”. Si yo me quiero escapar, te cierro la puerta de la camioneta, prendo la camioneta y capaz me voy como un loco, y me expongo a que me peguen un corchazo. Pero no, yo tengo dos hijos, laburo, soy un pibe normal, no tengo ninguna causa anterior por nada. Jamás tuve una pelea. <b>Entonces me abren la puerta del acompañante, me abren la puerta del de atrás, otro policía se mete por atrás, me ahorca desde atrás y el otro me empuja.</b> Entonces yo ahí ya me tiro a la camioneta, pero sin resistencia, ¿qué voy a resistirme? O capaz que ellos estaban buscando que yo me resista y que todo sea peor. </p><p><i><b>-¿Te sacaron a los golpes de la camioneta?</b></i></p><p><i>FP</i> - No, a los golpes no. No me metieron una piña ni nada. <b>Pero cuando me tiran al piso, que yo ya estaba regalado, tirado en el piso, boca abajo, viene uno -ojalá supiera quién fue exactamente, ojalá haya cámaras y lo pueda verificar- con la rodilla directamente me apretaba la cabeza contra el piso, pero con todo su cuerpo encima de la cabeza, bien apretado contra el piso. Lleno de tierra, porque el piso es de todo de tierra y de tierra como blanda. Entonces cuando ellos pisaban alrededor mío, la tierra se subía y se me metía por la nariz y por la boca y no podía respirar.</b> Le pongo énfasis a esta situación y lo digo porque es grave, porque yo soy un pibe entrenado de toda la vida, él también. Pero si vos agarrás una persona que puede llegar a tener... ellos no saben si yo tengo un stent, si yo tengo un problema de corazón, si yo puedo llegar a tener otra cosa... lo dejás muerto ahí, y se los dije...</p><p><i><b>-¿Te asustaste un poco, te cagaste ahí?</b></i></p><p><i>FP </i>- ¡Cómo no me voy a cagar! ¡No soy He-Man! Estaba todo cagado, no entendía la violencia de la situación. Porque ponele que yo no tenía que entrar ahí, ¿no? Pero la reacción no fue acorde a la situación.</p><p><i><b>-¿Y ahí vos Hernán qué hacías?</b></i></p><p><i>HF</i>- Me decían que me tire al piso y yo les decía “tranquilos, tranquilos” (hace el gesto de levantar las manos), no me quería ensuciar nada, y me decían <b>“perdiste por </b><i><b>logi</b></i><b>, por pelotudo...”</b> y a Facundo, que lo tenían en el piso, le decían <b>“¿querés que te rompa el brazo?“...</b></p><p><i>FP</i>- Y yo ahí, tirado en el piso, les dije: <b>“Me estás matando”</b>. Me acuerdo de las palabras: “Me estás matando, soltame porque me estás haciendo mal en serio”. Estaba regalado. Yo nunca presenté resistencia. Solamente cuando me agarro del volante y me quieren bajar y les dije “pará, si decís que me baje, me bajo solo, agarro mis cosas y me voy”.</p><p><i><b>-¿Y cómo terminó esto?</b></i></p><p><i>FP</i>- No, no terminó para nada. Hicieron toda esta escena de violencia desmedida y ojalá podamos tener, porque ya las pedimos, las cámaras, que verifiquen toda esta situación. Y ojalá que haya alguien que también haya grabado un video de esta situación. Después de esto, nos esposan a los dos, tampoco entendía porque lo esposaron a él (Hernán). Además, la carátula de la causa penal que tenemos es la misma, como si los dos hubiésemos hecho lo mismo y él estaba parado ahí nomás. Nos detuvieron contra una columna que hay ahí, muy grande. Nos pusieron las esposas bien apretadas, al mango. De hecho, le decíamos: “¿Me podés aflojar un poco las esposas?" Eran las seis, seis y cuarto, nos tuvieron hasta las ocho. </p><p><i>HF</i>- Sentados e incomunicados.</p><p><i>FP</i>- Ahí fue fotito para acá, fotito para allá, parate, perfil, foto, foto, foto...</p><p><i>HF</i> -Nos sacaron fotos onda delincuentes, que son las fotos que se terminan viralizando...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WD3FLSDRXJBH3GYDJI6LTJ6Q4U.jpg?auth=04515331a01fa7d2b1fb71df025b3a494d7e5799d3d82a2603fbdad5a5376210&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La imagen de Parra y Fredes detenidos y esposados que difundió la policía" height="1080" width="1920"/><p><i>FP</i> - Otra cosa más, nosotros estuvimos un día incomunicados. Ellos como funcionarios públicos, venden la publicidad, venden la foto, literalmente. O sea, nosotros tenemos una imagen, nosotros trabajamos... Mientras pasó todo ese tiempo, que fue un montón, yo le pedía perdón a él (a Hernán), porque no entendía por qué estaba ahí. Pero tampoco entendía porque estaba yo ahí. </p><p><i><b>-¿Dónde termina la cuestión? ¿Dónde se los llevan?</b></i></p><p><i>HF </i>- Todos los procedimientos eran larguísimos, como que iban a hablar con un fiscal y con este y con lo otro, iban a buscar antecedentes, hasta que se dan cuenta que éramos ex futbolistas. En eso momento cayó la ficha ahí, en ese control, y ahí viene el comisario y nos dice: <b>“¿Cómo no nos dijeron que eran jugadores de fútbol? Yo no entiendo nada de fútbol“... ¿Pero que íbamos a decir? “Che, no me pares o no me hagas esto, no me pongas esposas que soy jugador de fútbol?”...</b></p><p><i>FP</i> - La próxima vez me bajo sin documentos, les digo “yo jugué al fútbol” y me voy... </p><p><i><b>-¿Ahí ellos cambiaron el trato, cuando supieron que eran ex jugadores de fútbol?</b></i></p><p><i>FP</i> - Ahí vinieron con otro semblante, bajaron, pero seguían las esposas bien apretadas. Nos pasearon, nos llevaban al móvil, a Libertador. </p><p><i>HF</i> - Y ahí también nos dicen que había dos posibilidades, o nos labraban un acta o íbamos “directo a Chacarita”.... ¿Cómo a la Chacarita? “Sí, ahí quedan detenidos”, nos dijeron. Y ahí empezaron “esa camperita (que tenés puesta), vas a tener que pelear por la camperita, está buena...”</p><p><i>FP </i>- <b>Se iban salteando entre ellos y nos iban tirando todos la misma, nos iban verdugueando, nos iban verdugueando con esa situación.</b> </p><p><i>HF </i>- Yo pensaba igual que nos iban a llevar a la comisaría, nos dejarán una o dos horas, nos darán una cagada a pedos y ya está. </p><p><i>FP</i> - Yo les pedía que me dejen llamar a mi mujer para que busque a mi hijo. Les dije: “Déjame hacer una llamada, ponete el celular vos en la mano -porque yo estaba esposado-, marcá el número que te digo y yo aviso y déjame hacer una llamada”. Y me respondieron: “Te hubieses preocupado antes”.</p><p><i><b>-¿Ahí los liberaron o fueron a la comisaría?</b></i></p><p><i>HF </i>- No, a todo esto a mí me vibraba el teléfono. Y les digo: “¿Puedo atender? Porque no saben qué está pasando". Y ahí nos dicen que no, que <b>estábamos incomunicados en calidad de detenidos</b>. Alrededor de las ocho y media nos llevan a la 13 B. Ahí vienen ya oficiales de la 13 B y nos llevan hasta el patrullero. </p><p><i>FP </i>- El tema es que los que estaban haciendo el control no eran de la comisaría correspondiente a la zona, de Núñez, que es la 13. Venían de otra jurisdicción a hacer el control ahí. Pero cuando nos viene a buscar el patrullero, vienen de la 13. Dentro del patrullero venían dos oficiales de la 13 y uno grandote que era de los que estaban de antes. Hay que resaltar que los de la 13 con nosotros tuvieron un trato cordial. </p><p><i>HF</i> - Los de la 13 ya sabían a quiénes venían a trasladar y se decía que éramos <b>detenidos de relevancia</b>. Entonces ahí nos llevan a la comisaría con dos testigos, nosotros les pedíamos disculpas, era gente que se quería ir a su casas, que venían de laburar. </p><p><i>FP </i>- <b>Esto fue un abuso de poder, abuso de violencia, abuso de todo tipo</b>, porque nada correspondía con lo que había ocurrido. Arrancando siempre y haciendo la puntuación sobre que yo no estaba en infracción. </p><p><i><b>-Imagino que después de todo esto se asesoraron legalmente.</b></i></p><p><i>FP </i>- Por supuesto, cuando empiezan a pasar este tipo de situaciones, que no son habituales, también empezás a sentir, a ver a decir “qué hice yo?”, o “¿por dónde me equivoqué?“. Y empezás a darte cuenta dos, tres días después... yo estuve dos, tres días mal por la situación, porque digo: “Loco, la pasé como el culo”. <b>Pasé el peor momento de mi vida, porque nunca pasé por algo así. Nunca pensé que iba a atravesar algo así.</b> </p><p><i><b>-¿Los llevan a la 13 B y después cómo siguió?</b></i></p><p><i>FP </i>- Ahí nos ponen en bolas. Revisión total. Nos hacen cacheo. O sea, con calzón, en un calabozo arriba. De ahí nos trasladan a una dependencia en Congreso. Nos llevan otra vez al patrullero, estábamos los dos atrás. Yo tengo las patas largas, este (Hernán) de costado y otro poli atrás. Éramos tres así. Y le digo al chabón: “Disculpame, yo no sé dónde meter las patas, me tengo que cortar las piernas”. Íbamos por Lugones a ciento treinta, esposados atrás, sin cinturón. Y Hernán le dice: " ¿Y las multas quién las paga?“. Yo le decía: <b>”Si se te cruza uno y perdés el control del auto, yo me muero acá. O sea, no tengo forma, no tengo un brazo, no tengo cinturón, me pego la cabeza contra esto, me muero acá. ¿Y cómo hacemos?”...</b> Ahí llegamos y nos pasaron las esposas adelante y nos cambió la vida tener las esposas adelante. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RUQOXDHBTJHUPK7XDQPZCF475E.jpg?auth=e4ad5005428175445d892f0f371026198c945511b47388215569197e8e46d5b9&smart=true&width=1653&height=1920" alt=""Estamos tranquilos, queremos es que se sepa la verdad de esta situación", dijeron Parra y Fredes (Foto Adrián Escandar)" height="1920" width="1653"/><p><i><b>-¿Y ahí se fueron a sus casas?</b></i></p><p><i>HF </i>- ¡No! Ahí estábamos por la mitad. En Congreso también estuvimos esperando hora y media, dos horas. Fueron bajando de otros patrulleros a otros detenidos, a los que llaman a tocar el <i>pianito</i>, poner las huellas, fotos. Eso fue como a las 10 de la noche, viene el abogado, el defensor público y ahí nos dejan hacer una llamada. Llamo a mi novia y me dice que ya sabía, porque la habían llamado cuando corroboraron los datos. Le pedí que llame a una abogada. A partir de ahí nos volvieron a llevar a la 13 B y ahí estaban viendo si nos llevaban a Chacarita o no. </p><p><i>FP </i>-El poli que estaba adelante, que era de la jurisdicción de ellos, quería casi que nos vayamos. Ellos querían que nosotros nos vayamos. Nos decían <b>“no es para tanto, quédense tranquilos que seguramente ahora se vuelven para su casa, ya está”</b>. Nos preguntaban qué había pasado, les contamos y nos decían: “No, estos se pasan, se pasan. Por eso después a nosotros nos llaman ortivas, por lo que hacen acá”. </p><p><i><b>-¿Y cómo finaliza la historia?</b></i></p><p><i>FP </i>- De ahí nos llevan a la comisaría que está enfrente del cementerio de Chacarita, que es una comisaría más grande. <b>Cuando entrábamos era San Onofre, entramos con el patrullero hasta el fondo, era </b><i><b>El Marginal</b></i><b>... Ahí pensaba “¿pero dónde estamos?“.</b> Ahí primero me hacen la entrada a mí, y cuando me agarra una médica legista, yo tenía toda la frente marcada, con raspones y tenía el brazo (izquierdo) con el manguito rotador, que el chabón me lo tiró para arriba acá (hace el gesto) y yo ya no lo podía levantar. Entonces cuando a la mina le digo lo que había pasado, le cuento y <b>me manda al (Hospital) Pirovano a hacer una placa del hombro y que me revisen.</b> Y a él (Hernán) le hacen la entrada. <b>Estaban todas las ”conejeras", tenía dieciséis o dieciocho “conejeras”. Era todo alambrado, jaulas, jaulas, jaulas, jaulas y toda gente adentro, de a tres, de a cinco, depende del tamaño. Había cuatro o cinco durmiendo en el piso, en colchones. Yo vuelvo a las 4 de la mañana del Pirovano y Hernán entró solo.</b></p><p><i>HF</i> - Yo ahí me quería morir. Por todo lo que habían generado, que “ahora la vas a pasar mal” y todo eso... y ahora me la tenía que bancar solo. Cuando entro estaba todo apagado, era la una de la mañana. Me sacan las esposas y me meten en la primera “conejera”, ahí con un tipo que estaba durmiendo, me mira, “¿qué hacés?“, listo, nada. Y me senté en el piso, no sabés el olor que había...</p><p><i>FP</i> - Yo vuelvo del Pirovano a las cuatro de la mañana, entro, lo veo a este hecho una bolita, ahí sentado. Cuando entro, vuelo y, agarrándome la cabeza le digo: “No puedo creer en dónde estamos”. Me agarro la cabeza y le digo: “Te pido perdón”. Y así estuvimos hasta las once de la mañana. Nos llevan a la fiscalía, en Cabildo y Quesada. Ahí estaba nuestra abogada, Mariel Corredera, agradecidos con ella, porque fue la persona que desde el minuto uno le pudimos contar todo lo que pasó, actuó rápido, en todo momento. Para que quede claro, nosotros estuvimos a derecho en todo momento. Hoy tenemos una causa penal, que la idea es que nos absuelvan. La Justicia determinará todo lo que tenga que determinar. Nosotros pedimos las cámaras, pedimos todo. Estamos tranquilos y obviamente que lo que queremos es que se sepa también la verdad de esta situación, nosotros vivimos un momento de mierda. Queremos que se nos limpie el nombre, jamás tuvimos un problema de estos. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/EWEJGFAQY5A2NDN36A6ANEFOX4.jpg?auth=9986adf282cc042bac14746a5b9d5e4501b35eadd5cea21857e66d41fdae6b7b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Dani La Chepi: maternidad, cinco años sin sexo y la pareja abierta que transformó su forma de vivir el amor]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/02/dani-la-chepi-maternidad-cinco-anos-sin-sexo-y-la-pareja-abierta-que-transformo-su-forma-de-vivir-el-amor/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/02/dani-la-chepi-maternidad-cinco-anos-sin-sexo-y-la-pareja-abierta-que-transformo-su-forma-de-vivir-el-amor/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la actriz habló sobre las experiencias que la marcaron, las inseguridades que todavía trabaja en terapia y cómo influyeron en su relación con la intimidad. Además, explicó los acuerdos que mantiene con su actual compañero de vida y reflexionó sobre la confianza, la traición, el amor y los desafíos de construir vínculos después de atravesar momentos difíciles]]></description><pubDate>Tue, 02 Jun 2026 05:42:03 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Para mí una infidelidad no se perdona.</b> Todo son reglas claras: mientras yo no lo sepa, no me molesta que el otro esté con alguien más. Lo que no tolero es la traición”, sostuvo <b>Dani La Chepi</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al reflexionar sobre los vínculos de pareja, la confianza y los límites personales.</p><p><a href="https://www.instagram.com/danilachepi/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/danilachepi/?hl=es-la"><b>Daniela Viaggiamari</b></a> es actriz, cantante, conductora, humorista y creadora de contenido. Alcanzó una enorme popularidad en las redes sociales gracias a sus videos de humor sobre la vida cotidiana, la maternidad y las relaciones de pareja, construyendo una comunidad de millones de seguidores.</p><p>A lo largo de su carrera participó en programas de televisión, obras de teatro y proyectos musicales. Además, es madre de <b>Isabella</b>, a quien define como la persona más importante de su vida. Con humor y resiliencia, logró transformar experiencias personales, desafíos familiares y momentos difíciles en historias con las que miles de personas se sienten identificadas, destacándose por su autenticidad, espontaneidad y cercanía.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IPB5RSNPBBBQXM3WB7YCXDXETE.jpg?auth=7d312dc5f02bdd9c85681b9cd506ea1a8acf6e59dd7e472c903d0006791b56d7&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Para mí el sexo está sobrevaluado”: Dani La Chepi habló de sus traumas, sus vínculos y la decisión de tener una pareja abierta.  (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Leyendo un poco acerca de tu historia y de tu vida, vi que vos sos actriz, cantante, humorista, conductora e influencer. ¿Cómo podemos ordenar eso?</b></p><p>—Y mamá de Isa… La mejor profesión, la más sacrificada y gratis (risas). </p><p><b>—Pero ¿qué sentís que sos más? </b></p><p>—Todo. Yo creo que no puedo cantar sin actuar, no puedo actuar sin cantar. No puedo conducir sin actuar, no puedo bailar sin actuar (risas). Robé mucho tiempo con el baile. Tuve una preparación que mis viejos pudieron pagar, que era muy barrial. Me mandaron por pie plano y me copó. Pero después robé mucho tiempo con <b>Pablo Codevilla </b>en <b>Sábado Bus</b>. Ahí robé al lado de bailarinas de primera línea. Por supuesto, profesionales, pero siempre me la arreglé yo. </p><p><b>—Porque además de bailar, sos simpática y graciosa.</b></p><p>—Compensaba. Estudié todo, pero ahora tengo 46 años y en la obra que estábamos haciendo, <i>En</i> <i>Papá por siempre</i> había que bailar y yo lo doy todo. O sea, el cuerpo tiene memoria. Pero no puedo decir que soy bailarina profesional porque no lo soy. Me la rebusco muy bien. </p><p><b>—¿Y con el canto tomás clases? </b></p><p>—Recién este año. Cuando empecé la obra, arranqué. Porque nunca había hecho una comedia musical que es hablar, cantar y de golpe bailar... Nunca en mi vida había tomado una clase de canto. De hecho, canté mucho tiempo con <b>Cacho Castaña</b> y él me decía: “Manicomio, no hagas la misma que hice yo”. Yo le decía: “No, hay cosas tuyas que no comparto” (risas). “Vos no podés subir así sin vocalizar”, me decía. Y él en sus últimos tiempos, empezó con una fonoaudióloga y a querer estudiar canto. Ahí no me quedó otra y dije: “No quiero lastimarme“. Empecé a estudiar canto con la que era mi cover, <b>Mery Hernández</b>, que es una bestia, y empezó también <b>Isa</b>, que obviamente es artista y me dice: “Yo quiero una audición”. Yo le digo: “Cantás muy lindo, preparate. No hagas la de mamá”. Porque después te terminás lastimando. Ella es muy natural. Ya de chiquita a la directora de <b>Cromañón</b>, le decía: “¿Por qué no puedo hacer de la hija si yo sé llorar? Y se largaba a llorar ahí. Yo no sabía dónde meterme. Se sabe todos los libretos porque me los toma ella cuando me ayuda a estudiar. <b>Ya tiene 12 años, pero se crió conmigo en un escenario</b>. El padre se dedicaba a la música, entonces le poníamos los auriculares mientras yo grababa un disco. Es muy artística y muy histriónica, y creo que nos une mucho el humor para pasar algunas cosas de la vida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4XMWRGPY2BHZTHRSPITPWFDIN4.jpg?auth=6f484a737560afc22f0c64b607b7406616d139650cf03d60577a7c389fccdea2&smart=true&width=1920&height=1081" alt=" “Yo no puedo tener relaciones todos los días”, confesó Dani en diálogo con Rulo. (Adrián Escandar)" height="1081" width="1920"/><h2>La experiencia sentimental: relaciones, límites y el valor de la honestidad en la pareja</h2><p><b>—¿Cómo sos con los hombres? ¿Cómo te fue en tus relaciones? </b></p><p>—No, mal...</p><p><b>—Pero ¿por qué? Porque sos humorista, linda y simpática. Sin embargo, cuando hablás también se nota que tenés carácter, que con vos las cosas son blancas o negras. Te imagino diciéndole a un tipo: “Mirá, la verdad, ¿sabés qué, amigo? Agarrá tu campera y andate”.</b></p><p>—¿Vos sabés qué no? Tuve una pareja que se llama <b>Emmanuel</b>, que yo digo nada es idea. Pero siempre le digo a él: “Fuiste mi mejor exnovio”. Y él cuando me escribe por cosas de publicidad y demás, me dice: “Acá, tu mejor exnovio”. Yo estaba muy enamorada, todavía no existía Isa. Pero siempre elegí lo más parecido a lo que yo me crie. Mi papá era un gran tipo, muy trabajador, falleció y cuando empecé a hablar con sus amigos, nadie me dijo nada negativo de mi papá. Después me empecé a enterar cositas, pero un tipo bueno, ¿viste? Y no quiero decir que con los que estuve no eran buenos. Pero yo necesitaba estar sola mucho tiempo para ver y entender que eso no es amor.</p><p><b>—¿De cuánto fue tu pareja más larga? </b></p><p>—Seis años. Fue una situación muy especial. Pero la pasé mal. Y lo que me pasa a mí, que no me pasa de ahora, y pobre mi pareja actual, es que yo ya no digo novio, digo compañero, porque a esta edad yo ya quiero un compañero. </p><p><b>—Pero sos joven Chepi, dale… </b></p><p>—Sí, pero a esta edad después de tanto barrio, tanto golpe, literal me gusta llamarlo así. Hasta Isa me dice: “Mamá, no seas así”. Aparte encontrar una persona que te da esa libertad... Primero, <b>tenemos una pareja abierta. </b>Y por lo menos yo, nunca hice ninguna. </p><p><b>—¿No usaste el crédito de pareja abierta todavía? </b></p><p>—No, no. </p><p><b>—¿Hay reglas? </b></p><p>—Por supuesto.</p><p><b>—Contame.</b></p><p>—Respetame, cuidándote. </p><p><b>—¿Usar preservativo sería?</b></p><p>—Exacto. </p><p><b>—Eso desde ya, sería la regla uno para todos. ¿La regla número dos es que te tiene que contar si hace alguna? </b></p><p>—No, no me interesa saber. No me cuentes nada…</p><p><b>—¿Hacela como si no fuese abierta?</b></p><p>—Claro, hacelo. Ahora, si te enganchás y tenés una relación, ya está, deja de ser una pareja abierta, porque ya estás teniendo otra pareja. </p><p><b>—Cuando vos decís pareja abierta, ¿es poder tener sexo con otras personas o también puede tener una cita?</b></p><p>—No, eso no. Si querés tener sexo, hacelo. <b>Yo soy muy asexuada, por ende…</b></p><p><b>—¿Siempre fuiste así o es de ahora? </b></p><p>—Sí, siempre. El primer mes de relación lo doy todo. Al mes tengo a mi pareja, sea bueno o sea malo, me dice: “Che, no somos amigos”. O sea, yo ya de ahí corté y empiezo a…</p><p><b>—Pero Dani, ¿puede ser que eso es lo que haga que no te funcione? </b></p><p>—No, no. </p><p><b>—Bueno, Igual te ha funcionado. Tampoco es que nunca tuviste novio. Tuviste varias parejas. </b></p><p>—Sí, tuve varias.</p><p><b>—Saliste con el anterior, salís con este. Digo el anterior porque es famoso por la pandemia y cómo se conocieron. </b></p><p>—Claro, fue el público. </p><p><b>—Has tenido pareja, sos una mujer linda y simpática; obviamente, los hombres se fijan en vos. Pero si al mes les cortás el tema del sexo, imagino que la cosa se complica...</b></p><p>—Por supuesto que es un problema, pero yo nunca dejé de blanquearlo. </p><p><b>—¿Se los blanqueas de entrada? </b></p><p>—Mirá en algún momento sí. Yo no puedo tener relaciones todos los días. Porque me han tocado parejas así...</p><p><b>—¿Dos veces por semana? </b></p><p>—¿Estás loco vos?</p><p><b>—¿Una vez por semana? </b></p><p>—Y con mucha suerte...</p><p><b>—¿Cada 15 días? </b></p><p>—Y ponele. No sé, no las cuento. Es cuando los dos tenemos ganas. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ABP6PIX325FNTJM3ZKQOAWS3WA.jpg?auth=1afc5740a426aa420779ac5a899f91c37d6474c27a4a696460e44606d28d82ea&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Entre la fama, la maternidad y la vulnerabilidad: el universo complejo de Dani La Chepi y sus reglas para el amor moderno" height="1080" width="1920"/><p><b>—Pero, ¿por qué? ¿No te gusta en el momento que lo estás teniendo?</b></p><p>—Sí, claro. Pero tengo un mambo muy grande con eso. Tengo mambo de cosas que me han pasado de pequeña y esta personalidad que vos ves que yo muestro y que también soy un poco, que no es la Chepi, sino Dani, fue un mecanismo de defensa que yo opté, igual que el humor, para defenderme de lo que podría pasar, ¿no? </p><p><b>—¿Tuviste una situación de abuso o de acoso?</b></p><p>—Sí, horrible. Entonces, tengo un tema y sé que tendría que ir, más allá de mi terapia, a un sexólogo. He hablado con amigas mías que son excelentes. Pero bueno, hoy en día yo sé que es importantísimo el tema del sexo en una pareja. Pero como siempre digo, <b>para mí está sobrevaluado el sexo</b>, qué sé yo. No sé, no estoy diciendo que no hay que hacerlo.</p><p><b>—¿Vos decidiste abrir la pareja para que él pueda tener más sexo cuando vos no querés?</b></p><p>—Exacto. Sí. </p><p><b>—Pero vos, ¿no hay ninguna chance que algún día te pinte con alguien?</b></p><p>—No sé. Mi laburo es muy libre, voy, giro, tengo muchísimos compañeros varones. O mujeres. </p><p><b>—Sin nombrar a nadie, te vas a hacer un evento a no sé dónde y te toca con alguien que te gusta. ¿No te tiran onda? </b></p><p>—Pasa que yo no salgo a ningún lado y cuando salgo, salgo a trabajar. Y viste que a todo le ponen un nombre hoy, yo soy creo que pansexual o algo así. Esto de que tengo que tener mucha confianza para tener una relación. Tiene que ver con que me guste algo que no pasa solo por lo físico. Además, siento que ya pasó mi época de reviente cuando era muy joven, ahora no me imagino yendo a bailar o en un show que un sonidista o alguien diga: “Mirá lo que es ese bombónazo”. Cuando vienen como a levantar yo digo: “Mmm”. Empiezo a hacer chistes. Porque sé que no me voy a quedar ocho días en Bahía Blanca. Termino el show y nos subimos a la combi y volvemos. Necesito tener una relación y sentirme segura. </p><p><b>—Para llegar a eso... </b></p><p>—Sí, y segura en todo sentido. Yo sigo teniendo, tengo un montón de mambos. Pero como todo el mundo, con mi cuerpo... Con mi pareja anterior puse lograr sacarme la remera para tener relaciones. </p><p><b>—No te gustás. </b></p><p>—No, para nada. Y todo el tiempo doy el discurso, pero me incluyo. No es que soy la influencer o la madre que dice: “Hay que aceptarse como uno es”. Y yo digo: “La realidad es que no me gusta tener toda la panza llena de cicatrices por todas las operaciones que tuve”. Sí digo, son parte de mi cuerpo. ¿Me las taparía, me las sacaría? No. ¿Me haría lolas? No. ¿Me pondría pómulos? No. ¿Me operaría la nariz? No. No lo haría. </p><p><b>—Entonces sí te aceptás como sos. </b></p><p>—Es un laburo diario y estoy laburando en esto. Suben un corte de esto y me comentan “¿Y por qué no se peinó? Qué sé yo. No soy muy femenina como se supone que debería hacer. Subir fotos muy tuneada y demás no me sale.</p><p><b>—Con esto que me contás es imposible tener una aventura o utilizar tus cartas en la pareja abierta, ¿no? Lo de la pareja abierta es para él. Porque es raro que vos de la nada pinte con alguien. </b></p><p>—Y si pinta, se tiene que armar una relación. Por ende, estaría traicionando las reglas del juego. </p><p><b>—Bueno, podría ser con un ex o, por ejemplo, con alguien que ya hace tiempo le venís echando el ojo. </b></p><p>—Bueno, pero no sería un ex. Yo soy muy de volver con los ex. Por eso te decía al principio esta cosa de blanco o negro, no era tan taxativa y ahora sí lo soy. Porque yo entiendo que hay que dar oportunidades y perdonar, pero hay cosas que no se perdonan. </p><p><b>—¿Por ejemplo? </b></p><p>—<b>Para mí una infidelidad no se perdona</b>.</p><p><b>—Pero tenés pareja abierta…</b></p><p>—Pero no es una infidelidad. </p><p><b>—Estoy de acuerdo con vos, pero te bancás entonces que el otro se acueste con alguien. </b></p><p>—Mientras yo no lo sepa, sí. </p><p><b>—A vos te molesta la traición. No el tema de que tuvo sexo</b> <b>con otra persona,</b></p><p>—Claro, la traición. O sea, esta cosa de enterarte después de todo, o no contarte tengo esto y no blanquearte…</p><p><b>—¿Enganchaste a alguno engañándote? </b></p><p>—Sí </p><p><b>—¿Te pasó de batir algún récord de “estuve tanto tiempo sin sexo”?</b></p><p>—Sí, cinco años. Desde quedé embarazada (risas). </p><p><b>—Desde que te separaste del bajista. </b></p><p>—Sí, no quería saber nada. </p><p><b>—¿Estabas negada al amor, al sexo, a todo?</b></p><p>—Sí. Me pegó por el lado de “soy mamá, dejé de ser mujer”, ¿viste? Me quedé sin laburo encima cuando Isa era chiquita. Yo ya la mantenía sola, claramente. Era una locura mi vida. Cuando nació Isa, mi papá tuvo un ACV isquémico. O sea, pasaron tantas cosas que la verdad que mi cabeza estaba puesta en sobrevivir.</p><p><b>—Cuando vos empezás a hacer videos, eran como más de reclamo. Eran en esa época en la que estabas enojada por una serie de injusticias. </b></p><p>—Estaba odiada. </p><p><b>—Enojada y sin sexo. Era la peor Chepi esa...</b></p><p>—La peor versión. Y mi hija comía un bife de chorizo y yo le daba al sándwich de fideo porque no me quería endeudar, no quería tocar los ahorritos que me había pagado la radio ¿viste? Entonces decía: “A la nena no le va a faltar nada, la obra social la tiene ella”. Es muy largo y pasan muchas cosas. No se puede solamente hablar de una cosa sola. </p><p><b>—Son una sumatoria de cosas que te llevaron a eso. </b></p><p>—Y ahora estoy en la perimenopausia. Entonces cambia todo. Yo tengo amigas de mi edad que no quieren saber nada y otras que están como locas. Pero mi cabeza no está puesta ahí. Obviamente que cuando me quedo sola con mi pareja… Y eso es otra cosa que también. Para para tener intimidad, tienen que pasar cosas. El mimito, la previa. No es “bueno, dale ahora”. O sea, tienen que pasar cosas y a mí mi pareja me encanta, pero está Isa literalmente adentro de la casa. Entonces, tengo que llamar a una amiga y decirle: “Che, ¿vos la podés tener hoy? Porque yo tengo función y vuelvo a la una de la mañana”. Entonces, a la noche no tomo las pastillas psiquiátricas, que gracias a Dios fui al psiquiatra sin ningún tipo de vergüenza y lo blanqueé cuando desaparecí de todos lados. Hay una que te baja la libido. Entonces, si sabés que esta noche la tenés libre, no la tomás esa a la mañana. Y a veces no la tomo y no pasa nada. Porque él también es padre y encima es entrenador canino, peluquero canino, paseador de perros. O sea, tiene 50 año y está todo el día desde las seis de la mañana. Labura un montón. Y aparte no para de caminar. Entonces, estamos viendo la historia del hijo de <b>Pablo Escobar</b> y a los cuatro minutos se escucha el ronquido. Capaz que a las tres de la mañana me despierto y digo: “Si me despierto ahora, no me duermo más”. Y con los cinco galgos adoptados (risas).</p><p><b>—Es un escándalo lo tuyo, Dani. </b></p><p>—Pero eso no quiere decir que no me guste el sexo. <b>No estoy diciendo que no me guste el sexo. </b></p><p><b>—Está clarísimo. Creo que contaste una sumatoria de cosas que, cuando lo analizás todo en su conjunto, tiene más sentido. </b></p><p>—Sí y hoy que no estoy yendo a terapia, sino haciendo terapia, desde que tuve este episodio de ansiedad derivada en depresión, claro, yo cuento la punta del iceberg. Pero debajo hay un montón de cosas.</p><p><b>—No es fácil la vida.</b></p><p>—Y sí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LC7VBOGDERAPDK4X54QB4U3J2A.jpg?auth=a885276aa88d53779371f7a800fd333f953ab78a88ffdebdcc25e4cd731baa36&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“El humor fue un mecanismo de defensa para protegerme”, admitió la actriz en Desencriptados. (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Escuchame, ¿no lo mostrás en redes a tu nuevo novio? </b></p><p>—No se muestra él. O sea, sí habrá salido alguna foto, pero siempre con lentes. Vos fijate que el laburo está flojo para todos y él en ningún momento me sugirió, y hace creo que ya tres años que estamos juntos, tipo: “Che, ¿me arrobás?”. No le da bola a las redes. Incluso yo le digo que las tiene que activar.</p><p><b>—“No creo en la fidelidad”, ¿es una frase que dijiste alguna vez públicamente?</b></p><p>—Sí, es así. No creo. Salvo en la mía con mi hija, pero en una relación amorosa no creo. Y en vínculos de amistad sí hay algunas personas en las que creo.</p><p><b>—“Nunca volvería a convivir con una pareja”. ¿Lo dijiste o no lo dijiste? </b></p><p>—Lo dije, sí. Conviví con mi exmarido, con mi único marido. Y no sé, alguna capaz que convivencia corta, pero tipo voy unos días a su casa y vuelvo. Eso lo haría, pero cuando Isa sea más grande, ¿viste? </p><p><b>—¿Trío? ¿Sí o no? </b></p><p>—Ya lo hice, no me gustó. </p><p><b>—¿Con mujer o con hombre? </b></p><p>—Otra mujer. </p><p><b>—¿Dos mujeres y un hombre?</b></p><p>—Sí, lo otro no me atrevo. </p><p><b>—¿Te gusta encarar o que te encaren?</b></p><p>—Encarar. Pero me gustaría que me encaren alguna vez, ¿eh? </p><p><b>—Pero después de todo lo que escuché, sos una mujer difícil de encarar.</b></p><p>—Pero me gustaría que me encaren. Me ha pasado y me pongo tan incómoda que le meto mucho humor y capaz que el chabón, o la mina... </p><p><b>—Piensa que lo estás limpiando. </b></p><p>—Claro. Dice: “¿Me lo está diciendo en serio o no?” El único que fue al frente fue el anterior. Y mi actual pareja, que le decimos Juli, pero no se llama así. Subí a una historia, me acuerdo, que yo me había cambiado el pelo de color y le dije: “Y, ¿qué decís, Juli? ¿Garpa o no?”. Me dijo: “La verdad que sí”. Él es muy callado. Todo lo contrario a lo mí, por eso creo que seguimos juntos. Y cuando se estaba yendo le digo: “¿Me das?”. “Obvio”, me dice. Y sigue caminando. Yo tiré en chiste. Y cuando vuelve, me dice: “Lo que me dijiste, ¿es en serio?”. Yo no sabía dónde meterme. Y le digo: “Sí”. Yo me había separado. Hacía dos años y pico que estaba sola. “Porque yo también respondí en serio”, me dijo todo respetuoso. </p><p><b>—Es como una novela los 70 tu vida. </b></p><p>—Sí, (risas). Yo empecé a temblar. Y me dice: “Bueno, en un día de estos...”. Él sabía todos mis horarios porque tenía la llave para pasear a Rumba, una perra rescatada. “Bueno, si querés, cuando volvés de la psicóloga de Isa o cuando sale de gimnasia, te invito a tomar la leche”, me dijo. </p><p><b>—Fuerte (risas). </b></p><p>—Pero yo lo entendí, porque yo también digo: “¿Vienen a tomen la leche?”. Pero lo primero que me salió fue: “Después dicen que la zapada soy yo” (risas). Él es muy morocho, se puso todo colorado y me dice: “No, no. Te invito un mate”. Y obviamente no fui a ningún lado, vino a tomar mate a casa porque era muy conocido. Le entrenó los perros a todos los de mi zona y conoce a todos, ¿viste? Y lo quieren todos. Así empezó todo. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/63SEMAO3QZFULDP64BT27LETS4.jpg?auth=b0dce43516bc0f9ad3f79480390bca159462e6d764210e3414a5e63f1c712c31&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Dani La Chepi con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Fernanda Metilli: “No deseo ser madre y me dicen ‘¿quién te va a cuidar cuando seas vieja?’”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/31/fernanda-metilli-no-deseo-ser-madre-y-me-dicen-quien-te-va-a-cuidar-cuando-seas-vieja/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/31/fernanda-metilli-no-deseo-ser-madre-y-me-dicen-quien-te-va-a-cuidar-cuando-seas-vieja/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[“¡Egoísta!”. “¡No quiere traer un hijo al mundo!”. “¿A qué viniste al mundo sino?”. La actriz y comediante asegura que nunca quiso ser madre, que no quiere ningún tipo de hijos, que sus perros son una compañía. Por qué no quiere convivir con su pareja y cómo era la esclavitud de la almohada chorizo. De qué habla la gente que va a la plaza con sus mascotas y Agustín “Rada” Aristarán, el hombre de su vida]]></description><pubDate>Sun, 31 May 2026 05:54:14 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Es actriz, clown y hace stand up. Desde hace muchos años es parte del grupo <i>Las chicas de la culpa</i> junto a Malena Guinzburg, Connie Ballarini y Natalia Carulias, que hoy tiene su propio programa de televisión en horario central los domingos por <i>Canal 13</i> y que no para de crecer. Sus shows recorren Argentina, Latinoamérica y Europa. Está en pareja desde hace 12 años con el actor Agustin “Rada” Aristarán. Hoy protagoniza además en teatro la obra <i>Berlín, Berlín</i>.</p><p>–Es un gran paso que estemos ocupando ese lugar las mujeres, cuatro comediantes, actrices. Llevamos juntas nueve años desde que empezamos con <i>La culpa es de Colón</i>, que era un programa en Telefe. Vamos creciendo juntas.</p><p><b>–Pero además parece que se llevan muy bien.</b></p><p>–Muy bien, tenemos nuestras agarradas, como todo grupo. Pero somos muy democráticas. El tema es cuando es dos y dos, ahí viene la productora y vota. Somos muy pragmáticas.</p><p><b>–No paran de crecer.</b></p><p>–Estamos felices, pero siempre queremos arriesgar más. Llegó la propuesta de la tele de parte de Suar, me mandó un mensajito: “Queremos probar un par de episodios”. Para nosotras todo es un gran paso.</p><p><b>–¿Sos la representante del grupo?</b></p><p>–Un poco yo soy la vocera. Las chicas dicen que yo comunico muy bien. A veces hay que organizar una charla y las cuatro somos todas muy pasionales. Yo digo: díganme todas lo que piensan y yo paso la info. Después, si vamos a un programa, soy la que menos habla.</p><p><b>–¿De qué hablan en los chats? ¿Hablan de sexo como Connie en sus espectáculos? Sabe mucho Connie…</b></p><p>–Sabe mucho porque la gente le cuenta abiertamente. A nosotras ya no nos pasan tantas cosas, todas tenemos pareja estable desde hace años, hablamos de sexo en el show. Somos las cuatro muy adictas al laburo y vemos siempre en qué podemos mejorar. Y el chisme nos encanta. </p><p><b>“CON AGUSTÍN CADA TANTO NOS SEPARAN. CREEN QUE ESTAMOS SEPARADOS PORQUE NO VIVIMOS JUNTOS”</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AIO3BAHWTBEKJGHREMFHZV6GTQ.JPG?auth=781eeff591d21593037dd225376c846142c8e87e93afbf7ea6403da0a7056083&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Hay dos cosas que Dios hizo muy mal, la cantidad de años que viven los perros y los dientes. Los dientes duran muy poco, deberían durar más", sentenció Fernanda Metilli (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>–Hablando de chismes: aparece en los portales muy seguido el anuncio de tu separación de Rada.</b> </p><p>–Sí, el otro día me mandaron la captura. Primero me la mandan mis amigas de Tandil de toda la vida, “amiga, ¿esto es cierto?” Con las chicas nos reímos de eso porque cada tanto nos separan.</p><p><b>–¿Te molesta cuando aparece ese chisme?</b></p><p>–No, me causa gracia. Pero porque no es algo que sea verdad. Por ahí molesta si dicen algo hiriente. La información era cierta, pero pasó hace ocho años.</p><p><b>–En algún momento tuvieron una separación.</b></p><p>–Él dice que fueron cuatro meses. Yo le digo “amor, fueron seis”. Fue hace ocho años. Cuando se reaviva ese tema dicen “están separados”. Y además creen que estamos separados porque no vivimos juntos, los dos trabajamos todo el día y los dos somos igual de apasionados con nuestro laburo. Es verdad, por ahí no nos vemos tanto. Nos vemos en un evento, en los Martín Fierro lo vi después de cuatro días.</p><p><b>–Pero ustedes han dicho muchas veces que no viven juntos.</b></p><p>–“Hace mucho que no suben una historia juntos”, si no pasa por las redes no pasa. Y es todo lo opuesto.</p><p><b>–Lo bueno es que te reís. ¿Él se ríe también de eso?</b></p><p>–Se mata de risa.</p><p><b>–Él contó la historia de la separación muy dramáticamente, que vos lo dejaste. </b></p><p>–Sí, es que había que poner un stop. Estábamos muy desconectados. Cuando una pareja convive, esa desconexión quizás dura un poco más por costumbre, porque es tu casa, pero cuando no convivís y estás desconectado realmente se nota más. Porque si comparto con vos una cena y en ese único momento no estamos conectados, ya está.</p><p><b>“LE DIJE ‘CHAU’ Y NOS SEPARAMOS SEIS MESES”</b></p><p><b>–¿Te separaste para siempre en ese momento o era como un impasse?</b></p><p>–No, yo sabía que no era para siempre.</p><p><b>–¿Se lo habías dicho en ese momento que era un impasse? </b></p><p>–No, ni en pedo, jajaja.</p><p><b>–¿Qué le dijiste? </b></p><p>–“Chau”. Yo estaba muy enojada. “Chau”. Cuando me enojo, déjenme sola. Me duró seis meses.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/E5IXKKJ4EVDQNAT3T52GLYLATI.JPG?auth=19665ec9feebd5227e5a626ef72b3a9b0b6c5b9dc98dd48e554fd32170be6745&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Trabajar con amigas no tiene otra comparación. El teatro es convivencia, no hay otra. El teatro es equipo, es convivencia, es llevarse bien", valoró la actriz nacida en Tandil (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>–¿El tipo tenía que hacer el duelo? </b></p><p>–Pero los dos decimos que estuvo buenísima la separación, que la primera temporada fue esa, esta es la segunda temporada y a diferencia de muchas series o películas esta segunda parte es mucho mejor.</p><p><b>–Resulta que él habla mucho de vos. No sé si a vos te gusta o no te gusta. Y si vos querés hablar de él. </b></p><p>–¡Sí! ¡Me encanta! </p><p><b>“RADA ES EL HOMBRE DE MI VIDA, COMO COMPAÑÍA, TERNURA Y CRECER JUNTOS NO TENGO DUDAS” </b></p><p><b>–Dice a menudo una frase que todos queremos escuchar de los hombres: “Fernanda es la mujer de mi vida”.</b></p><p>–Sí, y yo siento que él es el hombre de mi vida. Cada tanto tenemos algún sueño y nos lo contamos. Sueño de manera recurrente que estoy saliendo con mi primer novio. Y en el sueño digo “ay, me falta un montón para llegar a Agustín”. En la vida me pasa eso: hay algo de la compañía, de la ternura… A nivel compañía, ternura y crecer juntos no tengo dudas.</p><p><b>“YO PIENSO MUCHO EN LA VEJEZ, YA SE QUE CON ÉL ME VOY A CAGAR DE RISA”</b></p><p><b>–Con una relación así te asegurás una linda vejez. </b></p><p>–Exacto, yo lo pienso mucho en la vejez. Miro a los padres de él y son geniales. Me río mucho con mis suegros, son espectaculares Robert e Inés, y los quiero mucho. Ya sé que me voy a cagar de risa. En la juventud te atraés desde lo desde lo físico, compartís otras cosas. Yo pienso en cuando a los dos se nos caiga el cuerpo. </p><p><b>–Pensaste en otra palabra.</b></p><p>–El culo, las tetas, los huevos. Vamos a ser tiernos porque hay mucha ternura. </p><p><b>–¿Cómo es eso de no convivir? ¿Conviven en los viajes o en las vacaciones?</b></p><p>–Solo en viajes y vacaciones. Sí, bárbaro.</p><p><b>“ME MUERO SI TENGO QUE COMPARTIR LAS CUENTAS”</b></p><p><b>–No convivir con el desgaste que provocan las cuentas, la cotidianeidad en general.</b></p><p>–Me muero, me muero si tengo que compartir las cuentas.</p><p><b>–¿Nunca lo hiciste?</b></p><p>–Nunca. Viví con tres amigas cuando tenía 22 y fue la única vez, ni bien me vine de Tandil con mi prima. Fue la única vez que conviví y que compartí eso. Después, prefería alquilar una pieza así de chiquita pero no convivir con una pareja por necesidad. Eso te arruina la pareja, porque elegís por necesidad estar con el otro y no porque querés. Entiendo que cuando no se puede no se puede, pero sí tenía casos de amigas que por vivir en tal barrio o en tal lugar más grande convivían con la pareja. Yo no, prefería estar apretada, sola, pero independiente.</p><p><b>“MIS VIEJOS COMPARTIAN LA ALMOHADA CHORIZO, ¡ESO ES ESCLAVITUD!”</b></p><p><b>–Ahora también tenés un montón de amigas que conviven. ¿Las ves sufrir? ¿Las ves muy incómodas?</b></p><p>–No sé si sufrir, pero muchas me dicen que van a implementar la doble habitación. Es que a mí me parece anormal. Yo pienso que mis viejos compartían la almohada chorizo… </p><p><b>–Claro, una sola almohada larga.</b></p><p>–Eso es esclavitud. ¿Cómo no vas a poder abrazarte a tu almohada? No, me ahogo.</p><p><b>–Si convivis compartís las sábanas y el cubrecama. O sea, ¿el tironeo?</b></p><p>–Él es re caluroso, aire al toque, yo me muero de frío. Él se saca el acolchado y me lo agarro todo yo. Entonces ahí no hay problema.</p><p><b>–¿Viste cuando son dos los que van tirando del acolchado?</b></p><p>–¿Por qué llegar a eso? Ponete dos acolchados.</p><p><b>–Ponete dos camas, ponete cuartos, ponete dos casas.</b></p><p>–O dos camas separadas en la misma habitación. ¿Para qué sufrir?</p><p><b>–Cuando están de vacaciones, estás pensando, ¿cuándo termina esto?</b></p><p>–No, de vacaciones no, porque sabemos que son pocos días. Igual en las vacaciones están esos días en los que cada uno hace algo distinto, de parte de los dos.</p><p><b>–¿Cuánto puede encender la pasión vivir en casas separadas?</b></p><p>–Para mí suma un montón. Estamos de cita, lo que no quiere decir que no nos acompañemos en el día a día, a un ensayo, después vamos a comer y después cada uno se va a su casa. El otro día llegué al teatro y mis compañeros me dijeron, “¡qué producida!“. “Porque hoy tengo cita”. A mí me encanta, hoy salimos a cenar. Sobre todo ahora, él está por estrenar <i>Charlie y la fábrica de chocolate</i> y yo a veces trabajo desde la mañana. Vuelvo, veo a mis perros y me voy al teatro y él lo mismo. Entonces cuando nos vemos no es todo color de rosas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TN4MNW6EMVFHJESSXGOFPIGKHQ.JPG?auth=63b2322915c3e6c5313e63e83fd694c607a17ebdb471e3d0cedca1cfdaa58934&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""No los considero hijos. Son mi compañía, son mis animales. Yo no quiero tener hijos, ningún tipo de concepto de hijo", dijo la comediante de sus perros (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>“AL PRINCIPIO DE LA RELACIÓN ÉL QUISO CONVIVIR Y YO LE DIJE, ‘¿ESTÁS LOCO? VENÍS DE CONVIVIR OCHO AÑOS, ¡TENÉS QUE VIVIR SOLO!’”</b></p><p><b>–En realidad no sabemos si él hubiera querido convivir porque él convivía con la mamá de su hija Bianca.</b></p><p>–Exacto. Al principio de la relación él quiso y yo le dije, “¿estás loco? Venís de convivir ocho años, tenés que vivir solo". Después estaba feliz de vivir solo con Bianchi.</p><p><b>“FUERON AÑOS MUY DUROS. FALLECIÓ MI MAMÁ Y A LOS DOS MESES EXACTOS SE FUE MI PAPÁ, SE FUE CON ELLA”</b></p><p><b>–No sé cómo hacés humor después de haber pasado meses muy duros, muy dolorosos. </b> </p><p>–Sí, fueron años muy duros porque se enfermó mi mamá durante el 2024. Yo estaba haciendo <i>Matilda</i> y las últimas dos funciones fui a verla con la peluca pegada. Muy repentino todo y muy cruel. Y el 11 de abril del 2025 falleció mi mamá y el 11 de junio, a los dos meses exactos, se fue mi papá. Se fue con ella. Y a los 15 días de que se fue mi papá se fue mi tío, el hermano de mi mamá. Era mi familia, pasábamos Año nuevo, Navidad ellos tres y nosotros los primos. De pronto te sentís chiquita y ahora sos vos la adulta.</p><p><b>“LA ORFANDAD ES COMO UN VACÍO, UNA SOLEDAD QUE NO PODÉS DESCRIBIR”</b></p><p><b>–En ese momento te sentis chiquita y sola.</b></p><p>–Ese sentimiento de orfandad, tengas la edad que tengas es como un vacío, una soledad que no podés describir. Con mi hermano hablamos mucho y la estamos descubriendo ahora porque recién al año uno entiende la ausencia. Ausencia física y emocional también porque te empezás a agarrar de las últimas fotos que tenés. Al año empieza a caer el duelo de otra forma.</p><p><b>“EL WHATSAPP DE MI MAMÁ NO PUDE ABRIRLO, CREO QUE NO ESTOY PREPARADA PARA VOLVER A ESCUCHAR SUS AUDIOS”</b></p><p><b>–Perdés algunas cosas, el sonido de la voz o el olor.</b></p><p>–El WhatsApp de mi mamá no pude abrirlo, ahí está. Trato de recordarla en mi mente y de no recurrir todavía al mensaje porque creo que no estoy preparada para volver a escuchar sus audios. </p><p><b>–¿Caíste o no?</b></p><p>–A veces no. Yo vivo acá hace 17 años, mi hermano vive allá en Tandil y su peluquería queda en la casa de mis papás entonces su duelo fue todos los días, entrar todos los días a esa casa y que no estén. Yo iba los últimos dos años todos los lunes, pero entiendo y veo su ausencia cuando voy. Mi duelo y mi aceptación de su ausencia es quizás más mental que visual. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7LPUVPJ45ZCVJK24AVDNKKX5LA.JPG?auth=c342229d7bbc6e54a311bd966e0015250104b9d456f9d9db85d7ee15c34563bf&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""El WhatsApp de mi mamá no pude abrirlo, ahí está. Creo que no estoy preparada para volver a escuchar sus audios", confesó Fernanda Metilli (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>“ME AYUDÓ MUCHO SEGUIR HACIENDO LA TEMPORADA. NO SÉ SI ESTABA DE PIE. ESTABA...”</b></p><p><b>–¿Cómo hiciste para seguir haciendo humor? ¿Y cómo hacés con semejante duelo?</b></p><p>–Yo estaba haciendo en ese momento <i>Empieza con D, siete letras</i> de Campanella con Eduardo Blanco. A mí me ayudó mucho seguir haciendo la temporada. Y con <i>Las chicas de la culpa</i> también, que me abrazaron y me ofrecieron hacer lo que necesitara.</p><p><b>–¿Pero podías?</b></p><p>–Sí, todo el equipo de <i>Politeama</i> y el equipo de Campanella me decían, “lo que necesites”. Fue un alivio muy hermoso y era una elección estar ahí. No sé si estaba de pie, estaba... Cuando respiré un poco dije: “Acaba de pasar todo esto”. Pero seguía aferrada a mi trabajo. Por eso en diciembre necesité cortar y no volver a trabajar hasta marzo. Pero me costó esa decisión. Juan Pablo Geretto, mi amigo actor, me dijo: “Sí, todos estábamos esperando que pares para que llores”.</p><p><b>–¿Lloraste?</b></p><p>–Sí, lloré y lloro todavía. Hace un año recién. Hay algo en la vejez que… Yo trabajé mucho tiempo en escuelas especiales con niños discapacitados haciendo teatro y en geriátricos, haciendo teatro. El geriátrico no me lo banqué, era demoledor. En los niños todavía hay esperanza, todavía hay un descubrir.</p><p><b>–¿Para vos tus perros son tus hijos?</b></p><p>–Sí, claro.</p><p><b>–Hay perros tuyos y perros de Rada también. Él habló mucho de eso y dijo frases polémicas y te quiero consultar. “A Fernanda le gusta mucho el perro en la cama y yo no lo tolero”.</b></p><p>–Sí, claro, por eso no convivimos. Igual cuando su perro Honorio se le sube a la cama a él le encanta. Lo que pasa es que él no soporta toda la noche el perro y está bien. Los míos son así.</p><p><b>–“Fernanda es capaz de dormir en el sillón sola con los perros”. </b></p><p>–Sí, claro. Él tiene un sillón muy cómodo y ha pasado en pleno verano que él prende el aire, hace un frío terrible en su habitación y yo me voy abajo al sillón con los perros.</p><p><b>–Cuando habló de su perro dijo su nombre, Honorio; cuando hablo de tus perros dijo “los perros de Fernanda”.</b></p><p>–Jajaja ¿Por qué hace diferencia? Él hace diferencia con mis chiquitos porque ellos son especiales.</p><p><b>–Dijo que eran una cosita deforme. Estás acostumbrada a que hable así. ¿No te ofende?</b></p><p>–No, va desde el humor siempre. Yo lo gasto y le digo que él tiene un perro concheto que vive en un country, que ve una gallina y se asusta. Los míos vienen de patear la calle. Los míos vienen del barrio.</p><p><b>“A MIS PERROS YO NO LOS CONSIDERO HIJOS. SON MI COMPAÑÍA, SON MIS ANIMALES”</b></p><p><b>–Una frase que me sorprendió: “a veces no viene Fernanda y vienen los perros a casa”.</b></p><p>–Sí, jajajaja. “Voy a estar trabajando mucho, ¿por qué no te dejo los perros en tu casa?”. Tenemos una guardería y también nuestra niñera, “perriniera”.</p><p><b>–¿Son hijos?</b></p><p>–No, yo no los considero hijos. Son mi compañía, son mis animales. Yo no quiero tener hijos, ningún tipo de concepto de hijo.</p><p><b>“HAY UN HORARIO EN QUE A LA PLAZA VA LA GENTE CON PERROS A LOS QUE TRATA COMO HIJOS”</b></p><p><b>–¿Hay conceptos distintos de hijo?</b></p><p>–Claro, por ejemplo, en la plaza hay un horario en el que todo el mundo está paseando los perros. Ya no voy en ese horario porque va la gente con perros a los que trata como hijos, pero yo no soy así.</p><p><b>–¿Hay un horario donde va la gente que trata al perro como un hijo?</b></p><p>–Como la puerta del colegio, la puerta del jardín, pasa lo mismo con el horario pico de paseo de perro. Entre las seis y las siete y media de la tarde.</p><p><b>“EL HORARIO PICO DE PASEO DE PERRO ES COMO ES LA PUERTA DEL COLEGIO. TE PREGUNTAN, ‘¿CÓMO ESTÁ LA CACA?’"</b></p><p><b>–¿Cuál es el problema de toparse con gente que trata a los perros como hijos?</b></p><p>-Que te preguntan lo que yo no quiero que me pregunten como si tuviese un hijo. “¿Cómo está la caca?”. Si no lo quiero hacer con un hijo, ¿por qué lo voy a hacer con un perro? Se juntan, hacen un grupo, así como se lleva a los nenes a la plaza llevan a los perros y se hacen amigos. Yo entiendo las ganas de socializar de la gente, yo no soy así. “¿Vos con quién los cuidás?”. “¿A qué veterinario lo llevás?”. Toda una comunidad como la puerta del colegio. No me interesa la del colegio, ¿por qué me va a interesar la del perro? ¿Por qué voy a hacer lo mismo que no quiero hacer con un hijo humano? A eso voy.</p><p><b>–No quería decirte que dijo “los perros de Fernanda son horrorosos” porque me parece fuerte, me alegra que te rías.</b></p><p>–Él los ama, jajaja, porque yo adopto perros que tienen alguna dificultad. A mí me gusta adoptar perritos viejos, nadie adopta perritos viejos, es lindo. Cuando tenía ocho años le dije a mi mamá “cuando yo sea grande quiero poner un geriátrico de perros”.</p><p><b>–¿No hay muchas despedidas? Yo sigo de duelo por mi perro. </b></p><p>–Hay dos cosas que Dios hizo muy mal, la cantidad de años que viven los perros y los dientes. Los dientes duran muy poco, deberían durar más.</p><p><b>“SI SÉ QUE NO QUIERO, ¿CÓMO VOY A SER TAN EGOÍSTA DE TRAER UN HIJO AL MUNDO?”</b></p><p><b>–Todos sabemos que no querés ser madre, que no tenés el mandato, el instinto, el deseo. Supongo que al principio caía raro cuando lo decías.</b></p><p>–Ahora también. Nunca me lo pregunté. Nunca me vi, ni me imaginé ni nada. No, nunca lo deseé. Obvio que llega una edad en que tus amigas todas tienen hijos o quieren buscar, pero nunca me fue un problema. Dije “no, yo tengo en claro que no”.</p><p><b>–¿No era tema?</b></p><p>–No era tema. Cuando lo dije muchas mujeres me agradecían que hablara de este tema, para mí está re bueno también. Muchos de los comentarios eran “qué egoísta, no quiere traer un hijo al mundo” y para mí es al revés. Si sé que no quiero, ¿cómo voy a ser tan egoísta de igual traer un hijo al mundo? </p><p><b>“ME DICEN ‘¿A QUÉ VINISTE AL MUNDO?’ Y ‘¿QUIÉN TE VA A CUIDAR CUANDO SEAS VIEJA?’”</b></p><p><b>–A mucha gente le cae mal.</b></p><p>–“¿A qué viniste si no?”</p><p><b>–¿Alguien te dijo “a qué viniste”?</b></p><p>–Claro. “¿Y a qué viniste entonces?”. 42 voy a cumplir y les cae mal también.</p><p><b>–Aunque hayan pasado los años y haya muchas mujeres que digan “no tengo ganas”.</b></p><p>–Mucha te vienen con “¿y quién te va a cuidar cuando seas vieja?“. Y yo le digo que tengo dos sobrinos hermosos.</p><p><b>–No conozco gente que tenga hijos para que los cuiden. </b></p><p>–Eso es como: mirá qué mal invertiste en tu vida, a ver si ahora te cuidan tus perros. Como si fuese un castigo. Tenía amigas que obviamente deseaban con todo su corazón ser madres, que lo son y que me decían, “si no puedo tener un hijo, ¿a qué vine?”. Hay muchas personas que lo sienten así y yo lo respeto, me parece hermoso. Respetá también cuando no es ese el deseo.</p><p><b>–¿Tuviste presiones familiares o de algún tipo?</b></p><p>–No, cero. Mis viejos en eso siempre fueron muy modernos para esa época. Tuve padres grandes, tenían como 15 años más que el resto de los padres, pero en ese sentido eran muy modernos.</p><p><b>–Me impresiona la gente que se cierra, la que dice que hay que tener muchos hijos y quizás ni se lo pregunta, y la que dice que nunca jamás y quizás después quiere.</b></p><p>–Claro, si después querés está bien. ¿A quién le tenés que dar explicación? ¿A quién le importa?</p><p><b>–Cuando hablamos de tus papás y de tu hermano, sobrevolamos tu ciudad, Tandil. Tandil, los quesos, los salames, del Potro.</b></p><p>–Si. Víctor Laplace y la Facultad de Arte. Orgullosisima de Tandil. Tiene muy buenas universidades, la facultad de Arte, yo egresé ahí.</p><p> <b>–¿Extrañás?</b> </p><p>–Sí, extraño obviamente a mi familia, mis amigas y cada tanto la tranquilidad de la ciudad. Aunque yo amo el quilombo de Buenos Aires, lo amo, pero sí me gustaba todos los lunes salir un ratito al dique, aire puro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5RQA2MLGCNAGPNYIPXZE43JJIQ.JPG?auth=bb5b9c9c580d75fd281995747ca8638035828fe77c1489f282f70a7c9269dbd9&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""¿Viste que no soy todo dientes?", concluyó Fernanda Metilli luego de que la entrevistadora celebrara haberla conocido en una faceta más seria (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>–Ahora que tus viejos no están, ¿es más difícil volver?</b></p><p>–Se hace más difícil, claro. Pero tengo a mi hermano, mis sobrinos, mis amigas. Cada 15 días es ideal, vas, te llenás de anécdotas, de mimos y volvés.</p><p><b>–En la vida diaria tener esta especie de foro de mujeres que es </b><i><b>Las chicas de la culpa</b></i><b> que todo el tiempo está creando cosas nuevas es como la mejor vida posible o, ¿hay algo más lindo que estar entre amigas?</b></p><p>–No, trabajar con amigas no tiene otra comparación. Es intenso, porque lo malo te va a doler y te va a molestar porque es tu amiga y lo bueno lo vas a festejar mil veces más porque es tu amiga, esa intensidad pasional va a ser igual para los dos lados. También me pasa cuando hago obras de teatro como <i>Berlín, Berlín</i>, somos ocho, imaginate si nos lleváramos mal de miércoles a domingo... El teatro es convivencia, no hay otra. El teatro es equipo, es convivencia, es llevarse bien. Funciona si te llevás mal también porque sos profesional y decís “bueno, listo, hablo, hasta acá voy y me maquillo sola, digo mi letra, me voy”. Funciona también así, pero no es lo mismo.</p><p><b>–No es lo mismo que estar trabajando remoto en tu casa con una computadora, como tantos trabajos</b></p><p>–Exacto, no es lo mismo. Nosotros llegamos con nuestra energía del día. ¿Qué te pasó? Nos damos cuenta de que algo está pasando.</p><p><b>–Muchas relaciones siguen para siempre. Por más que los elencos se separen, hay algo que queda como atado.</b></p><p>–Sí, yo de todos los elencos me llevo una amiga o un amigo, me encanta encontrar esa alma gemela teatral. </p><p><b>–Me encantó conocerte seria.</b></p><p>–¿Viste que no soy todo dientes?</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/UHBTCWXGCNDIJLOCSP735BGNNI.JPG?auth=7a81f0c380cd07fd5ba07fc9c0ef0964504180c41b33fe6cf64ccac7cc108e3a&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[(Gustavo Gavotti)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Dejó Argentina a los 17 años, resignó su adolescencia y se convirtió en la número 1 del mundo: la historia de Delfi Brea]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/31/dejo-argentina-a-los-17-anos-resigno-su-adolescencia-y-se-convirtio-en-la-numero-1-del-mundo-la-historia-de-delfi-brea/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/31/dejo-argentina-a-los-17-anos-resigno-su-adolescencia-y-se-convirtio-en-la-numero-1-del-mundo-la-historia-de-delfi-brea/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La argentina nacida en Buenos Aires emigró a España detrás de un propósito. Eligió no ir al viaje de egresados, se perdió cumpleaños, fiestas, viajes para llegar a ser quien hoy es: la mejor jugadora de pádel del mundo. “No perseguía un sueño económico, perseguía una pasión”, cuenta en una entrevista íntima en la que habla, también, de sus inicios, de la explosión del deporte en el país y de sus desafíos]]></description><pubDate>Sun, 31 May 2026 05:53:46 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Todavía con la emoción a flor de piel, <b>Delfina Brea</b> llega la cita después de vivir una de las semanas más especiales de su carrera. La jugadora argentina, <b>actual número uno del mundo</b>, se presentó en el Premier Pádel disputado en Parque Roca, donde fue una de las grandes protagonistas del certamen y recibió una ovación que todavía sigue procesando. “Este torneo lo quería disfrutar. Me lo quería llevar adentro y guardarlo en una cajita porque es único”, confesó.</p><p>Pero detrás del presente exitoso hubo años de esfuerzo, incertidumbre y sacrificios familiares. <b>A los 17 años se instaló en España</b> junto a sus padres por una apuesta que todavía no garantizaba estabilidad. <b>“Yo no perseguía un sueño económico, perseguía una pasión”</b>, explicó. Durante mucho tiempo, viajar a torneos significó compartir habitaciones, manejar horas por autopista y competir para intentar ganar apenas “100 euros para juntar”.</p><p>En esta charla con <b>Infobae</b> también habló sobre las renuncias inevitables de una adolescencia atravesada por el alto rendimiento: cumpleaños, fiestas, viajes de egresados y salidas. Y aunque hoy ocupa la cima del ranking mundial, reconoció que las inseguridades todavía la acompañan. <b>“Por momentos aparece el síndrome del impostor y por momentos, se va”</b>, admitió.</p><p>Además, se refirió a uno de los cambios más importantes de su carrera reciente: <b>la separación deportiva de Bea González</b>, con quien conformó una de las parejas más queridas del circuito (las bautizaron las <i>Superpibas</i>), y su presente junto a <b>Gemma Triay, la compañera con la que alcanzó el número 1 del mundo</b>.</p><p>Con una mirada honesta sobre el deporte profesional, Delfina remarcó la importancia de la terapia, el acompañamiento familiar y la salud mental para sostener una carrera de elite. “Prepararse para perder es mucho más difícil que prepararse para ganar”, aseguró. Y dejó una definición que resume buena parte de su recorrido: <b>“Cuando uno está convencido de que está haciendo las cosas bien y da todo por algo, alguna recompensa va a llegar”.</b></p><p><b>—¿Cómo pasaste estos días en Buenos Aires?</b></p><p>—Bien, muy feliz. Fueron unos días impresionantes. Me reencontré con el público, con mi familia, mis amigos. Con toda la locura del pádel en Argentina.</p><p><b>—¿Cuándo nace el sueño?</b></p><p>—El sueño nace a los 11 o 12 años, cuando empiezo a jugar al pádel. Mi papá era jugador, profesor, y es el que me enseñó todo. Mis papás se conocieron gracias al pádel, así que literalmente <b>nací por el pádel</b>. <b>Es el deporte de mi vida.</b></p><p><b>—¿Ellos se conocen en un partido de pádel? </b></p><p>—Toda la familia de mi mamá también está ligada al pádel. Hay cierta polémica con la historia exacta, pero la versión más certificada es que se conocieron en un torneo en el que jugaban mi papá y mis tíos, ahí ellos dos se conocieron y empezaron a salir. </p><p><b>—¿Y tus recuerdos de infancia son siempre en una cancha?</b></p><p>—Siempre. En el club de mi papá, en Parque Chacabuco. Dando vueltas con la paleta, mirando jugadores, queriendo meterme a jugar.</p><p><b>—¿Tu hermana mayor también juega? </b></p><p>—Nada, cero deporte. Se dedicó a la publicidad, a la producción de eventos. Es una genia total. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NAHEIQ7YCNF4BE4JTHCPGBRHHM.jpeg?auth=30d659c6dbea2e04acb9c0142a745d63003194f1020d0d81e8d51ff1af5d3c26&smart=true&width=1200&height=1600" alt="La infancia de Delfi transcurrió en canchas de pádel, incluso sus padres se conocieron gracias al deporte." height="1600" width="1200"/><p><b>—¿Y cómo recordás esa infancia?</b></p><p>—Muy feliz. Muy deportiva. Yo quería hacer todo: fútbol, básquet, handball, pádel. Siempre me imaginé ligada al deporte.</p><p><b>—¿En qué momento deja de ser un juego y empieza a convertirse en algo serio?</b></p><p>—<b>A los 15 años mi papá me planteó viajar a España para probar</b>. El circuito profesional estaba allá y era donde se concentraba el mejor nivel del mundo. Fuimos un mes y me dijo: “Probá si realmente esto es lo que te apasiona”.</p><p><b>—¿Era un deseo tuyo, nunca hubo presión familiar?</b></p><p>—Jamás. <b>Siempre fue un deseo mío.</b> Mi familia me acompañó muchísimo, pero nunca me obligó a nada. Sí había una idea clara de responsabilidad: si hacíamos esto, había que hacerlo en serio.</p><p><b>—¿Qué sentiste cuando llegaste a España?</b></p><p>—Que <b>descubrí otro mundo</b>. Yo quería ver de cerca a las profesionales y ahí entendí lo que significaba realmente vivir del deporte: sponsors, público, entrenamientos, otra estructura. Siempre fui muy desordenada con la ropa, el pelo, todo. Y de repente veía jugadoras impecables, súper profesionales. Entendí que todo eso también era parte del deporte.</p><p><b>—¿Cuándo tu papá pasó de ser papá a entrenador?</b></p><p>—Fue progresivo. También tuve otros entrenadores porque él viajaba mucho, daba cursos para profesores, tenía armado su ecosistema. Ya cuando me mudé a España, cuando llegó el momento de separarnos profesionalmente, tuvimos una charla y fue él quien me recomendó otros entrenadores. Siempre pensando en lo mejor para mi carrera.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JZYFVKKH3RFV5JKUIWP5TQJPI4.jpg?auth=5bb1fdde3d6b6ec9efa504fe069c6b0dd33930dc4b6b01c4acd741502a3e9a4d&smart=true&width=1080&height=1029" alt="Delfi Brea: "A los 15 años mi papá me planteó viajar a España para probar"" height="1029" width="1080"/><p><b>—En ese momento seguías en el colegio.</b></p><p>—Sí. Incluso en el secundario me cambié a un colegio deportivo porque necesitaba flexibilidad para viajar. A los 16 años me fui cuatro meses, por ejemplo. Lo que siempre tuve claro es que tenía que terminar el secundario.</p><p><b>—Debe haber sido una adolescencia distinta, ¿sentís que te perdiste cosas?</b></p><p>—Sí, totalmente. Cumpleaños, fiestas, viajes, salidas a boliches.</p><p><b>—¿Fuiste al viaje de egresados?</b></p><p>—No. Mi papá me dio la opción de ir al viajes egresados. Me dijo si querés ir hacemos este esfuerzo. Lo podemos pagar. Y me acuerdo que había dos torneos y yo tenía una compañera también. No estamos solas, no dependemos de nosotros mismos. Al final decidí quedarme, sentía que tenía que cumplir con mi compañera y con el calendario.</p><p><b>—¿A los 17 te instalaste en España definitivo?</b></p><p>—Sí, primero con mi papá, porque también era mi entrenador. A los meses fue mi mamá y empezaron a turnarse para acompañarme. Mis papás están separados, tengo una hermana, entonces el ecosistema familiar era complejo de manejar. </p><p><b>—¿Y económicamente fue difícil?</b></p><p>—Mucho. Somos una familia de clase media y todo fue con remos. Al haber jugado, mi papá tenía muchos contactos y así fuimos consiguiendo sponsors que me iban costeando la carrera. <b>Compramos un auto barato para viajar a torneos e intentar ganar 100 euros el fin de semana</b>, intentando crecer.</p><p><b>—¿Cuándo entendiste podías vivir de esto? </b></p><p>—Cuando era chica nunca pensé en lo económico. El pádel no daba la plata que da hoy. Yo perseguía una pasión, no tenía una motivación económica.</p><p><b>—¿El pádel femenino está parejo con el masculino en lo económico? </b></p><p>—Más o menos. La diferencia de premios existe, aunque no es tan grande como en otros deportes, donde a veces los hombres ganan diez veces más. Lo que sí varía mucho es en las marcas y los sponsors individuales, por una cuestión de visibilidad. Si a una pareja masculina la ponen a jugar a las ocho de la noche va a tener más exposición que nosotras jugando a las diez de la mañana. Y eso mueve toda la rueda de sponsors y oportunidades, pero estamos dando batalla.</p><p><b>—También debe influir la cantidad de seguidores y fans. Estuve en Parque Roca y era impresionante cómo la gente te quiere. ¿Sos consciente de eso?</b></p><p>—De a poco. Y es raro, porque yo antes era la que estaba en la tribuna mirando los partidos. Entonces hoy intento devolver ese cariño haciendo lo mejor posible dentro de la cancha. A veces todavía me cuesta entenderlo. Pienso: “Me quieren tanto que no sé si realmente lo merezco”. Tiene que ver un poco con el <b>síndrome del impostor</b>. Pero trato de simplificarlo: vivo de lo que me apasiona, hago lo que me gusta e intento dar todo. Si eso le sirve a alguien como ejemplo para motivarse, yo feliz.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AR5GIJM2NBC7FI2D7HAK5C6FSE.jpg?auth=d732b06c959a17f2725c659fdde70092b67f85a11a015449c814503c7354fd60&smart=true&width=1080&height=1544" alt="El recorrido en España fue de mucho esfuerzo y momentos cuestionarse el futuro, pero siempre apoyada por su familia." height="1544" width="1080"/><p><b>—¿Qué te pasa cuando jugás en Argentina?</b></p><p>—Es tremendo. Este año pude disfrutarlo muchísimo. El año pasado había sido parecido, pero no lo disfruté porque mentalmente no estaba preparada para vivir algo así. Esta vez <b>vine decidida a disfrutar cada momento</b> y guardármelo para siempre en una cajita porque es algo único.</p><p><b>—Aunque también debe generar más presión ser local.</b></p><p>—Sí, totalmente. Antes del partido le dije a mi equipo: “Voy a estar nerviosa los primeros games. Voy a entrar congelada, las piernas no me van a responder”. Porque una ya se conoce en esas situaciones. Después me fui soltando y me sentí muy bien.</p><p><b>—Volvamos a España. ¿Cuándo sentiste que lo ibas a lograr?</b></p><p>—Hubo momentos de todo, el deporte es muy montaña rusa. Un día hacés un partidazo y al otro perdés en primera ronda. Son muchos torneos, todo cambia rápido, te podés lesionar. Tuve momentos de pensar “yo puedo” y otros de sentir que no iba a poder ser jugadora profesional de pádel.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Porque a veces sentís que el cuerpo no da más o que, aunque estás haciendo el máximo esfuerzo, no llegás. Y cuando atrás hay tanta movilización familiar, tanto sacrificio, te preguntás si realmente vas a poder seguir creciendo o si ese es tu techo. Pero siempre aparecía algo interno que me empujaba a segu</p><p><b>—¿Quién te sostenía en esos momentos?</b></p><p>—Mi familia. Siempre. Somos un bloque muy unido y eso empuja muchísimo.</p><p><b>—¿Cuál es el torneo o el partido que cambia todo?</b></p><p>—En 2019 tuve un llamado inesperado. Una de las mejores jugadoras del circuito se lesionó y su hermana —eran gemelas y jugaban juntas— me llamó para reemplazarla. Yo estaba bastante abajo en el ranking; era una opción lejana. Para mí fue una oportunidad enorme. Ahí <b>sentí por primera vez que podía sostener el nivel</b>, jugar partidos importantes seguidos y que me daba la cabeza para eso.</p><p><b>—Vos venías trabajando muchísimo y ese llamado abre una puerta.</b></p><p>—Sí. Me permitió experimentar lo que era jugar con presión real. Las hermanas habían sido número uno del mundo durante años, eran referentes del deporte. Y ahí apareció el desafío de demostrarme si estaba o no a la altura.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FLILJZGILNF6JL6FYCWR6M255E.jpg?auth=0f10b60391090517e931cf2713a0c5cc88180f28f50b6b174e6575a47b77e4d2&smart=true&width=1440&height=1439" alt="Delfi Brea, número 1 del Pádel mundial, remarca la importancia de la salud mental para encarar el deporte de alta competencia." height="1439" width="1440"/><p><b>—Después vino la pandemia.</b></p><p>—Sí. En Madrid <b>estuvimos tres meses completamente encerrados</b>. Fueron meses difíciles, suerte que en 2019 me había ido un poco mejor y había podido juntar un poco de los premios, de los torneos, y teníamos un colchoncito para estar tranquilas con el alquiler hasta que volviera el circuito. </p><p><b>—Hablás mucho de las compañeras. ¿Qué es más difícil: armar una dupla o separarla?</b></p><p>—Separarla, porque armarla siempre tiene ilusión. <b>Una compañera es casi como una pareja</b>. Compartís viajes, hoteles, entrenamientos, emociones, la veo más a ella que a mi mamá o a mis amigas. Entonces hay que cuidar mucho ese vínculo, hablar todo, hacer acuerdos.</p><p><b>—¿Cómo fue separarte de Bea González, después de tantos años de jugar juntas?</b></p><p>—Muy duro. Era una decisión que me pedía el cuerpo: <b>necesitaba darme un poco de oxígeno</b>. Seguimos siendo muy amigas y pudimos hacer que nuestro vínculo continúe de la mejor forma. Pero fue muy duro, porque no hay decisiones correctas en esto y podía arrepentirme, pero necesitaba renovarme. Veníamos de un año difícil, ella se había lesionado un par de veces y yo intenté hacer lo mejor para la pareja. Seguramente en un futuro nos volvamos a juntar. </p><p><b>—¿Y cuando juegan una contra la otra?</b></p><p>—Ahí ya no somos tan amigas (risas). Pero sabemos que el cariño sigue estando. </p><p><b>—¿Cómo se llevan con Gemma Triay, tu nueva compañera? </b></p><p>—Nos llevamos súper bien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/K3TFBEFZ4FAUPB4HVM6XR4D5TY.jpg?auth=f7573e4d05467c4644ba6843627fa99bdc7953303a1f1795fd46aa032ecefa5e&smart=true&width=1080&height=1350" alt="La llegada al puesto número 1 trajo felicidad y también alivio: "Fue pensar 'Llegamos'. Nos fuimos a España, nos movilizamos, todo valió la pena"" height="1350" width="1080"/><p><b>—¿Qué te genera el boom del pádel en Argentina?</b></p><p>—Me encanta. Yo vi todas las etapas del deporte: cuando explotó, cuando fue cayendo, cuando nadie sabía qué era. Cuando en mi colegio, que era deportivo, decía que jugaba al pádel me miraban raro. Ahora todos juegan, me reencontré con muchos compañeros, gente que me escribe diciendo que ama el pádel, que la junta con su familia, con su pareja, me parece espectacular. </p><p><b>—¿Cuántas veces entrenás por semana?</b></p><p>—Todos los días.</p><p><b>—¿Y todos los días tenés ganas?</b></p><p>—No. Muchas veces no tengo ganas, pero voy igual.</p><p><b>—¿Cuántas horas entrenás por día? </b></p><p>—Entre pádel y físico son unas cuatro horas y media por día. Y después está toda la parte invisible: psicólogo, kinesiólogo, fisio, médicos. Dedicarse al deporte es darle tu vida.</p><p><b>—Recién nombraste al psicólogo. ¿Qué tan importante fue?</b></p><p>—Fundamental. Empecé en 2019 y <b>fue un antes y un después en mi vida personal y deportiva</b>. Al principio me ayudaba simplemente hablar y después, tener a alguien que te ayude a ordenar prioridades, cambia todo.</p><p><b>—¿Hay que prepararse más para ganar o para perder?</b></p><p>—Para perder. Muchísimo más. Soy muy competitiva y perder me frustraba muchísimo. A veces hay que perder muchas veces antes de empezar a ganar, y otras ni siquiera llega el triunfo. Es muy duro.</p><p><b>—Es interesante esto que decís, o sea, para poder ganar hay que haberse bancado perder muchas. </b></p><p>—Mucho y para ser número uno. Siempre lo dijeron los grandes del deporte, lo escuchás a Federer y te dice que del 100% de los puntos que jugó, ganó un 56%. Y vos decís: pero es Federer. </p><p><b>—¿Qué sentiste cuando llegaste al puesto número uno?</b></p><p>—Una felicidad tremenda, pero también alivio. Fue pensar: “Llegamos”. <b>Nos fuimos a España, nos movilizamos, todo valió la pena</b>. Y lo festejamos todos juntos.</p><p><b>—Contame, ¿cómo fue?</b></p><p>—Llegábamos con puntos muy parecidos con otra pareja que eran las número 1, nosotras éramos número 2, y llegábamos con puntos muy parecidos. Había un torneo que fue el Major de Acapulco el año pasado en México que iba a definir bastante. Era el anteúltimo torneo. Entonces depende lo que hicieramos las dos parejas definía un poco de quién iba a quedar al final número 1. </p><p><b>—¿Ustedes jugaban una contra la otra o estaban cada una...? </b></p><p>—Cada una empezando el torneo. La verdad que yo no estoy mucho en la noticia, de qué pasa, de qué va a pasar. Toda la gente especulaba. Y yo la verdad que no estaba muy ahí. Y estábamos viendo un partido de nuestras posibles rivales en una hipotética final, que faltaba mucho y veíamos que perdían y todo el equipo se empezó a reunir a mirar el partido. Todos tensos. Y yo miraba el partido. Estaba como en otra viste. Y cuando pierden me acuerdo de estar así y la miro a mi compañera y mi compañera me mira y me dice: “Ya está”. Porque matemáticamente ya éramos número 1. Íbamos a terminar el año número 1. Yo no me había parado a pensar, porque era mi forma de procesar lo que estaba pasando para sacarme presión. Y ahí fue cuando quedamos número 1, festejo, brindis, champán. Y teníamos que seguir el torneo. Teníamos que seguir jugando. </p><p><b>—Que espectacular. </b></p><p>—Increíble. </p><p><b>—¿Se fue esta imagen del impostor? </b></p><p>—Por momentos aparece y por momentos se va. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/35Q7D6A7MZDKVMXGUPLCKRTWH4.jpg?auth=bbb9e912a0049378a69f0b8fa2946c4444daf4432d8a786c78090098b01a6932&smart=true&width=2584&height=3230" alt="Delfi hace un trabajo activo para acompañar a las nuevas generaciones que se acercan al deporte." height="3230" width="2584"/><p><b>—¿Te importa mucho el vínculo con las nuevas generaciones?</b></p><p>—Muchísimo. Me escriben muchas chicas que quieren dedicarse al pádel e intento estar cerca y ayudarlas en todo lo que pueda, porque cuando empezás, cualquier mano suma mucho.</p><p><b>—¿Qué falta para impulsar más el pádel femenino en Argentina?</b></p><p>—Creo que la Asociación está tomando cada vez más fuerza y potenciando cosas muy buenas. Organizar un torneo como el que hicieron acá en Parque Roca es importantísimo, parecía un torneo europeo. Poder acercarle este nivel de competencia a gente que tal vez vive en un pueblo de Córdoba y no tiene la posibilidad de viajar o de ver algo así tan de cerca, fue impresionante. No era un torneo “hecho así nomás”, realmente lo hicieron a lo grande. Y eso, para una chica que está empezando, significa mucho. Porque uno necesita sentir que eso que ve también lo puede alcanzar. Ahí es donde empezás a proyectar.</p><p><b>—¿Qué te pasa cuando nenas te dicen que quieren ser como vos?</b></p><p>—Es súper lindo. Siempre me imagino a mí cuando era chica, porque es la mejor forma que tengo de empatizar y sentirme cercana a ellas. </p><p><b>—Delfi, te voy alguna maldad, teniendo que elegir entre dos situaciones: ¿ganar feo o perder bien? </b></p><p>—Ganar feo. Siempre. </p><p><b>—¿España o Argentina como lugar para vivir el resto de tu vida?</b></p><p>—Argentina. Siempre.</p><p><b>—¿Preferís que te recuerden como la mejor jugadora de la historia o que tus amigas del colegio te llamen para decirte que empezaron a jugar al pádel?</b></p><p>—Uf… Creo que me recuerden como una gran jugadora está buenísimo, pero también que mis amigas sigan ahí conmigo.</p><p><b>—¿Final sufrida en tres sets o título fácil?</b></p><p>—Título fácil (risas). Tampoco vamos a elegir complicaciones.</p><p><b>—Cuando perdés una final, lo primero que hacés es…</b></p><p>—Sentarme en silencio.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y3BJHJDRDRBRVN3DO4C4MLTNJM.jpg?auth=7a41ba5fa0dd2f5f8a18de91daede612472399c605990b99e51673e717f2fd4f&smart=true&width=7008&height=3944" alt="Delfi Brea en Infobae." height="3944" width="7008"/><p><b>—¿Qué le dirías hoy a esa Delfi de 17 años que se fue a España?</b></p><p>—<b>Que no sea tan severa consigo misma</b>. Que esté un poco más tranquila. Ya estaba haciendo muchísimo esfuerzo y, cuando hoy miro para atrás, pienso que tendría que haber aflojado un poco conmigo misma. A veces somos nosotros los que nos decimos las peores cosas.</p><p><b>—Viene una Delfi del futuro, dentro de 20 años. ¿Qué le preguntarías?</b></p><p>—Si pudo formar su vida más allá del deporte.</p><p><b>—¿Tenés claro cuál es tu sueño?</b></p><p>—Me encantaría formar una familia y poder equilibrar mi carrera con una vida personal feliz.</p><p><b>—¿Sentís que para los hombres eso es más fácil?</b></p><p>—Totalmente. Biológicamente, no tener la responsabilidad de pasar por un embarazo es una ventaja para un deportista.</p><p><b>—¿Te imaginás entrenadora?</b></p><p>—Sí, algo relacionado con el deporte voy a hacer.</p><p><b>—¿Qué significa la Selección para vos?</b></p><p>—Me genera muchísima ilusión. Son de las semanas más felices de mi vida deportiva. Juntar a Argentina y al pádel es todo para mí. Este año es en noviembre y se juega en Doha, Qatar.</p><p><b>—¿Elegís ser número uno o ganar el Mundial con Argentina?</b></p><p>—Hoy elijo ganar el Mundial con Argentina.</p><p><b>—¿Sentís que hoy disfrutás más?</b></p><p>—Sí, aunque sigue siendo una montaña rusa, pero intento mantener un equilibrio: ni estar demasiado eufórica cuando las cosas salen bien ni demasiado abajo cuando salen mal. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GQ4USNMMZJF5LPURHJW7JF6ZAI.jpg?auth=42ca4b4f45247adc8d14038afb344133c26e2685d60445720e45e3ce5ecb16b7&smart=true&width=1440&height=1576" alt="Delfi Brea: "Cuando uno está convencido de que está haciendo las cosas bien y da todo por algo, alguna recompensa aparece"" height="1576" width="1440"/><p><b>—Me gusta que cuentes también la parte difícil del camino. El esfuerzo, las dudas, la importancia de la familia acompañando. Porque hoy hay mucha gente perdida, preguntándose si vale la pena seguir un sueño.</b></p><p>—Yo siempre tuve claro que el camino era para adelante. Mi cuerpo me decía que tenía que estar en España, que tenía que entrenar y esforzarme porque algo bueno iba a llegar. Y creo que, <b>cuando uno está convencido de que está haciendo las cosas bien y da todo por algo, alguna recompensa aparece</b>. Y, si no aparece, al menos te vas a dormir tranquilo sabiendo que hiciste todo lo que estaba a tu alcance.</p><p><b>—¿Hay algo que te gustaría transmitir?</b></p><p>—Me parece importante hablar de la <b>salud mental</b>, de la familia y del esfuerzo que hay detrás de todo. Es muy importante mantenerse mentalmente tranquilo, acomodado, acompañado por profesionales que te ayuden a estar bien, tanto cuando las cosas salen bien como cuando salen mal. Y también <b>aprender a valorar esos momentos de micro felicidad y estar realmente presente en ellos</b>.</p><p><b>—¿Te sale eso de estar presente?</b></p><p>—Lo practico todos los días. Todo el tiempo. En el torneo tuve la posibilidad de abrazar a mucha gente y, en esos momentos, intentaba realmente estar ahí, mirar a la persona, darle un abrazo de verdad. Porque eso es lo que queda, lo que se van a llevar de mí. </p><p><b>—¿Alguna vez choluleaste a alguien?</b></p><p>—No soy muy cholula, la verdad. Pero me pasó con Luciana Aymar. La conocí y me impactó muchísimo que sea una persona tan talentosa y al mismo tiempo, tan normal y tan cálida.</p><p><b>—¿La terapia también ayudó cuando cambió la economía familiar?</b></p><p>—Sí, totalmente. Ahí valoré la educación que me dieron mis papás. Siempre me enseñaron a ser independiente, a manejar mis cosas, mi carrera, mi plata. Hoy cuido mi economía, tengo gente que me ayuda, obviamente, pero siempre me inculcaron la importancia de saber manejarme sola en todos los ámbitos.</p><p><b>—¿A tu familia pudiste agradecerle todo lo que hicieron por vos?</b></p><p>—Sí, siempre. Yo soy mucho más de demostrar con actos que con palabras. Soy cariñosa, abrazo mucho, pero quizá no me sale tanto decirlo. Me sale más demostrarlo estando presente y pensando siempre en ellos.</p><p><i><b>Si querés contar tu historia escribinos a</b></i><i>:</i><a href="mailto:realidades@infobae.com" target="_blank" rel=""><i>voces@infobae.com</i></a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/E2HLQA3Z3ZGIZF5LGW4KIGOZAU.jpg?auth=ac92cc5a53864dc8a6d9afb245acc99cd1edac5008b6d109850e6754155d08ab&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Una niña con una raqueta de pádel azul sonríe frente a la cámara en una cancha, con espectadores detrás de la valla.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Así como te amamos nosotros te van a amar después”: el duelo de dejar ir un bebé y la alegría de ser un puente hacia su bienestar]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/30/asi-como-te-amamos-nosotros-te-van-a-amar-despues-el-duelo-de-dejar-ir-un-bebe-y-la-alegria-de-ser-un-puente-hacia-su-bienestar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/30/asi-como-te-amamos-nosotros-te-van-a-amar-despues-el-duelo-de-dejar-ir-un-bebe-y-la-alegria-de-ser-un-puente-hacia-su-bienestar/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Pilar de Olazábal y Francisco Allende están casados hace 31 años, tienen cinco hijos y juntos son una familia de acogimiento. Por su casa ya pasaron tres bebés y esperan al cuarto. La experiencia de quienes saben que no quieren adoptar, sino acompañar a quienes necesitan esperar que aparezca su familia definitiva. En un ciclo de Voces, la experiencia de amar "desesperdamente" y la contradicción de criar para soltar]]></description><pubDate>Sat, 30 May 2026 06:23:56 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Cuando pasa, se enfrentan a una dicotomía. Hay una sensación instintiva, visceral y genuina que los abduce del propósito fundamental: están tristes porque se va. La angustia los embarga porque saben que ya pasó, que ya no estará, que otra vida se fue. No niegan que eso los contraria. Es un sentimiento validado, innato y fugaz. La contradicción que los embarga en ese adiós se disuelve rápido cuando recuperan su estabilidad emocional y recuerdan que son una familia de acogimiento, que los hermanos Juana, Belén, Francisco, Felipe y Rosario, que los papás Pilar y Paco, cuidaron de ese bebé o ese niño hasta que su situación judicial se resuelva. </p><p>“Es una mezcla de alegría y tristeza -describe Paco-. Para mí es alegría del objetivo logrado, el hecho de lo que hicimos con él, la alegría de que él encontró un lugar, una familia, y la tristeza de que llegamos y no va a estar”. “Es una lucha de sentimientos -reconoce Pilar-. A mí me pasó con Lucas que un día de la fundación me dicen ‘te queremos avisar que ya tenemos carpeta para padres adoptivos’ y en un primer momento decís ‘¡ay no!’. Y después en un minuto decís ‘¡Sí! ¡Qué alegría!’. Separemos los sentimientos”.</p><p>Por la casa pasó Lucas, pasaron también Ana y Julián. Uno estuvo cinco meses, otro dos y otro ocho. Durante ese plazo, la familia se amplió (y el corazón también). Juana dice que se trata de un amor “desesperado”: “<b>Sabés que lo tenés por un tiempo determinado pero no sabés cuándo se va a acabar</b>. Entonces es aprovechar todo el tiempo para darle amor a esa persona y es un amor distinto al de familia, amigos, pareja”. Deslizan que es un amor de desborde porque es finito y porque existe, inconsciente, una deseo de compensación. </p><p><b>En la víspera del Día Mundial del Acogimiento Familiar</b>, testimonios en primera persona de una familia que tiene en claro que su deseo no es adoptar, sino acompañar: brindarle abrigo, cuidado y amor a quien lo carece por un plazo específico. Están inscriptos en la Fundación Juguemos y Caminemos Juntos, cuyo propósito consiste restituir y proteger los derechos de los niños en situación de vulnerabilidad desde la primera infancia, y saben bien que su único objetivo es ser “un puente” entre un pasado vulnerable y un futuro auspicioso. </p><p><b>—¿Cómo llega el deseo de ser familia de tránsito? </b></p><p>Pilar —Debo decir que Paco dos años antes más o menos empezó a decir que quería hacer algo con chicos o para los chicos. “Me gustaría hacer esto, me falta hacer esto, me falta hacer esto”. Nunca llegamos a buscar qué…</p><p><b>—Ya había una necesidad de ayudar, pero sin entender…</b></p><p>Paco —Para dar. Algo para dar. Exactamente. </p><p><b>—¿Con qué tenía que ver esa necesidad? </b></p><p>PA —Yo creo que recibimos tanto -lo ves acá en la familia- y necesitaba devolver algo. En el sentido de no quedarme en mi comodidad, en mi casa. Nosotros vivimos en Pilar y pasamos por muchos lados y yo creo que hay muchas necesidades. Y no el hecho de quizás ayudar económicamente sino ayudar de otra forma. Porque económica es fácil. También ayuda, es muy bueno, pero la idea era hacer algo más. Nosotros como somos católicos y tenemos esa necesidad de nuestro apostolado de poder dar un poco más de lo que recibimos. Entonces creo que siempre tuve esa inquietud. ¿Y por qué los chicos? Porque me gustan los chicos. </p><p><b>—De dar y de dar con el cuerpo.</b></p><p>PA —Exactamente. Con tiempo que vale mucho y con el cuerpo, exactamente. </p><p><b>—¿Entonces?</b></p><p>PI —En Pilar hay familias, uno ve que están con bebitos en tránsito, bebitos en tránsito, y siempre tenía como eso adentro. Yo digo que me iluminó mamá, porque mamá había muerto hace poquito… Un día íbamos a Chapadmalal de noche en el auto y me apareció en Instagram una foto que decía “Tomás te necesita”. Y era una mano agarrando otra mano. Me acuerdo y me re emocionó. Y yo dije, “esto es para nosotros, este chiquito es para nosotros”. Yo soy re ansiosa, ahí en el auto le compartí la foto al grupo de familia y les digo “chicos, ¿me acompañan? ¿Estamos juntos en esto?”. </p><p><b>—¿Vos entendías qué era lo que necesitaba Tomás? </b></p><p>PI —Yo entendía que necesitaba un hogar. </p><p><b>—Pero no sabías si era definitivo.</b> </p><p>PI —No, yo sabía que era para tránsito porque sabía lo que hacía la Fundación Juguemos y Caminemos Juntos.</p><p>PA —Y teníamos conocidos: ya sabíamos cuáles eran los diferentes modelos. La familia de tránsito la que recibe bebitos, la familia de referente es la que se lleva a los chicos que están en las casitas los fines de semana, las familias que ayudan a las de tránsito. Nos faltaba el empujón para meternos. </p><p>PI —Les mando a todos en casa. Todos se la jugaron yo creo que en alguna medida también porque yo había perdido a mamá hacía poco. Estaba triste pero estaba bien. Dijeron esto “le va a venir bien a mamá también”.</p><p>Juana —Igual confirmamos que no fue algo que salió de la nada como para llenar un vacío. Sabíamos que ya lo había hablado el tema, no salía de la nada. </p><p>PI —En el auto mandé mensajito al Instagram de la Fundación. Me contestaron. Al día siguiente me mandaron el WhatsApp de Raquel, que era la fundadora, y todo se fue dando. Una rueda, una rueda, una rueda, y a los quince días estábamos con Julián en casa. </p><p><b>—¿Julián o Tomás? </b></p><p>PI —Julián. Tomás era un nombre ficticio que ellos le pusieron a esa publicación. </p><p><b>—¿Esto fue una decisión familiar? </b></p><p>Felipe —Fue una decisión familiar. De mucha conversación también porque somos siete en casa, si bien algunos no viven todo el tiempo, todos tenemos que estar de alguna manera porque asumimos la responsabilidad. Y fue muy hablado y cada uno con la libertad de decir “esto quizás me cuesta” o “pienso que me va a costar”, pero al fin y al cabo abrazamos todos como el proyecto que mamá nos propuso. </p><p>PA —Una de mis hijas al principio dudaba. Para ser bien claro: dudaba no porque no quisiera sino por el temor a cuando el bebito se vaya. “No mamá, no voy a poder”. Me lo decía y le caían las lágrimas. En un momento me dijo “bueno mamá ¿y mejor si no empezamos por ser familia de apoyo primero y después pasamos a tránsito?”. Y cuando vinieron a casa las chicas de la Fundación les conté esto y fue gracioso. “No, necesitamos familia de tránsito y le va a ir bárbaro”. Y bueno, dicho y hecho, cuando le digo “negra vamos por tránsito”, dijo “bueno, si tiene que ser así, que sea así”. Y hoy chocha.</p><p><b>—Llega este el primer bebé. ¿Qué te pasó a vos, Paco? </b></p><p>PA —Tengo una imagen. Yo estaba trabajando y Pilar lo fue a buscar. Yo no podía porque tenía reunión de trabajo. Y aparece con el huevito, era chiquitito. Julián es muy chiquitito. De por sí ya físicamente era un bebito chiquito. Y lo apoya en la mesa del living y me asomo, lo veo y me ríe. Ya está. Me compró. Perdón. <b>Lo que tienen los chicos cuando uno recibe es como la gratitud. Esa sonrisa fue un gracias para mí</b>. Y ahí ya me compró.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SLAYGYXVDNBCTFX2FM4EU7V5UU.png?auth=c148646bc61067bde2e08def7710fb354251a65089e145ea71138d540b28d6af&smart=true&width=1920&height=2560" alt="Paco, Pilar y sus hijos tomaron juntos la decisión de ser familia de tránsito." height="2560" width="1920"/><p><b>—Expliquemos que para que un niño esté en tránsito viene de cosas feas. Hay una decisión judicial de separar a ese niño de su familia de origen y hasta que se determina su adoptabilidad y se va con una nueva familia o se revincula con su familia de origen, familia ampliada, ese bebé o niño está en tránsito: viene por un tiempo pero también viene de dolores. ¿Qué les pasa a ustedes cuando ven a un bebé? No sé si saben qué historia trae. </b></p><p>PA —Hay veces que no sabés si querés saber o no la historia, por este tipo de cosas. Creo que cuando preguntabas por qué queríamos hacer algo por los chicos yo creo que es por eso: yo veo a mis hijos que tuvieron todo y hay un montón que no tuvieron las mismas oportunidades. Estos chicos nacen en situaciones realmente bastante feas, o abandonados, o con derechos vulnerados, o madres con adicciones. Me di cuenta después cuando empezamos a transitar esto. En su momento cuando creo que tuvimos la charla familiar, que obviamente no lo pensamos, y creo que en el momento cuando el chico entra a casa, cuando Julián entró a casa y ya sonríe, son chicos que parecían estar agradeciéndote de movida lo que estás haciendo. En el caso nuestro, los tres chicos que nos tocaron, si bien tuvieron problemas, parecía que estaban acomodados a estar en casas. Te da un poco de lástima decir “che, no lloran”.</p><p><b>—Es terrible que no lloren. </b></p><p>PA —Uno dice “qué bueno, no llora”. No, <b>no llora porque no supo llorar...</b> </p><p>J —O no le dieron lugar. </p><p>PA —Ves que a mitad de la noche está despierto esperando en la cuna que le den la mamadera... Realmente son chicos buenos. Y lo que te pasa, que uno va aprendiendo y tomando conciencia en el transcurso del tiempo, son chicos que querés darles más de lo que le diste a tus hijos porque necesitás cubrirles todas sus carencias. Y si vas a ser un malcriado a futuro que se arregle tu madre después pero que no le falte. Querés darle de más. Como que se llenen del amor. Que no les falte nada. Siempre la frase es “somos un puente entre el chico hasta su familia final”. Puede ser una familia ampliada biológica o una adopción. Y creo que nuestro objetivo, o lo que queremos hacer, es que el chico pase una muy buena experiencia en ese momento. Que no sea un lugar que esté en casa y que esté en un cuarto porque es un chico de tránsito y vino de algo malo no le damos bola. Todo lo contrario.</p><p>PI —Cubrirle todas sus necesidades. <b>Darle por de más. Que se vaya un chico pletórico, que se vaya un chico feliz, que se vaya un chico sano</b>. Porque no es solamente lo que uno le da. Esto capaz es un capítulo aparte. No es solamente lo que uno le da a ese bebito. Es tanto lo que el bebito nos da a nosotros. </p><p><b>—A mí me rompe un bebé que no llora: un bebé que no llora es un bebé que se resignó.</b></p><p>PI —Me rompe el corazón. </p><p>PA —El hecho de que cuando se vaya, llore me deja tranquilo. Este chico está exigiendo cosas que antes no exigía. Esa es la gran diferencia. Y vuelvo a insistir: cuando vos te vas y llora, esa sonrisa es como que te estuviese reconociendo lo que estás haciendo. A mí me llama muchísimo la atención las miradas de los chiquitos cuando los vas a agarrar y te sonríen y decís gracias. Lo siento así. Para mí es fundamental.</p><p><b>—¿Cuándo lo quisiste a Julián? ¿Cuándo te diste cuenta de que había amor en ese vínculo? </b></p><p>PI —Es algo muy loco porque realmente uno lo siente, sentís amor desde el momento uno que les ves las caritas.</p><p>J —Desde que ves la foto.</p><p>PI —Ves la foto que te mandan de la Fundación. Este es Julián. Este es Luquitas. Esta es Ana. Y cuando los ves ya te llenás de un amor. Te enamorás desde el momento uno. Realmente es un amor instantáneo. Te llenás de ese amor. Necesitás dárselo. </p><p>PA —Lo esperás. Una vez que te mandan la foto ya lo estás esperando. “Quiero que venga ya”. </p><p>PI —Sacás la cuna, sacás el cochecito, empezás a patear juguetes, empezás cosas que en casa habían dejado de estar hace mucho tiempo y lo hacés todo realmente con gusto. </p><p><b>—¿Julián en qué año fue? </b></p><p>F —Fines de 2024.</p><p><b>—Primera experiencia. ¿Cuánto tenía cuando llegó a su casa? </b></p><p>PA —Cuatro meses. Julián había estado recuperándose, nació con adicciones. Entonces tardó tiempo recuperándose. Cuando los chicos son judicializados, llaman a la Fundación, va a buscarlos al hospital y se los lleva a sus casitas. Ahí en la casita tienen diez bebitos con tantas personas que les dan todo el amor, pero diez bebitos más todos los chiquitos que tienen. Es imposible poder darles todo el abrazo, el beso. Todo. Hacen todo lo que se puede pero nunca se va a comparar con estar en una casa en medio de un núcleo familiar. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/M276WYWDFJDSPHDOXPPW5GI3PM.png?auth=ac8329a0401b10ab011713794ab86e3e694306c0dc43107b3439200ead363d22&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Cuando un bebé o niño está en instancia judicial viene de sufrir algún tipo de vulneración de sus derechos y está a la espera de que se determine su adoptabilidad o revinculación con la familia de origen." height="1440" width="1920"/><p><b>—Hay mucho mito en cuanto a lo que hace falta para ser familia de tránsito. Mucha gente piensa que hay que tener plata, que hay que tener un dormitorio especial. </b></p><p>PI —En casa nosotros somos siete y tenemos una casa que no nos sobra un metro, la realidad es esa. Lo que te piden para ser familia de tránsito primero es que tengas mucho amor para dar, que no tengas hijos menores de 4 años, que no estés anotado para adoptar bebés, que no tengas antecedentes policiales. </p><p>PA —Y nada más. Yo creo que no necesitás mucho para ser familia de tránsito. Creo que cualquier familia puede ser familia de tránsito.</p><p>J —Y te ofrecen ayuda también. Que eso me parece importante. O sea, porque uno sabe lo que lleva y lo que necesita para tener un bebé en la casa pero la Fundación es consciente de eso y siempre remarca lo que necesites. Si te falta la sillita de comer, si te faltan pañales, si te falta ropa, vení a nosotros. Nosotros tenemos mucha gente que nos dona. Y eso es para los chicos de la Fundación y los que están en las casas. </p><p><b>—Está esta fantasía: el espacio que hace falta, los costos, los pañales, la sillita, el cochecito. Porque hay familias que no se animan a poner el cuerpo pero que sí donan económicamente. </b></p><p>PI —Exactamente. Exactamente.</p><p>F —Hay mucha gente que se acerca, que te ve y te dice “yo no podría, ¿cómo hacen?”. Es real y es válido ese sentimiento pero cómo instantáneamente cuando ves la foto de ese chico o esa chica que te dice “voy a ir a tu casa” no deja de ser lo que a uno le genera sino qué podés dejarle a ese chico o esa chica. Porque es natural ese sentimiento y nos pasa a nosotros cuando nos avisan que se va a ir, cuando aparece una familia, pero cuánto más me alegro cuando el otro día fuimos a visitar con mamá a uno de los chicos con su familia y ves que la puerta se abre, te ve, te mira y te estira los brazos. En realidad no es lo que yo sentí, sino todo lo que me dio y que él capaz cuando tenga 6, 7 años no se va a acordar pero yo lo visité el otro día y se acordaba de mí y la alegría de ver que dejamos a alguien como validado, amado en ese tiempo. </p><p><b>—Es muy importante esto en cuanto a los vínculos. Cómo continúan los vínculos de las familias de acogimiento cuando los niños son adoptados o revinculados. Estos chicos que fueron vulnerados en sus derechos tienen que ganar y recuperar familia.</b></p><p>PI —Tienen que sumar. Eso es lo que decimos nosotros. La realidad es que uno cuando empiezan las vinculaciones, que son muy bien organizadas para que el chico no sienta que uno los despega de golpe. </p><p>PA —Que no vuelva de vuelta a sentir ese abandono.</p><p>PI —Muy progresivas. Es la necesidad también de nosotros de conectar con esa familia para poder prolongar la relación en el tiempo. Esto la Fundación lo marca siempre: la necesidad de que esto se prolongue. Y yo creo que en muchos casos, la familia, ya sea la de origen o la adoptiva, entiende la necesidad para ese chico. Ayer yo lo fui a ver a Luquitas, que ni hablar porque cuando entré, hacía dos semanas que no lo podía ver. </p><p>PA—Cumplió un año. </p><p>PI —La sonrisa del gordo casi me muero. Y los padres me decían “Pilar, las puertas de casa siempre van a estar abiertas para ustedes, siempre van a ser parte de su vida y ellos siempre van a ser parte de la nuestra”. Así como yo tengo mis cinco hijos, mi corazón también es de Lucas, también es de Julián y también es de Ana.</p><p><b>—Para ordenarnos. ¿Julián cuánto tiempo estuvo? </b></p><p>PA —Cinco meses. </p><p><b>—¿Y en qué circunstancias se va? </b></p><p>PI —Las tías lo empezaron a reclamar al Juzgado y se lo quedó una tía con el marido y esa familia tiene sus dos hijos también.</p><p><b>—¿Sentías que se iba cuidado o que se iba a eso previo de lo que llegó a tu casa y con dolor? </b></p><p>PI —No, no, no. De entrada en el primer encuentro que tuvimos con ellos, nos dimos cuenta de un amor enorme. Aparte yo también le decía, la generosidad de ellos de recibirlo a él cuando ya tenían su familia armada. Porque ellos también súper generosos. Es su sobrino. </p><p>F —Agrego una cosa. Como además fuimos a la primera vinculación con los tíos que se iban a quedar con Julián. </p><p>PI —Que Paco no pudo ir. </p><p>F —Papá estaba laburando, entonces fui yo que estaba trabajando en casa. Y todavía me acuerdo cuando estábamos nosotros, mamá y yo con Julián, yo lo tenía en brazos. Y entran ellos al cuarto y la cara del tío cuando entra... </p><p>PI —La emoción. </p><p>F —De conocer realmente a alguien que estaban esperando y alguien que en definitiva tenía que estar con ellos y que nosotros solo lo estábamos cuidando. Fue increíble. </p><p>PA —Es el proceso judicial. Porque ellos apenas nació, tomaron conocimiento de que la hermana había nacido el bebito, fueron a las tres semanas a donde estaba y le dijeron que tenía que esperar seis meses, 180 días. </p><p>PI —Erróneamente. </p><p>PA —Es un tema de procedimientos judiciales. Fue el día 181 que se presentaron de vuelta. Y ahí empezaron todo el proceso de vinculación. </p><p>J —Y ya sabiendo eso que estuvieron seis meses en su casa… </p><p>PI —Esperando que se cumpliera ese tiempo. </p><p><b>—¿Y vos estabas trabajando o te dolía mucho la situación? </b></p><p>PA —No, no, realmente estaba trabajando. Pero ya era el proceso de vinculación. Después estaba el proceso cuando eran días de semana. Después nosotros ese proceso de vinculación son varias reuniones, que después fui a casi todo el resto. Durante el proceso de vinculación al principio nos encontramos en un lugar neutro, en este caso en la casita de la Fundación. Hicimos varias reuniones ahí. Y después vamos a la casa de ellos. En este caso la familia de Julián es de bajos recursos entonces como no tenían auto nosotros en vez de que vengan a casa, íbamos a la mañana. Hicimos eso un par de veces, lo dejábamos y lo buscábamos a la noche. </p><p>PI —Todo un proceso hasta que un día, no recuerdo el día exacto,<b> llegamos, entregamos todo y se quedó. </b>Obviamente nos subimos al auto, hicimos una cuadra. Frenamos el auto y nos pusimos a llorar a mares porque el despegue es real: eso pasa y pasa siempre por más de que esté feliz de la familia que le tocó al bebé y que estás enamorado de los padres que le tocaronpero bueno, él fue parte nuestra. Y cuando está en tu casa sentís como que ya es parte de toda la familia. </p><p>PA —Es una mezcla de alegría y tristeza. Para mí es alegría del objetivo logrado, el hecho de lo que hicimos con él, la alegría que él encontró un lugar, una familia, y la tristeza de que llegamos y no va a estar. Lo bueno de todo este proceso es también que volvemos a la semana para que el chico tampoco tenga esa sensación de abandono.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BJPEDC7CG5EUDJ54ILVVS3TRSQ.png?auth=e9638b9802b850615906b22a2f6626de3092a814df5b86cce336232a8c17a511&smart=true&width=1920&height=1888" alt="Las familias de acogimiento son "puente" y acompañan al niño a vincular con su familia definitiva y en la mayoría de los casos el vínculo continua." height="1888" width="1920"/><p><b>—¿Lo siguen viendo hoy a Julián? </b></p><p>J —Sí, a Julián sí lo seguimos viendo. De hecho cumple 2 años dentro de dos semanas y vamos todos al cumpleaños. Así que sí.</p><p><b>—¿Qué es lo que te emociona?</b></p><p>J —Todo. Toda la experiencia me parece alucinante. La verdad que yo personalmente no sabía qué tanto era lo que íbamos a hacer cuando lo empezamos a hacer. Y yo ni siquiera estoy todos los días en casa. Vivo acá en Capital, trabajo acá y voy más que nada el fin de semana, durante la semana a veces. Pero es una experiencia tan transformadora... Uno piensa mucho en el otro cuando lo hace pero también te cambia mucho como familia y como persona porque descubrís, como decía mamá, <b>un amor desesperado</b>. Sabés que lo tenés por un tiempo determinado pero no sabés cuándo va a acabar. Entonces es aprovechar todo el tiempo que uno tiene para darle amor a esa persona y es un amor distinto al de familia, amigos, pareja. Es un mundo totalmente nuevo que te transforma el corazón y es espectacular. </p><p><b>—¿Qué les dicen sus amigos cuando cuentan que su familia hace esto? </b></p><p>J —Están enamorados de todos los bebitos que pasaron por casa. Están muy sorprendidos. Más por mamá y papá que son los que ponen más el cuerpo y toda la garra, es que también lo siento yo, mucha también admiración. Y todos dicen es increíble lo que hacen por esos chiquitos </p><p><b>—Volviste a levantarte de noche. </b></p><p>PI —Los dos nos levantamos a la noche. Pero debo decir que yo no sé si tuvimos la suerte o qué pero los bebitos que tuvimos en casa, o lo que decíamos la pena que no se despiertan, dormían muy bien. Sí, de golpe me levantaba, yo no sé si es la edad también que estoy más grande pero no me costaba levantarme. Me levantaba. Se despertaba, mamadera y al medio. Y ahí te juro creo que es de los momentos más lindos ver al gordo que está en el medio, se levante, se te tire encima.</p><p><b>—Claro, total no te va a tocar a vos sacarlo de la cama después. </b></p><p>PI —Exactamente. Y eso se los decía yo también a sus padres o a sus tíos que se los llevaban: “discúlpenme, lo arruinamos un poquito pero se va feliz”. Y la verdad esas cosas las disfrutás muchísimo. </p><p><b>—¿Cuánto tiempo después llegó Ana? </b></p><p>PA —Y Ana llegó dos meses después. </p><p><b>—¿Cuánto tenía cuando llegó a tu casa? </b></p><p>PI —Tenía tres meses y estuvo dos meses con nosotros. Pero ella ya estaba vinculando con su papá que era papá solo. Papá biológico. </p><p>PA —La familia que la tenía de tránsito por algún problema no pudo seguir, entonces nos pidieron si podíamos seguir ese proceso. A nosotros no nos costaba nada.</p><p><b>—Con lo cual ustedes ya sabían... </b></p><p>PA —Que era cortito.</p><p><b>—Ustedes a Ana no la volvieron a ver. </b></p><p>PI —No, no la volvimos a ver pero en realidad la vinculación la había hecho la primera familia de tránsito que la tuvo. Que de hecho ella trabaja para la Fundación y ella fue preparando en cada encuentro a ese papá para que sepa cómo cuidar a esa hija. Fue un trabajo desde abajo con ese papá. </p><p><b>—¿Sienten que está bien Ana con su papá? ¿Es el lugar en el que tiene que estar? </b></p><p>PI —Sí, sí, sí.</p><p>PA —Sí, se la ve, en las fotos se la ve contenta. Sí, yo creo que sí.</p><p><b>—¿Cuánto tiempo después llegó Lucas? </b></p><p>J —Una semana. </p><p>F —Lo de Lucas fue espectacular porque Mamá decía “creo que vale la pena esperar un tiempo, estoy muy cansada”. Y ella misma que dijo “¿cansada de qué? <b>¿Cómo puedo estar cansada sabiendo que en ese lugar hay un chico, una chica, que está esperando ser recibida?</b>”. Y al toque vino. </p><p>J —A mí me tomó por sorpresa. Estaba trabajando y de repente me llegó una foto “les presento a Luquitas, viene a casa en tres días”. Yo tipo: dejame duelar. A mí lo que me pasa es que por ahí en la semana no estoy y todos ya medio que se acostumbraron a la diaria, llego un sábado, no hay bebitos y la casa está rara. Uno toma mucho cariño. Cualquiera que entra a casa sea de nuestra familia, un invitado, pregunta “¿donde está el bebito?”.</p><p><b>—Llegó Lucas, que es el que más tiempo estuvo con ustedes, ¿no?</b></p><p>PA —Estuvo ocho meses.</p><p><b>—¿Qué sabían del origen de Lucas? </b></p><p>PI —Luquitas se lo habían sacado a la madre porque nació con droga en el cuerpo. </p><p>PA —Y la madre ya era el tercer hijo que daba en adopción. La madre dentro de un poco de lucidez de todas sus adicciones ya había definido que lo iba a entregar en adopción.</p><p><b>—¿Y por qué entonces tardó? O sea ¿la adoptabilidad se dictó rápido? </b></p><p>PA —Todo el proceso judicial tiene un mínimo de seis meses por si algún familiar puede aparecer para reclamar. O la misma madre se pueda arrepentir. Entonces hay un mínimo, normalmente por ahí es un poco más de seis meses, para que el Juzgado espere si alguna madre aparece o algo para reclamar. </p><p>PI —Agrego una cosita. Los de afuera dicen “¿por qué se demoran tanto? ¿Por qué todo es tan lento?”. Uno cuando empieza a aprender y te das cuenta, por ejemplo, que el gordito iba directo a adopción y los Juzgados también se toman un tiempo para investigar su entorno. Para ver si hay alguien que lo pueda querer para que vuelva a familia de origen. No es que se toman el tiempo porque se les da la gana. Hay una historia atrás de por qué también existen esos tiempos. </p><p>PA —Pero en general, digo, por si alguien escucha y tiene la inquietud de adopción, que se anote porque la verdad es que hay muchos chicos que están en proceso de adopción y se están buscando muchas familias. </p><p><b>—Ustedes desde el inicio sabían que Lucas iba a entrar en adopción. </b></p><p>PA —Fue algo totalmente distinto y nuevo para nosotros. Cuando declaran la adoptabilidad, “bueno, mañana nos dirán quiénes son los padres”. Eso es un tiempo.</p><p><b>—¿Y uno quiere que eso pase o prefiere que no? </b></p><p>PI —Es una lucha de sentimientos. Claramente querés que pase. A mí me pasó con Lucas que un día de la fundación me dicen “Pili te queremos avisar que ya tenemos carpeta para padres adoptivos” y en un primer momento decís “¡ay no!”. Y después en un minuto decís “¡Sí! ¡Qué alegría!”. Separemos los sentimientos. </p><p><b>—¿Qué mirada tienen de algunos casos de familias de tránsito que estuvieron con los niños mucho tiempo y después quisieron que esos niños se queden?</b></p><p>PI —Yo opino y yo deseo que exista, no por nosotros porque no nos tocó la experiencia de tenerlo mucho tiempo, que si una familia tiene mucho tiempo un chiquito en tránsito y desea adoptarlo, que tenga la posibilidad de hacerlo. </p><p><b>—Tengo muchas contradicciones con esto: un chico no puede estar tres años en una casa y pasar nuevamente con esa pérdida. Y a la vez pienso cómo hacés para que la gente siga el circuito de adopción y no entre por familia de tránsito. </b></p><p>PI —Ahí depende mucho de los tiempos de los Juzgados. Porque si vos tenés un bebito, si yo tengo una familia amiga que me dice “ay, pero a vos te tocan todos más cortitos, yo tengo estos amigos nuestros hace dos años tienen a la gordita”. Es un Juzgado que no avanza, que no trabaja, que es lento.</p><p><b>—¿No está dada la adoptabilidad todavía? </b></p><p>PI —Ya está dada la adoptabilidad pero no encuentran familia. Y decís “¿es justo para esa familia y para esa chiquita que en algún momento se va a ir?” </p><p><b>—¿Cuánto tiempo tiene la nena? </b></p><p>PI —Dos años cumplió. Es una chiquita que ya va al jardín, vive una vida a pleno con ellos. Pero que en algún momento le va a tocar irse con su familia adoptiva. Pero mientras tanto, para la chica va a ser un dolor enorme. Para la chica y para la familia de tránsito. La familia de tránsito tiene claro de que somos puente y que el fin por más doloroso que sea es ese. Pero es una locura. </p><p><b>—Estamos hablando de un Juzgado que no está encontrando familia para una nena de dos años. </b></p><p>PI —Que no está encontrando o no está buscando...</p><p>PA —Yo digo el caso de esta familia adoptiva, la última que tuvimos nosotros, la de Lucas, ellos presentaron la carpeta en noviembre del año pasado. Por eso también un poco de la necesidad de que haya familias para adoptar y recibir a esos niños. Pero el juzgado cuando le nombró la adoptabilidad a los dos meses, al mes y medio ya estaban entrevistando familias. </p><p><b>—Me interesa esto. La familia que se fue con Lucas se anotó en noviembre. ¿Y cuándo le sale la adopción? </b></p><p>PA —En marzo. El Registro está trabajando. El famoso Registro Único de Adoptabilidad, el RUAGA, tiene mucha gente anotada. No es que no haya. Pero obviamente <b>hay mucha más necesidades de niños que mucha más gente se postula para adoptar.</b> Pero si el Juzgado trabaja bien, cumple. Busca carpetas. Analiza. Entrevista, listo. Y encuentra la familia. Y eso fue rápido. ¿Por qué no todos pueden trabajar así? No lo sé.</p><p><b>—¿La familia con la que se fue Lucas les gusta? </b></p><p>F —Son lo mejor, son unos genios.</p><p>PI —Fueron de los momentos más emocionantes de la vida ver cómo ellos se encontraban, como conocían a su hijo. Una cosa de locos. Realmente. Y ya ahí ya los empezás a querer porque ves ese deseo que tenían. Al rato ya estaban jugando con Lucas con los juguetes. Le habían llevado una caja que decía Lucas escrita con todos juguetes para Lucas. O sea, realmente es muy fuerte vivir eso. </p><p>J —Todo lo que uno hace empieza a tomar sentido también. Lo estábamos cuidando para ustedes. </p><p>PI —Sí, sí, sí. Y no dejan de decirnos “todo lo que hicieron con Lucas, no nos vamos a cansar de agradecer”. Y la verdad te pasa mucho que te dicen “ay, lo que hacen ustedes es maravilloso”. Yo sé que está bien, que es buenísimo lo que hacemos, pero sale tan natural y tan del corazón que no nos significa ni un sacrificio. </p><p>PA —No, la verdad que no lo sentimos como sacrificio. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DD65DIZ5JJHFPAE4FA2C3FBWJQ.jpg?auth=ca8b6fbce5bf985614e2d8eac28c51122a30f25875519a40c4d89f017339a157&smart=true&width=1920&height=1280" alt="La familia Allende Olázabal junto a Tatiana Schapiro en Infobae." height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Pilar, qué les decís vos a los bebés cuando están en tu casa? </b></p><p>PI —Que van a tener una familia que los va a amar con todo su corazón. Que te van a amar toda la vida. <b>Así como te amamos nosotros te van a amar después</b>. Obviamente que cuando el chico está en casa no te cansás de rezar y pedir por esa futura familia. Desde el momento uno, antes de que llegue a casa, es rezar por ese bebé y por esa futura familia que lo está esperando. </p><p>PA —Que en algún lado está. No sabemos dónde pero está.</p><p><b>—Para cerrar, el domingo 31 de mayo es el Día Mundial del Acogimiento Familiar. Quiero que me digan entre todos por qué es importante el trabajo de las familias de acogida.</b></p><p>PI —Yo creo que uno no toma conciencia del valor que tiene lo que uno genera en ese chico dentro del núcleo familiar. El cuidado el amor, la salud, la alimentación, la parte emocional. Uno lo fortalece, cómo decirte... </p><p>PA —Lo nutre.</p><p>J —En todo sentido. </p><p>PI —Ya sea en sus primeros años o si son chicos más grandes, yo creo que cómo el chico viva ese tiempo que somos puentes es como el chico va a encarar después la vida. Tiene un valor enorme.</p><p>PA —Y yo creo que hay que desmitificar el qué costoso es hacerlo. La verdad que no. No solo en cuestiones económicas sino en cuestiones emocionales, en tiempo. La verdad que por ahí sacrificas algunos tiempos o algún viaje. En general, recibís mucho más de lo que das. Eso no lo dudo. </p><p><b>—¿Qué te quedó de los chicos? </b></p><p>PA —Lo que me quedó de los chicos es no solamente lo que genera en nosotros sino lo que genera en cualquier persona con la cual te cruzás. Vas al supermercado, vas a un local de ropa, “¿el bebito de ustedes, es nieto?”. “No, somos familia de tránsito”. Cuando le empezás a contar y ves que se va y vuelve medio llorando. “Porque yo soy adoptado”. Entonces empezás a vivir un montón de historias de otras personas que quizás pasaron por lo mismo o les gustaría hacerlo pero no se animan. Yo creo que si hay algo para sacar bueno de esto es que hay que animarse a ser familia de tránsito. Van a recibir mucho más de lo que dan. No es un tema de tiempo, siempre tenés la posibilidad de tener familias de apoyo si vos querés.</p><p>PA —Hay una red. </p><p>J —Tenés que ir dos días presencial a la oficina, hay opciones de familias de apoyo que durante el tiempo que vos estás en la oficina se pueden quedar con el bebito y vos después lo vas a buscar. Si vos querés y tenés la intención la Fundación se ocupa de que vos puedas hacerlo. </p><p>PA —No es que te dan al chico cuando lo recibís y después los ves a los seis meses. Hay constante seguimiento. Me acuerdo cuando fuimos a la primera vinculación de Julián, que fuimos a la casita y salíamos y nos abren la puerta donde estaban los bebitos en el caso nuestro. Y nos dicen van a seguir… Esto es un viaje de ida.</p><p>PI —Es un viaje de ida.</p><p>PA —Podés sufrir cuando se va obviamente porque uno tiene el apego de las personas, pero no deja de ser mucho más la alegría. El otro día cumplió un año Lucas y vos ves la foto, el chico sonriendo, decís “trabajo bien hecho”. No hay nada más satisfactorio que eso. La verdad que es espectacular.</p><p>PI —La verdad que es una alegría inmensa. A nosotros como familia nos hizo tan bien, tan bien. Y para nosotros como padres es gratificante ver cómo nuestros hijos reaccionan ante esa situación. Realmente te llena el alma. </p><p><b>—¿Van por un cuarto tránsito? </b></p><p>PI —Sí obvio. Lo estamos deseando. </p><p>PA —Cuarto o cuarta, no importa. </p><p><i><b>Si querés contar tu historia escribinos a</b></i><i>:</i><a href="mailto:realidades@infobae.com" target="_blank" rel=""><i>voces@infobae.com</i></a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/2BQRNJA5MJF5DNTAPAE3XCEAAA.jpg?auth=0b911aa78c2f7539a8323c39dd9a8581c8224ca8038d6084c0489b045028c604&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Una familia, incluyendo un bebé en un portabebés, sonríe alegremente mientras disfrutan de un hermoso atardecer en la playa.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[La historia de la conductora venezolana que huyó de la censura, trajo a toda su familia a Argentina y encontró el amor inesperadamente]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/29/la-historia-de-la-conductora-venezolana-que-huyo-de-la-censura-trajo-a-toda-su-familia-a-argentina-y-encontro-el-amor-inesperadamente/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/29/la-historia-de-la-conductora-venezolana-que-huyo-de-la-censura-trajo-a-toda-su-familia-a-argentina-y-encontro-el-amor-inesperadamente/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, Anaís Castro habló sobre el desarraigo y el desafío de reconstruir su vida en Buenos Aires. Además, recordó los trabajos que aceptó para salir adelante, el esfuerzo por volver a reunir a sus seres queridos y el profundo vínculo que construyó con este país que, asegura, le dio la nueva oportunidad para empezar de nuevo]]></description><pubDate>Fri, 29 May 2026 14:02:17 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“El mundo le ha dicho al venezolano cómo comportarse.</b> El día después de que capturan a <b>Maduro</b>, no puedo sentarme a hacer <i>Olvídate toda la noche</i> como que si no pasa nada”, expresó <a href="https://www.instagram.com/anaiscastro_/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/anaiscastro_/?hl=es-la"><b>Anais Castro</b></a>, en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwz9_QBhD_ARIsADnSCfCPL5x-iGSeEO7C53jESEJG3uTC6cy7b7Uep4WmI8EUtQSo82-VoYYaAtdvEALw_wcB" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwz9_QBhD_ARIsADnSCfCPL5x-iGSeEO7C53jESEJG3uTC6cy7b7Uep4WmI8EUtQSo82-VoYYaAtdvEALw_wcB"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>,</p><p>Anais es conductora de televisión, cantautora, modelo y locutora venezolana radicada en la Argentina desde 2017. Nacida en San Antonio de los Altos, alcanzó popularidad tras consagrarse como Chica HTV 2015, el certamen del canal musical latinoamericano que la llevó a convertirse en una de sus principales figuras. </p><p>A lo largo de su carrera trabajó en televisión, radio y coberturas internacionales como el Festival de Viña del Mar, los Premios Heat y los Latin Grammy. En Buenos Aires se consolidó como una de las voces de <i>Urbana Play</i>, donde actualmente integra el programa <i>Olvidate de Todo</i> junto a <b>Diego Poggi.</b> En paralelo, en 2024 debutó como cantante y compositora con temas de pop latino de su autoría.</p><p>En una conversación abierta y sincera, repasó su historia de migración, la fortaleza del pueblo venezolano y la vida que reconstruyó en Argentina.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TQXRGNDAJNEIXLDX3R4RG25VDE.jpg?auth=8a356c27aadd9a0835db96a3867d14b58f09078a48be081d6e14eeac17406a2e&smart=true&width=5748&height=3924" alt="Anaís Castro. “Tengo dos casas, dos países: es el doble de amor". (Maximiliano Luna)" height="3924" width="5748"/><p><b>—Venís de Venezuela, pero vivís hace mucho en Argentina y se te escucha tan fuerte, tan aplomada... ¿Fue un proceso que viviste o es parte de tu personalidad?</b></p><p>—Creo que fue un proceso de irnos construyendo y siento que le ha pasado un poco enteramente al pueblo venezolano. Toda esta experiencia y el testimonio que pude compartir hace un tiempo atrás, me pasó de darme cuenta de lo duro que era cuando lo fui a resumir en radio. O sea, cuando lo estás atravesando y lo estás viviendo, es distinto. <b>El pueblo venezolano tiene algo muy lindo que es una resiliencia de hierro</b>. El venezolano tiene una cosa como: “Bueno, pa’lante es pa’llá, vamos”. Solucionamos y seguimos adelante. Pero después cuando te paras es como una persona que sale de una relación violenta y abusiva, que capaz tres años más tarde, cuando empieza a contarle a una amiga lo que le pasó, dice: “Epa, era muchísimo, era un montón lo que yo vivía, fue un montón lo que yo toleré, lo que viví”. Siento que un poco los venezolanos nos pasa eso mirando hacia atrás, como que en el proceso tratamos de resolver, de avanzar y de salir de las situaciones oscuras. <b>Al venezolano no le gusta quedarse en la tristeza, en la nostalgia</b>, en los sentimientos más oscuros y trata de alguna manera siempre de encontrar el vaso medio lleno. </p><p><b>—Llegaste a Argentina hace nueve años. Contame cómo fue el momento que decidiste emigrar. </b></p><p>—Yo tengo una realidad muy privilegiada frente a muchos otros venezolanos porque yo me vine con el trabajo de mis sueños. O sea, salí del país con un sueño hermoso. Yo gané un reality show en 2015 para ser conductora de televisión en una empresa internacional que era <i>WarnerMedia</i> y se llamaba Chica HTV. Era para ser la conductora de un canal de música por un año. Y cuando finalizaba mi año tenía que venir otro Chica HTV. Pero, ¿qué pasa? HTV era esta empresa que tenía la sede principal en Argentina y no querían volver a hacer el concurso porque había una situación complicada en Venezuela. En ese momento yo estaba finalizando mi año y tenía ganas de trabajar en otro país, por supuesto, buscando otro tipo de espectáculo. En Venezuela empezó a existir una censura muy grande en el país, en los medios de comunicación y tenías que hablar únicamente como estar en <i>Alicia, en el País de las Maravillas. </i>Cuando en realidad afuera estaban pasando cosas tremendas. Entonces, yo no me identificaba con la televisión en Venezuela en ese momento y dije: “Me voy a Buenos Aires que me encanta, o quizás puedo explorar en Bogotá”. Estaba tratando de buscar un horizonte. Y cuando me entero de que no se iba a hacer el concurso, lo llamo a mi jefe y le digo: “No entiendo, ¿se hace o no se hace?”. Y él me dice: “No se va a hacer, pero queremos seguir trabajando con vos”. Y en ese instante, cuando me dice eso, viviendo él en Argentina, yo le digo por teléfono: “¿Y si yo me mudo a Buenos Aires?”. Ni lo pensé. Vi una luz y avancé. Y él se queda pensando y me dice: “Yo no te puedo ofrecer nada más que tu trabajo. No te puedo trasladar, no te puedo ofrecer vivienda”. Y yo le dije: “No necesito nada más. Yo necesito mi trabajo”. Salí de mi cuarto, viviendo todavía con mi mamá, y le dije: “Mamá, me mudo para Buenos Aires”. </p><p><b>—¡¿Y qué te dijo tu madre en ese momento?!</b></p><p>—Que estaba loca (risas). En principio no me tomó muy en serio, después se dio cuenta que sí y empezó toda una movida familiar para solucionar entre todos la situación, como hemos hecho siempre, ¿no? Dónde iba a llegar, a dónde va a vivir... Esa es otra historia también muy bonita, porque yo llego aquí a la casa de unos amigos de mi familia, argentinos, que son muy espectaculares y que fíjate qué loca la historia latinoamericana y cómo se va uniendo. En la década del 70, en la dictadura argentina, existieron dos personas en nuestra vida que eran torturados en la ESMA y que después de muchas torturas son liberados, los montan en un avión y los mandan a Venezuela. Ellos se conocen dentro de la ESMA, se enamoran. Eran Raúl y Lula. A Lula la encierran en ese momento con sus tres hijas chiquitas y se van a Venezuela con las tres nenas, ellos dos y lo que tenían puesto. Cuando llegan a mi pueblo, les dicen: “Vayan a buscar a <b>Pedro Antonio Piñarua,</b> que quizás les puede dar una mano”. Ese hombre era mi abuelo. Y él ahí él los recibe en la casa y empiezan a construir una historia distinta. </p><p><b>—Y ahora vos llegabas a la casa de ellos... </b></p><p>—A la casa de la hija de ellos, de la hija del medio.</p><p><b>—Se me pone la piel de gallina. El famoso hilo rojo, pero en todos vínculos.</b></p><p>—Yo creo que uno a veces no sabe cómo van a volver las cosas que uno hace por alguien. Eso que hicieron mi abuelo y mi abuela por Raúl y por Lula, no sabían qué iba a volver a mí. Uno no dimensiona hasta dónde puede llegar esas vueltas mágicas de la vida para devolverte una bendición que, en algún momento, tú le otorgaste desde el corazón a otra persona.</p><p><b>—¿Y qué pasó cuando llegaste efectivamente a Buenos Aires?</b></p><p>—Yo llegué aquí con 22 años y cumplí 23. Al principio fue como una peli. Yo llegué la primera semana, a la casa de Elvira. Ella estaba en Venezuela, entonces llegué sola a la casa. Tenía un departamento divino. Yo no tenía que pagar alquiler, tenía mis ahorros en ese momento trabajando en televisión. Por eso te digo que era una realidad muy privilegiada. Se suponía que tenía tres meses para vivir en la casa de Elvi, pero al mes ella me dice que estaban teniendo un problema de salud importante con un miembro de su familia y que necesitaban el departamento. Y que necesitaba el departamento en una semana. Era una situación de extrema necesidad y yo en una semana, sin tener todavía mis papeles, con carta precaria, que es lo que te dan antes de tener el DNI, tenía que alquilar algo que es muy difícil sin papeles. En ese momento yo estaba también acomodando todo el tema para que en mi trabajo me pudieran pagar acá después de que me pagaban allá. Estaba en una situación de papeles complicada para salir a alquilar sola. Y me tenía que ir en una semana. Y yo dije: “Bueno, no sé cómo, cómo lo voy a solucionar”. Ahí apareció un amigo y me dice: “Hay un señor que está buscando una host para su restaurante, para invitar a la gente a pasar adentro”. Era para estar en la puerta. Yo tenía mi trabajo en la tarde de la tele y fui a hablar con él y le dije: “Mire, yo necesito este trabajo sí o sí, porque tengo que pagar un alquiler por adelantado”. ¿Qué pasa? Yo conseguí un alquiler temporario, pero esos alquileres temporarios te piden seis meses por adelantado. Y conocí a este señor, que siempre me da mucho pesar que no recuerdo su nombre, pero cuando voy a contarle mi situación, él me pagó los seis meses por adelantado. <b>Y ese señor no sabe lo que hizo con mi vida</b>. Él me pagó los seis meses por adelantado. Yo fui, alquilé mi departamento, donde después pude recibir a mi hermano y yo todos los días a trabajar en ese restaurante, a repartir volantes en la puerta con una sonrisa en la cara y con una emoción... Me acuerdo que tuve muchos conflictos con mis compañeras de trabajo, que trabajaban adentro del restaurante. Decían que yo era una mujer muy falsa porque nadie era feliz repartiendo volantes. Y yo decía: <b>“Qué loco es juzgar sin conocer la historia de la gente”</b>, ¿no? Sí puedo ser muy feliz repartiendo volantes porque este señor hizo algo por mí que no tenía por qué hacerlo. No me conocía, pude haberme ido al día siguiente y robarle la plata. Yo creo mucho en Dios, en la oración y en pedirle que guíe mi camino.</p><p><b>—Dijiste: “Traje a mi hermano”. ¿Tuviste intención de mudar a toda la familia? </b></p><p>—Ese era el plan. Nosotros somos muy unidos con mi hermano y con mi mamá; y los dos sabíamos que el primero que se fuera se iba a llevar al otro. Eso era tácito.</p><p><b>—Es algo que atravesó a toda una generación en Venezuela, ¿no? Esto de “el primero que se va...”</b></p><p>—Se lleva al resto. En el mejor de los casos, porque hay gente que tiene 10 años sin ver a su familia. Por eso te digo que siempre lo marco: “Mi realidad está lejos de ser la realidad más perjudicada por la situación en Venezuela”. Todo lo contrario. Nosotros vivimos cosas todas muy duras, pero <b>yo tengo un privilegio de tener a toda mi familia conmigo hoy en Argentina. </b></p><p><b>—¿Lograste traerlos a todos? </b></p><p>—Entre todos lo logramos. Primero traje a mi hermano. Ahí empezamos a ahorrar entre los dos y pudimos traer a mi mamá, a mi papá, mi padrastro, que es Rubencho. Y después... Mi mamá ha trabajado siempre y nos dejaba en la casa de mi abuela todo el día. A la tarde venía y nos buscaba. Y mi abuela siempre le ha gustado la leche condensada y pararse a la mitad de la noche a servirse una tacita de leche condensada. Cuando yo me enteré que mi abuela no se estaba pudiendo comprar su leche condensada... No te estoy hablando de necesidades básicas, te estoy hablando de un lujo en ese sentido. </p><p><b>—Es increíble igual cómo normalizamos y naturalizamos ciertos infiernos y decimos que un lujo que una abuela pueda tomar una tacita de leche condensada. </b></p><p>—Cuando yo me enteré de eso, dije: “Me voy a buscar a mi abuela”. O sea, nosotros no podemos haber vivido lo que vivimos en nuestra infancia con una mujer que dio su vida por nosotros y ahora estar en Palermo tomando una copa de vino y ella no se puede parar a comerse una cuchara de leche condensada. Te lo cuento y me dan ganas de llorar. Mi abuela tiene pánico a los aviones y me dijo: “Yo no me subo a un avión si Anais no me viene a buscar”. Y eso significaba ahorrar también mi boleto, con todo lo dificil que era. Y por eso te digo que Dios ha sido muy bueno conmigo. En ese momento apareció un casting en Space para ser la Tiburona de… </p><p><b>—¡Lo has hecho todo, querida! A vos nadie te puede decir que no: entre la Tiburona y los volantes.</b></p><p>—Sí, sí sí (risas). Y a todo esto, paralelamente, seguía trabajando en el canal. Yo ahí ya era conductora de un canal de música y aparece la Tiburona Space, que era una persona con una cabeza mecánica de tiburón y me decían: “¿Para qué vas a hacer el casting?”. Y les dije: “Déjeme hacer el casting”. Finamente, el pago entero de la Tiburona Space fue para los boletos. Me fui a Venezuela a buscarla y me la traje para acá.</p><p><b>—¿Sigue viva tu abuela? </b></p><p>—Sí, mi abuela vive gracias a Dios. Y entendió que lo mejor que nos pudo haber pasado fue venirnos a este país. Uno de mis primos tiene una hija, que es también mi ahijada, Ciela, y es hipoacúsica. Tiene un problema de audición, disminución auditiva. Y cuando nosotros empezamos a averiguar para ponerle los auriculares, nos habían contado que en Argentina existía el único instituto que enseña a los niños sordos a decodificar el sonido con sus auriculares. Entonces, Ciela llegó aquí muy chiquitita, con 3 años, y empezó a estudiar en el Instituto y hoy Ciela habla y escucha. Fue bueno para todos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6JAROFG7L5CRBHFCXOTF7ZWQFI.jpg?auth=b31156b2da0c13a8a2a9dc154d95282f9e53a9f960fe0c24c404c6394133a4f1&smart=true&width=5328&height=3912" alt="“Hay un mundo más bonito detrás del miedo”, reflexionó Anaís sobre las dificultades que atravesó para lograr sus sueños. (Maximiliano Luna)" height="3912" width="5328"/><p><b>—Yo cada vez que viajo, cuando estoy llegando a Ezeiza, digo: “No hay nada mejor que estar en casa”. ¿Se puede, después de algunos años, encontrar esa sensación de hogar en un nuevo país? </b></p><p>—Total. ¿Pero sabés qué me pasa? Cuando llego a Ezeiza siento que llego a mi casa, que llego a mi hogar. Se puede. Yo creo que tiene mucho que ver con los lazos que haces. <b>Migrar no es para todo el mundo, es muy difícil. No es un cuento de hadas.</b> Hay gente que le cuesta mucho integrarse. Argentina es una bendición para todos nosotros. La cantidad de cosas que viven otros venezolanos viviendo en otros países de Latinoamérica no tienen nada que ver con Argentina. O sea, la xenofobia que se presenta en otros países es muy dura. En Argentina, jamás. <b>El argentino te tiende la mano de verdad.</b> Yo siento la generosidad de entender que son un país hecho a base de migraciones. Pero además el argentino quiere ser bueno en las cosas que hace. El argentino quiere tratarte bien, que tú lo recuerdes como su mejor anfitrión. </p><p><b>—Vos, en ese </b><a href="https://www.infobae.com/politica/2026/01/06/el-conmovedor-relato-de-una-venezolana-que-vive-en-argentina-tras-la-captura-de-maduro-permitanme-celebrar/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/politica/2026/01/06/el-conmovedor-relato-de-una-venezolana-que-vive-en-argentina-tras-la-captura-de-maduro-permitanme-celebrar/"><b>video que se hizo tan viral</b></a><b>, decías algo impactante que es esto de tener que borrar los mensajes del teléfono y la persecución que viven en Venezuela. ¿Cómo es vivir con esa realidad de estar en alerta todo el tiempo? </b></p><p>—Fue muy duro. Es muy duro, porque esto sigue ocurriendo hoy. <b>Hay una censura muy salvaje en Venezuela que, gracias a las redes sociales, ellos no han podido controlar del todo. </b>Pero cuando ese video se hace muy viral, a mí me empiezan incluso a llamar de muchos medios y yo no quise dar una sola nota más en ese contexto, porque Rubencho, mi papá, mi padrastro, estaba todavía en Venezuela. </p><p><b>—Él es periodista, ¿no? </b></p><p>—Sí, fue periodista muchos años, hoy ya no se dedica al periodismo. Él estaba en Venezuela en ese momento y yo jamás pensé que el video iba a tener el alcance que tuvo. Y yo ahí decía su nombre. Y a mí me agarró un pánico y un llanto en mi casa de preguntarme por qué hice esto, por qué estoy arriesgando a mi familia, que además fue una cosa que me nació hacerla, que la sentí un poco como responsabilidad siendo una venezolana que está trabajando en un medio muy importante de comunicación en Argentina. El día después de que capturaran a Maduro no puedo sentarme a hacer <i>Olvídate toda la noche</i> como que así no pasa nada. O sea, yo sentía una responsabilidad, pero después fue como: ¿por qué fui tan allá? ¿Por qué dije el nombre?</p><p><b>—Y hoy, con el diario del lunes, ¿por qué sentís que lo hiciste? </b></p><p>—Yo siento que fue como una data que tenía en el espíritu que necesitaba salir y que yo nunca la había contado. <b>Yo en estos casi 10 años en este país jamás había contado nada de nuestra historia, porque tampoco quise construir mi carrera a base de lástima ni, ni aprovecharme de la situación del país para tener más difusión</b>, nunca quise hacer eso. Pero ahí lo sentí necesario decir. </p><p><b>—Se percibía en tu voz una especie de grito de libertad. </b></p><p>—Y también de hartazgo. El mundo le ha dicho al venezolano cómo comportarse. Y le ha dicho: “Tienen que salir a luchar más, tienen que salir a la calle, tienen que hacer esto. No, pero tienen que ir a elecciones. Pero ¿cómo no lo sacan?“. Hemos hecho de todo. O sea, <b>¿hasta cuándo nos van a seguir mandando a hacer cosas? Y el día que lo sacan y nos ponemos contentos, nos mandan a ponernos tristes.</b></p><p><b>—Sí, a cuestionar si estaba bien o estaba mal. La soberanía... </b></p><p>—Claro. </p><p><b>—¿Sentís que el mundo fue muy hipócrita con Venezuela? Me refiero a esto de estar pidiendo ayuda a gritos y cuando finalmente hay una intervención, aparece que el dedo acusador.</b></p><p>—Un poco. Ahí la soberanía se hace un concepto intocable, ¿no? Cuando nosotros no vivimos en soberanía hace tantos años y además la soberanía se come, se alimenta de la gente. Es durísimo. Yo puedo llegar a entender, en ciertos aspectos, porque hay noticias que obviamente hacen muchísimo más ruido que otras. Y si tú no estás tan empapado de la situación en Venezuela y de repente te enteras de que sacaron al presidente, es fuerte. Esta situación viene desde hace años. Pero yo creo que igual hay gente que no conocía tanto la historia. A mí mucha gente me daba las gracias por ese video, me decían: “No tenía ni la más pálida idea de que esto pasaba”. Yo de verdad creo que es una situación que, si no tienes un venezolano cerca o no tienes alguna vena curiosa que te invite a ver noticias, a enterarte un poquito más, solamente sabes que hay un gobierno de izquierda, que hay un montón de gente que no lo quiere, que es más corrupto que otra cosa. Pero entender que es un gobierno tan asesino, te permite entender un poco el sentir venezolano. Si no lo conoces, se presta un poco para esto. <b>Están sacando a un presidente a la fuerza. Obviamente que nadie quería que el final fuera ese. ¿Y quién nos llevó ahí? ¿De quién es la culpa? ¿Nuestra? ¿Que celebremos que lo capturen de esa manera? ¿O es culpa de un régimen que hizo todo mal durante casi 30 años? </b></p><p><b>—Imagino que al alzar la voz también recibiste muchos comentarios, algunos de apoyo y otros de crítica. </b></p><p>—Sí, ese fin de semana fui muy atacada yo y todos los venezolanos que publicamos algo en redes sociales estando fuera del país sobre lo que había pasado. Me molestaba mucho esa indolencia, ¿no?Esa falta de empatía y esa autoridad que tienen hoy las redes sociales. Y creo que esto pasa en todos los aspectos, no solamente en lo que tiene que ver con lo político y en mi caso con lo de Venezuela. Yo siento que en las redes sociales está esta necesidad de ser mejor que el otro, ¿no? O sea, el comentario y el hate te permite ponerte en un lugar de superioridad y de corregir al otro desde un lugar de absoluta ignorancia. Y somos todos seres humanos y hay una persona del otro lado que tiene una realidad que no conoces. <b>La cantidad de veces que me mandaron a devolverme y todavía me siguen mandando a que me devuelva</b>. No me voy a devolver. <b>Amo este país con todo mi ser. Amo Argentina con todo mi ser. Argentina me dio a mí y a mi familia el renacer más bello que hubiésemos podido soñar. </b></p><p><b>—O sea que no te imaginás el día de mañana en una Venezuela distinta, renacida y con paz.</b></p><p>—No, pero sí me imagino algo que no se lo conté absolutamente a nadie, pero el otro día tuve el sueño de concebir a mis hijos en Venezuela. Irme de vacaciones con mi esposo, mostrarle Venezuela. El otro día veía imágenes, lloraba y pensaba en eso: ¿mira si yo puedo concebir a mis hijos en Venezuela? Yo crecí en un pueblo precioso que se llama <b>San Antonio de los Altos</b> y me gustaría ir contándole. En definitiva el venezolano, es la energía, más allá del lugar. Es lo que me respondo a mí misma cuando tengo ese miedo. Es ir al lugar donde yo construí mi personalidad, donde yo construí la energía con la que siempre quise vivir. <b>Es el doble de amor. Yo tengo dos casas, tengo dos países</b>. En el nombre de Dios pronto voy a tener mi ciudadanía argentina y la voy a llevar con absoluto orgullo, porque <b>en este país me gradué, en este país me casé, en este país seguramente voy a tener mis hijos y trato de devolverle con mucho trabajo y mucha responsabilidad todo lo que me ha dado. </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PFS2QAHREZGQBIRVYELX7IU6JM.jpg?auth=8c9428dfc375a579f2c0a802542616611e435280673047b869b3dcdd694436ee&smart=true&width=6192&height=4128" alt="“Migrar no es un cuento de hadas, pero Argentina fue una bendición para nosotros” expresó Anaís en diálogo con Luli. (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><h2>Una historia de amor inesperada: del WhatsApp a una vida juntos en Argentina</h2><p><b>—Contame cómo nació esta historia de amor con tu marido, porque dijiste: “En este país me casé”. ¿Él es argentino?</b></p><p>—Él es argentinísimo (risas). Súper argentino. Lo conocí trabajando en este canal hermoso que me dio tanto, en HTV. Yo era conductora y productora del canal y él era productor de otro canal de música, de Quiero, y yo siempre hacía notas y nos cruzábamos todos los medios. En algún momento me cruzo con un compañero y yo necesitaba un cargador. Teníamos una nota con un artista colombiano y después me iba a hacer una nota Lali y me estaba por apagar el teléfono y me dice: “Yo no tengo, pero mi productor sí”. Y yo le dije: “Tú nunca vienes con productor”. Y me dice: “No, es que siempre se queda afuera hablando por teléfono”. Lo llama para que me traiga el cargador y él entra. </p><p><b>—Y lo viste y dijiste... </b></p><p>—¿Quién es ese hombre? </p><p><b>—Aparte viste que los argentinos tienen como esta cosita. </b></p><p>—Sí, mi marido es todo cool y él tiene como una cosa... Es supercanchero, es divino. Él entró en ese momento, pero el detalle es que yo tenía pareja. Era un drama total. Yo tenía pareja, una pareja de la que me quería separar y mi mamá me decía: “¿Cuándo te vas a separar? Vas a encontrar al amor de tu vida y te va a encontrar diciéndole: ‘Tengo novio’”. Dicho y hecho (risas). Ella me dijo: “Te va a pasar, te vas a encontrar al amor de tu vida y vas a estar con otra persona”. En ese momento lo conocí, hablamos de trabajo y me pidió mi número para un puesto. Supuestamente para un proyecto de música...</p><p><b>—Que nunca se hizo. </b></p><p>—Sí, mentira. Nunca se lo voy a creer. Pero en el momento me fascinó. Él me empezó a reaccionar cosas en Instagram y yo dejé de responderle, porque dije: “Bueno, necesito solucionar esta situación”. Esto fue más o menos en octubre, noviembre, yo me separo en diciembre y en febrero, le digo a mi hermano: “No tengo a nadie, no tengo a nadie con quien hablar”. Me dice: “¿Cómo no vas a tener a nadie con quien hablar? Revisa tu WhatsApp”. Y empiezo a buscar contactos y bajó hasta la S, mi marido se llama <b>Santiago</b>. </p><p><b>—¡Tuviste que scrollear hasta la S! Fue como un Tinder de WhatsApp. Te digo que es una buena técnica.</b></p><p>—En ese momento empecé a buscar en el listado de WhatsApp, lo encuentro y digo: “¡Ay! Él me había encantado”. Y me daba vergüenza mandarle un mensaje de la nada. Y dije: “Le voy a mandar un mensaje como que si es un mensaje equivocado” (risas). Como que si es paa otro Santi. Y le mandé: “Hola, Santi. ¿Sabrás a qué hora nos buscan el domingo?”. Y él, ni lerdo ni perezoso, me contestó: “Che, Ani, no sé qué posibilidades hay de que te hayas equivocado de Santi, pero yo el domingo salgo a las 10. Si quieres te busco y vamos al teatro”. Y le dije: “Jaja, sí, pero contame más”. Como que sí, me equivoqué, pero vamos al teatro. Y ahí salimos por primera vez y estamos juntos desde ese día. No nos separamos nunca más. </p><p><b>—¿Pasó cuánto tiempo? </b></p><p>—De esa primera salida a hoy, estamos a seis años y un par de meses.</p><p><b>—Enseguida dijiste: “¿Es él?” </b></p><p>—Sí. De hecho, desde que teníamos cuatro meses juntos, yo me refiero a él como mi marido. Él no tuvo miedo a nada conmigo. Yo me acuerdo que decía en mi relación anterior, cuando estaba con una persona que era un muy buen hombre, pero era bastante más frío, me acuerdo que yo le decía a una amiga: “Yo no me quiero morir sin que me dediquen canciones, sin que me sorprendan”.</p><p><b>—¡Un romántico!</b></p><p>—“Yo quiero un romántico como yo”, le decía. Y mi amiga argentina, me decía: “Estás buscando en el país equivocado. Aquí no lo vas a encontrar. Aquí no hay tanto romántico”. </p><p><b>—Acá hay más chamuyeros, más cancheros. </b></p><p>—Claro, es otra cosa. Y yo le dije: <b>“Si yo estoy en este país, esa persona también está en este</b> <b>país, porque yo no puedo ser la única</b> <b>que le gusta el romance y todo eso".</b> Bueno, apareció mi marido, casi que me hace una película y me propuso matrimonio en la sala de un cine. </p><p><b>—Es espectacular lo que me contás.</b></p><p>—O sea, <b>él es la persona que hace mis sueños posibles. </b>Él es esa herramienta que me mandó Dios para que nosotros construyamos la vida que queremos y que sea realidad y no solo un sueño en mi cabeza. </p><p><b>—Qué lindo. Es un lindo ejemplo de amor, que no pasa siempre.</b></p><p>—Y yo creo que hay algo muy raro y que es como un engaño en el que caímos con las películas y con las historias de amor que nos vendieron en las telenovelas, que uno cree que el amor es intensidad loca. Y yo creo que el amor es paz. <b>El amor es paz y tranquilidad.</b> Es una persona que le otorga paz a tu caos. La vida es muy complicada. Si la persona no te hace la vida más fácil emocionalmente hablando, no es amor, es otra cosa. Y por eso a veces la gente sale de relaciones súper tóxicas y encuentra otra y dice: “Bueno, pero yo no voy a amar nunca como amé a aquella persona”. No lo amabas. </p><p><b>—Te elevaba el cortisol, que es diferente (risas).</b></p><p>—Exactamente. </p><p><b>—Si hoy pudieses tomarte un té o un mate con la Anais que llegó hace nueve años a la Argentina, atravesada por el miedo, la convicción, las ganas y el desarraigo, ¿qué le dirías desde la mujer que sos hoy?</b></p><p>—Le hablaría de un inmenso orgullo por ella y le agradecería por haber tomado esas decisiones. Lo hiciste con dudas, con miedo y lo hiciste igual. Le daría un abrazo inmenso. Trataría de quitarle un poco el miedo, pero creo que es difícil. A mí mi carrera siempre me dio mucho miedo. Mi sueño más grande siempre ha sido la música y me tardé casi 30 años en ejercerlo. L<b>e diría que hay un mundo más bonito detrás del miedo y que tiene las capacidades, que sí las tiene, que no dude tanto</b>. Que confíe un poquito más. Eso le diría. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CVDNSYHRSZGLLNNI3Y365MILRM.jpg?auth=5e87888cf9d7b4fbacd563c96cf34a8bc23f14edba698d38b0f33fc1cb095597&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Anaís Castro con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Julieta Coria, la actriz que dejó San Juan a los 17: el vértigo de Buenos Aires, la presión familiar y el desafío de construir su propio lugar]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/28/julieta-coria-la-actriz-que-dejo-san-juan-a-los-17-el-vertigo-de-buenos-aires-la-presion-familiar-y-el-desafio-de-construir-su-propio-lugar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/28/julieta-coria-la-actriz-que-dejo-san-juan-a-los-17-el-vertigo-de-buenos-aires-la-presion-familiar-y-el-desafio-de-construir-su-propio-lugar/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, habló sobre las dificultades que atravesó al mudarse sola desde el interior, recordó el impacto emocional de sus primeros tiempos en la Ciudad y reflexionó sobre las exigencias y apariencias dentro del mundo digital. Además, contó cómo vive su relación con las redes, su obsesión con el trabajo y el deseo de impulsar nuevas propuestas vinculadas al arte]]></description><pubDate>Fri, 29 May 2026 11:03:34 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Me costó mucho venir a Buenos Aires. Llegué a los 17 años; yo soy de San Juan y estaba en esa etapa en la que me creía grande, como si tuviera más control sobre ciertas cosas. Pero fue enfrentarme a la realidad: una ciudad enorme, mucho más rápida. Yo venía con otros tiempos, más lenta en muchos aspectos. Fue duro y me generó mucha ansiedad”, recordó <b>Julieta Coria</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Juli, como la conocen en <a href="https://www.instagram.com/julicoriaa/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/julicoriaa/"><b>redes sociales</b></a>, es actriz y creadora de contenido. Se instaló en la Ciudad de Buenos Aires para formarse en comedia musical y perseguir su vocación artística. Con un estilo humorístico y personajes inspirados en situaciones cotidianas, construyó una comunidad de más de 2 millones de seguidores. </p><p>Además de su trabajo en plataformas digitales, participó en campañas para distintas marcas, incursionó en el doblaje y desarrolla proyectos de ficción en formato vertical, donde actúa, escribe y dirige. También lleva su universo creativo al teatro con <i><b>Lo dejamos acá</b></i>, obra que transita su segunda temporada y se presenta en el Teatro Premier, sobre la avenida Corrientes.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/R7JOU6ISBNAD5HV4NTA4AVTF5Q.jpg?auth=f1a9b2e471f68ac242cc500fec0ad31c656e4e69bbf7ee58bac37e8ade01f48f&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Julieta Coria: “No soy tan fan de mis redes: las hago porque siento que son una gran salida laboral”" height="4128" width="6192"/><p><b>—Esto arranca diciéndome qué harías con un millón de dólares. Depende de cuán sincera seas en tus respuestas, voy ver si te la doy o no. </b></p><p>—¡Uy, tremendo! ¿Qué hago con un millón de dólares? Mmm primero creo que me compro una casa o un departamento para tener esa estabilidad de saber que tengo mi lugar. Si puedo ayudar a mi familia con algo, obvio que también. Después creo que invertiría todo en hacer una película o una serie. Lo invertiría en un proyecto copado. </p><p><b>—Te autofinanciarías un proyecto. </b></p><p>—Sí, algo propio que me guste mucho hacer.</p><p><b>—¿Por cuánta plata cerrarías tus redes por un año? No tendrías ningún tipo de espacio en las plataformas.</b></p><p>—10 millones de dólares, menos también (risas). Pero puedo hacer otras cosas. No soy tan fan de mis redes. </p><p><b>—¿Qué harías esos años con 10 millones de dólares?</b></p><p>—Me abocaría más al teatro o emprendería por otro lado. Las redes siempre son una excusa para, no es el lugar que yo... Ni el que más disfruto. Lo hago porque siento que es una gran salida para mí. Y obvio que me gusta... O sea, ahora es la fuente, si me la sacás ahora me cortás las alas.</p><p><b>—¿Por cuánta plata borrarías todos tus videos de astrología? ¿Por 5 mil dólares?</b></p><p>—No, no. No los sacaría. Tiene mucho que ver con lo que construí y con lo que soy, así que no... </p><p><b>—¿Por cuánta plata venderías tu historia de vida para que hagan una película? </b></p><p>—Está buena mi historia de vida (risas). No sé, ¿10 millones es un montón? Soy malísima a nivel plata, ya verás (risas).</p><p><b>—¿Cuál sería el contenido que más te gustaría hacer hoy? Pensalo como si tuvieras todo el mundo a disposición: artistas, locaciones, producción, lo que quieras. ¿Cómo sería tu contenido ideal? ¿Qué género tendría?</b></p><p>—¡Me encantaría! Hay uno que estuve haciendo el año pasado, que me encantaría poder desarrollarlo: <i>Cómo sería el mundo si lo dominara tal signo</i>. Entonces, si lo dominara Cáncer, ponele. Eso me encantaría poder hacerlo y que todos los personajes sean de un actor distinto y sean del mismo signo. Es como el mundo de Cáncer. Me encantaría.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PBKHWPU7LFF6TJQU7TYG7KCUZA.jpg?auth=f0ff4beff6f3f5e20cc08f231613f40e5ff0f9df9ca7858ab2dc9a1d9c474cb4&smart=true&width=5556&height=3744" alt=""Los que venimos de otras provincias a Buenos Aires sentimos que tenemos que rebuscárnosla para sobrevivir”, explicó la creadora de contenido" height="3744" width="5556"/><p><b>—¿Cuál fue el golpe más duro de tus primeros años viviendo en Buenos Aires? </b></p><p>—Mirá, el primer año no me lo acuerdo (risas).</p><p><b>—¡Uhh! Lo bloqueaste. </b></p><p>—Imaginate lo que fue. Es muy loco, pero hay muchas cosas que no me acuerdo. Me costó mucho venirme.</p><p><b>—¿A qué edad llegaste? </b></p><p>—A los 17 años</p><p><b>—Muy chiquita...</b></p><p>—Sí, vine muy chica y yo soy de San Juan. Era el último año de la secundaria, que por suerte yo la pasé muy bien. Entonces, estaba en esa de que me creía grande, me creía con más control de ciertas cosas. Trabajaba también en el lugar donde estudiaba comedia musical y éramos el mismo grupo de siempre. Yo ya tenía mi lugar, estaba dentro de todo resuelto. Y fue pasar a la realidad, a una ciudad super grande, más rápida. Yo venía muy lenta en muchas cosas. Y también pasar la dimensión de entender que me faltaba un montón todavía y que había mucha gente que también quería lo mismo que yo. Fue un año duro. Empecé a convivir con amigas... Yo venía conviviendo con mi familia y de repente te hacés adulto. Fue duro, me dio mucha ansiedad y yo en ese momento no lo compartía, me lo guardaba. <b>Tardé mucho tiempo en darme cuenta de que era una persona muy sensible</b>, que es muy loco, porque yo soy extremadamente sensible. </p><p><b>—Es que solo el hecho de dejar la casa con tu familia y vivir con amigas, era un cambio importante.</b></p><p>—Sí. Otra cosa que me pasó es que yo me vine con unas amigas y teníamos que hacer una audición para que nos becaran en la escuela donde íbamos a estudiar, nos daban media beca. Yo fui como con mucho miedo. Recuerdo que mi mamá no había podido venir a acompañarme, las mamás de mis amigas sí. Mi mamá también estaba pasando por un momento y yo me venía acá... Me sentía desprotegida. Al final, me presenté y no me la dieron. Y eso para mí fue un puñal en el corazón. Después, pasó el tiempo y a fin de ese año volví a hacerlo y ahí la tuve la media beca. Pero el primer año incluso me daba miedo actuar, que a mí actuar me encanta. </p><p><b>—Claro, te dio mucha inseguridad. </b></p><p>—Sí. Pero bueno hay una parte mía que a veces ni yo entiendo, pero es como un empuje. Hay mucho drama y de repente hay algo de “voy a poder”. Eso me lo agradezco muchísimo, pero a veces no lo entiendo. Debe ser mi luna en Aries (risas).</p><p><b>—Es como que te vuelve imparable, más allá de que a veces uno dramatiza un poquito. Es como “una lloradita y a seguir”. </b></p><p>—O a seguir adelante con la lloradita y todo (risas). </p><p><b>—Para vos, ¿el mundo de los creadores de contenido es careta?</b></p><p>—Tiene mucho de careta, totalmente, sí. Depende en qué ámbito sea, igual. Siento que ahora se está como suavizando un poco. O yo lo estoy entendiendo más, ¿viste? Hay algo que, capaz que como ascendente en escorpio me entenderás, con la verdad. La verdad me pesa mucho. Soy obsesiva de la verdad y de decir: “Che, esta es la verdad y aunque duela , es así”. Y hay algo que aprendí este año, que estoy entrando en mi retorno de Saturno, que es ver en qué lugares la verdad sí tiene lugar y en qué lugares no, que no significa la mentira, pero es otra cosa. Como hay algo de ser inteligente y de aprender a manejarse, siempre conservando la verdad y estando cómodo. <b>Nunca voy a mentir o estar así fingiendo algo que no soy, pero a veces es como mostrarse tal cual en todo, es un montón. </b></p><p><b>—¿Hablás de la verdad que vos das al mundo sobre vos misma?</b></p><p>—Exacto. Porque siento que por ahí en el mundo de los creadores de contenido, no digo que todos, pero hay algo que se genera de “la figura”. Capaz que en el mundo en general del espectáculo es así y a mí esto de “la figura” me choca un poco. </p><p><b>—¿Te referís a la figura en el sentido del personaje que uno construye, o a esa exigencia de mostrar siempre una versión más auténtica de uno mismo y que se caigan las caretas?</b></p><p>—De la figura del personaje y de creerse por ahí un personaje. Como que te distancia un poco de ser persona. Y después por ahí de lo que se pide desde afuera, por ahí más en los streams, ¿viste? </p><p><b>—Esto de que pareciera que el lema de los streams es la frescura, cuando muchas veces también está construido desde un personaje.</b></p><p>—Claro. Totalmente, a eso voy. Siento que en algunas ocasiones por ahí la verdad no es necesaria. Ser tan sincera, tan abierta de corazón. En ciertas ocasiones y con ciertas cosas, no tiene sentido esto. Pero en otras sí. Y la verdad también es súper subjetiva, porque tu verdad no es la mía. Pero bueno, podemos estar horas debatiendo sobre eso...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AUM7OQ2ALFHHPKDYOW67KHL2EI.jpg?auth=4b5fef212d80eb98acc5acea2c7584d61fea2910134be9576fcf6b90f5baa865&smart=true&width=5544&height=3984" alt="“El mundo de los creadores de contenido tiene mucho de careta”, confesó Juli" height="3984" width="5544"/><p><b>—Vamos a ir al último juego que se llama “Yo nunca nunca”. ¿Has jugado alguna vez? </b></p><p>—Sí, obvio.</p><p><b>—Yo nunca, nunca fui adicta al trabajo. </b></p><p>—¡Ay! Dios. Sí, muy adicta al trabajo. Es tremendo. Pero lo que pasa es que mi trabajo me gusta mucho, también. Me pasó justo esto que fue tremendo. Me dio hace poco mi primera migraña. Me empezó a doler mucho la cabeza y me agarró ganas de vomitar. O sea se me descompuso el cuerpo mal y me asusté porque fue de la nada. Dije: “Okey, tengo que parar”. Porque a veces hay días que arranco muy temprano y hago muchas cosas al mismo tiempo. Estoy guionando una obra para mí, estoy con mi obra, estoy como haciendo contenido, ahora también estoy con la serie vertical, escribiendo cosas y bueno, muchas cosas todas juntas. Y de repente el cuerpo se me hackeó mal. Entonces fue como: “Bueno, okey”. Me acosté, domí como tres horas y me levanté pensando ¿qué puedo adelantar? ¿Qué puedo hacer? Y era como “che, no podés hacer nada”. “No podés leer, no podés ver una serie”, que son cosas que te alimentan. Y fue aceptar y decir: “Okey, no puedo hacer nada”, porque veía luz y me hacía mal. Y yo re creo que la vida te va dando señales con eso... </p><p><b>—Te dice que podés parar y está bien también. </b></p><p>—Claro. Podés parar. Pero bueno a veces te lleva hasta ese punto y le prestás atención igual. Para mí fue como un stop... </p><p><b>—Yo nunca, nunca le contesto a los haters.</b></p><p>—A veces sí. Últimamente no les estuve contestando y, de hecho, a veces me siento mal cuando no les contesto. </p><p><b>—¿Les contestás públicamente en los comentarios o vas a un DM? </b></p><p>—Públicamente. Pero les he contestado por DM también.</p><p><b>—¿Cuál fue la conversación? ¿Por qué decidiste escribir?</b></p><p>—Por DM fue porque me había escrito por DM. Fue una boludez. Viste cuando decís: “Dale, ¿en serio?” Me dio bronca. En esto estuvo bien, pero en otras digo: “¿Por qué le doy tanto valor a esto?“. Porque por ahí si vos no contestás, no agrandás algún tema. Pero a veces me gusta contestar en ciertos aspectos, porque l<b>a gente se olvida que sos una persona</b>. A mí eso me molesta muchísimo. ¡Soy una persona, viejo!</p><p><b>—¿Qué fue lo más heavy que le respondiste a un hater? </b></p><p>—Me acuerdo de este caso que no fue el más heavy, pero fue uno de los primeros. Yo había subido una historia hablando de algo de astrología. No había dado toda la data que tenía, porque tampoco es que mi público es pura astrología. O sea, hago videos de humor y algunos tienen astrología, otros son de otras cosas. Entonces, no voy a estar dándote la data específica de un astrólogo, tampoco me considero astróloga y la gente lo sabe. Entonces me comenta un astrólogo bardeándome. Había subido a sus historias, de la nada, bardeándome. Entonces, vino gente de él a bardearme también. “Quién sos”, me decían y no sé cuántas cosas más. Y yo dije: “¿Qué carajo está pasando?” Ahí hablé con el chabón, que encima para mí es bastante oscuro, y le dije: “Che, está todo bien. Yo cuento esto”. Y me dice: “Pero te faltó...”. Le digo: “Sí, me pareció que no lo tenía que contar porque a eso no apunto”. Aparte siempre le digo a mi público que si quiere saber más, que vaya con un astrólogo. Y terminó siendo que el tipo no quería que le sacara el laburo, ¿viste? Yo no te voy a sacar el laburo, pero ¿por qué con ese miedo vas a matarme a mí? </p><p><b>—Es como una vibración muy baja que tiene que ver con el mundo del otro. </b></p><p>—Total. Pero me trajo a otra gente a bardearme. Después quedó todo bien y de hecho creo que él me terminó como invitando a hacer algo juntos… </p><p><b>—Al final quería más trabajo a través tuyo.</b></p><p>—Sí, pero me bardeaban.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/A7U7BAWBRNC7BBMSO2MSAVRSTE.jpg?auth=21950560c055ecd28e6486034d26f5fe484e4046fcf4e19b3061bf521420b61c&smart=true&width=5244&height=3456" alt="“El primer año en Buenos Aires no me lo acuerdo: hay muchas cosas que bloqueé”, admitió la actriz en diálogo con Emilia" height="3456" width="5244"/><p><b>—Volviendo a lo que contabas antes, sobre cómo llegaste a Buenos Aires y ese deseo de abrirte camino en esta industria, ¿sentís de algún modo el peso de representar a muchas personas de otras provincias que también vienen a perseguir sus sueños?</b></p><p>—Mi peso era más familiar. A mí me pasó que me vine acá y mis viejos me garparon el alquiler que lo compartía con unas y yo sabía que eso no iba a suceder mucho más tiempo porque ellos no lo podían hacer. Yo sabía que tenía que vivir de esto. Decís: “Me tengo que solventar, porque sino me voy a tener que volver”. Va por ahí más la presión…</p><p><b>—Es una presión personal de poder seguir adelante con tu sueño acá. No tanto por el hecho de que todo un país pueda tomarte como ejemplo para quienes quieren hacer lo mismo y vienen del interior. Esto de pensar: “se puede lograr, se puede hacer”.</b></p><p>—Me encantaría que se tome así, pero no es un objetivo ser el ejemplo... Nunca lo vi así. Me parece súper valioso, de hecho, me voy cruzando gente y la mayoría son de otras provincias. Es re loco porque todos tenemos un poquito esto, que para mí es el subsistir, ¿viste? No tenemos contactos, que eso es muy clave, porque en tu provincia los tenés o los conseguís. Acá te las tenés que rebuscar y siento que en todas las personas que me crucé de provincias, que son la mayoría, hay algo que es esto de decir: “Tengo que salir adelante porque sino muero prácticamente”. Creo que va más por ese lado. Ser un ejemplo sería hermoso, pero nunca lo tomé desde ahí. </p><p><b>—¿Qué mensaje le darías a esa Juli pequeña que arrancó con ganas desde San Juan y vino acá con toda la ilusión? </b></p><p>—Le diría que se puede. <b>Vine con mucho miedo, pero siento que también fue un motor. </b>Entonces, no sé si le diría: “No tengas miedo”, le diría: “Date tiempo, todo se va a acomodar”. Y siento que no sé si cambiaría algo del pasado, porque todo lo que fue es quien sos vos ahora, ¿no? Me pasa eso. Si tiene que ser igual, que sea así. Le diría que todo se va a acomodar a su tiempo y que se puede.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/7VP5SFOOEZEOLEFENEQVJ7CRJE.jpg?auth=6e879c2349fe89d79a3f8254d51d456f54eb8ef71e8e995ea0e95d18bc6a4290&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"></media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Joaquín Cavanna: los trabajos “bizarros” que hizo en España, cómo empezó en el streaming y el secreto de “Paren la Mano”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/26/joaquin-cavanna-los-trabajos-bizarros-que-hizo-en-espana-como-empezo-en-el-streaming-y-el-secreto-de-paren-la-mano/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/26/joaquin-cavanna-los-trabajos-bizarros-que-hizo-en-espana-como-empezo-en-el-streaming-y-el-secreto-de-paren-la-mano/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, el periodista y creador de contenidos recordó los años que vivió en Europa, sus inicios en el periodismo y cómo comenzó a stremear. Además, su relación con las redes sociales y los proyectos que le dieron aire al grupo de trabajo ]]></description><pubDate>Tue, 26 May 2026 04:53:27 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Joaquín Cavanna</b> nació el 17 de abril de 1982 en la Ciudad de Buenos Aires. Desde joven abrazó el periodismo, pero con tan solo 24 años tomó la decisión de emigrar a España junto a su pareja, Tamara. Ya instalado en Madrid realizó algunos trabajos “bizarros”, como el mismo recordó, entre risas, hasta que pudo retomar el periodismo en la capital española. Luego de ocho años, la pareja, junto a Pedro, su pequeño hijo nacido en tierras españolas, volvió a la Argentina. Más tarde llegaron las gemelas, Simona y Olivia.</p><p>En cuanto a lo laboral, <i>Joaco </i>volvió a trabajar como periodista en la Argentina durante algunos años hasta que de la mano de su amigo <b>Germán Beder</b> comenzó a hacer columnas y luego pasó a formar parte del exitoso grupo de <i><b>Paren la Mano</b></i>. Allí llegaron más proyectos, con presente y futuro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VV47WVNL65CWZCLYM33FRJK3P4.jpg?auth=f1e370247ea43e8998362b7c1610f5e933a610e6db3786bc2b12e5317ab342dc&smart=true&width=5880&height=3936" alt="Joaquín Cavanna vivió ocho años en España. Allí tuvo su primer hijo (Foto Maximiliano Luna)" height="3936" width="5880"/><p><i><b>-Te veo en local como pocos, por no decir el único. Viniste acá (a Infobae) y saludaste a todo el mundo. </b></i></p><p>-A todo el mundo. De hecho calculé para venir cuarenta minutos antes del horario que teníamos pactado para poder hablar con la gente de acá y charlar un ratito. Y esto, de venir al estudio y no tener que hacer yo una entrevista, sino que me la hagan a mí, me parece surrealista...</p><p><i><b>-¿Cuánto tiempo estuviste acá en Infobae? ¿Qué hacías?</b></i></p><p>-Estuve desde fines de 2015 hasta fines de 2022. Siete años estuve acá. Es increíble. Yo venía del periodismo deportivo. </p><p><i><b>-¿Ahí lo conocés a Germán (Beder)? </b></i></p><p>-De ahí lo conozco a Germán. Estuve viviendo un tiempo en España hasta el 2015. Entonces, cuando volví, era como que tenía que agarrar laburo lo más rápido que pueda, de cualquier cosa, y termino entrando acá en la sección <i>Tendencias</i>, a escribir de gatitos, de dietas, de Nutriglam... (risas), entré en ese mundo. Ahí estuve dos años y ya después pasé a <i>Sociedad</i>, y ahí también fue un mundo nuevo y terminé trabajando cinco años en la sección <i>Sociedad</i>. </p><p><i><b>-¿Ahí fue que hiciste la nota del Cubo Rubik?</b></i></p><p>-Eso fue cuando estaba en <i>Tendencias</i>. Eso fue terrible, porque yo era medio vago para hacer notas en el estudio. En ese momento nos pedían a los periodistas que saliéramos un poco de la redacción pura y dura y que empecemos a hacer entrevistas en el estudio, que empecemos a movernos un poquito. Y fue como <b>“bueno, ¿qué hago? Y a ver, traigo al campeón argentino de Rubik". Y ya quedó para la posteridad esa nota.</b> </p><p><i><b>-Contabas que estuviste viviendo en Europa. ¿Por qué te fuiste y cuánto tiempo?</b></i></p><p>-Yo estaba trabajando en <i>Perfil </i>en ese momento. En el momento de la decisión, llevabamos un año de novios, nada más, con quien hoy es mi esposa, con <b>Tamara</b>, con <i>Tami</i>. Y realmente fue una cosa que no fue tan charlada. Fue como una movida que estamos los dos un día en una situación normal de casa y uno dijo <b>“yo viviría un tiempo afuera, en Europa”</b>. Y el otro dijo “¿sabés que yo también?“. Empezamos a mirar hacia arriba y dijimos: <b>”Estamos en el momento de la vida para hacerlo"</b>. Teníamos veintitrés años, por ahí veinticuatro, teníamos la suerte de que los dos podíamos tener ciudadanía europea. De hecho nos fuimos a vivir a Madrid sin conocer la ciudad. Yo conocía Barcelona de un viaje anterior, pero ninguno conocía Madrid. Había un primo de <i>Tami</i>, de mi esposa, que vivía allá, nos dijo <b>“vengan el año que viene, no esperen tanto, yo los ayudo con no sé qué”... Y así nos fuimos. Y empecé trabajando de socorrista, de guardavidas en piletas privadas, sin saber absolutamente nada...</b></p><p><i><b>-¿Se fueron cagados o entusiasmados?</b></i></p><p>-No, entusiasmados, totalmente entusiasmados. De hecho, era increíble, porque ella es profesora de educación física y los dos teníamos acá un trabajo en nuestra profesión. Pero laburar en periodismo acá era complicado, lo sigue siendo en realidad. Estábamos con las ganas de vivir la experiencia, nos fuimos con la idea de quedarnos dos años y nos terminamos quedando ocho. Incluso nuestro primer hijo nació allá. Tengo tres y el primero nació allá. Medio que la decisión de la vuelta fue vinculada a nuestro hijo, a los vínculos, al desarraigo y no a lo laboral. Queríamos ver crecer a nuestros hijos con sus abuelos, con nuestros amigos de toda vida. Estábamos bien allá, había una calidad de vida increíble, pero nos pesaba la parte esa de la cercanía humana. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OBMWUTOLQRD3LK7APTBRMP52DU.jpg?auth=e5a5b4d4e7157b16a3441b11a52d042c1555ae94f2dda17f89a53dac69d0b307&smart=true&width=6092&height=4061" alt="Joaco cuenta que no se lleva bien con las redes sociales (Foto Maximiliano Luna)" height="4061" width="6092"/><p><i><b>-¿Y allá de que buscaste trabajo?</b></i></p><p>-El primo de <i>Tami </i>tenía una inmobiliaria allá en Madrid y tenía un convenio con una empresa de piscinas, de arreglo de piscinas, que tenía como una red gigante. Entonces, esa empresa traía guardavidas de Argentina, muchos de Rosario. Es una cosa terrible, que los tipos hacen seis meses en Argentina y los seis meses de invierno se van a hacer a Europa. Llevaban como una troupe de doscientas personas desde acá para que vayan los tres meses a laburar, porque allá tipo un barrio privado necesita un guardavidas, está todo muy prolijo con eso. Entonces me dijo <b>“bueno, los meto ahí en esta troupe”</b>, porque él con la inmobiliaria les alquilaba a todos los guardavidas. </p><p><i><b>-¿Pero los que iban desde acá eran guardavidas reales, con título? </b></i></p><p>-Claro, pero a nosotros el primer día nos dijeron: <b>“Si viene una supervisión, escóndanse”</b>. Estuvo bien, pero estaba re cagado, porque dije “que no pase nada”, por eso estaba mirando constantemente la pileta. Después pasó el tiempo y me venían los padres de los pibitos de catorce años y me decían <b>“nunca un guardavidas trabajó así, te quiero felicitar por cómo estás trabajando”</b>. Después me di cuenta, a la larga, que era un trabajo -allá el curso de guardavidas dura seis meses- que lo hacen los pendejos de diecinueve años para juntar (plata) para irse de vacaciones al mes siguiente. <b>Pero mi pánico era que alguien colapse adentro de la pileta y yo tenga que sacarlo. Yo no sabía ni cómo sacar a alguien. Imaginate un tipo de setenta, ochenta kilos y yo tenga que usar técnicas para sacarlo solo. </b></p><p><i><b>-¿Qué otras laburos tuviste después de ese? </b></i></p><p>-Después el otro bizarro que tuve, que fue inmediatamente después de ese, fue que <b>vendía ropa de montaña y escalada en una tienda</b> de ahí, en la calle Ribera de Curtidores, que está en el Rastro, el famoso Rastro de Madrid. En un local vendía cosas de montaña, alpinismo. Y terminé vendiendo un año y pico ropa de montaña. Y realmente no tenía idea. Vendía pie de gato, que son las zapatillas que se usan para la escalada. Yo pensaba primero que era para hacer surf, menos mal que me lo aclararon, sino iba a hacer un papelón. Y ahí haciendo ese trabajo un día fui a un partido Real Madrid-Barcelona acreditado por <i>Perfil</i>, así medio sarasa, y conocí a un periodista argentino que era jefe de una agencia de noticias, y ahí entré y ahí ya me metí en el periodismo y después terminé en televisión produciendo. </p><p><i><b>-Hay algo ahí de arriesgarse, de la incertidumbre, porque mucha gente prefiere ir a lo seguro...</b></i></p><p>-Es verdad, hay algo del caos que me no me asusta. No sé si me incentiva o me gusta, pero voy para adelante. Y lo del streaming después terminó siendo un poquito de eso también. </p><p><i><b>-¿Cómo fue en tu caso? Muchos que trabajan de productores tienen muchas ganas de estar delante de las cámaras, otros no...</b></i></p><p>-Te diría la segunda opción, se dio. Si vos ves las notas que hacía acá con video en <b>Infobae</b>, trataba de sacarme lo máximo que puede. Había una nota que era tipo videollamada y yo ponía solo la imagen del entrevistado. <b>Odiaba verme en cámara. De hecho, me sigue pasando, que no me puedo ver. Te lo juro por Dios, todo el material mío no lo veo. Tenía pánico.</b> De hecho, el primer día que hago la primera columna con Germán, que él me metió y me dijo que las cosas que le mostraba de YouTube en mi casa las tenía que hacer en el programa. Y yo estaba cagado. <b>De hecho, el mismo día que tenía que ir, dos horas antes lo llamo y le digo “no puedo, no voy”. Y me dijo: “No, no, ya no podés no venir”, Y bueno, me arreglé y fui, y salió bien, de orto, pero salió bien. </b></p><p><i><b>-¿Y hoy que llenan teatros te sigue pasando?</b></i></p><p>-Sí, yo salgo con cagazo y nerviosismo al día de hoy. De hecho, cuando hay gente en el <i>Tribunero </i>me pasa todavía, que ya llevamos unas semanas haciéndolo, me sigue pasando que cuando tengo gente alrededor me empiezo más nervioso para hablar, me trabo...</p><p><i><b>-Y eso encima termina siendo hasta gracioso para el contenido...</b></i></p><p>-Claro, hace al personaje. </p><p><i><b>-¿Por qué crees que sucede el éxito de Vorterix, de Paren la Mano?</b></i></p><p>-A mí me resulta increíble que yo pueda generar en alguien lo que me dicen que genero. A veces parece que lo pongo como una falsa modestia, pero realmente me resulta increíble, que flasheo, con que me digan “loco, ustedes nos salvan la tarde”. Gente que nos dice que estuvo con situaciones de depresión o de tristeza muy fuerte y les cambiamos la vida y no puedo creer que pasa eso con <i>Paren la mano</i>. <b>Hay una mezcla entre la química que pasó en el grupo y después hay un sentido real de identificación de la gente con nosotros, en el tema de la vulnerabilidad, que siempre lo digo, que no escondemos nuestras miserias, nuestros puntos débiles. Entonces, es como cuando vos tenés eso y te reís de vos mismo y sabemos reírnos de nuestras miserias, ya ahí es como que abrazás a todo el mundo. Entonces es como que la gente dice “eso me pasa a mí también”.</b> </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3E6MJWDZTVE35L7NN4U4OMWTO4.jpg?auth=9ccd85b654e862c0d28904e05fe56d1f33a70939202c0ea20ae5fefc1f57eaff&smart=true&width=5832&height=3996" alt="Joaco Cavanna explicó que el "Tribunero" le dio oxígeno al grupo, que había llegado a una "meseta" (Foto Maximiliano Luna)" height="3996" width="5832"/><p><i><b>-¿Y cómo siguen, cuál es la zanahoria? ¿El Mundial, el post Mundial?</b></i></p><p>-No se, de hecho este año fue para nosotros de renovación del grupo. <b>El año pasado terminamos mal, porque empezó a sentirse como un desgaste, como que entramos en una meseta.</b> Como que íbamos a hacer el programa y no nos estaba enriqueciendo la situación de ir al programa. Lo hablamos públicamente y entre nosotros. De hecho, fue un chiste de todo el año pasado. Último año, último año, último año... y medio que realmente el último mes del año pasado estábamos en una situación de que no sabíamos si seguíamos o no. Teníamos que resolverlo y a dos semanas del final del aire no habíamos decidido si seguíamos o no. No es que había peleas o quilombos entre nosotros, pero se empeza a sentirse el peso de ir todos los días.</p><p><i><b>-¿Cómo lo resolvieron?</b></i></p><p>-Después de mucha charla de los cinco, de reuniones, de escribirnos, de hablar, y <b>ahí sale el </b><i><b>Tribunero </b></i><b>y ese programa nos dio oxígeno, nos renovó y el teatro también nos renovó el aire de encarar nuevos proyectos y le dio mucha nueva vida a la mesa también.</b> También pasó que en la misma mesa encajamos, empezamos a animarnos a hacer cosas. Nos dimos cuenta que le queríamos escapar al estancamiento y la rutina. No sé si este va a ser el último año de <i>Paren la mano</i>, pero no queremos que terminemos haciendo un programa por hacerlo. Cuando la cosa se ameseta eso después se transmite al afuera. </p><p><i><b>-Decime un poco el rol de cada uno en el grupo...</b></i></p><p>-Alfredo (Montes de Oca) es el empresario (risas) y un poco el padre de nosotros. Lucas (Luquitas Rodríguez) es claramente el líder del grupo, dentro y fuera del programa. Nos sirve que él sea, porque tiene una mirada y anticipa todo lo que va a pasar. Y tiene una generosidad... él entiende que cuando brillan los de al lado, él está brillando también. Después Ger (Beder) es como la pata inesperada de creatividad y humor, de sarcasmo que el grupo necesita en todo sentido, en cámara, cuando nos vamos en los viajes. Es una persona muy graciosa, extremamente graciosa y muy leal. Alfredo, como decía antes, es como nuestro padre, realmente hay momentos que nosotros nos comportamos los cuatro como niños y él nos tiene que estar sosteniendo. Y Robert (Galati) es como el talento, el habilidoso. Una vez se prende la cámara, Robert brilla y nos hace reír y fuera de cámara también. Es un tipo extremadamente gracioso y un talento narrativo. </p><p><i><b>-¿Cómo te llevás con las críticas?</b></i></p><p>-<b>Me cuesta, me entran las balas bastante, te soy sincero.</b> También entiendo que es el juego este, que estás expuesto, estás bajo escrutinio. </p><p><i><b>-¿Pero te han llegado a afectar? </b></i></p><p>-Sí, incluso tengo rachas de no ver comentarios de nada. Tengo muy poca actividad en redes. Me perjudica mucho en muchas cosas, pero mi <i>Instagram </i>casi no lo uso. Los chicos me dicen <b>“loco, esto se termina. Aprovechá ahora, este es el momento”</b>. Y no puedo, boludo. Hay algo, que es un defecto total, pero me agarra paranoia de que le doy demasiadas vueltas a los posteos, viste, como voy a postear una historia, me enrosco y no termino posteando nada. Realmente tengo un desfasaje total ahí. Incluso capaz me escribió gente, me empezó a seguir alguien medio conocido y yo no le devolví el follow, pero es porque no me enteré. Hay algo en mi cabeza que funciona mal. Soy una persona relativamente pública, pero para la vieja usanza.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/A3KAKKQTHFA2HJLZJ7Y7R7Y6UE.jpg?auth=e50ae4558b15267df4af29b4cd977a03699f0888bce9bf79d25e1e762ee0399d&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Yo me separé amándolo”: Pamela Pombo habló de la violencia que sufrió, el éxito de las “hermanas” y cómo OnlyFans le cambió la vida]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/26/yo-me-separe-amandolo-pamela-pombo-hablo-de-la-violencia-que-sufrio-el-exito-de-las-hermanas-y-como-onlyfans-le-cambio-la-vida/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/26/yo-me-separe-amandolo-pamela-pombo-hablo-de-la-violencia-que-sufrio-el-exito-de-las-hermanas-y-como-onlyfans-le-cambio-la-vida/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la entrenadora personal habló del complejo proceso judicial y emocional que atraviesa tras la separación del ex Puma Patricio Albacete. Además, recordó cómo los escándalos mediáticos impulsaron su salto a la fama y reflexionó sobre el lado más hostil del ambiente artístico]]></description><pubDate>Tue, 26 May 2026 04:52:48 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Gracias a OnlyFans me compré mi primer departamento”</b>, contó <b>Pamela Pombo</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al repasar cómo la plataforma le permitió alcanzar independencia económica en medio de un complejo proceso personal.</p><p>Pamela es modelo, fisicoculturista y exvedette. Alcanzó notoriedad en los medios en 2010 por sus participaciones en programas de televisión y producciones vinculadas al espectáculo junto al fenómeno de <b>“Las hermanas Pombo”. </b></p><p>Nacida en Mendoza, también tuvo un paso por el deporte de alto rendimiento, ya que integró equipos de vóley antes de dedicarse al mundo del entretenimiento. Con el tiempo, reorientó su carrera hacia el fitness y el <a href="https://www.instagram.com/PAMEPOMBO/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/PAMEPOMBO/"><b>fisicoculturismo</b></a>, disciplina en la que compitió profesionalmente y ganó reconocimiento por su transformación física.</p><p>En los últimos años volvió a ocupar espacio en la prensa por su relación y posterior separación conflictiva del exrugbier de Los Pumas <a href="https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2026/05/22/procesaron-al-ex-puma-patricio-albacete-por-privacion-ilegitima-de-la-libertad-y-violencia-de-genero-contra-pamela-pombo/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2026/05/22/procesaron-al-ex-puma-patricio-albacete-por-privacion-ilegitima-de-la-libertad-y-violencia-de-genero-contra-pamela-pombo/"><b>Patricio Albacete</b></a>. En una entrevista íntima, habló sobre la violencia que sufrió, el miedo con el que convivió durante meses y los vínculos en los que se apoyó para salir adelante.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3U2TOY5EUBGTDCKYI3XFPLI4Y4.jpg?auth=3a72740ea3e5cb10d9d925f21fdc54ac1b76ae8b407592d2f39e203fcd83b756&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Pamela Pombo: “Cuando me preguntan si tuve miedo a morirme y la verdad es que sí”" height="1080" width="1920"/><p><b>—Actualmente no estás en el mundo del espectáculo y sos personal trainer.</b></p><p>—Sí, hace varios años.</p><p><b>—¿Extrañás el mundo del espectáculo? </b></p><p>—A veces extraño un poco el escenario, el teatro y suelo ir a ver obras como para bajar un poco. No estoy arriba del escenario, pero lo veo de afuera. </p><p><b>—¿Qué es lo que más te gustaba cuando trabajabas en el medio? </b></p><p>—Era como un cable a tierra para mí. Cuando me fui del medio y empecé a dar clases dije: “Bueno, me tocaba trabajar algún día” (risas). No lo veía como un trabajo. Era súper divertido, me distendía un montón. La pasaba muy bien. </p><p><b>—¿Te alejaste por falta de laburo o porque vos realmente no tenías más ganas de hacer nada de eso? </b></p><p>—<b>Empecé a ver el medio un poco hostil</b>. Fue una época donde empezaron muchos cambios de la televisión y la aparición de las redes. Veía como que todo el mundo estaba desesperado, cada uno en la suya, buscando qué hacer. Desesperados por el trabajo en sí. No gustó y me empecé alejar un poquito. También hubo mucho menos presencias después del 2020 por la pandemia. Entonces ahí empecé a tener mucho menos trabajo, porque en la tele en sí yo nunca estuve trabajando. </p><p><b>—Claro, lo hacía todo por afuera. Eras mediática y eso hacía que te convocaran de lugares. </b></p><p>—Claro. Conseguía presencias o espacio en teatro durante el verano.</p><p><b>—¿Cómo nació lo de “Las hermanas Pombo”? Porque era algo falso. Vos sos Pombo de apellido, pero ella era </b><a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/05/05/la-reaccion-de-johanna-la-ex-hermana-de-pamela-pombo-tras-la-denuncia-de-violencia-yo-lo-vivi-y-ella-no-me-apoyo/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/05/05/la-reaccion-de-johanna-la-ex-hermana-de-pamela-pombo-tras-la-denuncia-de-violencia-yo-lo-vivi-y-ella-no-me-apoyo/"><b>Johanna Villafañe</b></a><b>. </b></p><p>—Sí. Surgió porque yo en Mendoza estudié conducción y producción de televisión. Me gusta mucho la producción y dije: “Tenemos que hacer algo”. Pensé ¿qué pega, qué está bueno, qué genera morbo? Y ahí dije: “¡Hermanas!”. Decidimos venir a Buenos Aires y nos empezamos a lookear parecidas. Las dos estábamos castañas en ese momento y nos teñimos de rubias. Ella es un poquito más baja y se ponía tacos más altos para estar más parejas. Primero empezamos a salir por los boliches y decíamos: “Somos hermanas” y la gente obviamente le parecía que éramos. “Bueno, parece que va a funcionar”, dijimos y así saltamos al ambiente.</p><p><b>—¿Cómo fue que después de crear esa sociedad se hicieron famosas? </b></p><p>—En ese momento habíamos dicho que habíamos hecho un trío con el <b>Ogro Fabbiani </b>(risas). </p><p><b>—¿Pero lo hicieron?</b></p><p>—Todo puede ser (risas). Yo escuché que Johanna salió a decir que no, que no habíamos hecho ningún trío...</p><p><b>—Pero lo rehicieron. </b></p><p>—Lo dejo a tu criterio (risas).</p><p><b>—Dijeron que hicieron un trío con el Ogro y ahí la prensa se volvió loca. </b></p><p>—Sí, salimos por todos lados. Aparte, pobre, el Ogro en ese momento estaba saliendo de la relación con <b>(Victoria) Vannucci</b>, se habían separado hacía poco... El día anterior, él había estado en el cumpleaños de <b>Uma</b>, que era el primer cumple que pasaban los padres juntos. O sea que fue como un súper escándalo. </p><p><b>—¿Se había separado de Vannucci, había tenido con (Amalia) Granata el cumpleaños de la hija y al otro día sale todo esto con “Las Pombo”? Le explotó una granada...</b></p><p>—Sí, pobre (risas). Le mandamos un beso. Es un genio. En realidad, nosotros nos habíamos juntado en casa a comer, como varias veces lo habíamos hecho. Cuando salimos a comprar helado, estaban las cámaras ahí. Lo que creímos en ese momento, y después lo hablamos, fue tipo: “Venís del cumpleaños de Uma, y te siguieron o ¿qué pasó?”. Él nos decía: “¿Ustedes la llamaron?”. “No, a vos te siguieron”. Y quedó en eso. Nunca supimos.</p><p><b>—¿Te arrepentís de haber hecho algo así por fama o por el medio? </b></p><p>—No. A mí nunca me importó el qué dirán. </p><p><b>—¿Y qué pasó con Johanna? ¿Se pelearon? ¿Las separó la vida? </b></p><p>—Hace poquito sé que ella estuvo en la televisión y dije: “¡Ah! Ya me había olvidado por qué nos habíamos peleado”. Sí, nos peleamos. Lo que pasó en ese momento fue que ella hizo una denuncia, a mi criterio falsa, contra un chico y me puso a mí de testigo. Yo era pendeja. Me llama la policía, me golpean la puerta de mi casa y me dicen: “Policía, abra”. Yo le dije: “¿Cómo sé que son policías” y me mostraban la placa. Abrí, me llamaron por mi nombre y apellido, me dieron que tenía que ir a declarar. Imaginate, a la medianoche. Me puse las zapatillas, fui a declarar ahí a una comisaría a cinco cuadras. Yo no tenía ni idea. Pero les dije: “Eso no pasó”.</p><p><b>—¿Qué falsa denuncia hizo? </b></p><p>—Por violencia. </p><p><b>—¿Física? </b></p><p>—Sí, de su expareja en ese momento. </p><p><b>—¿Vos lo conocías a él?</b></p><p>—Sí, claro. De hecho, nosotras vivíamos juntas y yo en ese momento estaba en pareja con un chico de Mar del Plata. El chico vivía conmigo prácticamente, estábamos siempre juntos y el novio de ella también. Estábamos siempre los cuatro en el departamento. Es más, nosotras viajábamos o hacíamos presencias y ellos se quedaban jugando a la Play. Todo muy maduro (risas). Si de verdad hubiese pasado eso, yo lo saco al pibe del departamento, llamo a la policía o le pido a mi novio de ese momento que haga algo...</p><p><b>—¿Y por qué pensás que hizo la denuncia? </b></p><p>—Sé por qué la hizo, pero es mucho más grave que una denuncia falsa. <b>Ella estaba embarazada en ese momento y quería abortar;</b> y el chico no la dejaba. Entonces, para sacárselo de encima y poder hacerlo…</p><p><b>—Viste que ahora se está debatiendo mucho que quieren cambiar la ley para agravar las penas con las falsas denuncias. ¿Qué opinas de eso? </b></p><p>—Me parece muy grave porque siempre que pasan este tipo de cosas yo pienso en mi hermano y en mi papá. Las chicas estas que van y ponen las falsas denuncias, ¿lo hacen en realidad por ira, bronca, rencor u odio al hombre? ¿No piensan antes en sus papás, en sus hermanos? Por ahí hay que hilar más fino y ver de dónde viene. Yo siempre que hago algo, pienso en mi familia. Así que <b>me parece bien lo de las penas más duras para las mujeres o los hombres que hacen falsas denuncias.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5G3TFZOEWNG63B5SESEPVZIZFY.jpg?auth=7de344a487db1b2c706ef10e7ab65c551086f74c49d6a950b649536b4756799a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Gracias a Only yo me compré mi departamento", afirmó la modelo en diálogo con Rulo.
" height="1080" width="1920"/><h2>Separación, causa judicial y nueva vida</h2><p><b>—Te pregunto esto porque es un tema que se hizo público y salió en todos lados. Te casaste, venía todo bárbaro y te separaste en medio de denuncias por violencia. ¿Eran una pareja tóxica? ¿El cambió de golpe? ¿Qué pasó? </b></p><p>—Yo suelo siempre escuchar las dos campanas porque me gusta analizar la situación, soy súper observadora. Y desde que hago terapia, mi psicólogo siempre me dice: “Vos tenés que escuchar las dos campanas y de cada uno tomar la mitad. A la mitad, ese es el resultado”. Y yo lo escuchaba a él hablar de su exparejas y decir: “Esta está loca, la otra está loca”. Y no soy de ponerme en contra de la mujer jamás, entonces agarraba esa versión con pinzas. </p><p><b>—Ya te sonaba raro que todas estén locas...</b></p><p>—Sí. Me suena raro que todas sean locas y que todas sean put*s, según decía él. Eran cosas recurrentes que hablaba. Pasaba también que me contaba situaciones de sus ex y no me hablaba muy bien de esas situaciones. Y después me empezaron a pasar a mí estando en pareja. </p><p><b>—¿Por ejemplo? </b></p><p>—Él me decía que una de sus parejas le robó algo de su casa y cuando yo me estaba por ir, porque no fue la primera vez que me quise separar, yo dos o tres veces estuve a punto de irme. En un viaje habíamos comprado un par de valijas para que sean parecidas las dos. Cuando estoy por irme me dice: “No, esas valijas son de mi casa”. Yo me quedé seca. “Pensé que me las habías comprado a mí”, le dije. “No, no. Las compré para los dos, pero son de esta casa, quedan acá”. “Ah, listo”, le dije y agarré otras. Pero ahí me di cuenta que a la ex le debe haber pasado eso. Le regaló tal cosa y cuando se la llevó la acusó de ladrona. Después me pasó que tuve secuencias de infidelidad de parte de él. Por ejemplo, <b>a los dos meses de casado encontré una tanga en el auto</b>. Según él, llevaba ahí tres años.</p><p><b>—¿Pero nunca mandó a lavar el auto? ¿No se le ocurrió sacarla?</b></p><p>—La realidad es que yo vi una situación rara esa misma noche y no dije nada. A los dos días nos estábamos por volver. Esto fue en Pilar. Y ahí dije: “¿Qué fue eso raro que hizo en el baúl?”. Entonces, abrí una puertita que me llamó la atención dentro del baúl y ahí estaba. Suponiendo que estaba ahí tres años, debería haber estado desintegrada. Y estaba nueva, los elásticos perfectos, hasta tenía olor a limpio. </p><p><b>—¿Qué pasó cuando lo enfrentaste? </b></p><p>—En el momento no dije nada, me la guardé en el bolsillo. Volvimos de Pilar hasta Capital. Estuve esos 50 minutos de viaje pensando en cómo le iba a hablar. A mí se me cayó el mundo, me sentí súper mal. <b>Sabía que a partir de ahí la confianza no iba a ser la misma</b>. Hasta ese día estuvimos súper. Nosotros nos casamos primero por civil en diciembre y en junio hicimos la fiesta. Y esto fue septiembre u octubre. Cuando llegamos a casa, le dije: “¿Te puedo hacer una pregunta? Pero quiero que me cuentes toda la verdad”. Le mostré la tanga y me dice: “No, me quiero morir. Esa tanga estaba en el auto, en el baúl, está ahí hace tres años”. Le digo: “No, tres años no”. Yo vi la secuencia cuando la dejó ahí porque nosotros llegamos a Pilar e íbamos sacando las cosas del auto. Yo creo que él fue hasta el baño, porque entró antes que yo, y creo salió con esta tanga y la tiró ahí en el baúl, porque yo volví a sacar más cosas. Si la tiraba al jardín me iba a dar cuenta...</p><p><b>—¿Pudiste averiguar quién era la propietaria? </b></p><p>—Le pregunté, me dijo quién era y a los dos días, la propietaria supuestamente me bloqueó, porque cuando la volví a buscar ya no la vi más. Así que evidentemente también había charlas entre ellos. Igual seguí porque recién me había casado y era frustrante todo lo que estaba pasando. Hice lo que pude, te juro. Estaba en terapia, me apoyé mucho en mis amigas, pero para mí ya no era lo mismo.</p><p><b>—¿Y cómo fue que terminó en esos </b><a href="https://www.infobae.com/video/teleshow/pamela-pombo-denuncio-a-patricio-albacete-por-violencia-de-genero/ZD78vxW1/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/video/teleshow/pamela-pombo-denuncio-a-patricio-albacete-por-violencia-de-genero/ZD78vxW1/"><b>videos</b></a><b> que vio toda la Argentina y que son repudiables?</b></p><p>—Bueno, lo de ese video fue que un amigo me avisa que mi marido en ese momento se estaba escribiendo con una chica, una masajista. </p><p><b>—¿Era una masajista </b><i><b>happy ending</b></i><b>? </b></p><p>—Sí, pro. De esas de final feliz. Era el día de mi cumple, justo. Le dije: “¿Me prestás tu celu un segundo?”. Y mi amigo me había pasado el teléfono de la piba. Yo lo marqué y lo tenía agendado con nombre y apellido. Le digo: “¿Quién es?”. “Es una masajista que le hablé hace como tres años”. Y ahí yo dije: “¿La tanga tres años, la masajista tres años?”</p><p><b>—¿Él sabía que había cámaras en la casa? </b></p><p>—Sí, claro. Las pusimos porque tengo una perrita y una gata; y estoy mucho tiempo fuera de casa porque trabajo en el gym todo el día, entonces me gusta meterme en las cámaras y ver qué hacen, si tienen comida y esas cosas. </p><p><b>—¿Estas escenas que nosotros vimos fueron las únicas de violencia? </b></p><p>—No, de hecho, este video es de esa época de la masajista, que habrá sido en abril de 2025. Cuando yo decido que se termina todo, en septiembre, después de una pelea muy fuerte que tuvimos, él me saca la clave de las cámaras, por lo cual yo no pude acceder a esos videos que fueron muy fuertes. La última, fue terrible. <b>Cuando a mí me hacen una nota y me preguntan: “¿Tuviste miedo a morirte?” La verdad es que ese día, que fue 21 de septiembre del 2025, yo pensé que me moría. </b></p><p><b>—¿Qué te gustaría que suceda ahora? Porque vos lo denunciaste. ¿Qué querés que le pase? ¿O estás dispuesta a seguir con tu vida y no volver a cruzártelo? Te lo pregunto porque siento que le tenés cierto cariño, ¿o me equivoco? </b></p><p>—Sí, claro. <b>Yo me separé amándolo, siempre lo digo. </b>Fue una decisión porque sabía que íbamos a terminar muy mal. Pero intentamos todo: hicimos terapia de pareja, charlamos... Pero a mí me costaban mucho dos cosas. Primero, confiar y después <b>empecé a tenerle mied</b>o. Me levantaba a lavar los platos, lo sentía por atrás y se me erizaba la piel de miedo. Yo quería observar para dónde iba y qué hacía. Y dije: “No, no puedo vivir así”.</p><p><b>—¿Y ahora hace cuánto no te lo cruzás? </b></p><p>—Estuve viviendo así como siete meses hasta que salió en los medios el video. Porque yo había puesto la denuncia y no habían tomado medidas. Cuando esto se hizo público, me dieron el hogar a mí y a él lo sacaron ya hacen dos semanas y tres días. </p><p><b>—¿Cómo hiciste para seguir adelante esos siete meses?</b></p><p>—Con miedo. En el celular yo tenía en teléfonos frecuentes a mis dos amigas. Yo no llamo nunca por teléfono a nadie. Entonces ellas sabían que si yo las llamaba, era grave y automáticamente tenían que comunicarse con la policía y salían en simultáneo para el departamento. Nunca lo tuve que hacer por suerte. Hace unas semanas, le llevaron la cautelar al domicilio con lo que había decidido el juez.</p><p><b>—Y te dieron la atribución de domicilio a vos. ¿Cómo estás con esta decisión?</b></p><p>—Sí. Ahora estoy con tratamiento porque tuve altibajos. Estoy como un poco depre, pero creo que es parte del proceso. Sé que voy a salir. Tengo mi psicólogo, mi psiquiatra y estoy mejor. </p><p><b>—¿Estás tomando alguna medicación? </b></p><p>—Sí, para dormir y para bajar durante el día. Estar en alerta tanto tiempo genera un desequilibrio emocional muy fuerte. Y yo estuve en alerta durante siete meses. Pero sigo dando clases en el gym, estar en contacto con la gente me hace bien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/26PEWQWH2FFLHLSBQYXO7SJ74E.jpg?auth=de3040584f944a13d260b8a28c46e2b07b23fb9455e9386e03d8209b01efe210&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“A los dos meses de casados encontré una tanga en el auto de él”, recordó Pamela" height="1080" width="1920"/><h2>OnlyFans, entre la independencia económica y los conflictos personales</h2><p><b>—Tema OnlyFans, ¿cómo viene eso? </b></p><p>—¡Suscríbanse! (risas). </p><p><b>—¿Te deja dinero? </b></p><p>—Mirá, <b>gracias al Only yo me compré mi primer departamento.</b> Pero hay que meterle, ¿eh? Hay que estar.</p><p><b>—Hay varias opciones, ¿no? Podés chatear con clientes en forma privada, te pueden contratar sesiones, podés vos subir fotos o se pueden suscribir. Hay muchas aristas, ¿cuál es la que más plata te deja? </b></p><p>—Lo que más te deja es el chat con el fan. Hablás, mandás fotos, videos, te piden. Todo lo vas cobrando, todo se cobra extra. La suscripción a mí me deja. Yo he tenido meses en los que he estado con problemas personales en los que ni he entrado a ver el Only y facturo igual, porque el que entra y se suscribe, ya te deja... </p><p><b>—¿Cuál es la foto que más te piden por privado?</b></p><p>—¡Uf! De todo. Pero cuando me pidieron de los pies dije: <b>“¿Es joda esto? ¿Cómo puede ser?" Yo he cobrado videos de 30 segundos, 150 dólares. Un videito de los pies.</b> Te piden de todo, pero tengo, ponele, tres fans que los tengo hace años y me piden solo videos o fotos en bikini. O sea que tengo que andar comprando bikinis. A veces les digo: “Pero no tengo más”. Y me mandan plata para que te compres bikinis y compro.</p><p><b>—¿Hace cuánto estás con Only? </b></p><p>—Y... Ahora a fin de año son tres años. </p><p><b>—¿Cuánto tiempo te llevó comprarte el departamento? </b></p><p>—Año y medio. </p><p><b>—¡Fortuna facturas! </b></p><p>—No lo muevo tanto igual, ¿eh? Si le dedicase más tiempo, sí. Los primeros seis meses me los manejó una amiga y su marido. Imaginate los dos ahí (risas).</p><p><b>—Con lo que hablábamos antes, ¿fue un tema el Only con tu marido?</b></p><p>—Sí. Nosotros después del evento de la tanga, tuvimos una sesión de terapia de pareja con su psicólogo, una relación rara ahí de los dos, donde él enojado se levanta y dice: “Bueno, tenés OnlyFans y no te bancás el vuelto”. Y yo me quedé helada, porque cuando lo conocí, él averiguó qué cosas hacía en OnlyFans, vio que yo no hacía porno con otras personas, vio que estaba yo sola haciendo contenido, entonces se quedó tranquilo. Le pregunté, de hecho, si quería que dejara de hacer OnlyFans y me dijo que no, que no le molestaba. Y hoy creo que es un poco para limpiar las culpas, ¿no?</p><p><b>—¿Te da miedo que él te reclame parte del departamento? Porque eso es ganancial, si lo facturaste después de casada… </b></p><p>—Las ganancias de Only es de antes de casada. Lo que sí hice fue comprar el departamento estando casada y él ahora me reclama, obviamente, el 50 por ciento. No hay problema, la verdad. Lo dejo en su conciencia. Igual estoy acostumbrada. Yo laburo y seguiré laburando como hasta ahora. Es lo que hay. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/UKIVAVO2X5GTFCIEQJWHLSRWGE.jpg?auth=81ad46020fafe763489e35ae9373460578cf09823f00cfb26897e1ba7908a805&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Pamela Pombo con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Yuyito González: “Me han dicho casi prostituta, gato, pagada, el insulto no es forma de relacionarse” ]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/24/yuyito-gonzalez-me-han-dicho-casi-prostituta-gato-pagada-el-insulto-no-es-forma-de-relacionarse/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/24/yuyito-gonzalez-me-han-dicho-casi-prostituta-gato-pagada-el-insulto-no-es-forma-de-relacionarse/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[No le gustan los insultos del presidente y se lo diría, pero asegura que hoy no tienen contacto. Cómo fue la relación con Milei, el “te amo”, la hecatombe y el final. Por qué dice que esa ruptura le costó mucho. La decisión de aprender a ser paciente, pero no dejarse pisotear. Cuándo fue la crisis más importante de su vida. La autoestima baja y la necesidad de aceptación de una mujer que parecía que se comía el mundo. El día que quiso dejar de ser sex symbol y se bajó para siempre de los escenarios]]></description><pubDate>Sun, 24 May 2026 11:00:35 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Amalia fue sex symbol durante muchos años. Despampanante, fue la figura femenina de los programas de humor del horario central de la televisión y de las películas de Jorge Porcel y Alberto Olmedo. En un momento de su vida, en marzo de 2005, vivió una crisis muy profunda: la incomodidad y la saturación de ese lugar de exposición y de la exhibición de su cuerpo. Se bajó de los escenarios para siempre y de a poco fue encontrando otro sentido y otro modo de vivir. Amalia Yuyito González es madre, abuela, profesa la fe evangélica y sigue siendo figura. </p><p><b>– Estudiaste periodismo y coach ontológico. ¿Qué te define de todo?</b></p><p>– Madre. Ese es mi todo. Abuela también, son como hijos. Madre es mi sentido de la vida.</p><p><b>– ¿Cuánto tuvo que ver en ese quiebre la maternidad? En el momento en que dijiste “no quiero que se vea de mí lo que se está viendo”?</b></p><p>– No, los hijos son un llamador, son esas personas que están observando aunque no digan nada. En ese momento yo ya me estaba sintiendo incómoda con mi rol en la profesión, pero no por la gente, no por lo que dirían, sino porque yo empecé a perder la identidad como sex symbol.</p><p><b>“TUVE QUE IR A LO MÁS PROFUNDO DE MI SER A VER DE DÓNDE PROVENÍA ESA NECESIDAD DE ACEPTACIÓN”</b></p><p><b>– ¿Ya no te representaba?</b></p><p>– No me representaba. Me incomodaban hasta las medias dancing, la ropa de vedette, las propuestas periodísticas, las fotos. Durante la última temporada de teatro que hice en Mar del Plata, en ese rol de vedette divino, me incomodó. Todo era hermoso, los compañeros, el producto, el público, todo. Pero yo ansiaba el momento de poder terminar ese compromiso. Tanto es así que después de la temporada, volví de Mar del Plata y dije: basta, esto se terminó para mí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2OVOB2TJJRDB3GIPVOX6QKAFQ4.JPG?auth=3f79dae7481b76189906a6b5e0c5418ed5e598f2f557d2e2a41800fb2aaae517&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Durante la última temporada de teatro que hice en Mar del Plata, en ese rol de vedette divino, me incomodó", contó Yuyito González (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Y si no había más plata después?</b></p><p>– Basta, se terminó para mí. Empecé a no aceptar más contrataciones, tampoco quise continuar con esa obra. Y sí, empecé a pensar qué hago, de qué trabajo, qué voy a hacer si no hago esto. Pero era tan fuerte mi sentir que sabía que no iba más… </p><p><b>– De incomodidad.</b></p><p>– De incomodidad. No iba a negociar esa incomodidad.</p><p><b>– Fueron más de 20 años de ser sex symbol.</b></p><p>– Sí, más de 20 años. En ese momento se dio también una cosa para mí milagrosa, maravillosa. En medio de esa crisis, estaba en mi casa y recibí un llamado de teléfono de una mujer conocida, de una persona con la que no hablaba siempre, que me acercó a la iglesia.</p><p><b>– ¿La crisis fue antes de eso? </b></p><p>– Yo tuve un tema de identidad, literalmente. La mujer con la que conviví, no había empezado en la televisión o en el teatro, yo era la más linda de mi barrio, yo era la que todos los chicos buscaban, esa impronta la traía evidentemente de crianza. Tuve que ir a lo más profundo de mi ser, a darme cuenta de dónde provenía esa necesidad de aceptación.</p><p><b>“YO PERDÍ LA IDENTIDAD. NO ERA MÁS YO”</b></p><p><b> – Te diste cuenta que habías cambiado.</b> </p><p>– Yo perdí la identidad, la perdí. No era más yo. Y eso me trajo, por empezar, problemas económicos. Porque yo era una mujer tan colgada con temas de plata. Mirá que era una señora grande, con tres hijos… </p><p><b>– ¿No habías ahorrado?</b></p><p>– Había ahorrado, viví de mis ahorros, había ganado mucho dinero. Gran parte de mi carrera la hice en el exterior, muchos años viajé a Venezuela en la época floreciente de Venezuela. Viví un año en México, trabajé en Puerto Rico, en Perú, en El Salvador, o sea, dólares. Heredé de mi padre que tenía que tener mi techo, al tiempo de empezar a trabajar ya tenía mi casa propia.</p><p><b>– ¿Por qué decís que eras muy colgada con la plata?</b></p><p>– Yo no sabía lo que era pagar un impuesto, un servicio, un ABL. Cuando empecé a sanar mi vida interior, me di cuenta que era un desastre, que era gastadora. Yo era la que invitaba, la que invitaba a los viajes, cuando no estaba en pareja invitaba a mis amigos, era la que pagaba todo. Era lindo ser siempre la que podía. Después tuve que empezar a ver cómo pagar mis cosas, se me fue terminando la plata y ya no fui más la que podía. Fui la que necesitaba, es horrible, es horrible. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OT76RJPN7ZD7HGVX52YMZZUXGU.JPG?auth=918cb8ce56594cd83e6285dc296bc0cb2e456aac8c81faf10e57db30b6a32b43&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Era lindo ser siempre la que podía", confesó Yuyito González" height="1080" width="1920"/><p><b>– Pasaste de una bonanza gigante a … </b></p><p>– A tener que registrar cada cosa que pagaba. A hablar con mis hijos y decirles: chicos, mamá no va a estar trabajando un tiempo, vamos a tener que acomodarnos a una nueva situación. Mi hija Bárbara (Coppola) tenía el soporte de su papá, para su trabajo, para sus estudios, para todo. Bárbara trabajó desde los 18 años y los mellizos desde los 18. Son unos genios con la plata, no saben lo que es no trabajar. Fue un shock para ellos, pero se volvieron hiperinteligentes .</p><p><b>– ¿En qué dejaron de gastar?</b></p><p>– En montones de cosas. Cuando yo entro en esa crisis, a mí me llevan a la iglesia. Yo entré a ese lugar y ¿podés creer que sentí que era mi lugar? Dije: por fin.</p><p><b>“YO IBA AL SUPERMERCADO LLORANDO, CON ANTEOJOS NEGROS”</b></p><p><b>– ¿Cómo fue organizar la economía? </b></p><p>– En 2005 empiezo a enterarme que en mi casa había un horno y una cocina, por ejemplo. Era tremenda.</p><p><b>– ¿No hacías nada? ¿Tenías empleados para todo?</b></p><p>– Para todo, absolutamente para todo. Empiezo a entender cómo es la vida desde otro lado.</p><p><b>– La vida real.</b></p><p><b>“EL EXHIBICIONISMO VIENE DE COSAS VIVIDAS Y ESCUCHADAS, EL RECHAZO A LO DOMÉSTICO VIENE DE HISTORIAS DE MI MADRE”</b></p><p>– La vida real. Y fue un aprendizaje enorme el de administrar, de ahorrar, de no tener más personal. Yo te digo iba al supermercado llorando con anteojos negros. Es muy tremendo, la gente va a decir “esta mujer es una idiota”. Desde hacía 20 años que no era mi tarea. Esto fue hace 21 años, si en un programa de televisión te veían entrando a un supermercado, te sacaban una foto, te escrachaban. Hoy serían unos ridículos si lo hicieran.</p><p><b>– En bancarrota. </b></p><p>– En bancarrota. Yo estaba en la iglesia, amparada, cuidada, mimada, querida, ayudada, amigas nuevas, amigos nuevos, para mí era el cielo. Te soy sincera, era haber encontrado el cielo literalmente. Era muy necesitada, esa es la realidad, era una persona espiritualmente muy necesitada. Desde chica yo no solamente iba a la Iglesia Católica y a todo lo que proponía la Iglesia Católica, que es un montón porque cada santo tiene su fecha y su por qué, sino que también me metía en cosas esotéricas, oscuras, me metía en todo. Es una necesidad espiritual, yo después dentro de la iglesia lo estudié mucho. Yo venía de ser Yuyito González, ¿cómo supermercado? ¿Ocuparme de la casa? Tenía una disociación… Todas las cosas tienen un por qué. El rechazo a lo doméstico viene de las historias de mi madre, el exhibicionismo viene de historias de cosas vividas y escuchadas. Todo tiene un por qué.</p><p><b>– En algún momento dejó de darte vergüenza ir al supermercado. ¿Cómo lo resolviste?</b></p><p>– Me fui animando porque fui entendiendo que Dios me ama como soy, me ama en la simpleza, y fui recibiendo ese amor. No te olvides que a la iglesia evangélica en general va la gente que tiene una crisis afectiva o de salud, o de drogadicción, o salió de la cárcel. La iglesia evangélica es literal, un hospital. Con tanto amor y tanto soporte y ver gente feliz en esos roles, me empecé a sentir bien y cómoda y cuidada. Fui muy protegida y fui muy mimada.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FWSKCARRJVDWROHH4QHDECTJLM.JPG?auth=8c2aff4955f108168ae5ef832b4801a06eed3c85a3afb3880a912a641b0df63f&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Me fui animando porque fui entendiendo que Dios me ama como soy, me ama en la simpleza, y fui recibiendo ese amor", dijo Yuyito González en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Tenés rollo con la edad y con el paso del tiempo?</b></p><p>– El tiempo me parece maravilloso y me encanta. Me encanta mi vida, soy muy feliz con mi vida. Hace más o menos 20 años, desde que nací de nuevo, como nos llamamos los convertidos, dejé de vincularme con mi número de cumpleaños. </p><p><b>– </b> <b>Hay un número que es real, también de años que quedan por vivir</b></p><p>– No, yo no hago esas cuentas. Soy una creyente, la vida es eterna para mí y esto es un paso.</p><p><b>– ¿No trae ninguna complicación el paso de los años para vos?</b></p><p>– Nada, para nada. El número es muy condicionante en la sociedad, en el mundo, en la vida, en la profesión, en todo. Yo dije chau, mi número se terminó, en mi torta nunca más número y así vivo. Para decirte cuántos años tengo, tengo que hacer memoria.</p><p><b>“ERA MUY INSEGURA. YO TENÍA LA AUTOESTIMA MUY BAJA A PESAR DE QUE PARECÍA QUE ME COMÍA EL MUNDO”</b></p><p><b>– ¿De qué te arrepentís? ¿Hay momentos en que decís, cómo hice esto?</b></p><p>– El arrepentimiento es una cosa maravillosa que está muy mal vista. En la enseñanza de Dios arrepentimiento significa metanoia, cambio de mentalidad. Cuando uno asume que es necesario un cambio de mentalidad empieza a entender todo. Ya no mirás para atrás echándote culpas.</p><p><b>– Fuera de las culpas a veces uno a veces dice: esto no lo volvería a hacer.</b></p><p>– Playboy no lo haría nunca, nunca más en mi vida, ni se lo recomendaría a nadie.</p><p><b>– ¿Porque estabas desnuda en las fotos de la revista?</b></p><p>– Por el hecho de comerciar con la desnudez, de comerciar con el exhibicionismo, de comerciar con la sexualidad del otro. Porque el consumidor de la revista generalmente era una persona que se encuentra en medio de algún tipo de acto íntimo, ese era el objetivo de la revista. Todas esas ondas bajas, muy del cerebro reptil, por llamarlo así, yo no me identifico, no lo recomiendo, no me gustaría que mis hijas, la gente que más quiero, lo hicieran. Creo en valores un poco más elevados, creo en una conciencia más elevada que algo tan mercantilizado, el cuerpo puesto al servicio de eso. Igualmente hice tres, cuatro. O sea, esto te lo digo ahora. Yo no pensaba así, no conocía mi valor. Hoy yo no lo haría, pero no por un tema moral, ni por un tema físico, sino porque no es mi valor, no es mi estado de conciencia.</p><p><b>– ¿Eras muy insegura?</b></p><p>– Creo que era muy insegura, porque al tener necesidad permanentemente de la aprobación y necesidad de la validación del deseo del otro, sí, seguramente. Yo tenía una autoestima muy baja, a pesar de lo que hacía, de que parecía que me comía el mundo. Tenía una autoestima muy baja y descubrí esa herida fuerte cuando entré al camino de Dios. Esa es la realidad.</p><p><b>“ESTOY EN UNA ETAPA DE FELICÍSIMO CELIBATO, NO TENGO EXIGENCIAS NI SEXUALES, NI SOCIALES, NI DE VÍNCULOS NI DE NADA”</b> </p><p><b>– Tuviste dos matrimonios, pero estuviste mucho tiempo sola. ¿Estás sola ahora?</b></p><p>– Estoy en una etapa de felicísimo celibato. He tenido dos parejas con las que tuve hijos. Con el segundo me casé y lamentablemente nos divorciamos. Tuve un noviazgo donde me sentí muy enamorada después de estos dos hombres, y después de Javier.</p><p><b>– Un tiempo largo sola.</b></p><p>– Un tiempo en el medio, si, no soy nada enamoradiza. No te voy a decir que me cuesta vincularme, pero por ahí un poquito sí.</p><p><b>– Además la pasás muy bien sola.</b></p><p><b>–</b> Lo paso muy bien sola verdaderamente, porque tengo mucha vida.</p><p><b>– ¿Te gustaría volverte a enamorar?</b></p><p>– En este momento no tengo exigencias sexuales, ni sociales, ni de vínculos, ni de nada. Estoy muy bien. No lo tengo en este momento en el radar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MRSQCDP6LJGQBO37KLQAAGQZXM.JPG?auth=97ba9c0e5861200048368cbe28247496a203392dc0aeba1ece974e54b58d6683&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""No soy nada enamoradiza", aseguró Yuyito González" height="1080" width="1920"/><p><b>– Pero no está cerrado del todo.</b></p><p>– No, no del todo. Porque sería para mí un desafío y un logro muy importante poder tener una relación. Que inclusive sea sanadora, a pesar de que estoy muy sana interiormente siempre nos falta un poco más, ¿no? Tal vez poder tener una pareja, un matrimonio, una relación distinta a la que yo vi de crianza. Si Dios quiere, que sea así y si no quiere estoy muy bien.</p><p><b>– ¿Los chicos se fueron de tu casa? ¿Desde cuándo vivís sola?</b></p><p>- Este año. Nunca jamás viví sola, me encanta. Vivía con mis padres, después con Guillermo, después con mi marido, con mis hijos. Me gusta mucho, no hago nada. Si abrís mi heladera está vacía, no me ocupo de nada. Soy vegetariana desde hace 20 años, mi alimentación es muy sencilla.</p><p><b>– Dijiste que no te enamoras fácilmente.</b></p><p>– Han sido relaciones donde fue fuego, fuego, fuego. Hoy, después de un año de estar sin pareja, trataría de tomármelo diferente. Está lindo el fuego, es hermoso el te amo, pero hoy lo haría diferente.</p><p><b>– ¿Es un impulso que no podés manejar?</b></p><p>– Es un sentimiento, es una química. Con el papá de Bárbara estuvimos muy poco tiempo juntos. Tres años, cuatro con Coppola. Con el papá de los mellizos, tres años habremos estado. O sea, yo no sé lo que es una relación larga, una relación en la que te vas conociendo, vas superando obstáculos, vas atravesando situaciones. No tengo idea de que se trata, eso me faltaría. El fuego me encanta, lo disfruto. Soy muy entregada a una relación, soy bravísima con el tema de la lealtad, doy todo pero a la vez exijo todo. Pero ahora lo haría distinto. Seguiría con mi celibato, vamos a conocernos, conversemos, seamos amigos. Esa es una fantasía que tengo, en el próximo reportaje que me hagas, te cuento si lo cumplí.</p><p><b>“NO TENEMOS NINGÚN TIPO DE CONTACTO CON JAVIER”</b></p><p><b>– ¿Cuánto duró la relación con Javier Milei?</b></p><p>– Con Javier estuvimos casi un año.</p><p><b>– ¿Está totalmente cerrada?</b></p><p>– No tenemos ningún tipo de contacto desde principio de año, sacando un saludito de cumpleaños que me hizo y le contesté. Pero ya veníamos con contacto cero.</p><p><b>“APRENDÍ QUE EL AMOR ES UNA DECISIÓN, UNO DECIDE NO AMAR MÁS”</b></p><p><b>– ¿Internamente?</b></p><p>– Internamente también, sinceramente nos amamos, lo respeto y me quedo con lo más lindo de esa relación. Por otra parte, es una experiencia hasta histórica, puede estar tranquilamente en un libro de historia de alguien o mío. ¿Sabés qué pasa con el tema del amor? Yo lo relaciono con cualquier otra cosa viva, el amor si no se alimenta con más amor se muere. Aprendí también a través de todo este aprendizaje tan hermoso que vengo teniendo en estos 21 años, que el amor es una decisión. Uno decide seguir amando, uno decide no amar más. Es una decisión.</p><p><b>“ME VOLVÍ UNA PERSONA PACIENTE PERO NO LA PACIENTE SUMISA, NI LA PACIENTE QUE PISOTEAN Y SE QUEDA”</b></p><p><b>– Entonces no puede haber segunda vuelta, si se muere inevitablemente termina. ¿No fantaseaste nunca con una segunda vuelta con una pareja? ¿O con Milei?</b></p><p>– No, nunca jamás. Y en este caso tampoco. Yo no digo que no pueda ser, los tiempos son de Dios. Me volví una persona muy paciente, pero brava también. No soy la paciente sumisa ni la paciente que pisotean y se queda. Es una paciencia inteligente. Hoy por hoy no, contacto cero. Nunca sabe uno cómo sigue la vida. No sé. Yo creo en la resurrección porque soy cristiana, tal vez el amor también se puede resucitar. No conozco esa etapa. Sé cuando muere, no conozco la resurrección todavía. ¿Se entiende? El que escucha este reportaje va a decir: esta está más loca... </p><p><b>“LA RUPTURA CON JAVIER YO LA TUVE QUE TRABAJAR MUCHO, MUCHO”</b></p><p><b>– ¿No tenés melancolía con lo que fue?</b></p><p>– No, no tengo melancolía. Pero además. ¿Sabés qué, María Laura? Yo trabajo mucho las cosas con mi cabeza y con mi corazón. La ruptura con Javier yo la he tenido que trabajar, quise trabajarla mucho, mucho, mucho, mucho, mucho. ¿Qué me pasaba? ¿Qué me pasó? ¿Qué nos pasó? Hice un trabajo interno muy fuerte, acompañada por dos personas de intimísima confianza, una amiga psicóloga y una amiga pastora. Y me llevó a conocerme mucho más, estoy muy bien.</p><p><b>– ¿Qué cambió del afuera? No es lo mismo ser la novia del presidente que dejar de serlo, porque el afuera se pega en los momentos de brillo y de éxito.</b></p><p><b>“ENTRE EL “TE AMO” Y LA SEPARACIÓN UNA HECATOMBE HUBO”</b></p><p>– La vida al lado de un presidente te genera una vida social y una mirada social distinta. Yo soy mucho más libre ahora que en la relación. Entro contenta al supermercado, jajaja. Un tipo de relación así quita muchas libertades y yo circulo libre, feliz por la vida.</p><p><b>– ¿Es un alivio?</b></p><p>– Es un alivio en cuanto a lo social. No es un alivio porque atravesé el dolor de separarme de él. Nos queríamos, es extraño en un primer momento. Más allá de que entre el “te amo, te amo, te amo” y el momento en que te separás evidentemente algo en el medio sucedió, una hecatombe hubo. Esa es la realidad. Pero yo no me quedé con la hecatombe, con lo que provocó nuestra separación que es algo absolutamente de nuestra intimidad, sino que con el tiempo empecé a registrar lo lindo, la paz. Esa presión y esa falta de libertad se sostiene únicamente con amor, no hay otra manera, si estás en un vínculo que llega a tener un compromiso fuerte, que no fue nuestro caso. En nuestro caso, hubo fuego, hubo amor, hubo te amo, hermoso todo, pero no llegamos a una etapa de un compromiso. </p><p><b> – Cuando lo ves por la tele, ¿mejor apagar? ¿Tratar de ver que le está pasando?</b></p><p>– Para mí es el presidente. No lo analizo. Nunca tuve ningún interés político, me han ofrecido muchas veces cosas a lo largo de los años. No estoy preparada para eso, no me interesa en lo más mínimo. De hecho, salió ahora en un portal que la gente de Guebel me había ofrecido una candidatura, absurdo. Un disparate, un invento. Pongo el foco en muchas voces del periodismo, aplicaciones, plataformas porque posiblemente pronto esté conduciendo un programa donde vamos a hablar un poco de todo, de política, de economía.</p><p><b>– Escuchas otras voces.</b></p><p> – Hoy escucho todas las voces. Si estoy enamorada de alguien y tengo que evitar voces o evitar cosas, lo puedo hacer, no tengo ningún problema. Tengo un sentido de la lealtad muy fuerte aún por amor.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JQGA5GCR5ZFGJLULSTCYAHKCCE.JPG?auth=2fb93f402c20fad27539f1ec0f64baccc3e0a45144aa7f70980eb1e11d8e4ab5&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo no me quedé con la hecatombe, con lo que provocó nuestra separación que es algo absolutamente de nuestra intimidad, sino que con el tiempo empecé a registrar lo lindo, la paz", destacó Yuyito González (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>- Ahora no tenés novio</b></p><p>– Ahora no tengo novio y tengo una libertad absoluta de poder vincularme con todos. No milito nada ni lo haré jamás en mi vida.</p><p><b>– ¿Los entrevistarías a todos? </b></p><p>– A todos, tendría diálogo con todos, tendría entrevistas inteligentes. Necesito hablar con gente inteligente.</p><p><b>– Das pocas entrevistas. ¿Por qué no hablas con nadie?</b></p><p>– No, no hablo nada, nada, nada. Pero me gustaba venir a hablar con vos. Tener una conversación como esta.</p><p><b>“ME MOLESTA CUANDO PERIODISTAS, COMUNICADORES O POLÍTICOS SE METEN CON LA SEXUALIDAD DE ALGUIEN”</b></p><p><b>– El último programa del año de Magazine dijiste que no sabías si seguiría en el aire.</b></p><p>– No sabía si volvíamos. Me da mucha ternura el programa de Magazine que hacía por la mañana, era como un jardín de infantes y yo era tremenda. “Por favor, ninguno diga ni una mala palabra”, “chicos, no hablen mal de la gente, este no es un programa para arruinarle la vida a la gente”. Era la maestra jardinera, era tremenda, todo con buena onda. Ahora no, ahora voy a la selva, voy a Net. </p><p><b>“YO TAMBIÉN CAÍ EN LA VOLTEADA, ME HAN DICHO CASI PROSTITUTA, GATO TAMBIÉN. PAGADA”</b></p><p><b>– ¿Vas a hablar de política en el programa nuevo?</b></p><p>– No, voy a preguntar. Lo que vengo escuchando en los medios en general son muchas cosas muy feas. Por ejemplo, hay cosas que me parecen de un bajo nivel intelectual absoluto, cuando periodistas o comunicadores o políticos, se meten con la sexualidad de alguien. Cuando critican a las mujeres que están en el Congreso del partido que sean, cuando el agravio pasa por una supuesta actitud sexual, que son inventos. A mí todo lo que sea un ataque apuntando a la sexualidad de alguien me parece de un bajo nivel intelectual que raya con lo insoportable.</p><p><b>– Pero a veces lo ha hecho Milei también.</b></p><p>– Quien lo haga, quien lo haga.</p><p><b>– Y es muy agresivo. </b></p><p>– Quien lo haga.</p><p><b>– Con todos nosotros, con los periodistas.</b></p><p>– Bueno, pero no va lo sexual. Yo te hablo puntualmente de lo sexual. ¿Va a lo sexual?</p><p><b>– También, sí.</b></p><p>– Bueno, tal vez yo hice foco en cosas puntuales, que les digan gatos a mujeres que trabajan en el Congreso. No me importa ni de qué partido, ni por qué están, ni por qué están. Si están es que alguien las eligió. Hasta yo también caí en esa volteada de estas mismas personas, me han dicho casi prostituta o gato también, o pagada, o del botánico, cosas horribles de una bajeza intelectual, de una pobreza intelectual. Tenés tantas cosas para hablar de una persona si algo no te gusta… Hablá de su trabajo, pero hay cosas que son inadmisibles, el cuerpo, la sexualidad.</p><p><b>SOBRE LOS INSULTOS DE MILEI: “DE VERDAD A MÍ NO, NO ME GUSTA. SINCERAMENTE NO”</b></p><p><b>– Si te hace tanto ruido, ya que traés el tema, ¿nunca te hizo ruido lo violento que es Milei con la gente públicamente? ¿Cómo insulta, cómo putea?</b></p><p>– En el tiempo que estuvimos juntos, no le registré ese nivel. Creo que ese nivel se agudizó en este último año, será porque ya todo entró en una guerra de todos contra todos. Será campaña, será lo que será. Es una guerra de todos contra todos hoy, es muy fuerte lo que se vive. Y de verdad, a mí no, no me gusta, sinceramente no. Pero a ver, si de toda esta entrevista ahora sacaran de contexto “a Yuyito no le gusta…” Sería una bajeza más, otra bajeza intelectual.</p><p><b>- El tema del insulto lo trajiste vos, trajiste el insulto a las mujeres. El presidente insulta.</b></p><p>– Sí, sí. Bueno, yo te tengo que decir. Para mí no, sinceramente, también se lo podría decir a él si me lo preguntara, no creo porque tenemos contacto cero. Pero no, no me parece. No me parece una forma de relacionarse en ningún ámbito de unos con otros. Yo he escuchado barbaridades de ambos lados, oposición y oficialismo. </p><p><b>– Yo hablaba de periodismo.</b></p><p>– No soy oposición, no soy nada, soy absolutamente yo. Mi única militancia es Cristo. No sé cuántos años más viviré, no me interesa meterme en batallas ajenas. Sí confío en una cosa que es la urna, es la única en que yo confío, en el voto que vamos a poner todos los habitantes de este país. Fuera de eso, todas estas batallas y guerras no tienen que ver con mi forma de vida ni con lo que sí quiero y me hace bien. A mí verdaderamente no me gusta, no me gusta nada. A veces te gusta casi todo, pero te hace mucho ruido algo, esas cosas que son muy agresivas… </p><p><b>– ¿Cómo vas a hacer con la política?</b></p><p>– Entender que es algo que les pertenece a los que estén hablando. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/LDFROTLVLFGONPJMOFNAOCXFWM.JPG?auth=13947c9e3bf3be93d806381aa1a307fc263eeff697276d1ad7353f8728b018d8&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[(Gustavo Gavotti)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[“Margarita me llevó por delante”: Mora Bianchi habló de la fama repentina, la presión y su amor con Toti Spangenberg]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/24/margarita-me-llevo-por-delante-mora-bianchi-hablo-de-la-fama-repentina-la-presion-y-su-amor-con-toti-spangenberg/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/24/margarita-me-llevo-por-delante-mora-bianchi-hablo-de-la-fama-repentina-la-presion-y-su-amor-con-toti-spangenberg/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La joven actriz, que conquistó a una nueva generación como protagonista de la serie de Cris Morena, estrenó la segunda temporada en HBO Max. En una charla con Infobae, compartió detalles sobre los meses vertiginosos que la llevaron al estrellato y sobre la necesidad de volver a conectar con su vida de antes, sus amigas y su propia identidad. Además, reveló cómo nació su historia de amor con su pareja en la ficción y también en la vida real]]></description><pubDate>Sun, 24 May 2026 06:14:35 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>A sus 21 años, <b>Mora Bianchi</b> vive uno de los momentos más intensos de su vida. El fenómeno de <i>Margarita</i>, la serie creada por <b>Cris Morena</b>, la convirtió en <b>una de las caras más queridas de una nueva generación</b> y la llevó a atravesar, en apenas meses, una exposición inédita, catorce Movistar Arena, grabaciones maratónicas y una popularidad que todavía intenta procesar. “Siento que tengo 20 años de experiencia con todo lo que pasó”, admite entre risas.</p><p>En esta charla íntima, Mora repasa el detrás de escena del éxito de la serie —que <b>estrenó su segunda temporada</b> en HBO Max— y habla de cómo cambió su vida desde aquel casting al que llegó casi de casualidad. “Yo no quería ser influencer, no quería ser famosa. Quería recuperar eso que sentía cuando actuaba de chica y todo era un juego”, cuenta. </p><p>La actriz también se anima a hablar del costado más difícil de la fama repentina: la presión, el agotamiento emocional y la necesidad de separar a “Mora” del personaje que interpreta. “<i><b>Margarita</b></i><b> me llevó puesta durante un tiempo</b>. Perdí un poco mi día a día, mis amigas, mis espacios. Tuve que volver a encontrarme conmigo”, reconoce. En ese proceso, asegura que el apoyo de su familia, sus amigas y la presencia constante de Cris Morena fueron fundamentales.</p><p>Además, <b>por primera vez profundiza sobre su relación con Toti Spangenberg</b>, compañero de elenco y pareja en la vida real. Entre risas, admite que al principio les costaba distinguir qué parte de lo que sentían pertenecía a la ficción y cuál era real. “Había escenas románticas todo el tiempo y yo decía: ‘¿Esto es <i>Margarita</i> y <i>Merlín</i> o nos está pasando de verdad?’”, recuerda.</p><p>Entre anécdotas de castings, confesiones sobre terapia, educación financiera y el sueño pendiente de hacer una gira, Mora muestra una versión mucho más madura de sí misma. <b>“Lo único que le pediría a la Mora del futuro es tranquilidad”</b>, dice en esta charla con <b>Infobae</b>. Y aunque asegura que todavía siente vértigo frente a todo lo que vive, también tiene claro qué quiere para adelante: “No quiero que esto sea solo un momento. Quiero seguir viviendo de actuar toda la vida”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VRKFILCD4BARJGAU742CQDEW3Y.jpg?auth=898c48c5fe985dbe3cc8d6f9022507bdacc0b2e6731fcbc9c1b254ebe6239f94&smart=true&width=1080&height=1440" alt="Mora disfruta del exito de la segunda temporada de Margarita" height="1440" width="1080"/><p><b>—Qué crecimiento este año.</b></p><p>—Fue un montón. El año pasado fue una locura. Desde que arrancó <i>Margarita</i> siento que <b>pasaron como cuatro años</b> y que tengo 20 años de experiencia con todo lo que vivimos. Imaginate.</p><p><b>—Fueron años condensados porque desde el casting y el entrenamiento hasta verla al aire pasó bastante tiempo.</b></p><p>—Pasó muchísimo. Hubo mucha exposición, catorce Movistar Arena, después grabamos enseguida la segunda y la tercera temporada. En el medio, Tecnópolis. Fueron demasiadas cosas en muy poco tiempo. El año pasado fue heavy.</p><p><b>—Segunda temporada, veinte capítulos por HBO Max y se estrenan de a cinco cada lunes.</b></p><p>—Pasan tantas cosas nuevas en esta temporada… Yo a mis papás no les conté nada, así que todos tenemos ganas de verla y descubrir cómo quedó el resultado final. Yo la veo varias veces cuando sale, primero con mis papás, después con el elenco y más tarde con mis amigas.</p><p><b>—¿Es un cierre definitivo?</b></p><p>—Mirá… es Cris. Esa es mi explicación para todo. Siempre puede haber algo más: teatro, gira, ojalá. Es lo único que me falta de toda la experiencia Cris Morena. Y además todavía hay muchas cosas sin definir. Puede haber teatro, una cuarta temporada… hay muchas opciones. Y también siento que, a propósito, no nos cuentan demasiado porque nosotros <b>hablamos de más,</b> incluso en familia. Y no está bueno.</p><p><b>—¿Tus amigas siguen siendo las de siempre?</b></p><p>—Sí, por suerte. Al principio <i>Margarita</i> me llevó por delante y me desconecté bastante de la vida de mis amigas. Ellas sabían todo de mí y yo casi nada de ellas. Pero hoy encontré un equilibrio. Cuando voy a La Plata soy Mora, me junto con ellas, les pregunto por sus parciales aunque no entienda nada y ellas también me preguntan cómo estoy yo. Antes me costaba mucho sostener ese día a día, pero siempre me acompañaron.</p><p><b>—¿Quién te baja a tierra cuando hace falta?</b></p><p>—Mi familia, obvio, pero también mis amigas. Yo les cuento algo que para mí es un drama porque vivo todo muy intenso con el elenco y ellas se matan de risa. Ahí me doy cuenta de que capaz no era tan grave y termina siendo más una anécdota que un problema.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VIV6NKXB5JDWBB236G36A5W5RI.jpg?auth=d1238039180dbaa62f63b6aab22f2a109dc28feb3a9dc0af2ed5b0493cab48f8&smart=true&width=1080&height=1080" alt="El amor de Mora y Toti nació en el rodaje de la primera temporada de Margarita." height="1080" width="1080"/><p><b>—¿Cómo era esa infancia en La Plata? </b></p><p>—Tuve una infancia muy linda y bastante normal. Colegio, colonia, amigas de toda la vida. Hacía mucho teatro y estudiaba muchísimo. Había algo muy genuino en el disfrute, actuar era un juego para mí. Después, a los 12, apareció el mundo de las redes, los covers y todo eso de ser influencer. Y con el tiempo entendí que yo no quería ser famosa porque sí, sino volver a sentir eso que sentía de chica cuando actuaba. Por suerte pude reencontrarme con eso. Y siempre me sentí muy acompañada, en el colegio y en todos lados.</p><p><b>—Tenés un hermano. ¿Cómo se llevaban de chiquitos? </b></p><p>—Siempre muy bien. Él es siete u ocho años más grande que yo, tiene 29 y yo 21. Y hoy estamos en una etapa re linda porque se transformó bastante en un guía para mí. Me pregunta qué tengo, con quién hago entrevistas, me tira consejos. Y eso que no tiene nada que ver con este mundo, es del palo del fútbol, entrena chicos.</p><p><b>—¿Y tu mamá o tu papá trabajan con vos?</b></p><p>—No trabajan conmigo, pero siempre me acompañaron muchísimo. Mi mamá fue actriz de teatro independiente y estuvo en algunas novelas. Mi papá estaba más del lado futbolero acompañando a mi hermano. Entonces la familia estaba medio dividida. Ella me llevaba a Capital a hacer cursos y se quedaba horas esperándome en un café. Mi mamá me presentó este mundo cuando la veía actuar o la acompañaba al teatro, y me enamoré por completo.</p><p><b>—¿Me contás cómo fue eso de la velita que prendía tu mamá? Me encanta esa historia. </b></p><p>—Ella cuenta algo hermoso. Había leído un libro sobre la ley de atracción y empezó mucho con esto de escribir lo que querés, pero en tiempo presente. Lo de la velita era más un símbolo, como un empujoncito extra para sentir que eso podía funcionar un poco más. Y lo sigue haciendo.</p><p><b>—¿Y qué escribió para vos?</b></p><p>—Escribía muchas cosas. Y una de ellas era algo así como <b>“Mora protagonista de una serie”</b>. No sé si llegó a poner específicamente Cris Morena, la verdad, pero me encantaría encontrar ese papel porque vale oro. Sí encontré <b>una vez una carta mía, escrita en el colegio, que decía: “Presiento que algo grande viene</b>. Estoy segura de que esto es para mí”. Era una carta para mí misma. No había velita ni nada, simplemente esa sensación de que algo iba a pasar y de que yo iba a estar preparada. Y hoy la leo y digo: “¿Cómo no le puse fecha?”. Porque me gustaría saber cuánto tiempo antes fue.</p><p><b>—¿Qué edad tenías cuando arrancó el proyecto </b><i><b>Margarita</b></i><b>?</b></p><p>—En 2022 arrancó todo el entrenamiento y el casting. Yo tenía 17 años. Estaba en sexto año.</p><p><b>—Vos no te anotás para un personaje puntual. ¿Cómo fue eso?</b></p><p>—No. Yo en realidad audicioné para entrar a Otro Mundo —la escuela de Cris Morena— porque estaba terminando el colegio y pensaba: “Bueno, a algún lado tengo que ir”. Mi mamá me dijo: “¿Por qué no probás en la academia de Cris?”. Veníamos de la pandemia y todo era virtual. A mí me daba bastante fiaca grabar el típico video de casting, pero lo hice. Además estaba pidiendo beca y en ese momento no había cupos. Sí había quedado en la escuela, pero dije: “Bueno, gracias, cuando haya becas me avisan”.</p><p><b>—Costaba en tu casa acceder. </b></p><p>—Sí, más que nada por el viaje. Era mucho auto, mucha ida y vuelta.</p><p><b>—Claro, implicaba un esfuerzo familiar grande.</b></p><p>—Sí. Y ahí, casualidades o no, justo estaban haciendo el casting de <i>Margarita</i>. Hacía meses que buscaban protagonistas y estaban en la última etapa. Yo no tenía idea de nada. Caí pensando que era solo el casting para Otro Mundo y listo. Y a las semanas llamaron a mi mamá para preguntarle si quería que hiciera otro casting.</p><p><b>—¿Y ustedes no sabían para qué era?</b></p><p>—Nada. Como no se podía contar, el proyecto se llamaba “Rita”. Audicioné e hice también una escena de Daisy. Me acuerdo de que estábamos esperando y salían chicas diciendo: “Me hicieron hacer una sola escena, canté y bailé”. Y a mí me pidieron las tres. Había una dificilísima porque <i>Margarita</i> habla en mil idiomas. Yo decía: “¿Para qué me hacen hablar italiano?”. Y terminé haciéndola igual.</p><p><b>—Algo estaba pasando ahí.</b></p><p>—Claro. Yo ya pensaba: “¿Qué pasa acá?”. Después canté, bailé y Cris me miró y me dijo: “Soltate el pelo”. Me lo solté. Salí un viernes y el lunes me llamaron para decirme que Cris estaba muy contenta y que había quedado para un entrenamiento de tres meses.</p><p><b>—Y ahí apareció el tema colegio.</b></p><p>—Sí. Mi mamá dijo: “Ella todavía está en el colegio”. Y Cris respondió algo que siempre nos quedó marcado: “Está bien, pero esta es una oportunidad que quizás le cambie la vida”.</p><p><b>—¿Costó convencer a tu mamá?</b></p><p>—Cero. Nada.</p><p><b>—Pero había que reorganizar toda tu vida.</b></p><p>—Sí. Por suerte el colegio y mis compañeros me acompañaron muchísimo y pude hacer casi todo online. Cursaba una vez por semana, me mandaban trabajos, los hacía y listo.</p><p><b>—En ese momento todavía no sabías para qué personaje era.</b></p><p>—Sabía que era para <i>Margarita</i>, porque era el único proyecto para el que estaba haciendo ese entrenamiento. Pero había chicos que casteaban para otros personajes.</p><p><b>—¿Había otras posibles Margaritas?</b></p><p>—Sí, creo que había una más.</p><p><b>—Que te sigue odiando.</b></p><p>—No, pobre, nos llevamos bastante bien para haber competido por un personaje así.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TIJH22UKWZGD7E5RYSUZWOY7IY.jpg?auth=ec8e86872785b4931660fbb2ac41a90c09c4d17efc7fd7ecb0b97bf30d5e0fa3&smart=true&width=1080&height=1440" alt="El primer gusto que se dio cuando empezó a generar ingresos fue viajar con su mamá a Disney." height="1440" width="1080"/><p><b>—¿Es verdad que tu mamá te convenció de ir con los rulos al casting?</b></p><p>—Sí. Yo odiaba mis rulos. No te puedo creer que hoy soy medio una referente de los rulos y antes los odiara. Me planchaba el pelo todos los días, 45 minutos antes de ir al colegio. Y el día del casting con Cris me había hecho una media colita con algunos rulos marcados. Mi mamá, desde la otra punta del cafecito de Otro Mundo, me hacía señas: “Soltate el pelo”. Y yo: “No”. Me mandaba mensajes: “Mora, soltate el pelo, por favor”. Yo va que entro al casting y Cris me dice exactamente lo mismo. Cuando mi mamá me vio salir con todos los rulos y una sonrisa, me dijo: “¿Viste?”.</p><p><b>—Las madres siempre.</b></p><p>—Lo saben todo.</p><p><b>—Hacés el entrenamiento de tres meses, ¿lo entendías como una oportunidad más allá del resultado?</b></p><p>—Sí. Nunca sentí tanta presión. Lo vivía desde el disfrute puro. Todo me servía, era como una esponja. Y también había cierta seguridad porque estudiaba esto desde muy chica. Sentía: “Che, me la re banco”. Sentía que este personaje era para mí.</p><p><b>—¿Cómo te dicen que quedaste?</b></p><p>—Después de esos tres meses. Yo acababa de volver del viaje de egresados, al que en realidad no iba a ir porque estaba con el entrenamiento. Y me llamó Cris. Me dijo: “Mora, vos andá. Es una etapa del colegio que tenés que vivir. Quedate tranquila”.</p><p><b>—Qué importante eso que te dijo Cris.</b></p><p>—Sí. Ella está muy metida en lo personal. Entiende que si estás bien en tu vida, después podés disfrutar el trabajo. Y creo que eso es lo que busca también. A la vuelta tuvimos una reunión, ya éramos la mitad de los que estábamos antes y Cris empezó a leer la Biblia de <i>Margarita</i>, que es como un resumen con los personajes y las historias. Y de repente empezó: <b>“Margarita, Mora. Rey, Mateo. Merlín, Toti…”</b>. Ahí entendimos todo. Nos aplaudimos, fue un momento muy lindo.</p><p><b>—¿Cómo se lo contaste a tu familia?</b></p><p>—Ya medio que nos la veíamos venir, pero igual fue mensaje instantáneo: <b>“Lo tengo, soy yo”.</b> Después invité a cenar a mis papás y a un amigo muy cercano de mi mamá que me ayudó muchísimo. Nos prestó su departamento en Olivos para que yo pudiera quedarme ahí durante la semana mientras hacía el entrenamiento. Me parecía lindo agradecerles con una cena a los cinco.</p><p><b>—¿Cuándo sentiste que te cambió la vida?</b></p><p>—Antes de que se estrenara <i>Margarita</i>. Empezaron a salir los videoclips y la gente enloqueció. Pero creo que realmente me cayó la ficha cuando mi mamá me pidió: “¿Le grabás un saludo a tu prima?”. Y yo pensé: “¿Me estás cargando?”. Porque era una nena que veía siempre. La hija de mi madrina lo mismo, me invitó a sus 15, ya había estrenado la serie y estaba nerviosa porque yo iba. Ahí entendí que algo había cambiado.</p><p><b>—¿Y cuando salió la serie?</b></p><p>—Ahí explotó todo. Me caían a mi casa. Fue tremendo, un cambio para todos, no solo para mí. Venian nenas del barrio que nunca había visto con muñecos, dibujitos, florcitas, un dibujo. Y yo salía, firmaba cosas, me sacaba fotos, pero después entraba a mi casa y pensaba: “¿Cómo saben dónde vivo?”. Pero yo también fui fan y me encantaba <i>Violetta</i> y Lali Espósito, y si hubiera vivido cerca de alguna de ellas, capaz yo también les golpeaba la puerta.</p><p><b>—¿Choluleaste a alguien?</b> </p><p>—Sí, me cuesta. En los Martín Fierro encaré a Abel Pintos y le pedí una foto. Y hace poco fui al show de Tan Biónica. Estaba esperando que alguien viniera a decirme “¿querés conocerlos?”. No pasó, pero bueno, también puedo ser una simple mortal.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4KKA2QM6JVGT3LHBFVZUNU2WWM.jpg?auth=f4f0c6058bc690fc39003a795a587a07999faa4609b270b4f041c2e69cedecbc&smart=true&width=6000&height=3876" alt="Mora Bianchi en infobae junto a Tatiana Schapiro (Maximiliano Luna)" height="3876" width="6000"/><p><b>—¿En algún momento tu familia te dijo “Mora, bajate del poni”?</b></p><p>—Sí, obvio. En casa una descarga todo lo que no puede largar en público, entonces yo llegaba y hacía catarsis. Y ahí era: “Pará, ¿quién sos?”. O si pedía algo, me frenaban: “Tranquila, Mora”.</p><p><b>—¿Qué pedías?</b></p><p>—Capaz no era pedir, era más quejarme mucho. Al principio era demasiada información para este cuerpito chiquito. <a href="" target="_blank" rel=""><b>Sentía que tenía un mundo entero encima y no lo supe manejar muy bien. Entonces estaba enojada</b>. Con la vida, con todo. No entendía por qué alguien que no me conocía podía sentir tanto por mí.</a> Hoy me pasa a mí con Chano o con Abel Pintos, pero en ese momento no podía entenderlo al revés. Me abrumaba.</p><p><b>—Mucho desborde.</b></p><p>—Muchísimo. Una nena lloraba al verme y yo pensaba: “¿Le estoy haciendo bien?”. Sentía mucha responsabilidad.</p><p><b>—¿Eso necesitaste hablarlo con algún terapeuta?</b></p><p>—Sí, hice terapia toda mi vida. Después arranqué coaching, que sigo haciendo hoy, fue otra manera de ver las cosas. Pero sobre todo me sostuvo mi familia y mis amigos.</p><p><b>—¿Y Cris en ese sentido cómo es?</b></p><p>—Súper presente. Ella vivió esto toda su vida con chicos que recién arrancaban, adolescentes, adultos, entonces la tiene atada. Es muy de preguntarte: “¿Qué te pasa? A ver, contame”. Y también te anticipa mucho: “Bueno, ahora te va a pasar esto, después esto otro”.</p><p><b>—¿Es accesible cuando la buscás para pedirle un consejo?</b> </p><p>—Sí. A veces me pasa que le tengo cierto respeto y pienso si estará bien ir a llorarle porque hice mal una escena. Pero <b>ella es muy cercana, va todos los días al set</b>, se queda las mismas horas que nosotros y sabe perfectamente todo lo que se va a grabar. Está muy presente.</p><p><b>—A mí me impactó verla en Tecnópolis, chequeando todo. Una mujer que pasó dolores imposibles.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Vos estabas cerca cuando pasó lo de Mila o ya habían terminado de grabar?</b>—Ya habíamos terminado casi toda la segunda temporada. Íbamos a un ensayo de Tecnópolis cuando nos llamó la producción. Yo estaba en videollamada con Toti y ahí nos contaron. Fue tremendo porque era una nena que veía <i>Margarita</i>. Fue muy fuerte para todos. Y acompañar a alguien en un momento así es muy difícil. No sabés bien qué hacer. </p><p><b>—Hablábamos de la fama, del trabajo. ¿Cómo te llevaste con empezar a ganar plata de golpe?</b></p><p>—Informándome mucho, porque hay una educación financiera que no se enseñan en el colegio. Y de repente te pasa algo que te cambia la vida por completo, cambia el dinero para todos. Y es muy difícil. Empecé a apoyarme en gente cercana y en mis papás, que se informan mucho y me ayudan con eso.</p><p><b>—¿Cuál fue el primer gusto que te diste?</b></p><p>—<b>Me fui a Disney con mi mamá</b>. Ella ya tenía ahorros para el viaje y yo le dije: “Bueno, yo pago todas las comidas”. Y ella estaba feliz. </p><p><b>—¿En tu casa hacía falta que ayudaras económicamente?</b></p><p>—No. Siempre tuvimos lo justo y necesario, pero a mí me gusta tener esos gestos. Decir “hoy pago yo”. Esos mimos.</p><p><b>—¿Hablamos de amor? ¿Cuándo te diste cuenta de que estabas enamorada de Toti Spangenberg?</b></p><p>—Muy muy confuso y nos costó a los dos. Compartíamos mucho juntos, sentía esas cosquillas en la panza y llegó un momento de preguntarme: ¿es <i>Margarita</i> y <i>Merlín</i> o somos Toti y Mora en la vida real? Y también pensaba: “¿No estoy pudiendo dejar a <i>Margarita</i> de lado cuando me voy a mi casa o realmente está naciendo algo?”. </p><p><b>—¿Eso lo hablabas con él?</b></p><p>—Primero con mis amigas. Era: “Me agarró de la cintura”. “¿Pero en escena o fuera de escena?”. “No, en escena”. Y todas tratando de descifrar qué era qué.</p><p><b>—Pero ahí se mezclaba con el personaje. ¿Él aprovechaba eso también?</b></p><p>—Creo que los dos. Era como: “Te tiro algo… pero es del personaje”. Había mucha excusa mezclada. Pero siento que recién cuando terminó el rodaje pudimos empezar a entender si lo que pasaba era real o no.</p><p><b>—¿El rodaje de qué temporada? </b></p><p>—Cuando terminó el rodaje de la primera temporada. Ahí nos sentamos y dijimos: “Bueno, veamos si esto es de verdad o fue algo del momento”.</p><p><b>—¿Y cuál fue la primera cita fuera del set? Porque ustedes salen mucho en grupo también.</b></p><p>—Sí, total. Además estábamos juntos todo el tiempo, quieras o no. Creo que fue apenas terminamos de grabar y cada uno volvió a su casa. Había mucho de “ay, tengo que ir a Capital por tal cosa”. “Bueno, si querés a la noche cenamos”. </p><p><b>—Y ahora, cuando te quedás en Capital, te quedás en su casa.</b></p><p>—Sí, obvio. Uno se hace parte de la casa. </p><p><b>—Hay una cuasi convivencia.</b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Él vive con la familia o solo? </b></p><p>—Él vive con la familia. </p><p><a href="" target="_blank" rel=""><b>—Los fans querían que sucediera.</b></a></p><p>—Y también estaba la presión de “¿es verdad o es mentira?”, con todo el mundo mirando.</p><p><b>—¿Qué dijo Cris? </b></p><p>—A Cris le encantaba desde el primer momento. Era: “¿Qué pasa acá?”. Y nosotros: “Nada, nada”. Teníamos un miedo…</p><p><b>—¿Lo ocultaron un poco?</b></p><p>—Con ella sí, un poco. Pero se dio cuenta enseguida. Entonces ya éramos los tres guardando el secreto.</p><p><b>—Ella debe haber pensado: “¿Sabés cuántos romances vi nacer en elencos?”.</b></p><p>—Claro.</p><p><b>—Y fue copada con eso.</b></p><p>—Sí, re. Entendía perfecto la situación. Nos aconsejaba mucho con el tema de cuidarnos y cuidar la privacidad. Por eso también estaba ese juego de “que no nos vean juntos”. Nadie nos prohibía mostrarnos, era más algo nuestro de prematuros en el ambiente y cómo recién arrancábamos, preferimos guardarlo.</p><p><b>—Si le pregunto a Toti en qué sos la mejor del mundo, ¿qué me va a decir? </b></p><p>—Él te va a decir en todo porque me ama, pero quizás escuchando. Me encanta escuchar.</p><p><b>—¿Y en qué sos difícil?</b></p><p>—En los regalos. Soy muy buena regalando, te re estudio, pero muy difícil para regalarme a mí. </p><p><b>—¿Sos celosa?</b></p><p>—No sé. Con él estoy muy tranquila, entonces no sé si no soy celosa o si simplemente con él no me pasa. Creo que tiene mucho que ver con la seguridad que tiene uno mismo y hacia el otro.</p><p> <b>—¿Son románticos?</b></p><p>—Sí. A mí me gusta mucho y él me complace.</p><p><b>—Hacés un producto para chicos y seguís siendo una mujer joven. ¿Sentís cierta responsabilidad?</b></p><p>—Sí, re. Igual soy una chica bastante tranquila. Salir de fiesta no me divierte tanto, me agotó la exposición, que me reconozcan, hablar de <i>Margarita</i> todo el tiempo, ya no podía ser Mora, entonces no salgo y no me pasa eso de tener que estar cuidándome todo el tiempo por una foto o un vaso en la mano.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/525OTXS2FJBXNJ52DDKPTMH5GM.jpg?auth=6cd51580c934a5e96e2c5a58d2a67f373ab6c766aeb89356551ad72bcc3e7c1b&smart=true&width=3400&height=2296" alt="Mora Bianchi: "Encontré un equilibrio entre el mundo Margarita y el mundo Mora" (Maximiliano Luna)" height="2296" width="3400"/><p><b>—¿Cómo te llevás con vos misma?</b></p><p>—Bien. Me trabajo constantemente. Surgen inseguridades nuevas, como querer estar a la altura de este ambiente y no caer en el medio. Pero estoy bien. <b>Puedo ser feliz</b>.</p><p><b>—¿Hay mucha presión con las redes y los comentarios? </b></p><p>—Sí, aunque muchas veces la presión es más mía. No leo demasiado y hasta dejé algunas redes porque no me sumaban. Pero sí siento mucha responsabilidad porque me miran chicos y también adultos que crecieron con <i>Floricienta</i>, <i>Rebelde Way</i> o <i>Chiquititas</i>. Entonces no alcanza con decir “como soy la hija de <i>Floricienta</i> les va a gustar”. <b>Hay que cuidar ese legado</b>. Hay una carga emocional enorme ahí.</p><p><b>—¿Da miedo que se termine este presente?</b></p><p>—Sí. Porque llegar está buenísimo, pero mantenerlo es otra cosa. Yo quiero vivir de esto, entonces me recuerdo todo el tiempo que tengo que seguir estudiando y golpeando puertas. No dar por hecho que esto va a durar para siempre.</p><p><b>—¿Llorás de vez en cuando?</b></p><p>—Sí, re. Por tonteces y por cosas importantes. Hay mucha energía todo el tiempo. </p><p><b>—¿Te sorprendieron algunas propuestas laborales?</b></p><p>—Más que nada las presencias. Ir quince minutos, saludar, sacarte fotos y pensar “¿realmente quieren esto?”. Hasta me da culpa a veces.</p><p><b>—Y quizás te pagaban más que el sueldo mensual de tus papás.</b></p><p>—Sí. Eso fue fuerte para todos porque venimos de otra realidad. Hoy pasa con las redes y las marcas, mis papás me escuchan quejarme o que estoy negociando con mi representante por la cantidad de reels que me pide una marca. Y mi papá me dice: “Mora, hacé los cinco reels, no te cuesta nada”. Y yo le explico que mi imagen también es trabajo, como para ellos es estar en una oficina sentados.</p><p><b>—Viene Mora del futuro, dentro de quince años. ¿Qué le preguntás?</b></p><p>—Si está tranquila. Porque podés tener éxito, plata, amor, pero si no tenés tranquilidad, no sé si vale tanto.</p><p><b>—¿Hubo un momento donde te faltó tranquilidad?</b></p><p>—Sí. Cuando sentí que <i>Margarita</i> me pasó por arriba y estaba enojada con todo. No podía estar en el presente y disfrutar.</p><p><b>—¿Y hoy?</b></p><p>—Hoy sí <b>encontré un equilibrio entre el mundo </b><i><b>Margarita</b></i><b> y el mundo Mora. </b>Había perdido mi rutina, el día a día de mis amigas, hasta ir al médico. Todo era ensayo, grabación, show. Empecé a hacer cosas para mí, como cerámica. Lugares donde soy una NN y nadie me habla de la serie. Y eso es un placer. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/W6AKFWC2Y5BGTFMRRN2PMR7IOQ.jpg?auth=9196c1f4970b4f6f0c7741b35143a997c5eb1203f06e7ea47ed1a4325a1a376c&amp;smart=true&amp;width=5628&amp;height=4020" type="image/jpeg" height="4020" width="5628"><media:description type="plain"><![CDATA[Maximiliano Luna]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Secretos y misterios de trabajar en un avión: la tripulante de cabina que encontró su vocación en el aire y un amor en Corea del Sur]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/23/secretos-y-misterios-de-trabajar-en-un-avion-la-tripulante-de-cabina-que-encontro-su-vocacion-en-el-aire-y-un-amor-en-corea-del-sur/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/23/secretos-y-misterios-de-trabajar-en-un-avion-la-tripulante-de-cabina-que-encontro-su-vocacion-en-el-aire-y-un-amor-en-corea-del-sur/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Alejandra de Picciotto responde dónde están los mejores asientos, cómo es el protocolo de emergencia, cuáles los beneficios de trabajar en compañías aéreas y otros enigmas relacionados a la vida en vuelo. En otro capítulo de Voces, la experiencia laboral de una profesional que cambió la docencia por la atención en el aire y cómo llegó a conocer a su esposo mientras recorría el mundo]]></description><pubDate>Sat, 23 May 2026 12:47:13 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Alejandra de Picciotto tenía una vida ordenada, prolija. Era docente en inglés. Era hija, nieta, bisnieta de docentes. Trabajaba en colegios, en traducciones, con grupos de turistas. Pero había un alerta interna que la interpelaba. Algo le faltaba. Un vacío la consumía. Dice hoy que podría haber sido actuación o bailarina, hasta convertirse en astronauta. <b>Su vocación se activó cuando tenía 28 años </b>y vivía un presente cómodo con su bienestar, incómodo con su proyección de vida. Sin precedentes, sin contactos, sin experiencia, sin nada más que la pureza del deseo, hizo todo para ser tripulante de cabina. No fue fácil, no fue simple, los rechazos hicieron escuela y le enseñaron cómo hacerlo. <b>“Finalmente gana quien no se rinde”, dice ahora la tripulante y jefa de cabina</b>.</p><p>Lleva décadas volando. Conoce tantos países y ciudades que no recuerda todos: los tiene anotados en su diario de viaje y promete, algún día con tiempo, hacer una recopilación de cuantas veces aterrizó en cada aeropuerto del planeta. Escribió, también, el libro <i>Buenos vientos y cielos azules</i>, su “aerojournal”, una guía lúdica con espacios de autorreflexión, de exploración donde comparte las herramientas que le sirvieron para poder ingresar a las líneas aéreas de su preferencia. Y tiene un segundo libro en preventa: se llama <i>Diario de siete despegues</i>, es de editorial <i>Orsai</i>, y narra la experiencia de acompañar a siete personas en su propósito de lugar su sueño vocacional.</p><p>Los secretos de los vuelos y las recomendaciones para pasarla mejor en el aire mezcladas en una historia de superación personal y de amor. Porque Alejandra de Picciotto además de conocer el mundo y de conocerse a ella misma, conoció a Hundong, un coreano con el que se casó en Seúl y en Buenos Aires, y con el que convive mitad del año en Corea del Sur, mitad del año en Argentina. Pero antes del final, el principio. Y el principio de su nueva forma de vida comenzó a los 28. “No fue una profesión que yo había contemplado justamente porque se decía que había que ser alta, que había que tener contactos, un montón de cosas que cuando era chica ni se me había ocurrido. Y a los 28 cuando me surge este deseo de volar, que fue después de un viaje con mi papá, yo pensaba que no lo iba a poder lograr porque ya tenía 28 y en aquel momento <b>se decía que quizás estaba grande, que no tenía la altura, que al no tener contactos porque nadie de mi familia se dedica a esto</b>, que probablemente tenía muy pocas chances de lograrlo. Y yo pensaba que mi destino estaba en volar afuera, en las famosas compañías de Medio Oriente”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YVH7GFBRRBHETMBYEHLDI2U6CA.jpg?auth=50375d0b721841bac9257a6c0a45cd4b0f6f06ac56f08bfe7d2ce4cec345efc3&smart=true&width=1539&height=1920" alt="Alejandra soñaba ser tripulante de cabina y pensó que no lo iba a conseguir por altura o edad." height="1920" width="1539"/><p><b>—¿Qué hacías hasta ese momento?</b></p><p>—Yo era profesora de inglés, era docente. Yo me recibí en el profesorado Joaquín V. González en Capital Federal. Era lo que yo quería en ese momento. Porque yo vengo de familia de docentes, mis tatarabuelos eran docentes, mis padres eran docentes. Era el camino que yo sabía que iba a seguir. No es que me hayan obligado ni nada pero era como lo que yo en ese momento quería. Cuando a los 28 años justamente empiezo a sentir que algo me faltaba y que quería cambiar de rumbo. Me gustan mucho los desafíos, de hecho para mí estar acá fue un desafío. Entonces es algo que me gusta hacer para poder aprender. Y en ese momento pensé “voy a dar todo de mí para lograrlo”. Recién a los 31 lo pude lograr y lejos de lo que yo pensaba terminé volando en Argentina. No volé en Medio Oriente. Tuve muchos rechazos. Tuve que pasar muchas entrevistas y en muchas me decían que no. <b>Ahí me di cuenta de que el problema no era ni la altura ni tampoco la edad</b>. </p><p><b>—Contame cómo es el proceso. ¿Se estudia algo previamente? ¿Cómo es el ingreso? </b></p><p>—Sí, para volar en Argentina necesitás hacer un curso que te otorga el certificado de competencia avalado por la ANAC, que es la Administración Nacional de Aviación Civil. Y yo quise hacer ese curso por si justamente podía volar en Argentina y también por gusto, como un acercamiento a la carrera porque como decía no tenía a nadie que me guiara al respecto. Entonces quise hacerlo y menos mal porque al final lo terminé necesitando. Pero para volar en compañías extranjeras, por ejemplo en Medio Oriente, no se necesita ese curso, la misma aerolínea te prepara. De hecho con el curso a mí también la aerolínea nacional me había preparado en el curso de ingreso, en un curso inicial en donde luego te preparan con su flota, sus políticas y demás.</p><p><b>—Empezás a aplicar en distintas compañías. </b></p><p>—Correcto, me postulo en todas, habidas y por haber. Hubo una tarde que yo me senté, que hasta me dio fiebre, a buscar todas las aerolíneas del mundo y mandarles mi currículum. A todas. Y en muchas me contestaban que no o no me contestaban. Y cuando me presenté por ejemplo en algunas de Medio Oriente, incluso yo me había pagado un viaje a Barcelona para hacer una entrevista allá y llegué a la final y el día que me tenía que volver a Buenos Aires recibo el email que me dicen que no proseguían con mi postulación así que volví llorando por todos los aeropuertos. Y para ese momento yo ya tenía 30 entonces pensaba “ay, será la edad”. Estaba muy frustrada en ese momento. </p><p><b>—¿Entendiste en algún momento qué era? ¿Los contactos? Me dirás si es un mito.</b></p><p>—No, por lo menos en mi caso como no tengo contactos puedo decir que no me hizo falta. En mi historia, por lo menos, no necesité de contactos porque lo pude lograr sin tener a nadie de mi familia ni a nadie conocido en ese momento que se dedicara a eso. Pero yo creo que necesitaba más práctica, necesitaba pasar por todos esos rechazos para ver que no pasa nada y que <b>finalmente gana quien no se rinde</b>.</p><p><b>—¿Cómo fue que llegó el sí? </b></p><p>—Fue en el año 2014. Yo ya quería un cambio. Estaba trabajando por un lado como docente en un instituto de inglés en Caballito donde daba clases y al mismo tiempo me habían llamado de una agencia de turismo de bandera uruguaya para trabajar en el puerto de Buenos Aires. Me pareció una oportunidad muy linda para empezar a acercarme al mundo de la hospitalidad y del turismo. Pasé las entrevistas, no fueron tantas, y yo ya estaba un poco curtida por así decir con el no. Entonces dije “si se da, se da”. Y finalmente ahí se dio. Me había súper preparado, estaba bastante ducha en las entrevistas. Aprendí un montón, que es lo que comparto con mi comunidad en todas mis redes. Finalmente logré ingresar como representante de ventas y atención al cliente y es un trabajo que me encantó. Estuve cuatro meses en esa agencia de turismo. Cuando ingresé, yo estaba de lunes a jueves en el instituto de inglés dando clases y este trabajo era para fines de semana y feriados. Iba súper motivada y me acuerdo que justo el primer día que tenía que hacer la capacitación, que era un lunes por la mañana, me llaman de mi primera compañía y yo dije “no puedo empezar”. Me jugué por lo seguro y dije “no, lamentablemente no podré asistir, si pueden tenerme en cuenta por favor para próximas oportunidades”. Pensé que ya había perdido la chance y me había quedado con lo que ya tenía seguro, porque venía de muchos rechazos y estaba muy frustrada. Una vez que logro algo y si todavía lo pierdo y me quedo sin nada... Y creo que a tres meses después me volvieron a llamar porque había otra convocatoria y ahí pude asistir porque ya tenía todas las mañanas libres. Fui pasando las entrevistas, un examen de inglés escrito, un examen de inglés oral, después otras entrevistas grupales, individuales, finalmente el preocupacional y después ahí estuve unos tres meses a la espera a ver si me llamaban o no. Finalmente me llamaron y me convocaron para el curso de ingreso en el año 2014 y que fue un día después de mi cumpleaños número 31.</p><p><b>—¿Qué te pasó a vos cuando te dicen ese sí? </b></p><p>—Ahí me cambió muchísimo la vida y ahí entendí que gana quien no se rinde. Qué bueno que intenté, qué bueno que seguí, qué bueno que no me rendí y qué bueno que había hecho el curso también en Argentina y que tenía todo al día. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IHELPF5QKFGWDHNVWXWNY4TBXU.jpg?auth=c2f9ee63049019ecbfb7622c911f6496139ad6de8c3d364433de1e61fdf5c4f7&smart=true&width=1440&height=1920" alt="En Corea del Sur Alejandra conoció a quien hoy es su marido." height="1920" width="1440"/><p><b>—¿Qué ruta te asignaron? </b></p><p>—En ese momento yo hacía vuelos de cabotaje regional. Durante cuatro años trabajé en la compañía nacional y ahí hice todos los vuelos de cabotaje regional. Y me acuerdo que mi primera posta, que sería como el primer destino en el que yo me quedé a dormir, fue Neuquén y fue muy lindo. Me encantó la tripulación. </p><p><b>—¿Se conoce algo? ¿Se puede recorrer algo?</b></p><p>—Hay veces que sí, hay veces que no. Porque quizás justo hacés un vuelo ida y vuelta. Pero yo me acuerdo que cuando volaba cabotaje regional sí teníamos bastante tiempo en donde recorríamos el lugar, recorríamos la provincia. Ahora lo mismo, depende si te toca más tiempo o menos tiempo. Pero muchas veces sí tuve tiempo de recorrer y me encantó: lugares, como por ejemplo, Bogotá, Miami, que es mi ruta habitual ahora.</p><p><b>—¿Cuáles son las conductas más detestadas desde la tripulación a los pasajeros?</b></p><p>—Generalmente se espera que se cumplan las normas, las instrucciones. Si hay que abrocharse el cinturón. Más que nada por la seguridad también de los pasajeros y de todos a bordo. Que se cumplan esas instrucciones que solemos dar como por ejemplo en ciertos momentos sentarse porque hay turbulencia. Hay veces que puede haber turbulencias inesperadas. Es bueno en lo posible estar sentado con el cinturón de seguridad abrochado.</p><p><b>—¿Qué se hace cuando un pasajero se queja de que hay un bebé llorando? </b></p><p>—No, obviamente tratamos de asistir a los padres porque también obviamente están en una situación de mucho estrés. Para los mismos adultos es estresante volar y viajar entonces para un bebé que pobrecito escucha todos los ruidos y demás debe ser bastante difícil. Entonces asistimos en ese caso. Pero bueno, por suerte nunca me pasó que alguien se quejara de que un bebé estuviera llorando todo el tiempo y que me digan hace algo. Por suerte no. </p><p><b>—¿De qué sí se han quejado? </b></p><p>—Bueno, una vez un pasajero estaba roncando, roncando un poco fuerte y me pidieron que le avisara pero bueno, por suerte se resolvió. </p><p><b>—¿Por qué se puede enojar la gente arriba de un vuelo? </b></p><p>—A veces por temas de, por ejemplo, el clima: se necesita esperar hasta que justamente el vuelo sea seguro. O puede ser también a veces si no les gusta la comida. Para mí la comida de avión es rica, pero bueno, hay personas que quizás no les gusta o que pensaban que iban a tener otro menú.</p><p><b>—¿Molesta a la gente que anda descalza por el avión? </b></p><p>—A mí no, pero no lo recomiendo por una cuestión de que puede haber algo que quizás los lastime o de higiene, por si van al baño.</p><p><b>—¿Se arman parejas entre los pasajeros? </b></p><p>—Entre los pasajeros yo creo que sí. Hay varias historias de amor que escuché que se han armado. Pero yo por lo menos no tuve la suerte de presenciar una. Bueno, sí una vez una propuesta de matrimonio.</p><p><b>—¿Cómo fue eso? </b></p><p>—Esa fue muy linda, sí. Estábamos yendo si no me equivoco a Colombia y un pasajero nos pidió si podíamos hacer un anuncio y si le podíamos permitir que hiciera su anuncio a la que iba a ser su esposa y fue muy muy emotivo. Fue la única propuesta de matrimonio que me tocó a mí presenciar. </p><p><b>—¿Te tocó que se descomponga gente que necesite asistencia? </b></p><p>—Sí, me ha tocado algunas veces que quizás están con náuseas, por si se mueve mucho el avión sobre todo. Algunas emergencias médicas, por suerte todo se pudo resolver. Siempre hubo justo un médico a bordo. Pero los primeros auxilios los brindamos nosotros y por suerte todo súper bien.</p><p><b>—¿Cuál es el protocolo en las distintas aerolíneas si se muere una persona a bordo? ¿Qué se hace? </b></p><p>—En realidad nosotros no podemos decir si falleció o no, se continúan con toda la asistencia hasta el final del vuelo. Es un médico el que tiene que... </p><p><b>—Pero si tenés un médico arriba y la persona muere, ¿seguís viajando con la persona todo el recorrido?</b></p><p>—A veces se desvía el vuelo, se puede desviar también para ofrecer la asistencia inmediatamente. Siempre hay un aeropuerto de alternativa. </p><p><b>—¿Tienen pasajes al año como beneficios?</b></p><p>—Sí, son varios. Lo que pasa es que no llego a ocupar todos, no llego a usarlos todos, pero son varios. </p><p><b>—¿Así fuiste a Islandia? </b></p><p>—Sí. En mi primera aerolínea, exacto, yo usaba los pasajes también para empezar a conocer el mundo… Se llama “subject to location”: sublo, es sujeto a espacio. </p><p><b>—Sabés que son absolutamente envidiados ustedes por el resto de los mortales por esos pasajes, porque tienen que pagar muy poquito. </b></p><p>—Correcto, creo que son las tasas aeroportuarias y eso nos permite conocer el mundo, conocer diferentes historias y enriquecerte también, no solo viajar hacia afuera como digo yo sino también <b>viajar hacia adentro que para mí es lo más enriquecedor de todo</b>.</p><p><b>—¿Cómo son las reglas de esos pasajes? </b></p><p>—Esos son sujetos a espacio. O sea, si no hay espacio no podemos subir y tendremos que esperar hasta que haya en otro vuelo. También toco madera, pero por suerte en general siempre tengo espacio. No me he quedado abajo muchas veces. </p><p><b>—Y toca donde toca. </b></p><p>—Eso sí. Sí, sí, sí, donde haya espacio. </p><p><b>—¿Se pueden vender esos tickets? </b></p><p>—No, esos no. Yo los uso por ejemplo para mi esposo, mi mamá, familiares. También amigos pero tienen que estar registrados en el sistema. En mi caso son solo mi esposo, mi mamá y mis hermanos. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/U2FUKIAFYRFSFMWPUXU25QILW4.jpg?auth=86a9a3b4e640b4f944cc43574f55f214d4268ac9d0ee182dd1472c9189375910&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Alejandra de Piccioto escribió un libro contando su experiencia y con el objetivo de ayudar a otros aspirantes." height="1920" width="1920"/><p><b>—Siempre me pregunto arriba del avión: si llega a pasar una tragedia, ¿se quedarán hasta que bajemos todos por el tobogán inflable?</b> </p><p>—Sí, se despliega un tobogán. Estamos tan entrenados, tantas veces hacemos los simulacros que yo creo que a mí me saldría automáticamente. Lo que a mí me enseñaron a hacer es evacuar a la mayor cantidad de gente en el menor tiempo posible. </p><p><b>—Ustedes tienen una vocación especial.</b></p><p>—Sí, sí, totalmente, es una vocación, un llamado, pero también gracias al entrenamiento que tenemos tantas veces simplemente lo ejecutás. Muchas veces pasa algo y hacés lo que lo que tenés internalizado que tantas veces practicaste. </p><p><b>—¿Cuáles son los consejos para viajar un poco mejor en un viaje largo? </b></p><p>—Usar medias de compresión. Eso está bueno por un tema de circulación, si va a estar mucho tiempo sentado. Llevarse libros, auriculares también. Actividades. Si tienen chicos también que les lleven cosas a los niños. Yo a veces me llevo un librito para que pinten por si algún chico necesita o la familia no se llevó. Y a veces descongestivos nasales también. Si necesitan para los oídos, más que nada para los aterrizajes. Y después bueno, mucha paciencia y que lo disfruten lo más posible. </p><p><b>—¿Qué tiene que suceder para que pases a alguien de económica a ejecutiva? </b></p><p>—En realidad los asientos ya están asignados. Por una cuestión incluso de seguridad cada pasajero tiene que permanecer en su cabina y su asiento asignados. Entonces esa parte del trabajo en realidad lo hace el personal de tierra.</p><p><b>—¿Ustedes dónde duermen? </b></p><p>—Depende del vuelo. Hay vuelos que son cortos y no se requiere descanso pero otras veces tenemos sí un lugar de descanso para la tripulación que está apartado. </p><p><b>—Dame el tip definitivo: ¿cuál es el mejor asiento arriba del avión? </b></p><p>—Si vos querés más espacio por ejemplo para las piernas las salidas de emergencia. Obviamente tenés que cumplir ciertas condiciones que la tripulación te va a informar. Pero siempre que vos estés de acuerdo es un buen asiento porque tenés espacio para dispersarte un poco más.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FOY76GXRLFCGNNSXSLIRAPHQBE.jpg?auth=3841694ed82682ed2fec9744b05db094d39997902b4249e425bb23408bcaf4da&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Alejandra Piccioto junto a Tatiana Schapiro en Infobae" height="1081" width="1920"/><p><b>—¿Económicamente es un buen trabajo?</b></p><p>—Sí, a mí me ayuda muchísimo. Me enriquece más que nada esto de los viajes, de viajar hacia afuera y de viajar hacia adentro. Creo que es algo muy enriquecedor en ese sentido en cuanto a experiencias también. </p><p><b>—Lo pregunto porque es un momento difícil este y en ese sentido me imagino que también debe ser un trabajo muy demandado. </b></p><p>—Es muy demandado, sí, sí. Hay más personas que se postulan de los puestos que hay. </p><p><b>—¿Cómo es que terminaste en Corea del Sur? </b></p><p>—Eso también es algo que no surgió. Todo comenzó con mi primera aerolínea. Yo en el año 2016 con los pasajes vacacionales que tenía me fui sola a Japón. Y entonces en el hostel donde yo me hospedaba todas las mañanas le preguntaba al manager a dónde puedo ir, qué puedo hacer, porque yo me había ido a la aventura, no había ido con un tour ni nada. Y una de esas mañanas él me dice “yo no soy japonés, soy coreano”. Y me gustó mucho su historia como extranjero trabajando en Japón y le pregunté si lo podía entrevistar para un blog de viajes que yo tenía en ese momento, que ya no lo tengo más. Me dijo sí claro. Y entonces quedamos en contacto por Facebook. Y al año siguiente, 2017, cuando él ve que yo empezaba a subir fotos en Seúl, porque después me fui de vacaciones a Seúl, a Corea del Sur, él me dice “ay, mi hermano mayor sigue viviendo allá, si querés los pongo en contacto y él te puede hacer tours por ejemplo y vos lo invitás a comer”. Y yo le dije “ay bueno, dale”. Y <b>así conocí a quien ahora es mi esposo en el 2017. Pero ahí no pasó nada… </b></p><p><b>—Hizo de guía de turismo ahí. </b></p><p>—Exacto, sí, sí. Las personas de Asia en general son bastante distantes entonces simplemente iniciamos una amistad, quedamos en contacto también con él por Facebook, se llama Hun Dong. Y después en la pandemia fue cuando surgió mi libro. Como no había vuelos y estábamos en esta situación nueva para todo el mundo, decidí hacer un viaje hacia adentro y por un lado escribir el libro y por otro lado tomé voluntariamente una licencia de un año en la que yo quería aprovechar ese tiempo viviendo y estudiando en otro país, porque ese era otro sueño que tenía que tenía muy fuerte. Entonces le comenté a Hun Dong que quería hacer esto y al mismo tiempo le comenté a una amiga que tengo en Islandia.<b> El primero que me responda voy para allá, dije</b>. Y entonces él me dijo “yo te ayudo”. Mi amiga de Islandia no tenía idea mucho cómo podía procesar una VISA de estudio, de trabajo o de matrimonio. Y me acuerdo que Hun Dong me ayudó a encontrar una escuela de coreano que me ayudara a procesar la VISA con el consulado de Corea del Sur de Buenos Aires. Gracias a eso descubrí la escuela que está adentro de la Universidad Nacional de Seúl, que es súper conocida, que sale en los K-Dramas ahora y todo. Ahí me aceptaron. Tuve que mandar mi currículum, una carta de presentación, por qué quería hacer el curso y demás. Y finalmente me dijeron que sí y el 18 de febrero de 2021 desembarqué en tierras coreanas y me fui con quien ahora es mi esposo, porque en realidad yo iba a estar en el campus de la universidad pero por una cuestión de un error mío de cálculo de horarios no llegué a hacer la postulación rápido. Entonces le pregunté “¿dónde me puedo quedar?”. Y me dijo “tenés opción A, opción B o si querés compartimos gastos y nos quedamos en un lugar”. <b>Le dije “bueno, compartamos gastos”. Y me quedé con él, tuvimos que hacer una cuarentena en ese momento de catorce días</b>. No podíamos salir y teníamos una aplicación que incluso mostraba la ubicación de donde estábamos.</p><p><b>—Él tuvo que hacer la cuarentena por vos.</b></p><p>—Sí, correcto. </p><p><b>—¿En qué momento se enamoran? </b></p><p>—Fue durante esos 10 meses que viví con él, donde comenzamos muy de a poquito porque ellos son bastante distantes. Lo que me acuerdo es que el 2 de junio de 2021, no había pasado tanto tiempo, decidimos casarnos para justamente tener la documentación porque iba a ser más fácil para él ingresar a Argentina como mi esposo y para mí ingresar a Corea como su esposa. Hicimos los papeles allá. En ese momento no se permitía hacer ningún evento como un casamiento así que fue solamente un civil que en realidad fue presentar los papeles en una oficina y nada más. </p><p><b>—¿Pero ahí ya estaban enamorados o tenía más que ver con los trámites? </b></p><p>—No, ya estábamos creo yo. Además notábamos que realmente había una buena relación entre los dos, nos sentíamos cómodos. Él mismo me dijo que se sentía más cómodo conmigo que con una persona de su cultura por diferentes temas culturales que tienen allá, que son mucho más rígidos, y que se sentía muy acompañado. Entonces me dijo “¿te parece que nos casemos?” Dije “bueno, sí”. Y le conté a mi mamá, “me vuelvo casada” (risas). Así que allá nos casamos y después revalidamos el matrimonio acá en Argentina también para que también le sea más fácil. Él ahora está conmigo en Buenos Aires. </p><p><b>—¿Decidieron fácil instalarse? Porque para él era todo un cambio. </b></p><p>—Sí, sí. En realidad no fue tan fácil. Fue un año entero que yo estuve yendo y viniendo de Buenos Aires a Corea, a Seúl. Un año entero haciendo lo que nosotros llamamos commuting que es como ir y venir, ir y venir. Y después de un año me dijo “voy con vos a Argentina”. Y bueno, ahora estamos instalados en Buenos Aires, en zona Sur. </p><p><b>—¿Qué lugar te partió la cabeza de los que conociste? </b></p><p>—A Corea del Sur le tengo un gran aprecio obviamente. Islandia me gustó muchísimo pero muchas veces en realidad lo que te gusta del lugar es quién sos vos en ese lugar. Y en ese momento yo justo estaba conociéndome mejor, conociéndome a mí misma, y me acuerdo que logré hacer amistades en Islandia. Tengo una amiga, Frida, que es alemana pero vive hace ya muchos años allá en Islandia. Ella me invitó a hacer un tour en la escuela donde ella trabajaba. Conocí una escuela en Islandia. Vi cómo trabajan allá. Tuve experiencias muy lindas. Hice incluso un taller literario, no entendí mucho lo que dijeron porque hablaban en islandés pero me encantó. Así que ese es un país que me gustó mucho. Japón también me gustó mucho. Tailandia. Vietnam también conocí. Camboya. Lugares muy interesantes </p><p><b>—¿Próximo destino que tenés ganas de conocer? </b></p><p>—Singapur. Ese sí le dije a mi esposo. Mi esposo me dice “ay, pero es muy caro”. Pero es un lugar que me encantaría conocer. </p><p><b>—¿Hay algo que no hayamos charlado Ale que te parezca importante contar? </b></p><p>—No, creo que creo que dije toda mi historia. A mí lo que me gusta mucho compartir en redes es que no se rindan. Digamos, ya sea, que siempre se lo digo a mi comunidad, ya sea volar o criar caracoles, lo que sea que quieran hacer que les haga felices, que vayan por ese sueño. Y bueno, yo creo que justamente gana quien no se rinde, que sigan insistiendo. Siempre que insistís yo creo que tiene que surgir algo. Quizás la vida te lleva por otro camino, quizás no es justo lo que esperabas, pero en algún momento algo se termina dando. Entonces está bueno que sigamos insistiendo. Obviamente desde cada lugar, entiendo que cada persona puede tener posibilidades diferentes, algunos les costará más, a otros menos, pero yo creo que lo importante es seguir insistiendo si realmente es lo que hace feliz a tu corazón. </p><p><b>—A mí me gusta además que te animaste a cambiar. No es fácil.</b></p><p>—Tal cual, a mí me costó mucho. Venía de una familia de docentes y yo decía me voy a jubilar como docente y punto. Y después pensaba ay, pero ya estudié tanto acá. Hacer esa decisión de cambiar a un rumbo que además en ese momento, ahora obviamente veo más paralelismos, me parecía completamente diferente, me dio mucho miedo. Pero lo hice con miedo igual. </p><p><b>—Ayudás a mucha gente en tus redes sobre cómo canalizar este deseo. ¿Por qué? ¿Cómo nació eso? </b></p><p>—Fue justamente compartir todo esto que aprendí en todo este camino al darme cuenta de que era posible. Porque realmente para mí era como una tarea titánica. Era algo que yo no veía. Era como si me dijeras ahora ser astronauta. Me parecía que era algo que no lo iba a poder cumplir y cuando me di cuenta de que interiorizándote en el tema y comprometiéndote con el proyecto se podía lograr, dije esto lo quiero compartir para que otras personas también puedan sentir de alguna manera ese empoderamiento, ese enriquecimiento en la vida de poder lograr algo que querían. <b>En mi caso era volar pero podía ser otra cosa: ser actriz, no sé, ser bailarina de ballet</b>.</p><p><b>—¿Querés quedarte en este trabajo para siempre? </b></p><p>—Sí, sí, totalmente. </p><p><b>—¿Encontraste lo que buscabas? </b></p><p>—Sí, sí, me hace muy feliz. Me enriquece mucho como decía desde el punto de vista profesional y personal y por eso es que justamente quiero compartir todo esto.</p><p><i><b>Si querés contar tu historia escribinos a</b></i><i>:</i><a href="mailto:realidades@infobae.com" target="_blank" rel=""><i>voces@infobae.com</i></a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/IMZ4PWJFDBFBJKQSNOJUGX4MWA.jpg?auth=41b98177af103d248b91f842f4259ca7757a96b4de0f36ac07acb8feb69b0254&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Chechu Bonelli: “Mi separación fue un dolor tan fuerte, incluso más desgarrador que la muerte de mi papá y mi mamá”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/22/chechu-bonelli-mi-separacion-fue-un-dolor-tan-fuerte-incluso-mas-desgarrador-que-la-muerte-de-mi-papa-y-mi-mama/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/22/chechu-bonelli-mi-separacion-fue-un-dolor-tan-fuerte-incluso-mas-desgarrador-que-la-muerte-de-mi-papa-y-mi-mama/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la modelo y periodista habló sobre el impacto emocional que atravesó tras el final de una relación de 14 años, el proceso de terapia y autoconocimiento que inició para reconstruirse y cómo logró redescubrir una versión más auténtica de sí misma. Además, reflexionó sobre la exigencia con la que creció, la necesidad de soltar el control y el deseo de volver a apostar a un vínculo sano y en paz]]></description><pubDate>Fri, 22 May 2026 05:13:41 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Yo nunca más voy a sufrir por amor como esta vez. </b>Yo me había casado para toda la vida. Muchas veces me replanteo si yo hubiese sido esta versión antes, si hubiese pasado lo que pasó o no. Pero hoy volví a ser feliz”, sostuvo <b>Cecilia Bonelli</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjw2rrQBhBuEiwAarLWHZ-MM0Aef9F7ELkICxGjYL5ULi3rRO1WBcPOBo4OKywfVz_slpISzRoCD7IQAvD_BwE" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjw2rrQBhBuEiwAarLWHZ-MM0Aef9F7ELkICxGjYL5ULi3rRO1WBcPOBo4OKywfVz_slpISzRoCD7IQAvD_BwE"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al reflexionar sobre el dolor de su separación, el proceso de reconstrucción personal que atravesó y el camino que inició para volver a encontrarse consigo misma.</p><p><a href="https://www.instagram.com/chechubonelli/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/chechubonelli/"><b>Chechu</b></a> es modelo, periodista deportiva y conductora. Saltó a la fama tras participar del reality Super M y luego consolidó su carrera en medios deportivos como Fox Sports y Fútbol para Todos. Desde 2017 forma parte de ESPN, donde se desempeña como conductora de SportsCenter. En los últimos años, además de su trayectoria en televisión y modelaje, volvió a quedar en el centro de la escena por la mediatización de su separación del exfutbolista <b>Darío Cvitanich</b>, con quien estuvo en pareja durante 14 años y tuvo tres hijas.</p><p>Su historia, atravesada por el duelo amoroso, la terapia y el autoconocimiento, abrió paso a una etapa de profunda transformación personal. En la entrevista habló sobre la necesidad de soltar el control, el aprendizaje detrás del dolor y el deseo de volver a enamorarse desde un lugar más sano, mientras reconstruye su vida, fortalece el vínculo con sus hijas y redescubre una versión más auténtica y plena de sí misma.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F5SXFGAUOBC6FKA6BDCXB536KE.jpg?auth=34dc0e3a9c7d7f7272119ff1adcd63e693d865b6ceff3ff2927044b9fc66f467&smart=true&width=1920&height=1278" alt="Chechu Bonelli: “Siento que renací y que volví a encontrarle sentido a la vida”
" height="1278" width="1920"/><p><b>—¿En qué momento de tu vida estás? </b></p><p>—Yo creo que todavía en un proceso de recambio. Me agarró la nieve siendo una flor y me quemó hasta las raíces. Pero hubo algo ahí que quedó vivo, que volvió a florecer y siento que estoy como en una especie de primavera ahora. Estoy floreciendo nuevamente, esperando que llegue el pico, que vendría a ser el verano.</p><p><b>—¿Sentís que se terminó el sube y baja emocional?</b></p><p>—Por momentos vuelve. Yo creo que esto es así, ¿viste? A la flor, si vos no la regás se marchita, se cae. Y entonces es como regar constantemente también mi estado. Poder decir: “Che, me está pasando esto. ¿Por qué me está pasando?” Y ahí está la terapia, que hago todas las semanas. Me estoy autoanalizando mucho también, me estoy permitiendo pasar momentos que no son muy lindos, porque también tengo que aprender a convivir con eso. El fin de semana pasado en toda la semana no tuve a las nenas, porque nosotros nos dividimos una semana y una semana, y me pasó de que las extrañé mucho. Me encontré sola en una casa gigante, cenando sola un sábado a la noche y dije: “¡Wow! Qué fuerte esto”. Pero también decía: “Lo tengo que pasar”. Está bueno a veces sentir también esa sensación, porque creo que esos momentos son los que más nos hace crecer. </p><p><b>—Pienso cuánto nos cuesta sostener los procesos, el duelo y lo difícil que es poder expresarlo. El otro día estuvo </b><a href="https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/15/como-un-divorcio-cambio-la-vida-de-nati-saal-del-miedo-a-empezar-de-nuevo-al-descubrimiento-del-amor-real/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/15/como-un-divorcio-cambio-la-vida-de-nati-saal-del-miedo-a-empezar-de-nuevo-al-descubrimiento-del-amor-real/"><b>Nati Saal</b></a><b> de invitada y decía: “Me costó más de cuatro años entender que algún día iba a dejar de llorar”. </b></p><p>—Claro. Hace poco en un programa de radio confesé que <b>mi separación</b> <b>me dolió más, fue un dolor tan fuerte e incluso más desgarrador que el fallecimiento de mi papá y de mi mamá</b>. Y para muchos fue polémico y yo realmente fui muy sincera. Si hay algo que he demostrado a lo largo de todo lo que ha pasado en mi vida estos últimos años, es que he tratado de ser genuina y nunca la caretié. Y es fuerte, es chocante. Lo que pasa es que esto fue mío, era muy mío, era algo que yo había construido. <b>Uno por ahí se prepara para ir perdiendo a sus abuelos, a sus padres, es la ley de la vida.</b> Pero la separación, no era recontra inesperado, pero <b>yo me había casado para toda la vida. Entonces fue como una frustración</b>. Y hay veces digo: “Che, tengo que dejar de hablar un poco de esto”. Pero cuando siento que lo tengo que decir o por qué lo digo, es porque también estoy sanando lo que queda de mí.</p><p><b>—Hay personas que eligen exponerlo más o menos que otras, pero cada uno hace lo que puede.</b></p><p>—Sí, siento que en un momento se me fue un poco de las manos. Nunca me imaginé que iba a tomar tanta trascendencia. Nunca me imaginé que una de las dos partes iba a salir a declarar públicamente todo lo que estaba pasando. Yo al principio me llamé al silencio porque no podía hablar. No quería llorar delante de una cámara. <b>Yo estaba desgarrada, estaba hecha un trapo de piso</b>. Tuve que faltar durante muchas semanas a mi trabajo. Te juro que a veces cuando pienso me vuelve un poco esa sensación y digo: <b>“No la quiero sentir nunca más en mi vida”.</b> De hecho, dije: <b>“Yo nunca más voy a sufrir por amor como esta vez”</b>. Me lo propuse y espero poder lograrlo. “Esta vez lo sufrí así, nunca más me va a volver a pasar”, me dije. Y es increíble cómo en este proceso uno se va conociendo, va encontrando cuáles fueron sus errores, uno empieza a cambiar y a ver la vida de otra manera. El ser humano es un poco hijo del rigor, ¿no? Hay que aprender de los tumbazos o de los golpes y <b>yo siento que la vida me noqueó en muchas cosas. </b></p><p><b>—¿Te sorprendió la separación? ¿Te agarró totalmente desprevenida? ¿No te la viste venir? </b></p><p>—Uno lo toma como crisis, ¿no? Dentro de la pareja, qué sé yo, mi expareja fue el novio más largo que tuve, mi único marido. Y yo aposté también a una vida de una persona que tenía un trabajo con una vida muy nómade. Rodando y rotando alrededor del mundo. Y al principio me costó mucho ponerme en un segundo plano. Venía de un momento muy bueno de mi carrera y el ego me pegó de una manera que yo salía por las calles de Francia y decía: “Che, ¿nadie me reconoce acá?“ Fue durísimo. </p><p><b>—¿Sentís que en algún momento pasaste factura por ese haberte corrido vos de tu profesión para acompañar? </b></p><p>—Sí, me prometí que nunca lo iba a hacer. Pero siento que pasé factura no en actitudes o diciéndoselo, sino por ahí siendo menos mimosa, tomando más distancia, enojándome más seguido. Y creo que todo eso desembocó en lo que terminó pasando. <b>También descubrí mucho capricho en mí, </b>que creo que forma parte también un poco del ego, que lo estoy trabajando. Analizando esto de que no todo tiene que ser como uno quiere. El capricho fue algo que trabajé y estoy trabajando muchísimo. El ser tan terca. Esto de decir: “¿Y por qué no? ¿Y por qué no?“. O que tiene que ser todo como yo digo. Y no, no tiene que ser así...</p><p><b>—Soltar un poco el control, ¿no? </b></p><p>—Re. <b>Yo sentía que el control a mí me daba seguridad. </b>Y me di cuenta que el control no es seguridad. Nada es seguro en esta vida. </p><p><b>—Nada es seguro. Pero son patrones que también uno trae y que te forman.</b></p><p>—Yo me fui dando cuenta que tuve que trabajar muchas cosas de mi infancia también. Papá era muy estructurado, muy exigente. Yo siento que nos sacó maravillosas personas, super educados, pero con algunos quilombitos y mambos por su exigencia. Yo siento que venía de una familia donde, no tanto por mi mamá, pero sí por mi papá, y sin juzgarlo, menos ahora que ya no está en este plano, pero había mucha meritocracia. “Che, me fue bien en el examen, me saqué un 10” o “Papá, mirá, tengo tanto promedio, quedé como escolta”. Y recién ahí yo sentía que tenía derecho a pedir un par de zapatos nuevos. Pero me lo ponía yo esa validación, ¿entendés? A lo mejor indirectamente yo lo sentía así, pero yo era una piba que no iba a los cumpleaños de 15 porque se quería quedar a estudiar para al otro día ser la mejor nota del colegio. Y en algún punto siento mucho orgullo de mí porque todo lo que me propuse lo fui consiguiendo. Pero después viene la frustración, cuando decís: “Che, pará. Yo tenía todo acomodado, estructurado, controlado y de golpe el castillo se desmorona”. Y ahí te das cuenta de que la vida va por otro lado también. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/U6RBWFF6ZJDT7B2WTST3CVLN2Y.jpg?auth=964f5c8192e835f18e1cf77125e9f6e722ec03cf8a363222ba92d59bcaf328ae&smart=true&width=1920&height=1278" alt="“Yo sentía que el control me daba seguridad y me di cuenta de que nada es seguro en esta vida”, confesó Chechu en diálogo con Luli" height="1278" width="1920"/><p><b>—¿Sentís que si pudieses rebobinar cambiarías algunas cosas? </b></p><p>—Sí, muchas. </p><p><b>—Me parece re válido decirlo y que te emocione porque en general el orgullo nos invita a decir que no…</b></p><p>—Muchas veces me replanteo si yo hubiese sido esta versión antes, si hubiese pasado lo que pasó o no. Pero bueno, tenía que pasar. Esto tenía que pasar para que pasara lo que pasó, ¿no? </p><p><b>—Y todo lo que probablemente vaya a pasar de aquí en adelante. </b></p><p>—Claro, para que pase lo que vaya a pasar. Pero bueno, yo siempre digo que esta última etapa de mi vida fue como el yin y el yang, dentro de lo malo hubo algo bueno y dentro de lo bueno también hubo algo malo. Pero <b>yo siento que renací</b>. Siento que volví a encontrarle sentido a la vida. <b>Y hoy volví a ser feliz.</b> Y no le echo la culpa a la otra persona: “Che, al lado tuyo no era feliz”. Yo creo que el trabajo estaba en mí. Hay que resetear a veces, ¿no? Y me ha pasado con muchísima gente que me cruzo, que por ahí perdí el contacto hace unos años y me dice: “¿Chechu, volviste? Volvió la Chechu que yo había conocido hace mucho tiempo”. Y yo siento que volví, también. S<b>iento que volví a disfrutar de un montón de cosas que estaba perdiendo en el día a día. </b>Hoy tengo una conexión con mis hijas que hace un tiempo atrás no la tenía. </p><p><b>—Cuando mencionaste lo de tu papá y de cómo advertías que él era con ustedes. Viste que uno o repite o hace todo lo contrario. ¿Qué te pasó a vos?</b></p><p>—Trasladé todo. Yo repetí. </p><p><b>—¿Y hoy lo ves y tratás de modificar esos patrones? </b></p><p>—Sí. Siento que mis hijas también se dan cuenta. Un día Lupe me dijo: “No pretendas que yo sea la chica a 10 como fuiste vos”. Y fue como: “¡Uf! Pará”. Estoy exigiendo demasiado. Mi papá era un tipo que si te iba mal, no te hablaba y pasaba días sin hablarte.</p><p><b>—¿Y lo perdonaste por eso? </b></p><p>—Sí, yo perdoné mucho. A ver, te estoy hablando de las mínimas cosas malas que tenía. Yo siempre digo que la exigencia de los padres hace que uno salga con algunos mambos, pero agradezco la educación que me dieron. <b>Yo de mi papá tengo la fortaleza, tengo la valentía</b>. Yo tuve una energía masculina tan grande, tan alta, que descuidé mucho la femenina. Y tuve un rol como muy masculino en mi casa. Resolvía, cortaba el pasto, limpiaba la pileta y descuidé al lado femenino. Y eso también me jugó una mala pasada. Yo cargaba las bolsas de cemento a la camioneta, le decía al albañil qué era lo que estaba mal o si estaba en falsa escuadra. Y yo me tenía que ocupar de otras cosas, no de esas. Pero viste cuando querés estar controlando todo, bueno…</p><p><b>—Cuando decís: “Sé que por ahí tendría que dejar de hablar públicamente de esto, pero es parte de mi proceso de sanación”. ¿Creés que el papá de tus hijas no te perdonó esa exteriorización?</b></p><p>—Sí, hay algo que yo todavía no puedo saber qué es qu nos lleva a tener una distancia. Hoy tenemos la relación justa y necesaria por las nenas. Pero <b>no tenemos la relación que por lo menos a mí me gustaría tener. </b>Siento que hay mucho dolor en ambas partes, pero no se ha encontrado el momento de poder limar asperezas todavía. Me encantaría poder lograrlo. <b>Él fue una persona importantísima en mi vida</b>, la persona que amé como nunca imaginé que iba a amar a nadie. <b>Yo creo que descubrí el amor verdadero.</b> Por eso elegí casarme y que sea el padre de mis hijas. Al principio me costó mucho procesar todo eso. Y después <b>fui entendiendo que en este proceso yo también me estaba desenamorando o me había desenamorado</b>, pero no lo quería ver. Y es la típica acción de barrer abajo de la afombra. Y yo vengo un poco de esa educación. En mi casa se barría mucho abajo de la alfombra. <b>Somos papás presentes. Darío es un excelente padre,</b> nunca lo voy a negar y fue un excelente marido. Mientras fuimos pareja fue un hombre súper respetuoso conmigo hasta el último día. Pero bueno, son situaciones de la vida que también que hay que afrontar. A veces duelen porque no es como uno lo espera o lo desea. Pero estas cosas también te hacen aprender, aceptar que la gente puede cambiar o que la gente ya no es la misma que antes.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OA4GBWHC4RBCBNSOGJUFIK65PI.jpg?auth=76b14ec75a881992b4d086f80ee0a7f72593108296000f7c3a5a3dbd88467d82&smart=true&width=1920&height=1278" alt="“No sé si todavía estoy lista para volver a enamorarme”, admitió Chechu" height="1278" width="1920"/><p><b>—Fueron muchos años también y una no es la misma persona a los 20 que a los 40. </b></p><p>—No, obvio. Nosotros nos conocimos, nos fuimos a vivir juntos, crecimos juntos, fuimos a vivir a tres países totalmente diferentes al nuestro, con culturas diferentes y <b>éramos el uno para el otro</b>. Por eso te digo, no es fácil, no fue fácil y no sigue siendo fácil. Durante muchos años tapé el dolor, así que ese también es un proceso. Ahora estoy con tres trabajos, me tengo que mudar y es un movimiento arreglar qué me puedo llevar, qué no, a dónde me voy, la logística de las nenas. Y a la par resolver otras cuestiones también, cosas que hay que divivir... Yo siempre dije: “Todo este proceso me va a llevar mínimo dos años”. Ya pasé el primer año, que para mí fue el más duro, pero pude florecer. Recién en diciembre del año pasado sentí que estaba volviendo, pero me llevó casi un año. Y hoy me siento en un estado de maduración admirable. En el medio también hay cosas. La separación tomó su nivel de mediatización que uno no esperaba, él volvió a formar pareja…</p><p><b>—¿Te sorprendió eso? </b></p><p>—Puede pasar, recontra puede pasar. Pero bueno, cada uno vive el proceso a su manera y no hay que juzgar. No sé qué decirte. Lo que sí puedo es hablarte de mí. A mí me llevó su tiempo y me sigue llevando su tiempo. Yo tuve una pequeña relación hace poco y fue hermoso volverte a sentirme querida, protegida, cuidada y mimada. Pero después te das cuenta que todavía hay un proceso que uno, o al menos yo, tengo que seguir haciendo para cerrar y decir: “Okey, el reseteo está cien por ciento hecho”. Por ahí pensás que reseteás y hay algo que está como desconectado por dentro todavía. Pero bueno, <b>no sé si todavía estoy lista para volver a enamorarme</b>, pero encantaría. El amor es el estado más maravilloso que puede encontrar el ser humano. El amor te genera felicidad, disfrute, te hace olvidar del tiempo, te hace olvidar de los momentos malos, pensar que tenés una persona que te cuida, que piensa en vos, que te distrae. La vida compartida a mí me encanta. Pero también quiero decirte que estoy disfrutando mucho de la vida conmigo misma. Me encanta esto de irme a dormir sin despertador, que por ahí al ser madre tenés compromisos y obligaciones. Pero cuando no tengo a las nenas, encontrarte con ese espacio de decirle a una amiga: “Che, ¿qué estás haciendo? Dale, venite o voy para tu casa”. <b>Siento que redescubrí una versión antigua, pero mucho más mejorada. </b>Me siento mejor que a los 24 años, en uno de mis mejores momentos, dejando de lado todo este proceso, ¿no? Me siento muy energética. </p><p><b>—Chechu, si pudiesen tomarse un mate con vos misma pero de hace 10 años atrás, ¿qué le dirías?</b></p><p>—Que trate de escuchar y no hacer oídos sordos para tal vez poder evitar todo lo que pasó. Me gustaría haberla podido advertir de determinadas cosas. Me hubiese gustado decirle que la vida tal vez pasaba por otro lado, no por donde ella creía. Que disfrutara más y que no tape tanto, porque me da la sensación de que el haber tapado muchas falencias emocionales me llevaron a no disfrutar de un montón de momentos de la vida, que hoy los veo y digo: “ Pucha, qué lastima”. Pero también le diría que estoy muy orgullosa de todo lo que pudo lograr en su vida. Porque si bien hubo errores o equivocaciones, hoy los puede ver y siento que estoy a tiempo de revertirlos. Algunas cosas ya no, aunque uno nunca sabe las vueltas de la vida. Pero le empecé a encontrarle el sentido a las frases hechas (risas).</p><p><b>—El próximo Mundial después del de Estados Unidos, o sea, dentro de cuatro años, ¿dónde te ves? </b></p><p>—¡Uy! Por lo pronto, ahora me viendo yendo a este Mundial que es algo que deseé toda la vida y que se está dando. Me voy a ver con 45 años. Qué pregunta difícil… Lo que pasa es que hay una mezcla de cómo te ves y cómo deseas verte también, ¿no? </p><p><b>—Bueno, puede ser cómo te gustaría estar en cuatro años.</b></p><p>—Mucho más madura profesionalmente. Mucho más completa como mujer. Y siento que enamorada, enamorada sanamente, conociendo el amor sano, en paz y maduro. A mí la vida compartida me encanta y me veo así, con mis hijas también más grandes. Siento que tal vez siendo una familia ensamblada. Ahora, ¿con quién? Te la debo. No lo sé.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/VQZRJBV6QJBNPITQEMSHDCZLZY.jpg?auth=9d8b73da14e655cc392802da19d51ef6ae393584e408d0637ab580440ec0ff39&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Chechu Bonelli con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Carolina Losada y la historia de adopción de sus dos hijos: “Nosotros nos elegimos como familia, nadie nos impuso amarnos”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/08/carolina-losada-y-el-camino-emocional-que-la-llevo-a-convertirse-en-madre-de-manera-inesperada-nosotros-nos-elegimos-como-familia-nadie-nos-impuso-amarnos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/08/carolina-losada-y-el-camino-emocional-que-la-llevo-a-convertirse-en-madre-de-manera-inesperada-nosotros-nos-elegimos-como-familia-nadie-nos-impuso-amarnos/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la periodista y senadora repasó cómo la llegada de dos hermanos transformó su vida y explicó el proceso afectivo y legal que atravesó hasta concretar su adopción. Además, reflexionó sobre la importancia de poner en el centro los derechos y la identidad de los chicos, y habló sobre su paso del periodismo a la política, así como de las tensiones entre los medios y el poder ]]></description><pubDate>Thu, 21 May 2026 11:38:26 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“A mí la maternidad me llegó de una forma totalmente imprevista”</b>, recordó <b>Carolina Losada </b>en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjw8PDPBhCeARIsAOJwmWUlkS4S_fX2B9_7sVI4K_Wzd0iNog6BSJ3AefPlWk-tfTlHzfJwnTYaAgF2EALw_wcB" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjw8PDPBhCeARIsAOJwmWUlkS4S_fX2B9_7sVI4K_Wzd0iNog6BSJ3AefPlWk-tfTlHzfJwnTYaAgF2EALw_wcB"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. Durante la conversación, la periodista y senadora nacional compartió cómo decidió adoptar a dos hermanos y construir, a partir del afecto, la elección mutua y el compromiso cotidiano, su propia <a href="https://www.instagram.com/carolosada/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/carolosada/"><b>historia familiar</b></a>.</p><p>Losada inició su carrera en los medios de comunicación como modelo y conductora, y más tarde se consolidó como periodista en señales como América TV, A24 y Radio Rivadavia. En 2021 dio el salto a la política y fue elegida senadora nacional por la provincia de Santa Fe, llegando a ocupar la vicepresidencia primera del Senado. En 2023 fue precandidata a gobernadora de Santa Fe y actualmente mantiene una fuerte presencia en el debate político nacional. En el plano personal, es madre de <b>Brisa</b>, de 18 años, y <b>Diego</b>, de 15.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F5BMXDLNSRAWHL5I4IMPGKQ7DU.jpg?auth=0234273f0b5e1bfbec4ca85de84037cad5c56809a75ccf2973650153b63d6514&smart=true&width=5400&height=3852" alt="Carolina Losada habló sobre política, periodismo y la historia de adopción que transformó su vida para siempre" height="3852" width="5400"/><p><b>—Tenemos una gran amiga en común, </b><a href="https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/03/soledad-larghi-el-cambio-que-marco-su-vida-el-desafio-de-dejar-el-control-y-la-profunda-transformacion-que-le-trajo-la-maternidad/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/03/soledad-larghi-el-cambio-que-marco-su-vida-el-desafio-de-dejar-el-control-y-la-profunda-transformacion-que-le-trajo-la-maternidad/"><b>Sole Larghi</b></a><b>, que también estuvo en este ciclo. Y algo que me llama la atención es que, cuando una persona entra en política, en nuestro país —no sé si pasará en otras partes del mundo— parece convertirse en una mala palabra. Sin embargo, ustedes mantuvieron una amistad fuerte.</b></p><p>—Sí, de hecho Sole se puso a llorar cuando le dije (risas). Literal. A ella se lo conté antes de hacerlo público porque es mi amiga. Cuando le cuento, estábamos en la camioneta de ella, en la puerta del canal porque siempre nos juntábamos antes, durante y después. Nuestra relación siempre fue muy de amigas y de decirnos las cosas. Muchos querían ponernos en competencia y nosotras siempre fuimos amigas y nos dijimos entre nosotras las cosas que le convenía a la otra, más allá de cualquier lugar y de todo...</p><p><b>—¿Cómo le dijiste? Porque era inesperado, nadie se lo imaginó.</b></p><p>—Para mí también fue bastante inesperado. Cuando me lo vino a proponer mi hermana, yo estaba en un momento muy bueno de mi carrera, por dar un salto muy importante, tanto económico como laboral. Y mi hermana en ese momento me dijo: “Mirá, nosotras queremos tal y tal cosa”. Y yo dije: “Estás loca. Para mí los políticos son el enemigo. Todo sucio, todo horrible”. Y ella lo que me dice es: “Bueno, pero vos también estuviste pensando en irte”. Había ganado recién <b>Alberto Fernández</b> y yo había empezado a pensar en irme y tenía la posibilidad de irme, ya tenía trabajo en Estados Unidos. Pero no me quería ir, como todos los argentinos. Y me dice: “Vos tuviste la posibilidad de irte y no te querés ir. Si podés hacer algo por tu país, ¿no lo vas a hacer?”. Y a mí me tocó, obviamente, toda la fibra íntima de decir: “Si uno tiene la posibilidad de hacer algo para que las cosas que no te gustan y las cosas que te hacen hasta pensar en irte cambien, si uno no se compromete, nada cambia”. </p><p><b>—Y una vez que entraste, ¿es tan sucio como pensaste? </b></p><p>—Tiene cosas muy sucias y muy feas, y tiene cosas que yo me esperaba que fueran peores. Entré diciendo: “Acá me tengo que cuidar de todos” y la verdad que hay un montón de gente que es gente buena, que trabaja bien y no es corrupta. Un montón, realmente. Y no se ve. Pero esto es parte de lo que sabés que pasa. Mis hijos mismo me lo dicen. Mi hijo, que es pensante, me dijo cuando era mucho más chico: “¿Para qué seguís haciendo todo esto si nadie lo valora? La gente no lo valora”. Y yo le dije: “Hay mucha gente que sí lo valora”. Porque es verdad, así como tenés gente que te putea, te bardea o cree que no laburás o que laburás solamente cuando estás apretando el botón en una sesión, hay un montón de gente que sí lo valora, lo ve y me lo dicen en la calle. Me lo dicen entrando a un lugar médico o en donde sea. La gente es muy de valorar lo que uno hace. Así que creo que vale la pena. </p><p><b>—Igualmente, uno se pone en la piel de una amiga, como hablábamos recién de Sole o de la familia, y pasar de golpe de un ambiente como el periodismo —que tampoco es tan fácil— a la política, implica un cambio enorme.</b></p><p>—Sí, volviendo a esa historia. Sole se puso a llorar directamente adentro de la camioneta. “No, no lo puedo creer. Revé la situación, revé la decisión. Te va a hacer mal”, me dijo. Es la protección, ¿viste? Y ella pensaba de la política lo mismo que yo. Y yo le dije: “No, amiga, es una decisión tomada. Te lo quiero contar a vos antes, pero es así y no te preocupes porque yo voy a estar bien y yo voy a seguir siendo la misma persona”. Y hoy se muere de risa y dice: “Era el miedo que tenía y la verdad que tenías razón”, me dice. Pero bueno, el miedo de ella es el miedo de la persona que te quiere y te quiere proteger.</p><p><b>—¿Qué sentís que te permite mantener los pies sobre la tierra? Porque muchas veces da la sensación de que los políticos viven en una realidad paralela. ¿Qué creés que hiciste distinto para que eso no te llevara a ocupar un lugar desconectado de la realidad?</b></p><p>—Mirá, seguridad nosotros en el Senado no tenemos. Pero sí tenés choferes y tenés gente dentro que trabaja con vos y todo. Y sí hay una suerte de pleitesía dentro del Senado que a mí me resultó siempre muy incómoda. De hecho, toda la gente del Senado te puede decir que yo saludo a todo el mundo cuando entro, con un beso, a toda la gente de seguridad, de limpieza, a los senadores. O sea, para mí realmente somos todos compañeros de trabajo. Así lo pensé cuando trabajaba en América también. Entonces, si vos lo sentís realmente así, no hay diferencia. Pero yo nunca me alejé de la vida cotidiana, porque voy al supermercado, voy al médico, llevo a mis hijos al colegio. Ahora mi hija tiene 18, entonces estoy más liberada en ese sentido y a veces las mamis me ayudan un montón. Pero tengo contacto cotidiano y me gusta escuchar. Y eso es porque vengo también del periodismo. En el periodismo vos escuchás a la gente, me estás escuchando a mí con atención y tus preguntas no son algo que te armaste, es de lo que venimos hablando, ¿me entendés? Tenemos esa gimnasia y nos gusta escuchar. Yo voy al supermercado y le pregunto a la cajera, voy a cualquier lado y hablo con la gente y me gusta ese contacto. Entonces, ¿cómo voy a estar desconectada del mundo si soy parte? </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZMDLRTDCSJDX3GBURXEDJH6BZ4.jpg?auth=8582f05813bedfb788a57847a971d8012db95afd6e8b66903ac85d1a578182d0&smart=true&width=5148&height=3480" alt=""Nosotros elegimos la familia que tenemos", expresó Carolina sobre la familia que formó junto a Brisa y Diego" height="3480" width="5148"/><p><b>—¿Qué sentís o qué te pasa cuando en un gobierno como el actual hay tanta mirada crítica y tanto juicio al periodismo? ¿Qué te pasa a vos que estuviste del otro lado? </b></p><p>—Te lo puedo contar desde los dos lados: desde cómo se ve hoy, cómo lo veía yo y cómo lo sigo viendo. <b>Yo soy periodista, no es que siento que soy algo distinto. Y me voy a sentir periodista siempre</b>, porque creo que además los valores del periodismo los voy llevando donde esté y son los propios, ¿no? No me gusta que el Gobierno los critique, por supuesto. No siento que un periodista es algo menor. Creo que además el periodismo, muchas veces es quien balancea hacia un lado o hacia el otro, porque la opinión del periodista es relevante, es la persona en la que la gente confía. Entonces, los formadores de opinión, los periodistas a los que la gente escucha, la gente que te ve y te escucha, tu opinión y tu juicio sobre las cosas es súper valioso. No los veo como algo menor y me molesta cuando alguien los ve como algo menor. <b>No me gusta que insulten al periodismo.</b> <b>Creo que parte de la garantía de una democracia sana es el periodismo. </b>Y si a veces no te gusta lo que dicen los periodistas y bueno, bancátela, ¿me entendés? Y a veces te pasa que desde el otro lado decís: “¿Por qué escribió esto si no fue lo que yo dije?”</p><p><b>—Recién dijiste: “Yo te lo puedo decir porque lo veo de los dos lados”. Del lado que hoy te toca protagonizar, ¿sentís que hay cuestiones en donde olfateás que hay intereses que trascienden una opinión genuina?</b></p><p>—Siempre hay. Sí, por supuesto que siempre hay. Y no es solo el periodismo. Yo creo que pasa en toda nuestra sociedad, ¿no? Porque cuando vos no estás pagando tus impuestos también estás haciendo algo que está mal y podemos llamarlo similar a la corrupción. Cuando vos, de alguna manera te colás en una fila, y crees que sos más vivo porque estás haciendo eso o porque vas por el costadito en la banquina... Y bueno, también es algo que está mal. En diferente medida, obviamente. No estoy queriendo comparar a un político chorro con alguien que se coló por la banquina. Pero yo no sé si ese tipo mañana tiene la posibilidad de colarse para que le pongan una vacuna antes, como pasó en el momento, no lo hace. Habla de los valores de la sociedad y los políticos no salen de un repollo. E<b>l político corrupto no salió de un repollo, salió de nuestra sociedad. </b>Entonces, hay un montón de cosas que tenemos que empezar a preguntarnos por qué las bancamos, por qué cuando un gobierno es corrupto. Pero la economía dentro de todo no está tan mal, no nos importa tanto la corrupción. Tiene que importar siempre. Y no estoy de acuerdo tampoco cuando se habla de que si es mucha o si es poca plata comparada con la anterior, con esto o lo otro. <b>Corrupción es corrupción.</b></p><h2>Matenidad, desafíos y la lucha por los derechos de los niños</h2><p><b>—Recién mencionabas a tus hijos y me parece muy interesante tu historia sobre cómo te tocó maternar. ¿Cómo fue en tu caso? ¿Cuándo sentiste o decidiste que querías ser mamá?</b></p><p>—De chica no estaba segura. No era que no quería ser mamá, nunca era el momento. Eso nos pasa mucho a las mujeres profesionalmente, más cuando estás frente a una cámara, nunca es el momento profesionalmente hablando. Siempre tenés ese miedo de perder el lugar y cambiar demasiado tu vida, que ya la tenés más o menos encaminada. Entonces nunca fue algo con lo que me haya puesto las pilas y <b>a mí la maternidad me llegó de una forma totalmente imprevista. </b>Mis hijos hoy son más grandes, Brisa tiene 18 y Diego tiene 15 y llegan a mí a través de una amiga mía que estaba colaborando en un hogar. En ese momento se llamaban familias de apoyo. Ahora creo que tiene otro nombre: de abrigo. Ella era la familia de apoyo de una chiquita que es Brisa. Bri venía todos los fines de semana con mi amiga, el marido, las hijas de mi amiga, a casa, y con todo un grupo de amigos que venían a mi casa. Yo vivo en un lugar como muy abierto, entonces nos juntábamos ahí. En la semana estaban en un hogar, pero los fines de semana salía con mi amiga y sus propios hermanos. Eran un grupo de cuatro hermanos y cada uno tenía su familia de apoyo. En un momento mi amiga queda embarazada de su tercer hijo y estaba muy cerca de la fecha de parto y me dice: “Caro, se me está complicando ir a buscar a Bri, ¿te parece de ir vos? ¿Pueden ir ustedes?”</p><p><b>—¿Vos estabas en pareja en ese momento?</b></p><p>—Sí, yo estaba en pareja. Ella me dice: “Yo sé que a Bri le encanta ir a tu casa y te quiere mucho”. Y la verdad que yo también a ella, así que le dije: “Bueno, dale”. Ahí todavía no sabía si podía hacerlo todos los fines de semana, porque yo trabajaba mucho durante la semana y el fin de semana es el momento donde relajás. Entonces le digo: “Dale, este fin de semana que viene yo la voy a buscar”. </p><p><b>—¿Cuántos años tenía en ese momento? </b></p><p>—Y tendría 10 u 11 años. </p><p><b>—Y esa primera vez que la fuiste a buscar, ¿te representaste que podía llegar a convertirse en tu hija? </b></p><p>—No, para nada. Porque yo sabía que lo que hacía Vale era como un tránsito para que tengan una vida familiar, donde hay amor, no hay violencia y en donde los tratos son diferentes a lo que muchos chicos, no digo todos, pero muchos chicos vienen acostumbrados. Darle afecto a un chico que a lo mejor de lunes a viernes no no tiene eso, esa mirada del adulto, eso que es tan importante para los chicos, ¿no? Ser mirado, querido, elegido. Entonces, me parecía que era una labor alucinante la que hacía mi amiga Vale. Pero nunca me imaginé que se iba a quedar con nosotros. Nunca me imaginé ni siquiera que íbamos a ser su familia de apoyo en ese momento. El primer día cuando vino yo dije: “¿Qué hago? No tengo juguetes en mi casa”, ¿me entendés? Vale tenía a sus dos hijas, que tenían más o menos la edad de ella. Yo no tenía ni juguetes en casa. Y era como una desesperación de decir: “Bueno, ¿qué hacemos ahora?”. Vino con una amiguita del hogar ese primer día. Era muy amiga de ella y jugaban juntas. Entonces me preguntaron: “¿Querés que vaya también. Es muy amiga de Bri y ellas se llevan re bien”. “Bueno, sí, obvio”, les dije. Yo amo los niños y me encanta que disfruten y yo tenía la posibilidad de darles un lugar lindo y me encantaba que lo puedan disfrutar.</p><p><b>—Pero era solo el fin de semana. El domingo tenían que volver. </b></p><p>—El domingo cuando volvían era súper difícil. Porque muchas veces se quedan llorando los chicos y a vos te desgarra el corazón. Es súper fuerte porque a veces si están enfermos, tienen fiebre o algo que les impida ir a clases, te dejan que te quedes en tu casa unos días para que estén mejor cuidados. Pero es muy difícil explicarle a un chico que si es por uno, no habría problema en que se quede en tu casa. Pero tenemos la obligación de llevarlos el domingo. Entonces a veces es llanto, te lo sacan de los brazos y es duro para uno cuando los chicos se van. Porque a veces los dan en adopción o vuelven con la familia biológica, que es lo que nos pasó a nosotros. Los cuatro chicos volvieron con la familia biológica, no con los progenitores, pero sí con los abuelos. Una de las mamás de apoyo de otro de los hermanitos quedó en contacto con esa abuela. Porque ella lo tenía a su cuidado al hermano de Bri desde los dos años y no podía soltar. Para mí fue un año de tiempo, para ellas fueron muchos más años. A mí me costó lágrimas. Era pasar por el cuarto y sentir…</p><p><b>—Porque le terminaste armando un cuarto en tu casa... </b></p><p>—Sí, por supuesto. A veces venían los hermanos a casa también, que estaban con otras familias, pero si alguna de las familias no podía ese fin de semana, se venían los dos a casa o los tres, y si eran los cuatro, los cuatro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UNLFUCDICFCBPNSJJ2CYKN23WM.jpg?auth=0947022809b027ba34e2ec8f6c2da40161d95c38677fa6bf6370f22d07e997e8&smart=true&width=6065&height=4043" alt="“¿Qué le diría a mi yo de hace diez años? Que luche por ellos, porque vale la pena”, confesó Losada en diálogo con Luli Fernández al recordar el proceso de construcción de su familia" height="4043" width="6065"/><p><b>—¿Y cómo fue el momento en que empezaste a evaluar la posibilidad de adoptarlos? </b></p><p>—Madeleine, que era la familia de apoyo del más chiquito, empieza ese contacto otra vez con la abuela y el abuelo, y empiezan a pasar cosas. El abuelo muere, la abuela se queda ciega y empiezan a suceder cosas en la casa. Tiene que ver con la intimidad de ellos y por eso no quiero exponerlo. Pero ahí volvimos a tener contacto con ellos y Brisa y Diego estaban conmigo y los otros dos hermanitos, Lauti y Axel, estaban con Madeleine. Pero los fines de semana volvían a lo de la abuela. Cuando empiezan a suceder diferentes cosas ahí en la casa de la abuela, los chicos nos empiezan a pedir que querían quedarse con nosotros en casa y que hagamos lo que como los adultos tenemos que hacer cuando se empiezan a suceder cosas que no tienen que pasar.<b> Fue todo un tema legal que terminó con que Brisa y Diego ya hoy son mis hijos y Lauti y Axel son los hijos de Madeleine</b>. Nosotros seguimos teniendo vínculo con esa abuela. Estuvo internada hace un tiempo, la fuimos a visitar, hacemos que hablen por teléfono en forma constante. La invitamos, a veces la abuela no quiere moverse de su casa, pero la invitamos, la vamos a buscar. Queremos que ese vínculo siga. Es parte de la historia de ellos y no la podés borrar. Yo creo que eso es incumplir el derecho de ese niño, como pasa a veces cuando hay adopciones, que se borra todo lo anterior…</p><p><b>—Es su identidad, también.</b></p><p>—Exactamente. Es su identidad y todo tiene que pasar por escuchar a los chicos y ver qué quieren. De hecho, te vuelvo un segundo a la política. Yo no quería presentar un proyecto de ley para que las familias de apoyo puedan adoptar, pero no quería que piensen que estaba legislando para mí. Hoy que tengo esa experiencia y sé lo que pasa en muchas familias de apoyo, que a veces están años con los chicos viviendo en sus casas y les arrancan para que lo adopte alguien que está primero en la lista, yo siento que no hay una perspectiva del niño. <b>Estamos defendiendo el derecho del adulto y no del niño. </b>Ahora sí presenté un proyecto de ley, cuando ya tengo resuelto todo lo que tiene que ver con mis hijos. Presentamos un proyecto de ley para que las familias solidarias, de apoyo, de abrigo o como se llamen en cada provincia, puedan adoptar a los chicos. </p><p><b>—En Argentina se sabe que adoptar es difícil. Pero, más allá de lo legal, ¿qué fue lo más complicado para vos desde la parte emocional? </b></p><p>—Yo no te puedo hablar de algo complicado en esa parte porque hay tantas ganas de parte de los chicos, que ellos hacen todo simple. Sé que hay gente que habla de experiencias no tan buenas, pero también creo que hay parte que tiene que ver con el adulto. Los chicos tienen ganas de que funcione. Puede haber casos excepcionales y estoy hablando de la generalidad. Yo siempre lo primero que hice es demostrarle la incondicionalidad. Yo quería que ellos sintieran la incondicionalidad del amor que siente cualquier chico que nace en una familia y es hijo biológico. Porque no quería que ellos se esfuercen porque los quieran.</p><p><b>—¿Notaste que tenían algún miedo con eso? </b></p><p>—Sí, los chicos tienen mucho miedo siempre de no caer bien. Muchas veces en las familias se sobreadaptan, así lo llaman las psicólogas, que es tratar de hacer todo perfecto para que los quieran. Y yo no quería eso. Yo quería que ellos supieran que mi amor era incondicional, como el de cualquier mamá. Tu amor por tu hijo es incondicional. Tu hijo puede hacer lo que quiera, decirte lo que quiera, putearte, hasta decirte cosas horribles y el amor es incondiconal. Entonces esa incondicionalidad que yo sentí siempre desde mis viejos, quería que la sientan en mi casa. Incluso desde antes de saber que podían llegar a ser mis hijos. Que no se tengan que adaptar ellos, yo soy el adulto que se adapta a ellos. Y así fue, siempre. De hecho, me ha pasado de escuchar a veces las personas que estaban al cuidado decir: “No te portes mal, porque sino, no te vienen a buscar más”. “No. No es así. Yo te voy a venir a buscar siempre. Te portes como te portes, yo te voy a venir a buscar”, ese era mi mensaje. Y nosotros lo decimos siempre con los chicos, con mis hijos: <b>“Nosotros nos elegimos como familia, nadie nos impuso amarnos. Nosotros elegimos la familia que tenemos”. </b>Y por eso es alucinante. </p><p><b>—Caro. Si pudieses tomar un mate con tu versión de hace 10 años atrás o más, ¿qué te dirías? </b></p><p>—Que luche por ellos. Que luche por ellos como lo hicimos, pero quizás demoramos más de la cuenta. Más que nada por el miedo a que si uno empezaba esa lucha, la Justicia te los saque más rápido, porque a veces sucede eso. <b>Que luche por ellos, que valen la pena</b>, que son personas alucinantes, que me van a enseñar toda la vida porque los hijos te enseñan tanto. Nosotros capaz que les enseñamos con el ejemplo y nos equivocamos, obvio. Pero tratamos de hacer lo mejor. Yo siempre digo: no vienen con manual de instrucciones. Me puedo equivocar, por supuesto que me voy a equivocar. “Confía en que lo que te digo”, le digo siempre a mi hija de 18 años, porque está en la edad en la que quieren distanciarse de la mamá. “Yo soy distinta y hago lo que quiero”, te dicen. Y yo le explico: “Vos vas a hacer tu experiencia, pero confía en que lo que yo te voy a decir va a ser siempre desde tanto amor…“ Así que lo que me diría a mí misma es: lucha por ellos, vale la pena. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/BLTCTS7CERDXNALEIBQRIHVVAU.jpg?auth=4061d351649d0dae83e1a7e517a053a0133b01e0877681415fdd2e77264ea80a&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Carolina Losada con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Brian Sarmiento abrió su corazón: el romance con Danelik, la pelea por ver a sus hijas y su deseo de volver a Gran Hermano]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/21/brian-sarmiento-abrio-su-corazon-el-romance-con-danelik-la-pelea-por-ver-a-sus-hijas-y-su-deseo-de-volver-a-gran-hermano/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/21/brian-sarmiento-abrio-su-corazon-el-romance-con-danelik-la-pelea-por-ver-a-sus-hijas-y-su-deseo-de-volver-a-gran-hermano/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el exfutbolista recordó la depresión que atravesó tras el final de su carrera y habló sobre el vínculo que construyó con la popular creadora de contenido dentro de la casa más famosa del país. Además, explicó por qué estaría dispuesto a pagar una fortuna para regresar al reality ]]></description><pubDate>Thu, 21 May 2026 06:19:47 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Cuando estaba adentro de la casa me gustaba mucho Danelik, compartir, verla, y nunca me puse a pensar: ‘Ay, no, es una chica trans. Fue hombre y ahora es mujer’. Nunca se me pasó por la cabeza porque fue genuino. Nos gustábamos y sucedió”, contó <b>Brian Sarmiento</b> en <b>Casino Deluxe</b>, el ciclo de entrevistas de<b> Infobae.</b></p><p>Brian es un exfutbolista argentino nacido en <b>Rosario, Santa Fe.</b> Se desempeñó como mediocampista ofensivo y desarrolló una extensa carrera tanto en el fútbol argentino como en el exterior, con pasos por clubes como Racing Club, Banfield y Newell’s Old Boys, además de equipos de <b>España, Brasil, Perú, Grecia y Bolivia</b>. Reconocido por su talento, su personalidad extrovertida y su fuerte presencia mediática, también ganó popularidad en redes sociales con frases virales como “Tamo activo”.</p><p>Tras retirarse del fútbol profesional, comenzó a participar en programas de televisión y realities, y en 2026 fue uno de los participantes de <b>Gran Hermano Argentina</b>, donde volvió a convertirse en tendencia por su perfil polémico y carismático.</p><p>Durante la charla, habló abiertamente sobre sus problemas económicos, la depresión que atravesó tras el retiro y el impacto que tuvo la fama en su vida personal. Además, reveló detalles de sus decisiones más íntimas, la importancia de la exposición pública, su deseo de volver a Gran Hermano y su historia con Danelik.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SX43UL5KJ5ERRG7OIATILQHLFQ.jpg?auth=3410e16d84ba2402542507da80080924d31921f1efb8529448d583a6d5f2c092&smart=true&width=1920&height=1277" alt="Brian Sarmiento: “Nunca me puse a pensar que era una chica trans, nos gustábamos y sucedió”
" height="1277" width="1920"/><p>Ante la pregunta de qué haría con un millón de dólares, Brian explicó que lo dividiría en partes iguales. Destinaría 500 mil dólares al crecimiento personal y a inversiones, con el objetivo de no verse obligado a trabajar todos los días en empleos tradicionales o en tareas físicas como las que realizó su padre. Este monto representaría una forma de asegurar un futuro más estable y menos dependiente del esfuerzo cotidiano.</p><p>La otra mitad sería para sus hijas. Explicó que en su infancia y adolescencia no pudo disfrutar de experiencias como viajes de egresados o actividades propias de esa etapa, ya que desde pequeño debió enfocarse en el fútbol para salir adelante junto a su familia. Por eso, sueña con que sus hijas tengan la libertad de elegir su propio camino, estudiar, viajar o dedicarse a lo que deseen, contando siempre con el respaldo económico necesario para hacerlo.</p><h2>Reconstrucción personal y balance de una carrera marcada por la autenticidad</h2><p><b>—Tuviste una carrera con mucho potencial y varios éxitos. En algún momento atravesaste problemas que hicieron que tu recorrido no fuera lo que vos o mucha gente imaginaba. ¿Cómo evaluás hoy el saldo de tu vida profesional en relación con tu paso por el fútbol?</b></p><p>—<b>Yo soy un ganador de la vida</b>. Por mis propios medios y sin andar pisando a nadie y sin perjudicar a nadie. Yo salí solito del barrio. los 14 años me fui de mi casa. Hice mi carrera siempre basándome en lo que yo deseaba, en lo que quería y a mi forma. Cuando me dicen: “Pero vos hubieses jugado en el Real Madrid, hubieses hecho esto si no te comportabas así”. Y yo les digo: “¿Saben lo difícil que es estar solo en el exterior cuando te compran?" Yo discutí con mi padre porque me tuve que ir. Así todo duré 20 años en primera división. Entonces algo bueno habré hecho. Y lo más loco es que siempre cuando me ven a mí, por mis formas, porque soy auténtico, porque digo las cosas que siento en la cara y no voy por atrás, la gente se lo toma a mal porque por ahí no está preparada a ese estilo de personas. <b>Todo lo que hice fue desde el corazón, desde el amor, tanto de lo acertado como lo que no y aprendí de los errores, que es lo que hoy me está haciendo hoy mejor persona</b>. Así que si hago un balance, hoy me siento muy cómodo conmigo. Aprendí a quererme, a amarme y a valorarme. Todos los años anteriores te llevan a que vos sos un producto y todo el mundo te utiliza; y cuando hice ese cambio, el embudo de la gente que está a mi lado se hizo muy chiquito. <b>Yo estoy muy feliz con la vida que tengo.</b> Obviamente, aprendiendo de muchos errores, muchas cagadas que me mandé en toda mi vida. Pero cuando cometo errores, tengo el valor también de pedir disculpas.</p><p><b>—¿En algún momento estuviste peleado con vos mismo por tu vida? </b></p><p>—No sé si peleado, pero sí entré en un momento… Cuando siento que todo mi amor no era correspondido, tanto con la gente que me tenía alrededor, con mis parejas, con los dirigentes de un club o cuando fui a Newell’s, que me rompi el tobillo y pase de ser lo más importante en el club a no ser nadie, no estuve peleado conmigo. Pero sí me dejé estar y me di cuenta que había entrado en un estado de <b>depresión</b>. A mí me rescata mi perra, que en un momento empecé a sentir que me estaba ladrando mucho. Yo estaba tirado en una cama durante cinco días y si bien nunca tuve pensamientos de matarme, sí me había dejado estar. Cuando me miré al espejo no me reconocí y ahí se me vino a la cabeza todo lo que yo había hecho de chiquito con mi vida y que siempre fui para adelante a pelearla. Eso me sacó a flote. Decidí dejar de jugar un año, me fui a México y me recuperé solito. Después sabía que necesitaba terapia. <b>Hice mucha terapia para poder perdonar y perdonarme a mí por todas las cosas. </b>Cuando logré eso, pude recuperarme.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/22OZ5LEX5RFQLKAXC4SY7Q3WMU.jpg?auth=139064bf5d94b60cad3b3be0bdea5570fdb0d6d1fd3392e4df162ae6ca3c2d39&smart=true&width=1920&height=1278" alt="“Yo soy un ganador de la vida”, confesó Brian en Casino Deluxe" height="1278" width="1920"/><h2>Gran Hermano, vínculos familiares y una historia de amor sin prejuicios</h2><p><b>—¿Por cuánta plata volverías a Gran Hermano? Por ejemplo, decís: “Yo pagaría equis cantidad de dinero por volver a la casa porque tiene algún tipo de valor para mí”. </b></p><p>—Yo pagaría un montón de dinero por estar ahí. Yo quiero volver.</p><p><b>—Y podés volver a entrar todavía...</b></p><p>—Sí, el 17 se abre el repechaje y el 20 creo que se entra.</p><p><b>—Tirame una cifra de cuánto pagarías por eso. </b></p><p>—Y yo pagaría, no sé, de los 500 que me quedan a mí. Pondría ahí la mitad: 250 mil dólares. Porque yo salí de la casa y lo que se habló de mí fue sobre los problemas personales que yo tenía, que por suerte se están solucionando. <b>Lo único que yo quería era poder tener contacto con mis hijas y se va a lograr</b>. Pero estamos en una sociedad que lo que te muestra la tele es todo pelea, discusiones y que está todo mal. Que más o menos fue lo que se vio de mí aunque también se vio alegría. Entonces, pagaría para que la gente vea también ese lado divertido mío. Nosotros hicimos una encuesta dentro de la casa con los participantes y salí votado el más gracioso. Quisiera que me sigan conociendo en el día a día. La verdad que a mí me gusta que me vean. M<b>ostré todas mis facetas, pero se ve que lo que más vieron o lo que más quisieron ver la gente fue que yo discutía</b>. El tema es que yo me quedo con lo divertido, porque cuando salí me mostraron un montón de videos y dije: “Che, loco. Cuando hice esto, cuando hice lo otro, ¿no lo mostraron? ¿Por qué la gente no vio eso?”. Me gustó estar ahí adentro, me sirvió para un montón de situaciones, como por ejemplo, convivir con personas que yo no me tomaría ni un café. Y eso te ayuda como persona a lidiar con un montón de situaciones que la vida te puede poner, tanto en un trabajo, como en la vida personal.</p><p><b>—Pero vos, ¿querés volver a entrar a la casa para reivindicarte, para que la gente te conozca desde otra faceta y por la popularidad que podés ganar ahí adentro, o lo hacés más por el dinero y la posibilidad de resolver tus problemas?</b></p><p>—Yo creo que si lo gano no me va a devolver la mitad que pondría por entrar. Creo que el premio es alrededor de 80 o 90 mil dólares. Pero me va a dar en el tiempo para que se abran puertas a conducir programas, a conducir en streaming, a estar en la tele y a divertir. Me encanta el teatro, me gustaría hacer series... </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4V6A7GEWQVGHBBOA2UHUQEADKY.jpg?auth=776ae91d909d762522f3c60da99c620372cf4a69f9fada122a52d589cd608238&smart=true&width=1920&height=1277" alt="“Mi derecho como padre no lo voy a perder, voy a trabajar para recuperar a mis hijas”, explicó el exjugador de fútbol en diálogo con Emilia" height="1277" width="1920"/><p><b>—¿Pensás que tus hijas ven el programa? </b></p><p>—Yo cuando estuve en el Bailando y hablaba con mis nenas, la versión que tenían ellas era otra. Ellas practican baile, porque la madre es bailarina, y me decían: “Qué mal que bailás, no me gusta que estés ahí porque bailás mal”. Entonces, se ve que me veían. Pero la campana era todo malo para mí y lo único que espero es que no le dejen ver esas cosas desde ese lado. Porque si se lo dejan ver desde un lado del amor, está buenísimo. Pero si se lo dejan ver del lado de un odio o de hacerme mal a mí, no está bueno.</p><p><b>—¿Hace cuánto tiempo que no las ves? </b></p><p>—Y hace bastante, hace mucho...</p><p><b>—No podés verlas. </b></p><p>—No me dejan verlas por un tema de... Yo no quiero decir esta palabra, pero lo siento como una extorsión por dinero, ¿viste? “Vos pagás, te dejo verla y no pagás, no te dejo verla”.</p><p><b>—Pero no es que no podés verlas por una cuestión legal</b>. <b>¿Vos podrías pedir verlas legalmente?</b></p><p>—Sí, pero no me dejan. Cuando hago videollamadas y le digo que me las traigan, se exigen un montón de cosas. Pero cuando terminó mi carrera futbolística yo no podía solucionarlas porque no tenía dinero. </p><p><b>—¿Vos no tenés el dinero para poder estar al día con la cuota alimentaria?</b></p><p>—No lo tenía cuando me retiré. Pero hoy en día, el finde de semana de esta semana o la que viene, ya termino de pagar las cuotas de mi nena, de la más chiquita. Y después el tema que más me duele de todo es que la madre de mi nena más grande quiere que yo renuncie a mi derecho como padre sacándole el apellido. Y si no, le tengo que pagar. Si le saco el apellido, ella me perdona la deuda, que son <b>80 mil euros</b>, que eso era lo que yo estaba peleando. Yo no podía pagar más esa cuota de cuando jugaba al fútbol. Entonces, vi que hay malicia hacia mí. Hay maldad. </p><p><b>—¿Y qué harías como para recomponer el vínculo con ellas? </b></p><p>—<b>Yo le dije que mi derecho como padre yo no lo voy a perder.</b> Y si yo tengo que poner la mano y me la cortan para poder pagar eso, yo no tengo problema de hacerlo. Por eso, entrar a Gran Hermano en esta segunda parte, si tengo la posibilidad, a mí me va a servir un montón porque voy a poder solucionar ese tema. Esa es mi prioridad. <b>Mi prioridad es que poder hablar con Frida</b>,<b> </b>porque es un tema de dinero que ya se va a solucionar en una semana. Y la otra prioridad más grande es que ellas sepan que se debe ese dinero por un tema que yo no podía pagarlo porque había dejado de jugar al fútbol y ya no se gana lo mismo que cuando jugaba al fútbol. Pero que le quede bien claro que yo mi derecho como padre no lo voy a perder y que voy a trabajar día a día para poder juntar el dinero que ella me pide y poder tener ese contacto con mis hijas. </p><p><b>—¿Y qué le dirías a tus hijas? </b></p><p>—Que todo lo que hice y hago, es por ellas. Pero jamás le hablaría mal a ellas de la madre, como ella hace conmigo. Por más que a mí me hayan hecho mucho daño este tiempo exponiéndome. Yo no quise hacer lo mismo. Y las quise cuidar, porque si yo tuve familia con ellas es porque hubo amor desde mi parte. Lo único que quiero es que sea todo para bien de las nenas.</p><p><b>—¿Me hablás de Danelik? ¿Qué pasó? </b></p><p>—Cuando yo estaba ahí adentro me llegó una situación de que me gustaba esa persona, me gustaba mucho Danelik, compartir, verla y nunca me puse a pensar: ay, no, es una chica trans. Fue hombre y ahora es mujer. O nunca se me pasó por la cabeza porque<b> fue genuino, nos gustábamos y sucedió.</b> Me preguntaban: “Che, dudábamos de que sea verdad”. “Seguramente ustedes tienen mucho que sanar por dentro”, les contestaba yo. Porque el amor o el cariño hacia alguien, sale desde adentro y creo que se veía que era real y para mí fue muy lindo. Nos acompañábamos, nos divertíamos juntos, había mucha atracción y siempre decíamos: “Afuera cuando nos veamos vamos a hacer cosas juntos”. Porque ella es muy chica y yo me olvidaba de las cámaras. Como soy yo, que ya me vieron en un montón de situaciones, no me importaba mucho. Pero ella sí estaba preocupada por eso y fue como: “Che, te acompaño en esa situación”.</p><p><b>—Claro, te respeto... </b></p><p>—Y te entiendo. Fue hermoso. Y creo que va a seguir siendo lindo porque los otros días le preguntaron qué onda y <b>ella dijo que sí, que está enamorada, que me extraña y demás. Y a mí me pasa lo mismo estando afuera. </b></p><p><b>—¿Tendrías ganas de volver a entrar a la casa para verla o que ella salga para poder empezar una relación? </b></p><p>—Sí, obvio. Pero que salga. Porque le queda mucho tiempo ahí. Ojalá que siga y que dure porque le viene bien. Pero sí me gustaría que no duden más de mi amor hacia una persona. A mí no me interesa lo que me digan o lo que no me digan. Yo voy a morir con la mía y si se alejan de mí por esa situación, es problema de ellos. Si opinan así no se merecen estar al lado mío y no tengo ningún problema en que se alejen.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/PPDYVH4WHJC4DFC7FHFMOOS2DI.png?auth=86d1f6998b947ef61e13dc5206af6af2391d241e37ce4404926b1f6283579b68&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Brian Sarmiento con Emilia Attias en Casino Deluxe]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Matías Lucuix: la grave lesión que cambió su futuro, cómo decidió ser entrenador y sus ganas de conocer a Messi]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/19/matias-lucuix-la-grave-lesion-que-cambio-su-futuro-como-decidio-ser-entrenador-y-sus-ganas-de-conocer-a-messi/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/19/matias-lucuix-la-grave-lesion-que-cambio-su-futuro-como-decidio-ser-entrenador-y-sus-ganas-de-conocer-a-messi/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, el director técnico de la selección argentina de futsal repasó sus comienzos como jugador, explicó la adaptación que tuvo que atravesar en su paso por Europa y recordó la dura recuperación que sufrió luego de una fractura que fue un antes y después en su carrera]]></description><pubDate>Tue, 19 May 2026 05:38:09 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Matías Lucuix</b> es un referente del futsal a nivel nacional e internacional. Su nombre está indeleblemente ligado a la selección argentina, primero como jugador y ahora como entrenador. Lucuix nació deportivamente en River Plate, se desempeñó de ala y enseguida quedó en el radar de la mejor competencia del planeta: la Liga Nacional de Fútbol Sala de España. En 2007 y con tan sólo 21 años pegó el salto al <b>Caja Segovia</b>.</p><p>Luego de cuatro años jugando en un nivel altísimo, pasó a uno de las instituciones más prestigiosas que existen en el futsal. El <b>Inter Movistar</b>, máximo ganador de la LNFS y de la Champions League, salió decidido al mercado de transferencias para quedarse con el mayor proyecto que tenía el ambiente en aquel momento. Lucuix transitaba la plenitud de su carrera a una temprana edad y en el horizonte aparecía el Mundial de Tailandia 2012.</p><p>Sin embargo, <b>ese evento terminaría siendo un antes y un después para Matías</b>. Durante el tercer partido de la fase de grupos contra Australia, cruzó desde atrás a Tobías Seeto y ocurrió lo peor. Al no verlo, el oceánico cargó la pierna de potencia y al intentar del remate generó una triple fractura en el peroné del talentoso jugador argentino. La dolorosa lesión, de la que tardó tres años en recuperarse definitivamente, terminó alejándolo del futbolista para acercarlo a otra función: la de entrenador. </p><p>Primero fue ayudante de campo de la selección argentina de futsal y quedó a cargo de la Sub 19 nacional. Más tarde, a mediados de 2018, la AFA lo designó como director técnico principal del combinado albiceleste. Como conductor del equipo, lo llevó a la final de un Mundial y a dos finales de Copa América (una la ganó). Esta es su historia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2N7SUU2UE5DNLMGISKBB5NAFUA.jpg?auth=1dd30f224eac8450142d5d010c29b65e96f563117902011113c35fa4126095e6&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Matías Lucuix es el entrenador de la selección argentina de futsal desde 2018 (Foto: Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><i><b>-¿Cómo arrancó tu historia con el futsal?</b></i></p><p>-Como todos, empezamos como cultura con el fútbol antes que con la educación. Siempre nacemos con una pelota. Iniciando desde el baby, pasando por el fútbol, dejando un poco el futsal desde lo desconocido. No eran los tiempos de ahora, que hoy sí es una actividad que ya se practica en cualquier lugar del país. Desde ahí a través de amistades, a través de compañeros de colegio, de barrio, empezar a conocer una actividad, no como un fin para ser jugador de futsal, pero sí como un medio para prepararme a lo que ese momento era mi carrera como futbolista. </p><p><i><b>-¿Y dónde fue eso? ¿Dónde arrancaste? </b></i></p><p>-Yo soy de San Fernando, arranqué mucho jugando en <b>Tigre</b>, en clubes de barrio y desde ahí el contexto y el entorno, que para mí también es muy importante, principalmente en las primeras edades, fueron las que me llevaron a practicar la actividad. </p><p><i><b>-¿A qué te referís? </b></i></p><p>-A todo lo que es la iniciación, tendría cuatro, cinco, seis años. Es clave. Primero los chicos lo viven como una parte lúdica, de entretenimiento. <b>No solamente van pensando en proyectarse para ser jugadores de futsal o de fútbol, sino que primero van a divertirse</b>. Después, las herramientas que los entrenadores tienen para que aprendan, crezcan, mejoren. Y el futsal creo que no solamente está aportando al jugador de fútbol en esas primeras etapas, sino que también muchos chicos lo están viendo como una nueva oportunidad. De ser jugadores de futsal, de poder vivir la actividad, de poder jugar en la selección, de profesionalizarse. No solamente en el ámbito local, como hay muchos jugadores, muchos clubes de fútbol que están aportando también, sino también de irse al exterior. </p><p><i><b>-Antes se veía al futsal como un paso previo al fútbol profesional, pero ahora se puede ser jugador profesional de futsal...</b></i></p><p>-Todavía no es una actividad que sea profesional en el país, pero encubiertamente la mayoría de los chicos que hoy en día están jugando en la Primera División de AFA están viviendo de la actividad y eso es muy importante también.</p><p><i><b>-Explicame un poco eso, ¿te referís a los viáticos?</b></i></p><p>-Claro, son viáticos, diferentes sueldos que están percibiendo a través de los clubes. Hay un crecimiento enorme. Desde el 2016, en donde fuimos campeones del mundo, la actividad en relación a lo que era, a lo que hoy en día somos, tenemos que estar orgullosos. Obviamente que no solamente depende de lo deportivo, sino de las diferentes partes que te ayudan, primero a que se sostenga en el tiempo, a que crezca la actividad, a que siga mejorando. Y en ese sentido creo que todos nos hemos involucrado desde el lugar que nos toque. Todos tirando para el mismo lado, todos con la idea, siempre con objetivos, siempre con la idea de superarnos, de que la actividad siga desarrollándose, no solamente en Buenos Aires, sino también en todo el país. Y fue muy importante para que los chicos hoy en día lo vean como un fin. </p><p><i><b>-Mencionabas el tema del sueldo, ¿cuál es un sueldo promedio en Argentina para un jugador de futsal? </b></i></p><p>-Depende de los clubes, depende del jugador, depende no solamente de la calidad que el jugador tenga, de la experiencia, de si fue un jugador que estuvo en Europa y volvió, de la proyección que ese jugador tenga. <b>Te puedo hacer una franja aproximada de entre 600 mil pesos y un millón y medio, dos millones, el que más gana. Hoy en día, si vamos a lo que es un sueldo de un trabajador de ocho horas, creo que estamos bien. </b>Cuando me fui a River ganaba cien pesos por partido ganado, después en 2007 me fui a Europa, pero en ese momento no podíamos vivir de la actividad. Es una diferencia abismal a lo que es hoy en día.</p><p><i><b>-Contanos tu historia como jugador, el momento de irte a Europa...</b></i></p><p>-Cuando me fui de la Argentina, siempre proyectaba primero ser jugador de selección. Estando en la Argentina, obviamente que cuando te convocan a la selección mayor con veinte años, empezás a darte cuenta de que tenés potencial. <b>Desde ahí, cuando llegué a Europa, fue completamente diferente: no estaba preparado para jugar.</b> <b>Fue un golpe de realidad: había una diferencia abismal desde lo físico, desde lo táctico, de la preparación, desde los hábitos, desde las rutinas. </b>Yo era un jugador amateur contra jugadores profesionales. Todo ese proceso me ayudó a crecer, a esforzarme, a empezar a tener cultura de jugador. Fue muy duro, fue muy exigente y me ayudó también a crecer desde el lado de decir “bueno, tengo que tener un propósito, que es estar acá, que es prepararme, que es competir”. El talento de base lo tenía, pero el talento sin trabajo no sirve. </p><p><i><b>-Pero de Europa te llaman por el talento, te habrán buscado para prepararte también. Le pasó a Enzo Fernández que dijo que no se sentía preparado para jugar en la Premier League...</b></i></p><p>-Lo que pasa que en los contextos también, siendo joven, es difícil de asimilarlo. <b>Uno sale de la Argentina, siendo jugador de selección, llega a Europa y decir o pensar que no está preparado para jugar es difícil. Es un golpe.</b> Desde ahí fue un proceso. La realidad es que tuve entrenadores, un club, compañeros que me ayudaron y en ese sentido, una vez que sí ya estaba preparado, empecé a jugar, me gané un lugar, empecé a ser un jugador de referencia en el equipo en el que estaba y ahí uno se empieza a dar cuenta. Creo que en el momento cúlmine de mi carrera con una edad -veintiséis, veintisiete años- con mucha más madurez mental, con objetivos mucho más grandes de los que en mis inicios tenía, ya mucho más consolidado en mi entorno, que también es muy importante, pasé a uno de los mejores equipos del mundo, siendo una de las figuras, entre comillas, de la liga. </p><p><i><b>-¿Qué equipo era?</b></i></p><p>-<b>Pasé del Caja Segovia al Inter Movistar. El Inter Movistar a nivel de palmarés sería como un Real Madrid. Obviamente que las expectativas del club, las expectativas de uno era poder rendir, de ganar títulos, de seguir proyectándose en su carrera.</b> Obviamente que el aspecto económico también está, que uno piensa en ayudar a la familia, en poder proyectarse en un futuro, de poder ahorrar. Y llegó el mundial 2012, en donde obviamente a nivel de selección era una referencia, tanto para el equipo, como para mis compañeros y el seleccionado argentino. <b>Y en ese momento llegó la desgracia de una lesión...</b></p><p><i><b>-¿Cómo fue esa lesión? Contanos bien la historia, ¿qué pasó? </b></i></p><p>-Tercer partido de grupo, contra Australia, ya clasificados, segundo tiempo. Voy a robar una pelota por detrás, tenía mucha tendencia, por mi contextura física, por las piernas, a tirar siempre gancho para robar pelota por detrás. Y en el momento que voy a tratar de robar esa pelota, el jugador australiano patea y me impacta en la zona baja de la tibia.<b> Los médicos, cuando trataban de representar la lesión, es una lesión más de traumatismo por un impacto, ejemplo, de moto contra un auto que de una lesión típica de fútbol. Y menos de futsal, porque no hay tanta agresividad. Fue una fractura no expuesta, pero sí, estábamos en Tailandia, yo en ese momento estaba (jugando) en España y bueno, ahí empieza uno a sentir que es el fin...</b></p><p><i><b>-¿Habías tenido lesiones previas?</b></i></p><p>-No me había lesionado nunca. Nada, muy pocas lesiones. Ya tenía otra mentalidad, los cuidados eran diferentes. El lugar en el que estaba te proporcionaba muchos aspectos también para que seas un deportista profesional. Así que fue algo inesperado, pero en el momento sentí que era algo grave. Eso sí. </p><p><i><b>-¿Qué recordás? ¿El ruido, la sensación, el impacto?</b></i></p><p>-Fue una sensación de que el cuerpo se me prendía fuego, desde la pierna hasta la punta del pelo, y en ese momento dije <b>“algo grave pasó”</b>. Porque desde la sensación corporal, también al abrir los ojos, ver a mis compañeros, al cuerpo técnico, los gestos, el médico, como que se paralizó ese momento y dije “acá algo grave pasó”. <b>Yo también lo sentía porque el dolor era extremo.</b> Después obviamente que hubo un proceso muy difícil desde lo mental hasta lo médico. Me ha ayudado a crecer como deportista, como persona. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SKK56MM3EJCGHEUEMZCSCQTXBE.jpg?auth=287df58c8c65fa450f9b046df07357276e8162deb9eeaa991bf0c41dedb5f670&smart=true&width=1366&height=1920" alt="Una grave lesión lo obligó a retirarse como futbolista profesional (Foto Adrián Escandar)" height="1920" width="1366"/><p><i><b>-¿Te lo comunicaron rápidamente? ¿Cómo siguió el proceso?</b></i></p><p>-Esas horas posteriores, también los días, al estar en Tailandia, necesitaba que me operen rápido, no me lo podían postergar por mucho tiempo. La realidad es que ahí soy muy agradecido al médico que estaba en ese momento, al kinesiólogo en la selección, que me acompañaron, que estuvieron conmigo en todo momento, que me ayudaron a viajar desde Tailandia a España, y a todas esas personas que estuvieron e hicieron lo posible para que yo me pueda recuperar. </p><p><i><b>-Después de todo esto, ¿cuál fue la primera pregunta que te hiciste? ¿Si podías volver a caminar bien o si podías volver a jugar?</b></i></p><p>-Somos deportistas, lo primero que pensamos es “¿cuánto tiempo me falta para volver a jugar?, ¿cuándo voy a jugar?“, lo primero. Después, a lo largo de los años -el proceso duró casi tres años hasta que pude estar sano, como hoy en día estoy- era: <b>“¿Cuándo puedo volver a caminar sin la ayuda de los bastones?“.</b></p><p><i><b>-¿Estuviste tres años hasta que pudiste volver a caminar bien? ¿Intentaste volver a jugar también? </b></i></p><p>-Fueron tres años en los que la fractura no consolidaba. Primero fue un injerto de banco, porque no terminaba de soldar. Se trata de un injerto de hueso en la tibia para ver si consolidaba, para ayudar. <b>La tibia estaba necrosada, es decir, el hueso estaba muerto. En una zona en donde riega poca sangre, en donde casi por mi contextura no había grasa, los capilares muy cerca. Fue una lesión muy difícil, porque encima afronté una bacteria intrahospitalaria, muchas dificultades desde el inicio.</b> Entonces, se fue dilatando en el tiempo. Cada vez que quería volver, que estaba cerquita aparecía una nueva piedra en el camino, volver al inicio de nuevo. Imaginate que fueron tres años entre operaciones, entre estar con un yeso, entre dejar pasar dos o tres meses para volver otra vez a hacer un tratamiento quirúrgico. Fue durísimo, durísimo. </p><p><i><b>-¿Cuántas veces te operaste, Mati? </b></i></p><p>-<b>Me operé tres veces. Estuve dos veces enyesado casi dos meses, sin pisar. Y en donde te sentís un inútil. Es pasar del sofá al baño, del baño a la cama, de la cama al sofá, así durante casi tres años. </b></p><p><i><b>-¿Y cómo fue cuando pudiste volver a caminar bien después de tres años, porque nadie que esté mirando ahora agradece por haber entrado a la casa y tener las dos piernas sanas?</b></i></p><p>-Eso es lo que te enseña, te permite darle valor a pequeñas cositas de la vida cotidiana, como es levantarse, caminar, correr, hacer alguna actividad deportiva. Y en ese momento, antes de entrar al quirófano la última vez, le pedí <b>“quiero volver a caminar”</b>. La expectativa estaba en volver a caminar. No quiero más los bastones, no los quiero ver. Y entrar también con la incertidumbre de decir “esta vez será”, que era lo más difícil mentalmente de afrontar. </p><p><i><b>-En ese momento, o después, estuvo la pregunta de “¿por qué a mí?"</b></i></p><p>-Todos los días. ¿Por qué a mí?, ¿qué hice para que me pasara esto?. Y aparte son charlas internas, que es lo más difícil. Hasta que uno empieza a entender que es algo que no lo puede controlar, de que ya está, sucedió. Qué puedo hacer yo desde mi lugar, qué soluciones puedo encontrar, cómo me puedo preparar para que sea un aprendizaje, para que sea una enseñanza, para que también uno lo pueda atravesar de alguna manera posible. Y me ha ayudado a crecer como persona, como amigo, como esposo. También de darle valor a esas pequeñas cositas. </p><p><i><b>-¿Hiciste terapia?</b></i></p><p>-<b>No hice y me arrepiento, lo hubiese necesitado, pero sentía mucha rabia.</b> Primero al deporte, que está mal. Me enojé con el deporte, me alejé del deporte, que eso también es muy malo, que eso es algo que hoy en día que estoy desde otro lugar, trato de que el lesionado esté acompañado. Que nos vea, que no se sienta que solamente su compañero es el kinesiólogo o el traumatólogo. <b>Lo más difícil de las lesiones es sentirse aislado</b>. Que sentís que te alejas del grupo, que ya no viajás, que ya no concentrás, que ya no formás parte de un vestuario. Que es lo que uno está acostumbrado también, que ya tu confidente empieza a ser el kinesiólogo, que pasás más tiempo en la camilla que en la cancha, que en el vestuario. Y eso es lo más difícil. Hoy en día trato de que estemos unidos, de que lo acompañemos. </p><p><i><b>-¿Cuándo te diste cuenta que ibas a tomar la decisión de retirarte?</b></i></p><p>-Yo creo que la palabra es <b>“alivio”</b>. Alivio por las redes sociales, por los mensajes de WhatsApp. “¿Cuándo vas a volver?, ¿cómo estás? No se sabe nada de vos, ¿qué pasó?“. Y en España sos profesional, salís a la calle y la gente te conoce. Creo que desde ahí cambió rotundamente mi forma de proyectarme personal y deportivamente también, de empezar a centrarme en otros objetivos, de empezar a creer que también podía ser una oportunidad para seguir ligado a algo que -volvemos al inicio- hago desde los cuatro, cinco, seis años. </p><p><i><b>-¿Vos ya pensabas ser entrenador al final de tu carrera?</b></i></p><p>-Ni en pedo, yo pensaba ser jugador, y ser jugador hasta los cuarenta años, me imaginaba ahora seguir jugando... no hay nada más bonito que ser jugador. Todos queremos ser jugadores, todos quisimos ser jugadores, llegar a un cierto lugar... pero hoy lo disfruto también desde el lado de director técnico.</p><p><i><b>-¿Y cuándo llegó esa decisión?</b></i></p><p>-<b>Cuando solté, ahí empecé a proyectarme.</b> Era joven, tenía treinta y dos años, decía “¿y ahora qué hago?“. Y no sabía qué. Entonces ahí tuve la oportunidad de prepararme, de capacitarme, eso es muy importante. Me preparé, hice cursos de nivel en España, que es una actividad sí profesional, que necesitas tres años para poder ser técnico. Me dio muchas herramientas, me dio confianza, me dio una preparación, pero cuando uno entra a la cancha, los libros no sirven de nada. Y cada día más. La evolución y el crecimiento que tiene el futsal hacen que ya no alcance con la teoría y las vivencias, ni con la experiencia. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VGJRDXWEFVGFNA6GM2QDFYOAFE.jpg?auth=6f61f1bdcadcb8bb95ecc7f597cac766193f040957b5d68b4f9f000a13560021&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Matías Lucuix jugó en los mejores equipos de la liga de futsal española " height="1080" width="1920"/><p><i><b>-¿Y cuántos años llevás? Hay que remarcar que no es normal un proyecto a largo plazo en el puesto de entrenador, siempre es la primera cabeza que rueda. </b></i></p><p>-Creo que somos el fusible más fácil de sacar. Somos las personas que menos cuidado tenemos, porque nos exigen que motivemos, que preparemos, que nuestra cabeza esté siempre ahí, que tengamos los objetivos claros, que los cumplamos. Después nos determinan no en relación al proceso, sino en los resultados del fin de semana. ¿Y a nosotros quién nos cuida? Nos cuidan poco. Llevo diez años de estar en la selección y me siento muy satisfecho de todo lo que hicimos. Y no solamente el éxito es la copa. También están las experiencias, las vivencias, las relaciones, las preparaciones, todo eso es importantísimo. Nos define lo que somos capaces de hacer antes para que el resultado sea inevitable. </p><p><i><b>-¿Qué es Messi en tu vida? </b></i></p><p>-¿En la mía? ¿O en la vida de todos? (risas)</p><p><i><b>-Iba a decir en la vida de todos, pero en tu caso, por eso estás sentado acá. </b></i></p><p> -En mi caso, creo que es el ejemplo de lo que queremos ser como argentinos todos, ¿no? Creo que nos representa, o por lo menos a mí me representa, desde lo que es como jugador, desde lo que es como persona, desde lo que es en el trato con la familia, desde lo que uno ve desde afuera. Pienso que a mí por lo menos me representa, es un ejemplo o por lo menos va a ser un ejemplo en el cual le voy a hablar a mis hijos y ser contemporáneo a él es algo fabuloso. </p><p><i><b>-¿Lo pudiste conocer? </b></i></p><p>-No lo pude conocer. </p><p><i><b>-¿Pero cómo puede ser? Estás hace diez años en la selección futsal argentina, que entrena en el mismo predio...</b></i></p><p>-Bueno, por ahí si ve esta nota...</p><p><i><b>-Hay que hacer ya ese encuentro. Entiendo también que nunca hiciste nada para verlo, digamos, ¿nunca le pediste a nadie para conocerlo?</b></i></p><p>-No, no me gusta pedir favores. Parto desde ahí. <b>No sé cuánto tiempo me queda en las selecciones, espero que mucho, y espero aprovecharlo para poder conocerlo. </b></p><p><i><b>-¿Qué opinión tenés de esos padres que se ponen detrás del alambrado e insultan a los árbitros y presionan a los chicos? ¿Qué solución pudiste aplicar o qué estrategia o qué protocolo se puede aplicar para mejorar esto?</b></i></p><p>-Es difícil, somos argentinos. La cultura, la mentalidad. Creo que desde chiquito ya el ganar está por encima de todo. En esa edad tiene que ser lo menos importante. Creo que también tiene que ser un mensaje para los padres, para los entrenadores, como primer ejemplo, lo que significan los entrenadores para esos chicos en esas edades. Y desde cómo entreno, desde cómo preparo el entrenamiento, desde el mensaje que le doy, desde pensar que estoy trabajando para el mañana, no tanto para el hoy. <b>Que el chico no se va a acordar dentro de veinte años si ganó, si salió campeón en novena división. Así que tienen que disfrutarlo.</b> Tienen que aprovecharlo, tienen que alentarlo, porque también los chicos necesitan que los acompañemos. El deporte nos enseña también eso, que hay reglas y educa, y educa mucho, en donde en una sociedad le damos cada vez menos valor a los maestros, a las personas que conviven tanto tiempo con nuestros hijos. Bajemos un poquito, son chicos, volvemos a lo mismo. Primero tienen que disfrutar en un ambiente sano. Que aprendan, que sea lúdico, que se diviertan.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/2GINGZ4K4BCCFJKFDGY2Y2QW5Y.png?auth=921638f9af4c58ca178901ce2313f3a2a3c88ad71b35dcc7676b2c340a9b8bf2&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[De símbolo sexual a una nueva mirada del amor: Gerardo Romano habló del deseo a los 79, el paso del tiempo y su lucha contra la enfermedad]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/19/de-simbolo-sexual-a-una-nueva-mirada-del-amor-gerardo-romano-hablo-del-deseo-a-los-79-el-paso-del-tiempo-y-su-lucha-contra-la-enfermedad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/19/de-simbolo-sexual-a-una-nueva-mirada-del-amor-gerardo-romano-hablo-del-deseo-a-los-79-el-paso-del-tiempo-y-su-lucha-contra-la-enfermedad/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, el actor reflexionó sobre la sexualidad en la madurez, el impacto del Parkinson en su rutina diaria y el episodio que lo llevó a ser internado tras un encuentro íntimo. Además, recordó el momento que cambió el rumbo de su historia para siempre, compartió su visión sobre los vínculos y la fidelidad, y reveló cómo atraviesa esta etapa de su vida mientras protagoniza una obra en calle Corrientes ]]></description><pubDate>Tue, 19 May 2026 05:36:19 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Dejé de tomar Viagra”</b>, confesó <b>Gerardo Romano </b>sin rodeos, al hablar sobre sexualidad, deseo y el paso del tiempo. Durante una extensa charla en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, el actor repasó su vida profesional, su presente sentimental, las transformaciones del deseo con la edad y su experiencia enfrentando el Parkinson.</p><p><a href="https://www.instagram.com/gerardoromanooficial/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/gerardoromanooficial/?hl=es-la"><b>Gerardo</b></a> es uno de los actores más reconocidos y polémicos de la Argentina. Estudió abogacía y trabajó en el Ministerio de Justicia antes de iniciar una extensa carrera artística que lo convirtió en una figura central del cine, el teatro y la televisión argentina. Participó en éxitos como <b>El Marginal,</b> <b>Policías</b>, <b>Sin condena</b> y <b>La fuga</b>, y se destacó por sus personajes intensos, temperamentales y muchas veces asociados al rol de villano. </p><p>En los últimos años volvió a ocupar el centro de la escena tras revelar públicamente que padece <b>Parkinson</b>, enfermedad que enfrenta con una rutina estricta de ejercicio, natación sin dejar de lado el trabajo teatral. Actualmente, protagoniza la obra <b>El Secreto</b>, dirigida por <b>Manuel González Gil</b>, que reúne a un elenco integrado por <b>Ana María Picchio</b>, <b>Gabriela Sari </b>y <b>Rodrigo Noya</b>. La obra combina humor, drama y tensiones de pareja alrededor de secretos que salen a la luz. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2JMMTMYM5REUJP3VO55UFX44EY.jpg?auth=6c0588c02ec71fff05dbd172eb28bc1037237bbeaca28ae477deac1583025c96&smart=true&width=1920&height=1292" alt="Gerardo Romano: “Hoy el sexo tiene otra dimensión: la ternura, las caricias y el abrazo”. (Maximiliano Luna)" height="1292" width="1920"/><p><b>—Tu historia es fascinante: jugabas al rugby, trabajabas en el Ministerio de Justicia y sos abogado. Pero algo cambió y tu vida dio un giro. ¿Cómo fue eso? </b></p><p>—Vino la dictadura y yo militaba, que es otro dato de mi vida. Era el rugby, el Ministerio de Justicia, o sea, la abogacía y la militancia. Y el 24 de marzo del 76 se acabó la joda, empezó la dictadura y se acabó la militancia. Y se acabó el rugby también porque ya tenía 30 y la vejez deportiva es temprana. Ahí apareció el teatro…</p><p><b>—¿Alguien te había dicho: “Tenés pasta para actor” o fue una inquietud tuya? </b></p><p>—Sí, me habían dicho. Yo había navegado en las aguas de la ficción, de la actuación de chico, sin darme cuenta, porque iba mucho a un cine que se llamaba <i>Cataluña</i>, que después se llamó <i>Cosmos</i> <i>70</i>, en Corrientes y Junín. Iba todos los sábados con una abuela que tenía a la función noche, que era a las 19.30. Eran tres películas de largometraje. Tres al hilo y acto vivo, que era un señor que entraba antes de la última película, la de fondo, digamos. Entraba con una guitarra y tocaba algo. Todos le gritaban: “Burro, put*”. Le tiraban cosas…</p><p><b>—¿Era parte del folclore putearlo? </b></p><p>—Sí, era regla... Acto vivo se llamaba, por obvias razones. Y era una ley que había sacado el gobierno peronista para que los artistas tuvieran trabajo. Porque el cine los estaba desplazando y convirtiendo los teatros en cines. A los 15 años dejé de ir al cine. Pero había visto 1.440 títulos de cine americano de posguerra.</p><p><b>—¿Sentís que ver tanto cine te enseñó a actuar? Porque yo creo que muchos nacen siendo actores. Hay tipos que ya eran así...</b></p><p>—Sí, pero ese “nacen” que decís es entre comillas. El mejor actor es el que tiene mayor posibilidades de identificación. No solamente lo aprendés de la realidad fáctica, sino de la ficción. Si uno ve ficción, aprende a actuar de la ficción, ve situaciones que uno nunca había vivido y se va nutriendo. Es un poco de las dos cosas.</p><p><b> —¿Qué te motiva hoy en día cuando tenés que interpretar a un nuevo personaje? Porque ya lo viviste muchas veces ese círculo: te dan el guion, arrancás de cero y de golpe te lo empezás a imaginar en tu cabeza. </b></p><p>—Y el <i>caché</i> me motiva, el director... Que es dios dentro de la grabación porque define y decide. No recuerdo si me ha pasado, pero puede haber algún elemento actoral disruptivo de suficiente envergadura como para que no te den ganas de estar con un hinchapelotas al lado pasándola mal, qué sé yo...</p><h2>Vivir con Parkinson: estrategias, miedos y el valor de compartir la experiencia</h2><p><b>—¿Cómo está tu salud?</b></p><p>—Tengo un diagnóstico pesado médico: el Parkinson, que es una enfermedad pesada. Pesada porque produce un dolor psíquico importante. Por supuesto que no hay un solo nivel, hay diferentes niveles según la gravedad. </p><p><b>—¿Vos en qué nivel estarías? </b></p><p>—No sé porque no conozco tanto. Pero lo que me ha tocado bastante suave, leve en relación a otros casos que he visto y que me asustan. </p><p><b>—¿Y te dijeron que puede seguir avanzando? </b></p><p>—Claro, sigue avanzando. Por eso te digo que es didáctico. No te dan ganas de ir a una filmación a boludear al director. </p><p><b>—Me dijiste recién “es un dolor psíquico”, pero se te ve impecable.</b></p><p>—Porque me rompo el cul* para estarlo.</p><p><b>—¿Qué es lo que hacés para mantenerte activo? </b></p><p>—Y ahora a las cuatro de la tarde voy a natación y nado un kilómetro. El miércoles y el viernes hago lo mismo. Estiro, voy al gimnasio, toco la guitarra, el piano, canto…</p><p><b>—¿Todo eso son cosas que te recomendaron hacer o las hacías antes? </b></p><p>—Es por orden, por mantener la digitación… A veces pienso que es como el tipo que está pescando y le dicen: “No, acá no hay pesca”. ¿Para qué me cago la mañana? Yo lo estaba pasándolo bárbaro. Si no me sirve, especialmente la natación, la bicicleta, qué sé yo, no me lo digas. A mí me hace bien. No tengo certeza absoluta de que el resultado sea óptimo. Lo que sí sé es que la enfermedad es neurodegenerativa y que hay un tiempo limitado. Eso implica que no se puede derrochar.</p><p><b>—¿Te da miedo a dónde puede llegar o lo que te puede pasar en un futuro inmediato? </b></p><p>—Sí. Pero no tengo más que trabajar en esto que te cuento que hago. Ya de por sí es bastante raro estar haciendo teatro comercial protagonizando en la calle Corrientes...</p><p><b>—Debés ser el único en Argentina que hizo eso. </b></p><p>—No sé de ningún actor, ni de esta generación ni de la anterior, que lo haya hecho. Y acepté porque la gente se me acerca mucho. Como yo lo confesé... De hecho, estamos hablando públicamente. La gente se me acerca mucho y noto que compartirlo genera una empatía y una mirada más optimista respecto de las cosas que nos pasan a todos. También <b>he descubierto que lo que más bien me hace es hacer algo por el otro. </b>O sea, que venga un tipo y me diga: “Tengo Parkinson, necesito hablar y compartirlo”. Me sale decirle: “¿Dónde te veo?” “En el Bajo Flores”. Y voy, tengo la charla y te cambia la óptica. Por eso digo que es muy didáctico.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UJZFYTJLJNG5XK4KQCO5C2BXQA.jpg?auth=d865d572a4614d859106ec7910cb718fe4bb66811eb49c90ea626d16c5693256&smart=true&width=1920&height=1280" alt="“Nada es para siempre”, la reflexión del actor en diálogo con Rulo. (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><h2>Parejas, deseo y vínculos en la madurez</h2><p><b>—¿Estás en pareja? </b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Tenés novia? </b></p><p>—Sí. </p><p><b>—No sabía. </b></p><p>—Sí, yo tampoco. </p><p><b>—¡¿Cómo que vos tampoco?! (risas)</b></p><p>—Y qué sé yo. No es una situación en la que uno se avive rápidamente (risas). </p><p><b>—Te cae la ficha un día...</b></p><p>—Y ya es tarde. </p><p><b>—¿Hace cuánto estás? </b></p><p>—No llevo la cuenta, pero hace un tiempo. </p><p><b>—Nunca estuviste solo vos, ni un minuto, ¿no? </b></p><p>—Sí he estado solo. Si todo fluye muy acaudaladamente, la soledad está buena. Pero depende de las etapas de la vida. </p><p><b>—¿Qué buscas en una relación ahora? Me imagino compañía y pasarla bien. </b></p><p>—Sí, pasarla bien. Sexo, menos…</p><p><b>—Igual con lo que garch*ste vos ya está igual, no? Ya cumpliste la cuota. </b></p><p>—Si cumpliste la cuota, estás listo. Lo que pasa es que ya <b>empieza a aparecer el sexo con otra dimensión. La ternura, las caricias, el abrazo, la penetración. Todo se redimensiona. </b>Y es atractivo igual o más atractivo. Porque en el momento del orgasmo, es un quilombo, te suenan los tambores, las bengalas. Es un momento medio confuso.</p><p><b>—¿Eso fue cambiando con el tiempo? </b></p><p>—Te lo cambia la fisiología. </p><p><b>—Igual vos con tu edad seguís actuando en la calle Corrientes, teniendo novia, teniendo sexo (risas).</b></p><p>—Sigo andando en bicicleta, sigo nadando…</p><p><b>—¿Monogamia? O si aparece algo... </b></p><p>—No soy naturalmente promiscuo. </p><p><b>—¿Siempre fuiste fiel? </b></p><p>—No llevé mucho la contabilidad, no le di entidad. No soy partidario de la monogamia. Pero lo que ha pasado también es que por ahí la relación se agota y uno por inercia sigue. Y entonces ya no se comporta orgánicamente como lo haría en otro caso, ¿no?</p><p><b>—¿Has pasado por todo tipo de relaciones? ¿Abierta, monogámica, swinger? Porque la verdad fuiste un galán toda la vida. Me imagino que las ofertas no faltaron.</b></p><p>—Había ofertas, muchas ofertas, sobre todo en la época en la que el periodismo me llamó <i>sex symbol. </i>Entonces, en ese momento sí era muy... Igual, era una oferta que me producía cierta cosa... Algo me repelía… </p><p><b>—¿Por qué? ¿Se te tiraban? ¿Iban a la puerta del teatro? ¿Te escribían cartas? </b></p><p>—Y no es agradable tener una mujer galopando arriba tuyo y diciéndote: “No puedo creer estar cogi*ndo con Gerardo Romano”. O sea, yo tenía la sensación de que estaba con alguien que no era yo. </p><p><b>—Te volvías un objeto en algún punto y ni siquiera le importabas. </b></p><p>—Sí. Una mujer desconocida. Era: “Hola” y pim a la cama. Un vacío me generaba…</p><p><b>—Me imagino un vacío total porque no sabe nada de tu vida, es como que solo quería la historia. </b></p><p>—Uno empieza a ver que el mandato, la dictadura de la belleza, de la juventud… Y sigue el rebaño. </p><p><b>—¿Te arrepentís de algo con respecto a este tema?</b></p><p>—Claro, me debo arrepentir de montones de cosas. Pérdida de tiempo injustas. Esas cosas sí me producen cierto rechazo. </p><p><b>—¿Y dónde conociste a tu novia? </b></p><p>—Me levantó a la salida del teatro. Al principio yo no le di bola. Estaba arriba de la bicicleta. Arranqué y partí. Pero claro, vivimos otros tiempos: está el mail, el Instagram, el Facebook…</p><p><b>—¿Te empezó a tirotear por redes? ¿Te dijo: “Soy yo la de la puerta del teatro”?</b></p><p>—Sí. Ahí seguimos la relación por medios digitales.</p><p><b>—En la ficción hiciste la primera pareja gay de la Argentina. </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Cómo fue eso? ¿Te daba curiosidad o no? </b></p><p>—Yo tiendo a creer, a pensar, que <b>toda forma de amor es buena</b>. Quiero pensar eso. Que el amor, sea como sea, es bueno. Mientras haga bien, mientras la forma en que te amen te haga bien a vos y la forma en que ames al otro te haga bien a vos y al otro, está todo bien. </p><p><b>—¿Tuviste relación así amorosa con algún hombre? </b></p><p>—Tuve aventuras. </p><p><b>—Pero ¿te enamoraste de alguno? </b></p><p>—No. Pero no por un estigma, un prejuicio, sino porque es demasiado peso cultural. Me recuerdo mirar algo en televisión en los brazos de mi chica o con mi chica en mis brazos, pero me cuesta la imagen de estar mirando un partido de rugby o de fútbol de la mano de un chico. Pero entiendo y acepto que haya gente que le gusta y que ha podido trascender y transitar ese camino.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5QD3SPXXRFHJZEQFSSFIW5BXDU.jpg?auth=8a218594e946a9534659230577829c56c0f564a82a1964b2f8cb522ae51c71d7&smart=true&width=1920&height=1280" alt="“El Parkinson produce un dolor psíquico importante”, confesó Gerardo. (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><p><b>—En este segmento, te voy a decir algunas frases y vos me tenés que decir si las dijiste o no las dijiste. </b></p><p>—Dale.</p><p><b>—“Cuando algo me parece que es inferior a lo que quiero, me voy”. ¿Lo dijiste o no lo dijiste?</b></p><p>—Sí, (risas). Además, hay cosas que le presto a mis personajes. Mi personaje de ahora en el teatro dice algo así como que si uno encuentra algo mejor, no es infiel, se va de la relación. Ser infiel es permitirse la variedad, la diversidad. </p><p><b>—Lo único grave de eso es no contarle a tu pareja. Porque eso es ser infiel, en definitiva. </b></p><p>—Pero ¿por qué hay que contar todo? En la obra El secreto, mostramos que hay cosas que te las podés llevar a la tumba lo más tranquilo.</p><p><b>—Otra frase: “Para que mis relaciones funcionaran, tenía que haber mucho sexo. No sé si bueno, pero mucho”. ¿Lo dijiste o no? </b></p><p>—Sí, puede ser.</p><p><b>—Hoy, ¿mermó un poco...? </b></p><p>—Y sí. Muy a pesar mío, sí. Mermó. <b>Dejé de tomar viagra</b>, porque ese es otro dato que... </p><p><b>—Pero ¿por qué? ¿Porque es en contra de la medicación del Parkinson? </b></p><p>—No, no lo sé. Es en contra de la edad que tenés... </p><p><b>—¿Te puede hacer mal, decís? </b></p><p>—Y me tomo una para el colesterol, me tomo una para la presión, me tomo tres para el Parkinson y si me trago un viagra… Además, tuve un episodio con el viagra. </p><p><b>—¡¿Qué te pasó?!</b></p><p>—Y un día como hoy, de sol, pero con calor, en verano, me fui en bicicleta. Al mediodía con mucho sol. Cuando volví a casa, estaba mi compañera, en la cama, semidesnuda. Me provocó deseos la imagen. Me clavé un viagra, me metí en la cama a las once de la mañana a hacer el amor después de la movida en la bicicleta. No recuerdo si había desayunado. Se detuvo un momento la sexualidad, fui al vestidor, levanté la cabeza, se me hizo todo negro y ¡pum! Caí de nuca contra el suelo. Fui al sanatorio y quedé internado 48 o 72 horas. Lo que te quiero decir es que no sé si es tan valioso frente a otros momentos, sobre todo los espirituales, <b>no sé si es tan valioso un orgasmo</b>.</p><p><b>—¿Pero seguís funcionando bien sin tomar?</b></p><p>—Sí. No todo lo bien que desearía, pero sí.</p><p><b>—Pero cada tanto por lo menos sí.</b></p><p>—Sí, yo por mí me gustaría cog*r todos los días. A la mañana, a la siesta y a la noche. Si pudiéramos tres, tres. </p><p><b>—¿Y ahora estás más tirando una vez por semana?</b></p><p>—Cada 15 días. Dos o tres por mes.</p><p><b>—“No me llevo bien con mi ego”. ¿Lo dijiste? </b></p><p>—Sí. Nadie se lleva bien con su ego o genera situaciones armoniosas alimentando su ego desmedidamente, ¿no? </p><p><b>—Para cerrar esta entrevista, voy con preguntas rápidas con opciones. ¿Estás listo?</b></p><p>—A ver...</p><p>—<b>¿Tenés un amor imposible?</b></p><p>—Varios.</p><p><b>—¿Cuál es tu personaje favorito de todos los que interpretaste?</b></p><p>—Antín. </p><p><b>—Antín es una locura cómo se hizo virar en las redes. ¿Puteás en la vida real como Antín? </b></p><p>—No, no. No me gusta putear a nadie...</p><p><b>—Te has ganado ese papel de puteador gracias a Antín. Ya es tuyo. </b></p><p>—Sí, eso es verdad. </p><p><b>—¿Te considerás ateo o religioso? </b></p><p>—Ateo. </p><p><b>—¿Arriba o abajo? </b></p><p>—De costado. </p><p><b>—¿Preferís ser villano o indefenso? </b></p><p>—Villano. </p><p><b>—¿Crees en el amor para siempre? </b></p><p>—Nada es para siempre. </p><p><b>—¿Tener sexo o hacer el amor? </b></p><p>—Los son sinónimos. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/KURY67QHO5CUBMMVQ7P7SRKVZ4.png?auth=2cb7f75caf2c5d101e1402dfd6327c003ce7b842834c27c9e9a43529a8afea33&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Gerardo Romano con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Cachorro López: ‘Tu misterioso alguien’ esperó 20 años y pasó a ser número 1]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/17/cachorro-lopez-siempre-juguetee-con-el-riesgo-un-poquito-nomas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/17/cachorro-lopez-siempre-juguetee-con-el-riesgo-un-poquito-nomas/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[El talentoso argentino produce y compone para los artistas hispanos más importantes y ganó 15 Grammys. Formó parte de la mítica banda “Los abuelos de la nada” junto a Miguel Abuelo y a Andrés Calamaro, los años felices de experimentación y riesgos. “Tu misterioso alguien”, la canción que estuvo 20 años esperando ser escuchada y hoy es un hitazo. Por qué no va más a festivales ni a ver músicos a una cancha de fútbol. Dice que tiene un gusto vulgar y corriente y que le gusta la música sencilla]]></description><pubDate>Sun, 17 May 2026 14:46:43 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay muy pocos productores musicales enormes, Cachorro es uno de ellos. Compone y produce para los más importantes artistas argentinos e hispanos desde la década del ‘80 hasta el día de hoy. Muchas de las canciones en español más exitosas llevan su firma. Tiene muchísimo talento y además tiene un don, dice que su don es ser empático y flexible. Para muchos músicos es un prócer. Formó junto a Miguel Abuelo la mítica banda “Los abuelos de la nada”.</p><p>– Sí, lo conocí a Miguel en en Ibiza y empezamos a fantasear con la idea de hacer un grupo. Después me fui a Inglaterra y él cayó preso, hubo varias aventuras. Volví a Buenos Aires a pasar Navidad con mi familia, fui a buscar a una novia de Miguel y le pedí plata para el pasaje. Miguel no tenía ni pasaporte. Había caído preso, lo deportaron a Francia, lo mandaron de vuelta a España, lo deportaron a Italia, lo mandaron a vuelta a España, lo deportaron a Portugal y entró como ilegal, sin pasaporte. Hasta que conseguimos un pasaporte que servía solamente para un viaje de vuelta y un pasaje.</p><p><b>En “Los Abuelos de la nada”, además de Miguel Abuelo y de Cachorro, estaban Andrés Calamaro, Daniel Melingo, Gustavo Bazterrica y Polo Corbella. Las canciones de la banda las conocen todas las generaciones, “Mil horas”, “Costumbres argentinas”, “Sin gamulán”, “Himno de mi corazón” “Así es el calor” y tantas más. Es difícil hoy atravesar varias décadas con las mismas canciones.</b></p><p>– No se sabe qué va a pasar con la música que se hace hoy dentro de 30 a 40 años. Va a haber tanta música que no van a entrar.</p><p><b>– ¿Cómo podés ser tan humilde? Dejás un sello único en la música.</b></p><p>– Siempre trabajé con gente muy talentosa. Fui también bastante afortunado en la gente que me fui cruzando en el camino.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IBVWBYH2ABDSHPIFKNIXUQMGWM.jpg?auth=6605d47a3d15b2b5ce097ca4a3a90a7d22f529e8f7dc1954f092f4f88adb5b30&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Conocí a Miguel en en Ibiza y empezamos a fantasear con la idea de hacer un grupo", contó Cachorro López (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>“15 GRAMMYS. PERO NO ES QUE YO GANÉ SOLO ESOS GRAMMYS, PRODUJE ARTISTAS MUY BUENOS”</b></p><p><b>Cachorro ganó los premios más importantes de la industria, entre ellos el Grammy a mejor productor, y estuvo nominado además a los Grammys Latinos infinidad de veces. </b></p><p>– ¿Querés que diga algo de perfil alto? 15 Grammys. Producís un artista muy bueno, el disco llama mucho la atención y te llevas el premio también. No es que yo construí ese éxito ni que yo solo gané esos Grammys.</p><p><b>– Un productor es el que define el sonido, el que arma la canción. ¿Es como autor también, o no?</b></p><p>– Es un papel importante, pero a veces trabajas con talento que es explosivo y que va bien encaminado. Vos siempre ponés lo tuyo, pero es que siempre te lo echás al hombro.</p><p><b>– Algunos de los artistas con los que trabajaste, que produjiste. Julieta Venegas, Natalia Lafourcade, Miranda.</b></p><p>– Sí, muchísimo con Miranda.</p><p><b>– Diego Torres, Cristian Castro, Vicentico.</b></p><p>– Sí. Vicentico también, gran honor.</p><p><b>– Ahora Luz Gaggi. Zoe Gotusso.</b></p><p>– También, el anteaño.</p><p><b>– Paulina Rubio.</b></p><p>– Paulina Rubio, también.</p><p><b>– Enrique Iglesias.</b></p><p>– Le compuse una canción nomás. A Andrés Calamaro le produje un par. Y en España hice dice Ketama, Rosario Flores. Ahora tengo ganas de sacar el pie del acelerador y hacer un poco menos.</p><p><b>– ¿Por qué supones que tantas generaciones saben las canciones que escribiste, que produjiste y que son tan exitosas? </b></p><p>– Y qué sé yo. Las canciones tienen una vida propia. Vos grabás algo, tratás de que sea lo más atractivo posible y después algunas canciones que te parece que son lo más grande pasan desapercibidas. Alguna que para vos era del montón, explota. Es inexplicable lo que hace que una canción sea exitosa y se le prenda a la gente.</p><p><b>“PRODUJE ‘TU MISTERIOSO ALGUIEN’, ESTABA AHÍ DESDE HACE 20 AÑOS ESPERANDO” </b></p><p><b>– Algunas en el momento en que las publicás no tienen éxito y años después sí.</b></p><p>– Yo produje un tema de Miranda que se llamaba “Tu misterioso alguien”. El tema tuvo una linda aceptación así como ese disco en ese momento. Lo cantaron en “La Voz” y de repente la canción pasó a ser el número uno en Spotify y se volvió una especie de locura. La canción estaba ahí desde hace 20 años esperando, esperando el entusiasmo. Esas cosas pasan todo el tiempo.</p><p><b>– ¿Eso tuvo que ver con el caño, con la difusión que dio Telefe o con algo que resonó de la canción?</b></p><p>– Con la difusión. Para que la gente se enamore de la canción tiene que escucharla. En la época que salió, tenías que comprarte el disco para escuchar la canción que estaba adentro. Ahora está todo tan accesible, ¿no? Llamó la atención y le gustó a la gente ese día en el programa bendito. Fue la difusión, la gente la escuchó y descubrió que le encantaba. Además había versiones más modernas y eligió la más vieja.</p><p><b>“HAY MUCHA MÚSICA, CUALQUIER CHICO AGARRA UNA LAPTOP Y PUEDE GRABAR UNA CANCIÓN”</b></p><p><b>– ¿Hay algo que hoy está dando la vuelta en la música? Por momentos parece que se abusa de la repetición. Pero aparecen las canciones de Rosalía y la rompen.</b></p><p>– Sí, Rosalía es un talento de los que sale uno cada tanto, hay cosas buenas saliendo todo el tiempo. Lo que hay ahora es mucha repetición. Y hay mucho, cualquier chico agarra una laptop y puede grabar una canción. Hay mucha música sonando y mucha se parece entre sí. Y hay mucha que es genial también.</p><p><b>– Empezaste como bajista en “Los abuelos de la nada” y te convertiste en productor de la banda naturalmente.</b></p><p>– Yo cumplí el rol sin saber qué era. Cuando empezamos nos cuentan que Charly García nos quiere producir. Pensaba, ¿qué es producir? No terminaba de entender que hacía un productor. Después, cuando laburé el primer disco con Charly, lo entendí perfecto, Charly era muy lúcido. Si, terminé siendo productor.</p><p><b>“LOS PRODUCTORES FIRMAN LOS DISCOS, FIRMAN COMO ARTISTAS. ES UN RECONOCIMIENTO AL TRABAJO”</b></p><p><b>– Hoy es una carrera ser productor.</b></p><p>– Sí, los productores firman los discos, firman como artistas. Tiene una exposición altísima, está bueno, es como un reconocimiento a un trabajo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/G4PNLK5QPJBRVBPFNUSP6AUTTM.jpg?auth=2dc86db1a38a13a41a6034135b9b585ddd17f255b3c712c28aa79210c8d3e8d9&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo cumplí el rol sin saber qué era. Cuando empezamos nos cuentan que Charly García nos quiere producir. Pensaba, ¿qué es producir?", recordó Cachorro López en entrevista con María Laura Santillán
" height="1080" width="1920"/><p><b>– Un trabajo que no existía o no era nombrado. Si hubieras nacido, 40 años después serías Bizarrap, ponele.</b></p><p>– Jajajaja, yo estoy contento con lo que me tocó. Me gustaría compartir las finanzas con Bizarrap. Han salido varios chicos de Argentina que han conquistado el planeta. Algo especial tiene tanto Bizarrap como toda esa camada.</p><p><b>– ¿Cuántos años tenías cuando conociste a Miguel Abuelo?</b></p><p>– 22, 23. Me encontré con él en Ibiza a fines de los 70 y después fuimos buscando los otros compañeritos. </p><p><b>– Era un tiempo de mucha experimentación en todos los sentidos.</b></p><p>– Si, las cosas no eran tan estilizadas o tan parecidas. Había un montón de música saliendo al mismo tiempo, un montón de grupos totalmente diferentes uno del otro. Era un lindo momento.</p><p><b>– Para hacer música, pero también para compartir. ¿Había experimentación con drogas en esa década?</b></p><p>– Sí, mucha. Ya en Ibiza Miguel y yo éramos veteranos de esas lides. Todo Ibiza.</p><p><b>- ¿Cómo lo ves en perspectiva ese tiempo?</b></p><p>– Lindo. Ahora me da pereza imaginármelo, pero tengo un recuerdo bueno, la pasaba bomba.</p><p><b>– ¿Pereza por qué?</b></p><p>– Porque hay maratones y cosas.</p><p><b>– ¿Noches sin dormir, ponele?</b></p><p>– Había que aguantar, cosas que después de más grande no tenes ganas de aguantar.</p><p><b>“SIEMPRE JUGETEÉ CON EL RIESGO UN POQUITO NOMÁS”</b></p><p><b>– Pero lo podés contar. Mucha gente no lo puede contar, no está más, abusó después de sustancias. ¿Qué te daba seguridad a vos? ¿Qué te sostuvo?</b></p><p>– Yo no tengo una personalidad adictiva. Siempre jugueteé con el riesgo un poquito nomás. Hay gente a la que le toca y gente a la que no le toca.</p><p><b>– ¿Extrañás a la gente que ya no está?</b></p><p>– Sí, claro que sí. Extraño a Miguel. Extraño a Pelo Aprile, extraño a Damián, el manager de Miranda, con el que trabajamos casi todos los discos. Amigos de la adolescencia que he perdido, entrás a una edad donde es más factible que se muera alguien de tu grupo. </p><p><b>– ¿Sentís el paso del tiempo?</b></p><p>– Sí, siento que me duele un poco más la rodilla, los hombros. Eso se siente.</p><p><b>– ¿En la avidez por experimentar en la música? ¿Por juntarte con gente? ¿Por conocer?</b></p><p>– Si, tal vez estás un poquito más cauto. Cuando te proponen hacer algo sopesás lo bueno y lo malo. Cuando sos joven ves solo lo bueno, cuando sos más grande empezás a ver más lo malo, lo potencialmente malo, algo malo que te puede pasar.</p><p><b>– ¿O sea, los riesgos?</b></p><p>– Con cualquier cosa. Con un plan social vos decís “qué divertido ver a esta gente” o decís “qué plomo ir allá y tener que volver después”. Menos entusiasmo.</p><p><b>– Es de viejo eso.</b></p><p>– Sí, sí.</p><p><b>“IR A UNA CANCHA A VER MÚSICA ME DEJÓ DE DIVERTIR. LA GENTE MIRA LA PANTALLA, ESTÁ TODO EL MUNDO FILMÁNDOSE…”</b></p><p><b>– Todo lo que uno deja de hacer. ¿Vas a un recital en vivo?</b></p><p>– ¿Entero? Tengo que adorarlos o tienen que ser artistas con los que yo trabajo. Festivales no puedo ver. </p><p><b>– ¿Por qué?</b> </p><p>– Mucha gente en un predio grande, medio incómodo, ir a una cancha de fútbol a ver música me dejó de divertir como me divertía.</p><p><b> – ¿Ya no tiene sentido?</b></p><p>– La gente mira todo en la pantalla porque los músicos son pequeñitos, está todo el mundo filmándose.</p><p><b>– No es que es divertido, que tomamos algo y nos reímos. </b></p><p>– En vez de pensar, voy a tomar algo, voy a estar con amigos, voy a bailar, me voy a reír, pensás “voy a estar ahí parado con un montón de gente viendo una pantalla a un personaje chiquitito, incómodo”. </p><p><b>– Como compositor ¿hay algo que ya no querés hacer? </b></p><p>– No, yo trabajo con gente. Siempre busco que haya una conexión para alimentarme con la persona con la que estoy componiendo. Salís de vos, desaparecés vos y estás ahí con la canción.</p><p><b>– ¿El trabajo de productor es solitario?</b></p><p>– No, trabajas siempre con artistas. Por ahí vienen instrumentistas a tocar, además de ingenieros. Vida social con gente mucho más joven últimamente.</p><p><b>– ¿Eso está bueno? </b></p><p>–Buenísimo, porque me hace ser un poco menos amargo, jajajaja. Están muy entusiasmados. Luz Gaggi debe tener 22. En el disco tributo de canciones de “Los abuelos de la nada” trabajé con un montón de gente que no había nacido cuando grabamos nosotros, gente joven. Conocían las canciones y las tocaron y cantaron con mucho cariño y mucha onda. A mí me gustó todo eso, una generación que no había nacido directamente.</p><p><b>– El disco nos hizo a todos volver a recordarte ¿que devolución que te hizo la gente? </b></p><p>– A la gente le encantan temas diversos, cosa que me gusta mucho. Todo el mundo tiene sus favoritos, pero por el feedback que yo recibo es muy variado. Eran todos artistas diferentes.</p><p><b> – Es un disco largo, 12 canciones, como antes. Ahora son cortos. ¿Estás acostumbrado?</b></p><p>– Sí, yo me acostumbro a todo, pero me gustaba el álbum. Ahora ni siquiera se trabaja en un álbum, se trabaja en canciones. A mí me gustaba trabajar un álbum y que el álbum fuera un concepto entero. Que no fuera un intento de tener diez singles, sino simplemente un disco que tenía matices más diferentes. Se iban cocinando juntos, todas las canciones, extraño un poco ese proceso.</p><p><b>“HAY COSAS QUE SE REPITEN TODO EL TIEMPO. ESCUCHÁS CIERTO TIPO DE MÚSICA QUE SE REPITE Y SE REPITE”</b></p><p><b>– ¿Está en algunos casos la industria estereotipada? ¿Cuándo le ves los hilos a una canción?</b></p><p>– Hay cosas que se repiten todo el tiempo. Hay sonidos, hay plugins y bibliotecas de sonidos y cosas que se usan recurrentemente. Vos escuchás cierto tipo de música y ves que se repiten y se repiten. Y hay gente súper creativa que hace maravillas al mismo tiempo, siempre hay alguien genial. Lo genial es siempre la minoría, lamentablemente en todas las épocas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4AO3DVXLK5AWRPGW22QX5ABRDI.jpg?auth=5e80a1659958b51162da8ff6dac688d5635b0fcdc7ece0e8016e0fece8b91a8e&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""A mí me gustaba trabajar un álbum y que el álbum fuera un concepto entero", dijo Cachorro López" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Pero la industria, qué busca? </b></p><p>– Que se vendan las cosas. La industria lo que busca es eso.</p><p><b>– ¿Sea repetido, sea estereotipado o sea original? ¿A la industria le da igual?</b></p><p>– Le da igual, lógicamente es un negocio.</p><p><b>– ¿Qué le dirías a un chico que hace música hoy?</b></p><p>– Que haga la música que le gusta a él y la disfrute. Ni siquiera entiendo muy bien lo que pasa. Todo cambia muy rápidamente, yo no tengo un insight muy especial de todo esto. Yo hago lo mío, trato de pasarlo bien y hacer música que me guste, que le quede un buen material al artista que trabaja conmigo. Pero no tengo un plan o una idea de cómo hacer las cosas para que funcionen bien. Nunca lo tuve.</p><p><b>– En “Los abuelos de la nada” las estrellas eran Miguel y Andrés Calamaro. Vos no te pusiste en ese lugar.</b></p><p>– No, ellos lo eran naturalmente, no es que ellos se pusieran.</p><p><b>– A Miguel lo extrañás, dijiste.</b></p><p>– Pasaron muchos años. Yo en realidad lo extraño porque todavía recuerdo cómo me sentía haciendo cosas con él, componiendo, era muy genial. Pensá que “Los abuelos…” duraron cuatro o cinco años y nos separamos hace 40. Pasaron 40 años más haciendo otras cosas. La gente me mira y piensa en “Los abuelos…“, yo estoy muy agradecido, pero no me define en ningún sentido. Es un período muy corto de mi vida que pasó hace una eternidad.</p><p><b>– ¿Algo habrán hecho, no?</b></p><p>– Sí, me encanta. Me encanta cobrar las regalías de “Los abuelos…”, jajaja.</p><p><b>“TENGO UN GUSTO VULGAR. NO SÉ CÓMO DECIRLO, VULGAR, CORRIENTE. ME GUSTA LA MÚSICA SENCILLA, ACCESIBLE, ME GUSTAN LOS HITS”</b></p><p><b>– ¿Qué te define entonces? </b></p><p>– Yo soy un tipo más bien empático y flexible, y me voy amoldando lo que yo veo que trae cada artista. Hago eso básicamente. Después tengo un gusto sencillo y cuando amoldo las cosas a mi manera sencilla a algunos artistas les ha servido para que su música fuera más accesible. Porque tengo básicamente un gusto vulgar, jajaja. No sé cómo decirlo.</p><p><b>– ¿Cómo “vulgar”?</b></p><p>– Quiero decir vulgar, corriente. ¿Entendés? Naturalmente, no trato de interpretar nada. A mí me das un disco y el tema que me va a gustar va a ser el hit, aunque no sepa cuál es el hit. Yo soy así, me gusta la música sencilla. Me gusta la música accesible, me gustan los hits. Cuando yo escucho música mi gusto es ese. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SWGQ2OUD4BDODHNTW5U2M5HGB4.jpg?auth=155d30b28ddb788f100e02550759594880756d35df4b4e1d4c57e08357727c37&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""No tengo un plan o una idea de cómo hacer las cosas para que funcionen bien. Nunca lo tuve", aseguró Cachorro López (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b> – Sos humilde.</b></p><p>– Yo no sé si soy tan humilde. Me encanta que me lo digan. Es mejor que me digan eso que decir que soy soberbio. Yo creo que soy realista.</p><p><b>– ¿Seguís viendo a todos los músicos de ese tiempo?</b></p><p>– A Andrés (Calamaro) lo veo mucho, bastante. Con Ale Sergi me veo todo el tiempo, somos muy amigos. A Melingo lo veo y veo a Miguel Zabaleta, amigo mío de la adolescencia que tuvo su grupo Suéter. Tampoco hago mucha vida social. Sí, festejé mi cumpleaños.</p><p><b>– ¿La década?</b></p><p>– Sí, la década. Te imaginarás cuántos, vos ya lo sabés.</p><p><b>– No digo nada.</b></p><p>– No me molesta.</p><p><b>Gerardo Horacio Lopez Von Linden, Cachorro, cumplió 70. Su buena onda es la misma que tenía a los veintipico. </b></p><p>– Hice una fiesta en Villa La Angostura y, además del staff del estudio, el único músico que vino fue Ale Sergi. Los demás eran gente de otro lado, refleja un poco lo que es mi vida social. Amigos y familia y la nueva generación de hijos, sus novios y sus maridos y sus parejas. Después me quedé pensando que la única persona del mundo de la música que vino fue Ale.</p><p><b>– ¿Por qué decidiste festejar?</b></p><p>– Por el cero, dan ganas de revolear algo, ¿no?</p><p><b>– ¿Tenés planes para los próximos 20? La edad se extiende, parece.</b></p><p>– Espero seguir disfrutando físicamente pleno. La paso bien, me gustan muchas actividades físicas, poder hacerlas.</p><p><b>– Jugabas al rugby cuando eras joven. </b></p><p>– Sí, nunca dejé de hacer actividad física. De a momentos me envenené un poquito. Eso ya pasó.</p><p><b>– Eras cheto. </b></p><p>– Sí. Jugaba en Alumni, iba a un colegio inglés.</p><p><b>– El cheto y Miguel Abuelo, qué mezcla. </b></p><p>– Sí, eso era raro, pero te digo que soy muy empático y flexible, y él también. Podía portarse como un príncipe si quería, aunque rara vez quería hacerlo.</p><p><b>– ¿Cuál de todas las canciones que escribiste te gustaría que recordáramos? Escribiste mucha música, pocas letras. Una excepción fue “Himno de mi corazón”.</b></p><p>– La que más perduró en la gente de “Los abuelos…” es ‘Lunes por la madrugada’. Hay muchas canciones que me gustan de esa época, “Sintonía americana” también me gusta.</p><p><b>– ¿Y en general? Después de “Los abuelos…? ¿De todas tus composiciones y producciones?</b></p><p>– Después con Andrés compusimos “Carnaval de Brasil”, que me encanta. Con Vicentico “Solo un momento”, con Ale Sergi muchas, “Fantasma”... </p><p><b>– Todos hits. ¿Te puedo presentar la próxima vez como el tipo que sabe hacer hits?</b></p><p>– No, no, me van a contratar esperando que les dé hits. No estoy para eso.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/PH2CCCYJEZEIXPFER5PSCSYO5E.jpg?auth=ddc0c551f74740e6e72aa842c8565d20eae703b3965de94e0128deb5567ce119&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Gustavo Gavotti]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Benjamín Vicuña: “Siento que tengo un ángel y que no me va a pasar nada”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/17/benjamin-vicuna-siento-que-tengo-un-angel-y-que-no-me-va-a-pasar-nada/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/17/benjamin-vicuna-siento-que-tengo-un-angel-y-que-no-me-va-a-pasar-nada/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor y productor chileno contó que antes le tenía miedo a los fantasmas y ahora siente una extraña sensación de seguridad y protección. A días de que su hija Blanca hubiese cumplido 20 años, una entrevista íntima en la que habla de ella, de su familia, de su trabajo y hasta de su papá, con quien se peleó y pasaron años sin hablarse. “Me vine de otro país para estar presente porque el tiempo, al final, es lo más importante”, afirma]]></description><pubDate>Sun, 17 May 2026 05:30:48 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>A los 47 años, <b>Benjamín Vicuña</b> atraviesa uno de los momentos más intensos de su carrera. Mientras protagoniza la versión teatral de <i>Secreto en la montaña</i> junto a <b>Esteban Lamothe</b>, también suma éxitos en televisión y plataformas con series como <i>Envidiosa</i>, <i>El encargado</i> y <i>El resto bien</i>. En paralelo, acaba de ganar un Martín Fierro de la Moda por la película <i>Corazón delator</i> y está nominado como mejor actor por <i>La voz ausente</i>. “Ya trabajar es una alegría muy grande, que te reconozcan, esos mimos, son espectaculares”, dice en diálogo con <b>Infobae</b>.</p><p>Pero detrás de los estrenos y las alfombras rojas, hay <b>otro rol que atraviesa toda la charla: el de padre</b>. Vicuña habla de sus hijos, de las dinámicas de una familia ensamblada y de cómo reorganizó por completo su vida para estar cerca de ellos. “Me vine de otro país para estar”, asegura. También reconoce el esfuerzo que implica sostener una familia numerosa: <b>“Hay que trabajar un montón para mantener cinco hijos”</b>. En ese esquema, destaca la buena relación que logró construir con <b>Carolina Ardohain</b> y el rol que ocupa su pareja actual, <b>Anita Espasandín</b>, dentro de la dinámica cotidiana. Sobre la<b> China Suárez</b>, en cambio, reconoce que hoy atraviesan un momento más complejo: “Espero que algún día se pueda tener un poquito de sentido común y de buena onda, básicamente por los chicos”.</p><p>A lo largo de la conversación aparecen además temas mucho más íntimos: la muerte de su hija <b>Blanca Vicuña</b>, el miedo a las guerras, su relación conflictiva con su padre, la ansiedad, la crianza y hasta alguna discusión con su hijo mayor. “Uno tiene una puerta muy grande para que esas balas te duelan”, reflexiona sobre la paternidad. Y cuando tiene que imaginar cuál es la escena más importante de su vida, responde sin dudar:<b> “La gran escena de mi vida es con mis hijos y que estemos todos juntos</b>”.</p><p>Entre el éxito profesional, la exposición constante y las emociones más profundas, Vicuña se muestra menos preocupado por sostener una imagen perfecta y más interesado en hablar de lo que incomoda. “Uno debe tener opinión”, sostiene. Y quizá esa mezcla entre sensibilidad, contradicción y honestidad sea también una de las claves por las que, después de tantos años de carrera, sigue generando tanta atención dentro y fuera de la pantalla.</p><p><b>—¿Estás disfrutando de estos primeros días de </b><i><b>Secreto en la montaña</b></i><b>? </b></p><p>—Sí. Los procesos creativos siempre son especiales porque los estrenos generan tensión. Es como quitarle el dolor a un parto. Mucho trabajo, mucho esfuerzo y que finalmente se encuentre con el público y pase lo que está pasando es hermoso.</p><p><b>—Imagino las charlas con Javier Daulte y con Esteban para traer este clásico veinte años después…</b></p><p>—Pasaron veinte años de una película que sacudió al mundo. Es una historia de amor imposible y todo lo que hablamos durante meses lo pudimos volcar en esta puesta con sensibilidad y compromiso. El público entra y se conmueve.</p><p><b>—¿Charlaron mucho las escenas íntimas?</b></p><p>—Algunas cosas sí y otras no. También hay que darle espacio a lo que pasa en el escenario. Somos dos actores muy comprometidos con contar una linda historia de amor. Tuvimos libertad absoluta.</p><p><b>—Los vemos también juntos en </b><i><b>Envidiosa</b></i><b>. </b></p><p>—Sí. Con Esteban trabajamos en <i>Farsantes</i> hace mucho tiempo y después nos reencontramos en <i>Envidiosa</i>. Somos antagonistas por <i>Vicky</i> y es impresionante el fenómeno de la serie. La gente odia a este pobre <i>Nicolás</i>.</p><p><b>—Nicolás nos cae pésimo.</b></p><p>—(Risas) Nos cae pésimo. </p><p><b>—¿En algún momento te pareciste a Nicolás? </b></p><p>—No, pero juego con eso. A veces la gente me dice “eh, sos medio Vicuña”. No sé qué verán de él, pero es un personaje que me dio muchas alegrías. Estuve nominado a los Premios Platino y ahí, viajando a España, terminé de tomar dimensión del alcance que tuvo la serie en todo el mundo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AH3RMJ3YINAHJMI4STICA6J7BU.jpg?auth=ac49d4174b31d93771a5cfe1f3cc793583ac7b7f571088aed8fd987f31e9464c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Benjamín Vicuña con Blanca que el 15 de Mayo hubiera cumplido 20 años." height="1080" width="1920"/><p><b>—También acabás de ganar el Martín Fierro de la Moda y estás ternado como mejor actor protagonista.</b></p><p>—El de la moda fue por <i><b>Corazón delator</b></i>, una película de Marcos Carnevale. Y ahora estoy nominado como actor por<i> La voz ausente</i>, una serie que hicimos con Disney, que significó un esfuerzo, un thriller espectacular de Gabriel Rolón. </p><p><b>—En este momento hay mucho trabajo dando vueltas: </b><i><b>Envidiosa</b></i><b>, </b><i><b>El encargado</b></i><b>, </b><i><b>El resto bien</b></i><b>…</b></p><p>—Sí, <i>El resto bien</i> es una serie de Flow dirigida por Daniel Burman. Son ocho capítulos y tuvo una crítica y un acompañamiento del público increíbles.</p><p><b>—¿Son cinco hijos los que tenés ahí?</b></p><p>—Sí, son cinco hijos, dos exmujeres y mis padres. El personaje atraviesa algo muy fuerte: empezar a ser padre de tus padres y eso se mezcla con el caos de una casa llena de hijos, gatos y problemas cotidianos. También aparece el tema de la vasectomía y la andropausia.</p><p><b>—¿Pensaste en hacerte una vasectomía alguna vez? </b></p><p>—Eso tiene que ver con cierta intimidad, pero sí me impresiona el feedback que genera la serie, sobre todo en el público masculino. Habla de la andropausia, de los cambios físicos y del miedo al paso del tiempo. <b>A los hombres también nos pasan cosas con la edad y se habla poco de eso</b>. Yo tengo 47 años y estoy bastante hipocondríaco, asimilando síntomas y derribando ciertos mitos, como esa idea de que el hombre tiene resuelto el paso del tiempo. El miedo a la muerte, el peso de la familia, el cuerpo que cambia… no son cuestiones exclusivas de las mujeres. Así como en <i>Envidiosa</i> se habla de los mandatos femeninos, un hombre de 50 también tiene un montón de preguntas.</p><p><b>—Bienvenido sea que lo charlemos.</b></p><p>—Claro. Para este personaje de <i>El resto bien</i> engordé unos seis kilos porque quería mostrar el paso del tiempo. <b>A los hombres también nos baja la testosterona, cambia la musculatura, el cuerpo</b>. Nos pasa exactamente lo mismo. Quizás la diferencia con la menopausia tiene que ver con la posibilidad de tener hijos, pero es un tema que investigamos mucho y que sigue siendo bastante tabú.</p><p><b>—¿Y te preocupa a vos personalmente? Más allá de prepararte para la serie. </b></p><p>—Me preocupa la medicina preventiva y cómo prepararnos para vivir más y mejor. Hoy se habla de longevidad, de que los 80 son los nuevos 70. O sea, claramente <b>se están extendiendo las expectativas de vida, pero también hay que pensar en la calidad de vida</b>. Dormir bien, la alimentación, manejar el estrés o la ansiedad. Antes quizá no se le daba tanta importancia a eso. Hoy entendemos que son pilares fundamentales. Estoy atento, regulando y tratando de hacer lo posible para llegar bien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LL3OR2IQSFHZ7HPITINMYUU2WA.jpg?auth=0acc1705e33b8f36aac29effa28fd93cefb9a456fa6b904c08a8605f9a06271f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Benjamín Vicuña: "La gran escena de mi vida es con mis hijos y que estemos todos juntos” (Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Mencionaste </b><i><b>Farsantes</b></i><b> hace un ratito y recuerdo una pareja de la que todos nos enamoramos: la tuya con Julio Chávez. Hoy nos vamos a enamorar de esta pareja con Esteban. ¿En la vida real: cuál de los dos creés que te podría enamorar? </b></p><p>—Que el público empatice con nuestros personajes y viva esas historias de amor es justamente para lo que trabajo. En <i>Farsantes</i> pasó algo muy importante a nivel social: una pareja entre dos hombres que quizás generaba prejuicios fue recibida con cariño y naturalidad. Me acuerdo del impacto que tuvo el primer beso de la serie, la gente se acercaba en la calle emocionada. Y hoy con esta obra pasa algo parecido. Más allá de que somos cuatro actores, con Laura Paredes y Roberto Castro también, se cuenta una historia de amor. Algunos espectadores también se llevan preguntas o prejuicios para revisar. La obra incomoda en ciertos aspectos y está bien que lo haga. <b>Hay un desnudo fuerte de Esteban, escenas íntimas, besos, pero no evitamos el tema ni lo suavizamos</b>. Lo encaramos con naturalidad porque forma parte de esta propuesta realista sobre un amor imposible.</p><p><b>—En algún momento se dijo que a Anita le molestaban algunas escenas de la obra.</b></p><p>—No, para nada. Ella me acompaña muchísimo, sobre todo en mi neurosis del estreno, que son movilizantes. Es una excelente compañera y está lejísimos de sentirse incómoda con algo así. Al contrario, es una mujer que acompaña, que ilumina ciertas zonas y tengo toda su confianza.</p><p><b>—¿Es bueno el vínculo entre Anita y Carolina?</b></p><p>—Sí, por supuesto. Quienes vivimos en familias ensambladas sabemos que el buen vínculo es fundamental. Es como un equipo de fútbol por dar un ejemplo, hay muchos roles y <b>Anita tiene un rol en esta familia</b>. A veces uno no puede buscar a los chicos porque está trabajando y el otro ayuda. Así como yo también con sus hijos.</p><p><b>—Es importante esto que decís. ¿Siempre fluyó así de bien el vínculo con Carolina?</b></p><p>—Los vínculos atraviesen distintas etapas: cambian, se transforman y se trabajan con los años. Al principio estaba todo más revuelto, pronto encontramos un norte claro y fuerte que es el bienestar de los chicos y cómo hacer para que todo funcione porque es una empresa grande: muchos niños, colegios, vidas, responsabilidades, psicólogos, doctores, horarios. Entonces que reine la paz y el cariño es fundamental.</p><p><b>—¿Crees que eso se va a lograr con Eugenia en algún momento? </b></p><p>—Durante mucho tiempo lo tuvimos, aun separados. Compartimos muchas cosas y yo espero que en algún momento vuelva a haber sentido común y buena onda, sobre todo por los chicos. Hoy es difícil por cuestiones de distancia y otras cosas en las que no quiero entrar, pero mi intención es que vuelva el buen trato y una dinámica familiar.</p><p><b>—Cinco hijos. Hay que trabajar un montón para mantener cinco hijos. </b></p><p>—Hay que trabajar un montón. </p><p><b>—¿Dijiste que sí alguna vez algún proyecto por plata? </b></p><p>—Sí, claro.</p><p><b>—Decime cuál. </b></p><p>—No, ni en pedo. Pero todos tomamos malas decisiones y también se aprende de eso. <b>A veces amigos me preguntan por qué trabajo tanto o por qué no bajo un cambio, y yo les digo: “Vení a pagar las cuentas vos, boludo”.</b> También hay algo personal, una sensación de que si no agarraba ciertos proyectos me iba a perder oportunidades. Y con el tiempo aprendí que también está bien perder algunas cosas. Me pasó de dejar pasar películas hermosas y después pensar: “Qué boludo”. Pero no se puede hacer todo. Hoy estoy en una etapa mucho más selectiva y se nota en los resultados. Antes podía estar haciendo una obra de teatro, una serie y una película al mismo tiempo, viajando los fines de semana para completar escenas. Hoy estoy haciendo una cosa a la vez y la verdad que estoy mucho mejor como actor, estoy más tranquilo. Estoy más grande.</p><p><b>—¿Lo disfrutás más? </b></p><p>—Lo disfruto más, sí.</p><p><b>—¿Y el tiempo libre? </b></p><p>—También. Me gusta el ocio, ir al teatro, hacer deporte y sobre todo estar con mis hijos. A veces se habla de “tiempo de calidad”, pero para mí no alcanza con eso: <b>hay que estar</b>. Por eso vivo en Argentina. Podría estar en Chile, donde tengo mis teatros, mis padres y mis hermanos, pero elegí estar acá para poder rajar y almorzar con mis hijos cuando salen del colegio, verlos a la tarde, estar cerca. Vivo literalmente a dos cuadras de ellos y del colegio. Eso no fue casualidad, fue una búsqueda.</p><p><b>—Fue un trabajo. </b></p><p>—Sí, un trabajo y una decisión. <b>Me vine de otro país para estar presente</b>. Porque el tiempo, al final, es lo más importante.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WISUU3YRW5A5JJB4NWPS4LUDDI.jpg?auth=7783c3f406f77803b041c8515ce7abc294c2b5c29499708984b226d345324ee4&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Benjamín Vicuña con Tatiana Schapiro en Infobae (Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—No puedo continuar sin preguntarte qué va a pasar con el Mundial. ¿Por quién vas a hinchar?</b></p><p>—Por Argentina, porque lamentablemente Chile no va al Mundial. ¿Es una pregunta malintencionada la tuya? (Risas).</p><p><b>—Quiero saber si te voy a ver con la camiseta argentina.</b></p><p>—No, la camiseta es un montón. La camiseta se la ponen mis hijos, pero yo no.</p><p><b>—¿Qué te vas a poner entonces? No vas a hinchar por Brasil. Tenés hijos argentinos, dale.</b></p><p>—Obviamente quiero que a Argentina le vaya bien. Ojalá salga campeón. Esta es mi casa, mis hijos vibran con eso. Me acuerdo del Mundial y del partido con Francia: ellos lloraban y yo estaba desesperado. Pero de ahí a ponerme la camiseta es un montón. </p><p><b>—¿Tu mamá lo puede llegar a sufrir? </b></p><p>—No, no es por eso. Lo que pasa es que nací en Chile y allá a veces me dicen “te quedaste en Argentina, nos dejaste”. Incluso laboralmente me pasa. No se nota, ustedes no lo perciben, me destacan el cantito chileno, pero yo acá hago un neutro argentino, porque los chilenos no hablamos así. Entonces por por momentos sufro de, no sé si cancelación, pero dicen: “Dale, ¿por qué hablás en argentino? ¿Por qué siempre te quedás allá?”. Y bueno, si además me pongo la albiceleste, ya cierro todo. Y yo amo a Chile. Tengo mis amigos, mis teatros, mi trabajo allá. Y amo Chile.</p><p><b>—¿Seguís escribiendo cartas a mano con tu mamá? </b></p><p>—A veces. Quedan pocas ya. Su cumpleaños fue el 15 de mayo y terminé cayendo en las garras de la tecnología: ahora mando mails choclitos o por WhatsApps.</p><p><b>—¿A Anita la escribís? </b></p><p>—Escribo también, pero por WhatsApp. </p><p><b>—¿Y las cartas escritas a mano las guardás?</b></p><p>—Las guardo, sí por supuesto. Hay un romántico epistolar por acá.</p><p><b>—El marido de tu mamá es palestino.</b> <b>¿Cómo te fuiste metiendo en ese mundo? ¿Te interesó? </b></p><p>—Me interesó muchísimo. La vida me abrió la cabeza muy temprano. De chico conocí Medio Oriente: estuve en Israel, Jerusalén, Palestina, Damasco, Siria, Líbano. Lugares que hoy la gente conoce y que yo conocí hace 15 o 20 años. Y <b>duele mucho ver lo que pasa, lo absurdo de la guerra</b>. Prefiero ser cauteloso con mi opinión porque hay mucha susceptibilidad, pero siempre he sido un adherente a los derechos humanos y en ese sentido, hoy más que nunca, hay que exigir la paz.</p><p><b>—¿Te atraviesa especialmente?</b></p><p>—Me duele profundamente la guerra. No sé si porque conozco esos lugares, porque tengo familia vinculada o simplemente por empatía, pero me angustia mucho. Tengo el vicio de despertarme y agarrar el teléfono para ver qué pasó durante la noche. Y vivo aterrado con la escalada, porque mucha gente cree que está lejos y no es tan lejos. Además <b>tengo hijos viviendo relativamente cerca de esa región</b>, a una hora veinte y eso me genera mucho desvelo.</p><p><b>—¿Cómo convivís con esa angustia?</b></p><p>—Trato de manejar la ansiedad y entender que el mundo no va a dejar de pasar por mi angustia o porque yo postee algo todos los días. Me pasa con la guerra, con la pobreza, con las injusticias. Soy embajador de UNICEF hace 25 años, recorrí la calle, estuve en Haití, vi cosas tremendas e hice documentales. Pero también llega un momento en el que tenés que soltar un poco porque si no te enloquecés. Tengo que seguir viviendo, trabajando, criando hijos. No soy un activista.</p><p><b>—Te escucho y pienso que sos alguien que mira.</b></p><p>—Yo creo que <b>mirar y opinar son derechos</b>. Había una época que no podías opinar y yo creo que sí: puedo opinar sobre Venezuela, Cuba, Chile, Bolivia, Argentina o lo que pasa en el mundo. Que alguien te diga “de esto no se habla” o “sobre esto no podés opinar públicamente” me parece peligroso.</p><p><b>—¿Qué mirada tenés de Kast? </b></p><p>—¿Del presidente de Chile? Tengo una mirada optimista en el sentido de que creo que la rotación del poder es fundamental. A veces hay un movimiento pendular entre derecha e izquierda donde uno construye y el otro desarma. Él recién empieza y tiene una misión clara vinculada a frenar la delincuencia y al avance del narcotráfico. Y como chileno que vive en Argentina, deseo que le vaya bien, que pueda hacer crecer al país y dar oportunidades.</p><p><b>—¿Tu papá estuvo casado con la hija de Pinochet? </b></p><p>—Es parte de su intimidad. No me gusta referirme a su historia, aparte mi papá ya murió.</p><p><b>—No lo preguntaba por tu papá sino por vos y cómo podía haberte impactado. </b></p><p>—Como hijo actor de un papá muy estricto y conservador obviamente que nació en mí una rebeldía y también un contraste, una reacción. <b>Nos dejamos de hablar durante cuatro años y elegí hacer mi camino como actor completamente solo</b>, sin ningún tipo de apoyo, sin hablarme con él. Y en términos políticos también me nació una voz que era necesaria. Hoy, con los años, esa voz fue encontrando un eje, pero, en un principio, hubo también necesidad de despegarme de lo que era mi papá.</p><p><b>—Te fuiste al progresismo. </b></p><p>—Creo que fue algo natural, necesario. Venía de un colegio privado, católico, una burbuja. <b>Entré a una universidad estatal por mis propios medios y empecé a vivir una realidad que no veía en ese colegio chiquito de clase alta chilena y ahí entendí otro Chile</b>. Eso forjó una opinión, una visión política y ciertas convicciones que sigo manteniendo, cosas básicas como empatía, protección sobre los derechos humanos, que son mínimos. Y una mirada de igualdad y la búsqueda de una sociedad más justa, que cuesta mucho.</p><p><b>—Y esto que decías hace un rato, uno puede tener opinión y la puede decir.</b></p><p>—Uno debe tener opinión. Lo que pasa es que a veces se confunde con la politiquería. Pero todo tiene algo de política: cómo vivimos, qué pensamos, cómo funcionan las cosas. Y eso no significa militar un partido.</p><p><b>—¿Te cuestionan por opinar sobre Argentina siendo chileno?</b></p><p>—Sí mucho, me sacudieron un par de veces por decir mu, y la verdad es que entiendo también esa reacción. Y entiendo también que hay una grieta enorme, histórica, que no soy yo quien la va a resolver. Pero me llama la atención que no te dejen hablar cuando mi intención siempre es conciliadora.</p><p><b>—Acá podés venir a hablar de lo que quieras siempre. </b></p><p>—¿Sí? ¿Para que me prendan fuego a la salida? </p><p><b>—Hace un rato hablabas de tus hijos cerca de un conflicto armado. ¿Cómo manejás eso?</b></p><p>—Controlando la ansiedad y confiando. No queda otra.<b> </b></p><p><b>—¿Vienen pronto? </b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Ya organizaste la logística de padre de cinco?</b></p><p>—Sí, todo se organiza con amor y dedicación.<b> </b></p><p><b>—¿Tenés momentos que mirás para atrás y te dan vergüenza?</b></p><p>—Muchísimos. Tengo 47 años, imaginate. Basta ver las fotos, los looks. Hay varios momentos “satánicos”. </p><p><b>—¿Cuál fue tu peor look? </b></p><p>—(Risas) Creo que mi peor look… no sé si es el que estoy manteniendo ahora por la obra de teatro o… No, yo diría que los famosos 16 o 17 años son complicados para los hombres. Después entré a la universidad y me dio por vestirme medio <i>punky</i>. Me rapé los costados, me puse una cresta.</p><p><b>—¿Tenías cresta?</b></p><p>—Sí, tenía una crestita.</p><p><b>—Necesito la foto.</b></p><p>—La tenemos. Me duró poco. Además, era malísimo porque era como un punk <i>new age</i>..</p><p><b>—¿La peor decisión que tomaste estando enamorado?</b></p><p>—(Risas) Yo creo que el amor. Cuando uno es más chico se manda más de cabeza. Con los años aprendés a poner límites. Hoy, por ejemplo, mi prioridad son mis hijos. Pero las locuras típicas las hice. Viajes impulsivos, como el que vive en Córdoba, agarra el auto, viene a dar un beso y se vuelve. Bueno, yo hice lo mismo entre Chile y Argentina. O tomar un vuelo trasatlántico para estar dos días en España y regresar. Hoy lo pienso y digo: “¿Era necesario?”. Y no, probablemente no.</p><p><b>—¿Hay alguien con quien estés peleado hace años y sepas que es culpa tuya?</b></p><p>—No. Ahí sí creo que tengo algo bueno: <b>no tengo enemigos</b>. Y si hay algún conflicto trato de ir de frente y resolverlo, sobre todo cuando se trata de vínculos importantes. Quizás lo aprendí por la relación con mi papá. Con él <b>me peleé muy fuerte y estuvimos años sin hablarnos.</b> En un momento pensé: “No quiero terminar así mi historia con él”. Entonces fui, intenté sanar ese vínculo y eso me marcó para muchas cosas. No me puedo dar el lujo, viviendo lo que viví, de estropear un vínculo por una mala comunicación o por una pelea. </p><p><b>—Eso es un aprendizaje enorme. </b></p><p>—Sí. Y trato de transmitírselo a la gente cercana. Cuando un amigo me dice “me peleé con mi viejo”, le digo: “Andá, buscá la forma, tratá de acercarte”. También pasa con los hijos grandes, otro desafío. El otro día, se va a enojar mi hijo, pero tuvimos una pequeña discusión y pensaba: “Esto es como discutir con una novia, pero aumentado por mil”, por lo que me dolían sus palabras y sus reclamos. Porque cuanto más importante es alguien para vos, más te duelen ciertas cosas.</p><p><b>—¿En esa discusión no aparece también cierto orgullo? Pensar “mirá cómo creció, cómo se planta”.</b></p><p>—En el momento de la pelea no, qué orgullo ni orgullo. No, que se vaya a cagar. Yo soy papá hace 20 años y pensé que más o menos estaba canchero en algunas cosas, pero aparecen otras y la vida te va exigiendo constantemente. </p><p><b>—¿A quién llamás hoy si tenés un problema real? </b></p><p>—Uf, a mi mamá. ¡Mamón! </p><p><b>—¿Tenés algún miedo ridículo pero que sea real? </b></p><p>—Antes me impresionaban los ruidos en la casa, los fantasmas. Hoy soy una persona que puede caminar solo por la mitad de un bosque sin sentir miedo y eso también me lo dio la vida. No le tengo miedo a lo paranormal ni a lo extraño. Incluso, a propósito de la inseguridad, soy medio naif: puedo caminar por Palermo a las seis de la mañana y<b> siento que tengo un ángel, que no me va a pasar nada</b>. No tengo esos miedos.</p><p><b>—¿Sentís que los que no están te cuidan? </b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Hablan de Blanca con los chicos? </b></p><p>—Sí, está presente naturalmente. En alguna comida, en alguna conversación. En mi casa hay un lugar muy especial para ella, una vela que se enciende todas las noches. Está presente y me encanta que ellos la sientan así, integrada. No como “ahora vamos a hablar de nuestra hermana mayor”, sino como alguien que sigue estando en la casa.</p><p><b>—¿Los más chiquitos también? </b></p><p>—Menos, claro, por una cuestión de tiempo y de presencia.</p><p><b>—¿Cuál es la escena de tu vida a la que volvés cuando pensás en la felicidad?</b></p><p>—Tiene que ver con un atardecer. Esa hora en la que las imágenes empiezan a volverse difusas, cuando no sabés bien si todavía es día o ya es noche, como un ocaso. Y sin dudas <b>la gran escena de mi vida es con mis hijos, y que estemos todos juntos</b>. No hay otra. Me imagino ese momento medio despojado, con poca ropa, en esa hora azul que dura apenas unos veinte o diez minutos, cuando todavía queda algo de sol, pero ya aparece la luna. Esa mezcla rara entre el día y la noche. Y siento que ahí podemos estar todos. Y que, de alguna manera, están.</p><p><b>—¿Hay caballos ahí? </b></p><p>—También, siempre, me vas a hacer llorar, maldita. </p><p><b>—¿Nos encontramos en el teatro?</b></p><p>—Vengan al teatro, los espero ahí. De jueves a domingos en el Multiteatro.</p><p><b>—Nos encontramos en el teatro. Están agotadísimos. </b></p><p>—Estamos muy bien. Entendiendo también que en la calle Corrientes hay muchísima oferta, pero Buenos Aires sigue siendo una capital teatral impresionante. Es increíble cómo la gente acompaña. Y felices de que nos den ese lugar y puedan emocionarse con esta historia de amor increíble. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/UIBRUCCQGVED7K5LQEOL5UVJB4.png?auth=a7d6420c94b42e670f68ff2e1a0c4fbb68f6310c942f0e3be5a5cd8bcc4e58be&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[El cineasta Lenny Abrahamson sonríe durante una sesión de fotos, con un fondo de oficina moderna y reflexiones.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Lo encerraban en el baño del colegio y recién se animó a viajar solo en colectivo a los 33 años: cuando el miedo se vuelve enfermedad]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/16/lo-encerraban-en-el-bano-del-colegio-y-recien-se-animo-a-viajar-solo-en-colectivo-a-los-33-anos-cuando-el-miedo-se-vuelve-enfermedad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/16/lo-encerraban-en-el-bano-del-colegio-y-recien-se-animo-a-viajar-solo-en-colectivo-a-los-33-anos-cuando-el-miedo-se-vuelve-enfermedad/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Iván Nesteruk tenía dos formas para huir de los padecimientos de su infancia: su casa y la escritura. De adulto, comprendió que los ataques de ansiedad y las crisis de pánico que padece provenían de su manera de sobrellevar el hostigamiento escolar. La vida de un niño que sufrió y la experiencia de un joven sufrido que aprendió a enfrentar el pensamiento intrusivo, en una entrevista más del ciclo Voces]]></description><pubDate>Sat, 16 May 2026 06:45:57 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En Bowen, hace 34 años, había menos de seis mil habitantes. Ubicado al sur de Mendoza, dentro del Departamento de General Alvear, repetía la lógica de cada pueblo atravesado por la ruralidad y la producción agrícola: todos se conocen. Que no haya anonimato puede ser cruel. Para Iván Nesteruk, la paz estaba en el calor del hogar. “Era mi respiro del día cuando llegaba mamá y nos poníamos con mi hermana a ver la tele, a jugar a algo”, recuerda. <b>Lo que no era respiro, era sufrimiento y estaba afuera de su casa</b>. Pero adentro, en el refugio del entorno familiar, callaba. No quería que sus problemas contaminen el sosiego que experimentaba puertas adentro. La historia que Iván tiene para contar es una historia de bullying. </p><p>Pero no solo eso. Encerrarse, eludir la controversia, evitar exponerse ante el conflicto, pasar desapercibido implosionó años después. Lo descubrió con la violencia de una epifanía cuando su psicóloga, en un ejercicio de rememoración, le preguntó: “<b>¿Te das cuenta de que esto es lo mismo que te está pasando ahora pero en otra situación?</b>”. Se dio cuenta de que el trastorno de ansiedad generalizada y las crisis de pánico guardan su raíz en el acoso, la intimidación y la agresión verbal y no verbal que sufrió en su infancia y adolescencia. </p><p>Hoy afronta un proceso de cambio. Lo que modificó es que ahora se muestra y lo visibiliza. En esta entrevista en estudio, con un mifrócono enganchado y las luces apuntándolo, dice: “No me quedo en el ‘sufrí bullying’: sufrí bullying y acá estoy.<b> Tengo trastornos de ansiedad generalizada. Tengo ataques de pánico. Me pongo re nervioso ahora. Pero estoy acá. Estoy plantado</b>. Se puede seguir”. Es su enseñanza. Escribió un libro autobiográfico <i>No soy el ansioso</i>, donde recorre -según su propia descripción- “el miedo, los síntomas, las preguntas sin respuesta y el lento aprendizaje de separarse de una etiqueta que parecía definirlo todo”.</p><p>Todo es eso que nació en la década del ochenta en un pueblo mendocino con menos de seis mil habitantes. “Tengo recuerdos de una primera infancia linda, antes de entrar a la escuela primaria -aclara-. Los pocos recuerdos o lo que sacás de fotos o anécdotas son lindos. Muy acompañado y siempre muy pegado a mi hermana, que hoy también está acá conmigo. Es más, cuando busco fotos me es difícil encontrar una foto solo, siempre está ella al lado. Y eso habla mucho de ella. <b>Recuerdos agradables con mi familia que se empiezan a opacar un poco cuando entro a la escuela primaria</b>”.</p><p><b>—¿Qué pasa cuando empezás la primaria?</b></p><p>—Cuando empiezo la primaria empieza la época más dura de sufrir bullying desde primer grado hasta séptimo. Después para pasar a una escuela, pasé a una escuela secundaria, que allá es de octavo y después tenés el Polimodal. Yo pensé “paso a la secundaria y me libero”, pero se transformó el bullying en las formas. <b>Fue toda una infancia y una adolescencia marcada por el bullying</b>.</p><p><b>—¿Desde primer grado?</b></p><p>—Desde primer grado. Empezó siendo el bullying por mi físico, por mi tono de voz, por mi espalda, tengo problemas de curvatura de espalda, mis orejas, mi voz, hasta la ropa que usaba, porque tenía muy buen desempeño académico, entonces eso también era motivo de bullying. Un bullying que llamamos hoy, ¿no? Hace 20 años ni siquiera usábamos la palabra bullying.</p><p><b>—¿El bullying era verbal o pasaba a lo físico?</b></p><p>—El bullying era constante verbal pero pasaba a lo físico, a empujones, y llega a dos situaciones que fueron las que más me marcaron a mí: <b>empujándome y pegándome me llevan y me encierran en un baño</b>, me dejan encerrado ahí hasta que alguien entra y abre. No obstante yo hablo con la maestra ahí. Vas y le contás a la maestra lo que te pasó. La consecuencia fue que volvieran a hacerlo. No teníamos palabras para nombrar esto como bullying. Creo que también los docentes en esa época no tenían muchas herramientas. Pero tampoco justificó lo que pasaba.</p><p><b>—¿Ese episodio que duele tanto te acordás en qué grado sucedió?</b></p><p>—Sí, fue en sexto grado. Un año antes de terminar la primaria.</p><p><b>—¿Dónde te encerraron?</b></p><p>—En el baño de varones. Eran baños de una escuela pública que no estaban en las mejores condiciones, entonces tirado en el piso ya sabrás en las condiciones que estaba ese baño. Y lo peor de todo eso era que yo sabía que salía de ahí, me limpiaba un poco y me iba a sentar al aula…</p><p><b>—¿Te habían pegado ese día?</b></p><p>—Sí, sí, sí. Hasta encerrarme.</p><p><b>—No empezó con violencia física. Primero empezó con violencia verbal siendo muy chiquito.</b></p><p>—Sí. La violencia verbal fue una constante. Lo otro eran episodios más aislados. Pero la violencia verbal, que en ese momento era un chiste, era una jodita, era un juego del chico, a mí me terminó marcando en mi juventud.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YZQ3QAEUJRCTXD7TYNAFFYAZVM.JPG?auth=a5aff451a699068564556aced7d217258c397dcbb6a3cbd25258ca936f95f738&smart=true&width=832&height=1248" alt="Iván sufrió Bullying desde los primeros años de la escuela primaria y nunca se animó a contarlo en su casa." height="1248" width="832"/><p><b>—¿Cuándo fue la primera vez que te diste cuenta de que te dolía lo que estaban haciendo tus compañeros?</b></p><p>—Yo creo que siempre fui consciente de que me dolía. Es más, siempre fue un grupo de varones el que me hacía bullying entonces yo iba y me juntaba con las chicas porque las chicas no. Y eso también era motivo de bullying porque era el que se juntaba con las nenas. Entonces como que siempre estuvo esa incomodidad. Dos de las peores cosas que pasan en los chicos que sufren bullying, o los que alguna vez lo sufrimos, es que primero que lo normalizás y segundo que<b> terminás creyéndote que te merecés eso o que es lo que te toca</b>. Eso creo que es lo más duro de pasar por esa etapa.</p><p><b>—¿Tenías amigos?</b></p><p>—Justamente ayer hablaba con una amiga de la vida, de fuera de la escuela, que me decía después de lo del libro ninguno te escribió, ninguno se animó. Y hay una persona que dentro de la escuela era un testigo y un cómplice de los que me hacían bullying, si bien no era el que me hacía directamente a mí, siempre está el grupito de los dos o tres que están parados atrás apoyando, pero saliendo de la escuela era la persona que me iba a llevar la tarea cuando yo estaba enfermo, era la persona que iba a jugar a veces conmigo a mi casa. Entonces yo creo que también él tenía miedo porque si se ponía de mi lado iba a pasar lo mismo que estaba pasando yo. Entonces yo siento que sí, que tenía amigos, sobre todo amigas.</p><p><b>—Las chicas sí eran amigas. Pero no podían defenderte.</b></p><p>—No podían defenderme. Te digo, en esa época estaba muy normalizado el que te hacía burla, el que se ría de tu cuerpo, el que te empuja, porque era todo el juego del niño.</p><p><b>—Pero había un sufrimiento enorme.</b></p><p>—Enorme. Repito:<b> lo que más me hace sufrir es el silencio que hubo detrás</b>.</p><p><b>—¿No podías contarle a nadie?</b></p><p>—Yo creo que nunca conté nada porque nosotros íbamos a la escuela al turno tarde, salíamos a las seis de la tarde. Mis papás siempre trabajaron doble jornada, doble turno. Y mi mamá llegaba de trabajar a las ocho, ocho y media y era mi tiempo de ser feliz. Con 8, 9, 10 años, mi mamá llega recontra cansada del laburo, mi papá también, yo no voy a estar trayendo otro problema más. Era mi respiro del día cuando llegaba mamá y nos poníamos con mi hermana a ver la tele, a jugar a algo. En ese momento no demostraba nada. Siempre lo callé.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SABAWHOWSFGQ3GB74W5VA3QB44.JPG?auth=eaa057befa46a350a6f39485de73863f9023300533e5f7ee90a15fa0a16ef5e2&smart=true&width=665&height=960" alt="Iván Nesteruk: "Lo que más me hace sufrir es el silencio que hubo detrás."" height="960" width="665"/><p><b>—¿Tu hermana iba al mismo colegio?</b></p><p>—Mi hermana sí.</p><p><b>—¿Y ella se dio cuenta en algún momento de lo que pasaba?</b></p><p>—No. Mi hermana fue la primera a la que le conté y creo que fue hace dos años. Y mis papás se enteran este año de lo que yo pasé a través del libro.</p><p><b>—¿En el colegio nadie se dio cuenta, nadie hizo nada?</b></p><p>—Nadie hizo nada. La única vez que yo intenté hablar fue peor lo que me pasó, entonces yo dije “no es este el camino evidentemente”.</p><p><b>—¿Hicieron lo mismo?</b></p><p>—Fue peor. Me volvieron a encerrar, me volvieron a pegar. Se repitió esa escena del baño, es la que tengo muy grabada.</p><p><b>—Las agresiones eran siempre hacia vos, ¿no? Nadie ni siquiera verbalmente involucraba a tu familia.</b></p><p>—Era directamente conmigo. Y era, sobre todo, lo físico, mi personalidad, mi voz, incluso mi ropa. Me acuerdo de una escena pero patente en séptimo grado de que yo había llevado una marca que se había hecho conocida por una novela que en ese tiempo era novela de nenas, ¿no?</p><p><b>—¿Qué novela era?</b></p><p>—<i>Floricienta</i>. Era el primero en la escuela que llevaba esas zapatillas. Fue motivo de burla, hasta que un mes después que empezaron a caer todos con las mismas zapatillas.</p><p><b>—¿Las seguiste usando las zapatillas?</b></p><p>—Obvio.</p><p><b>—Había algo tuyo que igual seguía sosteniendo.</b></p><p>—Sí, eso yo siempre lo resalté. Incluso en terapia lo hablamos mucho: a pesar de todo y a pesar de dudar tanto de si me lo merezco o no me lo merezco, nunca dije voy a cambiar esto. Había cuestiones que no las podía cambiar y cuestiones de personalidad dije no las voy a cambiar.</p><p><b>—Recién dijiste que en terapia te cuestionabas cosas. </b></p><p>—El proceso mío terapéutico viene de larga data, de hace 12 años que hago terapia psicofarmacológica por los dos diagnósticos que tengo, trastorno de ansiedad generalizada y crisis de pánico. Y en terapia empieza a salir todo esto que estaba escondido que ni siquiera mi terapeuta lo sabía. Empieza a salir porque empezamos a buscar de qué viene este miedo a tu exposición, tu miedo a cosas que eran comunes de la vida. Y ahí es cuando yo empiezo a contar algo que había callado todos los años, lo había tapado y lo había dejado ahí. Porque cuando termino la secundaria me voy a otra provincia a estudiar. Entonces fue como listo, esta etapa queda allá.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Q27OXRIW5NHB5LRYTNMSOJHT4Y.JPG?auth=448ba21c43bbb96a6775663ee1fc617dcc3d353764f795d17f592401d976eeec&smart=true&width=960&height=720" alt="Iván Nesteruk: "Era sistemático: comer, ir al baño, vomitar e ir al colegio"." height="720" width="960"/><p><b>—Termina la primaria y uno tiene la fantasía de que las cosas cambien.</b></p><p>—Sí. Pero, bueno, el pueblo es muy chico y solo dos escuelas secundarias. Entonces, la mitad de los chicos que iban conmigo a la primaria siguieron conmigo en la secundaria. Y ahí sí el bullying se transformó más en solo verbal pero muy cruel. Ahí sí era mucho por el rendimiento académico. Que te vaya bien era lo peor que podías hacer. Mi papá trabaja en esa escuela donde fuimos los dos. Tiene un puesto por cambio de función administrativa. Entonces también era motivo de burlas. Pero también hubo situaciones de amenazas heavies que en ese momento no éramos ni siquiera conscientes. Esa escena también está muy grabada en mi mente. Evidentemente no estaba en su círculo que quería y la frase textual que dijo fue “a estos dos hay que acuchillarlos” cuando pasó por el lado nuestro. Y creo que nosotros en ese momento no tomamos dimensión de lo que nos había dicho. Ni siquiera se lo contamos a nadie. Mirándolo para atrás, con todo lo que está pasando hoy en día, llegar a ese nivel de agresión o de amenaza simplemente por existir.</p><p><b>—¿En algún momento te creíste algo de lo que te decían?</b></p><p>—Sí. Primero lo normalicé. Era mi día a día. Y te lo terminás creyendo. Es la realidad que me toca, mis orejas son feas, mi espalda es horrible, mi personalidad también y te lo terminás creyendo. Es mucho. Es tanto la insistencia en eso. Yo la pasaba mal. Incluso ahí el cuerpo me empieza a dar las primeras señales.</p><p><b>—¿En la primaria?</b></p><p>—En la primaria. Algo que yo todavía ni siquiera he hablado con mi mamá, yo tenía muchos dolores de panza. Eran puntadas que me daban acá en la boca del estómago y me doblaba del dolor. Me hicieron muchísimos estudios y ahora veo que lo único que me dieron fue hacer una dieta. Nada más, no había nada, no tenía nada. Y ahora pienso que puede ser que mi cuerpo estaba tratando de decirme algo que la boca no decía. Y en la secundaria sí fue más evidente que fue algo directamente relacionado con eso porque, también lo cuento en mi libro, <b>era sistemático: comer, ir al baño, vomitar e ir al colegio</b>. Limpiarme las lágrimas, que nadie sepa que yo había vomitado e ir a la escuela. Esa era mi rutina del día a día.</p><p><b>—El cuerpo que empezaba a procesar lo que se le venía a la tarde, ¿no?</b></p><p>—Exactamente, se preparaba. Yo digo también que mis recreos, sobre todo en la primaria, eran una sala de espera. Era esperar qué tocaba hoy. Porque encima no fue algo que fue un año y después calmó. Sí hubo momentos que más, momentos que menos, pero fue algo constante durante toda la escuela primaria y secundaria.</p><p><b>—No podías hablar con nadie.</b></p><p>—En la primaria como te digo mi pensamiento era voy a disfrutar a mamá en el momento en el que está y voy a como, lo mal que lo había pasado, bueno, en este momento tengo oportunidad de pasarla bien, no quiero volver a eso. Y en la escuela secundaria fue más difícil porque en casa la situación no era la mejor. Tenía a mi mamá atravesando un cáncer de mama, había perdido el trabajo. En un mes nos pasaron muchas cosas familiares en lo que yo decía no voy a traer algo más a todo esto que está pasando. Hace poquito pude hablar con mi mamá y lloramos muchísimo los dos porque ella se dio cuenta de que yo en ese momento era invisible en mi casa. Los protagonistas o los que le estaban pasando cosas eran otros.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4EN4A6H3RVHL5EUVGXT6E56DPM.jpg?auth=65c6f49a2ccc1bf8bc2c98b171ea5d52dcbc45aa94d9ef4e3643bc77f7971e1f&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Iván Nesteruk escribió "No soy el ansioso" contando su historia." height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Y cuál era la válvula de escape?</b></p><p>—<b>Siempre mi salida fue escribir</b>. Empecé a escribir desde primer grado. Siempre tuve mucha facilidad. Nombro y dedico mi libro a mi señorita Gladys.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Porque ella fue mi maestra de primer grado y yo desde primer grado empezaba a escribir mis primeros cuentitos o mis primeras ideas. Y ella no me corregía, tenía una cantidad de errores terribles y ella no me los corregía. Entonces mi mamá cuando detecta eso que la señora no está corrigiendo los errores va a hablar a la escuela y dice “¿por qué no le están corrigiendo los errores?”. Y mi señorita Gladys en su sabiduría enorme le dijo Iván tiene una imaginación, una libertad para escribir, que si yo le pido que se enfoque en cómo se escribe cada palabra lo voy a coartar. Le dijo, a él le encanta leer y le encanta escribir. Entonces durante el tiempo lo va a ir mejorando. Y no se equivocó y gracias a Dios escribo sin errores.</p><p><b>—¿No había ningún amigo en la secundaria tampoco que…?</b></p><p>—Nadie lo supo. Nadie lo supo hasta que yo empiezo con… Hace 12 años es cuando se destapa la olla porque es cuando sufro mi primer ataque de pánico estando en San Luis.</p><p><b>—¿Qué fuiste a estudiar a San Luis?</b></p><p>—Licenciatura en Bioquímica. Y me fui solo, no conocía a nadie allá.</p><p><b>—¿Hubo un alivio, hubo un poder empezar de nuevo o todavía pesaba?</b></p><p>—No, ahí sí hubo un alivio porque no me conocía a nadie. Arrancaba de cero ahí. Me pasa mucho en el día a día que mi cuerpo habla no cuando está en el pico de lo heavy, cuando relaja es cuando habla. Y ahí fue cuando apareció mi primer ataque de pánico, que yo no sabía lo que era.</p><p><b>—¿Cómo los vivías vos los ataques de pánico?</b></p><p>—El primero lo recuerdo muy claramente porque fue volver de la Facultad y acostarme y yo sentir una presión en el pecho terrible, palpitaciones, sudoración en las manos. Me temblaba todo el cuerpo, no sentía las manos y los pies. <b>Y la idea era que me estoy muriendo. Estaba clarísimo, me estaba dando un infarto</b>. Y mi idea era que como estaba solo en mi departamento, no me va a ver nadie si me muero. Entonces salí a caminar. Y caminé no me preguntés por dónde, por cuánto tiempo. Vuelvo en algún momento a mi departamento, llamo a mi mamá, le cuento lo que me había pasado y me dice “venite a Mendoza que vemos qué te está pasando, hacete chequeos”. Yo con 22 años. Me hago el chequeo, absolutamente todo bien. Voy al médico y me dice “no te encuentro nada, no tenés nada”.</p><p><b>—¿Vos sabías lo que era un ataque de pánico?</b></p><p>—No, en ese momento no sabía. Fue un viernes cuando fui al médico y me dijo que estaba todo bien. El sábado me vuelve a dar un ataque de pánico y mi mamá me sube al auto y me dijo “vamos en este momento que es donde está pasando”. Y ahí el médico me dice una pregunta: son solo dos palabras pero que a mí me cambian en la vida. <b>Fue “¿tenés miedo?”. Él me preguntó eso. Yo no pude responder porque me largué a llorar</b>. Creo que fue el soltar todo lo que venía en la mochila cargando. Y ahí me derivan urgente a un psiquiatra. Después de varios meses, porque el trastorno de ansiedad generalizada no se diagnostica en una sola sesión, son varios meses en los que vas al psiquiatra y me diagnostican con trastorno de ansiedad generalizada y crisis de pánico.</p><p><b>—¿Qué es el trastorno de ansiedad generalizada?</b></p><p>—Es genial lo que me preguntás porque a mí también cuando me diagnostican digo “¿qué es esto?”. Me gusta aclarar que la ansiedad es una emoción normal, como la tristeza. Lo tenemos todos y no va a desaparecer. El trastorno de ansiedad generalizada es cuando hay u<b>na preocupación que es constante, no se va, por situaciones que son completamente normales, donde no hay ningún peligr</b>o, y que te impide o que te limita las cosas que hacés en la vida. Cuando te empieza a limitar ya hablamos de que es un trastorno.</p><p><b>—¿Te puedo pedir un ejemplo?</b></p><p>—Sí. Empecé a quedarme solo, a no juntarme con gente, porque yo pensaba: me invitaban a algún lado, ¿en qué momento voy a hablar? ¿Voy a hablar? ¿No voy a hablar? ¿Les irá a caer bien lo que voy a decir? ¿No les irá a caer bien? ¿Cómo voy vestido? Todos los finales de esos pensamientos son los peores. Voy a hablar cuando no tengo que hablar, voy a caer mal. Después, por ejemplo, yo me subí a un colectivo. Cuando hice las prácticas profesionales de mi carrera iba a un hospital que tenía que tomarme un colectivo para ir. Yo ahí le pedí a una amiga que me empiece a acompañar tres semanas antes de que yo empezara para que yo me acostumbre al recorrido porque yo tenía miedo de ¿es el colectivo o no es el colectivo? ¿Qué le tengo que decir al chofer? ¿Es acá donde me tengo que bajar o no es acá donde me tengo que bajar? ¿Me voy a pasar? ¿Me voy a tomar otro? </p><p><b>—Es agotador.</b></p><p>—Dijiste la palabra creo clave: es tan agotador vivir así porque es por todo. Es por todo. Yo recién me pude tomar un colectivo solo a un lugar que queda muy cerca de San Luis, a quince minutos y es Potrero de los Funes, fue el año pasado con 33 años.</p><p><b>—¿Hay una necesidad de control inmanejable?</b></p><p>—Es el miedo. <b>El miedo es a lo que no tenés control, a lo que vos no podés controlar</b>. Vos necesitás tener todo bajo control y lo que no podés controlar es lo que peor te hace. Por ejemplo, el estar acá hoy con vos, ¿no? Yo no sé qué me vas a preguntar vos. Anoche estuve imaginando si me pregunta esto, si me pregunta esto otro. Pero hoy tengo muchas más herramientas que antes para cuando vienen esos pensamientos que son intrusivos poder bajarlos. Y para poder estar sentado y acá. Hace dos años esto era inimaginable para mí.</p><p><b>—¿Pensamiento intrusivo es el término?</b></p><p>—Sí, pensamiento intrusivo. El pensamiento que viene y viene, y viene, y viene, y viene uno tras otro. Ese pensamiento siempre es negativo, siempre es catastrófico, siempre es el peor escenario. Es lo que ahora encontré con mi nueva psicóloga.</p><p><b>—¿Cuál fue el momento más oscuro?</b></p><p>—Fue a principios de este año antes de que saliera el libro. El final del año pasado fue muy difícil para mí, porque volvieron los ataques de pánico muy recurrentes. Tenía tres en la semana entonces terminaba yo destruido no solo mentalmente, emocionalmente, físicamente. A raíz de eso y de que el trabajo que estaba no era compatible con lo que yo estaba atravesando, y a pedido de mi familia y de mis médicos yo renuncio a mi trabajo. Dejar el trabajo, dejar de ser independiente, volver a tu casa, tiene un impacto muy fuerte que ya me venía preparando con la psico. Es un cambio de vida muy grande. Pero mi papá, con él tenía una relación por ahí muy fría, me dijo “si vos me querés hacer feliz renunciá a ese trabajo y vení a estar con nosotros”.</p><p><b>—¿Pudieron ayudarte?</b></p><p>—Sí, me salvaron. A fines del año pasado, cuando estaba atravesando mi etapa más dura, es cuando yo tengo un ataque de pánico en el trabajo. Yo trabajaba en un primer piso, estaba solo en el primer piso y empiezo a tener un ataque de pánico. Y lo único que tengo es hojas y una lapicera. Y con la peor letra que te puedas imaginar escribo lo que me está pasando. Nadie subía. Con la ayuda de las técnicas de mi psicóloga, bajo, me calmo y…</p><p><b>—Vos ya sabías que era un ataque de pánico.</b></p><p>—Sí, ya los sé identificar. Entonces lo escribo todo y luego lo paso y sube mi compañero de oficina, Horacio, al que le estoy muy agradecido también porque es otro ángel que Dios me ha puesto en el camino. Le digo, “mirá, esto me pasó recién”. Y él me dice “esto tiene que ser un libro”. Y ahí fue cuando yo hice el clic: estuve mucho tiempo solo y mi refugio siempre fue la escritura. Entonces tal vez hay otro Iván ahí afuera que está necesitando sentir que… Abajo del título dice “no te doy una solución, yo te ofrezco mi historia”.</p><p><b>—¿Cuándo pudiste vincular todos los trastornos de salud mental con todo el sufrimiento de niño?</b></p><p>—Fue cuando cambié de psicóloga, que ahí es cuando pude hablar de lo que me había pasado en profundidad, con detalles. Y ella me va vinculando, me dice “¿te das cuenta de que esto es lo mismo que te está pasando ahora, pero en otra situación?”. Tu forma de actuar ante esa situación es lo mismo, es el evitar, el no exponerme porque el estar escondido era menos posibilidades de que algo me haga mal.</p><p><b>—Pasar desapercibido.</b></p><p>—Pasar desapercibido, claro. Estaba muy solo, muy encerrado. Tenía dos o tres amigos. En los últimos años de trabajo, yo hablaba con alguien el viernes a la tarde cuando salí a trabajar y recién volvía a hablar con alguien el lunes cuando entraba al trabajo. <b>No hablaba con nadie desde el viernes al lunes. No hablaba con nadie</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LETEX2QXSBCCPAKC7FEZV727VE.jpg?auth=45cfcc675e185526a77c909f478d6aea153a9ae379e3f22a8a73f944436468c4&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Iván Nesteruk con Tatiana Schapiro en Infobae." height="4128" width="6192"/><p><b>—¿No se cura la ansiedad?</b></p><p>—El trastorno de ansiedad, mi psiquiatra fue muy claro en eso, primero yo tuve mucho prejuicio con el tema de la medicación, que muchos tenemos un prejuicio con la medicación psiquiátrica ¿no? Y él me dijo vos lo que necesitas es estar bien. Y para estar bien tenés que tomar esto. Fue muy claro en eso. Y me dijo mira, hay casos en los que podés conseguir herramientas que te dejen llevar una vida normal y como que te liberes del trastorno de ansiedad porque ya tenés herramientas. O puede ser para toda la vida. O sea, no me lo va a decir, no lo sé. No sé si va a ser para toda la vida o si en algún momento todo este trabajo que estoy haciendo va a tener un resultado que voy a decir, bueno, ya está, esta etapa la superé. </p><p><b>—La ansiedad no me abandonó, pero bajó el volumen y yo dejé de gritarle.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—</b><i><b>No soy el ansioso</b></i><b>. Explícamelo.</b></p><p>—Costó llegar a ese título. Porque incluso se está reforzando ahora el título.<b> Una patología no nos define, ya sea de salud mental, ya sea física, ya sea cualquier limitación que tengamos, no nos define</b>. Cuando terminé de escribir ese libro, que fue juntando todo lo que había escrito durante muchos años, me di cuenta de que yo no soy solo eso. Yo soy mucho más. Iván es mucho más que un trastorno de ansiedad y que una crisis de pánico. Y te digo que se refuerza mucho más ahora justamente por estos mensajes que me llegan de mamás que me dicen “mi hijo gracias a tu libro pudo hablar”. “Yo pude contarle algo a mi familia”. “En la mesa de casa pudimos hablar de este tema”. Entonces a mí me refuerza mucho más el no soy el ansioso, puedo estar dando una mano con esto que es mi historia.</p><p><b>—Te van a estar viendo muchos de esos que te hostigaron, que te acosaron, que hicieron que la pases horrible. ¿Qué les decís?</b></p><p>—Yo no los culpo. Tampoco los justifico, pero creo que son personas que la están pasando muy mal, muy mal. Y que necesitan en ese actuar elevarse, sentirse seguros, sentir lo que no sienten en casa. Entonces yo nunca los culpé. Nunca hablo de victimarios, siempre hablo de la persona que hace bullying y de la víctima. Es más, una persona que sufrió bullying puede convertirse en una persona que hace bullying. Es muy común. Entonces no siento rencor ni nada. </p><p><b>—¿Hay momentos de felicidad?</b></p><p>—Sí. Hoy sí. Hoy estoy feliz Tatiana. Hoy es un momento feliz para mí. El poder compartir este viaje con mi hermana para mí…Vengo de una semana con una actividad muy feliz en una escuela de teatro donde me invitaron a hablar con los chicos adolescentes y lo marqué como una de las experiencias más lindas de mi vida porque se abrieron a hablar. Hoy estoy contenido por mi familia. Hoy estoy haciendo un proceso de cambio. Y el poder ayudar a otros desde mi historia, hace que eso que yo pasé hoy cobre sentido. Es como hablaba con mi psiquiatra: yo no me quedo en el sufrí bullying, sufrí bullying y acá estoy. Tengo trastornos de ansiedad generalizada. Tengo ataques de pánico. Me pongo re nervioso ahora acá. Pero estoy acá. Estoy plantado. Se puede seguir.</p><p><i><b>Si querés contar tu historia escribinos a</b></i><i>:</i><a href="mailto:realidades@infobae.com" target="_blank" rel=""><i>voces@infobae.com</i></a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/L63NLJNJ55H2HDPGNIYDXREF7U.jpg?auth=db49d4100da14d61236ed0cb6c46a082b51a6cf8fa0563164dbe3ade746296dd&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Un niño pequeño con cabello oscuro y camiseta clara se muerde los dedos mientras mira hacia un lado en un entorno natural al aire libre.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Cómo un divorcio cambió la vida de Nati Saal: del miedo a empezar de nuevo al descubrimiento del amor real]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/15/como-un-divorcio-cambio-la-vida-de-nati-saal-del-miedo-a-empezar-de-nuevo-al-descubrimiento-del-amor-real/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/15/como-un-divorcio-cambio-la-vida-de-nati-saal-del-miedo-a-empezar-de-nuevo-al-descubrimiento-del-amor-real/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la creador de contenido habló sobre el vacío emocional que atravesó durante su matrimonio, el proceso de reencontrarse consigo misma tras la separación y cómo la terapia, la familia y la independencia económica fueron claves para reconstruirse. Además, reflexionó sobre la presión social antes de los 40, los mandatos alrededor de la maternidad y la importancia de animarse a vivir una vida más auténtica]]></description><pubDate>Fri, 15 May 2026 12:02:14 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Separarte no está mal en ningún aspecto de la vida ni a ninguna. Hoy es el día más joven del resto de tu vida. A mí esa frase me quedó grabada”, sostuvo <b>Natalia Saal </b>en<b> </b><a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwiJvQBhCYARIsAMjts3IQ-TRTAYSNkDnYgxTcIERS9EI4lToRTenWmvU8vIwCvFcxuTdXSW8aArMBEALw_wcB" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwiJvQBhCYARIsAMjts3IQ-TRTAYSNkDnYgxTcIERS9EI4lToRTenWmvU8vIwCvFcxuTdXSW8aArMBEALw_wcB"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al recordar el proceso que atravesó tras su divorcio y el desafío de reconstruirse emocionalmente. </p><p>Nati es Licenciada en Diseño de Indumentaria y Textil, referente de moda e influencer. Fue una de las pioneras del contenido fashion en redes sociales en la Argentina y construyó, a lo largo de más de una década, una <a href="https://www.instagram.com/natisaal/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/natisaal/"><b>comunidad</b></a> de más de 700 mil seguidores. En los últimos años, además de compartir contenido vinculado a la moda y el amor propio, comenzó a mostrarse desde un lugar más íntimo y auténtico, hablando abiertamente sobre salud mental, ansiedad, vínculos, divorcio y reconstrucción personal.</p><p>Su historia, marcada por la decisión de empezar de nuevo a los 33 años, atravesó etapas de soledad, reencuentro familiar y una nueva mirada sobre el amor, la libertad y la importancia de volver a encontrarse con uno mismo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OOWZSC6D3ZAPDD5OMOIGTE6LQE.jpg?auth=abfa7bb84e7712ab7b7b96e96d1b2e982f768c43c779e96ab8490b8745dbbfcc&smart=true&width=1920&height=1346" alt="Nati Saal: “Hoy es el día más joven del resto de tu vida”. (Maximiliano Luna)" height="1346" width="1920"/><p><b>— Hace muchos años que te dedicas a las redes, pero te mostras muy real. ¿En qué momento sentís que hiciste ese clic? </b></p><p>—Yo creo que mi clic más grande fue en simultáneo con dos cosas que me pasaron importantes. Una es la pérdida de mi mascota, que estuvo tres años conmigo, Hugo. Y, por otro lado, mi divorcio, que fue como mi despertar, en realidad. Pero uno sigue adelante y es mi gran aprendizaje de vida. Fue mi cambio de vida también. En ese momento fue ntender que la vida pasa por un montón de otros lados y animarme a dar pasos que antes veía inviables. </p><p><b>—¿Como cuáles, por ejemplo? </b></p><p>—Cuando estaba casada, estaba muy cómoda y yo siempre hago referencia a que <b>a veces nuestra zona de confort es la más incómoda de todas.</b> O sea, pensar que estás cómoda donde estás y en realidad estás más incómoda que nunca. Yo, por ejemplo, <b>no era feliz</b>. Entonces, dar ese salto, dar ese cambio y tratar de encontrarme, fue un paso enorme. Porque muchas veces nos perdemos en todo eso, ¿no? </p><p><b>—¿Pero vos advertías que no estabas siendo feliz? </b></p><p>—Era consciente de que no estaba siendo feliz. Sí, 100 por ciento porque llega un punto que aunque uno lo niegue, es tu vida, es tu día a día. Te despertás y no tenés inspiración, no querés hacer nada, nada te motiva. Ni el trabajo, ni estar con tus amigas, ni viaje, ni las cosas materiales, porque a veces uno se refugia en cualquier cosa para intentar ser un poco más feliz. Y <b>la realidad es que yo me sentía vacía.</b> Entonces tuve que empezar de cero mi vida. Empezar de cero conmigo misma, perdonarme, dejar culpas de lado, reencontrarme con mi familia, con mis amistades, reencontrarme con qué es lo que me gusta del trabajo, qué quiero hacer y quién quiero ser. </p><p><b>—¿Qué fue lo más profundo que te reprochaste en ese momento? </b></p><p>—Creo que no haber salido antes de donde tan mal estaba. Desde mi vida de hoy, que me siento mucho más tranquila y en paz, siento que podría haber evitado un montón de cosas. Pero a la vez es como todo eso que pasé era mi proceso, un proceso que necesitaba atravesar para poder estar bien. Para mí la paz y la tranquilidad con uno mismo, no se negocia con nada.</p><p><b>— A veces uno se deja de lado y se relega. Vaya a saber por qué, porque vos recién mencionabas: “Yo sabía que no era feliz. Estaba cómoda”. </b></p><p>—¿Sabés qué pasó, Luli? A veces estás en una relación, la estás pasando mal y tu entorno también la empieza a pasar muy mal porque te están viendo mal y porque eso repercute todo alrededor tuyo. Es muy pesado. Entonces también a mí me pasó que llegó un día que yo dije: “Tengo que salir de esto sí o sí”. O sea, no puedo estar más en este lugar y por suerte salí de ese lugar que no me hacía bien.</p><p><b>— Estuviste 13 años casada, ¿te pasó en algún momento, una vez que lograste irte por comodidad, costumbre o cariño, decir: “No era tan grave”? </b></p><p>—Lo que vos decís es clave y sobre todo para la gente que está mirando del otro lado. </p><p><b>—Porque ahí se comete el error de volver... </b></p><p>—Para mí son procesos y son cambios reales que nos pasan a todas las personas, que en un momento en que vos dejás una relación o un vínculo, el cual te acompañó en procesos de tu vida, pueden ser cortos, largos, pero seguramente en algún proceso de tu vida estuvo, en el mío fueron muchos años, te llenás de dudas reales, porque en mi caso yo vivía acompañada de una persona y mi rutina, me guste o no, era al lado de esa persona. Entonces, encontrarte con vos misma en una situación completamente distinta, salir a la vida desde otro lado, con otra mirada, me parece que desde ese lado uno siempre va a dudar en: <b>¿me tendría que haber ido o no? </b>Pero la respuesta está dentro tuyo. O sea, el por qué lo hiciste, ya está. </p><p><b>—Internamente, si tenías que volver a ese lugar, encontrabas siempre la misma afirmación: “No quiero estar más acá”. </b></p><p>—Sí y algo que es muy importante es <b>aprender a escucharnos</b>, a hablar de lo que nos pasa con liviandad. <b>Separarte no está mal, en ningún aspecto de la vida.</b> </p><p><b>— Ni a ninguna edad. </b></p><p>—Ni a ninguna edad. Hay mucha resignación en el divorcio. ¿Para qué lo voy a hacer ahora? Si ya tengo 50 años, ¿para qué me voy a divorciar? Y para mí fue muy importante y una de las cosas que más conecté con mi comunidad a la hora de compartir esto fue la libertad financiera, que muchas veces las mujeres vivimos sin tanta libertad y eso nos retiene mucho a no alejarnos o no separarnos. </p><p><b>— El miedo a no poder económicamente. Vos contaste en tu proceso muchas veces esto de: “No tenía un mango, pero me fui igual”. </b></p><p>—Sí. Por suerte yo tenía mi familia que estaba atrás mío y me fui a vivir a lo de mis papás feliz de la vida. Uno estigmatizas tanto y dice: “Voy a volver para atrás”. En realidad para mí fue ir para adelante y reconectar con mis papás desde otro lado. Y ese amor que para mí era lo que necesité y me hizo bien. Realmente necesitaba a mi familia y por suerte la tuve. Para mí fue lo más importante y lo que más me ayudó y me salvó a poder salir adelante. Con el tiempo, de repente fue como “bueno, necesito encontrar un lugar para vivir sola y aprender a vivir sola”. Porque yo me fui a vivir con otra persona, no me había ido a vivir sola nunca. Y empecé a sacarle provecho a eso de empezar a vivir sola, empezar a resolver las cosas sola. </p><p><b>—Es que uno no solo termina una relación de pareja, hay un montón de patrones que están ahí.</b></p><p>—Sí y el tema de la edad te lo va marcado. Yo tengo 39 años y cumplo 40 en un mes. Y tengo una revolución de un montón de cosas que de verdad me pasaron este último año, en donde empecé a replantearme también cuántas cosas nos pasan por la edad que tenemos, que llega un punto que decís: “Bueno, voy a cumplir 40 años”.</p><p><b>—La mitad de la vida…</b></p><p>—Y sentís la presión de “tengo que haber logrado esto o tendría que estar en este lugar, tengo que decidir sobre esto o no”. Yo no tengo hijos y nunca fue algo que pensé en mi vida. Entonces, de repente llegás a los 39 años y todas tus amigas están como en una búsqueda o están embarazadas o tienen hijos, y yo no, a mí me tocó otra cosa, que es que mi pareja tenga hijos, que los amo. Y en un momento dije: “Bueno, tal vez lo que me tocaba a mí en mi vida era esto”. </p><p><b>—¿Sentís que son “replanteos” y que hay más un apuro social por tener ciertas cosas resueltas a esta edad? ¿O realmente se despertó algo en vos ahora, en esta nueva etapa de tu vida, enamorada y recién casada?</b></p><p>—A mí me encanta conectar con la gente, charlar y ver sus historias de esto también. Me llegan mensajes, no sé por qué, siempre de búsqueda de la maternidad y el deseo que quizás lo tienen de toda la vida. A mí nunca me pasó y eso que soy una persona muy familiera. A veces digo: “Es raro que nunca me haya nacido ese deseo feroz de maternar”. Y hasta me lo planteo y lo trato con el psicólogo. O sea, realmente es un tema que para mí siempre fue como algo que me quedó para seguir analizando. Y un poco esto que también vos decís que quizás no había tenido ninguna relación estable y de amor real… A veces pienso: ¿será tarde para hacer algunas cosas en la vida? ¿O nunca es tarde? ¿O sí, por una cuestión biológica? ¿Cuánto tiempo más tengo para decidir algo que, quizás, sentís que tenés que definir ya, aunque no quieras hacerlo en este momento? <b>Antes sentía que era egoísta en no querer ser madre</b>. Egoísta conmigo misma, ¿eh? No con mi pareja, con mi familia, ni con lo social. Y me lo reprochaba, pero ¿por qué no? ¿Cómo me estoy tratando a mí misma por no querer esto y cómo me va a ver el de afuera por no querer esto? Porque muchas veces pasa eso, que te preguntan ¿por qué no querés?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UX5SFFBZARGDND43CJQAAGNDPM.jpg?auth=43c37a008c5fc6171d8a465413a88cfafc548381dd58d8f779f1c2dbdebce793&smart=true&width=1920&height=1280" alt="“No tenía un mango y me fui igual”: la decisión de Nati que cambió por completo su vida. (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><p><b>—Mostrás un vínculo muy lindo con tu madre, ¿hablaste de esto con ella? </b></p><p>—Sí, un montón. Lo que pasa es que ya no me habla del tema porque sabe… Lo que pasa es que su sueño de la vida era ser madre. Siempre cuenta que me tenía a mí, yo era su muñequita. Creo que yo le hice cambiar mucho la mente a mi mamá, en el sentido de que imaginate, mi mamá con la única persona que estuvo en su vida fue con mi papá. Tienen 63 años y están desde los 18 años juntos. Nunca se separaron, tienen un vínculo hermoso, que de hecho fue mi trampolín para divorciarme, porque yo veía la relación que ellos tenían y yo decía: “Yo no tengo esto”. Pero no por comparar, sino porque veía cómo se miraban, se hablaban, se respetaban, se acompañaban y yo no tenía eso, que para mí es algo básico que tenés que tener en una relación. </p><p><b>— Lo que decís es espectacular, porque es el ejemplo en vivo de cómo aprendemos el amor y también es un buen punto de partida para mirar la propia historia y preguntarse: “¿Esto se parece a lo que me enseñaron que era el amor?”</b></p><p>—Ahí empezó mi búsqueda. Cuando me divorcié estuve muchos años sola, como cuatro o cinco, pandemia en la mitad, y fue una búsqueda interior enorme. De verdad necesitaba conectar conmigo por esto que se decía antes de que estaba perdida. Me acuerdo de estar hablando con mi coach, en 2019 y decirle: “Yo me siento en un pozo que no puedo salir, pero me estoy viendo en un pozo y no veo la salida”. En ese momento no lo veía. Me costó mucho tiempo de soledad, de perdonar, de dejar la culpa de lado y de empezar a trabajar en mí. Empezar a reencontrarme con esa persona, de recordar los sueños que tenía de cuando era más chica, a qué aspiraba, de enfocar mi energía en el trabajo, en mis amistades, en mi familia y en mí. No estaba interesada en conocer a nadie. Aparte fui de esas personas que toda la vida tienen novio. Desde los 14 años en pareja, una relación muy tóxica la primera. De ahí me costó salir muchísimo. Salí con uno, con otro. Estuve siempre novia, muy noviera, después casada. Y de repente dije: <b>“A los 33 tengo que empezar mi vida”</b>, pero parada desde otro lugar. Es un proceso lógico y hoy te digo que estoy bien, soy feliz, tengo tranquilidad, tengo paz, estoy acompañada, tengo una familia linda, tengo salud, trabajo de lo que me gusta, ¿qué más puede pedir uno? La realidad es que me siento bendecida de lo que tengo alrededor mío. Pero para llegar a eso tuve que atravesar un montón de cosas en las que no las pasé bien. El encontrarme a mis 33 años fue mucho más que haberme divorciado. Fue una historia que quizás yo venía acarreando desde mucho más chica, de otras relaciones que había vivido. Fue como: <b>desde acá arranco otra vida, la vida que yo quiero.</b></p><p><b>— Si hoy pudieras tomarte un mate con esa Nati de 2019, sabiendo todo lo que vino después, ¿qué le dirías? ¿Qué consejo le darías para salir de ese pozo?</b></p><p>—Creo que la vida es un proceso y si uno puede tomar eso que está viviendo como su mayor aprendizaje de lo que te está pasando hoy, tenés que aprender de esto, de lo bueno y de lo malo, y saber que mañana no vas a estar bien, pero que de acá a un tiempo vas a estar contenta por lo que empezaste hoy. Eso para mí es la clave para todo. Algo que me ayudó mucho es no comparar mi vida con la de nadie. No comparar mi proceso con el que está viviendo alguien desde del otro lado, porque no hay mejor o peor, o más difícil o más fácil. Cada uno tiene su historia. <b>Me casé, por segunda vez. Creo en el amor. </b>Lo que nos pase de acá al futuro uno no lo sabe, es totalmente incierto. Pero sí soy consciente de que elegí un gran hombre al lado mío, un gran padre, un gran hijo, un gran compañero que me enseñó muchas cosas. Pero por sobre todo, es la persona que más confía en mí y siempre acompañándome. Pero no tapándome, acompañándome.</p><p><b>—Esto que decís de: “Va a llegar el que te acepta como sos, el que no te quiere cambiar, el que se ríe con vos”. Qué increíble que uno destaque eso como un baluarte, cuando debería ser siempre así siempre.</b></p><p>—Pero pasa mucho y a veces no nos damos cuenta. Estamos con gente que nos quiere cambiar, que quiere que seamos como a ellos les gustaría que seas. Entonces de a poco van transformando ciertas cosas y eso para mí te genera mucha inseguridad. A mí me pasó y te terminás perdiendo. Así fue que yo me perdí y dije: “Me tengo que volver a encontrar conmigo misma”. Porque no sabía ya quién era y no me gustaba lo que estaba siendo. No estaba priorizando cosas que para mí hoy son esenciales, como la familia. <b>Estaba totalmente perdida</b>. A veces estás con parejas que, para mí no es a propósito, pero te van diciendo: “No me gusta esto”, entonces lo terminás cambiando. ¿Cuántas veces pasa que dejás de vestirte de cierta forma p dejás de conectar con amigas? Porque a quizás el otro no le gusta o no quiere… </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KVTVZ62CYFGY5PO7B7MAHO7VH4.jpg?auth=ab3217e3516b2eae0665dcb64b4f56624bd1def008be1156c5a65164ec44cafb&smart=true&width=1920&height=1309" alt="Nati contó cómo tocó fondo tras separarse: “Me veía en un pozo y no encontraba la salida”. (Maximiliano Luna)" height="1309" width="1920"/><p><b>—De hablar de cierta manera... </b></p><p>—O de viajar o cualquier cosa. </p><p><b>—“Todo puede ser corregido”, parece. </b></p><p>—A veces estás embalado o te enamorás o creés que te enamorás y te terminás perdiendo en los deseos ajenos. Pero uno va aprendiendo.</p><p><b>—Hace un rato dijiste: “El mes que viene cumplo 40 años”. ¿Cómo te gustaría vivirlos? ¿O qué te imaginás? </b></p><p>—Siento que es super importante esto de hacer lo que uno tenga ganas de hacer, porque después te vas a arrepentir de no hacerlo. Y <b>hoy es el día más joven del resto de tu vida. </b>A mí esa frase me quedó grabada y siento que es como algo que todos tenemos que entender. Si hoy pensás que estás tarde, estás temprano todavía para todo el resto de lo que podés vivir y hacer. Y también siento que no hay edad para ser feliz. ¿Quién dice que está mal encontrar el verdadero amor a los 40? ¿Por qué lo tengo que encontrar a los 20 años? Creo que ahí está el tema social. </p><p><b>—Sobre todo si a los 40 estás mucho más plantada que a los 20. </b></p><p>—Pensamos que a los 20 tenés que saber qué querés estudiar, dónde querés vivir, con quién te querés casar, si querés tener hijos o no. No, a los 20 no sabés eso (risas). Mi mayor deseo para las mujeres que están mirando y escuchando del otro lado es <b>que se animen a hacer eso que en este momento les está resonando, ese cambio que quizás no se animan a concretarlo</b>. Nada es tan grave. Si están en este momento vivas y sanas, pueden hacer lo que quieran de sus vidas y sean ustedes la mayor motivación para otras mujeres. Algo que me gustaría decir también es que estaría buenísimo que entre todas las mujeres empaticemos más, nos digamos más cosas lindas y nos apoyemos. Pero no lo digo como algo soñador sino real, porque en definitiva creo que nosotras juntas podemos contra cualquier cosa y desde mi lado me encanta poder, al menos mi granito de arena, compartiendo mi vivencia, que puede ser para algunos mucho, para otros poco, pero es motivarlas a que sean felices y que hagan realmente lo que quieran.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/R5TNHK73IVGULEHNFPFS5C3ZAA.jpg?auth=b65a2f3409f7f0b16e74d307eeb8a72210cf323cc89e60ce5dc7b96350fd9c57&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Nati Saal con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Flor Álvarez: la cantante que pasó de dormir en la calle a emocionar a millones con su historia de resiliencia]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/14/flor-alvarez-la-cantante-que-paso-de-dormir-en-la-calle-a-emocionar-a-millones-con-su-historia-de-resiliencia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/14/flor-alvarez-la-cantante-que-paso-de-dormir-en-la-calle-a-emocionar-a-millones-con-su-historia-de-resiliencia/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la artista repasó su dura infancia en instituciones, los años en los que debió alejarse de su familia adoptiva por situaciones de maltrato y cómo la música se convirtió en un refugio en los momentos más difíciles. Además, habló de los abusos que sufrió durante su adolescencia, las decepciones amorosas que atravesó tras alcanzar la fama y su sueño de crear una casa artística para chicos sin hogar]]></description><pubDate>Thu, 14 May 2026 05:57:51 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Siempre que estoy a punto</b> <b>de tirarlo todo, vuelvo a acordarme de tantas cosas tristes que viví y siento que no merezco tirar todo porque me costó mucho estar donde estoy</b>”, afirmó <b>Florencia Álvarez</b> durante una entrevista en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas<b> </b>de <b>Infobae</b>.</p><p>Flor es cantante, influencer y creadora de contenido. Alcanzó la popularidad gracias a sus interpretaciones musicales en el subte y en las calles de <b>Buenos Aires</b>; sus videos se viralizaron en <b>TikTok</b> y en <a href="https://www.instagram.com/flor.alvarezoficial/?hl=es-la" target="_blank" rel="" title="https://www.instagram.com/flor.alvarezoficial/?hl=es-la"><b>Instagram</b></a>. Inició su carrera artística de forma independiente y creó una sólida comunidad digital con su estilo que fusiona cumbia, pop urbano y versiones de canciones populares. En los últimos años, lanzó composiciones propias como <b>4:20</b> y el EP <b>Etapas</b>, y colaboró con artistas como <b>Rusherking</b> y <b>Fer Vázquez</b>. </p><p>Su historia de superación personal y crecimiento desde los escenarios callejeros hasta plataformas digitales masivas la posicionaron como una de las nuevas figuras en la música urbana y tropical argentina.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TN3GBA3BIVFH3MXFMZR54KIJAE.jpg?auth=89e8817535fd96952259beedc4b478384d3b89d8484ce584518f112f1bf38c71&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Flor Álvarez: “Quiero fundar una casa artística para chicos que crecieron en hogares”. (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><p>Ante la pregunta sobre qué haría con un millón de dólares, Flor respondió sin dudar: <b>crear una casa artística destinada exclusivamente a chicos que viven en hogares.</b> Según explicó, el proyecto nace de su propia historia y de las carencias que atravesó durante su infancia.</p><p>Durante la entrevista, recordó el programa estatal <b>Adolescencia</b>, del que participó y que estaba orientado a jóvenes que vivían en hogares o no tenían recursos para acceder a actividades artísticas. También mencionó la <b>casita C&amp;C Arte</b>, un espacio con talleres de baile y música, aunque aclaró que su sueño apunta a desarrollar “algo mucho más grande y enfocado únicamente en chicos que crecieron en instituciones”.</p><p>Si bien la propuesta del millón de dólares forma parte del juego del programa, la artista aseguró que busca convertir ese proyecto en realidad en los próximos años, impulsada por el crecimiento de su carrera musical.</p><h2>Infancia, familia adoptiva y vivencias en hogares</h2><p>Flor ingresó a un hogar junto a sus <b>hermanos cuando tenía tres años</b>. Desde entonces, la música fue refugio y motor para transitar la infancia. Gran parte de esa conexión surgió desde programas como Casi Ángeles, donde imaginaban que el arte podía ser una vía de escape y una forma de construir identidad.</p><p>“Vivía en un hogar con mis hermanos y en ese momento veíamos el programa. Asociábamos mucho estar en un hogar con hacer música, porque éramos muy chicos y no diferenciábamos una actuación de algo real. Para nosotros era muy real ese hogar mágico y si ellos podían tener una banda, nosotros también. Siempre tuve esa cercanía con la música”, relató.</p><p>En medio del dolor que atravesaban, la ficción representaba una esperanza. <b>“Creo que ayudó a mucha gente a olvidarse de las cosas malas. A nosotros nos dio la ilusión de que podíamos hacer algo con la música o con el arte y perseguir los sueños”</b>, agregó.</p><p>La convivencia con su <b>familia adoptiva</b> estuvo marcada por situaciones de violencia física, manipulación y maltrato psicológico. El vínculo con su madre adoptiva era especialmente conflictivo, mientras que su padre adoptivo mantenía una actitud pasiva. “Si uno hacía las cosas mal era un mal hijo y ella nos decía que se arrepentía de adoptarnos. No tuve un mal vínculo con mi papá. El problema era que él avalaba esas cosas y no hacía nada al respecto. Pero no era una persona violenta”, afirmó la artista.</p><p>Con el tiempo, advirtió que lo que vivía no era normal. <b>“Me empecé a dar cuenta de que las cosas no eran así cuando fui a la casa de mis amigos y sus mamás no eran así. Sentía que estaba en deuda con ellos porque había sido adoptada. Yo no lo entendía porque tenía 10 u 11 años. Después, con el tiempo, me di cuenta y decidí irme”</b>, recordó.</p><p>Sobre el vínculo actual con su <b>familia adoptiva</b>, Flor señaló que mantiene cierto contacto con su padre, aunque distante. “Aprendí a perdonar. Sé que él nunca hizo las cosas con mala intención. Siempre sentí que fue irresponsable en algunas cosas. Pero sé que no fue con maldad, que él nos amó de verdad”. Con su madre adoptiva, el lazo se rompió durante la adolescencia. “Cuando yo tenía 15 años nos sentamos las dos, tranquilas, y nos dijimos: ‘Yo no quiero ser tu mamá, yo no quiero ser tu hija’. Me levanté y no la vi nunca más”, sentenció.</p><p>Con los años, Flor y sus hermanos terminaron separados. <b>Una de sus hermanas fue internada, otra se fue a vivir con una amiga y su hermano menor permaneció con la madre adoptiva</b>. La distancia y los conflictos familiares la impulsaron a irse de su casa siendo todavía muy joven. En ese contexto, la figura materna más importante en su vida fue su hermana mayor, quien también pasó por situaciones de calle y siempre asumió un rol de cuidado. “Ella fue la persona que me enseñó a atarme los cordones, a leer, a escribir. Era la hermana mayor y siempre nos cuidó y nos defendió”, expresó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NJZIUMSVNRDGFJEZAJWSL3OIWE.jpg?auth=aec1c279b97c3e5f3132878af9f6675f4b887b5b540b31532ba454b5fdc0d674&smart=true&width=5940&height=3924" alt="“Cantaba para tranquilizar a las chicas del hogar cuando la estábamos pasando mal”, recordó Flor en diálogo con Emilia Attias. (Maximiliano Luna)" height="3924" width="5940"/><h2>Experiencia en la calle, abusos y resiliencia</h2><p><b>—¿Cuáles fueron los momentos más difíciles</b> <b>de tu vida? </b></p><p>—¡Uf! Yo creo que la calle. En mi adolescencia, cuando me tocó transitar la calle, el tener que sobrevivir sola, el tener que utilizar mi cuerpo para algunas ocasiones o los <b>abusos sexuales</b>, también. Esos creo que han sido los más duros. Me habré alejado de mi familia adoptiva a los 13 o 14 años y a los 18 más o menos volví a pararme. Pero estuve todos esos años deambulando de acá para allá, estando en la casa de alguien, en la casa de personas y haciendo cosas que capaz no tenía ganas de hacer para que me ofrezcan un baño donde bañarme, porque a veces no había dónde bañarse.</p><p><b>—¿Hay algo de tu historia que todavía te cuesta contar? </b></p><p>—Yo creo que el tema de los abusos siempre lo cuento por arriba porque es fuerte recordarlo. <b>Yo sufrí tres abusos sexuales en mi vida y dos han sido medio inconsciente con efectos de alcohol o droga</b> y la última vez no, y esa creo que fue la peor, la más triste y dolorosa que viví.</p><p><b>—¿Fue siempre la misma persona? </b></p><p>—No. Fueron todas personas que yo no conocía. Gente en la calle o en una villa. Me agarraron entre cuatro y la última fue un colectivero. Eso sí no lo charlo porque siento que hago una nota toda llorando y es horrible... Es duro y hasta a veces me pasa hoy día, que ya pasó un montón de tiempo de eso y siento culpa por eso. Y sé que está mal. Todo el mundo me dice que está mal, que no fue mi culpa. Hice terapia con más de siete psicólogos. <b>Hoy día estoy en terapia</b> <b>y la psicóloga me hace entender siempre que no fue mi culpa.</b> <b>Yo a veces, le tengo, no sé, odio a mi cuerpo porque todo el mundo lo maltrató. Pero a veces siento culpa</b>. A veces siento que si yo no hubiese estado en ese lugar a tal hora, tal día, eso no hubiese sucedido. Pero uno aprende de los errores. ¿Fue mi error por haber estado en ese lugar? Yo creo que sí, porque en realidad no tendría por qué haberme escapado de donde estaba. Yo estaba en un hogar y me escapé. Está bien, la estaba pasando mal. Pero era de noche y no correspondía que ande de noche porque es peligrosa la calle. </p><p><b>—Pero eras muy chica. No te dabas cuenta de eso todavía y la estabas pasando mal. </b></p><p>—Es verdad. Pero yo busco culparme y sé que está mal eso. <b>Nunca pude hacer una denuncia.</b> Nunca me sentí fuerte para hacer el reconocimiento de las personas, volver a verlos. Yo no sé quiénes eran, pero recuerdo sus caras. Creo que lleva tiempo ese proceso. <b>Es una herida que aún no sanó</b>, porque cada vez que la toco me moviliza algo.</p><h2>Música y proyectos personales</h2><p>La <b>música fue siempre un refugio</b> y también una herramienta para vincularse con los demás. Durante los años que vivió en hogares, <b>Flor aprendió a tocar el ukelele</b> y solía reunir a las chicas en el patio para cantar, ayudándolas a atravesar los momentos más difíciles.</p><p>“Sentía que podía conectar con ellas a través de la música; cuando las notaba inquietas, tomaba el ukelele y les proponía ir al patio para cantar algunas canciones. Se sumaban todas y era hermoso poder hacer algo por ellas, para que también pudieran estar tranquilas. Muchas habían vivido abusos y ya no querían continuar”, narró.</p><p>Consultada sobre si siente orgullo por lo que logró frente a las situaciones complejas que enfrentó, <b>Flor subrayó su perseverancia</b> y su capacidad de no rendirse ante la adversidad como rasgos fundamentales.</p><p>“A veces me pasa que algo me angustia y tengo ganas de dejarlo todo. Pero cada vez que estoy cerca de hacerlo, recuerdo las muchas cosas tristes que viví y siento que no merezco abandonar, porque me costó mucho llegar hasta donde estoy”, analizó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XLS56MHKJZGVVINHFL4GYUKDRU.jpg?auth=674d7e9a0a0e24e6a192af7f5f78289d601d7dd5ae223091a765bc4db6eddd0a&smart=true&width=5186&height=3729" alt="“Siempre que quiero tirar todo, recuerdo todo lo que me costó llegar hasta acá”, expresó la artista. (Maximiliano Luna)" height="3729" width="5186"/><h2>Relaciones personales y vínculos afectivos</h2><p><b>—¿Cómo sentís que te impactaron estas cosas que viviste en tu forma de ser y de vincularte con los demás? </b></p><p>—Me ayudaron a descubrir cómo es la gente, a través de su manera de hablar o de expresarse. Yo siento que le saco la ficha a todo el mundo en un segundo. Creo que <b>aprendí a leer mucho a la gente, a no dejarme manipular y a estar despierta</b>. La calle te enseña muchísimas cosas, pero sobre todo a estar despierto en todo lo que está pasando a tu alrededor.</p><p><b>—¿Te cuesta abrirte, ser vulnerable o dejarte amar?</b></p><p>—Soy la mejor en eso. Lloro, soy maricona, amo con intensidad y con locura a los míos. Yo doy la vida por la gente que estuvo conmigo. Tengo amigos que me han dado un túper de comida cuando no lo tuve y eso lo tengo en mi corazón todos los días y cada vez que me necesiten, yo corro por ellos. Siento en parte que mi familia al haberse destruido, yo construí con ellos una familia que me acompañó en todo ese tiempo duro.</p><p><b>—¿Y en el amor? ¿Cómo sos? </b></p><p>—Me ha pasado con todo esto de las redes y de haberme hecho conocida, de estar con gente y <b>que a los dos meses me pidieran que les compre un auto. </b>Yo no soy un banco. Soy una persona. Entonces claro, ahí yo me daba cuenta y digo: “No, este quiere plata, no quiere estar conmigo”. Entonces chau, listo. Yo tuve todas relaciones que me duraban dos, tres meses, porque a la primera de cambio que no me gustaba algo, ya está, nos separamos. <b>Yo no voy a poner la cara para que me sigan pegando.</b></p><p><b>—¿Estás en pareja actualmente? </b></p><p>—Hoy día estoy en relación, cumplimos un año, convivimos desde octubre y nos comprometimos, todo…</p><p><b>—¿Cómo lo conociste? </b></p><p>—Lo conocí porque estoy trabajando con mi productora hace tres años. El año pasado me había mostrado a un chico y me dijo que él estaba preguntando por mí. Yo le dije: “No, quiero enfocarme en la música”. Pero lo vi en una videollamada y dije: “¡Qué guapo! Le voy a mandar un mensaje”. Le pedí el Instagram, le mandé mensaje, terminamos hablando por WhatsApp y nos vimos esa noche. Después de ese día nos empezamos a ver todos los días y no nos separamos más. Se llama Johnny, <b>Jonathan</b>. Su familia es lo más, también.</p><h2>Mirada sobre la adopción y sueños</h2><p>A futuro, uno de sus mayores deseos es formar una familia propia y convertirse en una madre presente. <b>“Me gustaría tener cinco hijos. Adoptar a tres y parir a dos.</b> Yo los llevaría a todas las actividades que les guste hacer. Voy a ser la mamá que está con un cartel ahí apoyando en lo que sea”, expresó.</p><p>Además, aseguró que le gustaría transmitirles herramientas para desenvolverse en la vida sin dejar de acompañarlos. “También me gustaría enseñarles de la calle, porque tienen que aprender, creo yo, para estar despiertos. Obviamente, poner límites y todo lo que quieran aprender, que lo aprendan conmigo. Así que yo creo que sería una mamá piola”, concluyó.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/C2VA3DVX45GS7AEFIIENNEMAJY.png?auth=6044300b2f6781f821be13aeddde02aab675ae6af7c8607785e291c7b3e341f0&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Flor Álvarez con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Agusneta: la charla con sus padres para comenzar a streamear, su relación con los campeones del mundo y por qué no volvió a enamorarse]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/12/agusneta-la-charla-con-sus-padres-para-comenzar-a-streamear-su-relacion-con-los-campeones-del-mundo-y-por-que-no-volvio-a-enamorarse/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/12/agusneta-la-charla-con-sus-padres-para-comenzar-a-streamear-su-relacion-con-los-campeones-del-mundo-y-por-que-no-volvio-a-enamorarse/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, el reconocido creador de contenidos repasó sus orígenes, destacó el apoyo de Davoo, habló de la importancia de la salud mental e hizo referencia a la posibilidad de enamorarse]]></description><pubDate>Tue, 12 May 2026 05:26:32 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Su sueño era ser abogado. Pero el fútbol pudo más. Cuando estaba terminando el secundario, <b>Agustín Rodríguez Panceta</b> les dijo a sus padres en Mar del Tuyú que quería ser streamer y hablar de fútbol, su “locura”. Les pidió un año de plazo. Si las cosas no andaban bien iniciaría la carrera de abogacía. Pero arrancó con el streaming y no paró. Nacido el 19 de noviembre de 2004, <i><b>Agusneta </b></i>creció a pasos agigantados y se convirtió en uno de los creadores de contenido más reconocidos.</p><p>Desde distintas plataformas, como Twitch, YouTube, Kick y TikTok, Agusneta dio muestras de su talento y por estos días se lo puede ver también en Directv, Luzu, TNT y Telefe, entre otros.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BTJPOSBTJVEEFDE6WL32XXTGFQ.jpg?auth=64e7d96d9a0517668b9f819dfa5eac1d38d1db4c167cf8a8484530ad19199334&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Agusneta es hincha de Estudiantes de Caseros y un apasionado del fútbol (Foto Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><i><b>-¿Cómo fue entrar al streaming o empezar a streamear? Contanos tu historia</b></i></p><p>-Mi historia es arrancar a streamear en el último año de colegio. Yo tengo 21 años y arranqué a streamear en el 2022, mi último año de colegio, en enero. La charla fue así: estaba de vacaciones con mi familia en Mar del Tuyú, todos sentados. La realidad es que yo siempre quise estudiar abogacía, y lo quiero estudiar todavía, es algo que no negocio en mi vida, lo quiero estudiar. Pero en ese momento estaba entre estudiar abogacía a fin de año, algo que siempre me encantó, que me vuelve loco, pero también hay algo que me volvía loco, que era la pasión por el fútbol. No hay nada que me vuelva más loco que hablar con el fútbol. Todas las charlas con mi papá, con mi abuelo, todas son de fútbol. Con mis amigos, todos me los hice alrededor del fútbol.</p><p><i><b>-Alguien se va a preguntar, ¿de qué equipo será Agus?</b></i></p><p>-De <b>Estudiantes de Caseros</b>, por mi papá, que es del barrio, y me llevaba a la cancha desde los dos años, a la cancha de Estudiantes. Entonces, todas nuestras charlas eran de fútbol, era ir a ver fútbol con mi abuelo, con mi papá, a la cancha de Estudiantes y hablar de fútbol. Pero es muy difícil llegar hablando de fútbol de la nada a los diecisiete años, poder cobrar algo bien, poder generar algo. <b>Entonces me senté con mis papás y les dije: “Denme un año, voy a arrancar a streamear”. </b></p><p><i><b>-¿Y ellos entendían algo qué era streamear? </b></i></p><p>-Nada. </p><p><i><b>-Pero les pediste un año, la sentiste...</b></i></p><p>-“Denme un año”, les dije. Denme desde enero de 2022 hasta diciembre de 2022, que se venía el Mundial. Les dije <b>“déjenme este año, si este año no la pego, no me va bien, no tengo los números que quiero tener, arranco a estudiar el año que viene abogacía y hago mi vida normal”. </b></p><p><i><b>-Fue como una estrategia, ¿siempre fuiste así de metódico?</b></i></p><p>-Sí, toda mi vida, y también soy mucho de hacer lo que sienta mi corazón, siempre. Para mí es lo ideal. No me interesa lo que puedan decir. Si mi corazón dice que es por ahí, es por ahí. Mi corazón siempre fue el fútbol. Abogacía me encanta igual, pero siempre fue el fútbol. El tema es que nunca encontré una manera de poder vivir de eso. <b>La realidad es que ese último año, enero 2022, llegué de las vacaciones el día 14 de enero, llego y hago un stream con </b><i><b>Davoo</b></i><b>.</b></p><p><i><b>-Pero pará, ¿cómo llegaste a Davoo? ¿Lo conocías de antes?</b></i></p><p>-Para mí es el número uno. Mi historia con él comienza en febrero de 2021, más o menos un año antes, que él streameaba con doscientas personas, cien personas. Y un día lo enganché viéndolo. Me hice suscriptor número uno, fanático número uno y literalmente de fanático número uno y suscriptor número uno a amigo. Él me escribía <b>“che, gracias por verme”, y yo, “che, </b><i><b>Davoo</b></i><b>, ¿cuándo prendés?“</b>. Y se armó una relación tan grande que cuando yo el año siguiente, que quiero arrancar a streamear, le aviso que voy a arrancar, me dice <b>“contá conmigo para lo que quieras”</b>. <i>Davoo </i>me llama el 14 de enero de 2022. Me llama y me dice:<b> “¿Volviste de las vacaciones?, quiero hacer llamada con vos para presentarte que vas a streamear”</b>. Él tenía, no sé, ochocientas personas, quizá no tenía tantas todavía, pero ya se estaba haciendo muy conocido y venía de casi meter unos premios. Me llama y me presento. <b>Terminó la charla y el 18 de enero arranqué a streamear, cuatro días después. Y ahí arrancó todo mi camino. </b></p><p><i><b>-Y en ese año que les pediste a tus viejos, ¿qué hiciste? ¿Invertiste, compraste una compu, compraste micrófono, compraste cámara? ¿Qué hiciste? </b></i></p><p>-Algunas cosas ya las tenía, pero la compu y el micrófono eran muy malos. El chiste de mi stream era “¿cómo puede este tipo streamear con lo peor que existe en el mercado hoy en día?“. Si ves mis primeros clips, tenía cuatro gigas de memoria, que hoy día es como no tener nada. Pero dije <b>”para mí esta es mi esencia"</b>. <b>Arrancar con lo que hay y mostrarle a la gente que no hay que tener la mejor cámara, la mejor computadora, invertir doscientos millones de dólares en el negocio, que a vos te van a ver por lo que sos vos.</b> Y con una compu viejísima y un micrófono saturado arranqué a meter una banda de gente en los primeros streams. Es más, el primer stream con <i>Davoo</i>, lo hago con el celular, con un J1 Samsung, desde el comedor de mi casa, que se veía horrible. Y con las primeras cuatro o cinco donaciones, invertí un poco más. Pero ni siquiera invertí tanto, era la misma compu, pero le agregué una camarita mejor. </p><p><i><b>-¿Cómo te llevás con el hateo?</b></i></p><p>-Yo creo que es lo que va acompañado con esto. Vos hablás desde el corazón, vos hacés una opinión desde el corazón, vos hacés una charla desde el corazón, vos intentás entretener un público. Y es lo que sentís en el momento, vos hacés un stream. Yo he hecho, creo que durante años, ahora aflojé un poco porque estoy en más programas, hice streams de ocho horas. <b>¿Sabés la cantidad de cosas que uno le puede decir en ocho horas? Puede decir tanto cosas muy buenas como cosas muy malas. Pero si vos sentiste que hiciste un buen stream, cuando cortaste, cuando lo terminaste de hacer sentiste que lo hiciste bien, ¿por qué te vas a indignar y te vas a poner mal por un meme en Twitter? ¿Por un </b><i><b>TikTok</b></i><b> sacado de contexto? Hoy en día las redes es sacar de contexto y dañar y criticar. </b>Si yo cuando corté mi chat me ponen “gracias por hacernos reír estas ocho horas”, ¿por qué me voy a poner a pensar en Juanito2014? Capaz no lo conozco, que sacó un clip, puso un tuit y arrancó a criticarme. </p><p><i><b>-Habrás visto compañeros del streaming, al igual que artistas y deportistas que lo sufren mucho. Este pensamiento no es fácil de aplicar...</b></i></p><p>-Yo sé que es muy difícil y la mayoría de mis compañeros hoy en día siempre están pendientes de lo que puedan decir. Cuando vos me decís qué consejos tengo que dar para arrancar a streamear, además de ser genuino y todo, también digo que tenés que estar bien vos, porque sabés que van a hablar mucho de vos, sabés que te van a criticar mucho, sabés que van a opinar mucho de cosas que capaz vos no te mirabas. </p><p><i><b>-¿Por ejemplo, en tu caso?</b></i></p><p>-Yo prendía stream y era todos <b>“¿con ese pelo cómo podés streamear, cómo podés streamear con esa cara, con esos dientes?“... </b>La gente mira cosas que vos capaz ni te mirabas antes, ¿entendés lo que te quiero decir? </p><p><i><b>-Pero pará, ahí vos estabas stremeando y sentías que te estaban bardeadno físicamente... ¿qué edad tenías?</b></i></p><p>-Dieciocho años. </p><p><i><b>-Dieciocho años, que hoy un chico por ahí de dieciocho o una chica de dieciocho años le empiezan a decir esas cosas y termina en un problema de salud mental</b></i></p><p>-Es meterse con el físico, meterse con cosas de la personalidad. A mí me decían que era insoportable, que era esto o lo otro. Pero prefiero que me digan esto antes que una maldad, porque yo nunca hice una maldad. Hay cantidad de famosos, de gente que la cancelan por maldades, que para mí son realmente maldades. Son comentarios muy fuera de contexto, son comentarios que no me gustan. A mí nunca me van a criticar por algo así o intento no hacer ese tipo de comentarios. Y si todo va por lo físico o va por ser insoportable, o por “no te banco”, bloqueame, no me mires. Hacemos el bien y ya está. También entiendo que es muy difícil igual para todos aplicar eso, porque no todos tenemos la misma mente. Por eso yo siempre digo que es muy importante trabajarlo con un psicólogo.</p><p><i><b>-¿Eso lo recomendás? </b></i></p><p>-Muchísimo, para mí, muchísimo. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MSRC7KTMSNC6HJ7SIJVP53J3AE.jpg?auth=b0a247642d22c97e4cee057db4eb02d1074f5fde4609cbb80ca0def3f045f341&smart=true&width=1920&height=1202" alt="Agusneta dijo que una cuenta pendiente es estudiar la carrera de Abogacía (Foto Adrián Escandar)" height="1202" width="1920"/><p><i><b>-¿Vos hacés terapia? </b></i></p><p>-Fui al psicólogo. La realidad es que para mí es importante todo eso. A la hora de exponerte, y sino te exponés también. No te voy a negar que nunca lo sufrí. Yo creo que hay veces que mucha gente quiere ser famosa porque sí y la fama es una consecuencia de hacer lo que a vos te gusta y de tener una buena salud mental y de cuidarte más que querer pegarla. Hoy mucha gente agarra <i>TikTok </i>y dice “bueno, la voy a pegar criticando cinco jugadores de la selección”. Para vos, ¿eso está bien, de verdad? Y después, cuando a vos te critiquen por eso, la gente va a tener razón.</p><p><i><b>-Hoy estás trabajando en muchos lugares, te veo personalmente que sos muy grandote y te veía en una época en videos entrenando. ¿Te cuestionas no tener el tiempo para entrenar?</b></i></p><p>-Yo soy mucho de años. Así como en enero de 2022 dije “voy a arrancar a streamear”, después hubo dos años, 2023 y 2024, que dije “me voy a dedicar full al streaming y a tal contenido”. En 2025, cuando ya me veía mal de físico y ciertas cosas, dije “voy a dedicar mi año al físico”. Pero en 2026 está el Mundial. Yo sigo cuidándome con la alimentación, pero está el Mundial y cualquier programa que venga de fútbol, voy a meterme y voy a hablar de fútbol. No se puede fallar como creador de contenido de fútbol en un año mundialista. </p><p><i><b>-¿Por qué el programa 412 no va al Mundial?</b></i></p><p>-Porque en stream lo que más le va bien es la reacción en vivo a los partidos y este Mundial lleva una logística en la que Argentina juega en varias ciudades y no podés hacer una base. Y a nosotros lo que más nos mueve es <b>“che, Argentina juega a las ocho, termina a las diez, ok, diez y cinco arranca 412″</b>. Eso no puede fallar. Y estando allá no lo podemos asegurar. Si arrancamos dos horas después pierde ese impacto cercano. Te quieren escuchar apenas termina el partido.</p><p><i><b>-De Mar del Tuyú también es Maxi López, ¿qué te genera trabajar con él?</b></i></p><p>-Recién lo estoy conociendo, pero es una carta muy valiosa tener en un programa a alguien con tanta experiencia en clubes de Europa, en ligas como el Brasileirão. Yo no se un carajo de Wanda Nara (risas). Mi mamá, que es muy chimentera, me reta por eso. Él venía de MasterChef, de todo el quilombo, pero yo le decía <b>“má, a mí no me importa eso, ¡Maxi jugó con Zlatan Ibrahimović en el Barça, jugó con Ronaldinho!“. </b></p><p><i><b>-Vos ahora estás yendo a la casa de protagonistas, de campeones del mundo, eso habla de mucha confianza, ¿cómo te sentís con eso?</b></i></p><p>-Totalmente, y me abrió un poco la cabeza que fuimos en febrero a Europa con <i>Teo </i>y nos abrieron la puerta muchísimos futbolistas. <b>Nahuel Molina, Tiago Almada, Alexis Mac Allister...</b> Fuimos a la casa de <b>Lisandro Martínez</b>, pero sin grabar nada. Nos dijo <b>“che, mirá, no estoy para meter nota por ciertas cuestiones, pero sí estoy para tomar unos mates con ustedes”</b>. Fuimos y cuando pasó todo eso dije “che, tengo que hacerlo acá en Argentina con invitados de todo tipo”. Ya si generé ese contenido con jugadores, que es lo que más cagazo me da, lo puedo hacer con un periodista, que es alguien cercano.</p><p><i><b>-¿Cómo es la logística de llamar a estos futbolistas?</b></i></p><p>-Te lo cuento y la gente se va a cagar de risa. Instagram, Nahuel Molina. “Hola, Nahuel, ¿cómo estás? Todo bien. Estamos en Europa. Teníamos ganas de...“ </p><p><i><b>-¿Vos te fuiste a Europa sin tener las notas arregladas?</b></i></p><p>-Nada, no teníamos nada cerrado. </p><p><i><b>-¿Vos dijiste “nos vamos con Teo a Europa a ver si surgen estas cosas”? ¿No hubo ahí un productor arreglando esas cosas?</b></i></p><p>-<b>Nada. Llegamos a Europa y le escribí a Nahuel Molina desde mi cuenta, otras veces desde la de Teo.</b> Por ejemplo, Thiago Almada le contestó a Teo primero y Nahuel Molina a mí. Le escribí: “Hola, Nahuel, ¿cómo estás? ¿Todo bien? Mirá, la verdad que tengo ganas de... Estamos en Europa, tengo ganas de conocerte y meter una nota, lo que sea”. “Bueno, dale. Entrenamos tal hora, termina el entrenamiento y vamos”. Fuimos al entrenamiento, terminó y nos fuimos para su casa a hablar de fútbol y adelante. No hubo nada más que eso. </p><p><i><b>-Me imagino que ahí es donde toman real conciencia de lo que están generando también </b></i></p><p>-Sí, me vuelvo loco. Yo estaba en Mar del Tuyú, con mi familia, tomando mate, y ahora de la nada le escribo a un jugador y me dice <b>“che, venite a casa tranquilo a hablar de la vida”.</b> Ni siquiera necesito prender la cámara. Es una experiencia de corazón. Con Lisandro (Martínez) nos pasó eso. “Che, mirá, la verdad no puedo dar una nota, pero ¿quieren venir a hablar? Vamos”. Nosotros estábamos parando en Londres y tomamos tren hasta Manchester, tres horas, todo solamente para ir a hablar con Lisandro un par de horitas, no meter nada de contenido, no hubo nada de económico, nada. <b>Solamente quería la experiencia de hablar con el central campeón del mundo, nada más. Y a mí eso me vuelve loco. </b></p><p><i><b>-¿Y qué hay después de eso? </b></i></p><p>-El fútbol tiene un contenido infinito. Es algo del que uno no se da cuenta. Ahora te digo “mirá, tengo ganas de conocer a Messi”. Y capaz en cinco años tengo ganas de meter con Lamine Yamal. Y capaz en diez años tengo ganas de meter con el nuevo Lamine Yamal o el nuevo Messi o el hijo de o el sobrino de... El fútbol se renueva constantemente. Si vos le preguntabas a alguien hace años era “¿che, ya entrevistaste a Diego?, ¿qué falta?” Pasaron veinte, veinticinco años y quiso entrevistar a Messi. </p><p><i><b>-Vos tenés una proyección, un mediano-largo plazo...</b></i></p><p>-Sin dudas. Lo que quiero es mantenerme en hablar de fútbol y meter el contenido, que puede ser en cualquier formato. No me pongo a buscar, a pensar en el formato. Mañana me puede tocar streaming, o me puede tocar en YouTube, en TikTok, me puede tocar en lo que sea, pero sí manteniendo la esencia de la pelota. Después del fútbol yo desprendo mucho humor, muchos clips, que capaz la gente dice: “Este pibe no habla de fútbol, no tiene nada que ver con fútbol”, pero todos lo hacemos. </p><p><i><b>-¿Por qué crees que los jugadores te responden tan rápido?</b></i></p><p>-Creo que el programa en sí genera eso. Fijate el clip de Messi diciendo que juega con los hijos al “impostor”. Ya desde esa base de Messi, que juega un juego que hiciste en un programa, puede ser que capaz cualquier jugador vio un clip, le pareciste gracioso y ¿por qué no te invitaría a su casa a hablar si vos sabés que yo cuando voy a hablar con vos no te voy a querer sacar algo mala leche ni nada? Incluso me manejo en ese sentido. Yo fui a hablar con Molina y le digo <b>“che, ¿querés sacar algo, querés recortar algo? ¿No te gusta nada?“. Ponele que hicimos una nota de dos horas, ¿no te gustó una hora cuarenta? Subo veinte minutos. ¿No te gustó nada? No subo nada. Para mí el valor no es lo económico o el clip viral en YouTube. Mi valor es que pude hablar con vos dos horas. Si se lo puedo transmitir a la gente y que se entretenga, mejor. Si me lo puedo quedar para mí, me lo guardo. </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SLKW2QTLF5DIFCAK6N2PWDNEZI.jpg?auth=e54cd7f2d3b16f41d8b4f3e0b83ef365321b0bb06e2a88c83c72a25d33a41439&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Agusneta no le cierra las puerta al amor, pero asegura que no tiene mucho tiempo por sus numerosos trabajos (Foto Adrián Escandar)" height="1081" width="1920"/><p><i><b>-En cuanto a lo personal, ¿estás saliendo de noche?</b></i></p><p>-Estoy seis días haciendo un montón de cosas. El sábado es mi día libre. Ahí me gusta juntarme con amigos y me gusta salir. </p><p><i><b>-¿Y estás en un momento en el que te encaran contundentemente? </b></i></p><p>-Ahora me están encarando. Raro igual. No, no es que te encaran en realidad, para mí es que te hablen de otra manera. No sé cómo explicarte. Antes no me pasaba. A mis quince años no querían bailar conmigo las pibas, vivía esa... Era tipo <b>“che, vamos a armar duplas, vamos a armar parejas” Y cuando les decían “Agustín” se querían morir las pibas... Yo decía “dejá, no pasa nada, ni lo hagamos”. Yo me reía, porque era el nene pelota. “No me eligió, me voy a jugar al fútbol con los pibes”, decía (risas).</b></p><p><i><b>-¿Te gustaría enamorarte? ¿Tener novia?</b></i></p><p>-<b>Como gustar, nunca me cierro a enamorarme, a tener novia, nunca. Es algo que no se puede elegir de “hoy me cierro, no tengo”. Sí te digo que no le podría dar todo el tiempo que yo quisiera darle a una pareja, porque estaría más tiempo trabajando en cámara que con una pareja, sinceramente. Ahora, cerrar no me cierro. </b>Y yo creo que el amor también tiene mucho eso de capaz me enamoro pasado mañana y en algún laburo arrancás a decir “voy menos”. Entonces, no me cierro. Te digo que si llego a tener pareja, es muy difícil hoy en día que le pueda dar todo el tiempo que a mí me gustaría. </p><p><i><b>-¿Te enamoraste alguna vez? </b></i></p><p>-En el secundario. Después que arranqué a streamear, nunca más me enamoré. Yo soy una persona que para enamorarme en su momento era porque era una compañera de banco que estaba todos los días viéndola, todos los días hablando. Si yo no tengo esa relación, a mí me recuesta. Yo no puedo enamorarme capaz de una piba que vi dos veces o que la vi una vez en un boliche. Tengo que por lo menos tener una constancia de verme seguido. Y hoy en día es todo efímero. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/HYXSGBSQPRFPTHO777J5KYOLP4.jpg?auth=a7a540385a28fc4089efed5b3525953b2adf7951605572b5ad1402fb19b61baa&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Mernuel y la intimidad de la “mansión” streamer: convivencia, relaciones amorosas y charlas sin filtro con Moski y Bauleti]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/12/mernuel-y-la-intimidad-de-la-mansion-streamer-convivencia-relaciones-amorosas-y-charlas-sin-filtro-con-moski-y-bauleti/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/12/mernuel-y-la-intimidad-de-la-mansion-streamer-convivencia-relaciones-amorosas-y-charlas-sin-filtro-con-moski-y-bauleti/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, habló sobre el fuerte vínculo que mantiene con sus amigos y cómo eso atraviesa su vida cotidiana. Recordó los años en los que no encontraba su rumbo, los trabajos que tuvo antes de dedicarse al streaming y el momento personal que lo llevó a apostar por ese formato. Además, reflexionó sobre la exposición pública, los rumores en redes, su manera de vincularse y la necesidad de reinventarse dentro del mundo digital]]></description><pubDate>Tue, 12 May 2026 05:24:56 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Yo capaz tenía citas y Moski venía. ¿Está mal? La misma chica capaz me decía: ‘Ah, sí, que venga’. Pero si a Moski no le caía bien, ya está”, relató <a href="https://www.instagram.com/mernuel_/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/mernuel_/"><b>Mernuel</b></a>, <b>streamer y creador de contenido argentino de 24 años</b>, al describir la dinámica de convivencia y amistad que atraviesa su vida personal y sentimental.</p><p>Durante una entrevista en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de charlas de <b>Infobae</b>, Merlo detalló cómo sus vínculos más cercanos influyen en sus relaciones amorosas y abordó el impacto de la exposición pública propia del streaming. Además, anticipó que su futuro profesional estará ligado a la reinvención constante y reafirmó su interés por explorar nuevos formatos.</p><p>Su nombre real es <b>Manuel Merlo </b>y alcanzó notoriedad en los últimos años gracias a sus transmisiones en vivo y contenidos de “Just Chatting” en plataformas como <b>YouTube</b> y <b>Kick</b>. Su propuesta se distingue por la interacción permanente con la audiencia, el humor espontáneo y un tono informal, lo que lo posicionó como uno de los jóvenes referentes del streaming argentino. Además de sus streams diarios, realiza vlogs, reacciones, contenido vinculado al fútbol y colaboraciones con otros creadores como <b>Moski</b> y <b>Bauletti</b>, con quienes integró el grupo <b>Mernosketti</b>. Actualmente, supera <b>el millón de suscriptores</b> en YouTube y continúa ampliando su presencia en redes sociales y eventos digitales.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/U3Q3MTG3LNFZHGM3FZO6WEP52Q.jpg?auth=298c1dab1ede44d8ee0e8732d85da7ba3dc2bb6eb14d0eaf15677be947d41f05&smart=true&width=4956&height=3672" alt="Mernuel: “El streaming no solo transformó mi vida, me salvó”" height="3672" width="4956"/><p>Al terminar el secundario, Mernuel no tenía claro qué quería estudiar. Probó con Administración de Empresas, “una carrera que muchos eligen cuando no tienen una vocación definida”, según le repetían sus conocidos. Se sometió a varios test vocacionales que siempre lo orientaban hacia el ámbito empresarial o la economía, aunque también apareció la publicidad como una posible opción.</p><p>A pesar de las dudas, sentía la presión de ver a sus amigos ya encaminados en carreras universitarias, mientras él no encontraba su rumbo. Durante ese período, vivía con sus padres y trabajaba desde los 16 años. Hizo todo tipo de empleos: desde tareas como “che pibe” hasta traslados nocturnos para artistas del Cirque du Soleil, con jornadas que comenzaban de madrugada. Además, organizaba torneos de videojuegos para generar ingresos y buscar alternativas laborales.</p><p>“Por suerte encontré algo que me gusta, que me apasiona, y es importante para mí en la vida encontrar una pasión, algo que disfrutes hacer. <b>Yo creo que el streaming me salvó</b>”, explicó. El salto a la creación de contenido llegó en un momento personal crítico, después de una ruptura amorosa y de una etapa en la que se sentía sin motivación.</p><p>Si bien el aspecto económico fue un alivio, Manuel destacó el impacto mental y emocional que tuvo haber encontrado su vocación. Después de años de no sentirse a gusto ni en el colegio ni en la universidad, el streaming le permitió disfrutar de lo que hace y descubrir un propósito.</p><p>Consciente de que la exposición y los formatos digitales pueden tener fecha de vencimiento, proyecta su futuro siempre ligado a la comunicación y las redes sociales. Planea reinventarse, ya sea en YouTube, en el stream o en nuevos formatos y, aunque disfruta de las noches compartidas con sus amigos, no descarta que en algún momento tenga que cambiar y explorar otros caminos dentro del mundo digital.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JJYNEQLEVRDG7CWCNWUX3ZLJSA.jpg?auth=0634ce5d426455e9f992d5fcb9032ad6d4b2e83cc4c1cc941bcab1ba4e7c68d2&smart=true&width=6060&height=4008" alt="“No le cierro las puertas a un noviazgo”, admitió Mernuel en Desencriptados" height="4008" width="6060"/><h2>Interacción con el público y manejo de la exposición mediática</h2><p><b>—¿Te escriben mucho por redes? </b></p><p>—Sí y me encanta hablar con la gente, poner tuits y que me respondan, me divierte mucho esa interacción.</p><p><b>—¿La relación con el público es cercana? </b></p><p>—Sí, y siento que es muy cercano de ese lado.</p><p><b>—¿Te encaran muchas chicas? </b></p><p>—No tanto, ¿eh? La verdad que no suelo recibir muchos mensajes de esos...</p><p><b>—¿Cómo te tomás los rumores como el que te vinculó con Felipe Fort? </b></p><p>—Me río. No es la primera vez que inventan algo. No tengo problema con que me inventen esas cosas. Me lo tomo con humor.</p><p><b>—¿Te molesta que la sociedad te etiquete por tener amigos hombres? </b></p><p>—No. Siempre me educaron mucho en la idea de que no pasa nada, que cada uno hace lo que quiere y me parece perfecto.</p><p><b>—¿Sos heterosexual? </b></p><p>—Yo soy heterosexual, sí.</p><p><b>—Así que no salís con Felipe, era todo mentira. </b></p><p>—No, pero yo creo que también un hétero puede salir alguna vez, eh... </p><p><b>—¿Quiere decir que para vos alguien que prueba no es gay? Que es una discusión bastante antigua.</b></p><p>—Vos podés probar y no es que sos gay si probas. ¿Por qué te encasilla? Yo creo que los hombres que más quieren sostener el hecho de que están con tantas mujeres y todo, detrás de eso... No tengo ese pensamiento de decir: si estás con un hombre, entonces sos gay o si estás con muchas mujeres, listo. </p><p><b>—¿Te animarías a probar? </b></p><p>—Yo soy chico, tengo 24 años. Pero no sé si a los 50, 60, 70 años... La verdad que no lo sé. No cierro las puertas a nada por un tema de que nunca se sabe. Pero vovliendo a la pregunta con Felipe es amistad, somos amigos. Lo conozco de hace mucho, fuimos a dos colegios juntos. Es un tipazo.</p><h2>Dinámica con amigos y convivencia en la “mansión”</h2><p><b>—¿Sos abierto para hablar de sexo con tus amigos? </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Hace un tiempo vino </b><a href="https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/18/bauletti-sin-filtro-del-polemico-comentario-sobre-un-trio-al-personaje-que-lo-absorbio-y-su-vinculo-con-zaira-nara/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/18/bauletti-sin-filtro-del-polemico-comentario-sobre-un-trio-al-personaje-que-lo-absorbio-y-su-vinculo-con-zaira-nara/"><b>Bauleti</b></a><b> acá y dijo que preferiría un trío con Moski antes que con vos porque lo expondrías.</b></p><p>—Puede ser. Él creo que se refiere a que lo expondría del lado capaz que... no sé, él es más virgo (risas). Yo con ninguno de los dos, la verdad.</p><p><b>—¿Sos el más experimentado del grupo? </b></p><p>—Sí. Estuve más de novio, arranqué más temprano también. Ellos arrancaron más tarde, son más cerrados. Tenemos bastantes charlas de ese tema. Igual a mí no me gusta decirle a mis amigos: “Che, esta chica...” No me gusta, me siento mal porque no me gustaría que del otro lado hagan lo mismo. Igual ahora hace meses que estoy saliendo y es la misma mujer siempre. Lo conté en mi stream. </p><p><b>—¿Hace cuánto salís? </b></p><p>—La estoy conociendo desde diciembre. Aunque no parezca, me gusta mucho el hecho de ir teniendo citas, ir conociendo a poco. Fuimos a merendar, también en mi casa. Recién a la cuarta vez que la vi...</p><p><b>—Tuvieron relaciones.</b></p><p>—Sí. Si me interesa, voy de a poco. Tiene mi misma edad, pero no tiene nada que ver con este mundo, con los medios.</p><p><b>—Yo quiero saber cuándo vas a presentar a tu novia. </b></p><p>—No es mi novia todavía. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YO6W77YUAVBPHC4LJYILMEH7GY.jpg?auth=ae501c15bff7cf71388db3a71fd7ecb3e2b9de4b7184c8308d2f074325a14f95&smart=true&width=5808&height=3672" alt="“Cuando yo tenía citas, Moski venía”, confesó el streamer en diálogo con Rulo" height="3672" width="5808"/><p><b>—Perdón, ¿te pondrías de novio en el corto plazo? </b></p><p>—Si me pondría de novio.</p><p><b>—Porque ya al ponerte de novio capaz que te tenés que mudar. No podés vivir más en la mansión si tenés novia...</b></p><p>—Podría vivir en la casa todavía. Además, me gusta tener mis espacios. Pero no le cierro las puertas a un noviazgo, obviamente. No sé cuándo va a salir esto, capaz hasta ya estoy de novio cuando se publica la nota. De hecho, me cagan mucho en el stream, porque yo siempre digo: “Estoy conociendo, estoy conociendo, estoy conociendo”.</p><p><b>—¿Va a ir al stream? </b></p><p>—No, eso nunca.</p><p><b>—¿Tus amigos la conocen? </b></p><p>—Sí, la conocen, se llevan bien, tienen buen vínculo. Eso me parece importantísimo a mí. Es más, cuando yo vivía con Moski mano a mano en la casa, yo conocí a una mujer y si a Mosky no le caía bien, ya está. </p><p><b>—¡¿Afuera?!</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Cómo sería que los tres estén de novios?</b></p><p>—Para mí, imposible. Porque se tendría que poner de novio a Bauleti y es imposible.</p><p><b>—¿Es imposible ubicarlo?</b></p><p>—Está complicado (risas).</p><p><b>—Si hay una cita doble, ¿están para sumar a Bauleti?</b></p><p>—Sí, obvio. Cuando yo tenía citas, Moski venía. La misma chica a veces me decía: “Ah, sí, que venga” (risas). ¿Está mal? Igual, no te estoy diciendo primera cita. Segunda o tercera...</p><p><b>—Moski es la mejor opción para llevarlo siempre atrás en el auto, ¿no? </b></p><p>—Es muy buena onda. Además, siempre se llevó muy bien con las mujeres que yo conocí.</p><p><b>—¿A las generaciones nuevas les cuesta más encarar y estar con mujeres? </b></p><p>—Yo creo que hay algunos que les cuesta más y a otros menos. Pero no sé si costar. No es solo costar sino también querer. Yo tuve épocas en las que no quería ver a nadie. Capaz en tercer o cuarto año del colegio, mis amigos salían y se veían con mujeres y yo no quería ver a nadie, no quería saber nada con nadie. Quería estar en mi casa jugando a la Play tranquilo. Entonces, yo creo que uno tiene sus tiempos y cada persona elige sus momentos y me parece perfecto. </p><p><b>—¿Sentís que los avivaste un poco a Bauleti y a Moski? ¿Los ayudaste en algún punto en el tema citas? </b></p><p>—Sí, sin dudas. A Moski lo fui ayudando mucho. La primera vez yo le pagué un Airbnb, porque él no tenía un mango y se lo pagué yo para que vaya con una chica y le dije: “Escuchame, llevá esto, cociná, hacé así”. </p><p><b>—¿Y? </b></p><p>—Y le fue bien.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/GN2CFPYB3FA6JEAWX5CV6GMEEA.jpg?auth=40b8042a31ca9d2e37450c413ede3759e773a508666c20173d5e7909d49c1f37&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Mernuel con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[De TikTok al éxito musical: cómo Lauty Gram convirtió la exposición en su carrera, el sacrificio detrás de su fortuna y el rol clave de su novia]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/07/de-tiktok-al-exito-musical-como-lauty-gram-convirtio-la-exposicion-en-su-carrera-el-sacrificio-detras-de-su-fortuna-y-el-rol-clave-de-su-novia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/07/de-tiktok-al-exito-musical-como-lauty-gram-convirtio-la-exposicion-en-su-carrera-el-sacrificio-detras-de-su-fortuna-y-el-rol-clave-de-su-novia/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el artista repasó su recorrido desde una infancia con limitaciones económicas hasta su posicionamiento actual en la escena urbana y reflexionó sobre la dedicación y las decisiones que marcaron su presente. Además, compartió su mirada sobre el dinero, su interés por generar nuevos proyectos y el papel de su pareja como sostén emocional]]></description><pubDate>Tue, 12 May 2026 00:06:13 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Se dice mucho que el dinero no da felicidad, pero sin dinero se te cierran un montón de puertas. Mucha gente cree que porque hoy me ve en shows o con cadenas de oro, ya las tenía de antes. Y no: <b>tuve que jugármela de verdad para tener lo que tengo</b>”, expresó <a href="https://www.instagram.com/lautygramcito/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/lautygramcito/"><b>Lauty Gram</b></a> en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Su nombre real es <b>Lautaro González Cadícamo</b>. Es cantante, influencer y creador de contenido. Se hizo conocido inicialmente en TikTok e Instagram gracias a sus videos de humor y entretenimiento, donde acumuló millones de seguidores. A partir de 2022 dio el salto a la música urbana, lanzando canciones que lograron gran repercusión, como <i>Rubia o morocha</i>, <i>La pistola</i> y <i>A lo rockstar</i>.</p><p>Con el tiempo consolidó su perfil como artista dentro del género RKT y el pop urbano, combinando su presencia en redes con su carrera musical. Además de su crecimiento artístico, su vida personal también lo mantuvo en el centro de la escena mediática por vínculos sentimentales con figuras como China Suárez, lo que amplificó su visibilidad en el mundo del espectáculo argentino. Actualmente, está en pareja con <b>Lucía “Luchi” Patrone</b>, participante de <b>Gran Hermano Argentina </b>en la edición 2025.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AYSJFWDVPRGQVL3W5MLKGTVAR4.jpg?auth=2ec538a27cd29c1d3efd37fef04a2749177706ccdee095a638fc472fe69b61e1&smart=true&width=1920&height=1281" alt="Lauty Gram: “Cuando arranqué mi mentalidad era: la rompo o vuelvo al barrio y veo qué hago”" height="1281" width="1920"/><h2>Inversión, familia y oportunidades</h2><p><b>—¿Para qué querrías este millón de dólares? </b></p><p>—Para invertirlo. </p><p><b>—¿En qué invertirías? </b></p><p>—En lo que hago hoy en día, que es en invertir todo lo que gano de mis shows, de regalías, de lo que sea, va todo para propiedades. Todo. </p><p><b>—¿En construcción, en pozo? </b></p><p>—Sí, en pozo. Desde que empecé a ver plata a los 19 o 20 años, que arranqué en la música, fue el objetivo principal. Me quiero asegurar el futuro, porque quién sabe si esto va a durar hasta el año que viene o hasta cuándo. Es una mentalidad que capaz tengo por el lugar del que salí. Es como decir: “No quiero retroceder”. Quiero asegurarme mi futuro y lo que gane de ahora en más, quiero dejarlo bien trabajado. </p><p><b>—¿Qué fue lo primero que hiciste con la primera plata grande que ganaste? </b></p><p>—Cuando me dieron mi primer pago, que fue con un contrato que firmé con Sony y era bastante plata, lo que hice fue comprarme un auto. Pero no un auto alta gama, creo que era Peugeot 508. Uno lindo, pero normal para poder movilizarme.</p><p><b>—¿Y el resto? </b></p><p>—Lo usé para mudarme a Palermo, que fue a los 20 años que me mudé por primera vez. Y ya me quedé ahí en Palermo. Después todo lo otro, el 80 por ciento que me quedó fue para la primera propiedad que me compré. </p><p><b>—¿Les compraste una propiedad a tus padres? </b></p><p>—Sí. Sentía un peso gigante. Ellos se súper sacrificaron por mí y yo lo veía. Desde que mi papá se levantaba para ir para Puerto Madero porque él trabaja en el puerto. Iba desde el barrio hasta el puerto, a las cinco de la mañana y volvía a la noche recién. Eso me quedó en la cabeza y quiero ayudarlos. Mi mamá también, arrancó, por ejemplo, depilando, haciendo trueques, porque no teníamos nada. Quiero que hoy ellos estén bien, estén contentos, no tengan que trabajar, como que se jubilen antes, por así decirlo. Que estén tranquilos con su casa, cerca mío. Hoy en día están separados igual, pero cada uno tiene lo suyo y se turnan para verme. </p><p><b>—¿Tenés hermanos? </b></p><p>—Tengo dos hermanas más grandes. Una tiene 33 y la otra 28. Ellas están re instaladas en mi antiguo barrio, tienen sus comercios, etc. Yo era el único que quedó viviendo con mi mamá y mi papá.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/O7IW5LTHYBG2ZO2C2HMRZMOG64.jpg?auth=c6be95094582363c2f49e9d7592f96e4a9ebb45c6ae9c8d64921571f1a5fa807&smart=true&width=1920&height=1247" alt="“Todo lo que gano lo invierto en propiedades”, confesó el artista en Casino Deluxe" height="1247" width="1920"/><h2>Convivencia, pareja e intimidad</h2><p><b>—Estás de novio con una ex Gran Hermano, con Luchi. ¿Ustedes conviven? </b></p><p>—Sí, convivimos. </p><p><b>—¿Hace cuánto que están en pareja? </b></p><p>—Hace un año y medio ya casi. Nos conocemos de hace más tiempo, pero en pareja un año y medio. </p><p><b>—¿Qué representa ella en tu vida? </b></p><p>—Es un pilar hoy en día. Está ahí sosteniendo. Los días que digo: “Uh, me salió mal algo” o “no tengo ganas de nada”, o lo que sea, está ella para sostener un poco mi vida. Y yo también la suya, yo estoy para lo que sea, para ella. Somos un equipo. Hoy en día la veo así. Capaz hay días que ni nos vemos porque yo me voy al estudio, vuelvo a las dos de la mañana, ella ya está durmiendo. Y ella a la mañana tiene radio, después tiene esto, tiene lo otro y yo no la veo, pero nos acompañamos en nuestros proyectos. Y está bueno también extrañarse.</p><p><b>—¿Te imaginás en un futuro con ella teniendo hijos, armando una familia? </b></p><p>—Sí, encima saldría lindo si tengo un hijo con ella. Así que sí, siempre lo decimos jodiendo. Pero obviamente por la edad hoy en día... No ahora, pero sí estaría bueno en un futuro. No sé, tres añitos por ahí. Después podemos poner este clip si tenemos un hijo (risas). </p><p><b>—Ella estuvo adentro de la casa y no se vieron por un largo tiempo, ¿cuál fue tu mayor tiempo de abstinencia sexual? </b></p><p>—Y cuando Luchi entró a la casa estuve cuatro meses casi. Fue horrible. O sea, de la nada a estar cuatro meses sin actividad sexual, fue como que mi cuerpo sintió algo que nunca sintió y se sintió un poco mal. Y hasta ni siquiera yo mismo me hacía nada porque nada me satisfacía, por así decirlo. Así que estaba como una monja (risas).</p><p><b>—¿Necesitabas la conexión con alguien? </b></p><p>—Claro, necesitaba estar con ella porque ni siquiera conmigo podía. Estaba como una monja y como un preso contando los días para que salga. Yo ya quería que salga... </p><p><b>—¿Veías el programa? </b></p><p>—No veía el programa yo porque me hacía extrañarla más y, si no lo veía, pasaban más rápido los días. Si yo sentía que no existía ese programa, era como que pasaban más rápido los días. </p><p><b>—¿Salías durante ese tiempo? </b></p><p>—Desde que ella entró, habré salido en esos cuatro meses tres veces. Y esas tres veces salí en grupo y con la hermana de ella. Simplemente para que no tuviera ningún tipo de rumor, que no tuvieras ningún tipo de problema con ella. </p><p><b>—¿Te llevás bien con su hermana? </b></p><p>—Sí, obvio. </p><p><b>—¿Era para evitar escándalos? </b></p><p>—Sí, porque el quilombo que iba a hacer que de la nada alguien diga algo y se forme un escándalo... Si ella sale y empieza a ver todas las cosas, ¿viste? También fue una forma de protegerla. </p><p><b>—¿La cuidás mucho? </b></p><p>—Sí, porque siempre que hay un rumor o algo. Pero imaginate que ella se sabe la contraseña de mi celular. Nunca me lo revisa igual. Pero es una forma que yo tengo como de decir: “Si querés, fijate”. Yo soy cantante, me la paso viviendo de noche o estando muchas horas en el estudio, en otros lugares que no es mi casa y es como que está normalizado decir: “Es muy infiel el que hace esas cosas”</p><p><b>—¿Cómo es tu visión sobre la infidelidad? </b></p><p>—Es algo que hoy en día esta generación, que yo también me incluyo en la generación pero no lo comparto, es algo que está muy normalizado y es algo muy típico en la sociedad decir: “Tal cagó a tal” y es tendencia una semana. Después la gente ya se olvida de eso y a la otra semana sale otra cosa y así sucesivamente. Hoy en día la gente se entera más de las infidelidades por las redes también. Porque antes supongo que era distinto y nadie se enteraba. Pero hoy en día es algo más visible y está más normalizado. </p><p><b>—¿Qué te dolería más de una infidelidad?</b></p><p>—Capaz que no me duele que estuviste con otro o lo que sea, pero lo que más me duele es que yo confío en vos. Eso es lo que más me duele. Y a mí me cuesta confiar mucho en las personas. Yo el día que ponele, ojalá no, pero si dejo de sentir algo por Luchi y quiero estar con otra persona, se lo voy a decir, le voy a decir: “Mirá, la verdad que me pasa esto, esto, esto” y yo prefiero terminar bien con ella y cada uno hace su vida. Pero me sentiría muy mal traicionando. </p><p><b>—¿Qué pensás sobre la pareja abierta? ¿Qué dirías si ella viene y te lo plantea? </b></p><p>—Me gustaría que me lo diga antes que lo haga. Me gustaría que me diga: “Che, quiero que abramos la relación, quiero algo distinto” o lo que sea. Y ahí lo veríamos. Yo no voy a reaccionar, como todos dicen, cuando me lo planteen vamos a verlo. Yo quiero saber lo que siente, por qué quiere hacer eso y lo vamos a charlar. Pero es algo que, como te digo, viene de la mano con lo de las infidelidades. Es algo que también en esta generación lo están adaptando una banda de parejas. Hay amigas que siempre me cuentan sus experiencias de que probaron de meter a una persona, no como relación, pero para una noche. Me cuentan esas cosas y digo: “Wow, tenés que tener la mente abierta para entrar en ese mundo”. Pero es algo que por algo lo hacen y lo están empezando a hacer bastantes personas. Yo nunca lo hice, no lo tengo pensado hacer. Pero si me lo viene a plantear Luchi, no es algo que yo le diría: “No, estás loca, no sé qué”, quisiera saber por qué. Tampoco lo voy a tomar como un tabú.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/O4ULXDXE6NEKVB5ESTTEOIPHHU.jpg?auth=6f5c7bb2ff7caa20d2bd88093becee9a9115903af1a3125ecc553fdbcfcf298a&smart=true&width=1920&height=1280" alt="“Hoy en día la infidelidad está muy normalizada”, expresó Lauty en diálogo con Emilia" height="1280" width="1920"/><h2>Ambición, sacrificio y aprendizaje: el motor detrás de la vida de Lauty Gram</h2><p><b>—¿Cuál es tu mayor satisfacción hoy en día en la vida? </b></p><p>—¿Mi mayor satisfacción? Justo ayer me lo preguntó Luchi, me dijo: “¿Con que estás más tranquilo en la vida?” Y yo siento que, con lo sufrí mucho, que fue lo primero que te conté y fue mi vida económica. Siento que es algo que estoy muy tranquilo y la felicidad que tiene mi familia también en ese sentido, me da tranquilidad. Y es algo con lo que digo: “Tengo una base en mi vida, queda en mí hacer las cosas bien y de ahí para adelante puedo lograr todo”. Porque se dice mucho que el dinero no da felicidad, pero sin el dinero se te cierran una banda de puertas. Y es algo que yo viví también.</p><p><b>—¿Para invertir en lo que querés hacer, qué necesitás? </b></p><p>—Dinero también, aparte de tener talento, porque hoy en día no es solo talento, es algo de la exposición. Necesitás, no sé, a la hora de salir con un álbum, una canción o lo que sea, pagar a influencers para que hagan tu trend, tu challenge o utilicen tu canción para lo que sea. Hoy en día es eso, que sé que tengo un respaldo muy fuerte para lograr lo que quiero.</p><p><b>—¿Qué querés lograr? </b></p><p>—Hacer un Movistar Arena... Me siento bien conmigo mismo, ¿viste? Tengo la tranquilidad de decir tengo todo el respaldo, tengo todo lo que necesito, tengo las ganas, la motivación y es algo que estoy tranquilo en mi vida para seguir creciendo.</p><p><b>—¿Lo fuiste aprendiendo en los primeros años de estar en el medio? </b></p><p>—Sí. Aprendí a ver lo que era eso cuando empezó a entrar el dinero. Mi mejor amigo, que es el que trabaja hoy en día conmigo, que se encarga de controlar las giras, que todo salga bien, los hoteles, los aviones, lo que sea. Él, imaginate, venía a mi casa y había veces que no teníamos para comer. Y una noche, a las tres de la mañana, estábamos muertos de hambre y no teníamos nada. Y quedaba solo arroz. Hice un poco para los dos y cuando lo pusimos a hervir nos quedamos boludeando con el celular y se nos pasó el arroz. Lo tiramos al colador y era un puré. No teníamos otra y comíamos así ese puré. Encima estaba resalado. Nos tapábamos la nariz porque era un asco, pero estábamos cagados de hambre también. Así que viví muchas cosas de lo que no es tener nada y hoy en día que tengo la chance de tenerlo y estoy muy agradecido y muy tranquilo de haber vivido las dos facetas. Porque mucha gente cree que porque hoy te ve en los shows o en la calle con cadenas de oro ya la tenías de antes. Y no. Yo tuve que jugármela de verdad para tener lo que tengo.</p><p><b>—¿Y te llevaste varias sorpresas en el camino? ¿Te pegaste un par de palos? </b></p><p>—Sí, obvio. Conocer lo que eran los medios, lo que eran los contratos. Yo perdí mucha plata también, no con un contrato, sino con algo de palabra que hice con un productor antes. Le cedí el 50 por ciento de mis canciones de palabra. Pero yo soy un hombre de palabra, entonces no puedo de la nada sacarle todo. Y esas canciones fueron hits. Una de ellas tiene 200 millones de reproducciones, otra 100 millones, pero en realidad se aprovechó. Después me informé y me di cuenta que se aprovechó, porque es imposible que se quede el 50 por ciento de la propiedad de la canción. Sí se ceden las regalías, pero el 50 por ciento de la propiedad nunca... Y vas aprendiendo en el camino, sí.</p><p><b>—¿Cómo fue el paso o el choque de acomodarte a vivir de una manera antes de tu éxito a la vida que tenés hoy? </b></p><p>—Fue un cambio muy lindo. Pensá que yo vivía en el Barrio Don Orione, en Claypole, en el que tenía todo lejos. Quería hacer un plan con alguien que vivía en Capital y eran dos horas de viaje que tenía. También para grabar en el estudio y a la hora de la calidad de vida. Una vez que yo me mudé para acá, para Palermo, en un monoambiente chiquito, yo me sentía el rey del mundo, ¿entendés? Pasar de vivir en el barrio a un monoambiente en Palermo fue un cambio hermoso para mi vida, porque ahí fue donde arranqué y dije: “Bueno, me voy a poner las pilas porque quiero seguir progresando, quiero que esta solamente sea el principio y quiero llenarme de plata”. Ese era el objetivo en mi mente: quiero romperla. Porque no me quedaba otra. O la rompo o vuelvo al barrio y veo qué hago. Toda mi vida dije: “Yo no siento que nací para ir a la universidad o trabajar en el almacén como mi mamá”. Trabajé igual con ella cuando tenía 15, 16 t 17 años, también en la heladería de mis hermanas. Pero dije: “Siento que estoy para algo más”. Y tuve la mentalidad de decir no me voy a encerrar con lo típico a mi edad, a los 18 años, de ponerme a estudiar para la universidad. No porque no quiera eso. Me la jugué con las redes, me empezó a ir bien, me mudé a Palermo, empecé a conocer gente del ambiente y una vez que saqué mi primera canción, mi segunda, mi tercera, me empezó a ir bien. Conocí a los artistas que sonaban en ese momento, grabé con ellos y fui creciendo. Después me mudé a un lugar más grande, después a otro y a otro; y siempre mi cabeza está como que quiero más.</p><p><b>—¿Sentís que a veces esa ambición te pesa? </b></p><p>—Y capaz que es algo que no está bueno porque personalmente me pasa que a veces me siento triste de que quiero más y no me conformo con lo que antes soñaba.</p><p><b>—Bueno, pero eso es porque tu naturaleza es ambiciosa. </b></p><p>—Sí, me lo dijeron. </p><p><b>—Siempre querés autosuperarte. </b></p><p>—Me lo dijeron, pero me gustaría disfrutar un poco más de lo que tengo, ¿viste? Y mi cabeza no para, no frena y siempre quiere más y nunca puedo disfrutar del presente que tengo. Obvio que tengo viajes con mi familia, con mi mamá, con mi papá, con mi novia, pero me gustaría estar más tranquilo.</p><p><b>—Tenerlo claro es el paso. </b></p><p>—Tengo que trabajar en eso. Es lo único que me queda, porque la verdad que todo lo que logré también fue por esa perseverancia que tengo, por esa mentalidad y estoy agradecido. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/VLRAMA5CGNGMVGHITORJ4Z5HIM.jpg?auth=f7ad7c93ab9d558cadbc8f9978a3d7e71b7438cae60dc69d3c5068189a863605&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Lauty Gram con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Edith Hermida: “Él no me elegía y yo igual estaba disponible, era ‘la incondicional’”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/10/edith-hermida-el-no-me-elegia-y-yo-igual-estaba-disponible-era-la-incondicional/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/10/edith-hermida-el-no-me-elegia-y-yo-igual-estaba-disponible-era-la-incondicional/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Conduce “Bendita tv" y la gente la acusa de traidora porque no se fue con Beto Casella. El dolor tremendo por la partida, la ausencia de sus mensajes y por qué decidió dejar de escribirle. Qué tiene de bueno estar con un hombre mucho más joven y cómo es estar desnuda frente a alguien de 40. Por qué ya no elige más hombres de su edad. Fue acosada por un fanatico durante 8 años y hoy, sin miedo, se queda a dormir en la casa de sus fans]]></description><pubDate>Sun, 10 May 2026 05:03:22 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Después de 18 años de vigencia, el clásico de la tele “Bendita TV” hoy lo conduce Edith. Relajada, cálida, graciosa, hizo frente al desafío y superó la prueba. Durante muchos años trabajó en el programa como panelista, también desde hace años participa en radio de “El Club del Moro” por la 100 con Santiago del Moro y es la bruja de los espectáculos infantiles de Panam. Cuando Edith disfruta y está cómoda en un trabajo, se queda para siempre. </p><p>–Sí, me quedo en los lugares, me cuesta irme. Antes estuve 23 años en Radio Disney y me costó un montón irme. Soy estable, me quedo en los lugares mucho tiempo.</p><p><b>–¿Cómo es ser conductora de un panel con muchas personas nuevas?</b></p><p>–Bendita es un programa clásico, pero se ha renovado este año. Este año fue una montaña rusa de sensaciones para mí. Arranqué muy nerviosa, muy angustiada. Después empecé a relajarme un poco y ahora lo estoy disfrutando</p><p><b>–¿Lloraste mucho?</b></p><p>–Ay, sí, pero yo soy llorona. Me parece que por eso también me quedo tanto en los lugares. </p><p><b>–¿Te aquerenciás?</b></p><p>–Si, me aquerencio.</p><p><b>–Se fue el Beto Casella del programa. Y otras personas muy cercanas, Alejandra Maglietti por ejemplo. </b></p><p>–Sí, fue tremendo, eso fue tremendo. </p><p><b>–Es para llorar sin parar. </b></p><p>–Sí, todavía lo pienso y no lo puedo creer. Ale, Maru, Pachano, Mariano Flax, Any Ventura. Sí, diciembre fue muy, muy angustiante para mí. Yo no lo podía creer. Hasta último momento le había dicho a Beto: no te vayas, no te vayas. Me dijeron: ya rescindió. ¡No! ¿Cómo puede ser? Yo pensé hasta último momento que él iba a recapacitar y no, él tenía ganas de irse.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QPRSZEMEUJBDPDCSRIC3BWRQLA.jpg?auth=1a666804f3fd50f023167bcffae26414342ae45e70ccf6788dc881be0385b356&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""A mí me gusta mucho la energía joven en líneas generales, también. Para mí es todo positivo. A mí no me gusta vivir del pasado. ¿Viste esas fiestas ochentosas? Me deprimo con todo lo vintage", cuenta la conductora" height="1080" width="1920"/><p><b>–¿Fue tan angustiante? </b></p><p>–Sí, claro, fue angustiante en serio. Te dicen “es un trabajo nada más”. Yo soy una persona emocional, yo no funciono si no pongo la emocionalidad en juego. </p><p><b>-¿Casi 20 años juntos? </b></p><p>–¿Cómo no me voy a angustiar? ¿Cómo no voy a estar mal? ¿Cómo no me van a pasar cosas después de tantos años de estar? Estuve embarazada, tuve una hija en el medio… Yo estuve ahí con Beto desde hace 18 años, y después se fueron sumando. Maglietti creo que hace 15 años que estaba con nosotros.</p><p><b>–Es más que un matrimonio.</b></p><p>–Claro, más que un matrimonio. A mí los trabajos me duraron más que las parejas.</p><p><b>“YO LO LLAMARÍA Y LO VERIA MAS SEGUIDO A BETO, TRATO DE NO SER PESADA” </b></p><p><b>–¿Cómo se comunican ahora?</b></p><p>–Y… a veces. Yo trato de no hablar mucho porque sino me parece que soy pesada. Yo lo llamaría más seguido y lo vería más seguido.</p><p><b>“NO ME LLAMA, NADIE ME LLAMA, SOY YO LA QUE MANDA UN MENSAJITO”</b></p><p><b>–¿Ellos te llaman mucho?</b></p><p>–No, no, soy yo más. No me llama, nadie me llama. Soy yo la que a lo mejor mando un mensajito. “¿Cómo andás?”. El otro día Any me mandó un saludo por una persona y yo le respondí directamente. Ahora ya solté un poco. </p><p><b>–No los buscás más. ¿Los extrañás en silencio?</b></p><p>–Los extraño en silencio.</p><p><b>–¿Qué es lo que más se extraña? ¿El aire del programa, la previa o el después? </b></p><p>–Canal nueve es un lugar muy ameno, es como un club. Es muy linda la previa y el durante del programa. Lo bueno es que hay un equipo de gente nueva que vino y que tienen unas ganas… Están todos re contentos porque no hay tantos clásicos en la tele que persisten y que la gente sigue eligiendo, formar parte de un programa así es un orgullo para muchas personas.</p><p><b>“LO QUE ME DOLÍA ERA QUE ME DIJERAN TRAIDORA, CADA TANTO ME PONEN: TRAIDORA”</b></p><p><b>–Imagino que hubo miedo de lo que podía pasar con el público.</b></p><p>–Sí, no sé qué habrán pensado. A mí lo que me dolía era que me dijeran traidora, por ejemplo. Traidora cada tanto me ponen.</p><p><b>–¿En las redes?</b></p><p>–En las redes, básicamente. Eso sí me dolía, que me dijeran traidora.</p><p><b>–¿Porque no te fuiste?</b></p><p>–Porque no me fui con él, claro. Eso me dolía.</p><p><b>–¿La traición era a Beto?</b></p><p>–Claro, sí. ¿Por qué piensan eso? A mí me falta poco para jubilarme, estoy en relación de dependencia. No existe más estar en relación de dependencia. Era la realidad, lo que me pasaba. Cuando uno tiene una propuesta laboral evalúa lo que tiene y a dónde va, yo sentía que no me convenía ese cambio. Hablé con Beto y le dije que no me convenía el cambio. Otra cosa fundamental es que tengo una hija en edad escolar y que me espera para cenar todas las noches, volver a las 12 de la noche no es lo mismo que volver a las diez y media. Era muy complicado. Yo me levanto muy temprano, a las cinco y media para ir a la radio, a las doce de la noche tengo que estar lista para irme a dormir. Pero la gente igual, te acusa de traidora. Me dicen “traidora, traidora”. Cada uno evalúa sus necesidades, su vida. Era mi vida en definitiva. Yo decidí quedarme en ese momento, sin saber a dónde me quedaba, en qué me quedaba. A mí me habían dicho: “Bendita va a seguir con quien se quiera quedar”. Yo era parte de Bendita en el panel, después vino la propuesta de conducción y después vino todo lo demás. Al principio fue a prueba: vamos a ver cómo va, vamos viendo. No es que me dijeron: vas a ser la conductora de Bendita.</p><p><b>–Tenés dos hijas, una de 29 y otra 15, ¿opinan de esto?</b></p><p>–Sí, opina la más chica. Opina, opina, opina, habla y le digo, ¡cállate! Es picuda, es brava. Pero me acompañan, me apoyan.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EWSR6MAEEVFV7FZ4RJMN2OXGGI.jpg?auth=1cc69e5530dd79b7af40f152facf7e7ea3ebb92dcde03adaf9e0fbebcd93e65f&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Hablé con Beto y le dije que no me convenía el cambio. Tengo una hija en edad escolar y que me espera para cenar todas las noches, volver a las 12 de la noche no es lo mismo que volver a las diez y media. Era muy complicado", dice Edith Hermida" height="1080" width="1920"/><p><b>“HOY NO HAY ESPACIO NI GANAS DE UNA PAREJA, NO ME PARECE QUE SEA EL MEJOR ESTADO”</b></p><p><b>–Si te levantás a las cinco y media y a la noche conducís Bendita, ¿hay espacio para un señor?</b></p><p>–No, no hay espacio. Nada, cero. Hoy no hay espacio ni ganas. Yo estoy chocha así como estoy. No me veo en pareja. Hoy por hoy no me parece que sea el mejor estado. He estado en pareja, me encantó. Me gusta de esta época esta cosa de que cada uno puede estar bien como quiera estar. Mi mamá me decía, “Ay, tantos años y no estás solucionada”, jajajaja.</p><p><b>–¿Qué sería “estar solucionada”?</b></p><p>–Estar con alguien. Yo le dije, mami, ¿vos me ves mal a mí? Tenés razón, me dijo. Mi mamá también tiene 87 años y con el tiempo se fue deconstruyendo, ella entiende que no siempre estar casada y en pareja es el mejor estado. El mejor estado es estar bien.</p><p><b>–Como si te hubieras retirado de los hombres... ¿Ya está?</b></p><p>–No me imagino. No voy a estar nunca más en pareja viviendo con alguien. Puede ser que salga con alguien, pero viviendo con alguien no creo. Estoy chocha sola, estoy esperando que se vaya mi hija más chica de casa. Me quedo sola y feliz.</p><p><b>–¿Qué es lo mejor de estar sola?</b></p><p>–Todo, todo está bueno. La comida, no te tenés que preocupar por nadie más que por vos y tu perra, es genial. Me parece un estado maravilloso no depender de nadie.</p><p><b>–¿Más relajado? ¿Más descansado?</b></p><p>–Claro, como yo hago tantas cosas en el día, hablo tanto y estoy con tanta gente todo el tiempo, que llego a mi casa y tengo que estar callada la boca. Me encanta, me parece un estado maravilloso. La verdad es que no quiero problemas. ¿Qué feo lo que digo, no?</p><p><b>–Hace un par de años salías con un hombre más joven. ¿Qué pensaban tus hijas? ¿Cómo les cayó?</b></p><p>–Bien, la más grande no me dio bola y para la más chica estaba todo bien. Sí, me bancan.</p><p><b>“YO VEO A LA GENTE DE MI EDAD Y DIGO: ESTÁ HECHO PELOTA ESTE! YO NO VOY A SALIR CON ESE VIEJO!</b></p><p><b>–¿Qué tiene de malo y qué tiene de bueno salir con un hombre más joven? Para nuestra generación se estilaba salir con alguien un poco más grande.</b></p><p>–Sí, debería ser un poquito más grande. A mí lo que me pasa con la gente de mi edad es que veo y digo: uy, ¡está hecho pelota este! Jajajaja, los veo arruinados. O sea, yo me autopercibo joven. ¿Ese viejo? ¡Yo no voy a salir con ese viejo! Con gente de mi generación me pasa todo el tiempo. Entonces veo a alguien de 40 y digo, eso está bien. Evidentemente me autopercibo de 40.</p><p><b>–¿El novio tenía 40?</b></p><p>–42, 40, claro.</p><p><b>–¿Qué tiene de bueno que sea joven? ¡Que es joven!</b></p><p>–Que es joven básicamente. Yo tengo… Debe ser una patología lo mío, me autopercibo joven entonces a la gente de mi edad los veo muy grandes.</p><p><b>“NO ME AFECTA ESTAR DESNUDA FRENTE A UNA PERSONA MUCHO MÁS JOVEN QUE YO”</b></p><p><b>–La desnudez a los 55 y a los 40 no es lo mismo.</b></p><p>–No me afectó, no me afecta estar desnuda frente a una persona mucho más joven que yo. </p><p><b>–No hay nada malo entonces.</b></p><p>–No. ¿Salir con alguien más joven? No hay muchas contraindicaciones.</p><p><b>“A MI NO ME GUSTA VIVIR DEL PASADO, ME DEPRIME. YO SIEMPRE ESTOY ESPERANDO LA PRÓXIMA CANCIÓN”</b></p><p><b>–Tus parejas no han estado delante de cámaras.</b></p><p>–No me gusta la gente delante de cámaras. Los famosos no me gustan. A mí me gusta mucho la energía joven en líneas generales, también. Para mí es todo positivo. A mí no me gusta vivir del pasado. ¿Viste esas fiestas ochentosas? </p><p><b>–Es un bajón.</b></p><p>–Me deprimo, me deprimo con todo lo vintage.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XLSO3RLHEVBQVJ5IYHGVHQHEHU.jpg?auth=7193f0b8a95befc039f3b6a5a152e757d20594322983c95871e970da93bb9991&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""No voy a estar nunca más en pareja viviendo con alguien. Puede ser que salga con alguien, pero viviendo con alguien no creo. Estoy chocha sola, estoy esperando que se vaya mi hija más chica de casa. Me quedo sola y feliz", cuenta la conductora" height="1080" width="1920"/><p><b>–A la gente le gusta tanto recordar… </b></p><p>–Un ratito, cinco minutos. Con una anécdota del pasado me río, me divierto con mis amigas del secundario que son mis amigas de toda la vida, pero no me gusta la cosa vintage todo el tiempo. Por ejemplo, mi hermana hace poco cumplió 60 e hizo una fiesta, todo música ochentosa, me deprimo. Para ella la música de ahora es una porquería. Que sean modernos. Yo siempre estoy esperando la próxima canción, el próximo estreno. Si tienen esa mentalidad, de mirar para el futuro, vamos. Pero las personas que encuentro no son así.</p><p><b>–Me llama la atención que hayas sufrido el acoso de un hombre durante varios años y que nunca le hayas dado importancia. </b></p><p>–Sí. Qué loca, ¿no?</p><p><b>–Un hombre aparecía en tus lugares de trabajo y en tu casa ¿Durante cuánto tiempo te acosó? </b></p><p>–Muchos años, me seguía en los trabajos. Trabajaba en Radio Disney, estaba en Radio Disney. Antes de Instagram me llamaba la radio y con las redes sociales apareció más intensamente. Se aparecía en mi casa, en todos los trabajos.</p><p><b>–¿Cómo consiguió la dirección de tu casa?</b></p><p>–No sé. </p><p><b>–¿Cuándo hacías teatro alguna vez lo viste desde el escenario?</b></p><p>–Sí, venía siempre. Es más, pagaba la entrada. La primera vez que vino la persona de seguridad me dijo: está su pareja. Yo le dije “no, no puede ser” y lo vi por la ventana. Él se anunció en el teatro: vengo a ver a Edith, soy su pareja. </p><p><b>–¿Cuántos años pasaron hasta que alguien te pidió que hicieras la denuncia?</b></p><p>–Ocho años, fue el año pasado. Él no tiene una familia que lo apoye entonces el Estado se tiene que hacer cargo. Me dijeron: es peligroso para vos y es peligroso para él.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PEM45Z6K6ZAD5EP3DQIRXJY2LU.jpg?auth=8a7f22c2106791e86b7d4259f20f3d9a79e29e0a9644ca95abfa1e73bcbf4ff5&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""¿Viste que la sororidad la critican? A mí me encanta. Me encanta que nos llevemos bien entre mujeres, que nos apoyemos. Yo sentí que las mujeres se ponían contentas por la oportunidad de conducir. Y yo me pongo muy contenta también con otra", entiende Edith" height="1080" width="1920"/><p><b>–¿Nunca sentiste que era peligroso todos estos años?</b></p><p>–Al principio sí. Cuando apareció en casa sí, me asustó, y se lo mostré a mi hija más chica para que lo vea, porque estaba en la esquina de mi casa.</p><p><b>-¿Tu hija tenía solo seis o siete años?</b></p><p>–Claro, le dije, ojo con este señor que no está bien. Las primeras veces que lo encontré en mi casa sí me asusté. Después me acostumbre. </p><p><b>–Pero no tanto.</b></p><p>–No tanto como para hacer la denuncia. El portero mío me decía: está el loco. Me iban avisando los vecinos, todos lo conocían.</p><p><b>–No sentiste nunca terror.</b></p><p>–No, yo soy una persona medio inconsciente. Nunca pienso que algo malo puede pasar. Es una locura, pero no está en mi pensamiento algo negativo .</p><p><b>–¿Terapia al respecto?</b></p><p>–No, no hago terapia, jajajaja. Hice un par de veces y me di de alta. Una vez fue durante la adolescencia de mi hija mayor, era una nena muy buena y en la adolescencia me soltó la mano. Yo no lo podía creer y la terapeuta me dijo algo que me cerró: hasta acá fue bueno, no te preocupes, ya va a volver. ¿Cuándo termina esto? Me dijo que faltaban cinco años más o menos, un montón de tiempo, pero que iba a volver. Fue un poquito más, pero volvió. Nunca me había levantado la voz, nunca me había dicho nada malo. Volvió y está mejor que nunca. Ya es adulta, me encanta estar con Paloma.</p><p><b>–Después, ¿volviste a terapia?</b></p><p>–Sí, volví a terapia porque estaba con una pareja y yo a veces doy más de lo que me dan, y no respeto lo que yo quiero. No me gustaba eso. También esa vez me dijo una frase que me gustó: él hace turismo con tu vida. O sea, él no es como vos, él está haciendo turismo. De paseo. </p><p><b>–¿Qué sería eso? </b></p><p>–Él no me elige, no me elige porque está haciendo lo que uno hace cuando va de turista a algún lugar. Vas un rato, 15 días, lo disfrutás, pero después volvés a tu dinámica laboral.</p><p><b>“EL NO ME ELEGÍA Y YO IGUAL ESTABA DISPONIBLE, COMO EN LA CANCIÓN DE MIERDA “LA INCONDICIONAL” </b></p><p><b>–No te elegía.</b></p><p>–No me elegía, claro. Y yo igual estaba disponible, esta cosa horrible de estar disponible al pedo. Creo que todas alguna vez vivimos un amor de estar disponible. ¿Viste esta canción de mierda de Luis Miguel, “La incondicional”? De mierda, hay que borrarla, no hay que ser incondicional.</p><p><b>–La canción habla de una mujer que es amante de alguien.</b></p><p>–Yo no era amante. </p><p><b>–Vos eras un puerto de un turista.</b></p><p>-Claro, él hacía turismo, él estaba de turista. Y listo, y lo resolví.</p><p><b>–¿Le diste salida?</b></p><p>–Claro, se terminó acá. Ya está. Next.</p><p><b>–Se venció tu visa.</b></p><p>–Se venció tu visa, claro. Visa solamente para ciudadanos residentes, jajajaja.</p><p><b>–Si te querés quedar tenés que estar nacionalizado.</b></p><p>–Te nacionalizás. Me cerró. Así de corta soy.</p><p><b>–¿Es verdad que a veces pasás la noche en la casa de tus fans? ¿Personas que no conocés? </b></p><p>–Me encanta eso, me parece genial. Estaba de vacaciones en Chicago, subí una historia, y un chico que vive ahí y mira “Bendita” todas las noches nos escribió a mí y a mi hermana por Instagram.</p><p><b>–¿Tomemos un café? </b></p><p>–Sí, claro. Veníamos gastando y el dólar se había ido para arriba, carísimo todo. Y él me dijo: “tenés mi casa a disposición”. Y fuimos con mi hermana, mis sobrinos y mi hija Amparo, éramos un montón, cinco. Cuando fui a Olavarría a ver al Indio Solari nos quedamos también en la casa de un chico que es divino. O por ejemplo yo dije en la tele otra vez que fui a ver al Indio: voy a ir a Tandil, necesito alguien que me hospede. Y me hospedó una chica que también miraba “Bendita”. A ella le pagué y al de Olavarría también le pagué.</p><p><b>–Al de Chicago no lo conocías y fuiste sin miedo. Es fan, ya está.</b></p><p>–Sí, cero. Si me invitan voy, me encanta. Otra vez, en Comodoro Rivadavia, fui a hacer un unipersonal y me fui a pasar el día del padre con el padre de una oyente de la radio. Ella me escribió por Instagram “si venís a Comodoro te hago un asado en casa para el día del padre, yo tengo que estar con mi papá”. Me vinieron a buscar al hotel y fui a pasar todo el domingo con ellos. La pasé bomba, me pusieron un cartel “Bienvenida Edith Hermida” en el pizarrón que tenían en el quincho y comí re rico.</p><p><b>–Te pueden escribir y concretas una cita con un familiar de alguien que te escucha o te ve?</b></p><p>–Sí, sí, me divierte que me cuenten su historia, su vida. Soy chusma básicamente. También fui a otra casa a cenar cuando estuve en Chacabuco, era una familia hermosa. Fui con mi hija Paloma, a ella le encanta, es mucho mejor que ir a un restorán, pero no porque no pagás, sino porque te cuentan sus vidas. </p><p><b>–Te quieren y te conocen.</b></p><p>–Te quieren y te abren las puertas de su casa. Así que si me invitan yo voy, la paso rebien.</p><p><b>–O sea, “soy abierta con todos menos con una relación de pareja”.</b></p><p>–Menos con una relación de pareja.</p><p><b>–¿Qué hacés con los que te escriben por Instagram porque quieren salir con vos?</b></p><p>–No los miro mucho. Gracias, corazoncito.</p><p><b>–Desde las cinco de la mañana estás en contacto con muchas personas, varios equipos de trabajo, hijas, madre, Romina la hija de tu ex marido. ¿No hay un varón en el universo más cercano? </b></p><p>– No, sobrinos. Yo nací en un matriarcado. Éramos mi mamá y tres hermanas, se hacía lo que decía mi mamá. El universo femenino es muy potente en mi casa, es muy fuerte, por eso me gusta mucho esta época. A veces critican el feminismo, pero a mí me gusta mucho esta época de sororidad. ¿Viste que la sororidad la critican? A mí me encanta. Me encanta que nos llevemos bien entre mujeres, que nos apoyemos. Yo sentí que las mujeres se ponían contentas por la oportunidad de conducir. Y yo me pongo muy contenta también con otra. Me gusta este empoderamiento femenino, me gusta esto que pasó en los medios y en todos lados, que se empiece a pensar en una mujer para ponerla en un rol. Porque yo también pensaba en masculino. Ves a todos hombres haciendo la conducción de programas de radio, no me hacía ruido eso y en esta época sí me empezó a hacer ruido ¿Por qué no ver a una mujer en ese rol? Me gusta ser testigo de ese cambio, siempre la energía femenina a mí me encantó. Me encanta el mundo femenino, me encantan las mujeres. Somos jodidas porque somos complicadas. Armamos puterío, es verdad, pero me encanta la energía femenina. </p><p><b>–No lloraste Edith este rato, ya no hay nada por que llorar en estos momentos.</b></p><p>–No, ya está, ya no lloro más.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XLSO3RLHEVBQVJ5IYHGVHQHEHU.jpg?auth=7193f0b8a95befc039f3b6a5a152e757d20594322983c95871e970da93bb9991&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA["No voy a estar nunca más en pareja viviendo con alguien. Puede ser que salga con alguien, pero viviendo con alguien no creo. Estoy chocha sola, estoy esperando que se vaya mi hija más chica de casa. Me quedo sola y feliz", cuenta la conductora]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[El viaje íntimo de Mercedes Morán hacia el perdón: los conflictos con su madre, el abuso que descubrió y su relación con el amor libre]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/10/el-viaje-intimo-de-mercedes-moran-hacia-el-perdon-los-conflictos-con-su-madre-el-abuso-que-descubrio-y-su-relacion-con-el-amor-libre/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/10/el-viaje-intimo-de-mercedes-moran-hacia-el-perdon-los-conflictos-con-su-madre-el-abuso-que-descubrio-y-su-relacion-con-el-amor-libre/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La célebre actriz argentina emprendió un nuevo camino artístico. Abajo de los escenarios y lejos de los sets de filmación, publicó su primer libro. "Madre mía" es un relato autobiográfico dividido en más de cuarenta cuentos cortos en los que narra de manera cronológica su vida y sus relaciones con foco en la educación emocional y sexual que recibió de su madre. La dinastía de mujeres que la rodea y su apertura hacia los vínculos amorosos]]></description><pubDate>Sun, 10 May 2026 04:37:28 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Después de décadas sin pausa —rodajes, teatro, proyectos que se encadenan—, <b>Mercedes Morán</b> decidió frenar. No fue una decisión estratégica ni profesional, sino algo más íntimo: “Decidí bajar el ritmo por cuestiones personales, estar más presente”. Las pérdidas, el paso del tiempo y la necesidad de quedarse cerca de sus hijas marcaron ese momento. Y en ese parate, poco habitual en su carrera, apareció un territorio nuevo: <b>la escritura</b>.</p><p>“No tenía el hábito de escribir, me costaba”, reconoce. Sin embargo, lo que empezó como una propuesta de Editorial Planeta —que durante años había postergado— terminó convirtiéndose en otra cosa. “Sentí que era el momento de aceptar. Ahí me puse a escribir y le di a mi madre un lugar protagónico”. Así nació <i><b>Madre mía</b></i><b>, </b>su primer libro: una serie de relatos breves que recorren su vida desde la infancia hasta la adultez, con un eje claro en la educación emocional y sexual que recibió.</p><p>En ese proceso de volver sobre su historia, algo se movió. <b>“Creo que el libro me ayudó a terminar de reconciliarme con mi madre”</b>, dice en diálogo con <b>Infobae</b>. Y agrega una definición que funciona como clave de lectura: “Se lo dedico a todas las mujeres que lograron perdonar a sus madres”. Lo que pensaba saldado no lo estaba del todo. “Escribirlas fue otra cosa: ahí terminé de procesarlas. Aunque con las madres, viste, nunca se termina”, asegura.</p><p>Por primera vez sin un personaje donde refugiarse, Morán se expone desde otro lugar: “Siempre fui muy pudorosa con mi vida personal, y acá no tenía dónde esconderme”. Entre escenas de infancia, maternidades que se espejan y promesas que se repiten —“cuando yo sea madre no voy a ser…”—, expone su vida. Y en ese gesto —entre el humor, la crudeza y la revisión— aparece una certeza: <b>a veces, para seguir, hay que detenerse y mirar hacia atrás</b>.</p><p><b>—¿El libro nació del unipersonal?</b></p><p>—Sí, fue el detonante. Ahí hablaba de los amores que atravesaron mi vida. Uno de ellos era el de mi madre, aunque todavía no ocupaba el centro. Después vino la propuesta de escribir y la fui postergando. Hace unos meses decidí bajar el ritmo y sentí que era el momento de aceptar. Ahí le di a mi madre un lugar protagónico.</p><p><b>—¿Qué se va a encontrar el lector?</b></p><p>—Es, de alguna manera, la educación sentimental y sexual que recibí de mi madre. <b>Son relatos cortos –unos 40 o 50- que recorren mi vida de forma cronológica</b>. Y aparece esa idea de las promesas que una se hace como hija: “cuando yo sea madre no voy a ser…” o “voy a ser…”. Después hay repeticiones, intentos de mejorar, pero siempre con esa búsqueda de una perfección imposible.</p><p><b>—En todos estás vos, es real.</b></p><p>—Sí, es muy autorreferencial. Hay algo de ficción, pero es la ficción del recuerdo y el paso del tiempo.</p><p><b>—Cómo recordamos lo que pasa. </b></p><p>—Claro. Mi hija Manuela, que es escritora y me ayudó a editar, tenía recuerdos distintos de algunas situaciones. Y ahí aparece la subjetividad: ¿a qué le somos fieles? No es un documental.</p><p><b>—Acá alguna vez estuvo Fabricio Ballarini y dijo que la memoria no es fija: se reescribe cada vez que se evoca. ¿Cómo fue tu proceso?</b></p><p>—Creo que el libro me ayudó a terminar de reconciliarme. Se lo dedico a todas las mujeres que lograron perdonar a sus madres. Fue muy curativo. Yo pensaba que había muchas cosas saldadas, pero escribirlas fue otra cosa: ahí terminé de procesarlas. Aunque con las madres nunca se termina del todo. Y también, como madres, una espera cierto perdón por los errores.</p><p><b>—¿Te encontrás pidiéndoles perdón a tus hijas?</b></p><p>—Sí, cuando hace falta, lo hago. (Risas).</p><p><b>—Estás dudosa. </b></p><p>—Me cuesta. Me cuesta, no por cosas graves, sino por los malos entendidos cotidianos. Igual no me quedo detenida ahí. Me interesa construir un vínculo con mis hijas donde circule el afecto. Me gusta, por ejemplo, cuando se ríen de mí, cuando cuentan algo mío como si yo no estuviera. Prefiero el cariño al respeto solemne.</p><p><b>—Hay un episodio en el Tigre donde tu mamá le grita a una pareja que se está besando. </b></p><p>—Sí. Fue volver directamente a mi infancia. A toda esa dinámica familiar: una familia de provincia que se muda a la Capital, el colegio de monjas… Para mí el Tigre era como ir a Disney. Y pasó eso: una pareja muy fogosa y mi madre, sin filtro. Con mi hermana ya sabíamos que algo iba a pasar… y pasaba.</p><p><b>—Y en ese contexto, ¿cómo se construye una mujer libre? En un colegio de monjas, con una madre que reprimía lo sexual.</b></p><p>—Me emancipé muy temprano. <b>A los 17 me casé</b> <b>sin haber terminado el secundario</b>. Mi madre creía que estaba embarazada y que me casaba de apuro. Y yo siempre digo: sí, de apuro… pero por irme de mi casa. En ese momento, plantear irse a vivir sola era impensable. Yo me casé enamorada, pero también con una necesidad enorme de independencia.</p><p><b>—Había una urgencia.</b></p><p>—Total. Y después la vida: ser madre joven, la dictadura, la separación, el exilio a España del padre de mis hijas, quedarme sola en este país en esas circunstancias. Creo que todo eso, sumado a una vocación personal de libertad, me fue construyendo.</p><p><b>—Hay un momento fuerte donde contás que tu mamá te agrede estando embarazada.</b></p><p>— Sí, fue muy violento. Era un tema que la superaba y mucho después entendí por qué: <b>había sufrido abuso en su infancia</b>. Ya había empezado a perdonarla, pero eso terminó de echar un manto de piedad enorme sobre ella y no así sobre mí, que me considero tan perspicaz para cachar ese tipo de cosas y nunca lo pensé con mi madre. </p><p><b>—¿Y qué hiciste con eso?</b></p><p>—Empezó otro trabajo: perdonarme a mí misma. Por no haberlo visto, por no haber podido preguntarle, podría haberla abrazado, pero esa revelación llegó cuando ella ya no estaba. Y el libro también habla de eso.</p><p><b>—Ahí aparece la terapia.</b></p><p>—Sí. <b>La terapia siempre me salvó</b>. Empecé a los 19, cuando ya me había ido de mi casa. Fue una búsqueda mía, y también muy de época.</p><p><b>—En el libro hablás, por ejemplo, de tu primer orgasmo.</b></p><p>—Sí (risas). Apareció en el colegio, en plena clase, en un colegio de monjas… el lugar más inadecuado posible. Hay mucho humor en el libro. Pude reírme de muchas cosas que me pasaron, y eso también cura.</p><p><b>—En ese episodio que yo mencionaba, —vos embarazada, en bikini— tu mamá te decía “puta”. ¿Te enojaste con ella?</b></p><p>—Sí, muchísimo. Dejé de verla por un tiempo. <b>Nació mi primera hija y mi madre no estuvo presente</b>. Después nos reconciliamos, pero fue muy fuerte.</p><p><b>—Y volviste. </b></p><p>—Sí. La extrañaba. Tenía la necesidad de que conociera a mi hija y la esperanza de que ser abuela la transformara… y en parte lo hizo.</p><p><b>—¿Y cómo fue abuela? </b></p><p>—Fue una abuela amorosa con sus nietas, pero muy criticona conmigo, haciendo todo lo que los abuelos no debemos hacer: criticar a los padres frente a los niños. Tenía una concepción de la maternidad muy distinta a la mía. </p><p><b>—¿Y vos?</b></p><p>—Me cuido mucho de no repetir. Hay cosas que me quedaron grabadas a fuego y que sufrí, entonces intento no trasladarlas. Creo que ahí hubo aprendizaje, no repetición… aunque a veces, incluso con buenas intenciones, algo se filtra.</p><p><b>—Contás una situación de riesgo cuando eras chica. </b></p><p>—Sí, ahí aparece esa paradoja: <b>una madre muy controladora, pero que no percibe el riesgo real al que estaba expuesta su hija</b>. Podría haber vivido una situación de abuso. Quizás el controlar te deje más tranquila, pero una cosa es saber dónde están tus hijos y otra cosa es generar un vínculo de confianza, instrumentos para que ellos puedan defenderse. </p><p><b>—La “distancia de rescate”.</b></p><p>—Exactamente.</p><p><b>—¿Pudiste contarle a tu mamá lo que te pasó?</b></p><p>—No. Nunca. </p><p><b>—¿Qué edad tenías?</b></p><p>—Cinco o seis años. Todos mis recuerdos del pueblo son anteriores a los siete, cuando nos mudamos a Buenos Aires. Me mandaban en bicicleta a dar vueltas por la plaza o hasta la estación de tren para que me diera hambre, porque era muy inapetente, entonces ella decía que así se me abría el apetito. Y ahí estaba: <b>una nena de seis años sola, expuesta</b>. Existe esa idea de que en el interior no hay peligros, pero no es así.</p><p><b>—¿Cuándo entendiste que podías haber sido abusada ese día? </b></p><p>—Mucho después. De chica hay algo más intuitivo de huir, como me pasó a mí: sentís el peligro, te vas, no sé cuánto razonás. Y además no lo conté. <b>Si hubiera podido contar al menos el susto, quizás algún mayor habría completado la escena y me ayudaba a entender</b>. En el libro cuento otra situación que es al revés: les pasa a mis hijas en un cine, con una exhibicionista. Y ahí sí hay algo distinto: ellas vienen, lo cuentan, hay una respuesta claramente diferente al silencio. </p><p><b>—¿Tus hijas eran chicas? </b></p><p>—Muy chicas. Querían ir al cine a ver la misma película por décima vez, tendrían entre 10 y 12 años. Yo las llevaba, entraban a la sala y me quedaba en un barcito del shopping esperándolas y salieron corriendo a mitad de la película a buscarme: se habían encontrado con una exhibicionista. No te voy a contar más porque es uno de los cuentos, pero ahí entendés: a veces necesitás protección y otras veces, sos la que tiene que proteger.</p><p><b>—Vos pudiste proteger ese día. </b></p><p>—Sí. Estuve a punto de hacer un escándalo, pero no lo hice.</p><p><b>—Hablás de los miedos que aparecieron con la muerte de tu mamá y ese temor de que viniera a buscarte.</b></p><p>—Sí. Mi madre era muy demandante. Somos dos hermanas y la mayor vive en Europa, así que yo me hice cargo de mis padres en sus últimos años. Fueron muy longevos: primero murió mi papá y después, en pandemia, mi mamá. Yo fui madre muy joven, después cuidé a mis padres… gran parte de mi vida la pasé asistiendo a otros. Y cuando murió mi mamá apareció un miedo muy infantil, de esos que da pudor confesar: que viniera a buscarme para que la siguiera cuidando.<b> Tuve que ponerlo en palabras para poder sacarlo de mí.</b></p><p><b>—¿Con quién lo hablaste? </b></p><p>—Con mis hijas. Esas cadenas de mujeres donde una cuida a la otra, y esa a otra, fueron muy importantes en mi vida. Tengo tres hijas mujeres, cuatro nietos. De esos cuatro nietos, tres son mujeres. Hay una fábrica.</p><p><b>—Hay un legado enorme.</b></p><p>—Sí, totalmente. <b>Una dinastía de mujeres</b>.</p><p><b>—¿Qué rol tuvo Manuela en el libro? </b></p><p>—Fundamental, me enseñó a escribir. Me corregía: yo iba escribiendo y se lo iba pasando, porque yo escribía como actriz, con remates. Ella me decía: “No empieces siempre por el principio. No cierres así”.</p><p><b>—¿Y te bancabas esa crítica? </b></p><p>—La agradecía muchísimo, no sabés cuánto me ayudó. Y además inauguramos un vínculo que no habíamos tenido nunca. A las tres les conté que estaba escribiendo un libro y que aparecían como personajes en varios relatos. </p><p><b>—¿Las tres empiezan con M? </b></p><p>—Sí. Mercedes, Manuela y María. </p><p><b>—Hubo una decisión con las M. </b></p><p>—Al principio no. Mercedes fue decisión del padre, que la anotó mientras yo estaba en la clínica. Volvió del Registro Civil y me dijo: “Le puse tu nombre”. Lo viví como un gesto excesivo, aunque amoroso. María siempre me pareció un nombre hermoso, clásico, que no depende de modas. Y cuando llegó la tercera, ya fue deliberado: M, M, mandamos otra M.</p><p><b>—También contás el acompañamiento a una hija con cáncer. Eso nunca lo habíamos hablado.</b></p><p>—Sí, no suelo hablar de eso. Más allá de lo personal, para curar conmigo, también quise dejar un mensaje para otras mujeres: madres, hijas o ambas. Bajar un poco ese afán de perfección que nos pesa tanto y que muchas veces responde a mandatos ajenos, a deseos que no nos pertenecen. </p><p><b>—¿Qué te pasa como madre cuando una hija te dice que está enferma?</b></p><p>—El vínculo con los hijos es único. <b>Si alguna de mis hijas está mal, todo lo demás pierde sentido</b>. No hay posibilidad de bienestar ni de felicidad si alguna de mis hijas está sufriendo. Automáticamente pasan a ser prioridad. Aunque hice mucho trabajo para no sobreprotegerlas, lo trabajé mucho en terapia.</p><p><b>—¿Siempre el mismo analista? </b></p><p>—No, pero durante muchos años. De joven defendía la sobreprotección: no veía el problema en dar amor en exceso. Mi analista me decía que es tan nocivo como la falta de amor. Me costó entenderlo, pero es así: no deja que el otro desarrolle sus propias herramientas y, de alguna manera, es subestimarlo.</p><p><b>—¿Y cómo abuela?</b></p><p>—Ahí es distinto. Es un vínculo que inauguro porque yo no conocí a mis abuelos y lo disfruto muchísimo. Cada nieto es distinto, de edades distintas: con unos viajo, con otros voy al teatro, con otros escucho música.</p><p><b>—¿Cómo te llaman?</b></p><p>—Todos me dicen “abu”. Ema, la mayor, que ya tiene 16. Después viene León, Justina y Francisca, la más chiquita.</p><p><b>—¿Sos la abuela copada o la estricta?</b></p><p>—Intento ser la copada.</p><p><b>—¿Van a dormir a tu casa?</b></p><p>—Algunos sí, otros en otras etapas, otros viven más lejos, en fin.</p><p><b>—En un momento contás que tu mamá decía que de bebé eras “negra, fea, peluda, llorona, un bichito”.</b></p><p>—Sí. Lo decía con una impunidad que no dejaba lugar a pensar que hubiera algo malo. El tono era cariñoso, pero el contraste era fuerte: “Tu hermanita era preciosa, blanca, tersa, una piel de porcelana… en cambio vos, negrita, arrugada, peluda, eras un bichito”. Y como los demás se reían, pensaba que la equivocada era yo.</p><p><b>—¿Y tu papá? </b></p><p>—Fue el gran amor de mi vida. Me defendía como podía, desde ese lugar tan incómodo para él porque era incapaz de desautorizar a mi madre, pero sufría los castigos y las penitencias. A veces le reprochaba que no interviniera más, pero siempre me sentí muy respetada por él. Ambos, aunque muy distintos, tenían una fuerte conciencia social. Ese fue un legado muy importante para mí.</p><p><b>—Qué bueno eso. </b></p><p>—Mi madre, con todas sus contradicciones, era una mujer muy solidaria. Fue maestra de hospitales y también eligió trabajar en escuelas rurales, lo vivía como un servicio. Mi padre, desde la política, iba en la misma línea. Eso me marcó mucho: entender que la felicidad individual es limitada si el contexto no acompaña, si alrededor la gente no está bien.</p><p><b>—Hay una escena muy tierna en el libro, la de la mariposa con tu papá en un mantel. Sin spoilear, vuelve a aparecer el acompañar, esta vez a un padre enfermo.</b></p><p>—Sí. El libro también muestra ese momento en que los roles se invierten: dejás de ser cuidado para empezar a cuidar a tus padres.</p><p><b>—¿Tus hijas te cuidan a vos?</b></p><p>—Sí, me cuidan.</p><p><b>—¿Te da miedo ocupar ese lugar? </b></p><p>—Es algo que tenemos que aprender todas: yo a dejarme cuidar y ellas a cuidarme. Es mutuo.</p><p><b>—¿Por qué escribiste este libro? </b></p><p>—Creo que el verdadero motivo lo voy a entender con el tiempo. Lo que tengo claro hoy es que necesité parar, quedarme en casa, y esa pausa coincidió con la propuesta. Mientras escribía fui encontrando sentidos, y al terminar entendí que, en el fondo, <b>lo hice para terminar de sanar el vínculo con mi madre</b>.</p><p><b>—Hay un capítulo que se llama </b><i><b>Mi vida sin mí. </b></i><b>¿Esa mirada calma el miedo a la muerte?</b></p><p>—El miedo existe, claro. A medida que te queda menos por delante y más por detrás, el tiempo se vuelve inevitable. Es un misterio enorme. <b>Pero me tranquiliza haber criado mujeres independientes, con valores</b>. Son solidarias, son generosas y tienen sentido del humor, tres virtudes fundamentales para mí. </p><p><b>—Ese momento de “algo hice bien”.</b></p><p>—Sí, no me equivoqué tanto.</p><p><b>—¿Hay alguna escena que no hayas podido escribir?</b></p><p>—No. Pero sí hubo una que me costó mucho: la revelación, por lo reciente y movilizante.</p><p><b>—¿Fue hace poco?</b></p><p>—Sí. Mi mamá murió en pandemia y esto pasó después. Es lo más cercano en el tiempo dentro del libro.</p><p><b>—Debe haber sido fuerte.</b></p><p>—Lo fue. Me ayudó a perdonarla, pero también me generó enojo conmigo misma por no haberlo visto antes. Escribirlo también fue trabajar eso.</p><p><b>—Se viene una serie. Acá estás vos, sin personaje. ¿Qué te pasa con eso?</b></p><p>—Ese era el desafío: mostrarme. Siempre fui muy pudorosa con mi vida personal y acá no tenía dónde esconderme. En cada trabajo me refugio en otro, pero en este caso no había dónde.</p><p><b>—Tras presentarlo en la Feria del Libro, ¿cómo sigue el recorrido?</b></p><p>—El 4 de junio en la librería El Pasaje, con amigas que van a leer textos. Van a estar Elizabeth Vernaci, Dolores Fonzi, Alejandra Flechner, Marina Bellati y mi hija, Mey Scápola.</p><p><b>—Qué grupo te armaste.</b></p><p>—(Risas) Sí, total.</p><p><b>—¿Cómo estás hoy?</b></p><p>—Bien, tranquila. Estoy sola y disfrutándolo. Desde que terminé de grabar quedé con una sensación muy linda. <b>Es un proyecto con Pablo Larraín, basado en cuentos de Mariana Enríquez</b>, que ya me habían fascinado antes de saber que después el destino me iba a hacer interpretarlos. Mi personaje es el de <i>“Mis muertos tristes”:</i> <b>una mujer que ve muertos</b> todo el tiempo y carga con ese “don” a lo largo de su vida, lo cual atraviesa su personalidad, sus vínculos, su forma de ser. Fue muy enriquecedor. Se estrena entre septiembre y octubre, y puede verse como una película larga de tres horas o como una serie de cuatro capítulos.</p><p><b>—¿Estás sola por elección?</b></p><p>—Estoy abierta a compartir. Me encanta. Siento que las experiencias, si se comparten, se duplican como mínimo. </p><p><b>—¿Cómo se hace para conquistar a Mercedes Morán? </b></p><p>—Muy fácil: me llamás y me invitás a tomar un café “sin casting”. Muchas veces voy con expectativas y no sé por qué, pero me hacen como un casting: muestran todo lo que hacen, qué tienen, qué piensan, un despliegue de <i>elles</i>. No van a charlar y eso me aburre.</p><p><b>—¿Hay un </b><i><b>elles</b></i><b>, hay citas con chicas? </b></p><p>—Sí por supuesto, yo estoy abierta a todo. No tuve experiencias de pareja con mujeres, pero celebro esta época. Yo fui contemporánea del amor libre en los 70; no voy a juzgar ahora la diversidad. Me parece fantástico.</p><p><b>—Bueno, también puede aparecer el deseo de probar algo distinto a lo vivido hasta ahora.</b></p><p>—A mí me gusta vincularme con las personas. Y hay algo de esta época que me inquieta: esa sensación de conexión que en realidad muchas veces no lo es. Una forma de relacionarnos bastante ficticia, de la que yo también soy parte. Tengo mis propias fobias, a veces me voy temprano de lo social, vuelvo a casa porque es donde me siento segura. Pero, aun así, estoy abierta a conocer gente, a compartir experiencias, risas. Mi apertura es más filosófica: quiero soltar prejuicios, estar liviana.</p><p><b>—Nunca te percibí como una mujer prejuiciosa.</b></p><p>—Siempre fue una tarea derribar prejuicios y actuar me ayudó mucho: a los personajes no los juzgo, intento entenderlos. Y para eso hay que correrse del juicio.</p><p><b>—¿Te salvó el humor? </b></p><p>—Totalmente. Sin distancia no se puede tener una mirada con humor y a veces tenés que salir del centro del torbellino para poder mirar con un poco más de lucidez. </p><p><b>—Y en esas citas donde sentís que te “hacen casting”, ¿apelás al humor?</b></p><p>— Sí, apelo a encontrar una excusa para irme volando (risas).</p><p><b>—¿Cómo hacés?</b></p><p>—Con un plan de salida (risas). Las citas siempre tienen que ser cortas al principio. Después, si fluye, se alargan.</p><p><b>—Estuviste un tiempo guardada.</b></p><p>—Sí, decidí parar. Fueron pérdidas familiares, de gente muy cercana, situaciones personales y mi trabajo muchas veces me llevaba a viajar mucho y estar haciendo teatro en España no te permite venirte de un día para el otro. Sentí que lo más importante era estar acá cerca de mis hijas. </p><p>—<b> Qué bueno poder escucharlo y actuar en consecuencia, a veces cuesta.</b></p><p>—Sí. Y de ese parate salió el libro, así que mira qué lindo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/IFDC3G2UORBZNND6BSSHT25UZM.png?auth=045ff4626706c37a2e2856e60c860146c433ad4d1d47acea601cf9ee9fac6428&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Una mujer de cabello rubio, con una sonrisa genuina y expresiva, mira directamente a la cámara en un entorno de estudio moderno, proyectando confianza y calidez.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[La vida después de cubrir una guerra: “Me parecía que ir al cine o celebrar algo era superficial, que eso no era vivir”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/09/la-vida-despues-de-cubrir-una-guerra-me-parecia-que-ir-al-cine-o-celebrar-algo-era-superficial-que-eso-no-era-vivir/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/09/la-vida-despues-de-cubrir-una-guerra-me-parecia-que-ir-al-cine-o-celebrar-algo-era-superficial-que-eso-no-era-vivir/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Joaquín Sánchez Mariño es periodista y escritor, y se especializa en coberturas en terreno: está donde ocurren los sucesos de interés global. Estuvo en crisis sociales como Venezuela, en Ucrania durante la invasión rusa y en los conflictos bélicos de Medio Oriente. En un capítulo de Voces, la experiencia de un cronista argentino en las zonas de conflicto y qué pasa después: "Volver es el arte más difícil de aprender en una guerra"]]></description><pubDate>Sat, 09 May 2026 22:40:37 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Estuvo en la crisis política de Venezuela, en el estallido social de Chile, en los incendios forestales del Amazonas, en el Líbano en pandemia, en Libia como el único turista, en isla de Lesbos en Grecia para contar la migración, en el Mar Mediterráneo a bordo de un barco que rescata refugiados. Quiere contar Cuba, narrar Haití. Insistirá para recibir la visa que le permita ingresar a Irán. Pretende mostrar cómo viven las mujeres en el régimen talibán de Afganistán. Joaquín Sánchez Mariño elige ser el que cuenta los hechos que suceden en el mundo. Prefiere hacer trabajo de campo, ser cronista en el terreno, vivir los sucesos globales desde adentro.</p><p>Pero antes quería ser escritor. Descubrió el gozo por el periodismo en 2019, cuando una crisis humanitaria en Venezuela lo convenció. Él, que quería inventar nuevos mundos con sus escritos, entendió que era suficiente con contar el mundo que habita con sus complejidades, sus bemoles, sus facetas, sus conflictos. Renunció a un trabajo en redacción para seguir sus instintos. Financió sus propias coberturas. Los gastos fueron inversiones para construir su propio medio. </p><p>Hijo de un ex combatiente de Malvinas y de una mujer a la que reconoce psicopatear en cada cobertura, relata en esta entrevista íntima cómo combina el miedo y el amor con su pulsión de estar en el lugar donde pasan las cosas. Y qué es lo que verdaderamente sucede en esos lugares cuando no hay cámaras que graben: el rol de los fixer y de los colegas. Razona, a su vez, cómo compagina su propia vida, sus propias inquietudes, su propia realidad con lo que ve y conoce. ¿Cómo es volver a vivir una vida normal después de tamañas experiencias? “<b>Me cuesta estar alegre porque siento que soy un traidor</b>”, admite. Las angustias de los comienzos, la culpa sanada con el tiempo y lo que espera, lo que falta, lo que anhela.</p><p><b>—¿Dónde sentís que estuvo el quiebre para salir de la cosa más tradicional del periodismo y empezar una búsqueda distinta?</b></p><p>—Yo lo vi con dos momentos y ambos momentos son viajes. Uno en 2012. Yo trabajaba en <i>Revista Gente</i>. Ya llevaba cuatro años en la revista. Había aprendido mucho, me encantaba, me divertía. Era pibe, tenía 26 años. Y quise hacer un viaje, me quise ir de viaje ocho meses por Rusia, China, Mongolia. Todo por tierra. Y dije “si no me dejan voy a tener que renunciar”. Fui a hablar y dije que quería una licencia sin goce de sueldo. Me dijeron “bueno, dale, andá y volvé”. Y ahí fue un viaje que hice, fui con dos amigos y armamos una página web. En esa época no era tan habitual hacer el <i>vlogging </i>con V. Armamos una web donde yo escribía y hacíamos videos del viaje que te digo, fue Rusia, Mongolia, China, Myanmar, Sri Lanka, India, Egipto. </p><p><b>—Hicieron el Transiberiano ahí. </b></p><p>—Hice el Transiberiano. Y escribía crónicas de viaje que era un poco mi sueño. Y ahí aprendí a filmar y a editar. Yo me fui el primer viaje que cuando volamos de Buenos Aires a Frankfurt edité un video malísimo en Movie Maker. Un video realmente de muy baja calidad. Y en el viaje ese fui aprendiendo a editar. Y cuando terminé ocho meses después se podría decir que aprendí a usar Premiere. Y ahí descubrí el lenguaje del video como suplementario al texto: escribía y hacía videos. </p><p><b>—Vos te ibas en un viaje a ver qué pasaba, no a hacer una cobertura puntual. </b></p><p>—A explorar el mundo en realidad. Era un poco eso, viaje iniciático de ir a un lugar desconocido y conocer. Ahí lo que me intrigaba, más que hacer una cobertura, más que ser un periodista, era descubrir el mundo. <b>Era descubrirme a mí descubriendo el mundo también</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ML75N7C2UJB5FJBD3PGKVGQCHA.jpg?auth=bd5f2f260f96f26ead93009ec7068174de4726573647c2cd570d6271b07e1437&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Joaquín Sánchez Mariño viajó a Ucrania cuando empezó la guerra en el 2022." height="1440" width="1920"/><p><b>—Ese fue el primer viaje. ¿Y el segundo? </b></p><p>—Y el segundo ya tuvo más un propósito más profesional que fue en 2019 ir a Venezuela. En esa época Guaidó se había proclamado presidente encargado, enero del 23 de enero del 2019. Había como dos presidentes a la vez en Venezuela, Guaidó y Maduro, estallido social, desabastecimiento. Fue uno de los hitos de la crisis venezolana. Y a mí me intrigaba mucho saber qué pasaba en Venezuela. Y me saqué un pasaje, acababa de renunciar a un medio en una redacción porque quería hacer algo que tuviera un poco más de aventura, algo que tuviera más que ver con lo que me gustaba a mí. Y lo primero que hice fue una decisión completamente antieconómica ¿no? <b>Renunciar a un trabajo y gastar los ahorros en un viaje a una cobertura que no tenía ningún tipo de rédito económico</b>. Pero ese fue un primer viaje con un propósito profesional. Ya no fui a explorar sino a contar. Y conté todo por redes sociales.</p><p><b>—Pudiste hacer la cobertura de forma independiente, armar tu esquema por fuera sin que un medio te mandara a cubrir.</b></p><p>—Sí, lo intenté. Tenía mucho deseo de hacerlo. Primero porque realmente me gusta mucho hacer las cosas que quiero hacer. Si hay algo que quiero hacer y no lo convence un editor o a un medio, o es caro.. a mí siempre me costó mucho decir “bueno, no se pudo”. Generalmente cuando fui con una propuesta y me decían que no, me tomaba vacaciones y lo hacía por la mía. En 2010 me fui a Chile a buscar a Nicanor Parra, mi poeta favorito. Chileno, tenía 96 años. Y les propuse la nota en <i>Gente</i>, se me rieron. Acababa de ganar el Premio Cervantes. <b>Me tomé una semana de vacaciones y me fui a Chile a buscar a Nicanor Parra</b>. Un tiempo después conté la historia. Fui a su casa de la costa, de Las Cruces, no estaba. Me dijeron que estaba en Santiago. Yo no sabía la dirección. Fui a Santiago, encontré la dirección. Me metí en su casa, medio que me colé en su casa, porque se abrieron las puertas porque entraba alguien, era una especie de casa quinta. Y ahí estaba al fondo el viejito de 96 años tenía, insisto. Después murió a los 103 él. Y lo volví a ver a los 100, lo volví a visitar. Y también me recibió en su casa. Charlé con él y fue una cosa mágica para mí. Tenía que ver con yo quería hacer algo y no me sentía bien con que un editor que no confiara en mi idea me dijera que no. Yo era muy pibe, yo tenía 23 años en esa época. Entonces siempre fui como en algunas ideas o en algunas cosas que deseo hacer tener mucha convicción y querer hacerlo. Obviamente que el camino de los medios o como empleado de los medios, porque a mí me gusta trabajar con medios, descubrí que como empleado me limitaba en muchas cosas. Entonces traté de construir un camino independiente.</p><p><b>—Recién me decías que tenías 23. ¿Cuándo te diste cuenta que querías ser periodista? </b></p><p>—En realidad no quería ser periodista. Para mí el periodismo llegó casi como una renuncia que después se terminó convirtiendo en algo que me enamoró. <b>Yo quería ser escritor. Quería dedicarme a la literatura. Y escribía, escribía novelas, cuentos</b>. Escribía pésimo pero escribía. Escribía, escribía, escribía, leía. Realmente me interesaba la literatura. Intenté ser periodista cultural en un momento pero me di cuenta de que era como tratar de entrar a la literatura disfrazado. Pero eso era mi deseo, ser escritor. </p><p><b>—¿En tu casa se leía?</b> </p><p>—Mucho, sí. Sí, en mi casa hay mucha cultura de la literatura. Mi abuela, el padre de mi abuela, o sea, mi bisabuelo, Néstor Ibarra, era un intelectual. Era muy amigo de Borges. De hecho fue concuñado con Borges. Estaban casados Néstor Ibarra con mi bisabuela que era Alicia Astete Millán. Y Borges se casó con Elsa Astete Millán, con dos hermanas. De hecho mi bisabuelo fue testigo de matrimonio del primer casamiento de Borges. El primer matrimonio de Borges que duró muy poco porque fue un matrimonio fallido. <b>Pero de algún modo Borges fue tío de mi abuela</b>.</p><p><b>—Podemos decir que hay un gen que vino para acá.</b></p><p>—Si lo estiramos un poco sí. Pero bueno, mi bisabuelo fue el primer traductor de Borges al francés. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VCVNUATMCNHALBUGRYCE6SWEKQ.jpg?auth=1b10331f9706864a06dbd3807e0d6bafa225724020377dd4404caa6ddff744c3&smart=true&width=1080&height=1920" alt="En 2024, en el marco de las elecciones presidenciales de Venezuela, intentó acercarse al país a través de la frontera con Colombia" height="1920" width="1080"/><p><b>—¿Cómo fue crecer en esa casa? ¿Cómo fue ser chiquito con un papá que fue a Malvinas? </b></p><p>—Yo nací después de Malvinas. Pero sí me acuerdo, yo nací en el 85. Y mis padres se separan, se divorcian, más o menos en los 90. Con lo cual mi infancia es más con mis padres, no con mis padres juntos. Pero era una casa, una infancia muy feliz. Mucho libro, mucho juego intelectual en la familia. Pero después está la vena de acción de parte de mi padre. Que igual también hizo una carrera intelectual. Pero como militar era un hombre de acción, digamos. Fue crecer en una casa en la que mi viejo, bueno, se fue en el 91, 92, se fue a la Guerra de los Balcanes. Estuvo un año destinado en la Guerra de los Balcanes como misión de paz, como tropa de paz, como Casco Azul. <b>El recuerdo que tengo es ver a mi viejo venir una vez por año. Y ver qué regalo traía de Croacia</b>. Me acuerdo que me regaló un Montgomery, una especie de sobretodo que me quedaba gigante. O sea, al día de hoy, ahora me queda bien. Me lo regaló a los 7. Imagínate cómo me quedaba. Y después me acuerdo de estar en el secundario y que mi viejo se fue a hacer una campaña antártica. Hizo dos campañas antárticas. Una fue como de cuatro o cinco meses. Y estar en el primer año o segundo y que me vengan a buscar, tocan la puerta y me digan “Joaquín, vení que tenés que ir a hablar por teléfono con tu padre que está llamando desde la Antártida o del helicóptero por radio”. Y que me interrumpieran para eso. Era entre infamante y cool.</p><p><b>—¿Y a vos qué te pasaba, te daba orgullo? ¿Te enojabas y decías “volvé a casa”? </b></p><p>—No, extrañarlo no. Primero porque no vivía con él. Sí, me daba orgullo, me divertía. Los helicópteros me fascinaban. Ir al hangar de helicópteros y subirme. Alguna vez en la época menemista les permitían más a los militares. De repente salían a hacer prácticas con los helicópteros y uno podía ir y subirse. Era todo medio desatado por lo que recuerdo. Después ya se volvió mucho más profesional y eso no era posible. Pero lo recuerdo con diversión. Imagínate que en los 90 Campo de Mayo era una especie de cementerio viste. Veníamos de la dictadura. Era un lugar triste. Debe seguir siéndolo, ¿no?</p><p><b>—Sí, uno iba creciendo y se empezaba a hablar de todo lo que había pasado. Me imagino mil preguntas en ese sentido. </b></p><p>—Sí, sí. Me acuerdo que a los 14 años tuve que dar una clase en el colegio sobre Malvinas. Sobre Malvinas más que nada. Obviamente me pusieron a mí a dar esa clase porque mi padre era excombatiente. Mi viejo en ese entonces todavía no hablaba de Malvinas. Mucho después empezó a hablar. Pero me acuerdo de ir y decirle quiero charlar porque tengo que dar una clase. Y fui con mucho miedo porque empezaba a entender lo que había pasado en la dictadura y a mí me daba pánico de ir a hablar con mi padre y preguntarle sobre ese cuarto oscuro. Fui, tuvimos una charla y le pregunté todas mis dudas, dónde estabas, qué hacías. Fui a esa conversación con muchísimo miedo de a ver con qué me voy a encontrar, quién es mi padre. Y me fui muy tranquilo, muy contento pero antes estaba muy tenso.</p><p><b>—¿Qué dice él cuando te vas a una guerra? </b></p><p>—“Dejate de joder, no vayas”. Eso, generalmente dice “no vayas”. Y después le digo bueno, está bien, ahora decime tal cosita o tal otra. Y le pregunto cosas técnicas. Y charlamos. Como lo uso más de productor que de padre. </p><p><b>—¿Y con tu mamá qué hablás antes de irte? </b></p><p>—Y con mi vieja, soy más ingrato con ella, pobre, porque hoy en día ya le aviso cuando estoy llegando... Ella percibe. Sabe mucho más que mi padre generalmente. </p><p><b>—¿Es la que más sufre y la que más pide “ya está, por este año ya está”? </b></p><p>—Ya no, ya está entrenada, no dice nada. Me siento medio psicópata con ella pero yo le digo vieja, no me escribas cuando estoy en cobertura porque si tengo que estar atento a tu mensaje y a responderte y a dejarte tranquila por ahí por responderte un mensaje me cae un misil encima. Así que mejor no me escribas. Es una psicopateada total.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JJVHRRXDFZGV7O2LOSHEV2FKWU.jpg?auth=75a653390ffcc71b969f80ba9b4baeb96cca3f0916292691163f7d88baaef70f&smart=true&width=1920&height=909" alt="Joaquín Sánchez Mariño en el Libano." height="909" width="1920"/><p><b>—¿Hiciste alguno de estos viajes estando en pareja? </b></p><p>—El primero de Ucrania, el 2022, cuando empezó la guerra, estaba en pareja. </p><p><b>—Ese viaje fue después del de Venezuela. ¿Lo siguiente fue Ucrania? </b></p><p>—No, el año de Venezuela, fui el estallido social en Chile. También me fui a cubrirlo. Fueron los incendios en el Amazonas. Todos los años hay, pero ese año fue muy particular y fui a cubrir los incendios. Después al año siguiente me fui al Líbano, quería entrar a Siria. Conseguí la Visa para cubrir la guerra en Siria. Llegué al Líbano y cuando estaba por entrar en Siria cayó la pandemia y quedé varado. No pude entrar a Siria. Después me fui a la isla de Lesbos en Grecia a contar la crisis migratoria. Yo no quería volver acá. Veía que se iban cerrando los aeropuertos en la pandemia y conté Líbano.</p><p><b>—¿No querías volver a pasar la pandemia acá? </b></p><p>—No soltaba la idea de que yo quería hacer una cobertura en Medio Oriente. Era mi primera cobertura en Medio Oriente. Había estado en la Primavera Árabe en Egipto en 2012 como viajero, no como periodista, y esta era mi primera cobertura en Medio Oriente. Y cuando llego al Líbano, a los tres días se declara la pandemia. Yo seguía con yo voy a hacer la guerra en Siria. Fui hasta la frontera, me dijeron “no, su Visa fue revocada”. </p><p><b>—¿Habías ido por tu cuenta o con un medio? </b></p><p>—No, por mi cuenta. Esa cobertura había sido por mi cuenta. Había hecho una especie de crowdfunding, había juntado algo de plata de la gente que me bancaba, poquito, y yo estaba decidido. Y bueno, después a los días en Líbano me dijeron andate de acá porque no va a pasar nada. Entonces me fui. No quería volver, me fui ahí a Grecia en la isla de Lesbos que estaba el campo de refugiados más grande de Europa. Conté un poco la situación en Lesbos y después ahí se cerró la isla y dije “bueno, me voy a México”. Y me fui a México porque estaba abierto el aeropuerto todavía y ahí sí ya tenía ganas de volver a vivir la pandemia en mi país. Había algo raro ahí de nacionalismo de esta crisis mundial la quiero vivir en mi país. </p><p><b>—Ahí no estabas de novio. Eso vino un poco después cuando te vas a Ucrania. </b></p><p>—Un tiempo después, sí, me había separado de la misma persona con la que después estaba en pareja cuando fui a Ucrania, febrero de 2022. Estaba en pareja. </p><p><b>—¿Qué te dijo cuando le dijiste que te ibas? </b></p><p>—Fue bastante dramático todo. Me fui en pareja y volví soltero, para que te des una idea. Ella estaba en mi casa en ese momento y cuando empieza la guerra yo estaba en Corrientes cubriendo los incendios para <b>Infobae </b>y me acuerdo de que<a href="https://www.infobae.com/sociedad/2022/05/27/a-los-20-anos-combatio-en-malvinas-recibio-un-disparo-en-la-cabeza-y-siguio-dirigiendo-a-su-tropa-yo-tendria-que-haber-muerto/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/sociedad/2022/05/27/a-los-20-anos-combatio-en-malvinas-recibio-un-disparo-en-la-cabeza-y-siguio-dirigiendo-a-su-tropa-yo-tendria-que-haber-muerto/"> estaba entrevistando a un excombatiente de Malvinas</a> justamente cuyo campo se había incendiado. Y me llama la directora y me dice “bueno, volvé, te vas a…”. Cuando Putin anuncia la operación militar especial, siete de la mañana, yo la llamo a Gaby (Cociffi) y le digo “che, quiero ir”. Nunca la llamé tan temprano. Y me dice, “bueno, vemos, vemos, concéntrate en lo que estás haciendo”. Bueno, bueno, pero quiero ir. Bueno, me voy a hacer la entrevista y a las doce del mediodía me empieza a sonar el teléfono mientras yo estaba entrevistando. Le corto porque estaba en la entrevista. Y viene el fotógrafo a los cinco minutos y me toca el hombro y me dice “te están llamando”. Me acuerdo que terminé la entrevista, la llamé y me dijo “volvé, te vas a Ucrania”. Y yo estaba entrevistando a un excombatiente, le conté y me dijo “te voy a dar un consejo, hasta cagar te vas con el casco puesto”. Era un tipo al que el casco le había salvado la vida porque en una trinchera le habían dado dos disparos en el casco. Y tenía una cicatriz acá pero el casco le salvó la vida. Me dijo “te vas a cagar hasta con el casco”.</p><p><b>—¿Lo cumpliste? </b></p><p>—Uno no es combatiente, es periodista, pero usaba mucho el casco. Usaba el casco más que mis colegas se podría decir. Para entonces, ya había abrazado al periodismo. En el 2019 ese escritor se encontró con el periodista y ahí me enamoré del periodismo. Yo pensé que iba a inventar mundos y no: era contar el que tenemos. </p><p><b>—Que es enorme y tan distinto. </b></p><p>—Y tan apasionante. Entonces cuando me dice te vas a Ucrania, que yo venía insistiendo y era realmente un sueño, solo podía preocuparme por pre producir. Tuve que comprarme un pasaje porque el equipo siguió laburando y yo me tomé un bondi de Corrientes a Buenos Aires. Pedí un turno para un PCR porque en esa época todavía se necesitaba para entrar a Ucrania. Chequeando requisitos y viendo por dónde entrar, hablando con gente, dónde me compro el pasaje. Todo esto decidido en dos minutos, de casualidad. Y a quien era mi novia en ese momento era “che, ¿podemos hablar? Pasa esto, me voy a Ucrania”. Evidentemente tengo mis manías: muy enamorado de mi trabajo, no la llamé y le dije “che está esta posibilidad ¿qué te parece?”. No lo conversé en pareja. Le conté en un acto de puro, no sé, egoísmo si se quiere… </p><p><b>—De mucho entusiasmo. </b></p><p>—De mucho entusiasmo y me dijo “ok”. Nada. Volví, llegué a las diez de la mañana, armé un bolso, me hice el PCR. De Retiro al PCR. PCR a mi casa. Armé un bolso con rueditas, gigantesco, una mochila y un bolsito. Y lo llamé a mi viejo y le dije viejo “buscame, llévame a Ezeiza”. Que ahí hubo algo como simbólico de pedirle a mi viejo que me lleve. Y me encontré con quien era mi novia en mi departamento, una despedida rarísima. Le dije “es un sueño, estoy contento”. Me dijo “¿estás contento de que haya una guerra?”. “No, no estoy contento de que haya una guerra, estoy contento de que me hayan elegido para ir a cubrirla”. Y bueno, un tiempo después estando en Ucrania nos separamos. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LYAADOD2B5GSHOVRXK6QXXNKCU.jpg?auth=32fa3c3386d46bb289f70775dc401e7a0b2ba6ed0669bd32bf34276ef7c00629&smart=true&width=1440&height=1920" alt="En Libia un policía debió acompañarlo durante toda su estadía." height="1920" width="1440"/><p><b>—Llegás a Ucrania. ¿Por dónde se empieza? ¿Vos ya sabías de la región, de su historia, del conflicto? </b></p><p>—Poco. Había estado en Rusia un mes y pico. No había podido entrar a Ucrania en su momento porque cuando había ido por ahí se necesitaba Visa. Conocía poco. No era un conflicto que yo tenía muy estudiado. Casi nada te diría. De hecho “viejo llevame a Ezeiza” era para que en el viaje me pusiera en autos de un montón de cosas... Venía siguiendo obviamente la tensión porque se venía diciendo que Rusia atacaba, invadía o no invadía, pero no pensé que iba a suceder. Y la preproducción fue qué libro me llevo, por dónde entro, qué requisitos necesito. Conseguí un teléfono satelital. Llevarme dólares. Fue todo logística. Casi no tuve tiempo de estudiar, era todo logístico. </p><p><b>—¿Llegás y qué es lo que uno empieza a buscar? ¿Historias para contar? ¿Formas de acercarse?</b> </p><p>—Bueno, yo el primer día lloré de hecho. Pero sí, en Ucrania estuve muy abrumado. Pero por otro lado era muy fácil el trabajo periodístico porque <b>no importaba por dónde empezar: todo era contable</b>. Entrar a Ucrania y ver una fila de kilómetros de gente que se iba ya era contable. Era una imagen imposible de no contar. Kilómetros y kilómetros de mujeres y niños que eran los únicos que podían salir. Y viejitos. Y autos abandonados, abiertos. Y perros abandonados. Gente que se quería ir del país, un país que se estaba yendo. Entonces el qué contar no era una pregunta, era qué no contar ¿no? Caminabas por un lugar y donde mirabas gente tapeando iglesias para evitar los bombardeos. Todo era contable. Entonces ahí hay como siempre una pregunta periodística, una conversación con el editor de por dónde empiezo combinado con el por dónde. </p><p><b>—Hay una figura que no todos conocemos que es el fixer. ¿Me explicás un poco? </b></p><p>—El fixer viene como de fix, de arreglar, del que te arregla todo que cuando vos llegás como es un local tiene contactos, tiene medios que vos no tenés y básicamente te acorta los tiempos. Tiene un auto entonces te lleva de acá para allá. Te consigue entrevistado si querés una historia determinada. Es alguien que te hace de productor y como es local, acá hay muchos argentinos que hacen de fixer para periodistas extranjeros que llegan y quieren entrevistar a un ministro entonces alguien le ahorra ese proceso. </p><p><b>—¿Ellos te dicen “a esto podemos ir, a esto no, es muy peligroso”? </b></p><p>—Sí. Es muy importante elegir un fixer al que uno confíe porque ponés tu vida en sus manos. Hay historias de fixers en algunos países del Medio Oriente que han terminado entregando a sus periodistas para secuestros, sobre todo en Siria. Un caso muy emblemático es el de Ángel Sastre y otros dos periodistas españoles que fueron secuestrados en Siria. Al parecer los vendió su fixer. Entonces la confianza que vos depositás en el fixer es fundamental. En Ucrania un día tuvimos un muy mal fixer en Kharkov, en el Este, que estaba siendo asediada por Rusia a la segunda o tercera semana de la guerra. Kharkov es la segunda ciudad más importante de Ucrania y está a muy pocos kilómetros de Rusia. En eso de tratar de contar, de ir más lejos, de llegar más cerca de la acción que el resto, uno toma malas decisiones. Contratamos un fixer, conocí a otros dos periodistas y lo compartimos para dividir gastos. Un fixer que nos prometía que nos iba a llevar a un lugar increíble y era medio un improvisado, un imprudente y nos terminó metiendo en el centro, en el frente de batalla. Casi nos termina cayendo un misil encima porque estábamos en una zona en la que no teníamos que estar y porque los rusos pensaron que éramos soldados y atacaron. Y tuvimos la fortuna de que cayó atrás y escapamos. Pero eso fue porque el fixer era un idiota.</p><p><b>—Los atacaron ustedes pensando que ustedes eran soldados. </b></p><p>—Habíamos entrado, el auto no tenía escrito <i>press </i>arriba, no tenía la insignia prensa en el techo, que es lo que se hace, porque cuando hay tanto drone al auto le ponés que es humanitario o que es prensa. Puede servir o puede no servir, pero en general hay que ponerlo. No lo teníamos. Y me acuerdo que entramos en una zona, un barrio que estaba siendo bombardeado, mucho silencio, nada más sospechoso que el silencio, cada tanto se escuchaba un bombazo y silencio. E íbamos por la calle y la calle de repente empezó a hacer como tac, tac, tac. Miró para afuera y estábamos manejando sobre escombros. Es decir que habían bombardeado hacía poco. Generalmente como bombardean a la noche, se barre eso y la calle queda libre de escombros. Si la calle está plagada de escombros es que es que es reciente, está fresco ese bombardeo y los edificios estaban todos destruidos. Y llegamos a una especie de barricada donde no había soldados y era raro porque un checkpoint sin soldados también era extraño, y ahí empezamos a sentir que algo extraño pasaba. Yo paranoico, pánico, y miro de repente de un pozo, un hueco, sale corriendo un soldado ucraniano, nos mira, nos empieza a hacer “váyanse de acá, váyanse de acá” y se vuelve a meter adentro. Yo le grito al conductor que frene, que dé la vuelta, no me entendía, no hablaba inglés, da la vuelta, <b>volvemos a pasar por la barricada en sentido contrario y a los diez metros que nos vamos cae un mortero en ese checkpoint, en la barricada</b>. Yo miro para atrás y veo el humo y le digo que acelere y a los cinco segundos cae otro más cerca nuestro porque lo estaban calibrando. Miro para atrás y veo el hongo de fuego y tenía la cámara. Inmediatamente me doy vuelta y filmo. En el ajetreo de esa excitación, cuando vuelvo me doy cuenta de que tenía puesta la tapa de la cámara. O sea que no filmé nada. Y me quise matar. Entre la adrenalina, la felicidad de sobrevivir, la excitación que te empieza a correr por el cuerpo porque acabas de sobrevivir a algo y la puteada interna por no haber filmado, todo eso mezclado en mi cabeza y salimos hasta una zona más segura donde pude bajar un poco. Pero es una sensación muy extraña. </p><p><b>—¿Cuando bajó esa adrenalina lloraste un rato? </b></p><p>—No, ahí ya no. Ya llevaba un mes, ya llevábamos varias situaciones de tensión, pero me acuerdo de que nos fuimos hasta un subte donde podíamos refugiarnos. Había 500 personas, familias viviendo en el subte, y ese contraste te acomoda inmediatamente. Venís desde la excitación del miedo pero<b> te encontrás con la gente que está ahí y decís “esta no es mi tragedia, es la de ellos”</b>, y eso un poco te acomoda.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7B2RNVYXDZH6PAB737BV3JHD5Y.jpg?auth=b353c15feb6664cf12c46bbeb7fadba7734394f623a18a11e9cf939d63021d61&smart=true&width=1080&height=1920" alt="Siempre hay un equipo listo para salir a una cobertura en forma inmediata." height="1920" width="1080"/><p><b>—¿Qué preconceptos tenías o tenés que fueron cambiando con las coberturas que hiciste? </b></p><p>—Creo llegar bastante limpio de o intento llegar bastante limpio de prejuicios a los lugares. Hago ese ejercicio que es una manera de disfrazar mi ignorancia digamos. <b>Llego muy ignorante a los lugares</b>. En el caso de Ucrania realmente no tenía un preconcepto. No tenía idea de cómo era vivir en una guerra más allá de las películas. Y extrañamente Ucrania sucedió todo un poco como en las películas, como realmente era, parecía una película de la Segunda Guerra Mundial cómo la gente vivía la guerra. Después realmente no sé si hay algo que pensaba de la gente o de la vida que haya cambiado. </p><p><b>—¿Y en Medio Oriente? </b></p><p>—En Medio Oriente me impactó mucho cómo viven. Lo distinto que viven la guerra y el peligro y la muerte en relación a otros países por ahí occidentales.<b> Cómo la existencia de la guerra es un elemento más de la vida</b>. No estoy hablando de la vida cotidiana pero sí de la vida habitual. Países donde la última guerra no es hace 40 años y en unas islas como puede ser acá. Beirut es una ciudad en la que vas caminando y ves un edificio destruido, uno nuevo, uno destruido, uno que están haciendo y te dicen “no, esa es de la guerra del 92” y quedó así. “Ese es del bombardeo del año pasado”. Una locura. </p><p><b>—¿Sabés cuántos días te vas a ir, cuánto tiempo te vas a quedar? ¿Y qué presupuesto necesitás para cada día?</b></p><p>—No sé cuánto me voy a ir. A Ucrania me fui lo que habíamos hablado con mi editora, diez días y me quedé casi dos meses. Y de hecho el día que este bolso enorme que yo tenía lo dejé en Polonia en un hotel llegué y dije soy un idiota, qué hago con este bolso, me da vergüenza. Entonces le dije al hotel en Polonia che, les dejo esto, vengo en diez días. Volví a los dos meses. Estaba el bolso de casualidad. </p><p><b>—Eso fue un aprendizaje, uno se mueve más liviano. </b></p><p>—Re contra aprendizaje. Y hoy estoy muy orgulloso de mi setup. Tengo muchas mochilas, sé cuál uso para cada caso. Sé cómo armar el bolso. Tengo ropa que puede ser abrigada o ligera, liviana pero térmica. Tengo cuentas en distintos países, distintas tarjetas, que me permiten según la red bancaria del país poder pagar con una o con otra. Tengo algo de cash. Siendo un cuatro de copas me armé un recontra dispositivo. Creo que <b>debo que estar más preparado que cualquier medio de Argentina para salir de un día para el otro</b> porque todo lo tengo que tener a disposición.</p><p><b>—Te armaste una oficina móvil para ir a la guerra. </b></p><p>—Más o menos. Tengo tarjetas online, tarjetas físicas. Tengo una cuenta de Instagram falsa por si tengo que entrar a un país dictatorial donde no quieren que haya periodistas…</p><p><b>—Con fotos de perritos.</b></p><p>—De mochilero, y tengo mis seguidores. Es real, una cuenta inofensiva. Cuando entré a Libia el año pasado lo hice como turista, entonces no podía decir que era periodista y por si acaso me armé una cuenta por si me paran. Estaba por Libia, me paraba la policía, me preguntaban mi nombre, me pedían las redes sociales y yo mostraba una cuenta de 2000, 3000 seguidores, que pone fotos lindas de viajero. Tengo eso preparado. Y además ser un Carlitos por decirlo de algún modo, ser una persona sola te permite pasar más desapercibido. </p><p><b>—¿En algún momento te sentiste frente a algún dilema ético? </b></p><p>—Siempre uno está frente a un dilema ético. Acá el dilema principal era a quién darle voz, ¿no? Por ahí no es ético pero es periodístico a quién busco. Yo siempre trato de buscar a todos, escuchar a todos. Pero cómo elegir a qué voz le das relevancia. Sobre todo porque para mí es muy claro. Siempre trato de mostrar una paleta de voces. Pero bueno, a veces no conseguís entonces qué haces ¿mostrás igual lo que tenés? ¿Si tenés que mostrar cuatro colores y solo conseguís dos, los mostrás igual? Esa es una pregunta que me hago siempre. Después sí, preguntas éticas siempre uno se puede encontrar en conflictos. ¿Qué mostrar? Me acuerdo cuando estaba en Ucrania y entré a Bucha, una ciudad que fue tomada por Rusia donde hubo una gran matanza. Entré el día que liberaron, que se fueron los rusos de Bucha. Era un cementerio a cielo abierto, había gente tirada por las calles, cuerpos tirados por las calles, gente enterrando a su familia en jardines. Encontramos un sótano donde había cinco personas con las manos atadas, asesinadas. Y tuvimos una conversación con mi editor, con Toti (Laureano Pérez Izquierdo), y pensamos ¿se muestra esto o no se muestra? ¿Mostramos explícito o no lo mostramos? Y decidimos que sí porque de lo que se trataba <a href="https://www.infobae.com/america/mundo/2022/04/04/infobae-en-bucha-el-centro-de-tortura-de-rusia-que-se-convirtio-en-el-sotano-del-horror-de-la-ciudad/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/america/mundo/2022/04/04/infobae-en-bucha-el-centro-de-tortura-de-rusia-que-se-convirtio-en-el-sotano-del-horror-de-la-ciudad/">la historia de Bucha era de la brutalidad</a>, de la masacre que había hecho el ejército ruso a su paso. Dijimos “no mostrarlo es cuidar a los asesinos en ese caso”. “Vamos a mostrarlo porque es la realidad”. En otros casos por ahí es simplemente morbo y decidís no mostrarlo. Son preguntas con las que convivís en el oficio. </p><p><b>—¿Cómo volvés después de eso?</b> </p><p>—Hoy finalmente aprendí a volver muy contento. <b>El arte de volver es el arte más difícil de aprender en una guerra</b>. El arte de salir. Cuándo irte. Cuándo es suficiente. Cuándo decir hasta acá. Mi padre siempre me hablaba de la culpa del sobreviviente. Muchos de los que volvieron de las islas sentían la culpa del sobreviviente. Bueno, cerca de 600 se suicidaron post conflicto. Los soldados siempre se preguntan por qué yo sobreviví y mi compañero no. Soy un cobarde y ellos son valientes. Yo soy un cobarde porque sobreviví. Es un poco lo que atormenta a muchos excombatientes. A los periodistas creo que nos pasa algo parecido de estoy abandonando la historia, me voy, todo esto que conté todo este tiempo los estoy dejando acá y yo me voy. <b>Y supuestamente yo estaba comprometido. Y supuestamente me conmovieron. Pero ahora me voy y ellos se quedan</b>. Ahí hay una culpa que te crece adentro y que te angustia. Y a mí me pesa mucho. Y durante mucho tiempo me costó. <b>Todavía me cuesta estar alegre porque siento que soy un traidor</b>. Entonces el arte de saber cuándo irse es muy importante. En la primera ronda de Ucrania me acuerdo que estaba muy alterado, escuchaba un ruido y me ponía muy nervioso. Dije ya no estoy pudiendo hacer bien mi trabajo. Estoy tomando malas decisiones. Y bueno, no quería irme. No quería que viniera un relevo. “No, no manden a nadie, soy yo, que la historia era mía”. Esa droga en la que entrás. Fui aprendiendo y hoy ya suelto más fácil. </p><p><b>—¿Te ayudó alguien cuando volviste de esa cobertura? </b></p><p>—Sí, de esa cobertura volví atormentadísimo. Me acuerdo que los primeros días un amigo presentaba un corto en el BAFICI y lo acompañé, uno de mis mejores amigos. Estaba en el cine, después celebrando su corto y la gente venía toda feliz, tomando alcohol y vino una chica y me dijo “che, ¿es real lo que pasa?”. Y yo sentía ¿qué hace esta gente tomando alcohol? ¿Por qué me pregunta si es real? Somos todos insensibles. Esta vida superficial que estamos teniendo. <b>Me parecía que ir al cine y celebrar la vida era superficial, que eso no era la vida</b>. Y fui a una psicóloga especialista en estrés postraumático: una terapia de dos, tres meses. Estuvo bueno, me ayudó a ir desentrañando estas cosas, a hablarlas. Yo tengo la ventaja de haber tenido un padre excombatiente que durante tantos años no habló y los excombatientes durante tantos años no hablaron yo aprendí que hay que hablar. Yo hablo de las cosas, volví, hablaba, contaba. Y hablando te aliviana. Hay muchos periodistas que no hablan, son mudos. Que solo hablan entre ellos. Me reencuentro hoy con alguien que conocí en Ucrania y somos como camaradas. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/24KRRC5GBZD6RJQATCUSABFIWE.jpg?auth=40ce8f32b343783376ff66bd6f4eeec0ba3c9015acca875176edc8a05fc4fbc5&smart=true&width=1440&height=1920" alt="Libia fue el destino en el que más temor sintió." height="1920" width="1440"/><p><b>—¿Cuál fue el momento en el que más miedo tuviste? </b></p><p>—Antes de entrar a la Libia, que fue parte de un proyecto que tenemos con Enrique Piñeyro, que es una de las grandes personas que conocí en este mundo y que me permite hacer mi trabajo. Tenía muchísimo miedo. Generalmente no tengo miedo. Cuando estaba haciendo Ucrania no tenía miedo. Pero a Libia, que estaba entrando solo, que es una dictadura donde muy particularmente secuestran gente y detienen arbitrariamente a personas porque sí y piden rescates, estaba entrando solo haciéndome pasar por turista. Tenía muchísimo miedo de entrar. Fue una de las pocas veces que dije “¿qué estoy haciendo?”. Estaba muy inseguro. Recuerdo que llegué a migraciones, yo era el único extranjero en el avión y llego ahí, doy mi pasaporte, miran mi pasaporte y me dicen “ah, lo estábamos esperando, vaya a esperarnos ahí”. Y yo digo “lo estábamos esperando ¿qué significa esto?”. Y me fui a sentar así con cara de idiota. Dije la cagué, cagué, cagué, cagué. Bueno, finalmente vinieron, yo tenía que contratar a una agencia de viajes desde antes. Me asignaron un policía. Entonces vino a buscarme el de la agencia de viajes con un policía del gobierno asignado a mí. Me pidieron los papeles. Me hicieron firmar unas cosas y me dejaron ir con un policía. A donde iba yo pagaba mi hotel y una habitación para el policía también. Entonces todo el viaje en Libia lo hice con un policía de escolta. Fue muy difícil trabajar ahí.</p><p><b>—¿Supuestamente cualquier turista que logra tener la Visa tiene un policía asignado? </b></p><p>—Es requisito. No podés moverte en el país sin un policía, que obviamente lo que está haciendo es viendo qué haces ¿no? Y yo me acuerdo que estaban ruinas romanas increíbles, patrimonio de la humanidad, y yo era el único entendés. </p><p><b>—Hiciste varios viajes con Enrique.</b></p><p>—Sí. Enrique Piñeyro es una persona que a mí me cambió la vida. Su manera de ver el mundo es una cosa rarísima, que todavía no termino de entender. Es una mente muy extraña y muy original. Lo he acompañado en aventuras, no son aventuras, son misiones humanitarias. Yo le digo aventuras porque termina siendo que él aterrice su avión en medio de la guerra en Sudán para llevar donaciones, y que después lleve donaciones a través de un barco. </p><p><b>—Fueron a rescatar refugiados. </b></p><p>—Tiene un barco de rescate de refugiados que yo participé de una misión y subí, vi cómo rescataban. Estuve tres semanas embarcado participando de esa misión, fue increíble. El año pasado el barco de rescate de Enrique, que es el único barco en el Mediterráneo de un argentino, fue <a href="https://www.infobae.com/sociedad/2024/11/03/infobae-a-bordo-del-barco-solidaire-en-el-impresionante-rescate-de-81-migrantes-en-medio-del-mediterraneo/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/sociedad/2024/11/03/infobae-a-bordo-del-barco-solidaire-en-el-impresionante-rescate-de-81-migrantes-en-medio-del-mediterraneo/">el que más migrantes rescató de todo el mundo</a>. Rescató más que Alemania, que España, que Italia, el barco de un argentino. Acá nadie lo sabe eso pero rescató más de, no sé, creo que son más de 3.000 personas que se hubieran ahogado. </p><p><b>—¿Cuándo vos estuviste hicieron rescates? </b></p><p>—Hicieron un rescate de 83, un rescate de 82 personas. Había tres nenes, un nene de 7, un nene de 5 y un nene de 4. Había tres mujeres embarazadas y había, bueno, en total eran 82 personas. Subimos a las lanchas, se las llevó al barco, se las atendió. Hay médicos a bordo. Hay una sala de terapia intensiva. Es una locura, el barco tiene capacidad de hasta 1500 personas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SSH345CSNNBQRM7Z3MEKDF3MOA.jpg?auth=c37d8180a10656becf7deb5bca507d30278022c0ef5ca0ecf14ee7ebc7dbd1d8&smart=true&width=1920&height=1270" alt="Joaquín Sánchez Mariño con Tatiana Schapiro en Infobae (Maximiliano Luna)" height="1270" width="1920"/><p><b>—¿Lograste volver a pasarla bien acá cuando te juntás con tus amigos a comer un asado? </b></p><p>—Ahora estoy empezando a lograrlo. Sobre todo al principio me costaba porque yo sentía que no quería ser... El síndrome del arribista. Me sentía un impostor permanentemente. Entonces todo el día estaba pensando en tengo que volver, tengo que volver a la zona. Ahora que ya vuelvo permanentemente y que ya sé que voy a volver hay algo que se alivianó en mí porque me siento más obligado o más capacitado para disfrutar acá porque sé que en cualquier momento voy a volver a algún lugar. Saber que voy a estar pronto contando alguna historia me permite disfrutar un poco más acá. </p><p><b>—¿Qué tenés ganas para la segunda parte del 2026? </b></p><p>—Creo que Cuba es una historia importante para contar. Quiero contar Haití. También es una historia fundamental muy dejada de lado. Obviamente Irán para mí si en algún momento llega esa Visa. Y Afganistán también es otro tema fundamental porque lo que está pasando con las mujeres debajo del régimen talibán es terrible. Esas cuatro para empezar, pero bueno. Y después lo que suceda mañana. </p><p><b>—A los que quieran empezar un camino de animarse a salir, a ver otras realidades, otras culturas, otros momentos. ¿Qué les decís? </b></p><p>—Les diría que se amiguen con el miedo. Mucha gente me dice, sobre todo estudiantes, muchos chicos y chicas que quieren pero que les da miedo. Y yo digo que menos mal. Que se amiguen con el miedo. Que lo que les da miedo va por ahí. No quiero ponerlos en situación de peligro ¿no? Pero digo que el miedo a veces puede ser una alerta pero también puede ser como un faro. Que está bien desarrollar el miedo, aprender a dominarlo y que salen cosas valiosas. Les diría que <b>usen el miedo a su favor</b>. </p><p><i><b>Si querés contar tu historia escribinos a</b></i><i>:</i><a href="mailto:realidades@infobae.com" target="_blank" rel=""><i>voces@infobae.com</i></a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/UX3YWUN35FGE7OEI6BF4JVXIIQ.jpg?auth=76e3d13725b6e88ddedf4537c670f6d8f41fdb4c758d651cb54d7d6d4fe56c48&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Joaquín Sánchez Mariño, periodista de Voces, posa con su chaleco antibalas de "PRENSA" frente a un vehículo cubierto de nieve durante una cobertura.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Club Totora: del asado a los shows en vivo, una reunión que combinó anécdotas, música y complicidad sin filtro]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/08/club-totora-del-asado-a-los-shows-en-vivo-una-reunion-que-combino-anecdotas-musica-y-complicidad-sin-filtro/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/08/club-totora-del-asado-a-los-shows-en-vivo-una-reunion-que-combino-anecdotas-musica-y-complicidad-sin-filtro/</guid><description><![CDATA[El ciclo estrenó su tercer episodio con la participación de artistas, periodistas y comediantes reunidos en una mesa donde predominaron los relatos íntimos, el humor y las presentaciones musicales. A través de juegos y confesiones, las canciones marcaron el ritmo de la velada ]]></description><pubDate>Fri, 08 May 2026 00:03:18 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Esto no es un programa de televisión, es una juntada entre amigos”, afirmó <b>Juan Ignacio Giorgetti</b>, integrante de <b>Los Totora</b> junto a <b>Santiago Giorgetti</b>, <b>Nicolás Giorgetti</b> y <b>Juan Manuel Quieto</b>, al dar la bienvenida a una mesa repleta de músicos, periodistas y humoristas en el tercer episodio de<b> Club Totora. </b></p><p>En una jornada de asado, vino y anécdotas, el grupo reunió en el restaurante <b>Roldán</b> a figuras como <b>Martín Reich</b>, periodista, conductor y humorista; <b>Julieta Navarro</b>, periodista; <b>Francisco Lago</b>, conocido como <b>Fran Charco</b>, cantante, compositor y líder de la banda <b>Cruzando el Charco</b>; <b>Florencia Álvarez</b>, cantante; <b>Santiago Aysine</b>, cantante, compositor y fundador de <b>Salta La Banca</b>; <b>Julieta Savioli</b>, humorista y artista polifacética; y el dúo <b>Roze</b>, integrado por <b>Rocco Gang</b> y <b>Treze YT</b>, referentes de la música urbana.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7M2JES3WPFGSHIKAVUYWGFHZKE.jpg?auth=915885bbc59fa5cec3da03ce287367a251d408ad0ca68a9378263d330fe38ddf&smart=true&width=2500&height=1667" alt="La mesa combinó juegos, historias personales y música en vivo en un clima marcado por el humor y la espontaneidad" height="1667" width="2500"/><p>El proyecto surge de una colaboración entre la banda, <b>Warner Music Cono Sur</b> e <b>Infobae</b>. El tercer episodio de <b>Club Totora</b> propuso un formato alternativo a la entrevista tradicional, con una mesa abierta a la espontaneidad y las sorpresas. La velada incluyó juegos, confesiones y una sucesión de shows en vivo que impulsaron el espíritu del ciclo: un espacio donde la música y la amistad son el verdadero impulso de cada encuentro.</p><p>“Lo importante es que la pasemos bien”, sintetizó uno de los anfitriones, marcando la pauta de una mesa sin jerarquías ni formalismos, siempre abierta a nuevas voces y experiencias; y reafirmó el objetivo: generar un clima en el que la cercanía y el humor guíen cada momento.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SHYTTO4F4FA2NA2RU436H4QPDI.jpg?auth=bb24f4b859decfa7710e65c0dae231996f1ae7a67078392d12095edf0983b3c1&smart=true&width=2500&height=1669" alt="(De izquierda a derecha) Santiago Giorgetti, Juan Ignacio Giorgetti, Santiago Aysine, Martín Reich, Julieta Savioli y Juan Manuel Quieto. " height="1669" width="2500"/><h2>La esencia y el espíritu del Club Totora</h2><p>La jornada comenzó con una entrada de <b>empanadas</b> y <b>buñuelos de acelga</b>, seguida por <b>provoleta</b> y el asado como plato principal, mientras la conversación fluía entre anécdotas, brindis y complicidades. “Desde que llegué de Mendoza a Buenos Aires, muchas cosas muy importantes han estado gracias a ustedes muchas, con ustedes otras. Así que para mí es mi familia”, expresó <b>Juli Navarro</b>, resaltando el sentido de pertenencia que caracteriza al club.</p><p>El clima de camaradería se reflejó en la libertad para compartir historias personales, tanto alegres como difíciles, siempre con contención y humor. La dinámica de la mesa, que evitó solemnidades y privilegió la complicidad, consolidó al ciclo como un punto de encuentro abierto y en permanente construcción.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2JGSWG5RANFEHAK46OQUVFAFWY.jpg?auth=3a6ebe4a37ffa1391a25f3ed43e25c53c7db14351e2d0aec1340e8b72cf2ab7e&smart=true&width=2500&height=1669" alt="Los Totora y Santiago Aysine interpretaron “Un día sin ti” en el primer show musical de la noche" height="1669" width="2500"/><p>La música fue protagonista indiscutida. El primer show de la noche presentó el tema <b>“Un día sin ti”</b> interpretado por Los Totora junto a Santiago Aysine. Luego, el repertorio continuó con <b>“Sin documento”</b>, a cargo de Los Totora y Fran Charco, seguido de <b>“Locura automática”</b>, un cierre compartido con el dúo Roze.</p><p>A lo largo del encuentro, Aysine sumó versiones acústicas de varios hits, acompañado por los invitados en la mesa y generando una atmósfera de celebración colectiva. El show final tuvo como protagonista a Flor Álvarez, quien se unió a Los Totora para interpretar <b>“Tu cárcel”</b>, mientras la sobremesa se convertía en escenario de improvisaciones y encuentros musicales.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/H2GHTMYRNVH6FHRFU7U4H5GC4Y.jpg?auth=45a7e492217c1093694a4063a6e8b05a8d66ac1a33fada982080e76b58873f81&smart=true&width=2500&height=1669" alt="Los Totora y Fran Charco compartieron escenario en “Sin documento”, durante el segundo show musical de la velada" height="1669" width="2500"/><h2>Anécdotas personales y vivencias de los invitados</h2><p>Las experiencias en vivo dejaron relatos de superación y aprendizaje. Rocco y Treze recordaron su debut en el Teatro Ópera, donde debieron resolver problemas técnicos guiándose por las palmas del público. Los anfitriones compartieron anécdotas de presentaciones en grandes escenarios como el Luna Park, marcadas por la necesidad de improvisar y disfrutar cada obstáculo como parte del proceso.</p><p>Las historias compartidas en la mesa fueron tan diversas como los invitados. Reich ironizó sobre el nivel futbolístico de los anfitriones: “Los Totora jugando al fútbol son un muy buen vino”, dijo, entre risas y elogios por la camaradería en partidos y torneos. Charco relató cómo perdió un vuelo rumbo a un show en Salta y debió improvisar para llegar a tiempo, evidenciando la imprevisibilidad de la vida de los músicos. </p><p>Por su parte, Juli Savioli compartió una experiencia de su niñez en la que creyó ver manos saliendo del inodoro, provocando risas y complicidad en la mesa. La dinámica permitió que las historias de vida, los recuerdos y los aprendizajes.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5266RIWY5BEFLEQVRPDF2ZWSUU.jpg?auth=3633f86524c6b843e534c4609337b76b78df928fa1d294b86178a405c3942881&smart=true&width=2500&height=1669" alt="Los Totora y el dúo Roze interpretaron “Locura automática” en el tercer show musical de la noche" height="1669" width="2500"/><h2>Fútbol, cábalas y vida de club</h2><p>El fútbol fue un lenguaje común en la mesa. Las bromas sobre equipos rivales, anécdotas de partidos y referencias a cábalas reforzaron el sentido de pertenencia y equipo, tanto en el terreno de juego como en la música. “En febrero yo te voy a estar viendo en la televisión mientras estoy de gira”, recordó Juli Navarro sobre una predicción cumplida de Santiago<b> </b>Giorgetti, que se transformó en cábala y parte de la mística del grupo.</p><p>El club se potenció con recuerdos de infancia y herencia futbolera, especialmente en torno a la pasión compartida por <b>Gimnasia y Esgrima de La Plata</b>. “Nos llena de orgullo y de shows”, afirmaron los anfitriones, equiparando la intensidad y el compromiso con el fútbol y la música.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MDXVZZ6BJBAJBED6MEALYIQZUU.jpg?auth=ed386bed10e1f3f6f1e838d906ba7bf775270c6e6da099e1b44808ac5360ec81&smart=true&width=2500&height=1669" alt="Los Totora y Flor Álvarez cerraron la noche con una versión de “Tu cárcel” en el show final del encuentro" height="1669" width="2500"/><p>El asado fue el eje de la reunión. Cada invitado aportó sus costumbres y saberes culinarios. Francisco<b> </b>relató cómo solía agasajar en su casa con platos como lomo a la mostaza, pollo a la suiza o salmón con timbal de arroz, siempre junto a un buen vino blanco. Las diferencias entre recetas tradicionales, secretos familiares y costumbres regionales animaron la conversación y sumaron valor cultural al encuentro.</p><p>El ritual de la mesa incluyó referencias al acto de “adornar al mozo” y anécdotas sobre bodas y fiestas, donde Nico, barman y bajista de la banda, fue descrito como un personaje clave en la dinámica del grupo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XLFD3K7EKVHXRAJQWA3DNVD7SY.jpg?auth=b489b45f9500be032b34b9cde957802031da146810eca7b82e75eeccd7a51960&smart=true&width=2500&height=1667" alt="La jornada cerró con un momento de música a capela compartido por todos los invitados junto a los anfitriones" height="1667" width="2500"/>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/2LSTKJOHLVEO5I7NV7MOELPQ5U.png?auth=c0e03bcc12a3332f2bdd1458a053fb20274008c5c84512d230d90c1305b7fa7b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Club Totora con invitados - Capitulo 3]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Lola Bezerra: la discriminación que sufrió en un set de grabación, su sexualidad sin culpas y su nueva vida entre la maternidad y el periodismo]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/05/lola-bezerra-la-discriminacion-que-sufrio-en-un-set-de-grabacion-su-sexualidad-sin-culpas-y-su-nueva-vida-entre-la-maternidad-y-el-periodismo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/05/lola-bezerra-la-discriminacion-que-sufrio-en-un-set-de-grabacion-su-sexualidad-sin-culpas-y-su-nueva-vida-entre-la-maternidad-y-el-periodismo/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, repasó su llegada a la Argentina desde Brasil sin hablar español y sus inicios como actriz, antes de quedar encasillada por la exposición mediática. Recordó momentos difíciles en la televisión, reflexionó sobre los prejuicios y habló de su historia de amor, su familia ensamblada y su presente como panelista]]></description><pubDate>Tue, 05 May 2026 06:01:22 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Cuando iba a bailar, yo era el demonio. Entraba al boliche y decía: ‘¡Ay! Me gustan todos’. No solo no lo negaba, sino que, si alguien me parecía lindo, se lo decía. No lo veo como algo malo, ni de atorranta ni de trola. Nunca fui de tener vergüenza en ese sentido. Viste que las brasileras somos más…”, explicó<b> </b><a href="https://www.instagram.com/lolitabezerra/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/lolitabezerra/"><b>Lola Bezerra</b></a><b> </b>en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Lola es modelo, actriz y conductora, nacida en Goiânia, Brasil, que desarrolló gran parte de su carrera en la Argentina. Alcanzó popularidad a fines de los 2000 como integrante del grupo musical <b>Electro Stars </b>y por sus participaciones en televisión, tanto en ficción como en programas de entretenimiento. A lo largo de su trayectoria combinó trabajos en teatro, conducción y modelaje, atravesando también etapas de fuerte exposición mediática. Actualmente, se desempeña como panelista en <b>Imbatibles</b>, por Crónica TV.</p><p>Durante la entrevista, repasó sus experiencias de discriminación en la televisión argentina, la presión social sobre los cuerpos y la sexualidad, y el modo en que su identidad brasileña influyó en su carrera y en lo personal. En paralelo a su actividad frente a cámara, mantiene una vida familiar numerosa y una rutina que combina el cuidado de sus hijos con su formación profesional.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IWS4H2XQXJAWRAV25YT6ORNNOI.jpg?auth=281e8208af81b4084df465d6136f691350fa2671262917d06abff8b09e292712&smart=true&width=3086&height=1736" alt="Lola Bezerra: “Nunca gané tanta plata en mi vida como con Electro Star”
" height="1736" width="3086"/><h2>Infancia, llegada a la Argentina e inicios en los medios</h2><p><b>—¿Cuándo llegaste a la Argentina y cómo fueron tus primeros pasos en los medios?</b></p><p>—Yo soy brasilera, me vine de Brasil a los 9 años, soy <i>goiânia</i>. Me vine a Argentina sin saber español, no sabía absolutamente nada. Estaba en una agencia de modelos que se llamaba <i>Elencos y Elenquitos.</i></p><p><b>—¿Arrancaste actuando?</b></p><p>—Sí, estuve en <b>Chiquititas</b>, en <b>Cebollitas</b>, en <b>Mi familia es un dibujo</b>. En realidad empecé como actriz y después me descarrilé un poco.</p><p><b>—¿Por qué decís que te descarrilaste?</b></p><p>—Y porque fui mediática, cuando salí con alguien famoso...</p><p><b>—¿Sentís que eso te perjudicó en tu carrera?</b></p><p>—Yo siento que sí, porque yo quería ser actriz y la verdad es que los actores son como muy cool y si vos sos mediática, te encasillan en eso. Así que sentí que me discriminaron un poco.</p><p><b>—¿Pero pasó algo puntual?</b></p><p>—Esto hace muchos años. Yo grababa una tira que se llamaba <b>Los únicos.</b> Estaba en el set grabando. Llegué, me presenté: “Hola a todos, soy Lola Bezerra, vine a grabar con ustedes”. Y empezaron a hacer chistes, ¿viste? Y me acuerdo que <b>Nicolás Cabré </b>empezó como a tararear el tema de <b>Rompeportones</b> cuando me vio entrar. Ahí me empecé a sentir mal y pensé ¿qué le pasa a este pibe? Y después, para rematar toda esta historia, empezó a hacer chistes que las brasileras eran todas put*s o prostitutas. O sea, conmigo estando ahí en el set de grabación.</p><p><b>—¿De la nada?</b></p><p>—De la nada. Me sentí tan mal en ese momento. Aparte, él era el protagonista de la novela. Obviamente que grabé y no le dije nada. Después llegué a mi casa y dije: “¿Por qué no le contesté a este pibe? ¿Por qué no lo mandé a la...?" Porque todo bien, pero tampoco es <b>Robert De Niro </b>actuando, ¿viste? De mil amores se lo digo, pero me sentí mal. Tampoco es un científico del <b>CONICET</b>.</p><p><b>—¿Nunca te pidió disculpas? ¿Nunca más lo viste?</b></p><p>—No, nunca nada. Pero bueno, esto es como un delito que prescribió ¿no? Por el paso del tiempo. Yo creo que por ahí él hoy, que es papá, que se casó de nuevo, por ahí tiene otra cabeza, como todo el mundo. Yo cambié y él seguramente también. Pero en ese momento me sentí mal.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CFNIJ6676BFTDGS5VEJXWTUGKQ.jpg?auth=2294beade990abd0320f83d05a1f641c3cf1df93a67dbb41aad6a234ada4de9a&smart=true&width=3278&height=1844" alt="“Me vine a la Argentina sin saber español, no sabía absolutamente nada”, recordó Lola
" height="1844" width="3278"/><h2>Estigmatización, paso por Electro Star y relaciones mediáticas</h2><p><b>—¿Sentiste que la sociedad te estigmatizó por ser una mujer linda en los medios? ¿Te trataron de trola o con otros calificativos?</b></p><p>—Sí, no sé si con esas palabras. Pero sí como vedetonga o como sin contenido, ¿entendés? Me sentí como muy juzgada en su momento. También era otro tiempo, otra sociedad, otra tele. Tenías que ir a la tele y hablar de sexo, mostrar el cuerpo, ir casi desnuda.</p><p><b>—¿Te pedían que fueras así?</b></p><p>—Yo empecé en Animales sueltos y tenías que ir prácticamente desnuda. Si me preguntás si yo me hubiera vestido así, te digo que no, pero bueno, me pedía la agencia, me pedía mi representante. Es como que en ese momento yo no pensaba por mí. Me obligaban a hacer cosas que yo por ahí no tenía ganas, ¿entendés?</p><p><b>—¿Lo hacías para crecer en tu carrera?</b></p><p>—Sí y estar en la tele. Pero por suerte hoy el mundo cambió, la tele cambió y ahora tengo otras oportunidades.</p><p><b>—Uno de los momentos más conocidos de tu carrera fue con las Electro Star.</b></p><p>—<b>Nunca gané tanta plata en mi vida como con las Electro</b>. Te lo juro. Me compré un auto, viajé por el mundo, conocí tres continentes.</p><p><b>—¿Por qué duró tan poco ese proyecto?</b></p><p>—Éramos malísimas, por eso duró poco. Íbamos a cantar, me acuerdo, a paradores en Pinamar y le decíamos a la gente: “¿Quieren otro tema?“, y todos: ”¡No!“. Era un papelón, pero yo fui feliz, te juro. Gracias a eso, hice de todo.</p><p><b>—¿Qué edad tenías en esa época?</b></p><p>—Creo que 24 o 25 años. Conocí Sudáfrica, cantamos en el mundial. O sea, no en la cancha, ¿no? Pero una cerveza muy famosa tenía un parador y cantamos ahí.</p><p><b>—¿Te identificás como cantante?</b></p><p>—Es mi sueño, pero con esta voz que nací no puedo cantar nada. Tengo una voz de perro, pero la verdad es que mi sueño era haber sido una <b>Shakira</b>, una <b>Daniela Mercury.</b></p><p><b>—¿Te hiciste famosa o mediática por salir con Del Potro?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Qué pasó con Del Potro?</b></p><p>—Divino, pero bueno... Ahí sí me arrepiento, ¿ves? De haber hablado de él. Me arrepiento porque no salió de mí las cosas que yo dije, sino de mi representante en ese momento, como que me llenaba la cabeza. Justo él había ganado el US Open y volvió a Buenos Aires, nos vimos, salimos un montón de veces. Fui a la tele a contar cosas por ahí que no tenía que contar y él se enojó. Obviamente me hizo la cruz y nunca más me atendió el teléfono.</p><p><b>—¿De qué cosas hablaste?</b></p><p>—Cosas graciosas, pero él se enojó. “El tamaño de la raqueta del Potro”, qué sé yo, cosas así. Me arrepiento. Así que Delpo, si estás mirando esta nota o este reel, te pido disculpas. Era otra época, otra tele... Siempre se puede pedir disculpas, así que acá estoy.</p><h2>Pareja, familia ensamblada y vínculos con los hijos</h2><p><b>—¿Qué tiene que tener un hombre para enamorarte?</b></p><p>—Ser buena persona, inteligente, generoso, trabajador... Todo lo que tiene mi marido.</p><p><b>—¿Cómo fue el comienzo de la relación? ¿Él ya te conocía de los medios?</b></p><p>—Sí, él me vino a ver al teatro. Teníamos amigos en común, él era viudo y yo no quería saber absolutamente nada. Estuvo como un año remándola hasta que le di bola.</p><p><b>—¿Te costó salir con él por su situación familiar?</b></p><p>—Sí, porque era complicado salir con un viudo, tres hijos... Yo era chica, tenía 27 años y era una mochila enorme para mí. Pero la verdad es que no me arrepiento, <b>fue la mejor decisión que tomé en mi vida.</b></p><p><b>—¿Cómo te enamoró?</b></p><p>—Con eso, con la familia hermosa que tiene, con sus hijos, toda su historia. Me enamoró.</p><p><b>—¿Cuántos hijos tenés?</b></p><p>—Tengo dos hijos.</p><p><b>—¿Y con los hijos de él?</b></p><p>—Cinco hijos.</p><p><b>—¿Cómo te llevás con ellos?</b></p><p>—Re bien, tengo re buena relación. Siempre quise eso.</p><p><b>—¿Son grandes los hijos de él?</b></p><p>—Tienen 25, 24, 18 y mis hijos 10 y 7.</p><p><b>—¿Queda alguno viviendo con ustedes?</b></p><p>—Quedó el de 18, que fue con el que aprendí a ser mamá.<b> </b>Él me decía mamá cuando me conoció. Así que tuve experiencia gracias a él.</p><p><b>—¿Ellos cuentan con vos como con una madre?</b></p><p>—Sí, no sé si como una madre, pero el rol está. Nunca quise ocupar el luegar de su mamá, pero siempre contaron conmigo. Yo iba al colegio, a sus reuniones de padres, a los actos escolares. Siempre estuve para ellos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7LVTXTFG5NCFJP3G54LMMFCDCQ.jpg?auth=b45523b9d358fc6fd362b12c9a3c881691f824f2e1832111ca3b46bdc1fffe90&smart=true&width=1920&height=1211" alt="“Cuando iba a bailar, yo era el demonio: me gustaban todos”, admitió Lola en diálogo con Rulo (Adrián Escandar)" height="1211" width="1920"/><h2>Actitud en las relaciones, diferencias culturales y libertad personal</h2><p><b>—En tu época de soltera, ¿cómo reaccionabas cuando te querían levantar? ¿Qué te decían?</b></p><p>—Y cuando iba a bailar yo era el demonio.</p><p><b>—¿En qué sentido?</b></p><p>—Era tremenda. Iba a entrar al boliche y decía: “¡Ay! Me gustan todos". Como que nunca fui de tener vergüenza en ese sentido. Viste que las brasileras somos más libres...</p><p><b>—¿Son distintas a las argentinas?</b></p><p>—Yo creo que sí.</p><p><b>—¿Viene en el ADN?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿No solo no lo negabas, sino que si te parecía lindo alguien se lo decías?</b></p><p>—Sí. No lo veo como algo malo. No lo veo ni de atorranta, ni de trola, ni de nada de eso.</p><p><b>—¿Sos de encarar?</b></p><p>—Era.</p><p><b>—¿Y qué diferencias ves con los hombres brasileros?</b></p><p>—Yo creo que tenemos la mente como más abierta, en cuanto a la libertad. Yo me vine a Argentina a los 9 años y tenía los labios pintados de rojo. O sea, en Brasil las niñas parecen más maduras, ¿entendés? Una nena de nueve años en Brasil es una de 15 acá. Es algo cultural. Todas son muy coquetas, el pelo, maquillaje. Yo me maquillo desde los 8 años.</p><h2>Dinámica de pareja, amor imposible y actualidad profesional</h2><p><b>—¿Cómo es tu marido? ¿Tiene gracia?</b></p><p>—Más o menos. Me va a matar (risas). Es serio.</p><p><b>—¿Es mucho mayor que vos?</b></p><p>—Mi marido es de otra época, nos llevamos 17 años. Es más grande que yo y hay muchas cosas que se está como <i>aggiornando</i>. Fue cambiando un montón y yo lo vuelvo loca. Yo soy chispita, alegría, zamba. Y él se adapta a mí. Le dejo la cabeza así (hace seña con las manos). Pero bueno, me ama. Se ve que funciona la pareja (risas).</p><p><b>—¿Tenés un amor imposible?</b></p><p>—Un amor imposible... <b>Justin Bieber.</b></p><p><b>—¿Por qué Justin Bieber?</b></p><p>—Lo veo tan lindo, esa carita de bebé. Siempre le digo a mi marido: “Qué lindo que es ese chico, por favor”. Lo veo como más como maternal, me parece un bombón.</p><p><b>—Si tu marido te diera un liberado, ¿elegirías a Justin?</b></p><p>—Y yo creo que sí, es muy lindo, sí.</p><p><b>—¿Pero habría chance que tu marido te dé un liberado?</b></p><p>—No, cero. No es celoso, pero hay cosas que no. Ponele, hoy me iba a poner un vestidito negro para venir acá y me dijo: “Lola, es re corto ese vestido”. Así que me puse este largo. Igual no me importa su opinión, ¿eh? Yo hago lo que yo quiero. De hecho, a él no le gusta que yo trabaje.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Y porque él siente que tengo que estar en casa con mis hijos, haciendo el rol de madre y yo trabajo y trabajé toda la vida desde chica, así que no le doy mucha bola a lo que él me dice.</p><p><b>—Pero ahora estás trabajando como panelista en Imbatibles y te va bien.</b></p><p>—Me encanta, te juro que estoy recontenta. Quiero aprender, quiero seguir en los medios. <b>Estoy estudiando Periodismo</b>, estoy en mi tercer año, así que estoy re contenta de estar ahí.</p><p><b>—¿Él te ve en el programa?</b></p><p>—Sí, obvio.</p><p><b>—¿Qué te dice?</b></p><p>—Le encanta porque estoy en un programa que salen cosas serias, de actualidad. Así que está recontento de verme a Lola en otro rol.</p><p><b>—¿Te sentís cómoda de nuevo en la tele?</b></p><p>—Yo estoy feliz, te juro, para mí es una oportunidad única.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/6NHXXKMZUJAJNGY4PQMI4M6JUQ.jpg?auth=713f6e0e509672334edb1d6d2c23418b083344fa877baccb4cfb2a0187af84ef&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Lola Bezerra junto a Rulo en Desencriptados - Infobae ]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Lola del Carril: por qué decidió irse a México, la relación de pareja que está iniciando y su deseo de ser madre]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/05/lola-del-carril-por-que-decidio-irse-a-mexico-la-relacion-de-pareja-que-esta-iniciando-y-su-deseo-de-ser-madre/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/05/lola-del-carril-por-que-decidio-irse-a-mexico-la-relacion-de-pareja-que-esta-iniciando-y-su-deseo-de-ser-madre/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, la relatora y periodista contó por qué decidió emigrar a tierras aztecas para continuar su carrera. Cómo transitó la enfermedad de su padre, su visión crítica sobre las redes sociales y por qué “el amor es lo más importante”]]></description><pubDate>Tue, 05 May 2026 06:00:30 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Lo que para <b>Lola del Carril</b> comenzó como un juego en la adolescencia -relatar goles de su equipo de hockey o en asados con amigos- se terminó convirtiendo en su profesión y su pasión mucho antes de lo que esperaba. Tras ganar el reality <i>Relatoras Argentinas 2021</i>, Lola logró un contrato profesional con la <i>TV Pública</i> y, en base a su voz y su talento, inició su camino en los medios, que la llevó a narrar competencias futbolísticas de relevancia mundial.</p><p>Luego de un paso por <i>ESPN</i>, Lola decidió encarar otro desafío en su carrera, mudándose a México para trabajar para el gigante <i>Televisa</i>. Instalada en tierras aztecas, se prepara para relatar los partidos de la próxima Copa del Mundo. Más allá de lo laboral, en este mano a mano también aborda temas personales. Entre otras cosas, Lola, que es licenciada en Comunicación Social, cuenta que hace poco inició una relación sentimental y expresa su deseo de ser madre.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WLCFVYOMM5HJHMPA2DVODDCT3I.jpg?auth=f13d8ba64ac1030ea6c374c56a30f7eb0c2d3181f85e25e5e7fa5b95b82b9526&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Lola del Carril está trabajando actualmente en México y se prepara para relatar los partidos del Mundial (Foto Adrián Escandar)" height="1280" width="1920"/><p><i><b>-Se que estás trabajando en México y te enganchamos acá en Argentina un tiempito. Estás ahí yendo y viniendo. Mucha gente que se va no tiene la posibilidad de venir cada tanto. Me parece que esa combinación, mientras la puedas hacer, es fantástica, porque es como venís, cargás energía de los tuyos y seguís rompiéndola allá. </b></i></p><p>-Sí, están los que te dicen que no está tan bueno, que tenés que anclar en un lugar y no estar diversificando tanto, pero a mí me parece un privilegio. Y sí, lo estoy pudiendo hacer. Quizás me gustaría venir más tiempo, porque venís seis días, entonces respiraste y te fuiste, pero estoy feliz. </p><p><i><b>-¿Cómo arrancaste la carrera? Porque vos sos relatora de fútbol, además de otras tantas cosas que vamos a hablar, pero como relatora, ¿cuándo sentiste y dijiste “es por acá”? </b></i></p><p>-Siempre crecí cerca de una pelota. Mi vieja es muy fanática del fútbol, muy hincha, creo que ve más fútbol que yo hoy día. Mi viejo producía en <i>ESPN</i>, estuvo en <i>TyC</i>, entonces también me llevaba mucho al estudio. Cuando grababan <i>Hay equipo</i>, que él era productor de ese programa, yo estaba cerca de la cámara, de la pelota. Siempre me gustó, siempre fui deportista. Al estar cerca de eso creo que naturalicé mucho, tanto la tele como la cercanía con el fútbol, en tiempos donde quizás nosotras no estábamos tan cerca de eso. <b>Y, después, boludeando, con amigas en el colegio. Jugaba al hockey en ese momento y teníamos como cábala que el viernes antes del partido yo mandaba un audio relatando, pero sin saber nada, los goles que creía que íbamos a hacer, algo que nunca pasaba (risas). Después relatando en asados y justo apareció este reality en la Televisión Pública, que mis amigas me empezaron a decir “che, esto es para vos”.</b></p><p><i><b>-Y les hiciste caso a tus amigas...</b></i></p><p>-Sí, también me mandé, pero me daba vergüenza, eh. Aparte era terrible, porque tenías a Walter Nelson, Viviana (Vila) y Tití (Fernández), que te miraban así (hace el gesto), te daban una devolución.</p><p><i><b> -¿Y ahí ya te sentías como que “esto es lo mío” o primaba más el cagazo? </b></i></p><p>-Para mí siempre hay dos mundos, como que una cosa es la mirada social y otra cosa es la mía interna. Siempre lo sentí tan genuino y tan natural, como que para mí esa voz me salió de adentro. Después, obviamente, la vas puliendo y esa Lola no tiene nada que ver con la que relata hoy, por supuesto, pero me era natural. Entonces, no sé si primaba tanto el cagazo. Después, cuando ya aparece el juicio externo, decís: “uy, la puta madre”, no sabía que era tanto el bolonqui que se iba a armar. Pero yo, internamente, siempre lo sentí familiar. </p><p><i><b>-Vos hiciste ese programa y después, ¿cómo siguió el tema? Porque después de ese comienzo ahora estás en Televisa relatando y vas a relatar un Mundial...</b></i></p><p>-El premio del reality era un contrato, algo que me parece que hay que remarcarlo, porque yo siempre hablo de política, es una decisión institucional de poner a una piba a relatar. No es que el premio era una tele y “gracias por participar”, sino que era “bueno, te hacemos parte de la estructura”. Entonces empecé con el fútbol femenino, de a poco empecé a crecer, se la jugaron a darme fútbol masculino, después Eliminatorias y después me dijeron “vas al Mundial”. Todo eso con la <i>Televisión Pública</i>. En paralelo, yo ya había trabajado en <i>ESPN </i>como jornalera, haciendo notas. Iba a hacer las juveniles, inferiores y demás, y me dijeron “estamos para hacer un casting”. Me acuerdo que lo hice en lo de Male, una amiga que me prestó su estudio, canceló sus clases de guitarra y me dijo “te presto todo”. </p><p><i><b>-Eso era para ESPN</b></i></p><p>-<b>Sí, era un partido, un cagazo tenía yo... Fue tremendo. Aparte después de un par de meses me dijeron “bueno, arrancamos, arrancás el sábado que viene con Fiorentina”... ah bueno...</b></p><p><i><b>-¿Y cómo fue cuando te dijeron que ibas al Mundial, no este, que también vas a ir, sino aquel? Fue todo muy rápido también, ¿no sentís que fue como muy flashero? </b></i></p><p>-Sí, hay como una parte más adulta mía que dice “quizás en ese momento yo no estaba lo preparada que me siento hoy”, pero bueno, la vida no es así, es como maternar, nunca es el momento, ¿viste? Aparte me llamaron y me dijeron “mandame el pasaporte, esto, lo otro”, porque no iba a ir, lo iba a hacer desde acá. Pero a último momento me dijeron “bueno, viajás”. </p><p><i><b>-Vamos a hablar del hateo. Vos relatás, que es algo muy difícil. ¿Afecta mucho lo social? ¿Hay una manera de cuidarse? ¿Hay una manera de darle la vuelta y que no importe? </b></i></p><p>-No es un camino continuo, esa lucha sobre cómo te tomás lo que te dice el otro. Porque aparte siempre pienso que nos configuramos a través del otro. Nos pasamos la vida estudiando sobre lo importante que es el otro en nuestra conformación de la identidad. <b>Entonces, el que te dice “me chupa un huevo”, yo no le creo tanto. Para mí hay varias formas de tomártelo. Es como que un día me agarra medio en soberbia, porque me estoy defendiendo, y ahí como que digo “pero mirá dónde estoy”. La otra es angustia. Y la otra es que siento que estoy en un momento como más llano, en donde intento entender a ese otro, intento entender el contexto en el que estamos creciendo, lo que nos alienan las redes sociales, me preocupa porque siento que desde un lugar de privilegio tengo las herramientas, porque me puedo pagar mi terapia y porque todo el tiempo me cultivo, le doy constantemente.</b> Soy consciente que puedo ponerme un día a decir “no, estoy en una porque hay luna llena”, porque puedo pensar en eso. Pero hay gente que tiene que pensar en comer a la noche. Y en cuanto a lo de las redes sociales es la antítesis a lo que es la ley de la vida. Es el vale todo, es el anonimato, que todo lo que no existe en el sentido común de la vida real es lo que prima ahí. Y lo preocupante es que hay un montón de generaciones que están creciendo ya con esa lógica. Esperemos que las leyes vayan acorde a empezar a castigar el acoso cibernético, porque lo naturalizamos. </p><p><i><b>-¿Qué es lo peor que te dijeron? Desde algo que te haya causado risa hasta algo que te preocupó, que te provocó miedo</b></i></p><p>-<b>Amenazas de muerte, o del estilo “si te cruzo te cagaría a palos”.</b> Es muy fuerte. Para mis viejos sobre todo, yo lo veo, cuando lo leen, que no pueden creerlo. Les duele mucho más a ellos que a mí, que ya estoy un poquito más curtida. Es muy fuerte a dónde llega la gente, y cuando les contestás y de repente ven que sos una persona real y no un bot que pueden putear gratuitamente te dicen <b>“no, Lola, perdoname, nunca pensé que me ibas a contestar”... </b></p><p><i><b>-¿Cuándo fue el insulto? ¿Fue más en los relatos?</b></i></p><p>-Sí, siempre en los relatos. Hace poquito subí un corte relatando Real Madrid-Bayern Múnich, que es un partido de mucho peso en el mundo del fútbol, y se recontra viralizó. Mucha gente bancándome a full y también ahí arrancaron los que ya están para darte. Decían “que bueno que escuché el partido relatado por Mariano Closs”... ahí le dije a Mariano, la gente te agradece que no me tiene que escuchar (risas). En ese contexto, relatando, pasa que me putean mucho. Entonces intento no leer, me cuido. Porque también encontrás un regocijo en el que te dice “ay, me encanta”, pero no, ni esos ni los otros. Yo entiendo que laburamos de eso y que las redes hoy son un ingreso para nosotros, pero también yo tengo mi vida y mi salud mental y me parece mucho más importante que mi reel. </p><p><i><b>-¿Cómo tomaste la decisión de irte a México? ¿Por qué te fuiste? </b></i></p><p>-Fue una convergencia de todo, un poco de curiosidad laboral, también de sentirme un poco estancada. No por el canal, no por ESPN en sí mismo, más bien creo que es algo personal, como cuando uno siente que no se puede mover... Creo que me desarraigué de acá para arraigarme a mí misma allá. A mí México me dio como medio un refugio donde quizás soy mucho más ermitaña que acá, donde vivía socialmente. Y México me regaló un poquito más de silencio y meterme en un proceso mío, lindo, que necesitaba, de bajar un poquito. Abandoné el alcohol...</p><p><i><b>-Eso del alcohol, que está bueno remarcarlo, ¿me lo decís desde el sentido de algo preocupante, que estabas escabiando demasiado o a un nivel de decir “che, me cuido”?</b></i></p><p>-<b>Un poco las dos, pero no en la línea del alcoholismo, porque nunca tuve ese problema de “no puedo parar”, no voy a banalizar una adicción. Pero también creo que lo tenemos muy naturalizado socialmente al alcohol. Entonces decís “la birrita el martes a la noche y el mezcalito el jueves”... Me estaba drenando la energía. Me di cuenta que estaba como en un cincuenta por ciento de mi energía y me puse mucho más lúcida para tomar decisiones, para vivir. Me cambió el humor. </b>Viste cuando decís “che, ¿por qué estoy de mal humor todo el día?“. México me ayudó en todo eso. Aparte me fui como que te diga de una semana a la otra, me apareció la posibilidad de relatar el Mundial de Clubes que iba a ser medio un boom, porque era con una plataforma que salía gratuita para todo el continente. En ese momento no sabíamos si iba a ser una bomba o no lo veía nadie. Hay algo intuitivo que me surgió de este movimiento, dijo ”yo lo quiero hacer".</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/X2SXY4PP7JASLCKO2R4EOJLQRQ.jpg?auth=57c4743be40dfd23f8abd9e90b34ffb9e349dc26603eee14c81510c9900d2b93&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Lola contó los motivos que la llevaron a irse a vivir a México (Foto Adrián Escandar)" height="1280" width="1920"/><p><i><b>-¿Uno de los motivos de irte estuvo vinculado con el tema de que te puteen?</b></i></p><p>-Yo creo que nunca eso me va a marcar el rumbo de mi vida, si no, no me dedicaría a lo que me dedico. Yo estudié Comunicación Social, puedo hacer ochocientas cosas que no sean ponerme en una televisión a relatar fútbol. Sin embargo, es lo que me gusta, lo que me apasiona. Me preparo todo el tiempo. Te guste o no. Por eso te digo que yo también encuentro mucho refugio en la lectura o estudiar estos tipos que analizaron el mundo también en otros tiempos, para intentar bajar un poquito y entender desde un lugar más macro a esta gente que me detesta. Porque no es conmigo, yo no soy tan importante al final. Tiene que ver con una cuestión del oído social, de la adaptabilidad. Creo que el tiempo reordena constantemente lo social y en algún momento nosotras pasaremos a ser lo normal y entrará otro grupo a ser disruptivo y molesto e incómodo para el poder de ese momento y así constantemente. Entonces, abrazarme a esa teoría que me sirve por estos tiempos. </p><p><i><b>-El tema de la música, ¿es un hobby o puede ser una profesión? </b></i></p><p>-Es como que me lo pregunto. Siento que al final nos pasa como con los clubes de los cuales somos hinchas genuinamente desde que nacimos, porque por algo nos gusta el fútbol. Y después se te va un poco como apagando, se te va mermando porque se convirtió en tu lunes a viernes y en tu ver ochocientos partidos. <b>Y con la música me da un poco de miedo eso, porque yo lo tengo como descarga. Ahora empecé clases de piano, me junto a componer con un amigo cada tanto, pero ya cuando tenés la presión de la visión estratégica, en la era de la productividad... No quiero empezar a ver cuánta gente escucha la canción, el número y la métrica. Ya lo hago con mis videos y con el fútbol, que encima fue mi primer gran amor, el fútbol, y es como que me pasa eso. </b>Pero a la vez, hace poquito me hice la revolución solar y la mina me dijo “tenés que dar bola, porque la tenés para el afuera a esa arista en tu vida”. ¿Pero todo tiene que ser para el afuera? </p><p><i><b>-¿Entonces?</b></i></p><p>-Siento que no tengo la respuesta para darte, pero no está descartado. De hecho me gustaría a fin de año con las canciones que estoy haciendo transformarlas en una especie de disco. Y tengo ganas, por una cuestión mía personal, de formar como una banda, allá en México o acá también, y poder hacer como un show. Pero no sé si quiero ponerme a pensar en que sea mi laburo. Hoy no lo veo... </p><p><i><b>-¿Qué fueron tus viejos para vos, para tu crianza, para tu vida?</b></i></p><p>-Mucho apoyo, mucha presencia. Tuve mis cosas en la vida, mi viejo, con su enfermedad, una adicción a la droga, que quizás no es lo más normal para una chica de siete años o todo el tiempo que duró su enfermedad. Ahí mi madre sí, más omnipresente, fue un poco la dinámica que se dio en mi vida. Pero genuinamente, desde la emoción y el sentimiento, los tengo a los dos como padres muy presentes, orgullosos. Me dieron la mejor educación posible, me acercaron el club, los quince años que jugué al hockey. Los lunes, los martes, los jueves iba a entrenar, quisiera o no quisiera, por encima de todo el grupo, los sábados al aire libre, deporte, todo eso creo que me formó absolutamente. </p><p><i><b>-Y lo de tu viejo, que hoy entiendo, sigue dando charlas con respecto a las adicciones, cuando eras muy chiquita, ¿ya te dabas cuenta de eso o cuándo fue que lo supiste? </b></i></p><p>-No, fue mi madre, fue mi vieja de chicas diciéndonos, porque yo estaba encaprichada con “quiero ir igual a lo de papá, voy a lo de papá”, o me tocaba con papá en el club, lo que fuera, ya no me acuerdo tanto, y mi madre diciendo <b>“bueno, chicas, su padre tiene una enfermedad como cualquier otra, pero no está en sus facultades”.</b> Tuvo momentos peores que otros y en esos tiempos quizás era ir menos a verlo a él o ir a verlo, pero no a dormir y después nos buscaba nuestra vieja. <b>Empezó a doler, quizás más conscientemente, más de grande. Él se interna como dos años, que no lo vemos, y ahí sí, se produce como un agujero de empezar a duelar un poco todo.</b> Aparte nuestros padres, como todo en la vida, son nuestros primeros ídolos. Y después los bajás y también es un proceso muy duro. En pandemia es que él se interna, que ahí es como para mí otro nuevo capítulo también en ese vínculo, porque es reaprender a cómo ponerle límites a una persona que tiene sus herramientas, porque el adicto tiende como a manipular o a mentir y demás, y vos como que caés un poco en ser colaborativa, ¿viste? Lo sigo desentrañando. Ahora volví más de grande al psicoanálisis y me doy cuenta que quizás mi elección laboral tiene algo que ver con la identificación paterna. Mis abuelos también cumplieron un rol muy importante en que yo tuviese una infancia muy linda. </p><p><i><b>-El amor para Lola del Carril, ¿cómo lo vivís, cómo estás hoy?</b></i></p><p>-<b>Creo que tengo alma más conservadora de lo que la gente puede pensar. No puedo concebir lo de amar dos personas, bueno, eso ya es poliamor, ya no lo puedo entender, aunque lo respeto absolutamente. No va con mi sistema de amar. Yo doy mucho, como que soy de mucha entrega en el amor. Soy intensa, soy profunda, así como lo soy conmigo, creo que me gusta conformar ese tipo de vínculos. Entonces, no me da la energía para jugar en otros lados. Me gusta mucho el amor, me parece lo más importante que hay, me parece fundamental.</b> Creo que hay una romantización de la individualidad en estos tiempos que ya encima esto lo hace peor. Se están ocupando, yo soy recontra conspiranoide (risas), se están ocupando de aislarnos, de individualizarnos. Hemos perdido el sentido de la colectividad muy fuertemente. A mí el amor me parece importante. Volver al encuentro, a cultivar eso. Sigo aprendiendo, porque también tuve relaciones en las que siento que no fui para nada la versión que me hubiese gustado ser. Más infantil, con mis heridas, con mis miedos, fui más hija de puta (risas). Y ahora estoy entrando en una fase donde siento que puedo construir una pareja adulta, sana. </p><p><i><b>-¿Estás en pareja ahora?</b></i></p><p>-<b>Estoy conociendo a alguien, sí... uno no sabe hasta dónde exponer la vida privada, pero estoy contenta, estoy muy contenta.</b> Siento que rompí un patrón, ¿viste cuando llegaste a ese momento? </p><p><i><b>-¿Cómo te relacionabas antes y cómo lo hacés ahora?</b></i></p><p>-Antes siento que no era tan sincera conmigo, yo soy muy celosa, entonces terminaba proyectando en el otro, quizás mi manera de ser o de seducir o de ser en sociedad. Entonces eso me jugaba bastante en contra en mi vínculo. Si vos con el otro tenés una confianza tal en la cual podés decirle “mirá, yo tengo esta personalidad o esta tendencia, esta personalidad seductora, soy así”, o “lo estoy desaprendiendo”. Entonces, creo que después no lo proyectás tanto, no le rebotás al otro tus celos, tus quilombos. Ahora siento que me estoy vinculando con alguien que tiene mucha inteligencia emocional, que me leyó así, que me pone el límite también. Entonces, me siento cómoda en esa dinámica y es sincero, muy recíproco. ¿Viste cuando te esforzás en dar para que el otro...? Eso no es amor. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VHWTTSUI4BASTGUCKXTHPUDX6U.jpg?auth=e864bef2bb0a147f00f4e7c7d65add9f7eca47062e1cdfa884379f1ea0e689a1&smart=true&width=1920&height=1280" alt="En Citados, Lola expresó su deseo de ser madre y formar una familia (Foto Adrián Escandar)" height="1280" width="1920"/><p><i><b>-¿Y proyectas en el amor formar una familia, ser madre?</b></i></p><p> -<b>Sí, tengo un gran deseo de maternidad.</b> Lo hablaba con amigas, ya llegué a una edad, yo tengo veintisiete igual, que les digo “che, ¿a ustedes también les está pasando que tienen como la idea recurrente?”. Porque ya empezás a pensar o a configurar o a ver dónde querés tener familia o en qué momento, qué sé yo. Lo tengo bastante presente últimamente. Yo amo los niños. Sé que me vas a decir o la gente me dice “mirá que no es lo mismo, ¿eh?”. </p><p><i><b>-Entonces es una idea formar una familia</b></i></p><p>-Sí, me encantaría. No siento que ahora sea el momento de ser madre, pero sí tengo el deseo. Quizás en el próximo Mundial, mi vida se vive en Mundiales, ¿viste? (risas).</p><p><i><b>-¿Cómo pueden influir el trabajo y las ocupaciones laborales en esa decisión? </b></i></p><p>-La maternidad creo que es el acto de deshacerse del egoísmo más grande del mundo. Es duelarte vos, porque es “hola, Lola, como te conociste, chau”. <b>En mi caso, aparte, por lo general, siempre he salido la gran parte del tiempo con mujeres, entonces, es razonarlo mucho más. </b></p><p><i><b>- ¿Cómo es el proyectar una familia con una novia? </b></i></p><p>-No sé, la verdad es que no llegué a edificar ese pensamiento. Pero bueno, es una decisión creo que doblemente pensada, la tenés que ratificar, porque sí, porque entran otros procesos. Igual muchas mujeres no han podido, por distintos problemas hormonales o lo que sea, maternar naturalmente. Pero sí, quiero ser madre, pero ahora estoy más en espíritu aventurero, en crecer, en seguir conociéndome a mí misma. </p><p><i><b>-¿Y a tu pareja no la mostrás en redes? ¿No la estás mostrando? </b></i></p><p>-No, igual es muy reciente. También es como me pregunto ¿por qué mostramos eso en redes?</p><p><i><b>-¿Y qué te respondés? </b></i></p><p>-No sé, ya me pasó con mi viejo, de compartir notas de él, con respecto a la adicción, que lo empiezan a putear a él, entonces ahí para mí hay que sostener la línea marcada entre lo público y lo privado. </p><p><i><b>-Pero después, en la interna, ¿no puede pasar que te digan “no me mostrás, me tenés oculta”?</b></i></p><p>-Me pasó muchas veces (risas), pero no es su caso. Si hay una demanda, hay una conversación y se trabaja y está perfecto y se comunica. No sé, estoy medio apocalíptica con las redes, estoy medio enemistada... </p><p><i><b>-Está eso de decir “sacaría a la mierda las redes sociales”, pero para nosotros es un ingreso y tenés esa pelea...</b></i></p><p>-Como te dije al comienzo, es un privilegio y siempre partiendo desde la base que somos privilegiados, de poder monetizar algo tan banal como las redes sociales. A la vez te volvés muy esclavo, porque empezás a ver que “uy, subí este contenido y pegó”, entonces mañana tengo que seguir subiendo, porque la red te premia la asiduidad. Entonces al final nos tienen atrapados... El otro día fui a una charla de Lucrecia Martel y dijo <b>“las redes se hicieron para conectarnos y al final para tenernos atrapados”.</b> Me gustó eso que dijo y lo tomé.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y4LVCN3RMRHU5FRNNBT73ZEG7U.jpg?auth=a068201a720d6afbc6d7f3381da04fee997ff95d2a9dbd556fc53c810e6cefcd&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Lola del Carril está trabajando actualmente en México y se prepara para relatar los partidos del Mundial (Foto Adrián Escandar)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"></media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Maxi López: “Yo estuve enojado, todo era recontra tóxico”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/03/maxi-lopez-yo-estuve-enojado-todo-era-recontra-toxico/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/03/maxi-lopez-yo-estuve-enojado-todo-era-recontra-toxico/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Empezó a contar su historia y el público lo eligió. Estuvo más de diez años sin compartir la vida con sus tres hijos mayores por conflictos con su ex mujer. Los viajes para intentar verlos y la proximidad que nunca se perdió, por qué hoy todos quieren ir a vivir con él. Cómo recuperaron con Wanda la complicidad de cuando estaban casados. Barcos, casas, aviones y lugares exóticos, los años del fútbol en que llevaba 40 amigos de vacaciones. Maxi y Wanda, Gastón y Solange, la pelea furiosa que pudo transformarse en comedia familiar]]></description><pubDate>Sun, 03 May 2026 05:20:46 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Maxi López tomó la decisión de volver a vivir en Argentina después de 21 años, acaba de escriturar su casa nueva. Meses atrás participó de MasterChef Celebrity y se convirtió en la revelación del programa. Divertido, sensible, amiguero, el público de la tele lo eligió. Muchos conocíamos su exitosa carrera en el fútbol desde muy joven y su historia mediática con Wanda Nara, pero ahora Maxi se animó a hablar, a contar su versión de la historia familiar, a responder todas las preguntas. Hoy, parece perfilarse como una gran figura de los medios, está a punto de grabar su propio reality show, hace streaming en “Anda pa allá” por Telefe, y prepara el viaje para la cobertura del Mundial de fútbol. Maximiliano Gastón López, Gastón, para los íntimos. </p><p><b>– Gastón, me decís. Mi mamá, mis amigos más cercanos me dicen Gastón. Solange también me empieza a decir Gastón, es un nombre que me gusta.</b></p><p>Solange es Wanda, su ex mujer claro. Todo parece componerse entre ellos después de muchos años de enfrentamientos judiciales y mediáticos. </p><p><b>– Ahora sos una estrella.</b></p><p>– ¿Decís?</p><p><b>“DECIDÍ ABRIRME, EMPEZAR A CONTAR MI HISTORIA, PERO NO PUEDO METER UN FILTRO A LAS COSAS”</b></p><p><b>– Claro, te conocemos todos, también los más chicos.</b></p><p>– Es increíble, lo que pasa es que inicié todas cosas nuevas, decidí abrirme, empezar a contar un poco de mi historia, de cómo soy y creo que llegué por la espontaneidad, porque no puedo meter un filtro a las cosas. Muchas veces hay que tener cuidado, uno habla, transmite. Creo que llegué a los chicos por el stream y a la gente más grande por la cocina. Sin pensarlo, sin estrategia, dije: quiero hacer cosas nuevas.</p><p><b>– Sos muy refinado para cocinar, tenés muy buen acento para los idiomas. Mostraste un costado sofisticado.</b></p><p>– Yo tuve la posibilidad de jugar al fútbol y la fortuna de hacer una carrera, pero además de jugar al fútbol, que era lo que me apasionaba, me divertía aprender. Aprender idiomas, porque iba a viajar por el mundo, tenía facilidad y me gustaba.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AFNETXFW7NFRZOAV4BDIGSF7AA.jpg?auth=f98c187a5c816d41fa9530760d71405b2bd862c6db31169ab166914615497054&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Sin pensarlo, sin estrategia, dije: quiero hacer cosas nuevas´", contó Maxi López (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Cuántos idiomas hablás?</b></p><p>– Hablaba cinco. Ahora cuatro porque el ruso me lo olvidé un poco, español, inglés, italiano y portugués. Mi mujer, Dani es suizo francesa, en casa ella habla en francés y sueco a la bebé y yo le hablo en inglés y español, pero entiende los cuatro idiomas, no sabés lo que es. Ella nació en Inglaterra, entonces ella adoptó el inglés.</p><p><b>– Sabemos los argentinos mucho de vos.</b></p><p>– Básicamente durante muchos años estuve cerrado. Es más, veía una cámara y me iba para el otro lado, cruzaba. Saben de mi época, de antes.</p><p><b>– ¿Te molestaba que se conocieran tantos conflictos familiares y judiciales?</b></p><p>– Y.. Para mí no era lo máximo, pero me había casado con Solange. ¿Qué podía pasar? Eran las reglas del juego, aceptaba. Si yo la elegí en aquel momento a ella, era parte de mi vida.</p><p><b>– El Turco Husain contó que Wanda te hizo una trampita al decirte que él ya había cerrado con MasterChef Celebrity, para que vos aceptaras estar.</b></p><p>– Me apretaron con eso. Dale, está tu amigo, ¿cómo no vas a aceptar? Pero el punto final fue en una charla una noche en casa en Suiza con mi pareja, me dijo “me parece que tenés que hacerlo, vos tenés estas cualidades y para mí te va a ir bien”. Yo cocinaba para mis chicos desde hacía mucho tiempo, no a ese nivel, pero me gustaba la cocina.</p><p><b>“LO QUE ERA DIFÍCIL NO ERA DEJAR EL FÚTBOL SINO ENCONTRAR LO QUE ME TRAJERA LA MISMA ADRENALINA QUE DENTRO DEL CAMPO DE JUEGO”</b></p><p><b>– Hace poco hablé con el Turco del final traumático de su carrera como futbolista, de sus años de depresión. ¿Cómo hiciste vos para salir del fútbol tan bien parado? Es un enorme cambio de rutina.</b></p><p>– De un día para el otro. Yo mentalmente me fui preparando. El fútbol básicamente se deja por dos cosas: o físicamente el cuerpo no te acompaña más o mentalmente te saturás, pero yo ese proceso lo viví con calma. Dije, me parece que después acá tengo que terminar. Fui pensando, estudiaba, leía cosas. ¿Qué puedo hacer el día de mañana? Lo que era difícil no era dejarlo, sino qué iba a hacer que me trajera la misma adrenalina que dentro de un campo de juego. Eso era muy difícil.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4V3NOJXJ6BDZHG7Y2OFYB3SNFA.jpg?auth=7791b55d4e63e7c4443e1dc6ce184e6d3f8a97cd4cad62d7b199ab67ac16807b&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Durante muchos años estuve cerrado. Es más, veía una cámara y me iba para el otro lado, cruzaba", recordó Maxi López" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Qué estudiabas?</b></p><p>– Idiomas, management, la parte dirigencial siempre me gustó, no me gustaba ser entrenador. Me fui preparando, gestión de grupos, business. Durante mi carrera siempre emprendí, pero el mejor negocio era jugar a la pelota. Todo lo que emprendía me iba como el orto. El deportista de élite está muy metido en su trabajo y a todos los emprendimientos no les podía dedicar el tiempo. Eso lo entendí una vez que dejé de jugar a la pelota, son cosas que vas aprendiendo con el camino.</p><p><b>– ¿Qué pasaba? ¿Cerrabas empresas, cerrabas restaurantes?</b></p><p>– Por ejemplo, abrimos un restaurante enorme, teníamos 400 empleados, una obra majestuosa, teníamos un ballet, 40 bailarines que bailaban por todo el mundo. Pero yo vivía en Moscú y no pude estar nunca, y perdí un montón de plata. Yo tuve restaurantes en diferentes ciudades del mundo, siempre me apasionó, pero al no poder dedicarle tiempo es complejo.</p><p><b>– ¿Con tu cuerpo que pasó? El cuerpo cambia sin tanto entrenamiento.</b></p><p>– Tengo mi pancita ahora, estaba peor. Te digo la verdad, me saqué otro Maxi de adentro, pero porque empiezo ahora en mayo un reality mío, voy a hacer una puesta a punto. Quiero volver al que era y tengo que entrenar de nuevo, voy a dejar el pucho, a comer bien, quiero cambiar mi vida de nuevo. </p><p><b>– ¿Es con Solange el reality?</b></p><p>– No, el reality no lo podría hacer para ponerme a punto. No, ella me saca de punto, tengo que encarrilarme. Daniela sí me pone a punto, entonces ella me ayuda.</p><p><b>– ¿Cuántas horas entrenabas cuando eras jugador?</b></p><p>– Empecé entrenando dos o tres horas al día hace 25 años atrás y los últimos años seis o siete horas, las cosas fueron evolucionando y te vas preparando. </p><p><b>– ¿Cuando dejaste el fútbol entrenaste? </b></p><p>– Cero, estaba saturado y dije, me relajo. Durante tres o cuatro años ni cerca pasaba de un gimnasio.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AKSVLXPC4NGSZCLDDGGAAP74CY.jpg?auth=11a0bbd339062f4582ea0585792d9289fa5da9df81f7c553492e9977a56c7386&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Quiero volver al que era y tengo que entrenar de nuevo, voy a dejar el pucho, a comer bien, quiero cambiar mi vida de nuevo", aseguró Maxi López " height="1080" width="1920"/><p><b>– El miedo de dejar la actividad física es deprimirse.</b></p><p>– Yo estaba feliz, yo estaba bárbaro, me encantaba. Organizaba reuniones con amigos en cualquier parte del mundo, empecé a trabajar como empresario, mucha reunión. Y me daba todos los gustos. Y me pasé.</p><p><b>– ¿Fueron muchos años?</b></p><p>– Cuatro o cinco años.</p><p><b>“YO SIEMPRE PIENSO EN LOS DEMÁS Y DESPUÉS POR ÚLTIMO PIENSO EN Mí”</b></p><p><b>– ¿Tenes casa en Buenos Aires?</b></p><p>– Hoy firmé, hace un ratito.</p><p><b>– Barrio cerrado.</b></p><p>– Y si. El cambio de Suiza acá para mí no es importante, pero mi familia nunca tuvo la experiencia de vivir acá, vamos a ver cómo nos va. A mí me gustaba más Capital porque yo nací en Palermo, pero no estoy solo, tengo que pensar en los demás. Yo soy uno que siempre piensa en los demás y después, por último, pienso en mí.</p><p><b>– Hay que ver si a la sueca le gusta el modo de vivir en la Argentina.</b></p><p>– Yo creo que es imposible que no le guste. Vinimos cuatro o cinco veces de vacaciones. Es imposible que no te guste este país con todas las cosas que ofrece Argentina. Está la otra cara de la moneda, hay un montón de cosas complejas, pero cuando uno viaja por el mundo se da cuenta de todas las cosas que hay en Argentina y eso es difícil de encontrar.</p><p><b>“¿CUANTOS AÑOS ESTUVE LUCHANDO? DIEZ O DOCE”</b></p><p><b>– ¿Cuándo se mudan y los tenés a todos acá?</b></p><p>– Vienen ahora en mayo. Después tengo que viajar por el Mundial y ella vuelve de nuevo para Suiza. Después del Mundial vamos a estar el verano en Suiza y después vendremos definitivamente. Ella tiene que tener ese ida y vuelta con la familia. Convencer a toda la familia de Suiza que venga no es fácil, se va a sentir libre de ir y venir, creo que la familia es importante.</p><p><b>– ¿Estás muy contento, no?</b></p><p>– Mal, mal, uffffff. Porque, ¿cuántos años estuve luchando? Y ahora está la posibilidad, lo tengo ahí.</p><p><b>– Para tener a todos juntos.</b></p><p><b>“NO PUDE ESTAR PRESENTE O NO ME DEJARON, PERO ESA PROXIMIDAD CON ELLOS NUNCA SE PERDIÓ”</b></p><p>- Y sí, me vuelvo loco. Los chicos, “cuándo viene Elle, papá? ¿Cuándo viene Lando?” Son 21 años viviendo afuera. Yo me mudé 15 veces y esta es la mudanza más compleja de todas. Hace muchos años que dejé la Argentina. </p><p><b>– Muchos años sin estar con los chicos, ¿cuántos años fueron en total?</b></p><p>– ¿De situación difícil? Diez o 12 más o menos.</p><p><b>“LOS VEÍA CUANDO SE PODÍA, HICE MILLONES DE KILÓMETROS. ELLOS ESO HOY LO SIENTEN, POR ESO TENEMOS ESA PROXIMIDAD” </b></p><p><b>– ¿Cuándo los veías?</b></p><p>– Cuando se podía, cuando tenía la posibilidad. Yo siempre hice 1 millón de kilómetros, tengo en el lomo millones de kilómetros. Iba, venía, viajaba a Italia, a Francia, a Turquía. Siempre que estaba la posibilidad, siempre. Eso hoy ellos lo sienten y por eso tenemos esa proximidad. Más allá de que no pude estar presente o no me dejaron, esa proximidad con ellos nunca se perdió. Hay que estar, ¿viste? Y cuando eran muy chiquitos era difícil explicarles el por qué.</p><p><b>– ¡Diez o 12 años sin cotidianeidad es un montón!</b></p><p>– Si, mal. Me perdí un montón de cosas, no porque quise, pero no podía.</p><p><b>“ME PERDÍ UN MONTÓN DE COSAS. YO SIEMPRE QUISE ESTAR, FUE UNA LUCHA DURANTE UN MONTÓN DE AÑOS”</b></p><p><b> – ¿Cómo hacías vos para llevarlo?</b></p><p>– Difícil, difícil, difícil. Porque una cosa es querer estar y otra cosa es no querer estar. Yo siempre quise estar, fue una lucha durante un montón de años que gracias a Dios la pude resolver.</p><p><b>“YO ESTUVE ENOJADO, ERA IMPOSIBLE NO ESTAR ENOJADO. A VECES EL ORGULLO HAY QUE HACERLO UN BOLLITO Y METÉRSELO…”</b></p><p><b>– Si nos pusiéramos en tu lugar estaríamos muy enojados, vos nunca estás enojado.</b></p><p>– Yo estuve enojado. Estuve enojado, obviamente era imposible no estar enojado. Lo que pasa es que el tiempo me ayudó a entender las cosas, a madurar otras. Hay una frase que me decía mi viejo, perdí a mi viejo cuando tenía 12 años, pero me quedó acá. Me decía “a veces el orgullo hay que hacerlo un bollito y metérselo…” Y eso es algo que siempre me quedó. Dije, hay batallas que se pueden dar y hay otras que no.</p><p><b>“DURANTE MUCHOS AÑOS NO LA QUISE HACER PARTE A MI MUJER PORQUE TODO ERA RECONTRA TÓXICO”</b></p><p><b>– ¿Quién te bancaba esos años de llanto, de mucha tristeza?</b></p><p>– Durante muchos años Daniela, estamos juntos hace 12 años, cuando la conocí tenía 22 años y yo tenía 29. Cuando dijimos a partir de ahora caminamos juntos, le dije: “mirá, yo tengo tres pulguitas, y tengo un quilombo…” Durante muchos años no la quise hacer parte porque era recontra tóxico. Yo quería tener mi momento con ella, que era mi cable a tierra. Un par de años después me dijo: loco, me tenés que contar lo que pasa, no me filtres porque yo soy parte de tu vida. ¿Y ahí dije, “estás segura”?</p><p><b>– ¿Hacías terapia?</b></p><p>– Cero terapia. Hablé con tres o cuatro personas, pero ¿viste que dicen que tenés que encontrar a la persona? Yo no encontré la persona, un tema mío.</p><p><b>– ¿Qué hacías con todo lo que sentías? </b></p><p>– Tenía diferentes maneras. Yo tenía mucha energía, a veces me pasaba días sin dormir porque tenía energía, entrenaba, hacía esto, lo otro, viajaba. Me encantaba viajar, agarraba un avión para acá, para allá, muchas veces me iba para liberarme.</p><p><b>– ¿Te distraías? Hacías un montón de cosas muy entretenidas.</b></p><p>– Super entretenidas, jajaja.</p><p><b>“NO TENGO PROBLEMA EN PEDIR PERDÓN, PERO SOY UNA PERSONA LLENA DE BUENAS ACTITUDES” </b></p><p><b>– ¿En algún momento de esos años te preguntaste si algo no hiciste bien? Más allá de lo que hicieron los otros, ¿hiciste mea culpa? ¿Qué hubieras hecho diferente?</b></p><p>– Yo no tengo problema en pedir perdón. Siempre que emprendí las decisiones las tomaba yo y cuando me iba mal aceptaba el golpazo porque me podía equivocar. Me equivoqué 1 millón de veces, pero soy una persona llena de buenas actitudes. Cuando arranco un proyecto de vida, un trabajo o lo que sea, arranco con buenas intenciones y de buena manera, pero en el camino te cruzas con un montón de gente.</p><p><b>– Fue un conflicto tan largo, ¿no sentís que hay algo que podrías haber cambiado?</b></p><p>– Cien por ciento, lo que pasa es que hoy lo veo con diez o 15 años de experiencia. Yo soy creyente por parte de mi mamá, mi familia es creyente y creo que Dios no nos pone una cruz más pesada de la que podemos llevar. Yo tuve que pasar por eso porque por ahí me lo merecía. Yo pensaba que no me lo merecía, un padre o una madre no tienen que perder nunca la relación con sus chicos, pero a mí me tocó pasar eso y tenía que hacer un escarmiento.</p><p><b>“YO ME BLOQUEABA, NO ENCONTRABA LAS SOLUCIONES”</b></p><p><b>– Lo que decís es como si fuera un destino, yo digo que quizás uno hay algo que dejaste de hacer.</b></p><p>– Si, mil cosas. Porque entrás en una dinámica que… Yo me bloqueaba, no encontraba las soluciones. La gente sabía todo lo que me pasaba, pero yo no quería pasar ese peso a los demás, porque ya era muy pesado para mí. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KIE5DIMTJRC3BDAO55TYD7FEBU.jpg?auth=d11d776d0fea3f78b78e35800d7e15b20c245844ace34903b8d21e09ad17ee3c&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Mi familia es creyente y creo que Dios no nos pone una cruz más pesada de la que podemos llevar", dijo Maxi López" height="1080" width="1920"/><p><b>– Sos muy cristiano, ¿vas a la iglesia? ¿Rezás? ¿Cómo te comunicas?</b></p><p>– Siempre rezo, todas las noches, hablo internamente con Dios. Eso es algo que aprendí de mi familia. En su momento iba a la iglesia, después entendí que la palabra de Dios la encontraba en cualquier lado, no necesitaba estar acá o allá, era una comunión que yo tenía con él.</p><p><b>– ¿Agradecés? ¿Pedís?</b></p><p>– Sí, empiezo agradeciendo y después pido, casi siempre por mis hijos, por la salud de mi familia.</p><p><b>– ¿Los nombrás uno por uno?</b></p><p>– No, pido por todos ellos. Cada uno es diferente, tengo de todas las edades, me apasiona. Creo que lo mejor que hice en mi vida fueron mis hijos. Puedo haber tenido cualidades para un montón de cosas, pero sin duda lo mejor que hice en mi vida fueron mis hijos.</p><p><b>– ¿Se parecen a vos los varones?</b></p><p>- Sí, y la nena también. Cada uno tiene cosas mías y de sus madres. Por ejemplo, el más chiquito de los varones con Solange tiene la personalidad de ella, el más grande es igual a mí, el del medio es un mix. Valentino es aplicado, súper enfocado, creo que es la versión mía mejorada, es recontra profesional en todo lo que hace. Coqui tuvo unos años complejos, ahora se acomodó, maduró, tiene esa chispa... El chiquito es “El Contra”, ¿te acordás del personaje? Igual a la madre. Elle se parece bastante a mí en personalidad con los colores de la mamá, pelito y ojitos. Y el chiquitito se parece mucho a la mamá y es carismático, se ríe todo el tiempo, es muy Daniela.</p><p><b>– ¿Te emocionan los chicos, te quiebran en algún momento? </b></p><p>– Si, por eso digo que esta es la mudanza más compleja, me llevó a estar mucho tiempo separado de los más chiquitos. Yo trabajaba y viajaba mucho. Es difícil, por eso estoy tan ansioso, quiero que ya estén todos acá.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PMI6XKNSPRDZJJEES3IQYEZMDY.jpg?auth=e4afa464fbca4a0d2758343e7ef2fcfbc40d7e1b2088e6aa1d808af3344b83c1&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Puedo haber tenido cualidades para un montón de cosas, pero sin duda lo mejor que hice en mi vida fueron mis hijos", destacó Maxi López" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Ella dice que te extraña?</b></p><p>–Sí, sí, me parte, me parte. Pero trato de preguntarle cómo fue su día, cómo va la escuela con los amiguitos, está mucho con los abuelos. Siempre me dice: te amo, me vuelvo loco. Ella me puso en jaque, me dio vuelta como una media desde chiquita. Con los varones es otro el trato. Elle te dice esto y chau, no hay discusión. Tiene un modo de ser, una alegría y es tan delicada, como la madre.</p><p><b>“JUGABA EN EL MONUMENTAL, EMPEZABA A TENER GUITA EN EL BOLSILLO, ES NORMAL QUE SE TE VUELEN UN POCO LOS PÁJAROS”</b></p><p><b> – Empezaste a entrenar en primera división siendo muy joven, tenías 17 años, estuviste en grandes clubes muchos años. ¿Cómo hace un jugador para no creérsela, no marearse? ¿Cómo hace con los que se acercan por interés? Estás en clubes con contratos millonarios y tenés todas las invitaciones del mundo. </b></p><p>– Mirá, yo pasé por muchas situaciones diferentes, a mí me tocó estar en clubes muy importantes y también muy chiquititos. Cuando sos joven es fundamental tu entorno, tu familia. Yo había perdido a mi viejo siendo muy chiquito, pero siempre tuve a mi vieja. Para los más chicos tener un entorno fuerte es muy importante. Yo era callejero, era quilombero, cuando me empezaban a conocer, jugaba en el Monumental, empezaba a tener guita en el bolsillo. Es normal que se te vuelen un poco los pájaros porque el proceso de aprendizaje uno lo hace a través de los errores y cuando sos pendejo es complejo. </p><p><b>“SABÍA QUE LO QUE ESTABA ALREDEDOR ERA PARTE DEL CIRCO Y QUE MUCHOS SE ACERCABAN POR INTERÉS”</b></p><p><b>– Pendejo, empezás a tener plata, a veces estás lejos de tu familia y se acerca gente interesada. Debés haber vivido esas historias.</b></p><p>– Millones. Yo siempre fui súper disponible para todos, pero después entendía quién era quién, porque mis amigos de la infancia siguen siendo los mismos y varios de ellos me acompañaron durante varios años. Mi círculo íntimo siempre estuvo cerrado y sigue siendo el mismo después de 30 y pico de años. Sabía que todo lo que estaba alrededor era parte del circo, parte de lo que yo hacía y que muchos se acercaban por interés.</p><p><b>– ¿En algún momento te la gastaste toda?</b></p><p>– Sí, varias veces.</p><p><b>– ¿Con los amigos?</b></p><p>– La mayoría de veces sí. Toda no, pero me gastaba mucha. Sí, soy un gran organizador de eventos.</p><p><b>– ¿Qué se puede contar?</b></p><p>– Muchos no se pueden contar, pero las vacaciones eran bestiales. Cuando tenía que desconectar, desconectaba en serio.</p><p><b>“GASTABA MUCHA PLATA. BARCOS, AVIONES, CASAS, LUGARES EXÓTICOS, LLEVABA GRUPOS DE 20, 40 PERSONAS” </b></p><p><b>– ¿Llevabas a tus amigos íntimos a dar vueltas por el mundo? Contame </b> </p><p>– Sí. Por eso digo, era un gran organizador de eventos. Muy superficialmente te voy a contar. Barcos, aviones, casas, ¿viste todas las cosas que hoy se ven? Sí, me gustaba. Me gustaban los lugares exóticos también. A veces me llevaba a un grupo y a desconectar cien por cien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BHHS23ZYXBDVXGCK4NCTKATCAU.jpg?auth=03f77c1540f731668c06d3c69447f44cf9789827a087e3c79c65dfb95f0e02d0&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Las vacaciones eran bestiales. Cuando tenía que desconectar, desconectaba en serio", contó Maxi López" height="1080" width="1920"/><p><b> – ¿Grupo de cuántos?</b></p><p>– Era variado. A veces eran 15 o 20 y a veces 40.</p><p><b>– ¿En serio? ¿Vos pagabas todo?</b></p><p>– Es un montón. Si, la mayoría de las veces pagaba. Era lo que me relajaba, disfrutaba. Venía a Argentina a ver a toda mi familia y charlar con mi gente también los disfrutaba, dos momentos. La presión era mucha durante todo el año y cuando tenía que desconectar, desconectaba. Tenía cuatro o cinco semanas de vacaciones, tres las quemaba y las otras dos estaba más tranquilo.</p><p><b>“SI YO GANABA 1 PESO, GASTABA 33 CENTAVOS JODIENDO CON MIS AMIGOS, 33 LOS INVERTÍA Y LOS OTROS 33 LOS USABA PARA VIVIR”</b></p><p><b>– ¿Qué te salvó? Algunos patinaron con la joda.</b></p><p>– Sí. Mirá, si yo ganaba un peso, me gastaba 33 centavos jodiendo con mis amigos, 33 centavos los invertía y los otros 33 los usaba para vivir. No me podía gastar 50 o 60 centavos en la joda, no era ético según lo que yo pensaba. Eso fue variando por el presupuesto que tenía.</p><p><b>– Para no desbarrancar tenías una disciplina con la guita.</b></p><p>– Sí, intentaba siempre, me parecía que tenía que aprovechar el momento donde se ganaba mucha, había también que invertir o guardar.</p><p><b>– Lo primero que hiciste cuando empezaste a ganar plata fue comprarle una casa a tu mamá.</b></p><p>– Sí. Ese fue mi objetivo siempre. Nosotros no teníamos un mango, una familia normal de Palermo. Y mi vieja perdió a mi viejo muy chica, nosotros éramos chicos y ella hacía un esfuerzo enorme. Entonces cuando llegó la posibilidad lo primero que hice con la primera guita fue comprar una casa que tuviera un cuarto para cada uno de nosotros, que ella tuviera su aire acondicionado, su cuarto para ella. Todas esas cosas me motivaban, como pasa con el 99% de los chicos del fútbol de hoy, están motivados porque las familias necesitan.</p><p><b>“ESA COMPLICIDAD QUE TENEMOS ERA LO QUE PASABA CUANDO ESTÁBAMOS JUNTOS”</b></p><p><b>– Cuando te veo con Wanda confirmó una idea sobre la juventud y las relaciones. Cuando uno es muy joven establece vínculos que son más difíciles de romper y uno puede más fácilmente volver conectar con esas complicidades primeras. ¿Es la misma de ese momento? </b></p><p>– Yo creo que hoy tenemos méritos los dos, pero mucho de nuestra relación y cómo yo me comporto habla mucho de lo que es mi personalidad. Ella me conoce de chico, yo la conozco de chica, nos casamos jóvenes y lo que ve la gente era lo que pasaba nosotros cuando estábamos juntos. Lo que pasa es que pasan tantas cosas que la gente se olvida y no se acuerda. Volvimos un poco ahí, pero a trabajar de un lado diferente, el de un papá y una mamá en base a los chicos, porque para mí los más importantes siempre son los chicos. Si, esa complicidad que tenemos era lo que pasaba cuando estábamos juntos. Cuando discutíamos hace algunos años atrás, ella me decía: vos no entendés, siempre vamos a ser familia. Yo, con todo lo que me hacía pensaba, ¿cómo puede decir esto? Hoy entiendo que sí tenía razón. Pero los dos entendimos también que el camino era acercarnos. Quizás por factores externos, quizá no, ella no cedía y siempre estaba el conflicto. Hoy está el amor de una mamá y un papá que trabajan para los chicos y en base a ellos.</p><p><b>“LOS CHICOS SE QUIEREN VENIR A VIVIR TODOS CONMIGO”</b></p><p><b>– ¿Estás muy enamorado de Daniela?</b></p><p>– Mal, mal. Dani, no voy a decir que me salvó la vida porque es un montón, pero sí me trajo esa paz que siempre necesité. Con Dani, los primeros cuatro o cinco años, cuando yo no podía estar con los chicos, nos íbamos de joda juntos y nos la poníamos la pera juntos, salíamos, viajábamos. Pasamos por todos los procesos y hoy nos ponemos a pensar y no salimos más, a las diez estoy cansado y a ella también se le cierran los ojos. Tenemos dos nenes hoy, las cosas pasan por otro lado. Me ayudó en un montón de situaciones, sí, nos complementamos muy bien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Z6G5SQHYNFGAVMHFF4SHITTAUY.jpg?auth=c696a82462fb6dfd678580627c1dfe922e6060acd853d0059336401cc7650c49&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""No voy a decir que Dani me salvó la vida porque es un montón, pero sí me trajo esa paz que siempre necesité", expresó Maxi López (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Hace cuánto no la ves ahora? ¿La extrañás? </b></p><p>- Mal, volví de Suiza, hará un mes y pico.</p><p><b>– ¿Estás acostumbrado?</b></p><p>– No, no te terminás de acostumbrar a estar lejos de la familia. A mí siempre me costó, pero por trabajo lo hacía. Me ha pasado muchas veces, lo puedo manejar de alguna manera. Nosotros lo entendemos, lo más difícil es para los chicos que son chiquititos, explicarle a Elle que papá se tiene que ir a trabajar, es difícil. Los chicos más grandes, ya sabían que tenían que moverse dinámicos acá porque después me tenía que ir para Suiza. Estaba un poco acá, un poco allá y ahora se quieren venir a vivir todos conmigo. </p><p><b>“SIEMPRE FUI MUY ORGANIZADO, A VECES ERA DESPROLIJO, HACÍA COSAS QUE NO ESTABAN BIEN”</b></p><p><b>– Siempre tuviste la capacidad de mentalizarte, de organizar tu cabeza. </b></p><p>– Soy muy organizado, siempre organicé todo. Dentro de la organización a veces era desprolijo. Siempre muy organizado, pero hacía cosas que no estaban bien. Podemos estar un montón hablando, pero no importa.</p><p><b>– ¿No querés hablar de eso?</b></p><p>– Algunas cosas te las cuento. No te puedo contar todo en una entrevista.</p><p><b>– Ahora se te ve organizado sin joda. No creo que te quede mucho tiempo con tantos hijos.</b></p><p>– No, es imposible. Por ejemplo, en casa ahora les estoy organizando un espacio para que ellos estén con sus amigos. Para que tengan su lugar dentro de casa. Me encanta, siempre lo pensé desde chiquito eso, lo hablaba con Solange y lo hablo con Daniela.</p><p><b>– Es muy gracioso que le digas Solange, me quedan un montón de preguntas pendientes.</b></p><p>– ¿Vamos a tener una segunda entrevista? Tiene que haber una parte dos y quizás puede haber una parte tres. Tengo un montón de historias que contar. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/SYYSSGWF5FF3DPAOIO3RWFLIRU.jpg?auth=46bff5b4b3db46666ecd6520da34dcc8a1662863bb1f447e51e18552f60fae86&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Pablo Echarri íntimo: cuando nació su amor con Nancy, la charla pendiente con su papá y el pacto con su familia ante una provocación]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/03/pablo-echarri-intimo-cuando-nacio-su-amor-con-nancy-la-charla-pendiente-con-su-papa-y-el-pacto-con-su-familia-ante-una-provocacion/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/03/pablo-echarri-intimo-cuando-nacio-su-amor-con-nancy-la-charla-pendiente-con-su-papa-y-el-pacto-con-su-familia-ante-una-provocacion/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor y productor reconstruye en esta entrevista el momento en el que comenzó su romance con Nancy Dupláa, su compañera de elenco por entonces y con quien hoy acumula 25 años de relación. El recuerdo del secuestro de su papá que despertó en él un estrés postraumático, las noches con Diego Maradona y la ideología política que lo obligó a acordar un método con su familia ante un eventual intento de escrache]]></description><pubDate>Sun, 03 May 2026 05:20:09 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En la vida de <b>Pablo Echarri</b> conviven dos tiempos. El del presente intenso —las funciones de <i><b>Maldita felicidad</b></i><b> </b>en el Teatro Metropolitan y el estreno del documental que produjo sobre la vida de <b>China Zorrilla</b>— y otro más reflexivo, desde donde revisa lo vivido. Se mueve entre ambos: activo, pero menos urgido.</p><p>Desde ese lugar, habla sin esquivar. Sobre el éxito, la exposición y los límites frente a la agresión. Pero también sobre lo que no se ve. <b>“Yo quedé medio mal de la cabeza”, dice al recordar el secuestro de su padre</b>, un episodio que dejó marcas en su forma de vivir el miedo y de pensar la protección de su familia.</p><p>En ese mapa también aparece el origen de su historia con<b> Nancy Dupláa</b>, hace más de dos décadas. “Fui manipulando nuestro encuentro”, recuerda en diálogo con <b>Infobae</b>, y todo lo que vino después: el paso del tiempo, los cambios y la construcción de una vida en común.</p><p>Entre lo íntimo y lo público, Echarri traza una línea que ordena la conversación. Después de haber probado el vértigo del éxito —al que define como “un impostor”—, hoy pone el foco en algo más difícil de sostener: la capacidad de reconocer y cuidar los momentos de felicidad.</p><p><b>—¿Cuántos años llevan juntos con Nancy?</b></p><p>—24, 25 años. Un montón de tiempo. Yo soy fan desde antes. Ya la seguía por la <i>tele</i>. Cuando irrumpió en <i>Montaña Rusa</i> fue muy fuerte.<b> </b></p><p><b>—¿Ya te gustaba?</b></p><p>—Sí, me gustaba. Me parecía una gran actriz, preciosa, con un desenvolvimiento impresionante. Y además tenía algo muy familiar para mí, en su forma de hablar, en su manera de moverse.<b> </b></p><p><b>—¿Es cierto que manipulaste algo para terminar trabajando juntos?</b></p><p>—Una vez, en la primera película que hicimos, <i>El desvío</i>, convencí al director, Horacio Maldonado, de que faltaba una escena entre nosotros.</p><p><b>—¡Contame todo!</b></p><p>—Estábamos filmando con Gastón Pauls, Nancy, Fede D’Elía, Magalí Moro y yo. Ellos hacían de pareja separada y la historia seguía a cuatro amigos que se escapaban de la ciudad, encontraban un bolso con más de un millón de dólares y se veían envueltos en un secuestro. Un thriller que, para lo simple que era, funcionó muy bien. Entonces le propuse a Horacio sumar una escena en la que mi personaje y el de Nancy tuvieran un pasado en común, un pequeño acercamiento que ella rechazaba. Yo decía que era para darle más carnadura a la historia… aunque en realidad fue más cara dura que otra cosa. Pero funcionó: conseguimos ese momento. Hasta ahí llegué.<b> </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PRU4MV75TJAENAQVMAZRJDRGOM.jpg?auth=4561ff30cab222dc200066bfe2f75f14b8806b70fa6b6d248fc3c889703b7627&smart=true&width=1868&height=1051" alt=""Se puede decir que fui 'empujando' nuestro encuentro", recuerda Pablo Echarri sobre el inicio de su su amor con Nancy Dupláa." height="1051" width="1868"/><p><b>—Pero después dio pie a otras charlas, seguramente ¿no?</b></p><p>—Claro, eso abrió otras puertas. De a poco me fui acercando. Y la siguiente vez que coincidimos más fue en <i>Los buscas de siempre</i>. Ahí también tuve algo que ver. Con el tiempo, <b>se puede decir que fui “empujando” nuestro encuentro</b>. No soy manipulador, pero cuando algo me interesa, hago lo posible para que suceda.</p><p><b>—Sabés lo que querés.</b></p><p>—Puede ser. Pero con el amor pasan cosas raras. No es solo algo racional. Había algo muy fuerte que me salía naturalmente, y después yo lo convertía en palabras o en pequeñas estrategias. Recuerdo que la productora Patricia Weber me llamó cuando estaban armando un nuevo elenco para <i>Montaña Rusa</i>. Yo estaba muy bien en Canal 9, pero fui igual a conocer los estudios. Tenía un objetivo bastante claro: <b>cruzarme con ella</b>. Y pasó. Nos encontramos en la puerta. Esos momentos quedan grabados. Después hubo varios encuentros más, como pequeñas señales que se iban acumulando. Hasta que en un momento estuvo cerca… y ahí no solté más.</p><p><b>—Y no importó nada.</b></p><p>—Nada, no importó nada.</p><p><b>—Es lindo volver a esos momentos previos, ese pibe caminando los pasillos de Canal 13 queriendo cruzársela, mirá en qué terminó todo, el destino hizo lo suyo.</b></p><p>—Sí, es hermoso. En lo personal, en lo amoroso, en lo familiar. Pero también tiene que ver con la vida en general. Uno se mueve a partir de deseos, de ideas, de cómo imagina su futuro. Y en ese camino va tomando decisiones pequeñas que abren otras puertas, otros escenarios. <b>Cuando empecé con ella sentí algo muy fuerte, un deseo muy profundo. </b>Pero también había otra cosa:<b> por primera vez me fijaba en una mujer que se parecía a mí</b>. Siempre había creído que había que buscar lo opuesto, alguien muy distinto, como si la construcción de pareja dependiera de esa diferencia.</p><p><b>—¿Tus relaciones anteriores eran así?</b></p><p>—Sí, la mayoría eran muy distintas a mí. Y yo pensaba que tenía que ser así, había como una búsqueda.</p><p><b>—Los opuestos se complementan.</b></p><p>—Claro, debo haberlo escuchado mil veces. Pero con Nancy encontré otra cosa. Fue un encuentro con una par. Funcionaba el humor, lo cotidiano, el disfrute de estar juntos en lo simple. Eso era lo que hacía todo más fácil, más divertido.</p><p><b>—Estuvo Luca Martin acá y me dijo algo que me impactó: que cuando nació había revistas que comparaban sus caras para ver si podía ser tu hijo.</b></p><p>—Sí, las revistas del corazón ficcionalizan mucho para hacer más atractivas las historias. Pero alcanza con poner una foto de Luca al lado de una mía para ver que no tenemos nada en común<b>.</b></p><p><b>—Hay amor, pero no genética.</b></p><p>—Claro. Es un vínculo que se construye. Incluso podríamos hablar de una relación padre-hijo desde el rol, aunque no lo sea biológicamente. Pero lo más importante es él: Luca es pura luz. Desde chico lo fue. Inteligente, gracioso, con una personalidad increíble.</p><p><b>—Por supuesto tiene a su papá pero entre ustedes hay mucho amor, ¿qué te pasa a partir de su crecimiento cuando alguien lo cuestiona o aparecen cosas mediáticas? </b></p><p>—Salto por él. No lo pienso. Después, en privado, hablamos lo que haya que hablar, hasta donde él quiera también, porque ya es grande y tiene su propia mirada. Pero <b>lo primero es bancarlo. Es lo mismo que hago con mi familia y mis amigos</b>. Y también me da mucha alegría verlo hoy. Pasó de comunicar en redes o hacer alguna participación en radio con su papá a meterse de lleno en el día a día, en programas como <i>Bendita</i>.</p><p><b>—Y también en </b><i><b>Sex</b></i><b>.</b></p><p>—Sí, claro. Ahí muestra un perfil maravilloso, que disfruta mucho y es muy lindo verlo. Aparte le da unas amistades bárbaras porque es un mundo libre, lúdico. Pero <b>lo que más valoro es cómo se la banca</b>. Cómo se planta, cómo va puliendo su pensamiento y punto de vista hacia la vida, el mundo y más particularmente, la Argentina. Tiene una visión muy clara, y creo que también es parte del entorno en el que creció, nuestra familia, la del padre, donde hay una mirada muy definida sobre lo que nos rodea.</p><p><b>—Ese momento de su nacimiento, esas tapas de revista, tanta exposición, ¿fue difícil o el amor podía con todo?</b></p><p>—Ni lo pensás. <b>Comparado con lo que obtenés de estar con la persona que amás</b> y deseás al lado, todo precio es bajo, por más alto que sea. Las guardias, las persecuciones, las mentiras, las ficciones que se arman alrededor de la familia, las manipulaciones, son duras, pero todo eso es mucho más grande. Nunca se te cruza dejar todo por vivir más tranquilo. Te vas adaptando. Con el tiempo, además, uno desdramatiza. Nuestra generación fue muy intensa con la exposición: buscábamos la popularidad y después sufríamos la pérdida del anonimato. Es una contradicción fuerte.</p><p><b>—La vida privada.</b></p><p>—Exacto. Pero con los años lo entendés de otra manera. Hubo un momento en el que no podías ir a cualquier lado porque se juntaba mucha gente. Un restaurante, un paseo, se volvía complicado. Yo, por ejemplo, dejé de ir a Mar del Plata un tiempo. Después pensé: “Qué tonto”. Tardé en darme cuenta de que ese miedo o esa incomodidad ya no tenían sentido. Por suerte, con el tiempo, esas cosas se acomodan.</p><p><b>—En ese momento los dos eran furor, una pareja muy expuesta, con historias previas también muy conocidas. ¿Sentías que todo iba a estallar?</b></p><p>—Las cosas se fueron dando de manera bastante paulatina. Pero sí, hacia el final de <i>Los buscas de siempre</i> yo pensaba que podía ser una relación compleja por cómo había empezado. Más allá de que las historias anteriores ya estaban cerradas, había algo en ese origen que la volvía delicada.</p><p><b>—Sí, porque además había una panza…</b></p><p>—Claro. Y en ese contexto, en algún momento pensé que tal vez lo mejor era tomar distancia. Justo coincidió con una película que fui a hacer a España. <b>Me fui a Madrid con la idea de quedarme a vivir allá</b>.</p><p><b>—No sabía esto.</b></p><p>—No sé si lo conté alguna vez. Pero sentía que se abría una puerta con el cine español. Ya no era una producción argentina filmada afuera, era otra cosa. Tenía como referencia a Leonardo Sbaraglia, que después de <i>Plata quemada</i> se había instalado en Madrid. Y entendía que, si quería hacer ese camino, tenía que estar ahí. </p><p><b>—Y te fuiste a hacer la peli.</b></p><p>—Sí. Me fui a hacer la película pensando en quedarme. Pero a los quince días me di cuenta de que me quería volver corriendo.<b> </b>Toda mi vida estaba acá. Y además, <b>ya estaba profundamente enamorado de ella</b>.</p><p><b>—Eso quería escuchar: decime que volviste enamorado que me muero de amor.</b></p><p>—Bueno, en realidad pasó algo antes. Yo llegué a Madrid y a los pocos días me enfermé. Estuve con una especie de virus, pero tenía mucho que ver con la soledad, con esa sensación de estar dividido. La cabeza me decía una cosa, el cuerpo otra. Y cuando uno está así, tironeado, el cuerpo lo expresa. Recuerdo que a las dos semanas le declaré mi amor, sin vueltas. Y <b>ella se tomó un avión y vino a verme un fin de semana. Ahí se terminó de sellar todo</b>. A partir de ese momento, ya no había dudas. Esa idea de instalarme en Europa se desarmó por completo. Nos dimos cuenta de que había algo ahí que iba a durar.</p><p><b>—Y volvieron.</b></p><p>—Volvimos y empezamos a construir. Era un momento en el que los dos teníamos esa necesidad.</p><p><b>—¿Se fueron a vivir juntos enseguida?</b></p><p>—Sí, muy rápido. Cada uno tenía su casa, pero compartíamos todo el tiempo. Y al poco tiempo ya me fui a vivir con ella.</p><p><b>—¿Quién era más celoso?</b></p><p>—Ella.</p><p><b>—¿Y ahora?</b></p><p>—Hoy entendemos que los celos son un sentimiento bastante nocivo y en nuestro trabajo es importante correrse de eso, porque si no termina afectando.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UDN3E7D5HFARJPNGQTPNGRGY6Q.jpg?auth=2f89283af1c11d74d150c8cb2b432b73c123e0f9d164c02361b479f5b9e737ba&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Pablo Echarri protagoniza Maldit felicidad junto a Paola Krum, Ines Palombo y Carlos Portaluppi." height="1440" width="1920"/><p><b>—¿Alguna vez dijiste “soy un conquistador”?</b></p><p>—Yo de joven era muy bobo, muy tonto. Creo que lo dije, un título de una revista. Se ve que me veía así en esa época. Pero en realidad yo entré a este mundo con bastante claridad de lo que quería y con herramientas que traía de antes, de mis épocas de Avellaneda, cuando atendía negocios en Wilde.</p><p><b>—Había un manipulador de la belleza también.</b></p><p>—Sí, un seductor. Aprendí a vincularme con la gente, a caer bien, a generar confianza. Yo trabajaba en un local en Wilde, en un barrio, en una calle de unas diez cuadras donde todos nos conocíamos. Todo se construía con una estrategia sostenida en el tiempo, una especie de manipulación amable, si se quiere. Y cuando empecé en la tele me di cuenta de que esas herramientas me sirvieron mucho para abrirme camino.</p><p><b>—No renegaste del galán entonces.</b></p><p>—No, pero creo que en algún momento me pasé de rosca. Me sobregiré con eso del seductor. Nuestro oficio es muy particular: hacíamos novelas, trabajábamos con compañeras muy lindas, todo alrededor era agradable, atractivo. <b>Cuando conocí a Nancy entendí que eso tenía que cambiar</b>. Que esas herramientas habían sido parte de una etapa, pero que no podían convivir con una pareja real, con un proyecto de vida. Había que ordenar eso, sin dejar de ser amable, pero con otra conciencia.</p><p><b>—¿Te acomodaste solo o te acomodó ella?</b></p><p>—Un poco de todo. Ella hizo su parte, sin duda, y yo también siempre fui bastante perceptivo. Pero cuando tenés claro lo que amás, lo que querés cuidar, las decisiones se vuelven más simples. Ese “conquistador” era incompatible con ese padre de familia, con esa pareja. Entonces el tipo se fue acomodando solo, dejó de hacerse el tonto.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GCIEARCCT5BZJCAWB4WDIJ6XXI.jpg?auth=25d632aab23f6fac84a400fc563af6ff0a17488cad5752d3f2ea9c9b11a2ab6e&smart=true&width=780&height=516" alt="El secuestro de su padre fue uno de los momentos más dificiles de la vida de Pablo Echarri." height="516" width="780"/><p><b>—¿Es verdad que estudiaste plomería?</b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Hoy te das maña?</b></p><p>—No mucho. Después estudié construcciones, maestro mayor de obra, así que tengo una idea general. Sé usar herramientas, pero prefiero llamar a alguien que lo haga mejor. Soy un virginiano medio extremo, muy perfeccionista y termino tardando demasiado.</p><p><b>—Nosotros hablamos alguna vez del secuestro de tu papá. ¿Pudiste hablarlo con él?</b></p><p>—Poco. Tiene que ver también con cómo eran los vínculos en esa época. Y papá murió joven, a los 73 años.</p><p><b>—A los siete años del secuestro, ¿no?</b></p><p>—Sí, en 2009. Creo que si hubiera vivido más, habríamos hablado mucho más. Yo mismo hubiera tenido más necesidad de volver sobre eso, de entender, de reconstruir. Lo que sí recuerdo es <b>una charla muy profunda el día que volvió, en la cocina de su casa</b>. Hablamos de lo que había pasado, pero desde un lugar bastante descriptivo, con datos concretos. Estábamos viviendo dos realidades completamente distintas: él venía de siete días de cautiverio, con un nivel de estrés enorme, y yo estaba del otro lado, atravesando otra incertidumbre. Creo que en algún momento él percibió que no corría peligro, porque fue bien tratado: con la comida, con sus medicaciones. Incluso generó un vínculo con uno de los chicos que lo cuidaba, algo cercano a lo que se conoce como <b>síndrome de Estocolmo</b>. En situaciones de tanta tensión emocional, cuando alguien te cuida, pueden generarse vínculos muy fuertes.</p><p><b>—Sí, está descripto.</b></p><p>—Claro, tiene nombre. Y cuando salió, entero, sano y salvo, creo que empezó a vivir ese episodio como un punto de quiebre. No fue una tragedia, pero sí un drama profundo que además tomó dimensión pública. Dejó de ser solo “mi papá” para convertirse en alguien atravesado por un hecho que lo exponía. Y ahí apareció una etapa distinta, con cierta intensidad emocional. Tal vez lo procesó hacia adentro. Murió joven y creo que, en parte, tuvo que ver con lo que vivió. Pero <b>yo quedé medio mal de la cabeza, hice otro recorrido dentro de mi casa</b>.<b> </b></p><p><b>—El estrés postraumático lo tuviste vos.</b></p><p>—Sí. Porque esa sensación que él tuvo en algún momento —de que no iba a pasar lo peor— yo nunca la tuve. Durante esos días, en mi cabeza estaba todo el tiempo la posibilidad de su muerte. Y eso me dejó mal. <b>Tuve años complicados</b>.</p><p><b>—Pensaba en lo difícil que es volver a esos lugares de dolor. A mí me pasó con mi abuela: nunca le pregunté por Auschwitz y hoy me arrepiento. </b></p><p>—Sí. También es generacional. Nuestros padres, y más aún nuestros abuelos, no se detenían en el dolor. No lo elaboraban como lo hacemos hoy. Nosotros tenemos más herramientas, más apertura, incluso el psicoanálisis como posibilidad de revisar y transformar algo de eso. Antes no: al dolor se lo tapaba con silencio. Por eso no hablábamos. Después del secuestro yo intenté traerlos a vivir conmigo, a un departamento en Recoleta. Sentía que algo así podía volver a pasar, no me lo podía sacar de la cabeza. Estaban asustados, claro, y hubo una discusión. Nunca conté esto, pero de alguna manera los empujé a mudarse. Vinieron, estuvieron unos quince días… y mi viejo salió corriendo.<b> </b></p><p><b>—Faltaba el barrio.</b></p><p>—Claro. Yo le insistía: “Papá, tenés que venirte. El barrio está muy bravo”. El 2001 había dejado un escenario durísimo: más pobreza, más desigualdad y un aumento fuerte de la delincuencia, sobre todo de los secuestros extorsivos, que empezaban a volverse frecuentes. El corralito también influyó: mucha gente guardaba lo poco que tenía en su casa. Yo logré traerlo por un tiempo, pero a los quince días se volvió. Y después pasó el secuestro. Era una discusión que teníamos seguido. Él me decía: “<b>¿A dónde querés que vaya si este es mi barrio?</b>”. Salía y se hablaba a los gritos con los vecinos de una cuadra a la otra. Y cuando pasó lo que pasó, ya no hubo mucho más que decir. Con el tiempo me quedó una sensación de arrepentimiento, porque ese era su lugar. Fue un desarraigo.<b> </b></p><p><b>—Pero vos necesitabas tenerlo seguro.</b></p><p>—Sí. Pensaba en ellos, pero también pensaba en mí. Igual lo tuve cerca, lo disfruté mucho. Y ese fue el destino.</p><p><b>—Dijiste que te afectó mucho. ¿Se volvió todo muy oscuro?</b></p><p>—Un poco. Me costaba salir a la calle. Ahí se mezcló la popularidad con la inseguridad, con cierta paranoia. Ya no era solo por mí: era por Nancy, por los chicos. La necesidad de protegerlos. Fue un momento difícil, que después fui trabajando.</p><p><b>—¿Necesitaste medicación?</b></p><p>—No. Me habría venido bien. Pero no era una época donde eso estuviera tan a mano. Hoy probablemente hubiera sido distinto. </p><p><b>—¿Cómo hiciste para salir?</b></p><p>—Tomamos decisiones. Una fue mudarnos en la ciudad, vivir más abiertos. También probamos alquilando en un barrio cerrado por seguridad, pero no duramos nada. Sentíamos que nos estábamos perdiendo algo de quiénes éramos. Y dijimos: si vamos a salir de esto, tiene que ser viviendo a la calle. Igual había cosas que se te metían en la cabeza: ganas de poner rejas en todos lados, incluso en los patios. Era irracional, pero en ese contexto parecía lógico. Veníamos de años donde la gente cambiaba el auto por uno más discreto, donde te seguían por la calle, te cruzaban el auto.</p><p><b>—Habían secuestrado a tu viejo, yo creo que no salgo de mi casa nunca más.</b></p><p>—Claro. Pensás en todo. En tus hijos, en lo que podría pasar. Son pensamientos que brotan solos.</p><p><b>—¿Se calmaron con el tiempo?</b></p><p>—Sí. Cuando comprobás que estás a salvo, algo baja. Y agradezco no haber puesto rejas en todos lados. Tengo un patio interno donde pensaba: “¿Y si alguien se descuelga?”.¿Quién se va a descolgar, <i>El Hombre Araña</i>? En ese momento imaginaba escenarios que no tenían sentido.</p><p><b>—¿Alguna vez pensaste en contar esa historia en una serie o película?</b></p><p>—Hubo una posibilidad. Trabajamos algo con gente de Kuarzo, con Hernán Kweller y Mariano Hueter. <b>Primero como documental, después como ficción, pero no avanzó. </b>A veces los proyectos no terminan de cuajar. Tal vez en algún momento pueda hacerse. Los textos y el material están. Igual nunca tuve una intención muy fuerte de reflotarlo: cuando lo hablamos es porque la propuesta viene de afuera.</p><p><b>—Pero ahora estás en modo documental...</b></p><p>—Sí, pero te digo algo: estoy un poco harto de la producción audiovisual (risas).<b> </b></p><p><b>—¿En serio?</b></p><p>—Es mucho trabajo. Tuve experiencias hermosas: <i>El elegido</i>, <i>La leona</i>, <i>Mi amor, mi amor</i>. También cine, como <i>Al final del túnel</i>, con Leonardo Sbaraglia, en coproducción con España. Todo eso fue muy enriquecedor, pero producir es muy demandante. En un momento sentí la necesidad de diversificar, de que la actuación no fuera lo único. Y ahí también te das cuenta de lo que implica sostener ese ritmo en el tiempo. Este último proyecto, el documental <i>El último viaje a China</i>, que amo profundamente, se estrenó en el BAFICI y llega a los cines el 7 de mayo.<b> </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5W4SLFZLGFGC3BYLLLMP4J6TDM.jpg?auth=3fa8865365cf044bc264f0e2228f0797a8b05e5d6354c429772f47b103b262b6&smart=true&width=1440&height=810" alt="Pablo Echarri junto a Diego Maradona en La noche del 10." height="810" width="1440"/><p><b>—¿Por qué la China?</b></p><p>—El proyecto me llegó. Había una idea de una productora uruguaya, junto con EUDEBA (Editorial de la Universidad de Buenos Aires), de hacer algo por los cien años del nacimiento de China Zorrilla. Yo había abierto mi productora hacía unos tres años, después de mi experiencia anterior con <i>El Árbol</i>, y estaba armando mi propio camino. A través de mi amiga Cecilia Diez me acercaron la propuesta: buscaban una pata argentina, no solo financiera sino también artística. Era pensar qué contar de la China, cómo, quién lo iba a hacer. Y cuando me lo dijeron, me volví loco. Yo la amaba profundamente, aunque nunca trabajé con ella. La admiraba por lo que era como artista y como persona.<b> </b></p><p><b>—¿Se conocieron personalmente?</b></p><p>—Sí, nos conocimos. Ella venía al teatro a verme y yo también fui a verla. La última vez que nos cruzamos fue en el cumpleaños de Lito Cruz. Estuvimos un buen rato charlando con Nancy, disfrutando de su calidez y su inteligencia. Siempre digo algo: <b>la China me generaba lo mismo que Diego Maradona. La veías y la querías abrazar</b>. Y además te prestaba atención, estaba a gusto de estar con vos. Con Diego pasaba algo parecido: cuando conectaba, se entregaba por completo, era incluso más cholulo que uno.</p><p><b>—No conozco tus encuentros con Diego, tal vez debería…</b></p><p>—No, mejor que no (risas). Nos cruzamos algunas veces, sobre todo en mi juventud, en la noche.</p><p><b>—¿Te fuiste de joda con Diego?</b></p><p>—Sí, algunas veces. Pero cosas que quedan en mi corazón y en mi retina.</p><p><b>—¿Qué te pasa con el juicio que se está viviendo?</b></p><p>—Me dio mucha pena cómo se dio ese juicio fallido, sobre todo por el dolor de la familia. Ojalá esta nueva instancia traiga justicia y tranquilidad a todos sus hijos e hijas, pero en especial a Claudia y a las chicas, a Dalma y Yanina a las que amo profundamente.</p><p><b>—¿Tenés vínculo?</b></p><p>—Sí, tenemos un buen vínculo de siempre. Aun queriendo profundamente a Diego, siempre estuve del lado de Claudia, de Dalma y de Gianinna.</p><p><b>—Quiero haber sido mosca para estar en esas noches de gira con Diego.</b></p><p>—No, ni las moscas volaban (risas). </p><p><b>—Hay recuerdos que no se pueden contar.</b></p><p>—Recuerdos que no voy a olvidar. Nos divertimos mucho en una época muy intensa. Un gran personaje.</p><p><b>—¿Iba a tu bar, al Quinto Stone?</b></p><p>—Sí, vino algunas veces. Era una época en la que Diego Maradona se movía mucho con Guillermo Coppola también, y nos cruzábamos seguido. Hay fotos de esas noches dando vueltas. A Diego lo amaba todo el mundo: músicos, actores, todos. Donde aparecía, todos queríamos estar cerca, abrazarlo, decir “estuve con Diego”. Para nosotros era eso: estar con el más grande. Imaginate lo que era decirle a mis amigos de Dominico que estuve con Diego.</p><p><b>—¿Sos igual de cholulo con Messi que con Maradona?</b></p><p>—No, generacionalmente Messi me queda más lejos. Diego me quedó ahí, pegado. Y también valoro cosas de él que trascendieron lo deportivo. Messi logró una consistencia y unos números extraordinarios, incluso superiores en muchos aspectos. Pero lo que Diego representó para este país, para un sector de la sociedad, fue algo mucho más profundo. No fue solo el Mundial del 86 o el Juvenil: fue lo que encarnaba como figura. Por eso sigue estando en murales, en fotos, en la memoria colectiva.</p><p><b>—¿Podés enojarte o cuestionar lo que hizo mal?</b></p><p>—Sí, en su momento dolía verlo mal, sobre todo en el final, cuando tenía reacciones ásperas, incluso con gente que yo quiero, con su familia. Eso me dolía. Pero siempre hubo comprensión. Por su origen, por lo que vivió, por lo que le tocó ser. Era un héroe profundamente humano y necesitaba esa comprensión.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZJXV4CGFNNGJHKD7CLUGU2H6HI.jpg?auth=10dabfe556867a5b1fc1633d69fd15a9e597017cc6135b0e21db7a6829e53287&smart=true&width=5892&height=3924" alt="Pablo Echarri junto a Tatiana Schapiro en los estudios de Infobae (Maximiliano Luna)" height="3924" width="5892"/><p><b>—¿Qué respondés cuando te dicen que no sos tan “nac &amp; pop” si te vas a Estados Unidos a comprar un iPhone? </b></p><p>—Que es una pelotudez clasista. Una mirada muy pobre. Me río, pero también me da un poco de tristeza. Muchos de los que te lo dicen no tienen ni dónde caerse muertos. Yo hace más de 30 años que soy responsable inscripto, trabajo, aporto en este país y tuve una carrera muy privilegiada. Gasto mi dinero en lo que quiero y donde quiero. Así que me cago muy de risa de toda esa gente.</p><p><b>—¿Te reís de verdad?</b></p><p>—Sí. Y si alguien se pone prepotente, no me lo banco. No acepto aprietes.</p><p><b>—¿Lo que se escribe en redes te lo dicen en la cara también?</b></p><p>—Muy poco. Y, curiosamente, las expresiones de desagrado suelen venir de mujeres de entre 50 y 70 años. Supongo que sienten que no voy a reaccionar de forma violenta. Igual las enfrento. Creo que los tipos no me encaran porque tienen miedo de comerse un tortazo, cosa que me parece muy bien por otra parte, que no se acerquen.</p><p><b>—¿Hoy darías un tortazo?</b></p><p>—Si alguien me violenta y atraviesa mi espacio, o intenta amedrentarme a mí o a mi familia, estoy dispuesto a cualquier cosa. </p><p><b>—Bueno, antes lo dijiste: si hay que salir a bancar, primero se sale.</b></p><p>—No tengas duda. Es visceral, instintivo. Hay un límite, un metro cuadrado simbólico que todos respetamos. Nadie puede avanzar sobre el otro con intención de violentarlo, lo conozca o no. Cuando alguien cruza esa línea, ya sea hombres o mujeres, para mí es una agresión. Y si alguien viene a agredirme, reacciono.</p><p><b>—Hablé con Nancy cuando apareció ese video en el aeropuerto, tiempo después. ¿Hay miedo en esas situaciones?</b></p><p>—No, miedo no, nos provoca otra cosa. Enfrentamos estas situaciones. Hay gente que agacha la cabeza para que pase rápido. Nosotros hacemos todo lo contrario, provocamos un momento. inversamente proporcional al inicial. Es una decisión que tomamos en familia.</p><p><b>—¿Lo hablaron con los chicos?</b></p><p>—Sí, les dije claro <b>que si alguien viene a violentarnos, la bancamos, prendemos los teléfonos y vamos para adelante</b>, nunca para atrás. Y eso provoca en el afuera una reacción muy concreta que es de profundo temor y de darse cuenta de que ya no tienen las riendas. </p><p><b>—Hay algo de la impunidad de las redes.</b></p><p>—Claro. La idea de “yo filmo, yo expongo, y de mí no se sabe nada”. Pero hoy todos tenemos un teléfono y con las redes esta lógica se da vuelta rápido. Fijate lo que pasó en ese aeropuerto en Panamá. Una pareja vino a insultar con tonterias, con enormes muestras de ignorancia, filmando. <b>Cuando nosotros también filmamos, esas caras anónimas pasaron a tener nombre y apellido</b>. Después apareció quiénes eran, su historia, y terminaron pidiendo disculpas. </p><p><b>—Quien termina publicando el video es él.</b></p><p>—Sí. Él hizo un descargo en sus redes con un video largo, pidiendo disculpas y contando que lo viralizaba porque su hijo, como había ganado Milei, había dicho que se iba a ir del país. Mirá vos qué mezcla, ¿no? Tal vez esa persona y yo ahora estaríamos un poco más cerca.</p><p><b>—¿Y luego subiste el que grabaron ustedes también?</b></p><p>—Cuando me entero le pregunto a Nancy si tenía el video, porque yo se ve que de los nervios en ese momento no filmé, no apreté el botón porque soy un viejo choto con estas cosas. Y Nancy lo tenía, entonces lo publico en Twitter. A las seis horas mi cuñado me cuenta que le escribió por Instagram uno que vivía enfrente de la casa de esta gente para hacer un scaner de su vida: que era una pareja tucumana, que la mujer era profesora de pilates, que él estaba en la lista de una senadora radical y era profesor de taekwondo, que tenía una causa judicial por violentar a alguien que tuvo algo con su esposa. Digo, tenga cuidado señora, señor, utilice el teléfono con mucha responsabilidad porque nosotros estamos hace 30 años caminando este camino y tenemos muchas herramientas para soportar esto. Pero cuando alguien que no está acostumbrado queda expuesto, el golpe es fuerte. La pérdida del anonimato es brutal. Esa persona terminó pidiendo disculpas, porque no había dimensionado lo que podía pasar, decía que su abuelo era peronista, que sus amigos peronistas no lo querían saludar, estaba muy preocupado el señor porque su vida se había trastocado. Entonces digo vivamos todos en paz. Cada uno con sus ideas, pero sin violencia.</p><p><b>—Qué fuerte haber preparado a los chicos para eso...</b></p><p>—Es lo que les toca. Tienen una vida maravillosa, extraordinaria, diferente a otras, pero también estas particularidades. Se habla, se naturaliza. No les gusta, claro, a nadie le gusta una agresión. Pero están más curtidos, porque nosotros no retrocedemos, no nos da ninguna vergüenza como a mucha gente, al contrario, nos activa otra parte de nuestra psiquis que es: acá no te metas.</p><p><b>—¿Hay algo que el público piense de vos que es completamente falso?</b></p><p>—Sí, <b>esa idea conservadora gorila de vincularme con la corrupción. Es completamente falsa</b>. Que intenten ponerme el mote de ladrón es una estupidez basada en la repetición. No es desconocimiento: es repetir algo que supuestamente hiere. Y además lo saben: saben que es falso.</p><p><b>—No apuntaba a eso, pensaba en los que te siguen, en los que te quieren. ¿Hay algo que ellos puedan construir de vos que no tiene nada que ver con quién sos?</b></p><p>—Sí. El que cree que soy un ganador o un conquistador se equivoca profundamente.</p><p><b>—Ya está guardado, señores.</b></p><p>—Sí. Además, en el fondo soy bastante conservador, sobre todo en lo vincular. Nunca fui un <i>bon vivant</i>, ni siquiera en los momentos en los que podría haberlo sido. Conozco compañeros que supieron usufructuar mucho más la fama o su imagen. Yo siempre fui bastante más medido. <b>Siempre fui menos que mi reputación</b>, como dice el Indio Solari.</p><p><b>—Pero te quedaste donde quisiste.</b></p><p>—Exacto.</p><p><b>—Contame de </b><i><b>Maldita felicidad</b></i><b>, tu obra en cartelera.</b></p><p>—En <i>Maldita felicidad</i> interpreto a un escritor que, después de publicar un bestseller a los cincuenta y pico, decide traicionar a sus editores —los personajes de Paola Krum y Carlos Portaluppi— para irse con una editorial más grande. Pero esa misma noche queda atrapado en una conversación sobre la felicidad, un tema que lo desarma porque arrastra una vida bastante infeliz. Ahí aparece un personaje, el de Inés Palombo, que es feliz sin tener “nada” en términos tradicionales. Y eso dispara la pregunta: ¿qué es realmente la felicidad? ¿El éxito o esos pequeños momentos cotidianos y la capacidad de hacerlos durar?</p><p><b>—¿En cuál de las dos estás, el éxito rotundo o los pequeños momentos?</b></p><p>—Los pequeños momentos.</p><p><b>—Que duren. </b></p><p>—Sí, claro. Aunque hoy tengo más herramientas para disfrutar también de un buen momento de éxito, de un suceso artístico o comercial. Porque también me acostumbré a fracasar.</p><p><b>—¿Y lo podés sostener?</b></p><p>—Sí. El fracaso no está tan mal. Si ajustás la expectativa, cuando algo sale mejor de lo esperado, lo disfrutás mucho más.<b> </b>El éxito es un impostor: te da una dosis muy intensa de algo que sube rápido… y baja igual de rápido.</p><p><b>—¿Qué días están en el teatro?</b></p><p>—Estamos de jueves a domingo en el Teatro Metropolitan, en Corrientes 1343.</p><p><b>—Qué linda que está Corrientes, hay una oferta cultural hermosa.</b></p><p>—Amo Corrientes. La transformación al hacerla peatonal fue muy discutida en su momento, pero yo nunca la critiqué más allá de las diferencias ideológicas y políticas porque donde hay una peatonal, hay gente caminando, y eso cambia todo. Cuando era chico iba mucho porque mi tía vivía en Corrientes entre Talcahuano y Libertad, tenía una tintorería en la Galería del Óptico. Yo vivía en Villa Dominico y cuando ella me invitaba a dormir a su casa, me tomaba el 10, caminaba solo por Corrientes y sentía que estaba en Disney.</p><p><b>—Te sentías gigante.</b></p><p>—Claro, era inmenso. Hoy la veo más hermosa que nunca; por sus teatros, sus restaurantes, sus pizzerías, sus librerías, la enorme propuesta teatral que hay en el on, off en las calles adyacentes, pero también por los artistas callejeros que son de lo más lindo y pintoresco. Y son una de las cosas más hermosas que nos diferencia con el resto del mundo.</p><p>—<b>¿Sos un tipo feliz hoy?</b></p><p>—Sí. Tengo momentos sostenidos de felicidad. Y esa es la gran diferencia que noto entre el Pablo joven y el de ahora. Siento que aprendí a reconocerlos, a valorarlos y a sostenerlos un poco más. Porque, en definitiva, la felicidad también es eso: lograr que esos pequeños momentos, duren.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CQHHCEFQ4JC25LQIMDI7ZXLF6E.jpg?auth=ffb30fc4c7c87d59399345aa28018352126611eb0064d94f2a19bb1781af8f1c&amp;smart=true&amp;width=5508&amp;height=3708" type="image/jpeg" height="3708" width="5508"><media:description type="plain"><![CDATA[Maximiliano Luna]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Me duele sentir que no llegamos a tiempo”: tiene 20 años y lucha por defender el derecho de los niños a seguir siendo niños]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/02/me-duele-sentir-que-no-llegamos-a-tiempo-tiene-22-anos-y-lucha-por-defender-el-derecho-de-los-ninos-a-seguir-siendo-ninos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/02/me-duele-sentir-que-no-llegamos-a-tiempo-tiene-22-anos-y-lucha-por-defender-el-derecho-de-los-ninos-a-seguir-siendo-ninos/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Para Lupe de la Cuesta fue impactante saber que había infancias distintas a la suya. Descubrió que esa distancia no era tan difícil de reducir y procuró dedicarle tiempo a reconstruir sueños y deseos en otros. Fundó una organización de voluntariado que llamó Volver y que tiene una premisa medular: "Si no vas a volver, no vengas". En un capítulo de Voces, la historia de una joven que entendió su privilegio y su capacidad para cambiar realidades]]></description><pubDate>Sat, 02 May 2026 13:17:47 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Lupe tiene siete años y escribe cuentos. Es hija de una profesora de letras y viven en una posición acomodada en la provincia de Buenos Aires. Va a un colegio privado y sabe que tendrá la posibilidad de elegir el rumbo de su historia. Maia tiene siete años y no conoce las vocales. Vive en Añatuya, un pueblo en Santiago del Estero. Cuando Lupe y Maia se conocen, Lupe ya tiene dieciseis. Recuerda lo que ella hacía a la edad que en ese ahora tiene Maia. Descubre que hay una diferencia sustancial entre ellas. Se lo cuestiona. Piensa que tal vez haya una distancia insalvable. Hasta que Maia dice que le fascina el color rosa, el favorito de Lupe, y se ponen a cantar juntas canciones de Tini. La brecha se reduce y congenian.</p><p>Lupe vuelve de ese viaje a Añatuya con una preocupación. Es una duda existencial y genuina. Sabe que probablemente la experiencia gratificante que parió en el pueblo se disolverá con el paso del tiempo. Presume que será un desenlace inevitable. “<b>Nos vamos a olvidar de que hay chicos viviendo así y nos vamos a convertir en lo que criticamos</b>”, cree. Lo cuestiona. Lo rebate. Lo discute. Y comprende que no es imposible volver. Vuelve y vuelve a volver. Ahí nace “Volver”, una organización que -según su propia descripción- lucha para que los chicos sigan haciendo cosas de chicos.</p><p>Entre cada vuelta, las ganas de hacer que chicos sigan haciendo cosas de chicos se multiplican. “Volvimos con el corazón rebalsado. Nos sentíamos llenos”, dice. Ese entusiasmo, ese desborde lo trasladan a un hogar del barrio de Parque Chas, llamado María del Rosario, que dirige una profesora del colegio. Empiezan a hacer ahí lo que hacen en el paraje santiagueño. “Llevábamos hilos encerados y hacíamos pulseras. Llevábamos masa y jugábamos con masa. Llevábamos soga y saltábamos la soga. Pelota de fútbol y jugábamos al fútbol”, relata. Y lo que empieza, se sigue. Porque “nos llamamos <i>Volver</i>, si no vas a volver no vengas”.</p><p>Lupe es Lupe de la Cuesta. Tiene 20 años. Conduce un grupo de treinta voluntarios en la organización <i>Volver</i>, es referente de un adolescente de catorce años de un hogar y cuenta que todo lo que hace nació de los viajes de servicio con el colegio San Andrés, de Olivos. “Cuando tenía doce años fuimos a una escuelita en el Delta. Y creo que desde el primer momento donde vos te enfrentás a niños, ves que de repente sube el río y no pueden llegar a la escuela, algo que a nosotros nunca jamás nos había pasado. <b>Hay algo de entender que soy una privilegiada</b>“.</p><p><b>—Qué bueno la escuela que lo incentivó.</b></p><p>—Es tan importante que existan estas actividades. Porque si no vos podés vivir una vida entera sin enterarte de qué hay afuera de ese círculo. Fue nuestro miedo durante mucho tiempo. Nosotros nos enteramos que hay otra cosa, que hay gente afuera que está viviendo mal. ¿Y vamos a seguir como si nada?</p><p><b>—¿Qué edad tenías cuando te empiezan a surgir estos interrogantes?</b></p><p>—Fue en mi último año de colegio, yo tenía 16 años, cuando vamos por primera vez a Añatuya, un pueblo en Santiago del Estero. <b>Fue muy impactante ver infancias tan distintas a la mía</b>. Me acuerdo muy bien de una chiquita que se llamaba Maia, que tendría 7 años y no sabía las vocales. Y a mí me impactó mucho eso porque me acordaba que yo a los 7 años me encantaba jugar a escribir cuentos. A mí siempre me gustó escribir, mi mamá profesora en letras, yo a los 7 años escribía cuentos y pasaba horas haciendo eso. Y enfrentarme a una chica que no sabía las vocales y al mismo tiempo después esa chica me dijo “mi color preferido es el rosa” y cantamos juntas unas canciones de Tini que estaban de moda en ese momento. Hubo algo de decir estamos o estuvimos en esta edad en una posición tan distinta y a la vez somos dos nenas de 7 años a las que les gusta el rosa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QJLMY5BRAJEGBOTTJYRMRQEPTA.jpg?auth=2b68f56be19e3146e184867c65dfedabe53e47ef6458fc17401be992657990db&smart=true&width=1920&height=1441" alt=""Fue muy impactante ver infancias tan distintas a la mía", recuerda Lupe en Infobae." height="1441" width="1920"/><p><b>—Ahí empezaste a entender algo de lo aleatorio de donde nacemos.</b></p><p>—Sí, totalmente. Y lo injusto de eso. Y al volver, me acuerdo de que tuvimos una conversación con mi profesora de historia, a la que quiero mucho, -hoy me río cuando lo cuento pero en ese momento era una preocupación real-, de decir nosotros vimos lo que hay afuera de este barrio o lo que hay afuera de esta burbuja, y lo más probable es que el año que viene arranquemos una carrera en una universidad privada, y después pasemos a trabajar en una empresa, y nunca hagamos nada y nos olvidemos de esto que vimos. <b>Lo decíamos con miedo. ¿En qué nos vamos a convertir? </b>No podemos convertirnos en alguien que no le importe todo esto. Y eso era compartido. Era una cosa de decir “<b>nos vamos a olvidar de que hay chicos viviendo así y nos vamos a convertir en lo que criticamos</b>”. Viéndolo casi como inevitable. </p><p><b>—Todos los años tenían una experiencia social distinta.</b></p><p>—Sí, no sólo teníamos viajes de servicio sino que teníamos actividades como visitas a hogares, salidas con hogares. Me acuerdo una vez que llevamos a todos los chicos de un hogar al cine.</p><p><b>—Muchas veces uno calma algo de esa angustia desde lo económico. Pero ustedes decidieron poner el cuerpo.</b></p><p>—Sí. También es sumamente importante la ayuda económica, pero nosotros encontramos que lo que nos movía era estar ahí. Hay algo mío personal que más allá de injusticia, más allá de todo: a mí me encanta estar con chicos, desde siempre. Tenía 8 años y era la que cuidaba a las primitas de 3. Ahí hay algo de disfrute, de decir, quiero estar acá.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RQEIM2XZ2ZBFBMKE6ANI6MFUQ4.jpg?auth=8d759dd9f21de5f8ed2fc64b72ee1be27d3cf92c402779a3f4b95b9958672584&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Todos los años durante su educación secundaria el colegio propuso actividades sociales, el viaje a Santiago del Estero marcó el inició del trabajo que hoy hace desde la organización Volver." height="1440" width="1920"/><p><b>—¿Cómo empezás a plantear en tu casa estas diferencias que vivías y a entender que vivís en otra realidad?</b></p><p>—Yo creo que mi casa fue una casa donde la conciencia del privilegio estuvo presente. No fue algo que yo traje como ajeno. Mi mamá fue profesora del colegio al que yo fui. Y yo fui a ese colegio con una beca. Y creo que hay algo de eso, donde siempre hay una conciencia de vos estás en una posición muy privilegiada, estás recibiendo una educación sumamente privilegiada y tenés que ser consciente de que te vas a encontrar con gente muy privilegiada y muchas veces mucho más privilegiada que vos. Había algo de ser consciente de ese privilegio, de que no todos viven la misma vida. Siempre fui de agarrarme temas y querer lucharlo mucho. Entonces, mis papás siempre me escuchaban en la mesa de la comida de la noche, peleando porque, no sé, no podía creer la cantidad de casos de anorexia o que había un chico que se había ido a dormir sin comer.</p><p><b>—En tu casa eras la que ibas a salvar el mundo.</b></p><p>—Lo peleaba, sí. Y discutiéndolo también.</p><p><b>—¿Qué te empezó a pasar con los chicos?</b></p><p>—Para mí hay un magnetismo desde el primer momento de querer cuidarlos y a la vez disfrutar tanto jugar con ellos. Realmente sentarme, jugar y, más allá de todo lo que pueda haber alrededor, disfrutar ese momento como el mejor momento del día. eso es lo que lo hace tan sostenible creo.</p><p><b>—¿Qué te shockeó ver? ¿Qué aprendiste en ese camino?</b></p><p>—Algo que me shockea es la resiliencia que veo en algunos lugares. Siempre fui muy buena alumna, muy responsable, muy estudiosa pero eso nunca me fue difícil algo. Nunca me fue difícil sentarme a estudiar. Nunca tuve trabas para sentarme a estudiar. Ver chicos que tienen todas las trabas y que igual se sientan a estudiar y que igual se esfuerzan.<b> A estos chicos que quieren que les vaya bien, hay que ayudarlos</b>. Me acuerdo patente estar en un micro yendo a otro pueblo cerca de Añatuya y ver por el micro pasar por un rancho, ver una mesa que le faltaba una pata muy chiquita, dos nenes sentados haciendo la tarea o haciendo ejercicios en el medio de la nada, en una casa que no tiene baño.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VR4ITGPXXFC3VLOZMPLESVLWZM.jpg?auth=8f061fe7f4a47b8f83dab5f6329a58dcbcb734ed23083732c6b409ad5e6aa06f&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Guadalupe de la Cuesta: "A estos chicos que quieren que les vaya bien, hay que ayudarlos"" height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Y cómo nace el proyecto?</b></p><p>—<i>Volver </i>nace porque después de ese viaje que hacemos en el último año de colegio a Añatuya, había una sensación mía, compartida creo, de decir <b>“no puede ser que no volvamos”</b>. El último día todos llorando porque nos íbamos, habíamos estado cinco días con los chicos de un hogar y nos despedíamos. No puede ser que estemos llorando así como si fuese imposible volver. No es imposible volver. Y con el apoyo de una profesora del colegio que me re incentivó, me re empujó, me dijo “y volvé, no es imposible, volvé”. Arranco, mando un millón de mails, organizo un millón de cosas y convoco a quince chicos con los que al año siguiente volvemos a Añatuya. Ahí arranca <i>Volver</i>. </p><p><b>—¿Imaginabas en ese momento lo que estabas impulsando?</b></p><p>—Ni por casualidad. Pero al mismo tiempo hoy lo pienso y tiene tanto sentido que hoy estemos acá. No imaginaba lo que iba a pasar. Es más, cuando estamos terminando ese viaje, me acuerdo de decirle a uno de mis amigos “¿salió bien, no? Podríamos volver a venir”. En ese viaje era una duda si esto iba a ser algo constante o si era una cosa de una vez y ya.</p><p><b>—Vos ibas desarrollando este camino, teniendo estas inquietudes. ¿Qué pasaba mientras en tu casa? ¿Qué decían tus papás?</b></p><p>—La primera reacción de mis papás, como todo padre, es miedo. Especialmente cuando la primera vez que voy a Añatuya yo siendo el adulto, o sea, solos. Hubo miedo de decir, ¿cómo vas a llegar? ¿dónde te vas a quedar? ¿no te va a picar una vinchuca? ¿no te va a agarrar dengue? Todos los miedos que se les pasan por la cabeza de un padre, que también desconoce mucho qué es Añatuya o qué hacemos allá. Pero ahora ya están subidos al proyecto.</p><p><b>—Hoy ya es una forma de vida.</b></p><p>—Sí, totalmente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VBT6JMLACFBK3KMWEI7KNMLR7M.jpg?auth=21bde9cbaaeca5d7739d021e629a602ba73b7ee6cc3ca5e5318b0533189583ac&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Eran tantas las ganas y el compromiso que una vez finalizada la secundaria Lupe organizó a un nuevo grupo de voluntarios para volver a Santiago del Estero." height="1440" width="1920"/><p><b>—¿Cómo empiezan a trabajar con el hogar en Buenos Aires?</b></p><p>—Volvemos de ese primer viaje en Añatuya. En ese momento decíamos mucho “<b>volvimos con el corazón rebalsado</b>”. Nos sentíamos llenos. Era eso. Y era decir, de vuelta, no puede ser que algo que nos llene tanto solo lo podamos hacer cuando hay un finde largo y nos podemos escapar a Añatuya. No puede ser. Tiene que haber una manera. Y una persona que era profesora en nuestro colegio y que nos había guiado mucho en lo que era servicio comunitario, se había ido -Pri Garritano se llama- para empezar a ser directora en un hogar de niños. Y nosotros eso lo sabíamos. La seguía en Instagram, sabía que ya estaba siendo directora en un hogar. Entonces le tiro un mensajito y le digo “che, tengo un grupo de voluntarios, acabamos de volver de Añatuya, estamos muy contentos. ¿Hay chances de empezar a ser voluntarios en tu hogar?”. Y varias personas nos dijeron “arranquen tranqui, vayan una vez por mes, se van a quemar”. Había mucho una cosa de “ustedes están muy energéticos porque acaban de volver de Santiago, no se apuren porque como que esa energía se va a quemar y no va a ser sostenible en el tiempo”.</p><p><b>—Y hay que cuidar a los chicos de eso también ¿no?</b></p><p>—Totalmente. Era un planteo absolutamente coherente. Soy la primera en decir “nos llamamos <i>Volver</i>, <b>si no vas a volver no vengas</b>”. Pero yo creía, quizás una cosa medio adolescente, que no nos íbamos a quemar. Arrancamos igual yendo cada quince días, porque dijimos “vamos a escuchar a estos adultos que nos están diciendo esto”. Arrancamos yendo al hogar los sábados a la mañana, a estar, a jugar.</p><p><b>—¿Qué hacían ahí?</b></p><p>—Arrancamos muy tranquilos cada dos semanas a estar en el hogar de nueve y media a doce y media los sábados. Llevábamos hilos encerados y hacíamos pulseras. Llevábamos masa y jugábamos con masa. Llevábamos soga y saltábamos la soga. Pelota de fútbol y jugábamos al fútbol.</p><p><b>—¿Los chicos se enganchaban?</b></p><p>—Los chicos estaban copados. Pero porque los chicos no estaban acostumbrados a voluntarios tan jóvenes. Yo en ese momento tenía 17 y mis amigos 17, 18. Era un hogar donde había voluntarios pero tenían en general 40, 50 ó 60. No estaban acostumbrados a que haya un grupo de chicos con mucha energía. Así que estaban muy enganchados. Llegábamos y era gritos, “Lupe, Lupe, Lupe”, como mucha energía había.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/K3ICPHPQZJFVFKMOB3IUSLTAXA.jpg?auth=f3ccbdf0461f2d8d916851315940c982328e0ba054f615c924c145c020f34810&smart=true&width=1440&height=1920" alt=""Si no vas a volver no vengas", pide Lupe que acompaña todos los sabados con su organización al hogar María del Rosario" height="1920" width="1440"/><p><b>—¿Cómo fue evolucionando?</b></p><p>—Un día hicimos una feria de ropa para juntar fondos para volver a Santiago del Estero y en esa feria de ropa estamos charlando entre nosotros, y yo digo “che, quiero hacer una salida”. Nos habían dicho en el hogar que los voluntarios hacían salidas generalmente, que en algún momento cuando conociésemos más a los chicos podíamos hacerlo. Y me acuerdo que estando en la feria de ropa le mandé un audio a la directora del hogar, a Pri, que teníamos confianza porque había sido nuestra profesora y le digo, “Pri ¿hay chance de que hagamos una salida? Pegué mucha onda yo con estas dos nenas ¿Hay chance de que pueda sacarlas un rato el finde?”. “Sí, re contra”. En el medio nosotros habíamos entregado autorizaciones, papeles. Es importante decir esto porque no es que uno llega a un hogar y saca un niño. Ahí hicimos junto con una amiga la primera salida con dos nenas.</p><p><b>—¿A dónde fueron?</b></p><p>—Fuimos a McDonald’s. Después al teatro. Y después se quedaron a dormir a mi casa. Fue muy a todo o nada la salida. Yo siempre digo qué valientes que fuimos porque nos mandamos con toda. Pero salió muy bien.</p><p><b>—¿Qué dijeron en tu casa?</b></p><p>—Al principio no entendían. Al principio hubo algo de decir “¿cómo?, ¿qué?”. Pero no porque desde un no, sino desde un “¿por qué existe esto? ¿por qué existen salidas? ¿qué es este mundo?”. Y ahí yo empecé a explicar que los chicos necesitan salir, <b>el hogar es hermoso pero no es una familia y necesitan vivir la vida familiar</b>. Mi papá fue “ok, dale”. Y estuvimos muy poco tiempo igual en mi casa porque llegamos tarde a la noche después del teatro, y a la mañana siguiente era sábado entonces fuimos directo al hogar. Pero ese tiempo mis papás se derritieron de ternura.</p><p><b>—¿Dormiste algo esa noche?</b></p><p>—Yo siempre duermo bastante mal cuando están los chicos en casa. Al día de hoy, con tres años adentro, siempre duermo medio mal con los chicos en casa. Viste cuando las madres dicen “una vez que tenés un hijo dejás de dormir bien”. Hace tres años que vienen a dormir, ¿por qué sigo durmiendo mal? Hay algo de no relajar del todo porque sabés que están ahí y querés que estén bien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JHWVKYIBHZHE7GO4LL4OGS77T4.jpg?auth=899253954980092cc9e9d49cacc7ff3468c22d33dea317184fef3b0abc6c6733&smart=true&width=1920&height=1440" alt=""El hogar es hermoso, pero no es una familia y necesitan vivir la vida familiar"" height="1440" width="1920"/><p><b>—Todos los chicos del hogar de a poquito pudieron empezar a salir, a conocer casas, a vincularse con las familias.</b></p><p>—Totalmente. Sí, ese primer año nosotros estábamos aprendiendo cómo hacer las cosas y éramos muy cuidadosos. Me acuerdo de que tenía un Excel con cuántas veces sacamos a cada chico, para ser más o menos justa de decir que todos hayan salido alguna vez. Hoy ya no funciona así porque tenemos la suerte de tener muchos voluntarios, entonces hasta incentivamos a que un voluntario tenga más vínculo con un chico y lo saque más. Así que ese primer año todos salieron alguna vez a nuestras casas.</p><p><b>—¿Qué pasa la mañana siguiente cuando los llevás de nuevo al hogar?</b></p><p>—No hay una angustia enorme. Eso le pasa a mi mamá por ejemplo. Cuando un par de veces mi mamá me acompañó a llevarlos de vuelta a los chicos, me dice como “ay, qué angustia o qué duro” después de pasar un fin de entero con algún chico. Y la respuesta que yo le doy a mi mamá es que te pasa eso porque nunca entraste al hogar. <b>Nosotros que entramos al hogar sabemos que no es un lugar del terror, no es un lugar del mal</b>. Es un lugar donde los chicos la pasan bien, donde se divierten. Y también para los chicos es su casa en estos años. Tengo mucho vínculo ponele con uno de los adolescentes y de repente me dice “ya quiero ir al hogar, estoy hace tres noches en otras casas”. Hay algo de su casa y de esa comodidad. Lo que sí me pasa a mí cuando los dejo de vuelta es extrañarlos. Sí hay una extrañitis de repente. Pero, bueno, es personal. </p><p><b>—Un montón de cosas te quiero preguntar. ¿Quisiste convencer a tus padres de que se anoten en el RUAGA?</b></p><p>—No, nunca. Sé que no es mi búsqueda que ellos hoy adopten y también sé muy bien que no es la búsqueda de ellos. Yo sí sé que a mí me gustaría adoptar cuando esté en una edad de querer ser madre. Pero también sé que es algo que no hay que incentivar ni hay que forzar, tiene que ser un deseo que esté muy firme de la persona que se anota.</p><p><b>—Son treinta. ¿Todos van a al hogar?</b></p><p>—Sí, somos un poco más de treinta pero que hay voluntarios que vienen a los viajes de Santiago del Estero exclusivamente. Hay voluntarios que vienen al hogar exclusivamente. Hay voluntarios que van a la escuelita de apoyo escolar exclusivamente. Y hay voluntarios que hacen dos o tres de estas actividades.</p><p><b>—¿Los voluntarios son todos tan jóvenes como vos?</b></p><p>—Sí, los más grandes tienen 24, 25 años.</p><p><b>—¿Y es una búsqueda que sean un grupo de gente joven o se puede anotar cualquiera?</b></p><p>—Se puede anotar cualquiera. Al ser gente joven atraemos gente joven y se arma medio un grupo de amigos que está buenísimo. Pero también en el hogar, especialmente en el hogar María del Rosario, recibimos gente más grande que arrancó a ser voluntario con nosotros y por ahí después pasó a ser referente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OA2UQT66TNFF3F6AZKLNTM477I.jpg?auth=ae4d1db3804976e85c446658ac5292b816c0ca5fce5d9aed5c824f8775b469c7&smart=true&width=1440&height=1920" alt="Lupe con una de las niñas del hogar en el Ecoparque." height="1920" width="1440"/><p><b>—Contemos qué son los referentes.</b></p><p>—Yo soy referente de uno de los chicos. Los referentes afectivos son familias que son voluntarios en el hogar, pero que tienen vínculo con un chico o un grupo de hermanos en particular. O sea, en vez de sacar a todos los chicos o a cualquiera, sacan a un chico o a un grupo de hermanos siempre, idealmente todos los fines de semana. Nuestro hogar tiene la suerte la verdad de que hay muchos referentes. Cada chico tiene más de una familia referente. Entonces, esto igual, yo digo tiene la suerte, bah, nosotros funcionamos así y funciona. Hay otros hogares que funciona distinto y que les funciona y que está buenísimo. Hay hogares que funciona que el referente los pasa a buscar el viernes y los lleva de vuelta domingo a la noche y eso es todos los fines de semana y quizás es un rol más demandante en ese sentido. En nuestro hogar no es así sino que todos los referentes tratan de sacar al chico todos los fines de semana pero de repente un referente lo saca el sábado, el otro el domingo. No es esto de llevarlo a tu casa todos los fines. Pero sí, es un rol que a mí me encanta. Pero también es un rol que yo siempre le tuve, durante mucho tiempo fui voluntaria sin ser referente. Y es un rol que siempre le tuve mucha admiración, de conocer a referentes y ver el trabajo que hacen con los chicos. O sea, cómo cambia el chico en dos años de recibir amor de parte del hogar, pero también y muy especialmente de parte de los referentes.</p><p><b>—No demos los nombres reales de los niños, inventémoslo si querés.</b></p><p>—Sí, Santiago, pongámosle.</p><p><b>—¿Santiago cuántos años tiene?</b></p><p>—Tiene 14. Es grande.</p><p><b>—Es un adolescente, ¿Cómo nació el vínculo entre ustedes?</b></p><p>—Fue muy curioso porque tuve mucho vínculo con él por tiempo antes de ser referente. Podríamos decir que fui referente durante mucho tiempo hasta el título. El vínculo arranca porque él un verano les habían mandado un cuadernillo del colegio para hacer tarea y entrar al año más acomodados. Me puse con él y otra nena que estaba en su mismo grado a ayudarlos con la tarea, a hacerles apoyo escolar. Después vino otra maestra que también les hacía apoyo escolar y él me pidió, “¿puedes hacerme apoyo escolar a mí?”. Y yo dije “bueno, dale”. Hicimos eso. Entonces yo arranqué a hacerle apoyo escolar a él solo y fue un verano entero de una intensidad con el apoyo escolar. Era todos los días apoyo escolar. Se terminó el cuadernillo y vamos a McDonald’s. Ahí empezó. Yo ese año pedí en el hogar si podía hacerle apoyo escolar de manera constante, no solo en el verano. Me dijeron que sí. Arranqué a ir una vez por semana al hogar para hacer apoyo escolar con él. Y empezó una cosa de si aprobás esta prueba, hacemos una salida y festejamos; si aprobás todo en el boletín, te llevo al Parque de la Costa. Él es parte de un grupo de cuatro hermanos que tenían una pareja que eran referentes de los cuatro y después cada uno tenía referentes individuales. Y él era el único que no tenía un referente para él solo. Eso lo noté, él me lo dijo y medio que empecé a suplir ese rol en el interín de que le estaban buscando un referente. Yo no pensaba ser su referente. Pero en ese interín yo dije “lo voy a sacar más a él porque claramente hay una falta acá, están buscando un referente”. Y fue el año pasado recién que le pusimos el título.</p><p><b>—¿Hay comunicación cuando uno no va al hogar? ¿Los adolescentes tienen celular? ¿Cómo es?</b></p><p>—Sí, los más grandes tienen celular. Siempre es una ida y vuelta porque adolescentes es típico que se les rompe, que no sé qué, que no sé cuánto. Entonces tenemos periodos cuando tienen celular y periodos donde no. Pero hay mucha comunicación con el hogar. A mí, mi cosa preferida con Santiago es llevarlo a los partidos de fútbol. Él hace fútbol en un club y a mí me gusta eso. No solo me gusta llevarlo sino que me gusta tener esa constancia de saber cómo viene la liga, de estar metida en todo eso.</p><p><b>—¿Viene de una historia difícil Santiago?</b></p><p>—Sí, o sea, todos los chicos vienen de una historia difícil. A mí me duele... Nosotros tenemos una forma de hacer las cosas: <b>cuando los chicos ingresan tratamos de saber lo menos posible sobre su historia</b>. Esto no aplicaría a alguien que trabaja en el hogar o a un trabajador social. Lo digo nosotros como voluntarios. Sí cosas puntuales que hay que saber, como por ejemplo si viene de un caso de abuso sexual. En general te avisan porque es algo que tenés que saber por cómo se va a manejar el chico. Pero no saber detalles. No nos gusta saber la anécdota. Porque <b>si sabés la anécdota es muy difícil no encarar el vínculo desde la lástima</b>. Entonces nos gusta conocerlos por lo que viene, por lo que es hoy: un pibe que le encanta jugar al fútbol, que es de River, que no sé qué, que no sé cuánto.</p><p><b>—Y que si ellos tienen necesidad de contar algo, lo cuentan.</b></p><p>—Así es como nos vamos enterando en general. Con Santiago tengo mucho vínculo y de repente te va largando cositas. Situaciones de que me golpearon de esta manera, casos de adicciones que te cuenten cómo se drogaban los padres. Cuando ya tenés mucho vínculo con el chico, lo querés mucho y él te abre eso, <b>hay un dolor muy grande de decir “no llegamos a tiempo”</b>, de decir “si te hubiese conocido cuando tenías cinco en vez de cuando tenías diez…”, “¿cómo no te pudimos sacar de ahí antes?”.</p><p><b>—Vos me hablabas de Santiago recién y pensaba en los hogares en los que se trabaja bien: hay algo de la individualidad de los chicos que falta, esa mirada uno a uno y saber que hay alguien atrás del enrejado alentándote en un partido de fútbol que los chicos recontra necesitan.</b></p><p>—Sí. Y es quizás es lo que en el primer momento a nosotros nos hizo darnos cuenta de que tenemos que estar acá. Me acuerdo la primera vez que fui a verlos a un acto del colegio. Yo no iba hace mucho tiempo. No es que fui a ver a un Santiago con el que tengo un vínculo tremendo, fui a ver a varios de los chicos que iban a la misma escuela. Yo tenía ese momento libre y voy. Fui a pararme ahí a aplaudir. Pero una de las nenas, cantando desde las gradas, la cara cuando me ve y me reconoce, deja de cantar, como que salta y golpea a otra que también era del hogar, le dice “está Lupe -le leo los labios-, está Lupe, está Lupe”. Y me señala y se olvida de la canción, se olvida de todo. Fue la primera vez que yo iba a un acto. Dije “¿tenemos que estar acá? ¡Claro!”. </p><p><b>—Esa nena te vio y dijo “está acá por mí, me está mirando”. A veces nos cuesta mirar.</b></p><p>—Sí, y especialmente cuesta en ellos ese sentirse mirados de forma individual. Porque hasta el mejor hogar es una institución y hay veintidós chicos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F4BECT3PQBBVVFYMWF3AKPSSHA.jpg?auth=96f88e67393ec9ccca6cca3c03839573c90915692bd0c41e4a9a115366e53d69&smart=true&width=1440&height=1920" alt="Lupe además de ser la coordinadora de los voluntarios de Volver es referente afectivo de un adolescente del hogar." height="1920" width="1440"/><p><b>—Un hogar que fui a visitar que me gusta mucho cómo trabaja me decía a los chicos cuando llegan acá hay que reconstruirles la posibilidad de que sepan que tienen el derecho de elegir cosas, que pueden desear jugar al fútbol, que pueden elegir un gusto de helado.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Y ahí vuelvo a esa diferencia que vos planteabas con tu propia infancia, con poder decidir y soñar la carrera qué querés estudiar.</b></p><p>—Totalmente sí. Yo cuando terminé el colegio justamente, me dan un premio por las notas y doy un discurso: lo que yo agradezco del colegio y de mi educación en gran parte es la libertad de elegir. Y es eso, y es entender que es algo para nosotros tan natural, porque yo nunca me cuestioné poder elegir la carrera que quisiese o poder elegir el hobby que quisiese. Y es algo tan raro, tan escaso. En Añatuya lo veo muy, muy, muy tajantemente. Conocimos a una chiquita que había entrado hace poquito al hogar, no elegía nada. Hicimos una actividad donde estábamos pintando unas bolsas y esta chiquita de 5 años, le pregunté “¿de qué color querés?“. ”No sé“. ”¿Qué dibujo querés?“. ”No sé“. Y así con todo. ”¿Qué helado querés?“. No sé. Cómo algo tan básico de alguna manera fue vulnerado.</p><p><b>—¿Les tocó acompañar chicos que se hayan ido adoptados del hogar?</b></p><p>—Sí, sí. Y es la alegría más grande. A Añatuya llevamos varios voluntarios nuevos a trabajar con nosotros, con Volver. Nos preguntaban ¿cómo hacen para seguir con tantas historias tristes? Hay historias que te juro que hacen que valga la pena todo y a cada chico que entra soñamos con que tenga una historia tan linda como algunos de los que vimos irse en adopción. Porque yo vi chicos irse en adopciones tan hermosas. Y lo merecían tanto. Todos los chicos lo merecen, no es la palabra merecer, pero chicos que vos decías “¿cómo puede ser que no tengan una familia y que lo esperaron tanto?”. <b>Cuando llega el momento, no podíamos explicar la felicidad.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WWUIYKVVQFF4RPIEHT5NMII5DA.jpg?auth=f3da860593a460a00f5e01bb1cff987ff15cca81b2d12a7c75e3eecfc31d451f&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Lupe de La Cuesta junto a Tatiana Schapiro en Infobae (Adrian Escandar)" height="1081" width="1920"/><p><b>—¿Qué necesitan Lupe?</b></p><p>—Necesitamos siempre voluntarios. Siempre gente que se mueva, que le mueva algo adentro y que diga yo quiero ser parte de esto y que nos escriba. Y necesitamos donaciones siempre. Para eso también nos pueden escribir: donaciones materiales, si tienen algo que piensan que puede venir bien, o monetarias. Y si alguien quiere ser voluntario está bienvenido.</p><p><b>—De Añatuya volvieron hace muy</b><i><b> </b></i><b>poquito. ¿Ya se está planificando el próximo?</b></p><p>—Sí. Nos gusta ir. Tratamos siempre de ir en Pascua y en el Día de la Infancia. Así que bueno, tuvimos recién un viaje de Pascua y el Día de la Infancia se va venir en Agosto.</p><p><b>—¿Entendés que esa decisión de no mirar al costado le están cambiando la vida a un montón de chicos?</b></p><p>—A mí me cuesta me cuesta pensarlo así pero creo que sí. Y lo que estoy segura que entiendo es que <b>mutuamente nos cambiamos la vida, nos cambia el propósito, el levantarnos a la mañana</b>.</p><p><b>—¿En qué sentís que ellos te hicieron mejorar la vida?</b></p><p>—Yo creo que me dan un porqué mucho más grande. Me dan un entender para dónde estoy yendo en la vida y que es algo más grande que cualquier cosa chiquita mala que me pueda pasar. Hay algo que suena tonto pero hay algo de decir: no me fue tan bien en el parcial, no pasa nada entendés, estoy yendo para otro lado.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3PCUAYBVX5ASLANTRPXGMPOYJY.jpg?auth=6a5985b111d06ccf6186fa3906a62758e3de1e3fa8c221b574ac98533d1c298c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Fiorella Vitelli: canceló su casamiento, quedó embarazada de un hombre que casi no conocía y formó la familia que soñaba]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/01/fiorella-vitelli-cancelo-su-casamiento-quedo-embarazada-de-un-hombre-que-casi-no-conocia-y-formo-la-familia-que-sonaba/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/01/fiorella-vitelli-cancelo-su-casamiento-quedo-embarazada-de-un-hombre-que-casi-no-conocia-y-formo-la-familia-que-sonaba/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, reflexionó sobre la exigencia de “poder con todo”, el peso de los mandatos femeninos y el vínculo con su mamá. Además, recordó la decisión de dejar una relación que ya no la representaba y cómo una historia inesperada cambió su forma de vincularse, confiar y construir el hogar que siempre había deseado]]></description><pubDate>Fri, 01 May 2026 06:36:43 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Desde que nací quiero tener hijos y ser mamá. Lo deseo con toda mi alma. ¿Por qué me siento atraída por personas que no tienen nada que ver con lo que yo sé que me conviene?”</b>, esa fue la pregunta que <b>Fiorella Vitelli</b> le hizo a su coach después de romper un compromiso de años y replantearse por completo su vida, según contó en <b>Ellas</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Fiorella es licenciada en Nutrición, divulgadora y comunicadora especializada en bienestar, hábitos saludables y calidad de vida. Ganó notoriedad por sus participaciones en medios como América, Urbana Play y LN+, donde aborda temas vinculados con la alimentación consciente, la salud integral y la longevidad. Además, es autora del libro <i>Desnutrida</i>, publicado en 2025, en el que propone una mirada más amplia sobre la nutrición y el bienestar, alejada de los enfoques centrados únicamente en el peso corporal. También participó en charlas TEDx y desarrolla contenido en redes sociales sobre nutrición, hábitos y desarrollo personal.</p><p>En un diálogo sincero, habló sobre el peso de los mandatos femeninos, la relación con su mamá y el aprendizaje que le dejó haber sido echada de su casa a los 22 años. También recordó cómo canceló su casamiento cuando sintió que estaba en una relación en la que ya no podía ser ella misma y cómo, años después, terminó enamorándose del padre de sus hijos, <b>Tomás Critelli</b>, un hombre al que apenas conocía cuando quedó embarazada en plena pandemia. Hoy es mamá de tres hijos: <b>Río, León </b>y<b> Tina.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZAZ2ZBQ6UNEJTC3QEIN655O364.jpg?auth=da796c968e28400b2ac6fd47818c70ad16c1115f25173717b08d1bd3df030885&smart=true&width=5448&height=3888" alt="“Quedé embarazada ese día, con un 1 % de probabilidades”: Fiorella Vitelli recordó la inesperada noticia que inició su historia de amor. (Maximiliano Luna)" height="3888" width="5448"/><p><b>—¿Con qué Fio me encuentro, en qué etapa de tu vida estás?</b></p><p>—Bueno, estoy en una etapa, no sé si esto es real o no, que exista la crisis de los 40. Pero yo tengo 38 y medio y me siento ahí. Me siento como preguntándome <b>cómo quiero vivir a partir de ahora. </b>Vengo de una década de empujar, sostener y tirar para adelante. Ahora me gustaría experimentar un poquito más la quietud.</p><p><b>—¿Sentís que hay algo en las mujeres de siempre estar empujando y sosteniendo?</b></p><p>—Sí. En esa pregunta y viviendo eso estoy hoy. También el haber sido mamá de una nena me hizo mirar todo mi linaje. Mi última hija, <b>Tina</b>, que tiene nueve meses. Y yo creo que a mi mamá también. Tengo un linaje femenino muy fuerte, de mujeres muy poderosas, muy de ir para adelante. El “no puedo” no existe. Pero ahora estoy preguntándome: ¿quiero empujar a este nivel, quiero ponerle ese nivel de esfuerzo, quiero correr de esta manera? Ya sé que puedo, tengo la evidencia. Pero ahora me planteo cómo elijo vivir. Y bueno, inevitablemente interpelada por el bienestar. O sea, me dedico a eso.</p><h2>Mandatos, fallas y la herencia materna</h2><p><b>—¿Por qué creés que a las mujeres nos cuesta tanto permitirnos fallar y tenemos tan incorporado el “yo puedo”?</b></p><p>—Va un poco de la mano de creer que si fallo y no me salió, igual puedo sacarlo adelante. Y confundimos durante mucho tiempo el autoamor con la autosuficiencia, ¿no? El amor propio con puedo todo, puedo sola y es como: ¡Esperá! ¿Cómo sería mi vida si me dejo sostener? ¿Quién tengo que ser para permitirlo? No lo sé, no está en mi naturaleza, no está en mi automático, no lo aprendí, no sé cómo es estar un poco más quieta, estar un poco más tranquila, ir un poco más lento y permitir el sostén de otros.</p><p><b>—¿Estás trabajando en eso?</b></p><p>—Estoy trabajándolo porque no me resulta para nada natural y fácil, pero la llegada de Tina me trajo un poco de esto. Estoy convencida de que criamos desde la imitación y de golpe soy mi mamá...</p><p><b>—¿Te molesta verte siendo un poco tu mamá a veces?</b></p><p>—Yo estoy fascinada con mi mamá, pero tenemos una historia fuerte juntas. O sea, me echó de mi casa a los 22 años. Tenemos una historia muy fuerte juntas.</p><p><b>—¿Por qué te echó de tu casa?</b></p><p>—Porque a su mirada era rebelde. Bueno, soy rebelde, naturalmente, ¿no? Desde la comunicación y todo se me nota, que no es que voy por el caminito más sencillo siempre, pero ella estaba convencida de que era lo mejor que podía hacer para mí. Tenía 22 años, ya estaba recibida y me fui un fin de semana con amigos a la costa. Ella me había dicho que no me podía ir. Yo vivía en la casa de mis padres todavía. Cuando volví, me dijo: “Yo te dije que no te vayas, te fuiste igual. Ahora la que quiere que te vayas soy yo”.</p><p><b>—¿Cómo viviste eso después, al convertirte en madre?</b></p><p>—Es muy fuerte. La sensación de pérdida de hogar fue muy fuerte para mí. De hecho, hoy me pasa que pienso: ¿financieramente es lo más inteligente comprar una casa para todos mis hijos?”. Pero también me pasa que, cuando el dueño de la casa quiere volver a vivir ahí, como me está pasando ahora y me tengo que mudar otra vez, no sabés la tristeza, la angustia y el trabajo que me generó saber que en dos años tengo que irme porque él quiere volver. Entonces, hay algo ahí con el hogar que necesito reafirmar todo el tiempo.</p><p><b>—¿Pudiste hablarlo con tu mamá?</b></p><p>—Recontra. El libro que escribí, <i>Desnutrida</i>, empieza con el momento en el que mi mamá me dice: “Yo te pedí que no te vayas. Ahora te vas vos”. Y no sabés el miedo que tenía cuando le di a mi mamá el libro. Fue la primera que lo leyó. Igual lo había hablado antes. Le dije: “Ma, voy a escribir esto porque es parte de mi historia”. Y me dijo: “Si nos encuentra en el lugar que estamos hoy, toda esa historia tuvo sentido de ser recorrida”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UGK563KJVBB6XMYK6OQJJI444E.jpg?auth=e8e230b79abeb0704ed5c5691b134dcf9a6cc29cbe10302e554637ada919962b&smart=true&width=5100&height=3744" alt="“Yo sabía que el universo me iba a premiar por mi valentía”: Fiorella Vitelli habló de la decisión de cancelar su casamiento y del inesperado giro que cambió su vida Maximiliano Luna" height="3744" width="5100"/><h2>Tomar distancia, coraje e intuición</h2><p><b>—Cancelaste un casamiento. Hay que ser valiente para elegir lo que uno no quiere cuando todo parece encaminado...</b></p><p>—Bueno, yo me aferré a esa valentía. Como que me autodije: “Voy a vivir esto como una persona valiente”. Y yo me separo amando.</p><p><b>—¿Cómo era tu situación en ese momento?</b></p><p>—Estaba viviendo con un hombre. Teníamos fecha, salón reservado, iglesia paga. No tenía el vestido, pero estaba ahí encaminado. Estaba todo. De hecho, la familia que vino de Suiza y vinieron igual, porque ya estaba todo, todo, todo.</p><p><b>—¿Qué fue lo que hizo que dijeras que no?</b></p><p>—La verdad es que yo veía muchas red flags. Pero claro, cuando empezamos procesos de sanación y de trabajo personal —yo detecto un despertar muy fuerte, un clic, en 2015, que fue cuando me puse en pareja—, y es la versión antigua de vos la que se está vinculando con esa persona. Y, a medida que fue pasando el tiempo, me di cuenta de que ya no me hacía sentido la versión de mí que estaba con él. Sobre todo por los permisos que había otorgado, por las cosas que había naturalizado y que ya no formaban parte de mí. Y, en el momento en que me cayó la ficha, dije: “Esto es violencia para mí”.</p><p><b>—¿Recordás qué episodio hizo que te des cuenta?</b></p><p>—No fue un episodio puntual, fue una película. ¿Viste la película <i>Nace una estrella</i> de <b>Lady Gaga</b>? Yo en esa época empecé como mi carrera de comunicación masiva y él no estaba cómodo con eso. Si me paraban en la calle y me saludaban, él estaba muy incómodo.</p><p><b>—¿Sentiste celos de su parte?</b></p><p>—Sí, de hecho, en un momento me dijo: <b>“Vos tenés que ser mi secretaria”.</b> Un montón de cosas. Además, cuando paro un minuto y miro, digo: “Me alejé de toda mi red”. Me encapsulé, me quedé acá, sola, con él, con un cuento que me está contando que no sé cuál es, pero feliz no estoy. Tengo un yunque en el pecho.</p><p><b>—¿Cómo fue el momento de comunicarle la decisión?</b></p><p>—El día que le voy a avisar que nos separábamos, yo ya tenía el departamento alquilado. Le dije: “Mirá, tengo que hablar con vos”. Me dice: “No, hoy no estoy para cosas emocionalmente cargadas”. Le dije: “No, vamos a hablar hoy. No sé para lo que estás, para lo que no”. Viene y se sienta con un cuaderno como para anotar el feedback. Le digo: “Bueno, ya tengo el departamento alquilado, me voy”.</p><p><b>—¿Cómo reaccionó él?</b></p><p>—No se la vio venir. Pero esto me pasó con todas las parejas. Ellos creen que yo los amo tanto y entrego tanto que nunca me voy a desenamorar. Así que ahí fue: “Yo el departamento ya lo tengo alquilado, está todo cerrado, me voy”. Me fui así porque con tal de huir, que eso es otro error. </p><p><b>—Pero la paz vale cualquier sillón. </b></p><p>—Y me alquilé un departamento, un piso doce, en Vicente López, con vista al río, que era como Miami, mi amor (risas). Me aferré a mi valentía y <b>yo sentía que seguía enamorada, sentía que lo amaba. Pero sabía que él no era.</b> </p><p><b>—Es que a veces el amor va por una vía y el decir: “Che, esto no es lo mejor para mí”, puede ir por otra. ¿Cómo reaccionó tu mamá cuando le contaste que cancelabas el casamiento?</b></p><p>—“¡Qué alivio! Qué bueno que te diste cuenta", me dijo.</p><p><b>—¿Cómo fue ese cambio en tu vínculo con ella?</b></p><p>—Mi mamá me devolvió la psiquis. Cuando me mudo, además de que me recontra ayudó con la mudanza, mi mamá es una topadora y me re ayudó. La fruta nunca cae muy lejos del árbol (risas) y ahí es donde yo me replanteo muchas cosas para mis frutitas...<b> </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6GPJYLQRVFFVBAOIGNUYH3E6LY.jpg?auth=a7f2cfc9c282f56bc12e2fe6c0636e3b1810bee2541af8df7ba1fbd1a36dfb4e&smart=true&width=6192&height=4128" alt="“Confiá, a veces no se trata de controlar todo”: el aprendizaje más profundo que dejó Fiorella y cómo pasó de huir de una relación a construir la familia que soñaba. (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><h2>Embarazo inesperado, vínculos y la familia que llegó sin aviso</h2><p><b>—Después de separarte, ¿cómo fue el proceso interno?</b></p><p>—Cuando me separo empiezo a trabajar con mi coach y le digo: “Hay algo que pasa acá que no lo entiendo, ¿cuál es el fenómeno? Yo sé cuál es el estereotipo de hombre que podía acompañarme a mí el resto de mi vida y a formar la familia que yo sueño desde que nací. <b>Quiero tener hijos y quiero ser mamá, lo deseo con toda mi alma y deseo que esto parta de una pareja de amor recíproco</b>, <b>saludable. ¿Por qué elijo personas que no tienen nada que ver? ¿Por qué me siento atraída por personas que no tienen nada que ver con lo que yo sé que me conviene?"</b></p><p><b>—¿Sentís que ahí hubo como un reset?</b></p><p>—Recontra. Ahí, laburándome y él dándome ejercicios, como bueno, el que te atraiga naturalmente desde el principio, desconfiemos y miremos. </p><p><b>—Es un buen tip igual: el que te magnetiza, cautela. </b></p><p>—Me dijo: “Dale la chance al que no te fascina”. Fui, lo hice. Yo mirando la hora digo: “¿Cómo me voy? ¿Cómo hago para salir de acá?” En la primera cita. La única, sí. Contexto pandemia que no conseguías… Se va, termina mi plan, mi cita, me voy a acostar diciéndole a mis amigas: “Chicas, no, esto no va, no funciona así”. Al coach diciéndole: “Yo hice la tarea. Pero no estoy para volver a vivir esta situación, no tengo ganas, no”.</p><p><b>—¿Y cómo reapareció el vínculo con quien hoy es el padre de tus hijos?</b></p><p>—Aparece como sugeridos, los que migra Facebook a Instagram, como de tu otra vida. Me aparece este chico ahí, un alguien. Aprieto, era un meme de una hamburguesa y yo dije muy amorosamente: “Sigan comiendo así que vamos a seguir encerrados mucho tiempo más”. Eso le reaccioné a lo que puso, a la historia. “¿Cómo estás tanto tiempo?”, me responde.</p><p><b>—¿Él te recordaba?</b></p><p>—Claro. Hacía diez años que no sabíamos nada el uno del otro. Nos habíamos conocido en un boliche, salimos tres veces y yo me puse de novia con otro.</p><p><b>—¿Y nunca más?</b></p><p>—Y nunca más.</p><p><b>—¿Cómo fue ese reencuentro?</b></p><p>—Nos vimos un par de días después. Era pandemia, un delito total (risas). Pasó lo que tenía que pasar y quedé embarazada. Ese día. Con un 1 % de probabilidades, llegó <b>Río</b>. Fue muy loco porque yo lo vuelvo a ver el fin de semana siguiente y cuando me despido le digo: “Hasta dentro de diez años, te voy a extrañar”. Porque él seguía siendo el rey de la bailanta, pero encerrado por la pandemia. Además, un potro. Yo dije: “No, no, no. Chau”. Y él flasheó, se enamoró, porque como le dije “chau, te hasta dentro de 10 años”. Yo pensaba: no lo voy a ver nunca más.</p><p><b>—¿Cómo descubriste el embarazo?</b></p><p>—Semana siguiente, yo llorando, mirando <i>This is Us</i>, pero a mares y dije: “Estoy embarazada”. Le pregunto al péndulo (risas), que dijo que sí y voy a la farmacia. Ahí me reconoce una señora: “Ay, querida, vos sos una nutricionista”. Y yo tipo: “¿Me das unas, mmm, carilinas, una prueba de embarazo...?” Le pedí el más barato y el más caro. Cuando llegué, vi una rayita sola, voy a buscar un vaso de agua, vuelvo y la segunda estaba ahí.</p><p><b>—¿Qué sentiste en ese instante?</b></p><p>—Bienvenido. Te señoré toda mi vida. En ese instante, no pensé en nada. Solo fue: bienvenido. Y hasta sabía que era varón. Fue como bienvenido. Somos dos, por lo menos, acá somos dos.</p><p><b>—¿A quién se lo contaste primero?</b></p><p>—Justo estaba con una amiga por videollamada, así que se lo dije. Obviamente, lo primero que traté de hacer fue llamarlo a él. No me atendió. Me ghosteó. Seis de la tarde eran de un domingo. Diez de la noche, intento otro mensajito y nada. Dos de la mañana, lo veo en línea, entonces le digo: “¿Te puedo llamar?”. Me pone: “No”. Directamente. Entonces le mando la foto del test. Me dice: “Me descompongo, me descompongo”. Le digo: “Mirá, yo estoy desde las seis de la tarde con este tema”. Lo banqué un ratito, pero después le dije: “Yo me tengo que ir a dormir, porque mañana laburo”. Puse modo avión, dormí y me desperté a las seis. Al día siguiente le dije a mi mamá que venga.</p><p><b>—¿Cómo fue la reacción de tu mamá?</b></p><p>—Llega mi mamá, le abro la puerta y me dice: “¿Qué pasó?" Porque era raro que no vaya yo para allá y la haga venir al departamento. Pensó que me iba a encontrar con covid o algo así. Me siento al sillón con ella. “¿Qué pasó, Fiorela?”, me dice. “Estoy embarazada”. “¿Qué? No lo puedo creer, tanto que lo pedí, me lo merezco, me lo merezco”, decía. Ella saltando, feliz. Quince minutos después le dije: “¿No me vas a preguntar de quién es?” Y me dice: “¿Es de tu ex?”. “No”. Y ella suspiró como aliviada. “Es tuyo entonces, no me importa, es nuestro”.</p><p><b>—¿Qué significó ese momento para vos?</b></p><p>—A mí me devolvió la psiquis en ese momento. Pero no solamente eso, yo sentía que no iba a estar sola. Independientemente del rol que el papá eligiera ocupar en ese momento, yo ya no estaba sola, porque yo era una trabajadora independiente, me había quedado sin laburo por la pandemia e iba a ser mamá, ¿cómo iba a hacer? Entonces, esa pregunta la tenía en mi cabeza. Cuando él me llama, yo le dije: “Mirá, <b>el rol que quieras ocupar lo podés elegir completamente, yo no necesito nada</b>. Lo único que te voy a pedir es que no me molestes, porque tengo que lidiar con un montón de cosas. Entonces, hacete a un lado o sumás. La posibilidad de quedarte y restar no va y yo soy una topadora".</p><p><b>—Porque en definitiva era un pibe que no conocías, básicamente. </b></p><p>—No lo conocía. Él lloraba y me decía: “¿Cuándo cumplís años? ¿Tenés hermanos? ¿Tus viejos viven?” ¿Tenés segundo nombre? Nada.</p><p><b>—Y hoy acabas de tener hace nueve meses a tu tercera hija. </b></p><p>—Con él mismo. Y lo amo.</p><p><b>—¿Qué sentís que hubo en vos, en la vida, en el universo, que hizo que se trazara de una manera tan perfecta todo lo que tenía que suceder y lo que no?</b></p><p>—Yo me fui de esa casa, de ese casi casamiento, convencida de que el universo me iba a premiar por mi valentía. Convencida. Casi tan convencida que creo que fue una forma de decretarlo, manifestarlo y hacer que suceda. Pero convencida. Yo dije: “Lo estoy dejando todo acá”. Y yo creo que en algún momento aparece una mano. A veces aparece lo sutil y no lo vemos. Yo creo que siempre hay una mano que aparece y nos acompaña. Y acá, para mí, el universo me dijo: <b>“Mirá, no estás sabiendo elegir, reina”. Y ego uno y ego dos no se van a permitir conocerse si no hay un niño en el medio que los ponga de frente.</b> Yo sabía que él se iba a morir de amor. Yo le dije: “Tengo dos hermanos varones. Si a mis hermanos les llega esta noticia, me puedo pensar un minuto en su impotencia de no poder elegir y te entiendo. Pero yo ya decidí...” Me dijo: “Está”. O sea, como: “Está todo bien, pero necesito procesar”. Yo le dije: “Tómate tu tiempo, no pasa nada. O toda la vida, digo, no pasa nada”.</p><p><b>—¿Y cómo siguió todo?</b></p><p>—La semana seis me hago la eco, se la mando y no me responde. Pero bueno, era una posibilidad y también un poco como preparándome para de verdad ser mamá soltera y poder darle explicaciones a mi hijo cuando me las pidiera, aunque una parte de mí siempre sabía que se iba a acomodar. En la semana ocho me hago la segunda eco y de la nada me manda un mensaje de casualidad, porque también es muy intuitivo. “Che, mirá, estoy por hacer la segunda eco, si querés venir podés, porque estoy yendo a un sanatorio super lejos, pero que es el único donde...” “No puedo”. Claro, yo ni sabía sus horarios de trabajo, prácticamente no sabía qué hacía de su vida, nada. Ahí, cuando salgo de la ecografía le mando la foto o un videíto y me pone: <b>“Ahí está mi pichón”</b>. Yo sentada en la sala de espera del sanatorio, rompo en llanto porque fue el momento en el que me dijo: “Mi pichón”. O sea, ya está. Sos parte. Unas semanas después de eso nos vimos, cuando él pudo, y la verdad es que nunca nos dejamos de ver después de eso. Pero él todo el tiempo me decía: “Mirá que nosotros somos familia, pero no somos pareja. No sé cómo podemos hacer para tener un hijo sin amor entre nosotros”.</p><p><b>—¿Cómo viviste esa situación?</b></p><p>—Y yo le decía: “Pero el amor se construye”. Y él me decía: “No, yo creo en el amor a primera vista”. Y yo tipo: “No”.</p><p><b>—¿Cuándo sentiste que te pusiste de novia con el padre de tu hijo?</b></p><p>—A los seis meses de nacido Río. Igual nos pasó algo muy loco, que es que nos contagiamos de covid el día de la fecha probable de parto, así que él se tuvo que instalar en mi casa y quedamos una semana... Quedamos una semana encerrados solos en un dos ambientes, conociéndonos. Él dormía en un colchón en el living. Yo dormía en mi cuarto.</p><p><b>—¿Qué fue lo que te enamoró de él una vez que nació Río?</b></p><p>—El nivel de registro. Yo estaba por dar la teta y aparecía con un vaso con agua al lado. Estábamos con la familia y yo sentía que él estaba en donde estaba, pero siempre me estaba mirando como: “Che, ¿están bien? ¿Necesitan algo?” O él se iba: “¿Llegaste bien? ¿Están bien?” Viste cuando decís: “Qué alivio”. Qué alivio el premio del universo, porque no fue mi elección. P<b>ero hoy mi elección es quedarme, que para mí lo más rápido siempre era huir. </b>Así que ahí, en cada desafío que nos aparece, para mí siempre el desafío sigue siendo aprender a quedarme. Pero no a cualquier precio, sino que mi primera decisión, reacción, no sea salir. Porque construir una pareja y sostenerla en el tiempo es un laburo aparte.</p><p><b>—Si pudieras tomarte un mate con vos misma, con la Fio de antes de escribir el libro, la que fue echada por su mamá, la que se animó a dar el portazo y salir en búsqueda de la felicidad, la que se puso feliz al enterarse del embarazo aunque no conocía al papá, ¿qué te dirías?</b></p><p>—Confiá. A veces no se trata de controlar todo. A veces podés confiar que hay otra parte que también sucede.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XDG6RSYHZJEGBC4THPGRAM6JXU.jpg?auth=efcdad73a203f052404daa22d6abe621e3138f9243fa7450d96d9bbe124e448c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Fiorella Vitelli con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Cande Molfese reveló cómo cambió su mirada sobre la maternidad, habló del testamento que guarda en su celular y de las “hadas” en las que cree]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/30/cande-molfese-revelo-como-cambio-su-mirada-sobre-la-maternidad-hablo-del-testamento-que-guarda-en-su-celular-y-de-las-hadas-en-las-que-cree/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/30/cande-molfese-revelo-como-cambio-su-mirada-sobre-la-maternidad-hablo-del-testamento-que-guarda-en-su-celular-y-de-las-hadas-en-las-que-cree/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la actriz y conductora habló sobre su deseo de formar una familia, el presente que atraviesa junto a su pareja y los cambios personales que transformaron su manera de pensar en los últimos años. Además, contó por qué dejó escrita su herencia en las notas del teléfono y compartió las experiencias espirituales que marcaron su vida ]]></description><pubDate>Thu, 30 Apr 2026 05:47:55 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Estaba más inclinada a que no con el tema de la maternidad y hoy es mi gran proyecto, a corto plazo, por así decirlo, o para algún momento, porque estoy en pareja, estoy bien y siento que es algo que se despertó en mí. ¿Cuándo va a pasar? No lo sé. Pero hoy lo tengo en mi cabeza, y antes no lo tenía. <b>Tengo 35 años y creo que es una edad en la que empezás a replantearte un montón de cosas, entre ellas la maternidad</b>”, reconoció <b>Candelaria Molfese</b> en una nueva edición de <b>Casino Deluxe.</b></p><p>Cande es actriz, cantante, influencer y conductora. Alcanzó popularidad internacional gracias a su papel de Camila Torres en la exitosa serie juvenil <b>Violetta</b>, de Disney Channel. Desde entonces desarrolló una amplia carrera en televisión, teatro y plataformas digitales, participando en producciones como Soy Luna y Barrabrava. Además de su faceta artística, se consolidó como creadora de contenido y figura de las redes sociales, donde comparte aspectos de su vida personal, bienestar y humor. En los últimos años también ganó notoriedad como conductora y participante de realities, consagrándose como ganadora de <b>Bake Off Famosos Argentina </b>en 2024.</p><p>En el plano personal, volvió a apostar al amor y actualmente está en pareja con <b>Joaquín</b>, un productor teatral a quien conoció mientras trabajaban juntos en una obra de teatro. La relación se hizo pública luego de una escapada romántica a <b>Brasil</b> y, desde entonces, ambos compartieron viajes y distintos momentos juntos en redes sociales, incluyendo vacaciones en <b>Punta Cana</b>. Según contó la actriz, atraviesa una etapa muy feliz a nivel sentimental, más conectada con sus emociones y abierta a proyectar su futuro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FJRMDXCKJBG2JEX44YLHRY4RPY.jpg?auth=f8ecd76b9545eebf1bcb06b518b9aea4b979e7e8154ba987156bf194f3b147ea&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Cande Molfese: “Tengo un testamento en las notas del celular que se llama ‘Herencia si me muero’”" height="1080" width="1920"/><p>Si recibiera un millón de dólares, Candelaria explicó que organizaría un viaje con sus amigas de toda la vida. “Lo destinaría a muchas cosas, pero lo primero que se me viene a la cabeza, y no lo voy a discriminar, es un viaje a todo culo”, señaló. La lista de invitadas es extensa, pero se trata de afectos que conserva desde muy chica. “Somos nueve en total”, contó entre risas.</p><p>La idea sería armar un recorrido variado, pensado para disfrutar tanto de la playa como de alguna ciudad, sin dejar de lado la diversión ni la historia de los diferentes lugares que recorran. “Que sea joda, descanso y un poquito también de cultura”, sentenció la actriz. Además, remarcó la importancia de que todas puedan sumarse. “Sobre todo las que son madres, que puedan tener unos días para ellas”, sostuvo.</p><h2>Maternidad y proyectos personales</h2><p><b>—¿Cambió tu mirada sobre la maternidad en los últimos años? </b></p><p>—Sí. Hoy tengo 35 años, entonces hay muchas amigas que ya son madres y me vuelve loca de pensarlo, porque crecí con ellas, tengo el mismo grupo desde que tengo 8 años más o menos. De toda la vida. Es muy lindo verlas en ese rol. Me encanta, lo disfruto y disfruto de sus hijos. Y por eso digo que no resisto archivo porque, en otro momento, si ves otros clip míos, estaba como más inclinada a que no con el tema de la maternidad y hoy es mi gran proyecto, a corto plazo, por así decir, o en algún momento...</p><p><b>—¿Qué factores influyeron en ese cambio de perspectiva? </b></p><p>—Estoy en pareja, estoy bien y siento que es algo que tengo despierto. ¿Cuándo va a pasar? No lo sé. Obviamente, no es que... Pero lo tengo en mi cabeza por lo menos y antes no lo tenía.</p><p><b>—Es algo que sentís que se maduró, que evolucionó con el tiempo, por quién sos hoy, por tu experiencia y o lo que te fue pasando en la vida o por la pareja que tenés hoy, que te inspira una cierta seguridad respecto a ser mamá o ganas. ¿Por dónde va? </b></p><p>—Creo que es un mix de todo. Tengo 35, como dije antes, y creo que es una edad donde te empezás a plantear un montón de cosas, entre ellas, la maternidad. Es algo que a mi alrededor, está todo el mundo en esa, ¿viste? Entonces empezás a verlo, a sentirlo más de cerca, que por ahí yo antes lo tenía en otro lado. Obviamente, mi pareja también me despertó mucho ese deseo, el vínculo que tenemos, lo que estamos armando, nuestro proyecto. Y también siento que es correr un poco el foco de mí. Es mi sensación y es un deseo. Y sí, me está como picando esa sensación que en otro momento no la tenía para nada.</p><p><b>—¿Qué pensás respecto a congelar óvulos? ¿Es algo que harías? </b></p><p>—Sí, re. De hecho, tengo amigas que están en eso también y en un momento lo pensé, lo evalué. No lo descarto para nada, así que es algo que también tengo presente. Está bueno también como para estirar...</p><h2>Relaciones de pareja y aprendizajes</h2><p><b>—¿Sentiste que aprendiste mucho de tus relaciones de pareja? </b></p><p>—Sí. Tuve parejas largas. Y sí, aprendí. Como que después de cada pareja, en mis separaciones, me sentí como que renací, por así decirlo. También uno se autoconoce en las relaciones. No solamente te conocés por las situaciones que te van pasando, sino también las distintas personas con las que estamos nos sumergen en mundos personales distintos.</p><p><b>—¿Cómo es tu relación actual? </b></p><p>—Estoy de novia hace un año y medio. Nos conocimos trabajando. Él es productor teatral, lo cual es lindo porque hay algo de un entendimiento de lo que es el medio, pero a la vez es un pibe que no tiene ni redes sociales ni le gusta tanto este mundo. Sino que es más por fuera. Y a mí es la primera vez que me pasa. Yo he estado en general con gente que hacía lo mismo que yo y sí noto lo bueno y lo malo de eso. Lo bueno es que volvemos a casa y no se habla de esta profesión o del trabajo. Se habla de mi laburo y él me habla de su laburo y hay un entendimiento muy lindo. También es más grande que yo, tiene 39, y hay una sensación más de estar en la misma línea, en las mismas búsquedas, en los mismos deseos personales y formar una familia. Es un tipazo. Justo hoy alguien me preguntó cómo es y yo lo defino con eso: es un tipazo. Es una persona que para mí lo más lindo que tiene o lo que más me enamoró, aparte de su generosidad, es que es compañero. A mí me gusta mucho salir, ir manija, ir a un cumple, irme última. Y él me eleva en eso, le gusta disfrutar también de eso. Y que me acompañe para mí es un valor que no negocio.</p><p><b>—¿Cómo sos en pareja? </b></p><p>—Para mí que te acompañe y saber que habla con cualquiera, charla y pregunta y repregunta, es muy lindo. Porque yo soy re así también. Creo que soy compañera, que también eso es importante. Yo soy familiera, vengo de una familia de muchas hermanas donde siempre fue importante ese valor, las juntadas, los asados, aunque sea vegetariana. En cada momento el cumpleaños de mis sobrinos, como que eso es algo que no puedo dejar, porque vengo de una familia italiana con mucho ruido y creo que eso es lo que proyecto para el día de mañana para crear mi familia. Inculco un poco eso: desde poner linda la mesa, ambientar la casa... Las navidades, en general, se pasan en mi casa. Me gusta recibir gente, ser anfitriona. Lo mamo desde chiquita por mi mamá que es igual. Entonces creo que soy eso en pareja.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VPY2JZFPLJFQLIWSHOY7NGNZUI.jpg?auth=a682afa0ad2faa12b40ad28387658ca0a88c1b7936a831c06c5ac0f0bfdc1c9a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Hoy es mi gran proyecto”: Cande confesó que el deseo de la maternidad pasó a ocupar un lugar importante en su vida" height="1080" width="1920"/><h2>Vida familiar, testamento y trabajo con su hermana</h2><p><b>—¿Es verdad que tenés tu testamento escrito? </b></p><p>—Sí, (risas). Está acá en las notas de mi celular. Se llama <i>Herencia si me muero.</i></p><p><b>—¿En qué circunstancia de tu vida surgió la idea de escribirlo? </b></p><p>—Lo tengo hace varios años, te digo cinco o seis años. Y te voy a decir cómo surge. Yo adopté a Almendra en el 2020, ser que cambió mi vida, perdidamente enamorada. Y creo que surge, como pensando desde el miedo a que me pase algo y ella se quede sola. ¿A quién se la puedo dejar? Y a dónde lo dejo escrito por si me pasa algo el día de mañana.</p><p><b>—¿Todo tu entorno sabe que existe ese testamento? </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Todos saben la clave de tu celular? </b></p><p>—No.</p><p><b>—¿Y cómo hacés? </b></p><p>—Una de mis hermanas la sabe.</p><p><b>—¿Y si te pasa algo con tu hermana? </b></p><p>—¡Ay! Emi. Le dejo varias cosas a ella. Estoy jodida (risas).</p><p><b>—¿Vas modificando el testamento? </b></p><p>—Sí, se va modificando. Por ejemplo, Almendra ahora se la quedaría Joaco.</p><p><b>—¿Y antes? </b></p><p>—Antes se la quedaba mi hermana.</p><p><b>—¿Tenés detalles específicos en el testamento? </b></p><p>—Sí. Por ejemplo, una de mis amigas me pidió una cartera y la tengo anotada. Yo colecciono cafeteras, tengo una colección con más de veinte cafeteras.</p><p><b>—¿Las usás todas? </b></p><p>—No, están ahí como de exposición. Tengo algunas en mi casa, algunas en Borja, mi café de especialidad. Una de mis amigas del colegio me pidió una. Otra de mis amigas me pidió todos mis maquillajes, que yo le dije: “Bueno, pará. No sé si van a llegar”. Después hay algo más contundente. El auto me lo pidió Facu, mi amigo.</p><p><b>—¿Y tu café? ¿Quién lo va a seguir manejando? </b></p><p>—Constanza, mi hermana, que es mi mánager, también está anotada.</p><p><b>—¿Cómo es trabajar con tu hermana? </b></p><p>—Fue algo que se dio naturalmente, la verdad. Empezamos a trabajar juntas a mis 24 o 25 años. Cuando estaba en pleno auge más de Violeta, empecé a hacer videos de YouTube. Ella no tenía laburo en ese momento y estaba viendo qué hacer. Es actriz también. Un día me dijo: “Cande, vamos a hacer algo. Yo vi que están haciendo en México, en Estados Unidos, YouTube, algunas chicas”. Esto era cuando YouTube no había explotado tanto acá en Argentina, 2015 por ahí. Me dice: “Los domingos voy a venir a casa y te voy a filmar y vamos a hacer unos videos”. “¿Qué te gusta hacer?” “Cocinar, estar con mis amigas, contar historias, maquillarme”, le dije. Y ahí empezamos a armar mi mundo de videos de YouTube. En ese momento nos fue muy bien. De hecho, hicimos un libro, viajamos a Polonia, nos pasaron cosas medias locas con YouTube. Sucedió por YouTube y fue una construcción que hicimos con mi hermana sin Disney, sin nada. Éramos nosotras dos, con su exmarido, que es mi cuñado, el papá de mi sobrino y también es mi socio en Borja. Porque yo trabajo todo en familia.</p><p><b>—¿Y después? </b></p><p>—Después ella empezó a tomar mucho conocimiento y hoy es mi mánager. Y en 2022 escribí con otra de mis hermanas, que es ilustradora, un libro más personal. No de una biografía ni nada. En su momento leí <i>El camino del artista</i> y me volví fan de toda la propuesta: hice páginas de la mañana, meditación, cambié mi alimentación... Empecé una secuencia más personal. Y a raíz de ahí, con mi hermana escribimos <i>Un año diferente</i>, que es un libro que hoy siento más cercano a la Cande del presente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BR5WENK36ZDABEVC4LXVK6TOPU.jpg?auth=5e12d691545a87ce302f4f4579c8826dfb32959df5b5fc21714f0937dcb58261&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Veo destellos en el aire y yo los bauticé como hadas”, contó la actriz en diálogo con Emilia Attias" height="1080" width="1920"/><h2>Espiritualidad, experiencias esotéricas y creencias</h2><p><b>—Contaste una vez que se te apareció Jesús. ¿Es verdad?</b></p><p>—Yo fui a un colegio católico toda mi vida. Hoy en día soy lo anti. O sea tengo fe, creo en el universo, en la energía. Obviamente, en este caso puntual, hablaba de Jesús. Creo en su historia, es un ser que me representa o que puedo sentir una cercanía, por así decir. Pero como que cambié un poco mi manera de vivir la fe, ¿no? La vivo desde un lugar libre. Siento que antes la vivía más desde un lado estructural. Más difícil, por lo menos para mí.</p><p><b>—¿Pero viviste una experiencia que te marcara en ese sentido? </b></p><p>—Sí. Yo era chica, estaba durmiendo y tuve esa sensación de que una energía se me había aparecido. Si fue un sueño, fue verdad, si lo sentí o si no pasó, no sé. Pero, yo tenía unos 13 o 14 años, abrí los ojos, me desperté un poco y sentí una presencia. No una silueta sino una sensación. Pero te repito, hoy lo reviso para atrás y siempre fui muy sensible a eso y cero miedosa. De hecho, cuando era chica, todos por ahí decían: “¡Ay! Por favor, que no se me aparezca nadie". Y yo al contrario: “Por favor, que venga alguien” (risas). Me parecía interesante.</p><p><b>—¿Tuviste otras experiencias similares? </b></p><p>—Sí, eso lo conté una vez. A mí me pasa que mucha gente se me ríe y me dice: “Andá a hacerte los controles, los chequeos médicos”. Y yo religiosamente los hago porque soy nerd y medio hipocondríaca, voy todos los años. Pero es verdad que muchas veces me pasa estar en situaciones y ver ciertos destellos en el aire.</p><p><b>—¿Cómo describís esos destellos? </b></p><p>—Yo los bauticé <b>hadas</b>. Soy una chica Disney, en definitiva. Llámenme como quieran, pero yo lo puse así y me encanta creer en eso y cuando aparecen digo: “¡Ay! Qué lindas".</p><p><b>—¿Nunca te sentiste mal cuando veías esas lucecitas? </b></p><p>—Te juro que no (risas).</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/HOCZGRL2DVFIBCPUDYRDZNAUWI.jpg?auth=25245793e714e6947d7ba84cf3bed87f86a721c885fe6514dc353de6be076804&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Cande Molfese con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae ]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Cinzia Francischiello: su rol de villana en Gran Hermano, el origen de su personalidad arrolladora y su boda soñada con Dylan Gissi]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/28/cinzia-francischiello-su-rol-de-villana-en-gran-hermano-el-origen-de-su-personalidad-arrolladora-y-su-boda-sonada-con-dylan-gissi/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/28/cinzia-francischiello-su-rol-de-villana-en-gran-hermano-el-origen-de-su-personalidad-arrolladora-y-su-boda-sonada-con-dylan-gissi/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[La ex participante de la casa más famosa del país sorprendió con una frase contundente sobre la infidelidad, repasó cómo construyó su carácter tras emigrar y contó detalles de su historia de amor con el futbolista ]]></description><pubDate>Tue, 28 Apr 2026 13:07:27 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Si me engaña, yo lo puedo perdonar. Pero le haría la vida imposible. Sería insufrible. Ponele que lo perdono: mañana, tarde y noche, desde que se despierta, que se acuerde, le voy a recordar lo que me hizo”, advirtió <b>Cinzia Francischiello</b>, ex participante de <b>Gran Hermano</b>, conocida como <a href="https://www.instagram.com/cinziafd/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/cinziafd/"><b>la chica dorada</b></a>, durante una charla en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. </p><p>Cinzia es una comunicadora social y figura mediática venezolana que cobró notoriedad en Argentina tras participar en la edición 2026 de Gran Hermano, donde se convirtió en la primera concursante de su nacionalidad en esa versión del reality. </p><p>Con 31 años, se instaló en el país en los últimos años e inició una historia de amor con el futbolista <b>Dylan Gissi</b>, con quien está comprometida y proyecta casarse a fin de año. Su perfil combina exposición mediática, carácter definido y ambición artística, aspectos que la posicionaron como una de las participantes más llamativas del programa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2SOY6DZI2VHJ7JBFAVZ754EH4E.jpg?auth=30d5456fdb4ce92184db5680549a88e4f9560364a7c409fdc79610617077eaf0&smart=true&width=5511&height=3862" alt="Cinzia Francischiello se consolidó como figura mediática en Argentina tras su paso por Gran Hermano Argentina 2026, donde se convirtió en la primera participante venezolana de la edición local" height="3862" width="5511"/><h2>Experiencia en el reality y vida en Argentina</h2><p><b>—¿Hace cuánto saliste del reality?</b></p><p>—Ya son dos semanas. Estoy recién salida y ya logré dormir finalmente. Pasé dos semanas sin dormir y el fin de semana me lo tomé completito para dormir. Ya está.</p><p><b>—¿Hace cuánto estás en Argentina?</b></p><p>—Hace dos años.</p><p><b>—¿A qué te dedicabas antes de venir?</b></p><p>—Trabajaba en Venezuela. Era presentadora, conductora, locutora. Tenía mi programa en la televisión y en la tarde mi programa de radio, así que muchos años trabajando en los medios, súper feliz. Y bueno, <b>decidí venirme para Argentina por amor.</b></p><p><b>—¿Cómo comenzó tu historia de amor?</b></p><p>—Por <b>Instagram</b>, claro. Él me mandó un mensaje. Era Navidad y me mandó: “Feliz Navidad”. Entre tanto fueguito, llama la atención un feliz Navidad.</p><p><b>—¿Qué pasó después de ese primer mensaje?</b></p><p>—Después se vinieron muchas cosas lindas. Lo vi, nos conocimos y me encantó.</p><p><b>—Mientras estuviste en el reality, ¿tu marido manejaba tu cuenta?</b></p><p>—Él tenía mi teléfono, pero tenía una chica encargada de mis redes sociales. Él ayudaba con ciertas cosas a ver, esta publicación.</p><p><b>—¿Le dejaste acceso completo a tu teléfono?</b></p><p>—Sí, le dejé mi teléfono íntegro, enterito.</p><p><b>—Tenés una confianza total en la relación...</b></p><p>—Sí, totalmente. De hecho, es una persona que te inspira a esta confianza. Los dos confiamos, somos muy compañeros, estamos muy mimetizados, somos como socios, somos un equipo, somos familia. Nos vamos a casar, pero es como una formalización de lo que ya somos, que en realidad somos una familia y un equipo. Él nunca escondió la clave ni nada. Siempre puso el teléfono de frente. La clave me la supe el día siguiente. No hay ningún tipo de misterio en este sentido.</p><p><b>—¿Cómo fue el año a la distancia?</b></p><p>—Siempre hubo demasiada comunicación, demasiada confianza. Imagínate que tuvimos un año a la distancia, que yo todavía vivía en Venezuela, porque tenía mi trabajo en el canal top, número uno y no era fácil dejarlo. Tuve que esperar un año para poderme despedir de mi programa en Venezuela, del canal, de la radio y durante ese año estuvimos a la distancia.<b> No es fácil tener una relación a distancia.</b></p><p><b>—¿Ya se habían visto en persona antes?</b></p><p>—Sí, obvio. Ya había viajado a Argentina varias veces de viaje, pero estuvimos un año a la distancia. Y es difícil hoy en día. ¿A quién le dura un año de relación a distancia? Solo la gente que tiene un compromiso para tener una relación a distancia.</p><h2>Imagen de villana y personalidad dentro del reality</h2><p><b>—¿Qué sentiste al salir del reality y enterarte de la imagen de villana que tenías?</b></p><p>—Fue lo más random del mundo, porque en mi cabeza siempre estaba muy claro el hecho de que mi compañera era la villana y yo era el angelito. <b>Yo juraba que era el angelito</b>. Y claro, salir y darme cuenta que nadie lo vio de esa manera, me sorprendió un montón y me dio risa. Al final es una “maldad” dentro del juego para desestabilizar a tus contrincantes. Porque si no, vamos a darle el trofeo al resto de la gente. La idea es hacer todo lo posible para ganar tú, para que tus contrincantes pierdan. Ese era mi propósito y, bueno, se ve que afuera se vio como la re villana.</p><p><b>—¿Creés que tu forma de jugar fue parte de una estrategia?</b></p><p>—Dentro de un juego, todas las cartas que pude usar para ganar o para joder al otro lo hice, pero no tiene absolutamente nada que ver con la vida. Cuando juegas a las cartas, si tienes el as no dices: “¡Ay! No, me lo guardo para que pobre no pierda". No, para nada.</p><p><b>—¿Sentís que tu personalidad te jugó a favor o en contra en el reality?</b></p><p>—Para mí en contra, porque sé que tengo mucha energía, soy como que muy guerrera, voy mucho al frente. Creo que es algo que también te da no solamente emigrar, sino que ya yo había mini emigrado dentro de Venezuela. Yo en verdad soy de Valencia y me tuve que ir a Caracas. Toda esa parte aguerrida que tuve que sacar de la nada me da como un exceso de energía, exceso de confianza en mí misma también, porque tuve que sortear demasiadas dificultades en la vida por mí misma. Y entré en un reality y fui con todo. Así como me fui de Valencia a Caracas, así como me vine de Caracas a Argentina, voy con todo. Pero yo soy así. Lo que quiero me lo meto entre ceja y ceja y hasta que no lo consiga no me quedo tranquila.</p><p><b>—¿Cómo fue empezar de cero en cada lugar?</b></p><p>—En Caracas estaba sola, no tenía ni un amigo. Y de cero me labré todo mi camino, me construí. Te acabo de contar que trabajé en el canal número uno, o sea, de cero a mil. Entonces, claro que tengo una fuerza distinta, una garra, un empuje...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/J32H5TEPJZGCBOXQV6VI3KRDTY.jpg?auth=16b44c59437cce1dddd10365ef16761adbedc237cfa49b062f7f43091a4f9a47&smart=true&width=5856&height=4008" alt="El origen de la historia de amor entre Cinzia y Dylan Gissi surgió a través de un mensaje en Instagram durante una Navidad" height="4008" width="5856"/><h2>Dinámica de roles en la pareja</h2><p><b>—¿Te considerás mandona en la relación?</b></p><p>—Sí, mal.</p><p><b>—¿Cómo se lleva tu pareja con eso?</b></p><p>—A él le encanta. Le encanta que yo sea feliz y a mí me encanta que él sea feliz. Él no es una persona que tiene problema de ponerse una ropa porque me hace feliz o lo que sea. Me pregunta: “¿Qué te gustaría?" Yo: “Hoy estaría chévere para poner camisita de botones”. Y se pone. “Hoy estaría cool para usar un estilo italiano”. Entonces, se pone los pantaloncitos de lana y no sé qué. Me complace. La verdad es que me complace.</p><p><b>—A él le gusta estar un poquito dominado porque no tiene que pensar tanto.</b></p><p>—¡No tiene que pensar tanto! Es eso. Yo ya entendí que en todas las relaciones hay un rol. Y por ejemplo, él tiene sus roles, que están bastante marcados, y él me dice a mí: “Tienes que entender que hay cosas que a mí no se me van a dar”. Por ejemplo, irnos de viaje. Amigo, él jamás va a decir: “Estas son las vacaciones, vamos a ir acá”. No, eso es lo que tengo que hacer yo. </p><p><b>—¿Qué tareas son su responsabilidad?</b></p><p>—Toda la parte administrativa, toda la parte financiera, organizativa, todo lo que es de orden.</p><p><b>—¿Cuáles son los roles de él? </b></p><p>—Organizar toda la parte administrativa, toda la parte financiera, todo lo que es así como de orden, ¿viste?</p><p><b>—¿Y cuáles son tus responsabilidades?</b></p><p>—Todo lo creativo es lo mío. Salir, irse de vacaciones, moda, casarse, <i>whatever</i>. Esa es mi parte. Él es el que organiza y yo soy la parte creativa. Jamás vas a escuchar de él: “Nos vamos de vacaciones a tal”. Nunca en su vida. Entonces, a veces me pasaba que yo me quedaba esperando. Bueno, che, venía diciembre y nada de vacaciones y yo decía: “No puede ser nada”. Hasta que finalmente hablamos y me dice: “Tienes que entender que no es algo que me sale”. Así que la parte creativa me tengo que encargar yo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DZ3BS7LDMFB37MWEXAGCI6PBAM.jpg?auth=d5c37dc53ff28fbdc9bfc6f6ef89ccea6f919780a6ccd417ceaa3711f0f94008&smart=true&width=5988&height=4056" alt="Cinzia reconoció su imagen de villana en el reality, aunque aseguró que su estrategia fue parte del juego y no refleja su vida cotidiana" height="4056" width="5988"/><h2>Control y confianza en la pareja</h2><p><b>—Si Dylan organiza una cita sorpresa, ¿confiás en que va a elegir lo mejor o preferís cambiar el plan?</b></p><p>—La B. Prefiero preguntar dónde vamos a ir y cambiar el plan inicial.</p><p><b>—Si no podés asistir a la prueba del DJ del casamiento, ¿te relajás o hacés videollamada para ver todo?</b></p><p>—Que me muestre todo. Imposible relajarme. </p><p><b>—Vos le decís: “Dylan no decidís nada, pagás y yo hablo con la organizadora”</b></p><p>—Sí, pero igual él lo sabe, ¿eh? No se enoja. </p><p><b>—¿Suspenderías el casamiento si te enterás que te engaña?</b></p><p>—Sí, obviamente. Besitos. Que le vaya muy bien en su vida. Rompe la confianza en el sentido de que yo estoy confiada de que él solo quiere estar conmigo o estoy confiada que solo tiene ojos para mí. Y no es así. Entonces, se rompe la confianza. </p><p><b>—¿Qué harías si te pide perdón y lo perdonás?</b></p><p>—Ponele que lo perdono. Yo lo puedo perdonar, pero le haría la vida imposible. Sería insufrible. Mañana, tarde y noche, desde que se despierta, que se te acuerde, le voy a recordar lo que me hizo. No voy a ser más nunca cariñosa, porque es que yo soy cariñosa, soy genuina, me gusta atenderlo, consentirlo. Eso no va a pasar. Lo voy a tratar feo. Él no quisiera seguir en la relación si me engaña, no yo.</p><p><b>—No te imagino enojada, ¿a ver tu cara de enojada?</b></p><p>—No quisieras verla (risas). </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/JV23H3M44FGJDE426CXCIJQOUA.png?auth=86a938cb05700044b0f6abc93b836630f379e27f4d8c6b28ec0e4f6fd831d316&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Cinzia Francischiello y Rulo en Desencritpados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[La Nena de la Fórmula 1: cómo surgió su nombre, por qué Colapinto está a la altura de Fangio y hasta dónde puede llegar ]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/28/la-nena-de-la-formula-1-como-surgio-su-nombre-por-que-colapinto-esta-a-la-altura-de-fangio-y-hasta-donde-puede-llegar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/28/la-nena-de-la-formula-1-como-surgio-su-nombre-por-que-colapinto-esta-a-la-altura-de-fangio-y-hasta-donde-puede-llegar/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, la creadora de contenidos especializada en la Máxima contó cómo fueron sus comienzos hasta ser reconocida, analizó el fenómeno del piloto argentino y se esperanzó con el regreso de la categoría a la Argentina]]></description><pubDate>Tue, 28 Apr 2026 06:28:04 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><i><b>La Nena de la Fórmula 1</b></i> es una joven platense que logró impulsar una amplia comunidad de seguidores de la Máxima a través del contenido especializado que genera en redes sociales como <i>Tik Tok </i>e <i>Instagram</i>. Allí sus videos sobre la F1 lograron gran repercusión. Su crecimiento llamó la atención de las marcas, la llevó a desempeñarse en varios medios y a viajar a los grandes premios de la categoría. </p><p><i>La Nena de la F1</i> llegó a este presente exitoso tras una situación fortuita, ya que anteriormente era docente en una universidad, donde estaba a cargo de la carrera Licenciatura en Turismo. Un accidente en el brazo limitó su vida cotidiana y durante ese trance <b>surgió la idea que le cambiaría la vida: generar contenido sobre la F1. </b>Quién se lo sugirió, como continuó y cómo llegó hasta este momento. En la entrevista explica en detalle todo ese proceso. Y analiza puntillosamente el fenómeno de <b>Franco Colapinto.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Z46QGVS3LZAABIPNPDEOKOBPW4.jpg?auth=59a79b7f647d1f6aa309cf2653a84f8626a053eaff0100cf74155985b3691c7a&smart=true&width=6192&height=4128" alt=""La Nena de la Fórmula Uno" destaca la labor de Franco Colapinto y asegura que puede ir por más (Foto Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><p><i><b>-Bienvenida La Nena de la Fórmula 1... ¿cómo surgió ese nombre?</b></i></p><p> -Ese nombre surgió de la manera más espontánea. No hubo nada premeditado. El día que me decidí a hacer contenido en Fórmula 1, que viene atado a una historia muy particular, dije <b>“che, necesito un nombre para que básicamente nadie me conozca cuando haga este contenido”</b>, porque yo vengo del mundo académico, diez años de dirigir una carrera en la universidad, de la carrera de Licenciatura en Turismo.</p><p><i><b>-Entonces vos decías “soy licenciada, no me voy a poner con mi cara, con mi nombre, a hablar de Fórmula 1”... era como que no pegaba...</b></i></p><p>-Entonces dije, “bueno, vamos a buscar un nombre donde nadie me conozca y yo pueda sacar todo esto mío”. Y así surgió <i>La Nena</i>, porque un poco es como mi perfil, es un poco mi personalidad, de manera exagerada, cómo yo veo las carreras, cómo me comporto, mis emociones...</p><p><i><b>-Yo veo el contenido, como los niños, totalmente. Pero recién lo mencionaste un poco vos, esto de un momento particular de tu vida, mucha gente estará con el comentario de “¿cómo una mujer en la Fórmula 1?″... ¿qué fue ese momento de tu vida y cómo surgió que te metas y hables de Fórmula 1? </b></i></p><p>-Lo de ser mujer en la Fórmula 1 yo siempre lo veo como una oportunidad. A veces me dicen “¿no te pesa?”. Todo lo contrario, para mí es algo muy natural siempre estar inmersa en ámbitos muy masculinos, donde siempre reina el hombre. Y yo siempre supe imponerme, dar mi voz y dar mi opinión, así que eso nunca me resultó incómodo. Y al contrario, creo que es una oportunidad que las mujeres hablemos de Fórmula 1, porque cuando una mujer habla de Fórmula 1 siempre te están mirando y están evaluando a ver qué decís, si sabés, si no sabés, si es interesante lo que decís.... <b>Mientras opinen o critiquen mis pensamientos por lo que yo digo, no por si soy mujer o no, ahí sí, ahí podemos sentarnos a charlar.</b> De hecho hay muchas mujeres hoy que hablan de Fórmula 1, cada vez somos más. Hay muchas mujeres que yo admiro que hablan de Fórmula 1, tanto de Argentina como de afuera, que las sigo. </p><p><i><b>-¿Quiénes te gustan como comentan?</b></i></p><p>-Ale Martínez, Flor Andersen me encanta. Hay muchas periodistas y muchas creadoras de contenido, porque cada una desde su lugar da su opinión, digamos. Yo tampoco soy periodista y yo doy mi opinión, digo lo que yo siento. Al contrario, creo que por ahí al no ser periodista no tengo este peso de ser “objetiva” con lo que digo. Yo lo que digo es lo que pienso y totalmente subjetivo, porque es mi opinión al respecto.</p><p><i><b>-¿Por qué hablabas de un momento particular de tu vida?</b></i></p><p>-<b>Fue en un momento particular porque tuve un accidente en un brazo, cuando mi vida era un quilombo, una vorágine.</b> ¿Viste cuando no te ponés a pensar lo que estás haciendo? Bueno, tuve un accidente, me rompí un brazo y tuve que ir a una cirugía. Eso me dejó cien por ciento en mi casa, sin poder trabajar, sin poder ser independiente, sin poder manejar. Necesitaba que me ayuden hasta para lavarme el pelo y atarme los cordones, a ese nivel. Creo que fue más la limitación emocional que otra cosa, el dolor, el no poder hacer lo que estaba haciendo y muy deprimida, muy bajoneada y dolorida. <b>En ese momento se me acerca mi pareja y me dice “che, ¿por qué no te ponés a hacer videítos de Fórmula 1, que te encanta, que sabés un montón, tipo para hacer algo?“, porque no me podía ver más con esa cara que yo tenía. </b>En ese momento dije ”sí“, me abrí un <i>TikTok</i>, yo no tenía ni siquiera <i>TikTok</i> personal. Me puse el nombre de <i>La Nena</i>, me abrí un Instagram y subí mi primer video. Fue así. Y eso se transformó en motivación de despertarme todos los días y tener un propósito. Te diría hasta como un modo de catarsis, a modo de terapia personal. <b>Y me pasó algo reloco, que no me había pasado con nada en la vida, que tuve un shock de inspiración.</b> Es como que algo se abrió en mí... mis ideas creativas sobre qué quería hacer en mis videos me venían a la noche, cuando dormía. Entonces, yo dormía con una anotador al lado de la cama. Entonces yo me levantaba y era ratatata (hace el gesto de escribir), porque decía<b> “che, si no lo anoto mientras estoy medio dormida, al otro día no me lo voy a acordar”</b>. Entonces me levantaba y mi plan era “bueno, voy a grabar esto, esto, esto”. Y es lo más difícil de un creador de contenido, tener las ideas creativas. </p><p><i><b>-¿En qué año fue el accidente? ¿En qué año fue esto que te ocurrió? Digamos, ¿fue antes de Colapinto? ¿Fue en el momento que sale Franco? ¿Fue después? </b></i></p><p>-Fue en el momento. El accidente lo tuve antes, fue en el año 2024, cuando Franco estaba llegando a la Fórmula Uno. <b>Fue medio en simultáneo, pero nunca asocié esto de hablar de Fórmula porque estaba Franco.</b> Yo consumo Fórmula Uno desde hace muchísimos años más. Creo que este accidente que yo tuve -es increíble-, pero yo lo agradezco haberlo pasado, porque fue lo que a mí me dio lugar a permitirme hacer esto, que lo tenía adentro, claramente. <b>Porque si me preguntás “¿te dedicarías a otra cosa?”, te digo que no.</b> No hay nada en la vida que quisiera hacer más que esto, que es hablar de Fórmula Uno. En todos sus aspectos, haciendo los videos para mi comunidad, yendo a las carreras a cubrir los grandes premios, trabajando en medios, que todo eso fue una consecuencia, eso vino todo después. El objetivo principal era poder sacar este amor que yo tenía y esa pasión y esa creatividad, ¿no? </p><p><i><b>-¿Te ayudó el conocimiento que tenías en tu carrera anterior, Turismo, para lo que estás haciendo ahora?</b></i></p><p>-Mi carrera me ayudó muchísimo, porque es una carrera muy amplia y hoy la uno mucho al trabajo que yo hago, por cómo me vinculo con las marcas, por cómo puedo yo aportarles algo diferente, sobre todo a las marcas vinculadas a los viajes, a las agencias, los hoteles y un montón de marcas que están metidas en este mundo de la Fórmula Uno.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/P7ZIBYAE4ZHEFGJH33Y3ETSOZA.jpg?auth=ae1ea13eb6890c6560041745237f2602b1cd41d1ef1b492a565f218e1e05e579&smart=true&width=6060&height=4128" alt=""La Nena de la F1" era docente universitaria hasta que un accidente cambió su vida (Foto Maximiliano Luna)" height="4128" width="6060"/><p><i><b>-Hablemos un poco de Colapinto. ¿Qué es Colapinto para el deporte argentino?, ¿qué pasa con el amor que genera Colapinto en la mayoría? Pero también está ese hateo insólito que yo veo y lo sigo percibiendo de gente que no sabe un carajo, ¿no? ¿Por qué ese hateo, con lo que cuesta que un piloto argentino llegue a la Fórmula Uno?</b></i></p><p>-Todo lo que vos estás diciendo es tal cual así. <b>Hoy a Colapinto lo pongo en el mismo escalón que Fangio, que Reutemann. Y me dicen “¿cómo lo vas a poner a Colapinto en ese escalón de los grandes de la Fórmula Uno?” Sí, Franco hoy tiene lo que tienen esos pilotos que son de renombre y de historia, porque logró llegar a un deporte súper complejo de llegar, donde solamente este año hay veintidós butacas para ocupar. No solamente logró llegar, con lo difícil que es llegar a la Fórmula Uno, sino que se logró mantener, porque Franco no pasó una carrera y se fue. Franco es el tercer año que empieza en Fórmula Uno.</b> Entonces, son muy pocos los pilotos en el mundo que logran lo que logró Franco y encima es uno de los poquísimos argentinos que lo logró. Ahora, ¿si Franco va a lograr ser lo que fue Fangio? Probablemente no. Fangio hay uno solo en el mundo, es el tipo que es mi máximo ídolo. Logró lo que ningún deportista en el automovilismo logró. O sea, cinco campeonatos del mundo en esa época donde te subías a un auto y no sabías si volvías vivo. Una carrera era de vida o muerte. De hecho, siempre los pilotos cuentan que en esa época no les alcanzaban los dedos de la mano para contar la cantidad de compañeros que perdían en una temporada. Fangio fue el más grande. Fangio ganó cinco campeonatos del mundo en solamente ocho temporadas. Hay solamente dos pilotos que lo superaron, que son Schumacher y Hamilton. Pero Schumacher corrió diecinueve temporadas y Hamilton ya va por su temporada número veinte.<b> Pero no podemos poner esa vara de Fangio para comparar a Franco, porque es como decir en el fútbol si un jugador es muy bueno o no comparándolo con Messi o con Maradona. </b></p><p><i><b>-¿Qué nos podés decir en relación a su auto? Se dice que el auto es malo y Franco es crack, pero también que cometió errores, ¿cómo es eso?</b></i></p><p>-Vos estás hablando del año pasado.<b> Franco, hoy con el Mercedes, que es el auto que pica en punta, no sé si sale campeón, pero que pelea el campeonato, te lo puedo asegurar que sí.</b> Porque en la Fórmula 1 está lo que yo llamo “la teoría del fernet”, que 70 por ciento es el auto y 30 por ciento el piloto. Puede variar según las condiciones. Ahora, con el cambio de reglamento, puede ser un poco más el piloto, porque pone mucho de sí, pero es muy importante la máquina, muy importante. Lo vimos el año pasado con Franco. Decíamos que tenía “una batata” y hacía lo que podía. Este año tiene un auto mucho mejor y lo vemos en Gasly, su compañero de equipo, que tiene el mismo auto y está sacando muy buenos resultados. Ahora me preguntás, ¿por qué Franco no? Hay muchas cosas, Gasly tiene diez años de temporada en Fórmula Uno, va por la once. Franco ya está iniciando su tercer año, pero va a ser su primer año completo de Fórmula 1, porque en el 2024 y en 2025 él empezó ya habiendo arrancado el campeonato. Inclusive ahora los primeros circuitos Franco no los conoce. Franco tiene cosas muy buenas y tiene falencias como cualquier piloto de Fórmula 1 en este deporte. <b>La gran falencia de Franco es la clasificación. Lo sigue siendo hasta el día de hoy, es lo que más le cuesta. Es su punto flojo. Franco normalmente en la carrera sale atrás de su compañero de equipo. Gasly es muy bueno en clasificación, entonces logra tener mejores posiciones. Ahora, en carrera, Franco es muy bueno. Lo demostró en la primera carrera con esa muñeca, la famosa muñeca, que para mí es la maniobra del año. También está el azar, que depende de las estrategias de los equipos. En el caso de Franco, las tres carreras que se corrieron, que hubo safety car, los tres lo complicaron y lo dejaron atrás. </b></p><p><i><b>-Tuviste oportunidad de conocerlo, de entrevistarlo. A nivel comercial, ¿cómo podés explicar lo que genera?</b></i></p><p>-El fenómeno Colapinto para mí es un caso de estudio. Lo que generó a nivel marcas, de la gente que lo apoyó para que él pueda llegar a la Fórmula Uno. Y lo que generó en la gente, es un fervor. Vos vas a cualquier bar, en la mesa de al lado están hablando de Colapinto. Vas a un asado con tus amigos, están todos hablando de Franco. Mis reuniones familiares, donde nadie veía Fórmula 1, de repente todos están hablando de Colapinto. Eso es un fenómeno social. Eso las marcas lo ven, los fans lo llevan a los circuitos, los argentinos somos pasionales, somos carnales. Dónde esté Colapinto hay gente que lo están bancando. </p><p><i><b>-¿Hay una esperanza de que la multitudinaria exhibición de Franco en Buenos Aires sirva como puntapié para la llegada de la Fórmula Uno a la Argentina?</b></i></p><p>-No estoy dentro de esas conversaciones, pero creo que juega mucho. Es una carta muy importante, porque que el resultado de este evento sea bueno, a nivel organización, a nivel show, porque vienen medios de todas partes del mundo y después del evento hay una delegación de Argentina que viajará a Miami para conversar con la Fórmula 1 para vengan de nuevo a la Argentina. Imaginate una Fórmula Uno acá, con un piloto local y con los argentinos volviéndonos los locos. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CMRVSPHBPZHQRCSWU6P53ALTF4.jpg?auth=08e7d7905acccd7108b9962b30cf21e594eb33e5ddc0c7e9abc1c85a2c709e48&smart=true&width=5472&height=3792" alt=""La Nena de la Fórmula Uno" se ilusiona con el regreso de la Máxima a la Argentina (Foto Maximiliano Luna)" height="3792" width="5472"/><p><i><b>-Ahora viajás a la próxima carrera, en Miami, ¿quién te ayuda en los viajes?</b></i></p><p>-Tengo un equipo ya, grande. Fue todo muy abrupto, el crecimiento de <i>La Nena</i>. Somos muchos en equipo, tengo a mi productor, que es mi gran bastión en todo. También es creador de contenidos, pero en fútbol -tiene <i><b>Un Metro Adelantado</b></i>-, entonces tengo una escuela, como un camino muy allanado y aprendí mucho desde antes de hacer contenido de <i>La Nena</i>. Todo ese proceso me ayudó muchísimo. Cuento con todo el equipo de ellos, de esa agencia grande. Entonces, desde la parte de administración, comercial, editores, en el caso de que necesite, pero la que pone la mayor parte de las cosas soy yo. Desde mi cara, mi cuerpo, mi energía, los guiones, las ediciones... yo estoy en todo. </p><p><i><b>-¿Qué te imaginás a futuro? ¿Buscás ser una referente en la Fórmula Uno, que sea un deporte más popular, que no sea solo algo del momento?</b></i></p><p>-Sí, sin dudas que sueño con eso y sin dudas que va a pasar, sobre todo si tenemos la continuidad de Franco por varios años. Creo que la Fórmula 1 se va a instalar como deporte, no digo deporte nacional porque lo vayan a practicar, sino que lo vayan a consumir y lo vayan a seguir. Y sueño con seguir creciendo y que la vida me vaya sorprendiendo, porque ahora es una constante sorpresa. Todos los días pasan cosas nuevas. Empiezo de repente a estar en un medio o en otro, o en una carrera y me quiero seguir sorprendiendo. A ver, no tengo una meta, es decir, llego hasta acá y ya está. Que siga creciendo, que me siga sorprendiendo y que siga creciendo la comunidad de fans de la Fórmula Uno, conmigo o “sin migo”, digamos (risas). </p><p><i><b>-Para terminar, ¿entonces puedo ir y decirles a mis amigos que Colapinto está a la altura de Fangio? ¿Lo repito?</b></i></p><p>-Sí, repetilo. Te la van a retrucar, y ahí se la decís, toda la explicación.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FW7P2KUVHVC4BLQDTMQYLXZN5M.jpg?auth=399a3481dee39a49d859974f5bda061cac95fdc02365433d839090d65b58b9c8&amp;smart=true&amp;width=1921&amp;height=1081" type="image/jpeg" height="1081" width="1921"/></item><item><title><![CDATA[Lowrdez: “Hubo momentos en los que no podía hacer nada, tomaba las pastillitas, pero también un litro de vodka por día”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/26/lowrdez-hubo-momentos-en-los-que-no-podia-hacer-nada-tomaba-las-pastillitas-pero-tambien-un-litro-de-vodka-por-dia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/26/lowrdez-hubo-momentos-en-los-que-no-podia-hacer-nada-tomaba-las-pastillitas-pero-tambien-un-litro-de-vodka-por-dia/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La cantante se refugió en la música y en la reconstrucción del grupo Bandana luego de atravesar una separación conflictiva de su última pareja: Leandro García Gómez fue detenido y enfrenta una causa por violencia de género. “Siempre estoy triste, hay algo que se rompió en mí”, asegura y dice que quiere enamorarse de ella: “Si me hubiera querido más, quizá nada de esto pasaba”]]></description><pubDate>Sun, 26 Apr 2026 09:36:55 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.infobae.com/tag/lowrdez/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/lowrdez/"><i><b>Lowrdez</b></i></a> habla sin filtro, con humor, con contradicciones y con una honestidad que desarma. <b>“Estoy sanando, de a poquito. Es un laburo”</b>, dice, y en esa frase se condensa el momento que atraviesa: uno donde conviven la reconstrucción personal, el regreso a los escenarios y una mirada más consciente sobre sí misma. Lejos de la imagen congelada de Bandana, hoy se muestra vulnerable, reflexiva y, a la vez, profundamente conectada con lo que la hizo llegar hasta acá.</p><p>Su historia arranca mucho antes del fenómeno pop. “Soy Cecilia Lourdes Fernández… y nada más y nada menos que Cecilia, la patrona de la música. Así que estoy donde tengo que estar”, cuenta entre risas, como si el destino hubiera estado escrito desde siempre. Criada en un hogar con fuertes valores religiosos y comunitarios, recuerda una infancia con carencias materiales pero llena de amor: “Nunca tuvimos un mango, pero siempre tuvimos amor y educación, y eso es impagable”.</p><p>Esa misma espiritualidad mutó con los años. Hoy, más allá del dogma, se aferra a una idea más amplia: “<b>Me siento más identificada con el budismo</b>, esto de vivir hoy, ahora, porque el futuro es una ilusión y el pasado es irrecuperable”. En ese presente intenta anclarse mientras atraviesa duelos personales, físicos y emocionales tras terminar su relación de pareja con <a href="https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2026/01/29/el-ex-de-lourdes-fernandez-va-a-juicio-por-violencia-de-genero-podria-enfrentar-una-pena-de-28-anos-de-carcel/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2026/01/29/el-ex-de-lourdes-fernandez-va-a-juicio-por-violencia-de-genero-podria-enfrentar-una-pena-de-28-anos-de-carcel/">Leandro García Gómez</a>, quien fue detenido en octubre de 2025 tras ser denunciado por la madre de la cantante por violencia de género. “Se me rompió algo”, admite, y no esquiva la profundidad de lo que le pasa: <b>“Siempre estoy triste, pero tengo momentos felices y me puedo levantar de la cama”</b>.</p><p>En paralelo, la música vuelve a ser refugio y motor. El reencuentro con Bandana y el cariño del público funcionan como sostén en medio del proceso. “La música siempre me salvó de todo”, asegura, y reconoce el impacto de ese vínculo con la gente. Ese regreso ya tiene fechas concretas: el 9 de mayo se presentarán en el Teatro de Verano de Uruguay, con una gira que seguirá por el interior del país y que tendrá uno de sus puntos fuertes el 23 de septiembre, cuando vuelvan a subirse al escenario del Gran Rex.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4P3CRK4IDVFCVJNTJHYXNMV5YE.jpg?auth=fb9c161246bba559b6593608826611e481cd86cba9b10f38a617f7a89dc54731&smart=true&width=6192&height=4128" alt=" “Estoy sanando, de a poquito. Es un laburo”, aseguró Lourdes Fernández en diálogo con Infobae. (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><p>Hoy, entre terapias, rutinas y proyectos, intenta reconstruirse desde otro lugar. <b>“Quiero enamorarme de mí”</b>, dice a <b>Infobae</b>, con una claridad que no deja dudas sobre su prioridad. Mientras tanto, se permite el humor como salvavidas y avanza, paso a paso, en un camino que, como ella misma define, es día a día.</p><p><b>—¿Lourdes por la Virgen?</b></p><p>—Sí, por la Virgen. Aunque tengo que contar que era el nombre de la perra de mis padres (risas). Les gustaba tanto que cuando nací me quedó a mí. En realidad soy Cecilia Lourdes Fernández… y Cecilia es la patrona de la música, así que estoy donde tengo que estar.</p><p><b>—¿Creciste en una familia muy religiosa?</b></p><p>—Sí, con valores de solidaridad y comunidad. Mis viejos tenían un grupo scout, ayudaban mucho al barrio y el barrio también a ellos, por eso amo Newbery, donde también estoy arreglando mi casita para volver. Hoy me siento más espiritual que religiosa y <b>me identifico más con el budismo que con el catolicismo</b>, con la idea de vivir el presente, porque el futuro es una ilusión y el pasado es irrecuperable.</p><p><b>—¿Estás sanando?</b></p><p>—Sí, de a poco. Es un laburazo.</p><p><b>—Además atravesaste problemas de salud importantes. </b></p><p>—Sí. Me operaron y <b>me sacaron el útero, que pesaba un kilo y medio</b>. Venía postergándolo y ya no podía más. Fue muy fuerte porque, aunque nunca me había planteado ser madre, pasar de “no quiero” a “no puedo” es un duelo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VEWEB5HTMNBVHC5BU3FATCGHCU.jpg?auth=66f3f02d7fd3dfc8f9771725b2a0256239d65b52e079a6f9426cca1e02ef8090&smart=true&width=3736&height=2536" alt="La cantante se refugió en la música y en la reconstrucción del grupo Bandana luego de atravesar una separación conflictiva de su última pareja. (Maximiliano Luna)" height="2536" width="3736"/><p><b>—¿Esta operación fue posterior al evento de violencia que conocimos?</b></p><p>—A mi separación sí, fue posterior. A los tres días estaba subida al escenario del Gran Rex y tres días después me interné. Y, bueno, ahí salió mi bebé Mordegón (risas). Porque si lo ves, es una locura.</p><p><b>—¿Viste el útero?</b></p><p>—Sí, Dios mío. <b>Tenía más de 27 miomas</b>. Lo fui dejando pasar tanto tiempo que se pegó a las paredes del colon. Es medio escatológico lo que cuento, pero fue así. Mucho dolor y molestia. </p><p><b>—¿Cómo estás hoy con eso?</b></p><p>—Estoy duelando varias cosas y situaciones que ya no quiero para mi vida: la salud, la relación que terminó y también decisiones propias. No me siento víctima con lo que pasó con mi expareja, me siento parte por haber vuelto, me da culpa de que él esté donde está, sé que muchos no lo pueden entender, pero me siento así. Le pusimos lo mejor y en un momento la cosa se intoxicó. Así como me ven, con corticoides y todo, me dicen “dejá los postres”, yo celebro que estoy viva.</p><p><b>—¿Después de todo lo que viviste alguien te dijo: “dejá los postres”?</b></p><p>—Sí, por supuesto. Hubo muchas críticas hacia mi cuerpo, pero trato de no detenerme en eso, me quedo con los miles de mensajes positivos que recibo, tanto en redes como en la calle.</p><p><b>—¿Es cierto que fuiste al casting de Bandana para no ir a trabajar?</b></p><p>—Sí (risas). Suena feo, pero sí. Vivía sola desde los 16, había tenido un accidente, me atropelló un auto… estaba medio en otra y vendía celulares puerta a puerta. Me iba mal, porque tenía que presionar a la gente.</p><p><b>—¿No eras buena vendedora?</b></p><p>—No (risas). Igual era complicado, el sistema era medio turbio. Pero bueno, a veces te metés en esas por necesidad.</p><p><b>—Desde los cuatro cantabas.</b></p><p>—Desde que tengo memoria canto.</p><p><b>—Pero desde muy chiquita también estuviste en escenarios.</b></p><p>—Sí. Mi tío era concertista de guitarra y tocaba canciones del Litoral, porque mi papá es de Goya, Corrientes. Mi primera canción fue <i>Kilómetro 11</i>. Me daba mucha vergüenza, era muy tímida. Lo sigo siendo, pero uno va generando capas para defenderse.</p><p><b>—¿Recordás esa infancia como una etapa linda?</b></p><p>—Sí, muy linda. Nosotros nunca tuvimos un mango, pero siempre tuvimos amor y educación y eso es impagable. <b>Y ahí aparece el Colón</b>, porque yo ya cantaba.</p><p><b>—A los ocho llegás al Colón.</b></p><p>—Claro. Cantaba en el coro de la iglesia y una mujer del coro del Colón les dijo a mis papás que me llevaran. El director decía que no había lugar, pero insistieron en que me pruebe. Yo estaba fascinada con <i>La novicia rebelde</i>, con Julie Andrews, el do-re-mi, y cantaba tanto que dijeron: “Vamos a probarla”.</p><p><b>—¿Qué cantaste?</b></p><p>—Canté <i>Edelweiss</i>. </p><p><b>—Y ahí les encantaste.</b></p><p>—Sí, me dijeron: “De acá no se va”. Ahí empecé a cobrar mis primeros sueldos por presentismo y por obra. Hice un montón de óperas, como <i>Werther</i>, <i>Pagliacci</i>… muchísimas.</p><p><b>—¿Y mientras podías seguir estudiando?</b></p><p>—Sí. Iba a la escuela en Hurlingham, hacía la tarea en el tren y a las dos entraba al Colón hasta las ocho. Era una doble escolaridad intensa.</p><p><b>—Un esfuerzo enorme.</b></p><p>—Sí, pero estaba híper convencida. Y sin mi familia no hubiese sido posible. Mi papá bancó mucho la parada porque mi mamá, además de ser maestra, estudiaba medicina y se recibió de grande. No teníamos plata, apenas alcanzaba para los viáticos. </p><p><b>—Pero no lo sentías así de chica.</b></p><p>—No, me lo dibujaron tipo “La vida es bella”. Me enteré de grande que, por ejemplo, en el tren jugábamos a “la mancha del chancho” para esquivar al que cortaba los boletos. </p><p><b>—Había tanto amor que no se notó la falta.</b></p><p>—Exacto. Amor no faltaba nunca.</p><p><b>—¿Y cuando empezaste a ganar plata en el Colón ayudabas en tu casa?</b></p><p>—No sé, porque mi primer sueldo me lo gasté en un perro ovejero.</p><p><b>—O sea, había poco quilombo en tu casa, sumaste un integrante más.</b></p><p>—Sí, en mi casa siempre hubo animales. Y también me acuerdo de haberme comprado esas calzas ciclistas con tiras fluorescentes horribles (risas). A los 13, ya empecé el conservatorio en el Esnaola, que es una escuela pública increíble de la que salieron un montón de músicos, por ejemplo, Catriel y Paco Amoroso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MY4ZGJFRL5BGDJ67YUPLUPQUXQ.jpg?auth=ee65a4b649954ab01e56a60358894649be349a50019bb499ef08bda2c15dcc95&smart=true&width=5484&height=3836" alt="Lourdes fue una de las ganadoras del certamen Popstars, de donde nació Bandana. (Maximiliano Luna)" height="3836" width="5484"/><p><b>—¿Y en qué momento del casting de </b><i><b>Popstar</b></i><b> entendiste que podía salir bien?</b></p><p>—Después de la prueba de baile. Cuando dijeron mi número yo ya me veía afuera. Iripino iba para un lado, yo para el otro; Iripino se paraba, yo me acostaba… era un desastre (risas). </p><p><b>—Y sin embargo…</b></p><p>—Pasó. Después, en el hotel, un hombre me dijo: “Aprendé a bailar, nena”, y se fue. Yo no entendía nada.</p><p><b>—¿Quién era?</b></p><p>—Gustavo Yankelevich (risas). Ahí entendí cómo funcionaba todo.</p><p><b>—¿Cómo viviste el furor de Bandana?</b></p><p>—Bien. Tenía amigos muy cercanos y las chicas fueron una contención clave. También tuvimos terapia de grupo por la locura que nos rodeaba. Nosotras no cambiamos; cambió el entorno: aparecían parientes, la gente dormía en la puerta de mi casa… todo muy de golpe. </p><p><b>—¿</b><i><b>Guapas</b></i><b> la escribiste vos?</b></p><p>—<i>Guapas</i> nació de un tema mío, un funk en inglés que decía “dance, dance, dance”. Se tomó una parte, después Magalí Bachor hizo ese <i>ad lib</i> increíble de “si tú quieres bailar”, y yo le sumé la letra. Fue un trabajo bastante colectivo. Y fue muy loco porque el hit iba a ser <i>Maldita noche</i>, pero nunca sabés qué va a pasar con una canción. </p><p><b>—¿Cómo te sentís hoy cantando esos temas?</b></p><p>—Los amo. Al principio, defendía mi carrera solista, Bandana pesaba mucho. Con el tiempo entendí lo que generan y me emociona saber que acompañaron a tanta gente. Creo que <b>Bandana generó algo muy fuerte: el “si ellas pueden, yo puedo”. Y no solo en la música, sino en la vida</b>. Poder ser quien querés ser, eso es poderosísimo.</p><p><b>—¿Cómo es que Yankelevich les cede el nombre?</b></p><p>—En 2016 queríamos seguir y Gustavo estaba muy enfocado en hacer teatro, entonces nos dijo: “Chicas, tomen”. En ese entonces estábamos Vale, Lisa y yo. Fue un gesto muy generoso.</p><p><b>—¿Cuándo sentís que empezó a desordenarse todo un poco para vos?</b></p><p>—Cuando cumplí 40. Ahí se fue todo un poco a la mierda, hace unos cinco años. Fue una cadena de malas decisiones, desajustes… no pasa solo por el consumo, fue algo general.</p><p><b>—¿Cuándo lo notaste?</b></p><p>—Ya lo venía sintiendo, pero la pandemia fue un quiebre. Laboralmente estaba bien, pero por dentro no. Empecé esa relación en ese contexto, hay una cautelar y mucho no puedo contar, pero sí diré que hacia afuera parecía todo perfecto, pero había cosas que no estaban bien. </p><p><b>—Esa diferencia entre lo que se ve y lo que pasa.</b></p><p>—Tal cual. Desde chica aprendí a “prender la luz y sonreír”, pero eso no quita el dolor interno.</p><p><b>—¿Estás triste hoy?</b></p><p>—Sí, siempre estoy triste.</p><p><b>—¿Te están ayudando?</b></p><p>—Sí. Estoy haciendo terapia y tengo amigos increíbles. <b>Pero hay algo que se rompió en mí</b>.</p><p><b>—¿Volviste a hablar con tu expareja?</b></p><p>—No, ni quiero. Tengo claro lo que no quiero más en mi vida. Nunca imaginé estar en una situación así, pero también entiendo que soy humana. Me criaron para ayudar a los demás, y a veces no se puede.</p><p><b>—Quiero que quede claro, que podemos hablar de lo que vos quieras, sin ir a lugares que duelan.</b></p><p>—Está bien, es parte de lo que me pasa. No me siento víctima. Por lo menos hoy no lo siento así. Sigo entendiendo cosas a la distancia que antes no veía, es mi proceso.</p><p><b>—Es un proceso poder mirarlo desde otro lugar. Al principio te enojaste.</b></p><p>—Sí. Me enojé porque se hizo público por gente cercana que podría haberme llamado. En ese momento él me estaba cuidando, yo tenía fiebre.</p><p><b>—¿No estabas secuestrada, como se dijo?</b></p><p>—No, para nada.</p><p><b>—¿Sentís que con el tiempo vas a poder verlo diferente?</b></p><p>—No, definitivamente no estaba ahí en contra de mi voluntad.</p><p><b>—¿Te enojaste con tu mamá?</b></p><p>—Sí, por lo mismo: por hacerlo público. Siento que se podía resolver con un llamado.</p><p><b>—¿Y con él pudiste enojarte?</b></p><p>—Sí, también.</p><p><b>—¿Y pudiste amigarte con vos?</b></p><p>—Estoy en eso. Me estoy perdonando cosas.</p><p><b>—Esa tristeza de la que hablás, ¿es de ahora o viene de antes?</b></p><p>—Puede venir de antes. Quizás es un proceso que se alargó demasiado, de permitir cosas que no debía. Para mí la pandemia fue un quiebre, pero también hay cosas de antes. Soy de una generación donde estaba bastante naturalizado cierto nivel de violencia, cosas que hoy se cuestionan más. Y toda la presión que viví desde chica, incluso lo lindo de haber podido hacer lo que me gustaba, también implicó resignar otras cosas. Recomiendo mucho la biodecodificación, me está haciendo bien. También estoy con terapia, con psicoanálisis y con psiquiatra. Y con astrólogo (risas). </p><p><b>—¿Te estás cuidando?</b></p><p>—Sí, sumé gimnasio y ayuda mucho trabajar con las chicas.</p><p><b>—Están de gira con las chicas.</b></p><p>—Sí, venimos de Uruguay y el 9 de mayo volvemos al Teatro de Verano, que es un anfiteatro impresionante. Así que nos estamos dando esos lujitos.</p><p><b>—¿Cómo están ustedes cuatro, se amigaron?</b></p><p>—Bien. Hablé con Lisa, tuvimos diferencias, pero sé que todo fue desde el amor. Igual, hacerlo mediático hizo que hoy hablemos de esto y no de la música, y duele. Yo lo hubiera manejado distinto, otros amigos actuaron de otra manera y no me expusieron. </p><p><b>—¿Podés entender que tu mamá estaba desesperada y que actuaron desde el amor?</b></p><p>—Sí, fue de buena fe. Y eso hace que ame a mi mamá con toda el alma. Ella me trajo al mundo y me apoyó siempre.</p><p><b>—¿Vos no sentís que si ella no intervenía de esa forma podía terminar diferente ese episodio?</b></p><p>—No, porque en ese momento estábamos en buenos términos.</p><p><b>—Más allá de él, en algún momento contaste que había un tema con el consumo de alcohol.</b></p><p>—Sí, probé de todo, no me molesta decirlo. Pero el problema pasa por otro lado, eso es una<b> </b>consecuencia.</p><p><b>—¿Qué te sostuvo?</b></p><p>—La música. Siempre me salvó. Es mi principio y mi fin. Me cruzo con gente que me abraza y me cuenta su historia, la de su mamá. Es muy fuerte.</p><p><b>—¿Te escriben personas contándote situaciones difíciles?</b></p><p>—Muchísimas. Mujeres y varones y trato de dar palabras alentadoras. Yo todavía estoy procesando lo mío, pero quiero que sepan que pueden contar conmigo. Mi teléfono está en Instagram.</p><p><b>—¿Y no te estalla el teléfono?</b></p><p>—Sí, gracias a Dios. Con muchísimo trabajo y mucho cariño. Me tomo el tiempo de responder, de escuchar los audios, ¡voy a empezar a cobrar los saludos de cumpleaños! (risas). Pero siento que es ese momento en el que podés dar algo que le genere alegría a alguien.</p><p><b>—¿Qué no conocemos de vos?</b></p><p>—Que me encanta cocinar, que soy tranquila, que miro un montón de películas. Que prefiero eso antes de salir a bolichear.</p><p><b>—¿Vos decís que te imaginamos más rocker descontrolada?</b></p><p>—Sí, pero esa etapa ya pasó. Todavía tengo algún fin de semana así, pero no es todos los días.</p><p><b>—¿Qué cocinás rico?</b></p><p>—De todo. Me encanta cocinar, menos lo dulce.</p><p><b>—¿Es terapéutico?</b></p><p>—Sí, totalmente. </p><p><b>—Si mirás para atrás, ¿de qué te arrepentís?</b></p><p>—De ese vínculo. Aunque hubo cosas lindas, preferiría no haber estado ahí. Es triste, porque hubo cosas lindas, pero que haya terminado así… prefiero dejar todo el amor que tuve ahí adentro que es muchísimo para no pasarlo.</p><p><b>—Te vas a volver a enamorar. </b></p><p>—Sí, pero no pienso en eso ahora. <b>Quiero enamorarme de mí</b>, quererme más y lo demás llega solo.</p><p><b>—Eso es lo más importante.</b></p><p>—Sí. Si me hubiera querido más, quizá nada de esto pasaba.</p><p><b>—¿Y dónde sentís que se rompe algo de vos con vos misma?</b></p><p>—Cuando dudás de vos y perdés la identidad. Para mí es clave tener independencia económica y saber irte a tiempo. Porque sí bien hablando se entiende la gente, hay cosas que no cambian.</p><p><b>—¿Recordás momentos en los que te sentías fuerte?</b></p><p>—Sí, cuando miro para atrás y veo todo lo que hice, como en esta charla que repasamos todo.</p><p><b>—Eso es espectacular, como el trabajo que estás haciendo con vos: el gimnasio, la terapia...</b></p><p>—La verdad es que me siento mucho mejor que antes. <b>Tengo momentos más felices, puedo levantarme de la cama</b>. Hubo momentos en los que no podía nada. No es sencillo. Tomaba las pastillitas a tiempo, pero también me tomaba un litro de vodka por día. </p><p><b>—¿Estás bien económicamente?</b></p><p>—Sí, estamos trabajando bien. Nunca dejé de trabajar. </p><p><b>—¿Te administrás vos?</b></p><p>—Ahora sí. En algún momento lo hacía en pareja, pero hoy me manejo sola.</p><p><b>—¿Sentís que alguien te sacó algo?</b></p><p>—No, no siento que me hayan robado. Sí que fui muy generosa, de eso me arrepiento.</p><p><b>—¿En qué estás trabajando?</b></p><p>—Tengo mi banda de rock nacional con la que me divierto mucho, tocando con Bandana y estoy armando otra banda de mujeres. También se viene disco nuevo.<b> </b>Y Bandana no para. Tenemos gira y fechas confirmadas.</p><p><b>—¿La vida de gira te hace bien?</b></p><p>—Sí, pero tuve que armar una rutina. Ese fue el mayor desafío, porque nuestro trabajo es muy desordenado.</p><p><b>—¿Hoy qué te hace bien?</b></p><p>—Hacer felices a los demás. Siento que todo vuelve.</p><p><b>—¿Qué te gustaría que pase a futuro?</b></p><p>—Estoy reconstruyendo mi casa, que ya la tenía pero como estaba viviendo con él, estaba cerrada. Medio que la demolí, la estoy rehaciendo con ayuda de mucha gente</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/MUKDD4T7SBDNFNDY4EBLSSFEQM.jpg?auth=63ee4d0ebcb73fd87fe5df493fc9ed4e3d03c652e343734d142dc4d5321725f9&amp;smart=true&amp;width=5736&amp;height=3696" type="image/jpeg" height="3696" width="5736"><media:description type="plain"><![CDATA[Lourdes Fernández. (Maximiliano Luna)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Alejandro Lerner: “Mi mujer me la hizo difícil hasta el día de hoy, fue lo que más me gustó”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/26/alejandro-lerner-mi-mujer-me-la-hizo-dificil-hasta-el-dia-de-hoy-fue-lo-que-mas-me-gusto/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/26/alejandro-lerner-mi-mujer-me-la-hizo-dificil-hasta-el-dia-de-hoy-fue-lo-que-mas-me-gusto/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Una tarde, después de tomar un café, quiso darle un beso y ella le dio vuelta la cara. Siguió insistiendo y se dio cuenta que no la quería perder. Cómo fue el día en que lloró mucho en la calle, que por su cabeza vio pasar a su abuela y a los que estuvieron al comienzo de su carrera. Por qué no cree en la edad y a los 68 siente que tiene 50 años más por delante. Es uno de los más grandes y populares músicos argentinos, está lanzando disco nuevo y prepara su gira por Europa. Hoy presenta un concierto en el Gran Rex]]></description><pubDate>Sun, 26 Apr 2026 05:49:58 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Lo conocí hace muchos años, cuando era muy joven. Es un artista muy popular desde sus veinte y algo, pero es el mismo de antes, su sensibilidad y su sencillez están intactas. Su corazón y su cabeza están abiertos, jóvenes, como si tuviera veinte años todavía. Es un gran músico, un gran compositor, para casi todas las generaciones de argentinos, de países latinoamericanos y de la comunidad hispanoparlante de Estados Unidos. ¿Cuánto hace que Alejandro es músico profesional? ¿45, 46, 50 años? </p><p>– 52 años, porque empecé en el 74, cuando León Gieco me invitó a grabar su segundo disco, “La banda de los caballos cansados”. Me conoció a través de Jimmy, el de “La mamá de Jimmy”, un rock and roll de León, que era amigo de mi hermana. Me propuso hacer una banda que se llamaba Anaconda, León me escuchó tocar el piano y me llamó para grabar, yo tenía 15, 16. </p><p><b>– Otro número importante, sólido, son los años junto a Marcela. ¿25 años de pareja y 20 de casados?</b></p><p>– Si, ya no me importa porque es para siempre, entonces ya no me importa desde cuándo es. Es mucho, pero hay una palabra que yo uso que es pasión. La pasión no tiene tiempo. La pasión renueva el contrato diariamente y cada segundo de tu vida.</p><p><b>– ¿Da fiaca todos los días renovar? No hay descanso.</b></p><p>– Es que no es esfuerzo. La pasión es algo que te empuja, ni siquiera sos consciente de qué es. Pero es lo que te mantiene unido, eso es lo que te mantiene enamorado, es lo que te mantiene atento, poniendo voluntad para que siempre haya chispas.</p><p><b>“CON MARCELA HICIMOS UN PACTO DE ACOMPAÑARNOS”</b></p><p><b>– Es una relación simbiótica en el mejor de los sentidos, Marcela te acompaña mucho.</b></p><p>– Nos acompañamos, lo hemos decidido. Cuando ya estábamos conviviendo yo me iba de gira y era tan dolorosa la partida y la espera que… Ella es cantante de jazz, no era cantante pop rock, pero le dije: es medio al pedo que te quedes en casa, yo me voy solo y te extraño, venite a cantar conmigo. Hicimos un pacto de acompañarnos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/42ZBM4DBRRD5FIJYS6LYCEO5OU.jpg?auth=cf8d2fde19cd71879794e2213b8105e8cf40ad9d64563b1732194238d6f8db3d&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""La pasión es algo que te empuja, ni siquiera sos consciente de qué es. Pero es lo que te mantiene unido, eso es lo que te mantiene enamorado", expresó Alejandro Lerner (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b> – Te acompaña a las giras, es poco usual eso.</b></p><p>– A McCartney le pasaba lo mismo, conoció a Linda y fue tal el amor que querían estar juntos. Además, Marcela canta bien y me ayuda mucho tener una mujer que cante en esa octava bien. Ahora tengo a Ana Cuatraro, una amiga como vos de toda la vida, me estoy dando un gran gusto de tener gente que canta bien y que quiero mucho.</p><p><b>– Sos exactamente la misma persona de antes de la fama, no te modificó todo lo que trajo la enorme y sostenida popularidad. ¿Te sentís el mismo?</b></p><p>– Yo llegué a una conclusión de que la popularidad es algo que les pasa a los demás con uno. Uno transita la vida siendo siempre el mismo, el ruido, la estridencia, el cariño, la popularidad uno lo generó, pero afecta al entorno en relación para con uno. Por supuesto que hay artistas a los que ese cambio social los altera porque pierden la intimidad, porque se sienten observados.</p><p><b>– ¿O que se la creen?</b></p><p>– O porque eso genera una adicción. La adicción a la mirada del otro, la necesidad de verse observado. Yo, por alguna razón estructural mía, creo que el valor más grande es la libertad y la intimidad. El ser querido, sentirme querido, sentirme popularmente querido es un premio, no es un castigo. Y por otro lado con la madurez fui aprendiendo a manejar los tiempos y los espacios para cuando necesité intimidad y tuve la paciencia, el amor y el agradecimiento para incorporar la mirada constante del otro, para bien o para mal.</p><p><b>“MI MUJER ERA DIFÍCIL Y ME LA HIZO DIFÍCIL. NO FUE FÁCIL EN NINGÚN MOMENTO, HASTA EL DÍA DE HOY, FUE LO QUE MÁS ME GUSTÓ”</b></p><p><b>– Cuando conociste a Marcela tenías el pelo largo, eras más hippie. </b></p><p>– Yo siempre fui hippie, es distinto de ser una estrella de rock.</p><p><b>– ¿Te la chamuyaste un poco?</b></p><p>– No, ella era inchamuyable. Era difícil y me la hizo difícil. Y creo que eso fue lo que más me gustó, que no fue fácil para nada, en ningún momento. Hasta el día de hoy.</p><p><b>“UN DÍA VENÍAMOS DE TOMAR UN CAFÉ Y SE SUBIÓ A UN TAXI. YO LE QUISE DAR UN BESO Y ME DIO VUELTA LA CARA”</b></p><p><b>– ¿Se escapaba?</b></p><p>– No, por un lado ella estaba en una relación que se estaba terminando y por otro lado había anuncios del universo de que yo iba a aparecer en su vida. Una de sus hermanas siempre fue muy fan mía y la mamá estudió piano clásico con Antonio de Raco, con quien yo también estudié y él le hablaba de mí. Y Marce cantaba jazz con mi maestro de jazz, Juan Carlos Cirigliano, por alguna razón aparecía mi nombre. Yo aparecí en el gimnasio Always de la calle Paraguay, en Palermo. ¿Qué posibilidades tengo yo de ganarme a una mujer como Marcela en un gimnasio? Es imposible. Yo la miré, nos miramos, me animé. Mandé a decirle por una persona si la asustaba si yo iba a saludarla, con la mayor cortesía posible y dijo que no la asustaba, nos saludamos. Y empezó un diálogo muy lento, muy despacito. Ella se separó. Un día veníamos de tomar un café y se subió a un taxi. Yo le quise dar un beso y me dio vuelta la cara.</p><p><b>“SEGUÍ INSISTIENDO, EN UN MOMENTO ME DI CUENTA QUE NO LA QUERÍA PERDER”</b></p><p><b>– ¿No diste marcha atrás cuando te dio vuelta la cara?</b></p><p>– Yo no soy de dar marcha atrás en mi vida. Prefiero chocarme contra la pared adelante, pero no con la pared de atrás. Seguí insistiendo, seguí insistiendo. Yo también era soltero en esa época, no tenía una relación formal, tenía algunas que otras aventuras, o amigas, o amores, o afectos. Pero en un momento me di cuenta que no la quería perder, que nada de todo lo que tenía en ese momento tenía la profundidad de la relación que los dos sentíamos que podíamos tener si nos tomábamos las cosas en serio.</p><p><b>– Había que soltar todo el resto.</b></p><p>– Había que soltar todo. Hasta el día de hoy… </p><p><b>– ¡Lo conseguiste!</b></p><p>– Sí. Y ella también me consiguió a mí, yo era una figurita difícil también.</p><p> <b>– ¿Eras complejo? </b></p><p>– Pensá que veintipico años atrás yo ya tenía carrera y ocupaba mucho espacio. Y estaban los miedos después de haber vivido relaciones afectivas profundas, relaciones de verdad, de convivencia. Estaba un poquito asustado, no quería equivocarme o frustrarme. Pero finalmente la naturaleza, el universo o Dios hicieron el trabajo que tenían que hacer y nosotros no lo impedimos. Ni nuestra neurosis ni nuestros miedos impidieron que hoy tengamos el tercer perro y dos hijos, una casa y otro lugar en Los Ángeles que yo ya tenía. Y que ella tenga la gran virtud de que le guste compartir la vida que yo propuse, sobre todo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EVFNQFQTF5EGBB6BQB7634TNH4.jpg?auth=4044e9b582a42bebade57dcb95feb010ba3fe4cfd69ccf74359facb21f9fa068&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo no soy de dar marcha atrás en mi vida. Prefiero chocarme contra la pared adelante, pero no con la pared de atrás", reveló Alejandro Lerner en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>– Tuviste mucha suerte.</b></p><p>– Muchísima suerte, de que queramos hijos, que queramos casa, perros, intimidad y que yo ame a su familia como ella amó a la mía. Te cuento una anécdota, una vez las trajimos a mi mamá y a mi suegra, que es mi mamurri, a mi casa de Los Ángeles juntas. Las recibimos en el aeropuerto con dos ramos de flores, fui corriendo a buscar el auto con el ticket para que ellas no esperen y me di cuenta que no tenía un mango para pagar el ticket. Volví corriendo y en el momento que mi madre y mi suegra salían del aeropuerto, me cruzó un patrullero y me pusieron contra la pared. Uno de los policías con la mano cerca del revólver y el otro diciéndome: ¡no se mueva! Mi mamá llegó a Estados Unidos y estaba el hijo contra la pared con las dos manos en alto. “¡Mamá, está todo bien, quédate tranquila!”. El tipo me dijo, “¿usted estuvo preso últimamente?” No, le dije. “¿Y por qué corre?” Le dije lo que te acabo de contar, los tipos empezaron a reírse, me dejaron ir y le pude dar un abrazo a mi madre. Esa fue la primera imagen de su hijo triunfando en los Estados Unidos.</p><p><b>– Tuvieron dos hijos, vos ya maduro. ¿Lo podés alzar al pibe todavía? Tiene 11, está grandote.</b></p><p>– Ahora no lo puedo alzar, no. Es macizo como yo, es bien rusito. Le gusta jugar al rugby, al fútbol, al tenis.</p><p><b>– ¿Haces actividad física con él?</b></p><p>– Sí, tengo el gran honor de decir que les pude enseñar a nadar a mis hijos, les pude enseñar a andar en bicicleta, a jugar al fútbol, a cabecear. Una gran escuela fue la pandemia, estuvimos encerrados un año en la Argentina y el otro año en Los Ángeles. Había que jugar a la pelota en el departamento, era difícil.</p><p><b>– Tenés una exigencia física al tener hijos chicos, tenés que estar bien.</b></p><p>– Sí es exigencia, pero tenés que desarrollar una paciencia, una capacidad de educar y de educarse como padre. Porque sos el padre de chicos que no sabés quiénes son, porque cuando tienen un año son unos chicos, cuando tienen diez son otros, cuando tienen 15 son otros.</p><p><b>– ¡Hay que tener resto también!</b></p><p>– Sí, pero el resto te lo da el amor. El combustible que genera todo lo que le hace falta al ser humano es el amor.</p><p><b>– ¿Pero vas al gimnasio?</b></p><p>– Sí, juego al pádel dos veces por semana. He tenido épocas de artes marciales, de nadar, me gusta mucho andar a caballo. El pádel es súper terapéutico porque durante una hora no pienso nada más que en soportar la derrota.</p><p><b>– Cuando van pasando los años tenemos el desafío de estar bien físicamente.</b></p><p>– Por respeto a mis hijos, que quieren padres por la mayor cantidad de tiempo posible.</p><p><b>“NO CREO EN LA EDAD. YO NO LE DIGO A MI CUERPO CUÁNTOS AÑOS TIENE”</b></p><p><b>– ¿Te reís de la edad?</b></p><p>– Hacés chistes. Vos me conocés desde antes de toda la historia, yo siempre fui un pibe divertido, de hacer chistes, era payaso. Luego, con la carrera, me volví un poco más ceremonioso, pero después lo fui perdiendo gracias a Dios. Ahora estoy en una madurez más desenfadada, más divertida, me puedo reír un poco más. No creo en la edad, ¿entendés? Tengo una frase que me digo a mí mismo: no le digas a tu cuerpo cuántos años tiene. Yo no le digo a mi cuerpo cuántos años tiene. Creo que mucho tiene que ver con tu ánimo y como decía mi madre: uno tiene la edad de sus proyectos.</p><p><b>– ¿Tu proyecto hoy cuál es?</b></p><p>– Mi proyecto es la vida. La vida diaria.</p><p><b>“YO CREO QUE TENGO 50 AÑOS MÁS POR DELANTE” </b></p><p><b>– ¿Pensás en lo que querés hacer en los 20 años que tenés por delante? ¿O no lo pensás así?</b></p><p>– No, porque eso es pensar en el final. Yo no tengo 20 años, yo creo que tengo 50 años más. Creo que la ciencia en muy poquito tiempo nos va a prolongar la vida indefinidamente, o por lo menos mucho más de lo que está establecido culturalmente.</p><p><b>– A Pilar Sordo le bajó una idea cuando cumplió 60: me quedan veintipico navidades. No lo vivió como una carga, sino como “quiero que todo sea maravilloso, no perderme nada, no desaprovechar el tiempo”.</b></p><p>– Yo pienso lo mismo, pero sin la sensación de que lo hago porque hay un final. Lo hago porque tengo el día de mañana, no porque llegue un día donde no va a haber nada.</p><p><b>– Tu hija Luna pareciera que se va a dedicar a lo artístico.</b></p><p>– Sí, se está preparando para eso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HAFYZWZMWRFVNIL6RUHF2SC3LI.jpg?auth=789f2d9d3a77e4cc1f8eddac70b60112337cc7e672ed11b639e9bfe29cd4e274&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Ahora estoy en una madurez más desenfadada, más divertida, me puedo reír un poco más", aseguró Alejandro Lerner" height="1080" width="1920"/><p><b>- ¿Tommy tiene alguna inclinación?</b></p><p>– Sí, los más peligrosos no son los que te dicen: mamá, quiero cantar, quiero bailar, quiero subir al escenario. Los más peligrosos son los que te dicen, no quiero cantar, no quiero subir, no quiero aparecer. De pronto Tommy se presentó por sus propios medios a una audición en una comedia musical del colegio y ganó el personaje.</p><p><b>– ¿Solito?</b></p><p>– Solito. Ahora cuando yo llego de ensayar medio quemado, me tiro en la cama y viene mi hijo con unas hojas y me dice: papá, ¿me tomás el personaje?</p><p><b>– ¿Te sorprendió? </b></p><p>– Yo tenía la intuición de que tarde o temprano iba a pelar. Tommy está dejando de ser un nene y está entrando a una adolescencia y empiezan a aparecer características propias, nuevas. Da un poco de vértigo, a la mamá le da mucho vértigo. Por ejemplo, ayer vino y le dijo: ¿me comprás un perfume para regalarle a mi novia? Y la mamá dice: no, pará, ¿cómo? Papá me regala perfumes, ¿Cómo Tommy le regala un perfume a la novia? </p><p><b>– Desde hace mucho tiempo no presentabas disco nuevo. Está sonando ahora la canción “Déjame volver”, después de diez años. ¿Qué pasaba?</b></p><p>– Pasa que lancé un montón de canciones y de proyectos que me propusieron. Por ejemplo, encontrarme con Rusherking y cantar una versión que tiene un poco de trap, un poco de rap. Después con Mau y Ricky, después me invitó La Konga a cantar una canción en cuarteto. Hubo muchos encuentros de ese tipo, Ulises Bueno, La Konga. Pero un disco es un proyecto, es como invitar a la gente a una exposición de tus cuadros. No es una canción, es una exposición. Lo que invita al disco es esta canción que se llama “Déjame volver”, pero ya estamos trabajando en el segundo y en los tres lados del disco, A B y C. Son cinco canciones por lado.</p><p><b>– ¿Existen discos con tres lados?</b></p><p> – No, no existe.</p><p><b>– ¿Y por qué? “Porque se me canta”.</b></p><p>– Porque es una propuesta, es una exposición de cuadros que vale la pena escuchar primero por separado, para que la gente tenga tiempo de mirar el cuadro. Si vos les das 15 canciones se escapan. Si vos le das cinco y les das unos meses para escucharlas, para viajar en esas canciones, después vienen otras cinco que refrescan y después vienen otras cinco, quizás con otros colores, con otros ritmos.</p><p><b>“LLORÉ CUANDO ME LO DIJERON, LLORÉ MUCHO. VI PASAR LAS CARAS DE MI ABUELA, DE MI FAMILIA, DE LOS QUE ESTUVIERON AL COMIENZO”</b></p><p><b>– Recibiste un premio muy importante hace dos años, uno de los más importantes de la industria de la música, el Grammy a la Excelencia Profesional. “El” premio internacional a toda tu obra. </b> </p><p>– Yo lloré cuando me dijeron, lloré mucho. Me lo dijeron en la calle. Había una reunión de los Grammys Latinos en Argentina, el presidente de los Grammys vino y me sacó del lugar donde yo estaba, La Trastienda. “Tenemos que hablar, pero hablar en la calle”. <i>Wow</i>. ¿Qué pasó? Y me saca a la calle el señor Abud y me dice “Alejandro, te vamos a dar un Life Achievement Award”. Yo sé lo que es un Life Achievement Award, porque lo vi cuando se lo daban a Carol King, a Paul McCartney, a un montón de grandes personajes de la música. Vi pasar las caras de mi abuela, de mi familia, de todos los que estuvieron al comienzo, de cuando este tren se empezó a mover.</p><p><b>– Es un premio de otra dimensión.</b></p><p>– Es cuando el destino te da un mimo que vos soñabas pero que nunca imaginaste que te lo iban a dar.</p><p><b>“¿AGRANDARSE? ¡NO! SI TE AGRANDÁS NO ENTRÁS EN NINGÚN LADO”</b></p><p><b>– Tenés permiso para agrandarte. Es enorme. </b></p><p>– Noooo, si te agrandás no entrás en ningún lado. No sé qué es agrandarse. Es pelotudearse.</p><p><b>“¿SI TE DAN UN PREMIO VAS A TU CASA, ABRÍS UNA PUERTA Y NO HAY NADIE? ¿SI TENÉS, COMO YO TENÍA, SOLO UN LIMÓN EN LA HELADERA?”</b></p><p><b>– Sí, lo sé, lo entiendo. A vos te gusta la vida, común y corriente. </b></p><p>– Me gusta gozar de los premios. Te voy a decir algo que suena un poco a eslogan, pero lo que aprendí es que lo más importante es con quien lo compartís. Si te dan el premio, te lo llevas a tu casa, abrís la puerta y no hay nadie y tenés como yo tenía en una época en la heladera un limón… No me acuerdo a quién llamé primero, seguramente a Marcela. Mi mamá no estaba, sino la hubiera llamado a mi mamá y le hubiera dicho: mamá, no sabes lo que me pasó.</p><p><b>“MI MADRE APRENDIÓ A ADMIRARME CUANDO PERDIÓ EL MIEDO DE QUE SU HIJO FUERA UN MÚSICO QUE TOCABA EN CABARETS, EN HOTELES”</b></p><p><b>– Tu mamá te apoyó siempre.</b></p><p>– Mi mamá me apoyó desde su lugar, no la tuve al lado mío como a mi abuela que ya vivía en casa. Yo componía “Cuatro estrofas”, mi abuela estaba por ahí y le decía: ‘baby, mirá lo que hice’. Mi madre aprendió a valorarme, a respetarme y a admirarme con el tiempo, cuando perdió el miedo que le daba de que su hijo fuera un músico que tocaba en cabarets, en hoteles, con cantantes buenos, con cantantes malos, al que le pagaban, al que no le pagaban. Cuando mi madre entendió que eso era parte de un proceso que me llevó a todo lo que hice, después creo que se relajó. Una de las culminaciones de eso fue cuando llevé a mi madre a Pilar, a la casa que me había comprado. Fuimos al jardín, le mostré la casa y le dije: mirá mamá, está toda hecha con canciones. Mi madre me dijo, te felicito, hijo y todo lo que una madre le dice a un hijo por amor.</p><p><b>– A veces me pasa, creo que le pasa a mucha gente que no te conoce personalmente también, que escucho un tema y me emociono, lagrimeo. Me pasó hace poco. ¿Te cuenta esto la gente o me pasa a mí?</b></p><p>– Si, y cosas más dolorosas, enfermedades, momentos dramáticos, pérdidas de la gente. Uno larga la canción, la gente la toma y vuelve con su historia. Cuando te cruzás en algún camino a esas personas te cuentan su historia, historias tristes, historias amorosas. Por ejemplo, me declaré con “Hay algo que te quiero decir y no me animo”. O cuando me encontré en una estación de servicio con una señora con un bebé en brazos que fue la primera trasplantada de riñón embarazada y me dijo, “esta es mi hija, yo escuchaba “Volver a empezar” cuando después de la operación”. Uno no elige ser un artista popular, es un premio que te da la gente. Vos no decís “yo voy a hacer canciones para ser un músico popular”, vos hacés canciones, después la gente puede reaccionar de a uno, de a mil, de a millones, pero eso no es algo que uno pueda elegir. Gracias a Dios no tenés tanta omnipotencia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CXY5R4RWI5H6RHCJDTEGQENATE.jpg?auth=e9f0ea628716322d002d2ac71f3dc0f0e8d8ccbe0e592b9a045d95840817dabb&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Uno no elige ser un artista popular, es un premio que te da la gente", dijo Alejandro Lerner (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– Las letras y la música de lo que hiciste resuenan en algún momento de algo nuestro a todo el mundo…</b></p><p>– A vos y a otra gente, a todo el mundo no. Pero es lindo que a vos te resuene. Vos dijiste una palabra que es clave, que es frecuencia. Yo tengo una frecuencia en mi corazón, mi corazón late y piensa cosas, siente cosas. Eso es lo que está implícito en mis canciones, la frecuencia de mi corazón y la intención que tengo cuando canto, y lo que escribí. Todo eso es una frecuencia que puede resonar con vos como puede no resonar con otro. Alguien me decía, yo escucho heavy metal, pero escuché esa canción y me llegó al corazón. Eso les pasa a algunas personas sí y a otras no, y es normal.</p><p><b>– Yo creo que mucha gente entra en tu frecuencia. Aunque sea de otro palo.</b></p><p>– Mejor. Los palos a veces son culturales, uno elige un personaje, un modelo. Pero hay cosas que te sorprenden igual, por más palo que tengas. Por eso yo soy amigo de Juanse, pude ser amigo de Pappo y de Mercedes Sosa y de Armando Manzanero, ¿entendés? Porque hay algo que se conecta, que es impredecible. Te nombré personajes que son enormes. Pappo era muchísimo más enorme de lo que mucha gente entendió, vieron una parte que era un personaje, pero era muy inteligente, un tipo brillante, un gran poeta, muchas de sus canciones dicen cosas que no nos pusimos a pensar. El tipo podía ser violento, pero también tenía una sensibilidad para respetar a gente que desde afuera no hubieran pensado que podía pasar. La Negra Sosa era la mamá de todos nosotros, era la mamá gallina. Abría las alas así y ahí entrábamos todos: los folkloristas, los tangueros, los pop, los rock, todos entrábamos en ese corazón.</p><p><b>– Sos transversal a todas las frecuencias.</b></p><p>– Soy transversal porque no creo en el fachismo de las divisiones de ese tipo.</p><p><b>– En los guetos no creés.</b></p><p>– No creo, no, al contrario. Me parece que el prejuicio, como bien lo dice la palabra, tiene mucho que ver con el miedo a lo que uno no conoce o no entiende, y se pierde la posibilidad de aprender algo, un lenguaje nuevo que no es ni mejor ni peor, que te gusta o no te gusta. Yo nunca tuve esa cosa tan estructurada, por eso pude amar a Manzanero. Soy una persona que atravesé, como vos dijiste, transversalmente muchos universos en la música popular. </p><p><b>– Sin quedarte en ningún universo, conociéndolos, tomando.</b></p><p>– Incorporando. Puedo tener algún tipo de limitación con algunas personas con las que no somos animales compatibles, pero lo dejo ahí, no voy a batallar, me corro. He conocido gente muy diversa de ámbitos muy, extremadamente diversos.</p><p><b>– Lo mejor para mí es que además de conocerlos hiciste cosas con ellos.</b></p><p>- A Cacho Castaña lo he amado y lo he admirado como hermano menor de él. Cacho vino a un concierto que hice en el Luna Park con su pelo negro y con una chalina blanca y me puso la chalina. Para mi era Elvis, lo miré a los ojos en ese momento y era como estar viendo una mega súper estrella. Después lo conocí en la intimidad de su casa y después lo acompañé junto con Marina en su enfermedad. Para mí él es un artista enorme y un poeta enorme.</p><p><b>– Podrías dar como ejemplo a muchos otros artistas como Gino Vanelli o Alan Parsons. Pudiste componer con ellos, grabar con ellos, convivir. </b></p><p>– También, pude convivir.</p><p><b>– ¿Qué te queda por hacer? Puede ser un viaje a China.</b></p><p>– Quiero un viaje a China, un viaje a Japón. Quiero viajar con mi familia, quiero conocer. Tengo una gira por Europa este año linda con otros países que recorrer. Vamos a ir a Inglaterra, a España volvemos por tercera vez consecutiva de gira. Y a Italia, Irlanda a cantar también.</p><p><b>– Hay de todo por delante. Esta noche en el Gran Rex. </b></p><p>– Sí, hay delante.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/UNPS5GXQGNDPNPFNPVCLROBPRQ.jpg?auth=78eb7a4ceef5c6ba93fc2d89ebb5a84288412c33554e05e4c0187f1c70fcca70&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Su papá le pegaba y lo obligaba a robar, a trabajar y a estar desnudo en su casa: la cruel infancia de un subcampeón mundial de patín]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/25/su-papa-le-pegaba-y-lo-obligaba-a-robar-a-trabajar-y-a-estar-desnudo-en-su-casa-la-cruel-infancia-de-un-subcampeon-mundial-de-patin/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/25/su-papa-le-pegaba-y-lo-obligaba-a-robar-a-trabajar-y-a-estar-desnudo-en-su-casa-la-cruel-infancia-de-un-subcampeon-mundial-de-patin/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Alfredo Wiedmer tenía un lema: decía que odiaba a todo el mundo. “Así vivía”, certifica. Vivió una vida normal hasta que el consumo de alcohol transformó a sus padres. “Cuando me dijeron ‘tenés que ir a vender pan por la calle’ dejé de ser un nene”, dice quien la pasaba peor en su casa que fuera de ella. En otro capítulo de Voces, los recuerdos atroces de un hombre que de niño se enamoraba de otras familias y de otras vidas]]></description><pubDate>Sat, 25 Apr 2026 05:31:59 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Alfredo Tadeo Wiedmer cuenta lo que cuenta porque piensa en otros Alfredos, en otros como él, que todavía no son o no saben que son. “Por si a algún nene le sirve y le ayuda a trascender”, dice ante la pregunta de por qué cuenta lo que cuenta, de por qué escribió <i>Sub-marino</i>, su biografía, durante seis años y a través de más de quinientas páginas. Su historia, aún inconclusa, describe a un hombre de cinco décadas de vida que se convirtió en un psicólogo social, un dirigente deportivo, un patinador profesional consagrado a nivel nacional, un afamado entrenador de patinaje artístico, un concursante de Showmatch en el reality <i>Patinando por un sueño</i> y hasta un subcampeón mundial de patín en 2013.</p><p>Pero esa es sola la superficie, la piel o el currículum de Tadeo. Lo que fue forma parte de lo que hoy es. Lo que subyace es un proceso complejo, atravesado por las carencias, la violencia, la marginalidad. Se trata de esos casos de éxito, de esas excepciones de una sociedad maltrecha. Fue un niño breve que se hizo hombre a los ocho años. “Solamente fui un nenito cuando vivíamos en Río Tercero: un nenito que salía de su casa y jugaba en la plaza con sus amigos.<b> Cuando me dijeron acá ‘tenés un bolso, tenés que salir a trabajar y a vender pan por la calle’ nunca más fui un nenito</b>”, retrata. </p><p>“Todo empieza con un nenito que tiene una vida re linda -rememora-. Mi papá había trabajado en una petroquímica. Empecé a tener noción de lo que era, yo tendría 4, 5, 6 años, la vida de amiguitos en el barrio. Mamá ama de casa, papá trabajando. Las navidades, los regalos, las vacaciones. Y de pronto no sé bien qué pasó en la historia familiar que nos vinimos a vivir a una localidad que se llama Granadero Baigorria y ahí empezó una película de terror, una vida de mucha marginalidad, de muchísima tristeza, de mucho dolor, de explotación infantil. La vida de los pobres que están rotos, que duele, que es difícil de transitar, que se normaliza”.</p><p>Tadeo cuenta la historia de un chico que salía a robar con su papá, que prefería estar en la calle antes que con su familia por la violencia, que era obligado a andar desnudo en su casa, que se vio forzado a dejar el colegio para ir a vender pan, que jugaba a pensar una vida con gente cariñosa, que se refugió en la imaginación, que a los catorce años se hartó, que entendió pronto que no quería vivir la vida que le habían enseñado a vivir sus padres, que fue adicto, que lo salvó un club de barrio y un par de patines.</p><p><b>—¿En tu casa había amor? </b></p><p>—Sí, había amor pero no sabían cómo. No sé qué pasó. Realmente ahora de grande creo que fueron dos papás muy jóvenes que no pudieron. Se les vino la vida encima. Encima se juntaron dos potencias. No sabíamos cuál de los dos era peor, se les ocurría algo y se potenciaban en esa ocurrencia que tenían.</p><p><b>—¿Qué tipo de cosas?</b></p><p>—Todas cosas deshonestas. Los peores caminos. Los más violentos. Los más oscuros. Los más pobres. Y bueno, y de pronto aparecí en esa vida. Tenía una vida linda y de pronto aparecí en esa vida con siete años.</p><p><b>—¿Tenés hermanos?</b></p><p>—Tengo un hermano que nunca más volví a ver. </p><p><b>—¿Desde qué edad?</b></p><p>—Y, desde muy chiquito. Cuando nosotros empezamos a crecer mi hermano intentó parecerse lo más posible a mi papá y yo lo menos posible. </p><p><b>—¿Qué hacía tu viejo? </b></p><p>—Todo. Menos drogarse todo lo demás<b> era una bola de deshonestidad</b>. De violencia. Era muy violento mi papá. Le tenía mucho miedo.</p><p><b>—¿Con vos también?</b></p><p>—Sí, me mató a palos mi papá. Le tenía mucho miedo. A mí, a mi mamá. Me acuerdo estar en la escuela, que mi mamá llegue y me saquen del salón diciendo vámonos. Nos subíamos a un colectivo. Ella toda moretoneada, los ojos ensangrentados. Y así andábamos, íbamos de mi abuelos, volvía mi papá, la buscaba y volvíamos otra vez a esa vida de marginalidad. Todo estaba pasando a la vista de familiares. Como ahora que uno va caminando y parece que se normaliza que haya dos o tres nenitos pidiendo. Y en ese momento me tocó vivirlo a mí y hubiera suplicado auxilio, que alguien hubiera tenido la fuerza suficiente. Entiendo que no es fácil. Pero un familiar que tenga la fuerza suficiente para denunciar otro familiar, sacar a esas criaturas de esos lugares. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/S24E275HDZELBEXADMYFLHWVQU.png?auth=9e340ff1c9d2818ea07b260c298eaeaf61126bb4dd632818831064d1a9c3087c&smart=true&width=2048&height=2108" alt="Tadeo Wiedmer: "El peor lugar que existía en mi día a día era mi casa"" height="2108" width="2048"/><p><b>—Si tu mamá no podía y tu papá estaba así alguien te tenía que cuidar.</b></p><p>—Sí, se normalizó. Mi mamá también de pronto empezó a tomar mucho. El alcohol fue lo que destruyó todo en mi casa porque quedaban en situaciones que<b> nos sexualizaban muy chicos. Nos mandaban a robar</b>. Empezamos a tomar alcohol de chicos como en broma. Hoy lo puedo contar así, quizás con una sonrisa. </p><p><b>—¿Vos fuiste de esos nenes de la calle?</b></p><p>—Sí. Sí. Juntábamos verdura podrida de las verdulerías. Pedíamos comida en los lugares donde cocinaban. Pedíamos en la calle. Vivía todo el día en la calle. <b>El peor lugar que existía en mi día a día era mi casa</b>. Entonces me escapaba, estaba todo el tiempo en la calle.</p><p><b>—¿A qué edad empezó? </b></p><p>—A los 8. Fue una tortura porque mientras iba sucediendo me estaba dando cuenta día a día, poco a poco que era irreversible lo que estaba viviendo. Que la infancia no vuelve atrás. Ninguna de las etapas, pero esa tan importante, la que construye prácticamente todo, se me había ido. Cuando me di cuenta que ya no era más un nenito tenía recién 10 años.</p><p><b>—¿Fuiste a robar con tu papá alguna vez? </b></p><p>—Sí. Éramos de mala muerte. Salíamos a dar una vuelta por el barrio y siempre algo nos traíamos. Una vez nos trajimos un perro. Me robé un perro. Le pusimos León, se enfermó de sarna y lo tuve que abandonar en la calle. Me hicieron abandonarlo. Fue uno de mis recuerdos más tristes de chiquito. Ser muy sensible con las mascotas y con los animales y tener que ir y dejar a mi perro en el medio de un campo y salir corriendo con una bicicleta. </p><p><b>—¿Nunca fue preso tu papá? </b></p><p>—No porque mi mamá nunca se animó a denunciarlo. Nunca tuvo esa fuerza para poder decir hasta acá, nunca más. No te quiero más en mi vida. Y no. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7CW2EGNX6ZATFMRHTT5JB24CTM.png?auth=3d7f4341641173eb09a9e5b637645ac3d07d565bf97f5d150aaf36426083f9b9&smart=true&width=1792&height=2400" alt="A los 14 años Tadeo Wiedmer se fue de su casa a vivir con sus abuelos." height="2400" width="1792"/><p><b>—¿Iban al colegio?</b></p><p>—Sí, fuimos al colegio hasta que en primer año me hicieron abandonar porque era mucho gasto. Y tuve que empezar a trabajar. Ahí fue el primer clic grande que dije “tengo que salir de acá”.</p><p><b>—¿Los querías a tus papás?</b></p><p>—Sí, sí. Sí. Después me enojé un montón. La vida me puso súper malo y me enojé un montón. Pero sí. Sobre todo a mi mamá.</p><p><b>—Era tu familia, tu lugar seguro, ¿no? Esa es la contradicción. </b></p><p>—Hasta el día de hoy la extraño a mi mamá. La voy a extrañar siempre porque mi mamá siempre fue mi mamá, nunca fue una mamá malvada. Pero bueno, hacía todo lo que decía mi papá y estaba siempre sumisa debajo de sus órdenes y ese formato un poco, que aún se ve pero antes era mucho más. Se veía todo el tiempo. </p><p><b>—Cuando hablás de la sexualización en la infancia, estamos hablando de abusos.</b></p><p>—Sí, el abuso era, por ejemplo, comer desnudos. Mis viejos vivían desnudos y tenía que verlos desnudos. De chiquito no era nada pero cuando empecé a tener 12, 13, me empezó a molestar de tal manera y no me permitían vestirme. Y también ellos tenían relaciones delante de nosotros. Entrábamos a su habitación y estaban teniendo relaciones. Son marcas, no imborrables en el recuerdo sino en el surco, en la huella que dejan en la vida de una persona. </p><p><b>—Vos decís que tu hermano hizo lo que pudo por parecerse a su papá. Pero vos no. ¿Qué sentís que hizo que para vos sea distinto? </b></p><p>—A veces se lo quiero adjudicar a que soy taurino, que soy dragón y que la astrología me ayudó para ir para adelante con esta testarudez que después me costó controlar y domar. A veces creo que fueron algunas personas que me precedieron en el camino de mi vida. Y después mucho más grande me di cuenta de que<b> de chiquito yo sabía que no quería tener esa vida</b>. Cuando yo salía a vender pan por la calle veía que había otras vidas. Me iba a otros barrios. De hecho había una pareja que me atendían -yo tenía 8, 9 años-, ellos interrumpían su siesta, salían y me compraban y yo imaginaba cómo eran sus vidas y pensaba que de grande iba a poder tener un vínculo como esa pareja. De las miles de personas que me compraron algo me quedó ese recuerdo de verlos salir felices de su casa a comprar con un vínculo amoroso muy tierno, que era el que yo no tenía en mi casa. Y hoy tengo un vínculo amoroso súper tierno, muy contenedor, muy lindo. Creo que ese deseo de decir “esta no es la vida que quiero, no quiero vivir en la tierra, en la mugre, en la suciedad, en la violencia, en la deshonestidad”.</p><p><b>—Vos pudiste entender que había otra posibilidad.</b></p><p>—Pero creo que debe haber muchísimos nenes más valientes de lo que yo fui. Me hubiera gustado ser más valiente.</p><p><b>—¿Por qué decís eso?</b></p><p>—Porque me tendría que haber ido antes. Porque no entendía nada. No entendía lo que me estaba pasando. Lo entendí de grande. Sufría tanto, tanto. Y otra cosa que me ayudó fue la imaginación. Fui un nenito que imaginó mucho de chiquito, entonces cada vez que salía a vender pan era una re aventura para mí. Me aventuraba en lugares que no existían. Entonces la imaginación me resguardó un montón.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OK7TAGLIPRFKXPXGURGBT6264M.png?auth=0d7d342ad287c14a0bfddb97609bf10b8a4537528d7cf95dfb790f59674a2e70&smart=true&width=1343&height=784" alt="Tadeo Wiedmer: "El alcohol fue lo que destruyó todo en mi casa, Nos sexualizaban muy chicos. Nos mandaban a robar."" height="784" width="1343"/><p><b>—¿Cuándo te vas de esa casa? </b></p><p>—A los 14 años.</p><p><b>—¿A dónde?</b></p><p>—A la casa de mis abuelos. </p><p><b>—¿Cuál fue el detonante para decir “me voy de acá”?</b></p><p>—Entré a mi casa después de haber vendido pan todo el día y teníamos una pecera y la cabeza de mi mamá estaba ahí adentro. Mi papá la estaba sosteniendo. La estaba ahogando. Entonces yo empecé con un palo a pegarle a mi papá. Se armó una escena catastrófica donde mi mamá cae al piso, se rompe la pecera, los vidrios, mi viejo enfurecido y borracho. Y salí corriendo. Salí corriendo por la calle a la noche y a la mitad de camino dije que no iba a volver más. Lloré, lloré, lloré, caminé toda una circunvalación oscura durante horas. Llegué de día a la casa de mis abuelos, golpeé las rejas y me salvaron un poco mis abuelos durante algunos años hasta que yo extrañaba tanto a mi mamá que volví. </p><p><b>—¿Abuelos de parte de tu mamá?</b></p><p>—Abuelos maternos. Y ahí, en esta historia aparece mi tía, que era profesora de patín. Yo ya sabía que ella patinaba pero cuando me fui a vivir con ellos era “acompañanos a las prácticas, vení al club”. Y quedé enamorado de todo lo que sucedía adentro del club.</p><p><b>—¿Había chicos en las clases de patín? </b></p><p>—No, no había niños, había cien niñas. </p><p><b>—Vas a estas clases y ves chicos que están siendo cuidados por sus familias… </b></p><p>—<b>Yo siempre me enamoraba de las otras familias</b>. Siempre soñaba con tener otra familia. La de mis compañeritas de patín, las de algún compañero de escuela. Otra familia que no sea la mía. Ahí me atrajo la música, la velocidad de los patines, las lentejuelas, el brillo, el show, los aplausos, el público. Todo me parecía guau.</p><p><b>—¿Le dijiste a tu tía que querías empezar patín?</b></p><p>—Claro, le dije a mis abuelos “quiero hacer esto también”. Anteriormente se lo había dicho a mi papá pero ni por las chapas. Era imposible. Casi me mata. Mi primer papel fue el payaso Figurita. Fui un payaso cuando empecé a patinar.</p><p><b>—¿Qué era lo que te preocupaba? </b></p><p>—Me daba mucha vergüenza salir del club y enfrentar a la sociedad, a los nenes del barrio. Mis abuelos me empezaron a mandar al colegio. Hacía otras actividades. Y a nadie le decía que patinaba. Me daba muchísima vergüenza porque era el único varón. No había otro. Había cien nenas. Entonces era como que yo ahí adentro era sumamente feliz. El día que me puse los patines y empecé a deslizarme, a encontrar esta aventura del equilibrio para mí se modificó mi vida para siempre, los patines se me hicieron como parte de mi cuerpo, pero me preocupaba mucho ser el único varón. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OIEITGPMVVDFJIUV2FEBH7KJUY.webp?auth=f820bae4b0ceeaacdab0d61440a30c5fbb7f1e240386b4dd949235d75210a29b&smart=true&width=1440&height=1440" alt="Patinando encontró su lugar y la felicidad." height="1440" width="1440"/><p><b>—¿En la época en la que estuviste con tus abuelos no tuviste que trabajar? </b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Qué hacías? </b></p><p>—A los 14 años mi abuelo me mandó a trabajar a una carnicería. Una experiencia horrible fue porque tenía 14 años también y ya se me exigía ser un hombre. Y un nenito de 14 años que había empezado a trabajar a los 8 y que a los 14 va a pedir auxilio a sus abuelos, empieza a patinar, empieza a adquirir un deporte, está limpio, hacía calor y teníamos un ventilador, hacía frío y teníamos una estufa. Me querían mis abuelos, me trataban bien. Pero tenía que trabajar. Y eso me destruyó. Estuve dos años con ellos y me volví con mi mamá. </p><p><b>—¿Sentís que en esos dos años pudiste ser un nene? </b></p><p>—No, no. Yo nunca más fui un nenito. Solamente fui un nenito cuando vivíamos en Río Tercero: un nenito que salía de su casa y jugaba en la plaza con sus amigos. Cuando me dijeron acá “tenés un bolso, tenés que salir a trabajar y a vender pan por la calle” nunca más fui un nenito.</p><p><b>—Te volvés con tu mamá…</b></p><p>—Sí, vuelvo con ellos y vuelvo otra vez a la miseria. Ya tenía creo que 17, 18 años. Me mandan también a trabajar y empecé a trabajar en un súper, y todo lo que ganaba era para llevárselo a ellos. A mi papá no le gustaba trabajar. Y en el medio llega la colimba. Tuve que ir a la revisión, me sortearon, me tocó como el 800 y pico. Debe haber sido lo único bueno que hizo Menem: abolió el servicio. Me escapé de la revisión. Tenía tanto miedo, tanto pánico. Se decían tantas cosas.</p><p><b>—¿Y al no hacer la colimba qué siguió?</b></p><p>—Conocí a un entrenador de patín que me dijo “vos patinabas”. “Yo trabajaba en un kiosco”. “Vos patinabas”. “Sí -le digo- pero dejé de patinar porque volví con mis viejos”. “Yo tengo unos patines y unas ruedas y te puedo ayudar, tenés que competir, sos bueno”. Yo ya tenía 18 años y uno empieza a competir a los ocho.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/44ULB34UXRDFRGVEHPNLAQ373A.webp?auth=b100d30f3491fa642d1ab5da5f4c87e3fb54ba5940505b09f00e5f6c8f07543f&smart=true&width=1440&height=1920" alt="Participar del Patinando por un sueño abrió la puerta a la posibilidad de volver a viajar a un mundial." height="1920" width="1440"/><p><b>—¿Era puro interés deportivo?</b></p><p>—Sí, a él le parecía que yo tenía mucho talento. Mis abuelos tenían una videocasetera y mi tía tenía miles de VHS con campeonatos del mundo de patinaje artístico. Me pasaba días, horas, creo que los dos años que estuve viviendo con ellos me los pasé mirando VHS de patinaje. Me sabía los nombres de los patinadores, de sus coreografías, de las músicas. Entonces cuando este entrenador me llama, busco la forma, empiezo a entrenar con él y decido empezar a competir a los 18 años. </p><p><b>—¿Esa es la edad para que alguien que se quiere dedicar en serio a eso se federe o venías en desventaja?</b></p><p>—No, algunos se retiran a esa edad ya. Hubo patinadores que se retiraron a esa edad y yo recién ahí empezaba. Pero da la casualidad que ese mismo año se crea un campeonato mundial junior para menores de 18 años en Colombia y ahí empiezo a soñar que yo podía llegar a ese campeonato del mundo junior de alguna manera. Porque apenas me agarró este entrenador yo empecé a evolucionar descontroladamente, saqué dificultades enseguida, entrenaba diez horas por día. Hacía cualquier cosa por ir a patinar todo el día. Entonces técnicamente evolucioné un montón. Y apareció esta posibilidad de ir al mundial junior de Colombia en el 95. Me presento, busqué los medios, la forma. 14 quedé. Había muchísimos patinadores que eran mucho mejores que yo, que ya traían su trayectoria.</p><p><b>—¿En esa época todavía vivías con tus papás? </b></p><p>—No, no.</p><p><b>—¿Cuándo te fuiste? </b></p><p>—A los 18 ya me fui. Estuve dos años con ellos.</p><p><b>—¿Se volvió a complicar?</b></p><p>—Sí, muchísimo. Cada vez era peor. Pero había un amor tan grande por mi mamá. Con mi papá estuve enojado incluso hasta después que falleció.</p><p><b>—¿Tu papá cómo muere?</b></p><p>—Mi papá era diabético y no le gustaba para nada cuidarse. Le gustaba mucho comer y se desbordaba comiendo y bebiendo. Estuve varios años sin verlo. Y un día me suena el teléfono y me llama él, dice “hijo, estoy internado en un hospital”. En un hospital provincial de Rosario. Después de muchos años que estaba tan enojado pero tan enojado que no lo podía ir a ver. Entonces voy después de varias semanas de tomar la decisión. Me acuerdo de que estaba en una cama con mi mamá al lado. Y estaba lleno de tubos y cosas encima, una máscara. Y ya sabía lo que iba a hacer: llegué, la saludé a mi mamá que también hacía muchos años que no la veía, le dije si podía ir a buscar agua. Baja, sabía que era lejos donde tenía que ir, y le empiezo a preguntar a mi papá cómo se sentía, cómo estaba. Y él me empieza a hablar de las cosas de mi hermano y de él. Entonces yo lo freno y le digo “vos sabés que fuiste la persona que más mal me hizo en toda mi vida, nunca nadie me hizo tanto mal como vos. Me hiciste un daño irreversible”. Porque yo pensé que se iba a morir ahí nomás, entonces dije “no me voy a quedar con todo esto guardado, se lo tengo que decir”. Y él me dijo que no se había dado cuenta. Le pareció súper extraño lo que yo le estaba diciendo y lo angustió un montón. Me pidió disculpas. Le pegué un grito fuertísimo pidiéndole que me pida disculpas más fuerte, de otra manera, porque no me pasaba nada. Y, no sé, instintivamente me quedé haciendo el acompañamiento durante ocho meses. Le empezaron a cortar los pies. Después le cortaron una pierna. Después le cortaron la otra. Quedó solo su torso, sin dientes, sin pelo. Con 59 años. </p><p><b>—¿Hace cuánto fue lo de tu papá? </b></p><p>—En 2012 fue. Después tuve un proceso competitivo pero ya me había hecho grande, entonces a los 24 años dejo de competir, sin poder haber clasificado nunca a un campeonato del mundo. Todos esos años lo intenté. En pareja, solo. No podía más con la vida. No tenía una vida prolija. Mientras patinaba fumaba, tomaba, salía. Me gustaba la joda. No podía congeniar entre el deportista de élite y la vida de una persona que le gusta salir de joda.</p><p><b>—Pero estamos hablando de la joda normal de un adolescente, no de meterte en los quilombos como tu papá.</b></p><p>—No porque era algo que él me había enseñado. <b>Sin darse cuenta me dijo “tratá de ser todo lo opuesto a lo que yo soy”</b>. Y me costó. Me costó muchísimo. Si hay algo de lo que me arrepiento en mi vida es de haber tratado a algunas personas de la forma en la que las traté. Y creo que viene de la forma en la que me trataron. Me acuerdo que mi psicóloga la primera sesión que fui me dijo “¿qué buscás acá?”. Yo le dije “no quiero perder más a gente que quiero”. Porque así me habían criado.</p><p><b>—¿Fuiste violento vos con alguien?</b></p><p>—Sí, claro que sí. No te imaginás lo que fueron conmigo. Hasta que pude sacar la violencia de mi vida y hoy soy una persona que apuesta mucho más a la meditación, al silencio, a la calma, al diálogo, me costó un montón.</p><p><b>—¿En situaciones de pareja o en la calle?</b></p><p>—Estaba enojado con la vida entera. Hasta los 34 años estuve enojado con todas las personas. Con todos. </p><p><b>—¿Y pudiste pedirles disculpas? </b></p><p>—A algunos sí y a otros aprovecho ahora para decírselos también, que hubo momentos de mi vida que no supe cómo manejar ni un poquitito. Ni siquiera como entrenador. Porque como entrenador <b>no sé si fui violento pero sí fui sumamente exigente</b>. No podía tener la paciencia para esperar a un deportista hasta que logre las cosas y lo exigía. Tuve grandes logros pero a veces me arrepiento a costa de qué. La gente después <b>no se acuerda de mí porque yo fui subcampeón del mundo, se va a acordar si la pasó bien o no conmigo</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QUBJ5IYC7VHMRHSOW7EJAHANGU.jpeg?auth=cf89811870699660d5e4876ede43372728d5422daa0c764e0fe66f335f3f76de&smart=true&width=960&height=639" alt="Tadeo Wiedmer fue Sub campeón del mundo en el mundial de China." height="639" width="960"/><p><b>—¿Cómo es que finalmente volvés a competir?</b></p><p>—Tengo un acontecimiento muy, muy, muy grande, muy fuerte, muy duro en mi vida. Me pasó algo terrible. Perdí completamente mi libertad y todo tipo de brújula. No supe cómo hacer para seguir viviendo de pronto y cuando pasó eso esa tormenta caigo en otra más difícil todavía con respecto a la salud y ahí caigo en otra con respecto a las adicciones. Entonces ya todo se había desbaratado, no había forma.</p><p><b>—¿Te lastimaste?</b></p><p>—Sí, sí. Tuve situaciones de grande que fueron todas estas secuelas. Fueron las secuelas de todo lo que no pude ser. Lo que no pude vivir. El nenito que no pudo existir. El adolescente que se murió. El hombre que empezó a ser hombre a los ocho. Que cuando ya era un hombre ya se había pasado toda una vida renegando. <b>Tenía un lema: decía “los odio a todos”. Así vivía.</b></p><p><b>—¿Y el consumo llegó de grande o venía desde chiquito?</b></p><p>—No, venía de más chico.</p><p><b>—¿Y cómo saliste de ahí? </b></p><p>—Me fui hasta la barranca del río Paraná en Rosario y no me quedó otra que tomar una decisión en mi vida: <b>me tiro o le pongo el alma a esta vida y la peleo como sea</b>. Y te lo juro que fui, me senté y decidí pelearla. Estuve al borde de decir “ya no aguanto más”. Tenía 30 y pico de años, estaba harto, cansado. Todo me salía mal. Todo lo que hacía, lo que emprendía me salía mal. Por eso hablo de las bases y de la inconsciencia de los padres al dejar que un hijo empiece a boyar por la vida a los 8 años. Por el daño irreversible que eso hace. Porque tenés 30 y no sabés cómo hacer. Y bueno, volví y ahí pasó algo mágico que no lo vas a poder creer porque yo tampoco lo podía creer. Me llama un entrenador de grupos: “Queremos clasificar a un Mundial”. Me meto en un grupo. Pero yo estaba destrozado, no tenía plata ni para comprarme un par de patines. Y me encuentro a una mujer que era la madre de dos patinadoras: Mariana Bonell. Se encarga de salvarme la vida. Ella hacía poco que había perdido a su marido. Estábamos los dos tan dolidos, tan rotos, tan angustiados, que ese entrenador que me llamó al otro año dejó de dar clases, me puso a ella como entrenador de un grupo llamado Supernova. Empezamos a crear un nombre, treinta patinadoras nos empiezan a seguir, empiezo a armar un ajedrez humano y digo “no voy a ir como patinador pero lo intento como entrenador”. Y en ese momento que abro ese proyecto de vida <b>aparece un casting para ser soñador de Showmatch en </b><i><b>Patinando por un sueño</b></i>. Mi vida hizo “truc” y se fue para el otro lado de pronto. Viví una de las experiencias más hermosas realmente como artista, como persona.</p><p><b>—¿Con quién patinaste vos?</b></p><p>—Con Andrea Estévez. Una maravilla de ser humano. Fue una de las cosas más lindas que tuvo el certamen para mí: Andrea Estévez y su familia. </p><p><b>—¿Hasta dónde llegaron?</b></p><p>—Y casi a los cuartos de final. Viste que esos certámenes no los gana siempre el mejor patinador, el mejor soñador.</p><p><b>—¿En paralelo trabajabas como entrenador?</b></p><p>—Todo el año volví sábado y domingo, y las prácticas que yo les daba en la semana se las pasé a sábado y domingo y entrenaba con ellas sábado y domingo para clasificar al Mundial de China de 2008. Ni a China nos mandan ni a Alemania nos mandan. Los dos años nos dejan afuera. Pero en 2010 clasifico a mi primer campeonato del mundo en Portugal como entrenador. Y ahí empiezo una historia completamente diferente. </p><p><b>—¿Con las chicas, con Supernova? </b></p><p>—Sí, yo hice mi trabajo como patinador en <i>Patinando por un sueño</i> que fue realmente hermoso pero después ya tenía 34, 35 años. Era imposible pensar que yo podía llegar a un Mundial ya en esa época. Nadie me iba a llamar para una cosa así. Pero, cuando llegamos a Portugal, estoy parado con el equipo del seleccionado cumpliendo el sueño de mi vida de estar por fin en un campeonato del mundo y había algo adentro mío que estaba insatisfecho. <b>Me empecé a preguntar si estaba sintiendo envidia por mis propias alumnas o qué era lo que no me dejaba ser enteramente feliz</b>. Me moría por estar pisando esa pista, por estar compitiendo contra los mejores del mundo. No lo pude llegar a disfrutar al 100. Al otro año clasificamos a Brasilia, salen a competir al campeonato del mundo, me vuelve a pasar lo mismo. 2011 lo mismo, patinan y digo “quiero estar ahí”. Me miraba los pibes y decía “no tengo mis patines, cómo se debe sentir estar peleando un puesto en un campeonato del mundo por tu país con tu equipo”. 2012 llega el campeonato del mundo en Nueva Zelanda: imposible, se baja el equipo porque es muy costoso todo. 2013 empiezo a trabajar como una bestia para todos lados porque ya era un entrenador reconocido. Llevaba patinadores a los Mundiales. Había estado en Showmatch. Entonces mi vida había cambiado por completo. Y me llama una de las mejores entrenadoras del país, Tamara Álvarez. “<b>Tengo un lugar en un grupo para viajar al campeonato del mundo de China, se bajó un varón. Somos seis parejas. ¿Te animás?</b>”. Se me paralizó el corazón. No me lo olvido nunca más, estaba en la isla y parecía algo que no me estaba pasando de verdad, sentí por un momento que no era real. No sabía qué había pasado que me habían llamado para ir a un Mundial con 38 años. Yo lo había soñado por primera vez a los 18. Daba clases en Santiago del Estero, tenía un autito, viajaba para todos lados, y acepté. Acepté y empecé a viajar al Club Atlanta. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BR4WHWHCBBD6JKOQFMHSQY6TWE.jpg?auth=85126334d5fdfcc57b41364194f4e28603a155f20f8fe118ef635165d58d9aab&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Tadeo Wiedmer junto a Tatiana Schapiro en Infobae (Fotógrafo: Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Ahí te vas a China?</b></p><p>—Ahí nos vamos a China. Inclusive en el viaje arriba del avión tengo la sensación de que se va a caer el avión, que no voy a llegar. Llegamos a China después de 33 horas de viaje. Empezamos a hacer pruebas de pista en China. Estábamos todos movilizados, se nos dio vuelta todo. Última práctica antes de la práctica oficial, en un roll una compañera se revienta todos los ligamentos. En China, en el campeonato del mundo donde estoy cumpliendo por fin después de 20 años el sueño de mi vida. Se nos vino abajo todo. Anímicamente quedamos destruidos porque encima no teníamos ni siquiera la posibilidad de volver a hacer una prueba de pista más para acomodar algo. Subimos a un gimnasio, a ella la llevaron a un hospital. Nosotros en zapatillas intentamos acomodar el número, nuestra entrenadora bastante nerviosa pone una asistente que la ayude porque ella estaba en crisis. Nos intentó ayudar como pudo. Todo era devastador para nosotros. Habíamos hecho un trabajito de mucha unión, habíamos respirado juntos, habíamos meditado juntos. Éramos doce equipos de todo el mundo, salíamos con el número doce a la pista. Habíamos podido acomodar más o menos la historia.</p><p><b>—¿Eran los últimos en salir?</b></p><p>—Éramos los últimos en salir, sí. Ya había competido toda la categoría.</p><p><b>—¿Lo disfrutaste?</b> </p><p>—Sí. Cuando pongo los pies y <b>las ocho ruedas sobre la pista toda mi vida tuvo sentido</b>. Desde el momento uno de mi vida donde me mandaron a vender pan a la calle, donde mi viejo me mató a palos, donde no pude contarle a la gente que yo patinaba, donde tuve que atravesar todas las peores situaciones de mi vida, todo tuvo sentido porque en ese momento las ocho ruedas habían tocado la pista de un mundial cuando yo lo había soñado 20 años antes. Y encima con gente al lado, con patinadores que admiraba, que me admiraban, que me iban a sostener. Entonces entré a la pista y <b>fui el tipo más feliz de todo el mundo los cinco minutos que duró el programa</b>. No me importaba nada, ya sabíamos que con una menos era imposible que pasara nada a nivel puesto. Estaban Italia, España, eran equipazos. Pero patinamos con el alma y la vida. Lo dimos todo, todo, todo. Terminamos, nos quedamos esperando. Enseguida te dan la puntuación. A nosotros tardaron como diez minutos: nos van a descalificar, qué pasa, alguien se cayó. Y empiezan a darnos las puntuaciones y cuando nos dan la segunda puntuación arriba se pone <i>Place 2nd</i>: significa que habíamos quedado subcampeones del mundo, y que era algo que me estaba dando cuenta, nadie más me lo iba a poder sacar. Lo había logrado. Y también fue algo que me voy a llevar por el resto de mi vida. </p><p><b>—Felicitaciones. </b></p><p>—Lo sigo recordando como uno de los momentos más emotivos, más lindos. Fue mágico. Mágico, mágico. Aunque después entendemos que no, que no está bueno sufrir para tener una linda vida y para cumplir sueños. Ni a palos. Pero ya que se dio esa historia tan triste, tan difícil, por lo menos tuvo ese momento de reivindicarse y decir “vos podés con todo lo que te propongas en la vida”. </p><p><b>—¿Cómo siguió tu vínculo con vos después de China?</b></p><p>—Ya venía amigándome muchísimo conmigo, con la vida, con todo. Hasta el día de hoy nada me puede frenar. La muerte me va a frenar. Pero después soy imparable. Todo lo que me proponga de alguna manera lo logro. Aunque tarde 20 años. </p><p><b>—¿Hoy cómo estás? </b></p><p>—Inmensamente feliz. Estoy muy pero muy, muy feliz.</p><p><b>—¿Por qué? </b></p><p>—¿Por qué estoy feliz? Porque pasaron cosas muy difíciles. Y hoy ya nada de todo eso existe.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/F2FDWMSGD5AFTFZ7GDWBPMBV7Y.jpg?auth=9be96a877b102093b5c324d1f226192bb4e505e1c25982fb45b987a2041bf908&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Dos hermanos posan al aire libre frente a una estructura de concreto y ladrillo, el mayor sostiene un objeto con filo y el menor lo acompaña con una mirada seria.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Cata Bonadeo habló de su depresión, la autoexigencia y el miedo a mostrarse vulnerable: “Dormir era la única manera de apagar la mente”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/24/cata-bonadeo-hablo-de-su-depresion-la-autoexigencia-y-el-miedo-a-mostrarse-vulnerable-dormir-era-la-unica-manera-de-apagar-la-mente/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/24/cata-bonadeo-hablo-de-su-depresion-la-autoexigencia-y-el-miedo-a-mostrarse-vulnerable-dormir-era-la-unica-manera-de-apagar-la-mente/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la periodista repasó su camino personal, atravesado por momentos de oscuridad emocional, la dificultad para pedir ayuda y la presión constante que la acompañó durante años. También reflexionó sobre la importancia de hacer visibles los procesos internos, apoyarse en profesionales y en los afectos más íntimos, y sostener un trabajo cotidiano para construir bienestar]]></description><pubDate>Fri, 24 Apr 2026 06:02:42 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Dormir era la única manera de apagar la mente. Y así podés pasar días. Es realmente como un yunque que tenés puesto en el cuerpo, con la cabeza que te va a mil”, relató Catalina Bonadeo en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjwhqfPBhBWEiwAZo196srgPPkWcz6wjifmBUc17r8eY68MnyXbpDrY9ytbNi4siKMXC1YsshoCwLwQAvD_BwE " target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjwhqfPBhBWEiwAZo196srgPPkWcz6wjifmBUc17r8eY68MnyXbpDrY9ytbNi4siKMXC1YsshoCwLwQAvD_BwE "><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p><a href="https://www.instagram.com/catubonadeo/ " target="_blank" rel="" title="https://www.instagram.com/catubonadeo/ "><b>Cata</b></a> es periodista deportiva y conductora, y forma parte de la tercera generación de una familia profundamente ligada a los medios: es hija del reconocido periodista <b>Gonzalo Bonadeo </b>y nieta de <b>Diego Bonadeo</b>. Desarrolló su carrera en televisión, radio y medios digitales, con pasos por señales como El Trece y TN, y también condujo programas en Vorterix. Actualmente, es parte de ESPN.</p><p>Aunque en un inicio intentó alejarse del periodismo, terminó consolidando su propio camino en los medios, especialmente en el ámbito deportivo. Paralelamente, se destacó como corredora de montaña y referente del running, disciplina que combina con su actividad profesional. </p><p>Su historia también está marcada por un fuerte proceso personal: ha hablado abiertamente sobre su lucha con trastornos alimenticios, ansiedad y depresión, y se convirtió en una voz que impulsa la visibilización de la salud mental y la importancia de pedir ayuda.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T4C6LNTITZDJVD2N2IHNR4DMOY.jpg?auth=67fa327555e52fd21ea802c65e2d36b77aa6e11197fb8cbf232578ef76dd69f1&smart=true&width=5592&height=3804" alt="“La culpa hay que correrla”: Catalina Bonadeo y su camino para reconstruirse desde adentro. (Maximiliano Luna)" height="3804" width="5592"/><p><b>—¿Con qué Cata me encuentro? ¿En qué momento de tu vida estás? </b></p><p>—Ahora con una Cata más consolidada en lo personal, en el trabajo, con cambios laborales que obviamente a veces surfear la ola te pone un poco incómoda o la incertidumbre... Soy de Tauro, así que imaginate que correrme de la estructura es medio complejo. Pero la verdad es que muy contenta haciendo un laburo interno súper esperanzador también, con psicóloga. Ese tipo de cosas que te hace conocerte un poco más, interiorizar. Así que eso más consolidada. </p><p><b>—Viste que hay etapas de la vida que es como que uno tiene la energía habilitada para hacer todo ese </b><i><b>insight</b></i><b>. ¿Sentís que estás en esa?</b></p><p>—Sí, la verdad es que me costó bastante porque viste que ahora se habla mucho del tema de la ansiedad, la depresión... Y creo que la gente se está animando más a contar esos procesos porque cada vez es más habitual desestigmatizarlo un poquitito y, cuando te suceden esas cosas, es lo que vos decís, no estás energéticamente disponible para el disfrute, para el trabajo, para tu pareja. Y creo que ahora en esto de consolidarme hace que esté más abierta, más consciente de las cosas. Y eso obviamente hace que lo disfrute más. </p><p><b>—¿Cómo lográs un equilibrio antes de empezar a decir quiero hacer un </b><i><b>insight</b></i><b>, pero estoy pasando por todo esto? </b></p><p>—Siempre decimos hay gente que está peor y hay gente que está mejor, que eso te da como un poco de envidia (risas).</p><p><b>—Pero a veces no sé si es un consuelo...</b></p><p>—No, obvio. El problema es propio y cada uno hace lo que puede en la vida. Creo que el trabajo es muy extenso, es largo y hasta muchas veces dura toda la vida, con altibajos, con recaídas. Me parece que no sé si hay un punto de inflexión donde decís: “Bueno, tuve ansiedad o tuve depresión o tuve algún trastorno y a partir de acá mejoro”. El trabajo en realidad es más profundo en cuanto a la esencia y desde dónde venís, tu familia, parejas, el laburo empieza ahí. Mamá y papá claramente hicieron lo que pudieron y es parte también de entender todo eso, ¿no? De cómo te afectan o te benefician cosas en la infancia que hacen que te conviertas en quien sos. Y me parece que el punto de inflexión fue ese: poder empezar a, no sé si a perdonar, porque para mí el perdón es una palabra y un concepto bastante power. Pero sí sanar y darme cuenta que en muchas cosas nada es personal y que la culpa hay que correrla de lado. Esto de sentir <b>¿por qué no puedo disfrutar? ¿Por qué no puedo hacer esto? ¿Por qué no me puedo enfocar en tal cosa?</b> Y para mí eso es todo <b>culpa</b>. Y la culpa hay que correrla de lado.</p><p><b>—¿Sentís que tuviste que trabajar y sanar muchas cosas a partir de tu recorrido desde chica?</b></p><p>—Sí, la verdad que sí. Una infancia muy compleja, por cuestiones de mamá y papá, por decirlo así, que le pasa a mucha gente. Una infancia muy difícil donde había una Cata muy insegura, que en el colegio no le iba muy bien, que era muy exigente. El 9 no era bueno, tenía que ser un 10. Y eso obviamente venía desde la gente que te criaba, ¿no? <b>La exigencia fue un punto que tuve que laburar muchísimo. </b>Entender la diferencia entre lo que es el compromiso y la exigencia me parece clave. <b>Tuve problemas de alimentación también</b>. Ahora tengo amigas de toda la vida del colegio, pero en su momento no me llevaba bien. Algunos casos de <b>bullying</b>, como que <b>hubo una Cata muy sufrida cuando era chica, que se sentía muy culpable, que sentía que si no era perfecta no la iban a querer de la manera que ella necesitaba. </b>Y todo eso se fue consolidando. Es un montón para sanar. Yo con tratamiento de psicóloga empecé desde muy chiquita por esta cuestión de líos y quilombos familiares, que en ese momento había que resolver sí o sí y urgente. Pero después entendí que es clave para toda la vida el hecho de pedir ayuda. <b>El pedir ayuda es todo, es lograr correr el ego, con todo lo que eso significa y decir: “Bueno, sola no puedo”. </b></p><p><b>—El hecho de que vos hayas visibilizado ciertas partes de tu proceso, ¿invitó también a una conciencia de todo tu grupo familiar? </b></p><p>—Sí. A ver, visibilizado así públicamente me dio mucho miedo por esto de la estigmatización de la salud mental. Hace un par de años empecé a hablar un poco más y salieron figuras súper importantes como <b>Tini</b>, <b>Chris Martin</b>, entre otros, a contar sus experiencias. Gente que decís: “Loco, tenés la vida perfecta, ¿cómo puede ser?” Desde el lado de afuera decimos: “¡Wow!” </p><p><b>—Sí a ellos les pasa, ¿por qué no nos puede pasar? </b></p><p>—Sí. Te sentís menos raro de alguna manera y menos solo. Para mí, <b>los que hemos sufrido este tipo de enfermedades nos sentimos muy solos, sentimos que nadie nos entiende</b>, que nadie está en nuestros zapatos y que nadie sabe lo que realmente se siente estar ahí. Estar, no sé, inmersa en un ciclo complejo con el tema de la alimentación, no poder levantarse de la cama, no poder enfocarse en el disfrute, no disfrutar de tu familia, de las cosas del día a día. Entonces ahí viene la culpa. En mi familia no fue muy difícil contarlo, visibilizarlo. Obviamente sí un poco de temor porque mostrarse vulnerable es un montón... </p><p><b>—Más en un contexto familiar de súper exigencia, ¿no? </b></p><p>—Totalmente. Pero hablándolo me di cuenta que muchos de nuestra familia pasamos por lo mismo o tenemos distintos procesos donde se fueron encontrando con este tipo de cosas y ahí decís: “Bueno, es lógico que, viniendo de la misma familia, a todos nos haya pegado por algún lado”. Quizás a algunos nos pegó un poco más fuerte o entramos en situaciones más graves, otros menos. Pero nos unió de alguna manera saber que estábamos en la misma con mis hermanas, con mi viejo, como que nos une y nos hace acompañarnos. </p><p><b>—¿Y te han pedido disculpas tus padres en algún momento? </b></p><p>—Tengo muy buena relación con mi viejo, con mi vieja no tengo relación y... Esto muy privado, pero me siento en confianza para decírtelo. La que siempre manda mails pidiendo disculpas es mi mamá. El tema es que, en esto de no tener vínculo y de no haber podido todavía laburar un montón de cosas que pasaron, todavía no estoy lista para enfrentarme a esto. Todavía estoy con mi quilombo, con mi trabajo interno. Con mi viejo es distinto, a él le cuesta un poco más. Expresa las cosas de distinta manera. Quizás no se te sienta con una copa de vino, con un mate y te dice: “Che, perdón por esto, por esto y por esto”. Pero expresa el amor desde otros lugares.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LSI3N7WPJBCR5EU2H6N7EXM7GM.jpg?auth=bb10f8c6533e1402dc72ce87902958a5067be5b0e1219289bb4b7f909289b32f&smart=true&width=5496&height=3816" alt="“No podía ni levantarme de la cama”, explicó la entrevistada sobre el momento que marcó un quiebre en su vida. (Maximiliano Luna)" height="3816" width="5496"/><p><b>—¿Sentís que advierte o ve si tuvo una parte responsable en no poder asistirte en ese proceso? </b></p><p>—Sí, lo ve, lo re ve. El tema es que él también está con su propio proceso. Lo empezó bastante tarde y hasta ahí me voy a quedar porque es suyo y es súper privado. </p><p><b>—¿Qué encontrás en él como abuelo que no encontraste como papá? </b></p><p>—Esto de estar más presente, pero no porque él no haya querido sino porque es una persona que se rompió el lomo trabajando. Las veces que no pudo estar es… </p><p><b>—Estaba al aire. </b></p><p>—Sí, (risas). No sé, faltó a cumpleaños por los Juegos Olímpicos. Más que nada con mi hermana Martina, porque caía justo en esa época. Pero sé que no lo hizo porque realmente no podía y porque su forma de mostrarnos amor y seguridad era a través del trabajo y de los recursos. Y eso es algo de lo que nosotras no nos podemos quejar. Yo tengo mucha conciencia social, es algo que laburé muchísimo más allá de haber nacido como en una cunita, no te voy a decir de oro, pero con muchos recursos. Me abrió mucho la cabeza ir a la UBA, por ejemplo.</p><h2>Vinculación con el periodismo y la carrera profesional</h2><p>Catalina reconoció que durante su niñez y adolescencia sintió celos y cierto recelo hacia la figura pública de su padre. Recordó cumpleaños en los que deseaba tener a su papá solo para ella, lejos de los pedidos de fotos y autógrafos, y cómo con el tiempo entendió que era parte de su trabajo y de ser una persona expuesta. Esa exposición, que al principio generó incomodidad, hoy la comprende también desde su propia experiencia en medios.</p><p>Durante un tiempo, buscó alejarse del periodismo. Eligió estudiar medicina tras mucho trabajo interno y reflexión, con el deseo de no repetir el camino de su padre. Sin embargo, reconoció que la vocación periodística era también parte de su historia familiar y personal. Para ella, su padre y su abuelo fueron referentes en el oficio, y cargar con ese legado implicó una presión adicional.</p><p>A pesar de ese peso, pudo construir su propio recorrido. Trabajó varios años en eltrecey Telenoche en interés general, y al pasar al periodismo deportivo pudo encontrar una identidad propia, más cercana al fútbol y al análisis táctico, ámbitos en los que disfruta y se siente en su elemento. “Logré diferenciarme bastante y eso me parece que está muy copado”, afirmó.</p><p>El consejo principal que recibió de su padre, y que conserva como un mantra personal, es: <b>“Nunca pierdas tu esencia. Siempre sé fresca, sé fiel a lo que querés, a tu historia, más allá de lo que es el laburo y estar en la tele”</b>. Para Bonadeo, ese mensaje funciona como un punto de regreso en los momentos de duda o dispersión, tanto en su carrera como en su vida privada.</p><h2>Punto de inflexión y procesos personales</h2><p><b>—Lo que me parece que es muy loable y es interesante es que naturalizás visibilizar ese proceso, que, en general, no se muestra tanto o no se habla tanto.</b></p><p>—¿El proceso interno decís? </p><p><b>—Sí, en definitiva es lo que decías: es la vida, todo va de la mano. El crecimiento profesional, los vaivenes… es una profesión muy inestable y, si además se suman cuestiones de salud mental, el desafío es doble.</b></p><p>—Sí. De hecho, a mí me daba mucho miedo. Yo ya lo conté hace varios años lo que estaba pasando. Ahora, por suerte, estoy muchísimo mejor por esto de pedir ayuda, tener tratamiento, contar con profesionales, mi familia, mi novio y demás. Pero en su momento me daba mucho miedo porque es esto es mostrarte vulnerable. Y la gente quizás puede pensar un montón de cosas u opinar: “Esta persona está loca”. Y lo engloban en eso en vez de ver a la Cata profesional o a la Cata buena persona, mismo dentro de mi familia que en vez de ver a la Cata hija, la Cata novia, la Cata hermana, vean la enfermedad y como que eso te defina. Yo tenía miedo que me pase eso. </p><p><b>—¿En qué momento perdiste ese miedo y entendiste que eso no era así?</b> </p><p>—Cuando entendí que era muy importante visibilizarlo. Lo decidí yo sola. No me voy a poner como ejemplo de absolutamente nada. Nunca lo haría. Pero tenemos un micrófono, Luli. Y para mí <b>los que tenemos un micrófono tenemos una responsabilidad enorme </b>y me parece que hizo que me muestre más humana. Y que la gente entienda que podés laburar en televisión, pero no por eso significa que sos millonario, que tenés la vida resuelta, que tu vida es perfecta, que es todo color de rosas, para nada, estamos todos en la misma y creo que es muy importante que lo sepan, porque muchas veces, erróneamente para mí, la gente te ve un poco más arriba porque laburás en televisión. Te idealizan. Y ver que esa gente está pasando por lo mismo, es un montón. También me daba mucho miedo contarlo en el trabajo. Esto fue hace un par de años. Ahora, por suerte, estoy mucho más asentada y mucho mejor. Pero en su momento lo tuve que contar y era: “Che, mirá, hoy no puedo ir a trabajar. Me está pasando esto. No me puedo levantar de la cama”. </p><p><b>—Físicamente, este “no me puedo levantar de la cama”, ¿cómo es? </b></p><p>—No es ni tengo fiaca, ni tengo sueño, ni no quiero ir al gimnasio, ni hoy, no sé, llueve y no quiero ir a trabajar. <b>Es realmente como un yunque que tenés puesto en el cuerpo </b>donde<b> </b>la cabeza, más que nada con lo que es el trastorno de ansiedad y depresión, que muchas veces se confunde, o sos ansiosa o estás hecha una lechuga ahí tirada, muchas veces es el mismo trastorno. Entonces imaginate que vos tenés la cabeza que te va a mil, pensamientos intrusivos de todo tipo y no te frena en ningún momento. Todo el tiempo pensando y pensando para adelante. Y como estás tan bloqueada por eso, entrás en una depresión, en esto de no poder conectar. <b>La apatía para mí es la principal característica de lo que es la depresión</b>. Te da todo igual. No tenés ganas de hacer nada. Entonces físicamente terminás en la cama. Para mí una de las principales razones y lo que me pasaba físicamente en el cuerpo y en la cabeza era que <b>dormir era la única manera de apagar la mente</b>. Y así podés pasar días. </p><p><b>—Y en ese contexto, ¿cuándo recordás que fue el primer momento que dijiste: “Necesito ayuda”?</b> </p><p>—Volví de un viaje hace un par de años, que nos fuimos al lugar más paradisíaco del mundo, a la playa, al Caribe, con mi novio. Y la pasé muy mal. Y podés estar en el lugar más lindo del mundo, pero me quedaba llorando en el cuarto. Si no iba a entrenar antes de desayunar, por ejemplo, pensaba que la comida, ya sea el huevo revuelto con jamón o tres facturas, no importa, no hay diferencia, me iba a engordar, entonces no me iba a poner una bikini para ir a la playa. Entrás en un loop que no para. No lo podés disfrutar. Y me acuerdo que volví de las vacaciones y mi novio me dijo: <b>“Cata me parece que hasta acá llegamos”. </b>No en la relación, sino en cómo estaba yo. Y me dijo: “Hay que pedir ayuda”. Yo ya venía con psicóloga, pero me dijo: “Hay que expandirlo”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ALMSPODSSZGRPCP7BJE3YWGXLM.jpg?auth=a6744e3be5ae23e227ec706d300f0b31446eac0fad81fc122d927183bfa32802&smart=true&width=6192&height=4128" alt="“Pedir ayuda es todo”, expresó Cata en diálogo con Luli sobre el proceso que la ayudó a salir adelante. (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><h2>Deporte, running y estrategias de bienestar</h2><p>Catalina advirtió sobre el riesgo de idealizar el deporte como única vía terapéutica. Si bien reconoció que correr, especialmente en montaña, puede funcionar como una suerte de meditación y espacio de conexión interna, subrayó que no debe confundirse con un tratamiento formal para la salud mental. Explicó que muchas personas creen que las endorfinas y la sensación de bienestar tras entrenar son suficientes para sanar, pero insistió en la necesidad de <b>buscar ayuda profesional y acompañamiento integral.</b></p><p>Relató que correr en montaña es su mayor momento de meditación y conexión, y que el sur del país se ha convertido en su lugar en el mundo. Para Bonadeo, el compañerismo y el respeto por la naturaleza son centrales en esa experiencia. Recordó una reciente carrera en Bariloche, donde, tras quedar sola en el sendero, vivió un “trance” de absoluta conexión con su cuerpo y el entorno. Sin embargo, señaló que para poder disfrutar de esos espacios primero tuvo que atravesar un proceso de tratamiento y recuperación. “Si yo no hubiese tenido todo el tratamiento que tuve, ni siquiera de eso podría disfrutar. Yo no podía ir a correr. No podía salir de la cama ni para laburar, ni para ir a correr, ni para nada”.</p><p><b>—Me parece interesante algo que decís que es que uno convive siempre con esta situación a lo largo de la vida, que el proceso es continuo y puede haber recaídas. ¿Sentiste miedo de no poder salir y pensar que esa situación iba a ser para siempre?</b></p><p>—Sí, porque cuando la ves oscura es muy difícil la apatía. Que realmente no te importe nada. Decís: “¿Y si no me levanto mañana? ¿Y si no me despierto mañana? Ya está”. A lo sumo voy a tener la cabeza apagada. Y me pasó durante mi proceso, hace un par de años, de decir: “Bueno, esto es genético, esto es por lo que yo aprendí, es lo que mamé de chica, va a ser así toda la vida”. Y probablemente sea así toda la vida. No te digo el estar en ese punto oscuro sino el tener que transitar como es una enfermedad. Vos tenés una enfermedad grave y quizás la tenés que transitar durante toda tu vida. Me parece que lo mental, más que nada, es un laburo de todos los días.</p><p><b>—Si pudieses tomarte un mate con la Cata de hace 10 o 15 años atrás, ¿qué te dirías? </b></p><p>—Le diría que va a poder. Que la vida se le va a poner jodida, pero que va a llegar un momento donde va a entender que los desafíos se le presentan a gente que lo puede tolerar. Si te pasa es porque podés y vas a poder corriendo el ego, no creyéndote que sos súper poderosa, bajando la guardia y pidiendo ayuda. Creo que le diría eso. Me daría mucha ternura hablar con la Cata chiquita. La cuidaría, la abrazaría. Es algo que hablamos mucho con mi psicóloga y quiero aprovechar también para agradecerle a toda mi familia y también a todo el equipo que me acompañó en su momento. Y si esto sirve para algo o para alguien que esté escuchando del otro lado, me anima.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/VG5GQD6DONBVFCIPVD5PJETZE4.jpg?auth=06efd04c48b9f18f2a49d6da3ce00992f2cabc5bcf84c90f3057837ccd7eb7aa&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Cata Bonadeo con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Zoe Bogach de Gran Hermano: las infidelidades de su ex, el hate extremo y el precio de haber confiado demasiado]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/23/zoe-bogach-de-gran-hermano-las-infidelidades-de-su-ex-el-hate-extremo-y-el-precio-de-haber-confiado-demasiado/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/23/zoe-bogach-de-gran-hermano-las-infidelidades-de-su-ex-el-hate-extremo-y-el-precio-de-haber-confiado-demasiado/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la influencer se sinceró sobre el fuerte impacto emocional que le dejó la exposición tras su paso por el reality, recordó los momentos más duros que vivió a raíz de las agresiones en redes y cómo llegó a cuestionarse todo. Además, habló de la ruptura con su expareja y del proceso personal que la llevó a poner límites. “Aprendí a no ser tan inocente”, expresó]]></description><pubDate>Thu, 23 Apr 2026 05:01:35 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Me cuesta mucho el hate. La gente me decía: ‘Matate, para qué vivís. Imaginá que te salga una hija así. Pobre tus papás’. Entonces yo en un momento llegué a pensar: ¿qué hago acá? ¿Para qué estoy? Es como que me empecé a creer lo que la gente me decía. La pasé mal, pasé un momento horrible de mi vida", confesó <b>Zoe Bogach </b>en<b> </b><a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a><b>, </b>el ciclo de entrevistas de<b> Infobae.</b></p><p>La influencer y figura mediática alcanzó notoriedad al participar en el reality Gran Hermano Argentina en la edición 2023/2024. Ingresó a la casa como una de las participantes más comentadas por su perfil ligado al mundo del espectáculo y su fuerte personalidad. En su presentación inicial, se definió como alguien a quien “le gusta el show” y no se siente atraída por el trabajo o el estudio tradicional, lo que rápidamente generó repercusión dentro y fuera del programa.</p><p>Tras su paso por el reality, continuó en el centro de la escena mediática, tanto por su exposición en <a href="https://www.instagram.com/zoebogach/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/zoebogach/"><b>redes sociales</b></a> como por su vida personal, incluida su relación y posterior conflicto con <b>Manuel Ibero</b>, actualmente participante de la casa más famosa del país.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7G4C42MQE5CJVFAF5HX23G7JYE.JPG?auth=827acf6312e6f3508e1b354b53522be3da3ecae0b924b18aea9b5b95eda861f3&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Aprendí a no confiar tanto y no entregar tanto de mí": Zoe Bogach habló de su metamorfosis personal, el hate que recibe en redes y el costo de crecer en público. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Para qué querés un millón de dólares?</b></p><p>—La realidad es que me compraría un yate en Saint-Tropez.</p><p><b>—¿Y lo tendrías solo en Saint-Tropez? ¿Para qué lo usarías? </b></p><p>—Sí, para desconectarme. Desconectarme del mundo, estar con otra energía. Llevar a mi familia, a mis amigos...</p><p><b>—¿Te irías directo a Francia, a Saint-Tropez, o navegarías por el Mediterráneo? </b></p><p>—Sí o me quedo por ahí, en alguna islita...</p><p><b>—¿Te quedarías a vivir allá o volverías a Argentina? </b></p><p>—Volvería. Me encanta Argentina. Pero me quedaría, no sé, un mes ahí relajándome. Afuera de todo este lío...</p><h2>El costo emocional de la fama y el hate en redes sociales</h2><p><b>—¿Cómo viviste el regreso a la vida cotidiana en Argentina después de Gran Hermano? </b></p><p>—Estuve casi seis meses en la casa y salís y te chocás con un mundo al que no estabas acostumbrada antes. No es como un cantante o un actor que viene preparándose de a poco para el mundo de la exposición. Ahí salís y afrontás a toda la gente, todo el hate, los que te quieren, los que no. Entonces es muy shockeante. Es mucha presión de golpe. Además, te meten a la tele rápido. Vas a los programas a la otra semana. No tenés descanso. Te vas preparando como podés, tu cabeza se prepara como puede. Yo hasta el día de hoy lo vengo manejando. Salí de ese programa hace dos años y vengo manejando todo eso de la exposición.</p><p><b>—¿Qué es lo que más te cuesta de la exposición pública? </b></p><p>—Me cuesta mucho el hate. Lo estoy entendiendo de a poco, estoy con psicólogo desde que salí de la casa. Pero <b>me cuesta mucho entender cómo una persona que no te conoce, no tiene idea de tu vida, puede opinar y decir cualquier barbaridad sin tener ninguna idea de lo que vos estás pasando o de lo que puede generar en vos lo que dice</b>. Me han mandado muchísimas barbaridades. Yo igual soy muy genuina, muy transparente, entonces eso creo que me juega en contra porque digo la verdad, lo que siento, no me sale mentir, no me sale caretear y a veces me termina jugando en contra.</p><p><b>—¿Contás con apoyo de tu familia para sobrellevar esos momentos? </b></p><p>—Me re acompañan, pero me super costó. De hecho, nunca lo conté y tampoco no sé si quiero contarlo, pero en un momento de mi vida la pasé muy, muy, muy, muy mal por las cosas que me decía la gente. “Matate, para qué vivís. Imaginá tener una hija así, pobre tus papás”, me decían. Entonces, en un momento llegué a pensar: ¿qué hago acá? ¿Para qué estoy? Es como que me empecé a creer lo que la gente me decía. Fue loquísimo porque la pasé mal, pasé un momento horrible de mi vida. Todavía no lo conté y no sé si estoy preparada para contarlo, pero...</p><p><b>—¿Sentís que quienes te critican no te ven como una persona real? </b></p><p>—Es como que la gente que está atrás de una pantalla cree que vos sos un personaje. No soy un personaje, soy una persona como vos, como ellos, tengo sentimientos, emociones. Me voy a poner igual de mal que vos si te dicen las barbaridades que me decís a mí. <b>No entiendo cómo la gente puede ser tan cruel.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MG2CTGTWMJERRJOQ3Z5KWOS2IA.JPG?auth=af3633ececea18400d8b44441417c365031b19fea1d0a9b2fd7560b65ffa14a9&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""No soy un personaje, soy una persona que tengo sentimientos y emociones", expresó la influencer en diálogo con Emilia. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><h2>Compras compulsivas y culpas: el lado B del consumo</h2><p><b>—¿Tenés una confesión culposa? </b></p><p>—Mmm... A veces le uso la tarjeta a mi papá, le gasto mucha plata y después a fin de mes me dice: “Zoe, la p*ta madre, te voy a cortar todo”. En el momento lo disfruto porque digo: “No estoy gastando mi plata, estoy gastando la de mi papá”. De alguna manera quiso tener una hija, así que se la aguante (risas). Y él me permite también tener sus tarjetas. Pero después cuando pasa esto a fin de mes, que me manda todo el resumen, me siento culpable, sí.</p><p><b>—¿Y con el dinero que ganás como influencer, no te alcanza? </b></p><p>—Obvio que me alcanza, pero yo prefiero gastar la plata de mi padre que la mía (risas).</p><p><b>—¿En qué gastás más? </b></p><p>—En ropa, mucha ropa. Soy compulsiva.</p><p><b>—¿Cuál fue el mayor monto que gastaste en una prenda? </b></p><p>—Dos mil dólares, por ahí...</p><p><b>—¿Te comprás cosas afuera? </b></p><p>—Ahora ya lo dejé atrás, ¿eh? Pero hubo como dos años seguidos que me compraba carteras, carteras, carteras. No podía parar de comprarme carteras. De un día para el otro dije: “Ya está, no quiero comprar más carteras, me aburrí”. Compro afuera y en Argentina también.</p><h2>Aprendizajes y límites tras una relación pública</h2><p><b>—Sé que sufriste mucho por amor. y tuviste una situación muy pública con tu expareja. Incluso volviste a la casa de Gran Hermano para un encuentro. ¿Qué sentís que marcó esa relación y la exposición en tu vida? </b></p><p>—La exposición pública la hice yo. Algo que aprendí es no exponer más mis relaciones. Yo a partir de ahora dije: “Ya está”. Expuse mucho esta relación. A partir de la próxima relación que tenga, no la voy a exponer más porque no me gusta, no me sirve y tampoco me gusta conocer gente que trabaja en el medio. Me gusta conocer gente de perfil bajo, que esté en otro ámbito, que no tenga nada que ver con lo que yo trabajo.</p><p><b>—¿Qué aprendiste de esa relación? </b></p><p>—<b>Aprendí a no ser tan inocente. </b>A no confiar tanto, a no entregar nada, o sea, no entregar tanto de mí.</p><p><b>—¿Y qué harías si te volvés a enamorar de alguien que parece muy confiable? </b></p><p>—Ahora estoy en celibato, por ejemplo. Ya hace como tres meses que no estoy conociendo a nadie ni nada, porque la realidad es que estoy como frenada. Me separé creo que en octubre del año pasado. Ahí empecé a conocer un montón de chicos. En verano me fui con mis amigas a la playa. Pero bueno esta relación marcó algo en mi y uno nunca termina de conocer a las personas. Por ahora, no quiero conocer a nadie más. Estoy como alejada de eso.</p><p><b>—¿Sentís que te hizo mucho daño esa relación? </b></p><p>—No sé si mucho daño y no quiero hablar mucho de esto porque cada vez que hablo de esto genera hate. Pero él me decía una cosa y terminó siendo otra.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QHLOHAJUDRFN7DH3PLFKIQ2Y4I.JPG?auth=23a03d1a17d4502c494e5246e4794dce418bd8a39928cd67d6f65fcc5191bb66&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo gano plata, pero prefiero gastar la de mi papá", bromeó Zoe al hablar sobre sus gastos en ropa y carteras. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><h2>Infidelidades, distancias y cuentas pendientes</h2><p><b>—¿Con quién te debés una charla incómoda? </b></p><p>—Con mi ex.</p><p><b>—¿Todavía sentís que te la debés después de todo lo que pasó? </b></p><p>—Sí, pero porque es como un ciclo que todavía no se cerró. Fue como de un día para el otro. Yo descubrí esto y dije: “Chau”. Lo eché de mi casa y no pude hablar nunca más de eso con él.</p><p><b>—¿Nunca antes habías terminado mal con una pareja? </b></p><p>—Nunca. Pasó todo esto mediático en mi vida. Entonces me gustaría que terminen las cosas bien y listo, dejarlo atrás.</p><p><b>—¿Qué fue lo que descubriste? </b></p><p>—Infidelidades.</p><p><b>—¿A través del teléfono? </b></p><p>—Sí, muchísimas.</p><p><b>—¿Mientras vos estabas adentro de la casa? </b></p><p>—Sí. De hecho, ahora hay una chica dentro de la casa que contó que mientras yo estaba dentro de la casa, ella se hablaba con él. O sea él se hablaba con la chica que ahora está dentro de la casa.</p><p><b>—¿Fue muy duro enterarte de todo eso? </b></p><p>—Sí, y de un día para el otro, porque la realidad es que <b>yo vivía en un cuento de princesas</b>. Él me trataba como una princesa, era super caballero. Entonces fue un golpe muy duro que de un día para el otro yo me enteré de esto.</p><p><b>—¿Qué le dirías en esa charla incómoda? </b></p><p>—Yo le preguntaría por qué me hizo esto. Sé que debe ser algo más interno de él más que de mí. Porque yo di todo en la relación. Él vivía en mi casa y yo lo daba todo. <b>Él también daba todo por mí, pero bueno, tenía este temita de las infidelidades</b>. Desde la primera vez que nos pusimos de novios me fue infiel. Pero nada, le preguntaría por qué me hizo eso.</p><p><b>—Contaste públicamente que te distanciaste de tu mamá durante un tiempo por él...</b></p><p>—Yo en ese momento no tenía relación con mi madre, pero porque le creía todo a él. Es como que yo sentía que la malvada era mi madre y él era el buenito. Me decía que todo lo que decía mi madre era mentira y yo le creía a él. Estaba muy aferrada. Creo que a lo que mi mamá le molestó es que cuando yo estaba de novia al principio de la relación le empezó a poner likes a un montón de chicas semidesnudas, y mi mamá le sacó screenshot. Y ahí es cuando le dijo: <b>“Zoe no va a permitir esto cuando salga y vea todo lo que está haciendo este chico”.</b> Cuando eso salió a la luz, me acuerdo que lo filtraron en Twitter y él eliminó todo, sacó todos los likes. Entonces, ese fue el conflicto entre mi madre y él.</p><h2>Cambios y proyectos: el antes y después de GH</h2><p><b>—¿Estás estudiando ahora? </b></p><p>—Sí, ciencias de la comunicación.</p><p><b>—Dicen que antes eras un poco fiacosa para trabajar o estudiar, ¿es cierto? </b></p><p>—Cambié por completo. Fue una locura. Esto es lo que tiene también Gran Hermano. Yo antes no servía para nada. O sea, no sabía ni tenderme la cama, no sabía limpiar, lavar los platos. Salí de ahí siendo otra persona. Salí queriendo laburar porque obviamente salís de ahí queriendo laburar de lo que te gusta, porque por algo te metés ahí. Te abre un montón de puertas.</p><p><b>—¿Y ahora cómo es tu día a día? </b></p><p>—Ahora empecé una carrera, me fui a vivir sola y hago la cama todos los días de mi vida. Totalmente otra soy. Es una locura lo que te cambia esa casa.</p><p><b>—¿Te gusta esta nueva etapa? </b></p><p>—Me encanta. Siento que maduré mucho y me proyecté.</p><p><b>—¿Cómo te imaginás dentro de 10 años? </b></p><p>—De acá a 10 años... Tengo 23, así que tendría 33. Yo soy muy familiera, soy muy monogamia o bala. Ojalá que con una familia ya conformada, con un chico que me respete, que me guste, que esté súper enamorada. Por ahí me imagino con un hijo, trabajando de lo que me gusta.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3OUSJ65EM5FZ7CHK5N3SCRX2OI.jpg?auth=70464ce7fd0b59f0ef1a80a4f177c78f39e05eaa3c287d7441dfdf1db7a538c7&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Zoe Bogach con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Adriana Aguirre: su pasión por los hombres más jóvenes, el deseo que no se agota y el insólito acuerdo que la une a su ex]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/21/adriana-aguirre-su-pasion-por-los-hombres-mas-jovenes-el-deseo-que-no-se-agota-y-el-insolito-acuerdo-que-la-une-a-su-ex/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/21/adriana-aguirre-su-pasion-por-los-hombres-mas-jovenes-el-deseo-que-no-se-agota-y-el-insolito-acuerdo-que-la-une-a-su-ex/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la actriz y vedette repasó su historia, desde sus inicios en el mundo artístico hasta su presente personal. Habló de su separación de Ricardo García, del vínculo que aún mantienen y de su manera libre de vivir las relaciones, con el disfrute y la autenticidad como pilares]]></description><pubDate>Tue, 21 Apr 2026 05:13:41 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>A mí me gusta estar arriba. El guerrero nunca va a estar en el sótano. Terraza, siempre terraza. Y al hombre le gusta que le manejés la situación. Además, yo cuando tengo un </b><i><b>touch and go</b></i><b> es colágeno, olvidate</b>”, afirmó <b>Adriana Aguirre</b> durante su paso por <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Adriana es actriz, vedette y figura mediática. Con una extensa trayectoria en el espectáculo, comenzó su carrera en el teatro a fines de los años 60 y alcanzó gran popularidad en las décadas siguientes gracias a su participación en cine, televisión y, especialmente, en el teatro de revista, donde se consolidó como una de las figuras más reconocidas del género. Trabajó junto a íconos de la comedia argentina como <b>Alberto Olmedo</b> y <b>Jorge Porcel</b>, y formó parte de más de ochenta obras. En los últimos años, mantiene vigencia mediática por sus apariciones televisivas, su actividad en <a href="https://www.instagram.com/adrianaaguirre_ok/ " target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/adrianaaguirre_ok/ "><b>redes sociales</b></a> y proyectos recientes vinculados a la música y la cultura pop.</p><p>La artista repasó con naturalidad los momentos clave de su carrera, sus vivencias afectivas y su filosofía de vida. La conversación osciló entre recuerdos, confesiones y anécdotas que la definen en la actualidad, y dejó en claro que vive el presente con intensidad y autenticidad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3I2WRNF5RRD4DJQK4TPTYFHKBU.jpg?auth=bfb3bd0d677ad4f22a35140b6269bf1d82f08df9378f168ffd6bf384d8b7f748&smart=true&width=2335&height=1314" alt="Adriana Aguirre: "Yo cuando tengo un touch and go es colágeno, olvidate”" height="1314" width="2335"/><h2>Inicios de su carrera artística</h2><p>Aguirre relató que su vocación artística surgió desde muy joven, aunque su familia tenía otras expectativas para su futuro. Su padre, de formación universitaria y carácter exigente, deseaba que fuera <b>abogada</b>; de hecho, ella inició esa carrera por presión familiar. Sin embargo, la atracción por el arte terminó prevaleciendo. <b>“Siempre quise ser artista”</b>, recordó.</p><p>Adriana Aguirre utilizaba la facultad como pretexto para salir de su casa y recorrer agencias de modelos, llevando fotografías para presentarse. <b>“La facultad la usaba como chivo expiatorio”</b>, confesó sobre esa etapa en la que combinaba sus estudios con los primeros pasos en el mundo artístico.</p><p>El inicio de su carrera como modelo se produjo tras un encuentro casual en las escaleras de la <b>Universidad de Buenos Aires</b>. Un fotógrafo de la revista Clarín la abordó y le propuso realizar una sesión de fotos para la portada dominical. Aguirre aceptó y la publicación de esas imágenes impulsó su trayectoria en los medios.<b> </b>“A los 15 días me llamaron y me hicieron un book de fotos para presentar en las principales agencias de modelos”, relató sobre el comienzo de una etapa decisiva.</p><h2>La familia, valores y cambios generacionales</h2><p>Al recordar su infancia y su entorno familiar, la actriz remarcó que su hogar fue un espacio marcado por los valores tradicionales. Su padre priorizaba la educación y el alimento, y la familia se reunía cada domingo, costumbre que, según analizó, ya no es habitual en estos tiempos. “Las familias de antes eran verdaderas familias”, afirmó al comparar el pasado con la actualidad.</p><p>Para Aguirre, el concepto de familia ha cambiado. “Es que ya no hay más concepto de familia integrada como había antes, que los domingos nos juntábamos. Mi mamá hacía las pastas y todo ese tipo de cosas”, señaló.</p><p>Sin embargo, Adriana aceptó la idea de que su camino estaba marcado por el arte y no por la consolidación de un hogar tradicional. <b>“Mi destino era lo artístico, ¿entendés? Y tal vez Dios no me dio hijos porque dijo: ‘Lo tuyo es por acá y no es por acá...’”,</b> reflexionó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VGBRUCTQANET5PWQUTDJW4UY4Q.jpg?auth=8476ac7f6ee74de556a4c417d0fad3d9f7640f02e6590835edf5501f0e013ca8&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""A mí me gusta estar arriba. El guerrero nunca va a estar en el sótano. Siempre terraza", expresó Adriana en diálogo con Rulo. (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><h2>Vida amorosa y separación de Ricardo García</h2><p><b>—¿Quiénes fueron los grandes amores de tu vida? </b></p><p>—Bueno, tuve cuatro amores. <b>El gran amor de mi vida fue Ricardo García, el último.</b> Él sigue siendo mi familia aún después de 32 años. No digo mi pareja, porque ya no es mi pareja...</p><p><b>—¿Hace cuánto se separaron? </b></p><p>—El año pasado, el 30 de octubre. Empezamos con conflictos en 2019, se profundizaron en 2020, cuando él se va a vivir con la que entendía que era su chica, su mujer. Ahí explotó todo.</p><p><b>—¿Cómo fue que te enteraste de la infidelidad? </b></p><p>—Estábamos trabajando en las termas de Río Hondo y venían transformistas, todos estos chicos que siempre me amaron, porque yo he sido un ícono gay, y me decían: “¿Vos no notás algo raro entre fulana y Ricardo? Porque los vimos agarraditos de la mano por las calles”. </p><p><b>—¿Pero eran una pareja abierta?</b></p><p>—¡No! Éramos fieles. Bueno, fieles… con lo que te estoy contando no tanto… Yo también me mandé alguna macana. En 30 años, tuve un par (risas). Pero ya él dormía en otra cama. Teníamos dos cuartos en el hotel. Ya eso me parecía raro, pero él me decía: “Es por los ronquidos”. Que qué sé yo, que puede ser. Sí, los ronquidos molestan y yo se lo había dicho varias veces. Yo le dije: “Me parece bien, por los ronquidos está perfecto”. Pero ¿qué ronquido? Era que las estaba colocando en otro lado. Así terminó la cuestión.</p><p><b>—¿Te pidió el divorcio? </b></p><p>—El venía y me decía: “A lo mejor esta noche no vengo o alguna que otra noche tampoco vengo”. “¿Por qué a dónde vas? ¿Dormís en otro lado?” “Fijate porque entre nosotros mucho no pasa”. De a poquito, fui haciendo que cantara. Entonces, le digo: “Mirá, Ricardo, pasa esto, esto, esto y esto, porque los transformistas me contaron esto y esto y esto. Es más, por Instagram, me dejaban mensajes por privado diciéndome que te habían visto con fulana de tal caminando por las calles a la hora de la siesta, agarraditos de la mano. ¿Y ahora qué hacemos? Porque yo no estoy para que vos tengas tu esposa y un amante”. “No, no es una amante”, me dice. “¿Y qué es?”, le pregunté. “Es una chica con la cual tengo muy buena onda, me estoy llevando bien”. Le digo: “Pero Ricardo, la vida no es así. Vivimos en una sociedad que tiene sus leyes”. Ahí hablé con un abogado y después le dije: “Quiero el divorcio y quiero que hagamos la división de bienes”. Y me dice: “Ni divorcio ni división de bienes”. “¿Por qué? Si esta situación se terminó”, le retruqué. <b>“Es que yo no sé si se terminó. Es que yo no sé que va a pasar con esta chica. Esperame un tiempo y vemos qué es lo que pasa”</b>, esa fue su respuesta (risas). La cuestión es que desde el 2020 hasta el 2025, el año pasado, recién pudimos llegar a un acuerdo. Ahora nos llevamos divino.</p><p><b>—¿Cómo es la relación actual? </b></p><p>—Estamos separados, pero todavía tenemos los bienes en común. ¿Él qué hace? Me dice: “La llave de mi departamento no me la podés quitar. Cuando yo estoy cerca, vengo. Total tenemos tres cuartos”. Mete la llave y se quedo a dormir, porque le resulta cómodo. Igualmente yo no llevo a ningún hombre a mi casa. A veces viene y lo que es peor es que no avisa para venir a cenar (risas).</p><p><b>—¿Pero después de que se separaron tuvieron intimidad? </b></p><p>—No, no. Por mi madre muerta, no. Esto es una separación real, pero para mí él es mi familia. En definitivas, doctor, ¿qué le puedo decir? ¿Qué puedo hacer eu con esta situación? (risas). Depende de mí estado de ánimo a veces me molesta y a veces no. Pero creo que sino me voy a sentir sola. Él me lleva y me trae al canal porque el auto es en conjunto, también. Él tiene la obligación de llevarme y traerle sino lo tiene que vender. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BCLURZIHMVDH7AWW2AVBCPJA6M.jpg?auth=5161ad8a201b79b9879cb3e66c11b673deb9ef53663ece178810605549ef8780&smart=true&width=1592&height=896" alt=""El gran amor de mi vida fue Ricardo García", admitió la actriz" height="896" width="1592"/><h2>Relaciones, deseo y vínculos con hombres jóvenes</h2><p><b>—En esta época de separada, ¿tuviste una relación con Paco Amoroso? ¿Qué te dijo Ricardo de eso?</b></p><p>—Yo cuando tengo un <i>touch and go</i> es siempre colágeno. Él nunca manifestó celos con eso, nunca me preguntó nada. </p><p><b>—¿Y cómo fue lo de Paco?</b></p><p>—Lo de Paco fue... ¡Wow! Nace en la filmación que hicimos <i>Paga Dios</i> con <b>Ca7riel</b> y <b>Paco.</b> Como yo les dije: “Chicos, la luz que yo tengo se las comparto un poco”. A partir de ahí empezaron ellos con una etapa grandiosa juntos. Cuando hicimos el videoclip, había una escena en la cual yo me tenía que acercar a él en la piscina. Entonces, yo agarré y me metí una uva en la boca. Se me acercó y yo le pasé la uva. Después creo que se la tragó. Y vino un beso que no te puedo explicar. A él cuando le preguntas dice: “<b>Había fuego en esa boca” (risas). </b></p><p><b>—¿Fue con lengua o sin lengua?</b></p><p>—La lengua está adentro de la boca (risas). Era un beso de verdad, al director le gustó y la dejó. Era una escena improvisada y quedó en el video.</p><p><b>—¿Qué rango de edad es para vos el colágeno? </b></p><p>—Hay un rango entre 30 y 50 años.</p><p><b>—Porque Paco en ese momento tenía 25, te quiero contar...</b></p><p>—No, 27 tenía. Casi tocando los 30 en ese momento. Le faltaba poco para los 30.</p><p><b>—¿Tu último amante qué edad tenía?</b></p><p>—Él último, que fue el año pasado, tenía 37. </p><p><b>—¿Qué tienen los pibes jóvenes que no tienen los tipos más grandes? </b></p><p>—Son muy criticones los tipos más grandes. Se sienten viejos, ¿viste? Piensan que uno es viejo. Es una cuestión espiritual, no es una cuestión genética. Entonces, tiene una mentalidad de viejos chot*s.</p><p><b>—¿Y qué busca un pibe joven con una mujer como vos? </b></p><p>—Pasarla bien. Una aventura, una cosa nueva. Viste que ahora a los chicos jóvenes les gustan las mujeres mayores. Es normal en esta época que estamos viviendo.</p><h2>Filosofía de vida, sexualidad y autenticidad</h2><p><b>—Tengo una sección que se llama </b><i><b>Lo dijiste o no lo dijiste</b></i><b>. Te leo algunos textuales y vos me decís si los dijiste o no, ¿va? </b></p><p>—¡Ay! Dije tantas cosas en mi vida. No sé si puedo sostener un archivo, pero vamos.</p><p><i><b>—“Yo sexualmente soy una máquina, a mí me gusta estar arriba y hacer de todo”. </b></i></p><p>—Sí, confirmado. Lo dije. Soy así. A mí me gusta estar arriba. <b>El guerrero nunca va a estar en el sótano</b>.<b> Siempre terraza, terraza.</b></p><p><b>—¿Por qué? ¿Te gusta manejar a vos el goce? </b></p><p>—La situación. Y al hombre le gusta que le manejes la situación.<b> Yo soy guerrera para la vida, para todo</b>. Algunos videos en Instagram estoy vestida de guerrera. Con inteligencia artificial me transformo de estar en una bikini en una playa, por ejemplo, en una guerrera. Hago un baile de una guerrera con la lanza y con todo. Esa soy yo, una guerrera de la vida.</p><p><b>—¿Cuál es el mejor regalo que te hicieron en la vida? </b></p><p>—El mejor regalo fue la felicidad. </p><p><b>—¿Te la dio Ricardo? </b></p><p>—Sí. Tuvimos momentos maravillosos con Ricardo.</p><p><b>—Decime el top dos de momentos de felicidad.</b></p><p>—El dos fue cuando me pidió casamiento. Te hablo 1998. Ahí estábamos en la cresta de la ola, en el cariño, en el amor, en el sexo, en la atracción de todo tipo que te puedas imaginar. Nos habíamos conocido en el ’95. Él enseguida, muerto de calentura, me dice: “Alquilé un departamento en Recoleta, quiero que te vengas conmigo”. Le digo: “Pero nos conocemos hace dos meses, ¿cómo me voy a ir a vivir con vos?”. “Probemos”, me dijo. Y así probamos, probamos, nos quedamos y después nos casamos.</p><p><b>—Él tuvo bastante visión.</b></p><p>—Él es audaz, es un tipo muy lanzado.</p><p><b>—¿Qué buscás en una relación? </b></p><p>—Para mí si no hay piel, no hay nada.</p><p><b>—¿Estás abierta a nuevas experiencias, a probar con una mujer?</b></p><p>—Sí. ¿Por qué no? Sí, pasa, <i>avanti</i>. </p><p><b>—Siento que hablas como si fuese el comienzo de tu carrera todos los días. </b></p><p>—El comienzo de la vida. Es que lo único seguro que tenemos en este mundo es la muerte, no hay otro seguro que te puedan dar, así que disfrutás la vida, ¿entendés? Hay momentos de amplio disfrute y hay momentos de cascarrabia y al final transitamos todo tipo de momentos. Es así la vida.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/V6L5ASY3BFD7FCZYUQLJVGXPPI.png?auth=39427001d3f2702d1331ad526f7ed4e15224789d6531b9090feb95f2f405e568&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Adriana Aguirre con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Benito SDR: su historia de superación, el inolvidable triunfo de River que lo sacó del anonimato y por qué es un agradecido a las redes sociales]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/21/benito-sdr-su-historia-de-superacion-el-inolvidable-triunfo-de-river-que-lo-saco-del-anonimato-y-por-que-es-un-agradecido-a-las-redes-sociales/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/21/benito-sdr-su-historia-de-superacion-el-inolvidable-triunfo-de-river-que-lo-saco-del-anonimato-y-por-que-es-un-agradecido-a-las-redes-sociales/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, el reconocido streamer repasó sus inicios en los que no se daba a conocer y cómo fue el momento en que decidió mostrarse. Las operaciones por las que tuvo que pasar debido a una enfermedad de nacimiento y el incondicional apoyo de su familia. Recordó además una fallida primera cita que terminó con final feliz]]></description><pubDate>Tue, 21 Apr 2026 05:12:54 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Nacido el 17 de octubre de 1998 como <b>Benito Este</b>, se hizo conocido desde el mundo virtual como <i><b>Benito SDR</b></i><b> </b>(Soy de River). Primero desde el anonimato, con una cuenta del viejo Twitter, Benito comenzó a sumar seguidores y se convirtió en un referente del <b>Mundo River</b>. Como el mismo explica en la entrevista, una promesa vinculada con el título más importante de la historia del equipo de Núñez lo hizo salir del anonimato y comenzó a mostrar su rostro.</p><p>Luego de mostrar su rostro, el crecimiento no paró y hoy es uno de los creadores de contenido más reconocidos de la Argentina. Más allá de la fama y la exposición, Benito tiene una historia de superación detrás, ya que una enfermedad de nacimiento lo hizo transitar un camino difícil, que logró superar con esfuerzo, contando siempre con el apoyo incondicional de su familia. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JX7VL5WT2RCAXLG7X3SOHE66QY.jpg?auth=9462e71bec0e476d0a869d8248807925ae9cb906dc3ba8def80b436e4b40946c&smart=true&width=1920&height=2880" alt="Benito es uno de los streamers más reconocidos de la Argentina y un referente del Mundo River (Foto Adrián Escandar)" height="2880" width="1920"/><p><i><b>-River y vos son como un sinónimo, cuando uno dice “River” automáticamente te vienen nombres y a mí me aparece el tuyo... ¿qué es River en tu vida?</b></i></p><p>-Es todo. Menos ahora, quizá, que de chico. Pero siento que de chico fue lo que me ayudó a conectarme con el mundo, con las personas, con mi familia, incluso conmigo mismo, con encontrar algo que me guste. Me ayudó muchísimo. Y bueno, ahora también todas las cosas que hago tienen que ver con River, entonces no es que se perdió, pero sí como que también ahora hay otras cosas.</p><p><i><b>-¿No es que se perdió el fanatismo, sino que está más racionalizado el tema?</b></i></p><p>-Sí, sigue siendo una gran pasión, pero antes era lo único. <b>Ahora obviamente es mi prioridad número uno y le debo todo. Pero también veo que hay otras cosas.</b></p><p><i><b>-Contanos un poco cómo arrancaste en los medios. Sé que tuviste primero un comienzo en las redes sociales.</b></i></p><p>-Sí, era desde el anonimato. Era la cuenta de Twitter que ni siquiera tenía mi nombre ni nada.</p><p><i><b>-¿Cómo era el usuario?</b></i></p><p>-Era <i>_soydeRiver_</i>, que en realidad no fue ese el primer usuario, pero fue ese el me ayudó más o menos a despegar. Todo empezó en realidad en el secundario, que básicamente éramos un grupo de River y un grupo de Boca, y cada uno armó una cuenta y competíamos a ver como le iba a cada uno. Todos lo fueron dejando y a mí me gustó y me quedé con esa cuenta. Después le cambié el nombre y empezó a hacer algo más propio y con el tiempo me fui mudando de redes. En un momento vi que Instagram era lo que iba. Creo que ese fue mi único mérito, que me animé a probar distintas redes. No me quedé solo en una y quizá por eso llegué un poco antes que otros a algunas redes, y eso me permitió tener cierta presencia, porque no creo que lo mío sea mejor que lo que hacen otros, pero sí como haber llegado antes quizás me posicionó de mejor manera. Pero lo que pasó fue que en Instagram yo no mostraba la cara, ni lo quería hacer tampoco. O quizás sí, pero no me animaba. Mucha gente me decía que muestre la cara, que me anime. Me preguntaban quién era, había como un misterio. Yo jugaba mucho también con lo que pensaba la gente. Entonces hacía como un personaje, algo que no era yo, pero al mismo tiempo era divertido. <b>La gente me decía “mostrá la cara, mostrá la cara”. Entonces yo dije “sólo muestro la cara si River llega a ganar esta Libertadores”. Lo dije en la fase de grupos de 2018 y encima fue la que le ganamos a Boca, o sea, se tuvo que dar. Y bueno, ese día que ganó la Libertadores prendí un vivo en Instagram y me acuerdo que hubo mucha gente y yo dije “wow, esto está bueno”.</b></p><p><i><b>-Me imagino cuando dijiste “che, si ganamos esta copa muestro la cara” con las ganas y el deseo de ganarla, pero no con la mismas ganas de lo otro, de mostrarte.</b></i></p><p>-Claro, al mismo tiempo decía “no, esto es muy lejano”. No lo veía como algo tan posible y se dio de la mejor manera. Yo creo que fue en cierta forma también una señal de que tenía que darse.</p><p><i><b>-Y cuando tuviste ese impacto con la gente, en realidad la gente con vos, viéndote la cara, ¿qué repercusión te generó? ¿Fue un cambio ese salir del anonimato? ¿Te gustó eso?</b></i></p><p>-Era raro. Yo sentía que lo tenía que hacer, internamente, pero no me animaba. <b>Entonces, quizá para animarme, es terrible lo que voy a decir, pero quizá tomaba alcohol para perder un poco la timidez cuando prendía la cámara.</b> Me anima un poco a hacerlo. Internamente era como que yo decía “esto me gusta”, pero era como que no sabía que iba a pasar. Siempre fui alguien muy introvertido, no me gustaba mucho hablar de mi vida, de mis cosas y al mismo tiempo también cuando se empieza a armar una comunidad con la gente, es como que compartís tantas horas que terminás hablando de tu vida. Ahí se empezó a dar, me empecé a sentir cómodo y me fui soltando cada vez más.</p><p><i><b>-Ahora vos decís esto de tomar alcohol para desinhibirte un poco, para salir al streaming, cuando eras más chico, ¿qué era lo que a vos te daba miedo, eso que decías “esto me da mucho cagazo si me muestro”?</b></i></p><p>-<b>Todo, creo, porque empezás a ser responsable de todo lo que hacés y no es lo mismo hacerlo con con tu nombre que en el anonimato.</b> Y siempre fui una persona que no me gustaba mostrarme, o sea, en general, no solo por las redes. Siempre me gustó quedarme en mi casa, estar tranquilo. Nunca fui de mucho movimiento, lo cual es raro porque ahora es como que estoy más expuesto, Pero bueno, creo que es lo que le pasa a mucho de los que estamos en redes.</p><p><i><b>-Y a la hora de comunicarte con la gente, ¿cambiaste mucho? ¿Sentís que tuviste que adaptarte o pudiste mantener también tu forma de ser?</b></i></p><p>- No, yo creo que a veces jugás con el personaje, pero siempre está la persona. Y también creo que cambié porque crecí. Cuando arranqué era muy chico también.</p><p><i><b>-¿A qué edad arrancaste?</b></i></p><p>-Mostrando la cara, a los 19. Ahora tengo 27, estoy hecho mierda (risas).</p><p><i><b>-¿Y sentís que sos como un faro para muchos chicos de la comunidad, para los que antes el faro eran los periodistas que salían en la tele?</b></i></p><p>-No siento que tenga el nivel de exposición que tienen otros que hacen lo mismo que yo, quizá en otros clubes, pero sí, es verdad. Me pasó que mucha gente que ahora está haciéndolo me dicen <b>“yo hace bastantes años te veía y me gustaba lo que hacías”.</b> Eso sí me pasó bastante. Tampoco es que lo pienso, pero sí, puede estar pasando. Nunca sabés. Eso es lo bueno que tienen las redes e internet, que nunca sabés quién está del otro lado.</p><p><i><b>-Contanos un poco para la gente que no te conoce tanto la historia de tu nacimiento, de tu vieja, que es una reina, y sobre Pitu, tu hermano mellizo</b></i></p><p>-<b>Tanto yo como mi hermano nacimos prematuros, con una enfermedad que se llama parálisis cerebral y que obviamente nos generó algunos problemas, sobre todo en la movilidad para mí, más todavía para mi hermano, que está en silla de ruedas a motor.</b> Yo tengo algunos problemas para coordinar y para caminar básicamente, pero la verdad que tengo bastantes más facilidades que él y bueno, es algo con lo que convivo desde que nací, igual que él. Obviamente que es una parte importante de mi vida, que sí es verdad que antes prefería no mostrarlo, no contarlo. Y bueno, de a poco también me fui soltando y creo que era una parte que siempre lo veía como algo que me podía jugar en contra si salía del anonimato.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RQEGBF5V5JHYNPV7AXQZ7SPSZI.jpg?auth=2f23b672c85347d811727ad07970f145fb863fa5343133602907c8b62aea6508&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Benito recordó su fallida primera cita con su actual pareja, Ingrid, y cómo logró encaminar la situación (Foto: Adrián Escandar)" height="1081" width="1920"/><p><i><b>-¿Esto está ligado a lo que hablábamos antes, del miedo a mostrarte, tal vez pensabas que te podían discriminar, o hacer bullying? ¿Sentías eso?</b></i></p><p>-Sí, porque yo sé como es internet y veo que cuando la gente te agarra de punto con algo pueden ser muy crueles. <b>Pero también en el momento en que decidí hacerlo público sentí que la gente me bancó mucho y eso me dio mucha tranquilidad y en un punto también me dio mucha tranquilidad ver que lo que yo pensaba que era gravísimo no es tan grave.</b> En algún momento alguno te va a putear. Son más los que no te putean. Son muchos más los que no te conocen también, pero si al final hay nueve bancándote y uno que te putea y vos te quedás con el que te putea ya un poco, también, es culpa tuya. No se si culpa en realidad, pero lo tenés que resolver vos.</p><p><i><b>-¿Cuándo fuiste consciente de tu condición y la de Pitu también? ¿Cuándo es ese momento en que empezás a tener razonamiento y conciencia, que decís “me doy cuenta el cuerpo que poseo”?</b></i></p><p>-Creo que de muy chico, porque ya de muy chico tenía que operarme y veía que obviamente la gente que yo conocía no hacía eso. Entonces sí, me daba cuenta que había algo diferente. Pero también es verdad que en el colegio al que fui, en todos los lugares en los que estuve, nunca me trataron distinto. Entonces estaba muy protegido. Entonces quizá cuando era más chico no lo pensaba tanto. Y después, cuando vas creciendo y vas como saliendo al mundo, te das cuenta que en realidad hay cosas que quizás las veías con gente que te cuidaba un poco más y después en el mundo nunca sabés quién está. Como que nunca sabés qué va a pasar.</p><p><i><b>-¿Qué me podés decir de tu vieja en toda esa historia?</b></i></p><p>-Tanto mi papá como mi mamá siempre estuvieron. Mis hermanos también. Creo que son los que más se han sacrificado para que mi hermano y yo tengamos la mejor vida posible. Y siempre nos dieron el ejemplo de que si bien obviamente tenemos limitaciones hay que ver más lo que uno puede hacer que lo que no puede hacer, porque tuvieron que pasar muchas cosas que yo las pienso y realmente no eran fáciles, pero <b>nunca dijeron “no, esto no se puede hacer”.</b> Siempre dijeron que hay que hacer lo posible para que esto se haga y y se hace. O por lo menos se hace lo mejor que se pueda.</p><p><i><b>-Me gusta porque vos no ponés en el foco en lo que no podés hacer, pero hay algo que vos decís “che, esto me gustaría poder hacerlo”...</b></i></p><p>-No, es que yo creo que las cosas que me limitaron fueron por un tema más personal mío. Me limitó, por ejemplo, socialmente un montón que no salía mucho y si vos lo ves a mi hermano, que tiene muchas más limitaciones físicas que yo, él sale mucho más. Al final es un tema mío, no es algo propio de mi condición, porque si él puede, yo también podría hacerlo, pero va con la personalidad de cada uno también.</p><p><i><b>-¿Ahora estás en pareja?</b></i></p><p>-Sí, hace casi tres años, muy contento con eso, y ojalá que sean muchos más.</p><p><i><b>-¿Cómo fue ese encuentro? ¿Cómo se conocieron? </b></i></p><p>-<b>También otra de las tantas cosas que tengo que agradecer a las redes.</b> Básicamente ella era parte del chat del streaming. Me seguía mucho por ahí y bueno, empezamos a pegar buena onda.</p><p><i><b>-¿Empezaron desde el anonimato? ¿En el chat veías solo el usuario? ¿O veías quién era?</b></i></p><p>-No, yo no veía quién era. Pero ella sí, porque yo obviamente hablaba a la cámara. En un momento empezó a escalar la situación, más que nada por Instagram también, donde ahí sí podía ver un poco más.</p><p><i><b>-¿Cómo fue el primer encuentro? ¿Te acordás?</b></i></p><p>-Sí, sí, me acuerdo. Tengo que reconocer que al principio yo era más reacio, siempre fui muy precavido y no me gustaba mostrarme ni nada. Entonces al principio yo como que me divertía y veía que había buena onda, pero no quería dar ese paso de llevarlo a la presencialidad, digamos. En eso tengo que reconocer que ella tuvo mucha paciencia y nunca perdió el interés, que lo podría haber perdido tranquilamente, porque en un punto yo estaba ahí como que no me animaba y la verdad que era entendible si me mandaba a la mierda, pero nunca lo hizo...</p><p><i><b>-¿Cómo se llama ella?</b></i></p><p>-Ingrid.</p><p><i><b>-¿Y cuánto tiempo pasó desde que viste en el chat que Ingrid te tiraba buena onda hasta el encuentro presencial con ella?</b></i></p><p>-Al principio escaló lento. <b>Entonces no es que hablábamos todo el tiempo, pero habrá pasado un año y medio.</b></p><p><i><b>-¿Me estás jodiendo?</b></i></p><p>-No, en serio.</p><p><i><b>-Y si en lugar ser de River, Ingrid era bostera, ¿qué pasaba?</b></i></p><p>-Yo creo que se da, porque no sé, mi hermano también tiene una novia de Boca y se da. Pero en mi caso casi toda la gente que conozco es de River. Entonces, por una cuestión estadística, es más probable.</p><p><i><b>-¿Cómo fue la primera salida?</b></i></p><p>-Fuimos a un bar. No fue mi mejor salida, todavía estaba bastante nervioso. No me animaba tanto, no me soltaba. Pero igual ella me bancó siempre, y en esa situación también. Y ya después, al toque, la segunda vez, ya estaba mucho más tranquilo.</p><p><i><b>-¿Cómo te fuiste después de esa primera cita?</b></i></p><p>-<b>Yo me quería matar, sentía que ya había perdido la oportunidad...</b></p><p><i><b>-Vos dijiste “me encantó”, pero sentiste que en la cita no anduviste bien, volviste abatido, como diciendo “cagué”...</b></i></p><p>-Sí, me quería matar.</p><p><i><b>-¿Y qué fue lo que pasó después? Mandó mensajito ella, mandaste vos...</b></i></p><p>-No, yo mandé. <b>Le pedí perdón porque me di cuenta que no había estado suelto y que la situación había sido la que uno no espera en una cita.</b></p><p><i><b>-Volviendo un poco al laburo, ¿cómo se llevan entre ustedes en el programa, en 412? Se los ve espectaculares</b></i></p><p>-Yo creo que lo bueno que tiene es que cada uno respeta su forma de ser y no se le impone al otro. Y está bueno que se dio de forma natural, pero es un grupo donde está claro quién es el líder, quién es el que habla menos y los roles no se pisan y no hay un ego de decir yo quiero ser más que el otro. Y después está el hecho de que realmente nos llevamos bien, la pasamos bien. No es algo que es cumplir. Creo que eso la gente lo ve.</p><p><i><b>-¿Cómo describís a Davoo? ¿Qué tiene él?</b></i></p><p>-<b>Para mí es lejos, lejos, lejos, el número uno. Es un tipo que cuando quiere algo va y no calcula tanto, porque quiere algo y lo busca.</b> No está pensando en si hacerlo, sino hacerlo. Es muy decidido, muy determinado y sobre todo se nota que es un tipo que tiene muchos valores. Es muy respetuoso y sabe perfectamente ahora el lugar que ocupa. Él no se siente más que nadie, sabe lo que puede hacer y lo que no puede hacer. A mí es por lejos la persona que más me ayudó de la gente que conocí en las redes. Casi todas las cosas que estoy haciendo hoy son gracias a él, de forma directa o indirecta.</p><p><i><b>-¿Por qué crees que lo hizo, porque vio un talento? Porque entiendo que un pibe así no es que agarra a cualquiera y lo pone al lado en un programa o empiezan a caminar juntos</b></i></p><p>-Yo creo que soy menos talentoso de lo que él me quiere. Él me quiere más de lo que me considera o no sé si no me considera talentoso, pero yo no creo que sea tan talentoso como para que él me haya dado las oportunidades que me dio. Creo que como desde el principio tenemos una buena relación, cuando quizá él no había sido lo que es hoy, creo que él se acuerda de eso y siempre tuvimos una amistad. Entonces creo que eso es lo que más que nada hizo que después él me ayude mucho.</p><p><i><b>-¿Y con Bauletti cómo fue?</b></i></p><p>-Sí, con Bauletti también. Quizá con Davoo yo digo que es el que más me ayudó, pero quizá no hablo tanto todos los días. Obviamente que cuando lo veo tenemos la mejor. Pero últimamente lo estoy viendo más a Bauletti, hablo todos los días y comparto más cosas sobre todo. Al ser los dos de River y que somos más parecidos en algunas cosas, entonces creo que tenemos una relación más fluida en el día a día y para mí también es un amigo y me pone muy contento ver cómo le cambió la vida. Era alguien que cuando arrancó realmente estaba viviendo de una forma muy diferente y yo le decía siempre que si se animaba podía llegar a lo que está viviendo ahora y nunca lo terminaba de convencer. Y entonces, cuando se terminó de soltar, me puso muy contento.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SIYA3Y5GZRFUTJUFMHXIB7LRMI.jpg?auth=2156ea617820fab31b27700704b789e4c4a5ed74fdc1a6ae37c77b29797d4bdd&smart=true&width=1920&height=2646" alt="Para Benito, lo más más importante en la comunicación es la credibilidad (Foto: Adrián Escandar)" height="2646" width="1920"/><p><i><b>-Cuando escuchás a la gente quejándose por las cosas cotidianas, es como que decís “che, te estás preocupando por algo muy boludo” o lo entendés como que cada uno tiene sus problemas</b></i></p><p>-No, lo entiendo, principalmente porque yo también me quejo de boludeces. <b>No es que yo, por lo que me pasó, estoy exento. Vivo una vida normal y hay días que estoy de mal humor por una boludez. Vivo una vida normal. </b>No estoy todo el tiempo pensando en lo que me pasó o las condiciones que tuve que pasar más de chico, no lo sé. Entonces hay días que puedo estar de mal humor o enojado por una boludez.</p><p><i><b>-¿Cuántas veces te tuviste que operar?</b></i></p><p>-<b>No tengo el número exacto, pero deben ser nueve o diez operaciones.</b> La primera operación grande que tuve fue en Minnesota, Estados Unidos, en un hospital que se llama Gillete, en el cual me ayudaron mucho desde chico y hay un cirujano ahí que me viene operando ya hace bastante. Entonces cada vez que tengo que recurrir prefiero ir ahí, porque me siento más cómodo. También me pasó que la última vez que me operaron acá no fue la mejor experiencia, entonces como que me quedó esa sensación de preferir estar ahí.</p><p><i><b>-¿Por qué no fue la mejor experiencia? ¿Por el resultado o por el desarrollo?</b></i></p><p>-No, el resultado puede salir bien o mal, pero yo creo que si vos sabés que te estás equivocando o que estás cometiendo algo que va camino a ser un error, prefiero que me lo digas antes y no después. Y sentí que el proceso podría haber sido diferente. Pero bueno, tampoco quiero dar el mensaje de que acá no se pueden hacer cosas, porque la realidad es que acá hay un montón de médicos que son muy capaces y Argentina es un gran país. Yo no quiero dar el mensaje de que no, pero bueno, es mi situación, es mi experiencia, lo que me pasó a mí.</p><p><i><b>-¿Y volviste ahora hace poquito allá?</b></i></p><p>-La mitad (de las operaciones) fueron allá y la otra mitad acá. Yo trato de tomarlo con cierta naturalidad, porque creo que es la manera de que pase de la forma más fácil para mí y para mi familia. Si te ponés a calcular todo, la verdad que te ponés una presión innecesaria. Trato de hacer lo que puedo y soy muy responsable. Lo tomo como una responsabilidad porque sé todo el sacrificio que está haciendo mi familia. Entonces no es que es una boludez para mí. A nivel individual creo que de chico me costaba muchísimo y ahora la verdad que no. Sí ahora lo que veo mucho más, que antes no lo pensaba tanto, es justamente todo el movimiento que no solo hago yo. Antes como que pensaba mucho en lo que me pasa a mí y lo que tenía que hacer yo. Y ahora es como que trato de ver también que obviamente está toda mi familia. Por ejemplo, en la última operación, que estuvimos dos meses, vinieron mis padres, mi novia también, y obviamente ellos dejan todo de lado. Cuando era muy chico, a los 9, 10 años, yo solo pensaba en lo mío, ni siquiera lo comparaba con mi hermano, que ahora si lo pienso, él no tiene las posibilidades que tengo yo. Y yo no lo veía. Me acuerdo que me daba mucha frustración tener que pasar por todo eso y no lo entendía.</p><p><i><b>-Ahora, con Pitu, tu hermano, ¿hablan cotidianamente de esto?</b></i></p><p>-Ahora no tenemos mucho que hablar. Para los dos es algo totalmente naturalizado. Pero sí de chicos hablábamos bastante más. Había momentos para todo, pero sentía, muchas veces, que era la persona que más me entendía. Porque si bien mucha gente quiere ayudar, hay veces que hay cosas que no las vivieron, entonces es más difícil que te puedan entender.</p><p><i><b>-Para el Mundo River sos un referente. Te da un poco de cosa decir “¿y si Gallardo ve esto?" o “¿si el presidente ve esto?" u hoy “¿y si el Chacho ve esto? ¿Te da un poco de decir “mejor esto no lo digo” o ya estás embarcado en esto y sentís que te debés a tu comunidad y tenés que decir lo que pensás?</b></i></p><p>-<b>Decir lo que pienso, no lo negocio.</b> Pero sí soy cada vez más cuidadoso, porque cuanta más gente te ve, más responsabilidad tenés que tener. Pero no voy a ocultar mi opinión. <b>Creo que lo más importante en la comunicación es la credibilidad y en el momento que vos dejás de decir algo, la gente se da cuenta. </b>Además, tampoco creo que me sigan porque yo opine mejor que otros, sino por la forma de comunicar y eso no lo negocio. Ser una persona que dice lo que piensa y que sobre todo creo que soy un poco más centrado que otra gente que se deja llevar mucho por un enojo, que a veces me pasa también, pero trato de ser más centrado. </p><p><i><b>-Y con respecto al futuro, a mí me pasó, ¿te imaginás en algún momento de tu vida en la política de tu club?</b></i></p><p>-La verdad es que no, entiendo que hay mucha gente que le guste y obviamente es una herramienta que puede transformar a River, que obviamente es algo bueno, pero es un mundo que siento que te come y prefiero que no. Siento que puedo ayudar desde otro lado. Digo siempre que cuenten conmigo siempre y cuando no tenga intereses la gente que me pide algo en cuanto a cosas personales. Si es para ayudar a River, yo estoy, pero si es para ayudar a alguien políticamente, no, no me interesa. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/RA7FPJBGTFCPBEFN6OH4CB7TKM.png?auth=7149d8be57b13666d63b6c1ce171de8cea670ebc51c4b46c6f3b6e3e3cd7a055&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Dos presentadores o invitados están sentados en cómodos sofás frente a una mesa de café con un futbolín y una réplica de la Copa del Mundo, durante una grabación del programa Citados.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Dante Ortega: “Padre nuestro que estás en el cielo, le pedía a Dios, ¡por favor dejá de hacerme gay!”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/19/dante-ortega-padre-nuestro-que-estas-en-el-cielo-le-pedia-a-dios-por-favor-deja-de-hacerme-gay/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/19/dante-ortega-padre-nuestro-que-estas-en-el-cielo-le-pedia-a-dios-por-favor-deja-de-hacerme-gay/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Empezó a darse cuenta que le gustaban los hombres cuando iba al colegio. Durante años vivió orientación sexual en secreto, como una carga. Hace poco hizo un posteo junto a su hermana, los atacaron por su homosexualidad y decidió a hablarles públicamente. La maldad, el dolor y el miedo. El nieto de Palito Ortega tiene 24 años, es músico y actor y prepara la presentación de su disco. Por qué ya no le pide a su papá trabajar con él]]></description><pubDate>Sun, 19 Apr 2026 05:47:28 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Dante Ortega es sensible, inteligente, talentoso y está buscando su destino. Tiene solo 24 años y la valentía y el carácter para defenderse con altura cuando lo atacan con comentarios ofensivos sobre su orientación sexual. Es músico, es actor, fue modelo y está tocado por la varita mágica que ilumina a la familia Ortega. Una familia que lidera su abuelo, Palito Ortega, en la que crecieron y crecen muchos artistas talentosos. Sebastián es productor audiovisual, Emanuel músico, Julieta es actriz, Luis es cineasta y Rosario, cantante. Dante es el hijo mayor de Guillermina Valdés y de Sebastián. Dante empezó subiendo covers a Instagram y hoy prepara la presentación de sus canciones. Hay un legado artístico en la nueva generación, la de los nietos de Palito, que empieza a asomar y destacarse. </p><p><b>– Sos muy parecido a tu abuelo.</b></p><p>– Me lo han dicho, sí, que me parezco mucho en los gestos también.</p><p><b>– Un sello genético. </b></p><p>– Sí, es verdad, hay como un sello genético porque a todos nos gusta algo relacionado con el arte, la música, la actuación. No sé si viene de los genes o es porque nos criamos escuchando música, mi abuelo siempre en el piano. Todas esas cosas cuando sos chico te nutren.</p><p><b>– Estás grabando un EP.</b></p><p>– Estoy grabando mi EP y lo quiero sacar este año, estoy por hacer teatro también y estudio astrología. La astrología la uso como una vía de escape, pero yo me quiero dedicar a la música y a la actuación. Lo tengo sabido desde hace mucho tiempo.</p><p><b>“LA MALDAD AFECTA. VIVIMOS EN UN MUNDO MUY CRUEL, CADA VEZ MÁS INJUSTO”</b></p><p><b>– Nuestra generación ha puesto definiciones o etiquetas, la tuya es más abierta. ¿Es más libre?</b></p><p>– Sí, pero en algunas cosas no somos tan libres. Va a haber mucha gente que opine mal de vos, que te critique. Me pasa muchas veces en las redes y con eso hay que tener, como dice Moria, una pirámide de vaselina.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NVIGOW4W6FFSVBXFR5RK7DZOZM.JPG?auth=dcd0a208408f4f377438a52c819f2505d1a447c39aebfd92318cbe39285e35d0&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Estoy grabando mi EP y lo quiero sacar este año, estoy por hacer teatro también y estudio astrología", contó Dante Ortega (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Afecta el prejuicio del otro?</b></p><p>– La maldad, es la maldad lo que afecta. Porque vivimos en un mundo muy cruel y las cosas cada vez son más injustas para un montón de gente, tal vez soy un privilegiado.</p><p><b>“ANTES NO ENTENDÍA POR QUE ME DECÍAN ‘ESTE NACIÓ INVERTIDO’ POR EL SIMPLE HECHO DE SER GAY”</b></p><p><b>– El qué dirán no te afecta, o por lo menos te dejó de afectar.</b></p><p>– El qué dirán todavía me afecta un poco. Me siguen chocando algunos comentarios muy agresivos, pero me afecta menos. Antes no entendía por qué me decían “este nació invertido” o “nació con un problema” por el simple hecho de ser gay. Yo no tengo definiciones con el tema de mi orientación sexual, iré viendo, pero se hacía mucho eje en eso en las redes. Hice varios descargos y en el último dije: ya está, no tengo que hacer más, a la gente no la cambiás. Yo siempre hice bastante lo que quise. Entonces, si tengo ese principio, tengo que dejar de prestarle atención a todas esas personas.</p><p><b>– Muchos no estaban acostumbrados a escuchar “no me defino sexualmente” como dijiste. </b></p><p>– Sí, quizás el día de mañana me enamore de una mujer. Veo mujeres y digo guau, qué lindas. Hoy no sé si estoy para una relación, para algo formal, pero el día de mañana quién te dice? No sabés. Existen tantas definiciones que no es algo novedoso el tema de la sexualidad.</p><p><b> – ¿Cuánto habrá de ignorancia sobre la sexualidad en esas reacciones tan agresivas?</b></p><p>– Puede que haya mucho, la gente puede preguntarse un montón de cosas y las preguntas no están mal, lo que está mal es atacar. Por ejemplo, mi abuela me pregunta, ¿cómo hacés para conocer a un chico? ¿Esto de las aplicaciones no te da miedo? Y yo le digo: abuela, la verdad que no, porque primero voy a tomar un café y después si tenemos ganas de seguir viéndonos, veremos, pero tomo mis protocolos.</p><p><b>– Evangelina quiere saber. ¿Qué más pregunta? </b></p><p>– Es bastante discreta, es una abuela que entiende, curiosa. Mis abuelos son muy abiertos dentro de todo.</p><p><b>“EN MI ADOLESCENCIA, DURANTE MUCHO TIEMPO REZABA, Y LE PEDÍA A DIOS QUE DEJARA DE HACERME GAY”</b></p><p><b>Hace poco Dante compartió un video muy simpático con su hermana Helena en las redes, probaban chocolate Dubai. Los comentarios fueron ofensivos, crueles, discriminatorios.</b></p><p>– Se puso mucho eje en nuestra apariencia, solo estábamos probando chocolates. Mis hermanas usan el pelo corto y se habló de cómo lucimos, si mis hermanas lucían muy varoniles. Entonces salí a contestar, pero no desde lo que me afecta sino, “qué les está sucediendo?” Quería tratar de entender a las personas que hablaban desde ese lugar y después entendí que no se las puede entender porque tienen algo muy estructurado y eligen vivir con ese prejuicio.</p><p><b>– Algunos comentarios me llamaron la atención. Por ejemplo la gente que cree que una persona es homosexual porque está de moda. Como si una persona pudiera elegir serlo frívolamente.</b></p><p>– Sí, claro, es loco. De hecho yo en mi adolescencia, por mucho tiempo, cuando me estaba empezando a dar cuenta que me gustaban los hombres, sentía la necesidad de cambiar eso. Y decía “padre nuestro que estás en el cielo”, trataba de conectar con Dios y le pedía a Dios “por favor, deja de hacerme gay”. ¿Entendés? Una locura.</p><p><b>– ¿Cuándo fue?</b></p><p>– Cuando iba al colegio. Tenía ese prejuicio: yo no quiero ser gay, me da mucho miedo.</p><p><b>– ¿Qué te daba miedo? ¿El rechazo?</b></p><p>– Claro, con lo que me encuentro hoy. En ese momento no tenía las herramientas para lidiar con eso, hoy sí.</p><p><b>“SER GAY LO VIVÍA COMO UNA CARGA, FUE BASTANTE DOLOROSO”</b></p><p><b>– Ser gay lo vivías como un problema.</b></p><p>– Si, lo vivía como una carga, fue bastante doloroso.</p><p><b>– ¿En secreto?</b></p><p>- En secreto, sí. Fue bastante difícil esa situación. Pero después dije basta, no me va a cambiar ni Dios ni nada. Yo soy así y está perfecto ser como cada uno es.</p><p><b>“¿POR QUÉ VOY A PONER TANTO EJE EN MI SEXUALIDAD? SOY UN MONTÓN DE OTRAS COSAS MÁS”</b></p><p><b>– De golpe salió y ya está.</b></p><p>– Y ya está, sí. Cuando das el paso después es muy tarde dar la vuelta porque decís ya está, soy lo que soy y con mucha felicidad y honra. ¿Por qué voy a poner tanto eje en mi sexualidad? Soy un montón de otras cosas más.</p><p><b>– ¿Identificaste quiénes escribían comentarios discriminatorios, ofensivos?</b></p><p>– Muchas mujeres, eso me llamó la atención. Uno siente que va a encontrar la homofobia en los tipos, en los que son re chabones. También hay, pero por lo general son mujeres. Señoras grandes y con hijos también. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3PMO3SGKA5DU7OP3QSBETPF7WQ.JPG?auth=0a155648b83683c02e1a80ce21d4c0e2e26fbc3a9ec50653fbef992c1e2da698&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Soy lo que soy y con mucha felicidad y honra", afirmó Dante Ortega en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>– El mensaje implícito en muchos de estos comentarios es que las personas pueden elegir su sexualidad. </b></p><p>– Claro, no es una elección. Uno no elige, es una condición. Es una condición que seas heterosexual y hayas querido tener una familia con un hombre. Quizás mi condición sea tener familia con un hombre también.</p><p><b>“ME ENCANTABA IR AL VESTIDOR DE MI VIEJA Y PROBARME UNOS TACOS, DISFRAZARME”</b></p><p><b>– ¿Cuando recordás que empezaste a saberlo?</b></p><p>– Yo creo que lo sentí toda mi vida, uno lo empieza a sentir cuando es bastante niño. A mí me encantaba ir al vestidor de mi vieja y probarme unos tacos o disfrazarme. También me disfrazaba de rapero. Creo que el chico experimenta mucho, no tiene tantos prejuicios. Los prejuicios vienen de grande cuando te empezás a dar cuenta que el mundo no es tan colorido como se ve. Entonces uno que se arma un personaje y lo trata de sostener, hasta que esa estructura se tiene que derrumbar porque decís, tengo que ser genuinamente quien soy, no es para afuera lo que tenemos que demostrar. No hay nada que demostrar, me parece.</p><p><b>– Sos muy sensible.</b></p><p>– Si, re. Eso lo saqué de mi vieja.</p><p><b>– ¿Llorón?</b></p><p>– Sí. Así que no me hagas llorar.</p><p><b>– Uy, dije llorón y empezaste a llorar ¿Qué te hace llorar? </b></p><p>– Esa palabra… Creo que estamos abordando temas emocionantes. Cuando uno habla de quién es se abre y yo soy muy abierto. Me siento expuesto. Me estoy acostumbrando a eso porque quiero ser cantante y actor y eso tiene una connotación pública, pero a la vez me estoy mostrando en un montón de otros entornos. </p><p><b>“TENGO DOS PAPÁS CON UN CARÁCTER MUY BRAVO, LOS DOS SON DE ARMAS TOMAR”</b></p><p><b>– Pero además tenés un carácter fuerte, porque salís a responder, no tenés dudas, te plantás. </b></p><p>– Sí, tengo mucho carácter y tengo dos papás con un carácter muy bravo. Los dos son de armas tomar. Yo los he visto siempre, son dos personas muy plantadas y con mucha personalidad.</p><p><b>- Los comentarios agresivos los contestaste con mucha altura, la mucha madurez de un carácter muy sólido.</b></p><p>– Sí, no me falta personalidad para decir lo que me molesta y lo que no.</p><p><b>– La frase que me quedó grabada es la del final, cuando dijiste “Dios me hizo así, puto.” Hay que tener valentía para decirlo y publicarlo ante tanta maldad.</b></p><p>– Creo que si fuésemos todos iguales, el mundo sería más aburrido. Qué reflexión, Aristóteles, jajajaja.</p><p><b>– ¿Te hubiera gustado en algún momento de la vida que tu familia no fuera conocida? </b></p><p>– No, me encanta. No me encanta el tema de la fama o la exposición, pero me encanta saber que teniendo una faceta artística puedo llegar a un montón de personas con las que me identifico, siento que es una oportunidad la familia en la que nací. No renegaría de eso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZU7K4JTVYBGJNOI2AJLWC2LR4Q.JPG?auth=dff2264e1e041d460c40ee095c70d96e08e755af7bb4cd4f9b11b6e9b30c4e43&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""No me falta personalidad para decir lo que me molesta y lo que no", aseguró Dante Ortega" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Cuando eras chico tampoco?</b></p><p>– ¡No! Yo me subía al escenario con mi abuelo. Todavía en ese momento no cantaba. No hacía nada.</p><p><b>– ¿Cuántos años tenías?</b></p><p>– Seis o siete. Me acuerdo que mi primo tocaba la batería, el otro también. Yo no tocaba ningún instrumento y me frustraba porque no podía conectar con mi abuelo. Mi abuelo le hablaba más a mis primos porque yo no hacía nada, solo actuaba. Una vez me puse a llorar y le dije “abuelo, soy el nieto que menos atención le prestás”. Y me dijo: ‘pero a todos los quiero por igual. El tema es que tal vez Valu toca la batería, Benito toca la batería y todavía vos no sabés’. Después, a los 12 años, cuando mis papás se separaron y yo estaba re mal por todo ese tema, me acuerdo que por esa sensibilidad empecé a cantar en el baño. Y ahí me di cuenta, “le voy a contar a mi abuelo que hay algo que tenemos en común”, y empecé a forjar más el vínculo con él.</p><p><b>– ¿Le gustó que decidieras estudiar guitarra?</b></p><p>– Sí, de hecho él me dijo: está bueno que cantes, pero para componer necesitas algún instrumento. Y me puse a estudiar guitarra. Al principio me costaba, no me quería sentar y hasta que no me dolieron los dedos yo no aprendí guitarra. </p><p><b>– ¿Te gustaría volver a estar en un escenario con Palito ahora?</b></p><p>– Obvio, siempre que esté la oportunidad.</p><p><b>– ¿Se lo dijiste?</b></p><p> – No, porque si no siento como que se lo estoy demandando. Cuando él tenga ganas. Ya toqué una vez en el Luna Park con él y surgió algo re lindo. Cuando salga esa propuesta de parte de ellos, yo encantado. Siento que es algo que me tiene que proponer él, porque es su show.</p><p><b>“EL RESPETO A MI ABUELO NO ES PORQUE SEA IMPORTANTE Y FAMOSO, ES PORQUE SIEMPRE FUE BUENO Y AMOROSO CON NOSOTROS”</b></p><p><b>– Hay un respeto reverencial hacia el abuelo.</b></p><p>– Sí, el respeto está, pero no porque sea famoso o porque sea importante, sino porque siempre fue bueno con nosotros. Fue una persona muy cálida, muy amorosa. Entonces el respeto es mutuo, pero no es que haya una reverencia a Palito Ortega.</p><p><b>– Decís que él tiene ese respeto con ustedes, con los más jóvenes.</b> </p><p>– Sí, siempre lo tuvo, por eso también tenemos el vínculo que tenemos.</p><p><b>“NO LE MUESTRO NINGUNA CANCIÓN A MI ABUELO PORQUE NO DEMUESTRA, ES INEXPRESIVO. EN EL ESCENARIO SE TRANSFORMA”</b></p><p><b>– ¿Te inhibe mostrarle una canción a Palito o preferís mostrársela a Emanuel?</b></p><p>– No le muestro ninguna canción a mi abuelo ni a Emanuel, porque no demuestran. No te dicen si está buena, si está mala. Una vez me dijo está buena, le cambiaría este acorde, pero no es muy demostrativo. Inexpresivo. Toda la parte de acá (n de la r: señala su cara) es inexpresiva. En el escenario es otra cosa, se transforma, pero mi abuelo es muy sedentario con las emociones.</p><p><b>– Minimalista, hay que saberlo interpretar. Pero hay otros genes que vienen de Guillermina.</b></p><p>– Sí, mi mamá es de cáncer, es muy sensible, es muy familiera. Siempre que tengo algún rollo no lo hablo ni con mi papá ni con mi familia paterna, lo hablo con mi mamá. Mi mamá estudió psicología, yo creo que mi vieja es muy sabia. Cuando alguien me hace daño soy un poco rencoroso y mi mamá me dice que no está bueno vivir con esa emoción, que eso me hace mal y que no me deja seguir y avanzar por la vida. La admiro en ese sentido.</p><p><b>– Tenes relaciones con los integrantes de tu familia, muy fluidas y muy buenas.</b></p><p>– Sí, con algunos más que otros, pero con todos tenemos contacto, por suerte. Somos bastante unidos como familia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CANIASHE55DLRGTQKDRA4J6NMU.JPG?auth=e13a81cbb402cf92f0407a5e9e0154deec3bcc2b9c37bf3522cec463afb7bc8c&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Siempre que tengo algún rollo no lo hablo ni con mi papá ni con mi familia paterna, lo hablo con mi mamá", reveló Dante Ortega" height="1080" width="1920"/><p><b>– Muchos chicos no tienen esa suerte. </b></p><p>– Sí, siempre en los vínculos surgen momentos de crisis. Yo a mis papás les he planteado cosas, tengo mucha personalidad y carácter. Les he dicho a mis papás las cosas que no me gustaban y por momentos ha habido confrontaciones, pero siempre conciliando. Son de los que escuchan.</p><p><b>– Sos el hijo mayor de la familia. ¿Qué tenés de hijo mayor en los hechos? . </b></p><p>– Soy tal vez el que siente que tiene que demostrar un poquito más. Siempre está esa cuestión de que si sos el más grande tenés que dar el ejemplo, te lo piden de alguna manera inconscientemente tus papás. Lo siento de alguna manera.</p><p><b>- En las redes diste el ejemplo, estabas con una de tus hermana y la defendiste a ella también de los comentarios</b></p><p>– Sí, mis hermanas no contestan, son más bajo perfil, no sienten esa necesidad de responder. Yo soy una persona que habla, a la que le gusta expresarse y también reflexionar. Si surge algo de mala onda a veces hago un descargo en redes. Yo soy así.</p><p><b>“COMO MI PAPÁ NO ME LLAMÓ PARA TRABAJAR TENGO DERECHO A DECIR QUE ME GUSTARÍA MÁS TRABAJAR CON LUIS”</b></p><p><b>– ¿Vas a trabajar con tu tío Luis?</b></p><p>– Me encantaría trabajar con Luis. Al principio decía “quiero que mi papá me ponga de extra en alguna tira”. Y hoy que veo cómo trabaja Luis es con quien más me gustaría, porque tiene una sensibilidad y una paciencia… Se toma tanto tiempo en los proyectos, me gustan los artistas que no trabajan con esa idea de ser tan resultadistas. Respeta sus procesos. Creo que es importante que el artista tenga sus procesos de desarrollo.</p><p><b>– Me quedé pensando en si a tu papá no le va a molestar esto que dijiste.</b></p><p>– No sé, pero como no me llamó tengo el derecho a decir con quién me gustaría trabajar más. Es así, me gusta lo que hace, pero me gusta el cine independiente que hace Luis. Y me encanta la locura que él tiene también.</p><p><b>“LE DIJE A MI PAPÁ QUE QUERÍA TRABAJAR CON ÉL. NO ME GUSTA INSISTIR CUANDO NO ME ABREN ESA PUERTA”</b></p><p><b>– ¿Nunca le dijiste “papá, me gustaría trabajar en una de tus producciones?</b></p><p>– Le dije, sí, en un momento, “che, papá, no hay nada? Por favor, poneme en una estación de servicio, o que le sirva el café al protagonista”. Me dijo: prefiero que arranques con otro, que no te conozcan porque arrancaste conmigo que soy tu papá. Es un criterio que dentro de todo tiene un punto. Así que ya lo solté a mi viejo. Y además siento que no voy a necesitar de él para ser quien quiero ser. O sea, por más que a él le vaya bien, yo voy a encontrar mi camino. </p><p><b>“A MI ABUELO SI LE DECÍS DE CANTAR Y HACER UNA CANCIÓN , ÉL SE COPA MAS”</b></p><p><b> – ¿No insististe?</b></p><p> – No, ya no, no me gusta insistir cuando no me abren esa puerta tampoco. Pero mi papá igual es una persona muy generosa, quiero decirlo. Siempre está, nos ayuda, nos pregunta cómo estamos. Pero en el área de lo laboral me pide que yo me lo gane. Si a mi abuelo si le decís de cantar y todo y hacer una canción, él si se copa más. Pero el vínculo entre hijo y papá y el de nieto y abuelo no es el mismo. El vínculo entre el hijo y el papá por lo general suele tener una carga mayor. Y el abuelo, ya está. Mi abuelo soltó el vínculo que tal vez tuvo con mi papá, y conmigo afloja. Yo lo siento así, mi papá siento que va a ser mejor abuelo que papá.</p><p><b>– En general, uno se pelea con los padres para separarse de ellos. ¿Te peleabas mucho con tu viejo cuando eras adolescente?</b></p><p>– Sí, sí, jajaja, recontra, hemos discutido, pero acá estamos. Nos llevamos bárbaro.</p><p><b>– ¿Cómo es el vínculo con tus hermanas? ¿Son cercanos?</b></p><p>– Somos cercanos, con las dos me llevo muy bien. Con Helena tengo un poco más de vínculo, ahora está estudiando psicología en Europa. Se fue a hacer un intercambio, no la estoy viendo, pero me llevo bárbaro, somos re cercanos, compinches. Helena es una piba muy inteligente, desde el lado de la psicología me recomienda un montón de cosas, tengo terapia gratuita en la familia, así que aprovecho.</p><p><b>– Me acuerdo que cuando eras adolescente dijiste, no me gustó que mis padres se separaran, pero tengo dos casas. ¿Ahora cuántas casas tenés?</b></p><p>– Vivo solo en un departamento, de a poco estoy empezando a buscar formas de mantenerme por mi cuenta. Vivía con mi viejo, después ya me fui. Ahora estoy un poquito más independiente. Pero a veces me quedo en lo de mi vieja, a veces voy a la casa de mi papá. </p><p><b>– Nada está cerrado, no es que me voy a vivir solo, o me caso, o sigo con mi mamá o sigo con mi papá.</b></p><p>– No, tampoco apareció una persona para casarse. No me casaría, tendría hijos, pero para casarme tendría que estar muy enamorado, cosa que hasta ahora no me pasó con nadie. Pero tampoco quiero poner definiciones, ni sí ni no.</p><p><b>– Hijos sí, dijiste.</b></p><p>– Me encantaría ser padre. Soy muy… No sé si la palabra es paternal o maternal, porque paternal tiene otro significado y lo maternal está relacionado con algo más amoroso, más desde la emocionalidad. Soy muy protector yo también, como mi vieja. Me gusta cuidar. A mi primo más chiquito, Ramsés, siempre que está le juego, estoy cerca de él. Me gusta mucho.</p><p><b>– Se viene un EP con tus canciones. Y vendrá una presentación?</b></p><p>– Si, yo escribo todas mis canciones. Me gusta lo que estoy haciendo, estoy muy contento. La presentación será este año dentro de poco, estamos organizando. Tengo un equipo con el que estoy trabajando. Y en teatro voy a hacer microteatro, hice una vez y me encantó. Son obras cortas de 15 minutos. Me encanta, aprendo mucho.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QSPT7OCT2NHPLHDUC2REIQBYGU.JPG?auth=276dac84adecce6031d54c7c6a9d998144b065b6de7dc987ee2d999fff624940&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo escribo todas mis canciones. Me gusta lo que estoy haciendo, estoy muy contento", dijo Dante Ortega (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– Dante, sos muy amoroso. Fuiste amoroso hasta para defenderte. No te puedo imaginar enojado.</b> </p><p>– No, no te creas que soy siempre un amor, tengo mis momentos. Soy re explosivo. Soy de confrontar y tengo personalidad, siempre opino cuando algo no me gusta. No soy de no quedarme callado y soy de decirles las cosas a mis papás. Y de defender a los que quiero. </p><p><b>– Vuelvo al tema de tu posteo porque enojado y todo, pensaste en los demás que sufren y que fueron ofendidos.</b></p><p><b>“YO CREO EN DIOS, PERO NO EN UN DIOS QUE TE CASTIGA Y TE LLEVA AL INFRAMUNDO SI TE PORTÁS MAL” </b></p><p>– Quise hacer ese descargo porque capaz hay un montón de pibes que no están en la misma situación que yo, que todavía no pudieron hablar sobre eso. Y les sirve un pibe que le hace frente a los mensajes de odio.</p><p><b>– A mí no me corresponde enseñarles, dijiste cuando respondiste. ¿Qué es lo que no aprendieron los que ofenden así? </b></p><p>– No sé, pero por lo general los que se la dan de católicos, de que aman a Dios, de que aman al prójimo, suelen ser los que terminan siendo los más agresivos, los que más odio tienen. Yo creo que la religión por momentos es eso, es odio porque es control. Creer en Dios no tiene nada que ver con la religión, hay un tema de controlar el pensamiento y lo que cada uno tiene que hacer que ya no va en nuestra generación. Respeto a cada uno con sus creencias. Yo creo en Dios, pero no creo en un Dios que te castiga, que te lleva al inframundo si te portás mal. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/QVJLPWCBCJDC7OXUDSPFGGS4IM.JPG?auth=1ab54d8641aa79535a132cb9c6046de8a9573ed1313dc45c7cd158cdd04a2d09&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[(Gustavo Gavotti)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[La profesión a la que se quería dedicar, el oficio oculto y la vida de Iván de Pineda detrás de cámara: “Lo que se ve es lo que soy”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/19/la-profesion-a-la-que-se-queria-dedicar-el-oficio-oculto-y-la-vida-de-ivan-de-pineda-detras-de-camara-lo-que-se-ve-es-lo-que-soy/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/19/la-profesion-a-la-que-se-queria-dedicar-el-oficio-oculto-y-la-vida-de-ivan-de-pineda-detras-de-camara-lo-que-se-ve-es-lo-que-soy/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El modelo y conductor reconoce que tenía pensado trazar otro camino profesional al que terminó construyendo. Su intimidad, sus gustos domésticos, el mundo de la moda de los noventa, el amor después de 27 años de relación con Luz Barrantes, el viaje hacia las cinco décadas de vida y sus proyectos en la actualidad: Pasapalabra, Desafío Atenea y la productora. "Soy un poco hiperquinético y también verborrágico", admite]]></description><pubDate>Sun, 19 Apr 2026 05:47:03 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay algo en <b>Iván de Pineda </b>que parece no cambiar con el paso del tiempo: una energía inquieta y curiosa que lo empuja a seguir probando y aprendiendo. A once años del debut de <i>Pasapalabra</i>, ese formato que “iba a ser apenas por tres meses”, hoy lo encuentra en plenitud. “Cada vez que llegamos a grabar, todo se siente nuevo, fresco, algo que evoluciona”, dice, como si siempre fuera el primer programa.</p><p>Esa frescura también explica por qué el ciclo sigue funcionando. Hay algo del juego y del encuentro que se mantiene intacto. “Siento que el estudio es como una extensión de mi casa. Podríamos hacerlo en el living con amigos y divertirnos de la misma manera”, asegura. Y en <b>esa idea de cercanía hay una clave de su forma de trabajar, pero también de vivir</b>.</p><p>Porque si algo lo define es el vínculo. “Para mí no hay nada más importante que la interacción. Somos seres gregarios”, plantea. No importa si es en televisión o en la calle: <b>“Aunque sea un minuto, lo importante es el vínculo”</b>. Incluso ese “tenemos que vernos” —tan repetido—, para él ya encierra la posibilidad de algo que puede crecer.</p><p>Esa manera de estar, de poner lo humano por delante, también explica por qué es <b>uno de los conductores más queridos</b>. Él lo simplifica: “Trato de ser abierto, sincero y simple en el trato. Que el otro se sienta cómodo”. Y lo sostiene con una idea clara: “Creo que lo que se ve es lo que soy”.</p><p>En paralelo, su curiosidad funciona como motor y lo lleva a expandirse. Con su nuevo proyecto <i><b>Desafío Atenea</b></i> -se estrenará el jueves 23 de abril a las 18:30 en <i>Olga</i>- encontró una forma de conectar con los más jóvenes: “Se anotaron más de tres mil equipos de todo el país y poder vivir todo el proceso fue mágico. Me permitió conectarme con una generación que es el futuro del país”. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6WRNXZQIWFCO3AB4RS7VP6EWDY.jpg?auth=f821c4cd26915de37fcdea6a53cc62949c5c86f40c003de8118922966b4e21ed&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Iván de Pineda: "Soy muy gregario, me ponés enfrente de la columna y quizás le hablo, me gusta charlar, compartir. "" height="1080" width="1920"/><p>En lo personal, esa misma lógica de construir y sostener también atraviesa su historia de amor. <b>Lleva casi tres décadas junto a su pareja</b>, <b>Luz Barrantes</b>, a quien conoce desde la adolescencia. “Tenemos una dinámica muy aceitada, es un apoyo enorme”, cuenta. Y en medio de agendas cargadas y viajes constantes, hay un gesto que se repite: <b>“Está bueno llegar a casa y que te pregunten cómo te fue”</b>. Para él, como en todo, se trata de estar presente: “Aunque sea un mensaje corto, preguntar cómo está el otro, hay que hacerlo”.</p><p>A punto de cumplir cincuenta, elige no hacer balances solemnes. “No lo vivo como un mojón. Siento todo muy fresco, muy dinámico”, dice en esta charla con <b>Infobae</b>. Y en esa mirada —liviana, curiosa, siempre en movimiento— parece estar la clave de todo.</p><p><b>—Me dicen que te gusta charlar con la gente en la calle, que hay un vecino activo. </b></p><p>—Sí, pero no solo en la calle, en todos lados. Para mí no hay nada más importante que la interacción. <b>Lo importante es el vínculo, no importa si dura un minuto o más</b>. Yo estoy presente hasta cuando me cruzo a alguien en una esquina. Me gustaría que si me lo encuentro en dos años, haber generado algo para que lo recuerde y me diga: ¿nosotros no nos encontramos en algún momento en tal lado? No sé, es una ñoñez.</p><p><b>—Hay algo de eso que hace que todos te quieran. Sos un personaje que no genera contradicciones.</b></p><p>—No sé, pero sí me importa que el otro se sienta cómodo y que sea genuino. Y construir desde ahí. Trato de ser abierto, sincero y simple en el trato y en la conexión con todos. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/V2P2XGIQSZDNJFURBP33B4HZUE.jpg?auth=eabf1547150e7dae853e2fe7bf0400795e33e841c1fd60746226ee24b1bddb09&smart=true&width=1920&height=1451" alt="Iván y Luz se conocen desde los 12 años." height="1451" width="1920"/><p><b>—¿Te gusta recibir gente en tu casa, sos anfitrión?</b></p><p>—Sí, aunque no siempre tengo tiempo, me encanta recibir, estar con amigos y familia, la paso muy bien. Soy muy gregario, me ponés enfrente de la columna ahí atrás y quizás le hablo a la columna, me gusta charlar, compartir. </p><p><b>—Se viene </b><i><b>Desafío Atenea</b></i><b>, tu nuevo proyecto con estudiantes universitarios y es alucinante lo que pasó con la convocatoria.</b></p><p>—Sí. Primero, por la génesis del proyecto, que surge de un lugar muy puro. Lo pensé con <i>Deby</i>, mi socia en la productora Kocawa. Se anotaron más de tres mil equipos de todo el país, y que hayan llegado los sesenta mejores al teatro, con todo el proceso previo —eliminatorias, cuartos, semifinal y final—, me permitió conectarme con una generación que es el futuro del país. Me parece espectacular.</p><p><b>—¿Cómo fue la interacción con los chicos?</b></p><p>—Espectacular. Además pensaba algo muy loco: <b>si hoy tuviese 20 años, no podría participar porque no soy universitario</b>, me tocó empezar a trabajar desde muy chico y eso no lo pude vivir, entonces fue mágico de ver el proceso ahora. La pasé genial y además aprendí un montón. No solo por los contenidos, sino por conocer a estudiantes de todo el país, con sus sueños, sus ganas, sus inquietudes. Eso también te mantiene activo, con curiosidad. Fue un día larguísimo, terminamos muy tarde y yo estaba como bueno, qué sale. </p><p><b>—Estabas para irte con ellos.</b></p><p>—Sí, olvidate.</p><p><b>—Te autopercibiste de 24 de repente. </b></p><p>—(Risas) Puede ser. Pero era eso: “que no se corte”. Y todos diciéndome “mañana grabás, tenés dos programas de <i>Pasapalabra</i>”. Y yo: “bueno, ¿y a dónde vamos ahora?”.</p><p><b>—¿Salió </b><i><b>Tequila</b></i><b>?</b></p><p>—(Risas) Ya estaba la calabaza en la puerta del teatro, transformándose. Pero lo vivo así, con esa energía. Es lo que me sale, lo que tengo adentro. </p><p><b>—Premiar el conocimiento en un momento en el que todo es tan efímero, el interés, la cultura.</b></p><p>—Eso. Por lo menos la inquietud y la curiosidad en los ámbitos en los que te quieras desarrollar o te gusten. No importa si es en la universidad<b> </b>o<b> </b>en tu vida privada. Está bueno tener objetivos, en lo que sea. Eso te va ampliando.</p><p><b>—¿Vos funcionas así, por objetivos?</b></p><p>—Me gusta ir encadenando cosas. Ejemplo ñoño, perdón, no los quiero aburrir: empiezo a leer algo, aparece un dato que me da curiosidad, voy a otra plataforma a buscar más, y termino leyendo tres o cuatro cosas a la vez. Soy un poco <b>hiperquinético</b> y también verborrágico. </p><p><b>—¿Te llevás bien con ese que sos?</b></p><p>—Sí, re. Con el tiempo aprendés a controlar ciertas emociones porque hay una línea fina. No puedo trasladarle mi ansiedad al otro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4WCSG3N2UBHTJHEWQGDZXKJYCU.jpg?auth=e3b8e4af92257142ae0ac1faa94c7ab69d84f16bd6b35cea26a3f30c026bf0c1&smart=true&width=6016&height=4016" alt="Desafío Atenea se estrena el jueves 23 a las 18.30hs, se anotaron para participar estudiantes universitarios de todo el país." height="4016" width="6016"/><p><b>—Recién hablaste de tu socia, ¿sos socio en la productora?</b></p><p>—Sí, hace tres años y un poco con Deby Cosovschi. Surgió de empezar a compartir un espacio profesional y personal de la vida cotidiana, a trabajar juntos y decir: “¿por qué no generamos algo propio?”. Y también generar productos y excusas audiovisuales para contar algo. </p><p><b>—Te tenía como conductor, no como productor.</b></p><p>—Hay un gran equipo en Kocawa. A mí me gusta ocupar los lugares correctos. Muchas veces vemos solo lo que pasa delante de cámara, y para mí es muy valioso comprender lo que sucede atrás, las decisiones, las dificultades. Después de tantos años me pareció muy importante también poder entender todo eso. </p><p><b>—¿Y qué te gusta más? </b></p><p>—(Risas) Acá estoy, frente a cámara. Me gustan las dos cosas. Entender lo que pasa atrás me ayuda a desarrollarme mejor adelante y está muy bueno.</p><p><b>—Atrás de cámara también se asumen riesgos: hay una empresa, empleados, proyectos.</b></p><p>—El backstage no se televisa, pero ahí hay un espíritu de trabajo enorme de equipo. Mucha gente poniendo tiempo, energía, garra y pasión para que el producto se vea increíble. Y eso implica decisiones todo el tiempo, entonces está bueno reconocer ese trabajo.</p><p><b>—¿Negociás con vos mismo?</b></p><p>—<b>No me gusta negociar</b>. Nos ponemos de acuerdo para muchas cosas con un montón de gente y todas las visiones son bienvenidas. Lo importante es que el resultado sea el mejor posible y ver cómo hacemos para que sea entretenido.</p><p><b>—¿Es verdad que no estrenaron y ya tienen planeada la segunda temporada de </b><i><b>Desafío Atenea</b></i><b>? </b></p><p>—Sí, porque esto fue pensado desde el primer momento no como un <i>one shot</i> sino como un proceso que va a ir evolucionando.</p><p><b>—¿Qué dice tu mujer de que estés siempre entre un programa y otro? ¿Le divierte? </b></p><p>—Tenemos una dinámica muy aceitada. Sí, le divierte, es una crack de toda la cancha, una fenómena. <b>Después de tantos años logramos un ida y vuelta muy fluido entre lo personal y lo profesional.</b> <b>Es un apoyo enorme. </b>Está bueno llegar a casa y que te pregunten cómo te fue, si estuvo bueno. Es mutuo, yo también me intereso por lo suyo. Ahora arranco a viajar otra vez, vuelvo, a los seis días viajo otra vez y en el medio tengo que grabar <i>Pasapalabra</i> más la preproducción de Desafío Atenea, así que no paro.</p><p><b>—¿27 años juntos?</b></p><p>—Sí. </p><p><b>—Es un montón.</b></p><p>—Pero se siente como si fuera ayer. <b>Nos conocemos desde los 12 o 13 años</b>, es una vida entera..</p><p><b>—Es desde siempre. </b></p><p>—Totalmente. El año que viene cumplo medio siglo, pasé casi el 80% de mi vida con ella.</p><p><b>—¿Se hace un festejo grande por los 50? </b></p><p>—No sé, todo el mundo quiere que haga algo. Capaz los recibo a todos en pijama (risas).</p><p><b>—Los vas a recibir en pijama.</b></p><p>—No sé, todo el mundo quiere que haga algo y no sé qué voy a hacer.</p><p><b>—¿Te divierte cumplir 50? </b></p><p>—No es algo que me movilice. Es una cifra que suena, sí, pero a veces suena y no pasa nada. No lo vivo como un mojón, como esos kilómetros en la ruta que van pasando. Todo lo contrario: entre lo personal y lo profesional siento todo muy fresco, muy dinámico, sin esa carga del paso del tiempo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MZCW7K3N6NAEXJ4OGG74RA6NSM.jpg?auth=53ea9c9deb8280d0180b5472cfd61ada9f7533b922e2452b66ae497efde4c8d1&smart=true&width=720&height=1280" alt="Iván de Pineda es piloto de avión y helicóptero de forma recreativa, no comercial." height="1280" width="720"/><p><b>—¿Cómo fue la primera cita con Luz? </b></p><p>—Me acuerdo de que hacíamos muchos kilómetros solo por el auto y la charla. Capaz íbamos a un lugar, pedíamos unas papas fritas, una gaseosa, y la pasábamos bárbaro de una manera muy simple. No hubo una “primera cita” formal, porque ya nos conocíamos.</p><p><b>—Pero en algún momento entendiste que esa amistad era otra cosa.</b></p><p>—Sí, pero fue muy orgánico. No veo cortes o momentos definidos cuando miro para atrás. Se fue dando de manera natural. Además compartíamos todo: amigos, salidas, la vida, imaginate.</p><p><b>—En algún momento te diste cuenta de que estabas enamorado.</b></p><p>—En algún momento te empezás a dar cuenta de que las cosas van para otro lugar. Te tenés que hacer cargo (risas).</p><p><b>—¿Te hiciste cargo fácil?</b></p><p>—Sí, soy bastante de hacer lo que siento que tengo que hacer.</p><p><b>—A los resultados. </b></p><p>—Sí, ponele.</p><p><b>—¿Y eso sigue siendo así hoy? </b></p><p>—Sí, pero también entendí que uno tiene que generar. Somos como un motor: vamos creando situaciones y después elegimos cuáles tomar. A veces aparece la oportunidad —como cuando decimos “tenemos que vernos”—, pero después hay que concretarla, hacerla real. A mí me motiva ese proceso: <b>hacer que la semilla germine</b>. </p><p><b>—¿Y vos sos de escribir durante el día, de mandar mensajitos?</b></p><p>—Sí, estoy muy atento. Pero lo hago con todo el mundo: también con mi madre, amigos, gente del trabajo. Para mí es importante estar presente, que la gente sepa que hay alguien que se preocupa. Hoy todo es muy rápido, hay mucha información, y ese gesto mínimo suma, sino te quedás solo en el saludo de fin de año.</p><p><b>—¿Qué te gusta hacer en tu casa? ¿Podés frenar un fin de semana?</b></p><p>—Si no estoy viajando ni grabando, igual estamos pendientes de <i>Pasapalabra</i>, porque va toda la semana. Y sino, me gusta leer.</p><p><b>—¿Series mirás? </b></p><p>—Sí, me encanta, sobre todo ver cosas que me motiven, me gustan mucho los detalles de las series. </p><p><b>—¿Qué estás mirando?</b></p><p>—Veo de todo. Hace poco vi la película de <i>Peaky Blinders</i>. Y después miro series de todos lados, en otros idiomas, me gusta la fonética alemana, sueca, noruega, belga, japonesa. </p><p><b>—¿Las series se ven en pareja o cada uno tiene las suyas? </b></p><p>—Algunas compartimos, pero yo soy de los que empieza algo y lo termina. No puedo tener una serie meses dando vueltas. No te digo que me voy a ver <i>Grey’s Anatomy</i> entera, pero si arranco algo, lo termino. </p><p><b>—¿Podés dejar por la mitad algo si no te gustó?</b></p><p>—Lo tengo que terminar. Con los libros me pasa lo mismo, empiezo y termino. </p><p><b>—¿Qué hacés con las series que salen una vez por semana?</b></p><p>—Ahí sufro. A veces me gana la ansiedad y espero a que haya varios capítulos para verlos juntos. Y después estoy toda la semana esperando el siguiente.</p><p><b>—Me pasó ahora con </b><i><b>Love Story</b></i><b>, la serie de Kennedy. </b></p><p>—Vi el tráiler. </p><p><b>—¿Conociste a alguien? Porque vos trabajaste en Calvin Klein.</b></p><p>—Trabajé mucho ahí, con Calvin Klein y con Kelly Klein, que era una parte importante del equipo. Imaginate que a veces nos tocaba hacer los famosos <i>look books</i>, que eran como los catálogos con todos los <i>outfits</i> de la colección. Podían ser cien fotos y nos pasábamos días enteros en la oficina haciéndolas. Lo mismo con los desfiles o las campañas: eran procesos largos, muy dedicados.</p><p><b>—¿Carolyn Bessette era espectacular como se la ve?</b></p><p>—Hablamos de la moda en los años 90, un momento en el que pasaban muchas cosas. Y, al no existir las plataformas digitales, todo estaba envuelto en cierto misterio. Hoy vemos el backstage de todo —una redacción, un estudio, un hospital—, pero en ese entonces no. Las revistas salían una vez por mes, o incluso de manera trimestral, y una colección podía tardar meses en llegar a las tiendas. Los procesos eran más largos, por eso, cuando ves series o historias ambientadas en esa época, también redescubrís cómo se trabajaba: los looks, las dinámicas, todo tenía otro ritmo.</p><p><b>—Armemos un escándalo: ¿no podemos decir que eras el tercero entre Caroline y John Kennedy Jr.?</b></p><p>—(Risas) No. Pero sí fue una etapa muy fuerte: pasé de la adolescencia a la adultez en Nueva York, en plena mitad de los 90, con la moda y una economía muy dinámica. Si cierro los ojos, me veo caminando con el <i>book</i> bajo el brazo, yendo a castings, viviendo todo eso. Me formo la película. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ICVQU5H5XZFQTFKRG3U53SJ5IQ.jpg?auth=fe9365cb03b11975b6e0cd3d55d13d6ef9a0e9b56f58fa6ebfdb091de77a0ab4&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Iván de Pineda junto a Tatiana Schapiro en Infobae (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><p><b>—¿Con la plata, siempre te administraste vos?</b></p><p>—Sí, soy bastante personal con eso.</p><p><b>—¿Sos organizado, metódico? </b></p><p>—Sí, bastante. Llego a un hotel, aunque sea por una noche, y cuelgo todo. Si tengo que planchar mis camisas, lo hago.</p><p><b>—¿Te sale bien?</b></p><p>—Olvidate. A veces llego de un vuelo largo y en una hora tengo una nota. Pido plancha, plancho dos camisas como a mí me gusta, todo perfecto y salgo. En una vida tan desordenado en términos de traslados, abro el bolso, saco las cosas, a mí me ordena.<b> </b></p><p><b>—¿Quién se ocupa de lo cotidiano en tu casa, los vencimientos, las cuentas?</b></p><p>—Hoy la tecnología ayuda mucho, sino con los viajes sería imposible.</p><p><b>—Está Luchi igual.</b></p><p>—Sí, es una fenómeno, olvidate. Tiene todo impecable. </p><p><b>—¿Qué te gusta de lo doméstico?</b></p><p>—Me gusta cocinar. Le pongo mucha garra. Y si recibo a alguien en casa, me gusta hacerlo bien, demostrarte lo importante que es que vengas a compartir un momento. Aunque sean unas papas fritas, pero que te sientas bienvenida y que esté bueno.</p><p><b>—Hay amor. </b></p><p>—Sí, a todo lo que hago le pongo eso. Suena medio cursi, pero es así. Por ejemplo, hablo con la persona que trabaja en el estacionamiento de acá al lado, a veces hablamos de música porque le gusta el rock y otro día que paso está escuchando un tema, le hago un comentario. No me limito a un “hola y chau”. Hay algo más ahí.</p><p><b>—¿Después de tantos años qué sentís que la gente todavía no sabe de vos? </b></p><p>—Nada. <b>Creo que lo que se ve es lo que soy. No hay diferencia entre cámara y vida real.</b> Desde muy chico, cuando empecé a trabajar en la televisión, siempre intenté ser el mismo. Lógicamente no soy el mismo de cuando hacía <i>El Rayo </i>o <i>Versus </i>porque pasó más de un cuarto de siglo, pero en esencia sí.</p><p><b>—¿En qué momento te encontrás hoy y nunca imaginaste estar?</b> <b>¿Vos sentías que el camino iba a ser este? </b></p><p>—Yo <b>quería ser abogado, dedicarme a la diplomacia, a las relaciones internacionales</b>. Y terminé en algo completamente distinto. Entonces aprendí a acompañar lo que va pasando, sin ser rígido.</p><p><b>—¿Es verdad que sos piloto? </b></p><p>—Sí, pero recreativo. Siempre me llamó la atención. Lo hice más por curiosidad y por ganas que por otra cosa, para tener el acceso a ese mundo que está buenísimo. </p><p><b>—¿Desde cuándo te gustó?</b></p><p>—Desde chico. Siempre decía “lo tengo que hacer”, pero no se daba la oportunidad, tiempo, espacio, decisiones, cosas. Y un día me lo propuse, empecé primero con avión y después me pasé a helicóptero.</p><p><b>—¿Cuántas horas necesitás para tener la licencia?</b></p><p>—Hay un mínimo de horas para poder rendir el examen, tanto el oral como el práctico. Pero más allá de eso, están las horas que cada uno necesita para llegar realmente preparado. Y eso es distinto en cada persona. Es como una carrera universitaria: hay un tiempo estimado, pero después cada uno tiene su propio proceso. Para mí, lo importante es tener las horas necesarias para estar a la altura del desafío y hacer las cosas como corresponde.</p><p><b>—¿Y cuándo sentiste que las tenías, cuándo te sentiste seguro? </b></p><p>—Hubo un día en que se sintió natural, más orgánico. Y es lo mismo que pasa con la <i>tele</i>: cuando no forzás nada, fluye. En este caso, además, es una gran responsabilidad.</p><p><b>—¿Y lo usás como medio de transporte?</b></p><p>—No. Sí me pasó alguna vez por trabajo, con un equipo, pero siempre con un profesional al lado, haciendo las cosas como corresponden. No es que lo uso en el día a día.</p><p><b>—Pero si tenés que llegar a grabar, ¿estás preparado?</b></p><p>—Sí, estaría preparado. Aclaro algo: no soy piloto comercial. Soy piloto privado, son dos cosas distintas. No puedo trabajar de eso.</p><p><b>—El año viene cargado: viajes, </b><i><b>Pasapalabra</b></i><b>, </b><i><b>Desafío Atenea</b></i><b>…</b></p><p>—Sí, terminamos ahora y seguimos. Viene nueva edición de <i>Desafío Atenea</i>, <i>Pasapalabra</i>, <i>Iván de viaje</i> y otros proyectos. Ya estamos viendo algunas otras cositas también con Deby, con Mariel y con el equipo.</p><p><b>—¿Te gusta producir para otros?</b></p><p>—Me parece espectacular, me re nutro viendo otra gente trabajar. Hicimos <i>Bake off </i>con Kocawa y estuvo buenísimo. Pero lo hizo el equipo. Yo acompañé desde mi lugar.</p><p><b>—</b><i><b>Bake off </b></i><b>fue un exitazo y no saliste a ponerte los laureles. </b></p><p>—No, porque el trabajo fue de ellos. Está bueno entender los roles, que todos nos podamos desarrollar y aportar desde nuestros puntos de vista y saber cuáles son nuestros fuertes. </p><p><b>—Sos muy humilde, pero hiciste bien el recorrido.</b></p><p>—Trato de aprender todos los días. Esto también lo hago para aprender. A veces las cosas quizás no te salen tan bien como te gustaría y si sos ñoño más todavía.</p><p><b>—¿Cuál es tu mayor ñoñera? </b></p><p>—(Risas) Tengo varias. Pero también es una forma de mirarme con cierta objetividad, de no creerme nada y seguir creciendo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/HTJXDT2EE5HT3B2VH7GUFVCJBE.jpg?auth=540ad15b056511410b9a95039fa2b918e18cc010cc16915f4edef554a2ee59c3&amp;smart=true&amp;width=5436&amp;height=3744" type="image/jpeg" height="3744" width="5436"><media:description type="plain"><![CDATA[Maximiliano Luna]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Fui a vivir a la calle y sentí paz”: el niño que cenaba té con chizitos, sufrió violencia doméstica y se convirtió en periodista]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/18/fui-a-vivir-a-la-calle-y-senti-paz-el-nino-que-cenaba-te-con-chizitos-sufrio-violencia-domestica-y-se-convirtio-en-periodista/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/18/fui-a-vivir-a-la-calle-y-senti-paz-el-nino-que-cenaba-te-con-chizitos-sufrio-violencia-domestica-y-se-convirtio-en-periodista/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Alejandro Pueblas tiene 38 años y trabaja en los noticieros de América y A24. Pero su historia esconde una infancia cargada de vulnerabilidades y privaciones. Huérfano, pobre y criado en un entorno familiar dotado de golpes y abusos, dice que lo salvaron el colegio, el deporte y hablar bien. En un capítulo de Voces, la intimidad de un hombre cuya propia historia le enseñó a desconfiar de los momentos felices: "¿Dónde está la trampa acá?"]]></description><pubDate>Sat, 18 Apr 2026 05:48:09 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Alejandro Pueblas viste saco y corbata. Luce camisas y camperas. Trabaja en televisión. Tiene su propio canal de streaming. Es periodista y conductor en América y A24. Pero lo que aparece en cámara es solo la superficie de quién es, de quién fue, de qué vida tuvo, de qué hizo con lo que le tocó. En la lotería de la vida, salió sorteado para nacer en Villa Elisa hace 38 años, hijo de un padre que lo abandonó en la infancia y de quien solo conserva el recuerdo de cuando lo golpeaba con una manguera, hija de una mujer que falleció cuando tenía nueve años, hermano de un hermano que le pegaba, cuñado de una cuñada que abusaba de él por las noches.</p><p>Alejandro cenaba té con chizitos antes de dormir. Alejandro dormía en una reposera. Alejandro paría pensamientos intrusivos existenciales: soñaba con dormirse y despertarse en otro lugar. Alejandro era abanderado en el colegio y la curiosidad lo motivaba. Empezó a trabajar a los doce años: repartía soda, productos de cosmética. El problema estaba en su casa, cuando caía la noche. Hasta que absorbió entereza y enfrentó a su hermano mayor. Se defendió por primera vez y huyó de su casa. “Me liberé”. Entendió que ahora el único dueño de su vida era él. </p><p>La escuela técnica, los consejos de sus docentes, el deporte, el club de barrio, su profesor de básquet y la mirada escrutadora y celestial de su mamá muerta lo salvaron. La honra por el trabajo lo llevó de la calle a una pieza, de la pieza a un monoambiente. La pregunta de su novia sobre qué le gustaría hacer de su vida lo orientó. Relatos, entrevistas, coberturas, ocho horas al aire y la pasión por un oficio que le permitió hacer cosas que nunca hubiese imaginado, como invitar a su hija a tomar la merienda a una confitería.<b> </b>“Una vida muy compleja -define-. Siempre me pasa cuando veo delincuentes que dicen ‘tuve una vida mala’: pará, yo también la tuve. Y las juntas mías tampoco eran las mejores. Perdí a mi mamá a los nueve. Mi papá nos abandonó antes. Imaginate de dónde vengo”.</p><p><b>—¿No delinquiste nunca? </b></p><p>—No. No. Tuve la oportunidad. Estuve con gente alrededor con un fierro ahí para agarrar y pegarle dos tiros a uno. En los lugares que andaba había de todo. Me cruzaba con todo.</p><p><b>—Podía haber sido ese el camino. </b></p><p>—Sí, sí, tranquilamente. Pero por qué no lo hice lo tengo claro. Mi mamá, una vez cuando yo decía malas palabras, me dijo “hablar bien no cuesta nada pero tiene una importancia de la gran puta”. Y eso me quedó en todo sentido, porque también <b>me di cuenta cómo la gente te trata cuando hablás como un villero. Yo era re villero</b>. Eso me abrió diferentes tipos de puertas. Siempre traté de hablar lo mejor posible. Es una pavada pero eso me llevó a lugares que por ahí permitieron que hoy no esté robando o no esté en otra situación que no sea esta.</p><p><b>—¿Hasta los nueve cómo era tu vida? </b></p><p>—Difícil también porque teníamos un papá que nos había abandonado cuando éramos más chicos. Éramos muy pobres. Mi mamá trabajaba en la Vucetich, era policía y a veces <b>tomábamos un té con chizitos y nos íbamos a dormir</b>. Madre soltera. Dos hermanos más de parte de madre, Era una vida austera. </p><p><b>—¿Dónde vivían? </b></p><p>—En Villa Elisa, en la ciudad de La Plata.</p><p><b>—¿Y al colegio fuiste siempre? </b></p><p>—Al colegio fui siempre. Me iba muy bien en el colegio. Abanderado. Mejor alumno. Pero porque me gustaba el colegio. Era curioso.</p><p><b>—¿Tus hermanos más grandes o más chiquitos? </b></p><p>—Todos más grandes. Ahí hay otra historia, ahora me aparece una hermana más chica. Tengo un papá que se dedicó a tener muchos hijos. Yo con él no tengo relación. Él se portó muy mal con mi hermana. Con mi mamá se había portado mal. A mí me pegaba mucho.<b> Yo tengo recuerdos de él pegándome con una manguera hasta dejarme tirado en el piso de dolor</b>. Y yo tendría seis años, y me lo acuerdo. No tengo recuerdos lindos con él. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F6K7UEOQPFGBFD6XOFEMPE4OYU.jpg?auth=76035ab46b0c7a4f831a6adc6019b17f904dd52f31134f446343bf7015d9944e&smart=true&width=1920&height=2466" alt="Alejandro Pueblas: "Tengo recuerdos de él pegándome con una manguera hasta dejarme tirado en el piso de dolor"" height="2466" width="1920"/><p><b>—¿Cómo muere tu mamá?</b></p><p>—Tenía 40 años, yo tengo 38 ahora y estoy por llegar a esa edad, digo “qué joven que era”. Antes la veía como una mujer grande, ahora me está pegando un poco saber que mi vieja era joven. Ella tenía presión alta pero tiene un ACV. Ella murió en el 97. Ese ACV le provocó que una venita termine lastimándose por la misma presión. La operaron, pero no estaba la medicina como está hoy o tenía que pasar. Yo soy mucho del “tenía que pasar”. </p><p><b>—¿Quién te contó que tu mamá se había muerto? </b></p><p>—Yo cumplo años el 2 de marzo, ella fallece un 15 de marzo. Y estábamos toda la familia esperando en la casa de mi abuela las noticias. Llega mi tío y dice que se había muerto. Y mi hermano, con el cual no tengo relación y no creo que vuelva a tener, me dice “Ale, mamá nos ganó”. Íbamos a una iglesia en ese momento que te decían en la iglesia que algún día iba a venir Cristo a buscarnos a todos y a llevarnos al cielo. Entonces eso me ayudó a entender a los nueve años que mi mamá estaba en algún lugar. </p><p><b>—Algo de eso calmaba.</b></p><p>—Sí. Y que en algún lugar ella estaba y me miraba. Entonces eso también me ayudó a no hacer macanas. Siempre sentí que estaba ahí. </p><p><b>—¿A dónde te vas a vivir?</b></p><p>—Y ahí es difícil. Justicia, hermanos menores, abuelos con problemas de salud. Empieza un trajín de acá para allá. Paso unos días en la casa de unos tíos. Otro día en la casa de los abuelos. Hubo un intento de que vaya a un orfanato, que trataron de que no pase, y termino en un trajín de no tener un lugar único en la casa que mi mamá había podido terminar de pagar, donde va mi hermano mayor que cumplía 21 años y una cuñada. Fui a vivir con ellos. </p><p><b>—Te vas a vivir con un hermano de 21 que también era un niño de alguna manera, ¿no?</b></p><p>—Sí. No la paso del todo bien. La primera etapa sí y después empezaron a haber situaciones por parte de la que hoy es su mujer.</p><p><b>—¿Querés contar o preferís no hacerlo?</b></p><p>—Sí. La esposa de él conmigo no se portaba muy bien, era muy estricta en un montón de sentido. Me permitía salir a jugar día por medio. Me decía “vas cuatro horas y estás acá”. Yo tardaba cuatro horas y un minuto porque andaba en bicicleta y no salía por una semana.</p><p><b>—¿Era violenta físicamente? </b></p><p>—Sí. No tanto ella, él sí. Él me ha llegado a pegar muy fuerte muchas veces. En parte entiendo que también eran jóvenes y de dónde venían. Muchas veces me pegaban o me retaban diciendo que mi papá era una basura, que les había hecho vivir horrores, que yo era un malagradecido, pero yo tenía 12 años, no entendía nada. Y todo eso lo fui consumiendo. Ahí viví un daño psicológico casi irreversible.<b> Después fui abusado, manoseado por esta mujer, a la que no denuncié</b>. Me animé a contarlo ahora de grande, lo conté muy pocas veces. Ahora lo cuento más públicamente pero sí. Un día yo me acuerdo, estaba acostado durmiendo, tendría trece años, y me empezó a manosear y me hice el dormido de los nervios que tenía. Situaciones así.</p><p><b>—¿Le pudiste contar a él alguna vez que su mujer te abusó?</b></p><p>—Se debe estar enterando porque ahora me ve por televisión. Hace muchos años que no lo veo. Yo salía con una chica y esta mujer se inventó un mail y le mandaba cosas malas contra mí que no pasaban. Empiezo a estudiar informática en la Facultad y con contactos logramos hackear este mail. Resulta que era el mail de la mujer de mi hermano que no entendemos por qué tenía esa maldad. Porque ella no quería que tenga novia. De ahí viene el abuso o alguna enfermedad, tenía una cierta atracción hacia mí, la verdad que no lo sé. Hoy no lo puedo entender tampoco. En ese mail, se ve que ella engañaba a mi hermano un montón de veces, se encontraba con tipos en Constitución. También barrio vulnerable, clase media para abajo. Todas situaciones raras. Y ahí decido enfrentar la situación. </p><p><b>—¿Vos todavía vivías ahí a los 17?</b></p><p>—Sí, sí porque no tenía forma. Trataba de estar alejado de ahí lo más posible pero estaba ahí. Bueno, ahí se arma un lío enorme porque lo enfrento. Él empieza a golpearme casi al punto de quitarme la vida. Me empieza a ahorcar. Yo no le quería pegar a él porque estaba operado y tenía miedo. Yo jugaba al básquet, tenía fuerza y <b>no le quería pegar porque también lo veía como una autoridad, como un papá</b>. Me animo a pegarle y me voy a la calle.</p><p><b>—La contradicción entre el enojo y el dolor por el maltrato pero a la vez era el referente afectivo. Lo querías también.</b></p><p>—Tal cual. Yo siempre relaciono esas etapas de los niños con un perro. Hay un cartonero, el perro está muerto de hambre, lo sigue. Si vos sos una persona pobre, el perro está porque genera un lazo inconsciente con quien le da parte de su cariño. Si a vos te retaban, te pegaban, pero cuando te acariciaban la nuca o compartías algo lo vivías bárbaro... Esos momentos eran los que te hacían quedarte. Espero que hoy se den cuenta que a mí de casualidad no me arruinaron la vida. <b>Tuve intentos de decir no quiero vivir más.</b></p><p><b>—¿Llegaste a lastimarte?</b></p><p>—No. No sé cómo explicarlo: estar acostado en la cama y decir “quiero cerrar los ojos, abrirlos y… no quiero vivir más esto”. Aparecer en otro lado. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7DOQV5THERBDDKT5EC2QNJ7GJA.jpg?auth=2ea34e38b43c67e9a0fab0cadca420a9ead5d8a054bd83be1894eeaacdb101d2&smart=true&width=1920&height=1130" alt="A los 17 años luego de una pelea con su hermano se fue de la casa sin tener un lugar a dónde ir." height="1130" width="1920"/><p><b>—¿Cómo fue la decisión de irte? </b></p><p>—Tuvimos una pelea muy grande porque le cuento que la mujer lo engañaba, todo lo que pasaba. Un día exploto y enfrenté todo. Se armó una discusión que se fue a las manos. Yo no le quería pegar. Me agarra muy mal, me tira arriba de una cama ya ahorcándome al punto de que vi blanco dos veces. Cuando intento reaccionar, tiro una piña para irme y ahí me voy. No les volví a hablar hasta el día de hoy. </p><p><b>—¿Pudiste bajar la adrenalina del momento? </b></p><p>—Es que sentí paz. </p><p><b>—¿Te fuiste a vivir a la calle y sentiste paz?</b></p><p>—Sí, me liberé. Yo estaba viviendo un martirio ahí. Era como un silencio me acuerdo y estaba libre.<b> Y si me moría no me importaba porque eso no lo iba a vivir más</b>. Todo lo que me pasaba ahí no iba a volver a pasar. Entonces como que digo “bueno, ahora depende de mí”. Tenía otros valores, otra forma de vivir. Después tuve secuelas de muchas veces entrar en crisis en discusiones con alguien y golpearme la cabeza o quererme matar. De estar solo y quererme golpear la cabeza porque no… No sé cómo explicarlo.</p><p><b>—¿Cómo hiciste en esos años para no meterte en ninguna?</b></p><p>—Por hablar bien. Y después que siempre sentía, también por la iglesia, como que alguien te ve. Dios o alguien te ve. Entonces tenía la chance de hacer algo malo pero decía “me están mirando”. No necesité comprarme cosas y todo eso para ser feliz, por ejemplo. Era feliz haciendo deporte, jugando al fútbol, al básquet, a la paleta. </p><p><b>—Pero creciste en un contexto muy difícil.</b></p><p>—Sí, tengo compañeros del secundario que están presos. Tengo compañeros que murieron en algún tiroteo. Tengo vecinos con los que a veces me juntaba a jugar a la pelota que terminaron muy mal. </p><p><b>—Y a los 17 años, después de esa discusión, te vas... </b></p><p>—Me voy. Yo estaba en una crisis, hay cosas que me olvidé incluso. Pasé ahí varios días en la calle. Bastante tiempo en la calle. No tenía plata, era ver qué me deparaba la vida. Y siempre traté de trabajar en lo que sea. Iba a las obras, aplaudía y preguntaba al capataz o al que estaba si necesitaba algo ahí, que me dé lo que me quiera dar. Pasaba por una casa y si quería que le corte el árbol, que le limpie el vidrio, barrer una vereda, juntar tierra, arreglar una cocina. Yo ya era técnico en electrónica por el colegio. <b>Arreglar algo y jugar al básquet me salvó</b>. Entrenaba a los más chiquititos y me daban un poco de plata por ser el ayudante del entrenador. Comía y no tenía que robar, era un montón.</p><p><b>—¿Dónde dormiste el primer día Ale? </b></p><p>—Ese primer día estuve en el club escondido de la esquina donde yo me había escapado. Yo conocía el barrio, <b>era el Ale de Villa Elisa</b>, era mi barrio, y sabía que ahí nadie me iba a ver. Ahí estuve hasta horas de la madrugada, tarde, tarde, tarde. Yo jugaba al básquet en Platense, en La Plata. No le conté a nadie lo que me pasó por una cuestión de que me relacionaba con gente de otro nivel adquisitivo y me daba vergüenza. <b>Yo era re pobre y jugaba con tipos que llegaban en auto a entrenar</b>. </p><p><b>—¿Cuánto tiempo viviste en la calle?</b></p><p>—Fueron tramos, porque cuando me voy de ahí de lo de mi hermana yo había conseguido un lugarcito. Con mi hermana no todos los días podía dormir ahí porque era una casa que era compartida así que había días que dormía en la calle. En la plaza. En algún lugar. Ahí me agarré a piñas muchas veces porque te querían robar, te querían violar, en la calle eras un nene, era joven y ahí había gente más grande. Tuve peleas muy fuertes. Gente que quedó internada porque yo veía rojo. Hasta que no te rompía la cabeza no frenaba. Tenía una ira en mi cuerpo. Con algunos seguí teniendo relación en el tiempo y traté de ayudarlos para que salgan de esa situación. A muchos les he dado trabajo. Siempre yo quise avanzar, entonces yo viví muchas vidas en una vida.</p><p><b>—¿Vos dormías en la calle pero de día trabajabas, estudiabas, jugabas al básquet?</b></p><p>—De día tenía una vida como cualquier persona común, iba a trabajar, iba a entrenar, iba a todo. Me acuerdo de que en esa época empecé a hacer un poco más lo de repartir cosas para una empresa. Era peón de otro hombre que pintaba y yo iba a lijar. Después había otro hombre que a veces me llamaba cuando tenía que arreglar cosas en una casa, yo le hacía el pastón, plomería, gasista, todo. No me daba cuenta de los momentos feos. Hoy veo a alguien en esa situación y digo “pobre tipo”. Pero “pará, si yo estuve acá”. No me daba cuenta. En ese momento, no sé cómo explicarlo, sabía que iba a venir algo mejor. </p><p><b>—¿Lo sabías?</b></p><p>—Siempre. Siempre. <b>Dos cosas siempre supe: que iba a trabajar en la tele y que iba a ser intendente</b>. La de la tele la tengo, la otra no sé igual porque es un quilombo la política. </p><p><b>—¿Todavía tenés ganas? </b></p><p>—Es que me va a pasar. Tenga ganas o no. Yo hice cosas para estar acá, pero es re loco. Son circunstancias, se tienen que combinar un montón de cosas para que las cosas se den. Y es re loco que yo hoy esté acá o que vos me estés entrevistando hoy para mí es re loco. Pero yo sabía que algo iba a pasar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GY7OMNJVGZC4LCYRNIRNCPKZ64.jpg?auth=31281a359a9bedc55be6d4a588317185970c2d8043d7fecaf5e17ab96a94c1da&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Alejandro Pueblas: "Siempre supe: que iba a trabajar en la tele"" height="1920" width="1920"/><p><b>—¿Qué es lo que creés que te salvó? </b></p><p>—Sentir que alguien me estaba mirando. Mi mamá o un Dios o algo. Yo iba a una iglesia en ese momento que me enseñó a entender por qué mi mamá murió. Después dejé de ir porque miré cosas que no me gustaban, pero me ayudó a entender. Y la junta del deporte también. Yo hacía mucho deporte.<b> El club de barrio fue un 80% responsable de que yo no esté en otra cosa</b> porque estaba ahí, estaba con un entrenador que era una figura que te decía qué estaba bien y qué estaba mal y si te peleabas con un compañero te decía “está mal pelearse”.</p><p><b>—¿El entrenador no supo todo lo que estabas viviendo?</b></p><p>—Sí y no. Me dio trabajo, sabía que yo venía de un lugar muy vulnerable. Era muy joven también. Sebastián se llamaba. Y con él también algo re trágico pasó. Él era periodista deportivo, estaba cubriendo un partido de Estudiantes en Belo Horizonte y en vivo lo atropelló un colectivo. También nos quedamos todos shockeados. Yo tenía 23 años, 24.</p><p><b>—¿Cuándo entendiste que no ibas a volver a la calle?</b></p><p>—Cuando logré alquilar mi primer lugar. Yo era empleado de un depósito en un comercio de iluminación y con esa plata logré alquilar mi primer lugar. Y que después fue muy rápido mi ascenso. De ahí alquilé en un barrio re carenciado también un monoambiente, de ahí alquilé otro departamento, hasta que un día llegué a una dirección en calle 50 en La Plata que era un departamento que tenía parquet en la pieza, tenía la cocina separada, mientras trabajaba en el local de iluminación.</p><p><b>—¿Y en qué momento de eso lloraste? </b></p><p>—No me frené a llorar. No me frenaba nunca a mirar para atrás. Siempre fui consciente de que todo eso que me pasó me ayudó a disfrutar cualquier pavada que tenía. Lloré más siendo padre que otra cosa. Nunca había tenido yo un bebé en brazos. Reacio total. Me daba impresión. Y nunca había tocado panzas de embarazadas. La única panza que toqué, y muy poco, fue la de la mamá de la nena: no disfruté el embarazo. Hasta que no nació mi hija no lo disfruté.</p><p><b>—¿Ustedes estaban de novios durante el embarazo?</b></p><p>—Sí, sí, re juntos.. Fue hermosa la etapa. Pero yo estaba como alejado porque digo “puede no nacer”, con todo lo que me pasó, todo lo que me puede pasar… no te puedo explicar. Hasta que no nació y la tuve ahí… Y el primer día que lloré mucho fue cuando le pinchan el talón para sacarle sangre. A mí me lo hacían siendo adolescente, pero vos llevás a un ser todo engañado a que le hagan mal. Mirá lo que yo pensaba. </p><p><b>—La están cuidando.</b></p><p>—Sí, pero… Cuando la pincharon y lloró, me mató. Una pavada. Pero porque uno carga toda su historia. </p><p><b>—Hay un papá que es lo opuesto a lo que fue el tuyo.</b></p><p>—Sí, ni hablar. Aparte yo ahora que tengo una hija no puedo creer cómo mi papá hizo eso. Te perdiste un re hijo, porque tampoco te iba a traer tantos problemas. Me iba bien en la escuela. No jodía.</p><p><b>—¿Lo volviste a ver alguna vez?</b></p><p>—Sí, un día lo fui a enfrentar. </p><p><b>—¿De grande?</b></p><p>—Sí, 22 años. </p><p><b>—¿Dónde lo fuiste a buscar?</b></p><p>—Él vivía en Villa Gesell. Sigue viviendo ahí. A mí me contaron un montón de cosas horribles de él. Ya mi mamá muerta. Y a mí me pegaban por ser hijo de él. En la casa donde vivía me pegaban prácticamente por ser hijo de Juan Carlos. Con mi mamá se portó muy mal. Había situaciones de violencia de género. Con una hermana también. No se portó bien. </p><p><b>—Con vos tampoco.</b></p><p>—A mí me pegaba. Yo lo senté a él en una silla y le dije “si yo a vos te hubiese cruzado en otra situación, te mataba”. No lo dudaba. Lo digo abiertamente. “Yo hoy te doy la oportunidad antes de que te mueras… porque te vas a morir. Yo no generé lazos paternos con vos chabón. Me pasó de todo y ni estuviste. Y encima ahora que estás acá conmigo, me contás los problemas que tuviste. Tengo 21 años y te vengo a buscar hasta acá yo". Fuimos a tomar un café. “A mí me dijeron de vos esto, esto y esto. ¿Es verdad o es mentira?”. Él me desmintió todo. Lo saludé. Me levanté, le digo “todo bien”. Me dice “yo pago”. Le digo “no, te lo voy a pagar yo porque hoy te lo puedo pagar”. Le pagué el café y me fui. La última vez que lo vi.</p><p><b>—¿Y a vos qué te pasó con eso? </b></p><p>—Nada. Me volví a liberar.</p><p><b>—¿Le creíste algo de lo que te dijo? </b></p><p>—No. Pero bueno. Sí le dejé en claro que si de alguna sobrina mía o de alguien yo me entero esto… “no lo contás. Así que cuidate de ahora en más. Te estoy dando otra chance”. </p><p><b>—Fuiste a cuidar a las nuevas generaciones porque nadie te cuidó a vos.</b></p><p>—Sí, para que él no le vuelva a hacer daño a nadie. Porque a mí por acción u omisión me hizo daño y se ve que a los que me rodeaban también les hizo mucho daño. No me hablan cosas buenas de él. Pensá que él para venirse acá con mi mamá y tenerme a mí, dejó abandonados a cinco pibes muertos de hambre. Ahora ellos lo perdonaron y se llevan todos bien. Y yo a ellos no los juzgo porque es su papá. Llegaron a generar lazo paterno, yo no generé ese cariño. Tengo más cariño incluso con este hermano que ni hablo que con él. Sí generé mini lazos paternos con los jefes que tuve en los trabajos. Aprendí muchos de ellos. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7GP3W4SE35EBDKUZ5GOHIOFYBU.jpg?auth=4916f3fd084a65649f574c855744cba5fd05fac0eace6597b18dac3a65650d5d&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Alejandro Pueblas comparte su historia junto a Tatiana Schapiro en el ciclo Voces de Infobae (Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Ale, cómo llegaste a la tele? </b></p><p>—Re loco. Un día yo fui a jugar a Estudiantes de La Plata al básquet y me dejan afuera. Ahí se me acabó el mundo de nuevo.</p><p><b>—¿Y por qué te dejan afuera? </b></p><p>—Porque me pasaban dos cosas. Yo corría en desventaja con los chicos. Yo trabajaba. Dormía poco. Llegaba cansado. Físicamente no rendía lo mismo que un pibe que iba a la escuela, jugaba a la Play y después iba a entrenar. Se alimentaba bien. Yo todo eso no existía para mí. Jugué al básquet pero yo quería jugar al fútbol. Pero me tenía que dedicar a eso y lo hacía de la mejor manera. Ese día me dijeron “vas a jugar poco”. Dije “listo, no juego más”. Crisis total. La mamá de mi nena en ese momento me dice “¿qué otra cosa te gusta?”. “<b>Quiero trabajar en televisión</b>”. </p><p><b>—¿Vos habías estudiado periodismo?</b></p><p>—Nada. Había aprendido de autodiacta porque me gustaba y miraba mucho. Y aprendía mucho. De todo aprendía. Y fui un par de días a una radio a ver cómo se hacía un programa. Me acuerdo: el programa se llamaba <i>A la cama sin postre</i>. Me dejaron pasar. Ese día no sé quién faltó y tuve que entrevistar a una persona. Bárbara la entrevista. Estaban todos contentos: “che, qué bien la entrevista, ¿dónde trabajás?”. “No, en nada, atiendo una casa de iluminación, es la primera vez que me siento en un programa de radio”. Y a los poquitos días se me ocurrió hacer un programa de radio que se llamaba <i>No está tan mal</i> por esta misma razón de que no está tan mal todo lo que me pasó, podría haber estado peor. Y además era un programa que nos fue muy bien. Hacíamos entrevistas a creadores de páginas virales de Facebook. Después empezaron a aparecer famosos. Lo producía todo el programa, me encargaba de buscar las publicidades, de hacerlo salir al aire. Siempre intenté aunque sea el camino más largo ser lo más profesional posible.. Lo más posible que parezca porque también la Chiqui nos enseñó “como te ven, te tratan, y si te ven mal te maltratan”. Todo parecía re pro. Entonces nos abrieron muchas puertas. Y el programa salía lindo al aire. Todos los miércoles de 21 a 23. Y después un día hago el curso: a mí me gustaba mucho comentario, relato deportivo en radio y televisión. Y ahí sin saber casi nada, porque no había ni terminado el curso, me toca relatar un partido de Estudiantes. Empiezo haciendo estudios centrales porque quería saber cómo eran las transmisiones. Hago estudio central en fútbol en una radio. Después en esa misma radio no sé si faltó el relator, “¿te animás?”. Sí ya, toda la vida relaté, obvio. Me va muy bien. Y después me terminan llamando, nada que ver, de <i>Radio Provincia</i> para relatar automovilismo. Porque tenía mucha velocidad para el relato. Me va joya. Termino siendo una alternativa de relato en el país que había dos grosos, ahora el tercero. Y la gente ya venía a saludarme en los autódromos, elegía escucharnos a nosotros. Un montón. ¿Pero viste cuando es un montón? Y ahí me llaman para hacer un programa en televisión, que todavía está, que se llama <i>Máxima velocidad</i>, como panelista. Ahí me divertí. Nos fue muy bien. Y un día me llama una productora de <i>Crónica</i>, Verónica, y me dice “mirá, no sé cómo tengo tu contacto, está pasando un policial en La Plata, plena pandemia. “¿Podés salir por teléfono con este caso?”. Le digo “mirá, en mi vida hice un policial pero salgo por Zoom si querés”. Y me voy: Ruta 2, un crimen terrible, dos tipos que se habían escapado de la cárcel, entraron a robar a una casa y cuando entran a robar, la familia mata a la que le estaban robando. Un caso de <i>Crónica </i>espectacular. Uno muere de un hachazo, el otro de un mancuernazo en la cabeza. Todos los condimentos. Empiezo a salir solo con mi celular por Zoom y estuve ocho horas al aire sin frenar. Recorriendo, caminando. Nunca había hecho nada de todo eso.</p><p><b>—¿Ocho horas al aire?</b></p><p>—Ocho horas al aire.</p><p><b>—No hay batería que aguante.</b></p><p>—Ya tenía en La Plata un local mío de iluminación. Me había diseñado un sistemita para cargar el celu en el auto rápido y tenía como una batería que cargaba el celu. No era tan accesible un power bank como ahora. Mi celular no se me quedaba nunca sin batería. Y al otro día vuelvo a salir mucho al aire. Me llama Facundo Pedrini, el director de <i>Crónica</i>, me dice “cuando tengas notitas en La Plata como corresponsal yo te pago por la nota”. Listo, perfecto. Empecé a salir muchas horas al aire más: era técnico en electrónica, me diseñé un estudio caminante, tenía micrófono, manos libres, todo con el celular. Y hacíamos móviles con el Pelado Trebucq.</p><p><b>—¿Cuánto tiempo ya de medios hasta hoy?</b></p><p>—Desde ese primer programa de <i>No está tan mal</i> a hoy doce años. </p><p><b>—Conocés la calle. Estuviste ahí. Conocés lo que es una infancia con derechos vulnerados y pasarla mal. ¿Qué te pasa hoy cuando ves y contás esa realidad? </b></p><p>—Hay días que me conmuevo. Hay otros que no: otra vez lo mismo. No aprendemos más. Otra vez esto. Y también me empecé a chocar con el poder. <b>Es más peligroso el poderoso que el villero. Mucho más peligroso</b>. El poderoso no tiene escrúpulos, no le tiembla el pulso, te destruye desde otro lugar. En cambio el villero si vos le das la plata o lo que llevás, por ahí zafás. Salvo que esté drogado. ¿Me explico? El otro no. No zafás. </p><p><b>—¿Tuviste algún problema?</b></p><p>—Sí, sí, sí. Corrientes cubriendo Loan lo pasé pésimo. Me operaron, que nunca me había pasado, de todos lados. Los medios de allá, el gobierno, todo. La pasé muy mal. Y con Cecilia Strzyzowski también, en Chaco. Nos seguían camionetas. Cecilia Strzyzowski fue mi primera cobertura para <i>América </i>y <i>A24</i>. La primera cobertura. Y la pasamos mal, en todo sentido. Y yo no estaba acostumbrado a eso. Y yo llego a Chaco, a mí antes de ir allá me vaciaron la casa. Yo arranqué dos veces más de cero. En la inundación del 2 de abril, que ahora se cumple la fecha de la inundación del 2 de abril, pierdo todo. De la ciudad de La Plata. Me inundo, lo poco que tenía se lo llevó el agua. Y después yo un día estaba en vivo en <i>Crónica </i>en un móvil y me vacían la casa. No me dejan ni un par de medias, nada. Y después al poquito tiempo yo dejo Crónica y cuando voy a Chaco allá tenía ropa recauchutada, mal vestido, todo mal. Pero siempre buena onda y traté de disimular de la mejor manera.</p><p><b>—¿Qué le decís a los chicos que hoy están como estabas vos a los nueve años? </b></p><p>—Me dedico mucho ahora al tema de “con los chicos no”. Como fui un chico de esos, todos estos casos me marcan mucho. Loan: los nenes no se pierden. Me encontré con cosas muy importantes, que hay gente que no le importa nada, que no le importan los nenes, como pasaba con nosotros. Y cuando veo nenes así trato de ayudar, pero después son tantos que no llegás. No llegás a ayudarlos a todos. Acá viene lo que yo te decía de un día por ahí ser intendente… </p><p><b>—¿Ves a tu hija y qué ves?</b></p><p>—Uf. Yo tengo recuerdos de muy chico por las cosas que me pasaron, entonces cada vez que mi hija me haba trato de pensar qué se me cruzaba más o menos a esa edad para tratar de entenderla. Y después veo a una nena que conmigo se quiere hacer más grande. Somos muy compañeros cuando estamos juntos entonces es como que la piba me sigue el ritmo y yo trato de enseñarle todo: poner tornillos, sacar tornillos. Conmigo me gusta que viva: hay que ir al súper, hay que cocinar. </p><p><b>—Que sea una nena.</b></p><p>—Sí, vivimos la vida. No le oculto lo que pasa alrededor porque a mí me lo hicieron. A mí con nueve años, mi mamá internada por un ACV y por morirse, me festearon el cumpleaños. Me acuerdo ese cumpleaños porque estaban todos haciéndose los que estaba todo bien y yo veía que no estaba todo bien. <b>Era consciente de que me estaban festejando el cumpleaños con mi mamá internada</b>. Es más, me regalaron una espada que después me la terminó rompiendo mi cuñada. La tuve hasta los trece. Entonces veo a mi hija y <b>quiero que sea consciente de lo que pasa, en todo sentido</b>. Que sepa que sus papás están separados… </p><p><b>—Que ella puede ser una nena, porque vos no pudiste ser un nene.</b></p><p>—Con ella fui por primera vez a un teatro, nunca había ido. Entonces cuando empecé a llevarla a los show infantiles, estaba más chocho que ella. No sabía cómo era un teatro. Cuando la llevé a una obra de teatro todo estaba bárbaro. Todo eso no lo viví, yo era re pobre. El otro día estaba con mi hija y me dice “vamos a tomar un café a tal lugar”. No podía creer que yo le estaba pudiendo pagar a mi hija. Estaba ella con ese nivel de poder decir fui con mi papá a tomar un café. Yo tomaba un café para irme a dormir porque no comía.</p><p><b>—Que pueda desear. Que pueda querer. </b></p><p>—No lo puedo creer eso. Y a veces también se mezcla con que tenés que laburar un montón para darle todo. Entonces yo ahora estuve tres días que no la vi porque estuve en otro lugar cubriendo con gente que por ahí necesitaba un montón de cosas. Porque ahí se me divide a los que quiero ayudar, o lo que tenés que mostrar porque laburas y demás, y tu hija que es la tuya. Pero cómo haces para estar todos los días viste. Hay días que tu trabajo es esto, no podés si no. Es muy difícil eso. Eso lo sufro un montón cuando viajo. Mal.</p><p><b>—¿El contraste de las realidades?</b></p><p>—Sí y no verla. El viaje a mí me mata. Estoy en esta, es la que me tocó. No está tan mal, viste, como el título de mi primer programa, porque mi hija está bien, le puedo dar todo, pero bueno, te pasa esto.</p><p><b>—Hiciste un montón con lo que te tocó. </b></p><p>—Qué sé yo, hice lo que pude. </p><p><b>—¿Podés estar orgulloso del camino?</b></p><p>—Es como que eso no me doy cuenta. No estoy orgulloso de mí por ahí en un montón de situaciones porque, qué sé yo, lo vivo así. Vos pensá que yo pasé mi primer Día del Padre en el caso de Loan. Mi segundo Día del Padre estaba cubriendo la marcha de ahí. Pero bueno, a ella le expliqué que estaban buscando a un nenito chiquito que se lo habían llevado, que estaba ayudando a la familia. </p><p><b>—Vos no tuviste nunca un papá el Día del Padre. </b></p><p>—No claro, claro. Y el que tenía me pegaba.</p><p><b>—¿Hoy sos un tipo feliz? </b></p><p>—Tengo muchos más momentos felices que tristes. Que no es poco. Los momentos felices duran poco y después vos tenés que ir generando cosas para tener momentos felices. Hoy cuando me pasa algo triste digo “cuánto hacía que me no pasaba”. O cuando me pasan muchas cosas buenas seguidas digo “en cualquier momento viene el hachazo”. Te sentís raro, decís “<b>¿cuándo va a pasar, dónde está la trampa acá?</b>”. Vengo esperando a ver dónde está la trampa. Aunque también depende hoy mucho de mí, que eso me deja tranquilo.</p><p><i><b>Si querés contar tu historia escribinos a</b></i><i>:</i><a href="mailto:realidades@infobae.com" target="_blank" rel=""><i>voces@infobae.com</i></a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/EBQJ35GKTJDAXIJTX3T2L4L2KQ.png?auth=029c3a4b0f2d44c50bcca8d7ebc165e08f32fa3dda190b017538e2b63b01b116&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Un hombre joven con cabello rizado y barba incipiente mira directamente a la cámara, mostrando un estilo casual. (Infobae Argentina)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El viaje emocional de Mica Lapegüe: del miedo a la soltería al encuentro inesperado y transformador con el padre de su bebé en camino]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/17/el-viaje-emocional-de-mica-lapegue-del-miedo-a-la-solteria-al-encuentro-inesperado-y-transformador-con-el-padre-de-su-bebe-en-camino/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/17/el-viaje-emocional-de-mica-lapegue-del-miedo-a-la-solteria-al-encuentro-inesperado-y-transformador-con-el-padre-de-su-bebe-en-camino/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la actriz habló sobre el proceso interno que la llevó a cambiar su forma de vincularse, aprender a respetar los tiempos del otro y gestionar la ansiedad. Además, contó cómo inició la relación con su pareja, los aprendizajes que le dejaron sus experiencias amorosas anteriores y cómo transita su embarazo en una etapa llena de expectativas]]></description><pubDate>Fri, 17 Apr 2026 05:01:46 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Yo no registraba el tiempo de él. Eso fue un reaprendizaje. Dije: ‘Yo tengo que ver al otro, qué le pasa y qué me pasa a mí. Pero si es de a dos, no puedo estar pensando solo en mí. Los vínculos son para aprender y, si no aprendés, las cosas se repiten’”, afirmó <b>Micaela Lapegüe </b>al describir uno de los cambios más significativos de su vida reciente. En <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwkYLPBhC3ARIsAIyHi3Re--k4kz7WDzCygxuiDwctXvx0lnrpbnfuKVnRoUJrMhXBoyXBVLAaAqODEALw_wcB " target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwkYLPBhC3ARIsAIyHi3Re--k4kz7WDzCygxuiDwctXvx0lnrpbnfuKVnRoUJrMhXBoyXBVLAaAqODEALw_wcB "><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, habló sobre su embarazo, su relación con <b>Tomás Bartolomé</b> y el proceso interno que la llevó a replantear su manera de vincularse.</p><p>Actriz, comediante e influencer, Mica es hija del periodista <b>Sergio Lapegüe</b> y de <b>Silvia Bochi Todaro</b>. Creció en un entorno ligado a los medios y construyó su propio camino en <a href="https://www.instagram.com/micalapegue/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/micalapegue/"><b>redes sociales</b></a>, donde ganó popularidad con sus videos de “audios ajenos”. Con el tiempo, amplió su carrera al teatro, la televisión y el streaming, con participaciones en proyectos como <i>LOL: Last One Laughing Argentina</i> y <i>El Galpón</i>, donde comparte pantalla con su padre. El 15 de abril estrenará <i>Casual </i>en el <b>Multiteatro</b>, una apuesta clave en su presente profesional, con funciones de miércoles a domingo y doble función los sábados.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UXYUOKNE6JC2FHT7JPZ256MO6A.jpg?auth=f16bedc8329d3490d5f2b30049bee04c41a4f6ae7459064547eeea90e656b870&smart=true&width=1760&height=990" alt="Micaela Lapegüe: el salto al teatro, su historia con Tomi y la llegada de la primera nieta a ambas familias" height="990" width="1760"/><h2>Embarazo y vivencias personales durante la gestación</h2><p>Mica contó que transita los primeros meses de su embarazo con tranquilidad y una mezcla de emociones nuevas. Se siente bien de salud, sin náuseas y con pocos síntomas, aunque advirtió que el cansancio fue notorio durante el primer trimestre. “Estoy de cuatro meses ahora, así que ahí va creciendo, tratando de vivirlo. Estoy retranquila y es como que por momentos me olvido que se está generando algo acá adentro”, expresó entre bromas.</p><p>La maternidad, para ella, representa un proceso de transformación que desafía la rutina habitual. Admitió que disfruta el cuidado que recibe durante esta etapa, pero también afronta limitaciones y cambios en su ritmo diario. “Es otro cuerpo, otra energía, es como que soy otra ahora. Entonces, es acomodarme a eso, a otros tiempos, otro ritmo y tomármelo un poco más tranquila. A mí me gusta estar al palo, bien culo inquieto, de un lado para otro porque soy muy independiente, entonces, tengo que adaptarme. Me gusta eso de estar para todos lados, juntarme con amigas, ir a trabajar. Y ahora es como: no me da para todo”, confesó. </p><p>“Hay un montón de gente que te dice: ‘¡Ay! Es el mejor momento de tu vida el embarazo, disfrutalo ahora, porque después la prioridad dejas de ser vos’. Y es verdad, siento que tiene un montón de cosas increíbles y también, por otro lado, es como que todo es una excusa. Estoy embarazada, entonces si no tengo ganas de hacer esto, bueno, banquenme”, admitió.</p><p>Al mismo tiempo, confesó que vive el embarazo con cierta ansiedad por experimentar todo antes del nacimiento, pese a que reconoce que la vida no se detiene por completo tras convertirse en madre. “Quiero hacer todo ahora, porque después, viste que te dicen: ‘Se te acaba esto, se te acaba lo otro, dejás de dormir, dejás de...’. Entonces estoy con ansiedad de vivir todo ahora. Es el miedo también, la incertidumbre”, expresó.</p><h2>La historia de su relación con Tomi y el proceso de conocerse</h2><p><b>—¿Cómo era para vos conocer gente antes de estar con Tomi? Porque te escuche decir: “Me presentan chicos y todos me parecen unos salames” (risas). ¿Te paraste dese otro lugar o efectivamente eran todos unos salames hasta que llegó Tomi?</b></p><p>—Tal vez no era el momento. Igual es cierto que tengo amigas que están solteras y sé que es difícil conectar con alguien hoy, como que por ahí quieren algo más efímero. No hay tanto compromiso...</p><p><b>—O se te enamoran (risas). </b></p><p>—De hecho las últimas dos veces, las últimas dos personas a las que conocí antes de conocerlo a Tomi, salí tres meses con cada uno. Me daba un tiempo para conocer. No es que me cerrás al toque y decía: “Bueno, una cita y ya está”. Y ellos se habían enganchado y yo no, y era como: “¿Y cuándo me voy a enganchar?” Porque no me estaba pasando y me preocupaba.</p><p><b>—¿En algún momento pensaste que no iba a llegar? </b></p><p>—En un momento hice constelaciones (risas). Porque yo tenía de parte de la familia de mi mamá una tía solterona que se había enamorado una sola vez. Él la deja y no pudo volver a formar familia, no pudo volver a enamorarse de nadie. Entonces, yo había tenido un solo ex y dije: “¿Mirá si me pasa lo de la tía Eli?”. Me preocupaba, te juro. </p><p><b>—¿Es verdad que a Tomi te lo presenta una amiga tuya? </b></p><p>—Él es primo de <b>Juli Bartolomé</b>, que es actriz. Ella vivía a cuatro cuadras de mi casa, estaba soltera, yo también y nos hicimos amigas. No es que es amiga mía de toda la vida. Tomi estaba en pareja en ese momento. Al tiempo, lo dejan también y unos meses después lo conocí. Me encantó, divino, simpático...</p><p><b>—Pero sin disponibilidad emocional…</b></p><p>—Claro. Él lo marcaba. Lo conozco en Navidad. Yo almorcé con mi familia y después me fui a la casa de Juli que me invitó y ahí lo conocí. Ahí él agarra muy simpático y dice: “Bueno, en Año Nuevo no sé qué van a hacer. Pero yo me quiero ir a Punta del Este con un amigo”.</p><p><b>—No tenía disponibilidad emocional, pero sí de agenda y de planes (risas).</b></p><p>—Sí, sí (risas). Ahí nos dice: “Si ustedes quieren venir, vienen en el auto”. Y yo ahí la admiro a Juli, agarro el celular y le escribo a una amiga de Uruguay y le digo: “Che, Sandri, por casualidad, ¿te sobra el departamento?” (risas). Me dice el de Punta del Este no, pero el de Piriápolis sí. </p><p><b>—Era difícil el plan: un chico que recién se había separado y que quería ir a Punta del Este, pero consiguieron para ir a Pirápolis (risas).</b></p><p>—Sí, aparte le conté a mi mamá y me dice: “Pero Micaela, ¿te vas a meter con un pibe que se acaba de separar?“. Como diciéndome estás en el boludeo, enfocate, no vayas por ahí. <b>“Yo siento que tengo que ir”, le dije</b>. Así nada más. Hice la mía y fui. Seguí mi instinto. </p><p><b>—¿Y qué pasó?</b></p><p>—Fuimos de viaje, pero todo esto fue un largo proceso... A partir de ahí, nueve meses chongueando. Pero él marcaba distancia. Igual yo estaba tranquila, había estado tres años soltera, no me enganchaba con nadie. Pero él me gustaba.</p><p><b>—¿Cómo fuiste manejando la cabeza ese tiempo en el que decís que él marcaba distancia y vos venías con otra disponibilidad emocional? </b></p><p>—Hice lo que nunca había hecho: <b>bancarme la ansiedad</b>. Entender que él estaba en un proceso. No era que no quería ponerse de novio nunca más en la vida, en ese momento no. Tenía que hacer un proceso y está buenísimo respetarlo porque si él no hace ese proceso después tal vez no sucede. Avanzaba todo muy lento, mes a mes, pero me iba sorprendiendo. Hasta que en un momento yo lo que planteé fue: “Yo te banco, te recontra entiendo lo que te pasó. Pero ya la ‘no exclusividad’ no me copa”. Y ahí me dice que tampoco estaba con otras personas. No te lo había dicho hasta ese momento y a la semana me dijo si quería ser la novia. Todo ese periodo duró como 9 meses. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/72SPX52YHRDNTPOLJJBJGRTUMI.jpg?auth=8904d9592c5959260367a53f49bd83a6b089de9965833be9c5ca594afc8a6745&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Los vínculos son para aprender y, si no aprendés, las cosas se repiten”, expresó Mica en diálogo con Luli. (Adrián Escándar)" height="1080" width="1920"/><h2>La primera vez que Tomi conoció a la familia de Mica</h2><p><b>—¿Cómo fue el primer avance formal en la relación? ¿Cuando conoció a tus papás? </b></p><p>—En julio arranca bien a avanzar, que vino a mi cumpleaños en casa y ahí conoce a mis papás.</p><p><b>—¿Qué sentiste cuando tu mamá lo vio entrar, después de haber dicho: “Acá desestimo esto para mi hija”? </b></p><p>—¡Ay Dios!. Yo casi me muero ahí, porque aparte eran los primeros avances. Yo a mis papás les dije: “Bueno, no hablen mucho”, como que no quiero que se manden cagadas. Mi papá no dijo nada, ni le habló ni lo miró, ¿entendés? Nada. Se va a un extremo. No es que no diga nada, pero fue mudo. Mi mamá fue re simpática con él.</p><p><b>—¿Por qué creés que tu papá reaccionó así, que se puso tan nervioso? No era la primera vez que presentabas a alguien…</b></p><p>—No sé. Yo pensaba: qué le pasa. Me hace reír porque actúa raro a veces, es muy gracioso.</p><p><b>—¿Cómo fue la actitud de tu mamá después de conocerlo? </b></p><p>—Ahora lo ama. Ella es así, al principio me cuidaba, y después, cuando vio que todo iba bien y que era un divino total, acompañó. Y bueno, mi papá también.</p><p><b>—¿Ese día fue la presentación oficial? </b></p><p>—Claro, pero sin ser tan oficial, porque tampoco era nada todavía. Estaba empezando a gestarse el vínculo como tal. De a poco.</p><p><b>—Si mirás un poco para atrás, ¿hubo algún cambio en vos para correrte de ese lugar de “che, conozco a todos pibes que no me cuadran”, hasta que llega Tommy? Por esto que me decías de que “su tiempo y su duelo los tenías que respetar”. Ahí te paraste desde otra versión tuya.</b></p><p>—Sí, es que en parte fue un aprendizaje. Los vínculos son para aprender y si vos no aprendés, las cosas se repiten. Es clave hacer terapia, trabajarse, porque es la única manera de evolucionar. En mi anterior relación, yo no registraba el tiempo de él. Ya estábamos de novios y todo, pero estábamos en distintas sintonías. Eso fue un recontra aprendizaje y dije: “Tengo que ver al otro, qué le pasa, qué me pasa a mí. Pero si es a dos, no puedo estar yo pensando en mí nada más”. También la comunicación. Ese fue un cambio que hice: ver y respetar los tiempos del otro. </p><h2>Expectativas sobre la maternidad y el entorno familiar</h2><p>Micaela compartió que la noticia de su embarazo fue recibida con entusiasmo en ambas familias, ya que será la primera nieta tanto por su lado como por el de su pareja. De cara a la maternidad, confesó que no tiene una imagen definida de cómo será como madre, pero se imagina relajada y abierta a aprender sobre la marcha.</p><p><b>—Si pudieras tomarte un mate con vos misma dentro de cinco años, ¿qué te dirías? </b></p><p>—Que me respete mi momento, que todo está bien y que saque la presión de que tiene que ser perfecto. Porque en este momento no sé nada de lo que está por venir, no entiendo nada y está bien. En cinco años me diría: “Está bien que estés así, ya vas a saber qué hacer”.</p><p><b>—¿Cómo te imaginás como mamá? </b></p><p>—La verdad es que no me imagino. No sé qué me va a suceder. Sí tal vez me imagino relajada, porque soy por lo general así. Conozco que hay madres que son más como…</p><p><b>—¿Y al papá? ¿Cómo lo ves?</b></p><p>—Tommy para mí es más controlador, como que va a ser más sobreprotector. Y yo más tranquila.</p><p><b>—¿Cómo fue tu papá con vos? </b></p><p>—Lo más. O sea, él dice que no estuvo presente, pero lo que hablaba con mi hermano es que en los momentos en los que él estaba, por ejemplo, al mediodía cuando volvíamos del colegio, era súper presente a pesar de trabajar mucho. El momento que estaba era de calidad, y eso está buenísimo.</p><p><b>—¿Y ahora que va a ser abuelo? </b></p><p>—Para mí, como abuelo… Ya le fue a comprar ropa, imaginate. Y mi mamá se ríe y dice: “Nunca les compró ni un pañal a ustedes” (risas). Para mí algo le está sucediendo internamente. Para mí, se va a volver loco de amor.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ASP7VLEOY5CE5E5KDWOKNARA54.jpg?auth=a34c4afd09a67dfdd130969fab1f1f92a5c284a358e68ff328551c3e688797e2&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Mica Lapegüe con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Mery del Cerro: por qué no se casó con Meme Bouquet, el rol de sus amigas del medio y el exigente debut teatral que la lleva al límite]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/16/mery-del-cerro-por-que-no-se-caso-con-meme-bouquet-el-rol-de-sus-amigas-del-medio-y-el-exigente-debut-teatral-que-la-lleva-al-limite/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/16/mery-del-cerro-por-que-no-se-caso-con-meme-bouquet-el-rol-de-sus-amigas-del-medio-y-el-exigente-debut-teatral-que-la-lleva-al-limite/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la actriz y modelo repasó su relación de más de una década y reflexionó sobre el compromiso y la construcción de su vida en común. También se refirió a los desafíos profesionales actuales y a una etapa marcada por su evolución personal y artística]]></description><pubDate>Thu, 16 Apr 2026 05:19:20 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Estoy hace 16 años en pareja y no estoy casada. Hemos construido un hogar con dos hijas increíbles y cosas mucho más fuertes que un casamiento. Existe la fantasía de que algún día suceda, pero hoy priorizamos nuestro vínculo y la familia que formamos”, contó <b>Mery del Cerro</b> en una charla íntima en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Su nombre es <b>María Eugenia del Cerro </b>y es una actriz, modelo, conductora y diseñadora de moda. Saltó a la fama tras su participación en el reality <i><b>Super M 2002</b></i> y alcanzó gran popularidad por su papel de Melody en la exitosa tira juvenil <i><b>Casi Ángeles</b></i>, producida por <b>Cris Morena</b>. A lo largo de su carrera trabajó en televisión, teatro y conducción, además de desarrollar su propia línea de moda. En el ámbito personal, está en pareja con el DJ <b>Meme Bouquet</b>, con quien tiene dos hijas, <b>Mila</b> y <b>Cala</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/73C673XSO5D2HBV52I3NQZPFLY.jpg?auth=404cbfb11fd2d6915ba6145393c532dc5719d1b17f887fce7f1a05e1f4067d37&smart=true&width=1351&height=760" alt="Mery del Cerro: “Yo creo que existe la fantasía de que en algún momento suceda el casamiento"" height="760" width="1351"/><h2>Un millón de dólares y dos sueños</h2><p><b>—¿Qué quisieras hacer con un millón de dólares?</b></p><p>—Se me vienen dos cosas a la cabeza. Con Meme somos padrinos de un hogar que se llama <b>María del Rosario</b>, que es de niños que por algún motivo fueron separados de sus familias y lo que tiene de particularidad este hogar es que alberga a hermanos. Entonces se terminan criando juntos en este hogar, que siempre necesita mucha ayuda. Hemos hecho conducción varios años de las galas que hacen, donde recaudan dinero para seguir funcionando. La verdad es que es un lugar que queremos mucho, así que creo que destinaría gran parte a eso.</p><p><b>—¿Y qué más te gustaría?</b></p><p>—Hace mucho que tenemos el sueño con Meme de armar una casa rodante para ir con las chicas por todo el país. Tener un motorhome, pero hacerlo nosotros. Tenemos ese sueño que en algún momento lo vamos a hacer y sentimos que es una aventura espectacular para Mila, para Cala, para toda la familia. Recorrer nuestro país y cruzar a otros lugares, quién sabe. Pero armar algo bien pro. </p><h2>Proyectos actuales y próximos estrenos</h2><p>Mery está enfocada en el estreno de <i><b>Charlie y la fábrica de chocolate</b></i> en el teatro Gran Rex, una experiencia que marca su debut en la comedia musical. “Las funciones empiezan el <b>4 de junio</b> y ya se han vendido <b>más de siete mil entradas</b>“, afirmó.</p><p>“Estoy enloquecida porque es mi primera experiencia en musical y de la mano de los número uno del musical. Imaginate, son los mismos que hicieron La sirenita, School of Rock y Matilda. Así que estar en esta gran apuesta es algo que todavía para mí es un sueño”, confesó.</p><p>La obra representa un desafío personal y profesional, ya que es la primera vez que se enfrenta a un musical. “Estoy entre emocionada y súper nerviosa, porque estoy con todos grosos, con un ensamble musical impresionante, con un elenco de niños que cuando lo vayas a ver te morís. Es un musical para toda la familia”, expresó.</p><p>El regreso al Gran Rex después de los años de Casi Ángeles tiene un valor especial para ella, ya que esta vez podrá compartir la experiencia con sus hijas como espectadoras. “Después de 20 años, volver ahora y tener en las butacas sentadas a Mila y a Cala es impresionante”, admitió.</p><p>Además, relató la intensidad de los ensayos. “Cuando hice la audición, lloré. Cuando tuve el primer encuentro con <b>Sebastian Mazzoni,</b> que está en toda la parte musical, lloré también. Y cuando me pusieron a los niños, porque hay cuatro elencos de niños, o sea, hay cuatro Charlies... Estoy como muy interpelada, emocionada. Creo que es una junta de cosas y sobre todo el desafío de hacer un musical que es algo que yo nunca experimenté”, señaló.</p><p>A lo largo de su carrera, Mery del Cerro reconoció que los desafíos siempre la impulsaron a crecer y reinventarse. “Me mantienen viva los desafíos”, explicó. Comenzó como modelo, luego se formó como actriz, más tarde incursionó en la conducción y hasta participó en programas como <b>MasterChef</b> y <b>Bailando por un sueño</b>. </p><p>“Es un desafío nuevo la comedia musical y es algo que lo tenía como un sueño que quería cumplir. No pretendo ser una cantante, pero sí quiero ser una actriz que pueda cantar. Me gusta tener esa adrenalina y esos nervios ahí de no saber cómo va a ser”, analizó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FPXO5JXV5ZGVPIW6663VI3GKPM.jpg?auth=14695bf1809c9339f6f1f9480da96af112d10942bbe1f85de5fbb50482ece4e2&smart=true&width=2742&height=1542" alt="“Yo soy muy de los desafíos, me mantienen viva", confesó la actriz en Casino Deluxe" height="1542" width="2742"/><h2>Amistades, vínculos y valores</h2><p><b>—En este juego tenés que apostar entre tus amigas: Cande Vetrano, Paula Chaves, Zaira Nara, Lali y yo.</b></p><p>—¡Uh! ¡Qué dificil! (risas). Con todas me pasan cosas distintas. En realidad con Zaira tengo un vínculo más laboral, quizás. No es amistad. En algún momento, por ahí teníamos un poco más de vínculo, por Pau y Zai y vivíamos cerca... Pero no es que tuve una relación profunda. Entonces quizás con Zaira no tengo mucho para apostar así.</p><p><b>—¿Quién es la más sincera de tu grupo?</b></p><p>—Nivel de sinceridad yo creo Cande. Cande es la que más sincera cuando te habla, te dice las cosas como son...</p><p><b>—¿Y la más divertida?</b></p><p>—Lali es la más divertida. Es una persona que me hace reír mucho. Es muy graciosa.</p><p><b>—¿Cómo surgió tu amistad con Paula?</b></p><p>—A Paula la conocí en SuperM. En realidad, yo estuve en el SuperM 2002 y ella en el siguiente. Y ahí como que no teníamos tanto vínculo. Sí, buena onda. Pero nos reencontramos muchos años después. Yo ya embarazada de Mila. No había pasado nada en el medio, simplemente la vida. Ella empezó a hacer un camino y yo otro. Y la verdad es que es súper incondicional. Sobre todo en mi embarazo, que a ella le encanta acompañar y demás ese mundo. Y eso nos unió y hoy somos grandes amigas. También es muy divertida.</p><p><b>—¿Y con las que compartimos Casi Ángeles?</b></p><p>—Crecimos juntas en Casi Ángeles. Compartimos mucho, giras... Es un vínculo que no nos vemos por un tiempo, pero cuando nos vemos fluye.</p><p><b>—Siempre sucede algo muy fresco, espontáneo, muy hermanado...</b></p><p>—Vos ya te autopusiste el 100 así que lo voy a dejar (risas).</p><p><b>—¿Quién es la que presta ropa?</b></p><p>—Cande y vos también.</p><p><b>—¿La mejor cocinera?</b></p><p>—Paula. No sé si cocina tanto ella, pero vas a su casa y todo es rico, es sano, te hace la masa integral, el coso…</p><p><b>—¿La más loca? Esa que te llega con propuestas de: “Vamos mañana a tal lado”</b></p><p>—Vos (risas). Sos totalmente inesperada.</p><p><b>—¿A quién le dejarías a tus hijas si te vas de viaje?</b></p><p>—A Paula, obvio. Es indiscutible. Cierro los ojos con Paula, ya está. Se los dejo un mes (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SPXISR27VRFJFK3NCXTMMPTNPA.jpg?auth=33148cfff844d729ce2bdfb58d51754840bfcbb49e1c26c58426fdc7824d8273&smart=true&width=1920&height=1081" alt="“No pretendo ser una cantante, pero sí quiero ser una actriz que pueda cantar", explicó Mery en diálogo con Emilia. (Adrián Escandar)" height="1081" width="1920"/><h2>Vida personal, relaciones y pareja</h2><p><b>—¿Alguna vez te enamoraste de alguien de un elenco?</b></p><p>—No. Nunca me enamoré de alguien del elenco.</p><p><b>—¿Hace cuánto tiempo estás en pareja con Meme?</b></p><p>—Estoy hace 16 años. Desde mis 24. Antes estuve de novia con <b>Benja (Rojas)</b> casi cuatro años y antes tuve un novio desde los 15 a los 19. Soy una persona muy noviera. Estuve toda mi vida de novia, estuve muy poco sola.</p><p><b>—¿Te arrepentís de no haber estado más tiempo sola?</b></p><p>—Quizás en los momentos que estuve soltera, no la pasé tan bien. Si me preguntás y volvería el tiempo atrás, quizás trataría de haber disfrutado un poco más de los momentos que estuve sola. Es como que no lo supe hacer. Con la evolución que tuve con los años, siento que si volvería el tiempo atrás, hubiese disfrutado más de los momentos. Soy feliz en pareja, pero si le tuviera que dar un consejo a una hija mía, quizás le diría: “Che, también está bien estar sola”.</p><p><b>—¿Te hubiera gustado viajar más o vivir otras experiencias?</b></p><p>—Creo que de autoconocerme, de entender la vida también desde un formato de estar sola. Quizás también de haber viajado más. Yo siempre prioricé mucho el trabajo. Trabajo desde los 16 años y para mí siempre el trabajo fue algo muy importante en mi vida. He tenido momentos en donde amigas mías han viajado y yo, al priorizar el trabajo, no lo hice. Hoy tengo un montón de lugares para conocer que me encantaría hacerlo y con la rutina de las chicas se hace más difícil. No lo podés hacer de la misma manera que antes.</p><p><b>—¿Se casaron con Meme?</b></p><p>—No, no estamos casados. Yo creo que existe la fantasía de que en algún momento suceda, ya con nuestras hijas grandes. Realmente existe esa fantasía. Como que siempre está el chiste y queda ahí. No sé. Quizás no sé si nos parece como lo más importante. En 16 años, hemos construido un hogar con dos hijas increíbles, cosas mucho más fuertes que un casamiento. Y nuestro vínculo, de 16 años, que uno va pasando por diferentes etapas, creo que sería una gran coronación en algún momento si sucede. Más que nada porque Mila y Cala. En algunas oportunidades nos han expresado sus ganas.</p><p><b>—¿Cómo te imaginás ese casamiento?</b></p><p>—Hoy siento que sería algo mucho más íntimo y de verdad íntimo. Ya tenés realmente quiénes querés cerca de tu vida. En estos últimos dos años se empezaron a limpiar muchas cosas de lo importante que son los vínculos, los vínculos sanos, que tengan tus mismos valores sobre todo. Ese espacio se va haciendo cada vez más chico. Sería un casamiento realmente íntimo y para celebrar nuestro amor, nuestro vínculo de 16 años, nuestra familia.</p><p><b>—¿Qué valorás más en tu relación?</b></p><p>—El amor, fundamental, el respeto, las ganas de seguir proyectando. Para nosotros es muy importante no caer en la rutina. Siempre nos planteamos eso. A veces uno termina cayendo en la rutina, inevitablemente, sobre todo cuando tenés hijas que tienen colegio, actividades y un montón de cosas. Y uno está cansado porque también trabajás. A los dos nos gusta mucho tener desafíos por delante. Los desafíos a veces te llevan a horarios o situaciones que no son las clásicas de una familia tradicional. Pero hoy estamos como parados desde otro lugar y creo que lo más importante es respetar lo que al otro le hace feliz.</p><p><b>—¿Cómo manejan los tiempos personales y familiares?</b></p><p>—Nosotros estamos muy conectados desde ese lugar. Respetar lo que al otro le hace feliz, ya sea desde viajar con amigos y bancar la parada en la casa con nuestras hijas. Que ellas también entiendan eso. Hace poco nos pasó que Meme tenía un viaje con amigos programado y yo también. Y les explicamos: “Nosotros estamos todo el verano juntos en sus vacaciones disfrutándolas un montón y ahora necesitamos un momento cada uno por separado y después juntos”. Gracias a Dios tenemos la posibilidad de hacer viajes. Es mucho agradecimiento que siempre tenemos, como familia y como personas por separado, de valorar la casa que pudimos construir, tener hijas sanas, poder mandarlas a un colegio en donde ellas se sientan cómodas. Son un montón de privilegios que para mí es re importante no olvidarse. Y que esos valores ellas también los tengan muy claros. Laburamos mucho, somos padres muy presentes.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/7LC22TGVBBHWRMONW2YH3UI5NA.jpg?auth=6c4a7369ca1e4756355eeaa91a0a42375eb9ae2422f762e7abe22f058d1e2678&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Mery del Cerro con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Ocho veces por día durante años”: la explosiva revelación de Mónica Farro sobre su vida sexual]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/14/ocho-veces-por-dia-durante-anos-la-explosiva-revelacion-de-monica-farro-sobre-su-vida-sexual/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/14/ocho-veces-por-dia-durante-anos-la-explosiva-revelacion-de-monica-farro-sobre-su-vida-sexual/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la actriz repasó su trayectoria desde sus inicios como modelo hasta su consolidación en el espectáculo argentino, defendió su lugar como figura de revista y cuestionó los prejuicios que aún rodean a quienes trabajan mostrando el cuerpo. También habló sobre los vínculos afectivos, sus decisiones personales y las polémicas que marcaron su exposición mediática]]></description><pubDate>Tue, 14 Apr 2026 06:12:38 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Toda mi vida trabajé con mi cuerpo y hoy sigo trabajando de mi cuerpo, pero también tengo una cabeza”</b>, afirmó <b>Mónica Farro</b> en una charla sin filtros en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. Entre confesiones directas y anécdotas personales, la actriz, vedette y modelo desafió prejuicios y cuestionó las percepciones sobre quienes forjaron su carrera en el teatro de revista.</p><p>Nacida en Montevideo, Farro desarrolló gran parte de su carrera en <b>Argentina</b>, donde se consolidó como figura central del espectáculo. Tras iniciarse como modelo y obtener notoriedad como Miss Playboy Uruguay en 2004, incursionó en televisión y teatro, con participaciones en ciclos como <b>Bailando por un sueño</b> y <b>LAM</b>, además de una extensa trayectoria sobre las tablas. En los últimos años, combinó su exposición mediática con proyectos teatrales, contenido para plataformas digitales y una presencia activa en <a href="https://www.instagram.com/moni.farro/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/moni.farro/"><b>redes sociales</b></a>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/D26QHMHU7FBJBFD7VWF67KWGWQ.jpg?auth=007e636ef86e37f847262897f319cc667d105034475a14c96ad694b770cdf801&smart=true&width=1872&height=1053" alt="Mónica Farro: "Yo era muy sexual y bueno con uno no me alcanza. Yo tenía ocho con mi marido todos los días durante varios años"" height="1053" width="1872"/><h2>Carrera artística y rol de vedette</h2><p>Mónica defendió su historia y su lugar en el espectáculo con la misma frontalidad que la caracteriza en escena. Se definió como “la única y la última vedette vigente” de su generación, insistiendo en que, a diferencia de otras figuras contemporáneas como<b> Adabel Guerrero y Valeria Archimó</b>, ninguna continuó encabezando revistas hasta 2023. “Después de mí, no hubo más. Las revistas se acabaron”, afirmó.</p><p>Reconoció que nunca estudió baile, canto ni actuación y que su verdadero oficio es el de modelo profesional y dactilógrafa. “<b>El talento no se estudia</b>, no te dan diploma por eso. Uno viene con algo incorporado que le gusta, se perfecciona. Yo nunca tomé clases, pero sé que sirvo porque me preocupo, me ocupo y tengo oficio”, sentenció.</p><p>Para Farro, ser vedette es un reconocimiento que otorga el público, no una etiqueta automática. “No por ponerte un conchero sos una vedette. La vedette la elige el público. Hay algunas bailarinas que pueden ser las mejores del mundo, pero en el escenario no te generan nada. Yo sé que algo genero porque la gente me lo dice y no porque yo me lo crea. Cuando la gente viene a comprar la entrada porque te ve a vos y no al capo cómico, es por algo”, analizó.</p><p>Además, recordó que su carrera comenzó a los 14 años, acompañada por su madre, en desfiles de lencería y comerciales. Con el tiempo, fortaleció su presencia en el espectáculo de revista y la televisión, y durante cuatro años trabajó en Canal Playboy, viajando por <b>Latinoamérica</b> y partes de Europa. “Viví tantas cosas lindas y no tan lindas en mi vida que todo te da experiencia”, resumió.</p><h2>Vida personal, relaciones y familia</h2><p><b>—¿Te gusta estar en pareja? </b></p><p>—Sí, me gusta.</p><p><b>—Saliste como 15 años con tu primer marido, con el que tuviste a tu hijo. </b></p><p>—Sí, 17 años.</p><p><b>—Y no sé cuánto llevas con el otro...</b></p><p>—En realidad creo que tuve cinco hombres en mi vida y un año soltera desde los 17 hasta ahora que tengo 50. </p><p><b>—Cinco novios, pero hombres más.</b></p><p>—Pero ojo como estuve tan casada o tan comprometida y fui fiel... Bueno, al padre de mi hijo no le fui muy fiel y por eso me separé.</p><p><b>—¿Al padre de tu hijo no le fuiste tan fiel al final?</b></p><p>—No, siempre lo dije. Los últimos años ya no… Me casé muy joven, a los 17, quería experiencias. Pero yo me perdonaba a mí misma porque decía: “Yo sé que lo amo y no me voy a separar. Estoy acá”.</p><p><b>—¿Él te engañaba también? ¿Fue por venganza?</b></p><p>—No, no. Uno no engaña por venganza. Uno engaña porque tiene ganas. Después el bumeran te vuelve y te da en la cara. Después me recontra cagaron. Lo mío fue más público porque fue en Argentina. Entonces, <b>iba por la calle y me gritaban cornuda.</b> Uno las hace y las paga. En Uruguay yo me portaba mal, pero nadie se enteraba porque la prensa es diferente allá.</p><p><b>—¿Te arrepentiste en algún momento? </b></p><p>—Me arrepiento de haberlo engañado de esa forma porque era un gran hombre. </p><p><b>—¿Le pediste disculpas? </b></p><p>—No sé... Me sacó todo, perdí todo, tuve que firmar el divorcio y mantener a mi hijo hasta que cumpliera 18. O me hacía divorcio por adulterio, que en Uruguay todavía existía, y yo estaba acá ganando en dólares y no se lo iba a dar. Así que le cedí todo: la casa, el auto. Hice yo el rol de hombre y pasé una buena cantidad todos los meses y me quedé con tres valijas acá en Argentina.</p><p><b>—¿Pagaste la cuota alimentaria? </b></p><p>—Sí. En dólares y unos cuantos en esa época porque fue en 2009 por ahí.</p><p><b>—¿Cómo ves el debate sobre la manutención? </b></p><p>—Hay un caso ahora de una chica que estuvo en la revista y no quiero dar muchos datos, que su ex le pasa cinco millones por mes y le reclama más. Sentite feliz que el padre se hace cargo, encima pasa un montón de guita, andá a trabajar. Parece que se sientan a esperar cuando hay gente a la que no le pasan nada. No me parece que esté bueno eso. Después me dicen machista cuando digo estas cosas, pero yo soy justa. Peor bueno, hay una mezcla de todo y la verdad que es un abanico muy grande. También están los que tienen un montón y no quieren pasar nada. Lo mío fue al revés: le di todo feliz, me saqué todo de encima y ya fue.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IZI7P2DQYNBZZGK3ITI2IHUE7E.jpg?auth=e554e30eb92e1b54427df0703e2d605fd442b2ab39c4a8b3c12a8a4c2466fe7c&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Me ofrecieron 50 mil dólares por sexo", confesó la actriz. (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><h2>Sexualidad, tabúes y experiencias íntimas</h2><p><b>—¿Sentís que sigue existiendo el prejuicio en la sociedad con una mujer que hizo toda la vida revista?</b></p><p>—Sí. </p><p><b>—Esto de que a las mujeres que trabajan con su cuerpo les dicen “gato”, ¿a vos te afectó? ¿Te lo han dicho? ¿Alguna vez te ofrecieron dinero a cambio de tener relaciones?</b></p><p>—Sí, claro. Yo trabajé cuatro años para Canal Playboy también. Entonces, es como que mi vida siempre fue como sexual. Pero es más lo que la gente se imagina que lo que realmente es. Viste que las que más parecemos somos las más tranquilitas y las que menos parecen son las terribles. Y en este caso yo creo que es medio así. Yo vivo de mi cuerpo, pero no es que lo uso para... sino tendría cinco departamentos en Miami, estaría recontracómoda, no estaría con un laburante, viendo cómo pago las cuentas a fin de mes, que igual no es que veo cómo las pago, pero yo también laburo. </p><p><b>—Sí, te entiendo. Te afecta el día a día. </b></p><p>—Claro, yo me mantengo, no me mantiene nadie, siempre me mantuve yo, siempre yo velo por mí, tengo mis dos casas, tengo mi casa en Uruguay, mi casa acá, todo es por mí. Nadie me regaló nada, nadie me dio nada. Yo pago mis cuentas, me hago cargo de lo mío y no dependo de nadie. Entonces eso para mí es ¡Wow!</p><p><b>—¿Qué te han ofrecido? Porque me imagino que hay hombres que te han dicho de todo.</b></p><p>—De todo, sí... A mí que me vengas con una Ferrari y me digas: “¿Damos una vuelta?”. “No, gracias”. No me comprás con lujos porque no me interesa el lujo. </p><p><b>—¿Qué es lo más loco que te propusieron?</b></p><p>—No sé, los que te quieren llevar de viaje. Digo: “Boludo, estoy casada, ¿no te das cuenta? ¿Cómo me voy a ir de viaje con vos?”. O sea, no. ¿50 mil dólares por un garche y después pierdo lo que tengo, que para mí es hermoso tener un compañero? Ni en pedo. ¿Lo hubiera hecho antes? Sí, qué estúpida que no lo hice porque estuve toda mi vida en pareja. </p><p><b>—Pero ¿por qué estúpida? Porque cuando eras joven y te lo ofrecían, algo te decía que no. Si no, hubieses agarrado 20 de acá, 10 de allá, 15 de allá y te hacías millonaria.</b></p><p>—Y porque a mí me gustaba divertirme. Yo cuando fui infiel era un touch, obviamente, con alguien que a mí me gustara, que yo le tuviera deseo. Es diferente que alguien te pague. Es muy distinto. Te pagan, sos la prostituta, la put* del momento de esa persona y tenés que hacer... Yo hago lo que yo quiero, no lo que vos quieras que yo haga. Entonces, ya desde ese punto, no porque me pagues vas a ser mi dueño una hora, ni en pedo. Y yo soy muy hombre en el sexo, entonces no me vas a dominar vos a mí nunca. Yo voy a hacer lo que yo quiero. Soy muy dominante.</p><p><b>—¿Te arrepentís de no haber aceptado alguna propuesta? Porque alguno debe haber sido lindo...</b></p><p>—No. Hasta el día de hoy me llegan de terceros o cuartos. “Tengo un conocido que tiene un amigo que te ofrece lo que quieras, que te da un cheque en blanco”. “No, gracias”. Lo pienso y digo: “Ay, sí, quiero, quiero, quiero” (risas). Pero no, gracias. No ha venido uno directamente a decirme: “Che, tengo a esta guita, ¿querés? Y es un... bombón”. No, la verdad que no sucede.</p><p><b>—Y además se sabe todo después en el medio. </b></p><p>—Claro. Y yo he hecho cosas porque yo tuve ganas, no porque alguien me pagó y nadie se enteró. O sea que <b>si no querés, no se enteran.</b> Y está bueno también tener su vida privada. Si no querés que alguien te vea con Pepito y bueno, no te expongas. La podés hacer muy bien. Yo la hice bien hasta que me cagaron (risas), después ya no... Pero hoy no. Hoy pongo otras cosas en la balanza. </p><p><b>—Había un rumor de que andabas con casados. ¿Es real o es mentira?</b></p><p>—No. Yo tengo una postura muy importante para mí: yo no soy segunda de nadie y tampoco hago lo que no me gusta que me hagan. Entonces, si vos estás casado, comprometido, ni te me acerques. Ya estás usado, no me interesa. Es imposible que yo esté con un casado. Y siempre prefiero que sea alguien que no haga lo mismo que yo, que no sea tan conocido.</p><p><b>—En pareja no has estado con ninguno del medio, pero has estado sexualmente, seguramente. ¿Te decepcionó alguno del medio? </b></p><p>—Puede ser, sí (risas). </p><p><b>—A mí me encantaría que me dieras algún nombre porque sería hermoso.</b></p><p>—No, no diría nunca. Nadie sabe tampoco, así que no. Sí he dicho que <b>Riquelme</b> era más goleador en la cancha, pero porque después de tres años que estuve con él, alguien me dijo y dije: “Sí, estuve con él”, qué sé yo. Después de que pasaron tres años que estuve, alguien una vez me lo preguntó, que no sé cómo se enteró y dije: “Sí”. Yo perdía nada. En ese momento yo estaba soltera. Él creo que también, o por lo menos es lo que me decía.</p><p><b>—Román es alto, jugador de fútbol. No, no creo que sea tan malo. Lo mataste. Reivindicámelo un poquito. </b></p><p>—Y lo que pasa es que<b> yo era muy sexual y bueno con uno no me alcanza.</b> O sea, un ratito te veo, dame cinco, no me des uno en un ratito. Entonces es como que para mí era eso...</p><p><b>—¿Pero cinco qué? Es imposible. </b></p><p>—No, no es imposible (risas). Es que la gente parece que tiene una vida sexual muy aburrida. Yo tenía ocho con mi marido todos los días durante varios años. </p><p><b>—¡¿Ocho veces?!</b></p><p>—Sí. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OXIKBID54NHDBHTDFQLVVBDDPY.jpg?auth=e0d86acd15ebd6a93635b5c90f35da2a9acd9ce581aab66718f8b3577f090b1c&smart=true&width=2205&height=1240" alt="“Podría ser millonaria, pero elijo ser laburante”: la fuerte definición de Mónica sobre su carrera y sus valores" height="1240" width="2205"/><h2>Caballerosidad, feminismo y polémicas</h2><p><b>—¿Es verdad que dijiste: “Que el hombre me abra la puerta del auto no me hace sentir más débil, me hace sentir cuidada. Eso es caballerosidad y creo que estas cosas hoy las mujeres no las quieren, pero yo sí”? </b></p><p>—Sí, lo dije. Con <b>Juana Viale</b> en Mar del Plata. Yo soy feminista, pero a mi forma. No voy a ser feminista de estas que se desnudan y quieren que los tipos se mueran. “Muerte al macho” y todo eso, no. No soy de las que no le gustan los piropos. Me gusta depender de un hombre, pero yo no dependo de un hombre. Me encanta que me hagan esto, me hagan aquello, que sean hombres. No que te levanten la mano, porque también ya lo pasé. Que no te boludeen, no que te caguen a palos. Esas cosas no. Pero no todos los hombres son así. </p><p><b>—Te gusta la caballerosidad. </b></p><p>—Que me abran la puerta... Cuando pasó todo esto del feminismo y no sé qué, yo sé que hay mujeres que si vos las dejas pasar para subir a un colectivo, te dicen: “¿Por qué voy a pasar yo primero?" Y te lo digo porque mi hijo vivió un año acá en Argentina y me dijo que le pasó un par de veces eso. Él es muy caballero y es muy respetuoso de las mujeres. Y le ha pasado, él me lo ha contado, esto de que de repente quiere deja subir a alguien o dejó subir a alguien y lo hicieron sentir mal. Le dijeron: “¿Por qué voy a pasar yo primero?"</p><p><b>—Igual vos tenés un perfil un poco más machista que la media, porque hay mujeres que capaz lo piensan, pero no lo dicen.</b></p><p>—No sé si machista. Pero yo no me caso con nadie y digo lo que yo pienso y siento. Puede ser que tenga una educación antigua, porque para muchas cosas soy muy antigua. No soy tan liberal como pasa hoy, pero no sé si es machista. Que te abran la puerta del auto para mí es un acto de que te están respetando. </p><p><b>—¿Es verdad que dijiste que tu marido te hacía el amor dormida y se armó polémica? </b></p><p>—¡Ay! Sí. Es que la gente me interpreta como la mierd*. </p><p><b>—¿Qué quiere decir dormida? Porque si abordás, se despierta... </b></p><p>—Obvio, por eso la gente pelotud* que no entiende y me dice: “¡Ay! Te violaba”. No, no es así. Después mi marido la pasó mal porque son cosas que salieron que yo conté hablando de sexo, que mi marido de repente está ahí durmiendo, se despierta y me la está poniendo. Si yo no quiero, no me la va a poner. Es eso lo que yo conté, que de repente somos tan sexuales que hasta en la noche muchas veces él se despierta erecto, viene y me la quiere poner. Y si está todo bien, si yo tengo ganas, sí. Y sino, no. Y ya interpretaron como que si el tipo me violaba y la gente tiene la cabeza muy cerrada en muchas cosas. Y no todo es agresión del hombre hacia la mujer. </p><h2>Trabajo con el cuerpo, contenido y dignidad personal</h2><p><b>—En un medio donde muchas veces se te encasilla por la imagen, ¿cómo conviviste con esa mirada a lo largo de tu carrera y qué lugar sentís que ocupa hoy tu identidad más allá de lo físico?</b></p><p>—Toda mi vida trabajé con mi cuerpo. A los 14 empecé como modelo, iba con mi mamá, obviamente, porque yo era chica y hacía desfiles de lencería, comerciales de jeans, etc. Siempre con el cuerpo, el cuerpo. Después fui siempre muy deportista y mostré mi cuerpo también y hoy por hoy sigo trabajando de mi cuerpo, pero también tengo una cabeza. Y está bueno que se sepa que tengo cabeza y que tengo mente, no que solo puedo mostrar un cuerpo. Por eso te digo, yo no habré estudiado nada, pero yo sé que soy muy buena en todo. </p><p><b>—Tenés la universidad de la calle y has laburado muchos años, aprendiste mucho. </b></p><p>—Viví en muchos países también. Viajé mucho con Canal Playboy y eso me dio mucho, porque yo viajé por toda Latinoamérica, partes de Europa. Durante cuatro años nos íbamos 10 días todos los meses a trabajar. Éramos diosas divinas, espectaculares, intocables. Éramos así, ¿viste? Viví tantas cosas lindas y no tan lindas en mi vida que todo te da experiencia. Y <b>podría ser millonaria, pero elijo ser una laburante</b> y estar con un laburante. Qué sé yo. Puedo ser considerada tonta o no tonta, pero elijo estar tranquila y en paz. </p><p><b>—Es tu dignidad y los valores en los que realmente creés. Pensar que sos tonta por no haber vendido tu cuerpo es una locura...</b></p><p>—Claro, pero a veces decís: “¡Ay! Etaría tan tranquila en la vida económicamente" (risas). Pero ¿sabés qué? Elijo el compañero. Hoy tengo un buen compañero, tengo una persona que me apoya, una persona que hace lo que yo hago en cierta forma y nos divertimos. Entrenamos, nos divertimos tomando mate con facturas un domingo a la mañana, comiendo una pizza una vez a la semana, ponele, mirando la tele. Somos muy caseros, nos gusta lo mismo, somos muy tranquilos y eso está bueno. Conseguir a alguien que realmente va con vos. Porque yo también podría estar de joda todo el tiempo y de acá para allá. Pero ¿qué te deja eso al final del día? Ahora volví de Mar del Plata y tengo un periodo de extrañar porque volví de las luces, los aplausos, de ser la espectacular y que todo el mundo te llene el oído, que te digan qué hermosa, qué buena la actuación... Y llegás a tu casa y estás ahí, sola, ya no hay aplausos, no hay nada. Pero es un cambio que uno también necesita aceptar.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/4ZWER4JPAVCP3EVOP2Y3ZZTKYU.png?auth=e69335396cdcb25a14cdbc9fe30c2390ce8a4125f625b6edd4b66613e7bc5e3c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Mónica Farro con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[José Chatruc: el inicio de su relación con Sabrina Rojas, cómo enfrenta la repercusión mediática y por qué “es difícil dejar de hacer cosas”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/14/jose-chatruc-el-inicio-de-su-relacion-con-sabrina-rojas-como-enfrenta-la-repercusion-mediatica-y-por-que-es-dificil-dejar-de-hacer-cosas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/14/jose-chatruc-el-inicio-de-su-relacion-con-sabrina-rojas-como-enfrenta-la-repercusion-mediatica-y-por-que-es-dificil-dejar-de-hacer-cosas/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, el ex futbolista se refirió al incipiente vínculo sentimental que mantiene con la conductora y modelo. Por qué se dedicó al periodismo y los cruces frente a las “críticas terminantes”]]></description><pubDate>Tue, 14 Apr 2026 06:11:25 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>José Chatruc</b>, <i><b>Pepe</b></i>, nació en Buenos Aires el 9 de noviembre de 1976. Comenzó su carrera futbolística en <b>Platense</b>, equipo con el que debutó como profesional en 1996. Tres años más tarde pasó a <b>Racing</b>. Con la<i> Academia</i>, y dirigido por <b>Reinaldo </b><i><b>Mostaza </b></i><b>Merlo</b>, fue parte fundamental del título del Apertura 2001, que cortó una sequía de 35 años sin títulos locales para el elenco de Avellaneda. En el fútbol argentino vistió además las camisetas de San Lorenzo, Estudiantes, Quilmes y Banfield. También jugó en el exterior: en el Grasshopper de Suiza y en Barcelona de Ecuador.</p><p>Tras su retiro, Chatruc comenzó a trabajar en los medios -es periodista deportivo- y entre otros, se desempeñó en <i>ESPN</i>, <i>TNT Sports</i> y <i>Radio La Red</i>. Por estos días, su nombre trascendió las páginas deportivas, ya que comenzó una relación con <b>Sabrina Rojas</b>, por lo que su palabra fue buscada recurrentemente por los programas de espectáculos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WZOOACEX2BDQDEBBKBYR66AHFI.jpg?auth=eebc7cd41be10e81a5b6a3f794363c704831f53b0f819f5a6cff30e9da86b39f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Pepe Chatruc explicó por qué todavía "no es un noviazgo" su relación con Sabrina Rojas (Foto Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><i><b>-¿Cómo estás? Con tantos flashes por estos días... Porque sos un tipo que has tenido flashes toda su vida como futbolista, tapas de diario, tapas de revistas... ¿has hecho otras revistas, como Playboy, Hombre?</b></i></p><p>-Me ofrecieron, sí. Hice algunas fotos, pero era la revista <i>Gente</i>.</p><p><i><b>-¿No hiciste el Macho Bus?</b></i></p><p> -No, no lo hice, porque me tenían que tapar (risas). En ese programa (<i>Sábado Bus</i>) gané el auto, practiqué con el corchito y lo gané (mientras habla del programa de Nicolás Repetto, Chatruc sigue buscando la foto de la producción que hizo para la revista <i>Gente</i>, finalmente la encuentra y la muestra: “Chatruc, el potro de Racing”).</p><p><i><b>-Bueno, hiciste una nota importante para Gente en cueros...</b></i></p><p>-Sí, en 2001. Me vinieron a hacer la nota porque estaba haciendo el curso de cocina y habíamos tenido una noche difícil con el <i>Chanchi </i>(Estevez), las ojeras... cuando ves la foto... lo muerto que estaba...</p><p><i><b>-Vos sos alguien que fuiste ídolo de Racing, San Lorenzo, jugaste en Europa, ahora escucho, por el momento que estás viviendo, por tu relación con Sabrina Rojas, que dicen “que choreo”, ¿qué tiene?“... ¿cómo la estás viviendo?</b></i></p><p>- No, bien... cuando vos salís con una persona tres, cuatro veces, lo comentás, pero no que te hagan una nota y te pregunten “¿estás enamorado?" (risas). Es gracioso... te dicen “¿qué te enamoró de ella?“, lo traslado a la vida real y es cómico, a nadie le preguntan eso. También ahí dimensionas un poquito el grado de fama, que siempre lo hablábamos con (Darío) Barassi. <b>Yo soy un famoso clase C, Barassi era clase C. Estábamos ahí. Hoy Barassi es clase A, está agrandado, insoportable. Yo iba a comer a cualquier lado con chicas, chicos, lo que sea y no había una cámara. Esa era la característica de clase C. A nadie le importa lo que hagas. Podés acceder a un canje. Vivís re tranquilo, con los beneficios de ser conocido, alguna cosita, algún mimito, una marca. Después, el famoso clase B ya es más seguido y clase A te clavan un móvil. </b><i><b>Sabri </b></i><b>(Rojas) está ahí. Ahí sí le importa a la prensa con quién sale, qué hace, y es noticia. Yo no, salvo que salga con Juan Marconi, por ejemplo (risas).</b></p><p><i><b>-¿Te llevás bien con eso? ¿O te gustaría que no pase?</b></i></p><p>-Entiendo que están trabajando. Si hay algo que odio es quedar como canchero, agrandado. Pero el otro día me hicieron dos o tres preguntas y la tercera, medio reiterativa ya. Y me mató que la notera me dice “ponete (el auricular) para salir en vivo para Flor de la V” y le digo que no, porque me tengo que ir a buscar a los chicos y se da vuelta y dice “bueno, se niega a dar el móvil”. <b>Y ¡no es que me niego, me tengo que ir!</b> Le mandé después un mensaje a Flor pidiendo disculpas.</p><p><i><b>-Vos dijiste que con Sabrina (Rojas) se conocen en un grupo, pero ¿cuando empezó eso de ustedes? ¿Fue desde el inicio?</b></i></p><p>-Recién nos estamos conociendo y va. Tampoco hay que hablar mucho porque te empiezan a buscar cosas y nada. Simplemente pegamos buena onda y dio para ir a comer y estamos en eso. Nada.</p><p><i><b>-O sea, no es un noviazgo.</b></i></p><p>-<b>No, todavía no y no sé qué va a pasar. Por eso tampoco hay que hablar tanto. es difícil. </b>Yo no estoy acostumbrado porque nunca lo hice. Y también respeto que ella tiene su familia, sus hijos, sus cosas, su laburo. Entonces después, si no resulta es “¡uy, qué fracaso!“. Entonces estamos viéndonos, nos vimos tres, cuatro veces. Se dio que nos fuimos de viaje. No fue canje (risas). Pasamos un lindo fin de semana. Lo que pasa es que, claro, vas a la playa y te sacan una foto.</p><p><i><b>-¿Cuándo te diste cuenta que podía haber algo con ella?</b></i></p><p>-Empezamos jodiendo, como soy yo, desde el humor. Pero nada, <b>nos estamos conociendo, tenemos la mejor, nos divertimos y ojalá que esté todo bien, pero proyectar es muy difícil y pasa esto, que después si vos hablás mucho del tema están todos como pendientes. Después se va a decantar...</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FLMHBL4TABE27LJOVTUFCFRPMM.jpg?auth=2c8c3ab0d8c21aabadc649ccb0ba14f41c65146d3c111e25ae1b28127ce1b598&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Chatruc contó que no sintió el retiro pese a dejar el fútbol muy joven (Foto Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><i><b>-Vos hablabas de la familia de Sabrina, pero vos también tenés tres hijos. Te deben preguntar, otros chicos le deben decir algo, alguna cargada...</b></i></p><p>-Sí, alguna cargada hay, pero a mí lo que más me importa es que ellos estén bien y yo creo que están bien y saben que yo soy muy respetuoso. En general no subo situaciones mías a las redes, y menos ahora, porque no da. Y en cuanto presentar las parejas a los chicos, yo siempre traté de ir despacio, porque puede ser una carga para ellos, porque capaz esa persona después se va, por eso trato de preservar. No hablo de Sabrina en particular, sino en general. En mi vida siempre elegí preservar a los chicos y a la persona con la que salís, porque también son hijos de otras madres. Para mí para presentar a alguien tiene que pasar un tiempo largo y a veces podés no presentarlo. Creo que no hacen falta algunas cosas, como ensamblar. Estoy lejos de eso, si en algún momento se da, con Sabrina o con quien sea, no es lo que más me gusta. Es más, no creo que vuelva a convivir, no lo veo. <b>Como decía </b><i><b>Mostaza </b></i><b>Merlo (y lo imita), “se acaba la pasión”. Él decía que tenemos que tener sexo una vez por semana y nosotros le decíamos “pero vamos a ser todos cornudos” (risas), teníamos veintipico y él decía “no, no, solo el martes”. </b></p><p><i><b>-Y si ahora te lo cruzás a Mostaza, ¿cuántas veces por semana le decís?</b></i></p><p>-Quedó rara la relación con Mostaza, me gustaría volver a tener el vínculo que teníamos, porque lo quiero mucho y él para mí fue muy importante. Los dos éramos insoportables, pero él no se hace cargo de su parte. Es como en el amor, con las ex parejas: “¡fue todo culpa tuya!“.</p><p><i><b>-Ví las fotos que te sacaron con Sabrina en Punta del Este. Es evidente que saben que va a pasar. En la previa, ¿hay una charla? Dicen, “si nos sacan fotos ¿qué hacemos?”.</b></i></p><p>-Sí, obviamente hay que estar relajado con el tema. Para ella, que me diera ese pie, es porque no la avergüenzo (risas). Vos sabés que a mí no me importa nada, pero bueno, ella toma más recaudos y si evidentemente accedió a viajar conmigo es porque está todo bien con eso.</p><p><i><b>-Sos una personas que hace muchas cosas, ¿lográs parar en algún momento?</b></i></p><p>-Para mí es difícil, pero estoy en una etapa de repensar un poco todo. Cuando llegas a cierta edad, una analiza, decís “qué somos, a qué vinimos”, te replanteas todo, por qué trabajamos, todo el esfuerzo, el estrés... Estoy como con esa cabeza y también ya viví un montón y soy un agradecido a la vida. Yo soy un afortunado, jugué al fútbol, que era mi pasión, casi sin darme cuenta, porque hice una vida más tradicional. Tuve la suerte de que mis viejos me dieron una buena educación. Fui jugador sin haber hecho inferiores, era tal la convicción que yo tenía era que iba a jugar y lo logré. Hoy es muy difícil, pero después terminé eso y empecé en los medios. He sido notero, hice de todo.</p><p><i><b>-Muchos jugadores hablan de lo difícil que es el retiro, que pasó en tu caso, ¿lo sufriste?</b></i></p><p>-Tiene que ver mucho con cómo te tomás la vida y qué querés. Yo sentí que le había dado mucho al fútbol, que el fútbol también me ha dado un montón, porque yo empecé a jugar a los 17 años, pero también siento que la vida no es solo fútbol, por eso no quise ser técnico. Me parece que era repetir y que en la vida tenés mil cosas para hacer y no nos animamos como seres humanos a decir <b>“bueno, rompo todo, rompo esto, no quiero trabajar más y me voy a tal lado a hacer esto”.</b> Después vienen los hijos, las responsabilidades y todo cambia. Y yo soy feliz siendo padre porque lo elegí. Y tengo dos ex mujeres que son buenas madres también. Entonces reparto mitad y mitad, porque me gusta ser justo, pero hay muchos chicos que se deprimen. Hay gente que realmente le da la vida al fútbol y la depresión es muy grande. <b>Me acuerdo que cuando me retiré y me senté en la esquina de mi casa a tomar un café, dije “bueno, por ahí puedo no hacer nada”. Pero no, hago muchas cosas, tengo muchos emprendimientos, soy dueño de pymes y demás. Pero claro, yo sentí que ya está. Por supuesto que sigo jugando, también para mantenerme bien físicamente, la verdad que soy un privilegiado en cuanto a la genética. Pero entiendo que muchos no encuentran un lugar. Y como futbolista tenés (como salida) ser técnico o representante, o los medios. </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XTLT57JGKFHGRJCAR7LSHFDUKQ.jpg?auth=654693475014a27e34305b4461a72afca16f72d35160526a15a9de4cfefa0e82&smart=true&width=1281&height=1920" alt="Pepe comparte un streaming con otros ex futbolistas. También trabaja en ESPN y Radio La Red (Foto Adrián Escandar)" height="1920" width="1281"/><p><i><b>-¿Estás haciendo un streaming (Vestuario Stream) y ahora volvés a ESPN?</b></i></p><p>-Sí, un programa con Germán Paoloski.</p><p><i><b>-¿Vos ibas a la escuela con Germán?</b></i></p><p>-Germán iba con mi hermano a la escuela. Recuerdo cuando venía a comer a mi casa, yo estaba en quinto grado y él en primer año, nos llevamos tres años. Germán siempre fue un chico muy sano, bastante tronco para el fútbol. Cuando el arranca en los medios me daba siempre figura del partido, yo siempre le daba la nota (risas). Después se dio, cuando me retiré, joven, a los 32, que me dijo “¿no querés venir?“. Yo sentí que era extrovertido y así arranqué en los medios. </p><p><i><b>-Vamos a recordar el día que hicimos la colecta con Santi Maratea en Independiente y vos, referente de Racing, bancaste la propuesta como un tipo del fútbol, y amigo mío, y te puteó todo el mundo de Racing...</b></i></p><p>-No, me insultaron los chicos más jóvenes, y muy agresivamente. Después, en un momento, digamos, entre comillas, pedí disculpas si le había molestado a alguien. Pero la intención, primero que yo te considero como un hermano menor, entonces es difícil no apoyar a alguien que querés. Después me pareció un gesto para el fair play y evidentemente Racing e Independiente se necesitan. Es más, en un momento creo que ambos clubes miraban más a Boca como rival y lo insultaban más. Y hoy el clásico está espectacular y lo vemos con lo que pasó con <i>Maravilla </i>(Martínez), que tomó una decisión, que te digo una cosa, es perfecto lo que hizo, pero quizá no es su fuerte, entonces quizá ahí estuvo el error, pero nadie pensó que le iba a picar (<i>NdR: se refiere al penal que el delantero de Racing erró en el clásico frente a Independiente</i>). Esa es la sorpresa. Por ahí pueden tomarlo como que los cargó, pero yo lo banco. Y volviendo a lo otro, me putearon los más jóvenes, pero yo quería algo de fair play, el gesto de grandeza de Racing, que estaba en un buen momento, y al ver caído a su eterno rival, lo ayuda. No como el <i>Chanchi</i>, que donó un peso, una basura (risas). Pero yo tenía un compromiso. Creo que la amistad y los vínculos son lo más importantes.</p><p><i><b>-¿A qué jugadores que trabajan en los medios te gusta escuchar?</b></i></p><p>-Me parece muy fresco y auténtico. <i>Pablito </i>Mouche. Al <i>Flaco </i>Schiavi no le importa nada. <i>Flaco</i>, ¡ponele un poco de onda, hermano! Si el <i>Flaco </i>hablara... pero tira de a poquito. Diego Latorre, que es un chico muy culto, tiene es don natural, esa facilidad de explicar las jugadas con tranquilidad, con pausa. Quizás a veces no es tan emotivo, tan emocional, pero es muy bueno. (Cristian) Traverso también explica muy bien las cosas.</p><p><i><b>-¿A veces te agarrás con algunos periodistas, no?</b></i></p><p>-<b>Sí. yo me trenzo a veces con algunas cosas que dicen ciertos periodistas, que son muy terminantes. A mí no me gusta el periodista terminante.</b> A veces digo eso de “no jugaste nunca”, pero es sin maldad, no es de soberbio. Todos opinamos de todo y es lógico porque todos lo jugamos. A mí me gustan los periodistas que juegan al fútbol, amateur, obviamente, y las chicas también, que jueguen, porque ahí van sacando cosas y vas vivenciando y viendo la dificultad. Y los que hablan del penal de <i>Maravilla</i>... hay que patear un penal. Yo pateé cinco y metí uno, se me nublaba todo. Con lo demás, no tenía problemas, pero con los penales me pasaba eso. No es fácil. Lo mismo que las situaciones en los partidos. Vos tenés que dar los pases a una velocidad... por eso Messi es tan grande, porque te hace creer que es fácil, hacer 900 goles, no es fácil. <b>Por eso no me gusta la gente que es terminante y agresiva con los jugadores. Lo demás es materia opinable. </b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/T66YO7TRNVGD3DLIUSO5E5T6ZI.png?auth=cbabafeb4e12510b98c05cafb569cce056bcf1839aaeebf4fb8f2795725b9088&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Turco Husaín: “No me levantaba de la cama, era un mueble en mi casa” ]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/12/turco-husain-no-me-levantaba-de-la-cama-era-un-mueble-en-mi-casa/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/12/turco-husain-no-me-levantaba-de-la-cama-era-un-mueble-en-mi-casa/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Cuando terminó su carrera en el fútbol sufrió una depresión profunda durante varios años. Canalizaba la tristeza comiendo y tomando alcohol. No tenía nada para hacer, pasaban los días y no se levantaba. Sintió que el fútbol lo había abandonado y dejó pasar todas las oportunidades. Hoy es figura en los medios de comunicación. Soltero hasta los 40, a los 51 por primera vez piensa en casarse con su mujer. La historia de amor, la separación y el reencuentro, 11 años después]]></description><pubDate>Sun, 12 Apr 2026 05:42:36 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Vive un presente de mucho trabajo y reconocimiento pero cuando terminó su carrera profesional como futbolista sufrió una depresión y le costó salir. Los más grandes volvimos a verlo masivamente en <i>MasterChef Celebrity</i>, los más jóvenes lo conocieron y ya lo quieren. Fue una gran figura del fútbol durante tres décadas. Jugó 7 años en Vélez Sarsfield, después en River Plate y de la Selección Argentina. Ganó las copas nacionales e internacionales más importantes, algunas varias veces. Jugó también en México con Los Tigres, en Newells Old Boys, en Chile y en Uruguay. Estuvo en “Fútbol para todos” y en “Tribuna caliente” y desde hace 14 años es analista deportivo en DirecTV Sports. Es una figura de la televisión y del streaming con “Anda pa’ alla” y hoy debuta en “La Peña de Morfi” por Telefe.</p><p><b>– ¿Te asumís ahora como una figura de los medios audiovisuales?</b></p><p>– La verdad que no, vivo el día a día. En este último período cambió un poco el público que me seguía, es un más la familia. Cuando analizaba los partidos era muy futbolero el público y hoy es la familia, los chicos que no vieron mi carrera deportiva y que me conocen por haber cocinado.</p><p><b>- Por ponerte la careta y payasear, seguramente te señalan los chicos</b></p><p>– Sí, también era el que hacía trampa. Lo disfruté, y hoy es un mimo al corazón.</p><p><b>– ¿Estás desinhibido como en la intimidad?</b></p><p>– Un poco más controlado. Por ahí hay cosas que no van a salir y que no salen, muchas bromas internas.</p><p><b>– ¿Cuánto tuvo que ver Maxi López en que estuvieras en MasterChef?</b></p><p>– Fue al revés. Maxi estaba con dudas, iba a arreglar por una semana y Wanda usó que yo ya había arreglado para que él venga. Cuando yo arregle, él estaba recién hablando. Nos volvimos a reencontrar después de mucho tiempo, fue un placer, lo conozco a Maxi desde hace muchos años. Un pibe divino, divino. Vi crecer a sus hijos también.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PJVJCMUIBJA63F3KBEDWSK6TLI.jpg?auth=00cb221f6133390ccf29fd2783d25568f83949011b9536bb4dfd2bd56d4eaf3a&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""En este último período cambió un poco el público que me seguía, es un más la familia", explicó el Turco Husaín" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Eran amigos?</b></p><p>– Sí, claro, claro. La actividad nos separó porque él se quedó viviendo en Europa y yo volví al país. Pero el reencuentro fue maravilloso.</p><p><b>– Te llamaron para cocinar en televisión en el concurso más popular que tiene una rutina muy exigente. ¿Al tomar esa decisión tuviste dudas?</b></p><p>– Todas. A mí me habían llamado para la pastelería, para “Bake off” y dije que no. Sé lo que cocino y cómo. Pastelería nunca había hecho.</p><p><b>– ¿Sabían los productores que vos cocinabas?</b></p><p>– No, el nombre surgió en algún lado y me convocaron. Y yo para sacarme de encima el problema o ser un poco más cortés, dije “con el tiempo si hacen <i>MasterChef</i> y me querés tener en cuenta…” Pensando que no iba a existir el programa. Y al poco tiempo me convocaron.</p><p><b>– A Maxi le picó que hubieras arreglado.</b></p><p>– Me parece que pasó por ahí, cuando nos encontramos, me dijo, sí. Y yo, cuando se rumoreaba que él venía también arreglé rápido.</p><p><b>– Pensé que habías dudado porque vos contaste que tuviste problemas con la comida.</b></p><p><b>“TUVE PROBLEMAS CON LA DEPRESIÓN. LO CANALIZABA CON LO QUE ME ENCONTRABA, COMIENDO O CON EL ALCOHOL” </b></p><p>– Sí, tuve problemas con la depresión, lo canalizaba con lo que me encontraba.</p><p><b>– ¿Comiendo?</b></p><p>– Si, comiendo, o con el alcohol. Es una parte muy fea de mi vida que por suerte superé, casi la anulé. No me da vergüenza contarlo porque lo viví y por si alguien escucha y ve que se puede, que se puede salir de la depresión, que lleva un tiempo, por lo menos a mí me llevó. Pero sí, con fuerza de voluntad podés.</p><p><b>“EL FÚTBOL ME DEJÓ A Mí, YO NO DEJÉ AL FÚTBOL”</b></p><p><b>– Hubo algo que te afectó mucho, cuando jugabas en Chile un terremoto devastador sacudió el país.</b></p><p>– Sí, fue cuando el fútbol me dejó a mí. Yo no dejé el fútbol. Yo estaba jugando en Chile y no sabía que Chile era una zona que sufría sismos, que había sufrido hace muchos años terremotos. Y hubo un terremoto muy grande en 2010, 27 de febrero de 2010, una fecha horrible para todo el pueblo chileno. Me ha tocado ver cosas que no le deseo a nadie porque fue muy, muy feo, muy triste todo. Eso hizo que yo dejara el contrato en Chile y me volviera al país porque la pasaba muy mal.</p><p><b>– ¿Te afectó emocionalmente?</b></p><p>– Mucho, mucho, sí. Hoy lo cuento con un poco más de tranquilidad pasados los años, pero al principio, cuando sucedió, me reí de lo que me había pasado y de que me había salvado. Son reacciones.</p><p><b>“A MEDIDA QUE PASABAN LAS HORAS Y LOS DÍAS Y TOMABA CONCIENCIA DE QUE ME HABÍA SALVADO, LO CONTABA Y LLORABA”</b></p><p><b>– ¿Podrías no haberte salvado? ¿Pasó muy cerca el terremoto?</b></p><p>– Exacto. Yo estaba en un piso 17 y podría haber caído. A mí me tiró de la cama el terremoto, fue muy fuerte. A medida que pasaban las horas y los días y tomaba conciencia de que me había salvado, ya lo contaba llorando. La primera reacción que había tenido, reirme, me la explicó un psicólogo.</p><p><b>– ¿Por el impacto?</b></p><p>– Sí, es normal que aparezca como primera reacción la risa. Después caés y entendés que salvaste la vida de milagro.</p><p><b>“YO ME QUERÍA RETIRAR JUGANDO. NO ME IMPORTABA DONDE. NO SUCEDIÓ Y ENTRE EN UNA SITUACIÓN DE LA QUE ME COSTÓ SALIR”</b></p><p><b>– En ese momento quisiste irte de Chile.</b></p><p> – Sí, y no pude irme. El terremoto rompió tanto el aeropuerto que solamente entraban aviones de emergencia, no salía ningún vuelo. A la semana empezaron a reestructurar un poco el aeropuerto. Cuando tomé el avión hice el check en la pista, todas las oficinas estaban rotas.</p><p><b>– Turco, ¿por qué está tan cerca el terremoto del final del fútbol? </b></p><p>– Porque volví a la Argentina y dije “me voy a entrenar, algún club me va a llamar”. Yo me quería retirar jugando. Yo tenía 36 y pensaba jugar un año más. No me importaba cómo, dónde jugara, sino la satisfacción de dejar yo la actividad. Y no sucedió. Acordándome de Chile y acordándome de que no me llamaba nadie, entré en una situación de la que me costó salir.</p><p><b> – ¿No habías pensado alguna vez que el fútbol profesional se iba a terminar?</b></p><p>– Sí, pero erróneamente en mi vida no acompañé el final de mi carrera con una actividad paralela. Me dediqué a pleno al fútbol. Y eso fue creo una gran falta en mi carrera.</p><p><b>– ¿Porque te despertabas y no tenías nada para hacer?</b></p><p><b>“ERA UN MUEBLE EN MI CASA, TODOS LOS DÍAS ME LEVANTABA TARDE Y ME ACOSTABA TARDE”</b></p><p>– Nada, nada, nada María Laura, era un mueble en mi casa. Yo me miraba y miraba para los costados… Me empecé a levantar tarde, todos los días me levantaba tarde y me acostaba tarde. En ese momento tenía de socios a unos compañeros del fútbol, teníamos un bar en Cañitas, me venía hasta el bar, hacía que me preocupaba un poco, pero después… </p><p><b>“IBA HASTA EL BAR, HACIA UN DESASTRE EN LA BARRA Y VOLVÍA A MI CASA”</b></p><p><b>– ¿Ibas a chupar?</b></p><p>– Si, hacía un desastre en la barra y volvía a mi casa. No eran buenas épocas.</p><p><b>– ¿Y entrenar?</b></p><p>– Decía: mañana me levanto y me muevo un poco, pasaban los días y no me levantaba nada. No hacía nada. Era bravo. A veces, cuando pienso lo que viví y lo que pasé y hoy veo mi presente, digo: no fui yo. No entiendo cómo pasé por esa etapa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NRJ3EMHOKRBX3NHLV6IT3PGFLE.jpg?auth=f64afb30eab085a851ed608d92797ef92dde0259e232b2876c9e58da15e746a4&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Me empecé a levantar tarde, todos los días me levantaba tarde y me acostaba tarde", contó el Turco Husaín en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>“PASABAN LOS DÍAS Y NO HACÍA NADA. NO ENTIENDO CÓMO PASÉ POR ESA ETAPA”</b></p><p><b>– Entiendo que no tenías absolutamente nada para hacer y ahora tenés una cantidad de cosas infernal.</b></p><p>– Sí, hoy tengo un poco más de actividad y me encanta. Hay algo que hoy estoy viviendo que no me pasaba en esa época, y es que me tienen en cuenta. Entonces al tenerme en cuenta lo disfruto.</p><p><b>“EL ERROR MÍO FUE ENCERRARME EN MÍ MISMO”</b></p><p><b>– ¿Por qué crees que la depresión se mantuvo en el tiempo? Duró más de dos años. </b></p><p>– Sí, la única explicación que encontré fue que el error mío de encerrarme en mí mismo y no apoyarme en quien tenía al lado. Por más que no entendieran lo que estaba viviendo o lo que estaba sufriendo, no me apoyé.</p><p><b>– ¿De quiénes hablás?</b></p><p>– De mi familia. Obviamente no me iban a entender y no iban a tener la palabra justa ni la respuesta, pero no hice otra cosa. </p><p><b>– ¿Buscaste un terapeuta?</b></p><p>– Probé, yo le contaba lo que me pasaba y él me daba un camino para el día a día, pero él no entendía lo que yo estaba sintiendo, nadie. En ese sentimiento me encerré hasta que un día se ve que me tenía que levantar distinto.</p><p><b>– ¿No había pareja en ese momento? ¿Estabas solo? </b></p><p>– “Ni” te diría. El sostén a nivel pareja no estaba, obviamente.</p><p><b>– ¿No sabían nada tus ex compañeros? ¿A los amigos no les contabas?</b></p><p>– No, me encerré de una manera… Hoy con el tiempo creo que fue un error.</p><p><b>“ME CORRO DE LA ESCENA, ME MIRO Y DIGO: ¿QUÉ PASÓ?”</b></p><p><b> – Te sorprende lo que pasó como si tu resiliencia y tu superación no fueran propias.</b></p><p>– Sí. Me corro un poco de la escena, me miro y digo, qué pasó que estaba así desde 2010 al 2012, 2013, como te conté recién, y que a partir de ahí llegué de a poco hasta este presente que me gusta y disfruto.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PRO3745725CPHFX64JTKMXRVMY.jpg?auth=0ed23446b4565a4c8d17ea33688667e00b70dc554981d5d00ded22b57cf1a957&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Me encerré de una manera… Hoy con el tiempo creo que fue un error", reflexionó el Turco Husaín" height="1080" width="1920"/><p><b>– Pensabas: nadie más me llama, no le importo más a nadie.</b></p><p>– Si, es lo primero que pensás. Suena crudo, pero es real: a nivel fútbol todo es muy vertiginoso y si la gente que decide considera que no estás, no estás.</p><p><b>– ¿Hoy te definirías como analista deportivo? </b></p><p>– Sí. Me gusta analizarlo, miro mucho fútbol. Sí, me considero porque entiendo de lo que hablo. Me gusta hablar de fútbol, conozco el ambiente y lo que pasa, por más que hayan cambiado las épocas. Lo que veo y lo que analizo no pasa de moda. Hace más de 100 años que tiene vida el fútbol.</p><p><b>– Tu historia de amor con tu mujer tiene idas y vueltas. Todos queremos en algún momento reencontrarnos con algún amor, a vos te pasó. </b></p><p>– Sí, algo loco, porque nos conocemos desde el 2004, y empezamos a salir cuando yo estaba hablando de la renovación de mi contrato en River cuando le invité a salir a Romina. A donde fuimos a cenar había un televisor y ella ve la noticia de que me habían vendido, yo no me había enterado. Me iba a México, y ella vino conmigo. Convivimos un tiempo y cuando vino el receso de las Navidades en 2004, nos separamos. Fue algo un poco loco, de no conocernos pasamos a convivir y por eso no nos llevábamos bien, y nos separamos.</p><p><b>– No anduvo ¿Cuánto duró? </b></p><p>– Entre idas y vueltas un año y pico. Ella después se fue, se radicó en Chile y yo seguí mi carrera.</p><p><b> – ¿No se escribieron más?</b></p><p>– Sí, hubo contactos. Muy buena onda, muy.</p><p><b>– ¿No quedó ningún resentimiento?</b></p><p>– No, fuimos con la verdad cada uno. Estaba el dolor de la separación, pero fuimos sinceros mutuamente con la verdad. Capaz que eso hizo que el tiempo curara un poco más rápido las situaciones y que hubiera comunicación de vez en cuando.</p><p><b>– ¿Cuánto tiempo no se vieron?</b></p><p>– Entre siete y ocho años. Y cada uno tuvo su relación. Había contactos, pero no nos veíamos. Creo que hubo dos o tres encuentros, pero esporádicos. Después, en 2015, DirecTV me llevó a la Copa América de Chile, ella trabajaba ahí. Había ganado un reality muy popular y no nos podíamos encontrar. </p><p><b>– ¿Quién dio el primer paso? ¿Quién escribió?</b></p><p>– Ella me escribió después de mucho tiempo porque me vio en una nota en “Pura química”. Once años después de la relación. </p><p><b>– ¿Qué te dijo?</b></p><p>– Que se reía con mis anécdotas. Y la llamé directamente por videollamada. Me cortaba y dije: ¡ay, no! Se ve que no la puedo llamar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CHUHSVROKVC4FGV7F3Z24EG7MM.jpg?auth=cec9e38547983477e9cb10a33d0cc0dedad07bc751db46190f6359f791f8dbc1&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Como el reality era tan popular, ella ponía las condiciones de cómo vernos y cuándo vernos", detalló el Turco Husaín" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Estaba con alguien?</b></p><p>– Claro, fue lo primero que pensé, pero era que se tenía que arreglar para la videollamada. Así que empezamos a hablar. Como el reality era tan popular, ella ponía las condiciones de cómo vernos y cuándo vernos. Y el programa que hacíamos nosotros también era muy popular, en Chile, en Colombia, en Ecuador. Entonces evitábamos alguna foto.</p><p><b>– ¿Te resultaba divertido?</b></p><p>– Sí, me mataba, porque había que esconderse. Por la exposición de ella tenía que tener cuidado. Sí, bien divertido. Ella propuso volver a Argentina. Yo le pedí que no resignara ningún sueño por cumplir por la relación, que nos íbamos a poner de acuerdo. Y dijo “no, voy, voy para Argentina”, se la jugó y acá estamos.</p><p><b>“HACE 11 AÑOS QUE ROMINA ME PIDE CASAMIENTO”</b></p><p><b>– ¿Por qué insistía tanto Wanda con que te tenés que casar?</b></p><p>– Porque hace 11 años que Romina me pide casamiento (risas). Y yo prometí que si ganaba <i>MasterChef</i> me casaba.</p><p><b> – ¿Te hacés el difícil? </b></p><p>– No, difícil no, el tiempo fue pasando.</p><p><b>– ¿Nunca te casaste?</b></p><p>– No, nunca. Y ella tampoco. Lo estamos hablando con más frecuencia. Ella quiere, sí. Y a medida que pasan los años, me voy aflojando. Así que por ahí sucede.</p><p><b>– ¿Cómo es ser papá grande? Porque los futbolistas tienen hijos muy jóvenes. ¿No tuviste ganas antes?</b></p><p>– No, no. Siempre supe que mi etapa iba a llegar por alguna señal que me iba a dar el destino con la persona que yo sintiera que tenía que ser la mamá de mis hijos.</p><p><b>– Tampoco sentías que valía la pena casarse con alguien. ¿Convivir?</b></p><p>– Sí, lo hice. Pero estaba metido en mi carrera, después dejé el fútbol. Siempre en ese aspecto fui demasiado egoísta, personalicé todo en mí. Mi mundo era solo yo. Era un poco particular en ese aspecto.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y5MK42BSCVE7XB3UBQUCE5I5WU.jpg?auth=77329eedab6872f53c16be22926b9af6f583adf873dc441e7d5a96a016c63cb6&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Siempre supe que mi etapa iba a llegar por alguna señal que me iba a dar el destino con la persona que yo sintiera que tenía que ser la mamá de mis hijos", reveló el Turco Husaín" height="1080" width="1920"/><p><b>“HASTA LOS 40 SOLTERO, LA PASÉ BÁRBARO. NO NECESITABA NINGUNA COMPAÑERA”</b></p><p>- Eras particular si lo comparamos con casi todos los futbolistas, que necesitan un apoyo, se casan jóvenes, tienen hijos siendo jóvenes.</p><p>– Cuando me tocó irme a Europa me fui solo y la pasé bárbaro. Estaba en la Selección Argentina en Napoli, y en Roma, a dos horas, estaban el Piojo López, Crespo, Verón, Simeone, Samuel, muchos argentinos. Nos veíamos casi siempre con Crespo, con el Piojo y con Verón. La pasé bárbaro. No vi que necesitara ninguna compañera (risas).</p><p><b>– Estabas de joda.</b></p><p>– Si, estaba bien, jajajaja, estaba tranquilo. La pasaba bien. Era otra edad, 25, 26 años.</p><p><b>– Muchos años estuviste de joda.</b></p><p>- Si, hasta los 40, soltero. Hasta que me reencontré con Romina y firmemente hasta acá estamos.</p><p><b>– No aguantan estar solos muchos deportistas fuera del país.</b></p><p>– No, pero había una banda. Con Crespo estábamos más o menos en la misma, estuvimos solteros en Italia mucho tiempo, hasta que él se puso de novio y después se casó con su primera mujer.</p><p><b>– Debe haber mil anécdotas de la noche.</b></p><p>– Mil. Sí, salíamos bastante en Roma. </p><p><b>– ¿Todo secreto?</b></p><p>– No había redes sociales, no existían los celulares con fotos todavía. Entonces estabas más tranquilo, jajajaja.</p><p><b>– Libertad total.</b></p><p>– Sí, no se sabe nada, salvo algún testigo. Pero creo que acomodamos a todos para que no hablen (risas).</p><p><b>– Los protagonistas de </b><i><b>Masterchef</b></i><b> se hicieron super amigos y salen juntos, es un grupo increíble.</b></p><p>– Fantástico, porque veníamos todos de distintos ámbitos. Me tocó conocer al Chino Leunis, a Cachete Sierra, a Emilia Attias, que cuando estaba en pareja con el Turco éramos vecinos pero hablábamos poco y ahora conocí a una persona espectacular. Evangelina Anderson que con Martín Demichelis los conocí de chiquitos, pero se fueron a Alemania y no los vi más, una persona espectacular. Andy Chango, un genio, lo adoro, es un tipo tremendamente inteligente y me río, tiene un humor ácido que me encanta y me permito que me cargue. Momi lo mismo, Sofi Martinez, Marixa, una piba fenomenal. Pablito Lescano, Julia Calvo, El Roña. Los jovencitos, que venían de un mundo que yo no conocía, La Joaqui, Ian Lucas, la Reini, pibes divinos todos. Es un grupo fantástico y seguimos intentando combinar todos para hacer alguna comida. Susana Roccasalvo, una fenómena.</p><p><b>– ¿Cómo hacen para lograr juntarse? </b></p><p>– Ponemos en el grupo “quién está para tal fecha”. El que puede está y el que no puede vendrá en la próxima, pero casi siempre somos varios. </p><p><b>– ¿Quién pinta para ser muy amigo en el futuro y sostener esa relación?</b></p><p>– Creo que la mayoría. Con Maxi somos amigos y Miguel Ángel Rodríguez, el uno. Yo había compartido un par de cumpleaños con él, pero no teníamos la relación que hoy tenemos, ha venido a mi casa a comer, he ido a la casa a comer, hemos ido a compartir cenas con las parejas. Se ha formado algo divino con todos y cada vez que nos juntamos parece un viaje de egresados.</p><p><b>“TENGO MIEDO DEL PASO DEL TIEMPO PORQUE CUANDO LO ACOMPAÑE A LA PRIMARIA VOY A TENER CASI 60” </b></p><p><b>– Tu hijo, Mateo que va al jardín de infantes. Tenés 51 años, sos de los papás más grandes que llevan a su hijo al jardín.</b></p><p>– Muy grande, sí. Me encanta, me vuelve loco. Me gusta levantarlo, vestirlo, llevarlo, ir a buscarlo cuando puedo, nos turnamos con Romina. Es inquieto al mango, pero me vuelve loco. Ser papá de grande me cambió mucho la dinámica pero me encanta. Veo como crece, como evoluciona. Tengo miedo al paso del tiempo porque cuando tenga diez años y lo acompañe en la primaria, voy a tener 60. Me voy a cruzar con pibes de 30 y pico, 40.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4RQMDZ44PJE4TM6XORWUA5NDNA.jpg?auth=1d3ee2ac2a695b10489c0a3237e1340e158b636a79aef136535065287d9f44c4&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Ser papá de grande me cambió mucho la dinámica pero me encanta", aseguró el Turco Husaín " height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Y el tema de la responsabilidad cuando llegó la paternidad te pegó?</b></p><p> – No, porque fue buscado, fue deseado. Cuando lo tenés ahí se terminó, ya está, cambió todo. Ahora todo para él y por él. Me gusta, nos gusta, porque Romina también lo asume como tal.</p><p><b>– Estuve leyendo lo que opinaban tus compañeros futbolistas de vos, todos dicen que eras un apoyo increíble como mediocampista, en la defensa, donde estuvieras. Eras el apoyo para que el otro se luciera. En el periodismo también sos un apoyo para el conductor, sos un columnista. ¿Te animarias a conducir?</b></p><p>– No me lo propuse. No sé cómo caería. Obviamente tendría que practicarlo y tendría que haber alguien que vea que puedo dar eso. No me puedo lanzar si alguien no me ve como para conducir. Pero no me lo propuse, tengo bastante participación y me siento cómodo.</p><p><b>“EN MI VIDA POST-FUTBOL ME HABÍA CONVERTIDO EN UN ESPECIALISTA EN VER LAS OPORTUNIDADES CUANDO YA HABÍAN PASADO”</b></p><p><b>– “Lo que me propongan y me gusta, lo hago”.</b></p><p>– Sí, estoy en esa, tal cual. Porque en mi vida post-fútbol, volviendo un poco a lo que yo viví con la depresión, me había convertido en un especialista en ver las oportunidades cuando ya habían pasado. </p><p><b>– ¿Dejaste pasar?</b></p><p>– Muchísimas propuestas, las dejaba pasar todas porque estaba mal, no me veía. Ahora me subo a todo y después veo de que me bajo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/5MP2KEALCRHMFBPMGJPMSG5HDY.jpg?auth=0be9ed178b2b69698f1398ae73e8bb36be817dcf8bbe0189ede37a81fb22a719&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Eugenia Tobal: “Más allá de que los 50 ya no son los de antes, yo me autopercibo de 35 años”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/12/eugenia-tobal-mas-alla-de-que-los-50-ya-no-son-los-de-antes-yo-me-autopercibo-de-35-anos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/12/eugenia-tobal-mas-alla-de-que-los-50-ya-no-son-los-de-antes-yo-me-autopercibo-de-35-anos/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La reconocida actriz argentina dice que las cinco décadas de vida le sentaron bien: "Se me acomodaron las prioridades y trabajo muchísimo para tener la cabeza en paz". Tuvo a su única hija a los 44 años y perdió a su madre dos meses después del parto. La crianza, la maternidad, el libro y la actuación en la voz de una mujer que asegura que es valioso hoy "poder decidir cuándo, cómo y si uno quiere ser mamá"]]></description><pubDate>Sun, 12 Apr 2026 05:42:19 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Hay cosas de esa etapa que no me acuerdo”, dice <b>Eugenia Tobal.</b> No es olvido: es la forma que encontró su memoria para procesar un tiempo tan intenso como contradictorio. En pocos meses, su vida cambió para siempre: <b>nació su hija Ema y murió su madre</b>, dos experiencias que se entrelazaron en una misma historia atravesada por el amor, la despedida y la transformación.</p><p>Hoy, ese recorrido íntimo convive con un presente más liviano arriba del escenario. Con <i><b>El chat de mamis</b></i>, la actriz volvió al teatro en el Multitabaris con <b>una comedia que se mete de lleno en el universo de la crianza</b>, ese territorio tan cotidiano como caótico. “Es el mal necesario el chat de mamis”, dice entre risas, sobre ese espacio donde se cruzan dudas, mandatos y pequeñas obsesiones compartidas.</p><p>Pero detrás del humor hay una historia más profunda. “Mi mamá fue el motivo por el cual me animé a escribirlo”, cuenta sobre su libro, nacido de aquellas conversaciones en el hospital. Entre charlas y silencios, <b>madre e hija pusieron en palabras ese “lado B” de la maternidad del que poco se habla</b>. Escribir fue, también, una forma de dejar registro y de acompañar un duelo.</p><p>“Escribí un libro que a mi mamá le hubiese gustado leer”, dice. Y aunque ella no llegó a verlo, su presencia sigue viva en lo cotidiano: en los recuerdos, en los gestos, en la música y en la forma en que Tobal transita su rol de madre.</p><p>A los 50 años, con una hija de seis, la actriz habla desde un lugar distinto. Más calmo, más consciente. <b>“La cabeza está mucho más en paz</b>”, asegura. Fue madre a los 44, después de un camino largo, y eso resignificó muchas cosas: “Necesito darle calidad de madre a Ema”.</p><p>También se permite abrir conversaciones que durante años quedaron en silencio, como la menopausia y los cambios del cuerpo. “Hay que hacerse cargo de que el cuerpo cambia y aceptarse”, plantea. Y lo dice sin solemnidad, pero con convicción.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2C42AKOTI5EQ3MRJYF42N7F5P4.jpg?auth=1c9568f018f0b6280777c03d0ca30e0fa7ea6b8f1a931fb6d9e47a4d63bc3074&smart=true&width=1920&height=2388" alt="Eugenia Tobal junto a Ema" height="2388" width="1920"/><p>Entre la risa del teatro y la intensidad de la vida, Tobal parece haber encontrado un equilibrio propio. “Estoy feliz, estoy tranquila. Encontré la paz conmigo”, dice en esta charla con <i><b>Infobae</b></i>. Y en el centro de todo aparece Ema: “Tengo una hija que me hace ser mejor persona todos los días”</p><p><b>—¿En qué año nació Ema?</b></p><p>—En diciembre de 2019.</p><p><b>—¿Y tu mamá?</b></p><p>—Falleció el 12 de febrero de 2020. Fue todo muy seguido porque al toque nos guardaron por la pandemia.</p><p><b>—¿Tu mamá te incentivó a escribir el libro?</b></p><p>—Mi mamá fue el motivo por el cual me animé a escribirlo. Teníamos charlas muy lindas en el hospital, durante sus internaciones. Hablábamos de la maternidad, del lado B, de esas cosas que no te dicen. Nos reíamos mucho y ella me decía: “Vos tenés que escribirlo así como lo hablamos, que es muy gracioso”. Entonces lo hice un poco en honor a ella y para que queden registrados esos momentos. No es un libro sobre mi mamá, pero acompaña ese proceso. Por suerte pudo estar en el parto y, aunque ya estaba deteriorada, lo vivió. También era especial porque, si bien ya era abuela por mis hermanos, conmigo vio por primera vez una ecografía. Fue muy importante que me acompañara en la maternidad.</p><p><b>—¿La pudo conocer a Ema?</b></p><p>—Sí, dos meses estuvieron juntas y Ema la tiene muy presente. También por lo que uno habla. La abuela Beba es para ella.</p><p><b>—No llegó a ver el libro, pero qué orgullo sentiría, ¿no?</b></p><p>—No, pero en la presentación dije que escribí un libro que a mi mamá le hubiese gustado leer. Era muy lectora y tenía el hábito de anotar frases muy bonitas que leía y después nos las escribía a nosotros. Y yo ahora hago eso también.</p><p><b>—¿La sentís a tu mamá?</b></p><p>—Sí, todo el tiempo. En recuerdos, en lugares, en canciones. Se hace sentir, siempre está ahí.</p><p><b>—Contaste cómo te acompañó en tu embarazo, que vio las ecografías...</b></p><p>—Sí, no todas, lamentablemente, pero al menos las dos primeras. Después ya su estado físico no se lo permitió.</p><p><b>—¿Te acompañó en todo el proceso de ser mamá?</b></p><p>—Siempre. Estuvo en todo, incluso cuando decidí congelar óvulos.</p><p><b>—¿Cómo fue esa decisión?</b></p><p>—Después de perder un embarazo, a los 37 decidí hacerlo. Necesitaba sanar algunas cosillas, no estaba en pareja y quería tener esa posibilidad. Mi ginecóloga me dijo que era como un seguro del auto: no pensás que vas a chocar, lo tenés como resguardo, por si lo necesitás. Fue muy inteligente su respuesta.</p><p><b>—¿Lo volviste a hacer después?</b></p><p>—Sí, a los 40. Pero no usé ninguno. Después conocí a Fran, que éramos amigos, y decidimos intentarlo juntos. Y en el transcurso de los dos años que estuvimos de novios yo no quedaba y me hice los estudios de trombofilia.</p><p><b>—¿Cuándo apareció el diagnóstico de trombofilia?</b></p><p>—Después de cambiar de obstetra. Me hice un estudio que nunca me habían pedido y ahí salió. Con tratamiento, Ema llegó en el quinto intento.</p><p><b>—¿Quedan óvulos todavía?</b></p><p>—Quedan dos.</p><p><b>—Todavía está el seguro del auto ahí guardado...</b></p><p>—Fui madre a los 44 y hoy, con 50, siento que necesito darle calidad de madre a Ema. <b>Más allá de que los 50 no son los de antes y que me autopercibo de 35</b> (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5DJYJN6BDNBEXJS4Y362L4J7GY.jpg?auth=21949ce9ad7856532312d0ac837b23d7e8441da5f4208e2bcbc596b4989bb238&smart=true&width=1920&height=2400" alt=""Me imagino siempre cómo hubiesen sido ellas entre ellas", reflexiona Eugenia Tobal sobre la muerte de su mamá." height="2400" width="1920"/><p><b>—No son los 50 que nosotras vimos de chicas.</b></p><p>—Ni loca. Cuando cumplí los 50 dije: “wow, qué bueno que está esto”. Me sentaron súper bien, se acomodaron las prioridades y trabajo muchísimo para tener la cabeza mucho más en paz.</p><p><b>—¿Siempre supiste que ibas a ser mamá?</b></p><p>—Sí, pero yo no era <i>Susanita</i>. Postergué mi maternidad hasta los 36 cuando me sucedió y podría haber sido antes. Y, sin embargo, viajé, estudié, trabajé, hice todo lo que necesitaba hacer hasta que, bueno, surgió el momento. Sí sabía que iba a ser mamá.</p><p><b>—No estaba esa posición, que es recontra válida, de “che, me parece que no quiero”.</b></p><p>—No. La idea de la maternidad yo la tenía muy clara con la madre que tenía. Entonces, al tener una mamá tan presente, tan compañera, tan copada como la mía, sabía que iba a estar buenísima. </p><p><b>—Ahora, esa pérdida del embarazo debe haber generado ciertas incertidumbres, ciertos temores.</b></p><p>—Lo que pasa es que, cuando te ocurre a una edad en la que empezás a sentir el quiebre del reloj biológico, aparece un nivel de desesperación distinto. Por eso también en el libro hablo de la criocongelación, porque está bueno que quienes tienen la posibilidad se animen. Está bien postergar la maternidad si así lo desean. La mujer puede elegir cualquier camino en su vida con respecto a este tema: ser madre, no serlo, postergarlo, hacerlo más joven o más grande. Obviamente, también hay un límite ligado a la salud. En mi caso, a los 44 ya era una mamá de riesgo, aun estando completamente sana. Más allá de la trombofilia, me pinché la panza literalmente hasta el último día de embarazo, como muchas mujeres que atravesaron ese proceso. Pero <b>hoy es valioso poder decidir cuándo, cómo y si uno quiere ser madre</b>.</p><p><b>—Me interesa hablar de esto porque hay una seguridad que nos da la la ciencia: esto lo puedo posponer y que haya congelado óvulos tampoco quiere decir que voy a querer tener hijos el día de mañana.</b></p><p>—No, obvio. Y también es cierto que, si uno entiende cómo funciona el cuerpo de la mujer, sabemos que tenemos una cantidad de óvulos limitada. Y también pasa que hay chicas que han querido y, a lo mejor, no tienen la cantidad necesaria. Yo lo recomiendo porque lo hice, a mí me dio resultado y pude gracias a eso. </p><p><b>—En ese momento que apareció el deseo, la fantasía de ser mamá sola, ¿lo llegaste a hablar con tu mamá?</b></p><p>—Sí, claro. Y me dijo: “no vas a estar sola, no estás sola”. Estábamos la familia, mis hermanos, mis cuñadas, mis amigos. Mirá lo que es la vida, ¿no? Que de golpe uno planea o imagina su vida de una forma y después te sacude y te dice que no. Pero creo que también eso es parte del aprendizaje y de la sabiduría que uno va adquiriendo con los años: entender que no podemos manejar todo y que tampoco tenemos la certeza de cómo va a ser todo solo porque lo decidimos. La vida tiene esas sorpresas y esas adversidades que hay que atravesar.</p><p><b>—¿Y esta mamá que sos hoy se parece a la que vos fantaseabas?</b></p><p>—No fantaseaba cómo iba a ser como mamá, sí sabía que iba a ser madre. Tal vez me imaginaba un poco más hincha con algunas cosas y, sin embargo, no lo soy. Haber vivido con mis hermanos el tiazgo te hace media experta en algunas cosas, y en el libro lo cuento también. Romeo me enseñó muchísimo a ser mamá. Es mi perro y, aunque parezca una estupidez, es real que cuando uno tiene al cuidado de uno una vida también es parte del proceso de aprendizaje.</p><p><b>—¿Y los miedos?</b></p><p>—Los miedos se potencian muchísimo. Pero hay que aprender a manejarlos para que no se le transmitan a la criatura. Eso también es parte de cómo trato de educar a Ema, para que tenga un apego seguro. Es muy pegada a nosotros, sobre todo a mí. Tiene algo muy particular que siento que viene de todo lo que vivimos: el embarazo, lo que pasó con mi mamá. Yo creo mucho en esas conexiones. Siento que todo eso está en su ADN y que el vínculo que tenemos es… Voy a llorar, la puta madre. Es parte también de este trío que hemos formado con mamá.</p><p><b>—¿La ves a tu mamá en ella?</b></p><p>—Sí, se parece mucho físicamente también.</p><p><b>—Wow.</b></p><p>—Sí. Me imagino siempre cómo hubiesen sido ellas entre ellas, viste. Que <b>es la parte que más me duele, que no hayan podido disfrutarse</b>. Pero, bueno, es parte de la vida. Tengo una suegra re copada.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SVV6C5G7GZGZJIITUTLVH3KACI.jpg?auth=00c0e8399571a04aba73fcc1bf66e52f15fa24ba40b6ec4958c988dd9945b277&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Eugenia Tobal con Tatiana Schapiro en Infobae (Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Hija de 6 años. Momento de primaria.</b></p><p>—Mucho cambio, el chat de mamis, algo que no siempre estuvo.</p><p><b>—¿Lo pusiste vos el nombre para la obra?</b></p><p>—No, es una idea de Corbo, el productor. La tiene hace mucho tiempo, le rondaba en la cabeza y decía: “esto es una obra, esto es una obra”. Y no se equivocó.</p><p><b>—¿Quién sos en esta obra?</b></p><p>—Becky.</p><p><b>—¿Cómo es Becky mamá?</b></p><p>—Becky es todo lo contrario a Eugenia. Es una new rich, una mamá “rosa”, digamos. Los personajes también se definen por colores en la obra, que tiene una puesta muy linda del director. Becky es esa mamá que tiene mucho tiempo, pero no necesariamente una vida plena. De alguna manera, tiene una intimidad bastante vacía y vuelca todo eso en su hija, India. La obra habla, en el fondo, de lo que somos como padres y de cómo los hijos reflejan eso que somos. En el chat de papis y mamis se empieza a ver quién es quién.</p><p><b>—Hay todo tipo de madres.</b></p><p>—Sí, y en realidad todas somos un poco de todo. La obra también muestra eso: cómo cada una tiene algo de las otras. Hay un papá también, es una obra para padres en general. Incluso quien no tiene hijos o no está en un chat se siente interpelado, porque habla de vínculos.</p><p><b>—Para adultos, para chicos no.</b></p><p>—Ema la vio y se mató de risa. La semana pasada vino mi sobrina de 16 con amigas y salieron felices.</p><p><b>—Me encantó. Además, necesitamos reírnos.</b></p><p>—Es una gran comedia, con mucha identificación. Está buenísima. Estamos en el Multitabaris.</p><p><b>—Te vi hacer de todo, Euge: actuando, dirigiendo, escribiendo, conduciendo. ¿Con qué rol te llevás mejor?</b></p><p>—Produje también. Yo creo que somos un todo. Para mí, sería perder la oportunidad que nos da la vida no probar, no explorar. Tal vez no soy buena en todo, pero lo intento.</p><p><b>—O tal vez no la pasás bien en todo.</b></p><p>—Puede ser, pero lo intento igual. Soy curiosa. Hago cosas, pruebo. Le coso disfraces a Ema, por ejemplo.</p><p><b>—Te vi en un reality de cocina, ¿te podríamos ver en uno de música? </b></p><p>—Me encantaría ser jurado. Me emociona mucho. Soy muy fan de <i>La Voz</i>, sobre todo de las versiones de afuera porque me gusta ver otro tipo de personajes.</p><p><b>—¿El talento o la historia detrás?</b></p><p>—La historia. Me emociona mucho pensar en los padres, en el orgullo que sienten. Estoy re grande ya (risas).</p><p><b>—Sos de Luzuriaga, mamá maestra, ¿qué queda de esa nena?</b></p><p>—Todo. El barrio, todo. Quiero decir que fui de Luzuriaga antes que Nico Occhiato (risas), </p><p><b>—Bueno, tenés tu propio podcast. Ahí en algún momento hablaste de menopausia.</b></p><p>—Sí. Es un tema del que hay que hablar. Ahora, viste, que está cada vez más abierto: nuestro podcast con Nana, hay un unipersonal del tema, otros espacios donde se está hablando.</p><p><b>—Hablar de menopausia también es aceptar el paso del tiempo.</b></p><p>—Sí, y hay que hacerse cargo de que el cuerpo cambia y aceptarlo. Hay mujeres a las que les pega mal. A mí me está yendo bastante bien porque me ocupé: fui al médico, me suplementando, trato de acompañar el proceso hormonal, también porque hay un ser humano en casa que me tiene que aguantar con todo lo que viene, los humores, la falta de deseo, etc.</p><p><b>—Cuántas veces dijiste “bueno, es la menopausia”, no sé, ni idea.</b></p><p>—De hace un tiempo a esta parte, siempre (risas).</p><p><b>—¿Usás la carta “es la menopausia” en discusiones?</b></p><p>—Todo el tiempo (risas). Le paso links a mi pareja para que entienda que no me pasa solo a mí.</p><p><b>—Por eso festejo que hablemos. ¿Recordás a tu mamá en esa etapa?</b></p><p>—Sí, los sofocos, los calores. Me acuerdo mucho de eso. Lamentablemente no se lo puedo preguntar, pero tal vez había otras cosas que yo no tenía idea que le estaban pasando a mi mamá y era eso.</p><p><b>—Claro, tal vez tu mamá nunca te habló del deseo.</b></p><p>—No. Ni de la locura que tal vez le agarraba.</p><p><b>—Ni de la niebla mental.</b></p><p>—Sí, estoy ahí (risas). Voy de un ambiente a otro y me olvido a qué fui y te estoy hablando de un trayecto del baño a la cocina, ponele. Igual cuando me pasa digo: “Ay, menos mal que lo estoy tomando con humor”. Y acordarse de que también existe la andropausia (risas).<b> </b>No somos solas. </p><p><b>—No vengan a hacerse los jóvenes.</b></p><p>—Claro, porque también hay que estar preparados.</p><p><b>—Euge si te parece juguemos un poquito, te quiero conocer más, ¿qué olor te lleva a tu infancia?</b></p><p>—El jazmín. En la tapa del libro está emulado, tiene un olor que a mi mamá le gustaba mucho. Aparte es un olor penetrante.</p><p><b>—¿Qué cosa te prohibieron de chica e igual hiciste?</b></p><p>—En casa nos repetían mucho, sobre todo mi papá, pero también mi mamá: “no quemen etapas”. Hoy, de grande, digo qué sabios que fueron. Qué bien que estuvo.</p><p><b>—Pero en el momento uno piensa otra cosa…</b></p><p>—Claro, cuando sos más joven… Igual, nosotros tres fuimos bastante tranquilos. Pero, qué sé yo, a mi papá no le gustaba que usara minifaldas o cierta ropa, y alguna vez…</p><p><b>—La adolescencia puede ser complicada.</b></p><p>—Sí, pero también era otra época y nuestros padres eran otros padres. Yo agradezco haber crecido con esos valores: normas, límites, principios. No soy la mamá “amiga” que le permite todo. Si hay algo que marcar, lo marco. Siempre con amor y respeto, pero los límites tienen que estar. No es gritar ni levantar la mano, es acompañar y poner un marco. Creo que hoy estamos bastante lejos de lo que éramos nosotros a esa edad. Yo ni loca me escapaba de casa para cambiarme. No existía. Una vez creo que dije una mala palabra, no sé si lo puteé a mi abuelo, no me acuerdo, la cagada a pedos que me hicieron no me la olvido más.</p><p><b>—¿Sexo a la mañana o a la noche?</b></p><p>—¿Sexo? Igual menopausia. No.</p><p><b>—Mantengamos la imagen, te lo pido por favor.</b></p><p>—Con hijos, en el momento que se puede.</p><p><b>—Agradecé.</b></p><p>—Claro, con hijos, donde haya el hueco.</p><p><b>—Viene tu yo del futuro. ¿Qué le preguntás?</b></p><p>—Qué linda pregunta. Pero lo siento tan incierto… Estoy muy enfocada en vivir el presente, me cuesta proyectarme y también trato de no quedarme en el pasado. Tal vez le preguntaría: “¿lo que viene es lindo?”.</p><p><b>—¿Estás feliz hoy?</b></p><p>—Sí, estoy feliz. Estoy tranquila. Encontré la paz conmigo. Tengo una hija que me hace ser mejor persona todos los días. Amo ser su mamá. Me llena de orgullo y siento que estoy siendo una mejor versión de mí cada día.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/UHZBX7IEEVFSNAOHDOLVJX4SLE.jpg?auth=6a38d299376316704b4e2389320f5a76bec24202a8ec63bee589992feba51ea5&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Fotógrafo: Adrian Escandar]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Ocho años de tratamiento, seis embarazos perdidos y una experiencia atravesada por la religión: “Fui como un ratón de laboratorio”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/11/ocho-anos-de-tratamiento-seis-embarazos-perdidos-y-una-experiencia-atravesada-por-la-religion-fui-como-un-raton-de-laboratorio/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/11/ocho-anos-de-tratamiento-seis-embarazos-perdidos-y-una-experiencia-atravesada-por-la-religion-fui-como-un-raton-de-laboratorio/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Michelle Schmukler es madre hoy de dos mellizos de un año pero durante casi una década se sometió a una serie de tratamientos de alta complejidad que -dice- le resultaron muy dolorosos, psicológicamente y físicamente. En un nuevo capítulo de voces, la vida de una joven que eligió convertirse en una judía ortodoxa y que escuchó el consejo de su padre de “perderle el miedo a ser feliz”]]></description><pubDate>Sat, 11 Apr 2026 05:37:13 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Michelle Schmukler persiguió su instinto</b>. Tuvo la seguridad y la entereza de elegir, y la autonomía para hacerlo a sabiendas del lastre de los consejos paternales, de hostigamientos, de presiones, de los criterios de lo correcto. Forjó una identidad amparándose únicamente en sus visiones, valores y deseos. Tenía 17 años cuando eligió asistir a clases de Torá e integrar a su vida los hábitos del judaísmo ortodoxo sin que nadie se lo impusiera. Lo hizo a su forma, adaptó la tradición a su estilo. Usó pelucas, vistió polleras, tapó brazos y cuello, se amoldó, como diseñadora de moda, a un vestuario restrictivo. Hasta que sintió que eso ya no la representaba.</p><p>Vivió en Europa. Se casó aunque las advertencias de sus padres no comulgaban con su plan. Eligió atravesar ocho años de sufrimiento para cumplir el deseo de ser madre. Seis embarazos perdidos, cinco tratamientos y una única culpable: ella. <b>Cargó con la cruz de la infertilidad cuando la respuesta biológica y compartida</b>. Fundó una marca de ropa: <i>Imán</i>. Su abuela falleció, su mamá murió de manera trágica. Su matrimonio se derrumbaba. Se fue de viaje, se desconectó de su mundo. Se sacó la peluca, flexibilizó las leyes de la ortodoxia. Necesitó el consejo de su papá que la incitó a “perdele el miedo a ser feliz” para empezar de nuevo.</p><p>Cuando volvió, se divorció. “Decidí dejar de pensar en el que dirán, una de las frases que me habían dicho era que nunca iba a poder volver a casarme, que no iba a poder formar mi familia. Me dije ‘basta de pensar en qué va a pasar, en lo que van a decir y logré sacarme como esos mandatos, esos pensamientos, esas cosas que me decían ‘ya está’”. Se sacó la pollera, volvió al jean. Cuenta que no escapó de la ortodoxia de la religión judía, sino haber evolucionado: <b>conservó algunos modos, reformuló otros y fortaleció su relación con Dios</b>. </p><p>Se enamoró de nuevo. Se caso por segunda vez. Cumplió finalmente su deseo de ser madre y hoy sus mellizos ya tienen un año. “Siempre digo que todo depende de nosotros, de nuestras decisiones. Porque pude haber entrado en una depresión bárbara, que es lo lógico, somos humanos y nos puede pasar. Hice de corazón todo lo que tenía en mis manos para no entrar en tristeza absoluta y hacer y deshacer. Pude formar una familia. Estaba bien, me sentía bien, mi cuerpo permitía esto de poder tener hijos y llevar adelante mi proyecto hermoso”, dice. Pero antes, su proceso.</p><p><b>—En algún momento en la adolescencia, ¿qué pasó? </b></p><p>—Una amiga me invita a unas clases de Torá, clases de religión en un templo. Yo venía de haber vivido un año en Israel. Fue un año de joda básicamente. Yo había dicho a mis papás que iba a ir a estudiar, no pude arrancar a estudiar y estuve trabajando, hice todo tipo de trabajos. Desde moza, todo lo que te imagines lo hice. Tenía 17 años y al estar sola y venir de una casa que era bastante estricta, salía un montón. Todos mis días eran salir, salir, salir. Como que me desorienté. Después volví y arranqué a estudiar diseño de indumentaria, mi pasión. Y una amiga, al mismo tiempo, me invitó a ir a clases de Torá y me empecé a enganchar porque me empezó a dar un marco. Me empezó a orientar. A dar una estructura que yo después de ese año la había perdido. Y me hizo muy bien.</p><p><b>—¿Qué encontraste ahí? </b></p><p>—Encontré algo que yo sentía por ahí que me faltaba, que era tener los viernes <b>un momento de desconexión</b>. Más conocimiento que mi familia que por ahí no lo tenía. Me lo empezó a dar todo el templo, todo este marco religioso. Y son cosas que me hacen y que me hicieron muy bien en su momento.</p><p><b>—Y ahí empezás a estudiar.</b></p><p>—Y ahí empecé a estudiar y me hice religiosa. <b>Cambié por completo mi vestimenta. Empecé a vestirme con prendas recatadas</b>. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WYXEAKKBHVGJ5FHL66YTOCU2ZU.jpg?auth=d79ad0cc8d6c2f9ae314dca01b8d18e8656b6bae78e3baeccbd89dcbd01c9891&smart=true&width=1920&height=2398" alt="Michelle estaba en plena adolescencia cuando decidió hacerse ortodoxa." height="2398" width="1920"/><p><b>—¿Cómo se hace para hacerse ortodoxo? </b></p><p>—Es una decisión propia. No es como convertirse. Uno empieza a tomar ciertas costumbres de la ortodoxia. Yo arranqué por la vestimenta, que fue como lo principal. Después por la comida, por la alimentación. Dejé de ir a comer con mis amigas afuera. Y empecé a estar en un ambiente ortodoxo.</p><p><b>—¿Qué decían tus papás? </b></p><p>—Al principio estaban totalmente en contra porque era todo nuevo para ellos. Como cualquier familia que un hijo se hace ortodoxo fue primero muy difícil hasta que lo vivieron conmigo y vieron que es algo lindo… Al principio te puede dar miedo si no lo conocás y después cuando lo vivís es algo lindo. </p><p><b>—Me parece súper interesante entender cómo es el recorrido de una mujer joven que elige ese camino, que nadie se lo impone. Y que elige cuándo entrar y cuándo salir. </b></p><p>—Parece que entre y que me fui, pero no es así. Hoy sigo eligiéndolo y no lo veo como un corte en mi ortodoxia si no como una evolución y me quedo con un montón de cosas que antes hacía y que hoy sigo haciendo. Yo shabat los viernes apago el celular y me desconecto por completo. Yo tengo una agenda, unos días que son a los trotes, estoy todo el tiempo con las redes, entonces para mí tener ese día de desconexión los sábados, shabat, es fundamental en mi vida. Lo mismo con la comida, yo sigo comiendo carne kosher. No lo veo como un corte. Obviamente que después del accidente de mi mamá para mí hubo algo que me dijo “ok, frena un segundo, replanteate un poquito qué estás haciendo”, y ahí empecé a decir “¿estoy haciendo esto hoy porque realmente estoy sintiendo? ¿Hoy me veo bien haciendo esto? Bueno, ok, no pasa nada. No te preocupes si hoy no lo podés hacer. Por ahí mañana sí puedo volver a todo eso pero hoy…”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T755DJL5SNCELDL7DAGZDQ7AQQ.jpg?auth=3caff0996f3a9e0283b51bd5f9d91545b35d809243be59f22ba3cb3f3fb0ce0d&smart=true&width=1920&height=2626" alt=""Cambié por completo mi vestimenta. Empecé a vestirme con prendas recatadas", recuerda sobre el inicio de su recorrido." height="2626" width="1920"/><p><b>—Hubo un cambio en el vínculo con la religión.</b></p><p>—Exactamente, yo hoy lo vivo de otra forma. Para mí no fue un corte, algo que se terminó, sí una evolución. Sí hoy me conecto con Dios de otra forma. Obviamente que a la vista de todo el mundo no parezco una ortodoxa por mi vestimenta pero sí <b>mi relación con Dios hoy está mucho más fuerte de lo que supo ser algún día</b>. </p><p><b>—¿Te acordas qué fue lo primero que compraste cuando te hiciste ortodoxa? </b></p><p>—Polleras. Justo coincidía la época, era 2015, donde empezó a volver la falda midi, fue como que “ah ok, esta la parte la puedo hacer”, y como a mí me gusta mucho la moda, tengo una marca de ropa, dije “ok, esto lo puedo tomar. Esto me gusta”. Y lo empecé a sentir y me sentía bárbaro haciéndolo. Nunca lo sentí como algo forzado.</p><p><b>—¿Cuándo decidís ponerte una peluca?</b></p><p>—Bueno… decidí casarme. Al yo decidir hacerme religiosa ortodoxa hay varias reglas y leyes sobre cómo es una relación hombre-mujer y una de esas es que no te podés tocar hasta el casamiento. Varias leyes que seguramente en muchas películas las habrán visto. Unas son verdad, otras son mentira.</p><p><b>—¿Cuáles son verdad y cuáles son mentira? </b></p><p>—Que los religiosos tienen sexo a través de una sábana… Eso es mentira. Se creía antes porque estaban los tefilín colgados y los tefilín son como una sábana blanca, que es lo que usan los hombres, tienen un agujero entonces muchas personas creían que se tenían relaciones a través de esa sábana y eso es mentira.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7W5IVYBYIFATLALVT7EU5EYUCE.jpg?auth=0a6ea77067fd8747dced4307ef5f795e7aa204b9a80c70c0e830223298e81273&smart=true&width=1537&height=1920" alt="En la charla con Infobae Michelle derriba mitos sobre qué significa ser ortodoxo." height="1920" width="1537"/><p><b>—¿En tu casa qué dijeron de tu casamiento tan joven? </b></p><p>—Que no (risas). Mi mamá era “no te cases, sos muy chica”. Yo decido casarme de chica, a mis 19 di el sí y a mis 20 me casé. Decidí hacerlo a sabiendas de que mis padres pensaban que yo era muy chica.</p><p><b>—¿Cómo te viste con peluca? </b></p><p>—Estaba re contenta. </p><p><b>—¿Cómo siguió tu vida?</b></p><p>—Yo era muy chica. Había cosas que a mi papá por ahí le podían incomodar. De muy chica busqué mucho tiempo tener una familia, tener hijos. Yo hablo mucho de eso porque en esos años lo que más me quedó marcado fue esta búsqueda de embarazos, que fue muy fuerte porque desde mis 20 años que quería tener hijos e intenté hacer un montón de tratamientos. Todos me daban mal. <b>Perdí seis embarazos, que es un golpe muy fuerte, seis embarazos es muchísimo</b>. Anímicamente me destruyó. La panza la tenía totalmente hinchada del estrés, era una bola, un manojo de nervios. <b>Supe ser como un ratón de laboratorio porque estaba todo el tiempo yendo a hacerme estudios</b>. Todo lo que son tratamientos de alta complejidad son muy dolorosos para una mujer. psicológicamente y físicamente. </p><p><b>—Cada mes había un duelo. </b></p><p>—Sí, muy fuerte. Esos años para mí fueron básicamente eso: no poder concebir un bebé. Y que por más que en su momento después con el tiempo salió el resultado de que esa persona y yo no éramos compatibles genéticamente, esa persona podía, yo podía, pero juntos no podíamos, todos esos años la culpable y a la que se la señalaba por no poder tener hijos era a mí.</p><p><b>—¿Él te acompañó, te pudo bancar en esas pérdidas?</b></p><p>—No. Pero no quiero hablar de eso. Hubo momentos en los que me sentí muy sola. Lo viví muy sola. Los tratamientos los hacía yo sola. Iba a los médicos yo sola. Entonces sí, me sentí muy sola en esos momentos. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZM3NHUI25FDH3IJ5OUCUVNOEHI.jpg?auth=eef89e9eec7eee8fbd76638ab7e383b15c1651a7a53aa4f6c8f82a58ecadc87f&smart=true&width=1920&height=1653" alt=""Mi mamá siempre me decía 'hoy no podés pero yo te firmo que vas a poder'", recuerda Michelle sobre el apoyo de su familia en la búsqueda de un embarazo." height="1653" width="1920"/><p><b>—¿Sabés cuántos tratamientos hiciste? </b></p><p>—Y… <b>habré hecho cinco. Una cosa así, en ocho años de tratamientos</b>. </p><p><b>—Es poner el cuerpo un montón.</b></p><p>—Un montón, sí. Y bueno, después de eso es como que empezó a salir el sol por más que digo todos los días…</p><p><b>—Dijiste que te sentiste un ratón de laboratorio. ¿Qué significa?</b></p><p>—Es eso. Una mujer cuando está en proceso de búsqueda y pasa por tantos problemas de fertilidad, y no saber, y que se le apunte a que ella tiene algo, por eso hay que estudiarla de acá, de arriba a abajo ,y que nadie te diga qué pasa, y te siguen haciendo cosas, inyectando heparina como que tenía trombofilia. <b>Fue un desastre</b>. </p><p><b>—¿Te sentiste mal con vos misma o pudiste entender? ¿El deseo seguía en vos de ser mamá o en algún momento dijiste “che, esto es un montón”?</b></p><p>—Después de que me divorcié y me saqué varios mandatos de la cabeza, cuando estaba tranquila conmigo, lo conozco a Idan, mi marido. Y hay algo que me acuerdo un día me estaba bañando y dije “si esta vez yo no puedo tener hijos no me importa, estoy tan feliz con la persona que tengo al lado, lo amo tanto, me divierto tanto, si no tengo hijos está bien, Dios va a ser lo que vos quiera que seas”. Y me acuerdo de haberlo sentido y decir tipo ya está, tipo hice todo lo que tenía en mis manos.</p><p><b>—¿Algo de la religión te sostenía? </b></p><p>—Sí, yo siempre fui y soy una persona que cree en Dios. Que entiende que las cosas pasan por algo. <b>Mi mamá siempre me decía “hoy no podés pero vas a poder, yo te firmo que vas a poder”</b>. Es tremendo porque cuando mi mamá entra en coma, sale el resultado que me había hecho antes, un resultado que por fin daba algo, decía que yo estaba ok, pero que no podía tener hijos. Después del fallecimiento de mi mamá, es como que fue un antes y un después en mi vida en la cual dije “ok, la vida y las decisiones dependen única y exclusivamente de mí y nadie me va a salvar”. Entonces empecé a tomar las riendas de mi vida y definir qué es lo que quiero y qué es lo que me hace feliz. “Ok, esto no me está haciendo feliz. Estoy en un lugar donde no me siento acompañada. Ok, decido divorciarme”. Decido ciertas cosas de la religión dejar de hacerlas. Son las más vistosas: mi peluca y mi vestimenta, pero espiritualmente hoy estoy mucho más conectada con Dios que lo que estaba en ese momento. Shabat lo sigo haciendo. Kosher también.</p><p><b>—¿Qué pasó con tu mamá? </b></p><p>—Mi mamá tuvo un accidente con agua hirviendo. Y un virus intrahospitalario. Fue muy difícil porque al mismo tiempo cuando falleció mi mamá, cuando mi mamá estaba internada, mi abuela también de un día para el otro se enfermó y de repente faltaban dos lugares en la mesa. Así que eso es para mí un golpe, una bofetada muy fuerte. Y bueno, después de ahí la vida es como que nos dijo “ok, ya vamos a cortar un poquito con el sufrimiento”. </p><p><b>—Es tremendo acompañar también a un padre o una madre, cuando hay una enfermedad. Todo es súper doloroso. Pero acá hay algo del impacto y de no verlo venir. ¿Te enojaste en algún momento con Dios? </b></p><p>—Qué sé yo, en su momento estaba como diciendo “¿de verdad tantas cosas juntas?” Cuando pasó lo de mi mamá estaba embarazada. Entonces perdí el embarazo claramente. Mi mamá falleció, mi abuela falleció. Después yo decido divorciarme. Era como que “guau, cuántas cosas”. Por qué de una vida tan perfecta y yo no tener a nadie en mi ambiente que haya vivido algo tan fuerte como esto. Por qué me está pasando todo esto. Fue como repreguntarme todo el tiempo “¿por qué a mí, por qué a mí, por qué a mí?”. Por más que sea muy difícil, uno nunca termina de entender por qué se va una mamá tan joven. Creo que es normal enojarte. En el judaísmo hay momentos para estar alegre y hay momentos para estar triste.</p><p><b>—¿Cómo es eso?</b></p><p>—Es el duelo. Ese año había que estar triste. Había que permitirse estar triste. Yo no me permití mucho estar triste, soy una persona que necesita hacer cosas para sentirse bien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YIP473KTCFE2PHJXM3LLHWPFGY.jpg?auth=5be85eb8f694322aaf3bea8d32c8f9b40ee606683a1ecf0484b94d962be85aaf&smart=true&width=1537&height=1920" alt=""Una de las frases que me dijo mi papá que la tengo grabada es 'perdele el miedo a ser feliz'"" height="1920" width="1537"/><p><b>—¿Vos en ese momento ya tenías tu marca?</b></p><p>—Sí, yo tengo la marca hace 10 años así que también mi marca, Imán, fue un sostén. Todo el tiempo estar innovando, hacer moda, todo el tiempo estás en constante creatividad. </p><p><b>—¿Qué otras cosas de ser ortodoxa son mentiras o son mitos que vemos en las series? Más allá de lo sexual. </b></p><p>—Uf, me mataste. </p><p><b>—¿Existe la figura de la casamentera?</b></p><p>—Sí, obvio que existe. Mi mejor amiga tiene una casamentera y la presentó con su marido y hay gente que elige. </p><p><b>—Es como un </b><i><b>Tinder</b></i><b>.</b></p><p>—Exactamente, es como un <i>Tinder </i>para conocer personas porque muchos no usan o el celular con internet, o no usan aplicaciones como <i>Tinder</i>, entonces conocen a esta persona, se llama shadchanit, que los presenta. Está bueno porque conoce de los dos muchas cosas y dice este va con este, este va con este, y hay gente que se hacen muy buenas parejas. </p><p><b>—¿Qué te pasa cuando ves esas series como </b><i><b>Poco ortodoxa</b></i><b>?</b></p><p>—Me indigna bastante porque siempre dejan a la mujer que es ortodoxa y que la pasó muy mal. Hay de todo y hay muchas historias. Es como todo en la vida, hay gente que la pasa mal, hay gente que logra estar en un buen ambiente. No me gusta que siempre los dejen mal parados.</p><p><b>—¿El tiempo que lo elegiste la pasaste bien?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Y fue una decisión tuya, no fue una imposición ni familiar ni de tu pareja en ese momento. </b></p><p>—Nadie me lo impuso. Yo ya era religiosa cuando había conocido a mi ex.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VTNGV5SBM5CJ7D7B4FO46CLT5Y.jpg?auth=0488bfb383dfd8adccf5c56c784916e94518ea849d7c3bedf6f673fc55463024&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El proceso que vino luego de la muerte de su madre y su abuela la ayudaron a entender que necesitaba cambiar." height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Cómo decidís separarte?</b></p><p>—En realidad cuando yo decido dejar de pensar en el que dirán, una de las frases que me habían dicho era que nunca iba a poder volver a casarme, que no iba a poder formar mi familia. Este tipo de frases. Yo ahí digo ok, basta de pensar en qué va a pasar y en lo que van a decir y logro sacarme como esos mandatos, esos pensamientos, esas cosas que me decían también, digo ya está. Y ahí digo bueno, no pasa nada, me voy a divorciar.</p><p><b>—Eso es súper tóxico. ¿Quién te ayudó a cambiar esto en tu cabeza? </b></p><p>—Mi papá. Una de las frases que me dijo mi papá que la tengo grabada es <b>“perdele el miedo a ser feliz”</b>. Él sabía que yo quería dejar de hacer ciertas cosas y me estaba costando muchísimo y fue muy, muy difícil. Los dos veníamos de un sufrimiento muy grande. Tener el apoyo de mi papá me hizo poder tomar la decisión.</p><p><b>—¿Cómo fue ese viaje? </b></p><p>—El viaje también fue un antes y un después en mi vida. Yo decido viajar con una amiga. No sabía porque me habían dicho si yo viajaba me divorciaba. Entonces dije “ok, yo necesito mucho viajar porque es lo que necesito”. Estaba en el año de duelo de mi mamá entonces necesitaba un viaje, algo para reconectar conmigo. Y en ese viaje voy al aeropuerto, mi amiga religiosa, y yo ahí antes de salir decido ir sin peluca. Cuando la primera vez que salgo de mi casa y digo que hoy “ya está Michelle, hasta acá llegamos, basta”. Era ya mucho, mucho tiempo de decir me la pongo, me la pongo, me la pongo y yo no, no sentirlo. Nada, llegué al aeropuerto, mi amiga hizo como que no estaba pasando nada, nos reímos, hablamos de otras cosas. Le dije te estás dando cuenta ¿no? Sí, todo bien. Como no sentirme juzgada, eso me dio mucha tranquilidad también porque tenía mucho miedo cómo iba a repercutir todo lo que estaba haciendo. </p><p><b>—¿Cómo te sentiste sin la peluca?</b></p><p>—Bien.</p><p><b>—¿De ahí no volviste más?</b></p><p>—No. No.</p><p><b>—¿La pasaste bien con tu amiga? </b></p><p>—Increíble. Pero cero joda eh, fue un viaje comida, shopping, playa. Eso fue todo. Es lo que necesitaba en ese momento, desconexión total. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PZO2CUVIWFBNPH6NTM2EQOFLTM.jpg?auth=08888b1ced0ad0f9b62c26447efcb48d2cd69a47437da350543ca16feec09254&smart=true&width=1920&height=2324" alt="Desarrollar Iman, su propia marca de ropa fue un sostén a lo largo de los años." height="2324" width="1920"/><p><b>—¿Te separaste cuando volviste del viaje?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Cómo se conocen con Idán?</b></p><p>—Yo tengo mi marca, él su textil, y fui a una reunión a comprar telas. Él telas no me vendió pero se vendió muy bien a él mismo. </p><p><b>—Escuchame ¿la segunda vez también hay que esperar hasta casarse o…?</b></p><p>—No, la segunda vez no era religiosa ortodoxa así que no. Él es judío pero no es ortodoxo entonces hay ciertas cosas que él me ayudó a no sentirme tan mal dejándolas de hacer. Yo al principio venía muy mal si salía con un jean y él me decía “basta”. O sea, hay cosas más importantes y más serias. Y como que me fue ayudando a equilibrar un poquito.</p><p><b>—Claro, porque la pollera más allá de la altura tiene que ver con que las mujeres no pueden usar pantalones, ¿correcto?</b> </p><p>—Exactamente. </p><p><b>—¿Estuviste muchos años sin usar pantalón? </b></p><p>—No, usaba pantalón con una remera grande abajo. Hasta acá, hasta la rodilla. </p><p><b>—¿Así sí se puede? No sé cómo es.</b></p><p>—Sí, las reglas son que no se te pueden ver las rodillas, tiene que ser por debajo de las rodillas, no se te pueden ver los codos. Y cuello redondo: no escote ni clavículas. </p><p><b>—¿Te acordás cuándo volviste a ponerte un jean?</b></p><p>—Sí, una cita que tenía dije “ok, me pongo el jean”. </p><p><b>—¿Y te gustó verte con jean?</b></p><p>—Sí, al principio me costaba. Salía con vergüenza de mi casa. Fue una transición, no fue de un día para el otro porque fueron muchos años en los cuales lo hice muy sentido y después dejar de hacerlo fue una transición. </p><p><b>—¿Imán te acompañó en eso?</b></p><p>—Mucho. Mucho. Es mi foco. O sea, hay que crear todo el tiempo. Entonces todo el tiempo tenés que estar reinventándote. Y eso te da mucha satisfacción.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VP6PZJQZ6JFS5E4PNW77V7VJ3Y.jpg?auth=aee94f2cd293122ec62cd621c23b7d4205da93d4a169f64c7987ddf09ad3c84c&smart=true&width=1920&height=2400" alt="Michelle e Idan se casaron hace dos años y hoy son papás de mellizos." height="2400" width="1920"/><p><b>—Con Idan se casaron, </b> <b>¿ cuánto llevan ya juntos?</b></p><p>—Justo el otro día fue nuestro aniversario, estamos casados hace dos años. </p><p><b>—¿Cómo te enteraste que estabas embarazada?</b></p><p>—De mellizos. Fuimos a una eco. La primera eco yo tenía mucho miedo de esa eco. Fui yo sola. Justo ese día Idán no podía y me querían hacer la eco, yo digo por favor no, esperemos una semana más. La siguiente semana fui con Idán. El doctor pregunta “¿qué ven?”. Idán a los gritos “¡Mellizos!”. Se veían las dos bolsitas ahí. Salimos totalmente asustados, shockeados. Yo digo “¿qué?”. Toda la vida había soñado con tener mellizos y cuando me hacía tratamientos pedía que me pongan de a dos embriones. No quedaba ninguno. Y esta vez, sin ningún tratamiento porque nos casamos y en el primer intento quedé embarazada de mellizos, dije “no puedo estar creyendo lo que está pasando”. De repente ahí, porque en mis ecografías anteriores nunca veían nada. Entonces veía el doctor dos que latían. </p><p><b>—¿Pudiste ponerte contenta rápido o todavía daba miedo?</b></p><p>—Estaba muy shockeada. Quería gritar de la emoción pero diciendo “no te ilusiones por favor”. Todo ese temor se lo transmití a Idán, le decía “por favor, te lo pido, no te ilusiones”. Porque encima él es muy expresivo. Y le decía no te ilusiones. Y ya era el cuarto mes y estábamos en nuestra luna de miel y me dice “¿ya me puedo ilusionar?”. Y le digo sí, ya está. Ya podemos. Ya tenía panza. Ya estaba pasando de verdad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FSLFV7RHRFCTJK2AJHEYFCYNNI.jpg?auth=a81498c9dd14169a7b623a3f332826d883fd973d7d1cd12c3a45dd971c3262d0&smart=true&width=1440&height=1920" alt="El embarazo junto a Idan llegó lleno de ilusión y también de temores por todo lo vivido." height="1920" width="1440"/><p><b>—¿Cómo le contaste a tu papá? </b></p><p>—Se ve que todos pensaban que era obvio que estaba embarazada, no sé por qué, y mi papá mira la ecografía, qué lindo, felicitaciones. Le digo “papá, mirá bien”. La mira, parte en llanto, mellizos. Y se emocionó mucho.</p><p><b>—¿Y cómo lo vivíste después de tanta búsqueda, de tanto sentirte responsable o que te digan que eras responsable? </b></p><p>—Al principio dije “mamá tenía razón”, se iba a dar en algún momento. Tarde o temprano se iba a dar. Al principio como yo trabajo y soy emprendedora, tengo mi marca, muchas decisiones dependen de mí por más que tengo un equipo de mujeres que trabajan y son excelentes y muy apasionadas de lo que hacen, mi negocio dependía de mí. Entonces cuando tengo a mis hijos se me complicó mucho entender que ahora mis horarios eran totalmente distintos. Yo decía yo voy a poder con todo siendo mamá de mellizos, teniendo una marca de ropa, yo voy a poder con todo. Y no, no podemos con todo. Hay que organizarse. Y a mí la maternidad me dio eso, me dio organización. Y me hizo ser más eficiente y más eficaz. Hoy al tener horarios de trabajo más acotados entiendo que esos momentos son para tomar decisiones, ejecutar, hacer y resolver. No puedo estar dando vueltas de acá para allá. Tengo organizada mi agenda. Hago cada día, cada hora, porque yo también tengo TDA entonces necesito sí o sí focalizar absolutamente todo. </p><p><b>—¿Cuándo te lo diagnosticaron? </b></p><p>—En el último año del secundario. Entonces tengo todo totalmente organizado, cosa que antes no tenía. Así que a mí la maternidad me dio una organización excelente. </p><p><b>—¿Cuándo te diagnosticaron se sabía lo que era?</b></p><p>—No, no se sabía y siempre yo era la chica problemática, la que le iba mal en el colegio, la que se esforzaba y no le salía. Me hicieron el de coeficiencia y por suerte salió alto. Pero pasaba algo que en los exámenes me iba mal. Los profesores se quejaban de que no entregaba los proyectos a tiempo. De que estaba dispersa. De que me iba a peinar al baño. Y en el último año de secundario le dijeron a mis papás “su hija tiene trastorno de atención”.</p><p><b>—¿En el colegio lo detectaron?</b></p><p>—Un psiquiatra lo detectó, sí.</p><p><b>—¿Y ahí qué herramientas te dieron? </b></p><p>—Me dieron una medicación en su momento. Era una medicación muy fuerte. La tomé un año. Yo encontré otras herramientas que me resultaron y hoy al tener Imán me resultan excelentes que es voy a todos lados con un librito, lápiz y papel, y escribo absolutamente todo. En las reuniones que tengo todo lo escribo. Y todo lo anoto en mi agenda. Esa forma me hizo enfocarme, concentrarme. Anotar todo, cosa que a veces uno con el TDA se dispersa, voy anotando y cualquier cosa después de la reunión reviso ahí. Y eso es lo que hoy hago para poder tener mi negocio, ser mamá, tener una familia y TDA. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KDVVQKLBRBATXL2O2L63TRNXT4.jpg?auth=9d187c70b195cfdcc85299c40bf75086cc4360306127eeade8cdee3a2b347808&smart=true&width=1440&height=1920" alt="Hoy Michelle logró la familia y la vida que soñaba." height="1920" width="1440"/><p><b>—¿Quién sos hoy? </b></p><p>—Hoy soy la mamá de mis mellizos y una mujer que salió adelante después de algunos golpes y que nunca bajó los brazos. </p><p><b>—Si viene una Michelle del futuro y le podés hacer una pregunta, qué le dirías. </b></p><p>—Si está orgullosa de todo lo que logramos.</p><p><b>—¿Vos estás orgullosa hoy?</b></p><p>—Muy. Sí, sí, muy orgullosa. No me hubiese imaginado que después de todo eso -en el fondo yo quería que todo esto pase- por eso siempre digo que todo depende de nosotros, de las decisiones. Porque en ese momento pude haber entrado en una depresión bárbara, que es lo lógico, somos humanos y nos puede pasar. Hice de corazón todo lo que tenía en mis manos para no entrar en tristeza absoluta y hacer y deshacer. Pude formar una familia. Estaba bien, me sentía bien, mi cuerpo permitía esto de poder tener hijos y llevar adelante mi proyecto hermoso. Todo se iba a encaminar como decía mamá. </p><p><i><b>Si querés contar tu historia escribinos a</b></i><i>:</i><a href="mailto:realidades@infobae.com" target="_blank" rel=""><i>voces@infobae.com</i></a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/7BRCOHDIPBBXBMC6DXYW5LE6WQ.jpg?auth=fc434791b6d56f3a83ff5fb1d48c213adb93ad61f4643e2a342b978da2c392c6&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Lady M se presenta en una entrevista con un look casual, vistiendo una camisa blanca y un collar dorado, ofreciendo una visión de sus recientes proyectos.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Entre dietas obsesivas, entrenamiento y la llegada de su bebé: la travesía de Josefina Caffarena para reconciliarse con su cuerpo y redescubrir su identidad]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/10/entre-dietas-obsesivas-entrenamiento-y-la-llegada-de-su-bebe-la-travesia-de-josefina-caffarena-para-reconciliarse-con-su-cuerpo-y-redescubrir-su-identidad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/10/entre-dietas-obsesivas-entrenamiento-y-la-llegada-de-su-bebe-la-travesia-de-josefina-caffarena-para-reconciliarse-con-su-cuerpo-y-redescubrir-su-identidad/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la modelo habló de las exigencias que marcaron su vínculo con el cuerpo y de cómo la maternidad redefinió su mirada. A partir de ese proceso, encontró en el ejercicio físico, el cuidado emocional y su comunidad digital un camino más equilibrado, consciente y sostenible ]]></description><pubDate>Fri, 10 Apr 2026 10:51:54 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Sentía que para ser valorada laboralmente necesitaba estar de cierta forma y para eso hacía todo lo que fuera necesario, y no siempre era sano”, recordó <b>Josefina Caffarena</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjwnN3OBhA8EiwAfpTYekExyCEj5CstKTqj3pCAhmEm83PDSQi8uWdL9-RnHiPIV80Nf6_8-BoCyFoQAvD_BwE" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjwnN3OBhA8EiwAfpTYekExyCEj5CstKTqj3pCAhmEm83PDSQi8uWdL9-RnHiPIV80Nf6_8-BoCyFoQAvD_BwE"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al relatar cómo la maternidad y la búsqueda de equilibrio transformaron su percepción sobre el cuerpo y la autoexigencia.</p><p>Jose es <b>modelo e influencer</b>, reconocida por su presencia en redes sociales, especialmente en <a href="https://www.instagram.com/josecaffa/" target="_blank" rel="" title="https://www.instagram.com/josecaffa/"><b>Instagram</b></a>, donde comparte contenidos sobre bienestar, actividad física, alimentación saludable y aspectos de su vida cotidiana.</p><p>Durante el último año, su perfil se consolidó al narrar la experiencia de la maternidad tras el nacimiento de su hijo <b>Tobi</b> en 2023. A través de sus publicaciones, aborda temas como la maternidad, el equilibrio entre la vida personal y profesional, y la importancia de mantener proyectos propios más allá de la crianza. Su contenido, que combina lifestyle, bienestar y reflexiones personales, le permitió construir una comunidad comprometida con los <b>hábitos saludables y el desarrollo personal.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3Q5QOHRV7ZD7JGIV34ORMOUKAQ.jpg?auth=e592ac2a21580acde74d667c93f2421ab68951b5977b6bf62daa1c785da14ec5&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Nada me hizo sentir tan confiada conmigo misma como ganar fuerza": Josefina Caffarena y la lucha diaria contra la autoexigencia tras superar su obsesión con el cuerpo. (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Si tuvieses que presentarte a quien no te conoce, ¿cómo te definirías?</b></p><p>—Soy mamá y, en consecuencia de eso, encontré una parte mía que no conocía en el entrenamiento, en el fitness, en todo lo que es el lifestyle nuevo que estoy siempre promoviendo y mostrando, que me parece súper saludable si se lleva de una manera correcta y amorosa para con uno mismo y que yo creo que repercute en todos los ámbitos de la vida.</p><p><b>—¿Qué sentís que pasó en vos o en tu cuerpo para que eso suceda?</b></p><p>—Entreno hace muchos años. Todo empezó cuando era bastante chica y estaba en una agencia de modelos. Todo lo que es mundo modelaje y las que somos de nuestra generación vivimos el bombardeo de estar flacas y yo creo que muchas lo pasamos y algunas lo siguen pasando. Cuando empecé a entrenar fue también para curarme un poco esa cabeza y tratar de ganar fuerza, masa muscular y aprender a comer. Esto yo ya lo venía haciendo, pero de una manera casi obsesiva. Era muy disciplinada y no me gustaba para nada salirme del plan del entrenamiento. Cuando no hacía las cosas perfecto, me ponía mal. Y cuando fui mamá me cambió mucho porque una está en un estado corporal en el que nunca se vio antes y ahí fue cuando me relajé. Dije: “Bueno, esto va a pasar, voy a subir de peso, va a cambiar mi cuerpo. Quiero hacerlo porque quiero ser mamá, vamos a tomárnoslo lo mejor posible. Saquemos la cabeza de la Jose de antes, que era hacer todo perfecto, estar flaquita y vamos a vivir este proceso. Lo vamos a hacer distinto”. <b>Cuando fui mamá subí 20 kilos y me relajé</b>. Mi obstetra me decía: “Lo ideal son 12 o 15 kilos”. Pero yo me veía bárbaro, igual. Me sentía muy orgullosa de todo lo que estaba haciendo mi cuerpo. <b>No me estresé por lo estético en el embarazo. </b>Cuando tuve a mi hijo, me pasó la misma situación, dije: “Bueno, estoy acá, ¿qué voy a hacer? ¿Qué puedo hacer? ¿Obsesionarme y tratar de hacerlo lo más rápido posible y seguir pasándola mal así mentalmente como venía antes o probar a hacer algo distinto?”. Veía mucho en redes chicas que me gustaba el cuerpo que tenían y notaba que comían mucho más que yo, que entrenaban distinto, que no vivían haciendo cardio, que hacían todo diferente a lo que hacía yo y dije: “Ya que estoy en foja cero, vamos a probar hacerlo así”. Porque además las veía que no lo sufrían tanto, que comían comidas ricas...</p><p><b>—¿En algún momento sufriste la presión de pensar: “Tengo que comer menos o no comer para estar en el peso que los demás esperan de mí”?</b></p><p>—Sí, obvio. Más que nada cuando era más chica y estaba en agencia. Fue una agencia muy exigente y me ha pasado que me digan: <b>“Subiste unos kilitos”</b>. Hoy por hoy en el mundo del modelaje ya no pasan. Por suerte, cambió mucho. Pero <b>yo sentía que para ser valorada laboralmente necesitaba estar de cierta forma </b>y, para eso, hacía todo lo que fuera necesario, y no siempre era sano. Sí me asesoré con nutricionistas, entrenaba... Pero mentalmente no estaba bien.</p><p><b>—¿La dinámica te llevaba a eso?</b></p><p>—Sentía que tenía que hacerlo perfecto y cuando no lo lograba, decía: <b>“Como fallé ayer, hoy tengo que hacer el doble”</b>. Era una exigencia innecesaria. Viniendo de un trastorno alimenticio, pasé a esa obsesión al fitness, a la comida, pero seguía siendo obsesivo.</p><p><b>—Muchas veces pasa también, por ejemplo, en la oficina de un estudio contable, porque tiene que ver con la mirada ajena y las exigencias a las que estamos sometidas, sobre todo las mujeres, y cada una hace lo que puede.</b></p><p>—Creo que eso es como una pelea constante en la cabeza de muchas. En mi caso, todos los días. Cada vez que surge esa voz interna con mis estándares anteriores, pienso: debería comer un poco menos, quizás estoy entrenando muy fuerte. Es una lucha diaria de decir: <b>“Nada me hizo sentir tan confiada conmigo misma como ganar fuerza”</b>. Entonces, cada vez que aparece un pensamiento así, me repito: “Ahora estoy mejor que nunca, no voy a volver a caer en eso”. A veces me pasa que pienso: no tengo hambre, me voy a saltar el desayuno. Pero enseguida digo: “No”. Soy muy estricta conmigo para no volver a aquellos tiempos. También trabajo mucho la salud mental. <b>El entrenamiento me ayudó a sentirme bien y a enfocarme en lo que puedo hacer con mi cuerpo, en disfrutarlo</b>, <b>porque ahora realmente disfruto entrenar.</b> Antes lo hacía solo por cumplir. Ahora me despierto y tengo ganas de ir a correr, porque lo disfruto. Ahora incluso voy al <b>Hyrox </b>(la competencia de fitness funcional y carrera de nivel mundial que combina 8 km de running con 8 estaciones de ejercicios funcionales -como trineos, remos y <i>wall balls-</i> intercalados).</p><p><b>—También tiene que ver la constancia y los hábitos...</b></p><p>—Sí, es la minilucha diaria de no volver a estándares anteriores y darme cuenta de que hoy disfruto entrenar, comer, disfruto mis momentos de descanso, mis comidas afuera con amigas, sin hacerme drama. Eso me mantiene motivada a no retroceder. Mi motivación fue probar comer cuatro comidas por día y ver qué pasaba. Si no funcionaba, podía volver a hacer solo cardio y una ensalada por día. Pero fue un proceso de prueba. Todos los días era probar un mes, ver mejoras y seguir otro mes. Y me sentí cada vez mejor. <b>Terminé sin volver atrás porque me sentía mejor en energía, piel, el pelo</b>... <b>Sentirme fuerte es cien veces mejor que sentirme flaca. Eso me ayudó a salir del trastorno.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TOTBVT7NTZBVPC5M2426WSMO2M.jpg?auth=945999d8c9b80631036ed4d4d8ac4bc5dd9c21221ed8d7dcd6274f653f550612&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Josefina habló con Luli Fernández sobre maternidad, fitness y salud mental. (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><h2>El impacto de la maternidad en el bienestar y la autoimagen</h2><p><b>—Después de ser mamá, ¿tuviste una mirada más crítica sobre la presión de volver a estar impecable?</b></p><p>—No, la verdad que recibí mucho apoyo. Empecé a mostrar mi proceso desde cero, recién parida, en redes sociales y decidí tomármelo más tranquila. Empecé entrenando poco a poco, no fui excesiva en mi regreso al entrenamiento. Me sentí acompañada por mi entorno. Subía fotos con la panza de posparto y la gente decía: “Qué genia, Jose, gracias por subir esto”. Como ahora subo mis resultados, en su momento también subía la posta.</p><p><b>—Y más allá de los resultados físicos, ¿cuánto incidió en vos a nivel emocional haber tenido un bebé?</b></p><p>—Fue lo más lindo del mundo, también lo más complicado a nivel personal y laboral. De golpe se da vuelta la vida: dejás de ser el foco para que lo sea el otro. Por eso el entrenamiento es mi momento conmigo misma, el que me hace sentir que puedo lograr cosas, y eso se refleja en la maternidad. Es una sensación de realización. Me esfuerzo y esto me da realización. Puede ser meditación, yoga, ejercicio, lo que sea...</p><p><b>—Estar motivada, también.</b></p><p>—Sí, tener algo tuyo, que te mantenga vigente, sin perderte entre pañales y rutinas del nene. Es fundamental sentirte bien con vos misma para encarar la maternidad con otra energía.</p><h2>Comunidad digital y motivación diaria</h2><p>Josefina contó que compartir su proceso en redes sociales le permitió conectar con mujeres que atravesaban experiencias similares. El acompañamiento que recibió, en su mayoría positivo, la impulsó a mostrar tanto sus avances como los momentos más difíciles, generando un vínculo cercano y genuino con su comunidad.</p><p>En ese intercambio constante, muchas seguidoras le consultan sobre sus hábitos, su rutina semanal y cómo reorganizó su vida tras la maternidad. A partir de su experiencia, sostiene que la clave está en encontrar <b>prácticas sostenibles y disfrutables, sin caer en exigencias poco realistas.</b></p><p>Para la modelo, ese ida y vuelta se transformó en un espacio de contención que ella misma hubiera necesitado en otras etapas. Por eso, busca ofrecer herramientas y motivación desde un lugar honesto, convencida de que el bienestar se construye a largo plazo.</p><p>En ese camino, la maternidad marcó un punto de inflexión en su forma de entender el cuidado personal y el equilibrio emocional. Defiende la importancia de preservar espacios propios dentro de la crianza, no solo como una necesidad individual, sino también como un beneficio para el entorno familiar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NYOO37KPRJBCFHHJAL4R6OEEYQ.jpg?auth=1e439ee54cef560fb1031bf5160991aba4f39d46cd34330ffa4f77cbf55efd11&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Sentirme fuerte es cien veces mejor que sentirme flaca”, confesó la modelo. (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><h2>El rol del entorno y el espejo generacional</h2><p><b>—Si pudieras conversar con tu yo de hace algunos años, la que entrenaba seis días a la semana y vivía a mate y ensalada, ¿qué le dirías?</b></p><p>—Al pedo todo lo que estás haciendo (risas). No te va a llevar a ningún lado, solo la vas a pasar mal. Es un loop constante. Hay otra manera de lograr las cosas: mucho más llevadera.</p><p><b>—Cuando te convertiste en mamá, ¿hay cosas de tu mamá que quieras repetir y otras que preferirías evitar?</b></p><p>—Mi mamá lo dio todo por nosotros, era todo para la familia. Trabajaba todo el día, hacía largos viajes y respondía a todas nuestras demandas. Siento que ella se perdió mucho y eso sería lo que no quiero hacer. No quiero dejar de tener mi vida por ser mamá. Obviamente, no descuidar a mi hijo. Pero tampoco perderme yo. No quiero dar absolutamente todo al punto de quedar sin energía, porque eso repercute en los hijos. <b>Una mamá agotada, sin planes o espacios para sí misma, termina afectando a la familia.</b> Hoy mi mamá hace actividades como cerámica, la veo más feliz y eso hubiera estado bueno cuando éramos chicos, pero así eran las cosas antes. Se exigía mucho más a las mamás.</p><p><b>—¿En algún momento hablaste esto con tu madre?</b></p><p>—Sí, lo hablamos mucho. Ella me ayuda un montón con mi hijo y lo agradezco. Me ayuda con los útiles del colegio, con todo. Y le digo: “Mamá, no puedo creer todo lo que hiciste por cuatro. Ya me siento superada con uno solo”. <b>Admiro profundamente lo que hizo, aunque no quisiera replicarlo al cien</b>.</p><p><b>—Querés ser una versión evolucionada.</b></p><p>—Sí, una versión mejorada con el mismo amor.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CV3FFVXXGZDLTISNRMEN5U7AUY.jpg?auth=90b657adc68b9163eccfd85d48c903b4326fd9629449367cc7993a10f33c7c2c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Quizás alguna vez estuve con una chica”: Juli Castro habló de su historia jamás contada, su novio y el deseo de casarse]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/09/quizas-alguna-vez-estuve-con-una-chica-juli-castro-hablo-de-su-historia-jamas-contada-su-novio-y-el-deseo-de-casarse/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/09/quizas-alguna-vez-estuve-con-una-chica-juli-castro-hablo-de-su-historia-jamas-contada-su-novio-y-el-deseo-de-casarse/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la creadora de contenido se sinceró sobre una experiencia íntima de su pasado y compartió detalles de su presente en pareja y sus proyectos. Además, reflexionó sobre cómo transita la exposición pública en pleno crecimiento de su carrera artística ]]></description><pubDate>Thu, 09 Apr 2026 11:17:16 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Quizá alguna vez estuve con una chica. Nunca lo conté. Uno tiene que probar en la vida. Yo estaba terminando el colegio, creo que tenía 19 años, por ahí. Y ella también. Había que probar y la verdad, muy bien. Pasó una vez y listo. Nunca más”, recordó <b>Julieta Castro</b> en una charla en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Juli es <b>influencer, creadora de contenido y artista</b>. Su presencia se destaca en redes sociales como <b>TikTok</b>, <a href="https://www.instagram.com/juli.castroo/?hl=es" target="_blank" rel="" title="https://www.instagram.com/juli.castroo/?hl=es"><b>Instagram</b></a> y <b>YouTube</b>, donde comparte contenidos de baile, canto, actuación y moda. Hija de la bailarina <b>Momi Giardina</b> y de <b>Diego Castro</b>, actor, director, guionista y productor argentino, inició su actividad digital desde temprana edad, lo que le permitió construir una comunidad de seguidores y dar el salto a la televisión. </p><p>Su participación en <b>Bailando 2023</b> la posicionó como una de las revelaciones del certamen por su carisma y desempeño artístico. Durante el último año incursionó en la ficción y el teatro, participando en producciones audiovisuales —incluida una serie internacional— y en el espectáculo <i><b>Playback, una somos dos, </b></i>donde exploró un registro más performático y escénico. Además, forma parte del equipo de <b>Patricia y Familia </b>en <b>Luzu TV.</b> </p><p>Actualmente está en pareja con el influencer <b>Fausto Bo</b>. La relación se oficializó a principios de 2025 tras una romántica propuesta, y ambos suelen compartir contenido en redes sociales, donde se muestran muy enamorados.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CAFUZZ7CH5GJXBOJA7AOUCVNZU.jpg?auth=203868ef3d15205a39c9c16dea8a785a118a0b8d2a1eb45995c3ceaae58d3be9&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Me quedo con este para toda la vida”: Julieta Castro, su historia más personal, el amor y los planes de casamiento " height="1080" width="1920"/><h2>El millón, las raíces y la importancia de la abuela</h2><p>La familia ocupa un lugar central en la vida de Julieta. Desde pequeña, forjó un vínculo especial con su abuela materna, a quien define como su persona favorita. El deseo de cuidar y acompañar a sus seres queridos se refleja en sus sueños. “Una parte del millón va toda para familia, amigos, que lo quiero guardar para viajes, para <b>comprarle una casa a mi abuela</b> y para compartir en familia. Soy muy familiera yo. Me tira la familia y me tiran los amigos”, confesó.</p><p>La convivencia entre sus abuelos maternos, separados pero bajo el mismo techo, motivó uno de sus anhelos más concretos. “Me encantaría que tenga cada uno su casa porque esta convivencia no va más. Así que eso para la abuela”, explicó.</p><p>La relación con su abuela trasciende lo cotidiano y se convierte en complicidad y compañerismo. Juntas comparten viajes, salidas al teatro y escenas familiares llenas de humor. “Somos muy compinches, muy amigas, así que hago todo con ella. Nos hicimos un viaje a México y <b>una noche nos fuimos de rumba las tres</b>”, contó, refiriéndose también a su madre.</p><p>El humor y la autenticidad marcan la dinámica de estas mujeres. La abuela es protagonista en videos y anécdotas familiares. A sus 80 años, mantiene una vitalidad que sorprende. “Vos la ves y es una pendejita de 22”, agregó.</p><h2>Experiencias personales y descubrimiento sexual</h2><p><b>—Si tuvieras que confesar un secreto de tu vida privada, ¿cuál sería?</b></p><p>—Yo soy muy ventilador (risas). Cuento todo, todos los días. Pero algo que la gente no sabe de mi… es que… <b>quizás alguna vez estuve con una chica. Nunca lo conté. Pero uno tiene que probar en la vida.</b></p><p><b>—¿Qué edad tenías? </b></p><p>—Y yo estaba terminando el colegio, creo que 19 año, por ahí.</p><p><b>—¿Y ella? </b></p><p>—Y ella también, lo mismo.</p><p><b>—¿Eran compañeras de colegio? </b></p><p>—No, compañeras no. Amigas de la vida.</p><p><b>—Y te dio curiosidad...</b></p><p>—Claro, había que probar.</p><p><b>—¿Qué sentiste?</b> </p><p>—Muy bien, la verdad. Muy Divertido. Fue como algo de probar. Después cada una siguió su camino. Las dos de novias con muchachos... Yo estoy muy felizmente en pareja, ahora. Pero estuvo buena la experiencia. Hay que probar.</p><p><b>—¿Fue una experiencia fugaz o como una relación de un par de veces? </b></p><p>—No, no. Fue como una vez probar todo a ver qué onda. Y me quedé donde estaba, pero no descarto la posibilidad.</p><p><b>—¿Qué sentís de distinto que puede ser besar a una mujer a besar a un hombre? </b></p><p>—Por ahí es medio machirulo lo que voy a decir, pero es más delicada. No sé. Siento por ahí el hombre es más bruto.</p><p><b>—La energía...</b></p><p>—Claro, la energía. Son también más cuidadosas. Saben también lo que le gusta a la mujer.</p><p><b>—¿Hoy en día la seguís viendo? ¿Es amiga tuya todavía? </b></p><p>—Sí. Es amiga y sí, hablamos. Yo la amo, la adoro. Somos recontra amigas. Fue como una vez que pasó y listo. Nunca más (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4TSZ5DJVHBCS7NHIS73HCAVH2Q.jpg?auth=389977eec7281f64b2ead9d61d9d9dea43fce58d2038580b2c0c129690876dc7&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Soy Susanita a full”, confesó la creadora de contenido sobre sus deseos de formar una familia" height="1080" width="1920"/><h2>Relación de pareja y proyectos a futuro</h2><p><b>—Y ahora estás re de novia, ¿hace cuánto están juntos? </b></p><p>—Hace un año y tres meses, oficial. Saliendo creo que es el tercer año que estamos. Soy muy noviera, vivo de novia… Pero este es el último. <b>Me quedo con este para toda la vida.</b></p><p><b>—¿A ese nivel de amor estás? </b></p><p>—A ese nivel. <b>Yo ya quiero casamiento, hijos, matrimonio, todo</b>. Soy Susanita a full. Lo tengo re claro. Nos llevamos bien, somos muy mejores amigos. </p><p><b>—¿Y sentís que él quiere lo mismo que vos? Esto de tener una familia temprano, de estar con vos en un proyecto más serio. Porque él es súper jovencito también.</b></p><p>—Él es más chico. Tiene 21 y yo 22. Y a él le encantan los nenes, le encanta la familia, le encanta todo. Entonces coincidimos mucho en eso y por suerte tenemos decidido: casamiento, hijos, vivir juntos, todo…</p><p><b>—¿Casamiento para cuándo? ¿Ya tienen fecha? </b></p><p>—Yo tengo todo.</p><p><b>—¿Las sabe él las fechas? </b></p><p>—Él está al tanto de algunas. Él se quiere hacer el misterioso porque me lo tiene que proponer. Es lo que yo quiero, como cuento de princesas. Él ya lo tiene pensado.</p><p><b>—Cuando pase, que lo haga público. ¡Contanos!</b></p><p>—Eso sí, obvio. Hay que facturarlo todo (risas). </p><p><b>—Hay que pagar la fiesta de casamiento (risas). </b></p><p>—Claro.</p><p><b>—¿Tienen nombres de bebé ya? </b></p><p>—Yo sí. Tengo una lista en notas del teléfono.</p><p><b>—¿Quisieras que sea niña, niño? </b></p><p>—Me gustaría primero un varón, quizás. Después otro varón y después la nena.</p><p><b>—¿Querés mostrarme la lista?</b></p><p>—A él no le gustan todos. No voy a decir cuál para no ofender a nadie. De nena me gusta: Francesca, Guillermina, Joaquina, Rufina, todas con ina (risas). Jacinta, Matilda…</p><p><b>—A mí me encantan. </b></p><p>—Son hermosos.</p><p><b>—Todos me gustaron.</b> </p><p>—Y de varón: Lorenzo, Vicencio, Ciro, Simón, León y Milo.</p><p><b>—La verdad que tenés muy buen gusto con los nombres. No sé cuáles son los que a él no le gustan. Para mí están muy bien todos. ¿Cómo te imaginas a momi de abuela?</b></p><p>—Se muere. Siento que ahora se hace medio la mala. “No, no me hagas abuela todavía”, me dice. Pero el día que sea abuela <b>va a ser la mejor abuela del mundo</b>. Y después va a ser recontra de jugar, de llevarla a todos lados. Estoy pensando como si fuera nena, pero de hacer planes. Siento que va a ser una abuelaza.</p><p><b>—¿Le va a dar pudor el título de abuela?</b></p><p>—A mamá le da un poco de miedo ahora el título de abuela. Por ahora. Pero ella sabe que se viene dentro de poco. Que esté preparada (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DTZY633DFZEYXGITBKIIQSEJJA.jpg?auth=f0a30a15a148930e2081a232893b7900b75d1b0a08cae45f38402d0d7d433f9c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Intento no pensar en el futuro como algo malo, sino vivir el presente y pensar lindo del futuro”, afirmó Juli en diálogo con Emilia" height="1080" width="1920"/><h2>Vida en redes sociales, exposición y manejo del éxito</h2><p>Juli creció frente a las cámaras. Desde los 9 años, el universo digital y la exposición pública formaron parte de su rutina, pero también le impusieron desafíos inesperados. Reconoce que, aunque muestra gran parte de su vida en redes, hay momentos que prefiere resguardar.</p><p>“Siento que mis mejores momentos son cuando estoy jugando un chinchón con mi abuela o viendo una película con Fausto en la cama, o tomando unos mates en familia. Esas cosas intento sacar el celular, no mostrarlo y vivir el momento, el presente. Siento que hay momentos que pierde la magia si estás grabando todo el tiempo”, admitió.</p><p>Aunque enfrenta una exposición pública permanente y ha alcanzado reconocimiento en el ámbito artístico, no percibe el éxito como una carga. Considera valiosos los aspectos favorables de su carrera y las oportunidades que le brinda, como la posibilidad de recibir afecto, vivir experiencias nuevas y compartir momentos significativos. </p><p>Admite que ha atravesado dificultades, entre ellas la invasión a su privacidad y la transgresión de ciertos límites, pero sostiene que el saldo es positivo. <b>“La mayoría de cosas son hermosas y me trae todo el tiempo cosas lindas. Entonces, no me puedo quejar y siento que lo mejor está por llegar también”</b>, afirmó.</p><h2>Crianza, vínculo con la madre y aprendizajes familiares</h2><p><b>—¿Cómo fue criarte con tu mamá siendo ella tan joven? </b></p><p>—Yo digo que tuve la mejor mamá del mundo y es real. Lo que ven de mamá en las redes y en los programas y demás es como es ella, así desbolada, graciosa y todo. Era así. Siempre hacemos planes juntas y me encanta. <b>Es muy madraza, muy dulce, muy atenta. Es una genia. La verdad es que la amo.</b></p><p><b>—¿Cómo hizo para estar presente trabajando tanto? </b></p><p>—Me llevaba a todos lados. Yo sé que ella trabajó mucho toda su vida. A los seis meses yo me fui de gira con ella y con los Midachi, o sea, era un bebé. Hizo una obra de teatro que se llamaba <i><b>Cuento con vos</b></i>, que yo estaba en la panza y desde ese momento a hoy nos acompañamos mutuamente las dos en todo lo que hacemos.</p><p><b>—¿Te ayudó en tu carrera ser “hija de...“? </b></p><p>—Sí, recontra. El que dice que no, te miente. Porque ya desde el vamos laburan de lo mismo y viste con hechos lo que era laburar, lo que es levantarse temprano para ir a tomar clases. Es una profesión bastante difícil porque no es constante. Tenés un día un laburo, al otro día se te va, tenés que ir buscando otro. Aprendí mucho de la frustración y demás con mis viejos, de castear y no quedar… Me decían que lo vea como un juego porque verlo como un trabajo de chica no tenía sentido. Si era un no, estaba todo bien y si era un sí, buenísimo. Conocés más gente, la conocés desde que sos muy chica y eso está bueno. Pero <b>más que los contactos es por los consejos que me daban.</b></p><p><b>—¿Qué le agradecerías a tu mamá? </b></p><p>—A mamá le agradecería primero darme la vida porque es lo básico y después enseñarme a reírme de mí misma, a seguir con mis sueños y nunca bajar los brazos. Ella en su obra de teatro habla mucho del fracaso y de pasar página y demás, y eso lo aprendí muchísimo, así que le agradezco. De ser tan dulce y hablar todo conmigo. Tenemos una complicidad que no la veo muy seguido, es muy hermoso nuestro vínculo.</p><p><b>—¿Qué momento sentís que las marcó o las unió? </b></p><p>—Tuvo un momento que estuvo muy mal ella, que pasó por una depresión y lo ha contado públicamente. Fue después de su separación y yo ahí estuve como guerrera, levantándola, cuando había que llorar, la bancaba y le hacía mimos y la aconsejaba. Cuando había que levantarla y decir: “Che, te levantás y vas a laburar porque no podés estar todo el día llorando”, también fue un rol fuerte siendo muy chica. Era llegar del colegio y verla encerrada en su cuarto, llorando, sin hacer nada. No quería salir y a mí me hacía muy mal. Sentía que necesitaba ayudarla de alguna manera, que no sabía cómo, porque no tenía las herramientas que tengo hoy en día. Un día le dije: “Mira, ma, siento que esto lo tenés que hablar con alguien que sepa, que tenga las herramientas”. Y ahí fue cuando fue al psiquiatra, empezó con la medicación y empezó a salir adelante. Siento que ese momento fue clave en nuestra relación y hoy yo no sería la que soy.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/QTG6FAI7J5AHBF6OCMGFSL72QM.jpg?auth=87483925fb10d004b8d2e4a0f127523aa16457e1432bda1ffb749b9ac772365d&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Juli Castro con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Sara Sklate: cómo convive con los haters, el día que casi larga todo y su fanatismo por River]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/07/sara-sklate-como-convive-con-los-haters-el-dia-que-casi-larga-todo-y-su-fanatismo-por-river/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/07/sara-sklate-como-convive-con-los-haters-el-dia-que-casi-larga-todo-y-su-fanatismo-por-river/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, la periodista e influencer repasó sus orígenes, su llegada a Buenos Aires desde Villa Constitución, sus primeros pasos en la profesión y los momentos difíciles que la hicieron dudar y pensar en cambiar de rumbo]]></description><pubDate>Tue, 07 Apr 2026 03:46:03 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Sara Sklate</b>, <i><b>Sarita</b></i>, nació en Villa Constitución, Santa Fe. Se destacó en la escuela como una excelente alumna y sobre el cierre de la cursada llegó el momento de elegir una profesión. Siempre lo tuvo claro: soñaba con ser periodista deportiva, aunque una pasantía pudo inclinar su destino hacia las Ciencias Económicas. </p><p>En 2019, ya recibida, llegó a Buenos Aires buscando hacer realidad sus aspiraciones. Comenzó trabajando en un medio partidario que seguía la campaña de River, el club de sus amores, y luego de varios años de pelearla, actualmente se desempeña en <i>TNT Sports</i>, <i>Telefe</i> y tiene un alto perfil en las redes sociales, donde se destaca como creadora de contenidos. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7DKCZRAIFJGQXEG7J5YDKBKUNA.jpg?auth=d61229beb8a8b6bec6fc17accccf30d46e7b27248d8f3aa7097a431c76fc2ffb&smart=true&width=1267&height=1920" alt="Sarita Sklate llegó a Buenos Aires en 2019 desde su Villa Constitución natal en búsqueda de forjar su carrera como periodista deportiva (Foto Adrián Escandar)" height="1920" width="1267"/><p><i><b>-¿Cómo arrancaste en la profesión, cómo fueron tus comienzos?</b></i></p><p>-Soy del interior, de Villa Constitución, provincia de Santa Fe, ahí cerquita de Rosario. Siempre mi sueño fue ser periodista deportiva. De hecho siempre fui hincha de River y venía a la cancha como hincha. En el colegio me iba bien dentro de todo, entonces era muy difícil venirme a Buenos Aires, llegar, con todo lo que eso significa y cuanto tuve que hacer pasantías en el colegio las hice en un estudio contable. Esto fue porque me iba bien en matemáticas, en ciencias económicas, pero fui una semana y casi me muero. Me dije <b>“esto no es para mí”</b>, fui a hablar con la directora del colegio, le dije que no me sentía cómoda y me respondió <b>“bienvenida a la vida real”</b>. Así que tuve que cumplir el mes de pasantía y ahí decía <b>“bueno, quiero estudiar Ciencias Económicas y después cuando me reciba, hacer periodismo deportivo”.</b></p><p><i><b>-¿En ese momento había como algo muy cultural de ir por una carrera más “dura o seria”?</b></i></p><p>-Claro, era algo más seguro, eso significaba en ese momento. Pero finalmente me fui a anotar a un instituto en Rosario para estudiar periodismo deportivo. Después me recibí y me vine acá a Buenos Aires en 2019.</p><p><i><b>-¿Tuviste el apoyo de tu familia, te bancaron en esa decisión?</b></i></p><p>-Ellos me dijeron “decidí vos”. Pero me pasaba de que iba al colegio y todos me decían “¿cómo vas a estudiar periodismo deportivo?“.</p><p><i><b>-¿En la escuela te iba bien? ¿Eras la nerd de la clase?</b></i></p><p>-Sí, no me podía sacar un nueve. Fui abanderada, todo. <b>Por eso decían “como Sara va a desperdiciar su carrera”...</b> Siempre me lo cruzo al contador y me dice <b>“yo te salvé”</b> (risas). Cuando empecé a estudiar periodismo deportivo viajaba todos los días una hora desde mi ciudad a Rosario y cuando me recibí vine a Buenos Aires, con 21 años. Mi primer trabajo lo hice en “River desde la tribuna”, un medio partidario. En ese momento estaba bastante bueno porque abrían mucho los entrenamientos. Una vez por semana iba al River Camp a cubrir el entrenamiento y otro día hablaba Gallardo o hablaban los jugadores en rueda de prensa. Cubría mucho la reserva los fines de semana.</p><p><i><b>-Cuando viniste a Buenos Aires, ¿dónde paraste? ¿Viniste con algo armado o más a ver qué pasaba?</b></i></p><p>-Al principio viví en la casa de una amiga de mi mamá. Estuve como cinco meses ahí. Después viví en una residencia y ahí me hice un montón de amigas. Cuando empezó la pandemia me volvía a mi casa, a mi ciudad. En ese momento hacíamos muchas notas con los vivos de Instagram. Después sí, me volví a Buenos Aires y me alquilé un departamento. </p><p><i><b>-Por estos días tenés muchos trabajos y exposición mediática, ¿Cómo te llevas con el “qué dirán” negativo, con los haters?</b></i></p><p>-<b>Es difícil, lo sufro demasiado</b>. Creo que es algo que les pasa a todos. No se si coincido cuando dicen “son los gajes del oficio”. Te debe pasar, que uno capaz recibe diez comentarios positivos y uno negativo y te quedás con el negativo...</p><p><i><b>-¿Qué te molesta más? ¿La crítica de alguien conocido o los anónimos?</b></i></p><p>-El anónimo. Twitter es tremendo. Antes leía mucho. Si había un video sobre mí, miraba los comentarios y bloqueaba. Pero ahora aprendí a no entrar y no leer. Quise dejar de usar Twitter, pero por mi laburo no puedo. Tampoco puedo permitirme no usar Twitter por todo lo que la gente puede llegar a decir. Lo que hago ahora es tuitear alguna información sobre River y me voy.</p><p><i><b>-¿Y tu familia y tus amigos cómo se llevan con eso? Porque a veces uno no quiere leer los comentarios y ellos te dicen “mirá lo que pusieron”.</b></i></p><p>-A mis amigas ya les dije que no me manden nada. Pero mi mamá, sí, en Instagram. Incluso a veces veía comentarios y respondía. Yo le decía <b>“mami, basta, como te bancás los comentarios positivos, bancate los negativos”.</b></p><p><i><b>-Más allá de los enojos, la tristeza, por esos comentarios, ¿alguna vez fue más allá, con amenazas o cosas más graves?</b></i></p><p>-Generalmente fue más la angustia o la tristeza. Una vez pasó, el año pasado, que River perdió con Racing y hay una imagen mía en la televisión, que justo salí mostrando los dientes en el gol de Racing, yo me quería morir que River quedaba afuera, pero salió en la transmisión, <b>subieron ese recorte y filtraron mi número... Me acuerdo que le estábamos haciendo una nota a Enzo Pérez, que se retiraba de River, y sentía que llegaban mensajes a mi celular: eran todos mensajes en contra porque me había reído, que ni siquiera había sido una risa del partido... Pasa mucho eso, cuando a River le va bien, todos te aman, y cuando a River le va mal, te odian...</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Q72XO4ZFG5D6RIR4GDNIK4T2RY.jpg?auth=cadfdb8b540bbbfd0a9b806e9ce24791b27746c48ac47f9131285f9da476bf4f&smart=true&width=1353&height=1920" alt="Sara Sklate se desempeña en TNT Sports y Telefe. Tiene también un alto perfil en las redes sociales (Foto Adrián Escandar)" height="1920" width="1353"/><p><i><b>-Si te pregunto, ¿sos periodista, comunicadora, influencer? ¿Te gusta quedarte con alguno de esos títulos o todas?</b></i></p><p>-Creo que un poco de todo. Periodista es lo que más disfruto, quizás. Es sobre lo que me formé, estudié, es lo que quizás más me distingue. También influencer, creadora de contenido, creo que es el futuro en nuestra generación y también me divierte. Le doy un rol importante en mi carrera y en mi vida.</p><p><i><b>-¿Qué es Gallardo para vos?</b></i></p><p>-Antes de conocerlo por mi profesión -obviamente era una hincha fanática de River- me saqué mi primera foto con Gallardo en 2016. En esos años no tenía tanta oportunidad de venir a la cancha. Entonces, como vivía cerca de Rosario, cuando River venía a jugar con Newell’s o Central, mi familia ya sabía que esos días me tenían que acompañar a Rosario a la puerta del hotel a esperar a los jugadores y a Gallardo en ese momento. Y ahí, en 2016, me saqué la primera foto con Gallardo. Después ver todo lo que ganó, la Copa Libertadores y ese sentido de pertenencia, y de poder generar una relación de respeto, de amistad, que uno va formando, pero creo que nunca me pude acostumbrar a verlo así.</p><p><i><b> -¿Siempre lo seguiste viendo con el póster?</b></i></p><p>-Sí, claro, más allá de que ya tenía relación de saludarlo, de que sea muy atento conmigo y con mis compañeros cuando había un problema o cuando pasaba. Gallardo siempre tuvo muchos gestos para el periodismo, siempre fue una gran persona, que también formó parte de mi carrera. </p><p><i><b>-¿Y qué crees que terminó pasando con él en este último tramo?</b></i></p><p>-Creo que se terminó yendo a tiempo. Lo más sano era eso, también para que en el futuro podamos verlo de nuevo como técnico de River. Desde lo futbolístico creo que se fue complicando todo, él mismo dijo como que llegó un punto que ya no podía. A pesar de que después de la pretemporada se notaba otro aire, otro clima, finalmente no encontró respuestas futbolísticas. También está la exigencia de un club tan grande como River y la vara que estaba altísima, algo logrado por él mismo. </p><p><i><b>-¿Te complicó decir que sos de River de entrada? Porque mucha gente en el medio no dice de qué equipo es para no tener problemas.</b></i></p><p>-Siempre fui firme con eso. De hecho, antes de estudiar periodismo ya era medio influencer con eso, subía fotos en la cancha. Entonces ya tenía medio como un nicho de seguidores, ya era medio conocida. En mi laburo por suerte siempre me entendieron al respecto.</p><p><i><b>-¿Cuál fue el momento más complicado que tuviste para llegar hasta acá en tu carrera?</b></i></p><p>-<b>Durante la pandemia, o cuando se estaba terminando, por la incertidumbre de cómo iba a seguir el Mundo River con los entrenamientos abiertos, las conferencias de prensa, cambió todo.</b> Había mucho de ansiedad también, yo siempre digo que no hay que compararse, pero veía gente con la que había compartido mucho, colegas que tenían la misma edad, que empezamos juntos, y era decir “bueno, ¿por qué esa persona llega y por qué yo no?”. Fue en ese momento, después de la pandemia, cuando me preguntaba cuándo iba a llegar el momento, dar el salto. Porque hasta ahí era ir a los partidos por mi cuenta, viajar, todo por mi cuenta.</p><p><i><b>-¿Pensaste en algún momento en largar?</b></i></p><p>-<b>Sí, cuando volví a Buenos Aires después de la pandemia, incluso empecé a buscar otros laburos, de marketing, de otras cosas.</b> Hasta que me salió para trabajar con Marcelo Benedetto en “Cómo te va Benedetto”, siguiendo la actualidad de River. Ahí por lo menos me asenté en una radio, iba a las conferencias de prensa, preguntaba, le preguntábamos a Gallardo y demás. Y bueno, después se dio lo de <i>TNT</i>.</p><p><i><b>-Volviendo al tema de los haters. ¿Viene más de los fanáticos hombres, cuando pierde River, o también de las mujeres?</b></i></p><p>-Yo lo vivo más por parte del hombre, por parte del hincha de River, quizás cuando se enoja que River pierde, pero también me sorprende lo de las mujeres. La mujer, anónima, en Twitter, que a veces cuando leo me digo <b>“es una mujer, ¿cómo me está diciendo eso?“</b>. Me dicen cosas que les podría afectar de la misma manera que me afecta a mí, a una mujer.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DBDIDPAYNNCJLHF7SRR2SGZYMA.jpg?auth=d60677a6b2b83bfefbc31d57d574070e3de488e7d0942bb5cff453aa95998f58&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Sara Sklate no le cierra las puertas a la posibilidad de enamorarse de un futbolista (Foto Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><i><b>-¿Qué tipo de comentarios?</b></i></p><p>-Yo no me comparo con mis compañeros, que está mal también, pero a ellos capaz que le dicen “hijo de puta” y a mí me dicen muchas barbaridades por ser mujer. Yo no me enojaría si me dicen eso (hijo de puta), hasta diría “gracias” (risas). Veo las redes de mis compañeros y lo peor que les pueden decir es “ensobrados” y ahí me dicen eso, pero seguido de otras barbaridades. </p><p><i><b>-¿Tenés referentes en la profesión?</b></i></p><p>-Voy sacando un poco de cada uno. Crecí un poco más mirando a Ángela Lerena, que es mi compañera en <i>TNT</i>, también a Luciana Rubinska. Después las nuevas generaciones creo que tienen que reinventarse en todo momento y quizás no solamente sacar cosas de periodistas, sino también de creadores de contenido, de influencers, de buscarle la vuelta. A mí me pasa en <i>TNT </i>que somos más creativos o el trabajo que yo hago en el campo de juego. Ir a la cancha, filmar un gol, subirlo, hacer una nota de otra manera. </p><p><i><b>-Se que sos fanática de la Selección. ¿Si Argentina gana el Mundial, pero al mismo tiempo Paredes gana la Libertadores con Boca, levanta la séptima, firmás?</b></i></p><p>-No, creo que no. Ya salimos campeones... y lo festejamos mucho.</p><p><i><b>-¿Y elegís River campeón de la Libertadores, aunque este año no la juega, pero Argentina no gana el Mundial?</b></i></p><p>-Elijo River campeón de la Libertadores. Igual el hincha fanático de los clubes, más allá de que uno ama a la selección argentina, tiene una pasión y un fanatismo que no se compara. </p><p><i><b>-Tenemos una colega, Morena Beltrán, que está en pareja con un futbolista (Lucas Blondel). En tu caso, ¿tenés algún impedimento? ¿Preferís no mezclar lo sentimental con la profesión?</b></i></p><p>-Antes quizás sí, me hacía demasiado problema, pero después entiendo que también te puede pasar en cualquier profesión. Uno que capaz está ligado al ambiente del deporte, del fútbol, del periodismo, creo que si te pasa, te pasa. Yo creo que es algo que te llega y no lo podés cambiar.</p><p><i><b>-¿Ahora estás soltera? ¿Estás de novia?</b></i></p><p>-Estoy soltera, estoy con mucho trabajo, pensando en el trabajo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/UTBEDKAWWNAOPOFV72Q3PA2T2U.png?auth=344d4308b18ae227b4a58b80cebbd04b5765462498605bf6515ba88225e123bb&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[De manejar con Schumacher a terminar en calabozos: las historias más insólitas de Fredy Villarreal en televisión]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/07/de-manejar-con-schumacher-a-terminar-en-calabozos-las-historias-mas-insolitas-de-fredy-villarreal-en-television/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/07/de-manejar-con-schumacher-a-terminar-en-calabozos-las-historias-mas-insolitas-de-fredy-villarreal-en-television/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, el humorista repasó los momentos más extremos de su trayectoria, desde anécdotas al límite con figuras internacionales hasta situaciones de riesgo que lo llevaron a enfrentarse con equipos de seguridad e incluso a terminar detenido y herido. Además, recordó el fenómeno de VideoMatch, reflexionó sobre los límites del humor en la actualidad y analizó cómo cambió la tolerancia del público en los últimos años ]]></description><pubDate>Tue, 07 Apr 2026 03:45:43 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“¡Nos disparan, nos disparan! Abajo, al suelo. Cuando le dije que era una broma para Tinelli, se puso de la cabeza”, recordó <b>Fredy Villarreal</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de <b>Infobae</b>, sobre una de las situaciones más extremas de su carrera como humorista e imitador.</p><p>A lo largo de más de 30 años de trayectoria, <a href="https://www.instagram.com/fredyoficialok/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/fredyoficialok/"><b>Fredy</b></a> se consolidó como una de las figuras centrales del humor televisivo argentino. Alcanzó notoriedad en los años 90 en <b>Videomatch</b>, el programa conducido por <b>Marcelo Tinelli</b>, donde creó personajes como <b>Figuretti</b> y se destacó en la imitación de figuras públicas. Fue distinguido con un <b>Premio Martín Fierro revelación</b> en 2001 y participó en televisión, cine y teatro, con trabajos en <i>No hay 2 sin 3</i>, <i>Son de Fierro</i> y en películas como <i>Bañeros 3 </i>y<i> Bañeros 4.</i></p><p>Actualmente, integra el elenco de la obra teatral <i><b>La función que sale mal</b></i>, una comedia internacional que se presenta en el <b>Multiteatro</b> de Buenos Aires. La pieza propone un juego metateatral: un grupo de actores intenta representar un policial clásico, pero todo comienza a fallar —escenografías que se desploman, olvidos de texto y situaciones caóticas—, lo que genera un efecto cómico sostenido. En este contexto, Villarreal despliega su experiencia en el humor físico y el manejo del tiempo escénico, donde el error se convierte en el principal motor de la risa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/I5GPSTGVGBEMPESLUHDORLWLHU.jpg?auth=e4b89b0bd77877900174c5bd082e7d6ebf37a215e131f2b0767a162239508c8c&smart=true&width=4448&height=3012" alt="“¡Al suelo, nos disparan!”: el costado más riesgoso del humor y una anécdota que marcó la carrera de Fredy para simepre. (Maximiliano Luna)" height="3012" width="4448"/><h2>Fama, anécdotas y los límites del humor televisivo</h2><p><b>—¿Cómo era la exposición y la fama en la época de VideoMatch? Porque hoy hay tantos canales que todos son un poquito famosos, pero lo de ustedes era de locos. Lo tuyo con Figuretti lo tengo como una de las 10 cosas más importantes de la televisión argentina. Viajabas por el mundo con las estrellas máximas, ¿cómo vivías esas situaciones?</b></p><p>—Fue fantástico. Yo me acuerdo una... en el auto con <b>Schumacher</b>. Le pedí que me lleve y me llevó. Yo no tenía acreditación. Uno de los problemas que tenía Figuretti es que no lo acreditaban. Tenía muy mala fama. Incluso el periodismo no me quería mucho porque rompía protocolos. Figuretti se metía en las fotos. Ellos sacaban fotos a <b>Mick Jagger </b>y atrás estaba Figuretti. Yo trataba de ser respetuoso y dejarles un momento para que puedan hacer ellos también su trabajo y su foto, pero <b>no tenía buena onda con el periodismo</b>. Entonces, donde iba no me acreditaban porque yo venía a romper las pelotas en definitiva. Decían: “Va a venir una persona de Argentina así y así, no lo acrediten”, y no me acreditaban. Por eso <b>siempre estaba en la marginalidad y en la transgresión, porque no tenía la acreditación</b>. Y obviamente, para la Fórmula 1, Ecclestone no nos había dado el pasaporte de periodista. Así que me fui al hotel y <b>le hice dedo a Schumacher.</b> Yo dije: “Si entro, entro con mi amigo Schumacher a Barcelona”. Y me paró con el auto y me lo dejó manejar también. No con el Fórmula 1, un auto normal. Le daban autos que las empresas promocionaban. Le regalaban en cada lugar donde iba para que se pueda mover en la ciudad. El <b>Gurka</b>, que es un cameraman muy conocido que me acompañaba, viajó adelante, yo viajé atrás y al lado iba el masajista de él, un hindú. Y en un momento me dice: “Manejá”. Recuerdo que cuando bajé y le dije: “Cerrá bien porque están afanando estéreo” (risas).</p><p><b>—¿Alguna vez sentiste que las situaciones se te fueron de las manos por el nivel de riesgo?</b></p><p>—A mí no se me fue de las manos, se le fue de las manos a otros. Y sí. <b>Conozco muchos calabozos de diferentes lugares </b>porque una de las maneras más fáciles para poder arrestarme ante la transgresión de haber pasado una valla en, por ejemplo, una cumbre presidencial de la OTAN, en Suecia, era que se acercaban y lo primero que me pedían era el pasaporte. Como yo tenía peluca y bigote... no coincidía con mi imagen. Entonces era <b>falsificación de identidad.</b> Ese era el primer cargo. Y ya con eso, me mandaban adentro. Y nunca lo dije porque en aquel momento <b>yo quería trascender a partir del humor y no de la tragedia</b>.<b> Pero me quebraron los dedos, me dieron con todo.</b> Yo iba con la gran Bilardo, con alfileres de cabeza fosforescentes y los pinchaba porque ellos me pegaban tacazos. Me ponía toallas del hotel en los tobillos porque te daban tacazos, ¿viste? El tipo de acá para acá, plano americano, era como un centauro (risas). Abajo te cagan a patadas como un toro.</p><p><b>—¿Te gustaba el riesgo? ¿Te generaba cierta adrenalina?</b></p><p>—Eran crónicas de guerra. La nota había que mandarla por satélite. Marcelo estaba esperando esa nota y si no llegaba el famoso, tenía que justificar con humor por qué no llegaba. Y capaz que a veces era más gracioso ver cómo escapaba de la seguridad y cómo me perseguían que entrevistar a <b>Madonna</b>, por ejemplo. </p><p><b>—Hoy sería cancelable esa nota desde que empieza hasta que termina, ¿no?</b></p><p>—Y sí, bueno, los circos también, hoy están cancelados y sin embargo uno fue al zoológico y le daba galletitas a los monos con forma de animalito y estaba todo bien. Creíamos que estábamos haciendo las cosas bien. Y si lo traspolás a la actualidad es un delirio, estábamos fomentando una aberración. Me acuerdo que yo hablaba con mi productor cuando tirábamos autos con un helicóptero, cosas que en los sueños uno se imagina y yo lo viví en vivo. He tirado un auto a un barranco con el dedo. ¿Quién tiene esa posibilidad de hacer que el auto caiga 300 metros de un barranco? Esa era la broma. Le decían: “Estacioná acá”. El tipo bajaba para hacer los papeles y le levantaban el auto y se lo compactaba el camión de basura. Y le decía: “Vos lo dejaste al lado de la basura”. O a un auto lo cortaban a la mitad (risas). “No te quejes, vas a pagar la mitad de seguro”, le decíamos (risas). Era una locura. Yo le decía al productor: “Avísame si sabe y está actuando, porque si él sabe, me zarpó...” Ahí podía tener un poco más de libertad en el humor, porque sino teníamos que estar cuidando que no se avive. </p><p><b>—O que no se vuelva loco y te quiera matar...</b></p><p>—Claro. Eso pasaba mucho. Entonces le digo: “Marcos, ¿sabe o no sabe?“ ”No sabe". “Me parece que sí, porque está como medio medio con los gestos. Mirá, te voy a demostrar que para mí sabe”. Y fui y me acerqué a esa persona que le estamos haciendo la broma y no sé qué le habré dicho, pero me pegó un tortazo que me volteó. Y yo con el ojo en compota, llegué al productor y le dije: “Tenés razón, no sabe” (risas). </p><p><b>—¿Se puede hacer hoy en día un personaje como Figuretti o cambiaron los límites en el mundo? </b></p><p>—Antes de preguntarte algo tenés un láser en la cabeza. Un francotirador, un sniper, te liquidó al instante. Te liquidó ya. No sólo por querer hablar con los presidentes en las cumbres... también por colarte en ese tipo de eventos. <b>Es imposible colarse hoy en día.</b> Hoy hay menos tolerancia, está todo muy deshumanizado y los líderes están muy estrictos en cuanto a la seguridad. Está muy complicado el mundo, muy bélico. No saben si sos un tipo que lo quiere matar. Mueren personas todos los días injustamente. Matar a uno solo... En ese momento o perdés un humorista o perdemos un líder de un país. “Y bueno, perdamos al humorista”, dicen. Creo que va a perder más el mundo si se pierden los humoristas que los líderes. O las bromas en la calle también. Ya no se puede.</p><p><b>—¿Te acordás quién fue el que más se enojó en esas bromas? </b></p><p>—Yo hacía un personaje que era como un espía. Era una hediondez galopante. Yo iba todo de negro y agarraba a los porteros que estaban a la mañana temprano, ¿viste? Estacionaba la camioneta Traffic con la cámara, llegaba y hacía una escena de película. Me acercaba al portero, con anteojos negros, y le decía: “Hola, Terry. El atraco lo haremos hoy a la mañana. Ya tengo todo arreglado. Hablé con Timothy”. Y el tipo me miraba raro. Entonces, yo sacaba un cigarrillo que tenía explosivo, para hacer broma. Mientras hablaba y diagramaba el plan del robo al banco, me explotaba el cigarrillo y yo decía: ¡Nos disparan, nos disparan!. Abajo, al suelo". Una estupidez total. Se jugaba con la reacción de la gente. El hijo de un portero vio una situación comprometedora con el papá y salió con una pistola y <b>me tiró y no salió la bala.</b> Se asustó el pibe. Me salió a matar porque pensó que yo le iba a robar a su papá y estaba haciendo una broma para la televisión.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GKDSFDKH5ZCODIJK2AWJ5H25VQ.jpg?auth=f92f50f02618c8adeac2595dbc01b517e1d7bcac5d586f179ec05cb2ed49430e&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Humor sin red: Freddy Villarreal habló de los límites que desafió en televisión y la diferencia con el contexto actual. (Maximiliano Luna)
" height="4128" width="6192"/><h2>El detrás de escena: seguridad, disfraces y límites en la política y la fama</h2><p><b>—¿Cómo era lidiar con la seguridad y las restricciones en eventos políticos o internacionales?</b></p><p>—Yo tenía guardias. En Inglaterra, salía del aeropuerto y ya tenía dos <i>boyguards</i> que me seguían, dos ingleses. Y yo decía: “¿Pero cómo saben?" Una vez, acá, me mandaron también seguridad nacional. En un momento me dijeron: “Hoy el horno no está para bollos”. Estaba <b>Carlos Saúl (Menem) </b>de presidente y no querían que me acerque. Pero yo tenía que hacer la nota de alguna manera. Entonces, me seguían para todos lados dos de seguridad. Llamé a la producción y les dije: “Traeme de utilería un set de herramientas, un overol, una peluca rubia y una gorra”. Me metí en el baño y me siguieron los dos de seguridad. En el baño ya me estaban esperando con el overol y las herramientas. De ahí salí como otra persona. Todavía me deben estar esperando en el baño (risas).</p><p><b>—¿Cómo lograste acercarte?</b></p><p>—De ahí me metí adentro de un disco de arado, de las máquinas de arado, era un acto en la Rural, y esperé el turno. Había una cuadra y media o dos de fila, hasta que llegué al lado del presidente que recibía todas las maquinarias. Tenía un startac y el disfrazar de Figuretti. Me puse el bigote, la peluca y lo llamo al productor y le digo: “Decime en qué lugar estoy más o menos, porque yo veo que se mueve”. Me dice: “Todavía estás entrando”. Hasta que me dice: “Ahora, abrí”. Y ahí pensé: me van a pegar un tiro si ven que al lado del presidente se abre una escotilla y sale alguien. Tenía una banderita de Argentina así que abrí la escotilla y saqué la banderita como para decir: “Soy aliado. Soy local. Viva la patria, no me mates”. Y ahí salió Figuretti y lo tenía a Menem a un metro y medio, porque estaba en el palco.</p><p><b>—¿Disfrutabas de esas situaciones extremas?</b></p><p>—Al final, cuando terminaba la nota, sí lo disfrutaba...</p><p><b>—¿Marcelo se enojaba cuando no conseguían la nota?</b></p><p>—Y no no le gustaba. “¿Cómo que no lo consigo?" Y no. Porque él era exigente, está bien. Era un técnico que quería que hagamos los goles.</p><p><b>—¿Nunca le decían que no a Marcelo? Porque cuando estaba en lo más alto cerraban una calle, hacía lo que quería...</b></p><p>—Sí, se conseguía cualquier cosa. Hemos conseguido cosas extraordinarias.</p><p><b>—Qué loca esa época de la TV.</b></p><p>—<b>(Gustavo) Yankelevich</b> decía: “Las excusas no se televisan”. Y tenía razón.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MHN3YKYIRVA4VPCHYB5LL4ENOA.jpg?auth=9de2c9a9bd9d007c4e2c11fec24e98480425b7b4940c4dca0a71d5aab28465b4&smart=true&width=5904&height=3888" alt="De Figuretti a los escenarios: la historia de reinvención del comediante. (Maximiliano Luna)" height="3888" width="5904"/><h2>Los límites del humor político</h2><p><b>—¿En algún momento te pesó el tema De la Rúa?</b></p><p>—No, era una construcción de un personaje. Yo lo quise mucho al personaje. De hecho, lo empecé a hacer de vuelta en algunos shows que me lo piden, porque empezó a tener una identidad propia. Pero era como un <b>Mr Magoo</b> para mí. Cualquier coincidencia con la realidad estaba en cada uno.</p><p><b>—Ese día que él no sabe por dónde salir, para mi fue un quiebre en su vida.</b></p><p>—A De la Rúa lo conocía en la doméstica de hacer Figuretti. Yo estaba en Suiza, la Argentina estaba licitando a ver si podía ser sede de los Juegos Olímpicos y él había viajado. Como no me dejaban pasar al hotel donde estaban todos los políticos, él era jefe de gobierno. Yo me saqué todo porque el personaje era medio rústico en su vestimenta y el hotel era de categoría. Para no avivar giles me cambié y fui a apalabrarme a los famosos o a los políticos adentro del hotel que cuando salgan me saluden o se presten para la nota de Figuretti. Y lo veo a Fernando fumando, en aquel momento se podía fumar en los hoteles, y voy de civil y le digo: “Doctor, disculpe, estamos con las cámaras de Telefe, queremos hacer una notita al final”. Y él me dice: “No, querido, no me grabes acá. No quiero salir”. Le digo: “No, no estoy grabando, no tengo la peluca”. “Figuretti, por favor, no quiero...” “Es que no tengo la peluca, no estoy grabando”. Y se acerca y me dice: “¿Cómo anda Figuretti? Qué cosa es. Usted quiere grabar todo, ¿eh? No hay que fumar, porque el que fuma...” Y lo apagó al cigarrillo y me dio toda una nota sin cámara y yo sin personaje. Entonces, yo dije: “No, no entendió”. Y después, cuando vine acá, que venía cada seis meses a Argentina, mis amigos dicen: “Lo vamos a votar porque va a ser candidato a presidente”. Yo decía: “Mirá que yo tuve experiencias que no pudo discernir en algo tan simple, yo no sé si iba a poder comandar un país cuando le venga un problema bilateral”. Y ahí yo un poco lo empecé a componer al personaje de duditativo y demás. Ahí nació el personaje...</p><p><b>—¿Te generó conflictos la imitación con políticos? ¿Te llamaban?</b></p><p>—Sí, claro. Todos querían tener reuniones conmigo en ese aspecto porque querían ver cómo los iba a hacer. No fui a ninguna reunión. Me costaba decirle que no. Yo me iba a dormir a la noche y decía: “¿Cómo le voy a decir que no al presidente de mi país que se quiere reunir conmigo?” Pero amablemente les decía que no. Con el único que me reuní fue con <b>Daniel Scioli</b> porque lo iba a hacer tal cual su fisonomía muestra: sin su brazo. Y dije: “Si lo hago tendría que tener una charla para explicarle que no es una falta de respeto, sino que lo quiero hacer desde este lugar y si él me autoriza a hacerlo”. Porque si él me dice: “A mí no me gustaría verme así”, yo no lo hago. Y ahí me reuní. Me llevé de su casa fue una corbata naranja que me regaló, que no tengo cómo combinarla (risas). Incluso él me decía los chistes sobre su brazo...</p><p><b>—¿Alguna vez sentiste culpa por las imitaciones?</b></p><p>—Lo que me dolió mucho y dije: “No sé si estuve bien en hacerlo”, cuando lo hice con ese problema, es que hay mucha gente que sus papás o un familiar tenía ese problema. Y no le causaba gracia, claro. Y ellos no sabían que yo me había reunido con Scioli. Entonces, vos te podés reunir con él. Pero ellos te pueden decir: “Yo me siento tocado por eso”. Y eso la verdad que me hizo pensar si estuve bien o no. Al día de hoy me queda la duda. No tengo ningún espíritu malicioso en contra ni a favor de algo que moleste. Fue otra época.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/C57NUCRI5NBYTNRIMTRC3JMMP4.png?auth=ba9bedebd63e32955aced3443f56c5a9ad4b82073e2a002dfc1078c2e1026a1d&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Fredy Villarreal con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Jairo Straccia: “Mi hijo me preguntó: ‘papá, ¿vos te podés morir’?”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/05/jairo-straccia-mi-hijo-me-pregunto-papa-vos-te-podes-morir/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/05/jairo-straccia-mi-hijo-me-pregunto-papa-vos-te-podes-morir/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Hace dos meses fue a una guardia con dolor en una costilla y un estudio reveló que tenía un tumor maligno en el riñón. Cuales fueron las preguntas de sus hijos de 13, 11 y cinco años y los miedos. Las dos caras del cáncer a los 45 años. Cuando meses antes le dijeron que se terminaba su programa de radio logró ocultárselo a su compañera de aire a horas de su casamiento, el momento del carnaval carioca con todos llorando. La comunidad china: los oyentes que eligieron asociarse y bancar 
]]></description><pubDate>Sun, 05 Apr 2026 05:25:44 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Los últimos meses de la vida de Jairo fueron arrolladores, intensos, delicados. Recibió sorpresivamente una noticia detrás de otra, una mala, una buena, una malísima, otra inmejorable. ¿Qué es lo importante y qué no? ¿Por qué nos hacemos malasangre? ¿Qué deberíamos festejar? Jairo conduce un programa de actualidad de 6 a 8 de la mañana, “Buenas tardes China”, más tarde está en “Perros de la calle” en Urbana Play y también en Cenital con un programa y en YouTube con entrevistas a importantes empresarios. La primera noticia fue cuando de un día para otro le dijeron que su programa de radio que llevaba siete años en el aire se terminaba en pocos días.</p><p>– Sí, fue súper sorprendente, porque hacía poquito habíamos relanzado la radio cuando había cumplido diez años. A la radio le estaba yendo cada vez mejor y nosotros estábamos en ese tren de crecimiento, después venía el programa de Ernesto Tenembaum, éramos como una especie de familia. Por las cosas de los medios, los momentos políticos, lo que sea, un día vienen y te dicen que el viernes es el último programa. Me ofrecían seguir en la radio con Ernesto, pero opté por salir. Justo se casaba mi compañera Yami Segovia, entonces no le contamos para no arruinar el casamiento, todos ocultamos que nos levantaban el programa.</p><p><b>– ¿Fue raro que fuera así?</b></p><p>– Lo más raro es que fuera en el medio del año, en julio. Tal vez estoy siendo demasiado bruto al decir que ‘el viernes termina” porque se venía cocinando. Hubo un día que me comentaron que se confirmaba para este día. Pero es cierto que era raro el proceso.</p><p><b>– Para los oyentes fue muy sorpresivo. La segunda sorpresa fue cuando una comunidad de oyentes enloqueció y en las redes se multiplicó el hashtag “soy chino”.</b></p><p>– Hicimos un flyer, pusimos el hashtag “Soy chino” para ver si a la mañana siguiente hacíamos un poco de revuelo y el domingo a la noche ya era tendencia en medio de Gran Hermano. Y de golpe empezamos a ver a Cecilia Roth que estaba tuiteando, gente conocida que nosotros ni sabíamos que nos escuchaba. Pablo Gerchunoff estaba poniendo “cómo puede ser”.</p><p><b>– Esa sorpresa después de ese bajón de que terminaba todo y tenías que ver cómo seguía tu futuro, fue un aire fresco enorme.</b></p><p>– Sí, primero tuve una sensación que era me enojo y rompo todo al aire y de golpe dije, pará.</p><p><b>– ¿Cómo era ese “rompo todo”?</b></p><p>– Salir, insultar, decir, denunciar cosas. Y de golpe dije “pará, es alguien que toma la decisión de levantar un programa, no es un problema de salud”. ¿Es un tema grave? Es un tema laboral, es un garrón. Yo tenía los cumpleaños de mis hijos en marcha y dije che, salimos del salón, vamos a comer a la plaza, vemos la tarjeta de crédito. Cosas que podes arreglar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZAVDNHE4VJGRFOMZPJOLNXPNGA.jpg?auth=2cf7c4459b66ec22e8fc6ff5e307d09302c7bd310f8b4dfca8287e8cea225dc6&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Primero tuve una sensación que era me enojo y rompo todo al aire y de golpe dije, pará", contó Jairo Straccia" height="1080" width="1920"/><p><b>– Te diste cuenta que no era de vida o muerte.</b></p><p>– Claro. De golpe te bajaban 50% de tus ingresos de un momento a otro y te organizás. Pero no es algo irreversible. Esos eran los procesos de los días previos. Hoy me acordé del día en que fui uno por uno a los integrantes del equipo personalmente a decirles que nos levantaron el programa porque no lo quería comunicar por mensaje. Dije: ese proceso, ¿cómo lo hago al aire? El domingo a la noche empezó la tendencia y al día siguiente empezó a pasar algo. De golpe éramos tendencia el lunes, el martes y el miércoles que ya no estábamos al aire. Georgina Barbarossa en una nota dijo “no me baño hasta que vuelva el programa”. ¿Qué están diciendo? Estás en una radio que se escucha como es “Radio con vos” pero no sabés si la gente te escucha a vos o escucha porque después viene Ernesto o escucha la radio. De golpe algo pasa y le rompiste una rutina de compañía a la gente siete años. Pasamos la pandemia juntos, yo tuve hijos y lo conté, la gente tuvo hijos y nos contó. Y decís, qué es esto que está pasando?</p><p><b>“NOS DIJERON QUE EL VIERNES ERA EL ÚLTIMO PROGRAMA, NECESITABA QUE A MI COMPAÑERA DEL AIRE NO LE ARRUINARAN EL CASAMIENTO”</b></p><p><b>– Tu compañera se casaba, ¿qué hiciste?</b></p><p>– Nos dijeron que el viernes era el último programa y lo único que atiné a negociar con la radio es pedir que se levantara el programa el lunes, necesitaba que ella llegara al casamiento sin arruinarle el casamiento.</p><p><b>“TODO EL EQUIPO DE LA RADIO BAILANDO EL CARNAVAL CARIOCA, TODOS SE CALLARON LA BOCA. TODOS LLORÁBAMOS PORQUE ERA MUY FUERTE”</b></p><p><b>– ¿Lo lograron? </b></p><p>– Sí, el jueves se casó. Fue algo muy loco cómo el equipo, no era yo solo, todos los invitados de la radio bailando el carnaval carioca, todos se callaron la boca.</p><p><b> – En el casamiento, ¡qué difícil!</b></p><p>– Pero uno puede llorar de emoción, llorábamos. Ella lloraba de emoción porque se casaba y nosotros llorábamos porque era todo muy fuerte.</p><p><b>– ¿Dudaste en algún momento de irte del programa de Ernesto Tenembaum?</b></p><p>– No, eso fue algo duro. Después pensé si era algo injusto de mi parte con Ernesto por todo el espacio que me dio en mi carrera, pero nos hicimos amigos y él terminó entendiendo que simbólicamente yo estaba dando un portazo, calculo que él en mi posición habría hecho lo mismo. Es un garrón que nos arruinó un momento de amistad profesional muy linda que teníamos al aire.</p><p><b>– A veces uno se ofende. ¿Cómo me hacen esto?</b></p><p>– No, tuve procesos. Enojo, bronca, rompo todo y de golpe, en un momento dije: vamos a hacer el último mejor programa de un ciclo. Hagamos el mejor último programa, hablé con Santi Kalinowski y le dije: laburá la palabra despedida. Hizo su columna habitual pero sobre la palabra despedida y cosas lindas del programa.</p><p><b>– ¿También lloraron ese día?</b></p><p>– Sí, era un velorio a cajón abierto.</p><p><b>– Es más tiempo que el colegio secundario.</b></p><p>– Pero es laburo, había que hacer el balance. Es un garrón, pero problemas son otras cosas.</p><p><b>“A LAS DOS SEMANAS DEL ÚLTIMO PROGRAMA ESTÁBAMOS AL AIRE CON SOCIOS PONIENDO PLATA”</b></p><p><b>– ¿Cuándo se organiza que los oyentes, la comunidad china, banquen “Buenas tardes China”?</b></p><p>– El lunes hicimos el último programa y el jueves o viernes recibí un DM del periodista Marcelo Gantman que dice: vi lo que pasó con la gente, cómo reaccionó, tenés que ir por la autogestión. Y pensé en un video que había visto hace mucho, de Hernán Casciari, que se llama “Matar al intermediario”, donde él cuenta cómo se fue de la industria periodística. Casciari fundó “Orsai” hace mucho tiempo para publicar sus libros, yo lo veo los viernes en “Perros de la calle”. Cuando me senté en la mesa del programa me dijo “ayer pensé en vos todo el día, pensé un proyecto porque vi que salió mucha gente a bancarlos, esa gente puede ser socia de un proyecto”. Hicimos un zoom al día siguiente, y me ofreció su estructura de pagos y la gente para hacer la página. Dijo: esto hay que hacerlo ya. El 4 de agosto fue el último programa, el 18 de agosto estábamos al aire con socios poniendo plata, Buenas tardes China.com.ar funcionando, un delirio. La gente que trabaja con nosotros empezó a cobrar el sueldo el 5 de septiembre con la plata de los oyentes, no pasó ni un mes de que nos quedáramos afuera. Y es más, la gente de producción y columnistas están ganando mejor que en el programa anterior porque nosotros organizamos los costos. Hicimos las cuentas para llegar a fin de año. Dijimos, a ver si llegamos a tener 3000 socios en cuatro meses y creo que los tuvimos a los 15 días.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RYHGO6LR5VFB5HHIBU5SC46ND4.jpg?auth=cadcc89e5d1bfa129cc74ed2b7465ce8be5ab48dc13b008f805eb2a4658b438f&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""El 4 de agosto fue el último programa, el 18 de agosto estábamos al aire con socios poniendo plata, Buenas tardes China.com.ar funcionando, un delirio", recordó Jairo Straccia" height="1080" width="1920"/><p><b> – ¿Vos también ganás más?</b></p><p>– Sí, pero marginalmente. Nos dimos un 15% de aumento de sueldo a fin de año, que es la inflación del final del año pasado, con la promesa de que en septiembre, a los seis meses, habrá otro 15% de aumento. Hicimos la anti reforma laboral, que es no trabajar los feriados. Vemos los números del streaming y la gente no se levanta tan temprano. Salvo un especial, los 50 años del golpe por ejemplo. Después empezaron a aparecer socios que dijeron: tengo una empresa de software en España, quiero ser sponsor y de golpe tenemos un auspiciante, tengo una yerba orgánica, quiero hacer la yerba oficial del programa y empezás a decir, se va armando algo. Estamos entre los cuatro o cinco streamings más escuchados de la mañana, de 6 a 8. Y nadie nos rompe las pelotas.</p><p><b>– ¿Por ejemplo?</b></p><p>– “¿Por qué tenés que hablar con fulano?” “Guarda con lo que estás diciendo”. El oyente barra socio que sería el dueño definitivo te lo dice. Hicimos una fiesta en diciembre en un teatro para mil personas, se agotó. Se armó algo interesante que tiene otro desgaste.</p><p><b>“HOY CON EL STREAMING Y LOS RECORTES HACÉS QUILOMBO IGUAL. PODÉS HACER UNA PREGUNTA PICANTE O UN EDITORIAL QUE SE VIRALICE”</b></p><p><b>– Lleva más trabajo.</b></p><p>– Tiene más trabajo, pero tiene una mística… Las redacciones y las radios, como Rock and Pop o Radio con vos tenían una mística. Entonces tenés más laburo, sos más chiquito, pero tiene una mística. Y hoy con el streaming y los recortes, por decirlo en términos periodísticos, hacés quilombo igual. Podés hacer una pregunta picante, podes hacer un editorial que se viralice. Yo tenía miedo de que no nos atendieran más los dirigentes, los funcionarios, los intelectuales y no perdimos por ahí. Es más, vamos a mandar a nuestro periodista deportivo al Mundial.</p><p><b>“ME HICIERON UN CHEQUEO Y ME DIJERON: TENÉS UN QUISTE EN UN RIÑÓN QUE PUEDE SER UN TUMOR MALIGNO”</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5MT25VS2J5BTPE5GDNP56X36UU.jpg?auth=653cec2ea0cd2ededd4497cc20e5449366e259ff50d5b9a0cd44c6e943d8b9ac&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""En medio de este torbellino, fui al médico a hacerme un chequeo por un dolor que tenía en una costilla", dijo Jairo Straccia en entrevista con María Laura Santillán " height="1080" width="1920"/><p><b>– Después llegó una sorpresa realmente mala, la sorpresa del resultado de un análisis hace solo dos meses.</b></p><p>– En medio de este torbellino, fui al médico a hacerme un chequeo por un dolor que tenía en una costilla, no sabía si era de un golpe, de hacer fuerza con unas baldosas. Me hicieron un chequeo y me dijeron que tenía un quiste en el riñón que podía ser un tumor maligno. Fui a la guardia y me dijeron que tenía que hacerme un estudio, no venía nunca el resultado y cuando vino me mandaron al urólogo. “Te va a decir cómo seguir, hay algo feo ahí y hay que ver cómo sacarlo”, aparece en el estudio la palabra tumor. ¿Esto sí es un problema, no? Te llenas de miedos pero la gente te dice, espera que de esto se ocupa ahora la medicina. </p><p><b> – ¿Te dijeron que era un tumor maligno?</b></p><p>– Que era un quiste que tenía 99% posibilidades de ser un tumor maligno. Que no tenía ningún síntoma y que si no hubiera ido, en diez años, podrían haberme encontrado una metástasis del tumor en el pulmón. El jefe de Urología me dijo: esto suena muy feo pero se trata, tenés 45 años, si tuvieras 80 te digo que no te operes, a los 45 años te lo sacás. Hay riesgo de que te saquemos el riñón, hay que ver si toca o no toca los conductos. Si está todo bien, te sacamos la parte del quiste que es maligno.</p><p><b>– ¿Con toda esta información que te pasaba?</b></p><p>– Estás como loco, te vienen todos los miedos. También te cuestionas dónde estás poniendo el tiempo. ¿Tus chicos te preguntan “qué onda”? Tampoco les querés transmitir más miedo de lo que es porque todo el mundo me decía: te hacés la cirugía y la vida sigue. Tenés mil fantasías. ¿Qué va a pasar cuando abran si encuentran esto o lo otro? También es cierto que a laburar le pongo mucha energía, a hacer cosas para no pensar.</p><p><b>– Uno sabe que tiene un tumor maligno y que se va a tener que operar. ¿Cómo se lo dijiste a tus hijos?</b></p><p>– Se lo explicas lo más cierto posible. Yo tengo de 13, de 11 y cinco años. Uno te pregunta,“¿te podés morir?” Le vas explicando todo, pero el pibe está viendo, qué me no me está contando?</p><p><b>“MI HIJO ME PREGUNTÓ: “PAPÁ, VOS TE PODES MORIR?</b></p><p><b>– ¿Te lo dijo así?</b></p><p>– Me preguntó, papá ¿vos te podés morir? La más grande me dijo, qué es lo que está pasando de verdad? La más chica me preguntó cuándo le iba a poder hacer upa o cococho de vuelta. </p><p><b>– ¿Qué fuerte es escuchar eso de un hijo, no? </b></p><p>– Los pibes tienen ganas de escuchar la realidad lo más parecida a la verdad posible, vos se las pintas todas. Tengo mucha contención, mi esposa, la familia, todo va más o menos andando desde antes.</p><p><b>– Es un momento intransferible. Te sentias inmortal y resulta que ahora tenes un tumor maligno que te van a extirpar, se lo tenes que contar a tus hijos y lograr que no se angustien tanto. </b></p><p>– No sé si podés hacer tanto para que no se angustien. Lo procesan, sabés que tienen miedo. Tenés miedo vos, tiene miedo tu familia, tienen miedo todos. Les das toda la información, también les decís que esto suele salir bien, pero el miedo es imposible que no lo tengan.</p><p><b>“TE VAS DICIENDO, POR QUÉ NO ME VA A SALIR OTRA VEZ?”</b></p><p><b>– ¿Te dijeron por qué aparece ese tumor?</b></p><p>– Sí, pero las respuestas que te dan te dejan intranquilo. Te dicen que los oncogenes nadie sabe por qué se despiertan. Vos podés tomar sol y se te despiertan oncogenes de la piel. Si fumas hay mucha chance de que se despierten oncogenes de los pulmones. Estoy repitiendo lo que me dijo el médico en la consulta, no sé si es una barbaridad o es lo que pasa, pero es mi fuente. Te vas diciendo, ¿por qué no me va a salir otra vez? En el 90% de los casos no sale de vuelta, pero hay que hacerse chequeos los próximos cinco años porque puede aparecer. </p><p><b>– Hay dos tipos de pacientes en esas circunstancias, los que dicen “me tengo que operar ya”, y los que dicen “lo tengo que procesar”.</b></p><p>– Yo me quise operar. Ese 28 de enero en la guardia cuando estaba esperando, Milei me puso un apodo en Twitter. Yo decía ¡Qué pelotudez es esto! Mirá dónde estoy yo, ¡este tipo se ve que no tiene problemas en serio!</p><p><b>– Ese mismo día.</b></p><p> – Estaba en la guardia y se demoraba la entrega del resultado, pensaba que venía pesado. Y me empiezan a llegar whatsapps: Milei está tuiteando “Kukaraccia”. Me puso “Kukaraccia”. Era muy loco. Y también estaba bueno mostrar al mismo tiempo lo que tiene la cabeza el presidente. ¿Qué es lo importante y qué no?</p><p><b>– Fueron días tremendos. ¿Cómo fuiste a la operación?</b></p><p>– Recagado, técnicamente. Te dan todos los elementos para que pienses que va a salir bien. Pero cuando te metés ahí… </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RAYAKRTMZJHONIVKS6GQNPIMKE.jpg?auth=8911a5de25f4b3d15527780c63b1d89a053a071b6cee26a5018ae0631f45be97&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo me quise operar. Ese 28 de enero en la guardia cuando estaba esperando, Milei me puso un apodo en Twitter", contó Jairo Straccia" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Cómo me despertaré?</b></p><p>- El médico me dijo, “¿cómo estás? ¿Tranquilo como Gardel cuando subió al avión?” Es una frase espectacular, me dijo y se rio porque uno nunca sabe qué va a pasar. A mí me dio confianza que él estuviera por abrir una persona y cortar un pedazo de riñón y estuviera así. Después me dijeron. ¿Qué querés escuchar de música? Yo le dije que pusieran “El mató a un policía motorizado”y me quedé dormido.</p><p><b>– ¿Y cuando saliste de la operación? </b></p><p>– Me desperté y pregunté, ¿zafó el riñón? Era el gran tema. Sí, te quedó medio riñón. Y al otro día el oncólogo me habló del estudio de la biopsia. Fue otro momento tenso, estudian si se pasaron las células al cuerpo o no. Son todas partidos, si te da bien te lo olvidas, pero si te da mal tratamiento.</p><p><b> – Quimioterapia y radioterapia.</b></p><p>– Sí. La biopsia dio bien y el oncólogo me dijo “ técnicamente tenés más culo que cabeza”.</p><p><b>– Vos sos así, desdramatizás todo. ¿En algún momento te quebraste y lloraste desconsoladamente?</b></p><p>– Cuando me desperté un poco de la anestesia en la habitación entre el dolor y que estaba más aliviado, lloré, vino mi esposa. Yo sentía el alivio de que por lo menos esa parte, el riñón. Pero te queda un poco la idea, ahora me di cuenta, de que cuando vas a hacerte un estudio pueden darte una noticia que te saque de eje. </p><p><b> – El momento en que te dicen lo que tenés adentro, le hacen la biopsia a los tejidos que están alrededor, es clave porque puede haber tomado otros órganos.</b></p><p>– Fue fundamental. El doctor Fayad me dijo, considérate curado. El día de mi cumpleaños, la médica me dijo “yo que vos festejaria otro cumpleaños.” Mirá, te hago el resumen. Nos levantan el programa, lo volvemos a hacer, nos va bien. Hacemos un show en Vorterix. El 9 de enero nos manda una carta documento Chiqui Tapia. El 28 de enero me dan el diagnóstico y el mismo día Milei me bardea por Twitter. El 10 de febrero me operé y el 13 de febrero dio la biopsia bien. Vamos más tranquilos este año.</p><p><b>“SI TE AMIGÁS CON LA IDEA DE QUE TODO PUEDE CAMBIAR TODO EL TIEMPO, CUANDO TENÉS UN POCO DE ESTABILIDAD LO VALORÁS”</b></p><p><b> – Fueron meses diferentes, intensos, no es que sea así toda la vida.</b></p><p>– ¿Vos decís? Tampoco la vida es que todo pase según lo esperas. Es una trampa si te amigas mucho con la idea de que todo va a ser muy estable, si pasa algo te descoloca y se te viene abajo el mundo. Si te amigás con la idea de que todo puede cambiar todo el tiempo, cuando tenés un periodo de estabilidad lo valorás un poco mejor. Es la idea de lo que quiero aprender.</p><p><b>– Dijiste que tomaste dimensión de lo importante.</b></p><p>– Si, un rato, después me volví a engañar otra vez. Decís, ¿por qué hago problema por boludeces todo el tiempo? Se me cae una entrevista, se me cae una nota, estoy corriendo para llevar a los pibes de acá para allá y digo: uy, mi vida es un caos. Te sentís bien, te vas metiendo en lo que te gusta y te vas haciendo trampa: otra vez me estoy haciendo problema por lo mismo. Nos hacemos trampas al solitario porque nos gusta el periodismo, la profesión y le ponemos tiempo y energía a eso. La pasás bien pero te volves loco. </p><p><b>– Es muy reciente, algunas fichas todavía no te cayeron.</b></p><p>– Cuando me estaba recuperando, varios amigos míos me dijeron “esto es un mensaje para que pares un poco”. Mi reacción fue enojarme internamente, esto me pasó, me lo saqué y yo la estoy pasando bárbaro en mi vida, estoy en mi mejor momento. ¿Cómo que pare? ¿Qué quiere decir que pare? ¡Si hago todo lo que me gusta!</p><p><b>– ¿Lo entendiste después?</b></p><p>– No, pero esta decisión de no laburar más los feriados el año pasado no la hubiera tomado. El año pasado pensé: ¿cómo no vamos a laburar los feriados si yo prendo y está Longobardi y está María O’ Donnell? ¿Cómo no vamos a estar? Y de golpe te das cuenta que si no venís el feriado y venís al día siguiente no pasa nada.</p><p><b>– Hace dos meses que te diagnosticaron, es nada .</b></p><p>– Sí, es nada. Todo eso decantará. También es cierto que los pibes te van pasando factura en tu casa o te hacen comentarios, “¿todos los días vas a trabajar?”</p><p><b>– Tenés una escucha distinta ahora. Alguno de los tres registró lo que te pasó, la enfermedad, cierta gravedad que pudo haber tenido para ahora demandarte más presencia?</b></p><p>– Yo no sé en qué momento ellos lo registraron, pero sí fue algo muy presente. Mi hija más chiquita me hizo una pulsera que dice “quiste malo out”. Quiero tener siempre esa pulsera. Cómo lo habrá procesado a los cinco años para entender que había algo que había que sacar. Sí, yo creo que ellos lo procesaron y que yo también. Le meto mucho al laburo pero el mensaje nos llegó a todos como familia. Porque nos subimos todos a barcos de actividades, mi casa con tres hijos es una especie de un restorán, un bodegón lleno donde el mozo pasa y levanta pedidos todo el tiempo. Fue un shock este momento. Podríamos estar en una muy jodida, un tratamiento o esto, lo otro y no estamos. </p><p><b>“TENÉS 45 AÑOS, TU CUERPO ESTÁ MÁS PREPARADO PARA QUE HAGAMOS LA INTERVENCIÓN, PERO TAMBIÉN PARA GENERAR OTROS TUMORES”</b></p><p><b>– Insisto en que no te cayó la ficha del todo, el proceso es largo.</b></p><p>–<b> </b>Es posible que sea un negador. El médico me decía algo que lo podés pensar para el tumor en sí, pero también para la vida. Tenés la buena y la mala noticia: tenés 45 años. Como tenés 45 años, tu cuerpo está mucho más preparado para que te hagamos esta intervención, pero tu cuerpo también está mucho más fuerte para generar otros tumores. Tenés más fuerza para reponerte y tenés más fuerza para que si hay algo malo se reproduzca o sea más difícil de matar. Por ahora la saqué barata, pero también puede ser que eso de ser más joven haga que yo esté muy entusiasmado y no le preste atención a lo que debería prestar atención más detenidamente. Yo estaba saliendo de la cirugía y estaba terminando un libro que entrego en estos días. También es eso algo que me motivaba, estaba con la herida, la faja y la compu. La otra vez Gabriel Rolón en “Perros de la calle”, decía que es cierto que si te pasás de largo es patológico, pero también es cierto que es lo que te motiva y te hace vibrar. No serías vos si no estás así. Termina siendo un equilibrio.</p><p><b> – Te conecta con la vida lo que te gusta.</b> </p><p>– Si, pero que no es tan importante, seguro. Y en el periodismo más. </p><p><b>– ¿Lo que diga Milei de vos y el bardeo también cambió de dimensión?</b></p><p> – Sí, pero no mucho. Cuando debuté en Twitter, cuando empecé a hacerme más visible trabajando con Ernesto, me hacía mal, pre Milei, después cero. Lo que me pasa en este momento con Milei es que me da muchísima fiaca el tema. La lógica es malísima para la discusión democrática, porque cuando él me bardeó por una opinión que él estaba sugiriendo que yo tengo, por un video editado de un flaco que me quería dejar a mí como que estaba operando a favor de Techint. Era peligrosa la dinámica, una mentira que el presidente usaba para inhabilitarte a vos. Entonces te decía “ensobrado de Techint’ en base a una mentira. Cuando veías el video que habían subido para decir eso, el zócalo decía: las dos caras de Techint.</p><p><b>– ¿Te pega que un presidente se esté ocupando de vos?</b></p><p>– No, creo que ahora menos.</p><p><b>– ¿Menos también después de la operación?</b></p><p>– Sí, yo venía en un proceso de que lo importante sea lo importante. Nos levantan el programa, pero se casa Yami, o sea lo importante que se casa Yami. Algún registro tenía de qué es lo importante y qué no, más allá de que me engañe pensando que estoy en lo importante. Pero creo que hoy Milei en un punto, por cómo están los medios, te termina incluso haciendo un favor, a mí por lo menos. Hay gente a la que le han hecho cosas peores, ataques personales horribles que el presidente avala, lo tracciona, y habla más de Milei como mala gente que como un político enojado. Y lo veo también en gente que está abajo de Milei que se olvida que esto es una rueda, hoy estás con poder y en cinco años no tenés más poder y vas a venir otra vez con la consultora a ver si te publicamos un estudio. Hay funcionarios de segundo, tercer, cuarto rango que están tratando a la gente como si el poder fuera a durar para siempre. Somos todos personas ahora que tenés poder y cuando no tengas más poder. Discutamos si tiene que haber más Estado o más mercado, pero la persona es la persona, ¿para qué la vas a bardear ahora?</p><p><b>“LO QUE ME OBSESIONA TODO EL TIEMPO ES EL CRECIMIENTO DE MIS HIJOS”</b></p><p><b>– ¿Lo importante qué es?</b></p><p>- Que gane River siempre, siempre, ¿no? Lo que me obsesiona todo el tiempo es el crecimiento de mis hijos. Vos pensás que los formaste, que les vas dando todo, pero es como cuando sacás la torta del horno a medida que crecen. ¿Cómo te salió? Metés el cuchillito a ver si está hecha. La que tiene 13 va al secundario y se maneja más sola en la vida que cuando era chiquitita. El otro tiene 11 y también empieza a moverse en ámbitos. Me preocupa o me obsesiona, ¿tiene buenas herramientas? ¿Me contará todo lo que le pasa? Cuánto lo afectan las redes sociales. ¿Cuánto celular tiene que tener? ¿Lo estoy criando para esta época? ¿Lo estoy sobreprotegiendo? ¿Lo estoy dejando mucho solo? La de cinco todavía es chiquitita. Me obsesiona que estén sufriendo y no saberlo, cuidarlos demasiado y que sean unos nabos. Viendo al presidente pienso mucho en mis hijos, porque el presidente es una muestra de que tenés que querer a los chicos en tu familia todo el tiempo porque no sabés cómo te pueden salir de grandes por culpa de que los trataste mal. Cuando veo a Milei, que es presidente con todos los quilombos que tiene en Argentina, pienso mucho en cómo criar bien a tus hijos, porque en algún punto mucho de lo que hace Milei es culpa de lo que le pasó de chico. No soy psicólogo, es mi impresión como padre. Para mí sería genial que Milei tuviera un pibe, que de golpe dijera, tengo que criar a alguien. Cuando tenés un hijo cambian las prioridades, que es el tema de fondo de esto, la batalla cultural en referencia a la libertad mundial cuando tenés un pibe te va a importar dos pitos. Debatamos el país, China está inundando el mundo de mercado, Estados Unidos se protege, ¿vos vas a regalar los empleos industriales? ¡Háblame de eso! No de “ensobrado de Techint, no hables, Kukaraccia” Hablemos de las cosas importantes sin maltratarnos. Pero no soy el único, le han dicho barbaridades a un montón de mujeres en ese mismo tweet, a Sofi Diamante y a tantos otros todo el tiempo. ¿En serio, cuánto más de esto?</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/SJN65D5U6RBN7NLVUUF5V7D6CU.jpg?auth=8823fb6ecff3b5b1b773995ddb15c408ed6c63f43625dc8c20a8564e7e2d36b8&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Creció entre músicos, se enamoró de un actor y eligió su propio camino: Margarita Páez íntima]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/05/crecio-entre-musicos-se-enamoro-de-un-actor-y-eligio-su-propio-camino-margarita-paez-intima/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/05/crecio-entre-musicos-se-enamoro-de-un-actor-y-eligio-su-propio-camino-margarita-paez-intima/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[A los 21 años, la hija de Fito Páez y Romina Ricci reafirma su decisión de convertirse en actriz: hace poco filmó una película y protagoniza “Un ritual de paso”, obra que reestrenó en el espacio teatral El Grito. Aunque toca el piano desde chica, asegura que su verdadera pasión es la actuación. Desde hace dos años está en pareja con el actor Balthazar Murillo, su compañero en escena]]></description><pubDate>Sun, 05 Apr 2026 05:22:23 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Margarita Páez</b> creció en una casa donde la música y el arte eran parte de la vida cotidiana. Hija de <b>Fito Páez</b> y de la actriz <b>Romina Ricci</b>, durante años vio de cerca los escenarios, los ensayos y las giras, pero no fue hasta después de terminar el colegio cuando decidió probar su propio camino. “Me anoté en teatro y ahí surgió todo. A partir de ahí no paré”, cuenta hoy, a los 21 años, mientras transita sus primeros pasos profesionales con la convicción de quien sabe que eligió el lugar correcto.</p><p>Aunque el piano la acompaña desde los cinco años —y la música fue siempre un idioma natural en su casa—, la actuación terminó ocupando el centro de su deseo. “Tomo todo como herramientas para actuar”, explica. De hecho, dice que con el piano todavía siente más pudor que con el escenario. “<b>Me encanta tocar, pero no sé si me dedicaría a la música</b>. La actuación me apasiona más”, admite.</p><p>Actualmente protagoniza <i>Un ritual de paso</i>, la obra que reestrenó en el espacio teatral El Grito y que vuelve a escena con funciones los lunes. Allí <b>comparte elenco con el actor Balthazar Murillo, quien además es su pareja desde hace dos años</b>. Se conocieron en el cumpleaños de su madre y, entre “miradita y miradita”, empezó una relación que hoy combina vida personal y escenario.</p><p>La familia sigue siendo un eje central en su vida. Habla con admiración de sus padres y de la forma en que la acompañan en su formación. <b>“Para los demás son Fito y Romina, pero para mí son mis papás”</b>, dice. Y agrega: “Los admiro muchísimo”. Lejos de sentir el peso del apellido, lo asume con naturalidad, aunque advierte: “Quiero hacer mi propio camino”.</p><p>Mientras continúa estudiando actuación, música e idiomas, también empieza a sumar proyectos. Hace poco filmó una película que se estrenará este año y sueña con expandir su carrera más allá del país. “Mi sueño es poder vivir de la actuación y si es posible, hacerlo en distintos escenarios del mundo”, resume en una charla sincera con <i><b>Infobae</b></i>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QGTQSXQ2LBFYXMUGS2PFYCUN5U.jpg?auth=b6f44df3ce98b4a2d73e3d6b5c8a2f17697e05f3a40339dac60199fe5c7a7543&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Margarita es hija de Fito Paez y Romina Ricci" height="1440" width="1920"/><p><b>—</b><i><b>Un ritual de paso</b></i><b>, en El Grito. ¿Cómo están con eso?</b></p><p>—Muy bien. Estamos muy contentos de reestrenar la obra. La hicimos el año pasado y ahora volvemos dos meses, todos los lunes.</p><p><b>—¿Cómo anda la actriz?</b></p><p>—Bien, contenta. Con muchas cosas.</p><p><b>—Para quienes no sepan: sos hija de Fito Páez y de Romina Ricci. ¿Cuándo dejó de ser el trabajo de mamá y papá y se volvió un deseo propio?</b></p><p>—Cuando terminé el colegio no sabía bien qué iba a hacer. Me anoté en teatro y ahí surgió todo. Desde entonces no paré.</p><p><b>—El piano ya lo tocabas</b></p><p><b>.</b>—Sí, desde los cinco años.</p><p><b>—¿Te enseñó tu papá?</b></p><p>—No. Siempre tocamos juntos, pero nunca se sentó a enseñarme. Era más un juego. Después estudié con Violeta de Gainza, que había sido profesora de mi papá.</p><p><b>—¿Cómo conviven la música y el teatro?</b></p><p>—Tomo todo como herramientas para actuar. Me encanta tocar el piano, pero no sé si me dedicaría a la música. Lo hago más para mí.</p><p><b>—Terminás el secundario y aparece el teatro.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Y te enamorás?</b></p><p>—Mal. Muchísimo.</p><p><b>—¿Qué consejo te dio tu mamá?</b></p><p>—Siempre me dice que haga todo. Que todo sirve y que hay que aprender.</p><p><b>—¿Tu papá quería que fueras por el lado de la música?</b></p><p>—No. A los dos les daba igual lo que hiciera.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WIW6J5MAJNCOZN4YC7C7G5PAXM.JPG?auth=4eaabcef35be1056169d09c693aff6267cea406c3dc4d2d07106c9c632faf40b&smart=true&width=1920&height=2880" alt="Margarita Paez es una de las protagonistas de "Un ritual de paso" junto a Lala Rossi, 
Ana Kowalczuk y  Balthazar Murillo (Kevin Melgar Prensa)" height="2880" width="1920"/><p><b>—¿Cuánto de Páez y cuánto de Ricci hay en vos?</b></p><p>—Creo que cincuenta y cincuenta. De los dos heredé la pasión por lo artístico.</p><p><b>—No había muchas chances de que fueras contadora.</b></p><p>—(Risas) Ojalá hubiera estudiado medicina.</p><p><b>—Estás a tiempo.</b></p><p>—Sí, pero no me dan ganas.</p><p><b>—¿Por qué ese “ojalá”?</b></p><p>—Porque la actuación es un camino hermoso, pero muy incierto. Y eso da miedo.</p><p><b>—¿Cómo convivís con ese miedo?</b>—Intento disfrutar y asumir lo que toca.</p><p><b>—¿Esta obra es tu primer trabajo profesional?</b></p><p>—No. La primera fue <i>Alrededor del mundo</i>, en el Cultural San Martín. Estuvimos tres meses con funciones agotadas y fue una locura. Después la hicimos en el Astros.</p><p><b>—Pero no ibas a castings de chica.</b></p><p>—No. Mi mamá quería que terminara el colegio antes de empezar. Igual a los 14 hice una película con ella.</p><p><b>—¿Cómo fue tu adolescencia?</b></p><p>—Muy tranquila.</p><p><b>—¿Nunca rebeldías?</b></p><p>—Una vez mentí sobre dónde estaba y mi mamá se asustó mucho. Tenía 17. Me retaron y nunca más.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LZFG5RZJIJHGBEI7OHTHWYJSCU.jpg?auth=7bed585076072e309b5e03a67d17a5e1b1ddc1469d29df3da986a972648ef023&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Margarita Paez: "Somos muy pegotes con mi papá."" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿En qué momento le dijiste a tus padres “ya estoy grande”?</b></p><p>—No sé si lo dije alguna vez. Creo que ellos mismos se van dando cuenta de que uno crece. Obviamente hay cruces, pero son mis papás.</p><p><b>—¿En qué dirías que sos brava?</b></p><p>—Te juro que soy bastante tranquila. No me gusta el conflicto. Si me mando una cagada, pido perdón y trato de hablarlo.</p><p><b>—¿Podés bajar cuando te enojás?</b></p><p>—Sí, soy muy sensible, pero bajo. No me quedo aferrada a mi posición.</p><p><b>—¿Cuál fue el mejor consejo que te dio tu papá?</b></p><p>—Siempre me dice que haga todo desde el amor. Ese es como nuestro lema: <b>el camino del amor</b>.</p><p><b>—El apellido: ¿pesa?</b></p><p>—Soy quien soy y tengo el apellido de mis papás. Para los demás son “Fito y Romina”, pero para mí son mis papás. Los admiro muchísimo.</p><p><b>—¿Querés superarlos?</b></p><p>—No, ni en pedo. <b>Quiero hacer mi camino</b>.</p><p><b>—¿Por dónde pasa hoy tu sueño?</b></p><p>—Por hacer lo que me apasiona toda la vida.</p><p><b>—¿Vivís sola?</b>—Sí.</p><p><b>—¿Te organizás bien? ¿Cocinás?</b></p><p>—Sí, todo sola. Me sale muy bien la tarta de calabaza, queso y cebolla.</p><p><b>—¿Hace cuánto estás de novia?</b></p><p>—Dos años.</p><p><b>—¿A quién fue más difícil presentárselo?</b></p><p>—A mi papá, porque nunca le había presentado a nadie.</p><p><b>—¿Cómo reaccionó?</b>—Re bien. Se llevaron bárbaro.</p><p><b>—Tu papá te escribió una canción hermosa. ¿Te sigue emocionando?</b></p><p>—Muchísimo. Hace dos años la tocó en Vélez y yo no sabía que lo iba a hacer. Fue muy lindo.</p><p><b>—¿Qué te genera?</b></p><p>—Amor. Somos muy pegotes con mi papá.</p><p><b>—¿Hay alguna canción suya que no te guste?</b>—Ninguna. Soy muy fan.</p><p><b>—¿Cuál fue el primer disco que te compraste de un artista que sigas?</b></p><p>—A los siete u ocho años, uno de Lady Gaga. Escuchaba de todo: desde <i>Clics modernos</i> hasta <i>Violetta</i>. También Katy Perry y Justin Bieber. A Spinetta lo descubrí más de grande, no lo tenía tanto de chica. A Charly sí, tal vez eso lo heredé más de mis papás.</p><p><b>—¿Conociste a Charly?</b></p><p>—Sí. <b>Es hermoso, lo más lindo que hay</b>. No tengo ahora un contacto fijo, pero a veces nos mandamos mensajes a través de mi papá. Tiene una energía especial. Lo conocí de chiquita.</p><p><b>—¿Cómo fue? ¿En la casa de tu papá?</b></p><p>—No me acuerdo bien. Hay fotos mías de chica en shows o pruebas de sonido, pero no tengo el recuerdo exacto de la primera vez que lo vi. Sí tengo el recuerdo de una vez que fui a su casa: me acuerdo que estaba todo pintado. Pero no sé si lo soñé… (risas).</p><p><b>—¿Tu casa era una casa con mucha música?</b></p><p>—Sí, todo el tiempo. Siempre. Mucho piano.</p><p><b>—¿Cómo sos como hermana?</b></p><p>—Supongo que buena. Me llevo bien con todos. Los amo mucho. Y también hay algo de una hermandad común: <b>somos todos hermanos, más allá de por dónde venga cada uno</b>.</p><p><b>—Por el lado de tu papá tenés a Martín, y por el lado de tu mamá a Valentina y a Betania.</b></p><p>—Sí, Entre todos tenemos buen vínculo. Con <i>Beta</i> soy muy pegote y desde chica fui su escudo protector si la retaban. Más que nada porque Valentina vive afuera y nos vemos cada muerte de obispo.</p><p><b>—La actuación es una profesión inestable. ¿Te preocupa?</b></p><p>—Es algo que uno acepta. Un actor no puede quedarse esperando: hay que hacer cosas.</p><p><b>—¿Hoy te mantenés sola?</b></p><p>—No. Estoy estudiando mucho. Hace poco filmé una película que al parecer se va a estrenar este año, para una plataforma, y ahora estoy con el teatro.</p><p><b>—¿Tus papás te ayudan?</b>—Sí, mientras estudie me bancan.</p><p><b>—¿Cómo vivís los castings?</b></p><p>—A veces mejor, a veces peor. Pero trato de tomarlos como aprendizaje.</p><p><b>—¿Duele el rechazo?</b></p><p>—Sí, pero me dura un día.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YUGPA2DCFZCMFOVJ4B7ZFBEPFU.jpg?auth=ea18f2c8dd80fb5c548a601f80187deccde8a8b7136c2b2e107119d4d967b2f7&smart=true&width=1920&height=1024" alt="Margarita Paez: "Mi mamá siempre me dice que haga todo. Que todo sirve y que hay que aprender."" height="1024" width="1920"/><p><b>—¿Te sentís más cómoda actuando o tocando el piano?</b>—Actuando.</p><p><b>—¿Por qué?</b>—Porque me apasiona más. Con el piano soy muy vergonzosa.</p><p><b>—¿Qué dice tu papá cuando te escucha tocar?</b>—Dice que toco mejor que él y me da bronca.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Porque no es verdad.</p><p><b>—Es un papá que te quiere.</b></p><p>—Sí, muchísimo.</p><p><b>—¿Te consintieron mucho de chica?</b></p><p>—Sí, totalmente. Los dos. Son muy amorosos y siempre me dieron todo el amor que tenían para dar.</p><p><b>—¿Entre ellos hoy tienen buen vínculo?</b>—Sí, se llevan bien.</p><p><b>—¿Alguna vez te dio vergüenza ser hija de gente famosa?</b>—Nunca.</p><p><b>—¿Y cuando alguno de los es cuestionado por algo, tu papá por su posición política o aparecen noticias que son fuertes. Te angustia o no pasa nada? </b>—No me afecta. El vínculo que tenemos es muy fuerte. También pienso que cuando alguien dice algo públicamente sabe lo que está haciendo. Mi papá es grande, tiene mucha más experiencia que yo. Hay que respetar eso.</p><p><b>—¿Cómo te llevás con las redes sociales?</b></p><p>—Bien. Tengo momentos en los que estoy más y momentos en los que menos. Trato de usarlas más para trabajar.</p><p><b>—¿Y los comentarios?</b></p><p>—No soy muy de leerlos. Tampoco tengo <i>haters</i> ni nada de eso. No soy tan conocida en redes como para eso.</p><p><b>—Baja un extraterrestre y te pregunta quién sos. ¿Qué le decís?</b>—Que soy actriz, que <b>estoy feliz con el camino que estoy haciendo</b> y que tengo gente muy linda alrededor.</p><p><b>—¿Quiénes forman ese círculo? Además de tu familia y tu novio.</b></p><p>—Ellos, básicamente. Y algunas amigas. Tengo una amiga muy cercana que vive en Madrid, que es como mi hermana. Siempre me acompaña en todo.</p><p><b>—¿Quién es tu fan número uno?</b></p><p>—Mi novio.</p><p><b>—¿Y también el que te dice las cosas cuando algo no le gusta?</b></p><p>—Sí, también él.</p><p><b>—¿Te bancás esas críticas?</b></p><p>—A veces sí, a veces no. Pero es un problema mío. Mi primera reacción puede ser “uh…”, pero después lo pienso y digo: “Bueno, tenías razón”.</p><p><b>—Tu novio también es actor y trabajan juntos en la obra.</b>—Sí, <b>Balthazar Murillo</b>.</p><p><b>—¿Cómo se conocieron?</b>—En el cumpleaños de mi mamá. Mi mamá festejó con Bárbara Lombardo. Y Barbie estaba haciendo <i>La 1-11-14</i>, donde Balthi hacía de su hijo. Entonces vino con gente del rodaje.</p><p><b>—¿Quién encaró a quién?</b></p><p>—Él a mí. Fue medio miradita, miradita… y se acercó.</p><p><b>—Tenés un perfil bastante tranquilo.</b></p><p>—Sí. Creo que es más bien mi forma de ser. También por cómo me criaron. La exposición es inevitable porque soy actriz y porque soy “hija de”. Pero trato de cuidarme porque no me gusta el puterío.</p><p><b>—Podemos inventar un escándalo ahora mismo si querés.</b></p><p>—Dale.</p><p><b>—Te invento un romance con Charly.</b></p><p>—Eso es real.</p><p><b>—¿Cómo que es real?</b></p><p>—(Risas) No, pero siempre digo <b>que si hubiéramos vivido en la misma época habríamos sido pareja</b>.</p><p><b>—¿En serio le dijiste eso o me lo estás inventando para armar un escándalo?</b></p><p>—No, te lo juro.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Porque lo sé. Lo sé. Una noche que fue como amor total y lo sé. </p><p><b>—¿Se lo dijiste a tu papá?</b></p><p>—Sí, se muere de risa.</p><p><b>—¿Y tu mamá?</b></p><p>—No sé si se lo conté… se está enterando ahora.</p><p><b>—Otro escándalo: ¿te gusta más la música de Charly que la de tu papá?</b></p><p>—No, me gustan las dos. Igual mi papá si le digo eso creo que diría: “A mí también”.</p><p><b>—¿Fito es tu músico más escuchado?</b></p><p>—En <i>Spotify</i> me salió como el más escuchado.</p><p><b>—¿Quiénes más aparecieron?</b></p><p>—Los Beatles, Michael Jackson… y Charly, probablemente.</p><p><b>—Bastante clásica.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Pero sería lógico que en algún momento te canses de escuchar a tu papá.</b></p><p>—Es que yo lo empecé a escuchar en serio hace relativamente poco. Antes conocía más los shows.</p><p><b>—¿Con qué disco entraste?</b></p><p>—Con <i>La, La, La</i>.</p><p><b>—¿Alguna vez dijiste que tus papás se dedicaban a otra cosa para que no te pregunten por ellos?</b></p><p>—No. Pero sí me pasó de hacerme la desentendida.</p><p><b>—¿En qué situación?</b></p><p>—Una vez un fotógrafo me empezó a hablar mal de mi papá. Decía que su música era malísima comparada con Charly o Spinetta. Y yo asentía: “Sí, tenés razón”.</p><p><b>—¿Nunca le dijiste quién eras?</b></p><p>—No.</p><p><b>—Se está enterando ahora.</b></p><p>—(Risas) Espero que no vea esto.</p><p><b>—¿Te duele cuando lo critican?</b></p><p>—No. Me da risa, porque no se compara con la cantidad de gente que lo quiere.</p><p><b>—¿Te interesa la política?</b></p><p>—No demasiado. Tampoco estoy muy informada. Es algo que debería trabajar.</p><p><b>—¿Cómo sigue el año?</b></p><p>—Seguimos con <i>Ritual</i>. Y sigo estudiando.</p><p><b>—¿Qué estudiás además de teatro?</b></p><p>—Piano, inglés, canto… y quiero empezar guitarra. También me interesa dirección de arte, el lado más cinematográfico.</p><p><b>—¿Cómo es el post función?</b></p><p>—Siempre vamos a comer. Invitamos amigos, se arma como una descarga después de la adrenalina.</p><p><b>—¿Cuando estás con amigos tocás el piano?</b></p><p>—No. Me da mucha vergüenza, porque yo no toco improvisando. No sé leer partitura: toco todo de memoria. Entonces tengo piezas muy concretas aprendidas.</p><p><b>—¿Qué soñás?</b></p><p>—Poder vivir de la actuación.</p><p><b>—¿En Argentina?</b></p><p>—Y en todos lados. Me encantaría ir a España, a Francia. Fui a un colegio francés y hablo francés, así que me gustaría estudiar allá.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CN6OZCGZ4JGKDP6C5DCB2Q65FQ.jpg?auth=c93a8f5390130007e06d87de64f1ff87573aebed377185a02e70d5f6bc082431&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1277" type="image/jpeg" height="1277" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Cristian Gastón Taylor]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Fue bombero, es psicólogo de crisis y cuenta cómo es tratar con rescatados y rescatistas: “Lo sospechoso sería no llorar después”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/04/fue-bombero-es-psicologo-de-crisis-y-cuenta-como-es-tratar-con-rescatados-y-rescatistas-lo-sospechoso-seria-no-llorar-despues/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/04/fue-bombero-es-psicologo-de-crisis-y-cuenta-como-es-tratar-con-rescatados-y-rescatistas-lo-sospechoso-seria-no-llorar-despues/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Diego Núñez se convirtió, sin saberlo, en el primer psicólogo bombero de Argentina y hace más de treinta años ejerce su trabajo en situaciones de estrés, de caos y en la intervención con víctimas directas o indirectas. Actuó, por ejemplo, en el temporal de Bahía Blanca y en la repatriación de argentinos tras el ataque terrorista a Israel. En un nuevo capítulo de Voces, las crisis que desafían protocolos y la huella invisible de la ayuda psicológica]]></description><pubDate>Sat, 04 Apr 2026 05:22:52 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Diego Núñez dice que llora y que llora mucho</b>. Que lo hace porque es necesario, porque es por donde canaliza las tensiones de su trabajo y que su hija de 22 años lo consoló innumerable cantidad de veces. Es la que rescata al rescatista. De profesión bombero, hijo de bomberos, su papá se define como un psicólogo de crisis, especialista en psicología de la emergencia, manejo del estrés y psicología del caos. Se convirtió, sin saberlo, en el primer psicólogo bombero del país. Esa combinación de oficios son desprendimientos de su propia historia: el suicidio de un amigo y la muerte de compañeros lo impulsaron a entender que en los cuarteles, los psicólogos son útiles. </p><p>Acumula treinta años de trayectoria. Hoy trabaja en el equipo de rescate del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, pero su currículum se llena de méritos: docente universitario, director de diplomaturas, expositor, investigador, autor de libros, psicólogo negociador, interviniente en crisis en el país y en el extranjero, instructor de fuerzas especiales, unidades militares, cascos azules de la ONU, grupo Halcón de Argentina, unidades policiales especiales BOPE de Brasil. </p><p>Fuera de lo que las palabras describen, queda la práctica. Diego, detrás de todo ese bagaje administrativo, presume de su trabajo de campo. Actuó en incendios, en rescates, en intentos de suicidios, en atricheramientos, en desmoronamientos de cerros en el Alto de La Paz, Bolivia, en 2016, en la tragedia de Bahía Blanca de marzo de 2025, como coordinador de salud mental en la repatriación de 1.100 argentinos en el Operativo Regreso Seguro de Cancillería Argentina y Ministerio de Seguridad de Nación por el accionar terrorista en la Franja de Gaza del 7 de octubre de 2023. Su experiencia, sus vivencias, sus recomendaciones y <b>la salud mental como tema omnipresente</b>. </p><p><b>—¿Qué es ser bombero psicólogo?</b></p><p>—Es un camino que fui descubriendo y sigo descubriendo. Vengo de familia de bomberos. Mi padre dirigió y administró un cuartel de bomberos voluntarios durante 30 años, o sea que me crie dentro de un cuartel de bomberos. Y en el momento en el que elegí la carrera obviamente me quise enfocar en ese área. Y desde mi inocencia total, creyendo que existía un contexto, una especialidad, fui avanzando hasta que descubrí que no era así. Y eso fue a partir de mi primer libro que edité que es la psicología del bombero.</p><p><b>—¿A qué edad entraste al cuerpo de Bomberos?</b></p><p>—En el cuartel empecé a convivir a partir de los cinco años. Como bombero o como aspirante a bombero a partir de los veinte formalmente.</p><p><b>—¿Y cómo decidís estudiar psicología?</b></p><p>—En realidad yo quería ser músico pero mucho oído musical no tenía, sí tenía en mi mente las maneras, misteriosamente lo trasladé a la psicología. Fue una decisión de momento. Y sobre todo porque atravesé ciertas situaciones como el suicidio de un amigo, la muerte de compañeros bomberos. Y <b>eso me llevó a pensar que sería bueno, en ese momento el ámbito pequeño del cuartel, que contaran con un psicólogo</b>.</p><p><b>—¿Cómo lo propusiste?</b></p><p>—Ya antes de recibirme yo comencé de manear indirecta a realizar ciertas prácticas preventivas. Y en el momento en que me recibí me recibí un viernes y al lunes siguiente ya estaba operando como bombero psicólogo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ULM3XQ2WUBFLJMCPOEFNOX3NUU.jpg?auth=a07d75fc8a3fdd14c8df83c07812309c36f8b4a656588db38ceca911e1a17ba9&smart=true&width=1920&height=3032" alt="Diego Nuñez fue el primer perito psicologo del país." height="3032" width="1920"/><p><b>—¿Qué hace un bombero psicólogo?</b></p><p>—El bombero psicólogo interviene, por ejemplo, preventivamente en situaciones de suicidio. Sobre todo acompaña a víctimas y también al personal en lo que es el manejo del estrés.</p><p><b>—¿Te tocó ayudar en algún intento de suicidio? </b></p><p>—Me ha tocado ayudar. Son intervenciones preventivas. Hoy en día formo parte, en el Ministerio de Seguridad de Provincia, del equipo de rescate.</p><p><b>—¿Qué se hace cuando hay una persona claramente con una enfermedad de salud mental que está intentando o amenaza con atentar contra su vida?</b></p><p>—Ahí es donde se interviene con lo que se denomina dinámicas no lineales. Hay que tener una formación específica desde la psicología de la emergencia y también un poco de la psicología del caos e intervenir específicamente. En cada contexto y en cada situación hay una técnica específica para implementar. Tengamos en cuenta que como son justamente dinámicas no lineales cualquier cosa que se pueda decir de más o hacer de más, o que la otra persona perciba como incómoda quizás en ese momento de inmediato no afecte pero luego sí sea algo masivo, no solamente que afecte a la persona sino a todo el contexto.</p><p><b>—¿Cuáles son los ejes por los que se puede encarar la situación? </b></p><p>—Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que esa persona está atravesando un dolor tan grande, del cual no está encontrando salida, y está tomando esa determinación. Es importante aclarar esto: <b>en situaciones de suicidio no se negocia</b>, pero lo que es en el ámbito oficial de seguridad nos denominamos negociadores porque puede ser una intervención en intento de suicidio como una emergencia o situación crítica X, más allá del suicidio. </p><p><b>—¿Podrías contarme alguna situación puntual que te haya marcado? </b></p><p>—Una vez hubo una situación justamente de un intento de suicidio en el cual me pidieron intervenir. <b>Esta persona estaba encadenada junto a su hija con un bidón de combustible y era por una situación de violencia de género</b>. Cuando se generan estas situaciones en la vía pública generalmente se concentra mucha cantidad de personas. Y desde su buena voluntad todo el mundo quiere intervenir. Desde nuestra área siempre remarcamos que es muy buena la buena voluntad pero para quienes trabajamos puede ser un obstáculo también porque intervenimos con protocolos específicos, con técnicas específicas.</p><p><b>—¿Cómo convenciste a esa persona?</b></p><p>—Hablando. Acercándome de a poco. Presentándome. Ante todo presentándome como un psicólogo de emergencias en esa situación. Y ya previamente con información de su nombre, el nombre de la niña, la situación que estaba atravesando. Siempre es elemental la información para intervenir, es el ABC. Y con esa información asertivamente generar empatía poco a poco. Muchas veces lleva mucho tiempo. Para nosotros mucho tiempo puede ser treinta minutos. Ya más de treinta minutos hay ocasiones que ameritan un relevo del negociador o la negociadora por una cuestión de desgaste propio o desgaste empático, pero no fue el caso ese. <b>En esa situación me fui acercando a ella y poco a poco logré que corriera el bidón</b>. No con vanas promesas sino comprendiendo su situación y mostrándole que había recursos y posibilidades para salir adelante. Son situaciones muy delicadas, de mucha tensión.</p><p><b>—¿Se prometen cosas que no se van a cumplir?</b></p><p>—Para nada. Eso nunca debe hacerse en ningún tipo de negociación. Lo que nosotros hacemos en esos casos es intervenir muchas veces brindando información por goteo, de a poquito, para observar la reacción de la persona pero siempre información verídica. Por eso es muy importante también la comunicación asertiva en esas situaciones.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4J3WJJAGTJHFRIEW6VYXUWYJ64.jpg?auth=396bef26ec8db4cb17a040228c2a4bebec8c60a297ce7dbd52c123451e0e8da7&smart=true&width=1920&height=1262" alt="Diego Nuñez forma a personal policial y bomberos militares en Brasil." height="1262" width="1920"/><p><b>—Los bomberos viven situaciones muy traumáticas, muy difíciles. ¿Cómo se trabaja con ellos? </b></p><p>—Los rescatistas y los bomberos están 24x7 constantemente enfrentando situaciones de muchísima tensión. Grandes incendios. Rescates. Búsquedas de cuerpos muchas veces. Y lo que yo aplico en esas situaciones son técnicas de reorganización emocional. Son técnicas preventivas que ayudan a que el bombero, también las mujeres que son bomberos y rescatistas, logren integrar sus sentidos, tomar contacto con la situación real, y evitar lo que es la disociación que muchas veces no solamente afecta a víctimas sino a quienes intervienen también. </p><p><b>—¿Qué pasa en la cabeza cuando uno decide entrar a un edificio que está en llamas?</b> </p><p>—No lo pensás mucho porque la persona esa está formada. Hay un tipo de formación muy específica que se denomina hormesis que es la formación, el entrenamiento, con el agregado de dosis de estrés. Entonces eso es acumulativo, hace que vos internalices toda esa formación a lo largo del tiempo. Por eso es muy importante el entrenamiento no solamente en la parte técnica o física sino en la parte mental.</p><p><b>—En Argentina no porque lo hacen otros grupos pero en el exterior participaste de tomas de rehenes. ¿Cómo fue eso?</b></p><p>—Sí, yo formo al personal policial y de bomberos militares de Brasil. Por ejemplo, al Grupo BOPE que es este grupo de Brasil que entra a las favelas. Lo que es Policía Rodoviaria, policía federal de Brasil. Y ahí junto a un gran amigo y colega hoy en día, que es Edir Paixão de Sousa, que es quien tiene a cargo esa formación en Brasil, no solamente conformamos un equipo de capacitación si no que nos ha tocado también intervenir en situaciones de emergencias. No han sido tomas de rehenes específicamente. Por ejemplo, un docente atrincherado en una escuela luego de recibir una denuncia y otro tipo de situaciones de suicidio. </p><p><b>—¿Atrincherado con los chicos?</b></p><p>—No, en ese caso en lo que es la sala de docentes pero estaba armado en ese momento.</p><p><b>—¿Y cómo lo sacaron?</b></p><p>—Hablando, haciendo juego con el tiempo, con su pasividad, con nuestra estrategia y de esa manera ir mostrándole justamente los recursos posibles para más allá de la situación que estaba atravesando, que era merecida legalmente, lograr que él comprendiera que no había otra salida que justamente entregarse.</p><p><b>—¿A medida que va pasando el tiempo, vas conquistando de alguna manera a la persona? ¿Si va pasando el tiempo sabés que de a poquito lo vas a ir logrando?</b></p><p>—Sí. Todo requiere una gran estrategia igualmente. Por eso remarcaba que es muy importante la información previa y observar el contexto para incluso decidir si uno puede intervenir o no. Porque hay veces en que por más que uno tenga el conocimiento, el contexto no brinda seguridad y por eso trabajamos con relevos también en esas situaciones. </p><p><b>—El que está atrincherado con un arma sí puede querer atentar contra tu vida.</b></p><p>—Ahí el riesgo es mayor justamente. Pero no trabaja solamente el equipo de negociación. Obviamente hay un equipo de fuerzas especiales cubriendo todo el espectro con sus protocolos, con sus técnicas, para que uno pueda desenvolverse de manera adecuada.</p><p><b>—Trabajaste en la capacitación de fuerzas especiales.</b></p><p>—Esto lo realicé y lo realizo con el BOPE en el exterior. Acá en Argentina me dedico a emergencias y a cuestiones de transfrontera por pedidos especiales. Y también acompañando en otros países a otros profesionales que brindan este tipo de formaciones. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OWNGQZP5NJGXZLQNAPTNDEQUXI.jpg?auth=62b2e18eeee9817c1a012777e138f2ce1d8d60533e088c558e5784f529947a96&smart=true&width=1920&height=888" alt="En su rol Diego Nuñez participó en situaciones de desastres naturales, búsqueda de personas, intentos de suicidio y retorno de Argentinos tras el atentado del 7/10." height="888" width="1920"/><p><b>—¿Cómo es transfronteras? ¿Qué es, qué se hace ahí?</b></p><p>—Y por ejemplo podría comentarte lo que fue la repatriación de las personas argentinas en 2023 que desde la salud mental lo coordiné yo. Estamos hablando del lamentable hecho del 7 de octubre.</p><p><b>—¿Argentinos que fueron secuestrados en el atentado del 7 de octubre en Israel?</b></p><p>—No de manera directa con los secuestrados sino con sus familias y las personas que estaban en Israel y tomaron la decisión de por la situación que se estaba atravesando volver a Buenos Aires. El día 6 de octubre, un día antes, un viernes, estábamos brindando un seminario con la doctora Nira Kaplansky. Es una de las profesionales más autorizadas a nivel mundial en estas temáticas que cuento la gracia de tener su amistad. Estábamos brindando un seminario denominado “El buen trato al trauma”, que justamente era dirigido a psicólogos que les interesaban estas situaciones. Y amaneciendo el 7 de octubre me entero de esto. O sea, uno quiere pensarlo con lógica pero también suena fuerte ¿no? Un día antes hablando de esto, un día después esta situación. En ese momento yo también estaba trabajando para el Ministerio de Seguridad de Nación, puntualmente estaba en la mañana en el gimnasio y recibo un llamado. “Diego ¿te enteraste lo que sucedió? Bueno, hay que activar el protocolo de repatriación por medio de Cancillería, Ministerio de Defensa, Ministerio de Seguridad de Nación. <b>Vos vas a estar a cargo de lo que es la salud mental y la coordinación de toda la gente que hay que trasladar</b>”. Así que inmediatamente junto a una colega también que es Florencia Rosa Cafarelli armamos el dispositivo e incluso como era mucha gente en la Asociación Argentina de Salud Mental, donde también dirijo el capítulo de psicología de la emergencia, convocamos un equipo de voluntarias formadas en estas situaciones y comenzamos a tomar contacto con todas esas personas que estaban en Israel e incluso con sus familias que estaban diseminadas alrededor del mundo. O sea que estábamos trabajando en tres idiomas a la vez: español, hebreo e inglés. </p><p><b>—¿Cuántos argentinos volvieron en ese momento?</b></p><p>—Más de 1.100 en aproximadamente cinco vuelos.</p><p><b>—¿Y cómo los encontraste?</b></p><p>—Obviamente muchísima angustia. Muchísima tensión. E incluso también muchísima desorientación en un principio. Esa fue literalmente una situación de caos. Teniendo en cuenta nosotros que el caos es un momento real pero también de reorganización posterior. Obviamente esa información la tenemos nosotros, no el común de las personas. O sea, teniendo toda esa información nosotros lo que hicimos fue armar un dispositivo 24x7 de contacto directo con todas esas víctimas, con todas esas personas damnificadas y como te comentaba con sus familias alrededor del mundo y de nuestro país.</p><p><b>—Trabajás con la Provincia de Buenos Aires y para Estados en el exterior. Entiendo por supuesto que hay operaciones en el mundo que requieren una cierta confidencialidad. Dentro de esas cuestiones que sí se pueden contar, ¿te encontraste con qué tipo de llamado del exterior?</b></p><p>—Por ejemplo, hace años me convocaron de Ecuador y fui también con mi colega Florencia, que es la psicóloga de emergencias de Guardiaparques de Argentina. Y ellos sabían que <b>podía haber un sismo. </b>Entonces requirieron nuestra intervención para formar a su personal de bomberos, de Cruz Roja, para ya estar preparados para esa situación. Eso creo que fue en el año 2015, 2016. Ahí trabajamos profundamente a lo largo de una semana, porque es un tiempo acotado, no hay un momento preciso de cuándo puede ocurrir el sismo. Después obviamente ocurrió, incluso en la zona de la costa de Ecuador. Ahí pudieron intervenir muy bien los equipos. Y otra situación, fue en Bolivia, en ciudad de La Paz, cuando por las grandes tormentas en el Alto de La Paz comienzan a desmoronarse los cerros con las casas. Hay una situación muy recordada en ese entonces que salió en todos los medios que era un bombero de Bolivia que tenía el cuerpo de una nenita atado a la espalda. Particularmente yo intervine acompañando ya porque la situación se dio, estaba actuando en un grado de prevención número 2. Hay tres niveles de prevenciones, el primero que es la formación. El segundo que es cuando el hecho está activo. Y el tercero cuando es el después. A mí me convocaron en el nivel 2 para acompañar, evitar el desgaste de todos esos equipos de rescatistas y bomberos en Bolivia, incluso habían venido de otros países que estaban interviniendo en el lugar porque eso llevó varios días.</p><p><b>—Situaciones de crisis en cuestiones particulares, alguien que está atravesando algún tema de salud mental y quiere atentar contra su vida, desastres naturales. ¿Es diferente cómo se encara o al final siempre estás hablando de caos?</b></p><p>—Estamos hablando de caos. Estamos hablando de situaciones críticas pero es diferente cómo se encara. Hay técnicas muy específicas para cada caso, para cada situación. Los psicólogos de emergencias estamos formados desde lo que denominados la innovativa internacional, es decir desde la evidencia científica internacional constante. Y también atravesados por la salutogénesis, trabajamos desde la evaluación de recursos, desde la prevención, para que esa persona junto a nosotros pueda afrontar la situación y nunca lo hacemos desde un lugar de patología que por ejemplo es la formación del psicólogo de grado universitario.</p><p><b>—¿Cuando no sale bien cómo te vas?</b></p><p>—Es un proceso. Uno inicia una situación sabiendo que no podés obtener el resultado. Uno quiere pero en las posibilidades está que no podés obtener el resultado. Particularmente nunca me ha tocado esa situación. En todos los casos, hechos que me han convocado, ya sea o preveíamos el resultado por una ventana de tiempo predecible que manejamos o han sido los resultados exitosos. Pero sí conozco colegas, compañeros, que no han logrado el resultado esperado. Pero bueno, está justamente dentro de las variables. Afecta y justamente ahí es donde desde mi rol de psicólogo de la emergencia intervengo junto a esa persona aplicando protocolos de regulación emocional.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QLTPQAY6JREI3IBYZ6KQQEXLE4.jpg?auth=53e170f20bdfc049cd14e3d779fe739411db73efb6bc60c3997390e8b5be0ff6&smart=true&width=1920&height=1275" alt="Diego Nuñez explica que los protocólos no siempre alcanzan pero deben cumplirse." height="1275" width="1920"/><p><b>—Hablaste de tres estadios: el preventivo, la capacitación y la cuestión preventiva; mientras está sucediendo; y el posterior, cuando te toca hablar con muchas familias de víctimas.</b> </p><p>—Así es. Me tocó acompañar a los padres, a la mamá y el papá de las niñas en la búsqueda en Bahía Blanca por ejemplo. </p><p><b>—En el temporal. </b></p><p>—Exactamente. Y lo que yo hago desde lo profesional es generar una zona de blindaje, que es una zona de protección ante todo y ahí uno trabaja a requerimiento de las personas. Vos no podés estar todo el tiempo sobre la persona. Estás ahí dentro de la zona de blindaje donde nadie puede intervenir. Donde tienen que sentirse dentro de la situación difícil lo más confortablemente posible. Y ahí es donde intervenimos con estas técnicas específicas no solamente para esas personas, para todo el núcleo familiar, para la comunidad y para los equipos que están interviniendo. </p><p><b>—¿Cuándo te rompiste? </b></p><p>—Sucedió hace varios años atrás. Un hecho también cercano a Bahía Blanca que toma mucha notoriedad sobre un abuso sexual a una niña. Yo recuerdo que luego de la jornada laboral llego a mi casa, lo primero que hago es encender el televisor. Y veo esa noticia y me impactó. Me impactó porque mi nena era muy chiquita, de la edad de esa otra niña víctima, y lo único que atiné a hacer fue encender una vela. Pero fue automático. No me preguntes por qué pero encendí una vela por esa niña. Termino de encender la vela y me llaman desde el Ministerio y me dicen “Diego, ¿estás al tanto de esta situación? Prepararte porque tenés que volar hacia esa ciudad a estar con esa gente y a venir a Buenos Aires con esa gente”. </p><p><b>—¿Esa gente es la niña y la familia? </b></p><p>—La niña y la familia. Posteriormente recibo otro llamado cuando estaba en camino y me dicen “recibilas directamente en el Hospital Garrahan”. Así fue. Recibí a los padres, la niña llegó primero. Y esa fue una intervención de casi tres meses que fue el tiempo que estuvo la niña internada en el hospital donde han pasado muchísimas cosas. A nivel personal, a nivel equipo. Obviamente generás mucha empatía porque convivís con la familia constantemente. Pero <b>nuestras intervenciones tienen que tener un comienzo muy concreto y un final muy concreto</b>.</p><p><b>—Te pregunté en qué momento te rompiste. Te pregunto ¿en qué momento dijiste “esto le da sentido a todo”? </b></p><p>—Eso es continuo. Sabés que es continuo. Porque yo siento que uno hace para que otros tomen también, porque obviamente mi carrera va a tener un final, para que otros tomen lo que yo voy a dejar y lo que muchos van a dejar. Pero yo siempre pienso y siempre me enfoco en la juventud, en los chicos, las chicas, para que vean que desde mi lugar como padre también, que se puede. Desde que se puede hacerlo, se puede focalizar un objetivo y lograrlo, que es parte del entrenamiento mental en esto. Y obviamente acompañar, hoy nombrabas la importancia de los bomberos, los rescatistas, y el personal de seguridad que sin ellos nosotros no podemos hacer nada. Ellos son la base de todo esto. El bombero, el rescatista, la policía. Ellos están generando y actuando desde la cualidad más grande del ser humano que es acompañar, resguardar y salvar vidas. Y ahí en la medida que ellos trabajan nosotros acompañamos a ellos también.</p><p><b>—Cuando recién me contabas distintas situaciones que son súper dolorosas, súper impactantes, ¿llegás a tu casa y te podés poner en modo papá y soltar lo que pasó en el trabajo?</b></p><p>—Sí, a ver, no es que te olvidás, está en tu mente. Pero por eso justamente lo que hacemos, y lo que yo hago particularmente es un trabajo muy profundo. El manejo del estrés no solamente pasa por la parte analítica o psicológica. Puntualmente en estos casos son intervenciones muy puntuales. Obviamente yo me analizo y me analizaré de por vida también en el marco y el contexto de mis labores. Este manejo del estrés incluye el cuidado del descanso. Vos pensá que una persona que duerme siete horas, por ejemplo, está en el 65% de sus posibilidades reales diarias emocionales. Con una hora menos de descanso. Y el promedio de las personas si les preguntás duermen entre seis y cinco horas. O sea, eso también nos lleva a reflexionar lo que vemos hoy socialmente ¿no? En la calle, en el día a día. Esto implica descanso, buena alimentación y mucho trabajo físico porque nosotros de manera directa o indirecta incorporamos mucha tensión.<b> Son situaciones de mucha tensión. Y para expulsar esos niveles de tensión muy altos necesitamos mucho trabajo físico</b>. </p><p><b>—¿Cuando sacaste ese primer libro y te convocan desde Provincia para trabajar con el cuerpo de bomberos imaginaste algo de lo que iba a venir después?</b></p><p>—No, no imaginaba nada. Vos pensá que yo después me enteré que fui el primer bombero psicólogo de Argentina. Antes no lo sabía. Yo simplemente con la institución, con apoyo de la institución, generamos el primer libro de sicología de la emergencia para bomberos.</p><p><b>—¿Tenés idea cuántos bomberos psicólogos hay hoy?</b></p><p>—Sí, hay unos cuantos. No podría decirte porque fueron muchas cohortes que se han formado y, mira, puedo decirte en su momento, fines de los años 90, en el mundo no seríamos más de veinte. <b>Hoy te puedo decir que ampliamente en el país se superan los veinte</b>. Me pasó algo que sí me impactó mucho que fue también al comienzo de la pandemia ¿no? Que fue recibir el llamado de una embajada. Fue de la embajada de Israel. La embajadora en ese momento, o sea, yo iba caminando alegremente por la calle, recuerdo el lugar y todo, estaba frente al Obelisco, y recibo un llamado de un número que desconocía. Generalmente gente que no tengo agendada por una cuestión de seguridad tampoco atiendo. Pero me llamó la atención, atendí y me dice “¿Hablo con Diego Núñez?“. ”Sí, sí“. ”La señora embajadora quiere hablar con usted ¿acepta el llamado?“. Me sorprendió realmente. Y ahí la señora embajadora me dice ”yo conozco el trabajo que usted hace y lo sigo y quiero que hagamos algo por la gente de este país y del mundo. ¿Qué propone?“. Yo ahí fue cuando entré en shock. Ahí tomé conciencia o comencé a tomar conciencia de lo que venía. Yo soy muy inconsciente, yo hago. Ahora el mes que viene sale mi nuevo libro que dirijo y participan especialistas de todo el mundo, ya es el quinto o sexto. Pero uno hace, hace, hace. Y ahí digo esto es real. Y ahí comencé, a decir ”mirá vos el camino para dónde va llevando". Luego de eso me contactó la doctora Silvia Larrufa que en ese momento era la secretaria de Estado de Gestión de Riegos también convocándome para Nación. En ese momento y en esa situación del caos que se venía con la pandemia es cuando dije “bueno, esto tiene un sentido”. </p><p><b>—Todavía no terminamos de entender las consecuencias a nivel psicológico de la pandemia, ¿no?</b> </p><p>—Y va a costar. Está costando y va a costar porque el sistema de supervivencia de todas las personas se elevó de una manera a nivel tensional que despertó en muchas personas otros traumas ocultos y a nivel social también.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/I5KWODHA6VGRRDXPYI5FODYAFM.jpg?auth=a9d0f9782dc5094ef4d0f78db18653a116b4e9bec2604a69d283b9691e4df8c2&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Diego Nuñez con Tatiana Schapiro en Infobae" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿De qué viene el próximo libro?</b></p><p>—El próximo libro es Psicología de la emergencia. Banderas verdes y banderas rojas. Buenas prácticas y malas prácticas en el momento de la intervención. Es un libro muy operativo. La característica de los psicólogos de emergencia es, y lo que siempre solicitamos, al menos desde lo que es la Federación Internacional de la Psicología de la Emergencia que es la que me toca dirigir a nivel internacional, es que tengan formación en emergencias o sean parte de equipos de emergencia o seguridad.</p><p><b>—Dame tres banderas rojas. </b></p><p>—No actuar únicamente desde la buena voluntad. Hoy en día hay protocolos. Necesitamos profesionalización muy específica. Yo siempre digo, el hecho de ser profesional no te habilita a intervenir en ciertas situaciones porque son situaciones que se generan en el ámbito social y no pueden ser tratadas como si fueran una situación del ámbito de consultorio. Por eso se necesita formación en emergencia. Otra bandera roja es de qué manera vas a comunicar situaciones a las personas damnificadas, a las familias de las víctimas.</p><p><b>—¿Te tocó comunicar?</b></p><p>—Sí, por supuesto. Es una constante. De hecho el otro día, estaba en otra entrevista y se contactó la madre de un joven fallecido, yo había acompañado a esa madre y a su familia, agradeciéndome en esa intervención.</p><p><b>—Qué difícil comunicarle a alguien que su persona amada se murió.</b></p><p>—Sí, no es fácil, por eso nos ajustamos a protocolos, técnicas, que no había muchas tampoco en nuestro país. Y las que se utilizaban o todavía se utilizan son técnicas que se han generado luego de la Segunda Guerra mundial inclusive. Con otro perfil, ¿no? Con un perfil más sajón quizás y no adecuadas a nuestras realidades. Por eso mi trabajo como investigador también generando técnicas, generando modelos de intervención. </p><p><b>—Me estás debiendo una bandera roja.</b> </p><p>—Una bandera roja es el auto cuidado. Hoy hablamos del auto cuidado. El auto cuidado personal y el auto cuidado de los equipos que intervienen. Todavía en nuestro país yo te podría decir que no estamos cubriendo el 50% de necesidad que eso requiere. Aunque se abrió un camino, se ha abierto un camino donde paso a paso lo estamos logrando falta muchísimo más. Y en la región latinoamericana también sin dudas. </p><p><b>—¿Alguna vez sentiste que el protocolo no alcanzaba para lo que estabas necesitando?</b></p><p>—Sí, muchas veces. Muchas veces. Y ahí sale el arte del psicólogo. El arte de la escucha y del acompañamiento en silencio. </p><p><b>—¿No salís del protocolo?</b></p><p>—No salgo del protocolo pero muchas veces lo que el protocolo te propone no alcanza. </p><p><b>—¿En qué tipo de situación? </b></p><p>—Y lo que ha sido la búsqueda de cuerpos por ejemplo, que ya sabés que obviamente se van a encontrar sin vida y esas horas, esos días, acompañando a esas familias tenés que estar aplicando muy puntualmente, ya es un rol netamente psicológico, técnicas muy específicas no de reorganización emocional, de reordenamiento emocional, que eso implica incluso observar que si bien puede generar un malestar en el orden de la salud integral de esa persona el impacto sea lo menor posible. </p><p><b>—¿Qué no te permite el protocolo? ¿Qué queda afuera?</b></p><p>—Fuera del protocolo, a ver, hay un trabajo integrado en esas situaciones ¿sí? Hay una mesa de coordinación donde están las personas que son jefes o coordinadores de las diferentes áreas de emergencia y de seguridad porque se trabaja de manera coordinada. Entonces todo lo que no se compone, todo lo que no se acuerda ahí, no se puede realizar obviamente. Y es así como debemos movilizarnos. Hoy te hablaba de Bahía Blanca, donde por ejemplo hubo momentos en los que no sé si se rompió el protocolo, si no que hubo tanta bondad de la gente, que hacían una torta y se acercaban a llevarte. Pasaba el camión de agua y te regalaba bidones. Era una constante. Y ahí obviamente sí porque es un agradecimiento constante hacia la comunidad vos podés alterar un poco el protocolo porque obviamente no le podés decir que no, a la gente que de alguna manera es bombero de los bomberos, es rescatista de los rescatistas. Hablamos de rescate emocional.</p><p><b>—Claro, quien te rescata a vos, ¿no? ¿Se puede no llorar con esos papás?</b></p><p>—No es aconsejable junto a ellos. <b>Yo lloro mucho. Lloro mucho fuera del contexto. Porque es necesario</b>. Lo sospechoso sería quien no llora en estas circunstancias.</p><p><b>—¿Creés en Dios?</b></p><p>—Sí, por supuesto.</p><p><b>—¿Y se le pide? </b></p><p>—Sí, por supuesto. Y cada día me sorprende más.</p><p><b>—Cuándo están buscando esas dos niñas, uno está conteniendo a los papás, pero también está pidiendo por ellas.</b></p><p>—Sí, nunca te sentís solo. Pidiendo nunca te sentís solo.</p><p><b>—Y también se agradece, me imagino.</b></p><p>—Totalmente. Es un trabajo, hoy se habla mucho no solamente de lo que es la psicología de la emergencia sino la psicología espiritual en la emergencia, ¿no? El apoyo no únicamente emocional si no espiritual que es una regla básica a nivel mundial. Generalmente las personas damnificadas prefieren en primera instancia ese apoyo y no el apoyo psicológico porque te dicen yo no tengo problemas de salud mental. No necesito un psicólogo ahora. Entonces también tenemos que saber accionar de esa manera. </p><p><b>—Con lo que cada uno necesita. Abrazando la necesidad de cada uno.</b></p><p>—Totalmente.</p><p><b>—¿Cuántos hijos tenés? </b></p><p>—Una hija.</p><p><b>—¿Cuántos años tiene? </b></p><p>—22 años.</p><p><b>—Ella habrá sido la que te abrazó a vos en estos años. </b></p><p>—Me rescató innumerable cantidad de veces.</p><p><i><b>Si querés contar tu historia escribinos a</b></i><i>:</i><a href="mailto:realidades@infobae.com" target="_blank" rel=""><i>voces@infobae.com</i></a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/4OK3SPCX7ZEMJEFNAINVT5LHE4.jpg?auth=b6d8b328b374726f6913855f4677cf7ada67fa1a3f54f4cf0fa60cd7318a4425&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Dos oficiales de la Policía Civil y del GOE, equipados con chalecos tácticos y un rifle de asalto, posan con un civil en un entorno urbano soleado.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Soledad Larghi: el cambio que marcó su vida, el desafío de dejar el control y la profunda transformación que le trajo la maternidad]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/03/soledad-larghi-el-cambio-que-marco-su-vida-el-desafio-de-dejar-el-control-y-la-profunda-transformacion-que-le-trajo-la-maternidad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/03/soledad-larghi-el-cambio-que-marco-su-vida-el-desafio-de-dejar-el-control-y-la-profunda-transformacion-que-le-trajo-la-maternidad/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la periodista abrió su historia más íntima al hablar de la pérdida de un embarazo, el desafiante camino de los tratamientos de fertilidad y cómo ese proceso la llevó a soltar el control, reconfigurar sus prioridades y redescubrir una manera más plena de vincularse con el trabajo, el amor y la familia]]></description><pubDate>Fri, 03 Apr 2026 03:55:56 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Yo perdí un embarazo natural y me acuerdo que en ese momento, esos <b>tres primeros meses de embarazo</b>, que estaba súper feliz, el trabajo era una súper preocupación en mí. Yo decía: ‘¡Uy! ¿Cómo voy a hacer? ¿Cómo va a convivir con el trabajo?’”, recordó <b>Soledad Larghi</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwp7jOBhDGARIsABe7C4ceCEbHDfAybctlocaAeZAvUISVslWrPxduMFJMchZZIIUbspDEoe0aAtyJEALw_wcB" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwp7jOBhDGARIsABe7C4ceCEbHDfAybctlocaAeZAvUISVslWrPxduMFJMchZZIIUbspDEoe0aAtyJEALw_wcB"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>En los últimos años, atravesó una transformación que redefinió sus prioridades y su manera de ejercer el periodismo. La maternidad y los desafíos en la búsqueda de un hijo impulsaron cambios en su vida personal y laboral, promoviendo una mirada más flexible y enfocada en el presente, sin abandonar la pasión por su oficio ni el compromiso con el crecimiento profesional.</p><p><a href="https://www.instagram.com/solelarghi/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/solelarghi/?hl=es-la"><b>Larghi</b></a> es <b>periodista y conductora</b> con más de dos décadas de trayectoria en televisión y radio. Desarrolló gran parte de su carrera en <b>Grupo América</b>, donde inició como productora y cronista antes de consolidarse como una de las figuras principales de América Noticias, ciclo que conduce junto a <b>Rolando Graña</b>. Participó en coberturas políticas relevantes, como la moderación del debate presidencial 2023, y fue reconocida con el <b>premio Martín Fierro a la Mejor Labor Periodística (2019-2020)</b>. En 2024, tras un extenso proceso de búsqueda, fue madre de su primer hijo, Dante, junto a su pareja, el ex tenista <b>Luciano Vitullo</b>, con quien contrajo matrimonio en enero.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BU3EIV3JABHBJGSH5I6SDYQKVA.jpg?auth=d93bc8ba41ae3bc4e6394c01d79cc4f9079adbd1a6d9fb1adf76fded03e474a4&smart=true&width=5880&height=4128" alt="Soledad Larghi: “Espero ser una mamá que trabaje toda la vida, pero la felicidad hoy para mí es absolutamente mi casa y mi familia”. (Maximiliano Luna)" height="4128" width="5880"/><h2>Trayectoria profesional y visión del periodismo</h2><p>Soledad explicó que su formación periodística estuvo atravesada por la premisa de mantener distancia entre la vida personal y el trabajo frente a cámara. “Quizás quienes tenemos más de 40 años venimos de una escuela en la que el periodista debía preservar su intimidad, aunque eso ahora cambió sustancialmente”. Según Larghi, en la actualidad, el rol del periodista se volvió más visible y es frecuente que las historias personales también formen parte de la exposición mediática.</p><p>Larghi subrayó que no interpreta un personaje ni oculta sus opiniones políticas. “No tengo fanatismo. Soy muy crítica de prácticamente todos los espacios. No es un personaje el que hago, ni disimulo mi línea política”, sostuvo. Precisó que su mirada es crítica y auténtica y que su acercamiento a la realidad proviene del sentido común y del contacto diario con la gente. “Hablo con cada comerciante que visito, pregunto cómo están las ventas, me subo a un taxi y sigo siendo periodista las 24 horas”, señaló.</p><p>La periodista defendió la objetividad y la necesidad de mantener distancia con el poder, incluso cuando, por motivos laborales, haya existido cercanía. “Considero grave para la profesión la proximidad con el poder. <b>No se puede ser periodista y amigo de un presidente</b>, ir a cenar con él los domingos o compartir actividades sociales. Para mi concepción de la profesión, es absolutamente incompatible”, analizó Larghi.</p><h2>Experiencia personal con la maternidad, fertilidad y transformación vital</h2><p><b>—En las épocas que trabajamos juntas, me acuerdo que me llamaba mucho la atención tu pánico a las agujas.</b></p><p>—Sí, me transpiraban las manos.</p><p><b>—Me acuerdo que hablábamos de coqueterías, de botox y vos decías: “Para un análisis de sangre, tengo que ir con alguien que me acompañe porque me desmayo”. Y después la vida te obligó…</b></p><p>—A recibir 400 mil millones de pinchazos. Hasta incluso durante el embarazo, porque el primer trimestre todo fue con pinchazos.</p><p><b>—¿Y cómo pudiste transformar todos esos miedos en una experiencia que te llevó a la maternidad?</b></p><p>—Yo creo <b>que todo el camino que me tocó recorrer, necesitaba recorrerlo</b>. Ahora lo veo, ¿eh? En el momento decía: “¡No! ¿Por qué me pasa esto? Qué injusticia”. Y hoy lo veo. Miro para atrás y digo: <b>“Yo necesité todo eso, todo ese caminito, todos esos golpes, todas esas cachetadas, todos esos porqué, todo ese tiempo, para reconvertirme”.</b></p><p><b>—¿Sentís que Dante fue un revelador de cosas tuyas que antes no veías? </b></p><p>—Lo es hoy. Yo tenía las prioridades cambiadas, o por lo menos a lo que son mis prioridades ahora.</p><p><b>—¿Por ejemplo?</b></p><p>—El trabajo era todo. Yo perdí un embarazo natural y me acuerdo que en ese momento, esos tres primeros meses de embarazo, que estaba súper feliz, el trabajo era una súper preocupación en mí. Decía: “¿Cómo voy a hacer? ¿Cómo va a convivir esto con el trabajo?“. Y vos fíjate que después de todo el camino que me tocó transitar hasta quedar embarazada de Dante, el trabajo desapareció de mi ecosistema, no era más parte de la ecuación. Yo había deseado mucho a este bebé, había trabajado por él, sabiendo que por ahí pasaba y por ahí no...</p><p><b>—¿Cómo se transita el camino o el proceso con esa incertidumbre? Porque en un punto todos necesitamos certezas y ahí es donde aparece la fe. Pero ¿cómo lograste que tu cabeza acompañe el proceso en donde el resultado no era seguro? </b></p><p>—Para mí fue parte del aprendizaje: no tenés el control de esto. Yo, que toda mi vida tuve el control de todo: de mis vínculos, de mi trabajo, de mi agenda, viví sola, me organicé y siempre me gustó el orden para estar bien, porque mi paz la encontraba en el orden, de pronto no tenía el control. Era entender que lo que quería, de la forma en la que lo quería, no iba a ocurrir. Y con el tiempo me di cuenta por qué. Y eso es lo que yo siento hoy. </p><p><b>—¿Y en ese momento? Porque cuando los resultados no se dan, cuando el test es negativo, se te cae el mundo. ¿De dónde te reconstruirte para seguir? </b></p><p>—Fue una evolución absoluta. Te tengo que hablar como de dos Soledades distintas. La primera se enojaba: “¿Por qué? ¿Qué es lo que estoy haciendo mal? ¿Qué es lo que está pasando? ¿Qué es lo que está haciendo mal el médico?” Y la segunda, con el último negativo, me acuerdo porque lo tengo visualizado, me puse unas calzas y salí a caminar. Caminé una hora y media, sola. En ese momento yo vivía en Olivos y había un paseo muy lindo por el río. Y yo miraba el río y no lloré, no grité, no me enojé, dije: “Bueno, <b>veremos cuál es el plan para mí</b>. Veremos si el plan es este o es otro. Veremos si voy a volver a probar o no. Veremos”. </p><p><b>—¿Ese negativo venía después de un tratamiento?</b></p><p>—Después del quinto. Entregué el control y sabía que iba a intentar una vez más, pero no tenía tanta esperanza. <b>El último tratamiento, el que salió bien, fue el que menos esperanza tuve.</b> Y no confundamos esperanza con deseo. <b>El deseo estaba intacto, pero lo hice como sin expectativas.</b> Yo le ponía muchas expectativas, hasta incluso en cada tratamiento yo sentía todos los síntomas. No sé si los sentía o había leído que esos eran los síntomas y no sé... Pero en este tratamiento fue como distinto, hasta incluso las secuelas, los dolores de cabeza por la medicación, los dolores de cuerpo, no los tenía. Fue todo liviano. Y en ese tratamiento quedé embarazada. Obviamente que fue con el acompañamiento de médicos espectaculares. Vos te vas metiendo en un camino increíble, vas perfeccionando todo. Pero yo creo que en mí había una cuestión de estar más liviana. Me propuse, incluso lo hablamos mucho con Luciano: “Che, mirá, lo vamos a hacer, vamos a ver qué pasa, vamos a hacer otro”.</p><p><b>—¿En qué cosas sentís que desde la práctica podías decir: “Lo estoy viviendo distinto”? ¿Había algo que ustedes acordaron? </b></p><p>—No lo acordamos, pero yo hice todo distinto. No me di cuenta en el momento, me doy cuenta ahora de que hice todo distinto. Primero no me dolía nada y yo estaba bastante quejosa en otros tratamientos. Porque me afectaba, me dolía la cabeza, era muy difícil estar en esa movida y estar al aire porque había días buenos, días malos, pero yo era el robot al aire, ¿entendés? </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YU36H4FFZBCVBKOR5LQ5CGPV44.jpg?auth=7c36f8077b4af84b743ca9057f232d778f449ac40dcfac36a26e0cfbe385c577&smart=true&width=5825&height=3871" alt="“Yo necesité todo ese caminito, esos golpes de la vida para reconvertirme”, admitió la periodista en diálogo con Luli Fernández. (Maximiliano Luna)" height="3871" width="5825"/><p><b>—Es un tema del que casi no se habla: cuando una mujer atraviesa una búsqueda de embarazo con tratamiento, convive con múltiples condicionantes. Y, justamente por ese silencio, muchas veces sigue como si nada pasara, cuando en realidad está pasando de todo.</b></p><p>—Sí, obviamente. Queres transitar ese camino sin tanta exposición. Yo no quería que todos mis compañeros sepan lo que yo estaba viviendo, no por una cuestión de que no me ayuden o no me abracen, tuve las mejores experiencias en mi entorno de trabajo. Pero<b> no quería exponerme a contar cómo me fue, quería que sea algo mío</b>. Entonces, yo salía tratando de que no se note nada de lo que estaba viviendo. De hecho, falté muy poco al trabajo durante todo el proceso, incluso en días fatales para mí que recibía resultados negativos. Llegué a estar mentalizada que decía: “Bueno, esta bala me re entró, este negativo me afecta, pero hasta las ocho que termino el noti no pienso en esto”.</p><p><b>—Lograbas disociarte. </b></p><p>—Lo lograba y cuando me subía al auto e iba a mi casa, me permitía encontrarme con todo lo que me pasaba. Pero te digo esto en los tratamientos, pero también en miles de momentos difíciles de la vida: en separaciones, en momentos malos míos. Para mí el trabajo siempre fue como un ancla, como un agente de orden en mi vida. Por ahí yo lo digo y alguien me dice: “¡Uy! Pobre, estaba en el noticiero y no se permitía sentir”. A mí el trabajo me ordena. Cuando perdí el embarazo, me acuerdo que en el canal me decían: “Sol, tomate un tiempo para vos, no vengas”. Y yo al segundo día necesité volver. No porque no me permita sentir el dolor, sino porque quería ese agente de orden que es para mí mi rutina de trabajo.</p><p><b>—Y fijate cómo, según lo que me contaste antes, se transformó eso después de tu maternidad...</b></p><p>—Sí, bueno, se transformó porque <b>la maternidad en mí puso un orden distinto a los elementos de mi vida. Le dio otra prioridad.</b> <b>Revolucionó ese orden de prioridades.</b> El trabajo lo amo, pero la felicidad hoy es Dante y Luciano. Esa es la felicidad para mí, la felicidad está en mi casa. El trabajo me hizo feliz mucho tiempo y la verdad que espero tenerlo, <b>espero ser una mamá que trabaje toda la vida porque es lo que me gusta y lo que le quiero mostrar a mi hijo. Pero la felicidad hoy para mí es absolutamente mi casa y mi familia.</b></p><h2>Relación de pareja, reencuentro y nuevas formas de amor</h2><p>Soledad recordó cómo su historia con Luciano, el padre de su hijo, que marcó un cambio profundo en su manera de vivir el amor. “El hecho de ser una persona tan metida en el trabajo me hacía buscar por ahí parejas iguales, de las cuales me quejaba. ‘Ah, está todo el tiempo metido en el trabajo’, pero a mí me funcionaba eso, porque yo tenía un montón de espacio para también ser un poco obsesiva del trabajo”, confesó.</p><p>En el reencuentro, Larghi advirtió que ambos eran personas completamente distintas a las que se conocieron en la adolescencia. A diferencia de relaciones anteriores, valoró en Luciano la incondicionalidad y la capacidad de disfrutar la vida cotidiana juntos. “Si a mí me toca estar una semana en un monoambiente sin ventanas, con la puerta cerrada con Lu, me divierto. Aunque tengamos un montón de... por ahí discutimos, al rato nos estamos riendo de vuelta. No me aburro, nos llevamos muy bien. <b>Somos compinches, somos compañeros, peleamos, nos arreglamos, estamos maravillados con nuestro bebé. La peleamos juntos</b>”, explicó.</p><p>La periodista también destacó el acompañamiento de su pareja durante la búsqueda de la maternidad y los tratamientos, y el apoyo en cada etapa del proceso. “Nos dividíamos las tareas, porque yo soy un desastre con la organización, mucho más con el tema de los medicamentos. Nunca en mi vida tomé un Mejoralito y de repente tratamiento... Él llevó toda la logística. Llevaba la agenda médica, llevaba los remedios”, admitió.</p><p>El reencuentro con Luciano marcó un cambio en su idea de pareja: encontró en él apoyo incondicional y aprendió a vivir una versión más flexible de sí misma. “No sé si yo podría haber afrontado todo lo que afronté sin él. <b>Dante es nosotros, la familia que armamos</b> y quién sabe lo que es el futuro. Ojalá que siga siendo así, porque soy la mujer más feliz del mundo hoy”, expresó.</p><h2>Cambios internos, balance de vida y visión sobre el futuro</h2><p><b>—¿Sentís que hay un renacer a partir de un determinado momento en la vida de la mujer? </b></p><p>—Sí. Yo creo que hay un montón de mambos que no tenés a esta edad. Tenés otros por ahí, ¿eh? Pero <b>yo hoy</b> <b>me siento sin miedo</b>. Sin miedo o inseguridades laborales. Me siento como segura de mí misma y profesionalmente también. Muy en paz con el recorrido. Me permito disfrutar, me permito tomarme mis tiempos para otras cosas, me permito no saber qué hacer. Como que aflojé un montón el nivel de exigencia interna y realmente siento una mejor versión a partir de ese afloje. Lejos de lo que uno pensaría de si aflojo, me quedo.</p><p><b>—¿Eso te permite ver distinto el futuro profesional? </b></p><p>—Yo creo que a nivel laboral estamos en un momento de cambio. Obviamente, sin ponernos técnicos, todo lo que es <b>inteligencia artificial</b>, que afecta a nuestro medio, que va a afectar la vida. Pero yo pienso que es un momento en donde está bueno saber que la línea va a cambiar. De un lado van a estar los que tengan ganas de aceptar este cambio y estudiarlo, y del otro lado van a quedar los que crean que con el mismo manual se puede sobrevivir los próximos años. Para mí está buenísimo el cambio. Yo soy cero tanguera y nostálgica. A mí la experiencia de todos esos años, todo el caminito que hice, me sirve porque me dio muchos elementos. Estoy de toda la vida en América, en el noticiero, pero el hecho de imaginarme en un futuro haciendo otras cosas, me entusiasma. Yo llegué a un lugar y voy a llegar a un montón más distintos. Estoy, de hecho, estudiando, leyendo, metiéndome, voy escuchando pódcast, para abrir la cabeza. </p><p><b>—¿Cómo te influenció la maternidad en la relación con tu madre y tu historia familiar? </b></p><p>—Yo tengo una relación muy cercana y muy buena con mi mamá. Mi mamá fue muy importante en conceptos básicos de mi vida. Cuando yo era chica, por ejemplo, mi mamá decía: “Estudiá y siempre, tenés que lograr poder mantenerte vos. Y si ganás, el 30 por ciento tiene que ser ahorro”. Me instaló un montón de conceptos que yo los seguí y que fueron estructurales para mí. Hoy por hoy creo que ser mamá me hace entender un montón de cosas. Me hace también entender a mi mamá siendo mamá a los 21 o 22 años. Si yo era mamá a los 21 o 22 años, era un samba mi cabeza, mi sistema emocional, todo. Era otra época, de verdad. Mis papás se separaron cuando yo era muy chica, pero mi familia es muy particular: nosotros los domingos comemos todos juntos. Tenemos una estructura familiar que se acomodó porque ellos siempre se llevaron bien. </p><p><b>—Si pudieras hablar con la Sole de hace unos años, cuando empezaba con la idea de convertirse en mamá, y con todo lo que hoy sabés que te tocó atravesar, ¿qué le dirías?</b></p><p>—Que vale la pena. Vale el amor, vale el esfuerzo. Dale derecho. Eso me diría. Y en esos momentos que dudaba: sí, dale. Vale la pena.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/4AXPIOKYWRD7XNWGE6RVZOAIJY.jpg?auth=17486de370c228af9a31eaded7b2ab0efe5ebaad061faa7356c4f8d2f8c217f8&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Soledad Larghi con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[De sentirse “fuera del mercado” a reinventarse después de los 30: Emanero y el salto del under a los grandes escenarios]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/02/de-sentirse-fuera-del-mercado-a-reinventarse-despues-de-los-30-emanero-y-el-salto-del-under-a-los-grandes-escenarios/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/02/de-sentirse-fuera-del-mercado-a-reinventarse-despues-de-los-30-emanero-y-el-salto-del-under-a-los-grandes-escenarios/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el artista contó cómo reinvirtió cada ingreso de dinero en su carrera, el impacto que tuvo la pandemia en su vínculo con la música y el aprendizaje de soltar la presión. Habló sobre las experiencias que marcaron su rumbo, la influencia del paso del tiempo y el deseo de formar una familia en el futuro cercano]]></description><pubDate>Thu, 02 Apr 2026 05:54:26 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Siempre sentí presión por mi edad. Yo todavía no me había pegado y todos los pibes que se habían pegado tenían 18 o 19 años, como <b>Duki</b>, <b>Khea</b>. Yo de repente tenía 32 y sentía que ya estaba totalmente fuera del mercado”, contó <b>Emanero</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. Hoy, después de años de esfuerzo y reinvención, valora el camino recorrido, agradece el apoyo recibido y destaca la posibilidad de disfrutar el presente y vivir de la música. </p><p>Su nombre real es <b>Federico Andrés Giannoni,</b> es un rapero, cantante y productor argentino. Con más de dos décadas de trayectoria, se consolidó como una de las voces del hip hop local gracias a letras que combinan experiencias personales con una mirada social directa y honesta. Comenzó a componer desde la adolescencia y lanzó su primer disco en 2006, construyendo desde entonces una carrera marcada por la autogestión, la versatilidad musical y una constante evolución que lo mantuvo vigente en la escena urbana argentina y latinoamericana.</p><p>El próximo 9 de abril, se presentará en el <b>Movistar Arena </b>para<b> </b>dar inicio a una nueva gira <a href="https://www.instagram.com/emanero/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/emanero/?hl=es"><i><b>Todo por un beso</b></i></a>, en un momento clave de su carrera donde combina madurez artística, crecimiento personal y una fuerte conexión con su público.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7IVO3Q737BG5THYSXD5K4XXQW4.jpg?auth=0cb05b580fe77c50875030e2c6456be7f518fc18089dd6cd2c554abd0d099d61&smart=true&width=6096&height=4128" alt="“Sentía que estaba fuera del mercado”: a los 39, Emanero habla de la edad, el pasado como telonero y su reinvención en la escena musical. (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6096"/><h2>Vale por un millón de dólares</h2><p>Durante los últimos tres años, Emanero tomó la decisión de reinvertir cada ingreso proveniente de la música, los shows y su carrera en nuevos proyectos y oportunidades artísticas. Ante la pregunta de qué haría con un millón de dólares, confesó que, en ese caso, elegiría quedarse ese dinero para sí mismo, con la intención de destinarlo a <b>viajes, gustos personales y disfrute</b>, algo que habitualmente posterga por priorizar seguir apostando en su desarrollo profesional.</p><p>“Es difícil cuando te apasiona tanto lo que hacés poder separar y decir: ‘esto es para mí y esto es para invertir en la música”, reconoció. Aun así, destacó que sus “necesidades materiales básicas están cubiertas” y que el éxito de los últimos años le permitió ayudar a su familia a completar proyectos personales y mejoras en sus hogares.</p><h2>Reinvención profesional y el rol de la pandemia</h2><p><b>—¿Sentiste en algún momento que tenías que transformarte dentro de la música?</b></p><p>—Sí, me lo trajo más la vida eso. Entre los 18 y los 20 años, decidí que iba a trabajar de la música, que me quería profesionalizar y que realmente quería pasar mis primeros años en los veinte, en mi adultez, apostándolo por la música, que es una decisión que en el momento la tuve que tomar. Mis compañeros del colegio estaban empezando a estudiar sus carreras, algunos ya se estaban recibiendo y yo todavía seguía remándola con una promesa en el horizonte que es difícil de capturarla. Fue difícil en ese momento. Empecé a trabajar, las cosas empezaron a ir bien y en el año 2014 tuve un buen año, pude tocar en lugares grandes, hacer shows para 800 y 900 personas, que para la música independiente es un montón de gente. Después las cosas en 2015, 2016, 2017 y 2018, empezaron a mesetarse de a poco y para el 2019 estaba muy complicado todo.</p><p><b>—Antes de la pandemia.</b></p><p>—Previo a la pandemia, me estaba costando vender 100 entradas y las vendía chocho, estaba feliz porque seguía. Pero ya <b>empezaba a ver que lo de vivir de la música, que había sido una realidad hasta ese momento, se me empezaba a escapar un poco de las manos.</b> Y es difícil porque no hay nada que puedas hacer y en situaciones así, por lo general, todo lo que hace uno desde el ego y desde la desesperación puede llegar a ser considerado manotazo de ahogado. Y de a poco se empezó a diluir y la pandemia lo terminó... Por lo menos de quitar el sueño de vivir de la música. Seguí viviendo de la música, por suerte, pero desde otro ángulo...</p><p><b>—¿Qué hiciste?</b></p><p>—Empecé a dar clases de producción musical para artistas. Yo me autoproduzco desde chico y sé que hay muchos artistas emergentes, jóvenes, gente que está arrancando, que hace canciones, se quiere autoproducir. Y dije: “Bueno, voy a hacer una especie de curso de producción musical para aquellos músicos que se quieran autoproducir”. Y empecé a hacer eso. El 2020 estuve viviendo de los poquitos ahorros que me quedaban y en el 2021, que seguíamos en pandemia, sin shows y con todo bastante limitado, estuve dando clases de producción. Toda esa situación me ayudó a poder sacarme la presión de la cabeza de que con la música yo siempre tenía que ir para arriba, tenía que convocar más gente, tener más reproducciones, más escuchas, más guita, más todo. <b>Como mi ingreso económico empezó a estar en otro lado, le saqué ese peso a la música.</b> Me obligó a reinventar la manera en que yo hacía mi música, a quitarle ese peso y, a partir de ese momento, hacer música que me hacía feliz... No es que antes la música no me hacía feliz. Pero se ve que cuando la hacía yo le ponía encima una presión de: tiene que funcionar porque en 2014 me funcionó.</p><p><b>—¿Qué pasó cuando volviste a componer?</b></p><p>—Estuve casi un año sin hacer canciones y la primer canción que hice en ese periodo fue <b>Bandido</b>, que la escuchó <b>Rusher</b>, <b>FMK</b>, <b>Estani </b>y se sumaron. En ese momento, fue la canción más exitosa que había lanzado. Así que toda esa situación me llevó a relajarme, a quitarle ese peso a la música y la primer canción que hice sin esa presión fue la que más me funcionó en mi carrera. Después vinieron otras mejores todavía.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RZ63VTVX3FB5TKPRGERZLCQF5I.jpg?auth=9caf16441e8c7632111abb44428ae28fca5ef71129bab26868b4d81842965b8b&smart=true&width=5988&height=3948" alt="El 9 de abril se presenta en el Movistar Arena. (Maximiliano Luna)" height="3948" width="5988"/><h2>Inteligencia artificial en la música y proceso creativo</h2><p>Recordando otro de sus éxitos como productor, <b>Emanero relató cómo aplicó inteligencia artificial</b> en una colaboración con <b>Karina, Ángela Torres y Jimena Barón</b>. Detalló que la idea surgió cuando Jimena visitó su estudio entre tres y cuatro meses antes para trabajar en proyectos propios. En esa ocasión, junto a los productores <b>Benja</b> y <b>Estani</b>, recopilaron varias grabaciones vocales de la cantante, lo que permitió contar con suficiente material para experimentar con nuevas tecnologías.</p><p>La propuesta de Emanero consistió en crear una maqueta que imitara lo más fielmente posible la voz real de Jimena. Para ello, entrenó un modelo de inteligencia artificial utilizando fragmentos de sus grabaciones. Según explicó, el proceso requiere reunir entre <b>11 y 30 minutos de tomas cantadas</b>, sin importar si están perfectas o contienen errores, y compilar un solo archivo con fragmentos de distintas canciones y frases. “No tienen por qué coincidir, algunas más agudas, otras más graves, pero hacés un solo archivo, como si fuese un solo MP3 de quince minutos”, especificó el productor.</p><p>Ese material se carga en una aplicación que, tras un procesamiento de <b>dos o tres horas</b>, genera lo que se conoce como un modelo entrenado. A partir de ese momento, es posible interpretar cualquier melodía y convertirla en la voz digitalizada del artista elegido. Según Emanero, la finalidad principal de este recurso es crear demos y propuestas que permitan anticipar cómo sonaría una canción en la voz del intérprete.</p><p>El modelo de inteligencia artificial permite a los productores simular la voz de un artista a partir de grabaciones previas, facilitando la elaboración de maquetas personalizadas y el desarrollo de ideas musicales antes de la grabación final. Sin embargo aclaró que la interpretación auténtica y la emoción que transmite un cantante siguen siendo irremplazables en la música profesional.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/A3LY5H66TJEFVFNAINBTRI2NFA.jpg?auth=628ef642adf2d8479f7dfaa52f77057377a5536275eb3688f7d5bbb8cd041073&smart=true&width=6192&height=4128" alt=" “No volvería a ser telonero”, admitió el artista sobre sus primeros pasos en la música. (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><h2>Presión, carrera y experiencias como telonero</h2><p><b>—¿Por cuánta plata volverías a ser telonero?</b></p><p>—No, no. No me gustó. Tengo experiencias encontradas con ser telonero. Tengo muy malas experiencias, porque hay un rubro en el under donde quizás ser telonero es un poco, o era hace 20 años atrás, un poco más denso, más difícil. Y después tengo muy buenas experiencias. <b>Uno de los shows más importantes que hice en mi vida fue abrirle a María Becerra los dos River de 2024</b>. Y gracias a esa experiencia, a ese teloneo, es que tres meses después pude hacer mi primer <b>Luna Park. </b>Aproveché eso para poder anunciar mi Luna Park y vender mis entradas. Así que tengo sentimientos encontrados. Teloneos como el de Mari, siempre. Estoy dispuesto siempre gratis. Agarro parte de esta plata y la pongo para pagar yo los costos de ese show. Pero volver a los teloneros del mundo del under, no. </p><p><b>—¿Qué es lo peor que te pasó siendo telonero?</b></p><p>—Maltrato. No por parte del público, por parte de producciones que no les interesa tener un telonero, que te tratan mal y te hacen sentir mal a propósito, te dan un lugar feo a propósito. Situaciones de estar en un backstage donde hay dos camerines libres, pero no te dan ninguno.</p><p><b>—¿Por qué pensás que pasa eso?</b></p><p>—Por esa cosa antigua roquera de que había que pagar derecho de piso y me parece una boludez enorme. Si estás listo, estás listo. Y si no estás listo, no lo estás. A mí un productor no me va a venir a decir cuánto derecho de piso tengo que pagar o no. Me parece que responde más a artistas frustrados, que terminan en una posición donde pueden tener sus quince minutitos de poder y los utilizan de una manera rara. Por suerte, esto es del pasado, es algo que no lo veo muy reflejado hoy en día, ni siquiera en el under. Son actitudes y estilos que están desapareciendo o se telonea menos ahora también. Están mucho mejor divididos los nichos. Entonces, los teloneos quizás son mucho más correctos. Llaman para que lo telonean sus tres amigos, que son parte de su crew y que ya tienen una canción con el artista principal. Hay como más <b>familias artísticas que se telonean entre ellos </b>y me parece que eso es... Con las producciones independientes no se depende tanto de productores. Para tocar necesites tener un productor, podés ir al lugar, alquilarlo y hacer una producción tuya, bancarlo con tu mismo fandom. Siento que es se está terminando ese otro formato y no volvería nunca. La música no tiene que volver a eso.</p><h2>Edad, paternidad y vida personal</h2><p><b>—Dijiste antes que la edad la sentías como una presión cuando no lograbas “pegarte”, ¿cómo te sentís ahora?</b></p><p>—Ahora estoy mucho más tranquilo. Creo que es la primera vez que no siento tanta presión por la edad. Cumplo 39 este año, el primero de junio, y no siento presión. Sí tengo la parte de que estoy acercándome a los 40 y eso me preocupa, lo recontratengo y lo quiero tener además. Lo tuve a los 30 y lo voy a tener a los 40 y posiblemente a los 50. Me preocupa llegar a los 40, porque me parece raro, me siento una persona grande. Yo me sentía una persona joven hasta hace muy poco. Y en la música, no sé, me dejó de preocupar... <b>El hecho de que me haya ido bien y que mi buen momento en la música haya sido después de los 35 años, me da tranquilidad. </b>Me da tranquilidad de que me agarró a una edad en la que hay un montón de cosas que quizás a los 20 me interesaban, que ahora ya no, como la joda, salir y todo eso. Me ahorré toda una parte de desgaste que es la noche.</p><p><b>—Estas satisfecho...</b></p><p>—Sí, aproveché todo el lindo momento que tuve para poder poner cabeza en eso. Sé lo difícil que fue, sé lo que me costó. Entonces, intenté poner mi cuerpo y poner mi cabeza a disposición de mi carrera y de mi música, y no de otras cosas. Así que para eso me ayudó, me ayudó que me agarre todo esto un poquito más grande.</p><p><b>—¿Te gustaría ser padre?</b></p><p>—Sí, me encantaría. Me encantaría.</p><p><b>—¿Te imaginás siendo padre en algún momento?</b></p><p>—Sí, me imagino. Y tampoco quiero esperar muchísimo más. Si voy a ser padre, me gustaría que sea algo que suceda en los próximos años. Arrancaría por uno. Me gustaría ir viendo cómo fluyo yo con esa situación. Pero sí, es un deseo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/HTGDVAH67REUPIRKWYREICTHEU.jpg?auth=3b169d1075f97dbbb775e4536a4b1df5d82c769c7c7a03e89efb9d8dc2e8cadd&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Emanero con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Jonás Gutiérrez: por qué decidió retirarse, cómo atravesó su enfermedad y el video que le envió Maradona en su momento más duro]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/31/jonas-gutierrez-por-que-decidio-retirarse-como-atraveso-su-enfermedad-y-el-video-que-le-envio-maradona-en-su-momento-mas-duro/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/31/jonas-gutierrez-por-que-decidio-retirarse-como-atraveso-su-enfermedad-y-el-video-que-le-envio-maradona-en-su-momento-mas-duro/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, el ex futbolista recordó cómo fue el momento en que los médicos ingleses le informaron que tenía un tumor. Su reacción y el tratamiento que le permitió salir adelante. A qué se dedica por estos días y cómo fue su especial relación con el “Diez”]]></description><pubDate>Tue, 31 Mar 2026 04:33:45 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Jonás Gutiérrez</b> nació en Sáenz Peña, provincia de Buenos Aires, el 5 de julio de 1983. Surgido de las inferiores de Vélez Sársfield, fue apodado <i>Galgo</i> por el despliegue físico que mostraba en cada partido. Tras ganar el Torneo Clausura 2005 con el conjunto de Liniers, fue vendido al Mallorca de España. Luego de tres años, su pase por adquirido por el Newcastle inglés, equipo con el que firmó un contrato de cinco años. Durante su estancia en Inglaterra, <b>le fue detectado un cáncer de testículo</b>, por el que fue operado y debió afrontar un tratamiento de quimioterapia.</p><p>En el medio de esa situación, llamativamente Newcastle lo cedió al Norchich City. Ya recuperado, el <i>Galgo </i>volvió a España para vestir la camiseta de Deportivo La Coruña. En 2016 pegó la vuelta y retornó a la Argentina, donde tuvo pasos por Defensa y Justicia, Independiente, Banfield y Almagro. El <i>Tricolor </i>fue su último club profesional, ya que afectado por dolores de cintura que no le permitían entrenar con normalidad, decidió poner fin a su carrera, en 2021.</p><p>Gutiérrez también supo jugar en la selección argentina. Es recordada su participación en el Mundial de 2010, en Sudáfrica, dirigido por <b>Diego Armando Maradona</b>, con quien mantuvo un vínculo personal muy afectuoso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4HKTHBEWC5FLXA6ZWZHJ5DBYJM.jpg?auth=8e87e2ac4ac7bcc8476617a154918660d57fb6cdb731916eae15da7c5c500558&smart=true&width=1460&height=1920" alt="El "Galgo" surgió de Vélez, jugó en Europa y se retiró en Almagro. Con la Selección disputó el Mundial 2010, dirigido por Diego Armando Maradona" height="1920" width="1460"/><p><i><b>-¿Cómo estás ahora? ¿Qué estás haciendo de tu vida?</b></i></p><p>-La verdad que bien. Estoy en en TV Pública, haciendo un streaming con Cristian Sancho y Celeste Muriega. Y después empezamos también un streaming con unos amigos, a la noche, algo que teníamos en mente hace un par de de meses, cuando surgió la idea. Se llama <i>Pijamada Indomable</i>, vamos los miércoles de 9 a 11. Estoy disfrutando de todo eso. Son amigos de la vida.</p><p><i><b>-En tus épocas de jugador te enfrentaste a periodistas argentinos y de todo el mundo, ¿ya visualizabas que tu futuro podía estar en los medios?</b></i></p><p>-Siempre tuve mucho respeto por lo que es el trabajo del periodista. Obviamente, a veces lo que a uno le molestaba eran las críticas que no eran constructivas o que eran malintencionadas. Pero después uno entiende el trabajo. Siempre he tenido muy buena relación con los periodistas y he trabajado también. Estuve en <i>ESPN </i>cubriendo el Mundial del 2018 en Rusia. Estuve en <i>TyC Sports </i>también.</p><p><i><b>-¿Y eso crees que fue por el vínculo que tenías cuando eras jugador también?</b></i></p><p>-Sí, también hay perfiles, me parece. Y el jugador también se va redescubriendo. Yo veo a muchos chicos que están haciendo de panelistas en distintos programas, que los ves hablando muy bien. Por ejemplo el caso de (Pablo) Mouche, que está muy metido también ahí como como panelista y se lo ve desenvolviéndose de manera muy natural, muy suelta y también hablando con muchos conceptos de las cosas. Creo que hoy también el jugador se anima más. </p><p><i><b>-¿Crees que los futbolistas en Argentina tienen herramientas para afrontar el retiro?</b></i></p><p>-<b>Creo que hoy el jugador está más preparado, tiene más conocimiento.</b> Por ahí antes el futbolista llegaba más desarmado al retiro. Hoy tenemos a muchos chicos trabajando en la televisión, también está la figura del manager deportivo o la posibilidad de ser dirigentes, secretarios deportivos. También muchos se hacen técnicos. También tenemos la experiencia de lo que les ha pasado a jugadores más grandes, que por ahí no tenían una reinserción.</p><p><i><b>-¿Y en tu caso cómo fue el retiro?</b></i></p><p>- Yo me retiré jugando en Almagro, que fue cumplir un sueño de retirarme ahí, porque soy hincha. <b>Dejé de jugar porque empecé a tener ciertos dolores de cintura que no me dejaban disfrutar del día a día</b>. Yo era un jugador al que le encantaba entrenar, no tirarse en la camilla. Entendía que en los últimos meses de mi carrera tenía que sentirme bien más allá si jugaba el fin de semana. <b>Entonces, cuando empecé a sentir que tenía dolores que no me dejaban desarrollarme como yo quería, pensé en el retiro.</b> Tenía un año y medio de contrato en Almagro y a los seis meses decidí ponerle punto final a mi carrera porque no lo estaba disfrutando.</p><p><i><b>-¿Y te costó eso? Porque muchos pese a que sienten dolores la estiran y siguen jugando.</b></i></p><p>-También hay una realidad relacionada con cómo te fue en tu carrera, y no estoy hablando de los títulos, sino de lo económico. En nuestra carrera hay muchos altos y bajos. También muchos jugadores piensan que la plata llega siempre, porque vos entrás en una vorágine. <b>Cuando ganás mucho creés que va a ser siempre así. Naturalizamos que tenés ingresos todos los meses y vos lo ves algo como algo natural, normal. </b>También nos pasa que arrancamos de muy chicos, entonces es difícil abstraerse y darse cuenta que en un momento se corta. Entonces a los 30 y pico por ahí te retirás y te das cuenta que no está más ese ingreso de lo que vos te dedicabas, que era el fútbol. Eso es lo más difícil.</p><p><i><b>-Acá en Citados pasaron, entre otros, Diego Mendoza, Mauro Giallombardo, Caruso Lombardi. Todos ellos tuvieron experiencias difíciles, situaciones duras que pasaron. Vos tuviste un momento de tu carrera complicado en el que te detectaron cáncer. ¿Dónde estabas? ¿En qué equipo? ¿Cómo estabas vos?</b></i></p><p>-Yo estaba en Newcastle, en 2013, cuando me lo diagnostican. En aquel momento había cambiado el técnico de la Selección, estaba <b>Alejandro Sabella</b>, y tenía la ilusión de ser convocado otra vez, porque yo había dejado de ser llamado a la Selección. Obviamente cuando ocurre esto no dejo de pensar en eso. Yo tengo un golpe en la última fecha, fue por mayo de 2013, choco con otro jugador, justo en la zona inguinal. Me voy de vacaciones y sentía un dolor, pero viste que cuando tenés un golpe se puede hacer una calcificación. Era algo que que me molestaba, iba al médico en Inglaterra, pero allá no había medicina preventiva.<b> Entonces el médico me decía que no tenía nada. Así, como dos o tres veces. Cuando voy la tercera o cuarta vez, ya se me había inflamado el testículo. Ahí me llevan a un especialista para hacer una ecografía.</b> Hasta ahí, no me habían hecho nada, porque es otra medicina. A mi todo esto me lo explican después. Acá (en Argentina) capaz te duele algo y te hacen doscientos estudios. </p><p><i><b>-Cuando mencionás dolor, ¿era algo intenso o que se podía tolerar, como para decir ‘no me preocupo’?</b></i></p><p>-Era como un punto lo que yo sentía y generalmente cuando por ahí estaba corriendo no me molestaba, pero sí cuando estaba teniendo relaciones, ahí sí lo sentía. En ese momento si sentía un dolor constante.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/762T6HYI25GETEWQENIZLPE7SM.jpg?auth=b5817ea488d512b4bcbdd9ba190e62fc9ada4001a0d7113e0b5224b97a2521df&smart=true&width=1768&height=1920" alt="Gutiérrez destacó la importancia de los afectos en su proceso para salir adelante" height="1920" width="1768"/><p><i><b>-¿Y cuando te aparece la inflamación y te hacés nuevos estudios te dicen lo qué era? ¿Y quién te lo cuenta?</b></i></p><p>-Yo me había ido el fin de semana a Buenos Aires y después me volví a Newcastle. Después del entrenamiento me voy para el hospital. Ahí está el ecógrafo, que me hace primero del testículo izquierdo, me dice que no hay nada, solo algo de varicocele, algunas varices y esas cosas. <b>Pero cuando va para el testículo derecho, ahí le cambia la cara. No me dijo nada, pero yo noté que cambió, fue una percepción mía.</b> Entonces me voy a casa a dormir la siesta porque justo había llegado a la mañana de Argentina y después había entrenado. <b>Ahí me llama el médico y me dice “escuchá, Jonás, tenemos que ver un especialista”. Y ahí me llevó el médico al hospital y estaba el especialista, él y yo. Y ahí me dicen que tengo un tumor. </b></p><p><i><b>-¿Qué te genera recordarlo hoy?</b></i></p><p>-En ese momento fue un shock. Imaginate que la palabra “tumor” en inglés y español es casi igual.<b> En ese momento les digo “¿cáncer?" y me dicen que sí, yo rompo a llorar y me voy a casa. En ese momento mi papá estaba ahí y le cuento. Imaginate lo que es para un padre enterarse de que algo le está pasando a su hijo y de esa forma... Viste que parece que esas cosas no nos van a pasar, por una cuestión también de que estamos siempre con tanta intensidad, tanto entrenamiento, tantos controles, tantas cosas... pero, bueno uno no está exento de que pasen ciertas cosas. En el momento fue un shock, y ahora después de tanto tiempo también metido con esto, y pasaron 13 años, pero en aquel momento uno también la palabra “cáncer” la relacionaba con “muerte”.</b> Hoy uno se da cuenta que la medicina ha evolucionado mucho y también hay mucha más información. Con más información te das cuenta que hay muchísimos tipos de cáncer y uno no tiene nada que ver con el otro. Hay tratamientos distintos, de quimioterapia, de rayos, de pastillas. Pero en ese momento fue duro.</p><p><i><b>-¿Y toda esa información te la dieron conversando en inglés, porque no deja de ser una situación fría?</b></i></p><p>-Sí, pero yo hablaba muy bien inglés. Yo creo que todos los médicos están acostumbrados a lidiar con eso en el día a día. Lo que sí para mí una cosa es escuchar un informe médico en español y otra en inglés. Porque en inglés hay palabras técnicas que por ahí se te escapan. Al principio son cosas que a lo mejor te sentís en pelotas, por decirlo de una manera.</p><p><i><b>-¿Y después cómo siguió? ¿Tuviste que parar, te operaste?</b></i></p><p>-Hago una cirugía, me extirpan el testículo. Ahí hacemos el primer control, que me da bien. <b>Después el Newcastle me da a préstamo, se manejaron muy mal. Cuando vuelvo tengo el tema de que el segundo control me da mal. Entonces ya no vuelvo a la temporada esa y tengo que hacer un tratamiento de quimioterapia. </b></p><p><i><b>-¿En qué consistió este tratamiento?</b></i></p><p>-Hice cinco ciclos, tenía de lunes a viernes, con dos semanas de descanso, y después metía otra batería de quimioterapia. Esos fueron cinco ciclos en los cuales también te hacían el examen de las plaquetas a ver si estaban bien, porque tenía ese tema. La verdad que eso estuvo siempre bien, no tuve recaídas. Atravesé todos los procesos. <b>La quimio es un proceso muy agresivo. Si bien vos sabés que es el tratamiento para recuperarte, te mata las células malas y las buenas también. Estaba hinchado también por corticoides, había perdido todo el pelo. Yo tenía el pelo largo, con la coleta, y se me empieza a caer, en las cejas, todo.</b> Pero bueno, uno está enfocado igual, que sabe que ese es el camino para la recuperación. Y después también a medida que iban pasando los estudios todo iba siendo positivo y eso también ayuda.</p><p><i><b>-¿Ahí tu entorno quiénes eran?</b></i></p><p>-Mis amigos, mi familia, mi madrina, mis amigos del barrio y después el mundo del fútbol también. Cuando se entera también se han volcado a apoyarme, muchos mensajes. Y eso da fuerzas, energías, hicieron mucho con esa contención. Ni hablar de los que están al lado tuyo, que por ahí son los que más la sufren, porque uno está atravesando el momento, ¿no? Pero ellos son por ahí lo que más lo viven, como un padre, un hermano. Fue fundamental ese apoyo.</p><p><i><b>-¿Cómo fuiste llevando el tema emocionalmente?</b></i></p><p>-<b>Me ha agarrado un tema por ahí de depresión. De no querer salir de casa, de no tener ganas de entrenar, que a mí es algo que me encanta hacer deporte...</b> Ahora por ahí está más instalado eso. Cuando éramos jóvenes, decir en el club que tenías un psicólogo, los más grandes te decían “estás loco”. Hoy tenés coaching, psicólogo deportivo, psicólogos tradicionales, distintas terapias, tenés un montón de herramientas, tenés psiquiatría también. Ahora los técnicos te preguntan “¿pero vos no vas a terapia?“. Cambió todo. Antes decías eso y estaba mal visto. Fijate que hoy el <i>Dibu </i>Martínez habla de eso. Ha evolucionado mucho y hay que apoyarse en eso. Hoy hay muchas más herramientas como para salir de un momento donde uno no la está pasando bien. También para gestionar los momentos en los que uno está arriba.</p><p><i><b>-Por la zona en que se produjo la enfermedad, y un poco por el ego del hombre y el futbolista, ¿te molestó que sea tan popular el tema, que sea tan público? ¿En alguno cancha te insultaron, te molestaron con eso?</b></i></p><p>-En alguna cancha me han dicho alguna cosa. Pero, nunca lo tomé mal. Yo me río, a veces lo habló con mis amigos, les digo <b>“tengo uno totalmente ficticio”</b>, o les digo <b>“es una pelotita de ping pong”</b>, porque me hicieron una prótesis. Contarlo también me liberó. La primera vez que vengo, me opero y al mes estoy de vuelta en Newcastle. Justo después de la final del Mundial 2014 arranco quimioterapia. Al principio era difícil explicarles a todos, pero cuando empiezan a ver que no vuelvo a jugar, que me quedo pelado... Ahí hago una nota con Martín Arevalo, que Martín sabía también, y cuando la hago ya no tenía que explicarles a todos lo que me pasaba, porque ya lo sabían. Ahí fue más fácil. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/I46PIO3LA5HD5MD7DVJK7OK3QQ.jpg?auth=4d415f88f81618fefeb18b5ffb34296d67f82e19459c823aad6657df7db3513a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Jonás Gutiérrez tuvo una relación muy especial con Maradona. Expresó su agradecimiento y dijo que el "Diez" tenía un aura especial" height="1080" width="1920"/><p><i><b>-Contame de Diego, todo lo que habló de vos... ¿cómo lo recordás?</b></i></p><p>-La verdad que no tenerlo creo que para todos los argentinos es muy triste porque era alguien que le dio mucha alegría al pueblo argentino. <b>Diego tenía un aura muy especial, cuando yo estoy haciendo el tratamiento me mandó un video diciendo “el Barba se equivocó”, frases maradonianas.</b> Ni hablar de cuando estuve en la Selección y dice <b>“somos Messi, Mascherano, Jonás y ocho más, esa es mi Selección”</b>. Tuvo muchas cosas conmigo. Yo no lo conocía antes personalmente. Nosotros teníamos a <i>Coco </i>Basile de técnico, que es el que a mí me empieza a convocar, y después llega el Diego. Tuvimos como una sinergia muy buena, yo le encantaba. Me decía <b>“me gusta que vos defendés la camiseta argentina como la defendía yo”</b>. Mi fútbol siempre fue de garra, de no dar ninguna pelota por perdida, entonces él sentía que yo defendía la camiseta como él. Siempre tuvo palabras muy buenas hacia mí. Siempre le voy a estar agradecido también a la familia, porque yo las conozco, a Claudia, Dalma, Gianinna. La verdad que siempre he tenido un vínculo muy lindo con ellas y y es algo que no se puede explicar, lo que generaba el Diego. <b>Porque medía un metro sesenta, pero vos lo veías entrar a una habitación y el pecho parecía que era algo que no entraba por la puerta. Era una cosa... un aura.</b> Entonces, como siempre digo, porque por ahí hay gente a la que no le gustaban ciertas cosas de Diego, pero lo veían y se derretían. Tenía eso, algo que tienen pocos. </p><p><i><b>-Te dijo que iba a hablar con el Papa para que meta una oración por vos, ¿no?</b></i></p><p>-Sí, por eso te digo, ha tenido gestos muy lindos conmigo. Me ha dado también la posibilidad de cumplir un sueño para mí, que fue representar a la selección argentina en un Mundial, que para mí y para todos los jugadores argentinos es el punto máximo. <b>Además estar en una Selección que no se va a volver a repetir, con Diego técnico y Messi adentro. Estaban los dos extraterrestres. Fui un privilegiado. </b></p><p><i><b>-Por último, ¿podrías dejarnos algún mensaje para chicos o familiares que estén pasando un momento difícil?</b></i></p><p>-Claramente es todo muy personal. A mí no me gusta hacer ejemplos, sí dar mi experiencia, porque no es todo igual. Puedo decir que es muy importante rodearse de la gente y recibir ese cariño, que a veces parece una tontería, pero todos los mensajes llegan. Y la energía y la fe que uno tenga, sea en Dios, en el budismo, en la creencia que sea. Tener fe. Soy un convencido de que la ciencia hay cosas que todavía no puede explicar. Fijate el que nada en el agua fría y entrena la temperatura corporal, es todo de acá (se señala la cabeza). Entonces creo que a partir de ahí se pueden superar muchas cosas que si uno por ahí se viene abajo, que es difícil, uno por ahí tiene la capacidad y posibilidad de creer, agarrarse y darle para adelante. Tiene muchas posibilidades de revertirlo y salir adelante. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/YVLHZXBA25G5VCEKCBBL6JRQI4.jpg?auth=343bfbb95b0c58bab21f35cbbb48bfa785c80e289efea67a04d47ff1fe5a8dd7&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Silvia Fernández Barrio: las polémicas que marcaron su carrera, el vértigo de la fama y una vida atravesada por la psoriasis]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/31/silvia-fernandez-barrio-las-polemicas-que-marcaron-su-carrera-el-vertigo-de-la-fama-y-una-vida-atravesada-por-la-psoriasis/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/31/silvia-fernandez-barrio-las-polemicas-que-marcaron-su-carrera-el-vertigo-de-la-fama-y-una-vida-atravesada-por-la-psoriasis/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la periodista explicó el impacto que la enfermedad tuvo en su vida personal y cómo los prejuicios sociales afectaron su autoestima. Además repasó su trayectoria en los medios, desde sus primeros trabajos en televisión hasta sus etapas de mayor exposición, y analizó las exigencias de ejercer el periodismo en escenarios complejos]]></description><pubDate>Tue, 31 Mar 2026 04:32:48 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Con alguien con quien fui a acostarme, que habíamos empezado a salir hacía poco, me dijo: ‘No te puedo tocar’. Es que la psoriasis, cuando es brava, da mucha impresión. Era lo que más inseguridad me daba”, confesó <b>Silvia Fernández Barrio</b> en <b>Desencriptados</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Silvia es periodista y conductora con una trayectoria relevante en televisión y radio. Su carrera se consolidó en las décadas de 1980 y 1990, cuando fue el rostro de noticieros como <b>Nuevediario</b> y programas de <b>ATC</b>. Inició su actividad profesional durante la última dictadura militar, al conducir el noticiero <b>60 Minutos</b> y desempeñar un papel polémico como locutora en la radio Liberty durante la Guerra de Malvinas. A lo largo de su vida, enfrentó una lucha constante contra la psoriasis —enfermedad crónica que padece desde joven—, y asumió la presidencia de AEPSO (Asociación Civil para el Enfermo de Psoriasis). En los últimos años, continuó vinculada a los medios como panelista y figura de debate.</p><p>Durante la entrevista, Fernández Barrio <b>analizó su vida personal y profesional</b>, desde sus inicios en la televisión y los periodos en los que optó por alejarse de la exposición mediática. Además, explicó los desafíos del ejercicio periodístico y cómo enfrentó situaciones personales complejas en las distintas etapas de su carrera.</p><h1>Infancia, familia y vida personal</h1><p><b>—¿Cómo está tu vida actualmente? </b></p><p>—Mi vida está bárbara. Mi mamá acaba de cumplir 100 años, mis nietos siguen viviendo en Estados Unidos, mi hijo sigue viviendo allá. Los extraño como siempre, un montón. Mi otro hijo está acá, mi marido está divino. Acabo de pasar un mes y medio en Punta del Este y decidí que este año no voy a trabajar.</p><p><b>—¿Vas a dejar la televisión? </b></p><p>—Creo que la tele, por lo menos. No sé si lo debiera decir, pero creo que no voy a trabajar. Y me quedo nada más que con la asociación, que seguimos trabajando un montón y yo trabajo mucho internacionalmente con eso. Ahora se sumaron también otras enfermedades.</p><p><b>—¿Cómo comenzó tu experiencia con la psoriasis? </b></p><p>—Empezó muy chiquitito, casi siempre empieza así. En la canilla. Estaba en <b>Mar del Plata.</b> Después lo que tenía era como una alergia, yo tengo alergia al níquel. Era el año 71, por ahí. Y así empezó. Después fue todo el cuerpo menos cara, manos y pies.</p><p><b>—¿Es curable la psoriasis?</b></p><p>—No es curable, pero hoy sí hay drogas que no te dejan nada. No tengo nada en los codos, por primera vez. Tengo 73 años y el año pasado mi mamá me dijo: “Es la primera vez que veo tus codos sin psoriasis desde hace no sé cuántos años”.</p><p><b>—¿Te generó inseguridad en tu vida? </b></p><p>—Lo que más inseguridad me daba era ponerme un traje de baño, ir a una pileta. Porque si vos te vas a bailar está todo bien, no pasa nada. Pero cuando vas a una pileta o a una playa o a algo más íntimo, sos boleta. Yo fui boleta. O sea, con alguien con quien fui a acostarme, habíamos empezado a salir hacía poco, y me dijo: “No te puedo tocar, no te puedo tocar”. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IZ667D2JZRHRFPHVGC2COHPTDU.jpg?auth=3581935d58caf47d90ab9352a98c36f5f7e72443fdb13c527dd265dd8abc9abe&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“En ese momento la culpable era yo”: el episodio en la embajada que, según contó, marcó su carrera para siempre" height="1080" width="1920"/><p><b>—Pero cómo te va a decir eso. ¿Le explicaste que no es contagioso?</b> </p><p>—Sí. Pero igual, <b>la psoriasis, cuando es brava, da mucha impresión.</b> Yo nunca lo tuve tan así porque cuando vos te ponés crema permanentemente, alfoja. Pero te quedan unas manchas rojas grandes como si te hubieras quemado y hay gente que no le da. Eso era lo que más inseguridad me daba. Pero lo entendí. Yo lo siento como el síndrome del brazo roto, por ejemplo, si tenés puesto un yeso todo el mundo te pregunta qué te pasó en el brazo. Porque no es normal que tengas el brazo enyesado. <b>Cuando vos tenés psoriasis, te van a preguntar qué tenés en la piel y si es contagioso. </b>Sos vos el que tiene que aprender a manejar eso, a poder entenderlo. Y te lleva años. Cuando me decían: <b>¿Qué es la psoriasis? Una enfermedad que te rompe la cabeza</b> cuando tenés una como tuve yo. Y vos después esos pedacitos los vas acomodando. Hay diferentes personalidades, hay gente que se la banca mejor y hay otra que quiere suicidarse. Hay un 18 por ciento de ideas activas de suicidio en la psoriasis de casos graves. </p><h2>Carrera televisiva y periodística: inicios y auge</h2><p>Silvia trabajaba en ATC cuando<b> Mirtha Legrand</b> le dijo al gerente del canal: “Esa chica tiene que estar al aire”. En ese entonces, Fernández Barrio era la secretaria de Montero, quien ocupaba los cargos de gerente de programación y producción. “Era el número uno de ATC”, señaló la periodista. </p><p>“Todos los días eran una puteada que no te puedo explicar. 60 minutos no caminaba ni para arriba ni para abajo. La primera frase que yo escuchaba todas las mañanas… ustedes son bolud*s”, evocó sobre el clima laboral previo al éxito del noticiero.</p><p>Un día, Montero le propuso: “¿Te gustaría hacer televisión?”. “No”, respondió ella, pensando en la actuación. Pero ante la insistencia y la propuesta de hacer una prueba para 60 minutos, aceptó: “¡Ah! Para 60 minutos, sí”.</p><p>Al día siguiente, preguntó por el resultado. “Te faltan tres años”, le respondió Montero. “¿Qué me quiere decir?”, insistió ella. “Hay otros que hace diez que están y todavía no aprendieron. Empezás mañana”. Así, ingresó al estudio y debutó junto a <b>Fernando Bravo. </b>“Yo creí que me moría, te juro por Dios”, confesó.</p><p>Pronto, propuso una lista de notas a su jefe <b>Horacio La Rosa</b>, incluyendo temas internacionales como Reza Pahlavi, el transbordador espacial, que en ese momento era nada más que un proyecto, los refugiados de Vietnam y el aniversario de la llegada del hombre a la Luna. La reacción de La Rosa fue inmediata: “Estás loca, nena”, y le tiró el papelito con las ideas. Sin embargo, 20 días después, Montero le anunció: “Partís a Estados Unidos a hacer las notas que querías”. Silvia permaneció un mes y medio en el exterior para cumplir con esos informes. </p><p>El regreso marcó un hito. “Cuando volví, 60 minutos estaba primero. Eran notas que no hizo nadie”. “Descubrí algo que a mí me fascinaba. Me convertí en una investigadora que no te puedo explicar”, resumió.</p><p>En el punto más alto de su fama, la exposición se volvió difícil de manejar. “Dos veces me fui a vivir a otra provincia para no ser tan famosa”. Primero a Rosario, cuando estaba todavía en ATC. Al recordar su vida en Buenos Aires durante el éxito de <i>Nuevediario</i>, subrayó: “Yo no podía ir a la plaza con mis hijos. Cuando entraba al canal había treinta o cuarenta personas esperándome para pedirme cosas. Pero no podíamos solucionar todo”.</p><p>“El noticiero era potentísimo. Encontrábamos gente, medicamentos, tratamientos, chicos que se habían perdido… La gente nos llamaba primero a nosotros y después a la policía y a los bomberos”, reflexionó sobre aquellos años.</p><h2>Episodio en la embajada de Israel y consecuencias profesionales </h2><p><b>—En el atentado, fuiste a hacer una crónica y te tocaron la cola. Dijiste en alguna oportunidad que eso te arruinó la carrera...</b></p><p>—Sí, totalmente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WB52ZVWH7BBTPHVBGI7UVTDL2U.jpg?auth=edac37c856140b5f93238596eaf3ec569139eecddb7dc843580c991b3a667026&smart=true&width=1920&height=1081" alt="“No te puedo tocar”: el rechazo íntimo que expuso el impacto de la psoriasis en la vida de Silvia" height="1081" width="1920"/><p><b>—¿Por qué? </b></p><p>—No estábamos en directo. Acabamos de llegar todos. Pusieron los palos para que no podamos entrar y dejaron adentro a CNN, Telemundo y todos los medios argentinos estábamos afuera, no podíamos filmar. La única que tenía “carita” para ir a discutir con alguien era yo, los demás eran todos noteros. Entonces voy a hablar con el jefe del operativo y le digo: “Por favor, déjame entrar una cámara de Argentina tiene que haber”. Por que si podía ingresar uno, después entregás el material y lo copian todos. No es que vos vas a tener ninguna exclusiva. En ese momento alguien me toca. Si no tengo un pantalón lo tengo acá (señala el cuello). Fue terrible. Yo me doy vuelta y le pego un bife, le pego una patada y le grito: “Hijo de tal por cual, bolu, etcétera”. Uno de los productores del Nueve, yo ya me había pasado a ATC, se agarra a piñas porque creyó que me habían pegado. Y Batata, que era el jefe de camarógrafos de ATC, también creyó eso y se agarraron a piñas, se armó un quilombo y yo digo: “¡Paren! Me tocaron el traste, sigamos laburando”. Y seguimos. Yo en ese momento me olvidé de todo. Cuando voy a bajar por Suipacha, un camillero me dice: “Silvia, qué horror lo que te pasó”. Y yo lo miro: “¿Qué me pasó a mí?” Porque vos no sabés, Rulo, lo que era eso. No podés creerlo. Hoy vivo en ese barrio y cada vez que paso, veo las piedras y veo todo, me acuerdo lo que vi ahí. Nada de lo que yo expliqué y conté mientras estaba relatando se parece a lo que vi ahí. <b>Pedazos de personas en el suelo, ropa hecha jirones sobre los árboles, sangre, todo era un horror. </b>Era como si viera la embajada cuando le pusieron la bomba a la embajada de Estados Unidos en Beirut y esas cosas acá no pasaban... Cuando bajo ahí por Suipacha, llego a Libertador, y le digo: “¿Y quién lo puso al aire eso?” ¿Y quién lo había puesto? Mi canal, el único que lo había puesto. A los chicos yo les dije: “Chicos, queda acá. Nadie diga nada, por favor”.</p><p><b>—¿Te operaron desde el propio canal? </b></p><p>—No, por pelotud*s. Porque le dijeron los chicos a Mauro: “Mirá que hay un quilombo con Silvia”. Y dijo: “Poné todo”. Y pusieron todo. Imaginate si hubiera sido ahora, se arma un despelote, el tipo va en cana, todo. <b>En ese momento la culpable era yo.</b> Yo había dicho una mala palabra y no era una profesional. Quedó como que era en directo, cuando en realidad no lo fue. La gente no tenía ni idea. </p><p><b>—¿Se supo quién es el tipo que te tocó la cola? </b></p><p>—No, yo nunca fui a averiguar. Intenté hacerlo hace dos años y de Gente no me dieron la tapa. Porque estaba en la tapa de Gente. Intenté conseguirlo, no me lo dieron. En ese momento yo no intenté nada porque se me vino el mundo abajo. Llegué al canal con la renuncia en la mano. De ahí partí a Israel, a Tel Aviv y a Jerusalén a llevar los cuerpos de los heridos.</p><p><b>—¿En qué te arruinó la carrera? </b></p><p>—La gente no podía creer que yo hubiera hecho eso. Cómo Silvia Fernández Barrio decía una mala palabra al aire y era tan poco profesional que dejó que le tocaran el traste. Ese era el pensamiento de ese momento, Rulo. Hoy no te entra en la cabeza. Vos lo mirás y no lo podés creer porque sos de esta época. En esa época la culpable fui yo, porque no fui profesional y estaba en directo y tenía que haber dejado que eso pasara.</p><h2>Fama, mudanza a Salta y polémicas públicas</h2><p>Silvia recordó el episodio que marcó su vida en Salta, donde fue acusada públicamente de narcotráfico. “Yo llegué a Salta y tengo familia muy querida ahí. Me daban la gerencia de noticias del 11. Entonces yo llego y le digo a quien me contrató: ‘Mirá, la verdad que gerente de noticias no da, porque yo no conozco el ambiente de Salta’. ‘¿Por qué no te doy todo el know how y vos ponés a alguien de gerente de noticias, que tiene que lidiar con la gobernación, con esto y con lo otro, que yo detesto eso’”, recordó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2CCAVF3VG5BDXIS4NDQSX7YLIY.jpg?auth=0d86e18e423f53e35033ede14f0e272cdbab2da144b5073add4f88cb72a5f252&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Yo no podía ir a la plaza con mis hijos”: el lado más difícil de la fama en su momento de mayor exposición." height="1080" width="1920"/><p>En ese contexto, comenzaron las agresiones anónimas. “De repente empiezo a ver, narcotraficante, pintado en las paredes. Esto fue mucho antes del lío este. Yo no le di bola. Mis amigos iban y pintaban arriba. Yo era feliz con los caballos. Soy sagitariana, ¿viste? En general no le das mucha bola a esos quilombos”, explicó.</p><p><b>—¿Quién estuvo detrás de la acusación en Salta? </b></p><p>—Yo pensé: debe ser esta mina que pusieron a trabajar conmigo y me detesta o un tipo de mucho poder que me tenía ganas. No voy a decir quién es porque sigue teniendo mucho poder.</p><p><b>—¿Una familia tradicional patricia del interior? </b></p><p>—No sé si es tan patricia, pero de mucho poder.</p><p><b>—¿Y vos nunca habías consumido drogas? </b></p><p>—Sí. Había probado droga, Rulo. Viví tres años en España. Pero no, nada que ver.</p><p><b>—No era ese tipo de droga (risas).</b></p><p>—No, tal cual, no esa droga.</p><p>Fernández Barrio relató las graves consecuencias que tuvo la acusación: “Ya está. Fue una operación, pero me costó carísima. Es el día de hoy que yo cuando voy a Estados Unidos me dan un waiver para que pueda entrar. Me meten en la salita, etcétera, y tardo... Cuando pido la visa tardan no sé cuánto en dármela. Un día dije: ‘Esto no puede seguir así’. Imaginate que tengo 73 años. ”Esto no se borra nunca", me dijo un tipo de la embajada. Y ahí estoy”.</p><p>Explicó además los problemas legales que enfrentó. “Yo voy a sacar la visa a un instituto y le digo a la chica lo que me pasó esto en Salta. Me dice: ‘Pero ¿estuviste presa?’. Y le dije: ‘No, no estuve presa’. Fui a la Regional, que no sé cómo se llamaba, de drogas peligrosas o algo así. Me quedé charlando con las chicas toda la noche hasta que abrió el juzgado a las siete de la mañana”, recordó.</p><p>Pero la marca en los registros migratorios persiste. “Cuando voy a la embajada, al consulado, a sacarla, el tipo me dice: ‘Usted me acaba de mentir’. Yo le dije: ‘No, no le mentí, le estoy contando’. ‘Usted estuvo detenida’. Y le digo: ‘Para mí no’. Me dice: ‘Usted me mintió, no entra nunca más a Estados Unidos’. No sabés lo que tardé en poder volver a sacar la documentación”, señaló.</p><h2>Relaciones amorosas y vida privada</h2><p><b>—¿Tuviste muchos romances que no funcionaron? </b></p><p>—Tuve romances, sí. Algunos no funcionaron. Un día me acuerdo que lo llamé a mi exmarido y le dije: “Decime, ¿yo soy una mina muy difícil?”</p><p><b>—¿Qué te respondió?</b></p><p>—Me dijo que no. Tuve cuatro parejas. Pero <b>ahora con Cachito soy feliz de la vida</b>, me siento la mujer más afortunada de la tierra. Nunca salí con alguien del medio, no me acuerdo y si no me acuerdo no sirvió (risas). Pero no, nunca en la vida salí con alguien del medio.</p><p><b>—¿Fuiste más celosa o celada? </b></p><p>—Celada.</p><p><b>—¿No tenés algún permitido? </b></p><p>—No, ni se me pasa por la cabeza.</p><p><b>—¿Hablan de eso con Cacho? </b></p><p>—No, olvidate. Un permitido no…</p><p><b>—¿Pero a esta edad sigue la actividad? </b></p><p>—Sí, totalmente. El otro día me decía mi mamá, que cumplió 100 años, que mi viejo... siguió y siguió. Imaginate, murió a los 91...</p><p><b>—¡¿Hasta los noventa?!</b></p><p>—Siempre le decía algo, siempre quería algo (risas). Hay un sexo en cada edad y en esta edad es muy especial y muy lindo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/UNQYO3LABZBLHFKVXXYG7R4OXU.png?auth=a5ade596da3ff12af19de4b49741e95a5a107602a30513da0e4f30a3a66b2d8a&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Silvia Fernández Barrio con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Julieta Nair Calvo: “No quiero dejar de ser quien soy para encajar”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/29/julieta-nair-calvo-me-baje-chatgpt-para-preguntar-como-proponer-casamiento/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/29/julieta-nair-calvo-me-baje-chatgpt-para-preguntar-como-proponer-casamiento/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[En una charla íntima con Infobae, la actriz y cantante que acaba de estrenar “Annie” en el Teatro Broadway contó cómo recurrió a la inteligencia artificial para planear una propuesta de casamiento y la sorprendente sincronicidad que marcó su historia de amor. Además, habló de su fanatismo por la maternidad y de la ilusión de hacer esta obra para que su hijo la vea desde la platea]]></description><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 17:22:10 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Actúa desde los cuatro años, pero hoy su papel más desafiante no está en un escenario sino en su casa, entre mochilas del jardín, ensayos, colecho y canciones de Michael Jackson en el living. </p><p>Acaba de estrenar <i><b>Annie</b></i><b> </b>en el Teatro Broadway, uno de los musicales más emblemáticos del mundo, y la fecha no podría ser más simbólica: ese mismo día cumplió años su hijo mayor.</p><p>En medio de un 2026 que la encuentra planeando mudanza y casamiento, <b>Julieta Nair Calvo</b> habla sin maquillaje sobre maternidad, culpa, deseo, pantallas, teta “full”, presión social y la sincronicidad que marcó su historia de amor. <b>“Soy fanática de la maternidad”</b>, dice. Pero también admite que erosiona la pareja: “Es un laburazo. Hay que entender que <b>estamos haciendo lo que podemos</b>”.</p><p>Volver al teatro después de ser mamá tiene otra dimensión. “Una de las razones por las que decidí hacer <i>Annie</i> fue pensar en estar en el escenario y que mi hijo venga a verme. Me da una ilusión enorme”, confiesa.</p><p>En esta charla íntima con <i><b>Infobae</b></i>, se ríe, se emociona y deja una definición que la atraviesa en todos sus roles: <b>“No quiero dejar de ser quien soy para encajar”</b>. </p><p><b>—Arranquemos hablando de maternidad.</b></p><p>—Mis solcitos. Nino va a cumplir cuatro e Isabella cumplió uno en enero. Son dos cachorritos bebés en mi casa. Soy fanática de la maternidad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TKOBAC6A45D7ZE24RH6IVRFY5I.jpg?auth=a87ca5292b0d29d3f6307a0f1748ffa2f855a636bd8dc76810e5498e281cfba8&smart=true&width=1920&height=1919" alt="Julieta Nair Calvo con Isa y Nino." height="1919" width="1920"/><p><b>—¿Nunca querés huir?</b></p><p>—No. Bueno… hace poco nos fuimos por primera vez solos con <i>Rolo</i>, mi futuro marido, a San Martín de los Andes. Fue mi regalo por sus 40. Dejamos a los chicos con los abuelos —que son un lujo— y me fui llorando a Aeroparque.</p><p><b>—¿Cuándo bajó la angustia?</b></p><p>—Apenas me subí al auto. (Risas). “Chau chicos, chau, chau”. Encima salieron al balcón a saludar, felices, los abuelos también. Después la pasamos hermoso, pero me cuesta despegarme.</p><p><b>—¿Cómo eras de chica?</b></p><p>—Pispireta. Yo decía que quería “estar adentro de la tele”. Hablaba sola y tenía dos amigas imaginarias: <i>Paspin</i> y <i>Yaznu</i>. Me aprendía monólogos de Disney frente al espejo. Una vez mi mamá pensó que estaba poseída porque recitaba el de la mala de <i>Blancanieves</i>. Me lo sé de memoria. Practicaba mil veces hasta que me gustara.</p><p><b>—Había vocación clara.</b></p><p>—Sí. Siempre digo que <b>fui muy afortunada de descubrir tan chica lo que quería hacer</b>. La primera publicidad la hice a los cuatro años.</p><p><b>—¿Y cómo siguió?</b></p><p>—Seguí con publicidades. Estudiaba danza jazz en Quilmes y hacía teatro en la Biblioteca de Bernal, todo como hobby, pero me fascinaba. A los 13 entré en el reality <i>Generación Pop</i>, de Canal 13, que conducía Reina Reech. Fui al casting con amigas, era en el Parque de la Costa en la época de Bandana y Mambrú. No había redes: todo era la tele, así que era un experiencia increíble estar ahí. Fui pasando etapas hasta quedar seleccionada. Formamos una banda, hicimos teatro dos años en el Teatro Astral y un programa en vivo. Yo iba a la escuela a la mañana y una combi del canal me pasaba a buscar por Quilmes para grabar. Tenía 14 años.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2TUI2VEWX5DT5KD5DKLYLJDFZQ.jpg?auth=47cbd8e53350a716a14a7233438bd17265272db81b066787014e8f29839848d0&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Julieta Nair Calvo acaba de estrenar Annie en el teatro Brodway" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Era una elección cien por ciento tuya o había necesidad económica?</b>—No, lo hacía feliz. Mis papás me guardaban la plata. Me pagué mi propio pasaje a Disney cuando hicimos un viaje familiar; si quería un peluche, me lo compraba. Y después vino el corralito.</p><p><b>—¿Perdiste todo?</b></p><p>—Casi todo. Algo se recuperó en pesos. Hoy digo: “era un departamento”. (Risas).</p><p><b>—¿Toda la plata de todas las publicidades que habías hecho desde los cuatro años te quedaron en el corralito?</b></p><p>—Sí. Casi toda, porque no había usado mucho y mis viejos tampoco tocaron nada. </p><p><b>—¿Recuperaste algo o no se recuperó nada?</b></p><p>—Un poco, en pesos. Hubo que hacer juicio de amparo, un lío. Yo era chica, tendría 16 años. No entendía bien lo que pasaba y como no usaba ese dinero no me angustié tanto. Hoy sí: hago la cuenta y me quiero matar. Era un departamento. ¿Qué pasó con eso? Devuélvanme mi plata. (Risas). Pero bueno…</p><p><b>—Lo disfrutabas igual.</b></p><p>—Absolutamente. Hacía la tarea en los cortes. Compartía con chicos que amaban lo mismo que yo. Mis amigos del colegio no tenían ese deseo y ahí sí lo encontraba.</p><p><b>—En tu familia siempre apoyaron.</b></p><p>—Siempre. Y lo agradezco cada vez que puedo. Tal vez hubiese tardado mucho más en ser quien soy sin ese apoyo.</p><p><b>—Tuviste una formación muy completa que hoy se ve en </b><i><b>Annie,</b></i><b> todos dicen que es alucinante lo que hacés.</b></p><p>—Es alucinante. Se me cae la baba. La escenografía de Tato Fernández con Mariano Demaría y Nico Vázquez al mando es impresionante. Muy Broadway de verdad. Y mirá que hice musicales y veo mucho teatro, pero esto es mandíbula al piso. Y las nenas… son tres elencos de diez, treinta en total porque tienen que rotar. Amo trabajar con chicos talentosos. No tiene competencia eso.</p><p><b>—No son las mismas condiciones de trabajo que cuando vos eras chica.</b>—Gracias a Dios, no. Ellas no pueden trabajar tantas horas, entonces rotan. Hay tres <i>Annies</i>. Las tres son maravillosas y distintas entre sí. </p><p><b>—¿Cómo conviven la profesional y la mamá?</b></p><p>—Son dos amores que van en paralelo. No podría existir uno sin el otro. <b>No imagino mi vida sin mis hijos ni sin ser actriz, por eso trato de que convivan</b>. Tengo un compañerazo que me acompaña incluso cuando es difícil. Cuando Nino tenía tres meses me fui a Uruguay a hacer <i>Piel de Judas</i> con Susana y él vino conmigo para cuidar al bebé. Estaba aprendiendo a poner el cochecito en el auto y ya estaba trabajando. Fue un torbellino y él dijo: “Vamos”. Eso no me lo olvido más.</p><p><b>—¿Hubo culpas?</b></p><p>—A veces sí. Tengo que decir la verdad. A veces me da cosa porque son muchas horas afuera y yo todavía estoy dando la teta. <b>Soy muy fanática de dar la teta, me encanta</b>. Me parece el alimento perfecto, más allá de que Isa ya come. A Nino le di hasta los dos años y medio. Dejé porque ya estaba bastante embarazada y por las contracciones tuvimos que cortar, pero hubiera seguido.</p><p><b>—¿Teta full? ¿No es lactancia mixta?</b></p><p>—Full teta. Isa no toma mamadera, ese es el tema.</p><p><b>—¿Y cuando te fuiste con Rolo?</b></p><p>—Me llevé el sacaleche. Permanentemente sacándome leche estuve. Soy una vaca lechera. (Risas). Ella estuvo con comida esos días y, si hacía falta, mi mamá le daba un poquito de fórmula con cucharita a la noche. Pero cuando volví, se prendió perfecto. El cuerpo humano es una maravilla.</p><p><b>—¿Te dio culpa irte?</b></p><p>—Un poco sí. Pero también hice todo un trabajo con mi puericultora, Paola de los Santos. Le dije: “Pao, me voy dos días, ¿se me corta la leche?”. Me dijo: “No, llevate el sacaleche y listo”. Y así fue.</p><p><b>—Mientras una lo disfruta, es hermoso.</b></p><p>—Exacto. Hablo desde mi experiencia. A mí me dio muchísimo placer. Tuve mastitis, sí, no fue todo color de rosa. Pero la conexión, mirarlos a los ojos mientras toman, saber que les estás haciendo un bien, para mí es ideal. Ahora, entiendo perfecto a las que no quieren o no pueden. Cada familia sabe lo suyo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3O6JFYGNMFA3DJTS7EN47HRUZY.jpg?auth=c7dfa889351e896abcfeee6436a35bccbba753b9f794aa57b7b402ea2039686b&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Julieta Nair Calvo: "No imagino mi vida sin mis hijos ni sin ser actriz, por eso trato de que convivan"" height="4024" width="6048"/><p><b>—Cuando Nino tenía dos años y medio, seguías dándole y estabas embarazada, ¿aparecía la mirada de afuera?</b></p><p>—Siempre está la mirada juzgona. Hay un meme buenísimo: “Hagas lo que hagas, te van a mirar”. Si trabajás, mal. Si no trabajás, mal. Si das teta mucho tiempo, mal. Si dejás antes, mal. Está en uno decidir a quién escuchar y hacer lo que uno siente. Tengo una compañera que tiene una nena de cuatro años y a la noche le sigue dando a veces teta y me decía que no lo cuenta porque la nena es grande y la van a juzgar. </p><p><b>—¿Te dio culpa sacársela cuando estabas embarazada?</b></p><p>—No lo sufrí tanto la verdad porque sabía que venía otra. Creo que por ahí con Isa me va a costar más.</p><p><b>—¿Colecho?</b></p><p>—Sí, hacemos colecho y me cuesta mucho desprenderme. Nino ya está en su habitación, hace poco. Isa duerme con nosotros, es muy bebé.</p><p><b>—¿Duerme toda la noche?</b></p><p>—¿Qué es esa utopía que acabás de decir? (Risas). A veces sí, pocas. Y lo festejamos como un mundial. Pero es random. Tenemos la habitación arriba y la de él abajo, la escalera es un tema.</p><p><b>—¿Cómo es Rolo como papá?</b></p><p>—El mejor. Me enamora verlo papá. Se ocupa, le encanta jugar con los chicos. Me recuerda mucho a mi papá, que también era así, tengo que ir a terapia. Pero es una imagen que me hace bien, se lo digo siempre, me enamora verlo en ese rol.</p><p><b>—¿Se pudieron reencontrar como pareja con una beba tan chiquita?</b></p><p>—Es un laburazo, lo hablamos mucho. También hablamos de la presión social: “Hay que tener intimidad tantas veces por semana”. ¿En qué momento? (Risas). Para mí intimidad también es charlar, reírnos, mirar diez minutos de una serie antes de que me duerma.</p><p><b>—El primer año no odiarse ya es un montón.</b></p><p>—Total. Identificar presiones externas y entender que estamos haciendo lo que podemos, porque los dos seguimos trabajando, los dos chicos, la vida.</p><p><b>—Si le pregunto a él en qué momento sos insoportable, ¿qué me va a decir?</b></p><p>—Seguro en varios. Soy medio hincha con el orden. No soy la reina del orden, pero en mi desorden me encuentro. No sé si hay una cosa masculina o qué, pero abro debate, porque para mí es algo generalizado: se van a hacer un café y dejan la leche afuera de la heladera y se van a mirar la tele. “Después la guardo”, te dicen y no, guardala cuando te serviste. O el cajón, saca la media y lo deja abierto. ¡Cerrá el cajón! </p><p><b>—¿Cómo se conocieron?</b></p><p>—Nos presentó Gimena Accardi hace más de ocho años. Yo estaba haciendo <i>Mi hermano es un clon</i>. Ella me decía que era perfecto para mí, que me iba a encantar. Entonces fuimos varios del elenco a un bar que era suyo, <i>Uptown</i>. Yo fui jurando ya modo cita, pensando nos vemos y por ahí nos alejamos nosotros, vamos a tomar algo.</p><p><b>—O sea, estaba claro que se iban a conocer ustedes.</b></p><p>—Para mí sí, pero él vino en modo anfitrión, se acercó a la mesa, preguntó si estaba todo bien, que pidamos lo que queramos, se retiró y no volvió. Yo fui toda montada y creí que no le había gustado. Después me escribió. A la semana salimos solos a cenar y no nos separamos más.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RG2JWMOPFNBXPNQVBFSFUKMMAQ.jpg?auth=b6a34019b86a3fd7b16e8612242a83ebc5b53551eae4408fc5b160dd982e4322&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Julieta Nair Calvo con Tatiana Schapiro en Infobae" height="4024" width="6048"/><p><b>—¿La versión de él?</b></p><p>—Que fue estrategia para no parecer el baboso que se acerca a la famosa. (Risas).</p><p><b>—¿Te rompieron el corazón de adolescente?</b></p><p>—Una vez lloré fuerte. Con música, obvio. (Risas).</p><p><b>—¿Con qué?</b></p><p>—Cristian Castro, Luis Miguel y frente al espejo, chequeando cómo lloraba. Soy actriz.</p><p><b>—¿Tu hijo va al jardín o todavía no?</b></p><p>—Sí, desde sala de dos.</p><p><b>—¿Y cómo te llevás con esa apertura al mundo? </b></p><p>—No, con el jardín la verdad que tenemos una experiencia linda. Lo que cuento siempre en redes es que que usa anteojos desde que tiene dos años. Vi que un ojito se le iba para adentro. Después se refregaba mucho como si tuviera sueño. Saqué turno urgente y los estudios dieron que tenía muchísima hipermetropía y estrabismo, así que le indicaron anteojos permanentes y parche de oclusión.</p><p><b>—Se te parte el corazón.</b></p><p>—Totalmente. Pero le dimos naturalidad. Él dice que con anteojos es “Súper Nino”. El parche lo entendió perfecto: “es para curar el ojito”. Ahora ya estamos por sacárselo y el otro día me dijo “dejámelo todo el día así se cura”. Me fui a llorar al baño. También tuve que hablar con las <i>seños</i> y pedir ayuda porque sus compañeros le sacaban los anteojos pensando que era un accesorio, tipo te saco un sombrero, y él no sabía cómo defenderse. Me decía: “No sé por qué me sacan los anteojos. O me los tocan, no veo” Te matan esas cosas. Y aparte que entienda perfectamente para qué es y que colabore con la causa. Con una inteligencia emocional que me superó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TLSA5CJX2BENPCXN57LH3IAMTQ.jpg?auth=cdd1589acdd652799821fa2464d1be26c44425f04ec1f306343a0c6d35125d06&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Julieta Nair Calvo: “Una de las razones por las que decidí hacer Annie fue pensar en estar en el escenario y que mi hijo venga a verme." height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Me contás esa propuesta de casamiento?</b></p><p>—Sí, y después te cuento una yapa que tiene que ver con la <b>sincronicidad que tenemos con Rolo</b>. Entre nosotros nunca, salvo alguna que otra vez en joda, surgió la de charlar del casamiento, entonces pensé para sus 40: “saco los pasajes para irnos de viaje a San Martín de los Andes solos y se lo propongo, es una linda demostración de amor”. Entonces averigüé joyerías y con ChatGPT consulté cómo es cuando propone una mujer. ¿Se compran dos anillos? ¿Cómo es la formalidad? Bueno, la IA me decía: “podés comprar dos o podés comprar uno, se lo das a él, después él uno a vos”. Decidí comprar dos, qué sé yo.</p><p><b>—El ChatGPT asesor de propuesta matrimonial me parece una cosa espectacular.</b></p><p>—Y aparte, la primera vez que lo usé en mi vida fue para eso. Me lo bajé solo para preguntar eso porque no le quería decir a nadie. De hecho busqué en joyerías con la ventana oculta para que no viera, no sé cómo se dice.</p><p><b>—Ventana de incógnito.</b></p><p>—Eso. Buscaba joyerías ahí como para ver qué onda, los tamaños, porque él no tiene anillos. ¿Cómo le saco el tamaño? Dormido, pensaba. Bueno, cuestión que él cumple 40, hace un festejo y me avisa que va a decir unas palabras, agradecer a todos. Me sorprendió cero porque a él le encanta hablar, es muy buen orador, genera emoción, clima. Y yo de hecho, sin sospechar nada, preparé unas palabras para decirle a él. Cuestión que cacha el micrófono, bueno, gracias a todos, no sé, habría sesenta personas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZDQYF2OFANFXLCVYKAWU6HQQC4.jpg?auth=9ba9a15f8a70633ebf1c794a4f8a13243581723eb4678826bc1006615bbddd7c&smart=true&width=1920&height=2391" alt="Julieta Nair Calvo: "Rolo es el mejor, me enamora verlo papá"" height="2391" width="1920"/><p><b>—¿Dónde estaban?</b></p><p>—En un lugar en Pilar que alquilamos, tipo playita, o sea pies descalzos. Muy relajado todo, alguna gente en malla, atardecer. Y empezó a agradecer a su familia, sus amigos y empezó a decir cosas de mi que me encantaban, pero me daban mucha vergüenza. Y en un momento dice “por eso que quiero compartir la vida con vos” y saca la cajita, hace todo de película, se arrodilla, yo muda. La tenía a Isa encima, casi se me cae, vino una amiga mía a sacármela de los brazos. Aparte mientras tanto pensaba “Hijo de puta, me ganó de mano” (Risas). Obvio que sí, quiero. Aplauso, medalla y beso. Anillito divino. Locura total, sincronicidad del amor. Digo, más allá de la papeleta que va a suceder, hay algo lindo de energías encontrándose en el amor. </p><p><b>—Felicitaciones, recontra felicitaciones. ¿Tenemos fecha?</b></p><p>—Seguramente sea el año que viene. Nosotros tenemos mucha familia afuera también. Tengo familia que vive en Málaga. Su hermano vive en Florencia. Otros amigos viven en Alemania. Tenemos que coordinar un poco el mundo para coincidir finalmente acá en Buenos Aires y hacer una fiesta con nuestros seres queridos.</p><p><b>—¿Qué soñás de ese encuentro y de ese festejo?</b></p><p>—Sueño que sea lo más genuino posible y lo más nosotros, lo más real. No queremos imponer nada y ni entrar en un caballo, queremos que sea el reflejo de nuestro amor verdadero.</p><p><b>—¿Los chicos qué rol van tener en el casamiento? ¿Entran con vos de la manito?</b></p><p>—Van a estar. Son parte de todo. Nino ahora está fanático de <i>Annie</i>. El otro día vino a un ensayo, se sabe las canciones. Ya me salió artista (risas).</p><p><b>—¿Te gusta este mundo para él?</b></p><p>—Me gusta que le guste. Está fanático de este mundillo. <b>Desde bebé es una locura lo que tiene con Michael Jackson</b>. Te juro que todos los días de mi vida, en algún momento, me dice: “Mami, hay show”. Yo tengo que dejar lo que esté haciendo, sentarme en el sillón —que es donde va el público— y él arma el escenario en el living. “Acá es el escenario, acá mi camarín”, me dice. Tiene sombreros, vestuario; para sus dos años mis amigas le regalaron el traje de Michael y obviamente hizo show en su cumpleaños. Hace show en todos los cumpleaños, en los 70 de su abuela, en los 40 del padre. Se sabe las canciones: “¿Me ponés <i>Dirty Diana</i>? ¿Me ponés <i>Smooth Criminal</i>?”. Es un fanatismo real.</p><p><b>—¿Y en tu casa eran fans?</b></p><p>—No, para nada. Nos gusta, pero no somos fanáticos extremos. De hecho, nosotros casi no le poníamos tele. Con el primer hijo sos muy “pantallas no”. Pero un día quedó un video de Michael en YouTube y él, que ni miraba la tele, se dio vuelta y se quedó hipnotizado. Probamos: poníamos Michael y se quedaba; cambiábamos y perdía interés. Después empezó a reconocer la música. Una vez escuchó Bruno Mars en la radio y preguntó: “¿Esto es Michael?”. Tiene algo muy fuerte con la música. Tiene cinco o seis sombreros para sus shows. En cada reunión pide que la gente se siente a un costado y él sale, baila, se tira al piso. Le encanta. El otro día lo llevé a un ensayo de <i>Annie</i> y enloqueció. Se quiso aprender las canciones, se hizo amigo de todas las nenas en un minuto. Es un colorado de anteojos adorable. Es luz. Siempre me pregunta cuándo lo llevo de nuevo. Y te digo algo: una de las razones por las que decidí volver al teatro con esta obra fue pensar en eso. En estar en el escenario y que él venga a verme. Me da una ilusión enorme.</p><p><b>—¿Y cómo estás hoy con el tema pantallas? Hay mucha presión con eso.</b></p><p>—Con Isa nada, no mira. Con Nino fue distinto. Cuando empezó a usar el parche por el ojo, al principio se enojaba. La indicación fue distraerlo quince minutos para que se acostumbrara, entonces ahí negociamos: un poquito de tele, diez minutos de Michael. No celular, pero sí algo en pantalla como recurso puntual. Fue una herramienta, no algo libre todo el día.</p><p><b>—Una negociación.</b></p><p>—Sí. Nada de celular, pero sí un poco de pantalla porque fue indicación del oftalmólogo: tele lejos, algo grande, no el teléfono en la mano. Diez minutos, él se distrae, se olvida del parche y después: “Amor, apagamos y vamos a dibujar”. Y listo. Hacemos los ejercicios, pintamos. Ahora empezó también con las películas, a entender las historias.</p><p><b>—¿Relajaste un poco con eso? Con el primero una quiere hacer todo perfecto.</b></p><p>—Relajás porque sino, no podés vivir. En algún momento te tenés que bañar, lavar los platos…</p><p><b>—No sé por qué pensás que es tan importante bañarse. Está sobrevalorado.</b></p><p>—(Risas). Bueno, un ratito y una peli. Tratamos de elegir qué ven también.</p><p><b>—Juli, preguntas random para conocerte.</b></p><p>—Ay, pánico. A ver.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BJHLTGZAJVFURJ7ZGRZ5V6H4Y4.jpg?auth=aa05e5e1737c19eedfbff48b7d8717aab5103b9be33d3cc2ff63ad262300536c&smart=true&width=1920&height=2560" alt=""En un momento dice 'por eso que quiero compartir la vida con vos' saca la cajita y se arrodilla, la tenía a Isa encima, casi se me cae", recuerda Julieta sobre la propuesta de casamiento" height="2560" width="1920"/><p><b>—La peor cita de tu vida.</b></p><p>—Con un futbolista. No voy a decir el nombre porque ni me lo acuerdo, y es verdad. Chateábamos, él jugaba afuera y vino a la Argentina. Me pasó a buscar en un remís y la cena fue una entrevista mía hacia él porque no hablaba. “¿Bien el vuelo?” “Sí”. “¿Te recibieron bien?” “Sí”. Yo remándola para evitar silencios incómodos. Y después empezó a bardearme, que agarraba mal los palitos del sushi… Yo pensaba como en <i>The Office</i>, mirando a cámara: ¿qué estoy haciendo con mi vida? Encima, cuando se bajó del auto, se le cayó el celular y se le rompió todo. Karma.</p><p><b>—¿Lo conociste por Instagram?</b></p><p>—Sí, cuando recién empezaba a usarse. Mensajito va, mensajito viene. Yo tampoco esperaba que fuera el amor de mi vida, pero al menos que hablara.</p><p><b>—¿Primera alarma o posponés?</b></p><p>—Pospongo una o dos veces. Antes me levantaba con la primera. Me encanta la mañana, pero ahora negocio un poquito más.</p><p><b>—¿Te tirás las cartas?</b></p><p>—Sí, a veces. En pandemia hice cursos. Siempre me gustó el tarot. Me atiendo hace años con una astróloga que adoro y ese mundo me resuena. No es que me condicione, pero me da herramientas. Igual, para mí es más fácil tirarle las cartas a otro que a mí misma. Me pienso demasiado.</p><p><b>—¿Sexo a la mañana o a la noche?</b></p><p>—(Risas). Hace un par de años te decía a la mañana. Hoy, en cualquier momento que se pueda está bien. Y agradezcan.</p><p><b>—¿A qué famoso bloquearías de WhatsApp?</b></p><p>—A nadie, soy yo la intensa. Mando audios larguísimos y aviso antes: “Preparate un mate, te mando un podcast”.</p><p><b>—Si vas a un karaoke, ¿qué cantás?</b></p><p>—Shakira siempre aparece. Algún dueto, algo de Disney. Y Luis Miguel o Cristian Castro, que son para cantar a los gritos.</p><p><b>—Lo más loco que hiciste por amor.</b></p><p>—Volar a Nueva York por dos días para ver a alguien. Una relación a distancia, mucha ilusión. Me gusta un poco esa adrenalina. Fue intenso, pero lo hice.</p><p><b>—Si pudieras robarle un talento a alguien, ¿cuál sería y a quién?</b></p><p>—La capacidad de contar anécdotas con rapidez y gracia. Escuché a Moldavsky el otro día y pensaba: qué don para hilar historias, acordarse de nombres. Yo me olvido de todo. Eso me parece un talento enorme.</p><p><b>—Se viene un 2026 movido.</b></p><p>—Sí. Mudanza, casamiento, y <i>Annie</i>. Es un musical histórico, para toda la familia, que habla de esperanza, de familia, de ilusión. Me emociona pensar en estar en el escenario y que él esté en la platea mirándome.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/Z5W6M26JNVHPHIXYDNSF3IKZJM.jpg?auth=23884db69ce2ce546461f56d3d2a4def2cbef36c61a04e176f4b472347000879&amp;smart=true&amp;width=6048&amp;height=4024" type="image/jpeg" height="4024" width="6048"/></item><item><title><![CDATA[Marcela Iglesias: 30 años de un crimen impune y la búsqueda de justicia a 5000 kilómetros]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/29/marcela-iglesias-30-anos-de-un-crimen-impune-y-la-busqueda-de-justicia-a-5000-kilometros/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/29/marcela-iglesias-30-anos-de-un-crimen-impune-y-la-busqueda-de-justicia-a-5000-kilometros/</guid><dc:creator><![CDATA[María Belén  Etchenique]]></dc:creator><description><![CDATA[La nena de seis años murió aplastada por una escultura en el exPaseo de la Infanta. Durante tres décadas, la Justicia argentina le negó a sus padres el derecho a un juicio, dejó que la causa prescribiera y hasta intentó cobrarles parte de las costas de los abogados de los acusados. Ahora, un fallo histórico de la Corte Interamericana pone fin al destrato y condena a la Argentina]]></description><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 12:48:55 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p> "<b>Este es el primer lugar en el que me puedo expresar. </b>Porque siempre<b> nos han censurado la palabra</b>“. <b>Eduardo Iglesias</b> habla frente a un micrófono. Se dirige a los jueces de la<b> Corte Interamericana de Derechos Humanos</b>, hombres y mujeres de <b>Paraguay</b>, <b>Chile</b>, <b>Brasil</b>, <b>Uruguay</b> y <b>Perú</b>. En el auditorio está su esposa, <b>Nora Ribaudo</b>. Ella ya expuso. Ahora le toca a él. </p><p>A veces, el discurso de Eduardo hace un pliegue. Inicia las oraciones en singular y las cierra en plural. Empieza hablando por él; termina hablando por él y Nora.</p><p>A lo largo de 40 minutos, Eduardo explica cómo su<b> hija de seis años murió aplastada por una escultura de 270 kilos</b>. Dice que la obra estaba en la vereda, instalada de forma precaria e ilegal. Que <b>todo quedó impune</b>. Que <b>no hubo juicio</b> <b>ni un solo condenado</b>. Y que pasaron casi 30 años. </p><p>Usa frases cortas: "<b>Eso me lastimó</b>“, ”<b>Eso me hizo mal</b>“. Las pronuncia al recordar las palabras de una jueza de la causa: ”<b>La muerte de su hija ya fue, ahora estamos en otra cosa</b>“. O al nombrar a<b> Jorge Domínguez</b>, el entonces<b> intendente de Buenos Aires</b>, que equiparó la tragedia con la caída accidental de una maceta de un balcón. También las repite frente a la insistencia de los responsables en <b>culpar a la víctima</b>, en decir que “la nena se había trepado”. Una <b>mentira sostenida</b> incluso ante la imposibilidad de que una niña de 20 kilos moviera una mole de 270 o de que, estando trepada, esa mole le cayera —como ocurrió— de espaldas, <b>matándola en el acto</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7CBJQERY4VDOLP3P3UDUXJWIHA.jpg?auth=729e956b827cf46d2b1a44afe75a43ca09619e64c9774c24cbfc755a915579b7&smart=true&width=900&height=600" alt="Eduardo Iglesias expone el caso de su hija, cuya muerte quedó impune, en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. (CorteIDH)" height="600" width="900"/><p>En un momento de su testimonio, Eduardo elige una imagen para mostrarles a los jueces de qué manera la vida se truncó. “Veo la libreta de casamiento —dice—. [Con Nora] nos casamos el <b>27 de abril de 1984</b>. Marcela nace en <b>1989, un 19 de octubre</b>”. Las fechas marcan un orden, un futuro posible. “Y después paso la página y leo en el<b> certificado de defunción el nombre de mi hija</b>”. Habla con la respiración rota. “No, no hay forma de continuar”, dice y enseguida agrega: "<b>Hay dos personas dentro de mí. Quiero justicia, pero a su vez no queremos pasar por este sufrimiento</b>“. </p><p>Es complejo y lo complejo incluye paradojas. </p><p>Ante los ojos de sus familiares, de sus vecinos y amigos, de los jueces de la Corte Interamericana, Eduardo Iglesias y Nora Ribaudo siguieron. Mantuvieron la promesa de justicia que le habían hecho a su hija, aun cuando tuvieran que ir a <b>buscar esa justicia a cinco mil kilómetros de Buenos Aires</b>. </p><p>Es miércoles, <b>20 de agosto de 2025</b>, en <b>San José</b>, <b>Costa Rica</b>. El punto exacto donde el tiempo, después de casi tres décadas, vuelve a moverse. </p><p>***</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FBDGVF6H7VEYTNIH6KNTUOT3W4.jpg?auth=e665c2d96009c6471606416cd4518092d0556caa469e2fa4f713bd6f8f015016&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Marcela Brenda Iglesias, tenía 6 años cuando, el 5 de febrero de 1996, una escultura metálica de 270 kilos, le cayó encima y la mató en el Paseo de la Infanta, en el Parque Tres de Febrero, de Palermo (Gastón Taylor)" height="4024" width="6048"/><p>Era el <b>verano de 1996</b>. <a href="https://www.infobae.com/tag/marcela-brenda-iglesias-ribaudo/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/marcela-brenda-iglesias-ribaudo/">Marcela Iglesias</a> tenía seis años. Había terminado preescolar en diciembre. Le faltaba un mes para arrancar primer grado. Mientras Eduardo y Nora trabajaban, la nena asistía a la<b> colonia de vacaciones del Banco Hipotecario</b>. El 5 de febrero los clubes no abrieron por un feriado gremial. Para no suspender las actividades, los encargados de la colonia organizaron una excursión.</p><p>Llevaron a los chicos al <b>Paseo de la Infanta</b>, en <b>Palermo</b>. En el predio había un carrusel, una hamburguesería y un pelotero. Al llegar, los maestros separaron a los grupos por edad. Marcela aguardaba su turno para jugar junto a dos nenas, <b>Antonella Zazzarino</b> y <b>Lucía Acosta Ryan</b>, un año más chicas. </p><p>Eran las dos y media de la tarde cuando la <b>escultura de dos metros y 270 kilos</b> se desplomó. Hubo llantos, gritos. Un profesor corrió hacia la estructura. La vio a <b>Marcela debajo del hierro </b>y <b>se desmayó</b>. Ella estaba de espaldas; el golpe había sido directo. Sus dos compañeras sufrieron heridas. <b>Lucía Acosta Ryan, lesiones en la pelvis y en un pie</b>. En el caso de<b> Antonella Zazzarino</b> el impacto fue emocional. La obra, en forma de herradura, la rodeó sin tocarla. Salió gateando. Vio a Marcela en el piso. Vio la sangre. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VKTKZWDCVRAONNQJPZKNEYZNAU.jpg?auth=7c5d05fbec547a5e6733b8edb48976ae4faf7a048bb08a7ad51b19a6afbf0c39&smart=true&width=783&height=522" alt="La escultura que causó la muerte de Marcela Iglesias estaba instalada de forma ilegal y presentaba graves deficiencias de seguridad, según peritajes oficiales." height="522" width="783"/><p>Los peritajes posteriores determinaron que<b> la escultura estaba corroída y mal soldada</b>. Que <b>tres de sus bases estaban podridas</b>. Y que el único factor que pudo <b>empujar</b> esos <b>270 kilos de metal </b>fue el clima de esa tarde, con un <b>viento sur a veinte kilómetros por hora</b>. </p><p>Nora y Eduardo estaban en el trabajo. En el teléfono de la oficina recibieron un llamado de la <b>comisaría 23 de Palermo</b>. Les dijeron que había habido un accidente. Pensaron en un choque del micro, en la necesidad de ir a buscar a los chicos. Al llegar a la comisaría y ver a los maestros de Marcela llorando,<b> Eduardo entendió</b>. Siguieron días de desorientación. Su jefe, que también era el de Nora, los acompañó y los ayudó con cada uno de los trámites.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FWUM4ZPRNRGIRL5AL2CRKGD6EU.jpeg?auth=0393eee987b9d2c6d20099abf7a9b71f877895686d2064ac35a982fdada69df4&smart=true&width=4032&height=3024" alt="Nora y Eduardo se conocieron en 1980, cuando coincideron como compañeros de trabajo en la sede central del ex Banco de Boston. (Gentileza Nora Ribaudo)" height="3024" width="4032"/><p>Nora y Eduardo se conocieron en 1980 cuando entraron a trabajar, con pocos meses de diferencia, en la sede central del ex <b>Banco de Boston</b>. Compartían la jornada de 14:30 a 22 en el sector de <i>clearing</i> bancario. </p><p>Los fines de semana organizaban asados entre todos los compañeros y en esos encuentros fueron acercándose más. Empezaron a salir el 7 de diciembre de ese año e inscribieron esa fecha en sus alianzas. El 27 de abril de 1984 se casaron en la <b>iglesia del Niño Jesús</b>, en el centro comercial de<b> Villa Lugano</b>, barrio en el que se instalaron y donde aún viven.</p><p>Entre los proyectos de la pareja, estaba concebir <b>un hijo</b>. Lo buscaron durante cinco años con <b>tratamientos médicos </b>que no funcionaban. Cerca de los cuarenta, Nora quedó embarazada. <b>Marcela nació en el Hospital Bancario</b>. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5BV7WN7GQREZZMZ7H2PINNDAHQ.png?auth=cd678c16f407d2009d8167923b4beb6049faa281e0e9cb2f46f017556cfde1a3&smart=true&width=2451&height=1536" alt="Marcela llenó la casa de canciones, juegos y planes. 
" height="1536" width="2451"/><p>Al principio,<b> fue la inercia</b>. Si oía un ruido en la puerta, Nora giraba la cabeza, segura de que Marcela estaba por entrar. Si amanecía frío, si llovía, despertaba calculando qué abrigo le pondría para llevarla a la escuela. El engaño duraba un segundo. A Eduardo también le pasaba, en especial a la hora de la comida. Ponía <b>tres platos en la mesa</b>. Después, en silencio, retiraba uno.</p><p>En los primeros años <b>la tragedia alteró la escala con la que medían el mundo</b>. Eduardo dejó de ir a los cumpleaños infantiles; la escena lo expulsaba. Afuera, la ciudad se volvió un catálogo de imprudencias. Miraba con severidad al adulto que cruzaba la avenida sin apretar la mano de su hijo. Juzgaba al conductor que permitía a un nene asomar la mano por la ventanilla.</p><p>Adentro de la casa, el miedo cedió gracias a los sobrinos. Marcela era la menor de ocho primos. Con el tiempo esos chicos, hoy adultos, les devolvieron parte de la vitalidad. Pero <b>desarmar la habitación </b>de Marcela fue más difícil. Nora limpiaba el dormitorio, tendía el acolchado, acomodaba los juguetes; cada muñeca, cada peluche. Las hermanas de Nora le pedían que sacara la ropa, que retirara los juguetes. Para Nora, vaciar la habitación significaba<b> despojar a su hija de sus cosas</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TJIFPI35SZHTXL27MDPIBWEASQ.png?auth=22373015760ae126652f08152b050c68271ce69fe7ef25d564e7fc6ba58b5ab6&smart=true&width=2575&height=1536" alt="La habitación de Marcela Iglesias Ribaudo" height="1536" width="2575"/><p>Lo hizo por etapas. Primero donó la ropa a una campaña solidaria en el norte del país. Después regaló los muebles a otra nena. Los juguetes quedaron para el final. El sacerdote del barrio le sugirió una imagen: pensar que esos objetos formaban el corazón de Marcela y que cada muñeco era un pedazo de ese corazón para alegrar a un chico. A Nora la idea le pareció “linda”, pero “difícil de ejecutar”. Tardó un tiempo más hasta que pudo. Un día guardó las muñecas y los peluches, los patines y la cocinita, y llevó todo a la <b>Casa Garrahan</b>. </p><p>Marcela murió el <b>5 de febrero de 1996</b>. Nora no sabe cuánto demoró en vaciar la habitación. Sabe que lo hizo después de que cayeran las <b>Torres Gemelas</b>. Lo recuerda por un chiste de su hermana, quien solía decirle que “tenía que caerse el mundo” para que ella se decidiera a hacerlo. </p><p>***</p><p>El <b>13 de febrero de 2026 Nora Ribaudo</b> recibe un mensaje por WhatsApp. El texto le avisa que dos personas están a pocos minutos de llegar a su casa. Enseguida, le pide a su esposo “que vaya bajando”. Tienen 70 y 76 años. Viven en un departamento al que solo se accede por escalera. Unir el piso de arriba con la puerta de calle les exige un tiempo distinto al de décadas atrás. Pero el matrimonio prevé su demora y esa tarde, el ritmo de Eduardo Iglesias es preciso. Cuando las dos personas llegan al umbral del edificio, él desciende del último escalón.</p><p>En el departamento, la luz de la tarde entra a través de un ventanal amplio resguardado por una protección de metal. Cerca de los escalones hay una coqueta reja baja con arabescos. Resulta inevitable preguntarse si la malla protectora y la reja no serán las mismas que bloqueaban el paso cuando Marcela era bebé o daba sus primeros pasos. Ella habitó este departamento en sus primeros días de vida y hasta el fatal 5 de febrero. En cada rincón sobreviven los recuerdos, divididos entre<b> el registro de la ausencia y la vida</b>. </p><p>Están <b>los objetos</b>: un libro de su primera infancia, las pancartas que desde 1996 sostienen el reclamo de justicia y los recortes de diario sobre la tragedia ocurrida treinta años atrás. Y están<b> las imágenes</b>: disfrazada de mazamorrera en un acto escolar; con dos colitas; en una hamaca, con la <b>sonrisa abierta y los hoyuelos marcados</b>; junto a un duraznero; con su peluche a cuestas, en el jardín de la casa de su abuela o en la playa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WW4TAHRQU5ECHIYDUEUSQ2NJPM.jpg?auth=f7c49d758726f5ed64f85763f9a11a395fc24037bc9b2109ab7f94b4e9fa9bd3&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Eduardo Iglesias y Nora Ribaudo, padres de Marcela, buscaron justicia durante treinta años y finalmente lograron la condena internacional del Estado. (Gastón Taylor)" height="4024" width="6048"/><p><b>Nora y Eduardo jamás se refieren a la muerte de su hija como un accidente</b>. Un accidente es obra de la fatalidad. En cambio, la muerte de Marcela, un <b>homicidio</b>. </p><p>Nora detalla la cadena de responsabilidades. Explica que <b>Diana González de Lowenstein</b>, dueña de la galería Der Brücke, ocupó 20 arcos ubicados debajo del viaducto del tren y los subalquiló. En uno de esos espacios instaló su propio local. Pero como las obras de arte eran enormes, las sacó a la vereda. La escultura, del artista <b>Danilo Danzinger</b>, carecía de habilitación. La galería, también. <b>Todo el montaje era ilegal</b>.</p><p>La justicia <b>procesó a la galerista y al escultor por homicidio y lesiones culposas</b>. La imputación también alcanzó a<b> tres funcionarios municipales</b>: <b>Héctor Torea</b>,<b> Antonio Mazzistelli</b> y<b> Juan Carlos Favale</b>. Ellos tenían la obligación de controlar el predio. En lugar de hacerlo, permitieron el negocio. Los procesaron además por <b>omitir sus deberes</b>.</p><p>Aunque todas las<b> penas </b>eran<b> excarcelables </b>—es decir, no contemplaban la cárcel—, los años pasaban —uno, dos, tres, siete, ocho— y la causa no se elevaba a juicio oral.</p><p>Llegó 2004. Ese año Marcela habría cumplido 15. Para los primeros días de mayo, el tribunal por fin amagó con iniciar el debate. Nora miró el calendario y midió el tamaño de la pérdida.</p><p>“Otros padres organizan los quince de sus hijas —le dijo a Eduardo—. Nosotros no. Pero <b>por lo menos tenemos que defenderla</b>”.</p><p>El día del cumpleaños hubo una protesta. Familiares y amigos ocuparon la vereda de los <b>tribunales de la calle Lavalle</b>. Llevaron claveles. A los peatones les entregaban un recuerdo, una especie de <i>souvenir</i> de la celebración rota. Era un papel impreso con fotos de Marcela, de bebé hasta sus seis años. Al final de un texto se hacía una pregunta: “<b>¿Por qué por mi muerte no se hace justicia?</b>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5WV5G6O46VGRFFXXPWWHYX2J4M.png?auth=dee40231342414c85cc88dab31de22b4ee90bf0cfabeb0011f98e9ea2ff4d3f9&smart=true&width=2744&height=1402" alt="En 2004, cuando Marcela Iglesias habría cumplido 15 años, su familia trasladó el reclamo de justicia a la puerta de los Tribunales de Lavalle 
(Gentileza Nora Ribaudo)" height="1402" width="2744"/><p>“La jueza <b>Susana Nocetti de Angeleri </b>permitió estirar los tiempos por casi 10 años”, dicen. Ella precisa: “Los dejó [a los procesados] ponerse en fila india, aceptando más de <b>117 apelaciones </b>y recusaciones; pero fue muy rápida para dictar la prescripción”.</p><p>En <b>febrero de 2005</b>, entró en vigencia una ley —<b>la 25.990</b>— que acortó los plazos en los que el Estado puede perseguir un delito. Y sepultó cualquier intento de justicia del matrimonio. Pero podía ser peor.</p><p>Meses después, la<b> Sala IV de Casación </b>confirmó el fallo<b> e </b>instó a los padres de Marcela a <b>pagar parte de los honorarios de los abogados de los acusados.</b> El sistema les exigía<b> financiar a los mismos hombres que habían logrado que la muerte de su hija no fuera juzgada. </b></p><p>“Nosotros queríamos el juicio. Nos lo impidieron y encima esto. Ahí se armó un revuelo”, recuerda Eduardo. <b>“Primero nos matan a nuestra hija, después nos quieren hacer pagar</b>”. La indignación pública hizo retroceder esa exigencia económica. Y aunque el entonces procurador general de la Nación, <b>Esteban Righi</b>, dictaminó a favor de reabrir la causa, en<b> diciembre de 2007 la Corte Suprema</b> aplicó el artículo 280 y cerró el caso en forma definitiva.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PWSP6UADKZHDFIOF77SKOJIU4Y.jpg?auth=d5fbb334045702e837ea6cb98fe3c6a366208a2e8563d357e25dd210130d59a2&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Desde 1996 en adelante, a lo largo de tres décadas, la familia Iglesias Ribaudo actualizaba la fecha y sumaba un año más de injusticia. (Gastón Taylor)" height="4024" width="6048"/><p>***</p><p>“Uno, dos, tres. Es una prueba de sonido para redes sociales. Uno, dos, tres”.</p><p>La<b> justicia internacional</b> inicia su transmisión con un detalle técnico. Son las cinco y media de la tarde del <b>lunes 9 de marzo de 2026</b>. Del otro lado de la pantalla, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ajusta sus micrófonos. De este lado, en el despacho de sus abogada, Nora y Eduardo aguardan con nerviosismo.</p><p>Siete días atrás Eduardo estaba en un hospital, atravesando una intervención coronaria. Hoy lleva un catéter que asiste el pulso de su corazón. Está sentado a una mesa, junto a su esposa. Treinta años de búsqueda de justicia convergen frente a ellos, en un mosaico de caras en Zoom.</p><p>“Procederé a notificar la sentencia dictada en el <b>caso Iglesias y otros versus Argentina</b>”, adelanta el presidente <b>Rodrigo Mudrovitsch</b>, quien de inmediato lee: “<b>La Corte Interamericana de Derechos Humanos</b>, en su sentencia, <a href="https://www.infobae.com/sociedad/2026/03/10/condenaron-a-la-argentina-por-la-muerte-de-una-nena-en-el-paseo-de-la-infanta-ocurrida-en-1996/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/sociedad/2026/03/10/condenaron-a-la-argentina-por-la-muerte-de-una-nena-en-el-paseo-de-la-infanta-ocurrida-en-1996/">declara la responsabilidad internacional de la República Argentina</a><b>...</b></p><p>El matrimonio mantiene la vista en el monitor. A través de los parlantes, el juez enumera las fallas de origen. Lee que el Estado incumplió su deber de<b> regular, supervisar y fiscalizar</b> la instalación de aquella escultura que terminó provocándole la muerte a Marcela. </p><p>Nora y Eduardo escuchan cómo la condena avanza sobre<b> los años de abandono judicial</b>. La voz del magistrado declara que la Argentina<b> violó su obligación de investigar y sancionar </b>a los culpables dentro de un <b>plazo razonable</b>. Treinta años después de la tragedia, la resolución internacional confirma que el Estado <b>garantizó la impunidad</b> y le exige indemnizar a los padres por haberles negado la justicia durante tres décadas.</p><p>Al provenir de un tribunal supranacional, las medidas dictadas son de<b> cumplimiento obligatorio </b>para el país. A Eduardo y Nora, la sentencia les entrega certezas con fechas límite. El Estado argentino tiene <b>un plazo de un año </b>para realizar un <b>acto público</b> de reconocimiento de su responsabilidad y ofrecer<b> disculpas oficiales</b>. Además, el fallo le exige al país la creación de un lugar físico: <b>un espacio memorial y recreativo para la niñez y la adolescencia en honor a Marcela Iglesias</b>. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SZTIDRFENVHGVHEZKUBHAJ2PP4.jpg?auth=6a208325cab7c6067a84b6dbf0dfd93dfdb79a516bb9f80bb4c8ed60a49ecbe6&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Organizaciones civiles como Madres del Dolor y la Asociación de Amigos del Lago de Palermo acompañan a la familia desde un inicio. En la imagen se ve, alto y fuerte, el jacarandá que Amigos del Lago plantó a un mes de la muerte de Marcela." height="1080" width="1920"/><p>Esa noche, Eduardo y Nora vuelven a su casa con el celular sonando sin parar. Familiares, vecinos, excompañeros de trabajo, las<b> Madres del Dolor</b> —asociación que ellos integran y nuclea a familias cuyos hijos murieron en hechos violentos— quieren saber, celebrar, acompañar. Nora no había imaginado a tantas personas pendientes de la sentencia. Pensó que solo ellos y los abogados estarían atentos. </p><p>"<b>No es alegría</b>”, lo que siente, explica, “<b>porque Marcela no está</b>“. Es otra cosa: una sensación interna, flotante, difícil de nombrar, como estar un poco en el aire.</p><p><i>Producción audiovisual, entrevistas y narración: María Belén Etchenique / Realizador: Gastón Taylor/ Edición: Florencia Montenegro</i></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XFST453E5NFE7DEUPLPRC3ZZXM.jpg?auth=94239c883534bd724cbb66d5da5601f611befcd2b093e83d01d3d08a44bd6a96&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Marcela Iglesias tenía seis años cuando murió aplastada por una estatua en el exPaseo de la Infanta.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"></media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Pelao Khe: “Ya no estoy vomitando, pero no puedo dejar de verme en el espejo”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/29/pelao-khe-ya-no-estoy-vomitando-pero-no-puedo-dejar-de-verme-en-el-espejo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/29/pelao-khe-ya-no-estoy-vomitando-pero-no-puedo-dejar-de-verme-en-el-espejo/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[ Tenía seis años cuando empezó a tener sobrepeso y problemas alimenticios. A los 16 pesaba 113 kilos, en cuatro meses de régimen llegó a los 76. “No voy a subir de peso”, dijo, y empezó la bulimia. Se atragantaba con un paquete de galletitas, después sentía culpa y vomitaba. Hoy sufre dismorfia corporal y vive disconforme con su cuerpo. Por qué asegura que si fuera rubio y muy hegemónico no le iría así de bien y que hay algo morboso cuando la gente ve sus videos. La certeza de que la cultura de la cancelación se acabó]]></description><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 05:03:25 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Si digo su nombre, Alejo Cruzado Antonelli, no tenemos ni idea de quién se trata. En las redes es Alex el Pelao, para todos el Pelao Khe. Es actor, humorista, preparador físico y creador de contenido digital. Tiene millones y millones de seguidores. Es el dueño de un estilo muy propio, delirante, absurdo, casi surrealista. Es parte del programa “Se extraña a la nona” y está a punto de presentar otro proyecto ambicioso también en Olga. Hizo el doblaje de la película de Disney “Zootopia” y participó de la última edición de MasterChef Celebrity que terminó hace pocos días. </p><p><b>– ¿Cuando te definen como influencer porque tenés millones de seguidores, qué sentís?</b></p><p>– Me genera mucha contradicción eso, porque trabajar en un círculo de redes sociales es lo que hizo que mi actor se exponga. Pero la palabra influencer está muy bastardeada, está muy menospreciada, como en su momento muy bastardeado el youtuber y hoy en día un youtuber es una figura fuerte a nivel de medios y convocatoria. </p><p><b>– Te bajan el precio.</b></p><p>– Sí, yo no ando diciendo cómo tienen que vestir las personas… Aunque uno comunique directamente, yo no siento influenciar a la gente con algo, solamente comparto algo que se me pasa por la cabeza.</p><p><b>– Tenés casi 3 millones de seguidores en Instagram y más de 5 millones y medio en TikTok, que es una enormidad. Pueblos enteros en la red. ¿Contaste alguna vez cuántos personajes tenés?</b></p><p>– No conté los personajes. Sí sé cuáles son los personajes que la gente me señala, creo que tengo la misma cantidad de personajes como de personas que me he cruzado en la vida o de estereotipos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BR5FSKWWWJCEBLEMYPBXDRW4QI.jpg?auth=864df8c536d9f8b75e9e97a60694aed92ae0f150eda2e040b99edf801e1ece83&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Aunque uno comunique directamente, yo no siento influenciar a la gente con algo", dijo Pelao Khe (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Que hayas publicado? ¿Más de 100?</b></p><p>– Más de 50, para no tirar 100 por las dudas, 50 sí los tengo registrados.</p><p><b>– ¿Estás actuando ahora?</b></p><p>– Estoy actuando ahora de la persona que está dando la entrevista, pero no desde un lugar malo de que estoy ocultando algo. Estoy sentado de esta forma. Hoy es el momento de la entrevista y todos nos amoldamos en cierta forma a una atmósfera. </p><p><b>“SIEMPRE TODOS ESTAMOS ACTUANDO UN POCO”</b></p><p><b>– ¿Si apagan las luces y sos otro distinto?</b></p><p>– Así no, porque si no sería un psicópata, esquizofrénico, con trastorno múltiple de personalidad. No me considero así, pero siento que siempre todos estamos actuando un poco la situación, hasta para irnos a dormir. </p><p><b>– ¿Cómo hago para entrevistarte entonces? Para lograr que digas lo que pensás si estamos “en posición de entrevista”?</b></p><p>– Yo te prometo ser lo más sincero posible, pero tengo un cañón que me está apuntando y ese cañón es terrible.</p><p><b>– ¿La cámara?</b></p><p>– Te dice: lo que digas va a ser como en un juzgado enorme, pero vamos.</p><p><b>– Empezaste a estudiar canto, danza, actuación desde muy muy chiquito. ¿Cómo llegaste?</b></p><p>– Bailar fue lo primero. A los seis años mi hermana que bailaba, me llevó a la escuela de danza. Me empezó a gustar y seguí yendo todos los años a las clases. Hasta que a los 12, en clase de teatro en el colegio, mi profe Belén nos pone un DVD de una persona que me cambió la vida. Dije: quiero hacer esto. ¿Quién era? Michael Jackson con el video de <i>Thriller</i>, me agarró una fascinación. Jackson hizo que pase de bailar mix a bailar hip hop y del hip hop, pasé a la comedia musical.</p><p><b> – ¿Quién te apoyó en todo esto?</b></p><p>– Mi vieja y mi hermana. Mi mamá nos repartía el arte. Siempre tuvo a flor de piel lo artístico, cantaba en mi casa. Estuvo ahí siempre la semilla y dijo: ustedes profesionalicen lo que yo no profesionalicé.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7LX354DXGNCSNJQHKZL46MWLUU.jpg?auth=7d77b18eb0f6ae65029a9b06f61f25702d8ab79fb618754701fd77bb5a9b1283&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Mi profe Belén nos pone un DVD de una persona que me cambió la vida. Dije: quiero hacer esto. ¿Quién era? Michael Jackson con el video de Thriller", recordó Pelao Khe" height="1080" width="1920"/><p><b>“QUIZÁS HOY ESTOY HACIENDO LO QUE MI VIEJA QUISO HACER Y YO NUNCA QUISE”</b></p><p><b>– ¿No lo hizo profesional? </b></p><p>– No y también eso tuvo una carga. Hubo un una patadita, un empujoncito medio firme. “Hacélo”. No fue solamente que a mí me gustó el arte. Quizás hoy en día estoy haciendo lo que mi vieja quiso y yo en realidad nunca quise. No sé. </p><p><b>– ¿Lo hablaste en terapia?</b></p><p>– Todavía ese tema no. </p><p><b>– El otro día me dijo el Trinche que siente que uno es adulto cuando está orgulloso de sus viejos.</b></p><p>– Lo comparto y lo tomo.</p><p><b>– ¿Estás orgulloso de tus viejos?</b></p><p>– Sí, muy. Ya los maté en la adolescencia, después dio la vuelta y empecé a comprender desde el amor. “Te comprendo con todo lo que sos y tus bajezas, tomo todo”, estoy en esa etapa con ellos. Con el último que lo hice fue con mi papá, mi vieja se murió en 2015. Conviví con mi viejo hasta no hace mucho, no había convivido nunca, desde el año 2020 a 2024. Convivir me hizo conocer ese hombre, verle el niño, ver el adolescente de mi viejo, yo no lo había visto, siempre era “papá”. Y ahí dije, te amo, viejo. Lo pude abrazar desde otro lugar, no desde la idealización, sino “viejo, gracias, entiendo por qué me diste y por qué no me pudiste dar”. Y ahí me llenó, me dejó pleno, sin reclamo.</p><p><b>– No lo vivís con tristeza.</b></p><p>– Quizás es algo que tengo que trabajar porque todo lo vivo como algo muy pragmático, lógico. Las emociones las acomodo. Entonces a veces me cuesta que las emociones me agarren. </p><p>–<b> No salen las emociones.</b></p><p>– Me cuesta bastante, me cuesta ponerme en ese lugar.</p><p><b> – ¿No llorás?</b></p><p>– Lloré anoche por mi perrita. Sí, hay cosas que me pueden, los animales me parten la cabeza. Se murió el 18 de diciembre y tengo en la escalera su collar, yo me acuesto y lo veo. Y tengo una ilustración con imán en la heladera, no me lo quiero olvidar nunca. La tengo presente todo el tiempo y me puede. Es algo que me sigue doliendo un montón.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6ULGRYGGUNFCNGCXVNIIB3IZMY.jpg?auth=6dd71cbff3bce160470bf0e0e47f36d9f10c37adc102819962100177ac2fb5c8&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Lloré anoche por mi perrita. Sí, hay cosas que me pueden, los animales me parten la cabeza", contó Pelao Khe en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>– Hay gente que elige borrar lo perdido. </b></p><p>– Lo hice con mi vieja esto de no tener nada y creo que fue el peor error. Decir, evado. </p><p><b>– ¿No quedarte con nada de ella?</b></p><p>– Con nada, no tener algo cerca, buscarle la evasión. Y justamente con mi perra estoy tratando de hacer otro duelo, recordar. Abro siempre en la heladera y tengo un imán con una ilustración que me hicieron de ella, la veo, la toco, le doy un beso al foto, abro y sonrío cada vez, genero una asociación positiva de esta muerte. ¿Por qué no darle un giro y decir gracias? Gracias por estar 15 años en mi vida. En todo plano, todo es gracias, lo que se va lo agradezco, lo que viene lo agradezco todo.</p><p><b>– ¿Duele?</b></p><p>– Sí, me duele saber que se fue esa parte de la vida, representa una etapa. Murió un poco ese Alejo con su perra, ese pibe muere un poco, se transmuta a otro plano. Duele.</p><p><b>– Tus videos son muy particulares. En estos tiempos de filtros no tienen filtros. Son fáciles de comprender y te reís fácil. ¿Vos decís que sos amante de lo cringe? ¿Lo cringe es lo que está por encima de todo?</b></p><p><b>“SI YO FUESE RUBIO Y HEGEMÓNICO NO ME IRÍA ASÍ, HAY UN COMPONENTE MORBOSO, QUE DIGAN UN POQUITO: ¡QUÉ ASCO!”</b></p><p>– Ese componente es el aditivo del video, y la comedia es el azúcar. Si los videos de una persona te dan vergüenza ajena y decís, ¿qué hace esta persona? ¿Qué está haciendo? La ves, te quedás y decís, ¿qué es esto que me genera? ¿Por qué me lo genera? Te da vergüenza y ese es el componente que te agarra. Por eso le pongo ese cringe y lo dejo en ese lugar. Porque si yo tuviera pelo, si yo fuese rubio, con una cabellera medio tirada para el costado y fuera muy hegemónico, no me iría así. No, porque no hay un componente morboso para la gente. “¡Qué asco!” Que digan un poquito, ¡Qué asco!</p><p><b>“VES UN PELADO CON UN BIGOTE QUE SE HACE EL BEBÉ Y DECÍS, ¡QUE HORROR! EL HORROR TE HACE QUERER SEGUIR VIENDO MÁS”. </b></p><p><b>– ¿Por qué, “qué asco”?</b></p><p>– Un pelado con un bigote que se haga el bebé, vos decís, ¿qué es esto? ¡Qué horror, por Dios! Ese “qué horror” es lo que te hace querer seguir viendo más.</p><p><b>– ¿Qué te gustaría que le pasara al que te está mirando? ¿Qué asco?</b></p><p>– Ya sé que dicen qué asco y qué horror. Me encantaría que sigan diciéndolo y que le siga generando una emoción fuerte.</p><p><b>– ¿Vos lo pensás para provocar rechazo o lo entregas y que sea lo que Dios quiera?</b></p><p>– Es generar contrapuntos. Sabes qué contrapunto genera este asco, rechazo. Yo con casi 30, pelado así me dejo un bigote y me hago el bebé o me hago boludo y pongo una voz finita y yo sé que hay un contrapunto. </p><p><b>- No es solamente cringe para disgustar, es delirante, absurdo tu humor.</b></p><p>– Sí, me gusta mucho el humor absurdo, que no tenga sentido, que no tenga fin. Como si yo te pudiese cortar una partecita de una situación de la realidad, pero sin el fin y el comienzo, no tener que explicarte quién es, hacia dónde va.</p><p><b>– ¿Cómo decidís qué marcas sí y cuáles no? ¿Cómo las elegís?</b></p><p>– Si pagan arriba de 20 millones, sí. Mentira, con una marca para el sí y para el no lo que trato de contemplar es si hay algo que nos alinee. Si vamos a tener que sacrificar mucho de nuestra comunicación los dos siento que no tenemos que ir para ese lado. Porque termina saliendo mal. Me gusta que le vaya bien a la marca también. No me gusta quedarme solamente con un pago y que tenga 11 me gusta la publicación.</p><p><b>– ¿Qué pensás del canje?</b></p><p>– El canje es complicado.</p><p><b>– Hay gente adicta al canje, ¿viste?</b></p><p>– Es adicta al canje. Me da culpa con la gente que me ve estar viendo: gracias a la zapatilla de 2000 dólares chicos, qué buena la cafetera… Todo ese acceso por demás me da cosa, que me vean tan consumista. Si soy así, prefiero guardármelo puertas para adentro.</p><p><b>– Te pido por favor que no hagas canje solo por una cafetera. Andate a Turquía en business si vas a hacer un canje.</b></p><p>– Nunca viajé en business ni en primera. Estaría bueno que la gente cuando lea la entrevista comente ¿qué estaría bueno de mínimo? ¿Cuál es el mínimo para hacer un canje? ¿Y por qué no debería hacer un canje? Una cafetera de esa marca en la que ya estaba George Clooney no sé cuánto salen. ¿Y hamburguesas? He hecho un canje de hamburguesas. Me han mandado dos hamburguesas y yo hice canje. “Qué buenas que están, tienen que probar las hamburguesas con las papas”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4OYQ5BDAWVGDRMOTJDAKQGUHPU.jpg?auth=fed856b117dea5e9a617d8cfdddff7e60dc0f57d50c6cc215fade3179ea5820d&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Me gusta mucho el humor absurdo, que no tenga sentido, que no tenga fin", explicó Pelao Khe" height="1080" width="1920"/><p><b>– Se lleva mucho el canje para irse de vacaciones, cinco estrellas, o a un hotel</b><i><b> all inclusive</b></i><b>. Y después muestran un poquitito.</b></p><p>– Impresionante. Está el baño y están ellos. “Acá estoy, muchas gracias a…” Me da envidia, se animan, ¿viste? No lo digo como algo malo, es un recurso el canje muy interesante. Justo venía viendo historias de canje, todo el mundo se fue de viaje con canje. Yo me fui hace poco de viaje.</p><p><b>– Sin canje, es una fiaca.</b></p><p>– Es que siempre vas a tener que sacar el teléfono. En tu momento más íntimo tenés que tirar la historia de lo que estás haciendo y también un poco de entrometerse en tu vida. La gente va a saber que te fuiste de viaje, pero me gustaría que vean un carrete, no que vean cómo era el hotel, cómo era la cama, qué morfé, qué no, en qué viajé, si me senté en el asiento L o en el S, si me fui en un auto. Quiero intimidad, ya que muestro todo es guardarte un poco intimidad.</p><p><b>– ¿Mostraste tus vacaciones?</b></p><p>– Lo único que se vio de mis vacaciones fueron vídeos que yo grabé de humor.</p><p><b>– ¿Tus relaciones las mostrás? </b></p><p>– Las relaciones se ven un poco, pero no me grabo en mi intimidad ni comparto cuál es mi dinámica con la persona que comparto, no me gusta. Sí, nos mostramos. Con Juliana Savioli nos mostramos porque laburamos juntos. Pero de repente sacar el teléfono y grabar una historia cuando estoy comiendo con ella… Y le digo gorda y le clavo un beso… Eso no.</p><p><b>– Mirás el teléfono a cada rato, aunque esté dado vuelta. Es como un apéndice, supongo. ¿No te lo olvidás en algún lado alguna vez?</b></p><p>– No. Y no te lo digo orgulloso. Tengo un promedio de 13 horas o 13 a 14 horas de pantalla por día.</p><p><b>“NO PUEDO SOLTAR EL TELÉFONO. DEBERÍA NO LLEVARLO AL BAÑO CUANDO VOY A BAÑARME”</b></p><p><b>– ¿Pensaste en hacer un detox?</b></p><p>– No puedo, No puedo soltar el teléfono. No puedo porque hago redes. ¿Sabés cual es el detox, que sí debería hacer? No llevarlo al baño para bañarme, a la mañana no agarrarlo apenas me levanto, al menos durante una hora y si voy a comprar llevar efectivo o llevar la tarjeta, llevar el teléfono me parece una boludez. </p><p><b>– Casi 14 horas por día. ¿Terapia en que quedó?</b></p><p>– Hay algo raro ahí. Terapia en 2024, hasta 2025 me sirvió mucho. Después del Movistar Arena de “Se extraña a la nona”</p><p><b>– ¿Qué pasó en ese momento?</b></p><p>– Muchos estímulos. Yo me descuidé en todo sentido. Estaba inestable. Venía de una mudanza, mucho laburo. Huevada, laburo y un poco descuidar. Yo siento que la emoción, más allá de estar en la cabeza, viene de una alteración química un poco en tu cuerpo, hay que ver si el sueño no está bien o si la alimentación está bien o si hay una sustancia. Nunca hubo sustancias, pero sí hay una cosita de más puesta ahí, hay alteraciones. Para sacar y acomodar los pensamientos empecé terapia, me sirvió. Después dejé.</p><p><b>“LOS PROBLEMAS ALIMENTICIOS EMPEZARON A LOS SEIS AÑOS. SIEMPRE HUBO ANSIEDAD CANALIZADA EN LA COMIDA. SIEMPRE HUBO SOBREPESO”</b></p><p><b>– En MasterChef contaste por primera vez que tuviste problemas alimenticios. Cuando eras chico. ¿Cuántos años tenías?</b></p><p>– Los problemas alimenticios empezaron a los seis años desde la obesidad, alimentarme mal. Siempre hubo ansiedad canalizada en la comida. Siempre hubo sobrepeso, sobrepeso, sobrepeso. Cuando llega la adolescencia explota este deseo de querer terminar con este sobrepeso. Entonces recurro a un famoso doctor muy conocido para bajar de peso y empiezo a bajar.</p><p><b>“PESABA 113 KILOS Y LLEGUÉ A PESAR 76 KILOS. DIJE: YO NO VOY A VOLVER A SUBIR DE PESO. Y EMPEZÓ LA BULIMIA”</b></p><p><b>– ¿A qué edad?</b></p><p>– Esto fue en el año 2012, cuando yo tenía 16 años, pesaba 113 kilos. Fui y en cuatro meses llegué a los 76 kilos. Todo se nubló. En ese tiempo se nubló todo. Todo era “63 calorías”. Y si camino para allá, ¿cuánto gasto? ¿Y esto qué tiene? Era una nube. Se había transformado el mundo, como si me hubiesen puesto unos lentes 3D activados para otra cosa. Y ahí empezó el problema. “Yo no voy a volver a subir, no voy a volver a subir de peso”. Y empezó la bulimia, ahí empezó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QZYNHJ7JUJBBBIJBOGPXGXNIP4.jpg?auth=4c41adefff81d7be0d6308c109394dc66a44b36c3b4e30d9e52fa6e7343f3a47&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Cuando llega la adolescencia explota este deseo de querer terminar con este sobrepeso", contó Pelao Khe " height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿En medio del tratamiento o después?</b></p><p>– Después.</p><p><b>– Para no volver a pesar un poquito más, vomitabas.</b></p><p>– Si. Concretamente, “bajé de peso, estoy controlado, me como un cassette de queso (así le decían) con dos círculos de tomate con media rodaja de pan lactal”.</p><p><b>“ME ATRAGANTABA CON UN PAQUETE DE GALLETITAS O LO QUE SEA Y DESPUES ME VENÍA LA CULPA. VOMITAR, VOMITAR, VOMITAR”</b></p><p><b>– ¿Eso era una comida?</b></p><p>– Por ejemplo, un desayuno con infusión caliente. Después, pasaron unos meses y digo: mierda, necesito comer algo. Me atragantaba con un paquete de galletas, lo que sea, y después me venía la culpa. Vomitar, vomitar, vomitar. Y así fue tiempo y tiempo. Destrucción, destrucción. Hoy en día tengo mis mambos. Hasta hoy en día tengo, con mi físico, con mi cuerpo, mambos que no supero. Siento que son parte de mí. No digo que no haya que cambiarlos, pero no se me fueron nunca. Lo que ya no hago y mantuve muchos años por suerte, en eso me ayudó muchísimo compartir, empezar a tener otro estilo de vida y el entrenamiento, es que ya no estoy vomitando. Pero no puedo dejar de verme al espejo.</p><p><b>“YA NO ESTOY VOMITANDO PERO NO PUEDO DEJAR DE VERME EN EL ESPEJO”</b></p><p><b>– ¿Cuántos años duró la bulimia?</b></p><p>– Fue desde el año 2012 y se terminó en 2018, ponele, con recaídas. Ahí empecé un poco a bancármela si me mandaba atracones. El problema seguía porque seguía con los atracones. Después con MasterChef cuando empecé a cocinar algo se empezó a corregir un poco. Darle presencia a la comida sobre todo, algo que no me estaba pasando, al momento de comer. Estoy mucho mejor, pero fueron años.</p><p><b>“YO ENTRENO, ME CUIDO, NO CHUPO, PERO A LA NOCHE AGARRO UN KILO DE HELADO Y ME LO DESTROZO” </b></p><p><b>– MasterChef fue hace poco. ¿Durante todos estos años todavía estaba la complicación con la comida?</b></p><p>– La complicación de la comida era la compensación. Esto siento que le debe pasar a mucha gente. “Yo entreno, tengo un buen estilo de vida, yo me cuido, yo no chupo. Pero después agarro un kilo de helado, me lo destrozo a la noche y vuelvo a entrenar”. Eso es una mala educación enorme, me pasaba hasta ese momento. Ahora no tengo ese atracón y esa cuestión de matarme y volver. No sé si me habré asqueado de ver tanta comida, no sé qué pasó, pero me ordenó.</p><p><b>– ¡Qué desafío con esta historia de problemas con la comida desde los seis años tener que cocinar en público! ¿Dijiste que sí de una?</b></p><p>– Lo tuvimos que pensar mucho con el equipo.</p><p><b>– ¿Quién es el equipo? ¿Los personajes?</b></p><p>– Jajajajaja. Me da vergüenza decir equipo porque es como si yo fuese Lali. ¿Quién es este pibe? Fue con mi representante. ¿Conviene o no conviene? ¿Tenés miedo? Te estás por meter a un medio distinto a lo que venimos haciendo.</p><p><b>“LA COMIDA ERA COMO UNA DROGA”</b></p><p><b>– Sobre todo te estabas por meter con la comida.</b></p><p>– Con la comida no tenía buena relación. La comida era como una droga. Creo que me tuve que enfrentar un poco a reinterpretar esa droga, a verla de otro lugar, a apreciarla, a entender que un poquito de esto más hace la diferencia o a que esto es menos, a lo que realmente se requiere para llegar a un resultado con la comida. Y que no sea un “me trae esa milanesa”. Construir, hacer esa comida, te hace valorarla desde otro lugar.</p><p><b>– ¿Seguís cocinando?</b></p><p>– Sigo cocinando. La semana pasada les cociné a mis amigos otra vez, después de un viaje, me gustó. El momento de la comida es algo que no deberíamos perder.</p><p><b>– ¿Podés disfrutar del placer de comer? </b></p><p>– Sí, es proporcional a lo que me costó, costó hacer esa comida, una hora y media o lo que sea. Salió de un esfuerzo, salió de un tiempo, valorarlo es darle el lugar a la comida. No comemos igual cuando nosotros cocinamos que cuando vamos a un restaurante o cuando pegás un delivery, es otra cosa.</p><p><b>“MI CUERPO NO ME GUSTA NADA, NO ESTOY CONFORME, NO ME SIENTO BIEN”</b></p><p><b>– Dijiste al pasar que todavía tenés rollos con el espejo.</b></p><p>– Sí, todo el tiempo. No me gusta mi cuerpo, no me gusta nada. Es no gustarme, no estar conforme con nada. No estoy conforme, no me siento cómodo, no me siento bien. No me siento como me gustaría sentirme. Tengo una imagen creada de lo que debería ser que no está. Hay algo disconforme constantemente, pero genero discursos que acompañen esto disconforme para sentirme un poco mejor. Digo “a todo el mundo no le gustan los rubios”. “Sos pelado, pero hay pelados que gustan, mirá a “La Roca”. </p><p><b>– Sos muy alto, gustan los altos. </b></p><p>– Pero alto… Me puedo poner zancos y ya estoy. Hay un lugar feo, el que tiene dismorfia corporal no le entra ninguna bala. Te lo puedo asegurar porque hablo con personas que tienen dismorfia corporal. Yo les digo “sos una persona hermosa, mirá lo que sos”, “qué preciosidad que sos”. Y ojo que yo no juzgo al otro, que me juzgo a mí. Pero cuando te lo dicen a vos no lo ves, es como si estuvieses sordo. No entra.</p><p><b>“NO HAY ETAPA DE LA VIDA EN QUE YO ME HAYA GUSTADO”</b></p><p><b>– ¿Te ves así en cualquier situación? ¿Cuando estás entrenado, cuando estás flaco, cuando estás gordo? </b></p><p>– Yo no me acuerdo, te lo puedo jurar, no tengo etapa de la vida donde me haya gustado. No tengo etapa de la vida donde yo me haya visto a un espejo y haya dicho: wow, me amo.</p><p><b>– Juliana, tu novia, ¿cuando te dice algo lindo tampoco entra?</b></p><p>– No. Me demuestra lo hermoso, me da cariño, lo recibo. Pero con ese tema no le creo. </p><p><b>– Terapeutas tampoco. ¿Te sentís condenado?</b></p><p>– Quemado. Estoy quemado. Pero no estoy cerrado. Por eso me tengo que ir reinterpretando todo el tiempo, porque si no, no llegas a ningún lado. Es hablarte de otra forma, nada más.</p><p><b>– Te vamos a ver mucho este año.</b></p><p><b>“VAMOS A SER PROVOCATIVOS, LA INDUSTRIA VIENE CON LA IMPRONTA DE QUE LA CULTURA DE LA CANCELACIÓN SE ACABÓ”</b></p><p>– Sí, en otro formato, no lo tradicional que estamos acostumbrados a ver del streaming cien por ciento, es un contenido on demand de humor que vamos a estar haciendo junto a unos colegas muy grosos de la industria. Vamos a ser provocativos esta vez. </p><p><b>– “Que nos cancelen si quieren”. </b></p><p>– Sí, un poco sí. Ojo, hay cosas con las que no se jode. Ay, ya con esa frase estoy dejando de ser provocativos. Creo que toda la industria, desde los Estados Unidos viene con una impronta de decir “perdonen, pero la cultura de cancelación métansela en el medio, porque acá se acabó el cuidarse con esto y cuidarse con esto otro”. También a nivel global se alimenta que haya una transformación en el humor.</p><p><b>– Sería, vamos a reírnos.</b></p><p>– Sí, vamos a reírnos. Y de lo que no, deberíamos reírnos también.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/OV6URM2CYVAVJOCZPYOT5T3JSQ.jpg?auth=f6bd3d4c04ca94be864e28f7ff7633b7fa163699e29beaa24f478c5f5e408574&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Gustavo Gavotti]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[“No me dolía tanto morir, me rompía pensar cómo iba a ser la vida de mis papás sin mí”: un diagnóstico severo y la lucha de Valentina]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/28/no-me-dolia-tanto-morir-me-rompia-pensar-como-iba-a-ser-la-vida-de-mis-papas-sin-mi-un-diagnostico-severo-y-la-lucha-de-valentina/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/28/no-me-dolia-tanto-morir-me-rompia-pensar-como-iba-a-ser-la-vida-de-mis-papas-sin-mi-un-diagnostico-severo-y-la-lucha-de-valentina/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[A los quince años, una tarde cualquiera sintió que una de sus piernas estaba inflamada y caliente. El diagnóstico fue inmediato. Tenía un tumor maligno: sarcoma de Ewing. La vida de una joven que se quebró por completo a partir de una enfermedad que desconocía. Atravesó quimioterapias, tratamientos, mudanzas, cambios físicos y pérdidas, pero nunca perdió la esperanza. Hoy, con 25 años y curada por completo, cuenta su experiencia en otro capítulo de Voces]]></description><pubDate>Sat, 28 Mar 2026 04:47:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>A los 15 años, la palabra <i><b>sarcoma de Ewing</b></i> partió en dos la vida de <b>Valentina Rodriguez</b>. Hasta ese momento, todo era movimiento: deporte, baile, amigos, una adolescencia “de manual”. “Era una chica muy activa. Amaba bailar, hacía coreos todo el tiempo y se las mostraba a mi familia”, recuerda. Nada hacía prever que, en cuestión de semanas, su mundo se trasladaría de Santa Fe a una sala de oncología pediátrica del Hospital Italiano de Buenos Aires.</p><p>El diagnóstico llegó sin rodeos. <b>“Tenés un tumor maligno en la pierna”</b>, le dijo su médica. Pero no fue esa frase la que la quebró. Fue otra, más concreta, más visible: “Se te va a caer el pelo”. “Ahí lloré —cuenta—. Fue cuando entendí que estaba atravesando cáncer”.</p><p>Durante un año, su vida se organizó entre ciclos de quimioterapia, internaciones y una cirugía compleja que incluyó un trasplante óseo. En paralelo, <b>tuvo que aprender a convivir con el miedo, con la pérdida y también con la mirada de los otros</b>. “Lo que más me dolía era eso: que te miren como algo raro. Yo siempre digo: miralo, sonreíle, pero no le tengas lástima”, asegura en esta charla con el ciclo <b>Voces</b> de <i><b>Infobae</b></i>.</p><p>Hoy, diez años después, Valentina no solo está curada: <b>es médica</b>. Y encuentra en su historia una herramienta para acompañar a otros. “Soy quien soy gracias a lo que viví”, dice. Y no duda: “Si no hubiese sido por un donante, hoy no tendría mi pierna”.</p><p><b>—Diez años después, ¿qué te pasa cuando mirás para atrás?</b></p><p>—Es muchísimo. Pasó mucho tiempo, pero también siento que todo eso sigue muy presente.</p><p><b>—¿Cómo era tu vida antes del diagnóstico?</b></p><p>—Muy normal. Vivía con mis papás y mi hermano mayor. Hacía deportes, bailaba, estaba con amigos, estudiaba. Era muy activa.</p><p><b>—¿Y en el colegio?</b></p><p>—Muy bien, era estudiosa, de las que se sientan adelante.</p><p><b>—Todo venía bien, ¿cuándo aparece la primera señal?</b></p><p>—A los 15 años. De un día para el otro se me inflama la pierna derecha. Estaba caliente, más grande que la otra y me latía. No había tenido ningún golpe. Me hicieron estudios, pero no aparecía nada. En una resonancia se ve algo raro y me dicen que había que hacer una biopsia en Buenos Aires. Yo vivía en Santa Fe.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JPSW75BCZBCHDPYMIF5UHVVLBY.jpg?auth=7eb449f5cbebc08e9d12e9ab87dead604cd569e0d73bdfd77ff99f9965663d81&smart=true&width=1920&height=2754" alt="A Valentina a los 15 años le diagnosticaron Sarcoma de Ewing." height="2754" width="1920"/><p><b>—¿Con quién viniste?</b></p><p>—Con mis papás. Mi hermano se quedó allá. Me internan en el Hospital Italiano, en oncología pediátrica, y yo pensé que era una guardia. <b>No entendía qué significaba oncología a los 15</b>: fui toda bronceada, con el pelo larguísimo, re adolescente. </p><p><b>—¿Cuándo te dicen lo que tenías?</b></p><p>—Después de la biopsia, Patricia, la oncóloga me dijo: “Tenés un tumor maligno en la pierna y tiene nombre y apellido, es un sarcoma de Ewing”. Yo seguía sin caer. </p><p><b>—Vos tenías 15. A esa edad uno se siente inmortal, nada puede pasar.</b></p><p>—Sí. Miraba a mis papás y los veía lagrimeando, pero yo no entendía. Caí cuando me explicaron los efectos de la quimioterapia. No lloré por irme a Buenos Aires ni por estar internada. Lloré cuando me dijeron: “se te va a caer el pelo”. Ahí entendí todo. Porque el pelo es identidad, más a esa edad. No es superficial. Además yo asociaba el cáncer con eso: chicos pelados, pálidos, flacos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6S2QMOKF2RABLAV6QWVT5FI6DA.jpg?auth=bc926fb92182d55808fb1a4aa6cb77fc189cf1c554105130e948587857a9edc0&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Valentina Rodríguez: "No entendía qué significaba oncología a los 15"" height="1920" width="1920"/><p><b>—¿Sabías lo que era la quimioterapia?</b></p><p>—No. En mi caso era endovenosa. Eran ciclos de quimioterapia cada 15 días: cinco días internada y diez de recuperación. En esos días aparecían los efectos: anemia, fiebre, a veces tenía que volver a internarme. Después venía la cirugia. Pero lo más duro fue el pelo. Me lo corté para hacerme una peluca, pero con cada ciclo se caía más. Me bañaba despacio porque se me quedaba en la mano. Mi mamá limpiaba mi almohada cuando yo me levantaba. Hasta que decidí raparme.</p><p><b>—¿Cómo fue ese momento?</b></p><p>—Te sentís muy expuesta. Y no solo por vos, sino por la mirada de los otros. Dentro del hospital todos estaban en la misma, pero afuera la gente se quedaba mirando. Eso fue lo que más me dolió de todo el tratamiento.</p><p><b>—¿La mirada ajena?</b></p><p>—Sí. Por eso siempre digo: miralo, sonreíle, pero no le tengas lástima. <b>Tratá a la persona con naturalidad, como alguien que está atravesando un proceso. No desde el “pobrecito”</b>. Porque uno ya se siente muy expuesto y esas actitudes son las que más te golpean emocionalmente.</p><p><b>—Cuando llega el diagnóstico también llega la decisión de hacer el tratamiento en Buenos Aires. ¿Cómo fue eso?</b></p><p>—La oncóloga no nos dio opción: había que venir a vivir acá. Y así fue. Yo lo tomé como algo que tenía que atravesar. Tenía 15 años, toda una vida por delante, y siempre fuimos muy positivos. Sabía que no me iba a frenar.</p><p><b>—¿Nunca dudaste de que te ibas a curar?</b></p><p>—No. Pero sí tomaba dimensión cuando veía chicos que empeoraban o fallecían, algunos amigos. Ahí pensaba que me podía pasar.</p><p><b>—¿Qué te dolía más en esos momentos?</b></p><p>—Pensar en mis papás. No tanto en mi muerte, sino en cómo iba a ser su vida sin mí. Eso me rompía.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3SKQZKPTARHPVJJ6NYAJIBTT6U.jpg?auth=c6dd0c7f51587ddc157914837c327a4d905fbc8e2d52d8158e54199da0507943&smart=true&width=1920&height=1270" alt="Durante su tratamiento Valentina vivió Randald McDonald." height="1270" width="1920"/><p><b>—¿Cómo fue el vínculo con tus papás durante la enfermedad?</b></p><p>—Con mi mamá hizo que se fortaleciera muchísimo más. Se mudó conmigo y estuvo a mi lado todo el año de tratamiento. Eso nos unió mucho. Hoy es mi compañera en todo.</p><p><b>—¿Se lo dijiste?</b></p><p>—Sí, lo sabe (risas).</p><p><b>—¿Tu papá?</b></p><p>—Se quedó con mi hermano, pero siempre estuvo. Ellos dos también tienen una mentalidad muy positiva, que me ayudó mucho. Venían a visitarme y yo también volvía a Santa Fe cuando podía.</p><p><b>—¿Cómo aparece la Fundación Ronald McDonald?</b></p><p>—En el hospital nos hablaron de la “Casita”. Mis papás me preguntaron qué prefería: si quería ir ahí o a un departamento. Yo elegí conocerla y no dudé.</p><p><b>—¿Y qué te pasó cuando llegaste?</b></p><p>—Me sorprendió. Es un lugar grande, donde conviven 30 familias con chicos que están atravesando enfermedades y están lejos de sus casas. En un departamento iba a estar sola con mi mamá, en cambio ahí había una red de contención de chicos y padres que están pasando por lo mismo, entonces se arma una gran familia. Hasta el señor de seguridad las veces que tenía fiebre nos acompañaba a la guardia. Con muchos sigo en contacto.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PTKJFD7R4NFGLJCVSM7M4UK3TA.jpg?auth=04e89e881a2b272fe29202ebf4bafacccc5974277ee260d9e3f04dd6f47e4416&smart=true&width=1920&height=1440" alt=""Se te va a caer el pelo", le dijeron. "Ahí lloré —cuenta—. Fue cuando entendí que estaba atravesando un cáncer."" height="1440" width="1920"/><p><b>—¿Cómo era vivir ahí?</b></p><p>—Tenías todo: habitación y baño privado, espacios comunes, biblioteca, sector de juegos de mesa, talleres de pintura, cosas para distraerse. Y pude seguir estudiando, no perdí el año porque los profesores iban ahí. </p><p><b>—Los logros me imagino que se compartían.</b></p><p>—Sí. Cuando a uno le daban el alta, se festejaba entre todos. Eso te hacía sentir que no estabas sola.</p><p><b>—Pero también había momentos duros.</b></p><p>—Sí. Dos amigos murieron, Guille y Nacho. Es un vínculo muy fuerte el que se genera ahí, una amistad distinta, Compartís todo, hasta los chistes del hospital o de la medicación. Y cuando ves que no mejora, tomás dimensión de lo que te puede pasar, porque es alguien de tu misma edad. Me quedaron recuerdos muy fuertes. Mensajes de “cuando nos curemos vamos a hacer tal cosa”. Y los tengo guardados.</p><p><b>—¿Dudaste alguna vez?</b></p><p>—Nunca. Siempre fui muy positiva. La enfermedad también me llevó a ser así y tener la certeza de que tenía una vida por delante. Que después de eso quería estudiar, recibirme, hacer un montón de cosas.</p><p><b>—¿El tratamiento que te indicaron cómo era?</b></p><p>—Eran diez ciclos de quimioterapia cada 15 días, luego la cirugía, que implicaba sacar parte de la tibia y hacer un trasplante óseo. Tuve que firmar un consentimiento en el que aceptaba que, ante cualquier complicación, podían amputarme la pierna.</p><p><b>—Tenías 15 años…</b></p><p>—Sí, y quería ser bailarina. Ahí se me cayó un sueño porque me dijeron que no iba a poder hacer actividades de alto impacto: ni correr, ni saltar ni bailar. De hecho, ahora tampoco puedo hacerlo.</p><p><b>—¿Cómo enfrentaste ese momento?</b></p><p>—Me entregué a la cirugía. No sabía cómo me iba a despertar, si iba a tener la pierna o no. Pero salió todo bien. Y también gracias a que hay gente que dona.</p><p><b>—¿Ese trasplante requería un donante?</b></p><p>—Sí, pero no es como un órgano. En el caso del tejido óseo no hay que esperar a un donante sino que existe un banco de huesos en el Hospital Italiano donde ya hay material disponible. Se hace un estudio para encontrar el que mejor se adapte en tamaño y forma, y listo.</p><p><b>—O sea que no había lista de espera.</b></p><p>—Claro, no como en otros trasplantes. Tampoco hay rechazo como en los órganos.</p><p><b>—¿Cuándo te dicen que es el momento de operar?</b></p><p>—Ya estaba planificado desde el inicio. Empecé la quimioterapia el 2 de diciembre y me operaron el 15 de abril, justo el cumpleaños de mi mamá. Todo ese tiempo fue para reducir el tumor. </p><p><b>—¿Cómo fue la rehabilitación?</b></p><p>—Larga. Tuve que aprender a caminar de nuevo y la pierna no la siento igual, es más pesada porque tengo fierros, tornillos, clavos, un montón de cosas. Fue un proceso muy largo. Primero estuve en silla de ruedas, después con andador, cargando peso de a poco. Todo tenía que afianzarse con el cuerpo.</p><p><b>—¿Se te hizo difícil?</b></p><p>—Sí, estaba cansada. A veces no tenía ganas de ir a rehabilitación, pero mi mamá me llevaba igual. Eso fue clave.</p><p><b>—¿En ese momento todavía estabas haciendo quimioterapia?</b></p><p>—Sí, ocho ciclos más, que ya eran de mantenimiento, para eliminar cualquier célula que pudiera haber quedado.</p><p><b>—¿Cuál fue el momento de mayor temor?</b></p><p>—En la cirugía me asusté mucho por tener que firmar el consentimiento y no saber qué iba a pasar con mi pierna. Ya después al volver a caminar, no sabía hasta dónde me iba a recuperar, que por suerte logré hacer de todo, pero en 2021 se me fracturó el trasplante por hacer muchas actividades, tuve otra cirugía y volvió el miedo. </p><p><b>—¿Usaste la peluca que habías hecho con tu pelo?</b></p><p>—Sí, pero muy poco. No me sentía cómoda, me molestaba.</p><p><b>—¿Lograste amigarte con esa imagen?</b></p><p>—Sí. No me quedaba otra. Tenía que aceptarlo y darle para adelante.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MVEGDHBK7FAHRJW4SXKK2V5AWY.jpg?auth=5bee091afdeb7fc66a4381aab74f8970c7f9f95dc0f6621bcdd4980317da4ff0&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Valentina Rodríguez con Tatiana Schapiro en Infobae (Adrián Escándar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿En qué momento te dicen que estabas curada?</b></p><p>—El 6 de noviembre. Después del trasplante me hicieron estudios y vieron que había un 100% de necrosis tumoral. Eso es buenísimo porque significa que no quedaba ninguna célula tumoral. Ya me restaba completar la quimioterapia de mantenimiento y en un control, Patricia me dijo que ya podía volver a mi vida en Santa Fe. Obviamente con controles.</p><p><b>—¿Y hoy cómo vivís esos controles?</b></p><p>—Con nervios. Pasaron diez años, tuve que cambiar a mi oncóloga pediatrica por una para adultos y sigo poniéndome nerviosa. Porque amo la vida que tengo y no quisiera volver a pasar por todo eso.</p><p><b>—Ese noviembre en el que te dan el alta tenías 16 años, ¿se festejó?</b></p><p>— Sí, mis amigos me hicieron una fiesta sorpresa en la casa de una amiga cuando volví a Santa Fe. Estaba todo mi curso escondido, con carteles, con libros que me habían armado con fotos y dedicatorias. Fue hermoso.</p><p><b>—En algún momento decidiste estudiar medicina.</b></p><p>—Sí. Primero empecé psicología, hice un año y medio, pero me di cuenta de que lo mío era medicina.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Por los pacientes. Cuando empecé a ir a salas de internación sentí que tenía otra forma de vincularme. Haber pasado por la enfermedad me dio una herramienta muy fuerte: la empatía.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JMESBMIXXNC4RNZ5JF2RQBIAFQ.jpg?auth=f8488f49ee3bbcc758375f0237ed624c0c41ca795415891be5438e8db5a31cc7&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Haber pasado por la enfermedad me dio una herramienta muy fuerte: la empatía", cuenta Valentina que hoy es médica .(Adrián Escándar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Te pasó de atender casos similares al tuyo?</b></p><p>—Sí, y es fuerte. Ver chicos con tumores en las piernas, personas atravesando cáncer, es muy fuerte, pero también es donde más sentido le encuentro. Me gusta mucho el vínculo con el paciente, como el que tuvieron los médicos conmigo. Me llena mucho.</p><p><b>—¿Qué especialidad haces?</b></p><p>—Oftalmología. </p><p><b>—¿Y qué te pasa con los chicos?</b></p><p>—Cuando me cruzo con chicos así en pediatría, pienso mucho en los padres. Los chicos, dependiendo la edad, a veces no entienden del todo. Pero los adolescentes sí y a veces les digo que yo también pasé por algo así, para que sepan que se puede.</p><p><b>—¿Te tocó dar diagnósticos difíciles?</b></p><p>—No, gracias a Dios, pero sí acompañar situaciones duras. Siempre trato de hacerlo desde la empatía.</p><p><b>—¿Sentís que eso viene de tu historia?</b></p><p>—Totalmente. Por eso hoy agradezco lo que me pasó. Fue duro, pero soy quien soy gracias a eso. No sería la misma persona si no hubiese atravesado el cáncer. A veces me pregunto cómo sería mi vida sin eso… y no lo sé.</p><p><b>—¿Volviste a la Casita?</b></p><p>—Sí, siempre. Es muy movilizante volver. Siempre hay lágrimas, emoción por reencontrarme con gente que me vio hace diez años y que sigue ahí, de forma voluntaria, acompañando a otros chicos con tanto amor. Es algo muy fuerte.</p><p><b>—¿Tu mamá qué rol tuvo en todo el proceso?</b></p><p>—Mi mamá hacía que lo lleváramos día a día. Era como: “vamos, arriba, un día más”. Me insistía mucho con la rehabilitación, me ayudaba a estudiar porque me tomaban exámenes. Estaba en todo y siempre cumpliendo caprichos. </p><p><b>—También deben haber tenido momentos difíciles…</b></p><p>—Sí, claro. Tuvimos roces, peleas… era la única persona con la que estaba todo el tiempo. Pero después me sentía mal si la trataba mal.</p><p><b>—Toda adolescente tiene sus choques, imaginate atravesarlo en otra provincia, en pleno tratamiento oncológico y sin tu entorno.</b></p><p>—No, claro.</p><p><b>—¿En algún momento pudiste ser esa adolescente que todos necesitamos ser?</b></p><p>—Creo que algunas cosas me las perdí o las viví más tarde. Cuando me recuperé, por ejemplo, mis amigas ya salían y yo recién empezaba a salir al boliche. Estaba como desfasada. Y también me agarró una inseguridad con mi imagen. Me acuerdo de decirle a mi mamá: “estoy re fea, ¿quién me va a querer así?”. No me gustaba verme pelada, ojerosa, pálida, sin cejas.</p><p><b>—Es fuerte eso.</b></p><p>—Sí. Pero a medida que me fui recuperando y me volvió a crecer el pelo, empecé a sentirme mejor.</p><p><b>—¿Tu mamá pudo acompañarte en esa angustia?</b></p><p>—Sí, totalmente.</p><p><b>—Me importa que lo digas porque nos está mirando un montón de gente que le está pasando a ellos, a sus hijos, y hay algo de la estética del cáncer que es re pesada.</b></p><p>—Sí, pesa mucho.</p><p><b>—Y no tiene nada de superficial.</b></p><p>—No.</p><p><b>—Porque además del dolor físico y emocional, está lo que ves en el espejo.</b></p><p>—Tal cual.</p><p><b>—¿Te acompañaron en ese proceso?</b></p><p>—Sí, mucho. Mi mamá me daba el espacio para llorar cuando lo necesitaba. Y también tuve acompañamiento psicológico, tanto durante las internaciones como después.</p><p><b>—El primer llanto fue por el pelo.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Y el último?</b></p><p>—Cuando me curé (risas).</p><p><b>—¿Te acordás de ese día, de esa charla?</b></p><p>—Siempre dije: “me voy a curar, no queda otra”. Estaba muy segura de eso. Y cuando llegó el momento fue como confirmar algo que ya sabía.</p><p><b>—¿Qué sentiste?</b></p><p>—Mucha alegría. Lloré, claro. Pero también empecé a pensar en todo lo que quería hacer ahora que estaba bien. Volver a mi vida, retomar la rutina.</p><p><b>—¿Fue fácil adaptarte otra vez?</b></p><p>—Más o menos. Cada tres meses tenía controles y cada vez volvía el miedo. Pero retomé el colegio, seguí con la rehabilitación por la pierna, y de a poco la fui llevando.</p><p><b>—Valen, ¿hay algo que no te haya preguntado y que te parezca importante decir?</b></p><p>—Sí, la donación.</p><p><b>—Es tu espacio.</b></p><p>—Durante el tratamiento necesité muchas transfusiones de sangre. Y conocí chicos con leucemia que necesitaban donantes de médula. En mi caso, yo recibí un hueso: si no hubiese existido un donante, hoy no tendría mi pierna. Es importante entender que si no hay donantes, no hay gente que se cure. Yo hoy camino, hago mi vida, gracias a eso. Conozco chicos que se curaron de leucemia gracias a la gente que dona médula ósea. Por eso siempre digo que la donación es un acto de amor enorme. No solo cambia la vida de quien recibe, también la de quien dona. Si no hubiese sido por mi “ángel donante”, yo no estaría así.</p><p><b>—¿Creés en Dios?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Charlaste con Él en ese momento?</b></p><p>—Arranqué el tratramiento enojada. Había fallecido mi abuelo y me había alejado. Pero llegó un momento que dije me falta algo, necesito sostenerme de algo más allá de la medicación, de los médicos y demás. Y ahí volví sin reproches, fue un reencuentro muy lindo. </p><p><b>—¿Y hoy?</b></p><p>—Hoy agradezco muchísimo la vida que tengo. Siento que Dios no me va a poner una batalla que no pueda soportar, y que todo tiene un sentido. Sus planes son como tienen que ser. </p><p><i><b>Si querés contar tu historia escribinos a</b></i><i>:</i><a href="mailto:realidades@infobae.com" target="_blank" rel=""><i>voces@infobae.com</i></a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/RUX2SZTOHBET3JIN5K7T3PJF4A.jpg?auth=0db78e11b4bf59121060980e88c129050039f14ad1f808d79f5c0224805c4232&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Una joven sonríe a la cámara mientras sostiene un mate y un termo, de pie en una calle urbana con edificios antiguos y tráfico de vehículos en segundo plano.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Del brillo del espectáculo a la búsqueda interior: Barbie Simons y su camino entre la exigencia, la soledad y el anhelo de un amor auténtico]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/27/del-brillo-del-espectaculo-a-la-busqueda-interior-barbie-simons-y-su-camino-entre-la-exigencia-la-soledad-y-el-anhelo-de-un-amor-autentico/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/27/del-brillo-del-espectaculo-a-la-busqueda-interior-barbie-simons-y-su-camino-entre-la-exigencia-la-soledad-y-el-anhelo-de-un-amor-autentico/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, repasó su trayectoria desde sus comienzos en el exterior hasta su consolidación en el periodismo. Abordó sus inseguridades, el impacto de la exposición pública y la búsqueda de validación. Además, reflexionó sobre los aprendizajes que le dejaron sus vínculos, la decisión de no ser madre y el proceso personal que atraviesa para reencontrarse, soltar el control y construir relaciones más genuinas ]]></description><pubDate>Fri, 27 Mar 2026 04:38:15 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Hoy me estoy permitiendo soltar, pero me cuesta. No importa si es en lo económico, en lo laboral, en el trabajo, en lo profesional. Me recontra cuesta y estoy haciendo un trabajo sobrehumano para lograrlo y sostenerme así”, admitió <b>Barbie Simons</b> en <b>Ellas</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Barbie es periodista, conductora y figura de la televisión argentina, especializada en espectáculos y <b>entretenimiento internacional</b>. Hija del recordado animador <b>Leonardo Simons</b>, desarrolló una carrera en medios locales e internacionales y se destaca por sus entrevistas a <b>celebridades de Hollywood</b>. </p><p>Actualmente, es conductora de Chicas Pochocleras en <b>C5N</b> y produce su propio podcast en <b>El Observador</b>, además de participar como panelista en diversos programas. Su perfil profesional, que integra periodismo de entretenimiento, coberturas internacionales y un estilo cercano, la posicionó entre las entrevistadoras argentinas más reconocidas en ese ámbito.</p><p>Durante esta charla, Barbie analizó el equilibrio entre la exposición pública y la vida privada, y subrayó la importancia del trabajo personal junto con el valor de mantener relaciones auténticas. Desde el recuerdo de su padre hasta su rol de tía y hermana, destacó que el acompañamiento familiar y la introspección han sido claves para atravesar etapas de cambio y aprendizaje.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/U54VMHVVUJHGDPTEO4SIXUMWWU.jpg?auth=bacdc99d0146a085ebf9508309ccbc46d90d79c4eee88eee30ca5db9d6da1dd0&smart=true&width=4990&height=3384" alt="Barbie Simons: "Tengo muy buena relación con mis ex"" height="3384" width="4990"/><h2>Carrera profesional y hallazgos personales en el periodismo de espectáculos</h2><p>Barbie repasó su recorrido en los medios desde sus primeros pasos en <b>Miami</b>, donde entrevistó a figuras como <b>Halle Berry</b>. Recordó el impacto de aquel debut y cómo ese punto de inflexión la llevó a elegir el periodismo de espectáculos como vocación: “Ese día entendí y dije: ‘Me quiero dedicar a esto’, me encanta este mundo, lo consumí siempre de chica, las alfombras rojas, los Óscars, los Globos de Oro, Hollywood. Siempre dije: ‘Soy muy cholula de Hollywood’”, expresó.</p><p>Al regresar a <b>Argentina</b> tras casi 14 años en <b>Estados Unidos</b>, se instaló en <b>Buenos Aires</b> y comenzó a trabajar cubriendo estrenos de series y películas. “Esta semana, por ejemplo, tengo <b>cinco diferentes series, películas, estrenos</b>. Eso también implica un montón de tiempo de ir al cine, de estar sola en las privadas, pero bueno, me encanta, lo amo”, confesó.</p><p>Además de entrevistar a <b>celebridades</b>, Simons participa en todo el proceso: <b>“Soy yo quien cierra las entrevistas y quien las consigue</b>. No es que tenga un productor detrás. Todo ese laburo lo hago sola. Mi relación con las plataformas, con los estudios como Disney, Apple, Paramount y Netflix, son directas”. También subrayó la satisfacción de generar ambientes propicios con los entrevistados y la importancia de disfrutar la espontaneidad, incluso ante los desafíos que impuso la virtualidad durante la pandemia.</p><h2>Inseguridad, validación y salud mental en la vida pública</h2><p><b>—Tenés un carrerón, ¿te resulta difícil reconocer en qué sos buena o te das cuenta y celebrás los logros que vas obteniendo?</b></p><p>—Siento que soy buena en esto. Pero siempre padecí mucho de baja autoestima. Siempre fui muy insegura, y lo reconozco, en muchos aspectos de mi vida…</p><p><b>—¿Por ejemplo en qué?</b></p><p>—En diferentes terrenos: en las relaciones, en el físico, en lo profesional. Entonces, para mí cuando halagan mi trabajo o me remarcan esto de generar un buen clima en las entrevistas, es como una validación. Y uno en definitiva siempre está buscando la validación del otro, ¿no? Y más los que trabajamos en este medio frente a una cámara, que trabajamos con la imagen... Cuando me dicen: “Sos la mejor haciendo lo que hacés”. Yo digo: “¡Wow! Se ve que debo estar haciendo un buen laburo”, aunque reconozco, y lo hablo mucho en terapia, que tengo una mala costumbre en la estoy trabajando. Siempre me quedo en la falta. ¿A qué me refiero? Termino una entrevista y quizás fue espectacular, por ejemplo, salí de hacer a <b>Kim Kardashian</b>, que fue espectacular, se re viralizó, cinco millones de visualizaciones, le di regalos, generé momentos copados, pero salí y automáticamente dije: “¿Qué me olvidé de preguntar? ¡Me olvidé de preguntar esto!”. Me cuesta reconocer cuando hice algo bien y me paro a veces en la falta, en lo que no hice.</p><p><b>—¿Y por qué sentís que te pasa eso?</b></p><p>—¡Ay! No sé. Porque estoy re mambeada. Vine mal de fábrica (risas). No sé. Insatisfacción. Tiene que ver como con muchos elementos…</p><p><b>—Es algo que nos atraviesa en general: las redes sociales, la inmediatez, la hiperestimulación. Pero hay mucha gente que, desde afuera, uno la ve y dice: “Lo tiene todo”. Sin embargo, cuando empezás a hablar un poco más…</b></p><p>—¡¡¡Si supieran!!! Yo siempre digo que en Instagram y en las redes todo se ve tan lindo, tan hermoso y tan aspiracional. Ahí uno tiene una vida perfecta y maravillosa. Pero si supieran que detrás de eso, quizás hay alguien que está sufriendo o que la está pasando mal, que está lidiando con sus propias batallas, con temas quizás de salud mental. Y es difícil. Siempre digo: <b>“No creas todo lo que ves”. </b></p><p><b>—Si hoy tuvieras que definir en qué momento estás, ¿con qué Barbie nos encontramos?</b></p><p>—En un momento de cambio. De mucho cambio, <b>reposicionándome</b>, <b>reencontrándome</b>.</p><p><b>—¿Sentís que te perdiste y ahora te estás reencontrando?</b></p><p>—Más que perderme fue como quizás invertir tiempo en los otros, o en una pareja, acompañar o sostener, y quizás me olvidé de mí, de mis propias necesidades y de lo que yo realmente quiero o necesito para sostenerme que, en definitiva, si yo no estoy bien conmigo, nada a mi alrededor puede estar bien. Ahora hace ya bastante que no estoy en una relación, va a ser casi un año. Es un montón y es la primera vez que paso tanto tiempo soltera. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5YTN42YW7FBZFNXT2W5CVJYX5Y.jpg?auth=c1cae3d70c3d2fdb4c008b44ae07c9e111414b9ec79701a407389567f73ad29a&smart=true&width=4984&height=3480" alt=""Estoy en un momento de muchos cambios, reposicionándome, reencontrándome", reconoció la periodista" height="3480" width="4984"/><p><b>—¿Sos re noviera?</b></p><p>—Yo soy re noviera. <b>A mí me gusta la vida de a dos, me gusta la compañía</b>. Siento que la vida está hecha para estar de a dos. Desde lo más simple, ¿eh? Llegar a mi casa y compartir... Y hoy me encuentro sola.</p><p><b>—Y no te gusta. </b></p><p>—No. Pero bueno, entiendo que hay momentos para todo y que <b>necesito estar conmigo para resolver un montón de cuestiones para que aparezca una persona correcta en mi vida, porque sino uno sigue eligiendo mal y sigue eligiendo desde la necesidad, desde la carencia y no desde lo real y lo auténtico. </b>Hoy para mí es un planazo llegar a mi casa y ver una serie, que soy adicta a las series, a las plataformas y poder estar en la cama tirada en pareja con ese ida y vuelta, compartiendo, es genial. Quiero comentar con alguien la serie. Pero bueno, entiendo que son momentos de la vida y que ya llegará. Pero reconozco que sí, me copa la vida de a dos, siempre y cuando funcione y haya una sinergia, sea un compañero el que esté al lado tuyo, un par. A veces mi exnovio me decía que era medio insoportable ver series conmigo porque yo le pongo subtítulo a todo, ¿viste? Como: “Flaca, apagá la radio, callate, dejame disfrutar de la serie” (risas). Pero yo necesito como comentarla.</p><p><b>—Mencionaste tu último vínculo y fue una relación larga, ¿no? ¿cuánto tiempo estuvieron juntos?</b></p><p>—Seis años y a distancia. Igual nos veíamos todos los meses. Él vivía en Miami. Y tenía sus hijos. A pesar de que me separé hace un año, sigo en contacto. <b>Tengo muy buena relación con mis ex. </b>No solo con él, en general. Ayer, por ejemplo, fui a cenar con un antiguo ex. Quizás como pareja no funcionamos, fuimos un desastre y no éramos el uno para el otro por diferentes situaciones de la vida, pero nos encontramos como amigos que nos llevamos bárbaro. Nos acompañamos, nos divertimos y no pasa absolutamente nada. Esto es medio bizarro, pero estaba saliendo con alguien, me había puesto de novia, no duró mucho, un par de meses y <b>para mí era importante que mi ex lo conociera e ir a comer los tres juntos. </b>Y fuimos. Después no funcionó, fue algo más pasajero. Pero para mí era importante que alguien que me conoce, que me quiere bien, me diga qué le parecía. De vuelta: la validación externa. Mis amigas que me conocen ya saben que yo tengo recontra buen vínculo con mis ex, pero entiendo que desde afuera puede sonar raro (risas).</p><h2>Decisión de no ser madre y condicionamientos sociales</h2><p>La periodista habló abiertamente sobre su decisión de no ser madre, un tema que, según reconoce, tardó años en poder expresar sin culpa ni temor al juicio ajeno. “<b>Hace muchos años tengo claro que no quiero tener hijos y lo digo</b>. Me costó mucho igual decirlo públicamente porque me sentía muy juzgada, observada, pero bueno, ya lo tengo como muy asumido. Pero recontra quiero un compañero de vida, eso también lo tengo también megaclaro”, explicó.</p><p>Mencionó que vivió situaciones de pareja donde la maternidad era un deseo unilateral. “Una vez fue re difícil, porque incluyó una mudanza, irme a otro país, apostar a un proyecto y su objetivo era ser padre. Y es recontra válido. Pero fue fuerte, fue delicado. Yo tenía creo que 30 o 31. Lo hablaba con mi hermana y mis amigas. Era como: ‘¿Pero qué hago? No quiero, pero lo voy a hacer por el otro’. Y ahí fue el clic, cuando de verdad decidí que no era para mí”, recordó.</p><p>Barbie explicó que la experiencia de ser tía y el vínculo con su sobrino le otorgan un espacio de afecto, pero confirma que su elección es firme: “Gracias a Dios, mi hermana me dio un sobrino adorado, que lo amo con todo mi alma y me encanta pasar tiempo con él y dedicarle tiempo de calidad, pero es una vida con la que yo no podría congeniar”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DH7EW74V3RG7BKCNEB5Z55AWVY.jpg?auth=1249798604d693a1cd268f1a3d411d9d6ba93860f79bd820e5e2e84294c1d0ce&smart=true&width=5621&height=3480" alt=""Siento que siempre sobreviví y quizás ahora es más momento de disfrute y de conectar con otras cosas", admitió Barbie en diálogo con Luli" height="3480" width="5621"/><h2>Familia, duelos y aprendizaje emocional</h2><p><b>—¿Qué buscás o qué intentás encontrar en un otro? </b></p><p>—Un par, un compañero, con todo lo que eso significa. </p><p><b>—Y no es tan fácil. </b></p><p>—Obvio que no. Porque después te dicen: “No puede ser que una chica como vos, que te va bien, que viajás, sos independiente, no encuentre a alguien”. Y la verdad no es tan fácil. Como diría mi prima: “Está áspero el mercado” (risas). <b>Para salir con alguien me tiene que gustar de verdad</b>. No me faltan invitaciones para chonguear, pero salir por salir no me divierte. Sé lo que quiero y lo que no quiero. Y a esta altura de mi vida no estoy para perder tiempo y estar con cualquiera solo por el hecho de tener a un compañero.</p><p><b>—Viste que dicen que uno busca o uno igual al padre o uno totalmente distinto.</b></p><p>—Sí, yo lo tengo muy asumido. Tuve y tengo un Edipo, una idealización con los años de vida que compartí al lado de mi papá y es inevitable que no te condicione.</p><p><b>—Escucharte tan firme en todo lo vinculado a lo laboral y, en lo personal, decir: “Estoy en una etapa de transición, de movimiento”, es muy loco ver cómo esas dos Barbies van surfeando la misma ola.</b></p><p>—Recontra. Yo siempre me puse, por mi historia de vida, en el rol más de supervivencia, como de sobrevivir a la vida. Quizás debería soltar un poco y vivirla más que sobrevivirla. Aprender a disfrutar más, a estar más conectada en el presente, cosas que me cuestan porque siempre tuve el chip de: “Hay que salir para adelante, hay que sobrevivir”. Entiendo que fue desde que perdí a mi papá de una forma muy trágicamente, a una edad muy especial para una mujer, a los 15 años, y ahí me puse el mote de supervivencia. Me fui a un país nuevo sin ser hija de nadie, siendo inmigrante, queriendo abrirme un camino en una carrera, estudiar en un país donde se habla otro idioma... <b>Siento que siempre sobreviví y quizás ahora es más momento de disfrute y de conectar con otras cosas. </b></p><p><b>—¿Te cuesta soltar el control en lo personal y profesional?</b></p><p>—Hoy me estoy permitiendo eso, pero me cuesta un huevo. No importa si es en lo económico, en lo laboral, en el trabajo, en lo profesional. Me recontra cuesta y estoy haciendo un trabajo sobrehumano para lograrlo y sostenerme así.</p><p><b>—Si pudieras tomarte un mate con la Barbie de hace 10 o 15 años, ¿qué le dirías?</b></p><p>—Me causa gracia que es una pregunta que yo siempre le hago a mis entrevistados, pero nunca me la hice a mí misma. Quizás la mimaría un poco más, la acompañaría un poco más. La sostendría para que no se le haga todo tan difícil. </p><p><b>—¿Te has sentido muy sola?</b></p><p>—Sí. A pesar de que estoy muy acompañada, porque yo tengo una red de contención muy grande. Por más de que una se sienta acompañada y sabe que no está sola y tenés tu red de contención y todo, la realidad es que llego a mi casa, cierro la puerta, me acuesto en la cama y estoy sola. Y me levanto y estoy sola. Y sí, no es fácil. Pero me ha pasado de que me digan: “Yo tengo una familia, tengo hijos, mi marido, todo, y también me siento sola”. Y es verdad, también pasa.</p><p><b>—Si pudieses elegir un momento de tu vida, como si tuvieras una especie de archivo y dijeras: “Voy a agarrar una diapositiva” —que puede ser una foto que tengas guardada o un momento que hayas vivido—, y pudieras volver a vivirlo, ¿cuál sería?</b></p><p>—Sin lugar a dudas uno con mi papá. Nosotros los fines de semana íbamos a un country y tengo presente ese momento con mi hermana y mi papá en el auto cantando una canción que a mi papá le encantaba y la poníamos bien alto y bailábamos: “<i>Oye, abre tus ojos, mira hacia arriba, disfruta las cosas buenas...”. </i>Y me acuerdo de ese momento y cada vez que con <b>Vanesa</b>, mi hermana, escuchamos esa canción es automáticamente papá. Es como está presente. Obvio que está, además lo siento y está. Pero volvería a vivir eso.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/QU5DY4UXABF7RL3MW3AXIBOV5A.jpg?auth=d6c459965e99e85ddefac18ba0c78c033cd6cf9e357c166fae62be9c74beb459&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Barbie Simons con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[De “la fea del salón” a fenómeno de Gran Hermano: la historia de dolor, revancha y amor que impulsó la transformación de Daniela Celis]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/26/de-la-fea-del-salon-a-fenomeno-de-gran-hermano-la-historia-de-dolor-revancha-y-amor-que-impulso-la-transformacion-de-daniela-celis/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/26/de-la-fea-del-salon-a-fenomeno-de-gran-hermano-la-historia-de-dolor-revancha-y-amor-que-impulso-la-transformacion-de-daniela-celis/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la ex participante de la casa más famosa del país repasó los momentos clave de su vida, atravesados por carencias económicas, bullying y desilusiones amorosas. También habló de su vínculo con Thiago, la crianza de sus hijas y el proceso de aprendizaje emocional que le permitió reconstruirse  ]]></description><pubDate>Thu, 26 Mar 2026 05:04:36 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Yo sentía que todos los hombres eran iguales: todos mienten, son gatos, son zorros, </b><i><b>therians</b></i><b>”,</b> bromeó Daniela Celis, influencer y modelo, al repasar los golpes emocionales y las traiciones que marcaron su pasado. </p><p>En <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, relató cómo enfrentó prejuicios, la falta de autoestima y episodios de bullying, y aseguró que su paso por <i><b>Gran Hermano Argentina 2022</b></i> marcó un antes y un después en su vida personal y profesional. </p><p>Durante su participación en el reality, su personalidad fuerte y carismática le valió el apodo de <b>Pestañela</b>. Tras salir de la casa, logró consolidar su carrera, construir una comunidad activa en <a href="https://www.instagram.com/danielacelis01/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/danielacelis01/"><b>redes sociales</b></a> y capitalizar su exposición mediática, transformando su historia en un eje central de su identidad pública.</p><p>En la actualidad, se desempeña como influencer, modelo y panelista, con presencia en proyectos digitales, televisión y streaming —incluyendo ciclos vinculados al universo de G<i>H</i>—, además de participar en campañas publicitarias y colaboraciones con marcas. </p><p>En el plano personal, Daniela mantiene un vínculo cercano con <b>Thiago Medina</b>, a quien conoció en el programa y con quien tuvo a sus hijas. Aunque atravesaron idas y vueltas, hoy ambos priorizan la convivencia y la crianza compartida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/N3A53VMZ7ZAMDPLCDVQHRFNPJU.jpg?auth=7231d62becddbc3605cefcca7780ea110c4afd33afea2775a550bba32938e7fe&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Daniela Celis: “Con parte del millón de dólares haría una película de mi vida porque me pasó de todo”. Crédito: Adrián Escándar" height="1080" width="1920"/><p>Ante la pregunta de qué haría con un millón de dólares, Daniela no dudó en confesar que su mayor anhelo es llevar su historia a la pantalla grande. “Espero un día tener un millón de dólares, lo voy a manifestar con fuerza. Pero <b>lo que haría hoy en día sería una película de mi vida</b>”, reveló. Para ella, no se trataría de una producción breve ni simple: “Creo que va para tres horas, porque me pasó de todo”.</p><p>Según explicó, la trama incluiría episodios de drama, amor y superación. “Yo vengo de una familia muy humilde, vivía en una casilla y tengo un montón de hermanos. Mi mamá se enteró que no éramos solo dos hermanos, que mi papá tenía otra familia y que al final éramos cuatro hijos. Mis papás se separaron y juntas con mi mamá hicimos nuestra propia casilla en un terreno. <b>En un momento no teníamos baño, hacíamos todo en un balde</b>”, recordó.</p><p>La película, según imagina Daniela, también mostraría sus primeras decepciones amorosas. “Yo me enamoré de una persona que era mi primer amor, mi primer todo. Estaba muy contenta y terminó siendo como un gigoló, o sea, la persona más mala. Me traicionó por todos lados. Ahí dije: ‘¿Qué está pasando? No toda la gente es tan buena’. Para mí fue como salir de una burbuja”, expresó. Aquella relación, iniciada en la adolescencia, la marcó profundamente: “Él era mi compañero de colegio, tenía mí misma edad, pero era muy rápido. Me destrozó el corazón en diez mil pedazos”, sentenció.</p><p>Es que repasar su recorrido le permite valorar cada cambio y cada logro que alcanzó en sus 29 años. “Si en algún un momento pensaba o soñaba lo que estoy viviendo ahora, no lo veía posible. Porque realmente me pasaron tantas cosas y mi vida cambió de un día para otro porque tomé una decisión y avancé. <b>Ni en mis mejores sueños hubiera sido tan perfecto todo lo que me está pasando</b>”, admitió. Para Daniela, su vida merece ser contada porque es el reflejo de una transformación que desafió todas las expectativas y ella lo atribuye al esfuerzo y a manifestar: <b>“Siempre digo que creer es crear”. </b></p><h2>Gran Hermano, Thiago y la construcción de una familia</h2><p>La relación entre Daniela y Thiago se construyó primero a través de una conexión física y una fuerte química dentro de la casa de Gran Hermano. Con el tiempo, esa atracción inicial dio paso a un vínculo más profundo. Al salir del reality, Thiago fue una de las primeras personas en buscarla. Se presentó en el hotel donde ella estaba aislada, con un peluche enorme y una caja de bombones, y ambos reconocieron que, a pesar de todo lo vivido dentro del programa, aún necesitaban conocerse de verdad.</p><p>Ese reencuentro marcó el comienzo de una nueva etapa. A poco de retomar el contacto, emprendieron juntos un viaje a Brasil, donde Daniela quedó embarazada. Todo ocurrió en pocos meses, pero la intensidad y la convivencia durante el reality aceleraron sus procesos personales y afectivos. “Fue muy rápido, pero ya habían pasado los cuatro meses de la casa, más el mes afuera, ya eran como seis meses muy intensos. Mi vida es así, es rara”, reconoció.</p><p>Al hablar sobre lo que distingue a Thiago, Daniela dejó en claro que lo que la conectó con él va mucho más allá del atractivo físico. <b>“Él tiene muchos atributos especiales”</b>, bromeó. Pero luego aclaró que el rasgo que más la marcó fue su gran corazón. “Tiene un corazón inmenso, es muy buena persona”, afirmó.</p><p>Para ella, la afinidad nació de historias de vida similares y del esfuerzo compartido para llegar a donde están. “Nosotros veíamos que los otros participantes tenían vidas perfectas y nosotros coincidimos. Éramos como los únicos dos que nos entendíamos desde otro lado. Eso nos conectó, el salir de cero y llegar hasta ahí sin ser ‘hijo de’, sin tener ningún contacto, pasando todos los casting y pensando que no íbamos a quedar. Cuando tuvimos a las dos nenas dijimos: ¡Wow! Es la señal de que somos nosotros”, expresó.</p><p>La relación entre ambos, ya separados como pareja, se transformó en una convivencia basada en el respeto y el acompañamiento mutuo. Permanecen solteros, pero mantienen una dinámica de confianza: comparten salidas y pequeños detalles de su día a día, pero evitan profundizar en asuntos personales que puedan herir la sensibilidad del otro. “Nos acompañamos mucho. ‘¿Cómo te fue? ¿La pasaste lindo?’ Lo justo y necesario. Más info no”, explicó Daniela sobre el acuerdo tácito que los mantiene unidos, pero preservando cierta distancia emocional.</p><p>Ella reconoce que, si alguno de los dos inicia una nueva relación y la felicidad del otro se hace evidente, preferiría evitar preguntas que puedan incomodar o doler. “Cuando llegue con una sonrisa de oreja a oreja a casa, ahí me voy a dar cuenta y no le voy a preguntar. Me lo voy a ahorrar, me parece”, relató con humor, aunque admitió que enfrentarse a esa situación le generaría un nudo en la garganta.</p><h2>El accidente que cambió todo</h2><p>La experiencia del accidente de Thiago profundizó aún más la conexión entre ambos. Durante ese episodio, Daniela temió perderlo para siempre y debió sostener a sus hijas en medio de la incertidumbre. “Si él se muere, yo me muero, pensé. ¿Qué voy a hacer? ¿Cómo voy a sostener mi familia? Yo sabía que iba a poder, pero no estaba preparada para eso. Tenía también mucho miedo de entrar en un pozo de depresión. Sabía que tenía las nenas que dependían de mí. Yo tenía que llegar a casa y jugar. Me secaba las lágrimas y fingía una total demencia de que nada me estaba pasando cuando mi vida se estaba destrozando por dentro”, confesó entre lágrimas.</p><p>A pesar de la angustia, Daniela se sintió acompañada por una comunidad que le brindó apoyo constante y rezó por la recuperación de Thiago. “Toda la gente me mandaba un montón de fuerzas, de oraciones, santos. Le recé todos los santos que conocía y no conocía, a todos les pedía, pero con una fe que yo sabía que alguien me iba a salvar, alguien nos iba a poder ayudar”, recordó.</p><p>El reencuentro entre ambos tras el accidente marcó un antes y un después en su vínculo. Aunque ya no convivían como pareja, la gravedad de lo vivido los llevó a redefinir la relación desde un lugar de respeto y cuidado mutuo. Cuando Thiago despertó en el hospital, Daniela le propuso regresar a su casa de origen o a la de sus familiares, sin presiones. Sin embargo, él eligió quedarse junto a ella y sus hijas.</p><p>Le preparó un cuarto especial, adaptado a su recuperación y al ritmo de las niñas, para que pudiera sanar en un entorno seguro y contenido. Esa etapa generó un lazo que Daniela describió como “un hilo bordó”, imposible de romper más allá de los títulos o situaciones sentimentales. “No va a haber nada que nos separe, por más que el título que tengamos arriba”, afirmó, convencida de que la prioridad siempre serán sus hijas, <b>Laia</b> y <b>Aime</b>, y la crianza en un ambiente de amor.</p><p><b>“Quizás podamos llegar a volver junto</b>s. También entiendo que nosotros no tuvimos el tiempo de conocernos”, reflexionó. La intensidad de la convivencia durante el reality, el embarazo y la llegada de las niñas los obligó a crecer y a cambiar prioridades de manera abrupta. Hoy, ambos se encuentran en un proceso de reencuentro personal y de aprendizaje compartido, abiertos a lo que la vida les depare, pero con la certeza de que el vínculo familiar está por encima de todo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7FVT5TNL5NBI5GNRKGK2M4QX5Y.jpg?auth=5098119463d2f4fd01c1d28b189df8fa61bf1cf5327f0980127c8d41fe445481&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Ni en mis mejores sueños hubiera sido tan perfecto todo lo que me está pasando", confesó la ex Gran Hermano. Crédito: Adrián Escándar" height="1080" width="1920"/><h2>Primeros amores, traiciones y aprendizaje sentimental</h2><p><b>—¿Alguna vez te sentiste traicionada?</b></p><p>—Sí, muchas veces en mi vida me sentí traicionada. Cuando era chica, que abrí mi corazón, con esto de mi primer amor que conté al principio, mi primera vez, mi primer todo, mi primer hombre, yo erizada, princesa de Disney, decía: “Me voy a casar con este hombre, tener mil hijos...” Cuando me enteré que estuvo con medio colegio, con medio barrio, con mis amigas, con todo el mundo...</p><p><b>—¿Y qué pasó cuando lo descubriste?</b></p><p>—Un psicólogo le quedaba chico. Era muy encantador, muy manipulador. Más cuando no tenés autoestima, te dicen mil cosas hermosas y vos decís: “Este es el hombre de mi vida, me caso ya”. Viste a veces la mujer con dos cositas lindas ya estamos a sus pies. Pero aprendí y entendí que no, <b>las cosas lindas me las digo yo, no hace falta que me las diga nadie.</b> </p><p><b>—¿Y cómo te manejas cuando alguien te traiciona?</b></p><p>—<b>Ese hombre me hizo traicionera</b>. ¿Me hiciste esto a mí? Esto no me lo hace nadie más. ¡A mí no me cagan más! (risas). </p><p><b>—¿Era solo para protegerte o también buscabas vengarte por sentir que así hacías justicia en tu vida?</b></p><p>—Yo sentía que todos los hombres eran iguales, que mienten, que todos los hombres son... gatos. Son zorros, son therians (risas). Me sentía muy traicionada hasta que me di la oportunidad de conocer bien. Yo siento que también crecí, mi cabeza cambió. Empecé a ir a la psicóloga, que me ayudó mucho. Y entendí que no todas las personas son iguales y que uno no tiene que pagar el peso de lo que hace otra persona. Hay que entender y aprender de lo que pasó y no llevar tu peso o tus problemas a otras personas. Es un laburazo el que hice y <b>hoy en día soy una persona leal.</b></p><p><b>—¿Cuál fue la peor traición que le hiciste a un hombre?</b></p><p>—<b>La peor traición que le hice a un hombre fue serle infiel</b>. Antes de entrar a la casa, yo estaba con una persona en una relación de cinco años. Él tenía 20 años más que yo. Era muy libre, muy respetuosa esa relación y aprendí muchísimo con ese hombre. Me hizo muy grande el corazón. Nuestro plan era: pausar la relación y cuando salga de la casa ver qué sucedía, sin infidelidades de por medio. <b>Pero yo en la casa me enamoro, tengo relaciones sexuales ocho veces en un día. Hice de todo en todos lados.</b> Te imaginarás cuando salí... Ese hombre tenía mis cosas, mi teléfono, mi ropa. Yo vivía con ese hombre.</p><p><b>—¿Cómo era esa relación previa a entrar a la casa?</b></p><p>—Yo aprendí lo que era el amor en libertad. Teníamos él su vida, yo la mía y nos acompañábamos. No nos molestábamos, no nos decíamos nada.</p><p><b>—¿Pensabas en él mientras estabas adentro?</b></p><p>—Sí, obvio que pensaba en él. Pero no podía decir nada porque yo en tres días no estaba sola. Tenía toda esa presión y mochilita atrás mío. Sabía que estábamos en pausa, no es que estábamos juntos, pero era una pausa que para mí inconsciente sabía que no me la podía mandar. Y me la mandé...</p><p><b>—¿Cómo fue el primer encuentro después de salir?</b></p><p>—Estuvimos cinco años juntos y yo jamás lo vi llorar a él. Me miró y me dijo: “¿Por qué?” Y se puso a llorar. “¿Por qué no me dijiste lo que estaba pasando?”, me decía. Y lloraba y lloraba. Lo vi destrozado. Él fue siempre leal conmigo, me ayudó en un montón de cosas. Fue una gran, gran, gran persona para mí. Y le dije: “Perdón, te juro que te pido mil disculpas. Sentí algo que no lo pude controlar. No sé si fue el efecto de la casa, si fue el encierro, no sé lo que me pasó. No sé con qué va a pasar tampoco, pero la verdad que no me sale más que decirte perdón”. Y agarré mis cosas y me fui. No podía verlo a la cara, se me caía la cara de vergüenza, me moría, no sabía qué decirle, qué hacer, no entendía lo que había hecho, la dimensión de las cosas.</p><p><b>—¿Nunca más volvieron a hablar?</b></p><p>—No, nunca más.</p><p><b>—¿Extrañaste esa relación? ¿Pensaste en volver en algún momento?</b></p><p>—Yo me autocastigué mucho con lo que hice. Sentía que me pegaba con un látigo todo el tiempo. Entendí, también con terapia, que dejé de ser infiel y volví a ser fiel con Thiago. Es la primera relación que soy 100 por ciento fiel, por esto, por este castigo, por todo esto de que me autocastigué mucho tiempo diciendo qué fue lo que hice, cómo fui tan mala con esta persona cuando él fue muy bueno conmigo, me pregunté por qué lo hice, en qué estoy fallando, por qué soy así. Y aprendí mucho. A veces uno lo hace intencionalmente. No es que te dice ay, no me di cuenta que me estaba haciendo esto porque sí me estaba dando cuenta. Pero es la vida así y me tocó aprender muchas cosas y gracias a eso hoy en día soy una señora, soy una madre. También pasaba que yo quería tener hijos y él no quería. Era como que tampoco coincidíamos en muchos proyectos o sueños. Entonces también sentí que quizás era una señal de la vida que me estaba diciendo: “No es por acá, andá por otro lado o es momento de experimentar cosas nuevas, de abrir los ojos”. Y tenía que ser, porque hoy tengo el amor de mi vida que son mis hijas. Si no hubiera sido así no tendría a mis hijas, que es lo más lindo que tengo. Igualmente siento que todas las personas que pasaron por mi vida me dejaron una enseñanza. Y gracias a todas las personas que estuvieron en mi vida soy quien soy ahora. Así que yo siempre agradezco todo mi pasado y no cambiaría nada. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QBAYT665MNFEPF7V7MJVFDRRKA.jpg?auth=9dcde343b4a708a9ead3ad85e1b019afbe9aa280c580c7861c29d10c41514eeb&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Crecí con toda esa mochila de ser la fea del salón”: Daniela recordó el bullying que sufrió en su infancia y cómo esas heridas marcaron su autoestima durante años. Crédito: Adrián Escandar." height="1080" width="1920"/><h2>Inseguridades, bullying y superación</h2><p><b>—¿Cuál era tu mayor inseguridad?</b></p><p>—Mi mayor inseguridad, que siento que ya no la tengo más, gracias a Dios, era la mirada de la sociedad, que me señalen. En el cole sufrí mucho bullying. Yo siempre fui morochita y me criticaban por mi físico. <b>Se me marcaban los pelos y me decían la peluda.</b> Pasaban mis compañeros y me decían: “Hay café, café, hay que afeitarse”. Y cosas así. Al llegar a mi casa, con 10 años, le dije a mi mamá: “Me quiero depilar”. Y ella me dijo: “Tenés 10 años, hija, sos muy chiquita”. Pero yo lloraba y decía: “Mami, por favor, me quiero depilar, no quiero sufrir cada vez que voy al colegio”. Me ponía las medias cancán hasta en verano porque no quería que se me viera ningún vello de la pierna. Lo sufrí tanto... <b>Crecí con toda esa mochila de ser la fea del salón.</b></p><p><b>—¿Cómo era tu día a día en el colegio?</b></p><p>—No me invitaban a los cumpleaños porque por fea, ¿entendés? No podía ser parte del grupo. Los profes lo llamaban a mi mamá y le decían: “Tiene que ir al psicólogo, es un florero esta chica, no participa en clases”. Yo no hablaba con nadie. Los recreos los he pasado en el baño encerrada porque no tenía con quién estar (se emociona). Odiaba los recreos porque estaba sola todo el tiempo y tenía que estar en el baño haciendo tiempo: me lavaba las manos, me acomodaba el pelo para que pase la hora del timbre...</p><p><b>—¿Cuándo lograste superar todo ese dolor?</b></p><p>—Me volvieron a cambiar de colegio porque nos habíamos mudado y dije: “En este lugar nuevo tengo que hacer una diferencia; nadie puede saber quién era antes”. Me sentaba adelante, me hacía amiga de los profesores, porque tenía miedo de no encajar con el grupo y prefería estar cerca de ellos: al menos te mandaban a buscar tizas a preceptoría y yo sentía que así construía un vínculo más fuerte conmigo misma. Ese cambio me ayudó.</p><h2>Reflexiones sobre el presente y su mensaje a la audiencia</h2><p>A pesar de las heridas del pasado, Daniela transformó el dolor en un motor de inspiración. Hoy, desde un rol público y con una gran audiencia, busca transmitir un mensaje de esperanza y confianza en uno mismo. “Yo siempre intento dar a los demás lo que aplico todos los días. No sé quién está del otro lado viendo esto, pero si estás y lo ves, es por algo. <b>Yo estuve en el mismo lugar que vos y hoy estoy acá: es posible. </b>Todo está en tu cabeza, en tus pensamientos; hay que manifestar. Pero para llegar a ser lo que querés, tenés que empezar, dar el primer paso. Y una vez que lo das, ya estás subiendo la escalera y vas a llegar. Es confiar en uno”, señaló.</p><p>También remarcó que su historia es la prueba de que los sueños pueden cumplirse incluso cuando el entorno no los alienta. “Cuando me preguntaban que de chiquita qué quería ser, yo decía: ‘Quiero ser modelo, estar en la televisión’. Y mi familia no lo hacía por mal, pero me decían: ‘Baja a tierra porque te va a hacer mal, la realidad es otra’. Entonces yo crecí con los no: ‘No se puede’, ‘esto no’ o ‘aquello no’. Yo no tuve la suerte de ser ‘hija de’ o tener alguien conocido para poder cumplir un pedacito de mi sueño. Y sin embargo, pude. Se puede. Con todos los no en la cabeza, lo hice, lo logré y acá estoy. Te juro que se puede”.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/MSVLQLAOZND47DT3NO6CD2C2EE.jpg?auth=5fbd97305797289b24ce711daacc137a184d3157c06dc39d5ff5784e7b657d59&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Daniela Celis con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Romántica, autoexigente y reservada: Priscila Crivocapich y las razones detrás de sus relaciones breves pero intensas]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/25/romantica-autoexigente-y-reservada-priscila-crivocapich-y-las-razones-detras-de-sus-relaciones-breves-pero-intensas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/25/romantica-autoexigente-y-reservada-priscila-crivocapich-y-las-razones-detras-de-sus-relaciones-breves-pero-intensas/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, repasó su recorrido desde el modelaje internacional hasta su consolidación en el periodismo deportivo. También se refirió a sus vínculos sentimentales, las dificultades para encontrar compatibilidad y su deseo de construir un proyecto afectivo sólido, lejos del ruido mediático. “Tengo que admirar a la persona que tengo a mi lado”, afirmó]]></description><pubDate>Wed, 25 Mar 2026 04:50:17 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Soy una enamorada del amor, re romántica”</b>, afirmó <b>Priscila Crivocapich</b> en <b>Desencriptados</b>, el ciclo de entrevistas de Infobae, donde reflexionó sobre sus relaciones pasadas y advirtió que, si bien intenta mantener un perfil bajo, algunos de sus vínculos recibieron atención mediática.</p><p>Crivocapich es reconocida por su trayectoria en el modelaje, el periodismo deportivo y la conducción televisiva. Inició su carrera profesional a una edad temprana, desfilando en capitales de la moda como <b>Milán</b>, <b>Roma</b> y <b>Nueva York</b>, y participó en campañas y producciones fotográficas tanto en Argentina como en el exterior. </p><p>Posteriormente, se formó en periodismo deportivo y consolidó su presencia en los medios: trabajó en canales como <b>Fashion TV</b>, <b>ESPN</b>, <b>FOX</b>, <b>América TV</b> y <b>A24</b>. Actualmente, desarrolla su labor en <b>Telefe</b> y conduce la sección Protagonistas en la revista <b>Para Ti</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NBBATRBGJVCT3LMQDRCRQZBW2Y.jpg?auth=e5a4dca56479b7da371722066ec691148402f140fc0c8fc08706c20417ad2a90&smart=true&width=5736&height=3888" alt="Priscila Crivocapich: “Soy una enamorada del amor, re romántica”. (Maximiliano Luna)" height="3888" width="5736"/><h2>Infancia, familia y orígenes profesionales</h2><p>Priscila creció en el seno de una familia numerosa y nómada, marcada por los traslados de su padre militar. Nacida en <b>Neuquén</b>, vivió su infancia entre <b>San Nicolás</b> y diferentes ciudades del país. “Tengo dos hermanas que son de <b>Santiago del Estero</b> y una de <b>Olavarría</b>”, destacó la conductora, subrayando el movimiento constante que definió su niñez.</p><p>El deporte fue central en su vida desde chica. “En mi casa los domingos a la mañana sonaba la carrera de autos y terminábamos con el grito del gol a la noche”, señaló. Su padre, ferviente hincha de <b>Racing</b>, transmitió esa pasión a toda la familia, instaurando el seguimiento de competencias deportivas como tradición compartida.</p><p>El ingreso de Priscila al mundo de la moda se produjo durante la adolescencia, una etapa en la que ya era consciente de las exigencias y riesgos propios del sector. “Hoy lo veo con el diario del lunes y digo: ‘¡Wow!’. Por todas las cosas que pasan, que se ven, que se conocen”, reflexionó. </p><p>La contención familiar fue clave para su bienestar: sus padres la acompañaron de manera constante en eventos y viajes, mientras que la presencia actual de <b>Loli</b>, su mánager, también resulta fundamental. “Eso hizo que esté bien cuidada”, detalló, en alusión al rol de quienes la asistieron en sus primeros pasos profesionales.</p><p>Las experiencias en el exterior contribuyeron a su formación personal y profesional y le permitieron aprender a desenvolverse en ese ambiente. Ante la consulta sobre posibles propuestas indebidas que pudo haber recibido, la modelo aclaró: “Siempre fui muy clara con las cosas y soy muy directa, nunca di lugar a nada”.</p><p>Tras regresar de <b>Nueva York</b>, Priscila buscó un nuevo rumbo en los medios. “Me gustaba la conducción, las entrevistas y demás, y por supuesto, me quería preparar y estudiar”, afirmó. El ingreso al periodismo deportivo no fue sencillo. Provenir del mundo de la moda implicó “romper barreras”, por eso priorizó la formación académica y el esfuerzo personal antes de ocupar un lugar en la pantalla. <b>“Me gusta estar preparada para cualquier cosa que haga”</b>, remarcó.</p><p>Su carrera se orientó hacia la cobertura de partidos y la conducción, en un mundo deportivo que recién comenzaba a incorporar a las mujeres. Si bien destacó la buena relación con sus colegas y el trato recibido en los medios, eso reforzó su convicción de que el respeto y la profesionalidad son fundamentales para crecer en la industria.</p><p>Sin embargo, la exposición mediática trajo situaciones inesperadas. Crivocapich reconoció que, aunque el ambiente fue mayormente respetuoso, en ocasiones recibía mensajes después de los eventos deportivos, principalmente a través de las <b>redes sociales. </b>“No es que voy a comer a un restaurante y va a venir el de tres mesas más allá a hablarme, hoy es mucho <b>Instagram</b>”, advirtió. Y señaló que la mayoría de las invitaciones que le llegaban eran de futbolistas.</p><p>Es por eso que la decisión de mantener un perfil bajo y una actitud reservada se extendió a todos los ámbitos. <b>“No hago prensa con mi vida privada, nunca lo hice”</b>, subrayó la periodista, convencida de que la vida personal debe quedar al margen del show mediático.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WX5N3BBGJBAXVKTMRYBE7QYJ7E.jpg?auth=d946f404a903b6264f7c4b13ba33cc7488e51dd1eaadac66a315fe80772d4abf&smart=true&width=5928&height=3840" alt="“No coincidíamos: incompatibilidad absoluta”, confesó Priscila sobre su relación con García Moritan. (Maximiliano Luna)" height="3840" width="5928"/><h2>Familia, vínculos y exigencias</h2><p><b>—¿Cómo era convivir con tres hermanas y tu mamá, siendo cuatro mujeres en casa? </b></p><p>—Y preguntale a mi papá, pobre (risas).</p><p><b>—¿Se llevaban bien entre todas? </b></p><p>—Sí, nos llevamos muy bien. Siempre nos llevamos bien.</p><p><b>—¿Sabían compartir todo? </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Alguna vez salieron con un chico que hubiera salido con otra hermana?</b></p><p>—No, no, eso no. Mis tres hermanas ya están casadas, con hijos... Son las tres más chicas que yo y hace años que están en pareja. Nada que ver.</p><p><b>—¿Cómo es ser la única que no se casó ni tuvo hijos? ¿Te pesa? </b></p><p>—No, no me pesa porque disfruto mucho. <b>Soy una enamorada del amor, re romántica.</b> Veo los matrimonios de mis hermanas y me gustan, me gustan las familias...</p><p><b>—Para ser una enamorada del amor, tuviste pocos novios. ¿No?</b></p><p>—Tuve novios, pero no fueron relaciones tan largas. En general, de dos o tres años. Con alguno conviví... Después, salí con alguno que no tuvo el título de novio. Pero todavía no coincidí. Es eso, creo que es coincidir.</p><p><b>—¿Tus hermanas te dicen: “No enganchás con alguien por tal motivo”?</b></p><p>—A veces… Pero no sé por qué. Por el tipo de trabajo que tengo también a veces es difícil conocer gente, un hombre bien que te invite a salir y le guste tu trabajo.</p><p><b>—¿No les gusta que seas modelo? </b></p><p>—No sé si no les gusta, pero hay cosas que se tienen que bancar. Yo soy bastante exigente también en la vida. <b>Soy exigente conmigo, entonces en la pareja me gusta que sea parejo eso.</b> Que tenga ambición, ganas, buenos valores, que se banque mi trabajo y <b>que no le genere celos mi exposición </b>o si tengo que ir a un evento...</p><p><b>—¿Te tocaron novios celosos? </b></p><p>—Sí, tuve celosos.</p><p><b>—¿Pero vos das motivos? </b></p><p>—Cero. Soy sociable, pero ultrarespetuosa. A esta altura de mi vida, si tengo que estar preocupada por los celos, no está bueno. Trabajo mucho, no tengo tiempo ni energía para eso. No tengo tiempo para estar preocupada por esas cosas si estoy con alguien. Tengo tiempo para estar con esa persona. Tengo ganas de una linda relación, algo maduro, estar con alguien que me acompañe, me apoye y tenga ganas de lo mismo.</p><p><b>—¿Todavía no te pasó? </b></p><p>—No. Tuve en algún momento un novio muy celoso y te metes en una rueda que es difícil de salir. Con el tiempo, se arruina todo. Además, <b>tengo que admirar a la persona que tengo al lado. </b>Y creo que del otro lado pasa también eso. <b>Perder la admiración me deserotiza </b>y es como que digo: “No, esto no”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KSR3NLICTVH4TGVYVYJAW762VQ.jpg?auth=69e22d34d60808d117ef1d952c0b90b65cf667a3823df90f70c466b37a72d7af&smart=true&width=5958&height=3896" alt="“No hago prensa con mi vida privada, nunca lo hice”, advirtió la periodista deportiva. (Maximiliano Luna)" height="3896" width="5958"/><h2>Historias de pareja y aprendizajes</h2><p><b>—En el expediente que tengo acá aparece Chris Angel, el mago. ¿Saliste con él? </b></p><p>—Sí, salí (risas). Ahí está lo que decía recién. Admiración absoluta...</p><p><b>—¿Cómo te conquistó? </b></p><p>—Me acuerdo que lo conocí en un boliche, empezamos a hablar y fue un todo. La verdad que era admiración absoluta por lo que hace y sí, salimos. Pero él vivía lejos y era complejo. Yo venía de haberme separado de una pareja y fue eso. No fue novio, no lo presenté en casa.</p><p><b>—¡¿El Rifle Varela?!</b></p><p>—Juan (risas). Salimos un tiempo, sí. No prosperó...</p><p><b>—¿Martín Menem? </b></p><p>—¡¿Qué hiciste un listado?! ¿Con quién hablaste? (risas). </p><p><b>—Ojo que hoy está muy groso...</b></p><p>—Sí. Felicitaciones por lo que va logrando y ojalá sea todo bueno lo que haga. </p><p><b>—¿En qué categoría entra?</b></p><p>—Salimos un tiempo. Buena onda.</p><p><b>—¿Proyectaste futuro con alguno de ellos? </b></p><p>—Cuando empezás a salir con alguien, con el tiempo, sí. Pero también ese tiempo sirve para conocer al otro. Son épocas distintas, edades diferentes, momentos diferentes... </p><p><b>—¿Con quién sentiste más química? Para mí era con Martín. </b></p><p>—Tiene que haber química, admiración… Martín es una persona muy inteligente, muy linda para hablar.</p><p><b>—¿Te considerás chapada a la antigua en el amor? </b></p><p>—Sí, me gusta que un hombre me invite a salir. Hoy te hablan por Instagram, después pasas a WhatsApp y después a comer. Pero hay gente que es como más liviana, no hace una cita puntual. Vamos a comer, una salida bien y después hay que seguir comportándote con ganas.</p><p><b>—¿Cuántas salidas hacés falta para avanzar? </b></p><p>—Varias. Hasta que veo que me gusta, me gusta charlar, me gusta su trato, es caballero... Para mí el hombre te tiene que conquistar. </p><p><b>—¿Cuál es una red flag para vos? </b></p><p>—Tengo que mejorar las red flag (risas). Pero escuchar, prestar atención a que primero esté presente ahí con vos. Por ejemplo, alguien que te habla mucho de una ex en una salida… ¡Eso es una red flag!</p><p><b>—¡¿Cómo te va a hablar de la ex?! Ahora entiendo por qué tengo este expediente. Saliste con cada bolu, Priscila… (risas).</b></p><p>—No, pero bueno hay gente que nombra o hay quienes no quieren un compromiso o están en un momento de la vida que quieren viajar, qué sé yo. No sé...</p><p><b>—¿Te esperabas la repercusión de tu romance con Roberto García Moritán?</b></p><p>—Sabía que estaba con alguien mediático y me imaginé que algo podía pasar.</p><p><b>—¿Por qué no funcionó? Porque se dijeron varias cosas...</b></p><p>—En el momento en que nos separamos, yo me guardé. Siempre fui bajo perfil, tranquila... Entonces por ahí se dijeron cosas que nada que ver. Yo dije: “Bueno, que pase y que calmen las aguas”. Salir con alguien un tiempo es para conocerse y ver si coincidís o no; y <b>no éramos compatibles. No coincidíamos. </b>Somos muy distintos en la vida, en lo que uno quiere, en las formas, en los hábitos. Teníamos un amigo en común, nos presentó y <b>duró lo que duró.</b> Fue un revuelo por mi trabajo y la exposición de él. Nada más. Pero <b>incompatibilidad absoluta.</b></p><p><b>—Pero terminó todo medio mala onda, ¿no?</b></p><p>—No sé. Para mí el tiempo ubica, calma, aclara.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/YGG4NSTB3FBGDM2RQRIS6ZPXGY.png?auth=d4370369b02e5b3d227161e51ebb1b7b3c64a5eb6f7489b840d2ad94de3f5ae2&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Priscila Crivocapich con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Markito Navaja: cómo empezó en el streaming, el llamado del Kun Agüero que le cambió la vida y su sueño de conocer a Messi]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/24/markito-navaja-como-empezo-en-el-streaming-el-llamado-del-kun-aguero-que-le-cambio-la-vida-y-su-sueno-de-conocer-a-messi/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/24/markito-navaja-como-empezo-en-el-streaming-el-llamado-del-kun-aguero-que-le-cambio-la-vida-y-su-sueno-de-conocer-a-messi/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, el reconocido streamer nacido en Tigre repasa sus orígenes, cuenta el acompañamiento permanente de su padre, sus primeros videos durante la pandemia y una decisión que modificó su destino]]></description><pubDate>Tue, 24 Mar 2026 04:36:20 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Nació en Tigre el 1 de marzo de 1999 y fue bautizado como <b>Marcos Tomás Prez</b>, pero saltó a la fama como<b> </b><i><b>Markito Navaja</b></i><i>.</i> Desde pequeño, como muchos chicos argentinos, soñó con ser futbolista y, apoyado por su padre, fue en búsqueda de concretarlo, pero por diferentes circunstancias, sus aspiraciones quedaron truncas. También junto a su padre, aprendió el oficio de peluquero.</p><p>En 2020, mientras se desarrollaba en el rubro de las barberías, se lanzó al streaming y casi al unísono comenzó la pandemia de coronavirus. En ese contexto se dio su crecimiento en el mundo virtual hasta que <b>una llamada del </b><i><b>Kun </b></i><b>Agüero le cambió la vida</b>. Hoy es uno de los creadores de contenido más reconocidos. En esta entrevista, cuenta sus orígenes, algunos momentos difíciles por los apremios económicos, el día que lloró por el llamado del Kun y su sueño de conocer a Messi.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BMZV3ZNPJVFTJE5WBMJXXD6FWE.jpg?auth=e5bdaab316882f127ad4de9589249051a36365df1026d2684e1288d328f77753&smart=true&width=5569&height=3801" alt="Markito Navaja sueña con conocer a Lionel Messi (Foto Maximiliano Luna)" height="3801" width="5569"/><p><i><b>-¿Tuviste la intención de ser futbolista? </b></i></p><p>-Obvio, intacta hasta los 13 años... </p><p><i><b>-¿Por qué? ¿Por falta de talento o falta de levantarse temprano? </b></i></p><p>-¿Por qué me tiras esa entrada, che? Recién arrancamos (risas).</p><p><i><b>-¿Por qué no llegó Markito Navaja a ser futbolista profesional? </b></i></p><p>-No, no me daba. No había tanto talento. Siempre me defendí más en cancha de cinco, más que nada. Y también tuve un poco de mala suerte, es la realidad. A los 12, 13 años, estaba jugando en Tigre, estaba sacando la Garra 13 y me fui a vivir al sur, justo ahí. </p><p><i><b>-¿Cómo fue tu infancia en Tigre? ¿Cómo está compuesta tu familia? </b></i></p><p>-Tengo una familia grande, vivía con todos. Tengo muchos tíos, abuelos, bisabuelos. Somos muchos. Siempre con mi viejo volcados al fútbol. <b>Él realmente creía que yo era el nuevo Messi, un boludo (risas). Él tenía una confianza plena.</b> Tremendo la cantidad de tiempo que invirtió, y no invirtió guita porque no tenía, sino también la ponía, pero íbamos a jugar a todos lados. Sábado, domingo, Mi vieja cagándonos a puteadas, diciendo “cuando van a estar en casa, que esto, que lo otro”. Cumpleaños, vamos a jugar a la pelota igual, al mismo tiempo jugaba él. Mi viejo apostó mucho en mí, mucho tiempo. En el baby me iba muy bien, hacía muchos goles, salí goleador muchos años seguidos de chico y nos ilusionamos. Totalmente al pedo, porque no se dio. </p><p><i><b>-Pero un poco estás viviendo del fútbol ahora igual</b></i></p><p>-Ahora estoy cumpliendo mis sueños de otra manera. La verdad es que para para resumir eso, para mí no me daba para jugar, no me daba el talento, no me daba la mentalidad tampoco. Pero lo intenté lo más que pude y hoy se puede decir que cumplí el sueño de otra manera. <b>Terminé jugando en estadios, terminé compartiendo con jugadores impensados. Entonces se cumplió un poquito al final. </b></p><p><i><b>-¿Cómo fueron tus inicios en el streaming?</b></i></p><p>-Se dio primero viendo a <i>Coscu</i>, consumiendo su contenido, también <i>Joaco</i> López me divertía un montón. Hoy son amigos míos y colegas, pero en ese momento era consumir a ellos, ver qué hacían. Eran como un acompañamiento para mí. La verdad, me divertía un montón. Yo ahí todavía estaba en la barbería, atendiendo, era encargado de local y colorista, que es lo que más me gusta, hacer color. Y un día mi viejo, que es un crack, llegó a la casa de <i>Coscu</i>, vía mensajes por Instagram. <i>Navajas</i> no era tan grande como ahora, pero ya era grande en el rubro barberías. Ya habíamos estado con artistas, con jugadores, y queríamos llegar a los streamers también. Un día se da y terminamos haciendo color y cortando el pelo en lo de <i>Coscu</i>, cuando tenía la casa en Nordelta. Le empecé a hacer color y empezó la amistad. Ahí veía que <i>stremeaban. </i><i><b>S</b></i><b>iempre de chico, en mi círculo más íntimo, me gustó hacer reír, lo mismo con mi familia, pero era muy inseguro y tímido para el mundo abierto. Con mis amigos y mi familia siempre buscaba la manera de hacer reír y empezó el streaming y dije “che, me gusta, pero ¿me va a dar o no me va a dar?"</b> Y me pasó que sí, acá tuve más suerte o tenía más talento. Me animé, hacía de cuenta que la cámara que estaba ahí eran mis amigos. No sentía esa presión de que me estén mirando. Esto fue en plena pandemia, en cuarentena. En paralelo, la barbería fundiéndose. Mi viejo la remó toda la vida y una vez la pegó, muy de grande. Teníamos dos o tres barberías, después llegamos a poner como ocho, con franquicia. No eran nuestras cien por ciento, pero el nombre era tremendo. Empezó la cuarentena y viste que por los protocolos la barbería es lo último que abría... Mi viejo decía “cisne negro”... mi viejo, que toda la vida renegó, se le cayó a pedazos lo único que le había ido bien. </p><p><i><b>-¿Y ahí qué te pasaba a vos? </b></i></p><p>-Era muy raro, porque él estaba apagado en la cocina y yo estaba en la habitación <i>stremeando</i> a los gritos y me estaba yendo increíble. Había mucho feedback de la gente, muchos clips virales, también empezó a entrar guita... Cuando empiezo a crecer mi viejo me apoya, pero siempre desde un lado de no meterse en el sentido de las decisiones que tenía que tomar yo, porque crecí muy rápido. Empecé a <i>stremear </i>y a los seis o siete meses me llamó el <i>Kun </i>(Agüero). <b>En paralelo me vienen a buscar una plataforma china, que me ofrecían 25 mil dólares por mes. La oferta del Kun no era tan económica, era más bien un proyecto grande que se venía.</b> El <i>Gordo </i>(su papá) caminaba por las paredes, se metía en el baño, entraba, salía el <i>Gordo</i>. Le dije “tengo estas dos cosas”. <b>Mi viejo quería agarrar esas 25 lucas urgente, era un contrato de tres años. Hablé con mi manager, le digo “mirá, mi viejo no se va a meter, pero tengo la seguridad absoluta de que tenemos que hacer lo del </b><i><b>Kun</b></i><b>”. Fue intuición, sentía que los de la plataforma china te ponen la plata y después al año desaparecés.</b> Sentía que lo del <i>Kun </i>me iba a acercar a otras cosas, me iba a dar prestigio, y por suerte salió bien. Pero lo tenía a mi viejo comiéndose las uñas en la cocina (risas).</p><p><i><b>-¿Por qué se tuvieron que ir a vivir a Piedrabuena?</b></i></p><p>-Piedrabuena es un pueblo hermoso, pero muy chico. Queda en el sur, en Santa Cruz, a dos o tres horas de Río Gallegos. Allá teníamos una abuela y un tío que tenía negocios. Mi viejo tenía dos laburos acá, vendía fiambres a la mañana y a la noche estaba en un local de empanadas. Mi vieja era maestra jardinera y siempre hay algún padre que se le va la boca o algo por el estilo. Dejó ese trabajo y a mi viejo lo echaron de uno de esos dos laburos que tenía. Quedamos al borde de ir a la calle, pasaron unas secuencias medias tristes en la familia. Ahí es donde mi viejo dice “nos vamos”. Ahí tenía 12 o 13 años. Cuando crecí entendí lo grave que fue la situación, en el momento no lo viví tan así. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WTOS7EVXZNETXGRTGA3CZORIDE.jpg?auth=be49f51698491aca852717ace671accc3fc00ab3318e55a7afa55bd394cff57b&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Un llamado del Kun Agüero fue clave para su futuro. Ese día, lloró (Foto Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><p><i><b>-¿Cómo te llevás con los haters, con los comentarios negativos?</b></i></p><p>-<b>Sinceramente al principio me costaba un montón recibir comentarios negativos de todo tipo por cualquier boludez. Incluso tenía diez comentarios buenos y dos malos y me quedaba con los dos malos.</b> Porque cuando arrancas es así. Pero hoy en día lo vivo mucho más tranquilo en el sentido de que no es tan real. No lo tomo tan personal. Me cuesta creer que hay gente que que se toma el tiempo de hacerlo. No sé de dónde salen, realmente me sorprende, pero hoy en día no lo tomo personal. Siento que la gente comenta por comentar. Muchas veces se olvida de que somos personas. Como que soy un meme. No me ves en la calle. Normalmente no soy un amigo tuyo. Es Marquitos, un meme. <b>“Vamos a bardearlo, que no pasa nada”. No es así. Del otro lado hay una persona, insegura, hay una persona que reniega, que tiene una historia de vida también, que decís “loco, ¿qué te molesta tanto?“.</b> Hay un laburo detrás de lo que estoy haciendo. Hay una familia, hay un grupo de editores. Somos un montón atrás de esto. ¿Por qué ese comentario tan malo? Pero después no encuentro una explicación lógica. </p><p><i><b>-¿Tenés colegas del streaming que la hayan pasado mal por esto? </b></i></p><p>-Sí, obvio. Hay muchos colegas que estuvieron en situaciones en las que los ataca mucha gente al mismo tiempo y y no sabían cómo levantar la cabeza. Nadie sabe cómo manejarse en estas cosas nuevas. Más que somos pibes y hacemos muchas cagadas, o sea, “cagadas”, no son tan cagadas. Pero cuando metés una opinión media polémica después no sabés si salir a bancarla con el pecho. Si lo pensás, si te replanteas todo. Las redes tienen un tema mental, un tema psicológico que la mayoría lo terminamos laburando, la mayoría del tiempo. <b>Es muy difícil el tema de las redes sociales. Tenés que ser muy fuerte o tenés que pasar al nivel de que no te importe nada. Sino sufrís mucho, te pone en duda tu personalidad. </b>Empezás a cambiar todo el tiempo, ya no sabés qué hablar, qué decir, no te sentís más libre. Y yo creo que que esa parte psicológica es muy importante para el streamer, para el que vive de las redes, del influencer o lo que sea. </p><p><i><b>¿Cómo fue que te contacta el Kun? ¿Qué sentiste?</b></i></p><p>-Ese día había <i>stremeado </i>toda la noche y me acosté a los 8, 9 de la mañana. Me levanto como a las tres de la tarde y veo llamadas perdidas y audios de la una más o menos. Era el <i>Kun</i>, me decía que estaba creando un equipo de Esports, que quería tenerte en cuenta, que lo hacía reír un montón, que esto, que lo otro. <b>Mi reacción fue llorar, llorar, llorar</b>. Encima mi viejo se había ido al súper, te acordás las filas del súper, que eran un quilombo. Tardaron como tres horas, no venían más. Me acuerdo que estaba en la galería de mi casa. <b>Me pongo a llorar y digo “no puedo creer lo que está pasando”.</b> Llega mi vieja, le digo “me acaba de llamar el Kun, tiene un proyecto muy grande, quiere que viaje y demás” y ahí se fue todo al carajo. Mi familia felicitándome, haciendo el stream de presentación. Me acuerdo que yo estaba arriba, tenía cien mil viewers en directo en mi casita, en la cucha, cien lucas de viewer, y abajo toda mi familia mirándolo, mis amigos. Fue increíble. Fue como debutar en Primera. </p><p><i><b>-¿Cómo podés definir a Coscu?</b></i></p><p>-En el mundo del streaming es el pionero, el número uno, el que avanzó cuando no había absolutamente nada, el que puso las primeras semillas se puso a a jugar al LOL cuando no era conocido. Además es una persona generosa, solidaria, empática. Es la persona más solidaria que conocí en mi vida. Además es completísimo. El chabón puede darte un discurso de algo serio que te va a atrapar, puede hacerte reír con la estupidez más grande teniendo 33 años y puede ser el mejor amigo en todos los aspectos. <b>La verdad yo creo que es el número uno porque se lo merece. </b></p><p><i><b>-¿Qué podés decirme de Messi?</b></i></p><p>-<b>Es lo más grande que hay en el mundo y sueño con conocerlo, es mi sueño máximo.</b> Siempre digo que tengo dos sueños: conocer a Messi es mi sueño máximo, y el número dos es tener un predio de fútbol propio. Tipo escuelita, <i>La Crema Fútbol Club</i>. Me muero por ver nenes con la camiseta de <i>La Crema</i> entrenando y que quieran ir y que digan “yo entreno en <i>La Crema</i>”. Es mi sueño, es un proyecto que tengo ahora, a largo plazo igual. Pero conocer a Messi, no digo que estuve cerca, pero yo creo que si fuera un poco más caradura, onda el Momo, ya lo hubiera conocido. </p><p><i><b>-¿No le mandaste mensajes? </b></i></p><p>-No, y tampoco me dio para pedirle un favor al <i>Kun</i>, que es el mejor amigo y tengo confianza. <b>Jamás le diría “haceme conocer a Messi, dame una mano”.</b> Fui a ver a Paredes en el PSG y no le pedí la entrada, no le pedí la camiseta, no le pedí nada. Solamente hablábamos y él me ofreció todo. Yo no pido camisetas, no pido pido favores. Me da mucha vergüenza.</p><p><i><b>-Es tu sueño máximo y no lo conocés...</b></i></p><p>-Quiero darle un abrazo, nada más. Siento que si me preguntás, así entre nosotros, le quiero decir que lo amo, que es el mejor, lo mejor que me pasó, que lo admiro, pero obviamente no lo haría, porque sería re incómodo para él. “Yo te amo amigo”, re incómodo, pero te juro que es un abrazo. <b>Quiero que me mire a los ojos y abrazarlo. No quiero una foto, no quiero un video, no quiero un carajo. Quiero abrazarlo.</b> Me regaló demasiado. Yo, que amo el fútbol, y él es un ejemplo de superación. La magia que tiene para jugar al fútbol... miro los videos una y otra vez, como si no los hubiera visto antes. Lo amo, lo amo de verdad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ECM2PCAHLRHCXIN2YYUI2L52UE.jpg?auth=b6b84db44c6956e782ffad77197463115fd6cc3585f2e979e6d0fa6f82bd70c7&smart=true&width=5782&height=3998" alt="Markito comenzó con el streaming durante la pandemia y ya no paró (Foto Maximiliano Luna)" height="3998" width="5782"/><p><i><b>-¿Cómo monetiza un streamer? Para que la gente pueda entender, que puede ser una salida laboral, siempre con responsabilidad, con laburo, como decías vos, también con equipos atrás. </b></i></p><p>-Normalmente los streamers empezamos de muy chicos y por ahí la responsabilidad de que dependa de vos a veces te juega en contra. Por los mambos en la cabeza, por los problemas del día a día, problemas familiares, etcétera. Pero cuando cuando hacés una buena base te puede ir bien. Te hablo de números aproximados. La vez que más hice fue en la <i>Kings League</i>, en un stream que tuve 60.000 personas, pero poco tiempo, unos 40 minutos, una hora. <b>Me habrán pagado 2.500 dólares, 3.000, por 40 minutos.</b> Me parece una exageración total, pero yo creo que si lo mantenés, con mucho menos viewers, 10 mil, 5 mil, con una transmisión mucho más larga, todos los días, <b>se puede llegar a ganar más de 20 mil dólares al mes. Es muchísima guita, es demasiado.</b> </p><p><i><b>-¿Vos sos consciente de eso?</b></i></p><p>-Sí, yo soy consciente de todo, mantengo mi realidad absoluta, la de mi familia, la realidad de mis amigos, la realidad de la gente, la realidad de todo. </p><p><i><b>-¿Del corazón cómo estás? ¿Estás con alguien, estás solo?</b></i></p><p>-Estoy solo, estoy tranquilo, y quiero estar solo. Me estoy cuidando a mí.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/S6UFPIL7INCWBBO7ZNNGIKGJO4.jpg?auth=43851aa7ab0e23bd6922d57fc03f3092f4b7e1477d102fd6162ded1fc4208dce&amp;smart=true&amp;width=1921&amp;height=1081" type="image/jpeg" height="1081" width="1921"/></item><item><title><![CDATA[Verónica Llinás: “¿Ese monstruo soy yo? Me vi y me quería matar”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/22/veronica-llinas-ese-monstruo-soy-yo-me-vi-y-me-queria-matar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/22/veronica-llinas-ese-monstruo-soy-yo-me-vi-y-me-queria-matar/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[No soporta verse en La Gringa, con la asquerosidad del personaje. Sin pareja desde hace cinco años, dice que está de novia con ella misma y que disfruta mucho estar sola. A los 65, a pesar del espejo, se siente una persona joven, con menos prejuicios, flexible. El caparazón ante los ataques, insultos y frases tremendas que recibe por sus opiniones. Si no habla, dice, se siente una persona indigna. El mejor presente: teatro y serie muy exitosos, y el desafío de una película histórica por delante]]></description><pubDate>Sun, 22 Mar 2026 04:23:01 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Difícil presentar a Verónica Llinás y resumir todos sus trabajos. Desde las “Gambas al Ajillo” hasta sus personajes en el programa de Antonio Gasalla, “Graduados”, “Historia de un clan”, “El Marginal”, “Dos locas de remate” y mucho más. Hoy se luce en la desopilante comedia “Una Navidad de mierda” y como La Gringa en la serie “En el barro”. Además empezó a grabar la dramática historia de la Madre de Plaza de Mayo Azucena Villaflor. Es una artista genial, enorme.</p><p>– Yo me siento una privilegiada y una mimada del medio y del público. Trabajé mucho, no es que vino un angelito y me tocó con la varita, laburé y estoy disfrutando el fruto de ese trabajo.</p><p><b>– La obra de teatro tiene mucho éxito, siguen las repercusiones por tu trabajo en “En el barro”, ¿qué podemos saber de la película que cuenta una historia que sucedió en la última dictadura militar? </b></p><p>– Es un thriller político histórico que se verá por Netflix. Dirige Santiago Mitre, actuó Peter Lanzani y Mariano Llinás es co guionista.</p><p><b>– ¿Estás muy cansada, fundida?</b></p><p>– Estoy fundida y feliz. A la vez. Se dio una especie de conjunción planetaria que no se da muy seguido en las carreras de los actores. Me tocó una obra… Siempre que digo la palabra “éxito” me toco la izquierda, pero lo que pasó con “En el barro” no me lo esperaba, lo que pasó con La Gringa fue para mí totalmente sorpresivo. Y esta película que es de un nivel de responsabilidad, de privilegio, de orgullo… </p><p><b>- ¿Es como tocar todas las cuerdas a la vez?</b></p><p>– Sí, y que salgan todas bien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2HQVRCOSVNG6PHWAH5UPAGQAZ4.jpg?auth=455bd1776a610e70e1a63835446f82321c9b404faaffd54623e6de09acc5a5f1&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Estoy fundida y feliz. A la vez. Se dio una especie de conjunción planetaria que no se da muy seguido en las carreras de los actores", dijo Verónica Llinás (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– La Gringa, sádica, desagradable, resultó ser gracias a tu interpretación la protagonista de esta segunda temporada. Muy complejo, imagino, verse a sí mismo en ese personaje. ¿Vos te ves? </b></p><p>– Me veo y me cuesta muchísimo verme y sobre todo en algo como La Gringa.</p><p><b>“CON LA GRINGA DIJE: CHAU, ME ENTREGO AL HORROR”</b></p><p><b>– Vos rubia, con tus anteojos y maquillada. ¿Sos coqueta?</b></p><p>– No soy muy coqueta, siempre fui medio desastre.</p><p><b>– No a ese punto.</b></p><p>– No, no a ese punto. Eso es tremendo, ahí abandoné y dije: chau, me entrego al horror, muestro todas mis fealdades, más feas que yo. </p><p><b> – Pero no sos vos al desnudo, no solo no tenés maquillaje, tenés hacen cosas en la cara.</b></p><p>– Me hacen como unas venas, una cosa horrible. Me ponen las cejas más gruesas, más para abajo, me agregaron pelo. Y la actitud es horrible. Es un marimacho espantoso.</p><p><b>“NO ME SOPORTO VER COMO LA GRINGA. CUANDO ME VI ME QUERIA MATAR, NO SOY ESE MONSTRUO”</b></p><p><b>– ¿Y cuando te ves?</b></p><p>– Digo, ay, por Dios, que horror, no me soporto ver. Estaba muy, muy angustiada porque nos dieron la serie un cacho antes de que saliera para que la viéramos y que hiciéramos las notas. Yo la vi, estaba queriéndome matar. Me venían diciendo “está bárbaro”, pero hasta que el público no reacciona es como que no lo termino de creer.</p><p><b>– ¿Qué fue lo más feo de verte?</b></p><p>– ¿Ese monstruo soy yo? Ese monstruo va a perdurar porque no es que desaparece, va a estar dando vueltas la imagen por todos lados. Eso soy yo, no solamente en lo físico.</p><p><b>– En la monstruosidad del personaje.</b></p><p>– La monstruosidad del personaje, la oscuridad que maneja y lo asquerosa que es. Uno no es el personaje, pero un poco sí, porque un poco tenés que ser para poder hacerlo en ese momento.</p><p><b>– Violar.</b></p><p>– Claro, ese sadismo, esa violencia. Todos tenemos monstruos adentro y dejar salir el propio no es fácil, hay que bancársela después.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AN6BUB6RBFFNPMIMKU6UI4WJOQ.jpg?auth=60aababb393efc8d298f1a8ccf33eb8d17156ecb2d883c1817ee841308d77f69&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""¿Ese monstruo soy yo? Ese monstruo va a perdurar porque no es que desaparece, va a estar dando vueltas la imagen por todos lados", aseguró Verónica Llinás" height="1080" width="1920"/><p><b>– Me quedé con lo que dijiste, que es para siempre.</b></p><p>– Y sí, porque nada se borra en esta era, nada desaparece. Todo lo que dijiste te condenará siempre y la imagen te condenará siempre.</p><p><b>– En algún momento habrá sido intenso hacer dos personajes tan contrapuestos cada día, uno desopilante y otro denso, oscuro.</b></p><p>– Totalmente, el mismo día. Es como un chip que tenés que cambiar. Rarísimo también. Nos pasa a los actores, te sacás un cassette, ponés otro.</p><p><b> – ¿Después dormís lo más bien con toda esa máquina? ¿Sin ayuda?</b></p><p>– Sí. Lo que hago cuando vuelvo del teatro es darme un baño de inmersión, me hiervo, digamos. Y después uso el audiolibro para dormirme. El audiolibro es importante porque te entretiene, es como el famoso cuentito de cuando eras niña. Escucho “Orgullo y prejuicio”, ¿entendés? Literatura divina de otro siglo donde hay unas imágenes increíbles.</p><p><b>– ¿En un momento lo apagás o sigue?</b></p><p>– Sigue toda la noche, jajaja. Después me levanto, voy al baño y vuelvo atrás hasta donde me acuerdo. </p><p><b>– O sea, ya lo necesitás, no es que volvés y seguís durmiendo.</b></p><p>- No, antes tomaba Rivotril, entonces ahora para bajar… </p><p><b>“ESTOY MUY CONTENTA DE ESTAR SOLA. ESTOY DE NOVIA CONMIGO MISMA”</b></p><p><b>– Te acostumbraste a vivir sola. </b></p><p>– Sí. Estoy muy contenta de estar sola. Estoy de novia conmigo misma. Yo tuve una pareja después de Guido.</p><p><b>– Estuviste casada muchos años.</b></p><p>– Con Guido fueron 25 años. Pero después de que él murió al tiempo tuve una pareja de cinco años.</p><p><b>– ¿Estás sola desde hace cinco, seis?</b></p><p>– Más o menos, sí. Y la verdad que lo disfruto mucho, me gusta. Yo soy una persona bastante solitaria, no soy muy sociable. Me gusta eso de que nadie me dice nada, a la mañana no me habla nadie. Puedo comer mirando la computadora.</p><p><b>“UNO A VECES NECESITA UN ABRAZO, PERO YA NO CREO QUE APAREZCA LA PERSONA. ESTOY BIEN ASÍ.”</b></p><p><b>– ¿A la noche no es difícil? </b></p><p>– No, tengo el audiolibro, jajaja. Obviamente que uno a veces necesita un abrazo o algo, pero mientras no aparezca, ya no creo que aparezca la persona, estoy bien así.</p><p><b>– En realidad no vivís sola. Siempre tuviste perros y gatos.</b></p><p>– Sí, tengo ahora cinco perros conmigo y un gato. En el predio hay cuatro gatos, pero uno es mi novio, no duerme conmigo porque no lo dejo, porque me trae regalitos indeseados. Pero dormimos la siesta.</p><p><b>– ¿Los perros duermen afuera o adentro?</b></p><p>– A veces duermen afuera, a veces adentro. Hay algún problemita con uno que quiere entrar a las siete a saludarme, no quiere quedarse. Quiere volver a salir.</p><p><b>– No estás sola.</b></p><p>– No, no estoy sola. En el lugar está Juanita, que es la casera.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YFX3RGA4MVGM5KSYZ2QR42T4FM.jpg?auth=38c4d07f740f24b5da2e402e8352618421500f6430f807dc9fc643380dc990dc&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Tengo ahora cinco perros conmigo y un gato", contó Verónica Llinás en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>– Desde hace mucho tiempo. </b></p><p>– 38 años más o menos, la relación más larga que hay. Juanita incluso hizo videos conmigo y trabajó en la película “La mujer de los perros”.</p><p><b>– Reformulamos todo. No vivís sola, Juanita es familia, ¿o no?</b></p><p>– No vivo sola. No vivo en pareja. Con Juanita ya nos entendemos casi telepáticamente.</p><p><b>“JUANITA ES LA CASERA DESDE HACE 38 AÑOS, NOS TRATAMOS DE USTED. A VECES ME DICE: QUÉ MAL LLEVADA QUE ES USTED”</b></p><p><b>– Es un mérito haberlo logrado.</b></p><p>– Sí, la verdad que sí, sobre todo de ella, que me soporta. A veces me dice: “qué mal llevada que es usted”. Nos tratamos de usted. Me dice unas cosas tremendas, me dice cosas malvadas. “Esa ropa no le entra, ¿no?”. Y le digo: estoy pensando adelgazar unos kilos. Y dice : “ja, ja, ja, ja! ¡Adelgazar!” Es mala. </p><p><b>– ¿Nunca te enojás?</b></p><p>– Le digo: no se ría usted, que también tiene una panza… Nos decimos cosas así. Cosas de la familia, pero siempre con “usted”.</p><p><b>– ¿Vecinos no hay?</b></p><p>– Tengo mis vecinos, son bastante indeseables. Pero sí tengo un amigo vecino que es una gloria, Juan y su marido Hernán, entre las mejores cosas que me pasaron está la amistad en los últimos años con ellos. Así que no estoy sola. </p><p><b>– Vivís lejos, se rompe un cuerito. ¿Qué hacés?</b></p><p>– Juan, es maravilloso porque es médico, pero además te cambia el cuerito, sabe de electricidad, es inteligente, arregla la puerta... </p><p><b>– El paso de los años ¿qué sentís que te cambió? ¿Qué extrañás y qué no extrañás?</b></p><p>– La energía que tenía en algún momento extraño. Que no me duela el cuerpo, yo tengo fibromialgia, tengo dolores corporales. La agilidad que tenía, yo hice acrobacia hasta los 40 años. Ahora camino, nado cuando puedo, me gusta mucho nadar. Pero no sé si extraño el aspecto de antes, no soy una persona que añora o que no quiere envejecer. Asumo la vejez, me banco las arrugas, no soy coqueta. Si no, ya me hubiera dado retoques en la cara, ya me hubiera hecho algunas cositas que se hacen las mujeres, sobre todo las actrices. Solo me cuido la piel, pero no quiero atrapar la juventud porque sé que no se la puede agarrar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T5S63JVNDNB3FKPMFJ57NYZWMI.jpg?auth=155bace9fadd8e1a2472d5eb04077c14f69a9e0d2f9d6274f6c89e8dd1ca4980&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""No soy una persona que añora o que no quiere envejecer. Asumo la vejez, me banco las arrugas, no soy coqueta", expresó Verónica Llinás" height="1080" width="1920"/><p><b>– Es una batalla perdida.</b></p><p>– Está perdida. Y creo que a veces, cuanto más querés hacerlo, más se ven los años.</p><p>– <b>Hay otras cuestiones en las que uno puede sentirse jovata, hay una manera “jovata” de ver ciertas cosas.</b></p><p>– Sí, pero no me siento jovata. Es verdad, pero me siento mejor, me siento más sabia. Tengo más claro qué quiero, qué no quiero, qué me banco, qué no me banco, qué tengo que tratar de aguantar. Tengo mucho más claras las cosas.</p><p><b>– Yo digo que la arena no la piso más, no es un plan, me molesta la arena caliente.</b></p><p>– Pero eso no es de jovata. Es haber entendido qué te gusta, qué no te gusta.</p><p><b>– ¿Viste que cuando uno es joven no piensa en cosas que deja de hacer para siempre?</b></p><p>– No. Es muy duro pensar “esto no lo voy a hacer nunca más en la vida”, pero no porque no quiero, porque ya no puedo, acrobacia. Yo siempre decía que mientras pudiera dar saltos en el aire, iba a ser joven. Un día dejé de hacerlo y dejé de ser joven según esa visión.</p><p><b>“YO NO QUIERO DEJAR DE ACTUAR NUNCA, MUCHA GENTE SUEÑA CON EL RETIRO, A MÍ ME GUSTA ESTO.”</b></p><p><b>– Al revés también. “No quiero dejar de hacer esto en la vida”, antes uno se sentía inmortal.</b></p><p>– Totalmente. Sí, yo no quiero dejar de actuar nunca. ¿Viste que mucha gente sueña con el retiro? “Voy y voy a viajar y voy a hacer lo que me gusta”. A mí lo que me gusta es esto que estoy haciendo, no lo quiero dejar de hacer.</p><p><b>– No es de vida o muerte nada que no sea actuar.</b></p><p>– No, creo que no podría tolerar que me dijeran que no puedo actuar más, no solo actuar, dirigir, escribir.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GTGPUHGQN5BI7BURIIBHVXS2VQ.jpg?auth=b7664dfb5c7cb493685b2c35567551906051c3cd857c3bb545ed659f8cb77b3c&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""A mí lo que me gusta es esto que estoy haciendo, no lo quiero dejar de hacer", destacó Verónica Llinás" height="1080" width="1920"/><p><b>– Hasta el final y con dolor de cuerpo.</b></p><p>– Sí, como sea.</p><p><b>– Uno piensa también en gente que quiere volver a ver. Como si nos quedara poco tiempo.</b></p><p>– Sí, tenemos más clara la finitud. Muchas veces decimos a las amigas: dale, antes de terminar en el geriátrico veámonos. Después las vidas son complejas o vivimos lejos.</p><p><b>“YO ME SIENTO MUY JOVEN, LA CONTRADICCIÓN ME LA PRODUCE EL ESPEJO”</b></p><p><b>– A veces uno se ve más joven que otros de la misma edad, por ejemplo cuando empatiza con gente muy joven o coincide con ellos en cierta manera de pensar.</b></p><p>– Sí, también. Yo me siento joven. La contradicción me la produce el espejo, no el sentimiento. Yo me siento una persona muy joven. Creo que objetivamente tengo una forma de encarar la vida que es joven. No tengo una cantidad de prejuicios y en la posibilidad de cambio que por ahí otros, los viejos de mente, no tienen. No solamente por un sentimiento, sino por una actitud.</p><p><b>– Hay personas que pasan los años y son cada vez más estructurados, cerrados.</b></p><p>– El que se fue rigidizando y el que fue entendiendo cosas y tratando de volverse más flexible. Ahí es donde se gana juventud.</p><p><b>– El truco sería sacarse los anteojos cuando uno pasa por delante de un espejo. </b></p><p>– Si, pero ahora yo me operé los ojos. </p><p><b>“EL ESPEJO DESPUÉS DE LA OPERACIÓN DE OJOS ES DURÍSIMO, TE QUERES MORIR. ANTES NO TE VEÍAS TODAS LAS ARRUGAS” </b></p><p><b>– ¿Tenés lentes intraoculares? Es otra vida.</b> </p><p>– Es otra vida, sobre todo es querer morirse cuando te mirás al espejo. El espejo después de la operación de ojos es durísimo, porque antes no veías todas las arrugas. Dios es sabio, te da mala visión cuando hay cosas que no tenés que ver. Después, cuando te operás… ¡Upa! ¿Quién es esto? Al principio fue bastante shockeante, pero la belleza no es mi fuerte y tampoco nunca fue mi objetivo. Ese primer golpe fue fuerte. Por eso los anteojos, siento que son parte de mi personalidad.</p><p><b>– Si morimos ahora y podrían titular “dos sexagenarias”. Es muy feo. </b></p><p>– Es tremendo, sí, jajaja. Uno no se siente, pero también hay cosas que son mejores. Yo no cambiaría este momento por un momento anterior. Bueno, algunas cositas sí, jajajaja. </p><p><b>– Otro sexagenario, el gran Juan José Campanella, dijo hace poco cuando presentó su película, que hoy hay desprecio por la cultura desde el poder, que se habla de gasto cuando se piensa en cultura, de un gasto al cuete. Y que al no invertir en la cultura se está perdiendo identidad.</b></p><p>– Absolutamente de acuerdo. Es un error si lo que te importa es tu país y queres que se desarrolle felizmente, por ahí si tu objetivo es otro no es un error. Es muy triste lo que está pasando, porque además eso va acompañado de cosas que no son coherentes con la falta de plata. Se ve que que se gasta en viajes, que van a suites de hoteles de 1.800 $ por día, o algunos viajes del presidente que decís: ¿por qué va a recibir premios o a llorar al muro de los lamentos? O sea, él gobierna para todos los argentinos entonces que lo haga cuando termine su mandato. Y además, han hecho exenciones impositivas a grandes empresas, a exportadoras, a cerealeras.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ID4XTVH2CBFNDBI6JIXH3JKCHU.jpg?auth=0900487905a3d0d1e0a85bb3fd62f4d444c373d0f2e97b6809274171e79aeb00&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo no cambiaría este momento por un momento anterior. Bueno, algunas cositas sí, jajajaja", admitió Verónica Llinás (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– El tema central que plantea Campanella es el de la identidad. Que la identidad se ve también en cómo nos ven en el mundo. Nos conocen por los actores, por los directores.</b></p><p>– Lo que vos decís y lo que yo pienso también es que la identidad somos nosotros, son nuestras historias, nuestras formas de ver el mundo.</p><p><b>“HAY UNA GRAN CONFUSIÓN EN GENTE QUE CREE QUE CUANDO UN ARTISTA PIDE QUE SE SUBSIDIE LA CULTURA, PIDE PARA SÍ MISMO PORQUE NO QUIERE PONER LA PROPIA”</b> </p><p><b> – Dice que no se conoce a los argentinos en el mundo por nombres de políticos, salvo un ratito mientras están bien arriba. </b></p><p>– No es que no se conocen, no generan orgullo como sí lo genera el cine. Los medios también contribuyeron muchísimo y operaron para que esto sea así, hay una gran confusión en la gente que cree que cuando un artista pide este subsidios del INCAA o que se subsidie la cultura, pareciera que está pidiendo para sí mismo, que está pidiendo porque no quiere poner la propia. La gente no entiende que una película, grande como se han hecho tantas, tiene un costo inmenso y tiene que haber, como hay en todos los países, una facilidad para que vengan los inversores a ponerla para que se pueda hacer. Pasa en todos los países, no es que acá porque a los K se les ocurrió eso. Es una ley previa al kirchnerismo de difusión de la cultura y de apoyo.</p><p><b>– El otro día te escuché decir en lo de Mirtha Legrand, que la grieta está entre los que manejan el Estado a lo largo del tiempo y todos los demás que somos la mayoría.</b></p><p>– Para mí es así. Yo lo que creo y lo que creí siempre es que el poder esencialmente corrompe. Es un poco el efecto de la cirugía estética. ¿Viste que hay mujeres que se cirujean siempre? El límite se va corriendo un poquito, lo que te parecía que era demasiado ya no te parece y se vuelve a correr el límite. Se empieza a no ver el propio privilegio, pero sí el de los demás. Es lo mismo que una mujer que está totalmente cirujeada y ella en sí misma no lo ve. Yo creo que el poder ocasiona eso, se empieza a corromper. Por eso siempre pensé que había que mantener una posición crítica con cualquier gobierno, por más que vos puedas coincidir en algunos puntos.</p><p><b>– ¿Cómo hace uno para decir lo que piensa cuando sabe que después va a traer un ruido espantoso, que se va a tergiversar lo que uno dijo?</b></p><p>– Yo ya tengo una especie de caparazón hecho porque me han dicho una cantidad de barbaridades que vos no te das una idea.</p><p><b>– ¿Se te hizo caparazón?</b></p><p>– Más o menos, porque todavía duele. Es muy cruel, porque los actores dependemos de que el público venga a vernos y hubo una especie de caza de brujas, de actores kirchneristas atroz, llegaron a cancelar funciones. Cuando la cosa se mete con tu subsistencia...</p><p><b>– No sos militante kirchnerista. </b></p><p>– No, nada, de hecho fui una de las pocas actrices que criticó al kirchnerismo públicamente en Twitter, eso me llama la atención porque es fácilmente verificable. O sea, si vos vas a hablar mal de mí, decir que yo fui militante, y me contradecís algo que dije, por lo menos tené la mínima dignidad de investigar. Andá a Twitter, poné CFK, Verónica Llinás y vas a ver que hubo críticas al kirchnerismo.</p><p><b>“ME HAN LLEGADO A DECIR ‘OJALÁ TE HUBIERAN DESAPARECIDO LOS MILITARES’”</b></p><p><b>– ¿Dejás de decir después de todo eso?</b></p><p>– Un poco sí, me cuido bastante. Un poco por mí porque es muy agresivo. Me han llegado a decir “ojalá te hubieran desaparecido los militares”.</p><p><b>– ¿Cuentas anónimas?</b></p><p>– Generalmente trolls, porque no hay plata, pero para los trolls sí. A veces digo: bueno, pará un cacho, sobre todo por el teatro. Porque cuando decís algo se tergiversa, se recorta, hacen creer a la gente que dijiste algo que no dijiste. Eso tiene un rebote atroz en un montón de gente que se enoja y dice: ah, no, yo no la voy a ir a ver.</p><p><b>“YO NO PUEDO NO HABLAR PORQUE ME SENTIRÍA INDIGNA”</b></p><p><b> – ¿Entonces no se habla?</b></p><p>– No se habla en determinados lugares, por ejemplo, yo estoy hablando acá. Seguramente muchos de esta entrevista van a cortar solo la parte donde yo digo algo del gobierno y entonces va a generar odio. Yo no puedo no hablar porque me sentiría indigna. Lo que tengo como gran capital, además de mi vocación, mi amor por el teatro y mi respeto por el público, es mi dignidad. Yo no vine a hablar de esto, me lo preguntaste vos. Lo preguntó Mirtha también, no es que yo dije voy a ir a hablar de eso a lo de Mirtha. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/QAAHIVULDVCZ7AD4YI47W7L3CA.jpg?auth=a45aa876439d66bffa001d6a74483a6bbe7457b34b31a6ae1a61f55b6e118dcb&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[“Escuché el golpe y supe que algo no estaba bien; ese ruido fue distinto”: Muni, el accidente de su hijo y una culpa que permanece]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/22/escuche-el-golpe-y-supe-que-algo-no-estaba-bien-ese-ruido-fue-distinto-muni-el-accidente-de-su-hijo-y-una-culpa-que-permanece/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/22/escuche-el-golpe-y-supe-que-algo-no-estaba-bien-ese-ruido-fue-distinto-muni-el-accidente-de-su-hijo-y-una-culpa-que-permanece/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La actriz y creadora de contenidos infantiles cuenta el drama que atravesó con su hijo Vicente, de apenas diez meses: se cayó del cambiador en su habitación y se fracturó el cráneo. El niño estuvo tres días internados, se recupera bien y usa un casco protector, pero su mamá aún está afectada por el susto. "Si pudiera dar un consejo sería que dejen la culpa de lado. Yo todavía no puedo, pero ojalá otras sí”, asegura]]></description><pubDate>Sun, 22 Mar 2026 04:22:17 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Escuché el golpe y supe que algo no estaba bien. Hay ruidos y ruidos, y ese fue distinto”. La escena quedó grabada en la memoria de <b>Muni Seligmann</b>. Su hijo <b>Vicente</b> <b>tenía apenas diez meses cuando sufrió un accidente doméstico </b>que terminó con un diagnóstico que la dejó en shock: <b>fractura de cráneo</b>.</p><p>“Lo primero que preguntaba era <b>cómo se cayó. Nadie sabía</b>. Es un segundo en el que miraste para otro lado, agarraste algo… y pasó”, recuerda. Vicente estaba en el cambiador con un familiar cuando ocurrió la caída.</p><p>El bebé quedó internado en observación y hoy se recupera bien, pero la experiencia dejó una marca profunda. “Cuando bajó la adrenalina apareció todo: el miedo, el llanto, la angustia. Ahí entendí realmente lo que había pasado”, dice.</p><p>Días después decidió contar la historia en sus redes sociales. “Los accidentes domésticos tienen algo de tabú. No se cuentan. Y yo pensé: esto pasa, ¿por qué no decirlo?”, explica.</p><p>La respuesta fue inmediata: miles de mensajes de madres con relatos similares. “El 80% me contó algo que también les había pasado. Todos los mensajes estaban atravesados por lo mismo: la culpa”.</p><p>En esta charla íntima con <b>Infobae</b>, la actriz y creadora de contenidos infantiles habla del accidente, de la maternidad real y de la presión que sienten muchas mujeres al criar. “Si pudiera dar un consejo sería que dejen la culpa de lado. Yo todavía no puedo, pero ojalá otras sí”, asegura.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ADMPD34ZPNGCJEKJRTRPTYBPHA.jpg?auth=1112bfe1b9c0908a42ddf425fdc1164ef95a9e58813e0852bc69c308a4b7b442&smart=true&width=1080&height=810" alt="Muni junto a su marido Nicolás Maynark y sus hijos Carmela y Vicente (@soymuni)" height="810" width="1080"/><p><b>—¿Cómo está hoy Vicente?</b></p><p>—Está muy bien. Yo le puse un casquito que es por precaución, pero más que nada por tranquilidad mía. No es algo estrictamente necesario. Él está perfecto. Nosotros estamos bien, aunque todavía estamos sensibles. Cada vez que lo miramos lloramos juntos.</p><p><b>—¿Qué fue lo que pasó?</b></p><p>—Fue un accidente doméstico. Mi hijo estaba en su habitación, en el cambiador, con un familiar. Yo estaba en la cocina y escuché un estruendo. Las madres tenemos un oído especial para ciertas cosas. Inmediatamente escuché su llanto y corrí. Lo primero que preguntaba era cómo se había caído. Nadie sabía bien qué había pasado. Lo calmé, lo puse al pecho —todavía le doy teta— y cuando le toqué la cabeza sentí un chichón. Ahí dijimos: “vámonos al hospital”.</p><p><b>—¿Cómo fue ese momento?</b></p><p>—Llamamos a su pediatra y fuimos directo a verla. Le hicieron una radiografía y después nos dijeron que había que hacer una tomografía. Cuando llegaron los resultados nos dijeron que tenía una fractura de cráneo. Fue un shock.</p><p><b>—¿Cómo reaccionaste?</b></p><p>—Ante las emergencias soy muy resolutiva, no sé si fui bombero en otra época. Me pongo en modo acción. Mi marido se desesperó más. Yo hablé con la pediatra, pregunté qué había que hacer y traté de mantener la calma. Pero fue una catarata de cosas: “tiene una fractura de cráneo, tiene que quedarse internado”, en el lugar no tenían internación, teníamos que hacer el traslado en ambulancia.</p><p><b>—Vicente tenía casi diez meses en ese momento.</b></p><p>—Sí, casi diez meses cuando pasó. Hoy tiene diez meses y medio. Fue hace muy poquito.</p><p><b>—Estaba con una persona que vos preferís no decir quién es, pero que es de tu extrema confianza. </b></p><p>—Total. Es familia. </p><p>—<b>¿Te enojaste con esa persona?</b></p><p>—No, entiendo que fue un accidente. Lo primero que pensé fue lo mal que debía estar esa persona. Ya cargaba con suficiente dolor como para agregarle más.</p><p><b>—¿Qué recordás de ese momento?</b></p><p>—El sonido del golpe y el recorrido hasta la habitación. No me daban las piernas. Eso todavía lo tengo muy latente.</p><p><b>—¿Apareció la culpa?</b></p><p>—Sí, aparece automáticamente. Las mujeres cargamos con algo que dice “es tu responsabilidad”. Aunque haya otra persona, aunque sea un familiar, uno piensa: “¿por qué no estaba yo ahí?”. Le estaba cocinando a mi hija, estaba maternando también. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/74K5AU3PGFCXTFCP3K7BPOEAHE.jpg?auth=9a14c14ddd6ea67af9d2d3d3b06a3b892658614e39e158fb2f0aa96bb15c2bc4&smart=true&width=1080&height=827" alt="Hoy Carmela tiene 4 años y Vicente 10 meses (@soymuni)" height="827" width="1080"/><p><b>—Carmela tiene cuatro años. </b></p><p>—Sí, y ella tiene otras demandas, obviamente. Pero decís “ay, si lo hubiera tenido conmigo no hubiera pasado”. Pero son cosas que realmente pasan. Por eso lo conté en las redes sociales, tengo un público femenino, trabajo para chicos hace mil millones de años, soy mamá y sé que son cosas que pasan. Me llegó una catarata de mensajes de personas que les pasaron cosas más o menos fuertes, siendo o no responsables. Fue como que se abrió una puerta. Es un tema tabú, pero las cosas pasan.</p><p><b>—¿Pudiste entender que te podría haber pasado a vos también?</b></p><p>—Sí. Entiendo que son accidentes. Lo primero que pienso es: “qué feo que te pase”. Porque cuando pasa algo así, la persona ya siente una carga y una responsabilidad enormes. Entonces me parece injusto que alguien de afuera venga a agregarle más peso. Para mí es muy importante cuidar eso, sobre todo en momentos así, porque los vínculos también se construyen en esas situaciones. <b>Sé que quien estaba ahí la pasó muy mal, que le duele de verdad</b>. Cualquier persona preferiría cortarse un brazo antes que ver lastimado a un nene.</p><p><b>—¿Se pudo perdonar ya?</b></p><p>—Todavía no y no creo que lo haga. No le pasó nada igual a mi hijo, por suerte está bien, esto va a ser anecdótico y se le va a soldar solo. No sé cómo hubiera sido con un desenlace distinto.</p><p><b>—¿Cómo fue la tomografía?</b></p><p>—Difícil. Tenía que estar dormido para que salga bien así que intenté dormirlo con la teta, fueron varios intentos hasta que se pudo hacer. Es muy duro ver a un bebé tan chiquito pasando por estudios así.</p><p><b>—¿Cómo recibiste el diagnóstico?</b></p><p>—¿Viste que hay personas con tacto y personas con menos tacto? Me tocó justo la que no tenía mucho tacto. La médica fue bastante directa: “fractura de cráneo, tiene que quedar internado, llamen a la ambulancia, tiene que estar en observación para ver qué pasa porque el cuadro puede empeorar”. <b>En ese momento imaginás lo peor</b>. Uno piensa fractura como algo abierto. Después la pediatra me explicó mejor: que era algo interno, que no había desplazamiento y probablemente se iba a soldar solo. Nos vino a buscar la ambulancia, saludé a mi marido y me fui con él.</p><p><b>—Es muy desesperante para el otro.</b></p><p>—Nunca me había subido a una ambulancia. Qué mareo la verdad (risas). Él pobre estaba preocupado mandándome mensajes todo el tiempo. Y llegamos a la Fundación Hospitalaria que no conocía pero es excelente, nos dieron un panorama un poco más claro y nos quedamos internados, me quedé yo con él.</p><p><b>—Es el pollito.</b></p><p>—Es mi pollo. Me quedo yo. Mi hija esa primera noche –parece comedia–se quedó a dormir en la casa de Diego Topa. (Risas). </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/A237ALGSEZAJ3ER2BUTB7D3MUQ.png?auth=b4e89d25138acdcbf5f134bce7feb74105397c00239afa85d5dcca5164c306b0&smart=true&width=432&height=519" alt="Muni: "Le puse un casquito que es por precaución, pero más que nada por tranquilidad mía"" height="519" width="432"/><p><b>—¿Estaba Diego cuando pasó?</b></p><p>—Sí, estaba en casa. Nosotros salimos corriendo y él se llevó a mi hija a su casa a jugar con la suya. Ellas dicen que son primas, entonces estaba de fiesta en la casa del tío, porque aparte fue la primera vez que se quedaba a dormir en casa de otra persona. Y al día siguiente ya se quedó con mi marido. </p><p><b>—¿Cuánto tiempo estuvo internado?</b></p><p>—Varios días, es duro porque pensás que es solo una noche, pero pasan los días, el alta no llega y aparecen el miedo y las dudas: no era tan simple al final. Justo mi marido, que viaja mucho por trabajo, tenía que irse y viajó una semana. Después nos arrepentimos, porque uno piensa que ya se terminó, y no.</p><p><b>—Una vez que baja la adrenalina aparece otra cosa. </b></p><p>—Sí, te dan el alta y te dicen que está todo bien. Durante la urgencia estás en modo acción, pero cuando baja la adrenalina aparece todo: <b>el miedo, el llanto, la angustia.</b> Y a él le pasó lo mismo, pero a distancia. </p><p><b>—¿Los miedos aparecieron cuando pasó o recién cuando recibiste el diagnóstico? ¿Nunca pensaste que tu bebé se podía morir?</b></p><p>—No. Mi cabeza funciona así: me repito que eso no va a pasar. Si no, no podría sostener la situación. Fueron tres días encerrados ahí y entrás en un modo automático: tengo que sacar esto adelante y mantenerme firme para poder sostener a mi hijo.</p><p><b>—No dejar ni que entre la fantasía, ¿no?</b></p><p>—No. En mi cabeza esa posibilidad estaba completamente cerrada. Sabía que ahora había que esperar entre tres y seis meses para que la fractura se soldara sola y cuidar muchas cosas. Pero cuando pasó todo, ahí sí aparecieron los miedos y el llanto.</p><p><b>—¿Cómo lo vivieron como pareja?</b></p><p>—Cuando mi marido volvió nos mirábamos, <b>veíamos a Vicente y nos largábamos a llorar</b>. Todavía nos pasa.</p><p><b>—¿Cómo se lo explicaron a Carmela?</b></p><p>—Como ella había estado cuando ocurrió, la llevamos a la clínica para que viera a su hermanito. Le contamos que se había lastimado la cabeza y que los médicos tenían que cuidarlo. Lo entendió bien.</p><p><b>—¿Cómo se decidió el tema del casquito?</b></p><p>—Fue medio entre amigos. Tengo varios médicos cerca y todos me decían: “Ponéle algo”. Empezamos a buscar y no había mucho. Cuando nos dieron el alta, mi marido viajó y yo me quedé con mi mamá. Ella no vive en Buenos Aires, pero vino y se quedó diez días conmigo. Fue muy de volver a ser hija: “mamá, ayudame”.</p><p><b>—Claro, mamá cuidame a mí.</b></p><p>—Tal cual. Me acompañó a la neurocirujana y ahí me dijeron que el casquito en realidad no era necesario. “Si a vos te da tranquilidad, dejáselo”, me explicó. Tenía que ser algo blando porque la zona estaba inflamada. También me recomendaron acondicionar la casa. Pedí ayuda en grupos de mamás —que a veces cansan, pero en momentos así agradecés que existan— y una me prestó un corralito gigante. Armamos ese espacio para que pudiera seguir moviéndose ahí, porque sino lo tenía todo el tiempo a upa. Pasa de ser un bebé que gatea por toda la casa a estar a upa por miedo.</p><p><b>—Se me abren mil frentes con eso que decís. Porque una pone trabas de seguridad, puertas…</b></p><p>—Y pasa igual. Uno toma todas las precauciones posibles, pero los accidentes pasan. En casa de pronto todo era “¡cuidado!”. Estábamos muy nerviosos los dos hasta que entendimos que nos quedan meses por delante y tenemos que aprender a manejar esto.</p><p><b>—¿Sentís que cambió la mamá que sos?</b></p><p>—Sí, cambió. Siempre fui muy del movimiento libre, de que los chicos exploren. Pero ahora estoy mucho más temerosa, más vulnerable que antes.</p><p><b>—¿Con Carmela también?</b></p><p>—Sí. Los quiero tener pegados a mí todo el tiempo. Y también me sensibiliza mucho verlos juntos, el vínculo que tienen.</p><p><b>—¿Por qué decidiste contarlo en las redes?</b></p><p>—Porque soy comunicadora y la mayoría de las personas que me siguen en Instagram son madres. Sentí que tenía que hablarlo de madre a madre. Además, en redes siempre me muestro muy real. No podría comunicar o vender algo distinto sin contar qué pasó, como si nada. Desde ese lugar también sentí un compromiso. Muchos me dijeron: “¿Estás segura? Te van a dar con todo”. Y yo pensaba: tal vez sí, pero estas cosas pasan.</p><p><b>—¿Y pasó? ¿Te dieron con todo?</b></p><p>—No quise leer todo porque sabía que en ese momento me podía afectar. Pero el 90% de los comentarios fueron empáticos y muchísimos contaban experiencias parecidas. A casi todos les había pasado algo. También hubo algunos que me juzgaron porque, cuando mi marido volvió de viaje y mi mamá estaba en casa, yo me fui cinco días con amigas.</p><p><b>—¿Te cuestionaron por eso?</b></p><p>—Sí. Muchos decían: “¿Cómo te vas de viaje?”. Fue lo primero que yo misma dudé. Pero hablé con la neurocirujana y me dijo: “Vos andá tranquila, no va a pasar nada. Va a estar el papá y otras personas cuidándolo”. Así que me fui. El primer día estaba un poco angustiada, pero al segundo ya estaba fantástica (risas).</p><p><b>—Ahí aparece algo fuerte: la culpa, la carga mental, los opinólogos de las redes. Pero las mamás también necesitamos estar bien para poder cuidar.</b></p><p>—Total. Además era la primera vez que me iba y ya tenía esa carga encima. Me costó mucho tomar la decisión. Mi marido fue el primero que me empujó: me dijo “andá, yo me encargo de todo”. Y mis amigas también insistieron mucho. Pero siempre aparece esa mirada sobre la madre: “¿cómo te vas a ir?”. Si hubiera sido el padre, probablemente nadie lo hubiera cuestionado.</p><p><b>—¿Les respondés a esos comentarios?</b></p><p>—Antes respondía. Ahora no. A veces borro, a veces bloqueo si veo algo muy agresivo. Mi marido dice que si la gente tuviera que pagar por cada comentario, comentaría mucho menos (risas). Las madres hacemos todo desde el amor y la buena voluntad, pero cargamos con muchísima culpa. Y es fuerte, porque ni siquiera fue un accidente que me pasó a mí directamente, pero igual todo cae sobre la madre.</p><p><b>—Desde lo racional lo tenés muy claro. ¿Pudiste soltar un poco esa culpa?</b></p><p>—No, culpa tengo igual. Pero también pienso que la vida tiene que seguir. Mis hijos ya no están pegados a mí con el cordón umbilical. Aun así aparece en cada microsegundo. Me voy a bañar y, aunque los estén cuidando, siento que tengo que avisarles o explicarles por qué me voy.</p><p><b>—Es muy difícil.</b></p><p>—Sí, a veces es una tortura vivir así. Hay como un deber constante de hacerlo todo perfecto y además disfrutarlo siempre.</p><p><b>—En tu caso también está el tema del juego, que es muy parte de tu trabajo.</b></p><p>—Sí, a mí el juego me sale naturalmente. Es el lugar desde donde mejor puedo conectar con los chicos y enseñarles cosas. Por eso todo lo que hago lo paso por el juego. Pero la gente piensa que en mi casa soy una conductora infantil todo el tiempo, y no: soy una madre como cualquier otra.</p><p><b>—Todos quieren tener a Muni en su casa.</b></p><p>—¡Tal cual! “Vení a cuidarme a los chicos”, me dicen. Pero no. Lo que sí disfruto mucho es jugar con ellos. Y también intento que el contenido infantil sea disfrutable para los adultos. Porque a veces estás escuchando algo para chicos y pensás: “por favor, que termine”. A mí también me pasa. Por eso intento hacerlo de otra manera, con música y humor, para que lo disfruten todos.</p><p><b>—Ahí aparece ese encuentro entre la mamá, la mujer y la profesional que sos.</b></p><p>—Sí, totalmente. Y costó un montón. <b>De chica tenía muy instalada esa idea de que o sos profesional o sos mamá</b>. Es un cuento bastante instalado socialmente: si sos buena profesional, sos mala madre; y si sos buena madre, no podés desarrollarte profesionalmente. Al menos en mi generación eso estaba muy presente y a mí me llevó tiempo reconciliar esas partes.</p><p><b>—¿Tu mamá también trabajaba?</b></p><p>—Sí. Era una madre divorciada con tres hijos, hacía malabares. Trabajaba y además era muy lúdica. Era maestra jardinera. Con el tiempo también empezás a reconocerte en cómo te criaron.</p><p><b>—Lograste compatibilizar a la mujer, a la profesional y a la mamá de una forma muy linda.</b></p><p>—Yo creo que sí.</p><p><b>—¿A vos siempre te gustaron los chicos o fue algo que apareció después?</b></p><p>—No fue una búsqueda. Se dio. Lo que sí siempre fui una persona muy lúdica. Me gusta jugar, divertirme. Y con el tiempo entendí que ese era el lugar desde donde mejor conectaba con los chicos. Hoy, siendo mamá, lo veo todavía más claro: todo entra a través del juego.</p><p><b>—Viste que hay algunos mitos, no vamos a nombrar a nadie, de alguna conductora o conductor infantil que en realidad no se bancaban a los pibes. ¿Te pasó? </b></p><p>—En mi caso era al revés. Yo arranqué trabajando con Cris Morena, quería actuar, bailar, hacer todo. Después empecé en una empresa estadounidense que hacía shows de Disney y ahí conocí a Diego Topa. Disfrutaba muchísimo esos espectáculos, aunque al principio no entendía bien por qué. Hasta que me di cuenta: era porque yo también me sentía como una niña más. Y cuando conocí a Topa pensé: claro, encontré a otro niño grande.</p><p><b>—Hoy querés tenerlos cerquita a tus hijos, pero también sabés que no los vas a poder proteger de todo.</b></p><p>—Sí, eso lo sé, pero con ese tema no puedo (risas). No me lo puedo ni imaginar. El otro día mi hija se fue una cuadra y media adelante con su bicicleta, con las rueditas, y yo empecé a acelerar cada vez más para alcanzarla. Y me dije: “tranquila”. Pero verla alejarse me generó algo muy fuerte. Pensé: yo no estoy preparada para esto. No sé cómo voy a hacer.</p><p><b>—Pero vos entendés que Vicente un día se va a trepar a un árbol.</b></p><p>—Lo sé. Lo recontra sé. Es un nene muy tranquilo, pero sé que va a pasar. Y ahí voy a estar yo, con mis miedos, tratando de sostenerme para no frenarlo todo el tiempo.</p><p><b>—Me gusta esa idea de la “distancia de rescate”.</b></p><p>—Sí. Estar cerca. Voy a seguir estando ahí, seguro. Y también para jugar. Lo que más quiero es que, cuando crezcan, tengan ganas de volver a casa y jugar conmigo.</p><p><b>—Qué lindo.</b></p><p>—De verdad. Que digan: “vamos a ver a mamá, que nos vamos a reír un rato con la vieja”. Eso me encantaría. Al final uno va construyendo todo eso con el tiempo.</p><p><b>—¿Qué les dirías a las mamás que están viendo esto y sienten que estas cosas también pueden pasar?</b></p><p>—Que sí, que pasan. Y que, si pueden, dejen de lado la culpa. Yo todavía no puedo (risas). Pero para mí es clave rodearse de gente que te sostenga, que te acompañe y que te recuerde que lo estás haciendo bien. Y también disfrutar a los chicos, porque todo pasa muy rápido.</p><p><b>—Cerrás los ojos y…</b></p><p>—Y ya crecieron. A mí se me está pasando volando.</p><p><b>—Son re bebés.</b></p><p>—Sí, pero igual. Vicente tiene diez meses y ya no es un recién nacido. Todo me da nostalgia.</p><p><b>—¿Cómo fue el parto?</b></p><p>—Fue natural. Yo quería que fuera sin anestesia. El de Carmela también. Tengo una parte medio…</p><p><b>—¿Medio hippie?</b></p><p>—Sí, la hippie (risas). Me gusta prepararme con aceites, aromas, todo ese lado más natural. Con Carmela me preparé muchísimo.</p><p><b>—¿En hospital, en sanatorio o en tu casa?</b></p><p>—En sanatorio. En algún momento dudé, pero después dije: “pará”. Ahí me habló mi parte más alemana (risas). Pensé: si llega a pasar algo y no llego a tiempo a una clínica, no me lo voy a perdonar nunca. Ese fue mi quiebre. Entiendo que es algo muy personal y respeto todas las decisiones. Hay mujeres que eligen cesárea, otras quieren parir en su casa, otras en posiciones distintas. Me parece perfecto. Pero en mi caso necesitaba esa tranquilidad.</p><p><b>—Lo mismo pasa con la lactancia. La que quiere dar, la que no quiere, la que hace lactancia mixta…</b></p><p>—Total. Cada una tiene que hacer lo que le funcione. Yo amo darle la teta a Vicente, pero a la noche le doy mamadera. Eso apareció porque cuando nació tenía el frenillo corto y hubo que hacerle una frenectomía. Bajaba mucho de peso y no tomaba bien. En un momento pensé en sacarle la mamadera nocturna y mi pediatra me preguntó: “¿Qué te resuelve más a vos hoy?”. Y la verdad era eso, darle una mamadera a la noche para poder también acostar a mi hija. A veces lo hace mi marido, a veces yo. Y ahí me di cuenta de que muchas veces actuamos desde el mandato.</p><p><b>—Que las exigencias del afuera no se vuelvan propias.</b></p><p>—Exacto. Y lo más difícil es detectar si esa exigencia viene de afuera o de adentro. A veces uno hace algo porque “es así”, pero ¿quién lo dijo?</p><p><b>—¿Cómo andás con la carga mental?</b></p><p>—Por ejemplo, irme de viaje con amigas también fue una forma de soltar un poco.</p><p><b>—¿Pudiste desconectar?</b></p><p>—Sí. No preguntaba qué comieron ni qué hicieron. Y en eso tengo un marido que me emociona cuando hablo de él, porque siempre empuja para adelante. Me dice: “Que no se haga a tu manera no significa que esté mal. Soltá”. Y tiene razón. A veces también nos creemos imprescindibles, que si no lo hacemos nosotras nadie lo va a hacer bien. Pero cuando le das espacio al otro, aparece su forma de hacerlo. Y funciona.</p><p><b>—Y además él te acompaña</b>.</p><p>—Sí. Él viaja mucho por trabajo, pero cuando está, estamos a la par. Y siempre es el primero que me dice: “no dejes tu trabajo, andá por lo que querés que yo te cubro”. Y me da un poco de cosa contarlo como si fuera “guau, qué hombre”, porque en realidad así debería ser.</p><p><b>—Así tiene que ser.</b></p><p>—Exacto. Un compañero.</p><p><b>—Necesito tu canal de YouTube.</b></p><p>—Es @soymuni. Estoy muy orgullosa del contenido que hacemos. Ahora estamos lanzando canciones clásicas en castellano y en inglés. Me di cuenta de que mi hija volvía del colegio cantando en inglés y pensé: bueno, vamos a jugar también con eso. Es contenido muy cuidado, pensado para este momento en el que necesitamos recuperar cosas simples: jugar, imaginar, crear mundos. Y algo que para mí es clave es que los adultos también lo puedan disfrutar.</p><p><b>—Eso es importante.</b></p><p>—Sí, porque si no el adulto termina padeciendo el contenido infantil. A mí me escriben padres que me dicen: “me hiciste reír en tal parte”. Hay un código ahí. Lo que más quiero rescatar es eso: compartir momentos con los chicos. Hoy todo está muy segmentado, cada uno con su pantalla. Y la idea es volver a tener un contenido que se pueda ver juntos.</p><p><b>—También pasaba eso del código en los shows con Diego Topa.</b></p><p>—Claro. Nosotros siempre hablamos también a los padres desde el escenario.</p><p><b>—Son como un matrimonio laboral.</b></p><p>—Tal cual (risas). Después de tantos años ya nos conocemos así. Tenemos un humor muy compartido y siempre nos estamos chicaneando arriba y abajo del escenario.</p><p><b>—Lo estás haciendo re bien.</b></p><p>—Ay, sos una linda.</p><p><b>—¿Sabés que lo estás haciendo bien?</b></p><p>—A veces me cuesta creérmelo, pero me lo tengo que repetir. Gracias por decírmelo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/J5NEB4QPB5HO3K5SLPN7MOOGR4.jpg?auth=768ca3164925f2443c586f8a9dfc506d9ba75a3f7b3af4598b8a69c7641340eb&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Una mujer de cabello rubio, vestida con una camisa a rayas y joyas discretas, sonríe a la cámara en un entorno interior moderno con iluminación azulada y reflejos.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Diego Golombek y el sueño de los argentinos: “Dormir mal o poco trae problemas económicos, engordás y te enfermás más”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/21/diego-golombek-y-el-sueno-de-los-argentinos-dormir-mal-o-poco-trae-problemas-economicos-engordas-y-te-enfermas-mas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/21/diego-golombek-y-el-sueno-de-los-argentinos-dormir-mal-o-poco-trae-problemas-economicos-engordas-y-te-enfermas-mas/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El biólogo y divulgador científico asegura que en el país se naturalizó la degradación del sueño. Una entrevista, en el ciclo de Voces, en donde Golombek habla del truco para inducir los sueños, del jet lag social, de cuánto pierde el país por dormir mal, de la sociedad "búho", de qué pasa en el cuerpo cuando descansamos y explica cuáles son las cinco claves de la higiene del sueño]]></description><pubDate>Sat, 21 Mar 2026 05:21:02 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Papa químico, hermano astrónomo que trabajó en el telescopio espacial de la NASA, hermano médico e investigador. Él absorbió ese bagaje científico a su modo: estudiaba teatro, escribía cuentos, cursó el conservatorio de música, dio clases. Estudió biología clásica, biología de la zoología, biología de la botánica. “No entendía nada, no entendía por qué me gustaba, no me iba bien, pero algo me deslumbró”, dice. Es <b>Diego Golombek</b>, doctor en Ciencias Biológicas, divulgador científico, autor -<i>El abecedario del sueño</i> es su último libro-, investigador del CONICET, docente de la Universidad de San Andrés, donde dirige el Laboratorio Interdisciplinario del Tiempo, profesor invitado en la Universidad de Yale, en Estados Unidos. Pero antes de que todo eso se acumulara en su biografía, algo lo deslumbró. “Apareció un reloj adentro del cerebro que mide el tiempo y eso me fascinó. Y desde entonces hace un montón de años que me dedico a eso”, define. </p><p>Su obsesión es el sueño y cómo dormir tiene impacto directo en el devenir de una nación. Se dedica no solo a estudiarlo, sino a contarlo. Un recurso, una manera, según su visión, de convencer a los gobiernos que invertir en ciencia, es invertir en salud, economía y futuro. “A veces los científicos pecamos de no contar demasiado lo que hacemos. Entrenar a alguien científicamente le da otra cabeza y yo quisiera ver muchos más científicos y científicas en el Poder Legislativo, en el Poder Ejecutivo, porque <b>tenemos una cabeza distinta para mirar el mundo</b>. La otra forma, además de contar lo que hacemos, es mostrar lo que hacen otros lugares. Nuestros vecinos. Lo que ha hecho Chile, lo que hace Brasil ni que hablar. Uruguay con lo chiquito que es que tiene un programa de apoyo a la ciencia enorme”. </p><p><b>—¿Cuándo decidiste que te enamorabas del reloj que tenemos en el cuerpo? </b></p><p>—Muy temprano en la carrera apareció el cerebro, este reloj y ahí me cambió la vida, cuando me enseñaron un poco de esto y empecé a trabajar en la carrera como estudiante. Mi primer trabajo fue un poco deshonroso porque tenía que estudiar la temperatura de comadrejas: la temperatura rectal y tomada manualmente. No sé cómo seguí básicamente. </p><p><b>—Había mucha pasión y vocación ahí, ¿no? </b></p><p>—Ahora, las comadrejas son fascinantes. Son marsupiales. Son nuestros canguros. O sea, la comadrejita que nace muy inmadura y se va a la bolsa, al marsupio, a la bolsa de la mamá y ahí se mantiene durante un tiempo hasta que madura y sale un poco más íntegra al mundo. Por eso estudiar el desarrollo de estos bichos es particularmente interesante, ¿no? Pero, bueno, después de eso vinieron los pingüinos en la Antártida. A ver, la pregunta es para qué tener un reloj si el mundo te dice qué hora es. Vos mirás por la ventana y sabés que es de día, de tarde, de noche. En la Antártida no. En la Antártida hay momentos del año en que no sabés que es de día o de noche porque el sol no se pone o no sale. ¿Cómo hacen los pingüinos? Bueno, fuimos a estudiar a los pingüinos a Antártida y después seguí una carrera un poco más canónica de laboratorio, de ratones, de tubos de ensayo, hasta que hubo otro cambio. Me tocó ser funcionario público un tiempo en el Ministerio de Educación. Una época difícil, me tocó pandemia. Fue a cargo de la educación técnica. Fue fascinante realmente. Y salí distinto, dije ok, ya hice décadas y décadas de lo que se llama ciencia básica, de tubos de ensayo, ratones, y es fascinante y sin eso no podía haber hecho nada más.<b> Ahora quiero hacer algo que llegue más directamente a la gente. Que haya menos grados de separación entre el laboratorio y la sociedad</b>. Por eso desde hace varios años estudio el sueño en humanos y cómo eso puede ayudar a políticas públicas. Que una ciudad respete más el descanso, el sueño, la iluminación para que a la gente le vaya mejor. </p><p><b>—¿Respetamos nuestro tiempo?</b></p><p>—No, somos un desastre. <b>Hay un derecho al tiempo</b>. En los derechos de la Declaración Universal de Derechos Humanos hay un derecho al descanso y a que la gente use el tiempo como corresponde. Sabemos bastante, hay datos sobre esto, tanto Argentina como ciudades, Buenos Aires, Rosario, tienen su encuesta de uso del tiempo y somos bastante desastre porque <b>le</b> <b>dedicamos mucho al trabajo</b> y hoy se está cambiando esto, se está modificando la semana del trabajo. ¿Qué hacemos con el ocio? ¿Qué hacemos con el tiempo en familia? ¿Qué hacemos con los fines de semana? Y somos bastante desastre en el mundo y en Argentina en particular.</p><p><b>—¿Cómo está vinculada la administración del tiempo con la felicidad?</b></p><p>—Es fundamental. Hay un concepto dentro de las ciencias sociales que se llama<b> pobreza de tiempo</b>. Que uno puede ser pobre con respecto al tiempo. El tiempo es una inversión que tiene que ver con la salud y con el bienestar. Dentro del bienestar obviamente ser felices. Ser felices no es un fenómeno puntual. La gente que estudia felicidad dice que vos podés estar contenta un rato porque te fue bárbaro, te fue bien en un examen, te fue bien con tu pareja, ganaste plata, lo que fuera. Eso no es la felicidad. La felicidad es un estado más de base y más a largo plazo. Y el tiempo en eso influye muchísimo. Si vos estás encerrada en un laburo o en algo que no te da bienestar obviamente no podés ser feliz y el tiempo es fundamental ahí.</p><p><b>—¿Qué nos pasa los domingos a la noche?</b></p><p>—Es la tristeza del domingo a la noche. La semana no es un fenómeno biológico. La semana es un invento social, un invento romano posiblemente el cual se armó para tener ciertos descansos. Entonces casi universalmente se estableció que el domingo es el día de descanso. Después se agregó el sábado inglés, el medio sábado. Y en muchos casos se agregó el sábado completo. A ver, si vos tenés una vida social adecuada y estás con amigos, con familia, o salís en general destinás el fin de semana para esto o algunas noches de la semana, algunas tardes, lo que fuera. Eso se acaba. Está muy descripta la tristeza, el <i>blues</i>, del domingo a la noche porque se viene la rutina y asusta: “uy, de nuevo cinco días con algo que no necesariamente me gusta, que no necesariamente me llena, que no voy a ver tanto a mis hijos, un montón de cuestiones”. Eso pasa sobre todo cuando disminuye la cantidad de horas luz por día. Pasa cuando termina el otoño y en invierno, esos domingos a la tardecita oscuros promueven muchísimo el <i>blues</i>, la tristeza, y si hay predisposición incluso puede ser un factor de riesgo para la depresión, que no es tristeza, la depresión es una enfermedad. Pero se sabe que<b> la cantidad de horas de luz incide también en el estado de ánimo</b>. Y los domingos inciden mucho. </p><p><b> —¿Vos dormís bien?</b></p><p>—A ver, el que diga que duerme bien que tire el primer somnífero. Trato de cumplir las cosas que propongo. A veces me va mejor que en otras pero en general duermo bastante bien.</p><p><b>—¿Dormimos bien los argentinos?</b> </p><p>—No. La respuesta es mal. Vos hacés encuestas y, por lo menos, un cuarto de la población no duerme la cantidad de horas suficiente, o las duerme a deshoras o no es la calidad de sueño que quisiera. Un cuarto es mucho. Y si afinás mucho las preguntas te vas hasta un 40% de la gente. Es un montón. Ese no es el único problema. Además de eso lo naturalizamos. <b>Naturalizamos que dormimos mal o poco</b>: “bueno, duermo una siesta mañana, lo recupero el fin de semana”. Y no es así. Ahora sabemos que<b> dormir poco, dormir mal o dormir a deshoras te trae problemas de salud, problemas sociales, problemas económicos</b>, problemas en el estado de ánimo que podrías curar simplemente durmiendo mejor.</p><p><b>—¿En un mundo ideal cómo distribuimos nuestro tiempo? Vas a pensar lo ideal, lo real, lo posible. </b></p><p>—Lo ideal ha sido inventado hace mucho tiempo y es el 8x8x8:<b> ocho horas de trabajo, ocho horas de ocio -descanso, encuentro con los amigos, lo que fuera- y ocho horas de sueño</b>. Estamos lejos por todos lados. El mínimo de horas de sueño que se recomienda, es un consenso, es de un mínimo de siete horas de sueño nocturno para adultos. Y seguidas, no que las interrumpís, te despertás o lo que fuera. O partes en la siesta. No, mínimo siete horas. Yo te diría ocho sería mucho mejor. No las dormimos.</p><p><b>—¿Cuánto dura cada sueño? </b></p><p>—El período REM va cambiando a lo largo de la noche. <b>Soñás cuatro, cinco veces por noche</b>. Los primeros duran pocos minutos y el último puede durar hasta unos veinte minutos. Ese que ocurrió justo antes de que te despertaste y es el que con suerte te acordás. Digo con suerte porque hay gente que te dice que no sueña, que no se acuerda. Yo en general me acuerdo poco de los sueños. Entonces, esa arquitectura del sueño, lo que pasa a lo largo de la noche, no es la misma con un sueño natural o inducido por fármacos, menos aún inducido por alcohol. El alcohol sí te da sueño pero es un sueño muy irregular. No es nada recomendado el alcohol como un hipnótico. Pero a efectos de lo que vos necesitás que es que el cuerpo pare y duerma si es necesario habrá que recurrir a hipnóticos pero siempre de la mano de un médico.</p><p><b>—¿Por qué necesito que el cuerpo pare y duerma?</b></p><p>—Te lo voy a contestar por la negativa, ¿qué pasa si no dormís esas ocho horas, o dormís salteado, o dormís muy tarde, o dormís de día y no estás acostumbrada? Primero vas a estar somnolienta al día siguiente. Como consecuencia vas a estar de mal humor. “Bueno, me la banco”, decís. No, si vos estás chinchuda todo el día tus relaciones interpersonales en el trabajo, en la familia, van a ser malas. O sea, hay un efecto social. También hay un efecto económico. Le podés poner números a cuánto le cuesta a una persona y a un país dormir mal. Nosotros lo hicimos eso con economistas y nos dio que <b>Argentina los problemas del sueño le cuestan 1,3% del PBI</b>. Un fangote de plata. Un montón de plata por no dormir bien. ¿Por qué? Porque hay ausentismo. La gente llega tarde. Es menos productiva. Hay accidentes. Pero además está la dimensión de la salud. Si vos no dormís bien crónicamente, ojo, esto es importante, no es que una noche trabajaste o estudiaste o te fuiste a una fiesta, si es crónico se paga con salud. ¿Cómo se paga? <b>Te enfermás más. Estás más susceptible a infecciones</b>. <b>Tu metabolismo está distinto, seguramente vas a engordar más</b>. Y si esto es crónico podría ser hasta una pre diabetes, podría ser un trastorno metabólico. También tu corazón empieza a andar mal porque el sistema necesita parar a la noche para repararse, para aprovechar los nutrientes, para hacer cosas que de día no harías. Si no parás durmiendo las consecuencias las ves al día siguiente. </p><p><b>—¿Qué procesos ocurren en nuestro cerebro mientras dormimos?</b></p><p>—De todo. Entre otras cosas se limpia. A medida que las neuronas están muy activas durante el día, por suerte, acumulan toxinas. Acumulan sustancias que vos no querés que estén ahí. Hay que limpiarlas. Y hay sistemas en el cerebro que limpian toda el agua que están alrededor de las neuronas, el líquido que está ahí alrededor, el líquido extra celular, el líquido encefaloraquídeo, lo que fuera. Hay un sistema que se llama linfático, está muy de moda ahora, que tiene que ver con la glia, que son células que están en el cerebro y ayudan a limpiar entre otras cosas y el sistema linfático que anda por todo el cuerpo también limpiando y dando de comer. Eso se tiene que activar de noche. Si vos no dormís bien esa limpieza no se da bien y si esto se acumula empieza a ser un factor de riesgo para trastornos neurológicos, entre otro la demencia y el Alzheimer. </p><p><b>—Ocho, ocho y ocho. No sé si conozco una persona que logre aplicar eso. ¿Cuál es la que más sacrificamos en general?</b></p><p>—Si dormimos más o menos bien sacrificamos la del ocio. Porque en situaciones socioeconómicas complejas tampoco trabajamos ocho horas, mucha gente tiene dos laburos, si no tres. Y si tenés uno solo algo vas a seguir. En algunos casos, esto es parte del trabajo mismo, ningún científico por ejemplo para a las ocho horas, va a su casa y ya está, basta, se acabó, voy a ver la tercera temporada de una serie. Seguís laburando. Y eso no está mal.</p><p><b>—Incluso ya tenés una hora, una hora y media de ida, una hora y media de vuelta.</b></p><p>—Por supuesto. Eso está considerando en la pobreza de tiempo. Cuando te digo que se hacen las encuestas de uso del tiempo se pregunta específicamente cuánto tardás en ir al trabajo, en ir a la escuela. Un pibe, un adolescente, que empieza el colegio híper temprano, siete y veinte, siete y media de la mañana, lo cual es un absurdo, si está lejos del colegio se levanta antes de las seis. O sea, duerme seis horas en el mejor de los casos. Y eso es pobreza de tiempo también. Ese tiempo, ese no tiempo por así llamarlo, que pasamos en ir y volver al trabajo, a la escuela, es un tiempo no productivo pero tampoco es ocio. Alguna gente va leyendo, va escuchando un libro, un podcast o lo que fuera, pero es tiempo que está perdido. Acá hay situaciones o soluciones propuestas, hay una solución hermosa, poco realizable, que es la ciudad de los quince minutos que está propuesta por un sociólogo que vive en Francia en este momento que dice debiéramos lograr ciudades donde lo más importante ocurra a quince minutos de tu casa. Los trámites que tenés que hacer, tu trabajo, la escuela, el correo, lo que fuera. A veces se ha logrado, a veces no. </p><p><b>—¿Perder ese espacio de esparcimiento, de vida social, nos afecta tanto como perder horas de sueño?</b></p><p>—Es distinto lo que te afecta sin dudas porque las horas de sueño tienen un efecto fisiológico directo. No es que tenés que pasar por el medio. Perder las horas de esparcimiento, de ocio, de relaciones humanas, es un proceso psicológico que obviamente va a ir horadando la fisiología. El enemigo número uno te diría del sueño y de no estar bien durante la vigilia es el estrés, la ansiedad. Y el ocio, el esparcimiento, el ocio creativo, el estar con gente cercana, es un remedio contra el estrés. Lo que pasa es que no tenemos ese remedio porque lo ocupamos en otra cosa, o nuestras relaciones están un poco rotas o lo que fuera. Entonces sin dudas que el perder esas ocho horas de ocio van a ir horadando la salud también. Pero no es un proceso directo como sí lo es en el sueño.</p><p><b>—¿Contra el estrés entonces es vida social, esparcimiento?</b></p><p>—Y sueño. A ver, el enemigo número uno del sueño es el estrés. Uno no duerme bien porque piensa en las macanas que se mandó ayer y las que vas a hacer mañana. Uh, mañana tengo el examen. Uh, mañana le tengo que decir esto, lo que fuera, y estás rumiando, rumiando. Todo lo que vos puedas hacer para bajar el estrés va a ayudar a que duermas bien y a que estés bien en la vigilia. </p><p><b>—¿Y cómo se apaga ese pensamiento rumiante?</b></p><p>—Uf, es muy difícil. Hay gente a la que le funciona la meditación. Le funcionan respiraciones, la música suave, un podcast en el momento adecuado. Eso para dormir. Durante el día es fundamental considerar las micro pausas. Pausas cada veinte minutos más o menos. Una micro pausa es eso, es un minuto. Y si esa micro pausa es activa tanto mejor. Hay mucha evidencia de que vos estás laburando veinte minutos con la compu, en una reunión o lo que fuera, te levantás, salís, vas a la ventana y volvás, das una vuelta. </p><p><b>—¿Hay ejercicios en el mundo de inicio de clases en horarios más amigables para los chicos?</b></p><p>—Sí. Y recontra funcionan. Definamos chicos. El problema más grave es en la adolescencia. La adolescencia se caracteriza porque todos los ritmos biológicos se corren hacia más tarde. Es algo natural. A eso le agregamos algo cultural: los pibes quieren hacer las cosas más tarde, la previa de una fiesta es a la medianoche con suerte. Entonces <b>la biología y la cultura van en ese sentido pero la sociedad va en el contrario</b>. Obligamos a los pibes a levantarse muy temprano y están literalmente dormidos. Entonces cómo se puede curar esto. Vos les podés decir “bueno, que se vayan a dormir más temprano”. Minga. Vos podés mandar a un adolescente a la cama a las diez de la noche pero no se va a dormir. Se va a quedar chateando, scrolleando, paveando, y se va a dormir a las doce o a las dos de la mañana y al día siguiente se levanta muy temprano. Por lo tanto esa solución no garpa. La solución que va es correr el horario de inicio de las clases del secundario del turno mañana. Y cuando uno dice esto la gente pone el grito en el cielo, vos qué querés, que vayan a las nueve, a las diez de la mañana, manga de vagos. No, no, no.<b> Correrlo media hora, que no empiece antes de las ocho</b>. Idealmente ocho y media, pero al menos que no empiece antes de las ocho. Hay muchos ejemplos de que esto ocurra. Hay Estados dentro de Estados Unidos donde esto ya es ley, California por ejemplo. Minnesota. Hay países en Europa que han corrido también el horario de inicio y los efectos son inmediatos. No es fácil. El horario escolar es un ancla social. La sociedad se rige por ese horario. El horario de trabajo de los padres, del transporte. El turno tarde cuando es turno simple. Pero se puede hacer. De hecho <b>estamos hablando con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para hacer algunas pruebas para acumular evidencia</b> en favor de esto y si funciona ir expandiéndolo de a poco siempre con el consenso de todos los actores involucrados, de las familias, de docentes, de directivos. </p><p><b>—A veces parece que es un valor dormir poco. Está bien visto dormir poco. “Yo con cuatro horas rindo”.</b></p><p>—Gente, empresarios exitosos y qué sé yo, los Neustadt de la vida, perdón por el viejazo, dicen “no, yo duermo tres, cuatro horas y estoy fenómeno”. No les creas. Primero no es cierto. Posiblemente no se dan cuenta, hay gente que duerme y la percepción del sueño es mucho más corta. Y la proporción de personas que está bien durmiendo poco, y poco es cinco, seis horas, no menos que eso, es mínima. Sí, hay un 5, un 10% de la población con toda la furia. Pero sin embargo el <b>dormir no tiene buena prensa</b>. Los que duermen mucho, los que necesitan dormir mucho, son una manga de vagos. Los que van al turno tarde o los que no se pueden levantar para ir a trabajar o lo que fuera. Tenemos que cambiar eso. Tenemos que cambiar esa cultura y está sucediendo. Así como hay gente muy exitosa, empresarios, que dicen duermo poco por el contrario hay otros que te dicen no, no, yo me di cuenta que para rendir bien si no duermo mis ocho horas no estoy bien. Empresarios y deportistas. Uno de nuestros grandes embajadores en esto es Manu Ginóbili que convenció a media NBA que había que dormir bien y registrarlo con un relojito, con un anillo. Y empresarias como Ariana Huffington, que tiene el diario <i>Huffington Post</i>, es una de las grandes defensoras del sueño. Y después hay otros que dicen que no, no, no, yo soy un capo porque ya a los cinco de la mañana estoy viendo cómo está la Bolsa de Japón. No, no vas a estar viendo eso porque no vas a entender nada. Tenemos que cambiar un poco esa cultura con datos. Tenemos que hacer los científicos para entender que la ciencia es parte de la cultura de una sociedad. Yo lo que hago es contar por qué es tan importante el sueño. </p><p><b>—¿Ocho horas son ocho horas u ocho horas es lo mínimo? ¿Qué pasa si quiero dormir diez horas? </b></p><p>—El mínimo de consenso son siete horas. De ahí para arriba no hay consenso. Así como sabemos los trastornos graves que tiene dormir poco, no lo sabemos con respecto a dormir, entre comillas, de más. Salvo que ese dormir de más sea un síntoma. Por ejemplo, hay algunos tipos de depresión cuyo síntoma es estar todo el día en la cama. Eso no está bueno obviamente. Ahí los psiquiatras tendrán que decir cómo manejar este tipo de cuestiones. Pero si vos necesitás ocho, nueve horas, y es tu cuerpo el que lo necesita ojalá puedas adaptar tu vida a eso. A veces socialmente no se puede. Y tenemos lo que se llama jet lag social. Entonces el jet lag sabemos lo que es ¿no? Volás a Europa, a Asia, para el mundo es una hora, para tu reloj biológico es otra porque no se acomodó tan rápido, y estás unos días zombi y no sabés si fuiste al Museo del Louvre o fuiste a EuroDisney. Te puede pasar sin moverte de tu casa. Si vos no te despertás o te acostás a la hora que tu reloj biológico te pide sino a la hora que la sociedad te lo exige, tenés jet lag social. Entonces si te despertás con una alarma todas las mañanas para ir al trabajo, para ir a la escuela, para hacer tareas domésticas o lo que fuera, tenés jet lag social. No te estás despertando en tu horario biológico, te estás despertando en el horario que la sociedad te impone a través de una alarma. <b>Y en Argentina tenemos hasta entre una y dos horas de jet lag social</b>. Quiere decir que estamos entre una y dos horas desfasados de lo que nuestro reloj biológico quisiera. Y es bastante. Si te ponés a pensar entre una y dos horas es un montón.</p><p><b>—¿Y qué se hace con eso? </b></p><p>—Ir cortándolo de a poquito. Tampoco puede ser brusco y decir “bueno, no pongo el reloj y hoy me levanto a las nueve porque te van a echar del laburo”.</p><p><b>—No quiero salir de esta temática sin preguntarte por los chicos, los adolescentes y cómo estamos en relación a eso.</b></p><p>—Con los adolescentes y las adolescentes estamos mal claramente porque ya biológicamente tienen esa propensión a hacer todo más tarde y nuestra cultura los empuja a ese hacer todo más tarde. Y al mismo tiempo como decíamos la escuela empieza muy temprano. <b>Con los chicos y las chicas más chiquitos no estamos tan mal</b>. Hay una conciencia de la necesidad de sueño. Hay una conciencia de que necesitan ese mínimo de nueve horas. Y en general las tienden a dormir. Con adolescentes venimos bastante mal.</p><p><b>—¿Qué es la pesadilla? </b></p><p>—Pesadilla es un tipo de sueño con contenidos feos. Contenidos con historia. ¿Y por qué digo un tipo de sueño? Porque también hay lo llaman terrores nocturnos que ocurre mucho en niños y niñas pero no tiene guion. Un terror nocturno es algo muy feo que pasa a la noche, no coincide con el momento cerebral de las pesadillas y les hace muy mal a los chicos. Por ahí no se quieren ni dormir. Les da miedo. “No, pasa algo muy feo a la noche”. “Pero qué pasa, contame”. “No te puedo contar”. Una pesadilla por el contrario tiene guion. Pasaba esto, estaba tal persona, estaba en una calle. O sea, es un sueño malo. Ninguna de las dos es grave. El terror nocturno tiende a irse a medida que avanza la niñez, sobre todo si hay paciencia, si hay una mamá, un papá, un hermano mayor que te acompaña, está ahí un rato y no va a pasar nada, tranqui. Las pesadillas nos pueden acompañar toda la vida. Y en algunas personas, muy pocas personas, es fuente de mal sueño. En algunas personas la calidad del sueño se ve interrumpida por una pesadilla muy vivida. En la mayoría de nosotros cada tanto tenemos malos sueños y sabemos que pasó algo malo pero no afecta al sueño. No es grave.</p><p><b>—¿Hay algo que se pueda hacer para intentar soñar lo que yo quiero? </b></p><p>—Sí, eso se llama sueños lúcidos. Que ocurre espontáneamente entre un 3 y un 5%, muy poquita gente. Espontáneamente quiere decir “che, es elige tu propia aventura”. Básicamente hoy quiero soñar con esto. Es más, hay soñadores lúcidos a lo Borges ¿no? En el sueño que el hombre soñaba, el soñado se despertó. Que vos podés durante un sueño decir quiero que pase esto o esto es feo, me meto por otro lado. Pasa en muy poca gente. Los que no somos soñadores lúcidos podemos entrenarlo. Y el entrenamiento es tan sencillo como justo antes de dormir estimularte mucho con lo que vos querés. Por ejemplo ver fotos. Hablar mucho del tema. Incluso poner una grabación. Hay un período justo antes de dormirse que se llama el período hipnagógico, el período en el cual se genera lo que va a pasar en los sueños. Entonces vos podés poner una grabación, en su momento en casete, hoy es muy fácil hacerlo con una compu, en el cual diga “árbol, árbol, árbol, árbol, mi mamá, mi mamá, mi mamá, mi mamá”, suben un cachito las probabilidades de que sueñes con eso. No hay probabilidades de que te acuerdes. Por ahí soñaste con tu mamá y ni te acordás si no fue el último sueño. Pero son las formas de ir adaptando los sueños lúcidos. Repetir, repetir, repetir justo antes de dormir y en el mejor de los casos soñar con eso.</p><p><b>—¿Qué pasa con esa gente que se despierta de noche con la solución a un problema?</b></p><p>—La cabeza funciona mientras dormís y tiene menos censura. Nosotros de día tenemos un vigilante, un buchón acá en la corteza frontal y en la pre frontal que dice “no hagas eso, no te pongas a bailar en la mesa, no digas tal cosa”. De noche ese buchón está bastante inhibido. Con lo cual todo lo que vos fuiste acumulando durante la vigilia, durante el trabajo, durante la obsesión que tenés por un problema, se junta de maneras raras, y la creatividad es eso. La creatividad no es inventar algo nuevo, es combinar cosas de una manera distinta. Entonces es muy posible que durante el sueño, durante los sueños e incluso etapas en que no soñás, esas ideas que vos tenés dando vueltas se combinen, te despiertes y digas “claro, soy un nabo, esa es la solución”. Tenés que darte permiso para que eso ocurra, pero una vez que lo empezás a fomentar funciona maravillosamente. </p><p><b>—Dame cinco tips, cinco claves para la higiene del sueño.</b> </p><p>—Claro que sí. Dijimos algunos pero vamos a repetirlos. Cenar más temprano y separar el horario de la cena del horario de irte a dormir. </p><p><b>—¿Cuánto tiempo? </b></p><p>—Mucho más de lo que tenemos. Tampoco hay que hacer una cena escandinava, que cenan a las cinco de la tarde. Pero sería ideal si cenáramos a las ocho te diría. Eso porque el argentino es nocturno. Es difícil en verano. Es difícil en verano porque nadie quiere cenar con luz afuera. Entonces ¿qué hacés? Cenás a las diez de la noche porque ya hay un tiempo de oscuridad y en Patagonia no te digo nada.</p><p><b>—Pero lo saludable es entre la cena y el horario de acostarnos cuánto tiempo.</b></p><p>—Un par de horas, sí. <b>Cenar más liviano</b>. O sea, el famoso desayunar como un rey, funciona. <b>Si podés elegir a qué hora darte una ducha, hacelo a la noche</b>. Porque para dormir bien la temperatura del cuerpo tiene que bajar. Y la ducha primero sube la temperatura pero después liberás ese calor y te baja la temperatura corporal. <b>Si podés elegir a qué hora hacer ejercicio, hacerlo durante el día y que no sea lo último que hagas</b> durante el día porque podés ir al gimnasio, o salir a correr a la noche, incluso después de la cena, te sube la tasa metabólica y hace que no duermas bien. <b>El dormitorio tiene que ser obviamente oscuro</b>. Templado, como dijimos hace un rato que baje la temperatura. Y silencioso. Y la última sería tratar de <b>exiliar las pantallas</b>. Tratar, ¿sí? Es imposible. Yo sé que es imposible, no tenés que dormir con el celu acá al lado porque no te van a llamar a las cuatro de la mañana de Estocolmo para decir que ganaste el Premio Nobel. Seguramente eso no pase. Entonces cuanto más puedas eliminarlas del dormitorio mejor. Incluso la tele en el dormitorio.</p><p><b>—Inteligencia artificial: todos los días tenemos grandes novedades y es increíble ver cómo avanza. Como científico conocedor de nuestras cabezas, ¿en qué crees que no nos va a poder ganar? </b></p><p>—Realmente está habiendo cambios de aceleración tan grandes, no estamos acostumbrados. Cambios cualitativos sí, la historia cambió muchas veces: con la Revolución Industrial, con dominar el fuego, la aparición de los autos. Pero esta velocidad de cambio es realmente inédita. Es lo que dice la gente que estudia los cambios. Yo creo que<b> estamos muy lejos de ciertos fenómenos de creatividad y ciertos fenómenos de empatía</b> que tenemos los humanos que las máquinas pueden simularla muy bien. Pero simularla…? Una inteligencia artificial te puede escribir un cuento a lo Cortázar extraordinario, pero no puede ser Cortázar. No puede llegar con algo completamente nuevo por ahora. A medida que se vaya entrenando vamos a ver. Lo mismo la empatía. Puede haber un doctor inteligencia artificial que la pega siempre con el diagnóstico, siempre con el tratamiento, pero ese algo más que da la empatía de una persona estamos muy lejos de que las máquinas lleguen. No digo que no van a llegar, digo que estamos muy lejos de que lleguen. </p><p><b>—Momento de redes sociales y en cualquiera de ellas conviven la ciencia y avances tecnológicos y científicos y una cantidad de fake insoportables. ¿Cómo se pelea con eso, cómo se combate?</b></p><p>—Es dificilísimo. Está bastante estudiado. Es más, <b>las noticias falsas llegan más rápido y a mucha más gente que las noticias verdaderas.</b> Hay algo, hay un anzuelo ahí que hace que sean mucho más efectivas que contar un experimento que por ahí está buenísimo. No hay vacuna más que no abandonar. Seguir diciendo “che, la ciencia es esto. Esto se demostró de tal manera. Nos equivocamos y cambiamos la idea de lo que estábamos haciendo”. Yo creo que como tenemos un tiempo limitado, una energía limitada, hay cosas que valen más la pena que otras. Hay gente que no está muy de acuerdo con esto. Dentro de las pseudociencias y las fake news hay de todo. Hay algunas que son disparates pero son relativamente inocuas y yo no pierdo tiempo en discutirle a un terraplanista. Es un disparate. Divertido en su momento, no me parece divertido tampoco. Pero por el contrario hay pseudociencia y hay fake news que atentan contra la salud pública y hay que plantar bandera.<b> Cuando alguien viene a decirte las vacunas son malas, hacen mal, hay que decir con la mayor tranquilidad del mundo no</b>. Tenemos enormísima cantidad de evidencia de que gracias a las vacunas estamos vivos. O gracias a los antibióticos estamos vivos. O gracias al agua potable estamos vivos. Con lo cual cuando tienen que ver con salud pública, con bienestar, con políticas públicas, hay que plantar bandera. </p><p><b>—Sin antibióticos, sin vacunas y sin agua potable de cuánto sería la esperanza de vida.</b></p><p>—30, 30 y pico. Que hasta hace no mucho tiempo era así. A principios del siglo XX, estamos hablando de hace 100 años la esperanza de vida era 40 y pico, una cosa así. Durante gran parte de la humanidad era de 30. Así que vaya si hemos cambiado gracias a estas tres cosas. Alimentos, a la revolución verde. A poder cultivar más y mejor. Por supuesto esto no quiere decir que tengamos que mirar los costados de sustentabilidad de todos los avances. Pero <b>sin esos avances no hay humanidad</b>. </p><p><b>—Hay mitos que tienen que ver con la ciencia. ¿Cuál es el que más te enoja?</b> </p><p>—No me enojan porque los mitos son la gran oportunidad de contar un poco para qué hay evidencia. Dentro del cerebro está lleno de mitos. “Usamos el 10% del cerebro. Entonces tiene que haber métodos para usar el otro 90%”. No, minga, usamos todo el cerebro. No todo al mismo tiempo, pero usamos todo el cerebro. O escuchar música de Mozart hace que los bebés salgan más inteligentes. No. Mozart es muy lindo, todo lo que quieras, pero no hay ninguna evidencia para eso. No hay bebés Einstein porque escucharon Mozart o no escucharon. Y así hay cualquier cantidad. Algunos son más peligrosos, ojo. Las ventanas por ejemplo. Que hay ventanas de aprendizaje. Si vos no aprendiste otro idioma o aprender música hasta los 10, 12 años ya está, olvidate. O peor todavía, si vos tuviste una infancia pobre, con no muy buena alimentación, no muy buena educación, y, es alguien perdido. No, de ninguna manera. Va a ser más difícil, claro que sí, pero vas a lograrlo y ahí entra la política, las políticas públicas para no dejar a nadie afuera. Y así sucesivamente. El equilibrio entre lo que traemos de fábrica y lo que hacemos. Una vez le preguntaron a una gran escritora argentina, a Hebe Uhart, “dígame Hebe, ¿se nace escritor?”. La respuesta de ella fue “no, se nace bebé”. Y claro que sí. Y sobre eso construimos un escritor, construimos una odontóloga, un colectivero o lo que fuera. Entonces también hay mitos ahí ¿no? De lo que se nace o lo que se hace. Somos la combinación de las dos cosas.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/DEGJO3QH5ZDLFHPIDGC4GVREFA.jpg?auth=3945f0c893a280408f5c6314d7c14acede90ce350214f2cc5c01fb96f175b4a1&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Un hombre con barba y gafas, vistiendo una camiseta con el símbolo de Pi, sonríe durante una conversación en un entorno de estudio.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Mariana Gándara: de una separación devastadora al amor que nació en una plaza, la familia ensamblada que construyó y su nueva mirada sobre la maternidad]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/20/mariana-gandara-de-una-separacion-devastadora-al-amor-que-nacio-en-una-plaza-la-familia-ensamblada-que-construyo-y-su-nueva-mirada-sobre-la-maternidad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/20/mariana-gandara-de-una-separacion-devastadora-al-amor-que-nacio-en-una-plaza-la-familia-ensamblada-que-construyo-y-su-nueva-mirada-sobre-la-maternidad/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la periodista repasó el punto de quiebre que la llevó a iniciar su divorcio y a seguir su intuición tras detectar “red flags”. Además, compartió su proceso de reconstrucción personal, la experiencia de abrirse a una nueva relación y cómo materna desde un enfoque más consciente]]></description><pubDate>Fri, 20 Mar 2026 05:28:48 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Yo empecé a hacer todos los acuerdos de divorcio ese mismo día que me enteré</b> <b>que me era infiel”</b>. La frase de <b>Mariana Gándara</b> condensa el instante en que decidió romper con una historia que ya no la hacía feliz. Sin vueltas, la periodista y cofundadora de <i><b>Muy Mona</b></i> recordó cómo, tras descubrir una serie de situaciones que no estaba dispuesta a tolerar, eligió escucharse y dar un giro radical a su vida: <b>“Uno en el fondo siempre sabe cuando algo no cierra”.</b></p><p>En <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwve7NBhC-ARIsALZy9HVLfJeOYXmn5Z7MMJmkPZooTo9rT-8e8kTadxD3xey33Tt04N_CpB0aAlkjEALw_wcB" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwve7NBhC-ARIsALZy9HVLfJeOYXmn5Z7MMJmkPZooTo9rT-8e8kTadxD3xey33Tt04N_CpB0aAlkjEALw_wcB"><i><b>Ellas</b></i></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, reconstruyó ese punto de quiebre, atravesado por el miedo y la certeza de que había llegado el momento de empezar de nuevo. Habló del peso de los mandatos, de las “red flags” que decidió no ignorar y del proceso de reconstrucción personal que la llevó a redefinir su manera de vincularse.</p><p>Pero su historia no se detiene en la ruptura. También es la de una nueva etapa: la posibilidad de empezar de nuevo, la construcción de una familia ensamblada y una forma de maternar más consciente. Hoy, Maru pone en el centro de su vida y de su mensaje la importancia de elegirse, incluso en los momentos más difíciles.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NMOUY4XLLJB7LKRATKNSCEQBHY.jpg?auth=0821ef29ca1e5110fd21fc633e031e52993c4be693b8e5a028b1b37bc20bccde&smart=true&width=5673&height=3982" alt="Maru Gándara es periodista y comunicadora, cofundadora de Muy Mona, una plataforma digital de moda y lifestyle" height="3982" width="5673"/><h2>La dupla con Coty y el fenómeno Muy Mona</h2><p>Desde hace casi 20 años, junto a Coty Crotto, conforma una sociedad que atravesó distintas etapas de la vida. La relación entre ambas se sostiene en una sinergia que, según Maru, es “un matrimonio que funciona”.</p><p>La periodista explicó que el secreto para mantener vigente la dupla está en la capacidad de resolver diferencias y apoyarse en valores compartidos. <b>“No es fácil encontrar gente con valores, que comparta todas las etapas”</b>, sostuvo, y remarcó que incluso sus psicólogos se sorprendieron por la coincidencia en sus procesos vitales: embarazos, separaciones, maternidad y nuevos proyectos.</p><p>Maru atribuyó parte del éxito de <i>Muy Mona</i> a la autenticidad y la verdad con que se muestran en <a href="https://www.instagram.com/maru_gandara/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/maru_gandara/"><b>redes sociales</b></a>. Subrayó que la comunidad de mujeres que las sigue percibe esa cercanía y transparencia, y que la base es la coherencia y la honestidad. </p><p>“Lo que ven es lo que es”, sintetizó la creadora de contenido al contrastar ese enfoque con el auge de personajes aspiracionales en redes, que considera difíciles de sostener a largo plazo. Además, atribuyó ese diferencial a la formación de ambas en periodismo y comunicación; y a la conciencia sobre la responsabilidad que implica comunicar: ser coherentes con lo que transmiten y mantener los pies en la tierra, especialmente en un contexto social complejo, donde la exposición puede generar distorsiones.</p><h2>Ruptura, divorcio y red flags en los vínculos</h2><p><b>—Te separaste después de 10 años de relación. ¿Cómo se vuelve a creer en el amor después de ese tropiezo, por así decirlo?</b></p><p>—Yo diría que no fue un tropiezo, fue caída libre. Pero ya está. Es un capítulo que dejé en el pasado. Todo lo que te puedas imaginar cuando escucha caída libre y dice: “¡¿Qué pasó?!” Es aún más. La realidad es que siento que yo siempre me basé en el eje, siempre los pies en la tierra y dije: “<b>Tengo todo para salir de acá. Tengo todo para poder reinventarme y convertirme en quien quiero ser. ¿Me voy a dejar arrastrar por esto, por algo que ni siquiera decidí yo? No".</b> Y creo que ese es el punto inicial para tomar decisiones de dónde quiero ir y quién quiero ser.</p><p><b>—Si mirás atrás y decís: “Algo de todo lo que me pasó me hubiese gustado saltearlo”, ¿lo hubieses suprimido? </b></p><p>—No, ni loca. Hoy tengo a <b>León</b> y a <b>Indalecio</b>.</p><p><b>—Y pudiste volver a empezar...</b></p><p>—Exactamente. A mí me pasó eso y no fue que me arrastró, todo lo contrario. Yo dije: “Okey, empecemos de vuelta y empecemos como yo quiero”. Yo estaba aceptando un montón de cosas que no quería. Había un montón de red flags que estaba dejando pasar, por la familia y por un montón de cuestiones…</p><p><b>—Si tuvieses que identificar alguna de esas red flags, ¿cuál recordás? </b></p><p>—No aceptar mentiras y ser muy… porque uno en el fondo siempre sabe. Te juro que en el fondo uno siempre sabe. Cuando se queda solo y dice: “Che, esto no me cierra”. Y si no te cierra, no te cierra. Hay algo...</p><p><b>—¿Cuál es ese </b><i><b>switch</b></i><b> en el que uno dice: “Che, yo me doy cuenta que hay algo, no importa qué, voy a pasar a la acción”? </b></p><p>—Ahí en mi defensa, si se quiere, yo soy muy honesta, muy auténtica, transparente. Entonces, uno cree y forma una familia, entonces hay un lazo de intimidad muy fuerte. Ahora, <b>cuando yo descubrí todo, yo no elegí quedarme. Creo que ese es el punto</b>.</p><p><b>—Cuando hablás de descubrir todo, ¿fue un engaño? </b></p><p>—Fue mucho más. Pero León está mucho más grande. No ve redes, pero por ahí hay amiguitos que sí, entonces ahora eso elijo dejarlo en el pasado por él. Cuando tenga la edad de digerir, tal vez, si se da o no, veremos, podré profundizar un poco más, pero fue bastante más que eso y fue muy duro. Fue un momento tan duro que… no hay grises. Era decir: “Esto no. No es opción”. Eso fue la catapulta. Es como que dije: <b>“Yo no estaba feliz y encima veo todo esto. Ya está, se acabó”. </b></p><p><b>—¿En algún momento dudaste de esa decisión? </b></p><p>—No. Me acuerdo que eran vacaciones de invierno y no podía hacer ningún trámite legal. Yo empecé a hacer todos los acuerdos de divorcio ese mismo día. Literal, ese mismo día yo estaba buscando abogado. Tenía miedo, inclusive de ¿viste cuando hay mucha mentira y decís: “¿Hasta dónde será esta mentira? ¿Cuánto más habrá que yo no sé?”</p><p><b>—¿Te pidieron perdón alguna vez? </b></p><p>—Sí. No sé si el perdón que me hubiese gustado. A veces creo que el perdón viene de la mano de gestos. Pero sí creo que fueron cambiando un montón las cosas y que hoy podemos tener un buen vínculo, cordial o más que cordial. Los dos, bueno, sobre todo yo, hago un esfuerzo muy grande, obviamente, porque los hijos generan eso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZWIE32GACFBIJMSHCPX6C6SXU4.jpg?auth=0ec5916df9342aa20c9fe46fa63725f25ffe4c4a23617ecd223c696856cee9b8&smart=true&width=5787&height=4002" alt="“Tengo todo para poder reinventarme y convertirme en quien quiero ser”, era el planteo de Maru luego del divorcio
" height="4002" width="5787"/><h2>Reconstrucción personal y nueva pareja</h2><p><b>—¿Por qué las mujeres tenemos tanto miedo o toleramos tanto de eso que no queremos? </b></p><p>—La sociedad es muy dura. Es verdad que fue cambiando, pero es dura todavía. Imagínate que cuando yo me separé, mi hermano me dice: <b>“Yo pensé que vos eras la pesada”. P</b>orque hay como una mirada sobre la mujer con esto. Pero cuando vio toda la realidad de lo que estaba atravesando, fue como: “¡Wow!, no lo puedo creer”. Y yo tampoco lo podía creer. Porque uno viene de ambientes en donde tenés una familia que te cuida, amigas con las que hablaba un montón y que me dijeron “A todos se nos pasó por alto esto”. Y es muy loco, pero también está bueno. No es todos veían qué pasaba y yo no. Fue una bomba. Entonces, también te deja tranquila con vos misma y decís: “Bueno, pará, no era que estaba ciega”.</p><p><b>—¿Y cuánto tiempo pasó desde que decidiste separarte, ese primer día hábil presentaste todos los papeles, hasta que conociste al amor de tu vida? </b></p><p>—Es una historia espectacular. En realidad yo lo conocí en la plaza, con nuestros hijos, los dos jugando. Pero obviamente, él es muy respetuoso y yo también. La realidad era que los chicos jugaban, buena onda, todo bien. Él dijo: “Che, me gusta esta chica”. Cuando vio que yo era casada, quedó ahí. Él se lo comentó a su hermana, ella me tenía de Telefé y de Muy Mona. Pero quedó todo ahí porque él se mudó, no coincidimos más en la plaza y de repente un día me buscó en Instagram y dijo: “Che, no están las fotos de su pareja”. Yo hacía dos o tres meses que me había separado. Me empezó a seguir y no lo reconcí a él, reconocí al hijo. Y ahí empezamos a hablar. Yo estaba en una etapa de mucha reconstrucción. Así que dije: “Voy a charlar y si es una persona copada me voy a dar el tiempo de sentarme, tomarme un café, salir o lo que sea”. Me escribió, tuvimos una cita y nunca más nos separamos.</p><p><b>—¿Y cómo fue acomodándose todo? </b></p><p>—Yo creo que la pandemia nos ayudó un montón, porque empezamos a salir y a los seis meses fue la pandemia. Nos fuimos de viaje a Río y tuvimos que volver antes porque empezaban a cerrar los aeropuertos y los dos teniendo chicos, agarramos el primer avión que encontramos y nos volvimos. Y había que hacer cuarentena. Nos teníamos que encerrar porque veníamos de Brasil y dijimos: “Bueno, nos quedamos juntos”. Después de ahí explotó todo. Él estaba solo con su hijo y yo solo con el mío. Ahí dijimos: “Che, bueno, ya fue, encerrémonos juntos”. Sin la pandemia, hubiera sido diferente. Hicimos todo por separado. Vos a un cuarto, yo a otro, vos con el tuyo, yo con el mío. Como si estuviésemos alojando amigos. Muchas familias hicieron eso. </p><p><b>—¿Y cómo fue la primera vez que León te preguntó? Porque los chicos vuelan... </b></p><p>—Nunca me preguntó. Al revés. Ellos fueron poniendo su título. Es muy loco, pero todo fluyó de ellos. Todo fluyó muy fácil y muy natural. Nunca fue un tema. Una vez los escuchamos hablando y dicen: “Pero entonces ¿vos qué sos mío?” Hablando León y Rufi. “Y somos como unos primos”. Y después, en otro momento: “Somos como medio hermanos”. Ellos solos iban definiéndose. Nunca jamás les impusimos ni les pusimos un título. Y cuando nació Indalecio, dijeron: “Ahora sí somos hermanos”. Siento que los unió y que ellos también se encontraron. Son mejores amigos. Y no es común. Cuando hablo con otras familias ensambladas, me dicen: “Che, esto no es normal lo que les pasa”. Nosotros los acompañamos, los escuchamos, somos respetuosos y disfrutamos mucho de ser padres.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DMDBGPIPXJB4ZMFM2PI7FZCHBI.jpg?auth=0ed43600709a3ad4d4de3aa160e24522e0eea8d21a58232c9baed65965ea8ca9&smart=true&width=5952&height=3936" alt="En diálogo con Luli, la periodista habló de su separación, el encuentro en una plaza que lo cambió todo y cuál es su forma de maternar" height="3936" width="5952"/><h2>La maternidad y la familia ensamblada</h2><p>Para Mariana, la maternidad es el motor que atraviesa todas las decisiones. Sostiene que sus hijos la transformaron en una mejor persona y que siempre busca transmitirles, con el ejemplo, una idea de amor incondicional y respeto. Relató que, tras su separación y la reconstrucción de su vida afectiva, la llegada de Indalesio —el hijo en común con su actual pareja— consolidó la integración de la familia ensamblada.</p><p>Gándara reconoce que el proceso no estuvo exento de desafíos, especialmente en la logística diaria y el trato con las familias de origen, pero afirmó que todo se resuelve desde el amor y la escucha. “Amo maternar, pero lo descubrí maternando”, confesó. Además, destacó la importancia de enseñar a sus hijos el valor de los vínculos sanos y de mostrar, a través de gestos cotidianos, una forma de ser pareja y familia distinta a la que muchas veces se hereda de generaciones anteriores.</p><h2>Transformación y legado</h2><p><b>—Si tuvieses que elegir como si fuese una cajita de diapositivas, un momento que volverías a vivir porque te marcó, ¿tenés identificado cuál sería?</b></p><p>—Yo siempre pienso en mis hijos. Me hacen siempre una mejor persona. Siempre que estoy haciendo algo, pienso en ellos. Quiero que vean esto de mí. Te lo digo y ya me emociono. Ese es el verdadero amor para toda la vida, incondicional, es la maternidad.</p><p><b>—Una de las primeras cosas que leo cuando alguien conocido se separa son los mensajes: “¿Pero cómo no la luchaste más por tus hijos?” Y, para mí, conceptualmente es al revés.</b></p><p>—Vos sabés que una vez viene mi pareja, me da un beso adelante de los chicos y yo le doy un beso y me dice: “Che, no sé si da”. Y yo le dije: “Yo quiero que vean esto, quiero que vean que esto es ser pareja, no discusiones o hablar mal”. Entonces, todas las mañanas nos saludamos con un beso, aunque nos peleamos, nos saludamos con un beso. A veces nos cuesta, pero nos saludamos con un beso. Quiero que tengan esta definición, no el “uy, qué pesada”, “porque tu madre”, “porque tu padre”, sino que vean esta complicidad que tenemos.</p><p><b>—¿Tenés registro de esos instantes cotidianos con ellos? </b></p><p>—Un montón. Soy muy agradecida de esos instantes. Conecto muchísimo y me hago mucho lugar de conectar con esas situaciones porque son las que más me llenan. Dejo el teléfono a un costado y eso también es un ejercicio para poder conectar, escucharlos...</p><p><b>—Si te pudieses tomar un mate con esa Maru que atravesó todo ese infierno, ¿qué te dirías? </b></p><p>—<b>Confiá en vos, podés</b>. Siempre es confiar en uno y respetarse, no dejarse a un costado a pesar de todo. Siempre lo digo en Instagram: si yo pude, vos podés.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/DM5ZH5J7ONGZTBV4BDXOLC3JIQ.jpg?auth=c88dbaf78104b2e3827c73014f9c0064ac8c4abfc399a47925596695cfe9f87e&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Mariana Gándara con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Mis viejos guardaban lo que ganaba”: Cachete Sierra habló de su relación con el dinero, su pasado tóxico y la propuesta atrevida que recibió en pleno show]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/19/mis-viejos-guardaban-lo-que-ganaba-cachete-sierra-hablo-de-su-relacion-con-el-dinero-su-pasado-toxico-y-la-propuesta-atrevida-que-recibio-en-pleno-show/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/19/mis-viejos-guardaban-lo-que-ganaba-cachete-sierra-hablo-de-su-relacion-con-el-dinero-su-pasado-toxico-y-la-propuesta-atrevida-que-recibio-en-pleno-show/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el actor repasó su historia personal y profesional. Se sinceró sobre el impacto de la fama en la infancia, su evolución emocional y sus vínculos en la adultez. Además, contó una llamativa anécdota vivida sobre el escenario que lo sorprendió y le provocó risa]]></description><pubDate>Thu, 19 Mar 2026 05:23:30 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TIS5IIZ4FBHVVH6Q3PUUJEFJME.jpg?auth=fb117ee0f8069b14c0a9115e5762cb902d36bfcbb1b945c2029aeacacce8a034&smart=true&width=5736&height=3852" alt="(Maximiliano Luna)" height="3852" width="5736"/><p>“Cuando trabajé en la obra Sex, yo era como un stripper. El personaje era objeto de deseo y había una persona que veía seguido al show. Al principio me miraba y yo me daba cuenta. Hasta que en un momento empezó a acercarse más y me decía cosas al oído. Me invitaba a su piso en las torres Le Parc“, recordó entre risas <b>Agustín Sierra</b> en <b>Casino Deluxe, </b>el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Agustín es actor, conductor y cantante. Inició su carrera durante la niñez en ficciones juveniles creadas por <b>Cris Morena</b>, como <i><b>Chiquititas</b></i><b>, </b><i><b>Floricienta</b></i><b> </b>y<b> </b><i><b>Casi Ángeles</b></i>, y consolidó su perfil dentro de una generación reconocida de la televisión argentina. Posteriormente, desarrolló proyectos para público adulto en teatro y televisión, participó en realities como <i><b>Cantando 2020</b></i> y <i><b>ShowMatch La Academia</b></i>, y trabajó como conductor en programas juveniles. Conocido popularmente como <b>Cachete</b>, combina actuación, conducción y presencia en <a href="https://www.instagram.com/cachetesierra/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/cachetesierra/"><b>redes sociales</b></a>.</p><p><b>—¿Para qué querrías el millón de dólares? </b></p><p>—Para ser un adulto niño. Me compraría una lancha, un cuatriciclo, un karting; viajaría para hacer todo lo que uno quiere con libertad económica, básicamente. </p><p><b>—¿Chiches y más chiches?</b></p><p>—Sí, viajes, invitar amigos, jugar a eso: a ser un niño grande. </p><p><b>—Me gusta. Es un poco lo que sos, ¿o no? </b></p><p>—Es lo que trato de ser, sí. Hay momentos en los que hay que ser más adulto o hacer cosas que no disfruto tanto. pero siempre busqué esa línea: si me divierte, lo hago, más allá de la plata. <b>Son muy pocas las cosas que hice solo por dinero.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/32NOROFMFJAPPOZMW4U2AIILDE.jpg?auth=8f4562176f6ad33de8d5310f4b9cfd69fa75d8f91d551607c996d222d96f0c6a&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Agustín Sierra: "Nunca tuve acceso a la plata hasta los 18 años. Mis viejos guardaban lo que ganaba". (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><h2>Infancia, familia y primeros pasos en la actuación</h2><p><b>—¿Cómo era tu relación con la actuación y con el dinero en los inicios de tu carrera? </b></p><p>—Todo arrancó como un juego. <b>Nunca tuve acceso a la plata hasta los 18 años. Mis viejos guardaban lo que ganaba. </b>Era un hijo más, nosotros somos tres y yo soy el más chico. Entonces, nunca tuve acceso a decir: “Porque trabajo, me puedo comprar tal zapatillas o tal reloj o celular”. Nos mantenían a los tres de la misma manera. Sí, a los 18 me dijeron: “Che, juntamos esta plata, es tuya, ¿qué querés hacer?” Siempre con el consejo de ellos, no es que me la patinaba en lo que yo quería, <b>me pude comprar mi primer auto</b>, aplicar a un departamento y después terminé de pagarlo con los años, cuando estábamos ya en <b>Casi Ángeles.</b> Pero todo arrancó como un juego y siempre pude ir a grabar mientras en el colegio me vaya bien, no me lleve materias y no repita. Esa era la única condición que me ponían. También llegar a horario, saber la letra, ser responsable y aprender a ser un niño adulto. Pero creo que lo que no pudieron en casa, porque yo era muy inquieto, lo pudo hacer Cris y todo su equipo hermoso de trabajo que es contenerme.</p><p><b>—¿Por qué? </b></p><p>—En el primer viaje que tuvimos que hacer, ni siquiera llegué a grabar mi primera escena. Era un viaje de apertura a <b>San Martín de los Andes</b>. Jugando a la mancha mientras esperábamos para grabar, me abrí la pierna. Así que, sin filmar nada, tuvieron que devolverme a casa. Los productores no lo podían creer. Hablaron con mis padres, preocupados. Mi papá les dijo: “No, tranquilo, esto es normal, era obvio que iba a pasar”. Como diciendo: “Ustedes llevaban a este demonio de Tasmania a un viaje, era lógico” (risas).</p><p><b>—¿Sentís que todo eso te contuvo de alguna manera, al llevarte a ocupar un lugar más adulto y a ser más responsable, mientras que con tu familia, en confianza, eras más bien inquieto?</b></p><p>—Yo creo que sí. Porque me imagino que uno es así en confianza. Mis viejos, de hecho, se mudaron a Pilar, en donde yo me crie de los 7 hasta los 20 y pico de años que me fui de casa, porque necesitaban verde para mí. Yo rebotaba dentro del departamento. Y cuando nos mudamos allá, surge la posibilidad de actuar por <b>Agustina Cherri</b>, que vivía en el mismo barrio. Yo era amigo de su hermana y de tanto ir a la casa, en ese momento Agustina era novia de <b>Tomás</b>, el hijo de Cris Morena, y él me vio y me dijo: “Che, ¿no querés actuar en <i>Chiquititas</i>?”. Y yo pensé: “¿Actuar? ¿Trabajar? <i>Chiquititas</i>...”. </p><p><b>—¿Qué pasó cuando lo contaste en tu casa? </b></p><p>—Mi hermana se volvió loca, en el colegio todos se entusiasmaron y ahí pensé: “Acá me estoy perdiendo algo que puede estar bueno”. Volví a casa y dije que sí quería. Al principio mis viejos dijeron que no, pero armamos tanto escándalo que aceptaron. Dijeron: “Que vaya, total, no va a quedar y lo van a devolver”. Pero quedé y no me devolvieron (risas).</p><p><b>—¿Sentiste que te perdiste algo de tu infancia por trabajar desde chico? </b></p><p>—No. Era consciente de que no estaba en los cumpleaños, no estaba después de clase con mis amigos. Pero yo la verdad que la pasaba tan bien haciendo lo que hacía, que no estaba mirando lo que dejaba de lado. Si cuando uno es más grande toma conciencia. Me cambiaba mucho de colegio y al día de hoy tengo grupos de amigos muy aleatorios. Eso sí lo sufrí un poco el cambiar de colegio. Porque con la fama, en ese momento, cada vez que entraba a un colegio nuevo era como: “¡Ah! El pibe de la tele”.</p><p><b>—¿Es verdad que, de adolescente, tenías muchas peleas a las piñas?</b></p><p>—Y es medio como las películas, ¿viste? Te hacen un poco de gastada o bullying, como lo llaman ahora, y uno tiene que en momentos quiere frenarlo de alguna manera. También estaba presente la envidia por “el pibe de la tele”. Las chicas iban atrás tuyo y los chicos que te tenían bronca. Entonces, en el momento de crecer y cambiar de colegio todo el tiempo, empecé a vivir eso como muy repetitivo. En un momento no quería ir más. Veníamos de llenar estadios, de viajes y yo a veces la pasaba muy mal en la vuelta al colegio. Pero la verdad que después todo se acomodaba. Y en ese momento, mientras que crecía, sí, algún sopapo habré repartido (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NTWZ7FWCA5FKFF6AG3Y3MFRLNU.jpg?auth=c46c3b1e14a4f304c444c70866af4e4dba6a28676e25092c7238274bc5d695c9&smart=true&width=4999&height=3405" alt=""Son muy pocas las cosas que hice solo por dinero", confesó Agustín. (Maximiliano Luna)" height="3405" width="4999"/><h2>Experiencias laborales y popularidad como galán</h2><p><b>—¿Alguna vez te hicieron una propuesta atrevida? </b></p><p>—Sí. Yo trabajé en <b>Sex</b>, la obra de<b> Juan José Muscari</b>, y yo era como stripper. El personaje era objeto de deseo y había una persona que repetía y que al principio me miraba, me miraba, me miraba, venía y venía a los shows. Yo veía que me miraba. Hasta que en un momento empezó a acercarse más y me decía cosas. Me invitaba a su piso en las torres Le Parc. </p><p><b>—¿Era hombre o mujer? </b></p><p>—Hombre. Y era muy gracioso porque<b> </b>yo estaba en la barra acostado, mirando lo que pasaba en el escenario, actuando. Y el tipo se venía con el traguito, me decía eso al oído y se iba para atrás. Venía y me lo decía al oído y yo me empezaba a reír por dentro porque no podía creer y al mismo tiempo, como estaba en personaje, tampoco le podía cortar el chorro directamente salvo que se propase. Dentro de la incomodidad, me causaba mucha gracia (risas).</p><p><b>—¿Te parecía fachero? </b></p><p>—¿El hombre? No. Tampoco me generaba nada. Me parecía muy graciosa la forma que me empezó a mirar durante mucho tiempo en la obra en varios días diferentes y después como que se animó a hablarme y me hacía la propuesta repetida. No es que cambiaba el discurso.</p><h2>Relaciones, celos y experiencias de pareja</h2><p><b>—¿Sos celoso? </b></p><p>—Creo que muy poco hoy en día. Pero fui muy celoso. </p><p><b>—Se generó polémica por unas declaraciones de Fio (Giménez) donde te señalaba como celoso o tóxico respecto a cómo se vestía. ¿Eso fue realmente así? </b></p><p>—Eso se dijo cuando nos separamos; ahora volvimos. En realidad, ella se sentía incómoda con el vestuario que le pedían en ese programa, donde solían sugerir que se mostrara más. Siendo muy joven, no estaba cómoda, así que íbamos con <b>Mati Napp</b> a pedir que eso no.</p><p><b>—¿Entonces no era un tema de celos? </b></p><p>—No, era un tema de cuidado. Cuando nos separamos, ella decidió mostrarse más y decía: “Ahora puedo”. Pero no era porque yo la celara o no quisiera que mostrara el cuerpo; simplemente ella no quería hacerlo de esa forma. </p><p><b>—¿Entonces tu actitud era acompañarla?</b></p><p>—Sí, mi lugar era acompañar y cuidarla. Si no quería vestirse de determinada manera, la apoyaba. Es su decisión cuándo y cómo mostrarse.</p><p><b>—¿Y antes eras celoso? </b></p><p>—Fui muy celoso de chico. Arranqué por mi hermana. Me han dado varios sopapos por mi hermana. Llegaba llorando a casa y yo los iba a buscar. Y mi hermana es seis años más grande que yo, entonces, por lo general me fajaban. Me he vuelto a casa fajado por gil porque iba a buscar a un pibe de 20 y yo tenía 15, 16.</p><p><b>—¿Cómo afrontás hoy los celos y la confianza en pareja? </b></p><p>—He aprendido con el correr del tiempo que si hay muchos celos, son inseguridades de uno. Entonces, traté de trabajar eso. Hoy en día camino medio a ciegas. Si sucede la infidelidad o sucede algo que no me gusta y se termina, que se termine. Pero no ando pensando en cosas que generan fantasmas que no existen por lo general. </p><p><b>—¿Alguna vez tuviste una relación abierta? </b></p><p>—Sí la tuve o la intenté tener. Después de ese paso entendí que <b>el amor y el deseo hay veces que van de la mano y hay veces que no. </b>Tenés una fantasía que no tiene nada que ver conmigo o que sucede. Y entendí como a veces el sexo es por deporte, por pasión, por deseo, por lo que se te cruce por la cabeza. Y que si es cuidado, consentido con tu pareja y hablado, está bien. También entiendo la pareja monogámica y demás, con el correr del tiempo y creciendo... Si bien mis viejos son el ejemplo contrario, pareja cerrada, fallecieron felices y contentos, enamorados, el mundo en que vivimos hoy, la profesión de cada uno y la exposición, las cosas que pasan, que vos hagas eso no significa que no me ames. Y a veces, o si no me entero o me entero, está todo bien, que podamos hablarlo. <b>Siempre que haya verdad y no mentira, para mí está todo bien. </b></p><p><b>—¿Qué tipo de relación elegís tener con Fio?</b></p><p>—En este momento, una relación monogámica.</p><p><b>—¿Por qué tomaron esa decisión? ¿Fue un acuerdo mutuo o una preferencia individual? </b></p><p>—Es una decisión de los dos. También tiene que ver con el lugar donde la otra persona se siente más cómoda. Si una pareja abierta, en vez de dar seguridad, genera más inseguridad o dudas sobre engaños o relaciones paralelas, preferimos no hacerlo. Son momentos. Ahora siento que no. Si el día de mañana pasa algo y hay una infidelidad, hay que hablarlo. Pero entiendo que la gente estando en pareja para toda la vida, como se dice, algo en un momento puede pasar y eso no significa que no se amen, no se quieran y demás. Pero bueno, si se rompe ese pacto, hay que hablarlo.</p><p><b>—¿Y en una pareja abierta no sentís la posibilidad de enamorarte de otras personas o de generar una conexión que interfiera con la que tenés con tu pareja?</b></p><p>—Es que en realidad, hablando de pareja abierta, siento que es al revés. Te sacás las ganas o el deseo y no pasa eso. Sentís que tu pareja es la mejor del mundo, que te permite hacer eso. No volvería a repetir. O sea, con diferentes pautas, es como que yo puedo estar con vos, así que mi pareja es un fenómeno. Con otra persona quizás no podría tener esto.</p><p><b>—¿Fuiste el tóxico de la relación en algún momento?</b></p><p>—Sí, he sido tóxico. Creciendo y estando en pareja he sido tóxico. Me di cuenta, por ejemplo, cuando revisé un celular y dije: “¿Qué estoy haciendo acá?”. Ya la relación estaba... Ese fue el punto más tóxico que dije: “Che, yo estoy muy mal acá. Estamos muy mal”. Que también fue una pareja que empezamos con esta idea de pareja abierta, después fue pareja cerrada y después hubo infidelidad y fue como: “Te permitía hacer esto, pero en otra forma”. Quisimos volver y arreglarnos y ya se había picado todo. </p><p><b>—¿Te sube el ego que te llamen galán? </b></p><p>—No, me causa gracia que me digan galán. Siempre fui el pibe buena onda, que trabaja bien, que es respetuoso. Entiendo que al entrar en <b>Sex</b> busqué cambiar la imagen de niño por una más adulta, mostrarme de otra manera. Galán es un término de los 90, creo que hoy ni existe. Puede ser que me digan chongo o lo que sea. Tampoco es que reniego si me ponen en el papel ese, digo, está bien. Pero como actor siempre prefiero la contrafigura o el amigo del galán, que podés desarrollar otra cosa.</p><h2>Cocina, MasterChef y proyectos familiares</h2><p>Después de su paso por <i>Casi Ángeles</i>, <b>Agustín </b>exploró el mundo de la cocina guiado por su entorno familiar. Su hermana, chef radicada en Nueva Zelanda, y su abuela, dedicada a los postres, marcaron su vínculo con la gastronomía.</p><p>El actor relató que durante la experiencia de <i>MasterChef</i> mantuvo largas conversaciones nocturnas con su hermana para recibir consejos y recetas, a pesar de la diferencia horaria. “Ella se grababa y me mandaba, porque si no me tenía que conectar de dos a cinco de la mañana, era imposible”, recordó sobre el apoyo a la distancia.</p><p>Con la cocina como nueva pasión, sueña con abrir un restaurante junto a su hermana. “Tengo el sueño de repatriar a mi hermana, que ella no quiere volver a Argentina, pero bueno, yo quiero que vuelva y poner un negocio entre los dos”, expresó. No descarta hacerlo en el sur del país o en algún destino internacional más cercano, y confía en que contar con la familia es clave. “Quiero tener ese negocio con alguien que sé que no me va a cagar y sabe lo que hace”, concluyó.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/27M7BGJFLRC57NVPRTNFYELN6Y.jpg?auth=7845175d68437d828b242f851f260ee36549de2229a9e136e8e76c5fe5daa26f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Cachete Sierra con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Bauletti, sin filtro: del polémico comentario sobre un trío al personaje que lo absorbió y su vínculo con Zaira Nara]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/18/bauletti-sin-filtro-del-polemico-comentario-sobre-un-trio-al-personaje-que-lo-absorbio-y-su-vinculo-con-zaira-nara/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/18/bauletti-sin-filtro-del-polemico-comentario-sobre-un-trio-al-personaje-que-lo-absorbio-y-su-vinculo-con-zaira-nara/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, el streamer explicó el contexto humorístico detrás de sus declaraciones y reflexionó sobre cómo su alter ego fue ganando terreno hasta condicionar su vida personal. También se refirió a su salto al mundo digital tras dejar la carrera de Derecho, la dinámica con sus compañeros y el impacto de su exposición y crecimiento en redes]]></description><pubDate>Wed, 18 Mar 2026 05:18:15 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Un trío haría con <b>Moski o con Mernuel</b>. No los tres, lo dije siempre. Con Moski me reiría mucho. Estoy convencido de que en un trío con él lloraría de la risa. Porque a los dos no nos da, tenemos nuestros bemoles, a los dos nos cuesta todo”, afirmó <b>Santiago Baietti</b> durante su participación en <b>Desencriptados</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Baietti, conocido en redes como <b>Bauletti o Baulo</b>, es un streamer e influencer argentino que alcanzó notoriedad en el ecosistema digital por su estilo humorístico y tono relajado en transmisiones en vivo y en contenidos difundidos a través de plataformas como <b>Kick, Instagram y TikTok</b>. También integra el canal <b>Mernosketti</b>, que comparte con Moski y Mernuel.</p><p>El crecimiento de Baietti en redes sociales lo consolidó como una figura emergente del streaming argentino. Su visibilidad se amplió con su participación en programas como <i>Cinco Minutos Más</i>, emitido por <b>Vorterix</b>. Paralelamente, su nombre ganó repercusión mediática a partir de los rumores sobre un vínculo con <b>Zaira Nara</b>, modelo y figura del espectáculo, lo que incrementó su exposición fuera del ámbito digital.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HSA6PUKHXNCT3LFIKHFSO5B4T4.jpg?auth=e398889f785e9ea6f79556469aab723952c5d9d16cd257ed00b16b53918b0e36&smart=true&width=6591&height=4399" alt="Bauletti: "Haría un trío con Moski"" height="4399" width="6591"/><h2>Identidad y construcción del personaje</h2><p><b>—¿Sos una persona que se compromete?</b></p><p>—Hoy en día sí. Estoy muy comprometido con mis amigos, con lo que hago y con el personaje que construí. Es como que <b>le entregué mi vida entera a mi personaje.</b></p><p><b>—¿Quién sos vos en la realidad y cuáles son las diferencias entre vos y tu personaje?</b></p><p>—Siento que en los últimos cuatro o cinco meses cambié mucho mi forma de hacer contenido, streamear videos, redes, todo. Por un lado, sentía que estaba en un lugar bien, pero quería dar un salto a nivel perfil, aparecer en lugares, hacer reír a la gente y demás. <b>Hoy en día creo que estoy mucho más cerca de Bauletti que de Santiago. Prácticamente creo que Santiago no existe</b>, lo cual no estoy diciendo que esté bien, ¿eh? Me preocupa un poco. Hay veces que me siento mal por eso, me siento vacío. Pero hoy en día te puedo decir que estoy muy comprometido con el personaje que fui construyendo, a tal punto que no le doy lugar a mi personalidad real para que exista.</p><p><b>—¿Sentís que te “comió el personaje”?</b></p><p>—Las acciones y las decisiones que tomo en mi vida personal, por fuera de la cámara, hoy en día están más cerca de Bauletti que de Santiago. Esto de mostrarme como una persona extrovertida, que todo el tiempo tiene ganas de salir a bailar, de hacer quilombo, de hacer reír a la gente, de meter el chiste adecuado o la desubicación y jugar con el humor negro, siento que me está pasando hoy en día porque estoy cien por ciento abocado a eso. <b>Yo quiero que mi vida sea Bauletti hoy en día.</b></p><h2>Carrera académica y la decisión de dedicarse al streaming</h2><p>Santiago comenzó a estudiar Derecho tras finalizar el secundario, impulsado por la tradición familiar. Cursó la carrera y aprobó una cantidad significativa de materias, aunque nunca sintió una vocación real por el estudio ni encontró una pasión profesional en ese ámbito. “No siento que tenga una pasión. Nunca me gustaron los números, nunca me gustó la matemática, nunca tuve una vocación grande por sentarme a estudiar, a leer. No me gustaba, lo hacía obligado”, recordó.</p><p>La presión por seguir el camino académico aumentó ante el avance de sus amigos, hasta que una oportunidad inesperada lo llevó a replantear su futuro. “Venía sufriendo en el último año de la carrera, la quería dejar, pero le tenía mucho miedo al plan B. Me daba mucho miedo dejar y no tener nada y cómo encarar a mi familia y decirles: ‘Perdón, les hice pagar tres o cuatro años de facultad privada y no la puedo seguir’”, confesó.</p><p>El salto hacia el streaming se dio de manera espontánea y definitiva. Baietti se volcó por completo a la <b>creación de contenido</b> y a la construcción de su personaje, convencido de que la carrera jurídica no era compatible con sus nuevas aspiraciones. “Nunca lo pensé por la plata. Sinceramente, mientras estudiaba la carrera dudaba mucho sobre si me veía trabajando de esto. Si me hubiese recibido, no hubiese ejercido. Hubiese apuntado más para este lado”, admitió.</p><p>Hoy, con solo 23 años, Bauletti se reconoce satisfecho con su elección, aunque mantiene la puerta abierta para retomar sus estudios en algún momento. “Me hubiese gustado recibirme, la verdad. Todavía estoy a tiempo. Algún día voy a retomar. Pero la dejé pura y exclusivamente por esto”, sostuvo.</p><h2>Mentiras, autenticidad y dinámicas en el streaming</h2><p>La exposición constante en redes sociales y transmisiones en vivo pone a prueba la autenticidad de Bauletti, quien reconoce que su personaje está atravesado por el humor, la exageración y hasta la mentira ocasional. <b>“Yo miento con cosas aisladas del día a día. No me considero mentiroso.</b> A veces me da paj* afrontar una situación y, bueno, ya está, resuelvo mintiendo y chau. Creo que el 90 por ciento de las mentiras que hago son por paj*, simplemente ya está, resuelvo”, confesó.</p><p>Sin embargo, Santiago diferencia con claridad sus recursos humorísticos de cualquier intento de engaño sobre cuestiones importantes. “Nunca le mentiría a alguien siendo que esa mentira implique lastimar a otra persona o confundir”, aseguró. </p><p>Incluso, cuando se le cuestiona por relatos sobre su debut sexual, responde sin eufemismos: “No es que mentí. Fue una situación en la cual pasaron muchas cosas muy buenas y muy lindas. Una, puntualmente, que se cae de maduro qué es, no pasó. Estaba abrumado por la situación. Un país entero convencido de que eso había pasado. Así que me dejé llevar, pero después no tengo problema en decirlo”.</p><p>Las frases fuera de contexto y los recortes virales son parte del fenómeno. “En el streaming no podés sacar todo textual de un programa. Nadie creyó que lo decía en serio”, explicó. Es que la dinámica grupal, los chistes internos y las provocaciones a sus amigos forman parte de su identidad digital, donde la frontera entre verdad y ficción se vuelve difusa por momentos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZK4KU25RBBB7JJG4IDDPTSNIWQ.jpg?auth=cd1c52f7a8855f604cb6224a883155dec2604aa6b59bcf5cd7f55d97fb20993a&smart=true&width=7360&height=4912" alt="“No estuve con Zaira porque no quise", Santiago contó el detrás de escena de la frase que se volvió viral" height="4912" width="7360"/><h2>¿Homofóbico y anti therian?</h2><p><b>—No es fácil hacer un streaming que dura tanto tiempo hablando de la vida de uno. En algún momento chamuyás un poco, ¿no?</b></p><p>—Chamuyás y decís cosas que después las ves y te preguntas: “¡¿Por qué dije esto?! ¿Para qué dije esta pelotudez si no es así...?” </p><p><b>—¿Te arrepentís de muchas cosas que dijiste? </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Por ejemplo, en una dijiste: “Soy homofóbico y anti therian”</b></p><p>—Anti therian, soy. Cien por cien. <b>Lo de homofóbico es un chiste que hemos tenido siempre</b>. Porque mis dos amigos estaban todo el tiempo dándose besos entre ellos, abrazos, y ahí la gente los empieza a tomar como que ambos eran gays, que eran novios entre ellos. Y esa misma gente, en chiste, me empieza a decir eso a mí por mis caras cuando ellos cuando se besaban. Yo como que estaba incómodo y en realidad no, lo hacía para demostrar mi incomodidad.</p><p><b>—¿Y ahí te empiezan a decir homofóbico?</b></p><p>—Sí, sí. Me dejé llevar por la situación, obvio, jodiendo. Pero cualquier persona que más o menos entiende cómo funcionamos como grupo sabe que es totalmente jodiendo, <b>¿cómo voy a ser homofóbico?</b> ¿Cómo voy a decirlo así con tanta naturalidad? Es como decir: “Sí, soy asesino”. Hay gente que lo entiende y hay gente que capaz que no nos quiere como grupo, o que no le caemos simpáticos y te está esperando para remarcarte y sacarte de contexto.</p><p><b>—Esto hace poco lo dijiste, ¿no?</b></p><p>—Sí, con <b>Davoo</b>. Un clip que fue cien por cien jodiendo a las cuatro y media de la mañana con diez mil personas y nunca pensé que trascienda como trascendió. Un stream que hablamos tres horas de fútbol y yo fui muy feliz haciéndolo y me fui a dormir… Era un sueño para mí estar ahí.</p><p><b>—¿No tendrías ningún problema de acostarte con Mernuel o con Moski?</b></p><p>—No. Un trío haría...</p><p><b>—¿Con una mujer y uno de ellos? Con Moski o con Mernuel, digamos. No los tres juntos.</b></p><p>—Lo dije siempre...</p><p><b>—¿Con Mernuel o con Moski?</b></p><p>—Con Moski. Me reiría mucho. Yo estoy convencido que yo y Moski en un trío... lloraría de la risa. Porque a los dos no nos da, los dos tenemos nuestros bemoles, a los dos nos cuesta todo…<b>Yo estaría mirándolo fijo a él riéndome. </b></p><p><b>—Mernuel es más peligroso para hacer un trío. </b></p><p>—Marnuel te expone. Un trío con Mernuel es saber que vas a quedar como el gran pelotudo de la situación lamentablemente.</p><h2>La polémica con Zaira Nara y el impacto en redes</h2><p><b>—Tema Zaira. ¿Qué pasó ahí? Porque fue un shippeo, un marketing impresionante, me parece, ¿no? </b></p><p>—Nunca en mi vida hablé con Zaira sobre darle show a algo. Nunca. No tuve ni una charla. Creo que un poco se fue dando y un poco <b>yo tenía la ilusión de que pase algo</b>, entonces no quería ni tocar el tema. Nada (risas).</p><p><b>—Era un partido difícil.</b></p><p>—Un partido durísimo y yo siempre tuve presente que era prácticamente imposible, que era un milagro y que si no pasaba, no me iba a pasar nada. La gente decía: “No, pobre pibe se está ilusionando”. </p><p><b>—Y vos decías: “¡Estuve más cerca que vos, hermano!“ (risas).</b></p><p>—Claro. Twitch de 20 mil likes. “No, mirá cómo lo están usando al pibe”. Y yo del otro lado decía: “Tranquilo. Yo sé que esto es un uno por ciento y que si no pasa, no pasa nada. No depende mi vida de esto”.</p><p><b>—¿Sentiste que tenías chance en algún momento? </b></p><p>—No sé si chance, pero... Lamentablemente me van a pelotudear por esto. Pero <b>pegué muy buena onda con Zaira.</b> Tanto yo como, como los chicos. Me parece graciosa, copada. </p><p><b>—Además es hermosa. Está muy fuerte...</b></p><p>—Pero puede pasar que capaz no haya onda y sea una paj* el stream. Y nada que ver. Es una genia. Las veces que estuvo en casa, en el stream, después se quedaba a comer y nos cagábamos de risa. Así que yo hoy en día sigo teniendo relación y espero tenerla porque me cae muy bien.</p><p><b>—También te llevaste algo de la situación. Sos amigo, tenés buena onda... </b></p><p>—Me llevé 400 mil seguidores en Instagram, boludo. </p><p><b>—¡Sos el rey del marketing! (risas). </b></p><p>—Te juro que no fue marketing. Pero generó mucho. Cada clip, cada cosa que pasaba… El stream más visto nuestro creo que tuvo 240 mil personas. Cuando volvió Moski, tuvimos 250 mil en 20 minutos. Eso ponele que es el top dos. Y tercero viene el de Zaira, que hubo 190 mil personas. Y en el segundo que vino hubo 70 mil personas y ya habían pasado tres meses. <b>Cada clip que subíamos se viralizaba y cada cosa que subía yo con ella, explotaba todo</b>.<b> Realmente generó algo en el mundo de las redes, es innegable.</b> Y bueno, yo, quieras o no, vivo de las redes, de que le vaya bien a mi perfil. Así que todo lo que me pase a mí, que sea entretener a la gente, que la gente se prenda a vernos, a consumirnos y estar pendiente, es bueno.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/M44Q2ECNOZF47P5DXAIANR4LDY.jpg?auth=c3324d0b522526f31ac7304cf6e621d4bf6d7e4918b55995762601c8149e3eff&smart=true&width=7209&height=4055" alt="Santiago Baietti, conocido como Bauletti, se consolida como una de las figuras emergentes del streaming argentino y redes sociales" height="4055" width="7209"/><h2>Percepción sobre la televisión y el futuro</h2><p><b>—Veo que estás poniendo todo al 36, a ser streamer y a hacer carrera en los medios. Algunos dicen que el streaming va a reemplazar a la televisión. ¿Cómo lo ves vos?</b></p><p>—Para mí, no sé, sinceramente no lo sé. Sí sé que hay varios tipos de streaming y hay distintas formas de streamear. No se puede comparar un canal de streaming como <b>Olga </b>o <b>Luzu</b>, con una persona que prende la cámara de su casa y está nueve horas hablando con el chat. Son dos cosas completamente diferentes.</p><p><b>—¿Los canales de streaming se asemejan a la tele?</b></p><p>—Yo creo que sí. Y no está mal. A mí la tele me gusta, yo la consumí siempre. Trabajaría en la tele y trabajaría en canales de streaming, de hecho ya trabajé. El streaming propiamente dicho, el prender desde tu habitación ocho horas, ¿se asemeja a la tele? Creo que no. Y creo que nunca se va a asemejar. Van a ser cosas diferentes todo el tiempo. Porque ninguna de las dos patas quiere parecerse a la otra, para mí.</p><h2>Preguntas rápidas</h2><p><b>—¿Tuviste alguna vez una novia?</b></p><p>—No, nunca tuve nada. Virgen de novia, mal. Me gusta mucho estar solo. Me encanta que nadie me rompa los huevos, poder hacer la mía y no tener que estar pendiente de hablar con alguien o de responder.</p><p><b>—¿Es verdad qué preferís que tu futura novia no tenga Twitter o X?</b></p><p>—Sí, porque así como es mi red social favorita y la uso todo el día porque soy adicto, es la peor del mundo. Hay mucho hate, hay gente diciendo cualquier cosa y revoleando puteadas para todos lados. Hay cuentas que inventan cosas. Entonces, prefiero que no. Me gustaría que no lea nada, que ni se entere nada.</p><p><b>—¿Cómo sería tu mujer ideal?</b></p><p>—Cien por cien que sea divertida, que tenga el mismo humor que yo. Nunca podría estar con alguien que yo haga un chiste o un comentario y me diga: “No, no podés decir eso”. Tiene que ser como yo. Reírse de todo, reírse de sus desgracias. Me tiene que gustar, pero lo único que me importa es que sea divertida y que comparta mi humor. Cien por ciento.</p><p><b>—¿Es verdad que dijiste: “No estuve con Zaira porque no quise”?</b></p><p>—Lo dije (risas). </p><p><b>—Es el mejor chiste que escuché.</b></p><p>—Lo dije jodiendo. Muchas veces digo cosas para joder, para provocar a los chicos. Todo el mundo se dio cuenta que estaba jodiendo. ¿Quién no quiere estar con Zaira? Nadie va a decirle que no. Pero yo lo digo para que se vuelvan locos los muchachos. Nada más.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/EK5GUO6RFFG3BOYV7YD5Q52V2I.png?auth=df0d0de6905ef446b673a7b75d03c5630703eb6e9f04ee26ec59cfbd6671de40&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Santiago Baietti con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Rodrigo Rey: cómo el deporte lo ayudó con sus problemas en el habla y el fallo histórico que logró para los niños con autismo]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/17/rodrigo-rey-como-el-deporte-lo-ayudo-con-sus-problemas-en-el-habla-y-el-fallo-historico-que-logro-para-los-ninos-con-autismo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/17/rodrigo-rey-como-el-deporte-lo-ayudo-con-sus-problemas-en-el-habla-y-el-fallo-historico-que-logro-para-los-ninos-con-autismo/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, el arquero y capitán de Independiente repasó sus orígenes. La importancia de su familia y los deportes para asumir su disfluencia y salir adelante sin temores. Recordó el caso de su hijo Benicio, diagnosticado con TEA, y la lucha contra un colegio que intentó apartarlo]]></description><pubDate>Tue, 17 Mar 2026 05:31:49 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Rodrigo Rey</b> nació en Las Parejas, Santa Fe, el 8 de marzo de 1991. De chico se destacó en los deportes y practicó varios de forma simultánea. Desde pequeño convive con un problema en el habla llamado <b>disfluencia</b>, una condición que por momentos no le permite hablar fluidamente. Según él mismo cuenta, los deportes, además de la crianza familiar, fueron muy importantes en su crecimiento personal y para enfrentar sus problemas para comunicarse.</p><p>Ya como futbolista, tuvo un paso por las inferiores de River Plate, pero el club de Núñez lo cedió a Newell’s, que fue su primer equipo como profesional. De Rosario se mudó a Mendoza, para vestir los colores de Godoy Cruz. Del <i>Tomba </i>fue transferido al PAOK Salónica de Grecia. Luego de una breve estadía en México, donde jugó en Pachuca, volvió a jugar a la Argentina, para Gimnasia y Esgrima La Plata. Desde 2023 defiende el arco de Independiente, donde <b>se destaca como uno de los mejores en su puesto del fútbol doméstico.</b></p><p>El año pasado, el nombre de Rodrigo Rey trascendió las noticias deportivas debido al caso de su hijo Benicio, un pequeño diagnosticado con TEA. El colegio de Benicio intentó apartarlo por su condición y Rey inició una batalla legal que concluyó con <b>un fallo histórico para los chicos con autismo.</b> Rey está casado con Laura, con quien además tienen otra hija, Renata.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/O22BSDKDAREEXBLDYBHBYPF3FU.jpg?auth=19d5f655068967c113a6c4b016aff9d5ff8036813ccf028be66f166072260b51&smart=true&width=6117&height=4078" alt=""Tomé la decisión de que mi condición no limitará mi vida para nada", asegura Rodrigo Rey (Foto Jaime Olivos)" height="4078" width="6117"/><p><i><b>-¿Cómo fueron tus inicios en el fútbol?</b></i></p><p>-Yo soy de un pueblo que se llama Las Parejas, en la provincia de Santa Fe. Toda mi familia vive ahí. Nací y me crié ahí. Comencé a jugar al fútbol en el Club Argentino de esa ciudad. En mi familia son todos hinchas de ese club, pasábamos todos los veranos ahí. En ese lugar me vinculé con el deporte como medio de vida. No solo hacía fútbol, también jugaba al básquet, al voley, al tenis...</p><p><i><b>-¿Eras de esos que jugabas bien a todo?</b></i></p><p>-Me iba bien con el tema de la destreza. Obviamente, el fútbol y el básquet eran mis puntos más fuertes ahí. De chiquito iba con la pelota para todos lados.</p><p><i><b>-Hay algo particular que tiene que ver con el tema del habla y tu manera de comunicarte, ¿es algo que comenzó en aquella época, es algo de nacimiento? </b></i></p><p>-Desde que tengo uso de razón esta es mi manera de comunicarme. Yo me conozco y vivo con eso. <b>Cuando me preguntan cómo lo llevaba cuando era chico, siempre digo que tuve la suerte de tener un círculo íntimo muy sano.</b> Mi familia, mis amigos, los del cole, los de fútbol, nunca me la hicieron pasar mal, ya sea con burlas o con distinto tipo de cosas que se pueden suceder.</p><p><i><b>-Lo que ahora se llama bullying...</b></i></p><p>-Exacto, un nombre que años atrás no existía. Pero la verdad que nunca estuve envuelto en esas situaciones. No sé si un poco por mi forma de ser, porque yo tampoco nunca me privé de nada. Siempre vieron que si tenía que hablar lo hacía, que si tenía que jugar al fútbol, jugaba. Si tenía que jugar al básquet, al tenis o nadar, siempre estaba y nunca fue un peso para mí. <b>Nunca fue algo que diga “no, yo me privo de cosas o si hay una charla, yo no hablo y me muestro con temor”.</b> También un poco por cómo me criaron en mi casa, de ir siempre al frente. Fui llevándolo de esa forma.</p><p><i><b>-¿Cuál es el diagnóstico? ¿Qué es lo que Rodrigo Rey tiene desde que tiene uso de razón?</b></i></p><p>-<b>Se llama disfluencia, porque no llega a ser tartamudez, pero tampoco tengo un habla fluida</b>. Te lo puedo describir como que hay veces que me trabo en la fluidez de la oración o que necesito hacer una pausa, un corte. Muchas veces es como que mi cabeza va más rápido de lo que digo y se genera esa falta de fluidez con la que hablo. Cuando era más chico fui a la fonoaudióloga durante un tiempo. La realidad es que como no notaba muchos avances llegó un punto que dije <b>“bueno, es hasta acá, soy esto, vivo bien con esto, soy así”</b>. Y tomé la decisión, porque creo que es una decisión personal, de que mi condición no limitará mi vida para nada.</p><p><i><b>-¿Es algo que por ahí viene de familia, o es algo que toca y es así?</b></i></p><p>-En mi caso puedo decirte que es algo que me tocó y que es así, porque no hay alguien en la familia, mi viejo o mi vieja, o alguien cercano que tenga esa condición. Después habría que ver con los médicos y eso sí, por ahí hay algo, no sé, pero desde lo que me toca a mí, creo que es algo que me tocó porque me tocó.</p><p><i><b>-Y en el puesto de arquero se necesita mucho de expresión, de orden. Te veo que les gritás a todos, los puteas un poco. ¿Tuviste alguna situación particular con alguno? ¿Te joden cuando vos se los permitís?</b></i></p><p>-Sabés que no, no me pasó. No me pasa. En todos los grupos en los que he estado, y hace 20 años que juego al fútbol, nunca sufrí con eso. Y cuando estoy jugando al fútbol, cuando elevo el tono de voz, cuando grito, no me trabo. Entonces estamos en la cancha jugando y, cuando tengo que dar órdenes, es así como si nada. A la hora de estar en una cancha, de estar en el vestuario mismo, hoy en Independiente y antes cuando estuve en otros clubes, por cómo hablo, por las cosas que digo, como que siempre tengo a cargo las arengas y van bien, fluidas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4ECRQAJP3BETJCRHGBFWBQW77A.jpg?auth=7b00260b2ff5eddf3b726d0d31ddef2e2821b06b1f56f32d682e66c92e5dcfd9&smart=true&width=5462&height=3170" alt="El arquero de Independiente logró un fallo histórico para los chicos con autismo tras el caso de su hijo Benicio (Foto Jaime Olivos)" height="3170" width="5462"/><p><i><b>-Y con las notas también, porque veo que terminan los partidos y en general hablás vos.</b></i></p><p>-Siempre que me toca, lo hago. <b>Es mi decisión no limitarme</b>. Es la única forma de no caer en el miedo o en un lugar del que después es difícil salir.</p><p><i><b>-¿Te pasa que te contacten personas que tienen situaciones parecidas para que le des un consejo o alguna referencia?</b></i></p><p>-Me han pasado muchas cosas locas. Sobre todo desde que mi nombre es un poco más conocido en el medio, juego en el club más grande el país. Me pasa que cuando vamos a jugar a otras canchas, padres que vienen, que me felicitan, que me cuentan de sus hijos, de que viven algo parecido, de porque vieron notas mías hoy se animan a ir a jugar al fútbol, porque antes no querían ir, porque les daba miedo que le digan algo. Nenes que vienen y que me cuentan su condición y con una sonrisa en la cara me dicen que hacen como yo, que van y juegan igual y que van y hacen lo que tienen que hacer igual. La verdad es que me llena de orgullo y que dentro mío es una voz como que me dice “vale la pena, vale la pena tener esta charla, hacerlo público”. Vale la pena poder dar un mensaje de este lado y de que se tenga la condición que se tenga, ya sea en el habla o en lo que sea, no hay que vivir una vida de autolimitación.</p><p><i><b>-Hablaste del miedo y traspasarlo de alguna manera, simbólicamente. Contanos la situación que viviste con tu hijo Beni.</b></i></p><p>-<b>Cuando </b><i><b>Beni </b></i><b>nació no le daban esperanzas de vida, le daban un 1% de esperanza de vida</b>. Nació con una atresia en el intestino, que es un nudo, lo cual implicó tener que ir a cirugía con doce horas de vida, con un riesgo muy grande. Gracias a Dios salió todo bien, pero fueron tres meses de neo, de estar en la clínica, sintiendo miedo de verdad. Gracias a Dios desde ese tema de salud está muy bien, pero ya nuestra historia de padres con <i>Beni </i>arrancó dura. <b>Después, ya él a los seis años, lo diagnostican con TEA, estaba dentro del espectro autista.</b> Para nosotros, con Laura, mi mujer, se nos abrió un mundo nuevo. El desarrollo social es por ahí el limitante más grande que pueden tener los nenes autistas, entre otras cosas, En el caso de <i>Beni </i>necesita pocos apoyos, pero hay muchos nenes que necesitan muchos apoyos. Uno ve lo difícil y lo duro que es, que los hijos van creciendo y tienen que salir a una sociedad que no está preparada al ciento por ciento para incluir a todo el mundo en todo y se viven cosas que son difíciles. A nosotros nos tocó vivir un poco lo que salió por todos lados, de la expulsión de <i>Beni</i> del colegio y de su hermana (Renata), por ser hermana de Beni.</p><p><i><b>-¿Como fue eso? ¿De una día para otro el colegio decidió expulsar a Beni y a su hermana? ¿Cómo se los comunicaron?</b></i></p><p>-Te mandan una carta documento, donde obviamente se amparan en el derecho de admisión. Pero vos te podés amparar en ese derecho si al ser una escuela privada la familia no paga la cuota o si suceden cosas graves. Pero no, en este caso fue decir <b>“no quiero que esta gente esté acá”</b>. Y la realidad es que se llegó a ese punto porque obviamente nosotros como padres de un nene TEA, les dijimos que necesitaba apoyos para poder aprender a la par de sus compañeros. Por la condición que tiene, neurológicamente necesitaba ese apoyo para procesar la información de otra forma. Entonces, si uno como padre decía “mirá, le están dando a todo el curso de esta forma, <i>Beni </i>así no logra entender los contenidos, entonces fíjense si pueden hacer esto”. Pero bueno, parece que uno pasa al punto de molestar y te echan.</p><p><i><b>-¿Cómo reaccionaron en ese momento?</b></i></p><p>-Hablamos con nuestra hija más grande y fue decirle “¿vos qué querés?“. Ella estaba en sus últimos años de secundaria, se venía el viaje a Bariloche, su fiesta de egresados. Entonces nuestra lucha fue clara, si ellos, nuestros hijos, quieren seguir en su círculo íntimo, no tenemos por qué nosotros tomar la decisión de sacarlos de ahí cuando lo que sucede es totalmente injusto para ellos. <b>Decidimos en base al deseo de los chicos, porque a quienes afectaba esto era a ellos.</b> Detrás de esto, como padres, tenés un mensaje para darles a tus hijos. Porque si vos a la primera de cambio les decís “no, mejor vayamos para otro lado” era feo para nuestros hijos, porque en definitiva nuestros hijos se van formando del ejemplo que les vamos dando nosotros como padres con lo que hacemos. Entonces <i>Reni </i>sobre todo, que es más grande, fue la que dijo <b>“no, yo quiero estar acá, quiero seguir acá”</b>. </p><p><i><b>-¿Qué hicieron después?</b></i></p><p>-Cuando nos llega la carta documento ya el tema pasó a resolverse por la vía judicial. Tuvimos que recurrir a nuestros abogados y empezar todo un tema judicial con el colegio. Para que se resuelva rápido pedimos un amparo, con una cautelar, porque si no se iba a ser todo mucho más largo. En esa época, ya estábamos en octubre, teníamos que saber si ibamos a continuar al otro año en la escuela. Fuimos por la vía judicial y por suerte pudo salir bien eso, pero que eso salga bien significó meses de estar encima del tema, de tener que ir a citaciones nosotros, Laura, yo, <i>Reni</i>, que<i> </i>tuvo que ser parte. <b>Y se entra en un ida y vuelta con la otra parte en el que lamentablemente uno empieza a ver que el niño deja de ser el foco.</b> Por qué si un niño dice “yo quiero estar acá”, y vos no tenés motivos para sacarlo de ahí, ¿por qué lo vas a alejar de sus amigos, de sus afectos, de sus relaciones?. Porque te molesta que los padres te vayan a pedir cosas para que mejores la condición de su hijo. Ahí es donde se corre el foco de lo que es verdaderamente lo más importante. Y no nos quedamos solamente con lo que sucediera con nuestros hijos, porque cuando este caso se hizo conocido nos fuimos contactando con gente que pasaba casos similares, que por ahí no tenía los recursos para llevar a cabo una vía judicial, o que no se animaban porque tenían miedo que todo quede en nada. Obviamente con nuestro caso, y nosotros al ser personas públicas, teníamos la chance de poder hacer que esto marque un precedente. <b>Nosotros a fin de año pasado llegamos a un fallo y ese fallo marcó un precedente, que dice que los nenes (con autismo) tienen que seguir en la escuela hasta que terminen sus estudios. Este fallo se convirtió en un caso testigo.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JMA7LBUYMNF7TFGWCEOIDOH6SY.jpg?auth=cb3840117b5f101f77138bd337aa559b20933b66315a19a69bc66be7a271753e&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Rey destaca que la sociedad argentina avanzó mucho en cuestiones de inclusión, pero todavía falta mucho camino por recorrer (Foto Jaime Olivos)" height="4128" width="6192"/><p><i><b>-Más allá de lo que ocurrió con este colegio, ¿pensás que la sociedad argentina está prepara la inclusión?</b></i></p><p>-Es un camino que hay que transitar, en el que hay que crecer, en el que hay mucho por hacer. Sí, es real que hoy hay una conciencia más grande que hace diez años atrás. Por eso estamos hoy acá hablando sobre esto. Eso genera que los temas se pongan en agenda, que la gente que por ahí no conoce, se tome el tiempo de leer algo más, de escuchar, de ver de qué se trata. Entonces sí, está claro que hay un crecimiento, pero de ahí a llegar a lo que realmente nos marque como sociedad inclusiva, hay un camino muy grande por recorrer. Tiene mucho que ver con la cuestión de abrirse a conocer de qué se trata, de tomarse el tiempo, de meterse ahí, de ver qué le pasa al otro.</p><p><i><b>-¿Qué me podés decir de Laura, tu mujer? Imagino su importancia, porque entiendo que llevar todo eso solo no se puede.</b></i></p><p>-Nuestra familia se construye en base a la fuerza de ella. En base a la fuerza de <i>Lau</i>, de su empuje, en todo a su amor hacia mí, hacia <i>Beni</i>, hacia <i>Reni</i>. Para ella, su familia es todo. Pensá que por mi profesión, estoy mucho tiempo fuera de mi casa. De los siete días de la semana, hay dos que, por viajes, concentraciones y día de partido, estoy afuera. Y en las semanas que jugamos dos o tres veces, de los siete días estoy uno o dos en mi casa. Entonces la que lleva la familia adelante es ella. Cuando pasó lo de <i>Beni</i>, que estaba en neo, yo me iba a jugar porque lo tenía que hacer. Y ella se quedaba ahí y estuvo noches sin dormir. Pasó momentos muy duros. <b>La fuerza de nuestra familia empieza con ella, estoy eternamente agradecido, primero por tenerla en mi vida, y también soy un bendecido de que mis hijos tengan esa madre.</b></p><p><i><b>-Estás jugando en Independiente, contame un poco de Rojo Inclusivo</b></i></p><p>-Junto con la gente de <i>Rojo Inclusivo</i> estamos haciendo un trabajo muy grande dentro del club y creo que si hay un área que florece en el club es esa. Hoy el club tiene fútbol inclusivo, tenis y otros de deportes más. No hay muchos clubes en la provincia de Buenos Aires que lo tengan y en nuestro caso es porque hay gente que trabaja en <i>Rojo Inclusivo</i>, que justamente le pone el corazón y quiere que nuestro club sea eso, un club con puertas abiertas para todos. Por eso se pudo hacer lo del palco, lo del kit sensorial. Y está <i>Pepe</i> (Santoro), que lo precisamos para algo y siempre está. Y así mucha gente del club, me tocó pedirles favores a los chicos del plantel y siempre están, dando una mano. Tenemos un departamento muy lindo dentro del club y creo que está bueno para crear conciencia. Más allá de los resultados, de toda la locura del fútbol, los clubes son la casa de muchas personas. </p><p><i><b>-Se viene el Mundial, con el Dibu (Martínez) has tenido también contacto, entiendo que ayudó en alguna cuestión con esto que venimos hablando. ¿Qué te genera como colega, como alguien además que comparte tu puesto?</b></i></p><p>-Está claro que es un referente para los arqueros argentinos, sobre todo por su forma y su estilo de juego, con su pasión, su energía, su vehemencia, nos representa mucho.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ATGZAZ2ZEZHVVLH56TSVLU76SE.png?auth=cad6a9defc22f468a6cd7bed17c8cc981bc0be00ec9d8a9b8163ea15e05eaa6e&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Marcos Giles: “Cuando estoy con ella digo, ¿cómo no están todos enamorados de Ángela?”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/15/marcos-giles-cuando-estoy-con-ella-digo-como-no-estan-todos-enamorados-de-angela/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/15/marcos-giles-cuando-estoy-con-ella-digo-como-no-estan-todos-enamorados-de-angela/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Cuando lo llamaban de “Nadie dice nada” no se sentía cómodo, no le gustaba ir. Llegó Ángela Torres y tuvieron una conexión especial. Ella lo ponía muy nervioso en el programa, transpiraba hasta empaparse, hasta que le confesó que los nervios eran por su presencia. El personaje cancherito del stream es un hombre sensible que está muy enamorado y que confiesa sin vergüenza que por primera vez en la vida fue detrás de su deseo a buscar lo que quería]]></description><pubDate>Sun, 15 Mar 2026 05:07:21 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“El novio de Angelita Torres”, así lo conocen muchos hoy. Hoy es parte de “Nadie dice nada”, el programa más popular de streaming de nuestro país. Quiso ser futbolista, jugó en Primera D, se probó en Italia y una serie de episodios accidentales, lesiones y pandemia, le impidieron seguir. Es muy popular en las redes, le dicen “El Mito” por su personaje, el amigo mitomano, y tiene su propio stream. No da entrevistas y cuando confirmó que vendría a <b>Infobae </b>me preguntaba si vendría con el mate, porque a todos lados va con el mate.</p><p>– Sí, es medio un objeto de apego.</p><p><b>– ¿Como el osito cuando somos bebés?</b></p><p>– Es mi osito, lo adquirí porque estuve viajando mucho tiempo solo y al pedo por momentos, agarraba el mate y salía a caminar. También para conocer gente, estaba en Roma, ponele, y un argentino miraba el mate, lo saludaba y eso me daba la posibilidad de acercarme, de tener una charla desde otro lugar.</p><p><b>“EN LA ÚLTIMA NOTA QUE DI ME AGARRÓ UN ATAQUE DE PÁNICO, ESTÁS ADVERTIDA SI EMPIEZO A TEMBLAR”</b></p><p><b>– ¿Porque sos muy tímido?</b></p><p>– Soy tímido, sí. No doy notas, no me gusta, me da vergüenza. La última que di me agarró un ataque de pánico, así que estás advertida si empiezo a temblar, jajaja.</p><p><b>– ¿Qué hacés cuando tenés un ataque de pánico?</b></p><p>– Fue más un ataque de ansiedad. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MP7OBTTWHBALXFKR3RDH6X7IDU.jpg?auth=301a899a12ce42dbea8dfa026656d044061ff485abd4949dcc930d20c1dff8b5&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Soy tímido, sí. No doy notas, no me gusta, me da vergüenza", aseguró Marcos Giles (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Qué sentís?</b></p><p>– Tenés tantos pensamientos a la vez que no los reconoces y se traba el CPU. </p><p>Cuando le escribí a Marcos para entrevistarlo no era “el novio de Angelita”. Era conocido en redes, por su humor. Pero en realidad Marcos siempre quiso ser futbolista.</p><p>– Fui, jugué dos partidos.</p><p><b>– Jugaste en Claypole y jugaste en Yupanqui…</b> </p><p>– En Yupanqui no llegué a debutar. Pero dos partiditos cuentan para mí.</p><p><b>- ¿Fuiste a jugar a Nueva Zelanda?</b></p><p>– Sí. Y a Italia.</p><p><b>“ME GUSTA PENSAR QUE A VECES HAY QUE PERSEGUIR ALGO QUE UNO QUIERE QUE PARECE IMPOSIBLE.” </b></p><p><b>– ¿Todo muy accidentado, no?</b></p><p>– Sí, fue un poquito forzado, un poquito tirado de los pelos porque ya era grande cuando fui a Claypole, tenía 21. De chico era asmático y no podía jugar al fútbol, me encantaba, pero no podía. Y cuando se me fue el asma dije: voy a hacer todo lo posible mientras estudio para jugar todo lo que no pude jugar de chico. Surgió la posibilidad de ir a Claypole, yo vivía en La Plata, Claypole era lejos y era la última categoría. Arranque recontra verde, imaginate, sin inferiores, un club del ascenso en primera. Encima el club estaba tomado por barras, estábamos en una situación fea, cada seis o siete entrenamientos tenías un apriete. Una vez nos rompieron los autos. Me gusta pensar que a veces hay que perseguir algo que uno quiere que parece lejano o imposible. Perseguirlo, desafiarse, ponerme el objetivo de ir hacia eso, aunque hoy me parezca que no lo puedo realizar, me gusta ir transformándome en el camino. Me pasó con “Nadie dice nada”, me pasó con el stream, me pasó con el fútbol, con los viajes. En todo trato de decir: es un desafío, voy hacia ahí, la persona que va a llegar ahí o cerca del objetivo va a ser otra distinta de la que arrancó. A Nueva Zelanda fui a trabajar para juntar plata, hacer el pasaporte y jugar en Italia. Fui tres meses, por el verano. Tres meses durísimos, yo era un pibe de clase media, papá docente, pero dormía siempre en una cama y tenía un auto para ir a entrenar.</p><p><b>– ¿Y ahí donde dormías? </b></p><p>– Llegué con poca plata y estaba muy lleno el lugar, es una isla de vacaciones a la que va mucha gente, a los dos días dormía en una carpa en el piso de un patio. No hablaba el idioma y tampoco tenía visa para trabajar, los trabajos eran changas en negro. Nunca había pintado, eran cosas que no sabía hacer. Ahora lo pienso y digo, ¿por qué fui? Realmente era un inútil, la gente se daba cuenta de la intención de querer aprender y me tenía un poco más de paciencia de lo normal.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/A2ZYKYHPP5GFJENCJHORE4L46M.jpg?auth=5fdf876791aef0944bcbeb45943df77c858ed3b3990409c22e6c45a25333f1aa&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""A Nueva Zelanda fui a trabajar para juntar plata, hacer el pasaporte y jugar en Italia. Fui tres meses, por el verano", contó Marcos Giles en entrevista con María Laura Santillán " height="1080" width="1920"/><p><b>– Pero resulta que así como te agarraron los barras en Claypole y en Nueva Zelanda te agarró la cuarentena, el segundo problema.</b></p><p>– Sí, la pandemia. Yo tenía vuelo el 17 de marzo, yo ya estaba ilegal. El 15 empezó la cuarentena y tenía que tomar una decisión, volver a la casa de mi mamá y pasar la pandemia allá o ver qué pasaba. Justo se habían mudado mis amigos a una casa linda, yo ya no estaba en la carpa y habíamos comprado la play y me quedé.</p><p><b>– Mar y playa.</b></p><p>– Tenía mar, era playa y la pandemia allá no duró nada. Nueva Zelanda son dos islas y yo vivía en una isla dentro de esas dos islas, entonces no entró el virus.</p><p><b>– La pasaste bomba. El segundo problema te jugó a favor. Cuando fuiste a Italia a jugar al fútbol, ¿cuántos años tenías?</b></p><p>– Cuando arrancó la pandemia tenía 22 y me fui con 25 a Italia, queriendo sacarme un poco la espina. Para decir, pude vivir de esto.</p><p><b>– Te lesionaste ahí, mala suerte.</b></p><p>– Lo puedo ver como mala suerte. Es me digo “Gago” lo que voy a decir no, pero siento que fue algo que yo generé. Hay muchas cosas de la vida que pasan a través del inconsciente. Uno tiene un deseo que no se anima a expresar o del que todavía no es consciente, y el inconsciente lo sabe. El cuerpo que es más sabio, toma las decisiones para que uno se acerque más a eso.</p><p><b>– ¿En este caso el deseo era volver a la Argentina?</b></p><p>– Claro, yo ya estaba hacía tres años afuera. Había conseguido lo que quería, había llegado a Italia, estaba haciendo la ciudadanía y me había llamado un club que me pagaba y me daba casa, comida, era una linda situación. Y cuando me dijeron “te queremos, te tenés que quedar hasta abril del año que viene”... Era noviembre, tenía que pasar todo el invierno en un pueblito de 3.000 personas. Pasaron tantas cosas que ya el objetivo no me llenaba, yo quería volver a mi casa, ver a mi familia. Ya desde Nueva Zelanda tenía ganas de hacer contenido.</p><p><b>– La cuestión es que para empezar a trabajar en redes tuviste que lesionarte.</b></p><p>– Cien por ciento. La noche antes de lesionarme dije, no me quiero quedar hasta abril, me quiero ir. Pero me daba cosa decirlo, hicieron un esfuerzo para traerme, estaban todos contentos en el pueblo, no tenían otro delantero. ¿Cómo les voy a decir que no me quedo? Y uno de los pensamientos a la noche fue que la única manera era lesionarme, porque ahí ya no era responsabilidad mía.</p><p><b>– ¿Lo preparaste?</b></p><p>– No, pero fue un pensamiento, una solución que encontró mi cabeza, hasta me imaginé saludándolos, yéndome con muletas, como diciendo “hice todo lo que pude”. Al otro día fui a entrenar, me había olvidado de eso. Ya está, me quedo. Y en un entrenamiento que era uno contra uno, enganché, la rodilla me sonó y me caí al piso. Me acordé de lo que había pensado y dije, no puedo ser tan tarado. </p><p><b>– Te vi fantasear con el tema del fútbol este verano con Riestra. ¿Te despediste de la idea o cada tanto fantaseás?</b></p><p>– Volví, me operé y una semana antes de volver a Italia, me volví a lesionar. Sentía que una parte mía se había muerto, que el fútbol es una excusa para no hacerme cargo de otro lado mío, más sensible, más artístico entre comillas. La noche antes de operarme dije, ya está, por ahí mañana no me despierte. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/I4NY3JISBBEAZPIJASPCZZVAAA.jpg?auth=f2e1491eb27f893cdbe16e4ca372f1a15c47d68fad27a8dc4dae0c63ba183a4d&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""¿Cómo les voy a decir que no me quedo? Y uno de los pensamientos a la noche fue que la única manera era lesionarme, porque ahí ya no era responsabilidad mía", recordó Marcos Giles" height="1080" width="1920"/><p><b>– Pensaste que podías morir en la operación. Y subiste un video que se hizo viral. Pero no me contestaste si te despediste o no del fútbol.</b></p><p>– La pregunta a un hombre al que le gusta el fútbol, de apenas 29 años, es muy profunda. Tengo que ir un poco para atrás, para respondértela.</p><p><b>– ¿Porque todavía estás fantaseando con que vas a jugar en algún equipo? ¿Te cuesta decir: ya está?</b></p><p>– No, no me cuesta decir ya está, me recontra cuesta. Siempre fui muy competitivo. Sé que me voy a preparar para ser mi mejor versión jugando al fútbol, entrenar todos los días. Por ahí eso va a ser fútbol cinco con mis amigos, pero va a ser lo máximo que pueda dar.</p><p><b>– No encuentro la respuesta, si o no. Debe costar.</b></p><p>– Debe costar.</p><p><b>– ¿Cuál es tu ocupación? ¿Qué escribís si te preguntan en migraciones?</b></p><p>– ¿Qué pongo? ¡Qué vergüenza! Influencer me da vergüenza, no me siento influencer. Creador de contenido, es lo que hago. Lo que me gusta es entretener a la gente y entretenerme, buscar historias, debatir.</p><p><b>– ¿Autodidacta o estudiaste algo de todo esto?</b></p><p>– No, soy un burro, no puedo ni usar Instagram, el teléfono. Mis videos los filmaba un amigo, yo hablaba tres minutos y editábamos. Ahora un amigo se bajó Cap Cut, pagó los 8 dólares anuales para editar mejor y me ayuda con los clips, yo sigo bastante arcaico.</p><p><b>– ¿Le pagás al amigo?</b></p><p>– Obviamente, todos mis amigos están en blanco por si acaso. Me representa un amigo, mi hermana también, otro me edita los videos. Fui pidiendo una mano. Subí dos o tres TikTok y ya me habló una marca. Me daba cosa decirle “cobro esto” y dije “te paso con mi representante”. Mi representante era yo por mail, Marcos Giles Contrataciones. Después, cuando empezaron a llegar más, le dije a un amigo que se hiciera cargo y que se llevara un porcentaje.</p><p><b>– ¿Quién te dice lo que tenés que cobrar?</b></p><p>– Si me lo aceptás, está bien. ¿Y si no lo aceptás? Bueno. Puede ser poquísimo, por un superpancho. Tengo mi amigo que maneja eso, calculo que se asesora.</p><p><b>– ¿Seguís yendo y viniendo de La Plata? Hemos hablado varios días en que ibas y venías de La Plata. ¿Vivís con tu mamá? </b></p><p>– No, no vivo en La Plata ni vivo con mi mamá. Cuando arranqué en Luzu estaba viviendo en La Plata, en un departamento que había alquilado.</p><p><b>– No era con tu mamá.</b></p><p>– Nooooo, igual voy seguido, tengo una gran relación con mi mamá. Luzu me ofreció estar en enero y febrero y me dio la posibilidad de estar en un hotel, a veces me quedaba y a veces volvía. Ir y venir todos los días era muy desgastante y me alquilé un Airbnb momentáneo, en un lugar que no tenía personalidad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PBO7PUF6CZAGLEN25NBTZT7MG4.jpg?auth=e11d932bc24eb5bbcdb407360fdd3ed49e20f1754dd805fd68c5c38c6dafb4da&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""No me siento influencer. Creador de contenido, es lo que hago. Lo que me gusta es entretener a la gente y entretenerme", explicó Marcos Giles" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Te cuesta dejar La Plata?</b></p><p>– Sí, la verdad que sí. Me gusta el barrio, las casas bajas, mis amigos, ir a jugar al fútbol con ellos los miércoles, tener a mi familia. Ahora me mudé a Buenos Aires y me cuesta encontrar eso, siento que son muchos edificios, mucho tránsito. A cada lugar que hay que llegar es lejos. ¿Qué gracia tiene el barrio si no tenés amigos o familia cerca? Yo vivo en La Plata a diez cuadras de la de mi tía, a 15 cuadras de la casa de un amigo o del laburo de alguno. Acá todavía no me armé mucho. </p><p><b>– ¿No tenés a nadie cerca? </b></p><p>– Ahora que me mudé a Belgrano, sí. Estoy a 15 cuadras de lo de Santi, de lo de Angelita. Me acomodé para estar un poco más cerquita de mis afectos.</p><p><b>“LO QUE LLEVO DELANTE DE LA CÁMARA ES EL PERSONAJE. CUANDO HABLO DESDE Mí ME DA VERGÜENZA”</b></p><p><b>- Es verdad que sos tímido.</b></p><p>– ¿Por qué? ¿No me creías?</p><p><b>– No, te veo siempre muy desenvuelto.</b></p><p>– Lo que llevo delante de la cámara es el personaje. Para que pase algo, para entretener, yo me posiciono en la vereda de enfrente, eso me sale bien. Y no me da vergüenza porque no siento que estoy poniendo algo propio. Cuando hablo desde mí, desde un lugar más real y no tan performático, me da vergüenza.</p><p><b>“HABLAR DE MI MAMÁ ME DA ORGULLO, ME EMOCIONA. ELLA SIEMPRE PRIORIZÓ QUE NOS SINTAMOS AMADOS”</b></p><p>–<b> ¿Te daría vergüenza hablar de tu mamá? Dijiste que tenés una gran relación. Yo imagino que sos mamero, quizás es mi fantasía</b></p><p>– Hablar de mi mamá, no me da vergüenza, me da un poco de orgullo. Me emociona. Ella me crio a mí y a mi hermana, obviamente con mi papá. Pero en la sociedad en la que estamos el trabajo de ama de casa y de maternar lo hace la mujer y obviamente no es remunerado. No tuvimos mucho, no nos sobraban recursos, no nos íbamos de viaje, pero ella siempre priorizó que nos sintamos amados, que tengamos un lugar. Creo que lo que hago, jugar a hacer otra cosa y sentirme cómodo, fue porque en casa encontré que cualquier cosa que yo hacía, cualquier chiste, cualquier morisqueta ella me la festejaba y me miraba con ojos de ternura, de amor. Con los ojos que yo trato mirarme a mí y de mirar un poco el mundo, solo hace falta eso. Mis amigos iban a Estados Unidos y me daba bronca, yo no tenía esa oportunidad. Pero no vale nada eso sino si no está lo otro, si no está ese amor, sentirte querido y sentirte importante. Eso es lo más lindo.</p><p><b>– Te hizo sentir importante tu mamá.</b></p><p>– Total. A veces por demás también, al punto que no se compraba ropa para ella y sí nos compraba a nosotros. Ella se dedicó mucho a ser madre, dejó trabajos o trabajo en casa para que nosotros tengamos ese espacio. Yo a mi casa la siento muy especial, no porque sea más linda que otras sino por el amor.</p><p><b>– Como un lugar seguro, un lugar de mucho afecto.</b></p><p>– Lo que me pasa hoy es que me cuesta sentirme así en lugares o ir a los programas de streaming, poder mostrarme, hablar en serio y también hablar en joda. Trato de llevar un poco de mi casa a esos lugares, de sentir un poco lo que sentía.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2ADPRAHC4VE6DLOIWJ5KCYGBBU.jpg?auth=687584c5d61d94dba82c425d1c23b8498757e6852d0bb783accfc645a37e6bdc&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Soy de hacer chistes, me gusta joder y me encanta que me jodan, pero que se entienda que siempre es desde un lugar de amor", dijo Marcos Giles" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Qué llevás de tu casa, esos lugares?</b></p><p>– Busco un poco esa complicidad, esa mirada. Soy de hacer chistes, me gusta joder y me encanta que me jodan, pero que se entienda que siempre es desde un lugar de amor. Que no es un chiste bulinero para que el otro se sienta mal. En mi grupo de amigos, muchos complejos si no se hablaran podría afectarnos mucho, los naturalizamos, y jodemos con eso. Yo soy un poco neurótico, a veces tengo esos ataques de ansiedad, ataque de pánico y en mi grupo nos burlamos de eso, pero nos burlamos bien, no como “ahí está el loquito”, sino con chistes que suavizan. Estamos todos con nuestras carencias y nuestros quilombos y trato de buscar eso con mis compañeros de trabajo.</p><p><b>– ¿Hacés terapia para manejar la ansiedad?</b></p><p>– Sí, obvio. Hace ocho años. Ahora no estoy haciendo psicoanálisis, sino una terapia más holística que me ayudó mucho este año con todo lo que pasó. Ya sabés, soy tímido.</p><p><b>– ¿De qué hablás?</b></p><p>– De tanta exposición, de que la gente hable tanto de uno, de verme a mí tanto en las redes. Hago una terapia más alternativa, que tiene microdosis de hongos, reiki, como una vuelta un poco. Unas ayudas para cada momento. Ahora estoy con Melena de León que ayuda a la concentración.</p><p><b>“RAZONAR TODO LLEVA A SOBREPENSAR, A UNA RUMIA QUE NO TERMINA NUNCA Y PONERLE FRENO SOLO ES DIFÍCIL, TENGO AYUDAS EXTRA”</b></p><p><b>– ¿Sentís el resultado?</b></p><p>– Recontra, sí. Con las microdosis de hongos hubo momentos en que yo estaba estresado porque mi personalidad tiende a ir a los pensamientos y a la razón. Y eso me bajaba a un estado más de presencia, de no estar en la cabeza sino un poco más en mí. Razonar todo lleva a sobrepensar, a una rumia que no termina nunca y ponerle freno solo es difícil, porque no es pensando. Esas ayudas extras fueron clave para mí.</p><p><b>– ¿La actividad física ayuda?</b></p><p>– Recontra también. Por eso yo soy bastante adicto, todos los días hago algo para apagar un poco esa personalidad mía que tiende a sobrepensar. Meditar, naturaleza. </p><p><b>– ¡Qué difícil meditar! </b></p><p>– Uff sí, muy difícil. Es llevar la concentración a una sola cosa, suele ser respirar. Y cuando te encuentres pensando en algo, volver y volver. </p><p><b>– ¿Cómo te sentís cuando dicen “el novio de Ángela Torres”?</b></p><p>– Lo entiendo. Entiendo que ella tiene una carrera de 20 años, tiene familiares muy conocidos y es muy popular. Y que a mí me conozcan por estar con ella no me avergüenza, todo lo contrario.</p><p><b>– Contestaste como un futbolista. </b></p><p>– Me puse el cassette porque ese tema sé que siempre genera revuelo en redes. Entonces trato de no meter la pata. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3YXXBN74G5BSZERUBAVY7JDWYA.jpg?auth=c033c322f861f8b0942a21a629d6d69ad1085c4280f5122f36f172ff1536b740&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Razonar todo lleva a sobrepensar, a una rumia que no termina nunca y ponerle freno solo es difícil", explicó Marcos Giles (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– Ser novio de Ángela no trae revuelo.</b></p><p>– Claro que sí. Trae revuelo que es una pareja mediática. Lo que pasa entre nosotros suele.. . No sé, por ahí mi algoritmo está roto, jajajaja, pero me suele aparecer lo que pasa entre nosotros.</p><p><b>– No, lo que dabas a entender recién era que podía traerte problemas.</b></p><p>– No, no, problema si uno lo toma de esa manera. </p><p><b>“ESTOY MUY ENAMORADO. CREO QUE SE ME NOTA”</b></p><p><b>– Marcos, yo te invité porque quería saber si estabas muy enamorado.</b></p><p>– Ehh. La pausa no es porque dude, la pausa es porque no sé qué contestar.</p><p><b>– ¿Estás pensando “qué digo”?</b></p><p>– Sí, obvio que sí. Obvio que estoy muy enamorado. Creo que se me nota, se me ve. Todo lo que me pasó este año de ir superando miedos o barreras, algo de eso era… A “Nadie dice nada” me invitaban, pero que hubiera tanta gente mirando, que fuera un grupo nuevo que no conozco… Nunca iba, me sentía cómodo, no me gustaba ir.</p><p><b>“DESDE EL PRIMER CHISTE HUBO UNA CONEXIÓN, YO LA ENTENDÍ A ELLA, ELLA ME ENTENDIÓ A MÍ, SE DIO ALGO MUY NATURAL”</b></p><p><b>– Estaba re cómodo. Se te veía muy bien.</b></p><p>– Esto fue previo a Angelita, desde enero del año pasado. Después, un día el productor me dijo: mañana tenés que venir, y yo no quería, por supuesto. Me gusta que lo que yo hago se vea y es el lugar donde más se ve, pero a la vez me generaba mucha inseguridad. No entiendo hasta el día de hoy por qué le dije que sí, estábamos Nico, Santi, Ángela, yo no la conocía. Desde el primer chiste hubo una conexión, ella me entendió a mí, yo la entendí a ella, nos reímos, se dio algo muy natural. Y me re gustó ir, fue la única vez. No la única, no quiero desmerecer, pero por cómo lo sufro, fue una vez que me conecté, que la pasé bien. Después me pasó lo mismo antes de ir, ansiedad, no comía, ataque de pánico. Con ella yo iba a ser un poco más yo, con ellas se me terminaba escapando mi verdad. Yo me considero una persona sensible, me cuesta mostrar eso y con ella se me notaba en los nervios, me ponía a transpirar. Hubo un programa en que estuve todo transpirado y era por ella.</p><p><b>“HUBO UN PROGRAMA EN QUE ESTUVE TODO TRANSPIRADO Y ERA POR ELLA”</b></p><p><b>– Te ponía nervioso.</b></p><p>– Sí, muy. Yo pude no renegar de mí mismo, de mi sensibilidad, gracias a que ella también me empujaba. Hablaba con ella y me decía “dale, vení, como si fuese un juego”. Pero en ese juego yo estaba desafiándome mucho a mí mismo, ir a un lugar de súper exposición y ser yo. No iba a hacer solo personajes, se me estaban jugando cosas reales.</p><p><b>– Ella se da cuenta que vos transpirabas y que te ponías nervioso.</b></p><p>– Que estaba mojado. No había que ser tan perceptivo.</p><p><b>“YO LE DIJE: ESTOY NERVIOSO POR VOS. SE LO BLANQUEÉ”</b></p><p><b>– Quizás vos creías que eran ataques de ansiedad. </b></p><p>– Era por ella. En el cuarto o quinto programa Nico dijo “hoy somos 220.000 personas” y eso me puso nervioso pero también porque estaba ella. Me enfocaron a mí, estaba todo chivado y se empezaron a reír. Ángela le dijo “no digas más cuánta gente nos ve que se pone nervioso”. Y yo le dije “no, estoy nervioso por vos”, se lo blanqueé. Lo que me pasa con ella es tan fuerte un poco porque ella me invitó e impulsó esa parte mía más real. No digo que los personajes que yo hago no sean reales, sino que no se me juega tanto, no es mi verdad. Y con ella se empezaron a ver cosas mías y yo me animé a confiar en mí también y en eso. Cada vez que yo sentía “che, no voy por esto, porque esto me va a hacer mal”, ella decía, “va a estar bien”. Ese impulso de ella llevó a que yo pueda no solo conocerla, sino que me pueda realizar en ese lugar, estar ahí y conectar con un grupo re lindo, en un lugar súper que hoy es el programa más visto y el más importante y para mí el más divertido y el mejor.</p><p><b>– Por un lado te pone nervioso, pero por otro te dio mucha seguridad.</b></p><p>– Me ponía nervioso, pero me daba seguridad, que alcanzaba con ser yo. “Vení vos con tus inseguridades y tus miedos y tu sensibilidad. Y no hace falta que hagas el personaje cancherito, lo que suelo hacer yo un poco para esconder eso”. Me ponía nervioso porque era real, se juega el miedo donde está el deseo. Donde no hay deseo no hay muchas sensaciones.</p><p><b>“NO SÉ CUÁNTO CONFIÓ AL PRINCIPIO, ME COSTÓ QUE ELLA AFLOJE Y ME CREA”</b></p><p><b> – Ella te vio más allá del personaje. Es difícil verte más allá del personaje, hacés muy bien el personaje de cancherito. Pudo pasar rápidamente esos filtros, ¿no?</b></p><p>– Sí, no sé cuánto confió al principio, porque me costó un poco que ella también afloje y me crea. Hemos tenido charlas, ella me veía en stream, después me veía afuera y no entendía.</p><p><b>– ¿Cómo que es tímido Marcos?</b></p><p>– Claro, ella es súper real al aire, es ella. Tuvo ese momento de no entender. A mí me viene bien poder hacer las dos cosas, a veces estoy haciendo un poco de show y a veces soy yo el que está acá. Y con ella siempre era yo.</p><p><b>“CON ELLA FUE LA PRIMERA VEZ QUE YO ME HICE CARGO DE MI DESEO, QUE FUI POR LO QUE YO QUERÍA”</b></p><p><b>– El paso del tiempo solamente muestra cómo sos en realidad.</b></p><p>- Sí, las primeras diez veces que nos vimos siempre fui yo el que le preguntaba, ¿y vos? Y ella decía: yo espero, vení a demostrarme si vos querés. A mí siempre me había costado hacerme cargo de mi deseo y de lo que quiero. Era todo según lo que había alrededor en mis relaciones. Si otra persona me gustaba yo no me animaba a ir hacia eso. Con ella me pasó que fue la primera vez que yo me hice cargo de mi deseo y dije, acá me pasa algo, no quiero seguir viendo quién se acerca. Fue la primera vez que fui por lo que yo quería.</p><p><b>“IR POR ALGO QUE UNO DESEA Y ENCONTRARSE QUE DEL OTRO LADO NO ESTÁ, NO SE QUIERE O NO SE PUEDE NO LO IBA A PODER SOPORTAR”</b></p><p><b>– Ella te dijo claramente que la fueras a buscar.</b></p><p>– Sí. Por eso se dio tan especial y tan lindo desde el principio. Porque yo estaba yendo buscar un deseo por primera vez. Se me jugaban muchas cosas. Es mucho más fácil aceptar lo que hay cerca, que ir por mi deseo y aceptar que por ahí me dicen que no. Ir por algo que uno desea y encontrarse con que del otro lado no está, no se quiere o no se puede, sentía que no lo iba a poder soportar, por eso nunca lo hice. Y esta vez fue la primera vez que dije: quiero y voy.</p><p><b>“CUANDO ESTOY CON ELLA DIGO ¿CÓMO NO ESTÁN TODOS ENAMORADOS DE ELLA?”</b></p><p><b>– Hablemos bien de Angelita un rato.</b></p><p>– Ella es lo más grande que hay. A veces cuando estoy con ella digo: ¿cómo no están todos enamorados de ella? Por ahí estamos todos enamorados de ella. Tiene una sensibilidad, una manera de ser, te muestra por lo que sufrió y por lo que ella pasó, porque se le ve. Se le ve cuando siente miedo de que la abandone. Se le ve todo el tiempo, porque no esconde, siendo ella te muestra su proceso, por todo lo que ella pasó y todo lo que ella sufrió. Eso, por lo menos a mí y creo que a mucha gente más, los invita a confiar. Verla a ella así, mostrarse transparente más allá de todo lo que ella sufrió, mostrar su proceso, te invita a confiar en el tuyo.</p><p><b>– Es muy transparente.</b></p><p>– Es transparente, pero de una manera muy brillante, ya alquimizo todo lo que pasó y ahora de eso hace su virtud. No lo hace de manera egoísta, sino que empuja a los que tienen cerca a la misma búsqueda. Por eso creo que es muy valiosa.</p><p><b>– ¿Cómo hiciste para subirte al escenario este verano en el festival en Neuquén y darle un beso ante 370.000 personas?</b></p><p>– Yo no hice nada. Ella me llamó y no me lo esperaba. No pude ni mirar a la gente. Yo con ella me siento seguro y con ella voy para adelante. Entonces ella me llama y estoy, confío, en vos confío. Así que ni me enteré.</p><p><b>“YO CON ELLA SOY FRÁGIL, ELLA TIENE LA CAPACIDAD DE HACERME SUFRIR, PERO YO CONFÍO”</b></p><p><b>– Tiene un poder sobre vos.</b></p><p>– Sí, pero a la vez yo no me siento con ella indefenso. Lo lindo es que siento que con ella yo también me empodero. Estar enamorado y amar a alguien es entregarse un poco y entregar eso que yo nunca había entregado, que el otro tiene un poder sobre uno de real. Yo con ella soy frágil, ella tiene la capacidad de hacerme sufrir, pero yo también confío, nunca me había pasado. Con el amor se sufre, hay momentos que sufro no por culpa de ella, sino por construcciones que tengo que ir desarmando, algunas voy más rápido o más lento, pero lo lindo de la vida es transformarse. Solo te transformas cuando hay amor o cuando hay algo muy fuerte, sea amor propio o ajeno, cuando hay algo así que te mueve tanto adentro. De otra manera, sos la misma persona toda la vida y eso me da mucho, mucho miedo. Por eso elijo entregarme.</p><p><b>– El otro día escuché a Ángela decir que hay que ser cringe, que hay que decir todo, por más que suene a lugar común o sentimentaloide, me pareció piola.</b></p><p>– Sí, es un mensaje lindo, sobre todo porque hoy estamos en un momento de mucho individualismo. Mostrarse sensible, hacerse cargo de lo que uno siente y expresarlo nunca está de más. No quiero quedar tan pollera, pero tiene razón. Creo que es lo más.</p><p><b>– No los puedo imaginar discutiendo por más que Ángela tiene un carácter.</b></p><p>– Sí, los dos tenemos carácter. Hemos discutido pero por cosas tontas, peleamos por competir. Jugando al truco nos peleamos, fue la última discusión, se armó una pelea sonsa por un partido de truco. Pero me parece bien que se compita en el truco siempre.</p><p><b>– Tengo que terminar el reportaje y puedo afirmar que no tuviste ataque de pánico en ningún momento.</b></p><p>– ¡No! Bien. Vos sabés que me costó venir. Sabes cuánto me costó </p><p><b>– Las vueltas reales que dabas con el auto.</b></p><p> – Sí, gracias. Gracias por el espacio. Y no me sentí ahí.</p><p><b>– ¿Te pusiste en modo futbolista?</b></p><p>– No, de verdad. Ángela me dijo, cada vez quedo más expuesto por pollerudo, “¿por qué no hacés con una entrevista con ella?” Y ahí fue que te contesté y te mandé una foto.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/EEKKXJ2W2NEXFEZ5HDKYOLQSFA.jpg?auth=88d7d4a83b8020dd514f5481eeb85eaa13a757b4b85df48b3e10ab3c783d2d88&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Gustavo Gavotti]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Beltrán Briones: “Lo más importante que te da el colegio son los contactos, quién fue tu compañerito”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/15/beltran-briones-lo-mas-importante-que-te-da-el-colegio-son-los-contactos-quien-fue-tu-companerito/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/15/beltran-briones-lo-mas-importante-que-te-da-el-colegio-son-los-contactos-quien-fue-tu-companerito/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El desarrollador inmobiliario que es furor en las redes sociales explica por qué el conocimiento adquirido en los establecimientos educativos le parece secundario: "Vivimos en un mundo de contactos". La infancia, las oportunidades, la ciudad de Buenos Aires, los millonarios según Beltrá Briones y una recomendación para los adolescentes en edad escolar: "Que se pongan a leer libros ya" ]]></description><pubDate>Sun, 15 Mar 2026 05:07:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Se identifica como un desarrollador inmobiliario. “Pasa que mucha gente no sabe lo que es un desarrollador inmobiliario”, dice e ilustra: “Lo que hago es compro tierra, hago edificios y luego vendo esos edificios”. Simple. Es el <b>Beltrán Briones</b> que se ve en las redes. El otro es el Beltrán novio de su novia, hijo de sus padres, amigo de sus amigos de toda la vida. Pero “desarrollador inmobiliario” es la respuesta relámpago. Lo otro es un desprendimiento de su trabajo: influencer, instagramer, tiktoker, y ahora autor. </p><p>A los 26 años, mientras su conteo de seguidores crece por encima de los dos millones, acaba de lanzar el libro <i><b>El método Briones</b></i>. ¿Por qué? Argumenta dos razones: las charlas son finitas -“en un salón entran solo 300 personas, grafica”- y los libros no; lo digital desaparece, el libro es inmortal. En él, enseña “cómo promocionar y vender cualquier cosa”, según la propia confesión del subtítulo. No se refiere exclusivamente a su metié, el negocio inmobiliario, la venta de inmuebles: las recomendaciones van desde productos, servicios, lo que sea. </p><p>Marketing, dinero, interacciones, marca propia, el éxito, la vergüenza, las oportunidades, la honestidad: una pequeña ventana de El método Briones según Beltrán Briones. Su infancia y su experiencia en Sudáfrica, el colegio, los contactos, la política, Javier Milei, lo que haría si fuese jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, los barrios porteños, los barrios populares y cuánto necesita una persona para considerarse alguien millonario.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/G6BXJYGC4NHKDFYVRPTA77BH2E.jpg?auth=b1a1157c092681fdf6518d26893a61b728920f8fbfc2a17c77f7427766f5310c&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Belntrán Briones: "El jefe de Gobierno que saque la Villa 31 va a ser electo presidente" .(Gaston Taylor)" height="4024" width="6048"/><p><b>—¿Cuándo entendiste que vos eras tu propia marca?</b></p><p>—Tardé. Tardé. La verdad que yo antes hablaba mucho en redes sociales pero a través de la marca de la empresa. Y después empecé a hablar a través de mi marca personal, que yo no sabía lo que era una marca personal. Y me di cuenta de que el mismo video subido desde mi marca personal, desde mi perfil personal, generaba muchos más prospectos, mucha más interacción, mucha más gente me hablaba cuando era el mismo contenido. La gente está reacia a interactuar con una empresa pero está dispuesta a interactuar con un individuo. Me di cuenta, ponele, en enero de 2025.</p><p><b>—¿Sabés cómo convierten las visualizaciones en una venta?</b></p><p>—Sí, perfectamente. Por la cantidad de visualizaciones que tengo hoy sé cuántas ventas voy a tener en tres semanas más o menos, a ojo. Cantidad de visualizaciones equivale a un porcentaje de prospectos. Prospecto siendo una persona que te habla interesada en comprarte. De la cantidad de prospectos sé qué porcentaje se transforma en visita. Y de la cantidad de visitas sé qué porcentaje se transforma a reserva. Y del total de reservas sé qué porcentaje se transforma en ventas. </p><p><b>—¿Un millón de visualizaciones en qué se transforma? </b></p><p>—Depende el video pero pueden ser dos, tres, cuatro ventas. Definitivamente. De departamentos, que es un ticket alto ¿no?</p><p><b>—¿Cómo fue tu infancia?</b></p><p>—Una maravilla. La verdad que yo lo he dicho en alguna que otra ocasión, yo no creo en la suerte pero definitivamente yo tuve suerte. Toda la vida con mamá y papá, felices. Me mandaron a los mejores colegios. Toda la vida jugué al rugby, fútbol, tenis, natación, grupo de amigos bárbaro. La verdad que si yo tuviese que decir del 1 al 10 mi infancia fue un 10/10.</p><p><b>—Siempre cómodo económicamente.</b></p><p>—Totalmente. Los mejores colegios. La mejor educación. La verdad que un 10. </p><p><b>—¿Cuándo entendiste que eso era un privilegio? </b></p><p>—Yo a los 9 años me fui a vivir a Sudáfrica. Me fui a vivir cuatro años a Sudáfrica. Y Sudáfrica es uno de los países con mayor desigualdad de riqueza. El 2% tiene mucho, particularmente por el apartheid. Los blancos tienen mucho dinero y los negros tienen muy poco dinero. Y yo iba a la casa de mis amigos y era una locura, pileta, tenis, cancha de pádel, mansiones. Y yo era normal, no era mis amiguitos con los que yo interactuaba. Y luego en un momento me hice amigo de un chico que estaba subvencionado en el colegio y fui a su casa y su casa era una villa. Bongy se llamaba el chico. Y vino a mi casa a jugar entonces lo llevamos a su casa, mi papá lo llevó, yo lo acompañé en el auto, y lo tiramos en el medio de una villa en Sudáfrica. Y no tenía papá y tenía familiares con sida: en las villas, tres de cada cuatro hombres tienen sida. Y ahí dije “¿qué onda esto, papá? ¿qué hace este pibe acá?”. Me dice “mirá -me explica-, hay gente que vive en estas condiciones, en Sudáfrica hay una desigualdad enorme”. “Yo vivo mejor que el 99% de esta gente, qué locura”. Y en el colegio había varios chicos en estas condiciones que también vivían en villas o en barrios muy, muy humildes y me ha tocado ir de chico, 9, 10 años, a sus casas y dije “ah ok, no todo el mundo vive igual”.</p><p><b>—¿Por qué se habían ido?</b></p><p>—Papá laburaba en un banco. El banco era sudafricano. Entonces le ofrecieron ir a laburar allá y se fue expatriado cuatro años.</p><p><b>—¿En algún momento empezaste a sentir la diferencia de oportunidades respecto a la educación, a los vínculos familiares? </b></p><p>—Sí, definitivamente. Conozco historias de chicos que los papás se separan y es un trauma. O que los papás se llevan mal. O que se re cagan a puteadas. Son cosas que yo no viví la verdad. Y lo noto y me di cuenta. También el tema de las oportunidades hay que saber tomarlas. Porque imaginate en el ambiente en el que me crie, los colegios a los que fui, casi todos mis compañeritos tenían padres con dinero, un entorno familiar muy bueno, plata, educación, oportunidades. Y yo sinceramente lo que noté es que mucha gente no toma las oportunidades que la vida le da. Es como que hay amigos que digo che boludo, tu viejo tiene una empresa de la concha de la lora, está espectacular, está dispuesto a laburar con vos, ponete a laburar con tu papá, ponete de cadete. Me dice no, no, por un tema de ego yo quiero crear algo propio. Le digo boludo, ponete a laburar con él, te va a enseñar todo, te va a mostrar la caja, te va a mostrar la contabilidad. Entonces yo creo que, digamos, el entorno con el que yo me fui criando tuvieron oportunidades muy similares a las mismas y muchos no las supieron aprovechar. Y yo le digo a la gente joven si tenés una oportunidad agarrala. Si tenés un contacto usalo. Si en vez de tirar CV conocés a alguien que te puede dar una mano para empezar a laburar hacelo. Yo también me di cuenta de eso rápido. Todos tenemos oportunidades.</p><p><b>—¿Todos? </b></p><p>—Sí, todos. En algún momento una puerta se te abre pero hay gente que dice “yo no me lo merezco, no quiero, no quiero molestar o no quiero quedar mal”. Hay gente que por vergüenza no pide. “Che, ¿me podés dar una mano?”. “No, me da cosa pedir una mano”. En ese sentido tenés que ser descarado. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/L5SZDNVCANFDZKWFZ3CTU6NYDM.jpg?auth=5ef0d41a30bb11b4159681e8ed37e2a56060353dd7494037d90d64bec9e2c652&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Beltrán Briones con Tatiana Schapiro en Infobae (Gaston Taylor)" height="4024" width="6048"/><p><b>—¿El deseo por dónde pasaba en tu adolescencia mientras ibas creciendo?</b></p><p>—Por las mujeres (risas), por el rugby, por el fútbol. Y en un momento me empezó a interesar el tema de los negocios ¿no? Empecé a leer libros de negocios. Empecé a decir “che, qué onda una empresa, qué onda crear algo, qué onda construir algo”. Me empezó a picar el bichito a los 15, 16 años. Empecé a leer libros. Con los libros se me despertó el interés. </p><p><b>—¿Pero tenía que ver con armar una empresa o con tener mucha plata?</b></p><p>—No, armar una empresa. <b>Si tenés las necesidades básicas cubiertas, nadie trabaja por la plata. Trabajás por el goce de crear</b>. Lo divertido de encarar un proyecto, sentir miedo, avanzar. Lo divertido de negociar una compra. Lo divertido de cerrar una venta. Lo divertido de promocionar un proyecto y venderlo. Yo trabajo por la adrenalina y por la sensación de juego que trabajar me da. Ganas más, ganas menos, no importa. La verdad que no pasa por ahí. La plata por ahí es como un score card, una tarjetita de puntos. Pero yo no conozco ningún desarrollador, ningún empresario, que lo único que lo mueva es la guita.</p><p><b>—¿Cuál fue el mayor festejo hasta ahora, la operación que más alegría te dio?</b></p><p>—Cuando abrí la desarrolladora propia. Yo estaba en una desarrolladora y me abrí, creé el Grupo Briones. Con papá la abrimos. Y no tuve hijos aun pero tengo una sensación: <b>es como un hijo. Lo amo, lo cuido, lo quiero, pienso todo el día en la empresa</b>. Cualquiera que haga algo malo “no, no, por favor, mi bebé”. Yo creo que el momento así en mi carrera fue la empresa nueva, que ya estamos con seis edificios en construcción, que creció rápido, que ya se disparó. Ese fue como el mayor orgullo.</p><p><b>—¿Hay algo de la búsqueda de generar orgullo en tu papá? </b></p><p>—No trabajo para hacerlo orgulloso pero yo sé que él está orgulloso de mí y yo a él lo admiro mucho. Él es mi gran mentor. Él me introdujo en el rubro. Me enseñó muchísimo de finanzas, de ventas, de administración, de impuestos, de todo. Yo digo que yo soy un producto de mamá y papá. Yo soy, con lo bueno y con lo malo, un producto de su educación. Yo creo que la gente que más incidencia tuvo en mi forma de ser, en mis valores y en mi capacidad intelectual fueron mis papás. Por los libros que me recomendaban, por los colegios a los que me mandaban, por las cosas por las cuales me cagaban a pedos, por las cosas que me dejaban hacer y las cosas que no me dejaban hacer. Estoy muy agradecido con mis viejos. </p><p><b>—¿El hate en las redes te sirve?</b></p><p>—Mira, hay que saber llevarlo. Tampoco hay que caer en la boludez de provoco a todo el mundo y todo el mundo me odia porque te podés pasar. Pero sí, yo cuando veo que las interacciones caen, las consultas caen… Agito un poquito el avispero con algún tema candente que sé que va a prender y lo hago a propósito. Y ahí se prenden en llamas todas las redes. Al día siguiente explota Twitter, explota TikTok, explota Instagram, explota Facebook, para bien o para mal pero a los dos días de que sucede ese gran incidente tengo mucha gente entrando a mi perfil, revisando lo que hago, “gente, saqué un nuevo proyecto a la venta en Núñez. ¿Están interesados?”. Y toda esa gente ve mi nuevo proyecto a la venta en Núñez. Entonces lo sé usar. Después está el lado emotivo, que creo que uno tiene que estar blindado, y yo creo que a mucha gente el hate la afecta y la afecta mucho. Y yo creo que la razón por la cual a la gente la afecta el hate es porque cuando te dan un halago, cuando te felicitan, cuando te validan, te encanta. Te encanta que te pongan genio, ídolo, crack. Entonces si te gusta lo que un tercero opina de vos te va a molestar lo que un tercero cuando te putea opina de vos. Entonces yo no pongo mi felicidad o mi buen humor o mi bienestar en la opinión o en manos de un tercero. Si me odia todo el mundo y yo estoy orgulloso de mí mismo vamos para adelante. Entonces yo creo que ese es el problema, pretender que un tercero a través de sus comentarios te ponga de buen humor y si logran eso ya te ponés en efecto del otro. </p><p><b>—¿Cómo hace un joven que está en su primero o segundo trabajo para pensar en comprarse una propiedad?</b></p><p>—No puede ni pensarlo. Sin un crédito hipotecario es totalmente imposible. Para que te des una idea el precio promedio de escritura de la Ciudad de Buenos Aires ronda los 150.000 dólares. ¿Cómo ahorras 150.000 dólares con un sueldo de 2.000 dólares? Es imposible. Y 2.000 dólares en un buen sueldo. Es imposible ahorrar 150.000 dólares. La única forma que tiene un joven de comprarse una propiedad es a través de un crédito hipotecario. No se están entregando créditos hipotecarios.</p><p><b>—¿Tenés fe en la política? </b></p><p>—Sí, yo creo que hay gente que está ahí para bien, para ayudar, y hay gente que no, que es una forma de lucrar.</p><p><b>—Se te nota como falto de confianza y sin embargo hay mucha gente que te imagina en política. </b></p><p>—No sé por qué pasa eso pero no tengo ningún interés. No, no, no. Igual no es que todos los políticos son malos eh. Hay gente que yo creo que genuinamente va y quiere ayudar y da una mano y hay gente que no, que no tiene ideología. Que solo dice y hace lo que le da la encuesta. Que creo que Larreta fue el gran ejemplo de esto. El típico que quería caer bien a todo el mundo. Encuestaba todo el tiempo. Hacía focus groups todo el tiempo. Decía yo soy swiftie, amo a Taylor Swift. Después decía yo soy liberal. Después decía voy a subir impuestos. Después decía voy a bajar impuestos. Y el que intenta caerle bien a todo el mundo, en mi experiencia, no le cae bien a nadie. Y yo creo que en la política hay mucho de eso, de a ver qué me da la encuesta, ay, tengo que ser más liberal ahora. Y de la nada es Milton Friedman el tipo. Bueno, yo creo que eso no funciona. Y veo mucho eso en la política y muchos otros que son mucho más genuinos. </p><p><b>—¿Te imaginás trabajando en política en la Ciudad de Buenos Aires? ¿Te imaginás como candidato en algún momento? </b></p><p>—No, para nada. No tengo ningún interés. </p><p><b>—Mirá que queda el archivo.</b></p><p>—Bueno (risas).</p><p><b>—Todos o mucha gente te imagina. Pero no, no va por ahí hoy. Te va demasiado bien en el sector privado. </b></p><p>—Es que el sector privado es muy lindo. Mismo cuando me junto con políticos la vibra, la onda de los tipos es baja. Es mala. Es fea. Rosca, que el puterío, que te convenzo, que te debo, que el favor. Vos te juntás en una mesa con emprendedores, con empresarios, todos buena onda, “che tengo un proveedor”, “ah mirá, tengo el flaco que me hizo la página web”, “uh mirá, te doy una mano con esto”. Es otra vibra el sector privado. </p><p><b>—En una época tener un millón de dólares era ser millonario. ¿Hoy cuánto hay que tener para ser millonario?</b></p><p>—Por definición es un millón, pero con la inflación que hemos tenido un millón hoy no es lo mismo que un millón en los 80. Estamos de acuerdo. Yo creo que el monto para vivir de la concha de la lora, nivel millonario como te lo imaginás en los 70, creo que <b>el monto deben ser veinte palos. Ajustado por inflación</b>. Porque la gente se olvida, del 2017 a 2025 la inflación en dólares fue del 30% a nivel mundial. El dólar tiene mucha inflación. Entonces un millón de dólares en el 2017 no es lo mismo que un millón de dólares en el 2025. Pasa que nosotros tenemos tanta inflación en pesos que nos olvidamos.</p><p><b>—¿Estás muy lejos? </b></p><p>—Sí, pero soy joven. Hay tiempo (risas).</p><p><b>—¿Hay un número objetivo? </b></p><p>—No, no pasa por ahí. Igual, a ver, me preguntás y soñar es gratis. 20.000 millones de dólares. Para que te des una idea, Galperín se estima que tiene 10.000 millones. </p><p><b>—Querés duplicarlo.</b></p><p>—Estoy bien, sí. </p><p><b>—¿Cuándo festejaste? </b></p><p>—Mi primer sueldo lo festejé. Después cuando me hicieron socio de la primera desarrolladora lo festejé. Dejé de tener sueldo al ser socio. Y después cuando se creó la empresa nueva y, obviamente, como presidente de la sociedad y demás lo festejé.</p><p><b>—¿Ese primer sueldo dónde estabas trabajando? </b></p><p>—En una desarrolladora. Mi viejo era uno de los socios pero había varios, no era de la familia.</p><p><b>—¿Cuántos años tenías?</b></p><p>—Yo tenía 20, creo.</p><p><b>—¿Y en qué lo usaste? </b></p><p>—Lo primero que me compré con mi primer sueldo fue el carnet de River que me hice socio y tenía que comprar el carnet y que me lo envíen a mi casa. Ese fue mi primer pago me acuerdo. </p><p><b>—¿Invertís tu plata en tus propios proyectos? </b></p><p>—Sí. Y de hecho es un flor de speech de ventas. Porque yo te digo “che Tati, te quiero vender este departamento acá”. “Mmm, no estoy segura”. “Para que te des una idea el departamento de al lado yo soy el dueño, título personal”. Entonces no es que de la boca para afuera. A mí hay una frase en inglés que me encanta que es <i>put your money where the mouth is</i>: poné tu plata donde está tu boca. Entonces yo digo hay que invertir acá, hay que invertir acá, hay que invertir acá, che Beltrán ¿y vos qué haces con tu plata? Yo la invierto ahí. Estoy invertido. Y me ayuda hasta espiritualmente a vender. Y vender con más furor y con más énfasis. Porque digo no es que soy un careta, un hipócrita, mis ahorros si algo sale mal están ahí.</p><p><b>—¿En qué negocio chocaste, en cuál te fue mal?</b></p><p>—Me acuerdo una vez un edificio que hicimos en Núñez que lo vendí a un precio determinado y no me aprobaban el inicio de obra, eventualmente me lo aprobaron un año y medio después, entonces empezamos a construir el edificio, luego subió muchísimo el costo de construcción y un edificio que era para ganar siete palos salimos empatados. Y bueno, es durísimo. Pero decí que salimos empatados, te pudo haber salido mucho peor. Y hablé con desarrolladores que me dijeron “pendejo, festejá que saliste empatado”. Para mí fue un fracaso total. Pero tampoco me voy a ahogar en mis lágrimas.</p><p><b>—“Pendejo festejá“. ¿Cómo es moverte en un ámbito en donde los empresarios en general mínimo te doblan en edad? </b></p><p>—La verdad que me han tratado muy bien y yo creo que es muy justo el trato que yo recibo. Cuando digo una pelotudez me tratan de pelotudo y cuando digo algo que es correcto me dicen tenés razón pendejo. Los inversores, imaginate, entre 50 y 60 años. Los proveedores entre 40 y 50. Nuestros compradores entre 40 y 50, 60. Me triplican en edad a veces. Pero realmente han sido muy justos conmigo. Muy justos. Cuando yo digo una boludez, yo sé que a veces digo boludeces, me dicen “che, acá dijiste una boludez”. Tenés razón. </p><p><b>—¿Cómo ves hoy el tema habitacional en Buenos Aires?</b></p><p>—Lo que ha pasado con las villas es una vergüenza. Digamos, han usurpado terrenos de forma ilegal. Hay gente que le han regalado títulos de propiedad por tierra que nunca pagó y se les subsidian los servicios y no pagan ABL. Entonces es como totalmente injusto. Y por otro lado tenés un laburante que trabajó toda su vida, pagó impuestos y se tiene que romper el lomo y paga un alquiler y vive más o menos. Y por otro lado tenés un tipo que usurpó, que muchos son inmigrantes ilegales, que tienen una casa. Entonces desde ese punto de vista mi opinión es totalmente injusto lo que está pasando. Ese es el primer punto. Después hay una crisis habitacional en la Argentina, faltan alrededor de tres, cuatro millones de viviendas. Hay que construir más.<b> El gran problema de por qué nos faltan casas es porque no hay financiación. Y el gran problema de por qué no hay financiación es por el descalabro macroeconómico</b>, la hiperinflación en la cual hemos vivido los últimos veinte años. Pero bueno, todo se remonta a un problema monetario por el cual no hay financiación, por el cual no hay obra, por el cual el déficit habitacional. Y no hay financiación ni para la construcción ni para la compra. Entonces yo que soy desarrollador trabajo para un millón de personas que son más o menos los que pagan Ganancias, los que tienen guita. Yo construyo edificios para el mismo millón de personas siempre. Y todos los desarrolladores trabajamos para la misma gente. El de clase media, media-baja o baja no tiene ninguna chance de comprarse una propiedad en la Argentina actual porque no hay crédito.</p><p><b>—¿Cómo hace un adolescente joven que está en su primero o segundo trabajo para pensar en comprarse una propiedad?</b></p><p>—No puede ni pensarlo. Sin un crédito hipotecario es totalmente imposible. Para que te des una idea el precio promedio de escritura de la Ciudad de Buenos Aires ronda los 150.000 dólares. ¿Cómo ahorrás 150.000 dólares con un sueldo de 2.000 dólares? Es imposible. Y 2.000 dólares en un buen sueldo. Es imposible ahorrar 150.000 dólares. La única forma que tiene un joven de comprarse una propiedad es a través de un crédito hipotecario. No se están entregando créditos hipotecarios.</p><p><b>—Vuelvo a los barrios y las villas de emergencia.</b></p><p>—La Villa 31 es muy grande. Es muy visible. Por el acceso de la Illia se ve perfectamente. Y es una de las zonas más caras de toda la Ciudad. Entonces es la que más mueve la aguja en el debate. Yo <b>personalmente pienso que casi todos los políticos no tienen ideología</b>. Hacen lo que creen que les va a dar votos. Y es lo que está sucediendo. Ahora lo tenés a Jorge Macri hablando de las villas, en contra de los asentamientos, en contra de regalar títulos. Se generó mucho interés en la Ciudad de golpe por el tema de las villas. ¿Por qué? Porque ponés el tema en agenda. Hay mucha gente a favor de que se haga al respecto. Dice uy, si hago al respecto por ahí me gano votos. Es mi manotazo de ahogado para ser reelecto. Y de la nada hay interés. Entonces yo siempre digo, los políticos no tienen ideología, lo único que tienen son ganas de ser reelectos y con tal de ser reelectos van a hacer lo que ellos creen que el electorado quiere.</p><p><b>—¿Vos planteás que la solución tiene que venir de la mano de los privados?</b></p><p>—Es que me parece que es injusto que la gente siga destinando sus impuestos a urbanizar las villas. Para que te des una idea, con Larreta se estima que se gastaron entre 500.000 y 1.000 millones de dólares de los impuestos de los bonaerenses en urbanizar la 31 nomás. 1.000 millones de dólares de impuestos que pagamos todos para urbanizar la Villa 31. Es una vergüenza. Con 1.000 millones de dólares, yo lo dije medio en joda, medio en serio, les hago un mini Nordelta ¿ok? Es una fortuna de guita en urbanizar una villa que está llena de narcotráfico, llena de ilegales, llena de crimen.</p><p><b>—¿Cómo establecés la negociación con la gente que vive ahí?</b></p><p>—Ahí es donde entra la parte de si querés el poder jurídico. ¿Tenés escritura? No. ¿Y qué me estás reclamando? No tenés escritura. No, pero te juro que yo vivo acá. No tenés escritura querido, afuera. ¿Tenés título de propiedad? No. ¿Y qué me estás reclamando? Yo te estoy ofreciendo esto, tomalo o te vamos a tener que desalojar. Si no tenés un título de propiedad. Ahora, los que tienen título de propiedad porque equívocamente se les dio con esos te tenés que sentar a negociar y ellos tienen un título que dice esta tierra es mía. Yo respeto la propiedad privada. Ahora, el que no querido lo lamento, yo te estoy ofreciendo esto agarralo. Por eso, genuinamente pienso que<b> el jefe de Gobierno que saque la Villa 31, de alguna manera diplomática, políticamente bien comunicado, va a ser electo presidente</b>.</p><p><b>—Te cambio de zona. ¿Núñez tiene tu corazón? </b></p><p>—(Risas). Sí, Núñez y Saavedra me vuelven loco. </p><p><b>—¿Vivís ahí?</b></p><p>—No.</p><p><b>—¿Dónde vivís? </b></p><p>—Muy cerca de la oficina, por Recoleta. </p><p><b>—¿Es un buen lugar para invertir hoy Recoleta?</b></p><p>—No, es un gran lugar para alquilar. Tenés departamentos grandes, edificios muy antiguos, muchos sin cocheras, pero realmente si los departamentos son tan grandes hoy por hoy la tasa de natalidad estamos en 1,1, ya no existen esas familias grandes, edificios antiguos que los jóvenes no quieren vivir, entonces si vos no te molesta vivir en un edificio antiguo para mí está regalado el precio del alquiler. De hecho históricamente, la Ciudad de Buenos Aires tiene un precio promedio de venta que siempre el barrio que mejor reflejaba el precio promedio de venta de la Ciudad de Buenos Aires fue Almagro. Hoy el barrio que mejor representa el precio promedio de la Ciudad de Buenos Aires es Recoleta. Recoleta hoy tiene un precio de venta promedio.</p><p><b>—¿De cuánto es hoy?</b></p><p>—Hoy es de alrededor de 2.450 el metro. Cuando antes Recoleta era número 1. Era Puerto Madero, Recoleta.</p><p><b>—¿Puerto Madero para invertir? </b></p><p>—Muy mala opción desde mi punto de vista. El precio promedio en Puerto Madero hoy es de 7.000 dólares el metro. Siguen habiendo construcciones. El Alvear Tower, que es la torre más alta de la Argentina, 52, 54 pisos, la mitad de las unidades vacías. Está sobre ofertado y Puerto Madero estaba muy bien ubicado cuando los porteños trabajábamos en el microcentro. Ahora que los porteños están cada vez yéndose para zona Norte, que se van a Bajo Belgrano, que se van a Núñez, que se van a Vicente López, que se van a zona Norte y que está muy instaurado el home office vivir en Puerto Madero estás como medio lejos de todo, siete lucas el metro y un poco sobre ofertado. No lo veo como una gran opción.</p><p><b>—¿Mejor barrio para invertir hoy?</b></p><p>—Saavedra desde mi punto de vista. Bueno, bonito, barato. Muy buen acceso a zona Norte. Zonas aun residenciales. Mucho por construirse. Lo veo muy bien.</p><p><b>—¿Barrio para salir hoy?</b></p><p>—Retiro residencial. Retiro residencial está muy castigado. De alguna manera si se hace mi propuesta de la villa eso recupera como no sabés qué, pero mucha gente en la calle. Muy sucio. Mucha inseguridad. A la noche en Retiro es muy bravo. Y te digo Retiro por no decirte, Monserrat, Barracas, San Telmo, Balvanera, San Nicolás. Muy picante a la noche. Muy oscuro. Mucha inseguridad. Poca gente en la calle. Esa zona se vio muy, muy castigada. En particular post pandemia.</p><p><b>—¿Qué se puede hacer con el microcentro post pandemia? </b></p><p>—Yo creo que incentivo fiscales. Por ejemplo, que se use el pago de Ingresos Brutos para comprarte un proyecto en microcentro. Que los que desarrollen en microcentro no paguen Ganancias, aunque eso es a nivel Nación. Sería un quilombo que te lo aprueben. Beneficios fiscales. Yo creo mucho en el incentivo financiero para el privado para recuperar zonas. De hecho Trump hacía eso. Había zonas castigadas de Manhattan y decía “esta zona es una porquería. Si vos a mí, ciudad de Nueva York, me das un beneficio fiscal por construirte acá yo te construyo acá una torre de lujo y te levanto el barrio”. Y le decían que sí. Entonces el tipo construía, le daban permisos especiales, pagaba menos impuestos y levantaba ciertas zonas.</p><p><b>—¿Los countries? </b></p><p>—También un poco sobre ofertados. Hubo un éxodo en pandemia. La gente huía de la ciudad porque querían el verde, el jardín, la pileta. Lo que está pasando ahora es que las Universidades están volviendo a la presencialidad cuando antes era modalidad online. Los trabajos están volviendo a la presencialidad cuando antes era modalidad online. Entonces el tráfico que tenés en la Panamericana o los distintos accesos a la Ciudad se saturan. A la mañana y a la tarde/noche se saturan las autopistas que entran y salen de la Ciudad. Entonces como se saturan mucha gente está empezando a analizar volver a Capital, al centro. De hecho me pasa que mucha gente tiene una casa de country y me dice te compro un dos ambientes en Capital para hacer base. Mi hijo estudia, duerme acá, yo si puedo me quedo acá porque sí, es un quilombo. </p><p><b>—En algún momento hablaste del criar hijos en un country. ¿Te imaginás criando hijos en un country?</b></p><p>—No creo. No creo. Yo creo que hay muchas comodidades y esta fantasía de quiero criar a mi hijo con el verde. La realidad es que yo conozco a muchísima gente que vive en countries y el verde no lo usan nunca. Terminan encerrándose en el playroom los chicos a jugar con el iPad. En mi experiencia. El country es un gran producto, por algo se vende, por algo es demandado. Esta es mi opinión. Pero además la niñez está por ahí buena en un country, la adolescencia es un parto. Porque a los 16 años vos vivís en un country, tu hijo quiere salir, sos remisero. Y si no sos remisero y le das el auto chupan y después manejan en pedo. Es un quilombo la adolescencia para los chicos de country. Conozco miles de personas que viven en countries, en la adolescencia es re picante. Acá en Capital se toma un Uber, se toma un taxi, va en colectivo. Tiene movilidad propia. </p><p><b>—¿Y la burbuja del country?</b></p><p>—Es la burbuja del country. Nadie le pide plata en la calle. Nunca le intentan robar. Después vienen acá a Capital y están así en la avenida Corrientes usando el teléfono y vos decís este pibe vivió en un country toda su vida. Nunca se tomó un subte. No tiene una SUBE. Hay costos. Por otro lado sus amigos por ahí son millonarios que el día de mañana le abren una puerta. Todo tiene su costo y su beneficio. Tampoco voy a romantizar el peligro. <b>Tampoco voy a romantizar “ay, me robaron en Plaza Italia así que yo soy un verdadero porteño”</b>. No.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5W25E35UGNERXGYWD6AOTYDHVA.jpg?auth=92bf2ed7e1df4b685d65d27e209f4037213b79f04ad09b023d27dfc3f93e0b04&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Beltrán Briones presentó su primer libro "El método Briones" (Gaston Taylor)" height="4024" width="6048"/><p><b>—¿Cuán importantes son los contactos?</b></p><p>—10/10. Si me decís una cosa que te den contactos. Más que la inteligencia, más que la capacidad. Después tenés que saber usar los contactos pero es fundamental.</p><p><b>—Vos decías que tuviste una buena educación. No sé a qué escuela fuiste, ¿pero sentís que adquiriste más conocimientos o contactos?</b></p><p>—Mucho más contactos. Yo creo que lo más valioso de un colegio son los chicos con los que tu hijo va a estar y compartir tiempo. <b>Lo más valioso son los contactos</b>. Amigos, padres de amigos, primos de amigos. Mi novia la conocí porque era la mejor amiga de la prima de mi mejor amigo. Mi grupo de amigos incorporamos gente que era amigo de un amigo que terminamos haciendo negocios. Un par trabajan conmigo, un par de mis amigos de toda la vida. La gente que yo contrato son amigos de amigos. Los proveedores con los que yo laburo son referidos de otros. Los clientes que me compran vienen referidos por otra persona.<b> Es un mundo de contactos. </b></p><p><b>—Es fuerte lo que decís porque eso también muestra cómo el que no accede a esos contactos, parte ya diez metros atrás, ¿no?</b></p><p>—Totalmente. Totalmente. Pero es la verdad, no te voy a mentir. Los contactos son fundamentales. Saber a quién llamar. Tenés un problema con tu página web, a quién llamas. Querés hacer marketing digital ¿tenés un contacto? Che, tengo un quilombo contable ¿tenés un contador? Che, tengo una duda con la escritura ¿tenés un escribano? Che, me llegó una carta documento y no sé qué tengo que contestar ¿tenés un abogado de confianza? </p><p><b>—Hay una agenda a la que es muy interesante acceder, me quedo con esto.</b></p><p>—Es <b>lo más importante de un colegio</b>. Y lo mismo de la Universidad y mucha gente que hace MBA afuera, másters afuera, <b>te dicen lo más importante del máster es quién es tu compañerito. </b></p><p><b>—¿Lo entendiste de chico?</b></p><p>—No, lo entendí de grande. Cuando empecé a trabajar lo entendí. Cuando empecé a trabajar empecé a entender ah mirá, trabajamos con este pibe porque conoce a tal. Ah mirá, este nos compra porque conoce a uno que nos compró hace un par de años. Ah mirá, este llegó porque otro le habló de nosotros. La famosa difusión boca en boca. El boca en boca es oro. </p><p><b>—¿Cuál fue la decisión más polémica que tuviste que tomar éticamente? </b></p><p>—Lo más difícil de la vida del empresario casi siempre es el tema de la gente. Cuando alguien ya no va. O cuando ya no está para ser parte o cuando no podés pagar más o cuando tenés demasiada gente. Creo que eso es lo más duro. No sé si hay un dilema ético pero es como decís “no tengo ganas de hacer esto”. Si fuese por mí emplearía a gente y los tendría a todos bien pagos. Después decís no es rentable el negocio, no podés hacer eso. Siempre hay un dilema ahí.</p><p><b>—Igual alguna vez yo tenía, decime si esto es correcto, pero alguna vez dijiste no hay nada más sano que echar un empleado.</b></p><p>—Sí, sí. Se armó, uf.</p><p><b>—¿Era de esos días que querías salir a provocar?</b></p><p>—(Risas). Ni siquiera. Era una charla en una Universidad y bueno, quedó el clip. Sí, ahí hablo de que las empresas muchas veces se estancan. La gente se estanca y baja la productividad. Y que los despidos suelen espabilar al resto de la compañía, al resto de la gente. Cuando Elon Musk compró TikTok echó al 70% de los empleados. Facebook lo hizo hace poco. WeWork lo hacía todo el tiempo, todo el tiempo. Las empresas muy grandes lo hacen. Obviamente es una frase no muy feliz ¿no? Pero definitivamente es algo que es cierto. El resto se espabila. Sacás a la manzana podrida. Te aumenta mucho la productividad. </p><p><b>—¿Te cuesta despedir gente en lo personal? </b></p><p>—Sí, sí, es una situación de mierda. Sí. </p><p><b>—¿Qué le decís a un pibe que está hoy en la secundaria? ¿Qué haga qué con su vida?</b></p><p>—Que se ponga a leer. En la secundaria tenés mucho tiempo al pedo. <b>Que se ponga a leer ya libros. Ya que se ponga a leer</b>. Después lo otro si puede conseguir un laburo part time si es mayor, o sea, si estás en quinto año un laburito part time. Para mí laburando aprendés una banda. Cobrando un sueldo que te cobran impuestos, que pagás esto, que te cobran Ingresos Brutos, que la plata en la cuenta. Ponete a leer, ponete a trabajar, ponete a estudiar, pero intentá seguir trabajando. Para mí con el trabajo te da calle, te enseña cómo se maneja el mundo real, te explican cómo cobrar un cheque, entendés que es un puto recibo de sueldo. Y para mí tenés que ser autodidacta. La educación formal está bien pero la gente que prospera es autodidacta. Todos los días lee un poquito. Yo leo todos los días un poco. Todos los días un poquito. Pero un poquito cinco páginas por ahí, no tengo mucho tiempo. Cinco páginas. Y eso compuesto a lo largo del tiempo vas a empezar a sacarle mucha ventaja a la competencia.</p><p><b>—¿Nunca te dio vergüenza grabarte? </b></p><p>—No. Pero ese es el punto para mí con qué objetivo lo hacés. Si vos lo hacés para hacerte famoso y para que te alaben y para que te digan crack y después no te sale te da vergüenza. Si vos lo hacés para vender, con un objetivo comercial, y el objetivo comercial sale es como que decís che, me funcionó. Creo que tiene mucho que ver.</p><p><b>—Pero a la vez acá me dijiste en el método Briones que “me tengo que mostrar bien”. No en cuanto al contenido, en cuanto a tus éxitos. </b></p><p>—Tenés que dar a conocer tus éxitos, sí. Pero ahí también yo peleo un poco contra este concepto de humildad. Porque está muy bien ser humilde pero la verdad que a veces es como que pecamos de humildes. Porque por ahí vos la rompiste, le hiciste una nota espectacular al presidente de la Nación. Yo te digo Tati, mostráselo a todo el mundo. Le hiciste una nota tremenda a un empresario que nunca da notas y fue una nota espectacular que a todo el mundo le encantó. Contáselo a todo el mundo. Y esta cosa de que mis logros hablen por sí mismos. Yo tengo que ser humilde. Yo tengo que ser pefil bajo. Yo digo mira, si tenés logros dalos a conocer. Perfil bajo puede ser Messi que es el número 1 indiscutido. Entregás un edificio, contáselo a todo el mundo. Hacés algo bueno, contáselo a todos el mundo. Hiciste un laburo bueno en el trabajo, asegurate que todo el mundo lo sepa. ¿Vos sabés cuánta gente hay que trabaja en una empresa que hace un buen laburo y después el jefe le cuenta al jefe del jefe que lo hizo él y nunca le dan crédito al que lo laburó en serio?</p><p><b>—Tenemos que ser nuestro propio director de marketing y de publicidad. </b></p><p>—Totalmente. Ahora, <b>regla número 1 del marketing: no mentir</b>. Las mentiras tienen patas cortas. Pero sí dar a conocer todas las cosas buenas que hacés. El otro día me llegó una alfombra, la subí por escaleras porque no entraba en el ascensor. La subí, la tiré en mi casa, la puse, puse la mesa, puse el sillón, la puse perfecta. Le mandé una foto a mi novia, le mandé una foto de yo todo chivado con la alfombra acá. Cosa que “che Ana, lo hice yo”. “Ay amor, te amo, gracias por ocuparte”. Tenés que dar a conocer las cosas buenas que hacés. Cuando un inversor gana plata, che, ganaste tanto con nosotros. Fijate.</p><p><b>—Te dejo ser jefe de Gobierno por un día. ¿Cuáles son las tres medidas que tomás? </b></p><p>—Como desarrollador inmobiliario, intentar <b>acelerar la aprobación de los planos para las obras</b>. Que la obra mueve mucho PBI. Realmente da mucho trabajo. Mucho. A la mano de obra, a la gente que lo vende, a los que venden el lote, a los proveedores de materiales. Entonces intentaría acelerar eso. Creo que eso te mueve mucho la aguja económica de la Ciudad. Segundo punto, es que si solo estoy por un día me metería en un quilombo bárbaro pero sí <b>intentaría hacer algo con las villas</b>. </p><p><b>—Estás un día, firmás el decreto.</b></p><p>—Me voy en helicóptero. Sí, sí, firmo el decreto de que si no tenés título de propiedad no podés estar y firmo el decreto que digo si los privados le pagan a la gente que está ocupando y la gente se va, yo le doy esas tierras al privado. </p><p><b>—Te queda un decreto para firmar. </b></p><p>—Me queda un decreto. Probablemente algo relacionado a la educación. Intentaría <b>concientizar sobre los daños nocivos de la droga en los chicos</b>. Para mí las drogas, son veneno. Que a los 13 años taller intensivo de cinco días de qué te hace la marihuana, qué te hace la cocaína, qué te hace la heroína, qué te hace esto. Todo un taller de concientización porque para mí la mejor forma de que no se droguen es que nunca lo prueben. </p><p><b>—Hace un ratito me dijiste hay algunos políticos en los que creo. ¿Quiénes? </b></p><p>—<b>Javier Milei me parece un fenómeno</b>. Federico Sturzenegger me parece un fenómeno. Adorni como vocero me parece… de hecho es el primer vocero que sé que es el vocero en la historia. El vocero siempre fue intrascendente. Patricia Bullrich en seguridad me parece que mucho coraje. Mucho coraje. Donald Trump en Estados Unidos, fenomenal. Mucho coraje.</p><p><b>—¿Hablaste con Milei alguna vez?</b></p><p>—No. No. </p><p><b>—¿Estás si te llama para charlar? </b></p><p>—Encantado, es el presidente de la Nación. Encantado, sí.</p><p><b>—Te dejo entonces ser presidente por un día. ¿Qué hacés? </b></p><p>—No, me parece que el camino que está tomando este gobierno es muy sensato. Intentar terminar de quitar el cepo. <b>Si bien quitaron el cepo todavía para empresas no está. Para mí el cepo es un gran problema.</b> Intentar bajar impuestos, pero para bajar impuestos tenés que bajar gasto público, esa es la otra cara. Entonces tenés que reducir los servicios que da el Estado para poder reducir los impuestos. Creo que el programa de desregulación de Sturzenegger es fantástico. Y después hay varias cosas, pero uno que para mí lo que termina de regular una República es el Poder Judicial. Limpiar el Poder Judicial. Si te mandás una cagada tenés que ir preso. El político vive con impunidad porque el Poder Judicial no está funcionando como debería. Entonces realmente limpiar el Poder Judicial y que sea un poder independiente y que si alguien se manda una cagada que vaya preso y eso va a sentar un precedente fantástico para futuros políticos. </p><p><b>—¿Va a ser un buen año para Argentina? </b></p><p>—Muy buen año. Tengo mucha fe en la Argentina. Pero de acá a 10 años eh, no el año que viene. Tengo mucha fe en la Argentina. <b>Yo creo que la Argentina es un gigante que estaba dormido</b>. La Argentina tiene todo para prosperar, capital humano, recursos naturales.</p><p><b>—¿Cómo sigue el año? </b></p><p>—Mira, ahora el foco está en Grupo Briones, en la empresa. Seguir creciéndola. Seguir comprando lotes. Seguir expandiéndonos. </p><p><b>—Hoy seis. </b></p><p>—Sí, hoy seis edificios en construcción. </p><p><b>—¿Cuántos metros son eso en total? </b></p><p>—En este caso en particular son casi 30.000 metros. Pero puede ser más, puede ser menos, dependiendo el tamaño de los lotes. Y después lo otro es estoy promocionando mi librito como un loco. Que además mucha gente joven me lo está comprando y eso me gusta mucho. Muchos pendejos me mandaban es el primer libro que leo en mi vida. Una locura. </p><p><b>—¿Por qué escribiste un libro? </b></p><p>—Por la demanda que había. Hay varios motivos. Uno: mucha gente dice “che Beltrán ¿das capacitaciones? Che Beltrán ¿cuándo das una charla?“. Y las charlas son finitas, en un salón entran 300 personas. Un libro es infinito. Después lo otro: hay cierto prestigio en escribir un libro. Tanto video, tanto video que “che, lo quiero poner por escrito, que quede”. Para mí un libro es inmortal. Lo digital desaparece: se cae Instagram, se cae Facebook, se cae YouTube y desaparece. Y la verdad que principalmente para ayudar a la gente. De hecho hablé con la editorial, les dije pongámoslo lo más barato posible el libro. Me dijeron “no boludo, pero si vendés bien vas a ganar guita”. No es para ganar guita. Pónganlo lo más barato posible. Pónganlo al costo les pedí. Me dijeron no Beltrán, al costo no. Pero lo saqué muy barato también con ese objetivo, para que la gente lo lea y le sirva.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/G6BXJYGC4NHKDFYVRPTA77BH2E.jpg?auth=b1a1157c092681fdf6518d26893a61b728920f8fbfc2a17c77f7427766f5310c&amp;smart=true&amp;width=6048&amp;height=4024" type="image/jpeg" height="4024" width="6048"><media:description type="plain"><![CDATA[Belntrán Briones: "El jefe de Gobierno que saque la Villa 31 va a ser electo presidente" .(Gaston Taylor)]]></media:description></media:content></item></channel></rss>