<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/category/reportajes/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Mon, 03 Aug 2026 23:23:25 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Enrique Sacco entre el recuerdo de Débora Pérez Volpin, su amor por María Eugenia Vidal y la construcción de una familia ensamblada]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/03/enrique-sacco-entre-el-recuerdo-de-debora-perez-volpin-su-amor-por-maria-eugenia-vidal-y-la-construccion-de-una-familia-ensamblada/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/03/enrique-sacco-entre-el-recuerdo-de-debora-perez-volpin-su-amor-por-maria-eugenia-vidal-y-la-construccion-de-una-familia-ensamblada/</guid><dc:creator><![CDATA[Fernando Marín]]></dc:creator><description><![CDATA[En una charla íntima y reveladora con Fernando Marín en Proyecto 86, el reconocido periodista repasa las huellas imborrables que marcaron su vida: la influencia de su madre, su profundo vínculo con Débora Pérez Volpin y su presente junto a María Eugenia Vidal
]]></description><pubDate>Mon, 03 Aug 2026 06:04:27 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay historias de vida que se miden en éxitos profesionales y otras que encuentran su verdadero valor en la capacidad de amar, superar el dolor y volver a empezar. En esta nueva edición de<a href="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/"> <b>Proyecto 86 —el ciclo de entrevistas de Infobae conducido por Fernando Marín—</b></a>, el protagonista es <b>Enrique “Quique” Sacco</b>, un hombre de medios que supo reinventarse tanto en la gestión deportiva como en el terreno de lo personal.</p><p>En un diálogo llano y afectuoso, Sacco se adentra sin rodeos en el capítulo más sensible de su existencia: las mujeres que marcaron su vida. La charla recorre el espejo de su madre Yoli, la huella indeleble de <b>Débora Pérez Volpin </b>—y el impulso de salir adelante tras su trágica pérdida—, hasta llegar al presente de plenitud que atraviesa con María Eugenia Vidal y la consolidación de una familia ensamblada que define como su orgullo.</p><p>A través de confidencias sobre la terapia, la exposición política y el latente sueño de transformar a Independiente, <b>Quique Sacco muestra su versión más transparente.</b> Un testimonio de resiliencia, códigos de vida y amor genuino, donde la fortaleza de las mujeres vuelve a ser el gran motor de su historia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7XIEYDATFNCEJLXDUTTWBWB4CU.jpg?auth=ecc813fce88d6840e1db917f96bc07ac5ef810b0fcd028dcdbaac787c26ffcdb&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Quique Sacco muestra su versión más transparente. Un testimonio de resiliencia, códigos de vida y amor genuino, donde la fortaleza de las mujeres vuelve a ser el gran motor de su historia" height="1080" width="1920"/><p><b>Fernando Marín:</b> Vos condujiste durante doce años <i>La Oral Deportiva</i> por Radio Rivadavia, donde hubo monstruos —por llamarlos cariñosamente— como el Gordo Muñoz, ese tipo de figuras muy emblemáticas en la historia de la radiofonía argentina. Ganaste 12 Martín Fierro. ¿Qué quedó de ese hombre?</p><p><b>Enrique Sacco:</b> Bueno, el recuerdo hermoso. Primero, una etapa cumplida, ¿no? Muchos de mis compañeros que nos juntamos a veces, o la gente en general, me dicen: “¿No te gustaría volver?”. Y no, ya pasé por ahí, no volvería. Pero fue hermoso, Fernando. Era el sueño de chico. Salía del colegio en Bolívar, tomaba la leche y me preparaba para escuchar <i>La Oral Deportiva</i>. Estudié periodismo, tuve la oportunidad de trabajar en ese momento gracias a <b>José María Muñoz</b> precisamente, y cuando estaba en el equipo dije: “Che, qué bueno sería crecer acá adentro”. Y fui creciendo de tal manera que me tocó conducirla y fueron años realmente extraordinarios. Hicimos una alianza con ESPN y Radio Rivadavia para el área deportiva, que para mí hoy por hoy es una marca emblemática. Sigue siendo el programa de mayor frecuencia en el aire ininterrumpida, que es un récord Guinness: ya lleva alrededor de 90 años.</p><p><b>FM:</b> ¿Cómo te sentís habiendo contado el fútbol y haber hecho después negocios con el fútbol? No es lo mismo.</p><p><b>ES:</b> No, no es lo mismo. Pero creo que a veces lo tenés innato, ¿no? Ves el fútbol y podés ver la pelota y el campo de juego, o podés ver el todo. Y me parece que yo vi el todo. A mí me abrió mucho la cabeza cuando empecé a ir a Europa por entrevistas con los principales jugadores argentinos que estaban allá, pero me hacía el tiempo de ir a entrevistarme con <b>los CEO de los principales clubes del mundo. </b>Por ejemplo, pude hacerlo con Ferran Soriano, el número uno del City, cuando el City recién empezaba a fortalecerse. Pero antes había estado con la gente del Manchester United y del Real Madrid. Entonces dije: “Pará, el fútbol se está viendo de otra manera. Y eso me fue entusiasmando a tal punto que escribí un libro sobre eso que se llama <i>Mucho más que fútbol</i>, porque la gestión empezó a ganarle al análisis periodístico, al análisis futbolístico. Vi que había otro mundo más amplio y quise explorarlo.</p><p><b>FM:</b> Indudablemente, Enrique, sos un tipo diferente, distinto. Y como sos diferente y distinto a mi sentir, te hago una pregunta que es muy particular: siendo vos como sos, atrajiste a mujeres con una fortaleza realmente importante. ¿Por qué te gusta ese tipo de mujeres? Como lo fue Débora Pérez Volpin —que está en el cielo—, y después María Eugenia Vidal. ¿Qué imán tienen ellas hacia vos?</p><p><b>ES: </b>Yo me enamoro de las personas y después está lo que se ve. Cuando vos escuchás a una persona, sus pensamientos, su forma de expresarse, no solo en lo que dice sino también cómo se mueve, sus valores... Así me enamoré de Débora y me enamoré de María Eugenia. Mujeres muy fuertes.</p><p>Alguien me dijo una vez, cuando conocieron a <b>mi mamá, a Yoli:</b> “Ahora me doy cuenta por qué las mujeres que elegís son así”. Mi mamá también es una mujer que para su época fue independiente, fuerte. Quedó viuda muy joven, hizo su vida prácticamente sola llevando todo adelante, dándome la posibilidad de estudiar a mí, bancándome. Y estas mujeres son así. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DNHF3TKRDZHQVDOU36JRNLIQ2Q.jpg?auth=1145fb4beb6360646f1e25ebfd2edb5b1e99d313e99863e20a5b14714d0305b6&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Yo me enamoro de las personas y después está lo que se ve", afirma Sacco (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><p><b>FM:</b> Tu mamá de Bolívar, que tiene más de 90 años...</p><p><b>ES:</b> Mi mamá tiene ya 94 años.</p><p><b>FM:</b> Y aún sigue trabajando.</p><p><b>ES:</b> Sigue estando. A pesar de sus limitaciones cognitivas propias de la edad, ella sigue estando rodeada por un equipo de mujeres que la aman, la cuidan, la acompañan. Sigue teniendo su negocio, el negocio más antiguo de Bolívar.</p><p><b>FM:</b> De alguna manera vos encontrás en estas dos mujeres, que fueron los amores de tu vida, algo similar a tu mamá.</p><p><b>ES:</b> Y puede ser, porque tienen mucha personalidad. No me gustaría una persona que estuviera acompañándome permanentemente y no tuviera su vida. Me interesa la persona que tiene su vida: con esa crecés, tenés conversaciones profundas, tenés sueños, tenés proyectos. Y así es mi vida con María Eugenia. Tiene una virtud María Eugenia, que cuando nos conocimos, desde el primer momento asumió que yo tenía dos hijos del corazón, como Agustín y Luna, que son los hijos de Débora. Y lo primero que hizo fue abrir su corazón y decir: “Ahora somos siete”. Sus tres hijos —Camila, María José y Pedrito—, Agustín y Luna, y nosotros dos.</p><p><b>FM:</b> ¿Son amores diferentes?</p><p><b>ES:</b> Sí, son amores diferentes. Sí, son épocas de la vida diferentes. Yo realmente estuve enamorado de Débora y no es que rompimos ni nada por el estilo... pasó lo que todo el mundo sabe que pasó, ¿no? Y de repente <b>mi vida sufrió un cimbronazo</b> y no sabía cómo iba a seguir. No tenía ni siquiera un norte en ese aspecto. Pero sí creo que había que seguir adelante por los chicos. Creo que lo primero que me impuse a mí mismo fue pensar cómo me quería ver Débora: ¿tirado en un sillón llorando o fuerte para adelante? Y bueno, creo que elegí eso: ser fuerte e ir para adelante. Me puse al hombro el tema del juicio y mantuvimos la relación familiar con los chicos desde el amor, que se fue acrecentando. Pero también un día me di cuenta de que yo era una persona que estaba activa, con ganas, con sueños, con inquietudes... y ahí, en ese espacio, aparece María Eugenia. Estoy plenamente enamorado. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4BKAZSNSVBCTLDNQ4II7GYLMRU.jpg?auth=5c6d863bd192bf17162f19f7a30e275d9644cfe5be34b71880567a0c04a99ced&smart=true&width=1920&height=1239" alt=""Me interesa la persona que tiene su vida: con esa crecés, tenés conversaciones profundas, tenés sueños, tenés proyectos", sostiene Sacco (Maximiliano Luna)" height="1239" width="1920"/><p><b>FM:</b> Se nota. Lo has expresado… pero yo con Débora te veía como del mismo “palo”, por llamarlo de alguna manera. Entonces era una avenida ancha la cual recorrías con facilidad. De repente pegás ese salto y te enamorás de otra mujer fuerte, pero que es política. ¿Cómo cambió todo para vos?</p><p><b>ES:</b> Bueno, primero es el amor. Débora era una persona de los medios y terminó su última etapa siendo política; y María Eugenia estudió Ciencia Política. No es que es política porque le salió la oportunidad: estudió, quiso ser política, se dedicó. La verdad es que la admiro, le fue muy bien hasta hoy. Es la única persona mujer que ha sido gobernadora de la Provincia de Buenos Aires. Valoro su personalidad, sus ideas, su franqueza. Pero yo me enamoro de las personas. Después, obviamente que vos admirás lo que son desde su profesión, te lo hace mejor todavía, porque uno tiene que admirar a su par. </p><p>Y quería decirte algo que me quedó colgado de lo anterior:<b> yo soy un tipo feliz. </b>Si mañana el destino indica que no tengo que estar más en esta vida, hasta acá hay un tipo feliz. Es decir, hice la mayor cantidad de cosas que realmente me propuse. Como buen escorpiano, luché por aquellas que quería, las conseguí, y en lo más profundo de la vida, que es cómo estás sentimentalmente y en familia, hoy soy una persona plena. Anoche cenamos todos juntos. Los domingos son un día de reunión donde compartimos ese espacio todos los chicos... Y yo me pongo en retrospectiva y digo: “Lo que he logrado, lo que hemos logrado con María Eugenia, lo que hemos logrado los siete”. Y ahí soy la persona más feliz del mundo, y de ahí que venga lo que tenga que venir.</p><p><b>FM:</b> Te pregunto sobre las críticas a María Eugenia en sus decisiones políticas. Primera parte de la pregunta: ¿cuándo podés estar de acuerdo o si pasó desapercibida para vos la acción que tuvo María Eugenia? ¿Qué sentís cuando la critican airadamente en los medios o en la calle?</p><p><b>ES:</b> Primero, que nosotros conversamos mucho y yo puedo darle mi opinión o mi sugerencia, pero es absolutamente importante y hasta valioso respetar la decisión del otro, porque el otro es precisamente un par. No es que uno hace lo que el otro te dice.<b> María Eugenia es una persona de decisiones propias</b>; no va a hacer nada que yo le diga que tenga que hacer, ni nadie... te diría nadie. Y ha tomado, como todos en la vida, decisiones acertadas y otras no tanto. Una vez que las pasás, porque vos cuando tomás esa decisión estás convencido de tomarla...</p><p><b>FM:</b> ¿Te sorprendería que mañana María Eugenia te dijera que se quiere postular a la presidencia?</p><p><b>ES:</b> No. A ver, no me sorprendería porque sé lo que le gusta, lo que ella eligió para su estudio y para su profesión, y sé lo que está dispuesta a dar. Hoy está en otra faceta, más alejada de la exposición política y más dedicada a lo privado. Está en el ITBA, como directora de una carrera, y veo que le pone empeño. No me sorprendería nada de ella; al contrario, yo creo que tiene condiciones para seguir adelante siempre que ella quiera.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IYGFIKYOTBHELB3MVFBKDBYQWI.jpg?auth=3115b047ff019fe796c7453f0a960c3eb625105a1fd58fbff25da53eaa0d3bb4&smart=true&width=1920&height=1275" alt="Enrique Sacco fue entrevistado por Fernando Marín en Proyecto 86 (Maximiliano Luna)" height="1275" width="1920"/><p><b>FM:</b> Hablaste muchas veces del amor y de las mujeres... y se impone una pregunta... ¿sos mujeriego?</p><p><b>ES:</b> Bueno, sí, me gustan las mujeres. Siempre me han gustado y elegí, en mi criterio y mi parámetro, a las mejores mujeres que podría haber elegido. Estoy feliz.</p><p><b>FM:</b> Alguna vez me preguntaron a mí: “Con tantos éxitos, ¿cuáles son tus errores?”. Y yo le contesté al periodista: “Descubrilos vos, no te los voy a decir”. Así que… ¿cuáles son tus defectos?</p><p><b>ES:</b> Descubrímelos, Fernando, descubrímelos <i>(risas)</i>. Mis defectos, mis errores son un montón, pero bueno.</p><p><b>FM:</b> Pero dame uno que a vos te gustaría corregir con el destornillador, no con la pinza ni la llave inglesa.</p><p><b>ES:</b> ¿Qué quisiera destrabar?<b> La ansiedad.</b> He trabajado mucho en terapia para que, aquello que se me pone como objetivo o como sueño, no lo traicione la ansiedad. Bajarlo a tierra, ¿viste? Ser más equilibrado. Y los años y las circunstancias te enseñan eso: a tener más equilibrio, más templanza. </p><p><b>FM:</b> ¿Tenés terapia semanal?</p><p><b>ES:</b> Sí, tengo terapia semanal.</p><p><b>FM:</b> ¿Llegás también ansioso?</p><p><b>ES:</b> No, es mi propio espacio. Es el espacio conmigo mismo necesario. Entiendo que hay un montón de personas que no se animan, entiendo que hay un montón de personas que ni siquiera tienen el tiempo o las posibilidades de poder hacerlo. A mí la vida —y agradezco— me dio esa posibilidad y es un espacio muy grato, de mucho encuentro conmigo mismo. Y como te dije, creo que ese encuentro, eso de probarte a vos mismo, de mirarte, te hace una mejor versión.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KXKW5CH4IZCCNJB7FFBOTHEYZM.jpg?auth=c8f159568b568fcdfd2bf4fbf45ffaf639ac6506c23f74f9f5c61df640e0d688&smart=true&width=1920&height=1284" alt=""He trabajado mucho en terapia para que, aquello que se me pone como objetivo o como sueño, no lo traicione la ansiedad", confiesa Sacco (Maximiliano Luna)" height="1284" width="1920"/><p><b>FM:</b> ¿Se te vino la noche después de lo que pasó con Débora en algún momento?</p><p><b>ES:</b> Sí, claro que sí. Sí, me vino... me vino y no sabía cómo iba a continuar mi vida. Tuve la suerte también de decir rápidamente: “Nadie va a venir a cambiar mi historia, tengo que cambiarla yo”. Y empecé de la manera más simple. Yo soy un tipo que sale a correr siempre, ¿viste? Y dije: “Tengo que empezar por salir a correr otra vez”. Y salí a correr. Y el día que salí a correr me di cuenta de que ese era el camino, que no solo era una terapia, era el camino. Además, no entiendo el quedarte con los brazos cruzados. </p><p><b>FM:</b> De repente la vida tenía en la pared principal un cuadro, el cual vos mirabas extasiado todos los días. Ese cuadro lo robó el destino. ¿Pusiste otro cuadro o miraste otra pared?</p><p><b>ES:</b> No, yo creo que... a ver, cuando alguien te roba o la vida te quita, aprendés, crecés, ves las cosas de otra manera y estás mejor parado. Lo que viene es más profundo: la elección es más profunda, lo que uno pretende o quiere, ¿viste? En ese lugar estoy, mirando el cuadro que está en la pared, que elegí, que quiero alimentar y que quiero que me acompañe el resto de mi vida.</p><p><b>FM:</b> Está muy bien, está muy bien y muy claro… ¿Vas a ser presidente de Independiente?</p><p><b>ES:</b> Qué linda pregunta. Mirá, <b>yo soy hincha de Independiente desde siempre</b>, por mi papá Enrique y por mi abuelo Horacio. Y también soy socio de Independiente, por lo cual podría participar y presentarme en las elecciones, y me gustaría ayudar mucho a Independiente. Creo que tengo muchos años en esto, que me enseñaron mucho para la gestión, y podría aportarle eso que Independiente necesita: volver a recuperar la identidad, transformarse en el club que debe ser, tener una administración eficiente como la tuvo. Pero hoy la respuesta es que aún no lo tengo decidido. </p><p>Mirá lo que te voy a decir: quizá ese momento algún día llegue, pero no quisiera llegar negociando, ni especulando, ni dejando de lado mis ideas. Quiero seguir siendo yo. Pero amo a Independiente y me gustaría que le vaya muy bien en este semestre y que clasifique a una copa internacional, porque le va a venir muy bien futbolística y económicamente.</p><p><b>FM:</b> Pero una cosa es querer ayudar, acercar ideas, y otra cosa es meterse adentro y sufrir. Una cosa es la ayuda y otra cosa es el sufrimiento. ¿Estás dispuesto a sufrir?</p><p><b>ES:</b> Por eso te digo que es una decisión no tomada aún. Si tomara esa decisión, no lo voy a hacer por un cargo. No me interesa ser presidente de Independiente por ser presidente de Independiente: me interesa para transformar el club en lo que tiene que ser, en lo que su historia indica. Y eso exige un montón de sacrificios y dejar de lado un montón de otras cosas que hay que estar dispuesto a dejar. Si eso llega y esas posibilidades se dan, obviamente me gustaría.</p><p><b>FM:</b> Gracias, Enrique.</p><p><b>ES:</b> Gracias, Fernando. Gracias.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/7XIEYDATFNCEJLXDUTTWBWB4CU.jpg?auth=ecc813fce88d6840e1db917f96bc07ac5ef810b0fcd028dcdbaac787c26ffcdb&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Quique Sacco muestra su versión más transparente. Un testimonio de resiliencia, códigos de vida y amor genuino, donde la fortaleza de las mujeres vuelve a ser el gran motor de su historia]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"></media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Momo Benavides: “La paso muy mal, lo peor es mi cabeza cuando estoy solo con mis pensamientos”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/02/momo-benavides-la-paso-muy-mal-lo-peor-es-mi-cabeza-cuando-estoy-solo-con-mis-pensamientos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/02/momo-benavides-la-paso-muy-mal-lo-peor-es-mi-cabeza-cuando-estoy-solo-con-mis-pensamientos/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Una vez se preguntó, ¿qué hago para que esto se termine? Atravesó una depresión importante, sentía una angustia muy grande. Hoy tiene días muy malos, pero hacer lo que lo apasiona es lo que mantiene a sus demonios alejados. A los 37 años su sueño más importante es tener un hijo. Los gobiernos que quisieron comprarlo para que se sumara, para que se callara o para hacer campaña]]></description><pubDate>Sun, 02 Aug 2026 14:00:22 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Es amante de los acontecimientos más importantes del siglo XX, viaja por el mundo para filmar documentales en lugares históricos y logró que muchos chicos jóvenes se interesaran en sus contenidos. Fue uno de los pilares de la Coscu Army, el grupo de streamers y jugadores de esports más importante de la historia digital de la Argentina. Es abogado, estudió derecho en la Universidad Nacional de La Plata y tuvo muchos trabajos antes de ser creador de contenido y youtuber, trabajó en oficinas, en boliches, trabajó como asesor jurídico. Gerónimo Benavides, Momo, Gero. </p><p>– Gerónimo Benavides, lo demás es un decorado. Momo es una consecuencia de cosas que pasaron en mi vida, no me define del todo, me define en gran parte del éxito que tengo. </p><p><b>– ¿Tampoco te define abogado ni creador de contenido?</b></p><p>– Ser abogado lo tomo como un logro personal, ni siquiera lo tomo como un trabajo o un futuro trabajo. Es un logro personal que quise y logré.</p><p><b>– Pero te dio mucha preparación, a la que se sumó la historia.</b></p><p>– Sí, me gusta mucho la historia. Ahora estoy escribiendo una tesis para poder dar clases en la universidad, es un estudio del siglo XX y el corte carismático de los líderes políticos que caracterizaron esa etapa de la historia, Gandhi, Lenin, Stalin, Hitler, Mussolini, el mariscal Tito en Yugoslavia, muchos. </p><p><b>– ¿Sos el streamer más formado?</b></p><p>– ¿Sí? No lo sé, eso lo tiene que decir la gente.</p><p><b>“LO QUE A MÍ ME APASIONA ME MANTIENE OCUPADO Y MANTIENE MIS DEMONIOS ALEJADOS, LOS MALOS PENSAMIENTOS”. </b></p><p><b>– ¿Cómo te organizas para hacer todo lo que hacés? Viajaste a España a trabajar a “La velada”, viajás a lugares históricos a hacer contenido, Auschwitz, Chernobyl… Transmitís, streameás, estás escribiendo una tesis… </b></p><p>– Si, tengo otros proyectos en mi vida. A mi me mueven mis objetivos y mis metas, y no son las metas que la gente cree. No me quiero comprar una Ferrari, no me quiero comprar un palacio, no quiero vestirme con ropa de 5000, 10.000 dólares. No, lo que a mí me apasiona seguramente a un montón de gente no le apasiona. Para algunos será algo tonto y para mí es lo más lindo del mundo, pero es lo que le da sabor a la vida y es lo que me mantiene ocupado y es lo que mantiene a los demonios alejados, los malos pensamientos y todo eso. Cuando tengo la cabeza ocupada no pienso en eso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OX6XSPKG3FH6RK26FAINPC6BSU.jpg?auth=419aa19135defe202d51fbe8f9e4ef31ea6354fe216882a75822be1f5e45992e&smart=true&width=1920&height=1307" alt=""Me gusta mucho la historia. Ahora estoy escribiendo una tesis para poder dar clases en la universidad", contó Momo Benavides (Fotos de Maximiliano Luna)" height="1307" width="1920"/><p><b>– ¿Se necesita mucha gente para poder hacer tantas cosas?</b></p><p>– Si te digo que no te estaría mintiendo y sería muy egocéntrico de mi parte. Mucho de lo que logré es porque tengo un grupo de personas alrededor mío que son cracks. Nadie llega solo, y no me gustaría llegar solo tampoco. Mucha de la gente que trabaja conmigo son mis amigos.</p><p><b>– ¿Quién es tu principal apoyo? ¿Es alguien de tu trabajo o de tu familia? ¿Es una pareja?</b></p><p>– Es mi familia, hasta hace poco una pareja. En cada uno tengo refugios diferentes. Cuando tenés frío tenés que prender la calefacción, cuando tenés calor tenés que prender el aire.</p><p><b>– ¿Quién es la calefacción? ¿Tu mamá?</b></p><p>– La calefacción es mi vieja, y el frío es mi hermano. Me siento a charlar con él y me dejo de volver un poco loco con cosas que, después me doy cuenta, estaba enloqueciendo sin sentido.</p><p><b>“YO LA PASO MUY MAL, LO PEOR ES MI PROPIA CABEZA”</b></p><p><b>– ¿Qué sería enloquecer?</b></p><p>– Enloquecer en mi cabeza. Yo la paso muy mal. Por suerte la gente me quiere, me tiene un afecto… Y es recíproco porque yo los amo, la paso muy bien en ese aspecto. Lo peor es mi propia cabeza cuando estoy solo con mis pensamientos, ahí es donde soy muy crítico de mi persona. Yo soy el primero en pegarme con un látigo.</p><p><b>– ¿La manera de pasarla es hacer cosas todo el tiempo para no quedarte con eso que da vueltas?</b></p><p>– Todavía me falta una meta en la vida que es poder disfrutar de la paz sin hacer cosas. Soy muy ansioso y muy hiperactivo y todo el tiempo estoy haciendo algo.</p><p><b>– ¿Qué te hace bajar? </b></p><p>– A mí me gusta trabajar mucho en mi casa. Soy una persona que arregla lo que tiene, que restaura, en su casa, en su auto.</p><p><b>– Lo manual.</b></p><p>– Lo manual, carpintería, herrería.</p><p><b>– ¿Te relaja?</b></p><p>– Sí, porque son trabajos con máquinas que te pueden cortar una mano, o puede saltar algo en un ojo, o podés cometer un error y romper y quemar algo que vale mucho dinero. Como tu atención está tan enfocada en lo que estás haciendo no te podés desviar en pensamientos, estás con la cabeza ahí. Me ha pasado empezar a las 11 a trabajar y que mi mamá me reviente el teléfono a las seis o siete de la tarde, “no viniste a comer, para un segundo”. Ella cree que me estoy muriendo y estoy metido en eso y me encanta.</p><p><b>“EL SUEÑO MAYOR ES TENER UN HIJO”</b></p><p><b>– Tenés 37 años, ¿tenes ganas de formar una familia en algún momento?</b></p><p>– Siempre lo pensé, siempre lo pienso, es uno de mis sueños. El sueño mayor es tener un hijo, ese es el sueño real. Vos me dirás, vos tenés. Debe ser el regalo más lindo que te puede dar la vida. Pero creo que está muy difícil todo, relacionarse está muy difícil, está todo muy superficial. Y obviamente me hago cargo de que soy una persona que ha cometido errores y esos errores a veces los pagas caros.</p><p><b>– ¿Estás hablando de relaciones con mujeres?</b></p><p>– Sí, no hablo de traiciones. Uno no se da cuenta y viene con mandatos que se arrastraron muchos años y eso a las personas las suele alejar o las suele lastimar, es donde yo me castigo bastante.</p><p><b> – ¿Con qué alejás?</b></p><p> – Por ejemplo, las fechas. Me venís con el 14 de febrero y me chupa un huevo. Mi cumpleaños, de hecho, no me gusta.</p><p><b>– Pero es un tema menor. ¿Otro ejemplo? </b></p><p>– Para cargar con la vida que yo tengo y con las personas que me toca rodearme hay que estar preparado, tenés que crear un vínculo de confianza muy grande para que esa persona no tenga inseguridad con respecto a ciertos temas.</p><p><b>– Estás con gente muy importante desde hace rato. ¿Estabas preparado para estar con personalidades del mundo?</b></p><p>– En Qatar yo estaba trabajando con la Selección y con la FIFA, después del primer partido que perdimos con Arabia fui al programa de AFA estudio en el predio y venían los jugadores. Yo estaba jodiendo con ellos, contando anécdotas, todos riéndose y Coscu siempre cuenta que se quedó mirando y me dijo, “no sé cómo hacés loco para que no te importe nada tirar chistes y joder y contar anécdotas. Encima perdimos con Arabia 2 a 1 y los pibes nos van a tildar de mufas”. Y le dije “Lautaro, Taglia, el Huevo, Juli, son personas como nosotros, de carne y hueso”. Yo me auto percibo así, soy un tipo de los más comunes del mundo. Me gusta andar en bicicleta, me gusta caminar por la calle, me gusta hacer mis compras, me gusta ir a tomar mate a Palermo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/P7WYUTFY2NBF3EGZVR6WB6U46M.jpg?auth=27bfef606d3ea527569ce530c357454858c6782eeafd94cf8d1241218b3fb9dd&smart=true&width=1920&height=1277" alt=""El sueño mayor es tener un hijo, ese es el sueño real", reveló Momo Benavides" height="1277" width="1920"/><p><b>“YO RESIGNÉ BASTANTE DE MI VIDA. NO SALGO DE NOCHE POR EJEMPLO”</b></p><p><b>– ¿Cómo hacés con la gente?</b></p><p>– ¡Uf! Es un ejercicio que tuve que hacer porque este trabajo es 24/7 y yo ando en la calle a cualquier hora. </p><p><b>– ¿Qué te pasa cuando te empieza a filmar un teléfono?</b></p><p>– Eso no me gusta, pero aprendí a lidiar con ello. Con la gente soy un amor, pero a veces tengo días muy malos y estoy muy mal. Y siempre digo: la gente no tiene la culpa, esta persona no tiene culpa, no sabe lo que me pasó y quizás le hace ilusión verte. Te tiene ahí y vos tenés que dar lo mejor. Pero vos te estás muriendo y querés tener cara de culo o llorar, tenés ganas de estar mal con la mirada perdida y caminando. Y bueno, no.</p><p><b>– Si hacés una vida normal te la tenés que bancar. ¿O dejás de hacer cosas?</b></p><p>– No, yo resigné bastante de mi vida, yo no salgo de noche, por ejemplo, no voy a boliches, no tengo vida nocturna.</p><p><b>– ¿Tiene que ver con que te pueden filmar?</b></p><p>– En parte. Y descubrí que no hay nada bueno para mí ahí, no salgo, no tomo alcohol, no me drogo, no nada. Pero hay cosas que me gustaba hacer, tengo gustos muy comunes. Me gustaba ir a la pileta de mi universidad desde los 14 años, todos los veranos, tengo todos los carnets de todos los años. Y tuve que dejar de ir.</p><p><b>– Me impresiona que elijas no tener momentos para salir y relajar.</b></p><p>– No, yo quiero envejecer bien.</p><p><b>– ¿Para vos tiene que ver con los excesos salir de noche? </b></p><p>– No, no tiene que ver con excesos. Una cosa era cuando salía de noche con mis amigos a bailar, a joder, tenía una edad para eso. Si hoy yo quiero conectar con mis amigos, que no los veo nunca, ¿por qué hablar en un boliche con la música al palo? La mitad están escabiados y no termino compartiendo un momento. Si quiero compartir momentos con mis amigos, vamos a otro lugar. Si quiero conocer a una mujer… </p><p><b>– ¿Un bar? ¿Una casa?</b></p><p>– Mi casa, la casa de ellos, un barcito tranquilo donde ellos puedan tomar alcohol y yo pueda tomar un agua con gas.</p><p> <b>– ¿Hay algún amigo de Tolosa, del tiempo de la infancia?</b></p><p>– Sí, obvio, uno es moderador mío. Teníamos 13, 14 años cuando íbamos al cine juntos.</p><p><b>– ¿O sea que en algunas cosas nada es tan distinto de esa infancia y adolescencia?</b></p><p>– No, lo más importante en la vida son las personas, y las personas que crecieron conmigo traté de mantenerlas conmigo. Hubo gente de la que me alejé, personas que se han ido, amistades que uno pierde, las duela y sigue.</p><p><b>– ¿Qué lugar elegiste para vivir?</b></p><p>– Construí mi casa en La Plata y tengo un departamento en Buenos Aires.</p><p><b>– Buenos Aires es tu lugar de trabajo, el otro es tu lugar… </b></p><p>– De escape. Mi casa es como un búnker de autosubsistencia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7OPJVMW5LNF7DGNXIMPWVHWORA.jpg?auth=767c781e6bbb3aeca33a66866c49499b31c3fe4d1b379021aa150baa1bb6ff53&smart=true&width=1920&height=2792" alt=""Lo más importante en la vida son las personas, y las personas que crecieron conmigo traté de mantenerlas conmigo", dijo Momo Benavides en entrevista con María Laura Santillán " height="2792" width="1920"/><p><b>– ¿Ahí está el taller?</b></p><p>– Está todo, lo pensé para no tener que salir de mi casa por un mes.</p><p><b>“A MÍ ME QUISIERON BAJAR EL BILLETE VARIOS GOBIERNOS, NO SOLO ESTE”</b></p><p><b>– Otra de las cosas que te hacen especial en lo tuyo es la sensibilidad con la gente que la está pasando mal porque no llega a fin de mes o porque no puede fantasear un futuro, progresar. Te pasó siempre, con un gobierno, con otro. </b></p><p>– Con todos. La gente cree que yo tengo que ser como el resto. ¿El resto como es? Va a donde va el billete. A mí ya me quisieron bajar el billete varios gobiernos, no solo este. Para una cosa, para la otra, para que te calles, para que te sumes, para que les hagas campaña, para que hables bien de uno, para que hables bien del otro. No me interesa. Estamos en una era donde ser hijo de puta está de moda. En esta generación están queriendo educar con que ser hijo de puta está bien, hay que reírse de los jubilados, a los discapacitados hay que afanársela. No sé de dónde sale eso. A mí no me criaron con esos valores, a mí me criaron con una empatía máxima. Mi casa siempre fue muy humilde, nosotros no tuvimos piso cerámico hasta mis 17 años.</p><p><b>– ¿Qué había?</b></p><p> – Cascote, un mejoradito, después mi papá hizo la carpeta y después pusimos cerámico. Cuando iba gente a pedir comida, era muy común que nos toquen el timbre, mi mamá nunca decía que no. Y si había un paquete de fideos se daba la mitad, y si había un kilo de pan se daba medio kilo de pan. Ella decía “si nosotros tenemos para comer la caridad bien entendida empieza por casa, pero cuando nosotros tenemos hay que darlo”. Mi casa era refugio de animales. Si vos te crías con eso empezás a entender que el dolor del otro te duele, no podés hacer la vista gorda de lo que sucede, ni con este gobierno ni con el anterior. Por eso le di palo a todos, yo no me callé con ninguno y no me voy a callar porque estoy del lado de la gente. ¿Por qué? Porque vengo de ahí. Yo no nací en Recoleta, nací en el barrio 19 de Febrero de Villa Elvira. En realidad me crié ahí, nací en Tolosa, en otro barrio picante. Esa gente es la que toda mi vida fue mi vecina, mis amigos, el almacenero, el albañil, los amigos de mi viejo.</p><p><b>“ESTAMOS EN UNA ERA DONDE SER HIJO DE PUTA ESTA DE MODA Y A MÍ ME CRIARON CON UNA EMPATÍA MÁXIMA”</b></p><p><b>– ¿Qué tiene de bueno ser exitoso y famoso? ¿Qué trajo de bueno a una persona que sigue tratando de ser el que era?</b></p><p>– Me hizo llegar a lugares a los que nunca hubiera podido llegar. Me hizo cumplir sueños que nunca hubiera podido cumplir. Me hizo conocer personas que no hubiera podido conocer y me hace hoy poder dar el mensaje que quiero dar, tengo la voz para poder decir un montón de cosas que otras personas no pueden decir. Eso desde el plano más importante y en el plano secundario que es el económico, hoy tengo la posibilidad de darle una mano a mi familia cada vez que puedo. Yo reniego de algunas cositas, no me puedo quejar en este país de de la vida que llevo, tengo que callarme la boca. He hecho laburos de los peores que hay, entonces tengo muchos beneficios y muchos privilegios.</p><p><b>“EL DOLOR ES TAN GRANDE QUE QUERES QUE SE TERMINE Y DECÍS, ¿QUÉ HAGO PARA QUE SE TERMINE?</b></p><p><b>– Me resuena lo que dijiste al principio de la charla, que tu cabeza a veces tiene mil demonios. Supe que atravesaste una depresión importante, ¿cómo saliste? ¿A quién le pediste ayuda?</b></p><p>– Si. Tuve dos, una fue hace mucho, hace 24 o 25 años. La otra fue hace poco. Desgraciadamente me ha tocado vivir de cerca casos de seguidores que se han quitado la vida, cosas terribles, para mí es lo peor que hay el suicidio. Cuando barajás la posibilidad, porque el dolor es tan grande que querés que se termine, y decís “qué hago para que esto se termine? ¿Me tengo que quitar la vida?” Ahí se prende el freno de mano y decís, vamos al psicólogo, un profesional, un psiquiatra.</p><p><b>– ¿Qué te pasaba en esos momentos? </b></p><p>– Una angustia muy grande.</p><p><b>“LA ANGUSTIA ERA MUY GRANDE”</b></p><p><b>– Las dos veces.</b></p><p>– La angustia era muy grande. Fueron por cuestiones diferentes, la primera porque no podía con todos los problemas que tenía, no podía afrontar muchas cosas que había vivido, cosas que me estaban atormentando hacía mucho tiempo. Y la otra pasó hace poco, cuando empecé a descubrir un montón de cosas en este mundo macabro, donde mucha gente vive en Matrix y cree que es la realidad, que es todo color de rosa y TikTok y Twitter. Empezás a decir, ¿yo quiero traer un hijo a este mundo? Al final la guita no es la felicidad, yo antes tenía menos y era más feliz, ¿cómo hago para volver a ser ese?</p><p><b>“ESTABA EN UN LUGAR MUY OSCURO”</b></p><p><b>– ¿La cabeza empezó?</b></p><p>– Terrible. Yo escribía muchísimo. Me levantaba angustiado, agarraba un cuaderno y me ponía a escribir, o escribía en la computadora todo lo que me pasaba. Una madrugada estaba muy mal, empecé a escribir y guardé eso en un cajón de mi casa. Me había olvidado, hace poco lo encontré y me puse a leer. Estaba en un lugar muy oscuro.</p><p><b>– ¡Qué mal estabas!</b></p><p>– ¡Qué mal que estaba! Entonces dije: pude salir de ahí, se puede.</p><p><b>– ¿Saliste solo? ¿Con un psicólogo o con un psiquiatra?</b></p><p>– Fui al psiquiatra. Estuve medicado, estuve con antidepresivos. Dejé de tomarlos por voluntad propia, justamente es lo que no hay que hacer.</p><p><b>– ¿Pero te sirvió hablar?</b></p><p>– Fue el 30% del proceso. El 70 fue aceptar que cuando hay una realidad irresistible la no aceptación te va a llevar a un golpe duro, porque la realidad no va a cambiar. O aceptás lo que hay y lo que viene, o vas a chocarte feo porque la pared no la vas a poder penetrar.</p><p><b>– Convivís con los demonios todo el tiempo, dan vueltas dijiste, los tenés muy presente. ¿Cómo hacés para dormir? Hay un momento que hay que soltar la cabeza.</b></p><p>– Trato de cansarme. Entreno fuerte, ahora nado, y dejo un poco la porquería esta (señala el celular).</p><p><b>– Para un streamer el tema de las pantallas tampoco ayuda.</b></p><p>– A las personas no las ayuda, lo mío es mil veces peor. Desgraciadamente es un aparato de trabajo, es una herramienta.</p><p><b>– ¿Qué te duerme? </b></p><p>– La biología, el cuerpo cuando te dice, flaco ya está. Pero duermo poco, cuatro o cinco horas nada más. Me despierto, no puedo dormir.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UNTP4JZLTZBPVOK77ZZBOW6YRM.jpg?auth=8b7321448663585d2cfc933abb65c802773bde02b48d3c467ec55e0472dbb87c&smart=true&width=1920&height=1281" alt=""Trato de cansarme. Entreno fuerte, ahora nado, y dejo un poco la porquería esta (señala el celular)", explicó Momo Benavides" height="1281" width="1920"/><p><b>“CON EL ANTIDEPRESIVO ERA UNA PERSONA DISTINTA, HABÍA PERDIDO LA CHISPA, LA IMPRONTA, LA VELOCIDAD”</b></p><p><b>– ¿Decidiste no tomar nada para dormir? Dicen los médicos que es mejor tomar algo que no dormir.</b></p><p>– Yo tomaba un antidepresivo y un ansiolítico, con el antidepresivo era una persona distinta, no era Gerónimo, eso me molestaba. Había perdido la chispa, sentía que había perdido el carisma, la impronta, la velocidad. Lo dejé y volvió la angustia, entonces la bajé tomando el ansiolítico. El ansiolítico me ayudaba a dormir y empecé a generar una dependencia, me despertaba y no servía para nada porque cada vez tenía que tomar una dosis más grande. Arranqué con 0,5 y terminé tomando dos miligramos, tres miligramos. Entonces, boom, boom, boom, boom, todo eso te arruina y te afecta. La memoria te falla y empezás a tener otro problema, no es joda. </p><p><b>– O sea, a bancarla. Si no duermo, no duermo.</b></p><p>– No quiero dar ese mensaje a nadie, pero a mí mi viejo me crió muy de… Hacete hombre, pone los huevos donde hay que ponerlos y enfrenta lo que tenés que enfrentar.</p><p><b>– Es muy difícil para vos en estos tiempos tener una pareja, incluso conocerla dijiste. ¿Dónde se conoce?</b></p><p>– Hay un tabú con las redes sociales terrible. Vos entrás a mi perfil y ves 1.7 millones de seguidores y decis “este tipo debe tener mil minas detrás, le deben escribir 300 mujeres”, no es así. No voy a mentir, hay muchísima oferta, es real.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7RY4V6BKM5DVHGV7PBFQ6CPEJQ.jpg?auth=9099a47883ed1f63da20b7f532db9d6660f1c4152a450a77b28a8065ca8919ec&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Con el antidepresivo era una persona distinta, no era Gerónimo, eso me molestaba. Había perdido la chispa, sentía que había perdido el carisma, la impronta, la velocidad", recordó Momo Benavides " height="1280" width="1920"/><p><b> – ¿Estás atento a mensajes?</b></p><p>– No tanto, veo algunas cosas.</p><p><b>– ¿Contestás a mujeres que quieren conocerte?</b></p><p>– Así había conocido a mi ex pareja, pero, ¿es un caso entre cuántos? A mí se me acortó el mapa para conocer gente. Yo tenía un trabajo normal, estudiaba en la universidad, tenía mi barrio, salía de noche, ahora no me queda nada para conocer gente.</p><p><b>– ¿Dónde vas para conocer a una mujer? Porque vos querés formar una familia.</b></p><p>– Está difícil. La noche, por ejemplo, no es para conocer mujeres, no es el ámbito para mí.</p><p><b>– ¿Qué lugar queda? Que los amigos digan: esta chica es para vos, ¿sucede eso? </b></p><p>– No, muy pocas veces me ha pasado, dos. Pero no había química y listo, se acabó. María Laura si tenés… </p><p><b> – No dejás un espacio posible. </b></p><p>– Me hago cargo de que soy una persona complicada, que soy un tipo raro. Tampoco es que tenga miedo de estar solo, antes tenía miedo. Supongo que llegará.</p><p><b>“YO NO ME CONFORMO CON LO QUE HAY, QUIERO TENER TODO”</b></p><p><b>– ¿Qué es lo complicado de vos Momo? </b></p><p>– Lo complicado es que yo no me conformo con lo que hay, quiero tener todo. Quiero tener una mujer que sea buena mujer, que sea inteligente, que tenga un objetivo en su vida, que le apasionen cosas. Obviamente todo entra por los ojos, pero no es lo preponderante. Vos podés ser una bomba que no me garantiza nada, te veo en una cita y capaz no te quiero ver más. Lo otro es lo que te va a completar al final del día. ¿Cuánto podés estar con el físico? ¿Y el resto qué hago? ¿De qué hablo? ¿Qué comparto? ¿En qué me acompaña? ¿En qué la acompaño? Yo tengo que idolatrarla, tengo que admirarla, entonces si no tiene contenido… </p><p><b>– ¿Aparece mucha gente sin contenido?</b></p><p>– Hoy está de moda. Hoy lo que importa es el envase.</p><p><b>– ¿El envase sería que sos fachero?</b></p><p>– Exacto. Que seas una persona fachera, una persona que tiene seguidores, una persona que tiene un rasgo físico, llámese culo, esto o lo otro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6DH2WFV3M5FHDLNY6UY72TT4AI.jpg?auth=ee971d4f96f7dfb9c4b24b94963eaf15a0c4569f6fa6c3362f0f4d880992f0d0&smart=true&width=1920&height=1319" alt=""¿Cuánto podés estar con el físico? ¿Y el resto qué hago? ¿De qué hablo? ¿Qué comparto?", planteó Momo Benavides (Fotos de Maximiliano Luna)" height="1319" width="1920"/><p><b>– Dejás todo cerrado para que suceda.</b></p><p>– No, al revés, dejo todo abierto, lo espero. Yo estoy abierto a todo, no me desespera en lo absoluto, ya vendrá. Sueño con mi historia de amor, sueño con casarme, tener hijos, la fotito con la camioneta y mis hijos y mi mujer. Lo sueño, sí, pero no puedo ir a buscar eso porque me voy a equivocar. Nunca buscar una pareja puede salir bien.</p><p><b>– ¿Está documentado eso? ¿Tenés algún argumento?</b></p><p>- Tengo el argumento de por qué no hay que buscar, todo idealismo frente a una necesidad es un engaño. Cuando uno busca es porque tiene la necesidad de algo. Si ya tenés una necesidad vas a idealizar a cualquier persona que encuentres. Empezás a justificar y a decir, no importa si no tiene nada en la cabeza, ¿qué me importa? ¿Qué me importa si un día me putea? ¿Qué importa si un día se fue con otro tipo? </p><p><b>– Estamos en un problema.</b></p><p>– Es un problema que se puede resolver, no me come la cabeza.</p><p><b>– ¿No te come la cabeza el paso de los años tampoco?</b></p><p>– Sí, 100%. Creo que es el factor de mayor miedo en mi vida.</p><p><b>– ¿Por qué?</b></p><p>– Todos te dicen, vos siendo hombre podés tener hijos a la edad que quieras. Claro, pero yo con mis hijos quiero jugar al fútbol, quiero ir a todos lados, quiero hacer actividades físicas de par a par, quiero que él me tenga la mayor cantidad del tiempo posible, quiero que me vea trabajar como trabajo ahora, que me vea agarrar un hacha, una sierra, una soldadora, que me vea levantar un auto. Quiero vivir eso, tengo un tiempo, no sé cuánto, pero todavía tengo tiempo.</p><p><b>“LA ARGENTINIDAD HAY QUE LLEVARLA A TODO EL MUNDO ORGULLOSAMENTE. RECORRÍ PAÍSES DONDE LA GENTE NO SE MIRA”</b></p><p><b>– Viajaste a muchos lugares del mundo. ¿Qué te pasa con la argentinidad cuando viajás? ¿Con lo que somos?</b></p><p>– Sos el cartel publicitario más importante de tu país cuando vas a otro lugar y sos una persona conocida. Yo no puedo tirar los papeles al piso, insultar a cualquiera, no cumplir con las normas de convivencia. No lo haría nunca, soy una persona muy educada. Pero muchas veces he visto argentinos que en un aeropuerto no saben comportarse, empiezan a los gritos, a ningunear gente. Lo deben hacer todas las nacionalidades del mundo. Yo no quiero dejar mal parado a mi país, la argentinidad hay que llevarla a todo el mundo y orgullosamente. Nuestra cultura, nuestra gastronomía, nuestra historia, nuestros próceres, nuestra tierra, tenemos que saber hablar de eso, tenemos que conocerlo para poder contarle al resto la historia que tenemos. El argentino es muy cálido, es una persona muy cercana y es carismático, entonces entra. Recorrí países donde no puedo creer cómo la gente se vincula, Alemania, Luxemburgo, Polonia, Estados Unidos. Países donde la gente no se mira, saludás y quizás no te saludan, están todos como si fuesen robots programados. En Luxemburgo yo no sabía si era real o estaba en un capítulo de Black Mirror. En una parada de colectivo nadie se mira, suben al colectivo, apoyan una tarjeta o el celular y nadie habla. Nadie nada, nadie interactúa, silencio absoluto. Yo me muero, me vuelvo loco, necesito que pasen cosas. Acá en Argentina pasan cosas todo el tiempo, a veces son muy malas, a veces son muy buenas, como las que vimos en el Mundial.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FD5ODCHKWNCZ7BQ2L6RK4CSEZU.jpg?auth=fd894e4d588bfab9d2cb66106c51b8a5ffab324dce04a63b45d3c02d8fb7ab7a&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1280" type="image/jpeg" height="1280" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Maximiliano Luna</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Las preguntas de su hija, una crisis personal y el amor que llegó con otra madurez: el proceso de transformación de Emilia Attias]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/31/las-preguntas-de-su-hija-una-crisis-personal-y-el-amor-que-llego-con-otra-madurez-el-proceso-de-transformacion-de-emilia-attias/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/31/las-preguntas-de-su-hija-una-crisis-personal-y-el-amor-que-llego-con-otra-madurez-el-proceso-de-transformacion-de-emilia-attias/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la actriz habló sobre la maternidad, su separación y los desafíos de conciliar la vida familiar con su carrera. Además, reflexionó sobre la crianza basada en el diálogo, la culpa de las madres trabajadoras y la búsqueda de una versión más auténtica y coherente con sus valores]]></description><pubDate>Fri, 31 Jul 2026 06:28:55 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“¿Qué vida de niño es esa? Estoy ocho horas en un colegio, después con una niñera dos horas y con vos otras dos horas y me tengo que ir a dormir. Ni siquiera puedo elegir a qué hora me voy a dormir, si paso más tiempo con vos, porque tengo que dormir tantas horas para estar tantas horas en el colegio”, relató <b>Emilia Attias </b>al reconstruir la interpelación directa de su hija durante el proceso de adaptación que atravesaron tras la separación.</p><p>La artista abrió en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, y reflexionó sobre cómo los procesos personales, la maternidad y el paso del tiempo moldearon su forma de ver la vida y sus vínculos. Su testimonio puso en primer plano el valor de la autenticidad, la coherencia y la búsqueda constante de bienestar, tanto en el ámbito profesional como en el personal.</p><p>Emilia es actriz, cantante, modelo, conductora y DJ. Alcanzó gran popularidad con su papel de Cielo en la serie juvenil <b>Casi Ángeles</b>, producida por <b>Cris Morena</b>, y desde entonces desarrolló una carrera que combinó televisión, cine, teatro y música. Participó en ficciones como <b>Historias de diván</b> y películas como <b>El secreto de Lucía</b>, además de conducir el programa <b>Resto del mundo</b>.</p><p>A lo largo de su <a href="https://www.instagram.com/emilia_att/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/emilia_att/?hl=es-la"><b>trayectoria</b></a>, también exploró su faceta musical como cantante y DJ, mientras construyó una vida familiar marcada por la llegada de su hija <b>Gina</b>. Tras su separación en 2024, inició una nueva etapa que, según contó, estuvo atravesada por la reconexión con sus proyectos creativos y con una versión más consciente de sí misma. Actualmente, conduce el ciclo <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a> en Infobae.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AVJ2UQKQ25G7RE6HDJYUQ3EQKE.jpg?auth=2cc2a9cc39f05c2c9362725cd12c61e6b5bffbe4d3ccf376f9e966e0f8a6a79b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Emilia Attias: “El pensamiento crítico es una isla de libertad y de autonomía para mí”. Fotógrafo: Adrian Escandar" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿En qué momento de tu vida te encuentro? </b></p><p>—Yo creo que estoy pegando la vuelta. Hay muchas cosas que siento que estoy más cerca de la Emi de los 20 que de la de los 30, encontrándome con quién era esa Emi a los 20, con esa vitalidad, ese fuego, que no es que lo perdí. ¿Nos conocimos en esa edad, no? Empezando las carreras de las dos. Y después, bueno, uno se acostumbra a ser una persona independiente, que trabaja y demás, y te olvidás de que tenés esas cualidades, porque las tenés muy naturalizadas. Es como que ya con tu hacha abriste el camino en el campo y te hiciste.</p><p><b>—¿Qué sentís que hay de distinto de tus 20 a esos 30 que no te identifican tanto hoy? </b></p><p>—Para mí los 30 fue una edad maravillosa y de un vórtex de crecimiento enorme. Fui mamá y si bien nunca fui muy inocente, y a los 30 casi nadie ya es como tan inocente, hay un camino de adultez por lo menos de 10 o 12 años de experiencia. Pero la maternidad te pone en un lugar realmente tan serio en la vida y de tanta responsabilidad... A mí se me abrieron un montón de preguntas en mi cabeza con la maternidad: <b>¿Estoy parada donde quiero estar en la vida? ¿Estoy orgullosa de mí? ¿Soy una persona realizada?</b> Mi hija me va a mirar y no sé si la palabra es orgullosa de mí, pero me preguntaba ¿voy a ser un referente para ella? ¿Le inspiro confianza? ¿Yo me inspiraría confianza si fuera mi hija? En todos los aspectos de las vida, ¿no? </p><p><b>—¿Y qué te respondías en esos momentos? </b></p><p>—La verdad que yo siempre conté conmigo misma. Siempre me sentí bien adentro mío, siendo para mí misma y para las personas que me rodean. Pero un hijo es hasta ahora el ojo más crítico, el que más autoridad tiene sobre mí. Pero no autoridad de que ella hace conmigo lo que ella quiere. Me refiero, seriamente, a lo que ella necesite, a las preguntas que me haga, me lo tomo muy en serio. Me elevó la vara en que ahora quiero ser lo máximo. O sea, no quiero que tenga una mamá hasta acá. Estoy contenta conmigo, pero vamos por más. </p><p><b>—Viste que uno se cuestiona un montón desde que es mamá. </b></p><p>—Total. ¿Qué va a ver de mí? ¿Hay incoherencias? ¿Tengo cosas pendientes? Todo eso me puse a pensar.</p><p><b>—Y ahí entraste en una crisis profunda...</b></p><p>—Pero re sí... (risas). ¡Muy! Fue una especie de espiral interna.</p><p><b>—Igual todos los seres humanos en algún momentos nos empezamos a preguntar si hay inconsistencias en nuestro accionar, ciertas incongruencias, dudas... </b></p><p>—Yo he hablado esto a veces con mis hermanas o con otras personas y me dicen: “Yo me muero si la maternidad o la paternidad me hubiera pegado así”. Yo hice lo que pude. Yo la verdad es que me lo tomé muy tranquila, lo tomé como una oportunidad de crecimiento personal. Tuve una ventana de dos o tres años de terapia trabajando mucho todo este tema y te juro que me encanta porque me dio un escalón más de profundidad, madurez y de sabiduría. Y después en mirar para atrás y empezar a trabajar cosas. Porque venía trabajando mucho en cosas que el medio me iba proponiendo, pero tal vez no estaba diseñando la carrera que yo quería. Yo también tuve que aprender a mirarlo desde otro lado, porque a veces soy muy dura, he sido muy dura conmigo misma, pero ya no. Entiendo la dureza de estar siempre teniendo estos pensamientos, estás dirigiendo tu vida, estás construyendo la vida que vos querés. No significa que sea malo lo otro, pero por ahí es lleno de éxito, de dinero, de expansión y de visibilidad, pero haciendo cosas que por ahí no eran tanto las que yo quería hacer. Entonces, en ese momento, primero me tomé un par de años para estar conectada con la maternidad, respondiendo todas estas preguntas que tenía para hacerme y muy feliz con ese proceso. Encontrándome con mi hija, conociéndonos. Estuve mucho tiempo presente los primeros años con ella. Y después empecé a conectarme con un proyecto musical, a escribir y componer cosas que todavía no mostré. Ese es un espacio que volví a habitar puertas adentro, el del estudio, el de componer, el de la música, y estoy cerca de poder mostrar algo de lo que estuve haciendo todos estos años.</p><p><b>—Es que la maternidad nos obliga un poco a hacer un paréntesis, siempre y cuando podamos, porque es una postura de absoluto privilegio lo que decís. Poder parar la pelota es para pocos. </b></p><p>—Exactamente. En ese “hice como pude”, en realidad, también tiene que ver con cómo vos también te tomás la maternidad o la paternidad, desde la crianza, desde el día a día. No lo digo solamente por lo que uno pueda en cuestiones de trabajo y de salir a buscar el dinero para sostenerte, porque en un punto a todos nos puede pasar. Yo nunca me relajé en ese sentido, por más de que tenía un compañero que trabajaba y demás, yo soy muy independiente y me siento bien teniendo lo mío. De hecho siempre fui una mamá muy activa desde que ella era chica, pero trabajaba mucho menos para poder estar más con ella. Ella venía también mucho a mis escenarios laborales, tan diferentes. O sea, siempre quise que ella estuviera muy cerca también de ver a esta madre trabajadora. Me acompañó mucho. Pero para mí, la responsabilidad de la coherencia que yo quiero tener es lo que ella vea de mí, qué hago en mi vida, cómo me manejo cuando trabajo, cuando soy yo también hija o pareja, o ciudadana, más allá de cómo sea como mamá con ella. Que lo que ella vea de mí sea coherente con lo que digo, con lo que yo le estoy enseñando. A mí me gusta mucho tener ese grado de conciencia, de la coherencia, la solidez.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WVNPNPK23FCQPHBBBUJV7YSB6I.jpg?auth=4fa78c1e5cd23f99fa09a59057071814bb94bed1c2a59ebcdbaf4798aff237c8&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“El amor después del amor es maravilloso: es como un volver a empezar”, señaló Attias sobre su actual pareja. Fotógrafo: Adrian Escandar" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Qué le ves a Gina de vos? </b></p><p>—Un montón de cosas del linaje femenino de mi familia. Hace poco comí con mi mamá y con una de mis hermanas y hablábamos de eso: de las cosas parecidas que tenían mi bisabuela, la abuela, ella y todas nosotras. Y un poco es lo que le veo a mi hija. Hay como un linaje de las mujeres de nuestra familia muy fuertes, que es la fuerza de bancarse su propia identidad. <b>Es una persona muy fuerte que se respeta mucho a ella misma. </b>Tiene autoestima, dentro de todas las inseguridades que todos podemos tener en la vida y que todos las tenemos. Pero hay algo de pararse en ella misma y saber que tiene un valor. Es como “si querés que yo haga algo, me lo tenés que explicar, porque yo tengo mi pensamiento. Quiero que me expliques, porque si yo voy a tener que cambiar mi pensamiento y entender para poder hacer algo que vos me estás pidiendo, necesito entenderlo”. Tiene mucha autoridad personal. </p><p><b>—¿Eso que ves o sentís lo tomó de vos, de tu familia?</b></p><p>—Yo creo que sí. La fuerza de ir para adelante. Después es muy personaje, muy divertida, muy artista en la manera en la que se expresa. Y la sensibilidad. Es muy sensible, muy atenta, tiene mucho registro de lo que genera en el otro. Creo que eso también es muy lindo. No solamente la parte de la fuerza, de cómo uno puede ser una topadora, más que nada para poder sostenerse en la vida, sostener las convicciones, tus propios deseos, construir lo que vos quieras. Creo que esa fuerza natural, que tiene todo mi clan femenino, lo veo como algo muy positivo para todas estas cosas en la vida, ¿no? En casa hay mucha armonía, las cosas se hablan mucho y yo nunca le puse un límite sin explicarle por qué. Soy de fundamentar mucho las decisiones. </p><p><b>—El “porque lo digo yo” no existe para vos. </b></p><p>—No existe. No me parece que esté bien y se lo enseñé. Le digo: “Hay cosas que no tienen mucho retruco, pero te las voy a explicar. Es un no por esto y por esto. Te voy a explicar todas las preguntas…” </p><p><b>—Es como “no necesito que estés de acuerdo, pero te lo voy a explicar”. </b></p><p>—Obvio. Y me parece sano no criar hijos o niños como programados para obedecer… </p><p><b>—Adoctrinados.</b></p><p>—Exacto, adoctrinados. Me parece que el mundo está muy adoctrinador, está formateado, hay muy poca libertad realmente, por más de que uno crea que la tiene, hay muy poca libertad. Es la información que nos aparece desde el teléfono o desde cualquier cosa. Lo más básico o más visible son reglas, pero hay muy poca libertad en todo. Entonces, <b>el pensamiento crítico es una isla de libertad para mí, de autonomía y eso es lo que le enseño. </b>Dentro de todos los valores, eso para mí es muy importante. </p><p><b>—Recién me contabas cómo la maternidad te interpeló, te invitó a autocuestionarte. ¿En algún momento sentiste que tu hija te cuestionó? </b></p><p>—No directamente, pero yo creo que cuando me separé... No sé si con el padre lo habrá hecho, supongo que sí, pero siento que por las circunstancias ella necesitó hacer un doble check. Fue el único momento en donde sentí un poquito de cuestionamiento, pero no un cuestionamiento puntual sobre actitudes o demás, sino como que era algo general de ver hasta dónde. Quiero ser clara con esto. <b>Me imagino que se le mueve un mundo a un niño cuando los padres se separan. </b>Ella tenía siete años y fue: “Bueno, ¿mamá va a estar disponible o no va a estar disponible? ¿Se va a ir o no se va a ir? Tiene una nueva pareja. ¿Qué lugar voy a ocupar yo? A ver qué tipo de mamá sos”. El qué tipo de mamá sos lo sentí, pero en base a la circunstancia.</p><p><b>—Qué difícil igual, ¿no? Porque ni uno sabe dónde está parado. </b></p><p>—Vos vas viviendo la vida y es tu propio proceso. Pero fue la primera y única vez que sentí que ella me estaba mirando un poco más seria. Estaba mucho más a prueba en lo que le respondía, lo que decía y lo que hacía. Me llegó a decir: <b>“Trabajas demasiadas horas. Yo estoy en el colegio ocho horas. Llego a casa y estoy con una niñera porque vos seguís trabajando y cuando volvés a las siete, estoy con vos dos horas y me voy a dormir. Eso no es vida”. </b></p><p><b>—¡¿Eso te ha dicho?!</b></p><p>—“¿Qué vida de niño es esa? Estoy ocho horas en un colegio, después con una niñera dos horas y con vos otras dos horas y me tengo que ir a dormir. Ni siquiera puedo elegir a qué hora me voy a dormir para ver si paso más tiempo con vos o si me tengo que ir a dormir, porque me tengo que ir a dormir, porque tengo que dormir tantas horas para estar tantas horas en el colegio”, así me habla mi hija (risas). Te juro que un día me dijo todo eso. Ese nivel, ¿entendés? </p><p><b>—Yo me hago desmayada y que alguien llame a alguien (risas). </b></p><p>—Me encanta porque yo soy a veces muy punzante cuando le hablo así de ciertas cosas. No sé si es por mí o no que es así. Pero es ese nivel de discurso tiene a veces. Entonces, me interpela muchísimo porque es mi hija, porque es una hija para una mamá, pero aparte su personalidad es muy interpeladora. </p><p><b>—Frente a esas situaciones y en contextos difíciles, porque no nos olvidemos que más allá de la elocuencia que tiene una niña que habla así, que es maravilloso y advierte su inteligencia, podes decir: “Che, estoy haciendo realmente lo que puedo con mi emocionalidad, con tener que salir a laburar”, con un montón de cosas que le pasa a todas las mujeres”. ¿Cómo sobrellevaste la culpa que es tan protagonista y uno la escucha tanto en testimonios de separación con chicos?</b></p><p>—No sé si puedo decir que no soy tan culposa, pero creo que no soy de las madres más culposas. Pero porque me ocupo mucho, le pongo mucha conciencia a las cosas en general en mi vida y a la maternidad sobre todo. La separación te cambia el escenario, porque de golpe estás viviendo sola con tu hija. En mi caso, el padre no estuvo al inicio de la separación, hizo un viaje muy grande un tiempo. Entonces me tocó estar 24/7 con ella. Después empezamos a tener una vida de separados normal. El padre volvió y estamos repartidos como cualquier familia con padres separados. Pero en ese momento yo le dije: “Yo sé que es duro lo que nos está pasando a las dos. A mí no me ves llorar, me ves bien y estoy bien, pero por adentro tengo un montón de procesos y emociones que estoy viviendo. También tengo angustias y ganas de estar más tiempo con vos. Pero tengo que salir a trabajar, primero porque los adultos trabajamos para poder sostener nuestra vida, que vos tengas esta casa, tu ropa, vayas al cole, comas rico, todo eso es porque mamá trabaja y puede tener un dinero que puede hacer que vos estés segura, calentita, que vayas a un buen colegio, una situación que muchas personas no pueden tener. Y eso implica irte mucho tiempo afuera de tu casa y trabajar para ganar el dinero para eso, por un lado. Por otro lado, me dedico a algo que me gusta mucho”, le expliqué. Porque le quiero dejar siempre en claro que el trabajo no solamente es una situación de esclavitud, de tener que trabajar y esforzarse para tener un dinero a cambio para sostener esto, como una especie de supervivencia. Para muchísimas personas lo es. Entiendo que yo le estoy enseñando una postura que es un privilegio que te pase en la vida. </p><p><b>—Sí, que es dedicarte a lo que te gusta. </b></p><p>—Por supuesto. Pero también me gusta dejarle ese mensaje, que el trabajo también puede ser algo que te vitalice, te genere satisfacción, una realización personal, que tengas desafíos dentro de tu trabajo, que te dé placer conquistarlos, que eso requiere disciplina, trabajo, esfuerzo, tiempo fuera de tu casa, formación, lo que sea. No solamente que yo me vaya a trabajar tiene que ver con conseguir el pan, por ejemplo, sino que también tiene que ver con algo de libertad, de independencia femenina, de poder tener lo tuyo y satisfacción personal por logros personales. Y eso construye felicidad. Y yo soy una persona responsable con mi felicidad, le he dicho esto. “Eso también tiene que ver con mi felicidad, como muchas veces le digo que no al mundo de afuera para estar con vos. O sea, hay muchos no que yo digo afuera también: no a salidas, no a otros trabajos, para quedarme con vos. Porque lo elijo, porque también es construir mi felicidad eso, porque vos me das felicidad y yo quiero estar acá con vos”, le dije.</p><p><b>—¿Y la sentiste receptiva? </b></p><p>—Me escucha atentamente cuando le digo eso. “Igualmente, entiendo que estás necesitando más de mamá y voy a trabajar en eso”, le expliqué. Y trabajé en eso y se lo di, porque sino las palabras se las lleva el viento.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6UPCHQPBSJEZBCQGSWFGKF3OX4.jpg?auth=c2fc81407703049dae6ed37ad23fb8000b34adbca0409382024e47c417dd8398&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“La paz, mi tiempo y la verdad son cosas que ya no negocio”, confesó Emilia. Fotógrafo: Adrian Escandar" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Y cómo es el amor después del amor? </b></p><p>—Es maravilloso. Es distinto porque es como un volver a empezar, ¿no? Hay como un código, esto que te explicaba al principio de volver un poco a mí. En mi caso, yo tuve una pareja 19 años, volver a esos inicios de cómo era empezar con alguien algo. Volvía una energía muy joven también, muy juvenil. Pero por otro lado…</p><p><b>—Otro idioma, otro ritmo, otra historia.</b></p><p>—Sí, pero a la vez yo ya no soy la misma. Soy una persona que tengo un recorrido conmigo misma en mi vida, entonces me conozco más, estoy más plantada en saber lo que quiero, lo que no quiero, qué me gusta, qué no. En ese sentido es mucho más cómodo porque el diálogo es muy directo, ¿viste? Leés muy rápido si va o si no va. Qué cosas sí, qué no. El amor después del amor con una persona como la que yo tengo hoy en día al lado, más allá de obviamente que es maravilloso y desafiante, porque es como una transformación, las parejas lo somos para el otro, el uno para el otro. Las parejas siempre estamos enfocando cosas que nos hacen transformarnos, mirarnos, crecer. Pero siento que miro para atrás y estoy armada. En el caso de él, lo mismo, laboralmente, profesionalmente, ambos somos padres. Entonces, es acompañarnos en disfrutar. Para mí hay cosas que no se negocian a esta altura de mi vida. </p><p><b>—¿Qué cosas no negocias? </b></p><p>—<b>La paz, mi tiempo, verdades</b>. La verdad no se negocia tampoco para mí. <b>La felicidad, el disfrute, la libertad y esto de la honestidad</b>. Porque eso es respetar la libertad del otro y el tiempo del otro. Yo estoy en una edad en donde puedo hablar todo, literalmente de cualquier cosa. Si yo estoy pensando en tener una pareja sólida y larga, siempre le digo a él, es la verdad y la comunicación ante todo, por más de que sea incómodo, difícil. Además ya estamos grandes, nadie te va a venir con un bate. Pero imaginate que yo joda con tu tiempo y no te cuente cosas que vos no aceptarías. Me estás jodiendo con mi libertad y con mi tiempo. </p><p><b>—Sí, hay una irresponsabilidad emocional también. </b></p><p>—Irresponsabilidad emocional y una falta de respeto al tiempo y a la libertad del otro de decisión. Yo soy muy respetuosa con eso. Y después, si todo eso está en la mesa y estamos okey, tenés el cien por ciento de mí.</p><p><b>—¿Te imaginas volviendo a ser mamá?</b></p><p>—La verdad es que siempre quise tener más de un hijo. Ya ahora tengo casi 40. No está en los planes de nuestra pareja. Pero no es algo que digo no. Tendríamos que querer mucho los dos, ¿viste? Y la verdad es que yo soy muy feliz siendo madre de Gigi. También me llenó mucho. Siento que ya habito la maternidad. No tengo la necesidad de tener otro hijo, las ganas de tener otro hijo per se. Sino que siento que en mi caso, en este momento de vida, sería más una consecuencia de la pareja, no del otro sino de la pareja y no tanto individual. Si fuera un tema muy importante para mí individualmente, que a un montón de personas les pasa, que son ya padres o madres porque quieren tener realmente más hijos, por la edad que tengo, me pondría muy seria con ese deseo a diseñar esa vida, esa realidad. Si ser madre soltera o no...</p><p><b>—Si él no tuviese hijos, tal vez habría otro planteo. </b></p><p>—Exacto. Yo la verdad es que siento que estoy armando algo súper lindo. Él tiene una hija, tenemos algo ensamblado que para mí es muy lindo, la casa se llenó de ruido. Somos más que dos, para un lado y para el otro, y eso se siente muy bien y la verdad se disfruta mucho a esta edad. Mi hija tiene 10 años. Tener esos momentos de pareja sin tener niños chicos es lindo también. Si tenés hijos de nuevo es volver a empezar y es como una aventura distinta, pero se te corre un poquitito esto que nosotros tenemos hoy. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AIA3VQMZKZFMZJOQWT7APB6HQQ.jpg?auth=9814f0aab341d4601d4394370729670292b53f8389a130ae19134a2285ebbb14&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“No me parece sano criar hijos programados para obedecer”, expresó la actriz en diálogo con Luli Fernández. Fotógrafo: Adrian Escandar" height="1080" width="1920"/><p><b>—Si te pudieses tomar un mate con la Emi de hace 10 años atrás, ¿qué te dirías? </b></p><p>—Es tremendo lo que me estás diciendo porque preferiría con la Emi de los 20. Porque los últimos 10 años fueron una catarata de aprendizajes. Yo siento que de mis 20 a los 30 fue como una locomotora y que después de la maternidad arrancaron una cantidad de preguntas que hicieron que tenga un trabajo muy profundo de revisión mía, de la vida, también dentro de la pareja, cosas que era necesario, ¿no? Para este grado de conciencia que me agarró. ¿Qué me diría? </p><p><b>—A sabiendas de ciertas cosas que pasaron, con el diario del lunes. </b></p><p>—En algunas cosas no tardé tanto. Y no lo digo por la separación. La verdad es que yo honro mucho a mi pareja anterior. Lo adoro y tenemos una relación muy linda. Pese a este desglose que yo necesité hacer de mis 30 a mis 40, o de mis 30 a mis 37. Pero para mí la primera revolución fue la maternidad, en esa década. Y fue como un redescubrirme en un montón de cosas. Fue un despertar mío en un montón de cosas y conducir mi carrera también para un lado muy diseñado. Estaba en un proceso de mucha transformación. ¿Qué me diría? Que siga por ahí, que escuche mi brújula como lo estaba haciendo, que no tarde tanto tiempo en tomar ciertas decisiones y ocuparme de ciertas cosas. Que confíe en mí.</p><p><b>—¿Te cuestionaste mucho? </b></p><p>—<b>Me parece un ejercicio inteligente cuestionarse</b>. Soy de cuestionarme bastante, pero no mal. La verdad que hace años que dejé el autocastigo, la culpa, el pegarme. Eso era mi energía muy del principio de mi adultez. Después, la verdad que entendí. Hay cosas que decís: “Che, pará, me cuestiono igual”, porque digo: “Tengo esta convicción”. “Bueno, ahora cuestiónatela”. Me parece que es un signo de inteligencia hacerlo. “Estoy donde quiero estar”. “Okey, cuestiónatelo”. Pero no constantemente estar cuestionándote y cuestionando a los demás sino no vivís. Ese poquitito de check para sostener esa convicción y esa coherencia, está bien. Por eso el ejercicio de cuestionarme siempre lo tuve. Ahora, cuestionarme en el sentido de ponerme contra la pared y decir qué estás haciendo y no estar de acuerdo con algo, no. </p><p><b>—Te avalarías en el proceso con una palmadita y decirte: “Seguís que vas bien”. </b></p><p>—Exactamente. Yo creo que <b>lo que más haría sería abrazarme.</b> Siempre estoy como cargando muchas cosas. En mi familia particularmente es una historia muy atravesada por todo el clan femenino, el tema de sostener y quiero desaprender eso. En esta etapa de mi vida estoy muy disponible para desaprender eso, porque ya sé que es algo que no se me va a ir. Lo bueno y lo positivo de eso es que no se me va a ir. Lo malo que tiene es acostumbrarte demasiado y que te cueste recibir, ¿viste? Dejarte ayudar, esas cosas que nos hacen sentir raras a las mujeres que vamos para adelante por la vida, que nos hicimos solas. Me parece que es un punto que quiero observar en esta etapa. Quiero observar y modificar. Estoy divertida con esa idea. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/5YU23JWA7RB5VCW5TNL6AA5ZS4.jpg?auth=b151437c2eddc07c97e56280ff847c0130749950e772c574795ad48747b1da7b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Emilia Attias con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Minerva Casero recordó su difícil adolescencia, cómo la ayudó la terapia y reveló qué la enamoró de su pareja]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/30/minerva-casero-recordo-su-dificil-adolescencia-como-la-ayudo-la-terapia-y-revelo-que-la-enamoro-de-su-pareja/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/30/minerva-casero-recordo-su-dificil-adolescencia-como-la-ayudo-la-terapia-y-revelo-que-la-enamoro-de-su-pareja/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la actriz y protagonista de Anastasia reflexionó sobre su relación con la exposición pública, los miedos con los que todavía convive y el papel clave que tuvieron sus padres en su crecimiento. Además, habló de su presente profesional, de las enseñanzas del amor y por qué elige seguir sus convicciones por encima del temor al juicio ajeno ]]></description><pubDate>Thu, 30 Jul 2026 07:28:18 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Yo fui difícil con mis padres en su momento y la verdad es que se portaron muy bien. Hago terapia desde que tengo 14 años. Tenía mucho conflicto conmigo, con lo social, con la interacción con el prójimo”, reconoció <b>Minerva Casero </b>durante una entrevista en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Minerva es actriz, cantante y compositora. Hija del actor y humorista <b>Alfredo Casero</b> y de la artista <b>Marisa Rogel</b>, comenzó su carrera en televisión con <i>Esperanza mía </i>y, desde entonces, participó en ficciones como <i>Heidi, bienvenida a casa</i>, <i>Simona</i>, <i>Argentina, tierra de amor y venganza </i>(ATAV), <i>El Reino</i>, <i>Yosi, el espía arrepentido </i>y <i>Viudas negras</i>, además de protagonizar la película <i>Linda</i>. </p><p>Actualmente, atraviesa uno de los mayores desafíos de su carrera al ponerse en la piel de <b>Anastasia</b> en la versión argentina del musical que se presenta en la avenida Corrientes, un rol para el que se preparó durante meses en actuación, canto y danza.</p><p>Acostumbrada a la exposición desde temprana edad, <a href="https://www.instagram.com/minerva.casero/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/minerva.casero/?hl=es-la"><b>Casero</b></a> mantuvo una conversación sincera sobre la vulnerabilidad, los miedos y la construcción de la identidad. A lo largo de la entrevista reflexionó sobre su vínculo con la mirada ajena, la influencia de su familia, el lugar que ocupó la terapia en su desarrollo personal y los desafíos que enfrenta tanto en su vida como en su carrera, entre otros temas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KRCOYA4LH5EL5BPZ7PUXE7EUIM.jpg?auth=db8ea049dc735f6f62b212cad0b1627f52597a31f44e000b1aa0aa7da129b5c1&smart=true&width=4393&height=2924" alt="Minerva Casero: “Hago terapia desde que tengo 14 años. Tenía mucho conflicto conmigo, con lo social, con la interacción con el prójimo y con mi relación conmigo misma". (Jaime Olivos)" height="2924" width="4393"/><p><b>—¿En qué gastaría Minerva Casero un millón de dólares? El juego es así: me venís a pedir este millón de dólares y tenés que pensar para qué lo querés. Te voy a escuchar y a medida que me vayas respondiendo te voy a ir dando este millón. Te lo vas a ir ganando según cuánta verdad me pongas sobre la mesa.</b></p><p>—¡Qué difícil! Una parte la destinaría a la comodidad: a estar tranquila, a tener una vida cotidiana con gustos y placeres. Otra parte, como me gusta mucho invitar, hacer regalos, especialmente a amigos, familia y pareja, lo usaría para poder hacer eso ilimitadamente porque me gusta y me tienta. En general, me gusta mucho tener gestos. También trataría de asegurar la tranquilidad de los míos, de los más cercanos. Y después una parte la destinaría... Me imagino que lo que más te dice la gente acá es: “Lo invertiría en...”</p><p><b>—Ha habido de todo. </b></p><p>—¿Mucho auto deportivo compran con este millón? (risas) Para resumirlo. Yo lo dividiría principalmente en: una cosa de comodidad, proveer a los míos de alguna forma o estar tranquila con que mi gente alrededor está bien. Una parte seguramente sí sería para tomar algún riesgo, es decir, invertir en alguna cosa que me resulte interesante o que yo quiera hacer, por ejemplo, sostener algún proyecto o algo de eso. Y una parte me gustaría compartirlo con alguien que lo necesite. A mí me enternece particularmente los niños, las infancias y la gente muy grande, los abuelitos. Me gustaría contribuir con algún espacio. Y obvio que se me ocurren un montón de cosas de que me gustaría hacer, lugares que me gustaría conocer, pero no siento que dependan necesariamente de este millón. La vida puede acercármelos en otro momento.</p><p><b>—Contame cómo estás con tu gran proyecto actual, Anastasia. Sé que es increíble lo que hacés arriba del escenario, que te formaste mucho y que la obra en sí está muy bien hecha y es impresionante. </b></p><p>—Estoy muy contenta. Es la gran apuesta, hay mucha gente y creo que se materializó de una manera muy especial. Es un grupo humano muy lindo. Por ahí la gente no ve cuando lo viene a ver, pero ojalá lo perciba...</p><p><b>—De alguna manera se ve. </b></p><p>—Yo supongo que sí. Al menos nosotros, los que hacemos la obra, nos sentimos muy cómodos trabajando juntos y eso es bueno para el proyecto porque contribuye positivamente al proyecto. Y después me llena de emoción y de vida salir del teatro y ver a tanta gente emocionada con lo que hacemos. Es el trabajo de mucha gente que pone su detalle. En el vestuario, botón por botón, sastres haciendo todo, poniendo diamantito por diamantito. Yo tengo una peluca, por ejemplo, que está hecha pelo por pelo. Y el hecho de poder pensar en que un montón de gente hizo cada cosa pensando en un proyecto tan lindo y que eso llegue a la gente de alguna forma y sea parte de la fantasía que uno va a ver, me imagino que se debe ver increíble. Cuando uno sale y ve que por ahí está una persona grande súper emocionada, un chiquito, un adolescente, como que es transversal a todas las generaciones. Porque tiene un dejo muy humano la historia, una búsqueda de identidad en el personaje. Es como esta cosa de ir haciendo un viaje en el que va conociendo amigos, el amor, planteando dificultades. Una especie de representación de la vida, ¿no? Y es muy lindo ver cómo eso repercute en la gente que lo va a ver. A mí me produce mucha emoción.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZLTO2GX4TJDCXBBFUKRBVQOUBE.jpg?auth=5a16fb7af49fb4e9156b2db57a83714287b94f91dddbd5e7d524f00234cdcc97&smart=true&width=4928&height=3280" alt=""El millón lo dividiría en comodidad, proveer a los míos, invertir en alguna cosa que me resulte interesante, sostener algún proyecto y compartirlo con alguien que lo necesite", expresó Minerva. (Jaime Olivos)" height="3280" width="4928"/><p><b>—¿Por cuánta plata cambiarías a tu novio actual por una cena con Chris Pratt? </b></p><p>—¡No! No hay plata que valga. Además, Chris Pratt está verdaderamente casado, tiene hijos, está en otra... Ya se me pasó. Fue un momento, después no me gustó más. Como que ahora no sé, tendría que pensar un nuevo crush, no sé quién. </p><p><b>—¿Y ese crush fue de una Minerva de cuántos años?</b></p><p>—Más tipo 18 años, una cosa así. También él estaba como más, no sé. Después se puso como muy superhéroe y muy padre y muy no sé qué… Ahora me tendría que gustar otro, pero no sé cuál. </p><p><b>—¿En ese momento qué era lo que te gustaba? </b></p><p>—No sé, la naricita me gustaba. Tenía una naricita muy linda. Ni me acuerdo. Pero fue como un flechazo. Ahora no sé quién sería mi hombre...</p><p><b>—Y tu hombre actual, que es tu pareja. </b></p><p>—Mi hombre actual.</p><p><b>—Sin exponerlo mucho, porque sé que es una persona que sé que no es del medio, pero ¿qué es lo que sentís que te tiene tan enamorada, qué admirás de él y te hace sentar las bases hacia esa dirección? </b></p><p>—Hay algo muy interesante de las diferencias, ¿no? Que en principio hay una creencia muy popular de que en realidad uno se tiene que parecer mucho al otro para poder formar algo y para mí es re interesante cuando el otro es distinto. Es un gran desafío, porque uno tiene que dejar un montón de cosas de lado, como creencias que uno tiene, maneras, formas que cree que son el estándar, cuando del otro lado por ahí tenés otra persona. No sé, yo soy muy para afuera, me gusta decir todo lo que siento, todo lo que pienso y por ahí del otro lado no. Entonces, por ahí la manera de contener al otro es distinta. Hay algo muy nteresante en aceptar a la persona como es, porque a uno le gusta la persona como es y no querer que la persona sea como uno quiere que sea. Porque en definitiva uno quiere que el otro sea como es uno. Que me parece bastante raro si lo digo en voz alta, ¿no?</p><p><b>—Aparte, hay algo natural que se da al principio: por algo una persona te atrae o tiene un magnetismo que forma parte de su manera de ser. Después, a veces sucede que uno intenta cambiar algo que genera incomodidad, pero que, al comienzo, fue justamente lo que más lo atrapó.</b></p><p>—A mí me gusta en particular que es muy alegre, es una persona con buena predisposición para las cosas, que eso es un montón realmente. Porque uno va creciendo y también dice: “guau”. Alguien que siempre frente a una circunstancia y elige ir hacia adelante o resolver o no, pero no elige tirar para abajo, ¿viste? Eso es algo muy importante y que siempre me gustó mucho. </p><p><b>—¿Y vos cómo sos respecto a eso? </b></p><p>—Y yo también soy muy para adelante. En eso somos muy compatibles. Pero bueno, tal vez yo frente al caos, ahora ya no tanto porque aprendí mucho de él, y hay algo muy lindo también en poder aprender del otro. Pero frente al caos yo antes me ponía muy nerviosa. Hoy por hoy paro la pelota y puedo pensar, que eso es algo que aprendí mucho de compartir con él. Y después mil millones de cuestiones más románticas y más íntimas de su sentido del humor, de su manera de ser... Me gusta también, que creo que es algo re importante, que también uno lo va adquiriendo: darse cuenta que la persona que tenés al lado es una gran persona por fuera de la relación que tiene con vos. Es maravilloso decir: “Es buen amigo, es buen hijo, buen hermano”. Eso es algo que una tiene que mirar mucho. </p><p><b>—Porque el amor a veces tiñe una parte de uno, ¿no? La forma en la que uno se muestra con esa persona que está amando. Pero después hay muchos otros roles que ocupás en la vida, en la sociedad, en tu propia historia, y ahí también aparecen muchas cosas, positivas o no.</b></p><p>—Claro. Y que componen la persona que es. Que puedas decir que la persona que tenés al lado es íntegra, para mí para mí es bárbaro y yo me muero de amor. </p><p><b>—Me encanta que estés tan enamorada. </b></p><p>—Sí, sí, sí. ¡Qué bueno que sirvió toda la terapia que hice en la vida, Emilia! </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GNUGFCTOS5GEVISAFPY22VZOQE.jpg?auth=e1141bced0802a2bbe489c91b7049cc2179fbeb6474a1a07aa27a267bc995390&smart=true&width=4361&height=2903" alt="“Anastasia es una especie de representación de la vida: un viaje en el que el personaje va conociendo amigos, el amor y planteando dificultades", explicó la actriz sobre la obra de teatro que protagoniza. (Jaime Olivos)" height="2903" width="4361"/><p><b>—¿Cuál sentís que fue tu punto de evolución si tenés que hablar desde el humor de esa Minerva previa a la terapia?</b></p><p>—La cosa es que hago terapia desde que tengo 14 años. Entonces, estuve muchos años haciendo terapia. Tuve mis momentos en los que me detuve por baches, etcétera. Momentos en donde por ahí necesité más, menos contención. Pero yo creo que siempre está bueno tener un espacio si uno se lo puede dar y también si uno puede hacer el trabajo correspondiente. </p><p><b>—¿No te traumó la terapia tan chica? </b></p><p>—No, la necesitaba. Mi madre me mandó, me llevó diciéndome: “Por favor, andá”. Y tenía razón, la verdad me sirvió mucho. </p><p><b>—¿Cuáles eran los aspectos de esa Minerva de 14 años en los que sentías que estabas trabada o que tu madre veía que necesitabas trabajar?</b></p><p>—Tenía mucho conflicto conmigo, con lo social, con la interacción con el prójimo, con mi relación conmigo misma. ¡Yo no quiero volver a tener 14 años! Por suerte no me va a pasar, por lo menos en esta vida no volveré a esa edad (risas). Tal vez cuando sea madre, en algún momento tendré una adolescente y veré cómo sobrevivo. Porque la verdad que… Yo fui difícil con mis padres en su momento y la verdad es que se portaron muy bien. Es una etapa muy complicada para todos, así que fuerza.</p><p><b>—¿Y qué rol tuvieron tus padres en tu adolescencia? </b></p><p>—Mi mamá me alineó un poco, me mandó a teatro. Como yo tenía por ahí esta dificultad de sentirme cómoda en los lugares, me mandó a un lugar en donde sintió que yo iba a poder expresarme o explorar un poco más la interacción con otros desde un lugar más cómodo para mí. Y fue muy bueno, muy constitutivo ir a teatro a esa edad. Y después me mandó al psicólogo, que también fue una buena opción. Atajó a tiempo mi madre ahí. Y con mi padre hacíamos muchos viajes juntos, en auto, un montón de horas. Algo que destaco de ambos es que siempre pude hablar las cosas, mis sentimientos y todo. A veces es muy difícil, a la mayoría de la gente le pasa, a mis amigos, mi gente cercana. Por ahí hay cuestiones que uno no charla tanto con los padres sino más con los amigos. Y si bien mis padres siempre tuvieron mucho límite en esto de “somos padre e hija, madre e hija, no somos amigos”, han podido escuchar emociones mías o cuestiones que por ahí como padres seguramente no hayan sido fáciles. Pero que yo necesitaba expresarles. Así que creo que un rol de escucha y de acompañamiento dentro de lo que un adolescente se deja.</p><p><b>—¿Y a dónde viajaban con tu papá? </b></p><p>—A todos lados. Mi papá es muy de la ruta. Le encanta manejar. Íbamos con los perros para todos lados, hemos ido por todo el país, pero mucho por Cuyo. Íbamos al Sur también. Un poco de todo. Después sí hemos hecho viajes más largos o afuera. Pero la realidad es que había algo muy cotidiano y muy lindo de ir a pasar el tiempo a lugares rurales, al campo. Que eso a mí también me resultó muy importante y más creciendo. Me ayudó mucho tener un lugar a donde conectar conmigo, bajar, un paisaje diferente, me sirvió. </p><p><b>—¿Cuál es el miedo con el que todavía convivís?</b></p><p>—¡Uf! Hay varios. Creo que hay un miedo que está muy ligado a la ansiedad y es que la vida se te escurra. Que no te des cuenta de que se te está pasando...</p><p><b>—Que se pasa el tiempo. </b></p><p>—Claro, de no poder tomar decisiones a tiempo o de no estar haciendo lo que debería. Por más de que estoy muy alineada con mis decisiones y en general soy muy de escuchar verdaderamente, de hacerme cargo de lo que quiero y de lo que no quiero. Naturalmente hay algo de la vida que sucede a pesar de uno. Y hay algo de eso que me da un poco de miedo, como de un día mirar y decir: “¿En qué momento...?" Que probablemente me pase. Pero no sé, de tener algún tipo de remordimiento... Al mismo tiempo sé que es inherente de la vida, pero bueno, son miedos que son un poco irracionales también.</p><p><b>—¿Cuál es tu mayor inseguridad? </b></p><p>—Yo creo que hay una dualidad que me genera inseguridad, que es lo que me gusta hacer y al mismo tiempo saber que hay un montón de gente mirando. Como que hay algo de que me genera inseguridad, que es como me gusta hacer algo, eso produce que mucha gente lo mire y gracias a que mucha gente lo mira puedo hacer lo que me gusta. ¿Qué pasa cuando la gente me mira? Como que <b>hay algo de la mirada del otro que me genera cierta inseguridad. </b>No sé si es la mayor inseguridad eso, sino que en el fondo tiene que ver con que uno quiere ser querido. </p><p><b>—Aceptado. </b></p><p>—Sí. Como que uno teme equivocarse también. Y cuando uno está por ahí más mirado, eso está más sobre la mesa, ¿no? </p><p><b>—O por ahí perder la atención, que te dejen de mirar. Capaz hay algo de hacerse cargo de eso. </b></p><p>—O si te miran, si me miran porque está todo bien, si me miran porque está todo mal. Creo que cuando uno elige un camino que tiene que ver con la exposición o lo artístico y mostrar lo que uno hace y demás, hay como un pacto con uno mismo y con el resto que tiene que ver con eso. Me gusta hacer esto, tiene que ver con lo que me pasa a mí, pero va a haber alguien mirando, va a opinar bien, mal, etcétera. Es parte del proceso. No lo tengo tan trabajado por ahí, ahora que me lo preguntás. Supongo que hacer algo mal, que no me quieran y esas cosas. </p><p><b>—¿Alguna vez identificaste que ese miedo limitó alguna de tus decisiones? ¿Sentiste que en algún momento dejaste de hacer algo para evitar exponerte a esa mirada ajena y, por consecuencia, a lo que pudiera generar?</b></p><p>—En algún momento sí, pero ya no. Y prefiero hoy enfrentarme a la dificultad del obstáculo, el miedo y todo lo que eso me genera versus quedarme sin hacer algo porque empecé a tener el miedo del tiempo (risas). Como que dije: “Ya está”. O sea, tengo que elegir un trauma y ya (risas). </p><p><b>—O parar la cabeza porque sino... </b></p><p>—Pero creo que tiene que ver con eso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AUDR54VHKBF27PPOGOW4FWTGBY.jpg?auth=fbc908cf4999ed04c543a67a38531c4da588a39d2625dbd875136e01874d2d3f&smart=true&width=4371&height=2909" alt="“Yo fui difícil con mis padres en su momento y la verdad es que se portaron muy bien. La adolescencia fue dificil por suerte no me va a pasar, al menos en esta vida”, bromeó Minerva. (Jaime Olivos)" height="2909" width="4371"/><p><b>—Después de toda esta profundidad, vamos al juego más divertido para mí que es el “Yo nunca, nunca”. ¿Has jugado? </b></p><p>—Sí, alguna que otra vez. </p><p><b>—La primera dice: “Yo nunca, nunca pensé que era japonesa”. </b></p><p>—No es tan así. O sea, era un decir, era como que yo no veía la diferencia entre alguien que era asiático versus alguien que era occidental, físicamente. No es que yo decía “pienso que soy...”. Pero no veía una diferencia y después entendí de grande un montón de diferencias culturales, etcétera, o que físicamente había una diferencia muy grande. Pero algo de eso aplica...</p><p><b>—Vos fuiste a un colegio japonés. </b></p><p>—Sí, yo fui a un colegio japonés. </p><p><b>—Por eso también la cercanía a esa cultura te hizo por ahí tomarla de una manera más cercana que por ahí cualquier otra persona de este lado del mundo, lo ve como algo más exótico. </b></p><p>—Sí, también mi papá iba muchísimo a Japón por toda su carrera musical allá. Entonces había muchas cosas que yo tenía mucho más habituales. En ese momento por ahí no se comía tanto pescado crudo y en mi casa sí o teníamos juguetes y cosas de allá. Me traía las típicas chucherías japonesas, que lo más lindo del mundo. Entonces, cuando entré al colegio, yo tenía la cartuchera del cosito, del gatito o de no sé qué. No sentía una diferencia cultural, porque estaba muy empapada de todo eso. Obviamente, después sí, hay un montón de diferencias. No necesariamente las sentí, pero sí obviamente las entendí. </p><p><b>—¿Y vos aprendiste japonés en ese colegio? </b></p><p>—Aprendí japonés. Lo tengo muy oxidado. O sea, hablo como un niño hoy por hoy. Mi idea es irme a Japón, pero realmente quisiera hacer un viaje de un mes y por suerte en este momento tengo mucho trabajo y muchas cosas y no es posible para mí irme esa cantidad de tiempo. Con tantos años de estudio hablo como un niño porque no estoy acostumbrada a hablar todos los días en lo cotidiano. Quizás si estuviera por ahí más conectada con eso, seguramente recordaría muchísimo más. </p><p><b>—La segunda es: “Yo nunca, nunca quise cambiar mi nombre”. </b></p><p>—Tengo que beber, porque sí quise.</p><p><b>—¿Por qué te quisiste cambiar? Es re lindo Minerva, a mí me encanta. </b></p><p>—Ahora es muy habitual que los niños se llamen con nombres por ahí menos escuchados o nombres muy antiguos, ¿viste? Que antes eran como nombres más de persona grande o más raros. Pero cuando yo era chica no era para nada común y, de hecho, generó medio un revuelo cuando me pusieron Minerva en mi familia y demás, porque era como un nombre raro. Y me preguntaban y me preguntan todavía si es mi nombre artístico. </p><p><b>—Claro, es que sigue siendo un nombre singular. </b></p><p>—Pero hay niñas ya, ahora hay niñas que se llaman así. Me enteré que hay nuevas generaciones de Minervitas. </p><p><b>—Hay una marca muy importante de algo usado sobre la mesa que se llama así y lo pueden asociar también, ¿no? Pero tu nombre tiene un significado muy lindo.</b></p><p>—¿Vos te diste cuenta que mi apellido es hecho en casa? O sea, casero. Y el nombre es…</p><p><b>—¿Te han dicho muchas veces cosas por eso?</b></p><p>—Sí. Igual me da mucha risa. Y sí, típico. Siempre me relacionan con eso. Pero Minerva es la diosa de la sabiduría, la justicia, las artes. Es un nombre muy fuerte.</p><p><b>—¿Qué origen tiene? </b></p><p>—Es romano. Minerva es la diosa romana de la sabiduría, las artes, la que plantó el primer olivo. Es como que tiene un CV larguísimo. Hizo todo. Es la versión romana de Atenea, así que es prácticamente lo mismo. Son las dos diosas de todo. Patrona de Roma, patrona de Atenas, Atenea, todo lo que te imagines mitológico, espectacular, estuvo por ahí.</p><p><b>—Estás súper bendecida con tu nombre. Con esa concentración cultural, me imagino que te debe fascinar tirárselo a cualquiera que te diga algo con tu nombre, tu apellido y todas esas connotaciones. </b></p><p>—No, igual no me molesta nada. Olvídate. Ya está. Somos todos adultos. Pero así cuando sos chico te pasa que decís: “Me quiero llamar con otro nombre. Qué vergüenza”. Hay algo de la R con la V que es muy fuerte (risas). Ahora no quiero. Minerva está bien. Es un gran nombre y de por sí es muy artístico. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/NN7HQPXGCRBRVJCKWLRKPLFQBM.jpg?auth=98297f6576fa8a67427431d47a376c1817257838f7f7c494b1182f21f364a18c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Minerva Casero con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Nenu López habló de su romance en Gran Hermano, reveló cómo tenía sexo en la casa y recordó su relación con un millonario]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/28/nenu-lopez-hablo-de-su-romance-en-gran-hermano-revelo-como-tenia-sexo-en-la-casa-y-recordo-su-relacion-con-un-millonario/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/28/nenu-lopez-hablo-de-su-romance-en-gran-hermano-revelo-como-tenia-sexo-en-la-casa-y-recordo-su-relacion-con-un-millonario/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la bailarina y exparticipante del reality show habló del impacto de la exposición, las propuestas económicas que rechazó, los viajes que compartió con una antigua pareja y por qué eligió priorizar su bienestar antes que una vida de lujo]]></description><pubDate>Tue, 28 Jul 2026 05:48:24 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Me gustó andar en Ferrari, vivir en un barco todo el tiempo. Cuando me engañó, le dije que quería un perro y me lo compró. Yo quería uno adoptado, pero apareció con uno de dos mil dólares. Me engañó con todo el mundo, pero me enteraba y lo perdonaba. Uno tiene que pasar por esas situaciones en la vida, ¿viste? Yo posta lo amaba un montón. Pero después conocí el lado malo de la plata también”, relató <b>Nerea López </b>durante su paso por <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p><b>Nenu</b>, como se la conoce popularmente, es modelo e influencer. Ganó notoriedad en 2023 al integrar el cuerpo de baile del <b>Bailando</b> y convertirse en la compañera de pista de <b>Martín Salwe</b>. Tras desarrollar parte de su carrera entre Argentina, Miami, España e Italia, en 2026 regresó al país para sumarse a <b>Gran Hermano: Generación Dorada</b>, donde buscó mostrarse más allá de su faceta artística.</p><p>Con una fuerte presencia en <a href="https://www.instagram.com/nenulopezz/?hl=es " target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/nenulopezz/?hl=es "><b>redes sociales</b></a> y tras su paso por el reality, también compartió algunos de los momentos más difíciles de su vida, entre ellos la muerte de su madre y otros duelos que la marcaron. Durante la entrevista aseguró que prioriza su bienestar y sus convicciones por encima del dinero y los lujos; y expresó su deseo de seguir creciendo en el mundo del espectáculo, con proyectos vinculados al teatro, el streaming y los medios de comunicación.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/W2XECA25OBDIVCV72KI7ZCUHC4.jpg?auth=4a11a4cb353bfd2677deb14b61a43f5709df979463c7c15d6f0e4b1ded81a920&smart=true&width=4746&height=3158" alt="Nerea López: “Yo soy una persona hot, no lo voy a negar”" height="3158" width="4746"/><p><b>—¿Cómo estás? ¿Cómo está tu vida después de tu paso por la casa más famosa?</b></p><p>—Muy bien, feliz. Pero bueno, con la salida de la casa, tengo muchas emociones, mucho <i>hate</i>. Así que necesito un consejo. </p><p><b>—¿Mucho </b><i><b>hate</b></i><b>? ¿Por qué? </b></p><p>—Y la verdad es que me metí justo con la persona que más aguante tiene, que es <b>Sol (Abraham)</b>. Entonces, obviamente, las <i>solanchistas</i> están como locas odiándome. Pero bueno, es un juego, hay que entender que es un juego. </p><p><b>—Para entender, Sol fue enemiga tuya dentro de la casa. </b></p><p>—No, en realidad nos llevábamos bien. Pero el día antes de que me vaya dijo un par de declaraciones fuertes sobre mí. Me trató de gato. Así que yo me re enojé y salí de la casa diciéndole de todo, obvio. </p><p><b>—¿En qué se basa para decir que sos gato? ¿Es por tu imagen voluptuosa? </b></p><p>—Sí. Yo creo que es por mi imagen y también porque tengo un ex que tiene mucha plata y viajamos mucho. Entonces, capaz es eso también o que yo también trabajé en distintos lugares del mundo...</p><p><b>—¿Cuánto tiempo saliste con ese ex? </b></p><p>—Un año y medio. </p><p><b>—Y en ese año y medio él te llevó de viaje por el mundo. </b></p><p>—Sí, fuimos a <b>Punta Cana</b>, a <b>Ibiza</b>, él vivía en <b>Miami</b>... Hice, hice un par de viajecitos (risas). </p><p><b>—¿Era grande o joven? </b></p><p>—Tenía 25 años. </p><p><b>—¿Y por qué te acusa ella?</b></p><p>—<b>Yo me enamoré de él genuinamente, no fue por la plata.</b> Después, disfruté, obvio (risas). Así que me trató de eso y a partir de ahí me perjudicó un poco. Porque en todos los lugares a los que voy, los streams donde me invitan, me comentan solo eso: “prostituta, VIP”, todo así. Primero me parece un poco retrogrado insultar con esa palabra. Y segundo, cualquier marca que colabora conmigo le ponen en comentarios: “gato, gato, gato”. Yo tengo 23 años, imaginate que es horrible que te digan eso. </p><p><b>—Te perjudica laboralmente. </b></p><p>—Si. Yo a veces pienso que las marcas no van a querer trabajar conmigo porque es terrible estar trabajando con alguien y ver esos comentarios. Una cosa es mi voz, no sé, mi cara, mi cuerpo. Me pueden insultar con lo que sea, que soy bolud*... Pero eso es como que te mancha un poco la imagen y es muy difícil sacarse esa imagen. </p><p><b>—¿Vos quisiste entrar en Gran Hermano para ser famosa? ¿Te gusta la tele, que te reconozcan? ¿Cómo te manejás con eso? </b></p><p>—Sí. Todo empezó medio por sorpresa. Siempre quise ser famosa, pero empecé en el Bailando yo. Ahí me empezó a gustar cada vez más ese mundo. Mi sueño ser bailarina del Bailando, literal. Y cuando lo hice fue como: “Guau, ¿y ahora qué hago?” Y me empezó a gustar la tele, los medios y me quiero siempre meter un poco más en eso. </p><p><b>—¿Sentiste en algún momento en los medios pasaba esto de que te tiren onda para poder avanzar? ¿Cómo te manejaste con eso? Que es un tema siempre muy polémico. </b></p><p>—Y es muy complicado, la verdad. <b>Siempre se quieren aprovechar de una</b> <b>no solo en la tele, en todo el mundo. </b>Es como que te quieren ofrecer cosas para que vos aceptes por otras cosas. Pero yo siempre, con este papel de bolud*, logré zafar de muchas situaciones. Me hago la bolud*, pero marco el límite. Aunque tampoco se puede marcar un límite muy... </p><p><b>—Tajante. </b></p><p>—Claro. No se puede porque ahí ya está, te cierran la puerta de todos lados. </p><p><b>—¿Qué te han ofrecido, por ejemplo? </b></p><p>—Plata, un montón, trabajo...</p><p><b>—¿Cuánto te han ofrecido? </b></p><p>—Como 10 mil dólares. </p><p><b>—Te dijeron: “Che, te doy 10 lucas y quiero estar con vos”. </b></p><p>—Sí o mantenerme por siempre, mientras yo sea como su chica, para viajar, para esto, para lo otro.</p><p><b>—¿Y te alquilan un departamento y te garpan? </b></p><p>—Supongo que sí. Yo más no pregunté (risas). Y después en la tele también. Mucha gente importante del medio también ha querido aprovecharse un poquito.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/P6E5PV7K5RCC7LYPIR5IEOOPYQ.jpg?auth=84d89b8aa5b17ed214b6e9615d2322e11da1f6e35b59f8908a419d9295655bee&smart=true&width=5572&height=3707" alt="“Prefería estar en mi casa en paz que estar en Miami llorando”, recordó Nenu
" height="3707" width="5572"/><p><b>—Sos joven, divina, tenés una figura increíble y seguramente le gustás al 80 por ciento de los hombres de Argentina. ¿Cómo convivís con esa situación? </b></p><p>—¡Gracias! Pero ¿sabés que yo no me considero que al 80 por ciento de los hombres le guste? Como que soy re humilde en eso. Me la tendría que creer un poco más, pero yo siempre soy genuina. Mi ex también me gustó por lo que era. Yo venía de estar con otra persona famosa y me quería como alejar de ese mundo de la tele, porque la había pasado un poco mal. Y lo conocí a él, me gustó. Pero después vi el lado malo de la plata también, de tanta plata, algunos mambos fuertes, mucho interés. Él se manejaba en un mundo de gente muy interesada. Y hasta yo me volví interesada en algún punto, como que... </p><p><b>—¿En qué cosas? </b></p><p>—Yo tengo un auto acá que nunca me fijé ni qué marca es. Me lo regaló mi papá y lo acepté. Y después era como: “no, mirá, este auto no es como el que manejaba en Miami”. Y yo no soy así. No me criaron así. Entonces fue como: ok, no está tan bueno este mundo tampoco. No quiero generalizar, pero es como un mundo que se maneja mucho por interés, por apariencias y no me gusta tanto eso. Mi familia me crio bien. Porque capaz uno se puede perder en todo ese mundo de la plata, de lujuria, todo. Te ofrecen viajes, esto y lo otro. Y yo siempre vuelvo a mi casa con mi papá, o sea, no me interesa ese mundo. </p><p><b>—¿Qué te dice tu viejo de todo esto?</b></p><p>—Mi papá se muere de risa, no lo puede creer. Yo se lo cuento porque mi papá ya es como mi amigo. Después de todo lo que pasábamos con mi mamá... Entonces le cuento: “Papá, no puedo creer esto”. Y me dice: “Si yo fuera mujer” (risas).</p><p><b>—¿Te dijo alguna vez agarrá? </b></p><p>—¡No! Que agarre no, pero sí me dice en broma: “Uy, qué mal que nací hombre”. Él no está de acuerdo en eso. Nunca lo llegamos a hablar, pero siempre es como un chiste porque sabe que nunca haría algo así... Pero sí con mi ex me decía como que disfrute un poco más (risas).</p><p><b>—Te decía: “pasala bien” </b></p><p>—<b>Sí, porque yo la pasé mal en esa relación. Pero estaba en Miami llorando (risas).</b> Eso es lo que me decían todos y yo tipo: a mí me da igual, prefiero estar en mi casa en paz que estar en Miami llorando.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ECKKSBDXZ5CNPKR74VGZPY4U34.jpg?auth=90a4eaa4b83aa768554eec4a3d5320b365acc03c5f110a065260334f0c6f607d&smart=true&width=5662&height=3185" alt=""Gran Hermano era una experiencia que tenía que vivir”, admitió en diálogo con Rulo
" height="3185" width="5662"/><p><b>—Contaste que tenías sexo en la casa mientras nadie se daba cuenta. ¿Cómo hacían? ¿Qué reacciones hubo cuando lo dijiste?</b></p><p>—Se me escapó y me quiero morir. Porque lo veo afuera y digo: “¡Qué papelón haber dicho eso!”. Pero sí, o sea, el papelón también es que lo hice...</p><p><b>—¿Pero cuántas veces? </b></p><p>—No, como todos los días, básicamente. Llegó un punto que yo le dije: “che, cortémosla, porque claramente esto va a salir”. Una cosa es que salga una vez y otra cosa es que salga 80 veces. </p><p><b>—¿Y qué tiene? Igual es normal. </b></p><p>—Sí, pero en una casa con cámaras mientras había gente durmiendo, la verdad...</p><p><b>—¿Era tapaditos? ¿Tipo cucharita? </b></p><p>—Sí, cucharita. Es una mierd* igual (risas). Pero estaban todos durmiendo, era re turbio. No sé por qué hicimos eso. O sea, estaba <b>Andrea del Boca</b> durmiendo enfrente, ¿entendés? Como que…</p><p><b>—¡Pará!, ¿vos tenías relaciones con Andrea del Boca al lado roncando?</b></p><p>—No, bueno... Un poco sí (risas). Pero estaban todos durmiendo. Esperamos a que todos se durmieran. Además no te podés tapar la cara porque podés hacer complot. Una vez me intenté tapar la cara y chau.</p><p><b>—Pero ¿cómo te dicen? ¿Te advierten por parlante? </b></p><p>—Sí. Se despiertan todos y te bardean, tipo ¿qué estás haciendo? </p><p><b>—Es como que te llaman la atención. </b></p><p>—Claro. Sí, ahí todos tipo: ¿qué hacés? </p><p><b>—Vas al límite, amiga. </b></p><p>—Era una experiencia que tenía que vivir. </p><p><b>—¿Tener relaciones al lado de Andrea del Boca en la casa? </b></p><p>—¿Cuántas veces va a pasar eso? (risas)</p><p><b>—Igual, la multiplicaste un montón de veces.</b></p><p>—Pobre Andrea, perdón, se va a estar enterando por esto. Lo que pasa es que dormíamos siempre juntos y bueno se dio. <b>Yo soy una persona hot. Me gusta, qué sé yo. No lo voy a negar (risas).</b></p><p><b>—Tampoco hay mucho para hacer ahí... </b></p><p>—De él lo entiendo porque estaba hace cuatro meses sin hacer nada. Pero yo entré hace una semana, o sea, re zorra, la verdad. Tenían razón las <i>solangitas</i> (risas).</p><p><b>—Seguís con él, ¿no? Vi las fotos estas que hicieron bastante hot. </b></p><p>—Sí, todo hot lo nuestro. Sí, estamos de novios. Y las fotos las hicimos un poco más para que haya revuelo, para que hablaran de eso (risas). Tratamos de hacer algo artístico. Fue fuerte igual. Hay mucha gente que piensa que es un poco grasa. Hasta yo lo creía a veces (risas). Pero nada, me gustó, es artístico.</p><p><b>—Dijiste públicamente que tienen sexo tres veces por día. ¿Cómo es esta historia? ¿Son consecutivas o esperan un rato? </b></p><p>—Esperamos un rato, sí. Pero no sé. Nunca me pasó que alguien que me guste, me caliente todo el tiempo. Qué sé yo (risas).</p><p><b>—¿Quién es más celoso de los dos? </b></p><p>—Y yo soy bastante tóxica por mi relación anterior que me cagaron. Yo era un ciervo, básicamente. Pero él también está sacando su lado celoso. </p><p><b>—Cuando decís que sos tóxica, ¿qué cosas haces?</b></p><p>—Noto energías, miradas que ya no me gustan, ¿entendés? Como que estamos en un lugar y me doy cuenta a quién le tiene ganas, a quién no, entonces me fijo. Cuando la mujer te caga, lo hace bien y no se entera nadie, pero cuando los hombres cagan lo hacen a la vista de todos. </p><p><b>—¿Él cómo es? ¿Es celoso con vos?</b></p><p>—Sí, es celosito. La verdad es que descubrí su faceta porque él decía: “Odio lo tóxico” y no sé qué. No es tóxica nuestra relación ni nada, pero tiene sus momentos de celos. En la casa algunos chicos me habían hablado antes, entonces eso lo ponía un poco celoso. Pero bueno, es la vida, qué sé yo. </p><p><b>—¿Antes de entrar a la casa? </b></p><p>—Sí, <b>Manu me tiraba onda antes de entrar a la casa. </b>Pero bueno, nada. Yo nunca le di bola. </p><p><b>—A mí lo único que me llama la atención de la casa es que haya un solo baño. ¡No entiendo cómo hacen!</b></p><p>—No, yo tampoco. Van todos al mismo y en el bidet han encontrado caca, todo. Un asco. Realmente un asco. </p><p><b>—¿Y quién limpiaba? ¿Uno de ustedes? </b></p><p>—Hacíamos turnos, nos organizábamos en grupos de cuatro y te tocaba un día el baño a ese grupo, al otro día al otro. Pero la verdad es que nadie tenía ganas de limpiar. Yo cambiaba la limpieza por cigarrillos o panes. Yo no fui a limpiar, que limpie otro.</p><p><b>—Lo usabas como dinero. </b></p><p>—Sí, es dinero. Y la comida también. Yo soy celíaca, no como pan... Entonces el pan del día que hacían yo se lo daba a alguien para que limpie el baño. No limpié nunca creo. Pero no es que soy sucia, sino que yo cambiaba mi limpieza por mis cosas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WYKYMKY3CFGFJOBMMHNUH4VU6A.jpg?auth=8f7cf4a0439820a2c761933d982f4671fedb58fbbd28146d7fcea0adb575b8b8&smart=true&width=6048&height=3905" alt="“Yo me enamoré de él genuinamente, no fue por la plata”, confesó Nenu en relación a su ex millonario" height="3905" width="6048"/><p><b>—¿De tu novio te enamoraste adentro de la casa o cuando saliste? </b></p><p>—Y un poco y un poco. Como que adentro es todo un poco de show, ¿viste? No sabés qué es real y qué no. Encima él tenía como 50 ships adentro, afuera. Lo sentía genuino, pero dije: “Bueno, tengo que esperar afuera”. Y afuera era igual que adentro, así que obvio que sí. Siguió todo igual y funcionó por suerte, porque yo tenía un miedo, dije: “Ya veo que quedé como la bolud*”. </p><p><b>—¿Tenías miedo de que sea todo un juego y que el flaco te diga: “No, yo lo hice para jugar”? </b></p><p>—Sí. Ahí iba a enloquecer. Iba a salir en todos lados matándolo, creo (risas). Por suerte no. Yo creo que el próximo hombre que me lastime lo voy a requemar. Me sale la maldad.</p><p><b>—¿Es verdad que tenés sueños premonitorios o con una cierta conexión?</b></p><p>—Sí. Me pasó con mi perrito cuando estaba adentro de la casa y murió; y con un robo a mi tía cuando era chica.</p><p><b>—Esas fueron las dos veces que soñaste y pasó. </b></p><p>—Sí. Voy a hacerle más caso a mi intuición porque tengo algo ahí. A ver si sueño que me hago millonaria (risas).</p><p><b>—Ser millonaria, ir a Miami, viajar por el mundo... Eso te gustó. </b></p><p>—Y ¿a quién no le gusta? Seamos sinceros. Obvio que me gusta. Pero me gusta también cuando lo ganás y cuando sabés tener los pies sobre la tierra. </p><p><b>—¿Cuáles fueron los lujos que más te gustaron? </b></p><p>—Me gustó andar en Ferrari (risas). No sé. Vivir en un barco todo el tiempo. Viajar… Obvio que yo creo que todos tenemos como la ambición de tener dinero y también es un problema menos, ¿no? Igual yo siempre digo lo mismo: el dinero no compra la salud, no compra la felicidad, nada de eso. </p><p><b>—Pero ropa, carteras y perfumes, sí. </b></p><p>—Obvio, podés estar más feliz en un jacuzzi en otro lado. Pero igual yo siempre digo eso: hay que mantenerse sobre la tierra. No sirve de nada tener todo eso si no podés tener felicidad, gente que te quiere...</p><p><b>—¿Te quedaron algunas cositas de aquella vida? </b></p><p>—¡Pará! Igual tampoco era tan rica, ¿eh? ¿Qué me quedó? Me quedó un perro (risas), me regaló un perro. Cuando me engañó yo le dije que quería un perro y me lo compró. Yo quería un perro adoptado, pero me compró un perro de dos mil dólares. </p><p><b>—¿Qué perro es? </b></p><p>—No existe acá. Es la mezcla de pomerania y el siberiano. Se llama Pomsky, es nuevo. Dos mil dólares le salió. Lo sacó a pagar igual. Podés sacar a pagar perros, ¿sabías? </p><p><b>—¿Y te lo trajiste para acá? </b></p><p>—Sí, por suerte sí. En la separación, yo me quedé al perro. Igual siempre fue mío. Se llama Zeus. Es lo más, tiene una personalidad hermosa. </p><p><b>—¿Y lo perdonaste a tu ex? </b></p><p>—Sí, lo perdoné. Pero qué sé yo. Viste que te juegan la psicológica los manipuladores y te dicen: “Estás exagerando, no fue tan así, no lo voy a hacer más”. Y bueno, una está enamorada y sigue. Pero me siguió engañando, entonces no. </p><p><b>—¿Te habías enamorado de esa vida más que del flaco?</b></p><p>—No, cero. Yo posta lo amaba un montón. Obviamente es más divertido, ¿no? Estar de novio y viajar y un montón de cosas, pero me hubiese quedado con él, o sea, no es que él me dejó. <b>Yo decidí que valía más mi salud mental que cualquier tipo de lujo.</b></p><p><b>—¿Te gusta que te digan Nerea o Nenu?</b></p><p>—Es que me arruinó el nombre un youtuber que no voy a decir…</p><p><b>—¿Por qué? </b></p><p>—Porque ahora, viste que Tatiana es ser como... </p><p><b>—¿Y Nerea? </b></p><p>—Y Nerea es ser bolud*. Que encima yo me quiero sacar esa imagen y no lo puedo creer. Me tengo que cambiar el nombre. No sé. </p><p><b>—Claro, lo que pasa es que el flaco armó un personaje alrededor de la palabra Nerea y vos justo das con las características, amiga. </b></p><p>—Literal, todo el mundo me comenta: “Sos tan Nerea, con razón tu nombre. Igual nada, lo voy a llevar con orgullo hasta que mañana me cambie el nombre (risas).</p><p><b>—Martín (Cirio) es copado, es un divino.</b></p><p>—Es de lo más. Sí, me encanta. Pero si me escuchan me cancelan. Yo soy muy boca suelta. Ya me mandaron una carta de documento por un millón de dólares, ¿sabías? En el Cantando.</p><p><b>—¿Un millón de dólares por daños? </b></p><p>—Y perjuicios, sí. </p><p><b>—¿Y qué es lo que dijiste? Sin nombrar a la persona, nada... </b></p><p>—Yo quise hacer un chiste y me salió mal... ¿Viste que en el Cantando te puntúan según tu previa? Bueno, la mía fue top. Porque claro, dije una cantidad de boludec*s tremendas. Yo iba a trabajar en Perú en el Cantando y Bailando. Entonces, hice un chiste como que yo no cantaba nada y me contrataron para cantar. Entonces, dije como: raro, ¿no? Y bueno, pumba, demanda.</p><p><b>—¿Te metiste en un problema y casi nos llevás a una guerra con Perú?</b></p><p>—Aparte dije: ¿cuándo en mi vida voy a juntar un millón de dólares para pagarle a este señor? Imposible. </p><p><b>—Al final le quedó en la nada, me imagino. </b></p><p>—Tuve que pedir perdón en todos los programas donde había hecho los daños. Y pido perdón de vuelta. Fue un chiste. Quiero dejarlo en claro, fue un chiste nada más. Pero viste que acá en Argentina como que hacemos chiste con cualquier cosa. </p><p><b>—Sí, es un poco más permisivo. </b></p><p>—Solemos decir cosas con sarcasmo y capaz allá no se toma tanto como sarcasmo. </p><p><b>—Yo te asesoro para que no te vuelva a pasar. No te metas con gente poderosa y hagas chistes, sería el consejo del doctor Rulo en este caso. No te metas ahí, no entres ahí. </b></p><p>—Un desastre. Casi me muero. Carta de documento. Un millón de dólares. No lo podía creer. Por WhatsApp me la mandaron. Capaz era fake, qué sé yo (risas). Yo me la re creí, pero tengo el perdón todavía en Instagram, todo. Ni loca me arriesgo a eso. </p><p><b>—¿Cómo te ves en tu futuro cercano? ¿Qué te gustaría hacer? ¿Trabajar en dónde?</b></p><p>—Me encantaría un stream o algo así como artístico. El teatro, hacer temporada. Me re gusta eso. Me gustaría entrar en una obra ahí que es media sexy también, que ya seguro sabés cuál es. Hice el casting como tres veces y nunca me llamaron. Pero ahora la gente está pidiendo que yo esté, así que ojalá me llamen. Me veo en muchos proyectos que tengan que ver con lo artístico. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/2NJUE44YIBEVVNRUKRT3NNJ4PU.png?auth=e0bea4c75aaf7b646ea89bc25b1ec7cff226f0631f52dedab5b0aa478a25c691&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Nenu López con Rulo en Desencritpados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El análisis de Mostaza Merlo sobre la selección argentina, los secretos de Racing y la revelación de su presente amoroso]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/27/el-analisis-de-mostaza-merlo-sobre-la-seleccion-argentina-los-secretos-de-racing-y-la-revelacion-de-su-presente-amoroso/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/27/el-analisis-de-mostaza-merlo-sobre-la-seleccion-argentina-los-secretos-de-racing-y-la-revelacion-de-su-presente-amoroso/</guid><dc:creator><![CDATA[Fernando Marín]]></dc:creator><description><![CDATA[En una charla de pura nostalgia y fútbol, el histórico director técnico que rompió la racha de 35 años sin títulos en “La Academia” se reencuentra con el hombre que lo fue a buscar. Entre confesiones sentimentales y el análisis de la Scaloneta, repasa los momentos más intensos de su carrera]]></description><pubDate>Mon, 27 Jul 2026 05:51:29 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En esta entrega de <i>Proyecto 86</i> —el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b> conducido por <b>Fernando Marín</b>—, recibimos a <b>Reinaldo </b><i><b>Mostaza</b></i><b> Merlo</b>, prócer del fútbol argentino, ícono de <b>River Plate</b> y el creador del célebre <b>“Paso a Paso”</b> que le devolvió la gloria a <b>Racing Club</b> tras más de tres décadas de sequía.</p><p>Marín y Merlo no solo repasan los cimientos de aquella hazaña de 2001 que terminó con una estatua en Avellaneda, sino que abren el juego a las intimidades de sus vidas. <i>Mostaza</i> se adentra en terrenos poco explorados: el espíritu “mimoso” del futbolista, los años donde el deporte le sacó espacio al amor, su presente sentimental y la razón por la que prefiere la libertad sobre la convivencia.</p><p>Entre debates sobre la <i>Scaloneta</i>, la genialidad de <b>Lionel Messi</b> y la construcción de su 11 ideal de todos los tiempos, la conversación navega con la naturalidad de la camaradería. Una charla de códigos, gratitud e historia, donde dos viejos conocidos se miran a los ojos para dejar en claro que la amistad y la memoria están por encima de cualquier resultado.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/G7Q4X2OJAFACPOCYG34QOUK2SU.jpg?auth=903003b8e7b9945605fe76054597744c853d21ce10f8140d45298651ebf5a67e&smart=true&width=7281&height=4854" alt=""La mejor Selección que yo he visto fue ésta y sacó unos resultados fenomenales", dijo Merlo sobre la Scaloneta" height="4854" width="7281"/><p><b>Fernando Marín:</b> Este es un día muy especial por quien tengo frente a mí, una persona a quien quiero mucho y que marcó una etapa muy especial en mi vida. Nunca pensé, si no era por un mandato paterno y por ser de Racing desde la cuna, en ser presidente de Racing; nunca lo pensé. Sin embargo, las circunstancias... Eso que me dijo mi padre un día antes de morir: <b>“Fernandito, ¿por qué no arreglás Racing?”</b>, que había pasado tanto tiempo sin salir campeones, fue algo muy especial. Lo más especial de todo, fue que nunca me imaginé que a esta persona, que es <i>Mostaza </i>Merlo —que era de River, encima—, además de habernos sacado campeones después de 35 años, le iban a hacer una estatua. ¿Qué sentiste con todo esto? ¿Y por qué me dijiste que sí?</p><p><b>Reinaldo </b><i><b>Mostaza</b></i><b> Merlo:</b> Bueno, primero te tengo que agradecer. Soy un agradecido de que me viniste a buscar. Yo digo que la estatua fue algo simbólico: la recibí yo, pero creo que fue para todos, para vos, para la hinchada, para todos los jugadores. Yo la recibí por ser el técnico, pero creo que fue para todo Racing.</p><p><b>FM:</b> Está bien, es el símbolo, pero fue para vos.</p><p><b>RMM:</b> Me acuerdo de que los primeros seis en Racing meses fueron difíciles.</p><p><b>FM:</b> ¿Vos sufriste más en esos seis meses como entrenador en Racing o como jugador cuando te tocó tu etapa en River? ¿O sufriste más ahora, que hace una semana perdimos un campeonato que todo el mundo daba por hecho?</p><p><b>RMM:</b> Los primeros seis meses fueron difíciles porque había que lograr los 29 puntos para no jugar la promoción, y había que hacerlo. Tuvimos partidos buenos, regulares y malos. La gente de Racing, que es una hinchada maravillosa, estaba impaciente. Por suerte después se lograron los 29 puntos y tuvimos un mes y medio para armar el equipo que sale campeón. Bueno, y a nivel Selección, yo digo que hay que agradecerle a este plantel porque fue una Selección histórica. <b>La mejor Selección que yo he visto fue ésta y sacó unos resultados fenomenales.</b> En el último partido uno sufrió porque vio que al equipo, que había dado todo con Inglaterra, le costó este último. <b>Y de Messi, ¿qué decirte? Es el mejor jugador de la historia, un fenómeno.</b></p><p><b>FM:</b> Sin duda. ¿Y vos cómo ves a la gente a una semana de la derrota? ¿Creés que se va a unir la gente en pos de algo que esta Selección logró o va a seguir siendo la Argentina enfrentada y disidente?</p><p><b>RMM:</b> La Selección hizo bien porque unió a la gente. La gente fue al Obelisco, en todas las esquinas, en todos los barrios salieron a la calle, en todo el país. Se lo merecen los jugadores porque la gente los sintió campeones cuando se le ganó a Inglaterra. Fue algo maravilloso lo del cuerpo técnico y los jugadores.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/O3R7FH5FJNHXVGCBL6H4WY4TNM.jpg?auth=a9a1be1d93f18672eb4d2adec1a8f3470455dfd91c71b5925c971d2ff16e0c7a&smart=true&width=7783&height=5189" alt="Durante la entrevista, Merlo le contó a Marín que está en pareja, pero decidieron no convivir" height="5189" width="7783"/><p><b>FM:</b> Si lo tuvieras acá enfrente a Scaloni, ¿qué le dirías?</p><p><b>RMM: </b>Lo felicitaría porque hace siete años que está: tiene dos Copas América, un Campeonato del Mundo... Y creo que en total habrá jugado 100 partidos y perdió poquísimos. Por Mundiales perdió dos partidos y después dos amistosos. Habrá perdido ocho o nueve partidos en 104 encuentros. <b>Ojalá se quede y le renueven por cuatro años más, porque le hizo muy bien al fútbol argentino.</b></p><p><b>FM:</b> ¿Creés que Messi tiene todavía algo de rosca?</p><p><b>RMM:</b> Es difícil y no se sabe, porque en el 22 él dijo que no llegaba al 26 y llegó con todo. Así que yo no diría nada por ahora, esperaría.</p><p><b>FM:</b> ¿Qué diferencia encontrás vos entre un Menotti, un Bilardo y un Scaloni?</p><p><b>RMM:</b> Yo creo que cada uno en su función fue distinto. El <i>Flaco </i>agarró un momento difícil, cuando los jugadores no querían ir a la Selección. Hizo un trabajo bárbaro y salió campeón del mundo. Después Bilardo, otro trabajo bárbaro: campeón del mundo y subcampeón en el 90. Esto es muy similar a lo del 90, salvando las distancias y con distintos jugadores. Y Scaloni, campeón del mundo y ganó dos Copas América.</p><p><b>FM: </b>Ahora, ¿remarcás y volverías a subrayar que Messi es el mejor jugador de la historia?</p><p><b>RMM: </b>Sí, no tengo ninguna duda. El mejor jugador del torneo, con 39 años va bien, da pases de gol... El equipo lo llevó él, la figura de él en el Mundial fue impresionante.</p><p><b>FM:</b> Viviste para el fútbol, jugaste muchos años en la primera de uno de los clubes más grandes del país. ¿Te absorbió tanto el fútbol que te sacó del amor?</p><p><b>RMM:</b> <b>Me sacó bastante, sí. Lo que pasa es que te va llevando.</b> Yo llegué a River a los 7 u 8 años y quedé libre a los 34 y medio. Se concentraba mucho, vivíamos dentro del club.</p><p><b>FM:</b> ¿Alguna vez le dijiste a tus viejos o te dijiste a vos mismo en la almohada: “Con esta me caso”?</p><p><b>RMM:</b> <b>No, no, para nada. No se dio algo fulminante en mi vida privada.</b> La etapa de futbolista, en vez de salir nosotros estábamos concentrados. Salíamos el domingo a la noche un rato, cuando quedaba poca gente, y después el lunes a algún espectáculo. Y uno de futbolista va, viene y se le pasa la vida.</p><p><b>FM:</b> Pero eras nochero.</p><p><b>RMM:</b> Sí, me gustaba salir.</p><p><b>FM:</b> ¿Y algún whiskycito?</p><p><b>RMM:</b> Sí, también, después de los partidos siempre.</p><p><b>FM:</b> Ese corazón que nunca se comprometió y que va a llegar a una etapa donde la soledad invade, ¿te animarías a enamorarte hoy si llega?</p><p><b>RMM:</b> <b>Sí… (ríe) estoy saliendo hace bastante tiempo con una señorita.</b></p><p><b>FM:</b> ¿Y se conversó alguna vez del hecho de convivir o casarse?</p><p><b>RMM:</b> <b>No, eso no, porque ella está separada, tiene sus hijos... Pero estamos bien, estamos muy bien.</b></p><p><b>FM:</b> En la convivencia sos más bien solitario, ¿no?</p><p><b>RMM:</b> Lo que pasa es que viví solo desde los 23 o 24 años. Entonces es como que me costaría la convivencia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EJHN7V3Y3BC5PNIVYSRGOOKONI.jpg?auth=07bbdde6078a9cd97b2f0b9df6cc1914845559c1e2b26c3815af5abb62ec3c36&smart=true&width=7385&height=4923" alt=""Me siento amigo tuyo y agradecido toda la vida. Si no fuera por vos, no hubiese salido campeón en Racing", le dijo Mostaza a Marín" height="4923" width="7385"/><p><b>FM:</b> Y con los jugadores que dirigiste, ¿fuiste un DT con distancia o fuiste un DT amigote?</p><p><b>RMM:</b> Trato de ser un director técnico justo. A mí me gusta tener buenas relaciones con los jugadores, hablar de qué les pasa. Siempre tuve buen acercamiento. He tenido choques, como todos, pero me gusta la cercanía. Ahora te hago una pregunta a vos. <b>Sé que ayudaste mucho a Milito en Racing.</b></p><p><b>FM:</b> <b>Sí, lo ayudé mucho. Y lo volvería a ayudar por Racing, que era lo que él quería: llegar a ser presidente.</b> <b>Le deseo lo mejor. Nunca más me llamó.</b></p><p><b>RMM:</b> ¿No te llamó nunca?</p><p><b>FM:</b> Nunca. ¿Vos hablás con él?</p><p><b>RMM: </b>No, yo no hablo. Pero sé que tuviste mucho que ver en la presidencia de él, por eso te preguntaba.</p><p><b>FM:</b> Tendrá sus asesores, pero no le guardo absolutamente ningún resquemor. Sí me hubiera gustado estar sentado al lado de él cuando fue presidente, ya que lo ayudé tanto, pero habrá decidido que eso era lo mejor. Le deseo lo mejor porque soy de Racing, hijo y nieto de racinguistas. Mi mujer Anabela sufría por Racing, mis hijos y mis nietos se ponían el pijama con la camiseta de Racing antes de dormir. ¿Cómo me voy a enojar con alguien que hoy es presidente de Racing? Cada uno es como es y tiene la línea de agradecimiento que quiere. No le guardo ningún rencor; que sea el mejor presidente de Racing de la historia. Blanco fue un muy buen presidente y ganó muchísimo. A veces es difícil porque el fútbol no solamente es ingrato, a veces es peligroso. En esa época te acordarás de que tenía que tener algún cuidado extra por los chicos que iban al colegio. Pero quiero dar vuelta la página y seguir vibrando por Racing.</p><p><b>Una vez vos y yo estuvimos distanciados, después de una etapa gloriosa, y nos volvimos a reencontrar. Me acuerdo como si fuera hoy que ese reencuentro fue con un abrazo apretado y sostenido. ¿Vos te sentís amigo mío? Dame una pauta, me gustaría que hables mal de mí.</b></p><p><b>RMM:</b> No puedo hablar mal de vos porque ni me acuerdo por qué nos distanciamos. Pero siempre te lo digo: soy un agradecido a vos porque me elegiste para Racing y fue la gloria para mí. Ser campeón después de 35 años fue la gloria. No me olvido del llamado por teléfono ni de las reuniones. Te habías reunido con otros técnicos pero me terminaste eligiendo a mí. <b>Me siento amigo tuyo y agradecido toda la vida. Si no fuera por vos, no hubiese salido campeón.</b></p><p><b>FM:</b> Hay personas que saben que son resistidas por la política o el deporte. ¿Vos te sentís un tipo querido?</p><p><b>RMM:</b> Me siento un tipo querido. En la calle me siento querido por todos. Ahora, si mañana agarro un equipo, sé que la hinchada de ese club me va a querer y la del rival no, pero socialmente en la calle me siento querido.</p><p><b>FM:</b> ¿A veces sentís que el fútbol es ingrato?</p><p><b>RMM:</b> El fútbol es una pasión, sabés que vas a tener buenas y que tenés que aceptar la adversidad.</p><p><b>FM:</b> ¿Volverías a dirigir?</p><p><b>RMM:</b> Sí, volvería.</p><p><b>FM:</b> ¿Estás con bronca por estar desocupado?</p><p><b>RMM:</b> No, con bronca no, porque la edad pasa para todos. Como pasó de futbolista, pasa de técnico. Vienen otras camadas, es la vida. Estoy tranquilo, estoy bien.</p><p><b>FM:</b> ¿Tenés recuerdos de tu mamá y de tu papá?</p><p><b>RMM:</b> Siempre, de los dos. A mi vieja la sueño más que a mi viejo.</p><p><b>FM:</b> ¿Tu mamá tuvo que ver en tu carrera?</p><p><b>RMM:</b> <b>Sí, porque el jugador es mimoso. “Traeme hielo, traeme esto...”. Me me fue a ver jugar desde el principio hasta el fin.</b></p><p>Éramos una familia humilde y trabajadora. Mi viejo era laburador, mi vieja lo ayudó hasta que empecé a jugar en Primera. Cuando empecé a jugar, traté de que mi vieja estuviera lo mejor posible.</p><p><b>FM:</b> Hoy que la gente de 60 es joven y a los 80 todavía hay cuerda, si pasa alguna pelota cerca, ¿te dan ganas de patearla?</p><p><b>RMM:</b> Sí, con la derecha la pateo.</p><p><b>FM:</b> ¿Cuál es la gran diferencia entre cómo se jugaba antes, con esa pelota pesada y los zapatos, a cómo se juega ahora?</p><p><b>RMM:</b> Ahora no hay tantos espacios y se juega con más intensidad. Además, si el jugador de hoy no tiene habilidad, se le complica. Hasta el arquero y los defensores tienen que ser hábiles.</p><p><b>FM:</b> Si tuvieras que dar tu 11 ideal, ¿a quiénes pondrías?</p><p><b>RMM:</b> Arquero, el <i>Pato</i> Fillol o el <i>Dibu</i> Martínez. Centrales, el <i>Cuti</i> Romero y Roberto Perfumo. Lateral izquierdo, Marzolini. Lateral derecho, Montiel. En el medio, Paredes y Enzo Fernández. Y más adelante, el <i>Negro </i>J.J. López y el <i>Beto</i> Alonso.</p><p><b>FM:</b> ¿Y arriba?</p><p><b>RMM: </b>Messi y Maradona.</p><p><b>FM:</b> Si tenés que apretar un botón y elegir uno entre Messi y Maradona, ¿a quién elegís?</p><p><b>RMM:</b> A Messi.</p><p><b>FM:</b> ¿Y a quién pondrías de DT para dirigir a esos monstruos?</p><p><b>RMM:</b> A Labruna. Él veía las cosas antes que todos.</p><p><b>FM:</b> Te deseo que si volvés a trabajar lo hagas disfrutando. Te merecés estar en paz. Me encantó estar frente a un ídolo espectacular con el que tuve la suerte de vivir cosas muy fuertes de cerca.</p><p><b>RMM:</b> Soy muy agradecido a vos por haberme llevado a Racing. Ser campeón fue algo maravilloso que vivimos todos.</p><p><b>FM:</b> Gracias, querido <i>Mostaza</i>.</p><p><b>RMM:</b> Gracias a vos, Fernando.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/AZZXX42CZVB77CZPRCPVEXJTB4.jpg?auth=c8458b2c1fc437c3a29fbe00b642d10314dcc8ed9c8590c9673b1e975b1db9fd&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"></media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Carito Müller: “Mi mamá mató a mi abuela”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/26/carito-muller-mi-mama-mato-a-mi-abuela/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/26/carito-muller-mi-mama-mato-a-mi-abuela/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Tenía 12 años cuando se enteró que su abuela no había fallecido de viejita, pero en su casa estaba prohibido hablar de su mamá. A los 16 no podía levantarse de la cama, no tenía ganas de vivir y le dijeron que el psicólogo era para los locos. La segunda vez que intentó quitarse la vida terminó en un hospital. Su mamá era drogadicta, alcohólica y muy violenta con su familia. Uno de sus primeros recuerdos fue cuando la quiso ahorcar con un pañuelo. A los 26 años ya vivió cinco vidas, tiene una hija, otra hija en camino, un casamiento, un divorcio y muchas ganas de vivir]]></description><pubDate>Sun, 26 Jul 2026 05:40:55 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Carito es influencer y crea contenido digital. En sus redes muestra episodios de su vida cotidiana, episodios sencillos casi todos. Pero también se anima a compartir situaciones complejas que atravesó a lo largo de sus 26 años. Hace pocos meses publicó un libro. “Esta es mi historia”. Todo lo cuenta con muchísima frescura, desde el día que se peleó con una señora en un colectivo a los 19 años hasta hoy que compartió los últimos detalles de su segundo embarazo. ¿Por qué decidió que quería contar su vida públicamente? ¿Cómo nació esa profunda necesidad de hablar? </p><p>– Me haces reír, lo del colectivo me va a perseguir hasta el último día. </p><p><b>– Ese episodio fue viral. En el colectivo la señora hacía ruido, se escuchaba la música a través de los auriculares.</b></p><p>– Yo era chica, le había pedido amablemente a la señora si podía no golpearme el asiento. La señora no se lo tomó bien, me empezó a insultar, a decir de todo y yo la filmé. </p><p><b>– Te resulta fácil contar, hablar de lo que te pasa.</b></p><p>– Lo de las redes sociales se me dio de una manera muy natural. Cuando empecé a usar las redes sociales tenía 16 años, no las usaba para poder trabajar de eso. Siempre fui cara rota, me gusta filmarme, sacarme fotos. Era bastante brava en mi adolescencia, no entendía de los límites, para mí todo era válido, filmaba todo. Y cuando digo todo, es todo. Me filmaba jugando a la pelota, pero también me filmaba haciendo cosas que no me enorgullecen, me cagaba a piñas con alguien, lo filmaba y lo subía a redes. Y se fue armando el camino de mostrar siempre toda mi vida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5C47SHG6AJB3RKDWITMGT24JPM.JPG?auth=0e7d05f39b4cab8dc560a66616b6ca0513dadccb517d8c9fb8985d9a8e565fe8&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Era bastante brava en mi adolescencia, no entendía de los límites, para mí todo era válido, filmaba todo", aseguró Carito Müller (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– Mucha gente crea contenido digital, pero no hay tantos que cuenten toda su vida.</b></p><p>– Hubo una parte que la guardé hasta ahora, hasta este año. Yo empecé hace diez años en las redes, en mi vida estaban pasando un montón de cosas. El año que falleció mi mamá biológica es el año en que empecé a usar un montón las redes sociales, me entretenía, escapaba un poco de lo que me pasaba. Esta parte de mi historia no la conté porque siempre fui muy consciente que era también la historia de mi papá y de mi hermano mayor también, era exponerlos. Ahora es mi trabajo. Yo no soy una gran consumidora de las redes sociales. Cuando tengo tiempo libre trato de hacer otras cosas, no de scrollear en TikTok.</p><p><b>– Hace poco decidiste contar que tenes dos mamás, una madre biológica y una madre del corazón. </b></p><p>– Siempre mostré a mi mamá del corazón como mi mamá. Esto sale a la luz en una pelea de Twitter en el año 2023, una chica que era conocida mía del colegio puso en redes que mi mamá no era mi mamá y que mi mamá biológica estaba internada en un psiquiátrico. Era mentira, mi mamá biológica había fallecido. Yo simplemente expliqué en ese momento que era algo que tenía que ver con mi familia, con mi historia familiar, y que yo no estaba para exponerlo en ese momento.</p><p><b>“A LOS 16 AÑOS NO TENÍA GANAS DE VIVIR, NO TENÍA UN MOTIVO PARA LEVANTARME DE LA CAMA” </b></p><p><b>– Un día sentiste que lo tenías que contar.</b></p><p>– Desde 2024 tenía ganas de escribir un libro sobre mi historia. Yo tengo mucho público femenino, tengo nenas de nueve años, tengo chicas de 20 y tengo chicas de 50 que también me siguen. Pero tengo un gran público adolescente de 15, 16, 17 años, y a esa edad fue cuando peor la pasé, hubo muchas cosas que me marcaron. Recuerdo esa etapa de mi vida como un momento en el que yo no tenía ganas de vivir. “No tengo ganas de vivir, no tengo un motivo, no tengo algo que me haga levantarme de la cama”. </p><p><b>“ME DECÍAN QUE EL PSICÓLOGO ERA PARA LOS LOCOS Y YO NO TENÍA HERRAMIENTAS”</b></p><p><b>– ¿Qué edad tenías? </b></p><p>– 16. El año que falleció mi mamá biológica me afectó sobremedida, fue el detonante de muchas cosas que venían pasando. Mi papá, mi hermano más grande y yo éramos los tres más involucrados y cuando falleció mi mamá para ellos fue como “cerramos el libro, ya está”.</p><p><b>– Algo que terminaba.</b></p><p>– Algo que terminaba y a mi fue algo que me dejó… </p><p><b>– Te dejó a la intemperie y muy deprimida.</b></p><p>– Muy, muy deprimida, muy incomprendida. Cada uno desde su dolor prefería no hablar ni mi papá, ni mi hermano y yo todo lo contrario, necesitaba hablar con alguien, necesitaba sacarlo de adentro. No me mandaron al psicólogo porque decían que era para los locos, yo no tenía herramientas.</p><p><b>– Te deprimiste. </b></p><p>– Me deprimí muchísimo y llegué al punto de decir no tengo ganas de vivir. Hoy ya pasé todas esas situaciones, me convertí en mamá, mi vida cambió completamente. Tengo dos razones de vivir que son mis hijas, pero recuerdo mucho esa etapa de mi vida. Hoy las redes sociales están llenas de chicas y chicos que consumen influencers y dicen “mirá la vida que tiene este”, pero esta no es la vida perfecta. Siempre pensé, ¿cuánta gente no sabe de donde yo salí? ¿De dónde vengo? ¿Las cosas que yo pasé? Si una nena de 16 años en la casa vive violencia y tiene algún familiar con drogadicción y alcoholismo como mi mamá o está deprimida, por ahí me ve como una inalcanzable y esto es traerla a la realidad. “Si esta piba está ahí con todo lo que pasó también yo podría llegar a hacer eso que tanto anhelo”.</p><p><b>“TERMINÉ EN UN HOSPITAL Y SE BARAJÓ LA IDEA DE INTERNARME EN UN PSIQUIÁTRICO”</b></p><p><b>– Contar además que en un momento no tuviste ganas de vivir y que lo pudiste atravesar.</b></p><p>– Sí, fueron dos veces en la adolescencia, con dos años de diferencia. En 2016 fue la primera vez y en 2018 fue la segunda que fue más heavy, terminé internada y se barajó la opción de internarme en un psiquiátrico. Fue fuerte esa vez, después pude salir adelante y empecé terapia. Mi mamá falleció en febrero y el primer intento lo tuve en agosto del 2016, hice terapia y dejé. Después del segundo intento tuve que empezar psicólogo, psiquiatra, medicación, había sido fuerte, no solo para mí, sino para todos.</p><p><b>– ¿Cuál es el mensaje que les querés dejar a las chicas que te siguen de tu depresión, de no querer vivir más?</b></p><p>– Lo principal es buscar ayuda en profesionales. En su momento lo encontraba en padres de mis amigos, con mi papá tenía una relación en la que no fluía la confianza. Hoy es todo lo contrario, hoy yo me golpeo el dedo chiquito y voy corriendo a la casa de mis papás a contárselos. Cuando uno atraviesa una situación de depresión y de intentos de suicidio es clave buscar ayuda profesional. Yo creo que no me fui ninguna de esas dos veces porque yo tenía que ser mamá. Hay que buscar algo, pensar en algo que motive.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/USXZYTA7IFB2XIIXS7PI2FXD4U.JPG?auth=3bc65d6f999be099c3ee5c1bec52a14201de56f1b064ee60c79e8001c682a8b4&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Después del segundo intento tuve que empezar psicólogo, psiquiatra, medicación, había sido fuerte, no solo para mí, sino para todos", contó Carito Müller" height="1080" width="1920"/><p><b>“YO TENÍA MUCHAS GANAS DE HABLAR PERO ERA PALABRA PROHIBIDA EL TEMA DE MI MAMÁ”</b></p><p><b>– ¿No podías conversar con tu papá o con tu hermano abiertamente de todo lo que pasó en tu familia y te deprimiste?</b></p><p>– Para mí hablar es todo. Hoy en día no hay algo que no pueda hablar, me pasa algo y lo hablo. Guardarse las cosas hace que hasta el cuerpo hable después. Más allá de una depresión, tu cuerpo empieza a manifestarlo. Yo tenía muchas ganas de hablar, buscaba por todos los medios alguien para hablar, pero era palabra prohibida el tema de mi mamá, no se podía.</p><p><b>– Tenés 26 años y hace pocos meses publicaste el libro “Está en mi historia”, seguís teniendo necesidad de hablar.</b></p><p>– Sí, es más, esta semana arranqué con una psicóloga y una psiquiatra perinatal, porque me pasaron muchas cosas en este embarazo, entre ellas haber escrito mi historia. Yo hice muchos años de terapia después de todo esto que me permitieron sanar y salir adelante. Pero mi psicóloga me había dicho que escribir un libro es revolver y de sanación también, terminás de sanar, pero traés de vuelta muchas cosas a la cancha que quizás estaban guardadas. Fue un proceso muy fuerte porque ahora sí pude hablar con mi papá y mi hermano, pude preguntarle cosas a mi papá, preguntarle cosas a mi hermano, juntos reconstruir recuerdos.</p><p><b>“MI MAMÁ PORQUE ERA DROGADICTA Y ERA ALCOHÓLICA, UNA COSA LA LLEVÓ A LA OTRA Y ERA PROSTITUTA, LABURABA DE NOCHE” </b></p><p><b>– Vos creciste en la casa de tus abuelos. </b></p><p>– Pasé muchos años en la casa de mis abuelos, por parte de mi papá y de mi mamá biológica. Un ida y vuelta constante.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HVMXVQG5DFBCPFDLDFVSBPRH2Q.JPG?auth=fd483dfffac11b53724936f7125bd4e5241e806aa5e30dd1c20381104b3e9bf4&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Esta semana arranqué con una psicóloga y una psiquiatra perinatal, porque me pasaron muchas cosas en este embarazo, entre ellas haber escrito mi historia", djo Carito Müller en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Qué pasaba en tu casa? ¿Por qué no podías estar con un papá y una mamá?</b></p><p>– Mis dos familias, la de mi mamá biológica y la de mi papá, eran familias muy humildes. Mi viejo tenía 25 años, nos tenía a mi hermano y a mí, y lo dabas vuelta y no se le caía pelusa del bolsillo. Laburaba de sol a sol, mi papá labura desde que tiene cinco años repartiendo diarios.</p><p><b>– O sea que él no estaba en tu casa.</b></p><p>– No estaba porque laburaba de sol a sol, literalmente, y nosotros vivíamos con mis abuelos. No podíamos contar con mi mamá porque ella tenía drogadicción, era alcohólica. Una cosa llevó a la otra y era prostituta, laburaba de noche.</p><p><b>“UNO DE LOS PRIMEROS RECUERDOS DE MI MAMÁ FUE CUANDO INTENTÓ AHORCARME CON UN PAÑUELO”</b></p><p><b>– ¿Desde qué edad tuviste esa imagen de tu mamá?</b></p><p>– Desde los tres. En el libro cuento muchas situaciones que recuerdo con lujo de detalle, como si hubiesen pasado ayer, como si fuesen una película en mi cabeza. Uno de mis primeros recuerdos de mi mamá fue cuando ella intentó ahorcarme con un pañuelo, ese recuerdo lo tengo grabado, es el epílogo de mi libro.</p><p><b>– ¿Estaba drogada? </b></p><p>– Estaba drogadísima. Yo me acuerdo de la cara de mi mamá con todos los ojos rojos, los pelos, el olor a vino, el calor que hacía ese día. Yo dormía en bombacha y en cuero en la cama de mi abuela, tenía tres o cuatro años, no más que eso. Sentí el colchón cuando mi mamá se tiró porque se movió, me levanté y la vi a ella en cuclillas arriba de la cama con un pañuelo y con el aura que ella tenía cuando estaba en este estado. Me dijo: vení, vení que te va a quedar lindo en el cuello. Salí corriendo, mi mamá no me pudo agarrar, agarré la llave y salí en bombacha. A todo esto mi abuela estaba frenando a mi mamá, gritándole, mi abuela tenía miedo. Es el primer recuerdo que tengo de tener miedo.</p><p><b>“YO SENTÍA QUE ME IBA A MATAR”</b></p><p><b>– ¿De qué tenías miedo?</b></p><p>– Yo sentía que me iba a matar, porque ella hizo el gesto, “vení que te va a quedar lindo en el cuello”. </p><p><b>– Vos veías situaciones muy violentas de su parte.</b></p><p>– Violencia con todos. De pegarle a mi abuela, a mi abuelo, a mi hermano, a mí, a mis perros, ella era una persona muy violenta. Tenía denuncias, pero ella era indomable. Si te tengo que poner una palabra era indomable, no había manera.</p><p><b>“MI MAMÁ FUE HIJA DE DESAPARECIDOS DE LA DICTADURA, CUANDO SE ENTERÓ A LOS 13 AÑOS EMPEZÓ A TRATAR MUY MAL A SUS PAPÁS”</b></p><p><b>– ¿Había alguna explicación?</b></p><p>– Ella terminó siendo una persona psiquiátrica. De hecho, cuando cayó presa fue al pabellón psiquiátrico del penal. Lo que a ella le detonó todo fue enterarse que era adoptada, mi mamá fue hija de desaparecidos de la dictadura. Se enteró a los 13 años y empezó desde ese momento a tratar muy mal a sus papás.</p><p><b>“A MIS ABUELOS SE LA DIERON EN UN HOSPITAL, UN MÉDICO AMIGO, SE LA DIERON SIN PAPELES, SIN NADA” </b></p><p><b>– ¿No buscó a sus familiares biológicos?</b></p><p>– A mis abuelos se la dieron en Lanús, en un hospital, un médico amigo, porque mis abuelos no podían tener hijos. Se la dieron así, sin papeles, sin nada.</p><p><b>– Con un análisis de sangre hubiera podido saber. </b></p><p>– Cuando yo conté mi historia mucha gente me preguntó si no fui al banco de sangre, de Abuelas y demás, y sinceramente es algo que por el momento que estoy transitando ahora no siento tener la fortaleza de poder hacerlo.</p><p><b>– Ella sabía que podía hacerlo, es público.</b></p><p>– Yo supongo que sí, con mi mamá nunca lo pude hablar, yo tenía ocho años la última vez que la vi. Creo que ella estaba tan perdida que su cabeza no razonaba como una persona normal, coherente.</p><p><b>“MI MAMÁ NO TUVO A NADIE A SU ALREDEDOR CON LAS HERRAMIENTAS PARA ACOMPAÑARLA Y TERMINÓ DE LA MANERA QUE TERMINÓ” </b></p><p><b>– Ella tampoco pudo hablar.</b></p><p>– No, mi mamá no. Yo lo veo como una historia de dolor también, de no poder hablar, de no tener herramientas. El psicólogo, el psiquiatra, está ahora muy naturalizado y en ese momento, no. Mi mamá no tuvo nadie a su alrededor con las herramientas para acompañarla y terminó de la manera que terminó.</p><p><b>– ¿Recordás varios episodios en los que sentías que iba a matarte?</b></p><p>– Tengo unos cuantos, sí. Tengo también otros recuerdos donde había mucha violencia, de todos los tipos que te puedas imaginar. Además era una persona que ejercía mucha violencia psicológica. De chiquita me decía que mi papá no era mi papá, yo lloraba y le decía que sí era, porque yo tengo de este lado de la cara un porotito y mi papá tiene el mismo porotito en el mismo lugar. Me decía cualquier cantidad de cosas, lo que pasaba no lo podíamos contar en las otras casas porque iba a matar a mi abuela...</p><p><b>– ¿Así fue toda tu infancia?</b></p><p>– Toda mi infancia, hasta los ocho en que nos vamos de ahí. Me preguntaban mucho, ¿y tu papá? ¿Por qué no los sacaba de ahí? Nosotros no contábamos, mi papá se enteró de grande, no sabía lo que pasaba porque nosotros teníamos el secreto de que no se podía hablar.</p><p><b>– Tu hermano es un poco más grande, ¿pidieron ayuda en algún momento?</b></p><p>– Nahuel tuvo que crecer mucho, a Nahuel yo lo veía como mi papá, era mi figura paterna, y él estaba tan en ese rol que él cuidaba también de mis abuelos. Era el único que más o menos podía controlar a mi mamá, yo tenía ocho y él tenía 13, era un nene.</p><p><b>– ¿Fuera del ámbito familiar nunca pidieron ayuda?</b></p><p>– No, porque mi mamá nos amenazaba.</p><p><b>– ¿A algún vecino? ¿A la policía?</b></p><p>– Eso sí. El día que me quiso ahorcar y yo salí corriendo terminé en la casa de un vecino. Los vecinos la denunciaron, denunciaban los maltratos, denunciaban las noches de quilombo, gritos, platos rotos, pero la policía la metía en el calabozo y salía. Me contó mi abuela cuando escribí el libro que papá o mi abuelo la iban a buscar al calabozo y los policías le decían “flaco, te compadezco”. Se la pasaba gritando, se la pasaba puteando a todo el mundo. Entraba y volvía a salir, caía y salía. Han tratado de internarla, se escapaba, no había manera.</p><p><b>– Tu papá trabajaba.</b></p><p>– Mi papá se enteró de los detalles cuando yo tenía 16, 17 años. Empecé a tener las primeras charlas con mi papá con mi rebeldía, “loco, necesito que me ayudes, yo viví todo esto.” Mi papá se quedaba blanco.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FWK2PLUFQJD5JECPVICDS6DPPI.JPG?auth=a59fd2e5de5623b3f332af16303ec4c035d54e9588f69bf5448128fecb0251f3&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Los vecinos la denunciaron, denunciaban los maltratos, denunciaban las noches de quilombo, gritos, platos rotos, pero la policía la metía en el calabozo y salía", recordó Carito Müller " height="1080" width="1920"/><p><b>“CUANDO YO TENÍA 17 AÑOS MI PAPÁ SE ENTERÓ QUE MI MAMÁ ME HABÍA QUERIDO MATAR VARIAS VECES”</b></p><p><b>– ¿Qué es lo que no sabía?</b></p><p>– Mi papá se enteró, cuando yo tenía 17 años, que mi mamá me había querido matar un par de veces. Me quiso ahogar en una pelopincho, me quiso ahorcar con un pañuelo, me quiso acuchillar. A los 17 yo explotaba cada tanto y se lo conté. </p><p><b>– ¿Qué suponés que hace que seas una persona tan entera, tan armada, con tu propia actividad, que seas madre, que hayas logrado todo eso? ¿Qué suponés que en ese recorrido te sostuvo y te contuvo?</b></p><p>– Yo supongo que mi fortaleza viene de todos los errores y aciertos que tuve en la vida. Hoy tengo 26 años, soy mamá, estoy por ser mamá de vuelta y hoy estoy plenamente orgullosa de la mujer que soy. Pero me equivoqué mucho, mucho. Fallé como hija, fallé como nieta, fallé como hermana, fallé como amiga.</p><p><b>– ¿Por qué decís“fallé”?</b></p><p>– Hice sufrir mucha gente dentro de mi dolor, soy muy consciente que le causé mucho dolor a mi familia, cosas que trabajé en terapia y me perdoné porque soy humana. Hice cosas de las que no me enorgullezco, en mi adolescencia me agarraba a las piñas como si fuese nada, me equivoqué mucho. Pero de todas las veces que me equivoqué, pude aprender, pude ir creciendo, agarrando fortaleza de esas situaciones. Siento que llegue a ser la mujer que soy hoy en un camino lleno de tierra, de piedras, saqué mucha fuerza de las cosas que viví de chica. Me costó mucho porque mi adolescencia me tumbó, supe lo que era estar tumbada y levantarme.</p><p><b>– Lo estás contando como si hubieras hecho cosas gravísimas y no lo son. ¡Vos veías a tu mamá cuando se drogaba!</b></p><p>– Se drogaba delante mío con todo lo que te imagines, también chupaba. Hoy en día no puedo oler el vino en caja, mamá se chupaba 40 cartones y me hacía hacerle torzadas en el pelo mientras tanto. </p><p><b>– Y estuviste años viendo episodios violentos.</b></p><p>– Muchísimos, con todos. Mi percepción de chiquita era que el ensañamiento era conmigo, pero la violencia física era con mis abuelos, con mi hermano, con mi perro, con todos. Fue un episodio de mucha violencia el que hizo que nosotros nos fuéramos de ahí y no volviéramos más. Mi papá sabía lo que era mi vieja, ella levantaba el teléfono y le decía a mi papá: Sergio, vení a buscarlos, no los quiero más. Mi papá dejaba lo que estaba haciendo, nos buscaba y nos llevaba a la casa de mis otros abuelos, pero cuando mi mamá quería que volviéramos teníamos que volver, porque si a ella se le ocurría ir a hacer una denuncia, mi papá perdía. No me gustaría haber estado en los zapatos de mi papá porque era muy difícil la situación.</p><p><b>“YO TENÍA OCHO AÑOS, ENTENDÍA LO QUE SIGNIFICABA VERLA EN TANGA, EN TETAS, CON UN TAPADO Y RECONTRA DROGADA, VENÍA DE LABURAR”</b></p><p><b>– ¿Cuando te enteraste que tu mamá había matado a tu abuela?</b></p><p>– La situación de violencia más grande que viví fue el día que le partió un palo de escoba en la cabeza a mi abuelo delante mío. Yo tenía ocho años, preguntaba, estaba más atenta. Mi hermano y mi abuelo se desvivían para que no me diera cuenta de las cosas, pero yo ya entendía que mi mamá era prostituta y que laburaba adelante, ya entendía lo que significaba verla venir en tanga, tetas, un tapado y las botas hasta acá recontra re drogada. Venía de laburar, de bailar, yo ya entendía. Un día mi mamá había vuelto de la calle desatada, nunca supimos cuál fue el motivo de tanta ira y mi hermano me encerró como siempre con mi perro en la pieza y me dijo: no salgas. Yo escuchaba y era un quilombo diferente, era mucho. Cuando abrí la puerta vi que mi mamá le dio un palazo en la cabeza a mi abuelo y mi abuelo se me cayó en los pies. Me acuerdo del grito de mi abuelo, me acuerdo del golpe seco, mi abuelo era un tipo de 70 y pico de años. Llamé a la policía y mi hermano dijo: esto no da para más.</p><p><b>– Tenías ocho años y llamaste a la policía.</b></p><p>– Ocho años, “vengan que mi mamá va a matar a mi abuelo”. Al otro día mi hermano llamó a mi papá y le dijo “sacanos de acá, esto no da para más”. Mi hermano me dijo, “tomé la decisión de que nos vayamos para cuidarte a vos, yo no quería dejar a los abuelos solos”.</p><p><b>– Tu hermano tenía 13.</b></p><p>– 13. Él tomaba decisiones como un adulto. Mi hermano hoy tiene 31 años, pero parece que tiene 60 en vivencias. Es un tipazo.</p><p><b>“MI ABUELA NO HABÍA FALLECIDO DE VIEJITA, LA HABÍA MATADO MI MAMÁ”</b></p><p><b>– ¿Cómo te enteraste que después tu mamá había atacado a tu abuela?</b></p><p>– En 2012 falleció mi abuela, yo ya vivía una vida nueva en San Justo, donde vivo ahora. Mi papá me dijo que mi abuela había fallecido de viejita, yo lloré porque mi abuela era mi vida también y yo no la veía desde los ocho. Y pasó. Yo tengo una prima de mi edad, un día le dije que estaba soñando con mi abuela, que la extrañaba. Mi prima me terminó contando que mi abuela no había fallecido viejita, sino que la había matado mi mamá. Me encontré con esta noticia a los 12 años. Ella me dijo que había salido en los noticieros, entré a Internet y empecé a ver todas las notas con detalle, las quemaduras de segundo y tercer grado en todo el cuerpo de mi abuela, que estuvo agonizando dos días en la propiedad, que después estuvo agonizando en el hospital y que falleció en el hospital. Todo esto lo sabía toda mi familia menos yo. Cuando me enteré no quise mandar en cana a mi prima y por esos códigos de lealtad lo tuve que procesar sola, llorando, gritando en una almohada. Lo procesé como pude, mi ilusión era que mi papá me lo contara... Me enteré también que mi mamá estaba presa, seguí esperando que mi papá en algún momento me lo confesara y ese momento no llegó. Me empecé a poner brava en la adolescencia y un día se lo dije. Lo reputeé de arriba a abajo, le dije todo lo que te puedas imaginar. ¿Por qué no me contaste y tuve que llorar en una almohada en lugar de llorar con mi familia?</p><p><b>– Debés haber recibido mucho amor de otras personas desde chica porque hoy se te ve bien. </b></p><p>– De mis abuelos, mi hermano, mi papá a su manera. Mi papá hoy es mi número uno, cambió mucho, antes era un tipo muy frío. Yo tuve siempre a mis abuelos, a mis abuelos Jorge y Mirta que fallecieron en 2010 y 2012, me fui en 2008 y no los vi más. A mi abuelo Roberto, que falleció en 2014, y tengo a mi abuela Irma, le voy a mandar un beso enorme porque no debe poder creer que estoy acá con vos.</p><p><b>– ¿Por qué dejaste de ver a tus abuelos? </b></p><p>– Cuando nosotros nos fuimos por esa situación de violencia, nadie me avisó que no volvíamos. No se hablaba, no se preguntaba. Mi papá no quería saber más nada y mi hermano tampoco, querían resguardarme.</p><p><b>– Viviste mucho siendo muy chica. Viviste muy rápido, incluso ya pasaste por un matrimonio.</b></p><p><b>“TENGO UNA HIJA, EN SU MOMENTO FORMÉ UNA FAMILIA CON SU PAPÁ. A LOS TRES MESES DE CASARME ME SEPARÉ”</b></p><p><b>– Y un divorcio.</b></p><p>– Un divorcio además a los cuatro meses de casada y después de mucha fiesta.</p><p>– De todo. Yo viví muy rápido y sigo viviendo muy rápido. A mí siempre el amor me atravesó de una manera completa y absolutamente. Hay gente que puede vivir sin amor y que dice “para mí es secundario”, para mí el amor es primordial. Siempre me critican: te casaste, ¿cómo te separaste? Y cómo te enamoraste de vuelta y vas a formar familia? Yo me permito vivir el amor. Yo siento que viví tantas cosas, tanto desapego, tantas situaciones feas de chica, que poder amar, poder estar acompañada y poder soñar con formar una familia… Yo tengo a mi hija, en su momento formé mi familia con su papá. Todo el mundo se separa, no soy ni la primera ni la última. A los tres meses de casarme me separé.</p><p><b>– Fue una linda fiesta.</b></p><p>– ¡Fue espectacular! Siempre digo que lo volvería a vivir 10.000 veces, fue una noche soñada. También me han dicho, ¿por qué te casaste si las cosas no estaban bien? Porque aposté a mi familia. </p><p><b>– ¿Estás hablando de lo que dicen en las redes?</b></p><p>- Si, los comentarios abundan y me han dado con un palo, “te quisiste casar para pretender la familia ideal.” </p><p><b>– ¿Los leés todos? </b></p><p>– Sí, ahora ya no tanto. Aprendí, tengo un moderador que borra los comentarios que son de hate y bloquea a la gente, tiene todas mis redes y bloquea a la gente que me insulta. Entonces yo no leo nada, pero en su momento me han dado. Hice lo que yo creo que haría cualquier mujer cuando proyecta una familia, va a haber momentos donde nos encontremos y donde el otro haga cosas que a mí no me parezcan. Estas cosas sucedieron. Teníamos fecha de casamiento en febrero, y en octubre, noviembre, empezaron a suceder ciertas cosas que movieron un poco la estantería, pero yo dije, voy a apostar a mi familia. Aposté, aguanté lo que pude aguantar y cuando ya no daba para más nos separamos.</p><p><b>– Ahora estás esperando una nena con el novio futbolista.</b></p><p>– Con mi novio futbolista, no creí que iba a ser novia de un futbolista en la vida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/B4HLZMIM7RACLPWHK372AXK2VM.JPG?auth=772bb853cdfc4fb0bc0645fa437d1784f9b92d97534a1edf993efcf83dd29032&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Tengo un moderador que borra los comentarios que son de hate y bloquea a la gente, tiene todas mis redes y bloquea a la gente que me insulta. Entonces yo no leo nada", reveló Carito Müller (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– Ser botinera.</b></p><p>– Ser botinera. ¡Ay, Dios!</p><p><b>– ¿Con él te vas a casar? </b></p><p>– Santi ya me tiró a la cancha un par de veces el tema. Nos vamos a casar, yo le digo que sí, pero quiero esperar un poquito más de tiempo. Ya estamos formando familia, no me puedo casar por iglesia porque estoy casada por iglesia pero nos casaremos de otra manera. El quiere hacer una fiesta así y asá y reventar todo. Festejaremos el amor, pero un poquito más adelante.</p><p><b>– ¿Cómo hacemos con el papá de Mía, de tu primera hija? ¿Lo incorporamos? ¿Son amigos?</b></p><p>– Con Martín tenemos un vínculo bastante cambiante, depende para dónde vaya el viento, pero a grandes rasgos tenemos un excelente vínculo. Siempre priorizamos a Mía, nunca se la toma como rehén, como objeto de negociación. Hubo momentos en que le he querido arrancar la cabeza, pero viene a buscar a la nena, se la doy y chau. Después lo hablamos. </p><p><b>“VIVÍ CINCO VIDAS. TENGO 26, UN CASAMIENTO, UN DIVORCIO, UNA HIJA, OTRA HIJA EN CAMINO, ESCRIBÍ UN LIBRO”</b></p><p><b>– Sos una señora, como tu hermano parece que ya viviste 60 años.</b></p><p>– Yo viví cinco vidas. Tengo 26, un casamiento, un divorcio, una hija, otra hija en camino, escribí un libro, me falta plantar el árbol. Pero sí, nos llevamos bien, tenemos siempre diálogo, ya nos divorciamos. Mía va a tener una hermana, hablamos mucho sobre la conducta de ella, hoy tuvimos una charla sobre cómo la notamos, si cambia la conducta, estamos muy pendientes, hacemos muy buen equipo.</p><p><b>– Tu vida es un gran vértigo. ¿En algún momento pudiste estudiar? </b></p><p>– Estudié. Me considero una persona muy inteligente, a mí me da el bocho. Hice abogacía un año entero, en todas las materias nueve, diez. Me trabé en derecho político, la recursé y me tocó el mismo profesor y dejé. Después estudié Periodismo deportivo, los profesores me decían “no dejes porque tenés toda la madera”. Y dejé. Estudié Marketing digital, un cursito que terminé, después nada más. Soy influencer, es el cartel que tengo, pero me gusta mucho cuando se dirigen a mí como comunicadora. Me gusta mucho cuando puedo en redes dar mensajes sobre lo que considero importante. En cuanto me enteré que tenía que arrancar psiquiatra y medicación lo conté, es darle el espacio que se merece y no hacerlo tabú. Mucha gente dice, ¿estás psiquiátrica? ¿Estás loca? No, no estoy loca, hay algo químico que está pasando en mi cerebro que tiene una explicación, estoy buscando herramientas para poder controlarlo y estar bien yo, que esté bien mi bebé, mis padres, mi familia. Esas son cosas que me gusta contar.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TEJPNLH3EJGITMLDTJYK2FRHIY.JPG?auth=58127fb86cd3eceb8a2c9944fdbca6306e51b0e0d885435029c514f0e9c7a4d4&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[LiL Cake: “No sé por qué es pero siento que la gente me ve y ya me detesta”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/26/lil-cake-no-se-por-que-es-pero-siento-que-la-gente-me-ve-y-ya-me-detesta/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/26/lil-cake-no-se-por-que-es-pero-siento-que-la-gente-me-ve-y-ya-me-detesta/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[En una charla con Infobae, el músico y streamer habló del odio que recibe en Internet desde los 13 años, del peso de haber quedado encasillado con "Mercho" y del proceso personal que lo llevó a dejar atrás al adolescente que, según reconoce, se había “comido una re película”]]></description><pubDate>Sun, 26 Jul 2026 05:40:24 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Durante años, millones de personas conocieron a <b>LiL CaKe </b>por un hit imposible de esquivar: <i>Mercho</i>. Para muchos quedó reducido a esa canción, al streamer polémico o al chico que parecía vivir siempre en el centro de alguna discusión en redes. Él asegura que esa imagen ya no lo representa.</p><p>A los 22 años, después de pasar casi dos años sin publicar música, acaba de lanzar un proyecto tan ambicioso como inusual: <b>41 canciones de un minuto, todas producidas casi íntegramente por él</b>. Dice que es el disco que siempre quiso hacer, lejos de las fórmulas y de la búsqueda desesperada del próximo éxito viral.</p><p>En esta charla con <b>Infobae</b> habla por primera vez con tanta profundidad sobre el costo de <i>Mercho</i>, el odio que recibe en Internet desde los 13 años, el miedo a quedar atrapado en un personaje, la relación con sus padres, la ludopatía que atravesó su familia, la ansiedad, la terapia y su relación con la influencer Sofía Barreiro, el amor que inspiró gran parte del álbum.</p><p>“Hoy soy amigo de <i>Mercho</i>. Durante mucho tiempo no lo fui", admite. Y resume el espíritu de esta nueva etapa con una frase que atraviesa toda la entrevista: <b>“Ya no soy el nene que todos creen que sigo siendo”</b>.</p><p><b>—Bienvenido, con música nueva.</b></p><p>—Mucha música nueva. Sacamos 41 canciones y todas desde casa.</p><p><b>—¿Salieron todas las que hicieron o quedaron algunas afuera?</b></p><p>—Quedaron un montón. Soy medio raro para hacer música. Me gusta generar ideas todo el tiempo y muchas ni siquiera las guardo o las exporto. Quedan ahí, en un cajón de la computadora.</p><p><b>—¿Cómo es el proceso? </b></p><p>—Lo fui descubriendo hace poco. Me encierro solo con la computadora, el micrófono y la placa de sonido. Hago casi todo yo: los <i>beats</i>, la producción. Empiezo a balbucear melodías y trato de que las cosas me bajen solas, sin pensar demasiado lo que digo.</p><p><b>—¿Por qué canciones de un minuto?</b></p><p>—Porque <i>4114</i> va a tener varias partes y no podía sacar de entrada un disco de dos horas, tenía que dar un <i>preview</i>. ¿Quién escucha hoy un álbum de dos horas? Vivimos en una época donde todo pasa rapidísimo y quise reírme un poco de eso: hacer un disco larguísimo y, al mismo tiempo, cortísimo. También quería poner en contexto quién soy. Hay cosas que la gente tiene que saber para meterse en este mundo. Si alguien ya me odia de entrada, probablemente le parezca malísimo. Y, en realidad, es un disco muy amoroso.</p><p><b>—O sea, primero hay que conocerte.</b></p><p>—Es un disco para escuchar de principio a fin. Muchos creen que hice 41 canciones para ver cuál explota en TikTok y es exactamente al revés: me esforcé por salir de lo que está sonando hoy. Mucha gente dice: “Tuvo su minuto de fama, pegó con <i>Mercho</i> y listo". El minuto también habla de eso, me río un poco de esa idea.</p><p><b>—¿En algún momento te la creíste?</b></p><p>—Sí, me comí una re película (risas). Pero creo que a cualquiera le puede pasar.</p><p><b>—¿Llegaste a pensar que realmente se terminaba todo? Alguna vez contaste que le dijiste a tu papá: “Hasta acá llegué”.</b></p><p>—Sí. Hay días en los que me pongo un escudo y no me entra una bala, pero otras veces sí. Desde los 13 años, cuando empecé a streamear, recibo insultos en Internet. Nunca fui de caer bien de entrada, mi forma de hablar siempre fue chocante y con <i>Mercho</i> todo se multiplicó. Hoy me lo tomo con más humor, pero a veces entro a TikTok y de 400 comentarios no hay uno bueno. Hay algunos que son graciosos porque no tienen ningún sentido.</p><p><b>—¿Como cuáles?</b></p><p>—Los parecidos. Ahora dicen que soy Romi, la cantante de Grupo Play, y me estallo. Antes era Amigacho y Mercedes Sosa. Eso me hace reír. Lo que sí me molesta es cuando dicen que soy un fantasma. Hace poco usé la palabra <i>statement</i> en una entrevista y me mataron: “Estamos en Argentina, pa”. Y yo pensaba: tampoco dije nada tan raro. Capaz hablo medio gamer. Crecí jugando Minecraft y esa quedó siendo mi forma de expresarme.</p><p><b>—Volvamos al principio. ¿Cómo fue esa infancia?</b></p><p>—Muy normal. Vivía con mi papá, mi mamá y mi hermana. Somos una familia muy chica y muy unida. Nací en General Rodríguez, después nos mudamos a Pilar y todavía vivo con ellos. Son mi columna.</p><p><b>—¿Terminaste la escuela? </b></p><p>—Casi (risas). Me quedó Educación Física. Después vino la pandemia, firmé con Sony y la vida agarró para otro lado.</p><p><b>—¿Cómo les explicaste a tus papás que trabajabas como streamer?</b></p><p>—No al principio. Recién se dieron cuenta en una juntada de la <i>Coscu Army </i>en Puerto Madero, cuando tenía 13 o 14 años. Llegamos al Puente de la Mujer y todo el mundo empezó a gritar “¡Tortita, Tortita!”. Ahí entendieron que estaba pasando algo.</p><p><b>—¿Ellos sabían que te llamabas </b><i><b>Tortita</b></i><b>? </b></p><p>—Sabían que hacía <i>streams</i> porque me acostaba a las tres o cuatro de la mañana, pero no dimensionaban. Después vieron que ya ganaba algo de plata con Twitch y que me alcanzaba para comprarme juegos.</p><p><b>—¿Qué hacías con esa plata?</b></p><p>—Me la gastaba toda. Llegaba por PayPal y ni sabía cómo sacarla. Decía “ya fue” y me gastaba todo comprando juegos en Steam, una página de juegos.</p><p><b>—¿Cuándo aparece la música?</b></p><p>—En 2019. Ahí está el punto de quiebre de mi vida. A fines de 2018 murió mi abuelo y eso me destruyó. Como somos tan pocos, pasar de seis a cinco fue durísimo. Ese Fin de Año cuando se fueron todos a dormir terminé <i>Volvé conmigo</i> y la subí. Toda la Coscu Army empezó a decir: “Che, Tortita sacó un tema”. Nadie sabía todo lo que había detrás de esa canción. La hice porque me nació.</p><p><b>—¿Dónde la publicaste?</b></p><p>—En YouTube y Spotify. Aprendí a subirla mirando tutoriales.</p><p><b>—¿Hasta ese momento nunca habías mostrado música?</b></p><p>—No. Producía desde los 11 años, pero nunca había publicado nada. Después salió <i>USA</i>, empezó a moverse mucho durante la pandemia y ahí apareció Sony. Vinieron a mi casa, hablaron con mi viejo, hicimos un asado y terminamos firmando. Ni siquiera fui a las oficinas: llevaron el contrato y lo firmé en la puerta.</p><p><b>—Y ahí tu papá empezó a acompañarte.</b></p><p>—Sí. Venía a los estudios, a las reuniones. Casi hacía de manager. De ahí salió ese mito de que mi viejo trabajaba en la música y que por eso me iba bien. Nada que ver: es productor de seguros. Mi mamá ocupa otro lugar, es mi costado emocional, es con quien hablo cuando me pasa algo o me siento solo. </p><p><b>—¿Cuándo sentís que se te fueron “los patitos”?</b></p><p>—Veinte millones de veces (risas). Pero la que más recuerdo fue en Mar del Plata, tenía 16 o 17 años y estaba en mi etapa más rebelde. Streameaba con Brunenger, se viralizaban clips míos haciendo cualquier cosa y mis viejos me decían: “Rescatate porque vas a perder todo”. Tenían razón.</p><p><b>—¿Qué pasó?</b></p><p>—Un clip mío se viralizó completamente fuera de contexto. Había reaccionado mal con una persona que nos seguía por la calle mientras transmitíamos en vivo y solo quedó la parte donde yo insultaba. Ahí entendí que Internet te deja pegado para siempre y mucha gente se quedó con esa imagen de mí, la del tarado atómico. Hoy siento que crecí y que vivo pidiendo perdón por cómo era a esa edad, algo que también tengo que aprender a soltar.</p><p><b>—¿Sentís que eras agresivo?</b></p><p>—No. Era un guachín que se había comido un poco la película. Hubo muchos clips sacados de contexto, pero también estaba en una etapa de rebeldía y no sabía manejarla.</p><p><b>—Firmás con Sony y empezás a ganar plata en serio.</b></p><p>—Sí (risas). Llegó el famoso adelanto, donde te llega buena plata. Alquilé un departamento en Recoleta cuando tenía 16 o 17 años, aunque ni vivía ahí. Lo usaba cuando tenía que grabar en Capital. </p><p><b>—Pero en algún momento te compraste el Mercedes. </b></p><p>—Sí, en 2022. El famoso Mercedes del “Mercho escuchando el Farcho”. Lo gracioso es que lo vendí dos meses antes de que explotara <i>Mercho</i>.</p><p><b>—¿Es verdad que al principio no te encantaba? </b></p><p>—Con <i>Mercho</i> tuve una relación de amor y odio. Hoy somos amigos, pero al principio era mi enemigo. No quería sacarla porque había otros temas que me gustaban más. Antes grabé dos videoclips que nunca salieron y recién el tercero fue <i>Mercho</i>. Al mes explotó y me pasó exactamente lo que nunca había querido.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Siempre soñé con crecer de a poco, armando un público. Y de golpe todo lo que había construido quedó tapado. <b>Dejé de ser LiL CaKe para convertirme en “el de </b><i><b>Mercho</b></i><b>"</b>. Me bajaba de festivales en España sintiéndome vacío. La gente gritaba <i>Mercho</i>, pero después tocaba seis temas más y casi nadie los conocía. Ahí entendí: <b>“No se pegó LiL CaKe; se pegó una canción”.</b> Y encima era una canción que no representaba la música que quería hacer.</p><p>—<b>Pero mientras todos veían que estabas en el mejor momento de tu carrera...</b></p><p>—La estaba pasando horrible. Nunca lo decía, fingía demencia. Pensaba: “Bueno, ya estoy acá, habrá que seguir”. Pero por dentro estaba muy mal. Me acuerdo de estar muy enojado con todo, con la vida.</p><p><b>—Está bueno que lo cuentes porque del otro lado uno imagina otra cosa.</b></p><p>—Sí. Mucha gente busca pegar un hit, pero si hacés música de verdad no necesariamente querés eso. <b>A mí </b><i><b>Mercho</b></i><b> me sacó más de lo que me dio</b>. Me dio plata, exposición, obvio, pero me quitó todo el trabajo que venía construyendo.<b> Yo no quería ser “el de </b><i><b>Mercho</b></i><b>“.</b></p><p><b>—¿Hoy ya no te molesta que te la pidan?</b></p><p>—No. Hice las paces con la canción. Hoy soy amigo de <i>Mercho</i>. Pero después de todo ese proceso tuve que preguntarme qué quería hacer de verdad. </p><p><b>—¿Y ahí aparece este disco?</b></p><p>—No fue de un día para el otro. En 2024 me equivoqué otra vez. Volví a hacer cumbia porque creíamos que era el camino para pegarla de nuevo, era el camino fácil, sin desmerecer la cumbia. Grabé un montón de canciones para tratar de pegarla en TikTok, pero un día pensé: “¿Qué estoy haciendo?”. Estaba haciendo música para que funcionara, para intentar salir a flote. </p><p><b>—¿Era una búsqueda tuya o del equipo?</b></p><p>—De todos. Creíamos que era el camino: pegan los temas, salimos a tocar, guardamos plata en la mochila y estamos. Después me separé de ese equipo y quedamos mi viejo, Sony y yo. Ellos apuntaban a algo mucho más comercial y yo quería experimentar. Y si quería encontrar mi identidad, tenía que hacer la música que realmente me representaba.</p><p><b>—Había que hacer un trabajo profundo en serio. ¿Cómo llegaste a este disco?</b></p><p>—A fines de 2024 conocí a un productor amigo que, más que producir, me ayudó a descubrir qué quería hacer. En marzo de 2025 empecé a ir solo al estudio. Sony también me dio libertad total. Dejé de pensar en géneros y empecé a hacer la música que realmente me salía. Ahí me encontré. Al principio no pensaba hacer un disco, pero empecé a acumular canciones hasta que terminamos eligiendo 41.</p><p><b>—Estuviste casi dos años sin sacar música. ¿No daba miedo?</b></p><p>—Una banda (risas). Pero también sé que cada vez que aparezco genero algo: interés, muchas veces odio, pero igual se viraliza. Con <i>Mercho</i> pasó eso. Al principio todos me decían “Mercedes Sosa”. Era un chiste despectivo, pero esos comentarios hacían que el tema siguiera circulando. Después vino el baile, el <i>trend</i> y explotó.</p><p><b>—¿En serio sentís que despertás odio? </b></p><p>—Sí. No sé si es por cómo hablo, por cómo me veo o por todo lo que pasó conmigo en Internet, pero siento que mucha gente me ve y ya me detesta. Nunca encontré la forma de revertirlo.</p><p><b>—Yo no vengo del mundo Twitch. ¿Creés que tiene que ver con un personaje provocador que construiste?</b></p><p>—No fue intencional. Cuando era más chico me las mandaba porque no tenía control de lo que hacía. Hoy veo esos clips y yo también me odio. No era un ángel; era un un pesado. Pero crecí. Y la gente que me seguía también.</p><p><b>—¿De qué viviste esos dos años? </b></p><p>—De lo que me dejó <i>Mercho</i>. Una canción así sigue generando. Si sumás todas las plataformas, debe andar cerca del billón de reproducciones. Eso te da tranquilidad, pero sabés que no es para siempre.</p><p><b>—¿Cómo un joven de 22 años termina titulando un tema </b><i><b>Atahualpa Yupanqui</b></i><b>?</b></p><p>—Justamente porque habla de lo contrario: nunca escuché folclore ni tengo una gran cultura musical. La canción es un descargo sobre todas las etiquetas que me ponen. Digo que no soy trapero porque nunca fui un pibe de calle; no soy yankee porque, aunque a veces meta frases en inglés, es solo porque me gusta cómo suenan. Y cuando digo que nunca escuché a Atahualpa Yupanqui no es una provocación: es la verdad. Soy todo lo contrario a la imagen que muchos esperan de un músico y hago música porque me nace, no porque haya estudiado discos toda mi vida.</p><p><b>—Hay otra canción, </b><i><b>Aunque seas mala</b></i><b>. ¿Alguna vez te enamoraste de alguien que sabías que te hacía mal?</b></p><p>—No sé si sabía que me hacía mal, pero todo el disco habla de mi relación, que todavía sigue<b>. Es la primera vez que siento que estoy realmente enamorado</b>.</p><p><b>—¿Habla de Sofi?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Es mala Sofi? </b></p><p>—A veces (risas). Pero no.</p><p><b>—¿Tienen una relación medio tóxica? </b></p><p>—No. Estamos un poco locos los dos. Ella fue mi mejor amiga desde los 15. Después desapareció un tiempo y volvió a aparecer en febrero de 2025. Y a mí me pasa algo: para hacer música necesito estar enamorado o que alguien me guste. Muchas veces escribí canciones para personas que nunca supieron que hablaban de ellas.</p><p><b>—Hay un tema que se llama </b><i><b>2026</b></i><b>. ¿Tiene que ver con algo que pasó este año?</b></p><p>—Nació de una discusión de pareja, a fin de año, una época que siempre me pega mal. Pero si pienso el disco, la evolución no está tanto en las letras como en el sonido. Quería que el cambio se escuchara, por eso me metí tanto en la producción. Casi todo el disco lo produje yo.</p><p><b>—¿</b><i><b>La teoría de conocerse dos veces</b></i><b> habla de Sofi? </b></p><p>—Sí. Habla de reencontrarte con alguien. Yo la amaba desde chiquito, pero ella tiene tres años más que yo, así que en ese momento no tenía ninguna chance.</p><p><b>—¿Ella lo sabía? </b></p><p>—No. Creo que es el clásico mejor amigo enamorado que nunca dice nada. Después cada uno siguió su vida y cuando nos volvimos a encontrar, la historia fue otra.</p><p><b>—¿Y </b><i><b>Carta natal</b></i><b>?</b></p><p>—Creo mucho en las energías y la astrología. Me hice la carta natal y todavía tengo guardado el audio de esa sesión porque muchas de las cosas que aparecían ahí terminaron pasando. Antes de empezar este disco también hice una terapia entre meditación y reiki. Me hicieron imaginar un río y dejar ahí todo lo que me hacía mal. Nunca lo había contado, pero me hizo muy bien.</p><p><b>—Habrá que volver a ese río.</b></p><p>—Sí, por favor (risas). Todavía tengo varias cosas para dejar ahí.</p><p><b>—¿Meditás?</b></p><p>—Sí, sobre todo para dormir. Soy muy ansioso. Cuando llega la noche necesito poner una meditación o, a veces, un capítulo de <i>Los Simpson</i> para dejar de pensar.</p><p><b>—¿En esos momentos de ansiedad o tristeza, no consultaste nunca a psicólogos?</b></p><p>—Sí. Fui un tiempo, me hizo muy bien y quiero volver. Fue justo antes del disco y siento que tuvo mucho que ver. Tenía una obsesión con la hora: miraba el reloj para decidir hasta cuándo esperar para hacer cualquier cosa. El psicólogo me ayudó a entender que era una exigencia absurda.</p><p><b>—Está bueno que cada vez se hable más de salud mental.</b></p><p>—Sí. Y también habría que hablar más del impacto que tienen las redes. A mí me pegan muchísimo. Muchas veces aparezco y me matan sin hacer nada. Tenés que construir un escudo para bancarte eso.</p><p><b>—¿Eso pasa solo en las redes o también cuando te cruzás con la gente?</b></p><p>—Solo en las redes. Cuando conozco a alguien siempre pienso: “¿Le voy a caer igual de mal que en Internet?”. Y casi siempre pasa lo contrario. Frente a una cámara mostramos una parte; en el día a día soy bastante distinto.</p><p><b>—El disco termina con </b><i><b>Adiós para siempre</b></i><b>. ¿A quién o a qué le dijiste adiós?</b></p><p>—A mi pasado. Sentí que pude soltar un montón de fantasmas, culpas e inseguridades. Por eso cierra el disco: <b>es una forma de despedir esa etapa</b>.</p><p><b>—¿Y hacer las paces con todo eso?</b></p><p>—Sí. Hoy ya no veo mi historia como algo feo, sino como parte de lo que soy.</p><p><b>—El disco tiene 41 canciones de un minuto. Así que te propongo responder algunas cosas en un minuto. ¿La vez que pasaste más vergüenza arriba de un escenario?</b></p><p>—En España se cortó la luz en pleno show. Irremontable. Estábamos solos con Diego, mi corista, y empecé a cantar a capela hasta que volvió. Cinco minutos después dijimos: “Bueno, <i>Mercho</i>" (risas). Nos salvó la canción.</p><p><b>—¿El mensaje más inesperado que te mandó un famoso?</b></p><p>—Ozuna. Un día abrí Instagram y tenía un mensaje suyo. También hablé con J Balvin. Jamás imaginé que supieran quién era.</p><p><b>—¿Quién es el famoso más famoso que tenés en WhatsApp? </b></p><p>—J Balvin, la cabra. Con él me llevo re piola.</p><p><b>—¿La peor decisión económica que casi tomás?</b></p><p>—Casi me compro una casa enorme y me quedaba en cero, no sé qué flasheé. Tenía cinco habitaciones, dos livings, una locura para mí solo. Por suerte frené a tiempo.</p><p><b>—¿Un secreto de un videoclip?</b></p><p>—El Mercedes de <i>Mercho</i> era de El Villano. Nos lo prestó para filmar.</p><p><b>—¿La peor cita de tu vida?</b></p><p>—La verdad, no tuve muchas citas. </p><p><b>—¿El primer día que viste plata en tu cuenta?</b></p><p>—Tenía 13 años e hice un descalabro. Me entraron unos 120 dólares por PayPal y me gasté casi todo comprando juegos.</p><p><b>—Con ese acceso tan temprano a Internet, ¿nunca caíste en las apuestas?</b></p><p>—No. <b>En mi familia hubo mucha ludopatía: mi papá, mi abuelo y un tío</b>. Jugué algunas veces, pero nunca aposté fuerte. Les tengo respeto y miedo. Por eso <b>nunca acepté hacer publicidad para casinos ni streams apostando</b>, aunque me ofrecieron muchas veces. Sé el daño que puede hacer.</p><p><b>—¿Y tu papá cómo está?</b></p><p>—Muy bien. Hace mucho dejó de jugar, pero perdió mucha plata y así lo entendió. Tiene hasta una ruleta tatuada como recordatorio de lo que no quiere volver a ser. Mi mamá siempre lo bancó. Somos una familia muy unida.</p><p><b>—¿La vez que más te confundieron con otra persona?</b></p><p>—(Risas) Todos los días. Dicen que me parezco a todo el mundo. En un momento me decían <i>Manzana</i>, <i>Big Apple</i>, y como éramos amigos y salí en su videoclip, muchos pensaban que era él. </p><p><b>—Yo fui </b><i><b>Tortita; </b></i><b>después </b><i><b>Cake</b></i><b>. Nunca </b><i><b>Manzana</b></i><b>. </b></p><p>—Nunca <i>Manzana</i>. Hasta <i>Mercho</i> me estiré eh, pero <i>Manzana</i> no.</p><p><b>—¿Qué borrarías de tu etapa en Twitch?</b></p><p>—Casi todo. Sobre todo los streams de cuando tenía 15 o 16 años. Era un nene con demasiada exposición y me mandaba todas, re tarado. Llegamos a tener diez mil personas mirando en vivo y nadie dimensionaba lo que significaba eso.</p><p><b>—El disco termina con </b><i><b>Tu hijo</b></i><b>. Imaginemos que esta es la canción 42. Decime algo que nunca hayas dicho en una entrevista.</b></p><p>—No sé si hay algo que nunca haya dicho, porque siempre fui bastante abierto. Pero sí me gustaría que la gente entendiera una cosa<b>: ya no soy el nene que muchos creen que sigo siendo</b>. Crecí, cambié un montón. Capaz a veces parezco sobrador cuando hablo, pero soy un pibe completamente normal. Si me odiás, lo entiendo. Ojalá algún día me des otra oportunidad y también se la des al disco. Si te gusta, gracias. Y si no, no pasa nada.</p><p><b>—Me encantó nuestra primera charla. ¿Se vienen fechas?</b></p><p>—Ojalá. Por ahora no hay nada confirmado porque siento que este disco es empezar de cero. Pero tengo muchas ganas de tocar por primera vez canciones que realmente me representan.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/34TQOSZSC5E3VLR7R4X5LQPDBY.png?auth=08270526dc155aa5af8396695303406bf0c79520bf4569cd51cc482e30cd405a&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Personajes - Lil Cake - Home]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Tenía 13 años, sus piernas no le obedecían y un dolor en su espalda no lo dejaba dormir: “Prepárense para la nueva vida de su hijo”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/25/tenia-13-anos-sus-piernas-no-le-obedecian-y-un-dolor-en-su-espalda-no-lo-dejaba-dormir-preparense-para-la-nueva-vida-de-su-hijo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/25/tenia-13-anos-sus-piernas-no-le-obedecian-y-un-dolor-en-su-espalda-no-lo-dejaba-dormir-preparense-para-la-nueva-vida-de-su-hijo/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Gustavo Méndez acumula casi dos décadas de trayectoria como periodista en gráfica, radio, televisión y ahora streaming. Pero antes de convertirse en panelista de Moria Casán y el confidente de la China Suárez, enfrentó un severo problema de salud que le cambió la vida. En un nuevo capítulo del ciclo Voces, la voluntad de un adolescente que tuvo que aprender a caminar y se resistió a verse a sí mismo como una víctima]]></description><pubDate>Sat, 25 Jul 2026 05:41:26 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Gustavo Méndez empezó y terminó la entrevista hablando de Norma y de Jorge, sus papás. Es el tema que subyace en la conversación y lo que conforma los cimientos de su propia historia, el relieve de su vida, lo que vino a contar. Dijo que llamó a su mamá para contarle, contento, que iba a dar una nota en <b>Infobae</b>. Contó que a su papá le dicen “el actor” en San Nicolás, su ciudad natal, porque le gusta actuar, bailar, disfrazarse, payasear. En ese relato mínimo, no puede evitar envolverse en emoción. Algo remueve ese recuerdo, afloran los orígenes, brotan los obstáculos superados, el camino transitado, la resemblanza de dónde estaban, la consciencia de donde están, los que eran, en los que se convirtieron. Así empieza. “Honrar y compartir. Está el mundo tan superficial, egoísta, oscuro, que hay que mostrar <b>la unión de la familia con sus defectos</b>, con sus peleas, pero que siempre pregone el amor y la fraternidad”. Así termina, rememorando a Norme y a Jorge. </p><p>En el medio, entre la primera y la última emoción, se mece su propia vida, su recorrido. El niño que cenaba líquidos, el adolescente que a los trece años empezó a sentir un dolor espantoso para dormir, que no podía orinar, no podía correr, que nunca creyó en el diagnóstico fatalista de que iba a dejar de caminar, que tuvo que usar un corset hasta el cuello para alinear su columna. El joven que <b>le dijo a su médico que pronto lo iba a ver por televisión como periodista</b>, el que vivió de prestado en Villa Madero, San Martín, El Palomar y el microcentro para alcanzar su sueño profesional. Y el adulto que hoy brilla como panelista en <i>La Mañana con Moria</i>, que tejió una relación de cercanía con la China Suárez, que tiene cruces mediáticos con Wanda Nara y que ya acumula 17 años de trayectoria en diferentes medios de comunicación.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IENTE4OOIBDUDLED2B3SCJE24I.jpg?auth=c2ae287a4f3cdbc0f7b78bf677b077072f60e5f166266623fb0033e505be4296&smart=true&width=1920&height=1072" alt="Gustavo Mendez creció junto a su familia en San Nicolás." height="1072" width="1920"/><p><b>— ¿Cómo era la infancia en San Nicolás? </b></p><p>— Era una infancia en el barrio 14 de Abril, calle de tierra, cuneta. Un hermano más grande, Matías, que me lleva seis años. Una infancia muy lúdica, muy de salir a la calle, de jugar con mis vecinos, amigos, de ir al jardín de infantes, de ir al colegio. Mi papá nunca quería que falte al colegio. Yo me llevé la mejor parte, mi hermano siempre digo que se llevó la peor porque lo llevaba a trabajar en bicicleta, mi viejo plomero, gasista, y tenía la caja de herramientas adelante, mi hermano iba en el caño. Lloviera, día feo, lo que sea, nos llevaba al colegio. No había excusa, siempre íbamos al colegio. También me acuerdo que nunca podía pagar la cuota, siempre se demoraba, en el boletín era uno de los pocos que no pagaba la cuota, porque mi viejo era un laburante cuentapropista.</p><p><b>— ¿Se enteraba el resto? </b></p><p>— No, no se enteraba el resto. Siempre me quedó marcado fuego eso. Por eso hoy a mí no me gusta deber nada, ni un centavo. Y fue una infancia muy buena, muy linda, disfruté mucho. Me dieron mucha libertad. Criándome en cumpleaños, a mi papá y mi mamá les gustan mucho la familia, los cumpleaños, siempre salir a bailar. Y nunca sobró nada ni faltó nada. Siempre me acuerdo que yo jugaba al fútbol y al básquet en clubes de San Nicolás. Para poder comprarme las zapatillas para jugar al básquet o los botines, iba a trabajar con mi papá para que no le pagara el peón y laburaba yo. </p><p><b>— ¿Qué edad tenías? </b></p><p>— 10, 11. Rompía, agarraba masa y cortaba fierro. <b>Hasta los 13 que fue cuando empecé a tener un problema de salud grave. Me cambió la vida</b>. Pero, por ejemplo, para poder comprarme las zapatillas le pedía a Mari, la vecina del barrio, que me preste la tarjeta de crédito, y no teníamos auto entonces pedía un remis, tenía que organizar todo. Antes de ir a ver las zapatillas que yo necesitaba para jugar al básquet o los botines, hacíamos toda la operativa y me podía comprar las cosas.</p><p><b>— ¿En qué momento entendiste que en tu casa faltaba plata? </b></p><p>— Y ya de chico, cuando iba a un colegio privado: iba a la casa de mis amigos y había otra realidad. Cosas que te das cuenta de niño, una <i>Nintendo </i>por ejemplo, un <i>Sega</i>, que yo no tenía. O que pedía para el arbolito de Navidad tal cosa y no me llegaba. Pero hubo amor. </p><p><b>— ¿Llegaste a pensar que no ibas a alcanzar lo que querías? </b></p><p>— No. Nunca jamás. Siempre sabía que iba a llegar. </p><p><b>— En algún momento te empezaste a sentir mal. Algo empezó a pasar. ¿Cómo detectan que estabas enfermo? </b></p><p>— Acá también entra un poco la parte económica porque era el año 95, 96. Empecé a despertarme todos los días con dolor de espalda en la zona lumbar. No sabía qué tenían entonces empecé a despertarme a las cuatro de la mañana con dolor. Eran intermitentes los días que pasaba. Y yo seguía jugando al fútbol y al básquet. </p><p><b>— ¿Jugabas bien? </b></p><p>— Sí, yo me consideraba que jugaba bien porque soy competitivo, porque me entrenaba, porque siempre quería ganar. Y era también lo que yo siempre veo a retrospectiva, que era competir contra mí mismo, por más que jugaba en equipo. Sí, jugaba de ayuda base al básquet, metía muchos triples, y jugaba de mediocampista o de 4 de lateral, porque era derecho, al fútbol. ¿Por qué digo derecho? Ahora te voy a contar. <b>Empiezo a ver que mis piernas no empiezan a funcionar como mi cerebro le estaba indicando</b>. Empecé a que me vean médicos, todos amigos de mi padre, clientes de mi padre, etcétera, sin obra social por supuesto. Iba boyando de un lado a otro y ya ahí empezaba a tener, al tratarme con médicos adultos, una realidad que mis amigos y compañeros del colegio no lo tenían que era hablar con adultos que me estaban analizando, que no podemos ir acá por tal cosa, este médico es muy caro…</p><p><b>—¿Te preocupaba lo que estaba pasando con vos? ¿Tenías noción de que se podía complicar? </b></p><p>— No, todavía no. Hasta que a los 13 ya la coordinación de mis piernas estaban medias raras cuando quería correr. <b>Ya no orinaba, no iba de cuerpo, se me empezó a desviar la columna de manera muy rápida y nadie sabía qué tenía</b>. </p><p><b>— Qué susto. </b></p><p>— Yo quería saber qué tenía. Al ir a trabajar con mi papá a casas hermosas, quería ser arquitecto. Me cambié a un colegio técnico en San Nicolás. Y ahí es cuando empiezo con los síntomas súper graves: no orinar, no ir de cuerpo, no poder correr, desviación de la columna. Y ahí es cuando me doy cuenta que me estaba pasando algo muy grave. Muy grave. Y fui a una guardia, me dijeron “tomate una bayaspirina y vení mañana al urólogo”. El dolor era tan fuerte, ya era diario,<b> yo caminaba todos los días a las cuatro de la mañana rodeando la mesa de roble y mi mamá llorando mirándome</b>. Siete de la mañana al colegio. Volvía y me acostaba a la siesta. Hasta que un día ya no podía orinar, no podía ir de cuerpo, no tenía apetito y la mucha la desviación de columna, fuimos a un traumatólogo en Rosario. Me dice que los dolores son por la desviación de la columna. Y yo le digo “hace dos años no tenía desviada la columna y los dolores los tenía igual”. Voy a un pediatra, Alonso, de San Nicolás. Me dice “andá a hacerte este estudio a Rosario”, era un estudio urodinámico: te ponen sonda, te vacían la vejiga, te la vuelven a llenar y te dicen “cuando tenés ganas de hacer pis te parás y orinás sobre sonda”.</p><p><b>— Horrible ese estudio, ¿no? </b></p><p>— Sí, 13 años tenía. Tengo ganas de hacer pis, me paro, quiero orinar, gotas. Hice así chiquitito y en la vejiga tenía más de un litro de líquido. Me vacían la vejiga, me hacen salir, se quedan con mis padres. La charla que después me entero es “su hijo tiene un problema neurológico muy grande, lo tienen que llevar ya a un médico y es probable que no pueda caminar”. </p><p><b>— Chequeándote la vejiga encuentran que tenés un problema neurológico. </b></p><p>— Exacto. Así que volvimos y ese doctor que nos había mandado a hacer el estudio dijo “mañana lo tienen que llevar al Garrahan”. Ahí empezó una batería de estudios, de punzar la médula. Cuando llegué al Garrahan ya sentí paz diciendo “estoy en el lugar indicado”. No me preguntes qué. Antes de irnos de San Nicolás había cadena oración en el barrio. Estábamos a siete cuadras de la Virgen. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XWRFF5WU25FXFPQOAJREQBVFAM.jpg?auth=d300c91bfd90607d9aaa2798ab98e3f3db5bfbdcc63e1f0d8463c44fe1b7d26c&smart=true&width=1920&height=1439" alt="Gustavo junto a su mamá camino a Buenos Aires para ser atendido en el Hospital Garrahan" height="1439" width="1920"/><p><b>— Había un barrio y una comunidad acompañando.</b></p><p>— Sí, hacían bingos porque como mi viejo si no trabajaba no le ingresaba plata. <b>Mis compañeros del colegio salían con una lata a pedir monedas para darle plata a mis viejos</b>. Porque yo estaba internado y tenían que estar conmigo. Mi viejo era independiente y mi mamá no trabajaba. A todo esto, mi hermano, estudiando primer año de la Facultad, profesorado de educación física, solo en San Nicolás. El segundo o tercer día, aparte de punzarme la médula, me hago una resonancia magnética, era <b>un tumor medular octavo dorsal</b>. Era tan alto el tumor que les avisaron a mis viejos que yo iba a quedar paralítico. ¿Por qué te dije que jugaba con la derecha? Después te voy a contar por qué. En el Garrahan te revisan todo de pie a cabeza. Lo más grande que hay para mí. Es el elefante blanco del amor le digo. Sale una médica oftalmóloga retando a una mamá que no había hecho los estudios de su hijo. Mi mamá me mira y dice “esta es brava”. Entramos y yo pillo digo “¿por dónde le entro?”, porque tenía cara de mala. Los nenes a los doctores del Garrahan les dejan dibujitos. Veo una estampita de la Virgen de San Nicolás. Le pregunto “¿es tuya? ¿te la regaló un paciente?”. “No, es mía, la traje yo”. “Ah mirá, somos de San Nicolás”, dice mi mamá. Le cambio la cara. Dice “les voy a contar mi historia. Yo tenía hepatitis y rechazaba todos los medicamentos hasta que una vecina me dijo hay una virgen que apareció en el año 83, andá que es muy milagrosa”. Fue con fiebre, volvió, se hizo el estudio y no tuvo más hepatitis. Lo contó breve. “Así que si ustedes tienen fe quédense tranquilos que están en un muy buen lugar pero aparte tienen la protección divina”. Nos fuimos. Antes de que me venga a internar, la casa se llenó de gente. <b>Entonces una persona me dijo “si te van a operar, cerrá los ojos y la virgen te va a ayudar”</b>. Era re loco porque en todos los días que iban pasando yo sentía que había algo que era anormal. Venían los médicos, los equipos, los ateneos, venía el jefe de traumatología con su equipo, y yo podía hacer algo que, por la altura del tumor no podía, por ejemplo, caminar con los talones. Y yo desfilaba, los hacía reír a todos. Estaba tratando de llevarlo lo mejor posible. Aparte entendía que si a mí me veían bien la incertidumbre que expresaban tus seres queridos menguaba. Entonces, me empecé a sentir mejor hasta que al séptimo día me iban a operar. Me avisaron el sexto día. “Tenés que bañarte tres veces en pervinox. Una gasa la parte de abajo, una gasa la parte de arriba”. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GGFQXDO3H5HSFH6CXTQCCZA2VA.jpg?auth=68d86ffae1b3bf6c83cc95c624202d92692629b1b404907ae1adaa7aef07688b&smart=true&width=1920&height=1447" alt="“Prepárense para la nueva vida de su hijo, busquen una silla de ruedas”, les dijeron los médicos a los padres cuando lo iban a operar." height="1447" width="1920"/><p><b>— Hasta ese momento vos no sabías que te iban a operar. </b></p><p>— No, yo nunca supe. No sabía que tenía un tumor en la médula yo.</p><p><b>— ¿Tus papás sí? </b></p><p>— Sí. Y les dijeron “<b>prepárense para la nueva vida de su hijo, busquen una silla de ruedas</b>”. Bueno, me llevan a quirófano ese séptimo día. Y ahí veo un punto blanco. Yo desconocía la palabra tumor. El tipo empieza hincha de qué sos, de Boca, te hacen el biri-biri los anestesistas por supuesto. Me ponen la máscara blanca, me acordé de San Nicolás. “Cerrá los ojos, la virgen te va a ayudar”. Y esa luz que está ahí vino. Una luz normal. Vino, se quedó conmigo. La sensación que yo sentí es que me dijo “quedate tranquilo que va a estar todo bien”. Tres segundos. Me levanto. Luz, luz, luz, luz. Esa luz se va, se va, se va, se va. Me despierto. Miro para mi costado: mi papá. “Papi, ¿por qué no me operaron todavía?”. “No, ya te operamos, estamos al otro día”. Viene una nube. Me da algo frío. Me duermo. Me levanto la segunda vez mejor. Miro esa luz. Digo “papi ¿qué es esa luz que está ahí?”. Porque yo sentía que me había cuidado pero no le quería decir. Me dice “no, estamos en terapia intensiva y enfrente está el cuartito donde los padres enchufan los celulares”. Hay un altar. Le digo “¿y está la Virgen ahí?”. “Sí, ahí está la Virgen. ¿Querés que cierre la puerta?”. Mi viejo, familia humilde, siempre las puertas abiertas. Y en San Nicolás lo hace hasta hoy y yo me pongo loco. Y me dice “¿querés que cierre la puerta?”. “No, no, dejala. ¿Cuánto tiempo duró la operación?”. Diez horas. Bueno. Me duermo. Me levanto la tercera vez mirando esa luz y me pongo a hablar. Acordate: jugaba al fútbol, lateral derecho, mediocampista derecho, jugaba al básquet. Me quiero levantar y no puedo. Quiero mover las piernas y no puedo. Mi papá me empieza a hacer como unos mimos en las piernas, él sabiendo, yo no. Sentía cosquilleo. Y yo miraba la luz y moví la izquierda un poco. La derecha nada. Cuando me pasan a los días a la sala común conozco a mi neurocirujano que lo quiero nombrar, Carlos Rutabul, que me salvó la vida. Yo estaba a sonda por todos lados, tomando un energizante de leche chocolatada porque tenía que subir el peso que había perdido. Viene, se sienta: “yo soy quien te operé. La operación fue un éxito”. “Menos mal -decía-, no puedo caminar, me tienen que llevar hasta el baño o poner la chata”. Y me dice “<b>esta pierna -no la podía mover, me toca la derecha- es un bebé. ¿Sabés cuánto tarda un bebé para volver a caminar? Un año</b>”. Exactamente un año silla de ruedas, andador, muletas, rengueando para volver a caminar. Me acuerdo que el Mundial de Francia 98 lo pasé bastante en cama, por eso decidí ser periodista, porque miraba tanto<i> TyC Sports</i>. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3BMMBO4V3FC37MGMDJD5L2WGYY.jpg?auth=b22eeae763136ff4c2f2874f5d25291d4af7b97ffaae1ebd29d380c6a5c655cd&smart=true&width=1920&height=2549" alt="Gustavo junto a Ezequiel Cano, uno de sus amigos de toda la vida." height="2549" width="1920"/><p><b>— ¿La rehabilitación dolía? </b></p><p>— No, dolían cuando me esguinzaba estando parado porque mi cerebro al tener un problema neurológico creía que el pie estaba así y me tenía que volver a poner una bota. Yo me esguincé como quince veces la pierna derecha. </p><p><b>— Pero vos sabías que ibas a volver a caminar. </b></p><p>— Yo sabía que iba a volver a hacer la vida que tenía. No profesionalmente, no a ese nivel, pero yo sabía que soy un competitivo y quiero ganar y nadie me va a ganar, nunca me puse en papel de víctima.</p><p><b>— ¿Los médicos sabían que ibas a volver a caminar o era incertidumbre? </b></p><p>— No, para los médicos era no. Porque incluso mi neurocirujano me dijo “yo te operé a ojo”. ¿Por qué tardó tanto la operación? Porque a mí me limaron las vértebras. Yo no tengo los piquitos de las vértebras. Me las limaron todas para poder extraer de adentro de la médula el tumor. Y hasta que ellos no sacaban todo ese hueso y entraban no sabían qué hilos que vienen del cerebro tocaban.<b> El porcentaje científico era que no iba a poder volver a caminar</b>. Hoy uso una plantilla de dos centímetros, tengo treinta y pico de grados de escoliosis, me quedó una vejiga neurogénica, me operaron del riñón, pero vos decís “¿ahí vino lo malo?”. No, lo peor vino después. Urodinamias cada tres, cuatro meses. He llegado a orinar coágulos de sangre así de grandes. Tengo este dedo medio roto porque un día me agarró infección urinaria después de hacerme una urodinamia y cada vez que salía un coágulo, yo le pegaba una piña a la pared sentado en el inodoro porque es un dolor terrible. Y después usar el corset, porque <b>yo tenía tanta desviación de columna que me pusieron un corset Milwaukee</b>, el que lo abrís y lo cerrás. Es fundamental para dormir. ¿Y qué pasa? Mi columna quería hacer esto a los 11, 12, 13 años y el tumor me provocaba el dolor. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZW4AJKZZPJALPNHVHOGAISY5QY.jpg?auth=e118c2086b68e92d895217fc51aa486872b061d3306271fc02a1f3e91c6dafce&smart=true&width=1920&height=1072" alt="Gustavo Mendez: "Nunca me victimice"." height="1072" width="1920"/><p><b>— ¿Qué tipo de tumor?</b></p><p>— Es una astrocitoma que obviamente al operar a ojo puede quedar una recidiva, lo que se llama un pedacito y que puede ir creciendo. Eso me enteré en 2013 cuando tuve un pico de estrés trabajando en el diario <i>Perfil</i>. Trabajaba mucho. Ya había terminado la carrera de locutor nacional que entré en el ISER después de haber estudiado en Buenos Aires periodismo y cuando fui me dice “acá veo algo”. Imaginate cuando le conté a mamá, vienen todos los fantasmas. Pero yo estuve bastante tranquilo. Porque cuando entraba en el consultorio de Carlos era como el que me salvó la vida, junto con el hospital Garrahan y Dios y María, la Virgen, y el amor de mi familia y toda la gente que rezó. Y me dijo “tranquilo, lo vamos a monitorear, puede ser que sea -como yo te operé a ojo- una cicatriz que queda líquida adentro o puede ser un pedacito de tumor o un quiste que quedó”. Pero <b>nunca me victimicé, siempre fui de ponerle el pecho</b>. </p><p><b>— ¿Vos sentís que esa luz era la Virgen? </b></p><p>— Sí, estoy seguro de que era la Virgen. No tengo ninguna duda. Se me da con cosas que se han manifestado no viéndolas pero siempre confié, es como que me entregué directamente. Esa luz para mí que vino fue la Virgen, la fuerza de la oración de un montón de gente que rezó, de mi familia por supuesto, y me han pasado un montón de cosas que tienen que ver con la Virgen entendés. Cuando me iban a operar la segunda vez del reflujo renal, porque al no poder orinar la vejiga se me hizo una pelota, se te rompe el catéter en la válvula y me volvía el líquido del riñón, que era un dolor horrible. Cada vez que orinabas sentías un fuego que te volvía al riñón y te lo iba dañando el riñón. Me iban a operar un 5 de julio… </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Q4HJC4URT5ATJFT3RLIKLKFFLA.jpg?auth=95518b8909ff10793d867a70b2b3ac8429a813f4093e532017496bddd17be860&smart=true&width=1920&height=1892" alt="Gustavo junto a sus padres, Norma y Jorge." height="1892" width="1920"/><p><b>— ¿Cuánto tiempo después? </b></p><p>— Fue cinco años después. ¿Por qué? Urodinamias, un montón de cosas. A mí me iban a operar y yo iba a orinar por el ombligo. Le pedí tanto a la Virgen, hice todo, las dietas, todo a rajatabla. Y te lo pintan como que está todo bien y yo sabía que no estaba todo bien. Por suerte, gracias a Dios, todo salió bien y me dijo no te vamos a operar de esa cirugía estética de orinar por el ombligo, sino te vamos a operar del reflujo renal y vamos a ir viendo. El tema que el estudio del reflujo renal se llama cistouretrografía y es peor que la urodinamia. Es lo peor que hay. Yo ya estaba viviendo en Buenos Aires porque me había venido a través de una beca a estudiar al Círculo de Periodistas Deportivos. Boyé por casas de familias porque no había ni para una pensión, entonces vivía en Villa Madero, me tomaba el 103 una hora y media hasta la Facultad. Vivía en San Martín. Todas casas de parientes que me dieron un techo y comida. Era tanto el deseo y el sueño de convertirme en periodista. Después me invitó Andrea, con su hijo, a vivir en un departamento acá en Microcentro que iba caminando a la Facultad. Entonces vi todas las realidades.</p><p><b>—¿Era una pareja tuya? </b></p><p>—No, era la preceptora del colegio. Su hijo, Nico, venía a estudiar a Buenos Aires y no quería que estuviese solo. Me invitó y compartimos un año un departamento así que también agradecido. Son todas las cosas que me ayudaron a poder seguir con mi sueño. Cuando me van a operar me dicen “tenés un problema en la sangre que no nos saltó en la primera operación y ahora sí, tenemos que hacerte estudios”. Los estudios eran 14 horas sentado y me cortaban con trinchetas para saber por qué no me coagulaba la sangre. Tengo un problema que se llama von Willebrand factor 8 que es hereditario: no me coagula la sangre. Sobreviví a una operación de 10 horas sin que me coagulara la sangre. Es lo que yo pensaba obviamente. Me volvieron a operar. Me dieron fecha de la operación del riñón para el 25 de julio, que es el día de la Virgen de Rosario San Nicolás.</p><p><b>— ¿En esa operación también la sentiste a la Virgen? </b></p><p>— Sí, cuando me dieron la fecha del 25 porque era una operación heavy del riñón. Porque si no salía tan bien me tenían que hacer una cirugía estética. Igualmente hacía dieta, usaba un corsé. La mirada del otro es muy fuerte. Te estoy hablando cuando yo tenía 13, 14, 15, 16 años. Me llevé el corsé a Bariloche, vos entrabas, la persona que te veía desconocía y te decía “¿qué te pasó, tuviste un accidente?”. Tenía que tener una fuerza de voluntad y una fuerza mental muy fuerte para atravesar todo eso. </p><p><b>— ¿Tus compañeros te ayudaban? </b></p><p>— Muchísimo. Después yo volví otra vez al colegio privado San Juan Bautista en San Nicolás y nunca sentí bullying. Un día me caí cuando yo ya había pasado a las muletas y me ayudaron. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6RXNHQNJPNFXVM5SU24V5O2XO4.jpeg?auth=c1e9a9fb02d9e7f8a53fe59d7d27b8d7a4f04368aa6c3397e64bf29715f4445e&smart=true&width=1280&height=1258" alt="El sueño de ser periodista comenzó cuando debía guardar reposo." height="1258" width="1280"/><p><b>— A mí me parece muy importante que hables de la presencia de la Virgen pero deja muy claro el rol fundamental de la ciencia y la medicina. </b></p><p>— Del Garrahan, de los médicos. Todos. A Alderete, mi oncólogo, yo le decía “voy a trabajar en la televisión, usted me va a ver en la televisión”. Mariano Noel fue el que me dio el corset, el traumatólogo. La salud no tiene precio. Y al Garrahan totalmente agradecido. Yo tuve una gripe en comparación de los casos que hay ahí adentro. Y nadie me lo contó, yo lo vi en persona. Un día mi mamá me dice “hay una chica de El Dorado, Misiones, que quiere venir a jugar las cartas con vos, ¿querés?”. “Dale, perfecto, sí, no hay problema”. Entra, la totalidad de su cuerpo, una nena de 14 años, totalmente quemado. En un campamento en Misiones se le cayó una olla entera de aceite hirviendo. Tenía 33 operaciones. Divina, una persona hermosa. Jugamos a las cartas. Nunca tuve prejuicios. Ahí tomás real dimensión de lo importante que es la salud en la vida. </p><p><b>— El Garrahan, por supuesto, hace un trabajo espectacular. </b></p><p>— Todos. Del primero al último. De la enfermera, del que te recibe, del camillero, Todos. Siempre que puedo he llevado artistas al Garrahan. Trato de darle alegría a los chicos porque cuando van están todo un día ahí adentro. Yo <b>dormía en los pasillos con el corsé puesto tirado en el piso porque llegaba a las siete de la mañana y me iba a las tres de la tarde</b>. Porque atienden de todo el país: metía tres, cuatro turnos o estudios, me compraba el diario <i>Clarín</i>, escuchaba la radio porque yo ya quería ser periodista y me informaba. Estoy eternamente agradecido. Tenemos para mí los mejores médicos del mundo no solamente en lo humano sino también en lo científico. Son lo más. </p><p><b>— ¿Cuándo te dieron de alta? </b></p><p>— Tardé 10 años en estar bien. Hasta los 23 más o menos ya empecé a salir del Garrahan y tener ya mi historia clínica para llevarla.</p><p><b>— Dejó de ser un tema permanente de la salud. </b></p><p>— Nunca fue un tema permanente de la salud en mi vida. Incluso cuando apenas me operaron y me dieron de alta. Nunca. Nunca. Yo quería volver a la matinée en Jetro en San Nicolás. Quería volver a jugar al básquet. Nunca fue un tema de victimización ni tener una prioridad. Nunca. Es más, te voy a contar algo, esto es fuerte porque a mí me marca a fuego de quién soy hoy, la independencia y todo lo que construí. Viaje a Bariloche. Había que votar a quién le daban los liberados. Impresionante, gané por goleada. Y yo lejos de decir “gané”, a mí no me gustó. Porque hablaba de la carencia o la necesidad. Entonces todas esas cosas yo no me las olvido. Para nada. Cuando yo entro a trabajar al diario <i>Perfil </i>hice dos cosas: me puse una prepaga porque no la tenía cuando me pasó y me pedí la tarjeta de crédito porque no la tenía cuando quería comprarme los botines o las zapatillas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YUD7N5HZIZDYZMPTZUK3PJBGOU.jpg?auth=f75c9100a6630f777218c2591d400c022ecd824caa84234f47136a3c952faba4&smart=true&width=1920&height=1864" alt="Hoy acompaña a Moria Casan por canal 13 y conduce La Posta." height="1864" width="1920"/><p><b>— Tampoco le tuviste miedo al laburo. </b></p><p>— Nunca. No, no. Siendo licenciado en periodismo trabajaba en uno de los clubes de San Nicolás en los veranos con el famoso chapitero que se le llama, que te traen el carnet e ingresan. Que lo tenés que controlar que entren por la ducha. Yo ya era licenciado en periodismo pero necesitaba plata. Trabajé tres días en una en una heladería donde no me habían hecho obviamente el psicofísico y comenté el tema del problema de salud y estuve tres días y me dijeron mira, no podés trabajar acá porque en verano bajamos 300 tachos de helado que llegaba de otra provincia. Trabajé en una tienda de ropa. Incluso cuando yo empiezo a colaborar con el diario estaba trabajando en una tienda de ropa y la primera nota fue con Alejandro Dolina, yo tenía 22 años. Y Dolina no le daba notas a Perfil y yo rezaba por favor que me dé la nota, que me dé la nota, que me dé la nota, hasta que un día me llaman y me dicen hoy a las seis de la tarde tenés la nota y yo estaba haciendo un noticiero en una radio allá entendés. </p><p><b>— ¿Soñaste mucho este presente? </b></p><p>— Lo soñé pero sobre todo lo trabajé. Lo trabajé con decisiones. Decisiones donde me ofrecían cosas que no quería hacer y por ahí me ingresaba dinero, pero preferí decir que no para construir una carrera. Y lo soñé muchísimo. Lo estoy disfrutando. Y no es que me quedo. Hoy siento que llegué acá a base de mucho trabajo, mucho amor, mucha paciencia, muchos no y aprovechando las oportunidades. Y siendo agradecido. Vos me das trabajo yo te agradezco trabajando todos los días y con la camiseta recontra puesta. Tal vez no te digo gracias todos los días, pero yo cuando me siento ahí voy preparado para darte lo mejor de mí. Les agradezco a las personas que me dan oportunidades en lo privado, en lo personal y en lo profesional, dándole todo de mí. Esa es mi manera de agradecer. </p><p><b>— Moria es súper generosa. </b></p><p>— Moria es lo más grande que hay. Estoy agradecido de la vida de trabajar con ella. Muy generosa. Lo que es delante de cámara es mejor fuera de cámara. Me ha dado muy buenos consejos. Ha estado, ha tenido el gesto de estar en mi cumpleaños y decirme unas palabras delante de mis padres y llamarlos a mis padres. Es uno de los agradecimientos que tengo en la vida. Y para con ella mi agradecimiento eterno. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UZTSKPFVQ5DPDBPBP3ZF77BVPE.jpg?auth=4614915603594c25855637a7e141245d95b1a7067a0e8d57be67b37d608dcd1c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Gustavo Mendez junto a Tatiana Schapiro en Infobae." height="1080" width="1920"/><p><b>— Viene un Gustavo del futuro, un Gustavo dentro de 20 años. ¿Qué le preguntarías hoy? </b></p><p>— ¿Disfrutaste? Me cuesta mucho disfrutar. Si bien tuve el apoyo de mi familia, de mis seres queridos, todo lo logré yo subiéndome al bondi y yo yendo a las paralelas, yendo a hacerme los estudios. Ya en un momento mis viejos obviamente no me acompañaban a hacer los estudios. Yo golpeando las puertas. Yo pidiéndole a uno. Yo tratando de aprender. Yo tratando de alquilar un monoambiente en el que viví seis años en Caballito con una escritura trucha que había comprado porque estaba desesperado y necesitaba alquilar algo y porque en mi casa no había escritura.</p><p><b>— Para garantía era esa escritura. </b></p><p>— Para la garantía, exacto. Entonces ¿disfrutaste? ¿Todo lo disfrutaste? Yo estoy tratando de disfrutar. Hoy voy todos los días feliz a trabajar con Moria Casán y mis compañeros. Todos los días. Y lo agradezco. Y si hay que bailar bailo. Y si no hablo en el programa no importa, yo estoy ahí. Era el lugar en el que quería estar. No hay más. ¿Qué hay más de Moria Casán? Siempre digo lo mismo. No sé, me invitan a ver Arjona al Arena y me invitan a comer agradecido y yo le digo a mi novia “disfrutemos esto porque no hay más”. <b>Nos están dando sushi para comer. Lo mío eran los lunes comer sopa. No había vacaciones</b>. Yo de vacaciones me fui a los 25 años a San Bernardo. Esas fueron mis primeras vacaciones. </p><p><b>— Me quedo con esto: disfrutar, que es súper importante.</b></p><p>— Por eso hablo de mi papá y de mi mamá, tratar de honrarlos y compartir. Hoy en día está el mundo tan superficial, egoísta, oscuro, hay que mostrar la unión de la familia con sus defectos, con sus peleas, pero que siempre pregone el amor y la fraternidad. Me quedo con eso.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/5HHU25LPBZASZFJR25RU7PFKVM.jpg?auth=76cdb4c80631429d23f2b7a7b6ed82bd993e8f641f5af5126563b6c6ed003128&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“¿Cómo me pudo hacer tanto daño quien me tenía que cuidar?”: el conmovedor testimonio de Lolita Campos sobre el abuso intrafamiliar y su proceso de sanación]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/24/como-me-pudo-hacer-tanto-dano-quien-me-tenia-que-cuidar-el-conmovedor-testimonio-de-lolita-campos-sobre-el-abuso-intrafamiliar-y-su-proceso-de-sanacion/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/24/como-me-pudo-hacer-tanto-dano-quien-me-tenia-que-cuidar-el-conmovedor-testimonio-de-lolita-campos-sobre-el-abuso-intrafamiliar-y-su-proceso-de-sanacion/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la autora repasó el largo camino que la llevó a reconstruir su historia tras años de silencio. Habló del impacto que tuvo revelar la verdad, las heridas que dejaron la culpa y el juicio familiar, y de cómo la maternidad y la escritura transformaron su vida]]></description><pubDate>Fri, 24 Jul 2026 06:53:30 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Cuando me despertaba decía: ‘¡P*ta madre!, otro día siendo yo’. Sentía que tenía un defecto, que había algo en mí que estaba totalmente roto y que no había manera de coserlo”, relató <b>Dolores Campos</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al recordar el camino íntimo de trauma, silencio y reconstrucción que atravesó.</p><p>Lolita es su seudónimo literario. Es escritora, conferencista y viajera argentina. Nació en Buenos Aires, pasó parte de su infancia en Francia y en la provincia de Santa Cruz, y más tarde adoptó un estilo de vida nómade que marcaría su obra. Tras desempeñarse como maestra y diseñadora, encontró en la escritura el medio para narrar experiencias atravesadas por la memoria, el dolor y la resiliencia. Es autora de <i>28 Rulemanes</i>, <i>Peritos de una fuga</i> y <i>Viajar</i>, libros en los que combina relato autobiográfico, reflexión y prosa poética.</p><p>En los últimos años, su historia cobró gran repercusión por visibilizar las secuelas del <b>abuso sexual intrafamiliar.</b> A través de sus libros, conferencias y <a href="https://www.instagram.com/camposlolita/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/camposlolita/?hl=es"><b>redes sociales</b></a>, se convirtió en una voz de referencia para miles de personas que encontraron en su testimonio una forma de ponerle palabras al dolor y al camino de la reconstrucción personal. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BDJ6XLSCONDYFEYUGOAD5FP2OM.jpg?auth=934cc19bb97a4571f2a706a01dd85ba9300ba7cf3f5018fc6bec224d05ee9eba&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Lolita Campos: "Estoy muy orgullosa de la mujer que sé que me voy a convertir" height="1080" width="1920"/><p><b>—Me encanta tenerte acá porque creo que tu historia merece ser contada y en este espacio cada testimonio inspira o identifica a quienes están del otro lado. Hay historias que nos atraviesan y cuando las escuchamos nos resuenan. Pero antes de empezar, quiero preguntarte en qué momento de tu vida estás. </b></p><p>—Estoy duelando, recientemente separada. Obviamente con las heridas a flor de piel. Nunca me separé o me divorcié con una hija, así que todo es nuevo. Cuando mis seres queridos me preguntan: “¿Cómo estás? ¿En qué estado estás?”, les digo: “Todo es desconocido, es una sensorialidad completamente nueva”. Desde chiquita quizás me pasó de sufrir muertes cercanas de primas, abuelos. Entonces, cada vez que pasaba, volvía a pasar y medio que tenía el <i>spoiler alert</i>.</p><p><b>—De lo que habías sentido otras veces. </b></p><p>—Claro. De cómo iba a ir, cómo el agua se iba a ir calmando y cómo me iba a ir sintiendo. Y en esta vuelta estoy totalmente desorientada, desvalijada. Entonces, no sé en qué instancia me encuentro. Por momentos digo: “Ya estoy re cerca de estar bien”. Lo único que sé es que estoy muy lejos ya de la persona que quería dejar de ser. </p><p><b>—Eso no es poco y es un proceso, ¿no? Haciendo un paralelismo con la lectura, ya que sos una gran escritora, ¿sentís que cerraste un capítulo o sentís que terminaste directamente el libro? </b></p><p>—Sentí que cerré la trilogía de mi vida. O sea, que sé que es hasta acá… ¿Viste como en los países tienen su banda cronológica de los hechos trascendentes? Bueno, siento que hay un antes y después de esto en mi vida. Siento que realmente ahora es mi verdadero no sé si renacimiento o reencarnación (risas), no sé en quién me voy a convertir. Pero sí estoy segura que había un tamborcito adentro mío ya hace rato diciéndome: “Basta”. <b>Sentía como si mi pasado fuese una sentencia y no lograba realmente aggiornarme a esa intuición</b>, a esa nueva vida que quería vivir y despojarme de esa versión mía que no me gustaba. </p><p><b>—Cuando decís: “Mi pasado fue una sentencia”, ¿a qué te referís concretamente?</b></p><p>—Cuando conoces a alguien y te presentas, cargás con una mochila de abuso sexual intrafamiliar. Yo creo que la sociedad todavía no está preparada para mirar esa batalla, esa supervivencia con admiración. La miran como con lástima, como: “Uy, esta mina si pasó por eso debe estar un poco tocada”. Como si nos condenara casi a un tipo de locura o a decir: “Esta mina debe ser difícil con esto que le pasó”.</p><p><b>—Para quienes no te conocen, ¿quién es Lolita? </b></p><p>—Hoy me cuesta mucho definirla. Fui una niña muy rebelde, una adolescente totalmente rebelde, que cuando terminó el colegio decidió agarrar su mochi e irse a viajar. <b>Fui una mujer en una búsqueda infatigable de su paz. </b>Entonces, si me tengo que describir a la anterior, te digo una luchadora total de su paz que logró encontrar en la escritura su forma de transpirar. </p><p><b>—¿Y qué te quitaba la paz? </b></p><p>—La familia es algo que… Pensá que tirás la torre, el jenga lo desarmás por completo, esa figura que tenía esa persona en la familia. Obviamente enseguida el foco está puesto en lugar de tomarte como una víctima que pasó por eso, <b>sos la persona que está tirando la familia, está manchando el apellido y sos la “culpable” del dolor de todos los integrantes de la familia</b>, que el árbol genealógico es gigante y sos la que le está poniendo voz a ese dolor.</p><p><b>—Hubo muchos años en donde no recordabas ni eras consciente de lo que te había tocado vivir, ¿no? </b></p><p>—Sí, entre los tres y los ocho años. </p><p><b>—En todo ese proceso hasta que vos supiste lo que había sucedido en tu vida, en tu casa, con personas de máxima confianza que eran parte de la familia, ¿qué te resonaba física y emocionalmente que te hacía sentir que te faltaba paz? </b></p><p>—Primero mi vínculo conmigo misma. <b>Era un odio a mí misma, inconvivible. Yo sentía que tenía un defecto, que había algo en mí que estaba totalmente roto y que no había manera de coserlo</b>. No había manera. Y después, obviamente, empezó con los síntomas físicos, muchísimos. Fueron muchos síntomas uterinos. La pasé fatal. Y obviamente ahí me decidí a empezar a investigar. Yo tenía mis imágenes, no el rostro...</p><p><b>—O sea, vos tenías una conciencia de que habías estado expuesta a una situación de abuso, pero no tenías claro quién, cómo ni dónde. </b></p><p>—Eso siempre lo recordé. Siempre tenía la misma imagen. Después, cuando logré dar con el rostro, las imágenes empezaron a ser cada vez más nítidas y en diferentes momentos. Y ahí yo siempre digo, no sé si es polémico, pero cada mujer se enfrenta a diferentes duelos y formas de salir adelante. <b>Mi trauma en sí, para mí se me acentuó mucho más en el momento de hablar con la familia, por la reacción</b>,<b> por la culpa de ver a mi viejo llegar y saber que se le había roto la mirada. </b>Sentir la culpa dentro mío de decir: “Se la rompí yo”. Si yo no hablaba, todo seguía igual. Pero la consecuencia la pagaba yo en ese silencio insoportable, físico, mental, anímico y sentir que me tenía que exiliar. <b>Yo me fui 12 años a viajar por el mundo porque sentía que en mi casa no pertenecía. </b>Sentía que si yo estaba dentro de casa, la familia no funcionaba. Si yo estaba afuera, todos funcionaban bárbaro y que era mejor que la oveja esté lejos.</p><p><b>—Cuando vos lograste ponerle rostro a tu abusador y entendiste que era un miembro de tu familia, que ya había fallecido, ¿correcto? </b></p><p>—Sí. Ya había fallecido. </p><p><b>—Lo pudiste compartir y sentiste que todas las miradas se redirigieron hacia vos de una manera de profundo dolor, pero ¿sentiste apoyo de alguno de los miembros de tu familia?</b></p><p>—Totalmente. Mi familia núcleo: papá, mamá y hermanos fueron un muro, fueron incondicionales, estoicos al lado mío, obviamente con sus dolores y después, con el paso del tiempo, empezaron a sanar esos procesos. Pero después la familia más grande: tíos, primos y demás, sí sentí que el foco estuvo puesto en mi personalidad, en cuestionar… Yo justo ahí me casé, en medio de todo ese proceso. Nunca me voy a olvidar esta frase: “No está tan triste si se está casando. No vaya a ser cosa que esto no sea verdad y sea una forma de llamar la atención”. El mundo no está preparado hoy para acompañar. Creo que cada vez más sí, gracias a Dios. Pero en ese momento, yo sentía que tenía que justificar cada palabra, que tenía que pensar cada oración con exactitud, no vaya a ser cosa que sea malinterpretada y que mi verdad sea puesta en un laboratorio, como “a ver dónde se equivoca, a ver dónde algo falla”. <b>Se me pidió hasta que dé detalles: </b>“¿pero cuándo era? ¿En qué horarios? ¿Qué tenías puesto?”</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RW7KWB7STJFVBAY5WOLJUXZ7VQ.jpg?auth=abdb39ddba8e96d694ecc57462583884680f62b9bfb341da7796caa903dd272e&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Me fui 12 años a viajar por el mundo porque sentía que en mi casa no pertenecía", recordó Lolita" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Recordás el momento exacto que pusiste rostro a tu abusador? </b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Qué tuviste que transitar para, en esa búsqueda, poder ponerle nombre y cara? </b></p><p>—Yo siempre lo recuerdo como un tamborcito que sonaba dentro de una manera tan fuerte, pero tan fuerte, como si yo misma del futuro me estuviese diciendo: “Vas a llegar, pero te tenés que meter en el barro, te tenés que arremangar, vas a estar hecha pelota, pero no queda otra”. Había un envión de mí que decía: “Bueno, sí. Dale para adelante”. Pero después era otro que decía: “Pero estás viajando, estás bárbaro, estás chocha de la vida. Mirá los paisajes”. Era un tire y afloje interno insoportable hasta que llegué a Perú. Fui a hacer una ceremonia de <b>ayahuasca</b>, que es una medicina ancestral. Le tenía pavor porque yo sabía que en el momento en el que fuera a hacerla iba a surgir esto. Me levanté ese día con tortícolis, dura y me fui a hacerla igual. En la ceremonia, en la madrugada, me encontré con el rostro. </p><p><b>—¿Fue nítido? ¿En ese rompecabezas que vos tenías, la pieza que faltaba la pudiste poner?</b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿No tuviste ningún tipo de duda?</b></p><p>—Ningún tipo de duda. Obviamente el dolor desgarrador me acuerdo de estar gritando y diciendo: “Por favor no. Porque ¿qué hago yo con esto? ¿Qué hago?”. Yo me acuerdo que salí de la ceremonia al día siguiente y mi sentencia dentro mío fue: <b>“Yo muero con esto, yo me voy a la tumba con esto”. </b></p><p><b>—Habías decidido no contárselo a nadie. </b></p><p>—De ninguna manera. Yo decía: “¿De qué va a servir? ¿Qué va a cambiar para el resto del mundo? Si la que lo pasó fui yo. Me la tengo que bancar”. Era la culpa y la responsabilidad que yo sentía. Si yo ponía audible lo que me estaba pasando, le ponía el <i>on</i> a lo que me estaba pasando adentro. P<b>ero ahí empecé a adelgazar, llegué a pesar 38 kilos, me rapé y obviamente el ruido interno se empezó a ver externamente</b>; y mi mamá se dio cuenta que algo estaba mal...</p><p><b>—Pero hasta ese momento vos estuviste en silencio. </b></p><p>—Sí en silencio total y convencida de no contarlo. En ningún momento titubee. Convencidísima que esto iba a morir adentro mío. Yo había tenido una pausa bastante silenciosa en el grupo familiar. No hablaba, no me comunicaba y mi vieja insistió bastante hasta que un día me llama por videollamada. En ese momento no se acostumbraba tanto porque era antes de la pandemia.</p><p><b>—Y en la dinámica de ustedes como vos vivías de viaje era más común.</b></p><p>—Claro. Me llama y la atiendo. Fue rarísimo porque no siempre tenía wifi y había que arreglar con tiempo la llamada para coincidir. Y ella me mira totalmente desarmada y me dice: “Por favor, decime qué te pasa. Porque no me puedo dormir. Todas las noches me voy a dormir sintiendo que te estás muriendo”.</p><p><b>—Recuerdo cuando nos conocimos tenías temas vinculados a la reproducción y te habían dicho que no ibas a poder ser mamá. Era medio sin causa aparente, pero vos tenías muy descartada tu maternidad. ¿Ella sabía de todo eso?</b></p><p>—Sabía perfectamente, pero como también yo había sido la rebelde, la oveja negra que se había ido a viajar, no sentían que era un mandato adentro mío, arraigado. No me veían como una Susanita… </p><p><b>—Pero cuando ella te decía: “Siento que te estás muriendo”, ¿pensaba en algo así de salud o le resonaba otra cuestión? </b></p><p>—Le resonaba porque me lo preguntó directamente: <b>“¿Fue un abuso?”</b> Y ahí estuve llorando como treinta minutos al teléfono. Era como si le hubiese permitido al mar arrancar el tsunami. Y yo lloraba. Y ahí ella a los treinta minutos de dejarme llorar al teléfono, se empezó a desesperar y empezó a nombrar personas. Por supuesto, quiso descartar a los más cercanos: a papá, a mis hermanos. Le dije que no, hasta que dijo su nombre. </p><p><b>—Enseguida tu madre asoció que había sido intrafamiliar. </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Le preguntaste después si ella había tenido alguna sospecha en algún momento?</b></p><p>—Nunca lo quiso y siempre fue muy castigada por lo que ella pensaba de él. Ella siempre se manifestó en contra, en muchas ocasiones. Sobre todo porque yo volví a vivir con él de grande, con este síndrome de Estocolmo que uno vuelve a quien le ha hecho muchísimo daño.</p><p><b>—Pienso en mujeres que están del otro lado y que quizás están atravesando situaciones similares y se quedaron con esa versión tuya de: “Voy a morir con esto adentro mío”. Qué injusto que las mujeres a veces tengamos que tomar ese rol de salvadoras de todo, incluso de nuestros propios abusadores, ¿no? </b></p><p>—De cuidarles la narrativa. Es terrible. </p><p><b>—Es duro, pero también profundamente inspirador que compartas tu testimonio. Lo hiciste en </b><i><b>Peritos de una fuga</b></i><b>, un libro que exige tiempo y atención porque relata con enorme sensibilidad tu historia. Pienso en quienes están del otro lado, incluso en quienes todavía conviven con sus abusadores. Ver que alguien pudo romper esas cadenas puede cambiarles la vida.</b></p><p>—Hay un momento clave que yo me acuerdo: cuando arranqué terapia con especialistas en abuso sexual intrafamiliar. Me acuerdo que yo le decía: <b>“Me odio, yo me levanto y cuando me despierto digo: ‘¡P*ta madre!, otro día siendo yo’”.</b> Y me acuerdo que Eduardo, que en el libro está como don Diego, que es mi angelito...</p><p><b>—Tu terapeuta.</b></p><p>—Sí. Me decía: “Fíjate que es tanto el amor propio que vos te tenés que decidiste hablar para salvarte”. Hoy quizás el amor propio no está puesto en que sostenerte cuesta un montón, pero me amé tanto que me banqué las consecuencias de todo lo que podía pasar después de ese tsunami. </p><p><b>—¿Qué pasó cuando tu madre le pone nombre y vos decís que sí? </b></p><p>—Le digo que sí y le hago hacer un pacto de silencio. Le digo: “Nunca más te hablo, no me volvés a ver la cara si vos decís algo”. Enseguida me empecé a arrepentir. Pero estaba desesperada por callarla. Ahí pasaron varios meses…</p><p><b>—Seguiste de viaje. </b></p><p>—Nos íbamos comunicando, ella acompañando como podía, hasta que llegué a Buenos Aires. Me acuerdo que le toco bocina. Imaginate, después de años viajando, sale mi viejo, mi hermana, mi hermana que había tenido a mi ahijada y era la primera vez que la iba a conocer. Y cuando se abre la puerta todos ahí afuera saludando y la veo a mama en la cocina lavando los platos. Y mi hermana diciéndole: “Mamá, ¿podés salir? Acaba de llegar Lolita”. Y en un momento conectamos así la mirada y yo vi y dije: “Ella sabe que vengo con esta bomba en el cuerpo”. Sabía que en el momento que yo ponía un pie en Buenos Aires, la familia iba a estallar.</p><p><b>—Pero te cumplió su palabra y no dijo nada. </b></p><p>—Cumplió su palabra. Ahí enseguida arrancamos las dos juntas terapia con el especialista, con Eduardo.</p><p><b>—En ese momento entraste en tu casa y no dijeron nada. </b></p><p>—Absolutamente nada. Obviamente, se sentía energéticamente una cosa extrañísima y había preguntas: “Che, ¿hablaste con Lolita? ¿Está bien? ¿Algo le pasa?”. Fueron meses de mucho acompañamiento y me acuerdo la primera vez que fui a este terapeuta que llegué y me acosté en su sillón. Me acuerdo que le dije: “¿Me puedo sacar los zapatos?” Y me acosté. Era como la guarida, porque ahí era todo verdad. En el momento en que salía, yo tenía que fingir. Entonces, cuando yo entraba en la puerta de él, era como que…</p><p><b>—Aflojabas. </b></p><p>—Era como si mi diario íntimo estaba expuesto y ahí era todo verdad y yo podía estar y descansar en lo devastador de sostener esta herida. Cuando salía afuera, la herida se tenía que cerrar inmediatamente, me tenía que aguantar el llanto, el nudo de garganta. Entonces, era un placer cada vez que entraba a su casa. Y me acuerdo la primera vez que llegué y le dije: <b>“¿Cómo sabés que te estoy diciendo la verdad?”</b> <b>Porque la peor batalla que yo tuve que lidiar fue con mi mente. </b></p><p><b>—¿Qué sentís que fue más difícil el momento en el que le pusiste rostro a tu abusador o esa sensación de autocuestionamiento en relación a si esa verdad era tal o había partes que estaban huecas y las estabas tratando de rellenar? </b></p><p>—Yo creo que el diario del lunes se va actualizando. Obviamente, si te habla la Lolita de Perú, te va a decir: “Cuando vi el rostro fue el peor momento”. <b>Creo que el dolor que más perduró y con el que más tuve que laburar era con la duda</b>. Era decir: “¿Qué pasa si esto fue una pesadilla y yo estoy destruyendo una familia? No puedo volver atrás”. Yo decía: “Mirá si en 10 años yo lo cuento y digo: ‘Ah, no, fue una pesadilla, al final me confundí’”. Ese era mi pensamiento. Entonces, era buscar todo el tiempo adentro mío síntomas, señales de que yo tenía quizás un diagnóstico de esquizofrenia, que alguien no me había descubierto, que yo era una mentirosa patológica y que quería llamar la atención, ¿viste? </p><p><b>—Un poco lo que pensaban algunos de los miembros de tu familia. </b></p><p>—Claro. Entonces, todo el tiempo buscaba adentro mío pistas, a ver dónde en mi adolescencia alguna vez había mentido. “¿Ves? Ahí mentí, quizás", me decía a mí misma. Porque una no se cree.</p><p><b>—Te preguntás: “¿Cómo esta persona me puede hacer esto?”</b></p><p>—Ahí arranca el proceso, quizás el último en el que me encontré fue el de la confusión. Porque yo veía las fotos de los cumpleaños y decía: “¿Cómo esta persona a la que yo muchas veces le dije te quiero y lo abracé, cómo me pudo hacer tanto daño?”. Después también se desencadena lo vincular en como después una se va vinculando en la vida, que es una de las peores cosas con las que tuve que cargar y de la que jamás voy a poder perdonar, porque <b>a la hora de vincularme siempre lo hice con una confusión extrema de dejar pasar humillaciones, mentiras, abuso psicológico total</b>. Porque si de chiquita alguien al que supuestamente me dijeron que me amaba y que tenía ese rol en mí de cuidarme y de protegerme, me hizo ese daño con secuelas emocionales eternas...</p><p><b>—Y físicas.</b></p><p>—Sí, físicas. Pero las emocionales yo creo que son eternas. A lo que le tengo que estar poniendo barniz y revisando todos los días. </p><p><b>—Claro, ¿cómo vas a confiar en un desconocido? </b></p><p>—Y elegimos mal. </p><p><b>—El terapeuta, ¿qué te decía cuando vos te cuestionabas que quizás había partes de invención y no de realidad? </b></p><p>—Me acuerdo que me dijo: “Cuando alguien tiene sarampión o varicela, no se puede mentir porque tiene toda la cara brotada. Cuando alguien tiene un dolor de muela. No lo vemos, pero toca creerle porque se está agarrado la cara, le duele y le dan medicamento. Cuando alguien tiene dolor en el alma, se lo ve en los ojos. ¿Vos te miraste al espejo?”. Le digo: “No puedo”. Yo me acuerdo, en ese momento <b>me llegaba a bañar tres veces por día, lavarme las manos. No me podía mirar al espejo. Me sentía fea, desintegrada.</b> Y me dijo: “Eso no se puede mentir, las emociones no se pueden inventar”. Así que fueron minipasitos para volver a confiar en mí misma. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HPDPUX5XSNDEXC7ZYFISY2ZF6E.jpg?auth=ae4153cad9ff02b9bf4b676a31fe84276d1abb3512ce4254d1c3ca305eb42e57&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Sentía que mi pasado era una sentencia", confesó la autora en diálogo con Luli Fernández" height="1080" width="1920"/><p><b>—Se lo contás a tu padre, se lo contás a tus hermanos, ¿qué devolución tuviste ahí? </b></p><p>—Los hermanos fueron incondicionales. Ahí a mis viejos, los dos, hicieron un trabajo espectacular porque la incondicionalidad fue de fierro. Obviamente después, con los años, cada uno fue abriendo su propio proceso y hemos discutido, nos hemos peleado, no fue todo color de rosas para nada. Pero la incondicionalidad de “estoy acá”, la sentí siempre. Después sí la primada y los tíos, fue mi gran dolor. Después de eso me fui a <b>Costa Rica</b>, pero antes de irme me atreví a una reunión más. Mi viejo se estaba yendo a juntar con sus hermanas y parte de la familia. Y me acuerdo que lo veo subirse al auto y estaba totalmente roto él. Lo miro y le digo: “Yo te acompaño”. Y papá me dice: “No. No te expongas porque te van a preguntar a vos las preguntas que me tienen que hacer a mí”. Pero lo acompañé. Obviamente estaban todos y fue una carnicería porque <b>las preguntas que hicieron yo creo que quizás ni se las acuerdan. Pero yo me las acuerdo todos los días de mi vida.</b> Porque fue como si me patearan la cabeza tirada en el piso.</p><p><b>—En un punto también hay un sentimiento de seguir protegiendo al monstruo, ¿no? </b></p><p>—Hasta el día de la fecha. Hace muy poquito fui a una reunión, donde se habló sobre <i>Peritos</i> y hablé abiertamente sobre quién era. Cuando salí le mandé un mail a quien me había recibido y le dije: “Quizás para vos esta reunión fue una de las millones de reuniones que tenés, pero yo <b>por primera vez pude decir su nombre sin sentir miedo de haberlo dicho”.</b> Porque hasta el día de la fecha lo protejo. Quizás por proteger a mi viejo, por querer seguir cuidando a la familia. Pero siento que en eso hay, de cierta manera, una complicidad con ese silencio.</p><p><b>—¿Se perdona? </b></p><p>—No. Porque hasta el día de la fecha tengo que seguir eligiendo vivir, seguir eligiendo amar la vida. <b>Todos los días es una nueva oportunidad para mí para elegir el lado de la vida.</b> Y eso es muy injusto. Porque me doy cuenta de las secuelas. El perdón es conmigo, con haberme permitido tantos años de silencio, de haber dudado tanto de mí, de haberme sentido mi propia enemiga, de haber preferido mil veces ser otra persona. A mí cuando nací me dieron un trabajo: cuidar a esta humana. Bueno, la descuidé durante muchísimos años con todo el bombardeo mental, todo el castigo, el daño que yo no había ocasionado. </p><p><b>—Hacías lo que podías con todo lo que te había pasado y pudiste un montón. A tía, tío, prima, primo, no importa, que no te creyó, que te juzgó y te cuestionó, ¿se lo perdona? </b></p><p>—Menos. Porque <b>tenían la oportunidad de hacerme el dolor más liviano y me lo hicieron profundamente más difícil.</b> Y aparte, cuando ves a tus amigas al lado tuyo son de fierro, tan incondicionales, pero tan incondicionales... A mí me encanta la gente que te espera cuando uno se está atando los cordones. Y mis amigas ¿sabés los años que me vienen esperando? Porque aparte saben el potencial que tiene mi risa, saben que puedo ser feliz y me vienen esperando en cada caída. Entonces, al ver a esos incondicionales que eran en su momento primas, tías y demás, que me vieron crecer y que en lugar de acompañar eligieron hacerme el camino más difícil, no se perdona. Y mirá que intenté. Lo intenté, lo intenté, lo intenté, pero hay algo en mí que cuando conversamos, porque nos hemos sentado a conversar, hemos tenido la oportunidad de conversar, pero hay algo en mí que lo rechaza totalmente, que sé que es la Lolita que no va a permitir nunca más que la dañen de esa manera.</p><p><b>—Después de todo ese dolor, la vida sin dudas te recompensó. Hoy estás parada desde otro lugar y el proceso de sanación te regala a Amapola. Porque finalmente, después de que los diagnósticos te decían que no te ibas a poder convertir en mamá, llegó ella. Una niña, aparte, con todo lo que eso implica. ¿Cómo fue ese proceso? </b></p><p>—Es impresionante la cantidad de aristas que tiene este proceso. A donde vas hay una mina que va a explotar. Entonces, cuando nace ella, era tal el amor que yo sentía, que me desbordaba y no la podía dejar ni dos segundos. Incluso me costó un montón darle ese espacio. Era como si hiciera un fuerte, un blindado alrededor de ella que era insoportable al principio. Pero en ese momento, pum, la mina que piso fue: che, si yo amo tanto a este ser y no quiero que le pase nada, ¿cómo fue que no me hayan cuidado? </p><p><b>—Claro, empiezan los cuestionamientos hacia arriba. </b></p><p>—<b>¿Por qué no me cuidaron?</b> Porque esto pasó durante años. ¿En dónde estaban? No por culparlos, porque yo a mi vieja le decía: “Jamás te voy a poder culpar a vos, Ni la sociedad ni yo”. La nombro mamá, pero papá también. Jamás los voy a poder culpar de lo que no se pueden ni imaginar. Obviamente que no. </p><p><b>—¿Y cuando se los preguntaste qué te contestaron? </b></p><p>—Obviamente también eran tiempos distintos, la conciencia era otra. Mamá tenía cuatro hijos, mi viejo laburaba todo el día. </p><p><b>—Aparte, ¿qué se podían imaginar esto? </b></p><p>—Y no te podés imaginar que al dejarlo con un abuelo... Pueda pasar algo así. </p><p><b>—Si pudieses tomarte un mate con la Lolita de todo ese ruido emocional, mental, físico, de antes de tomar la decisión de decir: “Voy a ir a hacer esta sesión, voy a ir a hacer esta ceremonia, yo quiero encontrar la verdad”, ¿qué le dirías? </b></p><p>—No sabés el abrazo que le daría...</p><p><b>—La apoyarías a que siga en esa búsqueda, siempre. </b></p><p>—Pero totalmente. Le daría pero el abrazo más profundo y le diría: “Fuerza, guerrera, te queda un camino totalmente incierto, pero con muchísima recompensa. Muchísima”. Y lo sé porque tengo amigas de fierro al lado que eso lo eligió esa Lolita del pasado. La familia no se elige, la historia no se elige. No pude cambiar el principio, pero pude cambiar el final con las amigas maravillosas que me han acompañado. Así que a esa muchacha la abrazaría, le pediría perdón por cuestionarla tanto. Pero que esa búsqueda infatigable nada tiene que ver con una falla en su sistema de personalidad. Tiene que ver con una intuición, que ella la sabía. Pero que había que negociar con el miedo. </p><p><b>—Y me convierto por un ratito en el personaje de Eduardo, tu terapeuta, y te pregunto: ¿ahora te mirás al espejo? </b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Y te gusta lo que ves? </b></p><p>—Sí. Y hacemos el ejercicio con mi hija todas las mañanas cuando nos levantamos. “Soy maravillosa, soy poderosa”. Obviamente hoy me encuentro en otro proceso, con otro duelo, con secuelas muy parecidas. Pero estoy muy orgullosa de la mujer en la que sé que me voy a convertir, porque ella eligió que el camino de quienes dañan, no nos pertenece. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/KNFSGPV64VGGTKGRGJG2AJRPGM.jpg?auth=1fd9a8014ef76d91178acfd641432a741ef31836df5b4b3907863fc02b54f9bd&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Dolores "Lolita" Campos con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Fer Dente habló de la soltería, explicó cómo entiende las relaciones y reflexionó sobre el paso del tiempo]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/23/fer-dente-hablo-de-la-solteria-explico-como-entiende-las-relaciones-y-reflexiono-sobre-el-paso-del-tiempo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/23/fer-dente-hablo-de-la-solteria-explico-como-entiende-las-relaciones-y-reflexiono-sobre-el-paso-del-tiempo/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el actor y director sorprendió con su respuesta sobre qué haría si recibiera un millón de dólares, reveló cómo vive uno de los momentos más importantes de su carrera y repasó el fenómeno de Hairspray]]></description><pubDate>Thu, 23 Jul 2026 15:35:46 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Yo me siento que me quedé en los 17, ¿viste? Sigo viendo a los grandes como grandes, y tal vez me llevan apenas 10 años. Me da mucha ilusión eso que dicen de que por ahí vamos a vivir hasta los 120 o 125 años”, expresó <b>Fernando Dente </b>—actor, cantante, bailarín, director de escena y conductor— durante una distendida charla en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p><a href="https://www.instagram.com/ferdente/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/ferdente/?hl=es"><b>Dente</b></a> es uno de los grandes referentes de la comedia musical argentina. Alcanzó la popularidad en 2007 al consagrarse ganador de <i>High School Musical: La Selección</i>, logro que lo llevó a protagonizar <i>High School Musical: El desafío</i>. Desde entonces construyó una destacada trayectoria sobre los escenarios con títulos como <i>Hairspray</i>, <i>Despertar de primavera</i> —obra por la que obtuvo un Premio Hugo al Teatro Musical—, <i>Casi Normales</i>, <i>La novicia rebelde</i>, <i>Peter Pan</i>, <i>Kinky Boots</i>y <i>Company</i>.</p><p>Además de su carrera como intérprete, se consolidó como director de escena y conductor de televisión y streaming con ciclos como <i>Noche al Dente</i> y <i>Paraíso Fiscal</i>. En la actualidad combina su trabajo artístico con la dirección de grandes producciones teatrales, lo que lo posiciona como una de las figuras más influyentes del género en la Argentina.</p><p>En la entrevista también habló de su rol como director de <i>Hairspray</i> y de cómo fue cambiando el significado de la obra desde su estreno hasta la actualidad. “El corazón de <i>Hairspray</i> es ser quien sos. Basta de tanto lío, de tanto odio, de tanto grito. Paremos y bailemos, pongamos el cuerpo y encontrémonos ahí”, reflexionó. El musical se presenta en el Teatro Coliseo con funciones de miércoles a domingo y un elenco encabezado por <b>Damián Betular.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/63L56FP2M5ABJJPRUW2QJUVYQE.jpg?auth=fe95919526b1cb36f256480109fcff3e3fcd59ebb0d524644a3809c81a5808da&smart=true&width=4928&height=3280" alt="Fer Dente: "Una parte del millón de dólares se la regalaría a las personas que me dieron mis primeras oportunidades"" height="3280" width="4928"/><p><b>—Vamos a arrancar con el primer juego, pero para eso quisiera saber qué es lo que vos harías con un millón de dólares. </b></p><p>—Una parte le regalaría a las personas que me dieron como esas primeras oportunidades, ¿viste? Hace poco se viralizó, no sé si era verdad o no, creo que <b>George Clooney</b> invitó a todos sus amigos a comer a su casa y abajo del plato había un cheque como de un millón de dólares para cada uno y eran sus amigos que lo habían bancado cuando él empezaba y no tenía donde vivir, los que le prestaron plata… Algo de eso haría, no sé, a mi amiga Vane Butera, que fue mi garante toda la vida en los departamentos que alquilé, hasta que compré mi casa, productores que confiaron en mí, amigos y a mi equipo, podemos poner 200 mil ahí y lo dividimos así vamos con varios.</p><p><b>—¿Y con lo demás? ¿Qué harías?</b></p><p>—Una parte la invertiría. O sea, le pagaría a alguien que sepa mucho de eso (risas). Porque me siento medio arcaico con ese universo. Por ahí cambiaría el auto, como un chiche...</p><p><b>—Como un gustito material. </b></p><p>—Sí. Y me alquilaría una casa para el verano. Una grande. Aunque me sobra un montonazo de plata con lo que te estoy diciendo, ¿eh? </p><p><b>—Para invitar a todos tus amigos, tu gente...</b></p><p>—Sí, exacto, como base. Hoy no me compraría propiedad. La tendría la plata moviéndose y la otra para devolverle a esa gente que me acompañó porque obviamente van a preferir la plata. Pero sino otra opción es hacer un viaje toda esa gente, ¿viste? Porque como siguen muy cerca de mi vida, se fueron como conociendo entre todos, entonces... </p><p><b>—¡Qué bueno! De golpe es un grupo que va a ir a esa casa que vas a alquilar en el verano y se encuentra ese cheque abajo de la mesa en ese viaje…</b></p><p>—¡Totalmente! Contratamos a alguien que cocine bien (risas).</p><p><b>—Lo llevamos a Damián (Betular) que haga los dulces.</b></p><p>—Voy con Betu y también le meto plata abajo del plato. Por aceptar hacer Hairspray y haberme regalado este hitazo. </p><p><b>—Fuiste el invitado que me dio la respuesta más original y de corazón. Es espectacular.</b></p><p>—Con esta cara de bueno (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ACEFSK3TS5EYXOGRLL2YCXAA6A.jpg?auth=2249cc562dd0cd55c2a3dbca67f0d1aacee3bc3582724c3066e1152e03b37920&smart=true&width=4871&height=3242" alt=""El corazón de Hairspray es ser quien sos", expresó Dente sobre el mensaje que busca dejar el musical" height="3242" width="4871"/><p><b>—En este juego tenés que decirme por cuánta plata harías determinadas cosas que yo te voy a proponer. Vamos con la primera: ¿por cuánta plata harías un musical, pero 100 por ciento desnudo? </b></p><p>—¡Ah! Pensé que me ibas a decir un musical que no te gusta, pero no desnudo (risas). Voy a sacar mucha plata aunque hice la versión musical de <i>Tango feroz </i>y estaba desnudo. O sea, bailaba el tango desnudo con <b>Flor Otero.</b> Y cobré prácticamente muy poca plata. Así que creo que es el momento de vengarme de esa realidad. </p><p><b>—Tendrías que reivindicarlo. </b></p><p>—Si es todo el musical, todo el musical desnudo… Por una temporada de tres meses. Dejame pensar...</p><p><b>—Calle Corrientes...</b></p><p>—Doble los sábados (risas).</p><p><b>—Le va muy bien. Doble los viernes, también. Es un éxito. Todo el mundo quiere ver esa escena tuya. </b></p><p>—¿En invierno o en verano? No es un dato menor para el desnudo (risas).</p><p><b>—En invierno. Entradas agotadas. Fila de dos, tres cuadras que da la vuelta al teatro.</b></p><p>—Y por tres meses:700 mil dólares. Y ahí me planto, ¿eh? Neto. </p><p><b>—Te exigen que estés depilado. No sé tu situación, pero... </b></p><p>—Sí, está bien. 700 neto. Porque siento que estoy pensando en cosas reales. Nadie me va a pagar eso, pero un millón de dólares directamente nadie, nadie, nadie, nadie va a pagar.</p><p><b>—Pero ojo que es como Dios te trajo al mundo…</b></p><p>—¿Decís que me quedo corto? </p><p><b>—No sé, pero tiene las entradas agotadas. Yo pediría un millón para negociar y cerraría en 800 o 700.</b></p><p>—Capaz mi representante Paulita va y pide un millón doscientos y saca más seguro (risas). No me parece tan grave igual estar desnudo en un escenario, para nada. La pasaría muy, muy mal haciendo un musical que no me gusta. Eso no hay plata que lo pague. O trabajar con gente que no me gusta cómo trabaja. Lo otro no me parece tan grave…</p><p><b>—Si sos una persona que tenés una seguridad física, no te genera tanta incomodidad.</b></p><p>—No te creas que la tengo, ¿eh? Pero bueno, pienso en el billete y digo: “Tampoco estamos tan mal” (risas). Después pago terapia y ya está. Listo. </p><p><b>—Segunda pregunta: ¿por cuánta plata podrías llegar a volver con un ex? </b></p><p>—No, no hay. Pero aparte por ellos, pobres (risas). Tengo una relación con todos mis ex, pero pobres. Me parece que cuando algo se termina... No quiero decir esas frases hechas porque muchas veces también volví… </p><p><b>—Pero ya una vez que se termina, por algo se terminó también, ¿no? </b></p><p>—Sí, me parece que sí. Y plata no. Alguno le tendría que pagar, pobres, por haberme bancado. Y otros me tendrían que pagar a mí. Pero dejémoslo a mano. </p><p><b>—Pero en el balance, ¿sentís que te han tenido que bancar más a vos que vos a ellos?</b></p><p>—Son momentos de la vida. Algunas parejas sí me tuvieron que bancar más a mí. Las que más me tuvieron que bancar a mí también las tuve que bancar yo. La dinámica era así. Una pareja de cuando era más chico fue como muy de esa manera. Y a mí me gusta acompañar. Hay una frase que me encanta que dice <b>Ricky Pashkus</b>, que es: <b>“Amar es hacer favores”</b>. Como en todo sentido, para mí hacer un favor también es hacer eso. Yo lo interpreto como…</p><p><b>—Como un servicio. </b></p><p>—Algo que te cuesta, te da fiaca, pero yo por ejemplo que hago muchas, me tomo el tiempo y dedico ese tiempo. Estoy diciendo la regla básica, por eso estoy soltero y seguiré soltero mucho tiempo, ¿no? Porque estoy como muy migaja: lo que le estoy ofreciendo al otro es tiempo… (risas).</p><p><b>—Pero el tiempo es un montón. Es un gran gesto de amor. A esta altura de la vida todos tenemos un montón de cosas: trabajo, responsabilidades, incluso pasatiempos que nos hacen felices. Y mover esa estructura para hacer algo por otra persona, de manera genuina aunque implique un esfuerzo, tiene un valor enorme.</b></p><p>—Claro. Yo lo recontra detecto en el otro, ¿viste? Esas cosas que sabes que a vos te cuestan, cuando las ves en el otro, es lindo y trato de festejarlo mucho. </p><p><b>—¿Y eso es lo mejor que das vos cuando estás en pareja? </b></p><p>—Sí, yo creo que soy buen compañero. Creo que lo soy porque me gusta el plan de acompañar, ser como el <i>cheerleader</i>, tipo porrista. Eso sí me copa. Después tengo un montón de falencias que trabajaré en algún momento. Pero por ahora pienso quedarme en este lugar de la soltería por un rato largo y ya. </p><p><b>—¿Te gusta más estar en pareja, te da igual estar soltero o te gusta tener relaciones más libres? </b></p><p>—Me parece que tiene que ver con las ganas, con el deseo que va cambiando. </p><p><b>—¿Tiene que ver con el momento y lo que te despierte también el vínculo?</b></p><p>—A mí lo que más me gusta es estar viviendo lo que quiero estar viviendo. Si es estar en pareja, estar en pareja, si es estar soltero, estar soltero. Eso me parece que es muy difícil, pero por lo menos hay que intentar, ¿no? Es re difícil vincularse, es como un misterio para mí. En todos los vínculos.</p><p><b>—Pero te has animado a vincularte. </b></p><p>—Sí, recontra. La verdad que hoy tengo que decir que sí. Soy bastante noviero, si miro para atrás...</p><p><b>—Has tenido tus historias de amor. </b></p><p>—Sí, claro. Y todas, por suerte, muy lindas y con gente muy buena. Eso para mí no es poca cosa. Me deja tranquilo, como que digo: “Bueno, está bien el radar”. Creo que me falta entender cómo es eso de vincularse, ¿viste?</p><p><b>—¿Todavía hay aspectos de los vínculos que te siguen resultando un misterio, incluso de vos mismo?</b></p><p>—Sí, sobre todo de mí mismo. Entender cómo soy o qué pienso de algunas cosas. Con los proyectos, como que voy y no reviso mucho, no miro tanto para atrás. Está buenísimo en algunas cosas. Pero estoy en un momento, entrando a una etapa nueva por ahí de la vida con otra realidad, otra dinámica, otras cosas, que merece no pasar por alto. ¿Viste que hay gente que es un novio tras otro? Yo siento que cambié mucho en los últimos años y necesito tomarme un tiempo para primero conocerme un poco más cómo soy yo ahora. Me siento muy distinto por momentos y me digo: “¿Quién es este?”</p><p><b>—¿Te pasó esto varias veces? </b></p><p>—Hace mucho que no me pasaba como esta vez, porque soy más grande y de repente también hay muchos símbolos. Creo que tener mi casa cambió muchas cosas. Es como un símbolo muy grande que apareció de repente en el escenario. Es como: “¡Ah! soy grande, tengo una casa”. Como un paso de un adulto. Pero yo a veces, la verdad que si tengo que decir, <b>siento que soy un niño a veces jugando a los papás, ¿viste? Como jugando a los grandes. Yo no sé cómo los grandes hacen para...</b> Para mí todos pensamos como: che, es mentira. Se van a dar cuenta en dos segundos que quiero a mi mamá (risas). Pero en la vida como que digo: “¿Cómo hacen?" Aunque también tengo problemas y cosas de la vida adulta. Tengo una vida adulta desde los 17 años absoluta, ¿eh? No es que me hacen las cosas ni nada. Pero me parezco medio a Peter Pan, con el bigote trucho. </p><p><b>—Es que tu vida fue hacerte cargo desde muy chico ser como un adulto. Te tocaron un montón de roles muy temprano: dar clases, dirigir, actuar y tener responsabilidades. También tus padres se murieron a una edad muy joven tuya. Capaz lo tenés tan naturalizada esa responsabilidad…</b></p><p>—Yo me siento que me quedé en los 17. Dicen que cuando tenés tu primera experiencia sexual, como era tu cuerpo en ese momento, el registro tuyo de tu propio cuerpo toda tu vida va a ser el de esa vez. </p><p><b>—¡Pero vamos a ser todos jóvenes! </b></p><p>—Bueno, cuando sea que pase. Pero la sensación que me daba a mí es que desde que yo me independicé, mi imagen de mí, que fue a los 17, es como que quedé ahí. No conscientemente, obviamente. Pero una parte mía quedó ahí. Yo me doy cuenta de que hay un montón de cosas que sigo viendo a los grandes como grandes, y tal vez me llevan 10 años, ¿entendés?</p><p><b>—Después te va a empezar a pasar que son más chicos que vos. </b></p><p>—Ya me está empezando a pasar (risas) ¡Qué horror! </p><p><b>—Y ahí decís: “Pará, crecí, soy un adulto”. </b></p><p>—Pasa muy rápido, es verdad eso. Yo compraría tiempo. Querría ser vampiro. Es mi sueño. Ser inmortal. Me da mucha ilusión eso que dicen que ahora por ahí vamos a vivir hasta los 120, 125 años. No sé con qué lo asocio. Creo que con poder transitar todo un poco más tranquilo, a un ritmo más bajo.</p><p><b>—Sin pensar en “me come el dragón del tiempo”. </b></p><p>—Claro. Sin estar pendiente de: “hace esto que ahora podés con tu cuerpo”. También es parte de la vida, igual, ese proceso y tiene su encanto. Pero ser vampiro que parece lo más canchero del mundo también y lo quiero decir (risas). </p><p><b>—Tenés que hacer una obra de vampiro. </b></p><p>—Igual me da un poco de miedo la transición, pero bueno. Y perder la luz del sol también es raro. Tendría que ser un vampiro como reload, ya a esta altura los vampiros... </p><p><b>—Un poquito 2.0. </b></p><p>—¡No lo va a rendir el sol!</p><p><b>—Que haya una tecnología, una idea que lo resuelva. </b></p><p>—Para mí existen (risas). </p><p><b>—Pero banco lo de vivir más tranquilos.</b></p><p>—Pero no más tranquilo de trabajar dos veces por semana, sino de... </p><p><b>—¿La energía física?</b></p><p>—En realidad de no tener la ansiedad, como “está esto, esto y esto”. Pero también eso arma como somos, qué sé yo. Es lo que es. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5TZI5SCKE5AL3B2OFYD35BXL5Y.jpg?auth=dde2a9bfb009ebd7545c986d65480abd3a5e16b7e8f521fa6f70a102dfce705c&smart=true&width=4634&height=3084" alt=""Me parece que me falta entender cómo es eso de vincularse", admitió Fer en diálogo con Emilia" height="3084" width="4634"/><p><b>—Vamos a jugar a “Yo nunca, nunca”, que me imagino que alguna vez lo hiciste.</b></p><p>—Por supuesto.</p><p><b> —La primera dice: “Yo nunca, nunca tuve más éxito con las mujeres que con los hombres”. </b></p><p>—Sí, claro. La historia de mi vida...</p><p><b>—Es tremendo, ¿no? Pero hasta públicamente ha pasado. Qué gracioso.</b></p><p>—Me sigue pasando. Me re sigue pasando. Creo que soy un gran yerno para llevar a sus mamás. Para las mujeres como que soy un gran nieto, como todo ese perfil. Y desde que estuve en la tele con el programa ni te explico, porque me conocen las abuelas, las madres...</p><p><b>—Claro, con </b><i><b>Al Dente</b></i><b>. Te aman y quieren que entres a sus familias.</b></p><p>—Está como todo ese universo. Eso es gracioso, pero sí me pasa seguido.</p><p><b>—¿Pero por qué con más con mujeres que con hombres?</b></p><p>—Es horrible lo que voy a decir (risas). Todas las mujeres que me lo hacen saber en chiste o lo que sea, son de <b>Emilia Attias </b>para arriba. Bueno, no hay más arriba que vos, pero digo, es como gente que decís: “¡Uf! Esto sería perfecto, bárbaro". Pero no así con los hombres (risas). </p><p><b>—Te entiendo. </b></p><p>—35 años más grandes… O cosas como que decís, no... No sé si existe una Emilia Attias hombre, pero si existe lo voy a buscar. </p><p><b>—Te amo por el halago y sí buscalo (risas). </b></p><p>—Me entendés lo que te digo, ¿no? Mujeres muy hermosas, en todo sentido, inteligentes, piolas que decís como: “Che, re”. Obviamente, por lo general son mis amigas, pero decís: “Guau, qué loco”. </p><p><b>—Para mí hay que viajar. Las culturas son…</b></p><p>—Es que me gusta mucho la gente argentina. </p><p><b>—Viajar por Argentina también. Lo que pasa es que para mí hay algo socialmente que están evolucionando en los hombres. En Argentina y en Latinoamérica en general...</b></p><p>—¿Cómo está de tu lado el mercado? </p><p><b>—Actualmente estoy en pareja con alguien que para mí vale mucho la pena. Pero no abunda, ¿eh? Entiendo lo que estás diciendo.</b></p><p>—Es difícil.</p><p><b>—Para mí hay una transformación social hace un tiempo que está dejando un poquito en jaque y en evidencia eso, pero va a obligar a que van a tener que pegar un salto cuántico. </b></p><p>—En algún momento sí, ¿no?</p><p><b>—Pero en el buen sentido, genuinamente. Y para mí se va a reversionar en algo porque sino van a morir solos. </b></p><p>—Van a terminar con nosotros (risas). </p><p><b>—Por cucaracha me dicen que en una entrevista dijiste que vos estarías con una mujer alguna vez para divertirte. </b></p><p>—No voy a desmentir a la producción porque nunca se hace eso, menos cuando te hablan por cucaracha. No voy a decir que no lo dije, porque capaz lo dije en algún contexto...</p><p><b>—Mucho archivo, me dicen. </b></p><p>—Puede ser, sí. ¡Qué quilombo! Con lo que me costó entender qué era lo que me gustaba (risas). Yo admiro a la gente como fluida. Admiro a la gente que lo puede vivir así. A mí no me pasa. Igual con esto que te decía, que siento como si fuera persona distinta ahora con esta nueva etapa, pues puede ser ¿eh? Depende qué contexto, depende cómo. Los depende, ¿viste? Esa frase que todos somos bisexuales, muchas veces me pareció como no, no, no, no, no.</p><p><b>—Por ahí desde el lugar de la diversión o de explorar. No porque te vaya a hacer replantearte nada.</b></p><p>—Debería sentirme muy cómodo, todos deberían estar muy cómodos y he tenido experiencias, por supuesto, a lo largo de estos años. Como todo el mundo (risas). Pero no. Qué sé yo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TXJH6XEQFZB5BNVW3HOCVJ26LE.jpg?auth=b521009f2b5a1678256e7001b41d6ebe17e828870a32c67fdadac1ff6124b2a2&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Fer Dente con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Tini de Bucourt y Fernando Marín: la historia secreta de un amor que no fue y el hilo invisible que los mantuvo unidos]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/21/tini-de-bucourt-y-fernando-marin-la-historia-secreta-de-un-amor-que-no-fue-y-el-hilo-invisible-que-los-mantuvo-unidos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/21/tini-de-bucourt-y-fernando-marin-la-historia-secreta-de-un-amor-que-no-fue-y-el-hilo-invisible-que-los-mantuvo-unidos/</guid><dc:creator><![CDATA[Fernando Marín]]></dc:creator><description><![CDATA[En una charla repleta de magnetismo, confesiones inéditas y una profunda nostalgia, la icónica ex top model Tini de Bucourt habla del cáncer que cambió su filosofía de vida, el amor por su vejez y la sorprendente revelación del “amor prohibido” que la unió a Marín en el pasado. Un nuevo episodio de Proyecto 86]]></description><pubDate>Tue, 21 Jul 2026 05:10:39 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Existen encuentros donde el pasado y el presente se confunden en una atmósfera de absoluta transparencia. En el sexto episodio de<b> </b><a href="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/"><b>Proyecto 86 —el ciclo de entrevistas de Infobae conducido por Fernando Marín—, la invitada es Tini de Bucourt</b></a>, referente indiscutida de la moda argentina de las décadas del 70 y 80, escritora y conferencista.</p><p><b>Tini se sienta frente a Marín</b> para regalar un diálogo que esquiva cualquier tipo de frivolidad y se sumerge en las capas más profundas de la experiencia humana. Lejos del modelaje, hoy canaliza su sabiduría a través de su espacio Mujeres con Actitud, donde organiza viajes grupales femeninos alrededor del mundo, como experiencias para conectar con la autenticidad y la espiritualidad de cada cultura.</p><p>Con su belleza natural y el carisma que la caracteriza, Tini repasa las razones místicas detrás de su repentino retiro de las pasarelas, su transformador paso por la India y el quiebre absoluto que significó enfrentar un cáncer de ovario en estado avanzado. Sin embargo, el verdadero corazón de esta charla es la asombrosa complicidad y las revelaciones cruzadas con el entrevistador: desde el violento motivo que la llevó a divorciarse del padre de sus hijos, hasta la confesión de un amor secreto y postergado. Un testimonio imperdible que culmina con una lección conmovedora sobre el <b>“buen morir”</b> y el pacto de un regalo de cumpleaños que sella una de las uniones más singulares de la historia de los medios argentinos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DN4HIKT2FFGQLGF7SDLJP7NG2Q.jpg?auth=46f02bf4522e3a0c261ccfe7a7112df9e30c1fa545d1cf2936c6812e84327f0f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Con su belleza natural y el carisma que la caracteriza, Tini repasa las razones místicas detrás de su repentino retiro de las pasarelas" height="1080" width="1920"/><p><b>Fernando Marín:</b> Me gustaría saber, ¿qué es para vos la vejez?</p><p><b>Tini de Bucourt:</b> La vejez para mí es dignidad, para mí es un arte y es muy importante sostener mi naturalidad. Me gusta mi arruga, me gustan mis canas también, pero no voy a hablar de lo físico, voy a hablar de lo que me pasa internamente. Creo que es la etapa de la vida donde realmente llegás a reflexiones muy profundas, si te animás. <b>Me gusta la dignidad de la vejez.</b></p><p><b>FM:</b> ¿Es verdad que no te hiciste nada en la cara?</p><p><b>TB:</b> Nada… ¡Sí! Me hice a los 30 años un lifting. Estaba tan “en el afuera”... ¿A los 30 años qué te pueden sacar? Nada, Fernando. Una estupidez. Pero volviendo a la vejez, por eso para mí también es muy importante limpiar todas las cosas de mi vida en el sentido emocional.</p><p><b>FM:</b> Te bajaste de la pasarela en pleno éxito, y fue una decisión tuya. ¿Por qué lo hiciste?</p><p><b>TB:</b> Tuve un sueño que era como un neón, que decía: “Bájate de la pasarela ya”. Al otro día anuncié que dejaba la pasarela, terminé esa temporada y ahí se terminó. ¿Y por qué? Porque yo sentía que venían otras cosas.</p><p><b>FM:</b> Nosotros trabajamos juntos, fuiste productora dentro de algunos ciclos que tuvieron mucho éxito y yo debo admitir que no me animé a tener una continuidad de cámara con vos. Y eso tiene algo que ver con esto de que te bajaste de la pasarela. Yo tenía miedo de que vos no siguieras. En ese momento yo era un productor de treinta y pico o cuarenta años y dije: “Si voy con Tini, Tini se va”. Vos te estabas yendo siempre “de la vida”. Te fuiste del país, te fuiste de la pasarela y te fuiste a la India. ¿Vos sentís que te vivías yendo?</p><p><b>TB:</b> Qué buena pregunta… Hoy no me vivo yendo. Me costó bastante quedarme quieta. La vida me paró, literalmente me mandó mensajes: “Tini, pará”. Yo no paraba, mi vida era desde la mañana hasta la noche trabajando, inventando cosas. <b>Bueno, la vida me paró: me agarró un cáncer muy fuerte</b>, tuve un estadio cuatro de ovario con metástasis, con lo cual estuve al borde... Ahí fue mi primera toma de conciencia de que era hora de ordenar todo. Me pararon, pero hasta que me pararon sí vivía yéndome de un lado a otro porque tengo múltiples intereses y facilidad para poner cosas en marcha. Me divertí mucho y la pasé muy bien, como cuando puse mi escuela, cuando me bajé de la pasarela, que fue impresionante. A mí me encantaba enseñar. Fue una escuela donde se formaron chicas increíbles; casi toda la camada después de la nuestra la formé yo con un equipo enorme. Fue muy creativo y yo aprendí mucha creatividad de vos, te lo quiero decir. Y bueno, después apareció la India y me fui de vuelta.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PPCG5ARMA5ADFJR6FHK7NJWAVU.jpg?auth=c0fa8827c2c845de7f78b95a5e083d13a52018b74111bbdd8981aa2c778d5f79&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Bueno, la vida me paró: me agarró un cáncer muy fuerte", Afirma Tini en Proyecto 86" height="1280" width="1920"/><p><b>FM:</b> Tenés dos hijos, una hija y un varón. Estuviste casada con el padre de ellos y a los tres años te separaste. ¿Por qué te separaste tan rápido?</p><p><b>TB:</b> Porque yo era una niña muy herida. Vengo de un origen europeo, soy la primera argentina de la familia. Crecí en absoluta soledad. Mi padre se murió cuando yo era muy chica y acá no había nadie, no había abuelos, tíos ni primos. Mi único hermano ya vivía en Alemania y yo crecí con una mamá que, por razones obvias, estaba muy deprimida. Viví como pude.</p><p><b>FM:</b> ¿Tu mamá era liberal?</p><p><b>TB:</b> Mi mamá era una húngara de una familia de muy alto nivel, muy educada.<b> ¿Liberal? No, rígida.</b></p><p><b>FM:</b> ¿La amabas?</p><p><b>TB:</b> La quería, pero no la amaba. Teníamos una relación... acá hablamos con la verdad, ¿para qué mentir? <b>Nunca tuvimos un vínculo cercano de madre e hija.</b></p><p><b>FM:</b> Vos tuviste un vínculo mucho más cercano con tu hija que el que tuviste con tu madre, por lo que decís.</p><p><b>TB:</b> Mucho más, muchísimo más. Con la enfermedad fue increíble. Ceci vive en Nueva York y tiene dos hijos, y Juan está acá en Buenos Aires y es arquitecto, una carrera que a mí me hubiese encantado tener. Él me dice: “Mamá, vos sos arquitecta de mujeres”, y es verdad, me resulta muy fácil armar y potenciar a una mujer. <b>Tengo cuatro nietos divinos, dos de Juan y dos de Ceci.</b></p><p><b>FM:</b> ¿Y Ceci con quién se casó?</p><p><b>TB:</b> ¡Qué historia! Ceci desde muy chica se sintió atraída por lo musulmán.</p><p><b>FM:</b> Atrae el misterio. Lo musulmán es misterioso desde el velo de la mujer para adelante. ¿Y qué pasó con eso?</p><p><b>TB:</b> Ella se casó con un musulmán. Yo me acuerdo de que estaba en la India, ella venía muchísimo a visitarme y un día me dice: “Ma, estoy enamorada”. Le pregunté cómo se llamaba y me dice: “Mustafa”. Yo, que no soy prejuiciosa, igual pensé: “Ups, estos son seteos mentales y de religión muy diferentes”. Ceci tenía 33 años en ese momento y tuvimos una conversación importante. Le dije: “Mirá, quiero aclararte algo. Estás en una edad en la que vas a formar una familia, pero quiero que sepas que si llega a haber algún problema y te querés separar, va a ser un temón porque <b>son culturas y cabezas muy diferentes”.</b></p><p><b>FM:</b> ¿Y cómo tomaste el día en que vino tu hija y te dijo: “mamá, me volví a enamorar, pero esta vez de una mujer”? ¿Esto no fue más fuerte que la primera vez que te dijo que se había enamorado de un musulmán?</p><p><b>TB:</b> No, para mí no. Fue aparte muy amoroso, porque ella vino especialmente a Buenos Aires para decírmelo. Me acuerdo de que estábamos en la cama, me abrazó y me dijo: <b>“mami, te quiero contar que estoy enamorada de una mujer”.</b> Le pregunté: “¿sos feliz?”. Me dijo que sí, y le respondí: “bueno, es tu vida, hija”.</p><p>Quiero hacer un paréntesis. Yo tengo la idea de que las parejas se encuentran muchas veces a partir de una herida propia. Creo que Ceci encontró en esta chica una herida que ella misma tenía. Estuvo muy golpeada por su relación anterior con el papá de los chicos. Lo trabajó muchísimo y hoy en día creo que están bastante bien con su nueva pareja. Ella es afgana, pero de primera generación norteamericana; así como yo soy primera argentina, ella es primera estadounidense.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AN4COV4XFFAPZLQMZZKPHDHKPA.jpg?auth=985c8cf3923eab411ea48c18c28f1dc1b30a5ce48d2650279d139c165d9df98b&smart=true&width=1920&height=1272" alt=""Para mí la India fue un cambio porque fue la primera vez en mi vida que fui anónima", confiesa Tini en diálogo con Fernando Marín" height="1272" width="1920"/><p><b>FM:</b> Hablaste de la India, donde estuviste viviendo y enamorada de un embajador diplomático. Por más que tengas el porte, la calidad y los idiomas que manejás, vos sos tan transparente que fuiste siempre antidiplomática. ¿Cómo te manejabas?</p><p><b>TB:</b> Igual, de la misma manera. “Papelones” la verdad es que nunca hice, pero me movía con una libertad y una facilidad enorme. <b>Para mí la India fue un cambio porque fue la primera vez en mi vida que fui anónima.</b> Fue la primera vez que el valor no estaba puesto en mi afuera. Pude mirar sin que me estén mirando. Ahí por primera vez dije: “ahora me toca ser yo”. Por eso me había bajado de la pasarela en su momento, porque sentía que por ahí no era. Cuando apareció la India fue increíble en la parte política, cultural y social. Además, abrimos históricamente la embajada de Uruguay en Delhi. Al principio no teníamos ni residencia y vivíamos en un hotel espectacular, hasta que tuve que encontrar la casa, el personal, elegir todo... Tenía trece personas de servicio a cargo, era como tener una empresa en tu casa.</p><p><b>FM:</b> ¿Aceptás tu vida como fue o hay algo que te quedó adentro, en el estómago, de decir: “Por qué no lo hice”?</p><p><b>TB:</b> La verdad es que fue una vida muy intensa, viví cosas increíbles y también pozos increíbles. No podría decirte que me arrepentí de algo. Me hubiese encantado haber estudiado arquitectura, que es como mi carrera frustrada, pero más allá de eso aprendí tanto de la aceptación... Para mí la enfermedad fue un despertador enorme para ser yo misma de verdad, no la mascarita de “ay, ¡qué divina la modelo!”. Por eso me dejé las canas, no me hago nada, <b>quiero mis arrugas, quiero todo tal cual soy.</b></p><p><b>FM:</b> Vos te separaste del embajador y estuviste muchos años sola. ¿Tiene que ver con la enfermedad o fue una decisión de vida?</p><p><b>TB:</b> Una decisión de vida. Pero tengo algo pendiente ahí, ahora sí me vino algo pendiente. Mirá que preguntás bien... (risas). Sí, me hubiese encantado y me encantaría encontrar un compañero de vida, pero una relación verdadera, un compañerismo real. Fui muy buena acompañante del embajador, fui buena embajadora y tuve antes otra relación fantástica de muchos años, pero nunca he vivido ese compañerismo, esa unión de más allá de todo…</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/24E55U4Z3RDI5ESW4VEVOXJVLE.jpg?auth=ce863bdc871039c00edd3e9e4e543a748fda00dd7bb485d68ac85cd280aa998b&smart=true&width=1920&height=1284" alt=""Sí, me hubiese encantado y me encantaría encontrar un compañero de vida, pero una relación verdadera, un compañerismo real", afirma Bucourt" height="1284" width="1920"/><p><b>FM:</b> De apretar una mano.</p><p><b>TB:</b> Sí. Punto. Explicaste perfecto.</p><p><b>FM:</b> ¿Sufriste violencia de género?</p><p><b>TB:</b> Sí.</p><p><b>FM:</b> ¿Te defendiste?</p><p><b>TB:</b> Yo soy muy drástica: cuando sucedió, agarré a mis dos chicos y me fui, Fernando. Yo fui mamá a los 19, a los 20 y a los 21 ya me divorcié. El papá de los chicos era un tipo bárbaro, pero era un niño tan herido como yo. Uno no se encuentra porque sí, se encontraron dos lastimados. <b>Él traía una violencia que no era por ser mal tipo, sino una violencia de niño desesperado. </b>Era diez años mayor que yo.</p><p><b>FM:</b> Cuando uno va transitando una charla como ésta, sabemos que nos están viendo, pero hablamos con una naturalidad absoluta porque a esta altura no tenemos nada que esconder. ¿Tuviste algún amor prohibido en tu vida?</p><p><b>TB:</b> Sí.</p><p><b>FM:</b> ¿Y qué te pasó?</p><p><b>TB:</b> Y... no se dio. ¿Querés saber quién era?</p><p><b>FM:</b> Sí.</p><p><b>TB:</b> Vos. <i>(Risas)</i></p><p><b>FM:</b> Bueno... yo quizás estaba enamorado de vos y como te estabas yendo siempre, nunca te pude agarrar. Yo no me animé. Y bueno, sí, era prohibido porque estábamos en épocas prohibidas. Yo era un mentiroso en ese momento, todavía no había concretado...</p><p><b>TB:</b> Eras un salvaje, en el buen sentido.</p><p><b>FM:</b> Salvaje no, al contrario, era un manso...<i> (risas)</i> Hubo una línea de amor entre nosotros.</p><p><b>TB:</b> Pero fue lindo, porque era una cosa que estaba ahí… no pasaba nada, pero estaba ahí.</p><p><b>FM:</b> Encontrémonos en el cielo, a ver, ¿qué te imaginás? ¿Te imaginás una vida eterna… o morís en polvo?</p><p><b>TB:</b> <i>(Ríe) </i>Me encanta mirarte porque te leo la mirada. La muerte es un tema que me interesa mucho. Me gustaría morirme muy bien, entera, con todos mis temas resueltos y en paz conmigo. Estoy mucho más en paz que antes. Es más, voy a dar charlas con una mujer que se dedica al “buen morir” porque me parece que es un tema del que no se habla y es muy importante abordarlo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VHTXS3E5NJEZ5AO3IWAI55ZWXA.jpg?auth=c579bf3fcf9c06f27ef3831185614a4a6680016f74736e970c197f319b017a33&smart=true&width=1920&height=1297" alt=""La muerte es un tema que me interesa mucho. Me gustaría morirme muy bien, entera, con todos mis temas resueltos y en paz conmigo", sostiene Tini" height="1297" width="1920"/><p><b>FM:</b> ¿Pero hablar tanto de la muerte no es tenerle, al final, miedo? La muerte sabés que llega. ¿Por qué hay que hablar tanto de ella?</p><p><b>TB:</b> Porque es una manera de vivir, totalmente. Para mí es otro plano. <b>Prepararte para un buen morir es fundamental.</b> Fernando, este cuerpo es solo un vehículo. Yo soy muy fierrera, vos lo sabés: andaba en moto como loca, me encantan los autos porque mi papá era corredor e iba a la Fórmula 1 con Fangio. Este cuerpito estuvo en el taller y se va a ir descomponiendo para que la almita se pueda ir. Hablar de esto le quita el miedo a la palabra.</p><p><b>FM:</b> ¿Te gustaría que te entierren tradicionalmente o te cremen?</p><p><b>TB:</b> Yo quiero algo “divino”. Tengo una gran amiga que es artista y ya le dije: “Mirá, que me cremen, pero quiero que mi cajón lo pinten bien lindo, nada de cosas de bronce”. Quiero que todo el mundo baile, que haya música, que la gente hable y se divierta. Si cuando un niño nace es una celebración, ¿por qué la muerte no puede ser una celebración de la buena vida que pasamos juntos?</p><p><b>FM:</b> ¿Y cómo son tus días ahora?</p><p><b>TB:</b> Pinto. Salí totalmente del mundo en el que estaba y pinto mucho, siempre me gustó. <b>Pinto miradas.</b></p><p><b>FM:</b> ¿La mía no la vas a pintar?</p><p><b>TB:</b> La sé de memoria, ya la tengo captada.</p><p><b>FM:</b> Bueno, entonces hagamos un trato para el próximo 12 de octubre, tu cumpleaños: ¿por qué no pintás mi mirada? Y yo te voy a regalar en una carilla lo que verdaderamente sentí por vos en un momento determinado de la vida, como devolución a tu pintura.</p><p><b>TB:</b> ¡Epa! Qué lindo, te tomo la palabra, eh.</p><p><b>FM:</b> Y quiero decirte algo importante. Me acuerdo que yo, dentro de mi agencia, había logrado la cuenta de la Editorial Abril y de su revista icónica, <i>Siete Días</i>. El interventor de ese momento me dice: “Fernando, vamos a relanzar la revista, ¿qué se te ocurre?”. Le dije de hacer nuevamente “Miss Siete Días”, pero me advirtió que necesitaba una productora de excelencia. Le dije: “Yo la tengo”, y te llamé a vos.</p><p><b>TB:</b> Me acuerdo perfecto, fue divino… ¡Y para vos más!</p><p><b>FM:</b> Sí, porque acá viene una historia que es de los dos, aunque es más mía que tuya. Vos me dijiste: “Dentro de todas las que voy seleccionando, tengo una semifrancesa, vive en las afueras de Mónaco, es divina pero no se va a quedar; seguro alguna de las etapas la gana”. Y apareció una mujer rubia, espléndida, de un metro ochenta y dos, divina. Le pregunté cómo se llamaba y me dijo “Karina”. Hizo la primera serie, indudablemente la ganó y eso me dio el pie para invitarla a almorzar. Entonces, gracias a vos, querida Tini, no solo me enamoré de esta mujer, sino que Karina es la madre de dos hijos míos maravillosos: Nicolás, que es psicólogo, y Toto Ignacio, que es un excelente músico. Yo soy padre de esos dos hijos porque vos fuiste verdaderamente la mujer que la introdujo en mi vida. </p><p><b>TB:</b> ¡Qué alegría me da! O sea que, de alguna manera, soy parte de la familia.</p><p><b>FM:</b> Sos de la familia. Gracias, querida Tini.</p><p><b>TB:</b> Gracias a vos, Fernando.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/DN4HIKT2FFGQLGF7SDLJP7NG2Q.jpg?auth=46f02bf4522e3a0c261ccfe7a7112df9e30c1fa545d1cf2936c6812e84327f0f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Con su belleza natural y el carisma que la caracteriza, Tini repasa las razones místicas detrás de su repentino retiro de las pasarelas]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Me convertí en un electrodoméstico”: la dura reflexión de Micaela Mendelevich sobre su vida antes de separarse y la exigencia de sostener el núcleo familiar]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/17/me-converti-en-un-electrodomestico-la-dura-reflexion-de-micaela-mendelevich-sobre-su-vida-antes-de-separarse-y-la-exigencia-de-sostener-el-nucleo-familiar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/17/me-converti-en-un-electrodomestico-la-dura-reflexion-de-micaela-mendelevich-sobre-su-vida-antes-de-separarse-y-la-exigencia-de-sostener-el-nucleo-familiar/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la periodista habló sobre el impacto que tuvo la maternidad en su identidad, el proceso de reconstrucción que atravesó tras el divorcio y el valor de recuperar la libertad, la independencia económica y los espacios propios para volver a conectar con sus deseos]]></description><pubDate>Fri, 17 Jul 2026 13:36:06 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“A mí el deseo de la maternidad me llevó puesto todo el resto. Mi deseo era mío. Pero medio que se me apagó el resto del planeta”, así describió <b>Micaela Mendelevich</b> la intensidad con la que vivió la maternidad y el impacto que tuvo en su vida personal y profesional en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwguLSBhDLARIsAH-yPrErpVMTXN4XjcGl1uYq4GfIqKYelHeurduqbnu74RkDcjZVlMPoJrMaAvNWEALw_wcB" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwguLSBhDLARIsAH-yPrErpVMTXN4XjcGl1uYq4GfIqKYelHeurduqbnu74RkDcjZVlMPoJrMaAvNWEALw_wcB"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Madre de <b>Rocco</b> y <b>Nina</b>, la periodista aseguró que, con el tiempo, comprendió la necesidad de establecer límites para no perderse a sí misma en el proceso, un aprendizaje que la llevó a valorar la autonomía económica, la escucha interna y la importancia de preservar espacios para su familia.</p><p>Además de su trabajo en los medios de comunicación, <a href="https://www.instagram.com/mendelevicha/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/mendelevicha/?hl=es-la"><b>Micaela</b></a> es licenciada en <b>Historia del Arte</b>. Tras desempeñarse durante más de una década en importantes museos de la Ciudad de Buenos Aires, entre ellos el Museo de Arte Moderno, orientó su carrera hacia el periodismo.</p><p>Actualmente conduce <i><b>Finjamos Demencia</b></i>, por Radio Ciudad (AM 1110), e integra el equipo de <a href="https://www.youtube.com/@Infobae" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.youtube.com/@Infobae"><b>Infobae al Regreso</b></a>, donde aborda temas de actualidad con especial foco en la cultura. Además, escribe columnas y realiza entrevistas sobre sociedad, cultura y actualidad, espacios desde los que reflexiona sobre la maternidad, el trabajo y los desafíos de la vida contemporánea desde una mirada personal. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VJJH7WBVXZFYXOWVS7DWS3XV5I.jpg?auth=748152c37621759306e0f32b394aedc4c214de11cd3956873e8bab8d85ade8e7&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Micaela Mendelevich: “Me encanta la libertad, la independencia económica y la posibilidad de decidir sin tener que explicarle a nada a nadie"" height="1440" width="1920"/><p><b>—He leído algunas cosas que has escrito superinteresantes, aparte de tu arte, tus dibujos, tus pinturas, y, y me parece, como siempre decimos acá, que hay mujeres que inspiran y que tienen mucha resiliencia en sí mismas y creo que son historias que interpelan a otras que están del otro lado. ¿En qué momento de tu vida te encuentro?</b></p><p>—En uno espectacular. Además te escuchaba decir eso y yo en verdad me la paso compartiendo cosas de mi mirada más íntima, de lo que tengo adentro, ¿no? O sea, con los dibujos, escribiendo. Pero nunca en este formato. Y soy muy curiosa, así que estoy acá como diciendo: “A ver qué se siente con esto”. Me divierte un poco (risas). Estoy en el momento de... ¿viste cuando cuando pedaleás, pedaleás, pedaleás, y en un momento soltás los pies y vas con el envión? En ese momento que decís: “¡Qué placer esto!”. En ese momento estoy. Estoy en el momento del vientito, que es muy hermoso. Porque me costó un montón. </p><p><b>—Como de un tiempo de cosecha, ¿no? </b></p><p>—Sí y también un momento de calma que hace mucho que quería, anhelaba y me estaba costando. Y además es una situación medio promedio, según lo que veo: separación, tres años después, cierta estabilidad. Me doy cuenta que lo que me pasa a mí, que me separé hace tres años, el promedio de divorcios después de la separación en la ciudad de Buenos Aires es un año y medio. O sea, separación, un año y medio, divorcio y yo creo que calma y estabilidad llega a los tres años. </p><p><b>—¿Asocias este momento de cosecha, de paz, a ese tiempo de proceso que uno tiene que darse como para cambiar de etapa en la vida? </b></p><p>—Sí. Porque el divorcio y la separación es una transición. Yo estuve juntada 17 años, casada menos, porque nos casamos a los pocos años de vivir juntos. Pero es un cimbronazo tan grande separarte después de tanto tiempo, reacomodarte con el laburo, los chicos, los horarios, que te trastoca todo y tardás en acomodarlo. Es medio un terremoto.</p><p><b>—Aparte no es lo mismo cuando se separa sin hijos, ¿no? </b></p><p>—Nada que ver. Debería haber otra palabra para decirlo. No es lo mismo que cuando te separás después de convivir. Hay tanta palabra para tantas cosas inútiles, faltan palabras ahí, ¿no? </p><p><b>—Hay algo que me parece que cruza a muchas de las mujeres que vienen a este espacio, que es esa sensación de “entré en la segunda mitad de mi vida”. Esto de replantearse cómo la quiero vivir, lo que ya no quiero, lo que sí quiero y mucha más conciencia. ¿Lo sentís así?</b></p><p>—No lo había pensado como algo de la edad, pero sí. No me acuerdo quién me dijo el otro día un elogio a la juventud femenina y yo dije: <b>“Me gusto más ahora. Me gusta más mi vida, ahora”.</b> La libertad, la independencia económica, la posibilidad de decidir sin tener que explicarle a nadie nada. A mí me encanta la libertad de ahora. </p><p><b>—En algún momento has dicho que, en muchos momentos de tu vida, te sentiste inadecuada, incluso desde muy chica. La palabra inadecuada es muy profunda y quiero que me compartas en qué sostenés esa definición.</b></p><p>—En un montón de cosas. Es una palabra que me define bastante, porque hace un recorrido. Tiene que ver con no terminar de encajar nunca en ningún lado y que eso sea una ventaja. Porque para mí la inadecuación es una ventaja y ahí es a donde entra el dibujo como una balsa, como algo a lo que me agarro. Cuando yo tenía cinco años y mis hermanos ocho y tres, nos fuimos a vivir a <b>Río Cuarto</b>, a <b>Córdoba</b>. Era un lugar chico. Mi viejo se había quedado sin laburo y llegamos ahí. Fue medio raro. Fui a una primaria católica, yo soy judía y era la única (risas). Era la única judía. Mis hermanos y yo. Y entonces en catequesis dibujaba. Y cuando estaban tomando la comunión, dibujaba. Ahí entendí que cuando no encajo, no está tan mal. Hay algo que puedo hacer para estar conmigo. Hay un poema muy lindo que dice: “Para estar con la gente sin la gente”. Y después, cuando volvimos para Buenos Aires, hice la secundaria en una escuela judía. Pero había hecho toda la primaria en una católica. Entonces, tampoco era tan judía. Como que no se me terminaba de armar. Y después, aparece esto de las dos o tres vocaciones porque soy historiadora del arte, pero también soy periodista. Y soy periodista y laburo de periodista, me encanta y es un oficio que lo tengo muy aprendido. Pero siempre estoy con una lapicera o un lápiz en la mano y de repente viene un intendente y me dan ganas de hacer un retrato rápido. O sea, todo el tiempo estoy como siendo varias cosas a la vez. Me adapto, pero esa inadecuación me deja espacio para otra cosa.</p><p><b>—Me genera curiosidad cómo una mujer con vocación para tantas cosas, en algún momento entró en un molde más convencional: el de mamá y ama de casa. Y no tiene nada de malo, porque es el trabajo más difícil y menos reconocido de todos. Pero ¿cómo compatibilizaste esos dos mundos?</b></p><p>—No compatibilicé. Yo también me lo pregunto. De hecho, creo que es la pregunta que más me hago. ¿Cómo? ¿Por qué? Pero no compatibilicé. No entra todo en el plato. <b>A mí el deseo de la maternidad me llevó puesto todo el resto</b>. Mi deseo, era mío. Vos me decís: “¿Por qué entraste ahí?” Entré porque quise. Entré porque quise con muchas ganas. Yo a los 26 quedé embarazada. <b>Tenía mucho deseo de ser madre.</b> Y de repente apareció en esa circunstancia y medio que se me apagó el resto del planeta. Me subyugó… </p><p><b>—La maternidad te interpela. </b></p><p>—Pero además, con mucho placer. O sea, me hizo muy feliz. Siempre seguí laburando. Yo en ese momento laburaba en el Museo de Arte Moderno. Nunca dejé de laburar, pero no tenía el alma puesta en el laburo.</p><p><b>—¿Sentís que ese deseo era más unilateral o fue acompañado? </b></p><p>—Re acompañado. Recontra acompañado. Yo armé un proyecto con alguien que yo sabía que quería acompañar ese deseo. Yo a mi exmarido (el periodista <b>Rolando Barbano</b>) lo conocí a los 21 y le dije: “Mirá, yo estoy para casarme y tener hijos. Yo ya sé que quiero eso. Lo tengo re claro”. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PT4ECPUDMBDFHGDXDB2VKCFBV4.jpg?auth=e6182436d0225d25c4a5e85f8ce458e10cc033e8a0a6e753aa8a97a49e4fc1dc&smart=true&width=1920&height=1440" alt="“Me gusto más ahora, me gusta más mi vida”, confesó Mica durante la entrevista
" height="1440" width="1920"/><p><b>—A los 26 años llegó tu primer hijo y bajaste un poco el pie del acelerador en lo laboral. ¿En ese momento sentías una plenitud absoluta o ya empezaba a aparecer esa sensación de inadecuación?</b></p><p>—Y algo me hacía ruido. Siempre algo me hacía un poco de ruido. Lo que pasa es que ¿viste que está muy mal visto el multitasking? Yo creo que es lo mejor que me pasó en la vida y lo mejor que hay en el mundo. Soy totalmente inadecuada ahí también.</p><p><b>—Pero a nivel empresarial está mal visto. Porque las mujeres somos la definición propia del multitasking. </b></p><p>—Sí. Era cuidar a Roquito que era bebé y dibujar. Y el dibujo, de nuevo, aparece como una gran compañía en el momento de la maternidad. Y ahí empecé a descubrir un nuevo mundo que es el de la ilustración. Yo venía muy del mundo del arte, historiadora del arte, laburaba en el museo, trabajaba con artistas, venía muy de las artes plásticas, del arte contemporáneo, de un circuito en Argentina, que es muy cerrado y muy chico. Y cuando lo tuve a Rocco descubrí el mundo de la ilustración, que era mucho más amable. </p><p><b>—O sea, fue un doble nacimiento: el de tu hijo y el de esta versión tuya en otro rol dentro de tu profesión. </b></p><p>—Y ahí con el tiempo empecé a laburar de ilustradora. O sea que ese ruido que me hacía la dedicación absoluta a la maternidad, de nuevo, supe como encontrarle una vuelta. Tenía el laburo en el museo, pero ilustraba. Tengo dos libros publicados, realmente no paré. Entendí, además, que podía laburar de ilustrar objetos y mandarlos como archivos digitales. Entonces, era un laburo muy amable para ser madre. Y después, cuando quise tener a Nina, me costó muchísimo quedar embarazada. Y no era grande, pero viste cómo es el cuerpo. Yo lo digo mucho a esto: <b>si sabés que querés quedar embarazada, pedile al ginecólogo que te haga una hormona antimulleriana. </b></p><p><b>—Que es la que define tu reserva ovárica. </b></p><p>—Yo la tenía por el piso a los 30 y pocos. En el primer embarazo tenía 26. Aún con una reserva ovárica baja, a los 26 estaba bien. A los 30 y pico ya no. Y fue duro porque tenía muchas ganas de tener otro hijo y tenía muchas ganas de darle una hermana. Además, Rocco quería una hermana. La pedía muchísimo. Y yo tenía muchas ganas de tener otra hija, así que hice tratamiento. Y ahí de nuevo: no entra todo. </p><p><b>—Antes digiste algo así como: “La maternidad se me llevó puesto todo”. ¿Qué se llevó puesto?</b></p><p>—Es una buena pregunta. ¿Qué me llevó puesto? Creo que lo que está apareciendo un poco ahora. Todo lo que estaba por fuera de la familia, todo lo que aparecía por fuera de la familia chiquita. </p><p><b>—Del núcleo. </b></p><p>—Sí, todo lo que estaba por fuera. O sea, me daba el tiempo para laburar para esta vocación tan fuerte que yo tenía, que era como esas plantitas que crecen entre las baldosas. Era como imposible callarla. No es que acallé nada, pero todo me costaba mucho. Después me separé y aparecieron mis hermanos, mis amigas, la posibilidad de estar sola, darle realmente cabida a la carrera profesional, entender que yo quería y que me gusta mucho trabajar.</p><p><b>—Me parece súper interesante visibilizar esto y enumerar sin ningún tipo de vergüenza todo lo que una pierde por convertirse en mamá, que a prima facie es una elección. Pero nadie te cuenta del todo...</b></p><p>—O si te lo cuentan, porque yo a mi hermana, por ejemplo, se lo conté. Ahora tiene un bebé de seis meses y el otro día me dice: “Vos me lo contaste, pero yo no lo entendí”. Como diciendo una cosa es que el otro te lo relate y otra es cuando te pasa. </p><p><b>—Con esto no estamos demonizando la maternidad, todo lo contrario, es espectacular. Pero sí está bueno saber que fuiste mamá y tuviste mucho menos tiempo para tus amigas, para vos, para tus espacios con tu familia, para salir a tomar algo con alguien del laburo, para todo. </b></p><p>—Sí. El otro día aproveché un video de una ministra sueca que estaba con el bebé en el laburo para mostrar en Infobae un poema que se llama <i>Mujeres que sostienen cosas.</i> Las cosas que podés sostener son las que te entran en los brazos. No entra más que eso. No se puede sostener todo. Y cuando sostenés todo, algo se te cae.</p><p><b>—Vos podés sostener lo que te entra en tus dos brazos, pero si tenés otro brazo al que podés delegar un poquito, este brazo también puede sostener otro tipo de cuestiones. ¿Te faltó un poco de esos brazos extras? </b></p><p>—Mirá, la pandemia fue para mí como un momento muy decisivo, porque del programa que yo hacía de radio todos los días pasé a estar en casa, porque bueno, es Radio Ciudad, el San Martín cerró, entonces pasé a hacer el programa en casa. Rocco dejó de ir a la escuela, Nina estaba en jardín. A mí me preocupaba mucho que Rocco, que es un pibe muy activo, sin el club, sin fútbol, sin salir a la plaza…</p><p><b>—Te preocupaba cómo podía afectarle.</b></p><p>—Sí. Era como que se me caía, ¿viste? Había que sostener ahí y sostuve todo. Sostuve la familia, sostuve a los chicos, la casa. Yo siempre laburé y siempre tuve ayuda. Y de repente no tenía niñera, a mis viejos no los veía, que también siempre fueron un enorme sostén, ayuda y colaboración. No tenía nada de todo eso. No tenía a mis hermanos que estaban afuera y no podían venir. Me quedé sola y mi exmarido se iba a las nueve de la mañana y volvía a las nueve de la noche. Y era su laburo y estaba armada nuestra vida así.</p><p><b>—O sea, era una división de tareas charlada. No era una imposición. </b></p><p>—Bueno, la pandemia lo convirtió en una imposición y yo estaba muy incómoda con esa imposición y medio que no había manera de salir. Y en vez de ser unos meses, fueron dos años de sostener un montón de cosas que yo no tenía eso, deseo ni vocación de sostener y que estaba sola.</p><p><b>—En un momento escribiste algo así como: “Me invisibilicé con todas estas cuestiones” y fue muy interesante el paralelismo que estableciste, porque dijiste: “Me convertí en un electrodoméstico de esos que funcionan y que uno ya ni valora, relativiza”. </b></p><p>—Es que sí. <b>Me convertí en un electrodoméstico, que cuando no hace ruido y funciona bien, no lo ves</b>. Porque me salía muy bien, además, sostener todo eso. Rocco estaba bien, yo le enseñé a multiplicar, le hacía juegos a Nina, que no estaba yendo al jardín, tenía tres trabajos, escribía para una página para afuera, hacía el programa de radio y dibujaba. O sea que encima ganaba plata, limpiaba la casa, colgaba la ropa. Había cosas que odiaba hacer, como juntar las medias, entonces tenía una palangana con las medias y dije: “Bueno, todos se ponen las medias distintas” (risas). Pero resolvía. Yo resolvía, resolvía, resolvía. Y todo andaba. Y además me iba a correr. Cuando podía, salía corriendo a la hora que sea y me iba a correr porque tampoco quería sentirme mal conmigo, con mi cuerpo. </p><p><b>—Pero escucho una mujer que pudo con todo, que se reacomodó, que una vez más el ser inadecuada le permitió adecuarse. No parecés una persona que se invisibilizó, porque hasta cuando tenías un rato te ibas a correr.</b></p><p>—Sí, pero hay algo de lo invisible que era mi verdadero deseo. O sea, <b>todo el tiempo mi deseo quedaba pospuesto. Todo el tiempo quedaba abajo</b>.</p><p><b>—¿Cuál era tu deseo? </b></p><p>—Yo creo que el deseo, que es algo que dice el psicoanálisis y que a mí me gusta mucho, es falta. O sea, es algo que te falta para, con esa falta, generar movimiento. Y a mí me faltaban muchas cosas. <b>Me faltaba ser mirada, me faltaba un compañero, me faltaba y yo lo decía y no encontraba. Y bueno, no había. Algo ahí quedó en evidencia.</b></p><p><b>—Muchas se van a sentir identificadas por esa etapa en casa, muy metidos adentro y me pongo a pensar, desde mi criterio femenino, qué mujer que me genera admiración. Me cuesta entender cómo tu compañero no sentía eso mismo. ¿Se lo preguntaste alguna vez? </b></p><p>—No sé si así. Para mí la conversación, esto que estamos haciendo, que yo te digo algo, me escuchás, conversamos, es re importante y yo me di cuenta que me tenía que separar. <b>En realidad se dio cuenta él que nos teníamos que separar</b> <b>cuando no había más conversación.</b> Ya no había ni voluntad de hacer esa pregunta, ¿viste? Cuando ya no te entendés, ya no queda mucho.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VPCXZP3HUBDCXB3EUCY5LBXEEA.jpg?auth=91a677af70e5745dc9103cf69e90aaf82faabdfdcbe9379b386953960c0d1a9d&smart=true&width=1920&height=1440" alt="“Ahorrá para vos sola y no le digas a nadie. Tené algo tuyo”, es el consejo que Mica le daría a su versión del pasado 
" height="1440" width="1920"/><p><b>—Fueron muchos años también.</b></p><p>—Demasiado. Además crecimos para lugares realmente muy distintos. O sea, está a la vista hoy. Me ves a mí en un lugar, lo ves a él en otro y decís: “Sí, era un poco incompatible”. Y está bien. También está bien. A mí el divorcio, la separación, es algo que me pasó, que yo no elegí. Pero tarde o temprano me hubiese separado. En algún momento yo creo que sí. </p><p><b>—¿Y hubieses cambiado cuando repasás todo ese proceso? </b></p><p>—Sí, hubiese cambiado lo económico. Para mí la separación fue como que había un camino que yo lo veía, no estaba, para mí estaba en penumbras y yo veía solo un camino e iba por ese. El otro no lo veía.</p><p><b>—Ni contemplabas la idea de separar. </b></p><p>—No. Y yo me acuerdo que Lucila, mi terapeuta, me trataba como de alumbrar y yo estaba como muy en esa... </p><p><b>—¿Y por qué crees que negabas esa posibilidad a sabiendas de que no te sentías mirada, deseada, que no te sentías elegida? </b></p><p>—No sé por qué. </p><p><b>—Quizás fuiste adecuada. </b></p><p>—Sí, puede ser. No tenía modelos de separaciones felices. Digo, separaciones felices no hay. Las separaciones son difíciles. Pero de mujeres que se hayan separado y hayan podido sentirse plenas poco después. No tenía modelos de esos cerca. Mis viejos están juntos hace 45 años. De mis amigas no se separó ninguna. Yo fui la primera. Fui la primera en tener hijos, también. Siempre soy la primera en hacer las cosas. Y no sé, no lo veía. Y ahí fallé en la percepción sobre mí misma, porque yo creo que así como el divorcio, la separación, la sentí una oportunidad para todo lo que se abrió, eso me pasa con todo en la vida. Es una manera de existir estar predispuesto a la felicidad, al placer.</p><p><b>—Es difícil porque vos decís “esa parte mía como que la negué o ni tuve en cuenta esa posibilidad”. Y yo creo que también hay mucho temor. Está la famosa pregunta: ¿Hay vida después de...? ¿Te la hiciste alguna vez esa pregunta? </b></p><p>—¡Puff! Sí. Pero temía por mí, que es lo menos difícil porque soy bastante intrépida, pero temía por mis hijos. </p><p><b>—¿Y qué te daba temor? </b></p><p>—Sentí que los iba a arruinar. Yo sentía que los iba a arruinar, pero además porque estaba muy acostumbrada a ponerme por debajo de todo. Entonces, estaba poniendo por debajo también mi felicidad y me equivoqué, porque están bárbaros, están re bien. </p><p><b>—Porque los chicos no necesitan padres juntos, necesitan padres felices. </b></p><p>—Sí. Y es una frase que la escuchás, la escuchás y la escuchás, pero hasta que la vivís no la crees. Se me pone la piel de gallina cuando lo digo. Y así como decimos todo lo difícil de la maternidad, fabricamos, dos humanos que me caen muy bien. Y hay algo del disfrute y de hacer hogar de a tres que a mí me encanta y no sabía que me iba a pasar eso. Me encanta y tanto me encanta que para mí eso es los tres. Yo ahí no tengo muchas ganas de meter a alguien. </p><p><b>—Eso te iba a preguntar. ¿No te ves como en una nueva etapa familiar sumando a un compañero?</b></p><p>—Me re veo con un compañero. Estuve de novia dos años, me re veo con alguien, me encanta la idea.</p><p><b>—Pero no incorporado cama adentro...</b></p><p>—No. Y me encanta que eso sea mi espacio. Me encanta tener mis cosas y la idea de encontrarme con un otro, con deseo, con placer, en momentos, siendo mirada, deseada. Todo eso que me faltaba, está, existe. No es tan difícil. Viste que hay mucho mito también con eso. </p><p><b>—Después de la separación, ¿te enojaste primero con vos o con él? </b></p><p>—No me enojé y era un problema (risas). Era un problema no estar enojada. Me enojé en el divorcio, con lo judicial. Es muy difícil esa parte. Con eso sí me enojé, pero también porque es una parte muy difícil. Casarte es facilísimo. Ahora, para divorciarte nadie te explica que es un bardo, que es caro, complejo, que no entendés lo que te piden. Es difícil. </p><p><b>—Leí que escribiste algo así como: “Él me miró y me dijo: ‘Te estoy haciendo un favor aunque no te des cuenta’”. Y vos dijiste: “No me costó mucho tiempo darme cuenta que esto era así”. ¿Por qué sentís que te hizo un favor yéndose? </b></p><p>—Y porque yo tenía ese camino en penumbras. Entonces no lo iba a elegir.</p><p><b>—¿Hubieses cambiado cosas para que no pasara lo que pasó? </b></p><p>—Hubiese cambiado cosas que veo ahora y digo: “¿Por qué? Si sos una persona inteligente, ¿por qué no dijiste algo en ese momento? ¿Por qué no dijiste tal cosa?”</p><p><b>—¿Y por qué pensás que te pasó? </b></p><p>—Me parece que nos pasa a todas. O sea, no sé cuál es la respuesta, solo sé que somos muchas. Yo me hago cargo de lo que me toca también. No sé, no la vi. No me di cuenta.</p><p><b>—¿Cómo transitaste toda esta cuestión mediática que protagonizaron y protagoniza todavía el día de hoy tu exmarido? </b></p><p>—Con la misma lógica que te digo cuando los chicos están con él. Creo que forma parte de su manera, de sus elecciones. Yo elijo estar acá hablando con vos hoy, pero después no. Y elijo poner foco en mi historia. Te mentiría si te dijera que me resultó fácil... </p><p><b>—Sos un ser humano. </b></p><p>—Sí, y porque además hay una cosa también de la manera en la que me vinieron a buscar, ese día, esa nota que me hicieron, que fue la única, el día que fue lo del Martín Fierro y no sé qué. </p><p><b>—Ese fue el episodio más notorio, ¿no? </b></p><p>—Yo no podía entrar al laburo. El San Martín tiene una sola entrada. Había cámaras, dos tipos y me pusieron el pie y yo no podía entrar al laburo. Entonces, no es que yo elegí hablar. Hay algo ahí realmente que no está bueno. </p><p><b>—Del precio de ser expuesto. </b></p><p>—Sí, pero yo no lo elegí. Y además cuando yo me enamoré y me casé, me enamoré y me casé con un redactor de un diario.</p><p><b>—Más allá de la exposición mediática, ustedes ya estaban reseparados. O sea que eso como que también suaviza una situación que pudo generar dolor.</b></p><p>—Sí, igual el problema fue el electrodoméstico. No lo otro (risas). El problema era otro.</p><p><b>—En algún momento, ¿te cuestionaste la maternidad o descreíste de ese deseo tan profundo con todas las complejidades que vinieron detrás? </b></p><p>—No. Ahora a la tarde me voy a buscar a Nina al colegio y es lo mejor que me puede pasar en la vida, caminar 14 cuadras con ella, parar, comprar una medialuna. Ella sale de tejido, así que va tejiendo por la calle. Pero sí entendí que había que ponerle un límite a esa vocación maternal. Eso es lo que me pasó. <b>Yo me sobreentregué a la maternidad porque me gustaba mucho, no todo lo contrario.</b></p><p><b>—Y no te dan un manual, entonces también vas encontrando el ritmo y la intensidad en el proceso, ¿no? </b></p><p>—Es eso. Es que me gusta tanto que, bueno, lo que entendí es que en un momento tiene que existir ese límite y que tiene que ser un límite sin culpa, porque la culpa ahí es una guachada. Y en eso sí me parece que hay un montón de mandatos.</p><p><b>—Si pudieses tomarte un mate con la Mica de hace cinco años atrás, ¿qué te dirías? </b></p><p>—No sé si contestarte lo que pienso de verdad (risas). Ahorrá para vos sola y no le digas a nadie. Eso le diría. Guardate unos dolaritos en algún lado, que después no sabés qué puede pasar. Tené algo tuyo. Eso le diría (risas). </p><p><b>—Es un buen consejo.</b></p><p>—Cosa que no hice. </p><p><b>—Podés empezarlo ahora. Nunca es tarde.</b></p><p>—Es verdad (risas).</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FLTVRAQDGRH4RE6M7SUHM67ECY.jpg?auth=e95f0480b8684e1576f8e7eb1c49b1387a02d92ca36103d7ba1da6eafb0b2dc5&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Micaela Mendelevich con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“No entro más en conflicto”: Connie Ansaldi habló del proceso de reinventarse, su rol en las redes y la búsqueda de validación externa]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/12/no-entro-mas-en-conflicto-connie-ansaldi-hablo-del-proceso-de-reinventarse-su-rol-en-las-redes-y-la-busqueda-de-validacion-externa/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/12/no-entro-mas-en-conflicto-connie-ansaldi-hablo-del-proceso-de-reinventarse-su-rol-en-las-redes-y-la-busqueda-de-validacion-externa/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la emprendedora y referente en innovación reflexionó sobre la importancia del autoconocimiento, explicó por qué dejó de intentar convencer a los demás y analizó el impacto de la aprobación ajena en la autoestima. Además, compartió su mirada sobre la tecnología, el bienestar emocional y el desafío de evolucionar constantemente ]]></description><pubDate>Thu, 16 Jul 2026 17:49:53 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Yo no cambié, yo soy el cambio. Yo me veo a mí misma como un Lego, donde todo el tiempo le puedo agregar ladrillitos porque estoy en construcción. Es un Lego eterno, como la Sagrada Familia de Gaudí, que nunca la terminan de construir porque él dejó planos eternos”, expresó <b>Connie Ansaldi</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjwuanRBhBSEiwAY5y6V5n-RARLZ_neHZavr-8Qb-sYQMsosaOrynff5IIXQITK9leFeZJAkxoCG4oQAvD_BwE" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjwuanRBhBSEiwAY5y6V5n-RARLZ_neHZavr-8Qb-sYQMsosaOrynff5IIXQITK9leFeZJAkxoCG4oQAvD_BwE"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. </p><p>Connie es emprendedora, consultora y conferencista, referente en innovación, marca personal y reinvención profesional. Conduce <i>Innovadores Atómicos</i>por El Observador 107.9 y fundó CUX, el primer sistema operativo en español para soporte emocional con derivación a profesionales y sistema de alertas. Lidera una <a href="https://www.instagram.com/connieansaldi/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/connieansaldi/?hl=es"><b>comunidad</b></a> de más de 3 millones de personas y, con más de 25 años de trayectoria en publicidad, medios, transformación digital y construcción de comunidades, se consolidó como una de las voces más influyentes del ecosistema emprendedor. Además, es fundadora de La Dinner de los Founders. </p><p>Es reconocida por su visión disruptiva, su capacidad para anticipar tendencias y su habilidad para transformar ideas en impacto real, combinando estrategia, creatividad y tecnología con una mirada profundamente humana, orientada al negocio y a la mejora continua. A lo largo de su trayectoria, tanto en los medios de comunicación como en el ecosistema digital, ha sostenido una filosofía basada en la evolución permanente, impulsada por la curiosidad, el autoconocimiento y la decisión de desafiar constantemente sus propios límites.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6D7PR637ONAA7BL6E5FDBLKLPI.jpg?auth=f9ae39185ac0a49c7cd1d36b5a788802f791d7194e24d417e0718cb76f688946&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Connie Ansaldi: “Cuando el mundo te deja de asombrar, ahí tenés un problema”" height="4128" width="6192"/><p><b>—¿Sentís que en algún momento fuiste absolutamente incomprendida? </b></p><p>—Hasta hoy, todo el tiempo (risas). Pero es algo que nos pasa a las personas que trabajamos o vivimos completamente fuera de lo que llamamos la zona de confort, ¿no? Recién estaba escuchando un informe de <b>Dylan Rosemberg</b>, que es un comunicador de innovación que me gusta mucho, y él decía algo que yo menciono hace un montón de tiempo. Hicieron un estudio en Harvard de por qué los chicos que peor les va en la universidad son los que en general luego tienen éxito en la vida. Esto empezó a llamar la atención hace algunos años de que nunca es el alumno 10 el que triunfa sino es el que dejó o alguna otra cosa por el estilo. Y en realidad eso tiene que ver con es el tipo de personas que vamos contra el <i>status quo</i>, contra lo establecido. A mí no me iba mal, pero tampoco me iba muy bien. Yo estudiaba Publicidad y trabajaba en agencia. Entonces, lo que yo veía en la teoría decía: “No, pero esto en la práctica no es así”. </p><p><b>—¿Sentís ue en ese proceso de tener que volverse más permeable a los cambios hay mucha gente que se va quedando en el camino? </b></p><p>—Sí. Es la vida misma. Cambios hay siempre, todo el tiempo, permanentemente. A veces cuando hablamos de innovación se asocia mucho con la tecnología, pero <b>innovación es todo</b>. Innovación fue no solo el que inventó la rueda sino el que se le ocurrió poner las otras tres para hacer un auto. De ahí para acá, todo. Innovación son los utensilios que usaban para cortar carne cuando se dieron cuenta que si la disecaban al sol la podían transportar, entonces había que fraccionarla. Todo es innovación. Después hay cosas que obviamente son más disruptivas que otras. </p><p><b>—Recién dijiste que hasta el día de hoy te sentís incomprendida. ¿Cómo has manejado la tolerancia y la paciencia cuando a veces tenés a un otro enfrente que te subestima?</b></p><p>—<b>Yo antes era muy combativa e invertía mucho tiempo en convencer. Ahora no</b>. Como que dejo que el tiempo y la vida hagan lo suyo. </p><p><b>—¿Eso sentís que tiene que ver con la madurez, con la experiencia o hubo algún cambio tuyo interno que te invitó a mirar las cosas desde otra perspectiva? </b></p><p>—Creo que es un cúmulo de cosas. Por un lado, yo tuve durante mucho tiempo una profesión donde se validaba mucho el hecho de que seas combativo. O sea, vos no podías estar sentado en un panel y no debatir, no contrarrestar la opinión del otro, porque sino se cae el programa. Es una dinámica de juego, en definitiva, lo que uno está haciendo cuando está al aire en ese tipo de programas. Entonces, yo durante mucho tiempo me parecía normal el tener que estar todo el tiempo debatiendo, contrarrestando. Y después me di cuenta, con el tiempo y cuando me salí de esa vorágine del día a día, que no solo no tiene sentido perder tiempo en convencer a alguien, sino que no lo voy a lograr. O sea, la persona que no quiere ser convencida no va a ser convencida. </p><p><b>—Aunque esté el hecho fáctico delante de sus ojos. </b></p><p>—¡Terraplanistas! Es como digo yo: el mundo de los terraplanistas. </p><p><b>—Pero ¿te pasa solo en el ámbito laboral o lo pudiste trasladarlo también al personal? </b></p><p>—A la vida. Pasa en la vida. Yo no soy nada rencorosa. Pero no entro más en conflicto. Me alejo y chau. </p><p><b>—Viste que hay un momento en que uno entiende que ahí se drena y donde se drena no se tiene que quedar. </b></p><p>—Yo en Twitter en 2012, que los de Twitter decimos que fue el prime de Twitter, cuando no estábamos los que estábamos al principio, sino que ya se había hecho una masa crítica de gente más interesante sin ser lo que es ahora. Pero ahí era muy combativa, peleaba y era buenísima respondiendo. Te cerraba muy fácil la boca. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/56V6XGGYBVDPJIV2KTJTVOXSW4.jpg?auth=b9cc9c4592482aada343d0f271159d4f03cb3f02901d0b4c5fc63c467aca2113&smart=true&width=5688&height=3984" alt="“No hay nada más seductor que una persona segura de sí misma”, expresó Connie" height="3984" width="5688"/><p><b>—Si pongo a la Connie actual en esa etapa siento que veo </b><i><b>El exorcista</b></i><b> con los subtítulos de </b><i><b>Shrek </b></i><b>(risas). Hay una disociación entre la que sos hoy y esa Connie tan combativa de la tele y redes. ¿Cuánto tiene que ver con un proceso intencional y cuánto con lo ecléctica que sos?</b></p><p>—Hay una frase que me gusta mucho repetirla porque es como mi frase de cabecera y la comparto siempre para que si a otro le resuena, la use y la adopte. <b>Yo no cambié, yo soy el cambio. </b>Y cuando uno entiende que es el cambio, porque está permanentemente con todos los días la posibilidad de hacer las cosas de manera diferente, mejor, de evolucionar, no hay una etapa en donde decis: “Okey, hasta acá fui esto y ahora soy lo otro”. Es una continuación de uno mismo. <b>Siempre digo que me veo a mí misma como un lego, donde todo el tiempo le puedo agregar ladrillitos, porque estoy en construcción. </b>Es un lego eterno, como la <b>Sagrada Familia de Gaudí</b>, que nunca la terminan de construir porque él dejó planos eternos. Viste que Gaudí dejó planos que se llaman planos infinitos, que es como para ir siempre agregándole algo. Yo me veo a mí un poco de esa manera. Es como si fuese un software que todo el tiempo le cargo la última actualización. Vos pensá que yo trabajaba en la tele, pero ya tenía mi agencia de branding y de transformación digital, que yo vengo de ser publicista. Entonces, mixeaba las dos cosas. Yo no me considero que soy una persona distinta a la que era en ese momento. Soy una evolución de esa persona. <b>El autoconocimiento es un superpoder</b> y conocer los límites y los espacios de incompetencia de cada uno y qué cosas te hacen mal y correrlo, es un superpoder. Porque todo eso lo lográs trabajando en vos mismo.</p><p><b>—Con las redes, ahora hay una sensación constante de no ser nunca suficiente para la mirada del otro y de vivir bajo una enorme autoexigencia. Todas tenemos días en los que no nos sentimos bien, pero aun así tendemos a juzgarnos con demasiada dureza. ¿Cómo lo vivís vos?</b></p><p>—Lo divido en tres. Primero: <b>el otro nunca va a resolver algo que vos no podés resolver con vos. </b>O sea, afuera no hay nada y nunca es el otro, siempre sos vos. ¿Qué hago yo para contribuir a este vínculo tóxico? ¿Qué estoy haciendo? Por supuesto, no estoy hablando de tragedias. </p><p><b>—Claro. En dinámicas habituales que uno advierte. </b></p><p>—Exacto. ¿Qué hago yo para seguir en este vínculo? ¿Qué hago yo para tener esta relación tóxica? ¿Qué responsabilidad tengo yo sobre seguir alimentando algo que no me hace bien? Etcétera. Si vos no querés hacer ese trabajo y no querés verte, no lo vas a resolver nunca. Segundo: con respecto a la validación externa, a nosotros nos tocó vivir una época, mi generación que es la X, donde no tenías manera de compararte con otras mujeres más allá del círculo que te rodeaba. O sea, con tus compañeras de colegio, si ibas a bailar al boliche, y te parecía que era más monas que vos o te sentías bien. Ocasionalmente con las tapas de revista que sacaban minas re potras, de Para Ti, de Vogue y fin. Ahora tenés 24/7. Todo el tiempo, todo expuesto. ¿Por qué las redes sociales se convierten de la noche a la mañana en exitosas y en el vehículo mediante el cual nosotros nos comunicamos? ¿Por qué botón? Porque el botón de like aparece cinco años después de que se crea Facebook. Ahora nos parece algo que estuvo siempre, pero no. ¿Pero cuál es el botón que estuvo desde el día uno? <b>El botón de compartir. </b>Entonces, cuando uno comparte con el otro, valida su propia existencia. Está depositando en la mirada del otro: “Me reconocen, existo, gusto”. Es muy profundo y ancestral. Está casi te diría que reptiliano quererse, encastrar, aparejar, gustar, ser querido. Entonces, <b>si vos no tenés un trabajo firme hecho con vos mismo, donde te aceptás, te querés, te gustás, te validás, afuera no lo vas a encontrar.</b> No importa si sos linda o fea, si sos gorda o flaca. Justo ahora hice un reel sobre eso. Porque se instaló una frase de que si querés hacer algo para verte mejor es porque no te aceptás. Todo esto del Body positive donde dicen: “No, no quiero adelgazar y no voy a dejar de quererme porque me acepto”. Pero no es así, no está bien, no es real. Todo el mundo quiere verse bien. Y cuando digo verse bien, no lo estoy atándolo a los kilos. Estoy diciendo verse bien es sentirse cómoda con una misma. Está lleno de chicas, no las quiero nombrar porque son famosas, pero han dicho: “Tengo baja autoestima, me veo fea, me veo horrible”, y vos decís: “Es la piba más linda del mundo”. Y al revés, mujeres que por ahí estéticamente, en el estándar, no sé si son la más linda del mundo, pero se sienten espléndidas y son seductoras. Porque <b>no hay nada más seductor que una persona segura de sí misma</b>. </p><p><b>—Pero eso deviene de un trabajo interno muy importante, lo que hablábamos recién. </b></p><p>—Cuando a mí me preguntan: “¿Por qué tenés la piel tan linda?” Yo siempre digo: “Mira, hay tres partes en la vida. Una es tu genética, otra es la crianza y después lo que vos hacés para mejorar y potenciar eso”.</p><p><b>—Vos das conferencias, hacés mentorías, ¿cómo hacés para no estar coacheando todo el tiempo a todo el mundo? Porque imagino que tu entorno te pide consejos.</b></p><p>—Uno con sus vínculos está más relejada. Es como si yo fuese dentista y llego a una cena y le digo: “A ver, chicas, abran la boca. Che, fijate que te tenés que hacer una limpieza”. O sea, uno se pone en off. Más allá de que cada una de nosotras tiene su personalidad y es lógico que ciertas cosas afloren, y es verdad que me buscan a mí para que las ponga en caja...</p><p><b>—Para el sacudón.</b></p><p>—Claro. “Escuchame, mi amor” (risas). A mí no me gusta la gente que se victimiza, no me gusta la gente que pregunta “por qué esto me pasó a mí”. De nuevo, salvo casos especiales de tragedias que realmente son muy contundentes y muy irreversibles, no sos una víctima. </p><p><b>—¿Sentís que socialmente hay como una justificación permanente a asumir ese rol de víctima? Me refiero a dinámicas laborales, de familia... </b></p><p>—Hay personas que están muy cómodas en eso. ¿Qué es más fácil echarle la culpa a otro o hacerte cargo vos? Esa es la gente que se victimiza, le echa la culpa al otro. De nuevo, hago la salvedad, no estoy hablando de tragedias ni de cosas que te revientan de un minuto al otro. Estoy hablando del día a día, de lo laboral, de dónde me quedo, de por qué me quedo, de por qué me quedo en determinada relación, por qué genero determinadas cosas. Está lleno la tele de ejemplos de gente llorando y victimizándose, que decís: “Maestra, ¿qué haces? O sea, ¿no te escuchás? Salí de ahí”. En esos casos, hay que hacer un trabajo interno y después la verdadera libertad es financiera. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JOSPJZZZCVBP3IXRVGURHTCXU4.jpg?auth=b7a5fe90082c030be2973a00915a0ceaa3985a078a4b1a84b6eab41968caf3c6&smart=true&width=5964&height=3960" alt="“La verdadera libertad es financiera”, afirmó Connie en diálogo con Luli" height="3960" width="5964"/><p><b>—Siempre te vi como una fundamentalista de las redes. Fuiste de las primeras en ver su potencial, pero hoy tienen muchos detractores. ¿Qué te pasa cuando te toca debatir con quienes creen que las redes solo hacen mal?</b></p><p>—No soy fundamentalista de las redes sino de la innovación. Yo trabajé durante mucho tiempo, mientras estaba en televisión, en el prime de social media, dando charlas y explicando la <b>huella digital</b>, que me acuerdo que me jodían diciéndome: “¡¿Qué es la huella digital?!” Pero no se dan cuenta que <b>todo lo que sube en internet deja de ser privado para ser público</b>. Todo, aunque sea una foto que le mandas a una amiga por WhatsApp. De ahí vienen las filtraciones de fotos, de audios, etcétera, porque ya deja de ser privado para ser público. Y ahora se está hablando de que hay que limitar darle el celular a los chicos, pero yo lo decía hace un montón. Los chicos antes de los 12 años no tienen que tener celular. Para el padre o la madre es más cómodo. Yo entiendo que es más difícil porque aparte hay una serie de acuerdos que uno tiene que tener con su círculo de pertenencia porque tampoco lo vas a dejar al pibe aislado. Pero no hay nada absolutamente bueno ni nada absolutamente malo. Siempre es qué y para qué, quién lo crea y para qué lo usa. Y pongo siempre el mismo ejemplo: un cuchillo, ¿es bueno o malo? ¿Vos vas a sacar los cuchillos de tu casa? Esto es exactamente lo mismo. <b>La educación es poder, la información es poder.</b> Si no te interesa, no te educás, no averiguás y no investigás, probablemente estás mucho más complicado que alguien que sí invierte su tiempo en: “Che, voy a investigar, voy a averiguar, me voy a educar”. Y hoy por hoy la educación es un commodity. Antes vos para aprender o para tener conocimientos tenías que ir a una facultad, puede ser la UBA o una facultad privada, pero tenías que invertir realmente dinero en formarte. Hoy por hoy el conocimiento es gratuito, está a un clic de distancia. Yo siempre dije: “Yo lo estoy usando para hacer esto que está bueno”. Ahora, si vos lo usás para acosar, mentir, hacer fake news, también lo podés usar. No es que la red es mala, somos las personas. Siempre somos las personas. </p><p><b>—Si pudieses tomar un mate con la Coni de dentro de 10 años, ¿con qué Coni sentís que te estás encontrando y qué te dirías? </b></p><p>—Bueno, me encontraría por suerte con alguien que puedo reconocer y eso ya es un montón. Sería una versión mejorada y evolucionada de quien soy hoy, porque todos los días trabajo en mí e invierto tiempo realmente en eso. Quizá más calmada. Yo todavía tengo una energía muy juvenil en el día a día, por llamarlo de alguna manera (risas), a pesar que tengo 52 años. Pero tengo ese ímpetu de hacer, de empezar. Y lo único que espero es, en 10 años, no haber perdido la capacidad de sorprenderme. Creo que lo mejor que puede tener una persona y lo que te mantiene joven y te mantiene alegre y feliz, es poder sorprenderte para bien. Cuando ya el mundo te deja de asombrar, ahí tenés un problema.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/KTDJE2FF5RCB7GXBLL5BYAOJ7E.jpg?auth=32faa450a5ebb81fa0f35d4399e091f640c09043c0c16b925a6d79011f1783d4&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Connie Ansaldi con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Una influencer, un hijo harto del maltrato y una denuncia pública: “No sé lo que es tener una madre normal, no sé cómo es que te amen”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/16/una-influencer-un-hijo-harto-del-maltrato-y-una-denuncia-publica-no-se-lo-que-es-tener-una-madre-normal-no-se-como-es-que-te-amen/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/16/una-influencer-un-hijo-harto-del-maltrato-y-una-denuncia-publica-no-se-lo-que-es-tener-una-madre-normal-no-se-como-es-que-te-amen/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Tomás Cataldi huyó de la casa de Miami donde convivía con su familia y en Buenos Aires, cansado del control exhaustivo y la violencia psicológica, decidió publicar un video donde denunciaba, con filmaciones y conversaciones, el maltrato de Geraldine Mayer, su mamá, una reconocida influencer de moda. “Mi casa era un infierno”, definió. En una nueva edición de Voces, la vida de un hijo que nunca se sintió amado]]></description><pubDate>Thu, 16 Jul 2026 04:14:54 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Tomás Cataldi vive con su abuela paterna hace pocos días. Está contento. Dice, feliz, que ayer le cocinó unos fideos muy ricos, cuenta que le prepara unas milanesas con puré “tremendas” y sonríe al relatarlo. Recuerda cuando ella le dijo “vas a lograr todos tus sueños” mientras lo miraba a los ojos. Rememora cuando le pidió que se enfocara en lo suyo, que de lo demás se encargaba ella: “Yo te voy a cuidar como nunca te cuidaron y te voy a dar ese amor, esa felicidad y esas comidas que tampoco te dieron”. Él lloró y <b>estrenó las dos palabras que nunca le había dicho a sus padres: “Te amo”</b>. </p><p>Tomás es el joven de veinte años que publicó en sus redes sociales el hostigamiento, el maltrato, la humillación y los golpes que asegura haber recibido de sus padres. Lo hizo mediante un testimonio crudo y a través de conversaciones y de videos íntimos que filmó de manera clandestina. <b>La denuncia pública apunta fundamentalmente a Geraldine Mayer, su madre, a quien acusa de haberlo sometido a una violencia psicológica constante</b>. Por los golpes, en cambio, señala a su padre Hernán Cataldi. Él es arquitecto. Ella es licenciada en Comercio Internacional y productora de moda, pero principalmente influencer: tiene más de 150 mil seguidores en su cuenta de Instagram. Tras la viralización, cerró su cuenta y ni ella ni su marido respondieron públicamente.</p><p>La pareja vive hoy en Miami. Con ellos está Suri, de siete años y hermana de Tomás. Desde que publicó el video, no habla con sus padres. En el cierre de esta entrevista, mira a la cámara y solo les pide algo: “Que traten bien a mi hermana, no quiero que pase la misma infancia de maltratos que yo pasé, y que si el día de mañana es una adulta y tiene sus decisiones, las respeten”. Para ese final ya había repasado sus momentos más oscuros: Un hijo que según su relato se cria con lujos materiales y miserias amorosas, que acusa a su madre de montar una farsa en sus redes sociales de una vida supuestamente plena. “Yo dormía más de 16 horas por día porque no quería escucharla gritarme”, dice. “Mi casa era un infierno”, jura. “Era como si no fuese su hijo”, define. El resto del relato, a continuación.</p><p><b>—¿Recordás haber sufrido violencia cuando eras chico o tenés recuerdos lindos de esa época? </b></p><p>—No. En mi casa nada, violencia física no, pero sí verbal y maltrato psicológico. Era todo el tiempo. Hoy por hoy lo puedo reconocer, en su momento sé que no, pero hoy pienso y digo “no sé cómo soporté”. Lo tenía todo normalizado. <b>Yo no sabía lo que era tener una madre normal, por así decirlo. Hasta el día de hoy no sé cómo es que te quieran, cómo es que te amen</b>. No lo sé. </p><p><b>—¿Nunca te sentiste querido? </b></p><p>—Me he sentido querido cuando era más chico, pero ahora lo veo y no creo que transmitían ese querer, ese amar. Todo lo que me trataban mal siempre me decían: “Bueno, te amo”, pero al día siguiente era como maltrato. Entonces te hace dudar, te confundís y no sabés si realmente te quiere o no.</p><p><b>—¿Cómo era el vínculo con tu papá? </b></p><p>—Empezó bien, pero me acuerdo siempre que le complicaba, que mi mamá me hacía sentir mal, ella me decía “perdón” y él me decía “todo lo que tenga que ver con mi mamá y vos son cosas que tenías que resolver con ella”. Pero yo las veces que me he sentado a hablar con ella, cada vez que le transmitía algo, me temblaba la voz, me ponía a llorar. Me decía: “Si vas a llorar, no hablemos”. Y yo no podía decirle “me estás haciendo mal, me estás haciendo llorar”. Era mi culpa. Ahí es cuando me empecé a cerrar. Me empecé a cerrar con el patrón ese de decir: “¿Sabés qué? No me abro a nadie porque tengo miedo de que me haga llorar”.</p><p><b>—¿Cuándo sentís que se profundizó? </b></p><p>—Todo este tema fue toda la vida, pero ya cuando empecé a ser más independiente, a los dieciocho, que empecé a salir un poquito más, empecé a hacer mis cosas, hacer mi vida, juntarme con más gente, se desprendía más ese control excesivo para ellos. Era como siempre me tenían que estar controlando, tenía que volver a cierta hora. Y explotó todo cuando fui a Miami, que me separé de todos y solo tenía la contención de mis viejos, que nunca fue una contención, siempre fue una explotación y un maltrato. Nadie me escuchaba, nadie me mandaba un mensaje porque estaba en Estados Unidos y estaban todos haciendo su vida. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UYDPPN7V2FEX5K5RWOEZ5WCW4I.jpg?auth=1a26bfe0ef95f83d4b7dc6a43d3ebcc92ad09442e860501acc0b80f415158116&smart=true&width=1920&height=1653" alt="Geraldine Mayer cerró sus redes sociales luego de la publicación de su hijo." height="1653" width="1920"/><p><b>—¿Por qué se fueron a Estados Unidos? </b></p><p>—Nos fuimos a Estados Unidos porque ellos querían poder vivir y trabajar allá. Por lo tanto yo fui con ellos. Me habían dicho que nos íbamos de vacaciones y al final no. Pasaron meses y meses y meses y estábamos viviendo ahí. Y yo ya no quería estar ahí.</p><p><b>—¿Cómo te llevás con tu hermana? </b></p><p>—Excelente. Para mí era como yo cuando era chiquito: la luz de la familia. La amo muchísimo, la quiero un montón. A veces cuando llora por mamá, que lo sé, la abrazo. Una vez la encontré en su cuarto sola porque mi mamá le había gritado, la abracé y le dije “te juro que no es tu culpa”. Y empezó a llorar, no quiero que sufra lo mismo que yo sufrí. Y yo empecé a llorar pero no le dije que estaba llorando por ella. Le dije “no, me acordé de algo”. Y lloraba, lloraba y dice “no, pero es que mamá me hizo…”. “No, haceme caso a mí”. Pero le hace caso a la madre porque es más chica y no entiende lo que está pasando.</p><p><b>—¿Ella siempre fue así? </b></p><p>—Sí, nunca vi que haya cambiado.</p><p><b>—¿Y tu papá nunca se metió en la situación? </b></p><p>—No, se ha metido muy pocas veces a decir “basta gordi, ya está, no grites más, andate arriba”. Y se iba. Y nos culpaba. Mientras subía las escaleras decía no “pero esta casa la tengo que limpiar yo. Esto es culpa de todos ustedes”. Culpa de nadie. Siempre vos, vos, vos, vos. Por qué nunca yo, yo, yo, yo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F74QUS7ZOVH2JO65WEMWHZX2CM.png?auth=1acf3c25fcbd43af98cf5ed3726cca3a17abae4975f5b95fd631b2ef4e921e07&smart=true&width=2752&height=1536" alt="Tomás Cataldi publicó los chats para mostrar como su madre lo insultaba." height="1536" width="2752"/><p><b>—¿Lo que vos veías que ella subía en redes tenía relación con lo que ustedes vivían? </b></p><p>—A mí me molestaba muchísimo, ya después cuando era más consciente de todo, de las cosas que subía y aparentaba, eran completamente mentira. Está bien, viajás y todo eso, pero siempre era esa sonrisa falsa que a mí me da mucha bronca porque también al hablar cambia su voz. Se enoja y toda la mala energía la transmite hacia nosotros y la buena energía hacia sus seguidores. <b>A nosotros que somos la familia, nos transmite la peor energía del mundo</b>. Yo siempre le decía en las cenas: “le das más importancia a contestar todos los mensajes que nosotros”. Vos ibas a la publicación y había mil comentarios, los mil los contestaba. Pero en momentos donde eran de familia, nunca eran momentos.</p><p><b>—¿Y ella qué te decía cuando vos le planteabas eso? Porque al final eras un hijo pidiendo atención.</b></p><p>—No, nada. Era mi culpa que siempre me decía “¿por qué no te vas a estudiar que siempre te va mal? ¿por qué no hacés lo otro que siempre te va como el orto?”. Perdón por la palabra. También, por ejemplo, todos los domingos que nos íbamos a la casa de mis otros abuelos de parte de mi mamá tenía que estudiar y yo quería ver a mis abuelos, los veía solo los domingos. Yo estudiaba todos los días y los domingos también. Pero yo quería estar con mis abuelos disfrutando, yendo a la placita, no sé. </p><p><b>—¿Cómo te iba en el colegio en esa época? </b></p><p>—No, en primaria me iba mal, me iba mal, pero en ciertas materias ya después me iba bien.</p><p><b>—¿Y en la secundaria? </b></p><p>—Me estuvo yendo bien al principio. Después no porque ya después estuve triste porque me hacían bullying y muchos de mis amigos se fueron del colegio y me empecé a sentir solo. Y había otros grupos pero era muy difícil de engancharme.</p><p><b>—¿Pudiste terminar el colegio? </b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Y qué tenías ganas de hacer cuando terminaste el colegio? </b></p><p>—Entré a la Facultad, la Universidad de San Andrés, a estudiar negocios digitales porque vi que tenía mucha programación, pero al final no era mi carrera. Y cuando la dejé fue un quilombo. Yo quería dejarla para estudiar otra cosa que a mí me interesaba y fue terrible. Unos gritos tremendos por haber dejado la Facultad. “Es muy importante la Facultad para vos. Tenés que hacer una carrera”. Y yo buscaba cursos porque yo realmente sentía para mí que la carrera es muy larga y no porque sea un vago sino porque quería aprender rápido y empezar a trabajar rápido y seguir estudiando también. Hacer cursos y tener habilidades rápidas. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZV35RQLCU5GG7JF5PODKAWEABM.png?auth=8c865cf3bd3e54fb2972ca2777ba1131b92fa20d2c3f0b4e5fa4c6bdacccde99&smart=true&width=2752&height=1536" alt="Tomás recuerda que la tristeza lo llevaba a dormir 16hs por día pero que cuando pidió consultar a un psicólogo no recibió ayuda de su familia." height="1536" width="2752"/><p><b>—Vos hablás siempre de gritos. ¿Los insultos estuvieron siempre también? </b></p><p>—Sí, sí. Los insultos de parte de mi mamá estuvieron siempre. Siempre, siempre, siempre. Eran todo tipo de insultos que te puedas imaginar. Pero en presencia eran muchísimos y en chat también, lo transmitía igual. Por eso la frase que yo dije en el video “nunca creí tener un hijo tan pelotudo como vos” me lo dijo al lado de mi hermana y por suerte mi hermana es más chiquita, espero que no se lo acuerde cuando sea más grande. Pero era simplemente porque yo estaba jugando a la computadora con mis amigos. Me dijo que la cuide a mi hermana porque ella tenía que grabar unos videos para las redes. Le dije “bueno, pero estoy disfrutando con mis amigos”. Acababa de terminar de estudiar. “Bueno, pero cuidala, cuidala”. Y digo “bueno, la cuido”. Y me dice “dejá esa computadora”. Siempre me sacaba la Play, me sacaba el celular. Me dice “tenés que estudiar y sacar un 10. Si te sacás un 10 te la devuelvo”. Pero para mí no es tan importante la nota. </p><p><b>—Valorar el esfuerzo… ¿Adelante de tus amigos no te trataba mal? </b></p><p>—Sí, tiraba unas indirectas. Hasta el año pasado venían mis amigos a casa y decía, por ejemplo “¿qué estás estudiando? Porque este no hace nada viste”. ¿Con qué necesidad desvalorizarme así en frente de mis amigos? También sé que a los padres de mis amigos les decía cosas porque después me lo transmitían a mí. Un día me dice “las madres de tus amigos me preguntan qué haces y yo le digo nada porque sos un vago y no sé qué decirles porque no hacés nada”. Hago edición de videos, estaba estudiando una carrera online, estaba streameando que para mí es un sueño que ya se está cumpliendo, haciendo videos, editando para clientes. Estaba haciendo un montón de cosas que a mí me gustaban. Y eso para ella era nada. Nunca era suficiente. Siempre fui insuficiente para ella. Si hacía esto estaba mal porque no lo hacía mejor. Si me gano 1.000 dólares está mal porque no me gané 1.001 dólar. Todo lo que hacía estaba mal. </p><p><b>—¿Y en algún momento te lo creíste todo eso vos? </b></p><p>—Sí, yo dejé de confiar muchísimo. Cuando yo hacía mis videos en vivo me motivaba muchísimo, era muy feliz, yo lo notaba. Y después yo quería mostrarle mis logros, que para mí eran logros, cosas que me hacían feliz y <b>mi madre me decía “no me muestres esas pelotudeces”</b>. “Pero mirá lo estoy logrando, millones de reproducciones”, le digo. Y me dice <b>“¿y estás ganando plata?”</b>. Yo digo “no todo se basa en la plata, hacés lo que te hace feliz y después llegará”. No pienso en la plata.</p><p><b>—¿Es muy importante la plata en tu familia? </b></p><p>—Sí, sí, juzgan a todos. Yo he tenido, por ejemplo, relaciones amorosas y siempre me las juzgaban. Yo vivía en Nordelta, conocía gente de Capital y me decía “¿por qué no te conseguís una novia acá de Nordelta?”. Como si tendría que conseguirla. Yo tengo que, no sé, hablar con la persona, conectar, si me gusta o no, sus gustos. “No, pero mirá lo sucia que es; seguramente tiene depresión”. A mí no me gusta que juzguen a las personas.<b> Todas las cosas que no me gusta que la gente haga las hacen mis padres</b>. Apenas las ven las miran de arriba abajo y les dan asco. Eso lo hacen mis padres. Y entonces yo a partir de ahí empecé a no contar nada de lo que hago.</p><p><b>—A ellos les importaba que vos ganes plata, un valor en sí mismo. </b></p><p>—Sí. Para mí el mejor valor en la vida es hacer lo que te hace feliz. Porque vos podés tener todo y no ser feliz. Porque lo presencié en Estados Unidos. Por ejemplo, <b>mi mamá me decía “estás lleno de lujo, tenés acá todo en Miami, tenés miles de oportunidades”. Pero yo no era feliz</b>. No podía ni salir de la cama. Yo dormía, dormía y dormía porque no quería escucharla más. <b>Yo dormía más de 16 horas por día porque no quería escucharla</b>. Quería tampoco escuchar mis pensamientos. Era terrible escuchar todos los gritos. Siempre me levantaba con gritos hacia mi hermana, hacia mi padre. No se podía dormir tranquilo.</p><p><b>—A veces los padres podemos enojarnos con nuestros hijos, sin llegar a la violencia por supuesto, pero tal vez uno puede sentir que se excede ¿Nunca te pidieron disculpas? </b></p><p>—No, no. Era completamente mi culpa. Nunca me pidieron disculpas. Siempre el que tenía que pedir perdón era yo. </p><p><b>—¿Cómo terminabas esas situaciones? </b></p><p>—Lloraba todo el tiempo y me iba a mi cuarto. Lloraba y me iba. Siempre me la pasaba escuchando música triste porque era como mi escape. Me ponía a escuchar música triste, me ponía a pensar todo lo que había pasado y después me sentía bien. Si escuchaba música feliz me hacía mal y si escuchaba música triste me hacía bien. Raro. Pero me sentía cómodo con eso. Y era la única vez que podía salir de la realidad y decir “estoy tranquilo, en paz”. </p><p><b>—Esta vida perfecta que se mostraba en redes no tenía nada que ver con lo que estaban viviendo en tu casa. </b></p><p>—No, no. <b>Ella publicó una foto, todos comentaban, todos felices, pero en casa era un infierno</b>. Todo el tiempo cuando no existía Suri me trataba re mal. Me despreciaba todo el tiempo.<b> Era como si no fuese su hijo</b>.</p><p><b>—Ella subía muchas fotos con ustedes. </b></p><p>—Sí, sí. Siempre nos pedía una foto. Ahora puedo ver las fotos que sube. Por ejemplo, lo más reciente que vi de su vida era con mi hermana: algo del colegio y “se saca siempre 10”. Dejá de mentir. Porque literalmente en casa la tratabas como a mí cuando era chiquito.</p><p><b>—En ese chat que mostraste te pedía que no muestres el boletín, ¿por qué te pedía eso? </b></p><p>—Porque <b>quería demostrarle a todos que ella era la mejor y que sus hijos eran los mejores</b>. Más a través de las redes seguramente. Yo no sé qué subía cuando yo era chico. Anda a saber si me subió a mí diciendo que tenía la mejor nota… Así que me puedo esperar cualquier cosa hoy en día.</p><p><b>—En la foto parecía que ustedes estaban contentos.</b></p><p>—Sí, sí, sí. Yo siempre sonreía falso porque qué le voy a decir. Sonrisa, listo, me voy. Pero yo no quería aparecer. No tenía ganas de aparecer. Otra de las cosas más recientes que pasó también en Estados Unidos fue el Día de la Madre: yo ni me quería levantar porque me trataba mal y yo la tenía que tratar bien. Entonces me dice “¿cómo puede ser? Sos el único hijo que no se levanta para el Día de la Madre”. “Bueno, mirá la madre que tengo”. “No puede ser que tu amigo saluda a su madre y vos no. No puede ser que todos tengan relaciones con sus padres hoy día y vos no”. Para ellos todas las familias de todo el mundo están unidas y no es así. Yo me levanté, hice un video, la abracé, no la quería abrazar, y lo subió. “Mis hijos me recibieron”. Yo ni la quería recibir. Es mentira eso. Pero bueno, no va a demostrar que maltrata a sus hijos. Se le va toda la carrera. Como el video que subí gritándome, <b>ella me dijo “vos subís ese video y se me arruina la carrera”</b>. Se me escapó el video, qué querés que te diga. Se te arruinó la carrera. Mi culpa no es. Yo transmití mi vida y que eso implique que te arruine la carrera no es mi culpa. Porque yo solo conté cómo me trataron.</p><p><b>—¿Eso te lo dijo después del video que vos publicaste? </b></p><p>—No, me lo dijo mucho antes. Porque yo grabé ese video y no se lo mostré. Pero sí me dijo “yo sé que grabás videos y se los mandás a la gente”. No sé cómo sabe eso. Pero me dijo “vos llegás a subir ese video y se me arruina la carrera. Así que tené cuidado”. <b>Tenía todo en una carpeta por si el día de mañana hacía lo que hizo</b>. Y bueno, subí el video. Qué querés que te diga, me trataste mal toda la vida. Yo no hice nada. </p><p><b>—Ella sabía que vos venías filmando situaciones para protegerte de este maltrato. </b></p><p>—Sí. Yo hasta tengo otros videos que no quiero publicar de ella maltratando a mi hermana. Y me acuerdo que lloró un montón. Ese video no lo puedo ver, me debilita muchísimo porque para mí mi hermana lo es todo. Y si mi hermana llora, yo lloro. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DPLH4GRTZ5ALJBB7QE7S3Z664Q.jpg?auth=6ce7357b5748c0ca92a652037e30723deb4d599542ae630397f50272eed1ecf3&smart=true&width=1920&height=2098" alt="Tomás Cataldi recuerda que estuvo a punto de atentar contra su vida pero que el llamado de una amiga que le habló de su hermana lo impidió." height="2098" width="1920"/><p><b>—¿En qué momento te diste cuenta de que tenías una tristeza profunda? </b></p><p>—Todo colapsó en Miami. Yo tenía una relación amorosa y ella justo estudiaba Psicología, y me empezó a decir que hiciera terapia, porque veía cosas que yo no veía. Empecé en febrero estando en Miami, pero lo hacía online con una chica que está acá en Argentina.</p><p><b>—¿Y te sirvió? </b></p><p>—Excelente. El mejor trabajo de mi vida y hasta el día de hoy sigo yendo y sigo aprendiendo cosas mías y trabajando mi autoestima. </p><p><b>—¿Ahí entendiste lo que estabas viviendo? </b></p><p>—Sí. Sí, me empecé a tomarlo en serio y yo analizaba muchísimo, escribía muchísimo en papel o en documentos. Escribía toda mi vida anterior para poder entender por qué reaccionaba de algunas maneras hacia mis amigos, por qué reaccionaba muy mal o los bardeaba sin sentido y eran por cosas mías. Yo no aprendí a comunicarme bien, ni a abrirme, ni a decir te amo. Creo que nunca le dije te amo a mi madre o a mi padre. No recuerdo ni un abrazo tampoco, nada. </p><p><b>—En el video contás que te quisiste lastimar. </b></p><p>—Sí, un montón de veces. No lastimarme sino quitarme la vida. Cuando era muy chico también. Se me pasaba por la cabeza pero no lo intentaba, ni siquiera sabía cómo intentarlo. Pero siempre decía “¿y si ya no estoy más mañana qué pasaría? ¿Qué le pasaría a mis padres? ¿Qué pensarán de mí? Total, si no me quieren, en el colegio me hacen bullying, ya está”. </p><p><b>—Siempre fue una fantasía, un pensamiento, nunca pasaste a la acción. </b></p><p>—No, la única vez que casi pasé a la acción fue en Estados Unidos porque esa relación amorosa se terminó, perdí un montón de amigos que también tenían el momento y me dejaron de hablar. La ansiedad explotaba. Todo me estaba haciendo muy mal. Mis padres me siguen sin escuchar y me gritaban. Y casi doy el paso de hacerlo. Y justo ahí me llamó una amiga y me empezó a decir “pensá en tu hermana”. Y ahí dije “tenés razón, no estaba pensando”. Empezó a decir “tu hermana se va a quedar sola”. No se puede quedar sola con ese tipo de padres. Entonces no lo hice.</p><p><b>—¿Tus papás se enteraron de esto con el video recién? </b></p><p>—¿El quitarme la vida? No, fue en ese momento. En ese momento esa amiga les dijo a mis padres. Llegué a la casa y me dijeron “¿es verdad lo que me están diciendo? ¿Vos estás loco?”. Yo me encerré en mi cuarto. Me dijeron “no, no, ahora vamos a hablar”. Enojados de quererme haber quitado la vida. Ahí me daban más ganas de hacerlo porque dije “me están tomando el pelo”.</p><p><b>—¿Hablaron con tu psicólogo? </b></p><p>—Sí, le dijeron “ahora no te vas a volver a Argentina, te vas a quedar acá”. Siempre buscaban la vuelta para quedarme. “No te podés ir en este estado. Seguramente tenés depresión. Voy a hablar con tu psicólogo. Te va a derivar a un psiquiatra”. Y todo así. Pero tuve que tocar fondo para que me den una psicóloga. Porque yo les venía pidiendo una psicóloga.</p><p><b>—¿Hoy seguís con la psicóloga? </b></p><p>—Sí, sí. Yo después de hacer mucha terapia… En abril de este año, seguía triste, lloraba muchísimo. Mi corazón decía “tenés que volver a Argentina”. Y mis padres me decían “no tenés nada, no te vamos a dejar la casa, no te vamos a dar el auto, no te vamos a dar nada. ¿Y qué vas a hacer?”. “No sé, pero quiero volver. No, no me importa lo que hago, reanudo mi vida, hago todo de nuevo, no tengo problema. Me sacaste toda mi vida, lo que tenía antes, la tengo que volver a construir, la hago desde cero. Lo hice mil veces”. Y no me escuchaban, no decían nada, no te vas a dejar nada. Después me dijeron “te damos la casa y el auto”. Vuelvo después de tanto sufrimiento.</p><p><b>—¿Ellos te sacaron el pasaje? </b></p><p>—No, me lo sacó mi mejor amigo. Ellos no me lo quisieron comprar. Me acuerdo que me arrodillé y le dije a papá, rogándole, que me comprara el pasaje. Y le dije por favor que me ayude porque la estaba pasando muy mal y no me compró el pasaje. <b>Después me cagó a trompadas</b> y mi mejor amigo me compró el pasaje. </p><p><b>—¿Tu papá te pegó? </b></p><p>—Sí. Me acordé porque yo se lo rogaba, se lo rogaba y lo agarré de la remera y le dije “por favor te lo pido, la estoy pasando mal y tengo mucha depresión, la estoy pasando muy mal”. No puede ser que no lo entendía. Yo lloraba entre cinco a seis veces por día.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PVE5DRWPWJCRXFEUSJD2OSO5CA.jpg?auth=3b4d0a5d8328400db0c9445db75dd9472e3f805ecfa0321c51ad83148d17aefd&smart=true&width=1920&height=2701" alt="Tomás relata que cuando le pidió a su padre que le sacara el pasaje para volver a la argentina fue golpeado." height="2701" width="1920"/><p><b>—¿Es la única vez que te pegó tu papá? </b></p><p>—Sí, sí, sí. Él toda la vida estuvo callado. Me acuerdo desde chiquito que le decía que se separe de mi mamá porque le estaba haciendo mal. Le dije que se separe. Se lo pedía por favor y me decía “no, son cosas de pareja”. Son cosas de pareja pero soy tu hijo y me está haciendo mal. Y no lo hacía, no lo hacía, no lo hacía. Hasta el día de hoy le sigo repitiendo que se separe. Y ahora que soy más grande me dice “así no vas a hablar de mi mujer”. “¿Vos te querés quedar con tu mujer? Yo me quiero ir”. Me decía “no, pero la familia tiene que estar unida”. </p><p><b>—¿Ellos se llevan bien? </b></p><p>—Es todo falso. Todos dicen que se llevan re bien y es la relación más tóxica que vas a conocer en tu vida. Son todos gritos por todos lados. Mi padre no. Mi madre presiona, presiona, presiona, presiona. Le grita. Y me parece un padre sumiso que acepta todos los gritos y se queda. Yo no podría estar con una persona así. No se puede estar con una persona así. </p><p><b>—¿Cómo hiciste para pedirle a tu amigo que te compre un pasaje? </b></p><p>—Le mandé el video y le dije “hacé lo que quieras con este video”. No sé qué me puede llegar a pasar después de esto. Pero por las dudas se lo mandé. Ya está, hicieron todo lo posible para destruirme de insultos, de tratarme mal, de hasta pegarme. Ya no sé qué es lo que podría llegar a pasar. Entonces por las dudas se lo envié. Le empecé a mandar unos audios, mi voz me temblaba, no podía hablar, quería hablar bajito porque sabía que me iban a escuchar. Mi padre en su momento mientras me pegaba, dice “sacale el celular a Tomi que va a grabar todo”. Y obvio voy a grabar todo. Quisiera grabar todo. Y viene mi mamá y me saca el celular. Los dos eran conscientes de lo que estaban haciendo estaba mal. Y yo el que sufría. Y mi hermana estaba en el pasillo llorando.</p><p><b>—¿Tus papás supieron que venías para acá o no se enteraron? </b></p><p>—Sí, sí, se los dije unos días antes.</p><p><b>—¿Y qué dijeron? </b></p><p>—Que estaba muy mal lo que estaba haciendo. Que me voy a quedar solo, que no tengo nada en Argentina. <b>Mamá siempre odio a Argentina, decía que era el peor país del mundo</b>. Para mí es el mejor país del mundo por la gente, por la comodidad, mucha familia. Vos hablás con alguien y te hacés un amigo en tres segundos por hablar, una mini conversación, cómo te integran. Buena gente, buena gente. Pero no sé, tienen una mentalidad de que Argentina es lo peor que les pasó en su vida. Entonces yo tengo otra creencia de Argentina.</p><p><b>—¿En algún momento te hubiera gustado tener esa vida que tu mamá mostraba en las redes? </b></p><p>—<b>A mí me hubiese gustado que me quieran</b>. Me hubiera gustado tener más tiempo con ellos, más tiempo en familia. Todos los sábados íbamos a comer afuera, pero no me gustaba porque la pasaba mal, no porque me trataban mal en la comida sino porque en toda la semana me trataban mal y el sábado íbamos a comer de familia. No tenía ganas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QD6VDQBAIRBIXP6YL7M4VD6TYM.jpg?auth=0d4a90a22fa26bc10448f2432b7d2709b78d184b4e1ae0e0df49e983a6f8a260&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Tomás Cataldi con Tatiana Schapiro en Infobae." height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Cuándo se rompe la relación? </b></p><p>—Se empezó a romper porque me seguían controlando desde Estados Unidos porque había cámaras. Estoy solo, estoy tranquilo. Quería invitar a una amiga que no veía hace un montón y nunca vino a casa. Y me llama mi madre y me dice “¿quién es esta chica?”. “Una chica que conozco hace un montón”. “¿Y a qué colegio fue?” Me río. “¿Qué importa del colegio donde fue?”. <b>“Nos va a robar toda la casa”</b>. Eso me daba mucha vergüenza porque siempre solía pasar que cuando yo estaba con una chica o un amigo que no era de plata por así decirlo, llamaba, gritaba y se escuchaba todo. “¿Con quién estás? ¿Por qué no estás por Nordelta, siempre en Capital?”. A mí no me gustaba estar en Nordelta. La gente de Nordelta no me gusta. </p><p><b>—Ese día explota todo... </b></p><p>—Sí, explotó, explotó. Mi mamá me preguntaba todo el tiempo. Le dije “autorizala, dale, autorizala”. Y los de la guardia me bloquearon. Si yo el día de mañana hacía un pedido para que venga a mi casa tienen que llamar a mis padres para autorizar el pedido. Fui hasta la guardia y les dije “che, me bloquearon”. “A pedido de tu mamá”. Es una cosa de locos. </p><p><b>—¿Hoy si quisieras hablarles los tenés en el teléfono?</b></p><p>—Están bloqueados pero no tengo ni ganas. Nunca me escucharon toda la vida siendo chico que era lo que un hijo necesita, que te escuchen, que te quieran, que te contengan. Hoy por hoy teniendo 20 años de todo lo que viví ya sé que no los necesito. ¿Por qué lo necesitaría?</p><p><b>—¿No trataron de comunicarse por otra vía? </b></p><p>—Sí, sí, me mandaron mails. Bloqueé los mails. No sé cómo me llamaron desde otro celular y los bloqueé también. A través de familiares, de mi abuela. </p><p><b>—Vos hoy estás en la casa de tu abuela. </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Por qué te fuiste de Nordelta? </b></p><p>—Me fui porque ya el control era excesivo.</p><p><b>—¿Y cómo estás con tu abuela? </b></p><p>—Excelente, excelente, excelente. Yo literalmente estoy contestando los mensajes de todos lados, las entrevistas, todo. Y ella me dice “concentrate en tu trabajo y yo te cocino”. Yo digo bueno, gracias. </p><p><b>—¿Hoy sí sentís ese amor que deseabas? </b></p><p>—Sí, sí. Fue increíble porque antes de que suba el video yo le replanteé, le dije “¿y si vivimos juntos? Yo vivo en Nordelta, vivo lejos, me estoy moviendo mucho por Capital, vos estás sola, tal vez necesitás un poco de compañía como la mía”. Y me dijo que sí, que todos tus sueños lo vas a lograr. Me miró a los ojos y me dijo “sé que tu sueño es ser streamer así que concentrate en eso, yo te voy a cuidar como nunca te cuidaron y te voy a dar ese amor, esa felicidad y esas comidas que tampoco te dieron”. Y <b>me puse a llorar y no sé cómo me salió decirle te amo</b>. </p><p><b>—Le debe costar escuchar que viviste estos dolores. </b></p><p>—Sí, ella siempre iba a la iglesia, rezaba por mí, oraba por mí, todo por mí. Siempre estuvo. En la distancia siempre estuvo. Siempre estuvo conmigo. Siempre mandó mensajes.</p><p><b>—Y cuando contás esto también estás hablando de su hijo. Debe ser difícil desde ese lugar para ella. </b></p><p>—Sí, sí, seguramente. Pero ella también habrá intentado hablar con él y no escucha a nadie.</p><p><b>—¿Sabés cómo reaccionaron ellos cuando publicaste el video? </b></p><p>—Sí porque en ese momento estaba con mi prima, estábamos almorzando, no sé cómo se enteró de que yo estaba con ella, la empezó a llamar, le empezó a mandar mensajes, ella me decía “tengo miedo, me está llamando tu mamá”. Ya lo subí, no lo voy a bajar nunca. Empezó a decir que lo baje. Dije “no voy a bajar ningún tipo de video”. Y solo llegué a ver un mensaje que le mandó mi mamá a mi prima y le dijo “¿no le da vergüenza subir ese video?”. Y ahora me pongo a pensar: ¿no te da vergüenza haberme tratado mal toda la vida? ¿No te da vergüenza haberme subido a las redes? ¿No te da vergüenza putearme todos los días de tu vida y no darme a comer? Dale. No tiene sentido.</p><p><b>—¿Te sentís bien hoy después de haberlo subido?</b> </p><p>—Sí, excelente. Fue como para mí la mejor justicia para mi hermana. Yo también lo pensé por ese lado porque dije yo quiero que algún día se dé cuenta. Todos me decían tiene más carácter. Porque yo he escuchado también que mamá la maltrata cuando estudia y mi hermana dice “bueno ¿querés que me vaya mal?”. Qué buena actitud que tiene siendo tan chica, teniendo siete años, yo me largaba a llorar. No le podía ni responder.</p><p><b>—Hoy, más allá del enojo y de todo este dolor, ¿sentís que los querés? </b></p><p>—Buena pregunta. La verdad que no. Me la pongo a pensar a veces pero no siento nada. Me han dicho todo el tiempo que les diga te amo y eso pero no me sale. Los saludo, todo bien, pero no. </p><p><b>—Seguro van a ver esta nota. ¿Qué les quisieras decir hoy? </b></p><p>—Me gustaría que si están comprendiendo todo lo que estoy haciendo que hagan terapia. Pero más que nada <b>que la traten bien a mi hermana</b>. Que no quiero que pase la misma infancia que yo pasé de maltratos. Y que tenga una muy, muy, muy buena vida. Que tenga una muy buena vida mi hermana. Que la traten súper bien. Ya sé que es feliz. Ella sabe que es feliz porque ella se concentra en sus cosas y sabe que es feliz. Pero que la acompañen en todo y que si el día de mañana es una adulta y tiene sus decisiones, que la respeten. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZHLKLLGTCJG23IHAWT57W5RKFY.jpg?auth=2e2c91ad2f50b6a2603f6e730b40e7196018f2123e7ad781958163555d8a61da&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Las confesiones de Domi Faena: la “domigamia”, los celos que la llevaron al límite y la polémica con la actual de su ex]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/15/las-confesiones-de-domi-faena-la-domigamia-los-celos-que-la-llevaron-al-limite-y-la-polemica-con-la-actual-de-su-ex/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/15/las-confesiones-de-domi-faena-la-domigamia-los-celos-que-la-llevaron-al-limite-y-la-polemica-con-la-actual-de-su-ex/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la creadora de contenido repasó el giro que dio su vida con la llegada al streaming, habló de la disputa que mantiene tras la difusión de conversaciones privadas y recordó el proceso personal que atravesó en terapia, donde transformó su manera de vincularse ]]></description><pubDate>Wed, 15 Jul 2026 05:23:04 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Yo sentía una amenaza en todas las mujeres porque estaba tan mal conmigo que sentía que a él le iba a gustar cualquiera menos yo”, reconoció <b>Dominique Faena</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al recordar la relación tóxica que la llevó a replantearse muchos aspectos de su vida.</p><p>La creadora de contenido y streamer repasó su carrera, habló de sus vínculos más personales y reflexionó sobre las contradicciones de la exposición pública, en una charla atravesada por confesiones sobre el dinero, el amor y la vulnerabilidad. También destacó el profundo impacto que tuvo en su vida el vínculo con dos niños de un hogar al que acompaña desde hace años.</p><p>Domi alcanzó popularidad en TikTok gracias a sus videos de humor, lifestyle y tendencias, y más tarde consolidó su presencia en el mundo del <a href="https://www.instagram.com/domifaena/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/domifaena/?hl=es"><b>streaming</b></a> como integrante de Luzu TV. En los últimos años se destacó por hablar con naturalidad sobre salud mental y compartir públicamente su experiencia con la ansiedad y la depresión, una decisión que le permitió construir una comunidad que valora tanto su faceta humorística como su compromiso con la concientización. Además de su actividad en redes sociales, participa en distintos proyectos audiovisuales y podcasts, consolidándose como una de las figuras jóvenes de mayor crecimiento dentro del ecosistema del entretenimiento digital argentino. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PMHNAVYYIRDSBINBMFB4J3UUPI.jpg?auth=76cb3bd65a3729bb70a1c9db100edfec530f7dd4d1c6cc05fe6c2153fd5e7ada&smart=true&width=4928&height=3280" alt="Domi Faena: "Lo primero que haría con un millón de dólares sería comprarme una casa y asegurarles un futuro a los nenes que cuido". (Jaime Olivos)" height="3280" width="4928"/><p><b>—¿Qué harías con un millón de dólares? </b></p><p>—Me compro una casa, primero. ¿Cuánto se me va ahí? ¿400 mil? </p><p><b>—Depende qué tipo de casa quieras. </b></p><p>—Una casa en zona norte, donde me crie.</p><p><b>—Hay casas que no te van a alcanzar con el palo, pero yo diría que inteligentemente agarres 200. Ahí en el norte hay unos muy lindos departamentos por esa plata. </b></p><p>—Perfecto. 200 para una casa y 100 mil para que lo tengan los nenes que yo cuido, para su vida. 50 para cada uno. Claramente que los tengo que poner en un banco... </p><p><b>—Muy lindo.</b></p><p>—Después 200 invierto en la Bolsa, qué sé yo. Yo no sé nada de inversiones, pero hay que meter ahí para que se mueva. Porque la plata quieta no... Ahí tengo 500 ya. Después, creo que le doy 100 a mi mamá y 100 a mi papá.</p><p><b>—Para decir gracias por el trabajo que hicieron. </b></p><p>—“Gracias por todo, arregláte con esto”. Y ¿qué más haría? </p><p><b>—Te quedan 300 mil.</b></p><p>—Un auto. Quiero un auto. Y me voy a Ibiza con mi mamá otra vez. Me volví hace muy poco de Ibiza con mamá y nos quedamos locas. Yo igual sé usar mal la plata, ¿eh? Pero fue muy divertido. Nos volvimos locas de ir a todas las playitas, a los barquitos, a las calas. No hicimos vida nocturna, pero estábamos fascinadas. </p><p><b>—¿Formentera? </b></p><p>—Sí, nos fascinó. Pero administro muy mal la plata, así que ahí ya un poco me sobró y capaz que un poco la tiré... Así que la idea es darle un poco de familia, un poco a los nenes que cuido e invertir. Las prioridades son esas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IPVPZXIAGJEA3CM4JXO4KLBHFY.jpg?auth=8dfc31d5023aec550ed1bb9f9d49cf1fd901818797d4fba92cfa365dfe87a064&smart=true&width=4662&height=3103" alt=""Yo jamás le escribí cuando él estaba con ella; ella no existía cuando yo estaba con él", explicó Domi con respecto a los chats que se filtraron recientemente. (Jaime Olivos)" height="3103" width="4662"/><p><b>—Quiero que me cuentes cómo estás, de tu presente, de cómo te cambió la vida estos últimos años.</b></p><p>—Me cambió muy rápido la vida. Yo estudiaba, no tenía nada que ver con las redes, no hacía stream. Estudié un tiempo trabajo social, después organización de eventos y mi hice amiga de un grupo de streamers que un día me dijeron: “Queremos hacer tipo una radio streaming”. Yo no conocía nada, me mandé a hacerlo y ahí fue como real de un día para el otro. Lo hicimos en el departamento de uno de los chicos. En ese momento creo que estaba <i>Nadie dice nada</i> y uno o dos más, pero no había una... </p><p><b>—Fue el boom del streaming. </b></p><p>—Claro, fue en 2022. Y ahí Nico nos vio, le gustó lo que hicimos y nos llevó al Luzu. Y ahí también, de vuelta, otro giro, de repente marcas, más exposición. Te tenés que cuidar con lo que decís, que no me sale en lo absoluto. Y estoy chocha, <b>yo amo laburar de esto</b>. Hoy en día estoy con otro equipo del que empecé. Yo estaba en <i>Entre nosotros</i> hasta el 2024 y desde 2025 arranqué en <i>Se fue de larga</i> y estoy feliz. O sea, mi equipo es mi familia, real. Es muy cursi decirlo, pero genuinamente somos una familia. </p><p><b>—Bueno también de ahí surgió un vínculo más allá de lo laboral, ¿no? ¿Cómo convivís con eso hoy en día?</b></p><p>—Con Fer <b>(Fermín Bo) </b>nos amamos. Fue muy loco lo que nos pasó porque ninguno lo planeó. Iba a ser dos meses de programa, ni siquiera iba a durar durante el año. Entonces fue como: “Bueno, divirtámonos, vemos qué pasa”. Y como que hubo de verdad un enganche ahí, un enamoramiento que dijimos: “¿Para qué lado va esto?” No funcionó, lamentablemente, pero nos llevamos muy bien. O sea, realmente él es un líder del carajo, es muy buen conductor, muy buena persona y muy buen amigo. Aprendo mucho de él y él aprende mucho de mí. Él no tenía capaz la sensibilidad que tiene hoy cuando yo lo conocí. Un poco por mí, un poco por el grupo. Lo aprendió. Y es un placer trabajar con él. Aprendemos mucho del otro, nos queremos mucho también y tenemos una confianza de poder decirnos todo lo que nos pasa con el otro. Es muy lindo trabajar con él.</p><p><b>—Qué lindo es eso porque ustedes vivieron algo muy fuerte que inició un poco como un chiste. Pero contame cómo fue la situación de unos chats que vos tenías con él antes de conocerlo.</b></p><p>—Yo estaba enamorada de él (risas).</p><p><b>—¿Pero es verdad que vos borrabas los mensajes pensando que los estabas borrando del chat y era para tu chat individual? </b></p><p>—Claro. Decía: “Anular envío”. Cuando vos ponés anular envío en Instagram, se supone que se le anula a los dos. Teóricamente sí, se anulan. Pero como los mensajes eran de hace siete años, no se borraban. Yo le mandaba mensajes en 2016, 2017: “Te amo”, “sos el amor de mi vida”, “quiero que seas mi novio”. Lo seguía de redes, del colegio.</p><p><b>—¿Y cuándo decidiste borrar esos mensajes? ¿Cuando ya era tu compañero de trabajo?</b></p><p>—Siete años después, cuando me dicen: “Che, Domi, necesitamos que hagas una semana de reemplazo en este programa porque Sofi no está”. El conductor es Ferbo. “Dale, re”, les dije. Lo arranco a seguir en redes porque íbamos a convivir un mes. Pero entro a los mensajes y vos no tenés la cantidad de mensajes que yo le mandaba a ese hombre. Un horror. Los borro, los borro, los borro. Y cuando él me manda un mensaje por Instagram, me pone: “Domi, estoy muy contento de que vamos a trabajar juntos, te veo siempre en redes, sos muy capa”. Y le digo: “Fer, un placer. Menos mal que llegué a borrar los mensajes de antes”. Y me dice: “¡Uy! No, no vi nada”. Y después me entero por una amiga que tenemos en común que a él no se le borraron nunca. Y fingió demencia (risas).</p><p><b>—Y te hizo sentir bien diciéndote que no los había visto. </b></p><p>—Sí, para que yo no me sienta mal. Me quería morir, pero al primer día de programa yo tiré la anécdota en joda (risas). En el momento ni siquiera me gustaba, habían pasado siete años y por eso se generó algo en joda que después pasó en serio. </p><h2>Confesiones sobre toxicidad y el proceso de sanación personal</h2><p><b>—Vamos a empezar por nuestro primer juego, que se llama </b><i><b>Por cuánta plata</b></i><b>, y esto es imaginar un monto de plata por lo cual dejarías o harías lo que te plantea la pregunta. La primera dice: ¿Por cuánta plata venderías contenido hot? </b></p><p>—Lo he pensado, ¿eh? En donde me pregunto: “¿Qué hago con mi vida? ¿Nunca me voy a poder comprar una casa?”. Bueno, en esos momentos he dicho: “Che, lo que se cobra por esto”. Y la verdad que un millón de dólares por mes, te lo hago. Cero alocado.</p><p><b>—Yo vendería un solo contenido que me la pongas toda. </b></p><p>—O sea, hacés una foto. Sí, puede ser. Vendo una foto por quinientos mil dólares. Cosa de que si se difunde una foto, tengo una casa asegurada. Aparte no tiene que ser todo desnudo, ¿eh? La gente pide hasta foto de pies, imaginate. Me contaron, me lo dijeron (risas). Se me cruzó en la cabeza porque me da mucho miedo el futuro, que el día de mañana se muera el streaming, se mueran las redes, no ganar plata y no tener algo asegurado. Conozco mucha gente que le va bien en eso y digo: “¿Cómo se gana tanta plata con eso? ¡Qué locura!”. Pero por ahora no.</p><p><b>—¿Por cuánta plata dejarías que tu terapeuta publique todas las cositas más peligrosas que hablaste en sesión? </b></p><p>—Se me arruina la carrera, directamente. Si alguien sabe esas cosas, yo me muero. No es que hecho cosas como para estar presa, pero tiene que ver con pensamientos míos.</p><p><b>—¿Qué cosas quisieras que no sepan nunca?</b></p><p>—Y de una de mis últimas relaciones amorosas que tuve, que ahora justo está saliendo un poco a la luz todo, pero... </p><p><b>—No se sabe públicamente. </b></p><p>—Algunas cosas sí, otras cosas no. </p><p><b>—¿Pero se sabe quién fue la persona? </b></p><p>—No es una persona pública, yo hice pública a mi pareja. Pero bueno en ese momento hubo comportamientos raros de ambos lados.</p><p><b>—¿Y esa persona está contando cosas ahora o por qué están saliendo a la luz? </b></p><p>—La actual de él está saliendo a ventilar cositas...</p><p><b>—¿Un chat que se conoció en las últimas semanas? </b></p><p>—Exactamente, eso. </p><p><b>—Ella fue la que publicó eso.</b></p><p>—No sé por qué. Porque ella no existía en ese momento, ¿eh? </p><p><b>—¿Y por qué se mete? ¿Hubo un contacto con ella después de eso?</b></p><p>—No, porque prefiero dejarla ahí, que haga lo que quiera. Estoy tramitando cosas con abogados también. Ya me fui para el otro lado. Conmigo no jodes, amor... Está loca pobrecita. Pero bueno, <b>que se cuelgue de otra persona.</b> Yo no le voy a dar mucha más bola que la que le di. Pero mi psicólogo de ese vínculo sabe bastante y me muero, así que ahí te tiro 100 palos. </p><p><b>—¿Le dirías algo a esa persona que se cuide de tu ex?</b></p><p>—No. Ella que se la pegue sola, que aprenda solita. Yo ya no me voy a meter en ese vínculo. Yo jamás le escribí cuando él estaba con ella. Ella no existía cuando yo estaba con él. No tiene por qué meterte en algo donde nada que ver. Que se cuelgue de otra. Yo no la voy a dejar. Estoy un poquito enojada con la situación. Es muy reciente.</p><p><b>—¿Por cuánta plata mostrarías tu historial de búsquedas? </b></p><p>—Por 500 mil dólares, para comprarme otra casa. No van a encontrar nada igual. Nada que ocultar. </p><p><b>—Si en este momento abrimos la lupita de Instagram, ¿qué encontramos?</b></p><p>—Páginas de chismes, porque me estuvieron levantando. </p><p><b>—¿Estuviste buscando qué es lo que la gente está opinando de lo que pasó?</b></p><p>—Sí, me gusta ver los videos de la gente hablando de mí. Twitter me lo borré porque es mucho hate. Pero en TikTok tengo una comunidad muy fiel que sale a hacer videos bancándome, tipo: “¿Quién no le mandó mensaje a un ex?" o “no podemos juzgar como que nunca hicimos nada mal”.</p><p><b>—Pero aparte, ¿quién no lo hizo? ¿Quién no tuvo una amiga que lo hizo? ¿Quién no lo haría?</b></p><p>—Total. Todos nos las mandamos, todos le escribimos a un ex. Obviamente, no estando en pareja. Cuando él me dijo: “Yo estoy en pareja”, nunca más existió un mensaje. Pero bueno, sí, me gustaba a mí ex, ¿qué vamos a hacer? Por algo fue mi novio (risas). Lo busqué de vuelta, porque él me había dado bola de nuevo, ¿eh? Como que no fui yo sola la que me la mandé. Fue mutuo. Pero no quiero decir nada porque no quiero alimentar más el fuego y seguir con el quilombo mediático.</p><p><b>—¿Qué es lo más tóxico que hiciste vos? </b></p><p>—¡A mi juego me llamaron! Amor, escúchame. Yo te tengo todos los tips…</p><p><b>—Dame una clase de toxicidad. </b></p><p>—Mirá, cosas que tenés que hacer. Por ejemplo, te dice que va a fútbol, vos le ponés clavos en los botines, tornillos. Entonces, si él nunca te dice: “Che, ¿qué era esto?”, es porque nunca jugó al fútbol. Si ves el tornillo puesto, se fue a culear.</p><p><b>—Te das cuenta (risas).</b></p><p>—Sí, hay muchos. Tenés que revisar la escoba por el tema de los pelos que se quedan ahí y esas cosas. Pero me curé, ya no lo hago. Eso lo hacía antes. </p><p><b>—¿Qué cosas humillantes has hecho? </b></p><p>—No sabés lo que he llorado para que un hombre no se vaya a un boliche y me deje sola. O sea, real he tenido ataques de ansiedad, tipo: “Por favor, no me dejes sola, por favor”. </p><p><b>—¿Actuado o de verdad? </b></p><p>—No, de verdad. Me pasó que yo me creí mucho un personaje que al principio hice en Luzu. Yo tenía un mandamiento que se llamaba domigamia, que era más allá de la monogamia, era como un vínculo tóxico. Gente que hoy en la calle me para y me dice: “Soy superdomigámica, te amo”. Y es como: “Curate”. Yo ya me rehabilité, pero me creí tanto ese personaje que explotábamos en vivo que lo largué todo con esta pareja que te digo que hice un poco mediática. Yo también tenía muchísima ansiedad, fue un momento que estuve super deprimida y todo se me iba a ese vínculo. Y me puse de verdad tóxica. <b>Yo no confiaba en él, no confiaba en mí, no confiaba en nadie. </b>Y era como: “Por favor, no salgas, porque, por favor, me voy a morir”, ¿entendés? <b>El día que él me dejó, yo le dije: “Me quiero matar”.</b> Estaba súper deprimida. No fue manipulación, en el momento me quería matar. Y eso lo he dicho. Fueron cosas tóxicas. A mí me daba ansiedad que él salga con la camisa abierta, él volvía con la camisa abierta y era como: “Yo me voy a morir”. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZN5FVNPZGZAS7DQI6QYOANBTYE.jpg?auth=94d88ff7e9022885ce0a344aae684646d50f081c5991002f8e3a47b588e1758f&smart=true&width=4647&height=3093" alt=""Yo contaba los preservativos que él tenía y cada vez que iba a la casa los recontaba para ver que no haya usado ninguno", confesó Domi sobre su última relación tóxica. (Jaime Olivos)" height="3093" width="4647"/><p><b>—Todo te disparaba a la traición, el perderlo... </b></p><p>—Que encima no lo hizo o al menos nunca me lo contó. Yo confío en que nunca pasó, pero era algo tan mío, de tanta inseguridad que lo trabajé mucho en terapia. Ahora me curé. Tengo un celito, soy un poco celosa. No es que no, pero ni en pedo tengo esa toxicidad que supe tener. <b>Él vio lo peor de mí.</b></p><p><b>—¿Y hoy en día te sigue pasando algo internamente y te refrenás? ¿Tenés tips de cómo frenar eso cuando te agarra o no te agarra más? </b></p><p>—El ataque no me agarra. Tampoco tuve con quién que me agarre, porque nunca nadie me dio esa inseguridad. La única persona con la que volví a estar después de él era Fer, como en un vínculo y siempre me dio super confianza y seguridad. Me demostraba todo el día que quería estar conmigo y con nadie más. </p><p><b>—No es que te agarra de la nada. </b></p><p>—No, no. No era que me quedaba loca y chau. Fue un vínculo raro que por lo único que seguía adelante era porque nos amábamos un montón, porque en realidad todo lo demás no sé si estuvo tan bueno. Me pasó que yo <b>contaba los preservativos que él tenía y cada vez que iba a la casa y los contaba para ver si no haya usado ninguno</b>. Capaz tenía más escondidos y yo nunca lo supe, puede pasar. Me han dicho tipo: “Mírale en el auto de aplicación las direcciones que tiene guardadas, fíjate en Google Maps qué es lo que miró último que vio”. No llegué a hacer eso.</p><p><b>—Es un camino de ida que no es sano para uno mismo.</b></p><p>—Te destruye la cabeza. Yo sentía una amenaza a todas las mujeres porque yo estaba tan mal conmigo que sentía que a él le iba a gustar cualquiera menos yo. </p><p><b>—Está bueno que vos fuiste muy honesta, lo viviste y lo contás. Porque hay muchas personas que viven ese nivel de ansiedad, toxicidad y está bueno contar el lado B de la situación.</b></p><p>—Sí. Eso se trabaja. Yo lo re trabajé y lo sané bastante. Mi mensaje es: cúrense. Hagan terapia.</p><h2>El vínculo con los niños del hogar: una relación que transformó su vida</h2><p><b>—¿Cuál es tu mejor terapia de rescate? </b></p><p>—Y… lo primero o más inmediato es cine con amigas, cena con amigas, shopping. La segunda es ver a los nenes del hogar que yo apadrino. </p><p><b>—¿Cómo se dio eso? ¿Cómo fue? </b></p><p>—Yo termino el colegio en 2018. Arranco a estudiar trabajo social porque era lo que me dio el test vocacional. Me encanta la carrera, arranco a estudiarla. Hice todo 2019 y la mitad del 2020. Pero en la pandemia dejé. Cuando arranqué con todo eso, mi mamá me dice: “¿Por qué no empezas a hacer algo social que te lleve por esa rama de lo que querés hacer cuando trabajes?”. Entonces arranqué a ser voluntaria en hogares. Con la pandemia se frenó y después, cuando se reinicia todo en 2022, me convierto en voluntaria en un hogar nuevo, en provincia, cerca de donde vivía yo. Arranco como voluntaria, ya sin estudiar la carrera, y al poco tiempo que entro llegan dos nenitos que tenían tres y cuatro años. </p><p><b>—Re chiquititos. </b></p><p>—Sí. Yo iba a jugar y se me re pegaban. Querían jugar conmigo todo el día, eran los únicos que sabían mi nombre. Yo iba hace dos meses y nadie sabía tanto mi nombre como ellos que acababan de entrar. Y se los notaba la carencia de afecto, ¿viste? Fui a la directora y le digo: “Yo sé que tienen este mecanismo de familia de apoyo, ¿cómo puedo hacer?”. Y me cuenta que había mil cosas legales, proyecto del gobierno, antecedentes penales y el motivo por el que lo quería hacer. Yo en ese momento estaba por arrancar a estudiar de vuelta organización de eventos. Tenía mucho tiempo libre. No salía porque estaba mal, estaba en un momento medio depre. Y digo: “Yo le quiero dar amor a estos nenes. Tengo tiempo, tengo la plata, las ganas, tengo el amor, tengo todo”. Así que los sacaba todo el fin de semana: los buscaba el viernes y los devolvía el lunes. </p><p><b>—¿Pasabas el día, dormían en el hogar y volvían? </b></p><p>—Al principio sí. Pero en un momento después de buscarlos todos los sábados y los domingos era: “Bueno, que se queden a dormir”. Se quedaban a dormir, pasaban las fiestas con nosotros, los llevábamos a Necochea. O sea, mis hijos, real. De hecho, mis papás al principio me dijeron: “Domi, ¿estás segura que lo querés hacer? Porque tenés que renunciar a las salidas, tenés que estar pendiente de ellos...</p><p><b>—Si aparte vas a generar un vínculo que después no podés deshacer. </b></p><p>—Sí. No podés desaparecer sabiendo que vienen con esa herida. Es comprométete y no falles. Yo pensaba que iban a ser, no sé, tres meses. Pero es el día de hoy que están recién ahora en esa tratativa, que no puedo decir porque son temas legales, pero ojalá pronto pueda. Ahora ya cumplen 8 y 9 años. O sea, pasó mucho tiempo, más de la mitad de su vida con nosotros. No sé cómo se ama a un hijo, pero para mí se ama así porque son lo más lindo que me pasó en mi vida.</p><p><b>—¿Pero vos los adoptarías?</b></p><p>—Legalmente no puedo. </p><p><b>—¿Apareció una familia que los quiere adoptar?</b></p><p>—Sí, apareció ahora. </p><p><b>—¿Y no te da miedo de que no quieran que vos los veas más? </b></p><p>—Ya está hablado. Imaginate, fue lo primero que hablamos. Yo a la trabajadora social le dije: “Por favor, decime que este vínculo no se va a cortar, porque yo me muero”. Obvio que me re alegro por ellos, pero ¿qué hago sin poder verlos? Me dijeron que lo iban a hablar con los vinculantes, hicimos una videollamada y lo que más quieren es que tengan vínculo con nosotros toda la vida. Me dicen: “Lo que los nombran a ustedes es impresionante, cómo los aman, cómo hablan todo el día de ustedes”. O sea, yo chocha, imaginate, si esto sucede, poder tener el vínculo con ellos es lo mejor que me puede pasar. Son dos soles. Siento que un poco me salvaron ellos a mí también. Los amo. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/GMPQXEEYZZCHVO5OAX4HAMS45M.png?auth=9011e6128aa42081cc0692d48d300dc28069c4f22c4da278acaa6d7745c2600f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Domi Faena con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Alejandra Martínez: su paso por Gran Hermano, cómo llegó a la Fórmula 1 y los detalles de su entrevista con Messi]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/14/alejandra-martinez-su-paso-por-gran-hermano-como-llego-a-la-formula-1-y-los-detalles-de-su-entrevista-con-messi/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/14/alejandra-martinez-su-paso-por-gran-hermano-como-llego-a-la-formula-1-y-los-detalles-de-su-entrevista-con-messi/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, la periodista y conductora recordó sus inicios en Córdoba, donde estudió Ciencias Económicas. Por qué le ocultó a su familia su participación en reality y los detalles de la entrevista a la “Pulga” el día que lo conoció a Colapinto]]></description><pubDate>Tue, 14 Jul 2026 05:44:20 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Alejandra Martínez</b> nació el 19 de mayo de 1978 en Córdoba. Luego de terminar el secundario incursionó en el modelaje al tiempo que estudiaba Ciencias Económicas. En 2002, tomó la decisión de participar en<b> Gran Hermano</b>, en los primeros tiempos del reality, que era un verdadero boom televisivo. </p><p>Su llegada a Buenos Aires para unirse a GH fue el disparador para iniciar una carrera en los medios. Alejandra completó su formación estudiando periodismo y comenzó con la conducción de un programa de deportes extremos para luego ponerse al frente de <i><b>El Garage</b></i> durante siete temporadas. </p><p>Se consolidó como referente de ciclos deportivos, pero sobre todo ligados al automovilismo y en los últimos tiempos se afianzó como especialista en la <b>Fórmula 1</b>. Trabajó, entre otros en <i>DirecTV</i> y <i>ESPN</i>. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6AWUYDC5KVBZ5NUQ7PWHE7RVM4.jpg?auth=c1a79457caea59f95e691efd2584d2e6377d86201eee3431e50fb4b02fc6ed41&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Alejandra Martínez se convirtió en una periodista referente de la Fórmula 1 (Foto Adrián Escándar)" height="1081" width="1920"/><p><i><b>-Hoy tener una carrera en los medios y no tener un quilombo es una gran virtud, ¿sentís que lograste algo difícil de conseguir?</b></i></p><p>-Obviamente que sí. También eso hace que muchas veces yo sienta que me perdí oportunidades, quizás más grandes, por no estar tan involucrada con el medio. Por esa realidad de que hay que pertenecer un poquito, ¿no? Pero hay cosas que por ahí no iban tanto con mi personalidad. Y hoy que yo esté en el medio y que haya construido una carrera, para mí fue como descubrir algo en mí que nunca había imaginado y proyectado. Yo soy como muy Tauro, como muy de tener los pies sobre la tierra, cuadradita, que necesito del proyecto, de la certeza de saber hacia dónde voy. <b>Siempre tuve como una dualidad, porque estudié Ciencias Económicas, pero siempre me gustó la publicidad.</b> Yo cuando empecé mi carrera era porque a mí me gustaba la publicidad, la moda, soñaba con ser modelo. Era baja, claramente. Entonces, ahí era como que sabía que tenía como una contra, digamos. En mi época, las modelos eran uno setenta y cinco para arriba, uno setenta mínimo. Era <b>“sino ni vengas a Buenos Aires”</b>, porque yo soy de Córdoba. </p><p><i><b>-¿Igual apuntaste para ese lado, no?</b></i></p><p>-A los quince años mi abuela me regaló el curso de modelo. Me dijo: “¿Qué querés?”. Y le respondí: <b>“El curso de modelo, abuela”</b>. En ese momento estaban las escuelas de las modelos, las agencias en Córdoba, en esa época, Mannequins, que era como una sede de Doto acá. Y empecé a hacer publicidad y a trabajar mucho en publicidad en Córdoba. Estaba en el cole y mi abuela me acompañaba a todos lados. Cuando en los castings me preguntaban “¿qué vas a estudiar?" y yo les decía “Ciencias Económicas”, me respondían: <b>“¿¿Qué??”. ¿Números en el mundo de la publicidad? Odian los números. </b>Yo tenía como esas dos pasiones. Lo que pasa es que necesitaba lo seguro, la carrera, lo que me diera un futuro. En ese momento era así. De chica hubiera querido hacer danza, mis viejos nunca me pudieron mandar por una situación económica. También me gustaba el tenis, el deporte. Bueno, estaba todo eso ahí, latente, pero nunca lo había podido desarrollar. Y cuando empecé a crecer, como que empecé a probar eso y cuando terminé el cole, la facultad y qué sé yo, tenía veintidós años, me anoté en Gran Hermano. <b>Eso fue como lo primero disruptivo que hice.</b> Para mi sociedad y mi vínculo cerradito, yo, que era buena alumna, abanderada en el colegio siempre, medalla de honor, que en la facultad terminaba Ciencias Económicas en cinco años en la Nacional, que no lo hace todo el mundo, me quedaban cuatro materias para recibirme, que me haya anotado en Gran Hermano, la gente no me entendía, me decían: <b>“¿Qué le pasó a esta piba?”. Decían: “¿En qué momento enloqueció?" Y de hecho, mi familia no estaba de acuerdo. </b></p><p><i><b>-¿La pasaste mal ahí con tu familia?</b></i></p><p>-<b>Sí, les mentí. Nunca les dije que me había anotado</b>. Yo tenía mi trabajo, que era la oficina, dentro del Consejo de Ciencias Económicas, yo trabajaba en la oficina de eventos, para los contadores, las olimpiadas deportivas. Mi jefe era como fanático de Gran Hermano. Yo no veía el programa, pero él todo el tiempo me decía: <b>“¿Cuándo lo vas a ver? Así podemos charlar de Gran Hermano”.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/22IIBQPLG5B7FGQPCMNKREKUBA.jpg?auth=f1ec578aff50cd5e714c09ac3b5f6f2d03eed1dbe3962b9659a78fd5a5fa0475&smart=true&width=1280&height=1920" alt="Alejandra le hizo una nota a Messi que tuvo mucha repercusión (Foto: Adrián Escándar)" height="1920" width="1280"/><p><i><b>-¿Eso fue en la primera edición de Gran Hermano?</b></i></p><p>-Sí, que era un boom. Si bien no lo veía, cuando llega la final y reparten la plata que reparten y el premio, yo dije: “Chau, esta es mi oportunidad”, porque era un montón de plata. </p><p><i><b>-Una fortuna, eran como doscientos mil dólares en esa época. </b></i></p><p>-Claro, entonces digo: <b>“Si me anoto y gano, me puedo ir a probar suerte a Buenos Aires”</b>. Todo estratégico, cien por ciento. Y bueno, me anoté. Para ese momento mandabas un email. Imaginate lo que es, un email sin fotos, sin nada. Acostumbrada a hacer castings de publicidad, ni una foto me pidieron, dije “esto qué raro, ¿qué es?”. Pero bueno, al tiempo me mandaron un email, me dijeron que iba a hacer el casting en Córdoba. Fui, pero a mí me daba vergüenza que me vieran. O sea, yo fui, eran unas siete mil personas en Córdoba, fue medio una locura. Ese día se cortó la fila, entramos de casualidad del otro lado de la reja, nos dieron un número, ¿viste cuando todo tiene que ser? Fue todo enredado, pero se fue dando para avanzar. A las únicas que les había contado era a dos amigas mías de la facultad, pero que me conocían y como las que no te van a decir que no. También a mi hermana más grande. </p><p><i><b>-¿Y cuando quedaste tuviste que contarlo?</b></i></p><p>-Ahí tuve que viajar a Buenos Aires una vez por un casting y a mi jefe le digo: “¿Ahora cómo le digo a mi mamá? Ella no sabe”. Entonces, en el consejo saqué por la oficina de turismo en cuotas un pasaje y mi jefe me dijo: <b>“Bueno, decile que vas a rendir un evento que hubo en la oficina”. </b></p><p><i><b>-Una mentirita </b></i></p><p>-Una mentira, porque yo estaba en pareja en ese momento, con mi novio de toda la vida. Que no quería saber nada con que yo estuviera en Gran Hermano, ni le gustaba que yo fuera modelo ni nada de todo eso. Era como todo lo contrario. Y mi vieja, tampoco, mi familia era como conservadora. No era fácil en ese momento para mí tomar esa decisión. </p><p><i><b>-Y te la jugaste </b></i></p><p>-Y me la jugué. Me fui con las carpetas del consejo, actuando. Y vine a Buenos Aires a hacer el casting. Me volví a la noche, en bondi, porque no tenía para el avión las dos oportunidades. Ahí me empezaron a hacer el seguimiento hasta que tuve que volver a Buenos Aires para el último casting, que a mí me habían dicho que era medio como de suplente, una cosa así. Yo no sabía qué hacer, porque era volver a pagar otro pasaje y no tenía nada garantizado. Me decía <b>“me estoy fundiendo y esto a dónde me va a llevar”</b>. Y una amiga, una con las que hablaba del tema, me dice: “Mirá, ya llegaste hasta acá. Si no vas, chau. Por lo menos hace lo último”. </p><p><i><b>-El último tiro...</b></i></p><p>-Otra cuota más en el consejo, otro crédito más para el pasaje, y me vine. Cuando me vine, en realidad ya había quedado. Yo no lo sabía, claramente. Pero me vuelvo de Buenos Aires, y ahí ya forma parte la producción y ellos tenían que hablar con mi vieja y contarle esto. Ella no sabía nada. Yo llegué y tenían que hacer como el video con la familia, todos mis hermanos, todos ellos. Yo digo: <b>“No, no se vayan, porque van a venir a grabar, porque me anoté”.</b> <b>Mi mamá me mira como diciendo: “¿Qué estás diciendo?”.</b> Quizás acá en Buenos Aires es diferente, pero en Córdoba, al ser de una familia conservadora, es diferente. Incluso mis compañeros de facultad me negaban. No era un honor, al contrario, era como medio una deshonra. <b>Después llegué a la final y se fue revirtiendo todo, porque los amigos del campeón están siempre (risas). </b></p><p><i><b>-Llegaste a la final y el rating era tremendo.</b></i></p><p>-Cuarenta puntos de rating. </p><p><i><b>-Y yendo al presente, con toda tu carrera, cubriendo Fórmula 1, programas del Mundial y tantos programas que has hecho, ¿te costó el mote de “Che, la de Gran Hermano”?</b></i></p><p>-Sí, un montón. Un montón. Sobre todo al principio. De hecho, me costó hasta en la vida personal. Porque, por ejemplo, me pasaba de salir a un boliche y de estar hablando con un flaco y que me dijera: “Ah, pensás”. Y yo decía: “Bueno, chau, vos no pensás, correte”. Me pasó de cruzarme con un profesor de la facultad en Córdoba, el de Derecho Laboral. Me lo cruzo una vez en el centro, yo ya había salido de Gran Hermano, y me dice: <b>“¿Sabés qué? Cuando te vi dije: ¿qué le pasó a esta chica?”. Le digo: “Bueno, fue Derecho Laboral”, le decía yo (risas). </b>Estaba eso de que si tenías inteligencia para una carrera, que me hubiera anotado en Gran Hermano... en realidad lo que yo buscaba era esta oportunidad de probarme desde otro lugar, de hacer algo que me gustara, pero que no sentía como seguro y como profesión. </p><p><i><b>-Y te salió bien</b></i></p><p>-Sí, y con el correr del tiempo fui encontrando el tema del periodismo y la conducción, que no fue algo que yo supiera de mí misma. Al inicio me decías a los dieciocho estudiar periodismo y te decía <b>“ni loca”</b>, porque no me gustaban las letras, me gustaban los números. </p><p><i><b>-De Gran Hermano pasaste a ser una referente de la Fórmula 1, ¿cómo fue que pasó, la verdad?, ¿te acordás ese gancho? </b></i></p><p>-En la vida a veces hay cosas que tienen que suceder y <b>el automovilismo en mi vida viene siendo como un hilo conductor, un hilo rojo que no sabía que tenía en mi vida.</b> La realidad que yo no sabía manejar cuando me vine a Buenos Aires y el primer programa que a mí me ofrecen después de Gran Hermano, como conductora, que yo no sabía lo que era conducir un programa, pero me llaman de Fox, un productor que había conocido en equis circunstancias, me dice: <b>“Ale, mirá, están buscando una conductora para un programa de deportes extremos. Hicieron el piloto, aprobaron el piloto y no la conductora. ¿Te animás?”</b>. Veintidós tres años, me animo a todo. No tenía problema con nada. Bueno, listo. Le digo: “Nunca conduje nada”. “No, no pasa nada, qué sé yo, andá a hacer el casting”. Fui a hacer el casting a Fox, Torneos.</p><p><i><b>-¿Programa de autos? </b></i></p><p>-De un programa de deportes extremos, que el productor era fanático de los autos y era un poco de todo, carreras, cubrían a veces el TC, iban al TC, estaba Marquitos Di Palma en ese momento. Quedé. Empecé a hacer ese programa que mutó, mutaba, en el invierno era deporte de nieve y qué sé yo. <b>La cuestión es que empecé ahí, pero para la apertura de ese programa, por ejemplo, yo no sabía manejar, entonces era como en una cantera, un auto que derrapaba y todo, y lo hacía otro, tenía un doble. Y después me bajaba yo espléndida (risas). Ese fue mi primer contacto con los autos. Después hice siete años </b><i><b>El Garage</b></i><b>. </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VFIBMWMBVVE77IU3HNCVWGU2CM.jpg?auth=f73499665a3b16c23bd2f8de5b1fe8ce7d6d0dc9647d71273ac841deb66cbc3d&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Alejandra Martínez se hizo conocida públicamente por su participación en Gran Hermano y luego inició una larga carrera en los medios (Foto: Adrián Escándar)" height="1080" width="1920"/><p><i><b>-Ahí aprendiste mucho </b></i></p><p>-Creo que soy la conductora que más tiempo y temporadas estuvo en <i>El Garage</i> en Canal Trece. No había tantas mujeres vinculadas al deporte motor. Entonces cuando empiezan a buscar y era como un poco eso. Me termino casando con mi marido (Juan Pablo Rossotti), que lo conozco, todo el mundo dice trabajando, no, cero, nada que ver, fue por amigos en común. Sí corrió autos de carrera, que hoy sigue ahí trabajando en la Comisión del Turismo Nacional, en Clase Tres y demás, como muy vinculado al deporte motor. Y yo estuve siete años en <i>DirecTV </i>trabajando, época del Mundial 2018, pero no terminaba de sentir que tenía el lugar y la posición. Por ahí uno busca crecer, desarrollarse, que te valoren. Dije: <b>“Yo necesito un cambio”</b>. Y me fui en diciembre de 2021, muy jugado, porque al año siguiente era el Mundial. Ya había ido al Mundial 2018 y no sentía que había sido lo que yo soñaba en cuanto a cobertura. Y seguía buscando como ahí un lugar y yo dije: <b>“Bueno, a mí me encantaría trabajar en </b><i><b>ESPN</b></i><b>”</b>. Y me fui sin tener nada fijo. Estaba haciendo noticias en <i>IP</i>, que eso me ayudó a tener otro laburo fijo y decir: <b>“Bueno, dejo este y veo a ver qué pasa”</b>. Y en febrero me llaman de <i>ESPN</i>, que necesitaban sumar una mujer. Por eso digo también esto de muchas veces hablamos del cupo, del rol de la mujer, del periodismo, y en la Fórmula 1, como en la mayoría de los deportes, empezó a pasar también eso, de la apertura, de la necesidad también de la presencia femenina. Y me llegó la propuesta y dije: “Bueno, sí”, obviamente, ni lo dudé. Yo no era, y siempre lo digo, no era una especialista en Fórmula 1. Cuando me vinieron a buscar les dije: <b>“Me encantan los desafíos”</b>. Cuando arranqué, hice fútbol, básquet, golf, todo tipo de deportes. El desafío como periodista está justamente en poder estar a la altura, en profundizar lo que estás haciendo. Y además Franco (Colapinto) me dio el tiempo suficiente, porque yo siempre digo lo mismo, cuando explotó Franco, si hubiera sido quizás mi primer año en Fórmula 1 no lo hubiera podido capitalizar, hubiera terminado estrellada contra la pared, porque no estaba quizás preparada. Pero tuve la posibilidad de estar en un gran equipo de trabajo, que me recibió, que son muy generosos, que tengo confianza, que trabajo cómoda y que me permitieron ir de menos a más. También ellos se fueron dando cuenta un poco esto de que vos vas respondiendo.<b> Y cuando llega lo de Franco, yo ya estaba parada de otra manera. </b></p><p><i><b>-Tuviste la oportunidad de entrevistarlo a Messi en el circuito de Miami, que estaba con la familia y muchos decían “¿cómo va a ponerle el micrófono si está con la familia?”, entonces sufriste hateo, ¿cómo fue esa situación?</b></i></p><p>-Creo que los periodistas tenemos esta función y esta misión de tratar de conseguir la nota y es la nota de tu vida. La realidad es que a Messi no lo tenés en muchas oportunidades. A mí me pasó, de hecho, que cubrí la Copa América 2024, la Selección salió campeona y ese día no hablaron. Se fueron y no pasaron por la zona mixta. Nosotros todos ahí esperando hasta último momento. Obviamente hablaron con la prensa oficial, hicieron las notas oficiales. Entonces, la realidad es que hay muchas veces que vos vas buscando como el momento. <b>Messi es de esos deportistas que querés tener en tu lista de tener la oportunidad de hablar con él. Estás ahí y decís: “Yo quiero estar ahí, hacerle la nota”.</b> Este era el quinto año de la Fórmula 1 en Miami. Messi no había ido nunca y sinceramente pensé que tampoco iba a ir ese fin de semana, porque donde pone un pie es una revolución. Entonces pensamos que ya se había encontrado con Franco previamente, ahí dijimos: “Bueno, ya está”. Nuestro set de <i>ESPN </i>estaba a la entrada del circuito, enfrente del box de Mercedes, que también es sponsor Adidas, entonces por eso lo habían llevado a Messi. Yo voy a hacerle una nota a Manuel Turizo, que estaba ahí también. Vuelvo de Manuel Turizo y toda la producción diciendo: <b>“Está Messi, llegó Messi, tenemos la foto de Messi, el video de Messi”</b>. O sea, me fui a hacer a Manuel Turizo y entró Messi adelante nuestro, y yo me lo perdí. Estaban todos felices, y yo decía <b>“me perdí ese segundo”</b>. Bueno, entra al box de Mercedes, nosotros ya empezábamos con la transmisión, con la previa de la carrera, y obviamente <i>Fosa (</i>Juan Fossaroli<i>)</i>, que siempre se encargaba de hacer todas las notas, estaba ahí apostadísimo. Dijeron: “Sale por esta puerta”. Quedó ahí con la cámara y todo, y nosotros teníamos que hacer la previa. Le digo a los chicos: “Vamos del otro lado, por lo menos vamos a tener las imágenes”, porque siempre que va una figura y que van invitados les muestran los autos de cerca. Él estaba con todos sus hijos, todo es como un mundo nuevo. Llegamos al pit lane, estaban los periodistas de <i>DAZN </i>y dicen: <b>“Che, se acaba de ir Messi”.</b> Dije: “Na, dale, me están jodiendo”. No puede ser esto. Le digo a los chicos: “No puedo creerlo, siempre llego tarde”. Nos quedamos ahí y en un momento miro hacia el garage y veo que hay alguien sentado en el auto de Antonelli, pero que no era el piloto. Les digo: <b>“Chicos, volvamos que está Messi sentado en el auto”.</b> Bueno, volvimos y justo empiezan a hacer pruebas de pit stop, entonces tenés una cinta que no podés acercarte al garage como habitualmente, si sos medio oficial sí podés. Empezamos a relatar la situación, Messi se baja y por la cucaracha era <b>“!quédense ahí, quédense ahí, quédense ahí“</b>. Además ahí en esa situación también los productores decían <b>”tratá de preguntarle a Antonella”.</b></p><p><i><b>-¿Y le pudiste preguntar?</b></i></p><p>-Si estas ahí es como que tenés que intentarlo. Entonces yo estaba intentando preguntarle a Antonella, que no sé qué, que no sé cuánto, se cruzaban todos. En un momento se bajan y digo: “Ah, listo, se fueron”. Y había alguien de ahí que los acompañaba, alguien muy alto con una gorra amarilla. Nos fuimos al box de al lado porque dijimos: <b>“Bueno, listo, se fue para adentro del garage”</b>. Juan estaba del otro lado esperando. Nos vamos al lado, pensando que se habían ido. Y de repente vuelvo a mirar para el costado y veo al de gorra amarilla como ordenando. Entonces les digo: <b>“Volvamos, porque seguro volvió Messi”</b>. Volvemos y ahí era cuando se estaba armando la foto de Franco, que viene a Mercedes, porque obviamente Messi no iba a ir hasta la otra punta del box, donde estaba el de Alpine. Lo traen a Franco ahí, empiezan a hacer la foto. Entonces ahí de vuelta, me empiezo a meter. Estábamos Albert y yo. Entonces el productor me dice: <b>“Preguntale a Franco, lo conoció Messi”</b>, entonces, como que le iba a preguntar y Franco me mira como diciendo: <b>“Che, Ale, te estás metiendo en la foto”</b>. Yo intenté seguir preguntando, seguíamos corriendo, seguíamos relatando. Antonella viste que siempre te mira, sonriente, pero no contestaba nada. Y veo que Messi se va al costado a firmar camisetas. Entonces, dije: <b>“Bueno, tuqui, me fui para el otro lado, pesada”.</b></p><p><i><b>-¿Ahí ya sentías que eras una pesada (risas)? </b></i></p><p>-Sí, Droopy, ¿viste cuando decís “pesaaada”?. Pero bueno, estaba ahí, y le digo: <b>“Leo, ¿qué se siente estar en la Fórmula 1?”</b> Nada, el chabón firmaba camisetas. Le digo: “Leo, unas palabras para <i>ESPN</i>, <i>ESPN</i>, mundial”. Y entonces me dice:<b> “No, es que no te escuché”. Cuando me dijo así, te juro, ¿viste que se te paraliza todo? No sé cómo explicar lo que realmente genera, la humildad que tiene el chabón. Entonces, cuando me dijo así, yo le digo: “No, no, que cómo estás viendo la Fórmula 1”. “No, rebien, vinimos con los nenes, querían conocer a Franco, nos había quedado lejos el road...” </b></p><p><i><b>-Ahí bajaste </b></i></p><p>-Bueno, le quise hacer una repregunta, obviamente no, se fue para arriba, pero nos dimos vuelta con los chicos, que estaban todos revolucionados, imaginate, Tuvimos la palabra de Messi y cuando cortó la cámara, yo dije:<b> “Ya está chicos, me quieren echar mañana, terminar mi carrera, no me importa, ya está, lo conseguí”. Realmente lo que él genera, la humildad, es el mejor del mundo, viste ese reparo de decir: “Che, no te escuché, perdón”. Me podría haber dejado repagando y no lo hizo.</b></p><p><i><b>-¿Cómo te llevaste con los mensajes negativos posteriores? ¿Esos que decían “que densa, que pesada”?</b></i></p><p>-En realidad, fue como un mix. Gracias a Dios tengo una comunidad recontrasana en mis redes sociales. Siempre está el hateo, siempre está el: “¿Por qué estás ahí? Hay tantos periodistas y vos ahí”. Y yo: “Bueno, chicos, estudié Periodismo Deportivo. No sé, capaz que no lo sabés, pero si querés te muestro el título”. Pero de paso les digo: “Estudié”. Y justamente estudié para que vos no me digas y muchos no me digan esto. Yo ya trabajaba, hacía diez años que trabajaba, empecé en 2014. Después me explotó el celular con mensajes de gente que se alegraba porque sabían de tu esfuerzo, lo que la remás, lo que cuesta llegar a este lugar, a una carrera profesional... <b>Entonces como que explotó el teléfono en ese sentido y obviamente no faltaron los que decían: “Che, pero qué desubicada, periodista pesada, estaban en la foto familiar, en la intimidad”. Bueno, el periodismo un poco es eso, es buscar la nota. Buscarla, buscarla, buscarla y no darte por vencido.</b> Y la conseguí. Entonces, y si por ahí no lo hubiera podido conseguir, seguramente el final de la historia hubiera sido ese, de “qué pesada la periodista que no lo dejó en paz”. Pero habiendo conseguido la respuesta de él y con la naturalidad y la sencillez que me contestó y no me sacó, encima que hizo referencia a esto, a que los hijos querían conocer a Franco. Qué importante, ¿no? Porque muchas veces nuestros hijos te pueden. Messi en cuatro años jamás fue a la Fórmula 1 y creo que si no hubiera estado Franco, probablemente no sé si hubiera ido. Pero los hijos lo querían conocer y él dijo: <b>“Voy, vamos en familia, me expongo por ellos”</b>. Estaban todos felices. Lo que toca Messi lo convierte en oro. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ALT4CWGI3NFPRFW67DUL2SV2RM.png?auth=1211da416cf62224c2c595fd49e1ba3cc1e4c7970241b4d6c0efa1b99f14d8e0&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Esteban Lamothe: “Lo único que quería era que volviera y siguiera enamorada de mí”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/12/esteban-lamothe-lo-unico-que-queria-era-que-volviera-y-siguiera-enamorada-de-mi/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/12/esteban-lamothe-lo-unico-que-queria-era-que-volviera-y-siguiera-enamorada-de-mi/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor vive un presente pleno: protagoniza “Secreto en la montaña”, prepara nuevos proyectos y está por mudarse con Débora Nishimoto. En una charla relajada con Infobae repasa su historia de amor, la relación con su hijo, los trabajos que tuvo antes de vivir de la actuación, el odio en las redes y compartió las historias más insólitas de su vida, como el robo de un lechón]]></description><pubDate>Mon, 13 Jul 2026 13:48:25 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Estoy muy enamorado”</b>, dice <b>Esteban Lamothe</b> sin rodeos. En julio se mudará con su colega, <b>Débora Nishimoto</b>, mientras atraviesa un año cargado de trabajo: protagoniza de jueves a domingos <i><b>Secreto en la montaña </b></i>junto a<i><b> </b></i><b>Benjamín Vicuña</b><i><b> </b></i>en el Multiteatro; acaba de terminar de grabar una nueva serie y prepara el regreso de una obra con su grupo teatral, además de buscar financiamiento para dirigir y protagonizar su primera película.</p><p>La historia con la actriz empezó durante las grabaciones de <i>Envidiosa</i>, aunque recién se animó a invitarla a salir cuando estaban por terminar el rodaje. “La llamé para preguntarle si tenía sentido esperarla”, recuerda sobre el viaje de ella a España que casi lo vuelve loco de ansiedad. Hoy ya están preparando la convivencia.</p><p>En una charla distendida con <i><b>Infobae</b></i> también habla de la relación con su hijo <b>Luis</b>, de la familia ensamblada que formó con <b>Julieta Zylberberg</b>, de los años en los que fue mozo, repartió volantes y hasta volvió a pedir trabajo en una parrilla después de creer que ya podía vivir de la actuación. También recuerda una detención arbitraria en los ’90 y confiesa que una vez robó un lechón para comer con amigos.</p><p>Además reflexiona sobre el machismo, el odio en las redes y los ataques que recibió por sus posiciones políticas. "<b>El hate es una herramienta de los cobardes"</b>, sostiene. Y resume su manera de atravesar la exposición con una frase que hace propia: “La angustia por una mala crítica dura lo mismo que la alegría por una buena: 48 horas”.</p><p><b>—La están rompiendo en el teatro. ¿Esperaban que pasara esto? </b></p><p>—Estamos muy contentos. Sabíamos que nos habíamos preparado muchísimo. Ensayamos con mucho esfuerzo y pasión, igual que Javier Daulte, el director. Era un material que no admitía otra cosa que trabajar en serio. Después nunca sabés qué va a pasar con el público, pero siento que la obra conecta y emociona. Lo que más disfruto ahora es salir después de cada función y hablar con la gente. Con tanta red social necesitaba volver a ese contacto real, ver las miradas, la emoción. Ese es el verdadero tester.</p><p><b>—Hay una transformación muy interesante en tu personaje, que arranca negando lo que le pasa y termina completamente atravesado por ese amor.</b></p><p>—Totalmente. Empieza a enamorarse sin darse cuenta y eso es lo último que quiere ese muchacho rudo, osco, parco, criado en el interior. Por eso, lo primero que hace es negarlo: “Yo puto no soy”. Pero tiene un caudal de amor enorme y esa contradicción lo termina transformando. Al final entendés que nadie elige de quién se enamora, ni lo que ese amor le va a hacer. </p><p><b>—Porque además pelea contra la familia, los mandatos y toda una época.</b></p><p>—Claro. Siempre decimos que el antagonista de esta historia es el mundo. No hay un villano puntual, es toda una sociedad. Por eso, cuando me llegó la propuesta, dije que sí enseguida. Soy fanático de la película y para un actor es un privilegio.</p><p><b>—Te decía que me sorprendió la puesta, la producción que tiene encima. </b></p><p>—Es hermosa. Lo que hizo Javier con la dirección es increíble y la producción de Adrián Suar y los hermanos Laviaguerre es un lujo. Todo está al servicio de contar la historia. La escenografía acompaña un recorrido de casi veinte años y cambia todo el tiempo. Además, para mí volver a la calle Corrientes siempre es un lujo.</p><p><b>—Qué linda está Corrientes: hay un montón de propuestas.</b></p><p>—Es un oasis, parece otra realidad. Hay un de debate con el que coincido, que es el cupo de autores argentinos, que debería haber más, pero más allá de eso, me gusta esa fantasía que ver las marquesinas con adaptaciones de muchas películas: <i>Misery</i>; <i>Charlie y la fábrica de chocolate</i>; <i>Billy Elliot</i>, <i>Secreto en la montaña</i>, <i>Rocky.</i> Y hay gente que se toma como un recreo, se paga una entrada de teatro que no son baratas, come una pizza. Y eso te da vida.</p><p><b>—¿Y cómo andas por fuera de lo laboral: el amor, la paternidad? </b></p><p>—Muy bien. Estoy muy enamorado: en julio nos vamos a vivir juntos.</p><p><b>—¿Se enamoraron durante la primera temporada de </b><i><b>Envidiosa</b></i><b>? </b></p><p>—No. Grabamos durante varios meses, pero en distintas etapas. En ese tiempo nos fuimos conociendo. Nunca tuve aplicaciones de citas, primero porque casi siempre estuve de novio y, cuando aparecieron, ya era conocido y no podría usarlas. Hoy veo que la gente primero se encuentra y después se conoce, con nosotros pasó al revés. Yo tenía novia, ella estaba soltera, no había ninguna tensión entre los dos. Eso nos permitió conocernos de una manera muy honesta, sin coqueteo ni especulación.</p><p><b>—Sin la cosa histérica.</b></p><p>—Exacto. Una semana antes de terminar las grabaciones la invité a mi casa y ahí empezó todo. Para ese momento, ya nos conocíamos bastante.</p><p><b>—¿Vos ya te habías separado?</b></p><p>—Sí, hacía unos tres meses.</p><p><b>—¿Y ahí arrancó la historia?</b></p><p>—Sí, aunque enseguida ella se fue un mes a España y yo no sabía bien si éramos novios o no.</p><p><b>—¿Y le preguntaste?</b></p><p>—No. Lo único que quería era que volviera y siguiera enamorada de mí.</p><p><b>—¿Vos ya estabas enamorado?</b></p><p>—Sí. Y me quería matar porque dije:<b> “Uh, estoy re enamorado, la puta madre”. </b></p><p><b>—¿Y le contaste a ella? </b></p><p>—La llamé y le pregunté si tenía sentido esperarla. Me dijo que sí y ahí confirmé que estábamos juntos. Ya la extrañaba muchísimo.</p><p><b>—¿Te das cuenta que sos re </b><i><b>Matías</b></i><b>? </b></p><p>—Un poco sí, aunque Matías permite cualquier cosa. Yo no.<b> </b>Soy bastante a la antigua, me gusta el noviazgo, ir de a poco.</p><p><b>—¿Esa charla fue por videollamada?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Cortaste y festejaste corriendo en calzones? </b></p><p>—Me puse muy contento. Fue un alivio enorme porque ya me estaba haciendo la cabeza. Ella no mira mucho el teléfono y hablábamos cada tres días, así que yo ya estaba completamente enroscado. </p><p><b>—Me da ternura eso.</b></p><p>—Después le mandé un mensaje y tardó dos horas en responder. En el medio fui a hacer una entrevista con Moria y ya pensaba: “Listo, me dejó”. Encima ella me preguntó si estaba con la chica de la serie y todavía no sabía qué responder porque ni siquiera sabía si seguíamos juntos. Así que contesté bastante genérico: “sí, sí, ja ja ja”. (Risas).</p><p><b>—¿Cuándo volvió?</b></p><p>—A los diez días. Y desde entonces no nos separamos más.</p><p><b>—Ahora se van a vivir juntos.</b></p><p>—Si, porque ya vivíamos yendo de una casa a la otra. Ahora estamos haciendo la adaptación entre mi perro y su gata. Por suerte, son los dos bastante grandes, así que salió bien.</p><p><b>—¿Y cómo es la relación de Débora con Luis? </b></p><p>—Re bien. <b>Yo vengo con un hijo y si querés compartir la vida conmigo, también tenés que construir un vínculo con él.</b> No les exijo que se lleven increíble, que sean la mejor madrastra y el mejor hijastro del mundo pero sí que haya cariño.</p><p><b>—En la última temporada de </b><i><b>Envidiosa</b></i><b> apareció tu hijo también.</b></p><p>—Sí. Me parece que esa figura hay que reivindicarla un poco. Siempre hablamos de la madrastra desde el lugar que instaló Disney, pero hoy hay muchísimos hombres y mujeres criando hijos que no son biológicamente suyos y es un rol muy difícil, al que muchas veces no se le reconoce el valor.</p><p><b>—¿Te genera celos que otro hombre ocupe un lugar paterno con Luis?</b></p><p>—Al contrario. <b>Le agradezco mucho a Julieta y a Agustín, su marido</b>. Él también lo cría conmigo porque Luis pasa la mitad del tiempo con ellos.</p><p><b>—Qué bueno que hayan logrado una separación evolucionada. </b></p><p>—Él es un muchacho bárbaro. </p><p><b>—¿Juli con Débora se lleva bien también? </b></p><p>—Sí, re bien. Si querés a tus hijos, tenés que tratar de llevarte bien con la persona que vive con ellos. Es muy básico. </p><p><b>—¿Cómo estás con un hijo adolescente? </b></p><p>—Bien. Está entrando en esa etapa. En la primaria era más disperso y ahora lo veo muy enfocado con el estudio y con sus nuevos amigos. Está descubriendo la secundaria, que es una etapa fascinante, aunque también bastante delirante. No hay que romantizarla: tiene de todo, como la adolescencia misma.</p><p><b>—¿Vos fuiste bravo? </b></p><p>—Sí, como todos. Los que dicen que no son los peores. (Risas). Me portaba mal, hablaba mucho en clase.</p><p><b>—¿No te tuvieron que ir a buscar a una comisaría?</b></p><p>—Sí, una vez. Tenía 12 años y estaba jugando a los fichines en la calle fuera de horario. Me llevaron en un Falcon que no arrancó y lo tuvimos que empujar. Después, en el pueblo, la policía nos corría bastante. A veces porque hacíamos lío, otras porque se armaban peleas y, cuando ya éramos más grandes, porque si te veían fumando porro había que salir corriendo. Era bastante normal que te llevaran en cana.</p><p><b>—¿Todavía vivías en Ameghino?</b></p><p>—Sí. Igual mi delincuencia llegaba a robar naranjas, duraznos... Bueno, <b>una vez me robé un lechón, pero me lo comí después</b>.</p><p><b>—¿Cómo fue eso?</b></p><p>—Habíamos ido en moto hasta Blaquier, un pueblo vecino. Un amigo conocía las chacras y dijo: “Acá hay lechoncitos”. Él lo agarró porque corría muchísimo y yo me lo llevé a upa en la moto. Como me gritaba en la oreja, le até el hocico con el cordón de la zapatilla. Igual me cagó todo encima. (Risas). En esa época era bastante común. Si te robabas un chancho o un cordero era para comerlo.</p><p><b>—¿No te encariñaste con el chancho? </b></p><p>—La verdad que no. Perdón a todos los veganos, sé que estoy contando una anécdota que contiene la muerte de un animal y me hago cargo, pero mi infancia fue así. Mis abuelos mataban chanchos de 150 kilos, los faenaban, y yo me crié viendo eso. </p><p><b>—¿Caíste en tu casa con el chancho y no te preguntaron? </b></p><p>—Lo escondimos en la casa de un tío de mi amigo porque, si mis viejos se enteraban de que me había robado un chancho, me cagaban a patadas en el culo, me sacaban volando. </p><p><b>—Capaz el dueño se está enterando ahora.</b></p><p>—Sí, pobre. Nos lo comimos la noche siguiente, riquísimo. </p><p><b>—¿Y cuando te llevaban a la comisaría tus viejos cómo reaccionaban?</b></p><p>—La primera vez mi mamá se enojó con los policías. Decía: “Tiene 12 años, ¿cómo lo van a llevar preso?”. Después me pasó otra vez, pero ya en Buenos Aires, en la calle. Me revisaron, no tenía nada y me dejaron detenido desde un viernes hasta el domingo al mediodía. Ahí la pasé muy mal.</p><p><b>—¿Te asustaste? </b></p><p>—Me recontra asusté, porque me metieron en un calabozo con gente mamada, drogada.</p><p><b>—¿Por qué creés que te llevaron? </b></p><p>—No sé. Habían levantado a otros chicos que tenían un par de porros y nos llevaron a todos. Fue por Bulnes y Guardia Vieja, en el ’96 o ’97. </p><p><b>—Época de muchas razzias.</b></p><p>—Tal cual. Me sacaron la billetera y una cadenita. Tuvo que venir mi viejo desde Ameghino. Ese día había quedado con mi novia para ir al cine y como no había celulares, fue a la puerta, me esperó y nunca llegué. Recién a las tres de la mañana la llamaron de la comisaría para avisarle que estaba ahí. Casi se muere de un paro cardíaco, imaginate. </p><p><b>—Qué susto.</b></p><p>—Cuando salí, además de que adentro la pasé re mal porque hasta me hicieron trasladar a un tipo borracho desde un calabozo hasta el otro, porque uno de los policías se había ensañado conmigo, la propia policía me había robado todo, la plata y la cadenita. </p><p><b>—Ah, todo horrible. </b></p><p>—Yo trabajaba de mozo en Puerto Madero, imaginate cuánta plata tenía en la billetera, a plata de hoy tendría diez mil pesos. Fue la única vez que pensé en volverme de Buenos Aires. Me dio miedo la ciudad, esa sensación de que te puede pasar cualquier cosa y nadie sabe quién sos porque no había hecho nada. Estaba sentado en la calle tomando una cerveza, con la ropa de mozo puesta.</p><p><b>—¿Muchos años trabajaste de mozo? </b></p><p>—Diez años en Buenos Aires, aunque empecé a los 14 en el restaurante de mi mamá. En Puerto Madero trabajaba en La Caballeriza, éramos muy jóvenes. Algunos estudiábamos teatro, otros escribían, otros tenían bandas. y había una efervescencia muy linda, nos formamos entre recomendaciones de libros, películas, charlas, fue como una escuela.. </p><p><b>—¿Tuviste otros trabajos?</b></p><p>—Varios. En una época junté basura para una empresa de marketing que analizaban qué consumía la gente en distintos barrios, tanto chetos como humildes. Tenía direcciones determinadas, iba, cargaba esa bolsa y le ponía un sticker, no sé, Cerviño 405. Después revisaban y anotaban todo: qué toallitas usaban, qué gaseosas tomaban, etc. En la basura está toda tu historia, es un diario íntimo. </p><p><b>—¿Y te lo bancabas? </b></p><p>—Era un trabajo, a mí me encanta trabajar. Así conocí todo el Conurbano y Capital. Después hice de todo: pinté departamentos gigantes, fui cadete, repartí libros y volantes.</p><p><b>—¿Cuándo sentiste que ya podías vivir de la actuación?</b></p><p>—Fue de a poco. Primero entendí que quería ser actor aunque tuviera que trabajar de otra cosa para vivir. Siempre fuimos muy autogestivos: escribíamos nuestras obras y las hacíamos nosotros. Después llegaron los comerciales, algunas giras por Europa que me dejaban unos euritos para tirar y, finalmente llegó la película <i>El estudiante</i> y la televisión. Ahí sí pude vivir exclusivamente de actuar.</p><p><b>—Ahí entendiste que ya no hacía falta volver al restaurante ni a repartir folletos...</b></p><p>—A los 25 hice mi primera película como protagonista, <i>La vida por Perón</i>, y cuando terminé de filmarla renuncié a la parrilla. Les dije: “Bueno, me voy a dedicar a mi vida de actor, lo lamento. No puedo estar acá fajinando y llevando bifes de chorizo”. Me fui en noviembre, me gasté toda la plata y en febrero tuve que volver a pedir trabajo. Siempre digo que volví como Homero Simpson cuando regresa a la planta nuclear. Por suerte me volvieron a tomar.</p><p><b>—¿No te golpeó el ego?</b></p><p>—No. Mientras tuviera trabajo estaba bien. Nunca le cargué a la actuación la obligación de mantenerme y eso me permitió vivirla con menos ansiedad. El ego hay que vigilarlo siempre, trabajes en un banco o seas una estrella de Hollywood. Más que el ego, alguna vez he tenido algunos desbarajustes de trabajar mucho y llegar a niveles de cansancio que no conocía. </p><p><b>—Volviendo a la obra, hay un amor prohibido por el contexto y la época. ¿Vos viviste algún amor prohibido?</b></p><p>—Prohibido no. Oculto, sí.</p><p><b>—Contame todo. </b></p><p>—Cómo te voy a contar el amor oculto, ¿estás loca? Un amor prohibido es algo que sale a la luz se derrumna el mundo más o menos. Debe ser una pesadilla vivir algo así. </p><p><b>—¿Una trampa? </b></p><p>—Alguna trampa que continuó un poquito más de la cuenta, ponele. Vamos a dejarlo ahí.</p><p><b>—¿Jugamos? Te voy a dar nombres de personas que trabajaron con vos y me respondés rápido: Griselda Siciliani, Benjamín Vicuña, Adrián Suar, la China Suárez, Dolores Fonzi, Gonzalo Heredia.</b></p><p>—Perfecto.</p><p><b>—¿A quién no le compras un auto usado? </b></p><p>—A Vicuña.</p><p><b>—¿A quién le pedís plata prestada? </b></p><p>—A Heredia. Quiero creer que de tantos éxitos algo debe haber agarrado. </p><p><b>—¿A quién no le contás un secreto? </b></p><p>—Oh, qué difícil. A la China, porque no la conozco, solo la vi en un rodaje. </p><p><b>—¿Con quién te vas de campamento? </b></p><p>—Con Suar. Sería una gran comedia: los dos somos malísimos para acampar. Encima Adrián está siempre hermoso, parece que acaba de salir de la peluquería y del gimnasio. Sería una película de Adam Sandler.</p><p><b>—¿A quién llamas a las tres de la mañana si estás en problemas? </b></p><p>—A Dolores. Es de las amigas que siempre está, la quiero, me gusta cómo piensa, su sensibilidad y da muy buenos consejos.</p><p><b>—¿Quién exagera más las anécdotas?</b></p><p>—Griselda. Es un poco chamuyera, igual con el tiempo todos agrandamos las historias. </p><p><b>—¿De quién te enamorarías si las circunstancias fueran otras? </b></p><p>—De Suar. Me encantaría hacer una comedia con él.</p><p><b>—Vamos a jugar al “bajá un dedo”. ¿Te macheteaste en el colegio?</b></p><p>—Peor: me agarraron falsificando la firma de mi mamá. Ya tenía como 23 amonestaciones y ella me había dicho que no le llevara más el cuaderno. Justo la profesora de Matemática estaba atrás mío, me tocó el hombro y me preguntó: “¿Qué hacés?”. Me largué a llorar y le supliqué que no se lo contara a la directora porque me echaban y estaba en primer año. Se resolvió muy de pueblo: se llevó el cuaderno a su casa y me dijo que mi mamá fuera a buscarlo. Así que tuve que ir a buscarla mientras estaba pintando un mural, porque es artista y decirle: “No querías que te traiga el cuaderno, tenés que ir a buscarlo”.</p><p><b>—Robaste algo. </b></p><p>—El lechón. </p><p><b>—Hiciste algo por plata que hoy preferirías no contar.</b></p><p>—Una vez hice una publicidad de un emprendimiento arquitectónico. Era una animación y yo ponía la voz y aparecía en cámara. Cuando la vi me dio mucha vergüenza y entendí que había límites.</p><p><b>—Creo que Gonzalo Heredia (espero no equivocarme) me contó que hacía desfiles y publicidad de ropa interior.</b></p><p>—Bueno, yo también fui a boliches a las cuatro de la mañana para hacer presencia. En esa época lo hacían todos los famosos, creo que era más digno.</p><p><b>—¿Hoy aceptarías ir a bailar a un cumpleaños de 15 por plata?</b></p><p>—(Risas). Como dicen en <i>Nueve reinas</i>: “No faltan putos, faltan financistas”.</p><p><b>—Bajá un dedo si alguna vez espiaste el celular de una pareja.</b></p><p>—No.</p><p><b>—¿Bloqueaste a alguien en el teléfono? </b></p><p>—Sí. He bloqueado gente que ni conocía y me llamaba o me escribía. Y también alguna pareja: bloquear, desbloquear... esas cosas.. </p><p><b>—¿Alguna vez dijiste que habías leído un libro que no leíste? </b></p><p>—Sí. O con películas. Esas mentiras para seguir una conversación y después rezar para que no te pregunten una escena. </p><p><b>—¿Escuchás tus audios antes de mandarlos? </b></p><p>—¿Cómo se hace eso? (Risas). No. Los escucho después, sobre todo si estaba enojado, a ver si me fui de mambo. </p><p><b>—Hace unos años me dijiste que cualquier hombre que asegurara no haber tenido actitudes machistas estaba mintiendo. Fuiste uno de los primeros que me dijo que miraba para atrás.</b></p><p>—Sí. Y además creo que no alcanza con revisar el pasado. Hay que revisarse todo el tiempo porque vivimos en una sociedad muy machista que naturaliza la violencia. Y porque sino, aparece un tema, todos hacemos la VTV moral durante un rato y después seguimos igual. </p><p><b>—¿Cómo te llevas con el hate? </b></p><p>—Bien. Hace un mes que ni siquiera tengo Twitter. Los peores ataques fueron por cuestiones políticas y era evidente que venían organizados. <b>Dicen que soy feo, que actúo mal, pero después camino por la calle y recibo muchísimo cariño</b>, entonces entendés que las redes no son la realidad. No me molesta la verdad porque gracias a Dios tengo una estructura para poder entender eso y tengo trabajo. No sé qué me pasaría si estoy solo y no tengo un mango, no me están llamando para trabajar y leo que soy un boludo cuatro veces seguidas. No me quiero hacer el canchero. <b>El hate es una herramienta de los cobardes</b>.</p><p><b>—¿Hablaste de eso con Luis?</b></p><p>—Sí, pero él vive conmigo, ve el amor que recibo de la gente que viene al teatro, ve cómo me trata el que me estaciona el auto que me conoce y que me da un abrazo o la señora que está limpiando la vereda que vio las novelas. Cuando salgo a la puerta del teatro lo único que recibo son abrazos y agradecimientos. Me quedo con eso. También me puedo distanciar si hay siete personas seguidas que me dicen que soy un genio. Porque la angustia por una mala crítica dura lo mismo que la alegría por una buena crítica: 48 horas. </p><p><b>—Fue un año con mucho trabajo.</b></p><p>—Sí, estamos muy bien con <i>Secreto en la montaña</i>, de jueves a domingo en el Multiteatro, con doble función los sábados. Además terminé de grabar <i>Sanamente</i>, una serie para Flow y TNT que se estrena el año que viene.<b> </b>Estoy con Inés Estévez, Juan Gil Navarro, Martín Rechimuzzi y Gustavo Bassani, entre otros. </p><p><b>—¿Cuántos capítulos son? </b></p><p>—Ocho. Tiene algo de <i>Vulnerables</i>, <i>Locas de amor</i>, <i>Para vestir santos</i>. Habla de una familia que se reúne después de la muerte de una madre acumuladora. Hay humor, pero también una mirada muy interesante sobre la salud mental.</p><p><b>—¿Hacés terapia? </b></p><p>—Hace un año que no, pero hice muchos años. Ahora siento que tengo que ocuparme de otras cosas: descansar, comer bien, correr. Después de correr pienso mucho mejor.</p><p><b>—¿Sos bueno con el deporte? </b></p><p>—Soy infeliz si no hago deporte. Necesito todos los días hacer algo, ir a caminar. Eso sí: al fútbol soy malísimo, soy voluntarioso, corro, meto, pero juego muy mal. De chico jugué al tenis, desde los 5 hasta los 13, pero cuando empezó la alta competencia también me empezó a gustar la noche, había que elegir. (Risas). </p><p><b>—Se viene una nueva obra con tu grupo de siempre.</b></p><p>—Sí, tenemos una compañía que se llama <i>El Silencio</i> con Pilar Gamboa, Esteban Bigliardi, Susana Pampín (que es la mamá de <i>Envidiosa</i>) y Romina Paula. Vamos a reestrenar <i>El tiempo todo entero</i>, una adaptación del <i>Zoo de cristal</i> que la hicimos hace 15 años pero la vio poca gente porque no éramos actores famosos. Y la reponemos en agosto, los martes, en el Paseo La Plaza. </p><p><b>—Y está tu película también. </b></p><p>—Y está mi película dando vueltas. Ahí estamos con Juanpa Miller y con Iván Isvusic, que son los productores, buscando financiación. No es una película carísima, pero tampoco es barata.</p><p><b>—¿De qué va? </b></p><p>—Tiene dos títulos posibles: <i>La mitad de la vida</i> o <i>El remisero absoluto</i>. Es la historia de un remisero que una noche lleva a unos hombres al campo. Cuando vuelve a buscarlos los encuentra muertos y, en el camino, descubre un auto chocado con una valija llena de plata. Es como un subgénero del policial: una persona común, se encuentra dinero y se lo queda. Dos años después, él vive en Uruguay con su mujer y un bebé, con la plata escondida en la casa sin poder darse un lujo porque tienen que simular ser pobres. Y aparecen los dueños para reclamarla.</p><p><b>—Y se viene la convivencia. ¿Tu casa o la de ella? </b></p><p>—En julio, a una casa nueva. Un punto nuevo de los dos. El perro, el gato, Luis, Débora, yo. Ya está, ¿qué más querés? </p><p><b>—¿Te imaginas volver a ser papá? </b></p><p>—Sí, puede ser.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/WABZCWQ76NBJTL634SABTJMFNE.jpg?auth=8a35dc6b5101f0a4cced44c37f8822f718de69d05fbfa02776336f2fcf5da320&amp;smart=true&amp;width=6048&amp;height=4128" type="image/jpeg" height="4128" width="6048"/></item><item><title><![CDATA[El día que Nelson Castro recibió la extremaunción y la íntima confesión de cómo perdió al amor de su vida]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/13/el-dia-que-nelson-castro-recibio-la-extremauncion-y-la-intima-confesion-de-como-perdio-al-amor-de-su-vida/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/13/el-dia-que-nelson-castro-recibio-la-extremauncion-y-la-intima-confesion-de-como-perdio-al-amor-de-su-vida/</guid><dc:creator><![CDATA[Fernando Marín]]></dc:creator><description><![CDATA[En el quinto episodio de Proyecto 86, conducido por Fernando Marín, el periodista habla de la corrupción estructural en la política, el error del papa Francisco ante Cristina Kirchner y revela la tragedia amorosa que le impidió formar su propia familia]]></description><pubDate>Mon, 13 Jul 2026 05:43:06 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay trayectorias que desafían las clasificaciones tradicionales de los medios de comunicación. En la nueva entrega de <a href="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/"><b>Proyecto 86</b></a> —el ciclo audiovisual que se emite cada lunes por el canal de YouTube de <b>Infobae</b>—, <b>Fernando Marín</b> recibe a <b>Nelson Castro</b>, un protagonista central del periodismo argentino cuya identidad se divide de manera asombrosa entre el micrófono, el bisturí de cirujano y la batuta de director de orquesta. A 40 años exactos de aquel primer encuentro en 1986 que relanzó su carrera, Castro se entrega a un diálogo frontal, reflexivo y sin filtros de ninguna clase.</p><p>Durante la charla, Castro analiza con dureza el entramado de “cajas” y corrupción que ha signado la historia política y el fútbol del país, autodefiniéndose como <b>un hombre de centro e “inexpugnable” ante los intentos de soborno.</b> Sin rodeos, cuestiona la gestión del papa Francisco frente a las causas judiciales del kirchnerismo, afirmando que “ahí falló”. Sin embargo, el momento de mayor intimidad se revela al recordar <b>su milagrosa supervivencia a los 15 días de nacer </b>y, fundamentalmente, al abrir su corazón sobre la gran cuenta pendiente de su vida: la trágica muerte de la persona con la que planeaba formar una familia de cinco hijos, una pérdida que lo dejó marcado y que transformó su entrega profesional en su mayor refugio.</p><p><b>Fernando Marín:</b> Son como cuatro décadas desde que nos conocemos y que trabajamos juntos en otro momento de la vida y en otro momento de los medios. Yo creo que sos el periodista más atípico de los últimos —y me voy a animar a un disparate— cien años. Porque, ¿un periodista abogado? Sí, puede ser, ¿pero un periodista médico cirujano? No es común. Y que a la vez sea un músico excepcional y conozca la cantidad de idiomas y cosas que te han sucedido en la vida... ¿Cómo podés sentirte en tu interior haciendo tantas cosas?</p><p><b>Nelson Castro:</b> Qué lindo estar con usted, Fernando. Además, qué casualidad esto de <i>Proyecto 86</i>, ¿no? Porque <b>nos conocimos justamente en el año 1986.</b> Son cuarenta años exactos en que las circunstancias hicieron que alguien me llamara para preguntarme algo sobre el SIDA en Radio El Mundo, usted prestó atención y me dio la oportunidad de trabajar con usted y de rehacer mi carrera a mi regreso de los Estados Unidos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y5WBTQLKJRB77JLMBTXAZMEA3U.jpg?auth=26627660bc9ff80cd34b2d15f57cac7e3cdeb19eada8592aba85706801eff3bc&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Fernando Marín recibió a Nelson Castro en Proyecto 86" height="1080" width="1920"/><p>El agradecimiento que yo le hago a Dios y a la vida es el de disfrutar cada una de las cosas que hago. Si usted me preguntara: “Bueno, Nelson, ¿disfrutaste como médico?”, mucho. ¿Como periodista?, mucho. ¿Como director de orquesta?, mucho. Ese es el tesoro de mi vida, Fernando. Por eso, cuando yo digo <b>“bella mañana”</b> es lo que realmente siento, porque le agradezco a la vida poder hacer lo que me gusta todos los días.</p><p><b>FM:</b> ¿Pero cómo puede un hombre estar en un quirófano, dirigir una orquesta, ir a cubrir una guerra y salir corriendo para un refugio subterráneo en Israel? La verdad, yo no comprendo si sos el mismo o si te multiplicás de una manera que ese esfuerzo lo terminás pagando.</p><p><b>NC:</b> Mire, no siento que lo esté pagando. Tengo 71 años y me siento pleno, me siento con las energías que puede tener una persona de cuarenta. Lo veo a usted también, ¿no es cierto? Usted es un ejemplo de esto y, por lo tanto, esa energía es la que me mueve. Este motor de querer hacer. Yo siento que Dios me acompaña en eso. Soy una persona creyente y siento la presencia de Dios a mi lado todos los días, pero sobre todo en momentos tan dramáticos como las coberturas. Eso sí lo siento, Fernando, y creo que está en la esencia de esta energía que me da la vida para pensar, para hacer y para enfrentar cosas tan difíciles.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6IN7NEIZQJB4ZE2AWSP3EXP4PA.jpg?auth=9014441f027c1aac7abaa2e31111afbe31ca61f31e6a9bf328a6e7328271a7e6&smart=true&width=6048&height=4024" alt=""Tengo 71 años y me siento pleno, me siento con las energías que puede tener una persona de cuarenta", afirma Nelson Castro en Proyecto 86" height="4024" width="6048"/><p><b>FM:</b> ¿Le tenés miedo a la muerte?</p><p><b>NC:</b> No, solamente lo que le pasa a todo el mundo: le tengo miedo al sufrimiento. A nadie le gusta sufrir, <b>pero no le tengo miedo a la muerte.</b></p><p><b>FM:</b> ¿Y pensás que vas a vivir mucho tiempo?</p><p><b>NC:</b> No lo sé, es interesante eso. Pero planeo mi vida como si fuera a vivir mucho tiempo. Eso sí, si mi vida se terminara hoy mismo, en este instante, todo lo que tengo para decir es agradecimiento, porque puedo decir que soy quien quise ser. </p><p><b>FM:</b> Siempre fuiste un hombre crítico. Fuiste muy crítico de la corrupción y de la política. ¿Vos creés que la mayoría de quienes rigieron este país, como presidentes o como partidos, anduvieron por el andarivel rozando la corrupción?</p><p><b>NC:</b> Sí, lamentablemente, salvo honrosas excepciones. <b>Creo que Alfonsín no era un hombre corrupto</b>, pero hubo corrupción a su alrededor, y creo que los otros gobiernos tuvieron un componente de corrupción. La corrupción es, por supuesto, un mal del poder, y en la Argentina ha tenido consecuencias terribles porque ha significado perder oportunidades. Si pongo el ejemplo, la década del 90 fue una década de muy buenas oportunidades para la Argentina. Alfonsín fue un presidente honesto, pero con muchos problemas de gestión, y terminó su gobierno mal. Menem entendió utilitariamente para dónde iba el mundo; de haber tenido decencia y de haber entendido que él era un instrumento para generar cambios que debían seguir otros, tal vez el argentino hubiera aprovechado esa oportunidad, y la terminó perdiendo. Qué hablar del kirchnerismo, realmente. Creo que en la época del macrismo hubo niveles, no del nivel que tuvimos con el kirchnerismo, pero también los hubo, y creo que los hay ahora.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3ZUZ7HZ76VHCRMVOLHZN2DUG7Y.jpg?auth=8ad0e5db9828131066ab556b0e897bc89773124c676295d32831aba95d24dc51&smart=true&width=6048&height=4024" alt=""Yo tuve a los quince días de nacer una erisipela gangrenosa. Estas cicatrices que tengo en el cuello son producto de esto", confiesa Nelson Castro" height="4024" width="6048"/><p><b>FM:</b> Yo he escuchado a algunos presidentes con los que he hablado circunstancialmente —porque los medios siempre estamos cerca del poder y desde la producción he conocido a muchísimos mandatarios— que a veces hay “cajas”, como llaman, de diferentes sectores dentro de los aspectos gremiales o ministeriales, en las que uno tiene que participar porque realmente es la decisión que se tiene de una cuota. ¿Qué opinás de esto?</p><p><b>NC:</b> No, yo no lo comparto, y por eso mismo han fracasado muchos de los que han venido con una idea de cambio. El peronismo es un verdadero problema para la Argentina como tal porque tiene ese concepto; ese es un concepto peronista que lamentablemente muchos gobiernos que supuestamente eran opositores han compartido:<b> la idea de la “caja” como un instrumento para conservar poder o para construir poder. </b>Por supuesto que para construir poder usted necesita medios y recursos, el problema es que cuando usted entiende que esos recursos los obtiene ilegalmente, ahí hay un verdadero problema. </p><p><b>FM:</b> Hace un ratito te pregunté si tenías miedo a la muerte, ¿no? Y vos naciste con un grave problema, con la muerte al lado.</p><p><b>NC:</b> Yo tuve a los quince días de nacer una <b>erisipela gangrenosa. </b>Estas cicatrices que tengo en el cuello son producto de esto. Estuve un mes en coma, con la extremaunción. Me trae un recuerdo muy emocionante, porque esto me lo habían contado siempre mi mamá y mi papá. Cuando ellos fallecieron, nos tocó ver los papeles, los recuerdos y ver qué hacíamos con eso. Entre los recuerdos me encuentro con una libretita que era mi supuesta libreta de bautismo, en donde el sacerdote de la Catedral de San Martín de ese momento escribe: “Bueno, vine a la casa de Nelson para darle el sacramento de la extremaunción y estuve con su mamá, con su papá, con sus padrinos y demás. Elevo este escrito en mis oraciones para bautizarlo de urgencia, para que cuando se cure podamos hacer el bautismo en la Iglesia”. Fue una cosa fuertísima. Muy fuerte, porque mi mamá y mi papá nunca me lo habían querido mostrar. Yo sé lo que ellos lucharon sin medios y sin recursos para eso. Para completar la historia, yo viví durante sesenta años al lado de la casa de mis padres hasta que fallecieron. Cuando me mudé a donde vivo ahora, un día en el ascensor una chica me dice: “Usted no sabe quién soy yo”, le digo que no, y me contesta: <b>“Yo soy la nieta del médico que le salvó la vida”.</b> No podía creerlo. Él falleció hace muy poco, así que es algo muy presente en mi vida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BAYSVLJ4R5EEPA6NJRNAVNUN6E.jpg?auth=02dceb260c7231ad9771ae15f03a066a51068808116adbb9ab97d56cca8748c8&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Nelson Castro habló de política y de su vida en Proyecto 86, de Fernando Marín" height="4024" width="6048"/><p><b>FM:</b> Naciste en un barrio alejado al que alguna noche te llevé; era largo llegar. Cuando íbamos conversando me ibas contando tus inicios en el periodismo como cronista deportivo, porque nadie sabe la cantidad de conocimiento futbolero que tiene Nelson.</p><p><b>NC:</b> Los compartimos.</p><p><b>FM:</b> Pero además de compartirlos, está esa multiplicidad que tenés: ser un tipo de barrio, médico, músico y periodista. Te iniciaste en los vestuarios, los conocés como nadie y, aunque seas un tipo correcto en tu decir y en tu hablar, conocés todas las minucias. ¿Hay corrupción en el fútbol?</p><p><b>NC:</b> Sí, por supuesto. Es un verdadero problema lo que vivimos en la Argentina. ¡Usted luchó contra eso! Realmente, la corrupción es algo que se ha extendido lamentablemente en relación a aquello que yo conocí. Este año son 51 años desde que comencé a trabajar como periodista deportivo. Aquello no existía en la dimensión que existe ahora. Tenía todo un cariz mucho más amateur todavía, aun en el fútbol profesional, y no lo veíamos con la claridad con la cual hoy se ve todo lo que ha pasado, como el episodio con Di María. Además con una característica, Fernando: si en aquel momento existía, que por supuesto existía, era algo oculto. Hoy se lo muestran.</p><p><b>FM:</b> Una pregunta que a mí siempre me rondó la cabeza, porque sos muy equilibrado cuando determinás ciertos conceptos: <b>¿vos sos un hombre de izquierda en el concepto general de lo que significa?</b></p><p><b>NC:</b> Es interesante la pregunta, porque en la época de los 90 me habían invitado para el Día del Periodista al programa de Susana Giménez. Susana, que es encantadora y usted la conoce, me dice: “Pero esperate, acá dice que vos sos zurdo”, y nos echamos a reír. Mire, yo no creo que sea de izquierda, diría que soy un hombre de centro. Por supuesto que como hombre de centro defiendo las libertades, pero también me interesa todo el tema de la equidad social, que es un tema humano que va más allá. Tiene que ver con la doctrina social de la Iglesia como concepto absoluto que después usan algunos. La izquierda usa estas cosas con una actitud abyecta para buscar su propio beneficio.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZUFFLE3GCZGW7FT4WPYYLNOOR4.jpg?auth=3b272d20c6949f754bdfccf07f75c0d3c996cd8b111bc75a66bb2ad334027613&smart=true&width=6048&height=4024" alt=""Como hombre de centro defiendo las libertades, pero también me interesa todo el tema de la equidad social, que es un tema humano que va más allá", afirma Nelson Castro" height="4024" width="6048"/><p><b>FM:</b> ¿A qué te referís cuando decís “abyecta”?</p><p><b>NC:</b> <b>Es cuando se utiliza causas nobles para su beneficio.</b> Eso es lo que yo le critico a muchos dirigentes del peronismo cuando hablan de la equidad; ¿quién se va a oponer a esto conceptualmente? Ni usted, ni yo, ni nadie. Ahora, usted tiene que ver qué se hace con eso, y cuando se toma esa bandera para adueñarse del Estado y quedarse con el poder, eso es abyecto. Eso es inmoral.</p><p><b>FM:</b> Hablemos de otro poder, del poder máximo de la Iglesia. Vos estuviste muy cerca de Francisco y tenés un concepto sobre él.</p><p><b>NC:</b> Tiene dos aspectos: un pastor extraordinario, un hombre de testimonio —el hombre que era el cardenal primado de Argentina y viajaba en tren, que tenía ese concepto de la compasión con el otro—, y un hombre de poder, como todo jesuita, un hombre de poder implacable. Lo digo esto porque se lo he dicho a él.</p><p><b>FM:</b> ¿Honesto?</p><p><b>NC:</b> Honesto.</p><p><b>FM:</b> ¿Y por qué recibía a una persona a la que vos diariamente criticás?</p><p><b>NC:</b> Se lo comenté, aun cuando también se lo dije a él: “Yo critico esto, Santidad”. Él lo sabía y me respetaba. La historia es así: cuando Francisco es electo, <b>Cristina Kirchner</b> se lamenta de todo esto y va a la asunción. Ahí tienen esa famosa reunión de dos horas en la cual Cristina le dice: “Necesito que me ayude”. Él tomó eso y, lamentablemente, el “necesito que me ayude” terminó siendo una voz de silencio frente a hechos de corrupción innegables.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KSQITHFPFRFD5FIGFGFWC76HQY.jpg?auth=8e029f0c07fb5e14809e7fb0f4a016ae0a002d261b0e832529e028efd214cfa3&smart=true&width=6048&height=4024" alt=""Estuve enamorado una vez en mi vida. Yo estuve a punto de casarme cuando nos conocimos, cuando yo llego de los Estados Unidos. Estuve a punto de casarme con una persona extraordinaria, que lamentablemente falleció al volverme", sostiene Nelson en la entrevista de Proyecto 86" height="4024" width="6048"/><p><b>FM:</b> Eso lo calló el hombre.</p><p><b>NC:</b> Así es.</p><p><b>FM:</b> Ahí falló el hombre.</p><p><b>NC:</b> Ahí falló. Y, le repito, él lo sabía. Le cuento una infidencia que me la contó alguna vez<b> Alicia Barrios:</b> “Mirá, Nelson, todo lo que vos decís desde aquí, algunos alcahuetes se lo mandan a Francisco para que escuche y para que él se enoje con vos”. Y él siempre me supo respetar en eso, porque sabía que mi opinión era honesta.</p><p><b>FM:</b> ¿Argentina será potencia en algún momento?</p><p><b>NC:</b> Hubo un gran director de orquesta inglés, Thomas Beecham, que vino acá en el año 59 o 60. Él quería conocer el Colón y quería dirigir ahí porque le habían hablado los artistas de la acústica del teatro. Cuando llegó se maravilló por la acústica y empezó el ensayo. Vino a dirigir Wagner y necesitaba las tubas wagnerianas; el primer día no estaban y dijo: “Mire, necesito esto”. Le dijeron: “Mañana está”. Llegó el día siguiente y no estaban. Llegó el otro día, nunca estaban, y apareció el día de la función y fue un problema. Cuando volvió a Londres lo entrevistaron sobre lo que significaba estar en la Argentina y dijo: “El Teatro Colón, Buenos Aires, qué ciudad... toda la Argentina. Eso sí, la Argentina es el país del mañana mejor que nunca llega”. Me pareció una definición brillante. Yo creo que esto es lo que tenemos nosotros. A mí me pasa, como le pasa a usted cuando tenemos la fortuna de viajar por el mundo, de sentirme feliz y orgulloso de ser argentino. Yo me pude haber quedado a vivir en los Estados Unidos y decidí que ésta, la Argentina, era mi país, y estoy feliz de haber tomado esa decisión. Cuando viajo cubriendo guerras digo: “Qué benditos que somos en la Argentina, el país que tenemos”. Con el nivel de individualidades brillantes que usted y yo conocemos que lucen en el mundo, <b>no hemos tenido la capacidad de generar líderes que, conscientes de esto, convoquen a un proyecto en común</b>. Yo soy un convencido de que ese mañana mejor llegará. No sé si lo veré, pero trabajo todos los días, como lo hace usted, con esa idea.</p><p><b>FM:</b> Voy a cerrar haciéndote una pregunta de lo que yo considero sublime, que es el amor. ¿Estás enamorado?</p><p><b>NC:</b> No. Estuve enamorado una vez en mi vida. Yo estuve a punto de casarme cuando nos conocimos, cuando yo llego de los Estados Unidos. Estuve a punto de casarme con una persona extraordinaria, que lamentablemente falleció al volverme. Yo le había dicho: “Bueno, vuelvo y vemos qué pasa”. A mí me hubiera gustado tener una familia, habíamos planeado tener cinco chicos, y después nunca más se repitió. Habiendo vivido esto, después tuve alguna que otra relación, pero me di cuenta de que no era lo mismo. Solo hubiera concretado algo si se hubiera repetido esa situación, y <b>no quise ser infeliz ni hacer infeliz a nadie.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UFNFOFQ2BNC2BMWY5GJOEYLFUI.jpg?auth=39e1b5eae5951488e975a7245439ed487929d80ae8fbe79dd080f940f72c8b98&smart=true&width=6048&height=4024" alt=""A mí me hubiera gustado tener una familia con muchos chicos y muchos nietos", explica Nelson Castro" height="4024" width="6048"/><p><b>FM:</b> Nelson, el micrófono, el bisturí y la batuta fueron herramientas e instrumentos que conociste. Hacés tres cosas de una manera maravillosa y con entrega, y a lo que uno más se entrega normalmente en la vida, que es es al amor, ¿decís “no”?</p><p><b>NC:</b> Bueno, no es que diga que no al amor; me tocó una vez, pasó, y me hubiera gustado que se hubiera abierto otra vez la puerta. Uno nunca está cerrado, ¿no? Por supuesto, tengo 71 años, me considero una persona plena, pero hay etapas de la vida que ya pasaron. Sin duda es una deuda de mi vida; <b>a mí me hubiera gustado tener una familia con muchos chicos y muchos nietos</b>, pero bueno, Dios por algo decidió que no sea así. Tengo hermosos sobrinos, tengo a mi hermano y disfruto mucho con ellos.</p><p><b>FM:</b> Muy bien. Bueno, ¿vamos a desearle a la Argentina lo mejor en el Mundial?</p><p><b>NC:</b> ¡Lo mejor! Yo siempre cierro el noticiero con “Vamos Argentina”. Tengo una enorme fe en la Argentina. Después se puede perder o ganar, esas son las circunstancias.</p><p><b>FM:</b> Para mí fue un placer enorme tenerte acá.</p><p><b>NC:</b> Para mí un privilegio de la vida. Soy un enorme agradecido de usted porque, permítame decirlo, <b>usted confió en mí cuando Nelson Castro era un proyecto. </b>Y ver en una persona un proyecto es propio de un hacedor, como lo es usted. Muchas gracias.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y5WBTQLKJRB77JLMBTXAZMEA3U.jpg?auth=26627660bc9ff80cd34b2d15f57cac7e3cdeb19eada8592aba85706801eff3bc&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Fernando Marín recibió a Nelson Castro en Proyecto 86]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Diego Castro: “A los 14 años tenía 7 fracturas y 95 puntos; cuando no hay salida, aparecen pensamientos oscuros” ]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/12/diego-castro-a-los-14-anos-tenia-7-fracturas-y-95-puntos-cuando-no-hay-salida-aparecen-pensamientos-oscuros/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/12/diego-castro-a-los-14-anos-tenia-7-fracturas-y-95-puntos-cuando-no-hay-salida-aparecen-pensamientos-oscuros/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[No veía el futuro, lo acorralaba la insatisfacción y llegó a fantasear con la peor de las salidas. Es actor, guionista y director, su ex mujer, Momi Giardina, lo acercó a Luzu y hoy es protagonista de dos programas del canal. Sin pareja desde hace casi diez años, tiene miedo de enamorarse porque enamorado se siente vulnerable. Muestra en redes sociales cómo se tiñe el pelo y dice que si no tuviera pelo usaría peluca]]></description><pubDate>Sun, 12 Jul 2026 12:58:51 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Es actor, guionista, productor y director teatral desde hace muchos años, pero su popularidad llegó de la mano de Momi Giardina en Luzu TV. Todo empezó cuando se supo que escribía canciones y poemas muy graciosos para su ex mujer en “Nadie dice nada”, siguió con invitaciones al programa y al poco tiempo se sumó a la grilla del canal. Hoy es la cara de dos programas, “La novela” con Carina Zampini y “Los del fondo” con el Pollo Álvarez. Diego, para esa comunidad, es “La Castro”, así fue bautizado por Momi. </p><p>– Todo lo que uno trae se pone arriba de la mesa, estamos para entretener. No es un magazine, no es un noticiero, no es un programa de policiales, es un programa de entretenimiento. Con ese objetivo me encanta ponerme frente a cámara y dar todo para jugar y que la gente la pase bien igual que nosotros.</p><p><b>– Lo interesante es que no sos solamente un improvisador del streaming como algunos, las participaciones las pensás, las escribís, las planificás.</b></p><p>– Sí, le tengo mucho respeto a estar arriba de un escenario, frente a una cámara o detrás de un micrófono. El trabajo a veces es improvisar y a veces escribo cosas, las preparo, las ensayo. Para preparar una canción estoy siete u ocho días hasta que la presento.</p><p><b>“ES MÁS QUE MI EX MUJER MOMI, ES MI MEJOR AMIGA”</b></p><p><b>– Tenés una carrera de 30 años y para muchos sos un descubrimiento, se te conoció masivamente a partir de que te empezó a nombrar Momi.</b></p><p>– Sí, ella empezó a hablar de “La Castro”. Yo le decía, no me digas La Castro, no me gusta que me digas La Castro… Cuanto más decís, peor es. Y ahora la gente me saluda “hola, La Castro”. Es muy espontánea, le salió así y hay un momento donde te entregás porque ya no la podés pelear más.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TIDJGS7F7REZVPJRDFTLMEOUVA.JPG?auth=64affe14603f78fbb2f0614b9f4692042a17533dd4e9879b6ab426d949a4fe25&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Todo lo que uno trae se pone arriba de la mesa, estamos para entretener", dijo Diego Castro (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b> – Tienen una relación fantástica, ¿cómo empezaste a colaborar en su participación en el programa? </b></p><p>– Ella más que mi exmujer, es mi mejor amiga. En 2006 nos separamos, desde hace 20 años somos ex marido y mujer, pero no lo vivimos como “exs”. Nuestro día a día es como amigos y padres de una hija que amamos los dos y que hoy ya es grande. La nena tenía menos de tres años cuando nos separamos y la relación de amistad fue creciendo. Un día quería hacer algo para el programa y me pidió que le de una mano, quería un poema para representar lo que había vivido en sus vacaciones. Le escribí un poema, lo leyó, les gustó, ella lo disfrutó. “Ahora tengo otro poema”, me dijo, “viene Rodrigo de Paul, ¿le hacemos una canción?” “Viene Nathy Peluso, me pide ayudas con una canción. Fue de onda, porque siempre que podemos nos ayudamos. Me invitó un día al programa, me invitó otro día y en el año fui como 15 veces a “Nadie dice nada” y también a “Viernes 13”, el programa donde trabajaba mi hija.</p><p><b>– Para la comunidad que mira Luzu eras el papá de Juli Castro y el ex marido de Momi</b></p><p>– Nepo ex y nepo padre. La comunidad de Luzu es muy cariñosa, muy demostrativa. Un día Nico (Occhiato) en noviembre de 2024 me llamó por teléfono, “¿estás para hacer un programa el año que viene?” Y empezamos “La novela” con Carina Zampini y seguimos hasta el día de hoy.</p><p><b>– ¿En ese momento qué estabas haciendo?</b></p><p> – Tengo hace 18 años una empresa, una productora que se llama Mía. La empresa arrancó siendo muy artística, hoy se dedica a la arquitectura publicitaria, a la acción de marcas.</p><p><b>– ¿Seguís viviendo de la productora o ya empata con la carrera como artista?</b></p><p>– Con mi socio, Alejandro, tenemos un arreglo hace muchos años, todo lo que hacemos va al mismo fondo, con lo cual todo lo que yo hago en Luzu… </p><p><b>– ¿Si actúas también? </b></p><p>– Si, la repetición que hago en “Casados con hijos” de hace 20 años va a la misma bolsa, todo. Un día dijimos: o nos va bien a los dos o nos va mal a los dos. Todo está bajo el paraguas de Mia, lo que hago yo, lo que hacemos juntos, lo que hace él. Y me pone muy feliz que sea así.</p><p><b>– Entiendo todo, porque vos decís que “sos solo”.</b></p><p>– Yo soy solo. Es mi relación estable más larga de la historia. Hace 18 años, imaginate.</p><p><b>– Es un matrimonio, donde hay bienes en común.</b></p><p>– Sí, totalmente. Hay mucha confianza, mucha comunicación y hay mucho cariño, ese es el corazón de mi empresa. Yo no me puedo tomar vacaciones porque lo que hago yo no lo hace nadie y lo que hace él no lo hace nadie, pero sí podemos viajar. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2XTYM25XOJAWNLXGMNMMUNL2GM.JPG?auth=d66d7b067210c0d8a0e7d9c96f0700e4409d775eb44c50ccc37bae41777dcc2c&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Con mi socio, Alejandro, tenemos un arreglo hace muchos años, todo lo que hacemos va al mismo fondo", contó Diego Castro" height="1080" width="1920"/><p><b>– Parece una relación impecable.</b></p><p>– Tuvimos nuestros momentos, pero en 18 años habremos discutido cinco veces, es poco.</p><p><b>– Tampoco te peleás con Momi.</b></p><p>– No funcionamos como pareja. </p><p><b>– Pero tampoco con Alejandro.</b></p><p>– Con Alejandro es mi relación estable, más larga. No es una pareja, es un vínculo estable. Me cuesta tanto en la vida sentimental, pero en la vida laboral lo tengo. Con Momi ya no nos peleamos.</p><p><b>– No solamente lo de Juli es lo que tienen en común, hace poco pasaron vacaciones juntos.</b></p><p>– Sí, hace dos años y medio, pero no es que lo planeamos así. Éramos diez o 12 personas, Ferbo, Santi Talledo, Sofi Morandi, nos íbamos a Disney. Cuando pusimos la fecha de viaje muchos no pudieron y quedamos nosotros tres, Momi, Juli y yo. Sumamos a la mamá de Momi y nos fuimos los cuatro.</p><p><b>“CADA VEZ QUE A MOMI O A MÍ NOS PASA ALGO LINDO NOS JUNTAMOS A FESTEJAR”</b></p><p><b>– Pasan los cumpleaños juntos, pasan las fiestas juntos, son familia. En 20 años han pasado por distintas parejas, ¿se han consolado? ¿Se han acompañado?</b></p><p>– Sí, siempre. Estamos en las buenas y estamos en las malas también porque creo que los vínculos reales, sinceros y de verdadero cariño tienen que ver con eso. Momi dice que es más difícil estar en las buenas y yo coincido. Cuando vos te ponés contento porque a alguien le va bien es más genuino. En un velorio es fácil estar, le ponés una mano arriba del hombro, estás, pero cuando al otro le va bien es difícil para algunas personas. Cada vez que a alguno le pasa algo lindo nosotros festejamos, nos juntamos con Juli, con el novio de Momi y el novio de Juli a festejar. Nos pone contentos, es un vínculo genuino y de mucho cariño.</p><p><b>– Dijo que eras como un hermano hace poco.</b> </p><p>– Sí, tenemos una relación muy cercana.</p><p><b>– ¿No te cierra?</b></p><p>– Un día dijo “es como un padre para mí”, me pareció un montón, hermano también. Pero sí, es un vínculo muy cercano, somos familia.</p><p><b>“SOY MUY BUEN EX, MI MEJOR VERSIÓN NO ES SIENDO NOVIO, PAREJA O MARIDO” </b></p><p><b>– Te escuché decir algunas cosas que me parece que te tiran abajo. Siempre repetís que sos mejor “ex” que novio.</b></p><p>– ¿Y qué querés? Si querés, miento. Es verdad, soy muy buen ex y mi mejor versión creo que no sale siendo novio o pareja o marido. </p><p><b>– Quizás es seductor escuchar la frase y alguien piensa “yo voy a poder con él”.</b></p><p>– No la culpo por intentarlo. Pero yo aviso, el que avisa no traiciona. La sinceridad tiene mucho valor, si no estás de alguna manera embaucando al otro. Aviso que no es mi mejor versión. ¿Por qué? Porque soy medio rompebolas. No me muevo cómodo en pareja.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RR6LDR3JVBB3VFHGPUBL2WS2B4.JPG?auth=d73eeb6667fa5ff6887e718ab1b631afcd68d0a640bab2dcbf8b0ad5d3a7c3c3&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Momi dice que es más difícil estar en las buenas y yo coincido. Cuando vos te ponés contento porque a alguien le va bien es más genuino", aseguró Diego Castro en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>“HACE CASI DIEZ AÑOS QUE ESTOY SOLO, NO NECESITO ESTAR EN PAREJA”</b></p><p><b>– ¿A qué te estás refiriendo concretamente? ¿Desaparecés de golpe?</b></p><p>– No, no, no. Hay que ser responsable emocionalmente y una manera de ser responsable es avisar. ¿Vos querés saber algo concreto? Vivo la vida con mucha intensidad, lo que es bueno es muy bueno y lo que es malo es muy malo, y tenés que gestionar a nivel energético a una persona que vive en los extremos. Yo me ilusiono muy fácil, me desilusiono muy fácil. Hay cosas que me hacen sentir incómodo y me siento incómodo por algo que por ahí no es… Me pongo un poco difícil. Hace muchos años que no estoy en pareja, pero muchos.</p><p><b>- ¿Cuántos?</b></p><p>- Casi diez. No es que ando practicando tanto… No se da, no tengo el foco puesto en eso. Estoy abierto, no estoy buscando, no estoy necesitando estar con alguien.</p><p><b>– Hay otra frase que te escuché también y que creo que te quita puntos. “Solo al final de la vida se sabe si uno está enamorado”. ¿Qué es eso? </b></p><p>– Sí, a mí me gusta mucho decir frases, mi papá era de decir muchas frases. En “Nadie dice nada” me dijeron, “¿estuviste enamorado?” Y yo dije que no y que me parece que es pronto para evaluarlo, creo que eso tenés que verlo al final del camino. Suponete que pensara que estuve enamorado a los 35 y la semana que viene me enamoro perdidamente de alguien, tendría que hacer una fe de erratas: no estuve enamorado aquella vez, ahora estoy enamorado. Para no hacer ese tipo de manipulaciones emocionales digo que voy a esperar el final del camino. </p><p><b>“ME DA MIEDO ENAMORARME, UNO SE PONE VULNERABLE”</b></p><p><b>– No existe la categoría, “¿me volví a enamorar?” ¿Es una sola vez? </b></p><p>– Yo creo que uno se puede enamorar una sola vez en su vida de la manera máxima. Después puede haber otras formas.</p><p><b>– ¿Cuál es el medidor?</b></p><p>– Lo que sentís, como te complementa la otra persona, si es estás mejor con esa persona que solo y que sea la persona más importante de tu vida. </p><p><b>– Hasta que se termina.</b></p><p>– Si, es verdad, el amor de pareja se termina. Eso me da mucho miedo. También por eso no entro en el terreno, porque al principio es mucha energía, mucha cosa linda y esa decadencia del día a día me da un poco de miedo.</p><p><b>– ¿No se transforma el enamoramiento, decís, en otro tipo de amor?</b></p><p>– Seguramente sí, nunca me tocó averiguarlo, porque nunca estuve la suficiente cantidad de años en pareja como para poder ver esa evolución.</p><p><b>– ¡Ni tenés ganas tampoco!</b></p><p>– Me da un poco de miedo. </p><p><b>– ¿Miedo? </b></p><p>– Si, porque cuando una persona se enamora se pone vulnerable. Y sobre todo corre su foco del día a día, gran parte de ese foco se dedica a estar atento a la persona que está a su lado, por lo menos es mi manera de vivir. Estoy en pareja y mucho se me va ahí. </p><p><b>– No es práctico.</b></p><p>– En mi caso no, porque me saca de contexto. </p><p><b>– El enamoramiento nunca es práctico, aunque seas feliz.</b></p><p>– ¿Voy a buscar algo que me parece tan poco práctico? Si viene vemos que hacemos, pero no es que salgo a buscar corriendo. En mi caso el amor es a primera vista o no es, nunca en mi vida podría fijarme en alguien que la primera vez que la vi no me generó algo realmente impactante, y también me da un poco de miedo el día a día, no es tan cómodo. Es como ir al casino, cuanto más arriesgás más podés ganar, pero también más podés perder.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/C2HXZCY5TZGD3MGNQHULQX274M.JPG?auth=aba2680aba2dd76a793ee04ec0a3c88a002f1820f3b0cc17ffed71f4f49b40d6&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""En mi caso el amor es a primera vista o no es, nunca en mi vida podría fijarme en alguien que la primera vez que la vi no me generó algo realmente impactante", expresó Diego Castro" height="1080" width="1920"/><p><b>“SENTÍA QUE NO TENÍA SALIDA, QUE NO TENÍA FUTURO, EN MÁS DE UNA OCASIÓN HE PENSADO EN LA POSIBILIDAD DE QUITARME LA VIDA”</b></p><p><b>– Contaste que estuviste deprimido, pensando en que no había salida. ¿En qué momento de tu vida pasó?</b></p><p>– No suelo hablar de algunas cosas, incluso yo mismo las he tapado en mi propia memoria. Te conté que vivo la vida muy intensamente, lo que es muy bueno es muy bueno, lo que es muy malo es muy malo. Esas cosas malas no siempre las gestioné del todo bien. ¿Y qué es lo peor que te puede pasar cuando ves algo muy malo? No encontrar una salida, y la salida que se te ocurre es la peor. Me ha pasado en la época de mi adolescencia y mi primera juventud, sentía que no tenía salida, que no tenía futuro. Entonces te ponés a pensar cosas horribles donde decís, esta sería la única solución que se me ocurre. He pensado en más de una ocasión en la posibilidad de quitarme la vida. Nunca lo llegué a planear, pero sí lo llegué a pensar y eso me generaba muchísima angustia. Hoy lo veo en perspectiva y tiene que ver con que vivo las cosas demasiado intensamente.</p><p><b>– ¿En ese momento, qué es lo que se hacía insoportable? Porque para llegar a esas fantasías debe haber cosas insoportables.</b></p><p>– Nunca lo llegué a planear. Sí tuve la fantasía. Era ver que había un montón de posibilidades que se me ocurrían para la situación que estaba atravesando y no encontraba ninguna solución.</p><p><b>– ¿Emocionales, de trabajo, de estudio? </b></p><p>– Más que nada la propia gestión de los objetivos que yo tenía, objetivos que no podía cumplir y se me cerraban los caminos. A veces también cuestiones vinculares. A los dos años y ocho meses, yo era el mayor de cuatro hermanos, tenía tres hermanos más chicos. Nací y al año nació mi hermana Cecilia y al año y ocho meses nacieron Inés e Ignacio, mellizos. Yo sé que en mi infancia y mi adolescencia no me porté bien, tenía una cuestión de celos no resueltos que no estaba bueno. Me daba cuenta que hacía daño a la otra persona, no encontraba la manera de revertirlo y cuanto más quería revertirlo peor me salía. Le hacía daño a una persona que quiero mucho sin querer hacerlo.</p><p><b>– ¿No lo podías hablar?</b></p><p>– No lo podía hablar. A los 18 años empecé a hacer terapia, por suerte estuve nueve años en terapia con un terapeuta que fue fantástico y me ayudó muchísimo sobre todo a despegarme de la situación, a poder parar la pelota, a no tener que decidir todo de manera drástica.</p><p><b>“A LOS 14 AÑOS TENÍA 7 FRACTURAS Y TENGO 95 PUNTOS EN EL CUERPO DE DIFERENTES ACCIDENTES, APARECEN PENSAMIENTOS MUY OSCUROS”</b></p><p><b>– Hasta los 18, ¿te guardaste todo?</b></p><p>– Sí. No es casualidad que a los 14 años tuviera siete fracturas, tengo 95 puntos en el cuerpo de diferentes accidentes, era muy inquieto, muy hiperquinético. A mí me acorralaba la insatisfacción, “esto no es lo que yo quisiera, pero a su vez tampoco lo puedo revertir”. Ahí es donde aparecen esas ideas y decís, si no es lo que yo quiero, no lo puedo revertir, no hay salida, y si no hay salida se te empiezan a aparecer pensamientos muy oscuros. Todo esto ocurrió básicamente hasta los 18 años.</p><p><b>– Por suerte llegó un terapeuta. ¿Cómo llegó?</b></p><p>– Llegó un terapeuta a través de mi colegio, también el amor de mi familia siempre fue muy importante. Yo tenía muy mala conducta, me tuve que ir después de 7 º grado porque en el colegio les dijeron a mi mamá y a mi papá que no querían tenerme en el secundario. Ese tipo de cosas también me generaba mucha frustración. Al terapeuta lo conozco a través del Colegio Marianista, el profesor Boris Garcés, con su personalidad, su manera de ayudarme a pensar y sobre todo a despegarme del dramatismo que tenía la situación. “Aléjate un poco, mira la situación, pensémosla, no es blanco o negro”, me ayudó muchísimo.</p><p><b>– ¿Se pudo sanar la relación con los hermanos?</b></p><p>– Si, hoy me llevo increíblemente bien con mis hermanos. Vivimos físicamente muy lejos y a nivel sentimientos estamos muy cerca. Sí, se pudo sanar todo eso. Tenía básicamente un problema de celos no resueltos que me llevaban a tener conductas que no me hacían sentir feliz, y no hacía sentir felices a los demás.</p><p><b>– Te asumiste muy intenso.</b></p><p>– Creo que ser sincero con uno mismo es el primer paso para ser feliz, es muy fácil mentirle a los demás y también es fácil mentirte a vos mismo, sobre todo poniendo el foco en otro.</p><p><b>– Cuando éramos chicos todo quedaba en casa, ahora nos mostramos rotos las veces que sea necesario.</b></p><p>– Todo quedaba guardado. Yo soy de la época de “los hombres no lloran” y hoy no tendría sentido esa frase. ¿Por qué no lloraríamos? ¿Qué es lo que por ser hombre no podés exteriorizar? ¿Qué parte de tu masculinidad se cae porque te emocionaste o porque algo te puso triste?</p><p><b>“NUNCA OCULTÉ QUE ME TIÑO EL PELO, EL QUE SE ANIMA A CONTARLO ES VALIENTE” </b></p><p><b>– Dijiste masculinidad y asocié con el momento en que te vi en Instagram tiñéndote el pelo, mostrando como te ponés la tintura. Zarpado para los de 50 y pico.</b> </p><p>– Si, totalmente. Un día fui a “Nadie dice nada” y Nico Occhiato puso una foto mía y yo estaba canoso. Yo no siento vergüenza. Nosotros no cargamos al que se tiñe, cargamos el que se anima, el que se anima es valiente, el que carga no es valiente. Yo a partir de ese momento dije sí, y es más: le metés 7 con 7,11 para que no te vire al colorado. Pero nunca lo oculté, tampoco lo he contado públicamente porque no he tenido la posibilidad, pero sí es verdad que me tiño porque prefiero tener el pelo de este color antes que canoso. Tengo completamente blanco el pelo.</p><p><b>– ¿Tiene que ver con parecer un poco más joven? ¿Con la coquetería? </b></p><p> – No, es algo que me gusta a mí, no lo hago por los demás. Al principio, cuando me empecé a teñir en 2005, hace ya 20 y pico años, fue porque hacía publicidad y el hecho de ser canoso me cerraba mucho los roles a los cuales podía aspirar. Si yo quería ser un papá joven, que era lo que más hacía en la época que trabajaba en publicidad, el papá joven canoso en esa época no era buscado. </p><p><b>– ¿Y te gustó? </b></p><p>– Me gustó y lo estoy usando. Y de hecho me dicen: dejáte las canas, te queda lindo. Y no me las dejo porque no tengo ganas.</p><p><b>– ¿Quedó este color para siempre?</b></p><p>– Jajajaja, va virando. A veces en el verano se pone un poquito más claro o cuando hace mucho frío se pone un poquito más oscuro. También es la mano del peluquero, aunque a veces lo hago yo. </p><p><b>“SI NO TUVIERA PELO ME IMPLANTARÍA PIOLINES O LA PELUCA QUE SE PONE CON PEGAMENTO, ES BUENISÍMA”</b> </p><p><b>– No te da nada de vergüenza.</b></p><p>– ¿Por qué me daría vergüenza?</p><p><b>– Porque a los hombres les da vergüenza todo el tema capilar. </b></p><p>– Es ficticio el color, pero la cantidad es mía. Pero si yo no tuviera pelo, me pondría. O me implantaría piolines o me mandaría la peluca esa que es con pegamento, es buenísima. Vi unos videos en Instagram, son espectaculares. </p><p><b>– Es lo menos sexy que hay.</b></p><p>– Pero ni te das cuenta Y te queda un look increíble, vas cada 25 días, haces el refresh y ya está.</p><p><b>“MÁS DE UN HOMBRE DE MI EDAD ME DIJO: ¡CALLÁTE, TEÑIDO!”</b></p><p><b>– No lo puedo creer.</b></p><p>– Es verdad que los hombres de mi edad… En más de una ocasión, antes de que se haga público, más de uno me dijo: ¡calláte, teñido! Yo lejos de achicarme, “¿te molesta mi color? ¿Querés que me lo cambie porque a vos no te gusta?” Ahí la gente se desarma el bullying deja de ocurrir cuando vos no te calentás, cuando no te importa lo que dice el otro o no lo sufrís.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CROQGQFBORAT3PWZBKEACVQ4IY.JPG?auth=5b6499c09104fc0c80c50be2826907e1924bf9624a551cae9752cee5555840ae&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Me dicen: 'dejáte las canas, te queda lindo'. Y no me las dejo porque no tengo ganas", explicó Diego Castro" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Hay un límite en relación a hacer la publicidad? Si te llaman para campaña de coloración la hacés tranquilamente, pero ¿harías una de laxante?</b></p><p>– Durante siete años hice publicidad y había cosas que no hacía. No hacía testimoniales como “yo tenía muy mal aliento, pero desde que uso…” Eso no lo hacía, no hacía partidos políticos y no hacía ese tipo de cosas como laxante o antihemorroidal porque no me sentía cómodo.</p><p><b>– ¿Y hoy si te ofrecieran una publicidad de crema para los hongos de los pies?</b></p><p>– Creo que no porque con las acciones comerciales lo primero que tenés que hacer es sentirte cómodo y no sé si me sentiría cómodo. No tiene nada de malo y está buenísimo que si alguien tiene un problema de hongos en los pies encuentre la pomada para solucionarlo. Pero todo se habla, ¿no? En principio no me sentiría cómodo.</p><p><b>– Vergüenza no tenés.</b></p><p>– No, no me da vergüenza. ¿Sabés que no? Estoy pensando en alguna situación que me daría vergüenza. </p><p><b>– Ninguna situación, hace poco te dragueaste feliz en el programa “Patria y familia”.</b></p><p>– Lo hice feliz, con mucho respeto, con mucho orgullo y con mucha dedicación. Es un arte, a nivel actoral interpretás un papel, mi personaje se llamaba Castrísima. Estuve arriba de 12 centímetros de taco todo el programa, no me los saqué en ningún momento, tenía las uñas tan largas que no me hubiera podido calzar los zapatos de vuelta. El traje estaba espectacular, el vestuario.</p><p><b>– ¿Lo disfrutaste?</b></p><p>– Lo disfruté mucho y me causó mucha emoción que me inviten a hacerlo, porque para el programa de Juli, “Patria y familia”, es el día más importante del año y que me hayan hecho partícipe de ese día quiere decir que me están dando un cariño. Me sentí muy muy orgulloso de ser parte.</p><p><b>– Te debe dar cierta autoridad en Luzu todo lo que sabes hacer. Escribir, armar un programa, dirigir, actuar, producir, ¿te da autoridad?</b></p><p>– No lo siento como autoridad, cada uno de los que estamos ahí tenemos nuestras propias herramientas. Luzu es un espacio donde te dan una posibilidad de mostrar lo que vos hacés y hay mucha libertad, si yo quiero escribir un poema no tengo que pedir permiso, confían en que lo que escriba va a estar en la línea del programa, en la línea del canal. Es como que te dicen: dale a ver, creá.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Z2NITSVQXJB5XOIOHCRFK4EAQE.JPG?auth=4dcd7e43023f3056d8667ad9cf5e3767cc6958a576dd59a74716eec734554429&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Luzu es un espacio donde te dan una posibilidad de mostrar lo que vos hacés y hay mucha libertad", dijo Diego Castro (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– Acabás de participar en una miniserie. ¿Te gustaría dedicarte a full a actuar? </b></p><p>– A mí me gusta todo, no me sentiría cómodo haciendo una sola cosa porque me sentiría incompleto. Trabajar como actor me encanta, estuve filmando la serie de “Nadie dice nada”, estuve filmando una participación hasta ahora la miniserie serie con el Puma Goity. Si fuera lo único que tuviera que hacer, me sentiría incompleto. Estar en un canal como Luzu no lo dejaría de hacer, hay un contacto muy genuino con la gente que está buenísimo. El público es muy cariñoso, somos una compañía y la gente te demuestra que ese cariño que vos le das lo valora, lo recibe, lo cuida. Entonces me parece que yo no dejaría de hacer eso ni de ser actor.</p><p><b>“GABRIEL SCHULTZ SE TIÑE, NO LE ESTÁ PEGANDO AL COLOR, ESTÁ MUY OSCURO” </b></p><p><b>– ¿Sos el más grande de las caras de Luzu?</b></p><p>– Hasta el año pasado sí, pero entró Schultz que está conmigo en el programa. Gabriel Schultz es más grande que yo.</p><p><b>– Para mí se tiñe.</b> </p><p>– Sí, se tiñe, no le está pegando al color Schultz.</p><p><b>– Qué feo esto porque lo va a ver.</b></p><p>– Que lo vea. Es un gran compañero, lo quiero mucho, pero es un tipo muy cabezadura. Él le hace caso a la mujer con el color que se está poniendo y no a mí. A Carina, que es la mujer, la quiero mucho pero en tintura sé más yo. Él tiene que irse un tono arriba, está muy oscuro.</p><p><b>– Quedó claro, y es más grande que vos.</b></p><p>– Es más grande que yo. Este año entró Marley también, yo estoy abajo de Marley y de Schultz. Tenemos una edad en el corazón, no sé si siento que tengo 53. Me siento joven y siento que lo mejor realmente está por venir.</p><p><b>– ¿Por qué tengo que ver la serie que filmaste en Egipto?</b></p><p>– Porque es una serie muy linda, muy diferente. No tiene el vértigo que tienen hoy las redes que todo tiene que durar 14 segundos. Son seis capítulos de 50 minutos, se llama “Privier”. Cuando morimos, ¿qué pasa con el alma? La serie va por el lado de la teoría de la reencarnación, el alma es una sola a lo largo de la historia y va tomando diferentes personificaciones a medida que van avanzando los años. El personaje protagónico busca recuperar la memoria del alma después de la muerte física del cuerpo para tener la memoria de todas sus vidas y no solamente de una. Me encantó porque tengo una formación católica y escribí esa serie, yo creo en la resurrección. Es muy linda y está en Flow. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/2NXY333OZFETFPEOFIDJHWSXGM.JPG?auth=638206eabf83553131db40099c5641e933ced40bcced4d7401b576ff749fe631&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Tenía 8 años cuando su padre mató a su madre: “Durante años me quedó esa pregunta: ¿por qué no cerré la puerta?”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/11/tenia-8-anos-cuando-su-padre-mato-a-su-madre-durante-anos-me-quedo-esa-pregunta-por-que-no-cerre-la-puerta/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/11/tenia-8-anos-cuando-su-padre-mato-a-su-madre-durante-anos-me-quedo-esa-pregunta-por-que-no-cerre-la-puerta/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Tras presenciar el femicidio de su madre a manos de su padre, quien luego se suicidó, Cintia Soledad Zabalo atravesó abusos, obesidad, años de silencio y hasta pensó en quitarse la vida. A los 41 años escribió un libro para sanar, darle voz a una madre que nunca fue escuchada y demostrar que es posible reconstruir una vida después del horror]]></description><pubDate>Sat, 11 Jul 2026 06:21:51 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Cuando tenía ocho años le abrió la puerta a su papá. Él cargaba un bolso verde y le dijo que llevaba “algo para mamá”. Minutos después<b> asesinó a su esposa y se suicidó</b>. <b>Cintia Zabalo</b> escuchó los disparos, corrió a esconderse y, desde ese día, su vida quedó partida para siempre.</p><p>Pero el femicidio fue apenas el comienzo de otra historia. Llegaron el desarraigo, los abusos, el silencio, la obesidad, las internaciones, los intentos de suicidio y un proceso de reconstrucción que le llevó décadas. Hoy tiene 41 años, es profesora, vive en Navarro y es madre de Ale y Luz María. Dice que <b>logró construir la familia que siempre soñó</b>.</p><p>Ese recorrido quedó plasmado en<i> Cicatrices que hablan</i>, el libro en el que reconstruye por primera vez su historia. Lo escribió para sanar, pero también <b>para darle voz a su mamá y contar lo que la Justicia nunca pudo reparar</b>. “No lo escribí para que me tengan lástima. Lo escribí para sanar y para hacer una justicia social”, resume.</p><p>En esta conversación con <b>Infobae</b>, Cintia habla con una honestidad conmovedora sobre el asesinato de su madre, el abuso que sufrió durante la adolescencia, el largo camino de la terapia, el amor que encontró junto a su actual marido y la decisión de transformar el dolor en un mensaje para otras víctimas.<b> “No soy lo que me pasó. Soy lo que elijo ser”</b>, afirma.</p><p><b>—¿Hay recuerdos lindos de la infancia? </b></p><p>—Son los menos. Tengo algunos, sobre todo con mi papá, que me hacía cosquillas. También íbamos a pescar juntos. Mirá qué loco, empiezo hablando de él. Y tengo recuerdos de mi mamá: iba a trabajar con ella y, entre costura y costura, nos preparaba pan con agua caliente y azúcar. Era la golosina más rica que comíamos. Nunca me habían preguntado por los recuerdos lindos, nunca lo había pensado.</p><p><b>—¿Te enoja tener recuerdos lindos con tu papá? </b></p><p>—Ya no. Después de escribir el libro cambió mucho, fue un proceso de sanación enorme, como sacarme una mochila muy grande. A mi papá lo perdoné cuando nació mi primer hijo. Durante el trabajo de preparto estuve muchas horas despierta y sentí la presencia de los dos acompañándome. En las contracciones más fuertes me abrazaba a él; en las más débiles, a mi mamá. Cuando tuve a Ale en brazos, lo perdoné. No sé explicarlo, pero sentí que él estaba ahí.</p><p><b>—¿Puedo volver para atrás? </b></p><p>—Sí, vamos para todos lados. </p><p><b>—Todo empieza con vos muy chiquita.</b></p><p>—Mis primeros recuerdos son de los cuatro o cinco años y son todos de violencia. Veía a mi papá amenazar a mi mamá con un revólver, mientras ella intentaba defenderse con una cuchilla contra la mesada. <b>Nosotros salíamos corriendo a la calle, desesperados, para pedir ayuda</b>. Después ella nos hacía entrar y todo se calmaba por un rato. Al día siguiente, nos pedían que dijéramos que la pelea había sido entre nosotros, los hermanos, para que los vecinos no supieran lo que pasaba en casa.</p><p><b>—Eran tres hermanos. </b></p><p>—Sí, pero prefiero no hablar de ellos. El libro cuenta mi historia, por eso prefiero preservarlos. </p><p><b>—Y esos recuerdos son de cuando tenías cuatro o cinco años.</b></p><p>—Sí. Con el tiempo entendí que mi papá era una persona enferma, porque nadie en su sano juicio mata a su mujer y se suicida. Entender eso fue lo que me permitió perdonarlo. <b>No sé si puedo decir que lo amé o lo amo, pero sí que lo pude perdonar y para mí eso es muchísimo</b>.</p><p><b>—Siendo tan chica, ¿pensabas que esa violencia era normal?</b></p><p>—No, lo sufríamos mucho. Era muy violento y se enojaba por cualquier cosa: si jugábamos a la hora de la siesta o charlábamos entre hermanos cuando nos íbamos a dormir, se despertaba y nos tiraba los colchones. Un día arrancó una puerta de la habitación y nos pegó con la puerta. Y sino nos metía bajo la ducha con agua helada en invierno y nos esperaba del otro lado con una toalla mojada. Tenías que elegir entre los golpes o el agua fría, que te corta la respiración y no podés respirar. Otro episodio que me quedó muy grabado; tendría unos siete años, mi mamá estaba internada, nos dijeron que era una deshidratación, aunque hoy intuyo que no fue eso. Mi abuela paterna vino a traernos una bolsa de mercadería a mi casa. Él se enojó, tiró todo a la calle y las papas quedaron rodando por la vereda. Mi abuela, desde afuera y a través de un vidrio roto, me pedía una bolsa para juntar las cosas, pero él nos prohibió hablarle. Esa escena la recuerdo siempre porque pensaba qué sentiría ella, qué hijo crio, ese hijo al que después también lo ayudó para que hiciera lo que hizo, porque ellos sabían lo que iba a hacer. Incluso le hicieron un almuerzo de despedida el mismo día en que mató a mi mamá.</p><p><b>—La violencia no era sólo hacia tu mamá. También era hacia ustedes.</b></p><p>—Sí. Nosotros también recibíamos golpes. Mi mamá siempre intervenía para defendernos y terminaba ligándola ella. Recuerdo una noche en la que nos había sacado los colchones al living que mi mamá se acostó con nosotros, entones nos sacó las sábanas y ahí ella nos abrazó y nos tapó como pudo. Esa escena también la tengo muy grabada, por eso me duele tanto cuando dicen que una mujer “se deja golpear”. Nadie sabe lo que vive una mujer en esa situación ni todo lo que intenta para salir. Mi mamá quería separarse, lo hablaba con sus amigas, hizo varios intentos. Pero él la amenazaba: “Si te vas, los mato a todos”. Y ella sabía que no eran amenazas vacías. Lamentablemente, no lo fueron.</p><p><b>—¿Por qué había un revólver en tu casa?</b></p><p>—Porque él tenía armas. Un revólver, una escopeta. No trabajaba en ninguna fuerza ni recuerdo que cazara. Simplemente le gustaban las armas. Antes de que naciéramos había sido chofer de colectivo. Después mi mamá levantó un taller de costura que primero funcionó en casa y con el tiempo sumó máquinas y abrió un local. Él se quedaba con nosotros. Meses antes de que pasara todo, una noche estábamos en la casa de unos amigos y mi mamá nos sentó al pie de la cama y nos contó cosas que hasta ese momento no sabíamos: que ella se quería separar, que por eso estábamos ahí escondidos, que él le era infiel y que esa niñera que nosotros amábamos y se fue de un día para el otro sin explicación se fue porque él le había ofrecido acostarse por un par de jeans, pero como era muy amiga de mi mamá se lo contó y no volvió más. Ese fue un golpe muy fuerte para nosotros. </p><p><b>—¿Tu mamá pudo pedir ayuda?</b></p><p>—<b>Hizo todas las denuncias posibles</b>. De hecho, este libro también busca hacer justicia social.</p><p><b>—Lo leí y por eso quiero detenerme ahí. Pensando en tantas mujeres que pasan por lo mismo.</b></p><p>—Mi mamá iba constantemente al juzgado. El juez de Paz de Lobos le decía que no iba a hacer nada, que mi papá era un buen chico, que él le hablaba y lo tenía controlado. En un momento, desesperada, le pidió permiso para irse al Sur, donde vivía un hermano suyo. El juez le respondió que, si se llevaba a sus hijos, podía terminar presa por secuestro. Así que tuvo que quedarse. Tengo muy presente el recuerdo de acompañarla al juzgado una y otra vez, que estuviera ahí sentada y tener que volver de nuevo a casa.</p><p><b>—El 17% de los femicidios ocurre después de que la víctima haya denunciado o pedido ayuda. Son mujeres que anticiparon el riesgo.</b></p><p>—Mi mamá hizo todo lo que pudo. El último recuerdo que tengo de esa pelea judicial es cuando finalmente logró separarse y firmar un acuerdo.</p><p><b>—¿Qué pasaba cuando el juez citaba a tu papá? ¿Algo cambiaba? </b></p><p>—No tengo ese recuerdo. En una de las últimas reuniones, el juez nos preguntó con quién queríamos vivir. Los tres dijimos que con mamá. Se acordó un régimen de visitas, pero duró apenas uno o dos meses. Después él <b>fue hasta la casa donde vivíamos y la mató</b>.</p><p><b>—O sea, tu mamá se había podido separar. </b></p><p>—Mi mamá se separó, habían pasado unos dos meses. Antes de eso nos escondimos en muchísimos lugares, pero siempre nos encontraba. En el libro cuento una noche de tormenta en la que estábamos debajo de una cama, sin respirar, mientras él golpeaba los vidrios de esa casa prestada porque sabía que estábamos adentro. Al final siempre terminábamos volviendo. No podés vivir cambiando de casa para siempre. Y además estaban las amenazas, las promesas de que iba a cambiar. Todo lo que hace una persona violenta.</p><p><b>—¿Ustedes iban al colegio? ¿Nadie veía lo que pasaba?</b></p><p>—Nunca lo conté. Esto fue en el año 1993, no existía la ESI (Educación Sexual Integral) ni se hablaba de violencia. </p><p><b>—¿No tenías marcas en el cuerpo? </b></p><p>—No. Él nos pegaba con una toalla mojada, por ejemplo. <b>No dejaba marcas</b>. Hoy soy docente y los chicos hablan más. La ESI abre puertas para que, cuando termina una clase y tocaste un tema, un alumno se acerque y te diga: “Profe, me está pasando esto”. Y<b> </b>hay protocolos.</p><p><b>—¿En algún momento te sentiste segura? </b></p><p>—Estando con mi mamá. Cuando nos pudimos ir, ella pudo alquilar una casita muy humilde y ahí fuimos felices. Cuando vivíamos con mi papá hacíamos todas las tareas de la casa: limpiábamos, hacíamos las compras, pedíamos fiado. Me acuerdo de lavar un jean pesadísimo de mi papá, colgarlo en la cuerda y enjuagarlo con una manguera. Y después se lo llevaba al vecino para centrifugarlo. Éramos muy chicos, nos daba vergüenza, pero él nos hacía hacer todas esas cosas. </p><p><b>—Se fueron y parecía que todo podía encaminarse. ¿Y ese día? </b></p><p>—Fue un 3 de febrero. Esa tarde había una amiga de mi mamá con sus dos hijos que mi mamá le estaba cortando el pelo. Tocaron el timbre y fui a abrir: era mi papá, tenía un bolso verde, de esos militares y le pregunté qué traía. “Algo para tu mamá. Andá a llamarla”, me dijo. Yo fui a buscarla. Después, durante años, me quedó esa pregunta: ¿por qué no cerré la puerta? Pero tenía ocho años. <b>Mi mamá salió a recibirlo y él le disparó. Después se disparó él</b>. Nosotros salimos corriendo hacia el fondo de la casa junto con la mujer y los chicos. En el fondo había un albañil levantando un muro para separar el patio lindero y yo le rogaba que la defendiera con la pala, pero él tenía más miedo que nosotros. Tiramos el muro abajo y nos encerramos en la casa del vecino hasta que llegó la policía. Mi hermano se llevó la peor parte, porque había ido al kiosco a comprar bombuchas porque estábamos jugando una guerra de agua, y cuando volvió se encontró con todo. Ya no había nada para hacer, <b>los dos habían muerto</b>. </p><p><b>—¿Vos presenciaste el momento en el que tu mamá recibe el impacto? </b></p><p>—No. Yo le abrí la puerta y me fui. Sólo escuché el primer disparo y pensé que todavía había algo que hacer, por eso le pedía ayuda al albañil. Cuando escuché el segundo disparo, pedía por favor que lo metieran preso. Nunca imaginé que él se había muerto. <b>Cuando me enteré que él también se había matado fue un alivio</b>, porque creo que hubiese sido una tortura para toda la vida que él siguiera vivo. Ahí, en esa mente de niña, para mí fue un alivio enterarme que él se había ido también.</p><p><b>—En el libro contás que los despidieron en el mismo lugar. ¿Por qué los velaron juntos? </b></p><p>—No lo sé. Es una pregunta que todavía me hago. Nunca entendí por qué decidieron hacerlo así. Mi mamá estaba en una sala y él, en la de al lado.</p><p><b>—¿Y ustedes a cargo de quién quedaron?</b></p><p>—Mis abuelos eran personas grandes que acababan de perder a una hija de la peor manera, hicieron lo que pudieron. Nosotros no podíamos vivir los tres juntos porque para ellos era demasiado, así que <b>nos tocó separarnos</b>: mi hermano mayor se fue con mis abuelos maternos y mi hermana y yo nos fuimos a vivir con una tía, la hermana de mi mamá. Y ahí es donde pongo en el libro que empieza la peor parte de la historia. </p><p><b>—Hace un rato dijiste que antes de matar a tu mamá, su madre le había preparado un almuerzo.</b></p><p>—Sí. Fue una confesión que me hizo mi abuela paterna muchos años después. Cada vez que la visitábamos, me repetía la misma pregunta: “¿Qué harías si alguien te confiara un secreto y te pidiera que no dijeras nada, sabiendo que otra persona corría peligro?”. Yo intuía que quería contarme algo y no quería escucharla, porque sabía que, si lo hacía, ya no iba a poder hablarle nunca más. Hasta que un día no pudo seguir cargando con ese peso y nos contó que, cuando el juez resolvió la separación y reguló las visitas, lo mandó a mi papá a hacer terapia y le sacan el arma, se la dieron en custodia a mi tío, el hermano de él. Ese mediodía le prepararon fideos con tuco, que era su comida preferida, y después mi tío le devolvió el arma. Según el relato de mi abuela, ellos sabían lo que iba a hacer. Incluso se despidieron de él. No lo retuvieron. Tal vez, para ellos, convivir con un hijo y un hermano violento también era una carga y creyeron que esa era la forma de sacarse el problema de encima.</p><p><b>—¿La Justicia no hizo nada con ellos?</b></p><p>—Yo nunca lo dije. </p><p><b>—En el libro lo dijiste. </b></p><p>—Sí, ahora, pero pasaron muchos años.</p><p><b>—¿Ellos siguen vivos? </b></p><p>—Sí, me no me hablo con ellos. Por eso digo que este libro intenta hacer justicia social y llevar la voz de mi mamá que callaron. También hablo de mi tío paterno que se ocupó de vender todas las pertenencias de mi mamá. Ella tenía un taller de costura con máquinas que valían mucho dinero y nunca vimos un peso. Mi abuelo materno intentó averiguar qué había pasado, pero jamás obtuvo respuestas. Se encargó de todo mi tío con un conocido rematador de Lobos. Más allá de lo material, eso también habla de lo que son como personas.</p><p><b>—¿Alguna vez pensaste que tu papá también quería matarlos a ustedes?</b></p><p>—Sí. Él siempre amenazaba con matarnos a todos y no nos encontró a los tres juntos, por eso no lo hizo. Hace poco busqué en los diarios de la época y muchos diarios publicaron que había esperado a que nosotros no estuviéramos. No fue así. Estábamos ahí, sólo que cada uno en un lugar distinto.</p><p><b>—¿Por qué decís que la pesadilla empezó después? </b></p><p>—Porque después del femicidio <b>nos convertimos en</b> <b>paquetes</b>: quién se queda con ellos, a dónde van, no los podemos tener. Y todo eso de chico te queda grabado. Terminamos viviendo con la hermana de mi mamá, pero nunca sentimos que nos hubiera integrado a su familia. Ellos tenían una frase que repetían siempre: <b>“Dios nos dio dos hijos y el diablo nos dio dos sobrinas”. </b>Se reían cuando lo decían, era un dolor inmenso. Y cuando tenía 12 o 13 años, mi tío empezó a tener actitudes que no correspondían, que yo recién pude darme cuenta que eso era abuso cuando empecé terapia. Desde hacerme mirar pornografía, hasta no poder estar tranquila en el baño porque me abría la puerta. Cuando llegó a tocarme, fue el límite. Después cambió su actitud conmigo, se volvió mucho más agresivo, enojado.</p><p><b>—¿Y tu tía? </b></p><p><b>—</b>Ella veía todo, incluso decía que no quería dejarme sola con él porque después “la gente podía hablar”. Pero siempre se enojaba conmigo, nunca con él. Yo creo que fue también una mujer sometida, sin estudios, que tenía una posición económica buena y no quiso relegar eso por dos sobrinas. Hasta que crecí, tuve mi familia y cambió la relación con ella. Quiso ser o intentó ser la abuela de mis hijos, que eso añoro un montón. Viví mucho tiempo con culpa. Hoy tengo 41 años y puedo ver que era una nena, tenía 12 años, me había pasado de todo.</p><p><b>—¿Qué pasó con uno de los empleados del campo?</b></p><p>—Trabajaba para mis tíos, ellos tenían máquinas agrícolas, estaban muy bien económicamente y tenían cuatro o cinco empleados varones. Y este empleado no perdía la oportunidad de darte un mate y rozarte la mano, de insinuarte cosas. A mi tía también le andaba por atrás y se quejaba para que lo echen. Un día pasó por al lado mío y me tocó la cola. Me di vuelta, lo insulté y él dijo que estaba loca, que no había pasado nada. Mi tío me llamó aparte y me dijo que me callara, que no iba a perder al mejor empleado que tenía por mi culpa. Otra vez sentí que nadie me cuidaba. Tiempo después ese hombre fue denunciado por abuso y mientras estaba siendo investigado, se suicidó. Tarde o temprano, el karma llega.</p><p><b>—¿Alguna vez te sentiste cuidada por alguien?</b></p><p>—Por mi mamá, pero sentí que estaba muy desprotegida y que no podía hacer más de lo que hizo. Denunció, intentó irse, pidió ayuda, nos protegió como pudo y nos dio todo el amor que tenía. Y todavía hoy siento que me sigue cuidando. Yo la sigo sintiendo presente en todo momento. Mi tía hizo mucha diferencia. Me acuerdo de las Navidades: el árbol grande lo armaban mi tía y mi primo, y nosotras nos encerrábamos en la pieza a decorar un arbolito viejo, feo, todo despeluchado, que había quedado de cuando vivíamos con mis papás, pero era nuestro arbolito. </p><p><b>—¿Pudiste entenderla alguna vez a tu tía?</b></p><p>—Con ella tengo sentimientos muy encontrados. Hoy entiendo que fue una mujer sometida. Me distancié de una forma muy loca, de un momento para el otro, porque como conté tenía relación con mis dos hijos, pero empecé terapia hice una constelación familiar y fue el comienzo de un proceso muy fuerte porque <b>comenzaron a aparecer todos los recuerdos juntos</b>. </p><p><b>—¿No tenías recuerdos?</b></p><p>—Muy pocos. Recordaba el asesinato de mi mamá, pero no con el nivel de detalle que hoy puedo contar. Según mis terapeutas, fue un mecanismo de defensa para poder sobrevivir. De hecho, cuando empecé el proceso de escritura, cada capítulo me despertaba nuevos recuerdos. Escribía de día y soñaba de noche. Me levantaba para anotar escenas que aparecían de golpe y después no sabía en qué capítulos ubicarlas. Una amiga, profesora de Literatura como yo, me ayudó a ordenar todo ese rompecabezas.</p><p><b>—Para llegar a eso, primero te lastimaste mucho a vos misma, ¿no? </b></p><p>—Sí. Empecé a subir de peso desde los ocho años y llegué a pesar 130 kilos. Tenía una vida muy sedentaria en el campo. </p><p><b>—¿Siendo chiquita? </b></p><p>—A los 22 o 23 años. A los 13 me puse de novia a escondidas con quien después fue mi primer marido. Él tenía 18 años y trabajaba en el campo. Mi tío lo sabía, pero no decía nada y se aprovechaba de ese silencio para seguir tomándose atribuciones conmigo. Cuando finalmente se hace público, echaron a mi novio del trabajo y recién a los 16 años me dejaron formalizar el noviazgo, pero siempre bajo el control de toda la familia porque como éramos un paquete, todos opinaban. Cuando terminé la secundaria me fui a estudiar el profesorado y me mudé con una amiga a un departamento que le alquilaban. Ahí empecé a tener otra vida. Después me fui a vivir con mi pareja y seguí todos los testamentos que había que cumplir: casarse por Iglesia, tener una casa, hijos. </p><p><b>—¿Vos todavía la querías a tu tía? </b></p><p>—Sí. Y después de que me fui de su casa nuestra relación mejoró, la empecé a ver en el rol de abuela y con mis hijos intentó reparar muchas cosas que nos hizo a nosotras. Por eso, cuando decidí alejarme, me dolió tanto. Creo que merecíamos una charla, ella me dijo que no sabía qué me pasaba, que si era algo que ella me había hecho me pedía perdón, pero nunca más volvió a llamarme. A mi tío sí le escribí, le dije que me acordaba de todo y guardo los audios en los que me responde que me callara, que para qué remover el pasado. Él le contó a toda la familia que yo lo estaba acusando, pero nadie se acercó a preguntarme qué había vivido. </p><p><b>—Vos decís que ella era una buena abuela, pero ¿vos hubieras dejado a tus hijos con esa mujer y su marido? </b></p><p>—No. Una sola vez tuve que dejarlos porque tenía que ir al médico, pero estaba ella sola. Con él jamás los hubiera dejado. Igual, hasta ese momento yo seguía teniendo relación con ellos porque todavía no podía ponerle nombre a lo que había vivido. Para mí eso no había sido abuso.</p><p><b>—Más allá del abuso, hubo mucho destrato. Venías de perder a tu mamá y necesitabas que te cuidaran.</b></p><p>—Hay algo que me marcó mucho y que hoy lo hablo con mi hija que tiene 10 años recién, pero no quiero que le pase lo mismo. Cuando me desarrollé, me asusté, sabía muy poco y como vivíamos en el campo, no tenía amigas con quienes hablar de esas cosas. La llamé a mi tía, abrió la puerta del baño, me tiró un paquete de toallitas y me dijo: “Ahora te tenés que cuidar de los hombres”. Esa fue toda la explicación. </p><p><b>—Y en ese proceso de sanación, te operaste. ¿Por qué?</b></p><p>—Porque estaba atravesando una depresión muy profunda. Un amigo que estaba por hacerse una cirugía bariátrica insistió para que consultara. Justo había salido la ley que obligaba a las obras sociales a cubrir esas operaciones y decidí sacar turno. Pesaba 130 kilos, pero para mí la obesidad mórbida era otra cosa. Cuando entré al consultorio del doctor Patricio Calmi le dije: “Yo sé que no tengo obesidad mórbida”. Y él me respondió: “¿Quién te dijo que no la tenés?”. Y fue un golpe muy fuerte.</p><p><b>—¿Vos todavía seguías con tu primer marido?</b></p><p>—Sí, fui a la consulta con una amiga. Cuando volví a mi casa, la encontré vacía. Hacía tiempo que él me decía que teníamos todo pero que ya no era feliz, así que se fue y todo el proceso de la cirugía lo hice prácticamente sola. Me operé en 2011. No fue fácil, como mucha gente cree. <b>La cirugía es apenas el comienzo de un proceso enorme</b>. Y un año después, en 2012, me llegó una solicitud de amistad por Facebook: era Fede. Y me cambió la vida para siempre. </p><p><b>—¿Ahí empezás a sanar? </b></p><p>—Fede me ayudó muchísimo. Me enseñó lo que era el amor. Creo que fue la primera vez que me sentí amada, respetada y escuchada. Contarle mi historia fue muy difícil. Lo de mi tío recién pude decírselo después de que nacieran nuestros dos hijos. Me daba muchísima vergüenza. No quería que nadie en Navarro (donde viven ahora) supiera que yo había pesado 130 kilos. Pensaba que él podía sentir vergüenza de mí y, sin embargo, me amaba tal como era. Tengo más de ocho cirugías reparadoras que también fueron parte de ese proceso y él sufría cada vez que entraba al quirófano, pero ese proyecto había empezado antes de conocerlo. Era un proceso de sanación también, por eso el libro se llama <i>Cicatrices que hablan</i>. No habla solamente de las cicatrices visibles que me quedaron en el cuerpo, sino también de las que quedaron por dentro.</p><p><b>—Contaste que cuando nacieron tus hijos sentiste la presencia de tu mamá y que pudiste perdonar a tu papá. </b></p><p>—Cuando nació Ale tuve un parto muy complicado, estuve toda la noche con contracciones y después tuve una retención de placenta. Me llevaron al quirófano y tuvieron que dormirme para hacerme un alumbramiento. Yo sentía a mi mamá en los pies de mi cama, hablaba con ella. Y todavía hoy siento que ella sigue abriéndome puertas. Hace poco empezamos los trámites para que el libro sea declarado de interés legislativo y, cuando fui al Senado para conocer a la senadora que lo impulsa, sentí que la que caminaba por esos pasillos era mi mamá, no yo. Que, por fin, alguien estaba escuchando la voz que durante tantos años habían callado. Y ella me ayudó a perdonarlo a él, así que creo que sí lo perdonó. </p><p><b>—Tenés una media hermana. ¿Pudiste hablar con ella alguna vez de todo esto? </b></p><p>—Nunca tuve contacto con ella porque era hija de él y sentía que acercarme era faltarle el respeto a mi mamá. Hoy creo que también fue una víctima de todo lo que pasó. Escribir este libro me sacó una mochila enorme, porque la historia ya no me pertenece solo a mí.</p><p><b>—¿Hoy qué sentís por todos ellos?</b></p><p>—Gracias a Dios nunca pude sentir odio, es un sentimiento que no tengo por nadie, porque creo que el odio termina haciéndote daño a vos. Por quien sí sentí algo parecido fue con mi papá. En realidad era mucha vergüenza. <b>Me avergonzaba mi apellido</b>. Hoy soy docente, tengo más de cien alumnos y me acuerdo el nombre de todos, jamás los nombro por el apellido. Sé lo que significa que un apellido te pese porque en tu casa pasan cosas que nadie conoce.</p><p><b>—No te cambiaste el apellido. </b></p><p>—No. De hecho, a mis dos hijos les puse mi apellido y el de mi marido. Son Gómez Zavalo.</p><p><b>—De alguna manera lo resignificaste.</b></p><p>—Sí, hace poco mi hija patinaba en Lobos y la nombraban solamente como Gómez. Le dije: “Pedile a la profesora que te anote con los dos apellidos”. Y ahí me di cuenta de cuánto había sanado. Antes quería sacarme ese apellido de encima y hoy quiero que mis hijos lo lleven con orgullo. Creo que por eso escribí el libro, aunque muchos se alejaron cuando conté mi historia, pero quiero transmitir un mensaje: que se puede salir adelante, se puede construir una familia sana.<b> Si hoy me dijeran que mi vida termina acá, diría que soy feliz.</b> Y si tuviera que atravesar todo lo que viví para tener lo que hoy tengo, no lo dudaría ni un minuto. </p><p><b>—¿No tuviste miedo de ser mamá?</b></p><p>—Lo tengo todos los días. Me siento muy sola para maternar y eso me angustia un montón todavía: no tener a quién pedirle un consejo, no saber si lo estoy haciendo bien o mal.</p><p><b>—¿Y miedo de que se repitiera tu propia historia?</b></p><p>—Sí. Vivo advirtiéndoles cosas a mis hijos y mi psicóloga me reta. Me dice: “Cintia, tu historia no es la de ellos”. Pero no puedo evitarlo, sobre todo con la nena. Trato de no transmitirles esos miedos, pero siguen estando.</p><p><b>—¿Hay algo que no hayamos hablado que te parezca importante?</b></p><p>—Sí. Quiero dejar claro que no escribí el libro para que me tengan lástima ni por ego. Lo escribí para sanar. También para hacer una justicia social, porque la Justicia nunca llegó y ya sé que no va a llegar. Creo en la justicia divina y a cada uno le va a llegar en su momento, pero sentía que <b>tenía que darle voz a mi mamá, que fue silenciada</b>. También quise dejar un mensaje: se puede salir adelante. En el libro cuento, incluso, mis intentos de suicidio. Hubo momentos en los que sentía que no podía más.</p><p><b>—¿Cuándo fueron esos momentos?</b></p><p>—Cuando mi ex se fue no entendía nada, fue un golpe muy grande. Una amiga llegó a tiempo, fue una situación horrible. Después conocí a Fede, vivimos tres meses maravillosos, pero él se asustó porque la relación iba muy rápido y me pidió un tiempo. Ahí sentí que ya no tenía fuerzas para seguir, escribí una carta para mi hermana, pero no pude hacerlo. Y menos mal, a los pocos días Fede golpeó mi puerta para decirme que me amaba y que quería intentarlo de nuevo. Desde entonces nunca más nos separamos.</p><p><b>—¿Sentí que todo eso quedó atrás? </b></p><p>—Sí. Duele a veces contarlo, exteriorizarlo. Pero soy feliz y tengo todo lo que siempre soñé. </p><p><b>—¿Te sentís entera por vos hoy más allá de Fede?</b></p><p>—Sí. Por mí, por mis hijos.</p><p><b>—¿Qué sentís que te convirtió en esta sobreviviente que sos?</b></p><p>—Mi mamá. Todo se lo atribuyo a ella. Siento que cada puerta que se me abre es ella empujándola desde algún lugar. <b>No soy lo que me pasó. Soy lo que elijo ser</b>.</p><p><b>—¿Y qué elegís ser?</b></p><p>—La mejor mamá que pueda para mis hijos. Y seguir siendo feliz, porque hoy realmente lo soy.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/GEA6MMJHNZB7HA6NCOCU2UTYGE.jpg?auth=62cae8bfa9e4c701dd93acb8cd35c565056b3ab59b6f646c3e69c4aa36598999&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Una no es madre cuando quiere, sino cuando puede”: María Belén Ludueña habló de la maternidad a los 40, su proceso de búsqueda y por qué decidió visibilizar el tratamiento de fertilidad]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/10/una-no-es-madre-cuando-quiere-sino-cuando-puede-maria-belen-luduena-hablo-de-la-maternidad-a-los-40-su-proceso-de-busqueda-y-por-que-decidio-visibilizar-el-tratamiento-de-fertilidad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/10/una-no-es-madre-cuando-quiere-sino-cuando-puede-maria-belen-luduena-hablo-de-la-maternidad-a-los-40-su-proceso-de-busqueda-y-por-que-decidio-visibilizar-el-tratamiento-de-fertilidad/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la periodista recordó los desafíos que atravesó antes de la llegada de su hijo Vito, habló de la frustración, la ansiedad y la presión social durante el camino para convertirse en mamá. Además, destacó el acompañamiento de especialistas en medicina reproductiva, reflexionó sobre el impacto de la exposición pública y contó cómo esta experiencia transformó sus prioridades y su forma de vivir]]></description><pubDate>Fri, 10 Jul 2026 12:14:08 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Llegás a los 40 años y, de alguna manera, te empiezan a decir: ‘Che, ¿no sos grande para ser mamá?’. ¿Podría haber sido mamá más joven? Sí, pero no estaba con la persona indicada. ¿Podría haber sido mamá antes? Tal vez sí, pero cuando realmente quise y tomé la decisión de ser mamá, las cosas se complicaron. A mí se me complicaron”, expresó <b>María Belén Ludueña</b> en <b>Ellas</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, donde repasó su recorrido personal, profesional y familiar tras convertirse en madre.</p><p>Periodista, conductora de televisión y abogada, Belén se graduó en Derecho en la Universidad Nacional de Mar del Plata. Sin embargo, poco después orientó su carrera hacia los medios de comunicación, donde dio sus primeros pasos como conductora de noticieros y programas de radio en su ciudad natal.</p><p>En 2017 se radicó en Buenos Aires y continuó su trayectoria en señales como Canal 26, A24, América TV y eltrece. Con el paso de los años se consolidó como una de las figuras de la televisión abierta, primero como panelista y luego al frente de programas de actualidad, entre ellos <i>Mujeres argentinas</i>. Casada con <b>Jorge Macri </b>desde 2022, en abril de este año se convirtió en madre de <b>Vito</b>, una experiencia que -según sus propias palabras- transformó su vida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ONG7R2VMGRASNFWPRTGL5PWFQ4.jpg?auth=7b64b988973df1b5cc343d6297101debfd2c33c7bf04a7122a8f554a2a2c522f&smart=true&width=4290&height=2932" alt="María Belén Ludueña: "La maternidad te hace descubrir un amor que hasta ahora no había conocido". Fotografias: Maximiliano Luna" height="2932" width="4290"/><p><b>—Estoy feliz de poder hacer esta entrevista porque hace un montón que quiero tenerla en nuestro espacio. ¡Bienvenida Belén Ludueña! ¿Cómo estás? </b></p><p>—¿Cómo va, Luli? Muchísimas gracias. Tenía muchas ganas de hablar con vos. Creo que es la primera entrevista que hago después de haberme convertido en mamá. Me acuerdo que vos me escribiste hace unos meses y yo dije: “No, todavía no quiero hablar”. Y bueno, ahora ya estoy volviendo al ruedo...</p><p><b>—Me acuerdo que en su momento cuando te contacté fue porque me impactó mucho la naturalidad y la franqueza con la que compartiste y visibilizaste tu búsqueda de embarazo. </b></p><p>—Sí, me acuerdo que fue cuando estaba en el programa de tele Mujeres Argentinas. Y en esos momentos que uno está en la búsqueda de un bebé, las mujeres sabemos que nos sensibilizamos un montón y creo que fue parte de lo que estaba viviendo no tener miedo a expresar lo que me estaba pasando. Después, te digo que un poco me arrepentí, porque se viralizó mucho y dije: “¿Por qué me puse así?”. Soy una mujer muy sensible y generalmente demuestro lo que me pasa, pero…</p><p><b>—¿De qué parte te arrepentiste? </b></p><p>—De exponerme tanto, de ponerme en ese lugar, de verme en el video llorando. Estaba compartiendo algo que por ahí era muy íntimo, porque me acuerdo que ni bien lo vio mi mamá, me dijo: “¿Por qué lloraste, hija?”. Y decís: “Ay, Dios”. <b>Había muchas cosas en ese momento que me estaban pasando</b>. Estaba arrancando un programa nuevo con un montón de mujeres, era un desafío para mí tener una conducción. Estaba en esa búsqueda de un bebé, con todo lo que eso conlleva, sobre todo por una cuestión hormonal muy grande, que las mujeres que atravesamos por eso sabemos de lo que estamos hablando, que es como que a veces no te podés controlar. Esto de sensibilizarte y llorar y también de tener algunos arranques. Los altibajos son muy normales. Y también estábamos en el medio de una campaña política muy fuerte. Estaba Jorge en el medio de esa exposición pública y fue un combo muy grande que hizo que yo explotara y me mostrara realmente como soy, ¿no? Que básicamente es lo que le pasa a muchas mujeres. Lo visibilicé y después, con el paso del tiempo y cuando logré quedar embarazada, muchas mujeres se identificaron y me preguntaban cómo había hecho y está bueno también ser un poco referente de eso. </p><p><b>—Hay muchas cosas que te quiero preguntar, pero quiero empezar por la maternidad. Sin buscarlo, te convertiste en un espacio de contención para muchas mujeres que se acercaron a compartirte sus historias. ¿Te encontraste con testimonios en los que te sentiste identificada?</b></p><p>—Un montón de testimonios y tal vez hasta incluso más duros de los que yo había experimentado. Al escuchar y poner el oído, sentía que lo mío no había sido tanto. Pero sin lugar a dudas fue bueno también para dar una mano y alentar porque no hay que bajar los brazos. Sobre todo cuando también te convertís en una mamá grande, y digo así, grande, porque te lo hacen notar. <b>Cuando por ahí llegás a los 40 años, es como que de alguna manera te dicen: “Che, ¿no sos grande para ser mamá?”. </b>Y te vienen otros miedos. </p><p><b>—¿De dónde venía ese “no sos grande para ser mamá”? </b></p><p>—Y comentarios por ahí en redes sociales muy ofensivos: “¿No te parece que estás un poquito grande?” o “Sos vieja”. Y ahí vos decís: “Pero pará”. <b>Una no es madre cuando quiere sino cuando puede y tal vez demoras en tomar esas decisiones.</b> <b>¿Podría haber sido mamá más joven? Sí, pero no estaba con la persona indicada para serlo.</b> ¿Podría haber sido mamá antes? Tal vez sí, pero realmente cuando quise y tomé la decisión de ser mamá, se complican las cosas, se me complicaron. Pero hay toda una mirada ajena a eso que no deja de invadirte de miedos. Porque vos decís: “Bueno, pará, yo me siento bárbara, estoy bien, tengo 40 y de repente voy a hacer lo que creo que va a ser más importante de mi vida que es convertirme en mamá”. Y tener esa mirada de: “Che, sos vieja”. Y no suma…</p><p><b>—Igual es insólito que uno tenga que encontrar argumentos o dar explicaciones: “Si no fue antes, fue porque...” </b></p><p>—Sí. Pero eso, Luli, me parece que también es como que yo abrí la puerta, porque podría haber pasado mi búsqueda de una manera tal vez no tan expuesta. Pero al trabajar en televisión, tener una cámara y contarlo, de alguna manera vos le das la bienvenida a que lleguen esos comentarios, pero bueno... </p><p><b>—Vos me dijiste: “Me arrepentí en ese momento de haberme expuesto o del llanto, de la emoción”. ¿Te arrepentís también de haber compartido el proceso? </b></p><p>—No, el proceso no. Porque yo también estaba bajo mucha presión y tenés que tener la cabeza tranquila para convertirte en mamá. Me acuerdo que después de haber llorado tanto, en un momento mi médico, <b>el doctor Adán Nabel</b>, que aprovecho y le mando un beso enorme, junto con la <b>doctora</b> <b>Flor Nodart</b>, que son unos profesionales de la hostia, me dijeron: “Bueno, pará, no es momento”. Porque me veían. Ellos ni siquiera sabían lo que yo estaba viviendo internamente. Pero con esa reacción pública quedó en evidencia. Yo estaba nerviosa por un montón de cosas y de repente él me dijo: “Bajemos acá, esperemos y cuando estés más tranquila, retomamos, porque no sirve de nada”. </p><p><b>—¿Y cómo recepcionaste eso? Porque cuando una quiere ser mamá, arrancás la búsqueda y querés que sea ya. Cuando los tiempos no son como una espera, la ansiedad te abruma. Y que de golpe el médico te diga: “No es el momento”.</b></p><p>—Sí, en realidad lo tomé bien porque lo entendí. Cuando me vi así en el video dije: “Bueno, no. No me voy a poder convertir en mamá ahora con esta ansiedad, con estos nervios que estoy teniendo. Me parece que tengo que bajar un poco la cabeza”. Obviamente, también ayudada por mi psicólogo, todos estuvimos de acuerdo en eso. Incluso yo me veía y decía: “Me parece que no estoy para, para seguir buscando ahora”. Esa búsqueda se cortó un poquito, en un momento lograron calibrarme y después ya todo se acomodó, yo estaba mucho más tranquila…</p><p><b>—Porque es un tema emocional, hormonal. </b></p><p>—Es todo junto. Sí. </p><p><b>—Y cuando mirás hoy para atrás, ya con Vito con ustedes, ¿cómo te sentías vos en esa etapa? </b></p><p>—Frustrada por intentar, frustrada porque también tenía pensamiento de recriminarme: “¿Por qué no lo intenté antes?”. Empezás como a tener todas esas preguntas que decís: “Perdí el tiempo”, porque somos mujeres así independientes, que tenemos nuestra carrera y decís: “Voy postergando, porque hoy me voy a dedicar plenamente a este desafío”. Y después la verdad que la vida pasa por otro lado. Y creo que al convertirme en mamá me di cuenta de eso. Como que dije: “¡Uy! Por Dios, perdí mucho tiempo en eso”, ¿entendés? Hasta en tomar la decisión de congelar óvulos, que me acuerdo que estábamos en casa y Jorge me dijo un día: “Vos tenés que congelar óvulos”. </p><p><b>—¡¿Él te lo dijo?!</b></p><p>—Claro, porque sabía que quería ser mamá. Pero veía que todavía no estaba la decisión tomada. Entonces yo dije: “Voy a comprar tiempo”, porque cuando uno congela óvulos, básicamente, ¿qué hacés? Comprás tiempo, seguridad...</p><p><b>—¿Y cómo te cayó cuando él te dijo eso? </b></p><p>—En realidad bien, me gustó porque me parece que él ya había descubierto en mí esas ganas de ser mamá que yo todavía no había manifestado. </p><p><b>—¿Pero era algo hablado? Porque Jorge al tener hijos, viste que es súper válido que por ahí digan: “Che, yo no voy a querer tener hijos”. </b></p><p>—Sí, porque ni bien nosotros empezamos nuestra relación, lo hablamos porque nos llevábamos 20 años, él me lleva 20. Entonces, me acuerdo que en una charla, al toque de empezar a salir, yo le dije: “Yo no te voy a mentir, yo quiero ser mamá y quiero tener hijos. No ahora pero sí más adelante”. Estábamos, hacía, no sé, tres meses (risas). El tipo me miraba como diciendo: “Pero recién nos acabamos de conocer, nos empezamos a conocer”.</p><p><b>—Claro. Señora, más despacio (risas).</b></p><p>—“El que avisa no traiciona. Yo quiero esto para mi vida”, le dije. Es más, yo decía: “Mis hermanas ya son madres, ya se casaron y yo quiero lo mismo que ellas, quiero vivir eso”. Entonces como que ahí Jorge no es que se comprometió. Pero entendió que yo tenía esa necesidad y que yo quería eso. </p><p><b>—Y estaba dispuesto a que si el vínculo y el deseo avanzaban…</b> </p><p>—Después pasaron los años, ya van ocho años, pero en su momento era como que él ya sabía que eso iba a pasar. No tenía fecha de vencimiento, pero era una presión de saber Belén quiere esto y yo también quiero acompañar.</p><p><b>—Estuvo buenísimo que lo hables. </b></p><p>—Lo hablé de entrada. Me acuerdo patente a dónde habíamos ido a comer y dónde yo estaba en esa charla y está bien, me parece que es parte de una pareja, ¿viste? Para que siga creciendo. </p><p><b>—¿Cuántos años después él te dijo: “A mí me parece que vos tenés que congelar óvulos”? </b></p><p>—A los 34 o 35, me acuerdo que me dijo. Y bueno, ahí yo dije: “Sí, ¿sabés qué? Voy a hacerlo”. Y ahí empezás a conocer un poco cómo es este camino de convertirte en mamá, que después deviene en un tratamiento. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VJDX7NKRDRE27BFHXJ26GOOSSM.jpg?auth=8b7924330e046259f5569ed6fb7c18ab21b97433a54a7be9c23829a6d5d55a52&smart=true&width=5232&height=3684" alt=""Congelar óvulos fue comprar tiempo, pero también atravesar un cambio muy fuerte", confesó la periodista. Fotografias: Maximiliano Luna" height="3684" width="5232"/><p><b>—Del que se habla poco.</b></p><p>—Del que se habla poco y te digo que para mí congelar óvulos no sé si estuvo tan bueno, ¿eh? Yo congelé óvulos, estuvo bien el proceso, que también fue con Adán. Pero <b>cuando me sacaron los ovocitos, cuando me hicieron la aspiración, estuve tres meses intratable.</b> Tres meses que yo decía: “No puedo creer estar así”. Me despertaba hasta incluso como de mal humor. Me desconocía de alguna manera. Entonces, toda esa parte hormonal también te da un poco de miedo.</p><p><b>—Sí, que es hormonal y también es anímico porque uno se enfrenta a una de las decisiones más importantes de su vida. Y más vos, con tu pareja estable y todo, pero diciendo: “Che, siento que no es el momento”. Y es esa lucha interna entre abandono a la que conocí hasta el día de hoy para convertirme en otra. </b></p><p>—Exactamente, en esa nueva versión que un poco te da miedo, ¿viste? Es un duelo. De hecho, a mí me pasó también cumpliendo 40 años, que empezás a replantearte un montón de cosas, como diciendo: “Bueno, yo ya llegué hasta acá”. Y a partir de ahora, ¿qué quiero hacer? Y en ese camino del qué quiero hacer, que te ponés en pausa, porque la maternidad te pone en pausa, y te genera muchas preguntas que hasta el momento yo no me había hecho. Te preguntas: “¿Yo quiero seguir haciendo esto? ¿Esto me hace feliz? ¿Voy a llegar a mi casa angustiada por alguna cuestión laboral y se la voy a trasladar a mi hijo?“</p><p><b>—¿Y cómo siguió todo después?</b></p><p>—Te agarra, de alguna manera, esto de decir: “¿Cómo va a ser lo que viene?” Porque si esto de congelar óvulos, que era algo sencillo, para mí fue un cambio hormonal grande, ¿cómo será el tratamiento? Me acuerdo que estaba empezando un noticiero y yo era una cosa… Una loca (risas). ¿Viste cuando decís: “Che, no me puedo controlar”? Estaba nerviosa. Son cosas que poco se hablan, porque realmente el cambio hormonal es fuerte, pero vale la pena todo. <b>Vale la pena haber pasado por todo eso, desde congelar óvulos, después mi tratamiento y todo los altibajos, para el resultado final. 3s un lugar común, pero realmente siento como que la maternidad te hace descubrir un amor que hasta ahora yo no había conocido. </b></p><p><b>—¿Cuánto tiempo pasó desde que congelás óvulos hasta que la conversación fue: “Bueno, arrancamos la búsqueda”? </b></p><p>—Pasó un tiempo, pasaron unos años, porque estaba en esta búsqueda de realización personal, ¿viste? De decir: “Quiero seguir creciendo en lo mío, estoy cómoda, me gusta nuestra relación como pareja. Está buena, estamos bien, estamos felices”. Te preguntás qué va a pasar con un nuevo integrante y demás. Y empecé una búsqueda hace dos años y yo creí que iba a ser más fácil. Uno tiene como referencia a la madre y a las hermanas. A mis hermanas no les había costado nada… </p><p><b>—Jorge también tenía sus hijos. </b></p><p>—Claro. Tenía sus hijos, todo natural, todos rápido. Y yo dije: “Bueno, va a ser más rápido esto”. Y la verdad que no, en algún momento también me tuvieron que hacer algunos estudios por mi útero, porque lo estaban analizando y tal vez eso también demoró un poco el tiempo. Después tuve un intento que no fue, que fue previo a todo ese llanto que yo estaba teniendo y que mostré en la tele. </p><p><b>—O sea, cuando nosotros te vimos tan vulnerable y expuesta, ¿vos venías de perder un bebé?</b></p><p>—En realidad no de perderlo sino que el resultado del tratamiento no había sido el esperado, que es bastante común también. Y con esto que te decía de compartir experiencias a partir de lo que yo había vivido, empecé a conocer otras historias mucho más duras de mujeres que están devastadas, entonces ahí sentís que no fue tanto tampoco en comparación de otras mujeres que la vienen luchando hace muchos años. Pero cada proceso es personal y después tiene que ver con no estar bien como para afrontarlo. Porque también uno, en el afán de querer, no es tan sincero con el profesional. Vos decís: “Bueno, yo quiero, perfecto, bárbaro, listo”. Pero no le decís: “Che, la estoy pasando mal, estoy bajo mucha presión, mucho estrés”, entonces todo de alguna manera queda ahí flotando, pero en realidad no lográs sincerarte de esa forma. Cuando él me vio así, como buen profesional y humano que es, me dijo: “Mirá, aflojemos acá, esperemos un poco, ¿te parece?” Y una vez que me relajé, ahí volvió la charla con Jorge y me dijo: “Bueno, dale, ¿cuándo empezamos de vuelta?”</p><p><b>—Es entendible y es correcto que todos los ojos estén puestos sobre la mamá. Pero el hombre que acompaña en un proceso, un tratamiento de búsqueda de un embarazo, vive también sus etapas de angustia, de frustración, incertidumbre. ¿Cómo te acompañó tu marido en el proceso? </b></p><p>—¡Uff! Mucho. Me acompañó un montón y es fundamental. <b>No sé si lo hubiera podido hacer sin ese acompañamiento de Jorge.</b> Y también, a ver, Luli, seamos sinceros, Jorge me lleva 20 años. También él tenía sus dudas. Me decía: “Todo bien con vos que estás con esto de los 40 y que hay críticas. Lo entiendo. Pero yo tengo 60 años. Y tengo tres hijos de 26, 27…" Como diciendo está bien que vos también estás con tus dudas y todo, pero avancemos, porque si bien no hay un reloj biológico para el hombre, de alguna manera hay cosas que le pasan por dentro y decís: “¿Voy a poder estar cuando él tenga 20?” Son cosas que interpelan. Pero más que nada el planteo de él era más a futuro, decir: “Yo quiero estar. ¿Y cómo voy a estar en este nuevo rol?" Él ahora se ríe y siempre dice: “Soy un pabu”. </p><p><b>—¿Qué es un pabu?</b></p><p>—Él dice que es un papá abuelo (risas). Pero dice: “Estoy feliz porque lo estoy disfrutando de otra manera”. Y a mí lo que más me gusta también es verlo a él en ese rol. Yo ya sabía que era buen padre, pero ver que sea buen padre con un hijo que vos tenés en común es como que te genera mucha satisfacción y el amor se multiplica. </p><p><b>—¿Qué fue lo que más te sorprendió de él como papá de tu bebé?</b></p><p>—Que quiso estar siempre en todo momento y que se comprometió mucho también con temas míos, me decía: “Tenés que estar bien alimentada”, “¿Estás pensando en nutrirte bien?”. Él es atento con todo, con acompañarme, estar presente en las ecografías, a darme esas seguridades que por ahí él ya tuvo esa experiencia. En esto que yo decía: “Che, soy grande, tengo 40 años”, fue psicológicamente un gran compañero en todo eso. Y después estuvo en la cesárea, en todo momento conmigo…</p><p><b>—Eso te iba a decir. Me parece espectacular, más allá de quién es él y de su trabajo, pensar en volver a convertirse en papá a los 60 años. ¿Cómo viven ese proceso de la cesárea, de los miedos?</b></p><p>—Por ahí no sé si se va a abrir tanto y a contarlo, pero yo lo cuento. Me tomo la licencia porque soy su mujer y lo viví con él (risas).</p><p><b>—¿Es como que vuelve a ser primerizo después de tantos años? </b></p><p>—Sí. Y también el tema de poner límites. Los hijos de Jorge le dicen: “Papá, vos no le vas a poner un límite”. Y él dice: “No, yo lo voy a educar, le voy a poner límites”. Y realmente cuando lo ve, se derrite. Antes de ir a trabajar comparten tiempo y lo carga de energía. Quiere volver a casa, obviamente limitado porque tiene una responsabilidad y todo. Pero yo digo: “Es bueno que tenga esos momentos”. Porque es muy importante hacer parte al otro. En eso me acuerdo que mi psicólogo fue clave. Me dijo: “Mirá, vos tenés que hacerlo parte, Jorge. O sea, acá son tres”. ¿Viste que a veces hay como una cosa de mamá-bebé? Pero somos una familia, no es que es mi bebé. Porque yo cuando empezamos, cuando arrancaba con este proceso, era de decir “mi bebé”. Entonces, me reeduqué en eso y es nuestro bebé.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JCVCWNIDINEQZEVPMQELRRFQYM.jpg?auth=cc87c49ca4da226e83bd24ceac16d5446c5c4a24579f208b1a52718151e38b70&smart=true&width=6192&height=4128" alt=""Vale la pena haber pasado por todo para llegar a este momento", expresó Belén en diálogo con Luli. Fotografias: Maximiliano Luna" height="4128" width="6192"/><p><b>—Dijiste antes: “Era un momento dificil para mí, estábamos en una campaña feroz”, ¿qué es lo más difícil de ser la mujer de un hombre tan importante? </b></p><p>—Lo más difícil a veces es que vea la gente con otros ojos la persona que tenés al lado. Lo más difícil a veces es que la gente generaliza mucho la política y se enoja con la política, y vos por ahí dormís con esa persona y sabés las intenciones que tiene. Y de repente cuando por ahí la política empieza a cometer errores y vos te casaste con un político, salir con esa bandera no defensa, sino de decir: “Che, este para mí vale la pena”. Es como que hay un enojo muy grande.</p><p><b>—Entendible, ¿no? Digamos que la política ha sido bastante cuestionable en nuestro país. </b></p><p>—Por supuesto. Por eso también creo que tenemos un fenómeno de la política que es emergente, que Milei. La gente estaba muy enojada con la política tradicional y buscó algo diferente y creo que está bien también que suceda eso. Pero en los momentos de campaña se vive mucha violencia. Hoy creo que la política también está en un nivel donde no hay límite, ¿no? Como que traspasa todo. Hoy se pega abajo del cinturón. Se mete mucho en la familia, tenés que estar muy preparado para eso, tenés que estar bien protegido, tu hogar tiene que estar protegido.</p><p><b>—Qué difícil eso, ¿no? ¿Cómo lográs atravesarlo? </b></p><p>—Entendiendo dónde estoy parada, siempre con mucho sentido común, acompañando, involucrándome, porque está bueno también conocer las realidades, pero ya siendo un actor. O sea, conocer a la gente, cuáles son las verdaderas necesidades para poder empatizar, poder entender también los enojos a veces. A mí me gusta realmente involucrarme.</p><p><b>—¿Te ves en algún momento haciendo política? </b></p><p>—Esa es siempre la pregunta que viene (risas). </p><p><b>—Es que me decís involucrándome y digo... </b></p><p>—No, yo desde este lugar. Me convertí en la mujer del jefe de gobierno, pero antes, cuando Jorge era intendente de <b>Vicente López</b>, siempre me gustó hacer. Estar al lado de él, pero utilizar bien ese rol. No es fácil acompañar, porque a veces el acompañamiento te pone en un lugar de mujer accesorio. Y vos decís: “Pará, yo tengo voz, tengo micrófono, me recibí, soy más que eso”. Sí me pongo al lado y me visto para un evento, que tenés que estar impecable y todo eso, pero me parece que uno también puede capitalizar esos lugares desde un lugar mucho más sutil. </p><p><b>—Es un lugar de mucha responsabilidad. </b></p><p>—Yo lo tomé así y tengo mis propias causas y me gusta. Ahora estoy con un proyecto que se llama <b>Alumbrando Futuro</b>, que ayudo a mujeres madres en situación de vulnerabilidad en distintas maternidades de la ciudad de Buenos Aires: en Maternidad Sardá, en el Hospital Fernández y en el Elizalde, el ex Casa Cuna, donde otorgamos capacitación y oficios a estas mujeres que acaban de ser mamás, que se encuentran con un montón de preguntas sin respuesta. Hay talleres de costura, de maquillaje, de monetización de redes sociales…</p><p><b>—De herramientas para que puedan salir adelante. </b></p><p>—Y todo esto se hizo con un estudio previo. Porque yo puedo darle un taller de costura a alguien, pero si después ese taller no lo quieren aprovechar, ¿de qué sirve? Entonces, estuvimos con un trabajo de seis, ocho meses viendo cuáles eran las necesidades como para tener resultados efectivos. Y estoy chocha porque ya pasaron más de cien mujeres por allí. Así que eso me pone recontra feliz. </p><p><b>—Hace un rato dijiste: “Estoy en un proceso también de búsqueda, de entender si quiero seguir dedicando tiempo, energía a esto o pertenezco a otro lado”. ¿Sentís que estás como encontrando un nuevo lugar a nivel profesional?</b></p><p>—Sí, creo que todo se complementa. Creo que una vez que tenés la posibilidad de poder hablar y de tener un micrófono y cierta visibilidad, es más fácil en ese sentido. Podés complementar.<b> A mí me encanta estar en la tele, me gusta, es mi pasión, pero en el último tiempo lo sufrí. </b>No era algo que vos decías: “Bueno, voy a la tele y es mi lugar en el mundo”. De repente la tele se volvió para mí muy hostil, muy del resultado, muy del rating, de la presión y sinceramente no… Por ahí hasta incluso de tocar ciertos temas que a mí no me generan, no se identifican conmigo. Viste que hoy es todo por rating. Entonces, de repente yo tengo que hablar de alguien y no tengo ganas de hacer eso. Uno lucha mucho también por generar, por tener tu propia independencia, tu micrófono, por trabajar en la tele, por ocupar un espacio. Yo ya no tengo que rendir cuentas de nada, trabajo en noticieros desde los 19 años. Pero cuando de repente te convertís en “la mujer de”, parece ser que todo llega de una manera muy fácil y de repente aparece la típica frase: “Esta está acomodada”. Y la verdad que no. Y son muchas más las veces que por ahí me quedo afuera que las que estoy. De repente se pone mucho más la lupa en lo que consigo que en lo que pierdo en el camino. Obviamente, es un trabajo personal, es algo que tenés que hacer vos para plantarte de otra manera y decir: “Yo no tengo que rendir cuentas, ya está. Estoy super preparada para los lugares que me dan, con mejores o peores resultados, pero no hay dudas de que estoy acá desde que soy chiquita, desde que estaba en Mar del Plata fui haciendo mis pasos y hoy me toca conducir”. Yo me tengo que sacar esa mochila, porque la mirada ajena siempre va a estar. Siempre soy consciente de que Jorge tiene un lugar súper relevante y la política es muy dinámica y uno tiene que ser consciente de que eso no es para toda la vida, que tenés otra vida para vivir con tu pareja, con tu marido y nunca perder eso, ¿viste? No perder ese eje. Entonces no hay que subestimar. Soy todo: mujer, ahora madre, periodista, esposa y soy lo que soy. Los años que vine haciendo mi propia carrera y dando mis propios pasos, dan cuenta de que yo estoy preparada para eso.</p><p><b>—Para ir cerrando y volviendo un poco a todo tu proceso de maternidad, me contaste cómo fue la búsqueda, la concepción y el parto. Contame, ¿cómo estás con esta etapa ahora?</b></p><p>—Estoy feliz. Como decía, es un lugar común, pero realmente <b>conocés el verdadero amor de tu vida cuando te convertís en mamá.</b> Estoy como en una situación de alerta constante porque estoy con vos hablando y de repente quisiera ver mi celular para ver cómo está Vito. Pero estoy feliz y súper adaptada. Los primeros días fueron difíciles porque es una situación completamente nueva y este ser depende únicamente de vos (risas).</p><p><b>—Y no viene con un manual.</b></p><p>—No, claro. También está bueno guiarse por propio instinto y decir: “Bueno, esta soy yo como mamá”. No escuchar tanto ruido de afuera, ¿viste? Porque realmente todo el mundo quiere opinar. Entonces, de repente vos decís: “Pará, pará”. Ahí hay que frenar la pelota y decir: “Bueno, yo soy mamá, esta es mi nueva versión”. Obviamente estoy feliz. Lo único que me está costando un poquito es el tema de la lactancia.</p><p><b>—Es un re tema.</b></p><p>—La lactancia es difícil, sobre todo para mujeres como yo, que no tienen tanta leche y que entonces el camino es la lactancia mixta. Y cuando vos hacés lactancia mixta tenés que competir con una mamadera que no genera nada de trabajo y tu bebé lo único que te pide cuando tiene hambre es traeme esa mamadera. Estoy en esa etapa de que es muy importante la lactancia porque yo quiero que mi bebé tenga los nutrientes necesarios. Pero por otro lado veo que estoy produciendo poca leche, estoy haciendo todo lo que tengo que hacer y trato de no frustrarme tanto. Tener profesionales también que te aconsejan y te dicen: “Bueno, vamos de a poco, tres meses, vamos por los tres meses, después vemos si podemos los seis meses”.</p><p><b>—Sí, regular la autoexigencia.</b></p><p>—Sí y tal vez no sentirte que sos menos mamá porque vos no podés amamantar. Muchas veces es como que yo me ponía esa presión al principio. Tomo tres litros de agua y de repente miro y nada… Vito me mira como diciendo: “Todo bien, mami, pero tengo hambre”. Y sinceramente, esto de no juzgarnos tanto, no ser tan autoexigentes con la maternidad, con la lactancia y decir: “Bueno, pará, me está pasando esto, lo voy a tratar de llevar de la mejor manera posible”. Obvio que estoy super concentrada y enfocada en que mi bebé sea feliz y que esté bien y nutrido. Pero de repente tengo que sacarme esa idea de no soy tan buena mamá porque no le puedo dar tanta teta. Me encantaría. Ojalá fuese de esas mujeres que veo en Internet, que veo en los reels (risas). Pero bueno, fue lo que más se me complicó. El embarazo estuvo bárbaro, la cesárea también y esto lo estoy llevando.</p><p><b>—¿Se encuentra con una linda versión de vos Vito?</b></p><p>—<b>Yo creo que Vito se encuentra con mi mejor versión</b>. Esto que te decía, ¿no? De volverme mucho más analítica y de ser un poquito más egoísta, en el buen sentido, de pensar un poco más en lo que me hace feliz a mí para poder dar mi mejor versión a este bebé. Yo digo: “No quiero estresarme tanto”. Quiero estar un poco más enfocada en disfrutar y en estar más tranquila porque todo pasa. Es como que a veces los trabajos decís: “Bueno, si en algún momento quiero volver a trabajar, voy a volver”. No es que se cortó la vida porque ahora me convertí en mamá, sino que es una nueva versión y creo que la mejor.</p><p><b>—Y si pudieses tomarte un mate con esa Belén de hace algunos años atrás que estaba por ahí un poco más angustiada o un poco más exigida por sí misma y por su entorno, su profesión, ¿qué te dirías?</b></p><p>—Que siempre sea fiel a sí misma, que uno sabe lo que tiene que hacer. Que se tiene que escuchar un poquito más, no para agradar a todo el mundo, sino concentrarse en lo que la hace feliz. Sacar el ruido externo. Uno también en determinados lugares tiene que cumplir un montón de estándares: tenés que estar bárbara, divina, acompañar y ser una buena compañera. Y de repente ahora también tenés que ser una buena mamá y si vas a trabajar, tenés esta carga tal vez de sos periodista, sos conductora, pero a la vez también sos la mujer de un jefe de gobierno. Entonces, de repente es todo un combo. Te juro que le diría relajá porque todo pasa. Nada es tan grave. Yo creo que esa Belén que por ahí aparece el año que viene y vuelve a retomar su trabajo, creo que le diría eso. Creo que Vito vino para eso, para decir: “Mamá, acá estoy yo, lo más importante soy yo”. Y es eso, ya está. Es como <b>una vez que te convertís en mamá, cambian todas tus prioridades.</b></p><h2>¿Quién fue el médico que la ayudó a convertirse en madre?</h2><p>El <b>Dr. Adán Nabel </b>es médico ginecólogo y especialista en Medicina Reproductiva, con más de dos décadas de experiencia dedicadas al diagnóstico y tratamiento de la infertilidad. Graduado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y con formación de posgrado en Ginecología y Obstetricia, desde 2005 forma parte del equipo de CEGyR, uno de los centros de reproducción asistida más reconocidos de Argentina, donde integra el Comité de Ética y coordina Preservarte, el programa de preservación de la fertilidad. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4Z3RJSJL6JDXLCYQNRJVRGERCM.png?auth=211b3e17e17e110e6aaa6025e00bafd44abc648ee6f1065deb186f1b326cdef5&smart=true&width=2752&height=1536" alt="Dr. Adán Nabel, médico ginecólogo y especialista en Medicina Reproductiva" height="1536" width="2752"/><p>Comparte su práctica clínica con la <b>Dra. Florencia Nodar</b>, médica especialista en Medicina Reproductiva, con quien acompaña a personas y parejas en tratamientos de fertilidad desde un abordaje interdisciplinario y personalizado. A lo largo de su carrera, el Dr. Nabel también lideró el programa de ovodonación del Instituto de Reproducción Israelí Panamericano (IRIP), en República Dominicana, y asesoró a centros de medicina reproductiva en distintos países de América Latina. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XFCERY24ZZHDBG3LSZH52QJ47A.png?auth=2212e81a09b3e24e67ab492807603fc2e97d6df501c87ea785c9fb96fc701da9&smart=true&width=662&height=463" alt="Dra. Florencia Nodar, médica especialista en Medicina Reproductiva" height="463" width="662"/><p>Autor de publicaciones científicas y expositor habitual en congresos nacionales e internacionales, combina la práctica clínica con la investigación y la divulgación sobre fertilidad, reproducción asistida y los avances que hoy amplían las posibilidades de quienes buscan formar una familia. La Dra. Nodar, por su parte, integra el equipo de especialistas de CEGyR y desarrolla su labor en el diagnóstico y tratamiento de la infertilidad, con foco en la atención integral de los pacientes y en la aplicación de las técnicas de reproducción asistida más avanzadas.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/YHQ66IBQLRBZBB2CGCTECUCRRE.jpg?auth=607d3665d60d82f3ad45367ce6444b2418e0a3956a0cee8ab712bc92a2b4adb6&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[María Belén Ludueña con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Tomás Fonzi abrió las puertas de su intimidad: la fama, su confesión sobre el rótulo de galán y las cuatro reconciliaciones con su pareja ]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/09/tomas-fonzi-abrio-las-puertas-de-su-intimidad-la-fama-su-confesion-sobre-el-rotulo-de-galan-y-las-cuatro-reconciliaciones-con-su-pareja/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/09/tomas-fonzi-abrio-las-puertas-de-su-intimidad-la-fama-su-confesion-sobre-el-rotulo-de-galan-y-las-cuatro-reconciliaciones-con-su-pareja/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el actor recorrió los momentos más importantes de su carrera, reflexionó sobre el impacto de la popularidad y explicó por qué nunca se sintió representado por la etiqueta que le adjudicaron durante años. Además, recordó los idas y vueltas que marcaron su vínculo sentimental hasta construir una historia de amor de 18 años ]]></description><pubDate>Thu, 09 Jul 2026 06:45:45 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“La verdad es que nunca me sentí un galán. Me enaltece que me lo digan, pero siento que me estoy colando en un casillero que no es mío”</b>, reconoció <b>Tomás Fonzi</b> durante una charla con <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Con más de 25 años de trayectoria en televisión, cine y teatro, Fonzi comenzó su carrera a fines de la década de 1990 con la exitosa tira juvenil <i><b>Verano del ’98</b></i> y luego consolidó su nombre con películas como <i><b>Nueve Reinas</b></i><b>, </b><i><b>Una noche con Sabrina Love</b></i><b> </b>y<b> </b><i><b>Kamchatka</b></i><b>.</b> </p><p>A lo largo de los años alternó proyectos de ficción, teatro y cine independiente, construyendo una carrera marcada por su versatilidad para interpretar tanto papeles dramáticos como de comedia. También tuvo un paso por la música con la conformación de su banda musical.</p><p>Actualmente, atraviesa un gran presente sobre los escenarios con<b> </b><i><b>Una Navidad de Mierda</b></i>, la comedia que lleva más de un año en cartel en el <b>Teatro Premier</b>, sobre la calle Corrientes. Con funciones de jueves a domingos, integra un elenco junto a <b>Verónica Llinás</b>, <b>Alejo García Pinto </b>y <b>Anita Gutiérrez</b>, bajo la dirección de <b>Peto Menahem</b> y la propia <b>Llinás</b>, y con producción de <b>Gustavo Yankelevich.</b></p><p>Durante la entrevista, el actor reflexionó sobre los desafíos de sostener una carrera artística a lo largo del tiempo, la importancia de conservar la curiosidad y las ganas de aprender, y la manera en que hoy transita el <a href="https://www.instagram.com/fonzista/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/fonzista/?hl=es-la"><b>reconocimiento del público.</b></a> También habló de su vida personal, de por qué nunca se sintió identificado con la imagen de galán que se construyó alrededor suyo y del valor que les da a la autenticidad, el disfrute del trabajo y los vínculos genuinos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BDNUSKUA4NAWJPO7GWGIBI7D6Q.jpg?auth=21311a03333e150975ab9fb46b8ed3c352518de9373677cda5b24efe939faa09&smart=true&width=3718&height=2091" alt="Tomás Fonzi: “Me enaltece que me digan galán, pero siento que me estoy colando en un casillero que no es mío”" height="2091" width="3718"/><p><b>—Este es el primer juego de </b><i><b>Casino Deluxe</b></i><b>. Sobre la mesa hay un millón de dólares y vos viniste a pedírmelo. Yo soy una señora con muchísimo dinero y vos necesitás convencerme de que te lo dé. Para eso, vas a tener que explicarme para qué lo querés. Según cuán sincero seas, te voy a ir entregando algunos fajos.</b></p><p>—Mmm yo lo usaría para tener una casa lejos, una casa en el campo, en una quebrada. Sale dinero porque hay que llevar los caños, la electricidad…</p><p><b>—¿En una quebrada argentina? </b></p><p>—Sí. A mí me gusta mucho el litoral. Me gusta pescar, me gusta el aire libre. Me gusta el verano. Pero soy team invierno, también, me gusta el invierno y la nieve. Tengo una fantasía también con eso…</p><p><b>—¡Qué lindo el litoral</b></p><p>—Sí, me encanta. Hay vida permanente por todos lados. Podría ser en <b>Corrientes</b>, la zona de los <b>Esteros del Iberá…</b></p><p><b>—Ahí te comprarías una gran casa. ¿Le harías cancha de fútbol, de tenis, estacionamiento en cabañas para todos tus amigos que van?</b></p><p>—Sí. Lancha, bajada de lancha… Aunque creo me quedo corto con la plata, ¿no?</p><p><b>—Te quedás cortísimo. Pero podés hacer algo más sutil...</b></p><p>—Sí, claro. Cuatro palos, una choza. No pasa nada. Me gusta igual.</p><h2>Por cuánta plata</h2><p><b>—En este segundo juego, tenés que contarme por cuánta plata harías determinadas cosas. Cuanta más plata necesites, menos ganas tener de llevarlo a cabo. </b></p><p>—Dale. Que miedo...</p><p><b>—¿Por cuánta plata harías una banda de rock, pero con temas religiosos?</b> </p><p>—No necesito mucho plata para eso. Con que me banquen el disco. Ya está (risas).</p><p><b>—¿Y hablarías de temas religioso? ¿No te jode?</b></p><p>—Podría hablar de temas religiosos, claramente espirituales. Podría bardear a una religión puntual también..</p><p><b>—¿Querés comentar algo? (risas)</b></p><p>—No, yo vengo de una formación religiosa católica, apostólica, romana. De un colegio de curas, de todos varones…</p><p><b>—Es como que ya lo tenés en el ADN el tema.</b></p><p>—Sí. De misa los domingos, de mucha culpa también...</p><p><b>—¿Qué es lo bueno y lo malo que te dejó todo ese aprendizaje sobre la religión?</b></p><p>—Me definió mucho por oposición, en un montón de cosas. Y a la vez es mi cultura, es la cultura en la que crecí. Y también cuando desmenuzo puedo encontrar cosas que me han hecho muy bien. Hay algo del cristianismo que está basado en cosas que están bien.</p><p><b>—Ser una buena persona...</b></p><p>—Sí, total. Después, se pone medio turbio y hay que empezar a separar la paja del trigo, ¿no?</p><p><b>—Pero hay cosas que sí nos constituyen desde los valores, ¿no?</b></p><p>—Sí, yo <b>creo que Jesús fue el primer Che Guevara</b>. No sé si el primero, pero fue un Che Guevara más de los que fueron apareciendo muy esporádicamente en nuestra historia, a quien también han secuestrado para otro fin. Lo pusieron en las remeras... “En nombre de él” se hicieron muchas cosas. Los emperadores romanos...</p><p><b>—Se desvirtuó un poco todo y fue muy utilizada su imagen, ¿no? Si se levantaría, tendría que recaudar una cantidad de dinero… </b></p><p>—Claro, regalías (risas). Los botines de guerra, todo, un montón de cosas (risas). Pero el tipo como personaje me parece fascinante.</p><p><b>—Totalmente. ¿Te ves haciendo a Jesús si alguien te llama para una película o serie?</b></p><p>—No, no…</p><p><b>—¡Ojo! Das ahí con el pelo un poco largo… </b></p><p>—No, no creo. No me crece la barba…</p><p><b>—Pero ahora te ponen todo.</b></p><p>—¡Me hacen todo con inteligencia artificial! (risas). Podría ser. <b>Sería el mejor papel de mi carrera. </b>Es espectacular. </p><p><b>—Es que lo entendiste bastante, tuviste que lidiar desde muy chiquitito con su idiología. No está mal.</b></p><p>—Igual fui fan también del <b>Che Guevara</b> (risas). </p><p><b>—Hay como un punto ahí, un fanatismo con gente que reivindica ciertos valores…</b></p><p>—Gente que habla del nuevo hombre, ¿no?</p><p><b>—Que se rebela en un montón de contextos sociales de esas épocas, redefiniendo otros valores para la sociedad.</b></p><p>—Sí, y poniendo en evidencia lo equivocado que estamos rumbeando. ¿Dónde está el foco? ¿Dónde está la buena vida? ¿Qué es la buena vida? Y <b>yo creo que la buena vida es estar rodeado de ojos, de empatía, de gente que querés</b> y esto (señala el dinero) es papel pintado. <b>La plata igual es clave. Es un medio para un montón de cosas, pero también es un problema.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2ZZKR5PH65DAFFO7S5SOQTAO6Y.JPG?auth=1fe13d3e80b2c3a64bc4793e5c8b12b38b611d3b1d70ce1201b39eee0c91b4ae&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Una fan apareció en la puerta de mi casa porque decía que yo la había llamado en un sueño", recordó el actor sobre la época de Verano del 98. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Arrancaste muy chico y con la particularidad de que empezaste en paralelo con tu hermana</b> <b>Dolores Fonzi…</b></p><p>—Sí. Pero a diferencia de mi hermana, ella tenía la súper convicción de que quería ser actriz desde que tenía cinco años. Yo medio que pintó. Después, me empecé a formar porque me daba vergüenza estar laburando y viviendo de eso sin… </p><p><b>—Pero tuviste un sentido de responsabilidad muy alto porque te formaste, trabajas de forma disciplinada, sos un artista serio. La vida te puso como algo que por ahí no lo buscaste, pero lo agarraste y lo hiciste profesión.</b></p><p>—Eso seguro. Y después, disfruté tanto de esas primeras experiencias que también fue como: “Bueno, dame más, ¿qué más hay que hacer? Qué lindo, teatro, cine, la tele, ¡Wow!”. Todo era una locura. Era como: “Bueno, ¿qué más hay que hacer?” De eso sí me hago recargo. Y después, las cosas que uno encuentra para aportar y en qué es bueno o en qué no tanto.</p><p><b>—En todos estos años de carrera imagino que viviste de todo. ¿Qué es lo más loco que hizo un fan por vos? Porque despertaste muchos corazones con esa imagen de galán, aunque decís que nunca te sentiste identificado con ese lugar. Tal vez no la buscaste, pero se construyó alrededor tuyo.</b></p><p>—Sí, es así. En los momentos donde todavía existían los clubes de fans era bárbaro. ¿Qué ha hecho una fan? Bueno, ser fan mía, en principio, que ya es una bocha (risas). No sé si es loco, pero Vicky, que le mando un beso, en todos los proyectos teatrales que hago desde hace años, se trae una torta que manda a hacer con los diseños de los personajes y nos pone a todos en en el fondant. Hizo tortas temáticas con cada obra. Se viene a verla y viene siempre. Son tortas impresionantes. Pero en cada proyecto está ahí. Eso es una gran demostración de amor. Pero me acuerdo en esas épocas, la gente iba a la puerta de los estudios...</p><p><b>—Pasaban horas y horas con frío, lluvia.</b></p><p>—Sí y mucha gente para vernos entrar y salir en las combis que nos llevaban. Yo salía a saludar siempre. Pero sí, esas cosas pasan. Después tuve una chica que flasheó un poco, pero porque ya tenía un temilla. Se me apareció en la casa de mi madre. Yo todavía vivía en <b>Adrogué</b>, tercer cordón en el Conurbano, hacia el sur. </p><p><b>—Muy lindo, por cierto. </b></p><p>—Divino. Voy muy poco, debería ir más. Se apareció en la puerta de mi casa. Le digo: “¿Pero cómo, qué haces?”. Siempre estaba en la puerta de Telefé por eso la conocía. Y le pregunté: “¿Qué hacés acá?”. Me dice: “¿Cómo qué hago acá?”. “Sí, ¿cómo llegaste a mi casa?”. “Sabía que vivías en Adrogué”, me dijo. A todo esto, era época de las revistas.</p><p><b>—La época de ir a la panadería a preguntar: “¿Dónde vive la familia Fonzi?"</b></p><p>—Eso hizo. Bajó del tren y dijo: “¿Alguien sabe dónde viven los Fonzi?”. Y encontró a uno que le indicó. </p><p><b>—¿Cuál fue su respuesta? </b></p><p>—Ella me dijo: “¿Cómo qué hago acá? Vos me pediste que viniera”. Digo: “¡¿Perdón?!”. Y ahí vino la frase que me quedó guardada para siempre: <b>“No me hagas lo mismo que me hizo Luis Miguel“.</b> “¿Qué te hizo Luis Miguel?”. “Vos anoche te metiste en mis sueños y me pediste que viniera a verte a tu casa hoy”. Se ve que cuando había venido Luis Miguel…</p><p><b>—Le había pasado lo mismo. </b></p><p>—“Me dijo que fuera al estadio a visitarlo y los de seguridad no me dejaron pasar. Y yo les expliqué”.</p><p><b>—Dulcemente, una mente que estaba un poco en otro lado. </b></p><p>—Sí. Pero estuvo bien con eso, poniéndome en la misma frase que Luis Miguel y yo le hicimos lo mismo. </p><p><b>—Hay como una similitud (risas). Tienen un sex appeal. Aparte vos tenías una banda de música. Hay cosas que coinciden. </b></p><p>—Sí. Hay como un cachorrismo (risas).</p><p><b>—Un beboteo gatuno. Pero la música fue algo que también estaba en tu vida.</b></p><p>—Siempre. Toco un poquito, tengo algunas canciones, he tenido alguna formación. Pero bueno, claramente ahí tengo un deseo, un pendiente. Por más que lo he hecho y hemos llegado a hacer cosas muy cercanas a lo que soñé en algún momento, me gustaría darle un poquito más de lugar y no con tanta irregularidad.</p><p><b>—¿Te pesó alguna vez que te encasillen como galán? </b></p><p>—No, la verdad que no. <b>Nunca me sentí galán.</b> Con este metro cuarenta... </p><p><b>—Pero despertás muchos suspiros. </b> </p><p>—Me enaltece que me digan galán, porque es como me estoy colando en un casillero que no es mío (risas). Pero es como decías antes, claramente, empecé en Verano porque era un pibito, un cachorrito lindo, medio dorado. Y abrazo eso, sin duda. También seamos francos, si no hubiera sido por la tele y que la gente me conozca, hubiera sido más luchón. Un enano luchón.</p><p><b>—Te allanó un camino más abundante.</b></p><p>—Sí, me dio como una pátina de... Uno apoya, ayuda y va aprendiendo también y mejorando en las artes, pero me parece que… Viajando a veces es como: “Hola. Estoy acá. Llegué”. Y de pronto estás en Turquía (risas). </p><p><b>—Los que estamos en este mundillo decimos: “¿Cómo viajamos tanto? ¿Cómo nuestra imagen llegó tan lejos?"</b></p><p>—La tele da esas cosas. Muy buenas, por cierto. <i>Globalization</i>.</p><h2>Yo nunca, nunca</h2><p><b>—Vamos a juntar a este juego en el que tenés que tomar un sorbo si lo hiciste. Imagino que lo habrás jugado mil veces.</b></p><p>—Lo conozco. </p><p><b>—Yo nunca, nunca fui impuntual. </b></p><p>—Sí, fui. </p><p><b>—Qué tema, ¿eh? Yo también lo tuve que mejorar mucho en mi vida. </b></p><p>—Fui, pero porque…</p><p><b>—Yo estoy mejor. En mi caso lo recibí como un legado la impuntualidad. Pero no quiero nombrar de quién públicamente.</b></p><p>—En una época era así laboralmente. Como que el más capo del elenco, llegaba dos horas tarde. </p><p><b>—Yo me refería a un legado familiar, de cuando es algo que está muy en el ADN. Después romperlo es difícil. Pero bueno, me he cruzado con gente que me ha dado muchas herramientas o visiones como para que entendiera y se puede dar vuelta. Se puede mejorar. Hay veces que lo logro muy bien, otras logro hasta ahí, pero yo sé que siempre lo doy todo cuando llego. Esa es mi compensación (risas). La rompo toda y en dos minutos te resuelvo todo. Eso complementa. </b></p><p>—Sí, en el trabajo era como un símbolo de estatus. Hablo de actores, actrices, en cualquier lugar, sea para laburar, a grabar o cualquier otra cosa... Aunque llegar temprano es ser impuntual también, ¿eh? </p><p><b>—Claro. Yo digo llegar a horario. Estoy de acuerdo. No es necesario llegar antes. </b></p><p>—Que no haya nadie esperándote ni antes ni después del horario.</p><p><b>—Claro, exactamente. Tener ese sentido de respeto. Porque también venir medio con cara de ort* cuando llegás tarde también está mal.</b></p><p>—O pensar que estás elevando tu estatus llegando tarde... </p><p><b>—¡Ah! No,. Eso lo tengo totalmente desconsiderado, me parece un horror. </b></p><p>—Claro, pero en mi caso algo de eso había. </p><p><b>—¿Lo hacías como desde un lugar de </b><i><b>cool</b></i><b>?</b></p><p>—Soy re ganchero, claro (risas).</p><p><b>—¿Cuánto te duró eso? ¿Vino una vez uno de más arriba y te dijo: “Te estás equivocando, pibe”?</b></p><p>—No, en algún momento creo que la pasé mal haciendo esperar a alguien que no debía. Y dije: “¿Qué te pasa, pibe?” </p><p><b>—No, lo mío nunca fue intencional. ¿Ya ha sido superado lo tuyo? </b></p><p>—Sí, totalmente. </p><p><b>—Ojo que nosotros compartimos un proyecto de trabajo y nunca llegaste tarde. </b></p><p>—Yo no, vos sí (risas).</p><p><b>—¡No puede ser! </b></p><p>—Un par de veces...</p><p><b>—Pero nunca estuve que entrar al programa cuando ya estuvieran conduciendo. </b></p><p>—No. Pero hay otras instancias de llegar tarde. </p><p><b>—Si la cámara se prende y yo estoy lista, no preguntes cuánto tiempo puedo tardar. Ya estoy acá. </b></p><p>—Con maquilladores y vestuaristas tirados en el piso, exhaustos de hacer todo en 10 minutos (risas). </p><p><b>—Bueno, pero por ahí vengo semalista y no me importa salir así.</b></p><p>—Tenés un punto a tu favor.</p><p><b>—Lo compenso con mucho amor. Mi equipo me quiere mucho. Pero yo siempre estuve en ese programa y en casi todos los programas a la hora que toque. Intento hacerlo lo más posible. </b></p><p>—Está perfecto.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JAD625QLW5H3BMQ7LLZMX5WRCU.JPG?auth=c063eae4ef409655514d70cac6d7d3face6738f691959cbf785ccbe4651ebf3d&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Estoy en la cuarta gestión con mi actual mujer", explicó Tomás en diálogo con Emilia. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Vamos a ir a la siguiente... Yo nunca, nunca volví tres veces con la misma persona. </b></p><p>—Casi. Es que cuatro veces volví con la misma persona. Voy a tomar igual. Estoy en la cuarta gestión con mi actual mujer. </p><p><b>—Me parece re interesante entender lo que se pueda contar. ¿Son una pareja de cuántos años? </b></p><p>—Y en esta última etapa, 18 años. </p><p><b>—¿Pero en total? ¿Con todos los cortes en el medio?</b></p><p>—¡25 años!</p><p><b>—Desde que se conocieron el primer día hasta el día de hoy, con cuatro impases pero de no mucho tiempo. </b></p><p>—El primero y el segundo, pocos meses. Hubo uno que fueron, tres o casi cuatro años sin saber nada el uno del otro.</p><p><b>—¿Pero eso fue muy al principio de la relación y este último bloque son 18 años? </b></p><p>—Sí, exacto.</p><p><b>—Pero ese último bloque ya es un montón igual. </b></p><p>—Sí, ya casi que no existe más eso en la sociedad. Estamos en extinción. Yo a esta altura ya empiezo a pensar en otras magias, no sé. Porque no sé qué pasó. No entiendo. <b>Cuando nos vimos por primera vez, que nos dimos un beso sin hablar, sin decimos hola, en el Club 69, un jueves, hubo algo que me hizo efecto y no puedo explicarlo.</b> Después con el tiempo siempre fue lo mismo, también fuimos creciendo y cambiando. Habían cosas que teníamos cada uno por su lado, que eran claramente incompatibles. Pero después también fue pasando que volvíamos y se rompía la cosa, porque se ve que había algo muy básico o fundamental que nos atraía…</p><p><b>—Los seguía uniendo. </b></p><p>—Eso. nos decía que éramos el uno para el otro y después en la práctica cosas que no eran viables. Yo recién también empezaba con todo este quilombo de la tele, estaba mi primera obra de teatro, mi primera película, también en Verano del 98. Fue muy fuerte para los dos al principio, ella como que no entendía nada, teníamos 20 años, 19. Éramos muy chicos. </p><p><b>—¿Hoy en día qué sentís que es la relación de ustedes dos? </b></p><p>—Y hoy en día hay muchos factores. Todavía me es un misterio eso, todavía me es un misterio ella en un montón de aspectos. <b>Ese magnetismo, ese mirarnos a la cara y sentir que nos conocemos de toda la vida, de otra vida, de otro mundo, no sé de dónde.</b> La piel, obviamente, la atracción sexual, sin duda alguna. Había una química, una piel, insisto, eso hoy en día todavía es un mundo a descifrar y eso me parece clave también en la continuidad, en estos 18 años. También es un bardo todo, es muy difícil, también no creo en la estructura en la que nos montamos como humanos. Creo que esa estructura niega un montón de cosas que tienen que ver con la naturaleza y que hay un montón de la estructura monogámica de hasta que la muerte nos separe, que tiene que ver con estas cosas… </p><p><b>—Más religiosas.</b></p><p>—Oscuras de la religión. Digo oscuras porque son mandatos que parten del miedo, ¿viste?</p><p><b>—Sí, que además te apagan todo. Porque por ahí sucede, pero desde un lugar más orgánico, con errores también, ¿no? </b></p><p>—Sí. La semilla o el germen de todo lo que se va construyendo alrededor del amor, bueno, una estructura. Y obviamente que las relaciones a lo largo de los años van pasando por etapas muy distintas. Pero creo que esencialmente todos empezamos a rodearnos de eso que nos pasa a nivel pasión romántica y el amor y la conexión en todos los aspectos con la otra persona, que lo rodeamos de esas cosas que van en contra o que lo perjudican. No sé cómo explicarlo. Digo, hay algo de mantener el misterio, de no estar en contacto permanente con la miseria del otro que atenta contra eso. Nos aferramos a cosas. “Esto debe ser así”. Sí, pero eso nos hace mal. Habría que replantear un poco cosas, pero bueno, es difícil también. </p><p><b>—Me imagino que estar en un vínculo con una persona que también por tantos años te acompaña, por cómo veo que pensás, debe tener una mentalidad similar a la tuya.</b></p><p>—Sí, somos conscientes. Somos muy conscientes e intentamos construir desde el amor. Siempre.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3NJBTZD2OJDFVOZSN4IQ2FXW2E.png?auth=366cd7bd1570278878856a6c419096b84cca2e7399bbef69df09223b18bc6c7b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Tomás Fonzi con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Saula Benavente revivió su historia de amor con Luis Brandoni y los prejuicios por la diferencia de edad]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/06/saula-benavente-revivio-su-historia-de-amor-con-luis-brandoni-y-los-prejuicios-por-la-diferencia-de-edad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/06/saula-benavente-revivio-su-historia-de-amor-con-luis-brandoni-y-los-prejuicios-por-la-diferencia-de-edad/</guid><dc:creator><![CDATA[Fernando Marín]]></dc:creator><description><![CDATA[Infobae Studio presenta el cuarto episodio de Proyecto 86, conducido por Fernando Marín. En un mano a mano conmovedor a dos meses de la muerte de Luis Brandoni, su última pareja, la guionista, productora y directora, Saula Benavente rompe el silencio: el amor sin importar los 33 años de diferencia, los prejuicios que tuvo que vencer, el pacto de fidelidad con Solita Silveyra en las tablas y la imperdible anécdota de por qué el actor le plantó un almuerzo al mismísimo Robert De Niro]]></description><pubDate>Tue, 07 Jul 2026 14:15:10 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay pérdidas que tardan en asimilarse porque la persona que se fue era, en sí misma, más grande que la vida. Apenas dos meses después del fallecimiento de <a href="https://www.infobae.com/tag/luis-brandoni/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/luis-brandoni/"><b>Luis “Beto” Brandoni</b></a><b>,</b> el nuevo episodio de <a href="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/"><b>Proyecto 86 —el ciclo audiovisual de Infobae conducido por Fernando Marín</b></a> que se estrena cada lunes en YouTube— recibe a<b> Saula Benavente</b>. Hija del célebre escenógrafo Saulo Benavente, directora, escritora y productora, Saula comparte un retrato de intimidad absoluta sobre el hombre con el que convivió y co-creó durante los últimos catorce años de su vida.</p><p>Lejos de los flashes de la leyenda del cine y del peleador político, <b>Benavente describe a un Brandoni de entrecasa, entrañable y ajeno a las dimensiones de su propia popularidad</b>; un hombre que se sorprendía al verse en un mural y que insistía en dejar su teléfono fijo al alcance de cualquiera. Con absoluta honestidad intelectual, Saula confiesa los prejuicios que debió derribar por la diferencia de edad en los comienzos de la relación, repasa el conmovedor apoyo de Solita Silveyra en el último tramo de la carrera del actor y revela anécdotas imperdibles que involucran a figuras internacionales como <b>Robert De Niro y Marcelo Mastroianni</b>, transformando el encuentro en un documento biográfico invaluable y en un homenaje sincero y visceral.</p><p><b>Fernando Marín:</b> Frente a mí hay una mujer supermona que, nada más ni nada menos, acompañó durante los últimos trece o catorce años a un hombre que va camino a ser leyenda, que fue Luis “Beto” Brandoni. Saula Benavente... un apellido que sin duda es rimbombante, porque todo el mundo cree que su abuelo fue Jacinto Benavente, el que ganó el Premio Nobel en 1922. Eso es una mentira. Sin embargo, esto proviene de que su padre, Saulo Benavente —el mejor escenógrafo argentino de todos los tiempos—, era un fantasioso. ¿Es así?</p><p><b>Saula Benavente:</b> Exacto, Fernando. Sí, mi papá fantaseaba mucho, inventaba historias y llegó a decir eso. Pero la verdad es que Jacinto Benavente probablemente podría ser algún familiar de un árbol genealógico que habría que coser con muchas ganas, pero no era mi abuelo. He tenido otros abuelos que no dejan de ser interesantes: el papá de mi papá era un escritor de sainetes, muy amigo de Cátulo Castillo y de todo ese grupo de Boedo<b>. Y más adelante en el árbol tengo familiares cirqueros, devlos circos de carromato.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZEKGT3PFZNEE3PAL3B4JFKHME4.jpg?auth=ffe92dd3136ae686a27aa158eee74545c2c415556f7a98dab9ff48e7fb60dad6&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Con Beto fueron muchos años y yo hoy digo que hubo muchos formatos, distintos momentos y períodos. Nos llevamos muy bien", afirma Saula Benavente" height="1080" width="1920"/><p><b>FM:</b> Esta mujer que tengo enfrente es escritora, productora y guionista. Pero vamos a hablar un poco de esos catorce años al lado de Beto Brandoni. ¿Cómo te llevabas con él? ¿Te llevaba treinta y seis años?</p><p><b>SB:</b> Treinta y tres, no le pongamos más (risas). <b>Con Beto fueron muchos años y yo hoy digo que hubo muchos formatos</b>, distintos momentos y períodos. Nos llevamos muy bien. A mí, por sobre todas las cosas, más allá de la admiración y todo, Beto me divertía mucho. Eso es lo que tenía. Y esa cosa gruñona que tenía, para mí era fabulosa; otros por ahí la sufrían, yo no.</p><p><b>FM:</b> Era gruñón. Me acuerdo de la última cena que tuvimos los cuatro juntos en una parrilla de la Recova, después de la obra que estaba haciendo con <b>Solita Silveyra</b>, <i>¿Quién es quién?</i>. Nos sentamos los cuatro y él levanta la cabeza, mira la pared y dice: “Uy, en el mural estoy yo”. Era una pintura inmensa. No lo podía creer, se sorprendió tanto que se sacó una foto él mismo. Llevaba como ese pedazo de niño, siendo a la vez un actor brutal. Eso era Beto.</p><p><b>SB:</b> Pero mirá, eso de la foto para mí responde a que había un lugar donde él no es que lo negara, sino que directamente no era consciente de su popularidad o de lo que eso significaba. Una semana antes de su internación estuvimos en Punta Cana, con escala en el aeropuerto de Lima. La gente lo paraba para pedirle fotos, y Beto me decía por lo bajo: “Preguntales de dónde me conocen”. Hay otro ejemplo por el que yo siempre me enojaba un poco con él:<b> el teléfono fijo de la casa lo tenía todo el mundo.</b> Era normal que lo llamaran periodistas a cualquier hora, por ahí estábamos durmiendo, y atendía. El celular también lo tenía todo el mundo. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OV2FK2XG7BDPBHZGJ6UZZ57Q2A.jpg?auth=fa5ec461305055ec57c931293307dc8521edd8daeb18ebd775eb2e7824ebd01d&smart=true&width=1920&height=1277" alt=""Una semana antes de su internación estuvimos en Punta Cana, con escala en el aeropuerto de Lima. La gente lo paraba para pedirle fotos", recuerda Benavente (Gaston Taylor)" height="1277" width="1920"/><p><b>FM:</b> ¿Lo extrañás?</p><p><b>SB:</b> Muchísimo. Sí, sí. Es en la cotidianidad. <b>Es en el “uy, tengo que llamarlo a Beto”</b>... A Beto le encantaban los picantes, entonces yo en todos los viajes que hacía me iba a un súper a ver qué picantes nuevos había para traerle. El hecho de no comprar ahora algo picante para él es doloroso. Yo había armado mi vida de acuerdo a sus horarios de teatro, eso es lo loco. Me está costando desarmar esas costumbres.</p><p><b>FM:</b> Yo me di cuenta en algunas salidas al teatro que Solita Silveyra era como un bastón muy importante para él en el escenario, ¿es así?</p><p><b>SB:</b> Solita fue lo mejor que le pasó en el último tiempo. Fue la compañera ideal porque <b>Beto estaba un poquito débil últimamente </b>y tenés que tener una compañera con esa generosidad. Me acuerdo un día que me llama y me dice: “Che, no lo vi bien a Beto ayer”, pero inmediatamente me aclaró: “Yo te voy a decir una cosa, Saula: yo con Beto voy hasta el final; la obra se va a hacer mientras Beto quiera hacerla”. Para mí eso es un acto de amor y de fidelidad tremendo, que habla muy bien de Solita, pero también de lo que generaba Beto.</p><p><b>FM:</b> Tenés 53 años, ¿tenés cerrado el corazón para el amor?</p><p><b>SB:</b> No, nunca. Creo que el corazón ni se cierra ni se abre; uno va por la vida y los amores aparecen. De hecho, Beto apareció en mi vida de una manera absurda, en una fiesta a la que yo no quería ir. Fui a acompañar a mi mamá y a Solita al cumpleaños de 80 de Claudio Segovia. Por un problema de ubicación me ocuparon la silla y terminé en otra mesa, sentada al lado de Beto. Ahí apareció. Mis amigos ahora me cargan y me dicen que después de Beto me toca un jovencito (risas). Yo nunca me había fijado en hombres mayores, no era mi estilo. Venía más del palo del rock —el padre de mi hijo era el percusionista de los Fabulosos Cadillacs— y del cine independiente. Beto era algo muy distinto. Pero lo que me pasó en esos primeros tiempos fue <b>enfrentarme al prejuicio que yo misma tenía y no sabía que existía.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IU6INTZA3VBNBNAY7PBGDGQGYM.jpg?auth=f8878212fb008881a9eb92683d34cb9b8208902fafa4a0b078375467b55ec23b&smart=true&width=1920&height=1277" alt="" Yo, que siempre me sentí una canchera y una moderna, de repente me descubrí llena de prejuicios. A mí me daba vergüenza que me tomara de la mano en la calle por el qué dirán”, cuenta Saula (Gaston Taylor)" height="1277" width="1920"/><p><b>FM:</b> ¿Por los años de diferencia?</p><p><b>SB:</b> Claro. Yo, que siempre me sentí una canchera y una moderna, de repente me descubrí llena de prejuicios. A mí me daba vergüenza que me tomara de la mano en la calle por el “qué dirán”. Pensaba: “Van a decir que esta está con un señor mayor”. Nunca creí que me iba a importar, y me pasaba. Después me di cuenta de que yo no era una conejita de Playboy con un millonario; yo ya tenía 40 años, una vida bien encaminada y no necesitaba económicamente de un hombre. ¿Qué era ese prejuicio? Cosas de la vida. Pero una cosa que me enamoró de Beto es que fue la primera vez en mi vida que me involucré en una relación donde sentí que me abrazaban. No sé cómo explicarlo... era como un “uy, guau, ¿me puedo apoyar acá?”. <b>Alguien que ya tenía la vida hecha y que te daba esa seguridad era maravilloso.</b></p><p><b>FM:</b> ¿Lo celabas?</p><p><b>SB:</b> Era pícaro, muy pícaro. Yo siempre le decía en broma: “Mirá, si me vas a dejar por alguien, <b>me dejás por la Borges</b>; que sea por una reina”. La quiero mucho a Graciela. Trabajaron juntos, se quisieron muchísimo, se coqueteaban y creo que hubieran sido una gran pareja en otra época.</p><p><b>FM:</b> Si tocaras un botón verde en un panel y se reflejara en la pantalla el sueño de tu vida, una meta realista, ¿qué te gustaría que apareciera?</p><p><b>SB:</b> Yo sueño con un futuro o con una tercera edad llena de animales. Eso es lo que sueño. No tengo más ambición que esa: me encantaría tener un burro, Fernando. Muero por tener un burro y unos pavos reales. Con Beto fantaseábamos mucho con eso. Cuando fuimos a tu casa de campo, al volver pasamos mucho tiempo hablando de eso: “Tenemos que tener algo así pero más chico”. Yo siempre le decía: “Beto, tengamos un burro”. Quedó como un juego. Éramos muy amigos de <b>Marisa Strassera</b>, la viuda del fiscal, que tenía un rancho en Cruz del Eje, y siempre le decíamos que se lo íbamos a comprar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TTGZAKRVNRFDPDWDAH66RHXLBY.jpg?auth=e816a1e571ae9a1d463d3f6d32d2de43b5a0ee1f090e507b10e73350001c844d&smart=true&width=1920&height=1277" alt="Fernando Marín recibió a Saula Benavente, última pareja de Luis Brandoni, en Proyecto 86 de Infobae (Gaston Taylor)" height="1277" width="1920"/><p><b>FM:</b> Nosotros hace muchos años que vivimos en el campo, soy un amante de los caballos, las gallinas, los faisanes... y tuvimos una burra, Chita. Se acercaba a la galería y hasta asomaba la cabeza adentro del living, era divina. Así que ya sé qué regalarte <b>cuando cumplas los 60: te voy a regalar una burra.</b></p><p><b>SB:</b> ¡Me vuelvo loca! Nosotros con Beto nos conformábamos con perros porque teníamos dos casas y como dos vidas distintas. En la de él nos levantábamos, nos vestíamos, desayunábamos y leíamos el diario. En la mía salíamos al jardín a darle de comer a las tortugas, a los gatos y adoptamos dos perros: primero una galga, Emma, y hace poco a Sarmiento, un perrito callejero hermoso. Nos conformábamos con eso porque era una fantasía; yo no lo veía a Beto lejos de los escenarios, era imposible llevármelo a vivir a un rancho. Pero es un proyecto que a mí me gustaría hacer en el futuro con quien me quiera acompañar. Con Beto hicimos muchísimo de lo que queríamos hacer, y otras cosas quedaron pendientes, como siempre pasa en la vida.</p><p><b>FM:</b> ¿Sos agnóstica o creyente?</p><p><b>SB:</b> No soy creyente. Soy absolutamente pesimista en relación a la humanidad. Beto no era así, él era mucho más optimista que yo.</p><p><b>FM:</b> ¿Creés que terminamos en polvo?</p><p><b>SB:</b> Sí, creo que sí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7UEGVTDBN5HGVELUWOIWAIK2UQ.jpg?auth=edb3b9e4a880e501d06a421645770639cd15151346ae2f1e11f26008031a0c92&smart=true&width=1920&height=1277" alt="FErnando Marín encabeza el ciclo de entrevistas Proyecto 86 en Infobae (Gaston Taylor)" height="1277" width="1920"/><p><b>FM:</b> Te lo pregunto por las dudas, como somos amigos... Yo ya pedí que cuando a mí me toque, quiero un entierro tradicional: que hagan misa, que lloren, que pongan flores, y a la semana que se junten, hagan un asado, un partido de fútbol y se rían recordándome. Nada de cremación. ¿Vos cómo lo recordás a Beto hoy?</p><p><b>SB:</b> Es muy reciente todavía, pasaron apenas dos meses de su muerte. Todavía no estaba preparada para que se fuera, por más que uno nunca lo está.<b> Pero lo vivo con una gran tranquilidad porque el último año y medio con él fue espectacular</b> en el sentido del acompañamiento y de entenderse. Uno va cambiando con los años y empieza a tener otras necesidades, y creo que nos pudimos acompañar muy bien. Tuvimos el proyecto juntos de la película, que fue lo que más nos unió en estos trece años porque lo pudimos ir concretando. Hay un lugar en mí de satisfacción, de saber que no pude haber hecho más por él.</p><p><b>FM:</b> Para ir cerrando, decime dos cosas: contame la historia con Robert De Niro y por qué tenés en tu mano ese anillo de hombre que gesticulás tanto.</p><p><b>SB:</b> Este anillo es uno de los pocos que no pierdo y que no me saco nunca. Lo usó Marcelo Mastroianni en la película <i>De eso no se habla</i>, de María Luisa Bemberg, donde mi mamá hizo el vestuario. Lo rescaté de la casa de mi mamá donde estaba guardado y a veces me mando la parte diciendo que lo usó él. Y mirá cómo se linkea: una vez vino Robert De Niro a la Argentina y comimos en lo de Beto. Se armó una discusión hermosa entre <b>Lito Cruz, Beto y De Niro</b> sobre quién había sido el mejor actor de todos los tiempos. Lito decía que Marlon Brando, y De Niro decía que no, que él había tenido una mala experiencia trabajando con Brando y que el mejor de la historia era Mastroianni, porque podía hacer comedia y drama perfecto, y Brando no podía hacer comedia.</p><p>Y la otra anécdota que lo pinta a Beto de cuerpo entero es de cuando De Niro vino a filmar la serie acá. Llegó un domingo a la mañana y los directores, <b>Gastón Duprat y Mariano Cohn</b>, lo llaman a Beto y le dicen: “Beto, llegó De Niro y te quiere ver, venite al hotel y almorzamos todos juntos”. ¿Y sabés qué les dijo Beto? “No, yo no puedo, me tengo que ir a comer a lo de Vittorio”. Vittorio era su mejor amigo de toda la vida y todos los domingos comía pasta con él. ¡Le dijo que no a <b>Robert De Niro</b> por ir a comer los pastas con su amigo de siempre! Esa cosa de Beto lo describe entero: era el mismo tipo accesible que daba su teléfono de línea a todo el mundo. Para él, Vittorio estaba primero que De Niro.</p><p><b>FM:</b> Hemos pasado un momento hermoso con una mujer que estuvo al lado de una leyenda en sus últimos trece años. Hasta su nombre es atractivo: Saula. Hija de artistas, escritora y productora. Fue un placer enorme y <b>la gente de </b><i><b>Infobae</b></i><b> lo va a disfrutar muchísimo. Gracias, querida Saula.</b></p><p><b>SB:</b> Gracias por la invitación, Fernando.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZEKGT3PFZNEE3PAL3B4JFKHME4.jpg?auth=ffe92dd3136ae686a27aa158eee74545c2c415556f7a98dab9ff48e7fb60dad6&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA["Con Beto fueron muchos años y yo hoy digo que hubo muchos formatos, distintos momentos y períodos. Nos llevamos muy bien", afirma Saula Benavente]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Lucas Barrios: la enseñanza que le dejó Klopp, su encuentro con Messi en un avión y el asado virtual con Maradona]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/07/lucas-barrios-la-ensenanza-que-le-dejo-klopp-su-encuentro-con-messi-en-un-avion-y-el-asado-virtual-con-maradona/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/07/lucas-barrios-la-ensenanza-que-le-dejo-klopp-su-encuentro-con-messi-en-un-avion-y-el-asado-virtual-con-maradona/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, el ex goleador recordó sus experiencias jugando en destinos tan diversos como Alemania, Rusia, China y Brasil. Sus anécdotas con Leo y Diego]]></description><pubDate>Tue, 07 Jul 2026 05:35:08 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Lucas Barrios</b> nació en San Fernando, provincia de Buenos Aires, el 13 de noviembre de 1984. Se inició futbolísticamente con la camiseta de Argentinos Juniors y luego llevó a sus goles a diversos destinos a lo largo del mundo. En Chile jugó en Deportes Temuco, Cobreloa y Colo Colo. También lo hizo en Alemania (Borussia Dortmund), Rusia (Spartak Moscú), Francia (Montpellier), México (Atlas), China (Guangzhou Football Club), Brasil (Palmeiras y Gremio) y Paraguay (Sportivo Trinidense y Sportivo Luqueño). En Argentina vistió los colores de Tigre, Tiro Federal, Huracán, Gimnasia y Esgrima La Plata, Defensa y Justicia y Patronato.</p><p>A nivel selecciones, el ex goleador adoptó la nacionalidad paraguaya. Con la selección <i>guaraní </i>disputó Eliminatorias, el Mundial 2010 y dos ediciones de la Copa América (2011 y 2015). Ya retirado, comenzó su carrera como entrenador y su primer club fue Sportivo Luqueño de Paraguay, el mismo con el que disputó sus últimos partidos como futbolista profesional. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DZAD34GEWVBFZACSBIZ42ONUAI.jpg?auth=5a5dfae3abb14656c911c946847ea04112b44f591329657c1d495977de1b12c9&smart=true&width=5988&height=4128" alt="Lucas Barrios tuvo una extensa trayectoria como futbolista (Foto Maximiliano Luna)" height="4128" width="5988"/><p><i><b>-¿Sentís que en Argentina no tenés el mismo reconocimiento que tuviste en otros países?</b></i></p><p>-La verdad que acá en Argentina no he jugado por ahí en clubes donde tuve la posibilidad de decir <b>“fui campeón”</b>, como me pasó con Gremio, con Palmeiras, que tengo una identificación, o con Colo-Colo mismo. Sí estuve en Argentinos Juniors, que para mí es la cuna de jugadores que ha sacado Argentina, un semillero. También jugué en Huracán, estuve en Gimnasia, en Defensa y Justicia, que también tengo relación. No me puedo quejar de la carrera que hice. Sí, por ahí capaz que me tocó hacerle goles a la Argentina en su momento (<i>NdR: jugando para Paraguay</i>). Pero siento que acá se me tiene un respeto, siempre la gente me ha dado cariño, porque siempre manifestó que le hubiese gustado verme también en la selección argentina. Sí hay un respeto por todo lo que yo he representado también al fútbol sudamericano. Y sí, por ahí no hay ese reconocimiento a nivel clubes, pero a nivel de mi carrera, a nivel de lo profesional que uno ha sido todos estos años, lo siento.</p><p><i><b>-¿Cómo fueron tus inicios? ¿Dónde naciste?</b></i></p><p>-Nací en un barrio muy humilde, en San Fernando. Éramos ocho hermanos, mi viejo laburaba y casi no lo veíamos. No era fácil y en ese momento teníamos que darnos la mano entre todos para que se pueda dar la posibilidad de que lleguen esos cinco pesos para que yo pueda viajar. Me tomaba el 21, el 47... </p><p><i><b>-¿De esos ocho hermanos jugó algún otro al fútbol?</b></i></p><p>-No, no jugó ninguno después. Mi papá apostó para que yo pueda hacer esa carrera. Después, obviamente con los representantes uno tenía ayuda en ese sentido, pero hasta llegar era un tema. Pero por eso yo les digo a los chicos de barrio que soy de San Fernando y por ahí soy muy reconocido ahí, que confíen, que se puede. A mí no me tocó ir a un colegio que era bilingüe, que tenía esa posibilidad de formarme. Lo terminé, porque el fútbol me ayudó también después a terminar la secundaria para recibirme de entrenador. <b>Pero en el fútbol encontrás un montón de cosas. Y la cultura que te da el fútbol también a nivel internacional es muy buena, porque de empezar en un lugar humilde terminé volviendo con cuatro o cinco idiomas. </b></p><p><i><b>-¿Eso es una excepción o es una regla? Porque hay muchos jugadores que la rompieron en Europa o en distintos lugares del mundo y por ahí no hablan otros idiomas. Incluso Messi dijo hace poco que se arrepentía de no haber estudiado inglés. ¿Vos qué idiomas sabés?</b></i></p><p>-<b>Alemán, que para Klopp era una regla, no una opción. </b>Trabajamos muy bien en conjunto varios años y me exigía (el idioma), para la comunicación con mis compañeros, con él mismo. Y después yo me di cuenta que el trato era diferente cuando vos te comunicás directo, porque cuando te comunicás a través de una tercera persona no sabés cómo le llega. Entonces ya después me comunicaba y era espectacular. </p><p><i><b>-¿Vos llegás a Alemania, al Borussia Dortmund, está Klopp y te dice: “Escuchame, para jugar tenés que aprender el idioma”?</b></i></p><p>-Sí, y un día obviamente que me da indicaciones y yo iba para cualquier lado. Iba para adelante, iba para atrás o así...una puteadas me comía, en alemán, no entendía nada todavía (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3VPEQSFGSJDQLESA7C6RLOIWEU.jpg?auth=34bd08e83001d7b5665d026c1a28964a81eac5a721c77b462021220c23cabd00&smart=true&width=5424&height=3900" alt="Lucas Barrios se lanzó el año pasado como entrenador (Foto Maximiliano Luna)" height="3900" width="5424"/><p><i><b>-Pero te dabas cuenta</b></i></p><p>-Me puteaba, hasta que me adapté y el tipo me dijo: “Tenés que ir por acá, elegí ese camino”. Porque como decís vos, uno toma la opción de no y otro de sí. Y terminé dando entrevistas (en alemán) al tercer año que me voy. Me acuerdo que <b>Beckenbauer</b> me había hecho una última entrevista en el último partido mío, que Klopp me dice: “Por la carrera que hiciste en el club, por los goles que nos diste, por los títulos que ganamos, vos merecés -yo ya estaba vendido al fútbol chino- despedirte de tu gente”. Ahí ya estaba jugando <b>Robert Lewandowski</b>. Porque ese último año empezó a jugar Robert, cuando yo me lesioné en la Copa América. Al principio jugábamos los dos juntos, pero después se ganó él la titularidad. Y ese último día me dice Klopp:<b> “Vas a despedirte de tu gente. Por más que sea visitante, la gente va a venir y quiero que vos te despidas jugando”</b>. “Está bien, muchas gracias”, le dije. No me lo esperaba, porque venía sin ritmo. <b>Una suerte ese día... me llevé la pelota, hice un hat-trick. Parecía soñado</b>. El técnico de la selección no me había citado, todo el mundo diciendo: “¿Cómo no lo citan? Hizo tres goles". Claro, nadie sabía, estaba sin continuidad. Nosotros teníamos un equipazo. Entonces, hago tres goles y me dice, a propósito, Beckenbauer: “Lucas, ¿por qué no estás jugando? Hiciste tres goles.. “. Nadie sabía que yo me iba. Entonces, después del partido, me agarra Klopp y me dice: <b>”Tenés que declarar que te vas, porque es un problema para nosotros". </b></p><p><i><b>-¿Esto estamos hablando no en un programa, sino en el estadio? </b></i></p><p>-Ahí hice tres goles de visitante. Después me hicieron la despedida de local, que me despidieron, los saludé a los hinchas. Ahí me venden al fútbol chino y me quedó esa situación, que la última entrevista la hice con Beckenbauer. Ahí él trabajaba en un programa de la señal Sky. Ahí sentí que aparte de haber realizado lo que hice en el deporte, que la gente nos reconoce mucho por eso, también le puedo dar algo cultural al club. Porque hoy voy y puedo hablar con el presidente, con los jugadores. </p><p><i><b>-El alemán es un idioma jodido, ¿cómo lo aprendiste allá?</b></i></p><p>-Con un traductor. Después fui a Francia, a China, a Rusia. Ahí ya no aprendí. Dije: <b>“No, voy a aprender el inglés, que se maneja en todos lados”</b>. Después sí el portugués, y algunas poquitas cosas por respeto para el presidente chino, el ruso, sí. Pero después dije: “Basta” (risas).</p><p><i><b>-Contame un poco cómo fue lo de China</b></i></p><p>-Yo venía de Jürgen (Klopp), que era muy estructurado al cien y llegaba a China y por ahí nos costaba tener vestuarios, había un proceso de cambio. Había venido Marcello Lippi, el italiano, como entrenador. Fue Darío Conca, estaba yo, había dos brasileños más, y se estaba armando el proyecto. Fuimos campeones, nos fue rebién. <b>Pasa que duré un año y medio, no quise estar más. Me adapté, pero estaba solo.</b> Imaginate que tenés que llamar, hay once horas de diferencia. Acá en Argentina era de noche y allá yo estaba viviendo el día. Entonces cuando quería hablar con alguien, acá recién se despertaban, y yo ya me tenía que ir a dormir, porque al otro día entrenaba temprano. </p><p><i><b>-Cuando decís “tenía que hablar”, ¿qué apoyo tenías acá, a quién llamabas?</b></i></p><p>-Llamaba a mis hermanos, mi familia. A mi hijo no le podía hablar en ese momento, porque ya se iba al colegio al otro día, se iba a dormir. Era muy jodido. Pero todo el mundo te dice: “Bueno, sí, no nos quejamos, porque nos da una posibilidad de estar bien económicamente”, pero emocionalmente cuesta. Después te dicen: <b>“Bueno, andá a mirar home banking”</b>. No, no es así, cuando estás allá, lejos de todo, no es fácil. Pero no me quejo, porque he venido de una familia muy humilde, que hoy, gracias a Dios, por el esfuerzo que uno ha hecho y, y mucha gente de mi familia me acompañó en este proceso, hoy estamos bien y gracias a Dios las cosas van mejorando. Entonces, eso quiere decir que el esfuerzo valió la pena. </p><p><i><b>-¿Con cuántos años de contrato te fuiste a China?</b></i></p><p>-Cuatro años. Cobré hasta donde trabajé, después me compran los rusos. Seguí con el contrato en Rusia. En Rusia jugábamos la Europa League, estaba cerca de Europa... Ahí estuve un año y medio más y después me fui a Francia. Pero China era cambiar todo. Aparte me dio la posibilidad de conocer a Lippi, y hoy que estoy en esta profesión de entrenador, tuve la posibilidad de ver cómo trabajaba, cómo se manejaba... es un campeón del mundo (<i>NdR: con Italia en 2006</i>). La única mala fue cuando llegué, que me dijo: <b>“Lucas ustedes fueron los que nos dejaron afuera” </b>(risas). Se refería al Mundial 2010 (<i>NdR: el partido entre Paraguay e Italia</i>), y venían de ser campeones en 2006. Y ahora era mi entrenador. Imaginate, llegar y cuando me recibe me dice eso... Igual Marcelo muy bien, muy buena gente, un señor. </p><p><i><b>-¿Y en Rusia cómo lo pasaste? ¿Tenés alguna historia?</b></i></p><p>-Tengo una historia que te vas a morir, con (Héctor) Bracamonte. Vamos a comer un día a un restaurante argentino y miro a alguien tocando la guitarra, no se si estaba con el <i>Chaco </i>Insaurralde, y vemos ahí, y ¿quién estaba? Bracamonte, un fenómeno, la verdad. Son esos locos lindos que te cruzabas. Y la otra que me pasa es cuando empieza la guerra entre Ucrania y Rusia. Estábamos más o menos por mayo, voy a comer a un restaurante con mi gente y de repente vemos camiones, con bombas, tanques, todas estas cosas. <b>No sabés el susto que me pegué. Lo llamo al traductor y le digo: “Escuchame, ¿qué está pasando acá?“. Porque encima te mandaban, así como en Europa ahora, alertas de guerra todo el tiempo. Y me dijo: ”No pasa nada en Moscú. Es porque mañana es el Día de la Victoria, entonces van a desfilar y todo esto". Pero a unos cuantos kilómetros está Donetsk, entonces ahí cerca está la guerra. Entonces, yo me cagué todo. Dije: “Mañana no vamos, nos vamos a la mierda”. Pero me tranquilizó, me dijo: “Tranquilo, no pasa nada”.</b> Y no pasó nada. Pero mirá lo que pasa hoy. Después me terminé yendo a Francia. Otra vida, obviamente. </p><p><i><b>-Hablemos de Messi, vos jugaste contra él, contame un poco de eso</b></i></p><p>-<b>Leo es un fenómeno. A mí siempre me dio un respeto muy grande en la cancha, porque lo he enfrentado muchas veces y he cambiado camiseta con él. Tengo dos camisetas de él.</b> Cuando yo jugaba en Francia, me iba de Argentina a Barcelona. Y un fin de año, después de las fiestas, me lo cruzo a él en el avión. No lo quise molestar, pero cuando me levanto a la mañana y lo veo en el baño dije “esta es mi oportunidad”. Lo saludé y me dijo: “Lucas, ¿cómo estás?”. Ahí respiré, me reconoció por lo menos, la puta madre (risas). Y ahí nos sacamos una foto con mi hijo. Después de ahí siempre quedó buena onda. Y lo enfrenté en la Copa América y hubo una situación ahí en el empate 2 a 2 entre Paraguay y Argentina. Hago el segundo gol y medio como que después el partido se picó. Y después, ¿con quién nos toca la semifinal ese año, en 2015?: con Argentina. Íbamos 5 a 1 y le digo: <b>“Leo, dale, boludo, paralos a los pibes, que ya está“</b>, le digo. Y me dice: <b>”No, no, nosotros jugamos siempre igual". Re competitivo. “Nosotros no cargamos a nadie”,</b> me dice. No sé qué pasó el partido anterior que alguien lo había cargado. Entonces, ¿sabés cómo estaba? Arriba de la moto. Y gracias a Dios nos perdonó, porque se nos habían desgarrado dos a nosotros y nos habían expulsado a uno. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LDOG2XH4XFDNBPXCN7U6HWQIME.jpg?auth=1dc96ad3282e05355600e3f4f453f9bd160778c8449a777305fe13bd0df0d530&smart=true&width=6036&height=4044" alt="Barrios conoció a Maradona en Emiratos y después Diego lo dirigió en Gimnasia y Esgrima La Plata (Foto Maximiliano Luna)" height="4044" width="6036"/><p><i><b>-Contame tus experiencias con Diego, ¿hubo una en Dubai?</b></i></p><p>-Me acuerdo que fuimos con los rusos, el presidente del equipo lo quería conocer. Me querían usar de puente para conocerlo. Yo tenía al profe, Claudio Borges, que lo entrenaba (<i>NdR: cuando Maradona estaba en Emiratos Árabes</i>). Entonces le digo: “Claudio, por favor, haceme la reunión con Diego, que lo quiere conocer el presidente, no sé qué”. Teníamos que ir de Abu Dabi a Dubái, era una hora y media, y el presidente no iba a ir. El tipo era dueño de un banco, a Moscú llegaba en helicóptero. <b>Pero era “Diego, Diego, Diego, Diego”... todos querían conocerlo. </b>La cuestión es que fuimos nosotros, le regalamos una camiseta del Spartak al Diego. Pero en ese transcurso de ir a verlo, de hablar con él, ya no hablaba con el profe yo, hablaba con él, un cagazo... mandarle un mensaje a Diego por WhatsApp era... “Diego, ¿cómo estás?“, ”¿Qué hacés, Luquitas? Me dijo Claudio que hablaste con él"... un fenómeno. Te juro, cuando llegué ahí, nos atiende primero el chofer, que estaba ahí afuera, y dice: “Ah, ahí lo llamo a Diego”. <b>Bajamos, viene, ahí me saco una foto en la puerta de la casa con Diego. El tipo me atendió en chancletas, no le importó nada. Después nos mostró todo, la cancha de futbol tenis, todo lo que tenía.</b> El presidente no fue al final, porque estábamos en Abu Dabi, fui yo con Tino Costa y un kinesiólogo de Diego. El tipo dijo “no, no voy a ir hasta allá”. A nosotros nos atendió re bien. Nosotros estuvimos máximo cuarenta y cinco minutos, una hora, y nos fuimos, no lo queríamos molestar. En 2019, yo estaba acá en Argentina, en Huracán, y me llama. “¿Cómo estás, Lucas?“. Me quedaban seis meses en Huracán. Yo había dado vuelta una situación, que había errado un penal y después la doy vuelta en un clásico, que le hago un gol a San Lorenzo. <b>Me llama: ”¿Me vas a decir que no de vuelta? Estoy en Gimnasia, venite". Para qué... me mató. </b></p><p><i><b>-Tuviste que ir</b></i></p><p>-Y gracias a Dios que fui. La última etapa, que no estaba bien, pero con nosotros se sentía pleno. Para mí lo que lo jode a él ahí es la pandemia, que lo alejó. </p><p><i><b>-¿Y terminaste teniendo un vínculo con él?</b></i></p><p>-Sí. En la historia con Diego, estando en pandemia, domingo, nos mandaba fotos que se estaba haciendo un pescadito, algo a la parrilla, él siempre bien arreglado. El pibe que estaba con él siempre nos mandaba (las fotos). Entonces, domingo al mediodía, sonaba el teléfono: Diego. Uh, la puta madre. Claro, él quería que lo acompañemos. Yo un día estoy así, haciendo un matambre a la pizza.<b> Y me dice: “¿Y qué estás tomando vos? No me digas que estás tomando agua". “No, Diego, estoy acá haciendo el fuego”, y me responde: “Soy tu entrenador, pero a mí no, eh” (risas). “Traete una copa de vino, vamos a brindar”, le dije. Estábamos con otros compañeros, </b><i><b>Fatura </b></i><b>Brown, Paolo Goltz, el </b><i><b>Bocha </b></i><b>Licht... varios jugadores que compartíamos así, y de esa manera estábamos con él.</b> Y después, cuando iba a venir un día de la semana, nos dice el doctor: “Che, va a venir Diego”. Claro, a nosotros nos había agarrado el COVID en un momento a quince. Nos había liquidado. Y veníamos bien, ¿viste? Y viene Diego y dice el doctor: “Reunión, media hora”. Que no lo podemos tocar, que esto, que puñito a Diego, nada de contacto con él. Ustedes saben que si lo tocamos o le hacemos algo, somos boleta todos acá. O sea, imaginate, se contagió acá y le llega a pasar algo. Vos imaginate, te juntás con él y lo contagiaste, salís en todos lados, te matan acá. Llega el tipo en una camioneta, todos con barbijos. <b>Hace así, a los abrazos empezó, a los besos (risas). Media hora nos estuvieron explicando lo del COVID, lo del contacto y él llegó a los besos. Eso es lo que tenía Diego. </b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XHNSRIIZPRHN3ICP6KCNIJDOUE.png?auth=f4f91dac9d3aa303f3d8160856891e8a9a0cbeec98708f4a147b01a37bdcc94d&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Adriana Brodsky abre su historia más íntima: el fenómeno de la fama, las propuestas indecentes y la paz que encontró a los 70]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/07/adriana-brodsky-abre-su-historia-mas-intima-el-fenomeno-de-la-fama-las-propuestas-indecentes-y-la-paz-que-encontro-a-los-70/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/07/adriana-brodsky-abre-su-historia-mas-intima-el-fenomeno-de-la-fama-las-propuestas-indecentes-y-la-paz-que-encontro-a-los-70/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la actriz repasó el camino que la llevó de una infancia de carencias a convertirse en una de las grandes figuras de la televisión argentina. Habló del impacto de la popularidad, de los aprendizajes que le dejó su carrera y explicó por qué hoy prioriza el bienestar, la familia y una vida más tranquila]]></description><pubDate>Tue, 07 Jul 2026 05:33:44 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Para mí el tema de los hombres fue algo natural, porque lo padecí siempre. Se padece cuando es con tanta insistencia y tanta gente. No es de vez en cuando: es todos los días, todo el día”, recordó <b>Adriana Brodsky </b>al repasar su vida, la fama y sus vínculos en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de <b>Infobae</b>.</p><p>Actriz, exvedette y bailarina, Brodsky alcanzó una enorme popularidad durante la década de 1980 como “La Bebota” o “La Nena del Manosanta”, el recordado personaje que interpretó junto a <b>Alberto Olmedo.</b> Se convirtió en una de las históricas “Chicas de Olmedo” y en uno de los rostros más emblemáticos de la televisión argentina de esa época. También integró el elenco de <b>Jorge Porcel</b> y participó en los exitosos programas creados por <b>Gerardo Sofovich.</b></p><p>Con más de cuatro décadas de <a href="https://www.instagram.com/adrianabrodskyoficial/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/adrianabrodskyoficial/?hl=es"><b>trayectoria</b></a> en televisión, teatro y cine, supo reinventarse sin alejarse por completo del mundo artístico. En los últimos años combinó sus participaciones en los medios con un emprendimiento gastronómico familiar en Buenos Aires, pero comenzó a elegir con mayor libertad los proyectos de los que quería formar parte.</p><p>Hoy atraviesa una etapa de mayor equilibrio personal y profesional. Prioriza el bienestar, disfruta de una vida más tranquila y prepara su regreso al teatro en <b>Punta del Este</b>. En esta entrevista repasó el costo de la popularidad, habló de los excesos de una época, de sus relaciones sentimentales, de la familia y de las decisiones que la llevaron a encontrar una paz que, asegura, ya no está dispuesta a perder.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EI3ZJAPVJFACVI6N5X5GZD4ADQ.JPG?auth=bc545a13cabadb53745fe92beeb95c96448a6aa6e432e87d4585b952b65e3f84&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Adriana Brodsky: "Nunca quise ser actriz, ni modelo, ni famosa. Yo quería tener una familia". (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Hablas de tu edad vos? </b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Qué edad tenés ahora? </b></p><p>—70 y en diciembre ya cumplo años. </p><p><b>—¿Qué tipo de vida estás llevando ahora? ¿Estás trabajando o estás jubilada ya? </b></p><p>—A esta edad me gustaría tener una vida mucho más tranquila. Pero siempre estoy con sueños y proyectos porque a veces aparecen los proyectos cuando menos te imaginás. Hace un tiempo era el restaurante, ahora es una obra, una comedia que voy a hacer. Voy a debutar en Punta del Este en agosto. Y después aparecen propuestas y esas propuestas la verdad es que son lindas. Además aparecen propuestas que no tienen nada que ver con el medio porque viste que este medio te abre las puertas para un montón de cosas. Aparecés en lugares o en niveles sociales donde nunca te podrías imaginar y te requieren para cosas que tampoco te podrías imaginar. Y están ahí las propuestas servidas en bandeja. </p><p><b>—¿Pero seguís aceptando?</b></p><p>—Algunas sí y otras no. Antes, por ejemplo, <b>aceptaba todo por temor a quedarme sin trabajo</b>. Y ahora, bueno, estoy un poquito más selectiva, porque priorizo mucho el tema del descanso, de disfrutar con mi familia o disfrutar con amigos. Eso requiere también de que no me puedo acostar a las tres de la mañana después de un asado, unos vinitos y todo eso (risas).</p><p><b>—¿Vos seguís trabajando por necesidad o porque te gusta? </b></p><p>—Las dos cosas. Yo tengo que trabajar porque yo sola me pago todo. </p><p><b>—Sos autosuficiente. </b></p><p>—Sí, hace muchos años. Te diría que desde los seis años, más o menos. Porque a los seis años aprendí que hay que trabajar, hay que ayudar. Conviví en una situación de familia donde se necesitaba aportar. En esa edad, ¿qué aportás? Cuidar a tu hermanito, hacerle la comida, limpiar la casa. Después, a medida que van pasando los años, te das cuenta que las necesidades de tu casa implica que vos te vayas a trabajar a una corta edad. Ya a los 13 años empecé a trabajar de cualquier cosa. </p><p><b>—Además de que arrancaste de muy chiquita, has hecho una carrera impresionante. Y fuiste dueña de una fama muy importante en Argentina porque no podías ni salir a la calle. ¿Cómo fue que arrancaste? </b></p><p>—Yo empecé a los 13 años, casi 14, a trabajar en donde podía, en un bazar, en una agencia de turismo. Por supuestos, que eran trabajos acorde a mi edad. Acorde a esa edad, ¿qué es? Sos un che pibe. A medida que iba pasando el tiempo, veía que podía tener otro tipo de trabajos, hasta que fui promotora. Y cuando empecé a ser promotora empezaron a ofrecerme trabajos que estaban relacionados con la publicidad. Entonces, empecé a ser modelo. Hacía comerciales y ganaba una plata impresionante. Yo que estaba, no te digo muerta de hambre, pero necesitaba de todo. No tenía zapatillas, no tenía por ahí una rica comida... Siempre todo lo compartíamos mamá, mi hermano y yo. Y empezaron a aparecer todas esas propuestas donde yo podía regalarle algo a mi mamá o comprarme ropa. Pero sobre todo ayudar a mi mamá. Y de pronto aparece una propuesta sin buscarlo, te digo sinceramente, porque <b>mi sueño no era ser modelo, ser actriz ni ser famosa. Yo quería tener una familia, ese era mi sueño</b>. Después cambió todo. Pero bueno, ese era mi sueño (risas).</p><p><b>—¿Después cambió tu sueño? </b></p><p>—El tema es que la vida te va mostrando otros caminos. En un principio pensás que por ahí la vida es solamente un objetivo y después te das cuenta que tenés dos millones de objetivos en la vida. </p><p><b>—Aparte vos lograste cosas que tal vez no habías ni siquiera imaginado en tus comienzos. Trabajaste con los número uno de la Argentina en lo que es teatro y televisión.</b></p><p>—Con los mejores. He tenido la dicha de trabajar con los mejores y con esos personajes donde por suerte es una bendición sentir que soy conocida en otros países por la gente que trabajó conmigo. Mejor dicho, que yo trabajé con ellos. La gente me reconoce en otros lugares y decís: “Gracias a estos grosos, a estos comediantes o capos cómicos, yo llego a un país y me reconocen”.</p><p><b>—¿Tenías fanáticos que hacían locuras por vos? </b></p><p>—Sí, <b>había muchos locos que a veces me daban miedo. </b>Era una época donde el periodismo se subía a los árboles, pasaba los muros. Me pasaba mucho en las temporadas, si alquilaba una casa, detrás del muro estaba todo lleno de fotógrafos. Era una cosa...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3RAKO2CKAFGMBNQMA3MUCGK7WY.JPG?auth=bcdc88eea558688e4d595163db5a5a1dbf4c424e4fe41b915d9852b494319c03&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Hace 10 años que no salgo con nadie", admitió Adriana. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Cómo fuiste vos con los hombres en general y cómo sos actualmente? Porque siempre fuiste un ícono sexual, estabas en la tele con Olmedo. ¿Cómo fue eso? </b></p><p>—Mira, fue muy raro porque cuando era chiquita a los 12 años nadie me miraba. Yo tenía mis amigas que tenían chicos que querían salir con ellas, pero a mí nadie me daba bolilla y yo sufría mucho por eso. De verdad te lo digo, amigas y primas…</p><p><b>—Sos como la historia de Patito Feo, que después se vuelve diosa. </b></p><p>—Más que Patito Feo, creo que era una urraquita fea, porque ni siquiera existía dentro de un baile. Antes se estilaba mucho el tema de ir a bailar a la casa de una... </p><p><b>—Los malones. </b></p><p>—Claro, tal cual. Y realmente yo padecía mucho de eso, hasta que de pronto dije: “Bueno, va a tener que ser así toda mi vida”. Y de los 13 a los 14 años hubo un cambio en mí físicamente. Que ni yo me reconocía.</p><p><b>—Te desarrollaste, digamos. </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Si tuvieses que describirte, ¿qué tenías? ¿Pechos prominentes, buena cola? ¿O todo? </b></p><p>—No, para mí era un conjunto de todo. Porque nunca fui de tener lolas ni tampoco un trasero que digas: “¡Guau, qué cosa increíble!”</p><p><b>—Eras armoniosa. Pero algo tenías, Adriana. </b></p><p>—Doctor Rulo. Yo le voy a explicar algo (risas). Nunca lo supe. ¿Por qué? Porque siempre fui bastante objetiva y me daba cuenta que había chicas que eran divinas. Divinas de verdad. Pero evidentemente, después de tantas décadas, hoy pienso que evidentemente lo mío no pasaba tanto por la belleza, sino por el carisma quizás o por algo que tiene que ver con lo energético o la armonía. No lo sé. Yo me crie con mujeres hermosas, porque siempre fui modelo, estuve con mujeres hermosas y admiro la belleza. </p><p><b>—¿Te encaraban mucho? </b></p><p>—Las 24 horas. Todo el tiempo. De cualquier edad, de cualquier extracto social, de lo que sea. </p><p><b>—¿Te iban a buscar al teatro, te esperaban en la salida del teatro?</b></p><p>—Antes de ser famosa, mucho más, te diría. Porque cuando fui famosa me seguía el público y los que por ahí querían salir conmigo tenían más cuidado. </p><p><b>—¿Te hacían regalos? Porque se estilaba en esa época. Viste que el hombre siempre le gustó </b><i><b>billetear</b></i><b>. </b></p><p>—Sí, pero por ahí aparecían flores en el camarín o te avisaban: “Mira, tal persona quiere salir con vos”. </p><p><b> —¿Nunca ligaste, por ejemplo, un diamante?</b></p><p>—No, la verdad que no (risas). Pero <b>te puedo asegurar que los pretendientes que he tenido eran sumamente importantes.</b> Ni te imaginás. Y no te lo voy a decir...</p><p><b>—¿Hay algún presidente entre esos pretendientes? </b></p><p>—Te dije muy importantes. </p><p><b>—¿Vicepresidente? </b></p><p>—No. Te dije que no te lo voy a contar.</p><p><b>—¿De la farándula? ¿Famosos? </b></p><p>—Muy, pero muy, muy famosos. Muy famosos. Lo que pasa que cuando estás en un lugar así te aparece la propuesta de este país y de otros países también. Y te sorprende eso. Yo no estaba preparada para tanto. </p><p><b>—Pero te has divertido, me imagino. ¿Lo disfrutaste? ¿Eras una mujer que te gustaba salir con hombres y tener aventuras? </b></p><p>—No, la mayoría de las veces he estado de novia. <b>Para mí el tema de los hombres fue como algo natural, porque lo padecí siempre</b>. O sea, no tuve que ser famosa para tener pretendientes. </p><p><b>—¿Por qué decís: “Lo padecí”? </b></p><p>—Porque se padece cuando es con tanta insistencia y tanta gente. O sea, no es que de vez en cuando, es todos los días y todo el día. </p><p><b>—¿Te encaraban todas las personas con las que tratabas?</b></p><p>—Sí, exactamente.</p><p><b>—Ahora, ¿estás de novia ahora? </b></p><p>—No. Hace 10 años que estoy sola. </p><p><b>—¿Y cómo te va ahora con los hombres? </b></p><p>—Me va bien en la medida que no tenga nada que ver con ellos. O sea, siempre tuve problemas cuando me puse en pareja. No es que esté en contra de la pareja, ¿eh? Pero lo que pasa es que ya a esta edad las cosas también van cambiando. No es lo mismo tener 20, 30, 40, incluso 50, ¿entendés? A los 70 es como que... Al menos a mí.</p><p><b>—Pero cada tanto, ¿chongueás un poquito con alguno o no? </b></p><p>—Hace 10 años que no salgo con nadie porque la persona con la que salga me tiene que llegar mucho. No sé si estar enamorada, pero me tiene que gustar.</p><p><b>—¿Y no extrañás un poquito salir con alguien? </b></p><p>—No, no extraño. </p><p><b> —Te retiraste, Adriana, ¿cómo te vas a retirar? </b></p><p>—No, ¿qué es retirarse? Yo la paso bárbaro, Rulo. Yo estoy muy bien en esta vida, porque además, hago lo que siento y lo que tengo ganas, ¿entendés? Yo no voy a estar saliendo con una persona porque me gusta más o menos. Yo voy a salir con una persona y le voy a sacar jugo por donde sea. Pero tiene que gustarme. No puedo estar con una persona de la que diga: “Está bueno, pero no sé”, “Esto no me gusta tanto”. No, me tiene que gustar todo. Nada de lo que apareció durante todo este tiempo fue así. No encuentro hoy lo que me gustaba hace 30 años atrás. Antes me gustaba una cosa y ahora me gusta otra cosa. </p><p><b>—¿Qué te gusta? </b></p><p>—Tiene que haber un contacto, una cosa milagrosa, ¿entendés? De pronto que hay algo con esta persona que me une, que tengo ganas de hablar, ganas de estar, ganas de seguir la conversación. Decir: “Me gusta”, “¡Qué buena mirada!”, “¡Ay! A ver esto o lo otro!” </p><p><b>—De a poquito, progresivo, va despacio... </b></p><p>—Sí. Bueno, pero no me pasa. Avanzo hasta ahí. </p><p><b>—¿Beso, sí? </b></p><p>—No, tampoco. Porque todo me parece como muy importante. Antes le daba un beso a… Decís: “¡Ay! Me gusta, sí, mua, mua, mua”. Ahora no. Estoy muy tranquila. </p><p><b>—Para mí ahora cuando hagas la obra en Punta del Este nace el amor nuevamente.</b></p><p>—Me encantaría. O sea, no es que estoy cerrada a la idea. El tema es que no aparece la persona indicada. </p><p><b>—Para mí te tenés que poner ese chip. ¿Viste que se ponen ahora? </b></p><p>—Sí, lo tengo el chip. </p><p><b>—¡¿Y?!</b></p><p>—Y no te puedo contar, Rulo, cosas tan íntimas. Hay cosas que no las vas a saber. No corresponde (risas). </p><p><b>—¿En cualquier momento damos la noticia a los medios que Adriana está de novia?</b></p><p>—No, para tanto no. Porque eso significaría que en este momento tendría que estar teniendo una relación y no está sucediendo. De verdad no la tengo. Pero ya pasará. Tengo una vida tan linda, estoy tan feliz. ¿Y sabés qué? Tengo algo que hacía años que no me pasaba. <b>Tengo una paz interior, pero una paz que me acaricia todo el día esa paz. </b></p><p><b>—¿Sentís que los hombres un poco te quitan esa paz cuando estás en pareja? </b></p><p>—Totalmente. Me vuelven loca.</p><p><b>—¿Qué te hacen? </b></p><p>—Nada, me vuelven loca. “¿Y qué hacés?" “¿Dónde vas?" Es como marcar tarjeta. “Hay que hacer esto, hay que hacer lo otro”, “¿Y por qué esto?" Y no. Se terminó. </p><p><b>—¿Son celosos cuando están con vos?</b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Pero vos le das motivos?</b></p><p>—Mira, yo no doy motivos porque soy muy consciente de lo que significa estar en pareja y no ando con ese tipo de tonterías de dar celos o todo lo contrario. Siempre trato de ponerme un poco en el zapato del otro. Entonces, por eso, no pido perdón porque no hago cosas como para pedir perdón.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WO5IBKCZGVAC3NFY5JEIVFNALE.JPG?auth=e0bd8c517b1de724e4ce0ceeaae3420de7e34d746e09704a25a56ebf7520227d&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Me respetaron mucho más en este medio que en la vida", confesó la actriz en diálogo con Rulo. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿En ese momento ganabas buen dinero?</b></p><p>—Sí, mucho. </p><p><b>—¿Pudiste comprarte tu casa?</b></p><p>—Sí. </p><p><b>—Recién me contaste que necesitabas seguir trabajando. </b></p><p>—Sí, claro. Yo no me quejo para nada, pero tengo que seguir trabajando. Pero no como antes, que no paraba un segundo. Fue una época donde yo trabajaba de lunes a lunes. No tenía un solo día de descanso y me la bancaba, porque tenía 20, 30, 40 años. Pero a esta altura de la vida elijo un poco de tranquilidad y lo necesito. Trabajo y me gusta, me gusta interactuar con la gente, conocer gente. Pero tampoco me gusta ya la locura que viví durante tanto tiempo. O sea, estoy tratando de tener una especie de equilibrio como para seguir con buena onda y también mimarme un poco mi edad, mi cuerpo y mi psiquis.</p><p><b>—¿Alguna vez dijiste: “Las cosas fáciles nunca las tuve, por eso soy agradecida”? </b></p><p>—Sí. Voy a estar en el cielo tocando el arpa y voy a estar cantando: gracias, gracias a todos. Porque es un agradecimiento eterno, Rulo. </p><p><b>—¿Dijiste públicamente: “Yo nunca quise ser actriz ni modelo. El medio casi me eligió mágicamente”?</b></p><p>—Sí, es verdad. Totalmente. Fue servido en bandeja. Como te dije hace un ratito, no es que era la más linda, es que estaba en el lugar perfecto. Y la gente que me llevó a este programa de Gerardo, que fue fantástico el personaje que me dio, se juntó justo con un comercial que había sido todo un tema... Fue un problema nacional porque lo censuraron el comercial. Entonces, se armó todo un lío…</p><p><b>—¿Por qué lo censuraron? </b></p><p>—Porque estábamos con traje de baño. </p><p><b>—¿Mostrabas la cola?</b></p><p>—Sí, pero no era como ahora, que ahora por ahí se usa un hilito. Antes era un bikini normal, ¿entendés? No era tampoco… Entonces, se juntaron esas dos cosas. </p><p><b>—Igual Olmedo era bastante zarpado, ¿no?</b></p><p>—Para mí no. Lo que pasa es que la gente nunca lo conoció como nosotras lo conocimos al Negro. Nosotras conocimos la interna, el ADN de él. Y te digo que muy poca gente tuvo el don de gente que tuvo el Negro con respecto a las mujeres. Ha respetado muchísimo a todas las mujeres, nos consta. Y hablo por todas porque yo sé que todas van a decir lo mismo. </p><p><b>—¿Y no te respetaron en algunos lugares a vos en algunos trabajos? </b></p><p>—Me respetaron mucho más en este medio que en la vida. Por eso separo lo que fue mi vida antes y después del trayecto que tuve en este medio hermoso. Acá me respetaron muchísimo más. Antes, cuando no era famosa, era todo un delirio.</p><p><b>—¿Has tenido propuestas indecentes? </b></p><p>—Sí, siempre. </p><p><b>—¿Te ofrecieron sexo por dinero?</b></p><p>—Sí, siempre. Antes de ser famosa y después también. Pero también es un tema normal, que yo lo tomo con mucha normalidad porque aparecen esos personajes que no los puedo crucificar porque es un tema de ellos. No es un tema mío.</p><p><b>—¿Te genera nostalgia pensar en todo eso que viviste? Porque había pocos canales, las obras eran exitosísimas, todos eran megaestrellas. Ahora hay muchos tipos o escalas de famosos. En ese momento, si eras famoso, eras uno de los personajes más importantes de la Argentina. </b></p><p>—No te creas, había y muchos. Cuando yo empecé a trabajar en el programa Sofovich, <i><b>La peluquera de Mateo</b></i>, todos eran grosos. Estaba <b>Darín</b>, <b>Susana</b>, <b>Mirtha</b>. Lo que pasa es que todos tenemos 100 años ahora, pero había mucha gente re grosa. </p><p><b>—¿Y te genera nostalgia? </b></p><p>—Me genera mucha nostalgia porque hay un montón de cosas que me hubiera gustado cambiar en mi vida. <b>Hay cosas que me arrepiento de haberlas hecho y otras que me arrepiento de no haberlas hecho</b>. Es que los años te dan experiencia y de pronto te das cuenta que a veces metiste la pata en algo y decís: “Qué lástima que no me di cuenta en ese momento y no lo pude arreglar”. Y después de muchos años empezás a darte cuenta que hay cosas que si las hubieras arreglado en ese momento, si te hubieras dado cuenta... Te estoy hablando en lo profesional y en la vida personal. Cuántas cosas hubieran cambiado. Porque <b>la gente piensa por ahí que como una es conocida, de pronto toda su vida fue perfecta. La mía no fue perfecta</b>.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/UCGUVO2PYVFDDHCSLE6WDCMSBA.png?auth=b0c9c8c0a6d52b55e5b13f2de92909164802383f8539542b3682c92348d24fe2&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Adriana Brodsky junto a Rulo en Desencritpados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Ailin Tokman: “Me costó entender que no había sido mi culpa, fui muy manipulada”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/05/ailin-tokman-me-costo-entender-que-no-habia-sido-mi-culpa-fui-muy-manipulada/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/05/ailin-tokman-me-costo-entender-que-no-habia-sido-mi-culpa-fui-muy-manipulada/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Una de las cocineras más populares de las redes sociales se anima a hablar públicamente del abuso sexual que sufrió a los 15 años. Por qué sentía vergüenza y por qué le daba miedo contarlo. Los años que no pudo hablarlo con su familia. Cuáles fueron las consecuencias físicas y psicológicas, las migrañas y la inseguridad. El secreto de sus videos que atrapan y el éxito que construyó junto a su novio. ¿Cómo es una papa hegemónica? ]]></description><pubDate>Sun, 05 Jul 2026 05:34:47 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hace 6 años, tiene apenas 26, empezó a compartir recetas fáciles y ricas en sus redes y los chicos más jóvenes empezaron a seguirla. Eran tiempos de encierro, muchas personas cocinaban y publicaban sus recetas. Se fueron sumando seguidores sostenidamente estos años y hoy es una creadora de contenido muy popular, la siguen millones de personas, más de cinco millones y medio en Instagram y más de siete millones y medio en TikTok. ¿Cómo construyó semejante éxito? ¿Cuál es su secreto?</p><p>– Mucha gente publicaba durante la pandemia, gente estaba aburrida en la casa y se ponía a grabar videos de cocina, pero al año siguiente la pandemia frenó y creo que la gracia estuvo en seguir hasta en los momentos malos de las redes. Las redes tienen rachas en las no te quieren y las métricas están para abajo, y rachas en las que tenés millones y millones, no sé de qué depende. Me ha pasado tener épocas en que las visualizaciones bajaban un montón. Si lo pensás más racionalmente no importan solo las visualizaciones, lo importante es lo que comunicás. </p><p><b>– Pero vas viendo qué le gusta a la gente a través de las métricas únicamente, vos no tenés contacto con los medios tradicionales.</b></p><p>– Sí, es verdad, es impresionante cómo se llega en las redes sociales con perseverancia. Eso para mí es importante, en las caídas no tenés que dejar de subir contenido.</p><p><b>– Estudiabas ingeniería. </b></p><p>– Sí, estudié diseño industrial primero, siempre tuve mucha intriga de cómo hacen los objetos para funcionar, cómo se crea un objeto industrial. Pero la carcasa del objeto no es lo de adentro y arranqué Ingeniería Informática porque quería entender cómo funcionaban por dentro los objetos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4TZ62T7TG5BILIQGTYJ3CDP4AA.JPG?auth=04cc06982b1e06362779a3373b1e5c91b0372f85e9668e2939a7cadd910db5b8&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Las redes tienen rachas en las no te quieren y las métricas están para abajo, y rachas en las que tenés millones y millones, no sé de qué depende", dijo Ailin Tokman (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– Pero empezaste a hacer recetas y a mostrarlas en redes y decidiste estudiar cocina. </b></p><p>– Cuando empecé a subir recetas no sabía nada, agarraba la típica galletita de la pandemia, le ponía el dulce de leche encima, el chocolate y hacía el conito. Le ponía dulce de leche clásico, ni siquiera sabía que había que poner repostero. Conocí a Andy, mi novio, arrancando con las redes, él se había recibido de cocinero y me empezó a enseñar un montón de cosas. Y dije, tengo que estudiar la carrera, si voy a seguir con esto tengo que basarme en algo técnico. La carrera se llama Profesional Gastronómico, aprendés un poco de todo. </p><p><b>“LOS PRIMEROS DOS SEGUNDOS CON LOS QUE ATRAPAN A LA GENTE, LE BUSCO EL GANCHO, ALGO DISTINTO”</b></p><p><b>– ¿Qué creés que hay propio que a la gente le gusta?</b></p><p>– Ay, ¡qué difícil esa pregunta! Creo que la manera que tengo de editar, de comunicar en el inicio del video, eso para mí es lo más importante. El primer segundo y medio, los primeros dos segundos, son los que atrapan a la gente. Si quiero hacer un plato divino, riquísimo pero no tengo inicio, no lo hago. Hacés panqueques con dulce de leche, algo clásico, ¿cómo lo comunico para que la gente vea que es algo distinto y no es lo mismo de siempre? Es buscarle el gancho, hacerle algo distinto a la receta para que la gente se quede.</p><p><b>– A poco de haber empezado a publicar conociste a tu novio, Andrés Simon. Imagino que están 24 horas hablando de gastronomía porque los dos son cocineros.</b></p><p>– Sí, trabajamos juntos también, convivimos desde el principio. Arrancamos a subir recetas los dos en marzo del 2020 cada uno por su lado, en julio empezamos a hablar y en octubre empezamos a salir.</p><p><b>– Los dos se han vuelto muy populares.</b></p><p>– Es también la ayuda mutua que nos damos. Yo mil veces dije “no subo más contenido, no sirvo para esto, no sirvo para las redes”. Y él siempre estuvo empujando: sí, sos buenísima, al revés también. Andy sabía mucho más de cocina que yo y yo sabía mucho más de edición de videos, yo lo ayudaba a editar, él me ayudaba muchísimo a la cocina. Nos sumamos, acompañarnos y hacer lo mismo nos ayuda un montón.</p><p><b>– ¿Qué hacen en los tiempos libres?</b></p><p>– De todo. Jugamos a la Play, salimos mucho a comer, nos gusta ir una vez por semana a probar cafeterías distintas, somos muy catadores de café y medialunas. Nos vamos mucho de viaje también, jugamos mucho a las cartas, al chinchón.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ASWTNZ2CDFDQDAURS3TNO3BYXY.JPG?auth=794ba215b2feb043035bc0cd0ab175dd6378d8f4c5e2ffbc742d1b766623493c&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Arrancamos a subir recetas los dos en marzo del 2020 cada uno por su lado, en julio empezamos a hablar y en octubre empezamos a salir", contó Ailin Tokman" height="1080" width="1920"/><p><b>– Se van a casar.</b></p><p>– Nos vamos a casar, el año que viene va a ser la fiesta. </p><p><b>– ¿Qué tiene Andrés de especial?</b></p><p>– Todo, yo estoy re enamorada. A mí me hace reír mucho, para mí es esencial, me gusta reírme. Es muy pegado conmigo, es muy cariñoso conmigo, es muy atento. Lo que más me gusta es que aunque estemos hace seis años juntos, es como si fuera el primer día. Siempre estamos igual de bien. Hay gente que deja estar la relación, “si estamos hace seis años no tengo que conquistarla o conquistarlo”, nosotros siempre estamos haciéndonos sorpresitas, siempre estamos muy atentos el uno al otro.</p><p><b>– Son muy compañeros.</b></p><p>– Muy compañeros y muy detallistas. Y los dos somos muy parecidos, muy familieros, eso también me encanta de él.</p><p><b>– ¿Habías tenido un novio así, un par, un compañero? </b></p><p>– No, nunca, el amor de la secundaria tuve. Un lindo recuerdo, pero cuando cortás te das cuenta de un montón de cosas. No terminó de la mejor manera entonces no le vamos a dar entidad.</p><p><b>“TENÍA SOLO 15 AÑOS, ME COSTÓ MUCHO HABLARLO”</b> </p><p><b>– Hace poco tiempo contaste que sufriste un abuso sexual. </b></p><p>– Sí. </p><p><b>– Cuando sucedió tenía solo 15 años, solo lo habías hablado con tu hermana y tu mamá, dijiste.</b></p><p>– Sí, en su momento. Me costó hablarlo y me costó también sacarlo a la luz en las redes, porque no es fácil contar las cosas en las redes, pero siento que ya pasó mucho tiempo, que lo pude procesar y que estaba lista para contarlo. También para que me escuchen otras mujeres a las que les ha pasado, muchos mensajes me llegaron diciendo “gracias por contarlo”, “gracias a que te vi, a que lo contaste, pude entender un montón de cosas y se lo pude contar a mi familia”. Siento que ayudé a muchas personas a que se animen.</p><p><b>“ME COSTÓ MUCHO ENTENDER QUE NO HABÍA SIDO MI CULPA Y DEJAR DE ESTAR AVERGONZADA”</b></p><p><b>– Pasaron muchos años hasta que te animaste a contárselo a toda tu familia.</b></p><p>– Sí. Yo estaba como avergonzada de mí misma en su momento, me costó mucho procesar lo que había pasado, entender que no había sido mi culpa y dejar de estar avergonzada. Y ahí fue cuando se lo pude contar a mi hermano y a mi papá.</p><p><b>“FUI MUY MANIPULADA, YO NO CONTÉ EN SU MOMENTO COMO HABÍA SIDO”</b></p><p><b>– Ellos no sabían nada. </b></p><p>- Lo que pasa es que en su momento yo no conté cómo realmente había sido, yo me lo disfracé a mí misma también, me lo creí de otra manera. Fui muy manipulada, lo comuniqué de la forma que pude y no fue la forma correcta, porque no fue realmente lo que había pasado lo que comuniqué.</p><p><b>– ¿Era una persona que conocían en la familia?</b></p><p>– Sí. </p><p><b>– ¿Cómo fue que te dijiste a vos misma que no fuiste abusada en ese momento?</b></p><p>– Es que fui muy manipulada. Yo era muy chica y me dejé llevar mucho, después me eché la culpa a mí. “Yo hice esto”, “yo hice lo otro”, y realmente no había pasado eso.</p><p><b>– Te sentías responsable, tenías 15, nada más. ¿Y era adulto el abusador?</b></p><p>– Sí. Así que me costó contarlo, ahora ya estoy mejor con el tema.</p><p><b>– ¿Te propuso en algún momento hacer la denuncia alguien de tu familia?</b></p><p>– Sí, pero yo sentí que me iba a terminar perjudicando más a mí el proceso, volver a lo que me había pasado. Entonces quise cortar ahí el tema.</p><p><b>“YO TENGO MIGRAÑAS DESDE LOS 15 AÑOS, NUNCA HABÍA ASOCIADO QUE ERA POR ESO”</b></p><p><b>– Cuando uno atraviesa una situación muy traumática hay cosas que bloquea.</b></p><p>– Sí, cien por ciento, hay muchas cosas que yo no tenía claras, con el tiempo te vas acordando de alguna que otra cosa, de algún que otro mensaje, de un poco más de detalle, porque en el momento bloqueás. Yo tengo migrañas desde que tengo 15 años, nunca había asociado que había sido por eso, pero de repente el cuerpo empieza a manifestar cosas que te guardás o cosas que negás. Viste como es la cabeza, el cuerpo bloquea y sale por algún otro lado, después de muchos años me di cuenta de eso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/652GHCRH7FCHHPYIZYCYC3AP64.JPG?auth=9aedde4bf54358c8bf7de52eaf20680829e283f75816d4bc2f39ddb39ef7d341&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Sentí que me iba a terminar perjudicando más a mí el proceso, volver a lo que me había pasado. Entonces quise cortar ahí el tema", explicó Ailin Tokman en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Al poder hablarlo ya está desbloqueado?</b> </p><p>– Las migrañas siguen. Se me destrabó la cabeza hablando con un médico psicólogo, nunca lo había asociado. Fui a un osteópata que era psicólogo también y me empezó a preguntar desde hace cuánto tengo migrañas. Y empezamos a hablar de mí, de mi personalidad, de que yo soy muy culposa, de que miro mucho al resto que a mí y que me preocupo mucho por los demás. Me preguntó cuál fue el momento en la vida que más culpa sentí y mi cabeza me llevó a ese momento. Me preguntó qué edad tenía en ese momento y le dije 15 años. Te lo cuento ahora y me agarra piel de gallina de vuelta. En ese momento la cabeza me explotó, fue a los 15 años cuando me arrancaron las migrañas, no es casualidad. Pensé que tal vez me mejorarían las migrañas después de haber descubierto esto, pero… </p><p><b>– ¿No bajaron las migrañas después de contarlo todavía?</b></p><p>– No, convivo con ellas desde hace 11 años.</p><p><b>– ¿Será que todavía hay cosas bloqueadas?</b></p><p>– No lo sé. </p><p><b>– Las migrañas son la secuela física de ese episodio, ¿hay otras secuelas psicológicas? Fobias, miedos, inseguridades.</b></p><p>– Eso seguro. Yo soy muy insegura, muy culposa, yo me defino como culposa.</p><p><b>– ¿Te acordás cómo eras antes del abuso?</b></p><p>– Fue hace 11 años, no me acuerdo. </p><p><b>– ¿Qué suponés que pasó dentro tuyo que hoy, después de 11 años, lo podés conversar con tu papá y públicamente?</b></p><p>– Siento que lo pude procesar, entender lo que había pasado. Yo estaba mal porque había algo dentro de mí, no me sentía bien con lo que había pasado, con el tiempo me pude ir acordando de cosas, pude ir contándolo y pude descifrar que realmente lo que me pasó había sido eso.</p><p><b>– ¿Lo pudiste hablar con Andrés, tu novio, cuando lo conociste?</b></p><p>– Sí, él siempre lo supo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GPPIDLPAMNBU5FOJWGHEUGF2ZY.JPG?auth=8b73d3ec3ec533abb00812e40a9274303da841778523062a25b8503f4af3b6aa&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo soy muy insegura, muy culposa, yo me defino como culposa", expresó Ailin Tokman" height="1080" width="1920"/><p><b>“EN EL COLEGIO ALGUNAS PERSONAS SE ENTERARON QUE YO HABÍA ESTADO CON ESTA PERSONA. “SOS UNA TROLA”</b></p><p><b>– A veces después de un evento traumático uno quiere resetear todo. Hay gente que se separa o que cambia de amigos. ¿Te pasó en su momento? ¿Tenés los mismos amigos que a los 15?</b></p><p>– Sí, mis mejores amigas, con mi grupito del colegio cada tanto me junto también. Pero en su momento me quise cambiar de colegio por esto y porque me sentía mal. Algunas personas se fueron enterando de lo que “yo había hecho”, que había estado con esta persona y decían “sos una trola” y no sé qué. Me sentía tan mal que me quería cambiar de colegio.</p><p><b>– Se habían enterado que habías tenido relaciones sexuales y por eso pasabas a ser una trola en el grupo.</b></p><p>– Sí, una locura. Pero no eran mis amigas las que me decían eso.</p><p><b>– Atravesaste todo el proceso con “el que dirán” del colegio, que era bastante pacato.</b></p><p>– Es que era otra época. No justifico nada, obviamente, pero era otra época y las cosas se veían diferentes.</p><p><b>– Vos estabas convencida, además, que habías tenido relaciones sexuales, no que te había abusado de un adulto.</b></p><p>– Claro, exactamente. Por eso me costó años procesarlo y me lo empecé a creer. En ese momento pasó y ya mi cabeza estaba seteada. “Hice esto”, “tengo la culpa”, “te dejé llevar”, “te dejé manipular”, con los años me di cuenta que no.</p><p><b>– Las estadísticas de mujeres abusadas y de mujeres acosadas son altísimas.</b></p><p>– Sí, lamentablemente sí, es una locura. Que hablen más mujeres es lo que te permite a vos también darte cuenta de lo que te pasó y poder procesarlo. Por eso yo también lo quise hablar.</p><p><b>– ¿Hablaste con otras mujeres que sufrieron por un abuso sexual?</b></p><p>– No, conozco otras mujeres que pasaron por eso lamentablemente. Pero no es que me junté a hablar de eso.</p><p><b>– ¿Cuesta hablarlo todavía? ¿Qué pasa con las millones de personas que te siguen después que lo contaste?</b></p><p>– A mí me daba miedo contarlo, pero una vez que sos fuerte y entendés, sabés que hay otras cosas que tienen más importancia que tu miedo a contarlo, que lo escuchen otras mujeres y que puedan sentirse acompañadas. Es el miedo al qué dirán. Pero cuando uno está seguro se anima.</p><p><b>– ¿Cómo organizas tu trabajo, trabajar y producir? ¿Cuánto tiempo le dedicás?</b></p><p>– Mucho tiempo. En la semana tres o cuatro días desde las nueve y media hasta que dura la luz, que en verano es hasta las seis. Por suerte trabajamos con una productora que nos ayuda en las compras del supermercado. La<i> mise en place</i> de las receta, dejar todo preparado antes de grabar. Para la cámara nosotros cortamos la cebolla, pero después hay que cortar cinco cebollas más mientras nosotros vamos grabando otras cosas. Nos ayuda con el tema de la limpieza, con la agenda, con hablar con las marcas.</p><p><b>“TENÉS QUE COMPRAR UNA PAPA HEGEMÓNICA, NO PODÉS COMPRAR CUALQUIER PAPA”</b></p><p><b>– ¿Hay que poner bello el lugar?</b></p><p>– No, eso no, eso es más que nada para producciones de televisión. En las redes siento que es mejor cuanto más natural mostrás la cocina, no es que ponemos flores de fondo. Está la tabla, de fondo la cocina y nosotros en el medio con el pedazo de matambre.</p><p><b>– Estudiaste diseño, seguro que el pedazo de matambre no es uno cualquiera.</b></p><p>– No, obviamente no, vas al supermercado y elegís lo más lindo, las verduras más lindas. No podés comprar cualquier papa, tenés que comprar medio hegemónica.</p><p><b>– ¿Cómo es una papa hegemónica?</b></p><p>– Mediana, limpita. Tratamos de que sea lo más hogareño posible, no es que compramos papa lavada, compramos la papa negra, la lavamos nosotros y no queda igual de limpia que la lavada. Tratamos de que sea… </p><p><b>– Color papa. ¿Cuál es la diferencia entre un matambre lindo y un matambre feo?</b></p><p>– Un matambre lindo no tiene agujeros, la grasa la limpiamos nosotros para que quede estético. Si tenés un bife de chorizo con un pedazo de grasa al costado, es bueno achicar esa grasa y que te quede más parejo. Está todo pensado detrás de las recetas.</p><p><b>“LA GENTE NO TIENE MUCHO TIEMPO, QUIERE RECETAS PARA TENER EN EL FREEZER, PARA SALIR DEL APURO”</b></p><p><b>– ¿La gente busca cocinar una receta tradicional de una manera fácil o busca que seas muy innovadora y que tires tu magia?</b></p><p>– Lo que más me doy cuenta que le sirve a la gente son las recetas para cuando no tenés mucho tiempo y tenés que resolver rápido, cosas para tener en el freezer, para tener almacenado. La gente no tiene mucho tiempo para dedicarle a la cocina, quiere salir del apuro. Ese tipo de recetas son las que más les gustan.</p><p><b>– Aprendiste a manipular los productos, verduras, carnes, cómo hacer para no contaminarlos. Un tema que transmitís y que tenemos que aprender todos.</b></p><p>– Sí, hay una materia en la carrera que se llama Seguridad e Higiene. Tenés que usar una tabla para las carnes y una tabla para los vegetales, la gente en la casa termina usando la misma tabla para todo, pero por lo menos tiene que estar bien limpita. No me pongo a dar una clase de Seguridad e Higiene, pero sí hay que tener todo limpito. Si usas cerdo por ejemplo, limpiar con alcohol la mesada para que no contamine. Nosotros siempre mantenemos todo bien limpio.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3VAMOHQI2FBENMXAU33LKGXFQ4.JPG?auth=33a2cfe4786cfd9142a1daf6bbb42323de5aacdfc4b384d5ff89224ac1db03f8&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Lo que más me doy cuenta que le sirve a la gente son las recetas para cuando no tenés mucho tiempo y tenés que resolver rápido", advirtió Ailin Tokman" height="1080" width="1920"/><p><b>– Y lavarte las manos a cada rato.</b></p><p>– Yo soy una enferma, me lavo las manos todo el día. Te juro que llegó un momento que se me secaba la piel.</p><p><b>– Todo lo que vamos a comer lo lavas. ¿Los huevos?</b></p><p>– ¿Los huevos? No, hay gente que los lava y hay gente que no.</p><p><b>– A veces la cáscara tiene algunas cosas pegadas.</b></p><p>– Sí, es verdad, pero dicen que lo protege. Hay mitos, no sé. Yo no los lavo.</p><p><b>– ¿Cuáles fueron los videos más virales que presentaste? </b></p><p>– Hubo épocas en las que cuando hacía recetas con el arroz que sobró, explotaban de vistas y hoy en día ya no tanto. Es muy difícil pensar ideas, tenemos 800 recetas publicadas, es muy difícil siempre hacer algo distinto. Hay épocas en las que funcionaba muchísimo cocinar algo con pechuga de pollo. Hay épocas en las que funciona mucho la papa. Nosotros hacemos de todo, pero lo que más funciona es cuando la gente ve queso derretido o recetas con papa o con pollo. Si les va bien es porque a la gente le gusta verlo.</p><p><b> – ¿Lo que a vos te gusta no lo hacés? </b></p><p>– Para las redes es distinto que lo que me cocino para mí. Me gusta mucho la comida asiática, cocino mucho con aceite de sésamo, con salsa de ostras y no me pongo hacer recetas con aceite de sésamo y salsa de ostras porque son ingredientes que son caros. Prefiero mostrar cosas más accesibles para la gente.</p><p><b>– Ese es uno de los secretos que tenés, los elementos que usás, los ingredientes que son accesibles.</b></p><p>– Tampoco voy a usar un horno de pizza, no tiene mucha gente. Trato de hacer la pizza al horno, más familiar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CSXRM5WV65AWVMP2KAWFD7EJIU.JPG?auth=a270ffa66e7643e4250954a4966ca9c77ecd71d7e3ecaf65aa56aa09ba974807&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Me gusta mucho la comida asiática, cocino mucho con aceite de sésamo, con salsa de ostras", reveló Ailin Tokman (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿A dónde querés llegar?</b></p><p>- Mucha gente nos pregunta si nos gustaría poner un restorán.</p><p><b>– ¿A los dos?</b> </p><p>– Sí, a los dos. Porque como hacemos todo un conjunto siento que somos uno.</p><p><b>– Pero tienen cuentas separadas.</b></p><p>– Sí, cuentas separadas tenemos. Cada uno tiene sus trabajos. No nos fijamos mucho en eso, convivimos y esto lo paga uno, esto lo paga otro. A mí me gusta fluir, estamos bien así, nos gusta mucho subir recetas a las redes. En un futuro sí nos gustaría poner una cafetería con buenos laminados, ahora no lo estamos haciendo pero sí es un proyecto a futuro.</p><p><b>– ¿Una persona que es muy popular en redes puede vivir bien de esto de aquí en más?</b></p><p>– Sí, cien por ciento, se trabaja muy bien con las redes. Hay muchas marcas que quieren publicitar con la cocina. Muchas marcas de ingredientes de cocina, de utensilios, por suerte nosotros tenemos un montón de trabajo, estamos muy contentos con eso. Por eso te digo que estamos fluyendo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3VAMOHQI2FBENMXAU33LKGXFQ4.JPG?auth=33a2cfe4786cfd9142a1daf6bbb42323de5aacdfc4b384d5ff89224ac1db03f8&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[“¿Por qué a este nene que acabo de conocer y le estoy cambiando los pañales por primera vez lo amo igual que a mis hijos biológicos?”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/05/por-que-a-este-nene-que-acabo-de-conocer-y-le-estoy-cambiando-los-panales-por-primera-vez-lo-amo-igual-que-a-mis-hijos-biologicos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/05/por-que-a-este-nene-que-acabo-de-conocer-y-le-estoy-cambiando-los-panales-por-primera-vez-lo-amo-igual-que-a-mis-hijos-biologicos/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Julián se preguntó durante varios días qué era ese amor absoluto que estaba sintiendo por alguien que no tenía su mismo sangre, su mismo ADN. Quería entender por qué sentía lo mismo que le había pasado con sus dos hijos biológicos. En un capítulo más de Voces, la historia de una adopción y de una familia que eligió. “Esto tiene que ser más conocido como un plan A, nosotros lo descubrimos”, afirman]]></description><pubDate>Sun, 05 Jul 2026 05:34:12 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>No lo puede explicar, tampoco lo entiende. Margarita fue la primera. Nació en 2019 por cesárea. Lo primero que hicieron las enfermeras fueron dársela a Julián. El papá la sostuvo en sus brazos y estuvo solo una hora con ella hasta que llegara la mamá. Le sorprendió que no apareciera nadie a rescatarlo. Descubrió que ahora era él el responsable de una persona. Bruno llegó dos años después para ser una familia de cuatro. Con María Belén, su novia hace 23 años, su esposa hace once, habían imaginado una adultez similar a su infancia: casas habitadas por muchos hermanos. <b>El ideal eran tres. Faltaba alguien</b>. </p><p>“Uno tiene su primer hijo y después dice ‘¿<b>me generará este mismo sentimiento otro hijo</b>?’”, se preguntaba ella antes del nacimiento de Bruno, su segundo hijo. En 2023 comenzó a trabajar en un hogar convivencial como pediatra. Un sábado cualquiera de primavera, justo antes de regresar a su casa, la invadió una sensación extraña. Había un chico que le hacía recordar mucho a Bruno. No físicamente, era otra cosa. Pensó en él, en su hijo y en lo que le deparaba la vida a los dos: el chico se quedaría ahí, ella se iría a terminar un sábado de paseo en familia. “Ese mismo día llegué a casa y le dije a Julián ‘¿vos alguna vez pensaste en adoptar?’”. “Sí, un montón de veces”, respondió él. Sin planearlo, sin consensuarlo, sin preverlo, se habían puesto de acuerdo en algo.</p><p><b>No hubo panza, no hubo embarazo, no fueron nueve meses. Fue convencerse, establecerlo como el plan A</b>, llenar formularios, tener entrevistas online, hablar con sus otros dos hijos. Llegó Lion. Y Julián aún hoy no lo puede explicar, no lo puede entender. Cuando abrieron la puerta, lo vio a upa de Macarena, la mamá de la familia de acogida que le cuidaba, y él le tiró los brazos. Lo agarró y tuvo una sensación que ya había tenido pero que igual lo sorprendió. “No lo podía creer. Estuve días preguntándomelo: ¿por qué este nene que acabo de conocer y le estoy cambiando los pañales por primera vez lo amo igual que a Bruno y a Margarita? <b>No tiene mucha lógica</b>, qué sé yo”. </p><p>Esta es la historia de Belén, de Julián, de sus tres hijos y de una adopción.</p><p><b>—¿Ustedes habían charlado de cuántos hijos querían tener? ¿Qué familia querían armar? </b></p><p>María Belén —Conversábamos sí, y pensábamos con tres hijos. Era nuestro proyecto, nuestra idea, nuestras ganas, nuestras intenciones. </p><p>Julián —Yo creo que sí sabíamos que no era uno solo, quizás dos, tres. Ella venía de una familia de tres, yo de cinco, estaba acostumbrado. Si somos cuatro o cinco, no sé. Se hablaba bastante. Pero más por comparar nuestras historias personales. Creo que tres era un buen número.</p><p><b>—¿Por qué te acercaste al hogar convivencial? </b></p><p>MB —Yo hasta ese momento estaba trabajando, sigo trabajando incluso, en una salita, en un centro de atención primaria, en la ciudad donde vivimos. Donde hay muchas cuestiones, no solo pediátrica y acompañamiento desde lo que es adentro del consultorio sino muchas cuestiones sociales, estar dentro del barrio donde vive la gente, ver las necesidades que tienen más allá de lo que es cuidado de salud. Y en realidad son esos trabajos que uno no estaba buscando y que me lo ofrecieron, me llamaron. A veces, incluso con la maternidad cuesta, pero me pareció algo lindo, algo diferente y dije “¿por qué no?”. Y así fue como empecé y me acerqué. Fue algo raro y nuevo, vi la posibilidad de ir aprendiendo e ir conociendo cómo es el espacio. Estaba acostumbrada a que los pacientes me los lleven sus familias al consultorio y en este caso no pasaba porque al ser un hogar convivencial, yo me acerco a ellos. </p><p><b>—¿Chicos de qué edades hay?</b></p><p>MB —De 0 a 18 años. Era un desafío nuevo en el sentido de que mi rol no era solo la pediatra que los va a pesar, medir y ver si tienen fiebre o no sino llegar, un abrazo corriendo y todos dicen “a mí me duele acá, a mí me duele acá”. Porque les presté atención. Ese fue mi primer contacto con ese mundo que si bien uno no es que desconoce o no sabe qué sucede pero estar metida ahí adentro y conocer el día a día es una mirada diferente. </p><p><b>—Y llegar a un hogar y que un nene te abrace y te diga “me duele acá” en realidad lo que quiere es ese abrazo. ¿Cómo te vas de ahí? </b></p><p>MB —Me voy sabiendo que algo dejé, alguna semillita dejé, o la mirada, o el charlar, o el prestarles el estetoscopio, que se revisen entre ellos. Siento que me voy mejor de lo que entré seguramente. Por momentos sí uno queda con esta sensación me tocó nacer donde me tocó nacer y a estos chicos les tocó nacer en otro contexto, entonces hay cosas que el entorno y el ambiente son fundamentales en algunos momentos de la vida. </p><p><b>—¿Hay algo de esa conciencia social, de entender ese privilegio de donde uno nació que hizo que sea un plan adoptar? Ustedes podían tener hijos pero en algún momento salió la charla y decidieron adoptar. </b></p><p>MB —Creo que a los tres, cuatro meses que yo estaba trabajando ahí, un sábado soleado, espectacular, de primavera, me estaba yendo y <b>había un nene que me hacía acordar mucho a Bruno</b>, mi hijo del medio, en ese momento era mi hijo más chico. No en cuanto lo físico: la edad, las cosas que hacía, cómo me buscaba para jugar. Y ese sábado yo me iba a tener un plan con mis hijos, con mi familia, de salir, de pasear, algo lindo. Entonces ahí fue la primera vez que se me encendió la luz de decir esto puede ser una posibilidad. Ese mismo día llegué a casa y sin Margarita y Bruno adelante <b>le dije a Julián “¿vos alguna vez pensaste en adoptar?”</b>. Y la verdad es que me sorprendió porque me dijo “sí, un montón de veces”. Y ahí empecé la charla. </p><p><b>—¿Por qué un montón de veces? </b></p><p>J —No sé, esto de ser consciente de donde nací y no solo por las oportunidades que tuve, que igual fueron a base del esfuerzo de mis viejos, pero sí por el ejemplo de ellos, de siempre estar atento al prójimo y ayudar si se puede y aunque no nos sobre nada. En aquel momento, yo era chiquito y en mi casa éramos cinco y mi viejo laburaba en relación de dependencia y mi mamá era ama de casa pero siempre había lugar para uno más, para recibir a alguien a comer, para ayudar a una familia. Me acuerdo que, capaz que mis viejos ni se acuerdan, apadrinaban a una chica con discapacidad, ayudaban para pagar el colegio y siempre nos venía a traer el boletín. En algún momento decís “yo tengo también cierta vocación de servicio y siempre estoy atento a los demás”. Muchas veces dije esa fantasía de qué pasa si en algún momento podés adoptar a un niño con toda su carga, con todo lo que trae, y empezar a reconstruir esa historia y que sea para siempre, no es que sea por un ratito esa ayuda. Yo soy voluntario de una asociación civil sin fines de lucro hace 15 años. Pero no es lo mismo.</p><p><b>—¿Y qué te pasó cuando te dijo que sí? </b></p><p>MB —Entendíamos que era una decisión importante. Y estuvo bueno porque nos tomamos un tiempo para pensarlo. Qué implicaba para Margarita y para Bruno. Qué implicaba para el resto de la familia. Por supuesto que era una decisión nuestra, es como cuando uno elige tener otro hijo, sea biológico o sea adoptivo, uno no consulta o no le dice todo a los hijos más chiquitos. Pero sabíamos que tal vez era una decisión para pensar bastante.</p><p><b>—Había decisiones también que tomar dentro de la adopción en sí pensando que uno ya tenía dos hijos en casa. </b></p><p>J —Sí, no conocíamos muchos casos. ¿Qué pasa con esa aparición? ¿Cómo sucede eso? Y encima con chicos chicos donde por ahí no entienden del todo la situación. Teníamos la ventaja que como Bely trabaja en esta casa de abrigo, Margarita que ya era un poco más grande y muy inteligente, muy curiosa, pregunta, entiende y recuerda, nos ayudó a que ella rápidamente entienda qué es adoptar. Teníamos también un perro adoptado entonces eso fue como una analogía que le ayudó a ella.</p><p><b>—Ustedes se anotaron, hicieron los trámites como cualquier persona y pasaron el proceso como cualquier persona. No es que alguien que trabaja en un hogar convivencial decide adoptar y se lleva un niño a su casa. Cuando deciden avanza, ¿qué fue lo primero? </b></p><p>MB —Primero había que llenar un formulario para empezar. </p><p><b>—Eso lo hicieron antes de hablar con los chicos. </b></p><p>MB —Sí.</p><p><b>—Pero antes tomaron decisiones. </b></p><p>J —Igual no fue tan automático porque cuando lo empezamos a charlar pasaron meses hasta que dijimos, sí, hagámoslo. Veníamos conversando el hecho de tener tres tenemos para empezar a ver si es ahora, cuándo. Ahí es como que surge esta opción de adoptar. Creo que eso fue en noviembre y hasta abril o marzo del año siguiente no nos inscribimos.</p><p><b>—Cuando hay que completar ese formulario hay que tomar ciertas decisiones que se charlan mucho y se piensan mucho, sobre todo cuando uno ya tiene dos hijos. ¿Con qué se encontraron ahí? </b></p><p>MB —Sí, por un lado lo que se llama disponibilidad adoptiva que es el rango de edad para el que uno se postula. En nuestro caso sí me parece que estuvo bien tomada la decisión en pensar que como teníamos hijos más grandes, para ese momento tenían cuatro y dos años los chicos, pensamos que para quien nos anotábamos era que no sea más grande que esas edades, que llegue a casa en el orden que le tocaba llegar. </p><p><b>—En ese momento menor de dos años.</b></p><p>MB —Nosotros pusimos de cero a tres años. Porque también pensamos que con los tiempos, dijimos de acá a noviembre estamos tranquilos que no va a suceder.</p><p>J —Se completó ese formulario que aparte de la disponibilidad adoptiva obviamente piden un montón de información de nosotros, de la composición familiar. Hay que hacer ciertos trámites, estudios médicos, certificados de… </p><p>MB —Domicilio, antecedentes penales. Lleva un tiempo recolectar todo eso. </p><p>J —Eso fue abril. Creo que al mes, en mayo, tuvimos ya una primera entrevista con una trabajadora social y una psicóloga que eran del Juzgado.</p><p><b>—Ahí ya te habían llamado de un Juzgado. </b></p><p>J —Te hacen una entrevista para conocerte. Nosotros estábamos con un proceso de alta. Uno se postula y hasta que sos parte de una base de datos. Nosotros nos presentamos en el Juzgado número 2 de Familia de Mercedes. Nos entrevistan de este Juzgado para conocernos, las motivaciones que nos llevaron a inscribirnos y demás. Ya ahí cuando les contamos que teníamos dos hijos biológicos chiquitos. Dijeron “ya saben lo que implica ser padres, van a tener un par de entrevistas más el mes que viene, el otro, hasta que el juez decida darles el alta definitiva”.</p><p><b>—Una vez que se da el alta definitiva esa carpeta se comparte con el resto de los juzgados del país, ¿es así? </b></p><p>MB —Claro, el registro es nacional. Sí una cosa que uno pone en el formulario inicial es los kilómetros a los que está dispuesto a moverse. Porque por supuesto cuando uno empieza una vinculación también es el tener que trasladarse hacia donde está el niño o la niña y, en nuestro caso teniendo en cuenta que también estaban Margarita y Bruno era algo que teníamos presente. </p><p><b>—¿Uno ahí pone también si está dispuesto a adoptar hermanos? </b></p><p>MB —Sí. Y también lo que son enfermedades crónicas. </p><p>J —Y discapacidad. Vos también podés seleccionar eso.</p><p><b>—¿Qué pensaban en ese momento que iba a pasar? ¿Cual era la fantasía?</b></p><p>MB —La verdad es que uno en la dinámica de todos los días con dos chicos chiquitos y los dos trabajamos un montón no estábamos tampoco todo el tiempo pensando los tiempos, si bien es algo que uno comienza con el deseo y con el entusiasmo, sabemos que son procesos que se van dando, pero no es que había ansiedad en cómo se iban a dar las cosas.</p><p><b>—¿No tenían la idea por este mito tan instalado de que los tiempos iban a ser eternos? </b></p><p>MB —Que podían ser largos sí. Después, una vez que nos dieron el alta definitiva, que fue en julio, Julián me decía igual tranquila, yo estaba re contenta que nos habían dado el alta porque fue un proceso que llegó a esa parte, ¿no es cierto?</p><p><b>—¿Tres meses y medio después ya estaban dados de alta? </b></p><p>J —Del primer formulario en línea hasta que nos dijeron “los pueden llamar en cualquier momento” pasaron tres meses y medio. </p><p><b>—Y vos le decías a ella tranquila que esto ahora puede tardar. </b></p><p>J —De acá a tres cuatro años. Bely creo que se quedó con esa idea de que nos van a llamar rápido y yo estaba seguro que tres años más no nos iban a llamar.</p><p>MB —Yo volviendo a casa ya tenía en la cabeza “si nos llaman quién tiene la practicuna, quién tiene esto”. “¿Qué pasa si nos llaman ya mañana, pasado?”. No estando segura que iba a suceder pero bueno, sabiendo que podía pasar que llamen antes.</p><p><b>—¿Cuándo llamaron? </b></p><p>MB —En realidad nos escribieron un mensaje a fin de septiembre. Nosotros justo nos habíamos ido de viaje. Uno se desenchufa y es como que estábamos con la cabeza en otra cosa. Y al día siguiente que llegamos a las vacaciones nos mandaron un mensaje y al día siguiente nos mandaron otro. Dos casos distintos en realidad.</p><p><b>—Vos llegás a tus vacaciones y te llega un primer mensaje en el que te dicen qué. </b></p><p>MB —Se presentan: “Soy Juliana del Juzgado tal. Nos interesa hablar con ustedes, tener una entrevista con ustedes por un niño de 15 meses”. </p><p><b>—Pero estabas de viaje. </b></p><p>J —Obviamente que le explicás la situación de que si es urgente tendrá que ser por videollamada porque no estábamos en casa. Y obviamente nos dijeron que sí. De hecho es bastante frecuente tener entrevistas con el Juzgado por videollamada o reuniones y demás. “Sí pero dame unos días porque nosotros justo íbamos a ver familiares. Así nos cuidan a los familiares a los otros dos”.</p><p><b>—Claro, tenías que dejar con alguien a los chiquitos. </b></p><p>J —Sí, porque es una primera entrevista incluso me imagino que te iban a contar cosas más sensibles, no sé si daba para que estemos todos. Así que sí, nos esperaron. </p><p><b>—¿Los chicos ya sabían que ustedes estaban anotados? </b></p><p>MB —Sí, eso la verdad es que fue algo interesante que surgió la duda de cuándo contarles, cómo. Como eran chicos también decíamos “les contamos y ellos van a creer que era ya”. La psicóloga y la trabajadora social nos dijeron algo que a mí me gustó mucho: “cuéntenselo que lo tienen como proyecto de familia”. Entonces era incluirlos porque la verdad que si no era un tema que nosotros hablábamos sin que ellos estén presentes. Si venía un familiar, un amigo lo charlábamos. Pero que es nuestro proyecto de familia. Entonces ahí no pusimos tiempo sino que era nuestro deseo. A mí por lo menos me liberó el poder sentirlos incluidos en este proyecto. </p><p><b>—¿Y ellos qué decían?</b></p><p>J —Lo naturalizaron enseguida. Margarita lo súper entendió y Bruno por ahí hablaba media lengua, pero se lo contamos igual. Y la verdad que a mí me sorprendió que no exista esa ansiedad de preguntarnos todos los días cuándo vienen. Creo que en esa explicación también les dijimos no sabemos cuándo va a ser.</p><p><b>—Ninguno dijo no quiero más hermanitos.</b></p><p>J —No, al contrario.</p><p>MB —Una anécdota graciosa es que en esas instancias donde uno por ahí lo hablaba un poquito más porque ya estábamos en los procesos de la entrevista, Margarita hablando dice “ah, ya entiendo,<b> ustedes van a adoptar un niño pero sin desadoptarnos a nosotros</b>”. Entonces fue lindo porque también que ellos puedan poner en palabras lo que iban viviendo, escuchando y transitando.</p><p><b>—Te la morfaste a besos. </b></p><p>MB —Sí (risas).</p><p><b>—Vuelvo a ese viaje. Los llaman del Juzgado. Un niño. ¿Sabíamos que era un niño? </b></p><p>MB —Sí, un niño. Un año y tres meses. </p><p><b>—¿Al día siguiente qué pasó? </b></p><p>MB —Un nuevo mensaje. En este caso de una niña más chiquita, de ocho meses. Y también la misma situación así que agendamos para el mismo día tuvimos las dos entrevistas.</p><p><b>—¿Qué pensaban ustedes? </b></p><p>MB —Uf. Primero sorprendidos para bien por este llamado pronto. Fue raro el decir “nos están convocando de dos opciones diferentes”. Nosotros no queríamos ser quienes tengamos que elegir entre dos opciones. Después, confiamos y dijimos que vaya fluyendo, fuimos sinceros con los dos Juzgados con quienes tuvimos entrevistas. Se dio una más rápido y así fue. </p><p><b>—Ustedes dejaron que el proceso defina. ¿Cómo siguió, cómo les avisan? </b></p><p>MB —Durante ese viaje que seguíamos, parecía que era eterno pero todavía no volvíamos para Argentina, nos llaman y nos dicen que querían tener otra entrevista con nosotros, que estaban entre dos familias. Entonces ahí tuvimos una nueva entrevista. Ahí ya estábamos nosotros dos con Margarita y con Bruno. Fue durante la entrevista que nosotros creíamos que estaban entre una familia y nosotros, cuando nos dijeron que éramos los papás de este niño.</p><p>J —Nosotros pensamos también que cuando volvamos quizá nos llamen, que iba a ser presencial. No, fue otra videollamada y nos lo dijeron al principio de la entrevista, “la jueza quiere que sean ustedes”. Y ahí empezamos también a hacer preguntas nosotros porque hasta ahí más que la edad y alguna cuestión no sabíamos. </p><p><b>—¿Les dieron una foto? </b></p><p>MB —No. Hasta el día que lo conocimos en el Juzgado no nos dieron nada. </p><p>J —No, no nos dieron foto ni pedimos. No sabíamos cómo era en realidad. Si se podía pedir, preguntar. Dijimos “bueno, será”.</p><p><b>—Julián, ¿vos sentís que la adopción era más para ustedes que querían tener un tercer hijo o tenía que ver con darle una familia a un niño? </b></p><p>J —Yo creo que en mi caso primero era darle la familia a un niño. Después cuando ya éramos familia me pareció que era para nosotros también, sobre todo. Y<b> después entendí al final que era sobre todo para Margarita y Bruno también</b>. Justamente la única duda que tenía yo al momento que decidimos y por eso dilató cuatro meses la decisión final era cómo le va a impactar a Margarita y Bruno. ¿Les va a interferir en algo? ¿Generaremos algún trauma? Miedos tontos que uno tiene. Y por eso en esos cuatro meses me ocupé de hablar con mi papá, con mi mamá, contarles el plan. Con mis hermanos, con amigos. Hasta que tomé yo mi decisión y se la compartí, obviamente ella ya la tenía adentro, al otro día fue lo del formulario. Y finalmente todas esas dudas o miedos respecto a Margarita y Bruno se resolvieron después: fue lo mejor que les pudimos dar a ellos. </p><p><b>—Belén, ¿tenía más que ver con ser mamá o que un niño tenga una mamá? </b></p><p>MB —Las dos cosas. Creo que las dos cosas porque van de la mano. Pero sí me parece que es súper importante la mirada de poder entender que la adopción es devolverle a un niño los derechos y un lugar sano y saludable para crecer, derecho a una familia, crecer en una familia rodeado de amor me parece que es fundamental. Y que siempre tiene que ser lo que prime en todo el proceso. </p><p><b>—Terminaron la llamada y qué hicieron, ¿saltaron, se abrazaron? </b></p><p>J —Les contamos a los chicos, ¿no? </p><p>MB —Sí, primero quedamos paralizados porque sinceramente no esperábamos que en esa que supuestamente estaban entre dos familias ya nos confirmen que éramos los papás de Lion, ¿no es cierto?</p><p>J —Es más, no sé si los chicos aparecieron en la entrevista. Porque ellos estaban en la habitación mirando los dibujitos que era la forma de entretenerlos ese rato que teníamos y obviamente no se quedaron, vieron que estábamos en una videollamada y se acercaron. Así que ahí un poco se conocieron. Y después los llamamos para contarles.</p><p><b>—Llegan a Argentina. </b></p><p>MB —Llegamos a Argentina, ahí supuestamente se iban a contactar con nosotros a los diez días para conocernos en persona en el Juzgado con Margarita y Bruno también. Justo fue una seguidilla de vacaciones de parte del equipo el Juzgado. Primero uno, después otro, después la jueza. Y para nosotros ahí fue como una eternidad porque pasaron tres semanas más o menos. Nosotros esperábamos llegar y ya: ahí sí por un poquito más de ansiedad. </p><p><b>—Quiero conocer a mi hijo. </b></p><p>MB —Sí.</p><p>J —Incluso porque ya Margarita y Bruno ya tenían un hermano, tenía nombre ese hermano, ya se lo nombraba porque era parte del proceso de prepararnos para el inicio de la vinculación. Y se dilataba. Ahí sí empezaron a preguntar “¿cuándo empieza esto?”. Entonces sí, había más ansiedad.</p><p><b>—¿La primera vez que fueron al Juzgado lo conocieron? </b></p><p>MB —No. Primero tuvimos una entrevista ahora sí presencial con el equipo de ahí del Juzgado con Margarita y Bruno, los juguetes y cosas. En realidad la idea era más verlos a ellos y que ellos no estén en contra de esta decisión familiar. Insisto, eran chiquitos, cuatro años y medio y dos años y medio.</p><p><b>—¿Cómo se conocieron? </b></p><p>MB —Fue el 25 de noviembre, que justo es el cumpleaños de Bruno, que cumplía tres años. Esa mañana los dejamos a los chicos en el jardín, guardería, y fuimos al Juzgado. Aahí Maca que es su familia de tránsito lo llevó al Juzgado y fue la primera vez que lo vimos. No teníamos fotos de él antes.</p><p><b>—¿Y qué te pasó? </b></p><p>MB —La verdad que fue esto que hablábamos del vínculo. Fue raro porque cuando entró a un lugar que había algo para jugar, creo que Maca fue o alguien de ahí que dijo “anda con tu mamá” y yo como dije “ah, soy yo”. Entonces fue fuerte, en ese momento fue como “¿podré, qué va a ser esto? ¿No es cierto?”. Algo lindo también que aparece cuando nace un hijo de la panza, muchas preguntas, ¿no?</p><p>J —Era ponerle rostro a nuestro hijo y ver cómo era. Sí iba a ser simpático. También hay mucho tabú respecto a que son niños que siempre va a ser difícil vincular y qué sé yo y no, cada niño es un mundo en sí mismo. Y cuando abrieron la puerta y apareció Maca con Lion a upa ahí creo que enseguida tiró los brazos. Lo agarré yo y ya ahí la sensación es qué espectacular porque<b> ese mismo amor que sentí por Margarita ni bien la tuve en mis brazos, que probablemente venía de antes, fue lo mismo</b>. No podía creer. De hecho estuve días preguntándomelo “<b>¿por qué este nene que acabo de conocer y le estoy cambiando los pañales por primera vez lo amo igual que a Bruno y a Margarita?</b>”. No tiene mucha lógica, qué sé yo. </p><p><b>—¿Y cómo lo conocieron ellos a su hermano? </b></p><p>MB —Ese primer día fue un lunes, nos conocimos en el Juzgado, y después las vinculaciones depende de la edad del niño los tiempos en que se dan. Nosotros hasta ahí no sabíamos bien cómo iba a ser pero por la edad que tenía Lion en ese momento la idea era vernos todos los días. Entonces nosotros seguíamos con nuestras obligaciones laborales, los horarios de los chicos y martes, miércoles y jueves fuimos nosotros dos a la casa de la familia de tránsito y el viernes era el plan de ir todos juntos. </p><p><b>—¿Y cómo fue?</b></p><p>MB —La verdad fue increíble porque tengo el recuerdo de los tres como sumándose. Ya habíamos empezado a llevar unos juguetes para que Lion asocie con nosotros. Veníamos conversando por supuesto con Margarita y Bruno que estaban ahí ansiosos por conocer a su hermano y por poder ir a esto que nosotros íbamos y ellos se quedaban con la tía, con el primo, que al principio era plan pero ya después al día tres era llévenos a nosotros también. Pero <b>fue hermoso, la verdad que fue muy natural, muy genuino</b>. </p><p><b>—¿Y cuando los viste a los tres juntos? </b></p><p>J —Con Marga y Bruno se conocieron por videollamada porque también era post pandemia que nace Bruno. Pero me imagino eso, como cuando vas al hospital a conocer al hermanito solo que era mucho más mágico, interesante el encuentro porque ya era un hermanito que caminaba, que balbuceaba, que quería jugar, que les sonreía, que les hacía gracia y todos se reían. Entonces como quemaron etapas pero para bien, digo, ya enseguida se asociaron. </p><p><b>—¿Y a vos verlos juntos? </b></p><p>J —Si, lo mismo. Ahí es cuando rebobinás y decís todos esos miedos que tenía yo o esas dudas, los chicos son de plástico, se adaptan y entienden, sin entender nada entienden todo. </p><p><b>—¿A ustedes les contaron algo de la historia de origen de Lion? </b></p><p>MB —Sí. </p><p><b>—¿Y sabías ya cómo funcionaba la dinámica de una familia de tránsito? </b></p><p>MB —No, la verdad que no. </p><p><b>—¿Y qué pasaba con eso, generaba alguna duda, algún temor?</b></p><p>MB —En nuestro caso fue algo positivo. Cuando nosotros estábamos por empezar el proceso también, yo tuve una noticia de que un familiar muy cercano le diagnosticaron una enfermedad grave importante entonces yo dije “esto también me va a abocar a mí con esto”. Sentía como el desafío de decir “¿podré con esto también?”. Y ahí vimos <a href="https://www.infobae.com/reportajes/2024/08/03/las-conmovedoras-historias-de-una-familia-de-acogida-es-durisimo-cuando-los-bebes-se-van-pero-vale-la-pena/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/reportajes/2024/08/03/las-conmovedoras-historias-de-una-familia-de-acogida-es-durisimo-cuando-los-bebes-se-van-pero-vale-la-pena/">la nota tuya con Maca y Charly</a>, no nos dijo el Juzgado, pero viste cuando contás vamos a iniciar una vinculación en esta ciudad con una familia de tránsito, conectaron y nos dijeron creemos que son ellos y vimos la nota. </p><p><b>—A veces puede dar miedo que un niño haya estado antes con otros, que haya pensado que eran sus hermanos, sus padres, sus abuelos. ¿Cedieron fácil esos miedos o no los tuvieron? </b></p><p>MB —No los tuvimos. Conversamos un montón. Lionf ue su séptimo niño de tránsito, entonces yo por lo menos me sentí súper acompañada. Para mí ayudó un montón la experiencia, la tranquilidad de ellos. Y también aprovechar ese tiempo a conocer a tu hijo, porque en realidad quienes más conocían a tu hijo, eran ellos. Cómo le gusta dormirse, cómo le gusta tomar la mamadera, a qué le gusta jugar.</p><p>J —Sí, mi único miedo era si Lion iba a poder soportar el sufrimiento que iba a tener de dejar esa familia que lo acogió un año y medio prácticamente. Era mucho tiempo. Él es parte de esa familia. Ese era mi único miedo. No tenía dudas de que Lion nos iba a amar a nosotros y a sus hermanos, y que le iba a gustar nuestra casa, y que le iba a gustar cómo vivimos en familia. Pero mi duda era si iba a poder entender el por qué se iba de esa familia donde estuvo casi un año y medio. </p><p><b>—Uno no quiere que sus hijos sufran nunca. ¿Qué hacías, le explicabas? </b></p><p>J —Creo que ahí el primer trabajo grande y de meses lo hicieron Maca, Charlie, Toti y Cape que siempre con todos los niños les dicen “ya va a venir tu familia para siempre”. Le cuentan, le explican que ellos son una familia temporal. Que lo aman igual que cualquier otro. Todo ese trabajo previo por más que sea chiquito van entendiendo, van comprendiendo. Y después, íbamos a dar todo nosotros para que él no sufra y Maca y Charlie y toda la familia lo mismo. Hubo una gran ventaja: primero la experiencia de ellos. Desde el primer minuto te das cuenta la práctica que tienen, la experiencia. Y desde el primer día que llegamos a su casa, nos convidaron a un mate, charlamos tres palabras y nos dimos cuenta de que había mucha compatibilidad. Ellos en particular tienen las edades de mis hermanos entonces ahí hay una cuestión generacional también. </p><p><b>—¿Hoy lo ves y qué decís? </b></p><p>MB —Feliz de verlo. Creo que cada paso o cada momento, uno como que se para afuera de lo que es el caos de la familia con tres niños chiquitos, mirar para atrás, ver el camino recorrido y sentirnos afortunados y agradecidos por todo lo que nos tocó vivir a partir de esa decisión que tomamos. Sentimos que también el camino fue dándose de una forma hermosa. </p><p><b>—¿Los mayores en algún momento te dijeron bueno ya está, que se vuelva o que se vaya o no, como cualquier hermano mayor?</b></p><p>MB —En algún momento nosotros íbamos a lo de Maca y Charly, pasábamos el día con Lion y nos volvíamos a casa siendo cuatro nuevamente. Fue un tiempo en donde hacíamos la vinculación. Y sí ya cuando estaba Lion con nosotros hacía un tiempo fuimos a almorzar, a pasar el día a la casa de ellos, nos subimos al auto y Bruno dice “¿por qué Lion viene con nosotros? ¿Por qué no se queda acá?”. Y también en el proceso en algún momento también me acuerdo una vez lo acompañé al baño y me dice “no, que vaya la mamá de Lion”. Yo le digo “¿quién es la mamá de Lion ?”. “Maca”. Le digo “no hijo, la mamá de Lion soy yo”.</p><p><b>—¿Lion se los ganó a sus hermanos también? </b></p><p>J —Sí, recontra. A los dos. Ahora los vemos recontra contentos a los dos. Por ahí Bruno por ser el más chiquito y por ser más chiquito también, a Margarita le costó un poco más o era más de disputa de juegos que se tenían que compartir. Hoy de hecho salí del baño y estaban Bruno y Lion en la cama abrazados con un cuento. No habían prendido la tele. “No prendimos la tele”, me dice Bruno, y estaban abrazados y se jugaban.</p><p><b>—¿Hoy que los ven y son tres, entienden que Lion podría haber tenido otro recorrido en la vida y no tener esta fortuna? </b></p><p>MB —Sí, pero también me gusta ver la fortuna de que esté en nuestra familia. De todos conocerlo. De aprender con él. Entonces me parece que sí, uno lo piensa, y de hecho hace poquito le hicimos una intervención quirúrgica que necesitaba. Tal vez esto en otro contexto, en otra situación, no se hubiese dado, tal vez en otros tiempos. Pero creo que ganamos todos.</p><p>J —Yo no lo pienso tanto. Lo he pensado alguna que otra vez que me vino como en estas situaciones de decir qué privilegio. No sabía que vos habías pensado eso de la operación del otro día. </p><p><b>—El qué sería de, ¿no? </b></p><p>J —Sí. Pero si pensé justamente cuando volvía, capaz que nunca lo hubiesen operado. Quizás no se hubiesen preguntado si respiraba bien porque no hubiese ido a un médico. Y al médico que fue no le iba a mandar a hacer estudios probablemente porque por ahí estaba en un barrio que atienden mil chicos en un día. No lo iban a hacer. En un par de oportunidades he pensado más en su mamá biológica, me encantaría que sepa que Lion está bien y que lo estamos amando. No la conocemos, no sabemos muy bien su historia, pero si he pensado en ella.</p><p><b>—Entender que por algún motivo no pudo. </b></p><p>J —Sin dudas. Y sin juzgar. Al contrario, me encantaría que un día sepa que Lion está súper bien. </p><p><b>—Qué lindo eso. ¿Te pasa también? </b></p><p>MB —El año pasado fue el primer cumpleaños de él que estuvo con nosotros. Cuando se acerca el cumpleaños de nuestros hijos pasa que uno se acuerda de la panza, qué estaba haciendo. Y bueno me pasó esto de pensar si su mamá biológica estaría pensando en que era la fecha que él nació. También la tuve presente.</p><p><b>—¿Hay algo que no hayamos hablado que les parezca importante transmitir? </b></p><p>J —Para mí eso de que realmente no fue un plan A en nuestro caso la adopción, o esta familia mixta entre hijos biológicos y adoptivos, desde el inicio. Pero en cuanto llegó la idea sí lo pensamos y ahora te das cuenta “che, es un re plan A”. Porque incluso para los hijos biológicos o los primeros les estás dando algo que de otra manera es difícil de explicar porque el mismo amor que sentimos nosotros desde el primer día creo que ellos lo sintieron. Porque lo ves en las acciones. Hay fotos y videos del primer día cuando se conocen que decís, se van de la mano, juegan, lo abrazan, lo besan, le hacen upa, se pelean para ver quién lo tiene, con quien va a dormir. Margarita estaba angustiada porque como era varón iba a dormir con Bruno entonces ella quería que duerma con ella. Verlo como espectador en primera fila es espectacular. Y ahí es donde decís “che, esto tiene que ser más conocido como un plan A”. Nosotros lo descubrimos. No lo sabíamos desde el primer día. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/I5PDRO6LJVCE5IS53ECV7EULRE.jpg?auth=d1e07e52aadd15190438bdbbe30e7a0a3a3e9ed17f9b0b032428e718947f7563&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Cinco miembros de una familia sonríen en una formación rocosa rojiza durante una excursión de senderismo.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Diego Santilli: “Para que la Argentina no vuelva atrás, Milei tiene que reelegir”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/04/diego-santilli-para-que-la-argentina-no-vuelva-atras-milei-tiene-que-reelegir/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/04/diego-santilli-para-que-la-argentina-no-vuelva-atras-milei-tiene-que-reelegir/</guid><dc:creator><![CDATA[Facundo Chaves]]></dc:creator><description><![CDATA[En diálogo con Infobae, el jefe de Gabinete defendió la eliminación de las PASO y habló de las listas colectoras. Criticó a Kicillof y se refirió a Macri, las universidades, el aumento de la morosidad y su declaración jurada. “La batalla cultural sigue”, advirtió]]></description><pubDate>Sat, 04 Jul 2026 22:59:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Una semana después de asumir como jefe de Gabinete, Diego Santilli ratificó que “<b>para que la Argentina no vuelva atrás, el presidente tiene que reelegir</b>” y sostuvo que su principal tarea será construir las mayorías políticas necesarias para aprobar las reformas que impulsa Javier Milei. En una entrevista con <b>Infobae</b>, aseguró que buscará profundizar el diálogo con gobernadores y otras fuerzas políticas, aunque aclaró que no será un diálogo “para chamuyar” ni para sostener “el statu quo”, porque, según definió, esa lógica representa “la casta”.</p><p>Santilli recibió a <b>Infobae</b> en su despacho de la Jefatura de Gabinete, en el primer piso de la Casa Rosada, el mismo lugar donde anteriormente fueron entrevistados Guillermo Francos y Manuel Adorni. Junto con Nicolás Posse, es el cuarto jefe de Gabinete de la administración Milei.<a href="https://www.infobae.com/politica/2026/06/30/milei-le-toma-juramento-a-santilli-fuerte-presencia-de-gobernadores-dirigentes-del-pro-y-la-asistencia-de-adorni/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/politica/2026/06/30/milei-le-toma-juramento-a-santilli-fuerte-presencia-de-gobernadores-dirigentes-del-pro-y-la-asistencia-de-adorni/"> Llegó al cargo después de la salida de Adorni</a>, en momentos en que la Casa Rosada busca dejar atrás semanas atravesadas por la crisis política y volver a concentrarse en la gestión y en su agenda de cambios.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3I7XQO67GFAADAHXELKP2MQ7BI.jpg?auth=e6188cba7655ddfd585ad32172efe07fe50ee1bd2d8d764ea95b8b76e64faff0&smart=true&width=4160&height=2340" alt="El día de la jura de Diego Santilli ante el presidente Milei, en el Salón Blanco de la Casa Rosada " height="2340" width="4160"/><p>La salida de Manuel Adorni, en medio de las investigaciones judiciales sobre su situación patrimonial y de la controversia que generó la presentación de sus declaraciones juradas, terminó abriendo el camino para la llegada de Santilli a la Jefatura de Gabinete. Hacia el final de la entrevista, <b>Infobae</b> le preguntó si tenía toda su situación patrimonial en orden. “Declaro mis bienes hace veinte o treinta años. Está a la vista de todo el mundo, hace muchos años”, respondió.</p><p>“<b>Estoy ante el desafío más importante de mi vida política y profesional</b>”, afirmó. Entre las prioridades que fijó para esta nueva etapa, ubicó la reforma electoral que impulsa el Gobierno, con la eliminación de las PASO como principal objetivo legislativo. Aunque ratificó que esa sigue siendo la posición de la Casa Rosada, también dejó abierta la posibilidad de negociar alternativas en el Congreso para reunir los consensos necesarios. El objetivo, explicó, es que los argentinos “no tengan que ir seis veces a votar”, reducir el costo del sistema electoral y avanzar con el resto de la agenda legislativa del Gobierno. “Tenemos que recuperar la agenda pública” y lograr que “todo lo que el Gobierno tiene lanzado, suceda”, resumió.</p><p>El jefe de Gabinete aseguró además que los cambios en el equipo de Gobierno no implican una modificación del rumbo político de la administración libertaria. Sostuvo que la convicción del presidente Milei “es irrenunciable” y que la batalla cultural seguirá siendo uno de los pilares de la gestión. “La discusión es cómo se aborda”, explicó al diferenciar el método para construir acuerdos del contenido de las reformas. Según planteó, el diálogo con gobernadores y otras fuerzas políticas tendrá sentido únicamente si sirve para aprobar los cambios impulsados por el oficialismo.</p><p>En ese contexto, evitó polemizar con Mauricio Macri, pese a las críticas que el Presidente formuló contra el ex mandatario, destacó “el acompañamiento estoico” del PRO durante estos años y afirmó que “el PRO ayuda” a la gobernabilidad desde el Congreso. Cuando <b>Infobae</b> le preguntó si seguirá afiliado al PRO o si dará el salto a La Libertad Avanza, evitó responder en esos términos y prefirió una definición política más amplia: <b>“Yo soy del proyecto que lidera el presidente Milei”.</b></p><p>En materia de gestión, confirmó que el Gobierno buscará cumplir el acuerdo alcanzado con las universidades nacionales tras el fallo de la Corte Suprema, aunque insistió en que cualquier solución deberá preservar el equilibrio fiscal. También reconoció que, por ahora, el Ejecutivo no analiza ninguna medida específica para enfrentar el aumento de la morosidad en los préstamos de familias y empresas. “No, por el momento yo no tengo nada en carpeta”, respondió.</p><p>También cuestionó con dureza la gestión de Axel Kicillof, a quien responsabilizó por la inseguridad, la elevada presión impositiva sobre el sector productivo bonaerense y por rechazar varias de las reformas impulsadas por el Gobierno nacional. Rechazó, además, que el gobernador represente una renovación del peronismo y ratificó que continuará dialogando con gobernadores de todos los signos políticos, incluidos los peronistas, siempre que esos acuerdos sirvan para aprobar reformas y ejecutar obras.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/I3JIB43XN5CIVLRINEUBUP5CME.jpg?auth=2006768b539ca6429c56694801601e7f006c3776fc92b53458f9baa8296b3555&smart=true&width=1280&height=854" alt="La foto que difundió el Gobierno, para destacar el empoderamiento que tuvo Karina Milei. A la derecha de la secretaria General, Diego Santilli " height="854" width="1280"/><p>Sobre su futuro político, Santilli evitó confirmar una candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires, aunque tampoco la descartó. Dijo que la provincia “le apasiona” y que tiene “toda la vocación del mundo”, pero aclaró que cualquier definición electoral quedará subordinada al proyecto nacional. “No puede estar nunca un proyecto personal por encima de un proyecto colectivo”, sostuvo. Para el jefe de Gabinete, ese proyecto tiene hoy un objetivo central: consolidar las reformas impulsadas por el Gobierno y lograr la reelección de Javier Milei en 2027.</p><p>Para Santilli, esta nueva etapa no supone un cambio de rumbo, sino una nueva forma de construir las mayorías políticas necesarias para profundizar las reformas impulsadas por Milei. El diálogo, sostuvo, será una herramienta para alcanzar ese objetivo, pero nunca un fin en sí mismo. “Todos los que pensamos de una manera tenemos que luchar para ir hacia adelante y no para abrir el riesgo a que vuelvan los de atrás”, resumió.</p><h2>La entrevista a Diego Santilli</h2><p>— <b>Tuvimos una entrevista hace pocos meses como ministro del Interior y ahora como jefe de Gabinete. Pasaron varios. Usted es el cuarto. Cuénteme esta nueva etapa.</b></p><p>Es uno de los desafíos más importantes de mi carrera política. Estaba muy contento con el trabajo que venía haciendo en el Ministerio del Interior. El presidente y Karina Milei me habían convocado para la relación con los gobernadores y, desde noviembre del año pasado hasta ahora, hicimos un trabajo enorme.</p><p>Impulsamos algunas de las reformas más importantes que se discutieron durante décadas. Me refiero a la modernización laboral, la ley penal juvenil, la reforma penal, la ley antimafia y todos los temas que venimos llevando adelante.</p><p>— <b>El Presupuesto, que nunca se había aprobado.</b></p><p>El Presupuesto, en el marco de las pautas de equilibrio que plantea el Presidente. También la corrección en el tema glaciares, para que nos permita tener una minería responsable, cuidando nuestros glaciares, pero habilitando la actividad para competir con Chile y Perú, que son nuestra referencia más cercana.</p><p>Ellos exportan 60.000 millones de dólares y nosotros 6.000 millones. Imagínese la distancia que tenemos para crecer.</p><p>Creo que hicimos reformas muy grandes, muy importantes. El RIGI, ahora la media sanción del SuperRIGI. Entro en este desafío muy contento y muy agradecido por la confianza del presidente y de Karina Milei. Y bueno... a trabajar.</p><p>— <b>Le tengo que preguntar inevitablemente porque el caso de Manuel Adorni, su antecesor, que derivó en su llegada. ¿Qué mirada tiene sobre todo lo que pasó en torno a Adorni y cómo el Gobierno enfrentó una situación tan compleja?</b></p><p>El Presidente fue claro. Primero: el que pone y saca a los funcionarios es el Presidente. Segundo: el Presidente le había planteado a Adorni que presentara su declaración jurada. La presentó y después fue el propio Adorni el que dijo que quería dar un paso al costado porque sentía que el impacto ya le había llegado a sus hijos, que son chicos en edad escolar, y a su familia. Entonces decidió dar un paso al costado.</p><p>No obstante ello, nosotros seguimos trabajando. Algunos colegas suyos me preguntaban por “los cien días” (de la crisis que abrió las investigaciones judiciales sobre la situación patrimonial de Adorni). En ese período sacamos, por ejemplo, la media sanción del Super RIGI, una ley para inversiones superiores a los 1.000 millones de dólares en sectores en los que la Argentina busca convertirse en una potencia.</p><p>Tomemos el caso de Polonia. Exporta 40.000 millones de dólares en industria del conocimiento. Nosotros estamos creciendo: hoy estamos en 8.800 millones y camino a los 10.000 millones. Tenemos las mismas condiciones: universidades y jóvenes con capacidades. La exportación de servicios va a ser uno de los sectores que más va a empujar el crecimiento y el Presidente está impulsando ese camino.</p><p>También obtuvimos la media sanción del SuperRIGI y pudimos avanzar con los holdouts.</p><p>— <b>Pero todo se lo llevaba el caso Adorni.</b></p><p>Es cierto. Ustedes saben más que uno de comunicación. Muchas veces las buenas noticias no son noticia. “Good news, no news”.</p><p>— <b>Exacto.</b></p><p>Pero, más allá de eso, es verdad que costaba instalar la agenda. Ese es uno de los desafíos que tengo: recuperar la agenda pública.</p><p>El otro desafío es la gestión transversal con los ministerios. Tenemos un equipo de ministros extraordinario, liderado por el Presidente, pero tenemos que mostrar la agenda de todo lo que están haciendo, que es profundamente transformadora y revolucionaria.</p><p>Recuperar la agenda pública forma parte de esta etapa. Y seguir con las reformas, porque este ya es el gobierno más reformista de nuestra historia democrática. Hay que seguir todavía más.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CVHNR6BMHBE3PCDSKAGNJSOMWE.jpeg?auth=f74006d7f2b7a2156dd96e5edad94cd0494989355163d1314276a2c07050c531&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Adrián Ravier realizó su primera conferencia de prensa en Casa Rosada (Presidencia)" height="1080" width="1920"/><p>— <b>¿Es una nueva etapa? Su llegada como jefe de Gabinete, el ingreso de un nuevo secretario de Comunicación y el nombramiento de Adrián Ravier como vocero presidencial. ¿Está empezando una nueva etapa del Gobierno?</b></p><p>El Presidente, en ese marco, tomó decisiones. Adrián Ravier es un gran vocero, un economista que entiende la materia y que va en la dirección de lo que el Presidente quiere mostrarles a los argentinos, porque las cosas están pasando. Ya venían pasando, pero ahora empiezan a verse con mayor contundencia en materia económica.</p><p>También hay un nuevo secretario de Comunicación (Fabián Fernández), que viene de YPF, con toda su experiencia profesional. Y a mí me toca asumir como jefe de Gabinete.</p><p>Paradojas de la vida: cuando uno no busca las cosas, las cosas pasan. Cuando uno las busca, a veces no pasan. La vida es eso. Pero estoy ante el desafío más importante de mi vida política y profesional.</p><p>— <b>Nombro a todos, incluso a usted, y son perfiles muy distintos a los que había antes. Había un perfil de mayor confrontación y de “batalla cultural”, que es batalla al fin y con mucha confrontación. ¿Eso queda relegado y ahora empieza la etapa del consenso?</b></p><p>No.</p><p>— <b>¿Cómo lo tiene que entender la gente?</b></p><p>Yo lo entendería de esta manera. La decisión y la convicción del presidente Milei son irrenunciables. Él sostiene que la Argentina debe progresar durante 20, 30 o 40 años. Para que eso suceda, las reformas tienen que avanzar. Nosotros no nos corremos de esa convicción.</p><p>La batalla cultural también sigue. Durante años se dijeron muchas cosas falsas. Por ejemplo, que la Argentina solo salía adelante por el sector externo. ¡Sí, obviamente! Pero la pregunta es qué hacemos para que eso suceda.</p><p>Llegó el presidente Milei, logró estabilidad macroeconómica —condición <i>sine qua non</i> para poder exportar más— y demostró que muchas recetas que parecían indiscutibles no eran tales. Algunos decían que el dólar tenía que valer el triple para exportar. No pasó. Ni siquiera cuando el dólar valía el triple.</p><p>En cambio, cuando tenés estabilidad macroeconómica, un régimen de inversiones competitivo frente a Chile y Perú, y eliminás burocracia como lo está haciendo el ministro Federico Sturzenegger, aparecen las condiciones para producir, exportar más y cambiar la historia. Empiezan los récords de exportación, baja la inflación y el país entra en otro camino.</p><p>Ahora bien, la convicción del cambio cultural y la visión sobre hacia dónde tiene que ir la Argentina no se negocian. La discusión es cómo se aborda.</p><p>Ahí aparece el consenso. <b>¿Consenso para qué? ¿Diálogo para qué? No es chamuyar por chamuyar</b>. Ese también es un rasgo de la casta: cambiar los nombres para que nada cambie. No. El Presidente dice exactamente lo contrario: las cosas tienen que cambiar.</p><p>Entonces dialogamos para conseguir reformas estructurales, para avanzar con la modernización laboral, bajar impuestos, aprobar la ley penal juvenil, la reforma penal, la ley antimafia, el RIGI y el Super RIGI; para que lleguen inversiones, exportemos más, baje la inflación y haya más trabajo formal.</p><p>Ese es el para qué del diálogo. Dialogar por dialogar nunca resolvió ninguno de los problemas de la Argentina.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SVY5ZRXGIVC7BGZT5UKDUMJCAU.jpeg?auth=7265e9eb9b84a4732ad40fc340a4f4d7a4131bdc35b4aff73c4e154f099e01b9&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El presidente Javier Milei se reunió con diputados y senadores de La Libertad Avanza (Presidencia)" height="1080" width="1920"/><p>— <b>En la reunión que tuvo con diputados y senadores en el Salón Héroes de Malvinas, el Presidente hizo un largo discurso, de más de tres horas, y planteó algunas prioridades. ¿Cuáles son las prioridades que tiene que encarar como jefe de Gabinete, concretamente, a partir de ahora? Creo que la reforma electoral es una importante, pero después quiero meterme en ese tema. ¿Cuáles son las prioridades?</b></p><p>Son un montón, pero las pondría en tres ejes centrales.</p><p>El primero es la gestión: que todo lo que el Gobierno tiene lanzado suceda. Por ejemplo, los 120.000 millones de dólares en proyectos del Super RIGI, que ahora hay que aprobar. Las concesiones viales, que gracias a Dios arrancaron, con 9.000 kilómetros de rutas que pasarán al sector privado. Es infraestructura para la Argentina hecha por privados, un concepto central del presidente Milei.</p><p>También que se ejecuten las obras que los gobernadores han planteado y solicitado. Por ejemplo, la transferencia de rutas. Me viene a la cabeza la 012, con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro; el acueducto de Comodoro Rivadavia, con el gobernador de Chubut, Ignacio Torres; las rutas 40, 20 y 150 en San Juan, vinculadas al desarrollo minero y turístico; la ruta 40 en Mendoza; o el acueducto entre Catamarca y Santiago del Estero.</p><p>Hay obras de infraestructura importantes que tienen que salir adelante y que harán los gobernadores junto con el sector privado, que es la visión del Presidente... Ahora, eso tiene que pasar.</p><p>El segundo eje es recuperar la agenda pública, que es lo que hablábamos al principio.</p><p>Y el tercero son las reformas. Que el Super RIGI complete su trámite en el Senado. Que consolidemos el acuerdo con los holdouts, un problema que la Argentina arrastraba desde el default de 2001.</p><p>Tenemos que avanzar con la ley de propiedad privada; con la modificación de la Ley de Sociedades para hacerla más ágil y acorde a los tiempos del emprendedor y de las pymes; con la ley Hojarasca, que apunta a eliminar burocracia; y con las correcciones a la Ley de Inocencia Fiscal que propusieron los colegios de contadores de todo el país, sobre un trabajo muy importante que hizo el Ministerio de Economía con el ministro “Toto” Caputo.</p><p>También están las energías renovables, un capítulo que quedó pendiente en el Presupuesto, para evitar que las inversiones paguen impuestos e Ingresos Brutos. Y la compensación histórica vinculada a CAMMESA con las provincias, que viene desde la pandemia.</p><p>Y, por supuesto, la reforma electoral. En la visión del Presidente tiene que haber una reforma pensada para el ciudadano, en tres dimensiones. La primera: que el ciudadano no tenga que ir seis veces a votar. Es insoportable. La segunda: que no le cueste entre 250 y 300 millones de dólares al Estado. Y la tercera: revisar el enorme espacio cedido a la publicidad de los partidos políticos, porque la gente termina apagando la televisión y ese sistema ya no cumple el objetivo para el que fue creado. Después viene la discusión electoral de los partidos. Pero esos tres conceptos son los que sostiene el Presidente.</p><p>— <b>Trascendió una negociación con los gobernadores para eliminar las PASO y habilitar las colectoras en la próxima elección. Preguntas concretas: ¿el Gobierno quiere la eliminación de las PASO? ¿Aceptaría suspenderlas si no tiene los votos? ¿Qué significan estas colectoras y cuál es la posición del Gobierno? ¿Es una propuesta del Gobierno o de los gobernadores?</b></p><p>El concepto del Gobierno es el de la ley que enviamos: la eliminación de las PASO.</p><p>El objetivo es ordenar el sistema de partidos, evitar que el ciudadano tenga que votar seis veces, ahorrar unos 300 millones de dólares y corregir un esquema de publicidad política que, en definitiva, ya casi nadie mira.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/V4WMSWR2GZCHZMXAZVWKEAVC6E.jpg?auth=009f5dafcea739df51310cd47816f17a19f5d67989444e23e1d58ba42498ab65&smart=true&width=6000&height=4000" alt="La celebración de Karina Milei, luego de que se diera la media sanción a la ley de Reforma Laboral (RS Fotos)" height="4000" width="6000"/><p>— <b>¿Y Ficha Limpia?</b></p><p>Por supuesto. Ficha Limpia forma parte de nuestra visión y está incluida en el proyecto que enviamos. Hay un debate sobre ese tema.</p><p>— <b>¿Adentro de la ley?</b></p><p>Hay un debate entre senadores y diputados. Nosotros la sostenemos dentro del proyecto, pero es una discusión que daremos más adelante. Nuestra posición es clara: queremos Ficha Limpia.</p><p>— <b>¿Pero podrían sacarla?</b></p><p>Lo discutiremos cuando llegue el momento, en el Senado y después en Diputados. Respecto de las colectoras, esa es una discusión que están llevando adelante los representantes de los partidos políticos. Pero nuestra propuesta es la que enviamos al Congreso.</p><p>Sobre la eliminación o la suspensión de las PASO, nuestra posición sigue siendo la eliminación. Después habrá que ver cuál es el consenso que se construye, pero el objetivo es que el ciudadano no tenga que ir seis veces a votar.</p><p>— <b>Pero no está descartado que, si no hay votos, se habilite una suspensión...</b></p><p>Podemos discutirlo. Lo vamos a discutir en el Senado. Es una de las conversaciones que estamos teniendo con los senadores y con Patricia.</p><p>— <b>¿Las colectoras también podrían ser una alternativa?</b></p><p>Puede ser una alternativa para los partidos políticos. Es un planteo que ellos están haciendo respecto de cómo competir. Nosotros vamos a competir con La Libertad Avanza. Después habrá que discutir con diputados y senadores cuál será el formato definitivo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/N5UHDOWYANETFBIMFJYW46AYKQ.jpg?auth=529fdc453df352d1a64bec489107c89d1dd26e77ea919e1d73bcde403622db4c&smart=true&width=1920&height=1278" alt="Diego Santilli y su esposa, Analia Maiorana (foto Gustavo Gavotti)" height="1278" width="1920"/><p>— <b>Una pregunta que no le hice cuando introdujimos la entrevista. ¿Usted le pidió al Presidente ser gobernador para aceptar el cargo? ¿Ser el candidato a gobernador?</b></p><p>De ninguna manera. Yo no le pediría algo así al Presidente. </p><p>Te dije antes que estoy ante el desafío más importante de mi carrera política. Estoy acá para dejar todo en la Jefatura de Gabinete.</p><p>— <b>No fue una condición: “Agarro, pero voy a ser el candidato”.</b></p><p>No. Ponerle condiciones a un presidente, y menos a Javier Milei, no me parece adecuado. Mucho menos a Javier o a Karina Milei.</p><p>Te decía al principio que parece un chiste: cuando uno va detrás de determinadas cosas, muchas veces no suceden; cuando uno se despoja de eso, empiezan a pasar.</p><p>Creo que alguna vez lo dije en un programa, cuando iba a ser candidato. Dije que no me importaba en qué lugar firmar. Algunos me cargaron por eso, pero respondí que iba a firmar donde hiciera falta porque quería acompañar.</p><p>En 2023 la sociedad tomó una decisión. Había dos propuestas de cambio y ganó la que lideraba Javier Milei. Desde ese día nosotros lo acompañamos, incondicionalmente y sin pedir nada a cambio.</p><p>Cuando llegó el proceso electoral del año pasado hicimos lo mismo. Firmé tercero en la lista.</p><p>Después pasó lo que pasó y, otro domingo más, el Presidente me pidió que me hiciera cargo, después de una elección muy difícil, en la que habíamos perdido por 14 puntos en septiembre y terminamos ganando en octubre.</p><p>— <b>Es el bombero del Presidente, parece.</b></p><p>No, no soy el bombero.</p><p>Yo creo en los proyectos colectivos. Estoy convencido de los proyectos colectivos.</p><p>— <b>Lo digo porque tuvo que salir después del lío con José Luis Espert y ahora vuelve a aparecer después del caso Manuel Adorni.</b></p><p>Es como te decía: cuando uno busca las cosas, muchas veces no suceden; cuando uno se despoja, pasan. Creo que la vida tiene bastante de eso.</p><p>— <b>Y volviendo al tema de la provincia de Buenos Aires. ¿Mantiene la idea o la intención de ser candidato a gobernador?</b></p><p>Yo creo en los proyectos colectivos.</p><p>— <b>No me la tire a la tribuna.</b></p><p>No, no. Proyecto colectivo significa que la Argentina no vuelva atrás. Y para que la Argentina no vuelva atrás estoy convencido de que el presidente Milei tiene que reelegir. Esa es mi convicción.</p><p>El Presidente tiene que reelegir porque este proceso debe profundizarse, con más desarrollo, más crecimiento y más empleo formal. Hace quince años que en la Argentina no se genera un puesto de trabajo formal y hace veinte que no nace una pyme neta.</p><p>Entonces uno se pregunta qué nos pasó.</p><p>En ese marco digo que me apasiona la provincia de Buenos Aires, me encanta y tengo toda la vocación del mundo. Pero es un proyecto colectivo.</p><p>No puede haber nunca un proyecto personal por encima de un proyecto colectivo. Sobre todo, cuando está en juego una Argentina próspera y grande.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SMFN6YFKQ5A5VDUUSNGEZK4QGI.jpg?auth=e48e86617852477c024f99745ef0dbd5b7ab642e150923301ecd193d000b23ee&smart=true&width=1920&height=1280" alt="El gobernador Axel Kicillof escribe durante su participación en un evento de Movimiento Derecho Al Futuro Cañuelas." height="1280" width="1920"/><p>— <b>Hablando de la provincia de Buenos Aires, usted viene criticando muy duramente a Axel Kicillof. Tanto por su gestión como porque hoy aparece como uno de los dirigentes que busca posicionarse para una candidatura presidencial. ¿Por qué esa insistencia en ser tan crítico?</b></p><p>Lo que me saca de lugar es escuchar a Carlos Bianco, que es el jefe de Gabinete de Axel Kicillof, decir que estábamos mejor en 2023 que ahora.</p><p>¿Cómo estábamos mejor en 2023 con 57% de pobreza? ¿Con 60% de pobreza infantil? ¿Con 20% de indigencia? ¿Con una inflación acumulada de 1.147% durante los cuatro años del gobierno anterior?</p><p>¿Y con un gobernador que no se hace cargo de la inseguridad en la provincia de Buenos Aires ni enfrenta el delito?</p><p>Si querés ir más lejos, hace pocos meses el presidente resolvió el desastre que dejó el caso YPF, una contingencia de 18.000 millones de dólares que podía costarle muchísimo a la Argentina.</p><p>Entonces digo: ¿de qué están hablando?</p><p>Todo el esfuerzo que hizo la sociedad durante estos dos años fue para salir del desastre que dejó el gobierno anterior.</p><p>Por lo menos deberían llamarse un poco a silencio.</p><p>— <b>Hablando de la provincia y de los gobernadores. En su asunción estuvieron presentes trece gobernadores. Hay un grupo importante que acompaña al Gobierno. ¿También va a convocar a los gobernadores peronistas, por ejemplo Axel Kicillof, para dialogar?</b></p><p>Es buena la pregunta. Pero vuelvo a lo mismo: ¿dialogar para qué? ¿Para una foto? Si el propio Kicillof no fue al Pacto de Mayo. No quiere bajar impuestos; al contrario, los aumenta. La presión fiscal sobre la industria en la provincia de Buenos Aires es 34% más alta que en Córdoba y 30% más alta que en Santa Fe.</p><p>No quiso acompañar la ley de reiterancia, que apunta a terminar con la puerta giratoria. No acompaña la ley penal juvenil, que ya resolvió prácticamente todo el mundo. No acompañó el RIGI y, de esa manera, la provincia pierde inversiones. Entonces vuelvo a la misma pregunta: ¿dialogar para qué?</p><p>Si es dialogar para chamuyar y para sacarse una foto, no. Él es quien no quiso avanzar en ningún acuerdo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YGZUCQGMOBF6LDNT7DCNHWZZBQ.jpg?auth=6b91e2974ce8d6ae5a534c63633fe75d7f8863cfd7262d9e7293d5ba3d3167dd&smart=true&width=1280&height=852" alt="La reunión de los gobernadores con Santilli en el CFI " height="852" width="1280"/><p>— <b>Hablo de Axel Kicillof, pero también de Gildo Insfrán o Ricardo Quintela.</b></p><p>El otro día estuve en el CFI con los gobernadores del Norte.</p><p>Estaban el gobernador de La Rioja y el gobernador de Formosa.</p><p>— <b>O sea, con todos sí; con Axel Kicillof no.</b></p><p>Él es quien no quiso. Ahora después aparecen títulos diciendo que me convocan o que me llaman. Pero vuelvo a lo mismo: en la Argentina estamos demasiado acostumbrados al diálogo para no hacer nada, al diálogo para sostener el <i>statu quo</i>. No. </p><p>El diálogo para el statu quo, no.</p><p>— <b>El gobernador plantea que la Nación le debe mucho dinero y que le retiene fondos...</b></p><p>Nación también reclama lo que le deben por los hospitales.</p><p>— <b>Dígame.</b></p><p>¿Quién está pagando hoy las cuentas de los hospitales? Nación.</p><p>Pregúntele al ministro Mario Lugones. Entonces ojo con eso. Y cuando la Nación tuvo que <i>rollear </i>su deuda, estuvo.</p><p>— <b>¿Y va a seguir estando?</b></p><p>Cuando tenga que <i>rollear</i> deuda, va a estar. Esa es la posición política y filosófica del Presidente.</p><p>Yo me reuní con el gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, con quien tenemos diferencias muy importantes. Sin embargo, encontramos un acuerdo respecto de la caja jubilatoria, por ejemplo.</p><p>— <b>Siguiendo con la política. Le pregunto por una frase que pronunció el Presidente, primero en la Fundación Faro y después en una entrevista por streaming, cuando dijo que el gobierno de Mauricio Macri había “estafado a los argentinos” al reperfilar la deuda. ¿Qué piensa de esa frase?</b></p><p>Primero quiero destacar y agradecerle al PRO por el acompañamiento estoico que tuvo durante todo este tiempo.</p><p>Me tocó verlo cuando era ministro del Interior y había que trabajar con Diputados, pero también en todas las reformas que impulsamos.</p><p>Tenemos un excelente diálogo, aunque no siempre coincidimos, con Cristian Ritondo en Diputados, con Martín Goerling en el Senado, con Fernando de Andreis y con los gobernadores del PRO.</p><p>Quiero destacar eso.</p><p>Después, el Presidente hace sus exposiciones y muestra datos de la historia económica. Ustedes saben que permanentemente contrasta datos y series históricas.</p><p>No me olvido de que, en diciembre, cuando yo era ministro del Interior, el Presidente me dijo: “Vamos a tener un enero difícil, un febrero difícil y un marzo peor”. Ahí le planteé: “¿Pero si ganamos la elección?”.</p><p>Y me respondió: “Abril va a ser el piso. Mayo va a empezar a mejorar, junio también y, a partir de ahí, los meses van a ser cada vez más positivos”.</p><p>Es un Presidente que decidió no quitarle los depósitos a la gente ni aplicar recetas del pasado que terminaron destruyendo a la sociedad, a las pymes y a los ciudadanos.</p><p>Por eso la salida es mucho más seria y contundente, aunque también más larga.</p><p>Ese es el camino.</p><p>Y, como él mismo dice, los libertarios no somos una manada. Eso implica aceptar visiones diferentes y posiciones distintas.</p><p>En ese marco, lo más importante es que quienes pensamos de manera parecida —no digo igual, parecida— estemos juntos hacia adelante. Yo me quedo con eso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WIDHCXBHHVAGNP4HQKWDHRZLIY.jpg?auth=722014d2692a39d63adcda968da4093397c6377fa00304453afb3d7fba8ed0fa&smart=true&width=1294&height=728" alt="Javier Milei y Mauricio Macri (Prensa Senado)" height="728" width="1294"/><p>— <b>Pero no me responde concretamente sobre esa frase.</b></p><p>Todos han dicho cosas desde distintos lugares. Creo que hay que pararse sobre las cosas que nos unen.</p><p>— <b>¿Macri ayuda o Macri obstaculiza al Gobierno?</b></p><p>El PRO ayuda.</p><p>— <b>Hablo de Mauricio Macri.</b></p><p>El PRO ayuda. Sus representantes están votando y acompañando las reformas. ¿Y sabés por qué las acompañan? Porque también estaban en su plataforma. No es a cambio de algo. Es porque son temas que venimos discutiendo desde hace mucho tiempo.</p><p>— <b>Quiero ir a cuestiones muy puntuales, ya entrando en el tramo final de la entrevista. ¿Qué va a pasar con el financiamiento universitario después del fallo de la Corte?</b></p><p>Se hizo un acuerdo con las universidades.</p><p>— <b>Las universidades sostienen que el fallo obliga a algo que va más allá de ese acuerdo. Se lo pregunto porque sé que usted participó de esa negociación.</b></p><p>En la Argentina todos hicimos un esfuerzo durante estos dos años, especialmente los ciudadanos. Todos hicimos un esfuerzo. Y ese esfuerzo tiene que permitirnos cumplir nuestras obligaciones. Es verdad que debemos respetar el Presupuesto y la Ley de Responsabilidad Fiscal. Tenemos que cumplir todas las normas.</p><p>Ahora, también es cierto que si eso genera un desequilibrio fiscal, puede terminar provocando un problema todavía mayor para todos. Se llegó a un acuerdo con las universidades y ese acuerdo fue presentado ante la Corte. Quiero destacar el trabajo de la ministra Sandra Pettovello, que terminó con la intermediación social y, junto con la ministra de Seguridad, también con los piquetes.</p><p>Nosotros vamos a empezar a cumplir ese acuerdo y, al mismo tiempo, tenemos que encontrar el equilibrio para que las universidades sigan creciendo y haciendo el trabajo tan importante que realizan en todo el país.</p><p>— <b>¿El Gobierno está pensando en alguna medida concreta frente al aumento de la morosidad, tanto de las familias como de las empresas?</b></p><p>Muchos bancos están tomando decisiones en ese sentido. También veo que algunas provincias están reestructurando situaciones de deuda. Si alguien tenía una deuda con una tasa del 200% y esa tasa baja, ahí ya aparece un mecanismo de alivio.</p><p>Pero la posición del Presidente es muy clara: no cree en la intervención del Estado ni en los subsidios. Cada sector irá encontrando soluciones a medida que bajen las tasas de interés, el riesgo país y continúe bajando la inflación.</p><p>Si uno mira el riesgo país del bono emitido durante la gestión del presidente Milei, está en torno a los 60 puntos básicos. Hoy el riesgo país ronda los 420 puntos, cuando el Gobierno lo recibió cerca de los 2.000. Ahí está el camino: bajar la tasa. Los números empiezan a aparecer y la inflación sigue cediendo.</p><p>— <b>¿Pero no hay en carpeta ningún plan concreto para atacar este problema?</b></p><p>No.</p><p>— <b>¿No, o no por ahora?</b></p><p>No. Por el momento no tengo nada en carpeta.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/26J23TTP4NBINFAWBBAA27QRD4.jpg?auth=03874d5e09bf563df5dce02e2caa39000c55e25aeddf50063f265640e2b84ff3&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p>— <b>Hablamos de muchos temas y usted, como jefe de Gabinete, está en la línea de fuego de todos ellos. ¿Qué asunto le preocupa más o cuál cree que puede generar una complicación?</b></p><p>Lo que estamos viendo es que la economía crece. Doce de los dieciséis sectores de la economía ya están creciendo. Necesitamos que ese crecimiento llegue también al comercio y al ciudadano de a pie. Y necesitamos que todo lo que el Gobierno tiene lanzado suceda.</p><p>Cuando digo “todo”, hablo de los 9.000 kilómetros de concesiones viales, de los RIGI, de las inversiones en las provincias, de la producción y de las exportaciones.</p><p>Estoy ocupado en esas tres dimensiones que te planteé al principio.</p><p>— <b>Fue diputado, vicejefe de Gobierno, ministro del Interior y ahora jefe de Gabinete. Tiene la posibilidad de competir para gobernador. ¿Alguna vez pensó en ser presidente?</b></p><p>Nunca lo pensé.</p><p>— <b>¿Nunca?</b></p><p>Nunca. Siempre tuve objetivos mucho más cercanos. Cuando fui ministro de Seguridad tenía un objetivo concreto. Ahí es donde diferencio al que quiere que nada cambie —eso para mí es la casta— del que quiere transformar. Recibí una ciudad con una tasa de homicidios de 5,4 cada 100.000 habitantes y la dejé en 2,4.</p><p>Enfrentamos al narcotráfico. Las tres principales organizaciones criminales terminaron completamente detenidas. Fuimos al frente. Transformamos. Eso es concreto.</p><p>Nunca pensé en la Presidencia porque siempre trabajé sobre objetivos mucho más palpables.</p><p>— <b>¿No es un tema?</b></p><p>No.</p><p>— <b>¿Va a seguir siendo afiliado al PRO o se va a afiliar a La Libertad Avanza?</b></p><p>Yo soy del proyecto que lidera el presidente Milei.</p><p>— <b>No me responde.</b></p><p>Para mí, en la etapa que viene, los colores no definen. Lo que va a definir el futuro es si volvemos para atrás o seguimos para adelante.</p><p>— <b>Si usted quiere la reelección del presidente Milei, eso implica que no quiere cualquier otro candidato. Por ejemplo, si Mauricio Macri quisiera volver a ser candidato a presidente.</b></p><p>Yo creo en la reelección del presidente Milei. Lo dije y lo sostengo. Estoy convencido de que el presidente Milei tiene que reelegir.</p><p>— <b>El PRO puede presentar un candidato. De hecho, algunos dirigentes ya lo plantean.</b></p><p>Por supuesto. El PRO puede presentar un candidato y el radicalismo también, si quiere. Ahora, yo creo que todos los que pensamos de una manera tenemos que luchar para ir hacia adelante y no abrir el riesgo de que vuelvan los de atrás.</p><p>— <b>Usted nació políticamente en el peronismo, después fue parte del grupo fundador del PRO y ahora integra el Gobierno de Javier Milei. ¿Qué le está pasando hoy al peronismo? Usted habla permanentemente con gobernadores e intendentes peronistas. ¿Cómo lo ve?</b></p><p>No me gusta opinar sobre otros partidos.</p><p>El peronismo estará discutiendo una reestructuración, una renovación o como quieran llamarla.</p><p>Es una discusión que tiene que dar el propio peronismo.</p><p>— <b>Con Cristina Kirchner presa y Axel Kicillof disputando el liderazgo... ¿Qué ve que está pasando?</b></p><p>Es un tema del peronismo.</p><p>Tengo que ser respetuoso de eso.</p><p>Nosotros tenemos que ocuparnos de que el enorme esfuerzo que hizo la sociedad durante estos dos años continúe hacia adelante.</p><p>Lo peor que nos puede pasar es volver a una Argentina pendular, que va para un lado y después para el otro, sin consolidar nunca un rumbo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/URREFZAA5JAL7ODMVIVEBFVHWE.jpg?auth=4a406cacc7582cd7147daf68a1591e7d93483633d7aa2e5393bfcfbf84b2352a&smart=true&width=1459&height=964" alt="Cristina Kirchner, en el balcón de San José 1111, el lugar donde cumple la condena por el caso Vialidad " height="964" width="1459"/><p>— <b>¿Axel Kicillof representa la renovación del peronismo?</b></p><p>Para mí, no. Pero, más allá de eso, es una discusión que debe resolver el peronismo. </p><p>Lo voy a explicar con una lectura muy personal. Europa tuvo los dos grandes epicentros de las guerras mundiales: Francia y Alemania. La Unión Europea nació como un proceso de paz, para que eso no volviera a ocurrir. Después vino la unión aduanera y, más tarde, la moneda común. Pero el origen fue un proceso de paz.</p><p>Los países a los que más les costó hacer los esfuerzos que hoy está haciendo la Argentina —como España, Portugal, Italia o Grecia— terminaron haciéndolos. Sus ciudadanos hicieron un enorme sacrificio. Y fijate cómo crecieron desde 1993 hasta hoy.</p><p>Se desarrollaron, redujeron la pobreza y después empezaron a enfrentar otros problemas, que son los problemas del crecimiento. Ese fue el corsé que encontraron para no volver atrás.</p><p>La Argentina tiene que evitar el movimiento pendular que la llevó una y otra vez de un extremo al otro. Si logramos bajar la presión fiscal, producir más y exportar más, vamos a resolver uno de los problemas históricos del país, que es la falta de dólares.</p><p>Y, ojalá, vamos a tener el problema inverso: el de una economía que genera cada vez más divisas. Fijate que el presidente y el ministro de Economía ya consiguieron este año las reservas que necesitaba el programa económico. También quedó asegurado el pago de los vencimientos de deuda de este año y del próximo. Eso le da previsibilidad a la Argentina. </p><p>Por eso estoy convencido de que el presidente Milei tiene que reelegir.</p><p>— <b>La última. Adorni dejó la Jefatura de Gabinete en medio de una investigación judicial sobre su patrimonio y de una fuerte polémica por sus declaraciones juradas. Le hago una pregunta muy concreta: ¿usted tiene todo en orden?</b></p><p>Sí. Declaro mis bienes hace veinte o treinta años.</p><p>— <b>¿Está todo en orden?</b></p><p>Está a la vista de todo el mundo, hace muchos años.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/HKSRNBCCIFFHFEJSMIM6MP2WEU.jpg?auth=fcb00500bce68f1ff3e23046092f8a88ca1f12a12a0d5d2459161653ccd7642d&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Jorgelina Aruzzi: “Si tengo la suerte de envejecer, quiero hacerlo tranquila y no juzgándome”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/04/jorgelina-aruzzi-si-tengo-la-suerte-de-envejecer-quiero-hacerlo-tranquila-y-no-juzgandome/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/04/jorgelina-aruzzi-si-tengo-la-suerte-de-envejecer-quiero-hacerlo-tranquila-y-no-juzgandome/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Con una serie para Netflix recién terminada, una gira teatral y una nueva comedia producida por Adrián Suar en camino, la actriz habló con Infobae sobre el amor después de los 50, su mirada sobre el feminismo, los vínculos que ya no está dispuesta a sostener y cómo aprendió a vivir el paso del tiempo con más libertad y menos exigencias]]></description><pubDate>Sat, 04 Jul 2026 06:05:32 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay algo que <b>Jorgelina Aruzzi</b> ya no está dispuesta a negociar: la tranquilidad. Después de años de trabajo, de vínculos que la hicieron sufrir y de aprender a decir lo que piensa sin culpa, la actriz asegura que hoy <b>valora la paz por encima de cualquier otra cosa</b>. Y se nota.</p><p>Mientras atraviesa uno de los momentos más activos de su carrera: acaba de terminar una serie para Netflix junto a Carla Peterson, sigue de gira con <i>El ser querido</i> y prepara una nueva comedia producida por Adrián Suar. También se anima a revisar los temas que la atraviesan puertas adentro: el amor después de los 50, los mandatos sobre las mujeres y la necesidad de dejar de complacer a todo el mundo.</p><p><b>“Hay que encontrar una manera correcta de querer”</b>, reflexiona durante la charla con <i><b>Infobae</b></i>. Lo dice después de haber pasado diez años sola y de haber aprendido a reconocer relaciones que ya no quería repetir.</p><p>Con la misma honestidad habla de la maternidad, de las críticas sobre el cuerpo, de sus comienzos trabajando como repositora mientras perseguía el sueño de actuar y de una carrera que la llevó desde las cámaras ocultas de <i>Videomatch</i> hasta el teatro, la televisión y las plataformas.</p><p>Entre anécdotas, risas y reflexiones inesperadas, Aruzzi muestra una versión sin filtros de sí misma: <b>una mujer que sigue apostando al humor, que ya no se calla nada </b>y que encontró una definición del éxito bastante más simple que la fama o el reconocimiento.</p><p><b>—Es un presente con mucho trabajo. </b></p><p>—Estoy de gira con una obra que escribí hace dos años, <i>El ser querido</i>, que cuenta lo que pasa con las personas que cuidan a otras personas. Es una mujer que cuida a su marido que está en terapia intensiva y también atraviesa la figura de Sister Rosetta Tharpe, que fue pionera del rock y nadie habla de ella. Todo con humor como lubricante para que entren ciertos temas.</p><p><b>—¿Por qué te interpela el tema del cuidado? </b></p><p>—Porque cuando escribo es como una licuadora de temas. La obra habla del cuidado, pero también de cómo sostenemos vínculos tóxicos y de esas cosas que al principio no queremos ver y con el tiempo, entendemos. Yo soy muy cuidadosa con las palabras y trato de decir lo que siento sin lastimar. También trabajo mucho para salir de ciertos mandatos como el de la obediencia y, con los años, <b>ya no me quedo callada</b>.</p><p><b>—¿Cómo fuiste hija? ¿Pudiste ser cuidada? </b></p><p>—Sí, fui muy cuidada y querida. En mi familia había mucho humor, pero también mucha tragedia, un tono muy italiano, entre lo dramático y lo cómico. De ahí viene mi manera de mirar el mundo y mi vínculo con el humor.</p><p><b>—Una familia en la que no había artistas. ¿De dónde nació esa vocación? </b></p><p>—Me fue llevando la vida. Yo quería estudiar cerámica en el Instituto Vocacional de Arte, en Parque Chacabuco y ahí descubrí que también daban teatro. Fue un mundo completamente nuevo, una puerta enorme. </p><p><b>—¿Cuándo planteás que te vas a dedicar a eso cómo lo recibieron? </b></p><p>—Al principio no les gustó. Querían que estudie en la facultad. Era otra época, muy de “hay que tener un título”. Pero los entiendo porque venían de una época donde tenían que trabajar y no se podía elegir estudiar. No sé si hoy a los adolescentes se les pide un título para poder trabajar.</p><p><b>—¿Qué querían que estudiaras? </b></p><p>—No lo tenían claro, querían que fuera a la Facultad. Hoy pienso que quizás podría haber hecho otra carrera también, pero actuar era mi pasión. Era lo único que sentía que realmente sabía hacer. Para conformar un poco a mi papá empecé a estudiar bandoneón, porque le gustaba mucho el tango, pero cuando empecé a trabajar como actriz lo dejé.</p><p><b>—¿Se puso orgulloso después? </b></p><p>—Sí. Mi papá murió cuando yo tenía 19 años, así que hace más tiempo que vivo sin él que con él. Pero la infancia y los vínculos que se construyen en esos años son tan importantes que te acompañan para siempre. Yo me siento acompañada por él. Y mi mamá viene a verme al teatro con sus amigas. Tenemos una relación muy cercana y hablamos mucho.</p><p><b>—¿Dedicarte a la actuación fue el mayor dolor de cabeza que les diste?</b></p><p>—No, no era brava, era una época muy machista y yo me rebelaba bastante contra ciertas consignas o cosas que había que hacer por ser mujer. Me fui muy joven de mi casa a vivir con un amigo, siempre fui muy independiente</p><p><b>—Eras feminista antes de saber qué era el feminismo.</b></p><p>—No sé, fui aprendiendo. Todos recibimos una educación machista y es difícil decir “soy feminista” porque vas aprendiendo. A veces te das cuenta de que algo no está bien, pero no sabés por qué. Creo que hay que ejercitarlo, reconocer que todos y todas fuimos educados de esa manera y entender por qué ciertas cosas están mal.</p><p><b>—¿Y militancia política había en esa época? </b></p><p>—No. Sí empatizaba y empatizo con ciertas ideologías que me representan y, en general, trato de votar lo que más me representa dentro de lo que hay.</p><p><b>—¿Hoy algo te representa? </b></p><p>—Me siento muy cercana a las luchas de las mujeres y a la necesidad de seguir hablando de la problemática. Como artista trato de hacerlo desde el escenario, sin bajar línea partidaria ni asociarme a ningún espacio político. No me gusta sacarme fotos con políticas o políticos, el apoyo es en la urna y viendo qué pasa con eso. Tampoco me caso con nadie.</p><p><b>—¿Cuándo entendiste que eras buena actuando? </b></p><p>—Cuando empecé. Sentí que eso me salía bien, ya que no era buena para los deportes, no jugaba bien al vóley, en todo lo que hacían mis amigas era pésima. En ese momento la televisión parecía un mundo lejano y asociado a gente hegemónica, más todo el prejuicio que tenía como estudiante de teatro respecto a la tele. Después fui abrazando lo popular. </p><p><b>—Era una idea bastante instalada en esa época. Como si el teatro tuviera más prestigio.</b></p><p>—Totalmente. Hasta que hice televisión y entendí lo difícil que era.</p><p><b>—¿Con qué proyecto fue? </b></p><p>—<b>Arranqué en las cámaras ocultas de </b><i><b>Videomatch</b></i>. Después fui haciendo otros trabajos. Ahí conocí a Eugenia Guerty y terminamos armando una obra juntas, <i>Pasado carnal</i>. Éramos muy jóvenes y nos fue muy bien.</p><p><b>—Ustedes ahí también eran amigas de Mariana Brisky. </b></p><p>—Muy amigas de Mariana. Yo seguí viéndola hasta el final y siempre que subo a un escenario, o hay algo que quiero preguntarle, la pienso.</p><p><b>—El paso del teatro a la tele es vía cámaras ocultas. </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Cuándo entendiste que ibas a poder vivir de ser actriz? </b></p><p>—Trabajé de muchas cosas. Creo que la primera vez que cobré como actriz fue por una publicidad con Lucho Bender. Mi mamá trabajaba en una peluquería súper setentosa y eligieron ese lugar como locación. Me presenté, me lookearon toda, era muy chica, y pensé: “Bueno, voy a vivir de esto. Me gusta”.<b> </b></p><p><b>—¿Es verdad que nunca dejaste que tu mamá se ocupe de tu pelo? </b></p><p>—(Risas) Pocas veces. Ella es una genia, pero cuando el peluquero te corta y no te gusta, no le decís nada. A tu mamá sí. Igual no me corto mucho el pelo.<b> </b></p><p><b>—Ella tampoco te debe querer de clienta. </b></p><p>—No, no me quiere de clienta. </p><p><b>—¿Se pelean mucho? </b></p><p>—No, en la vida no. Con el pelo sí. Alguna que otra pelotera tuvimos, pero poco.<b> </b>Por ahí un poco con la grieta, que también es generacional, entonces sí hablamos de cosas y yo ya sé que cuando se pica, trato de ir para otro lado. </p><p><b>—¿Políticamente están lejos? </b></p><p>—Qué sé yo. Creo que muchas veces parece que estamos lejos en el discurso, pero cuando hablás encontrás puntos en común. Para mí es importante revisar qué valores compartimos, porque ya no sirve esto de Boca-River. Cuando los valores son distintos se pone difícil, pero en general siempre hay algo para conversar. </p><p><b>—¿La podés aggiornar un poco?</b></p><p>—No. Yo la abrazo, la amo y cambiamos de tema. Es divina, re buena y una copada. También una súper buena abuela. </p><p><b>—Cómo fue el casting para llegar a las cámaras ocultas. </b></p><p>—Corría el año... (risas). Yo <b>trabajaba como repositora de trapos de piso</b> y había conocido a una cantante muy alta, Leticia. Hicimos juntas la fila para el casting. Eran como cuatro cuadras. Ella se cansó y se fue; yo me quedé, lo hice sola y quedé.<b> </b></p><p><b>—¿Sabías qué ibas a hacer? </b></p><p>—No. Primero empecé con unos sketches y después con las cámaras ocultas. Tenía 22 años.<b> </b></p><p><b>—Trabajabas como repositora. Cuando mirás para atrás, ¿en qué trabajo pensás: “No puedo creer que hice esto”?</b></p><p>—En ese. (Risas).</p><p><b>—¿Nunca estuviste disfrazada de empanada en una esquina?</b></p><p>—No. Bueno, disfrazada de empanada sí estuve pero en un programa de Susana Giménez. (Risas). Pero con glamour. Siempre fui muy busca: fui niñera, cuidé abuelitos. Me pagaba el teatro y el alquiler. Fui muy independiente y crecí con esa cultura del trabajo y el sacrificio.</p><p><b>—Y después llegó la etapa del supermercado.</b></p><p>—Sí. Era un buen trabajo, me trataban bien y cobraba bien, pero yo quería ser actriz. Entonces, quedé en el casting y me fui.</p><p><b>—¿Y cómo fue esa época de </b><i><b>Videomatch</b></i><b>? Me imagino mucho trabajo y mucha producción.</b></p><p>—Mucho trabajo. Era un programa donde las mujeres no teníamos demasiada participación. Pero ahí escribimos una obra de teatro con Eugenia, me hice amiga de Mariana Brisky y conocí al padre de mi hija. Fue un año de mucha plantación para el futuro.</p><p><b>—¿Pero no es de lo que más te gusta de lo que hiciste?</b></p><p>—No. Yo era una parte muy pequeña de todo eso, no tenía voz ni voto. A mí me gusta contar historias, la ficción. Después hice <i>Chabonas</i> en América y más tarde llegué a Telefe con <i>La niñera</i>. Después vinieron <i>Amor mío</i>, <i>Chiquititas</i> y ya seguí.</p><p><b>—La carrera del actor tiene una inestabilidad que hay que saber bancarse. ¿Te adaptaste rápido a eso?</b></p><p>—La autogestión te da la certeza de que siempre vas a hacer algo, que vas a poder expresarte. Además tenía la herramienta de escribir y de juntarme con gente. Al principio no soportaba los baches de incertidumbre, con los años aprendí a bancármela, a administrarme, pero al principio si pasabas un año sin que te llamen, creías que no laburás nunca más.</p><p><b>—¿Uno piensa eso de verdad?</b></p><p>—Sí. Pensás que tal vez no vuelva a pasar. Y lo loco es que hoy no sólo les pasa a los actores; también a periodistas, productores, a mucha gente. Hay momentos en que no trabajás y después aparece algo maravilloso que te vuelve a poner en la mirada de todos. Ya cuando podés elegir los trabajos, es un lujo.</p><p><b>—¿Le dijiste que no a algo que hoy pensás: “Cómo me lo perdí”?</b></p><p>—Sí, claro. <b>Le dije que no a </b><i><b>TOC TOC</b></i><b>, pero acababa de ser mamá</b>. </p><p><b>—Veinticinco años en cartel.</b></p><p>—Departamentos enteros se compraron con esa obra. (Risas).</p><p><b>—¿Qué hacías cuando nació Ámbar? </b></p><p>—Al mes y medio fui a hacer <i>Alguien que me quiera</i>, en Pol-ka. Ámbar iba conmigo al set, todos la adoraban. Fue hermoso, aunque duro porque estaba en pleno posparto. Igual me cuidaron muchísimo.</p><p><b>—¿Hoy volverías a trabajar tan rápido después de un parto?</b></p><p>—No. No sabía nada. También había una urgencia económica y muchas presiones. Hasta que no sos madre no sabés qué vas a querer. A mí <b>se me corrió completamente el foco</b>. Me hubiera encantado quedarme durmiendo con ella.</p><p><b>—“Durmiendo” es una forma de decir, ¿no?</b></p><p>—No dormía nada. Me acuerdo que una vez tenía que grabar una escena acostada sobre unos escombros y cuando dijeron “Acción”, me había quedado dormida ahí. La maternidad es dura. Amo a mi hija y aprendí muchísimo siendo madre, pero es intensa.</p><p><b>—En cuanto al humor, cambió el rol de la mujer y algo aprendimos.</b></p><p>—Algunos aprendimos. Estamos muy encriptados y es difícil salir, porque obviamente hay mucho interés para que todo continúe así. Pero ya es responsabilidad de todos instruirse, no desmerecer la lucha de las mujeres, entender por qué un chiste sexista está mal o por qué determinadas cosas ya no pueden naturalizarse. Muchos varones se quedan callados porque no saben cómo abordar el tema, sobre todo en los medios. Entonces hay que volver a explicarlo, con paciencia, y generar espacios para que participen. Los cambios se producen entre todos y todas.</p><p><b>—Comunicar, como en los grupos de chat cuando comparten determinado material que no está bueno. </b></p><p>—Exacto. Decir: “Esto no está bueno”. Y hablar con los hijos sobre lo que consumen porque las redes están heavys con la violencia de género. No es algo abstracto, es algo concreto. Hay desafíos virales, contenidos muy violentos, por eso creo que estos temas deberían trabajarse de manera obligatoria en las escuelas. </p><p><b>—La política actual.</b></p><p>—La política actual está en contra de que se solucione el problema. Cuando ves conferencias de prensa por casos de violencia de género aparecen policías, jueces y fiscales: todos hombres. ¿Eso no le llama la atención a nadie? También tendría que haber espacios para que periodistas que no saben cómo abordar estos temas aprendan, porque están formando opinión.</p><p><b>—Pienso en casos recientes, como el de Agostina Vega.</b></p><p>—Fijate quiénes daban las conferencias. Y después escuchás que dicen que las feministas se pasaron cuatro pueblos. ¿A qué pueblo llegamos si siguen matando niñas? Lo que nos hace reaccionar es ver que ya está todo mal en la cúspide.</p><p><b>—Yo soy feminista y pregunto desde ese lugar. Una crítica frecuente es que el feminismo no defiende todas las causas por igual.</b></p><p>—Muchas veces se le exige al feminismo algo que debería resolver la Justicia. El feminismo es un movimiento, no es el Poder Judicial. Pasó también con Actrices Argentinas: se les pedía que respondieran por todo, hay una lupa puesta sobre el feminismo. Del otro lado, ¿qué estamos mirando?</p><p><b>—Como si hubiera un solo feminismo y todas pensaran igual, además.</b></p><p>—Exacto. Además hay situaciones en las que ni siquiera sabés cómo expresarte. Para mí mucho tiene que ver con la educación desde la base y también con quiénes tienen micrófono, porque a veces dicen cosas tremendas.</p><p><b>—¿No se hizo un uso político del feminismo? </b></p><p>—Es que todo es política. Otra cosa son los partidos políticos. La política también es ponernos de acuerdo en que cuando el semáforo está en rojo no cruzamos. Si no quieren llamarlo feminismo, llamémoslo igualdad de derechos, igualdad de oportunidades, como quieran. ¿Por qué genera tanto miedo esa palabra?</p><p><b>—¿Fuiste a las marchas de Ni Una Menos? </b></p><p>—Sí, fui.</p><p><b>—¿Y formás parte de Actrices Argentinas?</b></p><p>—No. Participé en algún momento, pero nunca tuve el tiempo para involucrarme activamente.</p><p><b>—¿Cómo es ser mamá de una adolescente hoy?</b></p><p>—Nos llevamos muy bien. Trato de estar atenta a qué hace, qué le interesa. Siempre hay amigos y amigas en casa y me encanta.</p><p><b>—¿Ya pasó por la etapa del “te amo, te odio”?</b></p><p>—Qué sé yo. No le gusta mucho que hable de ella.</p><p><b>—Si no te tocó esa etapa te envidio mucho, quiero que lo sepas.</b></p><p>—Seguro las tenemos. Pero en casa siempre se priorizó el amor. Tanto con su papá como conmigo. Si hay una pelea o un berrinche, después se habla, se pide disculpas y se reflexiona.</p><p><b>—Estás noviando. </b></p><p>—Estoy noviando, sí.</p><p><b>—¡Contame todo! </b></p><p>—Me costó mucho encontrar un formato. Estuve 18 años con el papá de mi hija y después durante diez años estuve sola. </p><p><b>—Decías que no volvías a convivir nunca más.</b></p><p>—Y lo sigo diciendo. (Risas). Pero tuve que preguntarme qué quería yo estando en pareja.</p><p><b>—¿Y qué receta encontraste? </b></p><p>—Primero, salir de relaciones tóxicas. Creo que eso fue fundamental para encontrar a mi pareja actual. Y también mirar hacia otro tipo de hombres: no actores, no músicos...</p><p><b>—¿Qué hace el hombre en cuestión? </b></p><p>—Es kinesiólogo. </p><p><b>—Te hace masajes, es espectacular. </b></p><p>—Sí, creo que es de las mejores profesiones que tuve a nivel novio. </p><p><b>—¿Podemos decir su nombre de pila aunque sea? </b></p><p>—<i>Dari</i>. Darío.</p><p><b>—Ya llevan un año juntos. ¿Quién conquistó a quién?</b></p><p>—Fue un proceso. Nos conocimos en la puerta del colegio y después nos reencontramos.</p><p><b>—Todos los que pasamos por la segunda gestión conocemos el Tinder de la puerta del colegio.</b></p><p>—Sí, hay Tinder.</p><p><b>—¿Era uno de los papás más solicitados? </b></p><p>—No sé si tanto, pero tenía sus solicitudes.</p><p><b>—¿Y cuáles son hoy las reglas de ese formato que te funciona?</b></p><p>—Hacer realmente lo que me da ganas, estar atenta al deseo y entender que si mañana cada uno tiene sus cosas, está bien. Sin escándalos. Primero tenés que conocerte vos para saber qué deseás y para después no estar pidiendo al otro algo que, en realidad, te lo podrías dar vos misma, como en el caso de la paz, que es lo que más valoro hoy.</p><p><b>—¿En algún momento te equivocaste con lo que necesitabas o con lo que valorabas? </b></p><p>—Sí, seguramente. Pero tuve la suerte de conocer al papá de mi hija, que es una gran persona, y de tener una hija hermosa. Haber formado una familia me dio también libertad para dejar de sentir que tenía que cumplir determinados objetivos. <b>Que dure lo que dure mientras estemos bien. Esa es la regla</b>.</p><p><b>—¿Es verdad que tenés ciertas fobias? </b></p><p>—Sí, pero trato de controlarlo. No comparto el mate, tengo algo con la saliva, con los microbios.</p><p><b>—Pero con quien te gusta chapar, chapás.</b></p><p>—Sí, claro. Ahí no tengo problemas. (Risas)</p><p><b>—¿Tenés gente bloqueada?</b></p><p>—En el celular no. En Instagram sí, por el hate.</p><p><b>—¿Cómo te llevás con el hate? </b></p><p>—Bastante bien. No tengo Twitter y en Instagram bloqueé ciertas palabras. Trato de tomar distancia tanto del odio como del amor excesivo. O sea, agradezco todo el amor, pero trato de tomar distancia del fanatismo. Estoy muy agradecida con Cris y con Gustavo porque para mí <i>Chiquititas</i> fue una experiencia inolvidable. Como se ve por YouTube y otras plataformas lo siguen viendo niños, niñas y gente grande que por ahí te dicen que fuiste parte de su infancia y tienen 30 años.</p><p><b>—¿Cobran por esas repeticiones? </b></p><p>—Por plataformas, muy poco. Por YouTube no. </p><p><b>—Es algo que en algún momento habrá que discutir.</b></p><p>—Sí. Pero todo cambió muy rápido: la forma de cobrar, de distribuir contenidos, el uso de la imagen. Imagino que en algún momento se regulará mejor.</p><p><b>—Y vos estás teniendo un año de mucho trabajo.</b></p><p>—Sí. Estoy terminando de grabar una serie con Carla Peterson para Underground y la estoy pasando muy bien. </p><p><b>—¿De qué va?</b></p><p>—Cuenta la historia de un grupo de amigos que vuelve a reunirse cuando reaparece alguien de su pasado. Se cruzan distintas generaciones y tiene algo muy nuestro, muy de comedia nacional.</p><p><b>—¿Quiénes están?</b></p><p>—Carla Peterson, Leo Balcarce, Luciano Castro, Leyrado, María Leal, entre otros. Y la dirige Ardanaz. Es para el año que viene, por Netflix.</p><p><b>—Y además se viene nueva obra de teatro.</b></p><p>—Sí. Sigo de gira con <i>El ser querido</i> y además se viene una obra nueva.</p><p><b>—Que tiene tu corazoncito, arriba y abajo del escenario.</b></p><p>—Eso también me da la posibilidad de compartir con amigos. La escribí con Peto Menahen y la vamos a estrenar en Paseo La Plaza con producción de Adrián Suar. Están Gloria Carrá, Pata Etchegoyen, Rafa Ferro, Toto Kirzner y Marcelo De Bellis.</p><p><b>—¿Para reírnos? Qué necesario que es.</b></p><p>—Sí una comedia para reírnos mucho. Habla un poco de en qué nos transformamos con la plata, con el dinero.</p><p><b>—¿Vos cómo te llevas con la plata? </b></p><p>—No soy una persona que sepa manejar su economía. Vivo con lo que voy ganando, ahorro y trato de disfrutar la vida. Me gusta viajar.</p><p><b>—No sabés cómo comprar una criptomoneda.</b></p><p>—No, no tengo idea. </p><p><b>—Aparece tu yo de dentro de veinte años. ¿Qué le preguntás?</b></p><p>—Cómo hace para conservarse tan bien. (Risas).</p><p><b>—¿Cómo te llevás con el paso del tiempo? </b></p><p>—Bien. Aunque todavía hay mandatos estéticos que no termino de superar. No sé qué tipo de mujer voy a ser en relación con eso. Pero me siento joven cuando hago lo que me gusta, cuando me río con amigas, cuando disfruto.</p><p><b>—Alguna vez contaste que te pusiste bótox y que Mercedes Funes no entendía tus señas arriba del escenario.</b></p><p>—Sí. Estábamos haciendo <i>Le Prénom</i>. Me había puesto demasiado bótox y necesitaba hacerle una seña para que avanzara la escena. Yo pensaba que estaba siendo clarísima y ella no reaccionaba. Hasta que le dije: “Te estoy haciendo el gesto”.</p><p><b>—¿Te seguiste poniendo bótox después? </b></p><p>—Alguna vez más. Pero tampoco sé cuánta eficacia tiene porque ya todo el mundo sabe identificarlo.</p><p><b>—Mientras nos haga sentir bien...</b></p><p>—Sí. Yo banco que cada uno haga lo que quiera. Pero también creo que hay que dejar de mirarse tanto, aunque es difícil porque trabajamos con nuestra imagen. </p><p><b>—¿No te duele cuando te dicen qué deberías hacerte algo en el pelo, en la cara o en los dientes?</b></p><p>—Sí, me re duele y tiene que ver con lo que hablábamos antes: <b>la exigencia permanente hacia las mujeres</b>. Pero también creo que el tiempo es un regalo. Y a veces pasar dos horas en un consultorio para que te pinchen para perseguir algo que nunca alcanza también es perder tiempo. Las redes vinieron a hacer mucho daño en ese sentido, pero hay una contracorriente de personas que están más libres con respecto a lo estético. </p><p><b>—Del 1 al 10, hoy estás más cerca del “me acepto” o del “todavía me pesa”?</b></p><p>—Me acepto. Hay planos que no me gustan y no los miro. Pero me siento divina. <b>Me siento ágil, conectada, comunicada</b>.</p><p><b>—Te voy a titular: “Me siento divina”.</b></p><p>—Hay que empezar a decirlo. Yo me puse una luz en el baño que la prendo y amanezco divina, arranco la mañana iluminada (risas). <b>Si tengo la suerte de envejecer, quiero hacerlo tranquila</b>. Y no juzgándome. A veces la vara que tenemos con nosotras mismas es tremenda.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/AXYGQLV7GNF57JMFLD5L7THQMI.png?auth=2bcb7a2a9302e4a79a4742ec0dd9bc9b33f8a55c7783adc0237a6201b4ae9264&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Lo intentamos todo”: Fio Giménez contó por qué se separó de Cachete Sierra estando enamorada y qué le enseñó la terapia]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/03/lo-intentamos-todo-fio-gimenez-conto-por-que-se-separo-de-cachete-sierra-estando-enamorada-y-que-le-enseno-la-terapia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/03/lo-intentamos-todo-fio-gimenez-conto-por-que-se-separo-de-cachete-sierra-estando-enamorada-y-que-le-enseno-la-terapia/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la bailarina habló sobre el desafío de poner fin a una relación desde el amor, reflexionó sobre las heridas que descubrió al profundizar en su historia personal y explicó cómo eligió priorizar su bienestar, la calma y el crecimiento personal para no repetir viejos patrones en sus vínculos  ]]></description><pubDate>Fri, 03 Jul 2026 07:07:48 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Te amo, evidentemente no te voy a dejar de amar, pero no es lo que elijo y no es lo que busco para mi vida este tipo de vínculo, porque no me podés dar lo que necesito, no te puedo dar lo que necesitás y seguir pidiéndote algo que no tenés para dar va a hacer que las cosas realmente terminen mal. Entonces, <b>desde el amor, elijo por mí dejar de elegirte</b>”, así resumió <a href="https://www.instagram.com/fiogimenez1/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/fiogimenez1/?hl=es-la"><b>Fiorella Giménez</b></a> el momento más desafiante del final de una relación que marcó su vida y la llevó a replantearse su presente y sus vínculos.</p><p>En <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, la bailarina, acróbata y creadora de contenido habló sobre la separación de <b>Agustín “Cachete” Sierra</b>, el proceso de transformación que inició a partir de la terapia y las heridas que descubrió a partir de la terapia. Además, reflexionó sobre el amor, la importancia del diálogo, el contacto cero tras una ruptura y la decisión de priorizar su bienestar para dejar de repetir patrones heredados.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7ORSPXZ5XZF7BB3OM54V73TKQY.jpg?auth=4de6fc37cf85e06cf10f08d2622f8b22e13eedfc5078da46503fd753368d62a0&smart=true&width=3000&height=1688" alt="Fio Giménez: “Me separé diciendo: ‘Te voy a seguir amando’”
" height="1688" width="3000"/><p><b>—Uno en redes siente que conoce al otro, pero es tan cortito ese tiempo en el que uno tiene la posibilidad de mostrarse o de exponerse, que hay una parte que nunca uno termina de dar a conocer, ¿no? </b></p><p>—Completamente. Coincido con vos y a mí lo que me pasa es que creo que yo no me doy a conocer en nada. Creo que es un escudo muy grande las redes sociales, el hacer acrobacia, el mostrarme como toda loca y demás. El otro día me junté con una amiga y me dijo: “Fio, vos te tenés que mostrar más cómo sos, amiga, tenés cosas lindas para dar a conocer”. </p><p><b>—Recién dijiste: “Es como un escudo”. ¿De qué sentís que te protegés? </b></p><p>—Creo que detrás de mostrarme así, a veces como toda una loca, hay una personalidad muy sensible. Siento que igual tengo una re fuerza de ir para adelante con determinadas cosas de la vida. Pero la gente a veces te dice: “No te expongas tanto en redes, no te muestres tanto”. Y yo tipo: “No me muestro”. No tienen ni idea de nada, en realidad. Siento que mis cosas privadas las tengo muy privadas. No se sabe nada de mi familia ni de mi vínculo, que fue recontra expuesto.</p><p><b>—Hay una realidad: todo lo que trasciende o se vuelve noticia suele estar asociado a algo oscuro. Vos dijiste: “Mi vínculo fue súper expuesto y, sin embargo, no se sabe nada”. Y es básicamente porque ustedes terminaron bien.</b></p><p>—Sí, totalmente.</p><p><b>—No acostumbramos a ver ese tipo de desenlaces y es una locura que las separaciones solo estén linkeadas al drama, ¿no?</b></p><p>—No me parece una locura porque entiendo que la gente cuando se involucra y quiere tanto, es muy difícil desapegarte del otro de una buena manera. Es como que hay muchas personas que te dicen: “Necesito un poco odiar al otro para soltar”. En mi caso estoy muy orgullosa de las personas que me rodean y también del vínculo tan largo que tuve, porque me demuestra la persona que estuve: cómo se maneja después de separados y cómo me manejo yo después de separados. <b>Fueron cinco años de amor absoluto.</b> Después, es cierto, <b>no funcionó porque él quería unas cosas y yo quería otras. </b>Pero eso no quiere decir que no ame a la otra persona con locura o que no haya sentido que la otra persona me amó con locura<b>. Yo me sentí muy amada. </b></p><p><b>—Claro. Cuando querés tanto a alguien, ¿por qué llegar a que todo se rompa para entender que algo en ese formato no funciona más? </b></p><p>—Me parece muy loco que la gente solamente pregunte por las <b>infidelidades</b>. Para mí, <b>si llegaste al punto de tener una infidelidad en tu relación, es que mucho antes y previamente ya las cosas estaban mal y no las supiste ver</b>. Estabas muy desconectado con tu pareja o tu pareja estaba muy desconectado con vos para llegar al punto de que hayan mensajes, infidelidades y cosas feas. Para mí el vínculo se termina mucho antes, cuando realmente nos estamos dando cuenta que ya no me interesa hacer los mismos planes que te interesan a vos, ya no compartimos el mismo objetivo de vida. Capaz tenés una manera de dar cariño que no es lo que estoy necesitando ahora y viceversa...</p><p><b>—Y eso no significa que haya uno que esté mal, sino que es como una ecuación que se desbalancea en un momento. </b></p><p>—Tal cual, y si lo sabés agarrar a tiempo... <b>Creo que cuando se estiran mucho los vínculos, ahí es cuando todo termina mal.</b> Además, como filosofía de vida, yo tengo a la terapia. Me agarro mucho de la terapia. Me encasilla los patitos.</p><p><b>—Te ordena. </b></p><p>—Sí, porque <b>soy muy sentimental. Vivo a flor de piel y obviamente un vínculo lo recontra vivo a flor de piel. </b>No es que no lloré o no estuve triste. Obvio que sí. No es que no estuve enojada con la otra persona, obvio que sí. Pasé por absolutamente todos los estados. Pero cuando freno dos segundos, digo: “<b>Me merezco ser feliz y la otra persona se merece ser feliz”.</b> Estuve cinco años con una persona que me da orgullo decir que estuve porque tiene unos valores hermosos. </p><p><b>—¿Estaban conviviendo y tomaron la decisión de separarse?</b></p><p>—Sí, en el momento que se tomó la decisión, al día siguiente, decidimos que uno de los dos se fuera. Yo decidí irme de la casa que estábamos alquilando juntos porque era en un lugar que quedaba lejos. Y a mí me quedaba más cómodo venirme para Capital, para estar más cerca de todo. Pero creo que lo hicimos realmente con mucho amor, porque ya de por sí las separaciones son muy dolorosas. </p><p><b>—Y el condimento de estar expuestos los dos por ser figuras públicas. ¿Cómo lo manejaron? ¿Hablaron sobre cómo atravesar esa situación para que las voces de afuera no los terminaran lastimando?</b></p><p>—Creo que pudimos manejarnos muy bien en la privacidad para después, que cada uno tenga realmente cosas lindas para decir del otro, para el afuera también. Sí, obviamente que vos decís: “¡Uy! El otro se mandó estas cagadas”. Yo también me las mandé. ¿El otro por eso es un villano? No, no es un villano. Ahí es donde te digo que la terapia a mí me sirve mucho como para bajar. Y también creo que esta vez fue muy diferente, porque nosotros tuvimos algunas separaciones anteriores. Pero esta vez es la primera vez que me separo diciendo: <b>“Te amo, evidentemente no te voy a dejar de amar, pero no es lo que elijo y no es lo que busco para mi vida este tipo de vínculo,</b> porque no me podés dar lo que necesito, no te puedo dar lo que necesitás y seguir pidiéndote algo que no tenés para dar va a hacer que las cosas realmente terminen mal. Entonces, desde el amor, elijo por mí dejar de elegirte”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WYLT3CKMDBCORP4IAHTZBSJHAI.jpg?auth=27bef97901b57f00fb3619dc6910ee2973eb4b214abe96e6aad4fe81064132f0&smart=true&width=3000&height=1687" alt="“Hay un mundo paralelo donde podés separarte sin odiarte”, confesó la bailarina" height="1687" width="3000"/><p><b>—Es muy profundo lo que decís: “Me separo, te amo y te voy seguir amando”. Separarte amando a alguien es como una contradicción en sí misma, ¿no? </b></p><p>—Me emociona porque no sabés cómo lo intentamos, pero no me lo quiero adjudicar a mí. <b>Yo también veía en los ojos de mi expareja cómo lo estaba intentando él y que no podía hacer lo que necesitábamos</b>. Me da mucho orgullo igual, de verdad, porque siento que también es como un reflejo mío el haberme cruzado con una persona tan linda. Nos hemos cuidado un montón, pero también hay que saber poner un final, porque si la seguíamos estirando, se iba a convertir en una dinámica un poco tóxica, ¿viste? Las idas y vueltas, idas y vueltas no está bueno. </p><p><b>—Los que somos enamorados del amor decimos: “Con el amor se puede todo”. O sea, ¿qué es lo que falta en un vínculo con tanto amor para que no funcione? </b></p><p>—<b>Sanarse uno.</b> Voy a hablar por mí. Yo creo que soy una persona que por vivencias que tuve de chica, siento que Agus vino a ponerme un espejo adelante y a decirme: “Mirá todo lo que no sanaste tuyo”. Y por vivencias que tuve de chica, lo que me explica el psicólogo, es que yo también me enamoré mucho, pero no desde el amor o de un lugar sano. Todos nos enamoramos un poco de lo que conocimos de chicos, el amor que conocimos de chicos. Y en mi casa, tampoco tengo la intención de contar demasiado, porque también es la historia de otras cuatro personas: mi mamá, mi papá y mis dos hermanos, que los amo con todo mi corazón. Pero <b>mis viejos tenían muchas idas y vueltas. Y yo estaba repitiendo la misma relación de mis viejos. </b>Iba y volvía, iba y volvía. La primera vez que yo me mudo sola a mis creo 21 años o 22 años, fue justamente porque mis viejos se mudaban todo el tiempo de una casa a otra. Y yo dije: “No lo quiero más para mi vida, me mudo”. Claro, yo me mudo. Pero por H, por B, yo igual siendo artista, viajando por el mundo, yendo y viniendo, y también por tener que rescindir contrato, terminé mudándome mucho. Y repitiendo la historia con quien fue mi pareja durante cinco años, yendo y viniendo. Repliqué muchas cosas sin darme cuenta. </p><p><b>—Y pese a que las abordaste en terapia, ¿sentís que igualmente no alcanzó? </b></p><p>—Es que esto es algo de ahora. Yo arranco esta terapia y empieza a suceder todo esto de la separación, el volverme a mudar otra vez, porque convivía con mi pareja. Esto es algo muy reciente, de hace cinco meses, que siento que me sacaron el velo de adelante y me explicaron que yo podía elegir mi vida y no repetir cosas sin darme cuenta. Elegir mi vida, pero no desde el trauma. </p><p><b>—Hoy, ¿qué elegís? </b></p><p>—¡Ay! Primero paz, calma. Yo soy una chica que todo el tiempo voy, vengo, me mudo, voy con un laburo, con otro laburo. También un poquito me alejé de la danza porque ya no elegía irme a Londres tres meses, irme a Perú…</p><p><b>—Un poco de estabilidad. </b></p><p>—Quedarme en mi casita, ¿viste? Poder estar en el cumple de mi ahijada, en el cumple de mi papá, en el Día del Padre. Esas cosas que uno siendo artista se pierde y quiero eso, calma, estabilidad. Pero siento que arranca desde adentro. Siento que todo lo que tenemos en nuestro mundo material empieza desde adentro. Si yo en mi mundo material tengo caos, con esto de que me mudaba todo el tiempo, muy probablemente adentro mío esté teniendo cosas a resolver. </p><p><b>—¿Y no sentís que todo eso se puede ordenar en el proceso? Vos decís: “Yo estoy viendo todo esto ahora. El amor está vigente y es profundo con una persona que me conoce y que conozco hace ya cinco años”.</b></p><p>—Bueno, es que yo siento que me estoy ocupando de ir a terapia, de hacer todo ese proceso. Capaz del otro lado no tienen ganas de hacer el proceso que conlleva, porque obviamente que si yo estoy así y conecté con una persona, la otra persona tiene el mismo nivel de herida que yo. Y hay veces que no todo el mundo está para esa. Hay veces que es mejor seguir, juntarse con los amigos, no hacerse cargo, ¿viste? Yo estoy para profundizar de verdad. <b>Estoy en una búsqueda de estar bien, de tener calma, paz, de ser mi mejor versión. </b>Quizás hay gente que viene a la vida con muchas cosas que yo no tengo ya resueltas, porque de chicos tuvieron un papá y una mamá, un hogar con un montón de amor, que yo tuve un montón de amor. Pero tuve estas inestabilidades también, que hoy en día las replico y que ya no las quiero repetir más y siento que me estoy haciendo cargo. Y me llegó ahora a mis 27 años. No era antes, era ahora. Y siento que viví todo lo que tenía que vivir y experimenté todo lo que tenía que experimentar. O sea, yo ahora me voy diciendo: “Che, lo di todo. Ahora sí”. </p><p><b>—Eso es lo que te da calma. Cuando salís de un trabajo, un vínculo o cualquier etapa sabiendo que diste todo, aunque duela, te quedás tranquilo. Porque llega un punto en el que el carro se tira de a dos sino se desbalancea y deja de funcionar.</b></p><p>—No digo que la otra persona…</p><p><b>—No, es proceso de cada uno a su tiempo. </b></p><p>—Tal cual. Hay veces que uno realmente no puede. No es momento. Y es válido también. </p><p><b>—Me parece muy interesante que dijiste: “Las separaciones son muy difíciles, no hace falta separarte de alguien odiándote, ni llevándote mal, ni enojándote”. </b></p><p>—Sí. Yo sé que es difícil, pero te juro que hay un mundo paralelo donde se puede. </p><p><b>—Me parece que eso es un flash a nivel consejo: “Te podés separar sin odiarte”.</b></p><p>—A mí me cuesta más separarme peleada de quien compartí cinco años. Ya la segunda vez que nos separamos me separé peleada. Aparte te separás peleado, ¿y a dónde se va todo el amor? O sea, yo sí me separé es porque no funcionó. Te voy a cruzar, te voy a dar un abrazo y un beso gigante, ¿entendés? Perdón, pero yo te he tenido una relación de cuatro años antes de mi relación pública y es el día de hoy que me lo cruzo, mi vieja se lo cruza y se pone a llorar. De vínculos donde realmente hay amor, vínculos donde el otro se maneja bien y no es solamente en el vínculo de pareja. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YBVLSV7O6VB7NAGJWSBTJVL46M.jpg?auth=2585a64f05b532235c4413c2e8ce68faf1a370510274480fa36ff6bc11ff0ba4&smart=true&width=3000&height=1688" alt="“Yo estaba repitiendo la misma relación de mis viejos”, explicó Fiorella en diálogo con Luli" height="1688" width="3000"/><p><b>—Si vos pudieses decirle a una amiga que tenés enfrente y está transitando una situación parecida, ¿qué tenés que rescatar de vos para que eso sea posible? ¿Cómo se logra? </b></p><p>—No quiero ponerme repetitiva, pero a mí realmente la terapia me abre la cabeza. Es conocerse a uno mismo, es conocer lo que uno necesita, <b>porque a veces uno mismo se pone en el lugar de quedarse donde no está cómodo, donde no quiere estar y no se puede hacer cargo de que está incómodo</b>. <b>Entonces, le pide al otro. Y no, hacete cargo de que vos no querés más eso. Correte, ponete en otro lugar</b>. Siento que es mucho amor propio o aunque sea intentar empezar a laburarlo, ¿viste? Porque está medio de moda: “No tenés amor propio, migajera”. ¿Viste esos comentarios que te dicen en las redes? Y a mí me parece que nadie que tenga amor propio le va a decir a otra persona: “Che, vos no tenés amor propio”, ¿entendés? Como que eso no es bueno. </p><p><b>—Si alguien del otro lado está viviendo una situación parecida, el primer paso sería empezar terapia. Pero, ¿qué pasa si la otra persona está en otro momento de su vida, en otro proceso, y no tiene ese compromiso consigo misma para salir del vínculo de una manera saludable?</b></p><p>—Yo tuve del otro lado una pareja que colaboró muchísimo. Estábamos los dos en la misma, decididos. Quizás, después el otro no haga terapia, no importa. </p><p><b>—Pero sería el hablar, ¿no? La comunicación. </b></p><p>—Sí, yo creo que es sentarse y ser honesto con el otro. Porque hay mucha gente que a veces no puede ser honesto con su pareja. Sentarse y decir: “Che, te amo, pero no es lo que quiero y no te lo tomes personal”. O que el otro también te lo pueda decir a vos. <b>Yo creo que la pareja muere donde no hay más diálogo o más ganas de verse a uno y corregir las cosas que le está doliendo al otro.</b> Creo que ahí es donde, donde mueren los vínculos. </p><p><b>—Compartiste esta experiencia de ir y volver. Muchas veces pasa que ves a una amiga y decís: “Dios mío, va a volver, que no vuelva”. ¿Has tenido dentro de tu grupo la que te dice: “Fio, por favor, basta de volver”?</b> </p><p>—Todo mi círculo me dijo (risas). Todo mi círculo me dijo: <b>“Ya basta, hermana, podés soltar de una vez”. (risas) </b></p><p><b>—¿Y qué decías en ese momento? Porque evidentemente ahí había una parte de los dos de</b> <b>insistir</b>.</p><p>—No, aparte no solamente insistir, nos mudamos juntos, nos fuimos de viaje por todos lados. <b>Creo que nuestro límite fue cuando se empezó a hablar de hijos y de casamiento</b>. <b>Ahí ya dijimos como: “Che, pará, primero tenemos que estar bien nosotros.</b> <b>Y si no estamos bien nosotros, es imposible seguir avanzando”.</b> Yo tengo un círculo muy hermoso. Mis amigos son de oro. Por muchas cosas que suceden en la vida o cuando he tenido baches de quedarme sin laburo,tenido amigos que me han venido a levantar de la cama. </p><p><b>—Y cuando esos amigos te miraban y te decían: “Fio, ya te separaste, no vuelvas, basta”, ¿qué les contestabas?</b></p><p>—Es como que siempre ellos fueron muy de acompañar, dejando su punto de vista capaz claro de: “Che, vos ya sabés lo que hay. No pienses que vas a cambiar algo o que la otra persona va a cambiar. Es lo que hay”. Y bancaron.</p><p><b>—¿Y por qué sentís que insistías o insistían?</b></p><p>—No me quiero emocionar. Yo soy re llorona. Y además que esto es por algo lindo, pero... lo he charlado con el psicólogo. <b>No se encuentra un abrazo tan sincero en cualquier persona.</b> Nosotros teníamos... A mí me sucedió que yo vengo laburando en el medio desde los 18 años, pero a mis 22 fue cuando quedé en <i>ShowMatch</i>. Ahí me hice un poquitito más conocida. Y fue con él. Y yo tenía ese gran sueño, era chiquita, veía la tele y quería bailar ahí. Y ese sueño lo cumplí con él. Él fue la persona que me explicaba: “Ponete acá, hacé esto”. Yo era la bailarina, supuestamente yo lo tenía que ayudar a él.</p><p><b>—Aparte él es un buenazo.</b></p><p>—Re, obvio. Igual cuando nos enojamos... lo mataría, ¿eh? Tampoco romanticemos (risas).</p><p><b>—Todos cuando nos enojamos sacamos una versión nuestra que no es linda y es válido.</b> <b>Pero se ve que es muy generoso, por lo que me contás.</b></p><p>—Sí. Y a mí como persona lo que me sucede es yo cumplí un sueño muy grande de la mano con él. Eso a nosotros nos hizo también tener un... No sé cómo explicarte, porque es muy físico, muy el abrazo, el beso, la conexión, el entenderse con una mirada. Eso es lo que se sostiene en el tiempo. Capaz nosotros de la palabra nos estamos peleando y nos miramos y nos abrazamos y decimos: “¡Ah! Es por eso". Ahora sí es como un buen momento para el contacto cero. Yo tengo muchas ganas de seguir, avanzar y ya soltar. </p><p><b>—Sabiendo que la dinámica del vínculo de ustedes ya establecida es de ida y vuelta, es de ese amor y esa cosa tan profunda, ¿cómo se logra cortar? </b></p><p>—Siendo sinceros y diciendo: <b>“Basta, lo intentamos todo. Ya nos estamos lastimando, no queremos lo mismo, evidentemente</b>.<b> Te voy a cruzar, te voy a abrazar, te voy a querer toda la vida”.</b> Contacto cero y enfocarse en uno, ¿viste? Yo ahora tengo en las redes todo medio bloqueadito, no quiero ver nada. </p><p><b>—A ver dales tips a las recién separadas que están viendo esta entrevista. Contacto cero, silenciado en redes o unfollow...</b></p><p>—Y también a los amigos. No te metas a stalkear, no te dañes así. ¿Por qué te vas a meter a stalkear? Ocúpate de vos, todas las cosas que tenés que hacer en el día. Andá a entrenar, andá a laburar, juntate con amigas, juntate con amigos, hacé terapia, andá al gimnasio. Aparte yo ahora me mudé, estoy poniendo toda linda mi casa, son muchas las cosas que tengo que hacer yo para estar ocupándome del otro. Ya está. <b>Si el vínculo se termina, más que nunca te tenés que ocupar de vos. </b>Algo que yo siempre hice muy mal es que yo en los vínculos de pareja me voy mucho con el otro. Tengo una empatía de que me voy mucho al: “¿Qué necesitas? ¿Qué hacemos? ¿Qué te gustaría hoy?”</p><p><b>—A poner al otro adelante</b>. </p><p>—Es lo que más tengo que corregir. Por eso te digo, yo necesito un momento de contacto cero, un momento de estar yo. </p><p><b>—Fio diste tres tips espectaculares. El primero: el diálogo, la comunicación, siempre. El segundo: cuando se terminó, contacto cero y dejar de seguir al círculo. Y el tercero: hacer insight para poder sacar adelante la mejor versión de cada una. </b></p><p>—Es que en realidad el último debería de ser el primero. Si vos ese lo tenés bien fuerte, el de siempre priorizarse, obviamente teniendo en cuenta al otro, ocuparse de uno, tener muy claras tus necesidades, siempre te van a aparecer vínculos sanos. Creo que yo me tengo que seguir laburando un montón a mí misma, pero ya estoy en el proceso y a medida que voy avanzando, empiezan a suceder un montón de cosas increíbles. Es ir en búsqueda de lo que querés ser.</p><p><b>—Si pudiese tomarte un mate o un té con la Fio de hace cinco años, la que estaba en ese proceso de venir de viaje, de golpe iniciar este vínculo con todo lo que hoy ya sabés y descubriste, ¿qué te dirías? </b></p><p>—Que la re viva, que no cambiaría nada de todo lo que pasó a nivel laboral, a nivel vínculos. No cambiaría nada. Que creo que si uno se maneja bien, se cruza con relindas personas y tanto laboral como parejas, que disfrute y que no me desespere tanto por querer obtener logros, objetivos. Primero uno tiene que estar bien con uno mismo. El éxito pasa por otro lado. <b>El éxito pasa por irte a dormir a la noche y sentir el pecho lleno. </b>Y si uno tiene que hacer un quilombo, como quedarse sin laburo, separarse, hacer esto, hacer lo otro, para tener esa paz a la noche cuando te vas a dormir, es ahí. Atravesá todo. Llorá, cambiate el pelo, cortate el pelo porque si hay algo adentro que te lo está pidiendo, es por ahí. Rodéate de buena gente y hacé terapia. Seguí haciendo terapia. Muchas veces en el momento no entendés qué está pasando y decís: “¿Por qué me pasa esto a mí ahora?” Esperá un poco. Esperá seis meses o un año y vas a entender por qué pasó todo eso, porque probablemente venga algo mejor.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/AOU23A5P4FBYFNL6VSVEDOL6NU.jpg?auth=12b15ce53d8017b3e586520f2e4da2bbe5896f1e9854cba22b6955caa675b16d&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Fiorella Giménez con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Amor, culpa y dinero: Yeyo De Gregorio habló de la infidelidad que lamenta, su vida en un hotel y su presente lejos de la actuación]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/01/amor-culpa-y-dinero-yeyo-de-gregorio-hablo-de-la-infidelidad-que-lamenta-su-vida-en-un-hotel-y-su-presente-lejos-de-la-actuacion/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/01/amor-culpa-y-dinero-yeyo-de-gregorio-hablo-de-la-infidelidad-que-lamenta-su-vida-en-un-hotel-y-su-presente-lejos-de-la-actuacion/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el actor habló del vínculo que transformó su manera de entender las relaciones, explicó la inesperada decisión que tomó al dejar la casa de sus padres y recordó una desopilante anécdota de su infancia durante una grabación de Floricienta]]></description><pubDate>Wed, 01 Jul 2026 06:39:45 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Yo fui infiel en mi primera relación y me arrepiento tanto de haber hecho eso. Después, mirándola a la cara, se lo dije y me quería morir</b>”, confesó <b>Yeyo De Gregorio</b> en una charla íntima en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Su nombre real es <b>Stéfano De Gregorio</b>. Es actor, conductor, streamer y creador de contenido. Inició su carrera artística siendo apenas un niño y se convirtió en una de las figuras más reconocidas de las ficciones de <b>Cris Morena</b> gracias a sus participaciones en <b>Floricienta</b>, <b>Casi Ángeles</b>, <b>Rincón de Luz</b> y <b>Chiquititas Sin Fin</b>.</p><p>A lo largo de los años construyó una extensa trayectoria en televisión, teatro y cine. Además, tuvo un paso por el fútbol en <b>España</b> antes de regresar a la Argentina. En la actualidad, dirige de una agencia de publicidad y marketing que representa a artistas e <a href="https://www.instagram.com/yeyidegregorio/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/yeyidegregorio/?hl=es-la"><b>influencers</b></a>, consolidando también su presencia en el streaming y las plataformas digitales.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CO2K6UQUGRHRVOMLSZYSRIVS7Q.png?auth=52280be0c1e0d5b8ece1e7006d9d97676bbdfa26207431ffd776589b1de8bb37&smart=true&width=2752&height=1536" alt="Yeyo: “Fue la primera vez que me enamoré locamente y me separé todavía enamorado”. (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="1536" width="2752"/><h2>Un millón de dólares</h2><p><b>—Soy difícil para darte la platita. Acá te la tenés que ganar contando tus verdades y tus historias más sinceras. Es un millón de dólares, así que primero me tenés que convencer para qué la usarías.</b></p><p>—¡Qué lejos que estoy del millón de dólares! Pero lo primero que te voy a responder es que lo usaría para recorrer el mundo con mis papás. No de mochilero sino a todo trapo. Recorrerlo bien: hoteles buenos, ir en business, alquilar auto. Donde mamá quiera comer... </p><p><b>—Pero te vas a gastar el millón de dólares. </b></p><p>—No, no. Porque necesito invertir también algo. Necesito comprar alguna propiedad. </p><p><b>—Y necesitás 150 o 200 mil dólares para el viaje, pensando en no recorrer todo el mundo sino 3 o 4 países de cada continente.</b></p><p>—Está bien. Aparte está mi hermana también, así que somos cuatro. </p><p><b>—Te quedan regios 800 mil dólares para invertirlos. </b></p><p>—Bueno puedo ajustarlo un poco. Nosotros no estamos acostumbrados a ir en primera, no viajamos nunca en primera (risas). Podemos ir en clase turista, pero el hotel va a estar bueno, los restaurantes también...</p><p><b>—Pero me dijiste: “Lo que mamá quiera comer, a lo que quiera ir, que viajemos cómodos”.</b></p><p>—Para mí ya ir a recorrer el mundo es tope de gama. No importa cómo vayamos, pero vamos. Es más, los vuelos internos, todos con descuentos, todos en maquinita, olvídate (risas). En todo lo que se puede ahorrar, se ahorra. Pero no se va a escatimar en un lindo restaurante, una salida, una obra de teatro.</p><p><b>—Bueno, cerramos en 150. ¿Qué hacés con el resto?</b></p><p>—Bueno, lo que haría es compraría cinco departamentos. Comprando cinco, por ahí puedo sacar un buen número. Departamentos que valen 130 mil, por ahí los termino sacando 100, porque te pongo las 500 vivas de una. </p><p><b>—¿Le comparías al mismo constructor cinco departamentos para hacer un negocio?</b></p><p>—Sí. Con esos cinco departamentos ya tengo un alquiler por mes que más o menos me mantiene. ¿Y qué estamos en 650? ¡Estamos sobrados, Emilia! Tenemos 350 todavía. En vez de cinco compro seis departamentos buenos a 100 mil dólares. Y con los otros 250… No sé, yo no soy un tipo muy ambicioso con la plata. </p><p><b>—¿Te gustaría hacer algo vinculado al deporte?</b></p><p>—Puede ser. Tengo muchas ganas de ponerme un club de pádel porque con mi grupo de amigos y con la agencia y varios actores, formamos como una linda comunidad. Somos como una familia de 70 u 80 personas que siempre vamos juntos a todos lados, armamos eventos y vamos todos. Y como el pádel me gusta mucho y jugué toda la vida… Armaría como un pádel con cuatro o cinco canchas y con una buena confitería adelante. Sería como un club social para juntarse, para hacer eventos, juntarse a ver partidos, poder hacer previas. Y obviamente para jugar al pádel, para hacer torneos...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GZMGIPFYVZG4VOUHHCFRTVYCXA.JPG?auth=e2dc97c5425a2044001f9fc43cdb6ed3a4319b8a017b153b8fd7a98e416cc000&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Cuando dijeron acción, el mono me mordió y me salía sangre”, contó el actor en diálogo con Emilia. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Es verdad que vivís en un hotel?</b></p><p>—Hace 11 años que vivo en un hotel. </p><p><b>—Me imagino que ya te conocen todos ahí. </b></p><p>—Tengo 20 mamás en el hotel, son todas un amor. Y todos también. Son todos unos genios, la verdad. </p><p><b>—¿Por qué te mudaste? ¿Vos fuiste de la casa de tu mamá y tu papá directo ahí? </b></p><p>—Al hotel, sí (risas).</p><p><b>—Vos querías que te sigan mimando. No querías sentirte solo en cuatro paredes. </b></p><p>—Todo surgió cuando yo me estaba por mudar solo. Tenía 19 años, casi 20, me estaba por mudar solo y surgió por una anécdota que terminé durmiendo en ese hotel. Me despierto en ese lugar y veo que es como un departamento. O sea, no era una habitación de hotel. Y ahí se me prendió la lamparita y dije: “Che, acá podría vivir yo”. </p><p><b>—¿Cómo fue? ¿Lo pediste? ¿Cómo lo hablaste? </b></p><p>—Y la historia es muy graciosa. Termino bajando a recepción, dejo mi nombre para que me hablen, que tenía ganas de hacerles una propuesta porque me gustaría vivir ahí. Y no lo tomaron muy mal. Me dijeron que ha vivido gente ahí. Pero el tema es que al otro día ni me escribieron. Entonces, me fui con un bolso con equis cantidad de dinero en su momento muy decidido. Y le dije si podía tener una reunión con el gerente del hotel o el dueño, con el que esté. Me tuvieron esperando un ratito y me dijeron: “Sí, subí, te esperan en el piso uno”. Cuando entré, me encontré con un póster de Vélez. Ahí dije: “Esta es la mía. Acá ya está”. Pegué muy buena onda con el gerente del hotel, le conté que yo soy fanático de Vélez y justo él también medio era representante de algún que otro jugador de Vélez, que también los conocía. Entonces, le dieron buenas referencias mías y yo le dije: “Mirá, yo soy un pibe sano, no ando mucho de noche y quiero vivir acá porque voy a tener servicio de sábanas, de toallones, tengo desayuno. La verdad que voy a cumplir 20 años, no me veo viviendo solo, pero ya tengo que irme y esta me parece una gran opción”. Entonces, saqué el bolsito y le dije: “Te traje acá”...</p><p><b>—Toda esta platita. </b></p><p>—“Esto es para pagarte seis meses. Obviamente, te podés arrepentir. Si al mes, la gente del hotel te dice: ‘Che, no va el pibe esto o lo otro’, bajo, hacemos lo que tenemos que hacer y todo bien. Pero vas a ver que no. Vas a ver que me van a querer”, le dije. </p><p><b>—Y te ganaste el corazón de todos. </b></p><p>—Y sí, gracias a Dios, sí. </p><p><b>—¿Te hacen comidas especiales? ¿Cómo haces con el almuerzo, cena?</b></p><p>—No, almuerzo y cena me manejo yo. Tengo cocina. Es un apartamento con dos habitaciones. </p><p><b>—Es un famoso apart-hotel. </b></p><p>—Igual, no cocino, la verdad. La única vez que cociné fue cuando me fui a vivir a Europa, que estuve un año y medio ya allá, y ahí sí. Pero porque los supermercados de Europa, es mucho más fácil todo. Te la dejan medio servida en bandeja.</p><p><b>—Pero te mudaste en un punto para tener como una familia hotelera que te esté asistiendo un poquito y que no sea un choque abrupto pasar de vivir con una familia a vivir solo, pagar las cuentas, lavarte la ropa, tener la heladera llena...</b></p><p>—Y aparte la ubicación es muy buena para todo lo que es el gremio mío. Estoy muy bien ubicado ahí. Entonces, me cerraba por todos lados, la verdad. Y al mes ya era el pibe más feliz del mundo. No iba a querer ir más. Estaba muy bien, la gente del desayunador es divina, los conserjes de recepción, las chicas de limpieza también, muy buena gente, toda gente laburadora. Y yo soy muy empático, muy sociable con la gente. </p><p><b>—¿Alguna anécdota que te hayan bancado la gente del hotel? ¿Alguna cosa un poco más que se rompieron un poco las formas?</b></p><p>—Te voy a decir una light y una no tan light. La light es que varias veces me bancaron cuando el desayuno ya estaba terminado, con la puerta cerrada, y yo asomaba la carita por el espejo y les decías: “Por favor”. Ahí me abrían y me decían: “Servite rápido y volá”. Eso está bueno, porque hay veces que me levanto un poco tarde y... </p><p><b>—¿Te dejan entrar a la cocina, por ejemplo, si no llegás al desayuno? </b></p><p>—Voy y saludo a Mati, al cocinero, que es un capo. Por ahí paso a saludarlo. Pero no, no se si no me dejan. Yo no me paso. Hasta donde veo que me dan, voy. </p><p><b>—¿Y la otra, más heavy? </b></p><p>—Una vez me llama el conserje hace muchos años porque había un altercado y me dice: “Volá por el ascensor de servicio. Volá”. </p><p><b>—¿Un altercado de qué tipo? </b></p><p>—Había pasado una situación, por eso te digo, no te la voy a contar del todo.</p><p><b>—¿Pero un altercado que no tenía nada que ver con vos?</b></p><p>—Tenía que ver conmigo. Y me dijo: “Volá por el ascensor de servicio y andate. Después me lo vas a agradecer”. Y salí así como estaba. Estaba en shortcito, salí por el ascensor de servicio, bajé, me subí al auto y por las dudas me fui. Y después sí, se lo tuve que agradecer. Le llevé una botellita a Juancito.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XSLK5VFGQBFDPKFIVBSCGZJQI4.JPG?auth=e760fb63ddd5efc1810e75cabc65aaac1f33f09db03b2707dbd8ea271051450b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Hace 11 años que vivo en un hotel”, explicó Yeyo. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><h2>Yo nunca, nunca</h2><p><b>—Este es el juego de </b><i><b>Yo nunca, nunca</b></i><b> que me imagino que conocés. Si hay algo que hiciste, tomás y me contás la anécdota.</b></p><p>—Sí, alguna vez lo jugué (risas). Dale.</p><p><b>—Yo nunca nunca conviví con un mono. </b></p><p>—Sí (risas). No sabés lo que me pasó. Esto fue en Floricienta.</p><p><b>—¿Cuántos años tenías? </b></p><p>—Tenía 9. No me acuerdo si fue primera temporada o segunda. Me voy a tirar que fue la primera cuando estaba el Freezer, <b>Juan Gil Navarro</b>. Y tenía que hacer una escena con un mono. Entonces, el mono me lo traen un día antes, como para que yo pegue buena onda.</p><p><b>—¿Un mono tití? ¿De esos chiquitos? </b></p><p>—Un mono de verdad. No sé la diferencia entre mono tití. Pero sí, era chiquito, divino. No sabés cómo me llevaba con el mono. Bárbaro. O sea, el día anterior, en el camerino, el mono conmigo estaba culo y calzón, perdón por la palabra. Nos llevábamos bárbaro. Yo dije: “Listo, ya está, quiero tener un mono”. Porque posta nos llevábamos muy bien. Cuestión que al otro día empiezo a grabar, a la tarde y llegaba el momento de la escena del mono. Yo estaba grabando y lo veo al chabón con el mono entrar al estudio y digo: “Qué bien, mi amigo el mono”. Entonces, me pasan el mono a mí, estamos ensayando y estaba todo bárbaro. Todos muy sorprendidos, diciendo: “Che, mirá qué bien Stefano con el mono”. Cuestión, cuando dicen acción y me subo al mono al hombro, ¡me pega una mordida!</p><p><b>—¡No puede ser! </b></p><p>—No sabés la mordida que me pegó. Es el día de hoy que…</p><p><b>—¿Te dejó cicatriz? </b></p><p>—No, no me dejó cicatriz. </p><p><b>—Pero tenés como una sensibilidad rara ahí. </b></p><p>—Es una locura, no sabés lo que fue el momento. Obviamente, tuvimos que cancelar el momento, porque yo…</p><p><b>—¿Te salía sangre? </b></p><p>—Sí, sangre por los dos colmillos me clavó en el dedo. </p><p><b>—¿Y qué hizo? Te mordió, te miraba y se fue por ahí. </b></p><p>—La verdad que no sé, porque yo pegué un grito. No sé si me puse a llorar o qué, pero dije: “Sacame este mono de acá, no me traigas más, no grabo nada”. Me di vuelta mal ahí, porque dije: “Si me mordió una vez, ya está, me puede morder diez veces”. ¿Vos entendés que el día anterior estábamos bárbaro?</p><p><b>—Pero algo pasó ahí con el cuidado. Imaginate, pobre mono, no tendría que haber estado ahí realmente. </b></p><p>—Sí, yo tenía 9 años. Por ahí me pasé un poquito de confianza, ¿eh? Y me mordió, me mordió la mano. </p><p><b>—Te perdonamos igual porque tenías 9 años, eras un niño...</b></p><p>—Igual ahí en el momento, con la producción que teníamos, me desinfectaron la herida y todo bárbaro, ya está. Fue una pavada, pero la anécdota sí fue graciosa (risas). Y cada vez que veo un mono tengo la mejor, pero de lejos, porque me quedó eso. Lo mismo me pasó con los perros, que yo soy amante de los perros, soy enfermo de los perros. Pero de chiquito una vez me mordió uno, entonces, les tengo un poco de respeto, ¿viste? Amo los perros. Ojalá que nunca más en la vida me muerda ninguno. Pero desde que me pasó eso, como que me quedó decir: “Che, estamos seguros de que con el perro este está todo bien”. </p><p><b>—Pasemos a la segunda: Yo nunca, nunca fui infiel.</b></p><p>—<b>Yo fui infiel en mi primera relación y me arrepiento tanto de haber hecho eso…</b></p><p><b>—¿Tuviste en tu primera relación una persona pública? No me acuerdo. </b></p><p>—No, ninguna de mis relaciones fueron públicas. De hecho, fue con la persona que más aprendí cosas en mi vida con mi primera relación. Porque mi primera relación me llega muy tarde, a los 24 años. Yo no me había enamorado nunca y fue la primera vez que me enamoré locamente, mal. De hecho, me separo un poco enamorado. Me separo culpándome de lo que había hecho. </p><p><b>—¿Te separaste por esa infidelidad? </b></p><p>—Sí, te podría decir que sí. Fue una boludez, una cuestión impulsiva. Sí vos hoy, que voy a cumplir 32 años, me preguntás por qué lo hice, no te puedo contestar porque la verdad que fui un boludo, fui un boludo bárbaro. </p><p><b>—Tenías ganas y no las frenaste. </b></p><p>—Pero también aprendí mucho de eso. Eso a mí me enseñó muchísimo. Yo con mi primera relación aprendí todo. Hasta esa relación yo no había salido ni dos meses con una chica. Pero porque tuve una adolescencia muy vertiginosa, ¿viste? No confiaba tanto en una chica. Era difícil para mí confiar, porque yo había vivido cosas como bastante fuertes con el tema de las presencias en el interior, con lo que era la fama antes, que no es la misma fama hoy en día. Hoy en día vemos todo tan cercano con las redes sociales, pero antes era muy distinto. Vos lo viviste: no podíamos ir a un restaurante, a un shopping. </p><p><b>—¿Cuánto tiempo estuvieron juntos? </b></p><p>—En mi primera relación estuve casi cuatro años enteros y fui muy feliz, aprendí muchísimo. De hecho, terminamos muy bien. Es el día de hoy que por ahí de vez en cuando cruzamos un mensajito porque nos queremos ver bien. Yo creo que tanto mi primera relación como la segunda, no me las voy a olvidar nunca más en mi vida. Para mí fueron re importantes las dos, aprendí muchísimo. También crecí muchísimo con ellas. Entonces me quedó medio una espina, por eso no soy hipócrita y lo cuento porque me sentí muy mal con lo que había hecho. <b>Después, mirándola a la cara, me quería morir.</b></p><p><b>—Pero te conociste un montón ahí, en una situación así. Supiste lo que querés y no querés en una relación. </b></p><p>—Y no permití que me perdone. Por eso cuando nos separamos, nos separamos bien. Pero y<b>o me separé medio enamorado de ella</b>. Yo no quería perderla, pero me obligué a hacerlo. </p><p><b>—Fue un acto de nobleza respecto a ella. Te diste media vuelta y trabajaste sobre vos mismo en eso y preferías no seguir una relación que vos considerabas que no era justo que siguiera. </b></p><p>—Exacto. Me costó muchísimo. Mal. Recién a los 27 o 28, siento que lo aprendí. Y me castigué, me autocastigué con eso. Pero hoy en día tenemos buena onda, a ella la veo muy bien, creció en un montón de cosas, hemos hablado muchas veces. Hasta con su familia, por ahí cruzo un mensaje de vez en cuando, porque se gente muy linda, ¿viste? Que, volviendo a lo que te dije antes, es gente que no me vas a olvidar nunca y que estuvieron bancándome en los momentos buenos y malos. Entonces, es una boludez terminar mal. Siempre hay que tratar de terminar bien. Lo aprendí tarde, pero es así.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TYEBZ3QZKZCR5O3NL2DMVDY7HE.png?auth=dffd33273ee1a7e77f1d16b90a73f92273ac2149e8a287e50486a761fe1792c4&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Yeyo De Gregorio con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Lolo Poggio: soltera “por primera vez” a los 20, amor sin exclusividad y las peleas con Julieta]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/30/lola-poggio-soltera-por-primera-vez-a-los-20-amor-sin-exclusividad-y-las-peleas-con-julieta/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/30/lola-poggio-soltera-por-primera-vez-a-los-20-amor-sin-exclusividad-y-las-peleas-con-julieta/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la actriz repasó su carrera desde la infancia, recordó cómo vivió su paso por Gran Hermano y habló de los desafíos de crecer bajo la exposición pública. Además, contó cómo transita esta nueva etapa de su vida, reveló los mensajes que recibe a través de las redes sociales y reflexionó sobre las nuevas formas de vincularse, poniendo el foco en la confianza, la libertad y los acuerdos dentro de una relación]]></description><pubDate>Tue, 30 Jun 2026 11:42:18 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“No tengo como mucho mambo con la fidelidad, siento que hoy tengo la cabeza más abierta que nunca”, expresó <b>Lola Poggio</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al reflexionar sobre las relaciones de pareja y las nuevas formas de vincularse.</p><p>En una charla a corazón abierto, la actriz, cantante, bailarina e influencer recordó sus inicios frente a las cámaras cuando tenía apenas nueve meses de vida, habló de los mensajes que recibe por <a href="https://www.instagram.com/lolopoggio_/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/lolopoggio_/?hl=es-la"><b>Instagram</b></a> y reveló cómo vive su primera etapa de soltería.</p><p>Poggio comenzó su carrera artística desde muy pequeña, participando en publicidades y en ficciones televisivas como Solamente vos, donde interpretó a una de las hijas del personaje de Adrián Suar. Con los años se formó en danza, canto y actuación, construyendo una carrera propia en el mundo del espectáculo. Aunque gran parte del público la conoció inicialmente por ser la hermana menor de <b>Julieta Poggio</b>, logró desarrollar una identidad artística propia.</p><p>Su participación en <b>Gran Hermano</b> le dio una nueva visibilidad y le permitió mostrarse ante una audiencia masiva. Dentro de la casa se presentó como una artista integral y exhibió una personalidad diferente a la de su hermana, destacándose por su perfil creativo, su formación en comedia musical y su pasión por la actuación y los escenarios.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OVY3DNG2CJEVVH4JQS37FTTGMI.JPG?auth=c1cbd475575acc6c87d0cd39c231a605167789484a621065ac427d981bbda624&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Me quema la plata, me la tiene que guardar mi mamá”: Lolo Poggio contó cómo administra su dinero" height="1080" width="1920"/><p><b>—Muchos te conocen de Gran Hermano o como la hermana de Julieta, pero vos arrancaste de muy chiquita en el medio. </b></p><p>—Sí, muy chiquita. No empecé por motu propio, obviamente. Porque empecé muy de chica, incluso antes de tener uso de razón. Mi primera publicidad fue a los nueve meses, realmente muy chica y fue medio de rebote. Julieta fue a un casting, ella tiene cuatro años más que yo. Y ahí en el mundo de los castings empecé y viste que una vez que empezás es como que ya estás adentro. Podría haberse dado que esto sea mi pasión o no, porque en un principio no lo elegí y resultó que es lo que más me gusta hacer en la vida.</p><p><b>—Pero tus papás querían que ustedes se instalen en el medio, porque las llevaba de chiquitas...</b></p><p>—Llegó un punto en el cual era una decisión nuestra. A nosotras siempre se nos dio mucho poder de decisión en nuestras vidas. No hubo como una bajada de línea en mi familia para nada, ni qué estudiar, ni a qué dedicarnos, ni sobre nuestras parejas. Siempre fuimos muy libres de elegir y hoy es una elección de las dos. Es muy loco también que lo compartamos, porque es muy lindo compartir con un artista en la familia y no siempre se da. Y compartimos la misma pasión con mi hermana. </p><p><b>—Pero la artista de la familia sos vos que cantás, bailás, actuaste en Broadway, hiciste de todo. </b></p><p>—Sí, las dos.</p><p><b>—Pero tu hermana no hizo todo eso. </b></p><p>—Sí, también canta, baila y actúa. Y también desde muy chica. Ella hizo una película. Pero sí, yo desde muy chica estudié en Broadway, en Arabia... La verdad que cuando miro hacia atrás digo: “¡Fa! Todo lo que viví y qué afortunada soy porque tengo 20 años”. Cumplí 20 adentro de la casa. Y se lo agradezco mucho al universo porque me tocó vivir cosas muy locas. A veces digo: “Listo, esto es lo más loco que me tocó vivir en la vida”. Y después viene la vida y me dice: “Tomá, te redoblo la apuesta”. Entrar a Gran Hermano, por ejemplo. Es como que siempre hay como desafíos nuevos que son superadores, siempre escalando. </p><p><b>—Tenés una hermana más además de Juli. </b></p><p>—Sí, <b>Camila Camarda</b>. Es la más grande. </p><p><b>—¿También baila, canta o no pega una? </b></p><p>—No, Cami no baila, no canta, baila bastante mal, pobre (risas) La amo. Ella es meme por su forma de bailar, pero trabaja en redes, es modelo. Así que también está bastante expuesta, pero no del lado artístico.</p><p><b>—¿Te confunden con Juli cuando te ven? Porque son parecidas.</b></p><p>—Re. Sí. La gente me dice Juli y lo que tenemos muy parecido es la voz. Entonces les pasa que por ahí me escuchan hablar y piensan que es Juli, porque además tenemos como una voz bastante particular, así medio que somos la milipili afónica de TikTok (risas). </p><p><b>—Igual la diferencia con tu hermana es abismal ahora que estoy hablando con vos. Son bastante diferentes en cómo hablan...</b></p><p>—Somos distintas. <b>Mi hermana es como un torbellino, es más impulsiva. Yo soy una persona más racional. </b>Antes de hacer todo lo pienso cuatrocientas veces y soy más analítica. A veces siento que me falta un poco de eso que tiene ella y a ella un poco medirse antes de hablar también.</p><p><b>—¿Se pelean con Juli?</b></p><p>—Nos re peleamos. Nos gritamos y tenemos esto de que nos amamos mucho o nos matamos mucho. Somos muy reactivas las dos en cuanto a la otra.<b> Juli es una de las personas que más me exaspera en el mundo y también es una de las personas que más amo en el mundo</b>. Me saca a veces y yo a ella. </p><p><b>—Se te ve muy tranquila igual, ¿sos de enojarte o...? </b></p><p>—Estoy re loca, mal. O sea, se me ve tranquila pero no. Soy medio chispita y cuando me dicen algo, salto. En la vida no soy tranquila, por ahí no es del lado del enojo. Pero sí que estoy todo el tiempo como enchufada a 220. Como que a la hora de hablar quizás tengo más tranquilidad, pero estoy bastante loca. Aparte soy muy ansiosa, me cuesta mucho quedarme quieta. Tengo como déficit de atención y disocio. En la casa ponele que no teníamos celular ni nada y disociaba igual. O sea, así mirándote, de pronto se me iba la cabeza a otro lado. Y era tipo: “Ah, no te escuché nada de lo que acabas de decir”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AJHAGYRF2JFEVL3MWPETCQXF3I.JPG?auth=9b956265dde41e1b0407a44f1488b0b35f450ae61959276a74102ca73a8ef76e&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Lola, de una publicidad a los nueve meses a Gran Hermano: el miedo a la exposición, la salida por “planta” y su apuesta por ser real" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Te gustó haber entrado en Gran Hermano? ¿Te pareció una buena idea? </b></p><p>—Sí, hoy por hoy, re. Cuando apareció la propuesta me dio mucho miedo. Es algo que si yo a Lolo de hace un año le hubiera dicho: “Estuviste tres meses en Gran Hermano”, no me lo hubiera creído a mí misma. Cuando Juli salió, todo el mundo me empezó a preguntar: “¿Y vos estarías en Gran Hermano?”. “No. Ni loca”, decía yo. “Ni loca podría estar veinticuatro horas expuesta y midiendo lo que estoy diciendo”. Después la realidad es que te olvidás y sos cien por ciento genuino.</p><p><b>—Igual a vos un poco te rajaron por planta, así que no dijiste nada.</b></p><p>—Me fui por planta, sí. Algunos dicen que fui injusto. Yo no lo podría decir, pero la realidad es que sí, me fui por planta. Igual estoy muy orgullosa de lo que hice en la casa, siento que mi error en el paso por la casa fue comportarme como yo me comporto en la vida. Yo no soy una persona que yo voy a estar por gusto buscando tener un conflicto. Pero sí fui reactiva. Siempre que me atacaron, reaccioné. <b>Nunca dejé que nadie me pase por encima y no va a pasar nunca jamás eso en la vida.</b> Pero creo que mi error fue no entender el timing televisivo por ahí del show y generar algún conflicto. </p><p><b>—Claro, quizá podrías haber jugado y decir: “Voy a inventar esto como un juego”. Pero vos fuiste real.</b></p><p>—Claro. Fui transparente, pero porque también fue un poco lo que fui a mostrar. En las redes uno muestra el 20 por ciento de las cosas: la mejor foto, la mejor cara. Yo dije: “Voy a venir acá a ser transparente y a mostrarme sin filtros, literalmente”. Y hoy en la casa hay perfiles peleadores. Si estás en la casa hoy y no te sacó el público es porque sos una persona conflictiva, porque vas al frente o porque tenés un <i>ship</i>, que también hay personas que sobreviven en la casa gracias a eso, pero es una edición diferente. Esto de ser genuino y transparente en otras ediciones el público lo eligió y en esta no.</p><p><b>—¿Vos estás saliendo con uno de la casa o tenías una onda con uno? </b></p><p>—No, estoy solterísima. No tuve nada con nadie en la casa. </p><p><b>—¿Ni un beso? </b></p><p>—Tampoco. Nada de nada. Tengo muchos amigos de la casa. Somos todos amigos. </p><p><b>—¿Estás negada a eso o no te gustó ninguno? </b></p><p>—Claro. No me gustó ninguno (risas).</p><h2>El desafío de administrar el dinero: entre las compras impulsivas y la ayuda materna</h2><p><b>—Con el dinero, ¿cómo te llevas? </b></p><p>—Soy un quilombo, me encanta gastar, me quema la plata. No puedo tener mi plata, me la tiene que tener mi mamá porque me la gasto.</p><p><b>—¿Qué comprás? </b></p><p>—Pelotudec*s, bolucompras es mi pasión. Voy al bazar chino y me compro todo. Todas boludeces que no sirven de nada y que después las dejo tiradas. </p><p><b>—¿Ropa y esas cosas más caras? </b></p><p>—No, pelotudec*s, así baratijas. Ropa no compro casi. </p><p><b>—Pero hace poco te compraste un auto.</b></p><p>—Me compré un auto, estoy muy contenta. La gente pensaba que tenía dos porque yo decía: “Mi segundo auto”. Pero ya me habías comprado otro y lo vendí. Pero para eso necesito que, por ejemplo, mi mamá, me guarde la plata, porque si no soy un desastre. Mal. </p><p><b>—¿Tu mamá siempre te administró el dinero? </b></p><p>—Sí, siempre. Hasta que cumplí una cierta edad y me preguntó qué quería hacer con esa plata. Y por ejemplo, a los 17 años mi decisión fue comprar mi primer auto. Y a los 11 me fui a Disney también con mi plata ahorrada. Pero cuando yo hacía la novela toda esa plata se guardó y se ahorró hasta que tuviera poder de decisión y supiera qué quería hacer con eso. Yo sabía a lo largo de mi crecimiento que esa plata estaba y yo sabía que yo ganaba plata con lo que estaba haciendo. Era muy chica, pero yo sabía que cobraba.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7KIBHU4ICFAMPNYLS36RL6T7XY.JPG?auth=6a2be99dd45824fd4dd527071f1c7d1aaf1758d5f3affdaa687ad9c1e3d1e947&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Juli es una de las personas que más me exaspera en el mundo y también es una de las personas que más amo", confesó la entrevistada en diálogo con Rulo" height="1080" width="1920"/><h2>Relaciones, soltería y nuevas formas de amar: experiencias y reflexiones de una generación</h2><p><b>—¿Has tenido muchos novios? </b></p><p>—Tuve dos novios, pero soy larguera. Estuve dos años con mi primer novio y cuatro años con mi último novio. Y tengo 20. </p><p><b>—No me dan los números... </b></p><p>—Me puse de novia por primera vez a los 13. Muy chica. Con el primero de los 13 a los 15 y con el último estuve de los 15 a los 19. Hasta el año pasado. </p><p><b>—Y 13, ¿no eras muy chica para tener novio? </b></p><p>—Era muy chica, pero estaba muy enamorada. O sea, a los 13 te enamorás tipo perdidamente. Pero sí era muy chica.</p><p><b>—¿Y tu familia buena onda con tu novio? Porque a mi si mi hija me trae un novio con 13 años me muero. </b></p><p>—Re buena onda. Lo amaban y además yo no pagué el derecho de piso, lo pagaron mis hermanas. Ya estaban como curtidos mis papás cuando yo dije a los 13 años: “Che, estoy enamorada”. Porque mis hermanas ya habían tenido novio las dos, o sea... </p><p><b>—Y hace un año que estás soltera. </b></p><p>—Un poquito menos. </p><p><b>—¿Cómo te llevás con la soltería? </b></p><p>—Bien, re bien. </p><p><b>—¿Chongueás? </b></p><p>—No. Soltera, soltera. Porque siento que tengo un poco la necesidad de vivir eso, porque no lo viví nunca, ¿entendés? Esto de no tener un vínculo. <b>El año pasado salí a bailar soltera por primera vez en mi vida</b>. O sea, nunca, jamás.</p><p><b>—¿Y cómo te sentiste? ¿Te gustó que te encaren? </b></p><p>—No me encaran en el boliche, ¿sabés? Debo tener cara de pocos amigos, te juro. </p><p><b>—Pero si no te encaran a vos, ¿qué queda para...? </b></p><p>—No, en el boliche no. Y mejor igual, porque yo en el boliche siento que no va... </p><p><b>—Te hablan por Instagram, te tirotean ahí. </b></p><p>—Sí, por Instagram. </p><p><b>—¿Te llegaron propuestas de famosos, futbolistas? </b></p><p>—Hay deportistas, jugadores de fútbol, sí, se repite un poco, ¿viste? La foto de perfil además que tiene el césped, se ve bateando la pelota. La foto de perfil es con la casaca y jugando, y esa aparece a veces. </p><p><b>—Más grandes, me imagino. </b></p><p>—Sí, más grandes y no tan grandes. </p><p><b>—¿Casados, no casados?</b></p><p>—Claro (risas).</p><p><b>—¿Serías botinera? ¿Qué sos más raquetera, más botinera? ¿Qué te gustaría? </b></p><p>—Nunca estuve con un deportista. Nunca, jamás. No me gusta generalizar, pero tienen fama de infieles. Igual no tengo mucho mambo con la fidelidad, siento que hoy tengo la cabeza más abierta que nunca. </p><p><b>—¿Tendrías pareja abierta? </b></p><p>—Re. </p><p><b>—Juli tiene pareja abierta. </b></p><p>—Y Cami también. Sí, tendría porque viví sus amores tan abiertos y viendo que son tan funcionales, que es tan genuino y que es de verdad el amor más real que existe, es como que no puedo concebir otra forma hoy de ver el amor. </p><p><b>—Y si tuvieses una pareja abierta, ¿pondrías reglas? </b></p><p>—La única regla que pondría sería la exclusividad emocional. O sea, que esa persona sepa que es mi refugio, que yo tengo prioridad en caso de necesitar, pero después no. </p><p><b>—¿Que haga lo que quiera?</b></p><p>—Que haga lo que quiera. No me gustaría saberlo, nada más. No me genera una incomodidad saber que mi pareja puede estar teniendo relaciones con otra persona. No me pasa. Porque pasa por la confianza y por la seguridad en uno mismo. </p><p><b>—Que tengas tu confianza y estés contenta con vos misma está bárbaro. Pero está teniendo relaciones con otra persona...</b></p><p>—Yo estuve mucho tiempo en pareja y los seres humanos podemos fingir colectivamente que somos seres monogámicos y que cuando estamos en pareja no miramos nada más, pero es mentira. El que estuvo mucho tiempo en pareja sabe que, cuando pasa la fase de enamoramiento, pensas: si estuviera soltera o soltero, con este o esta estaría. Entonces digo, ¿cuál es la diferencia entre pensarlo y hacerlo? Que te queda atragantado. Es la única diferencia. Digo: “Hacelo”, si total eso no quiere decir que no me ames. Es como que aprendí que el amor y el sexo son cosas diferentes. </p><p><b>—Tengo que morirme y volver a nacer (risas). </b></p><p>—Bueno, mis papás tampoco lo entienden, pero... </p><p><b>—No es que no lo entiendo, pero es picante. </b></p><p>—Y te sorprendería la cantidad de gente de mi edad que me cruzo que tiene la misma concepción, que piensan lo mismo. </p><p><b>—Ahora, lo difícil es cuando salgas con un hombre que no tiene el mismo pensamiento que vos. Va a estar pensando: ella no va a tener ningún problema de acostarse con alguien que le guste.</b></p><p>—No, porque <b>yo soy muy fiel</b>. O sea, si mi contrato es la fidelidad, yo puedo cumplirlo sin ningún problema. Yo sé que encarar una relación monogámica. Si ese es el contrato, yo puedo, ¿entendés? Yo puedo mantener la fidelidad. De hecho, soy muy fiel, soy taurina. O sea, para mí la lealtad es lo primero, pero para ser leal también depende del contrato que tengamos. Si mi contrato con mi pareja es la monogamia, si me cagás, yo no te lo voy a perdonar. Pero no porque me moleste el hecho en sí, sino porque me molesta la falta de respeto y que estás faltando a lo acordado. </p><p><b>—Sos brava igual. </b></p><p>—Sí. Y bastante controladora.</p><p><b>—¿Saldrías con alguien del ambiente?</b></p><p>—Estaría con una persona de la cual me enamore sin importar de dónde venga. Pero también es difícil que a mí me guste mucho alguien. Tiene que cumplir con muchas cosas una persona para gustarme. </p><p><b>—A ver, tirame las primeras cinco. Voy anotando. </b></p><p>—Lo primero, obviamente me tiene que gustar físicamente. Después tiene que ser una persona con proyectos sí o sí. La gente vaga no me gusta. Que no sea tóxico, sin duda, o sea, que tenga un poco la cabeza abierta, que sea compañero, que se alegre por tus logros, que eso es muy difícil de encontrar hoy por hoy. Que sea una persona que te impulse más allá del egoísmo. Por ahí me sale, no sé, irme a trabajar a otro lado y es estar lejos y te genera una incomodidad, pero me empujás igual. La generosidad. Esas son las cosas más importantes y es muy difícil que unas personas las reúnan todas.</p><p><b>—No sos tan fácil como vos creés que sos, me parece. </b></p><p>—Soy un amor (risas).</p><p><b>—En el futuro, ¿qué te gustaría hacer? ¿Qué elegís de todo lo que has hecho? Porque cantaste, bailaste, estuviste en Gran Hermano.</b></p><p>—Arte, sin duda. Escenario, cámaras, eso es lo que más me gusta hacer en la vida. Me encantaría hacer un musical que reúne todas las cosas que amo hacer. Pero cualquier cosa que tenga que ver con el arte. Me encantaría hacer una serie, amaría hacer ficción de vuelta. Lo que más me gusta hacer en la vida es actuar.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/QBXBUT6IUBGZVPQFYOUTGGZ7PI.png?auth=afb2e230aa010abd9c89a4f7b630af470361585919a16cf215255a0921474719&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Lolo Poggio con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Fabián Armoa: la actualidad del vóley argentino, su encuentro con Federer y la emotiva historia con su hijo adoptivo]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/30/fabian-armoa-la-actualidad-del-voley-argentino-su-encuentro-con-federer-y-la-emotiva-historia-con-su-hijo-adoptivo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/30/fabian-armoa-la-actualidad-del-voley-argentino-su-encuentro-con-federer-y-la-emotiva-historia-con-su-hijo-adoptivo/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, el experimentado entrenador dio cuenta del momento que vive ese deporte en el país, cómo tomó la decisión de irse a vivir a San Juan y recordó el momento en que decidió adoptar a Manuel, a quien hizo debutar en la Primera como profesional]]></description><pubDate>Tue, 30 Jun 2026 05:54:14 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Fabián Armoa</b> es un histórico del vóley argentino. A sus 62 años lleva un largo recorrido, que incluye haber entrenado a la selección argentina (2003-05), a Azul Voley Club y actualmente UPCN San Juan. Con el elenco cuyano logró varios de los diez títulos que ganó a nivel local. </p><p>La historia de Armoa con San Juan, donde decidió radicarse hace dos décadas, <b>incluye un capítulo especial, muy emotivo, vinculado con Manuel, su hijo adoptivo.</b> El pequeño se crio entre gimnasios, pelotas y entrenamientos, por lo que siguió sus pasos hasta convertirse en jugador de vóley profesional. Fue el propio Armoa quien lo dirigió e hizo debutar en Primera. Incluso compartieron títulos con UPCN. Durante la entrevista, Fabián cuenta con detalles esta historia, además de referirse a la actualidad del deporte en el país y otras cuestiones. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VQBOSSZEOBFWJLZPU653IKHCG4.jpg?auth=e1e860badab04b1617f9c6537a9e1c0ac84e4444c24d8900d311803def6bb48d&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Fabián Armoa tiene una larga experiencia como entrenador de vóley (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><p><i><b>-Siendo entrenador de vóley deberás citar a los jugadores. Antes por ahí era una planilla diciendo quién está, hoy es por WhatsApp. ¿Cómo citás a tus jugadores en el club? </b></i></p><p>-Vos sabés que no estoy en el grupo de WhatsApp de los jugadores, yo no estoy (risas). Entonces les digo al capitán o al segundo entrenador que sí está. O el que siempre está ahí en ese grupo es el que hace las estadísticas, que les manda los videos.</p><p><i><b>-No estás en el grupo de WhatsApp por decisión propia, imagino</b></i></p><p>-<b>Por decisión propia, sí. Por ahí pueden criticarme en el grupo, ¿no? (risas).</b> Sino tengo que hacer otro grupo, porque van muchas cosas también al grupo. Por ejemplo “llegó la comida”, los horarios, etcétera. Sí tenemos un grupo de entrenadores.</p><p><i><b>-¿Cómo está el vóley argentino hoy? </b></i></p><p>-El vóley siempre se caracterizó por problemas políticos. Entonces, buenos resultados deportivos o no tan buenos, pero buenos jugadores, muy buenos entrenadores que andan en seleccionados de diferentes lugares del mundo, campeones argentinos, entrenadores por todos lados. Pudimos después de muchos años hacer una liga nacional que ya tiene veintipico de años. Eso fue todo un acontecimiento, porque había una lucha capital-interior, algo que pasó con el básquet también. Y a partir de la liga de básquet el vóley pudo en algún momento hacer su liga también. Y hoy digo que de cuando empezamos la liga hicimos un giro de ciento ochenta grados a grandes figuras internacionales como Giba, que era en su momento el mejor jugador del mundo, (Marcos) Milinkovic jugando acá, UPCN con sus extranjeros. Había una liga tremenda, que fue cuando se creó, 2013, por ahí. Muy fuerte, de hecho, ganamos nosotros y ganamos el Sudamericano, fuimos al Mundial y ganamos medalla en el Mundial. Una locura, un equipo del interior. Y en ese momento no había equipos de capital, que tienen una particularidad los equipos de capital. <b>Ahora yo digo que estamos regirando y estamos como en el 270. Ya estamos para otra vez llegar al cero y romper de vuelta. Una transición, pero negativa, estamos dando la vuelta, volviendo a cero. Hoy la mayoría son los equipos de capital y casi todos pertenecen a instituciones de fútbol. Entonces, el lugar que ocupan en el club es muy chiquito.</b> Entonces estamos en el vóley muy cerca del alto rendimiento, porque los equipos trabajan muy bien, tienen cuerpos técnicos ampliados, con estadísticas, con preparadores físicos, con fisioterapeutas, con todo, pero estamos alejados del profesionalismo, que es un poquito de dinero que incentiva la cosa, organización y todo eso nos está faltando. </p><p><i><b>-¿Esto que contás afecta a la selección? ¿O están todos afuera? </b></i></p><p>-No, ahora están todos los jugadores afuera, pero todos esos jugadores fueron producto de la liga nacional. Pero ahora ya se van antes de llegar a la liga nacional. Y no se van por grandes ofertas, se van más para la experiencia. Hoy en día, en lo económico no hay una diferencia sustancial a los lugares donde van. <b>También pasa que muchos jugadores están disconformes con la organización de la liga, porque hay que jugar tres partidos seguidos o en cuatro días tres partidos. Entonces ya muchos extranjeros tampoco quieren venir y aún teniendo dinero se hace difícil.</b> Y eso hace que la calidad de la liga baje. Porque los jugadores se forman jugando, pero además entrenando con sus compañeros, con el aliento y la puteada del público, local, rival... así los jugadores se van haciendo. Hoy todo eso no pasa, pero la selección todos los jugadores están afuera, en general les va bien, son buenos. Se hizo un recambio, ya está hecho el recambio. Hay chicos jóvenes que están bien maduros. Entonces, Argentina mantiene su lugar, entre séptimo, octavo, sexto, se mete una medallita, en el mundo. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JOSP5NKMSBAQJDUGEAPGMR3AXU.jpg?auth=5f2cb62c60b8701518d6a7bcb4e9339a8b80701bfe719ad4420a5289379d29ca&smart=true&width=5750&height=3877" alt="Armoa hizo debutar a su hijo en Primera y juntos salieron campeones (Foto Maximiliano Luna)" height="3877" width="5750"/><p><i><b>-Contame tu experiencia con Federer en los Juegos Olímpicos</b></i></p><p>-Fue en Atenas 2004. Era nuestra presentación en la ceremonia inaugural, dimos la vuelta olímpica y ahí quedamos clavados. Duraba como tres horas. Entonces, quedamos así e iban pasando las delegaciones y se iban acomodando. Y en un momento llega Suiza, se ponen atrás nuestro. <b>Miro así (hace el gesto) y lo veo a Federer. “Uh, Roger, una foto” (risas). Entonces ahí vinieron todos a sacarse fotos, él súper amable, se sacó. Porque aparte venía todo el mundo a sacarse fotos con él y todos sonrisa, sonrisa</b>. La mía fue una foto con cámara, no estaban en los celulares todavía. Se me coló el kinesiólogo en la foto, divino el kinesiólogo igual, pero a él le daba vergüenza, entonces vino y se coló. Y estamos los tres. </p><p><i><b>-¿Vos en la liga tuviste una sanción por un tema con un micrófono? ¿Te calentaste un poco?</b></i></p><p>-Pasó en las semifinales, mandé unos insultos ahí con mi equipo. Eso se viralizó y no me gustó nada. A pesar de que los comentarios eran del estilo “muy bien, ese equipo necesitaba reaccionar”. Pero estuvo feo, de hecho pedí disculpas a los muchachos en privado. <b>Pero después hay una cosa táctica en las finales, hay detalles que son privados, que son la llave para ganar. Y si no sirve este partido, sirve para el otro partido. Y después hay otras cosas, como por ahí que para motivar, hablás mal de un rival. De un jugador, precisamente. No sé, como en el fútbol decir “el arquero no tiene manos”. Y después si eso se escucha capaz está la madre, está el padre, están todos... es malísimo.</b> Lo hice siempre. Otras veces, pobres los muchachos de la televisación, les apagaba el micrófono. </p><p><i><b>-¿Está reglamentado esto de poner el micrófono?</b></i></p><p>-No está reglamentado, pero hay una decisión de que hay que poner el micrófono. Pero todos, durante toda la liga, todos los entrenadores rechazaron el micrófono alguna vez. El tema, como nos dijeron, es que a veces se puede, siempre no se puede. Entonces, o sí o no. Y ahí estamos peleando, los legales del club con los legales de la ACLAV (<i>NdR: Asociación de Clubes Liga Argentina de Voleibol</i>), porque es un poco onerosa la multa...</p><p><i><b>-¿Cuánto sale? ¿Cuánto es? </b></i></p><p>-<b>Como dieciocho millones</b>, por ahí.</p><p><i><b>-Es fuerte, es demasiado...</b></i> </p><p>-Es fuerte, es fuerte. Es que la final fue muy importante. </p><p><i><b>-¿Cómo se compone tu familia y cómo se inicia?</b></i></p><p>-Tuve un primer matrimonio, del cual tengo dos hijos, que no viven acá en la Argentina. Uno vive en Chile (Juan Ignacio), es entrenador, y fue a Grecia y salió campeón esta última temporada. Y María Luz, que es más grande, tiene treinta y seis y vive en Australia hace un tiempo. Yo me separé cuando ellos eran chicos y en un curso de entrenadores de nivel internacional, un curso internacional, conocí a Carla. En realidad ya la conocía, pero bueno, ahí coincidimos. <b>Carla Morel</b> es una ex jugadora de Ferro, de la selección, jugó en Italia. Una muy buena jugadora. Eso fue como en 2005 y todavía estamos juntos y pensamos seguir. Carla ya tenía a Manuel, que es hijo de ella con un ex jugador de la selección cubana de vóley. Después se dio que yo salí de la selección y tuvimos la opción de ir a San Juan o a España.</p><p><i><b>-¿Ya como pareja? </b></i></p><p>-Sí, como pareja. Decidimos San Juan por mis otros dos hijos chicos, también mi suegra estaba grande, mi mamá grande... primero fue que nos íbamos por un año, dos años, tres años, y ya llevamos diecinueve años en San Juan (risas)</p><p><i><b>-Ya estás, sos sanjuanino. </b></i></p><p>-El lugar es divino y nos fue bien con el equipo, nos pagan bien. Nos han tentado para ir a cualquier lado y no, nos quedamos en San Juan. Carla se convirtió en una artista, tiene un taller de arte que le va súper bien, hace unas cosas divinas, de mosaiquismo. En 2011 nos casamos y entonces decidimos familiarmente <b>“vamos a ponerle un poquito de legalidad a la cosa”, así que decidimos adoptar a Manuel. </b></p><p><i><b>-El padre biológico me habías dicho que era cubano </b></i></p><p>-Sí, y desapareció cuando Manuel tenía diez días. Sabemos dónde está, todas esas cosas, pero no tuvo relación con su papá. Yo lo conocía porque hemos jugado en contra, pero bueno, nunca tuvo relación. Manuelito, que era chiquito, no me decía papá. Dijimos “dale, vamos a hacer los papeles en San Juan”, fue rapidísimo, así que Manuel se llama Armoa Morel. Somos nosotros tres, que siempre vivimos juntos, y Juan y Lu, que son sus hermanos. Estamos todos juntos. </p><p><i><b>-¿Y lo aceptaron bien ellos también, tus hijos más grandes? </b></i></p><p>-Sí, ellos nunca tuvieron ningún problema. </p><p><i><b>-Manuel siguió tus pasos...</b></i></p><p>-Desde chiquitito, con madre jugadora, padre jugador. La abuela de Manuel fue jugadora de la selección. O sea, todo es vóley. </p><p><i><b>-Ahora, ahí tu rol de entrenador con tu hijo, ¿cómo es esa tarea? Porque no deja de ser tu hijo, pero forma parte de un equipo, está en un chat que vos no estás, ¿cómo es eso? </b></i></p><p>-También es por ahí complicado para él. En este caso, lo bueno que tenía es que Manuel jugaba bien, no hubo discusiones. Cuando fue titular era inevitable, tenía que jugar porque era de los mejorcitos. Se mandó mocos como cualquiera, o no como cualquiera, capaz que hizo más mocos de los que haría otro (risas). Yo ahí lo quería echar, pero los compañeros lo salvaron, porque era final de campeonato. Entonces los compañeros decían: <b>“Fabi, dale, avancemos, no perdás tiempo en esto, que ganemos el campeonato, aparte es tu hijo, no pasa nada”.</b> Ahí pasó todo de largo, ganamos el campeonato. </p><p><i><b>-Menos mal...</b></i></p><p>-Sí, menos mal (risas). Y ahí ya nos separamos, pero no por eso, sino porque ya el año anterior Manuel se iba a ir afuera. Dijo: “No, me quiero quedar un año más, porque ganamos el campeonato”. Y la gente lo quería mucho, sintió la pertenencia, y dijo: “No, yo me quedo”. Y bueno, ese campeonato no nos fue bien, pero no importa.<b> Ahí decidimos: “Bueno, ya está”. Los dos necesitábamos descanso. En casa, mientras servíamos los fideos, decíamos: “¿Por qué pegaste esa pelota afuera?”. La madre, más que nada, que capaz me decía: “Vos, ¿por qué lo entrenaste así?“... y así no se puede.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UTCAWONUHNHHTDYYXZOXMIRB24.jpg?auth=0d31a48018b7a7393c82bbd5b7ee5387929af6ba8068989b418da52932a1fe31&smart=true&width=5892&height=4044" alt="Fabián Armoa vive hace dos décadas en San Juan, donde dirige a UPCN (Foto Maximiliano Luna)" height="4044" width="5892"/><p><i><b>-Eso los cansó un poco</b></i></p><p>-Sí, pero también había otras cosas para corregir, que así no las íbamos a lograr. Ahora Manuel va al Sada Cruzeiro de Brasil. Es un equipo que él veía de chiquito y quería ir. No le fue bien este año. Estuvo en un equipo en San Pablo y no le pagaron. Entonces se fue a Emiratos Árabes y vino la guerra. Quedó enganchado ahí. Cuando volvió nos ayudó a nosotros en las finales. Hizo de sparring en las finales. Estaba contento, todos estaban contentos, porque en UPCN llamaban y decían: “¿No puede jugar Manuel?”. </p><p><i><b>-Se que te gusta jugar al fútbol también</b></i></p><p>-Sí, juego de mediocampista, de cinco. Digo que soy el único enganche que pega patadas, pero ahora estoy devenido en cinco porque la rodillita y eso... jugamos en la “liga de profesionales”, entonces, juegan los médicos, tienen un equipo los abogados...y el mío es el de los enólogos. Y siempre ganamos ahí el campeonato. Ahora estamos jugando +58, ahí estamos. La cita del fútbol es infaltable. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/PGDZG2BYRVG7FL2IS3QH6CTYJE.png?auth=c8b8a4aa2020bbeb58737d4c7d8acc73fff37e775ce0975adb6b3868d888b25f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Carla Peterson: “Yo no le miro el teléfono, por ahora… ”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/28/carla-peterson-yo-no-le-miro-el-telefono-por-ahora/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/28/carla-peterson-yo-no-le-miro-el-telefono-por-ahora/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Tiene la misma clave que su marido, pero nunca pensó en revisarle el teléfono y tampoco en esconder nada. Su papá hoy no habla ni escribe, contesta cantando y conserva la alegría, cómo es la vida con él después del ACV. Relajada y divertida sostiene sus decisiones con los años: ni lavar los platos ni hacer la cama. Una gran actriz que tuvo que pasar por Derecho, Turismo, Publicidad y un curso para ser azafata para cumplir con los mandatos]]></description><pubDate>Sun, 28 Jun 2026 07:20:15 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Dicen muchos que es la reina de la comedia de enredos porque si Carla es la protagonista de una obra de teatro sabemos que nos vamos a divertir. Hoy protagoniza “Sottovoce” en teatro y la miniserie “El tiempo de las moscas” en Netflix. Antes de tomar la decisión de ser actriz y comediante pasó por distintas carreras universitarias y cursos variados. Se anotó en la Facultad de Derecho, después en Turismo, estudió en la Escuela de Creativos Publicitarios y hasta hizo un curso para ser azafata.</p><p>– Todo eso es oro en polvo que después me sirvió para un montón de cosas que usé en mi vida de actriz.</p><p><b>– ¿Qué pasaba esos años de dispersión? </b></p><p>– Había un mandato en mi casa: ir a la universidad y estudiar. Y en esa época estar en el Conservatorio era cursar un estudio terciario. Ser actriz era un hobby y poca seguridad, había que terminar el colegio y estudiar. Había buscado muchas alternativas, que no eran para mi felicidad. Hoy me arrepiento de no haber seguido una carrera, literatura, historia, me hubiese servido mucho para lo que hago, pero también me sirvió esa búsqueda. Derecho fue porque un día a mi maestro de teatro le dije que tenía problemas en mi casa y que querían que yo fuera abogada. Yo era la hija más grande, mi madre es abogada y querían que alguien continuara con eso. Y mi maestro de teatro me dijo: anótate en el ciclo básico de Derecho y empeza a estudiar, te va a servir y se van a quedar tranquilos en tu casa. Yo hice eso y le mostré la fotocopia de mi mamá de que estaba anotada. En esos días me llamaron para empezar a trabajar en la televisión, así que no pude estudiar porque tuve que trabajar. Después entendieron mi decisión de vida, me acompañaron y me acompañan hasta el día de hoy. Yo era su primera hija y tenía 18 años. </p><p><b>– ¿Y la decisión de estudiar para ser azafata?</b></p><p>– “Algo tenés que estudiar”, me decían. Abrió una aerolínea y buscaban gente y mi mamá conocía en ese momento a gente de ahí. Mi padre era aviador, no me parecía un disparate. A mí no me gusta mucho viajar en avión ni nada de eso, le hice caso a mi mamá, vivía con ella. Soy obediente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VJBEKZ6Z5ZAS5ENDRFAWGKGYR4.jpg?auth=0cc3b7efa63428817c6b4bc7da3d2c7071fe23ebc68a0140783c8af800570ffa&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""'Algo tenés que estudiar', me decían", contó Carla Peterson (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– Soy muy dócil.</b></p><p>– Pero me fue muy mal en ese examen para ser azafata, estaba trabajando en Canal 13 y no podía. </p><p><b>– ¿Qué aprendiste?</b></p><p>– Sé sobre todas las cosas feas que tiene el ser azafata, los accidentes, las emergencias, todas esas cosas me las aprendí. Gran parte de mi infancia la pasé arriba de un avión con mi padre que era aviador, entonces no me parecía tan raro pero sabía que no lo iba a poder sostener en el tiempo.</p><p>Hace 16 años su amado papá tuvo un ACV y la vida cambió de golpe. </p><p><b>“MI PAPÁ VIVE, PERO NO HABLA”</b></p><p><b>– Tu papá era piloto militar.</b></p><p> – Sí, piloto de Fuerza Aérea.</p><p><b>– Fue piloto del presidente Alfonsín.</b></p><p>– También fue aviador de la época de Alfonsín, Tango 01 y Tango 02. Lo llevó a Alfonsín una gira muy grande, no viajaban tanto los presidentes en esa época, no salían tanto del país. Me acuerdo que fue a China, a Singapur, fue un viaje de mucho tiempo a muchos lugares muy importantes. Ahora no puedo preguntarle a mi papá, vive pero no habla. Entonces hay cosas que no puedo… Tuvo un ACV hace 16 años.</p><p><b>– Tuvo un ACV que le dejó secuelas.</b></p><p>– Enormes, pero entiende todo y tenemos una comunicación muy fluida de ciertos temas del “ahora”. No puede explicar, afasia es lo que tiene.</p><p><b> – ¿No puede escribir tampoco?</b></p><p>– Tampoco puede escribir. Es como si entrara un idioma, decodificara su computadora en otros jeroglíficos y saliera en otro idioma lo que él te quiere decir. Pero armamos un sistema musical para darnos cuenta cómo está. Nos preguntamos del ahora.</p><p><b>– ¡Qué difícil debe haber sido cambiar la vida de un día para otro!</b></p><p>– Sí, mi papá era una persona muy sana y muy divertida, él era el protagonista de las vidas de muchos de la familia. Si heredé algo de ese humor y del buen carácter es de mi padre, mi abuela. Sí, cuando pasa lo que le pasó a mi papá, cuando a una persona que lleva adelante a una familia le sucede algo así, es de un segundo para el otro. Fue como un hechizo, decís “esto no puede estar sucediendo”, le cambia la vida, no solo a él, todos tenemos que aprender un montón de cosas y ponernos en su lugar.</p><p><b>“YO DEL OTRO PAPÁ NO ME ACUERDO, TENGO FOTOS, RECUERDOS, AHORA TENGO ESTE OTRO PAPÁ QUE ES ESPECTACULAR TAMBIÉN”</b></p><p><b>– Ellos tienen que aprender un montón de cosas nuevas, de cero.</b></p><p>– Es otro papá, el médico cuando le pasó esto me dijo eso. Mi padre era un gran instructor de vuelo y pero si le dabas un cepillo de dientes lo miraba y se peinaba. Es ver a alguien muy inteligente que de golpe no sabe para qué sirve algo. Pero todos aprendemos, la vida sigue ya casi del otro papá no me acuerdo. Tengo fotos, recuerdos, y aunque viví muchos años con él, ahora tengo este otro papá que es espectacular también.</p><p><b>“TODA LA FAMILIA TUVO QUE APRENDER A MOVERLO, A SENTARLO EN UNA SILLA DE RUEDAS, A DARLE DE COMER”</b></p><p><b>– ¿Lo llevás y lo traés? ¿O lo tenés que ir a ver a su casa?</b></p><p> – No, hacemos planes. No camina muy bien, pero él hace rehabilitación y tiene un espíritu muy alegre. Lo cuida mucho su mujer, Bety es una gran compañera. Le gusta mucho ir al río. Cuando pasás por una internación, por algo tan grande, toda la familia tiene que aprender a moverlo, a sentarlo en una silla de ruedas, a darle de comer.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KGCP2UFEANA3LJZ4AQEEUEIX6I.jpg?auth=067273a486cd521df01872272d4cc86912f7dc2e6f9d1bcd9bf6f3ea30e1f4eb&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Es otro papá, el médico cuando le pasó esto me dijo eso", recordó Carla Peterson" height="1080" width="1920"/><p><b>“A MI PAPÁ LE GUSTA CANTAR, NO PUEDE HABLAR PERO PUEDE CANTAR”</b></p><p><b>– A comunicarte.</b></p><p>– A su modo, claro. No puede haber mucha gente hablando al mismo tiempo, son preguntas concretas, es muy interesante. A mi papá le gusta cantar, no puede hablar pero puede cantar.</p><p><b>– ¿Te contesta cantando?</b></p><p>– Te contesta cantando. Vos le decís, ¿cómo estás? Tranquilo, “tranquilo, al trotecito” canta. Canta tangos y así puede hablar. Tenemos una relación muy linda.</p><p><b>“ES UN GRAN EJEMPLO. OJALÁ YO CONSERVE EL SENTIDO DEL HUMOR DE MI PAPÁ CUANDO SEA GRANDE Y HAYA COSAS QUE NO PUEDA HACER”</b></p><p><b>– A pesar de todas estas limitaciones no perdió la alegría.</b></p><p>– Eso es algo que pienso siempre, es un gran ejemplo de no abandonar. Hay mucha gente que está en esta situación, mi papá tiene posibilidades de acceder a tratamientos, está acompañado, tiene una familia que lo quiere mucho. Este sentido del humor ojalá que yo lo conserve cuando sea más grande, cuando ya haya cosas que no pueda hacer.</p><p><b>– ¿En qué te cambió a vos la vida más allá de la relación con él? Porque uno cuando es joven vive en un limbo creyendo que no va a pasar nada.</b></p><p>– Exactamente eso, que a todos nos puede pasar. Hace 16 años que le pasó esto a mi papá, nos puede pasar todo a todos. Estar más atenta a eso, no creer que por qué nunca te resfrías no te va a pasar esto de un día para el otro, ponerme un poco más en el lugar de los otros, entender que hay un montón de gente atravesando esas situaciones. Al principio lo veías a mi papá y no te dabas cuenta, de golpe venía alguien y le hablaba y él no podía contestar. Aprendés un montón. Es triste, sería bueno aprenderlo de otra manera.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/V642Y3VHLVAY5F5YNA6QPM3BP4.jpg?auth=3290b39ec903755b5a112ae26aa562ed73efe456cbe184cea63d5ce2ab326eda&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Hace 16 años que le pasó esto a mi papá, nos puede pasar todo a todos", expresó Carla Peterson en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Y a estar en el presente? </b></p><p>– Sí, aunque te olvidás. La negación funciona bastante bien en el día a día.</p><p>Desde hace 14 años Carla está casada con el economista y político Martín Lousteau, tiene un hijo, Gaspar. </p><p><b>– Hace 15 o 16 años empezó una vida nueva.</b></p><p>– Si, cambió mi vida. Un poco después conocí a Martín, siempre le digo a Martín que me hubiese encantado que lo conociera a mi papá como era, a él también le hubiese encantado que yo conociera a su mamá. Siempre decimos que se hubieran llevado muy bien. Cuando me cuenta sobre su mamá me lo imagino a mi papá haciéndole chistes, sacándola a bailar, hubieran tenido mucha onda. Martín lo puede intuir a mi papá, intuye lo que fue, lo ve, lo conoce y lo quiere mucho y está muy presente.</p><p><b>– Es un matrimonio, digamos, consolidado.</b></p><p>– Yo creo que podemos decirlo, 14 años de matrimonio.</p><p><b>– Más el tiempo anterior en que se conocieron.</b></p><p>– 15, eso está chequeado. Le pregunto siempre a él que se acuerda de las fechas, de los números. </p><p><b>– Seguramente en eso se complementan porque vos sos súper dispersa.</b></p><p>– Súper dispersa, él ya se acostumbró.</p><p><b>– ¿Antes se quejaba?</b></p><p>– No se quejaba pero me lo hacía notar. Me gustaba que me enseñara eso “anótate tres cosas”. Saca sus papelitos y anota todo, estudia, piensa todo, es muy concreto. Él heredó además la docencia de las maestras de su familia, se da cuenta que no estás entendiendo, “traé un lápiz y un papel…” </p><p><b>– Te organiza.</b></p><p>– Organiza. Me enseña muchas cosas.</p><p><b>“ME SIGUE ENAMORANDO, SIENTO MUCHA ADMIRACIÓN. TODO ME GUSTA DE ÉL”</b></p><p><b>– ¿Te acordás qué fue lo que te enamoró? </b></p><p>– Me da un poco de vergüenza empezar a hablar de esas cosas. A mí me sigue enamorando, siento mucha admiración con él. En los momentos difíciles él sale adelante con tranquilidad, tiene una manera amplia de ver y de analizar las cosas. No se enoja, no tiene esa bronca que de golpe te tira. Él sabe esperar, pensar y es muy cariñoso, es muy demostrativo, muy tranquilo. Se adapta a todo, siempre está pensando en los demás. Es una gran persona, tengo mucha admiración, pero a mí me cuesta contar esto porque es algo íntimo. Y porque desde la política siempre me dio un poco de cosa acercar al político a la persona. Él es una gran persona, la mejor persona que conocí en mi vida. Todo me gusta de él.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2TKA6KEKTBHXPDGZX76MVJJOOY.jpg?auth=df7e153e2872a517681e8bd235e0fceb8dfde002dac139519a5c183e0e293b89&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Él sabe esperar, pensar y es muy cariñoso, es muy demostrativo, muy tranquilo", aseguró Carla Peterson" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Qué te da vergüenza?</b></p><p>– Me da vergüenza humanizar al político, eso me pone muy mal, no me gusta ponerme en ese lugar.</p><p><b>“TODOS TENEMOS LA MISMA CLAVE, NUNCA PENSÉ QUE ME IBA A REVISAR EL TELÉFONO, NI YO A ÉL”</b></p><p><b>– Contaste algo súper íntimo la otra vez, que tienen la clave del teléfono el uno y el otro. Eso es confianza.</b></p><p>– Es confianza, sí. Además, si te pasa algo tenemos que poder encontrarnos, ¿a quién le pregunto? </p><p><b>– ¿Es por seguridad? ¿Quién lo propuso?</b></p><p>- Él piensa más en esas cosas. Todos tenemos la misma clave. Nunca pensé que me iba a revisar el teléfono, ni que yo le iba a revisar el teléfono a él. Nunca pasó por ahí. Ahora me parecería raro si la cambia, si la cambia, te aviso.</p><p><b> – Me parece fantástico, habla de mucha confianza.</b></p><p>– Sí. No siento que haya algo que tenga que… Por ahora nunca tuve que esconder nada. </p><p><b>“YO NO LE MIRO EL TELÉFONO, POR AHORA… “</b></p><p><b>– Y de mucho afecto también. Muchos tienen la ubicación también del otro por seguridad.</b></p><p>– Eso no lo tengo, me parece, no sé usar mucho esas herramientas. Él tiene un ringtone que cuando llamo yo aunque esté apagado le suena. Yo lo tengo que poner… El teléfono es una herramienta de encuentro entre nosotros, lo usamos así, mi hijo también. </p><p><b>– Comunicados y conectados.</b></p><p>– Conectados. Yo no le miro el teléfono, por ahora… Nunca se lo manoteé. Prefiero,no, negación. La negación también funciona muy bien.</p><p><b>– ¡Meterte en el teléfono del otro es muy zarpado!</b></p><p>– Me muero, pero a veces pasa. Yo no juzgo, cada uno hace lo que puede como puede. Por ahora nos funciona bien este sistema de confianza.</p><p><b>– Hacés chistes con el tema del paso de los años.</b></p><p>– Tengo que parar de hacer esos chistes.</p><p><b>- No sé, quizás es una manera de exorcizar el tema. ¿Qué es lo que te pegó? ¿El número 50?</b></p><p>– Me pega cada segundo más. No me gusta en realidad, por eso niego los años. La finitud me...</p><p><b>– Hace 15 o 20 años ibas a correr y ya pensabas en estar bien con el paso de los años, siempre fue un tema.</b></p><p>– Sí, para casi todas las mujeres es un tema. Hoy me arrepiento de cómo vivía, pero sí me cuidé mucho porque hago obras de teatro muy físicas, me gusta estar muy bien. Ya no puedo correr más porque mis rodillas … Y por un montón de cosas, ahora tengo que buscarme otras actividades. Hay algo de eso atlético que a mí me gusta, el desafío del correr, fue un hábito que me costó un montón adquirir y que ahora no puedo tener más. Estoy en una transición, la natación no me gusta, que se me moje el pelo, la piel, el cloro. Estoy en esa búsqueda.</p><p><b>“LO MÁS DIFÍCIL ES QUE NO PUEDO CORRER, ME DA MAS TRISTEZA QUE ENCONTRARME ARRUGAS”</b></p><p><b>– ¿Cuánto tiempo le dedicás a la belleza? </b></p><p>– Realmente poco porque no tengo ese tiempo. También hay una aceptación de que es una lucha perdida y que es mejor ser más amable con una. Voy cambiando otros hábitos, no me gusta sacarme fotos todo el tiempo y mirarme porque sé que me juzgo. ¿Para qué? A aceptarme estoy aprendiendo también. Lo más difícil es que no puedo correr, esas cosas me dan más tristeza que encontrarme arrugas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/USQDBSG7E5CTDHJOJGKUGRS27A.jpg?auth=7c472a0a59fd3a6eb1076fb464377dffffa80e7055ea04a111c608884b84b959&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Me gusta estar muy bien. Ya no puedo correr más porque mis rodillas … Y por un montón de cosas, ahora tengo que buscarme otras actividades", explicó Carla Peterson" height="1080" width="1920"/><p><b>– No son solo arrugas, uno quiere parecer canchero.</b></p><p>– Parecer canchero, interesante. Ya estoy tarde. No se si habré querido parecer canchera alguna vez en mi vida. A veces me encuentro que algo ya no me queda bien. Voy resignificando todo. </p><p><b>– ¿Qué cosa?</b></p><p>– Unos aros vintage. Ya está con el vintage que llevo yo. Voy aceptando, me cuesta. Todo eso me cuesta.</p><p><b>– Te veo siempre impecable.</b></p><p>– Fui hace poco tiempo a la peluquería, pero trato de no pasar mucho tiempo ahí. Es mucho tiempo para mí cinco horas estar con los reflejos, la tintura. </p><p><b>– ¿Dónde te gusta estar mucho tiempo fuera del trabajo? Te veo a veces en la huerta.</b></p><p>– En la huerta. Me gusta estar mucho en mi casa, con mi hijo, poder acompañarlo lo más que pueda y para él me gusta estar canchera. Me gusta tener tiempo para estar con él, para compartir, en un momento de adolescencia va a prescindir de mí, de mi ayuda. No me cuesta nada levantarme temprano y llevarlo. Siempre busco algo para estudiar o algo para hacer con amigos, ir al teatro a ver a compañeros actores, escritores, música, ir al río con mi padre, me gusta ese paisaje.</p><p><b>– Fui a ver “Sottovoce” al teatro, me reí mucho. Y ustedes, los actores, se divierten mucho.</b></p><p>– Sí, somos la gran Lorena Vega, Fernán Mirás, Adrián Suar y yo, con Mariano Pensotti dirigiéndonos. Es una producción muy grande para una comedia argentina.</p><p><b>– Muchos piquitos con Adrián.</b></p><p>– Le doy mucho pico a Adrián, para ponerlo nervioso y llenarlo de rouge. Hemos hecho “Dos más dos” con el chiste de esos besos que te dejan la boca toda sucia. Es un matrimonio aparentemente un poco hot que aparenta que se llevan bárbaro y en realidad se mienten. Todos mentirosos, sobre todo el personaje de Adrián.</p><p><b>– En varios momentos hablás de tomarte un “whiscacho”. ¿Tomás whisky en la vida? </b></p><p>– No. El whiskacho es una bebida que nunca me atrapó, me gusta más el vino. Hay algo interesante que recomiendo hablando de belleza. He dejado de tomar alcohol por un mes, después de vacaciones, también por esto de verme bien. “Tengo que volver a trabajar, ¿cómo me saco las bolsas de abajo de los ojos sin operar? Vi en una aplicación, hay un challenge en Inglaterra y me pareció interesante. Tenés que mirar durante un mes los cambios que vas sintiendo, lo súper recomiendo. Después bajas la cantidad de ganas de tomar y te cambia muchísimo el estado de ánimo, la piel. No sabés lo que te cambia la cara, te deshinchas un montón. Dormís mejor.</p><p><b>– ¿El estado de ánimo?</b></p><p>– Si, el mal humor de la resaca de la mañana. </p><p><b>– Muchas veces dijiste que sos muy malhumorada por la mañana.</b></p><p>– Ya se ha hecho famoso. Después hacen recortes para redes y ponen “el monstruo”. Por eso no hay que hacer chistes. Era muy malhumorada cuando tenía que ir al colegio. Soy un amor a la mañana.</p><p><b>– Y ahora sin alcohol.</b></p><p>– No, tomo de vez en cuando, pero recomiendo hacer esa prueba para nosotras que tratamos de estar mejor. Ahora tengo buen humor a la mañana. A veces tengo más mal humor a la noche porque vengo cansada y quiero dormir. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VGMWBXOU5BDBXOHO2HHVRA4LBA.jpg?auth=a1787e44a46464c3445601d89e4306f13d438f3000c7f5a9106f5d0a8cfb7016&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Soy un amor a la mañana", aseguró Carla Peterson (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>“LOS PLATOS NO LOS VOY A LAVAR, YA LO SABE”</b></p><p><b>– En tu casa, ¿sos la que lava los platos?</b></p><p>– No, eso lo hace Martín.</p><p><b>– ¿Cuál es tu obligación en la diaria?</b></p><p>– No tengo obligación. Mi trabajo, a veces a la mañana y a veces a la noche es quien busca, quien trae, quien lleva. Yo estoy, es estar.</p><p><b>“LA CAMA TAMBIÉN LA HACE MARTÍN, YO PUEDO DORMIR CON LA CAMA DESHECHA”</b></p><p><b>– Pero doméstico no hacés nada, no es que estirás la cama.</b></p><p>– La cama también la hace Martín. Yo la estiro, a él le gusta que la cama hacerla, yo puedo dormir con la cama deshecha. Cocino, él cocina también muy bien, pero a mí me gusta cocinar. Todos trabajamos, pero nos organizamos, nos ayudamos. Ahora yo vuelvo a estar más presente y a ordenar más. Los platos no los voy a lavar.</p><p><b>– ¿Se lo dijiste?</b></p><p>– Si, ya lo sabe. Acumulo</p><p><b>– ¿Por qué no los vas a lavar? </b></p><p>– Porque no me gusta. Después de cocinar un montón ya está, ya hice todo. Puse la mesa, le doy de comer.</p><p><b>– Hacés todo lo necesario como para poder decir: los platos no.</b></p><p>– No los voy a lavar ahora. Tal vez los lavo a la mañana. Me voy de la cocina, apago la luz y ya está. Pero es medio asqueroso. Tengo un lavavajillas pero él me dice: deja que yo ordeno el lavavajillas. Entonces lo dejo, que se ocupe.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/OTCJ3CQOS5H4PNXU226367DQHQ.jpg?auth=1cdd4c4e3c08aaa4ee15582bb2bedd6a45cc68fd8b6ffcaa70bf2eb2564939e0&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Gustavo Gavotti]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Franco Yan: “Nunca hay que perder la oportunidad de decirle a alguien cuánto lo querés”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/28/franco-yan-nunca-hay-que-perder-la-oportunidad-de-decirle-a-alguien-cuanto-lo-queres/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/28/franco-yan-nunca-hay-que-perder-la-oportunidad-de-decirle-a-alguien-cuanto-lo-queres/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor, que atraviesa un gran presente con “Margarita”, recuerda cómo fue crecer tras la muerte de su madre, reflexiona sobre el bullying, cuenta por qué eligió formarse en Inglaterra y revela los proyectos con los que busca abrirse camino como autor y productor]]></description><pubDate>Sun, 28 Jun 2026 07:19:59 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay historias que inevitablemente vuelven al origen. En el caso de <b>Franco Yan</b>, ese recorrido pasa por los escenarios, las cámaras, los viajes y también por las ausencias. A sus 26 años, mientras conquista a una nueva generación de espectadores con su personaje en <i><b>Margarita</b></i>, el actor empieza a construir una identidad propia dentro de una de las familias más influyentes de la televisión argentina.</p><p>Durante una charla íntima con <b>Infobae</b>, recordó cómo fue dejar el país a los 18 años para <b>estudiar actuación en Inglaterra</b>, una experiencia que lo enfrentó a sus mayores inseguridades y le permitió comprobar que podía ocupar un espacio por mérito propio. “Nadie tenía idea de quién era yo. Fui como uno más. Y fue maravilloso”, contó sobre aquellos años en Londres, donde atravesó una formación tan exigente como transformadora.</p><p>Pero la conversación también transitó los momentos más difíciles de su vida. Habló del bullying que sufrió durante la infancia, de la importancia de pedir ayuda y de la muerte de <b>Romina Yan</b>, cuando tenía apenas diez años. Con una emoción que atravesó toda la charla, aseguró que <b>“mi mamá es mi mundo entero”</b> y recordó el enorme legado afectivo que dejó en su vida. También contó cómo la sigue encontrando en pequeños gestos cotidianos y destacó el rol fundamental que tuvieron sus abuelos para sostenerlo y acompañarlo durante los años más difíciles.</p><p>Lejos de quedarse únicamente en la actuación, Franco también mira hacia adelante. Acaba de terminar un cortometraje escrito y producido por él mismo, trabaja en una obra teatral propia y sueña con seguir contando historias desde distintos lugares. Mientras los fanáticos esperan novedades sobre el futuro de <i>Margarita</i>, él se entusiasma con los proyectos que vienen y con un aprendizaje que resume buena parte de su camino: <b>“El éxito no pasa por cuánta plata ganaste, sino por lo que dejaste en la gente”.</b></p><p><b>—¿Cómo estás viviendo este fenómeno que es </b><i><b>Margarita</b></i><b>?</b></p><p>—Muy bien. Es impresionante todo lo que genera. En esta temporada mi personaje creció mucho, se profundizaron sus vínculos y aparecieron temas nuevos. Como actor fue muy interesante explorarlo.</p><p><b>—¿Cómo llegaste al proyecto?</b></p><p>—Fue como un remanso después de todo lo que venía viviendo entre Inglaterra y España, un recorrido tremendamente enriquecedor, con sus pros y sus contras. Pasar por <i>Margarita</i> fue como volver a casa. Los chicos ya estaban elegidos, yo estaba trabajando en España así que cuanto terminé ese proyecto, hice un casting y ahí empezó todo.</p><p><b>—¿Cuándo decidiste irte a estudiar afuera? </b></p><p>—Terminé el colegio y a los 18 años me fui. Siempre supe que quería dedicarme a esto y tenía la ilusión de formarme en el exterior. No era solo por la actuación: también quería vivir otra cultura. Londres me atraía muchísimo por su historia y por todo lo que representa para nuestra profesión. Fue de las experiencias más maravillosas que tuve.</p><p><b>—¿Qué estudiaste allá?</b></p><p>—La carrera de actuación, con una formación muy completa: música, canto, baile, movimiento, actuación frente a cámara, teatro clásico. Estudiábamos Shakespeare, Marlowe y otros autores.</p><p><b>—¿Irte también tenía que ver con despegarte del apellido y de la historia familiar? </b></p><p>—Sí. Pero recién lo entendí cuando llegué. Entré a una universidad muy difícil y muy exigente. Era el único argentino de mi clase. Hablaba español únicamente cuando llamaba a mi familia. Todo lo demás era en inglés y en una cultura muy distinta. Siempre recuerdo una anécdota. En el primer mes de clases hice un monólogo y, cuando terminé, una compañera irlandesa que hoy es una gran amiga se me acercó y me dijo: “No te conozco, pero me parecés muy bueno y quería decírtelo”.</p><p><b>—Sos parte de una familia que cambió la industria y la televisión.</b></p><p>—Totalmente. A veces parece una película. Mi tatarabuelo, mi bisabuelo, mi abuelo, mi mamá. Es difícil pensar que no esté en el ADN.</p><p><b>—Y sin embargo tus hermanos fueron por otros caminos.</b></p><p>—Sí. Mi hermano corre autos y lo veo feliz haciendo lo que ama. Mi hermana estudia en Los Ángeles. Empezó dirección y ahora está enfocada en guion. Hace poco fui a visitarla y fue hermoso verla tan contenta.<b> </b></p><p><b>—¿Con quién charlaste la decisión de irte a estudiar afuera?</b></p><p>—Con todos. Era algo que venía diciendo desde muy chico. Después llegó el momento de elegir entre Estados Unidos e Inglaterra. Me decidí por Inglaterra porque me fascinaba su historia y porque sentía que ahí estaba una parte muy importante de la tradición teatral que tanto admiraba.<b> </b></p><p><b>—¿Sentís que podrías haber elegido un camino más fácil? </b></p><p>—Tengo muy claro que la formación es clave. No solamente para trabajar, también para vivir. Hay que estudiar, seguir aprendiendo y mantenerse abierto a nuevas experiencias.<b> </b></p><p><b>—¿Es verdad que te rechazaron en un casting de </b><i><b>Aliados</b></i><b>? </b></p><p>—Sí. Estaba en el colegio, tendría 12 años. Fui, canté, actué y no quedé, como pasa tantas veces en este rubro. Nunca pregunté nada, lo tomé como una experiencia más.</p><p><b>—¿Ya venías haciendo castings? </b></p><p>—Sí. Hacía mucha comedia musical y después entré a la escuela de Nora Moseinco, donde salían castings todo el tiempo para publicidad, cine, teatro, series. Y yo me presentaba sin decir quién era ni de dónde venía, y muchas veces no quedaba. </p><p><b>—Pero cuando fue el día de </b><i><b>Aliados</b></i><b> ¿no llamás a tu abuela para decirle: “Escuchame, me bocharon”?</b></p><p>—No, nunca lo viví así. De chico tampoco tomaba dimensión de quienes eran para el resto, solo sabía que eran personas muy queridas para la gente. Para mí el éxito no pasa por cuánta plata ganaste o cuánto te reconocen. <b>El éxito está en lo que dejaste en los demás y eso lo veo cada vez que alguien se me acerca y me dice: “Vos sos el hijo de Romi”. </b>Ni siquiera de Romina, “de Romi”, porque la sienten cercana. Y eso habla de lo que ella generó. A mí me llena de orgullo, porque ellos la conocieron a través de la televisión, pero nosotros la vivimos como mamá. Entonces es muy lindo ver que esa persona que fue tan importante para nosotros también dejó una huella tan grande en tanta gente.</p><p><b>—Te escucho hablar de tu mamá con muchísimo orgullo.</b></p><p>—<b>Mi mamá es mi mundo entero</b>, no tengo otra forma de hablar de ella. Y además tuve la enorme suerte de que dejó muchísimo material. Hoy puedo verla no solo como hijo, también como espectador. Y pienso qué ser humano tan genuino era. Tenía un talento increíble y un ángel muy difícil de encontrar.</p><p><b>—¿Mirás ese material? </b></p><p>—Sí, claro. </p><p><b>—Ella también hizo de hacker. ¿Hay alguna complicidad o fue casualidad?</b></p><p>—Para mí las casualidades no existen. Me di cuenta cuando los fans hicieron un video comparando a Ariel, su personaje en <i>Casi Ángeles</i>, con el mío en <i>Margarita</i>. Yo ni lo había pensado.<b> </b></p><p><b>—Me dijiste que no hay casualidades. ¿Dónde encontrás señales de tu mamá? </b></p><p>—En cosas pequeñas. En la música, en la calle, en los sueños. Hay que estar abierto. </p><p><b>—¿Esa apertura la tuviste siempre o fue un trabajo? </b></p><p>—Es un proceso. Llega cuando tiene que llegar. A veces aparece en algo que compartías solamente con esa persona, en un recuerdo, en una sensación.</p><p><b> —¿Te pasó? </b></p><p>—Me pasa con los <b>colibríes y las mariposas</b>. A veces aparecen de una manera muy particular y para mí tienen un significado. Claro que cada uno puede creer lo que quiera y también quiero aclarar, no es que sea un opio para distendernos de la realidad, es más bien ver esa realidad con otra óptica diferente. Obvio que <b>me encantaría abrazarla todo el tiempo</b>, somos seres terrenales, seguimos acá y ellos no. Uno siempre quisiera volver a compartir un momento más, por eso también valoro tanto poder verla en entrevistas, videos o fotos. </p><p><b>—¿Qué edad tenías cuando murió tu mamá?</b></p><p>—Diez años. Ya pasaron 16.</p><p><b>—¿Cómo te enteraste?</b></p><p>—Volví del colegio y enseguida sentí que algo no estaba bien porque ella no había ido a buscarnos. Cuando llegué a casa estaba toda mi familia. Mi casa siempre fue un lugar de encuentro, pero ese día se sentía distinto. Nos sentaron y nos lo dijeron.</p><p><b>—¿Quién te sostuvo en esos años? En ese momento debe haber sido una trompada.</b></p><p>—Es muy desafiante atravesar algo así siendo tan chico, pero tampoco quiero quedar solo ahí. Son heridas que quedan para siempre. Cuando sos chico te obliga a crecer antes de tiempo y a tomar decisiones que quizás no te correspondían todavía. Es verdad eso de que se va una parte de uno. Fue dolorosísimo durante mucho tiempo, pero también hay que seguir.</p><p><b>—Y quienes tenían que ayudarlos a seguir también estaban rotos.</b></p><p>—Claro. Y eso habla de un temple y una fuerza que a veces no sabés de dónde sale. Mi abuelo mismo me lo dice: <b>“No sé de dónde saqué las fuerzas, pero tenía que salir adelante por ustedes”</b>. A todos nos pasan cosas difíciles y cada uno las atraviesa como puede con las herramientas que tiene.</p><p><b>—Pensaba especialmente en tus abuelos. Perder una mamá es terrible, pero perder un hijo no tiene nombre, también lo vivió Tomás hace poquito. Y ellos tenían que ser fuertes para sostenerlos a ustedes.</b></p><p>—Sí. Y ahora lo volvimos a vivir con lo que pasó con mi tío. Pasaron tantos años y uno tampoco está preparado. Se sacan fuerzas de donde no las hay, pero también pienso que no hay otra opción. Porque si no, nos iríamos con ellos. Y no es por ahí.</p><p><b>—¿Cómo están tus tíos? </b></p><p>—Bien. Es un dolor que siempre va a estar, pero siguen adelante. Y como familia estamos siempre presentes más allá de las distancias.</p><p><b>—¿Cómo elegiste el apellido Yan?</b></p><p>—Es un apellido artístico. También es un homenaje. Nos dedicamos a lo mismo y siento que me acompaña. Implica cargar con un legado, pero a mí me genera orgullo y felicidad llevarlo.</p><p><b>—¿Es verdad que sufriste bullying?</b></p><p>—Sí. Sobre todo en la primaria. Era un bullying mucho más físico y verbal que el de ahora. Me da pena que siga existiendo.</p><p><b>—¿Quién te ayudó a atravesarlo?</b></p><p>—Mi mamá. Era la que iba al colegio, la que hablaba, la que ponía límites. Nunca dejó que se apague mi mundo de niño que seguía jugando. </p><p><b>—¿Alguno de los que te hacían eso se disculpó después?</b></p><p>—No. Pero me crucé con algunas personas años después y se notaba en la mirada. No podían sostenerte los ojos. Ya somos personas diferentes. Nunca hay que olvidar, pero tampoco tendría por qué sentirme incómodo yo. El que debería sentir vergüenza o remordimiento es quien ejerció la violencia.</p><p><b>—Está bueno hablarlo porque sigue pasando mucho.</b></p><p>—Y cada vez peor. Sobre todo, con las redes sociales. Sigo viendo muchísima violencia.</p><p><b>—Vos por lo menos podías contarlo.</b></p><p>—Gracias a Dios sí. Y por eso siempre les digo a los chicos que hablen. <b>Los niños tienen que hablar y los adultos tienen que escucharlos</b>. Siempre hay alguien dispuesto a escuchar: un abuelo, un amigo, un docente, un terapeuta. Lo importante es no quedarse callado. Y perdóname por cómo lo voy a decir, pero que se dejen de joder con los niños.</p><p><b>—Adhiero completamente a lo que decís y qué bueno poder decirlo.</b></p><p>—Sí, gracias también por el espacio. </p><p><b>—¿Vos siempre fuiste escuchado?</b></p><p>—No siempre. Pero tuve una familia y, sobre todo, unos abuelos que estuvieron ahí. Mi abuelo siempre me escuchó y me apoyó. No en todos los ámbitos encontré esa contención, pero sí en mi círculo más cercano.</p><p><b>—¿Hiciste terapia desde chico?</b></p><p>—Sí. Y sigo haciéndola hoy. En Argentina el psicoanálisis está bastante naturalizado, aunque entiendo que todavía existen prejuicios.</p><p><b>—Además de todo lo que vivieron, había mucha exposición pública.</b></p><p>—Sí, pero por suerte siempre pudimos preservar lo íntimo. Uno necesita refugiarse en su familia, sus amigos y sus espacios personales.</p><p><b>—Seguías haciendo terapia incluso en Inglaterra.</b></p><p>—Sí. Y me acuerdo de que allá les llamaba muchísimo la atención. Terminábamos de cursar y mis compañeros se iban al pub. Yo les decía que me tenía que ir porque tenía terapia y me miraban sorprendidos.</p><p><b>—¿Cuál es el mejor consejo que te dio tu abuelo? </b></p><p>—Me dio uno que es simple, pero para mí fue fundamental: <i>“El que quiere celeste, que le cueste”</i>. Me la dijo en un momento muy duro, durante mis estudios en Inglaterra. Era una formación muy exigente y tenía a una profesora que nos decía cosas muy duras frente a todos, al límite. Una noche, porque cursábamos de siete de la mañana a nueve de la noche a veces, me llevó a su oficina y me cuestionó duramente sobre qué estaba haciendo ahí: “¿A qué estás jugando? ¿Qué venís a buscar acá?”. Salí destruido, llamé a mi abuelo y a mi psicólogo convencido de que me iban a echar, y era mi sueño. Además, estaba lejos de casa, tratando de abrirme camino en una cultura muy distinta a la nuestra. Por eso esa frase que me dijo terminó siendo tan importante y me ayudó a seguir adelante.</p><p><b>—¿Actuar en inglés fue muy difícil?</b></p><p>—Sí. Hoy todos tenemos el idioma mucho más cerca, pero actuar en inglés es otra cosa.</p><p><b>—¿Llegaste a pensar en inglés?</b></p><p>—Llegué a soñar en inglés. Viví cuatro años allá.</p><p><b>—¿Cuándo te viste en un trabajo y te sentiste bueno por primera vez? </b></p><p>—No sé si bueno, pero sí recuerdo un clic. Tenía 16 años y me tocó hacer <i>Dr. Jekyll y Mr. Hyde</i> en un musical. Ahí entendí que me fascinaba construir personajes complejos, con distintas capas. Sentí que eso era lo que quería hacer. Después, en Inglaterra, tuve momentos de muchísima confianza y otros en los que pensaba que era el peor actor del mundo. Hay otra frase de mi abuelo que me marcó mucho: “Siempre con la verdad”. Y él nunca me miente. Me acuerdo que antes de irme a Londres me fue a ver a una obra, me felicitó, pero después me llevó aparte y me dijo: “No me gustó lo que hiciste”. Me quedé helado, pero me aclaró: “No te quedes con esto. Te lo digo porque el día que hagas algo que me vuele la cabeza y me parezca increíble, me vas a creer”. Y hasta el día de hoy es así.</p><p><b>—¿Y cuándo llegó ese día?</b></p><p>—Cuando fue a verme actuar en Inglaterra. No recuerdo si era Shakespeare, pero me dijo que lo había impresionado mucho. Creo que también le impactó verme actuar en inglés, con textos complejos y todo el trabajo que había detrás. </p><p><b>—Ahí sí le creíste.</b></p><p>—Ahí sí. Hace poco me pasó algo muy lindo: terminé de filmar un corto que escribí y produje yo, que todavía no se estrenó, pero ya falta poco. Ahí además hago un personaje bastante particular y cuando se lo mostré a mi abuelo me dijo: “No me lo esperaba, me sorprendiste”. Y para mí eso fue un montón.</p><p><b>—¿Qué consejo te dio Cris?</b></p><p>—Muchos. Pero si hay algo que siempre hizo fue impulsar mi creatividad. Los dos lo hicieron, pero con ella comparto mucho eso: nos gusta hablar de cine, de filosofía, de historias. Podemos pasar horas analizando películas o personajes. Siempre fomentó esa curiosidad y esa necesidad de crear.</p><p><b>—¿Cómo es como jefa? </b></p><p>—Igual que con cualquier persona. No tengo un trato diferencial. Si algo le gusta, me lo dice. Y si no le gusta, también.</p><p><b>—¿De qué trata el corto que escribiste?</b></p><p>—Es un western filmado en la Argentina, pero ambientado como si transcurriera en Estados Unidos. Interpreto a un forajido que vuelve para reencontrarse con un viejo compañero. Me gustan mucho las historias de época, investigar contextos. Ya lo tenemos, nos falta hacer un mastering de sonido y estamos. </p><p><b>—¿Qué te gustaría que venga ahora?</b></p><p>—¿Próximamente? Ay, de todo. Ojalá pronto tengamos novedades sobre <i>Margarita</i>. Estamos todos esperando, ya se viene el final. Todo puede suceder, Cris es muy impredecible, siempre saca algo de la galera y la temporada dos terminó con un cliffhanger increíble. Hay que ver ahora por dónde va.</p><p><b>—Lo que más me gusta de </b><i><b>Margarita</b></i><b> es que reúne generaciones. Los adolescentes de hoy y también las madres que crecimos con </b><i><b>Chiquititas</b></i><b>, </b><i><b>Rebelde Way</b></i><b> o </b><i><b>Casi Ángeles</b></i><b>. ¿Entendés lo que significan esos productos para tanta gente?</b></p><p>—Sí, me lo dicen todo el tiempo. Hay gente de 30 años que me dice que mira <i>Margarita</i> y me parece hermoso. Los públicos se renuevan, pero también quedan los que crecieron con esas historias. Y cuando un proyecto logra unir generaciones distintas, pasa algo muy especial.</p><p><b>—¿En algún momento pesó el apellido? </b></p><p>—No. Para mí es un orgullo. Pero también tengo claro que soy Franco y que estoy construyendo mi propio camino. Estoy empezando a contar mis historias, escribiendo, produciendo y aprendiendo cada vez más.</p><p><b>—¿Te gusta más estar delante o detrás de cámara?</b></p><p>—Me gusta todo. Estoy aprendiendo mucho de lo que pasa detrás y cada vez lo disfruto más. Hoy entendí que, de una manera u otra, todos los que trabajamos en esta industria somos contadores de historias. Y no hay nada más lindo que seguir contándolas.</p><p><b>—¿También te interesa la parte empresarial?</b></p><p>—Sí, me parece importante entender también esa parte del oficio. No podés esperar que aparezca alguien y financie todo. Este corto, por ejemplo, lo produje con mi propio dinero, el que me gané laburando afuera, en <i>Margarita</i>, haciendo cualquier otra cosa, no es que me lo dio mi familia.</p><p><b>—¿Por qué decidiste volver a Argentina? </b></p><p>—Porque surgió <i>Margarita</i> y porque Argentina es mi casa y siempre lo va a ser. Hoy tampoco existen demasiado esas ideas de “me quedo” o “me voy”. Estamos constantemente moviéndonos, <b>somos nómades</b>. Hace poco, por ejemplo, me llegó un casting y me fui a Sudáfrica a grabar una publicidad. Fueron cuatro aviones para llegar, fue una locura. Miraba alrededor y decía: “¿Qué hago en Sudáfrica?”. Son experiencias que regala esta profesión, es un lujo y una alegría hacer lo que amo en un país que no conozco. </p><p><b>—Vivir de lo que a uno le gusta es un privilegio enorme. </b></p><p>—Es un privilegio, siempre.</p><p><b>—Le decís a la gente que la querés todo lo que la querés?</b></p><p>—Siempre. A la familia, a los amigos, a quien corresponda. Nunca hay que perder la oportunidad de decirle a alguien cuánto lo querés. Y cuando existe la posibilidad de despedirse, también hay que aprovecharla. Porque no siempre la tenemos. Por eso creo que hay que decir las cosas. Hay que decirse todo el tiempo cuánto nos queremos.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3DNHXBXJURHRXF7MWIJQIHIPQI.png?auth=e2bcb5f81a7f8d23a77ec1e265c709f42fe5da7a0d4d28d330766ede694666c0&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Personajes - Fran Yan]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Tiene tics desde los cuatro años, sufrió el rechazo de la sociedad y solo el humor lo salvó: “Pensé que nadie me iba a querer nunca”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/27/tiene-tics-desde-los-cuatro-anos-sufrio-el-rechazo-de-la-sociedad-y-solo-el-humor-lo-salvo-pense-que-nadie-me-iba-a-querer-nunca/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/27/tiene-tics-desde-los-cuatro-anos-sufrio-el-rechazo-de-la-sociedad-y-solo-el-humor-lo-salvo-pense-que-nadie-me-iba-a-querer-nunca/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Nicolás Litman dice que cuando era un niño tenía infinidad de movimientos involuntarios en el rostro, en los brazos, en el cuello: "Era una máquina". Fue al psicólogo, lo medicaron y padeció el acoso en su infancia por ser alguien distinto. En un capítulo de Voces, la transformación de un joven que tardó en aceptarse como quien es: "Yo era el diagnóstico, me sentía el Tourette"]]></description><pubDate>Sat, 27 Jun 2026 06:40:10 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Se chupaba la palma de las manos con el ancho de su lengua, guiñaba el ojo izquierdo, agitaba los dedos con violencia, movía los brazos con frenesí, sacudía la cabeza, se metía los dedos hasta la garganta. El cuello le dolía, los costados internos de los dedos le ardían, vomitaba cuando intentaba tocar su campanilla. Pero el dolor no estaba ahí sino en los efectos sociales de su comportamiento impulsivo: el bullying y el rechazo, el aislamiento y la desconfianza como reacción de ese estímulo externo. “Tenía ganas de venir porque tengo ganas de contar mi historia”, dice ahora un Nicolás Litman ya adulto y curtido, sentado en un sillón, moviendo las manos, guiñando su ojo izquierdo sin querer hacerlo.</p><p>Padece el síndrome de Tourette, esa condición médica del sistema nervioso que provoca espasmos, movimientos o sonidos repentinos y repetitivos: los tics. Se le manifestaron por primera vez a los cuatro años. A los ocho, llegó el diagnóstico. Con el diagnóstico, la medicación: clonazepam, ritalina, fluoxetina, Prozac, risperidona. Con la medicación, los efectos adversos: descompensaciones, alucinaciones, noches de desvelo. El proceso de un niño, de un joven que atravesó su infancia y su adolescencia con angustias y desvelos, un adulto que trabajó de repositor, de telemarketer, de canillita, de guionista antes de enamorarse del teatro. </p><p>Mazel TOC es la obra que protagoniza y su hoy. Lo que pasó hasta entender que no es el chico con síndrome de Tourette, sino un sinfín de cosas más, lo que pasó hasta alcanzar este nivel de aceptación personal, es lo que retrata su historia. </p><p><b>—Cuando uno habla de Tourette automáticamente piensa en gente que no puede evitar ciertos insultos o ciertos movimientos constantes. No es así.</b></p><p>—Se ve o se lo piensa al Tourette como pronunciar insultos constantemente, lo cual existe, pero ese es un síntoma que se llama coprolalia y que solo lo tiene el 10% de la población mundial con Tourette. Yo no lo tengo. <b>Sí tengo tics en este momento de mi vida. Cuando era más chiquito tenía un montón de tics. Era una máquina</b>. Y los dolores por supuesto que eso me producía. Pero ahora, cada tanto puedo tener algún tic pero no es que todo el tiempo lo tengo. Y en el escenario hay una magia que sucede que hace que no los tenga ahí arriba del escenario. El Tourette tiene varios síntomas: hay tres que son los principales y los suele tener el 80% de la gente. Uno son los tics nerviosos, que son los movimientos involuntarios, que pueden ser con el cuerpo, un ojo, un brazo, o fónicos también de carraspeos o sonidos con la garganta, con respiración. Después el TOC, el trastorno obsesivo compulsivo. Y el déficit de atención, que son esos problemas para prestar atención. Yo capaz hablo con vos y me voy un ratito y vuelvo. </p><p><b>—Yo te traigo. ¿Vos llegás al diagnóstico siendo muy chiquito? ¿Qué pasaba? </b></p><p>—Mis papás empiezan a ver que yo hago unos movimientos con el cuerpo, que eran tics. Y eran poquitos de arranque. Entonces, lo que uno dice es: “es normal que los nenes tengan tics”.</p><p><b>—¿Qué edad tenías?</b></p><p>—Y tenía cuatro años en ese momento cuando empezaron a manifestarse. Pasaban los meses, los años y yo tenía más tics todavía. Entonces me mandaron con una psicóloga. Y la psicóloga al principio, pensaba que era algo nervioso, algo psicológico, pero después pasó el tiempo y se dio cuenta de que las sesiones no hacían que se me fueran los tics. Entonces empezaron a buscar respuestas. Esto fue entre el ’91 y el ’94. Y la medicina, la psiquiatría, no es la misma que ahora. Entonces costó mucho. Había dos equipos que estaban empezando a investigar el síndrome de Tourette, que uno es del Hospital Gutiérrez, el de niños, y el otro es del Hospital Durán. Entonces me llevaron a ambos lugares. Y fue en el Durán que me terminaron diagnosticando con el síndrome de Tourette. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5NOQTQRYTREITGJSVDNKCQPHNY.png?auth=15f9c34a18a8eb00b5505ba4b36c083e819cff1088bcc86f1d7d395e75c12eab&smart=true&width=1748&height=2432" alt="A los 4 años de Nicolás Litman comenzaron a aparecer los tics y a los 8 llegó el diagnóstico." height="2432" width="1748"/><p><b>—¿A qué edad te dan el diagnóstico? </b></p><p>—A los ocho. Fueron cuatro años de búsqueda. </p><p><b>—¿Cómo era tu familia en ese momento? ¿Cómo era tu casa? </b></p><p>—Mi papá, mi mamá y mi hermana Noli, dos años mayor que yo. Estoy totalmente agradecido con mis papás, con mi hermana. Siempre me bancaron. Es una familia, digamos, funcional.</p><p><b>—Papás que acompañaron, que buscaron el diagnóstico, que hicieron lo que había que hacer, que no siempre pasa. </b></p><p>—Exactamente. Sí, sí, sí. Aparte, mi papá también se ve que tenía Tourette. Lo que pasa es que no lo sabía porque no había diagnóstico. Entonces cuando me dieron el diagnóstico a mí mi papá lo pudo encontrar también.</p><p><b>—¿Hay algún componente genético? </b></p><p>—Sí. Puede ser hereditario o no serlo. Por ejemplo, mi hermana no tiene Tourette y es hija también de mi papá. Y mis primos paternos tampoco. En mi caso yo lo heredé.</p><p><b>—¿Cuándo empezaste a sentir vos que había algo raro? </b></p><p>—Yo registro que fue en segundo o tercer grado más o menos, por las cosas que me fueron quedando en la mente. Yo recuerdo un tip que tenía de chuparme las manos y recuerdo el momento del patio, del recreo, con mis compañeritos y que estábamos jugando un juego en ronda, yo me chupaba las manos y no me querían dar la mano. Lo cual tiene sentido, ahora lo entiendo después de tantos años, pero en ese momento dolía. Y después también recuerdo casi todos los días de la semana yendo a psiquiatras, tomando medicaciones psiquiátricas, probando una nueva, una un día, otro día, una semana, otra semana, y con las consecuencias que traía eso en un chico de ocho o nueve años.</p><p><b>—¿Cuáles eran los tics que existían en ese momento durante el transcurso escolar? </b></p><p>—Yo recuerdo el de las manos, el guiño siempre estuvo, mover las manos así que hace que me lastimen esta parte y en los dedos. Hay uno, que lo ubico más en los once, doce años, que era meterme los dedos hasta la gargantilla, entonces terminaba vomitando. Mucho movimiento de cabeza, mucho movimiento de brazos, esos son los que más recuerdo.</p><p><b>—¿Uno entiende que lo está haciendo y no puede evitarlo, o es automático y no se da cuenta? </b></p><p>—No, uno no se da cuenta. <b>Capaz me doy cuenta en la milésima de segundo antes de que salga</b>. Pero va a salir. Es difícil reprimirlo, por lo menos para mí. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WRKCKKCMJFAI3CLUMHXYXJ7XRM.jpg?auth=d2c9a0733c103407c0936c1b763d8a3c0940fdcc1acc684ccc2fb1200d76634e&smart=true&width=678&height=1024" alt="En la escuela primaria comenzó el Bullying." height="1024" width="678"/><p><b>—¿Y cómo fue el transcurso durante la primaria con todo esto? </b></p><p>—Tuve momentos lindos, pero varios momentos feos. Sufrí bullying. Fueron años no muy fáciles. Había algunos chicos con los cuales me llevaba bien pero la realidad es que yo me sentía mirado, observado. Y en la primaria particularmente había dos chicos que me hacían la vida imposible y cuando hay dos chicos que son los líderes que te hagan la vida imposible empiezan los demás a hacértela porque es como seguir a la corriente. Y después tuve un cambio de escuela para séptimo grado y primer año, y fue peor que lo que había pasado porque había arrancado bastante bien y me había hecho amigos. Cuando iba todo bien de repente les pintó que no y volví a sufrir cosas peores que las que había sufrido en la otra escuela.</p><p><b>—¿Qué te hacían? </b></p><p>—<b>Me cargaban, me marginaban, no me dejaban jugar con ellos</b>. No te digo que era un gran jugador de fútbol pero tampoco era tan malo, pero siempre era el último al que elegían. Y después, pegarme. Yo igual era bravo, no es que era sumiso. </p><p><b>—¿Podías defenderte? </b></p><p>—Yo me defendía. Iba a una escuela privada y había un sistema de firmas. A las tres firmas te suspendían. Y yo me acuerdo que en tercer o cuarto grado me suspendieron porque me estaban molestando dos compañeritos. Uno era uno de estos dos y el otro no, pero también era bravo él. Me estaban molestando. Los lockers eran de chapa, yo agarré una tapa y los empecé a perseguir por toda la escuela.</p><p><b>—El bullying pasó de lo verbal a lo físico.</b></p><p>—Sí, sí. Yo me acuerdo también en la segunda escuela que abrí la mochila y me habían puesto todos chicitos adentro. O chicles en la silla o chinches. Eso lo recuerdo. Y en la primera escuela mi mamá me contó, porque yo no me acordaba, que agarraron mi mochila y me tiraron todas las cosas en la zanja del lado de la escuela. Y cuando mi mamá fue a reclamar a la directora le dijeron no, si pasó afuera la escuela no se hace cargo. Y había sido en la puerta.</p><p><b>—¿Siempre estuvo vinculado a esta patología? </b></p><p>—Yo creo que sí, con consecuencias vinculadas a la patología pero ya capaz era ya un combo: años 90, era medio gordito entonces eso también ayudaba a que ellos tengan algo para cargarme. Si bien me defendía a veces podía estar medio depre, entonces eso ayudaba a que me vean indefenso. Igual también había chicos con los cuales yo me podía refugiar y llevarme bien. En la obra cuento la historia con mi mejor amigo, con él fue todo lo contrario, lo conocí a los 8 años y ahí sí fue la amistad que legó hasta el día de hoy. </p><p><b>—¿Cuándo entendiste vos que era una enfermedad? </b></p><p>—Y creo que cuando empecé a tomar las medicaciones, a los ocho, nueve años. Yo tomaba clonazepam, ritalina, fluoxetina, Prozac, risperidona. Risperidona era el principal. </p><p><b>—Siendo muy chiquito. </b></p><p>—Siendo muy chiquito. Me bajaba la presión, no sé si me llegué a desmayarme pero sí a descompensarme. Una vez probé con homeopatía: estaba toda la noche despierto y de día dormía por el efecto. Lo probamos en vacaciones de verano por lo cual no me trajo problemas pero me acuerdo de despertarme a las ocho de la noche. Y después me la pasaba toda la noche desvelado. Y después hay algo que termina siendo cómico: tuve una alucinación y vi a Jesús en una nube. “Yo siendo judío lo vi a Jesús en una nube”, hago el chiste, para tomarme también las cosas con un poco de humor. Pero en ese momento no había risas. </p><p><b>—¿Pero algo de la medicación trajo alucinaciones? </b></p><p>—Sí. Ahora no me acuerdo cuál era. Todas las medicaciones tienen efectos secundarios y era un chico entonces los efectos secundarios se magnificaban.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/P6TWYTJJ3RFS7C5VNAPBPZWPMQ.jpg?auth=97e861ae6a7d87926216bf5efa4163927be7b21cf0f663e1b6284f1f3ed13dbc&smart=true&width=1920&height=1280" alt="El dolor por los rechazos en entervistas laborales lo llevó a motorizar el deseo de actuar y hacer humor." height="1280" width="1920"/><p><b>—En tu caso se manifestaba todo con tics. ¿El tema del déficit de atención estaba también o no?</b></p><p>—Sí, de hecho a mí me costaba mucho concentrarme. En la secundaria repetí cuarto año también por los efectos de la meditación pero por la concentración. Yo me quedaba dormido en las clases. Y me acuerdo escenas con mi mamá donde ella intentaba explicarme y yo me ponía a cantar, me ponía a hacer cualquier cosa porque no me podía concentrar. Y en una de las escuelas me habían dicho que proba<b>r</b>a con una computadora porque me costaba escribir: también tengo un tema de displaxia, entonces me concentro en escribir y me olvido del contenido de lo que tengo que pensar. Me han recomendado a usar la compu y medio que se oponían: “¿por qué él usa la compu y los demás no?”. “Y porque la necesito era la respuesta”. Yo ahora tengo un déficit de atención más bajo que en esa época. Pero sí, me trajo problemas. De hecho cuando hice la Facultad, aprobaba con lo que podía e hice una carrera hace unos cuatro o cinco años y me sacaba todo diez y nueve.</p><p><b>—¿Qué cambió? </b></p><p>—Cambiaron un montón de cosas. Lo principal cambió la confianza en mí mismo. Pero después cambió mi capacidad para poder estar ahí concentrado. </p><p><b>—¿Tus papás sufrieron mucho? </b></p><p>—Sí, sí, de hecho ahora con el proceso de la obra tuve muchas charlas con ellos. Tenían mucha fuerza. Se la bancaban todas y ellos defendiéndome a mí. La emoción de verme así en este momento les hace acordar todo lo que sufrieron. </p><p><b>—Debe haber sido un camino con mucho amor y con momentos difíciles. </b></p><p>—Sí, aparte había escenas en mi casa que no eran fáciles para ellos. Yo estaba muy alterado, me ponía muy nervioso.</p><p><b>—¿Te ponías violento? </b></p><p>—Sí. Me enojaba mucho en la adolescencia. De hecho ya les he pedido perdón varias veces porque ahora soy completamente distinto a todo eso. Porque hay algo que con el Tourette, que entre los 18 y 25, como que va bajando un poco el nivel que es distinto del proceso de crecimiento de todas las personas en esa edad, entonces el Tourette como que va bajando un poquitito. Entonces en eso yo las conductas que tenía hasta esa época después dejé de tenerlas. </p><p><b>—¿La adolescencia de alguien con Tourette es más difícil que la de una adolescencia normal? </b></p><p>—Yo no sé si me animaría a decir eso pero sí te puedo decir que es muy difícil la de una persona con Tourette porque te están pasando un montón de cosas. Yo llegué a la conclusión de que no tenía que ir a kinesiología o RPG porque el cuerpo mío no era igual de tanto que lo movía. No hay terapia que a mí me haga que a mí me deje de doler la espalda, el cuello. Y eso te estoy hablando desde los ocho años, de los cuatro años en movimiento. Un cuerpo está todo el tiempo en movimiento. Imaginate en la adolescencia, en una etapa donde a todos nos pisa y vos tenés un síndrome, tenés Tourette, tenés autismo. Una afección es mucho más compleja que entiendo que alguien neurotípico sin grandes complicaciones.</p><p><b>—Hablemos del dolor. ¿Cuándo se siente dolor? </b></p><p>—Se siente dolor en muchas facetas, en muchos momentos. Se siente dolor cuando te rechazan porque a mí me han rechazado, amorosamente hablo también, en trabajos, en entrevistas de trabajo. Se siente dolor cuando uno se cree que no vale la pena, cuando vos mismo te creés que no estás para nada. </p><p><b>—¿Vos te creíste eso en algún momento?</b></p><p>—Sí, mucho tiempo. Llegó un buen momento de luchar contra mí mismo. Ahora estoy feliz y feliz en pareja, pero <b>yo creía que no iba a tener pareja nunca, que nadie iba a poder quererme</b>.</p><p><b>—Ahora charlamos de eso. ¿Y el dolor físico? </b></p><p>—Yo, por ejemplo, tengo un tic que es de mover algo en el cuello. Capaz me ves hacer así y yo estoy moviendo, no sé si es un hueso, un cartílago, no sé bien qué es. Imaginate estar todo un día: te termina haciendo mucho daño en el cuello. O un tic que es de mover la cabeza y el cuello en general. O como te dije antes: las manos, te empiezan a salir callos en los dedos. O la garganta, que se te empiece a doler un poco la voz por hacer el carraspeo.</p><p><b>—¿Te lastimaste alguna vez? </b></p><p>—No, lastimarme no. Sí tenía ideas, pero después entendí que esas ideas eran que yo me quería escapar. Yo siempre quise vivir pero me quería escapar. Otra manera es decir “me voy de viaje, me voy a vivir a donde sea”. Y en realidad no es que te querés vivir a donde sea, es que te querés ir de donde estás. </p><p><b>—De la realidad en la que uno está. </b></p><p>—De la realidad. Pero no, nunca llegué porque no era real eso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NZ6CCKKDKREHRIEBU4LKW4EOHQ.jpg?auth=44b385706736650f8ec452665f2ee2beb7e7c8091f5763f25bccdf59e54f7939&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Hoy protagoniza Mazel Toc en La Pausa Teatral." height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Cuándo te enamoraste por primera vez? </b></p><p>—Y yo creo que de chiquito. Uno lo ve a la distancia y decís no, eso no es enamorarse, pero cuando lo sentís. Y fue en la primaria. Había una nena, que yo hablo de ella en el espectáculo, que no digo el nombre, la llamo Dana, que era como la más linda del grado y a mí me encantaba. Pero como no creía que una chica así me pudiera mirar, nunca le hablé. Después de años le conté a algún amiguito o amiguita, y ella se terminó enterando. Yo podía sentirme que no valía la pena, podía un montón de cosas, pero me la bancaba, si pasaba algo yo iba y lo enfrentaba. Y se lo dije. Me acuerdo la escena en quinto grado, la tengo la cabeza: primer piso de la escuela, ella estaba saliendo del aula, yo estaba entrando, se lo dije, que me gustaba, y ella me dijo “ay nene, sos un monstruo”. Esa fue la primera vez que me enamoré y la primera vez que me sentí rechazado de esa manera.</p><p><b>—Que dolor. </b></p><p>—Después tuvimos un reencuentro de grandes y me pidió perdón. De hecho lo loco es que yo trabajaba hace unos ocho o nueve años en un cena-show haciendo conducción de un evento. Y estoy ahí haciendo la conducción y de repente veo un grupo de chicas y una chica vestida de prisionera, por despedida de soltero, y era Dana. Y yo le conduje la despedida de soltera a ella. Y terminamos, nos dimos un abrazo.</p><p><b>—¿La perdonaste? </b></p><p>—Sí, yo cada vez que hablo lo revivo, pero en realidad sí, la perdoné, porque éramos chicos. </p><p><b>—En algún momento empezás a crecer y a contarle a la gente con la que te vinculás que tenés Tourette.</b> <b>¿Cómo fue eso?</b> </p><p>—Hay dos caras de eso, porque por un lado hay gente que no sabe que tengo Tourette. Se enteró porque lo empecé a decir en el último tiempo, como tengo pocos tics... Entonces no se daban cuenta. Ahora también digo mucho una frase que es “yo tengo Tourette pero no soy el Tourette”.<b> Uno no es el diagnóstico. Pero yo sentía que yo era el diagnóstico. Yo me sentía el Tourette</b>. Entonces capaz iba a una cita y le decía tengo Tourette como carta de presentación. Y mi psicólogo me decía mucho “vos no sos eso, le podés contar un montón de cosas de vos ¿por qué tenés que contar eso como carta de presentación?”. Y bueno, después lo pude cambiar cuando pude aceptarme a mí mismo. </p><p><b>—¿Cómo eran esas situaciones? ¿Qué explicabas del Tourette? </b></p><p>—Que tenía tics, eso, porque en realidad yo no era consciente -del déficit de atención sí- pero yo era así y listo, mi cabeza funcionaba así. A veces uno piensa que la mente de todos funciona de la misma manera cuando sos pibe, después te das cuenta de que no.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/C7GWWBLLAVFPJMNFSTQFH4HMXM.jpg?auth=4886127b1276ef8fbbffa3f7ca5b00731b55d601bfb63f7f857b7a2efd370d0c&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Nicolás Litman junto a Tatiana Schapiro en Infobae (Adrián Escandar)" height="1081" width="1920"/><p><b>—Ahora empezamos a hablar más del cerebro neurotípico, del cerebro neurodivergente, y de ese distinto espectro en el que nos podemos ubicar. Cuando vos eras chico y había que explicarle a alguien, no estaba esa posibilidad. </b></p><p>—No se sabía. Ahora hablo con amigos que uno me dice yo pienso rapidísimo, yo pienso lento, yo pienso con imágenes. En ese momento pensaba que todos éramos iguales y no lo asociaba con un síntoma. Había uno en particular que me acuerdo que sí me cargaba y yo le decía “si me cargás por eso es porque no tenés corazón”. En ese momento ya lo podía asumir de otra manera. Y después es capítulo aparte lo del trabajo. Ahí sí me costó mucho más porque antes era te tomamos un psicotécnico y si no lo pasás, no entrás. Entonces a mí me hacían hacer esas pruebas de escribir, de hacer los puntitos y yo no puedo agarrar bien el lápiz y no los hacía bien. Pero no era porque yo no podía funcionar para ese trabajo, era porque no me salía. Era hablar o presentarme con una bola de tics y lo veían. En algunos sí terminaba quedando. Después había todo un tema mío con lo que me gustaba hacer y lo que no. Entonces capaz no duraba tanto en algunos trabajos porque tenía el arte ya en las venas, pero me ponía a trabajar de telemarketer y no pasaba. Había como una cosa de la mirada. Yo me acuerdo de una entrevista que fui y me sentí discriminado. Yo sentí que yo no estaba entrando por los tics, por cómo me veían. La entrevista era en el barrio de La Boca y yo me había tomado el colectivo y vi que la gente también me miraba mal. Fue una entrevista que de verdad a mí me fue muy, muy significativa. Desde ese momento entendí que no tenía que buscar por ahí, tenía que buscar trabajo en lugares donde pueda encajar.</p><p><b>—Pero ese día dolió. </b></p><p>—Ese día dolió mucho. Y al día de hoy si me preguntas por entrevista de trabajo me puedo acordar dos, tres y es esa es la que más presente tengo.</p><p><b>—Ese dolor motorizó. </b></p><p>—Sí. Es sentirse no elegido y justamente ese día yo me tomé el colectivo para volver a mi casa y me bajé por las miradas de la gente, y cuando me bajé me bajé por el centro y vi el Teatro San Martín. Y ahí, no sé, será porque soy espiritual, porque me conectó, dije “es acá, es esto”. Y me puse a mirar el Teatro San Martín, entré, pasé. Ahí entendí qué era lo que yo quería hacer.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UXHJWSWMANGZ5DT6R62SQWCGFE.jpg?auth=57668795ddd47a515ea586038a2e26e328e81b25fda6cd23730db19f712a7cd4&smart=true&width=1281&height=1920" alt="Nicolás Litman: "Hoy puedo decir que soy feliz" (Adrián Escandar)" height="1920" width="1281"/><p><b>—¿Cómo siguieron las historias de amor? </b></p><p>—Las historias de amor fueron complejas. No me gusta excusar solamente al Tourette pero yo era complicado. También tenía mis temas. Entonces no pasaba de la primera a la segunda cita. Me costaba. También había una cuestión de…</p><p><b>—¿Te ponías nervioso? </b></p><p>—Sí, me ponía nervioso. Y también había una cuestión de querer ser elegido. Entonces cuando solo buscás que te elijan capaz no tenés citas con alguien que querés estar sino con tal de que te elijan tenés citas con cualquiera. Obviamente que he tenido vínculos también lindos pero siempre fueron muy cortos. En ese momento lo más largo era un mes, tres meses. Y yo también me enganchaba mucho. Entonces después sobredimensionaba y cuando se cortaba me quedaba muy mal.</p><p><b>—¿Te ponías tóxico? </b></p><p>—Sí, en ese momento sí. Esa es la palabra. Más o menos por 2023 yo ya venía haciendo un cambio pero hice como un clic muy fuerte: tenía las aplicaciones de citas y me las borré todas, no quería saber más nada. Empecé a ir a la vida real y fui a un centro cultural por Villa Urquiza, se llama “Experiencia para ir solo”: vos vas solo y conocés gente. Y me senté en una mesa, había una chica que se llama Gaby y hoy estamos hace tres años y estamos conviviendo. Y yo le pude mostrar a ella el verdadero Nico. Ella pudo conocer a Nico. Entonces yo siempre le digo, si nosotros nos conocíamos antes esto no estaría pasando. A veces uno necesita en el mejor de los casos entender cosas para tropezarse y caerse para cambiar. </p><p><b>—¿Cuando pudiste empezar a hacer humor con esto? </b></p><p>—Yo creo que siempre. Me parece que yo siempre me podía reír de eso. De hecho siempre fui muy de hacer chistes, muy de hablar todo el tiempo. De chiquito estaba, en un supermercado y hablaba con la gente. En el colectivo. O con los policías. Yo hablaba. Entonces siempre el humor fue una carta muy importante para mí.</p><p><b>—Pero hacer humor con lo que a vos te pasaba. </b></p><p>—Sí, sí, yo creo que siempre estaba como el chiste de “te guiño” y no sabemos si es el ancho de basto. O que estoy haciendo breakdance. Lo podía hacer. Y un momento clave, que fue en 2015, que yo hice stand up con Pablo Molinari y ahí hice un monólogo sobre el Tourette. Tenía 28 años. Y ahí fue todo, yo me metí en stand up. <b>Yo arrancaba y decía “soy judío, soy gordo y tengo tics, más problemas que un libro de Paenza”</b>. Ese era mi inicio. Me ponía a contar todo lo que me pasaba con los tics. Fue una manera de empezar a exorcizar todo esto. </p><p><b>—Volverlo recurso de alguna manera. </b></p><p>—Yo hablaba del personaje Ticman porque un amigo, que ahora es muy amigo mío, en una pelea me dijo “Ticman” a los 15 años y entonces dije “Ticman”. Me imagino como un cómic, una cosa así. Se enfrenta con un villano. Antes yo hacía ese chiste. Entonces todo eso a mí también me servía. Para mí el humor salva. </p><p><b>—¿Cuándo llegás con este espectáculo Mazel TOC?</b></p><p>—Las funciones arrancaron en marzo pero en realidad es una historia que viene de largo. El director, Fernando Rico, me venía diciendo que tenía que contar mi historia. Yo decía no, a nadie le interesa mi historia. En 2024 yo fui a ver una obra que se llama El equilibrista, el unipersonal de Mauricio Dayub, y yo me quedé totalmente maravillado con lo que él hacía. El despliegue, su actuación, cómo hace distintos personajes, y yo justamente fui con Gaby, mi novia, y salimos y le dije “el que hace una obra así se recibe de actor”. Entonces esa semana yo dije “tengo ganas de hacer algo”. Hacía mucho que no hacía teatro. Lo llamé a Fer Rico y le dije “sí, hagámoslo”. Esto fue diciembre de 2024, todo el proceso de marzo a junio de 2025 fue escribir la obra, y desde julio, agosto, empezamos a ensayar y fueron como ocho meses de ensayo porque queríamos tomarnos tranquilos. Fuimos escribiendo y reescribiendo a medida que íbamos ensayando. Y llegamos a marzo, 6 de marzo que estrenamos Mazel TOC y bueno, ahora nos pasan cosas muy, muy lindas con la obra. </p><p><b>—¿La estás pasando bien?</b></p><p>—La estoy pasando re bien y creo que hay gente que, bueno, viene y se emociona, se ríen también. Vienen personas con Tourette que se sienten identificadas. Viene gente de psicólogos, psicopedagogas, gente de la salud. Y después hay algo que tiene la obra que nosotros nos lo propusimos que no sea solamente para alguien que tiene Tourette, cuento del bullying, cuento del amor y el desamor, hablo de la amistad, hablo de la familia.</p><p><b>—¿Qué tenés ganas para adelante? </b></p><p>—Hoy en día me imagino primero siguiendo con Mazel TOC y pudiendo girarla. Ahora estamos viendo para hacer en algunas provincias. Llevarla a otros países. Me encantaría que la gente venga a ver la obra y poder empezar a tener otro rol: que me llamen a mí para actuar también. Porque yo hice algunas participaciones en películas pero me encantaría que vengan a ver la obra y digan “che Nico, me gusta cómo actúa, lo quiero en tal película, tal serie”.</p><p><b>—Atentos productores. </b></p><p>—Sí, atentos por favor. Está mi Instagram en algún lado me imagino así que me escriben. </p><p><b>—¿Hay algo que no hayamos hablado Nico que te parezca importante?</b></p><p>—Me gusta remarcar que el que no se sienta cómodo en un lugar que vaya, intente ser feliz. Que a veces el contexto de uno es difícil pero que se haga el intento de una escuela, de un trabajo, en una casa donde uno no es feliz mejor no estar. Y es buscar la felicidad. Yo durante mucho tiempo no me sentía feliz y hoy puedo decir que soy feliz. Yo tengo Tourette pero no soy el Tourette. Así que no somos nuestros diagnósticos. Y somos muchas otras cosas. </p><p><i><b>Si querés contar tu historia escribinos a</b></i><i>:</i><a href="mailto:realidades@infobae.com" target="_blank" rel=""><i>voces@infobae.com</i></a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/WZWERJAJBZDK7NGBNTV3QVTQOU.jpg?auth=b62c3ffa7954192cea7e999e10b21f5fdc1f26e3c557a9f5f3b35a93bd8b680f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Eduardo Feinmann: “Políticamente, Menem fue superior a cualquier otro presidente desde el ’83”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/15/eduardo-feinmann-politicamente-menem-fue-superior-a-cualquier-otro-presidente-desde-el-83/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/15/eduardo-feinmann-politicamente-menem-fue-superior-a-cualquier-otro-presidente-desde-el-83/</guid><dc:creator><![CDATA[Fernando Marín]]></dc:creator><description><![CDATA[Infobae Studio presenta el estreno de Proyecto 86, un ciclo de entrevistas conducido por el emblemático productor Fernando Marín. En este primer episodio, un mano a mano imperdible y "sin red" con Eduardo Feinmann, uno de los periodistas más influyentes de la radio y la televisión argentina, quien se anima a hablar de todo: desde la actualidad política hasta la reciente y masiva despedida al Indio Solari]]></description><pubDate>Fri, 26 Jun 2026 16:52:37 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Este nuevo ciclo audiovisual con la conducción de <b>Fernando Marín</b> —una figura clave de la cultura, el deporte y los medios del país—, se podrá disfrutar a través de nuestro canal de YouTube todos los lunes. El espacio propone conversaciones profundas y agudas con las personalidades más destacadas de la actualidad.</p><p>Para este debut, el invitado de honor es <b>Eduardo Feinmann</b>. El conductor de la primera mañana en <i>Radio Mitre</i> se corre por un momento de su rol de entrevistador para someterse a un ida y vuelta punzante. A lo largo de la charla, Feinmann analiza con su estilo directo el panorama político bajo el gobierno de Javier Milei, recuerda sus años como el “número dos” de grandes leyendas de los medios de comunicación, y debate con Marín sobre expresidentes como Carlos Menem y Mauricio Macri. Además, la entrevista mete el dedo en la llaga de la coyuntura cultural al analizar la conmoción popular por la muerte del Indio Solari y lo que Feinmann define como una “apropiación política” del fenómeno, en una charla donde la complicidad y la honestidad intelectual ganan el centro de la escena.</p><p><b>Fernando Marín:</b> Hola, Eduardo. Yo siempre digo que viví, de alguna manera, de la gente que firmaba autógrafos. Pero estar en estas circunstancias, para ser absolutamente sincero, me genera dos cosas: primero, unos nervios tremendos; y segundo, estoy frente a un número uno. Te elegimos para comenzar este ciclo, que va a tener una particularidad: va a ser una conversación con ida y vuelta, y sin red. </p><p><b>Eduardo Feinmann:</b> Mirá, primero quiero decirte que eso que vos sentís ahora yo lo siento todos los santos días. Cada vez que hago radio en Radio Mitre o conduzco el noticiero en A24, siento exactamente lo mismo. Al menos durante los primeros treinta segundos o el primer minuto. </p><p><b>FM: </b>Si tuvieras que decir una cosa que nadie quiere escuchar sobre la Argentina de hoy, ¿qué dirías?</p><p><b>EF:</b> Que estamos en una nueva era y en una Argentina complicada, tanto en lo político como en lo económico. Veinte años de kirchnerismo dejaron a los argentinos sumidos en una situación muy muy compleja. Creo que la nueva era es una situación mundial. Pero acá no estamos acostumbrados a tener un presidente que no viene de la política tradicional. <b>Un gobierno que se mueve de manera completamente distinta a lo que fue la política desde 1983 hasta hoy</b>.</p><p><b>FM:</b> Y Milei, que es tan distinto, como decís, ¿se aprovecha de la coyuntura para construir ese personaje o creés que es auténtico?</p><p>EF: Yo lo noto auténtico. Creo que Milei siempre fue Milei. Desde cuando me tocaba entrevistarlo como analista económico. Él es economista, trabajaba para el equipo de Eurnekian y venía invitado a nuestros programas siempre en ese rol. En ese momento, durante el gobierno de Mauricio Macri, siempre fue igual.</p><p><b>FM: </b>Nombraste a Macri y sabés que tengo con él, no sé si una amistad, sino una historia de vida.</p><p><b>EF:</b> Sí, totalmente.</p><p><b>FM:</b> Pero una historia de vida con distintas facetas, porque él tiene sus verdaderos amigos, sus íntimos o sus compinches. Yo no sé si fui compinche de Mauricio, pero Mauricio fue presidente y fabricó un montón de cosas, eligió un montón de cosas: desde Boca hasta ser el Jefe de Gobierno. En fin, ser hijo de Franco Macri, que no fue fácil.</p><p><b>EF:</b> Creo que fue la peor mochila que tuvo, ¿no?</p><p><b>FM:</b> Yo creo que la peor mochila fue ser secuestrado… Cuando se sentaba en la mesa de directorio, al cual durante muchos años pertenecí en SOCMA, se tiraba hacia abajo y quedaba con el cogote apoyado en la silla, que era la manera en la cual estuvo los 15 días del secuestro, con un revólver con el que varias veces le amenazaban gatillar. Creo que eso que le pasó a él, por más que se hable con bronca a veces y se equivoque feo, es algo indeseable. Un hecho traumático muy difícil.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3YFBOXGKJNCDRCBDT27R5VNH5I.jpg?auth=6ce1a35fb40c20d23d6f4cd1ea88875ed70bee649879bbeb5bd104eb703a2d6c&smart=true&width=1920&height=1280" alt="“Le reprocho a Macri no haber hecho las cosas bien para que el kirchnerismo no vuelva”, dijo Eduardo Feinmann (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><p><b>EF:</b> Lo va a llevar de por vida.</p><p><b>FM:</b> Lo va a llevar de por vida. Pero lo cité porque atrás de él, en el conjunto, está Menem, estuvo Alfonsín, estuvieron los gobiernos militares. ¿Vos notás alguna diferencia entre ellos? ¿Marcás alguna diferencia?</p><p><b>EF:</b> ¿Entre Macri y Milei?</p><p><b>FM:</b> En total. En esa melange que hubo: Milei, Macri, Menem, Alfonsín, que carreteó el avión de la democracia como pudo, y Menem lo decoló.</p><p><b>EF:</b> Vos también estuviste muy cerca de Menem, ¿no?</p><p><b>FM:</b> Yo estuve muy cerca, estuve muy cerca y varias veces tuve que decir que no a ciertas cosas. Lo visité varias veces cuando estuvo detenido. Fui muy amigo y conocido de su médico personal, Alito Félix.</p><p><b>EF:</b> Un gran tipo.</p><p><b>FM:</b> Una gran persona. Pero yo siempre tuve como el temor a meterme en la melange del poder. El político se acerca a los medios, pero...</p><p><b>EF:</b> Con Macri estuviste mucho más cerca que con Menem.</p><p><b>FM:</b> Sí, sí. Lo conocí primero a Mauricio que a Franco, parece mentira. A mí a Mauricio me lo presenta Daniel Mendoza en la famosa confitería de Tagle. All tiempo me convoca Franco y comienzo a formar parte del directorio de medios, y terminó vendiéndole la mitad de mi agencia. Mauricio pasó a ser vicepresidente de Marín Producciones, que era el holding más chico. Pero fue mi peor negocio…</p><p><b>EF:</b> ¿Ser amigo de Franco y de Mauricio?</p><p><b>FM:</b> No, fue mi peor negocio porque yo pensé que vendiéndole la mitad de la agencia el día de mañana iba a tener el triple de lo que era el Marín de hoy. Pero perdí autenticidad, perdí libertad. Pasé a ser “el Marín de Macri”. Entonces la volví a recomprar, volví a recomprar mi agencia. Pero lo que te quería preguntar es: ¿había mucha diferencia entre Menem, Macri y Alfonsín?</p><p><b>EF:</b> Para mí, <b>Menem en su primera presidencia fue magnífico</b>. No la segunda, pero la primera presidencia de Menem fue realmente espectacular. Y si vos me preguntás cuál es la diferencia entre Menem y Alfonsín, es la capacidad que tenía Menem de hacer política, algo que Alfonsín no pudo. Macri creo que a Menem no le llega ni a los tobillos. Y creo que Milei está aprendiendo a hacer política y lo hace a una buena velocidad.</p><p><b>FM:</b> ¿Macri no le llega a Menem ni a los talones?</p><p><b>EF:</b> Políticamente hablando. Creo que políticamente <b>Menem era muy superior, fue muy superior a cualquier otro presidente del 83 a esta parte</b>. <b>Yo creo que dio vuelta como una media a la República Argentina. </b>Muchas de las cosas que se hicieron, como el tema de las privatizaciones, ningún gobierno se atrevió a voltearlas todavía y seguimos gozando de esos beneficios. Recuerdo a mi padre comprando el plan Megatel, por ejemplo, o pidiéndole a un empleado de Entel de ese momento pagarle 5.000 dólares por izquierda para tener una línea telefónica en casa.</p><p><b>FM:</b> ¿Podría ser presidente hoy y sería mejor que Milei?</p><p><b>EF:</b> No lo sé, no lo sé. Ese primer Menem hoy sería espectacular.</p><p><b>FM:</b> Vamos a hablar un poquito de algo que te gusta y que está muy en boga y debe ser el tercer o cuarto producto en el mundo: el fútbol. ¿Qué ves del fútbol en la Argentina? </p><p><b>EF:</b> Hay momentos en que siento que al fútbol lo están matando de a poco. Hay cosas, por ejemplo, los campeonatos así tan largos y con tantos equipos, que a mí me parece que no le hacen bien. La verdad no me gustan los campeonatos de treinta y pico de equipos. Me parece que un torneo lindo y atractivo sería de 18 o 20 equipos como máximo. Pero algunas actitudes últimamente me hacen pensar que lo están matando de a poco y es realmente una pena. Estas discusiones que tienen que ver con el VAR, los árbitros, esas situaciones...</p><p><b>FM:</b> ¿Realmente te gustaba más el fútbol emocionante sin VAR?</p><p><b>EF:</b> Totalmente.</p><p><b>FM:</b> Y que el réferi cobre y que la tribuna putee.</p><p><b>EF:</b> Me gustaba mucho más eso, sí.</p><p><b>FM:</b> ¿No es más justo ahora?</p><p><b>EF:</b> A veces parece que sí, a veces parece que no. Porque, ¿cuál es la discusión ahora con el VAR? Que quizás el tipo que está en la cabina recibe un llamado telefónico cuando pasan cuatro, cinco o siete minutos, y se discute si fue penal o no, si la pelota entró o no, si fue mano... Qué sé yo si en esos cinco minutos alguien no llamó por teléfono y dijo “cobralo” o “no lo cobres”.</p><p><b>FM:</b> ¡Ah! Es muy importante lo que estás diciendo. ¿Acá hay corrupción?</p><p><b>EF:</b> Las grandes discusiones últimamente tienen que ver con eso, ¿o no?</p><p><b>FM:</b> ¿Y qué esperás del Mundial?</p><p><b>EF:</b> Ojalá que Argentina tenga la cuarta. <b>Elijo creer que vamos a tener la cuarta</b>. Yo veo un equipo sólido. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UK2RQIGGBRBW3D7H77RFOH47ZE.jpg?auth=5eed13b7b5a95d4f1252c207d3ef21e3ce0e311a4bdeeff37d2873e2945e2f1e&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Hoy soy el número dos y quiero ser el mejor dos. Algún día voy a ser el número uno. Por eso nunca envidié a quien estaba en el lugar del número uno", acreditó Feinmann (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><p><b>FM:</b> Cambiando de tema abruptamente, Eduardo. Sucedió un hecho que a mí me conmovió: ver una pantalla con cientos de miles de personas en una peregrinación yendo a la capilla ardiente del Indio Solari. Me conmovió a mí en lo personal porque aunque confieso que el rock nacional no es de mi generación, empezó un poquito después, me metí en las letras a raíz de todo esto y vi bastante poesía. ¿Qué crees que representa para la Argentina y qué representó este fenómeno con el Indio Solari?</p><p><b>EF:</b> No sé si para la Argentina completa, pero para un grupo muy fuerte de gente el Indio Solari representaba muchísimo. Si a mí me das a elegir dentro del rock nacional, yo elijo a Charly García, no elijo al Indio Solari. A mí personalmente ni las letras, ni el sentimiento, ni la militancia del Indio Solari me representan. Pero sí noté lo mismo que vos: que una gran cantidad de gente se sentía identificada con sus letras, con su poesía. Muchos dicen que fue uno de los grandes letristas del rock nacional… puede ser, no sé. Es un tipo que también representó mucho a la política argentina, por lo menos de Néstor Kirchner para acá. Mucho. Por eso lo que noté también es una apropiación política por parte de La Cámpora y del kirchnerismo de toda esa movilización. La movilización a mí me impactó tanto como a vos. Era muy conmocionante ver gente que, por ejemplo, decía: “Estoy llorando al Indio más que en el entierro de mi papá”. Hay que decir eso y hay que sentir eso por un artista. <b>Indudablemente fue un evento conmocionante</b>, no sé si el más grande de la historia argentina porque eso no es verdad; Evita, Perón, Yrigoyen, Alfonsín, el propio Maradona... esos entierros y esas peregrinaciones fueron mucho más grandes que esta, ¿no?</p><p><b>FM:</b> Hay algo que se percibe, y es que se separa lo político del artista, esto es innegable que suceda. ¿Pero lo sentís así?</p><p><b>EF:</b> Qué sé yo. Lo mismo pasaba con Mercedes Sosa, una mujer de izquierda, pero te podía gustar más o menos su opinión política y la verdad es que la Negra Sosa era una artista monumental. Monumental.</p><p><b>FM:</b> Claro, mirá a quién tocaste, no se me iba a ocurrir. Ella estaba más allá del bien y del mal. Yo vibré siempre con la Negra Sosa gustándome o no sus ideas.</p><p><b>EF:</b> Por eso yo separaría artista de ideas. En el tema del Indio Solari creo que eso no estaba separado, porque él,<b> del kirchnerismo para acá, se transformó en un militante político</b>. Tal es así que hubo una utilización política de Máximo Kirchner y Axel Kicillof en lo que se llamó “la última misa” del Indio Solari, que era esa peregrinación para estar apenas unos segundos delante del féretro. Ahí hubo una utilización política enorme. Se llegó a decir, por ejemplo, “recuperamos la calle gracias al Indio”. He escuchado a algunos decir: “¡Qué bueno, este es un momento en que el Indio Solari nos une otra vez como para poder ganar la próxima elección!”. Esas cosas, la verdad, son realmente horribles. Pero indudablemente el Indio causaba eso en un grupo importante de gente. <b>Imaginate que el Indio Solari te llevaba, sin marketing y con el boca a boca, a 350.000 personas. Muchos políticos querrían lograr eso y no lo logran</b>. </p><p><b>FM:</b> Te voy a hacer dos preguntas, por donde llegaste y el rating que acaparas día a día: ¿quién te marcó más en tu vida? ¿En quién te fijabas?</p><p><b>EF:</b> <b>Mi padre veía mucho a Neustadt y a Grondona</b>. Todos los martes veía <i>Tiempo Nuevo</i>. Después ellos se separan y mi padre veía a uno y a otro. Yo creo que periodísticamente ellos dos me han marcado mucho. Después, un poco más acá, el gordo Lanata, con quien gracias a Dios logré trabajar. Estuve con él haciendo un pase y trabajando en la misma emisora, en <i>Radio Mitre</i>, durante un año y medio o dos. El Gordo, en el último tiempo, fue el mejor de todos nosotros. El mejor entre Mariano Grondona, Neustadt y obviamente Daniel Hadad, con quien trabajé durante 19 años más o menos. </p><p><b>FM:</b> ¿Estás contento cuando efectuás los cambios o los enroques en los medios?</p><p><b>EF:</b> Sí, hasta ahora la verdad me ha ido muy bien. Yo también tuve la suerte... siempre digo que soy un tocado por la varita mágica porque hago lo que amo y además me pagan, y me pagan muy bien. Esto desde hace mucho tiempo. Además, me tocó trabajar con los más grandes, los que yo considero los más grandes de la radiofonía argentina, siendo siempre su número dos. Muchas veces me decían: “Pero escuchame una cosa, siendo el número dos, ¿no querés tener el lugar del número uno?”. No,<b> yo hoy soy el número dos y hoy quiero ser el mejor dos. Algún día voy a ser el número uno</b>. Por eso nunca envidié a quien estaba en el lugar del número uno; yo traté de ser siempre el mejor coequiper de ellos. Fui el número dos de Daniel Hadad, fui el número dos del Negro González Oro, fui el número dos de Antonio Carrizo, fui el número dos de Néstor Ibarra... y mal no me fue, la verdad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/D6HTKF3GEFC4DPXLJS4VS6UJIM.jpg?auth=ab6898d7589d90c9b7e0dc2960e3ccb631747e6b745066d00e19c56cb230bbc5&smart=true&width=1920&height=1290" alt=""A mí personalmente ni las letras, ni el sentimiento, ni la militancia del Indio Solari me representan. Pero sí noté que una gran cantidad de gente se sentía identificada con sus letras, con su poesía", expresó el periodista (Maximiliano Luna)" height="1290" width="1920"/><p><b>FM:</b> ¿Con el Negro González Oro terminaste mal?</p><p><b>EF:</b> No, para nada. Al contrario, somos grandes amigos, grandes amigos y nos tenemos mucho, mucho cariño. Él está viviendo en Uruguay.</p><p><b>FM:</b> ¿No me mentís en eso?</p><p><b>EF:</b> No, para nada. Tuvimos nuestro momento, hubo un momento en que sí tuvimos una discusión muy, muy fuerte. Durante un año, trabajando juntos en la misma mesa, uno al lado del otro —yo me sentaba acá y él se sentaba acá conduciendo el programa—, un año no nos hablamos. No nos dirigimos la palabra.</p><p><b>FM:</b> ¿Hay alguno al que le cerraste la persiana para siempre y decís “con este no”? Por más que uno no sea rencoroso, por más que le haya ido bien —porque el rencor también se va con el éxito, si a uno le fue bien dice “bueno, en definitiva, pobre tipo, vamos para adelante”—. ¿Hay alguno al que vos le bajaste la cortina y dijiste “basta, este no”?</p><p><b>EF:</b> Varios, no voy a dar nombres, pero a varios. Básicamente trato de alejarme de la gente tóxica.</p><p><b>FM:</b> Esto me gusta. Te escucho muchas tardes cuando hacés el pase con Rossi, utilizar ese vocablo, “tóxico”, lo empleás mucho. ¿Creés que hay mucha toxicidad?</p><p><b>EF:</b> Sí, en nuestra profesión hay mucha gente tóxica. Por eso trato de alejarme. Qué sé yo… vivo mejor.</p><p><b>FM:</b> ¿Creés que el kirchnerismo no vuelve nunca más acá?</p><p><b>EF:</b> Mirá, una vez lo dije repetidamente cuando Macri era presidente y me equivoqué. No lo quiero decir más porque tengo miedo de volver a equivocarme.<b> Si hay algo que le reprocho a Macri y a su gobierno es no haber hecho las cosas lo suficientemente bien como para que el kirchnerismo no vuelva</b>.</p><p><b>FM:</b> Para cerrar, ¿hay espacio en este momento en la Argentina para un <i>outsider</i>?</p><p><b>EF:</b> Creo que no, creo que se terminó con Milei. El hecho del <i>outsider</i>, me parece, ya la gente no lo repetiría, excepto con el propio Milei, a quien podría llegar a reelegir el año que viene si es que el Gobierno hace las cosas medianamente bien. Yo creo que el Gobierno tiene todas las chances de reelección porque, además, del otro lado no hay nada, absolutamente nada.</p><p><b>FM:</b> Bueno, Eduardo, muchas gracias por la charla.</p><p><b>EF:</b> Yo quiero decirte que te quiero mucho, tenés mi cariño, mi respeto y además... qué sé yo, sos tan grande que a mí me emociona tu amistad.</p><p><b>EF:</b> Gracias. Cabe solamente agradecerte. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/QFOWWI75JVHATLMGSBXEDW5X2M.jpg?auth=e05aa92a716a933703f092d0f7e129ed601796f24953674f9d5f85368ca8c18c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Jimena Grandinetti habló sobre el duelo, su miedo al compromiso y las heridas que le dejó una relación tóxica]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/26/jimena-grandinetti-hablo-sobre-el-duelo-su-miedo-al-compromiso-y-las-heridas-que-le-dejo-una-relacion-toxica/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/26/jimena-grandinetti-hablo-sobre-el-duelo-su-miedo-al-compromiso-y-las-heridas-que-le-dejo-una-relacion-toxica/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la conductora repasó el profundo cambio personal que inició durante la pandemia, cuando comenzó a replantearse su carrera y decidió alejarse de la televisión. También se refirió al impacto que tuvo la muerte de su padre, las decisiones que tomó a contramano de las expectativas ajenas y el proceso de autoconocimiento que transita actualmente, atravesado por el trabajo terapéutico y la búsqueda de una vida más auténtica]]></description><pubDate>Fri, 26 Jun 2026 05:48:31 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Me costó mucho tomar esa decisión de irme. Si bien yo ya venía sintiendo la necesidad de hacerlo, me encontraba en piloto automático y bastante desalineada con mis sueños y objetivos”, recordó <b>Jimena Grandinetti</b> en <b>Ellas</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae, </b>al repasar el quiebre que la llevó a dejar la televisión.</p><p>Jimena es comunicadora, conductora y actriz con una sólida trayectoria en medios de comunicación, donde se destacó en noticieros y programas de televisión. A lo largo de su carrera combinó el periodismo con su faceta artística, una dualidad que ella misma reconoce como parte central de su identidad profesional. </p><p>Trabajó en distintos medios de cable y la televisión abierta, y en los últimos años decidió alejarse de la TV informativa para priorizar su bienestar personal y explorar nuevos caminos creativos. Actualmente, integra el equipo de <b>Infobae al Mediodía</b>, que se emite de lunes a viernes, de 12 a 15 horas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XT66OJI475G47HEPU3TOGGTUB4.jpg?auth=a8c315394cb10725e430c7e0d99ab4727569121e6d2f8f1df41742e3dc297fb6&smart=true&width=5496&height=3828" alt="Jimena Grandinetti: “Tengo miedo al compromiso, lo fui observando a lo largo de los años”. Fotografías: Maximiliano Luna" height="3828" width="5496"/><p><b>—¿En qué momento de tu vida te encuentro? </b></p><p>—¡Uf! Qué buena pregunta y qué profunda. <b>En un momento de crisis. Vengo como con una crisis tras otra. </b>Todo empezó en la época de la pandemia, que ahí yo ya venía queriendo renunciar a un trabajo y no estaba pudiendo. De repente decretan aislamiento obligatorio. Y dije: “¿Qué hago?” Yo quería dar un giro, tenía como la necesidad de lanzarme un poco al vacío y dije: “No puedo hacerlo en este momento, en el medio de la pandemia”. Seguía como muy en piloto automático. Si bien ya había registrado que quería cambiar mi vida, estaba muy pasada de rosca y dándome cuenta que hoy estamos y mañana no sabemos. <b>No me sentía muy feliz en ese momento</b>, entonces, sentía que tenía que correrme del lugar en el que estaba. Lo pude hacer después, pospandemia, y tomé un par de decisiones. Pero la crisis no es que se resuelve de un día para el otro. </p><p><b>—Son procesos...</b></p><p>—Son años.</p><p><b>—Aunque también dicen que son oportunidades. </b></p><p>—Sí. Después fueron pasando un montón de otras cosas que hoy me vuelven a traer a un momento de crisis. Hace un año falleció mi viejo, de una forma bastante inesperada, de golpe y fue como: “¡Ay! Otra vez crisis”. Cuando creía que estaba un poquito mejor, de repente pasa esto. Yo sé que quizás para el afuera parezco una persona fuerte y lo soy. Pero también tengo estos momentos de caídas.</p><p><b>—No es una contradicción ser una persona fuerte y transitar momentos de debilidad. Pueden ir de la mano, ¿no? </b></p><p>—Sí. Son momentos en los que uno o una se siente muy vulnerable. En realidad, me siento un poco así y también por una cuestión de edad, tener que pensar en ¿quiero ser mamá o no quiero ser mamá? ¿Qué quiero hacer con mi carrera? ¿Estoy yendo por el lugar correcto? ¿Es mi futuro en Argentina o en otro país? Como que hay un montón de cosas que ya desde más chica venía sintiéndolas, pero son preguntas de esta crisis que sigue estando ahí medio latente. Las trabajo, hago terapia, constelaciones familiares, hago de todo (risas). La meditación es algo que apliqué mucho en la pandemia y después traté de sostenerlo. No pude ser tan disciplinada y constante con eso, pero es una herramienta que la tengo a mano. Cuando estoy muy abrumada o en una, medito. Hice cursos de meditación trascendental y otras cosas, siempre aprendiendo. </p><p><b>—Dijiste recién: “Tomé algunas decisiones en el ámbito laboral”. Y uno piensa que todo el mundo quiere estar en la televisión, incluso hoy, con el auge de las redes sociales. Cuando parece que todos quieren estar en la tele, vos decidiste alejarte a pesar de que ya tenías un lugar ganado. ¿Cómo viviste ese proceso y por qué te fuiste? </b></p><p>—Me costó mucho tomar esa decisión. Ya venía sintiendo la necesidad de irme porque me sentía muy en piloto automático y bastante desalineada con mis sueños o con mis objetivos. Como que no estaba en eje. Y la gente cercana, cuando les comentaba que quería renunciar en ese momento a TN y a Canal Trece, que estoy muy agradecida por todo lo que me dio Artear, fue un momento muy complicado para mí porque se te pone todo el mundo en contra, ¿viste? La familia opina y te dicen: “Che, estás loca, ¿cómo te vas a ir?”. </p><p><b>—O sea, todos te decían: “¡No te podés ir!”</b></p><p>—“No, no te vayas, no te podés ir”. Mi viejo me acuerdo que fue una de las primeras personas que llamé cuando ya tenía la decisión retomada y le dije: “Mirá, pa, te quiero decir esto. No quiero que me digas que no lo haga. Yo ya sé que por miedo me vas a decir no lo hagas. Pero por favor, necesito que me acompañen. Yo ya tomé la decisión, yo sé que tengo recursos para salir adelante. No sé muy bien qué va a pasar. Me estoy tirando al vacío, pero necesito que me apoyen y no que me digan: ‘Che, no lo hagas, no podés, mirá si no funciona’, o cosas así”.</p><p><b>—¿Y qué te dijo? </b></p><p>—“Bueno, está bien”. </p><p><b>—No le quedó de otra (risas).</b></p><p>—No le quedó de otra porque además le dije: “Mirá, pa, yo hasta acá llegué sola”. Sola es un decir, ¿no? Porque te encontrás un montón de gente en el camino que te va ayudando. Pero <b>yo llegué a los medios tirando currículums. </b>Entonces, digo, si insistí, perseveré y lo logré, como logré esto, puedo lograr todo lo que me proponga. Fui con ese discurso bien arriba, que hay días que estoy re en esa de me como el mundo y hay días que no tanto (risas). Pero él me entendió y me dijo: “Sí, tenés razón, está bien lo que decís”. Después mi mamá creo que no me dijo nada en ese momento y mi hermano me dijo que no estaba de acuerdo con la decisión que yo estaba tomando. Y un poco me chocó porque es mi hermano mayor, ¿viste? Como diciendo: “No, no está bueno lo que estás haciendo”.</p><p><b>—¿Cuál es el lado B de la tele que la gente no conoce y que no está bueno? </b></p><p>—La tele tiene un lado B que cuando hacés programas en vivo de lunes a viernes con una exigencia de una carga horaria bastante extensa, y me ha pasado en diferentes medios, no solo del que hablábamos recién, o de trabajar incluso fines de semana, en un momento sentís que no tenés vida. <b>Yo sentí que no tenía vida fuera de la tele</b>. Como que me estaba absorbiendo, chupando el sistema. Y también ahí es donde dije: “Che, ¿mis sueños están acá adentro? No. Entonces, me tengo que correr”. Ese fue el momento de claridad y me sentí un poco rara cuando me fui igual, ¿eh? Es un cambio muy abrupto el de pasar de hacer televisión en vivo todos los días, incluso días del fin de semana, feriados...</p><p><b>—Porque la tele no conoce de feriados (risas).</b></p><p>—Olvidate. Todo eso también me pesaba. Porque me ha pasado de no hacer actividades en familia o con amigas por estar trabajando. Un montón de cosas me perdí un montón por estar trabajando y por esa obsesión de estar, que te lo genera el mismo sistema, ¿no? <i>Workaholic</i> a full. Pero en un momento dije: “Che, ¿por qué yo no me fui a Año Nuevo con mis amigas a Ecuador? Que en ese viaje la pasaron bomba. ¿Y por qué no fui? No, porque estaba trabajando. ¿Y por qué me perdí tal celebración familiar? Y porque estaba trabajando”. Y en un momento dije: “Che, pará. <b>La vida no es el canal de televisión </b>o la vida no pasa por acá, pasa por las personas que tengo alrededor, que amo y que quiero". Me empecé a dar cuenta también de la importancia de cuidar los vínculos. Estoy en una época que lo puedo blanquear esto. Antes, cuando era más chica, yo sabía que era un poco una impostora en los medios masivos de comunicación que hacían noticias. Porque de entrada siempre trabajé en en noticieros. </p><p><b>—¿Y por qué te sentías una impostora? </b></p><p>—Porque yo siempre me di cuenta que mi vibra va por otro lado, no por el lado de las noticias. De hecho soy actriz. Y para mí ahí se chocaban un poco la actriz y la comunicadora. Soy licenciada en Comunicación y era como que las dos cosas no <i>matcheaban</i>. Es como que mis dos profesiones, mis dos vocaciones, no... Yo no me sentía como pez en el agua en los noticieros, aunque muchos puedan decir lo contrario. Justamente porque hay algo de las noticias malas, de las noticias feas y negativas que me hacían mal. Y de eso me di cuenta desde el primer minuto. Pero lo sostuve porque era trabajo, porque obviamente tenía un lugar privilegiado. Me automaticé un montón. También era ganar experiencia en algo que igual es muy interesante, un lugar en el que aprendés un montonazo. Pero en un momento mi cortocircuito fue: “Che, pará, porque sí estoy en la tele, que era algo que sí anhelaba y que sí quería, no estoy en la tele haciendo lo que de verdad quería”. La conducción me encanta, pero más desde el lado del entretenimiento. </p><p><b>—Eso te iba a preguntar. ¿Sentís que quizás si hubiese sido otro formato te hubieses sentido un poco más a gusto o no hubieses tenido que tomar esta decisión? O sea, las noticias son las que en algún punto te invitaron a correrte del medio. </b></p><p>—Sí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SYVALJZKXVDX7KW6JKTN6VZXQU.jpg?auth=3d56bab7d4a911072f58edb3e336503f07e299c4b89ecdf23a6b85b4794bbb44&smart=true&width=5928&height=4032" alt=""Llegó un momento que dije: 'La vida no es el canal de televisión'", confesó Jimena. Fotografías: Maximiliano Luna" height="4032" width="5928"/><p><b>—Estás en un momento de mucho cuestionamiento y a veces hay preguntas que a veces la sociedad o el sistema nos obliga a hacernos... </b></p><p>—Sí, recontra.</p><p><b>—Recuerdo que fuiste una de las primeras en contar públicamente que habías congelado óvulos y más allá de que es algo que se hace desde hace mucho tiempo, vos rompiste ese tabú. Hoy, mirando hacia atrás, ¿sentís que fue un proceso que hiciste porque realmente lo deseabas, porque anhelás ser mamá el día de mañana, o porque sentías que era algo que tenías que hacer?</b></p><p>—En realidad <b>siempre supe que quiero ser mamá.</b> Tengo un grupo de amigas que son un poquito más grandes que yo, o sea, ya tienen 40. Y ellas ya habían vivido el proceso de que una que le había costado bastante concebir, había perdido un embarazo y varias cosas. Entonces, era un tema del que se hablaba mucho en ese grupo. Yo teniendo 30 ya las escuchaba hablar de los tratamientos que se estaban haciendo, y más allá de este caso puntual, el resto se habían acoplado a congelar óvulos. Entonces, yo les empecé a preguntar: “Che, ¿cómo es? ¿Cuándo me recomiendan hacerlo?”. “Y, hacelo, si podés, antes de los 35”, me dijeron. Y cuando renuncio al canal digo: “Bueno, voy a empezar a ordenar mi vida”. Porque había cosas que antes no tenía ni tiempo de hacerlas o de pensarlas siquiera. Entonces, fui, visité a un médico y le pregunté todo. Por suerte no estaba laburando, porque cada un día tenía que ir a la clínica que quedaba en la otra punta, a que me chequeen.</p><p><b>—¿Ibas sola o estabas acompañada? </b></p><p>—No, iba sola. No estaba con nadie en ese momento. Iba sola, pero igual en ese sentido soy un poco rara. No me jode hacer las cosas sola, como que tengo esa personalidad. Incluso si hubiese estado con alguien en ese momento, tal vez hubiera ido sola. </p><p><b>—¿Y te imaginás teniendo un hijo sola? </b></p><p>—Ahora no. De más chiquita era un poco más crazy y en un momento me acuerdo que le había dicho a mi mamá: “Si no me enamoro, má, capaz...”. Pero no, ahora soy mucho más consciente que me gustaría armar una familia. Porque no tengo casos tan cercanos de madres solteras, pero conozco un par de personas que se volvieron locas con el tema. Aunque entiendo que cada uno lo lleva de una manera diferente. </p><p><b>—Nunca hay garantías. A veces tenés un compañero y estás sola igual. </b></p><p>—Sí Te puede salir mal, obvio. Puede pasar. Nada te garantiza nada. Así que no sé, en unos años te cuento. Me gustaría, obvio, ojalá pueda ser mamá antes de los 40, pero no lo sé. Pero una mujer que tiene 35 años sí o sí, inevitablemente se pregunta el tema de los hijos. Tengo amigas que ya saben que no quieren y listo. Pero es un tema de conversación o es un tema que te aparece como un pensamiento. </p><p><b>—Mencionás la maternidad, el cambio de laburo y también me dijiste: “Siento que sigo en crisis y hace muchos años vengo en crisis”. ¿En qué etapa de la crisis estás? Porque va cambiando, ¿viste? El proceso y la búsqueda. </b></p><p>—Sí, va cambiando. La crisis se va transformando en otra crisis. Está buenísimo ser más consciente, pero te lleva a ir más para adentro y decís: bueno, ¿hasta dónde? ¿Hasta dónde voy a llegar con esto? Porque te vas encontrando en el camino con un montón de cosas. Estoy en un momento en el que no paré de buscar, pero sí me ordené un poquito más. Estoy haciendo psicoanálisis y una terapia más sistémica, que sería como constelaciones pero con una terapeuta. Yo creo que estoy en un tema ahí como del clan familiar, de sanar un poco lo vincular, ¿viste? De entender qué pasó en las parejas de mi familia, entender por qué a veces a mí me cuesta un poquito. <b>Tengo como cierto miedo al compromiso, que lo fui observando a lo largo de los años. </b></p><p><b>—Es un re tema ese en nuestra generación. </b></p><p>—Sí. Hay un tema ahí con el amor. Por qué elegís y no elegís a la mejor persona y decís: “Che, ¿por qué elegí a esta persona?”</p><p><b>—O por ahí lo que elegiste hace unos años no es lo mismo que elegís hoy. Y eso es válido también. </b></p><p>—Por suerte, porque se supone que vamos evolucionando y nos vamos transformando. </p><p><b>—¿Y encontraste el </b><i><b>issue</b></i><b> en el linaje? </b></p><p>—Un poquito sí, estoy en esa, justo estoy en ese momento.</p><p><b>—¿Ahora estás sola?</b></p><p>—Sí, más o menos.</p><p><b>—Porque también uno tiene que estar disponible para conocer a un otro, sino no llega. </b></p><p>—Sí, eso es verdad. Pero son un montón de cosas. Yo lo que sí siento es como que quiero trabajar bastante el tema del amor, amor en la familia y el amor propio también, porque es super importante para avanzar en la vida y en todo. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EPZUEM7U6RBEJMGA6UW4XNRQ5U.jpg?auth=73713784afa8479dec75ea43f2d3317ea95192605ab622665e43f4e752441674&smart=true&width=6192&height=4128" alt="“Estoy en un momento de una crisis tras otra y de procesos”, admitió Jime en diálogo con Luli Fernández. Fotografías: Maximiliano Luna" height="4128" width="6192"/><p><b>—¿Has tenido algún desengaño que te ha invitado, después de una herida fuerte, a necesitar sanar? </b></p><p>—<b>Sí, tuve un vínculo bastante tormentoso hace un par de años.</b> Un vínculo bastante como feo, en varios aspectos, que después viéndolo a la distancia, yo decía: “Che, ¿pero por qué elegí a esta persona? ¿Por qué compartí tanto tiempo? ¿Qué onda?” Y me acuerdo que mi astróloga una vez me dijo: “Basta porque perdés energía diciendo por qué. Ya está, ya pasó. ¿Qué aprendiste de eso?” Lo que aprendí es que <b>nunca más voy a caer en las manos de un psicópata,</b> eso seguro, o de una persona manipuladora, porque me doy cuenta a cinco cuadras más o menos. Yo ya veo una persona y tengo el escáner encendido. Aprendés un montón de los vínculos que son tóxicos o que no son sanos, por suerte. Igual siento que es algo que si te querés meter, porque podés vivir en piloto automático y vas por la vida así como si nada. No sé, yo no puedo.</p><p><b> —Igual fíjate cómo nos sale naturalmente el cuestionamiento hacia nosotras mismas. Esto de por qué yo elegí o por qué me quedé tanto tiempo y, en definitiva, el que era un loco era el otro. Pero una busca la responsabilidad propia, ¿no? </b></p><p>—Sí. Es que no podés creer a veces la de quedarte en lugares a donde ya sabés que no es. Porque hay algo que te avisa. Hay algo que te viene avisando: “Che, no es por acá, no es por acá”. ¿Y por qué una se queda en lugares a donde ya no?</p><p><b>—¿Porque tenemos el anhelo de querer transformar la realidad y al otro?</b></p><p>—Claro. </p><p><b>—¿En qué momento de ese proceso, de ese vínculo, entendiste o te diste cuenta que había cuestiones que trascendían lo que es una personalidad difícil? </b></p><p>—No era por el lado de la violencia, era por el lado de la manipulación, que igual es una forma de violencia. Me costó darme cuenta, pero cuando me di cuenta me cayó una lista de cosas…</p><p><b>—¿Y te acordás cuando fue ese momento puntual? </b></p><p>—Sí, cuando me revisó toda la computadora. Toda la computadora, todas las redes sociales, todo, todo, todo. </p><p><b>—¿Y cómo te diste cuenta que había pasado eso? </b></p><p>—Algo que me pareció raro, sentí unas actitudes un poco raras. Olfateé algo y me puse a investigar. Había dejado el historial de cosas que había buscado, en las conversaciones en las que se había metido y el historial me mostró el paso a paso de lo que había hecho en mi computadora.</p><p><b>—¿Y qué sentiste en ese momento? </b></p><p>—Impotencia, pero también alivio porque era lo que creo que necesitaba para decir basta. Porque ya habíamos cortado y estábamos en una cosa ahí medio… Nos volvimos a ver. Viste que a veces pasa y que es lo peor que se puede hacer. Pero pasa. Ahí le mandé un mensaje con el historial y le dije: “Mirá, te olvidaste esto” (risas).</p><p><b>—¿Y qué te respondió? </b></p><p>—No, nada. Yo bloqueé. No recibí respuesta. </p><p><b>—¿Y nunca más la vida te cruzó con esa persona? </b></p><p>—No, por suerte. Ya está. Fue hace algunos años.</p><p><b>—Hay un meme que dice: “Estoy conociendo a mis próximos tres años de terapia”. ¿Sentís que atravesar algo así puede dejarte, de algún modo, anestesiada durante mucho tiempo?</b></p><p>—Y sí, cuesta un poco después entregarse a nuevas historias, a nuevos amores, abrirse. Yo de por sí siento que tengo medio una coraza. Entonces cuando te pasa algo así también te golpea y te genera un cimbronazo que cuesta un poco más porque decís: “Che, me abrí y me pasó esto”. </p><p><b>—Te invito a un juego. ¿Qué tiene que tener el hombre ideal que te encuentre hoy a tus 35 años para enamorarte o para engancharte o para que le des esa oportunidad?</b></p><p>—Hoy dije algo al aire en <b>Infobae en Vivo</b> que me parece que resume un poco todo esto. Medio en chiste dije: “Lo amo a Scaloni”. En realidad, amo lo que representa Scaloni, porque ese tipo de hombre sensible que se muestra vulnerable… </p><p><b>—Hagamos la listita: sensible, real, ¿qué más?</b></p><p>—Líder. Porque para estar con una persona como yo tenés que ser muy firme. Yo también tengo una energía fuerte. Y lo sé… </p><p><b>—¿Sentís que está difícil? Viste que uno escucha mucho esto de “está difícil el mercado”.</b></p><p>—Me matás con esa porque yo vengo de estar en un vínculo, nos separamos y ahora estamos medio como de vuelta. Y no estoy en búsqueda. Además nunca tuve ninguna red social de estas de... </p><p><b>—No sos partidaria de las apps de citas. </b></p><p>—De las apps no soy usuaria, pero me divierte. A veces le digo a mis amigas: “Che, ¿me muestran?” Para joder un rato y hay opciones. Hay que saber buscar.</p><p><b>—Para mí el tema es que hay que tener claro qué es lo que no querés. Ahí ya tenés un filtro importante. </b></p><p>—Sí, tengo un grupo de amigas que son bastante bajativas que dicen eso que vos dijiste de que está difícil. Pero el otro día fui a cenar y nos contaba una amiga que una amiga de ella estaba conociendo gente a través de un pádel especial para ir a matchear. Y vos te ponés colores para identificar. Por ejemplo, verde es estoy para todo. Amarillo es tipo estoy acá viendo qué onda. Es como para ir a tantear y no quedar como tan regalada con el verde. Y ahí después empezás a charlar si pinta, ¿entendés? Hay varias opciones...</p><p><b>—Para cerrar las entrevistas siempre pregunto qué te dirías si pudieras tomarte un mate con tu yo de hace 10 años atrás, pero hoy la voy a cambiar y te pregunto: “Si pudieses volver a tomarte un mate con tu papá, ¿qué charlarías? ¿Qué le dirías?”</b></p><p>—¡Uh! Qué fuerte. Me voy a emocionar... Le agradecería. Ya le agradecí, por suerte en vida, pero por haber sido el mejor (se emociona). </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TDJKXWBRFJCOPHRZ5LD5ZGMFHU.jpg?auth=70c91a0cbc2cfced92789efb8e3d05a3ff8ecb23bf97f2214cddffb6ae806506&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Jimena Grandinetti con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Lola Abraldes entre el shippeo del público y el hate en redes: el detrás de escena de una joven estrella en ascenso]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/25/lola-abraldes-entre-el-shippeo-del-publico-y-el-hate-en-redes-el-detras-de-escena-de-una-joven-estrella-en-ascenso/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/25/lola-abraldes-entre-el-shippeo-del-publico-y-el-hate-en-redes-el-detras-de-escena-de-una-joven-estrella-en-ascenso/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la actriz habló de su experiencia en el rodaje de Margarita, del estrecho vínculo que construyó con Cris Morena y recordó una anécdota ocurrida durante una grabación en Uruguay, cuando un ascensor quedó trabado y se convirtió en una de las historias más comentadas dentro del equipo. Además, se sinceró sobre el impacto de la exposición mediática, los comentarios en redes sociales y el aprendizaje que implicó adaptarse a la fama sin resignar el cuidado de su intimidad]]></description><pubDate>Thu, 25 Jun 2026 12:08:21 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Banco que Margarita y Rey terminen juntos. Yo también shippeo, así que eso es re lindo. Después está el lado feo. Pero con Mori lo he hablado un montón y nos contenemos la una a la otra”, contó <b>Lola Abraldes</b> en una charla íntima con <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p><a href="https://www.instagram.com/lola.abraldes/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/lola.abraldes/?hl=es"><b>Lola</b></a> es actriz, bailarina y cantante. Se formó durante más de siete años en la escuela de actuación de <b>Nora Moseinco</b> y también participó en programas de capacitación artística de <b>Cris Morena</b>, quien la eligió para integrar el elenco principal de <i><b>Margarita</b></i>, que estrena su tercera y última temporada el próximo <b>24 de agosto.</b></p><p>En la ficción interpreta a Daisy, uno de los personajes centrales de la historia, un papel que la convirtió en una de las revelaciones de la televisión argentina. Su desempeño le valió el premio Revelación en los <b>Premios Martín Fierro 2025</b>, consolidándola como una de las jóvenes figuras con mayor proyección de la escena artística local. Además de su trabajo en televisión, participó en producciones de cine, teatro musical y campañas publicitarias, ampliando rápidamente su presencia en la industria del entretenimiento.</p><p>En el plano personal, mantiene una relación con el actor, cantante y compositor<b> Mateo Belmonte.</b> A pesar de la creciente exposición que le dio el éxito de l<i>a serie</i>, la actriz suele mantener un perfil reservado respecto de su vida amorosa y busca resguardar su intimidad de la atención mediática y de las redes sociales.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MVTJAMVWN5BEXIUUUASLNDPAI4.jpg?auth=d8cd31113d8c21eb536ec1077492b00bf541fcca72a81bb67b97a3d6a2b569f0&smart=true&width=1920&height=1254" alt="Lola Abraldes: “Con Marcos nos conocíamos como amigos, pero de a poco empezamos a compartir más tiempo hasta que nos copamos y empezamos a salir"
" height="1254" width="1920"/><h2>Millón de dólares</h2><p><b>—Ya sabés cómo es esta entrevista: cuantas más verdades me digas, más dinero podés llevarte. Así que ¿para qué querés el millón de dólares?</b></p><p>—Estuve pensando un poco, no te lo voy a negar. Hice mi investigación, vi las notas que fuiste haciendo, pero tampoco me quise condicionar. Yo soy muy ordenada, entonces haría una división. Separaría una parte para mi familia, para mis papás, para que tengan una casa divina, con pileta, fondo verde. Para que crezcan y envejezcan ahí, que no van a envejecer todavía porque falta mucho tiempo. Pero para que la tengan y disfruten.</p><p><b>—Que mientras eso llega la pasen muy bien en ese hogar.</b></p><p>—Claro. Y la otra parte para invertir para mí. Primero para un departamento que sea como inversión y en algún momento tener rentas. No sé ni cuánto sería, pero es por ahí (risas).</p><p><b>—Es cuestión de asesorarse, nada más. </b></p><p>— Después, una parte la, la donaría a <b>Manu Lozano</b> de <b>Fundación Sí</b>, que es maravilloso lo que él hace. Así que un poco para él también. Y después lo que resta para viajar, para ir con amigos. Me encantaría ir con todos mis amigos e invitarlos yo. En un delirio irnos de viaje, no sé, por Europa todos juntos o por playas del Caribe. Algo así. </p><p><b>—De todas las personas que se sientan acá, viajar siempre está en el podio. Después diversifican en otras cosas, pero los viajes suelen estar por encima de cualquier compra material, sobre todo cuando son con amigos o en familia. Es una apuesta a una vida de disfrute.</b></p><p>—Sí. Creo que con 100 mil está perfecto porque hay asegurar el futuro también. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Q73ATUVIYVF6TAHYAKW6X3EY2I.jpg?auth=dea67bc239871a0a29807923415b89f00bc33fc48b8892cb686267aca2e1bf3e&smart=true&width=1920&height=1290" alt=""Del millón separaría una parte para mi familia, para mis papás, para que tengan una casa divina con pileta, fondo verde. Para que envejezcan ahí aunque falta mucho tiempo”, expresó Lola" height="1290" width="1920"/><p><b>—Contame un poco cómo estás. Ahora se viene la tercera temporada de Margarita.</b></p><p>—Sí, se viene la tercera temporada con todo. No falta nada, en realidad. Yo pensé que la iban a sacar después y de repente hay fecha y sale ya. </p><p><b>—¿Cómo es trabajar con Cris? </b></p><p>—Es increíble, la verdad. Sé que a veces se dice cualquier cosa, pero ella es realmente tan increíble y nos cuida tanto a nosotros, nos acompaña, está muy presente. Se fija realmente en cómo estamos como personas, obviamente en el producto y en que funcione bien también, que trabajemos bien y seamos buenos profesionales. Pero se fija mucho en nosotros, en vernos bien. Un día, no sé, me ve más triste y me ha pasado que viene y me dice: “¿Qué te pasa?” “Nada, Cris”. “Sí, ¿qué te pasa?" Y le importa cómo estás y se preocupa. Lo valoro un montón eso de ella y es relindo sentirla tanto. </p><p><b>—Es muy generosa con lo que te enseña, también. </b></p><p>—¡Uf! Sí, aprendimos mucho de ella el oficio. Y yo lo he escuchado mucho de todos los que han trabajado con ella. Bueno, lo han dicho ustedes con Casi Ángeles...</p><p><b>—Es algo que sucede y que vas a capitalizar toda tu vida. Más allá del éxito que puedas tener en un proyecto, lo valioso es la disciplina que incorporás y todo el trabajo que hay detrás. No se trata solo de la disciplina, sino también de cómo te tomás el trabajo y la responsabilidad de hacer brillar tu interior como artista.</b></p><p>—Sí y convivir bien con el resto del equipo. Te enseña mucho eso de que no sos vos solo, es un equipo el que está grabando, poniendo la luz y es igual de importante que vos. Entonces creo que todos, a medida que fuimos pasando los meses grabando ahí con ella, que el que estaba en las suyas, se iba acomodando y que entendía la dinámica de grupo y nos iba encarrilando a todos para laburar bien, como se debe y como corresponde. Eso es relindo.</p><p><b>—En todo ese tiempo de giras, convivencia y grabaciones, ¿tenés alguna anécdota graciosa o algún secreto compartido con otro famoso que te animes a contar?</b></p><p>—¡Uh! Me encanta. Y además, medio que todos los chicos del elenco con los que me relaciono son todos famosos, así que cuentan... Una anécdota con los chicos que fue ocultada durante mucho tiempo es que cuando estábamos grabando la primera temporada en Uruguay, hacíamos muchas jodas en el subsuelo, que le decíamos el búnker. Grabábamos toda la semana, hasta los sábados. Y ese día a la noche era jodita. Porque el domingo era el día que teníamos libre en general. Un día nos cebamos y empezamos a invitar a mucha gente del equipo. El tema es que, al ser en el subsuelo, todos bajaban por ascensor y eran muchos. Entre ellos estaba <b>Laura Fernández</b>, la productora, y mucha gente que tenía que estar sana y salva, ¿viste? Pero el ascensor se quedó trabado con ellos en el medio. Tuve que ir afuera a llamar a los bomberos. No los podían sacar, queríamos abrir la puerta y el ascensor se iba bajando...</p><p><b>—Muy peligroso. ¿Cuánto tiempo estuvieron ahí adentro? </b></p><p>—Más de media hora estuvieron y era mucha gente en un ascensor que no era para tanta gente. Con los chicos decíamos: “Nadie se puede quedar encerrado, pero la productora ejecutiva no puede quedarse ahí de ninguna manera. ¡Se nos arma un kilombo!”. Entonces, lo mantuvimos oculto entre nosotros un tiempo y después, bueno, fue saliendo a la luz. Le contamos a Cris, se mató de risa, no pasó nada. </p><p><b>—Aparte era cómplice de ustedes. Ella tampoco quería que se entere. </b></p><p>—Claro. Estaba también <b>Susana Fernández</b>, la vestuarista de toda la vida de Cris. Y era: “¡Uy! Nos van a matar”. Y al final no fue tan grave cuando se enteraron, pero fue oculto durante un tiempo (risas). </p><p><b>—¿Quiénes lideraban la rescatada? </b></p><p>—Yo llamé a los bomberos. Fue un caos. Mateo también estaba ahí presente. Se reía un poco, pero estuvo conteniendo a los que estaban adentro. Todo el hotel espiaba el ascensor a ver qué pasaba y ellos ahí adentro. </p><p><b>—¿Qué es lo más divertido que hacían en esas juntadas de los sábados?</b></p><p>—Muchos juegos. Había un punto de la noche en el que ya era música y bailar, pero muchos juegos entre todos. Como era también la primera vez que convivíamos tantos meses, estábamos en nuestro mayor momento de familia, muy unidos, en una relación muy simbiótica, todos juntos. Era jugar y estar tentados. Jugábamos a dígalo con mímica durante dos horas...</p><p><b>—¿Cuál es la mayor locura que hizo un fan por vos? </b></p><p>—¿Locura linda o locura fea? </p><p><b>—Las dos. </b></p><p>—Locura linda... En Uruguay venían mucho a la puerta del hotel a recibirnos, a esperarnos los domingos y demás, y ahí teníamos un momento de contacto lindo con ellos. Siempre es lindo, ¿viste?, cuando tenés un ratito para conectar de verdad y escuchar al otro. Porque a veces en la vorágine, no sé, me están tironeando para entrar y yo saludo de lejos. Pero a veces cuando puedo conectar, es lindo. Ahí estaban presentes y nos hacían regalos desorbitantes que no se explican. No hay algo en particular, sino como muchas situaciones en las que conecto y en las que nos traen cosas como muy pensadas. Hace poco me trajeron un grupo de chicas muy amorosas, como un cuadro muy lindo, con una foto mía en el que apretabas un botón y salía un audio de recortes de cosas que he dicho con Soñadores y un tema de Margarita de fondo. Lo empecé a escuchar adelante de ellas y me puse a llorar por el amor que tenía ese regalo. Era pensado y eso fue muy lindo.</p><p><b>—Aparte es muy creativo. </b></p><p>—Re. Te regalan unas cosas... Bueno, vos sabrás… Y después ha habido ocasiones feas en las que te persiguen. Cuando es desde el amor, obviamente es lindo, cuando no es desde el amor, te sentís incómoda. </p><p><b>—¿Te ha pasado una persecución desde un lugar más obsesivo?</b></p><p>—Sí estando en la casa de mi pareja, en el departamento, en el edificio, que ves que te están siguiendo, que te vas enterando que te sacan fotos.</p><p><b>—¿Pero mientras estaban yendo hasta el departamento con el auto? </b></p><p>—No, adentro. </p><p><b>—¿Vecinos del edificio? </b></p><p>—No sé. No sé si vecinos o no, pero lo he sentido y después me he enterado que sí que nos estaban persiguiendo. Y no desde el amor, porque te das cuenta...</p><p><b>—Aparte es un terreno muy íntimo el hogar de uno.</b></p><p>—Sí. Me asusté con eso y de ver que te están sacando fotos desde lejos. Estás en el balcón y ves desde lejos que te sacan… Eso fue más que nada al principio. Hace un tiempo me daba más miedo que ahora. Después empiezo a ver entrevistas de ustedes en la época de Casi Ángeles y entiendo que era normal, porque les pasaban también cosas insólitas...</p><p><b>—Sí, a todas las personas públicas que estamos en un momento de exposición en un programa que la gente consume mucho, eso a veces se genera en ciertas personas, pero igual no está bueno. Siempre hay que hablarlo y hacer hincapié en que la gente no sea cómplice y que haya también una comunidad que nos proteja un poco de esas cosas, ¿no?</b></p><p>—Sí, pero después es tanto más el amor que esas cosas feas no me opaca todo lo lindo. Pero bueno, ha habido veces que digo: “¡Qué miedo!”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GF3T5Z7B4NE5RFQZJWZOTACFXQ.jpg?auth=30e654f7c7dde4d6536d7148f8545331fc401592799d7e848aabf080276c906a&smart=true&width=1920&height=1267" alt="“Con el tiempo empecé a ver lo negativo de las redes y entendí que puede doler más de lo que uno imagina", confesó la actriz en diálogo con Emilia" height="1267" width="1920"/><p><b>—¿Alguna vez quisiste tirar la toalla? ¿Alguna situación te llevó a querer dejar todo?</b></p><p>—Han habido ocasiones. Siempre en el fondo supe que no, pero me pasó dos veces. Desde chica, toda mi vida hice castings y tuve la suerte de trabajar bastante. Pero hubo muchísimos más no que sí en el mundo del casting y de la actuación. </p><p><b>—Como todo en esta profesión son más los no que los sí...</b></p><p>—Y en general me lo banqué bastante bien, siempre muy contenida por mi familia. La única vez que dije: “Bueno, ya está”, me duró una noche, literal, pero fue cuando hice el segundo casting para Margarita, antes del taller. Me dijeron: “Nos encantó tu casting, pero vamos a seguir con otra gente. Cualquier cosa te llamamos”. Esa primera noche, después de leer el mail, busqué arquitectura en cualquier universidad y dije: “Ya está, no estoy para esto”. <b>Mi gran sueño de toda la vida era trabajar con Cris</b> y tener ese no fue el primero o el único que me pegó muy fuerte. Al día siguiente me levanté y volví a estudiar con todas las ganas y ya se me había pasado. Después, por suerte, me llamaron para decirme que al final me querían ver en taller. Pero esa noche fue tipo llanto, universidad de derecho o cualquier otro lado. Y después no es tirar la toalla, pero sí el año pasado fue la primera vez que me encontré con el lado negativo de todo lo lindo, que tal vez antes de entrar a este mundo ni te lo imaginás. Yo lo veía de afuera y pensaba que era todo pétalos de rosas. Y de repente el año pasado me encontré con cosas feas que me hicieron vivir mucha angustia, muchas noches triste, llorando...</p><p><b>—¿Qué cosas? </b></p><p>—Por primera vez me encontré con lo negativo del mundo de las redes. Sabía que existía, solo que yo no lo había vivido, entonces no lo creía tan grave. Era tipo: “Qué te va a joder lo que te digan”. Y de repente me lo dijeron a mí y me jodió. </p><p><b>—Porque la gente a veces es muy cruel y no tiene filtro. Van a un lugar muy crudo, que si te toca algo que no tenés muy trabajado, descubrís algo que por ahí te sobrepasa. </b></p><p>—Sí, re. Definitivamente no lo tenía trabajado y hasta poder hacer ese proceso en terapia y demás, lo sufrí mucho. Por suerte con mucha compañía de la gente que quiero, de mi familia, de Mateo, de mis amigos. Pero sí me acuerdo de alguna que otra noche en particular en la que dije: “Bueno, evidentemente no lo puedo soportar, ya está. No trabajo más de esto”. </p><p><b>—Pero ¿qué es lo que más te dolió que te hayan dicho? </b></p><p>—No hubo algo particular. Hubo como un momento en un nicho, que después le contás a cualquier otra persona y nadie tiene idea, porque no es algo masivo ni por supuesto real. Pero era gente que buscaba herir y decía de todo, lo que se te ocurra. Era criticarme por mi físico, mi personalidad, mi talento, todo, todo. </p><p><b>—Claro. Todo tu ser, completo. </b></p><p>—Sí, todo. Ahí viví mucha angustia. Y de a poco lo pude ir manejando y ahora me siento mucho más segura, más fuerte con eso. Obviamente, algún día te puede angustiar algo porque somos humanos. Pero ya jamás se me cruza por la cabeza dejar de hacer esto que amo.</p><h2>Yo nunca nunca</h2><p><b>—Vamos a continuar con este juego que es el “yo nunca”. Yo me imagino que esto en los sábados que hacían juntadas en Uruguay, se habrá jugado mucho…</b></p><p>—Sí, se ha jugado. Por supuesto. </p><p><b>—La primera dice: “Yo nunca, nunca oculté una relación”. </b></p><p>—¡Son muy personales estas preguntas! (risas). Bueno, sí, bastante tiempo.</p><p><b>—¿Cómo empezó esa relación? ¿Dónde arrancó? </b></p><p>—Con Mateo fuimos amigos durante un montón de tiempo en<i> Otro Mundo</i>, en la escuela de Cris. Antes del taller. </p><p><b>—Contamos que Cris siempre hace esto cuando está formando un elenco o está por armar un elenco de una ficción, hace unos talleres previos donde forma más intensivamente a chicos y chicas que les interesan como para que formen parte del cast. </b></p><p>—Sí. Taller largo, de mucho tiempo. Y antes del taller nosotros ya cursábamos no juntos, pero en distintos grupos. Ya nos conocíamos, hacíamos un montón de planes con nuestro grupo y posta éramos amigos. Obviamente, me parecía un bombón, pero siempre desde el lado de amigos. Y de repente dije: “¡Ah!”. Y bueno, él evidentemente hizo lo mismo y antes de empezar a grabar, empezamos a salir. Y ahí también nos veíamos mucho más porque estábamos muchas horas. Él también casteaba en un momento para Merlín, que es un personaje que tenía muchas escenas conmigo. Entonces, casteábamos juntos. Empezamos a compartir más tiempo del que ya compartíamos y nos empezamos a copar y a salir. Después también la convivencia en Uruguay nos unió mucho más. Nuestras habitaciones estaban al lado. Y las otras eran las de Toti y la de Mori. Bueno, nos enganchamos y durante mucho tiempo no lo pudimos contar o preferíamos no hacerlo por cosas que hablábamos con el equipo, que nos decían: “Mejor que por ahora no”, para mantener el mundo de la ficción. </p><p><b>—La magia de la ficción por arriba de la realidad que sino después empieza a pesar más lo real. </b></p><p>—Claro. </p><p><b>—Quiero que me cuentes cómo fue la primera cita entre ustedes dos. ¿Quién le dijo primero al otro “hola” con una intención un poquito más picante que lo normal?</b> </p><p>—No tuvimos una cita oficial. Eso fue al tiempo de salir. Nos veíamos mucho en oculto. Sabían nuestros más cercanos. Yo le había contado a Mori al toque. Mate a Toti y a Tomi, que estábamos todos en el mismo piso. Pero después al resto tratábamos de no contarlo por miedo a... </p><p><b>—Que se divulgue, que opinen... </b></p><p>—Sí, yo decía vamos a convivir con mucha gente. Mirá si después no me copa y hice quilombo. Ambos queríamos el bienestar del grupo. </p><p><b>—¿Y en qué momento uno le dijo al otro: “Me pasa algo con vos”? </b></p><p>—Primero en una fiesta en la que nos encontramos, hubo ahí un lindo beso.</p><p><b>—¿Quién se lo robó a quién?</b></p><p>—Fue mutuo. Creo que él, pero fue mutuo. Una charla en la que se empiezan a tirar palitos y demás y bueno, beso. Fue una fiesta en mi casa y esa noche se quedaron a dormir Mori y Anto y ya les dije: “Chicas, estoy cag*da con esta situación”. Pero después ya fluyó y la primera cita fue salir a comer en Uruguay en la primera temporada, que él me invitó. Fuimos a comer entre un día de rodaje y el otro, que era poco el tiempo que teníamos para descansar. Dijimos usemos este tiempo para ir a comer y hacer un plan y estábamos chochos. Pero ya la verdad es que convivíamos mucho en el día a día, entonces no es que fue conocernos en una cena. <b>Ya nos conocíamos muchísimo. </b>Estuvimos mucho tiempo sin poder contarlo, hasta que el año pasado nosotros seguíamos mucho los pasos de Mori y de Toti, que son los protagonistas. Si ellos no lo podían contar, nosotros tampoco. Y un día Mori me dice: “Che, lo hablé con Cris, lo hablé con la producción y me dijeron que sí”. Yo le digo: “Mate, es la nuestra”. Queríamos ir de viaje y no podíamos porque era imposible organizarlo sin que se sepa. </p><p><b>—Claro, te limitaba mucho. </b></p><p>—Entonces fuimos y también. “Che, ¿podemos?” “Sí, chicos, obvio, no pasa nada”. Listo. Sacamos pasajes... </p><p><b>—¿Qué te enamora de él?</b></p><p>—La verdad no quiero decir todo porque es muy cliché, pero posta que es todo. Nos enseñamos un montón entre nosotros, nos acompañamos mucho, vivimos mucho esto nuevo juntos y él realmente es un amor, me acompaña tanto, es genuinamente muy bueno, es buena madera, ¿viste? Lo hablo mucho con mi mamá, con mis amigas: <b>“No tiene maldad este chico, es bueno posta”.</b> Me acompañó un montón en todo esto que te contaba del año pasado. Estaba siempre ahí al lado mío, se quedaba despierto toda la noche acompañándome. Es muy gracioso, nos reímos mucho juntos y nos acompañamos. Creo que eso es re lindo. </p><p><b>—¿Y cómo es la amistad que tenés con Mora? </b></p><p>—Es hermoso todo con Mori.</p><p><b>—¿Desde hace cuántos años se conocen? </b></p><p>—Desde 2022 que hicimos taller. Nos conocimos ahí. Ella no estaba en OM, yo sí. Entonces cuando entró compartíamos muchas escenas también y yo muy pesada porque que quería quedar le decía: “Mori, ¿nos quedamos después de hora a ensayar la escena, la grabamos y se la mando a Ceci, que era nuestra coach actoral, para que me corrija?”. Y Mori: “Sí, re obvio”. Y como ella vivía en La Plata, se empezó a quedar mucho a dormir en mi casa para estar más cerca en taller y nos empezamos a llevar muy bien. La verdad, nos estallamos de risa juntas. Viajamos varias veces, nos fuimos a Disney dos veces juntas. También nos acompañamos mucho en los momentos más difíciles de cada una con exposición y demás. Eso también une un montón, poder acompañar en lo lindo y en lo feo.</p><p><b>—¿Y cómo manejan las expectativas del público en torno a la relación entre sus personajes? Porque, aunque la gente conozca la realidad de ambos, imagino que muchos desean que esa historia de ficción se haga realidad y que ellos terminen juntos también fuera de la pantalla</b>. <b>¿Cómo lo manejan?</b></p><p>—Yo creo que muy maduramente para el nivel de violencia que a veces se genera en las redes. Porque hay muchas cosas que son desde el amor, que es hermoso, yo también, desde antes de que salga Margarita banco que Margarita y Rey terminen juntos, ¿viste? Yo también shippeo, así que eso es re lindo. Después está el lado feo de los comentarios. Con Mori lo he hablado un montón, conteniéndonos entre nosotras: “Che, ¿Estás bien con esto? ¿Necesitás esto?”. Yo diciéndole a ella o ella a mí, y las dos somos muy profesionales en ese sentido. Y sí, obvio, todo lo que es ficción está perfecto. <b>Es mi mejor amiga, yo confío en ella, soy su mejor amiga, ella confía en mí. </b>Como que no hay nada a nivel personal que a nosotras nos pueda afectar el vínculo. Es simplemente no creerme lo que me dicen de ella en las redes y ella no creerse lo que le dicen de mí. Y las dos estamos muy plantadas en eso. Y es difícil porque también plantean mucha competencia entre nosotras dos, ¿viste? </p><p><b>—Es un ejemplo re lindo para todas las chicas y chicos que ven la serie. ¿Sentís esa responsabilidad de lo que hacés o decís pensando en que sos un ejemplo para muchos? </b></p><p>—Sí. Lo veo como una responsabilidad. Pero me gusta marcar la diferencia entre presión y responsabilidad. Soy consciente de lo que digo, de cómo lo digo, de lo que muestro. Estoy atenta a eso porque voy por la calle y las niñas que se ponen a llorar pueden tener entre tres y 30 años. Entonces, toda esa edad en el medio abarca gente que se puede influir mucho por lo que vos hacés o dejás de hacer. Entonces, trato de cuidarme en ese sentido y dar una linda imagen. Me ha pasado mirar algún video en el que comentan cosas muy feas sobre mi cuerpo y demás. Y yo silencio el comentario, no porque me joda lo que me dicen sobre mi cuerpo, sino porque no quiero que otra nena vea eso y diga: “Ah, mirá, le están diciendo tal cosa, entonces eso está bien o está mal”. No voy a influir a alguien con esto, entonces lo borro o lo silencio. </p><p><b>—No querés darle espacio en tus redes, pero es un tema polémico. Es muy fuerte porque puede meterse en lo más profundo de una persona y afectar su autoestima. Me imagino que el </b><i><b>hate</b></i><b> también te habrá dolido mucho, entre otras cosas, ¿no?</b></p><p>—No me afectó tanto de lo que me dicen sobre el cuerpo, la verdad. Sé que estoy sana, me hago estudios, mi cuerpo está bien, mis números, mis valores están bien. </p><p><b>—Me parece perfecto y es un mensaje en sí mismo cuando vos no das lugar a que se generen esos debates. </b></p><p>—Sí, sobre todo por la audiencia que te está mirando. Cuido de esas situaciones. Me parece lo más lógico y responsable.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/AOI7VMKTCNAIRGSPP7FIWT2W4Y.jpg?auth=2001ef16159fdb070507ab13e1894c608d44fbf7f6949223b2579501f8172021&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Lola Abraldes en Casino Deluxe con Emilia Attias - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Martín Souto: el programa que lo acercó a Maradona y Messi, cómo lo ayudó el psicoanálisis y cuál es su nuevo proyecto]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/23/martin-souto-el-programa-que-lo-acerco-a-maradona-y-messi-como-lo-ayudo-el-psicoanalisis-y-cual-es-su-nuevo-proyecto/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/23/martin-souto-el-programa-que-lo-acerco-a-maradona-y-messi-como-lo-ayudo-el-psicoanalisis-y-cual-es-su-nuevo-proyecto/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, el reconocido periodista contó cómo surgieron El Aguante y Paso a paso y cómo impactaron en su vida y su carrera. Las imperdibles anécdotas con Diego y Leo]]></description><pubDate>Tue, 23 Jun 2026 05:23:25 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Martín Souto</b> trabaja desde muy joven como periodista y productor. Fue uno de los pioneros de <i>TyC Sports</i>, ya que ingresó a la señal deportiva desde antes de su salida al aire, en septiembre de 1994. En sus comienzos produjo los programas más importantes del canal y más tarde fue el mentor de dos envíos emblemáticos: <i><b>El Aguante</b></i><b> y </b><i><b>Paso a paso.</b></i><b> </b></p><p>De 53 años, Souto es uno de los pocos periodistas que reconoció públicamente su simpatía por un equipo: Boca Juniors. Por estos días, trabaja en <i>ESPN</i> y lanzó su propio canal digital de contenidos, <i>Mundo Souto.</i></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QLA6QUS6P5H3NHCG4JEK2B5S2E.jpg?auth=f354057f19b54a7fe069c50955440b2727ad203c75c5c4841fad9a47dfde237d&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Martín Souto tiene una larga trayectoria como periodista y productor" height="1081" width="1920"/><p><i><b>-¿Jugás dos o tres veces por semana al fútbol?</b></i></p><p>-Sí, me gusta mucho jugar a la pelota. Y fui como invirtiendo la carga. Capaz que antes yo me perdía de jugar por ver fútbol, ahora ni loco.</p><p><i><b>-Y estás impecable para jugar, que eso no es poco. </b></i></p><p>-Sobre todo para lo viejo que estoy (risas)</p><p><i><b>-Pero estás muy bien para jugar...</b></i></p><p>-Disfruto mucho jugar, no me interesa tanto ganar, no me amarga perder. Me gusta el juego, lo lúdico, la expresión del niño. Eso me encanta.</p><p><i><b>-¿Cómo te llevás con la Selección? Vos viviste toda la época de los palos al equipo, a Messi...</b></i></p><p>-Me trataban de mufa. Vi todas las finales perdidas. Empecé a ir a los mundiales a laburar en el 98, en Francia. Me banqué todo, pero bueno, también soy de la generación que vio los tres mundiales. <b>Yo soy tricampeón de verdad. Yo tenía seis años en el 78, en el 86 tenía catorce, lo disfruté una banda, y en el 2022 ya más grande, te agarra distinto. </b>Pero lo que celebré mucho también, además de que Argentina sea campeón del mundo, es que sea campeón Messi. Porque siempre fui muy hincha de Leo y además la posibilidad del vínculo que pude tener con él hizo que sea mucho más hincha todavía de la Selección. </p><p><i><b>- Hubo una época en que lo mataban a Messi y vos en ese momento lo defendías, ¿cómo recordás eso?</b></i></p><p>- Me acuerdo que una vez que Juan Pablo Varsky, a quien quiero, respeto y admiro dijo que<b> “discutir a Messi es un sinónimo de imbecilidad”</b>. Fuertísimo y casi que lo comparto. Pero bueno, entiendo que también esto es subjetivo y todos nos equivocamos con los futbolistas. Acertamos y nos equivocamos. Yo también he cuestionado a futbolistas que después la rompieron toda. Pero Messi... es que es tan grosero lo bueno que era, que para mí había algo emocional en quienes lo criticaban. También a veces me ha pasado, me dan ganas de decir, y lo he dicho, tipo: <b>“Maestro, ¿vos criticabas a Messi y seguís hablando de fútbol con una autoridad? Bajá un poquito el copete..."</b> Si vos criticabas a Messi, que es el mejor de la historia, el más ganador, el más indiscutible, y lo criticabas con una crudeza, que decían: “No puede jugar más en la selección, este no es argentino, que se vaya a jugar a España”. Deberías bajar un poquito y ser un poquito más humilde a la hora de hablar de fútbol, porque tanto no sabés. </p><p><i><b>- Estamos un poco en esa moda de “se dice lo que se dice y pasa de largo”, ¿cómo te llevás con eso? Porque vos sos también de la otra época</b></i></p><p>-Hoy todo es más efímero, más fugaz. Es como que la gente se olvida quién dice qué. Hay tanta información, tanta comunicación, que la gente se olvida un poco. Me parece comprensible también. No es que me moleste ni me pongo en policía. Cada uno que opine lo que quiera.</p><p><i><b>-Hablame un poco de dos productos que vos creaste, El Aguante y Paso a Paso, que están tan metidos en la argentinidad</b></i></p><p>-Una cosa que me pasa últimamente es que me quedo con los nombres, con el simbolismo, con la simbología de los nombres. <b>A mí todo lo que tiene que ver con el tema de las palabras me atraviesa, porque yo ejercité durante diez años el psicoanálisis como disciplina, la única disciplina importante que creo que tuve en mi vida y que me cambió mucho la mirada. La forma de ver, de pensar y de sentir, inclusive. </b>Y bueno, la simbología de las palabras. <i>El Aguante</i> es como lo que tuve que hacer, es curtirla, bancarla. Y el <i>paso a paso</i> es como ir de a poquito. Siento que fui creciendo muy de a poco. Yo siento que podés envejecer o crecer. Y con cincuenta y tres años me siento mejor que cuando tenía veinte o treinta. Literal, de verdad, no de la boca para afuera. Lo siento en cuerpo y alma y para mí esos dos programas fueron muy importantes, porque primero que me cambiaron mi modo de vivir, y segundo, porque siento que con <i>El Aguante</i> mostramos algo que nadie mostraba, que era cómo el hincha también juega en Argentina y es determinante. Me acuerdo que una vez un amigo dijo que lo estaba viendo y cuando lo vio dijo:<b> “¿Cómo no se me ocurrió?”. </b>Porque claro, era algo que estaba ahí. Nosotros queríamos hacer un programa con amigos, como Pablo González, nos gustaba mucho la música, la música y el fútbol, el rock, y empezamos a ver que teníamos muchas secciones que no sabíamos todas las canciones, íbamos a todas las canchas, nos gustaba ir. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/J672GUOQJ5GULGR6NBY2544NLI.jpg?auth=1791de38ac85f2df54eb6ce2daeaccb1042da75ea4e34bed90d563af4fb7ea8d&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Martín Souto es el mentor de dos programas emblemáticos: El Aguante y Paso a paso" height="1081" width="1920"/><p><i><b>-Lograron que hinchas de un equipo sepan las canciones de otros y las canten con alegría..</b></i></p><p>- Me acuerdo que un productor amigo me contó que en el viaje de egresados de él en Bariloche estaba sonando <i>Suavemente</i>, de Elvis Crespo, y era una canción de la hinchada de Cambaceres. Me contó que todo el boliche la sabía y se puso a cantar la canción de Cambaceres... <b>Mi amor por </b><i><b>El Aguante</b></i><b> es también porque se acercaron ellos a mí, Diego (Maradona) y Leo (Messi). Maradona me habló a mí por </b><i><b>El Aguante</b></i><b> cuando viajé a Cuba en el 2000, en el mismo avión que él, de casualidad.</b></p><p><i><b>-¿Cómo fue eso?</b></i></p><p>-Yo me iba de vacaciones el año 2000 a Cuba y estaba ahí mi ex suegra, planchando una camisa en mi departamento y veo en la televisión que dicen: “Mañana, 18 de enero, cero cuarenta y cinco, Diego Armando Maradona parte rumbo a Cuba”. Era mi vuelo. Me acuerdo que estaba Germán Paoloski de notero. Llego y me dice: “¿Cómo conseguiste?”. Le digo: “No, boludo, me voy de vacaciones”. Una suerte insólita. Subo al avión, estaba Diego. Me viene y dice: <b>“¿Qué hacés Aguante acá?”. Digo: “Me voy con vos, Die”, y no sé qué, “No, me voy de vacaciones”.</b></p><p><i><b>-¿Y cuándo te dice eso, ya sabías, o intuías que veía El Aguante o que sabía de qué se trataba? </b></i></p><p>-Es que él me dijo: “¿Qué hacés Aguante acá?”. Fue una experiencia hermosa. Cubana de Aviación no tiene primera, pero Diego iba en el asiento uno. Todos igual en el avión. Y yo estaba al fondo. Me senté. En un momento dije: “Bueno, voy a ver a Diego”. Y cuando lo voy a ver a Diego, estaba acostado en los tres asientos, porque viajaron él, Claudia y Guillermo Coppola, nada más. Diego estaba tirado en los tres asientos y dije: “Bueno, está durmiendo”. No lo quise molestar, te imaginás. Me di vuelta y dije: “Bueno, no me toca”. Y me quedé sentado y me puse como para dormir. <b>Y siento un loco que viene cantando una canción de Vélez, que estaba en ese momento primera en el ranking del</b><i><b> </b></i><b>Aguante. No me acuerdo ni cuál era. Y todo el avión mirándolo. Y Diego, que eso habla también de la humildad de Diego, vino él solo, porque quería hablar con el de </b><i><b>El Aguante</b></i><b>. Y Diego estaba sedado, estaba empastillado, medicado, porque había tenido el episodio de Punta del Este. Y viene, se sienta Diego, se pone así en cuclillas y se me pone a hablar de </b><i><b>El Aguante</b></i><b>. Yo no lo podía creer, Juan. Diego para mí es lo más... Mi objetivo de vida es ser el uno por ciento de Maradona, ¿entendés? Fue mi ídolo de toda la vida, lo amo. Para mí es el ser humano más hermoso de la historia. Y que Diego viniera y me diga: “Averiguá dónde voy a estar”. Ni él sabía dónde iba (risas). Al final va a la famosa Las Praderas. “Averiguá dónde voy a estar y venite a verme”</b>. Y eso hice. Y estuve el día que se tiñó de naranja. Comí con Claudia, don Diego, doña Tota, Guillermo. Estaba el Negro Luengo, el famoso fotógrafo de Gente, que estaba con él...</p><p><i><b>-Una hermosa historia</b></i></p><p>-Una cosa insólita, vi cosas... Diego se acababa de teñir de naranja el pelo y se metió rápido en la habitación, tenía un gorrito piluso. Y yo vi como Doña Tota le dice a Guillermo: <b>“Coppola ¿se tiñó? Porque si se tiñó, me voy” (risas).</b> Te lo juro, Juan. Yo ahí tipo: “Uy, no”. Y Guillermo, grande, le dice: <b>“No sé, Totita, pregúntele a Diego”</b>. Y se va, haciéndose el boludo. Y todos sentados a la mesa, nos hacen pasar al comedor y Diego, que no venía. Después viene Diego con el gorrito piluso y queda en frente de doña Tota, sentado. Yo estaba al lado de Claudia, creo, y Diego ahí. Y Diego agarra, los mira así, desafiante, ¿viste? ¡Pa! Y se saca el piluso. Y don Diego hace así (el gesto de taparse la cara con las manos). Y Diego se levanta y la agarra a Tota y le da besos, la abraza. Y ya está. </p><p><i><b>-¿Y la de Leo Messi cómo fue?</b></i></p><p>-Yo siempre hablé maravillas de Leo. Cuando apareció en el Mundial Sub 20 de 2005, dije que después de Maradona era el mejor futbolista que yo había visto. Estuvieron Caniggia, Batistuta, Verón, Ortega, Riquelme, Saviola, Aimar... pero dije: <b>“Después de Diego, el mejor que vi de los que salieron es este pibito de dieciocho años”</b>. Lo dije en el momento, porque me volví loco, no podía creer las cosas que hacía. Y bueno, lo empecé a bancar ahí y ellos miran todo, la familia, saben. Y Pablo González pegó muy buena onda también cuando era chico Leo. Después yo tengo un amigo que vive en Barcelona, que tenía buena onda con Leo, y en el Mundial 2010 hablamos y Leo me prometió la camiseta del partido con Grecia, el día que hace el gol Palermo. No me la pudo dar porque no me dejaron llegar hasta donde estaba, pero empezamos a generar ese vínculo y en 2011, en la Copa América de Argentina, el partido con Costa Rica, yo voy al campo de juego, me mando por la manga y Leo me da la camiseta. <b>Me ve y me dice: “Acá está la que te debía”. Me la da y yo le digo: “Gracias, Leo”. Y él me dice: “No, gracias a vos”. ¿Cómo gracias a vos? Claro, porque yo lo había bancado mucho en algunos momentos más malos, y él lo sabía. </b>Y bueno, después en 2013 yo viajé a hacer una nota conjunta con algunos colegas y compañeros y amigos a Barcelona y ahí lo esperé en la puerta. Y Leo, cuando me ve, me da un abrazo...<b> “¿Por qué me da este abrazo?”, me dije. Hacemos la nota y cuando terminamos me dice: “¿Qué hacés vos, te vas?”. “Sí, me voy”, le digo. Era una nota en viaje rápido. “Sí, me voy a la noche”. “Quedate”, me dice. El </b><i><b>Cholo </b></i><b>Sottile, amigo, abrió los ojos así (hace el gesto con las manos). Llamé al jefe de producción, le digo: “Che, me quedo”. Entonces le digo a Leo: “Pero te tengo que hacer una nota”. “Sí, boludo”, me dice.</b> Y fuimos a comer esa noche con mi amigo. Hablamos de todo. Un nivel de confianza que yo no entendía. Y claro, después de eso aparece un video en redes, en <i>YouTube</i>, donde Leo está en el 99, en el viaje de egresados de séptimo grado, con doce años, todavía viviendo acá. Y uno de los coordinadores le dice algo de si juega al fútbol, Leo mira la cámara, Messi, y dice: <b>“Aguante la Lepra y aguante </b><i><b>El Aguante</b></i><b>”</b>. Era muy común decir aguante el equipo y aguante <i>El Aguante</i>. Ahí me di cuenta que el <i>Enano</i> me miraba en Rosario en televisión, ¿entendés? Digo: <b>“Bueno, me tocó, me tocó”</b>, qué sé yo, me iluminó el universo. </p><p><i><b>-¿Te sentís reconocido? ¿Te sentís bien con los colegas, con la gente?</b></i></p><p>-Sí, súper bien. Siempre he sentido que los productos que hice tuvieron buena aceptación en su momento y que tenían, digamos, como buena leche. Después, a partir de haber dicho públicamente que soy hincha de Boca se genera un hateo medio inevitable. Pero en la calle, en lo cotidiano, en los lugares, jamás tuve un problema. Y yo me expongo públicamente, salgo, me gusta salir de noche. No vivo en un barrio cerrado, nunca en mi vida. Yo estoy siempre en la calle. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PMK3YGTE6FH6VNCEJHINFULSIU.jpg?auth=66286e9bcb3b60e29a33e27d53c85a487185bb4d65f38e943e737892b2a81a6f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Martín Souto fue un férreo defensor de Lionel Messi desde el principio" height="1080" width="1920"/><p><i><b>-Está bueno este mensaje, porque muchos colegas no se animan a decir de qué cuadro son hinchas. Sí a lo mejor en las redes es distinto, ¿no?</b></i></p><p>-Sí, en redes sí. Aparte se genera como una sensación de que la gente cree que a partir de que lo decís, cambiás el pensamiento. Y no, yo no cambié mi pensamiento. Mi mirada siempre fue la misma. Yo siempre digo que mi viejo me enseñó de alguna manera, o me indujo, entre comillas, sin proponérselo, a ser periodista deportivo. O de fútbol. Yo no me considero periodista deportivo, sí de fútbol, porque por empezar el deporte no me enloquece. Me vuelve loco el fútbol como hecho cultural, por todo lo que significa. Pero mi viejo, yo iba a la cancha con él, y si perdía Boca no me decía: “Eh, nos robaron, eh, el árbitro”. No, me decía: “No, lo que pasa es que le ganaron la espalda al cuatro y no sé qué, y el mediocampo, etcétera”. Argumentos. Y yo no soy un fanático enceguecido. Sí, todos somos hinchas, pero tampoco soy un estúpido. </p><p><i><b>-Tenés dos hijos grandes que te aman, hablás de tu viejo, de tu vieja...lo familiar para tu carrera, ¿qué fue?</b></i></p><p>-Soy raro con el tema familiar, porque soy familiero, pero yo nunca soñé con tener una familia, tipo esa gente que sueña con tener hijos y llevarlos acá, allá. No, no, la aparición de mis hijos en mi vida fue como más loca. Fue una cosa así. <b>Con la madre de mis hijos, con quien ahora me llevo maravillosamente bien, como familia, decimos bestialmente que nosotros nos cruzamos, como la cruza, como dos animales, fue una cosa de ¡fuuum! Y aparecieron mis dos hijos y bueno, hicimos lo que pudimos</b>. Me costó en su momento, pero la verdad es que después se terminó transformando en algo muy bello. Y me llevo muy bien con ellos. Y creo que lo que me pasó también fue que a partir del psicoanálisis invertí la carga. Eso fue algo que valoro mucho de mi ex psicoanalista, que me observó algo donde yo era muy fluido y muy genuino en el trabajo, por ejemplo, y más careta en la vida cotidiana, en lo familiar, donde no era verdadero, donde no me expresaba... Y cuando empecé a dar vuelta eso, una de las primeras cosas que hice fue separarme de la mamá de mis hijos, porque bueno, todo bien, pero no era lo que yo deseaba ni ella tampoco. Y empecé a ser muy genuino y verdadero en los vínculos emocionales, con mis amigos, con mi familia, con mis hijos. Mostrarse tal cual uno es, expresarse amorosa y verdaderamente. Y eso reconvirtió mis vínculos de una manera muy linda. Uno intenta expresarse verdaderamente lo más que puede y es sanador, pero sanador en lo real. Yo lo cuento siempre como experiencia de vida, porque no me interesa dar consejos, pero sí contar.<b> Yo en 2010 me hice un chequeo general y me salió un tumor (se toca el cuello), benigno por suerte. Mi vieja me dijo: “No te hagas la biopsia, porque eso a veces desparrama”. Y yo confié en mi mamá, en el amor de mi vieja. Y por suerte no me lo hice, me lo extirparon. Tendría que haber tenido problemas en la voz, tendría que haber tenido problemas de subir de peso o bajar, porque es la tiroides. Fui una vez al endocrinólogo cuando me dijo: “Subiste de peso, bajaste”. No, no fui nunca más. Yo soy bastante anti medicina tradicional. Me corrí de eso, ¿pero qué pasó? Empecé a hablar. Había tenido bolitas de grasa que me salían y no sé qué. El cuerpo hablaba por mí. Empecé a expresarme en psicoanálisis, empecé a decir todas mis verdades y a partir de que yo empecé a decir la verdad, no me enfermé nunca más. </b></p><p><i><b>-Más allá del psicoanálisis, ¿a quién le dijiste verdades también? </b></i></p><p>-A todos, al que tenga ganas de escucharlas. Depende del nivel también de amplitud emocional y mental que tenga esa persona. Si yo veo que esa persona me quiere y no me juzga, yo le cuento todas mis verdades, inclusive algunas que tienen que ver con la intimidad donde uno muchas veces es reservado. En los vínculos reales yo cuento todas mis verdades. </p><p><i><b>-Contame un poco sobre el Mundo Souto</b></i></p><p>-Entiendo que yo soy un bicho televisivo, porque la verdad que arranqué siendo asistente de producción, también fui productor. Yo cuando propuse <i>El Aguante </i>era uno de los productores más importantes del canal (TyC Sports). Era el productor de Mariano Closs, de Alejandro Fabbri, de Gonzalo Bonadeo. Tenía tres o cuatro de los programas más importantes del canal. Y cuando le propuse a José Damato, que es una gloria de la televisión deportiva, era el productor general de Fútbol de Primera, cuando le propuse a José hacer <i>El Aguante</i>, me dijo: <b>“Bueno, ¿y quién lo conduce?“. ”Yo", le dije. Y el tipo me dice: “¿Cómo vos?“. Y a partir de ahí me cambió todo. </b>Siempre fui, como dicen los yanquis, un self made man, que te tenés que hacer solo. <i>Paso a paso</i> fue un programa que propuse yo, no es que me vinieron a buscar. Y también me di cuenta que, pese a ser bicho televisivo, el mundo va hacia lo digital. Y claramente hay que ir hacia eso y me dieron ganas de empezar a contar otras cosas también. Siento que en <i>Mundo Souto</i> voy a poder expresarme más allá del cuatro, tres, tres y más allá de qué dijo Úbeda en la conferencia de prensa o si Gallardo se tenía que ir o no de River. También tengo ganas de contar cosas por fuera del mundo del fútbol. Me gustan otras cosas, que tienen que ver con la música, con la política, con la cultura, con el mundo del pensamiento, con el psicoanálisis, con la filosofía. Me gusta, me gusta mucho. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZFEFO7JEZRBDJEWCUMXCTQGVTA.png?auth=25ed325638cded4d03c0dcad7042ed432102a497d848ff254505fe38fe53a73f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Antes de tener relaciones con alguien, le pido estudios clínicos”: Gladys La Bomba Tucumana habló de sus exigencias en el amor, la vigencia de La pollera amarilla y los contratos que la dejaron sin dinero]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/23/antes-de-tener-relaciones-con-alguien-le-pido-estudios-clinicos-gladys-la-bomba-tucumana-hablo-de-sus-exigencias-en-el-amor-la-vigencia-de-la-pollera-amarilla-y-los-contratos-que-la-dejaron-sin-dinero/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/23/antes-de-tener-relaciones-con-alguien-le-pido-estudios-clinicos-gladys-la-bomba-tucumana-hablo-de-sus-exigencias-en-el-amor-la-vigencia-de-la-pollera-amarilla-y-los-contratos-que-la-dejaron-sin-dinero/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la cantante repasó sus más de cuatro décadas de trayectoria y reveló las dificultades económicas que atravesó pese a la enorme popularidad de sus canciones. Además, destacó el acompañamiento de su hijo en los momentos más difíciles y contó cuáles son los requisitos que considera indispensables para volver a construir un vínculo afectivo ]]></description><pubDate>Tue, 23 Jun 2026 05:22:29 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Siempre estoy trabajando, haciendo shows y todavía se factura con <i><b>La pollera amarilla</b></i>. Es un hit que hoy siguen cantando hasta en la cancha”, reconoció <b>Gladys La Bomba Tucumana</b> en <b>Desencriptados</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al referirse a la vigencia de la canción que marcó su carrera y al impacto que continúa teniendo en su vida profesional.</p><p>Su nombre real es <b>Gladys Nelly del Carmen Jiménez</b> y es una de las figuras más emblemáticas de la música tropical argentina. Nacida en <b>San Miguel de Tucumán</b>, inició su carrera profesional en la década de 1980 y se convirtió en una de las pioneras femeninas del género.</p><p>A lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria, lanzó más de 20 discos, obtuvo múltiples certificaciones de Oro y Platino, recibió reconocimientos como el Diploma al Mérito de la Fundación Konex y se consolidó como una de las artistas más influyentes de la escena tropical. Además de su carrera musical, participó en televisión, teatro y diversos emprendimientos, manteniéndose vigente en el mundo del espectáculo argentino hasta la actualidad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XARSOMJUUZF4VESYPS2RPB3XGM.jpg?auth=e4aecd4b2f7b784978fd9cb0566c570830ef13dcb1f0883a483f37a393d56fde&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Gladys La Bomba Tucumana: “Hacíamos bolsas de guita y a mí me pagaban unas monedas”. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Seguís cantando </b><i><b>La pollera amarilla</b></i><b>? </b></p><p>—Sí, abro y cierro. Por ahí me piden un bis, así que va siempre. Esa es la parte que la gente espera de alguna manera. Porque tengo muchos temas, no solo <i>La pollera amarilla. </i>La gente a la que le gusta mi música saben cuál es mi historial a nivel discográfico. A veces hay gente mala y dice: “Es el único tema que tiene”. Y ya aburren con eso, me tienen podrida. Para todos los que digan que es el único tema que tengo, la carrera que tengo es increíble y estoy muy agradecida de <i>La pollera amarilla. </i><b>Es un orgullo para mí, imaginate que lo cantan hasta en la cancha. </b>¿Qué artista no sueña con eso? </p><p><b>—¿Tu ingreso central siempre fueron los shows o ganabas buen dinero con la venta de discos? </b></p><p>—No. <b>Con la venta de discos yo nunca gané dinero.</b> Y no sé si algún artista gana. Pasa que en mi época yo firmé un contrato, que le pasó a muchos artistas de la movida tropical, medio extraños. Yo nunca gané dinero con regalías de discos y soy muy vendedora de discos, cuando existía el disco físico. Porque ahora viste que es todo digital, por redes. Pero yo vendía muchos discos. De hecho, tengo montones. La compañía se hacía cargo de las ventas, pero era para ellos la regalía. No le daban nada al artista. O sea, mi único ingreso real es que me suba al escenario y cante. De otra forma, no. Eran unos contratos que creo que se llaman leoninos. </p><p><b>—¿Es verdad que vos tenés un récord de 15 shows en una noche? </b></p><p>—¡Sí! Inolvidable, la verdad. En una noche, ese día específico, fui la persona que más trabajó. Pero esa era la cantidad de shows que hacía: 13, 14 o 15. Así era. Laburaba muchísimo. Pero desgraciadamente también en esa época yo no era la dueña de mí. <b>Tenía un representante y yo ganaba un sueldo.</b> Me pagaban por show una plata específica, simbólica y chau. <b>Me acuerdo que hacíamos las bolsas de guita, las bolsas de residuos negras llenas todos los bailes.</b> Hacíamos, ponele 10, 12 o 15 bailes. Y eran bolsas y bolsas. Después <b>a mí me pagaban unas monedas</b> y yo me volvía feliz a Tucumán porque para mí era un montón de plata en esa época. Pero en realidad era muchísimo más plata la que me correspondía. <b>Hay mucha gente que ganó mucha plata conmigo. </b></p><p><b>—¿Y hace cuántos años lograste independizarte y poder ganar todo para vos? A ser tu propia PyME. </b></p><p>—Siempre lo digo en broma: yo tendría que estar rascándome en mi casa, divina. Pero tengo que seguir trabajando. Desde el año más o menos 97 o 98, pude ser mi propia representante y ser yo dueña de mi propia empresa. Ahí pude tener un techo propio y tener mis cosas. Imaginate si yo hubiese manejado desde el principio…</p><p><b>—¿Pero te hiciste millonaria? </b></p><p>—No, nunca. Ojalá. ¡Dios te oiga! Pero no pierdo las esperanzas de que pueda surgir y puedan venir cosas buenas. Nunca hay que perder la esperanza, la fe de que pueda pasar y de estar bien para poder hacer cosa por las personas a las que amo. Me encantaría poder ayudar. Incluso hace poco puse un negocio, invertí en el país, sacrifiqué mis ahorros y la verdad que cuesta sostenerlos con la situación del país...</p><p><b>—¿Qué pusiste? </b></p><p>—Un local de empanadas artesanales, hechas a mano, no industriales. Acá en Buenos Aires, en Recoleta. </p><p><b>—¿Y cómo va? </b></p><p>—Va bien, pero cuesta. Es impuesto de acá, impuesto de allá, empleados... Uno tiene todo en regla y se paga un montón de impuestos. Pero ahí va. Vender, vendemos. Es un sueño que yo tenía de traer las empanadas nuestras a Buenos Aires. Ahora vivo hace seis años acá. Pero cuando venía y probaba las empanadas de acá decía: “¡Uy! Qué fea. Como me gustaría que los porteños conozcan las empanadas de acá”. Y era un sueño que nunca podía hacer realidad y mi pareja, <b>Luciano (Ojeda)</b>, que <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2025/05/24/murio-a-los-38-anos-luciano-ojeda-el-novio-de-gladys-la-bomba-tucumana/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjwuuPRBhAnEiwA2Ji8eujdi3S0cw-KPKjhKbNSKLD-jIOanRxzkQx8N9KHugKFr3HACgt-0RoC6-wQAvD_BwE" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/teleshow/2025/05/24/murio-a-los-38-anos-luciano-ojeda-el-novio-de-gladys-la-bomba-tucumana/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjwuuPRBhAnEiwA2Ji8eujdi3S0cw-KPKjhKbNSKLD-jIOanRxzkQx8N9KHugKFr3HACgt-0RoC6-wQAvD_BwE"><b>falleció hace muy poquito</b></a> y fue mi gran amor, él me ayudó a hacer realidad ese sueño de tener el local.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JXLADAGRTBGCHKN3IECEOBY4W4.jpg?auth=0affbfb41f2f31a7a6fe7ac1d6dfcd5224ee95c65d2616688f2757750ac76091&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“No me hice millonaria, pero no pierdo las esperanzas”, afirmó la cantante. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><h2>El amor inesperado y la despedida: la historia de Gladys y Luciano</h2><p><b>—Tu historia de amor con Luciano es linda. ¿Vos qué edad tenías cuando lo conociste? </b></p><p>—Yo tenía 57 años.</p><p><b>—¿Y él? </b></p><p>—Estaba próximo a cumplir… 35 (risas). </p><p><b>—¿Es verdad que te gusta el colágeno? (risas).</b></p><p>—Es como un mito que hay de mí, que dicen: “Che, a la Bomba le gustan los pendej*s” ¡No! Te juro que no (risas). Le llevaba 20 años...</p><p><b>—No te dan las matemáticas. </b></p><p>—No, es que él no era un pendej*. Él era un hombre, un hombre adulto... Había una diferencia, pero ¿sabés qué? Yo nunca me daba cuenta. Y él tampoco, te juro. Él era un hombre maravilloso. </p><p><b>—Pero escuchame, de los 57 años para atrás, con todos los que saliste, ¿un día se enteraron que no fueron ningún amor de tu vida? ¿Ni siquiera el padre de tu hijo? </b></p><p>—No, el, el papá de mi hijo fue algo diferente. Yo con él me casé. La ilusión de salir vestida de blanco. Yo pienso que me gustaba tanto que tenía un deslumbramiento y como un amor, pero así de esos que después se pasan. Cuando te hacés grande, te das cuenta. Yo agradezco a Dios que lo conocí a <b>Ariel</b>, que lo quise un montón y que yo pensaba que estaba enamorada. Pero después, cuando pasa el tiempo, miro y digo: “No, amor es esto que yo me pasó ahora”.</p><p><b>—Quizás era un amor diferente...</b></p><p>—Un amor diferente, sí. </p><p><b>—A los 57 años dijiste: “Me enamoré y no esperaba esto en mi vida”. Pero quizá de Ariel estuviste re enamorada también. </b></p><p>—Sí estuve, obvio, estuve enamorada. Me casé con él, sino no me hubiese casado. Me casé. Fue hermosa toda mi vida con él. Aparte, fui mamá de mi único hijo, que amo con el alma. Y él también es único hijo de su papá. Aparte un bombón, una persona hermosa, pero es un amor diferente.</p><p><b>—¿Ariel te recriminó cuando vos contaste esto en el medio? </b></p><p>—No, nunca. Ariel está casado, divino, hace mucho. Yo estoy divorciada hace muchos años de él.</p><p><b>—No, pero quizá te decía: “Gladys…“. </b></p><p>—“Desgraciada, me has cag*do, te casaste conmigo, hija de mil, y no me querías” (risas). No, no pasó. Nunca me reclamó nada. Nadie apareció a reclamarme nada. Así que todo bien. Yo tranquila, porque soy feliz pudiendo contar esta historia y decir la verdad de lo que yo siento.</p><p><b>—Con tu hijo tenés un amor muy fuerte también, como un Edipo...</b></p><p>—No sé si Edipo. Edipo no... <b>Santiago</b> es un chico muy independiente, jamás fue dependiente de mí. Todo lo opuesto a lo que la gente fantasea. Fantasea que estamos todo el día juntos y que yo le digo: “Andá para allá” y que mi hijo va. “Bueno, mamita”. No, nada que ver. Es una fantasía de la gente eso.</p><p><b>—¿Vos cómo sos como suegra cuando te traía candidatas? </b></p><p>—Yo soy divina. Sino vayan y pregunten. Yo soy un amor. Con quien mi hijo elija, está todo bien para mí. Nos tenemos mucho respeto, que es lo más importante. Él sabe que soy su mamá, no su amiga. Aunque tenemos una relación también hermosa. <b>Me acompañó mucho en este último tiempo con la pérdida de mi amor</b>. Me puso su hombro, su pecho para que yo llorara, que siempre las mamás somos las que hacemos eso. En este caso fue mi hijo el que me estuvo sosteniendo todo este tiempo. De hecho, se quedó prácticamente a vivir en Buenos Aires. No vive conmigo, pero se quedó acá porque yo me quedé sola. </p><p><b>—¿Qué pasó cuando se enteró que salías con Luciano y que era más joven? ¿Qué te dijo?</b></p><p>—No, nada. Porque él también es feliz si yo estoy bien. Y él sabía que yo era muy feliz. Lo quería mucho a Luciano. <b>Él también lloró mucho la pérdida de Luciano.</b> Eran muy amigos y se querían un montón. Éramos familia los tres, ¿entendés? Entonces Fue un golpe muy duro para mi hijo también.</p><p><b>—Luciano cuando tuvo el diagnóstico de su enfermedad, ¿se quiso alejar para que vos no sufras y no lo veas así? </b></p><p>—Sí. <b>Literalmente me dejó y yo hice de todo para estar con él.</b> Por eso entiendo que él era mi gran amor. Porque nunca me lo hubiera imaginado. Yo tengo esa cosa que algunas mujeres, tal vez de mi época, tenemos del orgullo de una dama. Pero yo hice de todo. Fui a buscarlo a donde vivía él, que ni me acordaba donde vivía la madre, porque vivíamos juntos, el ya no tenía departamento. Y se fue a la casa de su mamá. Un día yo estaba de gira en Tucumán y decidió irse porque empezaba quimio y no quería... porque él amaba que yo fuera feliz, que sonriera y cantara. Amaba lo que yo hacía. <b>Él sabía que iba a morir en algún momento y que yo iba a quedar devastada.</b> Y tenía razón. No quería que me pasara eso, todo lo que ahora me está pasando, que yo iba a estar quebrada, que cada vez que lo nombre me iba a poner mal porque no sé cómo se explica el amor que nos unió, el amor tan leal, fiel, tan honesto, sin dobles intenciones. <b>Me sentí muy amada. </b>Los dos decíamos que nos conocíamos de antes. Luciano era muy maduro, no era un chico de su edad. Él siempre me decía: “Mamita, yo nací viejo”. Era licenciado en higiene y seguridad en el trabajo. </p><p><b>—¿Qué sentís que vino a enseñarte este amor?</b></p><p>—<b>Él me enseñó a amar, a sentirme amada, a sentir que era valiosa</b>, a que si compartís algo con amor, aunque sea lo último que tengas, aunque sea un vaso de agua y lo das con amor, es lo más lindo que a vos te puede pasar, no al otro. Al otro quizás le haces mucho bien, pero a vos te hace más bien. Nosotros éramos felices llevando una caña de pescar a la orilla de cualquier río, en cualquier lugar. Él armaba su carpa y amaba todo eso. Amaba todo lo que yo amaba y que nunca pude vivirlo con otro, ¿me entendés? Lo viví con él por primera vez en mi vida y yo soy re católica. No me enojo nunca con Dios, pero a veces con la vida sí y digo: “¿Por qué? <b>Yo me merecía este amor. </b>¿Por qué tuvo que pasar esto en esta etapa de mi vida donde por primera vez soy inmensamente feliz con alguien?” Es tan tremendo... Era muy joven y sufrió un montón. Yo estuve llorando durante cuatro meses, pidiéndole por favor que me dejara acompañarlo. Fui a buscarlo a su casa. Me echaron de su casa, me desconocieron. Su familia me sacó cagand*. Pero porque él se ve que les dijo: “Si llega a venir algún día, quiero que ella se aleje, quiero que se olvide de mí, que vaya sanando, porque yo en algún momento me voy a morir”. Porque él era recontraculto, ¿viste? Un chico estudioso. <b>Y él sabía cuál era el final. Yo alucinaba, soñaba y tenía la esperanza de que mi amor iba a estar bien, que se iba a curar.</b> Yo nunca pensaba se iba a morir. Yo pensaba ya va a salir de la quimio y le va a crecer el pelito de vuelta y va a estar bien. Y vamos a hacer todas las cosas que queremos. Porque él era re hacendoso, le gustaba la casa, le gustaba cocinar...</p><p><b>—¿Y cuándo te cayó la ficha?</b></p><p>—Él murió el 24 de mayo del año pasado y, el 10, yo lo tenía que llevar a que haga diálisis, porque con la quimio se le rompieron sus riñones. Entonces, empezó a hacer diálisis, todo era un desastre. Y ahí lo empecé a ver cómo empezó su cuerpo a cambiar. Después me di cuenta. Yo en el mientras tanto no, porque lo amaba tanto que yo lo veía con los ojos del amor. Pero por ahí publicaba una foto y me decían: “Pobrecito, mirá cómo está”. Después que él murió, veo las cosas y me quiero morir. Digo: “Así estaba mi amor y yo nunca jamás me di cuenta”. A los cinco días lo llevé y lo interné, que ahí ya estaba asustada y lo llamé a mi hijo. Mi hijo viajó de Córdoba porque yo le dije: “Mi amor, me parece que Luciano está mal. Tengo miedo. Vení, por favor”. Y bueno, ahí vino mi hijo y vino la familia de él y ya mi amorcito estuvo re consciente hasta el último día pidiéndome perdón por todo, porque había luchado, pero no podía más. Me decía: “Mi amor tenés que seguir adelante. Mamita, te amo. Gracias por haberme hecho conocer el amor. Gracias por tu lealtad, por tu fidelidad, por tu amor”. Y pidiéndome perdón porque me iba a dejar. Y yo llevé un cura e hicimos bendecir los anillos. Él estaba consciente y ahí <b>me pidió que sea su esposa para eternamente y yo acepté. </b>A los dos días se fue mi amor, se durmió y se fue. Tenía 38 años.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T66TADMGMVDTNHRZ4P66UPNC2Y.jpg?auth=ea58989f916d708cb0adc0e9e6ef0306d214a417a258e5824d1bc5b734b611a5&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Luciano me pidió que fuera su esposa para toda la eternidad”, confesó Gladys en diálogo con Rulo. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><h2>El amor después de los 60: exigencias, límites y humor para volver a empezar</h2><p><b>—Después de sanar y de recomponer tu vida, ¿estás abierta a conocer a alguien o no? Porque sos una mujer que me imagino que siempre estuviste con alguien.</b></p><p>—Estuve sola muchos años. Y no, por ahora la verdad que no. Soy grande ya, tengo 61 años. Entonces es como que digo: “Mmm ¿Pasará? ¿Pasará que alguien se vuelve a acercar a mí a querer conocerme y yo tendré ganas de eso?”</p><p><b>—Yo creo que sí. Sos una artista, viajás por todos lados, cantás, hacés shows, seguís estando vigente... </b></p><p>—Activa. </p><p><b>—Tenés buena onda. Te deben sobrar los candidatos. Solamente tenés que saber para dónde mirar, Gladys. </b></p><p>—Sí, puede ser.</p><p><b>—Quizá estás con los ojitos cerrados, pero cuando los abras vas a ver.</b></p><p>—Bueno, esperemos que pueda aparecer alguien que yo merezca y que me merezca. Porque soy buena gente, porque lo único que necesito es que me quieran, nada más. No busco más nada que eso. </p><p><b>—¿Son difícil de conquistar?</b></p><p>—Sí, olvidate. Toda mi vida, siempre. </p><p><b>—¿Primera cita? Vas a comer algo y…</b></p><p>—No. Primera cita jamás. Nunca. Desde que soy muy joven. Nunca en mi vida. Por ejemplo, tuve un montón de noviecitos cuando iba al secundario sin que pase nade, pero que estuve de novia en serio fue con el papá de mi hijo... Y no pasaba nada con él. Ya el chico me iba a dejar, me quería pegar una patada porque decía: “Yo tengo un millón de minas, todo bien con todas, y vos, que justo sos la chica que me gustás bien, en serio, para ponerme de novio, han pasado como cinco meses o seis meses y nada”.</p><p><b>—¿Lo hiciste esperar seis meses? </b></p><p>—Sí, cinco meses fácil. Vivía en Córdoba. Y después <b>no le quedó otra que proponerme matrimonio</b> (risas). A los ocho meses de estar de novios nos casamos y no le quedó otra, porque sino, no me iba a tocar (risas). En ese sentido soy así. No sé si será mi crianza, por mi edad, qué sé yo, mi generación, no lo sé, pero soy muy jodida con eso. <b>Nunca fui a acostarme con alguien que haya conocido en un boliche o en algún lugar. Mucho menos ir a una cita e irme después a dormir con alguien</b>. Jamás. Nunca en mi vida. Con Luciano, que de hecho yo estaba perdidamente enamorada desde que lo conocí y el chico me encantaba, tuvieron que pasar muchos meses... Yo lo conocí en enero y pasaron febrero, marzo, abril y mayo. En mayo o junio, por ahí, recién había pasado algo.</p><p><b>—Creo que todas las personas que vinieron acá, sos la única que me contestó esto. Me llama la atención.</b></p><p>—Y actualmente soy más. Aparte, si yo te llego a contar, te matas de la risa. Yo te cuento las cosas que yo he hecho con personas con las que tuve relaciones estables antes de tener relaciones y te morís. Análisis de esto, análisis de lo otro, de todo. Soy re jodida con eso. <b>Yo no me acuesto con cualquier persona. </b>Primero me tiene que encantar mal la persona todo: su aliento, su olor, sus dientes, su cara, todo. Perfumado, rico, limpio, impecable, inmaculado, porque yo soy así también. Soy muy cuidadosa de mi persona, de mis perfumes, de mis olores, de todo. Soy impecable con eso.</p><p><b>—¿Para vos una red flag es que el flaco tenga olor a chivo?</b></p><p>—Ni siquiera charlaría. Dos segundos charlo y ya me doy cuenta de todo. Tengo el olfato súper desarrollado. Me encanta todo eso de una persona. Me tiene que gustar todo eso, que cuando se ría yo le vea hasta la última muela impecable y todo divino, porque yo soy así. Cuando hablo con alguien yo ya sé si tiene rico aliento sino ni ahí me acerco. Todo eso, sumado a que después, cuando de verdad ya me gusta esa persona, y si decidimos que vamos a estar juntos, le digo: <b>“Yo te presento todas mis cosas, mis análisis, que yo estoy divina, sana, impecable de todo, y vos me presentás todas tus cosas, sano, impecable, divino, todo y ahí recién arranca”. </b></p><p><b>—Me encanta porque dice: “Bueno, tercera cita con Gladys, vamos al laboratorio. Venite en ayunas. ¿A qué hora te paso a buscar? (risas)</b> </p><p>—Sí, sí (risas). Soy muy jodida con eso. Puede ser que me encante, pero me dijo hola y si tiene un alientito medio raro, ya no me gusta. O sea que todas las personas con las que yo estuve olían bien, eran ricos, tenían sana su boca, sano su cuerpo, sano todo, divino como tiene que ser. Porque yo qué sé con quién... no sé nada de esa persona. Si recién me estoy conociendo con tres meses, no significa que lo conozca. Menos me iría a acostar, por más que use todas las medidas de seguridad con alguien que conozco en un boliche. ¡Ni loca! ¡No! Tendría que nacer otras millones de vidas...</p><p><b>—¿Cómo venís con el tema del olfato? ¿Vengo bien yo?</b></p><p>—Vos venís divino, pero igual me puedo acercar y sentirte, si querés. Y vos también me sentís a mí, a ver cómo vengo...</p><p><b>—A ver, plfateémonos. </b></p><p>—Qué bien olé. Me gusta. Pero ya está grande para mí. Así que no se preocupen… (risas).</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FLLUXTEJTNHVBJAF3IP42CBYP4.png?auth=8bb1f58971f9510482a072c8ad45e9f777bf6459a45705886322ff955210f354&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[La Bomba Tucumana con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Rodolfo D’Onofrio: “El proyecto técnico del gobierno es maravilloso, pero me cuesta ver cómo va a derramar en los que hoy no tienen”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/22/rodolfo-donofrio-el-proyecto-tecnico-del-gobierno-es-maravilloso-pero-me-cuesta-ver-como-va-a-derramar-en-los-que-hoy-no-tienen/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/22/rodolfo-donofrio-el-proyecto-tecnico-del-gobierno-es-maravilloso-pero-me-cuesta-ver-como-va-a-derramar-en-los-que-hoy-no-tienen/</guid><dc:creator><![CDATA[Fernando Marín]]></dc:creator><description><![CDATA[Infobae Studio presenta la segunda entrega de Proyecto 86, el ciclo de entrevistas semanales conducido por el productor Fernando Marín. En un mano a mano íntimo, honesto y cargado de anécdotas, el expresidente de River Plate, Rodolfo D’Onofrio, repasa sus cincuenta años de amistad con el conductor, analiza con mirada quirúrgica la gestión económica de Javier Milei, se planta frente al debate de las SAD en el fútbol y abre su corazón sobre el amor, la sexualidad y su presente junto a Zulemita Menem]]></description><pubDate>Mon, 22 Jun 2026 11:48:04 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En el segundo episodio de <a href="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/"><b>Proyecto 86</b></a> —el nuevo espacio audiovisual que se emite todos los lunes por el canal oficial de YouTube de Infobae—, su conductor <b>Fernando Marín recibe a un amigo de toda la vida: Rodolfo D’Onofrio.</b> Lo que comienza como el reencuentro de dos hombres formados en los códigos y la honestidad del barrio, se transforma rápidamente en una conversación punzante sobre los desafíos estructurales de la Argentina actual.</p><p>A lo largo de este ida y vuelta sin concesiones, el exdirigente deportivo comparte <b>su visión “antigrieta”</b>, destaca el coraje de la actual gestión presidencial en materia macroeconómica, pero advierte con preocupación sobre las urgencias de la clase media de cara al próximo año. </p><p>Además, la charla transita por carriles de absoluta complicidad cuando se aborda el debate sobre las <b>Sociedades Anónimas Deportivas en el fútbol</b> —donde ambos exponen matices sobre el futuro de los clubes—, para luego dar paso a un bloque de llamativa sinceridad, donde D’Onofrio reflexiona con naturalidad sobre el romance que vive con <b>Zulemita Menem</b>, la sexualidad pasados los setenta años y la intacta vocación de asumir desafíos públicos si la realidad del país lo demanda.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5XPTSX76QBBLTJCWF7NORYOONY.jpg?auth=1e2d36ec24db63c144399ec1152cbcbc0a02c08e2c7d0606397c797ba699324c&smart=true&width=5564&height=3845" alt="La charla transitó por carriles de absoluta complicidad cuando se abordó el debate sobre las Sociedades Anónimas Deportivas en el fútbol" height="3845" width="5564"/><p><b>Fernando Marín:</b> Nunca pensé estar frente a un amigo, y permitime que te diga hoy muy famoso o muy conocido, que hace cincuenta años mínimo que nos conocemos. Jugamos al fútbol en contra. Yo era mucho mayor que vos, pero me acuerdo... Después el mundo no quiso que intimáramos de jóvenes, ¿no es cierto? Yo te diría que recién hace doce años comenzamos a intimar y a tener confidencias de una manera muy especial. </p><p><b>Rodolfo D’Onofrio:</b> Me pasó exactamente lo mismo. Es decir, yo encontré en vos una persona cálida, aparte de inteligente, con la que pasaban los minutos o las horas charlando y era cada vez más agradable. Creo que los dos tenemos un defecto o una cualidad, que es ser sinceros. Decimos lo que pensamos, lo que sentimos, y eso hace que de alguna manera tengamos esa química.</p><p><b>FM:</b> Si hay algo en lo que seguro vamos a coincidir es en que <b>los dos tenemos barrio.</b> A mí no me gusta la palabra “calle”. Yo soy de un barrio, vos sos de otro. Y tenemos una cosa que nos hizo bien a los dos, seguramente: tuvimos padres exigentes, que nos marcaron un camino de honestidad, de honradez, de laburo. Eso marca mucho al hombre para que, cuando llegamos a esta edad nuestra, podamos congeniar. No sé si compartís.</p><p><b>RD:</b> El tema del barrio es tal cual. Lo de padre con carácter y personalidad, yo tenía mucha admiración por mi padre también. Y vos sabés que algo que a mí me hizo tener más barrio todavía fue cuando decidí ir al <b>Colegio Nacional de Buenos Aires.</b> Ahí yo tenía de compañeros a judíos, musulmanes, agnósticos, católicos... El padre de uno era verdulero, el otro vivía en Quintana y Parera. Había una mezcla muy grande y eso te permite no estar en una campana de cristal.</p><p><b>FM: </b>Yo creo que los dos tenemos esa característica de adaptarnos. Yo digo siempre: si nos invitan al Palacio de Buckingham —no sé si te habrán invitado o no, a mí a algún palacio me invitaron— uno pone los cubiertos como lo ponen los comensales de la mesa en el Palacio. Pero si hay que comer <b>un choripán en el tablón de Excursionistas, también lo comemos.</b></p><p><b>RD:</b> Mirá, eso me da pie para algo que siempre pensé como dirigente o responsable de un área: a mí dame lo que haga falta para una organización de acuerdo a lo grande que sea. Si tengo diez personas, dame diez que cuando estemos con la Reina de Inglaterra se comporten como si fueran lores, y cuando estemos con los cirujas o con los linyeras, sean un linyera más. Con esa gente me animo a hacer muchas cosas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PCMNFU7CABD3RAQLUEXYBSNZDU.jpg?auth=57ac48c69c37d1fb8524b8f2a0ba97012d141315a7c8ff08a0bf22a931e8896c&smart=true&width=6192&height=4128" alt=""Algo que a mí me hizo tener más barrio todavía fue cuando decidí ir al Colegio Nacional de Buenos Aires", cuenta Rodolfo D´Onofrio" height="4128" width="6192"/><p><b>FM:</b> Recordaba una situación en tu casa en Miami. Estábamos mirando el mar, solos los dos, tomando un café. Y yo te dije: <b>“Rodolfo, ¿por qué no sos presidente de la República?”.</b> Quizás eras el único que yo había visto hasta ahí que fuese antigrieta, un antipolítico en lo formal, un hombre que no se hizo adentro de un comité. Entonces yo dije: “Este es el hombre”. ¿Por qué no te animaste?</p><p><b>RD:</b> Siempre me ha pasado en la vida que cuando me han preguntado cosas frente al mar, o yo me pregunté a mí mismo qué decisión tomar, el mar me cobijó o me hizo reflexionar más aún. ¿Por qué? Porque el mar no tiene límite. Vos tenés un horizonte, pero sabés que todo eso sigue. En cambio, una montaña tiene un límite, te ubica, te pone ahí y te dice “acá no podés volar, tenés que quedarte, no tenés tanto movimiento”. Y ante tu pregunta, en ese momento, es algo que lo siento y lo vivo. Es el amor por el país, el amor por cambiar las cosas para nuestros hijos y nuestros nietos, para que vivan en un país vivible, que tenga futuro, donde no tengan miedo de decir lo que quieran decir y piensen lo que quieran. Por lo tanto, es algo por lo que uno tiene vocación. Yo siempre creo que a los que nos tocó liderar algo, tenemos que tener una cualidad: nos tiene que gustar ayudar. <b>Si a alguien le gusta ayudar, es muy probable que sea un gran líder.</b> El problema de animarse no es que yo no me anime... uno puede pensarlo, pero si no estás dentro de un partido político, no tenés lugar.</p><p><b>FM:</b> Y hoy, ¿cómo ves el panorama con el nuevo gobierno?</p><p><b>RD:</b> Creo que en la Argentina hoy estamos en una situación en la que lo que queremos es que a este gobierno le vaya bien, como a cualquier gobierno. Siempre se quiere eso, porque si le va bien al gobierno, nos va bien a todos. Con respecto a si le irá bien, bueno, siempre para eso hay que esperar un poquito a ver qué pasa. Yo creo que en lo que hace a la macroeconomía les está yendo bien. Me preocupa, y me encantaría poder tener <b>una charla con Toto Caputo</b> —a quien conozco, pero no lo quiero molestar— para que me diga cómo vamos a hacer, o por qué va a ocurrir que la clase media y media-baja va a encontrar en este proyecto la solución de cómo llega a fin de mes y de qué manera puede vivir. Porque el proyecto, bajo el punto de vista técnico, es maravilloso. Han hecho cosas que en Argentina no se venían haciendo. Hoy cualquier político... el otro día estaba escuchando a miembros de la oposición que han gobernado, donde nunca tuvieron equilibrio fiscal ni tuvieron nada de eso, y ahora ya adoptaron ese lenguaje; es algo muy importante lo que se ha logrado. El hecho de querer bajar la inflación, el hecho de tener seguridad, que no tengamos piqueteros que nos corten las calles y que no tengamos miedo de andar por la vía pública.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NCSADVKXBJBR5KCAGLBR7ROSRE.jpg?auth=d2b37188be635864c478ee3cf1415d510d62b010b012c99fc5e605df1888d29f&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Creo que en la Argentina hoy estamos en una situación en la que lo que queremos es que a este gobierno le vaya bien, como a cualquier gobierno", explica D´Onofrio en diálogo con Fernando Marín" height="1080" width="1920"/><p><b>FM:</b> ¿Eso lo harías vos si estuvieras hipotéticamente sentado en el sillón de Rivadavia? ¿Vos harías todo esto que me estás manifestando?</p><p><b>RD:</b> Yo estoy convencido de que era lo que había que hacer. Lo que ha hecho el Presidente es de una actitud y un coraje muy importante. Y yo creo que el país estaba como para hacerlo, porque hay momentos en los que tenés que ver cómo está la sociedad. Creo que es muy importante que eso se haya hecho y hay que proseguirlo, pero también hay que lograr que se derrame en la gente. Es verdad que vamos a tener minería, petróleo, energía, campo, muchas cosas. Me dicen que dentro de tres años vamos a tener tantos millones de dólares de exportación, y que dentro de cuarenta va a pasar esto y lo otro... Pero a mí lo que me preocupa es qué va a pasar el año que viene.</p><p><b>FM:</b> Por eso, la guita para el pan, la carne, el asado... al argentino medio le importa la micro, no la macro. Antes, llegando al 25 del mes se la bancaban, pero ahora capaz que no llegan al 15.</p><p><b>RD:</b> Bueno, por eso es que a mí lo que me preocupa es eso. Como veo tanta seguridad por parte del presidente del Banco Central, del ministro de Economía y del presidente de la República, me encantaría que estuviéramos —imaginémoslo— en una charla con ellos y tener la posibilidad de preguntarles: “Decime, ¿por qué creés que esto va a derramar y que quienes hoy no tienen van a poder llegar a fin de mes más cómodos y van a estar mejor?”. A mí me cuesta verlo, me cuesta entender cómo va a ocurrir. No digo que no vaya a pasar, simplemente digo: ¿por qué no me tranquilizan un poco más y <b>me cuentan cuál es la fórmula para que suceda?</b></p><p>Y perdón por el cambio de tema, pero quería preguntarte: <b>¿cómo anda Racing?</b> Yo te vi muy cerca en determinado momento de quienes hoy están gobernando Racing, y supuse que esa proximidad era por el amor que le tenés al club, por el cariño y por lo que le diste. Creo que eso es indiscutible. Lograr que Racing exista después de que alguien de la Justicia había dicho “Racing no existe más” fue tremendo. Aunque me ganaste la final del campeonato porque yo era el presidente de River, me alegré por todos los racinguistas en un año dificilísimo como el 2001. ¿Cómo va tu relación con la gente de Racing?</p><p><b>FM:</b> Racing para mí, como para vos River, es un sentimiento. Yo solo deseo que le vaya bien a las actuales autoridades, que puedan completar con lógica y con equilibrio su mandato. Vos decís que me viste muy cerca de esta gestión...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F6GTQO7CSBAADORA2KZKQFFETA.jpg?auth=e72f894dca8a9b391a5269df7d7e6d5a87221a6526169085a6be7dc14f4e691a&smart=true&width=5796&height=3936" alt=""Yo creo que cerrar un club es algo que tenemos que impedir siempre", sostiene D´Onofrio" height="3936" width="5796"/><p><b>RD:</b> Y te veía porque, aparte, en más de un lugar público te he visto y también sé por otros amigos que ustedes formaban todo un equipo.</p><p><b>FM:</b> Está bien, pero de repente, faltando diez días para asumir, <b>me dejaron de llamar.</b> Yo no lo tomé como una ofensa, porque siempre hay que acordarse en la vida de no ser rencoroso y ser un hacedor de las cosas buenas que uno hizo. Yo hacía veintipico de años que conocía a Milito. Un día él me contó que en un viaje en avión un tipo había hablado mal de mí, y Diego se paró y le dijo: “Antes de hablar mal de Marín, lavate la boca”. Y de repente se alejó, quizás porque le dijeron que políticamente no le convenía. No me lo dijo, pero yo le deseo igual lo mejor; los rencores hay que dejarlos afuera. Lo único que me extraña es ese ahínco que tiene contra las sociedades anónimas deportivas, porque él tiene una pequeña fortuna que se hizo a fuerza de voluntad en distintos clubes de Europa donde jugó, y hoy tiene una posición que para un exjugador es envidiable. Si vos tomás todos esos clubes en los que jugó, absolutamente todos eran sociedades deportivas privadas. ¿Entonces cómo hablás tan mal de las sociedades privadas? Yo soy hincha de las asociaciones civiles sin fines de lucro, o sea, el club. A tal punto que en el contrato que yo firmé en aquel momento por el gerenciamiento de diez años, el último punto decía que yo y todo el equipo debíamos reinstitucionalizar a Racing. Creo en las asociaciones civiles. Pero antes de cerrar un club, si la rueda está pinchada y se puede emparchar privatizando, yo privatizo. <b>Nunca cerraría un club. Este es mi pensamiento.</b></p><p><b>RD:</b> Es que yo creo que cerrar un club es algo que tenemos que impedir siempre. Está muy bien lo que decís, porque en la Argentina los clubes de fútbol han cumplido una función muy importante que va más allá del propio fútbol. El fútbol es la razón de la existencia de nuestros clubes, pero cumplen un rol social y deportivo fundamental en la comunidad. Si algo de eso se pierde y queda en el camino, creo que es algo que no podemos permitir. Después hay otro tema: a mí me preguntan muchas veces qué haría en River. Mirá, yo digo convencido que<b> el socio de River quiere ser una sociedad civil</b>, de eso no me cabe la menor duda, y ni se le cruza por la cabeza a nadie en River cambiar eso. ¿Por qué? Porque es como el Real Madrid, como el Barcelona o el Athletic de Bilbao; son sociedades civiles. Y por otro lado hay sociedades anónimas. Las dos cosas conviven.</p><p><b>FM:</b> Conviven.</p><p><b>RD:</b> Conviven. Yo creo que antes de cerrar un club, la decisión es de los socios. Yo no les puedo prohibir, porque yo crea que es mejor una sociedad civil sin fines de lucro, que ellos puedan transformarla en una sociedad anónima para lograr la solución de su problema.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6DF7VF33D5DLBCKEI4Z3DFT3YA.jpg?auth=58870736b50d2664a4c249bed51ae357a1a633aa6854bcb686d8485692d64f8c&smart=true&width=5268&height=3552" alt=""Creo en las asociaciones civiles. Pero antes de cerrar un club, si la rueda está pinchada y se puede emparchar privatizando, yo privatizo
", explica Fernando Marín" height="3552" width="5268"/><p><b>FM:</b> Bueno, esto, como decía alguien, ¡es música para mis oídos!</p><p><b>RD:</b> No, pero es que es un poco así, porque las sociedades civiles cumplimos una función fundamental. Tampoco es cierto que la solución mágica sea siempre una sociedad anónima. Lo que yo digo es que si ante el problema que está enfrentando el club no le pueden encontrar la vuelta y tienen que transformarse en otro tipo de sociedad, bueno, prefiero que ese club siga existiendo y que siga dándole vida a la comunidad. Si te fijás acá en el Gran Buenos Aires, vas a cualquier estación del sur, agarrás el tren y <b>tenés dos clubes por estación. Esos clubes le dan vida al barrio, le dan vida al pueblo.</b></p><p><b>FM:</b> Lo que es Florencio Varela, por ejemplo.</p><p><b>RD:</b> Todo, todo, todo.</p><p><b>FM:</b> Déjame decirte algo. Vos, no a lo lejos ni hace tiempo, sino muy cerca, tuviste dos presidentes que te sucedieron, pero vos fuiste el hombre de Francescoli, de Gallardo, hiciste una etapa maravillosa en River. ¿Qué opinás de los que te sucedieron? ¿Qué sensación tenés con lo que fue tu continuidad?</p><p><b>RD:</b> Cuando llegamos a River nosotros hicimos lo que te dije hace un ratito: un proyecto, un equipo de gente y un presidente. Nos pusimos de acuerdo, el que más medía era yo: “Rodolfo, reunís las condiciones, andá vos de presidente, te vamos a apoyar”. Y lo que yo quería de la gente que estaba conmigo —por lo menos los ocho o diez de la mesa chica— siempre lo decía: “Yo quiero diez personas que puedan venir a mi casa a comer o a tomar algo”. ¿Qué significa venir a mi casa? Que tienen la moral, la ética y la conducta, porque si no, a mi casa no los invito. Eso es lo que yo quería que estuviera al lado mío acompañándome. Es más, recuerdo que en una primera reunión les dije: “Les aviso algo, yo termino con un juicio penal. Si encuentro a uno robando, lo tiro por la ventana, así que ténganlo clarito”. Nunca tuve ningún problema. Creo que hemos armado un grupo tan bueno porque todos los que han seguido son la continuidad de un proyecto. Es muy difícil en la Argentina lograr lo que hicimos con<b> Jorge Brito</b>, que decíamos en la campaña: “Es la continuidad”, y estaba la foto del presidente, los dos vice candidatos y yo. Que en la Argentina podamos decir después de ocho años “vamos por la continuidad” y ganar brutalmente la elección es un logro. Lo que puede ocurrir es que un presidente sea distinto al otro en sus formas, en sus características o en su llegada con la gente; cada uno es como es.</p><p><b>FM:</b> Ahora voy a ser como un réferi: voy a tirar la moneda al aire, sale cara y voy a cambiar fundamentalmente de tema porque tengo ganas. <b>¿Qué pensás del amor?</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NH7XIUO3K5DMTLB2WLXCGZTE4M.jpg?auth=aa1a8d00dcbb825950e67bb65f155f4676e7fc1a92ee9042f1e3de1c6a10a0a8&smart=true&width=3792&height=5712" alt=""El amor es lo más lindo que te puede ocurrir en la vida. Cuando vos tenés ese sentimiento, es lo más puro que existe", sostiene D´Onofrio" height="5712" width="3792"/><p><b>RD:</b> El amor es lo más lindo que te puede ocurrir en la vida. Cuando vos tenés ese sentimiento, es lo más puro que existe. El amor de todas las formas: al padre, a la madre, a tu mujer, a tus hijos, a tus nietos, a tus amigos. Yo te decía hace un rato que el líder tiene que saber ayudar; es una de las cualidades más importantes para mí, porque eso demuestra todo lo que va a poder hacer después. Para eso tenés que tener amor por la gente.</p><p><b>FM:</b> ¿Hoy estás enamorado?</p><p><b>RD:</b> Hoy estoy enamorado y muy feliz. Vos también, porque te veo. Lo que pasa es que no lo estamos contando públicamente, pero vos y yo lo sabemos.</p><p><b>FM:</b> Es muy difícil a lo largo de muchos años de la vida no quebrarse por el “qué dirán”, es una mentira vivir así. Yo en eso fui más abierto; tengo la mejor relación con mis exmujeres, y estoy enamorado de mi pareja actual. Pero la vida es eso. Me interesaba saber de vos porque sos un hombre mucho más público que yo. Realmente ver que un hombre de setenta y pico y otro de ochenta y pico digan “estamos enamorados” es muy lindo.</p><p><b>RD:</b> Creo que es una de esas cosas que Dios o la naturaleza te dan como regalo para poder sentir en este momento de la vida. El amor hacia tu mujer es el amor que uno siente por sus cualidades, por sus formas... Yo la veo, por ejemplo, en el caso de<b> Zulemita, porque es madraza con sus hijos, se ocupa a muerte de su madre, se ocupa de mí,</b> cómo trabaja y cómo lleva sus cosas. Tengo mucha admiración por ella. Mucha gente dice: “¡Upa, fue primera dama!”. Ella se llama a sí misma “primera hija”, no primera dama, porque era así, y es muy humilde. Los dos somos públicos y somos medio explosivos cuando estamos juntos, porque si no van por ella, van por mí. A ella se le acercan y no solamente le hablan por su padre, sino que le dicen: “Usted fue de las mejores primeras damas que hubo en la Argentina por cómo se comportaba y cómo estuvo”. Eso lo admiro muchísimo.</p><p><b>FM:</b> Lo que es bueno también preguntarnos nosotros dos es: ¿qué es la sexualidad hoy para nosotros?</p><p><b>RD:</b> No, pará, te toca a vos. Salió “seca”.</p><p><b>FM:</b> Está bien. Yo te digo que hoy no es una prioridad. El amor, el ser compinches, forma parte de esa cualidad espectacular que engloba todo, pero la sexualidad hoy para mí no es la prioridad. Ahora… ¡“cara”! Decímelo vos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WVS6UQURBZCV5EZLVXDPKPKIXA.jpg?auth=f16f2727b372a920894020a005c6d8dd8a05030334add48cbe9746d66576d922&smart=true&width=5878&height=3919" alt=""La sexualidad es algo que llevamos los seres humanos, lo sentimos y lo disfrutamos. Ahora, ¿una obsesión por el sexo? No tengo", admite D´Onofrio" height="3919" width="5878"/><p><b>RD:</b> Te lo digo tranquilamente. La sexualidad es algo que llevamos los seres humanos, lo sentimos y lo disfrutamos. Ahora, <b>¿una obsesión por el sexo? No tengo.</b> Lo que tengo es amor por el sexo, y ese amor está en muchas de las cosas que conté recién, que vivimos juntos. Ese amor puede provocar el sexo, sí, ¿y el sexo lo vivís? Sí, lo vivo. Ahora, si me preguntás: “Rodolfo, ¿es tu obsesión?”, no, para nada. Eso no quita que tenga una admiración total por la belleza de mi mujer y por querer tener intimidad con ella. ¿Por qué lo voy a negar? ¿Para qué te voy a mentir? Pero tampoco es una cosa que… tampoco me crean Superman, porque no lo soy.</p><p><b>FM:</b> ¿Sabés qué sentí para redondear? Sentí que tuvimos una charla idéntica a esos almuerzos que tenemos siempre. Quizás hoy un poquito más cuidados, no poniendo tanto énfasis como si nos estuviera mirando una platea, pero me sentí en este ida y vuelta de la misma manera que en un restaurante. Yo desde acá te deseo lo mejor. Lástima que todavía no tocaste el timbre de la continuidad política y no dijiste: <b>“Bueno, voy a darle una oportunidad al país para evitar la grieta inmunda que tenemos”.</b></p><p><b>RD:</b> Si hay algo que comparto cien por ciento es ser antigrieta. Cuando uno tiene ganas de hacer, tiene espíritu, eso no lo perdés nunca. Con lo cual, si las circunstancias y las cosas ocurren y uno tiene que tomar una responsabilidad, hay que ir y hacerlo. Yo siempre digo lo siguiente: me puedo arrepentir de las cosas que no hice, de las cosas que hice no me arrepiento. Puedo haber dicho “me equivoqué”, pero no me quiero ir de esta vida diciendo: “Uy, no hice aquello que quería hacer”. <b>Yo quiero hacer todo lo que pasa por mi cabeza que tengo que hacer.</b></p><p><b>FM:</b> Queridos amigos de <i>Infobae</i>, hoy he tenido a un amigo enfrente. Hace cincuenta años o más que nos conocemos y hemos hablado con una sinceridad absoluta. Así que, primero, agradecerle a Rodolfo su presencia acá, y segundo, celebrar el haberme sentido tan seguro ante un amigo. Gracias a todos.</p><p><b>RD:</b> Gracias a vos, Fernando, porque disfruté mucho este momento. Lástima que fue tan corto, se me fue el tiempo volando. Les doy un abrazo enorme a vos y a toda la gente que nos está viendo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/NCSADVKXBJBR5KCAGLBR7ROSRE.jpg?auth=d2b37188be635864c478ee3cf1415d510d62b010b012c99fc5e605df1888d29f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA["Creo que en la Argentina hoy estamos en una situación en la que lo que queremos es que a este gobierno le vaya bien, como a cualquier gobierno", explica D´Onofrio en diálogo con Fernando Marín]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Carolina Aló y el horror de morir con 113 puñaladas: la vigilia del padre que juró ser la sombra del asesino de su hija]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2026/06/21/carolina-alo-y-el-horror-de-morir-con-113-punaladas-la-vigilia-del-padre-que-juro-ser-la-sombra-del-asesino-de-su-hija/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2026/06/21/carolina-alo-y-el-horror-de-morir-con-113-punaladas-la-vigilia-del-padre-que-juro-ser-la-sombra-del-asesino-de-su-hija/</guid><dc:creator><![CDATA[María Belén  Etchenique]]></dc:creator><description><![CDATA[Edgardo Aló transformó tres décadas de dolor en monitoreo permanente sobre Fabián Tablado, una fundación activa y una petición ante la ONU para que el 27 de mayo sea declarado Día Internacional de la No Violencia en el Noviazgo]]></description><pubDate>Mon, 22 Jun 2026 00:32:39 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hace <b>30 años</b> que para <a href="https://www.infobae.com/tag/edgardo-alo/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/edgardo-alo/"><b>Edgardo Aló</b></a><b> </b>el <a href="https://www.infobae.com/tag/dia-del-padre/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/dia-del-padre/"><b>Día del Padre</b></a><b> </b>dejó de ser una celebración. Desde que <a href="https://www.infobae.com/tag/fabian-tablado/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/fabian-tablado/"><b>Fabián Tablado</b></a> asesinó a su hija <b>Carolina</b> de <b>113 puñaladas</b>, convirtió el luto en lucha y vigilia. Con una<b> restricción perimetral inédita de 300 kilómetros</b> y una <b>fundación para asistir a víctimas de </b><a href="https://www.infobae.com/tag/violencia-de-genero/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/violencia-de-genero/"><b>violencia de género</b></a>, este padre no baja la guardia. </p><p>—A veces me sorprendo cuando digo treinta años —dice—. Treinta años. Y sin embargo, para mí, yo te estoy hablando <b>como si hubiera sido ayer</b>.</p><p>En 1996 Edgardo Aló era un hombre de rutinas. Había formado una familia; tenía una esposa y dos hijos. Vivía en una casa amplia sobre una esquina de <b>Tigre</b>. Dirigía su propia inmobiliaria. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QG4FKKUN5BABBNV32GFE5YIXAM.jpg?auth=41e479d6349f7cac5709c63484ef375a1a7db11112c46e6f3e449131bc1ae191&smart=true&width=3840&height=2160" alt="A 30 años, el reclamo de justicia de Edgardo Aló no cede y él advirte: sobre el asesino de su hija: "Va a volver a matar" (Gastón Taylor)" height="2160" width="3840"/><p>La noche helada del <b>27 de mayo de 1996</b>, cuando su hija de 17 años fue asesinada por su novio de 20, lo puso en un punto de no retorno. Desde entonces, se dedicó a reclamar justicia. Cerró su inmobiliaria. Vendió sus autos, un departamento. Usó un Renault 12 de remís, “para que entrara un mango, cuando antes sobraba”. </p><p>Hace 30 años y ahora, es <b>un padre dispuesto a lo que sea en el nombre de su hija</b>. </p><p>—<b>¿Yo qué más puedo perder?</b> —pregunta y enseguida responde—. Perdí lo mejor que puede tener una persona, que es un hijo. De manera que no le tengo miedo a nada.</p><p>El reclamo es uno. Quiere que el asesino cumpla. Dice que cumplir encierra un castigo que la justicia debió darle y omitió: la prisión perpetua.</p><p>—<b>Este tipo en la calle mata en cualquier momento. ¿Y qué van a decir? ¿Que le surgió otra vez esa psicopatía?</b></p><h2>Un padre que juró ser la sombra de un asesino que camina libre </h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IOSYEYPVHNAMRGSSVFMYG55TAU.jpg?auth=24cca6cd636a77294e0974a69ceb2be87a9649427494415e488e3ad744d434aa&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El caso de Carolina Aló expuso una violencia de género que en 1996 todavía era nombrada como crimen pasional" height="1080" width="1920"/><p>A fines de marzo, <b>la Justicia bonaerense extendió por un año </b>—hasta abril de 2027— <b>la restricción perimetral</b> de 300 kilómetros que le impide a Fabián Tablado acercarse a Edgardo Aló. La medida le prohíbe encontrarse con él o establecer cualquier tipo de contacto, ya sea en persona, por teléfono, correo electrónico o a través de terceros.</p><p>La disposición no tiene antecedentes por la distancia que fija. Trescientos kilómetros equivalen al trayecto entre Buenos Aires y Rosario. El radio de exclusión atraviesa varias provincias y alcanza incluso a Uruguay.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5GSRPOB5WBGMFJT7FPI4PSK3FQ.png?auth=3b1dcf25eb3097a456dd1903ddb0c902f99a40cfc681c74f7b28e0f240a38086&smart=true&width=1494&height=1536" alt="La Justicia fijó un límite. Trescientos kilómetros. Esa es la restricción perimetral impuesta al asesino de Carolina Aló" height="1536" width="1494"/><p>Tablado camina bajo vigilancia. Una tobillera electrónica registra su ubicación para asegurar que respete el límite. Así lo dicta la norma.</p><p>—De cualquier manera me han dicho que <b>a Tablado lo vieron en abril en Tigre</b> —dice—. Pregunté cómo lo habían visto y me explicaron que había tenido <b>una discusión en la calle</b>. A los gritos. <b>Hubo disparos</b>. Por lo que cuentan, <b>resultó herido. Fue para Pascuas, entre Jueves y Viernes Santo. Mandé mensajes a la policía, a mi abogado, a todos lados. No había personal</b>.</p><p>Aló cree saber cómo hace Tablado para moverse. Asegura que la propia madre del asesino les contó a otras personas el mecanismo. Lo describe como <b>una especie de alquiler de pierna</b>: alguien cobra por llevar la tobillera electrónica mientras Tablado viaja y permanece en Tigre. Aló no comprende por qué, ante estas versiones, nadie verifica si el dispositivo está donde debe estar. Dice que un control sin aviso, sin darle el tiempo a Tablado de regresar, alcanzaría para despejar cualquier duda. </p><p>El último domicilio conocido de Fabián Tablado es <b>Posadas</b>, <b>Misiones</b>. </p><h2>La violencia antes del crimen</h2><p>—Carolina tenía un carácter especial —dice Edgardo—. Una forma de ser que le caía bien a todos. Vivía contenta. Le gustaba cantar, les ponía sobrenombres a todos y coincidíamos mucho. Estaba pegada a mí. Si yo salía, me decía: “<b>Papá, te acompaño</b>”. Éramos compinches. Hasta que apareció el psicópata de Tablado.</p><p>Carolina Aló conoció a Fabián Tablado en el verano de 1993, durante una fiesta. <b>Ella tenía 14 años. Él, 17</b>. Pronto el vínculo entró en un ciclo de rupturas y regresos que se extendió por tres años. </p><p>El primer indicio no fue un golpe ni una amenaza. Fue una tristeza al revés.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FCAWX4VRIVDOBHRL77VDIHCL2A.jpg?auth=379ae80e80662b59937040b5008de96d88497281504af9855c19a4de721b542b&smart=true&width=4032&height=2268" alt="Edgardo está convencido de que la violencia hay que interceptarla antes, en las primeras relaciones afectivas, cuando los vínculos todavía se están formando y las señales son más fáciles de ignorar (Gastón Taylor)" height="2268" width="4032"/><p>Edgardo notó que <b>su hija estaba apagada cuando volvía a reconciliarse con Tablado y animada cuando se peleaba con él</b>. La lógica era incomprensible hasta que alguien se la explicó: Tablado la presionaba en cada discusión con amenazas contra su hermano menor. “<b>Si me dejás, lo agarro a tu hermano y lo mato</b>”. La pelea era un respiro. La reconciliación, volver a la jaula.</p><p>Fabián Tablado era tres años más grande que Carolina Aló pero los dos compartían el mismo curso en el colegio <b>Marcos Sastre</b> en Tigre. A Carolina no le interesaba demasiado la escuela. Había repetido primer año y en su casa insistían con que siguiera estudiando. Buscaron una alternativa y acordaron que terminara la secundaria de noche.</p><p>—Carolina entra al Marcos Sastre nocturno porque se veía grande para seguir en un turno de mañana o de tarde —recuerda Edgardo—. Y Tablado, que había abandonado el colegio, se metió ahí. Después me enteré de que lo habían echado de tres escuelas. <b>Entró al Marcos Sastre no para estudiar, sino para controlar</b>.</p><p>El recorrido de Tablado era distinto. Según declararían después distintos testigos, los problemas de conducta lo acompañaban desde chico. Había pasado por<b> una etapa punk y otra skinhead</b>. Carolina se enamoró y creyó que podía ayudarlo. Años más tarde, el propio Tablado diría que ella lo empujaba hacia la calma y lo alejaba del odio y las drogas.</p><p>—Vivía de los celos —dice Edgardo—. Celos que él mismo inventaba por su inseguridad.</p><p>La violencia terminó por ocupar todos los espacios. También, la escuela.</p><p><b>En 1995, un año antes del crimen, Tablado le quebró el tabique de un golpe</b>. Carolina les dijo a sus padres que había tropezado con una mochila y se había caído en la escuela. Inventaba excusas para ocultar las agresiones pero en la casa ya no le creían. Edgardo Aló fue al colegio Marcos Sastre. </p><p>Todavía recuerda la conversación con la directora. </p><p>—Muy fresca, me dijo: “Sí, pero le pusimos amonestaciones”. Yo pregunté: “¿Amonestaciones?”. “Sí”, me respondió. “<b>Y a ella también, porque no denunció</b>”.</p><p>Aló radicó una denuncia contra la autoridad y la escuela. Pero nada frenó la escalada. Días antes del asesinato, Edgardo Aló vio <b>cómo Fabián Tablado le pegaba a su hija</b>. </p><p>Una tarde, volvía del trabajo y los vio sentados sobre una pared baja, en la esquina de la casa. Le llamó la atención encontrar a Tablado a esa hora. Él le había dicho que iba a trabajar en la carpintería de su padre. Edgardo entró. Su dormitorio daba a la otra calle y desde la ventana alcanzó a ver la escena. Dice que Tablado le dio dos golpes a Carolina. Uno en el estómago. Otro en la espalda.</p><p>Salió de inmediato. Cuando dobló la esquina, Carolina ya corría hacia él: “<b>Dejalo, papá. Dejalo</b>”.</p><p>Edgardo le pasó de largo. Quería llegar a Tablado.</p><p>—Le pregunté: “¿Qué hiciste?”. Y me respondió: “Nada, estábamos hablando”. Entonces le dije: “Bueno, hablá conmigo como estabas hablando con ella”.</p><p><b>Aló le pegó tres piñas</b>. Tablado no devolvió los golpes. Otros tuvieron que separarlos. Hasta entonces, dice, había evitado intervenir en la relación. Escuchaba a quienes le pedían que no se opusiera, que hacerlo podía empeorar las cosas. </p><p><b>—Ahí dije le basta. Ahí se terminó</b>.</p><p>Según Aló, Tablado no aceptó la ruptura.</p><h2>“El lunes, lo hago”</h2><p>Días antes del crimen, Fabián Tablado ya había anunciado lo que pensaba hacer. Se lo confió a <b>Luis Vallejo</b>, un amigo que también asistía al colegio nocturno. No se lo dijo una ni dos, sino tres veces.</p><p>La primera conversación ocurrió el domingo previo al asesinato. Según declaró después Vallejo, los dos se encontraron en una plaza de Tigre para charlar y tomar vino. En medio de la noche, Tablado empezó a hablar de las novias que los dos tenían. Dijo que los engañaban, que les mentían y que había que matarlas. Vallejo creyó que hablaba el alcohol. Pero Tablado insistió. </p><p>Al día siguiente volvió sobre el tema. Vallejo recordó que seguía decidido. Pensó que se trataba de una broma o de una provocación. Que Carolina no corría peligro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/U6VTTNNVGZGY7OIVOHYTLDVFRY.jpg?auth=ed4982098f3d3b9c87dca4b7d6f52f940a025aaccb93677b81902d2189d57dc5&smart=true&width=1920&height=1876" alt="Las cartas de amor y de muerte que Fabián Tablado le escribía a Carolina Aló fueron analizadas por peritos" height="1876" width="1920"/><p>La tercera vez fue la tarde del 27 de mayo de 1996. Los dos se encontraron en la puerta del colegio. Eran cerca de las siete. Según declaró más tarde, Tablado le dijo: “<b>Hoy voy a matar a Carolina</b>”.</p><p>Los amigos entraron a clase. Poco antes del final de la jornada, Luis Vallejo vio a Tablado irse con Carolina. Edgardo Aló reconstruye esa escena.</p><p>—Vallejo cuenta que la saca del colegio. La lleva agarrada del hombro y del cuello. Y cuando se alejan, <b>Tablado lo mira y se pasa un dedo por la garganta</b> [como seña de que iba a degollarla].</p><p>***</p><p>Sobre una repisa en el living de la casa de Edgardo Aló hay una foto de Carolina. </p><p>Lleva una musculosa blanca, el pelo suelto apenas por encima de los hombros y varias pulseras en la muñeca. Sonríe. Parece una foto capturada en verano. Está sin marco, apoyada junto a un escudo del club Tigre. </p><p>Edgardo dice que a lo largo de los años fue entregando fotos a periodistas que nunca las devolvieron. Las que guardaba en el celular se perdieron cuando el aparato dejó de funcionar. Esa es <b>la única imagen que conserva</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3O3T4S3S7BCI3OFSRRSETKIGMI.JPG?auth=1a77f525cd0faf5bfafb3ea3bc615bded2ea6ca128413dfdf467082cd15a8105&smart=true&width=464&height=622" alt="La única imagen que Edgardo Aló conserva de su hija Carolina, asesinada en 1996 por su novio, Fabián Tablado" height="622" width="464"/><p>—Ella siempre usaba el pelo suelto —dice.</p><p>Lo aclara porque, para muchos, <b>Carolina quedó detenida en otra foto: la de las dos trenzas y la sonrisa</b>. La imagen, que acompañó durante décadas las noticias sobre el crimen, terminó por fijarse en la memoria colectiva. </p><p>Hace tiempo que Edgardo Aló intenta que el nombre y la imagen de Carolina remitan a algo más que a aquella noche de 1996. En 2017, fundó la <b>Fundación Carolina Aló</b> con el objetivo de que lo que le pasó a ella no le pase a otras. Sostiene la institución junto a un equipo que trabaja <i>ad honorem</i>. Asisten a víctimas de violencia de género: las orientan sobre dónde denunciar y cómo moverse dentro de un sistema judicial que, como él sabe bien, puede ser lento, sordo y esquivo. También, trabajan en prevención.</p><p>Edgardo está convencido de que <b>a la violencia hay que interceptarla antes</b>, en las primeras relaciones afectivas, cuando los vínculos todavía se están formando y las señales son más fáciles de ignorar. Carolina tenía 14 años cuando conoció a Tablado.</p><p>La fundación impulsó además una petición ante la ONU: que el 27 de mayo, fecha del asesinato, sea declarado <b>Día Internacional de la No Violencia en el Noviazgo</b>. </p><h2>El 27 de mayo de 1996</h2><p>Era lunes. Los padres de Fabián Tablado y sus cuatro hermanos habían salido a cenar. En la casa de <b>Albarellos al 300</b>, en <b>Tigre</b>, no había nadie. Tablado lo sabía.</p><p>Lo que pasó después solo se conoce por el relato de Tablado y por lo que reconstruyeron los peritos. Carolina no pudo contarlo.</p><p>Tablado la llevó a su habitación. Mantuvieron relaciones sexuales. En un momento, intentó eyacular dentro de ella sin protección. Carolina lo frenó, lo empujó y lo apartó. Poco después, Tablado declaró que <b>quería tener un hijo con ella. Carolina dijo que no</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BOF7TNTAMJGPXGOQJRDVOSGRVM.jpg?auth=b066a59217aa8b61af2ecedc9abad35ac10ba30ae2c30f9872fe20916fd7347a&smart=true&width=1920&height=1079" alt="La propiedad de la calle Albarellos al 300 en el partido de Tigre. El ataque comenzó en la cocina. Cruzó el living. Terminó en el garaje (Franco Fafasuli)" height="1079" width="1920"/><p>La agresión comenzó en la cocina, siguió por el living y terminó en el garaje de la casa. Los forenses calcularon que el ataque duró entre cinco y diez minutos. <b>Tablado utilizó tres cuchillos y un formón</b>, una herramienta de su padre carpintero para tallar madera. <b>Cuando una hoja se doblaba o se rompía, iba en busca de otra</b>.</p><p>—Carolina se defendió como podía, con las manos —reconstruye Edgardo—. Tenía todas las palmas de las manos agujereadas por tratar de cubrirse. La atravesaban los cuchillos, hasta que llegó el corte de la vena cava, que prácticamente la degolló. </p><p><b>La autopsia registró 19 golpes y 113 puñaladas</b>.</p><p>—Uno trata de no pensar, pero las imágenes se te vienen a la cabeza.</p><p>Edgardo evoca las paredes del fondo de la casa. Los muros conservaban trazos de sangre. Él miraba esas manchas y veía a su hija. La veía buscar la medianera. Aferrarse a la estructura. Escapar y volver a ser alcanzada por Tablado.</p><p>—<b>La hizo sufrir y le hizo ver la venida de la muerte</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y4PYXU7R2NCDZNSPB2OXL4OTTA.jpg?auth=e5111fe070856ddf77d83cc8f13fc615b96d1dd795a5fbda0941cf76dffabf0f&smart=true&width=1920&height=1079" alt="(Franco Fafasuli)" height="1079" width="1920"/><p>El cadáver de Carolina quedó en el garaje.</p><p>Tablado volvió a su habitación. Se sacó la ropa, que estaba cubierta de sangre. Se bañó y cambió. Antes de irse, dejó al lado del cuerpo una hoja con <b>un dibujo</b>: un caballo y una figura con un cuchillo en la mano. Debajo, la palabra “jajajaja”.</p><p>Después salió.</p><p>Esa misma noche, el teléfono sonó en la casa de los Aló. Edgardo atendió.</p><p>—<b>¿Está Carolina?</b> —preguntó una voz.</p><p>—No, está en el colegio. ¿Quién habla?</p><p>—Una compañera.</p><p>—Si sos compañera, sabés el horario que sale del colegio. ¿Para qué me lo preguntás?</p><p>Del otro lado de la línea, cortaron.</p><p>La llamada lo dejó inquieto. Caminó unas quince cuadras hasta la escuela Marcos Sastre. Se quedó frente a la puerta y esperó la salida de los alumnos. <b>No vio aparecer ni a su hija ni a Tablado</b>. </p><p>Desanduvo el trayecto. Buscó a su cuñado y le pidió que lo llevara en auto hasta la casa de Tablado. Los nervios lo desbordaban. Era incapaz de manejar.</p><p>—Cuando llegamos a la casa ya estaba la policía, estaba la ambulancia y <b>lo peor cuando vi la morguera</b> —recuerda—. En principio uno piensa: “bueno, le debe haber pasado algo a un pariente de la familia”. En esa época no había celulares. Carolina no podía avisarme.</p><p>Cruzó el pasillo largo que antecede a la vivienda y se encontró con la madre de Tablado. </p><p>—¿Qué pasó? —preguntó Edgardo.</p><p>—Nada, nada.</p><p>La mujer dio media vuelta y volvió a la casa. Un hombre que vestía sobretodo lo tomó del hombro. Empezó a empujarlo hacia la calle. Edgardo exigió saber qué ocurría. Preguntó una vez. Dos. Tres. Cuatro. El hombre repetía: “<b>Pasó una tragedia</b>”. <b>Nunca dijo cuál</b>. Edgardo supo después que era el comisario.</p><p>Minutos más tarde, un policía salió y le dijo a otro, sin reparar en quién estaba cerca: “<b>Conté hasta 70, 80 y no pude contar más</b>”.</p><p>—¿70, 80 qué? —quiso saber Edgardo.</p><p>El policía lo miró. Se dio cuenta de quién era y regresó a la casa sin responder.</p><p>Edgardo salió a la vereda. Caminó. <b>En la vereda de enfrente, debajo de un naranjo, vio a Vallejo</b>. Era casi la una de la mañana.</p><p>—Ahí está un amigo de él [por Tablado] —le avisó a uno de los policías.</p><p>El policía actuó de inmediato. Metió a Vallejo en un auto particular y salieron. El amigo habló: después de asesinar a Carolina, Tablado lo llamó y le contó lo que había hecho. Le pidió que lo ayudara en su plan de escape. “El Gordo”, como lo apodaban, no podía comprender lo que escuchaba pero se puso a buscar a Carolina. Primero llamó a la casa haciéndose pasar por una compañera y, al no encontrarla, fue hasta la casa de Tablado, donde lo demoró la policía y dijo dónde estaba Fabián.</p><p>Tablado estaba debajo del <b>puente Tedín</b>, en Tigre, esperando un remís. Había arreglado con Vallejo que el auto tocara tres bocinazos y él saldría.</p><p>Un auto sin identificaciones llegó al punto indicado. Tocó tres veces. Tablado salió de su escondite y se acercó. Del auto bajaron policías.</p><p>—¿Por qué le pegaste a tu novia? —le dijo uno.</p><p>—No le pegué —respondió Tablado—. <b>La maté</b>.</p><h2>La puñalada 114</h2><p>Jamás hubo dudas sobre quién había matado a Carolina. El escenario era brutal y explícito. Fabián Tablado había confesado el crimen al ser detenido y volvió a hacerlo en la etapa de investigación. Aun así, el juicio oral tardó en llegar. Recién empezó en <b>diciembre de 1998</b>. </p><p>Edgardo Aló asegura que, durante esa espera, recibió una explicación que no olvidó. Según relata, le dijeron que el caso de Carolina tendría que esperar porque el país seguía pendiente del juicio por el asesinato de <a href="https://www.infobae.com/tag/caso-maria-soledad-morales/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/caso-maria-soledad-morales/"><b>María Soledad Morales</b></a>. La razón, le explicaron, era que no convenía que coincidieran dos procesos de alta exposición. Había que administrar la atención pública: primero uno, después el otro. Aló interpretó aquella respuesta como una muestra de cómo se mezclaban la Justicia y la política. Era la primera de muchas desilusiones.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SIM45VHGVJBNHF2UQY7X52S3AY.jpg?auth=ff29fe7b2cb6634ecb26afb33dece62b1b6f5e46fb6c7ef7ed2d1fca24015ac5&smart=true&width=1920&height=1079" alt="La defensa de Tablado apostó a que fuera declarado inimputable. Archivo" height="1079" width="1920"/><p>En los dos años y medios que demoró la elevación a juicio, <b>Tablado construyó su defensa</b>. Dijo ignorar sus propios actos. <b>Habló de un escenario diabólico. De un impulso imposible de frenar</b>. Se escudaba en la figura del inimputable. Esa estrategia definía su futuro. Si convencía al tribunal, terminaría en un psiquiátrico, <b>sin condena</b>. </p><p>Los peritos convocados por la defensa sostuvieron que, al momento del crimen, había sufrido<b> un trastorno mental transitorio</b>. Lo describieron como una persona<i> borderline </i>desde la infancia y plantearon la posibilidad de <b>una crisis epiléptica</b> que le hubiera impedido gobernar sus actos.</p><p>La fiscalía respondió con cuatro especialistas en neurología. Ninguno encontró evidencias que respaldaran esa hipótesis. Los estudios no mostraban alteraciones en su cerebro y los médicos señalaron otro dato: cada vez que un cuchillo se doblaba o se rompía, Tablado volvía a la cocina y buscaba otro. Para ellos, <b>esa secuencia era incompatible con una pérdida de conciencia</b>.</p><p>El tribunal lo consideró <b>imputable</b>. Es decir, podía ser juzgado y sancionado penalmente.</p><p>La discusión pasó entonces al máximo de la condena. La fiscalía y la querella pidieron prisión perpetua. Para sostenerla, presentaron <b>tres agravantes</b>. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZM5ERUWQ5FFQDITRUG6L4E2YZU.jpg?auth=a8f5a76fb3ab73002e172d91dd39c14610b3151fc73effe84fa663bb0a0ad7fe&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Fabián Tablado, durante la realización del juicio oral. Archivo" height="1080" width="1920"/><p>El primero fue la <b>alevosía</b>. Sostuvieron que Tablado había llevado a Carolina a su casa y que había mantenido relaciones sexuales con ella antes del ataque, lo que la colocó en una situación de indefensión.</p><p>El segundo, el<b> ensañamiento</b>. La acusación dijo que Carolina había sufrido un dolor que excedía el necesario para causarle la muerte. </p><p>El tercero, <b>la premeditación</b>. Vallejo declaró que Tablado había anunciado el crimen. La querella también se apoyó en <b>el dibujo </b>que los peritos encontraron en la escena: la figura de una mujer muerta en el piso. Según esa interpretación, el dibujo había sido realizado antes del asesinato.</p><p>Dos de los tres jueces no compartieron esos argumentos.</p><p><b>Fernando Mancini</b> y <b>Celia Vázquez </b>entendieron que no había ensañamiento porque, según sostuvieron, la herida en el cuello había provocado la muerte en pocos segundos. Tampoco vieron alevosía. Carolina sabía adónde iba y conocía esa casa. Sobre la premeditación, concluyeron que no había existido un plan previo.</p><p><b>Fernando Barotto</b> votó en disidencia. Quedó en minoría.</p><p>Por dos votos contra uno, <b>el tribunal condenó a Fabián Tablado por homicidio simple</b>. La pena máxima era de 25 años. Le impusieron 24. Aquel día Edgardo Aló salió de la sala y frente a las cámaras y micrófonos dijo: “<b>Estos dos jueces acaban de pegar la puñalada número 114. Ciento trece le dio Tablado. La ciento catorce fue de ellos</b>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6DNRBJO6GRGE7BSWPMT5GX5ZUQ.jpeg?auth=0596f6fa2f95092e066635d69f3b28b75a24edd7e4b6b536235eb4ad53096854&smart=true&width=1600&height=738" alt="Edgardo Aló, consternado, después de que Tablado fuera condenado a 24 años por homicidio simple" height="738" width="1600"/><p>Después aplicaron el beneficio del <b>2x1</b>, una ley que contaba dobles los días en prisión previos a la condena firme. La pena quedó en 22 años.</p><p>En 1998, cuando Tablado fue condenado, <b>la figura del femicidio no existía en el Código Penal argentino</b>. Se incorporó 14 años después, en 2012. Tablado había matado a Carolina motivado por el odio de género. Pero <b>la ley de entonces no tenía nombre para eso. O lo mal llamaba “crimen pasional”</b>.</p><h2>El casamiento en el penal</h2><p>Dentro de la cárcel, Fabián Tablado se había convertido en <b>un preso de buen comportamiento</b>. Estudiaba. Predicaba la Biblia. Y recibía cartas. Muchas.</p><p>No solo de su familia. También de mujeres que no lo conocían y que le escribían desde afuera. El <b>FBI </b>tiene un nombre para ese fenómeno: <b>hibristofilia</b>. La atracción que sienten algunas personas por quien cometió un crimen que excede todos los límites. A Tablado le llegaban ofrecimientos para visitarlo, para conocerlo, para tener visitas íntimas. </p><p>Tuvo una novia dentro del penal. La relación terminó mal. </p><p>—<b>Adentro de la cárcel, quiso clavarle la bombilla del mate porque tenía pantalones ajustados</b> —asegura Edgardo. </p><p>La mujer no lo denunció. Nadie lo sancionó. Las visitas siguieron.</p><p>Así conoció a <b>Roxana Villarejo</b>. Era maestra y vivía a metros de <b>la casa de la calle Albarellos</b> donde Tablado había matado a Carolina. Le había empezado a escribir cuando él estaba en el <b>penal de Sierra Chica y ella era menor de edad</b>. Durante cuatro años intercambiaron cartas. Había un vínculo en común: <b>la madre de Villarejo era pareja de un tío de Tablado</b>. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SESUWSL44JCWFLEXSXDA5VIZ4Y.jpg?auth=2790fa3ebb3a4137a11c302cbb6af5188b30502d2b0955bfba3752b88ef6f8a8&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Fabián Tablado, junto a su exesposa y madre de sus hijas" height="1080" width="1920"/><p>En septiembre de 2007 se casaron en el <b>penal de Magdalena</b>. La fiesta incluyó<b> 50 invitados</b>. Él dijo que pronto tendría beneficios para salir y que se irían de luna de miel. De esa unión <b>nacieron mellizas</b>. </p><p>En 2008 Tablado obtuvo las primeras<b> salidas transitorias</b>. Edgardo Aló se quejó. La jueza <b>Celia Vázquez</b> y los jueces<b> Raúl Borrino</b> y<b> Gustavo Deral</b> le dijeron que era un derecho de Tablado. Aló siguió peleando. En 2010 la <b>Cámara de Casación </b>revocó las salidas y Tablado volvió a la cárcel. En 2011 recuperó el beneficio.</p><p>Habían pasado apenas unos meses cuando Roxana Villarejo se presentó ante la policía y denunció que Tablado las había <b>amenazado de muerte</b> a ella, a sus hijas y a su madre. Había grabado las llamadas.</p><p>En las llamadas se escuchaba a Tablado decirle:</p><p>—<b>Yo por cien pesos acá consigo un fierro</b>. Vos haceme una denuncia y lo único que vas a ganar es tiempo, porque me cagás ahora y después gano yo. No te voy a hacer nada a vos. No te preocupes. <b>Te voy a tocar donde más te duele. Va a ser tanto el dolor que hasta el último día vas a estar agonizando, acordándote de mis palabras</b>.</p><p>Villarejo le había dicho que quería divorciarse. Tablado respondió:</p><p>—<b>No armés una vida con otro tipo, porque yo lo voy a abrir, le voy a sacar el corazón y me lo voy a comer delante tuyo</b>.</p><p>En 2012, cuando había cumplido dos tercios de la condena, Tablado pidió la <b>libertad condicional</b>. La <b>Sala III de la Cámara de Apelaciones y Garantías de San Isidro </b>se la negó. Consideró que tenía <b>un cuadro de inestabilidad emocional</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YAQ4EHIRRBF5HK6YNGTL6M6OGE.jpg?auth=d89154e3102d3e779c894a002afe07dc19a0bea84cfb14a0489c1d4371c7db13&smart=true&width=997&height=311" alt="La imagen muestra un fragmento de un documento oficial del Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires, el cual aborda la inestabilidad emocional y la conducta de Fabián Tablado." height="311" width="997"/><p>Un año después recibió una nueva condena. La Justicia lo encontró <b>culpable de las amenazas contra su exesposa</b> y le impuso una pena de<b> dos años y medio</b>. Esa sentencia se unificó con la que ya cumplía por el asesinato de Carolina.</p><p>Más adelante, obtuvo<b> una reducción de seis meses</b> por haber terminado la escuela secundaria y comenzar la carrera de Derecho en prisión.</p><p>El <b>28 de febrero de 2020</b>, las cámaras de televisión se apostaron frente al <b>penal de Campana</b>. Fabián Tablado cruzó la última de las puertas. <b>Era libre</b>.</p><p>Su liberación generó repudio social y restricciones judiciales de distancia respecto a la familia Aló. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WTCB7EZW4BFLTELNTGJMH6JVEM.jpg?auth=11f9b3f1572343018cb6f05425d24a7332ef9ea963d6e08d183f282f6b52bb12&smart=true&width=1920&height=1080" alt="(Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><h2>La misma casa</h2><p>Al salir, Fabián Tablado <b>volvió a instalarse en la casa de sus padres</b>. Era la misma casa donde había asesinado a Carolina.</p><p>Edgardo Aló y su familia seguían en <b>Tigre</b>. La posibilidad de cruzarse con el hombre que había matado a Carolina ya no era una hipótesis lejana. Podía ocurrir en la calle, camino al trabajo, en cualquier esquina. Una jueza dispuso entonces una <b>tobillera electrónica</b> y le prohibió a Tablado acercarse a menos de trescientos metros de la casa y del lugar de trabajo de Aló. La restricción también alcanzaba a su exesposa y a las hijas mellizas.</p><p>Pero las restricciones duraron poco.</p><p>La tarde del <b>16 de octubre de 2020</b>, las cámaras de seguridad de Tigre registraron a Fabián Tablado mientras cruzaba un puente de la mano de sus hijas. Eran tiempos de pandemia. Llevaba barbijo. En uno de los tobillos, la tobillera electrónica.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HJQNVLUWOJAJXEQ4OQ7CCEAVDA.jpg?auth=3bfd270265c7f0b244b50fd8d41e6185b00ac0ac1892def288a072229046ba3b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Fabián Tablado junto a sus dos hijas caminando por el puente Sacriste, a pocos metros del lugar de trabajo de Edgardo Aló" height="1080" width="1920"/><p>Las imágenes mostraban <b>dos incumplimientos</b>. Tablado tenía prohibido acercarse a sus hijas. También tenía vedado moverse a menos de trescientos metros de Edgardo Aló. El puente donde quedó filmado estaba dentro de ese radio. Las oficinas donde trabajaba el padre de Carolina quedaban a poca distancia.</p><p>Aló presentó una denuncia. Dos meses después, el 16 de diciembre de 2020, Tablado volvió a quedar detenido. La justicia condenó al asesino de Carolina a pasar <b>un año más en la cárcel</b>, ahora por el delito de <b>desobediencia</b>. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2Q6WZCLWPNE4TJ2JTXGL4FUJ7Q.jpeg?auth=bbb052471fa3b2b0a8e3e0ebe8437b214cfc8610d1c0603ae8d2d25875fbce0e&smart=true&width=1599&height=900" alt="El 15 de diciembre de 2021 Tablado volvió a salir en libertad (Maxi Luna)" height="900" width="1599"/><p>El <b>15 de diciembre de 2021 venció su pena</b>. Había pasado en total 24 años preso y quedó otra vez libre. La restricción perimetral se elevó a 300 kilómetros. </p><p>Tablado fijó domicilio en <b>Bell Ville</b>, <b>Córdoba</b>, donde viviría con su novia. La estadía duró poco. Una medida de exclusión del hogar y denuncias de vecinos lo obligaron a mudarse. Intentó radicarse en <b>San Clemente de Tuyú</b>, en la costa bonaerense, en <b>Cañada de Gómez</b>, <b>Santa Fe</b>, y en<b> Gobernador Virasoro</b>, <b>Corrientes</b>. En cada uno de estos lugares los vecinos organizaron marchas en contra. Tuvo que irse.</p><p>El rechazo social lo obligó a peregrinar por distintos puntos del país. “<b>En algún lugar tengo que vivir. Sino que entonces se ponga la pena de muerte para la gente como yo</b>”, dijo en una entrevista televisiva. </p><p>Al recordarle esa frase, lo que menos se lee ahora en la cara de Edgardo Aló es compasión. No tiene por qué sentirla. </p><p>—<b>“Yo tengo que tener un lugar para vivir, yo tengo derechos”. ¿Perdón? ¿Qué derecho tenía Carolina de morir? Entonces, cuando te hablan así, realmente te hacen hervir la sangre, porque no puede decir: “Yo tengo derechos, yo tengo derechos”. No tenés ningún derecho. El único derecho es que estás respirando</b>.</p><p>Hace una pausa.</p><p>—<b>Y lo que estoy haciendo en estos treinta años es hacer su vida lo más imposible que se pueda</b>.</p><p>El último domicilio conocido de Fabián Tablado es Posadas, Misiones. Llegó hasta allí con ayuda. La <b>agrupación cristiana Filipos </b>lo cobijó. Una organización que, según Edgardo Aló, maneja el <b>pastor Giménez</b>.</p><p>Pero los kilómetros no son un escudo. En septiembre de 2024, la fragilidad del cerco quedó expuesta. La tobillera electrónica dejó de emitir señal. Edgardo Aló recibió entonces la llamada que no hubiera querido escuchar: <b>Tablado estaba sin monitoreo</b>.</p><p>La incertidumbre duró hasta que las autoridades lograron ubicarlo. Tablado explicó que había viajado al interior de Misiones para asistir a cursos en una escuela de oficios y que en esa zona no había señal telefónica. La Justicia le permitió continuar en libertad con la tobillera y le advirtió que la situación no debía repetirse.</p><p>Dos años después, frente a<b> las versiones de que Tablado estuvo en Tigre durante el fin de semana de Pascuas de 2026</b>, Aló mastica la sospecha. Se pregunta si el asesino de su hija volvió a caminar por su barrio. Si estuvo ahí, a metros de su puerta, como ya ocurrió. </p><h2>“Hay muchas adentro del cajón”</h2><p>Edgardo Aló es un hombre dañado que no llora. </p><p>—Salvo en el cementerio de San Fernando. Ahí te topás con la realidad. <b>Te topás con un cajón que lleva el nombre de tu hija. Y ahí sí, te aflojás. Pero hay muchas. Hay muchas adentro del cajón</b>.</p><p>En enero de 2020, cuando Tablado estaba a días de salir en libertad, Edgardo se sumó a una campaña que se llamó “<a href="https://www.infobae.com/sociedad/2020/01/28/hombres-contra-el-machismo-una-nueva-campana-busca-que-los-varones-luchen-por-una-sociedad-igualitaria/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/sociedad/2020/01/28/hombres-contra-el-machismo-una-nueva-campana-busca-que-los-varones-luchen-por-una-sociedad-igualitaria/"><b>Hombres contra el machismo</b></a>”. La integraban otros padres que habían perdido a sus hijas en femicidios: <a href="https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2025/12/05/el-baterista-femicida-de-callejeros-confeso-el-crimen-de-wanda-taddei-en-la-carcel-y-sera-padre-con-su-nueva-novia/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2025/12/05/el-baterista-femicida-de-callejeros-confeso-el-crimen-de-wanda-taddei-en-la-carcel-y-sera-padre-con-su-nueva-novia/"><b>Jorge Taddei</b></a>, padre de <b>Wanda</b>, asesinada por el exbaterista de Callejeros Eduardo Vázquez; <a href="https://www.infobae.com/2011/12/01/619969-que-el-asesino-pague-pidio-el-padre-una-victima-del-cuadruple-crimen/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/2011/12/01/619969-que-el-asesino-pague-pidio-el-padre-una-victima-del-cuadruple-crimen/"><b>Miguel Pereyra</b></a>, padre de <b>Marisol</b>, una de las víctimas del cuádruple crimen de La Plata; <a href="https://www.infobae.com/sociedad/2018/05/12/recibio-un-audio-anonimo-y-sufrio-un-infarto-me-conto-desde-la-carcel-como-habia-matado-a-mi-hija/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/sociedad/2018/05/12/recibio-un-audio-anonimo-y-sufrio-un-infarto-me-conto-desde-la-carcel-como-habia-matado-a-mi-hija/"><b>Hugo Capacio</b></a>, padre de <b>Dayana</b>, asesinada por su novio en Rosario;<a href="https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2024/01/18/la-plata-el-autor-de-un-macabro-doble-crimen-que-fue-beneficiado-por-la-justicia-volvio-a-la-carcel/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2024/01/18/la-plata-el-autor-de-un-macabro-doble-crimen-que-fue-beneficiado-por-la-justicia-volvio-a-la-carcel/"><b> Luis Basualdo</b></a>, padre de Marcela, asesinada en Punta Lara junto a su pareja, y <a href="https://www.infobae.com/sociedad/2026/02/04/a-25-anos-del-femicidio-de-natalia-melmann-los-cuatro-policias-condenados-y-la-busqueda-del-quinto-violador-y-asesino-de-la-joven/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/sociedad/2026/02/04/a-25-anos-del-femicidio-de-natalia-melmann-los-cuatro-policias-condenados-y-la-busqueda-del-quinto-violador-y-asesino-de-la-joven/"><b>Gustavo Melmann</b></a>, padre de <b>Natalia</b>, secuestrada, abusada y torturada por la Policía.</p><p>“<b>Es hora de que trabajemos para concientizar al hombre</b>”, escribió Aló en su adhesión. “Tenemos que hablarles a ellos, que son los victimarios. <b>Si nos sentimos tocados como varones cuando se habla de violencia machista, entonces salgamos a decir y hacer algo para que esto cambie</b>”.</p><p>Edgardo tiene una crítica al Estado que repite hace años.</p><p>—Está la<b> ley</b> que reconoce el <b>femicidio</b>, pero no se concentra en la prevención. Se aplica una vez que la mujer está muerta. Para evitar esa muerte no hay herramientas. Hay que actuar antes.</p><p>Edgardo Aló sigue enumerando las señales que, según él, merecen atención. Les habla a los padres y a las madres. Les pide que miren si sus hijas se alejan de sus amigos, si cambian de personalidad, si aparecen moretones o si empiezan a tener miedo.</p><p>Y a las mujeres les deja una advertencia.</p><p>—Es muy lindo escuchar “<b>Yo te amo</b>”, pero si eso cambia en una sola letra por “<b>Yo tu amo</b>”, “Vos me pertenecés”, tienen que reaccionar porque pueden perder hasta la vida.</p><p>Edgardo lamenta que <b>su fundación no tenga un lugar físico desde donde funcionar ni un sitio web</b> para difundir su trabajo. <b>Pide ayuda</b>: un espacio donde recibir a las víctimas de género y un subsidio para cubrir los gastos de traslado e imprenta de los abogados que asesoran en las causas judiciales y no cobran.</p><p>—A veces quedamos en el pozo de decir: “¿Qué hace la fundación?”. <b>Hace lo que puede</b>. [...] Esto es difícil y tenés que ponerle la cara, tenés que ponerle todo. A veces te dan ganas de decir: “Tiro todo al diablo”. Pero después encontrás a chicas que vienen y dicen: <b>“¿Qué hago, Edgardo?”</b>. Y otra vez a tirar del carro.</p><p>Los legisladores, dice, no ayudan.</p><p>—Yo los veo en<b> Diputados</b> y en el <b>Senado </b>debatir como si se estuvieran matando uno a otro y se olvidan de la gente. Nadie está trabajando para la gente. </p><p>La tarde cae sobre Tigre. Edgardo toma el celular por primera vez desde que empezó la charla, dos horas atrás. Hay mensajes sin responder. </p><p>Hace treinta años atiende llamados, recibe mensajes y sigue pistas. A veces son denuncias. A veces, mujeres que piden ayuda. A veces, un dato sobre Fabián Tablado. </p><p>Porque hay algo que no abandonó aquella noche helada de mayo de 1996.</p><p>Y porque, mientras siga respirando, quiere ser el primero en saber dónde está el hombre que mató a su hija.</p><p><i>Producción audiovisual, entrevistas y narración: María Belén Etchenique / Realizador: Gastón Taylor/ Edición: Florencia Montenegro</i></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CTZ3NP46IFBNLOXCL4ZVUT6UUM.png?auth=e249645317f0f8db693710e348098392f7b496a2fa07c5e87298fbefea76cd33&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[El asesinato de Carolina Aló expuso una violencia de género que en 1996 todavía era nombrada como crimen pasional.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Anita Espósito: “Yo no era socialmente aceptada por ser negra, por ser gorda, por no ser hegemónica”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/21/anita-esposito-yo-no-era-socialmente-aceptada-por-ser-negra-por-ser-gorda-por-no-ser-hegemonica/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/21/anita-esposito-yo-no-era-socialmente-aceptada-por-ser-negra-por-ser-gorda-por-no-ser-hegemonica/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Se vestía de negro para que no se notara su peso, iba a una cita y no comía para parecer saludable, odiaba su pelo enrulado y se lo planchaba. Por qué dice que si sos gordo no podés bailar y si sos negro no te puede ir bien. La angustia de vivir creyendo que sos como te dicen que sos. Cuando Majo, su mamá, tuvo cáncer de mama, la decisión de postergar el miedo y el dolor para acompañarla. La familia, su tesoro]]></description><pubDate>Sun, 21 Jun 2026 06:38:32 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Es maquilladora profesional, fue estilista de videoclips, de obras de teatro, de shows, de producciones fotográficas de distintos artistas, incluso de su hermana, Lali Espósito. Histriónica, frontal, cálida, se ganó su lugar como streamer y hoy es una de las figuras más importantes del exitoso programas de Luzu TV, “Patria y Familia”. </p><p>– Sí, nos va muy bien, por suerte y por trabajo, hemos trabajado mucho para que así sea, para ganar nuestra comunidad.</p><p><b>– Trabajaste siempre, hiciste muchas cosas.</b></p><p>– He trabajado, el dinero a veces es poder y cuando sos chico ese poder lo tienen tus padres porque vos no manejás plata. Entonces, para que no me dijeran que no había dinero y no podía salir, trabajaba.</p><p><b>– ¿Cuáles fueron los primeros trabajos cuando eras adolescente?</b></p><p>– Mi primer primer laburo fue productos de revista tipo Avon. También era maestra particular de alumnos de primaria y con eso tenía mis estipendios para salir el finde.</p><p><b>– Para salir, dijiste, no para comprarte pilchas.</b></p><p>– No, porque en ese momento tenía una relación distinta con mi cuerpo, no era tan afín a comprarme pilchas, tenía un veintiúnico pantalón, lo usaba y se lavaba para el fin de semana.</p><p><b>- Vas a cumplir 40, ¿qué tal eso?</b></p><p>– Pensé que a los 40 me iba a sentir un poco más grande y es cuando más viva estoy, y cuanto más me permito hacer cosas que cuando era más chica no me hubiera permitido hacer. Son unos buenos y lúdicos 40 años que voy a cumplir.</p><p><b>– ¿Sos de los que hacen balance cuando viene un número redondo? ¿Qué queda por hacer? ¿Qué quiero no dejar de hacer?</b></p><p>– No, terapia todos los miércoles y ahí hago todo. Si tengo un tema hasta que no encuentro el meollo de la cuestión no salgo de ese tema. De alguna manera voy haciendo balances todas las semanas en mi terapia con mi psicóloga. Estoy muy orgullosa de mi recorrido hasta acá.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JXBICGAV4FCP7HKMPQXQYSCZE4.jpg?auth=dade62b83eb77d61ad1655ffc9e4624d210c0620899b860bf268b94333d1feac&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Pensé que a los 40 me iba a sentir un poco más grande y es cuando más viva estoy", dijo Anita Espósito (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>“NO ERA SOCIALMENTE ACEPTADA POR SER NEGRA, POR SER GORDA, POR NO SER HEGEMÓNICA”</b></p><p><b>– Es la primera vez que te veo con ondas y el pelo está más claro. Está cambiando todo.</b></p><p>– Estoy cambiando, tal vez los 40 traigan un poco ese cambio. He invertido muchísimo dinero en alisar mi cabello toda la vida, lo odiaba a mi pelo. Pero también era parte de una cosa social, muchas situaciones podían dejarme afuera de cosas. No era socialmente aceptada por esto o por lo otro, por ser negra, por ser gorda, por no ser hegemónica. Y usar un pelo así con todo eso encima era llamar la atención. Yo quería pasar desapercibida, había que plancharse el pelo. Nos planchábamos el pelo con unas planchitas gigantes, nos hemos llegado a planchar el pelo con una plancha real. Había cosas que no teníamos la libertad de hacer, era como una falsa rebeldía.</p><p><b>“ME VESTÍA DE NEGRO PARA QUE NO SE NOTARA EL PESO, IBA A UNA CITA Y NO COMÍA, ‘ASÍ ÉL PIENSA QUE SOY FIT’” </b></p><p><b>– ¿Eras de las que se vestía de negro para que no se notara tu peso?</b></p><p>– Absolutamente. De las que me vestía de negro para que no se notara el peso, de las que iba a una cita y no comía porque pensaba “por las dudas no como así piensa que soy fit”. Esas cosas que uno hace y no entiende por qué. Un día tenés 40 y decís: ya fue, este es mi cabello, lo usaré, no tengo otros señores. </p><p><b>– ¿Cómo te llevás con el espejo ahora?</b></p><p>– Muchísimo mejor. Pero porque hubo muchos balances internos, de cosas que uno no quiere seguir llevando consigo. Y al tener todo menos peso encima uno florece de otra manera. Yo sentí florecer de otra manera al dejar de sostener lo que van a decir, si el pelo es lindo, si es feo, si soy linda, si soy… </p><p><b>– Nombraste varias cosas que son importantes, una es el color de la piel ¿Te acomplejaba?</b></p><p>– Para nada, yo amo mi color de piel. Soy una santiagueña muy orgullosa de serlo. Pero en la época en que yo iba al colegio el hate que hoy existen las redes era one on one, te decían cosas en vivo tus compañeros de primaria o de secundaria. El hate siempre existió, hoy se ve más, pero siempre ha existido, sobre todo en disidencias, en minorías.</p><p><b>“EN BUENOS AIRES ME HAN DICHO COSAS EN EL COLEGIO POR SER PROVINCIANA”</b></p><p><b>– En Santiago del Estero el color de la piel no era minoría.</b></p><p>– En Santiago no, pero yo me vine a vivir a Buenos Aires definitivamente cuando tenía ocho años. ‘Habla mal tu hija’, ‘dice malas palabras’, le decían a mi mamá, no sabían que en Santiago se decían así. Me han dicho cosas en el colegio por ser provinciana y aún hoy aparece el hate en algún que otro comentario.</p><p><b>– ¿Por el color de la piel?</b></p><p>– Si. Yo hice una entrevista acá y muchos de los comentarios tenían que ver con el color de la piel, con mi marronidad. Los que tenemos el color de piel, somos gordos o fuimos gordos, tenemos el rulo o lo que sea, nos acostumbramos a esa situación.</p><p><b>– ¿Esos son rulos naturales entonces?</b></p><p>– Estos son mis rulos naturales. Yo dejé a mi pelo ser y mi pelo dijo: al fin nena. Y se puso lindo de repente. No es mi color… Jajajaja. </p><p><b>– Querías ser rubia en algún momento.</b></p><p>– Un poco ya había sido rubia, mi rebeldía adolescente era teñirme un día de rojo fuertísimo, otro día de amarillo, otro día volvía a mi color y así. Esa fue mi rebeldía.</p><p><b>– ¿Recibías además críticas o de agresiones por el peso?</b></p><p>– Sí, también. En la época en la que yo crecí era una situación social instalada, era de esa forma.</p><p><b>– ¿Te sentías insegura? </b></p><p>– Sí, pero también siempre fui manda más. Insegura absolutamente, pero yo daba vuelta esa inseguridad con la carita, acá estoy yo. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YYMKYU3GFJDIJGVMUW5TFS7RV4.jpg?auth=7f5f543ee4a7d54897d759ae8afb109afc3b1901c9a073835c0788a1ca4f7494&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Mi rebeldía adolescente era teñirme un día de rojo fuertísimo, otro día de amarillo, otro día volvía a mi color y así", contó Anita Espósito en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>– Que no se notara.</b></p><p>– Era para que no se notaba, pero tenía el efecto inverso. Porque la caracúlica llama la atención, la gente dice, ¿y a ésta qué le pasa? Cuando algo no me gusta, la cara se me transforma y no lo puedo disimular. Ahora lo estoy trabajando un poquito.</p><p><b>– ¿Para qué?</b></p><p>– Esa fue una pregunta que me hice. Hay dinámicas en las que no es necesario sostener la cara porque sí. Cuando es necesario recontra banco mi cara, cuando tengo que ser clara y concisa con algo y puedo poner los puntos. No es necesaria en todas las situaciones, porque tengo que avisarle a la cabeza que no me está corriendo un león, tranquila, no pasa nada. Me parece que lo que sucede es que al toque me defiendo de algo y entonces viene la cara.</p><p><b>– Como algo reactivo, a la defensiva.</b></p><p>– Es como algo reactivo.</p><p><b>– En los últimos días hay muchas reacciones contra Nathy Peluso porque bajó de peso. </b></p><p>– Sin embargo a Ibai, el streamer tan conocido que hizo su proceso de bajar de peso, la gente lo alentaba.</p><p><b>“BAJÉ 40 KILOS. FUE UN PROCESO NATURAL, EMPECÉ A DEJAR OTROS PESOS Y ESO SE TRADUJO EN MI PROPIO PESO Y EN MI PROPIO CUIDADO”</b></p><p><b>– Nathy Peluso no disimulaba, iba orgullosa con su cuerpo y ahora decidió bajar mucho de peso. Recibía críticas cuando mostraba su cuerpo antes y ahora también que bajó de peso.</b></p><p>– Ahí la crítica está dada por el hecho de ser mujer, no por subir o bajar de peso. En su momento, cuando bajé de peso, bajé 40 kilos, fue un cambio rotundo de mi fisonomía. En algún momento me cuestioné si no estaba traicionando algún principio y en realidad me di cuenta que fue un proceso natural. Empecé a dejar otros pesos y eso se tradujo en mi propio cuerpo y en mi propio cuidado. También existe esto de que el gordo está enfermo, no sé si siempre es así. No sé si el comentario “te lo digo por tu bien” suma. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MODHNBF6JBAAVKGGPWQHYLK5VY.jpg?auth=71b7f0fcc413b0fb8ef0a2202a6a48efbd8fa185a499c770228fca47a01cd8e0&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Cuando bajé de peso, bajé 40 kilos, fue un cambio rotundo de mi fisonomía", aseguró Anita Espósito" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿En un momento necesitaste cambiar?</b></p><p>- Sí, dejar de sostener cosas que sentí que no debía sostener. Me quise poner las pilas, quise alimentarme mejor, quise conectar el ejercicio, lo logré y no me sentí culpable por eso después. </p><p><b>– ¿Cómo fue esa decisión?</b></p><p>– Subía las escaleras de mi casa en ese momento con 34 años, y me dolían las rodillas, no me sentía físicamente bien. Arranqué y a los tres meses ya había adelgazado. Pero no sólo había adelgazado, me sentía bien, había conectado con hacer ejercicio, con alimentarme bien, con tener un orden distinto. Y seguí, encontré bienestar en eso.</p><p><b>“YO ESTABA MUY ENOJADA CON MI YO GORDITA, LO SOCIAL SE TE TERMINA METIENDO Y UNO SE ASUME COMO TE DICEN QUE SOS”</b></p><p><b>– Eso es el espejo, es no sentirte vos cómoda con el cuerpo.</b></p><p>– El espejo puede ser una tortura, lo mismo que la balanza, porque por ahí no estás viendo algo real. Lo real es lo que vos sentís, lo que hay dentro de tu corazón. Yo estaba muy enojada con mi yo gordita, después entendí que ella me estaba salvando de todas las batallas.</p><p><b>– ¿Por qué estabas enojada?</b></p><p>– No sé, lo social se te termina metiendo un poco en la vena y uno se asume como te dicen que sos. Después te das cuenta, “yo no era así”, “yo no era esto solo, soy un montón de otras cosas”, pero primero un poco te comés el verso.</p><p><b>“SI SOS GORDO NO PODÉS BAILAR, SI SOS NEGRO NO TE PUEDE IR BIEN. UNO SE ASUME COMO TE DICEN QUE SOS”</b></p><p><b>– O sea que te asumías como yo soy gordita y listo.</b></p><p>– Al gordo, al negro, a la minoría, se la corre con que no puede hacer nada. Si vos tenés rulos no podés hacer esto, si sos gordo no podés bailar, si sos negro no te puede ir bien. Ahora hay otras herramientas, tal vez.</p><p><b>– ¿Te lo creés?</b></p><p>– Te comés el verso, por eso uno tiende a esconderse. Y por eso recibe tanto hate el que es gordito y baila y se muestra, porque hay un montón que no se anima y pone esa frustración en el veintiúnico que sí se animó.</p><p><b>– ¿Por qué te emocionaste recién? ¿Algo te angustió?</b></p><p>– No, no me angustió. Me emociona hablar de eso que sentimos quienes quedamos afuera, excluidos en algún momento por algún motivo, no importa cuál. Lo que me genera emoción es haberme creído eso. Haber creído que yo tenía que vestirme de negro, que mejor si no hablaba, que con cara de culo soluciono todo para que la gente no me hable, no se me acerque. Eso y haber podido dar vuelta esa sensación y saber que ante cualquier situación puedo tener mi voz, puedo tener mi voto, puedo hablar. Lo que me emociona es sentir que no hoy importa cómo seamos, también podemos hablar. Estoy acá sentada dando esta entrevista, correrme de esos preceptos me ha dado mi propia voz.</p><p><b>- Qué difícil empezar de cero. El momento en que te ponés cada día las zapatillas o relacionarte distinto con la comida. Todo ese cambio es un esfuerzo gigante.</b></p><p>– No quiero ponerlo en términos de esfuerzo porque en mi caso fue una elección. Yo elegí todos los días hacer algo en pos de lo que me daba bienestar. Comer bien, hacer ejercicio, sentirme físicamente distinta me generaba un bienestar real.</p><p><b>– Qué bueno si lo pudieras contagiar.</b></p><p>– Jajajaja. Creo que el contagio viene de no comerte el verso de lo que te dijeron los otros que vos eras. Poder limpiarse de todos los comentarios y de todo lo que existe alrededor, eso es lo que puedo divulgar.</p><p><b>– Anita, te escuché decir que sos madre soltera.</b></p><p>– Soy madre soltera, es medio raro eso. Hay un padre, pero tiene una participación extraña, una participación que denominamos “cuando él quiere”. Yo me considero así porque no tengo trato y de todo me ocupo yo. Esa es la realidad. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QNUXDQSIMNHSVIAE5IPF4ZQCGI.jpg?auth=6610edf1602ba4fae3bbda3862f932c0a01e1222a0d8392d6b9eb6306285f866&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo elegí todos los días hacer algo en pos de lo que me daba bienestar", afirmó Anita Espósito" height="1080" width="1920"/><p><b>– Santino tiene 14. Las madres solteras, ¿a quién recurren cuando tienen una emergencia? </b></p><p>– Yo recurro a mi pareja, mucho a mi vieja, Santi tiene una relación bárbara con mi mamá. Cuando Santino tenía seis añitos me puse en pareja. Entonces todo este tiempo hasta ahora mi pareja me da una mano, pero mi vieja es la primera en la lista.</p><p><b>– Criar sola un bebé es complejo.</b></p><p>– En ese momento estaban mi vieja, mi hermana, las minitas de la familia. Mi vieja también fue madre soltera. Yo me separé cuando Santino tenía tres años y primero estaba re cagada en las patas. Yo quedé embarazada a los 25 y era un tema la maternidad .</p><p><b>– Es un viaje de ida, con lo bueno y lo malo que eso significa.</b></p><p>– Exacto. Una está siempre con lo bueno y lo malo que eso significa. No importa que tengan 14 o 25 años. Yo tengo 40 años y mi vieja sigue estando ahí para nosotros, es para siempre, es un vínculo muy, muy fuerte. Por eso también las emociones que conlleva, es un gran desafío la maternidad.</p><p><b>– Y es más fuerte cuando viven solo dos, o sea, ¿mamá e hijo?</b></p><p>– A veces sí, hay situaciones, yo tengo que trabajar. Hay que armar una logística, porque en mi familia también todo el mundo trabaja. A veces puede y a veces no puede el “0800 mi vieja” y la gran parte de la comunidad femenina que uno tiene siempre está predispuesta para darte una mano. Y yo con mis amigas que tienen hijos.</p><p><b>– Ya es un adolescente ¿De asesinatos y violencia de género hablás con él? </b></p><p>– Me ocupa mucho criar un buen varón. Yo sé que es responsabilidad de ambos padres, pero hay muchas como yo a las que nos toca criar medio solas. Aún con un otro al lado, muchas sabemos que el varón no se va a sentar a tener una conversación respecto de violencia de género, de las cosas que pasan, de cómo tratarnos, de cómo lidiar con los tratos que tienen con nosotros. Hablo muchísimo porque fui adolescente y temo que mi hijo sea el mismo adolescente que yo, jajajaja. Confío en el laburo que he hecho hasta acá como mamá.</p><p><b>- Hoy me llegó una encuesta de opinión sobre violencia de género y machismo. Les preguntaron a las mujeres, ¿alguna vez te acosaron? ¿Alguna vez te tocaron la cola? ¿Alguna vez un jefe te quiso seducir? Y más preguntas. La mayor parte de las mujeres dijeron que sí a todas las preguntas. </b></p><p>– Lamentablemente es así. Ante hechos tan concretos y tan aberrantes como que aparezca una piba de 14 años desmembrada y violada hay cosas que son tajantes. Pasamos de situaciones cotidianas y tontas que atravesamos todo el día a directamente pedir que no nos maten. Las micro cositas son tantas, y todo hace hoy sea moneda corriente que cada 31 horas maten a una mujer.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FB6SDRTMZZFUFBX53ZZEJ2J7LE.jpg?auth=21bbaeac63b144d3b6df7e7e76e5ac30cee143b10b7f1ddea709fbd7888d1b7a&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Confío en el laburo que he hecho hasta acá como mamá", destacó Anita Espósito" height="1080" width="1920"/><p><b>– Te pregunté si hablabas con varones porque damos por sentado que entre mujeres hablamos, no se ve públicamente muchos varones hablar de violencia de género, a algunos pocos.</b></p><p>– ¿Sabés cuando tal vez salgan a hablar? Cuando maten uno cada 31 horas. El otro día estaba con mis amigas en Plaza de Mayo por este tema y se escuchaba el murmullo de todas hablando de lo mismo y me hizo acordar a lo que te contaban en la escuela sobre 1810 cuando decían que la gente estaba afuera queriendo saber qué pasaba. Estábamos viendo cómo hacer para solucionar este tema que nos atraviesa transversalmente a todos.</p><p><b>– Entrevisté a tu mamá, Majo, cuando presentó su libro después de atravesar un cáncer de mama. Sos su hija mayor, imagino que debe haber sido muy fuerte para vos ese tiempo con una mamá en un estado muy vulnerable.</b></p><p>– Sí, como hijos es un momento muy complicado porque uno está entre el dolor de uno y no querer que el otro se suma en ese dolor o se hunda en ese dolor, entonces uno trata de apoyar como puede. Es un momento tan personal que quien tiene la batuta en esas situaciones es quien está atravesando eso, los demás acompañamos de la mejor manera que podemos. Creo que pudimos acompañar a mi vieja en sus decisiones, en lo que ella quería hacer con su tratamiento.</p><p><b>“ELLA DECIDIÓ RAPARSE Y YO LA RAPÉ, ERA EL MOMENTO DE ACOMPAÑAR A MI VIEJA”</b></p><p><b>– ¿Qué hacías con tu dolor y con tu miedo? </b></p><p>– En mi caso creo que bastante de como de tragarlo. Primero atendamos el quilombo, después veo cómo me soluciono yo. Nosotros ya veníamos de una situación muy dolorosa que había sido la pérdida de mi prima en el 2019 y quisimos actuar. No pude prestar atención a lo que me pasaba con la noticia, cuando mi mamá ya empezó a estar mejor de a poco pude ir soltando. Pero es un proceso donde estuvimos todos tensos hasta el momento que a ella le dieron el alta.</p><p><b>– Salís a apoyar y a resolver. Pero hay algo que tu cuerpo debe haber acumulado también, no había momento para llorar, ella te tenía que ver bien. </b></p><p>– En un momento ella intentó hacer un tratamiento con un casquito para no perder el pelo que en ella no funcionó y decidió raparse. Ese día yo la rapé, estábamos en una situación muy conmovedora, dolorosa. ¡Vamos ma! ¡Vamos, arriba! Fue un momento de mujeres, estábamos nosotras, acompañamos. </p><p><b>– No lloraste en ese momento. </b></p><p>– No quería. Quizás ahora que pasaron cinco años. No es tu momento, era el momento de acompañar a mi vieja.</p><p><b>“YO LE DIJE: ESTO TIENE QUE SER UN DOLOR COMPARTIDO, NO ESTÁS SOLA EN ESTA SITUACIÓN”</b></p><p><b>– Cuando me dieron el resultado de cáncer de mama llamé a mi hija mayor. Sos la hija mayor.</b></p><p>– Yo estaba con mi vieja y ella estaba dudando sobre cómo comunicarle al resto de la familia. Yo le dije: somos todos grandes, esta no es una situación que vos tengas que atravesar sola, pone las cartas sobre la mesa y vamos. Era más de mujer a mujer, obvio que es mi vieja, pero era: vamos, Majo. En ese momento era correr un poco los sentimientos de hijo, de cagarte todo por esta noticia que estás recibiendo, y decir: ya somos todos grandes acá, todos asumimos lo que está pasando, pero esto tiene que ser un dolor compartido. O sea, esto te está pasando a vos pero no estás sola en esta situación. Existe esa cosa de querer, sobre todo en las madres, cuidar y edulcorar la verdad. “Acá estamos todos, vamos para adelante. No estás sola en esta situación”. Me parecía importante que ella supiera eso.</p><p><b>“MI FAMILIA ES MI TESORO, SI UNO NO TIENE ESO NO TIENE MUCHO MÁS”</b></p><p><b>– Tenés una relación increíble con tu mamá.</b></p><p>– La amo. A mi vieja la amo. Mi familia es como el tesoro que uno tiene. Si uno no tiene eso, no tiene mucho más. Yo soy una persona llorona, discúlpenme gente, pero desde que dije basta de cara de culo, ahora me fuman como soy, sensible. Las enfermedades de la familia son temas muy sensibles. No sé si en algún otro momento yo me puse a pensar qué sentí yo cuando me pasó esto de mi vieja. Veníamos de una situación muy triste y muy desoladora, la pérdida de mi prima de 30 años por un cáncer de mama. Mi tía en ese momento estaba atravesando también un cáncer de mama, había muchos frentes abiertos. Y con muchos frentes abiertos también el cagazo es un poco mayor porque ves todo el panorama. Pero mi mamá le puso mucho huevo, como a todo en la vida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VFXMMXGBVFC5DBZMADRQIVR3MU.jpg?auth=9026d2953b8aa9a0ddcdda6e540578b5d3f39f21c2a28e0329617647af75cb15&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo soy una persona llorona, discúlpenme gente, pero desde que dije basta de cara de culo, ahora me fuman como soy, sensible", explicó Anita Espósito (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>- Está saliendo todo bien.</b></p><p> – Por ahora está saliendo todo bien, María Laura. Hemos venido de otras épocas en las que no ha salido todo tan bien y creo que este es el momento en el que nos merecemos que sí.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XSSY5SZHKFBURATTTQRGUZYGRY.jpg?auth=2f12ab69b8c2b1873af9276e28d89670035aad99579ba5b51d0031d779f4f7bc&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Gustavo Gavotti]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Rocío Pardo: el amor con Nicolás Cabré, cómo es su vínculo con Rufina y la inseguridad que la acompañó durante años]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/21/rocio-pardo-el-amor-con-nicolas-cabre-como-es-su-vinculo-con-rufina-y-la-inseguridad-que-la-acompano-durante-anos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/21/rocio-pardo-el-amor-con-nicolas-cabre-como-es-su-vinculo-con-rufina-y-la-inseguridad-que-la-acompano-durante-anos/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La actriz y directora recordó cómo consiguió, con apenas 18 años, convertir un neuropsiquiátrico abandonado en una experiencia teatral que marcó su carrera. En diálogo con Infobae, compartió la historia de superación de su padre, habló de su presente laboral junto a Nicolás Cabré y contó por qué hoy disfrutan de compartir tanto el escenario como la vida]]></description><pubDate>Sun, 21 Jun 2026 06:38:08 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>A los 18 años, <b>Rocío Pardo</b> golpeó la puerta de un intendente cordobés con una idea que sonaba imposible:<b> transformar un neuropsiquiátrico abandonado en una experiencia teatral</b>. Insistió durante meses, presentó proyectos y finalmente consiguió la autorización. Lo que nació como una apuesta arriesgada terminó convirtiéndose en <i><b>Pabellón Tornú</b></i>, una obra inmersiva que marcó un antes y un después en su carrera y que este año volverá a escena en una nueva versión. “Ese fue el primer logro de mi vida”, recuerda.</p><p>No fue la primera vez que desafió los límites de lo que parecía razonable. Había crecido entre teatros en Carlos Paz, viendo cómo su padre,<b> Miguel Pardo</b>, construía una empresa teatral después de haber empezado limpiando vidrios en la calle. Mientras otros chicos pasaban las tardes jugando, ella aprendía a manejar consolas de sonido, acomodaba espectadores y hasta intentaba vender pulseritas a la salida de las funciones. <b>El teatro no era un trabajo para su familia: era el paisaje cotidiano de su infancia.</b></p><p>La danza llegó incluso antes. Empezó ballet a los tres años y durante más de una década entrenó con una disciplina que todavía hoy reconoce como una de las herramientas más valiosas de su vida. Pasó por Brasil, estudió en Nueva York y llegó a replantearse el camino que había imaginado para sí misma cuando descubrió que el ballet clásico ya no la hacía feliz. Aquella búsqueda la llevó a encontrar un lugar propio como <b>actriz, directora y productora</b>. “Siempre sentí que tenía que demostrar que estaba donde estaba por mérito propio”, admite.</p><p>En los últimos años, además, su nombre comenzó a ocupar espacio en los medios por razones que excedían al teatro. Su historia de amor con <b>Nicolás Cabré </b>la convirtió en una figura mucho más expuesta de lo que había imaginado. Sin embargo, lejos de incomodarla, encontró una forma de construir una vida compartida en la que <b>conviven el amor, el trabajo y una familia ensamblada</b>. Junto al actor dirige la obra <i><b>Ni media palabra</b></i> en el Paseo La Plaza y comparte la crianza cotidiana de <b>Rufina</b>, la hija de Cabré y la China Suárez, con quien construyó un vínculo tan natural como entrañable. "<b>La veo casi como una amiga</b>. Nos contamos todo, hacemos planes y compartimos muchísimas cosas", cuenta.</p><p>En esta charla con <b>Infobae</b> habla de la historia de esfuerzo que marcó a su familia, de las inseguridades que la acompañaron durante años, de la exposición pública, de la salud mental, de la experiencia de acompañar a un ser querido con problemas de adicciones, de su relación con el actor y del proyecto que la devuelve al lugar donde todo empezó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BQ5BHKCINBESZPHOTVBV6GDQQE.jpg?auth=68e56e517aa511ebfec8cd7c4b6ebd31e7ebf8390f6d7abd022a3cfc0963c8f8&smart=true&width=1080&height=1079" alt="El papá de Rocío Pardo es productor teatral, ella creció en salas de teatro y pasó por todos los roles." height="1079" width="1080"/><p><b>—Naciste casi en un teatro. </b></p><p>—Literalmente. Soy de Carlos Paz y mi familia tiene una productora. Mi infancia fue jugar en una sala, aprender a manejar luces y sonido, ver obras y películas. <b>Crecí adentro de un teatro</b>.</p><p><b>—¿Tu papá arranca de abajo en el mundo del teatro? </b></p><p>—Mi papá arranca de abajo en la vida. Limpiaba vidrios en la calle. Siempre cuento su historia porque es muy inspiradora. Ver cómo se las ingenió para llegar hasta donde llegó es un motor para cualquiera que tenga un sueño. </p><p><b>—¿Te da orgullo? </b></p><p>—Sí, ni hablar. Y también me desafía. Cuando algo me cuesta, pienso en él. Si pudo lograr todo lo que logró, al menos hay que intentarlo.</p><p><b>—¿Cuántas salas tiene hoy tu familia?</b></p><p>—Tenemos varias, al menos seis. Se hicieron de a poquito, con mucho esfuerzo. Hace poco encontramos una foto de mi papá frente a un cartel de <i>Mamma Mia!</i> de hace más de veinte años. En ese momento producir esa obra parecía imposible para su realidad. Y años después terminó haciéndolo. Cuando vimos esa foto fue un “guau, lo lograste”.</p><p><b>—Vos después trabajaste con él en grandes producciones, pero antes estaba la infancia en el teatro. ¿Qué hacías ahí?</b></p><p>—Salía de la escuela, iba a danza y después me tocaba acompañar a mis papás al teatro. Al principio me aburría, pero después empecé a inventarme cosas para hacer. <b>Aprendí a hacer pochoclos, acomodaba al público</b>, ya a los siete había armado mi primer emprendimiento: un stand de pulseritas.</p><p><b>—¿Vos vendías pulseritas a la salida del teatro? </b></p><p>—Sí. No vendía ni una, nadie me compraba, pero lo intentaba. Aprendí todo lo que pasaba detrás de escena antes de subirme a un escenario</p><p><b>—En paralelo a la danza. </b></p><p>—Siempre. Me capacitaba constamente porque amaba bailar y mi objetivo era ser bailarina, actriz o dedicarme a lo que me dedico hoy. </p><p><b>—La danza es un entrenamiento sacrificado.</b></p><p>—Yo estudié ballet toda la vida y pasaba seis o siete horas por día entrenando, además del colegio. Es sacrificado, pero te da una disciplina increíble y eso me formó para toda la vida.</p><p><b>—¿Era un deseo tuyo? ¿No había presión de afuera?</b></p><p>—No, cero. Somos seis hermanos y todos siempre tuvimos el mismo apoyo para elegir lo que queríamos ser. Ser bailarina era un camino muy difícil y más siendo de Carlos Paz, cuando todo pasaba en Buenos Aires.<b> </b></p><p><b>—Un recorrido de mucho esfuerzo.</b></p><p>—Me recibí con Lidia Segni, que era la directora del Colón. Pero a los 17 años me fui a bailar a Brasil, estuve un mes y medio ahí sin mi familia, y aunque me iba bien y tenía un rol importante, no lo estaba disfrutando. Fue cuando me di cuenta de que quería otro camino dentro de la danza y empecé a inclinarme hacia el contemporáneo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/D7I2JHO6X5AKBLRH26VY7KNQEM.jpg?auth=81a91ed51616d8245962c10b2a700aad881b08b58c086ef775b618a57f189c4a&smart=true&width=1080&height=1297" alt="La historia de amor con Nicolás Cabré comenzó en Córdoba." height="1297" width="1080"/><p><b>—¿A quién le costaba más que vos te fueras a vivir a otro lado? </b></p><p>—A los dos. Tengo una imagen que nunca voy a olvidar: cuando me fui a Nueva York, mi papá me dejó en la Quinta Avenida y <b>se fue llorando detrás mío.</b> Mi vida, ahí me rompió el alma. Yo era tan independiente y me creía grande a los 17 años, pero verlo así, dejándome tan chiquita sola en otro país, me hizo dimensionar la decisión que estaba tomando. </p><p><b>—¿Y ya aparecían la producción y la dirección?</b></p><p>—Siempre estuvieron. Acompañaba a mi papá a reuniones y aprendía mucho observándolo. Pero había estudiado tantos años danza que sentía que primero tenía que aprovechar ese camino. Bailé profesionalmente varios años y después me volqué de lleno a la producción y la dirección, que hoy son mi gran pasión.</p><p><b>—¿Cómo fue tu paso por el colegio?</b></p><p>—Tuve una vida muy normal. Ya desde los 15 años, que es cuando te empiezan a fichar digamos, me llamaban para bailar profesionalmente, pero para mi familia era fundamental que terminara la escuela.</p><p><b>—¿Les diste dolores de cabeza en la adolescencia?</b></p><p>—Me macheteé bastante, pero terminé.</p><p><b>—¿Cómo era el sistema?</b></p><p>—Tenía miles.<b> </b>Era muy buena: me escribí la pierna, llevaba apuntes escondidos o cuando la modalidad era que saquemos una hoja, llevaba todo el tema ya desarrollado en la otra carilla y entregaba la hoja que tenía ya escrita. Nunca me descubrían.</p><p><b>—¿Nunca te agarraron? </b></p><p>—Sí, claro. Y cuando me agarraban no tenía defensa posible. Era: “Bueno, poneme un uno. Me salió mal”.</p><p><b>—Hoy con inteligencia artificial estarías haciendo un desastre. </b></p><p>—Yo estaría en Harvard si hubiese seguido por ese camino (risas).</p><p><b>—Sos una mujer muy bella. ¿Eso alguna vez te trajo problemas?</b></p><p>—No lo viví así. Creo que mi personalidad rompe bastante con la imagen que la gente puede tener de mí. Soy muy compañera, muy de amigos, me encanta jugar al truco, a la Play, me llevo bien con casi todo el mundo.</p><p><b>—En tu casa no sos la bomba sexy. </b></p><p>—No, cero. De hecho <b>mi mamá es de regalarme libros de autoestima porque suelo como tirarme para abajo siempre</b>. Cada uno tiene sus mambos y a veces necesita que otros lo empujen un poco.</p><p><b>—¿Por dónde pasan esas inseguridades? </b></p><p>—No pasan por lo físico. Durante mucho tiempo tuvieron que ver con ser la hija de alguien. Sentía que tenía que demostrar que estaba donde estaba por mérito propio y no por mi apellido. Me exigía muchísimo para que nadie pudiera decir que estaba acomodada. Hace poco entendí que esa es mi historia Fui la hija de, soy la hija de y ahora también soy la esposa de. Y no pasa nada.</p><p><b>—¿Alguien te ayudó a entenderlo?</b></p><p>—Sí, Nico tuvo mucho que ver. Me ayudó a entender que tener un padre productor y la posibilidad de trabajar con él no era algo malo, sino que es una oportunidad enorme.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZWXK6MAGHNHWHJ4MWJUWTI7RDQ.jpg?auth=99e9f648657121b986952f63e847d13ce309569922f3a0e48f346da264edc110&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Rocío es bailarina, actriz, productora y directora." height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Cuándo aparece </b><i><b>Pabellón Tornú</b></i><b>?</b></p><p>—Después de un viaje por Europa donde vi una experiencia de teatro inmersivo que me voló la cabeza. Salí pensando: “Esto tiene que existir en Argentina”.</p><p><b>—Y ahí aparece el neuropsiquiátrico abandonado en Córdoba.</b></p><p>—Exacto. Y en esa inocencia de la juventud, me obsesioné con ese lugar emblemático que llevaba más de veinte años cerrado. Todos me decían que estaba loca porque tenía un teatro propio y quería hacer una obra ahí adentro.</p><p><b>—¿Vos llegás con el proyecto y no se lo presentaste a tu papá? </b></p><p>—Claro, <b>fue el primer logro de mi vida</b> porque hice todo: conseguí el permiso, hice la producción, la dirección y actuaba. <b>A mi papá hasta le hice comprar la entrada</b> (risas). Fue a una boletería a comprarla y estaban agotadas, tuvo que ir otro día.</p><p><b>—¿Cómo conseguiste el permiso? </b></p><p>—Era insoportable. Caía todos los días a la Municipalidad con una carpetita bajo el brazo y me sentaba a esperar al intendente. Así todos los días. Y un día me dijo: “Tomá, llevate el neuropsiquiátrico”. Le gané por cansancio.</p><p><b>—Y fue un éxito. </b></p><p>—Sí. Empezó con muy poquitas funciones y un grupo de amigos. Ni siquiera habíamos hecho casting, fuimos recolectando gente que podía en esas fechas. Y cuando vimos que la cosa iba en serio, dejó de ser teatro independiente para ser lo que es hoy, algo mucho más grande. </p><p><b>—¿Cuántas temporadas tiene ya? </b></p><p>—Esto fue hace 12 años, en el medio fuimos parando, así que serán unas cuatro o cinco temporadas. Y ahora vuelve: <b>estamos preparando una nueva versión en una locación inédita</b>. Creí que nunca iba a encontrar un lugar que superara al neuropsiquiátrico, pero creo que esta vez lo logramos.</p><p><b>—¿Cuándo se estrena?</b></p><p>—En <b>septiembre</b>. Estamos trabajando muchísimo porque son espacios complejos, muy difíciles de conseguir y que no tienen la mejor arquitectura por el deterioro de los años, por eso lleva tiempo la puesta en valor del edificio y completar todas las medidas de seguridad que requiere. </p><p><b>—La locación es parte de la experiencia.</b></p><p>—Totalmente. La gente ya de por sí siente curiosidad por conocer esos lugares, imaginate un neuropsiquiátrico abandonado en el medio de la montaña. El tema es que no todos se animan a ir a las 12 de la noche. Entonces el desafío de tener este lugar no pasa solo por la curiosidad, sino que llegás y tenés un evento cultural ahí adentro. </p><p><b>—Después llegaron la televisión, el </b><i><b>Bailando</b></i><b>, la actuación y la producción. </b></p><p>—Sí. Durante mucho tiempo estaba obsesionada con ser bailarina y no aceptaba proyectos como actriz. Con los años entendí que todas mis versiones podían convivir. Puedo hacer una película o meterme a bailar en una obra, como hice el año pasado en <i>Pretty Woman </i>porque me divertía el proyecto. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZNT67AJG2ZFYZMVFO5DUKS2OKU.jpg?auth=e8b8c3ca1615fe7fa1d5dfb9669de5741b361d1e9ff180baa06286d30394af26&smart=true&width=975&height=1300" alt="Rocío y Nicolás comparten la vida y el trabajo." height="1300" width="975"/><p><b>—¿Cómo fue tu paso por </b><i><b>Bailando por un sueño</b></i><b>?</b></p><p>—Muy divertido. Estuve dos temporadas y la pasé realmente bien. Creo que en ese momento no terminaba de dimensionar lo que significaba el programa. Estaba ahí, medio atrás, observando más que buscando protagonismo.</p><p><b>—Si Marcelo Tinelli vuelve a hacerlo, ¿volverías?</b></p><p>—Las propuestas siempre se escuchan, después se decide.</p><p><b>—¿Qué pesa más a la hora de decidir: el desafío profesional, las ganas o lo económico?</b></p><p>—Las ganas. Hoy tengo muchas ganas de trabajar y crear. Con Nico estamos dirigiendo juntos, la obra ya está funcionando y al mismo tiempo pensamos nuevos proyectos. Soy muy inquieta aunque también me gusta dormir la siesta y estar tranquila, entonces trato de armar un combo que sea viable. </p><p><b>—¿Cómo es trabajar con Nico?</b></p><p>—Somos muy pares. Nos entendemos mucho y compartimos una mirada muy parecida. Eso es fundamental cuando dirigís con otra persona. Hoy nos gusta y queremos hacer todos los proyectos juntos.</p><p><b>—Antes de </b><i><b>Pabellón Tornú</b></i><b> ya te interesaban los neuropsiquiátricos. ¿Era por la mística del lugar o por un interés previo en la salud mental?</b></p><p>—La salud mental siempre me interesó muchísimo. Leí mucho, hice mucha terapia y creo que es una de las bases para estar bien en la vida. Entender quién sos, qué querés y cómo atravesar las cosas.</p><p><b>—También te tocó acompañar de cerca a alguien con problemas severos de adicción.</b></p><p>—Sí. Y creo que cualquier persona que acompaña a un familiar, una pareja o un amigo en una situación así sabe lo difícil que es. Siempre aconsejo que estén acompañados y hagan terapia. Uno pasa por muchas emociones: enojo, frustración, tristeza, ganas de ayudar. Es muy duro.</p><p><b>—¿Sufriste mucho en ese lugar? </b></p><p>—Creo que <b>cualquiera que quiera profundamente a alguien que atraviesa una adicción la pasa mal</b>. Es una situación muy dolorosa.</p><p><b>—¿Tu propio vínculo con las drogas cómo fue a lo largo de tu vida? </b></p><p>—Soy una persona extremadamente saludable. No tomo alcohol, nunca fumé. Quizás por la disciplina de la danza aprendí desde muy chica lo importante que es cuidar el cuerpo. Creo que todas las decisiones que tomamos, tarde o temprano, tienen consecuencias.</p><p><b>—¿Ulises Bueno fue tu primera relación pública?</b></p><p>—Sí, fue mi primera relación expuesta.</p><p><b>—¿Y cómo viviste esa exposición? </b></p><p>—No me gustaba la idea porque es abrir la puerta a muchas opiniones. Pero cuando uno está bien y sabe quién es, aprende a convivir con eso. Además, yo ya tenía cierta exposición por mi familia y mi trabajo.</p><p><b>—En definitiva, te enamoraste.</b></p><p>—Claro. Las relaciones empiezan por amor. Que después sean públicas o no es un agregado. Lo importante es construir puertas adentro.</p><p><b>—¿Y hoy el balance de esa relación cómo te da? </b></p><p>—Te puedo decir el balance de mi presente. O sea, yo creo que todo lo que me pasó en la vida me trajo a <b>esta realidad que es hermosa y que no la cambiaría por absolutamente nada</b>. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y27EADRQOVBFHLE7UIVG3ZH5PI.jpg?auth=6a51aab27b0db6f7c4b27dadec5753da1771c01192df267506b02c0c34cb9037&smart=true&width=946&height=534" alt="El vínculo con Rufína se dió de forma natural." height="534" width="946"/><p><b>—¿Cómo se conocieron con Nico? </b></p><p>—En Carlos Paz. Él estaba haciendo temporada con <i>Los mosqueteros</i> y yo con <i>Pabellón Tornú</i>. Prácticamente era imposible que nos cruzáramos porque cada uno estaba en un mundo distinto. Pero coincidimos en una entrega de premios a la que ninguno iba por una nominación y a los dos nos generó una curiosidad el otro.</p><p><b>—¿Ya se seguían en redes?</b></p><p>—Nada. No nos conocíamos. Yo vivía en España y no estaba al tanto de su vida personal. Él tampoco me registraba.</p><p><b>—Esa noche lo googleaste. </b></p><p>—Lo googleé, sí (risas). Pero me gusta sacar mis propias conclusiones sobre las personas. Por suerte no encontré nada demasiado alarmante.</p><p><b>—¿Cómo siguió la historia?</b> </p><p>—Empezamos a hablar por redes, nos fuimos a ver cada uno al teatro e intercambiamos mensajes. Y cuando finalmente nos sentamos a charlar, no nos separamos más. </p><p><b>—¿Como fue cuando fue a verte al teatro?</b></p><p>—Yo estaba re nerviosa. Y además no sé si Nico es el mejor espectador para el teatro inmersivo porque en una escena teníamos que cavar un pozo para enterrar un muerto. Yo corría y él tenía que seguirme para no perderse la escena, pero iba lentísimo. Le di una pala para que haga el pozo y se la pasó a otro, o sea me arruinó la escena. No cooperaba en lo más mínimo y yo pensaba: “Dale, ¿me estás queriendo enamorar o qué?”.</p><p><b>—Media pila, Nicolás.</b></p><p>—Ponele onda. Pero bueno, él es así. </p><p><b>—Una charla hasta la madrugada y te enamoraste.</b></p><p>—Creo que nos pasó a los dos. Quince días después me tenía que volver a España porque estaba viviendo allá y fue una locura. <b>Me enamoré completamente.</b> Ninguno de los dos esperaba algo así.</p><p><b>—¿Y volviste a España?</b></p><p>—Volví solamente a buscar mis cosas. Tenía algunos compromisos laborales, aproveché para resolverlos y regresé definitivamente. Dos años después estaba casada.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RQL2VZPNXBE35LKQFMKCPKXJS4.jpg?auth=c668c133fe0dc7517845d439e85b0fa41d5b48b3eee62e046dd9f31904e44195&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Rocío Pardo: "A Rufi la veo casi como una amiga"" height="1080" width="1920"/><p><b>—Nicolás tiene un amor enorme por su hija.</b></p><p>—Sí, es un padre increíble.</p><p><b>—¿Cómo conociste a Rufina?</b></p><p>—La conocí muy rápido. Fuimos a cenar los tres y esa noche Nico casi no habló. Nos pusimos a charlar nosotras y pegamos desde el primer día. Viste que esas cosas pasan o no pasan. Y pasó.</p><p><b>—Te la hizo fácil.</b></p><p>—Ay sí. Ella hace todo fácil.</p><p><b>—¿La extrañas cuando está en Turquía? </b></p><p>—Obvio. Igual ahora ya volvió y se quedan un buen tiempo. </p><p><b>—¿Cómo es esa convivencia? </b></p><p>—Increíble. <b>A Rufi la veo casi como una amiga</b>. Nos contamos todo, charlamos, hacemos planes. Ahora vamos a aprovechar para ver obras porque le gusta mucho el teatro. Para mí es una compañera. Además tengo una hermanita que vive en Córdoba y tiene casi su edad, me encantan los niños, entonces tener la posibilidad de compartir con ella y darle mis consejos cuando le gusta un chico o cuando le pasa algo, es hermoso.</p><p><b>—¿Es la misma hermana tuya que estaba en la propuesta de casamiento?</b></p><p>—Sí, Guillermina, la más chica que tiene 10 años y es muy amiga de Rufi. Ese viaje lo hicimos los cuatro.</p><p><b>—¿Vos sabías que te iban a proponer casamiento?</b></p><p>—Sí. En realidad fue más una formalidad porque ya lo veníamos hablando. <a href="" target="_blank" rel="">Yo nunca le hubiese propuesto casamiento porque <b>no estaba en mis planes casarme</b>.</a></p><p><b>—¿No estaba la fantasía? </b></p><p>—No. Nunca. Pero con Nico sí apareció ese deseo. Hay cosas que uno no cree que tiene y aparecen con la persona indicada.</p><p><b>—¿Y trabajar con tu pareja?</b></p><p>—Tampoco. <b>Yo creía que no había que trabajar juntos ni convivir</b>. Y gracias a Dios tengo una convivencia que es un diez y la posibilidad de trabajar con él que es otro diez. Y encima nos llevamos bien. </p><p><b>—¿Cómo es Nico papá? </b></p><p>—Admirable. Es muy presente, está en cada detalle, acompaña, aconseja, lleva a Rufi a todas sus actividades. Es de esos padres a los que les sacás el sombrero.</p><p><b>—¿Te enamora eso? </b></p><p>—Claro. Verlo en ese rol es hermoso.</p><p>—<b>Cuando uno ensambla una familia hay algo del ejercicio de la maternidad, aunque Rufina tiene a su mamá. ¿Cómo te encontrás vos en ese rol? </b></p><p>—A mí me encanta. Nunca voy a ocupar ni quiero ocupar el lugar de su mamá porque ella la tiene, pero disfruto mucho acompañarla desde el lugar que me toca.</p><p><b>—¿Y la maternidad?</b></p><p>—<b>Hoy no quiero ser mamá</b>. Estoy feliz con la vida que tenemos y con los proyectos que estamos construyendo. Siempre digo que, si algún día tengo hijos, no tendría uno solo. Me encantan las familias grandes porque crecí en una: tengo seis hermanos y es un placer juntarnos todos a comer con sus parejas.</p><p><b>—No cerramos a futuro. </b></p><p>—No cerramos a futuro, pero hoy con el presente que tenemos me limitaría mucho.</p><p><b>—¿Cómo es tu vínculo con Rufi en el día a día?</b></p><p>—Yo lo llevo mucho desde el humor, trato de enseñar desde otro lugar. <b>No soy la estructurada y prefiero hablarle como una amiga, que me vea como una cómplice</b>. De hecho, a veces Nico me dice: “Acá tendrías que decirle que esto no”. Y yo le respondo: “No, ese no es mi trabajo”. Nunca voy a retarla, eso se lo dejo a los padres que son quienes tienen que poner los límites.</p><p><b>—El de los límites es Nico.</b></p><p>—Claro. Si veo algo que me preocupa, se lo digo a él. Trato de construir el vínculo sin invadir un lugar que no me corresponde.<b> </b>La amo con todo mi corazón. Cuando algo es genuino, traspasa cualquier pantalla. Es lo que somos.</p><p><b>—¿Hablás con la mamá de Rufina?</b></p><p>—Sí, nos llevamos bien. Es la mamá de Rufi. El respeto y la buena onda tienen que estar porque son fundamentales.</p><p><b>—Eso habla de adultos que priorizan a los chicos.</b></p><p>—Totalmente. Cuando entendés que la prioridad son ellos, sabés cómo manejar las situaciones. Hoy tienen redes, internet, ven todo. Nosotros podemos leer algo que no nos gusta y seguir adelante; ellos muchas veces no tienen todavía las herramientas para procesarlo. <a href="" target="_blank" rel="">Por suerte ellos tienen mucha conversación y él se ocupa al ciento por ciento.</a> Nico es papá y mamá en uno. Él se ocupa de todo, le encanta. </p><p><b>—¿Cómo manejan esa exposición de la que hablabas con Rufina?</b></p><p>—Es muy madura. Ve comentarios y sigue de largo. Tiene mucho que ver con la enseñanza de sus padres, con que sepa quiénes son realmente su mamá y su papá y que se quede con eso. Muchas veces la gente opina desde una parte de la historia, no desde la historia completa, pienso que hay una “mesa chica” que conoce la verdad de las cosas entonces lo importante es quedarse con eso.</p><p><b>—Pero si tenés que hablar con Eugenia hablás.</b></p><p>—Sí, por supuesto. De hecho, cuando pensamos el vestidito de Rufi para el casamiento hubo cosas que se hablaron entre mujeres. Pero en el día a día, Nico está en todo. </p><p><b>—¿Sos celosa? </b></p><p>—No.</p><p><b>—¿Y él? </b></p><p>—Si tengo que elegir, es más celoso Nico. Pero lo manejamos, creo que no le doy motivos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/THTCLBBZ3ZH6HOTE7LNTY22FDQ.jpg?auth=f07607864fbe32a1037dead10f9f7610ed78a24d1f00078b498257bd9a5abcd9&smart=true&width=5964&height=4044" alt="Rocío Pardo con Tatiana Schapiro en Infobae (Maximiliano Luna)" height="4044" width="5964"/><p><b>—¿Cómo nace el proyecto de dirigir juntos? </b></p><p>—Compartimos muchísimo tiempo. Nos gusta entrenar juntos, nadar juntos, hacer cosas juntos. Y un poco dirigir también nació de eso. Cuando apareció <i><b>Ni media palabra</b></i>, sentimos enseguida que era el proyecto indicado para que Nico y Mariano Martínez volvieran a trabajar juntos después de 23 años. </p><p><b>—Y la están rompiendo.</b></p><p>—Teníamos miedo porque la fuimos armando muy en familia y pensábamos: “¿Y si no funciona?”. Pero la respuesta de la gente fue increíble.</p><p><b>—También hubo un fenómeno muy fuerte en pandemia con ellos y el contenido que volvió a circular de novelas como</b><i><b> Son Amores</b></i><b> y </b><i><b>Los Únicos</b></i><b>. </b></p><p>—Sí. La obra recupera un poco esa química que la gente recuerda. Hay guiños que conectan con esa época, pero también funciona con las nuevas generaciones. Lo comprobamos con Rufi, que era nuestro termómetro: si ella se reía, sabíamos que algo estaba funcionando. Y pasó lo mismo con mis hermanos y con chicos de su edad. Muchos no saben quiénes fueron Nico y Mariano hace veinte años, pero igual se divierten. Eso nos confirmó que era una obra para toda la familia.</p><p><b>—¿Cómo querés que siga este cuento? </b></p><p>—Quiero mantener este presente. Si podría ser así toda la vida, estoy feliz.</p><p><b>—Hoy firmás. </b></p><p>—Hoy firmo. Hoy estoy feliz, tengo una familia que amo, tengo un esposo que amo con su hija, el combito perfecto. Es como que tengo todo lo que soñé, así que no cambiaría nada.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/EBZ5SPWLDRCQXIJKK6XXD5RQ5I.jpg?auth=ece21e1713538c5dacb1f992898de03df40e41cf5db23cb99ed4e19a47ddea21&amp;smart=true&amp;width=5568&amp;height=3756" type="image/jpeg" height="3756" width="5568"><media:description type="plain"><![CDATA[Maximiliano Luna]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Diamantes de sangre, niños soldados y Maradona como pasaporte: el viaje de un documentalista argentino para contar guerras africanas]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/20/diamantes-de-sangre-ninos-soldados-y-maradona-como-pasaporte-el-viaje-de-un-documentalista-argentino-para-contar-guerras-africanas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/20/diamantes-de-sangre-ninos-soldados-y-maradona-como-pasaporte-el-viaje-de-un-documentalista-argentino-para-contar-guerras-africanas/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La guerra civil en Sierra Leona mató a más de setenta mil personas y esclavizó, secuestró y obligó a convertirse en soldados a diez mil niños y niñas. Pedro Fernández Quiroga viajó para contar la posguerra en una historia que tiene trauma y dolor pero más perdón y reconstrucción. En otra edición de Voces, el periplo de un argentino presto a entender lo que pasó y lo que pasa en el ecosistema africano y nadie cuenta]]></description><pubDate>Sat, 20 Jun 2026 04:35:09 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Una vez Pedro Fernández Quiroga leyó una noticia que hablaba de un descendiente de la realeza africana que había recalado en la yunga boliviana. Sus ancestros habían sido trasladados como esclavos al continente, pero el linaje, intrasferible, seguía coronándolo. Inició la búsqueda del “último rey” con su amigo y compañero Taio Gardey. Indagaron en las comunidades afrodescendientes de Tocaña y Mururata, en un cordón montañoso de la zona de Coroico al este de La Paz. Lo encontraron: no tenía corona ni plebeyos abanicándolo, vendía helados y hacía artesanías. A veces jugaba a la realeza para honrar su descendencia. Contar esta historia con una cámara y un video lo convenció a involucrarse con relatos perdidos, olvidados. </p><p>Es documentalista. Su primer hijo fue<i> La fuerza de los invisibles</i>, que viró a un nombre definitivo: <i>La fuerza invisible</i>. Menos letras y un título compacto redunda en más potencia. Es <b>una historia de reconstrucción social y reconciliación</b>. La guerra civil, los diamantes de sangre, el secuestro de niños para ser soldados compone el esqueleto de un retrato anclado en un proceso de paz y perdón. Vivió en Sierra Leona, conoció a James y a Siddy, a un niño soldado y a un ex líder rebelde, quienes le enseñaron las miserias del resentimiento. Entendió que pelearon una guerra adjudicada, una guerra que no les pertenecía. Pasó por otros once países. Conoció a las pateras, descubrió las ventajas de ser sudamericano y constató los beneficios de haber nacido en el país de Messi y Maradona, supo la verdad del vudú, vio las milas ilegales de oro en Ghana, presenció la trata de personas, comprendió la integridad de un pueblo hostigado por influencias extranjeras. </p><p><b>—¿Cuándo decidieron ir a Sierra Leona? </b></p><p>—Sí. Trazar un camino muy lineal es por ahí mentiroso, pero sí lo que queríamos hacer era ir donde la trata transatlántica comenzó, que era el continente africano. Empezamos a averiguar sobre distintos países, fundamentalmente en la costa oeste, y dimos con conocidos que fueron a Sierra Leona, puntualmente una chica, Virginia Bazterrica, que fue ocho años seguidos en momentos mucho más álgidos que el que fuimos nosotros, y cuando nos juntamos con ella, pocas veces vi una persona que hable tan enamorada de un pueblo. Parecía mitad argentina, mitad sierraleonesa, pero con una identidad a partir de lo que vivió que la verdad que daba ganas de ir. Y eso también se matizó con que cada vez que googleaba sobre Sierra Leona se hablaba de <b>los diamantes de sangre, del infierno de la guerra, de la peor crisis de ébola de la historia</b>, pero después es como si se hubiese cortado el relato ahí, ya no sabíamos qué pasaba en Sierra Leona. Entonces también qué pasó en Sierra Leona después de la guerra civil y después del ébola, y ese fue como nuestro motor para llegar allá.</p><p><b>—¿Qué sabías del país y del continente hasta ese momento? </b></p><p>—Tengo un muy amigo que es nigeriano entonces siempre me compartía historias de los revolucionarios africanos. Fundamentalmente hay uno puntual del que leí bastante que se llama Thomas Sankara. Entonces lo que sabían eran islas sobre revoluciones truncas, sobre cómo a ciertos pueblos que querían crecer le bajaban el pulgar desde algún lugar de la economía central y asesinaban al líder. Eso era lo único que sabía. De Sierra Leona me había quedado con eso que el imaginario colectivo conocía. </p><p><b>—Los diamantes, los niños, la guerra.</b></p><p>—Exactamente. Y el ébola, que en un momento Sierra Leona fue como una usina de recepción de organismos internacionales posguerra civil, pero cuando apareció el ébola, también el paria del siglo XXI, nos escapamos todos y llegamos a Sierra Leona olvidados en esta tragedia. De hecho la primera vez que fuimos había muy pocos vuelos, un vuelo que llegaba a la madrugada. </p><p><b>—¿Se van en el 2019 a Sierra Leona sabiendo qué historia van a contar o se van en la búsqueda? </b></p><p>—Teníamos un faro, habíamos leído un libro de Chema Caballero, un ex cura español, dejó los hábitos, la guerra civil durante 20 años en el país, y relató, o se preguntaba por el proceso de reconciliación. Entonces esa punta de que Sierra Leona era un principio de una reconciliación extraordinaria la teníamos y queríamos ir hacia allá. Ahora, Madina, en el distrito de Tonko Limba, que es el pueblo al que fuimos, es frontera con Guinea, vos llegas a la capital y después ahí empezamos a encontrar un millón de relatos para contar, porque más allá de esa reconciliación gran parte de la población que tenía mi edad, o nuestra edad en este caso porque fuimos en equipo, está atravesado por una guerra civil que son guerras de laboratorio. Porque son construidas de afuera, se aplican procesos que son violentos y que se encargan de que las generaciones y generaciones tengan serias dificultades para desarrollarse.</p><p><b>—¿Por qué hablamos de diamantes de sangre? </b></p><p>—Básicamente porque en Sierra Leona hubo un proceso bélico, una guerra, que las estadísticas de muertos llegan a los 70.000, fueron más de once años de guerra y se secuestraban niños para ocupar las milicias, pero la raíz del problema, como pasan en muchos conflictos contemporáneos, son los recursos naturales. Sierra Leona era el país más rico en diamantes, en cualquier parte vos ibas y te podías cruzar diamantes. Obviamente si un país persigue esa lógica extractivista o mercantil a la que nosotros estamos acostumbrados, Sierra Leona podría ser uno de los países más ricos del mundo, porque es un país chico y porque está lleno de uno de los recursos naturales más valiosos. En el país vecino, que era Liberia, hay vínculos muy directos con Estados Unidos. La bandera de Liberia, más allá de que se jactan de nunca haber sido colonia, es igual a la de Estados Unidos, y Estados Unidos maneja las decisiones políticas de Liberia, en ese momento manejaba las decisiones políticas de Liberia. Fue una época post Guerra Fría y Liberia empezaba a establecer ciertos vínculos con Rusia. Lo que hizo Estados Unidos fue financiar un golpe de Estado con Charles Taylor, que era el dictador de la época, y se estableció una guerra en Liberia que fue súper violenta. Y después de Liberia lo que quedaba era ocupar Sierra Leona que era el país más rico de la zona por los diamantes. Y en ese momento, bueno, este ejército liberiano se alió con un grupo de rebeldes sierraleoneses. Cuando estás en un contexto donde hay poco empleo, el mercado de la violencia es accesible. Hay gente que no puede acceder a otra cosa que no es eso. Y este ejército financiado con armas francesas y con apoyo de armas de Estados Unidos se mete en Sierra Leona. Hay un lazo indirecto con Inglaterra, que es el país que colonizó Sierra Leona en su momento y el país que debió haber protegido a Sierra Leona, lo que hizo Inglaterra fue bloquear la capital, financiar al ejército del gobierno y liberar toda la zona que era rica en recursos naturales. Entonces se enfrentaba un grupo rebelde de liberianos y sierraleoneses contra el ejército del gobierno y para seguir alimentando, además de las armas y la fuerza de lucha de esos ejércitos se secuestraban a los niños y a las niñas como soldados. Y entonces había dos bandos bien claros y los que estaban en alguno de los dos bandos tenían que armarse también para defenderse porque nadie sabía quién era rebelde o quién era soldado del gobierno. Entonces había dos fuerzas bien marcadas y una tercera que se defendía como podía mientras el títere Charles Taylor y las grandes potencias se llevaban los diamantes.</p><p><b>—Los niños eran utilizados como soldados y también eran mandados a trabajar a buscar los diamantes. </b></p><p>—Exacto. La explotación en todos los grupos armados viene de los dos lados. Yo te mando con armas al campo de batalla, también te mando a trabajar como esclavo a sacar los diamantes. Eso básicamente.</p><p><b>—Esos diamantes financiaban también esa guerra.</b></p><p>—Sí, es un círculo vicioso. Porque después se los llevan las economías para hacer redituable ese recurso natural y esa plata vuelve en armas a África para que continúe la guerra. </p><p><b>—Vos querías ir a contar esta reconciliación, el después de la guerra.</b></p><p>—Exactamente. Porque lo que sentíamos dentro del proyecto es que había una construcción muy estereotipada de África. Alimentar eso no tiene sentido. De seguir hablando sobre guerras y de seguir hablando sobre enfermedades. Sobre todo sin entender tanto por qué surgen los procesos. Para hablar sobre guerras hay que contextualizar y entender que la totalidad de las guerras en África no suceden por los africanos, suceden por otros países. Y a partir de ahí para equilibrar un poco o ser justos con los mensajes: para nosotros la guerra es un concepto muy abstracto, para ellos fue un concepto muy concreto. Y la reconciliación pasa lo mismo. No conocía el concepto de reconciliación tan extremo como el que vi en Sierra Leona. Es algo que en los parámetros mentales occidentales no se puede colar en la cabeza. </p><p><b>—En ese sentido en el documental aparecen testimonios muy potentes.</b></p><p>—En el documental aparece <b>un líder rebelde que era liberiano que había cruzado a luchar en Sierra Leona y que había secuestrado a un niño soldado</b>, lo había ultrajado como guardaespaldas, había entrado en su pueblo, había gobernado ese pueblo a través de la violencia y este líder rebelde cuando termina la guerra, como le pasa a todos los que son víctimas de la guerra, porque al final le dan un arma pero no son los que toman las decisiones, quedó sin lugar a dónde ir. Entonces lo que decide es volver al pueblo que él en algún momento fue mandamás. <b>Y el pueblo lo recibió con los brazos abiertos, lo perdonaron</b>. Madina es un pueblo chico y los ves caminando, saludándose. Es el caso que nosotros encontramos, pero hay muchos más.</p><p> <b>—¿Ese niño hoy cuántos años tiene?</b></p><p>—Tiene más o menos mi edad: yo tengo 35 y él estaba también en la misma edad. </p><p><b>—¿Cómo se llama? </b></p><p>—James. </p><p><b>—¿Y cómo están hoy con los que vos hablaste? </b></p><p>—El testimonio de lo que yo puedo dar, obviamente esto es como un equilibrio, vos tenés que contar la reconciliación. La verdad que la historia de África no es una historia ideal, le falta un montón a nivel estructural, pero está bueno que circule por los mundos occidentales para que reflexionemos sobre todo lo que le hicieron a África y todo lo que le deben a África. Entonces Sierra Leona es un país al que le falta a nivel estructural pero que cuando te sumergís ahí la pasás muy bien porque es gente que tiene valores que probablemente nosotros los perdimos. <b>El de la solidaridad extrema, el de la fortaleza, el de la resiliencia, el del talento</b>. Porque que haya activistas sociales en lugares donde por mucho tiempo de tu vida no conociste la paz es un talento extraordinario. </p><p><b>—James por ejemplo es uno de estos niños que hoy está bien. Que pudo salir adelante. </b></p><p>—Obviamente con las dificultades que implica crecer en Sierra Leona pero es de los que participó de las instituciones de rehabilitación de niños soldados. Salió adelante. Y sobre todo escuchar el testimonio de cómo hablan de la guerra es impresionante porque es entender que la guerra no depende de los que están ahí matándose sino que depende de la orquestación de afuera. Es muy fácil si lo estudiás desde afuera, desde la platea, pero siendo protagonista, con todo lo que te atraviesa, puede ser muy complejo. </p><p><b>—¿Hoy hay clase alta en Sierra Leona? </b></p><p>—Hay. En la mayoría de los países que visité hay clase alta. Son clases reducidas pero son clases altas. Lo que no hay es clase media. Es una brecha que si nosotros vemos que en Latinoamérica cada vez hay menos clase media y a veces nos impresiona la diferencia social, cuando vas allá es aún mucho más impresionante. Porque sí hay como micro mundos donde están las clases altas, también hay personas de organismos internacionales, pero después son como islas artificiales, la realidad va por otro lado. </p><p><b>—¿El rol de las mujeres? </b></p><p>—Están mucho más desplazadas que lo que vemos nosotros acá con las movilizaciones. Evidentemente no están en el centro de la agenda, ni la igualdad de derechos, pero quiero que quede claro que pensar lo que sucede allá con los avances a nivel social, cultural que tenemos en otros países del mundo occidental es desacertado.</p><p><b>—¿Cómo continúa la historia de James?</b> </p><p>—El trabajo de ir también recopilando testimonios es hablar de toda la vida entonces lo que nos cuenta James en un trocito es el disfrute cuando le dijeron la palabra desarme, que ya no va a haber más armas acá, ir a la escuela y disfrutar con los amigos, a nosotros nos puede parecer una migaja, nos puede sonar a poco. Y te lo cuenta con una emoción que la verdad termina siendo algo importante para ellos en ese caso. Y después también me parece como muy valorable lo que hizo la población general con Siddy, que era el líder rebelde. </p><p><b>—¿Vuelve bastante tiempo después o vuelve inmediatamente? </b></p><p>—No, en el hilo que nos cuenta vuelve casi en lo inmediato. Se queda y nunca vuelve a su país. Se queda en Sierra Leona. Y él dice “Sierra Leona salvó mi vida”. Entonces, más allá del ejemplo concreto, son historias que se replican en todo el país. Y después lamentablemente también están los muchos casos de chicos que sufrieron eso y que no la pueden contar.</p><p><b>—¿Charlaron con Siddy? </b></p><p>—Sí. Siddy es playero de una estación de servicio en Madina y es como un atractivo para los niños, van todos a saludarlo y él es una persona muy simpática. Vos no podés creer que haya sido forzado a ser lo otro, su otra parte de la vida, pero hay algo que es evidente y es que fue una víctima. Y hablamos un montón, nos contó que era director técnico del equipo de Madina, porque fue una de las cosas que se hizo para integrarse entre ex soldados, ex rebeldes, era armar equipos de fútbol. Y hay una historia que nos que nos cuenta Chema Caballero, que fue el español que te mencioné antes, que vivió los 20 años de la guerra civil, que estaba en la platea mirando un partido y va el wing izquierdo a encarar al lateral derecho, y cuando lo va a pasar le cruzan el cuerpo en un foul chiquitito, que no había pasado nada. Entonces el defensor se le postra sobre el cuerpo, Chema pega un grito diciendo eso no es foul y otro lo frena, un local, y le dice “le está pidiendo perdón por la guerra”. Ahí se mezcla lo extraordinario del sierraleonés y lo integrador que es el fútbol. </p><p><b>—¿Él se entiende víctima? </b></p><p>—No me puedo meter en su cabeza para decírtelo. Lo que puedo decir es que comprende muy bien las razones de la guerra. La pregunta directa de si se entiende víctima, no la sé. Pasa lo mismo que con la reconciliación, yo no estuve en los zapatos de alguien que vivió algo tan extremo, entonces no puedo realmente saber lo que le sucede dentro.</p><p><b>—¿Sentís que se arrepiente? </b></p><p>—Eso totalmente. Que se arrepiente de lo que pasó pero también le pasaron cosas a él, ¿no? Porque su familia estaba en Liberia y la familia fue víctima en la guerra de Liberia. Entonces cuando se generan esos golpes de Estado y no hay instituciones que te defiendan y lo único que hace el mundo es intentar aprovecharse de esa inestabilidad todos son potenciales víctimas. Él cuenta que su familia también murió en la guerra de Liberia. Entonces al fin y al cabo son generaciones de personas que son víctimas. </p><p><b>—¿Y por qué creés que lo aceptan en el pueblo?</b></p><p>—Hay algo concreto que es lógico, es lúcido, por ahí no se comprende tanto si sufriste tanto con los raspones de la guerra. Pero si vos seguís con el resentimiento, nadie va a ayudar al pueblo sierraleonés a que la escala de violencia frene. Esa es una de las nociones. Ellos entienden que el resentimiento no es algo que pueda aparecer en este momento. Y lo otro es saber o comprender que el circuito, el triángulo entre armas, diamantes y niños soldados, fue orquestado por otras personas, que el que usó el arma para destruir no era el verdadero responsable. Los verdaderos responsables, y esto me robo una frase también que aparece en el documental, están en congresos de empresas o con saco y corbata en otro lado. Achacarle la responsabilidad a una persona que también está sufriendo, es un análisis muy acotado y que no lleva a ningún lado. </p><p><b>—¿Cuánto tiempo se quedaron en ese viaje? </b></p><p>—En 2019 habremos hecho un mes y medio y después volvimos a mostrarlo en 2022. </p><p><b>—¿Te encontraste con James y con Siddy, los dos lo vieron? </b></p><p>—Exacto. Ahí en el pueblo. James no estuvo en el momento pero más allá de su gesto está el gesto del pueblo, ¿no? Y que cuando aparecen ellos en su testimonio todos aplauden, también es como algo de su identidad jactanciosa. Yo soy un pueblo que se reconcilia a pesar de todo y es una lección de humanidad. Y así como nosotros íbamos, poníamos una tela blanca, un proyector, Taio es mucho más mañoso que yo en eso, la verdad que un capo total.</p><p><b>—Vos después hiciste un recorrido por once países en África.</b> </p><p>—Sí, después… Mi objetivo en el último viaje que hice que fue durante el 2024, es hacerse preguntas. Denunciar sobre todo cómo funcionan ciertos conflictos. Lo de Sierra Leona y la reconciliación: cómo responden otros países ante conflictos generados por economías de afuera. El primer lugar al que fui fue la República Democrática del Congo. </p><p><b>—Enumeremos los países en los que estuviste.</b> </p><p>—República Democrática del Congo. Ruanda. Kenia. Nigeria. Ghana. Togo. Benin. Gambia. Senegal. Burkina Faso, que era la meca donde yo quería llegar. Y después Marruecos pero no hice el laburo de investigación que quise. </p><p><b>—Ahí ya hiciste turismo. Porque estuviste en algunos lugares picantes.</b> </p><p>—Sí. La respuesta es sí, y después también está lo que se conoce cuando estás en terreno: se habla de tiranía, de dictador bueno y de dictador malo dependiendo hacia donde se mueva el país. Fue un trabajo de sumergirse, de intentar ir a los lugares donde suceden las cosas.</p><p><b>—¿Hay que romper prejuicios? </b></p><p>—Totalmente. De todo tipo, desde lo vincular, lo espiritual. Y también volver a las bases de lo que nos identifica, nosotros somos latinoamericanos y de alguna manera, en mucha menor medida o por lo menos en un lapso de la historia en mucha menor medida, hemos sufrido cosas que los africanos también sufrieron y ahí hay una hermandad. Cuando viajás te das cuenta cómo tratan al latino a diferencia de otros países. Acá volvemos al fútbol, la referencia de Maradona, de Messi, incluso de Riquelme, son pasaportes. </p><p><b>—¿Te rescataron de alguna situación? </b></p><p>—No. De rescate así literal no, pero… Burkina Faso está en un proceso de revolución, ya cortaron lazos con Francia y es difícil entrar en un país que está en plena guerra. Y vos que cumplís los parámetros de un hombre europeo que puede ser inteligencia de ese país europeo con el que no quieren saber nada... Y periodistas corresponsales con los que me contactaba, me decían “a Burkina Faso no vayas, no vas a poder entrar” . Y yo lo que hacía cuando era una frontera un poco inestable o que generara incertidumbre, me ponía la bermuda y la remera de la selección argentina. Yo tengo un tatuaje de Maradona acá y el tatuaje de Messi acá, entonces dependiendo la franja etaria pega más Maradona o pega más Messi. Cuando vieron el tatuaje de Maradona los soldados burquineses se sonrieron y no solo me dejaron pasar sino que tuve acceso a entrevistas con personas muy cercanas a Thomas Sankara, que fue un líder revolucionario del momento y también a personas cercanas al gobierno actual. En poco tiempo que estuve ahí la verdad que a Maradona más allá de cómo jugaba al fútbol o como líder revolucionario,<b> lo toman como un hermano</b>.</p><p><b>—¿Tuviste miedo en algún momento? </b></p><p>—No. Cuando vas viajando te vas acostumbrando a ciertas cuestiones. Cuando vas cruzando algunos checkpoints, esos peajes, estás en un colectivo y te esconden para que no te piden coima, porque en general si ven a un blanco es sinónimo de dinero y piden coima, entonces el resto de la gente que está viajando y quiere llegar dice “escondamos al blanco porque yo quiero llegar a destino”. Esas cosas que al principio te pueden impactar, después te acostumbrás y lo vivís ya como algo propio de la cultura y de manera risueña.</p><p><b>—Me hablaste de mucha solidaridad. ¿Me contás algo de eso?</b> </p><p>—En muchos lugares, no en las capitales pero sí en los pueblos de varios países que visité, se come una vez al día. Nosotros tenemos tanta gula acumulada que no nos acostumbramos a esa lógica. Y ninguna persona de ese pueblo, en caso de que haya para comer, se va a quedar sin comer. Esto sucede también en pueblos recónditos o barrios marginales en Argentina. Es algo de solidaridad humana que en África se ve a cada paso. Y es una premisa de solidaridad ante eso. Y hay una historia concreta que también tiene que ver con el fútbol. Estábamos junto a Taio, estábamos viendo Barcelona-Leganés. Fue la primera vez que fuimos a Sierra Leona. Para comprar nafta, hay grupos electrógenos y se da luz a los cines, que es una televisión chica, unas banquetas para que entren un montón de personas y se pongan a ver fútbol. Y me acuerdo de que en ese momento estábamos con Taio y había un chiquito que tenía unos maníes en la mano y nos obligaba a que comamos los maníes con él. Y nosotros le dijimos “¿comiste en el día?”. <b>Y nos responde “yo solo como si comparto”</b>. Y vos veías a la mamá que lo estaba obligando a compartir. </p><p><b>—¿Qué aprendiste o qué pudiste contar sobre la trata?</b> </p><p>—Estuve en las minas ilegales de oro en Ghana. En la zona de Busua, que es una playa hermosa, hay oro por todos lados. Toneladas de oro. Y van las mineras a sacar el oro, formalmente algunas, y se quedan los empresarios extranjeros alquilándoles la tierra a los agricultores para sacar lo que queda del oro y destruyendo también el cacao, que también es una fuente de vida para para Ghana. Y en esas minas hay un problema que es estructural: no hay industrias, no hay trabajo, queda meterte en estos mercados informales, mercados de violencia, y ahí trabajan señoras con sus hijos alzándolos picando el oro mientras todo eso se va por el canal informal afuera del país. Después hay otra cuestión que también es transversal, que lo ves sobre todo en las zonas costeras, que tiene que ver con un mundo aprovechándose de la carencia económica para alimentar el apetito sexual. Si estás en una playa, por ejemplo en Mombasa en Kenia, podés ver mucho este turismo fofo gringo que se pasea con cervezas y está con una chiquita caminando de la mano. O en Gambia, a la inversa, lo que sucede es que muchas señoras de países de Europa, de Dinamarca, de Alemania, de Holanda, van en busca de los hombres, que si bien muchos son mayores lo que lo que sucede es que es una fuente de ingreso porque probablemente no tengan en otro trabajo. Cuando conectan con alguna de estas señoras de Europa les queda un pago mensual que salva a su familia. Ellos dejan a su familia y se van a vivir con estas visitantes. Pero también sucede en los casos de que estas señoras les dicen “vamos a casarnos a Europa, te salvo de este mundo”. Muchos acceden y abandonan a las familias. Entonces quedan también un montón de madres solteras con un montón de hijos.</p><p><b>—¿Qué idea tenías del vudú y con qué te fuiste?</b> </p><p>—Bueno, esto de romper con los prejuicios. En el vudú puntualmente fue una de las cuestiones donde más me sentí ignorante. Nosotros creemos que el vudú es pinchar un muñequito. <b>El vudú fundamentalmente es energía positiva</b> y eso es con lo que me quedo. Es una religión, es la religión del África subsahariana originaria. Más allá de que les han impuesto ser católicos, ser musulmanes, ellos ante todo son vuduistas. Vos ves por ejemplo en Benín, que es uno de los epicentros del vudú, que hay una iglesia católica gigante pero también está el templo vudú. Y ves que los curas van a practicar el vudú. Es una religión como el credo popular acá en Argentina. Pero sobre todo ellos te dicen es funcional a las necesidades de ahora. Ellos creen que hay una divinidad superior. Que para conectarte con esa divinidad y pedirle cosas hay que ir con un guía espiritual. Los guías espirituales son aquellos capacitados, que hacen cursos para ser guías espirituales, o se van a los bosques con los maestros para estar capacitados para conectar la necesidad de la persona con la divinidad superior. Ellos tampoco se reconocen preparados para dialogar con la divinidad superior entonces ahí entran a jugar las divinidades. Y esto por ahí es lo es lo más llamativo: la divinidad puede ser una estructura, un árbol, o en un pueblo puede ser una serpiente, una pitón. Yo fui al pueblo en que la divinidad era la pitón, entonces vas al santuario y hay cincuenta pitones ahí y les dan besos, las abrazan, se las ponen en el cuello y se arrastran por el pueblo como si nada.</p><p><b>—¿Por qué acá entendemos que el muñequito se pincha? </b></p><p>—El muñequito es una transformación del vudú según lo que me contaron. Eso pasa más en las prácticas en Haití o en Brasil por ejemplo. Allá están los muñecos que son para proteger a ciertas personas, entonces ellos lo que te dicen es energía positiva. Nosotros usamos nuestra sabiduría para que la energía proteja a ciertas personas. </p><p><b>—¿Me contás de las pateras? </b></p><p>—Los países que visité donde proliferaban las pateras fueron Gambia y Senegal. Muchos del pueblo senegalés y gambiano pescan y tienen que competir contra esos buques gigantes que te llegan de otros lados, otras latitudes, que surcan los mares y se llevan todos los pescados. Sumado a víctimas de turismo sexual o de otro tipo de contextos que son bien marginales. La única escapatoria que tienen son las canoas, las pateras, que cuando las ves no entendés cómo pueden cruzar una rompiente. Ves que su foco es ir a las Islas Canarias.</p><p><b>—¿Cuánta gente se puede ir? </b></p><p>—Esto es lo peor que pasa en las tragedias: no hay estadísticas. Está lo que puede haber en algún informe internacional pero hay personas que quedan fuera de los informes y eso es lo más trágico. </p><p><b>—No sabés cuánto se ahogaron en el camino.</b></p><p>—No. Pero sí son pateras que salen prácticamente todas las noches. En un momento de la madrugada salen. Y es producto de cómo se desarrolló la historia de esos países que tiene que ver con el colonialismo. Entonces antes de juzgar las políticas migratorias, antes de juzgar a las personas que llegan, porque son muy pocas las que llegan, hay que entender el recorrido histórico de por qué suceden esas cosas. Y me parece que la empatía es un valor predominante que en África está totalmente realzado pero nos falta probablemente a nosotros.</p><p><b>—¿Qué te pasa cuando volvés a Argentina?</b> </p><p>—<b>Somos bichos de costumbre</b>. De repente al principio estás totalmente tambaleándote y de repente naturalizás cosas que allá no pasaban. Es importante tener espacios para hablar, para juntarte con gente que comparta ciertas ideas, ciertas inquietudes y que puedas intercambiar para que no se apague esa nafta de contar por meterte en una rutina que es mucho más lineal y estable.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/LFEEJUZ2AZG4VMOL7LZF7QLVR4.jpg?auth=3de7772c41ea15a01b59832e1edb2b37a1d5332dc10059b60a8b9d2a5ce3c38b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Voces - Pedro Fernandez Quiroga - Home]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Tanya Hartfield llegó a Buenos Aires sin dinero y hoy ayuda a miles de mujeres a emprender: “Soy fanática de la plenitud”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/19/tanya-hartfield-llego-a-buenos-aires-sin-dinero-y-hoy-ayuda-a-miles-de-mujeres-a-emprender-soy-fanatica-de-la-plenitud/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/19/tanya-hartfield-llego-a-buenos-aires-sin-dinero-y-hoy-ayuda-a-miles-de-mujeres-a-emprender-soy-fanatica-de-la-plenitud/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la exmodelo y mentora repasó el recorrido que la llevó desde una infancia atravesada por las dificultades económicas en Misiones hasta construir una vida de independencia y libertad. Además, habló sobre la búsqueda de su hija, los desafíos de reinventarse profesionalmente y su propósito de acompañar a otras a fortalecer su confianza y desarrollar sus propios proyectos ]]></description><pubDate>Fri, 19 Jun 2026 05:52:53 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Yo soy una fanática de la plenitud en la vida. Me banqué los procesos de crecimiento de la nada a un montón, porque hoy mi vida, no solo en lo económico sino también en términos de libertad, es una fiesta. Soy una mujer súper independiente, me va muy bien y además viajo un montón”, aseguró <b>Tanya Hartfield</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwrs7RBhDuARIsAIVfBD1M0Kou4kAm3NRaf_N8nWjLhy5nx3RNrQyj9MQjinohvZYKzAYXeRwaAnw8EALw_wcB" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwrs7RBhDuARIsAIVfBD1M0Kou4kAm3NRaf_N8nWjLhy5nx3RNrQyj9MQjinohvZYKzAYXeRwaAnw8EALw_wcB"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Exmodelo y exreina de belleza nacida en Oberá, Misiones, Hartfield se hizo conocida a mediados de la década del 2000 mientras estudiaba <b>Fonoaudiología</b> en Buenos Aires. Su carrera en el modelaje creció tras sumarse a la agencia Chekka y participar en campañas publicitarias, producciones fotográficas y programas de televisión. En 2008 fue elegida <b>Miss Misiones</b> y representó a la provincia en el certamen Miss Argentina.</p><p>Su historia es la de una transformación personal y profesional. De los años en los que trabajaba como fonoaudióloga y atravesaba dificultades económicas a la construcción de un <b>negocio digital con presencia internacional</b>, Tanya encontró en la búsqueda de la independencia y la confianza en sí misma el motor para redefinir su camino. Actualmente, es <a href="https://www.instagram.com/tanya_hartfield/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/tanya_hartfield/?hl=es"><b>mentora</b></a> y lidera comunidades de mujeres en distintos países, promoviendo el desarrollo personal, el emprendedurismo y la autonomía económica como herramientas para alcanzar una vida más alineada con los propios deseos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PD2L5RNWVZD2BFKKY7BRVJQYPM.jpg?auth=01b3034dbd1a9572217fd0230b4d25832c480e0d695b2d53121b9d53f5bbde28&smart=true&width=4128&height=2856" alt="Tanya Hartfield: “La búsqueda de la plenitud tiene que ver con salir de todas las cajitas”. (Maximiliano Luna)" height="2856" width="4128"/><p><b>—Llegaste de muy chica de tu Misiones natal a Buenos Aires, pero propósito u objetivo en la vida era otro. ¿Es así?</b></p><p>—Sí, es que la vida es tan linda y tiene tantos ciclos y cosas preparadas si uno se anima a transitar el camino de ir a donde tiene que ir, ¿no? Yo llegué hace más de 20 años. Hoy soy más de acá que de allá. Soy de Oberá y tengo tonada. Siempre digo que soy la <b>Anamá Ferreira</b> de Oberá (risas). Ya son muchos años viviendo acá y me encanta. Yo soy de allá, pero también soy de acá también. Amo vivir en Buenos Aires y me gusta mucho mi vida acá.</p><p><b>—Me acuerdo en su momento que estabas estudiando, nos cruzábamos en castings y en pocos años te recibiste de fonoaudióloga. </b></p><p>—Así es.</p><p><b>—Cómo la vida puede cambiar porque hoy capitaneas tu propio proyecto que involucra procesos, ¿no? </b></p><p>—Cien por ciento. Yo estudié fonoaudiología, entonces siempre estuve muy ligada a la comunicación y al lenguaje, pero trabajé con chiquitos con autismo desde los dos años y sus familias. Pero estaba todo el día metida en mi consultorio. Me sentía un poquito libre porque arrancaba a las once de la mañana, pero hasta las siete u ocho de la noche, era atender, atender, atender. Y era chica en ese momento. Me imaginaba toda mi vida haciendo esto y me hacía ruido. <b>Yo me moría de ganas de ser una mujer más libre, más libre económicamente</b>. Y no tenía plata para comprar una campera. No pasé frío porque tenía amigas que me prestaban las de ellas…</p><p><b>—Pero no sobraba nada.</b></p><p>—Mi familia estaba en crisis, en Misiones. Papá dentista, mamá maestra y me vine acá con una capacidad de soñar un montón de cosas para mí. Es muy de taurina enfocarse en lo que querés. Y sí, pasaron 20 años desde ese momento. Pero incluso hace 10 años, para poder comprarme mi primer autito, me fui a vivir a la casa de una tía en una habitación de servicio. Me banqué los procesos de crecimiento: de la nada a un montón porque sí bien hoy mi vida económicamente, y no solo económicamente, sino a nivel libertad, es una fiesta y soy una mujer súper independiente, me va muy bien y viajo un montón, fue un proceso largo. Tengo una nena de cuatro años, <b>Inés</b>, que cuando tenía un año ya se había tomado 27 aviones. Y eso es un poco el reflejo de que vamos para acá, vamos para allá, viajamos a Misiones, nos vamos afuera y sin alguien que lo permita, siendo yo quien se hace cargo de sus posibilidades, su economía, su autoconfianza y de poder de la nada armar un montón de cosas y comprarme mi casa. Tiene que ver con haberme comprometido con lo que yo tenía en el deseo de mi corazón, que es ser una mujer libre, no depender de nadie ni de nada. Y sí, todo lo que construí lo hice desde un lugar de mucha libertad y hoy mi vida es muy flexible laboralmente. Me encanta trabajar, pero también puedo apagar mi teléfono y mis negocios siguen funcionando sin mí. </p><p><b>—¿En qué momento sentís que te cayó esa ficha en donde dijiste: “Necesito transformarme, moverme del lugar personal, espiritual, profesional, para ir a un lugar mejor y estar donde quiero estar”? </b></p><p>—El salir de la cajita. Si yo tendría que haber sido fonoaudióloga toda la vida, porque a los 17 años tomé una decisión de ser fonoaudióloga, de alguna manera no llego a mi plenitud. Y<b>o soy una fanática de la plenitud en la vida y plenitud no es perfección</b>. Por ejemplo, yo tardé cuatro años en que Inés llegara a mi vida. Tratamiento de fertilidad y toda esta historia. De hecho, yo tenía una endometriosis muy silenciosa que no salía en ningún lado. Me hicieron una laparoscópica de control y quedé a los dos meses de manera natural, porque ahí me limpiaron esa endometriosis. Un caso bastante distinto, porque generalmente se dan cuenta antes. Pero <b>en todos esos años de búsqueda de mi hija yo desarrollé toda mi confianza de que lo que está en el deseo de mi corazón es posible para mí.</b> Y para mí fue un gran aprendizaje, que no significa que no tuve mil mañanas donde una vez por mes me despertaba, me lloraba todo y pasaba un duelo. Pero volvía a confiar, a desarrollar confianza y otra vez volvía a frustrarme. No era fácil. Pero era mi fue un momento de construcción. Yo hoy lo veo así.</p><p><b>—Hoy con el diario del lunes lo ves. Pero en ese momento uno va transitando el proceso que es complejo, que es muy difícil que alguien te entienda si no lo atravesó. </b></p><p>—Exacto, pero a la vez es tu máster de la vida. Entonces, en la próxima nube gris o en el nuevo desafío que aparece es mucho más fácil tomártelo con más confianza. ¿Cómo aprendés a confiar en vos? ¿Qué es manifestar? ¿Manifestar es poner unas fotos en un corcho? Yo las tengo, amo hacer mi board. ¿Manifestar es escribir, un script de cómo te sentís dentro de seis meses? Sí, lo re hago y lo enseño. Pero <b>manifestar es revisar qué tenés vos en el deseo de tu corazón</b>. No es lo mismo lo que tenés vos de lo que tengo yo. Y es ser coherente en tu camino hasta llegar ahí. Porque van a venir voces de afuera y de adentro a decirte: “¡¿Estás loca?! ¡¿Vas a dejar el consultorio?!”</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IGLKKAD5QZFUPMSKVFUQ2OGLU4.jpg?auth=1f3080ccdda79a819386dfd71c8103c036a289a6e158febf61339c397da7ee07&smart=true&width=5448&height=3924" alt="“Si te animás a hacer un proceso incómodo, podés construir una vida más plena”, expresó la mentora. (Maximiliano Luna)" height="3924" width="5448"/><p><b>—Mencionaste antes</b> <b>a tus padres. Me imagino el esfuerzo que hicieron para que estudies, ¿cuál fue su reacción cuando les dijiste: “No me veo toda la vida atendiendo en el consultorio”? </b></p><p>—Mis padres también aprendieron a confiar en mí. Porque cuando yo tenía un mes y pico de facultad, cuando me vine a Buenos Aires a vivir en el departamento de mi hermano. Ahí había una ayuda, pero la realidad era que todo era muy difícil. Yo llegué y mi hermano, tenista profesional en ese momento, me dijo: “Me tengo que ir a entrenar. Vos vas a caminar hasta una avenida que se llama Cabildo, vas a agarrar una escalera que va para abajo y vas a agarrar un tren que va por abajo de la tierra y se llama subte”. Y yo: “Ah. Ok”. Pero a los dos meses de facultad empecé con los casting y me salió mi primer publicidad. Ahí le dije a mi papá con mucho miedo: “Papi, no me tenés que mandar más plata. De ahora en adelante me mantengo yo”. Tenía 18 años recién cumplidos. Y si bien tuve momentos donde achiqué un montón, nunca más mi papá me tuvo que mandar plata.</p><p><b>—¿De qué era el casting? ¿Te acordás? </b></p><p>—Era un casting de una marca de ropa interior teen. Era muy disruptivo para mi casa. Mis papás son de la iglesia evangélica y de repente ver a la nena que iba a estar en un catálogo de ropa interior era como bastante fuerte. Pero la vida se trata de salir de las cajitas. Yo venía de una recajita, te imaginarás, la iglesia, la virginidad, toda la cuestión. Y para mí la búsqueda de la plenitud en la vida tiene que ver con saber a dónde vas y con ser coherente en todo lo que hacés para llegar a donde vas. Desde mi punto de vista, es salir de todas las cajitas que tengas que salir. Yo hasta ahora, a mis casi 39 años, salí de un montón de cajitas y sé que voy a seguir saliendo de otras.</p><p><b>—Es importante trabajar en uno mismo para salir de esas estructuras, de esas “cajitas” que mencionás. ¿Cuánto influye que el entorno también haga el esfuerzo de salir de las suyas?</b></p><p>—Sí, también. Lo que pasa es que uno elige el entorno. Hay una frase que es muy conocida que es: <i>somos el promedio de las cinco personas con las que nos rodeamos.</i> Muchas veces hay que cerrar ciclos para realmente ir a un lugar donde vos sabés adentro tuyo que hay algo más lindo para vos y rodearte de personas que te ayuden a acompañar ese camino. Personas con sabiduría, trabajadas, despiertas. Y si no las tenés, para mí las tenés que buscar. </p><p><b>—Si tuvieses que definirte, ¿quién sos? ¿Cómo te describís? </b></p><p>—Yo hace ocho años empecé a trabajar en algo que es como <b>marketing de afiliados</b>. Es una empresa internacional donde vos podés, a través de links, compartir productos y quedarte con una comisión de lo que eso se vende. Pero empecé a conectar con muchas mujeres que querían hacer lo mismo y desarrollé muchísimas <b>franquicias digitales</b> y muchas afuera, en México más que en Argentina, en España y la verdad es que se volvió un negocio súper lindo, porque además de crecer económicamente, como me lo merezco, ayudar a muchas mujeres a tener el poder propio para lograr cosas es algo que me llena el corazón y hace no tanto empecé a abrir esa posibilidad a todas las mujeres para que puedan buscar adentro suyo qué es lo que tienen y hacer un camino acompañadas. Hay muchas mujeres que son exitosas, pero están todo el día tapadas de laburo, llegan agotadas y no tienen energía para la crianza. Y para mí hay una hermosa plenitud en la crianza, que yo soy coherente y la puedo vivir. Creo que es posible si uno aprende a poner límites, a pedir ayuda, a ponerse primero el modo avión, a uno y después a los demás. </p><p><b>—Voy a jugar un poco al abogado del diablo. Te escucho y pienso: “Quiero ser Barbie plenitud”. Pero después suena el despertador a las 5am y yo, que soy una mujer llena de privilegios, tengo que preparar el lunch, despertar a mi hijo, hacer el desayuno y salir corriendo. Después vuelvo y están los perros, la casa, la vida misma. ¿Cómo le decís a alguien que no llega a fin de mes, o que no puede hacer lo que quiere sino lo que puede, que su vida puede cambiar?</b></p><p>—Su vida puede cambiar paulatinamente. La mía cambió paulatinamente. De hecho, te conté que pasaba frío en Buenos Aires porque no tenía un mango. ¿Cómo? Para mí el secreto es súper lindo, es mágico. Nosotros tenemos la capacidad de manipular la energía. Se que suena raro y muchos se pueden preguntar: “¿Cómo vamos a manipular la energía?" Pero <b>a lo que le ponés tu energía, eso crece. Es como regar una plantita.</b> </p><p><b>—Es verdad que, si estás en la queja todo el tiempo, entrás en un loop que no está bueno. Pero ¿cómo se desaprenden los patrones que arrastramos no sólo desde la infancia, sino también de nuestro linaje familiar?</b></p><p>—Desde ese lugar, un cambio de identidad arranca simplemente con ponerle luz, con darme cuenta que me estoy quejando todo el día. Yo por lo menos no tuve una vida en el amor todavía, pero estoy muy encaminada y con mucha confianza. En la incertidumbre también hay que confiar. En la vida en pareja yo estaba muy enfocada en lo malo. Porque lo había aprendido de alguna manera. Pero así como pude mejorar en un montón de áreas de mi vida y el aprendizaje de este momento de mi vida es el merecimiento, pongo el foco en lo que sí y en el amor. Habiendo aprendido en las otras áreas, es más fácil llevarla a la última área. Es como quien hace deporte o quien aprendió idiomas. Si tiene que aprender el quinto idioma, ya tiene facilidad. Esto es lo mismo. Y si una persona está muy en la desgracia y todo el tiempo hablando de esto, <b>empezar de a poquito a sentir gratitud con algunas cosas.</b> Entiendo esto de las rutinas a la mañana, me pasó en una cena de mamis del jardín que contaban que sus mañanas eran caóticas. Yo tuve la suerte de tener una nena trampa, como le dicen, porque es como una nena muy fácil. </p><p><b>—También tenés el plus de haber trabajado tantos años con niños con autismo, seguramente tenés facilidad para hacerle frente a determinadas situaciones.</b></p><p>—Sí, seguramente tengo muchas herramientas. Pero básicamente me acuerdo de estar en esta cena con las mamis y decir: “Yo a la mañana no tengo quilombo. Arranco con el cuento de la capibara y la tengo entregadita para que le ponga toda la atención a eso y poder vestirla”. Yo las re entiendo, pero les decía: “Probá con el cuento”. Y ninguna proba hasta que una sí se animó. El cuento de la capibara es muy simple. Ya sé que tenés fiaca a las siete de la mañana, pero es mucho más caro ponerte a pelear y terminar todo sin energía a las siete, que ponerte un poquito creativa y mimosa y contar un cuento y levantarte media hora antes para preparar el snack. </p><p><b>—Eso seguro. </b></p><p>—Una mamá probó con el cuento y lo puso en el grupo. “Chicas, no saben, me cambiaron las mañanas con el cuento de la capibara de Tanu”. Y todos empezaron a implementarlo y de repente todas las mamis del cole con el cuento con mañanas están más felices. Entonces, sí hay algo para hacer. ¿Sabés cuál es el problema? Que la gente se queda con que esto es la vida y que las mañanas son difíciles… Yo te garantizo que vos movés dos o tres cositas, las cosas son diferentes.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6535PIQ22ZALVJW43J7X2RW65E.jpg?auth=70f487e6c63297afff8f7fe1e984c42cb7d0bcbd0794ed90d7d6e277332117d6&smart=true&width=5496&height=3636" alt="“Yo me moría de ganas de ser una mujer más libre económicamente”, admitió Tanya en diálogo con Luli. (Maximiliano Luna)" height="3636" width="5496"/><p><b>—En una entrevista reciente de este ciclo, una de las entrevistadas decía: “Todos sabemos lo que tenemos que hacer”. Y es verdad. Si querés que tu mañana sea más tranquila, te despertás 30 minutos antes, vas a estar más relajada, todo va a fluir de otra manera y vas a despertar a tu hijo con más disponibilidad. ¿Cuánto hay de hacernos cargo de lo que queremos —y también de lo que no queremos— antes de buscar excusas o responsabilizar a factores externos?</b></p><p>—Para mí hacernos cargo es todo lo que necesitamos. Manifestar el proceso de llegar hasta acá es la coherencia de hacerte cargo y de poner adentro y no afuera. Si a alguien es exitoso económicamente le preguntás: ¿por qué hiciste toda tu fortuna? Te va a decir: “Porque laburé, me levanté temprano, fui creativo, bajé, subí y me transformé en una persona exitosa”. Y si le preguntás a alguien que quizás no está pasando por lo mismo, generalmente, no en todos los casos, pero te van a decir: “Es que el Gobierno, porque Argentina”. Siempre van a apuntar al afuera. Y capaz son del mismo lugar. Pero uno elige hacerse cargo, tomar las decisiones incómodas, desarrollar la autoconfianza y hacer un caminito. Obviamente hay muchas personas con historias muy tristes, muy difíciles, pérdidas muy grandes que uno no puede ni imaginar si no estuvo ahí y es dificil reponerse. Sin embargo, dentro de ese tipo de personas hay algunas que deciden salir adelante y elegir todos los días ponerle el foco en lo que sí. Y para mí esto es un poco el camino a la plenitud de una persona. El proceso de bancarte no tener ganas de entrenar, pero ir igual. A mí me pasa, pero yo a los 90 años quiero llegar con masa muscular porque pienso levantar a todos mis nietos y llevármelos a Disney, alzarlos en mi espalda... Entonces, si yo quiero eso a mis 90 años, no me queda otra que ir todas las mañanas a entrenar. No es que hoy tengo ganas de que se me vea o no un abdominal. Es lo que yo quiero para mi vida a mis 90 años.</p><p><b>—También es darle el ejemplo a los hijos con ciertas acciones, ¿no?</b></p><p>—<b>La coherencia que ven los chicos en nosotros es mucho más importante que lo que decimos</b>. Le decís: “No mires tanta pantalla”, y estás todo el día con el teléfono. Cuando uno se separa, lo mejor que puedo hacer yo es hablarle bien de su papá. Contarle lo que me encanta trabajar para que ella vaya con ganas al jardín. Porque sino, ¿cómo quiero que vaya con ganas al jardín, si yo cada vez que tengo que ir a una reunión o ir a trabajar digo: “Otra vez me tengo que ir a trabajar”? Ellos nos miran un montón, pero no tanto lo que decimos sino lo que somos. La energía de lo que hacemos contagia a un niño. También hay una responsabilidad enorme ahí. Para mí, separarme con Inés tan chiquita fue mi gran trabajo sobre la culpa, así como buscarla fue mi trabajo de confianza. Yo tuve que entregar a una bebita de un año y medio para que se vaya a dormir con su papá y todavía tomaba la teta. Fue decirle: “Vamos a estar bien”. Pero no solo a ella, a él también. Porque todos estábamos transitando eso. </p><p><b>—Y a vos misma, me imagino. </b></p><p>—Y a mí. Quedarme el domingo sola, rota al medio, porque yo priorizaba que ella tenga un domingo familiar y mi familia estaba en Misiones, era duro. “Andá con tu papá”, le decía y yo era ponerme otro pódcast... Fue un momento re duro, pero <b>el haber salido de mi cajita en búsqueda de mi plenitud hace que yo hoy tenga mucha plenitud en la maternidad. </b>Tengo tiempo para ella de calidad, tengo tiempo para mí. Haber salido de la cajita de los pensamientos de: me tengo que quedar acá porque hace doce años estoy con esta persona, porque tengo una hija, por fin tengo una hija, porque lo que nos costó encontrar una hija, porque él es un buen hombre. Era también la cajita de lo que me decía todo el mundo: “No salgas de ahí, el consultorio lleno”. Y salí con mucha incertidumbre en el corazón, porque hoy parece que lo tengo todo claro, porque tengo el diario del lunes y tengo incluso un papá que me puede decir “gracias a esto tengo el vínculo que tengo con mi hija”.<b> Hay que confiar en la vida, porque cuando uno se escucha un poquito adentro, esa intuición te habla siempre.</b> A veces nos ponemos más atentos a escucharla. Pero ahí adentro está todo eso lindo que podemos manifestar. Después lo ponemos en figuritas, en mapas de sueños, pero en realidad adentro tuyo lo que es lindo y pleno para vos. Si te animás a hacer un proceso incómodo, muchas veces valiente, de escucharte a vos, de no escuchar tu autosabotaje que te viene a tirar abajo, que no lo vas a lograr, que no conocés a nadie, no tenés redes sociales, sos de Oberá, vas a poder armar un negocio en España y México, ¿no? Volver a conectar todo el tiempo, con tus posibilidades y tener personas cerca que te impulsen.</p><p><b>—Siempre digo que hay personas que transitan el escenario que la vida les pone adelante y hay otras que armamos el escenario que queremos transitar. Vos recién mencionaste esto que tiene que ver con la identidad y con la búsqueda de esa identidad. </b></p><p>—Es así.</p><p><b>—Si pudieras compartir un mate con la Tanya que llegó desde Oberá, sin dinero, siguiendo las indicaciones de su hermano para subir al subte y llena de miedos e incertidumbre, ¿qué le dirías? ¿Lo hubieras creído este presente si en ese momento te contaban todo lo que ibas a construir?</b></p><p>—Yo creo que sí. Creo que esa parte soñadora que siempre tuve adentro, y taurina y terca, me trajo hasta donde estoy. Cuando vine a Buenos Aires en mi viaje de séptimo grado, tengo una linda historia porque eran mis amigas de séptimo y yo estaba en sexto y yo quería ir al viaje con mis amigas. Mi papá me decía: “No hay plata, Tanya. Si querés podés vender bollos y pastelitos por Oberá”, que tiene las calles en subida y bajada, la gente que conoce me va a entender. Tenés que caminar y es tremendo con el calor. “Yo te ayudo, pero plata no hay”, me dijo mi papá. Pero yo hice todo eso para pagarme mi primer viaje. Cuando llego, íbamos en ese micro que venía a Buenos Aires y veo un cartel en las paradas de colectivos como de una de peluquería. Cuando veo una chica en ese cartel, adentro mío algo dijo: “Yo algún día voy a estar ahí”. Pero no se lo dije a nadie, lo vi, lo sentí y quedó ahí. Todavía me lo acuerdo perfectamente. Me acuerdo la parada y todo. Años después, sin saber, porque no era mi sueño ser modelo o trabajar en publicidad. Todo lo contrario. No me gustaba mucho, pero lo hice para pagarme la facultad. No era algo que yo amaba y me apasionaba. Me llegó el casting del pelo, de la peluquería y de repente cuando miro en la parada, había aparecido mi cara, mi pelo, así todo enrulado. Ese era el deseo de mi corazón. Yo no sabía ni cómo ni cuándo, porque yo no manejo los tiempos, pero sabía que se iba a cumplir. Yo creo que si hoy me tomaría ese mate con la Tany de hace 22 años atrás, solo tendría que sonreírle. Porque ella de alguna manera sabe que las cosas lindas que ella tiene en su corazón, se van a cumplir. Se tiene que bancar los procesos, tiene que ser valiente y abrazar la angustia. Cuando uno se angustia, cuando pasa por un momento de dolor, por momentos tristes, es más fácil echarle la culpa a los demás, pero la verdad es que enfocándote en tu dolor es mucho más fácil hacer un duelo y es más sabio buscar ayuda. Es importante enfocarte en tener un entorno sano que colabore e ir a donde vos querés. Agarrar tu ruta que te lleva a donde querés ir, preguntarte dónde querés estar dentro de cinco años y saber si realmente lo que estás haciendo hoy te lleva ahí. Y si no te lleva, empezar a tomar decisiones incómodas para lograrlo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/H3XCXQPOQRBTJKWYM3VG5GNTDY.jpg?auth=95c87ad9ed7c47163d5fb61780f448c394b69fa7542904279029ce66e5897c74&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Tanya Hartfield con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Eugenia Tobal habló de la vida en pareja, el perro que la preparó para la maternidad y las constelaciones con caballo]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/18/eugenia-tobal-hablo-de-la-vida-en-pareja-el-perro-que-la-preparo-para-la-maternidad-y-las-constelaciones-con-caballo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/18/eugenia-tobal-hablo-de-la-vida-en-pareja-el-perro-que-la-preparo-para-la-maternidad-y-las-constelaciones-con-caballo/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la actriz repasó su presente sobre los escenarios, reflexionó sobre la crianza de su hija y se sinceró sobre los cambios físicos y emocionales que atraviesa durante la perimenopausia. Además, recordó la ausencia que más la marcó y explicó cómo construye su relación basada en la confianza y la libertad]]></description><pubDate>Thu, 18 Jun 2026 06:20:28 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Lo peor que me pasó en la vida fue la muerte de mi madre”, confesó <b>Eugenia Tobal</b> al repasar algunos de los momentos más significativos de su historia personal en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Eugenia es actriz, conductora y <a href="https://www.instagram.com/eugeniatobal/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/eugeniatobal/?hl=es"><b>creadora de contenido</b></a>. Inició su carrera artística en la televisión durante la década de 1990 y alcanzó gran popularidad por sus participaciones en exitosas ficciones como <i>Muñeca Brava, Sos mi vida, Los exitosos Pells </i>y<i> Dulce Amor</i>, entre muchas otras.</p><p>A lo largo de su trayectoria se destacó tanto en televisión como en teatro y conducción, consolidándose como una figura reconocida del espectáculo argentino. En los últimos años amplió su perfil profesional participando en realities como <i>MasterChef Celebrity Argentina</i> y, en 2026, asumió la conducción del programa gastronómico <i>Escuela de Cocina</i> por la pantalla de <i>El Nueve. </i></p><p>En la actualidad, forma parte del elenco de <i>Chat de mamis</i>, la comedia escrita por <b>Mechi Bove</b> y producida por <b>Ezequiel </b>Corbo que se presenta en el <b>teatro Tabarís, </b>de miércoles a domingos. Allí interpreta a Becky, un personaje que le permitió explorar una faceta humorística diferente y desafiar la imagen con la que el público suele identificarla.</p><p>En el plano personal, Eugenia está en pareja desde 2017 con <b>Francisco García Ibar</b>. Fruto de ese vínculo nació <b>Ema</b>, en diciembre de 2019, una experiencia que la actriz definió en distintas oportunidades como un antes y un después en su vida. Tras años de búsqueda y desafíos relacionados con su deseo de ser madre, la llegada de su hija significó la concreción de un sueño largamente esperado.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FHVMKO6QJVBURIUPO2HELRUCGQ.jpg?auth=e8ce66c0c73edf1e2ac6116acd2a08f7833edc347689a0d4e9ff8042d50aacf7&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Eugenia Tobal: “Aspiro y ya decreté vivir muchos años, entonces me cuido porque tengo que vivirlos bien”" height="4024" width="6048"/><h2>El millón de dólares</h2><p>Al ser consultada sobre cuál sería el destino del millón que pone el juego Casino Deluxe, Eugenia no dudó en mencionar los <b>viajes</b>, una de sus grandes pasiones. La actriz los considera una inversión en conocimiento, experiencias y crecimiento personal. </p><p>Recordó que desde pequeña recorrió distintos destinos junto a su madre y, ya de adulta, también eligió viajar sola para conectarse con nuevas culturas y personas. Para ella, un viaje puede enseñar tanto como un libro. Hoy en día disfruta especialmente de compartir esas experiencias con su hija Ema, a quien también busca transmitirle su amor por la naturaleza, el descubrimiento del mundo, pero también incorporó en su vida cotidiana la enseñanza de la <b>educación financiera a su hija.</b></p><p><b>“Le enseñé primero con dos cajas: una de ahorro y una de disfrute. Ahora me falta la de la inversión”</b>, explicó la actriz. Esta práctica, según contó, busca transmitirle desde pequeña el valor del esfuerzo y la importancia de administrar los recursos, en un mundo donde no todo es tan sencillo de conseguir.</p><h2>Chat de mamis: humor, caos y absurdos </h2><p>La llegada de esta puesta teatral marcó una etapa de renovación en la carrera de Eugenia. La actriz describió el proyecto como un desafío inesperado que le permitió explorar la comedia desde un lugar poco habitual. El personaje de Becky le exigió una construcción integral, desde la forma de moverse hasta el trabajo con la voz y el vestuario, generando sorpresa entre quienes no la asociaban con ese registro humorístico.</p><p>La obra reúne a un elenco en el que cada integrante interpreta a una madre con características muy diferentes. La historia gira en torno a una reunión escolar de padres que, a partir de situaciones cotidianas llevadas al extremo, da lugar a momentos de humor y reflexión. “El público se identifica porque todos los que tenemos hijos e hijas y los mandamos al colegio vivimos las situaciones que se ven en la obra”, señaló.</p><p>Uno de los aspectos más destacados del espectáculo es la forma en que refleja cuánto de los padres se proyecta en los hijos y viceversa. Para la actriz, los niños suelen ser simples y genuinos, mientras que son los adultos quienes muchas veces depositan sobre ellos sus propias expectativas, miedos y creencias.</p><p>En su vida cotidiana, Tobal reconoce algunos puntos de contacto con Becky. Prefiere resolver los conflictos de los chats de mamis de manera práctica y evitar discusiones innecesarias, aunque no duda en intervenir cuando considera que es necesario. Entre el trabajo, la crianza y las exigencias de la rutina diaria, valora el apoyo de otras madres aliadas y admite la importancia de esos chats paralelos que forman parte de la vida escolar de muchas familias.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UNJVMFC3NNEHVAWS5TGALDYEWM.jpg?auth=474f9e2693aba7921a52df23583aefd756c77c41058ecaf5c7f4bf2b5a9999ab&smart=true&width=6048&height=4024" alt=""A mi hija le estoy enseñando que cuide su dinero: primero con dos cajas, una de ahorro y una de disfrute", explicó Eugenia" height="4024" width="6048"/><h2>Duelo, cambios y redescubrimiento: el impacto de la pérdida y la transformación</h2><p><b>—¿Cuál fue la peor situación que viviste en tu vida? </b></p><p>—No tengo dudas que la muerte de mi madre. Es lo peor que me ha pasado. </p><p><b>—¿Por el hecho de haberla perdido en sí o por el momento?</b></p><p>—Por el hecho de haberla perdido, no era el momento. Yo siento que no se tenía que ir, pero porque sufrió, porque tuvo una enfermedad. Aparte ella se quería ir sin sufrir y no pasó. Entonces eso también hizo que todo sea peor. Ya después de eso, nada de lo que me pudo haber pasado en mi vida tiene otro sentido. Eso fue lo más terrible. </p><p><b>—¿Y cómo era la relación con tu mamá? </b></p><p>—Nosotras éramos muy pegadas desde siempre, de toda la vida. Yo no recuerdo tener situaciones de conflicto con mi mamá en la adolescencia, porque tengo dos hermanos varones y soy la más chica. Entonces, eéramos muy pegadas. No éramos amigas. Mamá siempre me decía: “No soy tu, tu amiga, soy tu mamá”. </p><p><b>—Lo cual estaba buenísimo. </b></p><p>—Sí. Pero después cuando nos volvimos más grandes teníamos otro tipo de conversaciones y otro tipo de relación. Y yo me volvía medio madre de ella también, ¿viste? Nos veíamos y era: “Mamá, llamame cuando llegás, avisame”. Y era: “Bah, María Eugenia, basta”. Me decía María Eugenia cuando ya estaba hinchada.<b> </b>“Ya estoy bien, estoy manejando a casa. Cuando llego te llamo, viste. Dejame un poco de respiro”, me decía.<b> </b>Pero sí, hablábamos todos los días por cualquier pavada: “¿Cómo se hace la salsa blanca, que no me acuerdo?” (risas). Ella me admiraba mucho a mí y yo la admiraba mucho a ella.</p><p><b>—¿Sentís que heredaste algo de tu mamá en tu forma de maternar? ¿O ves en tu hija rasgos que te recuerdan a ella?</b></p><p>—Mi hija es muy parecida a mi mamá. Mi hija tiene su luna en cáncer, mi mamá era de cáncer. Es así maternal y de cuidar como era mi mamá y es muy parecida físicamente. Sin los ojos claros, pero la forma de sus ojos.</p><h2>Deseo, convivencia y la intimidad en pareja</h2><p><b>—¿Cuál es tu frecuencia ideal de sexo? Si es muy personal, podemos hablar del contexto también lo que es la sexualidad y la intimidad hoy en día para vos. </b></p><p>—Yo tengo 50. Estoy en la perimenopausia... </p><p><b>—Muy bien llevados, te lo quiero decir. </b></p><p>—(Risas). Uno va atravesando cambios muy fuertes en el cuerpo y lo que conlleva ese cambio es un montón de situaciones que uno desconoce. Así como cuando te hacés señorita, como se decían antes, te cambian hormonalmente la vida a todo un renacer muy explosivo, cuando empieza la menopausia pasa todo lo contrario y entonces todo empieza a modificarse en el cuerpo. Frecuencia sexual no te podría decir, pero sí puedo decir que cambia mucho en una relación sobre todo cuando también pasás muchos años con una pareja. </p><p><b>—¿Cuántos años llevan en pareja?</b></p><p>—Llevamos casi nueve años juntos. No quiere decir que eso haga que uno tenga menos frecuencia, sino que cambia el vínculo. La prioridad no está puesta ahí. Hay una niña chiquita, hay un montón de cosas que acompañan ese vínculo de otra forma. Para no generalizar, porque capaz hay otros casos que no son lo mismo. Pero sumado a una situación hormonal que no acompaña, no te diría que es muy frecuente. Pero se trata de hacer todo lo posible para que eso no decaiga. Es tiempo de acomodarse. Porque la menopausia te trae mucho desorden, el deseo queda en otro lugar, la sequedad, el desgano, el cansancio, las nieblas mentales...</p><p><b>—¿Dónde sentís que más te pesa? </b></p><p>—En las nieblas mentales. Me pesan bastante. </p><p><b>—¿Y eso por qué es? ¿Porque te bajan las hormonas?</b></p><p>—El cortisol, el estradiol, la progesterona y todo eso (risas). Pero me estoy suplementando. Tuve la fortuna de poder ver un médico y que mi ginecóloga me suplemente. Para mí está bueno suplementar, siempre y cuando lo necesite la persona, obviamente. Me hago todos los análisis, me cuido mucho, soy muy ordenada con mis estudios anuales y mis controles. Aspiro y ya decreté vivir muchos años, entonces tengo que vivirlos bien. </p><p><b>—¿Cuándo te empezaste a dar cuenta de los primeros síntomas de la menopausia? O sea, ¿es algo que vos estabas atenta previamente a que te pase o empezaste a sentirte rara con algo y dijiste: “Puede venir por acá”? </b></p><p>—No, es por la edad. Uno empieza a calcular. Igual, puedo estar así ocho años más (risas). Les aviso a todas las mujeres que puede durar mucho. Es largo el proceso. Ahora está coqueteando, va y viene. En la peri es así. La menopausia en realidad dura un día. Es el día que no menstruaste durante un año. Vos tenés que contar 12 meses que no te viene y ahí sería como que ya estás menopaúsica. Pero te puede pasar que vos estás seis meses sin menstruar y decís: “Ya está, listo”. Y al séptimo te viene y tenés que empezar de cero. </p><p><b>—¿Cuándo arranca? ¿En qué momento? </b></p><p>—Depende de cada mujer y tiene que ver con un montón de cosas. Mi mamá empezó más o menos a esta edad. Yo no me acuerdo ahora exactamente, pero sí los calores me los acuerdo. Yo los tuve. Los sofocos. En la noche, ponele, de golpe a las tres de la mañana, te quedas en pelotas porque te estás muriendo. Te agarra calor, chivas, te bañas, no sé qué, y de golpe nada. Y lo de las nieblas mentales bajo pensando tengo que hacer tal cosa, llego a la cocina y me olvidé. Eso me da gracia igual. Soy Dori, de Nemo.</p><p><b>—Escuché por ahí que dormís en cuartos separados con tu pareja. ¿Es verdad?</b></p><p>—Sí. </p><p><b>—Mucha gente lo hace cuando tiene parejas estables durante varios años. </b></p><p>—Empezó cuando Emita era muy chiquita porque no dormíamos ninguno de los dos. Entonces Fran, muy astuto, me dijo: “Uno tiene que dormir un rato”. En ese momento fue inconsciente. La necesidad nos llevó a eso, la supervivencia de que alguno durmiera bien al menos un rato. Entonces él dormía en un cuarto para descansar, después se quedaba con la nena y yo trataba de dormir para descansar también. Obviamente no es siempre. Los encuentros, si queremos estar juntos, más vale que sí. Pero también es cierto que llega un momento que en una edad, imaginate con todo lo que te estoy contando de la menopausia, tener una persona al lado que tenga que bancar eso... Además a él le gusta mucho el aire acondicionado, a mí no. </p><p><b>—Está muy bien lo que decís. Descubrieron el placer de descansar con los gustos de cada uno. </b></p><p>—Me parece que es re sano.</p><p><b>—¿Qué tipo de relación tienen ustedes? ¿Cómo sentís que es la relación que lograste construir? ¿Proyectan a futuro?</b></p><p>—Yo creo que es el día a día, pensar en el presente y no estar pensando en un futuro, porque uno nunca sabe. Trato de pensar en un presente feliz, sano, en un presente donde nos acompañemos, donde seamos pares. Nosotros tenemos una relación muy libre los dos. No porque sea abierta ni nada de eso sino porque los dos nos damos lugar al otro que haga sus cosas. Fran trabaja también yéndose al campo. Entonces, tenemos una relación muy amorosa en ese sentido. No nos celamos, no nos cuestionamos, no nos estamos controlando, estamos muy seguros uno del otro y creemos que, si alguno de los dos en algún momento dice otra cosa, se sienta, se habla y ya. Me parece que es lo más sano. No somos tóxicos uno con el otro. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ECQT22BL5NETRAPCKKJ54VGDGM.jpg?auth=19ac9fa708562c4104fd300f7069a9c97afda0f56b3e8ab5a5113c00567f0127&smart=true&width=4914&height=3269" alt="“Lo peor que me pasó en la vida fue la muerte de mi madre”, confesó la actriz en diálogo con Emilia" height="3269" width="4914"/><h2>“Yo nunca, nunca”</h2><p><b>—Vamos a jugar al “Yo nunca, nunca”. Si lo hiciste o dijiste, tomas un trago y me contás la experiencia o la anécdota. </b></p><p>—Dale.</p><p><b>—“Yo nunca, nunca hice constelaciones con caballos”. </b></p><p>—Sí, lo hice. Hace muy poco con <b>Lucía Galán</b> de Los Pimpinela, que es amiga mía. Me dijo: “Vamos a hacer esto, que me gustaría que lo hagamos juntas”. Y fuimos a un lugar acá cerquita de Buenos Aires. Hermosa fue la experiencia. La verdad que no me sorpresió tanto porque en el campo tenemos caballos y estamos muy conectados. Yo conozco la energía de los caballos. Hay algo ahí que es potentísimo. Pero estar en ese espacio, con un grupo hermoso que fuimos, que es con todo el grupo de Lucía y sus bailarines, el equipo que labura con ella en el teatro haciendo su show, había una energía muy linda. </p><p><b>—¿Y cómo fue?</b></p><p>—Nos explicaron cuál es el procedimiento que hacen los caballos y la verdad que fue hermoso conectarme con ellos. Porque tienen el corazón muy grande, entonces expanden una energía muy potente y tienen una percepción muy fuerte con respecto a las emociones. Entonces, van acercándose a esas energías ¿viste? Y hay una persona que interpreta todo esto. Es igual que en las constelaciones familiares. Nos va guiando en esta situación qué es lo que los caballos van manifestando. Hermoso.</p><p><b>—“Nunca, nunca un perro me enseñó a ser madre”.</b></p><p>—Sí, Romeo fue un gran maestro. </p><p><b>—¿Fue tu primer perro?</b></p><p>—Fue mi primer perro sola. Tuve dos perros muy importantes en mi familia. Mi primer perro, Puki, que era un callejero que vivió 17 años con nosotros. Su muerte fue tremenda de dolorosa. Éramos adolescentes. Y después tuve a Pacha, 15 años. Mis dos perros importantísimos. Después mi tercer perro importante es Romeo, pero cuando llegó yo estaba sola, no estaba en mi casa familiar. Yo tenía 36 o 37 años. Y ahí canalicé un poco todo, ¿no? Y la maternidad también. Después, cuando lo conocí a Fran, él me decía: “Es un perro. No humanicemos a los perros”, que es un poco lo que él cree y está bien (risas). </p><p><b>—¿El perro dormía con vos, viajaba con vos? ¿Cómo era la dinámica?</b></p><p>—Sí, hasta trabajaba conmigo. <i>Pura Química</i> lo hice todo con Romeo. Era el cachorrito de todos. En <i>Sos mi hombre</i> me acuerdo que iba y era chiquito, una bola de pelos. Me lo tenían las maquilladoras y andaba por los estudios. Nada, es un perrito que me acompañó en todas. Fue un periodo donde estuve mucho tiempo sola. Entonces también fue un momento donde en mi soledad canalicé ese amor incondicional. Mi soledad, digo, de pareja porque no tuve pareja durante mucho tiempo en esa instancia. Después ya vinieron parejas y se acoplaban al perro, obvio. </p><p><b>—¿Sigue con vos Romeo? </b></p><p>—Gracias a Dios. Romeo fue el motivo por el cual yo también tuve que decidir dejar MasterChef, porque tuvo un accidente, se me había quedado paralítico y tuve que poner toda mi energía ahí. </p><p><b>—¿Y cómo está? </b></p><p>—¡Caminando! La fisioterapeuta de él tiene un sticker que dice: “Si Romeo lo logró, vos también podés” (risas). Porque era imposible que se vuelva a levantar y lo hizo con mucho esfuerzo, trabajo y amor.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/4CXGEBNLKJAA7MZR5XV2ULFTCQ.png?auth=d828d150aa05421b70ad6f6035a35f6a785399f900f72f3bf38cf026a3fd7c14&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Eugenia Tobal con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Cuídense mucho de esta persona”: la fuerte advertencia de Ingrid Grudke sobre su expareja tras una infidelidad y una estafa económica]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/16/cuidense-mucho-de-esta-persona-la-fuerte-advertencia-de-ingrid-grudke-sobre-su-expareja-tras-una-infidelidad-y-una-estafa-economica/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/16/cuidense-mucho-de-esta-persona-la-fuerte-advertencia-de-ingrid-grudke-sobre-su-expareja-tras-una-infidelidad-y-una-estafa-economica/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la modelo recordó el doloroso episodio que vivió al descubrir la relación entre quien era su novio y la esposa de su sobrino, una situación que también tuvo consecuencias económicas y familiares. Además, habló de los riesgos del mundo del modelaje, de la independencia económica que construyó en más de 30 años de carrera y de su presente en el fisicoculturismo]]></description><pubDate>Tue, 16 Jun 2026 05:33:13 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“A mí lo que más me molesta es que me haya usado de escudo para someter y hacer ciertas maldades”</b>, aseguró <b>Ingrid Grudke </b>en <b>Desencriptados</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al recordar algunos de los episodios más dolorosos y polémicos de su vida personal y profesional.</p><p>Grudke es una modelo, actriz, conductora y fisicoculturista argentina nacida en <b>Misiones</b>. Con más de tres décadas de trayectoria, se consolidó como una de las figuras más reconocidas del modelaje en el país, trabajando para importantes marcas nacionales e internacionales y desfilando en distintos mercados alrededor del mundo.</p><p>Además de su carrera en la moda, participó en cine, teatro y televisión, y fue parte de programas como <i>Los 8 escalones</i>. En los últimos años incorporó una nueva faceta como atleta de <b>fisicoculturismo</b> en la categoría <b>Fit Model</b>, representando a la Argentina en competencias internacionales.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MDYLBY4VPBEITKCMDWYBOGXANM.jpg?auth=deae537ecc0d09208643791d79b589ccca6bbd41013d614d5019c9e2fcfce0fb&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Ingrid Grudke: “Yo no necesité ni un hombre para saber lo que es el millón de dólares”
" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Cuántos años de carrera llevás, Ingrid? </b></p><p>—30 años como modelo. Ininterrumpidos, salvo por la cuarentena, que ahí cambiaron las cosas. Agregado a lo que es la carrera de modelo, también hice cine, teatro, televisión, actuación, todo. En realidad comencé como actriz publicitaria antes de que me conozcan como modelo de alta costura. </p><p><b>—¿Te falta conocer algún país del mundo?</b> </p><p>—Sí, todavía me faltan varios lugares.</p><p><b>—Porque has viajado por todos lados...</b></p><p>—Sí y muchas veces. Obviamente todo América, la Polinesia, Europa un montón de veces, Lituania, Estonia, de todo...</p><p><b>—¿Es realmente complicado el ambiente del modelaje o es un mito? </b></p><p>—Es un mito. Depende cómo lo podemos encarar, porque de afuera se ve complicado, pero ¿en qué sentido? </p><p><b>—Desde lo profesional, ¿cómo lo ves? Como trabajo, ¿es complicado? </b></p><p>—<b>El trabajo de modelo no es un sueño, es un trabajo.</b> Empecemos por ahí, porque muchos dicen: “¡Ay! Es mi sueño ser modelo”. Y no. Las modelos prestamos un servicio de uso de imagen para promocionar, difundir y promover un producto, un diseño, una marca, comunicar a través de nuestra imagen para que la persona del otro lado del televisor, de una revista, de una publicidad, compre y consuma lo que tenemos puesto. Ese es nuestro trabajo. Entonces, cada casting es una entrevista de trabajo.</p><p><b>—Pero hay una realidad: en tu trabajo y en esos castings o entrevistas laborales se mezclan varias cosas. Primero, porque sos una mujer muy linda. Segundo, porque muchas veces trabajás con muy poca ropa. ¿Te tocó vivir situaciones incómodas, vinculadas al machismo o a conductas que no estuvieron bien?</b></p><p>—Sí, muchas. Hay que ser en claro, yo trato de cuidar mucho las palabras. Pero hay muchas cosas turbias detrás de una imagen de modelo, si tu pregunta es esa, podemos explayarnos un montón de cosas. Por ejemplo, las estafas. Hoy en día está muy de moda cobrar por ir a hacer un casting. Un casting, que es una entrevista de trabajo. Si yo estoy yendo a una entrevista de trabajo para quedar en un comercial de alguna marca, <b>¿cómo me van a cobrar por ir a un casting? Es una estafa</b>. Muchas chicas se comunican en redes sociales y me dicen: “Ingrid, me quisieron cobrar 50 mil pesos para ir a hacer un casting”. Es un absurdo. La gente que no sabe cree que es así y no. Ahora, en una escuela de modelo es distinto porque te enseñan cómo funciona el trabajo de una modelo. Y yo lo divido así: el trabajo de una modelo es <b>pasarela, fotografía y comerciales, publicidad de televisión, cine o redes sociales.</b> Son tres aristas. Dentro del mundo de la pasarela vos tenés desfile de colección, desfile de venta, desfile de calce, desfile de moda show...</p><p><b>—¿Y la competetencia con las otras modelos es real?</b></p><p>—<b>La competencia existe como en todos los trabajos.</b> Siempre, obviamente, en un casting querés quedarte en ese trabajo, querés que te elijan. Es lo mismo que ir a una entrevista para ser secretario de alguna empresa. Hay competencia, pero también hay inseguridades de muchas personas cuando no entienden lo que es ser modelo. Para hacer un desfile vos necesitás 20 puestos de trabajo. Son 20 modelos que van a trabajar. Y todas tienen su oportunidad para lucirse y vender lo que tienen puesto. Pero te elige el diseñador.</p><p><b>—¿Nunca codeaste a nadie? </b></p><p>—Jamás. Nunca codié a nadie, nunca busqué ni abrir ni cerrar la pasada. Si el diseñador me elegía para eso, yo me sentía realizada, porque son formas de pensar también. Mi forma de pensar es esa. Para mí no hay competencia, es ganarse el puesto o ganarse el trabajo.</p><p><b>—Contame cómo fue mutar del modelaje al fisicoculturismo.</b></p><p>—Mi categoría se llama Fit Model y está dentro del culturismo. Es una categoría nueva que no se suplementa ni se usa la hipertrofia muscular. O sea, es entrenamiento fuerte, comés seis veces al día, descansás y no se usan suplementos... Ahora hace un año que no entreno como debería porque estaba trabajando mucho y aparte me pasaron cosas personales que hicieron que adelgace mucho. Entré al culturismo por <b>Analía Galeano</b>, que es una culturista atleta profesional argentina. Ella me empezó a entrenar y me dijo: “Vos vas a ser mi fit model porque tenés todas las medidas para ser esa categoría”. Porque también son formas de cuerpo y hay que respetarlas. Todos tenemos diferentes formas de cuerpo, de músculos y de contextura ósea. Por eso también están las diferentes categorías dentro del culturismo. Y lo mío daba para fit model. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6FNF7ZKYMZEFLGIY75UZPQOTGE.jpg?auth=1aeceb868aeed72e1f9319bcecd0c929c0cbcd2cbad2757ddd3883488e2d659b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Creo que la estafa emocional fue mucho peor de lo que es la estafa económica”, confesó Ingrid en diálogo con Rulo
" height="1080" width="1920"/><p><b>—Me quiero meter un poco en tu vida amorosa. Tuviste tu primer novio... </b></p><p>—14 años con el empleado público de la biblioteca. </p><p><b>—El bibliotecario. Después saliste dos años con Cristóbal López y después con este novio último que tuviste. </b></p><p>—Siete años…</p><p><b>—Y terminó todo muy mal. </b></p><p>—Muy mal. </p><p><b>—Te lo voy a preguntar directamente porque no lo puedo creer. ¿Él te engañó con tu sobrina?</b></p><p>—Sí, con la esposa de mi sobrino. </p><p><b>—¿Pero se separó de tu sobrino o ella lo engañó también a tu sobrino? </b></p><p>—Lo engañó también a mi sobrino. Ella trabajaba para nosotros en nuestra empresa. Después de la cuarentena, me fui a vivir a Misiones, porque el trabajo de modelo y como actriz en cine, teatro, no se podía hacer. Lo único que estaba haciendo era <i>Los 8 escalones. </i>Decidimos mudarnos a Posadas porque justo mi papá se enfermó. Yo hacía un año y medio que estaba saliendo con esta pareja, que era Mar de Plata, y dijimos: “Bueno, vamos a vivir a Posadas que es más tranquilo”. Abrimos una empresa y de un negocio saltamos a cinco, de dos empleados saltamos a 22; y obviamente necesitábamos una mano derecha. “Busquemos alguien de confianza”, dijimos. </p><p><b>—Ahí aparece la esposa de tu sobrino. </b></p><p>—Claro. La esposa de mi sobrino, que supuestamente era de confianza.</p><p><b>—¿Qué hiciste cuando te enteraste? ¿Qué les dijiste? </b></p><p>—Para acusar a alguien tenés que tener pruebas y yo solo tenía versiones. Una de mis mejores amigas me dice: “Ingrid, cada vez que viajás a Buenos Aires a trabajar acá el rumor en Posadas es muy fuerte que ellos están saliendo”. Ella era mi secretaria, la secretaria de la empresa y vivíamos viajando juntos. Entonces, cuando ella me alerta, digo: “Ahora entiendo de dónde viene el estrés de él”. Se estresaba mucho últimamente y era porque yo no era la única. Hacían una vida paralela a mi relación y a la relación de mi sobrino. Era como la canción <i>Felices los cuatro</i>. Ahora lo tomo con humor, por supuesto, pero la pasé muy mal.</p><p><b>—¿Y qué hiciste?</b></p><p>—Directamente fui y los encaré a los dos juntos. </p><p><b>—¿Y qué pasó? </b></p><p>—“¿Estás loca, Ingrid? ¿Cómo me vas a decir eso?“, me dijo. Un acting total. Como no tenía pruebas todavía, dejé pasar el tiempo…</p><p><b>—¿Y tu sobrino? </b></p><p>—Yo estaba trabajando mucho y mi sobrino había descubierto unos mensajes entre ellos. Hizo las capturas de esos mensajes muy polémicos, muy fuertes, donde se cuentan un montón de cosas. Mi sobrino no es que descubrió unos chats diciendo: “Bueno, vamos al telo de Paraguay”. Descubre las conversaciones que fueron delante mío. Fuimos al teatro, a inaugurar otro negocio en Mar del Plata y estando en mi casa en Buenos Aires. Todas esas conversaciones. Mi sobrino queda en shock y le costó decirme lo que pasaba. Pasaron unos meses después de que yo me había enterado por medio de mi amiga que me había dicho los rumores.</p><p><b>—Aguantaste unos meses, sos de hierro. </b></p><p>—Sí, aguanté unos meses porque tenía que recuperar un crédito. Entonces, cuando me muestra las pruebas... Es muy largo, es una novela japonesa (risas). </p><p><b>—¿Le pudiste cobrar? </b></p><p>—Sí, recuperé. En realidad no le pude cobrar todo. Me debe un montón todavía, pero es algo que no voy a poder recuperar nunca porque no estaba escrito. Si quiero recuperar algo, tengo que empezar a mandar cartas documento y meterme en algo que me va a hacer mucho daño. Yo creo que <b>la estafa emocional fue mucho peor de lo que es la estafa económica. </b></p><p><b>—¿Cuánto te debe? Más de 100 mil dólares leí por ahí.</b></p><p>—Sí, eso era lo inicial. Eso fue lo inicial que me debía para empezar el negocio, la heladería que abrimos en Posadas. Después, un montón de cosas más. Era mi pareja, yo confié en él y necesitamos para esto, necesitamos para lo otro e iba saliendo de mi bolsillo. </p><p><b>—¿Qué le dijiste? ¿Cómo terminó todo con él? </b></p><p>—Y terminó cuando lo encaré, le dije: “Mirá, sé toda la verdad, sé que estás saliendo con Andrea, sé esto, esto y esto”. Le dije todo después de hablar con mi sobrino, que me mostró las pruebas.</p><p><b>—¿Lo perdonás? </b></p><p>—No. Ni a él ni a ella. Porque <b>se burlaron mucho de mí.</b> Para perdonar está Dios. Yo me brindo cien por cien con las personas. Yo siento que la vida está para vivirla de la mejor manera. Yo confío en la gente, creo en la gente, necesito creer para vivir. Puede pasar que te equivoques. Yo le di la oportunidad de que me digan en la cara: “Che, nos enamoramos, nos equivocamos”. Somos humanos y te pueden pasar. No es que me hago la superada. </p><p><b>—¿Te lo aceptó? ¿Te pidió perdón?</b></p><p>—No, nunca jamás. Hasta el día de hoy. De hecho, me echó de mi lugar cuando yo fui y lo encaré. Igual siento que estoy hablando de 1810 (risas). Es muy morboso todo.</p><p><b>—¿Siguen juntos? </b></p><p>—No lo sé. ¿Querés averiguarlo vos? (risas)</p><p><b>—¿Y con tu sobrino qué pasó?</b></p><p>—Él también se divorció, obviamente. Pero no van a estar juntos si después de todo el escándalo mediático que se armó, si están juntos ahora van a darme la razón y ellos me negaban a muerte eso. Pero nosotros sabemos que es cierto. </p><p><b>—Nunca nadie tuvo el valor para decirte la verdad. </b></p><p>—Niguno de los dos. Los senté a los dos solos en un cuarto diciendo: “Che, está pasando esto”. Y el acting era total. Se ganaban el Martín Fierro (risas).</p><p><b>—Y cuando los confrontaste con los mensajes, ¿qué dijeron?</b> </p><p>—Que eran inventados por mi sobrino. La IA (risas). Ahora la culpa toda la tiene la IA, ¿viste? Le digo: “¿Se va a poder escribir te amo Martín, te amo Andrea?. Mirá si se va a tomar el trabajo de hacer eso... Hay cosas muy infantiles en todo esto. </p><p><b>—¿Había mensaje hot? </b></p><p>—Sí, habían. Ellos no me engañaban, pero hacían…</p><p><b>—¿Sexting? </b></p><p>—Sexting. ¿Eso para vos es un engaño o no? </p><p><b>—Recontra (risas). ¿Ellos dijeron que era eso? </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Entonces blanquearon algo. Al menos por teléfono. </b></p><p>—Yo ahora me río, ¿qué voy a hacer? </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZNAHGJCG3FGW7IBPRTQHKVUCOE.jpg?auth=fc23897cd4619f396a96a679a0d5a18efc4a1be765c218296f485f9f4d05bd6a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“No los perdoné ni a él ni a ella porque se burlaron mucho de mí”, admitió la modelo sobre el engaño que sufrió de parte de su ex pareja y la esposa de su sobrino" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Estás en pareja ahora? </b></p><p>—No. Estoy conociendo a alguien, pero vamos tranquilito. Vamos a esperar a ver primero qué me pasa. De verdad esto fue muy doloroso para toda mi familia, para mi hermana, mi mamá. No existe eso en nuestra cabeza. Somos una familia chica y que hagan una relación paralela para nosotros fue muy serio. Para mí, fue mucho trabajo. A mí me afectó la salud y eso no perdono. Porque un engaño puede ocurrir porque somos humanos. Soy la persona más tranquila y libre. Les di la oportunidad que me pregunten, pero el sentirme tan violentada... Porque no dejó de ser violento la forma que me trató, la forma que me violentó después de que yo lo descubra. Pasaron muchas otras cosas que tampoco puedo entrar en detalle a contar todo. Pero <b>fue una relación muy violenta después de eso. </b>Hay muchas otras cosas que no me permiten contar, que tienen que ver con las chicas que trabajaban dentro de los negocios. </p><p><b>—Era un picante. </b></p><p>—¿Sabés lo que me duele a mí? Una parte que no puedo dejar de ser justiciera. <b>Yo digo cuídense de esta persona.</b> El día de mañana, si alguien se enamora, cuidate de esta persona, porque quizás muchas no me creen lo que yo viví. Pero a mí nadie me avisó y es una mala persona. <b>A mí lo que más me molesta es que me haya usado de escudo para someter y hacer ciertas maldades. </b>Comenzamos la entrevista hablando de esto que pasa en el medio. Bueno, muchas cosas se ocultan detrás de una imagen de modelo. La desesperación de querer ser modelo a veces hace que te metas en lugares muy turbios y podés ser abusada, engañada, estafada. Es peligroso y las cosas que pasan son reales. Entonces, no seamos ingenuos.</p><p><b>—Tema hijos, ¿te interesó? ¿Alguna vez lo hablaste?</b></p><p>—No, nunca tuve interés de tener hijos. Siempre lo hablé. Pero en los últimos años tengo la libertad de poder decir con más liviandad que no es algo que yo sueñe ser mamá. Viste que muchas mujeres tienen el deseo y la necesidad de gestar, yo nunca lo sentí. Soy la mejor tía del mundo, me divierto, se quedan días en mi casa, cero drama. Pero el tema de gestar nunca fue un deseo fuerte. </p><p><b>—Y a la hora de conocer hombres, ¿eso te jugó en contra? ¿Algunos querían y vos no?</b></p><p>—Sí, todos. Siempre me pedían. <b>Lo primero que siempre me pedían era tener un hijo.</b> Y yo de entrada siempre decía: “¿Pero por qué me quieren hacer un hijo? Soy una mina que no jodo con la plata, no necesito tarjeta de crédito porque me gestiono todo yo, soy autosuficiente”. Cuando yo cuento que nosotras las modelos nos alquilábamos taxis aéreos para ir de una provincia a otra para hacer desfile, era así. Juntábamos, entre tres o cuatro modelos, por ejemplo, una vez en La Chola, Hernán Drago y yo teníamos que ir al carnaval de Paso de los Libres y al otro día estar en Mar del Plata. Y nos alquilamos un avión privado. El trabajo de modelo era muy bueno durante muchos años. Yo trabajé muy bien. <b>Yo no necesité de un hombre para saber lo que es el millón de dólares. </b>Cuando sabés cómo trabajar de esto, ganás muy bien y sobre todo nosotros que empezamos en el 96. Hacía comerciales, no era conocida y ganaba muchísimo. Yo en un año hice 38 comerciales, publicidad para México, Alemania, Chile. Imaginate, el mínimo era 10 mil dólares por un comercial. Sin ser conocida. Si vos sabés administrar eso, te va bien. La verdad que gané muy bien. Nunca hablo de dinero, pero a veces es necesario porque decís: ¿es un buen trabajo? Sí. ¿Es mucho trabajo? Sí, pero lo tenés que tener en claro y saber administrarte. Porque esta carrera es como la de un jugador de fútbol. Si no sabés aprovechar tu momento de gloria, te la quemás en dos minutos.</p><p><b>—¿Te han piropeado mujeres?</b></p><p>—Sí y me halaga. Me siento cómoda, pero soy una persona de una pareja clásica. </p><p><b>—¿Nunca te dio curiosidad? </b></p><p>—No, nunca me dio curiosidad. Me siento bien, por supuesto. Y he tenido muchas propuestas de mujeres. Me parece algo lindo. </p><p><b>—Vos estás acostumbrada también a que te piropeen.</b></p><p>—Me ha pasado también que me han manoseado... </p><p><b>—¿En la vida o en el trabajo? </b></p><p>—En el trabajo, diciendo: “Te pruebo el vestido”, qué sé yo. Porque los abusos están tanto de hombre como mujeres, también me ha pasado. Te acomodan… y uno está ahí… Ahora después de 30 años ya te das cuenta. Pero al principio no lo ves tan así.</p><p><b>—A mí me llamó mucho la atención que, cuando cubría para CQC, los backstage de desfiles eran espacios bastante abiertos y todas se cambiaban ahí mismo. Es como que se pierde un poco el pudor respecto de la desnudez, y supongo que también hay miradas tanto de hombres como de mujeres.</b></p><p>—Sí, pasa. “Ay, mirá el, el culo que tiene” o “cómo me gustaría tener esas piernas”. Por admiración, por curiosidad o por deseo también. Pero lo que pasa es que cuando estás en un backstage, vos no pensás en todo lo sexual, pensás en hacer bien tu trabajo. ¿Cuál es tu trabajo? En segundos cambiarte para volver a estar en pasarela. La pasarela es la exhibición de un diseño. La mayoría de las veces se lleva todo al terreno de lo sexual y hoy en día más todavía. Pero este es un muy lindo trabajo, el saber promocionar, difundir un producto. Cuando vos entendés tu trabajo, es un hermoso trabajo. La moda nos encanta a todos, a la mayoría de las mujeres, a los hombres, nos gusta la moda. Lo que pasa que detrás de esa imagen casi intocable de una mujer divina, arreglada, maquillada, peinada, espléndida, que está en una pasarela, hay mucha gente trabajando. Desde el diseñador que te confecciona, la bordadora. Es una gran industria de trabajo, merece mucho respeto toda la gente que trabaja en la industria textil argentina y estoy agradecida de pertenecer a esa industria. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/M6TNLJ62DREPJHZEYQFZMTZRZM.png?auth=8e562fd69745ca33ebdceb08b345cb210b6b6b98f36a5512e715de456f25597f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Ingrid Grudke con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Emmanuel Gigliotti: cómo lo afectó el retiro, sus ganas de ser entrenador y el legado que busca dejarles a sus hijos]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/16/emmanuel-gigliotti-como-lo-afecto-el-retiro-sus-ganas-de-ser-entrenador-y-el-legado-que-busca-dejarles-a-sus-hijos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/16/emmanuel-gigliotti-como-lo-afecto-el-retiro-sus-ganas-de-ser-entrenador-y-el-legado-que-busca-dejarles-a-sus-hijos/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, el “Puma” contó sus ganas de lanzarse como DT, habló de su adaptación al hogar familiar tras dejar el fútbol y recordó los valores que le transmitieron sus padres]]></description><pubDate>Tue, 16 Jun 2026 05:32:47 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Emmanuel Gigliotti</b>, el <i><b>Puma</b></i>, nació en la ciudad de Buenos Aires el 20 de mayo de 1987. Surgido de las inferiores de General Lamadrid, tuvo pasos por Argentinos Juniors, All Boys, Atlético Tucumán, San Lorenzo, Boca Juniors e Independiente.</p><p>También llevó sus goles al exterior, donde vistió los colores de Novara (Italia), Chongqing Lifan (China), Toluca y León (México), Nacional (Montevideo) y Unión La Calera (Chile). A principios de este año, luego de retornar a Colón en 2025 para intentar volver a primera división con el <i>Sabalero</i>, anunció su retiro como futbolista profesional. Por estos días el ex goleador se prepara para lanzarse como director técnico.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EFLVN5SZR5HJXA3DPN5QEEUQBY.jpg?auth=fc42ae7dc9c08cbed84d72a808699e3c28913af6677433b01035509ca37f1f91&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Luego de terminar su carrera como futbolista Gigliotti se lanza como entrenador (Foto Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><p><b>-¿Al principio de tu carrera tuviste momentos de no estar en la lista de citados?</b></p><p>-Al principio sí, era duro. Estabas esperando a ver si el entrenador te nombraba, tratar de estar. En la C o en el Nacional B, en ese tiempo, creo que eran dieciséis que íbamos, era más difícil. En primera creo que eran dieciocho, pero en el ascenso me parece que eran dieciséis. Hoy son veintitrés. Entonces, hoy es muy difícil que te quedes afuera. Hoy afuera se quedan más que nada los chicos, sacando planteles muy grandes. Y ahora, muchos entrenadores, con todo esto de la tecnología, te mandan un WhatsApp. En realidad no el entrenador, te lo manda el profe, cuando ya estás en tu casa. <b>Entonces se evitan la cara de culo del jugador cuando no lo nombras (risas).</b></p><p><i><b>-¿Es lo más doloroso para el jugador?</b></i></p><p>-Sí, pero creo que en realidad lo más doloroso es cuando llega fin de año, por ahí más en procesos de inferiores, y que te dicen “no te vamos a tener en cuenta”. Te parte el corazón. Como chico es duro, imagino que para los padres es duro también que tus pibes pasen por eso.</p><p><i><b>-¿Y en Argentina a los pibes los tenemos preparados para eso?</b></i></p><p>-No, y más cuando sos tan chiquito. Imaginate que es difícil cuando estás en primera y que te digan “se acaba el contrato y no te lo vamos a renovar”. El otro día estaba en una charla con <i>Coqui </i>Raffo, que tuvo muchos procesos de inferiores. En Boca tenían 500 mil pibes, no se cuantas pruebas por año, que los traían de todos lados. Entonces, para los pibes que están ahí es muy difícil. Tenés que estar muy bien como para que no te traigan uno de cualquier lado y te lo metan en tu lugar. A mí no me pasaba porque estábamos en un club -yo hice inferiores en Lamadrid-, en el que <b>pagábamos la cuota para que los profes tengan para comer o para comprar pelotas para entrenar.</b> Pero obviamente conozco de otros compañeros que la pasaban mal. Es feo que llegue noviembre, diciembre y te digan: “Bueno, el año que viene no vamos a contar con vos”.</p><p><i><b>-Hablamos de los chicos, pero también pasa y pasó con jugadores consagrados... ¿te pasó alguna vez?</b></i></p><p>-En mi caso, en el segundo año en Nacional, que fue en 2023, tuve la única lesión de mi carrera que me tuvo más tiempo afuera. Fue un desgarro, que en teoría no es nada, pero fue más tendinoso. Entonces me demoró muchísimo más de lo que creía y cuando me quise dar cuenta habían pasado como cuatro o cinco meses donde iba y venía, iba y venía, volvía 15 días, jugaba, no jugaba, no me sentía nunca bien. Entonces cuando terminó el año resulta que yo había jugado poco. El año deportivamente para el equipo fue malo. No salió campeón, clasificó al repechaje de Libertadores, cosa que pasa muy poco en Uruguay, porque siempre va directo. Cuando hicieron el asado del último día, si bien uno ya se va dando cuenta de que no va a pasar nada, porque sino te van hablando anteriormente, pero igual vos lo que estás esperando es que aunque sea venga el director deportivo y te diga “vení, pasate por la oficina, vamos a hablar con vos”. En Colón mismo, este año, sí lo hicieron, hablaron y me dijeron: “No vamos a contar con vos, gracias por todo”. Igual yo ya tenía decidido que iba a dejar de jugar. Me llamaron varios clubes para jugar, pero yo ya tenía decidido que ya era el punto final de mi carrera. </p><p><i><b>-¿Tenerlo decidido hace que duela menos el retiro?</b></i></p><p>-Lo tomás más tranquilo, pero para el ego duele un poquito igualmente. <b>Para mi ego igual me llamaron un montón de clubes, entonces eso me hizo sentir un poquito mejor. Entonces, al final de todo la decisión fue mía.</b> Me ha pasado de tener un montón de compañeros que se han quedado sin jugar ahora porque no los ha llamado nadie. O incluso es más duro cuando vos tenés que dejar de jugar porque te rompiste una pierna. Yo soy muy amigo de Gastón Sauro, mi mujer y la mujer de él son socias en un proyecto que tienen de unas bebidas, y él tuvo durante su carrera un montón de lesiones en las rodillas y con 32, 33 años, no puede ni correr con el nene. Entonces, si bien él lo tomó superbién, internamente yo sé que él está triste, porque el fútbol lo obligó a dejar. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NUPS5JWVRRC7ROAIYNBZ6PU7VI.jpg?auth=8d25bdf44d7da5cff477419e5c15ccd2413081a156a5fbedd1b3b58fe7fe818c&smart=true&width=5964&height=3960" alt="El "Puma" contó que el cambio más grande que sintió tras dejar el fútbol fue encontrar otra vez un lugar en su hogar (Foto Maximiliano Luna)" height="3960" width="5964"/><p><i><b>-Un tipo como vos, consagrado, ¿tiene los recursos para asimilar el retiro?</b></i></p><p>-Triste no estoy con la decisión, tampoco estoy contento, no estoy feliz de la vida, pero estoy tranquilo. Estoy tranquilo. No me vuelvo loco, no lloro, no me desespero, no lo extraño, jugar. Sí extraño el ambiente, que nos encanta a nosotros, pero lo estoy llevando bastante bien. <b>Me está agarrando un poquito de ansiedad por reinsertarme en el fútbol, porque me gusta, porque es lo que hice toda mi vida, porque te da la competencia del día a día, te da una sensación de adrenalina tan linda que cuando estás afuera se extraña. </b>Cuando hablás con gente que dejó el fútbol y que se metió en otros roles en el fútbol mismo, creen y te aseguran de que no llegaron a conseguir algo que le genere lo mismo que era jugar al fútbol. Algunos creen que es la parte de ser entrenador, otros creen que igualmente no llega a ser lo mismo que jugar. Entonces, extraño un poco de eso. Estoy un poco ansioso por reinsertarme, como te digo, pero tengo unas vacaciones ahora. <b>Por primera vez en mi vida pauté unas vacaciones, armé unas vacaciones con ocho meses de anticipación, lo que nunca existía</b>. Entonces hasta quiero que pase, mirá lo que te digo. Estoy ansioso porque quiero hacer algo que me llene el día, encontrar algo que me apasione. Voy a disfrutar sin duda con mi familia, no tengo dudas, lo quiero hacer, no quiero postergarlo, no quiero suspenderlo, porque algunos te dicen: “¿Y si te aparece algo qué hacés con las vacaciones?" No, no. Las vacaciones que yo pauté con mi familia las voy a pasar con mi familia y las voy a disfrutar con mi familia, porque una vez que pase eso, quiero empezar. </p><p><i><b>-¿Cómo pesa lo económico?</b></i></p><p>-Tengo la ventaja que durante los últimos años de mi carrera también me fui ordenando un poco financieramente. Aprendí, averigüé, invertí de cierta manera, lo cual me da unos años de estabilidad o un tiempo de estabilidad. Entonces, no me lleva a tener la necesidad de salir a buscar el mango. Fue un proceso también, trabajarlo, averiguar y aprender, mientras jugaba. Porque muchas veces los jugadores lo que hacen es guardar. Guardás o creés que poniendo en un departamento, en esto y lo otro, ya está, está resuelto, porque tengo tres alquileres y después te das cuenta que no te alcanza. Entonces, fui aprendiendo a ver qué hacer y siempre involucrado y no solamente delegando.</p><p><i><b>-¿En que invertiste?</b></i></p><p>-Tengo inversiones de real state, pero después me gusta mucho lo que es lo financiero, me gusta mucho lo que es la bolsa. Tengo gente que trabaja y me asesora, pero todas las decisiones las termino tomando yo. Me gusta leer, me gusta aprender, y eso es lo que hoy me da la posibilidad de no tener la desesperación para agarrar cualquier opción de trabajo.</p><p><i><b>-¿Cómo es tu día a día hoy? </b></i></p><p>-Me encuentro en mi casa mucho más tiempo del normal y con algo que para mí es el cambio más grande que he encontrado. Antes todo giraba en torno a mí, o sea, mi familia, todo lo que pasaba, giraba en torno a mí. “Hola, ma, entreno a la tarde”, listo, me acomodo, llevo yo a los chicos. “Concentro dos días”, bueno, mi señora se adaptaba. Veinticinco días de pretemporada en la China, bueno “dale, me acomodo”. Y ahora es: “Ma, tengo una nota con Juan, puedo ir el martes a las 11?”. “No, porque tengo esto”. Porque encima mi señora se metió con un proyecto, entonces ella ahora tiene otras cosas. Antes estaba más en casa, estudiaba y eso, pero todo era algo secundario, por así decirlo, ahora estamos de igual a igual. <b>No soy más el dueño del tiempo.</b> Ahora tengo que pedir permiso para... pasa con la gente grande que se jubila, imaginate que yo estoy jubilado con 38 años, por así decirlo. Es raro ocupar un espacio en una casa, estar más tiempo en casa, que mi hija, que es chica, igual me dice: “¿Qué haces papá en casa?“. O sea, no estaba acostumbrada. Va a cumplir cinco años, es chiquita. Y ahora papá la lleva todos los días al colegio, papá va a una reunión del colegio, no existía antes. Va la salida de jardín. No están acostumbrados. Ellos están acostumbrados a que el fin de semana el padre no existía. La otra vez Ezequiel Garay había hablado un poco de esto, que le tomó como un año reponerse. Después creo que metió una escuela de pádel y se enganchó con eso. Estamos hablando de un tipo de Selección, toda la carrera en Europa, de élite. Entonces no pasa solamente por el buen pasar económico que uno pueda tener, sino por encontrarle un sentido a la vida. </p><p><i><b>-¿Cómo se lleva tu mujer con este rol? </b></i></p><p>-Creo que ella está contenta, porque ella pasó a tener el rol de protagonista en la casa. Es más, creo que ella no quiere que haga nada. La otra vez viajó, se fue diez días a un congreso, a una expo, y yo me quedé en casa. Y ella tuvo la libertad de viajar. <b>Me preguntó: “¿Querés que se quede mi vieja para ayudarte?“. ”No, yo me voy a hacer cargo", le dije. Era poner los huevos arriba de la mesa.</b> No era fácil, era el momento en que los chicos empezaban el jardín, los periodos de adaptación, una hora uno, salía corriendo a buscar al otro dos horas y me veían los profesores, llegaban los maestros: “¿Qué hacés vos?“. ”No, esta semana voy a venir yo", les decía, y no lo podían creer. Me querían ayudar. Pero no es fácil, no estamos acostumbrados tanto tiempo con las criaturas y ahí incluso valoramos mucho más lo que hicieron, por lo menos en mi caso, lo que hacía ella todos los periodos donde yo estaba afuera. Porque encima nosotros no teníamos tanta ayuda, porque mi nena nace en México y después nos vamos a Uruguay. Si bien estábamos cerca de Argentina, pero estábamos un periodo largo solos. El nene nace en Chile, entonces estábamos solos en Chile y mi señora no es que tenía ayuda constantemente. Yo dije: “Pará, yo también lo voy a poder hacer”. La pasamos bárbaro, pero durísimo. Todo fluyó espectacular, los pibes se dormían temprano, espectacular. Pero no había estado acostumbrado en toda mi vida a hacer esto. No estaba acostumbrado, en el club hasta las calzones te lavaban... Es duro, porque no es lo que yo hice toda mi vida. </p><p><i><b>-Vos sos Gigliotti, jugaste en Boca, Independiente, San Lorenzo, ¿eso te puede ayudar a conseguir ser técnico más rápido?</b></i></p><p>-Por supuesto que es una a favor que tenés. Lo que pasa es que si después vos no te preparás y no armás un buen grupo de trabajo, se cae en el tiempo eso, no dura. Posiblemente tenga más posibilidades que alguien que no es reconocido o que no es conocido. Posiblemente tenga posibilidades en clubes donde por ahí yo tuve posibilidades de estar, no te digo Independiente. No es normal que un club grande contrate un entrenador que recién va a iniciar, pero por ahí en otros lados sí lo podés hacer. Y por ahí en procesos más cortos, o sea, en una buena temporada, en un club o en dos, tengas la posibilidad de ir al club grande, ya teniendo apellido, habiendo estado ahí. Pero de nada sirve todo esto si vos después no lo demostrás. Te pueden abrir la puerta, pero después tenés que hacerte valer. Te tenés que preparar y hoy hay mucha más competencia por carencias nuestras, de los jugadores. Que nos ponemos celosos, no hablo de mi caso, pero en general del futbolista, que estás celoso de la gente que viene del hockey, de la gente que viene de otros deportes, de la gente que no jugó, del tipo que era traductor. Pero si esa gente se está insertando en nuestro ambiente es porque nosotros no hicimos lo que teníamos que hacer para defenderlo, por así decirlo. Hoy tenés que estudiar, prepararte, sino no durás.</p><p><i><b>-¿Qué sentís que te aportó tu crianza para ser la personas que sos hoy?</b></i></p><p>-Mi viejo falleció hace cinco años, en la pandemia, en 2021. Yo estaba en México en aquel momento, en 2019 era la última vez que él había viajado a México. Él siempre me hizo valorar el esfuerzo, siempre me lo reconoció. Y mi viejo era una persona de clase media, un tipo laburante, puesto de diario, un barcito, una pizzería. Nunca nos dimos lujos, vacaciones en diciembre en Mar del Tuyú, en Santa Teresita, en Mar de Ajó. No había conocido Mar de Plata, a mi viejo no le gustaba, pero en ese tiempo Mar de Plata era como irse hoy a Miami. <b>Entonces siempre me hizo valorar el esfuerzo, valorar el ser alguien que no tiene que ostentar, que no tiene que mostrar ni nada.</b> De hecho, soy una persona cero ostentosa. Con mis amigos siempre jodemos o me joden. Si somos 20, el que menos creen que pueda tener un buen pasar económico soy yo, porque siempre, no croto, pero sí <b>“malvestiti”</b>, incluso en el fútbol me han jodido mucho con eso, pero siempre tuve un perfil bajo y fue gracias a la educación que me han dado ellos. Lo que más rescato siempre es el esfuerzo y ganarte las cosas por tus propios medios. Y es lo que trato de inculcarle a mis hijos. Una vez vi una entrevista muy copada a Batistuta, que lo decía sobre sus hijos, creo que hablaba que uno de sus hijos trabaja en una librería, y algunos le pegaban por eso. Esa discusión la tenemos incluso con mi señora, yo quiero que mis hijos se ganen todo. Porque yo me lo gané todo, mi viejo no me dejó nada y agradezco que no me haya dejado nada. <b>A mis hijos lo que yo le quiero dejarles es una educación, que sepan desenvolverse por sí mismos. Todo lo demás no me interesa. </b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/YOK7O7NS45CPTHL4HDBBVKSYLM.png?auth=07bd11834cad72b969e4f3d59b58537621e8ca90bf0df82da83a13e5e1451798&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Teresa Costantini: “Mi apellido es mi identidad, si hay algo que no me van a quitar es quién soy”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/14/teresa-costantini-mi-apellido-es-mi-identidad-si-hay-algo-que-no-me-van-a-quitar-es-quien-soy/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/14/teresa-costantini-mi-apellido-es-mi-identidad-si-hay-algo-que-no-me-van-a-quitar-es-quien-soy/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Su ex marido le pide que se saque el apellido que lleva desde hace 60 años. Un golpe muy fuerte: el día que llegó por WhatsApp el pedido de nulidad del matrimonio religioso. El shock que vivieron los cinco hijos, el pedido de ellos para que pelee y la decisión de que se sepa lo que están atravesando. Los recuerdos de un matrimonio feliz, cómo fue empezar juntos de cero. La historia que no se puede borrar]]></description><pubDate>Sun, 14 Jun 2026 05:30:56 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Teresa Costantini es directora de cine, de teatro, de televisión, es actriz, es guionista, es productora, es parte de la cultura argentina desde hace más de 40 años. Fue reconocida y premiada por sus trabajos en festivales importantes de Europa, de Canadá, de Estados Unidos, de China. Desde hace casi 60 años su nombre y apellido es Teresa Costantini, cuando se casó, a los 17 años, con el empresario Eduardo Costantini. En diciembre de 2025 su ex marido y compañero durante 28 años, le reclamó judicialmente que no usara más su apellido y comenzó el trámite para la anulación del matrimonio religioso. Teresa, a pesar de tanta actividad y tan prolífica carrera, siempre cultivó un perfil bajo, bajísimo, pero hace pocos días decidió a través de una carta hacer público lo que está viviendo, su desconcierto, su dolor. </p><p><b>– ¿Hace cuántos años Teresa que estás trabajando en la cultura?</b></p><p>– 40 y pico que estoy trabajando. El cine lleva mucho tiempo, pero entre una película y otra, siempre estuve escribiendo, haciendo teatro, siempre.</p><p><b>– El apellido Costantini es constitutivo de tu identidad pública.</b></p><p>– ¡Absolutamente! Además en ese momento, cuando me casé a los 17 años, no me resultó raro tener que ponerme el apellido de casada cuando no tenía ni la patria potestad de mis hijos y el documento me obligaba al apellido “de Costantini”.</p><p><b>“ME LLEGÓ UN WHATSAPP CON EL PEDIDO DE LA NULIDAD DEL MATRIMONIO RELIGIOSO. FUE MUY FUERTE, FUE DURÍSIMO”.</b></p><p><b>– Ahora tu ex marido te reclama que te saques el apellido y la anulación del matrimonio religioso. ¿Cómo te enteraste?</b></p><p>– Exacto. Me llegó un WhatsApp de parte de alguien que después supe que es una abogada canónica con el pedido de nulidad del matrimonio. Yo me quedé… Me dolió la panza, me pasó una cosa acá muy fuerte. Después me pregunté por qué me había dolido tanto y creo que tiene que ver no solamente por la cantidad de años, los hijos y demás, sino por quiénes fuimos durante todo ese tiempo, quiénes fuimos nosotros y quiénes éramos cuando decidimos casarnos. Fue durísimo. Me costó mucho.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/APN3YDG5LRBPVM6UEYORU6FTB4.JPG?auth=c4edbb6130bcb233eff288ccf0ac8a5b45d7f8252baf6a0d9d37d0b5b3ea2c15&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Cuando me casé a los 17 años, no me resultó raro tener que ponerme el apellido de casada cuando no tenía ni la patria potestad de mis hijos y el documento me obligaba al apellido “de Costantini”, dijo Teresa Costantini (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>“PARA MIS HIJOS FUE UN SHOCK ESPANTOSO. ¿CÓMO TE VAN A PEDIR ESO? ”</b></p><p><b>– Fue duro recibir eso de un compañero de casi 30 años.</b></p><p>– Impresionante. Cuando hace 30 que estamos divorciados, además. Y fue durísimo para los chicos, para mis hijos fue un shock espantoso. De hecho, son los que más están apoyándome para que diga que no. ¡No sabés qué hacer ante estas cosas! ¡Es todo tan absurdo! ¿Cómo te van a pedir eso?</p><p><b>“NO SABÉS QUE HACER, ¡ES TODO TAN ABSURDO! ¿CÓMO TE VAN A PEDIR ESO?”</b></p><p><b>– Fue de parte de una abogada. ¿No pudiste hablar nunca con él, preguntarle qué pasaba?</b></p><p>– No, no pude. Yo agoté todas las instancias para poder conversar más allá de que no fue linda la forma. Todo vino por carta documento, por mensaje, por una demanda eclesiástica que me llegó después de unos meses, es muy difícil. ¿Pero cómo, no me podés llamar y sentarnos a hablar?</p><p><b>– ¿Ustedes además renovaron los votos religiosos años después? </b></p><p>– Si, a los 25 años de casados. Monseñor Laguna, que nos había casado en su momento y que fue mi íntimo amigo y mi confesor, nos dio una misa en nuestra casa con todos los chicos, la familia Costantini, la familia Correa. Y después hubo una fiesta enorme más allá de esa misa, una fiesta inmensa que mucha gente recuerda.</p><p><b>“28 AÑOS. FUE UN MUY BUEN MATRIMONIO. FUI FELIZ Y SÉ QUE LO FUIMOS” </b></p><p><b>– No fue un matrimonio efímero.</b></p><p>– ¡No! 28 años es un montón, nada efímero. Y además fue un muy buen matrimonio. Yo fui feliz durante esos años. Y sé que lo fuimos. No creo haber estado tan engañada.</p><p><b>– Es un golpe muy fuerte, como si se quisiera clausurar una etapa, como si alguien quisiera olvidar lo que vivió.</b></p><p>– Fuerte. Yo siempre miro la historia, la historia de los países, la historia del mundo, la historia del universo. ¿Cómo no vas a mirar quiénes fuimos para ver quiénes somos? Además, a esta altura de la vida, ya tengo 76 años, la revisión hacia atrás existe. A veces te la olvidás y no tomás conciencia de todo lo que hiciste. Este golpe me hizo volver atrás, especialmente a esos años y es muy emotivo hacerlo porque es tener recuerdos que a mí no se me borran.</p><p><b>“CINCO HIJOS. Y EMPEZAR DE CERO, NO TENÍAMOS NADA DE NADA”</b></p><p><b>– Recuerdos lindos.</b></p><p>– Lindísimos. Cinco hijos. Y viajes, empezar de cero, no teníamos nada de nada de nada. Vivir en lo de mis suegros con los hermanos de Eduardo que nos dieron el cuarto. De a poco ir teniendo lo que podíamos ayudados por nuestros padres. Fueron años divinos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5ZJREP6TBZAUTMCAWVKTHOYXTY.JPG?auth=4c80019262b20a4d2b8a70ec74231bef3f53e9da73c6a1daeb68082d523133d0&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""¿Cómo no vas a mirar quiénes fuimos para ver quiénes somos?", planteó Teresa Costantini en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿La demanda te hizo repasar todo eso? “La pasamos bien, y construimos algo muy firme”.</b></p><p>- Me hizo revisarlo de tal manera que yo, que escribo mucho, estoy escribiendo. Porque además mis hijos y mis nietos me preguntan mucho de esa etapa. </p><p><b>– ¿Cuál es la razón por la que no quiere que uses el apellido? ¿Qué dice la demanda?</b></p><p>– Algo así como “confusión”. Confunde a 2 millones de personas, es una familia tan grande que no sé cuál puede ser la confusión que puede haber. No sé, no me entra en la cabeza.</p><p><b>“MIS HIJOS DICEN QUE PELEE, QUE NO TIENE LÓGICA”</b></p><p><b>– ¿Qué te dicen tus hijos sobre esto?</b></p><p>– Que pelee, que no tiene lógica.</p><p><b>– Los cinco hijos quieren que puedas tener tu identidad.</b></p><p>– Sin duda. Ellos y tanta gente más. Por momentos decís “uno es quien es, sea como sea”. Pero está lleno de casos, Susan Sarandon… Angela Merkel yo no sabía que estuvo casada cuatro años nada más con Merkel. Y como ya había empezado su carrera como física siguió con el apellido Merkel, también como canciller y casada con otro señor. Susan Sarandon tuvo un matrimonio breve con Chris Sarandon, era la que ponía ejemplo cuando me preguntaban. Porque al principio te preguntan.</p><p><b>– No debería haber conflicto. </b></p><p>– A no ser que en el divorcio lo especifiques o que no haya una trayectoria profesional con ese nombre.</p><p><b>“EN EL DIVORCIO NO PASÓ NADA, 30 AÑOS DESPUÉS ES MEDIO RARO”</b></p><p><b>– ¿Qué pasó en el divorcio con eso?</b></p><p>– Nada. Por eso la sorpresa, 30 años después es medio raro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FDX2OBFJVJEPHIB5EOGQWMUTOE.JPG?auth=cc3bb594215a06e20e59776615565ef8fea06b08a6b99753010f0a0a87327e05&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""No sé cuál puede ser la confusión que puede haber. No sé, no me entra en la cabeza", expresó Teresa Costantini" height="1080" width="1920"/><p><b>– Formaron una familia grande. ¿Tampoco la familia pudo hacer algo? Hay hijos, nietos, bisnietos.</b></p><p>– Ahora está Tere haciendo lo que hay que hacer, y están apoyando los demás. Hablar, hablan, pero no sé. Yo tengo esperanza, yo tengo fe.</p><p><b>“SI HAY ALGO QUE NO ME VAN A QUITAR NUNCA ES QUIÉN SOY. MIS RECUERDOS, MI VIDA, Y LA VOLUNTAD DE SEGUIR TRABAJANDO”</b></p><p><b>– Esto lleva meses, empezó en diciembre ¿por qué tenés fe?</b></p><p>– Porque siento que estoy bien cuidada, bien protegida, porque creo que si hay algo que no me van a quitar nunca es quien soy. Mis recuerdos, mi vida y la voluntad de seguir trabajando. Este es un tiempo de energía desgastada en algo que realmente… Lo que más me dicen amigos cercanos es “que no te haga daño”. ¿Por qué vamos a dejar de tener la energía puesta en el trabajo que es lo que nos apasiona? El tiempo que me queda, tengo que seguir haciéndolo.</p><p><b>– ¿Estás haciendo terapia?</b></p><p>– De vez en cuando. Medito todas las mañanas, para mí la meditación es un espacio de silencio donde me bajan las ideas y me tranquiliza, me baja mucho la ansiedad. </p><p><b>– A veces son ingobernables los momentos de angustia, de tristeza, de desilusión, de fastidio. </b></p><p>– Tengo buenos amigos, tengo muy buena pareja, eso es bárbaro. Tengo a la gente de mi productora, mis hermanas, mis hijos. Estoy rodeada de gente a la que puedo recurrir y también me gusta estar sola, en silencio. Los malos momentos uno se los banca sola.</p><p><b>– También es difícil aceptar la desilusión. Es alguien que uno eligió para ser padre de sus hijos. No es un ex-marido cualquiera.</b></p><p>- No, pero a mí me pasa algo bastante particular, yo quiero que sea feliz. Hace 30 años que no estamos juntos, después tuvo tres matrimonios diferentes, ha tenido hijos que vienen a mi casa que son un amor y que son muy cercanos a los míos. Son los hermanos, medio hermanos, no importa ese término. Yo quiero vivir mi vida, no estoy mirando qué está pasando, estoy en mí desde hace rato. Y de verdad lo digo: yo no le deseo ningún daño.</p><p><b>– Seguís en estado de desconcierto, me parece.</b></p><p>– Estoy acá hablando por primera vez, lo cual también me resulta extraño. Sí, sin duda, sin duda.</p><p><b>“LOS CHICOS QUERÍAN QUE LO CONTARA” </b></p><p><b>– Decidiste contarlo públicamente, ¿por qué?</b></p><p>– Me costó mucho, fue tiempo de meditación, de consulta, de hablarlo. Los chicos querían, yo no. Y finalmente tomé aire después de elaborar, de escribir y pensar e intentar un día tomé aire y ahí fue.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2VARNJXD4JFTRCHQWFHLFJDZGU.JPG?auth=58c14a758fd737b8a386b954caf4b439caa41973e2e9b963841f2426829819ad&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Estoy acá hablando por primera vez, lo cual también me resulta extraño", dijo Teresa Costantini" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Por qué tus hijos querían?</b></p><p>– Porque pensaron que podía pasar algo si esto se hacía público, un acercamiento del otro lado. Cuando agotás instancias… Es extraño porque yo nunca hablé de mi vida privada en todo el tiempo que hace que estoy en el medio. Soy del medio pero no soy mediática, salgo cuando tengo algo para contar y siempre tiene que ver con el trabajo. Era raro hacerlo, pero me jugué y ahora estoy muy contenta de haberlo hecho, muy, porque estoy acá con vos, sos la única con la que quiero hablar. Y además, porque la respuesta fue impresionante, te hace ver el afuera, no puedo creer el apoyo que tengo. Es demasiado. Aparece mucha gente del pasado que se acuerda, muchos testigos de ese tiempo, y gente que no conozco. </p><p><b>“SON CASI 60 AÑOS DE TERESA COSTANTINI, CUMPLO 77 EN OCTUBRE” </b></p><p><b>– Es que no se trata solamente de un apellido, se trata de una identidad. Una identidad desde los 17 años hasta los 76. </b></p><p>– Son casi 60. Sí, sí, porque cumplo 77 en octubre.</p><p><b>– Entiendo que tus hijos quieren que defiendas eso.</b></p><p>– Absolutamente, sí. Las dos cosas en realidad, porque para los hijos el tema de la iglesia también es importante. “¿Cómo quedamos nosotros?” Hay un montón de preguntas con el tema de la nulidad.</p><p><b>“HAY UNA HISTORIA QUE NO SE PUEDE BORRAR”</b></p><p><b>– ¿Por qué les pega a los chicos que quieran anular el matrimonio religioso?</b></p><p>–<b> </b>Por la historia. Porque hay una historia que no se puede borrar. Y a mí me pegó también con haber creído, con la fe, me dolió muchísimo. ¿Qué fue esto? Una payasada? Y ojo que el divorcio existe, pero la Iglesia… Siendo tan público es medio escandaloso para la institución. Es extraño porque supuestamente te sacan el sacramento. Decís, ¿qué es eso? Entonces desbautizame, sacame la comunión, no entiendo. Esto es algo muy concreto, esto está dirigido a mí. Entonces ahora puse mi voz.</p><p><b>– Deberíamos estar hablando de lo que estás preparando con Irlanda. Y de todo lo que fuiste haciendo estos años y de todo lo que tenés para hacer, no paraste nunca.</b></p><p>– Tengo mucho para hacer. Parar es como resignarte a otra forma de vida. Mi deseo está tan puesto en contar historias, en hacer películas… Tuve muchas ganas de hacer una y la aventura te enciende, el entusiasmo vuelve cuando aparece algo donde salís de la zona de confort y vas a un lugar a conocer otra cultura. Por eso me interesó la idea de que esta película se filme allá y sea en inglés, soñaba con hacer una película en inglés.</p><p><b>– ¿Todo esto que pasa no te detiene?</b></p><p>– No, al contrario. Me venía brutal tener que seguir trabajando con la guionista irlandesa todas las semanas. Todo el tiempo, seguir, seguir.</p><p><b>– ¿Mientras vos trabajabas aparecían y aparecen las demandas?</b></p><p> – Si, eran dos guiones. Por un lado iba este guión del que estuvimos hablando hasta ahora, y por otro lado iba el guión de la ficción que me ayudó un montón todo este tiempo.</p><p><b>– ¿Con el tema judicial hay que esperar?</b></p><p>– Sí, ahora hay que esperar. Está todo en manos de los que saben y saben lo que hay que hacer. Mi ideal es que se termine de una vez, pero eso no depende de mí. Este guión es más ambiguo, va como la vida, no sabemos qué nos va a sorprender dentro de dos minutos.</p><p><b>– Te veo desconcertada pero muy serena. No transmitís tristeza o enojo.</b></p><p>– Me está costando enojarme. Soy una persona muy especial, en la vida soy muy conciliadora, si me sacás es raro. Lo he experimentado y ese personaje mío no me gusta, no lo no lo saco a relucir muy seguido. En esta ocasión creo que es porque están los hijos, a mí me duele. Pasaron meses, lo pude elaborar más. Tengo el shock y después me repongo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/STC7BR4UTFC35FRQMH3QH2UK4M.JPG?auth=995f0996dcdd0b2231d64a053b89c3c6f908f097aa0c23d75b4ac98f2b29b082&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Está todo en manos de los que saben y saben lo que hay que hacer. Mi ideal es que se termine de una vez, pero eso no depende de mí", contó Teresa Costantini (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>“NO ME DAN ALTERNATIVA. YA ESTOY CANSADA, QUIERO QUE SE SEPA”</b></p><p><b>– Pero no puede no haber enojo.</b></p><p>– Lo voy a sacar, si, estoy decidida. Me enojo y me desenojo. No es la pasión del enojo lo que me lleva a salir adelante con esto. Creo que ante estas cosas tenemos que estar serenos, fríos y claros, y el enojo te ciega. Es una pasión cegadora donde decís cualquier cosa y después… Yo estoy más en estar clara. Soy muy emocional, muy emotiva, eso también me juega en contra, que duela, que te la pases llorando. Me tengo que poner un poco más serena, más calma, más fría, más cerebral. El enojo es maravilloso pero es una pasión compleja. El haberlo publicado no fue enojo, fue “no me dan alternativa”. Ya estoy cansada, quiero que se sepa. </p><p><b>– Es plantarse sobre los propios pies públicamente.</b></p><p>– Total. Poner la voz para plantarme públicamente, es algo que Teresa Costantini nunca hizo, es la primera vez que lo hace. Y eso está bueno para mí, eso sí tiene fuerza.</p><p><b>– Ojalá se termine pronto todo esto y termine bien.</b></p><p>– Tengo fe. Puedo estar equivocada, pero intuyo que esto va a terminar bien. Igualmente lo hablé mucho con los chicos, nunca no va a tener un aspecto bueno, el cariño y el amor y el afecto. Mariana, mi hija publicó algo el otro día que me conmovió, mis hijas no son de publicar nada tampoco. Esto que se ha movido alrededor de toda la familia, de todos los amigos, es más que bueno, es un abrazo gigante y creo que pase lo que pase, esto ya tiene un valor enorme para mí.</p><p><b>“PAPÁ, ¿DÓNDE ESTÁS? TE EXTRAÑAMOS”</b></p><p><b>– ¿Qué dijo tu hija Mariana?</b></p><p>– Dijo: mamá, nos enseñaste la valentía de salir al frente, de decir. Fue maravilloso todo lo que decía, pero además, abajo decía, “papá, ¿dónde estás? Te extrañamos”. ¿Viste que el amor que se construyó no desaparece gracias a Dios? Gracias a Dios. Lo mismo con mis sobrinos, con mis hermanos, cuando uno construye una comunidad, somos como un pueblo porque somos tantos… </p><p><b>– ¿Habías reflexionado antes de que te pasara esto sobre la identidad?</b></p><p>- Sí, muchísimas veces en otros casos, pero nunca imaginé algo personal. Esa es una afrenta, me sale la frase de Hamlet “el mundo está desquiciado”, porque es una afrenta. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/WQQMARVIBRCU3GCGN6QYS4UZCA.JPG?auth=4a203e2f798950952d39ed9030aa0038c44a39186b2be4148e2cea3770d80c62&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[(Gustavo Gavotti)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Carlos Baute y la historia de su fuga a los 11 años tras pasar por un liceo militar: “Mi papá no me habló un tiempo”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/14/carlos-baute-y-la-historia-de-su-fuga-a-los-11-anos-tras-pasar-por-un-liceo-militar-mi-papa-no-me-hablo-un-tiempo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/14/carlos-baute-y-la-historia-de-su-fuga-a-los-11-anos-tras-pasar-por-un-liceo-militar-mi-papa-no-me-hablo-un-tiempo/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Instalado por estos meses en la Argentina como jurado de “Es mi sueño”, el cantante venezolano atraviesa un presente intenso entre la televisión, las giras y la grabación de un nuevo disco junto a músicos argentinos. En una entrevista con Infobae, recordó la dura experiencia que vivió en su infancia, habló de su familia y aseguró que, después de más de tres décadas de carrera, hoy su mayor orgullo es “haber criado hijos extraordinarios”]]></description><pubDate>Sun, 14 Jun 2026 05:29:07 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Carlos Baute</b> habla rápido, se ríe seguido y salta de un tema a otro con la misma naturalidad con la que hoy divide sus días entre la televisión, los viajes y la música. A los 51 años, el cantante venezolano sigue embarcándose en proyectos nuevos y disfrutando el camino. <b>“Estoy feliz”</b>, repite varias veces durante la conversación. Y alcanza con escucharlo un rato para creerle.</p><p>Instalado por estos meses en la Argentina en donde forma parte del jurado de <i>Es mi sueño</i>, divide sus días entre la televisión, una gira por España y la grabación de <b>un nuevo álbum</b> con un detalle inédito en su carrera: por primera vez trabaja junto a productores y músicos argentinos. “El único extranjero soy yo”, bromea. La conexión con el país tendrá además <b>una nueva parada el próximo 2 de octubre, cuando regrese al Teatro Ópera </b>con un show que combinará sus clásicos y algunas canciones de la nueva etapa. “Van a escuchar cosas muy lindas”, promete.</p><p>Pero si hay un tema que atraviesa toda la conversación es la familia. Casado desde hace 15 años con <b>Astrid Klisans</b>, Baute habla de la paternidad con la misma pasión con la que habla de la música. Recuerda cómo conoció a la mujer que inspiró varias de sus canciones más famosas, revive el original pedido de casamiento que le hizo sobrevolando Miami y admite que hoy sus prioridades son otras. <b>“Me quedo con haber criado hijos extraordinarios”</b>, asegura.</p><p>En esta entrevista con <b>Infobae</b>, Baute repasa la historia detrás de éxitos como “Colgando en tus manos” y “¿Quién te quiere como yo?”, recuerda <b>la dura experiencia que vivió de niño en un liceo militar, reflexiona sobre Venezuela, el exilio y la distancia, y comparte una mirada íntima sobre el amor, la familia y el paso del tiempo</b>. Una charla atravesada por la nostalgia, el humor y el optimismo de alguien que, después de más de tres décadas de carrera, sigue encontrando nuevas razones para ilusionarse.</p><p><b>—Bienvenido. Me declaro fan.</b></p><p>—Yo también</p><p><b>—¿Cómo va todo?</b></p><p>—Bien, haciendo de todo. Estoy grabando un programa de televisión acá en Argentina y está siendo una experiencia larguísima, pero espectacular. Además, aproveché para hacer algo que nunca había hecho: <b>grabar un disco en Argentina</b>. Estoy muy feliz por eso.</p><p><b>—¿Me contás? </b></p><p>—El único extranjero del disco soy yo. Todo lo demás es talento argentino. Conozco a los chicos hace tiempo, gente joven como FMK y Stanis. Les mandé dos canciones para probar, me devolvieron unas maquetas increíbles y cuando me di cuenta ya estaban haciendo todo el disco. Acabamos de lanzar “¿Quién mejor que tú?”. Estoy haciendo de todo.</p><p><b>—¿A quién se la escribiste?</b></p><p>—Esta no tiene nada que ver con mi vida personal porque habla de una propuesta con anillo. Yo no lo hice así. Cuando le pedí matrimonio a mi esposa le regalé un reloj. Estábamos viviendo en Miami.</p><p><b>—Vos ya eras Carlos Baute.</b></p><p>—Bueno, siempre fui Carlos Baute (risas), pero mi carrera empezó cuando tenía 13 años.</p><p><b>—¿Y a ella la conociste de más chico?</b></p><p>—Sí. Era la hija de mi abogado. Años después nos reencontramos de casualidad en un aeropuerto. Su mamá me pidió mi PIN de <i>BlackBerry</i>, empezamos a hablar y conectamos enseguida. Yo estaba terminando una relación larga y ella también acababa de separarse. Después de eso preferí esperar un tiempo prudente antes de avanzar.</p><p><b>—¿Prudentemente cuánto?</b> </p><p>—Año y medio. Esperé que ella tuviese pareja primero porque estuvimos nueve años, era como un divorcio. Necesitaba hacer las cosas bien.</p><p><b>—¿Cómo fue la propuesta?</b></p><p>—Para su cumpleaños le tapé los ojos y la llevé al aeropuerto. Pensó que la iba a hacer saltar en paracaídas y estaba aterrada (risas). Pero era <b>un paseo en helicóptero sobre Miami</b>. Llevaba una botella de vino argentino y un regalo. Antes había hablado con el piloto para que pusiera “Me quiero casar contigo” cuando yo le hiciera una señal. Yo le había prestado mi reloj tiempo antes y le dije: “El día que te lo quite, te voy a pedir matrimonio”. Ya en el aire le entregué la caja, ella pensó que era un reloj, empezó a llorar, sonó la canción y le propuse casamiento. Fue bastante diferente.</p><p><b>—Estás dejando la vara muy alta. </b></p><p>—No hace falta hacerlo en un helicóptero ni en Miami. Lo importante es el gesto.</p><p><b>—15 años, tres hijos.</b></p><p>—Felizmente casados. Y cinco perros, una pogona –que es un dragón barbudo- y un poni.</p><p><b>—¿Cuántos años tienen tus hijos? </b></p><p>—6, 8 y 9.</p><p><b>—¿Les gusta lo que hacés? </b></p><p>—Yo creo que sí. Todos estudian piano por su cuenta. Dos además hacen ukelele y fue decisión de ellos. Mi hija hacía ballet y flamenco, pero este año decidió dejar ballet. Ellos eligen. Y eso que bailaba súper lindo.</p><p><b>—Ciencias exactas quiere (risas). </b></p><p>—Puede ser. Lo importante es que hagan lo que los haga felices. Ahora además comparten con su mamá la pasión por los caballos. Tenemos un Falabella, un pony argentino espectacular.</p><p><b>—¿Y ellos montan también?</b></p><p>—Sí, los tres. Y yo siempre digo: “Con lo fácil y barato que es andar en monopatín” (risas). Más allá de todo, pasar tiempo en el campo no tiene valor monetario. Estar desconectados de las tablets y los teléfonos es brutal, porque eso no es bueno para el desarrollo de su cabeza.</p><p><b>—¿Y al colegio van o se educan en casa? </b></p><p>—Van al colegio. Respeto la educación en casa, pero creo que los chicos necesitan convivir, jugar y compartir con otros. Las nenas son muy aplicadas y perfeccionistas como su mamá. Marco es muy inteligente, pero hay que empujarlo un poco más porque confía demasiado en su capacidad.</p><p><b>—¿Y vos cómo eras en el colegio? </b></p><p>—Igual que Marco. Había que empujarme, pero me iba bien. Mi hermana era mucho más aplicada.</p><p><b>—Entonces, ¿qué pesa más: inteligencia o disciplina?</b></p><p>—La disciplina. Puedes ser muy inteligente, pero si eres indisciplinado te termina pasando factura. He visto mucha gente brillante quedarse atrás por falta de constancia. <b> </b></p><p><b>—Esfuerzo, disciplina, trabajo. </b></p><p>—Totalmente. La incorporé muy joven, cuando <b>estudié en un liceo militar</b>.<b> </b></p><p><b>—¿Fuiste a un liceo militar? </b></p><p>—Sí, vivía en Caracas y me trasladé a Maracay. <b>Fue una experiencia durísima</b>. Te levantaban a las cinco de la mañana con una diana a limpiar tus zapatos, limpiar la villa, hacer las camas. O sea, tenías que estar listo en segundos. Vivir eso fue una locura, era una rutina muy exigente. No me gustó para nada, pero aprendí muchísimo sobre disciplina.</p><p><b>—¿Mandarías a tu hijo a un lugar así? </b></p><p>—Hoy no. En mi caso fui yo quien quiso entrar, tenía 11 años. Mi papá me advirtió: “Si entras, no vas a salir al mes porque te arrepientas”. </p><p><b>—¿Cuánto duraste?</b></p><p>—Cuatro meses. Y <b>cuando quise volver, mi papá no me dejó</b>. Me dijo: “Ahora búscate la vida”. Ahí estuvo su enseñanza como padre: “Usted aquí no regresa porque sus deseos, sus caprichos, fueron estos”. Por suerte, en esa ciudad vivía un tío –hermano de mi mamá- y me quedé con él hasta fin de año. Había entrado al liceo en agosto en orden cerrado porque antes del inicio de clases había que hacer instrucción y aprender varias cosas. Las clases empezaron en septiembre y en diciembre ya no aguantaba más. Entonces mi tío me anotó en el mismo colegio al que iban mis primos.</p><p><b>—Eras muy chico para que no te dejaran volver. ¿No te enojaste con tu papá por eso? </b></p><p>—No, hoy se lo agradezco. Pero voy a contar el cuento entero: me fui a los cinco meses del colegio y al mes, <b>me fugué de la casa de mi tío</b>. Un día aproveché que mis primos estaban viendo televisión, mi tía se quedó dormida en el sofá y mi tío estaba trabajando. <b>Me fui solo a la terminal de autobuses decidido a volver a Caracas, tenía 11 años</b>. Me dicen: “Usted es menor de edad, no puede ir sin representante”. Tampoco tenía plata. Me dijeron que me fuera en taxi pero peor, veinte veces más caro porque estaba a dos horas de Caracas. Volví llorando porque sentía que no tenía salida. Una semana después junté un poco más de dinero, aunque seguía sin alcanzarme. Pensé, analicé todo y me fui vestido de militar, me puse a llorarle a un taxista con una mentira piadosa: que mi abuelita estaba en el hospital. El tipo se apiadó y aceptó llevarme. Cuando llegué, mi abuela abrió la puerta y me dijo: “¿Muchacho, qué hace aquí?”. El señor se dio cuenta, bajé con el dinero, le pagué y me fui. Mi papá se enojó, no me habló un tiempo, pero entendió que quería estar con mi familia. </p><p><b>—¿Estaba tu mamá también en ese momento? </b></p><p>—Sí. Mi papá fue muy duro, pero estuvo bien. Es importante que te enseñen que no todo funciona como uno quiere. Ahí aprendí lo que era la disciplina. Creo que esto nunca lo había contado.</p><p><b>—¿Qué Venezuela era en ese momento? </b></p><p>—Una Venezuela completamente distinta. Imaginate haber hecho todo eso con 11 años. No sé si hoy podría hacerlo. De todos modos, la experiencia en el liceo militar fue durísima. Yo no creo que haya que maltratar a las personas para enseñarles disciplina. Nunca me pegaron, pero eran muy agresivos con las exigencias y muchas situaciones resultaban humillantes.</p><p><b>—Quiero volver a Astrid y a los chicos. Regresás después de meses trabajando en Argentina. ¿Llegás a casa y te hacés cargo?</b></p><p>—Claro. Ahora vivimos en Madrid y lo primero que hago es decirle: “Tomá las llaves, andate con tus amigas, andá a montar a caballo al campo”. Y me encargo de todo: llevarlos, buscarlos, hacer de papi-taxi. Cuando tienen actividades extraescolares, mi agenda pasa a ser la de ellos, multiplicada por tres. </p><p><b>—Hay un reencuentro de la pareja también.</b></p><p>—Sí, totalmente. A la noche, cuando los chicos ya están dormidos, salimos a cenar o hacemos algo juntos.</p><p><b>—Llegás vestido de Tarzán. </b></p><p>—Hacemos cosas divertidas (risas).</p><p><b>—Astrid te espera con todo nuevo. </b></p><p>—Hermosa. </p><p><b>—Ahora el salto del tigre.</b></p><p>—Yo le pregunto qué quiere hacer, qué le apetece, dónde quiere ir, qué quiere cenar. Lo que ella quiera.</p><p><b>—Viaje en helicóptero, reloj... </b></p><p>—Lo que quiera. Es una valiente. No es fácil hacerse cargo de tres chicos, de la casa y de todo lo demás.</p><p><b>—¿Cómo fue el ensamble de tus tres hijos con su hermano mayor?</b> </p><p>—Espectacular. No imaginé que fuera tan fácil.</p><p><b>—¿Pensaste que iba a costar más? </b></p><p>—Sí, porque él ya era grande, pero los niños lo aman. Fue natural. De hecho, ahora que estoy en Argentina pasó bastante tiempo en casa ayudando a Astrid. Hace unas semanas fue la comunión de uno de los chicos y eso sí me lo perdí. Mi hija de seis años tuvo una carrera solidaria en el colegio y su hermano pudo verla, pero yo no. Hay cosas que duelen. Intento estar en los acontecimientos importantes, pero la televisión demanda una presencia muy distinta a la de las giras, donde voy y vengo constantemente.</p><p><b>—Pero hay un vínculo que funciona entre ellos aunque vos no estés.</b></p><p>—Sí, se aman. Astrid ayudó muchísimo. Es una gran persona. Y mis suegros también.</p><p><b>—¿Sentís que recuperaron el tiempo con tu hijo? </b></p><p>—Todavía queda camino porque fueron muchos años perdidos, pero es maravilloso.</p><p><b>—¿Estás contento? </b></p><p>—Muy feliz. Eso <b>fue una mochila que llevé durante muchos años</b>. Sentía que había cometido un error. Era el único aspecto de mi vida que me quedaba pendiente. Por suerte <b>hoy estamos todos muy felices</b>.</p><p><b>—¿Y cómo llegó ese momento en el que dijiste “hay que llamar y cambiar esto”?</b></p><p>—La intención siempre estuvo. Pero también depende mucho de las relaciones que existan alrededor. En mi caso, la relación con Astrid era excelente y eso ayudó muchísimo.</p><p><b>—¿Jugamos un poquito? ¿Qué hubiera pasado si hubieras nacido en Tenerife, como tu papá, y no en Caracas?</b></p><p>—No hubiese hecho música venezolana porque no habría estudiado folklore venezolano.</p><p><b>—¿Y a qué cantante español te imaginás pareciéndote?</b></p><p>—A Miguel Bosé. Me encanta.</p><p><b>—Si Laura Pausini, Rosario Flores o Paulina Rubio hubieran aceptado grabar “Colgando en tus manos”, ¿habría sido el mismo éxito?</b></p><p>—No lo sé. Con Marta Sánchez hubo una magia muy especial: su voz, el video, todo encajó de una manera increíble. Fue una bendición. Además, esa canción la escribí en 2004 y no la incluí en tres discos distintos. Son cosas del destino. </p><p><b>—¿Por qué no la sacabas? </b></p><p>—Porque era muy larga y muy personal. Hablaba de Marbella, de fotos en Venezuela, de una historia real que había vivido. Pensaba que la gente no iba a conectar con algo tan íntimo.</p><p><b>—Y en 2008 casi tampoco entra.</b></p><p>—Casi queda afuera. Entró de casualidad, porque faltaba una balada de medio tiempo. Se la canté al productor y dijo: “No está mal, incluyámosla”. Después le cambié algunas cosas y el título.</p><p><b>—¿Cómo se llamaba?</b></p><p>—“Guindando en tus manos”. En Venezuela “guindar” significa colgar, pero en otros países tenía significados distintos y la discográfica me dijo que sonaba raro. Entonces quedó “Colgando en tus manos”.</p><p><b>—No te imaginaste lo que iba a pasar. </b></p><p>—No, qué va, si no la hubiese incluido antes (risas). Hubiese estado facturando desde antes.</p><p><b>—¿Si Venezuela hubiera continuado en su camino democrático crees que te hubieras quedado? </b></p><p>—Claro. Yo y millones de venezolanos. Venezuela es un país maravilloso: el clima, las playas, la gente. <b>Nadie quiere irse de su tierra</b>. Uno puede mudarse de ciudad, cambiar de trabajo, pero dejar tu país es otra cosa. Emigrar es terrible porque te aleja de tu familia.</p><p><b>—Ustedes ya conocían el exilio por tu familia, ¿no? </b></p><p>—Sí, tanto por mi familia como por la de Astrid. Su familia es de Letonia y estuvieron ocupados por los rusos por más de 50 años. La pasaron muy mal. </p><p><b>—Ustedes fueron a Letonia en la pandemia ¿no? </b></p><p>—Sí, vivimos casi ocho meses allá, en campos de Riga. Hacía 25 grados bajo cero, pero estaba la familia y cuando está la familia, estás en casa. </p><p><b>—También está la historia de tus abuelos españoles.</b></p><p>—Claro. Mis abuelos emigraron desde las Islas Canarias a Venezuela. Mi abuelo contaba que los barcos que salían de Tenerife iban a Venezuela y los que partían desde Las Palmas a Cuba. Era subirse a un barco y probar suerte.</p><p><b>—Y a ustedes les tocó Venezuela. </b></p><p>—Sí. Venezuela les abrió las puertas. Les dio documentos, oportunidades, un lugar donde empezar de nuevo. Y eso hoy no es tan fácil de encontrar.</p><p><b>—Pensando en eso, ¿cómo fue la decisión de irte?</b></p><p>—Fue por trabajo. En España me abrieron las puertas de una manera tan grande que dije: “Guau”. Después, cuando empezó a pasar todo lo que pasó en Venezuela, pensé que había tomado la decisión en el momento correcto.</p><p><b>—Cuando te vas, ya se van juntos con Astrid</b>. </p><p>—Astrid vivía en Miami, después en Letonia y luego en Milán. Yo pasé por California, Miami y finalmente España.</p><p><b>—Por eso se encontraban en aeropuertos.</b></p><p>—Sí, somos viajeros.</p><p><b>—Y después se instalaron juntos en Madrid.</b></p><p>—Correcto. <b>Somos balseros del aire</b>. Los cubanos son balseros de agua; nosotros, balseros del aire.</p><p><b>—¿Cuándo entendiste que Chávez iba a destruir Venezuela? </b></p><p>—Mi abuela lo dijo desde el primer momento. Era cubana. Mis bisabuelos eran gallegos, salieron de Galicia y ese barco llegó a Cuba; allí nacieron mis abuelos, que no tenían estudios, solo hicieron el colegio, pero ella tenía una intuición increíble. Apenas escuchó el primer discurso dijo: “Este es igual de comemierda que Fidel. Dice las mismas porquerías”. Y tal cual. Todo el mundo votó por Chávez porque tenía una energía increíble. <b>Creíamos que iba a cambiar Venezuela y la cambió, pero para mal</b>. Era muy magnético. Tengo amigos antichavistas que lo conocieron y salían fascinados. Me decían: “Negro, casi me tatúo a Chávez”. Tenía un poder de convicción enorme, una especie de magia. Mal utilizada, pero la tenía. </p><p><b>—¿Y cómo fue, desde la distancia, ver lo que pasaba mientras tu familia seguía allá?</b></p><p>—Se fueron yendo de a poco. Un primo, un tío, otro tío, hasta que terminó saliendo toda la familia. <b>Hace 27 años que no paso una Navidad familiar como las de antes</b>. Eso lo extraño muchísimo. Hoy en Madrid ya somos muchos primos con hijos, pero no están los abuelos, no están los tíos. Algunos ya murieron.</p><p><b>—¿Hace cuánto que no vas a Venezuela?</b></p><p>—Dieciséis años.</p><p><b>—¿Qué sentiste cuando lo viste a Maduro detenido? </b></p><p>—Lo celebramos. No le deseo la muerte a nadie, pero sí espero que haya justicia para Venezuela.</p><p><b>—¿Creés que va a pasar? </b></p><p>—No sé. Ya no creo en nadie. La política está llena de corrupción y hay muchas cosas que nunca vamos a saber. Hasta ahora el juez ha llevado el caso muy bien. Tiene más de noventa años y da la sensación de ser una persona íntegra. Ojalá haga lo que corresponde.</p><p><b>—¿Esperabas que cambiara más rápido la situación después de la detención de Maduro?</b></p><p>—Sí. <b>Pensé que las cosas iban a acelerarse</b>. Y no fue así. Nos dio un bajón a todos porque nos preguntábamos: “¿Y ahora qué?”. Estamos en el principio y el final y hay que tener paciencia.</p><p><b>—El principio y el final, es interesante. </b></p><p>—Sí, estamos en el principio y el final. Pero el final no es ahorita, va a llevar años. Y lo que deseamos hoy es que haya elecciones. </p><p><b>—Hay una canción que se volvió muy importante en ese proceso.</b></p><p>—“No hay mal que dure mil años”. No la escribí yo, pero la hice mía. La compuso mi tutor de cuando empecé a producir música en el año 94. Yo hacía folklore venezolano y un día me canta: “No hay mal que dure mil años, ni cuerpo que lo resista, yo me quedo en Venezuela, porque yo soy optimista”. Me pareció espectacular. La adapté a mi estilo, la llevé al calipso venezolano y como hoy somos 10 millones los venezolanos que vivimos fuera le cambié la frase a <b>“no hay mal que dure mil años ni cuerpo que lo resista, volveremos a Venezuela porque yo soy optimista”</b>. Y ese es el mensaje que quiero dar. </p><p><b>—Fuiste cuestionado por lo que dijiste sobre Delcy Rodríguez. ¿Es eso lo que querías expresar?</b></p><p>—Me sumé a un cántico y ya pedí disculpas. Hoy prefiero no entrar en cuestiones políticas porque es muy injusto. Como dicen “calladito te ves más bonito”. La gente sabe perfectamente cuál es mi posición. Igual insultar no es la manera, yo no soy así y no quiero que mis hijos insulten a las personas. Queremos elecciones que estén supervisadas por organismos y países que garanticen transparencia. He hablado con gente de la oposición y me explican que se está trabajando para construir un sistema que permita votar también a los venezolanos que estamos fuera del país. Somos millones y nunca hemos podido participar porque cierran consulados y centros de votación. Sin democracia, nada de eso tiene sentido.</p><p><b>—Ojalá. Y ojalá que también se vengan cosas buenas para Cuba, que está atravesando un momento difícil.</b></p><p>—También. Creo que Marco Rubio va a empujar mucho en ese sentido. Y para Trump resolver situaciones como las de Venezuela o Cuba sería una medalla importante. Ya consiguió una con Maduro y seguramente buscará otra.</p><p><b>—Hay un sector de la sociedad que cuestiona la intervención de Trump.</b></p><p>—Sí. Lo entiendo. Pero para muchos venezolanos la sensación era que nadie iba a hacer nada. <b>Llevábamos casi tres décadas esperando un cambio y parecía imposible</b>. Por eso, aunque no coincida con Trump en muchas cosas, esto en particular se lo tenemos que agradecer.</p><p><b>—Si tuvieras que elegir, ¿qué prefieres: que te recuerden por una canción exitosa o por haber criado hijos extraordinarios?</b></p><p>—Me quedo con los hijos. Son maravillosos. Me encanta ser padre. Aunque también agradezco que algunas canciones hayan quedado para siempre.</p><p><b>—Te voy a leer algunos fragmentitos y quiero que me digas si fueron realidad o ficción: “Te envío la foto cenando en Marbella y cuando estuvimos por Venezuela”. ¿Esas fotos existieron? </b></p><p>—Realidad. </p><p><b>—¿Las mandaste vos? </b></p><p>—Sí, a mi chica.</p><p><b>—“Quizá no fue coincidencia encontrarme contigo. Tal vez eso lo hizo el destino”. </b></p><p>—También es real.</p><p><b>—¿Y hoy lo creés o es demasiado romántico para ser verdad? </b></p><p>—Creo completamente en el destino. Creo mucho en Dios, pero también creo que uno tiene que construir su propio camino. La puerta puede estar ahí, pero si no la golpeás, no se abre.</p><p><b>—“En el buzón tu corazón”. ¿Cuánto tiene de real y cuánto de ficción?</b></p><p>—Es real. La compuse en México para Astrid. En esa época compartíamos mucho con Fonseca y Franco de Vita. Fueron años muy lindos.</p><p><b>—¿Y ella qué dijo cuando la escuchó por primera vez? </b></p><p>—Le encantó porque los ama a los dos. Y hoy somos todos amigos. </p><p><b>—¿Cuando se juntan cantan sus canciones o las de otros?</b></p><p>—Las de otros. Mucho Juan Luis Guerra, Queen, de todo. No vamos a estar cantando nuestras canciones toda la noche. Franco se sorprende de la cantidad de canciones que compongo.</p><p><b>—¿Cuántos temas tenés? </b></p><p>—<b>Más de cuatrocientas seguro</b>. Podrían ser más, pero desde que llegaron los niños ya no tengo tanto tiempo para componer. </p><p><b>—¿Te pegaste un susto como papá en algún momento? </b></p><p>—Sí. Con el nacimiento de Marcus. Astrid quería tener un parto natural, pero rompió fuente. Llegamos al hospital y los latidos del bebé subían y bajaban de forma alarmante. Nos dijeron que había que hacer una cesárea de urgencia porque tenía el cordón enredado. Yo quería entrar, pero me dejaron afuera. Aparte no habíamos querido saber qué era, entonces fue “lo siento Carlos, luego te enteras”. Eso fue complicado. </p><p><b>—Te asustaste. </b></p><p>—Muchísimo. Nadie me había hablado de una situación así. Cuando escuché el llanto y me dijeron que era un varón sentí un alivio enorme. Astrid fue una valiente.</p><p><b>—¿Las chicas después nacieron por cesárea también? </b></p><p>—Sí, pero ahí sí pude estar. Con la tercera también nos llevamos un susto porque tuvo que pasar por incubadora, no terminó de crecer porque tuvo los niños muy juntos. Nos decían que había que esperar dos años pero yo lo veía muy largo, ya tenía una edad, entonces los tuvimos cada un año y medio. Ahí ya los médicos nos dijeron que Astrid no podía tener más hijos porque era riesgoso para ella. Ahí cerramos la máquina de hacer niños.</p><p><b>—Menos mal, porque ibas camino a tener uno por año.</b></p><p>—(Risas) Me quedé con ganas de uno más.<b> </b>Astrid quería cinco hijos. Es tan familiera como yo.</p><p><b>—Hay que mantener una familia así de grande. Tenés que estar de gira.</b></p><p>—Exacto. Si tuviera más hijos tendría que pasarme el día cantando para mantenerlos (risas).</p><p><b>—“¿Quién te da desayuno en la cama y te hace sentir una dama?” </b></p><p>—Esa canción se la hice a Astrid. Estaba en Puerto Rico y la llamé para decirle que la extrañaba. Empecé a decirle esas frases, corté el teléfono y pensé: “Acá hay una canción”. A veces las mejores ideas salen de cosas cotidianas.</p><p><b>—Qué lindo darte cuenta en ese momento.</b></p><p>—Y la escribí en media hora. Tenía la guitarra al lado y salió sola.</p><p><b>—Se viene recital, ¿te gusta que te sigan pidiendo las clásicas o te agota? </b></p><p>—Sí, y <b>una primicia: además de este disco, estamos trabajando en un álbum de grandes éxitos</b>. Y es muy especial porque lo estamos grabando en Argentina.</p><p><b>—¿Con nuevas versiones?</b></p><p>—Sí, con duetos. Vamos a reversionar canciones como “Colgando en tus manos”, “¿Quién te quiere como yo?”, “Te regalo”, “Amor y dolor” y “Ando buscando”. Con duetos muy distintos entre sí. Y hay uno que otro argentino o argentina.</p><p><b>—Necesito que me digas quiénes son.</b></p><p>—Todavía no puedo (risas).</p><p><b>—Quiero que pongas “Me quiero casar contigo”.</b></p><p>—Esa canción tiene historias muy lindas. En esa época en los conciertos me “casaba” con fans en el escenario. Venían con velo. Era increíble.</p><p><b>—¿Qué te pasa cuando tus canciones se vuelven parte de la vida de la gente y acompañan propuestas de matrimonio, nacimientos o hasta divorcios? </b></p><p>—Con eso ya siento que valió la pena. Valió la pena escribir canciones y dedicarme a esto.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CCRUY6QNSFHENC4LAWZ4DA3QZE.jpg?auth=1622955cd77e5f954812cfd394720cefdb5ad1a4b14104e947d5dfd40526cd3b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1327" type="image/jpeg" height="1327" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Maximiliano Luna</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[“Nunca había llorado tanto”: el viaje del hombre que nació en Recoleta, vivió en comunidades del norte y formó una familia inesperada]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/13/nunca-habia-llorado-tanto-el-viaje-del-hombre-que-nacio-en-recoleta-vivio-en-comunidades-del-norte-y-formo-una-familia-inesperada/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/13/nunca-habia-llorado-tanto-el-viaje-del-hombre-que-nacio-en-recoleta-vivio-en-comunidades-del-norte-y-formo-una-familia-inesperada/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Diego Bustamante tiene 43 años y vive en Gualeguay, Entre Ríos, donde se instaló hace siete años para vivir con Willy, Pato, Mario, Maxi, Juana, Juancito y Ariel: siete hermanos que habían quedado desamparados en medio del monte en Santiago del Estero. En un capítulo más de Voces, la comodidad que lo incomodaba y la vida que eligió vivir: "Mis grandes maestros fueron la gente en situación de pobreza, ellos me salvaron"]]></description><pubDate>Sat, 13 Jun 2026 15:20:25 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Diego Bustamante nació en Recoleta, fue al colegio Champagnat, tiene seis hermanos. Cursó carreras de agronomía primero, después comunicación social. Quiso ser cura. Hasta que en algún momento se empezó a dedicar al teatro: estudió con Julio Chávez primero, después con Cristina Banegas. Salió en televisión. Emigró a México, trabajó en la Televisión Azteca, hizo comerciales. Pero no era su camino. Era una válvula de escape para oxigenarse, un proceso de autoconocimiento. No encontraba ahí lo que hallaba en otro lugar, en otro yo, fuera del foco, fuera de la burbuja de su entorno, un espacio que le devolvía una felicidad que no podía ignorar. Y empezó a darle validez, tiempo y cuerpo a ese llamado interno. </p><p>Había descubierto con la fuerza de una epifanía que él vivía una vida que no se vivía en la otra Argentina. “En realidad lo que a mí me gustaba era el encuentro con la gente en situaciones límites de la vida. Yo me enamoré de la vida por encontrarme con la señora que duerme en la calle, por hablar con la prostituta que viene de Ecuador y está viviendo en Once en una pensión de mala muerte que es destratada y maltratada”, define. Era un adolescente buscándole un sentido a la vida en Pontevedra, en Moreno, en el norte argentino. Donde no sólo se encontró con un propósito, sino con sus propias sombras, con su propio pasado, con una madre que murió cuando solo tenía seis meses, con una infancia en soledad rodeado de hermanos.</p><p><b>Tenía 36 años su mamá cuando falleció. Tenía 36 años él cuando adoptó a siete hermanos</b> que se llevó a vivir, no a la burbuja de Recoleta, sino a Gualeguay, Entre Ríos. Allí se conjugan el cómo, el por qué, su incomodidad ante el halago, su don y su voluntad para mirarle a los ojos a la realidad, y su obra: Pata Pila, una organización sin fines de lucro que trabaja en Salta, Chaco, Entre Ríos, Buenos Aires y Mendoza para mejorar la calidad de vida de las comunidades originarias. </p><p>Para contar el final, es menester indagar en los cimientos. Su hoy, a los 43 años, lo pone en Gualeguay, como el tutor legal de siete hermanos, con un asociación civil en la que trabajan noventa personas, que asiste a ochenta comunidades y que cuenta con 3.500 personas que colaboran. Su ayer lo cita en una familia pudiente de Recoleta: un espejismo.</p><p><b>—¿Cuándo entendiste que era una burbuja esa en la que vivías? </b></p><p>—En mi adolescencia muy de a poco y siempre muy de la mano por ahí de la Iglesia o de diferentes espacios de la Iglesia que fui habitando, que fui empezando a encontrarme con gente en situación de calle, que viva el cotolengo, empecé a ir a hogares de niños que venían de barrios del Conurbano. Fue como muy de a poco, fui como pinchando y decir, “pará, <b>lo que yo vivo no es lo que se vive en la Argentina</b>”. </p><p><b>—¿Cómo estaba conformada tu familia? </b></p><p>—Siete hermanos, mi papá y Florencia que es como mi mamá. En realidad la verdadera historia es que mi mamá murió cuando yo tenía seis meses y eso me marcó muchísimo el camino en lo bueno y lo malo. Las historias de uno, las heridas, los dolores, también hacen que otras cosas pasen en tu vida. Si transicionás bien ese dolor, si lo habitás, si lo hacés carne, lo podés transformar también como nafta para hacer otra cosa de tu vida.</p><p><b>—¿Siempre supiste que Florencia era la pareja de tu papá? </b></p><p>—Sí, perfectamente lo supe porque nosotros somos cuatro hermanos de mi mamá y de mi papá y después nacieron tres hermanos más. Lo que pasa es cómo se dio la situación y por la época que era crecí: <b>una mamá que no existió más que una mamá que murió</b>. De mucho más grande empezamos a compartir con papá cosas. Papá empezó a contarnos más. Y te digo que hasta este último tiempo empecé a enterarme cómo era mi mamá, cómo había muerto, dónde vivíamos, dónde estábamos. Como empezar a llenar un poco un vacío que me acompañó durante mucho tiempo que era más la falta de una madre que una madre que no está.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FFWQPANAOZA6THBXFOALMT524I.jpg?auth=24156960baea5d65883d5ae30f26e2c5357ca240aa19e6c5376a0db185163b1b&smart=true&width=1920&height=2571" alt="Diego Bustamante tenía 6 meses cuando su mamá murió." height="2571" width="1920"/><p><b>—¿Florencia pudo ocupar ese lugar? </b></p><p>—Sí, obviamente. A Flor yo la quiero un montón. Pero yo tenía seis meses: el vacío con el que me tocó salir a la vida, mi mamá además murió de cáncer y de cáncer de cuello de útero. Esto viene a colación de que ella ya estaba enferma durante el embarazo. Mi mamá tenía muchos dolores de espalda, como en ese momento no había tantos estudios, cuando yo nací, prematuro, inducida y por cesárea, fue porque mamá no daba más de los dolores.</p><p><b>—¿Cuando vos nacés no se sabía todavía el diagnóstico de tu mamá? </b></p><p>—No se sabía todavía el diagnóstico de mamá. Y tampoco mamá quería que hagan algo que pueda producir una pérdida del embarazo: <b>en algún punto ella eligió por mí, eligió por mi vida</b>. Y también hasta por ahí puso un poquito en riesgo su propia vida por la mía. Andá a saber, o yo que ando buscando sentido a la vida. Eso hizo que también a mí me cueste mucho la vida internamente. Toda mi adolescencia fue difícil. Siento que en algún punto yo nací a la vida y dije “ok, listo, chau, me quedé solo”. Papá estaba siendo viudo con cuatro hijos, teniendo que salir a sostener toda una ingeniería para que la vida funcione y yo me acostumbré así. Me parece que me puse en automático. Decir ok, acá tengo que salir adelante yo solo y me armé como una cierta coraza… Hoy tengo 43 y constantemente me toca mirar un poco para atrás y releer mi historia, y más en función también de lo que construí ahora, de lo que hago y de lo que soy. Evidentemente yo conviví en una situación de mucho privilegio económico, social, la vida para afuera estaba bien, la familia se había reintegrado, estaban los siete hermanos, pero yo por dentro estaba con un agujero y roto.</p><p><b> —¿Encontraste en tu mamá algo de eso tan humano y tan social que hay en vos? </b></p><p>—Sí, no solo encontré eso sino que yo hice de mi... <b>Yo me sentí un niño huérfano en la vida</b>. Entonces no por nada la vida después me terminó llevando a atender a niños en situación de pobreza, ocuparme de chicos con desnutrición, terminé adoptando siete chicos. Claramente acá hay un entretejido que tiene que ver con tu historia pero tu historia atravesada por las entrañas y con el deseo de ponerle un poco de luz a la historia y no quedarte con la herida nomás.</p><p><b>—Hablaste de tu adolescencia. ¿Tuviste algún momento complicado? </b></p><p>—Por afuera por ahí no tantos, por adentro todos todo el tiempo. Yo era una persona que vivía muy disociada. Internamente te estoy diciendo. Lo bueno es que creo que vine con buen motor y buena madera. Tengo una pulsión de vida: a mí me gusta vivir, me gusta la vida, me gusta el encuentro con el otro, me gusta la gente, me gusta reír. Entonces había toda una parte mía que funcionaba bien en el ecosistema de una secundaria con compañeros, me hacía amigos, era amiguero. ¿Por ahí qué me pasaba? Cambiaba de amigos cada dos años. Cambiaba de grupos de pertenencia.</p><p><b>—Pero nunca te rompiste, nunca te pasaste. </b></p><p>—No, nunca me pasé del todo pero sí adentro yo vivía roto adentro viste. No me sentía feliz con lo que era. No me permitía que se me acerquen mucho. Era hasta el metro está todo bien pero ya cuando te acercabas mucho ya era un terreno que yo no supe habitar viste.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QHATITNLTZH7DLNAPHTA64FDU4.jpg?auth=eecb557d82774cc2b9fb9fd3f7363bf8e1033af68adeb89acc4ddab592a07dc9&smart=true&width=1920&height=1920" alt=""Yo vivía roto", recuerda Diego Bustamante sobre su adolescencia y la búsqueda de un sentido." height="1920" width="1920"/><p><b>—¿Y la iglesia qué lugar ocupaba en tu familia?</b> </p><p>—Muy clásica, normal de católico que se bautiza pero no practica mucho. </p><p><b>—No había una misa todos los domingos. </b></p><p>—No, no había, pero sí con el colegio ya fue una decisión de mucho más adulto la mía de elegir porque me encontré con el mensaje de Jesús, que me lo supieron dar de una manera humana y que un poco me enamoró, me cautivó y dije “acá hay algo que me rompió un poco la cabeza”. </p><p><b>—¿Qué encontraste? </b></p><p>—Me encontré con una persona humana que en su momento histórico desafió el poder religioso y político de la sociedad con tal de entregar la vida por los demás. De defender al leproso. De proteger a la prostituta. De no condenar a la gente. Rompiendo las reglas muchas veces impuestas por la misma religión.</p><p><b>—¿Se sorprendieron en tu casa por esa cercanía a este mensaje? </b></p><p>—Sí, yo creo que se sorprendieron porque empezaron a ver que yo empezaba a elegir. En vez de irme al boliche los viernes me iba a Plaza Miserere con los hermanos franciscanos a compartir con gente de situación de calle y los viernes nos subíamos al último tren, íbamos al furgón del tren directo a Moreno compartiendo la vida y yo volvía con esas historias a mi casa. Y después por ahí estaba también y también iba al boliche a veces. Tenía una vida dentro de todo normal pero con el tiempo elegía más esos espacios.</p><p><b>—¿Te enojaste un poco con el privilegio en el que vivían? </b></p><p>—Al principio sí. Uno cuando conecta con algo, cuando algo te marca, cuando algo te duele o cuando algo te muestra una perspectiva nueva instantáneamente se pone un poco en conflicto tus paradigmas, los patrones de comportamiento, el sistema en el que estás inmerso. Yo vivía en una situación privilegiada también en relación a los demás. También había gente mucho más privilegiada que yo al lado, sin duda. <b>Pero empezás a decir “pará, plato de comida, escuela privada, nunca tuve que preocuparme qué voy a comer, si mi mamá va a comer, los útiles, el techo, el agua caliente, las vacaciones o el auto”</b>. Es un nivel de abundancia a lo cual ojalá todos pudiesen tener acceso. En su momento uno se enoja, uno empieza a entrar en conflicto. Yo hice de ese enojo un proyecto de vida, no me quedé como en la queja.</p><p><b>—¿Pudiste empezar también a valorar todo eso que tenías y que alguien se había esforzado para que lo tuvieras? </b></p><p>—Sin dudas. Va de la mano. Uno empieza como a cuestionar y también a valorar. Decís “cuidemos el agua, no malgastemos”. Pero también yo dentro de todo soy una persona que no le gusta joderle la vida a nadie. Entonces nunca me transformé en el que vuelve loco a todo el mundo diciéndole “che, no da, no te compres, no cambies el auto porque hay gente pobre”. <b>Nunca me transformé en ser un militante agresivo de mi causa</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/22OQBTPR6RHXXJHFUH3KKNANJ4.jpg?auth=ba5363b43bd36c9cb3288d50a03aae726766612a05ca03a6f6f306e01bf20ad7&smart=true&width=1920&height=1798" alt="Diego Bustamante empezó a realizar trabajo social en el norte argentino, se instaló durante años con comunidades y empezó a pensar un proyecto con mayor alcance." height="1798" width="1920"/><p><b>—¿Sentís que era más lo que vos dabas o lo que vos te llevabas de esos encuentros? </b></p><p>—No, las dos cosas. Por suerte la dinámica era muy de la escucha entonces te diría que me llevaba muchísimo más. Lo que pasa es que creo mucho en lo que pasa en el encuentro. Entonces creo que es un 50-50 para alguien que está en situación de calle que vos te detengas solo a preguntarle su nombre y a saludarlo y a tratarlo con cariño es muy transformador, entendés… </p><p><b>—A veces siento que no miramos. Y tengo la fantasía, vos me corregirás, que no miramos porque nos duele mirar. Si miramos nos tenemos que hacer cargo. </b></p><p>—Coincido totalmente. Creo que esa es una parte de la ecuación. La ecuación tiene que ver con que si miro, porque cuando miré me dolió y no supe qué hacer. Y sé que cuando miro me duele y ese mirar y escuchar te pide algo. Y ahí empieza a jugar el juego de que estás dispuesto a dar. Y ahí empiezás a decir" ¿puedo o no puedo? ¿Estoy dispuesto a dar esto que me está pidiendo frenar? No, entonces empiezo a no frenar“. Esa es una rueda. La otra rueda es el dolor. Si a veces no miramos nuestro propio dolor, si le esquivamos a nuestras propias heridas. ¿Sabés lo que cuesta mirar la herida de los demás? <b>Porque mirar la herida y el dolor del otro te refleja tu propio dolor</b>. Como también te podría decir escuchar esperanza en la historia de dolor del otro te refleja una esperanza que te puede transformar tu vida. Por eso yo encontré este ejercicio de habitarme a mí habitando el encuentro con el otro.</p><p><b>—Te pone en eje todo. La esperanza en alguien que está en una situación de tanta vulnerabilidad te ordena todos los patitos. </b></p><p>—Te ordena todo y también te hace poner en jaque los patitos que creías ordenados. A mí me transformó la vida. Pero no me transformó la vida solo romper con lo social y decir “loco ¿qué pasa acá que la gente no tiene para comer? ¿En qué mundo vamos a vivir si la gente no tiene agua potable? ¿Me están cargando que hay gente en 2020 todavía que no tiene agua potable?“. Eso me rompió.</p><p><b>—¿Qué empezaste a hacer con esas preguntas? </b></p><p>—Y al principio diálogos con la gente con la que viajábamos y con mis amigos que íbamos al encuentro en el Norte. Para esa época ya habíamos empezado a ir al Norte argentino. Estoy hablando particularmente de la frontera de Salta con Bolivia y Paraguay. </p><p><b>—¿Qué es lo que se hace en esos encuentros?</b></p><p>—Era muy variado. <b>De base estaba salir a encontrarse con la gente. A tomar un mate. A escuchar. A compartir la vida</b>. Y después convocar a actividades: a jugar con los niños, pensar una actividad con los jóvenes, hacer un fogón, mirar una película, hacer una actividad para que el joven se pueda preguntar por qué proyecto de vida tiene, qué sueños tiene. Estaba muy variado. Pero en uno de esos viajes fuimos con algún médico. Y ahí, yo me acuerdo perfecto: estábamos en la mitad de una misión y cuando ofrecimos al médico que iba a atender en el puesto de salud, de repente habían tres cuadras de cola de gente. Y yo en esa cuadra me empecé a encontrar con la mamá que me había recibido en el rancho. Yo fui, tomé el mate, compartí, pero el nene está con una diarrea hace tres días o tiene una infección respiratoria. Me acuerdo que en ese momento, que yo era un poco más chico, me cayó una ficha que me quedé como una hora mirando la fila y diciendo “acá pasa algo”. Qué loco que esa fue la comunidad que, cinco años después, me quedé viviendo cuatro años. Es una comunidad guaraní.</p><p><b>—¿Ahí es cuando muere una beba? </b></p><p>—Nunca había llorado tanto en mi vida. Pero además nunca había llorado tanto en mi vida por algo o alguien que no era necesariamente alguien con el que yo tenía un vínculo. Era una familia de un paraje que estábamos empezando a acompañar, habíamos hecho el relevamiento de las familias, estábamos yendo a atender con médicos, y yo me acuerdo que era un viernes a la mañana y vino la mamá, Nélida Luna se llamaba la niña, y me acuerdo que yo la vi pálida. Obviamente yo no era médico, estaba como dando los primeros pasos de acompañar las situaciones sociales. Atendimos toda la mañana a los niños, la niña estaba con un cuadro de desnutrición, hablamos con la mamá, yo me fui y al otro día me llaman por teléfono contándome que la niña se había muerto. Y encima de seis meses, igual que cuando se murió mi mamá. Entonces no sé si hubo ahí algo que se me ha alineó pero lloré que no podía parar. Y ahí entendí también que yo iba a entregar mi vida entera por eso. Como que dije “no puedo permitir que en nuestro país se mueran chicos por desnutrición”. Me pasa hoy, que hace diez años que me dedico a esto,<b> no puedo entender que se nos escape la vida de los niños por incapacidad humana, política</b> y de generar un ambiente sano para los seres humanos que habitamos en nuestro país. Mínimo en nuestro país. Si querés te pongo estas barreras que tenemos pero rompamos un poco con la lógica de mi mundito, mi ombliguito, mi familia, mi grupo de amigos, mi club, mi empresa, mi nicho y el resto. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2L6XMYLD7ZBPLL2WQ6I2GHE3OQ.jpg?auth=a5290a972e63638f21ee5168bb6fd132ae9a43970fa1b1cea10e1a953c801bbb&smart=true&width=1440&height=1920" alt="Diego Bustamante: "Mis grandes maestros fueron la gente en situación de pobreza. Ellos me salvaron la vida"" height="1920" width="1440"/><p><b>—¿Ese día entendiste cuál era tu camino? </b></p><p>—Sí. Sin duda dije “yo por esto voy a entregar mi vida entera”. Yo todavía estaba en discernimiento con mi vocación. Todavía estaba dando mis primeros pasos en estructuras que hacen trabajos sociales. </p><p><b>—¿En dónde estaba? </b></p><p>—Esto era al Norte de Salta, a 50 kilómetros de la frontera con Bolivia. </p><p><b>—¿Era una comunidad de cuánta gente?</b></p><p>—En ese momento eran 1.600 personas. Era una comunidad grande para la época ya, una de las más grandes del Norte.</p><p><b>—¿Cómo hiciste para que te acepten? </b></p><p>—Yo creo que la humildad, el acercarse a ofrecerse y no imponer, el nunca prometer algo que no vas a cumplir, el pedir perdón solo porque no te hiciste entender, porque no encontraste la mejor manera de explicarte. Todas esas fueron pequeñas claves que yo fui aprendiendo para lograr que la gente acepte y entienda que yo no era uno más. Porque ellos muy acostumbrado a los políticos, inclusive a los religiosos, de que vienen, que te prometan, que los usan, que utilizan su necesidad para sacar provecho en otros ambientes.</p><p><b>—¿Pudo haber también mucho de “yo te vengo a salvar”? </b></p><p>—Bueno, clave. Para mí fue clave pero no solo como comportamiento, <b>entender en serio que no sos el salvador de la vida del otro</b>. Y el hecho de que puedas escuchar o que le puedas tender una mano no te transforma en salvador de la otra. El otro pulsa por su propia vida. Y el otro también puede ser un poquito salvador de la tuya. Porque es eso: el encuentro con el otro te salva a vos mismo. <b>Mis grandes maestros fueron la gente en situación de pobreza. Ellos me salvaron la vida</b>. Pero te lo afirmo.</p><p><b>—Te hago preguntas concretas. ¿Van al colegio? </b></p><p>—Muchos niños sí están escolarizados. En estos territorios, todo lo que es la zona del Gran Chaco, que abarca la provincia del Chaco, parte de Formosa, parte de Salta, parte de Santiago del Estero, parte de Jujuy y parte de Bolivia, Paraguay y un piquito de Brasil, es un ecosistema muy parecido de monte y comunidades originarias y algunas producciones agrícolas. En ese ecosistema, en Argentina el Estado está presente. Lo que pasa es que llega de una manera muy débil, con poca inversión, con poca capacidad técnica, con planes que no están pensados del territorio, sino pensados de los escritorios de las capitales o de la nación. Entonces eso hace que es poco asertivo el trabajo.</p><p><b>—¿Cómo es el rol de las mujeres? </b></p><p>—Es sumamente trascendente. La mujer es la que lleva adelante la vida. Es la que sostiene a la familia, la que cría a los chicos, la que va a buscar la leña, la que va a cargar por el agua. La mujer tiene un rol muy central en la jerarquía interna. Lo que pasa es que no tiene tanta voz en la jerarquía comunitaria. En ese sentido hay mucho machismo, hay mucha violencia, hay mucho destrato. Lo que pasa es que el modo de abordarlo no puede ser el mismo con el que podemos charlarlo nosotros o abordarlo en un colegio en Capital en una escuela de una comunidad wichi en la frontera con Paraguay. Entonces los modos de trabajar con las situaciones de género, de violencia, te invitan a replantearte los modos.</p><p> <b>—¿Cuánto tiempo viviste ahí?</b> </p><p>—Los primeros cuatro años viví entre un año en Santiago del Estero y después tres en el Norte de Salta. Ahí empecé a trabajar. Apenas arranqué a vivir con ellos, empecé a armar Pata Pila, que es el proyecto que hoy lidero. <b>Pata Pila quiere decir pies descalzos, pies desnudos</b>, viene del quechua pero es medio vulgar, en todo el Norte argentino la gente lo usa. Hasta hay canciones del chango pata pila. La gente lo usa coloquialmente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6Q7OVWACPVDTDK2TPA7ODRUXFQ.jpg?auth=c20c38438751da05f07ddb2a4bc604f6e70ab1b3e601d8026de865487fa7078e&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Diego Bustamante: "Quería construir un proyecto que arrime a la gente de las comunidades a las soluciones: acercar"" height="1440" width="1920"/><p><b>—¿Cuando empezás a armar Pata Pila? </b></p><p>—Después de todas las idas y vueltas y el camino que recorrí, mis terapias y todo lo que fui haciendo, ya tenía 30 años cuando me instalé a vivir en la comunidad del Norte. Entonces instantáneamente empecé a armar un proyecto que tenga solidez para poder buscar recursos, para dialogar con las empresas privadas por lo menos del territorio para empezar a buscar ayuda. Obviamente al principio me ayudó mi papá, mi tío, mis hermanos, mi primo, mis amigos. Fueron la primera gente que dijo “confío en que Diego está encarando algo que vale la pena”. Y con el tiempo se empezó a armar una rueda. </p><p><b>—¿Y lo que querías llevar al principio qué era? </b></p><p>—Yo al principio tenía dos cosas.<b> Quería vivir ese estilo de vida. Quería construir un proyecto que arrime a la gente de las comunidades a las soluciones: acercar</b>. Que haya salud, que haya desarrollo, que haya más espacios de comunidad, de educación. Mi palabra era generar espacios. Yo quería generar espacios. Juntar a la gente, juntar a las mujeres, juntar a los hombres, juntar al enfermero con el enfermo. Mientras tanto vivir, ser vecino, ser amigo, ser sencillo. Yo vivía, me bañaba llenando la duchita con un balde con agua fría, no tenía señal de teléfono, no tenía internet. Había luz y agua pero se cortaba bastante seguido. </p><p><b>—¿Qué conociste de vos en esa situación? </b></p><p>—Todo. Todo. <b>Es como ponerte un espejo</b>. Me encontré con todo, con mis luces y con mis sombras también: cuando escuchás mucho la sombra del otro, también refleja tu propia sombra. En el laburo social es muy tentadora la idea de “yo soy el que te va a ayudar a vos”. Hay una tentación natural. Por eso así como hay egos en el mundo del espectáculo también hay muchos egos en el mundo de las ONG y de la filantropía. Entonces yo creo que los que tuvimos la suerte de transicionar a lo social y a lo solidario por una cosa muy hecha carne, muy de adentro, creo que vimos la película un poco más completa de decir “<b>en qué lugar me voy a colocar si yo estoy roto también y estas personas a mí me devolvieron la ganas de vivir, un propósito</b>”. Entonces ahí te das cuenta de que vos ponés algo y el otro pone algo. Y en ese ejercicio te conocés, te encariñás y generás un vínculo. Y es el vínculo el que transforma la realidad. Es yo estoy acá. Y así fuimos construyendo. </p><p><b>—¿Y en esa construcción en qué momentos te rompiste? </b></p><p>—Bueno, muchas veces me pasó. Las veces que yo tuve que acompañar la muerte de niños ahí fueron las veces que más me rompí. Pero he vivido muchas de esas situaciones. Muchas. A veces en primera persona y a veces a través de los equipos de Pata Pila que les empezaba a pasar por primera vez tener que acompañar a una mamá que se le murió el niño que estábamos tratando de atender y de ayudar. </p><p><b>—Te pasa eso en primera persona, vos ya lo habías vivido pero siempre es una primera vez, ¿no?</b></p><p>—Sí, siempre es una primera vez pero también te vas curtiendo y vas entendiendo que con ese dolor vos hacés nafta. Y con esa nafta alimentás un motor para no frenar nunca más. Porque yo no frené nunca más. Yo empecé a golpear puertas, a involucrar gente, a armar comunidad, a contratar personas, a armar proyectos. Y así fue que Pata Pila fue creciendo. Y de esos primeros treinta niños de esa comunidad que empezamos a atender con desnutrición de repente empezamos a atender en diez comunidades y de repente hoy estamos en ochenta y atendemos 1.200 niños. Y construimos cinco centros. Y construimos escuelas y pozos de agua. Tenemos proyectos productivos. Y acompañamos un hogar de niños. Y yo obtuve siete chicos. Y la vida empezó a pasar porque cuando vos estás tan decidido a transformar la realidad, llorás un poquito y seguís. </p><p><b>—Una lloradita y a seguir.</b></p><p>—Yo lloraba en el montecito allá. Pero tenés que llorar. Porque si vos no procesás el llanto y la angustia te quedás bloqueado o con impotencia. Porque el territorio en el que yo trabajo, en el Norte argentino sobre todo, pero en cualquier lugar de mucha vulnerabilidad, <b>es muy fácil frustrarse y sentirte impotente</b>. ¿Por qué? Porque todo necesita ayuda. En todos los estadios de la vida se está mal. La escuela que no tiene leña para cocinar, que no tiene alguien que arregle los vidrios, que no tiene el profesor bilingüe, que no le alcanza el presupuesto para darle de comer a tantos niños. La comunidad que no tiene agua o hay 20 casas al fondo que viven sin agua y buscan en la cañada. La vida del pobre es irregular. Dos días está bien y ahí se le complicó. Se cortó el nene, el hospital queda a setenta kilómetros, fui, se le infectó. Y entonces tuvo que dejar. Y entonces no llevó a los chicos a la escuela. Cobró la asignación. Vivió diez días. Comió. ¿Y después qué empieza?<b> Yo me encontraba con familias tomando agua y comiendo agua</b>. </p><p><b>—Es insoportable que un niño en Argentina muera de desnutrición. </b></p><p>—Bueno, pasa. Lo que pasa es que la desnutrición es una enfermedad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JM6GO3BOXFERTPX4UHZOMMO5JY.jpg?auth=bd19d0d4b75833f522f4c86cbfa2fc8a8be64350922c7857f8c6a043430a8af0&smart=true&width=1920&height=1440" alt=""Tenés que llorar. Si vos no procesás el llanto y la angustia te quedás bloqueado o con impotencia", recuerda Diego sobre los momentos más duros en los que le tocó acompañar la muerte de niños." height="1440" width="1920"/><p><b>—¿Cómo adoptás a siete hermanos? </b></p><p>—Bueno, yo los adopté, ellos me adoptaron a mí te diría porque no es que hice un proceso de quiero ser papá y me anoto a adoptar. En el proceso de encontrarme con la gente me encontré con ellos. Ellos son siete hermanos que vivían en el medio del monte en Santiago del Estero. También en una situación de mucha vulnerabilidad. Vivían con sus papás pero en una situación de mucho abandono, porque el papá se iba a hacer leña al monte para el carbón, entonces durante la semana no estaba. La mamá tenía otras hijas más grandes y nietos. Y la madre era de irse mucho de la casa. </p><p><b>—Los chicos estaban solos. </b></p><p>—Los chicos estaban muy solos. Donde <b>Willy, el más grande de mis chicos, con 12, 13, 14 años, se encargaba de cocinarles a los chicos</b>. Agua con fideos, un guiso. Y muchas veces los chicos no tenían ropa, no tenían zapatillas.</p><p><b>—Willy el mayor de siete hermanos, con 12 años. ¿El más chiquito? </b></p><p>—Tenía 2 años y medio, Arielito.</p><p><b>—¿Y quién intervino ahí? </b></p><p>—Nosotros tratábamos de acompañar a la familia. No vamos ni a quitarle los niños a las familias ni a denunciar a las familias porque no están pudiendo. Eso está clarísimo. Esta era una familia que empezamos a acompañar de a poco pero también estaba otra Fundación en el territorio y la Iglesia acompañando. Hubo algunas situaciones que tampoco quiero exponer por la historia de los chicos pero llegó un límite que ya entró la Justicia. Y <b>la Justicia fue la que tomó la decisión de que los chicos salgan del rancho y del monte para entrar a un hogar de niños</b>. Y a mí me tocó vivir esa experiencia de que me llamen a las doce de la noche: “Diego está yendo un patrullero a la casa de la familia”, y yo agarrar a mi camioneta, ir desesperado, y llegar y ver a los chicos muertos de miedo, desnudos algunos, adentro un patrullero. En mi cabeza recordaba que estaban todos pero no, porque los chicos cuando llegó el patrullero al rancho salieron corriendo por todos lados. Esto contado por ellos. Y a mí me tocó eso. Les entré en el momento más difícil de sus vidas por ahí. ¿Por qué? Porque el contexto de vida que ellos tenían era difícil. Pero sin embargo era su vida. Y de repente cayó un patrullero a las diez de la noche a cazarlos en el medio del monte. </p><p><b>—Era lo que ellos conocían. </b></p><p>—Ellos estaban en una noche normal, sin luz, en el medio del monte. Y cayó un patrullero a buscarlos y a cazarlos en el monte, literal. Imaginate el susto que tenían los chicos. Yo me tiré adentro del patrullero. Yo no los conocía tanto además. Los había visto tres, cuatro veces, y a los más chiquitos los conocía que los seguíamos más por el tema de la desnutrición. Me acuerdo que me puse a hacerlos reír y mientras tanto hablaba con el policía y con el cura. Y logré que el cura nos deje sacar a los chicos del patrullero y pasarlos a las camionetas nuestras. Y me acuerdo que logré hacerlos reír y que se bajaron saludando al patrullero, capitán, como haciéndole una joda al policía. Nos fuimos a una residencia y nos quedamos ahí durmiendo. Y al otro día ya el juez había dictaminado que los chicos entraban a una institución y que no iba a ser una institución ahí sino a 400 kilómetros. Y a mí me tocó sentarme con los chicos a hacerles el cuento.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JBFYKP333RAJZAP43FXJM43SBE.jpg?auth=6295044177affdcdd74a81cae6c368fefd2ce75f618a2c950f40d8a1d787b1e4&smart=true&width=1920&height=1851" alt="En 2019 adoptó a siete hermanos que hoy viven con él y siguen sus estudios." height="1851" width="1920"/><p><b>—¿Ahí ya estaban los siete?</b></p><p>—Ya estaban los siete. “¿Por qué estoy acá? ¿Qué pasa? ¿Por qué mi papá y mi mamá no me vienen a salvar?”. Me tocó acompañar ese proceso con mis luces y mis sombras pobrecitos, pero les hice un cuento: “vamos a ir un tiempo a una casa que vamos a comer todos los días. Su papá y su mamá se pusieron de acuerdo con el juez, vamos a hacer esta experiencia”. Con el tiempo los padres se separaron. Entonces eso terminó de romper la oportunidad de que los chicos regresen a su casa. Si los padres se hubiesen puesto una camisita, hubiesen ordenado un poco la pieza, levantado una pared más, por ahí la Justicia hubiese devuelto a sus hijos. </p><p><b>—Sí, por supuesto si no hay una situación de violencia o riesgo para los niños. </b></p><p>—Bueno, <b>no había una situación de violencia directa pero sí de abandono</b>. Y no era pobreza material. Era una incapacidad que tiene muchísimo que ver con el entorno en que naciste. A mí me tocó nacer en Recoleta, a ellos le tocó nacer en el medio del Chaco, en el Impenetrable. Ir a esa escuela cada tanto. No tener para comer. Entonces con qué vara voy a juzgar yo a esos padres. Yo les dije “yo los voy a ayudar a ustedes siempre”. Incluso, cuatro años después, decidí hacerme cargo de los chicos. Pero fueron cuatro años después. </p><p><b>—¿Los chicos estos cuatro años estuvieron en un hogar? </b></p><p>—Los primeros años entraron a un hogar todos juntos. Y en ese año se terminó de hacer el proceso judicial, que los padres no se presentaron, no fueron a verlos. En esos años yo estaba durmiendo noches enteras en el Hospital de Tartagal escuchando cómo se morían los niños wichis que venían del Chaco Salteño, empezando un proyecto en las comunidades guaraníes. <b>Los veía a los chicos, los escuchaba y me llenaba la vida de preguntas y de deseos</b>. Y después volvía a mi comunidad y enterraba mi cabeza: decía “Diego no sos la madre Teresa de Calcuta, hasta acá llegaste. Estás viviendo en el medio del monte atendiendo cientos de niños con desnutrición, no te vas a ocupar de siete chicos”.</p><p><b>—¿Y cuándo se dicta la adoptabilidad de los chicos?</b></p><p>—A los cuatro años el juez termina de quitar la patria potestad, cuando me enteré de que iban a dictar la adoptabilidad empecé a pensar y dije “los vamos a perder de vista, los van a separar, lo iban a adoptar a Arielito y a Juan por un lado, a Juana por el otro”. Los más grandes tenían 17, 16, 15, y los iban a dejar en el hogar o qué sé yo. Frente a esa decisión y a mi deseo que yo venía escuchando y tapando dije “voy a ir a hablar con ellos”. Los invité un mes, vinieron conmigo a vivir al Norte a la comunidad guaraní, y después de ese mes hablé solo con los cuatro más grandes y les ofrecí la misma dinámica que me ofrecía la comunidad a ellos. “<b>Yo estoy dispuesto a acompañarlos a ustedes, piénsenlo, vuelvan al hogar, llamen a sus papás por teléfono, cuéntenles la idea, y si ustedes están dispuestos nos mudamos juntos</b>”. Y ahí yo también tomé la decisión de salir de la comunidad y me mudé con ellos a Entre Ríos, Gualeguay, pero después de un año de proceso. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LNAIXJCYDRHB7DK47NO27V63BU.jpg?auth=4f0489f80a1247fde6e47e55d414e5ceb79bca538bf9706b4948305f3c7ba607&smart=true&width=1920&height=1920" alt=""Me llenaba la vida de preguntas y de deseos", recuerda Diego sobre el momento en el que decidió adoptar a los siete hermanos." height="1920" width="1920"/><p><b>—¿Se fueron los siete a vivir con vos? </b></p><p>—Nos fuimos a vivir en diciembre de 2019. Así que de repente, padre, madre y tutor. Me fui con mi mochila, me volví con siete niños. </p><p><b>—Decime los nombres de los siete. </b></p><p>—Willy, Pato, Mario, Maxi, Juana, Juancito y Ariel. </p><p><b>—¿Hoy Ariel cuánto tiene? </b></p><p>—Ariel tiene 13 y me saca ya diez centímetros, o sea, yo me fui con los siete niños y hoy tengo siete adolescentes. Ya están enormes igual. Willy, el más grande, tiene 25 años cumple. </p><p><b>—¿Y qué figura legal te dieron? </b></p><p>—Soy el tutor legal. El juez consideró que era el proceso más rápido porque se escuchó a siete adolescentes casi e imperó la decisión de ellos de aceptarme a mí y mi deseo de hacerme cargo de siete. Me dijo “el proceso de adopción en Argentina puede tardar tres años, mejor vamos por esto, te transformás en su tutor legal”. Porque no había ningún familiar directo que quisiera ser tutor legal de ellos. Con esa figura nos pudimos mudar.</p><p><b>—¿Y cómo fue encontrarte papá, mamá, tutor, hermano mayor? </b></p><p>—El primer año fue muy difícil. Muy, muy difícil para mí. Yo <b>había tomado una decisión muy consciente igual, no había tomado una decisión solo basada en el amor rosa de papelito de colores</b>. Yo sabía que tenía que renunciar a mucho, inclusive de mucho de lo que yo hacía en el Norte. Yo sabía que tenía que empezar a dedicarle mi tiempo y mi vida a siete vidas, a siete niños en paquete, a siete individualidades. Y no era papá. Yo ya tenía 36 años.</p><p><b>—¿En qué momento sentiste que eran tu familia? </b></p><p>—Desde el vamos ya tenía algo entrañable de ellos. Hace cuatro años eran mis chicos. Yo estuve ahí ese día. Yo estuve en ese patrullero. Yo los llevé al hogar. Son mis chicos. Yo ya los sentí así. Pero no sabía que eso se iba a transformar en efecto ser padre, madre y tutor de ellos.</p><p><b>—Hay un momento en el que sentís yo por vos mato. </b></p><p>—No, hay momentos que lo sentí más de adentro y hay momentos que también yo respeté mucho la historia de ellos y yo fui muy claro con ellos. Yo sé quién soy, yo no necesito títulos, no necesito que me digas papá. De ninguna manera se van a cambiar el apellido. Yo no necesito nada de lo que comúnmente se necesitaría. </p><p><b>—¿Cómo te llaman? </b></p><p>—Depende. Dieguillo, Diego. Depende el día. </p><p><b>—¿Hoy viven con vos? </b></p><p>—Hoy vivimos en Gualeguay. Hace siete años que estamos los siete juntos. Dos ya se mudaron solos. Trabajan, tienen su casita, su departamento, sus novias. Cuatro viven en Gualeguay conmigo y una se vino a estudiar a Buenos Aires este año. Vino a estudiar abogacía a Buenos Aires. Así que Juana, el mejor motor del mundo, impresionante, la historia que recorrió a hoy estar estudiando abogacía.</p><p><b>—¿Vos entendés cómo le cambiaste la vida a estos chicos? </b></p><p>—Sí obvio, pero también me la cambiaron a mí. Mucha gente a veces escucha mi historia y dice “guau, qué heroico, te dejaste todo en Recoleta y te fuiste a vivir allá”. Pero ese no es el desafío. <b>El desafío es sostenerlo. El desafío es cómo recorriste el camino</b>. Y acá pasa lo mismo. El desafío pudo haber sido tomar la decisión de adoptarlos, pero el desafío es acompañar la vida todos los días de personas que le pasan cosas. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ECYR6YK3DJCLJK4NYP7QMYOBYY.jpg?auth=8820843720a8ed7a74b730371c78395533e5f204cf1c6b760a437a82d8906998&smart=true&width=1920&height=1116" alt="Diego Bustamante: "Que me duelan tanto los niños tiene que ver con que me sentí un niño solo en la vida"" height="1116" width="1920"/><p><b>—¿Hoy estás en pareja? </b></p><p>—Hoy estoy en pareja. No es la madre de los chicos. Tengo mi novia, los chicos están grandes, así que tengo mi casa y vivimos en Gualeguay. Pero yo tengo la oficina de Pata Pila, creció tanto que hoy la oficina central está acá en Buenos Aires. </p><p><b>—¿Y cómo hacés? ¿Vas y venís? </b></p><p>—Voy y vengo casi todas las semanas, un par de días, y viajo al Norte cada dos meses o a veces todos los meses. Porque además desde que yo me vine acá empecé a golpear muchas más puertas y Pata Pila creció muchísimo. Y entonces tengo también mucha responsabilidad hoy de los procesos que tenemos con las familias. Yo no soy el que va rancho por rancho. Hoy somos noventa personas que entregamos la vida.</p><p><b>—¿Qué encontraste de tu historia o de tu mamá en estos años? </b></p><p>—Y muchas cosas, muchas cosas. Empecé a hilar. Algunas cosas son de casualidad, otras cosas son realmente pasadas. Mi mamá murió a los 36 años. Yo a los 36 años adopté a los chicos.<b> Que me duelan tanto los niños tiene que ver con que me sentí un niño solo en la vida</b>. Yo estaba roto y solo. Y con eso crecí y salí adelante. Ese vacío lo podría haber llenado de un montón de cosas que no me iban a hacer bien y gracias a Dios empecé a llenarlo de cosas que me hacen bien a mí y le hacen bien a los demás. </p><p><b>—Ese que esa noche estaba cuidando a esos siete niños en un auto cuando llegó la policía también era el que necesitaba ser cuidado. </b></p><p>—Era yo, era cuidarme a mí. Los primeros años en el territorio me la pasaba alzando niños y bebés. O yendo al hospital a dormir, a cuidar a niños que no tenían padres o que los padres estaban a 300 kilómetros.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5RLKEJT3N5DDXGBF5ZS6F74O7M.jpg?auth=8458c6a09b2321929e52bf4ddd9e4df9b3379b675efadadb1c6c79d2d6b2b190&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Diego Bustamante, fundador de Pata Pila, con Tatiana Schapiro en Infobae." height="4128" width="6192"/><p><b>—¿Qué querés? ¿Qué soñas? </b></p><p>—¿Qué quiero? Uf. Yo quiero ver transformado el Norte argentino y quiero finalmente que este país se transforme. Es lo que más quiero en el mundo como pasión.</p><p><b>—Si algo no sucedía en tu adolescencia tal vez hoy serías gerente de marketing en una empresa. </b></p><p>—Gracias a Dios no. Muchas veces lo pienso, para que veas que yo también tengo mis ambiciones naturales de desarrollo. Si yo hubiese construido todo lo que construí en un ambiente de generación de recursos hoy sería millonario. Pero <b>hoy soy millonario, ¿entendés?</b> ¿Soy millonario por qué? Porque tengo un equipazo, un proyecto espectacular. Siete pibes que tengo el privilegio de vivir con ellos, de que me sigan eligiendo y queriendo. Tengo una novia, tengo amigos. El otro día charlaba con dos amigos y les decía si yo hoy me gano la lotería del mundo mi vida cambiaría algunas cositas, sí, pero seguiría laburando y haciendo lo que hago y viviendo donde vivo y como vivo. Eso es sentirte millonario en la vida. No es económico pero es sentirte conectado con la abundancia entendés.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ASTJ4NPVRBE2FBL73VA3GDKVIE.jpg?auth=84369e3e4430c971e38e78159deb04363c5ef1b95e1e31870895afc9de960943&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Gastón Soffritti: el papel de sus abuelos en su carrera, la fama infantil y las lecciones que le dejó el dinero]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/11/gaston-soffritti-el-papel-de-sus-abuelos-en-su-carrera-la-fama-infantil-y-las-lecciones-que-le-dejo-el-dinero/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/11/gaston-soffritti-el-papel-de-sus-abuelos-en-su-carrera-la-fama-infantil-y-las-lecciones-que-le-dejo-el-dinero/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el actor repasó algunos de los momentos más significativos de su recorrido artístico, recordó historias inéditas de las giras internacionales de Patito Feo y reveló cómo el acompañamiento de Hugo y Nelly fue determinante en su camino. También contó cómo administró sus ingresos desde pequeño, las dificultades económicas que atravesó su familia y reflexionó sobre los aciertos y errores que marcaron su crecimiento personal]]></description><pubDate>Thu, 11 Jun 2026 06:01:27 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Me tocó ayudar bastante en algún momento. Mis papás se separaron en plena crisis de 2001 y perdieron prácticamente todo. También me mandé muchas cagadas comprando cosas que no valían la pena. Después entendí que tenía que invertir o hacer algo con esa plata, porque un día podía terminarse”, confesó <b>Gastón Soffritti</b> en <b>Casino Deluxe</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Gastón es actor, productor y creador de contenidos. Comenzó su carrera artística cuando era apenas un niño y logró consolidarse como una de las figuras jóvenes más reconocidas de la televisión argentina. Formó parte de éxitos como <i>Floricienta</i>, <i>Patito Feo</i>, <i>Sueña Conmigo</i>, <i>Graduados</i> y <i>Simona</i>, entre otros proyectos.</p><p>En los últimos años amplió su perfil profesional hacia la <b>producción audiovisual y la creación de contenido digital</b>, desarrollando formatos propios para redes sociales que combinan entretenimiento y gastronomía. Actualmente lidera una productora y se destaca por sus videos virales en los que cocina en casas de desconocidos, una propuesta que le permitió conectar con nuevas audiencias más allá de la actuación.</p><p>A lo largo de la entrevista, repasó algunos de los momentos que marcaron su vida y su carrera. Habló del acompañamiento incondicional de sus abuelos, de las experiencias que vivió durante el fenómeno de <i>Patito Feo</i> y de cómo aprendió a relacionarse con el dinero después de alcanzar la popularidad desde muy chico. Entre recuerdos de infancia, anécdotas de giras y reflexiones sobre los altibajos de la exposición pública, compartió una mirada sincera sobre las decisiones y aprendizajes que moldearon su recorrido.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BPO6ON54WFCQLFIUIF3Z2F7WTQ.jpg?auth=973937ecd222f50288dcae14a5f4744762025c221e79ca4c91352c57679f9f8f&smart=true&width=1920&height=1311" alt="Gastón Soffriti: “Mi abuela es la gran responsable de que yo haya llegado a ser actor". (Crédito: Maximiliano Luna)" height="1311" width="1920"/><p><b>—Este es el millón de dólares ficticio que te podés llevar hoy. Pero primero tenés que contarme para qué lo usarías. Y, según cuán sincero seas con tus respuestas, te lo voy a ir entregando.</b></p><p>—Creo que la mitad de la plata la invertiría. Porque si me lo gasto no me va a rendir y se acaba la plata rápido (risas). Así que trataría de utilizar esta mitad para que me rinda en algo: acciones, bonos, diferentes cosas que me generen algún dividendo a fin de año y vivir de otra plata. </p><p><b>—Hay que aprender y entender que uno tiene que hacer eso, ¿no? Mover la plata. </b></p><p>—Yo lo aprendí quizá un poco más tarde de lo que me hubiese gustado, pero hoy haría eso. Creo que te pediría esta plata para invertirla y que me genere un rendimiento. Después sí, voy más a los gustos... Me compraría con 200 mil un departamento. Me da tranquilidad mental eso. Y después sí, por ahí la gastaría un poco más. Me gustaría usar estos 100 mil para hacer varios viajes con amigos e invitarlos a varios de ellos. Es un montón igual, pero haríamos un buen recorrido. Y con otros 200 me gustaría ayudar, porque aparte me llena el hecho de poder ayudar a alguien que lo necesite. Por ahí arrancaría con cercanos: familiares y amigos que no la están pasando tan bien y los ayudaría. La primera parte por ahí es más que nada para solucionar algunos temas: deudas, cosas que ahí no te queda otra y las tenés que pagar. Después sí, trataría de aconsejarlos en qué hacer con esa plata para que crezca. Y las últimas 100 son para mí. Sin preguntar (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NGWLUHWLLRCN5A22YU3TLYVRLA.jpg?auth=ef4b9486b453800847067ebfdc034fb95f4c5213dde512cbf71a9207993be6f8&smart=true&width=1920&height=1280" alt="“A los 13 años sentí que era mi propio ministro de Economía”, bromeó Gastón sobre la gestión de sus primeros ingresos. (Crédito: Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><h2>De Patito Feo a la independencia financiera: amistades, anécdotas y primeras lecciones sobre el dinero</h2><p><b>—Acá tengo unas fotos de Andrés Gil, Laura Esquivel, Santi Talledo y Brenda Asnicar, todos compañeros tuyos en </b><i><b>Patito Feo</b></i><b>. Tenés que asignarle una ficha con un valor a cada uno.</b></p><p>—A Andrés le vamos a poner la ficha más grande, la de 100, porque es un divino. Es de esas personas que por ahí ahora no lo veo tan seguido porque tuvo un hijo y la vida misma. Pero siempre que me lo crucé a lo largo de toda mi vida mantuve un vínculo muy lindo con él. Un ida y vuelta muy copado. Vivimos algo muy fuerte todos, como fue Patito, pero con él fue más de cerca. Compartimos cuarto muchas veces en las giras por el mundo, compartimos la pasión por el fútbol. Lo considero un gran tipo. Me parece muy piola. </p><p><b>—La siguiente ficha, de cincuenta. ¿A quién se la das?</b></p><p>—Creo que vamos por Talledo, porque también lo conozco un montón. Compartimos literalmente toda nuestra infancia, un montón de proyectos en común, más allá de Patito. Fue director de algunos videoclips que hice en su momento. Ahora, con el tiempo también y la vida que te va llevando por caminos distintos, hace rato que no lo veo tan seguido. Pero compartí años de clase de teatro con él y también con Andrés. Los tres íbamos a la misma clase. Ahí se entablaban esos vínculos de la infancia, en donde teníamos nuestros conflictos de adolescentes y uno al otro nos apoyábamos durante gran parte de ese proceso, que fue muy duro, porque imaginate a los 15 o 16 años es como todo muy loco lo que vivimos con Patito Feo.<b> </b></p><p><b>—¿Y salían en las giras? ¿Tenés alguna anécdota que me puedas contar? </b></p><p>—No salías ni a la esquina por un tema de seguridad. Pero tengo una anécdota en Puebla. Estábamos aburridos de estar mucho tiempo girando de acá para allá. Había días que estábamos encerrados ahí en el hotel y nada más. Y se nos ocurrió una gran idea: comprarnos guantes de boxeo y cascos. Nos metimos en una habitación todos los varones y hacíamos peleas. No valía pegarse porque sabíamos que eso no iba a terminar bien. Pero íbamos haciendo rondas de a dos y nos cambiábamos los guantes. El problema es que había solamente dos protectores bucales y no ibas a usar el del otro. Yo no tenía y hubo un problemita en el medio.<b> </b>Yo tiré una piña un poco más fuerte, el otro un poco más fuerte… Movió el codo, me la pegó en la boca y me partió dos dientes en plena gira. </p><p><b>—¡Y no te podías volver a Buenos Aires!</b></p><p>—Ni sonreír. Tuve que hacer toda la gira así. Me los partió al medio, a la mitad, literalmente, y en diagonal. Aparte tuvimos que mentir y decir que me había caído, porque no podíamos decir que estábamos peleando con guantes. </p><p><b>—O sea, los productores se están enterando en este momento. </b></p><p>—Probablemente, sí (risas).</p><p><b>—Si hablamos de la historia de Patito Feo en esta época, ¿con quién se quedaría hoy tu personaje? ¿Con Patito o con Antonella?</b></p><p>—Según la historia, Matías se quedó con Patito en el final. Pero ¿sabés qué creo que estaría separado de las dos? Para mí estaría soltero (risas). </p><p><b>—Fue tu gran primer amor y ya está.</b></p><p>—Claro, el amor de la infancia. La primera novia, que fue Antonella, y después Patito, que fue el amor. Después, fueron cada uno por su lado para mí. Es la vida...</p><p><b>—Ser tan conocido desde chico imagino que te hizo asumir una responsabilidad temprana con el dinero. ¿Cómo fue tu relación con la plata que ganabas? ¿La administrabas vos o tu familia? ¿Y qué aprendiste de manejar ingresos importantes siendo tan chico?</b></p><p>—Obviamente a los 8, 9 o 10 años, mi mamá iba a cobrar por mí. Pero siempre tuve mucha conciencia del valor del dinero. Y me tocó ayudar bastante en algún momento. A mis papás justo se les ocurrió separarse en el 2000, 2001, en plena crisis en Argentina. O sea, perdieron prácticamente todo o mucho. Y viví dos años en lo de mis abuelos de parte de mi mamá. Mi bisabuela le regaló como la casa antes de morirse y, cuando fuimos, había que reformarla toda. Entonces como que quería tener mi cuarto y no quería compartir con mi hermana, gran parte de esa plata fue a parar a tener mi propio espacio. Y a la vez ayudar. Después, sí me daba mis gustos. Me compraba mi Play, mis juegos. </p><p><b>—¿Pero entendías el valor que tenía lo que ganabas?</b></p><p>—Sí. Tengo una anécdota que me resuena siempre en la cabeza. A los 13 años, cuando empecé a sentir que tenía un poco de independencia económica, fue la primera vez que me tocó ir de gira. Me fui a Israel con Rincón de Luz y Rebelde Way. En el aeropuerto de Madrid paramos dos horas y me compré una pelota de esas chiquititas del Real Madrid con unos euros que tenía en la mano. Y con eso yo sentí que era como mi propio ministro de Economía (risas). Ahí dije: “¡Ah! Okay, yo tengo mi administración”. Fue la primera vez que me di cuenta que tenía poder en la mano y que con eso podía hacer algo. Siempre tuve independencia y la libertad de poder hacerlo. Mis viejos me dieron mucha libertad. No sé si me aconsejaron tanto en ese momento, sino que hicieron lo que pudieron también. </p><p><b>—Pero nunca te frenaron. </b></p><p>—No, nunca me frenaron. Y después más grande en la adolescencia ya la manejaba un poco como quería. También me he mandado muchas cagadas de comprar cosas que no valían la pena. Pero después empecé a entender que la tenía que invertir o hacer algo con ese dinero porque se podía terminar un día. Lo que pasa que yo nunca pensaba que iba a terminar. Estaba acostumbrado a que eso pasara todos los años. Por suerte nunca terminó, pero vinieron años de subidas y bajadas, de proyectos más exitosos que otros...</p><p><b>—Pero es importante para entender que la vida también está hecha de eso, porque si no uno vive en una fantasía tampoco ayuda. </b></p><p>—Sino no se puede sostener nada a lo largo de toda la vida. Uno gasta y después le llega la cuenta, ¿no? La factura siempre llega al final. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/O3KF7FCPKFDIBEO2P3JJ5XZDUU.jpg?auth=a6ddf2b2af4dfb8b892dc2a7fdd356ef31fbdb73f2707b7fb3bdd096f5388b53&smart=true&width=1920&height=1280" alt="“Me enteré con el tiempo que había quedado afuera porque consideraban que era feo”, recordó Gastón sobre una prueba que dio en su adolescencia. Crédito: Maximiliano Luna" height="1280" width="1920"/><h2>El legado de los abuelos: acompañamiento incondicional, sueños compartidos y gratitud</h2><p><b>—Tenés un vínculo muy fuerte con tus abuelos, ¿no?</b></p><p>—Sí. </p><p><b>—Leí por ahí una anécdota muy tierna que tenías con tu abuelo que te llevaba la comida y te llevaba de un lado hasta el otro para que vos pudieras seguir trabajando.</b></p><p>—Sí. Mis abuelos en general, pero él en particular, me acompañaron durante toda mi infancia hasta los 17 años que pude tener mi primer auto. Y me pasaban a buscar por el colegio, en particular mi abuelo Hugo, que hoy ya no está. Mi abuela Nelly sí sigue viva. No está muy consciente, pero ella en algún lugar sabe, ¿no? Me pasaban a buscar por la puerta del colegio con un plato de algo, un sándwich o lo que sea para que yo comiera, para que pudiera arrancara a grabar directo. Y eso desde los 8 años hasta los 17, fue una constante todos los días del año sin parar. Y mismo en grabaciones que eran muy lejos, que me tenían que ir a buscar a las dos o tres de la mañana, nunca jamás me volví solo porque estuvieron ahí. Los abuelos son todo, obvio. </p><p><b>—Es un vínculo distinto al de los padres. Los abuelos ya no están en la tarea de criarte, sino desde el mimo y el acompañamiento. Tienen una forma de dar cariño muy especial y también de sostener a sus propios hijos cuando hace falta.</b></p><p>—Es hermoso. Yo tuve la oportunidad de conocer a mis cuatro abuelos y los pude como disfrutar a todos. <b>Mi abuela es la gran responsable de que yo haya llegado a actuar.</b> Porque tuve un sueño y me escuchó que yo se lo contaba a mi mamá.</p><p><b>—¿Qué sueño tuviste? </b></p><p>—Mi mamá me llevaba mucho al teatro a ver Chiquititas, Cebollitas, todos esos proyectos. Y yo le conté que estaba en el sueño cantando, bailando, actuando ahí arriba del escenario. Y mi abuela me escuchó, cuando vivía en la casa de ella. Ella tenía un salón de fiestas y pasaban muchos chicos por ahí y había uno que hacía publicidades. Entonces, fue a buscar en el barrio quién era ese chico, qué hacía y cómo había llegado, para llevarme a mí. Así fue que empezó todo... </p><p><b>—¿Tu abuela Nelly? </b></p><p>—Sí, Nelly. </p><p><b>—Fue superimportante lo que hizo porque capaz no hubiera arrancado tu historia en la actuación.</b></p><p>—Exactamente. Tuve la suerte... A mí me cuesta mucho expresarme a veces y decir que los quiero. Porque tuve que hacer duro a lo largo en todo este recorrido, la verdad. A veces me ablando un poco más y me sale para afuera. Pero el ante año pasado, en un momento fui a verla, ella ya no estaba tan consciente, pero me escuchaba y pude agradecérselo y decírselo en vida, que eso fue algo que me hizo muy bien. </p><h2>Yo nunca, nunca</h2><p><b>—Este juego ya sabés cómo es. Yo te digo una frase y si te ocurrió, tomás. </b></p><p>—Sí, lo he jugado (risas).</p><p><b>—Yo nunca, nunca quedé afuera de un casting por mi apariencia. </b></p><p>—¡Uf! Tengo que tomar (risas).</p><p><b>—¿Qué pasó? </b></p><p>—No sé si fue específicamente un casting. Pero alguna vez quedé afuera y me enteré con el tiempo que había sido porque consideraban que era feo.</p><p><b>—¿Cuántos años tenías?</b></p><p>—Tenía 14 o 15. </p><p><b>—Fue una época distinta. El medio empezó a cambiar después, pero en ese momento había mucha crueldad respecto a la apariencia, tanto en la actuación como en la publicidad y el modelaje. A mí también me pasó cuando tenía esa edad.</b></p><p>—Sí, existía otro mundo antes. Sin caer en juzgar, ¿viste? A mí no me gusta agarrar el diario el lunes y juzgar para atrás y decir: “Esto estaba bien, esto está mal”. Era lo que era. Y pasaba lo que pasaba en esos lugares. Después, obviamente, que fue doloroso para mí como proceso. Pero eso era muy normal en esa época. </p><p><b>—¿Qué te dijeron? ¿Cómo fue la situación que viviste?</b></p><p>—Habían quedado una serie de chicos para algo en particular y yo pertenecía a ese elenco. Con el tiempo me parecía raro, pero bueno me entero por gente de producción y demás, el boca en boca, que había sido por eso que me dejaron afuera. Igual quiero quiero decir que un poco de razón tenían (risas). Estaba en esa transición de adolescente a los 14, 15 años que tenés la nariz en la cabeza más o menos, la cara media rara. Estaba medio desarreglado (risas). Pero la vida siempre te da segundas oportunidades.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CHDEM3RQRRB2ZM7U5N3S5K2QPM.png?auth=bfbe4053a7029153268c588057e528cf026fadf95d8c8b54a96b97e5228092e5&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Gastón Soffritti con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Entre las redes, el boxeo y una infancia difícil: la lucha personal que convirtió a Milica en una de las streamers más populares]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/09/entre-las-redes-el-boxeo-y-una-infancia-dificil-la-lucha-personal-que-convirtio-a-milica-en-una-de-las-streamers-mas-populares/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/09/entre-las-redes-el-boxeo-y-una-infancia-dificil-la-lucha-personal-que-convirtio-a-milica-en-una-de-las-streamers-mas-populares/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la creadora de contenido habló sin filtros sobre su identidad, sus relaciones y el camino de autoconocimiento que recorrió en los últimos años. También recordó la compleja dinámica familiar que atravesó durante su niñez, destacó cómo la actividad física se convirtió en una herramienta de transformación y reveló sus aspiraciones de competir a nivel profesional ]]></description><pubDate>Tue, 09 Jun 2026 13:08:11 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Me gustan mucho las chicas”,</b> reconoció <b>Micaela Ybañez</b>, más conocida como <b>Milica</b>, en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. La streamer y creadora de contenido habló sobre la bisexualidad, los desafíos de crecer en un entorno familiar complejo, el impacto que tuvo el deporte en su vida y el proceso de construcción de una identidad propia.</p><p>Milica se convirtió en una de las figuras más reconocidas de las redes sociales argentinas gracias a un estilo directo, auténtico y sin filtros. Comenzó a ganar popularidad en <b>Twitter</b> y luego expandió su presencia a plataformas como <a href="https://www.instagram.com/milica_yb/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/milica_yb/?hl=es"><b>Instagram</b></a>, <b>TikTok</b>, <b>Twitch</b> y <b>Kick</b>, donde reúne una comunidad de millones de seguidores que sigue de cerca tanto su contenido como su vida cotidiana.</p><p>Además de su faceta digital, encontró en el deporte una herramienta de transformación personal. En los últimos años se destacó en el <b>boxeo amateur</b>, disciplina que define como un espacio de crecimiento, descarga emocional y superación. Entre la exposición pública, la competencia deportiva y la búsqueda constante de autenticidad, construyó una carrera marcada por la resiliencia y la capacidad de reinventarse.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AXEHRFMH5BF2HDHSUG5JF35SNY.jpg?auth=bde1b78c1c5b139683eaf451b10b55f07bb5ab3d9c2f39219b79fd56be4ce870&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Milica: “Me di cuenta de que, con el tiempo, me hice demisexual”. (Adrián Escandar)" height="1081" width="1920"/><p><b>—¿Cómo te definís? </b></p><p>—Yo creo que soy una creadora de contenido que le gusta mucho la exigencia física. </p><p><b>—¿De dónde sos oriunda? </b></p><p>—De Mataderos. </p><p><b>—¿Cómo empezaste con el tema de las redes? </b></p><p>—Siempre me dio como mucho FOMO las redes sociales. Mi familia no me dejaba, entonces apenas tuve la oportunidad de tener Twitter, fui y me creé una cuenta. Era una rata, ahí me la pasaba tirando comentarios de mierd*. Y como crecí ahí y me di cuenta que me era fácil llamar la atención en las redes, le empecé a meter. Después lo encaminé más por el deporte, por mi estilo de vida, mostrar quién soy yo. Desde que arranqué hasta ahora es eso, <b>mi contenido es quién soy yo. </b></p><p><b>—Es bastante real lo que mostrás. </b></p><p>—Por eso me funan (risas).</p><p><b>—¿Tenés mucho </b><i><b>hate</b></i><b>?</b></p><p>—Tuve una época muy fuerte y ahora como que bajó un poco porque no tienen fundamentos. Pero a veces tiro un poquito de leña al fuego. La gente se altera muy fácil y a mí me encanta. Me gusta estar en todos lados. <b>Tengo mi equipo, pero yo soy la que tiene como el control de qué se sube, qué no, qué me gusta, qué no, si se corrige o no</b>. Pero mi fuerte y el que tengo el control absoluto es mi Instagram, mi Twitter y mi TikTok. Esa soy yo al 100 por ciento. </p><p><b>—¿A qué edad arrancaste?</b></p><p>—Ahora tengo 25 años. Empecé a los 17 o 18 años.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AASG4NECBRGGHOGHOOUNQAAD2Q.jpg?auth=2fea5b8d22e8bdf06484d91a6babc842fcd636a65b603f14e0c02bcc0dd89b53&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Prefiero mis gatas a un varón que me lastime”, confesó Micaela en diálogo con Rulo. (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><h2>Entre la sensualidad y la autenticidad: identidad, energía y vínculos de Milica</h2><p><b>—Sos como una especie de influencer sexy, pero además sos boxeadora. Es como que hay una contraposición ahí ¿no?</b></p><p>—Pasa que soy media pibito, entonces siento que saco el lado más femenino mío y en el otro lado soy yo (risas). Soy más de joder, más tranquila, más de ranchar y quizás con las chicas saco mi lado más femenino, que es arreglarme, maquillarme, vestirme e ir encontrando mi flow. </p><p><b>—¿Y sentís que te vestís más como pibito o más como mujer? </b></p><p>—Tengo mis momentos. Ahora estoy hallando más qué es lo que me gusta o como qué me representa a mí: un estilo más femenino. Pero en su momento era un pibardo porque no me encontraba tan femenina, aunque me gusta mostrarme sensual. Pero nunca tuve eso de estar muy producida con uñas, pestañas, maquillaje, peinado. El maquillaje lo empecé a descubrir ahora con <b>Cande Díaz</b>. Ella me va pasando tips de la ropa, de todo, y me fui hallando más, mostrando más mi sensualidad, vistiéndome mejor, porque si no estoy en culo y corpiño todo el día (risas).</p><p><b>—¿Te juzgan acerca de tu imagen en redes? </b></p><p>—Sí, siempre. Pero las redes son así...</p><p><b>—Pero en el fuero interno, en lo que a vos te gusta, ¿te gustan los hombres y te sentís mujer para conocer un hombre? ¿O esa parte que a vos te pasa de pibardo también te hace sentir que sos un poco bi? </b></p><p>—¿Un poco lesbiana? (risas). <b>Yo siento que soy bisexual, pero no puedo estar en una relación con una mujer </b>porque me gusta la contención del hombre en cuanto a sentirme como “la mujer de”, ¿entendés? El cariño, el respaldo, la protección, como que necesito un macho (risas).</p><p><b>—Se te ve fuerte, pero a la vez querés que te cuiden. </b></p><p>—<b>Sí, soy fuerte. Pero soy un bebé (risas)</b>. Me gustan mucho las chicas. O sea, me atrae mucho visualmente cómo es una mujer, cómo habla, cómo se viste. La sensualidad de una mujer me atrae mucho más que un hombre. Pero me gusta más la compañía, el respaldo de un hombre que de una mujer. </p><p><b>—¿Pero probaste estar con chicas? </b></p><p>—Sí, pero no llegué al acto sexual. Porque siento que es ¿para qué? O sea, como que no va más allá. En una de esas me agarra como la curiosa y voy (risas). <b>Me da la curiosidad, pero tampoco se me dio el contexto para que pase. Pero sí me gustaría.</b> O sea, no estoy cerrada, porque soy chica todavía, ¿viste? También es raro, porque en el mundo de la bisexualidad está el tema de la energía femenina y la energía masculina. Yo creo que soy mujer con energía masculina y que me atraen las mujeres con energía femenina. </p><p><b>—Bien mujer te gusta. </b></p><p>—Sí, como una princesita. El tema es una chica así, normalmente quien la encare tendría que ser tipo mi formato y yo no sé encarar, entonces nunca llegué tan lejos. Quizás hay alguna media extrovertida que me encare. Pero no me pasó. Y si me pasa, no va más allá del chape o de la joda en el contexto siempre de boliche. <b>Nunca me pasó de tener una cita con una chica, pero no estoy cerrada a la idea. </b>No me veo como de novia, pero…</p><p><b>—Además, sos muy conocida, ¿cuando salís se te acercan a encararte?</b></p><p>—Tengo carácter, entonces también siento que o se acercan y se tiran de cabeza a la pileta o son como muy introvertidos. Entonces, ahí lo vas tanteando. A mí la verdad no me gusta que me chamuye nadie. Yo prefiero más un contexto en el que se da de ranchar, de hablar y ver si hay feeling. <b>Me di cuenta que</b>, <b>con el tiempo, me hice demisexual</b>. ¿Sabés qué es?</p><p><b>—Que estás solo con los que realmente querés y te enganchás desde el corazón. ¿Vos cómo lo definís?</b></p><p>—Yo no puedo estar con una persona porque me parezca solamente linda y ya, porque me parecen lindas un montón de personas. Pero no por eso me genera como una atracción sexual. O sea, como que me gusta, me parece fachero todo, pero me da como más ganas de conocerlo para ver si conecto con esa persona, sino me parece una pérdida de tiempo. No quiero gastar mi energía en eso porque no lleva a nada.</p><p><b>—Quiere decir que mientras no tenés novio ni chongo, estás sola</b> <b>con tus gatos. </b></p><p>—Sí, porque también es un tiempo para conocerme a mí. A veces me dicen: “¡Ay! Estás sola”. Yo no estoy sola, yo voy al baño y estoy acompañada, yo voy a mi cama, estoy acompañada, yo voy a la cocina, estoy acompañada, voy a entrenar y también tengo a mis amigos... <b>Nunca estoy sola. Siempre tengo compañía y la verdad prefiero mis gatas a un varón que me lastime. </b></p><p><b>—¿Y esa energía masculina alguna vez te jugó en contra con algún hombre? </b></p><p>—Sí, obvio. Me pasó estando de novia de que había muchas situaciones en las que yo tenía la iniciativa, la intención de resolver las cosas y esto de estarle atrás a la persona. Normalmente, viste que suelen decir que la mujer es la que hace el drama y el varón el que dice: “¡Uh! Qué rompev*s”. En mi caso era al revés. Yo era la que estaba diciendo: “Che, qué rompev*s”. Y me sentía como en un pov que no me gustaba y dije: “No. Por acá no es”. También tengo mi lado de mujer, ¿no? Me la pasaba llorando y en un momento dije: “¿Yo con él me quiero proyectar a tener hijos?” O sea, como que lo proyecté más a futuro y no me podía ver con él. </p><p><b>—¿Vos siempre que salís con alguien sentís que es para toda la vida? ¿Nunca salís con uno que decís: “Bueno, es temporario”?</b></p><p>—Tuve chicos que sabía que no iba a ir más allá. Pero la pasaba bien. Sabía que iba a quedar ahí. Pero es como que me cambia todo cuando pasa eso. Como que soy un poquito más apagada, me cambia mi forma de ser. Pero con la persona con la que yo me veo es diferente… Con el último chico que estuve dije... </p><p><b>—Este podría ser.</b></p><p>—Claro. Empecé a pensar en proyectarme y ahí me di cuenta de que me gusta más eso, porque me cambia la energía de todo. Soy como más entregada, más enamorada y me gusta esa versión de mí. No me gusta la que es solamente sexual, que cog*s, vas, venís, tardás tres días en responder. Odio eso, porque me di cuenta que cuando me gusta alguien estoy tan entregada, pendiente a cómo se siente, cómo está. Entonces, si desaparece me preocupo porque digo: “Che, ¿está mal? ¿Está bien?”</p><p><b>—¿Y te rompieron el corazón alguna vez? </b></p><p>—No me rompieron el corazón. Pero sí sentí el dolor de que no funcione algo y ser consciente de que no se puede dar lo que querés. Eso me duele. Porque soy muy resolutiva. Me gusta siempre buscarle el pelo al huevo y decir: “Che, lo resolvemos”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MVLETW7NPVDANCNEC2IA4BIB34.jpg?auth=e8579adbba2254de94e900fb612cc1608cd451bd8684bad0232fc612f21e8a97&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo siento que soy bisexual, pero no puedo estar en una relación con una mujer", admitió Milica durante la entrevista. (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><h2>Infancia, violencia y resiliencia: el origen de su fortaleza</h2><p><b>—¿Cómo fue tu infancia? ¿Cómo es tu relación con tus viejos? </b></p><p>—<b>Mi familia es bastante disfuncional.</b> Mis papás están separados ya hace como siete u ocho años. Yo tuve mucho feeling con mi abuela de parte de mi mamá. <b>Siento que mi mamá fue mi abuela</b>. Ese cariño incondicional lo tuve por parte de mi abuela. Mi mamá, en cambio, es una persona que actualmente tiene trastornos mentales. Está diagnosticada con bipolaridad, con trastorno de personalidad y un montón de cosas que hicieron que mi infancia sea bastante fea. O no fea, sino de que muy distinta al formato de familia ideal. <b>Pero también mi infancia hizo que sea quien soy hoy.</b> La verdad es que no puedo modificar ni nada, pero sí lo pude trabajar con un montón de ayuda...</p><p><b>—Pero ¿tenías un hogar violento? </b></p><p>—Sí, el contexto de mi familia era violento. Mi mamá era policía. No tiene que ver con eso, pero yo le traté de buscar una explicación. Porque obviamente el maltrato nunca tiene una razón ni está justificado. No es algo que se tiene que llevar a cabo. Pero yo siento que el contexto de mi mamá siempre fue como muy violento, de enseñar a la fuerza, a los golpes. Entonces, <b>yo me crie en ese contexto violento en el que me daba miedo mi mamá.</b></p><p><b>—¿Te daba un sopapo si no entendías algo? </b></p><p>—A veces era sin motivos y, con el tiempo, la violencia fue creciendo mucho más. Era no hacer la tarea y que me pegue al punto de hacerme daño. <b>Tengo cicatrices en la cara de cortes que me ha dado por golpearme la cara en la bañera</b>. Pero eran boludeces para la gravedad en la que ella tomaba la decisión de pegarme. Era por no hacer la tarea, por no ordenar la pieza o por pelear con mi hermana. Yo la verdad no era una santa, pero tampoco es que hacía algo totalmente loco, ¿entendés? Una vuelta me pegó que por no hacer la tarea, me agarró con la mochila y ¡pa! me la dio en la cara. Se me infló un huevo parecía el jorobado de Notre Dame, que tiene como los dos ojos inflados. Me lastimaba a un punto en el que ya se me notaba y, cuando se me notaba, era buscar qué mentira decir en el colegio o a mi papá. Mi papá siempre fue muy trabajador. Se levantaba a las seis de la mañana, nos llevaba al colegio y abría a las siete el taller mecánico hasta las ocho de la noche que cerraba. Siempre papá era muy sacrificado. </p><p><b>—¿Vos sentís que te convertiste en boxeadora para que nunca más alguien te levante la mano? </b></p><p>—<b>Yo siento que el boxeo me ayudó mucho a sacar todo de adentro</b>. No es angustia, pero sí es como sufrimiento que tuve. Es como hacer una descarga y sentirme más yo. Me hallé en el boxeo, la verdad. </p><p><b>—Arrancaste como un juego porque ahora se puso de medio de moda estas peleas entre influencers y streamers, pero te metiste y te fascinó. </b></p><p>—Sí, al principio fue raro. Me chocaba que me peguen y me generaba mucha frustración. Yo acepté pelear la primera vez porque me encanta entrenar y la exigencia física. En mi mente dije: es como un reto más. Hasta que empecé a hacer <i>sparring</i> y decía: “¿Dónde me metí?”. Ahí me di cuenta que estaba tan traumada con los golpes, que me chocaba y me daba más bronca. Pero al mismo tiempo, si me enfocaba en querer mejorar, sacaba un mayor potencial. Entonces, <b>el boxeo me ayudó mucho a descubrir quién soy yo. </b></p><p><b>—¿Cuántas peleas tenés en este tipo de eventos? </b></p><p>—Cuatro y ya tengo tres cinturones. La primera para mí, por cómo me preparé y tan solita así que me mandé al mundo, valió doble aunque la perdí. Porque en ese momento no tenía equipo, no tenía nada. También mi mamá, en ese lapso aparecía demasiado haciendo secuencias muy perturbadoras, porque mi mamá siempre fue como muy del drama. Yo siento que mi pelea de boxeo en vez de tenerla arriba del ring, la tuve una semana antes con mi mamá en mi casa, porque se metió a mi casa mientras nosotros estábamos en la entrega de diploma de mi hermana. Entonces, yo estaba con la cabeza en la pelea. Pero cuando pasó eso de mi mamá, me di cuenta que toda mi energía y mi atención quedó en ese momento, porque toda esa semana, que fue la semana de la preparación para la pelea, ya los últimos días yo estaba en otra. Arrancar perdiendo la posta es una mierd* (risas). Pero seguí y las demás las gané todas.</p><p><b>—¿Te gustaría ser boxeadora profesional? ¿Te lo imaginás?</b></p><p>—Este año lo pensé y lo estoy hablando con mi profesor, <b>Mariano Carrera</b>, que es un campeón del mundo. Me gustaría tener mi libretita y ver qué onda. Pero también soy creadora de contenido y el boxeo, haciendo preparaciones más profesionales, no porque yo sea profesional, sino porque mi profesor es profesional y mi preparación es en base a la que mi profe me arma, se vuelve más de élite. Y la verdad que me hace mucha ilusión. Pero al mismo tiempo es muy sacrificado porque requiere mucha dedicación. Entonces necesito un balance entre las redes y el boxeo.</p><p><b>—En estas pelean hay varias conocidas, por ejemplo, Flor Vigna. ¿Cómo la vez? ¿Te gustaría pelear con ella?</b></p><p>—Sí, lo hablamos. No sería una rival para pelear porque no quiere pelear conmigo. No es por no animarse, sino porque no busca una rivalidad conmigo. Yo le dije de que podemos hacer dos y dos. Dos argentinas contra, no sé, dos mexicanas, dos españolas. En el caso de que se dé, yo siempre voy a buscar ganar, obviamente, porque es ese hambre de querer tener la victoria. </p><p><b>—Me muero por ver la pelea contra Flor Vigna, ¿eh? </b></p><p>—Sí, sería épica. Lo que tiene Flor Vigna es un cardio increíble. Yo creo que siempre mi ventaja es la fuerza y la técnica. Entonces estaría buena la pelea, la verdad. </p><p><b>—Así que bueno, Flor, estás re cagad* (risas). No mentira, es broma.</b></p><p>—Te comiste los mocos Flor (risas). Veremos qué pasa.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ANZ2S7NQ7ZHSVJNGH3GOUOMUFU.jpg?auth=586974b5215dfbf71d3a2643bae7bface12f543f007b086315fcb4a1696a2806&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Milica con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Giuliano Pagano: su historia de resiliencia, el encuentro con el Papa y el llamado de Enzo Fernández que cambió su destino]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/09/giuliano-pagano-su-historia-de-resiliencia-el-encuentro-con-el-papa-y-el-llamado-de-enzo-fernandez-que-cambio-su-destino/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/09/giuliano-pagano-su-historia-de-resiliencia-el-encuentro-con-el-papa-y-el-llamado-de-enzo-fernandez-que-cambio-su-destino/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[Se fue a Europa en la búsqueda de concretar su sueño de ser futbolista profesional, pero enfrentó varias dificultades que lo llevaron a perder todo. En Citados, cuenta su historia de superación y cómo cambió su vida con una llamada del campeón del mundo]]></description><pubDate>Tue, 09 Jun 2026 05:37:50 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Como muchos chicos argentinos, el sueño de <b>Giuliano Pagano</b> era convertirse en futbolista profesional. Sus condiciones para el deporte más popular lo llevaron a jugar en varios clubes, pero algunos problemas de crecimiento fueron una barrera a la hora de quedar en los planteles. Con mucho esfuerzo, Giuliano logró hacerse un lugar, pero distintas dificultades se interpusieron en sus aspiraciones.</p><p>En ese contexto, un ofrecimiento para jugar en el ascenso italiano lo llevó a Europa. Las promesas recibidas no se concretaron en la realidad y tuvo que irse a Polonia. Allí, debido a problemas económicos de su club, <b>terminó en la calle y tuvo que hacer distintos trabajos para sobrevivir.</b> Albañilería, changas, armado de cajas, entre otras cosas. Un encuentro con el Papa y una visita a Auschwitz fueron algunas señales que recibió para descubrir que su camino iba por otro lado. <b>Y un llamado de Enzo Fernández terminó marcando su destino.</b> Esta es su historia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3M3JXI4XNNBJBO5MZOFVUCP3DA.jpg?auth=028dbb4871d1f9d0b2bfa03f0572aa643f4fa65dfca19a65251300f46aab10b2&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Giuliano Pagano tuvo que enfrentar varios escollos antes de encontrar su camino en la vida (Foto Adrián Escandar)" height="1081" width="1920"/><p><i><b>-Hoy sos coach deportivo, pero tuviste el sueño de ser futbolista y lo llevaste a cabo, fuiste futbolista. Contame un poco esa historia. </b></i></p><p>-Yo nací en Capital Federal, pero toda la vida viví en Caseros, familia clase media, y siempre el sueño era ser futbolista. Nunca lo conté, pero cuando tenía diez años tenía problemas de crecimiento y demás. Voy a Vélez y en Vélez a mí me dicen:<b> “Vos no podés jugar al fútbol”</b>. Desde ahí como que ya empecé como siempre a contracorriente, algo como que yo no podía y tenía que demostrar. Entonces fui All Boys, en All Boys no me subían a AFA por el físico, fui a Huracán, no me subían por el físico. Y ahí yo termino dejando el fútbol con trece años. Entonces un amigo me dice “vos tenés que seguir con el fútbol, vos tenés con qué...” Ahí me voy a Lamadrid y me vuelve a agarrar el gustito, pero en Lamadrid no me hacen contrato. Me voy a Almagro y en Almagro me dicen que la única manera era que juegue ahí era si me hacía lateral derecho, yo era ocho. Seguí ahí, jugué en Reserva, después en Primera, empiezan a tocar partidos. Jugué contra Boca, contra Argentinos de Quilmes, todos amistosos. Pero no me hacen contrato, entonces me voy al ascenso de Italia. Me habían prometido Serie D, una cantidad de dinero, pero no termina siendo eso y termino viviendo en un dos ambientes con cinco personas más... </p><p><i><b>-¿Quién fue el que te lleva? ¿Un representante?</b></i></p><p>-Fue un representante. Es una situación que yo cuento en el libro, es una situación en la que decido dejar el fútbol, donde digo: <b>“Basta, se acabó, porque tanto esfuerzo para nada no tiene sentido”</b>. Yo tenía mucha sobre exigencia, era todo ordenadito, no me salía de mi mapa. Era el típico futbolista que quiere llegar y está muy ordenado. Pero no alcanzaba con el esfuerzo y ahí es donde empiezo a resonar y a decir: “¿Sabés qué? Tal vez lo mío viene por otro lado”. Y dije: “Bueno, se acabó”. Dejo el fútbol. Fue el día que se cae la cancha de la tribuna de Ferro. Ese día yo estaba jugando en la reserva de Almagro contra Ferro, en el predio de Pontevedra. Ahí me llaman, un representante que ni sé cómo me sacó, para mí era Dios vestido de representante, y me dice <b>“en una semana si estás, requieren un lateral derecho allá”</b>. Yo le dije: “Sí, dale”. </p><p><i><b>-¿A qué equipo? </b></i></p><p>-A San Michele, de la Serie D. Me habían prometido el cielo y la tierra y cuando llegué, nada que ver. Pero me tenía que quedar porque yo no tenía pasaporte y me tenía que quedar a hacerlo. Tenía 20 años. El presidente de ese club era secretario del Vaticano. <b>Se lo informan al Papa, no sé ni cómo y yo termino cenando con el papa Francisco. </b></p><p><i><b>-¿Y por qué te lleva a comer con el Papa?</b></i></p><p>-Creo que al Papa le informan de esa situación, de que había dos argentinos y demás ahí y termina invitándonos él. Terminamos yendo a la casa. Tengo las fotos y demás. Me terminó regalando un rosario, su libro, me bendijo...</p><p><i><b>-¿Tu familia cómo se había tomado el viaje a Italia?</b></i></p><p>-Medio que me dijeron “¿adónde te vas en una semana de la nada? ¿Por qué?”. Era medio como asustadizo, pero yo confiaba en que era una señal después de todo el esfuerzo que estuve haciendo. Pensaba que si se había dado así no era porque sí, sino por todo lo que venía acumulando, trabajando, haciendo, y que fue como la recompensa cuando solté. Ahí ya entramos un poco en lo de coaching, fue como que dije: “Bueno, listo, nunca más”. Y ahí pasa eso. Termino haciendo el pasaporte, me vuelvo a Argentina, porque yo como me había ido en una semana y además tenía un dolor de decir “cuándo los voy a volver a ver”. Extrañaba mucho, habían pasado diez meses y me vuelvo después para Europa, que no tenía ningún club, y me fui al ascenso de Polonia. </p><p><i><b>-Eras un verdadero trotamundos...</b></i></p><p>-Imaginate, yo no sabía inglés, menos iba a saber polaco. Pero bueno, dije “me aventuro a esto”. Estando ahí no me salían clubes. Me había ido a vivir a la casa de unos amigos de mis papás. Yo dormía en el living, en el piso. Lo único que hacía era entrenar y esperar a ver cuándo me salía algo en Italia. Y termina pasando que no me salía nada. Le digo a un amigo: “No me sale nada, ¿qué hago?“. Y él me dice: ”Hablale a este flaco, se mueve en Polonia“. Le terminé hablando y me dijo: “Si vos querés, te consigo esto y esto, mañana tendrías que viajar”. “Sí, dale”, le respondí. Y ahí termina pasando que llego, casa en un barrio privado, contrato, todo bien. Polonia un país hermoso, muy seguro, muy económico, muy moderno también. Yo estaba en Katowice, que es a treinta minutos de Auschwitz. <b>Pero pasan dos meses y entran en quiebra, el club desaparece.</b> Me había frustrado cuando había pasado lo de Almagro, cuando dije “dejo el fútbol”, ahora, en esta situación, después de haber pasado tantos golpes, que me pase esto, fue como chau...</p><p><i><b>-Cuando decís que el club quebró, ¿dejó de existir?</b></i></p><p>-Sí, quebró, y no existió más el club, hasta el día de hoy. Yo decía, “¿por qué a mí?“. Haciendo tantas cosas bien o siendo tan buena persona o todo, ¿por qué se me paga así? Era como todo ese cuento que me hacía y en realidad era una preparación para la vida. Cuando me preguntan dónde te formaste en coaching, muchas veces digo, jodiendo, “en la vida”. Pero bueno, ahí yo ya estaba estudiando coaching y en ese momento tenía una deuda de siete mil dólares. Me pasa eso y fue como catastrófico. Empiezo con lo que son sesiones, uno a uno, con jugadores, armo las grupales. Después me termino yendo a Auschwitz y cuando estoy ahí me cae la ficha y me dije: “¿Qué hago acá?“. Es un lugar heavy, por la energía, muy intenso, todo lo que había pasado ahí. Ya había leído ”El hombre en búsqueda del sentido", de Viktor Frankl. <b>Entonces fue primero lo del Papa, después estar en Auschwitz y sentí que lo mío tenía que ver con lo humano. No iba por el fútbol, el fútbol me llevó hasta allá, pero para hacer mi otro camino.</b></p><p><i><b>-¿Ahí se dio un click?</b></i></p><p>-Exacto. Y ahí cuando tenía que pagar todas las deudas y todo lo que tenía, fue el proceso donde quedo en la calle, después vivo quince días en la oficina del club en un colchón inflable...</p><p><i><b>-¿Y esa deuda cómo se había generado?</b></i></p><p>-Eran siete mil dólares del curso de coaching, yo me decía “no importa cómo, yo lo tengo que hacer”.</p><p><i><b>-¿Estaba referenciado ese curso? Porque hoy en día tienen mala fama algunos cursos...</b></i></p><p>-Era el único que me había cerrado en su momento para decir “dale, es acá”. Y dije: “Ya está, necesito nada más el certificado para lanzarme a laburar, porque yo la capacidad la tengo”. Confiaba mucho desde ese lado mío. Además ya me había certificado en la UTN en programación neurolingüística, había tomado muchas capacitaciones, etcétera, pero quería tener el oficial, para no tener problemas, para estar habilitado.</p><p><i><b>-Hoy cualquiera hace un curso de dos días y es coach ontológico, con el riesgo que eso implica.</b></i></p><p>-Por eso. Yo quería cuidar mi imagen, no quería hacer cosas que después me vaya a arrepentir. <b>Terminó pasando que estaba el temor de pagar esa deuda y me tocó trabajar de albañil, armando cajas, haciendo changas, etcétera.</b> Voy a un club a préstamo, porque el otro club estaba en quiebra, pero seguía teniendo como el contrato de ese club y para la única manera era como estar en préstamo en otro lado. </p><p><i><b>-¿En ese momento no se te cruzó la posibilidad de volver a la Argentina?</b></i></p><p>-No, porque para mí era <b>“gano esta batalla y después vuelvo”</b>. Sino, no vuelvo. Era como que no podía volver para atrás. Para mí era literalmente pensar que estaba perdiendo la guerra si volvía. Hay una frase que dice: “El que no acepta regalos triunfará”. Yo tenía la posibilidad de llamar a mi viejo, que me ayuden, pero eso era lo más fácil. De hecho mi familia me llamaba.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OYNIBPM7W5A7VJPJ2BMIF2MYUM.jpg?auth=e7f51bb7c0972694d1c771d7a01231f34754e7eed1b787c94f47e0f32126e0cb&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Pagano tuvo que atravesar muchas dificultades hasta encontrar su camino en el coaching deportivo (Foto Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><i><b>-¿Pero ellos sabían lo que estaba pasando, que tuviste que trabajar de albañil?</b></i></p><p>-No, yo les mandaba fotos entrenando con el club.</p><p><i><b>-¿Vos ahí seguías en el otro equipo polaco, a préstamo?</b></i></p><p>-Sí, y me dicen “te contratamos, pero todavía la guita no está, tiene que estar recién cuando arrancamos”. Fue una época también difícil porque en Polonia en noviembre, diciembre, enero, es tal el frío, que se suspende la liga, no se puede jugar. De hecho, es una situación en la que la gente se empieza a deprimir más por una cuestión de que el día dura desde las ocho de la mañana hasta las dos de la tarde, vivís de noche. Y siendo extranjero, vivir eso era durísimo. Las fiestas, Navidad, Año Nuevo... Mi hermana se había graduado y yo no había estado, mi cumpleaños estuvo solo. Es como muy fuerte eso. <b>En un momento llegué a la situación de decir “¿para qué estoy acá?“. O sea, no sirvo. Fue una situación en la que realmente me replanteé en profundidad todo. Y fue como “esta es mi última bala”, lo del coaching.</b> Y si no, me pongo a laburar (de otra cosa), no sé. Yo de hecho soy personal trainer y me dije “bueno, me vuelvo a la Argentina, me voy a una plaza, que sea lo que Dios quiera”. Pero esa era como la fácil, y yo quería los desafíos, lo tenía que superar. Ahí pensé en juntar cierto dinero, volver a la Argentina y empezar a tener jugadores, jugadores.</p><p><i><b>-¿A vos te dan la licencia y empezaste a hablar con compañeros que tuviste?</b></i></p><p>-Exacto, yo ya empezaba a hacer sesiones grupales, a hacer cursos, a dar cursos o clases. Empecé a subir contenido en Instagram, que me daba miedo, todo ese cambio de personaje, de futbolista a coach. Y ahí fue donde empecé a trabajar, trabajar, trabajar y después terminó pasando lo de Enzo (Fernández), que ahí es donde dije <b>“es Dios hablándome”</b>, porque no era casualidad que me suceda que llegue un jugador de ese nivel, estando yo así en esa situación, y fue ahí donde me lancé a ese abismo.</p><p><i><b>-¿Desde que arrancaste con la primera grupal o el primer jugador hasta que llegó Enzo Fernández cuánto tiempo pasó?</b></i></p><p>-Seis meses, de hecho, no me vuelvo a Argentina. Hacía todo online. Y después fue donde aparece él. Me quedo un año más, porque era como “hasta que yo no cumpla lo que dije y no cumpla con mi palabra...” Quería asentarme y hacerme un poco más sólido en ese trabajo. Era todo nuevo, emprender, dar este servicio. </p><p><i><b>-¿En que momento de Enzo aparece?</b></i></p><p>-Tres meses antes del Mundial, estaba en Benfica. </p><p><i><b>-¿Cómo fue ese momento que aparece Enzo? Vos dijiste que para vos fue como un llamado de Dios.</b></i></p><p>-Sí, porque era una señal muy clara. Yo estaba preguntándome si estaba bien haciendo ese camino, tomando ese camino, si lo mío era el fútbol. Estaba dejando veinte años de mi vida atrás. </p><p><i><b>-¿Fue por mensaje, por llamado?</b></i></p><p>-Le hablo al que era en ese momento el personal trainer de él, sin saber quién era Enzo en su momento. Mi amigo vivía en Caseros y le digo “che, si querés metete a la charla que voy a dar”, pero él me responde “no puedo, estoy en Lisboa”. Le pregunto que estaba haciendo ahí y me cuenta que lo llevó Enzo a trabajar y demás. Le dije “despreocupate, no hay problema” a lo que me dice “si estamos en tiempo libre te pongo de fondo”. Y bueno, termina entrando mi amigo con la cámara apagada. Doy la clase y al otro día termina pasando que me dice que había estado (Enzo) y a la semana me termina contactando que quería trabajar, no es casualidad, hay una frase que dice “la casualidad es la forma en que Dios permanece anónimo”.</p><p><i><b>-Mencionaste lo del Vaticano, hablaste del Papa, ¿sos muy creyente? ¿Siempre fuiste muy creyente? ¿O lo empezaste a ser? </b></i></p><p>-Es que hoy en día lo puedo ver así. Mi religión es el amor, siento que Dios es amor. Antes creía mucho en la ley de atracción, en el universo. De hecho, creo. Las energías están. Había cosas que yo sentía, era como que el sentimiento me guiaba y fue empezar a entender que había algo que me sostenía, como que todo ese camino que se fue dando, que por más que no era lo que yo quería, era lo que yo necesitaba. </p><p><i><b>-Hay muchos jugadores de fútbol que son muy creyentes, que citan mucho la Biblia...</b></i></p><p>-Sí, son muy creyentes. La gran mayoría. </p><p><i><b>-Hay mucha gente que tiene ganas de sentirlo, pero por la teoría o la cabeza no les ocurre...</b></i></p><p>-Yo creo que te llega o mismo que haya un interés de buscarlo. A mí me llegó en una meditación, como que sentí y fue de ahí tener la curiosidad de decir “no es casualidad que yo esté ahora con vos”. Vos le encontrás sentido a las cosas cuando pasan, empezás a relacionar, te das cuenta que no es casualidad. Con mi pareja me pasó lo mismo. Yo la conozco a ella en un cumpleaños, me toca la espalda y me dice: “Che, no hables de <i>El Alquimista</i> que yo lo estoy leyendo”. Y es mi libro favorito. De ahí termina pasando que pasan dos meses y termina siendo mi pareja. Y justo ese libro, justo eso, justo ese cumpleaños que yo no iba a ir. Son todas cosas como que tenés que estar consciente para poder verlas. </p><p><i><b>-Hay mucha gente que descree, ¿no? Con las situaciones que se viven, económicas, los enojos, la violencia...</b></i></p><p>-Y dicen “¿por qué hay guerras si Dios existe?“. Ahí es donde digo que Dios potencia lo que uno es. Dios es abundancia, entonces te va a dar más aquello de lo que vos seas. Porque si vos te preguntás qué idioma habla Dios, el idioma de los sentimientos. Entonces, lo que vos sientas lo va a potenciar. Si vos sentís escasez, más escasez, odio, más odio, ira, más ira. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3YZXNQH5MBHOLPTPUX32FWMTOI.jpg?auth=38e09c7216733d991616bab2fe7bfc6f3217df0cd9984ab1f214ed47d4a94c40&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Giuliano Pagano asegura que el llamado de Enzo Fernández fue como "un mensaje de Dios" (Foto Adrián Escandar)" height="1081" width="1920"/><p><i><b>-Vos tenés el libro “Futbolista consciente”, que el prólogo lo hace Enzo Fernández, pero está bueno porque no es solamente para futbolistas, porque tiene que ver con los desafíos...</b></i></p><p>-Lo sustento con tres pilares, que son: tener una identidad clara, un propósito sólido y coherencia. Esas tres cosas forman lo que yo denomino tener un “futbolista consciente”. Es para cualquier persona. Si vos, por ejemplo, te dejás llevar por lo que te dicen, estás como constantemente a la expectativa. Eso puede pasar en el laburo, en tu relación de pareja. La identidad sólida viene de dos cosas: de cumplir con tu palabra y de tener en claro tus valores. Que de hecho, cuando uno se siente valioso es porque está respetando sus valores, cuando se siente coherente. El poder tuyo no está en lo que pasa, sino en cómo accionás frente a lo que pasa, en tu actitud. Lo único que tenemos asegurado es la muerte. O sea, que la vida es un juego de incertidumbre. Y si yo quiero controlar algo que es incierto, me compro un pase a la frustración. Entonces, el pilar fundamental ahí es tener una identidad con apertura y aceptación a lo que viene. Porque sino es constantemente estar resistiéndote o frustrándote, o la lucha del ego frente a la vida. </p><p><i><b>-El 99 por ciento de la gente vive así, ¿vos ves que cambia la tendencia?</b></i></p><p>-Yo creo que cada vez más hay un cambio de conciencia. Es algo muy poderoso y creo que si hoy en día vos me diste la posibilidad de estar acá, que agradezco, de poder transmitir esto y yo sé que esto tiene impacto, que llega y que transmite, es parte, Sino, no se me da esa posibilidad de poder transmitir este mensaje o de hecho todas las situaciones que he vivido donde se transmiten. Entonces siento que sí, está creciendo, pero sí es importante esto de aceptar, elevar el nivel de conciencia colectivo. </p><p><i><b>-Ahora que tenés más exposición, ¿te preocupa el hateo? Porque debe estar mucha gente esperando que a Enzo no le vaya bien para criticarte a vos</b></i></p><p>-Sé que va a estar eso, así como pasa ahora que tal vez estoy así como más expuesto y es todo felicidad, va a pasar lo otro. El tema es que en algún aspecto yo sé quién soy y con qué intención hago las cosas. Entonces, ahí te hacés intrínseco y hacés algo sólido. Ahí es donde vos podés llevar bienestar y si vos me decís algo y yo reacciono es porque yo tenía cortado acá y vos me tocaste. O sea, yo soy el que estoy lastimado. Si vos me tocás acá, te digo: “Juan, no me toqués más”, punto y se acabó. Ahora, si yo te digo: “Juan, vos sos...” y reacciono, es porque yo en realidad estoy herido. </p><p><i><b>-Es jodido, es poder frenar ese momento...</b></i></p><p>-Son dos maneras de ver la vida. Desde la responsabilidad o desde del victimismo. Entonces, cuando vos te hacés responsable, te hacés responsable de todo y desde ahí es decisión mía lo que yo haga. Y es como que en algún aspecto tenés la libertad también de decidir y, por lo tanto, vivís más libre. Y lo que pueda decir la gente es una opinión, no es el hecho, no es la verdad, no es lo que creen que pasa. ¿Cuál es la realidad? La que vos decidas internamente.</p><p><i><b>-¿Tenés alguna ilusión para el futuro? ¿Qué te llame alguna institución o tal jugador? ¿O qué venga lo que tenga que venir?</b></i></p><p>-Bien, un poco abierto, sí. El propósito de “Futbolista consciente” es humanizar el fútbol y para eso tengo proyectado para 2030 estar en más de ciento ochenta países con la metodología, identidad, propósito y coherencia de las que hablaba recién. Sí que estoy abierto, sí que sé también que únicamente con futbolistas. No tengo a nadie con quien decir: “Uh, me gustaría trabajar con X”. Ya me pasó eso, que antes sí, tal vez estaba como en ese fervor. Sí que lo único que me puedo llegar a abrir como diciendo me abro del fútbol es a la Fórmula 1. Amo la Fórmula 1, los pilotos... la sigo bastante, pero es lo único te puedo decir distinto. Que me llame un piloto para trabajar estaría abierto. No sería ni trabajo, sería un disfrute, sentirme como un niño.</p><p><i><b>-Podemos mandarle un mensaje a Franco (Colapinto)...</b></i></p><p>-Sería ideal (risas)...</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/LNRQVP4GNFAMRDEJBJRJDYDAAY.jpg?auth=c93ef2fdad86cfe7a6d2baaf38308a1e7b86438aaba7a24edc918d2bf06f61fa&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Morena Beltrán: “Me escriben ‘no llegaste por tu capacidad intelectual, llegaste por otros motivos’”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/07/morena-beltran-me-escriben-no-llegaste-por-tu-capacidad-intelectual-llegaste-por-otros-motivos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/07/morena-beltran-me-escriben-no-llegaste-por-tu-capacidad-intelectual-llegaste-por-otros-motivos/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Cómo es ser mujer y comentar fútbol en la Liga Profesional. El día que le dijo a su jefe que era su último año de campo de juego y que estaba lista para comentar los partidos. Los años en que muchos pensaban que lo que publicaba en Twitter lo escribía otra persona. Por qué es más dura cuando juega su novio Lucas Blondel que con otros futbolistas. Dice que la energía masculina es más distendida que la energía femenina. La decisión de ser mamá y de estar presente]]></description><pubDate>Sun, 07 Jun 2026 06:26:34 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Estudiosa, inteligente, decidida, madura. Tiene sólo 27 años y es comentarista de la Liga Profesional de Fútbol para ESPN, una decisión histórica en el fútbol. Hay varios hitos en la vida de Morena, el primero fue a los 17 años, cuando decidió analizar fútbol local e internacional en Twitter. La llevaron a escribir sus ganas de comentar, como si fuera un pre calentamiento, sin saberlo, para las grandes ligas. Y se destacó por la precisión de sus análisis futbolísticos. El segundo momento clave fue el llamado de ESPN para trabajar en un lugar privilegiado de la grilla del canal. </p><p>– Twitter era un poco el borrador, en esos espacios compartía lo que sentía, lo que lo que me apasionaba. Yo no arranqué tuiteando pensando que me iba a dar laburo. Yo empecé tuiteando porque me gustaba. Yo veía una comunidad futbolera muy fuerte, que estaba armada y me gustaba, me atravesaba y empecé a tuitear.</p><p><b>– Eras chica</b></p><p>– Cuando empecé a tuitear, tenía 17, ponele. </p><p><b>“CUANDO ME ESCRIBIERON DE ESPN PENSÉ QUE ME ESTABAN HACIENDO UNA JODA”</b></p><p><b>– ¿Cuándo fué que te descubrieron los productores de ESPN? ¿Cuánto hacías que tuiteabas? </b></p><p>– Cuando me escribieron de ESPN pensé que me estaban haciendo una joda. ¿Es alguien que sabe que yo estoy estudiando periodismo deportivo? Porque aparte me contactaron en un momento del año raro, eran como los primeros días de enero. ¿Está todo el mundo de vacaciones, quién me va a llamar? Yo me estaba yendo de vacaciones con mis amigas a Gesell, estábamos en el micro y se me perdía la señal. Bueno, no me van a llamar más, era una joda y chau. Además no era como hoy, me preguntaba, ¿cómo dieron con mi teléfono? No sé en qué momento se habrán fijado en mí. Siempre fui muy culo inquieto por ahí, empecé a estudiar en la facu y empecé a escribir al toque. Quería participar de la radio, del streaming, de todo, me movía mucho. Y los hilos que yo escribía en Twitter se los mandaba a periodistas, una caradura. Algunos me empezaban a seguir, yo aprovechaba y se los mandaba.</p><p><b>– La historia empezó hace solo diez años. Pero lo genial es que te llamaron directamente para trabajar. </b></p><p>– Claro, fue como un casting cerrado. Cuando empecé a laburar en ESPN tenía 20, a fines del año anterior había participado de un programa de TyC Sports, por mis hilos en Twitter me invitaron a dar una opinión en la previa de la final de Boca-River que se iba a jugar en Madrid.</p><p><b>– ¿O sea que no hubo un precalentamiento?</b></p><p>– Fue directo. Tengo videos de cuando empecé a laburar con un coach en ESPN sobre cómo presentar, cómo poner las manos, las pausas… Sentía que llevaba mucho menos preparación o que era mucho más fácil. No sabés lo que son esos videos, me temblaba la voz, era muy diferente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BFYQ4O57CNDN7HGNIZUSSLPHRA.jpg?auth=a5591304f8d79d02eb1ef77797dd8591afd6016696a74d72c6a9da4eb04a9839&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo no arranqué tuiteando pensando que me iba a dar laburo. Yo empecé tuiteando porque me gustaba", contó Morena Beltrán (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¡Fuiste a conducir muy rápido! </b></p><p>– Un noticiero. Arranqué Sportcenter que para ESPN es “la” marca del canal. Salía 20 minutos al aire y yo presentaba una sección con Pablito Ferreira, hasta que me fueron dando más minutos de vuelo. Sportscenter no presenta sólo fútbol, no sabés los miedos que yo tenía de presentar otros deportes.</p><p><b>- Fuiste parte del equipo del Pollo Vignolo como comentarista, también muy rápido.</b></p><p>– Sí, ahora soy parte de los programas de Sebas como analista. El me pidió para uno de sus programas, para mí era una locura. “Noventa” lo vi toda mi vida. Empecé a laburar en el programa de la tarde con él y hoy estoy en el mediodía, que para mí es el programa más popular del país, lejos.</p><p><b>– ¿Cómo es cuando ser la única mujer entre todos varones?</b></p><p>– Yo siento muchos puntos de contacto con mis raíces de siempre, porque María, cuando a una le gusta el fútbol, sabés que vas a convivir en la mayoría del tiempo con hombres. Viví una infancia muy marcada por el deporte, porque mis viejos son los dos profes de educación física, siempre conviví con el deporte, con mis hermanos, con mis primos. No tuve malas experiencias con compañeros, con gente cercana.</p><p><b> – No te parece raro estar en una mesa de varones.</b></p><p>– Claro, eso me pasa. Siento que entré con la inconsciencia de ser muy chica. Gente más grande de otra generación me decía: che, ¿cómo te movés así en ese ambiente? Yo no la veía, ahora que recorrí 7 u 8 años estando acá lo veo.</p><p><b>– La comodidad no es lo normal cuando empezás en un equipo de varones que además son consagrados. </b></p><p>– Sí, tienen carrerones.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XVKPO4537RCWPFREOANRSQ4O7Y.jpg?auth=394d546ef4a71d43454a64ab5c00a1dfb7a1ebaabc77b3ae801a4bb255f33364&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Viví una infancia muy marcada por el deporte, porque mis viejos son los dos profes de educación física", dijo Morena Beltrán" height="1080" width="1920"/><p><b>– Nada te inhibe.</b></p><p>– Me pasa eso, siento que no, que tengo esa particularidad. Siempre me preguntaban, ¿cuál es tu talento? Yo analizo el juego y hay un montón de gente que puede analizar el juego. Mi madrina me decía, “tu talento es estar a la altura de las circunstancias”. Y eso me pareció un elogio hermosísimo de alguien que te conoce aparte de toda la vida. Me pareció en cierto punto acertado, entendiendo lo que otras personas me reconocen.</p><p><b>– El hito definitivo sucedió este año cuando ESPN decidió consagrarte para ser comentarista de la Liga Profesional de Fútbol. Creo que es lo más importante.</b></p><p>– Es sin dudas uno de los momentos más importantes de mi carrera, sí. Hay otras chicas que comentan fútbol, Bárbara Rossi lo hace para el exterior, pero para la liga local desde hace diez años que no pasaba, es un camino que fuimos construyendo. Con lo kamikaze que soy, yo entré al canal y quería comentar. Entré en 2020 y decía, “cómo campo de juego? Yo quiero comentar”</p><p><b>– ¿A quién le decías?</b></p><p>– A mi jefe, que me decía “no More, ganate un poco la vivencia”, Juan Cruz (Ávila) me lo dijo mucho tiempo. “El campo de juego te va a dar mucho, vas a vas a conocer más de cerca a muchos protagonistas, vas a tener el calor y la temperatura de la cancha”. En una transmisión está el relator, que es el que va narrando el partido, el comentarista, y el campo de juego que tiene como un rol un poco más secundario, pero que para mí es fundamental para las transmisiones. Y me encantó.</p><p><b>“YO LE DIJE A MI JEFE QUE CREÍA QUE ERA EL ÚLTIMO AÑO DEL CAMPO DE JUEGO, QUE ESTABA PARA COMENTAR” </b></p><p><b>– ¿Cómo fue el momento de la noticia?</b></p><p>– Yo lo venía un poco charlando y lo planteé a fin de año, le dije a Gastón González “creo que va a ser la última”. Yo le dije.</p><p><b>– ¿No es que te lo había pedido?</b></p><p>– No, no me lo dijo. </p><p><b>– “Esta es la última vez, vas a tener que ascenderme. Vas a tener que ponerme en otra posición”.</b></p><p>– “Llegó el momento en el que le digas a los de transmisiones”, fue un poco así. “Yo siento que esta es la última, si para ustedes no estoy para comentar, lo entiendo y esperaré”. Yo entré al canal en 2019 y desde ahí hice campo de juego hasta el año pasado, yo le dije que creía que había cumplido un ciclo, que me encanta el campo de juego y que estoy dispuesta a volver a hacerlo, pero no como única tarea. El coincidió y empecé a comentar en enero de este año, Argentino Sarmiento fue mi primer partido.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NS7CJ3UDPNEA3P7T7H5K5GOVIQ.jpg?auth=8d9a7b18811b404188fce36118370237aadbec955da7c77729f01fce1b641d34&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo entré al canal en 2019 y desde ahí hice campo de juego hasta el año pasado, yo le dije que creía que había cumplido un ciclo", recordó Morena Beltrán en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>“A UNA MUJER SE LE EXIGE ESTAR MUCHO MÁS PREPARADA”</b></p><p><b>– Cuando yo era muy joven no había comentaristas mujeres. Hoy hay cada vez más, pero todavía los prejuicios. ¿Hay machismo?</b></p><p>– Cuando entrás tenés toda la ilusión y toda la energía, yo iba con esa inocencia. Creo, María, que no hay una mujer que labure en el fútbol que no tenga en cierto punto una historia de resiliencia, es inevitable. Sí, en general a una mujer se le exige estar mucho más preparada, no se le perdona que se haya expresado un poquito mal o que haya errado a un futbolista, sí.</p><p><b>“PENSABAN QUE LO QUE YO ESCRIBÍA EN TWITTER NO SALÍA DE MÍ”</b></p><p><b>– En tu caso, ¿pasaste momentos incómodos por ser mujer?</b></p><p>– En mis inicios sí pensaban que lo que yo escribía en Twitter no salía de mis dedos, que no salía de mí. Pensaban que me escribían las cosas, sí. Eso fue algo que me marcó. Yo me lo tomaba más liviano. Yo me tomo las cosas en general con liviandad, creo que hay que tomárselo así porque si uno no vive con cierto grado de inconsciencia, los laburos con tanta exposición, masivos, no los podés hacer.</p><p><b>ME ESCRIBEN, ‘¿CÓMO LLEGASTE?’. ‘NO LLEGASTE POR TU CAPACIDAD INTELECTUAL, LLEGASTE POR OTROS MOTIVOS’</b></p><p><b>– Sos muy linda y el primer prejuicio es que si sos linda no tenés capacidad para analizar el fútbol.</b></p><p>– Obvio, es el día de hoy que siguen escribiendo cosas, “cómo llegaste”, “no llegaste por tu capacidad intelectual, llegaste por otros motivos”. No soy ni la primera ni la última, lamentablemente. Yo no quiero naturalizar las oportunidades que por suerte me dieron en mi laburo, a mí me quedó muy chico todo eso que me podían decir. Porque yo tenía tan claro el foco… Yo no me veo haciendo otra cosa, esto es lo que me apasiona. Más allá de si me toca ir a Budapest a cubrir una Champions o no, yo el partido lo veo con las mismas ganas, mis hábitos no van a cambiar. Es muy difícil sacar una persona de ese lugar cuando tiene tan natural su vocación.</p><p><b>– ¿Te ponés como anteojeras y orejeras para ir para adelante?</b></p><p>– De vez en cuando sí. Yo tuve la posibilidad de que siempre me acompañen desde el laburo, desde ESPN o alguna otra empresa o marca que confíe y que apueste por mí. Entonces que te manden a lavar los platos, que te digan “estuviste con tal”, a mí me queda muy chico. Pero no lo naturalizo y lo combato, porque siento que puedo tener una palabra más cercana a otras chicas y ayudarlas, desde mi humilde lugar, a cómo manejar más que a combatir a toda esa gente que escribe eso.</p><p><b>“MIS COMPAÑEROS NO QUIEREN DEBATIR CONMIGO CON LA MISMA DUREZA CON QUE DEBATEN CON UN COMPAÑERO” </b></p><p><b>– Los micromachismos de los compañeros están en la cultura. ¿Qué se hace? ¿Se les dice? ¿Una se hace la tonta y sigue de largo?</b></p><p>– A mí, por suerte en mi trabajo y mis compañeros siempre me han tratado como una más. De hecho, no quieren debatir con la misma dureza con la que debaten con un compañero. Yo les digo, hagámoslo de igual a igual, como lo hacés con el resto. En esas pequeñas cosas se puede ver.</p><p><b>– ¿Cuándo te están cuidando?</b></p><p>– Eso, de mantenerme en la burbuja, “no escuches esa barbaridad”.</p><p><b>– ¿Los periodistas deportivos consagrados son distintos de los más jóvenes? ¿Oscar Ruggeri?</b></p><p>– Oscar tiene más ese síndrome, de tratarte como una princesa.</p><p><b>– ¿Como a una hija?</b></p><p> – Ni hablar, como a una hija más. La realidad es que vas a convivir con estas pequeñas cosas, que no te traten de igual a igual. Pero para mí hay que dividir a la gente entre la mala leche y la buena leche. Si yo veo que un compañero está teniendo algún pequeño gesto o situación que no condice, lo dejo pasar porque entiendo de dónde viene. Ahora, si ves que viene con saña, con mala leche, ahí sí te sale ese fuego de la injusticia de adentro. Pero con mis compañeros yo solo tengo palabras de agradecimiento y de admiración del día a día que pasamos.</p><p><b>– ¿Se puede ser totalmente objetivo cuando uno tiene que hablar del futuro marido? Lucas Blondel es jugador de fútbol, tenés que transmitir partidos donde está jugando. ¿Cómo se hace?</b></p><p>– Ja, ja, ja. Sí, se hace con dolor, pero se hace. Yo creo desde antes de salir con Lucas, que no se puede analizar el deporte todo el tiempo desde un escenario ideal. El deporte, como todo en la vida, es un laburo y es un espacio de errores y de aciertos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NWRTEMGCJZDZLFEHFDVHX2OCZA.jpg?auth=ca01cf2c4feec376ab5a431d856e6446984c61f143e376a9efc465ed2a107e34&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Con mis compañeros yo solo tengo palabras de agradecimiento y de admiración del día a día que pasamos", destacó Morena Beltrán" height="1080" width="1920"/><p><b>“YO SOY MÁS DURA CON LUCAS QUE CON OTROS FUTBOLISTAS”</b></p><p><b>– Claro, pero es más difícil decir, por ejemplo, que viene flojo Lucas.</b></p><p>– Yo jamás impediría que nadie diga lo que piense de un rendimiento. Yo misma creo que soy más dura con él que con otros futbolistas al aire. Sí, en todo momento.</p><p><b>– ¿Algo duro que hayas dicho de su desempeño en algún momento?</b></p><p>– Si cometió algún error, si tendría que haber cerrado y no lo hizo, si perdió un duelo, si se comió un gol, si le ganaron la espalda… </p><p><b>– ¿Después a él se lo comentan?</b></p><p>– Sí, obvio. Le debe pasar al Cholo dirigiendo a su hijo en el Atlético de Madrid, debe pasar ahí un montón de entrenadores que han convivido con hijos. Miguel Ángel Russo contó que a él por ahí le costaba más convivir con Nacho, su hijo, en el plantel y que prefería no hacerlo. Insúa si lo hace en Barracas con su hijo. Creo que cuando hay cierto vínculo de afecto, tendés a marcar todavía más la distancia, te pasás al otro lado para sentir que sos lo más riguroso posible.</p><p><b>– ¿Qué pasa si Lucas arregla con un equipo del exterior?</b></p><p>– Lo hemos charlado mucho y la decisión nuestra es de ir, de estar allá con él. Yo soy hija del mainstream y sería para mí un desafío poder hacer algo más alternativo, algo que salga con la fuerza de mi nombre, no solamente con la del canal.</p><p><b>– YouTube, redes… </b></p><p>– Streamear, hacer YouTube. Son cosas que voy a ver con más claridad en el momento que ocurra. Yo tengo 27, no tengo los 20 de cuando entré y también me imagino siendo madre, entonces también me pienso, ¿cómo laburaría acá siendo madre? ¿Esos primeros momentos en los que la vida se te da vuelta? Hay muchas cosas que influyen, lo más importante es que nosotros estamos seguros como pareja que vamos a llegar al mejor arreglo posible para estar juntos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2U36LOFX3FETNCBJJOF6T5NMPU.jpg?auth=4bc32b95b5da2e818b76a71bea52a0aa32165aee7ea0b2bfb9721b9082bad822&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo soy hija del mainstream y sería para mí un desafío poder hacer algo más alternativo, algo que salga con la fuerza de mi nombre, no solamente con la del canal", señaló Morena Beltrán" height="1080" width="1920"/><p><b>– Quedaría soslayada tu carrera acá.</b></p><p> – Claro, lo he hablado también con mis jefes, creo que ellos lo tienen claro. No es lo mismo irse a México, ESPN tiene una base muy fuerte en México, que irse a un lugar muy recóndito de Europa, aunque también ESPN tiene muchos derechos en Europa, en Estados Unidos también. Entonces no veo que sea correr mi espacio profesional al cien por ciento, por ahí sea un espacio más amigable para mi vida de madre.</p><p><b>– No quedarías desconectada del todo.</b></p><p>– No quedo desconectada. Y también tengo la posibilidad de pegar la vuelta, de volver.</p><p><b>– ¿Qué te hizo decir “es Lucas, el hombre con el que quiero estar y pasar la vida”?</b></p><p>– Lo que no te engaña es la química, es lo que vos sentís cuando estás con una persona. Y me pasó eso desde el primer momento con él, no hubo mucha vuelta que darle. Eso que yo salía de una relación larga y no me veía tan pronto en una pareja, volver a compartir una vida de rutina… Pero me agarró parada desde ese lugar en el que me entregué a lo que sentía. Sucedió y se dio así. El también es una persona que tiene muy laburado el estar presente y esa es una de las cosas que más me llamó la atención de él. Tiene una capacidad para ver las cosas que en el juicio previo a salir con un futbolista no lo ves de esa manera, me sorprendió.</p><p><b>– ¿Tenías prejuicios?</b></p><p>– Un poco sí, porque cuando estás en el ambiente y sos más chico idealizás un montón de cosas. Para mí el ambiente del deporte en general es fantástico, aprendés mucho de las historias de los futbolistas, de la resiliencia, de la constancia. La historia de él está muy marcada y forjada por eso. Pero al mismo tiempo no tenía intenciones de salir con un futbolista que estuviera expuesto. Mi pareja anterior, Tommy, también jugaba al fútbol, lo hacía en la Nacional B, entonces no había el revuelo y podías vivir una vida súper perfil bajo, que no pasa hoy. Pero Lucas es muy tranquilo, es muy perfil bajo, tiene una personalidad que compensó mucho mi lugar mucho más proactivo, de hacer todo el tiempo.</p><p><b>– ¿El futbolista que en ese momento jugaba en Boca era más perfil bajo que vos?</b></p><p>– Sí, eso es algo que me llamó mucho la atención de él, de no comerse la peli en ningún momento, un pibe recontra centrado en todo momento, recontra tranquilo y al mismo tiempo muy divertido también. Con toda su historia de resiliencia familiar, porque él creció en Suiza, vivió mucho tiempo con su familia primero ensamblada y que después se separó. Desde muchos lugares nos fuimos conociendo y coincidimos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/76LHSON7LFBOPLUDINKKRUCCHE.jpg?auth=52b842335a4b89a276868d6b9d7adebdcf53403ae7b8889f98ea3c2c3615b647&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Lo que no te engaña es la química, es lo que vos sentís cuando estás con una persona. Y me pasó eso desde el primer momento con él", reveló Morena Beltrán (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Sos botinera?</b></p><p>- Jajaja, ¿un poco, no? En realidad somos un poco los dos, yo soy la novia de y él es el novio de. Yo sentí que necesitaba esa paridad, de sentirnos en igualdad de condiciones. Muchos futbolistas tienen su pareja de toda la vida y conectan desde ese lugar. Yo no tuve una pareja de toda la vida tampoco. Yo necesitaba sentir ese ida y vuelta en varios aspectos con el otro y con él me sentía parada en un mismo lugar. Eso me dio esa comodidad de que él me pueda entender en muchos aspectos y yo poder entenderlo a él.</p><p><b>– ¿Siempre fuiste tan madura, desde jovencita?</b></p><p>– ¿Parezco? Creo que sí, me sale natural. Todos tenemos esa dualidad de ser muy maduros para algunas cosas e inmaduros para otras. Yo creo que ya vino con mi starter pack. Siendo mujer en este ambiente te lo vas generando, porque lo necesitás no solo para sobrevivir, sino para decir, estoy acá y quiero hacer valer mi mirada.</p><p><b>– Los argentinos creemos que sabemos de fútbol, eso por momentos para vos debe ser genial y en otros debe ser un embole. ¡Vas a un lugar y te quieren comentar todo!</b></p><p>– Pero sabés que a mí, María, no me sale ser de otra forma, yo creo que embolo a los demás. Con mis grupos de amigas, de las mujeres de futbolistas, yo soy un pibito más. También con mis compañeros periodistas, conozco a sus mujeres y a ellas les divierte hablar de otra cosa. Me termina ganando comentar boludeces, “¿viste el 5 a 4 el otro día de la Champions? ¿Cómo lo dejaron correr a este delantero? ¿Y si se hubiera perfilado mejor? Me sale de adentro, a veces Lucas me dice “basta”. </p><p><b>– No hablás de otros temas, te enganchás enseguida.</b></p><p>– Claro, me engancho, me sale muy natural tener esa conversación. El otro día fui a Córdoba a hacer la final, tengo familia ahí, mis tíos, y no los veo casi nunca. Los fui a visitar un rato y estuvimos hablando de fútbol. Las tres horas que estuve ahí tomando mate con ellos, hablando de fútbol.</p><p><b>“LA ENERGÍA MASCULINA SIENTO QUE ES MUCHO MÁS DISTENDIDA. LOS PIBES SE JUNTAN A ESTAR”</b></p><p><b>– ¿Qué otro tema hay en tu vida? ¿De qué hablas con tus amigos?</b></p><p>– De la vida, de los vínculos. Si hay algo más importante en mi vida que el fútbol son los vínculos.</p><p><b>– ¿Hacés mucha terapia?</b></p><p>– Hago terapia. Me gusta. Tengo momentos más agudos de necesitar más la compañía de la terapia y momentos en los que desconecto un poco más. Pero sí, desde hace seis o siete años.</p><p><b>– Y dijiste que analizás los vínculos con las amigas. Hay mucho análisis en general.</b></p><p>– Admiro mucho la energía masculina y me pasa conviviendo con Lu, que tiene a sus amigos acá, que me encanta pasar tiempo con los amigos de él también. Porque la energía masculina siento que es mucho más distendida. No se juntan a ponerse al día, nosotras siento que nos juntamos más a ponernos al día. Los pibes se juntan más a estar y están, tienen el arco de fútbol o el aro de básquet y tiran al aro y juegan a la play y están, hacen un tema de un chiste y están todo el tiempo hinchando las bolas. Y eso a mí me gusta.</p><p><b>– Usaste la palabra “estar”.</b></p><p>– Están, disfrutan de la compañía. Yo ahora tuve la posibilidad de ser propietaria por primera vez, amo que mi casa sea ese lugar de los fines de semana, juntarnos a estar. Estar, ir y comer asado, y que uno no sepa si se quiere quedar a dormir o se va, y juntar grupos de amigos. Me encanta que estén mis amigas, mis primos y que vengan amigos de Lu, las hermanas de Lu y todas las amigas de la hermana de Lucas y mi mamá. Me encanta que se mezcle todo el tiempo, porque al final lo que le da realmente valor a mi vida es con quién la comparto.</p><p><b>“PARA MÍ ES UNA GRAN DECISIÓN SER MAMÁ Y ESTAR PRESENTE”</b></p><p><b>– Hablaste de los hijos, te escuché decir que Lucas quería tener hijos más urgentemente. Tener hijos es estar, ellos quieren estar y crecer al lado tuyo.</b></p><p>– Sí. Somos una generación que estaba muy atravesada todo el tiempo por hacer, hacer, hacer, hacer. Sentís que si no estás haciendo algo no sos proactivo o vas a perder un lugar. Es una carrera constante, cada vez hay más lugares para aparecer y para formar parte. Tenés el streaming a la mañana y el canal a la tarde y a la noche y eso se graba, y el blog… Todo el tiempo. Y como las redes te permiten monetizar todo, hay una búsqueda constante de estar todo el tiempo produciendo algo y a mí me pasa mucho. Yo me cuestiono eso, para mí es una gran decisión ser mamá y estar presente. Siento que hoy estamos muy atravesados por las cosas que son efímeras, cosas que nacen, se desarrollan un poquito y terminan, así todo el tiempo. Te llenás de esos miedos y esas inseguridades, ¿lograrás estar? Te agarra preparada y plantada para poder llevarlo a cabo ¿o no? Esa es la pregunta que me hago, todavía no tengo la respuesta. Por eso creo que todavía tampoco tomé la decisión de serlo.</p><p><b>– Vamos viendo.</b></p><p>– Sí, tengo tatuado justo eso: vamos viendo. No todo tiene que ser ya tampoco, las cosas se pueden ir dando.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XVKPO4537RCWPFREOANRSQ4O7Y.jpg?auth=394d546ef4a71d43454a64ab5c00a1dfb7a1ebaabc77b3ae801a4bb255f33364&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA["Viví una infancia muy marcada por el deporte, porque mis viejos son los dos profes de educación física", dijo Morena Beltrán]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Damián Betular: el día que perdió toda vergüenza, la torta que le prepara a su mamá y una colección de juguetes en el lavarropas]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/07/damian-betular-el-dia-que-perdio-toda-verguenza-la-torta-que-le-prepara-a-su-mama-y-una-coleccion-de-juguetes-en-el-lavarropas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/07/damian-betular-el-dia-que-perdio-toda-verguenza-la-torta-que-le-prepara-a-su-mama-y-una-coleccion-de-juguetes-en-el-lavarropas/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[A semanas del estreno de “Hairspray”, el pastelero habló con Infobae sobre el desafío de interpretar a Edna, los nervios de su debut teatral y el camino que lo llevó de la gastronomía a la comedia musical. Además, contó detalles de su vida personal, su obsesión por el orden, la pasión por coleccionar objetos y el estrecho vínculo que mantiene con su madre con quien habla hasta cuatro veces por día]]></description><pubDate>Sun, 07 Jun 2026 06:26:14 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Apenas unas semanas después del estreno de <i><b>Hairspray</b></i> en el Teatro Coliseo, <b>Damián Betular</b> atraviesa uno de los desafíos más inesperados de su carrera: interpretar a <i>Edna Turnblad</i> en la emblemática comedia musical dirigida por <b>Fernando Dente</b>. Las funciones agotadas, las críticas elogiosas y la ovación del público lo encuentran viviendo una experiencia que jamás imaginó. “Cuando llegué al Coliseo fue una mezcla de ‘¿qué hago acá?’ y ‘gracias’”, admite entre risas.</p><p>El chef pastelero que conquistó a millones en <i>Bake Off</i>, <i>MasterChef</i> y el streaming de Olga asegura que nunca soñó con terminar arriba de un escenario cantando, actuando y bailando. <b>“Yo vine con el sueño de estudiar gastronomía”</b>, recuerda sobre aquel chico que dejó Dolores para instalarse en Buenos Aires a los 18 años. “No me permito abandonar la cocina porque la amo y la voy a amar toda mi vida”.</p><p>Sin embargo, en los últimos años su universo se expandió mucho más allá de los hornos. Entre grabaciones, ensayos y funciones, atravesó meses de preparación física y vocal para ponerse en la piel de <i>Edna</i>.<b> “Me duele todo: el taco, los movimientos, el cuello. Pero me voy feliz”</b>,<b> </b>cuenta sobre una experiencia que también le abrió las puertas a un mundo desconocido: el teatro.</p><p>En esta entrevista con <b>Infobae</b> habla de sus padres, de su infancia en Dolores, de los nervios del debut teatral, de las personalidades internacionales para las que cocinó, de su pasión por coleccionar Legos y figuritas, de los vínculos afectivos y del momento profesional más intenso de su vida. “Hoy sí, hoy estoy muy contento”, resume.</p><p><b>—¿Cómo anda </b><i><b>Edna</b></i><b>?</b></p><p>—Muy bien. Cada día más consolidada. Estoy feliz con todo lo que está pasando y descubriendo un mundo lleno de empatía y buena onda. Hay un elenco espectacular que tuvo muchísima paciencia conmigo durante toda la preparación hasta llegar al teatro. Así que yo estoy feliz. Y <i>Edna</i> también.</p><p><b>—Estrenaron hace poquito y están agotados, con críticas excelentes. ¿Cómo la estás pasando? </b></p><p>—Muy bien. Creo que <b>Belu Bilbao</b>, que es la protagonista, tiene muchísimo que ver con todo esto por el talento que tiene. Y Fer Dente, desde la dirección, es súper exigente y eso eleva muchísimo el resultado. Yo lo comparo con la gastronomía: hay un estándar altísimo en cada detalle. Las luces, el vestuario, los bailarines, las voces... estoy maravillado. Todo funciona como un gran equipo y eso hace que la obra sea extraordinaria.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IAKOD3TJCJADJMNHZVI5PHUW2I.jpg?auth=44e494895026ab320c715a641440448a36dfc6e20cef9be096dbf429eed5eb55&smart=true&width=5604&height=3888" alt="Damián Betular acana de estrenar Hairspray: “Me duele todo: el taco, los movimientos, el cuello. Pero me voy feliz” (Maximiliano Luna)" height="3888" width="5604"/><p><b>—Si cuando viniste de Dolores alguien te decía que ibas a protagonizar una comedia musical y que te iban a pasar todas estas cosas, ¿qué le respondías?</b></p><p>—No lo hubiera creído nunca. Yo vine con el sueño de estudiar gastronomía y trabajar de eso. Después empezaron a pasar cosas que jamás imaginé: perfeccionarme afuera, entrar al Palacio Duhau, <i>Bake Off</i>, <i>MasterChef</i>, la patisserie en Devoto y, de golpe, el teatro. Con Fer Dente compartíamos estudio en Olga y un día, en uno de esos pases rápidos, me nombró <i>Hairspray</i> y me empecé a reír. Tiempo después me reenvió un mensaje con la playlist del musical y me puso: “¿Estás listo?”. Ahí arrancó todo. Y para mí <b>fue muy especial porque es mi comedia musical favorita</b>, la vi varias veces cuando la hicieron Enrique Pinti y Vane Butera. Me encanta por el mensaje, las canciones, el color, por todo. Entonces, cuando llegué al Coliseo el día del estreno, sentí una mezcla entre “¿qué hago acá?” y un agradecimiento enorme.</p><p><b>—¿Qué fue lo que te terminó de convencer?</b></p><p>—Saber que iba a tener preparación antes de empezar. Mucho trabajo en actuación, canto y baile. Arrancamos en agosto para llegar preparados a abril. Porque <i>Edna</i> baila, canta y tiene una exigencia física importante. Fue un entrenamiento intensísimo. Todo el verano tuvimos talleres y clases, y Fer siempre dice que función a función uno se sigue aceitando.</p><p><b>—¿No te ibas dolorido? </b></p><p>—Mucho. El taco, los movimientos, el cuello, me duele todo, pero me voy feliz. Además, aprendés un montón sobre el cuerpo, cómo estirar y prepararte vocalmente. Hay toda una rutina detrás que desconocía.</p><p><b>—¿En qué momento entendiste que te habías convertido en un personaje popular? </b></p><p>—Creo que trabajando todos los días en el local y viendo el vínculo con la gente. Ahí entendés hasta dónde llega la tele. Y <i>MasterChef</i> tuvo algo especial porque acompañó a mucha gente en la pandemia. Después Olga mostró una parte muy genuina mía y creo que todo eso se fue sumando.</p><p><b>—¿Vas al local?</b></p><p>—Sí, todos los días. Siempre hago la recorrida y pregunto: “¿Te atendieron bien? ¿Comiste bien?”. Y si alguien me dice “faltaría un ganchito para la cartera”, lo tomo. Me gusta estar atento a esos detalles. Creo que eso también hace que la persona que ves en la tele siga siendo real cuando te cruzás conmigo en el local.</p><p><b>—Me gustó esto que dijiste: el gastronómico sigue estando.</b></p><p>—Está y va a estar siempre. La gastronomía me apasiona: crear, pensar productos nuevos y trabajar en equipo. Hoy quizás no tengo el tiempo para estar tantas horas como antes, pero sigo muy involucrado. Y además <b>aprendí algo: sé trabajar en equipo, no sé trabajar solo</b>. Me pasa en la cocina, en <i>MasterChef</i> y ahora también en el teatro.</p><p><b>—¿Y en tu casa cocinás? </b></p><p>—En casa soy un horror. A veces termino comiendo una milanesa de soja o una lata de atún con palta porque no llego con los tiempos.</p><p><b>—Pero si alguien te invita a comer, caés con postre seguro.</b></p><p>—Eso sí. Paso por la patisserie y llevo una caja de macarons. Pero <b>a la única que le hago una torta es a mi mamá</b>, que no es fan de las del local. Ella es más simple y la torta que le gusta terminó entrando a la carta: se llama <i>Carmen</i>. Tiene bizcochuelo de vainilla húmedo, dulce de leche, crema, merengue seco y duraznos. Esa torta me hace feliz.</p><p><b>—¿Quién es la persona más importante para la que cocinaste? </b></p><p>—Para mí lo más importante siempre es cocinar para mi familia. Es una forma de dar amor. Pero profesionalmente el G20 fue un momento muy fuerte. Ahí entendí niveles de protocolo, seguridad y exigencia impresionantes. <b>En el Duhau me tocó trabajar durante la visita de Trump.</b> Ensayábamos durante semanas una cena para apenas unas pocas personas, con productos de excelencia y una sola oportunidad para que saliera bien. Es muy parecido al teatro: una vez que arranca, no hay segunda toma.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3GNVCE443JHZZJTRUR3H6XU37Y.jpg?auth=a559b2a788bd66e845167408737b3e8ec12854918af5bc72eded76063c7e5ed0&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Damián Betular con Tatiana Schapiro en Infobae (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><p><b>—¿Qué te estresó más: cocinar para Donald Trump o la primera función de Hairspray?</b></p><p>—La primera función, olvidate. Cuando escuché el murmullo de 1.800 personas y se abrió el telón, respiré tres o cuatro veces antes de salir. Pensé en la responsabilidad de acordarme la letra, los tiempos y las marcas. Eso me estresó muchísimo. La gastronomía es algo que hago hace 26 años. Sea quien sea la persona, sé lo que tengo que hacer.</p><p><b>—¿Choluleaste a alguien? </b></p><p>—No nos dejan hacer esas cosas, sacarte fotos o hablar con huéspedes. Hay algo muy reglamentario en esos hoteles cinco estrellas. Pero <b>me di un gusto con</b> <b>Emma Watson</b>. <b>Soy fanático de </b><i><b>Harry Potter</b></i> y ella se quedó con nosotros durante un tiempo porque estaba filmando en Chile. Como sabía que le gustaban los gatos, le mandaba macarons con forma de gatito a través de los mayordomos.</p><p><b>—¿Para quién no volverías a cocinar nunca? </b></p><p>—Nunca tuve una experiencia tan mala como para decir eso. Si algo no gusta o vuelve el plato, no me lo tomo personal.</p><p><b>—¿Hay gente que necesitaba que le prueben antes la comida? </b></p><p>—Hay probadores y verificadores, casi siempre chefs, que controlan mientras estás cocinando. También aprendí mucho sobre las distintas culturas gastronómicas, sus especias, sabores y formas de cocinar.</p><p><b>—¿Qué sería un sacrilegio que te pidan? </b></p><p>—(Risas). Tengo miedo de haberlo pedido yo alguna vez. <b>Soy muy de pedir ensalada de frutas con dos bochas de americana adentro</b>. Cuando me preguntan si quiero el helado aparte, digo que no. Así que no me puedo hacer el exquisito. La verdad es que <b>no creo demasiado en los sacrilegios gastronómicos</b>. Son gustos. Mi papá ama la carne bien cocida y mi mamá la prefiere jugosa. Cada uno disfruta la comida a su manera.</p><p><b>—¿Queso rallado con la pasta? </b></p><p>—Eso es más una pelea de Donato. Una vez me explicó que el queso rallado tenía que ser mucho más fino, más tipo polvo, porque yo le ponía unas tiras enormes. Pero son esas discusiones eternas como dulce de batata o dulce de membrillo. Al final, los dos son ricos.</p><p><b>—De batata claramente. </b></p><p>—Yo hago como un sanguchito: lámina de batata, queso y lámina de membrillo. </p><p><b>—Lo voy a probar. ¿Sentís que fuiste injusto con algún participante de </b><i><b>MasterChef</b></i><b> o de </b><i><b>Bake Off</b></i><b>? </b></p><p>—No. Siempre tratamos de hablar del plato y tener empatía. Sabemos lo difícil que es cocinar bajo presión y presentar algo que preparaste con ganas en muy poco tiempo. Hice cinco <i>MasterChef</i>, tres <i>Bake Off</i> acá y dos en España, y nunca me olvidé de eso.<b> </b></p><p><b>—Si tenés que elegir tres momentos de tu vida, por fuera de lo profesional, que te hayan marcado, ¿cuáles serían?</b></p><p>—El primero fue cuando dije que quería estudiar cocina y mis papás me respondieron: “En dos días nos vamos a Buenos Aires a recorrer escuelas”. <b>Tenía 18 años, era 2001 y para alguien que venía de un pueblo tan chico daba bastante miedo.</b></p><p><b>—¿Te quedabas solo en Buenos Aires?</b></p><p>—Sí, vivía con Pupi, una amiga, cerca del Instituto Argentino de Gastronomía. Trabajaba de noche además, porque Ariel Rodríguez Palacios me había dicho: “Mientras estudiás, trabajá también porque eso te va a afianzar mucho”. Me tomaba el 34 a las tres de la mañana o caminaba hasta Barrancas de Belgrano para tomarme el 15. Ese fue un momento muy mágico para mí. </p><p><b>—Que bien esos papás que apoyaron. </b></p><p>—Totalmente. Ese fue un momento clave. Otro fue una charla con <b>mi abuela Pocha</b>, que era fanática de la cocina. Me da tristeza que no haya llegado a ver todo esto porque lo hubiera disfrutado muchísimo. Y un tercero fue cuando entré a trabajar al hotel. Después de entrevistas larguísimas, en español, en inglés y pruebas de cocina, me llamaron para decirme: “Bienvenido a la familia Hyatt”.<b> Sentí que todo el esfuerzo había valido la pena</b>.</p><p><b>—¿A quién llamaste primero?</b></p><p>—A mamá. Siempre a mamá.</p><p><b>—¿Se emocionó? </b></p><p>—Sí. Ellos siempre me apoyaron muchísimo. Con <i>Hairspray</i> también. Mi mamá sigue teniendo <i>Regalos Carmen</i>, su boutique en Dolores desde hace cuarenta años, y mi papá trabajó toda la vida. Hoy están jubilados. No cambiaría nada de esa infancia: ir en bicicleta al colegio, caminar al boliche, seguir teniendo amigos desde jardín de infantes. El día del ensayo general vinieron todos y fue muy emocionante.</p><p><b>—¿Tenés hermanos? </b></p><p>—Florencia, que tiene seis años más. Vivimos juntos un tiempo en Buenos Aires, después armó su vida y se casó. Somos pocos, pero muy unidos.</p><p><b>—Preguntas porque sí, Damián Betular. La peor cita de tu vida. </b></p><p>—(Risas) Una que se levantaron, se fueron y nunca volvieron. </p><p><b>—¿Ya eras famoso? </b></p><p>—No. Era en un restaurante: esperé, esperé, y nunca volvió. Fui al baño a ver si estaba desmayado, no, listo, chau, gracias. No hablé más. </p><p><b>—¿Te levantás con la primera alarma o posponés? </b></p><p>—No uso alarma. Me despierto diez minutos antes de la hora que me tengo que levantar. Duermo medio entrecortado cuando sé que tengo que madrugar porque en mi familia la puntualidad es una obsesión. Y <b>no entiendo eso de posponer la alarma cada cinco minutos</b>. Me pone de mal humor.</p><p><b>—¿Te tirás las cartas? ¿Hacés alguna terapia alternativa?</b></p><p>—No, nada de eso.<b> </b></p><p><b>—¿Sexo a la mañana o a la noche? </b></p><p>—No, a la mañana no. A la mañana un café con leche con una factura el fin de semana y por ahí fruta los días de semana. A la noche sí.</p><p><b>—¿Estás noviando? </b></p><p>—No. </p><p><b>—¿Tenés ganas?</b> </p><p>—Creo que todo tiene su momento. Hoy estoy muy enfocado en el trabajo. Fueron meses de muchísimo ritmo y ahora quiero disfrutar del teatro.</p><p><b>—Una vez dijiste que sentías que el gran amor de tu vida todavía no había llegado. </b></p><p>—No, para mí <b>cuando estás con alguien hay que dedicarle tiempo de verdad y hoy no lo tengo</b>. Prefiero salir después de la función con el elenco a tomar una cerveza, pasarla bien y estar tranquilo.</p><p><b>—¿Hay alguien a quien le debas disculpas?</b></p><p>—No. Si me equivoco en algo, lo hablo enseguida. No me gusta guardar esas cosas.<b> </b></p><p><b>—Si tuvieras que inventar hoy un escándalo mediático, ¿con quién sería?</b></p><p>—Con Sofía Gonet, la Reini. Tiene una manera increíble de contar cualquier historia. Además, era clienta mía y siempre fue súper generosa.</p><p><b>—¿A quién llamás si tenés un problema de verdad?</b></p><p>—A mamá. Y a papá también, claro. Siempre fueron muy compañeros conmigo, son gran fuente de consulta. </p><p><b>—¿Y cuando estás triste llorás?</b></p><p>—Sí, pero con cosas insólitas. Veo <i>Mulán</i> o <i>Frozen</i> y me emociono. Después pienso “no era para tanto”, pero necesitaba llorar. Y también hablo mucho con mis amigos. Soy de llamar por teléfono, no de mandar mensajes.</p><p><b>—¿Sos lector? </b></p><p>—Sí. Soy muy fan de las sagas. <i>Harry Potter</i> lo leí como siete veces entero. Y si sale una película basada en un libro, necesito leer el libro antes.</p><p><b>—¿Le tenés miedo al ridículo? </b></p><p>—No. Después de disfrazarme de <i>La Sirenita </i>en el streaming perdí toda vergüenza.</p><p><b>—¿Cómo llegaste a ese mundo?</b></p><p>—Los Cella aparecieron un día en la patisserie y me propusieron hacer un programa. Yo no me veía conduciendo, pero se armó el equipo con Nati Jota, Homero Pettinatto y Eial Moldavsky y apareció una química muy linda. Los adoro. Después tuve que dejar porque el nivel de exigencia de Hairspray requería toda mi atención.</p><p><b>—Te llevo un karaoke ¿qué cantás sí o sí? </b></p><p>—<i>Hairspray</i> ahora. Pero también mucho Madonna, Shakira, Luis Miguel. Me gustan mucho los latinos. <b>Hago “A mi manera” de María Marta Serra Lima, me sale hermoso</b>. El karaoke es un gran entretenimiento para un cumpleaños. </p><p><b>—Si pudieras robarle un talento a alguien, ¿qué elegirías?</b></p><p>—Algo relacionado con la tecnología, a alguien como Steve Jobs. Me impresiona la gente que agarra un teléfono y hace magia. Yo apenas sé mandar un mail.</p><p><b>—¿Mentiste alguna vez para conseguir un trabajo?</b></p><p>—Sí. Dije que tenía un inglés perfecto y claramente no era tan perfecto. Se dieron cuenta enseguida. Pero me dijeron: “El trabajo es tuyo, prometeme que lo vas a mejorar”. Y cumplí.</p><p><b>—¿Cómo es Wanda trabajando?</b></p><p>—Gran compañera. Muy puntual, muy respetuosa, siempre con una sonrisa y muy clara con los roles. En un programa con tantas horas de grabación, tantos meses, eso se valora muchísimo. </p><p><b>—¿Ser querido o ser respetado? </b></p><p>—Querido.</p><p><b>—¿Que te recuerden o que te extrañen? </b></p><p>—Que me recuerden. </p><p><b>—¿Lavar siempre los platos o doblar la sábana ajustable?</b></p><p>—Las dos me encantan. Yo no me voy de mi casa sin hacer la cama y ventilar. Me levanto, abro, aunque haga menos 20 grados, cambio de aire, almohadones, cama y me voy. Y platos me pongo guantes y es como una terapia. </p><p><b>—¿Tenés un TOC con el orden?</b></p><p>—Sí, totalmente.<b> </b>Con mi casa y con el orden. Dificilísimo.</p><p><b>—Te invito a comer a mi casa, tardo en levantar los platos...</b></p><p>—Ay, me muero. Para mí la sobremesa es sin platos. Charlá todo lo que quieras, pero yo mientras voy levantando.</p><p><b>—¿Sexo todos los días o una vez cada tres meses? </b></p><p>—Todos los días tampoco, pero cada tres meses es muchísimo. Bueno, todos los días entonces.</p><p><b>—¿Dar o recibir un baile erótico? </b></p><p>—Si doy un baile erótico salen corriendo todos. Aunque con el entrenamiento de <i>Hairspray</i>, creo que ahora podría intentarlo.</p><p><b>—¿Viajar al pasado o al futuro? </b></p><p>—Al futuro. Aunque trato de vivir mucho el presente. Con los años perdés gente querida, amigos, y eso te enseña que <b>hay que aprovechar el ahora</b>.</p><p><b>—¿Qué le preguntarías al Betular de dentro de veinte años?</b></p><p>— Primero si seguimos acá. Y después cómo está el mundo.</p><p><b>—¿Ser la persona más rica o la más divertida del mundo? </b></p><p>—La más divertida. </p><p><b>—Completame esta frase: “La persona que más me cambió la vida fue…”</b></p><p>—Mi abuela Pocha. Me hacía sentir seguro. Fue un sostén enorme y reforzó muchas de las decisiones que tomé.</p><p><b>—“Cuando estoy solo de verdad yo…”</b></p><p>—Disfruto mucho de mi tiempo conmigo mismo.</p><p><b>—¿Lo que más me cuesta admitir es? </b></p><p>—Que me equivoqué en algo (risas).</p><p><b>—¿Sos cabezadura? </b></p><p>—Mucho. Ahora <b>estoy obsesionado con el álbum de figuritas</b>. Tengo un Excel para organizar las repetidas y el domingo voy a Parque Rivadavia y cambiarlas. A mis compañeros de teatro los obligué a comprar el álbum y cambio con ellos y sus hijos. </p><p><b>—¿Coleccionás algo más?</b></p><p>—Legos, cosas de <i>Harry Potter</i>, útiles escolares, libros para pintar. Amo coleccionar, me conecta con una parte muy linda de mi infancia.</p><p><b>—¿Los Lego los coleccionás armados? </b></p><p>—A veces los desarmo, los lavo y los vuelvo a armar siguiendo el manual. Guardo todos.</p><p><b>—¿Por qué los metés en el lavarropas? </b></p><p>—Porque juntan tierra, sobre todo los autos. Me ayuda a despejarme. Tengo todas las bolsas rotuladas: Ferrari, Aston Martin, Harry Potter.</p><p><b>—¿Cuál es la pregunta que más te molesta que te hagan?</b></p><p>—“¿Sos feliz?”. Porque nadie es feliz todo el tiempo. Migue Granados me la hace a propósito. Hay momentos de felicidad enorme y otros en los que perdés a alguien querido y cuesta mucho seguir.</p><p><b>—Lo viviste, a vos te pasó.</b></p><p>—Sí. Y creo que está bueno mostrar esa transparencia. Siempre trato de transmitir alegría, pero también entender que no todo es felicidad permanente. Por eso me emociona cuando alguien me dice que lo acompañé en un momento difícil o que le hice pasar un rato mejor. Ahora también me pasa mucho a la salida del teatro.</p><p><b>—¿Te gusta la salida del teatro? </b></p><p>—Ay, me encanta. Es el contacto más directo con la gente y pasan cosas hermosas, sobre todo con los chicos, que me dicen que me vieron en la tele o me traen una figurita de Messi. Y la llamo automáticamente a mamá para contarle, hablo como cuatro veces por día. </p><p><b>—¿Te sorprende todavía el cariño de la gente?</b></p><p>—Todo el tiempo. Sobre todo en los pueblos, donde te reciben como si fueras parte de la familia.</p><p><b>—¿Te imaginas papá? </b></p><p>—No. Disfruto mucho de los almuerzos familiares, de mis ahijados, de compartir tiempo con hijos de amigos, de armar un Lego o cambiar figuritas. Lo hablé en terapia y hoy no lo siento.</p><p><b>—Es recontra válido no querer.</b></p><p>—Sí, totalmente. Hoy te diría que no.</p><p><b>—¿Cómo es ser empresario en Argentina?</b></p><p>—Es un día a día. Es un desafío diario. Hay que reinventarse todo el tiempo, generar ideas nuevas y estar muy presente. El público argentino es exigente y un cliente que se va disconforme muchas veces no vuelve. Por eso insisto tanto en escuchar a los equipos y a los clientes. Nosotros trabajamos mucho con colecciones estacionales porque siempre buscamos ofrecer algo distinto. Y se viene una colaboración muy linda con una película que está por salir, que todavía no puedo contar.</p><p><b>—¿Qué le harías de comer a Javier Milei?</b> </p><p>—Nunca cociné para presidentes argentinos, así que no lo sé. Igual escuché que en las reuniones sirven milanesas y esas cosas. Y yo siempre digo que está mal comer mientras hablás de trabajo. Eso lo aprendí en hotelería. Primero disfrutás la comida y recién en el postre hablás de lo importante.</p><p><b>—Lleva mucho tiempo la preparación de </b><i><b>Edna</b></i><b>. </b></p><p>—Llevaba. Ahora ya tenemos más ritmo.</p><p><b>—¿Hay un ritmo que todos fueron adquiriendo? </b></p><p>—Sí. Arranco con maquillaje, después peluca, rellenos, vestuario. Tengo cuatro cambios de peluca y cuatro de vestuario durante la obra.</p><p><b>—Salís y tenés que tener un séquito de gente.</b></p><p>—Sí, pero le pasa a todo el elenco. Los cambios son rapidísimos y nadie resignó nada. Fer Dente decía: “Hay que llegar”, y llegamos.</p><p><b>—¿Qué divismo te permitís? </b></p><p>—Pedir un café con leche. Nada más. El camarín lo decoré yo. </p><p><b>—¿Y en la vida? </b></p><p>—No tengo mucho divismo. Parece que sí, pero no.</p><p><b>—¿Viajás y qué pones en profesión? </b></p><p>—Chef, pastelero. ¿Qué tendría que poner ahora? Sigo poniendo pastelero. </p><p><b>—Ya que te gusta tanto que te lo pregunte ¿sos feliz? </b></p><p>—Hoy sí. Hoy estoy muy contento.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/2WZ4PRIAWNH23CWIAWFMQQRVQU.png?auth=f6411726e8a9c88d983ef41676290927937201253b0f734bedd9523f1c244cf5&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Un hombre con gafas y camisa de mezclilla sonríe ligeramente mientras posa en un entorno de oficina con particiones de vidrio, reflejando un ambiente de trabajo contemporáneo.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Me enamoré de un país a más de 10.000 kilómetros de distancia”: la historia de amor entre una argentina, un francés y una patria]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/06/me-enamore-de-un-pais-a-mas-de-10000-kilometros-de-distancia-la-historia-de-amor-entre-una-argentina-un-frances-y-una-patria/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/06/me-enamore-de-un-pais-a-mas-de-10000-kilometros-de-distancia-la-historia-de-amor-entre-una-argentina-un-frances-y-una-patria/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Maitena y Clement se conocieron y se enamoraron mientras estudiaban en México. Ella es argentina, él es francés y antes de pensar qué hacer con tanto amor, decidieron visitar la tierra donde nació ella. "Lo que más me sorprendió es la gente", dice él y explica qué otras cosas lo fascinaron. En un capítulo de Voces, el amor entre un francés que no se quiere ir de Argentina y una argentina que prefiere seguir viajando por el mundo]]></description><pubDate>Sat, 06 Jun 2026 05:52:30 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Clement nació hace 25 años en Saint-Mandrier-sur-Mer, una península perteneciente a Toulon, al sur de Francia, bañado por el mar Mediterráneo. Estudia una carrera de recursos humanos en Clermont-Ferrand, enclavada en el centro de Francia. Y en enero de 2024, mientras realizaba un intercambio en una universidad mexicana, conoció a una mujer argentina, un año menor. Todo pasó rápido. Fueron dos años y medio intensos: viajes, , aventuras, primera veces desbloqueadas y la sensación de haber acertado en el riesgo. Hoy Clement vive en Argentina y quiere quedarse en Argentina. La que no está tan segura de ello es Maitena, su novia, la responsable de haberlo traído, por su deseo primogénito de antes de reinstalarse en un lugar vivir experiencias en distintas partes del mundo.</p><p>La de Clement y Maitena es <b>una historia de amor atravesada por otro enamoramiento</b>: el de él con Argentina. Lo que él sabía del país era lo que los mundiales de fútbol enseñan, poco más. Lo que lo enamoró se distribuye en tres grandes conceptos: el asado y su ritual de disfrute, la gente y la permeabilidad de forjar vínculos, las banderas y el orgullo de ser parte de un todo. “Me enamoré -describe-, me pareció loco al principio pero me enamoré de un país a más de 10.000 kilómetros de distancia del mío”.</p><p>La comunicación entre dos personas que provienen de dos mundos distintos y simplemente se encontraron, el lenguaje mixto, la construcción verbal, los viajes de turismo en el territorio nacional, lo que pasa alrededor de una pareja que se entrega al amor, los miedos propios y los miedos ajenos, la proyección de quienes se conocieron viajando, cómo congeniar momentos y lugares, el espíritu de una argentina que quiere conocer el mundo, la fascinación de un francés que quiere conocer más de Argentina y cómo hacer para que un amor funcione. </p><p>“Nos conocimos hace más de dos años de intercambio, porque yo me fui de intercambio con la UBA. Yo estudio Arquitectura en FADU. Y por suerte conseguí, gracias a lo académico, una beca para irme a México. Y él, por el otro lado, en Francia consiguió para irse a México también. Y nos conocimos porque justo caímos en la misma Universidad, áreas diferentes, yo con arquitectura, él con recursos humanos”, dice Maitena antes de que Clement agregue “pero ella tenía un año de intercambio y yo tenía solamente seis meses”. </p><p>M —Así que ese fue como el desafío de entrada...</p><p>C —De empezar así, sabiendo que íbamos a hacer una relación a distancia. </p><p><b>—Nació como una relación a distancia.</b></p><p>M —Nació como algo temporario porque iba a ser por unos meses del intercambio. Vamos a estar juntos pero sabíamos que tenía un fin, una fecha que era cuando se terminara el intercambio de Clem. </p><p>C —Además cuando tenés casi 11.000, 12.000 kilómetros de distancia entre Francia y Argentina. Es una locura, no podías pensar en hacer una relación. </p><p>M —Es insostenible. Y otro idioma también. </p><p><b>—Claro. ¿Vos hablabas español ya en ese momento? </b></p><p>C —Sí pero un español más de España. Poco a comparación de ahora. No me sentía bien para hablar o entendía poco que ahora sí, todo. </p><p><b>—¿Vos francés? </b></p><p>M —Yo cero, imaginate. Yo no sabía nada de francés. </p><p><b>—¿Cómo se comunicaban? </b></p><p>M —En ese momento cuando nos conocimos fue todo un tema porque empezamos a desarrollar como nuestro propio lenguaje digamos, que es entre el español y el inglés. Clem sabía español, que era justamente porque consiguió el intercambio en México. Y también tenía desarrollado el inglés, yo también, entonces dijimos, “inglés-español hagamos un mix y tratemos de comunicarnos de esa forma”. </p><p>C —Sí, eso era muy divertido porque había veces que no sabía la palabra en inglés y la ponía en español. Y después un poco de francés cuando ella empezó a aprender. Hicimos de una mezcla de idiomas.</p><p><b>—¿Vos conocías Argentina? </b></p><p>C —No conocía a Argentina. </p><p><b>—¿Y vos Francia? </b></p><p>M —Nunca había ido a Europa. </p><p><b>—Se conocen en México y ninguno conocía el país del otro.</b></p><p>M —No, no, cero. De culturas no mucho tampoco.</p><p>C —Yo no conocía ninguna costumbre ni la cultura argentina. Capaz un poco con la Copa del Mundo. Esta final excepcional que vivimos. Pero después no conocía mucho.</p><p><b>—¿Qué pasa cuando tenés que volver? Porque se termina tu intercambio. </b></p><p>C —Sí, lo que pasó es que ya tenía unas vacaciones de verano del intercambio. De México nos fuimos a Argentina. De sorpresa. Para conocer la familia, la cultura, la gastronomía. Nos quedamos casi tres semanas. Y me encantó. Me enamoré. Es algo que me pareció loco al principio pero <b>me enamoré de un país a más de 10.000 kilómetros de distancia del mío</b>. Y después también la amistad y su familia fue excepcional. </p><p><b>—¿Ustedes ya estaban enamorados o estaban viendo? </b></p><p>M —No, ya a esa altura ya era más que confirmado.</p><p>C —Sí, después de dos meses (risas).</p><p>M —Nosotros nos conocemos en enero del 2024 y esto fue para mayo. Y fueron cuatro meses de intensidad y de conocernos. Y viajamos en México también. </p><p>C —La experiencia del intercambio la vivimos juntos cada día. Nos conocimos en un bar de salsa. Y después de este bar de salsa, que yo no sabía bailar, siempre estábamos juntos. </p><p>M —Compartiendo, sí. Empezó como algo esporádico. Y de la nada cada vez dos veces por semana, hasta que me mudé con él y terminamos la aventura juntos de ese semestre. </p><p><b>—Pero ahí todavía se planteaba que se iban a tener que separar. </b></p><p>M —No, ahí hicimos: teníamos que poner 50 y 50 para que la relación funcione. Y cuando hicimos ese viaje para Argentina antes definimos que yo me sacaría la VISA working holiday para Francia, que es una VISA que te habilita por un año completo trabajar legalmente en Francia. </p><p><b>—¿Vos se los llegaste a contar a tus papás? </b></p><p>M —Obvio. Con mis papás me llevo muy bien. Por suerte mi familia y Clem tienen una relación muy fuerte y muy linda. Y me re bancaron también porque era una locura. Imaginate, yo venía de México, pisé a Argentina y dije “me voy a Francia ahora”. Con un francés en la mano (risas). </p><p><b>—¿Ellos sabían que venías con un francés?</b></p><p>M —No, no sabían que yo iba directamente. Yo les aparecí de sorpresa en casa un día. Tocamos timbre y aparecimos. Solamente mi hermanito era el único que sabía que nos ayudó. Mis amigas nos buscaron en el aeropuerto y nos fuimos tres semanas a Argentina. Porque yo le dije obviamente no me voy a ir a Francia sin antes ver a mi familia. </p><p><b>—¿Y a vos qué te pasaba? Conocer a tus suegros en otro país. Hablando a medias. </b></p><p>C —Sí, pero más que medias, no sabía nada.</p><p>M —El argentino era nulo.</p><p>C —Y más el lunfardo, las expresiones. Era muy lejos de mi vocabulario, lo poco que tenía. Pero conocí una familia excepcional. Y además de la familia todos me abrieron las puertas de sus casas dándome la bienvenida. Y eso no pasa eso en Francia. </p><p><b>—¿No? </b></p><p>C —Hay que conocer la gente dos, tres veces afuera para que te invitan a su casa.</p><p><b>—¿En Francia de dónde sos? </b></p><p>C —Del Sur de Francia. Y entonces es un poco más, si podemos decir, copado. </p><p>M —Sí. Esa era la buena parte de todos, que en la parte costera de Francia generalmente son más sociables, los más cálidos. Que era a diferencia capaz del Norte o de París que es lo que uno escuchaba antes. Porque yo no conocía ningún francés antes. Entonces era como “¿y qué? ¿Y es buena onda? ¿Y se baña?”. Y cosas así. Las típicas preguntas. </p><p><b>—Viniste primero a Argentina y después a Francia, hasta que volvieras a México. </b></p><p>M —Exacto, de Francia a México. Trabajé esos tres meses que me voy.</p><p><b>—¿Qué te encontraste en Francia? </b></p><p>M —Imaginate si Clem tenía ese nivel inicial de español imaginate yo llegando a Francia en su pueblo muy barrial.</p><p><b>—¿Cómo se llama? </b></p><p>C —Se llama Saint-Mandrier-sur-Mer. Es al lado de Toulon. Tenés Marsella, Niza, y Toulon está acá, y Saint-Mandrier es una casi isla.</p><p>M —Casi una isla, sí. Como que todo nos fue saliendo muy positivo. Todo. Cada paso que seguíamos salía bien. Yo sin tener el idioma porque era, imaginate, recién estaba aprendiendo las palabras “hola, cómo estás, un gusto”. Yo no sabía comunicarme con la familia de él. Y de la nada nos fuimos. Yo no sabía ni decirles “quiero tomar agua”. Cosas básicas. Y era un desafío también para mí personal. Re lindo porque es algo que capaz hacía un año antes de irme a México no me lo hubiese ni imaginado. Y la verdad es que cuando llegué a México lo único que aprendí fue francés. Porque el 90% de los estudiantes de intercambio eran franceses.</p><p><b>—¿Cómo fue con la familia de Clem? </b></p><p>M —Nos llevamos muy bien. Esa primera vez era todo muy… </p><p>C —Fue un choque cultural.</p><p>M —Sí, fue un choque cultural porque también era llegar a otra casa que yo no conocía. Igual yo también iba positiva: si Clem es buena onda, la familia va a ser buena onda. Y al final fue así. <b>Todos los mitos que yo tenía de capaz de los franceses, tirados a la basura completamente</b>.</p><p><b>—¿Cuáles eran los mitos? </b></p><p>M —Era lo que varias personas me lo preguntaban también. Esto de que si son limpios, si son buena onda, si te tratan bien. Obviamente hice el esfuerzo de tratar de hablarles en francés porque, eso es verdad, el inglés y el español les cuesta mucho.</p><p><b>—¿Es mala educación no hacer el esfuerzo de hablar en el idioma? </b></p><p>C —No sé si decir mala educación pero si la persona está intentando hablar mi idioma entonces le voy a abrir las puertas de mi casa. Para mí es el paso a dar para tener una buena relación con un francés. </p><p><b>—¿Qué hay de este mito de que son mala onda? </b></p><p>M —Por suerte conocí muy profundo todo lo que es la familia de Clem, los amigos. Tiene muchos amigos en Francia y también las novias de los amigos. Así que yo me sentí cómoda al 100%. Nunca me pasó ninguna situación rara. Y de hecho hoy en día te podría decir que me siento más cercana con sus amigos que con mis propios amigos de toda la vida argentina. </p><p><b>—Te van a odiar.</b> </p><p>M —Sí, me van a odiar con lo que acabo de decir pero no sé... También lo que pasa es que su grupo de amigos tienen eso de viajar de aventuras y no sé si es disfrutar la vida porque es como la forma que hacemos nosotros. Hay una de las novias que también es de España entonces pude hablar español con ella. Pero siempre muy amorosos todos. Todos me trataron muy bien ayudándome con el idioma.</p><p><b>—¿Es un mito que son antipáticos? </b></p><p>C —Voy a decir “mitad y mitad”. Porque hay unos que sí son, vamos a decir, complicados para hablar o intercambiar con ellos. No te van a hablar. Pero hay unos que es como los argentinos. La parte del Sur de Francia es así. A la gente le encanta disfrutar, compartir o invitar a tu casa para hacer un asado, una <i>barbecue</i>. Pero sí, 50 y 50. </p><p><b>—¿Hay vida social? ¿Se desarrolla? </b></p><p>C —Sí, hay mucha. Pero es una vida social diferente. Acá vamos a tomar un mate, unos bizcochitos. Y en Francia es más tipo una picada, vamos a tomar un vinito, unos quesos, obvio.</p><p>M —Lo que más extraña es la comida.</p><p><b>—¿Hay un mito sobre los franceses y el baño? </b></p><p>C —¿Puedo responder? Para mí vamos a decir que tenemos algo del bidet por ejemplo… </p><p>M —Que no existe allá. O sea, no lo tienen.</p><p>C —Que existía pero que de la nada se anuló. Era solamente en las casas viejas el bidet. Como en la casa de mi abuela. Pero ahora no existe más. Es un lujo para mí.</p><p><b>—En realidad te quedaste en Argentina por el bidet. </b></p><p>C —Solamente.</p><p>M —¿Te imaginás? </p><p>C —No, no, hay muchas cosas pero sí, es un lujo. En general los franceses se bañan mucho. Se ponen muchos perfumes. Capaz si vas en el metro parisino a las siete de la mañana es algo diferente.</p><p><b>—¿Él se baña todos los días? </b></p><p>M —Desde que lo conozco es más limpio que yo. Entonces era como no entiendo. ¿Hay alguien que es sucio al final? Y no. En su familia, son súper limpios. La familia justo de Clem tienen hasta un TOC con la limpieza. Entonces digo cómo puede ser esto que de la nada yo escucho que son sucios pero vengo y son más limpios que en mi propia casa.</p><p><b>—¿Vos cuántas veces fuiste a Francia? </b></p><p>M —Yo no había ido nunca a Europa y en 2024 fui tres veces. Para hacerlo sostenible en el tiempo cuando yo vuelvo para México después de que pasamos todo el verano y demás, se hizo más fuerte la relación aún. Y a mí me quedaban de agosto hasta diciembre cursada en México. Y entonces lo que pactamos fue que a mitad del viaje, me junté todas las asistencias de la universidad y fui tres semanas para Francia, para Clermont-Ferrand, donde él estudia. Después volvimos a México, terminé la cursada. Por suerte todo muy bien.</p><p><b>—Pero en algún momento tenían que pensar dónde instalarse o no. </b></p><p>M —Sí, cómo estar estable.</p><p>C —No sabíamos mucho dónde íbamos a ir. Pero al final encontramos nuestro destino, me parece.</p><p>M —En Argentina. </p><p><b>—¿Cómo fue esa decisión, Clem? </b></p><p>C —Fue complicado. Yo quería vivir en Europa. Tenía en mente capaz de vivir en España o en Italia, quería viajar. Y después conocí a Mai y mis planes cambiaron. Y con la primera vez que llegué a Argentina tuve una muy buena sensación, algo que me dijo “tenés que intentar, tenés que seguir capaz el sueño y vivir tu experiencia con Maitena”.</p><p><b>—¿Pasó algo más allá del vínculo con Maitena, con vos y Argentina sentís? </b></p><p>C —Sí, literalmente. Para mí <b>lo que más me sorprendió es la gente, cómo te abren las puertas</b>, te dicen “si querés la próxima vez vamos a comer un asado juntos, una copa de vino”.</p><p>M —Sí, un día estás en San Luis, “avisame y te invito a un asado”. Así, comentarios muy positivos.</p><p>C —Pero lo que más me sorprendió es solamente una relación o una charla en la calle y que después <b>puedes conocer a alguien y crear una amistad</b>. Y es esta cosa que me sorprendió y que me dijo “quiero intentar”.</p><p><b>—¿Y cómo fue contarle a tu familia que querías venir a vivir a Argentina? </b></p><p>C —Eso fue un poco complicado más para mi mamá. Mis papás están divorciados. Y ella entonces estaba como “me encanta Maitena pero...”. Ella estaba un poco emotiva extrañando a su hijo, lo que parece normal. Y después hablé con mi familia y me dijeron “perfecto, tenés que intentar”. </p><p><b>—Aparte Argentina es lejos realmente. ¿Cuándo te instalás en acá? </b></p><p>C —Llegué en Argentina en julio del año pasado. </p><p><b>—Y ahí empezás a contar un poco en tus redes, ¿no? </b></p><p>C —Sí. Un francés viviendo en Argentina con una pareja argentina, franco-argentina, y probando gastronomía, viajando en Argentina y mostrando la belleza de este país. </p><p><b>—Debés haber conocido lugares de Argentina que antes no conocías. </b></p><p>M —Hasta pararme en el Obelisco. Algo tan simple como ir al Obelisco que lo hice con Clem. </p><p><b>—Que uno a veces hace esas cosas cuando es turista en otro lugar y no en su propio país. </b></p><p>M —Sí, en realidad también lo que más nos gustó fue cuando la familia Clem tuvo la posibilidad de venir a visitarnos. Verlo con otros ojos capaz, con otra cultura y que ellos mismos se vayan… 10 de 10. Les pareció Argentina uno de los mejores viajes que hicieron. Y con todos los paisajes que ellos cuentan en Francia. Francia es un país divino y sin embargo les encantó Argentina.</p><p>C —Recomiendan Argentina. Sus amigos están diciendo “tenés que ir a Argentina, hay que viajar”. </p><p><b>—Quiero que hagamos el ranking de las cosas que te sorprendieron. Recién me hablaste del bidet. No sé qué lugar ocupa el bidet en este ranking.</b></p><p>C —No, el bidet no es el primero. <b>Lo primero sería el asado para mí. Como experiencia. No solamente la comida</b>. La gastronomía del asado, las horas para prender el fuego, después tomar una copa de vino, charlar entonces con mi suegro, por ejemplo. Pero cosas de la vida. Y tomar este tiempo para disfrutar de la vida, comer bien, disfrutar con la familia, para mí es mi primero, mi número uno.</p><p><b>—El ritual.</b></p><p>C —Es el ritual, sí. </p><p><b>—¿Qué más? </b></p><p>C —Después del asado que me sorprendió, sería la gente. <b>La gente es tan abierta que podés crear una amistad de cero hablando en la calle</b>. Después el tercero capaz es algo muy raro pero es la bandera de Argentina. </p><p><b>—¿Por qué? </b></p><p>C —Me sorprendí, estoy sorprendido ahora. La vimos justo antes de llegar. <b>Siempre la bandera de Argentina está como flameando en la ciudad</b>. Pero en todos lados, en un departamento, en la estación de nafta. </p><p><b>—¿Hay algo del espíritu nacionalista sentís? </b></p><p>C —Sí, del orgullo argentino y eso me gusta mucho.</p><p><b>—Estamos acercándonos al Mundial. Preparate. </b></p><p>C —Estoy preparado.</p><p><b>—¿Lo vas a ver acá el Mundial? </b></p><p>C —Porque tengo fe en las dos selecciones. Yo voy a hinchar Argentina cuando estén jugando contra otras selecciones y Francia…</p><p><b>—No, no, por alguien vas a tener que hinchar Clem. </b></p><p>C —Pero vamos a ver, espero que no se crucen de nuevo.</p><p><b>—¿Vos por quién vas a hinchar? </b></p><p>M —No, Argentina, obvio. Y Clem si está en suelo argentino va a tener que hinchar por Argentina me imagino. </p><p>C —Sí, sí, sí, obvio…</p><p><b>—De objetos hablamos del bidet. ¿Qué otra cosa te sorprendió?</b></p><p>C —¿En una casa, por ejemplo? ¿Qué sería? Capaz vamos a decir para calentar el agua. </p><p><b>—¿La pava?</b> </p><p>C —La pava. Es que acá se usa siempre. Que yo no tengo la pava en mi casa por ejemplo. </p><p><b>—Hay algo de la forma de hablar ¿no? De ciertas frases. </b></p><p>C —Sí, sí, sí. Por ejemplo, cuando estamos hablando en la mesa, estamos hablando de todo, de cosas del día, y cuando llegué me sorprendí que están hablando muy fuerte. </p><p>M —Sí (risas). Como el italiano creo yo. Muchos gestos. </p><p>C —Sí. Y al principio estaba como, “guau, qué loco que hablen tan fuerte así”. Porque en francés más, cómo ça va, cómo ça va. </p><p><b>—Yo los vi en un video ustedes en los que vos les tenías que explicar cómo se dicen acá ciertas cosas. </b></p><p>C —Sí, el lunfardo.</p><p><b>—¿Qué te sorprendió y ahora palabra estás usando? </b></p><p>C —El quilombo. Quilombo es mi palabra favorita. Quilombo. Después boludo, por ejemplo. En francés sería <i>frérot</i>, que es como hermano. Y se usa mucho también. Pero el boludo se escucha de todos lados. Es una locura. </p><p><b>—En un momento decías que acá no se dice “qué fiaca”, se dice “qué paja”. </b></p><p>C —Paja. La paja, sí. Y lo uso mucho también, paja. </p><p>M —Sí, usamos mucho lunfardo. En mi casa usamos mucho lunfardo así que creo que el argentino te pegó directo en el corazón.</p><p><b>—¿Qué recorrieron acá? </b></p><p>C —Oh, bastante.</p><p>M —Cuando vino tu familia recorrimos más. Por suerte tuvimos la posibilidad de que vinieran los dos papás de Clem. </p><p>C —Fuimos al Sur, al fin del mundo, Ushuaia. Después fuimos a El Carfate, los glaciares, hermoso. Me quedé sin aire, sin palabras. Y después la Patagonia, Bariloche también.</p><p><b>—Los vi en Iguazú también, ¿no? </b></p><p>M —Fuimos para Iguazú. </p><p>C —Sí, hasta que una mariposa se paró en mi nariz. Fue un momento espectacular ese. </p><p>M —Lo mágico también que tiene Argentina. </p><p>C —Tenés tantos paisajes muy diferentes. El fin del mundo hasta Misiones. Y podemos hablar de la tierra también en Misiones. Es una tierra de color como roja. </p><p><b>—¿Cómo fue tu encuentro con el mate?</b> </p><p>C —Tenemos un video en México la primera vez que probé el mate. Y la primera vez que probé el mate fue un poco especial. Parecía un té para mí pero muy fuerte. Y después me parece que es más la costumbre de tomar el mate que al final el producto, el momento de disfrutar.</p><p><b>—El ritual, lo mismo que decíamos del asado. ¿Te gustó la primera vez? </b></p><p>C —No. Perdón, perdón, pero no.</p><p><b>—¿Y tomabas ahora aunque no te gustaba? </b></p><p>C —Ah, sí, sí. Ahora es un mate por día. Ya me estoy levantando y estoy preparando el mate.</p><p>M —Sí, sí. Se volvió fan. De no gustarle, le encantó después. </p><p>C —Es que es todo, y el proceso de prepararlo también eso es algo muy copado.</p><p><b>—¿Y acá viven juntos o viven separados? </b></p><p>M —No, vivimos juntos. </p><p><b>—¿Y cómo se llevan en la convivencia? </b></p><p>M —Excelente. </p><p>C —Para mí es que hay que hacer concesiones también. Que a ella le gusta hacer algo tenemos que ir. Yo también. Siempre podemos tener un roce. La parte complicada de nuestra pareja es que hay veces que, por ejemplo, yo no voy a poder explicar lo que quiero explicar, ella capaz va a entender algo diferente o yo voy a entender algo diferente. </p><p>M —Desde que nos conocemos <b>los conflictos minis que tenemos es por tema de comunicación del idioma</b>. Capaz él me dijo algo, no sé, en inglés. Yo le dije “no”, pero en inglés no es eso. Igual hoy en día que tenemos los tres idiomas como que es más llevadero y ya se entiende. </p><p><b>—¿Se quedan acá?</b></p><p>M —Es todo un tema. Creo que va a ser depende cómo se siga desarrollando el año o no. </p><p>C —Sí, pero por el momento como viene estamos muy bien en Argentina. Y me parece que vamos a tener mucho éxito. Tengo fe.</p><p><b>—¿Te imaginás formando una familia acá?</b></p><p>C —Sí, porque para mí hay muchas cosas diferentes de Francia pero<b> algo me gusta mucho acá en Argentina</b>. Es que me veo vivir en los dos países pero tengo algo con Argentina. No solamente con Mai, pero tengo una historia en Argentina. </p><p><b>—Son dos historias de amor. Te fuiste enamorando de una mujer y de un país y sus costumbres.</b></p><p>C —Sí, literalmente. Al final del país.</p><p><b>—¿Vos te imaginás la vida acá? </b></p><p>M —No (risas). Ese fue el tema, porque desde que lo conocí me encantó ir a Europa. Yo siempre me quise ir. Desde hace unos años ya que viajo mucho y me encanta viajar. Si fuera por mí seguiría unos años más viajando todavía. </p><p>C —Pero siempre tener un pie en Argentina para mí si viajamos. </p><p>M —A mí me encanta volver, obvio. Pero después de un tiempo que compartí con mis amigos y mi familia agarremos de vuelta las valijas y vamos. </p><p><b>—Pensé que ibas a ser la que te querías quedar acá y que había que convencerlo a él.</b></p><p>C —Es al contrario (risas).</p><p>M —No, no, no. A mí me encanta Argentina. Me estoy enterando ahora de que quiere quedarse en Argentina. Sabía que tiene muchas ganas de vivir en Argentina pero a nivel futuro. Así que vamos a ver, sí.</p><p><b>—¿Qué sueñan chicos, que quieren que pase? </b></p><p>M —Y a nosotros nos gustaría seguir teniendo esa parte del viaje pero al mismo tiempo encontrar esa estabilidad que ahora estamos recién encontrando en Argentina. Pero eso, no perder esa pizca de viaje que creo que toda la vida la vamos a seguir teniendo porque si su otra mitad está en Francia vamos a viajar sí o sí. Lo cual a mí me encanta.</p><p>C —<b>Capaz tener dos pies, uno en Francia y uno en Argentina</b>. Seis meses y seis meses. </p><p><b>—¿Qué fue lo más difícil? ¿Qué fue lo que más costó? </b></p><p>C —Para mí fue, sí, capaz la distancia y también el idioma. Hay veces que es complicado. Hay veces que a la noche estás un poco cansado de hablar en otro idioma o de hacer la mezcla porque hablamos francés, inglés y castellano.</p><p>M —Claro, nosotros desde el día uno automáticamente nos vemos y hablamos en inglés siempre. A menos que estemos con personas como ahora o con mi familia en español. Estamos con la familia de Clem en francés. Yo pude aprender francés. No soy como Clem. </p><p>C —Pero muy bien.</p><p>M —Pero es un idioma muy difícil. Yo no sabía ni decir hola y hoy en día me comunico, hacemos videollamada y, por suerte, llevar una hora de videollamada con gente toda francesa para mí es un re logro y a mí me encanta, sí. </p><p>C —Nunca aprendiste con un profesor.</p><p>M —Nunca fui a clases, claro. </p><p><b>—¿Qué le dicen a esas parejas que se están conociendo y son de distintos países y sienten que puede costar mucho? </b></p><p>C —Para mí yo le iba a decir que hay que intentar. De no decir que es, hay una distancia increíble, es una locura, pero hay que intentar. Y si sentís que es la buena persona hay que intentar. Hay que disfrutar de todos los momentos y hacer decisiones también. </p><p>M —Sí, la vida cambió mucho. Hace dos años atrás yo tenía una vida rutinaria, vida francesa rutinaria. Y hoy en día cada día que hacemos un pasito más adelante es como una suerte que tenemos. </p><p><b>—Y por último, ¿qué le decís a muchos argentinos que sienten que afuera, que en otros países, todo es mejor que acá? </b></p><p>C —Si ellos quieren viajar a España, Italia, es algo bueno para aprender un poco lo que pasa afuera, pero que siempre te vas a volver para mí. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/M74RP3AOTZAXNO6TQI5AT2I4XE.jpg?auth=898153b034baf514d6b958a2bc706cccdeae9b0645981e7250ef71727fa7741d&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Una pareja sonríe a la cámara mientras disfruta de un día soleado en una playa de aguas cristalinas durante su luna de miel.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Del accidente que la dejó seis meses sin caminar a diez tratamientos de fertilidad: la historia de superación de Betiana Wolenberg]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/05/del-accidente-que-la-dejo-seis-meses-sin-caminar-a-diez-tratamientos-de-fertilidad-la-historia-de-superacion-de-betiana-wolenberg/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/05/del-accidente-que-la-dejo-seis-meses-sin-caminar-a-diez-tratamientos-de-fertilidad-la-historia-de-superacion-de-betiana-wolenberg/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la modelo recordó el accidente que marcó un antes y un después en su vida, habló del embarazo ectópico que puso en riesgo su salud y relató el extenso camino que recorrió junto a su pareja, Nicolás Magaldi, para agrandar la familia. Además, reflexionó sobre el papel de la fe, el acompañamiento de sus seres queridos y la perseverancia que la impulsó a seguir adelante hasta la llegada de su hija Catalina]]></description><pubDate>Fri, 05 Jun 2026 06:49:13 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Nosotros pasamos por mucho, hicimos todo. <b>Casi me muero desangrada, perdí una trompa. Pero yo dije: ‘Esta lucha es hasta el fin. Voy a tener a mi nena’</b>”, recordó <b>Betiana Wolenberg</b> al repasar algunos de los capítulos más desafiantes de su vida en <b>Ellas</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Betu, como la conocen amigos y familiares, es una modelo e influencer nacida en Misiones que alcanzó gran popularidad a comienzos de los años 2000 tras ser descubierta por <b>Pancho Dotto</b> e incorporarse a su staff. A lo largo de su carrera protagonizó campañas para importantes marcas, participó en producciones editoriales nacionales e internacionales y se consolidó como una de las modelos más reconocidas de su generación.</p><p>Actualmente desarrolla su actividad en <a href="https://www.instagram.com/betianawolenberg/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/betianawolenberg/?hl=es"><b>redes sociales</b></a>, donde comparte contenidos vinculados a la maternidad, el bienestar y el estilo de vida. Está en pareja con el conductor y periodista <b>Nicolás Magaldi</b>, con quien tiene dos hijos, <b>Bautista</b> y <b>Catalina</b>.</p><p>Su historia también estuvo marcada por un grave <b>accidente automovilístico</b> ocurrido en 2007, que la mantuvo en coma durante cuatro días y la obligó a atravesar un extenso proceso de rehabilitación para volver a caminar. Años más tarde, enfrentó un <b>embarazo ectópico</b>, la pérdida de una trompa y tres años de tratamientos de fertilidad para concretar su deseo de ser madre por segunda vez.</p><p>Desde el éxito en las pasarelas hasta la recuperación física tras el accidente y la intensa búsqueda de un segundo hijo, su testimonio refleja una vida atravesada por la resiliencia, la perseverancia y la fe. Además, pone en primer plano los desafíos emocionales y físicos que enfrentan muchas familias durante los tratamientos de fertilidad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GAKJW33O7VCG3CDES66KMYMUCE.jpg?auth=0664a7ddb8a21cecdcd74225ddeca30d2849a0314b3fc4283c84c03e095d5a30&smart=true&width=5362&height=3742" alt="Betiana Wolenberg: “Hicimos 10 tratamientos, me caía, me derrumbaba, pero nunca bajé los brazos”" height="3742" width="5362"/><p><b>—¿Cuándo arrancaste con Pancho? </b></p><p>—Arranqué en el 2003. Hace mucho, con 15 años.</p><p><b>—Tenés una gran carrera como modelo, en una época en la que las argentinas eran muy buscadas en toda la región. Me acuerdo de que hiciste comerciales en México y trabajaste muchísimo durante esos años.</b></p><p>—Sí. La verdad es que me dediqué a pleno y fue un momento inolvidable. La moda era otra cosa. </p><p><b>—¿Sentís que cambió mucho todo? </b></p><p>—Sí, cambió bastante. Yo siempre digo que hay que <i>aggiornarse</i>, hay que renovarse. Hoy en día son las redes, es otra movida, es otra cosa. Pero la moda en ese momento era increíble. Hacer tapa de revista, muchos desfiles...</p><p><b>—¿Cuántas tapas de Para Ti tenés? </b></p><p>—¡Ay! No sé, 20 o más. </p><p><b>—Cada vez que iba al quiosco estaba Betu en la tapa de Para Ti. Vos y Yesica Toscanini, me acuerdo. </b></p><p>—Es hermoso cada tanto recordar y volver a verlas. Tengo guardadas un montón de cosas y digo: “Qué lindo, cómo pasa el tiempo”. Recuerdo todo con mucho cariño. Aparte también lo que es para mí Pancho Dotto, que es más que un papá. Lo quiero, lo adoro. </p><p><b>—¿Seguís en contacto con él? </b></p><p>—Sí. Hacemos planes, viene a casa, nos vamos a Entre Ríos, también con mi familia.</p><p><b>—¿Siempre trabaste con Pancho?</b></p><p>—Ocho años, después cambié.</p><p><b>—En 2007 tuviste un accidente tremendo y tengo muy presente la imagen de Pancho a tu lado, en la sala de recuperación. Qué vínculo tan familiar, ¿no? Sobre todo porque muchas chicas que llegaban del interior encontraban algo muy valioso en ese entorno.</b></p><p>—Fue un momento muy difícil. <b>Un accidente que marcó mi vida por completo</b>. Me puso un freno, me dijo: “Hasta acá, Betu, calmate”. Yo estaba en el pico de mi carrera y no paraba. Venía de New York a laburar dos, tres días acá y volvía a New York. Llegué el Día de la Madre, que fue el accidente. Yo creo que necesitaba este freno. Y como decís, Pancho para mí fue todo. Fue más que un papá y gracias a él estoy como estoy.</p><p><b>—¿Qué recordás de ese momento?</b></p><p>—Mi lucha por volver a caminar, poder volver a verme. Nunca me hice mucho drama con mis cicatrices, pero eran un tema. Pancho me decía: “Betu, tranquila, vamos a volver a trabajar, va a estar todo bien, estás divina”. <b>Yo estuve en coma cuatro días y estuve sin caminar casi seis meses. </b>Él me dijo: “Tranquila, porque todo va a volver, vas a estar divina, vamos a arrancar de vuelta”. Era como que él me daba ese empujoncito todo el tiempo ahí para ayudándome, conteniéndome un montón. Gracias a él no me operaron la cadera ni la cabeza porque ni bien tengo el accidente, que fue cerca de Pergamino, él llevó especialistas grosos de la cabeza y de la cadera para que me evaluaran. Y ahí decidieron no operarme y esperar 72 horas a que la cabeza se deshinchara. Si no se deshinchaba, ahí se operaba. Estuvo conmigo en todo momento ahí y gracias a él no me operaron. Por eso estuve en silla de ruedas tanto tiempo para que se pudiera hacer la recuperación. </p><p><b>—¿Cuántos años tenías ahí? </b></p><p>—Tenía 19. Cumplí 20 estando internada. </p><p><b>—Venías de la construcción de una carrera con mucho esfuerzo y estabas dentro de las modelos que más trabajaban de nuestro país. ¿Qué se te pasa por la mente una vez que te despertás y te dicen que no saben si vas a volver a caminar? </b></p><p>—En el momento no recuerdo nada. Yo salgo del coma y tengo un mes de mi vida que se borró por completo. No me acuerdo de todas las personas que me visitaron del ambiente, fotógrafos, modelos. Pasaron cosas hermosas en todo el mes, pero no lo recuerdo. Y cuando empecé a entender lo que había pasado, decía: <b>“Tengo que dar gracias a Dios de estar viva”.</b> Mi mamá me iba contando, ella también fue una leona, siempre al lado mío, firme, apoyándome y cuidándome en cada detalle. Me contaba lo que había pasado y no podía creer. <b>Y uno de los días más felices de mi vida, sin duda, fue cuando volví a caminar. </b></p><p><b>—Te decían que no sabían si ibas a volver a caminar y habías estado seis meses en silla de ruedas.</b></p><p>—Me había dicho los médicos: “No vas a volver a caminar todavía, no es el momento, tenemos que esperar”. Hasta que me dijeron: “Puede que vuelvas a caminar”. Y ese día fue increíble. Lo recuerdo como si fuera ayer. Un pasillo muy largo y me dice el doctor: <b>“A ver, Betu, caminá. Hacé una pasarela para mí”. </b>Yo me iba agarrando por las paredes porque me dolía todo, me dolía al doblar la rodilla, al doblar el pie. Caminar era un dolor, pero yo lo disimulé y dije: “Voy a caminar bien, me va a dar el alta”. Y me dijo: “Bueno, Betiana, vas a empezar a caminar, te vas a ir de acá caminando y tu rehabilitación va a ser caminar mucho, mucho y andar en bicicleta”. Yo lloraba abrazada a mi mamá. Me dieron el alta con varias cirugías que tuve en la garganta por el entubamiento, me fui caminando del Hospital Italiano y dije: “Es uno de los días más felices de mi vida”. </p><p><b>—Son como muchas vidas dentro de una vida porque después seguiste laburando, tal como te dijo Pancho. </b></p><p>—Sí, volví a caminar. Estaba renga, caminé mal un tiempito. Pero ya hice mi primer tapa de Para Ti de vuelta, mi primera tapa después del accidente. Arranqué a laburar enseguida. Es lo que me empujó también a recuperarme por completo, lo necesitaba como incentivo. Fue como mi terapia volver a arrancar. El trabajo me salvó. Además, era otra edad, era muy chica. Amaba lo que hago y lo sigo amando. Era también volver a verme linda, ver que funcionaba, con todo lo que pasé, yo me recordaba todo el tiempo: “Estoy bien, estoy viva”. Tengo una cicatriz importante en mi pierna, que aprendí a vivir con ella. Aprendí a que es parte de mi historia, de todo lo que me atravesó en la vida y está conmigo y fue trabajar con ella. Ya está, ya la incorporé. Está conmigo. Yo siempre digo: <b>“Dios estaba en ese auto y dijo que no era el momento de ninguno de los dos”.</b> Todo lo que pasó tenía que pasar para que hoy esté como estoy. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UNOTYVZ6RBC7ZOUPT42FCE5E6A.jpg?auth=6531493cd6ce97f9bc84d320e7ce04b85fcc5f641a4e9a51caf3d51e24e3f8f0&smart=true&width=5491&height=3773" alt="“Estuve en coma cuatro días sin caminar casi seis meses y uno de los días más felices de mi vida fue cuando volví a caminar”, confesó Betina" height="3773" width="5491"/><p><b>—¿Te enojaste en algún momento con Dios? </b></p><p>—En un momento sí. En un momento sentí que me falló. Tuve mucha fe. Pero en un momento muy particular de mi vida con la maternidad, me sentí defraudada. Son momentos que van y vienen en la vida y decís: “Qué fuerte”. Me sentía muy acompañada, sentía que estaba en cada detalle y de repente tuve un momento de mucho bajón, de sentirme en el piso, completamente destruida. Ahí sentís que te falla la fe, falla todo. </p><p><b>—Pero ese episodio también te dio una fortaleza enorme para afrontar muchas cosas después porque con Nico, tuvieron a su primer hijo Bauti y, tiempo más tarde, empezaron a buscar un nuevo embarazo. </b></p><p>—Sí. </p><p><b>—A Bauti lo concibieron de manera natural, pero después comenzaron a aparecer algunas complicaciones.</b></p><p>—Sí, sufro un embarazo ectópico. Fue un duelo terrible, muy duro. Tuve una cirugía de emergencia, casi me muero desangrada y perdí una trompa. Nos dicen: “Chicos, tranquilos, que con una trompa pueden quedar embarazados nuevamente. Va a estar todo bien”. Decidimos buscar varios meses con una angustia y tristeza cada mes de no lo conseguíamos. Y por algo todo se da en la vida de esta forma. Un día llega una amiga a mi casa y me comenta sobre la <b>Fecundación In Vitro (FIV). </b>No voy a negarlo, prejuzgué mucho en un primer momento.</p><p><b>—¿Crees que ese prejuicio es porque no se habla tanto del tema? </b></p><p>—Sí. En nuestro caso hicimos tres años de tratamiento y no lo queríamos contar. Nosotros en todo momento sentíamos las ganas, la necesidad de poder ayudar, de poder estar ahí con otras futuras mamás, con otras personas, familias que desean tanto tener un hijo. Pero es algo que no se suele hablar abiertamente.</p><p><b> —Hoy hay una realidad que es que está el tratamiento de fertilidad para poder concebir un bebito, está cubierto. Vos lo podés hacer y te lo tiene que proveer por ley. Pero muchas veces eso también es complejo. Porque aparte de todas las trabas burocráticas, están las emocionales.</b></p><p>—Sí, es así.</p><p><b>—¿Cómo fue cuando lo hablaron con Nico?</b> </p><p>—Los dos estábamos muy en la misma y queríamos que fuera de manera natural porque nos dijeron que podía pasar, que iba a funcionar. Pero teníamos seis meses de buscar y no quedaba. Entonces también, de forma milagrosa, llega un amigo de Nico a casa, <b>Ignacio Moreno</b>, que es embriólogo. Y siempre digo que todo pasa por algo, digo. Vino a visitarnos a casa y se puso a hablar de esto porque es un apasionado por lo que hace.</p><p><b>—Y en otro momento quizás la conversación ni salía...</b></p><p>—Exacto. En otro momento no hubiésemos preguntado todo lo que preguntamos, no sé hubiese dado la charla que se dio y fue mágico. Era como dijimos: “Acá pasa algo, esto es una señal”. Llegó para darnos cuenta que era por ahí. Ese era el camino. Y lo hablamos y Nico me dice: “Yo no puedo verte mal, no puedo verte cada mes cómo te ponés y cómo te hace esta situación. Vamos a hablar con Igna, le vamos a preguntar y a ver cómo arrancamos en este camino”. Le preguntamos, nos recomienda con la mejor, la número uno, nuestra amada doctora <b>Andrea Di Vita.</b> La conocimos, tuvimos nuestra primera entrevista y creíamos que todo iba a ser más fácil. Dijimos: “Vamos para adelante”.</p><p><b>—¿Qué fue distinto a como lo imaginabas?</b></p><p>—Que nosotros pasamos por mucho. Hicimos todo y fallaba. Fallaba de una manera, fallaba de otra. Hicimos 10 tratamientos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QAGVBQYOIZD73IWRUXCBOQRZQM.jpg?auth=db56fccea2bb050433d85b3dc97718105b027df9ccb80589d52f657b8c2ca6ad&smart=true&width=5808&height=3864" alt="“Sufrí un embarazo ectópico, casi me muero desangrada y perdí una trompa”, recordó Betu en diálogo con Luli Fernández" height="3864" width="5808"/><p><b>—Y más allá de lo que sucede en el cuerpo, porque a la mujer se la estimula, se la llenan de hormonas, es dura la decepción, la angustia de cuando te dicen: “No, no prendió”.</b></p><p>—Es muy doloroso.</p><p><b>—¿En algún momento pensaron desistir? </b></p><p>—No. Yo dije: “Esta lucha es hasta el fin. Voy a tener a mi nena”. Me caía, me derrumbaba. Era esperar noticias y tener que hacer más tratamientos, tener que arrancar de cero una y otra vez, ilusionarme y desilusionarme constantemente. Pero dije: “La lucha va a ser hasta el fin”. Tuvimos de todo: <b>embarazo anembrionado</b>, que es cuando se forma el saco gestacional y no está el embrión adentro. Entonces estás embarazada, te hacés el test y te da positivo. Pero te hacés la beta espera y es un número muy bajo porque no está. Ahí la doctora me dijo que, como ya habíamos sufrimos el ectópico antes, podía volver a pasar. Entonces se hizo una ecografía desde muy temprano y estaba el saco gestacional perfecto, pero no se veía adentro. “Vamos a darle un poquito de tiempo”, me dijo. Esos días fueron eternos. Y como todo en el tratamiento, mientras que hacés toda la estimulación ovárica con todos los medicamentos, es constantemente ecografía tras ecografía, control tras control, te preguntas todo el tiempo ¿qué pasará con este ciclo? ¿Este ciclo funcionará? ¿No funcionará? Nosotros en tres años te puedo decir que prácticamente no tuvimos momentitos de no estar en tratamiento. En más de un momento que me caía, estaba en el piso, devastada. Pero no me permitía hacer un duelo... </p><p><b>—¿De lo que no había sucedido antes?</b></p><p>—Claro. Yo me lamenté mucho por lo que viví con el ectópico. Lo sufrí, pero no me di el tiempo para hacer el duelo porque sentía que yo no lo necesita. Decía: “No puedo detenerme en el dolor, en pensar en lo que no fue”. Fue mi actitud, fue mi experiencia, pero ahora la comparto para poder ayudar a otras. </p><p><b>—¿Y por qué sentís que no te diste ese espacio? </b></p><p>—Sin querer, inevitablemente, sentís que se te pasa el tiempo. Estoy cada vez más grande, pensaba. Tengo miedo de que falle, de ya no tener la misma carga ovárica, que no funcione. Tiene que ser ya. No me puedo detener, tenía todo el tiempo en mi cabeza.</p><p><b>—¿En algún momento Nico te dijo: “Betu, tomémonos un respiro de todo esto”? </b></p><p>—Sí, pero también me bancó y me apoyó en todo. Porque es un deseo inmenso. Yo sentía que ya estaba, que iba a ser, iba a llegar, que era la próxima y lo intentaba una vez más. Y si no era, lo iba a hacer de vuelta. Lo iba a dar todo. <b>Ponemos el cuerpo, la mente, el alma en toda esa búsqueda.</b> Y yo puse en stop mi vida, por decirlo de alguna manera, aunque también tenía a mi hijo hermoso, a mi Bauti adorado, amado, mi bebé, que me pedía un hermanito o una hermanita. Y yo pasé por un momento muy duro en el que dije: “Esto es lo importante, no puedo olvidar a mi hijo, no puedo olvidar que ya tengo una hermosa bendición conmigo”. Cuando voy a tener el legrado por el embarazo anembrionado, ahí me encuentro con otro doctor, adorado también, y me dice: “Betu tranquila, ya se va a dar. No olvides que llegás a tu casa y tenés una bendición que te está esperando”. Y ese fue un momento que no olvido.</p><p><b>—Hoy tenés a tu bebita de nueve meses y tenés a Bauti. Si pudieses tomarte un mate con la Betu que le tocó atravesar todo lo que le tocó atravesar, ¿qué te dirías?</b></p><p>—(Se emociona) Que me alegro mucho hoy viendo a mi beba. Cuando la tengo en brazos a mi amada Cata, digo: “Qué lindo haber tenido paciencia, haberte esperado, haberte buscado como te busqué, mi amor. No bajé los brazos nunca porque te veía, te imaginaba, sentía que estabas ahí esperándome”. </p><p><b>—Cuando yo inicié la búsqueda de Indalecio, una persona me miró y me dijo: “Vale el amor, no la pena”. Vale el amor que a uno le da el día de mañana toda la pena que está transitando para llegar a esto. </b></p><p>—¡Qué lindo! Siempre lo decimos con Nico: <b>“El tratamiento te une o te separa”.</b> Son momentos difíciles y es estar ahí a la par con el otro. Y él lo estuvo conmigo en todo momento. Lo escuchaba en la <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/05/27/nicolas-magaldi-en-lo-de-pampita-tuvimos-un-embarazo-ectopico-y-senti-que-perdia-a-mi-mujer/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/05/27/nicolas-magaldi-en-lo-de-pampita-tuvimos-un-embarazo-ectopico-y-senti-que-perdia-a-mi-mujer/"><b>nota con Pampita</b></a> y decía que él se dejó de lado para acompañarme. Estaba ahí al lado mío, firme en el puesto, para contenerme, apoyarme, para seguir conmigo frente a todas las adversidades. Yo estaba destruida, pero él estaba conmigo y decía: “Hagamos lo que te haga mejor, lo que te haga feliz. Betu, si querés paramos un poco, pero si querés seguir, acá estoy y vamos para adelante”. En un momento que perdí la fe, pero también la conseguí, la encontré y creímos mucho. Llegamos a la misa de la dulce espera. Creí, confié y pedí mucho por mi beba. Y justo un año después volvimos a misa para agradecer ya con Cata en brazos. Para mí siempre es bueno encontrar algo en qué creer, en qué confiar, porque la esperanza y la fe tienen que estar, tienen que acompañarte a pesar de los miedos, de que a veces sientas que no funciona nada. Porque sentís que vos no funcionás, te echás la culpa por lo que viene pasando y encontrarme ahí, en ese lugar que me daba paz, que me daba lo que necesitaba, fue importante. Por eso puedo recomendar a más de una mamá, a más de una persona o familia que esté en la búsqueda, que pueden aferrarse a la fe.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XN4WD4XJAJHNJLGV5N5NEU2MEQ.jpg?auth=2293d38ebdc1064b83dde3e9d4a278a61fa628fb502aead3f8a0abcc8e97d3b6&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Betiana Wolenberg con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Si hay alguien panqueque, soy yo”: Evitta Luna explicó su salida de Olga, la llegada a Luzu y las críticas que recibió]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/04/si-hay-alguien-panqueque-soy-yo-evitta-luna-explico-su-salida-de-olga-la-llegada-a-luzu-y-las-criticas-que-recibio/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/04/si-hay-alguien-panqueque-soy-yo-evitta-luna-explico-su-salida-de-olga-la-llegada-a-luzu-y-las-criticas-que-recibio/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la actriz y creadora de contenido habló sin filtros sobre la fama, la exposición y los cambios que atravesó en su carrera dentro del streaming. Reflexionó sobre los límites de compartir su intimidad frente a millones de personas, reveló los proyectos que tiene en marcha y explicó por qué hoy busca construir una vida profesional más equilibrada, sin descuidar su bienestar y vida personal]]></description><pubDate>Thu, 04 Jun 2026 06:54:24 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“De repente recibís un mensaje como: ‘No puedo creer lo que hiciste’. Y me chup* un huevo (risas). Nunca fue un tema cambiarme o mis decisiones. Lo que le pase al otro con las decisiones que uno toma es un problema del otro y lo tendrá que resolver el otro”, sentenció <b>Evitta Luna</b> en diálogo con <b>Casino Deluxe</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Durante la entrevista, dejó en claro que su recorrido profesional estuvo marcado por cambios, aprendizajes y una autenticidad que atraviesa cada etapa de su carrera. “Antes de OLGA estaba en Blender. O sea, si hay alguien panqueque, soy yo”, bromeó la artista. También reflexionó sobre cómo la exposición pública y las decisiones laborales suelen generar opiniones y debates, aunque aseguró que las críticas ajenas nunca condicionaron sus elecciones.</p><p>Pero detrás de sus personajes está <b>Evangelina Luna</b>, actriz, comediante, streamer y creadora de contenido. Nacida en Uruguay, alcanzó gran popularidad gracias a sus videos de humor en <b>TikTok</b> e <a href="https://www.instagram.com/evitta_luna_/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/evitta_luna_/?hl=es-la"><b>Instagram</b></a>, donde construyó una comunidad de millones de seguidores a partir de figuras recordadas como <i>Shanina, la depiladora</i>.</p><p>Actualmente, Evitta forma parte de PLP (Poné la Pava) en Luzu TV junto a <b>Flor Jazmín Peña, Anita Espósito y La Joaqui</b>; y suma nuevos desafíos en la actuación. Participa de <b>Carísima</b>, la serie de Netflix centrada en el universo de Caro Pardíaco, y se prepara para el estreno <b>Splendor</b>, una nueva producción en la plataforma Shorta. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ML74V5U7X5FO5D3ERHMVF2FZJU.jpg?auth=6adc131d5c05391a6ae9e45879c3ca2d8d2b2209c05a598c1404889b33d6c4b4&smart=true&width=5892&height=4032" alt="Evitta Luna: “Estoy harta de escucharme a mí misma”. (Maximiliano Luna)" height="4032" width="5892"/><p><b>—Contame, ¿para qué querés el millón de dólares? Lo podés usar todo entero o dividirlo.</b></p><p>—Claramente lo dividiría, pero porque nunca hay que poner los huevos en una misma canasta. Primero compraría propiedades, ya sea para mi mamá, mis hermanos... Tengo varios hermanos que tienen hijos, entonces con esto les saco ese peso de pagar alquiler. Les daría 200 mil dólares a cada uno.</p><p><b>—Pero podés conseguir por menos.</b></p><p>—Lo que pasa que en Uruguay es tan caro... A “La Caro” le doy 300, como para que esté un poquito más cómoda. </p><p><b>—¿Tiene muchos hijos? </b></p><p>—No, una. Pero es mi favorita. Cada uno tiene sus debilidades. Con 200 yo me compraría un departamento. Sé que con mi laburo puedo ampliarlo el día de mañana. Un departamento chiquitito, tranqui. Con 200 más le compraría una propiedad a mi mamá. Y con 300 produciría una serie. </p><p><b>—¿Tu serie? </b></p><p>—Sí. Estoy escribiendo una serie con unos amigos.</p><p><b>—¿Habla de vos? ¿Es una historia tuya? </b></p><p>—Es una historia que parte de una anécdota mía. Yo laburé muchos años en una multinacional de hamburguesas. Laburé cinco años ahí y mientras yo intentaba “pegarla”, en el mundo de la actuación, pasaron muchas cosas. Queremos hacer una sitcom de todo lo que he vivido ahí, todo autoficción, ¿no? La excusa es un poco lo que yo viví para inventar, ficcionar... </p><p><b>—Cosas de la dinámica que se veía ahí adentro. </b></p><p>—Exacto. Voy a tirar una estadística cualquiera. Pero creo que 7 de cada 10 jóvenes laburaron ahí. Tenía mucho recambio. Es como cualquiera de las grandes empresas de Hamburguesas, no quiero nombrarlos. Elijan la que quieran, hay varias. </p><p><b>—Imagino como una especie de The Office... </b></p><p>—Sí o un estilo <b>Paquita Salas</b>… Hay varias inspiraciones. Estamos escribiendo con <b>Juan Coté</b> y <b>Guille Rocamora</b>, que es un director. Así que, con esta plata, produciría mi serie.</p><p><b>—Sé que estás próxima a estrenar </b><i><b>Splendor</b></i><b>, una serie de terror en formato vertical que se verá por Shorta, la nueva plataforma que apuesta por producciones breves y de alta calidad. ¿Cómo fue la experiencia de trabajar en ese proyecto?</b></p><p>—Se presentó la oportunidad en abril para grabar una serie de terror. Yo nunca había grabado terror, imaginate. Sí hice drama con <i>Amor animal</i>, que se estrenó hace poco también en Prime Video. Pero terror, así como una cosa de todo el tiempo estar en un nivel defensivo y emocional, no había hecho.</p><p><b>—¿Vos sos la que se asusta o la que asusta? </b></p><p>—Yo soy a inocente (risas).</p><p><b>—La que sufre el terror. </b></p><p>—Soy la pequeñita. Una joven que está con su hermano y que tiene un novio, que es <b>Ramiro Firme</b>, que también actuó conmigo en <i>Amor animal</i>. Así que tenemos mucha confianza y química con Rami. Su personaje tiene unos negocios un poco ilícitos y nos meten en un quilombo, adentro de un hotel abandonado. Dentro de ese hotel pasan un montón de cosas. Mi hermano de la ficción también está ahí metido en el medio de toda esa cosa oscura y turbia de mi novio. Así que se van a sorprender con todo lo que pasa. La locación está muy bien, la producción es increíble. Hay mucha mala prensa con la serie de verticales, pero la de Shorta está muy bien producida. Tiene un equipo muy grande, que de hecho es parte del equipo con el que yo había grabado con <i>Amor animal</i>. Está muy bien hecha. Tuve la suerte de actuar en cosas que me hacen sentir muy orgullosa y esta es una.</p><p><b>—Estás en el stream, también. ¿Cuántas veces por semana? </b></p><p>—Ahora una. </p><p><b>—Hiciste un cambio fuerte, una apuesta.</b></p><p>—Sí. </p><p><b>—Ese cambio para vos fue algo orgánico de una persona que elige simplemente pasarse de una empresa a otra, de un canal a otro. Pero hay una audiencia muy crítica respecto a eso, ¿no? ¿Cómo te sentiste con ese lío que se armó? </b></p><p>—Yo lo viví antes con mi amiga es <b>Marti Benza</b>, que es muy amiga mía y del medio. Ella fue de las primeras que hizo cambio de un canal a otro y la bastardearon mucho, ¿viste? Y vivís como su sufrimiento de estar ahí al lado, acompañando. A mí me pasó que personalmente nunca fue un tema cambiarme o mis decisiones. Lo que le pase al otro con las decisiones que uno toma es un problema del otro y lo tendrá que resolver el otro. Sí por ahí estaba el miedo y lo hablé bastante con Marti. Como que <b>de repente recibís un mensaje como: “No puedo creer lo que hiciste”. Y me chup* un huevo (risas). Es laburo. </b></p><p><b>—Tu cambio fue una decisión simplemente... </b></p><p>—Quería tener más tiempo libre. Nada más. Y realmente con los de Luzu siempre me llevé bárbaro, por más que estaba en Olga. Yo antes de Olga estaba en Blender. O sea, si hay alguien panqueque, soy yo (risas). No me importó mucho, la verdad, porque también fue orgánico. Dejé Olga porque no habíamos llegado a un acuerdo de contenido, de presupuesto, lo que sea, y quedé libre un mes. Se enteraron lo de Luzu, me querían, me llamaron y tuve una entrevista. Me sirvió, me cerró porque era solo los sábados <i>PLP</i>. Tengo tiempo para filmar, que también ahora se vienen unos proyectos para hacer casting, y puedo hacerlo sin fallarle a un laburo. Nada. Me cerraba por todos lados, me siento muy bien en Luzu. Eso también es una verdad. Me siento muy feliz. Ya desde el momento de la entrevista me sentí muy tranquila, muy feliz. Y también uno busca paz en esta vida.</p><p><b>—Públicamente contaste que también te cansabas un poco de escucharte a vos misma. </b></p><p>—¡Estoy harta! (risas).</p><p><b>—Te entiendo. Todos los días tener que estar ahí con el discurso, tener que ser elocuente, fresca, llenar el espacio…</b></p><p>—Es que estás ahí como esquivando las funas. Yo entiendo que es un laburo igual muy privilegiado. Hay gente que se levanta a las cinco de la mañana, levanta paredes, gente que limpia, que se toma tres colectivos. O sea, entiendo que uno habla de un lugar muy hasta obsceno, te diría. A la vez, dentro de este privilegio, dentro de un mismo universo, hay conflictos. Yo cuando laburaba haciendo hamburguesas tenía ciertos conflictos que, obviamente, veía los conflictos de la gente del medio y decía: “¡Qué pelotudos!”. Ahora estoy en este mundo, digo: “¡Ah! Sí, hay conflictos. Ok, perfecto". De repente sí hay veces que me siento más pelotud*, pero al igual que cuando yo laburaba vendiendo hamburguesas. Siento que al final los problemas son los mismos. Y sí, me canso de escucharme. No tengo nada importante, no soy realmente nadie y a la vez soy alguien. Convivo con esas dos cosas... Me canso, no tengo nada importante para decir, no soy un ejemplo de nada. Y me pasaba que de repente inventás cosas o estás exponiendo tu intimidad y, dentro de exponer tu intimidad, exponés a otro. De repente recibía mensajes de ex: “Eva, esto no estuvo bueno”. Y la verdad es que no estuvo bueno.</p><p><b>—Es</b> <b>difícil porque se te mezcla un poco la charla de amigos. </b></p><p>—Exacto. Me pasaba también con mis hermanos, que me decían: “Evi, yo no quería que dijeras esto de tu infancia, porque tu infancia también fue la mía”. Y tienen razón. Yo también estoy aprendiendo y siendo amable conmigo en plan: <b>estoy aprendiendo.</b> Nunca tuve este trabajo, la verdad. Todas las cosas que yo hablaba cuando hacía hamburguesas quedaban ahí entre cuatro paredes, cuatro panes. Ahora un poco sé surfear las cosas. Pero ya ventile tanto (risas), que ya está todo… </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DPICHXCC2FBYXACFRCUKMQMPUY.jpg?auth=2dc461bd7fe836906010c395a7e4485f9a037b1aca46297427d03bbde21629fe&smart=true&width=5528&height=3685" alt="“Nunca fue un tema para mí cambiarme de trabajo o tomar mis decisiones”, confesó la actriz. (Maximiliano Luna)" height="3685" width="5528"/><h2>De Montevideo a Buenos Aires: la mudanza que cambió su vida</h2><p>Su llegada a Buenos Aires en 2024 fue el resultado de una convicción profunda. Tras graduarse de la carrera de actuación en la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático (EMAD) de Uruguay, sabía que tarde o temprano terminaría viviendo en la ciudad donde imaginaba un terreno fértil para desarrollar sus sueños. Aunque no tenía demasiados recursos ni certezas, estaba convencida de que ese salto era inevitable.</p><p>Antes de mudarse, Evitta ya generaba contenido para redes sociales y mantenía una amistad a distancia con <b>Tommy Quintín</b>, quien más tarde se convertiría en su pareja. El vínculo nació durante su último año en la EMAD, cuando comenzaron a interactuar en redes y a conversar con frecuencia. Primero fueron amigos; después apareció cierta complicidad, aunque sin una intención romántica definida. Mientras él comenzaba a involucrarse en proyectos de streaming en Buenos Aires, el nombre de Evitta surgió para sumarse a un nuevo ciclo, justo cuando ella acababa de instalarse sola en Montevideo.</p><p>Con sus pertenencias y sus dos gatas, sintió que la propuesta para incorporarse a <i>Dinero y amor</i>, el programa de Blender, era la oportunidad que había estado esperando. Vendió, regaló y dejó atrás gran parte de sus cosas, cruzó el Río de la Plata y, pese a las dificultades para encontrar un lugar donde aceptaran mascotas, decidió llevar a sus compañeras de cuatro patas con ella.</p><p>La adaptación estuvo lejos de ser sencilla. Aunque ya viajaba con frecuencia a Buenos Aires para presentar su unipersonal en la calle Corrientes, la mudanza definitiva resultó más desafiante de lo que imaginaba. <b>“Mi primer año en Buenos Aires fue horrible”,</b> reconoció durante al recordar el impacto de una ciudad intensa y demandante.</p><p>En esos primeros meses encontró refugio en parte de su familia radicada en Lanús, especialmente en su tía Mari, su tío Fer y algunos primos. Sin embargo, la rutina y las distancias hacían que gran parte del tiempo permaneciera sola en la ciudad. En ese contexto, su vínculo con Tomás se fortaleció, atravesado por la vulnerabilidad de la adaptación, la nostalgia y hasta algunos ataques de pánico.</p><p>Luego de un año, cuando todavía intentaba encontrar su lugar, apareció la posibilidad de grabar <i>Amor animal</i> en Montevideo. Durante los tres meses que duró el rodaje llegó a considerar seriamente la idea de regresar a Uruguay. Incluso buscó departamentos para volver a instalarse allí y recuperar la tranquilidad de su entorno conocido. Pero Buenos Aires parecía tener otros planes. Apenas terminó ese proyecto, recibió la propuesta para sumarse a Olga. Para ella, fue una señal clara de que todavía tenía algo por construir en la ciudad. Entonces decidió quedarse y redoblar la apuesta.</p><p>Con el tiempo, no solo logró adaptarse, sino también enamorarse de la vida porteña. <b>“Hoy en día amo Buenos Aires. Vuelvo a Montevideo y extraño Buenos Aires”</b>, aseguró. El ritmo frenético, la diversidad cultural y las oportunidades laborales terminaron conquistándola. El crecimiento profesional que experimentó desde entonces y la consolidación de su popularidad le confirmaron que aquella decisión, tomada entre dudas e incertidumbres, había valido la pena.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ABVALZOB4RHCXDB4APIZR36UD4.jpg?auth=06c31e89131dc548e6af22ad9ecb10d9199abf32163c20bbfa3e7e83deceb8d2&smart=true&width=6036&height=4008" alt="“Quiero que el amor sea un postre, no una necesidad”, señaló Evitta Luna en diálogo con Emilia. (Maximiliano Luna)" height="4008" width="6036"/><p><b>—Vamos a ponernos un poco más hot. ¿Cuál es tu frecuencia ideal de sexo? Lo que me quieras decir… </b></p><p>—A mí el sexo me parece muy importante, la verdad. Muy, muy importante. </p><p><b>—Así venimos al mundo, imaginate si no sería importante (risas).</b></p><p>—Sí y siento que también uno se dedica un poco a esto del arte para seducir, ¿viste? Como hay mucho juego de seducción. “Yo quiero que me quieran, quiero que la gente me mire...”</p><p><b>—Gustarle a la gente. </b></p><p>—Exacto. Si me voy a lo frío del asunto, es eso. Y siento que el sexo se compone también mucho del líbido creativo. A mí me gusta mucho. Ahora no estoy, pero si estoy en pareja, para empezar, me gusta ver todos los días a mi pareja. Y también siento que lo más sano con mi historia y mi manera de vincularme, es no verla tanto también y tener bien en claro que hoy primero está mi proyecto después la pareja… </p><p><b>—¿Sentís que, cuando estás en pareja, tendés a perderte un poco en la relación?</b></p><p>—Sí, me descuido, descuido mis proyectos... </p><p><b>—¿Por qué? ¿Qué buscas compensar en la pareja o qué te engolosina tanto? </b></p><p>—<b>Amo el amor</b>, para empezar. Me encanta. Soy de cáncer, ascendente en cáncer. O sea, amo el amor. Soy muy fan del amor, me gusta la compañía, me gusta también mi soledad. Pienso que la convivencia no estaría buena, pero me gusta ver a la otra persona. Siento que a lo largo de mi vida y también por mi historia y porque no he tenido ejemplos de amor, tiendo al control, ¿viste? O como a sentir cosas feas que no quiero sentir. Se me mezcla el abandono muy zarpado. Estoy aprendiendo a amar de una manera más libre, ¿viste? No porque quiera, ¿no? Yo amo la monogamia, pero me gusta empezar a ser otra persona en el amor. Y la historia de las mujeres siento que nos han enseñado que el amor es lo primordial. Y no, la verdad que no. <b>Yo quiero ser una mujer exitosa, quiero tener dinero para el día de mañana cubrir ciertas cosas.</b> <b>Quiero ser una mujer con poder.</b> Porque siento que si pienso en poder, pienso en hombre, ¿viste? Pero siempre al hombre le han enseñado, que lo primordial, antes del amor, son sus proyectos. Y yo quiero ser una mujer exitosa, que lo primero no sea el amor de pareja. El amor de pareja quiero que esté, obvio, pero yo quiero construir un montón de cosas que a mí no me han enseñado. Nos han enseñado a nosotras ser madres, ser… </p><p><b>—Sostenedoras. </b></p><p>—El amor como opio para las mujeres. A veces siento que sirve el amor en nuestra historia como mujeres para tenernos ahí controladitas. Entonces quiero empezar a pensarme desde un lugar donde el amor sea un postre, sea algo lindo de la vida, no necesario. Esto lo pienso en el amor romántico, en el amor de pareja. Estoy aprendiendo a verlo de esa manera. También para que no me desconfigure, que no me abatate. Pero bueno, estamos en ese aprendizaje.</p><h2>Entre el hate, la comodidad y los amores intensos: las confesiones más personales de Evitta Luna</h2><p><b>—En esta sección, te voy a preguntar por cuánta plata harías una serie de cosas. ¿Te parece?</b></p><p>—¡Uh! A ver...</p><p><b>—¿Por cuánta plata, si es que se puede, volverías a Olga? </b></p><p>—No, creo que no, (risas). Los amo. Tengo amigos ahí, amo a <b>Migue (Granados)</b>, seguramente vaya de visita, amo a <b>Lizy (Tagliani)</b>, los <b>Cella</b> <b>(Luis y Bernarda)</b> tengo la mejor. Pero siento que quiero habitar este espacio que es nuevo, que es Luzu. Puedo ir de visita a Olga, pero siento que no volvería. Me gustan mucho los sábados. En Olga no tienen programación los sábados…</p><p><b>—¿En Luzu estás, sobre todo, porque encontraste un espacio más liviano para vos, que además te permite seguir desarrollando otros proyectos que te interesan, como la actuación?</b></p><p>—Sí y también a nivel de espacio. Es un espacio de mujeres. Estoy muy tranquila. De repente en Olga me pasaba, que esto ya lo he dicho, en Olga particularmente con los técnicos y el lugar de laburo, el lugar que me dieron, yo solo puedo decir gracias, ¿viste? Yo amo ese lugar. Y los quiero mucho. Voy de visita con Marti, tenemos un stream nuestro, a veces voy, estoy pasado por ahí, voy al primer piso, tomo mate con la gente, nos amamos realmente. Pero sí me ha pasado que esta cosa del diario ha sido muy demandante y muy agotadora. He recibido también mucho hate. Nunca había recibido hate en mi vida, excepto por los usuarios de <i>Soñé que volaba</i>. No todos, pero había varones como muy enojados. De repente por una mujer haciendo humor o no sé, ese es el análisis que yo hago. Pero creo que no volvería.</p><p><b>—De alguna forma te sentís más cómoda en el espacio por también lo que relata y la identidad que tiene el programa es de mujeres y que otra impronta. </b></p><p>—Sí. Está Flor ahí conduciendo, me gusta verla, aprendo. La Joaqui, Anita Expósito. Estoy demasiado cómoda, la verdad. Y quiero un poco transitar la comodidad.</p><p><b>—¿Por cuánta plata cerrarías tus redes sociales por un año? </b></p><p>—Por un año siento que estaría bien. Me daría paz mental y haría otras cosas... </p><p><b>—¿Cuánto pedirías? Porque una cosa es decir: “Cierro mis redes durante un año”, pero otra es ponerle un precio. ¿Qué monto te haría aceptar? ¿Y qué harías con ese dinero durante ese tiempo?</b></p><p>—Y... 500 mil dólares. Compraría un departamento de 300 y 200 mil dólares me da para vivir ese tiempo. Y ahí escribiría las obras que no estoy escribiendo, que tengo que ponerme. Escribo y vivo un poco el ocio. Tenemos el chip de producir y quiero estar rascándome el ombligo (risas). Y quiero vivir mi vida, ser feliz y experimentar. </p><p><b>—Vamos con la última. ¿Por cuánta plata volverías con un ex que te hizo mal? Si es que tenés algún ex que te hizo mal. </b></p><p>—Sí tengo un ex, el chico este <b>Ramiro</b>. Siempre hablo de él. Lo amo igual. </p><p><b>—¿Qué pasó con Ramiro? ¿Es de Uruguay? </b></p><p>—Es uruguayo, fue mi primera pareja. Yo era muy chiquita, tenía 19 y él tenía 23, ponele. Me he tirado en el capot un auto diciendo: “No te vayas” (risas). Tipo mucha ansiedad, me ha sabido meter mucho los cuernos y yo también a él... Era una cuestión muy, muy, muy Chernobyl, ¿viste? Muy tóxica de parte de los dos. </p><p><b>—¿Vos le metías los cuernos por venganza? </b></p><p>—Él me decía que no éramos nada, pero sí éramos. “¿Cómo el título no? Conozco a tu vieja, conozco a todos tus amigos, soy parte del grupo de amigos", le decía. Es que era era uno más de los pibes yo…</p><p><b>—¿Fue claro desde el principio?</b></p><p>—Él quería mucha libertad. No, para mí era mi novio (risas). Tres años de eso, imaginate, Emilia. </p><p><b>—¡¿Tres años?! ¿Pero tres años diciéndote: “No es lo que vos pensás”, y vos pensando que era una cosa?</b></p><p>—Sí, literalmente así. Pero igual, para mí siempre fue mi novio. Él sigue diciendo que no (risas). Pienso que no me quería nada, pero aprendí bastante, la verdad. Y lo quiero mucho. Hoy en día hablamos, nos queremos mucho. Él sigue con la persona con la que me engañó. Por lo menos valió la pena y por lo menos fue amor. </p><p><b>—Esos vínculos nos enseñan un montón también.</b></p><p>—Sí. Yo siento que estamos en un momento de la vida que todo tiene que ser sano. Y yo qué sé. A veces el amor viene de la manera que puede. El amor te desbarata, te ahoga. ¿Cuál es la manera ideal de vincularse? Hay un montón de gente que te lo puede decir, como los psicólogos. Pero digo veces el primer encuentro con el amor es como si puede. Y ese fue mi primer encuentro con el amor, como se pudo. </p><p><b>—¿Vas a escribir sobre el amor? </b></p><p>—Debería hacer algo. Tengo muchas anécdotas. Después de la serie de las hamburguesas (risas). </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FQEHHJCWJRFYNEZKFACVVRJOTY.png?auth=6287d5aa6a95031df6b8d62c6eda3f7a0de70ccc6eeae0b8542946eb3698ad54&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Evitta Luna con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Facundo Parra y Hernán Fredes hablaron por primera vez sobre el incidente que tuvieron con la policía]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/02/facundo-parra-y-hernan-fredes-hablaron-por-primera-vez-sobre-el-incidente-que-tuvieron-con-la-policia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/02/facundo-parra-y-hernan-fredes-hablaron-por-primera-vez-sobre-el-incidente-que-tuvieron-con-la-policia/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, los ex futbolistas de Independiente contaron detalladamente lo ocurrido dos semanas atrás, cuando tras un control vehicular terminaron detenidos en una comisaría porteña. “Esto fue un abuso de poder, abuso de violencia, abuso de todo tipo”, aseguraron]]></description><pubDate>Tue, 02 Jun 2026 05:42:32 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Facundo Parra</b> y <b>Hernán Fredes</b> son dos ex futbolistas de larga trayectoria, que coincidieron en <b>Independiente</b>, equipo con el que obtuvieron la Copa Sudamericana en 2010. Su buena relación y amistad fuera de las canchas los llevó por estos días a compartir un emprendimiento ligado al deporte más popular de la Argentina: una agencia de representación de futbolistas. </p><p>Dos semanas atrás, los nombres de Parra y Fredes volvieron a ser noticia, pero, esta vez, vinculados a las crónicas policiales. <b>Rápidamente se viralizó una foto de ambos, desalineados y esposados.</b> Ambos fueron imputados por atentado y resistencia a la autoridad, y desobediencia tras un incidente con policías porteños durante un control de tránsito. Por el episodio, pasaron una noche detenidos. Desde aquel momento, los ex futbolistas no hicieron declaraciones, pero ahora decidieron romper el silencio en <i><b>Citados</b></i>, donde denunciaron haber sufrido <b>“abuso de poder, abuso de violencia, abuso de todo tipo” por parte de los uniformados.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7UNDRGUL6FBIRKDDOZKCXHBJCI.jpg?auth=c30b37a0269852be3c09b83aa7d175a2b6ae60410d0bdf7ed780e55b3bec522e&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Facundo Parra y Hernán Fredes contaron su versión de lo ocurrido (Foto Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p> </p><p><i><b>-Es la primera vez que hablan de aquel episodio, ¿qué fue lo que pasó? ¿cómo fue?</b></i></p><p><i>FP</i> -Gracias por el espacio, primeramente, por poder tener la oportunidad de poder expresarnos, cosa que no tuvimos hasta ahora y no tuvimos ese día. Lamentablemente, desde que ocurrió el hecho hasta el día siguiente, nosotros no tuvimos poder de comunicarnos con nadie, salvo en un momento. En principio, esto fue el martes 19 (de mayo). Salíamos los dos de una reunión de laburo y estábamos a tres cuadras de donde sucede el hecho, que es en (Avenida del) Libertador y General Paz, debajo del puente. </p><p><i><b>-¿En qué horario, más o menos? </b></i></p><p><i>FP</i> -Cinco de la tarde, cinco menos cinco. Exactamente cinco, ponele. </p><p><i><b>-Está bueno marcar el horario, porque uno ve la noticia y piensa “en auto, de noche, en pedo...”</b></i></p><p><i>FP</i>- Es que muchos nos escribieron y nos dijeron <b>“che, ustedes venían chupados o algo”</b>. No, no, pará, eran las cinco de la tarde y la reunión la terminamos porque mi hijo más chiquito juega en River y a las cinco de la tarde, ahí en Cantilo y General Paz, termina el entrenamiento y nosotros íbamos a buscarlo. Esa era la historia. De ahí yo lo llevaba a él (Hernán Fredes) a su casa y yo me iba para la mía. Entonces, pasando por debajo de General Paz, vemos el control vehicular, de la policía, y nos frenan. Ya cuando nos frenan, yo me acordé que el 16 de mayo, que es el cumple de mi viejo, yo me había dejado un tarjetero, con el registro físico en la casa de mi hermana, donde fue el cumpleaños de mi viejo. Entonces, cuando bajo la ventana, me saludan y me piden seguro, cédula verde y registro. <b>Ya el trato, cuando bajé la ventana, fue medio hostil, tenían mala onda.</b></p><p><i><b>-¿Hasta ahí te pidió los documentos?</b></i></p><p><i>FP</i>- Sí, lo normal. A lo que yo le digo <b>“tengo </b><i><b>Mi Argentina</b></i><b>, no tengo el registro físico”</b>. Yo me bajo de la camioneta con <i>Mi Argentina</i> y le voy a llevar el teléfono para que mire y abro <i>Mi Argentina</i>, pero la app de <i>Mi Argentina </i>te mandaba a actualizar, te mandaba al Apple Store y del Apple Store te mandaba a la aplicación, a actualizar. <b>No andaba, era como un bucle que todo el tiempo te decía lo mismo.</b> Ahí se acerca una chica, policía también, que tenía una tablet y me dice: “Probá vía web”. Me meto ahí, con ellos ahí, vía web, pongo mi documento, y cuando entro dice que la página estaba fuera de funcionamiento, que pruebe más tarde. Se lo muestro, le digo: <b>“Mirá, no funciona, así que no te puedo mostrar el registro”. </b></p><p><i>HF</i>- En ese momento además le dijeron “ponelo en modo avión”, algo así pasó, ahí pudo actualizar la app, pero cuando entró le decía “error en actualizar documentos”, seguía fallando la aplicación.</p><p><i>FP</i>- Ahí el policía me dice “esperame”. Va, vuelve y como que había cambiado el semblante con ese. Y cuando yo le digo “bueno, ¿cómo seguimos?“, me pasa otro policía por atrás y dice <b>“esa camioneta queda retenida acá, que la metan adentro, porque yo tengo que seguir parando autos”</b>. En ese momento lo miro al poli con el que estaba hablando y le digo: “¿Puedo hablar con él?” “Andá, hablá”, me dice. Le digo: “Oficial, discúlpeme” y empiezo a caminar para donde caminaba. Se da vuelta y cuando se da vuelta le digo: “Discúlpeme, ¿pero usted está al tanto de la situación, de lo que está aconteciendo? Yo tengo que ir a buscar a mi hijo”. <b>“Esto no me interesa, acá la tolerancia es cero. Guardá la camioneta, porque tengo que liberar el espacio”.</b> Le digo: “¿Tolerancia cero a qué? ¿A qué es la tolerancia cero? ¿De qué está hablando? Yo tengo la foto, pero no tengo mi registro físico”. Ahí me responde: “Es tu responsabilidad no traer el registro físico. Guardá la camioneta, queda retenida”. A lo que, con el diario del lunes, si yo no tengo el registro físico y me lo olvidé o no, yo no le tengo por qué explicar qué pasó con el registro físico, porque está <i>Mi Argentina</i>, que es una aplicación válida. Si la aplicación válida que da el gobierno de la ciudad no funciona ellos tienen el deber de buscar en su base de datos si yo tengo un registro válido para conducir. <b>O sea, que yo no estaba en infracción, mi camioneta está mal retenida. </b></p><p><i>HF</i>- A todo esto, yo saco mi registro y le digo “Facu, dale mi registro, manejo yo”, porque nos teníamos que ir a buscar al hijo. Entonces él (Facundo) les dice “haceme la multa, labrame el acto, y maneja él, que tiene el registro acá”. </p><p><i>FP </i>- Igual fue <b>“meté la camioneta adentro”</b>. Y yo en todo momento les decía “tengan un poco de sentido común, de empatía, tengo que ir a buscar a mi hijo, son las cinco de la tarde, tengo todos los papeles, no anda <i>Mi Argentina</i>, él (Hernán) tiene registro. No te estoy diciendo, ni siquiera te discuto la multa, me estás complicando la vida, vengo de laburar, no estoy de joda, me estás reteniendo el vehículo por algo que ni siquiera es infracción".</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CU6B6MRWZNHFFACZDZGF4DO2TA.jpg?auth=7bedce5cdcda1da684e8d988452134e51b0996fc7484f8e4e894adae5e6dba21&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Los ex futbolistas denunciaron maltratos y arbitrariedades durante el incidente con la policía (Foto Adrián Escandar)" height="1081" width="1920"/><p><i><b>-¿Y ahí cómo siguió?</b></i></p><p><i>FP </i>- La camioneta estaba sobre Libertador, en el lugar donde están los conitos para estacionar. Entonces, me dicen que la estacione, que la meta adentro. Resignado, enojado con la situación, agarro la camioneta y la meto adentro yo. Me bajo de la camioneta, salgo. Obviamente que el comisario estaba ahí, me miraba. Todo hostil, todo feo. Entonces, nos vamos con Hernán caminando para la esquina del lado de Libertador de Provincia, porque nosotros vamos para zona norte. Ya mi hijo se iba en un micro que pone River, que va hasta 202 y Panamericana, porque yo ya no llegaba. Eran ya como las cinco y media y él sale a las cinco, ya no podíamos hacer nada con eso. Y cuando estoy en la esquina lo veo al comisario, girando alrededor de mi camioneta, hablando por teléfono. Y yo le digo a este (a Hernán): <b>“Voy a ir a grabar mi camioneta, porque de la misma forma en que yo la dejo, quiero encontrarla cuando vuelva”</b>. Vuelvo caminando cincuenta metros. A lo que hay que agregar también que, desde el lado de Provincia, desde donde yo estoy, viniendo desde ese lado hay como una especie de tranquera, porque ni siquiera es una puerta, es como una tranquera, y ahí no hay ningún cartel que diga “prohibido pasar”, no hay ningún cartel que diga “destacamento policial tal” o lo que sea, ahí. Sí está del otro lado y hay un cartel arriba de donde están ellos, el de la garita, pero yo desde mi posición no lo veo. Más allá de eso, agarro mi teléfono y entro. Cuando entro no hay ningún “pero”, no hay ningún “por qué” ni nada. Tengo el video grabado, le doy una vuelta a mi camioneta grabándola toda completa de cómo yo la estaba dejando, en las condiciones en la cual la estaba dejando. Y había un poli, que también sale en el video. </p><p><i>HF</i>- Era el comisario ese... </p><p><i>FP</i>- Puede ser, no sé, pero estaba tomando nota de algo de la camioneta. A lo que me dice: “¿Qué estás haciendo?”. Y le digo: <b>“Estoy grabando la camioneta para que quede en el mismo estado que yo la encontré cuando la venga a buscar”</b>. Y me dice: “Bueno, estate calmado”. Le digo: “Yo estoy calmado”. Se escucha todo en el video. Me retiro, porque él, Hernán, no estaba. Me pido un Uber, y cuando lo pido, yo le digo: “Me olvidé algo adentro de la camioneta, otra vez”. Era la mochila de <i>Manu </i>del colegio del otro día, el bolso, tengo un bolso de pádel y un parlante que le doy a mi nene para que escuche música cuando va en el micro a River ida y vuelta. Entonces, me vuelvo otra vez caminando y sucede la misma situación. Me meto en el lugar a buscar las cosas con mi llave. Dijeron que me había ido a Pilar a buscar la segunda llave. Pero fue todo en el mismo momento, a las cinco de la tarde desde Libertador y General Paz hasta Pilar tardo una hora y media, dos, y hasta que vuelvo, deberían haber pasado tres horas. Cuando voy a entrar, la camioneta estaba ahí, me meto caminando y ahí el comisario me dice “no podés entrar”. Ahí le digo: “Voy a buscar mis cosas personales y me voy”. Yo entró caminando y él entraba atrás mío. Me meto en la camioneta, abro la camioneta con la puerta abierta. También dijeron otra mentira, que yo prendí la camioneta. Es mentira, en ningún momento la prendí. Era imposible escapar, con el tránsito, había siete policías alrededor, no se qué pensaron ahí, en una película yanqui...</p><p><i>HF</i>- A todo esto, me imagino que debe haber cámaras y todo para avalar lo que pasó... En ningún momento se prendió una luz de la camioneta. Y cuando él (Facundo) ingresa a la camioneta, automáticamente el comisario, porque era el mismo, le agarra la puerta y se pone todo tenso...</p><p><i>FP</i>- De hecho yo entro a la camioneta y entro por mi puerta, del lado del conductor, porque el parlante que yo tengo es chiquito y está en la guantera, <b>entonces cuando entro me agarra de la campera (se señala el hombro izquierdo), se produce el primer contacto físico. Yo nunca levanté una mano, ni la voz, ni un insulto. No fui violento, porque ahí ellos obviamente declararon que yo entré bruscamente, violentamente. Mentira, es mentira. Que prendí la camioneta, mentira. Que me fui a buscar otra llave, mentira. Que la camioneta estaba secuestrada, mentira. La camioneta nunca estuvo secuestrada, estuvo retenida. Es una diferencia grande. Y mal retenida, porque yo nunca tuve una infracción. </b></p><p><i><b>-¿Y cómo siguió después de que entraste a buscar las cosas? Porque cuando uno ve la foto que se difundió dice “esto no fue por un registro”.</b></i></p><p><i>FP</i>- Claro, porque todo el mundo que llama te pregunta: “Che, ¿qué pasó? ¿Qué hicieron? ¿Cómo llegaron hasta esas circunstancias?" Porque no es normal, no es para nada normal. Cuando me subo (a la camioneta), el chabón viene y me agarra de la campera así (hace el gesto de que lo agarran) y me tira de la camioneta. Entonces yo me agarro del volante y me trabo. Le digo: “Dejame, me bajo solo, esto es propiedad privada, es mi auto. No me podés bajar, no me podés tocar”. Yo no estaba haciendo absolutamente nada que fuera acorde a ese trato. Entonces, cuando él me agarra le digo: “Pará, no me podés agarrar así, no me toques. Dejá que yo me bajo solo”. Si yo me quiero escapar, te cierro la puerta de la camioneta, prendo la camioneta y capaz me voy como un loco, y me expongo a que me peguen un corchazo. Pero no, yo tengo dos hijos, laburo, soy un pibe normal, no tengo ninguna causa anterior por nada. Jamás tuve una pelea. <b>Entonces me abren la puerta del acompañante, me abren la puerta del de atrás, otro policía se mete por atrás, me ahorca desde atrás y el otro me empuja.</b> Entonces yo ahí ya me tiro a la camioneta, pero sin resistencia, ¿qué voy a resistirme? O capaz que ellos estaban buscando que yo me resista y que todo sea peor. </p><p><i><b>-¿Te sacaron a los golpes de la camioneta?</b></i></p><p><i>FP</i> - No, a los golpes no. No me metieron una piña ni nada. <b>Pero cuando me tiran al piso, que yo ya estaba regalado, tirado en el piso, boca abajo, viene uno -ojalá supiera quién fue exactamente, ojalá haya cámaras y lo pueda verificar- con la rodilla directamente me apretaba la cabeza contra el piso, pero con todo su cuerpo encima de la cabeza, bien apretado contra el piso. Lleno de tierra, porque el piso es de todo de tierra y de tierra como blanda. Entonces cuando ellos pisaban alrededor mío, la tierra se subía y se me metía por la nariz y por la boca y no podía respirar.</b> Le pongo énfasis a esta situación y lo digo porque es grave, porque yo soy un pibe entrenado de toda la vida, él también. Pero si vos agarrás una persona que puede llegar a tener... ellos no saben si yo tengo un stent, si yo tengo un problema de corazón, si yo puedo llegar a tener otra cosa... lo dejás muerto ahí, y se los dije...</p><p><i><b>-¿Te asustaste un poco, te cagaste ahí?</b></i></p><p><i>FP </i>- ¡Cómo no me voy a cagar! ¡No soy He-Man! Estaba todo cagado, no entendía la violencia de la situación. Porque ponele que yo no tenía que entrar ahí, ¿no? Pero la reacción no fue acorde a la situación.</p><p><i><b>-¿Y ahí vos Hernán qué hacías?</b></i></p><p><i>HF</i>- Me decían que me tire al piso y yo les decía “tranquilos, tranquilos” (hace el gesto de levantar las manos), no me quería ensuciar nada, y me decían <b>“perdiste por </b><i><b>logi</b></i><b>, por pelotudo...”</b> y a Facundo, que lo tenían en el piso, le decían <b>“¿querés que te rompa el brazo?“...</b></p><p><i>FP</i>- Y yo ahí, tirado en el piso, les dije: <b>“Me estás matando”</b>. Me acuerdo de las palabras: “Me estás matando, soltame porque me estás haciendo mal en serio”. Estaba regalado. Yo nunca presenté resistencia. Solamente cuando me agarro del volante y me quieren bajar y les dije “pará, si decís que me baje, me bajo solo, agarro mis cosas y me voy”.</p><p><i><b>-¿Y cómo terminó esto?</b></i></p><p><i>FP</i>- No, no terminó para nada. Hicieron toda esta escena de violencia desmedida y ojalá podamos tener, porque ya las pedimos, las cámaras, que verifiquen toda esta situación. Y ojalá que haya alguien que también haya grabado un video de esta situación. Después de esto, nos esposan a los dos, tampoco entendía porque lo esposaron a él (Hernán). Además, la carátula de la causa penal que tenemos es la misma, como si los dos hubiésemos hecho lo mismo y él estaba parado ahí nomás. Nos detuvieron contra una columna que hay ahí, muy grande. Nos pusieron las esposas bien apretadas, al mango. De hecho, le decíamos: “¿Me podés aflojar un poco las esposas?" Eran las seis, seis y cuarto, nos tuvieron hasta las ocho. </p><p><i>HF</i>- Sentados e incomunicados.</p><p><i>FP</i>- Ahí fue fotito para acá, fotito para allá, parate, perfil, foto, foto, foto...</p><p><i>HF</i> -Nos sacaron fotos onda delincuentes, que son las fotos que se terminan viralizando...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WD3FLSDRXJBH3GYDJI6LTJ6Q4U.jpg?auth=04515331a01fa7d2b1fb71df025b3a494d7e5799d3d82a2603fbdad5a5376210&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La imagen de Parra y Fredes detenidos y esposados que difundió la policía" height="1080" width="1920"/><p><i>FP</i> - Otra cosa más, nosotros estuvimos un día incomunicados. Ellos como funcionarios públicos, venden la publicidad, venden la foto, literalmente. O sea, nosotros tenemos una imagen, nosotros trabajamos... Mientras pasó todo ese tiempo, que fue un montón, yo le pedía perdón a él (a Hernán), porque no entendía por qué estaba ahí. Pero tampoco entendía porque estaba yo ahí. </p><p><i><b>-¿Dónde termina la cuestión? ¿Dónde se los llevan?</b></i></p><p><i>HF </i>- Todos los procedimientos eran larguísimos, como que iban a hablar con un fiscal y con este y con lo otro, iban a buscar antecedentes, hasta que se dan cuenta que éramos ex futbolistas. En eso momento cayó la ficha ahí, en ese control, y ahí viene el comisario y nos dice: <b>“¿Cómo no nos dijeron que eran jugadores de fútbol? Yo no entiendo nada de fútbol“... ¿Pero que íbamos a decir? “Che, no me pares o no me hagas esto, no me pongas esposas que soy jugador de fútbol?”...</b></p><p><i>FP</i> - La próxima vez me bajo sin documentos, les digo “yo jugué al fútbol” y me voy... </p><p><i><b>-¿Ahí ellos cambiaron el trato, cuando supieron que eran ex jugadores de fútbol?</b></i></p><p><i>FP</i> - Ahí vinieron con otro semblante, bajaron, pero seguían las esposas bien apretadas. Nos pasearon, nos llevaban al móvil, a Libertador. </p><p><i>HF</i> - Y ahí también nos dicen que había dos posibilidades, o nos labraban un acta o íbamos “directo a Chacarita”.... ¿Cómo a la Chacarita? “Sí, ahí quedan detenidos”, nos dijeron. Y ahí empezaron “esa camperita (que tenés puesta), vas a tener que pelear por la camperita, está buena...”</p><p><i>FP </i>- <b>Se iban salteando entre ellos y nos iban tirando todos la misma, nos iban verdugueando, nos iban verdugueando con esa situación.</b> </p><p><i>HF </i>- Yo pensaba igual que nos iban a llevar a la comisaría, nos dejarán una o dos horas, nos darán una cagada a pedos y ya está. </p><p><i>FP</i> - Yo les pedía que me dejen llamar a mi mujer para que busque a mi hijo. Les dije: “Déjame hacer una llamada, ponete el celular vos en la mano -porque yo estaba esposado-, marcá el número que te digo y yo aviso y déjame hacer una llamada”. Y me respondieron: “Te hubieses preocupado antes”.</p><p><i><b>-¿Ahí los liberaron o fueron a la comisaría?</b></i></p><p><i>HF </i>- No, a todo esto a mí me vibraba el teléfono. Y les digo: “¿Puedo atender? Porque no saben qué está pasando". Y ahí nos dicen que no, que <b>estábamos incomunicados en calidad de detenidos</b>. Alrededor de las ocho y media nos llevan a la 13 B. Ahí vienen ya oficiales de la 13 B y nos llevan hasta el patrullero. </p><p><i>FP </i>- El tema es que los que estaban haciendo el control no eran de la comisaría correspondiente a la zona, de Núñez, que es la 13. Venían de otra jurisdicción a hacer el control ahí. Pero cuando nos viene a buscar el patrullero, vienen de la 13. Dentro del patrullero venían dos oficiales de la 13 y uno grandote que era de los que estaban de antes. Hay que resaltar que los de la 13 con nosotros tuvieron un trato cordial. </p><p><i>HF</i> - Los de la 13 ya sabían a quiénes venían a trasladar y se decía que éramos <b>detenidos de relevancia</b>. Entonces ahí nos llevan a la comisaría con dos testigos, nosotros les pedíamos disculpas, era gente que se quería ir a su casas, que venían de laburar. </p><p><i>FP </i>- <b>Esto fue un abuso de poder, abuso de violencia, abuso de todo tipo</b>, porque nada correspondía con lo que había ocurrido. Arrancando siempre y haciendo la puntuación sobre que yo no estaba en infracción. </p><p><i><b>-Imagino que después de todo esto se asesoraron legalmente.</b></i></p><p><i>FP </i>- Por supuesto, cuando empiezan a pasar este tipo de situaciones, que no son habituales, también empezás a sentir, a ver a decir “qué hice yo?”, o “¿por dónde me equivoqué?“. Y empezás a darte cuenta dos, tres días después... yo estuve dos, tres días mal por la situación, porque digo: “Loco, la pasé como el culo”. <b>Pasé el peor momento de mi vida, porque nunca pasé por algo así. Nunca pensé que iba a atravesar algo así.</b> </p><p><i><b>-¿Los llevan a la 13 B y después cómo siguió?</b></i></p><p><i>FP </i>- Ahí nos ponen en bolas. Revisión total. Nos hacen cacheo. O sea, con calzón, en un calabozo arriba. De ahí nos trasladan a una dependencia en Congreso. Nos llevan otra vez al patrullero, estábamos los dos atrás. Yo tengo las patas largas, este (Hernán) de costado y otro poli atrás. Éramos tres así. Y le digo al chabón: “Disculpame, yo no sé dónde meter las patas, me tengo que cortar las piernas”. Íbamos por Lugones a ciento treinta, esposados atrás, sin cinturón. Y Hernán le dice: " ¿Y las multas quién las paga?“. Yo le decía: <b>”Si se te cruza uno y perdés el control del auto, yo me muero acá. O sea, no tengo forma, no tengo un brazo, no tengo cinturón, me pego la cabeza contra esto, me muero acá. ¿Y cómo hacemos?”...</b> Ahí llegamos y nos pasaron las esposas adelante y nos cambió la vida tener las esposas adelante. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RUQOXDHBTJHUPK7XDQPZCF475E.jpg?auth=e4ad5005428175445d892f0f371026198c945511b47388215569197e8e46d5b9&smart=true&width=1653&height=1920" alt=""Estamos tranquilos, queremos es que se sepa la verdad de esta situación", dijeron Parra y Fredes (Foto Adrián Escandar)" height="1920" width="1653"/><p><i><b>-¿Y ahí se fueron a sus casas?</b></i></p><p><i>HF </i>- ¡No! Ahí estábamos por la mitad. En Congreso también estuvimos esperando hora y media, dos horas. Fueron bajando de otros patrulleros a otros detenidos, a los que llaman a tocar el <i>pianito</i>, poner las huellas, fotos. Eso fue como a las 10 de la noche, viene el abogado, el defensor público y ahí nos dejan hacer una llamada. Llamo a mi novia y me dice que ya sabía, porque la habían llamado cuando corroboraron los datos. Le pedí que llame a una abogada. A partir de ahí nos volvieron a llevar a la 13 B y ahí estaban viendo si nos llevaban a Chacarita o no. </p><p><i>FP </i>-El poli que estaba adelante, que era de la jurisdicción de ellos, quería casi que nos vayamos. Ellos querían que nosotros nos vayamos. Nos decían <b>“no es para tanto, quédense tranquilos que seguramente ahora se vuelven para su casa, ya está”</b>. Nos preguntaban qué había pasado, les contamos y nos decían: “No, estos se pasan, se pasan. Por eso después a nosotros nos llaman ortivas, por lo que hacen acá”. </p><p><i><b>-¿Y cómo finaliza la historia?</b></i></p><p><i>FP </i>- De ahí nos llevan a la comisaría que está enfrente del cementerio de Chacarita, que es una comisaría más grande. <b>Cuando entrábamos era San Onofre, entramos con el patrullero hasta el fondo, era </b><i><b>El Marginal</b></i><b>... Ahí pensaba “¿pero dónde estamos?“.</b> Ahí primero me hacen la entrada a mí, y cuando me agarra una médica legista, yo tenía toda la frente marcada, con raspones y tenía el brazo (izquierdo) con el manguito rotador, que el chabón me lo tiró para arriba acá (hace el gesto) y yo ya no lo podía levantar. Entonces cuando a la mina le digo lo que había pasado, le cuento y <b>me manda al (Hospital) Pirovano a hacer una placa del hombro y que me revisen.</b> Y a él (Hernán) le hacen la entrada. <b>Estaban todas las ”conejeras", tenía dieciséis o dieciocho “conejeras”. Era todo alambrado, jaulas, jaulas, jaulas, jaulas y toda gente adentro, de a tres, de a cinco, depende del tamaño. Había cuatro o cinco durmiendo en el piso, en colchones. Yo vuelvo a las 4 de la mañana del Pirovano y Hernán entró solo.</b></p><p><i>HF</i> - Yo ahí me quería morir. Por todo lo que habían generado, que “ahora la vas a pasar mal” y todo eso... y ahora me la tenía que bancar solo. Cuando entro estaba todo apagado, era la una de la mañana. Me sacan las esposas y me meten en la primera “conejera”, ahí con un tipo que estaba durmiendo, me mira, “¿qué hacés?“, listo, nada. Y me senté en el piso, no sabés el olor que había...</p><p><i>FP</i> - Yo vuelvo del Pirovano a las cuatro de la mañana, entro, lo veo a este hecho una bolita, ahí sentado. Cuando entro, vuelo y, agarrándome la cabeza le digo: “No puedo creer en dónde estamos”. Me agarro la cabeza y le digo: “Te pido perdón”. Y así estuvimos hasta las once de la mañana. Nos llevan a la fiscalía, en Cabildo y Quesada. Ahí estaba nuestra abogada, Mariel Corredera, agradecidos con ella, porque fue la persona que desde el minuto uno le pudimos contar todo lo que pasó, actuó rápido, en todo momento. Para que quede claro, nosotros estuvimos a derecho en todo momento. Hoy tenemos una causa penal, que la idea es que nos absuelvan. La Justicia determinará todo lo que tenga que determinar. Nosotros pedimos las cámaras, pedimos todo. Estamos tranquilos y obviamente que lo que queremos es que se sepa también la verdad de esta situación, nosotros vivimos un momento de mierda. Queremos que se nos limpie el nombre, jamás tuvimos un problema de estos. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/EWEJGFAQY5A2NDN36A6ANEFOX4.jpg?auth=9986adf282cc042bac14746a5b9d5e4501b35eadd5cea21857e66d41fdae6b7b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Dani La Chepi: maternidad, cinco años sin sexo y la pareja abierta que transformó su forma de vivir el amor]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/02/dani-la-chepi-maternidad-cinco-anos-sin-sexo-y-la-pareja-abierta-que-transformo-su-forma-de-vivir-el-amor/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/02/dani-la-chepi-maternidad-cinco-anos-sin-sexo-y-la-pareja-abierta-que-transformo-su-forma-de-vivir-el-amor/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la actriz habló sobre las experiencias que la marcaron, las inseguridades que todavía trabaja en terapia y cómo influyeron en su relación con la intimidad. Además, explicó los acuerdos que mantiene con su actual compañero de vida y reflexionó sobre la confianza, la traición, el amor y los desafíos de construir vínculos después de atravesar momentos difíciles]]></description><pubDate>Tue, 02 Jun 2026 05:42:03 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Para mí una infidelidad no se perdona.</b> Todo son reglas claras: mientras yo no lo sepa, no me molesta que el otro esté con alguien más. Lo que no tolero es la traición”, sostuvo <b>Dani La Chepi</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al reflexionar sobre los vínculos de pareja, la confianza y los límites personales.</p><p><a href="https://www.instagram.com/danilachepi/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/danilachepi/?hl=es-la"><b>Daniela Viaggiamari</b></a> es actriz, cantante, conductora, humorista y creadora de contenido. Alcanzó una enorme popularidad en las redes sociales gracias a sus videos de humor sobre la vida cotidiana, la maternidad y las relaciones de pareja, construyendo una comunidad de millones de seguidores.</p><p>A lo largo de su carrera participó en programas de televisión, obras de teatro y proyectos musicales. Además, es madre de <b>Isabella</b>, a quien define como la persona más importante de su vida. Con humor y resiliencia, logró transformar experiencias personales, desafíos familiares y momentos difíciles en historias con las que miles de personas se sienten identificadas, destacándose por su autenticidad, espontaneidad y cercanía.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IPB5RSNPBBBQXM3WB7YCXDXETE.jpg?auth=7d312dc5f02bdd9c85681b9cd506ea1a8acf6e59dd7e472c903d0006791b56d7&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Para mí el sexo está sobrevaluado”: Dani La Chepi habló de sus traumas, sus vínculos y la decisión de tener una pareja abierta.  (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Leyendo un poco acerca de tu historia y de tu vida, vi que vos sos actriz, cantante, humorista, conductora e influencer. ¿Cómo podemos ordenar eso?</b></p><p>—Y mamá de Isa… La mejor profesión, la más sacrificada y gratis (risas). </p><p><b>—Pero ¿qué sentís que sos más? </b></p><p>—Todo. Yo creo que no puedo cantar sin actuar, no puedo actuar sin cantar. No puedo conducir sin actuar, no puedo bailar sin actuar (risas). Robé mucho tiempo con el baile. Tuve una preparación que mis viejos pudieron pagar, que era muy barrial. Me mandaron por pie plano y me copó. Pero después robé mucho tiempo con <b>Pablo Codevilla </b>en <b>Sábado Bus</b>. Ahí robé al lado de bailarinas de primera línea. Por supuesto, profesionales, pero siempre me la arreglé yo. </p><p><b>—Porque además de bailar, sos simpática y graciosa.</b></p><p>—Compensaba. Estudié todo, pero ahora tengo 46 años y en la obra que estábamos haciendo, <i>En</i> <i>Papá por siempre</i> había que bailar y yo lo doy todo. O sea, el cuerpo tiene memoria. Pero no puedo decir que soy bailarina profesional porque no lo soy. Me la rebusco muy bien. </p><p><b>—¿Y con el canto tomás clases? </b></p><p>—Recién este año. Cuando empecé la obra, arranqué. Porque nunca había hecho una comedia musical que es hablar, cantar y de golpe bailar... Nunca en mi vida había tomado una clase de canto. De hecho, canté mucho tiempo con <b>Cacho Castaña</b> y él me decía: “Manicomio, no hagas la misma que hice yo”. Yo le decía: “No, hay cosas tuyas que no comparto” (risas). “Vos no podés subir así sin vocalizar”, me decía. Y él en sus últimos tiempos, empezó con una fonoaudióloga y a querer estudiar canto. Ahí no me quedó otra y dije: “No quiero lastimarme“. Empecé a estudiar canto con la que era mi cover, <b>Mery Hernández</b>, que es una bestia, y empezó también <b>Isa</b>, que obviamente es artista y me dice: “Yo quiero una audición”. Yo le digo: “Cantás muy lindo, preparate. No hagas la de mamá”. Porque después te terminás lastimando. Ella es muy natural. Ya de chiquita a la directora de <b>Cromañón</b>, le decía: “¿Por qué no puedo hacer de la hija si yo sé llorar? Y se largaba a llorar ahí. Yo no sabía dónde meterme. Se sabe todos los libretos porque me los toma ella cuando me ayuda a estudiar. <b>Ya tiene 12 años, pero se crió conmigo en un escenario</b>. El padre se dedicaba a la música, entonces le poníamos los auriculares mientras yo grababa un disco. Es muy artística y muy histriónica, y creo que nos une mucho el humor para pasar algunas cosas de la vida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4XMWRGPY2BHZTHRSPITPWFDIN4.jpg?auth=6f484a737560afc22f0c64b607b7406616d139650cf03d60577a7c389fccdea2&smart=true&width=1920&height=1081" alt=" “Yo no puedo tener relaciones todos los días”, confesó Dani en diálogo con Rulo. (Adrián Escandar)" height="1081" width="1920"/><h2>La experiencia sentimental: relaciones, límites y el valor de la honestidad en la pareja</h2><p><b>—¿Cómo sos con los hombres? ¿Cómo te fue en tus relaciones? </b></p><p>—No, mal...</p><p><b>—Pero ¿por qué? Porque sos humorista, linda y simpática. Sin embargo, cuando hablás también se nota que tenés carácter, que con vos las cosas son blancas o negras. Te imagino diciéndole a un tipo: “Mirá, la verdad, ¿sabés qué, amigo? Agarrá tu campera y andate”.</b></p><p>—¿Vos sabés qué no? Tuve una pareja que se llama <b>Emmanuel</b>, que yo digo nada es idea. Pero siempre le digo a él: “Fuiste mi mejor exnovio”. Y él cuando me escribe por cosas de publicidad y demás, me dice: “Acá, tu mejor exnovio”. Yo estaba muy enamorada, todavía no existía Isa. Pero siempre elegí lo más parecido a lo que yo me crie. Mi papá era un gran tipo, muy trabajador, falleció y cuando empecé a hablar con sus amigos, nadie me dijo nada negativo de mi papá. Después me empecé a enterar cositas, pero un tipo bueno, ¿viste? Y no quiero decir que con los que estuve no eran buenos. Pero yo necesitaba estar sola mucho tiempo para ver y entender que eso no es amor.</p><p><b>—¿De cuánto fue tu pareja más larga? </b></p><p>—Seis años. Fue una situación muy especial. Pero la pasé mal. Y lo que me pasa a mí, que no me pasa de ahora, y pobre mi pareja actual, es que yo ya no digo novio, digo compañero, porque a esta edad yo ya quiero un compañero. </p><p><b>—Pero sos joven Chepi, dale… </b></p><p>—Sí, pero a esta edad después de tanto barrio, tanto golpe, literal me gusta llamarlo así. Hasta Isa me dice: “Mamá, no seas así”. Aparte encontrar una persona que te da esa libertad... Primero, <b>tenemos una pareja abierta. </b>Y por lo menos yo, nunca hice ninguna. </p><p><b>—¿No usaste el crédito de pareja abierta todavía? </b></p><p>—No, no. </p><p><b>—¿Hay reglas? </b></p><p>—Por supuesto.</p><p><b>—Contame.</b></p><p>—Respetame, cuidándote. </p><p><b>—¿Usar preservativo sería?</b></p><p>—Exacto. </p><p><b>—Eso desde ya, sería la regla uno para todos. ¿La regla número dos es que te tiene que contar si hace alguna? </b></p><p>—No, no me interesa saber. No me cuentes nada…</p><p><b>—¿Hacela como si no fuese abierta?</b></p><p>—Claro, hacelo. Ahora, si te enganchás y tenés una relación, ya está, deja de ser una pareja abierta, porque ya estás teniendo otra pareja. </p><p><b>—Cuando vos decís pareja abierta, ¿es poder tener sexo con otras personas o también puede tener una cita?</b></p><p>—No, eso no. Si querés tener sexo, hacelo. <b>Yo soy muy asexuada, por ende…</b></p><p><b>—¿Siempre fuiste así o es de ahora? </b></p><p>—Sí, siempre. El primer mes de relación lo doy todo. Al mes tengo a mi pareja, sea bueno o sea malo, me dice: “Che, no somos amigos”. O sea, yo ya de ahí corté y empiezo a…</p><p><b>—Pero Dani, ¿puede ser que eso es lo que haga que no te funcione? </b></p><p>—No, no. </p><p><b>—Bueno, Igual te ha funcionado. Tampoco es que nunca tuviste novio. Tuviste varias parejas. </b></p><p>—Sí, tuve varias.</p><p><b>—Saliste con el anterior, salís con este. Digo el anterior porque es famoso por la pandemia y cómo se conocieron. </b></p><p>—Claro, fue el público. </p><p><b>—Has tenido pareja, sos una mujer linda y simpática; obviamente, los hombres se fijan en vos. Pero si al mes les cortás el tema del sexo, imagino que la cosa se complica...</b></p><p>—Por supuesto que es un problema, pero yo nunca dejé de blanquearlo. </p><p><b>—¿Se los blanqueas de entrada? </b></p><p>—Mirá en algún momento sí. Yo no puedo tener relaciones todos los días. Porque me han tocado parejas así...</p><p><b>—¿Dos veces por semana? </b></p><p>—¿Estás loco vos?</p><p><b>—¿Una vez por semana? </b></p><p>—Y con mucha suerte...</p><p><b>—¿Cada 15 días? </b></p><p>—Y ponele. No sé, no las cuento. Es cuando los dos tenemos ganas. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ABP6PIX325FNTJM3ZKQOAWS3WA.jpg?auth=1afc5740a426aa420779ac5a899f91c37d6474c27a4a696460e44606d28d82ea&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Entre la fama, la maternidad y la vulnerabilidad: el universo complejo de Dani La Chepi y sus reglas para el amor moderno" height="1080" width="1920"/><p><b>—Pero, ¿por qué? ¿No te gusta en el momento que lo estás teniendo?</b></p><p>—Sí, claro. Pero tengo un mambo muy grande con eso. Tengo mambo de cosas que me han pasado de pequeña y esta personalidad que vos ves que yo muestro y que también soy un poco, que no es la Chepi, sino Dani, fue un mecanismo de defensa que yo opté, igual que el humor, para defenderme de lo que podría pasar, ¿no? </p><p><b>—¿Tuviste una situación de abuso o de acoso?</b></p><p>—Sí, horrible. Entonces, tengo un tema y sé que tendría que ir, más allá de mi terapia, a un sexólogo. He hablado con amigas mías que son excelentes. Pero bueno, hoy en día yo sé que es importantísimo el tema del sexo en una pareja. Pero como siempre digo, <b>para mí está sobrevaluado el sexo</b>, qué sé yo. No sé, no estoy diciendo que no hay que hacerlo.</p><p><b>—¿Vos decidiste abrir la pareja para que él pueda tener más sexo cuando vos no querés?</b></p><p>—Exacto. Sí. </p><p><b>—Pero vos, ¿no hay ninguna chance que algún día te pinte con alguien?</b></p><p>—No sé. Mi laburo es muy libre, voy, giro, tengo muchísimos compañeros varones. O mujeres. </p><p><b>—Sin nombrar a nadie, te vas a hacer un evento a no sé dónde y te toca con alguien que te gusta. ¿No te tiran onda? </b></p><p>—Pasa que yo no salgo a ningún lado y cuando salgo, salgo a trabajar. Y viste que a todo le ponen un nombre hoy, yo soy creo que pansexual o algo así. Esto de que tengo que tener mucha confianza para tener una relación. Tiene que ver con que me guste algo que no pasa solo por lo físico. Además, siento que ya pasó mi época de reviente cuando era muy joven, ahora no me imagino yendo a bailar o en un show que un sonidista o alguien diga: “Mirá lo que es ese bombónazo”. Cuando vienen como a levantar yo digo: “Mmm”. Empiezo a hacer chistes. Porque sé que no me voy a quedar ocho días en Bahía Blanca. Termino el show y nos subimos a la combi y volvemos. Necesito tener una relación y sentirme segura. </p><p><b>—Para llegar a eso... </b></p><p>—Sí, y segura en todo sentido. Yo sigo teniendo, tengo un montón de mambos. Pero como todo el mundo, con mi cuerpo... Con mi pareja anterior puse lograr sacarme la remera para tener relaciones. </p><p><b>—No te gustás. </b></p><p>—No, para nada. Y todo el tiempo doy el discurso, pero me incluyo. No es que soy la influencer o la madre que dice: “Hay que aceptarse como uno es”. Y yo digo: “La realidad es que no me gusta tener toda la panza llena de cicatrices por todas las operaciones que tuve”. Sí digo, son parte de mi cuerpo. ¿Me las taparía, me las sacaría? No. ¿Me haría lolas? No. ¿Me pondría pómulos? No. ¿Me operaría la nariz? No. No lo haría. </p><p><b>—Entonces sí te aceptás como sos. </b></p><p>—Es un laburo diario y estoy laburando en esto. Suben un corte de esto y me comentan “¿Y por qué no se peinó? Qué sé yo. No soy muy femenina como se supone que debería hacer. Subir fotos muy tuneada y demás no me sale.</p><p><b>—Con esto que me contás es imposible tener una aventura o utilizar tus cartas en la pareja abierta, ¿no? Lo de la pareja abierta es para él. Porque es raro que vos de la nada pinte con alguien. </b></p><p>—Y si pinta, se tiene que armar una relación. Por ende, estaría traicionando las reglas del juego. </p><p><b>—Bueno, podría ser con un ex o, por ejemplo, con alguien que ya hace tiempo le venís echando el ojo. </b></p><p>—Bueno, pero no sería un ex. Yo soy muy de volver con los ex. Por eso te decía al principio esta cosa de blanco o negro, no era tan taxativa y ahora sí lo soy. Porque yo entiendo que hay que dar oportunidades y perdonar, pero hay cosas que no se perdonan. </p><p><b>—¿Por ejemplo? </b></p><p>—<b>Para mí una infidelidad no se perdona</b>.</p><p><b>—Pero tenés pareja abierta…</b></p><p>—Pero no es una infidelidad. </p><p><b>—Estoy de acuerdo con vos, pero te bancás entonces que el otro se acueste con alguien. </b></p><p>—Mientras yo no lo sepa, sí. </p><p><b>—A vos te molesta la traición. No el tema de que tuvo sexo</b> <b>con otra persona,</b></p><p>—Claro, la traición. O sea, esta cosa de enterarte después de todo, o no contarte tengo esto y no blanquearte…</p><p><b>—¿Enganchaste a alguno engañándote? </b></p><p>—Sí </p><p><b>—¿Te pasó de batir algún récord de “estuve tanto tiempo sin sexo”?</b></p><p>—Sí, cinco años. Desde quedé embarazada (risas). </p><p><b>—Desde que te separaste del bajista. </b></p><p>—Sí, no quería saber nada. </p><p><b>—¿Estabas negada al amor, al sexo, a todo?</b></p><p>—Sí. Me pegó por el lado de “soy mamá, dejé de ser mujer”, ¿viste? Me quedé sin laburo encima cuando Isa era chiquita. Yo ya la mantenía sola, claramente. Era una locura mi vida. Cuando nació Isa, mi papá tuvo un ACV isquémico. O sea, pasaron tantas cosas que la verdad que mi cabeza estaba puesta en sobrevivir.</p><p><b>—Cuando vos empezás a hacer videos, eran como más de reclamo. Eran en esa época en la que estabas enojada por una serie de injusticias. </b></p><p>—Estaba odiada. </p><p><b>—Enojada y sin sexo. Era la peor Chepi esa...</b></p><p>—La peor versión. Y mi hija comía un bife de chorizo y yo le daba al sándwich de fideo porque no me quería endeudar, no quería tocar los ahorritos que me había pagado la radio ¿viste? Entonces decía: “A la nena no le va a faltar nada, la obra social la tiene ella”. Es muy largo y pasan muchas cosas. No se puede solamente hablar de una cosa sola. </p><p><b>—Son una sumatoria de cosas que te llevaron a eso. </b></p><p>—Y ahora estoy en la perimenopausia. Entonces cambia todo. Yo tengo amigas de mi edad que no quieren saber nada y otras que están como locas. Pero mi cabeza no está puesta ahí. Obviamente que cuando me quedo sola con mi pareja… Y eso es otra cosa que también. Para para tener intimidad, tienen que pasar cosas. El mimito, la previa. No es “bueno, dale ahora”. O sea, tienen que pasar cosas y a mí mi pareja me encanta, pero está Isa literalmente adentro de la casa. Entonces, tengo que llamar a una amiga y decirle: “Che, ¿vos la podés tener hoy? Porque yo tengo función y vuelvo a la una de la mañana”. Entonces, a la noche no tomo las pastillas psiquiátricas, que gracias a Dios fui al psiquiatra sin ningún tipo de vergüenza y lo blanqueé cuando desaparecí de todos lados. Hay una que te baja la libido. Entonces, si sabés que esta noche la tenés libre, no la tomás esa a la mañana. Y a veces no la tomo y no pasa nada. Porque él también es padre y encima es entrenador canino, peluquero canino, paseador de perros. O sea, tiene 50 año y está todo el día desde las seis de la mañana. Labura un montón. Y aparte no para de caminar. Entonces, estamos viendo la historia del hijo de <b>Pablo Escobar</b> y a los cuatro minutos se escucha el ronquido. Capaz que a las tres de la mañana me despierto y digo: “Si me despierto ahora, no me duermo más”. Y con los cinco galgos adoptados (risas).</p><p><b>—Es un escándalo lo tuyo, Dani. </b></p><p>—Pero eso no quiere decir que no me guste el sexo. <b>No estoy diciendo que no me guste el sexo. </b></p><p><b>—Está clarísimo. Creo que contaste una sumatoria de cosas que, cuando lo analizás todo en su conjunto, tiene más sentido. </b></p><p>—Sí y hoy que no estoy yendo a terapia, sino haciendo terapia, desde que tuve este episodio de ansiedad derivada en depresión, claro, yo cuento la punta del iceberg. Pero debajo hay un montón de cosas.</p><p><b>—No es fácil la vida.</b></p><p>—Y sí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LC7VBOGDERAPDK4X54QB4U3J2A.jpg?auth=a885276aa88d53779371f7a800fd333f953ab78a88ffdebdcc25e4cd731baa36&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“El humor fue un mecanismo de defensa para protegerme”, admitió la actriz en Desencriptados. (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Escuchame, ¿no lo mostrás en redes a tu nuevo novio? </b></p><p>—No se muestra él. O sea, sí habrá salido alguna foto, pero siempre con lentes. Vos fijate que el laburo está flojo para todos y él en ningún momento me sugirió, y hace creo que ya tres años que estamos juntos, tipo: “Che, ¿me arrobás?”. No le da bola a las redes. Incluso yo le digo que las tiene que activar.</p><p><b>—“No creo en la fidelidad”, ¿es una frase que dijiste alguna vez públicamente?</b></p><p>—Sí, es así. No creo. Salvo en la mía con mi hija, pero en una relación amorosa no creo. Y en vínculos de amistad sí hay algunas personas en las que creo.</p><p><b>—“Nunca volvería a convivir con una pareja”. ¿Lo dijiste o no lo dijiste? </b></p><p>—Lo dije, sí. Conviví con mi exmarido, con mi único marido. Y no sé, alguna capaz que convivencia corta, pero tipo voy unos días a su casa y vuelvo. Eso lo haría, pero cuando Isa sea más grande, ¿viste? </p><p><b>—¿Trío? ¿Sí o no? </b></p><p>—Ya lo hice, no me gustó. </p><p><b>—¿Con mujer o con hombre? </b></p><p>—Otra mujer. </p><p><b>—¿Dos mujeres y un hombre?</b></p><p>—Sí, lo otro no me atrevo. </p><p><b>—¿Te gusta encarar o que te encaren?</b></p><p>—Encarar. Pero me gustaría que me encaren alguna vez, ¿eh? </p><p><b>—Pero después de todo lo que escuché, sos una mujer difícil de encarar.</b></p><p>—Pero me gustaría que me encaren. Me ha pasado y me pongo tan incómoda que le meto mucho humor y capaz que el chabón, o la mina... </p><p><b>—Piensa que lo estás limpiando. </b></p><p>—Claro. Dice: “¿Me lo está diciendo en serio o no?” El único que fue al frente fue el anterior. Y mi actual pareja, que le decimos Juli, pero no se llama así. Subí a una historia, me acuerdo, que yo me había cambiado el pelo de color y le dije: “Y, ¿qué decís, Juli? ¿Garpa o no?”. Me dijo: “La verdad que sí”. Él es muy callado. Todo lo contrario a lo mí, por eso creo que seguimos juntos. Y cuando se estaba yendo le digo: “¿Me das?”. “Obvio”, me dice. Y sigue caminando. Yo tiré en chiste. Y cuando vuelve, me dice: “Lo que me dijiste, ¿es en serio?”. Yo no sabía dónde meterme. Y le digo: “Sí”. Yo me había separado. Hacía dos años y pico que estaba sola. “Porque yo también respondí en serio”, me dijo todo respetuoso. </p><p><b>—Es como una novela los 70 tu vida. </b></p><p>—Sí, (risas). Yo empecé a temblar. Y me dice: “Bueno, en un día de estos...”. Él sabía todos mis horarios porque tenía la llave para pasear a Rumba, una perra rescatada. “Bueno, si querés, cuando volvés de la psicóloga de Isa o cuando sale de gimnasia, te invito a tomar la leche”, me dijo. </p><p><b>—Fuerte (risas). </b></p><p>—Pero yo lo entendí, porque yo también digo: “¿Vienen a tomen la leche?”. Pero lo primero que me salió fue: “Después dicen que la zapada soy yo” (risas). Él es muy morocho, se puso todo colorado y me dice: “No, no. Te invito un mate”. Y obviamente no fui a ningún lado, vino a tomar mate a casa porque era muy conocido. Le entrenó los perros a todos los de mi zona y conoce a todos, ¿viste? Y lo quieren todos. Así empezó todo. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/63SEMAO3QZFULDP64BT27LETS4.jpg?auth=b0dce43516bc0f9ad3f79480390bca159462e6d764210e3414a5e63f1c712c31&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Dani La Chepi con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Fernanda Metilli: “No deseo ser madre y me dicen ‘¿quién te va a cuidar cuando seas vieja?’”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/31/fernanda-metilli-no-deseo-ser-madre-y-me-dicen-quien-te-va-a-cuidar-cuando-seas-vieja/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/31/fernanda-metilli-no-deseo-ser-madre-y-me-dicen-quien-te-va-a-cuidar-cuando-seas-vieja/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[“¡Egoísta!”. “¡No quiere traer un hijo al mundo!”. “¿A qué viniste al mundo sino?”. La actriz y comediante asegura que nunca quiso ser madre, que no quiere ningún tipo de hijos, que sus perros son una compañía. Por qué no quiere convivir con su pareja y cómo era la esclavitud de la almohada chorizo. De qué habla la gente que va a la plaza con sus mascotas y Agustín “Rada” Aristarán, el hombre de su vida]]></description><pubDate>Sun, 31 May 2026 05:54:14 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Es actriz, clown y hace stand up. Desde hace muchos años es parte del grupo <i>Las chicas de la culpa</i> junto a Malena Guinzburg, Connie Ballarini y Natalia Carulias, que hoy tiene su propio programa de televisión en horario central los domingos por <i>Canal 13</i> y que no para de crecer. Sus shows recorren Argentina, Latinoamérica y Europa. Está en pareja desde hace 12 años con el actor Agustin “Rada” Aristarán. Hoy protagoniza además en teatro la obra <i>Berlín, Berlín</i>.</p><p>–Es un gran paso que estemos ocupando ese lugar las mujeres, cuatro comediantes, actrices. Llevamos juntas nueve años desde que empezamos con <i>La culpa es de Colón</i>, que era un programa en Telefe. Vamos creciendo juntas.</p><p><b>–Pero además parece que se llevan muy bien.</b></p><p>–Muy bien, tenemos nuestras agarradas, como todo grupo. Pero somos muy democráticas. El tema es cuando es dos y dos, ahí viene la productora y vota. Somos muy pragmáticas.</p><p><b>–No paran de crecer.</b></p><p>–Estamos felices, pero siempre queremos arriesgar más. Llegó la propuesta de la tele de parte de Suar, me mandó un mensajito: “Queremos probar un par de episodios”. Para nosotras todo es un gran paso.</p><p><b>–¿Sos la representante del grupo?</b></p><p>–Un poco yo soy la vocera. Las chicas dicen que yo comunico muy bien. A veces hay que organizar una charla y las cuatro somos todas muy pasionales. Yo digo: díganme todas lo que piensan y yo paso la info. Después, si vamos a un programa, soy la que menos habla.</p><p><b>–¿De qué hablan en los chats? ¿Hablan de sexo como Connie en sus espectáculos? Sabe mucho Connie…</b></p><p>–Sabe mucho porque la gente le cuenta abiertamente. A nosotras ya no nos pasan tantas cosas, todas tenemos pareja estable desde hace años, hablamos de sexo en el show. Somos las cuatro muy adictas al laburo y vemos siempre en qué podemos mejorar. Y el chisme nos encanta. </p><p><b>“CON AGUSTÍN CADA TANTO NOS SEPARAN. CREEN QUE ESTAMOS SEPARADOS PORQUE NO VIVIMOS JUNTOS”</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AIO3BAHWTBEKJGHREMFHZV6GTQ.JPG?auth=781eeff591d21593037dd225376c846142c8e87e93afbf7ea6403da0a7056083&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Hay dos cosas que Dios hizo muy mal, la cantidad de años que viven los perros y los dientes. Los dientes duran muy poco, deberían durar más", sentenció Fernanda Metilli (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>–Hablando de chismes: aparece en los portales muy seguido el anuncio de tu separación de Rada.</b> </p><p>–Sí, el otro día me mandaron la captura. Primero me la mandan mis amigas de Tandil de toda la vida, “amiga, ¿esto es cierto?” Con las chicas nos reímos de eso porque cada tanto nos separan.</p><p><b>–¿Te molesta cuando aparece ese chisme?</b></p><p>–No, me causa gracia. Pero porque no es algo que sea verdad. Por ahí molesta si dicen algo hiriente. La información era cierta, pero pasó hace ocho años.</p><p><b>–En algún momento tuvieron una separación.</b></p><p>–Él dice que fueron cuatro meses. Yo le digo “amor, fueron seis”. Fue hace ocho años. Cuando se reaviva ese tema dicen “están separados”. Y además creen que estamos separados porque no vivimos juntos, los dos trabajamos todo el día y los dos somos igual de apasionados con nuestro laburo. Es verdad, por ahí no nos vemos tanto. Nos vemos en un evento, en los Martín Fierro lo vi después de cuatro días.</p><p><b>–Pero ustedes han dicho muchas veces que no viven juntos.</b></p><p>–“Hace mucho que no suben una historia juntos”, si no pasa por las redes no pasa. Y es todo lo opuesto.</p><p><b>–Lo bueno es que te reís. ¿Él se ríe también de eso?</b></p><p>–Se mata de risa.</p><p><b>–Él contó la historia de la separación muy dramáticamente, que vos lo dejaste. </b></p><p>–Sí, es que había que poner un stop. Estábamos muy desconectados. Cuando una pareja convive, esa desconexión quizás dura un poco más por costumbre, porque es tu casa, pero cuando no convivís y estás desconectado realmente se nota más. Porque si comparto con vos una cena y en ese único momento no estamos conectados, ya está.</p><p><b>“LE DIJE ‘CHAU’ Y NOS SEPARAMOS SEIS MESES”</b></p><p><b>–¿Te separaste para siempre en ese momento o era como un impasse?</b></p><p>–No, yo sabía que no era para siempre.</p><p><b>–¿Se lo habías dicho en ese momento que era un impasse? </b></p><p>–No, ni en pedo, jajaja.</p><p><b>–¿Qué le dijiste? </b></p><p>–“Chau”. Yo estaba muy enojada. “Chau”. Cuando me enojo, déjenme sola. Me duró seis meses.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/E5IXKKJ4EVDQNAT3T52GLYLATI.JPG?auth=19665ec9feebd5227e5a626ef72b3a9b0b6c5b9dc98dd48e554fd32170be6745&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Trabajar con amigas no tiene otra comparación. El teatro es convivencia, no hay otra. El teatro es equipo, es convivencia, es llevarse bien", valoró la actriz nacida en Tandil (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>–¿El tipo tenía que hacer el duelo? </b></p><p>–Pero los dos decimos que estuvo buenísima la separación, que la primera temporada fue esa, esta es la segunda temporada y a diferencia de muchas series o películas esta segunda parte es mucho mejor.</p><p><b>–Resulta que él habla mucho de vos. No sé si a vos te gusta o no te gusta. Y si vos querés hablar de él. </b></p><p>–¡Sí! ¡Me encanta! </p><p><b>“RADA ES EL HOMBRE DE MI VIDA, COMO COMPAÑÍA, TERNURA Y CRECER JUNTOS NO TENGO DUDAS” </b></p><p><b>–Dice a menudo una frase que todos queremos escuchar de los hombres: “Fernanda es la mujer de mi vida”.</b></p><p>–Sí, y yo siento que él es el hombre de mi vida. Cada tanto tenemos algún sueño y nos lo contamos. Sueño de manera recurrente que estoy saliendo con mi primer novio. Y en el sueño digo “ay, me falta un montón para llegar a Agustín”. En la vida me pasa eso: hay algo de la compañía, de la ternura… A nivel compañía, ternura y crecer juntos no tengo dudas.</p><p><b>“YO PIENSO MUCHO EN LA VEJEZ, YA SE QUE CON ÉL ME VOY A CAGAR DE RISA”</b></p><p><b>–Con una relación así te asegurás una linda vejez. </b></p><p>–Exacto, yo lo pienso mucho en la vejez. Miro a los padres de él y son geniales. Me río mucho con mis suegros, son espectaculares Robert e Inés, y los quiero mucho. Ya sé que me voy a cagar de risa. En la juventud te atraés desde lo desde lo físico, compartís otras cosas. Yo pienso en cuando a los dos se nos caiga el cuerpo. </p><p><b>–Pensaste en otra palabra.</b></p><p>–El culo, las tetas, los huevos. Vamos a ser tiernos porque hay mucha ternura. </p><p><b>–¿Cómo es eso de no convivir? ¿Conviven en los viajes o en las vacaciones?</b></p><p>–Solo en viajes y vacaciones. Sí, bárbaro.</p><p><b>“ME MUERO SI TENGO QUE COMPARTIR LAS CUENTAS”</b></p><p><b>–No convivir con el desgaste que provocan las cuentas, la cotidianeidad en general.</b></p><p>–Me muero, me muero si tengo que compartir las cuentas.</p><p><b>–¿Nunca lo hiciste?</b></p><p>–Nunca. Viví con tres amigas cuando tenía 22 y fue la única vez, ni bien me vine de Tandil con mi prima. Fue la única vez que conviví y que compartí eso. Después, prefería alquilar una pieza así de chiquita pero no convivir con una pareja por necesidad. Eso te arruina la pareja, porque elegís por necesidad estar con el otro y no porque querés. Entiendo que cuando no se puede no se puede, pero sí tenía casos de amigas que por vivir en tal barrio o en tal lugar más grande convivían con la pareja. Yo no, prefería estar apretada, sola, pero independiente.</p><p><b>“MIS VIEJOS COMPARTIAN LA ALMOHADA CHORIZO, ¡ESO ES ESCLAVITUD!”</b></p><p><b>–Ahora también tenés un montón de amigas que conviven. ¿Las ves sufrir? ¿Las ves muy incómodas?</b></p><p>–No sé si sufrir, pero muchas me dicen que van a implementar la doble habitación. Es que a mí me parece anormal. Yo pienso que mis viejos compartían la almohada chorizo… </p><p><b>–Claro, una sola almohada larga.</b></p><p>–Eso es esclavitud. ¿Cómo no vas a poder abrazarte a tu almohada? No, me ahogo.</p><p><b>–Si convivis compartís las sábanas y el cubrecama. O sea, ¿el tironeo?</b></p><p>–Él es re caluroso, aire al toque, yo me muero de frío. Él se saca el acolchado y me lo agarro todo yo. Entonces ahí no hay problema.</p><p><b>–¿Viste cuando son dos los que van tirando del acolchado?</b></p><p>–¿Por qué llegar a eso? Ponete dos acolchados.</p><p><b>–Ponete dos camas, ponete cuartos, ponete dos casas.</b></p><p>–O dos camas separadas en la misma habitación. ¿Para qué sufrir?</p><p><b>–Cuando están de vacaciones, estás pensando, ¿cuándo termina esto?</b></p><p>–No, de vacaciones no, porque sabemos que son pocos días. Igual en las vacaciones están esos días en los que cada uno hace algo distinto, de parte de los dos.</p><p><b>–¿Cuánto puede encender la pasión vivir en casas separadas?</b></p><p>–Para mí suma un montón. Estamos de cita, lo que no quiere decir que no nos acompañemos en el día a día, a un ensayo, después vamos a comer y después cada uno se va a su casa. El otro día llegué al teatro y mis compañeros me dijeron, “¡qué producida!“. “Porque hoy tengo cita”. A mí me encanta, hoy salimos a cenar. Sobre todo ahora, él está por estrenar <i>Charlie y la fábrica de chocolate</i> y yo a veces trabajo desde la mañana. Vuelvo, veo a mis perros y me voy al teatro y él lo mismo. Entonces cuando nos vemos no es todo color de rosas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TN4MNW6EMVFHJESSXGOFPIGKHQ.JPG?auth=63b2322915c3e6c5313e63e83fd694c607a17ebdb471e3d0cedca1cfdaa58934&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""No los considero hijos. Son mi compañía, son mis animales. Yo no quiero tener hijos, ningún tipo de concepto de hijo", dijo la comediante de sus perros (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>“AL PRINCIPIO DE LA RELACIÓN ÉL QUISO CONVIVIR Y YO LE DIJE, ‘¿ESTÁS LOCO? VENÍS DE CONVIVIR OCHO AÑOS, ¡TENÉS QUE VIVIR SOLO!’”</b></p><p><b>–En realidad no sabemos si él hubiera querido convivir porque él convivía con la mamá de su hija Bianca.</b></p><p>–Exacto. Al principio de la relación él quiso y yo le dije, “¿estás loco? Venís de convivir ocho años, tenés que vivir solo". Después estaba feliz de vivir solo con Bianchi.</p><p><b>“FUERON AÑOS MUY DUROS. FALLECIÓ MI MAMÁ Y A LOS DOS MESES EXACTOS SE FUE MI PAPÁ, SE FUE CON ELLA”</b></p><p><b>–No sé cómo hacés humor después de haber pasado meses muy duros, muy dolorosos. </b> </p><p>–Sí, fueron años muy duros porque se enfermó mi mamá durante el 2024. Yo estaba haciendo <i>Matilda</i> y las últimas dos funciones fui a verla con la peluca pegada. Muy repentino todo y muy cruel. Y el 11 de abril del 2025 falleció mi mamá y el 11 de junio, a los dos meses exactos, se fue mi papá. Se fue con ella. Y a los 15 días de que se fue mi papá se fue mi tío, el hermano de mi mamá. Era mi familia, pasábamos Año nuevo, Navidad ellos tres y nosotros los primos. De pronto te sentís chiquita y ahora sos vos la adulta.</p><p><b>“LA ORFANDAD ES COMO UN VACÍO, UNA SOLEDAD QUE NO PODÉS DESCRIBIR”</b></p><p><b>–En ese momento te sentis chiquita y sola.</b></p><p>–Ese sentimiento de orfandad, tengas la edad que tengas es como un vacío, una soledad que no podés describir. Con mi hermano hablamos mucho y la estamos descubriendo ahora porque recién al año uno entiende la ausencia. Ausencia física y emocional también porque te empezás a agarrar de las últimas fotos que tenés. Al año empieza a caer el duelo de otra forma.</p><p><b>“EL WHATSAPP DE MI MAMÁ NO PUDE ABRIRLO, CREO QUE NO ESTOY PREPARADA PARA VOLVER A ESCUCHAR SUS AUDIOS”</b></p><p><b>–Perdés algunas cosas, el sonido de la voz o el olor.</b></p><p>–El WhatsApp de mi mamá no pude abrirlo, ahí está. Trato de recordarla en mi mente y de no recurrir todavía al mensaje porque creo que no estoy preparada para volver a escuchar sus audios. </p><p><b>–¿Caíste o no?</b></p><p>–A veces no. Yo vivo acá hace 17 años, mi hermano vive allá en Tandil y su peluquería queda en la casa de mis papás entonces su duelo fue todos los días, entrar todos los días a esa casa y que no estén. Yo iba los últimos dos años todos los lunes, pero entiendo y veo su ausencia cuando voy. Mi duelo y mi aceptación de su ausencia es quizás más mental que visual. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7LPUVPJ45ZCVJK24AVDNKKX5LA.JPG?auth=c342229d7bbc6e54a311bd966e0015250104b9d456f9d9db85d7ee15c34563bf&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""El WhatsApp de mi mamá no pude abrirlo, ahí está. Creo que no estoy preparada para volver a escuchar sus audios", confesó Fernanda Metilli (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>“ME AYUDÓ MUCHO SEGUIR HACIENDO LA TEMPORADA. NO SÉ SI ESTABA DE PIE. ESTABA...”</b></p><p><b>–¿Cómo hiciste para seguir haciendo humor? ¿Y cómo hacés con semejante duelo?</b></p><p>–Yo estaba haciendo en ese momento <i>Empieza con D, siete letras</i> de Campanella con Eduardo Blanco. A mí me ayudó mucho seguir haciendo la temporada. Y con <i>Las chicas de la culpa</i> también, que me abrazaron y me ofrecieron hacer lo que necesitara.</p><p><b>–¿Pero podías?</b></p><p>–Sí, todo el equipo de <i>Politeama</i> y el equipo de Campanella me decían, “lo que necesites”. Fue un alivio muy hermoso y era una elección estar ahí. No sé si estaba de pie, estaba... Cuando respiré un poco dije: “Acaba de pasar todo esto”. Pero seguía aferrada a mi trabajo. Por eso en diciembre necesité cortar y no volver a trabajar hasta marzo. Pero me costó esa decisión. Juan Pablo Geretto, mi amigo actor, me dijo: “Sí, todos estábamos esperando que pares para que llores”.</p><p><b>–¿Lloraste?</b></p><p>–Sí, lloré y lloro todavía. Hace un año recién. Hay algo en la vejez que… Yo trabajé mucho tiempo en escuelas especiales con niños discapacitados haciendo teatro y en geriátricos, haciendo teatro. El geriátrico no me lo banqué, era demoledor. En los niños todavía hay esperanza, todavía hay un descubrir.</p><p><b>–¿Para vos tus perros son tus hijos?</b></p><p>–Sí, claro.</p><p><b>–Hay perros tuyos y perros de Rada también. Él habló mucho de eso y dijo frases polémicas y te quiero consultar. “A Fernanda le gusta mucho el perro en la cama y yo no lo tolero”.</b></p><p>–Sí, claro, por eso no convivimos. Igual cuando su perro Honorio se le sube a la cama a él le encanta. Lo que pasa es que él no soporta toda la noche el perro y está bien. Los míos son así.</p><p><b>–“Fernanda es capaz de dormir en el sillón sola con los perros”. </b></p><p>–Sí, claro. Él tiene un sillón muy cómodo y ha pasado en pleno verano que él prende el aire, hace un frío terrible en su habitación y yo me voy abajo al sillón con los perros.</p><p><b>–Cuando habló de su perro dijo su nombre, Honorio; cuando hablo de tus perros dijo “los perros de Fernanda”.</b></p><p>–Jajaja ¿Por qué hace diferencia? Él hace diferencia con mis chiquitos porque ellos son especiales.</p><p><b>–Dijo que eran una cosita deforme. Estás acostumbrada a que hable así. ¿No te ofende?</b></p><p>–No, va desde el humor siempre. Yo lo gasto y le digo que él tiene un perro concheto que vive en un country, que ve una gallina y se asusta. Los míos vienen de patear la calle. Los míos vienen del barrio.</p><p><b>“A MIS PERROS YO NO LOS CONSIDERO HIJOS. SON MI COMPAÑÍA, SON MIS ANIMALES”</b></p><p><b>–Una frase que me sorprendió: “a veces no viene Fernanda y vienen los perros a casa”.</b></p><p>–Sí, jajajaja. “Voy a estar trabajando mucho, ¿por qué no te dejo los perros en tu casa?”. Tenemos una guardería y también nuestra niñera, “perriniera”.</p><p><b>–¿Son hijos?</b></p><p>–No, yo no los considero hijos. Son mi compañía, son mis animales. Yo no quiero tener hijos, ningún tipo de concepto de hijo.</p><p><b>“HAY UN HORARIO EN QUE A LA PLAZA VA LA GENTE CON PERROS A LOS QUE TRATA COMO HIJOS”</b></p><p><b>–¿Hay conceptos distintos de hijo?</b></p><p>–Claro, por ejemplo, en la plaza hay un horario en el que todo el mundo está paseando los perros. Ya no voy en ese horario porque va la gente con perros a los que trata como hijos, pero yo no soy así.</p><p><b>–¿Hay un horario donde va la gente que trata al perro como un hijo?</b></p><p>–Como la puerta del colegio, la puerta del jardín, pasa lo mismo con el horario pico de paseo de perro. Entre las seis y las siete y media de la tarde.</p><p><b>“EL HORARIO PICO DE PASEO DE PERRO ES COMO ES LA PUERTA DEL COLEGIO. TE PREGUNTAN, ‘¿CÓMO ESTÁ LA CACA?’"</b></p><p><b>–¿Cuál es el problema de toparse con gente que trata a los perros como hijos?</b></p><p>-Que te preguntan lo que yo no quiero que me pregunten como si tuviese un hijo. “¿Cómo está la caca?”. Si no lo quiero hacer con un hijo, ¿por qué lo voy a hacer con un perro? Se juntan, hacen un grupo, así como se lleva a los nenes a la plaza llevan a los perros y se hacen amigos. Yo entiendo las ganas de socializar de la gente, yo no soy así. “¿Vos con quién los cuidás?”. “¿A qué veterinario lo llevás?”. Toda una comunidad como la puerta del colegio. No me interesa la del colegio, ¿por qué me va a interesar la del perro? ¿Por qué voy a hacer lo mismo que no quiero hacer con un hijo humano? A eso voy.</p><p><b>–No quería decirte que dijo “los perros de Fernanda son horrorosos” porque me parece fuerte, me alegra que te rías.</b></p><p>–Él los ama, jajaja, porque yo adopto perros que tienen alguna dificultad. A mí me gusta adoptar perritos viejos, nadie adopta perritos viejos, es lindo. Cuando tenía ocho años le dije a mi mamá “cuando yo sea grande quiero poner un geriátrico de perros”.</p><p><b>–¿No hay muchas despedidas? Yo sigo de duelo por mi perro. </b></p><p>–Hay dos cosas que Dios hizo muy mal, la cantidad de años que viven los perros y los dientes. Los dientes duran muy poco, deberían durar más.</p><p><b>“SI SÉ QUE NO QUIERO, ¿CÓMO VOY A SER TAN EGOÍSTA DE TRAER UN HIJO AL MUNDO?”</b></p><p><b>–Todos sabemos que no querés ser madre, que no tenés el mandato, el instinto, el deseo. Supongo que al principio caía raro cuando lo decías.</b></p><p>–Ahora también. Nunca me lo pregunté. Nunca me vi, ni me imaginé ni nada. No, nunca lo deseé. Obvio que llega una edad en que tus amigas todas tienen hijos o quieren buscar, pero nunca me fue un problema. Dije “no, yo tengo en claro que no”.</p><p><b>–¿No era tema?</b></p><p>–No era tema. Cuando lo dije muchas mujeres me agradecían que hablara de este tema, para mí está re bueno también. Muchos de los comentarios eran “qué egoísta, no quiere traer un hijo al mundo” y para mí es al revés. Si sé que no quiero, ¿cómo voy a ser tan egoísta de igual traer un hijo al mundo? </p><p><b>“ME DICEN ‘¿A QUÉ VINISTE AL MUNDO?’ Y ‘¿QUIÉN TE VA A CUIDAR CUANDO SEAS VIEJA?’”</b></p><p><b>–A mucha gente le cae mal.</b></p><p>–“¿A qué viniste si no?”</p><p><b>–¿Alguien te dijo “a qué viniste”?</b></p><p>–Claro. “¿Y a qué viniste entonces?”. 42 voy a cumplir y les cae mal también.</p><p><b>–Aunque hayan pasado los años y haya muchas mujeres que digan “no tengo ganas”.</b></p><p>–Mucha te vienen con “¿y quién te va a cuidar cuando seas vieja?“. Y yo le digo que tengo dos sobrinos hermosos.</p><p><b>–No conozco gente que tenga hijos para que los cuiden. </b></p><p>–Eso es como: mirá qué mal invertiste en tu vida, a ver si ahora te cuidan tus perros. Como si fuese un castigo. Tenía amigas que obviamente deseaban con todo su corazón ser madres, que lo son y que me decían, “si no puedo tener un hijo, ¿a qué vine?”. Hay muchas personas que lo sienten así y yo lo respeto, me parece hermoso. Respetá también cuando no es ese el deseo.</p><p><b>–¿Tuviste presiones familiares o de algún tipo?</b></p><p>–No, cero. Mis viejos en eso siempre fueron muy modernos para esa época. Tuve padres grandes, tenían como 15 años más que el resto de los padres, pero en ese sentido eran muy modernos.</p><p><b>–Me impresiona la gente que se cierra, la que dice que hay que tener muchos hijos y quizás ni se lo pregunta, y la que dice que nunca jamás y quizás después quiere.</b></p><p>–Claro, si después querés está bien. ¿A quién le tenés que dar explicación? ¿A quién le importa?</p><p><b>–Cuando hablamos de tus papás y de tu hermano, sobrevolamos tu ciudad, Tandil. Tandil, los quesos, los salames, del Potro.</b></p><p>–Si. Víctor Laplace y la Facultad de Arte. Orgullosisima de Tandil. Tiene muy buenas universidades, la facultad de Arte, yo egresé ahí.</p><p> <b>–¿Extrañás?</b> </p><p>–Sí, extraño obviamente a mi familia, mis amigas y cada tanto la tranquilidad de la ciudad. Aunque yo amo el quilombo de Buenos Aires, lo amo, pero sí me gustaba todos los lunes salir un ratito al dique, aire puro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5RQA2MLGCNAGPNYIPXZE43JJIQ.JPG?auth=bb5b9c9c580d75fd281995747ca8638035828fe77c1489f282f70a7c9269dbd9&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""¿Viste que no soy todo dientes?", concluyó Fernanda Metilli luego de que la entrevistadora celebrara haberla conocido en una faceta más seria (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>–Ahora que tus viejos no están, ¿es más difícil volver?</b></p><p>–Se hace más difícil, claro. Pero tengo a mi hermano, mis sobrinos, mis amigas. Cada 15 días es ideal, vas, te llenás de anécdotas, de mimos y volvés.</p><p><b>–En la vida diaria tener esta especie de foro de mujeres que es </b><i><b>Las chicas de la culpa</b></i><b> que todo el tiempo está creando cosas nuevas es como la mejor vida posible o, ¿hay algo más lindo que estar entre amigas?</b></p><p>–No, trabajar con amigas no tiene otra comparación. Es intenso, porque lo malo te va a doler y te va a molestar porque es tu amiga y lo bueno lo vas a festejar mil veces más porque es tu amiga, esa intensidad pasional va a ser igual para los dos lados. También me pasa cuando hago obras de teatro como <i>Berlín, Berlín</i>, somos ocho, imaginate si nos lleváramos mal de miércoles a domingo... El teatro es convivencia, no hay otra. El teatro es equipo, es convivencia, es llevarse bien. Funciona si te llevás mal también porque sos profesional y decís “bueno, listo, hablo, hasta acá voy y me maquillo sola, digo mi letra, me voy”. Funciona también así, pero no es lo mismo.</p><p><b>–No es lo mismo que estar trabajando remoto en tu casa con una computadora, como tantos trabajos</b></p><p>–Exacto, no es lo mismo. Nosotros llegamos con nuestra energía del día. ¿Qué te pasó? Nos damos cuenta de que algo está pasando.</p><p><b>–Muchas relaciones siguen para siempre. Por más que los elencos se separen, hay algo que queda como atado.</b></p><p>–Sí, yo de todos los elencos me llevo una amiga o un amigo, me encanta encontrar esa alma gemela teatral. </p><p><b>–Me encantó conocerte seria.</b></p><p>–¿Viste que no soy todo dientes?</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/UHBTCWXGCNDIJLOCSP735BGNNI.JPG?auth=7a81f0c380cd07fd5ba07fc9c0ef0964504180c41b33fe6cf64ccac7cc108e3a&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[(Gustavo Gavotti)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Dejó Argentina a los 17 años, resignó su adolescencia y se convirtió en la número 1 del mundo: la historia de Delfi Brea]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/31/dejo-argentina-a-los-17-anos-resigno-su-adolescencia-y-se-convirtio-en-la-numero-1-del-mundo-la-historia-de-delfi-brea/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/31/dejo-argentina-a-los-17-anos-resigno-su-adolescencia-y-se-convirtio-en-la-numero-1-del-mundo-la-historia-de-delfi-brea/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La argentina nacida en Buenos Aires emigró a España detrás de un propósito. Eligió no ir al viaje de egresados, se perdió cumpleaños, fiestas, viajes para llegar a ser quien hoy es: la mejor jugadora de pádel del mundo. “No perseguía un sueño económico, perseguía una pasión”, cuenta en una entrevista íntima en la que habla, también, de sus inicios, de la explosión del deporte en el país y de sus desafíos]]></description><pubDate>Sun, 31 May 2026 05:53:46 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Todavía con la emoción a flor de piel, <b>Delfina Brea</b> llega la cita después de vivir una de las semanas más especiales de su carrera. La jugadora argentina, <b>actual número uno del mundo</b>, se presentó en el Premier Pádel disputado en Parque Roca, donde fue una de las grandes protagonistas del certamen y recibió una ovación que todavía sigue procesando. “Este torneo lo quería disfrutar. Me lo quería llevar adentro y guardarlo en una cajita porque es único”, confesó.</p><p>Pero detrás del presente exitoso hubo años de esfuerzo, incertidumbre y sacrificios familiares. <b>A los 17 años se instaló en España</b> junto a sus padres por una apuesta que todavía no garantizaba estabilidad. <b>“Yo no perseguía un sueño económico, perseguía una pasión”</b>, explicó. Durante mucho tiempo, viajar a torneos significó compartir habitaciones, manejar horas por autopista y competir para intentar ganar apenas “100 euros para juntar”.</p><p>En esta charla con <b>Infobae</b> también habló sobre las renuncias inevitables de una adolescencia atravesada por el alto rendimiento: cumpleaños, fiestas, viajes de egresados y salidas. Y aunque hoy ocupa la cima del ranking mundial, reconoció que las inseguridades todavía la acompañan. <b>“Por momentos aparece el síndrome del impostor y por momentos, se va”</b>, admitió.</p><p>Además, se refirió a uno de los cambios más importantes de su carrera reciente: <b>la separación deportiva de Bea González</b>, con quien conformó una de las parejas más queridas del circuito (las bautizaron las <i>Superpibas</i>), y su presente junto a <b>Gemma Triay, la compañera con la que alcanzó el número 1 del mundo</b>.</p><p>Con una mirada honesta sobre el deporte profesional, Delfina remarcó la importancia de la terapia, el acompañamiento familiar y la salud mental para sostener una carrera de elite. “Prepararse para perder es mucho más difícil que prepararse para ganar”, aseguró. Y dejó una definición que resume buena parte de su recorrido: <b>“Cuando uno está convencido de que está haciendo las cosas bien y da todo por algo, alguna recompensa va a llegar”.</b></p><p><b>—¿Cómo pasaste estos días en Buenos Aires?</b></p><p>—Bien, muy feliz. Fueron unos días impresionantes. Me reencontré con el público, con mi familia, mis amigos. Con toda la locura del pádel en Argentina.</p><p><b>—¿Cuándo nace el sueño?</b></p><p>—El sueño nace a los 11 o 12 años, cuando empiezo a jugar al pádel. Mi papá era jugador, profesor, y es el que me enseñó todo. Mis papás se conocieron gracias al pádel, así que literalmente <b>nací por el pádel</b>. <b>Es el deporte de mi vida.</b></p><p><b>—¿Ellos se conocen en un partido de pádel? </b></p><p>—Toda la familia de mi mamá también está ligada al pádel. Hay cierta polémica con la historia exacta, pero la versión más certificada es que se conocieron en un torneo en el que jugaban mi papá y mis tíos, ahí ellos dos se conocieron y empezaron a salir. </p><p><b>—¿Y tus recuerdos de infancia son siempre en una cancha?</b></p><p>—Siempre. En el club de mi papá, en Parque Chacabuco. Dando vueltas con la paleta, mirando jugadores, queriendo meterme a jugar.</p><p><b>—¿Tu hermana mayor también juega? </b></p><p>—Nada, cero deporte. Se dedicó a la publicidad, a la producción de eventos. Es una genia total. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NAHEIQ7YCNF4BE4JTHCPGBRHHM.jpeg?auth=30d659c6dbea2e04acb9c0142a745d63003194f1020d0d81e8d51ff1af5d3c26&smart=true&width=1200&height=1600" alt="La infancia de Delfi transcurrió en canchas de pádel, incluso sus padres se conocieron gracias al deporte." height="1600" width="1200"/><p><b>—¿Y cómo recordás esa infancia?</b></p><p>—Muy feliz. Muy deportiva. Yo quería hacer todo: fútbol, básquet, handball, pádel. Siempre me imaginé ligada al deporte.</p><p><b>—¿En qué momento deja de ser un juego y empieza a convertirse en algo serio?</b></p><p>—<b>A los 15 años mi papá me planteó viajar a España para probar</b>. El circuito profesional estaba allá y era donde se concentraba el mejor nivel del mundo. Fuimos un mes y me dijo: “Probá si realmente esto es lo que te apasiona”.</p><p><b>—¿Era un deseo tuyo, nunca hubo presión familiar?</b></p><p>—Jamás. <b>Siempre fue un deseo mío.</b> Mi familia me acompañó muchísimo, pero nunca me obligó a nada. Sí había una idea clara de responsabilidad: si hacíamos esto, había que hacerlo en serio.</p><p><b>—¿Qué sentiste cuando llegaste a España?</b></p><p>—Que <b>descubrí otro mundo</b>. Yo quería ver de cerca a las profesionales y ahí entendí lo que significaba realmente vivir del deporte: sponsors, público, entrenamientos, otra estructura. Siempre fui muy desordenada con la ropa, el pelo, todo. Y de repente veía jugadoras impecables, súper profesionales. Entendí que todo eso también era parte del deporte.</p><p><b>—¿Cuándo tu papá pasó de ser papá a entrenador?</b></p><p>—Fue progresivo. También tuve otros entrenadores porque él viajaba mucho, daba cursos para profesores, tenía armado su ecosistema. Ya cuando me mudé a España, cuando llegó el momento de separarnos profesionalmente, tuvimos una charla y fue él quien me recomendó otros entrenadores. Siempre pensando en lo mejor para mi carrera.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JZYFVKKH3RFV5JKUIWP5TQJPI4.jpg?auth=5bb1fdde3d6b6ec9efa504fe069c6b0dd33930dc4b6b01c4acd741502a3e9a4d&smart=true&width=1080&height=1029" alt="Delfi Brea: "A los 15 años mi papá me planteó viajar a España para probar"" height="1029" width="1080"/><p><b>—En ese momento seguías en el colegio.</b></p><p>—Sí. Incluso en el secundario me cambié a un colegio deportivo porque necesitaba flexibilidad para viajar. A los 16 años me fui cuatro meses, por ejemplo. Lo que siempre tuve claro es que tenía que terminar el secundario.</p><p><b>—Debe haber sido una adolescencia distinta, ¿sentís que te perdiste cosas?</b></p><p>—Sí, totalmente. Cumpleaños, fiestas, viajes, salidas a boliches.</p><p><b>—¿Fuiste al viaje de egresados?</b></p><p>—No. Mi papá me dio la opción de ir al viajes egresados. Me dijo si querés ir hacemos este esfuerzo. Lo podemos pagar. Y me acuerdo que había dos torneos y yo tenía una compañera también. No estamos solas, no dependemos de nosotros mismos. Al final decidí quedarme, sentía que tenía que cumplir con mi compañera y con el calendario.</p><p><b>—¿A los 17 te instalaste en España definitivo?</b></p><p>—Sí, primero con mi papá, porque también era mi entrenador. A los meses fue mi mamá y empezaron a turnarse para acompañarme. Mis papás están separados, tengo una hermana, entonces el ecosistema familiar era complejo de manejar. </p><p><b>—¿Y económicamente fue difícil?</b></p><p>—Mucho. Somos una familia de clase media y todo fue con remos. Al haber jugado, mi papá tenía muchos contactos y así fuimos consiguiendo sponsors que me iban costeando la carrera. <b>Compramos un auto barato para viajar a torneos e intentar ganar 100 euros el fin de semana</b>, intentando crecer.</p><p><b>—¿Cuándo entendiste podías vivir de esto? </b></p><p>—Cuando era chica nunca pensé en lo económico. El pádel no daba la plata que da hoy. Yo perseguía una pasión, no tenía una motivación económica.</p><p><b>—¿El pádel femenino está parejo con el masculino en lo económico? </b></p><p>—Más o menos. La diferencia de premios existe, aunque no es tan grande como en otros deportes, donde a veces los hombres ganan diez veces más. Lo que sí varía mucho es en las marcas y los sponsors individuales, por una cuestión de visibilidad. Si a una pareja masculina la ponen a jugar a las ocho de la noche va a tener más exposición que nosotras jugando a las diez de la mañana. Y eso mueve toda la rueda de sponsors y oportunidades, pero estamos dando batalla.</p><p><b>—También debe influir la cantidad de seguidores y fans. Estuve en Parque Roca y era impresionante cómo la gente te quiere. ¿Sos consciente de eso?</b></p><p>—De a poco. Y es raro, porque yo antes era la que estaba en la tribuna mirando los partidos. Entonces hoy intento devolver ese cariño haciendo lo mejor posible dentro de la cancha. A veces todavía me cuesta entenderlo. Pienso: “Me quieren tanto que no sé si realmente lo merezco”. Tiene que ver un poco con el <b>síndrome del impostor</b>. Pero trato de simplificarlo: vivo de lo que me apasiona, hago lo que me gusta e intento dar todo. Si eso le sirve a alguien como ejemplo para motivarse, yo feliz.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AR5GIJM2NBC7FI2D7HAK5C6FSE.jpg?auth=d732b06c959a17f2725c659fdde70092b67f85a11a015449c814503c7354fd60&smart=true&width=1080&height=1544" alt="El recorrido en España fue de mucho esfuerzo y momentos cuestionarse el futuro, pero siempre apoyada por su familia." height="1544" width="1080"/><p><b>—¿Qué te pasa cuando jugás en Argentina?</b></p><p>—Es tremendo. Este año pude disfrutarlo muchísimo. El año pasado había sido parecido, pero no lo disfruté porque mentalmente no estaba preparada para vivir algo así. Esta vez <b>vine decidida a disfrutar cada momento</b> y guardármelo para siempre en una cajita porque es algo único.</p><p><b>—Aunque también debe generar más presión ser local.</b></p><p>—Sí, totalmente. Antes del partido le dije a mi equipo: “Voy a estar nerviosa los primeros games. Voy a entrar congelada, las piernas no me van a responder”. Porque una ya se conoce en esas situaciones. Después me fui soltando y me sentí muy bien.</p><p><b>—Volvamos a España. ¿Cuándo sentiste que lo ibas a lograr?</b></p><p>—Hubo momentos de todo, el deporte es muy montaña rusa. Un día hacés un partidazo y al otro perdés en primera ronda. Son muchos torneos, todo cambia rápido, te podés lesionar. Tuve momentos de pensar “yo puedo” y otros de sentir que no iba a poder ser jugadora profesional de pádel.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Porque a veces sentís que el cuerpo no da más o que, aunque estás haciendo el máximo esfuerzo, no llegás. Y cuando atrás hay tanta movilización familiar, tanto sacrificio, te preguntás si realmente vas a poder seguir creciendo o si ese es tu techo. Pero siempre aparecía algo interno que me empujaba a segu</p><p><b>—¿Quién te sostenía en esos momentos?</b></p><p>—Mi familia. Siempre. Somos un bloque muy unido y eso empuja muchísimo.</p><p><b>—¿Cuál es el torneo o el partido que cambia todo?</b></p><p>—En 2019 tuve un llamado inesperado. Una de las mejores jugadoras del circuito se lesionó y su hermana —eran gemelas y jugaban juntas— me llamó para reemplazarla. Yo estaba bastante abajo en el ranking; era una opción lejana. Para mí fue una oportunidad enorme. Ahí <b>sentí por primera vez que podía sostener el nivel</b>, jugar partidos importantes seguidos y que me daba la cabeza para eso.</p><p><b>—Vos venías trabajando muchísimo y ese llamado abre una puerta.</b></p><p>—Sí. Me permitió experimentar lo que era jugar con presión real. Las hermanas habían sido número uno del mundo durante años, eran referentes del deporte. Y ahí apareció el desafío de demostrarme si estaba o no a la altura.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FLILJZGILNF6JL6FYCWR6M255E.jpg?auth=0f10b60391090517e931cf2713a0c5cc88180f28f50b6b174e6575a47b77e4d2&smart=true&width=1440&height=1439" alt="Delfi Brea, número 1 del Pádel mundial, remarca la importancia de la salud mental para encarar el deporte de alta competencia." height="1439" width="1440"/><p><b>—Después vino la pandemia.</b></p><p>—Sí. En Madrid <b>estuvimos tres meses completamente encerrados</b>. Fueron meses difíciles, suerte que en 2019 me había ido un poco mejor y había podido juntar un poco de los premios, de los torneos, y teníamos un colchoncito para estar tranquilas con el alquiler hasta que volviera el circuito. </p><p><b>—Hablás mucho de las compañeras. ¿Qué es más difícil: armar una dupla o separarla?</b></p><p>—Separarla, porque armarla siempre tiene ilusión. <b>Una compañera es casi como una pareja</b>. Compartís viajes, hoteles, entrenamientos, emociones, la veo más a ella que a mi mamá o a mis amigas. Entonces hay que cuidar mucho ese vínculo, hablar todo, hacer acuerdos.</p><p><b>—¿Cómo fue separarte de Bea González, después de tantos años de jugar juntas?</b></p><p>—Muy duro. Era una decisión que me pedía el cuerpo: <b>necesitaba darme un poco de oxígeno</b>. Seguimos siendo muy amigas y pudimos hacer que nuestro vínculo continúe de la mejor forma. Pero fue muy duro, porque no hay decisiones correctas en esto y podía arrepentirme, pero necesitaba renovarme. Veníamos de un año difícil, ella se había lesionado un par de veces y yo intenté hacer lo mejor para la pareja. Seguramente en un futuro nos volvamos a juntar. </p><p><b>—¿Y cuando juegan una contra la otra?</b></p><p>—Ahí ya no somos tan amigas (risas). Pero sabemos que el cariño sigue estando. </p><p><b>—¿Cómo se llevan con Gemma Triay, tu nueva compañera? </b></p><p>—Nos llevamos súper bien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/K3TFBEFZ4FAUPB4HVM6XR4D5TY.jpg?auth=f7573e4d05467c4644ba6843627fa99bdc7953303a1f1795fd46aa032ecefa5e&smart=true&width=1080&height=1350" alt="La llegada al puesto número 1 trajo felicidad y también alivio: "Fue pensar 'Llegamos'. Nos fuimos a España, nos movilizamos, todo valió la pena"" height="1350" width="1080"/><p><b>—¿Qué te genera el boom del pádel en Argentina?</b></p><p>—Me encanta. Yo vi todas las etapas del deporte: cuando explotó, cuando fue cayendo, cuando nadie sabía qué era. Cuando en mi colegio, que era deportivo, decía que jugaba al pádel me miraban raro. Ahora todos juegan, me reencontré con muchos compañeros, gente que me escribe diciendo que ama el pádel, que la junta con su familia, con su pareja, me parece espectacular. </p><p><b>—¿Cuántas veces entrenás por semana?</b></p><p>—Todos los días.</p><p><b>—¿Y todos los días tenés ganas?</b></p><p>—No. Muchas veces no tengo ganas, pero voy igual.</p><p><b>—¿Cuántas horas entrenás por día? </b></p><p>—Entre pádel y físico son unas cuatro horas y media por día. Y después está toda la parte invisible: psicólogo, kinesiólogo, fisio, médicos. Dedicarse al deporte es darle tu vida.</p><p><b>—Recién nombraste al psicólogo. ¿Qué tan importante fue?</b></p><p>—Fundamental. Empecé en 2019 y <b>fue un antes y un después en mi vida personal y deportiva</b>. Al principio me ayudaba simplemente hablar y después, tener a alguien que te ayude a ordenar prioridades, cambia todo.</p><p><b>—¿Hay que prepararse más para ganar o para perder?</b></p><p>—Para perder. Muchísimo más. Soy muy competitiva y perder me frustraba muchísimo. A veces hay que perder muchas veces antes de empezar a ganar, y otras ni siquiera llega el triunfo. Es muy duro.</p><p><b>—Es interesante esto que decís, o sea, para poder ganar hay que haberse bancado perder muchas. </b></p><p>—Mucho y para ser número uno. Siempre lo dijeron los grandes del deporte, lo escuchás a Federer y te dice que del 100% de los puntos que jugó, ganó un 56%. Y vos decís: pero es Federer. </p><p><b>—¿Qué sentiste cuando llegaste al puesto número uno?</b></p><p>—Una felicidad tremenda, pero también alivio. Fue pensar: “Llegamos”. <b>Nos fuimos a España, nos movilizamos, todo valió la pena</b>. Y lo festejamos todos juntos.</p><p><b>—Contame, ¿cómo fue?</b></p><p>—Llegábamos con puntos muy parecidos con otra pareja que eran las número 1, nosotras éramos número 2, y llegábamos con puntos muy parecidos. Había un torneo que fue el Major de Acapulco el año pasado en México que iba a definir bastante. Era el anteúltimo torneo. Entonces depende lo que hicieramos las dos parejas definía un poco de quién iba a quedar al final número 1. </p><p><b>—¿Ustedes jugaban una contra la otra o estaban cada una...? </b></p><p>—Cada una empezando el torneo. La verdad que yo no estoy mucho en la noticia, de qué pasa, de qué va a pasar. Toda la gente especulaba. Y yo la verdad que no estaba muy ahí. Y estábamos viendo un partido de nuestras posibles rivales en una hipotética final, que faltaba mucho y veíamos que perdían y todo el equipo se empezó a reunir a mirar el partido. Todos tensos. Y yo miraba el partido. Estaba como en otra viste. Y cuando pierden me acuerdo de estar así y la miro a mi compañera y mi compañera me mira y me dice: “Ya está”. Porque matemáticamente ya éramos número 1. Íbamos a terminar el año número 1. Yo no me había parado a pensar, porque era mi forma de procesar lo que estaba pasando para sacarme presión. Y ahí fue cuando quedamos número 1, festejo, brindis, champán. Y teníamos que seguir el torneo. Teníamos que seguir jugando. </p><p><b>—Que espectacular. </b></p><p>—Increíble. </p><p><b>—¿Se fue esta imagen del impostor? </b></p><p>—Por momentos aparece y por momentos se va. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/35Q7D6A7MZDKVMXGUPLCKRTWH4.jpg?auth=bbb9e912a0049378a69f0b8fa2946c4444daf4432d8a786c78090098b01a6932&smart=true&width=2584&height=3230" alt="Delfi hace un trabajo activo para acompañar a las nuevas generaciones que se acercan al deporte." height="3230" width="2584"/><p><b>—¿Te importa mucho el vínculo con las nuevas generaciones?</b></p><p>—Muchísimo. Me escriben muchas chicas que quieren dedicarse al pádel e intento estar cerca y ayudarlas en todo lo que pueda, porque cuando empezás, cualquier mano suma mucho.</p><p><b>—¿Qué falta para impulsar más el pádel femenino en Argentina?</b></p><p>—Creo que la Asociación está tomando cada vez más fuerza y potenciando cosas muy buenas. Organizar un torneo como el que hicieron acá en Parque Roca es importantísimo, parecía un torneo europeo. Poder acercarle este nivel de competencia a gente que tal vez vive en un pueblo de Córdoba y no tiene la posibilidad de viajar o de ver algo así tan de cerca, fue impresionante. No era un torneo “hecho así nomás”, realmente lo hicieron a lo grande. Y eso, para una chica que está empezando, significa mucho. Porque uno necesita sentir que eso que ve también lo puede alcanzar. Ahí es donde empezás a proyectar.</p><p><b>—¿Qué te pasa cuando nenas te dicen que quieren ser como vos?</b></p><p>—Es súper lindo. Siempre me imagino a mí cuando era chica, porque es la mejor forma que tengo de empatizar y sentirme cercana a ellas. </p><p><b>—Delfi, te voy alguna maldad, teniendo que elegir entre dos situaciones: ¿ganar feo o perder bien? </b></p><p>—Ganar feo. Siempre. </p><p><b>—¿España o Argentina como lugar para vivir el resto de tu vida?</b></p><p>—Argentina. Siempre.</p><p><b>—¿Preferís que te recuerden como la mejor jugadora de la historia o que tus amigas del colegio te llamen para decirte que empezaron a jugar al pádel?</b></p><p>—Uf… Creo que me recuerden como una gran jugadora está buenísimo, pero también que mis amigas sigan ahí conmigo.</p><p><b>—¿Final sufrida en tres sets o título fácil?</b></p><p>—Título fácil (risas). Tampoco vamos a elegir complicaciones.</p><p><b>—Cuando perdés una final, lo primero que hacés es…</b></p><p>—Sentarme en silencio.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y3BJHJDRDRBRVN3DO4C4MLTNJM.jpg?auth=7a41ba5fa0dd2f5f8a18de91daede612472399c605990b99e51673e717f2fd4f&smart=true&width=7008&height=3944" alt="Delfi Brea en Infobae." height="3944" width="7008"/><p><b>—¿Qué le dirías hoy a esa Delfi de 17 años que se fue a España?</b></p><p>—<b>Que no sea tan severa consigo misma</b>. Que esté un poco más tranquila. Ya estaba haciendo muchísimo esfuerzo y, cuando hoy miro para atrás, pienso que tendría que haber aflojado un poco conmigo misma. A veces somos nosotros los que nos decimos las peores cosas.</p><p><b>—Viene una Delfi del futuro, dentro de 20 años. ¿Qué le preguntarías?</b></p><p>—Si pudo formar su vida más allá del deporte.</p><p><b>—¿Tenés claro cuál es tu sueño?</b></p><p>—Me encantaría formar una familia y poder equilibrar mi carrera con una vida personal feliz.</p><p><b>—¿Sentís que para los hombres eso es más fácil?</b></p><p>—Totalmente. Biológicamente, no tener la responsabilidad de pasar por un embarazo es una ventaja para un deportista.</p><p><b>—¿Te imaginás entrenadora?</b></p><p>—Sí, algo relacionado con el deporte voy a hacer.</p><p><b>—¿Qué significa la Selección para vos?</b></p><p>—Me genera muchísima ilusión. Son de las semanas más felices de mi vida deportiva. Juntar a Argentina y al pádel es todo para mí. Este año es en noviembre y se juega en Doha, Qatar.</p><p><b>—¿Elegís ser número uno o ganar el Mundial con Argentina?</b></p><p>—Hoy elijo ganar el Mundial con Argentina.</p><p><b>—¿Sentís que hoy disfrutás más?</b></p><p>—Sí, aunque sigue siendo una montaña rusa, pero intento mantener un equilibrio: ni estar demasiado eufórica cuando las cosas salen bien ni demasiado abajo cuando salen mal. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GQ4USNMMZJF5LPURHJW7JF6ZAI.jpg?auth=42ca4b4f45247adc8d14038afb344133c26e2685d60445720e45e3ce5ecb16b7&smart=true&width=1440&height=1576" alt="Delfi Brea: "Cuando uno está convencido de que está haciendo las cosas bien y da todo por algo, alguna recompensa aparece"" height="1576" width="1440"/><p><b>—Me gusta que cuentes también la parte difícil del camino. El esfuerzo, las dudas, la importancia de la familia acompañando. Porque hoy hay mucha gente perdida, preguntándose si vale la pena seguir un sueño.</b></p><p>—Yo siempre tuve claro que el camino era para adelante. Mi cuerpo me decía que tenía que estar en España, que tenía que entrenar y esforzarme porque algo bueno iba a llegar. Y creo que, <b>cuando uno está convencido de que está haciendo las cosas bien y da todo por algo, alguna recompensa aparece</b>. Y, si no aparece, al menos te vas a dormir tranquilo sabiendo que hiciste todo lo que estaba a tu alcance.</p><p><b>—¿Hay algo que te gustaría transmitir?</b></p><p>—Me parece importante hablar de la <b>salud mental</b>, de la familia y del esfuerzo que hay detrás de todo. Es muy importante mantenerse mentalmente tranquilo, acomodado, acompañado por profesionales que te ayuden a estar bien, tanto cuando las cosas salen bien como cuando salen mal. Y también <b>aprender a valorar esos momentos de micro felicidad y estar realmente presente en ellos</b>.</p><p><b>—¿Te sale eso de estar presente?</b></p><p>—Lo practico todos los días. Todo el tiempo. En el torneo tuve la posibilidad de abrazar a mucha gente y, en esos momentos, intentaba realmente estar ahí, mirar a la persona, darle un abrazo de verdad. Porque eso es lo que queda, lo que se van a llevar de mí. </p><p><b>—¿Alguna vez choluleaste a alguien?</b></p><p>—No soy muy cholula, la verdad. Pero me pasó con Luciana Aymar. La conocí y me impactó muchísimo que sea una persona tan talentosa y al mismo tiempo, tan normal y tan cálida.</p><p><b>—¿La terapia también ayudó cuando cambió la economía familiar?</b></p><p>—Sí, totalmente. Ahí valoré la educación que me dieron mis papás. Siempre me enseñaron a ser independiente, a manejar mis cosas, mi carrera, mi plata. Hoy cuido mi economía, tengo gente que me ayuda, obviamente, pero siempre me inculcaron la importancia de saber manejarme sola en todos los ámbitos.</p><p><b>—¿A tu familia pudiste agradecerle todo lo que hicieron por vos?</b></p><p>—Sí, siempre. Yo soy mucho más de demostrar con actos que con palabras. Soy cariñosa, abrazo mucho, pero quizá no me sale tanto decirlo. Me sale más demostrarlo estando presente y pensando siempre en ellos.</p><p><i><b>Si querés contar tu historia escribinos a</b></i><i>:</i><a href="mailto:realidades@infobae.com" target="_blank" rel=""><i>voces@infobae.com</i></a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/E2HLQA3Z3ZGIZF5LGW4KIGOZAU.jpg?auth=ac92cc5a53864dc8a6d9afb245acc99cd1edac5008b6d109850e6754155d08ab&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Una niña con una raqueta de pádel azul sonríe frente a la cámara en una cancha, con espectadores detrás de la valla.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Así como te amamos nosotros te van a amar después”: el duelo de dejar ir un bebé y la alegría de ser un puente hacia su bienestar]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/30/asi-como-te-amamos-nosotros-te-van-a-amar-despues-el-duelo-de-dejar-ir-un-bebe-y-la-alegria-de-ser-un-puente-hacia-su-bienestar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/30/asi-como-te-amamos-nosotros-te-van-a-amar-despues-el-duelo-de-dejar-ir-un-bebe-y-la-alegria-de-ser-un-puente-hacia-su-bienestar/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Pilar de Olazábal y Francisco Allende están casados hace 31 años, tienen cinco hijos y juntos son una familia de acogimiento. Por su casa ya pasaron tres bebés y esperan al cuarto. La experiencia de quienes saben que no quieren adoptar, sino acompañar a quienes necesitan esperar que aparezca su familia definitiva. En un ciclo de Voces, la experiencia de amar "desesperdamente" y la contradicción de criar para soltar]]></description><pubDate>Sat, 30 May 2026 06:23:56 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Cuando pasa, se enfrentan a una dicotomía. Hay una sensación instintiva, visceral y genuina que los abduce del propósito fundamental: están tristes porque se va. La angustia los embarga porque saben que ya pasó, que ya no estará, que otra vida se fue. No niegan que eso los contraria. Es un sentimiento validado, innato y fugaz. La contradicción que los embarga en ese adiós se disuelve rápido cuando recuperan su estabilidad emocional y recuerdan que son una familia de acogimiento, que los hermanos Juana, Belén, Francisco, Felipe y Rosario, que los papás Pilar y Paco, cuidaron de ese bebé o ese niño hasta que su situación judicial se resuelva. </p><p>“Es una mezcla de alegría y tristeza -describe Paco-. Para mí es alegría del objetivo logrado, el hecho de lo que hicimos con él, la alegría de que él encontró un lugar, una familia, y la tristeza de que llegamos y no va a estar”. “Es una lucha de sentimientos -reconoce Pilar-. A mí me pasó con Lucas que un día de la fundación me dicen ‘te queremos avisar que ya tenemos carpeta para padres adoptivos’ y en un primer momento decís ‘¡ay no!’. Y después en un minuto decís ‘¡Sí! ¡Qué alegría!’. Separemos los sentimientos”.</p><p>Por la casa pasó Lucas, pasaron también Ana y Julián. Uno estuvo cinco meses, otro dos y otro ocho. Durante ese plazo, la familia se amplió (y el corazón también). Juana dice que se trata de un amor “desesperado”: “<b>Sabés que lo tenés por un tiempo determinado pero no sabés cuándo se va a acabar</b>. Entonces es aprovechar todo el tiempo para darle amor a esa persona y es un amor distinto al de familia, amigos, pareja”. Deslizan que es un amor de desborde porque es finito y porque existe, inconsciente, una deseo de compensación. </p><p><b>En la víspera del Día Mundial del Acogimiento Familiar</b>, testimonios en primera persona de una familia que tiene en claro que su deseo no es adoptar, sino acompañar: brindarle abrigo, cuidado y amor a quien lo carece por un plazo específico. Están inscriptos en la Fundación Juguemos y Caminemos Juntos, cuyo propósito consiste restituir y proteger los derechos de los niños en situación de vulnerabilidad desde la primera infancia, y saben bien que su único objetivo es ser “un puente” entre un pasado vulnerable y un futuro auspicioso. </p><p><b>—¿Cómo llega el deseo de ser familia de tránsito? </b></p><p>Pilar —Debo decir que Paco dos años antes más o menos empezó a decir que quería hacer algo con chicos o para los chicos. “Me gustaría hacer esto, me falta hacer esto, me falta hacer esto”. Nunca llegamos a buscar qué…</p><p><b>—Ya había una necesidad de ayudar, pero sin entender…</b></p><p>Paco —Para dar. Algo para dar. Exactamente. </p><p><b>—¿Con qué tenía que ver esa necesidad? </b></p><p>PA —Yo creo que recibimos tanto -lo ves acá en la familia- y necesitaba devolver algo. En el sentido de no quedarme en mi comodidad, en mi casa. Nosotros vivimos en Pilar y pasamos por muchos lados y yo creo que hay muchas necesidades. Y no el hecho de quizás ayudar económicamente sino ayudar de otra forma. Porque económica es fácil. También ayuda, es muy bueno, pero la idea era hacer algo más. Nosotros como somos católicos y tenemos esa necesidad de nuestro apostolado de poder dar un poco más de lo que recibimos. Entonces creo que siempre tuve esa inquietud. ¿Y por qué los chicos? Porque me gustan los chicos. </p><p><b>—De dar y de dar con el cuerpo.</b></p><p>PA —Exactamente. Con tiempo que vale mucho y con el cuerpo, exactamente. </p><p><b>—¿Entonces?</b></p><p>PI —En Pilar hay familias, uno ve que están con bebitos en tránsito, bebitos en tránsito, y siempre tenía como eso adentro. Yo digo que me iluminó mamá, porque mamá había muerto hace poquito… Un día íbamos a Chapadmalal de noche en el auto y me apareció en Instagram una foto que decía “Tomás te necesita”. Y era una mano agarrando otra mano. Me acuerdo y me re emocionó. Y yo dije, “esto es para nosotros, este chiquito es para nosotros”. Yo soy re ansiosa, ahí en el auto le compartí la foto al grupo de familia y les digo “chicos, ¿me acompañan? ¿Estamos juntos en esto?”. </p><p><b>—¿Vos entendías qué era lo que necesitaba Tomás? </b></p><p>PI —Yo entendía que necesitaba un hogar. </p><p><b>—Pero no sabías si era definitivo.</b> </p><p>PI —No, yo sabía que era para tránsito porque sabía lo que hacía la Fundación Juguemos y Caminemos Juntos.</p><p>PA —Y teníamos conocidos: ya sabíamos cuáles eran los diferentes modelos. La familia de tránsito la que recibe bebitos, la familia de referente es la que se lleva a los chicos que están en las casitas los fines de semana, las familias que ayudan a las de tránsito. Nos faltaba el empujón para meternos. </p><p>PI —Les mando a todos en casa. Todos se la jugaron yo creo que en alguna medida también porque yo había perdido a mamá hacía poco. Estaba triste pero estaba bien. Dijeron esto “le va a venir bien a mamá también”.</p><p>Juana —Igual confirmamos que no fue algo que salió de la nada como para llenar un vacío. Sabíamos que ya lo había hablado el tema, no salía de la nada. </p><p>PI —En el auto mandé mensajito al Instagram de la Fundación. Me contestaron. Al día siguiente me mandaron el WhatsApp de Raquel, que era la fundadora, y todo se fue dando. Una rueda, una rueda, una rueda, y a los quince días estábamos con Julián en casa. </p><p><b>—¿Julián o Tomás? </b></p><p>PI —Julián. Tomás era un nombre ficticio que ellos le pusieron a esa publicación. </p><p><b>—¿Esto fue una decisión familiar? </b></p><p>Felipe —Fue una decisión familiar. De mucha conversación también porque somos siete en casa, si bien algunos no viven todo el tiempo, todos tenemos que estar de alguna manera porque asumimos la responsabilidad. Y fue muy hablado y cada uno con la libertad de decir “esto quizás me cuesta” o “pienso que me va a costar”, pero al fin y al cabo abrazamos todos como el proyecto que mamá nos propuso. </p><p>PA —Una de mis hijas al principio dudaba. Para ser bien claro: dudaba no porque no quisiera sino por el temor a cuando el bebito se vaya. “No mamá, no voy a poder”. Me lo decía y le caían las lágrimas. En un momento me dijo “bueno mamá ¿y mejor si no empezamos por ser familia de apoyo primero y después pasamos a tránsito?”. Y cuando vinieron a casa las chicas de la Fundación les conté esto y fue gracioso. “No, necesitamos familia de tránsito y le va a ir bárbaro”. Y bueno, dicho y hecho, cuando le digo “negra vamos por tránsito”, dijo “bueno, si tiene que ser así, que sea así”. Y hoy chocha.</p><p><b>—Llega este el primer bebé. ¿Qué te pasó a vos, Paco? </b></p><p>PA —Tengo una imagen. Yo estaba trabajando y Pilar lo fue a buscar. Yo no podía porque tenía reunión de trabajo. Y aparece con el huevito, era chiquitito. Julián es muy chiquitito. De por sí ya físicamente era un bebito chiquito. Y lo apoya en la mesa del living y me asomo, lo veo y me ríe. Ya está. Me compró. Perdón. <b>Lo que tienen los chicos cuando uno recibe es como la gratitud. Esa sonrisa fue un gracias para mí</b>. Y ahí ya me compró.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SLAYGYXVDNBCTFX2FM4EU7V5UU.png?auth=c148646bc61067bde2e08def7710fb354251a65089e145ea71138d540b28d6af&smart=true&width=1920&height=2560" alt="Paco, Pilar y sus hijos tomaron juntos la decisión de ser familia de tránsito." height="2560" width="1920"/><p><b>—Expliquemos que para que un niño esté en tránsito viene de cosas feas. Hay una decisión judicial de separar a ese niño de su familia de origen y hasta que se determina su adoptabilidad y se va con una nueva familia o se revincula con su familia de origen, familia ampliada, ese bebé o niño está en tránsito: viene por un tiempo pero también viene de dolores. ¿Qué les pasa a ustedes cuando ven a un bebé? No sé si saben qué historia trae. </b></p><p>PA —Hay veces que no sabés si querés saber o no la historia, por este tipo de cosas. Creo que cuando preguntabas por qué queríamos hacer algo por los chicos yo creo que es por eso: yo veo a mis hijos que tuvieron todo y hay un montón que no tuvieron las mismas oportunidades. Estos chicos nacen en situaciones realmente bastante feas, o abandonados, o con derechos vulnerados, o madres con adicciones. Me di cuenta después cuando empezamos a transitar esto. En su momento cuando creo que tuvimos la charla familiar, que obviamente no lo pensamos, y creo que en el momento cuando el chico entra a casa, cuando Julián entró a casa y ya sonríe, son chicos que parecían estar agradeciéndote de movida lo que estás haciendo. En el caso nuestro, los tres chicos que nos tocaron, si bien tuvieron problemas, parecía que estaban acomodados a estar en casas. Te da un poco de lástima decir “che, no lloran”.</p><p><b>—Es terrible que no lloren. </b></p><p>PA —Uno dice “qué bueno, no llora”. No, <b>no llora porque no supo llorar...</b> </p><p>J —O no le dieron lugar. </p><p>PA —Ves que a mitad de la noche está despierto esperando en la cuna que le den la mamadera... Realmente son chicos buenos. Y lo que te pasa, que uno va aprendiendo y tomando conciencia en el transcurso del tiempo, son chicos que querés darles más de lo que le diste a tus hijos porque necesitás cubrirles todas sus carencias. Y si vas a ser un malcriado a futuro que se arregle tu madre después pero que no le falte. Querés darle de más. Como que se llenen del amor. Que no les falte nada. Siempre la frase es “somos un puente entre el chico hasta su familia final”. Puede ser una familia ampliada biológica o una adopción. Y creo que nuestro objetivo, o lo que queremos hacer, es que el chico pase una muy buena experiencia en ese momento. Que no sea un lugar que esté en casa y que esté en un cuarto porque es un chico de tránsito y vino de algo malo no le damos bola. Todo lo contrario.</p><p>PI —Cubrirle todas sus necesidades. <b>Darle por de más. Que se vaya un chico pletórico, que se vaya un chico feliz, que se vaya un chico sano</b>. Porque no es solamente lo que uno le da. Esto capaz es un capítulo aparte. No es solamente lo que uno le da a ese bebito. Es tanto lo que el bebito nos da a nosotros. </p><p><b>—A mí me rompe un bebé que no llora: un bebé que no llora es un bebé que se resignó.</b></p><p>PI —Me rompe el corazón. </p><p>PA —El hecho de que cuando se vaya, llore me deja tranquilo. Este chico está exigiendo cosas que antes no exigía. Esa es la gran diferencia. Y vuelvo a insistir: cuando vos te vas y llora, esa sonrisa es como que te estuviese reconociendo lo que estás haciendo. A mí me llama muchísimo la atención las miradas de los chiquitos cuando los vas a agarrar y te sonríen y decís gracias. Lo siento así. Para mí es fundamental.</p><p><b>—¿Cuándo lo quisiste a Julián? ¿Cuándo te diste cuenta de que había amor en ese vínculo? </b></p><p>PI —Es algo muy loco porque realmente uno lo siente, sentís amor desde el momento uno que les ves las caritas.</p><p>J —Desde que ves la foto.</p><p>PI —Ves la foto que te mandan de la Fundación. Este es Julián. Este es Luquitas. Esta es Ana. Y cuando los ves ya te llenás de un amor. Te enamorás desde el momento uno. Realmente es un amor instantáneo. Te llenás de ese amor. Necesitás dárselo. </p><p>PA —Lo esperás. Una vez que te mandan la foto ya lo estás esperando. “Quiero que venga ya”. </p><p>PI —Sacás la cuna, sacás el cochecito, empezás a patear juguetes, empezás cosas que en casa habían dejado de estar hace mucho tiempo y lo hacés todo realmente con gusto. </p><p><b>—¿Julián en qué año fue? </b></p><p>F —Fines de 2024.</p><p><b>—Primera experiencia. ¿Cuánto tenía cuando llegó a su casa? </b></p><p>PA —Cuatro meses. Julián había estado recuperándose, nació con adicciones. Entonces tardó tiempo recuperándose. Cuando los chicos son judicializados, llaman a la Fundación, va a buscarlos al hospital y se los lleva a sus casitas. Ahí en la casita tienen diez bebitos con tantas personas que les dan todo el amor, pero diez bebitos más todos los chiquitos que tienen. Es imposible poder darles todo el abrazo, el beso. Todo. Hacen todo lo que se puede pero nunca se va a comparar con estar en una casa en medio de un núcleo familiar. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/M276WYWDFJDSPHDOXPPW5GI3PM.png?auth=ac8329a0401b10ab011713794ab86e3e694306c0dc43107b3439200ead363d22&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Cuando un bebé o niño está en instancia judicial viene de sufrir algún tipo de vulneración de sus derechos y está a la espera de que se determine su adoptabilidad o revinculación con la familia de origen." height="1440" width="1920"/><p><b>—Hay mucho mito en cuanto a lo que hace falta para ser familia de tránsito. Mucha gente piensa que hay que tener plata, que hay que tener un dormitorio especial. </b></p><p>PI —En casa nosotros somos siete y tenemos una casa que no nos sobra un metro, la realidad es esa. Lo que te piden para ser familia de tránsito primero es que tengas mucho amor para dar, que no tengas hijos menores de 4 años, que no estés anotado para adoptar bebés, que no tengas antecedentes policiales. </p><p>PA —Y nada más. Yo creo que no necesitás mucho para ser familia de tránsito. Creo que cualquier familia puede ser familia de tránsito.</p><p>J —Y te ofrecen ayuda también. Que eso me parece importante. O sea, porque uno sabe lo que lleva y lo que necesita para tener un bebé en la casa pero la Fundación es consciente de eso y siempre remarca lo que necesites. Si te falta la sillita de comer, si te faltan pañales, si te falta ropa, vení a nosotros. Nosotros tenemos mucha gente que nos dona. Y eso es para los chicos de la Fundación y los que están en las casas. </p><p><b>—Está esta fantasía: el espacio que hace falta, los costos, los pañales, la sillita, el cochecito. Porque hay familias que no se animan a poner el cuerpo pero que sí donan económicamente. </b></p><p>PI —Exactamente. Exactamente.</p><p>F —Hay mucha gente que se acerca, que te ve y te dice “yo no podría, ¿cómo hacen?”. Es real y es válido ese sentimiento pero cómo instantáneamente cuando ves la foto de ese chico o esa chica que te dice “voy a ir a tu casa” no deja de ser lo que a uno le genera sino qué podés dejarle a ese chico o esa chica. Porque es natural ese sentimiento y nos pasa a nosotros cuando nos avisan que se va a ir, cuando aparece una familia, pero cuánto más me alegro cuando el otro día fuimos a visitar con mamá a uno de los chicos con su familia y ves que la puerta se abre, te ve, te mira y te estira los brazos. En realidad no es lo que yo sentí, sino todo lo que me dio y que él capaz cuando tenga 6, 7 años no se va a acordar pero yo lo visité el otro día y se acordaba de mí y la alegría de ver que dejamos a alguien como validado, amado en ese tiempo. </p><p><b>—Es muy importante esto en cuanto a los vínculos. Cómo continúan los vínculos de las familias de acogimiento cuando los niños son adoptados o revinculados. Estos chicos que fueron vulnerados en sus derechos tienen que ganar y recuperar familia.</b></p><p>PI —Tienen que sumar. Eso es lo que decimos nosotros. La realidad es que uno cuando empiezan las vinculaciones, que son muy bien organizadas para que el chico no sienta que uno los despega de golpe. </p><p>PA —Que no vuelva de vuelta a sentir ese abandono.</p><p>PI —Muy progresivas. Es la necesidad también de nosotros de conectar con esa familia para poder prolongar la relación en el tiempo. Esto la Fundación lo marca siempre: la necesidad de que esto se prolongue. Y yo creo que en muchos casos, la familia, ya sea la de origen o la adoptiva, entiende la necesidad para ese chico. Ayer yo lo fui a ver a Luquitas, que ni hablar porque cuando entré, hacía dos semanas que no lo podía ver. </p><p>PA—Cumplió un año. </p><p>PI —La sonrisa del gordo casi me muero. Y los padres me decían “Pilar, las puertas de casa siempre van a estar abiertas para ustedes, siempre van a ser parte de su vida y ellos siempre van a ser parte de la nuestra”. Así como yo tengo mis cinco hijos, mi corazón también es de Lucas, también es de Julián y también es de Ana.</p><p><b>—Para ordenarnos. ¿Julián cuánto tiempo estuvo? </b></p><p>PA —Cinco meses. </p><p><b>—¿Y en qué circunstancias se va? </b></p><p>PI —Las tías lo empezaron a reclamar al Juzgado y se lo quedó una tía con el marido y esa familia tiene sus dos hijos también.</p><p><b>—¿Sentías que se iba cuidado o que se iba a eso previo de lo que llegó a tu casa y con dolor? </b></p><p>PI —No, no, no. De entrada en el primer encuentro que tuvimos con ellos, nos dimos cuenta de un amor enorme. Aparte yo también le decía, la generosidad de ellos de recibirlo a él cuando ya tenían su familia armada. Porque ellos también súper generosos. Es su sobrino. </p><p>F —Agrego una cosa. Como además fuimos a la primera vinculación con los tíos que se iban a quedar con Julián. </p><p>PI —Que Paco no pudo ir. </p><p>F —Papá estaba laburando, entonces fui yo que estaba trabajando en casa. Y todavía me acuerdo cuando estábamos nosotros, mamá y yo con Julián, yo lo tenía en brazos. Y entran ellos al cuarto y la cara del tío cuando entra... </p><p>PI —La emoción. </p><p>F —De conocer realmente a alguien que estaban esperando y alguien que en definitiva tenía que estar con ellos y que nosotros solo lo estábamos cuidando. Fue increíble. </p><p>PA —Es el proceso judicial. Porque ellos apenas nació, tomaron conocimiento de que la hermana había nacido el bebito, fueron a las tres semanas a donde estaba y le dijeron que tenía que esperar seis meses, 180 días. </p><p>PI —Erróneamente. </p><p>PA —Es un tema de procedimientos judiciales. Fue el día 181 que se presentaron de vuelta. Y ahí empezaron todo el proceso de vinculación. </p><p>J —Y ya sabiendo eso que estuvieron seis meses en su casa… </p><p>PI —Esperando que se cumpliera ese tiempo. </p><p><b>—¿Y vos estabas trabajando o te dolía mucho la situación? </b></p><p>PA —No, no, realmente estaba trabajando. Pero ya era el proceso de vinculación. Después estaba el proceso cuando eran días de semana. Después nosotros ese proceso de vinculación son varias reuniones, que después fui a casi todo el resto. Durante el proceso de vinculación al principio nos encontramos en un lugar neutro, en este caso en la casita de la Fundación. Hicimos varias reuniones ahí. Y después vamos a la casa de ellos. En este caso la familia de Julián es de bajos recursos entonces como no tenían auto nosotros en vez de que vengan a casa, íbamos a la mañana. Hicimos eso un par de veces, lo dejábamos y lo buscábamos a la noche. </p><p>PI —Todo un proceso hasta que un día, no recuerdo el día exacto,<b> llegamos, entregamos todo y se quedó. </b>Obviamente nos subimos al auto, hicimos una cuadra. Frenamos el auto y nos pusimos a llorar a mares porque el despegue es real: eso pasa y pasa siempre por más de que esté feliz de la familia que le tocó al bebé y que estás enamorado de los padres que le tocaronpero bueno, él fue parte nuestra. Y cuando está en tu casa sentís como que ya es parte de toda la familia. </p><p>PA —Es una mezcla de alegría y tristeza. Para mí es alegría del objetivo logrado, el hecho de lo que hicimos con él, la alegría que él encontró un lugar, una familia, y la tristeza de que llegamos y no va a estar. Lo bueno de todo este proceso es también que volvemos a la semana para que el chico tampoco tenga esa sensación de abandono.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BJPEDC7CG5EUDJ54ILVVS3TRSQ.png?auth=e9638b9802b850615906b22a2f6626de3092a814df5b86cce336232a8c17a511&smart=true&width=1920&height=1888" alt="Las familias de acogimiento son "puente" y acompañan al niño a vincular con su familia definitiva y en la mayoría de los casos el vínculo continua." height="1888" width="1920"/><p><b>—¿Lo siguen viendo hoy a Julián? </b></p><p>J —Sí, a Julián sí lo seguimos viendo. De hecho cumple 2 años dentro de dos semanas y vamos todos al cumpleaños. Así que sí.</p><p><b>—¿Qué es lo que te emociona?</b></p><p>J —Todo. Toda la experiencia me parece alucinante. La verdad que yo personalmente no sabía qué tanto era lo que íbamos a hacer cuando lo empezamos a hacer. Y yo ni siquiera estoy todos los días en casa. Vivo acá en Capital, trabajo acá y voy más que nada el fin de semana, durante la semana a veces. Pero es una experiencia tan transformadora... Uno piensa mucho en el otro cuando lo hace pero también te cambia mucho como familia y como persona porque descubrís, como decía mamá, <b>un amor desesperado</b>. Sabés que lo tenés por un tiempo determinado pero no sabés cuándo va a acabar. Entonces es aprovechar todo el tiempo que uno tiene para darle amor a esa persona y es un amor distinto al de familia, amigos, pareja. Es un mundo totalmente nuevo que te transforma el corazón y es espectacular. </p><p><b>—¿Qué les dicen sus amigos cuando cuentan que su familia hace esto? </b></p><p>J —Están enamorados de todos los bebitos que pasaron por casa. Están muy sorprendidos. Más por mamá y papá que son los que ponen más el cuerpo y toda la garra, es que también lo siento yo, mucha también admiración. Y todos dicen es increíble lo que hacen por esos chiquitos </p><p><b>—Volviste a levantarte de noche. </b></p><p>PI —Los dos nos levantamos a la noche. Pero debo decir que yo no sé si tuvimos la suerte o qué pero los bebitos que tuvimos en casa, o lo que decíamos la pena que no se despiertan, dormían muy bien. Sí, de golpe me levantaba, yo no sé si es la edad también que estoy más grande pero no me costaba levantarme. Me levantaba. Se despertaba, mamadera y al medio. Y ahí te juro creo que es de los momentos más lindos ver al gordo que está en el medio, se levante, se te tire encima.</p><p><b>—Claro, total no te va a tocar a vos sacarlo de la cama después. </b></p><p>PI —Exactamente. Y eso se los decía yo también a sus padres o a sus tíos que se los llevaban: “discúlpenme, lo arruinamos un poquito pero se va feliz”. Y la verdad esas cosas las disfrutás muchísimo. </p><p><b>—¿Cuánto tiempo después llegó Ana? </b></p><p>PA —Y Ana llegó dos meses después. </p><p><b>—¿Cuánto tenía cuando llegó a tu casa? </b></p><p>PI —Tenía tres meses y estuvo dos meses con nosotros. Pero ella ya estaba vinculando con su papá que era papá solo. Papá biológico. </p><p>PA —La familia que la tenía de tránsito por algún problema no pudo seguir, entonces nos pidieron si podíamos seguir ese proceso. A nosotros no nos costaba nada.</p><p><b>—Con lo cual ustedes ya sabían... </b></p><p>PA —Que era cortito.</p><p><b>—Ustedes a Ana no la volvieron a ver. </b></p><p>PI —No, no la volvimos a ver pero en realidad la vinculación la había hecho la primera familia de tránsito que la tuvo. Que de hecho ella trabaja para la Fundación y ella fue preparando en cada encuentro a ese papá para que sepa cómo cuidar a esa hija. Fue un trabajo desde abajo con ese papá. </p><p><b>—¿Sienten que está bien Ana con su papá? ¿Es el lugar en el que tiene que estar? </b></p><p>PI —Sí, sí, sí.</p><p>PA —Sí, se la ve, en las fotos se la ve contenta. Sí, yo creo que sí.</p><p><b>—¿Cuánto tiempo después llegó Lucas? </b></p><p>J —Una semana. </p><p>F —Lo de Lucas fue espectacular porque Mamá decía “creo que vale la pena esperar un tiempo, estoy muy cansada”. Y ella misma que dijo “¿cansada de qué? <b>¿Cómo puedo estar cansada sabiendo que en ese lugar hay un chico, una chica, que está esperando ser recibida?</b>”. Y al toque vino. </p><p>J —A mí me tomó por sorpresa. Estaba trabajando y de repente me llegó una foto “les presento a Luquitas, viene a casa en tres días”. Yo tipo: dejame duelar. A mí lo que me pasa es que por ahí en la semana no estoy y todos ya medio que se acostumbraron a la diaria, llego un sábado, no hay bebitos y la casa está rara. Uno toma mucho cariño. Cualquiera que entra a casa sea de nuestra familia, un invitado, pregunta “¿donde está el bebito?”.</p><p><b>—Llegó Lucas, que es el que más tiempo estuvo con ustedes, ¿no?</b></p><p>PA —Estuvo ocho meses.</p><p><b>—¿Qué sabían del origen de Lucas? </b></p><p>PI —Luquitas se lo habían sacado a la madre porque nació con droga en el cuerpo. </p><p>PA —Y la madre ya era el tercer hijo que daba en adopción. La madre dentro de un poco de lucidez de todas sus adicciones ya había definido que lo iba a entregar en adopción.</p><p><b>—¿Y por qué entonces tardó? O sea ¿la adoptabilidad se dictó rápido? </b></p><p>PA —Todo el proceso judicial tiene un mínimo de seis meses por si algún familiar puede aparecer para reclamar. O la misma madre se pueda arrepentir. Entonces hay un mínimo, normalmente por ahí es un poco más de seis meses, para que el Juzgado espere si alguna madre aparece o algo para reclamar. </p><p>PI —Agrego una cosita. Los de afuera dicen “¿por qué se demoran tanto? ¿Por qué todo es tan lento?”. Uno cuando empieza a aprender y te das cuenta, por ejemplo, que el gordito iba directo a adopción y los Juzgados también se toman un tiempo para investigar su entorno. Para ver si hay alguien que lo pueda querer para que vuelva a familia de origen. No es que se toman el tiempo porque se les da la gana. Hay una historia atrás de por qué también existen esos tiempos. </p><p>PA —Pero en general, digo, por si alguien escucha y tiene la inquietud de adopción, que se anote porque la verdad es que hay muchos chicos que están en proceso de adopción y se están buscando muchas familias. </p><p><b>—Ustedes desde el inicio sabían que Lucas iba a entrar en adopción. </b></p><p>PA —Fue algo totalmente distinto y nuevo para nosotros. Cuando declaran la adoptabilidad, “bueno, mañana nos dirán quiénes son los padres”. Eso es un tiempo.</p><p><b>—¿Y uno quiere que eso pase o prefiere que no? </b></p><p>PI —Es una lucha de sentimientos. Claramente querés que pase. A mí me pasó con Lucas que un día de la fundación me dicen “Pili te queremos avisar que ya tenemos carpeta para padres adoptivos” y en un primer momento decís “¡ay no!”. Y después en un minuto decís “¡Sí! ¡Qué alegría!”. Separemos los sentimientos. </p><p><b>—¿Qué mirada tienen de algunos casos de familias de tránsito que estuvieron con los niños mucho tiempo y después quisieron que esos niños se queden?</b></p><p>PI —Yo opino y yo deseo que exista, no por nosotros porque no nos tocó la experiencia de tenerlo mucho tiempo, que si una familia tiene mucho tiempo un chiquito en tránsito y desea adoptarlo, que tenga la posibilidad de hacerlo. </p><p><b>—Tengo muchas contradicciones con esto: un chico no puede estar tres años en una casa y pasar nuevamente con esa pérdida. Y a la vez pienso cómo hacés para que la gente siga el circuito de adopción y no entre por familia de tránsito. </b></p><p>PI —Ahí depende mucho de los tiempos de los Juzgados. Porque si vos tenés un bebito, si yo tengo una familia amiga que me dice “ay, pero a vos te tocan todos más cortitos, yo tengo estos amigos nuestros hace dos años tienen a la gordita”. Es un Juzgado que no avanza, que no trabaja, que es lento.</p><p><b>—¿No está dada la adoptabilidad todavía? </b></p><p>PI —Ya está dada la adoptabilidad pero no encuentran familia. Y decís “¿es justo para esa familia y para esa chiquita que en algún momento se va a ir?” </p><p><b>—¿Cuánto tiempo tiene la nena? </b></p><p>PI —Dos años cumplió. Es una chiquita que ya va al jardín, vive una vida a pleno con ellos. Pero que en algún momento le va a tocar irse con su familia adoptiva. Pero mientras tanto, para la chica va a ser un dolor enorme. Para la chica y para la familia de tránsito. La familia de tránsito tiene claro de que somos puente y que el fin por más doloroso que sea es ese. Pero es una locura. </p><p><b>—Estamos hablando de un Juzgado que no está encontrando familia para una nena de dos años. </b></p><p>PI —Que no está encontrando o no está buscando...</p><p>PA —Yo digo el caso de esta familia adoptiva, la última que tuvimos nosotros, la de Lucas, ellos presentaron la carpeta en noviembre del año pasado. Por eso también un poco de la necesidad de que haya familias para adoptar y recibir a esos niños. Pero el juzgado cuando le nombró la adoptabilidad a los dos meses, al mes y medio ya estaban entrevistando familias. </p><p><b>—Me interesa esto. La familia que se fue con Lucas se anotó en noviembre. ¿Y cuándo le sale la adopción? </b></p><p>PA —En marzo. El Registro está trabajando. El famoso Registro Único de Adoptabilidad, el RUAGA, tiene mucha gente anotada. No es que no haya. Pero obviamente <b>hay mucha más necesidades de niños que mucha más gente se postula para adoptar.</b> Pero si el Juzgado trabaja bien, cumple. Busca carpetas. Analiza. Entrevista, listo. Y encuentra la familia. Y eso fue rápido. ¿Por qué no todos pueden trabajar así? No lo sé.</p><p><b>—¿La familia con la que se fue Lucas les gusta? </b></p><p>F —Son lo mejor, son unos genios.</p><p>PI —Fueron de los momentos más emocionantes de la vida ver cómo ellos se encontraban, como conocían a su hijo. Una cosa de locos. Realmente. Y ya ahí ya los empezás a querer porque ves ese deseo que tenían. Al rato ya estaban jugando con Lucas con los juguetes. Le habían llevado una caja que decía Lucas escrita con todos juguetes para Lucas. O sea, realmente es muy fuerte vivir eso. </p><p>J —Todo lo que uno hace empieza a tomar sentido también. Lo estábamos cuidando para ustedes. </p><p>PI —Sí, sí, sí. Y no dejan de decirnos “todo lo que hicieron con Lucas, no nos vamos a cansar de agradecer”. Y la verdad te pasa mucho que te dicen “ay, lo que hacen ustedes es maravilloso”. Yo sé que está bien, que es buenísimo lo que hacemos, pero sale tan natural y tan del corazón que no nos significa ni un sacrificio. </p><p>PA —No, la verdad que no lo sentimos como sacrificio. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DD65DIZ5JJHFPAE4FA2C3FBWJQ.jpg?auth=ca8b6fbce5bf985614e2d8eac28c51122a30f25875519a40c4d89f017339a157&smart=true&width=1920&height=1280" alt="La familia Allende Olázabal junto a Tatiana Schapiro en Infobae." height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Pilar, qué les decís vos a los bebés cuando están en tu casa? </b></p><p>PI —Que van a tener una familia que los va a amar con todo su corazón. Que te van a amar toda la vida. <b>Así como te amamos nosotros te van a amar después</b>. Obviamente que cuando el chico está en casa no te cansás de rezar y pedir por esa futura familia. Desde el momento uno, antes de que llegue a casa, es rezar por ese bebé y por esa futura familia que lo está esperando. </p><p>PA —Que en algún lado está. No sabemos dónde pero está.</p><p><b>—Para cerrar, el domingo 31 de mayo es el Día Mundial del Acogimiento Familiar. Quiero que me digan entre todos por qué es importante el trabajo de las familias de acogida.</b></p><p>PI —Yo creo que uno no toma conciencia del valor que tiene lo que uno genera en ese chico dentro del núcleo familiar. El cuidado el amor, la salud, la alimentación, la parte emocional. Uno lo fortalece, cómo decirte... </p><p>PA —Lo nutre.</p><p>J —En todo sentido. </p><p>PI —Ya sea en sus primeros años o si son chicos más grandes, yo creo que cómo el chico viva ese tiempo que somos puentes es como el chico va a encarar después la vida. Tiene un valor enorme.</p><p>PA —Y yo creo que hay que desmitificar el qué costoso es hacerlo. La verdad que no. No solo en cuestiones económicas sino en cuestiones emocionales, en tiempo. La verdad que por ahí sacrificas algunos tiempos o algún viaje. En general, recibís mucho más de lo que das. Eso no lo dudo. </p><p><b>—¿Qué te quedó de los chicos? </b></p><p>PA —Lo que me quedó de los chicos es no solamente lo que genera en nosotros sino lo que genera en cualquier persona con la cual te cruzás. Vas al supermercado, vas a un local de ropa, “¿el bebito de ustedes, es nieto?”. “No, somos familia de tránsito”. Cuando le empezás a contar y ves que se va y vuelve medio llorando. “Porque yo soy adoptado”. Entonces empezás a vivir un montón de historias de otras personas que quizás pasaron por lo mismo o les gustaría hacerlo pero no se animan. Yo creo que si hay algo para sacar bueno de esto es que hay que animarse a ser familia de tránsito. Van a recibir mucho más de lo que dan. No es un tema de tiempo, siempre tenés la posibilidad de tener familias de apoyo si vos querés.</p><p>PA —Hay una red. </p><p>J —Tenés que ir dos días presencial a la oficina, hay opciones de familias de apoyo que durante el tiempo que vos estás en la oficina se pueden quedar con el bebito y vos después lo vas a buscar. Si vos querés y tenés la intención la Fundación se ocupa de que vos puedas hacerlo. </p><p>PA —No es que te dan al chico cuando lo recibís y después los ves a los seis meses. Hay constante seguimiento. Me acuerdo cuando fuimos a la primera vinculación de Julián, que fuimos a la casita y salíamos y nos abren la puerta donde estaban los bebitos en el caso nuestro. Y nos dicen van a seguir… Esto es un viaje de ida.</p><p>PI —Es un viaje de ida.</p><p>PA —Podés sufrir cuando se va obviamente porque uno tiene el apego de las personas, pero no deja de ser mucho más la alegría. El otro día cumplió un año Lucas y vos ves la foto, el chico sonriendo, decís “trabajo bien hecho”. No hay nada más satisfactorio que eso. La verdad que es espectacular.</p><p>PI —La verdad que es una alegría inmensa. A nosotros como familia nos hizo tan bien, tan bien. Y para nosotros como padres es gratificante ver cómo nuestros hijos reaccionan ante esa situación. Realmente te llena el alma. </p><p><b>—¿Van por un cuarto tránsito? </b></p><p>PI —Sí obvio. Lo estamos deseando. </p><p>PA —Cuarto o cuarta, no importa. </p><p><i><b>Si querés contar tu historia escribinos a</b></i><i>:</i><a href="mailto:realidades@infobae.com" target="_blank" rel=""><i>voces@infobae.com</i></a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/2BQRNJA5MJF5DNTAPAE3XCEAAA.jpg?auth=0b911aa78c2f7539a8323c39dd9a8581c8224ca8038d6084c0489b045028c604&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Una familia, incluyendo un bebé en un portabebés, sonríe alegremente mientras disfrutan de un hermoso atardecer en la playa.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[La historia de la conductora venezolana que huyó de la censura, trajo a toda su familia a Argentina y encontró el amor inesperadamente]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/29/la-historia-de-la-conductora-venezolana-que-huyo-de-la-censura-trajo-a-toda-su-familia-a-argentina-y-encontro-el-amor-inesperadamente/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/29/la-historia-de-la-conductora-venezolana-que-huyo-de-la-censura-trajo-a-toda-su-familia-a-argentina-y-encontro-el-amor-inesperadamente/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, Anaís Castro habló sobre el desarraigo y el desafío de reconstruir su vida en Buenos Aires. Además, recordó los trabajos que aceptó para salir adelante, el esfuerzo por volver a reunir a sus seres queridos y el profundo vínculo que construyó con este país que, asegura, le dio la nueva oportunidad para empezar de nuevo]]></description><pubDate>Fri, 29 May 2026 14:02:17 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“El mundo le ha dicho al venezolano cómo comportarse.</b> El día después de que capturan a <b>Maduro</b>, no puedo sentarme a hacer <i>Olvídate toda la noche</i> como que si no pasa nada”, expresó <a href="https://www.instagram.com/anaiscastro_/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/anaiscastro_/?hl=es-la"><b>Anais Castro</b></a>, en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwz9_QBhD_ARIsADnSCfCPL5x-iGSeEO7C53jESEJG3uTC6cy7b7Uep4WmI8EUtQSo82-VoYYaAtdvEALw_wcB" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwz9_QBhD_ARIsADnSCfCPL5x-iGSeEO7C53jESEJG3uTC6cy7b7Uep4WmI8EUtQSo82-VoYYaAtdvEALw_wcB"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>,</p><p>Anais es conductora de televisión, cantautora, modelo y locutora venezolana radicada en la Argentina desde 2017. Nacida en San Antonio de los Altos, alcanzó popularidad tras consagrarse como Chica HTV 2015, el certamen del canal musical latinoamericano que la llevó a convertirse en una de sus principales figuras. </p><p>A lo largo de su carrera trabajó en televisión, radio y coberturas internacionales como el Festival de Viña del Mar, los Premios Heat y los Latin Grammy. En Buenos Aires se consolidó como una de las voces de <i>Urbana Play</i>, donde actualmente integra el programa <i>Olvidate de Todo</i> junto a <b>Diego Poggi.</b> En paralelo, en 2024 debutó como cantante y compositora con temas de pop latino de su autoría.</p><p>En una conversación abierta y sincera, repasó su historia de migración, la fortaleza del pueblo venezolano y la vida que reconstruyó en Argentina.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TQXRGNDAJNEIXLDX3R4RG25VDE.jpg?auth=8a356c27aadd9a0835db96a3867d14b58f09078a48be081d6e14eeac17406a2e&smart=true&width=5748&height=3924" alt="Anaís Castro. “Tengo dos casas, dos países: es el doble de amor". (Maximiliano Luna)" height="3924" width="5748"/><p><b>—Venís de Venezuela, pero vivís hace mucho en Argentina y se te escucha tan fuerte, tan aplomada... ¿Fue un proceso que viviste o es parte de tu personalidad?</b></p><p>—Creo que fue un proceso de irnos construyendo y siento que le ha pasado un poco enteramente al pueblo venezolano. Toda esta experiencia y el testimonio que pude compartir hace un tiempo atrás, me pasó de darme cuenta de lo duro que era cuando lo fui a resumir en radio. O sea, cuando lo estás atravesando y lo estás viviendo, es distinto. <b>El pueblo venezolano tiene algo muy lindo que es una resiliencia de hierro</b>. El venezolano tiene una cosa como: “Bueno, pa’lante es pa’llá, vamos”. Solucionamos y seguimos adelante. Pero después cuando te paras es como una persona que sale de una relación violenta y abusiva, que capaz tres años más tarde, cuando empieza a contarle a una amiga lo que le pasó, dice: “Epa, era muchísimo, era un montón lo que yo vivía, fue un montón lo que yo toleré, lo que viví”. Siento que un poco los venezolanos nos pasa eso mirando hacia atrás, como que en el proceso tratamos de resolver, de avanzar y de salir de las situaciones oscuras. <b>Al venezolano no le gusta quedarse en la tristeza, en la nostalgia</b>, en los sentimientos más oscuros y trata de alguna manera siempre de encontrar el vaso medio lleno. </p><p><b>—Llegaste a Argentina hace nueve años. Contame cómo fue el momento que decidiste emigrar. </b></p><p>—Yo tengo una realidad muy privilegiada frente a muchos otros venezolanos porque yo me vine con el trabajo de mis sueños. O sea, salí del país con un sueño hermoso. Yo gané un reality show en 2015 para ser conductora de televisión en una empresa internacional que era <i>WarnerMedia</i> y se llamaba Chica HTV. Era para ser la conductora de un canal de música por un año. Y cuando finalizaba mi año tenía que venir otro Chica HTV. Pero, ¿qué pasa? HTV era esta empresa que tenía la sede principal en Argentina y no querían volver a hacer el concurso porque había una situación complicada en Venezuela. En ese momento yo estaba finalizando mi año y tenía ganas de trabajar en otro país, por supuesto, buscando otro tipo de espectáculo. En Venezuela empezó a existir una censura muy grande en el país, en los medios de comunicación y tenías que hablar únicamente como estar en <i>Alicia, en el País de las Maravillas. </i>Cuando en realidad afuera estaban pasando cosas tremendas. Entonces, yo no me identificaba con la televisión en Venezuela en ese momento y dije: “Me voy a Buenos Aires que me encanta, o quizás puedo explorar en Bogotá”. Estaba tratando de buscar un horizonte. Y cuando me entero de que no se iba a hacer el concurso, lo llamo a mi jefe y le digo: “No entiendo, ¿se hace o no se hace?”. Y él me dice: “No se va a hacer, pero queremos seguir trabajando con vos”. Y en ese instante, cuando me dice eso, viviendo él en Argentina, yo le digo por teléfono: “¿Y si yo me mudo a Buenos Aires?”. Ni lo pensé. Vi una luz y avancé. Y él se queda pensando y me dice: “Yo no te puedo ofrecer nada más que tu trabajo. No te puedo trasladar, no te puedo ofrecer vivienda”. Y yo le dije: “No necesito nada más. Yo necesito mi trabajo”. Salí de mi cuarto, viviendo todavía con mi mamá, y le dije: “Mamá, me mudo para Buenos Aires”. </p><p><b>—¡¿Y qué te dijo tu madre en ese momento?!</b></p><p>—Que estaba loca (risas). En principio no me tomó muy en serio, después se dio cuenta que sí y empezó toda una movida familiar para solucionar entre todos la situación, como hemos hecho siempre, ¿no? Dónde iba a llegar, a dónde va a vivir... Esa es otra historia también muy bonita, porque yo llego aquí a la casa de unos amigos de mi familia, argentinos, que son muy espectaculares y que fíjate qué loca la historia latinoamericana y cómo se va uniendo. En la década del 70, en la dictadura argentina, existieron dos personas en nuestra vida que eran torturados en la ESMA y que después de muchas torturas son liberados, los montan en un avión y los mandan a Venezuela. Ellos se conocen dentro de la ESMA, se enamoran. Eran Raúl y Lula. A Lula la encierran en ese momento con sus tres hijas chiquitas y se van a Venezuela con las tres nenas, ellos dos y lo que tenían puesto. Cuando llegan a mi pueblo, les dicen: “Vayan a buscar a <b>Pedro Antonio Piñarua,</b> que quizás les puede dar una mano”. Ese hombre era mi abuelo. Y él ahí él los recibe en la casa y empiezan a construir una historia distinta. </p><p><b>—Y ahora vos llegabas a la casa de ellos... </b></p><p>—A la casa de la hija de ellos, de la hija del medio.</p><p><b>—Se me pone la piel de gallina. El famoso hilo rojo, pero en todos vínculos.</b></p><p>—Yo creo que uno a veces no sabe cómo van a volver las cosas que uno hace por alguien. Eso que hicieron mi abuelo y mi abuela por Raúl y por Lula, no sabían qué iba a volver a mí. Uno no dimensiona hasta dónde puede llegar esas vueltas mágicas de la vida para devolverte una bendición que, en algún momento, tú le otorgaste desde el corazón a otra persona.</p><p><b>—¿Y qué pasó cuando llegaste efectivamente a Buenos Aires?</b></p><p>—Yo llegué aquí con 22 años y cumplí 23. Al principio fue como una peli. Yo llegué la primera semana, a la casa de Elvira. Ella estaba en Venezuela, entonces llegué sola a la casa. Tenía un departamento divino. Yo no tenía que pagar alquiler, tenía mis ahorros en ese momento trabajando en televisión. Por eso te digo que era una realidad muy privilegiada. Se suponía que tenía tres meses para vivir en la casa de Elvi, pero al mes ella me dice que estaban teniendo un problema de salud importante con un miembro de su familia y que necesitaban el departamento. Y que necesitaba el departamento en una semana. Era una situación de extrema necesidad y yo en una semana, sin tener todavía mis papeles, con carta precaria, que es lo que te dan antes de tener el DNI, tenía que alquilar algo que es muy difícil sin papeles. En ese momento yo estaba también acomodando todo el tema para que en mi trabajo me pudieran pagar acá después de que me pagaban allá. Estaba en una situación de papeles complicada para salir a alquilar sola. Y me tenía que ir en una semana. Y yo dije: “Bueno, no sé cómo, cómo lo voy a solucionar”. Ahí apareció un amigo y me dice: “Hay un señor que está buscando una host para su restaurante, para invitar a la gente a pasar adentro”. Era para estar en la puerta. Yo tenía mi trabajo en la tarde de la tele y fui a hablar con él y le dije: “Mire, yo necesito este trabajo sí o sí, porque tengo que pagar un alquiler por adelantado”. ¿Qué pasa? Yo conseguí un alquiler temporario, pero esos alquileres temporarios te piden seis meses por adelantado. Y conocí a este señor, que siempre me da mucho pesar que no recuerdo su nombre, pero cuando voy a contarle mi situación, él me pagó los seis meses por adelantado. <b>Y ese señor no sabe lo que hizo con mi vida</b>. Él me pagó los seis meses por adelantado. Yo fui, alquilé mi departamento, donde después pude recibir a mi hermano y yo todos los días a trabajar en ese restaurante, a repartir volantes en la puerta con una sonrisa en la cara y con una emoción... Me acuerdo que tuve muchos conflictos con mis compañeras de trabajo, que trabajaban adentro del restaurante. Decían que yo era una mujer muy falsa porque nadie era feliz repartiendo volantes. Y yo decía: <b>“Qué loco es juzgar sin conocer la historia de la gente”</b>, ¿no? Sí puedo ser muy feliz repartiendo volantes porque este señor hizo algo por mí que no tenía por qué hacerlo. No me conocía, pude haberme ido al día siguiente y robarle la plata. Yo creo mucho en Dios, en la oración y en pedirle que guíe mi camino.</p><p><b>—Dijiste: “Traje a mi hermano”. ¿Tuviste intención de mudar a toda la familia? </b></p><p>—Ese era el plan. Nosotros somos muy unidos con mi hermano y con mi mamá; y los dos sabíamos que el primero que se fuera se iba a llevar al otro. Eso era tácito.</p><p><b>—Es algo que atravesó a toda una generación en Venezuela, ¿no? Esto de “el primero que se va...”</b></p><p>—Se lleva al resto. En el mejor de los casos, porque hay gente que tiene 10 años sin ver a su familia. Por eso te digo que siempre lo marco: “Mi realidad está lejos de ser la realidad más perjudicada por la situación en Venezuela”. Todo lo contrario. Nosotros vivimos cosas todas muy duras, pero <b>yo tengo un privilegio de tener a toda mi familia conmigo hoy en Argentina. </b></p><p><b>—¿Lograste traerlos a todos? </b></p><p>—Entre todos lo logramos. Primero traje a mi hermano. Ahí empezamos a ahorrar entre los dos y pudimos traer a mi mamá, a mi papá, mi padrastro, que es Rubencho. Y después... Mi mamá ha trabajado siempre y nos dejaba en la casa de mi abuela todo el día. A la tarde venía y nos buscaba. Y mi abuela siempre le ha gustado la leche condensada y pararse a la mitad de la noche a servirse una tacita de leche condensada. Cuando yo me enteré que mi abuela no se estaba pudiendo comprar su leche condensada... No te estoy hablando de necesidades básicas, te estoy hablando de un lujo en ese sentido. </p><p><b>—Es increíble igual cómo normalizamos y naturalizamos ciertos infiernos y decimos que un lujo que una abuela pueda tomar una tacita de leche condensada. </b></p><p>—Cuando yo me enteré de eso, dije: “Me voy a buscar a mi abuela”. O sea, nosotros no podemos haber vivido lo que vivimos en nuestra infancia con una mujer que dio su vida por nosotros y ahora estar en Palermo tomando una copa de vino y ella no se puede parar a comerse una cuchara de leche condensada. Te lo cuento y me dan ganas de llorar. Mi abuela tiene pánico a los aviones y me dijo: “Yo no me subo a un avión si Anais no me viene a buscar”. Y eso significaba ahorrar también mi boleto, con todo lo dificil que era. Y por eso te digo que Dios ha sido muy bueno conmigo. En ese momento apareció un casting en Space para ser la Tiburona de… </p><p><b>—¡Lo has hecho todo, querida! A vos nadie te puede decir que no: entre la Tiburona y los volantes.</b></p><p>—Sí, sí sí (risas). Y a todo esto, paralelamente, seguía trabajando en el canal. Yo ahí ya era conductora de un canal de música y aparece la Tiburona Space, que era una persona con una cabeza mecánica de tiburón y me decían: “¿Para qué vas a hacer el casting?”. Y les dije: “Déjeme hacer el casting”. Finamente, el pago entero de la Tiburona Space fue para los boletos. Me fui a Venezuela a buscarla y me la traje para acá.</p><p><b>—¿Sigue viva tu abuela? </b></p><p>—Sí, mi abuela vive gracias a Dios. Y entendió que lo mejor que nos pudo haber pasado fue venirnos a este país. Uno de mis primos tiene una hija, que es también mi ahijada, Ciela, y es hipoacúsica. Tiene un problema de audición, disminución auditiva. Y cuando nosotros empezamos a averiguar para ponerle los auriculares, nos habían contado que en Argentina existía el único instituto que enseña a los niños sordos a decodificar el sonido con sus auriculares. Entonces, Ciela llegó aquí muy chiquitita, con 3 años, y empezó a estudiar en el Instituto y hoy Ciela habla y escucha. Fue bueno para todos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6JAROFG7L5CRBHFCXOTF7ZWQFI.jpg?auth=b31156b2da0c13a8a2a9dc154d95282f9e53a9f960fe0c24c404c6394133a4f1&smart=true&width=5328&height=3912" alt="“Hay un mundo más bonito detrás del miedo”, reflexionó Anaís sobre las dificultades que atravesó para lograr sus sueños. (Maximiliano Luna)" height="3912" width="5328"/><p><b>—Yo cada vez que viajo, cuando estoy llegando a Ezeiza, digo: “No hay nada mejor que estar en casa”. ¿Se puede, después de algunos años, encontrar esa sensación de hogar en un nuevo país? </b></p><p>—Total. ¿Pero sabés qué me pasa? Cuando llego a Ezeiza siento que llego a mi casa, que llego a mi hogar. Se puede. Yo creo que tiene mucho que ver con los lazos que haces. <b>Migrar no es para todo el mundo, es muy difícil. No es un cuento de hadas.</b> Hay gente que le cuesta mucho integrarse. Argentina es una bendición para todos nosotros. La cantidad de cosas que viven otros venezolanos viviendo en otros países de Latinoamérica no tienen nada que ver con Argentina. O sea, la xenofobia que se presenta en otros países es muy dura. En Argentina, jamás. <b>El argentino te tiende la mano de verdad.</b> Yo siento la generosidad de entender que son un país hecho a base de migraciones. Pero además el argentino quiere ser bueno en las cosas que hace. El argentino quiere tratarte bien, que tú lo recuerdes como su mejor anfitrión. </p><p><b>—Vos, en ese </b><a href="https://www.infobae.com/politica/2026/01/06/el-conmovedor-relato-de-una-venezolana-que-vive-en-argentina-tras-la-captura-de-maduro-permitanme-celebrar/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/politica/2026/01/06/el-conmovedor-relato-de-una-venezolana-que-vive-en-argentina-tras-la-captura-de-maduro-permitanme-celebrar/"><b>video que se hizo tan viral</b></a><b>, decías algo impactante que es esto de tener que borrar los mensajes del teléfono y la persecución que viven en Venezuela. ¿Cómo es vivir con esa realidad de estar en alerta todo el tiempo? </b></p><p>—Fue muy duro. Es muy duro, porque esto sigue ocurriendo hoy. <b>Hay una censura muy salvaje en Venezuela que, gracias a las redes sociales, ellos no han podido controlar del todo. </b>Pero cuando ese video se hace muy viral, a mí me empiezan incluso a llamar de muchos medios y yo no quise dar una sola nota más en ese contexto, porque Rubencho, mi papá, mi padrastro, estaba todavía en Venezuela. </p><p><b>—Él es periodista, ¿no? </b></p><p>—Sí, fue periodista muchos años, hoy ya no se dedica al periodismo. Él estaba en Venezuela en ese momento y yo jamás pensé que el video iba a tener el alcance que tuvo. Y yo ahí decía su nombre. Y a mí me agarró un pánico y un llanto en mi casa de preguntarme por qué hice esto, por qué estoy arriesgando a mi familia, que además fue una cosa que me nació hacerla, que la sentí un poco como responsabilidad siendo una venezolana que está trabajando en un medio muy importante de comunicación en Argentina. El día después de que capturaran a Maduro no puedo sentarme a hacer <i>Olvídate toda la noche</i> como que así no pasa nada. O sea, yo sentía una responsabilidad, pero después fue como: ¿por qué fui tan allá? ¿Por qué dije el nombre?</p><p><b>—Y hoy, con el diario del lunes, ¿por qué sentís que lo hiciste? </b></p><p>—Yo siento que fue como una data que tenía en el espíritu que necesitaba salir y que yo nunca la había contado. <b>Yo en estos casi 10 años en este país jamás había contado nada de nuestra historia, porque tampoco quise construir mi carrera a base de lástima ni, ni aprovecharme de la situación del país para tener más difusión</b>, nunca quise hacer eso. Pero ahí lo sentí necesario decir. </p><p><b>—Se percibía en tu voz una especie de grito de libertad. </b></p><p>—Y también de hartazgo. El mundo le ha dicho al venezolano cómo comportarse. Y le ha dicho: “Tienen que salir a luchar más, tienen que salir a la calle, tienen que hacer esto. No, pero tienen que ir a elecciones. Pero ¿cómo no lo sacan?“. Hemos hecho de todo. O sea, <b>¿hasta cuándo nos van a seguir mandando a hacer cosas? Y el día que lo sacan y nos ponemos contentos, nos mandan a ponernos tristes.</b></p><p><b>—Sí, a cuestionar si estaba bien o estaba mal. La soberanía... </b></p><p>—Claro. </p><p><b>—¿Sentís que el mundo fue muy hipócrita con Venezuela? Me refiero a esto de estar pidiendo ayuda a gritos y cuando finalmente hay una intervención, aparece que el dedo acusador.</b></p><p>—Un poco. Ahí la soberanía se hace un concepto intocable, ¿no? Cuando nosotros no vivimos en soberanía hace tantos años y además la soberanía se come, se alimenta de la gente. Es durísimo. Yo puedo llegar a entender, en ciertos aspectos, porque hay noticias que obviamente hacen muchísimo más ruido que otras. Y si tú no estás tan empapado de la situación en Venezuela y de repente te enteras de que sacaron al presidente, es fuerte. Esta situación viene desde hace años. Pero yo creo que igual hay gente que no conocía tanto la historia. A mí mucha gente me daba las gracias por ese video, me decían: “No tenía ni la más pálida idea de que esto pasaba”. Yo de verdad creo que es una situación que, si no tienes un venezolano cerca o no tienes alguna vena curiosa que te invite a ver noticias, a enterarte un poquito más, solamente sabes que hay un gobierno de izquierda, que hay un montón de gente que no lo quiere, que es más corrupto que otra cosa. Pero entender que es un gobierno tan asesino, te permite entender un poco el sentir venezolano. Si no lo conoces, se presta un poco para esto. <b>Están sacando a un presidente a la fuerza. Obviamente que nadie quería que el final fuera ese. ¿Y quién nos llevó ahí? ¿De quién es la culpa? ¿Nuestra? ¿Que celebremos que lo capturen de esa manera? ¿O es culpa de un régimen que hizo todo mal durante casi 30 años? </b></p><p><b>—Imagino que al alzar la voz también recibiste muchos comentarios, algunos de apoyo y otros de crítica. </b></p><p>—Sí, ese fin de semana fui muy atacada yo y todos los venezolanos que publicamos algo en redes sociales estando fuera del país sobre lo que había pasado. Me molestaba mucho esa indolencia, ¿no?Esa falta de empatía y esa autoridad que tienen hoy las redes sociales. Y creo que esto pasa en todos los aspectos, no solamente en lo que tiene que ver con lo político y en mi caso con lo de Venezuela. Yo siento que en las redes sociales está esta necesidad de ser mejor que el otro, ¿no? O sea, el comentario y el hate te permite ponerte en un lugar de superioridad y de corregir al otro desde un lugar de absoluta ignorancia. Y somos todos seres humanos y hay una persona del otro lado que tiene una realidad que no conoces. <b>La cantidad de veces que me mandaron a devolverme y todavía me siguen mandando a que me devuelva</b>. No me voy a devolver. <b>Amo este país con todo mi ser. Amo Argentina con todo mi ser. Argentina me dio a mí y a mi familia el renacer más bello que hubiésemos podido soñar. </b></p><p><b>—O sea que no te imaginás el día de mañana en una Venezuela distinta, renacida y con paz.</b></p><p>—No, pero sí me imagino algo que no se lo conté absolutamente a nadie, pero el otro día tuve el sueño de concebir a mis hijos en Venezuela. Irme de vacaciones con mi esposo, mostrarle Venezuela. El otro día veía imágenes, lloraba y pensaba en eso: ¿mira si yo puedo concebir a mis hijos en Venezuela? Yo crecí en un pueblo precioso que se llama <b>San Antonio de los Altos</b> y me gustaría ir contándole. En definitiva el venezolano, es la energía, más allá del lugar. Es lo que me respondo a mí misma cuando tengo ese miedo. Es ir al lugar donde yo construí mi personalidad, donde yo construí la energía con la que siempre quise vivir. <b>Es el doble de amor. Yo tengo dos casas, tengo dos países</b>. En el nombre de Dios pronto voy a tener mi ciudadanía argentina y la voy a llevar con absoluto orgullo, porque <b>en este país me gradué, en este país me casé, en este país seguramente voy a tener mis hijos y trato de devolverle con mucho trabajo y mucha responsabilidad todo lo que me ha dado. </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PFS2QAHREZGQBIRVYELX7IU6JM.jpg?auth=8c9428dfc375a579f2c0a802542616611e435280673047b869b3dcdd694436ee&smart=true&width=6192&height=4128" alt="“Migrar no es un cuento de hadas, pero Argentina fue una bendición para nosotros” expresó Anaís en diálogo con Luli. (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><h2>Una historia de amor inesperada: del WhatsApp a una vida juntos en Argentina</h2><p><b>—Contame cómo nació esta historia de amor con tu marido, porque dijiste: “En este país me casé”. ¿Él es argentino?</b></p><p>—Él es argentinísimo (risas). Súper argentino. Lo conocí trabajando en este canal hermoso que me dio tanto, en HTV. Yo era conductora y productora del canal y él era productor de otro canal de música, de Quiero, y yo siempre hacía notas y nos cruzábamos todos los medios. En algún momento me cruzo con un compañero y yo necesitaba un cargador. Teníamos una nota con un artista colombiano y después me iba a hacer una nota Lali y me estaba por apagar el teléfono y me dice: “Yo no tengo, pero mi productor sí”. Y yo le dije: “Tú nunca vienes con productor”. Y me dice: “No, es que siempre se queda afuera hablando por teléfono”. Lo llama para que me traiga el cargador y él entra. </p><p><b>—Y lo viste y dijiste... </b></p><p>—¿Quién es ese hombre? </p><p><b>—Aparte viste que los argentinos tienen como esta cosita. </b></p><p>—Sí, mi marido es todo cool y él tiene como una cosa... Es supercanchero, es divino. Él entró en ese momento, pero el detalle es que yo tenía pareja. Era un drama total. Yo tenía pareja, una pareja de la que me quería separar y mi mamá me decía: “¿Cuándo te vas a separar? Vas a encontrar al amor de tu vida y te va a encontrar diciéndole: ‘Tengo novio’”. Dicho y hecho (risas). Ella me dijo: “Te va a pasar, te vas a encontrar al amor de tu vida y vas a estar con otra persona”. En ese momento lo conocí, hablamos de trabajo y me pidió mi número para un puesto. Supuestamente para un proyecto de música...</p><p><b>—Que nunca se hizo. </b></p><p>—Sí, mentira. Nunca se lo voy a creer. Pero en el momento me fascinó. Él me empezó a reaccionar cosas en Instagram y yo dejé de responderle, porque dije: “Bueno, necesito solucionar esta situación”. Esto fue más o menos en octubre, noviembre, yo me separo en diciembre y en febrero, le digo a mi hermano: “No tengo a nadie, no tengo a nadie con quien hablar”. Me dice: “¿Cómo no vas a tener a nadie con quien hablar? Revisa tu WhatsApp”. Y empiezo a buscar contactos y bajó hasta la S, mi marido se llama <b>Santiago</b>. </p><p><b>—¡Tuviste que scrollear hasta la S! Fue como un Tinder de WhatsApp. Te digo que es una buena técnica.</b></p><p>—En ese momento empecé a buscar en el listado de WhatsApp, lo encuentro y digo: “¡Ay! Él me había encantado”. Y me daba vergüenza mandarle un mensaje de la nada. Y dije: “Le voy a mandar un mensaje como que si es un mensaje equivocado” (risas). Como que si es paa otro Santi. Y le mandé: “Hola, Santi. ¿Sabrás a qué hora nos buscan el domingo?”. Y él, ni lerdo ni perezoso, me contestó: “Che, Ani, no sé qué posibilidades hay de que te hayas equivocado de Santi, pero yo el domingo salgo a las 10. Si quieres te busco y vamos al teatro”. Y le dije: “Jaja, sí, pero contame más”. Como que sí, me equivoqué, pero vamos al teatro. Y ahí salimos por primera vez y estamos juntos desde ese día. No nos separamos nunca más. </p><p><b>—¿Pasó cuánto tiempo? </b></p><p>—De esa primera salida a hoy, estamos a seis años y un par de meses.</p><p><b>—Enseguida dijiste: “¿Es él?” </b></p><p>—Sí. De hecho, desde que teníamos cuatro meses juntos, yo me refiero a él como mi marido. Él no tuvo miedo a nada conmigo. Yo me acuerdo que decía en mi relación anterior, cuando estaba con una persona que era un muy buen hombre, pero era bastante más frío, me acuerdo que yo le decía a una amiga: “Yo no me quiero morir sin que me dediquen canciones, sin que me sorprendan”.</p><p><b>—¡Un romántico!</b></p><p>—“Yo quiero un romántico como yo”, le decía. Y mi amiga argentina, me decía: “Estás buscando en el país equivocado. Aquí no lo vas a encontrar. Aquí no hay tanto romántico”. </p><p><b>—Acá hay más chamuyeros, más cancheros. </b></p><p>—Claro, es otra cosa. Y yo le dije: <b>“Si yo estoy en este país, esa persona también está en este</b> <b>país, porque yo no puedo ser la única</b> <b>que le gusta el romance y todo eso".</b> Bueno, apareció mi marido, casi que me hace una película y me propuso matrimonio en la sala de un cine. </p><p><b>—Es espectacular lo que me contás.</b></p><p>—O sea, <b>él es la persona que hace mis sueños posibles. </b>Él es esa herramienta que me mandó Dios para que nosotros construyamos la vida que queremos y que sea realidad y no solo un sueño en mi cabeza. </p><p><b>—Qué lindo. Es un lindo ejemplo de amor, que no pasa siempre.</b></p><p>—Y yo creo que hay algo muy raro y que es como un engaño en el que caímos con las películas y con las historias de amor que nos vendieron en las telenovelas, que uno cree que el amor es intensidad loca. Y yo creo que el amor es paz. <b>El amor es paz y tranquilidad.</b> Es una persona que le otorga paz a tu caos. La vida es muy complicada. Si la persona no te hace la vida más fácil emocionalmente hablando, no es amor, es otra cosa. Y por eso a veces la gente sale de relaciones súper tóxicas y encuentra otra y dice: “Bueno, pero yo no voy a amar nunca como amé a aquella persona”. No lo amabas. </p><p><b>—Te elevaba el cortisol, que es diferente (risas).</b></p><p>—Exactamente. </p><p><b>—Si hoy pudieses tomarte un té o un mate con la Anais que llegó hace nueve años a la Argentina, atravesada por el miedo, la convicción, las ganas y el desarraigo, ¿qué le dirías desde la mujer que sos hoy?</b></p><p>—Le hablaría de un inmenso orgullo por ella y le agradecería por haber tomado esas decisiones. Lo hiciste con dudas, con miedo y lo hiciste igual. Le daría un abrazo inmenso. Trataría de quitarle un poco el miedo, pero creo que es difícil. A mí mi carrera siempre me dio mucho miedo. Mi sueño más grande siempre ha sido la música y me tardé casi 30 años en ejercerlo. L<b>e diría que hay un mundo más bonito detrás del miedo y que tiene las capacidades, que sí las tiene, que no dude tanto</b>. Que confíe un poquito más. Eso le diría. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CVDNSYHRSZGLLNNI3Y365MILRM.jpg?auth=5e87888cf9d7b4fbacd563c96cf34a8bc23f14edba698d38b0f33fc1cb095597&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Anaís Castro con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Julieta Coria, la actriz que dejó San Juan a los 17: el vértigo de Buenos Aires, la presión familiar y el desafío de construir su propio lugar]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/28/julieta-coria-la-actriz-que-dejo-san-juan-a-los-17-el-vertigo-de-buenos-aires-la-presion-familiar-y-el-desafio-de-construir-su-propio-lugar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/28/julieta-coria-la-actriz-que-dejo-san-juan-a-los-17-el-vertigo-de-buenos-aires-la-presion-familiar-y-el-desafio-de-construir-su-propio-lugar/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, habló sobre las dificultades que atravesó al mudarse sola desde el interior, recordó el impacto emocional de sus primeros tiempos en la Ciudad y reflexionó sobre las exigencias y apariencias dentro del mundo digital. Además, contó cómo vive su relación con las redes, su obsesión con el trabajo y el deseo de impulsar nuevas propuestas vinculadas al arte]]></description><pubDate>Fri, 29 May 2026 11:03:34 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Me costó mucho venir a Buenos Aires. Llegué a los 17 años; yo soy de San Juan y estaba en esa etapa en la que me creía grande, como si tuviera más control sobre ciertas cosas. Pero fue enfrentarme a la realidad: una ciudad enorme, mucho más rápida. Yo venía con otros tiempos, más lenta en muchos aspectos. Fue duro y me generó mucha ansiedad”, recordó <b>Julieta Coria</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Juli, como la conocen en <a href="https://www.instagram.com/julicoriaa/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/julicoriaa/"><b>redes sociales</b></a>, es actriz y creadora de contenido. Se instaló en la Ciudad de Buenos Aires para formarse en comedia musical y perseguir su vocación artística. Con un estilo humorístico y personajes inspirados en situaciones cotidianas, construyó una comunidad de más de 2 millones de seguidores. </p><p>Además de su trabajo en plataformas digitales, participó en campañas para distintas marcas, incursionó en el doblaje y desarrolla proyectos de ficción en formato vertical, donde actúa, escribe y dirige. También lleva su universo creativo al teatro con <i><b>Lo dejamos acá</b></i>, obra que transita su segunda temporada y se presenta en el Teatro Premier, sobre la avenida Corrientes.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/R7JOU6ISBNAD5HV4NTA4AVTF5Q.jpg?auth=f1a9b2e471f68ac242cc500fec0ad31c656e4e69bbf7ee58bac37e8ade01f48f&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Julieta Coria: “No soy tan fan de mis redes: las hago porque siento que son una gran salida laboral”" height="4128" width="6192"/><p><b>—Esto arranca diciéndome qué harías con un millón de dólares. Depende de cuán sincera seas en tus respuestas, voy ver si te la doy o no. </b></p><p>—¡Uy, tremendo! ¿Qué hago con un millón de dólares? Mmm primero creo que me compro una casa o un departamento para tener esa estabilidad de saber que tengo mi lugar. Si puedo ayudar a mi familia con algo, obvio que también. Después creo que invertiría todo en hacer una película o una serie. Lo invertiría en un proyecto copado. </p><p><b>—Te autofinanciarías un proyecto. </b></p><p>—Sí, algo propio que me guste mucho hacer.</p><p><b>—¿Por cuánta plata cerrarías tus redes por un año? No tendrías ningún tipo de espacio en las plataformas.</b></p><p>—10 millones de dólares, menos también (risas). Pero puedo hacer otras cosas. No soy tan fan de mis redes. </p><p><b>—¿Qué harías esos años con 10 millones de dólares?</b></p><p>—Me abocaría más al teatro o emprendería por otro lado. Las redes siempre son una excusa para, no es el lugar que yo... Ni el que más disfruto. Lo hago porque siento que es una gran salida para mí. Y obvio que me gusta... O sea, ahora es la fuente, si me la sacás ahora me cortás las alas.</p><p><b>—¿Por cuánta plata borrarías todos tus videos de astrología? ¿Por 5 mil dólares?</b></p><p>—No, no. No los sacaría. Tiene mucho que ver con lo que construí y con lo que soy, así que no... </p><p><b>—¿Por cuánta plata venderías tu historia de vida para que hagan una película? </b></p><p>—Está buena mi historia de vida (risas). No sé, ¿10 millones es un montón? Soy malísima a nivel plata, ya verás (risas).</p><p><b>—¿Cuál sería el contenido que más te gustaría hacer hoy? Pensalo como si tuvieras todo el mundo a disposición: artistas, locaciones, producción, lo que quieras. ¿Cómo sería tu contenido ideal? ¿Qué género tendría?</b></p><p>—¡Me encantaría! Hay uno que estuve haciendo el año pasado, que me encantaría poder desarrollarlo: <i>Cómo sería el mundo si lo dominara tal signo</i>. Entonces, si lo dominara Cáncer, ponele. Eso me encantaría poder hacerlo y que todos los personajes sean de un actor distinto y sean del mismo signo. Es como el mundo de Cáncer. Me encantaría.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PBKHWPU7LFF6TJQU7TYG7KCUZA.jpg?auth=f0ff4beff6f3f5e20cc08f231613f40e5ff0f9df9ca7858ab2dc9a1d9c474cb4&smart=true&width=5556&height=3744" alt=""Los que venimos de otras provincias a Buenos Aires sentimos que tenemos que rebuscárnosla para sobrevivir”, explicó la creadora de contenido" height="3744" width="5556"/><p><b>—¿Cuál fue el golpe más duro de tus primeros años viviendo en Buenos Aires? </b></p><p>—Mirá, el primer año no me lo acuerdo (risas).</p><p><b>—¡Uhh! Lo bloqueaste. </b></p><p>—Imaginate lo que fue. Es muy loco, pero hay muchas cosas que no me acuerdo. Me costó mucho venirme.</p><p><b>—¿A qué edad llegaste? </b></p><p>—A los 17 años</p><p><b>—Muy chiquita...</b></p><p>—Sí, vine muy chica y yo soy de San Juan. Era el último año de la secundaria, que por suerte yo la pasé muy bien. Entonces, estaba en esa de que me creía grande, me creía con más control de ciertas cosas. Trabajaba también en el lugar donde estudiaba comedia musical y éramos el mismo grupo de siempre. Yo ya tenía mi lugar, estaba dentro de todo resuelto. Y fue pasar a la realidad, a una ciudad super grande, más rápida. Yo venía muy lenta en muchas cosas. Y también pasar la dimensión de entender que me faltaba un montón todavía y que había mucha gente que también quería lo mismo que yo. Fue un año duro. Empecé a convivir con amigas... Yo venía conviviendo con mi familia y de repente te hacés adulto. Fue duro, me dio mucha ansiedad y yo en ese momento no lo compartía, me lo guardaba. <b>Tardé mucho tiempo en darme cuenta de que era una persona muy sensible</b>, que es muy loco, porque yo soy extremadamente sensible. </p><p><b>—Es que solo el hecho de dejar la casa con tu familia y vivir con amigas, era un cambio importante.</b></p><p>—Sí. Otra cosa que me pasó es que yo me vine con unas amigas y teníamos que hacer una audición para que nos becaran en la escuela donde íbamos a estudiar, nos daban media beca. Yo fui como con mucho miedo. Recuerdo que mi mamá no había podido venir a acompañarme, las mamás de mis amigas sí. Mi mamá también estaba pasando por un momento y yo me venía acá... Me sentía desprotegida. Al final, me presenté y no me la dieron. Y eso para mí fue un puñal en el corazón. Después, pasó el tiempo y a fin de ese año volví a hacerlo y ahí la tuve la media beca. Pero el primer año incluso me daba miedo actuar, que a mí actuar me encanta. </p><p><b>—Claro, te dio mucha inseguridad. </b></p><p>—Sí. Pero bueno hay una parte mía que a veces ni yo entiendo, pero es como un empuje. Hay mucho drama y de repente hay algo de “voy a poder”. Eso me lo agradezco muchísimo, pero a veces no lo entiendo. Debe ser mi luna en Aries (risas).</p><p><b>—Es como que te vuelve imparable, más allá de que a veces uno dramatiza un poquito. Es como “una lloradita y a seguir”. </b></p><p>—O a seguir adelante con la lloradita y todo (risas). </p><p><b>—Para vos, ¿el mundo de los creadores de contenido es careta?</b></p><p>—Tiene mucho de careta, totalmente, sí. Depende en qué ámbito sea, igual. Siento que ahora se está como suavizando un poco. O yo lo estoy entendiendo más, ¿viste? Hay algo que, capaz que como ascendente en escorpio me entenderás, con la verdad. La verdad me pesa mucho. Soy obsesiva de la verdad y de decir: “Che, esta es la verdad y aunque duela , es así”. Y hay algo que aprendí este año, que estoy entrando en mi retorno de Saturno, que es ver en qué lugares la verdad sí tiene lugar y en qué lugares no, que no significa la mentira, pero es otra cosa. Como hay algo de ser inteligente y de aprender a manejarse, siempre conservando la verdad y estando cómodo. <b>Nunca voy a mentir o estar así fingiendo algo que no soy, pero a veces es como mostrarse tal cual en todo, es un montón. </b></p><p><b>—¿Hablás de la verdad que vos das al mundo sobre vos misma?</b></p><p>—Exacto. Porque siento que por ahí en el mundo de los creadores de contenido, no digo que todos, pero hay algo que se genera de “la figura”. Capaz que en el mundo en general del espectáculo es así y a mí esto de “la figura” me choca un poco. </p><p><b>—¿Te referís a la figura en el sentido del personaje que uno construye, o a esa exigencia de mostrar siempre una versión más auténtica de uno mismo y que se caigan las caretas?</b></p><p>—De la figura del personaje y de creerse por ahí un personaje. Como que te distancia un poco de ser persona. Y después por ahí de lo que se pide desde afuera, por ahí más en los streams, ¿viste? </p><p><b>—Esto de que pareciera que el lema de los streams es la frescura, cuando muchas veces también está construido desde un personaje.</b></p><p>—Claro. Totalmente, a eso voy. Siento que en algunas ocasiones por ahí la verdad no es necesaria. Ser tan sincera, tan abierta de corazón. En ciertas ocasiones y con ciertas cosas, no tiene sentido esto. Pero en otras sí. Y la verdad también es súper subjetiva, porque tu verdad no es la mía. Pero bueno, podemos estar horas debatiendo sobre eso...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AUM7OQ2ALFHHPKDYOW67KHL2EI.jpg?auth=4b5fef212d80eb98acc5acea2c7584d61fea2910134be9576fcf6b90f5baa865&smart=true&width=5544&height=3984" alt="“El mundo de los creadores de contenido tiene mucho de careta”, confesó Juli" height="3984" width="5544"/><p><b>—Vamos a ir al último juego que se llama “Yo nunca nunca”. ¿Has jugado alguna vez? </b></p><p>—Sí, obvio.</p><p><b>—Yo nunca, nunca fui adicta al trabajo. </b></p><p>—¡Ay! Dios. Sí, muy adicta al trabajo. Es tremendo. Pero lo que pasa es que mi trabajo me gusta mucho, también. Me pasó justo esto que fue tremendo. Me dio hace poco mi primera migraña. Me empezó a doler mucho la cabeza y me agarró ganas de vomitar. O sea se me descompuso el cuerpo mal y me asusté porque fue de la nada. Dije: “Okey, tengo que parar”. Porque a veces hay días que arranco muy temprano y hago muchas cosas al mismo tiempo. Estoy guionando una obra para mí, estoy con mi obra, estoy como haciendo contenido, ahora también estoy con la serie vertical, escribiendo cosas y bueno, muchas cosas todas juntas. Y de repente el cuerpo se me hackeó mal. Entonces fue como: “Bueno, okey”. Me acosté, domí como tres horas y me levanté pensando ¿qué puedo adelantar? ¿Qué puedo hacer? Y era como “che, no podés hacer nada”. “No podés leer, no podés ver una serie”, que son cosas que te alimentan. Y fue aceptar y decir: “Okey, no puedo hacer nada”, porque veía luz y me hacía mal. Y yo re creo que la vida te va dando señales con eso... </p><p><b>—Te dice que podés parar y está bien también. </b></p><p>—Claro. Podés parar. Pero bueno a veces te lleva hasta ese punto y le prestás atención igual. Para mí fue como un stop... </p><p><b>—Yo nunca, nunca le contesto a los haters.</b></p><p>—A veces sí. Últimamente no les estuve contestando y, de hecho, a veces me siento mal cuando no les contesto. </p><p><b>—¿Les contestás públicamente en los comentarios o vas a un DM? </b></p><p>—Públicamente. Pero les he contestado por DM también.</p><p><b>—¿Cuál fue la conversación? ¿Por qué decidiste escribir?</b></p><p>—Por DM fue porque me había escrito por DM. Fue una boludez. Viste cuando decís: “Dale, ¿en serio?” Me dio bronca. En esto estuvo bien, pero en otras digo: “¿Por qué le doy tanto valor a esto?“. Porque por ahí si vos no contestás, no agrandás algún tema. Pero a veces me gusta contestar en ciertos aspectos, porque l<b>a gente se olvida que sos una persona</b>. A mí eso me molesta muchísimo. ¡Soy una persona, viejo!</p><p><b>—¿Qué fue lo más heavy que le respondiste a un hater? </b></p><p>—Me acuerdo de este caso que no fue el más heavy, pero fue uno de los primeros. Yo había subido una historia hablando de algo de astrología. No había dado toda la data que tenía, porque tampoco es que mi público es pura astrología. O sea, hago videos de humor y algunos tienen astrología, otros son de otras cosas. Entonces, no voy a estar dándote la data específica de un astrólogo, tampoco me considero astróloga y la gente lo sabe. Entonces me comenta un astrólogo bardeándome. Había subido a sus historias, de la nada, bardeándome. Entonces, vino gente de él a bardearme también. “Quién sos”, me decían y no sé cuántas cosas más. Y yo dije: “¿Qué carajo está pasando?” Ahí hablé con el chabón, que encima para mí es bastante oscuro, y le dije: “Che, está todo bien. Yo cuento esto”. Y me dice: “Pero te faltó...”. Le digo: “Sí, me pareció que no lo tenía que contar porque a eso no apunto”. Aparte siempre le digo a mi público que si quiere saber más, que vaya con un astrólogo. Y terminó siendo que el tipo no quería que le sacara el laburo, ¿viste? Yo no te voy a sacar el laburo, pero ¿por qué con ese miedo vas a matarme a mí? </p><p><b>—Es como una vibración muy baja que tiene que ver con el mundo del otro. </b></p><p>—Total. Pero me trajo a otra gente a bardearme. Después quedó todo bien y de hecho creo que él me terminó como invitando a hacer algo juntos… </p><p><b>—Al final quería más trabajo a través tuyo.</b></p><p>—Sí, pero me bardeaban.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/A7U7BAWBRNC7BBMSO2MSAVRSTE.jpg?auth=21950560c055ecd28e6486034d26f5fe484e4046fcf4e19b3061bf521420b61c&smart=true&width=5244&height=3456" alt="“El primer año en Buenos Aires no me lo acuerdo: hay muchas cosas que bloqueé”, admitió la actriz en diálogo con Emilia" height="3456" width="5244"/><p><b>—Volviendo a lo que contabas antes, sobre cómo llegaste a Buenos Aires y ese deseo de abrirte camino en esta industria, ¿sentís de algún modo el peso de representar a muchas personas de otras provincias que también vienen a perseguir sus sueños?</b></p><p>—Mi peso era más familiar. A mí me pasó que me vine acá y mis viejos me garparon el alquiler que lo compartía con unas y yo sabía que eso no iba a suceder mucho más tiempo porque ellos no lo podían hacer. Yo sabía que tenía que vivir de esto. Decís: “Me tengo que solventar, porque sino me voy a tener que volver”. Va por ahí más la presión…</p><p><b>—Es una presión personal de poder seguir adelante con tu sueño acá. No tanto por el hecho de que todo un país pueda tomarte como ejemplo para quienes quieren hacer lo mismo y vienen del interior. Esto de pensar: “se puede lograr, se puede hacer”.</b></p><p>—Me encantaría que se tome así, pero no es un objetivo ser el ejemplo... Nunca lo vi así. Me parece súper valioso, de hecho, me voy cruzando gente y la mayoría son de otras provincias. Es re loco porque todos tenemos un poquito esto, que para mí es el subsistir, ¿viste? No tenemos contactos, que eso es muy clave, porque en tu provincia los tenés o los conseguís. Acá te las tenés que rebuscar y siento que en todas las personas que me crucé de provincias, que son la mayoría, hay algo que es esto de decir: “Tengo que salir adelante porque sino muero prácticamente”. Creo que va más por ese lado. Ser un ejemplo sería hermoso, pero nunca lo tomé desde ahí. </p><p><b>—¿Qué mensaje le darías a esa Juli pequeña que arrancó con ganas desde San Juan y vino acá con toda la ilusión? </b></p><p>—Le diría que se puede. <b>Vine con mucho miedo, pero siento que también fue un motor. </b>Entonces, no sé si le diría: “No tengas miedo”, le diría: “Date tiempo, todo se va a acomodar”. Y siento que no sé si cambiaría algo del pasado, porque todo lo que fue es quien sos vos ahora, ¿no? Me pasa eso. Si tiene que ser igual, que sea así. Le diría que todo se va a acomodar a su tiempo y que se puede.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/7VP5SFOOEZEOLEFENEQVJ7CRJE.jpg?auth=6e879c2349fe89d79a3f8254d51d456f54eb8ef71e8e995ea0e95d18bc6a4290&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"></media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Joaquín Cavanna: los trabajos “bizarros” que hizo en España, cómo empezó en el streaming y el secreto de “Paren la Mano”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/26/joaquin-cavanna-los-trabajos-bizarros-que-hizo-en-espana-como-empezo-en-el-streaming-y-el-secreto-de-paren-la-mano/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/26/joaquin-cavanna-los-trabajos-bizarros-que-hizo-en-espana-como-empezo-en-el-streaming-y-el-secreto-de-paren-la-mano/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, el periodista y creador de contenidos recordó los años que vivió en Europa, sus inicios en el periodismo y cómo comenzó a stremear. Además, su relación con las redes sociales y los proyectos que le dieron aire al grupo de trabajo ]]></description><pubDate>Tue, 26 May 2026 04:53:27 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Joaquín Cavanna</b> nació el 17 de abril de 1982 en la Ciudad de Buenos Aires. Desde joven abrazó el periodismo, pero con tan solo 24 años tomó la decisión de emigrar a España junto a su pareja, Tamara. Ya instalado en Madrid realizó algunos trabajos “bizarros”, como el mismo recordó, entre risas, hasta que pudo retomar el periodismo en la capital española. Luego de ocho años, la pareja, junto a Pedro, su pequeño hijo nacido en tierras españolas, volvió a la Argentina. Más tarde llegaron las gemelas, Simona y Olivia.</p><p>En cuanto a lo laboral, <i>Joaco </i>volvió a trabajar como periodista en la Argentina durante algunos años hasta que de la mano de su amigo <b>Germán Beder</b> comenzó a hacer columnas y luego pasó a formar parte del exitoso grupo de <i><b>Paren la Mano</b></i>. Allí llegaron más proyectos, con presente y futuro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VV47WVNL65CWZCLYM33FRJK3P4.jpg?auth=f1e370247ea43e8998362b7c1610f5e933a610e6db3786bc2b12e5317ab342dc&smart=true&width=5880&height=3936" alt="Joaquín Cavanna vivió ocho años en España. Allí tuvo su primer hijo (Foto Maximiliano Luna)" height="3936" width="5880"/><p><i><b>-Te veo en local como pocos, por no decir el único. Viniste acá (a Infobae) y saludaste a todo el mundo. </b></i></p><p>-A todo el mundo. De hecho calculé para venir cuarenta minutos antes del horario que teníamos pactado para poder hablar con la gente de acá y charlar un ratito. Y esto, de venir al estudio y no tener que hacer yo una entrevista, sino que me la hagan a mí, me parece surrealista...</p><p><i><b>-¿Cuánto tiempo estuviste acá en Infobae? ¿Qué hacías?</b></i></p><p>-Estuve desde fines de 2015 hasta fines de 2022. Siete años estuve acá. Es increíble. Yo venía del periodismo deportivo. </p><p><i><b>-¿Ahí lo conocés a Germán (Beder)? </b></i></p><p>-De ahí lo conozco a Germán. Estuve viviendo un tiempo en España hasta el 2015. Entonces, cuando volví, era como que tenía que agarrar laburo lo más rápido que pueda, de cualquier cosa, y termino entrando acá en la sección <i>Tendencias</i>, a escribir de gatitos, de dietas, de Nutriglam... (risas), entré en ese mundo. Ahí estuve dos años y ya después pasé a <i>Sociedad</i>, y ahí también fue un mundo nuevo y terminé trabajando cinco años en la sección <i>Sociedad</i>. </p><p><i><b>-¿Ahí fue que hiciste la nota del Cubo Rubik?</b></i></p><p>-Eso fue cuando estaba en <i>Tendencias</i>. Eso fue terrible, porque yo era medio vago para hacer notas en el estudio. En ese momento nos pedían a los periodistas que saliéramos un poco de la redacción pura y dura y que empecemos a hacer entrevistas en el estudio, que empecemos a movernos un poquito. Y fue como <b>“bueno, ¿qué hago? Y a ver, traigo al campeón argentino de Rubik". Y ya quedó para la posteridad esa nota.</b> </p><p><i><b>-Contabas que estuviste viviendo en Europa. ¿Por qué te fuiste y cuánto tiempo?</b></i></p><p>-Yo estaba trabajando en <i>Perfil </i>en ese momento. En el momento de la decisión, llevabamos un año de novios, nada más, con quien hoy es mi esposa, con <b>Tamara</b>, con <i>Tami</i>. Y realmente fue una cosa que no fue tan charlada. Fue como una movida que estamos los dos un día en una situación normal de casa y uno dijo <b>“yo viviría un tiempo afuera, en Europa”</b>. Y el otro dijo “¿sabés que yo también?“. Empezamos a mirar hacia arriba y dijimos: <b>”Estamos en el momento de la vida para hacerlo"</b>. Teníamos veintitrés años, por ahí veinticuatro, teníamos la suerte de que los dos podíamos tener ciudadanía europea. De hecho nos fuimos a vivir a Madrid sin conocer la ciudad. Yo conocía Barcelona de un viaje anterior, pero ninguno conocía Madrid. Había un primo de <i>Tami</i>, de mi esposa, que vivía allá, nos dijo <b>“vengan el año que viene, no esperen tanto, yo los ayudo con no sé qué”... Y así nos fuimos. Y empecé trabajando de socorrista, de guardavidas en piletas privadas, sin saber absolutamente nada...</b></p><p><i><b>-¿Se fueron cagados o entusiasmados?</b></i></p><p>-No, entusiasmados, totalmente entusiasmados. De hecho, era increíble, porque ella es profesora de educación física y los dos teníamos acá un trabajo en nuestra profesión. Pero laburar en periodismo acá era complicado, lo sigue siendo en realidad. Estábamos con las ganas de vivir la experiencia, nos fuimos con la idea de quedarnos dos años y nos terminamos quedando ocho. Incluso nuestro primer hijo nació allá. Tengo tres y el primero nació allá. Medio que la decisión de la vuelta fue vinculada a nuestro hijo, a los vínculos, al desarraigo y no a lo laboral. Queríamos ver crecer a nuestros hijos con sus abuelos, con nuestros amigos de toda vida. Estábamos bien allá, había una calidad de vida increíble, pero nos pesaba la parte esa de la cercanía humana. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OBMWUTOLQRD3LK7APTBRMP52DU.jpg?auth=e5a5b4d4e7157b16a3441b11a52d042c1555ae94f2dda17f89a53dac69d0b307&smart=true&width=6092&height=4061" alt="Joaco cuenta que no se lleva bien con las redes sociales (Foto Maximiliano Luna)" height="4061" width="6092"/><p><i><b>-¿Y allá de que buscaste trabajo?</b></i></p><p>-El primo de <i>Tami </i>tenía una inmobiliaria allá en Madrid y tenía un convenio con una empresa de piscinas, de arreglo de piscinas, que tenía como una red gigante. Entonces, esa empresa traía guardavidas de Argentina, muchos de Rosario. Es una cosa terrible, que los tipos hacen seis meses en Argentina y los seis meses de invierno se van a hacer a Europa. Llevaban como una troupe de doscientas personas desde acá para que vayan los tres meses a laburar, porque allá tipo un barrio privado necesita un guardavidas, está todo muy prolijo con eso. Entonces me dijo <b>“bueno, los meto ahí en esta troupe”</b>, porque él con la inmobiliaria les alquilaba a todos los guardavidas. </p><p><i><b>-¿Pero los que iban desde acá eran guardavidas reales, con título? </b></i></p><p>-Claro, pero a nosotros el primer día nos dijeron: <b>“Si viene una supervisión, escóndanse”</b>. Estuvo bien, pero estaba re cagado, porque dije “que no pase nada”, por eso estaba mirando constantemente la pileta. Después pasó el tiempo y me venían los padres de los pibitos de catorce años y me decían <b>“nunca un guardavidas trabajó así, te quiero felicitar por cómo estás trabajando”</b>. Después me di cuenta, a la larga, que era un trabajo -allá el curso de guardavidas dura seis meses- que lo hacen los pendejos de diecinueve años para juntar (plata) para irse de vacaciones al mes siguiente. <b>Pero mi pánico era que alguien colapse adentro de la pileta y yo tenga que sacarlo. Yo no sabía ni cómo sacar a alguien. Imaginate un tipo de setenta, ochenta kilos y yo tenga que usar técnicas para sacarlo solo. </b></p><p><i><b>-¿Qué otras laburos tuviste después de ese? </b></i></p><p>-Después el otro bizarro que tuve, que fue inmediatamente después de ese, fue que <b>vendía ropa de montaña y escalada en una tienda</b> de ahí, en la calle Ribera de Curtidores, que está en el Rastro, el famoso Rastro de Madrid. En un local vendía cosas de montaña, alpinismo. Y terminé vendiendo un año y pico ropa de montaña. Y realmente no tenía idea. Vendía pie de gato, que son las zapatillas que se usan para la escalada. Yo pensaba primero que era para hacer surf, menos mal que me lo aclararon, sino iba a hacer un papelón. Y ahí haciendo ese trabajo un día fui a un partido Real Madrid-Barcelona acreditado por <i>Perfil</i>, así medio sarasa, y conocí a un periodista argentino que era jefe de una agencia de noticias, y ahí entré y ahí ya me metí en el periodismo y después terminé en televisión produciendo. </p><p><i><b>-Hay algo ahí de arriesgarse, de la incertidumbre, porque mucha gente prefiere ir a lo seguro...</b></i></p><p>-Es verdad, hay algo del caos que me no me asusta. No sé si me incentiva o me gusta, pero voy para adelante. Y lo del streaming después terminó siendo un poquito de eso también. </p><p><i><b>-¿Cómo fue en tu caso? Muchos que trabajan de productores tienen muchas ganas de estar delante de las cámaras, otros no...</b></i></p><p>-Te diría la segunda opción, se dio. Si vos ves las notas que hacía acá con video en <b>Infobae</b>, trataba de sacarme lo máximo que puede. Había una nota que era tipo videollamada y yo ponía solo la imagen del entrevistado. <b>Odiaba verme en cámara. De hecho, me sigue pasando, que no me puedo ver. Te lo juro por Dios, todo el material mío no lo veo. Tenía pánico.</b> De hecho, el primer día que hago la primera columna con Germán, que él me metió y me dijo que las cosas que le mostraba de YouTube en mi casa las tenía que hacer en el programa. Y yo estaba cagado. <b>De hecho, el mismo día que tenía que ir, dos horas antes lo llamo y le digo “no puedo, no voy”. Y me dijo: “No, no, ya no podés no venir”, Y bueno, me arreglé y fui, y salió bien, de orto, pero salió bien. </b></p><p><i><b>-¿Y hoy que llenan teatros te sigue pasando?</b></i></p><p>-Sí, yo salgo con cagazo y nerviosismo al día de hoy. De hecho, cuando hay gente en el <i>Tribunero </i>me pasa todavía, que ya llevamos unas semanas haciéndolo, me sigue pasando que cuando tengo gente alrededor me empiezo más nervioso para hablar, me trabo...</p><p><i><b>-Y eso encima termina siendo hasta gracioso para el contenido...</b></i></p><p>-Claro, hace al personaje. </p><p><i><b>-¿Por qué crees que sucede el éxito de Vorterix, de Paren la Mano?</b></i></p><p>-A mí me resulta increíble que yo pueda generar en alguien lo que me dicen que genero. A veces parece que lo pongo como una falsa modestia, pero realmente me resulta increíble, que flasheo, con que me digan “loco, ustedes nos salvan la tarde”. Gente que nos dice que estuvo con situaciones de depresión o de tristeza muy fuerte y les cambiamos la vida y no puedo creer que pasa eso con <i>Paren la mano</i>. <b>Hay una mezcla entre la química que pasó en el grupo y después hay un sentido real de identificación de la gente con nosotros, en el tema de la vulnerabilidad, que siempre lo digo, que no escondemos nuestras miserias, nuestros puntos débiles. Entonces, es como cuando vos tenés eso y te reís de vos mismo y sabemos reírnos de nuestras miserias, ya ahí es como que abrazás a todo el mundo. Entonces es como que la gente dice “eso me pasa a mí también”.</b> </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3E6MJWDZTVE35L7NN4U4OMWTO4.jpg?auth=9ccd85b654e862c0d28904e05fe56d1f33a70939202c0ea20ae5fefc1f57eaff&smart=true&width=5832&height=3996" alt="Joaco Cavanna explicó que el "Tribunero" le dio oxígeno al grupo, que había llegado a una "meseta" (Foto Maximiliano Luna)" height="3996" width="5832"/><p><i><b>-¿Y cómo siguen, cuál es la zanahoria? ¿El Mundial, el post Mundial?</b></i></p><p>-No se, de hecho este año fue para nosotros de renovación del grupo. <b>El año pasado terminamos mal, porque empezó a sentirse como un desgaste, como que entramos en una meseta.</b> Como que íbamos a hacer el programa y no nos estaba enriqueciendo la situación de ir al programa. Lo hablamos públicamente y entre nosotros. De hecho, fue un chiste de todo el año pasado. Último año, último año, último año... y medio que realmente el último mes del año pasado estábamos en una situación de que no sabíamos si seguíamos o no. Teníamos que resolverlo y a dos semanas del final del aire no habíamos decidido si seguíamos o no. No es que había peleas o quilombos entre nosotros, pero se empeza a sentirse el peso de ir todos los días.</p><p><i><b>-¿Cómo lo resolvieron?</b></i></p><p>-Después de mucha charla de los cinco, de reuniones, de escribirnos, de hablar, y <b>ahí sale el </b><i><b>Tribunero </b></i><b>y ese programa nos dio oxígeno, nos renovó y el teatro también nos renovó el aire de encarar nuevos proyectos y le dio mucha nueva vida a la mesa también.</b> También pasó que en la misma mesa encajamos, empezamos a animarnos a hacer cosas. Nos dimos cuenta que le queríamos escapar al estancamiento y la rutina. No sé si este va a ser el último año de <i>Paren la mano</i>, pero no queremos que terminemos haciendo un programa por hacerlo. Cuando la cosa se ameseta eso después se transmite al afuera. </p><p><i><b>-Decime un poco el rol de cada uno en el grupo...</b></i></p><p>-Alfredo (Montes de Oca) es el empresario (risas) y un poco el padre de nosotros. Lucas (Luquitas Rodríguez) es claramente el líder del grupo, dentro y fuera del programa. Nos sirve que él sea, porque tiene una mirada y anticipa todo lo que va a pasar. Y tiene una generosidad... él entiende que cuando brillan los de al lado, él está brillando también. Después Ger (Beder) es como la pata inesperada de creatividad y humor, de sarcasmo que el grupo necesita en todo sentido, en cámara, cuando nos vamos en los viajes. Es una persona muy graciosa, extremamente graciosa y muy leal. Alfredo, como decía antes, es como nuestro padre, realmente hay momentos que nosotros nos comportamos los cuatro como niños y él nos tiene que estar sosteniendo. Y Robert (Galati) es como el talento, el habilidoso. Una vez se prende la cámara, Robert brilla y nos hace reír y fuera de cámara también. Es un tipo extremadamente gracioso y un talento narrativo. </p><p><i><b>-¿Cómo te llevás con las críticas?</b></i></p><p>-<b>Me cuesta, me entran las balas bastante, te soy sincero.</b> También entiendo que es el juego este, que estás expuesto, estás bajo escrutinio. </p><p><i><b>-¿Pero te han llegado a afectar? </b></i></p><p>-Sí, incluso tengo rachas de no ver comentarios de nada. Tengo muy poca actividad en redes. Me perjudica mucho en muchas cosas, pero mi <i>Instagram </i>casi no lo uso. Los chicos me dicen <b>“loco, esto se termina. Aprovechá ahora, este es el momento”</b>. Y no puedo, boludo. Hay algo, que es un defecto total, pero me agarra paranoia de que le doy demasiadas vueltas a los posteos, viste, como voy a postear una historia, me enrosco y no termino posteando nada. Realmente tengo un desfasaje total ahí. Incluso capaz me escribió gente, me empezó a seguir alguien medio conocido y yo no le devolví el follow, pero es porque no me enteré. Hay algo en mi cabeza que funciona mal. Soy una persona relativamente pública, pero para la vieja usanza.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/A3KAKKQTHFA2HJLZJ7Y7R7Y6UE.jpg?auth=e50ae4558b15267df4af29b4cd977a03699f0888bce9bf79d25e1e762ee0399d&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Yo me separé amándolo”: Pamela Pombo habló de la violencia que sufrió, el éxito de las “hermanas” y cómo OnlyFans le cambió la vida]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/26/yo-me-separe-amandolo-pamela-pombo-hablo-de-la-violencia-que-sufrio-el-exito-de-las-hermanas-y-como-onlyfans-le-cambio-la-vida/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/26/yo-me-separe-amandolo-pamela-pombo-hablo-de-la-violencia-que-sufrio-el-exito-de-las-hermanas-y-como-onlyfans-le-cambio-la-vida/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la entrenadora personal habló del complejo proceso judicial y emocional que atraviesa tras la separación del ex Puma Patricio Albacete. Además, recordó cómo los escándalos mediáticos impulsaron su salto a la fama y reflexionó sobre el lado más hostil del ambiente artístico]]></description><pubDate>Tue, 26 May 2026 04:52:48 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Gracias a OnlyFans me compré mi primer departamento”</b>, contó <b>Pamela Pombo</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al repasar cómo la plataforma le permitió alcanzar independencia económica en medio de un complejo proceso personal.</p><p>Pamela es modelo, fisicoculturista y exvedette. Alcanzó notoriedad en los medios en 2010 por sus participaciones en programas de televisión y producciones vinculadas al espectáculo junto al fenómeno de <b>“Las hermanas Pombo”. </b></p><p>Nacida en Mendoza, también tuvo un paso por el deporte de alto rendimiento, ya que integró equipos de vóley antes de dedicarse al mundo del entretenimiento. Con el tiempo, reorientó su carrera hacia el fitness y el <a href="https://www.instagram.com/PAMEPOMBO/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/PAMEPOMBO/"><b>fisicoculturismo</b></a>, disciplina en la que compitió profesionalmente y ganó reconocimiento por su transformación física.</p><p>En los últimos años volvió a ocupar espacio en la prensa por su relación y posterior separación conflictiva del exrugbier de Los Pumas <a href="https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2026/05/22/procesaron-al-ex-puma-patricio-albacete-por-privacion-ilegitima-de-la-libertad-y-violencia-de-genero-contra-pamela-pombo/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2026/05/22/procesaron-al-ex-puma-patricio-albacete-por-privacion-ilegitima-de-la-libertad-y-violencia-de-genero-contra-pamela-pombo/"><b>Patricio Albacete</b></a>. En una entrevista íntima, habló sobre la violencia que sufrió, el miedo con el que convivió durante meses y los vínculos en los que se apoyó para salir adelante.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3U2TOY5EUBGTDCKYI3XFPLI4Y4.jpg?auth=3a72740ea3e5cb10d9d925f21fdc54ac1b76ae8b407592d2f39e203fcd83b756&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Pamela Pombo: “Cuando me preguntan si tuve miedo a morirme y la verdad es que sí”" height="1080" width="1920"/><p><b>—Actualmente no estás en el mundo del espectáculo y sos personal trainer.</b></p><p>—Sí, hace varios años.</p><p><b>—¿Extrañás el mundo del espectáculo? </b></p><p>—A veces extraño un poco el escenario, el teatro y suelo ir a ver obras como para bajar un poco. No estoy arriba del escenario, pero lo veo de afuera. </p><p><b>—¿Qué es lo que más te gustaba cuando trabajabas en el medio? </b></p><p>—Era como un cable a tierra para mí. Cuando me fui del medio y empecé a dar clases dije: “Bueno, me tocaba trabajar algún día” (risas). No lo veía como un trabajo. Era súper divertido, me distendía un montón. La pasaba muy bien. </p><p><b>—¿Te alejaste por falta de laburo o porque vos realmente no tenías más ganas de hacer nada de eso? </b></p><p>—<b>Empecé a ver el medio un poco hostil</b>. Fue una época donde empezaron muchos cambios de la televisión y la aparición de las redes. Veía como que todo el mundo estaba desesperado, cada uno en la suya, buscando qué hacer. Desesperados por el trabajo en sí. No gustó y me empecé alejar un poquito. También hubo mucho menos presencias después del 2020 por la pandemia. Entonces ahí empecé a tener mucho menos trabajo, porque en la tele en sí yo nunca estuve trabajando. </p><p><b>—Claro, lo hacía todo por afuera. Eras mediática y eso hacía que te convocaran de lugares. </b></p><p>—Claro. Conseguía presencias o espacio en teatro durante el verano.</p><p><b>—¿Cómo nació lo de “Las hermanas Pombo”? Porque era algo falso. Vos sos Pombo de apellido, pero ella era </b><a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/05/05/la-reaccion-de-johanna-la-ex-hermana-de-pamela-pombo-tras-la-denuncia-de-violencia-yo-lo-vivi-y-ella-no-me-apoyo/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/05/05/la-reaccion-de-johanna-la-ex-hermana-de-pamela-pombo-tras-la-denuncia-de-violencia-yo-lo-vivi-y-ella-no-me-apoyo/"><b>Johanna Villafañe</b></a><b>. </b></p><p>—Sí. Surgió porque yo en Mendoza estudié conducción y producción de televisión. Me gusta mucho la producción y dije: “Tenemos que hacer algo”. Pensé ¿qué pega, qué está bueno, qué genera morbo? Y ahí dije: “¡Hermanas!”. Decidimos venir a Buenos Aires y nos empezamos a lookear parecidas. Las dos estábamos castañas en ese momento y nos teñimos de rubias. Ella es un poquito más baja y se ponía tacos más altos para estar más parejas. Primero empezamos a salir por los boliches y decíamos: “Somos hermanas” y la gente obviamente le parecía que éramos. “Bueno, parece que va a funcionar”, dijimos y así saltamos al ambiente.</p><p><b>—¿Cómo fue que después de crear esa sociedad se hicieron famosas? </b></p><p>—En ese momento habíamos dicho que habíamos hecho un trío con el <b>Ogro Fabbiani </b>(risas). </p><p><b>—¿Pero lo hicieron?</b></p><p>—Todo puede ser (risas). Yo escuché que Johanna salió a decir que no, que no habíamos hecho ningún trío...</p><p><b>—Pero lo rehicieron. </b></p><p>—Lo dejo a tu criterio (risas).</p><p><b>—Dijeron que hicieron un trío con el Ogro y ahí la prensa se volvió loca. </b></p><p>—Sí, salimos por todos lados. Aparte, pobre, el Ogro en ese momento estaba saliendo de la relación con <b>(Victoria) Vannucci</b>, se habían separado hacía poco... El día anterior, él había estado en el cumpleaños de <b>Uma</b>, que era el primer cumple que pasaban los padres juntos. O sea que fue como un súper escándalo. </p><p><b>—¿Se había separado de Vannucci, había tenido con (Amalia) Granata el cumpleaños de la hija y al otro día sale todo esto con “Las Pombo”? Le explotó una granada...</b></p><p>—Sí, pobre (risas). Le mandamos un beso. Es un genio. En realidad, nosotros nos habíamos juntado en casa a comer, como varias veces lo habíamos hecho. Cuando salimos a comprar helado, estaban las cámaras ahí. Lo que creímos en ese momento, y después lo hablamos, fue tipo: “Venís del cumpleaños de Uma, y te siguieron o ¿qué pasó?”. Él nos decía: “¿Ustedes la llamaron?”. “No, a vos te siguieron”. Y quedó en eso. Nunca supimos.</p><p><b>—¿Te arrepentís de haber hecho algo así por fama o por el medio? </b></p><p>—No. A mí nunca me importó el qué dirán. </p><p><b>—¿Y qué pasó con Johanna? ¿Se pelearon? ¿Las separó la vida? </b></p><p>—Hace poquito sé que ella estuvo en la televisión y dije: “¡Ah! Ya me había olvidado por qué nos habíamos peleado”. Sí, nos peleamos. Lo que pasó en ese momento fue que ella hizo una denuncia, a mi criterio falsa, contra un chico y me puso a mí de testigo. Yo era pendeja. Me llama la policía, me golpean la puerta de mi casa y me dicen: “Policía, abra”. Yo le dije: “¿Cómo sé que son policías” y me mostraban la placa. Abrí, me llamaron por mi nombre y apellido, me dieron que tenía que ir a declarar. Imaginate, a la medianoche. Me puse las zapatillas, fui a declarar ahí a una comisaría a cinco cuadras. Yo no tenía ni idea. Pero les dije: “Eso no pasó”.</p><p><b>—¿Qué falsa denuncia hizo? </b></p><p>—Por violencia. </p><p><b>—¿Física? </b></p><p>—Sí, de su expareja en ese momento. </p><p><b>—¿Vos lo conocías a él?</b></p><p>—Sí, claro. De hecho, nosotras vivíamos juntas y yo en ese momento estaba en pareja con un chico de Mar del Plata. El chico vivía conmigo prácticamente, estábamos siempre juntos y el novio de ella también. Estábamos siempre los cuatro en el departamento. Es más, nosotras viajábamos o hacíamos presencias y ellos se quedaban jugando a la Play. Todo muy maduro (risas). Si de verdad hubiese pasado eso, yo lo saco al pibe del departamento, llamo a la policía o le pido a mi novio de ese momento que haga algo...</p><p><b>—¿Y por qué pensás que hizo la denuncia? </b></p><p>—Sé por qué la hizo, pero es mucho más grave que una denuncia falsa. <b>Ella estaba embarazada en ese momento y quería abortar;</b> y el chico no la dejaba. Entonces, para sacárselo de encima y poder hacerlo…</p><p><b>—Viste que ahora se está debatiendo mucho que quieren cambiar la ley para agravar las penas con las falsas denuncias. ¿Qué opinas de eso? </b></p><p>—Me parece muy grave porque siempre que pasan este tipo de cosas yo pienso en mi hermano y en mi papá. Las chicas estas que van y ponen las falsas denuncias, ¿lo hacen en realidad por ira, bronca, rencor u odio al hombre? ¿No piensan antes en sus papás, en sus hermanos? Por ahí hay que hilar más fino y ver de dónde viene. Yo siempre que hago algo, pienso en mi familia. Así que <b>me parece bien lo de las penas más duras para las mujeres o los hombres que hacen falsas denuncias.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5G3TFZOEWNG63B5SESEPVZIZFY.jpg?auth=7de344a487db1b2c706ef10e7ab65c551086f74c49d6a950b649536b4756799a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Gracias a Only yo me compré mi departamento", afirmó la modelo en diálogo con Rulo.
" height="1080" width="1920"/><h2>Separación, causa judicial y nueva vida</h2><p><b>—Te pregunto esto porque es un tema que se hizo público y salió en todos lados. Te casaste, venía todo bárbaro y te separaste en medio de denuncias por violencia. ¿Eran una pareja tóxica? ¿El cambió de golpe? ¿Qué pasó? </b></p><p>—Yo suelo siempre escuchar las dos campanas porque me gusta analizar la situación, soy súper observadora. Y desde que hago terapia, mi psicólogo siempre me dice: “Vos tenés que escuchar las dos campanas y de cada uno tomar la mitad. A la mitad, ese es el resultado”. Y yo lo escuchaba a él hablar de su exparejas y decir: “Esta está loca, la otra está loca”. Y no soy de ponerme en contra de la mujer jamás, entonces agarraba esa versión con pinzas. </p><p><b>—Ya te sonaba raro que todas estén locas...</b></p><p>—Sí. Me suena raro que todas sean locas y que todas sean put*s, según decía él. Eran cosas recurrentes que hablaba. Pasaba también que me contaba situaciones de sus ex y no me hablaba muy bien de esas situaciones. Y después me empezaron a pasar a mí estando en pareja. </p><p><b>—¿Por ejemplo? </b></p><p>—Él me decía que una de sus parejas le robó algo de su casa y cuando yo me estaba por ir, porque no fue la primera vez que me quise separar, yo dos o tres veces estuve a punto de irme. En un viaje habíamos comprado un par de valijas para que sean parecidas las dos. Cuando estoy por irme me dice: “No, esas valijas son de mi casa”. Yo me quedé seca. “Pensé que me las habías comprado a mí”, le dije. “No, no. Las compré para los dos, pero son de esta casa, quedan acá”. “Ah, listo”, le dije y agarré otras. Pero ahí me di cuenta que a la ex le debe haber pasado eso. Le regaló tal cosa y cuando se la llevó la acusó de ladrona. Después me pasó que tuve secuencias de infidelidad de parte de él. Por ejemplo, <b>a los dos meses de casado encontré una tanga en el auto</b>. Según él, llevaba ahí tres años.</p><p><b>—¿Pero nunca mandó a lavar el auto? ¿No se le ocurrió sacarla?</b></p><p>—La realidad es que yo vi una situación rara esa misma noche y no dije nada. A los dos días nos estábamos por volver. Esto fue en Pilar. Y ahí dije: “¿Qué fue eso raro que hizo en el baúl?”. Entonces, abrí una puertita que me llamó la atención dentro del baúl y ahí estaba. Suponiendo que estaba ahí tres años, debería haber estado desintegrada. Y estaba nueva, los elásticos perfectos, hasta tenía olor a limpio. </p><p><b>—¿Qué pasó cuando lo enfrentaste? </b></p><p>—En el momento no dije nada, me la guardé en el bolsillo. Volvimos de Pilar hasta Capital. Estuve esos 50 minutos de viaje pensando en cómo le iba a hablar. A mí se me cayó el mundo, me sentí súper mal. <b>Sabía que a partir de ahí la confianza no iba a ser la misma</b>. Hasta ese día estuvimos súper. Nosotros nos casamos primero por civil en diciembre y en junio hicimos la fiesta. Y esto fue septiembre u octubre. Cuando llegamos a casa, le dije: “¿Te puedo hacer una pregunta? Pero quiero que me cuentes toda la verdad”. Le mostré la tanga y me dice: “No, me quiero morir. Esa tanga estaba en el auto, en el baúl, está ahí hace tres años”. Le digo: “No, tres años no”. Yo vi la secuencia cuando la dejó ahí porque nosotros llegamos a Pilar e íbamos sacando las cosas del auto. Yo creo que él fue hasta el baño, porque entró antes que yo, y creo salió con esta tanga y la tiró ahí en el baúl, porque yo volví a sacar más cosas. Si la tiraba al jardín me iba a dar cuenta...</p><p><b>—¿Pudiste averiguar quién era la propietaria? </b></p><p>—Le pregunté, me dijo quién era y a los dos días, la propietaria supuestamente me bloqueó, porque cuando la volví a buscar ya no la vi más. Así que evidentemente también había charlas entre ellos. Igual seguí porque recién me había casado y era frustrante todo lo que estaba pasando. Hice lo que pude, te juro. Estaba en terapia, me apoyé mucho en mis amigas, pero para mí ya no era lo mismo.</p><p><b>—¿Y cómo fue que terminó en esos </b><a href="https://www.infobae.com/video/teleshow/pamela-pombo-denuncio-a-patricio-albacete-por-violencia-de-genero/ZD78vxW1/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/video/teleshow/pamela-pombo-denuncio-a-patricio-albacete-por-violencia-de-genero/ZD78vxW1/"><b>videos</b></a><b> que vio toda la Argentina y que son repudiables?</b></p><p>—Bueno, lo de ese video fue que un amigo me avisa que mi marido en ese momento se estaba escribiendo con una chica, una masajista. </p><p><b>—¿Era una masajista </b><i><b>happy ending</b></i><b>? </b></p><p>—Sí, pro. De esas de final feliz. Era el día de mi cumple, justo. Le dije: “¿Me prestás tu celu un segundo?”. Y mi amigo me había pasado el teléfono de la piba. Yo lo marqué y lo tenía agendado con nombre y apellido. Le digo: “¿Quién es?”. “Es una masajista que le hablé hace como tres años”. Y ahí yo dije: “¿La tanga tres años, la masajista tres años?”</p><p><b>—¿Él sabía que había cámaras en la casa? </b></p><p>—Sí, claro. Las pusimos porque tengo una perrita y una gata; y estoy mucho tiempo fuera de casa porque trabajo en el gym todo el día, entonces me gusta meterme en las cámaras y ver qué hacen, si tienen comida y esas cosas. </p><p><b>—¿Estas escenas que nosotros vimos fueron las únicas de violencia? </b></p><p>—No, de hecho, este video es de esa época de la masajista, que habrá sido en abril de 2025. Cuando yo decido que se termina todo, en septiembre, después de una pelea muy fuerte que tuvimos, él me saca la clave de las cámaras, por lo cual yo no pude acceder a esos videos que fueron muy fuertes. La última, fue terrible. <b>Cuando a mí me hacen una nota y me preguntan: “¿Tuviste miedo a morirte?” La verdad es que ese día, que fue 21 de septiembre del 2025, yo pensé que me moría. </b></p><p><b>—¿Qué te gustaría que suceda ahora? Porque vos lo denunciaste. ¿Qué querés que le pase? ¿O estás dispuesta a seguir con tu vida y no volver a cruzártelo? Te lo pregunto porque siento que le tenés cierto cariño, ¿o me equivoco? </b></p><p>—Sí, claro. <b>Yo me separé amándolo, siempre lo digo. </b>Fue una decisión porque sabía que íbamos a terminar muy mal. Pero intentamos todo: hicimos terapia de pareja, charlamos... Pero a mí me costaban mucho dos cosas. Primero, confiar y después <b>empecé a tenerle mied</b>o. Me levantaba a lavar los platos, lo sentía por atrás y se me erizaba la piel de miedo. Yo quería observar para dónde iba y qué hacía. Y dije: “No, no puedo vivir así”.</p><p><b>—¿Y ahora hace cuánto no te lo cruzás? </b></p><p>—Estuve viviendo así como siete meses hasta que salió en los medios el video. Porque yo había puesto la denuncia y no habían tomado medidas. Cuando esto se hizo público, me dieron el hogar a mí y a él lo sacaron ya hacen dos semanas y tres días. </p><p><b>—¿Cómo hiciste para seguir adelante esos siete meses?</b></p><p>—Con miedo. En el celular yo tenía en teléfonos frecuentes a mis dos amigas. Yo no llamo nunca por teléfono a nadie. Entonces ellas sabían que si yo las llamaba, era grave y automáticamente tenían que comunicarse con la policía y salían en simultáneo para el departamento. Nunca lo tuve que hacer por suerte. Hace unas semanas, le llevaron la cautelar al domicilio con lo que había decidido el juez.</p><p><b>—Y te dieron la atribución de domicilio a vos. ¿Cómo estás con esta decisión?</b></p><p>—Sí. Ahora estoy con tratamiento porque tuve altibajos. Estoy como un poco depre, pero creo que es parte del proceso. Sé que voy a salir. Tengo mi psicólogo, mi psiquiatra y estoy mejor. </p><p><b>—¿Estás tomando alguna medicación? </b></p><p>—Sí, para dormir y para bajar durante el día. Estar en alerta tanto tiempo genera un desequilibrio emocional muy fuerte. Y yo estuve en alerta durante siete meses. Pero sigo dando clases en el gym, estar en contacto con la gente me hace bien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/26PEWQWH2FFLHLSBQYXO7SJ74E.jpg?auth=de3040584f944a13d260b8a28c46e2b07b23fb9455e9386e03d8209b01efe210&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“A los dos meses de casados encontré una tanga en el auto de él”, recordó Pamela" height="1080" width="1920"/><h2>OnlyFans, entre la independencia económica y los conflictos personales</h2><p><b>—Tema OnlyFans, ¿cómo viene eso? </b></p><p>—¡Suscríbanse! (risas). </p><p><b>—¿Te deja dinero? </b></p><p>—Mirá, <b>gracias al Only yo me compré mi primer departamento.</b> Pero hay que meterle, ¿eh? Hay que estar.</p><p><b>—Hay varias opciones, ¿no? Podés chatear con clientes en forma privada, te pueden contratar sesiones, podés vos subir fotos o se pueden suscribir. Hay muchas aristas, ¿cuál es la que más plata te deja? </b></p><p>—Lo que más te deja es el chat con el fan. Hablás, mandás fotos, videos, te piden. Todo lo vas cobrando, todo se cobra extra. La suscripción a mí me deja. Yo he tenido meses en los que he estado con problemas personales en los que ni he entrado a ver el Only y facturo igual, porque el que entra y se suscribe, ya te deja... </p><p><b>—¿Cuál es la foto que más te piden por privado?</b></p><p>—¡Uf! De todo. Pero cuando me pidieron de los pies dije: <b>“¿Es joda esto? ¿Cómo puede ser?" Yo he cobrado videos de 30 segundos, 150 dólares. Un videito de los pies.</b> Te piden de todo, pero tengo, ponele, tres fans que los tengo hace años y me piden solo videos o fotos en bikini. O sea que tengo que andar comprando bikinis. A veces les digo: “Pero no tengo más”. Y me mandan plata para que te compres bikinis y compro.</p><p><b>—¿Hace cuánto estás con Only? </b></p><p>—Y... Ahora a fin de año son tres años. </p><p><b>—¿Cuánto tiempo te llevó comprarte el departamento? </b></p><p>—Año y medio. </p><p><b>—¡Fortuna facturas! </b></p><p>—No lo muevo tanto igual, ¿eh? Si le dedicase más tiempo, sí. Los primeros seis meses me los manejó una amiga y su marido. Imaginate los dos ahí (risas).</p><p><b>—Con lo que hablábamos antes, ¿fue un tema el Only con tu marido?</b></p><p>—Sí. Nosotros después del evento de la tanga, tuvimos una sesión de terapia de pareja con su psicólogo, una relación rara ahí de los dos, donde él enojado se levanta y dice: “Bueno, tenés OnlyFans y no te bancás el vuelto”. Y yo me quedé helada, porque cuando lo conocí, él averiguó qué cosas hacía en OnlyFans, vio que yo no hacía porno con otras personas, vio que estaba yo sola haciendo contenido, entonces se quedó tranquilo. Le pregunté, de hecho, si quería que dejara de hacer OnlyFans y me dijo que no, que no le molestaba. Y hoy creo que es un poco para limpiar las culpas, ¿no?</p><p><b>—¿Te da miedo que él te reclame parte del departamento? Porque eso es ganancial, si lo facturaste después de casada… </b></p><p>—Las ganancias de Only es de antes de casada. Lo que sí hice fue comprar el departamento estando casada y él ahora me reclama, obviamente, el 50 por ciento. No hay problema, la verdad. Lo dejo en su conciencia. Igual estoy acostumbrada. Yo laburo y seguiré laburando como hasta ahora. Es lo que hay. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/UKIVAVO2X5GTFCIEQJWHLSRWGE.jpg?auth=81ad46020fafe763489e35ae9373460578cf09823f00cfb26897e1ba7908a805&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Pamela Pombo con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Yuyito González: “Me han dicho casi prostituta, gato, pagada, el insulto no es forma de relacionarse” ]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/24/yuyito-gonzalez-me-han-dicho-casi-prostituta-gato-pagada-el-insulto-no-es-forma-de-relacionarse/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/24/yuyito-gonzalez-me-han-dicho-casi-prostituta-gato-pagada-el-insulto-no-es-forma-de-relacionarse/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[No le gustan los insultos del presidente y se lo diría, pero asegura que hoy no tienen contacto. Cómo fue la relación con Milei, el “te amo”, la hecatombe y el final. Por qué dice que esa ruptura le costó mucho. La decisión de aprender a ser paciente, pero no dejarse pisotear. Cuándo fue la crisis más importante de su vida. La autoestima baja y la necesidad de aceptación de una mujer que parecía que se comía el mundo. El día que quiso dejar de ser sex symbol y se bajó para siempre de los escenarios]]></description><pubDate>Sun, 24 May 2026 11:00:35 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Amalia fue sex symbol durante muchos años. Despampanante, fue la figura femenina de los programas de humor del horario central de la televisión y de las películas de Jorge Porcel y Alberto Olmedo. En un momento de su vida, en marzo de 2005, vivió una crisis muy profunda: la incomodidad y la saturación de ese lugar de exposición y de la exhibición de su cuerpo. Se bajó de los escenarios para siempre y de a poco fue encontrando otro sentido y otro modo de vivir. Amalia Yuyito González es madre, abuela, profesa la fe evangélica y sigue siendo figura. </p><p><b>– Estudiaste periodismo y coach ontológico. ¿Qué te define de todo?</b></p><p>– Madre. Ese es mi todo. Abuela también, son como hijos. Madre es mi sentido de la vida.</p><p><b>– ¿Cuánto tuvo que ver en ese quiebre la maternidad? En el momento en que dijiste “no quiero que se vea de mí lo que se está viendo”?</b></p><p>– No, los hijos son un llamador, son esas personas que están observando aunque no digan nada. En ese momento yo ya me estaba sintiendo incómoda con mi rol en la profesión, pero no por la gente, no por lo que dirían, sino porque yo empecé a perder la identidad como sex symbol.</p><p><b>“TUVE QUE IR A LO MÁS PROFUNDO DE MI SER A VER DE DÓNDE PROVENÍA ESA NECESIDAD DE ACEPTACIÓN”</b></p><p><b>– ¿Ya no te representaba?</b></p><p>– No me representaba. Me incomodaban hasta las medias dancing, la ropa de vedette, las propuestas periodísticas, las fotos. Durante la última temporada de teatro que hice en Mar del Plata, en ese rol de vedette divino, me incomodó. Todo era hermoso, los compañeros, el producto, el público, todo. Pero yo ansiaba el momento de poder terminar ese compromiso. Tanto es así que después de la temporada, volví de Mar del Plata y dije: basta, esto se terminó para mí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2OVOB2TJJRDB3GIPVOX6QKAFQ4.JPG?auth=3f79dae7481b76189906a6b5e0c5418ed5e598f2f557d2e2a41800fb2aaae517&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Durante la última temporada de teatro que hice en Mar del Plata, en ese rol de vedette divino, me incomodó", contó Yuyito González (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Y si no había más plata después?</b></p><p>– Basta, se terminó para mí. Empecé a no aceptar más contrataciones, tampoco quise continuar con esa obra. Y sí, empecé a pensar qué hago, de qué trabajo, qué voy a hacer si no hago esto. Pero era tan fuerte mi sentir que sabía que no iba más… </p><p><b>– De incomodidad.</b></p><p>– De incomodidad. No iba a negociar esa incomodidad.</p><p><b>– Fueron más de 20 años de ser sex symbol.</b></p><p>– Sí, más de 20 años. En ese momento se dio también una cosa para mí milagrosa, maravillosa. En medio de esa crisis, estaba en mi casa y recibí un llamado de teléfono de una mujer conocida, de una persona con la que no hablaba siempre, que me acercó a la iglesia.</p><p><b>– ¿La crisis fue antes de eso? </b></p><p>– Yo tuve un tema de identidad, literalmente. La mujer con la que conviví, no había empezado en la televisión o en el teatro, yo era la más linda de mi barrio, yo era la que todos los chicos buscaban, esa impronta la traía evidentemente de crianza. Tuve que ir a lo más profundo de mi ser, a darme cuenta de dónde provenía esa necesidad de aceptación.</p><p><b>“YO PERDÍ LA IDENTIDAD. NO ERA MÁS YO”</b></p><p><b> – Te diste cuenta que habías cambiado.</b> </p><p>– Yo perdí la identidad, la perdí. No era más yo. Y eso me trajo, por empezar, problemas económicos. Porque yo era una mujer tan colgada con temas de plata. Mirá que era una señora grande, con tres hijos… </p><p><b>– ¿No habías ahorrado?</b></p><p>– Había ahorrado, viví de mis ahorros, había ganado mucho dinero. Gran parte de mi carrera la hice en el exterior, muchos años viajé a Venezuela en la época floreciente de Venezuela. Viví un año en México, trabajé en Puerto Rico, en Perú, en El Salvador, o sea, dólares. Heredé de mi padre que tenía que tener mi techo, al tiempo de empezar a trabajar ya tenía mi casa propia.</p><p><b>– ¿Por qué decís que eras muy colgada con la plata?</b></p><p>– Yo no sabía lo que era pagar un impuesto, un servicio, un ABL. Cuando empecé a sanar mi vida interior, me di cuenta que era un desastre, que era gastadora. Yo era la que invitaba, la que invitaba a los viajes, cuando no estaba en pareja invitaba a mis amigos, era la que pagaba todo. Era lindo ser siempre la que podía. Después tuve que empezar a ver cómo pagar mis cosas, se me fue terminando la plata y ya no fui más la que podía. Fui la que necesitaba, es horrible, es horrible. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OT76RJPN7ZD7HGVX52YMZZUXGU.JPG?auth=918cb8ce56594cd83e6285dc296bc0cb2e456aac8c81faf10e57db30b6a32b43&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Era lindo ser siempre la que podía", confesó Yuyito González" height="1080" width="1920"/><p><b>– Pasaste de una bonanza gigante a … </b></p><p>– A tener que registrar cada cosa que pagaba. A hablar con mis hijos y decirles: chicos, mamá no va a estar trabajando un tiempo, vamos a tener que acomodarnos a una nueva situación. Mi hija Bárbara (Coppola) tenía el soporte de su papá, para su trabajo, para sus estudios, para todo. Bárbara trabajó desde los 18 años y los mellizos desde los 18. Son unos genios con la plata, no saben lo que es no trabajar. Fue un shock para ellos, pero se volvieron hiperinteligentes .</p><p><b>– ¿En qué dejaron de gastar?</b></p><p>– En montones de cosas. Cuando yo entro en esa crisis, a mí me llevan a la iglesia. Yo entré a ese lugar y ¿podés creer que sentí que era mi lugar? Dije: por fin.</p><p><b>“YO IBA AL SUPERMERCADO LLORANDO, CON ANTEOJOS NEGROS”</b></p><p><b>– ¿Cómo fue organizar la economía? </b></p><p>– En 2005 empiezo a enterarme que en mi casa había un horno y una cocina, por ejemplo. Era tremenda.</p><p><b>– ¿No hacías nada? ¿Tenías empleados para todo?</b></p><p>– Para todo, absolutamente para todo. Empiezo a entender cómo es la vida desde otro lado.</p><p><b>– La vida real.</b></p><p><b>“EL EXHIBICIONISMO VIENE DE COSAS VIVIDAS Y ESCUCHADAS, EL RECHAZO A LO DOMÉSTICO VIENE DE HISTORIAS DE MI MADRE”</b></p><p>– La vida real. Y fue un aprendizaje enorme el de administrar, de ahorrar, de no tener más personal. Yo te digo iba al supermercado llorando con anteojos negros. Es muy tremendo, la gente va a decir “esta mujer es una idiota”. Desde hacía 20 años que no era mi tarea. Esto fue hace 21 años, si en un programa de televisión te veían entrando a un supermercado, te sacaban una foto, te escrachaban. Hoy serían unos ridículos si lo hicieran.</p><p><b>– En bancarrota. </b></p><p>– En bancarrota. Yo estaba en la iglesia, amparada, cuidada, mimada, querida, ayudada, amigas nuevas, amigos nuevos, para mí era el cielo. Te soy sincera, era haber encontrado el cielo literalmente. Era muy necesitada, esa es la realidad, era una persona espiritualmente muy necesitada. Desde chica yo no solamente iba a la Iglesia Católica y a todo lo que proponía la Iglesia Católica, que es un montón porque cada santo tiene su fecha y su por qué, sino que también me metía en cosas esotéricas, oscuras, me metía en todo. Es una necesidad espiritual, yo después dentro de la iglesia lo estudié mucho. Yo venía de ser Yuyito González, ¿cómo supermercado? ¿Ocuparme de la casa? Tenía una disociación… Todas las cosas tienen un por qué. El rechazo a lo doméstico viene de las historias de mi madre, el exhibicionismo viene de historias de cosas vividas y escuchadas. Todo tiene un por qué.</p><p><b>– En algún momento dejó de darte vergüenza ir al supermercado. ¿Cómo lo resolviste?</b></p><p>– Me fui animando porque fui entendiendo que Dios me ama como soy, me ama en la simpleza, y fui recibiendo ese amor. No te olvides que a la iglesia evangélica en general va la gente que tiene una crisis afectiva o de salud, o de drogadicción, o salió de la cárcel. La iglesia evangélica es literal, un hospital. Con tanto amor y tanto soporte y ver gente feliz en esos roles, me empecé a sentir bien y cómoda y cuidada. Fui muy protegida y fui muy mimada.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FWSKCARRJVDWROHH4QHDECTJLM.JPG?auth=8c2aff4955f108168ae5ef832b4801a06eed3c85a3afb3880a912a641b0df63f&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Me fui animando porque fui entendiendo que Dios me ama como soy, me ama en la simpleza, y fui recibiendo ese amor", dijo Yuyito González en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Tenés rollo con la edad y con el paso del tiempo?</b></p><p>– El tiempo me parece maravilloso y me encanta. Me encanta mi vida, soy muy feliz con mi vida. Hace más o menos 20 años, desde que nací de nuevo, como nos llamamos los convertidos, dejé de vincularme con mi número de cumpleaños. </p><p><b>– </b> <b>Hay un número que es real, también de años que quedan por vivir</b></p><p>– No, yo no hago esas cuentas. Soy una creyente, la vida es eterna para mí y esto es un paso.</p><p><b>– ¿No trae ninguna complicación el paso de los años para vos?</b></p><p>– Nada, para nada. El número es muy condicionante en la sociedad, en el mundo, en la vida, en la profesión, en todo. Yo dije chau, mi número se terminó, en mi torta nunca más número y así vivo. Para decirte cuántos años tengo, tengo que hacer memoria.</p><p><b>“ERA MUY INSEGURA. YO TENÍA LA AUTOESTIMA MUY BAJA A PESAR DE QUE PARECÍA QUE ME COMÍA EL MUNDO”</b></p><p><b>– ¿De qué te arrepentís? ¿Hay momentos en que decís, cómo hice esto?</b></p><p>– El arrepentimiento es una cosa maravillosa que está muy mal vista. En la enseñanza de Dios arrepentimiento significa metanoia, cambio de mentalidad. Cuando uno asume que es necesario un cambio de mentalidad empieza a entender todo. Ya no mirás para atrás echándote culpas.</p><p><b>– Fuera de las culpas a veces uno a veces dice: esto no lo volvería a hacer.</b></p><p>– Playboy no lo haría nunca, nunca más en mi vida, ni se lo recomendaría a nadie.</p><p><b>– ¿Porque estabas desnuda en las fotos de la revista?</b></p><p>– Por el hecho de comerciar con la desnudez, de comerciar con el exhibicionismo, de comerciar con la sexualidad del otro. Porque el consumidor de la revista generalmente era una persona que se encuentra en medio de algún tipo de acto íntimo, ese era el objetivo de la revista. Todas esas ondas bajas, muy del cerebro reptil, por llamarlo así, yo no me identifico, no lo recomiendo, no me gustaría que mis hijas, la gente que más quiero, lo hicieran. Creo en valores un poco más elevados, creo en una conciencia más elevada que algo tan mercantilizado, el cuerpo puesto al servicio de eso. Igualmente hice tres, cuatro. O sea, esto te lo digo ahora. Yo no pensaba así, no conocía mi valor. Hoy yo no lo haría, pero no por un tema moral, ni por un tema físico, sino porque no es mi valor, no es mi estado de conciencia.</p><p><b>– ¿Eras muy insegura?</b></p><p>– Creo que era muy insegura, porque al tener necesidad permanentemente de la aprobación y necesidad de la validación del deseo del otro, sí, seguramente. Yo tenía una autoestima muy baja, a pesar de lo que hacía, de que parecía que me comía el mundo. Tenía una autoestima muy baja y descubrí esa herida fuerte cuando entré al camino de Dios. Esa es la realidad.</p><p><b>“ESTOY EN UNA ETAPA DE FELICÍSIMO CELIBATO, NO TENGO EXIGENCIAS NI SEXUALES, NI SOCIALES, NI DE VÍNCULOS NI DE NADA”</b> </p><p><b>– Tuviste dos matrimonios, pero estuviste mucho tiempo sola. ¿Estás sola ahora?</b></p><p>– Estoy en una etapa de felicísimo celibato. He tenido dos parejas con las que tuve hijos. Con el segundo me casé y lamentablemente nos divorciamos. Tuve un noviazgo donde me sentí muy enamorada después de estos dos hombres, y después de Javier.</p><p><b>– Un tiempo largo sola.</b></p><p>– Un tiempo en el medio, si, no soy nada enamoradiza. No te voy a decir que me cuesta vincularme, pero por ahí un poquito sí.</p><p><b>– Además la pasás muy bien sola.</b></p><p><b>–</b> Lo paso muy bien sola verdaderamente, porque tengo mucha vida.</p><p><b>– ¿Te gustaría volverte a enamorar?</b></p><p>– En este momento no tengo exigencias sexuales, ni sociales, ni de vínculos, ni de nada. Estoy muy bien. No lo tengo en este momento en el radar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MRSQCDP6LJGQBO37KLQAAGQZXM.JPG?auth=97ba9c0e5861200048368cbe28247496a203392dc0aeba1ece974e54b58d6683&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""No soy nada enamoradiza", aseguró Yuyito González" height="1080" width="1920"/><p><b>– Pero no está cerrado del todo.</b></p><p>– No, no del todo. Porque sería para mí un desafío y un logro muy importante poder tener una relación. Que inclusive sea sanadora, a pesar de que estoy muy sana interiormente siempre nos falta un poco más, ¿no? Tal vez poder tener una pareja, un matrimonio, una relación distinta a la que yo vi de crianza. Si Dios quiere, que sea así y si no quiere estoy muy bien.</p><p><b>– ¿Los chicos se fueron de tu casa? ¿Desde cuándo vivís sola?</b></p><p>- Este año. Nunca jamás viví sola, me encanta. Vivía con mis padres, después con Guillermo, después con mi marido, con mis hijos. Me gusta mucho, no hago nada. Si abrís mi heladera está vacía, no me ocupo de nada. Soy vegetariana desde hace 20 años, mi alimentación es muy sencilla.</p><p><b>– Dijiste que no te enamoras fácilmente.</b></p><p>– Han sido relaciones donde fue fuego, fuego, fuego. Hoy, después de un año de estar sin pareja, trataría de tomármelo diferente. Está lindo el fuego, es hermoso el te amo, pero hoy lo haría diferente.</p><p><b>– ¿Es un impulso que no podés manejar?</b></p><p>– Es un sentimiento, es una química. Con el papá de Bárbara estuvimos muy poco tiempo juntos. Tres años, cuatro con Coppola. Con el papá de los mellizos, tres años habremos estado. O sea, yo no sé lo que es una relación larga, una relación en la que te vas conociendo, vas superando obstáculos, vas atravesando situaciones. No tengo idea de que se trata, eso me faltaría. El fuego me encanta, lo disfruto. Soy muy entregada a una relación, soy bravísima con el tema de la lealtad, doy todo pero a la vez exijo todo. Pero ahora lo haría distinto. Seguiría con mi celibato, vamos a conocernos, conversemos, seamos amigos. Esa es una fantasía que tengo, en el próximo reportaje que me hagas, te cuento si lo cumplí.</p><p><b>“NO TENEMOS NINGÚN TIPO DE CONTACTO CON JAVIER”</b></p><p><b>– ¿Cuánto duró la relación con Javier Milei?</b></p><p>– Con Javier estuvimos casi un año.</p><p><b>– ¿Está totalmente cerrada?</b></p><p>– No tenemos ningún tipo de contacto desde principio de año, sacando un saludito de cumpleaños que me hizo y le contesté. Pero ya veníamos con contacto cero.</p><p><b>“APRENDÍ QUE EL AMOR ES UNA DECISIÓN, UNO DECIDE NO AMAR MÁS”</b></p><p><b>– ¿Internamente?</b></p><p>– Internamente también, sinceramente nos amamos, lo respeto y me quedo con lo más lindo de esa relación. Por otra parte, es una experiencia hasta histórica, puede estar tranquilamente en un libro de historia de alguien o mío. ¿Sabés qué pasa con el tema del amor? Yo lo relaciono con cualquier otra cosa viva, el amor si no se alimenta con más amor se muere. Aprendí también a través de todo este aprendizaje tan hermoso que vengo teniendo en estos 21 años, que el amor es una decisión. Uno decide seguir amando, uno decide no amar más. Es una decisión.</p><p><b>“ME VOLVÍ UNA PERSONA PACIENTE PERO NO LA PACIENTE SUMISA, NI LA PACIENTE QUE PISOTEAN Y SE QUEDA”</b></p><p><b>– Entonces no puede haber segunda vuelta, si se muere inevitablemente termina. ¿No fantaseaste nunca con una segunda vuelta con una pareja? ¿O con Milei?</b></p><p>– No, nunca jamás. Y en este caso tampoco. Yo no digo que no pueda ser, los tiempos son de Dios. Me volví una persona muy paciente, pero brava también. No soy la paciente sumisa ni la paciente que pisotean y se queda. Es una paciencia inteligente. Hoy por hoy no, contacto cero. Nunca sabe uno cómo sigue la vida. No sé. Yo creo en la resurrección porque soy cristiana, tal vez el amor también se puede resucitar. No conozco esa etapa. Sé cuando muere, no conozco la resurrección todavía. ¿Se entiende? El que escucha este reportaje va a decir: esta está más loca... </p><p><b>“LA RUPTURA CON JAVIER YO LA TUVE QUE TRABAJAR MUCHO, MUCHO”</b></p><p><b>– ¿No tenés melancolía con lo que fue?</b></p><p>– No, no tengo melancolía. Pero además. ¿Sabés qué, María Laura? Yo trabajo mucho las cosas con mi cabeza y con mi corazón. La ruptura con Javier yo la he tenido que trabajar, quise trabajarla mucho, mucho, mucho, mucho, mucho. ¿Qué me pasaba? ¿Qué me pasó? ¿Qué nos pasó? Hice un trabajo interno muy fuerte, acompañada por dos personas de intimísima confianza, una amiga psicóloga y una amiga pastora. Y me llevó a conocerme mucho más, estoy muy bien.</p><p><b>– ¿Qué cambió del afuera? No es lo mismo ser la novia del presidente que dejar de serlo, porque el afuera se pega en los momentos de brillo y de éxito.</b></p><p><b>“ENTRE EL “TE AMO” Y LA SEPARACIÓN UNA HECATOMBE HUBO”</b></p><p>– La vida al lado de un presidente te genera una vida social y una mirada social distinta. Yo soy mucho más libre ahora que en la relación. Entro contenta al supermercado, jajaja. Un tipo de relación así quita muchas libertades y yo circulo libre, feliz por la vida.</p><p><b>– ¿Es un alivio?</b></p><p>– Es un alivio en cuanto a lo social. No es un alivio porque atravesé el dolor de separarme de él. Nos queríamos, es extraño en un primer momento. Más allá de que entre el “te amo, te amo, te amo” y el momento en que te separás evidentemente algo en el medio sucedió, una hecatombe hubo. Esa es la realidad. Pero yo no me quedé con la hecatombe, con lo que provocó nuestra separación que es algo absolutamente de nuestra intimidad, sino que con el tiempo empecé a registrar lo lindo, la paz. Esa presión y esa falta de libertad se sostiene únicamente con amor, no hay otra manera, si estás en un vínculo que llega a tener un compromiso fuerte, que no fue nuestro caso. En nuestro caso, hubo fuego, hubo amor, hubo te amo, hermoso todo, pero no llegamos a una etapa de un compromiso. </p><p><b> – Cuando lo ves por la tele, ¿mejor apagar? ¿Tratar de ver que le está pasando?</b></p><p>– Para mí es el presidente. No lo analizo. Nunca tuve ningún interés político, me han ofrecido muchas veces cosas a lo largo de los años. No estoy preparada para eso, no me interesa en lo más mínimo. De hecho, salió ahora en un portal que la gente de Guebel me había ofrecido una candidatura, absurdo. Un disparate, un invento. Pongo el foco en muchas voces del periodismo, aplicaciones, plataformas porque posiblemente pronto esté conduciendo un programa donde vamos a hablar un poco de todo, de política, de economía.</p><p><b>– Escuchas otras voces.</b></p><p> – Hoy escucho todas las voces. Si estoy enamorada de alguien y tengo que evitar voces o evitar cosas, lo puedo hacer, no tengo ningún problema. Tengo un sentido de la lealtad muy fuerte aún por amor.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JQGA5GCR5ZFGJLULSTCYAHKCCE.JPG?auth=2fb93f402c20fad27539f1ec0f64baccc3e0a45144aa7f70980eb1e11d8e4ab5&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo no me quedé con la hecatombe, con lo que provocó nuestra separación que es algo absolutamente de nuestra intimidad, sino que con el tiempo empecé a registrar lo lindo, la paz", destacó Yuyito González (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>- Ahora no tenés novio</b></p><p>– Ahora no tengo novio y tengo una libertad absoluta de poder vincularme con todos. No milito nada ni lo haré jamás en mi vida.</p><p><b>– ¿Los entrevistarías a todos? </b></p><p>– A todos, tendría diálogo con todos, tendría entrevistas inteligentes. Necesito hablar con gente inteligente.</p><p><b>– Das pocas entrevistas. ¿Por qué no hablas con nadie?</b></p><p>– No, no hablo nada, nada, nada. Pero me gustaba venir a hablar con vos. Tener una conversación como esta.</p><p><b>“ME MOLESTA CUANDO PERIODISTAS, COMUNICADORES O POLÍTICOS SE METEN CON LA SEXUALIDAD DE ALGUIEN”</b></p><p><b>– El último programa del año de Magazine dijiste que no sabías si seguiría en el aire.</b></p><p>– No sabía si volvíamos. Me da mucha ternura el programa de Magazine que hacía por la mañana, era como un jardín de infantes y yo era tremenda. “Por favor, ninguno diga ni una mala palabra”, “chicos, no hablen mal de la gente, este no es un programa para arruinarle la vida a la gente”. Era la maestra jardinera, era tremenda, todo con buena onda. Ahora no, ahora voy a la selva, voy a Net. </p><p><b>“YO TAMBIÉN CAÍ EN LA VOLTEADA, ME HAN DICHO CASI PROSTITUTA, GATO TAMBIÉN. PAGADA”</b></p><p><b>– ¿Vas a hablar de política en el programa nuevo?</b></p><p>– No, voy a preguntar. Lo que vengo escuchando en los medios en general son muchas cosas muy feas. Por ejemplo, hay cosas que me parecen de un bajo nivel intelectual absoluto, cuando periodistas o comunicadores o políticos, se meten con la sexualidad de alguien. Cuando critican a las mujeres que están en el Congreso del partido que sean, cuando el agravio pasa por una supuesta actitud sexual, que son inventos. A mí todo lo que sea un ataque apuntando a la sexualidad de alguien me parece de un bajo nivel intelectual que raya con lo insoportable.</p><p><b>– Pero a veces lo ha hecho Milei también.</b></p><p>– Quien lo haga, quien lo haga.</p><p><b>– Y es muy agresivo. </b></p><p>– Quien lo haga.</p><p><b>– Con todos nosotros, con los periodistas.</b></p><p>– Bueno, pero no va lo sexual. Yo te hablo puntualmente de lo sexual. ¿Va a lo sexual?</p><p><b>– También, sí.</b></p><p>– Bueno, tal vez yo hice foco en cosas puntuales, que les digan gatos a mujeres que trabajan en el Congreso. No me importa ni de qué partido, ni por qué están, ni por qué están. Si están es que alguien las eligió. Hasta yo también caí en esa volteada de estas mismas personas, me han dicho casi prostituta o gato también, o pagada, o del botánico, cosas horribles de una bajeza intelectual, de una pobreza intelectual. Tenés tantas cosas para hablar de una persona si algo no te gusta… Hablá de su trabajo, pero hay cosas que son inadmisibles, el cuerpo, la sexualidad.</p><p><b>SOBRE LOS INSULTOS DE MILEI: “DE VERDAD A MÍ NO, NO ME GUSTA. SINCERAMENTE NO”</b></p><p><b>– Si te hace tanto ruido, ya que traés el tema, ¿nunca te hizo ruido lo violento que es Milei con la gente públicamente? ¿Cómo insulta, cómo putea?</b></p><p>– En el tiempo que estuvimos juntos, no le registré ese nivel. Creo que ese nivel se agudizó en este último año, será porque ya todo entró en una guerra de todos contra todos. Será campaña, será lo que será. Es una guerra de todos contra todos hoy, es muy fuerte lo que se vive. Y de verdad, a mí no, no me gusta, sinceramente no. Pero a ver, si de toda esta entrevista ahora sacaran de contexto “a Yuyito no le gusta…” Sería una bajeza más, otra bajeza intelectual.</p><p><b>- El tema del insulto lo trajiste vos, trajiste el insulto a las mujeres. El presidente insulta.</b></p><p>– Sí, sí. Bueno, yo te tengo que decir. Para mí no, sinceramente, también se lo podría decir a él si me lo preguntara, no creo porque tenemos contacto cero. Pero no, no me parece. No me parece una forma de relacionarse en ningún ámbito de unos con otros. Yo he escuchado barbaridades de ambos lados, oposición y oficialismo. </p><p><b>– Yo hablaba de periodismo.</b></p><p>– No soy oposición, no soy nada, soy absolutamente yo. Mi única militancia es Cristo. No sé cuántos años más viviré, no me interesa meterme en batallas ajenas. Sí confío en una cosa que es la urna, es la única en que yo confío, en el voto que vamos a poner todos los habitantes de este país. Fuera de eso, todas estas batallas y guerras no tienen que ver con mi forma de vida ni con lo que sí quiero y me hace bien. A mí verdaderamente no me gusta, no me gusta nada. A veces te gusta casi todo, pero te hace mucho ruido algo, esas cosas que son muy agresivas… </p><p><b>– ¿Cómo vas a hacer con la política?</b></p><p>– Entender que es algo que les pertenece a los que estén hablando. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/LDFROTLVLFGONPJMOFNAOCXFWM.JPG?auth=13947c9e3bf3be93d806381aa1a307fc263eeff697276d1ad7353f8728b018d8&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[(Gustavo Gavotti)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[“Margarita me llevó por delante”: Mora Bianchi habló de la fama repentina, la presión y su amor con Toti Spangenberg]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/24/margarita-me-llevo-por-delante-mora-bianchi-hablo-de-la-fama-repentina-la-presion-y-su-amor-con-toti-spangenberg/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/24/margarita-me-llevo-por-delante-mora-bianchi-hablo-de-la-fama-repentina-la-presion-y-su-amor-con-toti-spangenberg/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La joven actriz, que conquistó a una nueva generación como protagonista de la serie de Cris Morena, estrenó la segunda temporada en HBO Max. En una charla con Infobae, compartió detalles sobre los meses vertiginosos que la llevaron al estrellato y sobre la necesidad de volver a conectar con su vida de antes, sus amigas y su propia identidad. Además, reveló cómo nació su historia de amor con su pareja en la ficción y también en la vida real]]></description><pubDate>Sun, 24 May 2026 06:14:35 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>A sus 21 años, <b>Mora Bianchi</b> vive uno de los momentos más intensos de su vida. El fenómeno de <i>Margarita</i>, la serie creada por <b>Cris Morena</b>, la convirtió en <b>una de las caras más queridas de una nueva generación</b> y la llevó a atravesar, en apenas meses, una exposición inédita, catorce Movistar Arena, grabaciones maratónicas y una popularidad que todavía intenta procesar. “Siento que tengo 20 años de experiencia con todo lo que pasó”, admite entre risas.</p><p>En esta charla íntima, Mora repasa el detrás de escena del éxito de la serie —que <b>estrenó su segunda temporada</b> en HBO Max— y habla de cómo cambió su vida desde aquel casting al que llegó casi de casualidad. “Yo no quería ser influencer, no quería ser famosa. Quería recuperar eso que sentía cuando actuaba de chica y todo era un juego”, cuenta. </p><p>La actriz también se anima a hablar del costado más difícil de la fama repentina: la presión, el agotamiento emocional y la necesidad de separar a “Mora” del personaje que interpreta. “<i><b>Margarita</b></i><b> me llevó puesta durante un tiempo</b>. Perdí un poco mi día a día, mis amigas, mis espacios. Tuve que volver a encontrarme conmigo”, reconoce. En ese proceso, asegura que el apoyo de su familia, sus amigas y la presencia constante de Cris Morena fueron fundamentales.</p><p>Además, <b>por primera vez profundiza sobre su relación con Toti Spangenberg</b>, compañero de elenco y pareja en la vida real. Entre risas, admite que al principio les costaba distinguir qué parte de lo que sentían pertenecía a la ficción y cuál era real. “Había escenas románticas todo el tiempo y yo decía: ‘¿Esto es <i>Margarita</i> y <i>Merlín</i> o nos está pasando de verdad?’”, recuerda.</p><p>Entre anécdotas de castings, confesiones sobre terapia, educación financiera y el sueño pendiente de hacer una gira, Mora muestra una versión mucho más madura de sí misma. <b>“Lo único que le pediría a la Mora del futuro es tranquilidad”</b>, dice en esta charla con <b>Infobae</b>. Y aunque asegura que todavía siente vértigo frente a todo lo que vive, también tiene claro qué quiere para adelante: “No quiero que esto sea solo un momento. Quiero seguir viviendo de actuar toda la vida”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VRKFILCD4BARJGAU742CQDEW3Y.jpg?auth=898c48c5fe985dbe3cc8d6f9022507bdacc0b2e6731fcbc9c1b254ebe6239f94&smart=true&width=1080&height=1440" alt="Mora disfruta del exito de la segunda temporada de Margarita" height="1440" width="1080"/><p><b>—Qué crecimiento este año.</b></p><p>—Fue un montón. El año pasado fue una locura. Desde que arrancó <i>Margarita</i> siento que <b>pasaron como cuatro años</b> y que tengo 20 años de experiencia con todo lo que vivimos. Imaginate.</p><p><b>—Fueron años condensados porque desde el casting y el entrenamiento hasta verla al aire pasó bastante tiempo.</b></p><p>—Pasó muchísimo. Hubo mucha exposición, catorce Movistar Arena, después grabamos enseguida la segunda y la tercera temporada. En el medio, Tecnópolis. Fueron demasiadas cosas en muy poco tiempo. El año pasado fue heavy.</p><p><b>—Segunda temporada, veinte capítulos por HBO Max y se estrenan de a cinco cada lunes.</b></p><p>—Pasan tantas cosas nuevas en esta temporada… Yo a mis papás no les conté nada, así que todos tenemos ganas de verla y descubrir cómo quedó el resultado final. Yo la veo varias veces cuando sale, primero con mis papás, después con el elenco y más tarde con mis amigas.</p><p><b>—¿Es un cierre definitivo?</b></p><p>—Mirá… es Cris. Esa es mi explicación para todo. Siempre puede haber algo más: teatro, gira, ojalá. Es lo único que me falta de toda la experiencia Cris Morena. Y además todavía hay muchas cosas sin definir. Puede haber teatro, una cuarta temporada… hay muchas opciones. Y también siento que, a propósito, no nos cuentan demasiado porque nosotros <b>hablamos de más,</b> incluso en familia. Y no está bueno.</p><p><b>—¿Tus amigas siguen siendo las de siempre?</b></p><p>—Sí, por suerte. Al principio <i>Margarita</i> me llevó por delante y me desconecté bastante de la vida de mis amigas. Ellas sabían todo de mí y yo casi nada de ellas. Pero hoy encontré un equilibrio. Cuando voy a La Plata soy Mora, me junto con ellas, les pregunto por sus parciales aunque no entienda nada y ellas también me preguntan cómo estoy yo. Antes me costaba mucho sostener ese día a día, pero siempre me acompañaron.</p><p><b>—¿Quién te baja a tierra cuando hace falta?</b></p><p>—Mi familia, obvio, pero también mis amigas. Yo les cuento algo que para mí es un drama porque vivo todo muy intenso con el elenco y ellas se matan de risa. Ahí me doy cuenta de que capaz no era tan grave y termina siendo más una anécdota que un problema.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VIV6NKXB5JDWBB236G36A5W5RI.jpg?auth=d1238039180dbaa62f63b6aab22f2a109dc28feb3a9dc0af2ed5b0493cab48f8&smart=true&width=1080&height=1080" alt="El amor de Mora y Toti nació en el rodaje de la primera temporada de Margarita." height="1080" width="1080"/><p><b>—¿Cómo era esa infancia en La Plata? </b></p><p>—Tuve una infancia muy linda y bastante normal. Colegio, colonia, amigas de toda la vida. Hacía mucho teatro y estudiaba muchísimo. Había algo muy genuino en el disfrute, actuar era un juego para mí. Después, a los 12, apareció el mundo de las redes, los covers y todo eso de ser influencer. Y con el tiempo entendí que yo no quería ser famosa porque sí, sino volver a sentir eso que sentía de chica cuando actuaba. Por suerte pude reencontrarme con eso. Y siempre me sentí muy acompañada, en el colegio y en todos lados.</p><p><b>—Tenés un hermano. ¿Cómo se llevaban de chiquitos? </b></p><p>—Siempre muy bien. Él es siete u ocho años más grande que yo, tiene 29 y yo 21. Y hoy estamos en una etapa re linda porque se transformó bastante en un guía para mí. Me pregunta qué tengo, con quién hago entrevistas, me tira consejos. Y eso que no tiene nada que ver con este mundo, es del palo del fútbol, entrena chicos.</p><p><b>—¿Y tu mamá o tu papá trabajan con vos?</b></p><p>—No trabajan conmigo, pero siempre me acompañaron muchísimo. Mi mamá fue actriz de teatro independiente y estuvo en algunas novelas. Mi papá estaba más del lado futbolero acompañando a mi hermano. Entonces la familia estaba medio dividida. Ella me llevaba a Capital a hacer cursos y se quedaba horas esperándome en un café. Mi mamá me presentó este mundo cuando la veía actuar o la acompañaba al teatro, y me enamoré por completo.</p><p><b>—¿Me contás cómo fue eso de la velita que prendía tu mamá? Me encanta esa historia. </b></p><p>—Ella cuenta algo hermoso. Había leído un libro sobre la ley de atracción y empezó mucho con esto de escribir lo que querés, pero en tiempo presente. Lo de la velita era más un símbolo, como un empujoncito extra para sentir que eso podía funcionar un poco más. Y lo sigue haciendo.</p><p><b>—¿Y qué escribió para vos?</b></p><p>—Escribía muchas cosas. Y una de ellas era algo así como <b>“Mora protagonista de una serie”</b>. No sé si llegó a poner específicamente Cris Morena, la verdad, pero me encantaría encontrar ese papel porque vale oro. Sí encontré <b>una vez una carta mía, escrita en el colegio, que decía: “Presiento que algo grande viene</b>. Estoy segura de que esto es para mí”. Era una carta para mí misma. No había velita ni nada, simplemente esa sensación de que algo iba a pasar y de que yo iba a estar preparada. Y hoy la leo y digo: “¿Cómo no le puse fecha?”. Porque me gustaría saber cuánto tiempo antes fue.</p><p><b>—¿Qué edad tenías cuando arrancó el proyecto </b><i><b>Margarita</b></i><b>?</b></p><p>—En 2022 arrancó todo el entrenamiento y el casting. Yo tenía 17 años. Estaba en sexto año.</p><p><b>—Vos no te anotás para un personaje puntual. ¿Cómo fue eso?</b></p><p>—No. Yo en realidad audicioné para entrar a Otro Mundo —la escuela de Cris Morena— porque estaba terminando el colegio y pensaba: “Bueno, a algún lado tengo que ir”. Mi mamá me dijo: “¿Por qué no probás en la academia de Cris?”. Veníamos de la pandemia y todo era virtual. A mí me daba bastante fiaca grabar el típico video de casting, pero lo hice. Además estaba pidiendo beca y en ese momento no había cupos. Sí había quedado en la escuela, pero dije: “Bueno, gracias, cuando haya becas me avisan”.</p><p><b>—Costaba en tu casa acceder. </b></p><p>—Sí, más que nada por el viaje. Era mucho auto, mucha ida y vuelta.</p><p><b>—Claro, implicaba un esfuerzo familiar grande.</b></p><p>—Sí. Y ahí, casualidades o no, justo estaban haciendo el casting de <i>Margarita</i>. Hacía meses que buscaban protagonistas y estaban en la última etapa. Yo no tenía idea de nada. Caí pensando que era solo el casting para Otro Mundo y listo. Y a las semanas llamaron a mi mamá para preguntarle si quería que hiciera otro casting.</p><p><b>—¿Y ustedes no sabían para qué era?</b></p><p>—Nada. Como no se podía contar, el proyecto se llamaba “Rita”. Audicioné e hice también una escena de Daisy. Me acuerdo de que estábamos esperando y salían chicas diciendo: “Me hicieron hacer una sola escena, canté y bailé”. Y a mí me pidieron las tres. Había una dificilísima porque <i>Margarita</i> habla en mil idiomas. Yo decía: “¿Para qué me hacen hablar italiano?”. Y terminé haciéndola igual.</p><p><b>—Algo estaba pasando ahí.</b></p><p>—Claro. Yo ya pensaba: “¿Qué pasa acá?”. Después canté, bailé y Cris me miró y me dijo: “Soltate el pelo”. Me lo solté. Salí un viernes y el lunes me llamaron para decirme que Cris estaba muy contenta y que había quedado para un entrenamiento de tres meses.</p><p><b>—Y ahí apareció el tema colegio.</b></p><p>—Sí. Mi mamá dijo: “Ella todavía está en el colegio”. Y Cris respondió algo que siempre nos quedó marcado: “Está bien, pero esta es una oportunidad que quizás le cambie la vida”.</p><p><b>—¿Costó convencer a tu mamá?</b></p><p>—Cero. Nada.</p><p><b>—Pero había que reorganizar toda tu vida.</b></p><p>—Sí. Por suerte el colegio y mis compañeros me acompañaron muchísimo y pude hacer casi todo online. Cursaba una vez por semana, me mandaban trabajos, los hacía y listo.</p><p><b>—En ese momento todavía no sabías para qué personaje era.</b></p><p>—Sabía que era para <i>Margarita</i>, porque era el único proyecto para el que estaba haciendo ese entrenamiento. Pero había chicos que casteaban para otros personajes.</p><p><b>—¿Había otras posibles Margaritas?</b></p><p>—Sí, creo que había una más.</p><p><b>—Que te sigue odiando.</b></p><p>—No, pobre, nos llevamos bastante bien para haber competido por un personaje así.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TIJH22UKWZGD7E5RYSUZWOY7IY.jpg?auth=ec8e86872785b4931660fbb2ac41a90c09c4d17efc7fd7ecb0b97bf30d5e0fa3&smart=true&width=1080&height=1440" alt="El primer gusto que se dio cuando empezó a generar ingresos fue viajar con su mamá a Disney." height="1440" width="1080"/><p><b>—¿Es verdad que tu mamá te convenció de ir con los rulos al casting?</b></p><p>—Sí. Yo odiaba mis rulos. No te puedo creer que hoy soy medio una referente de los rulos y antes los odiara. Me planchaba el pelo todos los días, 45 minutos antes de ir al colegio. Y el día del casting con Cris me había hecho una media colita con algunos rulos marcados. Mi mamá, desde la otra punta del cafecito de Otro Mundo, me hacía señas: “Soltate el pelo”. Y yo: “No”. Me mandaba mensajes: “Mora, soltate el pelo, por favor”. Yo va que entro al casting y Cris me dice exactamente lo mismo. Cuando mi mamá me vio salir con todos los rulos y una sonrisa, me dijo: “¿Viste?”.</p><p><b>—Las madres siempre.</b></p><p>—Lo saben todo.</p><p><b>—Hacés el entrenamiento de tres meses, ¿lo entendías como una oportunidad más allá del resultado?</b></p><p>—Sí. Nunca sentí tanta presión. Lo vivía desde el disfrute puro. Todo me servía, era como una esponja. Y también había cierta seguridad porque estudiaba esto desde muy chica. Sentía: “Che, me la re banco”. Sentía que este personaje era para mí.</p><p><b>—¿Cómo te dicen que quedaste?</b></p><p>—Después de esos tres meses. Yo acababa de volver del viaje de egresados, al que en realidad no iba a ir porque estaba con el entrenamiento. Y me llamó Cris. Me dijo: “Mora, vos andá. Es una etapa del colegio que tenés que vivir. Quedate tranquila”.</p><p><b>—Qué importante eso que te dijo Cris.</b></p><p>—Sí. Ella está muy metida en lo personal. Entiende que si estás bien en tu vida, después podés disfrutar el trabajo. Y creo que eso es lo que busca también. A la vuelta tuvimos una reunión, ya éramos la mitad de los que estábamos antes y Cris empezó a leer la Biblia de <i>Margarita</i>, que es como un resumen con los personajes y las historias. Y de repente empezó: <b>“Margarita, Mora. Rey, Mateo. Merlín, Toti…”</b>. Ahí entendimos todo. Nos aplaudimos, fue un momento muy lindo.</p><p><b>—¿Cómo se lo contaste a tu familia?</b></p><p>—Ya medio que nos la veíamos venir, pero igual fue mensaje instantáneo: <b>“Lo tengo, soy yo”.</b> Después invité a cenar a mis papás y a un amigo muy cercano de mi mamá que me ayudó muchísimo. Nos prestó su departamento en Olivos para que yo pudiera quedarme ahí durante la semana mientras hacía el entrenamiento. Me parecía lindo agradecerles con una cena a los cinco.</p><p><b>—¿Cuándo sentiste que te cambió la vida?</b></p><p>—Antes de que se estrenara <i>Margarita</i>. Empezaron a salir los videoclips y la gente enloqueció. Pero creo que realmente me cayó la ficha cuando mi mamá me pidió: “¿Le grabás un saludo a tu prima?”. Y yo pensé: “¿Me estás cargando?”. Porque era una nena que veía siempre. La hija de mi madrina lo mismo, me invitó a sus 15, ya había estrenado la serie y estaba nerviosa porque yo iba. Ahí entendí que algo había cambiado.</p><p><b>—¿Y cuando salió la serie?</b></p><p>—Ahí explotó todo. Me caían a mi casa. Fue tremendo, un cambio para todos, no solo para mí. Venian nenas del barrio que nunca había visto con muñecos, dibujitos, florcitas, un dibujo. Y yo salía, firmaba cosas, me sacaba fotos, pero después entraba a mi casa y pensaba: “¿Cómo saben dónde vivo?”. Pero yo también fui fan y me encantaba <i>Violetta</i> y Lali Espósito, y si hubiera vivido cerca de alguna de ellas, capaz yo también les golpeaba la puerta.</p><p><b>—¿Choluleaste a alguien?</b> </p><p>—Sí, me cuesta. En los Martín Fierro encaré a Abel Pintos y le pedí una foto. Y hace poco fui al show de Tan Biónica. Estaba esperando que alguien viniera a decirme “¿querés conocerlos?”. No pasó, pero bueno, también puedo ser una simple mortal.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4KKA2QM6JVGT3LHBFVZUNU2WWM.jpg?auth=f4f0c6058bc690fc39003a795a587a07999faa4609b270b4f041c2e69cedecbc&smart=true&width=6000&height=3876" alt="Mora Bianchi en infobae junto a Tatiana Schapiro (Maximiliano Luna)" height="3876" width="6000"/><p><b>—¿En algún momento tu familia te dijo “Mora, bajate del poni”?</b></p><p>—Sí, obvio. En casa una descarga todo lo que no puede largar en público, entonces yo llegaba y hacía catarsis. Y ahí era: “Pará, ¿quién sos?”. O si pedía algo, me frenaban: “Tranquila, Mora”.</p><p><b>—¿Qué pedías?</b></p><p>—Capaz no era pedir, era más quejarme mucho. Al principio era demasiada información para este cuerpito chiquito. <a href="" target="_blank" rel=""><b>Sentía que tenía un mundo entero encima y no lo supe manejar muy bien. Entonces estaba enojada</b>. Con la vida, con todo. No entendía por qué alguien que no me conocía podía sentir tanto por mí.</a> Hoy me pasa a mí con Chano o con Abel Pintos, pero en ese momento no podía entenderlo al revés. Me abrumaba.</p><p><b>—Mucho desborde.</b></p><p>—Muchísimo. Una nena lloraba al verme y yo pensaba: “¿Le estoy haciendo bien?”. Sentía mucha responsabilidad.</p><p><b>—¿Eso necesitaste hablarlo con algún terapeuta?</b></p><p>—Sí, hice terapia toda mi vida. Después arranqué coaching, que sigo haciendo hoy, fue otra manera de ver las cosas. Pero sobre todo me sostuvo mi familia y mis amigos.</p><p><b>—¿Y Cris en ese sentido cómo es?</b></p><p>—Súper presente. Ella vivió esto toda su vida con chicos que recién arrancaban, adolescentes, adultos, entonces la tiene atada. Es muy de preguntarte: “¿Qué te pasa? A ver, contame”. Y también te anticipa mucho: “Bueno, ahora te va a pasar esto, después esto otro”.</p><p><b>—¿Es accesible cuando la buscás para pedirle un consejo?</b> </p><p>—Sí. A veces me pasa que le tengo cierto respeto y pienso si estará bien ir a llorarle porque hice mal una escena. Pero <b>ella es muy cercana, va todos los días al set</b>, se queda las mismas horas que nosotros y sabe perfectamente todo lo que se va a grabar. Está muy presente.</p><p><b>—A mí me impactó verla en Tecnópolis, chequeando todo. Una mujer que pasó dolores imposibles.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Vos estabas cerca cuando pasó lo de Mila o ya habían terminado de grabar?</b>—Ya habíamos terminado casi toda la segunda temporada. Íbamos a un ensayo de Tecnópolis cuando nos llamó la producción. Yo estaba en videollamada con Toti y ahí nos contaron. Fue tremendo porque era una nena que veía <i>Margarita</i>. Fue muy fuerte para todos. Y acompañar a alguien en un momento así es muy difícil. No sabés bien qué hacer. </p><p><b>—Hablábamos de la fama, del trabajo. ¿Cómo te llevaste con empezar a ganar plata de golpe?</b></p><p>—Informándome mucho, porque hay una educación financiera que no se enseñan en el colegio. Y de repente te pasa algo que te cambia la vida por completo, cambia el dinero para todos. Y es muy difícil. Empecé a apoyarme en gente cercana y en mis papás, que se informan mucho y me ayudan con eso.</p><p><b>—¿Cuál fue el primer gusto que te diste?</b></p><p>—<b>Me fui a Disney con mi mamá</b>. Ella ya tenía ahorros para el viaje y yo le dije: “Bueno, yo pago todas las comidas”. Y ella estaba feliz. </p><p><b>—¿En tu casa hacía falta que ayudaras económicamente?</b></p><p>—No. Siempre tuvimos lo justo y necesario, pero a mí me gusta tener esos gestos. Decir “hoy pago yo”. Esos mimos.</p><p><b>—¿Hablamos de amor? ¿Cuándo te diste cuenta de que estabas enamorada de Toti Spangenberg?</b></p><p>—Muy muy confuso y nos costó a los dos. Compartíamos mucho juntos, sentía esas cosquillas en la panza y llegó un momento de preguntarme: ¿es <i>Margarita</i> y <i>Merlín</i> o somos Toti y Mora en la vida real? Y también pensaba: “¿No estoy pudiendo dejar a <i>Margarita</i> de lado cuando me voy a mi casa o realmente está naciendo algo?”. </p><p><b>—¿Eso lo hablabas con él?</b></p><p>—Primero con mis amigas. Era: “Me agarró de la cintura”. “¿Pero en escena o fuera de escena?”. “No, en escena”. Y todas tratando de descifrar qué era qué.</p><p><b>—Pero ahí se mezclaba con el personaje. ¿Él aprovechaba eso también?</b></p><p>—Creo que los dos. Era como: “Te tiro algo… pero es del personaje”. Había mucha excusa mezclada. Pero siento que recién cuando terminó el rodaje pudimos empezar a entender si lo que pasaba era real o no.</p><p><b>—¿El rodaje de qué temporada? </b></p><p>—Cuando terminó el rodaje de la primera temporada. Ahí nos sentamos y dijimos: “Bueno, veamos si esto es de verdad o fue algo del momento”.</p><p><b>—¿Y cuál fue la primera cita fuera del set? Porque ustedes salen mucho en grupo también.</b></p><p>—Sí, total. Además estábamos juntos todo el tiempo, quieras o no. Creo que fue apenas terminamos de grabar y cada uno volvió a su casa. Había mucho de “ay, tengo que ir a Capital por tal cosa”. “Bueno, si querés a la noche cenamos”. </p><p><b>—Y ahora, cuando te quedás en Capital, te quedás en su casa.</b></p><p>—Sí, obvio. Uno se hace parte de la casa. </p><p><b>—Hay una cuasi convivencia.</b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Él vive con la familia o solo? </b></p><p>—Él vive con la familia. </p><p><a href="" target="_blank" rel=""><b>—Los fans querían que sucediera.</b></a></p><p>—Y también estaba la presión de “¿es verdad o es mentira?”, con todo el mundo mirando.</p><p><b>—¿Qué dijo Cris? </b></p><p>—A Cris le encantaba desde el primer momento. Era: “¿Qué pasa acá?”. Y nosotros: “Nada, nada”. Teníamos un miedo…</p><p><b>—¿Lo ocultaron un poco?</b></p><p>—Con ella sí, un poco. Pero se dio cuenta enseguida. Entonces ya éramos los tres guardando el secreto.</p><p><b>—Ella debe haber pensado: “¿Sabés cuántos romances vi nacer en elencos?”.</b></p><p>—Claro.</p><p><b>—Y fue copada con eso.</b></p><p>—Sí, re. Entendía perfecto la situación. Nos aconsejaba mucho con el tema de cuidarnos y cuidar la privacidad. Por eso también estaba ese juego de “que no nos vean juntos”. Nadie nos prohibía mostrarnos, era más algo nuestro de prematuros en el ambiente y cómo recién arrancábamos, preferimos guardarlo.</p><p><b>—Si le pregunto a Toti en qué sos la mejor del mundo, ¿qué me va a decir? </b></p><p>—Él te va a decir en todo porque me ama, pero quizás escuchando. Me encanta escuchar.</p><p><b>—¿Y en qué sos difícil?</b></p><p>—En los regalos. Soy muy buena regalando, te re estudio, pero muy difícil para regalarme a mí. </p><p><b>—¿Sos celosa?</b></p><p>—No sé. Con él estoy muy tranquila, entonces no sé si no soy celosa o si simplemente con él no me pasa. Creo que tiene mucho que ver con la seguridad que tiene uno mismo y hacia el otro.</p><p> <b>—¿Son románticos?</b></p><p>—Sí. A mí me gusta mucho y él me complace.</p><p><b>—Hacés un producto para chicos y seguís siendo una mujer joven. ¿Sentís cierta responsabilidad?</b></p><p>—Sí, re. Igual soy una chica bastante tranquila. Salir de fiesta no me divierte tanto, me agotó la exposición, que me reconozcan, hablar de <i>Margarita</i> todo el tiempo, ya no podía ser Mora, entonces no salgo y no me pasa eso de tener que estar cuidándome todo el tiempo por una foto o un vaso en la mano.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/525OTXS2FJBXNJ52DDKPTMH5GM.jpg?auth=6cd51580c934a5e96e2c5a58d2a67f373ab6c766aeb89356551ad72bcc3e7c1b&smart=true&width=3400&height=2296" alt="Mora Bianchi: "Encontré un equilibrio entre el mundo Margarita y el mundo Mora" (Maximiliano Luna)" height="2296" width="3400"/><p><b>—¿Cómo te llevás con vos misma?</b></p><p>—Bien. Me trabajo constantemente. Surgen inseguridades nuevas, como querer estar a la altura de este ambiente y no caer en el medio. Pero estoy bien. <b>Puedo ser feliz</b>.</p><p><b>—¿Hay mucha presión con las redes y los comentarios? </b></p><p>—Sí, aunque muchas veces la presión es más mía. No leo demasiado y hasta dejé algunas redes porque no me sumaban. Pero sí siento mucha responsabilidad porque me miran chicos y también adultos que crecieron con <i>Floricienta</i>, <i>Rebelde Way</i> o <i>Chiquititas</i>. Entonces no alcanza con decir “como soy la hija de <i>Floricienta</i> les va a gustar”. <b>Hay que cuidar ese legado</b>. Hay una carga emocional enorme ahí.</p><p><b>—¿Da miedo que se termine este presente?</b></p><p>—Sí. Porque llegar está buenísimo, pero mantenerlo es otra cosa. Yo quiero vivir de esto, entonces me recuerdo todo el tiempo que tengo que seguir estudiando y golpeando puertas. No dar por hecho que esto va a durar para siempre.</p><p><b>—¿Llorás de vez en cuando?</b></p><p>—Sí, re. Por tonteces y por cosas importantes. Hay mucha energía todo el tiempo. </p><p><b>—¿Te sorprendieron algunas propuestas laborales?</b></p><p>—Más que nada las presencias. Ir quince minutos, saludar, sacarte fotos y pensar “¿realmente quieren esto?”. Hasta me da culpa a veces.</p><p><b>—Y quizás te pagaban más que el sueldo mensual de tus papás.</b></p><p>—Sí. Eso fue fuerte para todos porque venimos de otra realidad. Hoy pasa con las redes y las marcas, mis papás me escuchan quejarme o que estoy negociando con mi representante por la cantidad de reels que me pide una marca. Y mi papá me dice: “Mora, hacé los cinco reels, no te cuesta nada”. Y yo le explico que mi imagen también es trabajo, como para ellos es estar en una oficina sentados.</p><p><b>—Viene Mora del futuro, dentro de quince años. ¿Qué le preguntás?</b></p><p>—Si está tranquila. Porque podés tener éxito, plata, amor, pero si no tenés tranquilidad, no sé si vale tanto.</p><p><b>—¿Hubo un momento donde te faltó tranquilidad?</b></p><p>—Sí. Cuando sentí que <i>Margarita</i> me pasó por arriba y estaba enojada con todo. No podía estar en el presente y disfrutar.</p><p><b>—¿Y hoy?</b></p><p>—Hoy sí <b>encontré un equilibrio entre el mundo </b><i><b>Margarita</b></i><b> y el mundo Mora. </b>Había perdido mi rutina, el día a día de mis amigas, hasta ir al médico. Todo era ensayo, grabación, show. Empecé a hacer cosas para mí, como cerámica. Lugares donde soy una NN y nadie me habla de la serie. Y eso es un placer. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/W6AKFWC2Y5BGTFMRRN2PMR7IOQ.jpg?auth=9196c1f4970b4f6f0c7741b35143a997c5eb1203f06e7ea47ed1a4325a1a376c&amp;smart=true&amp;width=5628&amp;height=4020" type="image/jpeg" height="4020" width="5628"><media:description type="plain"><![CDATA[Maximiliano Luna]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Secretos y misterios de trabajar en un avión: la tripulante de cabina que encontró su vocación en el aire y un amor en Corea del Sur]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/23/secretos-y-misterios-de-trabajar-en-un-avion-la-tripulante-de-cabina-que-encontro-su-vocacion-en-el-aire-y-un-amor-en-corea-del-sur/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/23/secretos-y-misterios-de-trabajar-en-un-avion-la-tripulante-de-cabina-que-encontro-su-vocacion-en-el-aire-y-un-amor-en-corea-del-sur/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Alejandra de Picciotto responde dónde están los mejores asientos, cómo es el protocolo de emergencia, cuáles los beneficios de trabajar en compañías aéreas y otros enigmas relacionados a la vida en vuelo. En otro capítulo de Voces, la experiencia laboral de una profesional que cambió la docencia por la atención en el aire y cómo llegó a conocer a su esposo mientras recorría el mundo]]></description><pubDate>Sat, 23 May 2026 12:47:13 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Alejandra de Picciotto tenía una vida ordenada, prolija. Era docente en inglés. Era hija, nieta, bisnieta de docentes. Trabajaba en colegios, en traducciones, con grupos de turistas. Pero había un alerta interna que la interpelaba. Algo le faltaba. Un vacío la consumía. Dice hoy que podría haber sido actuación o bailarina, hasta convertirse en astronauta. <b>Su vocación se activó cuando tenía 28 años </b>y vivía un presente cómodo con su bienestar, incómodo con su proyección de vida. Sin precedentes, sin contactos, sin experiencia, sin nada más que la pureza del deseo, hizo todo para ser tripulante de cabina. No fue fácil, no fue simple, los rechazos hicieron escuela y le enseñaron cómo hacerlo. <b>“Finalmente gana quien no se rinde”, dice ahora la tripulante y jefa de cabina</b>.</p><p>Lleva décadas volando. Conoce tantos países y ciudades que no recuerda todos: los tiene anotados en su diario de viaje y promete, algún día con tiempo, hacer una recopilación de cuantas veces aterrizó en cada aeropuerto del planeta. Escribió, también, el libro <i>Buenos vientos y cielos azules</i>, su “aerojournal”, una guía lúdica con espacios de autorreflexión, de exploración donde comparte las herramientas que le sirvieron para poder ingresar a las líneas aéreas de su preferencia. Y tiene un segundo libro en preventa: se llama <i>Diario de siete despegues</i>, es de editorial <i>Orsai</i>, y narra la experiencia de acompañar a siete personas en su propósito de lugar su sueño vocacional.</p><p>Los secretos de los vuelos y las recomendaciones para pasarla mejor en el aire mezcladas en una historia de superación personal y de amor. Porque Alejandra de Picciotto además de conocer el mundo y de conocerse a ella misma, conoció a Hundong, un coreano con el que se casó en Seúl y en Buenos Aires, y con el que convive mitad del año en Corea del Sur, mitad del año en Argentina. Pero antes del final, el principio. Y el principio de su nueva forma de vida comenzó a los 28. “No fue una profesión que yo había contemplado justamente porque se decía que había que ser alta, que había que tener contactos, un montón de cosas que cuando era chica ni se me había ocurrido. Y a los 28 cuando me surge este deseo de volar, que fue después de un viaje con mi papá, yo pensaba que no lo iba a poder lograr porque ya tenía 28 y en aquel momento <b>se decía que quizás estaba grande, que no tenía la altura, que al no tener contactos porque nadie de mi familia se dedica a esto</b>, que probablemente tenía muy pocas chances de lograrlo. Y yo pensaba que mi destino estaba en volar afuera, en las famosas compañías de Medio Oriente”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YVH7GFBRRBHETMBYEHLDI2U6CA.jpg?auth=50375d0b721841bac9257a6c0a45cd4b0f6f06ac56f08bfe7d2ce4cec345efc3&smart=true&width=1539&height=1920" alt="Alejandra soñaba ser tripulante de cabina y pensó que no lo iba a conseguir por altura o edad." height="1920" width="1539"/><p><b>—¿Qué hacías hasta ese momento?</b></p><p>—Yo era profesora de inglés, era docente. Yo me recibí en el profesorado Joaquín V. González en Capital Federal. Era lo que yo quería en ese momento. Porque yo vengo de familia de docentes, mis tatarabuelos eran docentes, mis padres eran docentes. Era el camino que yo sabía que iba a seguir. No es que me hayan obligado ni nada pero era como lo que yo en ese momento quería. Cuando a los 28 años justamente empiezo a sentir que algo me faltaba y que quería cambiar de rumbo. Me gustan mucho los desafíos, de hecho para mí estar acá fue un desafío. Entonces es algo que me gusta hacer para poder aprender. Y en ese momento pensé “voy a dar todo de mí para lograrlo”. Recién a los 31 lo pude lograr y lejos de lo que yo pensaba terminé volando en Argentina. No volé en Medio Oriente. Tuve muchos rechazos. Tuve que pasar muchas entrevistas y en muchas me decían que no. <b>Ahí me di cuenta de que el problema no era ni la altura ni tampoco la edad</b>. </p><p><b>—Contame cómo es el proceso. ¿Se estudia algo previamente? ¿Cómo es el ingreso? </b></p><p>—Sí, para volar en Argentina necesitás hacer un curso que te otorga el certificado de competencia avalado por la ANAC, que es la Administración Nacional de Aviación Civil. Y yo quise hacer ese curso por si justamente podía volar en Argentina y también por gusto, como un acercamiento a la carrera porque como decía no tenía a nadie que me guiara al respecto. Entonces quise hacerlo y menos mal porque al final lo terminé necesitando. Pero para volar en compañías extranjeras, por ejemplo en Medio Oriente, no se necesita ese curso, la misma aerolínea te prepara. De hecho con el curso a mí también la aerolínea nacional me había preparado en el curso de ingreso, en un curso inicial en donde luego te preparan con su flota, sus políticas y demás.</p><p><b>—Empezás a aplicar en distintas compañías. </b></p><p>—Correcto, me postulo en todas, habidas y por haber. Hubo una tarde que yo me senté, que hasta me dio fiebre, a buscar todas las aerolíneas del mundo y mandarles mi currículum. A todas. Y en muchas me contestaban que no o no me contestaban. Y cuando me presenté por ejemplo en algunas de Medio Oriente, incluso yo me había pagado un viaje a Barcelona para hacer una entrevista allá y llegué a la final y el día que me tenía que volver a Buenos Aires recibo el email que me dicen que no proseguían con mi postulación así que volví llorando por todos los aeropuertos. Y para ese momento yo ya tenía 30 entonces pensaba “ay, será la edad”. Estaba muy frustrada en ese momento. </p><p><b>—¿Entendiste en algún momento qué era? ¿Los contactos? Me dirás si es un mito.</b></p><p>—No, por lo menos en mi caso como no tengo contactos puedo decir que no me hizo falta. En mi historia, por lo menos, no necesité de contactos porque lo pude lograr sin tener a nadie de mi familia ni a nadie conocido en ese momento que se dedicara a eso. Pero yo creo que necesitaba más práctica, necesitaba pasar por todos esos rechazos para ver que no pasa nada y que <b>finalmente gana quien no se rinde</b>.</p><p><b>—¿Cómo fue que llegó el sí? </b></p><p>—Fue en el año 2014. Yo ya quería un cambio. Estaba trabajando por un lado como docente en un instituto de inglés en Caballito donde daba clases y al mismo tiempo me habían llamado de una agencia de turismo de bandera uruguaya para trabajar en el puerto de Buenos Aires. Me pareció una oportunidad muy linda para empezar a acercarme al mundo de la hospitalidad y del turismo. Pasé las entrevistas, no fueron tantas, y yo ya estaba un poco curtida por así decir con el no. Entonces dije “si se da, se da”. Y finalmente ahí se dio. Me había súper preparado, estaba bastante ducha en las entrevistas. Aprendí un montón, que es lo que comparto con mi comunidad en todas mis redes. Finalmente logré ingresar como representante de ventas y atención al cliente y es un trabajo que me encantó. Estuve cuatro meses en esa agencia de turismo. Cuando ingresé, yo estaba de lunes a jueves en el instituto de inglés dando clases y este trabajo era para fines de semana y feriados. Iba súper motivada y me acuerdo que justo el primer día que tenía que hacer la capacitación, que era un lunes por la mañana, me llaman de mi primera compañía y yo dije “no puedo empezar”. Me jugué por lo seguro y dije “no, lamentablemente no podré asistir, si pueden tenerme en cuenta por favor para próximas oportunidades”. Pensé que ya había perdido la chance y me había quedado con lo que ya tenía seguro, porque venía de muchos rechazos y estaba muy frustrada. Una vez que logro algo y si todavía lo pierdo y me quedo sin nada... Y creo que a tres meses después me volvieron a llamar porque había otra convocatoria y ahí pude asistir porque ya tenía todas las mañanas libres. Fui pasando las entrevistas, un examen de inglés escrito, un examen de inglés oral, después otras entrevistas grupales, individuales, finalmente el preocupacional y después ahí estuve unos tres meses a la espera a ver si me llamaban o no. Finalmente me llamaron y me convocaron para el curso de ingreso en el año 2014 y que fue un día después de mi cumpleaños número 31.</p><p><b>—¿Qué te pasó a vos cuando te dicen ese sí? </b></p><p>—Ahí me cambió muchísimo la vida y ahí entendí que gana quien no se rinde. Qué bueno que intenté, qué bueno que seguí, qué bueno que no me rendí y qué bueno que había hecho el curso también en Argentina y que tenía todo al día. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IHELPF5QKFGWDHNVWXWNY4TBXU.jpg?auth=c2f9ee63049019ecbfb7622c911f6496139ad6de8c3d364433de1e61fdf5c4f7&smart=true&width=1440&height=1920" alt="En Corea del Sur Alejandra conoció a quien hoy es su marido." height="1920" width="1440"/><p><b>—¿Qué ruta te asignaron? </b></p><p>—En ese momento yo hacía vuelos de cabotaje regional. Durante cuatro años trabajé en la compañía nacional y ahí hice todos los vuelos de cabotaje regional. Y me acuerdo que mi primera posta, que sería como el primer destino en el que yo me quedé a dormir, fue Neuquén y fue muy lindo. Me encantó la tripulación. </p><p><b>—¿Se conoce algo? ¿Se puede recorrer algo?</b></p><p>—Hay veces que sí, hay veces que no. Porque quizás justo hacés un vuelo ida y vuelta. Pero yo me acuerdo que cuando volaba cabotaje regional sí teníamos bastante tiempo en donde recorríamos el lugar, recorríamos la provincia. Ahora lo mismo, depende si te toca más tiempo o menos tiempo. Pero muchas veces sí tuve tiempo de recorrer y me encantó: lugares, como por ejemplo, Bogotá, Miami, que es mi ruta habitual ahora.</p><p><b>—¿Cuáles son las conductas más detestadas desde la tripulación a los pasajeros?</b></p><p>—Generalmente se espera que se cumplan las normas, las instrucciones. Si hay que abrocharse el cinturón. Más que nada por la seguridad también de los pasajeros y de todos a bordo. Que se cumplan esas instrucciones que solemos dar como por ejemplo en ciertos momentos sentarse porque hay turbulencia. Hay veces que puede haber turbulencias inesperadas. Es bueno en lo posible estar sentado con el cinturón de seguridad abrochado.</p><p><b>—¿Qué se hace cuando un pasajero se queja de que hay un bebé llorando? </b></p><p>—No, obviamente tratamos de asistir a los padres porque también obviamente están en una situación de mucho estrés. Para los mismos adultos es estresante volar y viajar entonces para un bebé que pobrecito escucha todos los ruidos y demás debe ser bastante difícil. Entonces asistimos en ese caso. Pero bueno, por suerte nunca me pasó que alguien se quejara de que un bebé estuviera llorando todo el tiempo y que me digan hace algo. Por suerte no. </p><p><b>—¿De qué sí se han quejado? </b></p><p>—Bueno, una vez un pasajero estaba roncando, roncando un poco fuerte y me pidieron que le avisara pero bueno, por suerte se resolvió. </p><p><b>—¿Por qué se puede enojar la gente arriba de un vuelo? </b></p><p>—A veces por temas de, por ejemplo, el clima: se necesita esperar hasta que justamente el vuelo sea seguro. O puede ser también a veces si no les gusta la comida. Para mí la comida de avión es rica, pero bueno, hay personas que quizás no les gusta o que pensaban que iban a tener otro menú.</p><p><b>—¿Molesta a la gente que anda descalza por el avión? </b></p><p>—A mí no, pero no lo recomiendo por una cuestión de que puede haber algo que quizás los lastime o de higiene, por si van al baño.</p><p><b>—¿Se arman parejas entre los pasajeros? </b></p><p>—Entre los pasajeros yo creo que sí. Hay varias historias de amor que escuché que se han armado. Pero yo por lo menos no tuve la suerte de presenciar una. Bueno, sí una vez una propuesta de matrimonio.</p><p><b>—¿Cómo fue eso? </b></p><p>—Esa fue muy linda, sí. Estábamos yendo si no me equivoco a Colombia y un pasajero nos pidió si podíamos hacer un anuncio y si le podíamos permitir que hiciera su anuncio a la que iba a ser su esposa y fue muy muy emotivo. Fue la única propuesta de matrimonio que me tocó a mí presenciar. </p><p><b>—¿Te tocó que se descomponga gente que necesite asistencia? </b></p><p>—Sí, me ha tocado algunas veces que quizás están con náuseas, por si se mueve mucho el avión sobre todo. Algunas emergencias médicas, por suerte todo se pudo resolver. Siempre hubo justo un médico a bordo. Pero los primeros auxilios los brindamos nosotros y por suerte todo súper bien.</p><p><b>—¿Cuál es el protocolo en las distintas aerolíneas si se muere una persona a bordo? ¿Qué se hace? </b></p><p>—En realidad nosotros no podemos decir si falleció o no, se continúan con toda la asistencia hasta el final del vuelo. Es un médico el que tiene que... </p><p><b>—Pero si tenés un médico arriba y la persona muere, ¿seguís viajando con la persona todo el recorrido?</b></p><p>—A veces se desvía el vuelo, se puede desviar también para ofrecer la asistencia inmediatamente. Siempre hay un aeropuerto de alternativa. </p><p><b>—¿Tienen pasajes al año como beneficios?</b></p><p>—Sí, son varios. Lo que pasa es que no llego a ocupar todos, no llego a usarlos todos, pero son varios. </p><p><b>—¿Así fuiste a Islandia? </b></p><p>—Sí. En mi primera aerolínea, exacto, yo usaba los pasajes también para empezar a conocer el mundo… Se llama “subject to location”: sublo, es sujeto a espacio. </p><p><b>—Sabés que son absolutamente envidiados ustedes por el resto de los mortales por esos pasajes, porque tienen que pagar muy poquito. </b></p><p>—Correcto, creo que son las tasas aeroportuarias y eso nos permite conocer el mundo, conocer diferentes historias y enriquecerte también, no solo viajar hacia afuera como digo yo sino también <b>viajar hacia adentro que para mí es lo más enriquecedor de todo</b>.</p><p><b>—¿Cómo son las reglas de esos pasajes? </b></p><p>—Esos son sujetos a espacio. O sea, si no hay espacio no podemos subir y tendremos que esperar hasta que haya en otro vuelo. También toco madera, pero por suerte en general siempre tengo espacio. No me he quedado abajo muchas veces. </p><p><b>—Y toca donde toca. </b></p><p>—Eso sí. Sí, sí, sí, donde haya espacio. </p><p><b>—¿Se pueden vender esos tickets? </b></p><p>—No, esos no. Yo los uso por ejemplo para mi esposo, mi mamá, familiares. También amigos pero tienen que estar registrados en el sistema. En mi caso son solo mi esposo, mi mamá y mis hermanos. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/U2FUKIAFYRFSFMWPUXU25QILW4.jpg?auth=86a9a3b4e640b4f944cc43574f55f214d4268ac9d0ee182dd1472c9189375910&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Alejandra de Piccioto escribió un libro contando su experiencia y con el objetivo de ayudar a otros aspirantes." height="1920" width="1920"/><p><b>—Siempre me pregunto arriba del avión: si llega a pasar una tragedia, ¿se quedarán hasta que bajemos todos por el tobogán inflable?</b> </p><p>—Sí, se despliega un tobogán. Estamos tan entrenados, tantas veces hacemos los simulacros que yo creo que a mí me saldría automáticamente. Lo que a mí me enseñaron a hacer es evacuar a la mayor cantidad de gente en el menor tiempo posible. </p><p><b>—Ustedes tienen una vocación especial.</b></p><p>—Sí, sí, totalmente, es una vocación, un llamado, pero también gracias al entrenamiento que tenemos tantas veces simplemente lo ejecutás. Muchas veces pasa algo y hacés lo que lo que tenés internalizado que tantas veces practicaste. </p><p><b>—¿Cuáles son los consejos para viajar un poco mejor en un viaje largo? </b></p><p>—Usar medias de compresión. Eso está bueno por un tema de circulación, si va a estar mucho tiempo sentado. Llevarse libros, auriculares también. Actividades. Si tienen chicos también que les lleven cosas a los niños. Yo a veces me llevo un librito para que pinten por si algún chico necesita o la familia no se llevó. Y a veces descongestivos nasales también. Si necesitan para los oídos, más que nada para los aterrizajes. Y después bueno, mucha paciencia y que lo disfruten lo más posible. </p><p><b>—¿Qué tiene que suceder para que pases a alguien de económica a ejecutiva? </b></p><p>—En realidad los asientos ya están asignados. Por una cuestión incluso de seguridad cada pasajero tiene que permanecer en su cabina y su asiento asignados. Entonces esa parte del trabajo en realidad lo hace el personal de tierra.</p><p><b>—¿Ustedes dónde duermen? </b></p><p>—Depende del vuelo. Hay vuelos que son cortos y no se requiere descanso pero otras veces tenemos sí un lugar de descanso para la tripulación que está apartado. </p><p><b>—Dame el tip definitivo: ¿cuál es el mejor asiento arriba del avión? </b></p><p>—Si vos querés más espacio por ejemplo para las piernas las salidas de emergencia. Obviamente tenés que cumplir ciertas condiciones que la tripulación te va a informar. Pero siempre que vos estés de acuerdo es un buen asiento porque tenés espacio para dispersarte un poco más.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FOY76GXRLFCGNNSXSLIRAPHQBE.jpg?auth=3841694ed82682ed2fec9744b05db094d39997902b4249e425bb23408bcaf4da&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Alejandra Piccioto junto a Tatiana Schapiro en Infobae" height="1081" width="1920"/><p><b>—¿Económicamente es un buen trabajo?</b></p><p>—Sí, a mí me ayuda muchísimo. Me enriquece más que nada esto de los viajes, de viajar hacia afuera y de viajar hacia adentro. Creo que es algo muy enriquecedor en ese sentido en cuanto a experiencias también. </p><p><b>—Lo pregunto porque es un momento difícil este y en ese sentido me imagino que también debe ser un trabajo muy demandado. </b></p><p>—Es muy demandado, sí, sí. Hay más personas que se postulan de los puestos que hay. </p><p><b>—¿Cómo es que terminaste en Corea del Sur? </b></p><p>—Eso también es algo que no surgió. Todo comenzó con mi primera aerolínea. Yo en el año 2016 con los pasajes vacacionales que tenía me fui sola a Japón. Y entonces en el hostel donde yo me hospedaba todas las mañanas le preguntaba al manager a dónde puedo ir, qué puedo hacer, porque yo me había ido a la aventura, no había ido con un tour ni nada. Y una de esas mañanas él me dice “yo no soy japonés, soy coreano”. Y me gustó mucho su historia como extranjero trabajando en Japón y le pregunté si lo podía entrevistar para un blog de viajes que yo tenía en ese momento, que ya no lo tengo más. Me dijo sí claro. Y entonces quedamos en contacto por Facebook. Y al año siguiente, 2017, cuando él ve que yo empezaba a subir fotos en Seúl, porque después me fui de vacaciones a Seúl, a Corea del Sur, él me dice “ay, mi hermano mayor sigue viviendo allá, si querés los pongo en contacto y él te puede hacer tours por ejemplo y vos lo invitás a comer”. Y yo le dije “ay bueno, dale”. Y <b>así conocí a quien ahora es mi esposo en el 2017. Pero ahí no pasó nada… </b></p><p><b>—Hizo de guía de turismo ahí. </b></p><p>—Exacto, sí, sí. Las personas de Asia en general son bastante distantes entonces simplemente iniciamos una amistad, quedamos en contacto también con él por Facebook, se llama Hun Dong. Y después en la pandemia fue cuando surgió mi libro. Como no había vuelos y estábamos en esta situación nueva para todo el mundo, decidí hacer un viaje hacia adentro y por un lado escribir el libro y por otro lado tomé voluntariamente una licencia de un año en la que yo quería aprovechar ese tiempo viviendo y estudiando en otro país, porque ese era otro sueño que tenía que tenía muy fuerte. Entonces le comenté a Hun Dong que quería hacer esto y al mismo tiempo le comenté a una amiga que tengo en Islandia.<b> El primero que me responda voy para allá, dije</b>. Y entonces él me dijo “yo te ayudo”. Mi amiga de Islandia no tenía idea mucho cómo podía procesar una VISA de estudio, de trabajo o de matrimonio. Y me acuerdo que Hun Dong me ayudó a encontrar una escuela de coreano que me ayudara a procesar la VISA con el consulado de Corea del Sur de Buenos Aires. Gracias a eso descubrí la escuela que está adentro de la Universidad Nacional de Seúl, que es súper conocida, que sale en los K-Dramas ahora y todo. Ahí me aceptaron. Tuve que mandar mi currículum, una carta de presentación, por qué quería hacer el curso y demás. Y finalmente me dijeron que sí y el 18 de febrero de 2021 desembarqué en tierras coreanas y me fui con quien ahora es mi esposo, porque en realidad yo iba a estar en el campus de la universidad pero por una cuestión de un error mío de cálculo de horarios no llegué a hacer la postulación rápido. Entonces le pregunté “¿dónde me puedo quedar?”. Y me dijo “tenés opción A, opción B o si querés compartimos gastos y nos quedamos en un lugar”. <b>Le dije “bueno, compartamos gastos”. Y me quedé con él, tuvimos que hacer una cuarentena en ese momento de catorce días</b>. No podíamos salir y teníamos una aplicación que incluso mostraba la ubicación de donde estábamos.</p><p><b>—Él tuvo que hacer la cuarentena por vos.</b></p><p>—Sí, correcto. </p><p><b>—¿En qué momento se enamoran? </b></p><p>—Fue durante esos 10 meses que viví con él, donde comenzamos muy de a poquito porque ellos son bastante distantes. Lo que me acuerdo es que el 2 de junio de 2021, no había pasado tanto tiempo, decidimos casarnos para justamente tener la documentación porque iba a ser más fácil para él ingresar a Argentina como mi esposo y para mí ingresar a Corea como su esposa. Hicimos los papeles allá. En ese momento no se permitía hacer ningún evento como un casamiento así que fue solamente un civil que en realidad fue presentar los papeles en una oficina y nada más. </p><p><b>—¿Pero ahí ya estaban enamorados o tenía más que ver con los trámites? </b></p><p>—No, ya estábamos creo yo. Además notábamos que realmente había una buena relación entre los dos, nos sentíamos cómodos. Él mismo me dijo que se sentía más cómodo conmigo que con una persona de su cultura por diferentes temas culturales que tienen allá, que son mucho más rígidos, y que se sentía muy acompañado. Entonces me dijo “¿te parece que nos casemos?” Dije “bueno, sí”. Y le conté a mi mamá, “me vuelvo casada” (risas). Así que allá nos casamos y después revalidamos el matrimonio acá en Argentina también para que también le sea más fácil. Él ahora está conmigo en Buenos Aires. </p><p><b>—¿Decidieron fácil instalarse? Porque para él era todo un cambio. </b></p><p>—Sí, sí. En realidad no fue tan fácil. Fue un año entero que yo estuve yendo y viniendo de Buenos Aires a Corea, a Seúl. Un año entero haciendo lo que nosotros llamamos commuting que es como ir y venir, ir y venir. Y después de un año me dijo “voy con vos a Argentina”. Y bueno, ahora estamos instalados en Buenos Aires, en zona Sur. </p><p><b>—¿Qué lugar te partió la cabeza de los que conociste? </b></p><p>—A Corea del Sur le tengo un gran aprecio obviamente. Islandia me gustó muchísimo pero muchas veces en realidad lo que te gusta del lugar es quién sos vos en ese lugar. Y en ese momento yo justo estaba conociéndome mejor, conociéndome a mí misma, y me acuerdo que logré hacer amistades en Islandia. Tengo una amiga, Frida, que es alemana pero vive hace ya muchos años allá en Islandia. Ella me invitó a hacer un tour en la escuela donde ella trabajaba. Conocí una escuela en Islandia. Vi cómo trabajan allá. Tuve experiencias muy lindas. Hice incluso un taller literario, no entendí mucho lo que dijeron porque hablaban en islandés pero me encantó. Así que ese es un país que me gustó mucho. Japón también me gustó mucho. Tailandia. Vietnam también conocí. Camboya. Lugares muy interesantes </p><p><b>—¿Próximo destino que tenés ganas de conocer? </b></p><p>—Singapur. Ese sí le dije a mi esposo. Mi esposo me dice “ay, pero es muy caro”. Pero es un lugar que me encantaría conocer. </p><p><b>—¿Hay algo que no hayamos charlado Ale que te parezca importante contar? </b></p><p>—No, creo que creo que dije toda mi historia. A mí lo que me gusta mucho compartir en redes es que no se rindan. Digamos, ya sea, que siempre se lo digo a mi comunidad, ya sea volar o criar caracoles, lo que sea que quieran hacer que les haga felices, que vayan por ese sueño. Y bueno, yo creo que justamente gana quien no se rinde, que sigan insistiendo. Siempre que insistís yo creo que tiene que surgir algo. Quizás la vida te lleva por otro camino, quizás no es justo lo que esperabas, pero en algún momento algo se termina dando. Entonces está bueno que sigamos insistiendo. Obviamente desde cada lugar, entiendo que cada persona puede tener posibilidades diferentes, algunos les costará más, a otros menos, pero yo creo que lo importante es seguir insistiendo si realmente es lo que hace feliz a tu corazón. </p><p><b>—A mí me gusta además que te animaste a cambiar. No es fácil.</b></p><p>—Tal cual, a mí me costó mucho. Venía de una familia de docentes y yo decía me voy a jubilar como docente y punto. Y después pensaba ay, pero ya estudié tanto acá. Hacer esa decisión de cambiar a un rumbo que además en ese momento, ahora obviamente veo más paralelismos, me parecía completamente diferente, me dio mucho miedo. Pero lo hice con miedo igual. </p><p><b>—Ayudás a mucha gente en tus redes sobre cómo canalizar este deseo. ¿Por qué? ¿Cómo nació eso? </b></p><p>—Fue justamente compartir todo esto que aprendí en todo este camino al darme cuenta de que era posible. Porque realmente para mí era como una tarea titánica. Era algo que yo no veía. Era como si me dijeras ahora ser astronauta. Me parecía que era algo que no lo iba a poder cumplir y cuando me di cuenta de que interiorizándote en el tema y comprometiéndote con el proyecto se podía lograr, dije esto lo quiero compartir para que otras personas también puedan sentir de alguna manera ese empoderamiento, ese enriquecimiento en la vida de poder lograr algo que querían. <b>En mi caso era volar pero podía ser otra cosa: ser actriz, no sé, ser bailarina de ballet</b>.</p><p><b>—¿Querés quedarte en este trabajo para siempre? </b></p><p>—Sí, sí, totalmente. </p><p><b>—¿Encontraste lo que buscabas? </b></p><p>—Sí, sí, me hace muy feliz. Me enriquece mucho como decía desde el punto de vista profesional y personal y por eso es que justamente quiero compartir todo esto.</p><p><i><b>Si querés contar tu historia escribinos a</b></i><i>:</i><a href="mailto:realidades@infobae.com" target="_blank" rel=""><i>voces@infobae.com</i></a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/IMZ4PWJFDBFBJKQSNOJUGX4MWA.jpg?auth=41b98177af103d248b91f842f4259ca7757a96b4de0f36ac07acb8feb69b0254&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Chechu Bonelli: “Mi separación fue un dolor tan fuerte, incluso más desgarrador que la muerte de mi papá y mi mamá”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/22/chechu-bonelli-mi-separacion-fue-un-dolor-tan-fuerte-incluso-mas-desgarrador-que-la-muerte-de-mi-papa-y-mi-mama/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/22/chechu-bonelli-mi-separacion-fue-un-dolor-tan-fuerte-incluso-mas-desgarrador-que-la-muerte-de-mi-papa-y-mi-mama/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la modelo y periodista habló sobre el impacto emocional que atravesó tras el final de una relación de 14 años, el proceso de terapia y autoconocimiento que inició para reconstruirse y cómo logró redescubrir una versión más auténtica de sí misma. Además, reflexionó sobre la exigencia con la que creció, la necesidad de soltar el control y el deseo de volver a apostar a un vínculo sano y en paz]]></description><pubDate>Fri, 22 May 2026 05:13:41 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Yo nunca más voy a sufrir por amor como esta vez. </b>Yo me había casado para toda la vida. Muchas veces me replanteo si yo hubiese sido esta versión antes, si hubiese pasado lo que pasó o no. Pero hoy volví a ser feliz”, sostuvo <b>Cecilia Bonelli</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjw2rrQBhBuEiwAarLWHZ-MM0Aef9F7ELkICxGjYL5ULi3rRO1WBcPOBo4OKywfVz_slpISzRoCD7IQAvD_BwE" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjw2rrQBhBuEiwAarLWHZ-MM0Aef9F7ELkICxGjYL5ULi3rRO1WBcPOBo4OKywfVz_slpISzRoCD7IQAvD_BwE"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al reflexionar sobre el dolor de su separación, el proceso de reconstrucción personal que atravesó y el camino que inició para volver a encontrarse consigo misma.</p><p><a href="https://www.instagram.com/chechubonelli/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/chechubonelli/"><b>Chechu</b></a> es modelo, periodista deportiva y conductora. Saltó a la fama tras participar del reality Super M y luego consolidó su carrera en medios deportivos como Fox Sports y Fútbol para Todos. Desde 2017 forma parte de ESPN, donde se desempeña como conductora de SportsCenter. En los últimos años, además de su trayectoria en televisión y modelaje, volvió a quedar en el centro de la escena por la mediatización de su separación del exfutbolista <b>Darío Cvitanich</b>, con quien estuvo en pareja durante 14 años y tuvo tres hijas.</p><p>Su historia, atravesada por el duelo amoroso, la terapia y el autoconocimiento, abrió paso a una etapa de profunda transformación personal. En la entrevista habló sobre la necesidad de soltar el control, el aprendizaje detrás del dolor y el deseo de volver a enamorarse desde un lugar más sano, mientras reconstruye su vida, fortalece el vínculo con sus hijas y redescubre una versión más auténtica y plena de sí misma.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F5SXFGAUOBC6FKA6BDCXB536KE.jpg?auth=34dc0e3a9c7d7f7272119ff1adcd63e693d865b6ceff3ff2927044b9fc66f467&smart=true&width=1920&height=1278" alt="Chechu Bonelli: “Siento que renací y que volví a encontrarle sentido a la vida”
" height="1278" width="1920"/><p><b>—¿En qué momento de tu vida estás? </b></p><p>—Yo creo que todavía en un proceso de recambio. Me agarró la nieve siendo una flor y me quemó hasta las raíces. Pero hubo algo ahí que quedó vivo, que volvió a florecer y siento que estoy como en una especie de primavera ahora. Estoy floreciendo nuevamente, esperando que llegue el pico, que vendría a ser el verano.</p><p><b>—¿Sentís que se terminó el sube y baja emocional?</b></p><p>—Por momentos vuelve. Yo creo que esto es así, ¿viste? A la flor, si vos no la regás se marchita, se cae. Y entonces es como regar constantemente también mi estado. Poder decir: “Che, me está pasando esto. ¿Por qué me está pasando?” Y ahí está la terapia, que hago todas las semanas. Me estoy autoanalizando mucho también, me estoy permitiendo pasar momentos que no son muy lindos, porque también tengo que aprender a convivir con eso. El fin de semana pasado en toda la semana no tuve a las nenas, porque nosotros nos dividimos una semana y una semana, y me pasó de que las extrañé mucho. Me encontré sola en una casa gigante, cenando sola un sábado a la noche y dije: “¡Wow! Qué fuerte esto”. Pero también decía: “Lo tengo que pasar”. Está bueno a veces sentir también esa sensación, porque creo que esos momentos son los que más nos hace crecer. </p><p><b>—Pienso cuánto nos cuesta sostener los procesos, el duelo y lo difícil que es poder expresarlo. El otro día estuvo </b><a href="https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/15/como-un-divorcio-cambio-la-vida-de-nati-saal-del-miedo-a-empezar-de-nuevo-al-descubrimiento-del-amor-real/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/15/como-un-divorcio-cambio-la-vida-de-nati-saal-del-miedo-a-empezar-de-nuevo-al-descubrimiento-del-amor-real/"><b>Nati Saal</b></a><b> de invitada y decía: “Me costó más de cuatro años entender que algún día iba a dejar de llorar”. </b></p><p>—Claro. Hace poco en un programa de radio confesé que <b>mi separación</b> <b>me dolió más, fue un dolor tan fuerte e incluso más desgarrador que el fallecimiento de mi papá y de mi mamá</b>. Y para muchos fue polémico y yo realmente fui muy sincera. Si hay algo que he demostrado a lo largo de todo lo que ha pasado en mi vida estos últimos años, es que he tratado de ser genuina y nunca la caretié. Y es fuerte, es chocante. Lo que pasa es que esto fue mío, era muy mío, era algo que yo había construido. <b>Uno por ahí se prepara para ir perdiendo a sus abuelos, a sus padres, es la ley de la vida.</b> Pero la separación, no era recontra inesperado, pero <b>yo me había casado para toda la vida. Entonces fue como una frustración</b>. Y hay veces digo: “Che, tengo que dejar de hablar un poco de esto”. Pero cuando siento que lo tengo que decir o por qué lo digo, es porque también estoy sanando lo que queda de mí.</p><p><b>—Hay personas que eligen exponerlo más o menos que otras, pero cada uno hace lo que puede.</b></p><p>—Sí, siento que en un momento se me fue un poco de las manos. Nunca me imaginé que iba a tomar tanta trascendencia. Nunca me imaginé que una de las dos partes iba a salir a declarar públicamente todo lo que estaba pasando. Yo al principio me llamé al silencio porque no podía hablar. No quería llorar delante de una cámara. <b>Yo estaba desgarrada, estaba hecha un trapo de piso</b>. Tuve que faltar durante muchas semanas a mi trabajo. Te juro que a veces cuando pienso me vuelve un poco esa sensación y digo: <b>“No la quiero sentir nunca más en mi vida”.</b> De hecho, dije: <b>“Yo nunca más voy a sufrir por amor como esta vez”</b>. Me lo propuse y espero poder lograrlo. “Esta vez lo sufrí así, nunca más me va a volver a pasar”, me dije. Y es increíble cómo en este proceso uno se va conociendo, va encontrando cuáles fueron sus errores, uno empieza a cambiar y a ver la vida de otra manera. El ser humano es un poco hijo del rigor, ¿no? Hay que aprender de los tumbazos o de los golpes y <b>yo siento que la vida me noqueó en muchas cosas. </b></p><p><b>—¿Te sorprendió la separación? ¿Te agarró totalmente desprevenida? ¿No te la viste venir? </b></p><p>—Uno lo toma como crisis, ¿no? Dentro de la pareja, qué sé yo, mi expareja fue el novio más largo que tuve, mi único marido. Y yo aposté también a una vida de una persona que tenía un trabajo con una vida muy nómade. Rodando y rotando alrededor del mundo. Y al principio me costó mucho ponerme en un segundo plano. Venía de un momento muy bueno de mi carrera y el ego me pegó de una manera que yo salía por las calles de Francia y decía: “Che, ¿nadie me reconoce acá?“ Fue durísimo. </p><p><b>—¿Sentís que en algún momento pasaste factura por ese haberte corrido vos de tu profesión para acompañar? </b></p><p>—Sí, me prometí que nunca lo iba a hacer. Pero siento que pasé factura no en actitudes o diciéndoselo, sino por ahí siendo menos mimosa, tomando más distancia, enojándome más seguido. Y creo que todo eso desembocó en lo que terminó pasando. <b>También descubrí mucho capricho en mí, </b>que creo que forma parte también un poco del ego, que lo estoy trabajando. Analizando esto de que no todo tiene que ser como uno quiere. El capricho fue algo que trabajé y estoy trabajando muchísimo. El ser tan terca. Esto de decir: “¿Y por qué no? ¿Y por qué no?“. O que tiene que ser todo como yo digo. Y no, no tiene que ser así...</p><p><b>—Soltar un poco el control, ¿no? </b></p><p>—Re. <b>Yo sentía que el control a mí me daba seguridad. </b>Y me di cuenta que el control no es seguridad. Nada es seguro en esta vida. </p><p><b>—Nada es seguro. Pero son patrones que también uno trae y que te forman.</b></p><p>—Yo me fui dando cuenta que tuve que trabajar muchas cosas de mi infancia también. Papá era muy estructurado, muy exigente. Yo siento que nos sacó maravillosas personas, super educados, pero con algunos quilombitos y mambos por su exigencia. Yo siento que venía de una familia donde, no tanto por mi mamá, pero sí por mi papá, y sin juzgarlo, menos ahora que ya no está en este plano, pero había mucha meritocracia. “Che, me fue bien en el examen, me saqué un 10” o “Papá, mirá, tengo tanto promedio, quedé como escolta”. Y recién ahí yo sentía que tenía derecho a pedir un par de zapatos nuevos. Pero me lo ponía yo esa validación, ¿entendés? A lo mejor indirectamente yo lo sentía así, pero yo era una piba que no iba a los cumpleaños de 15 porque se quería quedar a estudiar para al otro día ser la mejor nota del colegio. Y en algún punto siento mucho orgullo de mí porque todo lo que me propuse lo fui consiguiendo. Pero después viene la frustración, cuando decís: “Che, pará. Yo tenía todo acomodado, estructurado, controlado y de golpe el castillo se desmorona”. Y ahí te das cuenta de que la vida va por otro lado también. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/U6RBWFF6ZJDT7B2WTST3CVLN2Y.jpg?auth=964f5c8192e835f18e1cf77125e9f6e722ec03cf8a363222ba92d59bcaf328ae&smart=true&width=1920&height=1278" alt="“Yo sentía que el control me daba seguridad y me di cuenta de que nada es seguro en esta vida”, confesó Chechu en diálogo con Luli" height="1278" width="1920"/><p><b>—¿Sentís que si pudieses rebobinar cambiarías algunas cosas? </b></p><p>—Sí, muchas. </p><p><b>—Me parece re válido decirlo y que te emocione porque en general el orgullo nos invita a decir que no…</b></p><p>—Muchas veces me replanteo si yo hubiese sido esta versión antes, si hubiese pasado lo que pasó o no. Pero bueno, tenía que pasar. Esto tenía que pasar para que pasara lo que pasó, ¿no? </p><p><b>—Y todo lo que probablemente vaya a pasar de aquí en adelante. </b></p><p>—Claro, para que pase lo que vaya a pasar. Pero bueno, yo siempre digo que esta última etapa de mi vida fue como el yin y el yang, dentro de lo malo hubo algo bueno y dentro de lo bueno también hubo algo malo. Pero <b>yo siento que renací</b>. Siento que volví a encontrarle sentido a la vida. <b>Y hoy volví a ser feliz.</b> Y no le echo la culpa a la otra persona: “Che, al lado tuyo no era feliz”. Yo creo que el trabajo estaba en mí. Hay que resetear a veces, ¿no? Y me ha pasado con muchísima gente que me cruzo, que por ahí perdí el contacto hace unos años y me dice: “¿Chechu, volviste? Volvió la Chechu que yo había conocido hace mucho tiempo”. Y yo siento que volví, también. S<b>iento que volví a disfrutar de un montón de cosas que estaba perdiendo en el día a día. </b>Hoy tengo una conexión con mis hijas que hace un tiempo atrás no la tenía. </p><p><b>—Cuando mencionaste lo de tu papá y de cómo advertías que él era con ustedes. Viste que uno o repite o hace todo lo contrario. ¿Qué te pasó a vos?</b></p><p>—Trasladé todo. Yo repetí. </p><p><b>—¿Y hoy lo ves y tratás de modificar esos patrones? </b></p><p>—Sí. Siento que mis hijas también se dan cuenta. Un día Lupe me dijo: “No pretendas que yo sea la chica a 10 como fuiste vos”. Y fue como: “¡Uf! Pará”. Estoy exigiendo demasiado. Mi papá era un tipo que si te iba mal, no te hablaba y pasaba días sin hablarte.</p><p><b>—¿Y lo perdonaste por eso? </b></p><p>—Sí, yo perdoné mucho. A ver, te estoy hablando de las mínimas cosas malas que tenía. Yo siempre digo que la exigencia de los padres hace que uno salga con algunos mambos, pero agradezco la educación que me dieron. <b>Yo de mi papá tengo la fortaleza, tengo la valentía</b>. Yo tuve una energía masculina tan grande, tan alta, que descuidé mucho la femenina. Y tuve un rol como muy masculino en mi casa. Resolvía, cortaba el pasto, limpiaba la pileta y descuidé al lado femenino. Y eso también me jugó una mala pasada. Yo cargaba las bolsas de cemento a la camioneta, le decía al albañil qué era lo que estaba mal o si estaba en falsa escuadra. Y yo me tenía que ocupar de otras cosas, no de esas. Pero viste cuando querés estar controlando todo, bueno…</p><p><b>—Cuando decís: “Sé que por ahí tendría que dejar de hablar públicamente de esto, pero es parte de mi proceso de sanación”. ¿Creés que el papá de tus hijas no te perdonó esa exteriorización?</b></p><p>—Sí, hay algo que yo todavía no puedo saber qué es qu nos lleva a tener una distancia. Hoy tenemos la relación justa y necesaria por las nenas. Pero <b>no tenemos la relación que por lo menos a mí me gustaría tener. </b>Siento que hay mucho dolor en ambas partes, pero no se ha encontrado el momento de poder limar asperezas todavía. Me encantaría poder lograrlo. <b>Él fue una persona importantísima en mi vida</b>, la persona que amé como nunca imaginé que iba a amar a nadie. <b>Yo creo que descubrí el amor verdadero.</b> Por eso elegí casarme y que sea el padre de mis hijas. Al principio me costó mucho procesar todo eso. Y después <b>fui entendiendo que en este proceso yo también me estaba desenamorando o me había desenamorado</b>, pero no lo quería ver. Y es la típica acción de barrer abajo de la afombra. Y yo vengo un poco de esa educación. En mi casa se barría mucho abajo de la alfombra. <b>Somos papás presentes. Darío es un excelente padre,</b> nunca lo voy a negar y fue un excelente marido. Mientras fuimos pareja fue un hombre súper respetuoso conmigo hasta el último día. Pero bueno, son situaciones de la vida que también que hay que afrontar. A veces duelen porque no es como uno lo espera o lo desea. Pero estas cosas también te hacen aprender, aceptar que la gente puede cambiar o que la gente ya no es la misma que antes.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OA4GBWHC4RBCBNSOGJUFIK65PI.jpg?auth=76b14ec75a881992b4d086f80ee0a7f72593108296000f7c3a5a3dbd88467d82&smart=true&width=1920&height=1278" alt="“No sé si todavía estoy lista para volver a enamorarme”, admitió Chechu" height="1278" width="1920"/><p><b>—Fueron muchos años también y una no es la misma persona a los 20 que a los 40. </b></p><p>—No, obvio. Nosotros nos conocimos, nos fuimos a vivir juntos, crecimos juntos, fuimos a vivir a tres países totalmente diferentes al nuestro, con culturas diferentes y <b>éramos el uno para el otro</b>. Por eso te digo, no es fácil, no fue fácil y no sigue siendo fácil. Durante muchos años tapé el dolor, así que ese también es un proceso. Ahora estoy con tres trabajos, me tengo que mudar y es un movimiento arreglar qué me puedo llevar, qué no, a dónde me voy, la logística de las nenas. Y a la par resolver otras cuestiones también, cosas que hay que divivir... Yo siempre dije: “Todo este proceso me va a llevar mínimo dos años”. Ya pasé el primer año, que para mí fue el más duro, pero pude florecer. Recién en diciembre del año pasado sentí que estaba volviendo, pero me llevó casi un año. Y hoy me siento en un estado de maduración admirable. En el medio también hay cosas. La separación tomó su nivel de mediatización que uno no esperaba, él volvió a formar pareja…</p><p><b>—¿Te sorprendió eso? </b></p><p>—Puede pasar, recontra puede pasar. Pero bueno, cada uno vive el proceso a su manera y no hay que juzgar. No sé qué decirte. Lo que sí puedo es hablarte de mí. A mí me llevó su tiempo y me sigue llevando su tiempo. Yo tuve una pequeña relación hace poco y fue hermoso volverte a sentirme querida, protegida, cuidada y mimada. Pero después te das cuenta que todavía hay un proceso que uno, o al menos yo, tengo que seguir haciendo para cerrar y decir: “Okey, el reseteo está cien por ciento hecho”. Por ahí pensás que reseteás y hay algo que está como desconectado por dentro todavía. Pero bueno, <b>no sé si todavía estoy lista para volver a enamorarme</b>, pero encantaría. El amor es el estado más maravilloso que puede encontrar el ser humano. El amor te genera felicidad, disfrute, te hace olvidar del tiempo, te hace olvidar de los momentos malos, pensar que tenés una persona que te cuida, que piensa en vos, que te distrae. La vida compartida a mí me encanta. Pero también quiero decirte que estoy disfrutando mucho de la vida conmigo misma. Me encanta esto de irme a dormir sin despertador, que por ahí al ser madre tenés compromisos y obligaciones. Pero cuando no tengo a las nenas, encontrarte con ese espacio de decirle a una amiga: “Che, ¿qué estás haciendo? Dale, venite o voy para tu casa”. <b>Siento que redescubrí una versión antigua, pero mucho más mejorada. </b>Me siento mejor que a los 24 años, en uno de mis mejores momentos, dejando de lado todo este proceso, ¿no? Me siento muy energética. </p><p><b>—Chechu, si pudiesen tomarse un mate con vos misma pero de hace 10 años atrás, ¿qué le dirías?</b></p><p>—Que trate de escuchar y no hacer oídos sordos para tal vez poder evitar todo lo que pasó. Me gustaría haberla podido advertir de determinadas cosas. Me hubiese gustado decirle que la vida tal vez pasaba por otro lado, no por donde ella creía. Que disfrutara más y que no tape tanto, porque me da la sensación de que el haber tapado muchas falencias emocionales me llevaron a no disfrutar de un montón de momentos de la vida, que hoy los veo y digo: “ Pucha, qué lastima”. Pero también le diría que estoy muy orgullosa de todo lo que pudo lograr en su vida. Porque si bien hubo errores o equivocaciones, hoy los puede ver y siento que estoy a tiempo de revertirlos. Algunas cosas ya no, aunque uno nunca sabe las vueltas de la vida. Pero le empecé a encontrarle el sentido a las frases hechas (risas).</p><p><b>—El próximo Mundial después del de Estados Unidos, o sea, dentro de cuatro años, ¿dónde te ves? </b></p><p>—¡Uy! Por lo pronto, ahora me viendo yendo a este Mundial que es algo que deseé toda la vida y que se está dando. Me voy a ver con 45 años. Qué pregunta difícil… Lo que pasa es que hay una mezcla de cómo te ves y cómo deseas verte también, ¿no? </p><p><b>—Bueno, puede ser cómo te gustaría estar en cuatro años.</b></p><p>—Mucho más madura profesionalmente. Mucho más completa como mujer. Y siento que enamorada, enamorada sanamente, conociendo el amor sano, en paz y maduro. A mí la vida compartida me encanta y me veo así, con mis hijas también más grandes. Siento que tal vez siendo una familia ensamblada. Ahora, ¿con quién? Te la debo. No lo sé.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/VQZRJBV6QJBNPITQEMSHDCZLZY.jpg?auth=9d8b73da14e655cc392802da19d51ef6ae393584e408d0637ab580440ec0ff39&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Chechu Bonelli con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Carolina Losada y la historia de adopción de sus dos hijos: “Nosotros nos elegimos como familia, nadie nos impuso amarnos”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/08/carolina-losada-y-el-camino-emocional-que-la-llevo-a-convertirse-en-madre-de-manera-inesperada-nosotros-nos-elegimos-como-familia-nadie-nos-impuso-amarnos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/08/carolina-losada-y-el-camino-emocional-que-la-llevo-a-convertirse-en-madre-de-manera-inesperada-nosotros-nos-elegimos-como-familia-nadie-nos-impuso-amarnos/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la periodista y senadora repasó cómo la llegada de dos hermanos transformó su vida y explicó el proceso afectivo y legal que atravesó hasta concretar su adopción. Además, reflexionó sobre la importancia de poner en el centro los derechos y la identidad de los chicos, y habló sobre su paso del periodismo a la política, así como de las tensiones entre los medios y el poder ]]></description><pubDate>Thu, 21 May 2026 11:38:26 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“A mí la maternidad me llegó de una forma totalmente imprevista”</b>, recordó <b>Carolina Losada </b>en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjw8PDPBhCeARIsAOJwmWUlkS4S_fX2B9_7sVI4K_Wzd0iNog6BSJ3AefPlWk-tfTlHzfJwnTYaAgF2EALw_wcB" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjw8PDPBhCeARIsAOJwmWUlkS4S_fX2B9_7sVI4K_Wzd0iNog6BSJ3AefPlWk-tfTlHzfJwnTYaAgF2EALw_wcB"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. Durante la conversación, la periodista y senadora nacional compartió cómo decidió adoptar a dos hermanos y construir, a partir del afecto, la elección mutua y el compromiso cotidiano, su propia <a href="https://www.instagram.com/carolosada/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/carolosada/"><b>historia familiar</b></a>.</p><p>Losada inició su carrera en los medios de comunicación como modelo y conductora, y más tarde se consolidó como periodista en señales como América TV, A24 y Radio Rivadavia. En 2021 dio el salto a la política y fue elegida senadora nacional por la provincia de Santa Fe, llegando a ocupar la vicepresidencia primera del Senado. En 2023 fue precandidata a gobernadora de Santa Fe y actualmente mantiene una fuerte presencia en el debate político nacional. En el plano personal, es madre de <b>Brisa</b>, de 18 años, y <b>Diego</b>, de 15.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F5BMXDLNSRAWHL5I4IMPGKQ7DU.jpg?auth=0234273f0b5e1bfbec4ca85de84037cad5c56809a75ccf2973650153b63d6514&smart=true&width=5400&height=3852" alt="Carolina Losada habló sobre política, periodismo y la historia de adopción que transformó su vida para siempre" height="3852" width="5400"/><p><b>—Tenemos una gran amiga en común, </b><a href="https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/03/soledad-larghi-el-cambio-que-marco-su-vida-el-desafio-de-dejar-el-control-y-la-profunda-transformacion-que-le-trajo-la-maternidad/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/03/soledad-larghi-el-cambio-que-marco-su-vida-el-desafio-de-dejar-el-control-y-la-profunda-transformacion-que-le-trajo-la-maternidad/"><b>Sole Larghi</b></a><b>, que también estuvo en este ciclo. Y algo que me llama la atención es que, cuando una persona entra en política, en nuestro país —no sé si pasará en otras partes del mundo— parece convertirse en una mala palabra. Sin embargo, ustedes mantuvieron una amistad fuerte.</b></p><p>—Sí, de hecho Sole se puso a llorar cuando le dije (risas). Literal. A ella se lo conté antes de hacerlo público porque es mi amiga. Cuando le cuento, estábamos en la camioneta de ella, en la puerta del canal porque siempre nos juntábamos antes, durante y después. Nuestra relación siempre fue muy de amigas y de decirnos las cosas. Muchos querían ponernos en competencia y nosotras siempre fuimos amigas y nos dijimos entre nosotras las cosas que le convenía a la otra, más allá de cualquier lugar y de todo...</p><p><b>—¿Cómo le dijiste? Porque era inesperado, nadie se lo imaginó.</b></p><p>—Para mí también fue bastante inesperado. Cuando me lo vino a proponer mi hermana, yo estaba en un momento muy bueno de mi carrera, por dar un salto muy importante, tanto económico como laboral. Y mi hermana en ese momento me dijo: “Mirá, nosotras queremos tal y tal cosa”. Y yo dije: “Estás loca. Para mí los políticos son el enemigo. Todo sucio, todo horrible”. Y ella lo que me dice es: “Bueno, pero vos también estuviste pensando en irte”. Había ganado recién <b>Alberto Fernández</b> y yo había empezado a pensar en irme y tenía la posibilidad de irme, ya tenía trabajo en Estados Unidos. Pero no me quería ir, como todos los argentinos. Y me dice: “Vos tuviste la posibilidad de irte y no te querés ir. Si podés hacer algo por tu país, ¿no lo vas a hacer?”. Y a mí me tocó, obviamente, toda la fibra íntima de decir: “Si uno tiene la posibilidad de hacer algo para que las cosas que no te gustan y las cosas que te hacen hasta pensar en irte cambien, si uno no se compromete, nada cambia”. </p><p><b>—Y una vez que entraste, ¿es tan sucio como pensaste? </b></p><p>—Tiene cosas muy sucias y muy feas, y tiene cosas que yo me esperaba que fueran peores. Entré diciendo: “Acá me tengo que cuidar de todos” y la verdad que hay un montón de gente que es gente buena, que trabaja bien y no es corrupta. Un montón, realmente. Y no se ve. Pero esto es parte de lo que sabés que pasa. Mis hijos mismo me lo dicen. Mi hijo, que es pensante, me dijo cuando era mucho más chico: “¿Para qué seguís haciendo todo esto si nadie lo valora? La gente no lo valora”. Y yo le dije: “Hay mucha gente que sí lo valora”. Porque es verdad, así como tenés gente que te putea, te bardea o cree que no laburás o que laburás solamente cuando estás apretando el botón en una sesión, hay un montón de gente que sí lo valora, lo ve y me lo dicen en la calle. Me lo dicen entrando a un lugar médico o en donde sea. La gente es muy de valorar lo que uno hace. Así que creo que vale la pena. </p><p><b>—Igualmente, uno se pone en la piel de una amiga, como hablábamos recién de Sole o de la familia, y pasar de golpe de un ambiente como el periodismo —que tampoco es tan fácil— a la política, implica un cambio enorme.</b></p><p>—Sí, volviendo a esa historia. Sole se puso a llorar directamente adentro de la camioneta. “No, no lo puedo creer. Revé la situación, revé la decisión. Te va a hacer mal”, me dijo. Es la protección, ¿viste? Y ella pensaba de la política lo mismo que yo. Y yo le dije: “No, amiga, es una decisión tomada. Te lo quiero contar a vos antes, pero es así y no te preocupes porque yo voy a estar bien y yo voy a seguir siendo la misma persona”. Y hoy se muere de risa y dice: “Era el miedo que tenía y la verdad que tenías razón”, me dice. Pero bueno, el miedo de ella es el miedo de la persona que te quiere y te quiere proteger.</p><p><b>—¿Qué sentís que te permite mantener los pies sobre la tierra? Porque muchas veces da la sensación de que los políticos viven en una realidad paralela. ¿Qué creés que hiciste distinto para que eso no te llevara a ocupar un lugar desconectado de la realidad?</b></p><p>—Mirá, seguridad nosotros en el Senado no tenemos. Pero sí tenés choferes y tenés gente dentro que trabaja con vos y todo. Y sí hay una suerte de pleitesía dentro del Senado que a mí me resultó siempre muy incómoda. De hecho, toda la gente del Senado te puede decir que yo saludo a todo el mundo cuando entro, con un beso, a toda la gente de seguridad, de limpieza, a los senadores. O sea, para mí realmente somos todos compañeros de trabajo. Así lo pensé cuando trabajaba en América también. Entonces, si vos lo sentís realmente así, no hay diferencia. Pero yo nunca me alejé de la vida cotidiana, porque voy al supermercado, voy al médico, llevo a mis hijos al colegio. Ahora mi hija tiene 18, entonces estoy más liberada en ese sentido y a veces las mamis me ayudan un montón. Pero tengo contacto cotidiano y me gusta escuchar. Y eso es porque vengo también del periodismo. En el periodismo vos escuchás a la gente, me estás escuchando a mí con atención y tus preguntas no son algo que te armaste, es de lo que venimos hablando, ¿me entendés? Tenemos esa gimnasia y nos gusta escuchar. Yo voy al supermercado y le pregunto a la cajera, voy a cualquier lado y hablo con la gente y me gusta ese contacto. Entonces, ¿cómo voy a estar desconectada del mundo si soy parte? </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZMDLRTDCSJDX3GBURXEDJH6BZ4.jpg?auth=8582f05813bedfb788a57847a971d8012db95afd6e8b66903ac85d1a578182d0&smart=true&width=5148&height=3480" alt=""Nosotros elegimos la familia que tenemos", expresó Carolina sobre la familia que formó junto a Brisa y Diego" height="3480" width="5148"/><p><b>—¿Qué sentís o qué te pasa cuando en un gobierno como el actual hay tanta mirada crítica y tanto juicio al periodismo? ¿Qué te pasa a vos que estuviste del otro lado? </b></p><p>—Te lo puedo contar desde los dos lados: desde cómo se ve hoy, cómo lo veía yo y cómo lo sigo viendo. <b>Yo soy periodista, no es que siento que soy algo distinto. Y me voy a sentir periodista siempre</b>, porque creo que además los valores del periodismo los voy llevando donde esté y son los propios, ¿no? No me gusta que el Gobierno los critique, por supuesto. No siento que un periodista es algo menor. Creo que además el periodismo, muchas veces es quien balancea hacia un lado o hacia el otro, porque la opinión del periodista es relevante, es la persona en la que la gente confía. Entonces, los formadores de opinión, los periodistas a los que la gente escucha, la gente que te ve y te escucha, tu opinión y tu juicio sobre las cosas es súper valioso. No los veo como algo menor y me molesta cuando alguien los ve como algo menor. <b>No me gusta que insulten al periodismo.</b> <b>Creo que parte de la garantía de una democracia sana es el periodismo. </b>Y si a veces no te gusta lo que dicen los periodistas y bueno, bancátela, ¿me entendés? Y a veces te pasa que desde el otro lado decís: “¿Por qué escribió esto si no fue lo que yo dije?”</p><p><b>—Recién dijiste: “Yo te lo puedo decir porque lo veo de los dos lados”. Del lado que hoy te toca protagonizar, ¿sentís que hay cuestiones en donde olfateás que hay intereses que trascienden una opinión genuina?</b></p><p>—Siempre hay. Sí, por supuesto que siempre hay. Y no es solo el periodismo. Yo creo que pasa en toda nuestra sociedad, ¿no? Porque cuando vos no estás pagando tus impuestos también estás haciendo algo que está mal y podemos llamarlo similar a la corrupción. Cuando vos, de alguna manera te colás en una fila, y crees que sos más vivo porque estás haciendo eso o porque vas por el costadito en la banquina... Y bueno, también es algo que está mal. En diferente medida, obviamente. No estoy queriendo comparar a un político chorro con alguien que se coló por la banquina. Pero yo no sé si ese tipo mañana tiene la posibilidad de colarse para que le pongan una vacuna antes, como pasó en el momento, no lo hace. Habla de los valores de la sociedad y los políticos no salen de un repollo. E<b>l político corrupto no salió de un repollo, salió de nuestra sociedad. </b>Entonces, hay un montón de cosas que tenemos que empezar a preguntarnos por qué las bancamos, por qué cuando un gobierno es corrupto. Pero la economía dentro de todo no está tan mal, no nos importa tanto la corrupción. Tiene que importar siempre. Y no estoy de acuerdo tampoco cuando se habla de que si es mucha o si es poca plata comparada con la anterior, con esto o lo otro. <b>Corrupción es corrupción.</b></p><h2>Matenidad, desafíos y la lucha por los derechos de los niños</h2><p><b>—Recién mencionabas a tus hijos y me parece muy interesante tu historia sobre cómo te tocó maternar. ¿Cómo fue en tu caso? ¿Cuándo sentiste o decidiste que querías ser mamá?</b></p><p>—De chica no estaba segura. No era que no quería ser mamá, nunca era el momento. Eso nos pasa mucho a las mujeres profesionalmente, más cuando estás frente a una cámara, nunca es el momento profesionalmente hablando. Siempre tenés ese miedo de perder el lugar y cambiar demasiado tu vida, que ya la tenés más o menos encaminada. Entonces nunca fue algo con lo que me haya puesto las pilas y <b>a mí la maternidad me llegó de una forma totalmente imprevista. </b>Mis hijos hoy son más grandes, Brisa tiene 18 y Diego tiene 15 y llegan a mí a través de una amiga mía que estaba colaborando en un hogar. En ese momento se llamaban familias de apoyo. Ahora creo que tiene otro nombre: de abrigo. Ella era la familia de apoyo de una chiquita que es Brisa. Bri venía todos los fines de semana con mi amiga, el marido, las hijas de mi amiga, a casa, y con todo un grupo de amigos que venían a mi casa. Yo vivo en un lugar como muy abierto, entonces nos juntábamos ahí. En la semana estaban en un hogar, pero los fines de semana salía con mi amiga y sus propios hermanos. Eran un grupo de cuatro hermanos y cada uno tenía su familia de apoyo. En un momento mi amiga queda embarazada de su tercer hijo y estaba muy cerca de la fecha de parto y me dice: “Caro, se me está complicando ir a buscar a Bri, ¿te parece de ir vos? ¿Pueden ir ustedes?”</p><p><b>—¿Vos estabas en pareja en ese momento?</b></p><p>—Sí, yo estaba en pareja. Ella me dice: “Yo sé que a Bri le encanta ir a tu casa y te quiere mucho”. Y la verdad que yo también a ella, así que le dije: “Bueno, dale”. Ahí todavía no sabía si podía hacerlo todos los fines de semana, porque yo trabajaba mucho durante la semana y el fin de semana es el momento donde relajás. Entonces le digo: “Dale, este fin de semana que viene yo la voy a buscar”. </p><p><b>—¿Cuántos años tenía en ese momento? </b></p><p>—Y tendría 10 u 11 años. </p><p><b>—Y esa primera vez que la fuiste a buscar, ¿te representaste que podía llegar a convertirse en tu hija? </b></p><p>—No, para nada. Porque yo sabía que lo que hacía Vale era como un tránsito para que tengan una vida familiar, donde hay amor, no hay violencia y en donde los tratos son diferentes a lo que muchos chicos, no digo todos, pero muchos chicos vienen acostumbrados. Darle afecto a un chico que a lo mejor de lunes a viernes no no tiene eso, esa mirada del adulto, eso que es tan importante para los chicos, ¿no? Ser mirado, querido, elegido. Entonces, me parecía que era una labor alucinante la que hacía mi amiga Vale. Pero nunca me imaginé que se iba a quedar con nosotros. Nunca me imaginé ni siquiera que íbamos a ser su familia de apoyo en ese momento. El primer día cuando vino yo dije: “¿Qué hago? No tengo juguetes en mi casa”, ¿me entendés? Vale tenía a sus dos hijas, que tenían más o menos la edad de ella. Yo no tenía ni juguetes en casa. Y era como una desesperación de decir: “Bueno, ¿qué hacemos ahora?”. Vino con una amiguita del hogar ese primer día. Era muy amiga de ella y jugaban juntas. Entonces me preguntaron: “¿Querés que vaya también. Es muy amiga de Bri y ellas se llevan re bien”. “Bueno, sí, obvio”, les dije. Yo amo los niños y me encanta que disfruten y yo tenía la posibilidad de darles un lugar lindo y me encantaba que lo puedan disfrutar.</p><p><b>—Pero era solo el fin de semana. El domingo tenían que volver. </b></p><p>—El domingo cuando volvían era súper difícil. Porque muchas veces se quedan llorando los chicos y a vos te desgarra el corazón. Es súper fuerte porque a veces si están enfermos, tienen fiebre o algo que les impida ir a clases, te dejan que te quedes en tu casa unos días para que estén mejor cuidados. Pero es muy difícil explicarle a un chico que si es por uno, no habría problema en que se quede en tu casa. Pero tenemos la obligación de llevarlos el domingo. Entonces a veces es llanto, te lo sacan de los brazos y es duro para uno cuando los chicos se van. Porque a veces los dan en adopción o vuelven con la familia biológica, que es lo que nos pasó a nosotros. Los cuatro chicos volvieron con la familia biológica, no con los progenitores, pero sí con los abuelos. Una de las mamás de apoyo de otro de los hermanitos quedó en contacto con esa abuela. Porque ella lo tenía a su cuidado al hermano de Bri desde los dos años y no podía soltar. Para mí fue un año de tiempo, para ellas fueron muchos más años. A mí me costó lágrimas. Era pasar por el cuarto y sentir…</p><p><b>—Porque le terminaste armando un cuarto en tu casa... </b></p><p>—Sí, por supuesto. A veces venían los hermanos a casa también, que estaban con otras familias, pero si alguna de las familias no podía ese fin de semana, se venían los dos a casa o los tres, y si eran los cuatro, los cuatro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UNLFUCDICFCBPNSJJ2CYKN23WM.jpg?auth=0947022809b027ba34e2ec8f6c2da40161d95c38677fa6bf6370f22d07e997e8&smart=true&width=6065&height=4043" alt="“¿Qué le diría a mi yo de hace diez años? Que luche por ellos, porque vale la pena”, confesó Losada en diálogo con Luli Fernández al recordar el proceso de construcción de su familia" height="4043" width="6065"/><p><b>—¿Y cómo fue el momento en que empezaste a evaluar la posibilidad de adoptarlos? </b></p><p>—Madeleine, que era la familia de apoyo del más chiquito, empieza ese contacto otra vez con la abuela y el abuelo, y empiezan a pasar cosas. El abuelo muere, la abuela se queda ciega y empiezan a suceder cosas en la casa. Tiene que ver con la intimidad de ellos y por eso no quiero exponerlo. Pero ahí volvimos a tener contacto con ellos y Brisa y Diego estaban conmigo y los otros dos hermanitos, Lauti y Axel, estaban con Madeleine. Pero los fines de semana volvían a lo de la abuela. Cuando empiezan a suceder diferentes cosas ahí en la casa de la abuela, los chicos nos empiezan a pedir que querían quedarse con nosotros en casa y que hagamos lo que como los adultos tenemos que hacer cuando se empiezan a suceder cosas que no tienen que pasar.<b> Fue todo un tema legal que terminó con que Brisa y Diego ya hoy son mis hijos y Lauti y Axel son los hijos de Madeleine</b>. Nosotros seguimos teniendo vínculo con esa abuela. Estuvo internada hace un tiempo, la fuimos a visitar, hacemos que hablen por teléfono en forma constante. La invitamos, a veces la abuela no quiere moverse de su casa, pero la invitamos, la vamos a buscar. Queremos que ese vínculo siga. Es parte de la historia de ellos y no la podés borrar. Yo creo que eso es incumplir el derecho de ese niño, como pasa a veces cuando hay adopciones, que se borra todo lo anterior…</p><p><b>—Es su identidad, también.</b></p><p>—Exactamente. Es su identidad y todo tiene que pasar por escuchar a los chicos y ver qué quieren. De hecho, te vuelvo un segundo a la política. Yo no quería presentar un proyecto de ley para que las familias de apoyo puedan adoptar, pero no quería que piensen que estaba legislando para mí. Hoy que tengo esa experiencia y sé lo que pasa en muchas familias de apoyo, que a veces están años con los chicos viviendo en sus casas y les arrancan para que lo adopte alguien que está primero en la lista, yo siento que no hay una perspectiva del niño. <b>Estamos defendiendo el derecho del adulto y no del niño. </b>Ahora sí presenté un proyecto de ley, cuando ya tengo resuelto todo lo que tiene que ver con mis hijos. Presentamos un proyecto de ley para que las familias solidarias, de apoyo, de abrigo o como se llamen en cada provincia, puedan adoptar a los chicos. </p><p><b>—En Argentina se sabe que adoptar es difícil. Pero, más allá de lo legal, ¿qué fue lo más complicado para vos desde la parte emocional? </b></p><p>—Yo no te puedo hablar de algo complicado en esa parte porque hay tantas ganas de parte de los chicos, que ellos hacen todo simple. Sé que hay gente que habla de experiencias no tan buenas, pero también creo que hay parte que tiene que ver con el adulto. Los chicos tienen ganas de que funcione. Puede haber casos excepcionales y estoy hablando de la generalidad. Yo siempre lo primero que hice es demostrarle la incondicionalidad. Yo quería que ellos sintieran la incondicionalidad del amor que siente cualquier chico que nace en una familia y es hijo biológico. Porque no quería que ellos se esfuercen porque los quieran.</p><p><b>—¿Notaste que tenían algún miedo con eso? </b></p><p>—Sí, los chicos tienen mucho miedo siempre de no caer bien. Muchas veces en las familias se sobreadaptan, así lo llaman las psicólogas, que es tratar de hacer todo perfecto para que los quieran. Y yo no quería eso. Yo quería que ellos supieran que mi amor era incondicional, como el de cualquier mamá. Tu amor por tu hijo es incondicional. Tu hijo puede hacer lo que quiera, decirte lo que quiera, putearte, hasta decirte cosas horribles y el amor es incondiconal. Entonces esa incondicionalidad que yo sentí siempre desde mis viejos, quería que la sientan en mi casa. Incluso desde antes de saber que podían llegar a ser mis hijos. Que no se tengan que adaptar ellos, yo soy el adulto que se adapta a ellos. Y así fue, siempre. De hecho, me ha pasado de escuchar a veces las personas que estaban al cuidado decir: “No te portes mal, porque sino, no te vienen a buscar más”. “No. No es así. Yo te voy a venir a buscar siempre. Te portes como te portes, yo te voy a venir a buscar”, ese era mi mensaje. Y nosotros lo decimos siempre con los chicos, con mis hijos: <b>“Nosotros nos elegimos como familia, nadie nos impuso amarnos. Nosotros elegimos la familia que tenemos”. </b>Y por eso es alucinante. </p><p><b>—Caro. Si pudieses tomar un mate con tu versión de hace 10 años atrás o más, ¿qué te dirías? </b></p><p>—Que luche por ellos. Que luche por ellos como lo hicimos, pero quizás demoramos más de la cuenta. Más que nada por el miedo a que si uno empezaba esa lucha, la Justicia te los saque más rápido, porque a veces sucede eso. <b>Que luche por ellos, que valen la pena</b>, que son personas alucinantes, que me van a enseñar toda la vida porque los hijos te enseñan tanto. Nosotros capaz que les enseñamos con el ejemplo y nos equivocamos, obvio. Pero tratamos de hacer lo mejor. Yo siempre digo: no vienen con manual de instrucciones. Me puedo equivocar, por supuesto que me voy a equivocar. “Confía en que lo que te digo”, le digo siempre a mi hija de 18 años, porque está en la edad en la que quieren distanciarse de la mamá. “Yo soy distinta y hago lo que quiero”, te dicen. Y yo le explico: “Vos vas a hacer tu experiencia, pero confía en que lo que yo te voy a decir va a ser siempre desde tanto amor…“ Así que lo que me diría a mí misma es: lucha por ellos, vale la pena. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/BLTCTS7CERDXNALEIBQRIHVVAU.jpg?auth=4061d351649d0dae83e1a7e517a053a0133b01e0877681415fdd2e77264ea80a&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Carolina Losada con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Brian Sarmiento abrió su corazón: el romance con Danelik, la pelea por ver a sus hijas y su deseo de volver a Gran Hermano]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/21/brian-sarmiento-abrio-su-corazon-el-romance-con-danelik-la-pelea-por-ver-a-sus-hijas-y-su-deseo-de-volver-a-gran-hermano/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/21/brian-sarmiento-abrio-su-corazon-el-romance-con-danelik-la-pelea-por-ver-a-sus-hijas-y-su-deseo-de-volver-a-gran-hermano/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el exfutbolista recordó la depresión que atravesó tras el final de su carrera y habló sobre el vínculo que construyó con la popular creadora de contenido dentro de la casa más famosa del país. Además, explicó por qué estaría dispuesto a pagar una fortuna para regresar al reality ]]></description><pubDate>Thu, 21 May 2026 06:19:47 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Cuando estaba adentro de la casa me gustaba mucho Danelik, compartir, verla, y nunca me puse a pensar: ‘Ay, no, es una chica trans. Fue hombre y ahora es mujer’. Nunca se me pasó por la cabeza porque fue genuino. Nos gustábamos y sucedió”, contó <b>Brian Sarmiento</b> en <b>Casino Deluxe</b>, el ciclo de entrevistas de<b> Infobae.</b></p><p>Brian es un exfutbolista argentino nacido en <b>Rosario, Santa Fe.</b> Se desempeñó como mediocampista ofensivo y desarrolló una extensa carrera tanto en el fútbol argentino como en el exterior, con pasos por clubes como Racing Club, Banfield y Newell’s Old Boys, además de equipos de <b>España, Brasil, Perú, Grecia y Bolivia</b>. Reconocido por su talento, su personalidad extrovertida y su fuerte presencia mediática, también ganó popularidad en redes sociales con frases virales como “Tamo activo”.</p><p>Tras retirarse del fútbol profesional, comenzó a participar en programas de televisión y realities, y en 2026 fue uno de los participantes de <b>Gran Hermano Argentina</b>, donde volvió a convertirse en tendencia por su perfil polémico y carismático.</p><p>Durante la charla, habló abiertamente sobre sus problemas económicos, la depresión que atravesó tras el retiro y el impacto que tuvo la fama en su vida personal. Además, reveló detalles de sus decisiones más íntimas, la importancia de la exposición pública, su deseo de volver a Gran Hermano y su historia con Danelik.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SX43UL5KJ5ERRG7OIATILQHLFQ.jpg?auth=3410e16d84ba2402542507da80080924d31921f1efb8529448d583a6d5f2c092&smart=true&width=1920&height=1277" alt="Brian Sarmiento: “Nunca me puse a pensar que era una chica trans, nos gustábamos y sucedió”
" height="1277" width="1920"/><p>Ante la pregunta de qué haría con un millón de dólares, Brian explicó que lo dividiría en partes iguales. Destinaría 500 mil dólares al crecimiento personal y a inversiones, con el objetivo de no verse obligado a trabajar todos los días en empleos tradicionales o en tareas físicas como las que realizó su padre. Este monto representaría una forma de asegurar un futuro más estable y menos dependiente del esfuerzo cotidiano.</p><p>La otra mitad sería para sus hijas. Explicó que en su infancia y adolescencia no pudo disfrutar de experiencias como viajes de egresados o actividades propias de esa etapa, ya que desde pequeño debió enfocarse en el fútbol para salir adelante junto a su familia. Por eso, sueña con que sus hijas tengan la libertad de elegir su propio camino, estudiar, viajar o dedicarse a lo que deseen, contando siempre con el respaldo económico necesario para hacerlo.</p><h2>Reconstrucción personal y balance de una carrera marcada por la autenticidad</h2><p><b>—Tuviste una carrera con mucho potencial y varios éxitos. En algún momento atravesaste problemas que hicieron que tu recorrido no fuera lo que vos o mucha gente imaginaba. ¿Cómo evaluás hoy el saldo de tu vida profesional en relación con tu paso por el fútbol?</b></p><p>—<b>Yo soy un ganador de la vida</b>. Por mis propios medios y sin andar pisando a nadie y sin perjudicar a nadie. Yo salí solito del barrio. los 14 años me fui de mi casa. Hice mi carrera siempre basándome en lo que yo deseaba, en lo que quería y a mi forma. Cuando me dicen: “Pero vos hubieses jugado en el Real Madrid, hubieses hecho esto si no te comportabas así”. Y yo les digo: “¿Saben lo difícil que es estar solo en el exterior cuando te compran?" Yo discutí con mi padre porque me tuve que ir. Así todo duré 20 años en primera división. Entonces algo bueno habré hecho. Y lo más loco es que siempre cuando me ven a mí, por mis formas, porque soy auténtico, porque digo las cosas que siento en la cara y no voy por atrás, la gente se lo toma a mal porque por ahí no está preparada a ese estilo de personas. <b>Todo lo que hice fue desde el corazón, desde el amor, tanto de lo acertado como lo que no y aprendí de los errores, que es lo que hoy me está haciendo hoy mejor persona</b>. Así que si hago un balance, hoy me siento muy cómodo conmigo. Aprendí a quererme, a amarme y a valorarme. Todos los años anteriores te llevan a que vos sos un producto y todo el mundo te utiliza; y cuando hice ese cambio, el embudo de la gente que está a mi lado se hizo muy chiquito. <b>Yo estoy muy feliz con la vida que tengo.</b> Obviamente, aprendiendo de muchos errores, muchas cagadas que me mandé en toda mi vida. Pero cuando cometo errores, tengo el valor también de pedir disculpas.</p><p><b>—¿En algún momento estuviste peleado con vos mismo por tu vida? </b></p><p>—No sé si peleado, pero sí entré en un momento… Cuando siento que todo mi amor no era correspondido, tanto con la gente que me tenía alrededor, con mis parejas, con los dirigentes de un club o cuando fui a Newell’s, que me rompi el tobillo y pase de ser lo más importante en el club a no ser nadie, no estuve peleado conmigo. Pero sí me dejé estar y me di cuenta que había entrado en un estado de <b>depresión</b>. A mí me rescata mi perra, que en un momento empecé a sentir que me estaba ladrando mucho. Yo estaba tirado en una cama durante cinco días y si bien nunca tuve pensamientos de matarme, sí me había dejado estar. Cuando me miré al espejo no me reconocí y ahí se me vino a la cabeza todo lo que yo había hecho de chiquito con mi vida y que siempre fui para adelante a pelearla. Eso me sacó a flote. Decidí dejar de jugar un año, me fui a México y me recuperé solito. Después sabía que necesitaba terapia. <b>Hice mucha terapia para poder perdonar y perdonarme a mí por todas las cosas. </b>Cuando logré eso, pude recuperarme.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/22OZ5LEX5RFQLKAXC4SY7Q3WMU.jpg?auth=139064bf5d94b60cad3b3be0bdea5570fdb0d6d1fd3392e4df162ae6ca3c2d39&smart=true&width=1920&height=1278" alt="“Yo soy un ganador de la vida”, confesó Brian en Casino Deluxe" height="1278" width="1920"/><h2>Gran Hermano, vínculos familiares y una historia de amor sin prejuicios</h2><p><b>—¿Por cuánta plata volverías a Gran Hermano? Por ejemplo, decís: “Yo pagaría equis cantidad de dinero por volver a la casa porque tiene algún tipo de valor para mí”. </b></p><p>—Yo pagaría un montón de dinero por estar ahí. Yo quiero volver.</p><p><b>—Y podés volver a entrar todavía...</b></p><p>—Sí, el 17 se abre el repechaje y el 20 creo que se entra.</p><p><b>—Tirame una cifra de cuánto pagarías por eso. </b></p><p>—Y yo pagaría, no sé, de los 500 que me quedan a mí. Pondría ahí la mitad: 250 mil dólares. Porque yo salí de la casa y lo que se habló de mí fue sobre los problemas personales que yo tenía, que por suerte se están solucionando. <b>Lo único que yo quería era poder tener contacto con mis hijas y se va a lograr</b>. Pero estamos en una sociedad que lo que te muestra la tele es todo pelea, discusiones y que está todo mal. Que más o menos fue lo que se vio de mí aunque también se vio alegría. Entonces, pagaría para que la gente vea también ese lado divertido mío. Nosotros hicimos una encuesta dentro de la casa con los participantes y salí votado el más gracioso. Quisiera que me sigan conociendo en el día a día. La verdad que a mí me gusta que me vean. M<b>ostré todas mis facetas, pero se ve que lo que más vieron o lo que más quisieron ver la gente fue que yo discutía</b>. El tema es que yo me quedo con lo divertido, porque cuando salí me mostraron un montón de videos y dije: “Che, loco. Cuando hice esto, cuando hice lo otro, ¿no lo mostraron? ¿Por qué la gente no vio eso?”. Me gustó estar ahí adentro, me sirvió para un montón de situaciones, como por ejemplo, convivir con personas que yo no me tomaría ni un café. Y eso te ayuda como persona a lidiar con un montón de situaciones que la vida te puede poner, tanto en un trabajo, como en la vida personal.</p><p><b>—Pero vos, ¿querés volver a entrar a la casa para reivindicarte, para que la gente te conozca desde otra faceta y por la popularidad que podés ganar ahí adentro, o lo hacés más por el dinero y la posibilidad de resolver tus problemas?</b></p><p>—Yo creo que si lo gano no me va a devolver la mitad que pondría por entrar. Creo que el premio es alrededor de 80 o 90 mil dólares. Pero me va a dar en el tiempo para que se abran puertas a conducir programas, a conducir en streaming, a estar en la tele y a divertir. Me encanta el teatro, me gustaría hacer series... </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4V6A7GEWQVGHBBOA2UHUQEADKY.jpg?auth=776ae91d909d762522f3c60da99c620372cf4a69f9fada122a52d589cd608238&smart=true&width=1920&height=1277" alt="“Mi derecho como padre no lo voy a perder, voy a trabajar para recuperar a mis hijas”, explicó el exjugador de fútbol en diálogo con Emilia" height="1277" width="1920"/><p><b>—¿Pensás que tus hijas ven el programa? </b></p><p>—Yo cuando estuve en el Bailando y hablaba con mis nenas, la versión que tenían ellas era otra. Ellas practican baile, porque la madre es bailarina, y me decían: “Qué mal que bailás, no me gusta que estés ahí porque bailás mal”. Entonces, se ve que me veían. Pero la campana era todo malo para mí y lo único que espero es que no le dejen ver esas cosas desde ese lado. Porque si se lo dejan ver desde un lado del amor, está buenísimo. Pero si se lo dejan ver del lado de un odio o de hacerme mal a mí, no está bueno.</p><p><b>—¿Hace cuánto tiempo que no las ves? </b></p><p>—Y hace bastante, hace mucho...</p><p><b>—No podés verlas. </b></p><p>—No me dejan verlas por un tema de... Yo no quiero decir esta palabra, pero lo siento como una extorsión por dinero, ¿viste? “Vos pagás, te dejo verla y no pagás, no te dejo verla”.</p><p><b>—Pero no es que no podés verlas por una cuestión legal</b>. <b>¿Vos podrías pedir verlas legalmente?</b></p><p>—Sí, pero no me dejan. Cuando hago videollamadas y le digo que me las traigan, se exigen un montón de cosas. Pero cuando terminó mi carrera futbolística yo no podía solucionarlas porque no tenía dinero. </p><p><b>—¿Vos no tenés el dinero para poder estar al día con la cuota alimentaria?</b></p><p>—No lo tenía cuando me retiré. Pero hoy en día, el finde de semana de esta semana o la que viene, ya termino de pagar las cuotas de mi nena, de la más chiquita. Y después el tema que más me duele de todo es que la madre de mi nena más grande quiere que yo renuncie a mi derecho como padre sacándole el apellido. Y si no, le tengo que pagar. Si le saco el apellido, ella me perdona la deuda, que son <b>80 mil euros</b>, que eso era lo que yo estaba peleando. Yo no podía pagar más esa cuota de cuando jugaba al fútbol. Entonces, vi que hay malicia hacia mí. Hay maldad. </p><p><b>—¿Y qué harías como para recomponer el vínculo con ellas? </b></p><p>—<b>Yo le dije que mi derecho como padre yo no lo voy a perder.</b> Y si yo tengo que poner la mano y me la cortan para poder pagar eso, yo no tengo problema de hacerlo. Por eso, entrar a Gran Hermano en esta segunda parte, si tengo la posibilidad, a mí me va a servir un montón porque voy a poder solucionar ese tema. Esa es mi prioridad. <b>Mi prioridad es que poder hablar con Frida</b>,<b> </b>porque es un tema de dinero que ya se va a solucionar en una semana. Y la otra prioridad más grande es que ellas sepan que se debe ese dinero por un tema que yo no podía pagarlo porque había dejado de jugar al fútbol y ya no se gana lo mismo que cuando jugaba al fútbol. Pero que le quede bien claro que yo mi derecho como padre no lo voy a perder y que voy a trabajar día a día para poder juntar el dinero que ella me pide y poder tener ese contacto con mis hijas. </p><p><b>—¿Y qué le dirías a tus hijas? </b></p><p>—Que todo lo que hice y hago, es por ellas. Pero jamás le hablaría mal a ellas de la madre, como ella hace conmigo. Por más que a mí me hayan hecho mucho daño este tiempo exponiéndome. Yo no quise hacer lo mismo. Y las quise cuidar, porque si yo tuve familia con ellas es porque hubo amor desde mi parte. Lo único que quiero es que sea todo para bien de las nenas.</p><p><b>—¿Me hablás de Danelik? ¿Qué pasó? </b></p><p>—Cuando yo estaba ahí adentro me llegó una situación de que me gustaba esa persona, me gustaba mucho Danelik, compartir, verla y nunca me puse a pensar: ay, no, es una chica trans. Fue hombre y ahora es mujer. O nunca se me pasó por la cabeza porque<b> fue genuino, nos gustábamos y sucedió.</b> Me preguntaban: “Che, dudábamos de que sea verdad”. “Seguramente ustedes tienen mucho que sanar por dentro”, les contestaba yo. Porque el amor o el cariño hacia alguien, sale desde adentro y creo que se veía que era real y para mí fue muy lindo. Nos acompañábamos, nos divertíamos juntos, había mucha atracción y siempre decíamos: “Afuera cuando nos veamos vamos a hacer cosas juntos”. Porque ella es muy chica y yo me olvidaba de las cámaras. Como soy yo, que ya me vieron en un montón de situaciones, no me importaba mucho. Pero ella sí estaba preocupada por eso y fue como: “Che, te acompaño en esa situación”.</p><p><b>—Claro, te respeto... </b></p><p>—Y te entiendo. Fue hermoso. Y creo que va a seguir siendo lindo porque los otros días le preguntaron qué onda y <b>ella dijo que sí, que está enamorada, que me extraña y demás. Y a mí me pasa lo mismo estando afuera. </b></p><p><b>—¿Tendrías ganas de volver a entrar a la casa para verla o que ella salga para poder empezar una relación? </b></p><p>—Sí, obvio. Pero que salga. Porque le queda mucho tiempo ahí. Ojalá que siga y que dure porque le viene bien. Pero sí me gustaría que no duden más de mi amor hacia una persona. A mí no me interesa lo que me digan o lo que no me digan. Yo voy a morir con la mía y si se alejan de mí por esa situación, es problema de ellos. Si opinan así no se merecen estar al lado mío y no tengo ningún problema en que se alejen.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/PPDYVH4WHJC4DFC7FHFMOOS2DI.png?auth=86d1f6998b947ef61e13dc5206af6af2391d241e37ce4404926b1f6283579b68&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Brian Sarmiento con Emilia Attias en Casino Deluxe]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Matías Lucuix: la grave lesión que cambió su futuro, cómo decidió ser entrenador y sus ganas de conocer a Messi]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/19/matias-lucuix-la-grave-lesion-que-cambio-su-futuro-como-decidio-ser-entrenador-y-sus-ganas-de-conocer-a-messi/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/19/matias-lucuix-la-grave-lesion-que-cambio-su-futuro-como-decidio-ser-entrenador-y-sus-ganas-de-conocer-a-messi/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, el director técnico de la selección argentina de futsal repasó sus comienzos como jugador, explicó la adaptación que tuvo que atravesar en su paso por Europa y recordó la dura recuperación que sufrió luego de una fractura que fue un antes y después en su carrera]]></description><pubDate>Tue, 19 May 2026 05:38:09 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Matías Lucuix</b> es un referente del futsal a nivel nacional e internacional. Su nombre está indeleblemente ligado a la selección argentina, primero como jugador y ahora como entrenador. Lucuix nació deportivamente en River Plate, se desempeñó de ala y enseguida quedó en el radar de la mejor competencia del planeta: la Liga Nacional de Fútbol Sala de España. En 2007 y con tan sólo 21 años pegó el salto al <b>Caja Segovia</b>.</p><p>Luego de cuatro años jugando en un nivel altísimo, pasó a uno de las instituciones más prestigiosas que existen en el futsal. El <b>Inter Movistar</b>, máximo ganador de la LNFS y de la Champions League, salió decidido al mercado de transferencias para quedarse con el mayor proyecto que tenía el ambiente en aquel momento. Lucuix transitaba la plenitud de su carrera a una temprana edad y en el horizonte aparecía el Mundial de Tailandia 2012.</p><p>Sin embargo, <b>ese evento terminaría siendo un antes y un después para Matías</b>. Durante el tercer partido de la fase de grupos contra Australia, cruzó desde atrás a Tobías Seeto y ocurrió lo peor. Al no verlo, el oceánico cargó la pierna de potencia y al intentar del remate generó una triple fractura en el peroné del talentoso jugador argentino. La dolorosa lesión, de la que tardó tres años en recuperarse definitivamente, terminó alejándolo del futbolista para acercarlo a otra función: la de entrenador. </p><p>Primero fue ayudante de campo de la selección argentina de futsal y quedó a cargo de la Sub 19 nacional. Más tarde, a mediados de 2018, la AFA lo designó como director técnico principal del combinado albiceleste. Como conductor del equipo, lo llevó a la final de un Mundial y a dos finales de Copa América (una la ganó). Esta es su historia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2N7SUU2UE5DNLMGISKBB5NAFUA.jpg?auth=1dd30f224eac8450142d5d010c29b65e96f563117902011113c35fa4126095e6&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Matías Lucuix es el entrenador de la selección argentina de futsal desde 2018 (Foto: Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><i><b>-¿Cómo arrancó tu historia con el futsal?</b></i></p><p>-Como todos, empezamos como cultura con el fútbol antes que con la educación. Siempre nacemos con una pelota. Iniciando desde el baby, pasando por el fútbol, dejando un poco el futsal desde lo desconocido. No eran los tiempos de ahora, que hoy sí es una actividad que ya se practica en cualquier lugar del país. Desde ahí a través de amistades, a través de compañeros de colegio, de barrio, empezar a conocer una actividad, no como un fin para ser jugador de futsal, pero sí como un medio para prepararme a lo que ese momento era mi carrera como futbolista. </p><p><i><b>-¿Y dónde fue eso? ¿Dónde arrancaste? </b></i></p><p>-Yo soy de San Fernando, arranqué mucho jugando en <b>Tigre</b>, en clubes de barrio y desde ahí el contexto y el entorno, que para mí también es muy importante, principalmente en las primeras edades, fueron las que me llevaron a practicar la actividad. </p><p><i><b>-¿A qué te referís? </b></i></p><p>-A todo lo que es la iniciación, tendría cuatro, cinco, seis años. Es clave. Primero los chicos lo viven como una parte lúdica, de entretenimiento. <b>No solamente van pensando en proyectarse para ser jugadores de futsal o de fútbol, sino que primero van a divertirse</b>. Después, las herramientas que los entrenadores tienen para que aprendan, crezcan, mejoren. Y el futsal creo que no solamente está aportando al jugador de fútbol en esas primeras etapas, sino que también muchos chicos lo están viendo como una nueva oportunidad. De ser jugadores de futsal, de poder vivir la actividad, de poder jugar en la selección, de profesionalizarse. No solamente en el ámbito local, como hay muchos jugadores, muchos clubes de fútbol que están aportando también, sino también de irse al exterior. </p><p><i><b>-Antes se veía al futsal como un paso previo al fútbol profesional, pero ahora se puede ser jugador profesional de futsal...</b></i></p><p>-Todavía no es una actividad que sea profesional en el país, pero encubiertamente la mayoría de los chicos que hoy en día están jugando en la Primera División de AFA están viviendo de la actividad y eso es muy importante también.</p><p><i><b>-Explicame un poco eso, ¿te referís a los viáticos?</b></i></p><p>-Claro, son viáticos, diferentes sueldos que están percibiendo a través de los clubes. Hay un crecimiento enorme. Desde el 2016, en donde fuimos campeones del mundo, la actividad en relación a lo que era, a lo que hoy en día somos, tenemos que estar orgullosos. Obviamente que no solamente depende de lo deportivo, sino de las diferentes partes que te ayudan, primero a que se sostenga en el tiempo, a que crezca la actividad, a que siga mejorando. Y en ese sentido creo que todos nos hemos involucrado desde el lugar que nos toque. Todos tirando para el mismo lado, todos con la idea, siempre con objetivos, siempre con la idea de superarnos, de que la actividad siga desarrollándose, no solamente en Buenos Aires, sino también en todo el país. Y fue muy importante para que los chicos hoy en día lo vean como un fin. </p><p><i><b>-Mencionabas el tema del sueldo, ¿cuál es un sueldo promedio en Argentina para un jugador de futsal? </b></i></p><p>-Depende de los clubes, depende del jugador, depende no solamente de la calidad que el jugador tenga, de la experiencia, de si fue un jugador que estuvo en Europa y volvió, de la proyección que ese jugador tenga. <b>Te puedo hacer una franja aproximada de entre 600 mil pesos y un millón y medio, dos millones, el que más gana. Hoy en día, si vamos a lo que es un sueldo de un trabajador de ocho horas, creo que estamos bien. </b>Cuando me fui a River ganaba cien pesos por partido ganado, después en 2007 me fui a Europa, pero en ese momento no podíamos vivir de la actividad. Es una diferencia abismal a lo que es hoy en día.</p><p><i><b>-Contanos tu historia como jugador, el momento de irte a Europa...</b></i></p><p>-Cuando me fui de la Argentina, siempre proyectaba primero ser jugador de selección. Estando en la Argentina, obviamente que cuando te convocan a la selección mayor con veinte años, empezás a darte cuenta de que tenés potencial. <b>Desde ahí, cuando llegué a Europa, fue completamente diferente: no estaba preparado para jugar.</b> <b>Fue un golpe de realidad: había una diferencia abismal desde lo físico, desde lo táctico, de la preparación, desde los hábitos, desde las rutinas. </b>Yo era un jugador amateur contra jugadores profesionales. Todo ese proceso me ayudó a crecer, a esforzarme, a empezar a tener cultura de jugador. Fue muy duro, fue muy exigente y me ayudó también a crecer desde el lado de decir “bueno, tengo que tener un propósito, que es estar acá, que es prepararme, que es competir”. El talento de base lo tenía, pero el talento sin trabajo no sirve. </p><p><i><b>-Pero de Europa te llaman por el talento, te habrán buscado para prepararte también. Le pasó a Enzo Fernández que dijo que no se sentía preparado para jugar en la Premier League...</b></i></p><p>-Lo que pasa que en los contextos también, siendo joven, es difícil de asimilarlo. <b>Uno sale de la Argentina, siendo jugador de selección, llega a Europa y decir o pensar que no está preparado para jugar es difícil. Es un golpe.</b> Desde ahí fue un proceso. La realidad es que tuve entrenadores, un club, compañeros que me ayudaron y en ese sentido, una vez que sí ya estaba preparado, empecé a jugar, me gané un lugar, empecé a ser un jugador de referencia en el equipo en el que estaba y ahí uno se empieza a dar cuenta. Creo que en el momento cúlmine de mi carrera con una edad -veintiséis, veintisiete años- con mucha más madurez mental, con objetivos mucho más grandes de los que en mis inicios tenía, ya mucho más consolidado en mi entorno, que también es muy importante, pasé a uno de los mejores equipos del mundo, siendo una de las figuras, entre comillas, de la liga. </p><p><i><b>-¿Qué equipo era?</b></i></p><p>-<b>Pasé del Caja Segovia al Inter Movistar. El Inter Movistar a nivel de palmarés sería como un Real Madrid. Obviamente que las expectativas del club, las expectativas de uno era poder rendir, de ganar títulos, de seguir proyectándose en su carrera.</b> Obviamente que el aspecto económico también está, que uno piensa en ayudar a la familia, en poder proyectarse en un futuro, de poder ahorrar. Y llegó el mundial 2012, en donde obviamente a nivel de selección era una referencia, tanto para el equipo, como para mis compañeros y el seleccionado argentino. <b>Y en ese momento llegó la desgracia de una lesión...</b></p><p><i><b>-¿Cómo fue esa lesión? Contanos bien la historia, ¿qué pasó? </b></i></p><p>-Tercer partido de grupo, contra Australia, ya clasificados, segundo tiempo. Voy a robar una pelota por detrás, tenía mucha tendencia, por mi contextura física, por las piernas, a tirar siempre gancho para robar pelota por detrás. Y en el momento que voy a tratar de robar esa pelota, el jugador australiano patea y me impacta en la zona baja de la tibia.<b> Los médicos, cuando trataban de representar la lesión, es una lesión más de traumatismo por un impacto, ejemplo, de moto contra un auto que de una lesión típica de fútbol. Y menos de futsal, porque no hay tanta agresividad. Fue una fractura no expuesta, pero sí, estábamos en Tailandia, yo en ese momento estaba (jugando) en España y bueno, ahí empieza uno a sentir que es el fin...</b></p><p><i><b>-¿Habías tenido lesiones previas?</b></i></p><p>-No me había lesionado nunca. Nada, muy pocas lesiones. Ya tenía otra mentalidad, los cuidados eran diferentes. El lugar en el que estaba te proporcionaba muchos aspectos también para que seas un deportista profesional. Así que fue algo inesperado, pero en el momento sentí que era algo grave. Eso sí. </p><p><i><b>-¿Qué recordás? ¿El ruido, la sensación, el impacto?</b></i></p><p>-Fue una sensación de que el cuerpo se me prendía fuego, desde la pierna hasta la punta del pelo, y en ese momento dije <b>“algo grave pasó”</b>. Porque desde la sensación corporal, también al abrir los ojos, ver a mis compañeros, al cuerpo técnico, los gestos, el médico, como que se paralizó ese momento y dije “acá algo grave pasó”. <b>Yo también lo sentía porque el dolor era extremo.</b> Después obviamente que hubo un proceso muy difícil desde lo mental hasta lo médico. Me ha ayudado a crecer como deportista, como persona. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SKK56MM3EJCGHEUEMZCSCQTXBE.jpg?auth=287df58c8c65fa450f9b046df07357276e8162deb9eeaa991bf0c41dedb5f670&smart=true&width=1366&height=1920" alt="Una grave lesión lo obligó a retirarse como futbolista profesional (Foto Adrián Escandar)" height="1920" width="1366"/><p><i><b>-¿Te lo comunicaron rápidamente? ¿Cómo siguió el proceso?</b></i></p><p>-Esas horas posteriores, también los días, al estar en Tailandia, necesitaba que me operen rápido, no me lo podían postergar por mucho tiempo. La realidad es que ahí soy muy agradecido al médico que estaba en ese momento, al kinesiólogo en la selección, que me acompañaron, que estuvieron conmigo en todo momento, que me ayudaron a viajar desde Tailandia a España, y a todas esas personas que estuvieron e hicieron lo posible para que yo me pueda recuperar. </p><p><i><b>-Después de todo esto, ¿cuál fue la primera pregunta que te hiciste? ¿Si podías volver a caminar bien o si podías volver a jugar?</b></i></p><p>-Somos deportistas, lo primero que pensamos es “¿cuánto tiempo me falta para volver a jugar?, ¿cuándo voy a jugar?“, lo primero. Después, a lo largo de los años -el proceso duró casi tres años hasta que pude estar sano, como hoy en día estoy- era: <b>“¿Cuándo puedo volver a caminar sin la ayuda de los bastones?“.</b></p><p><i><b>-¿Estuviste tres años hasta que pudiste volver a caminar bien? ¿Intentaste volver a jugar también? </b></i></p><p>-Fueron tres años en los que la fractura no consolidaba. Primero fue un injerto de banco, porque no terminaba de soldar. Se trata de un injerto de hueso en la tibia para ver si consolidaba, para ayudar. <b>La tibia estaba necrosada, es decir, el hueso estaba muerto. En una zona en donde riega poca sangre, en donde casi por mi contextura no había grasa, los capilares muy cerca. Fue una lesión muy difícil, porque encima afronté una bacteria intrahospitalaria, muchas dificultades desde el inicio.</b> Entonces, se fue dilatando en el tiempo. Cada vez que quería volver, que estaba cerquita aparecía una nueva piedra en el camino, volver al inicio de nuevo. Imaginate que fueron tres años entre operaciones, entre estar con un yeso, entre dejar pasar dos o tres meses para volver otra vez a hacer un tratamiento quirúrgico. Fue durísimo, durísimo. </p><p><i><b>-¿Cuántas veces te operaste, Mati? </b></i></p><p>-<b>Me operé tres veces. Estuve dos veces enyesado casi dos meses, sin pisar. Y en donde te sentís un inútil. Es pasar del sofá al baño, del baño a la cama, de la cama al sofá, así durante casi tres años. </b></p><p><i><b>-¿Y cómo fue cuando pudiste volver a caminar bien después de tres años, porque nadie que esté mirando ahora agradece por haber entrado a la casa y tener las dos piernas sanas?</b></i></p><p>-Eso es lo que te enseña, te permite darle valor a pequeñas cositas de la vida cotidiana, como es levantarse, caminar, correr, hacer alguna actividad deportiva. Y en ese momento, antes de entrar al quirófano la última vez, le pedí <b>“quiero volver a caminar”</b>. La expectativa estaba en volver a caminar. No quiero más los bastones, no los quiero ver. Y entrar también con la incertidumbre de decir “esta vez será”, que era lo más difícil mentalmente de afrontar. </p><p><i><b>-En ese momento, o después, estuvo la pregunta de “¿por qué a mí?"</b></i></p><p>-Todos los días. ¿Por qué a mí?, ¿qué hice para que me pasara esto?. Y aparte son charlas internas, que es lo más difícil. Hasta que uno empieza a entender que es algo que no lo puede controlar, de que ya está, sucedió. Qué puedo hacer yo desde mi lugar, qué soluciones puedo encontrar, cómo me puedo preparar para que sea un aprendizaje, para que sea una enseñanza, para que también uno lo pueda atravesar de alguna manera posible. Y me ha ayudado a crecer como persona, como amigo, como esposo. También de darle valor a esas pequeñas cositas. </p><p><i><b>-¿Hiciste terapia?</b></i></p><p>-<b>No hice y me arrepiento, lo hubiese necesitado, pero sentía mucha rabia.</b> Primero al deporte, que está mal. Me enojé con el deporte, me alejé del deporte, que eso también es muy malo, que eso es algo que hoy en día que estoy desde otro lugar, trato de que el lesionado esté acompañado. Que nos vea, que no se sienta que solamente su compañero es el kinesiólogo o el traumatólogo. <b>Lo más difícil de las lesiones es sentirse aislado</b>. Que sentís que te alejas del grupo, que ya no viajás, que ya no concentrás, que ya no formás parte de un vestuario. Que es lo que uno está acostumbrado también, que ya tu confidente empieza a ser el kinesiólogo, que pasás más tiempo en la camilla que en la cancha, que en el vestuario. Y eso es lo más difícil. Hoy en día trato de que estemos unidos, de que lo acompañemos. </p><p><i><b>-¿Cuándo te diste cuenta que ibas a tomar la decisión de retirarte?</b></i></p><p>-Yo creo que la palabra es <b>“alivio”</b>. Alivio por las redes sociales, por los mensajes de WhatsApp. “¿Cuándo vas a volver?, ¿cómo estás? No se sabe nada de vos, ¿qué pasó?“. Y en España sos profesional, salís a la calle y la gente te conoce. Creo que desde ahí cambió rotundamente mi forma de proyectarme personal y deportivamente también, de empezar a centrarme en otros objetivos, de empezar a creer que también podía ser una oportunidad para seguir ligado a algo que -volvemos al inicio- hago desde los cuatro, cinco, seis años. </p><p><i><b>-¿Vos ya pensabas ser entrenador al final de tu carrera?</b></i></p><p>-Ni en pedo, yo pensaba ser jugador, y ser jugador hasta los cuarenta años, me imaginaba ahora seguir jugando... no hay nada más bonito que ser jugador. Todos queremos ser jugadores, todos quisimos ser jugadores, llegar a un cierto lugar... pero hoy lo disfruto también desde el lado de director técnico.</p><p><i><b>-¿Y cuándo llegó esa decisión?</b></i></p><p>-<b>Cuando solté, ahí empecé a proyectarme.</b> Era joven, tenía treinta y dos años, decía “¿y ahora qué hago?“. Y no sabía qué. Entonces ahí tuve la oportunidad de prepararme, de capacitarme, eso es muy importante. Me preparé, hice cursos de nivel en España, que es una actividad sí profesional, que necesitas tres años para poder ser técnico. Me dio muchas herramientas, me dio confianza, me dio una preparación, pero cuando uno entra a la cancha, los libros no sirven de nada. Y cada día más. La evolución y el crecimiento que tiene el futsal hacen que ya no alcance con la teoría y las vivencias, ni con la experiencia. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VGJRDXWEFVGFNA6GM2QDFYOAFE.jpg?auth=6f61f1bdcadcb8bb95ecc7f597cac766193f040957b5d68b4f9f000a13560021&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Matías Lucuix jugó en los mejores equipos de la liga de futsal española " height="1080" width="1920"/><p><i><b>-¿Y cuántos años llevás? Hay que remarcar que no es normal un proyecto a largo plazo en el puesto de entrenador, siempre es la primera cabeza que rueda. </b></i></p><p>-Creo que somos el fusible más fácil de sacar. Somos las personas que menos cuidado tenemos, porque nos exigen que motivemos, que preparemos, que nuestra cabeza esté siempre ahí, que tengamos los objetivos claros, que los cumplamos. Después nos determinan no en relación al proceso, sino en los resultados del fin de semana. ¿Y a nosotros quién nos cuida? Nos cuidan poco. Llevo diez años de estar en la selección y me siento muy satisfecho de todo lo que hicimos. Y no solamente el éxito es la copa. También están las experiencias, las vivencias, las relaciones, las preparaciones, todo eso es importantísimo. Nos define lo que somos capaces de hacer antes para que el resultado sea inevitable. </p><p><i><b>-¿Qué es Messi en tu vida? </b></i></p><p>-¿En la mía? ¿O en la vida de todos? (risas)</p><p><i><b>-Iba a decir en la vida de todos, pero en tu caso, por eso estás sentado acá. </b></i></p><p> -En mi caso, creo que es el ejemplo de lo que queremos ser como argentinos todos, ¿no? Creo que nos representa, o por lo menos a mí me representa, desde lo que es como jugador, desde lo que es como persona, desde lo que es en el trato con la familia, desde lo que uno ve desde afuera. Pienso que a mí por lo menos me representa, es un ejemplo o por lo menos va a ser un ejemplo en el cual le voy a hablar a mis hijos y ser contemporáneo a él es algo fabuloso. </p><p><i><b>-¿Lo pudiste conocer? </b></i></p><p>-No lo pude conocer. </p><p><i><b>-¿Pero cómo puede ser? Estás hace diez años en la selección futsal argentina, que entrena en el mismo predio...</b></i></p><p>-Bueno, por ahí si ve esta nota...</p><p><i><b>-Hay que hacer ya ese encuentro. Entiendo también que nunca hiciste nada para verlo, digamos, ¿nunca le pediste a nadie para conocerlo?</b></i></p><p>-No, no me gusta pedir favores. Parto desde ahí. <b>No sé cuánto tiempo me queda en las selecciones, espero que mucho, y espero aprovecharlo para poder conocerlo. </b></p><p><i><b>-¿Qué opinión tenés de esos padres que se ponen detrás del alambrado e insultan a los árbitros y presionan a los chicos? ¿Qué solución pudiste aplicar o qué estrategia o qué protocolo se puede aplicar para mejorar esto?</b></i></p><p>-Es difícil, somos argentinos. La cultura, la mentalidad. Creo que desde chiquito ya el ganar está por encima de todo. En esa edad tiene que ser lo menos importante. Creo que también tiene que ser un mensaje para los padres, para los entrenadores, como primer ejemplo, lo que significan los entrenadores para esos chicos en esas edades. Y desde cómo entreno, desde cómo preparo el entrenamiento, desde el mensaje que le doy, desde pensar que estoy trabajando para el mañana, no tanto para el hoy. <b>Que el chico no se va a acordar dentro de veinte años si ganó, si salió campeón en novena división. Así que tienen que disfrutarlo.</b> Tienen que aprovecharlo, tienen que alentarlo, porque también los chicos necesitan que los acompañemos. El deporte nos enseña también eso, que hay reglas y educa, y educa mucho, en donde en una sociedad le damos cada vez menos valor a los maestros, a las personas que conviven tanto tiempo con nuestros hijos. Bajemos un poquito, son chicos, volvemos a lo mismo. Primero tienen que disfrutar en un ambiente sano. Que aprendan, que sea lúdico, que se diviertan.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/2GINGZ4K4BCCFJKFDGY2Y2QW5Y.png?auth=921638f9af4c58ca178901ce2313f3a2a3c88ad71b35dcc7676b2c340a9b8bf2&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[De símbolo sexual a una nueva mirada del amor: Gerardo Romano habló del deseo a los 79, el paso del tiempo y su lucha contra la enfermedad]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/19/de-simbolo-sexual-a-una-nueva-mirada-del-amor-gerardo-romano-hablo-del-deseo-a-los-79-el-paso-del-tiempo-y-su-lucha-contra-la-enfermedad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/19/de-simbolo-sexual-a-una-nueva-mirada-del-amor-gerardo-romano-hablo-del-deseo-a-los-79-el-paso-del-tiempo-y-su-lucha-contra-la-enfermedad/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, el actor reflexionó sobre la sexualidad en la madurez, el impacto del Parkinson en su rutina diaria y el episodio que lo llevó a ser internado tras un encuentro íntimo. Además, recordó el momento que cambió el rumbo de su historia para siempre, compartió su visión sobre los vínculos y la fidelidad, y reveló cómo atraviesa esta etapa de su vida mientras protagoniza una obra en calle Corrientes ]]></description><pubDate>Tue, 19 May 2026 05:36:19 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Dejé de tomar Viagra”</b>, confesó <b>Gerardo Romano </b>sin rodeos, al hablar sobre sexualidad, deseo y el paso del tiempo. Durante una extensa charla en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, el actor repasó su vida profesional, su presente sentimental, las transformaciones del deseo con la edad y su experiencia enfrentando el Parkinson.</p><p><a href="https://www.instagram.com/gerardoromanooficial/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/gerardoromanooficial/?hl=es-la"><b>Gerardo</b></a> es uno de los actores más reconocidos y polémicos de la Argentina. Estudió abogacía y trabajó en el Ministerio de Justicia antes de iniciar una extensa carrera artística que lo convirtió en una figura central del cine, el teatro y la televisión argentina. Participó en éxitos como <b>El Marginal,</b> <b>Policías</b>, <b>Sin condena</b> y <b>La fuga</b>, y se destacó por sus personajes intensos, temperamentales y muchas veces asociados al rol de villano. </p><p>En los últimos años volvió a ocupar el centro de la escena tras revelar públicamente que padece <b>Parkinson</b>, enfermedad que enfrenta con una rutina estricta de ejercicio, natación sin dejar de lado el trabajo teatral. Actualmente, protagoniza la obra <b>El Secreto</b>, dirigida por <b>Manuel González Gil</b>, que reúne a un elenco integrado por <b>Ana María Picchio</b>, <b>Gabriela Sari </b>y <b>Rodrigo Noya</b>. La obra combina humor, drama y tensiones de pareja alrededor de secretos que salen a la luz. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2JMMTMYM5REUJP3VO55UFX44EY.jpg?auth=6c0588c02ec71fff05dbd172eb28bc1037237bbeaca28ae477deac1583025c96&smart=true&width=1920&height=1292" alt="Gerardo Romano: “Hoy el sexo tiene otra dimensión: la ternura, las caricias y el abrazo”. (Maximiliano Luna)" height="1292" width="1920"/><p><b>—Tu historia es fascinante: jugabas al rugby, trabajabas en el Ministerio de Justicia y sos abogado. Pero algo cambió y tu vida dio un giro. ¿Cómo fue eso? </b></p><p>—Vino la dictadura y yo militaba, que es otro dato de mi vida. Era el rugby, el Ministerio de Justicia, o sea, la abogacía y la militancia. Y el 24 de marzo del 76 se acabó la joda, empezó la dictadura y se acabó la militancia. Y se acabó el rugby también porque ya tenía 30 y la vejez deportiva es temprana. Ahí apareció el teatro…</p><p><b>—¿Alguien te había dicho: “Tenés pasta para actor” o fue una inquietud tuya? </b></p><p>—Sí, me habían dicho. Yo había navegado en las aguas de la ficción, de la actuación de chico, sin darme cuenta, porque iba mucho a un cine que se llamaba <i>Cataluña</i>, que después se llamó <i>Cosmos</i> <i>70</i>, en Corrientes y Junín. Iba todos los sábados con una abuela que tenía a la función noche, que era a las 19.30. Eran tres películas de largometraje. Tres al hilo y acto vivo, que era un señor que entraba antes de la última película, la de fondo, digamos. Entraba con una guitarra y tocaba algo. Todos le gritaban: “Burro, put*”. Le tiraban cosas…</p><p><b>—¿Era parte del folclore putearlo? </b></p><p>—Sí, era regla... Acto vivo se llamaba, por obvias razones. Y era una ley que había sacado el gobierno peronista para que los artistas tuvieran trabajo. Porque el cine los estaba desplazando y convirtiendo los teatros en cines. A los 15 años dejé de ir al cine. Pero había visto 1.440 títulos de cine americano de posguerra.</p><p><b>—¿Sentís que ver tanto cine te enseñó a actuar? Porque yo creo que muchos nacen siendo actores. Hay tipos que ya eran así...</b></p><p>—Sí, pero ese “nacen” que decís es entre comillas. El mejor actor es el que tiene mayor posibilidades de identificación. No solamente lo aprendés de la realidad fáctica, sino de la ficción. Si uno ve ficción, aprende a actuar de la ficción, ve situaciones que uno nunca había vivido y se va nutriendo. Es un poco de las dos cosas.</p><p><b> —¿Qué te motiva hoy en día cuando tenés que interpretar a un nuevo personaje? Porque ya lo viviste muchas veces ese círculo: te dan el guion, arrancás de cero y de golpe te lo empezás a imaginar en tu cabeza. </b></p><p>—Y el <i>caché</i> me motiva, el director... Que es dios dentro de la grabación porque define y decide. No recuerdo si me ha pasado, pero puede haber algún elemento actoral disruptivo de suficiente envergadura como para que no te den ganas de estar con un hinchapelotas al lado pasándola mal, qué sé yo...</p><h2>Vivir con Parkinson: estrategias, miedos y el valor de compartir la experiencia</h2><p><b>—¿Cómo está tu salud?</b></p><p>—Tengo un diagnóstico pesado médico: el Parkinson, que es una enfermedad pesada. Pesada porque produce un dolor psíquico importante. Por supuesto que no hay un solo nivel, hay diferentes niveles según la gravedad. </p><p><b>—¿Vos en qué nivel estarías? </b></p><p>—No sé porque no conozco tanto. Pero lo que me ha tocado bastante suave, leve en relación a otros casos que he visto y que me asustan. </p><p><b>—¿Y te dijeron que puede seguir avanzando? </b></p><p>—Claro, sigue avanzando. Por eso te digo que es didáctico. No te dan ganas de ir a una filmación a boludear al director. </p><p><b>—Me dijiste recién “es un dolor psíquico”, pero se te ve impecable.</b></p><p>—Porque me rompo el cul* para estarlo.</p><p><b>—¿Qué es lo que hacés para mantenerte activo? </b></p><p>—Y ahora a las cuatro de la tarde voy a natación y nado un kilómetro. El miércoles y el viernes hago lo mismo. Estiro, voy al gimnasio, toco la guitarra, el piano, canto…</p><p><b>—¿Todo eso son cosas que te recomendaron hacer o las hacías antes? </b></p><p>—Es por orden, por mantener la digitación… A veces pienso que es como el tipo que está pescando y le dicen: “No, acá no hay pesca”. ¿Para qué me cago la mañana? Yo lo estaba pasándolo bárbaro. Si no me sirve, especialmente la natación, la bicicleta, qué sé yo, no me lo digas. A mí me hace bien. No tengo certeza absoluta de que el resultado sea óptimo. Lo que sí sé es que la enfermedad es neurodegenerativa y que hay un tiempo limitado. Eso implica que no se puede derrochar.</p><p><b>—¿Te da miedo a dónde puede llegar o lo que te puede pasar en un futuro inmediato? </b></p><p>—Sí. Pero no tengo más que trabajar en esto que te cuento que hago. Ya de por sí es bastante raro estar haciendo teatro comercial protagonizando en la calle Corrientes...</p><p><b>—Debés ser el único en Argentina que hizo eso. </b></p><p>—No sé de ningún actor, ni de esta generación ni de la anterior, que lo haya hecho. Y acepté porque la gente se me acerca mucho. Como yo lo confesé... De hecho, estamos hablando públicamente. La gente se me acerca mucho y noto que compartirlo genera una empatía y una mirada más optimista respecto de las cosas que nos pasan a todos. También <b>he descubierto que lo que más bien me hace es hacer algo por el otro. </b>O sea, que venga un tipo y me diga: “Tengo Parkinson, necesito hablar y compartirlo”. Me sale decirle: “¿Dónde te veo?” “En el Bajo Flores”. Y voy, tengo la charla y te cambia la óptica. Por eso digo que es muy didáctico.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UJZFYTJLJNG5XK4KQCO5C2BXQA.jpg?auth=d865d572a4614d859106ec7910cb718fe4bb66811eb49c90ea626d16c5693256&smart=true&width=1920&height=1280" alt="“Nada es para siempre”, la reflexión del actor en diálogo con Rulo. (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><h2>Parejas, deseo y vínculos en la madurez</h2><p><b>—¿Estás en pareja? </b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Tenés novia? </b></p><p>—Sí. </p><p><b>—No sabía. </b></p><p>—Sí, yo tampoco. </p><p><b>—¡¿Cómo que vos tampoco?! (risas)</b></p><p>—Y qué sé yo. No es una situación en la que uno se avive rápidamente (risas). </p><p><b>—Te cae la ficha un día...</b></p><p>—Y ya es tarde. </p><p><b>—¿Hace cuánto estás? </b></p><p>—No llevo la cuenta, pero hace un tiempo. </p><p><b>—Nunca estuviste solo vos, ni un minuto, ¿no? </b></p><p>—Sí he estado solo. Si todo fluye muy acaudaladamente, la soledad está buena. Pero depende de las etapas de la vida. </p><p><b>—¿Qué buscas en una relación ahora? Me imagino compañía y pasarla bien. </b></p><p>—Sí, pasarla bien. Sexo, menos…</p><p><b>—Igual con lo que garch*ste vos ya está igual, no? Ya cumpliste la cuota. </b></p><p>—Si cumpliste la cuota, estás listo. Lo que pasa es que ya <b>empieza a aparecer el sexo con otra dimensión. La ternura, las caricias, el abrazo, la penetración. Todo se redimensiona. </b>Y es atractivo igual o más atractivo. Porque en el momento del orgasmo, es un quilombo, te suenan los tambores, las bengalas. Es un momento medio confuso.</p><p><b>—¿Eso fue cambiando con el tiempo? </b></p><p>—Te lo cambia la fisiología. </p><p><b>—Igual vos con tu edad seguís actuando en la calle Corrientes, teniendo novia, teniendo sexo (risas).</b></p><p>—Sigo andando en bicicleta, sigo nadando…</p><p><b>—¿Monogamia? O si aparece algo... </b></p><p>—No soy naturalmente promiscuo. </p><p><b>—¿Siempre fuiste fiel? </b></p><p>—No llevé mucho la contabilidad, no le di entidad. No soy partidario de la monogamia. Pero lo que ha pasado también es que por ahí la relación se agota y uno por inercia sigue. Y entonces ya no se comporta orgánicamente como lo haría en otro caso, ¿no?</p><p><b>—¿Has pasado por todo tipo de relaciones? ¿Abierta, monogámica, swinger? Porque la verdad fuiste un galán toda la vida. Me imagino que las ofertas no faltaron.</b></p><p>—Había ofertas, muchas ofertas, sobre todo en la época en la que el periodismo me llamó <i>sex symbol. </i>Entonces, en ese momento sí era muy... Igual, era una oferta que me producía cierta cosa... Algo me repelía… </p><p><b>—¿Por qué? ¿Se te tiraban? ¿Iban a la puerta del teatro? ¿Te escribían cartas? </b></p><p>—Y no es agradable tener una mujer galopando arriba tuyo y diciéndote: “No puedo creer estar cogi*ndo con Gerardo Romano”. O sea, yo tenía la sensación de que estaba con alguien que no era yo. </p><p><b>—Te volvías un objeto en algún punto y ni siquiera le importabas. </b></p><p>—Sí. Una mujer desconocida. Era: “Hola” y pim a la cama. Un vacío me generaba…</p><p><b>—Me imagino un vacío total porque no sabe nada de tu vida, es como que solo quería la historia. </b></p><p>—Uno empieza a ver que el mandato, la dictadura de la belleza, de la juventud… Y sigue el rebaño. </p><p><b>—¿Te arrepentís de algo con respecto a este tema?</b></p><p>—Claro, me debo arrepentir de montones de cosas. Pérdida de tiempo injustas. Esas cosas sí me producen cierto rechazo. </p><p><b>—¿Y dónde conociste a tu novia? </b></p><p>—Me levantó a la salida del teatro. Al principio yo no le di bola. Estaba arriba de la bicicleta. Arranqué y partí. Pero claro, vivimos otros tiempos: está el mail, el Instagram, el Facebook…</p><p><b>—¿Te empezó a tirotear por redes? ¿Te dijo: “Soy yo la de la puerta del teatro”?</b></p><p>—Sí. Ahí seguimos la relación por medios digitales.</p><p><b>—En la ficción hiciste la primera pareja gay de la Argentina. </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Cómo fue eso? ¿Te daba curiosidad o no? </b></p><p>—Yo tiendo a creer, a pensar, que <b>toda forma de amor es buena</b>. Quiero pensar eso. Que el amor, sea como sea, es bueno. Mientras haga bien, mientras la forma en que te amen te haga bien a vos y la forma en que ames al otro te haga bien a vos y al otro, está todo bien. </p><p><b>—¿Tuviste relación así amorosa con algún hombre? </b></p><p>—Tuve aventuras. </p><p><b>—Pero ¿te enamoraste de alguno? </b></p><p>—No. Pero no por un estigma, un prejuicio, sino porque es demasiado peso cultural. Me recuerdo mirar algo en televisión en los brazos de mi chica o con mi chica en mis brazos, pero me cuesta la imagen de estar mirando un partido de rugby o de fútbol de la mano de un chico. Pero entiendo y acepto que haya gente que le gusta y que ha podido trascender y transitar ese camino.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5QD3SPXXRFHJZEQFSSFIW5BXDU.jpg?auth=8a218594e946a9534659230577829c56c0f564a82a1964b2f8cb522ae51c71d7&smart=true&width=1920&height=1280" alt="“El Parkinson produce un dolor psíquico importante”, confesó Gerardo. (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><p><b>—En este segmento, te voy a decir algunas frases y vos me tenés que decir si las dijiste o no las dijiste. </b></p><p>—Dale.</p><p><b>—“Cuando algo me parece que es inferior a lo que quiero, me voy”. ¿Lo dijiste o no lo dijiste?</b></p><p>—Sí, (risas). Además, hay cosas que le presto a mis personajes. Mi personaje de ahora en el teatro dice algo así como que si uno encuentra algo mejor, no es infiel, se va de la relación. Ser infiel es permitirse la variedad, la diversidad. </p><p><b>—Lo único grave de eso es no contarle a tu pareja. Porque eso es ser infiel, en definitiva. </b></p><p>—Pero ¿por qué hay que contar todo? En la obra El secreto, mostramos que hay cosas que te las podés llevar a la tumba lo más tranquilo.</p><p><b>—Otra frase: “Para que mis relaciones funcionaran, tenía que haber mucho sexo. No sé si bueno, pero mucho”. ¿Lo dijiste o no? </b></p><p>—Sí, puede ser.</p><p><b>—Hoy, ¿mermó un poco...? </b></p><p>—Y sí. Muy a pesar mío, sí. Mermó. <b>Dejé de tomar viagra</b>, porque ese es otro dato que... </p><p><b>—Pero ¿por qué? ¿Porque es en contra de la medicación del Parkinson? </b></p><p>—No, no lo sé. Es en contra de la edad que tenés... </p><p><b>—¿Te puede hacer mal, decís? </b></p><p>—Y me tomo una para el colesterol, me tomo una para la presión, me tomo tres para el Parkinson y si me trago un viagra… Además, tuve un episodio con el viagra. </p><p><b>—¡¿Qué te pasó?!</b></p><p>—Y un día como hoy, de sol, pero con calor, en verano, me fui en bicicleta. Al mediodía con mucho sol. Cuando volví a casa, estaba mi compañera, en la cama, semidesnuda. Me provocó deseos la imagen. Me clavé un viagra, me metí en la cama a las once de la mañana a hacer el amor después de la movida en la bicicleta. No recuerdo si había desayunado. Se detuvo un momento la sexualidad, fui al vestidor, levanté la cabeza, se me hizo todo negro y ¡pum! Caí de nuca contra el suelo. Fui al sanatorio y quedé internado 48 o 72 horas. Lo que te quiero decir es que no sé si es tan valioso frente a otros momentos, sobre todo los espirituales, <b>no sé si es tan valioso un orgasmo</b>.</p><p><b>—¿Pero seguís funcionando bien sin tomar?</b></p><p>—Sí. No todo lo bien que desearía, pero sí.</p><p><b>—Pero cada tanto por lo menos sí.</b></p><p>—Sí, yo por mí me gustaría cog*r todos los días. A la mañana, a la siesta y a la noche. Si pudiéramos tres, tres. </p><p><b>—¿Y ahora estás más tirando una vez por semana?</b></p><p>—Cada 15 días. Dos o tres por mes.</p><p><b>—“No me llevo bien con mi ego”. ¿Lo dijiste? </b></p><p>—Sí. Nadie se lleva bien con su ego o genera situaciones armoniosas alimentando su ego desmedidamente, ¿no? </p><p><b>—Para cerrar esta entrevista, voy con preguntas rápidas con opciones. ¿Estás listo?</b></p><p>—A ver...</p><p>—<b>¿Tenés un amor imposible?</b></p><p>—Varios.</p><p><b>—¿Cuál es tu personaje favorito de todos los que interpretaste?</b></p><p>—Antín. </p><p><b>—Antín es una locura cómo se hizo virar en las redes. ¿Puteás en la vida real como Antín? </b></p><p>—No, no. No me gusta putear a nadie...</p><p><b>—Te has ganado ese papel de puteador gracias a Antín. Ya es tuyo. </b></p><p>—Sí, eso es verdad. </p><p><b>—¿Te considerás ateo o religioso? </b></p><p>—Ateo. </p><p><b>—¿Arriba o abajo? </b></p><p>—De costado. </p><p><b>—¿Preferís ser villano o indefenso? </b></p><p>—Villano. </p><p><b>—¿Crees en el amor para siempre? </b></p><p>—Nada es para siempre. </p><p><b>—¿Tener sexo o hacer el amor? </b></p><p>—Los son sinónimos. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/KURY67QHO5CUBMMVQ7P7SRKVZ4.png?auth=2cb7f75caf2c5d101e1402dfd6327c003ce7b842834c27c9e9a43529a8afea33&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Gerardo Romano con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Cachorro López: ‘Tu misterioso alguien’ esperó 20 años y pasó a ser número 1]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/17/cachorro-lopez-siempre-juguetee-con-el-riesgo-un-poquito-nomas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/17/cachorro-lopez-siempre-juguetee-con-el-riesgo-un-poquito-nomas/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[El talentoso argentino produce y compone para los artistas hispanos más importantes y ganó 15 Grammys. Formó parte de la mítica banda “Los abuelos de la nada” junto a Miguel Abuelo y a Andrés Calamaro, los años felices de experimentación y riesgos. “Tu misterioso alguien”, la canción que estuvo 20 años esperando ser escuchada y hoy es un hitazo. Por qué no va más a festivales ni a ver músicos a una cancha de fútbol. Dice que tiene un gusto vulgar y corriente y que le gusta la música sencilla]]></description><pubDate>Sun, 17 May 2026 14:46:43 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay muy pocos productores musicales enormes, Cachorro es uno de ellos. Compone y produce para los más importantes artistas argentinos e hispanos desde la década del ‘80 hasta el día de hoy. Muchas de las canciones en español más exitosas llevan su firma. Tiene muchísimo talento y además tiene un don, dice que su don es ser empático y flexible. Para muchos músicos es un prócer. Formó junto a Miguel Abuelo la mítica banda “Los abuelos de la nada”.</p><p>– Sí, lo conocí a Miguel en en Ibiza y empezamos a fantasear con la idea de hacer un grupo. Después me fui a Inglaterra y él cayó preso, hubo varias aventuras. Volví a Buenos Aires a pasar Navidad con mi familia, fui a buscar a una novia de Miguel y le pedí plata para el pasaje. Miguel no tenía ni pasaporte. Había caído preso, lo deportaron a Francia, lo mandaron de vuelta a España, lo deportaron a Italia, lo mandaron a vuelta a España, lo deportaron a Portugal y entró como ilegal, sin pasaporte. Hasta que conseguimos un pasaporte que servía solamente para un viaje de vuelta y un pasaje.</p><p><b>En “Los Abuelos de la nada”, además de Miguel Abuelo y de Cachorro, estaban Andrés Calamaro, Daniel Melingo, Gustavo Bazterrica y Polo Corbella. Las canciones de la banda las conocen todas las generaciones, “Mil horas”, “Costumbres argentinas”, “Sin gamulán”, “Himno de mi corazón” “Así es el calor” y tantas más. Es difícil hoy atravesar varias décadas con las mismas canciones.</b></p><p>– No se sabe qué va a pasar con la música que se hace hoy dentro de 30 a 40 años. Va a haber tanta música que no van a entrar.</p><p><b>– ¿Cómo podés ser tan humilde? Dejás un sello único en la música.</b></p><p>– Siempre trabajé con gente muy talentosa. Fui también bastante afortunado en la gente que me fui cruzando en el camino.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IBVWBYH2ABDSHPIFKNIXUQMGWM.jpg?auth=6605d47a3d15b2b5ce097ca4a3a90a7d22f529e8f7dc1954f092f4f88adb5b30&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Conocí a Miguel en en Ibiza y empezamos a fantasear con la idea de hacer un grupo", contó Cachorro López (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>“15 GRAMMYS. PERO NO ES QUE YO GANÉ SOLO ESOS GRAMMYS, PRODUJE ARTISTAS MUY BUENOS”</b></p><p><b>Cachorro ganó los premios más importantes de la industria, entre ellos el Grammy a mejor productor, y estuvo nominado además a los Grammys Latinos infinidad de veces. </b></p><p>– ¿Querés que diga algo de perfil alto? 15 Grammys. Producís un artista muy bueno, el disco llama mucho la atención y te llevas el premio también. No es que yo construí ese éxito ni que yo solo gané esos Grammys.</p><p><b>– Un productor es el que define el sonido, el que arma la canción. ¿Es como autor también, o no?</b></p><p>– Es un papel importante, pero a veces trabajas con talento que es explosivo y que va bien encaminado. Vos siempre ponés lo tuyo, pero es que siempre te lo echás al hombro.</p><p><b>– Algunos de los artistas con los que trabajaste, que produjiste. Julieta Venegas, Natalia Lafourcade, Miranda.</b></p><p>– Sí, muchísimo con Miranda.</p><p><b>– Diego Torres, Cristian Castro, Vicentico.</b></p><p>– Sí. Vicentico también, gran honor.</p><p><b>– Ahora Luz Gaggi. Zoe Gotusso.</b></p><p>– También, el anteaño.</p><p><b>– Paulina Rubio.</b></p><p>– Paulina Rubio, también.</p><p><b>– Enrique Iglesias.</b></p><p>– Le compuse una canción nomás. A Andrés Calamaro le produje un par. Y en España hice dice Ketama, Rosario Flores. Ahora tengo ganas de sacar el pie del acelerador y hacer un poco menos.</p><p><b>– ¿Por qué supones que tantas generaciones saben las canciones que escribiste, que produjiste y que son tan exitosas? </b></p><p>– Y qué sé yo. Las canciones tienen una vida propia. Vos grabás algo, tratás de que sea lo más atractivo posible y después algunas canciones que te parece que son lo más grande pasan desapercibidas. Alguna que para vos era del montón, explota. Es inexplicable lo que hace que una canción sea exitosa y se le prenda a la gente.</p><p><b>“PRODUJE ‘TU MISTERIOSO ALGUIEN’, ESTABA AHÍ DESDE HACE 20 AÑOS ESPERANDO” </b></p><p><b>– Algunas en el momento en que las publicás no tienen éxito y años después sí.</b></p><p>– Yo produje un tema de Miranda que se llamaba “Tu misterioso alguien”. El tema tuvo una linda aceptación así como ese disco en ese momento. Lo cantaron en “La Voz” y de repente la canción pasó a ser el número uno en Spotify y se volvió una especie de locura. La canción estaba ahí desde hace 20 años esperando, esperando el entusiasmo. Esas cosas pasan todo el tiempo.</p><p><b>– ¿Eso tuvo que ver con el caño, con la difusión que dio Telefe o con algo que resonó de la canción?</b></p><p>– Con la difusión. Para que la gente se enamore de la canción tiene que escucharla. En la época que salió, tenías que comprarte el disco para escuchar la canción que estaba adentro. Ahora está todo tan accesible, ¿no? Llamó la atención y le gustó a la gente ese día en el programa bendito. Fue la difusión, la gente la escuchó y descubrió que le encantaba. Además había versiones más modernas y eligió la más vieja.</p><p><b>“HAY MUCHA MÚSICA, CUALQUIER CHICO AGARRA UNA LAPTOP Y PUEDE GRABAR UNA CANCIÓN”</b></p><p><b>– ¿Hay algo que hoy está dando la vuelta en la música? Por momentos parece que se abusa de la repetición. Pero aparecen las canciones de Rosalía y la rompen.</b></p><p>– Sí, Rosalía es un talento de los que sale uno cada tanto, hay cosas buenas saliendo todo el tiempo. Lo que hay ahora es mucha repetición. Y hay mucho, cualquier chico agarra una laptop y puede grabar una canción. Hay mucha música sonando y mucha se parece entre sí. Y hay mucha que es genial también.</p><p><b>– Empezaste como bajista en “Los abuelos de la nada” y te convertiste en productor de la banda naturalmente.</b></p><p>– Yo cumplí el rol sin saber qué era. Cuando empezamos nos cuentan que Charly García nos quiere producir. Pensaba, ¿qué es producir? No terminaba de entender que hacía un productor. Después, cuando laburé el primer disco con Charly, lo entendí perfecto, Charly era muy lúcido. Si, terminé siendo productor.</p><p><b>“LOS PRODUCTORES FIRMAN LOS DISCOS, FIRMAN COMO ARTISTAS. ES UN RECONOCIMIENTO AL TRABAJO”</b></p><p><b>– Hoy es una carrera ser productor.</b></p><p>– Sí, los productores firman los discos, firman como artistas. Tiene una exposición altísima, está bueno, es como un reconocimiento a un trabajo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/G4PNLK5QPJBRVBPFNUSP6AUTTM.jpg?auth=2dc86db1a38a13a41a6034135b9b585ddd17f255b3c712c28aa79210c8d3e8d9&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo cumplí el rol sin saber qué era. Cuando empezamos nos cuentan que Charly García nos quiere producir. Pensaba, ¿qué es producir?", recordó Cachorro López en entrevista con María Laura Santillán
" height="1080" width="1920"/><p><b>– Un trabajo que no existía o no era nombrado. Si hubieras nacido, 40 años después serías Bizarrap, ponele.</b></p><p>– Jajajaja, yo estoy contento con lo que me tocó. Me gustaría compartir las finanzas con Bizarrap. Han salido varios chicos de Argentina que han conquistado el planeta. Algo especial tiene tanto Bizarrap como toda esa camada.</p><p><b>– ¿Cuántos años tenías cuando conociste a Miguel Abuelo?</b></p><p>– 22, 23. Me encontré con él en Ibiza a fines de los 70 y después fuimos buscando los otros compañeritos. </p><p><b>– Era un tiempo de mucha experimentación en todos los sentidos.</b></p><p>– Si, las cosas no eran tan estilizadas o tan parecidas. Había un montón de música saliendo al mismo tiempo, un montón de grupos totalmente diferentes uno del otro. Era un lindo momento.</p><p><b>– Para hacer música, pero también para compartir. ¿Había experimentación con drogas en esa década?</b></p><p>– Sí, mucha. Ya en Ibiza Miguel y yo éramos veteranos de esas lides. Todo Ibiza.</p><p><b>- ¿Cómo lo ves en perspectiva ese tiempo?</b></p><p>– Lindo. Ahora me da pereza imaginármelo, pero tengo un recuerdo bueno, la pasaba bomba.</p><p><b>– ¿Pereza por qué?</b></p><p>– Porque hay maratones y cosas.</p><p><b>– ¿Noches sin dormir, ponele?</b></p><p>– Había que aguantar, cosas que después de más grande no tenes ganas de aguantar.</p><p><b>“SIEMPRE JUGETEÉ CON EL RIESGO UN POQUITO NOMÁS”</b></p><p><b>– Pero lo podés contar. Mucha gente no lo puede contar, no está más, abusó después de sustancias. ¿Qué te daba seguridad a vos? ¿Qué te sostuvo?</b></p><p>– Yo no tengo una personalidad adictiva. Siempre jugueteé con el riesgo un poquito nomás. Hay gente a la que le toca y gente a la que no le toca.</p><p><b>– ¿Extrañás a la gente que ya no está?</b></p><p>– Sí, claro que sí. Extraño a Miguel. Extraño a Pelo Aprile, extraño a Damián, el manager de Miranda, con el que trabajamos casi todos los discos. Amigos de la adolescencia que he perdido, entrás a una edad donde es más factible que se muera alguien de tu grupo. </p><p><b>– ¿Sentís el paso del tiempo?</b></p><p>– Sí, siento que me duele un poco más la rodilla, los hombros. Eso se siente.</p><p><b>– ¿En la avidez por experimentar en la música? ¿Por juntarte con gente? ¿Por conocer?</b></p><p>– Si, tal vez estás un poquito más cauto. Cuando te proponen hacer algo sopesás lo bueno y lo malo. Cuando sos joven ves solo lo bueno, cuando sos más grande empezás a ver más lo malo, lo potencialmente malo, algo malo que te puede pasar.</p><p><b>– ¿O sea, los riesgos?</b></p><p>– Con cualquier cosa. Con un plan social vos decís “qué divertido ver a esta gente” o decís “qué plomo ir allá y tener que volver después”. Menos entusiasmo.</p><p><b>– Es de viejo eso.</b></p><p>– Sí, sí.</p><p><b>“IR A UNA CANCHA A VER MÚSICA ME DEJÓ DE DIVERTIR. LA GENTE MIRA LA PANTALLA, ESTÁ TODO EL MUNDO FILMÁNDOSE…”</b></p><p><b>– Todo lo que uno deja de hacer. ¿Vas a un recital en vivo?</b></p><p>– ¿Entero? Tengo que adorarlos o tienen que ser artistas con los que yo trabajo. Festivales no puedo ver. </p><p><b>– ¿Por qué?</b> </p><p>– Mucha gente en un predio grande, medio incómodo, ir a una cancha de fútbol a ver música me dejó de divertir como me divertía.</p><p><b> – ¿Ya no tiene sentido?</b></p><p>– La gente mira todo en la pantalla porque los músicos son pequeñitos, está todo el mundo filmándose.</p><p><b>– No es que es divertido, que tomamos algo y nos reímos. </b></p><p>– En vez de pensar, voy a tomar algo, voy a estar con amigos, voy a bailar, me voy a reír, pensás “voy a estar ahí parado con un montón de gente viendo una pantalla a un personaje chiquitito, incómodo”. </p><p><b>– Como compositor ¿hay algo que ya no querés hacer? </b></p><p>– No, yo trabajo con gente. Siempre busco que haya una conexión para alimentarme con la persona con la que estoy componiendo. Salís de vos, desaparecés vos y estás ahí con la canción.</p><p><b>– ¿El trabajo de productor es solitario?</b></p><p>– No, trabajas siempre con artistas. Por ahí vienen instrumentistas a tocar, además de ingenieros. Vida social con gente mucho más joven últimamente.</p><p><b>– ¿Eso está bueno? </b></p><p>–Buenísimo, porque me hace ser un poco menos amargo, jajajaja. Están muy entusiasmados. Luz Gaggi debe tener 22. En el disco tributo de canciones de “Los abuelos de la nada” trabajé con un montón de gente que no había nacido cuando grabamos nosotros, gente joven. Conocían las canciones y las tocaron y cantaron con mucho cariño y mucha onda. A mí me gustó todo eso, una generación que no había nacido directamente.</p><p><b>– El disco nos hizo a todos volver a recordarte ¿que devolución que te hizo la gente? </b></p><p>– A la gente le encantan temas diversos, cosa que me gusta mucho. Todo el mundo tiene sus favoritos, pero por el feedback que yo recibo es muy variado. Eran todos artistas diferentes.</p><p><b> – Es un disco largo, 12 canciones, como antes. Ahora son cortos. ¿Estás acostumbrado?</b></p><p>– Sí, yo me acostumbro a todo, pero me gustaba el álbum. Ahora ni siquiera se trabaja en un álbum, se trabaja en canciones. A mí me gustaba trabajar un álbum y que el álbum fuera un concepto entero. Que no fuera un intento de tener diez singles, sino simplemente un disco que tenía matices más diferentes. Se iban cocinando juntos, todas las canciones, extraño un poco ese proceso.</p><p><b>“HAY COSAS QUE SE REPITEN TODO EL TIEMPO. ESCUCHÁS CIERTO TIPO DE MÚSICA QUE SE REPITE Y SE REPITE”</b></p><p><b>– ¿Está en algunos casos la industria estereotipada? ¿Cuándo le ves los hilos a una canción?</b></p><p>– Hay cosas que se repiten todo el tiempo. Hay sonidos, hay plugins y bibliotecas de sonidos y cosas que se usan recurrentemente. Vos escuchás cierto tipo de música y ves que se repiten y se repiten. Y hay gente súper creativa que hace maravillas al mismo tiempo, siempre hay alguien genial. Lo genial es siempre la minoría, lamentablemente en todas las épocas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4AO3DVXLK5AWRPGW22QX5ABRDI.jpg?auth=5e80a1659958b51162da8ff6dac688d5635b0fcdc7ece0e8016e0fece8b91a8e&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""A mí me gustaba trabajar un álbum y que el álbum fuera un concepto entero", dijo Cachorro López" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Pero la industria, qué busca? </b></p><p>– Que se vendan las cosas. La industria lo que busca es eso.</p><p><b>– ¿Sea repetido, sea estereotipado o sea original? ¿A la industria le da igual?</b></p><p>– Le da igual, lógicamente es un negocio.</p><p><b>– ¿Qué le dirías a un chico que hace música hoy?</b></p><p>– Que haga la música que le gusta a él y la disfrute. Ni siquiera entiendo muy bien lo que pasa. Todo cambia muy rápidamente, yo no tengo un insight muy especial de todo esto. Yo hago lo mío, trato de pasarlo bien y hacer música que me guste, que le quede un buen material al artista que trabaja conmigo. Pero no tengo un plan o una idea de cómo hacer las cosas para que funcionen bien. Nunca lo tuve.</p><p><b>– En “Los abuelos de la nada” las estrellas eran Miguel y Andrés Calamaro. Vos no te pusiste en ese lugar.</b></p><p>– No, ellos lo eran naturalmente, no es que ellos se pusieran.</p><p><b>– A Miguel lo extrañás, dijiste.</b></p><p>– Pasaron muchos años. Yo en realidad lo extraño porque todavía recuerdo cómo me sentía haciendo cosas con él, componiendo, era muy genial. Pensá que “Los abuelos…” duraron cuatro o cinco años y nos separamos hace 40. Pasaron 40 años más haciendo otras cosas. La gente me mira y piensa en “Los abuelos…“, yo estoy muy agradecido, pero no me define en ningún sentido. Es un período muy corto de mi vida que pasó hace una eternidad.</p><p><b>– ¿Algo habrán hecho, no?</b></p><p>– Sí, me encanta. Me encanta cobrar las regalías de “Los abuelos…”, jajaja.</p><p><b>“TENGO UN GUSTO VULGAR. NO SÉ CÓMO DECIRLO, VULGAR, CORRIENTE. ME GUSTA LA MÚSICA SENCILLA, ACCESIBLE, ME GUSTAN LOS HITS”</b></p><p><b>– ¿Qué te define entonces? </b></p><p>– Yo soy un tipo más bien empático y flexible, y me voy amoldando lo que yo veo que trae cada artista. Hago eso básicamente. Después tengo un gusto sencillo y cuando amoldo las cosas a mi manera sencilla a algunos artistas les ha servido para que su música fuera más accesible. Porque tengo básicamente un gusto vulgar, jajaja. No sé cómo decirlo.</p><p><b>– ¿Cómo “vulgar”?</b></p><p>– Quiero decir vulgar, corriente. ¿Entendés? Naturalmente, no trato de interpretar nada. A mí me das un disco y el tema que me va a gustar va a ser el hit, aunque no sepa cuál es el hit. Yo soy así, me gusta la música sencilla. Me gusta la música accesible, me gustan los hits. Cuando yo escucho música mi gusto es ese. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SWGQ2OUD4BDODHNTW5U2M5HGB4.jpg?auth=155d30b28ddb788f100e02550759594880756d35df4b4e1d4c57e08357727c37&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""No tengo un plan o una idea de cómo hacer las cosas para que funcionen bien. Nunca lo tuve", aseguró Cachorro López (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b> – Sos humilde.</b></p><p>– Yo no sé si soy tan humilde. Me encanta que me lo digan. Es mejor que me digan eso que decir que soy soberbio. Yo creo que soy realista.</p><p><b>– ¿Seguís viendo a todos los músicos de ese tiempo?</b></p><p>– A Andrés (Calamaro) lo veo mucho, bastante. Con Ale Sergi me veo todo el tiempo, somos muy amigos. A Melingo lo veo y veo a Miguel Zabaleta, amigo mío de la adolescencia que tuvo su grupo Suéter. Tampoco hago mucha vida social. Sí, festejé mi cumpleaños.</p><p><b>– ¿La década?</b></p><p>– Sí, la década. Te imaginarás cuántos, vos ya lo sabés.</p><p><b>– No digo nada.</b></p><p>– No me molesta.</p><p><b>Gerardo Horacio Lopez Von Linden, Cachorro, cumplió 70. Su buena onda es la misma que tenía a los veintipico. </b></p><p>– Hice una fiesta en Villa La Angostura y, además del staff del estudio, el único músico que vino fue Ale Sergi. Los demás eran gente de otro lado, refleja un poco lo que es mi vida social. Amigos y familia y la nueva generación de hijos, sus novios y sus maridos y sus parejas. Después me quedé pensando que la única persona del mundo de la música que vino fue Ale.</p><p><b>– ¿Por qué decidiste festejar?</b></p><p>– Por el cero, dan ganas de revolear algo, ¿no?</p><p><b>– ¿Tenés planes para los próximos 20? La edad se extiende, parece.</b></p><p>– Espero seguir disfrutando físicamente pleno. La paso bien, me gustan muchas actividades físicas, poder hacerlas.</p><p><b>– Jugabas al rugby cuando eras joven. </b></p><p>– Sí, nunca dejé de hacer actividad física. De a momentos me envenené un poquito. Eso ya pasó.</p><p><b>– Eras cheto. </b></p><p>– Sí. Jugaba en Alumni, iba a un colegio inglés.</p><p><b>– El cheto y Miguel Abuelo, qué mezcla. </b></p><p>– Sí, eso era raro, pero te digo que soy muy empático y flexible, y él también. Podía portarse como un príncipe si quería, aunque rara vez quería hacerlo.</p><p><b>– ¿Cuál de todas las canciones que escribiste te gustaría que recordáramos? Escribiste mucha música, pocas letras. Una excepción fue “Himno de mi corazón”.</b></p><p>– La que más perduró en la gente de “Los abuelos…” es ‘Lunes por la madrugada’. Hay muchas canciones que me gustan de esa época, “Sintonía americana” también me gusta.</p><p><b>– ¿Y en general? Después de “Los abuelos…? ¿De todas tus composiciones y producciones?</b></p><p>– Después con Andrés compusimos “Carnaval de Brasil”, que me encanta. Con Vicentico “Solo un momento”, con Ale Sergi muchas, “Fantasma”... </p><p><b>– Todos hits. ¿Te puedo presentar la próxima vez como el tipo que sabe hacer hits?</b></p><p>– No, no, me van a contratar esperando que les dé hits. No estoy para eso.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/PH2CCCYJEZEIXPFER5PSCSYO5E.jpg?auth=ddc0c551f74740e6e72aa842c8565d20eae703b3965de94e0128deb5567ce119&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Gustavo Gavotti]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Benjamín Vicuña: “Siento que tengo un ángel y que no me va a pasar nada”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/17/benjamin-vicuna-siento-que-tengo-un-angel-y-que-no-me-va-a-pasar-nada/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/17/benjamin-vicuna-siento-que-tengo-un-angel-y-que-no-me-va-a-pasar-nada/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor y productor chileno contó que antes le tenía miedo a los fantasmas y ahora siente una extraña sensación de seguridad y protección. A días de que su hija Blanca hubiese cumplido 20 años, una entrevista íntima en la que habla de ella, de su familia, de su trabajo y hasta de su papá, con quien se peleó y pasaron años sin hablarse. “Me vine de otro país para estar presente porque el tiempo, al final, es lo más importante”, afirma]]></description><pubDate>Sun, 17 May 2026 05:30:48 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>A los 47 años, <b>Benjamín Vicuña</b> atraviesa uno de los momentos más intensos de su carrera. Mientras protagoniza la versión teatral de <i>Secreto en la montaña</i> junto a <b>Esteban Lamothe</b>, también suma éxitos en televisión y plataformas con series como <i>Envidiosa</i>, <i>El encargado</i> y <i>El resto bien</i>. En paralelo, acaba de ganar un Martín Fierro de la Moda por la película <i>Corazón delator</i> y está nominado como mejor actor por <i>La voz ausente</i>. “Ya trabajar es una alegría muy grande, que te reconozcan, esos mimos, son espectaculares”, dice en diálogo con <b>Infobae</b>.</p><p>Pero detrás de los estrenos y las alfombras rojas, hay <b>otro rol que atraviesa toda la charla: el de padre</b>. Vicuña habla de sus hijos, de las dinámicas de una familia ensamblada y de cómo reorganizó por completo su vida para estar cerca de ellos. “Me vine de otro país para estar”, asegura. También reconoce el esfuerzo que implica sostener una familia numerosa: <b>“Hay que trabajar un montón para mantener cinco hijos”</b>. En ese esquema, destaca la buena relación que logró construir con <b>Carolina Ardohain</b> y el rol que ocupa su pareja actual, <b>Anita Espasandín</b>, dentro de la dinámica cotidiana. Sobre la<b> China Suárez</b>, en cambio, reconoce que hoy atraviesan un momento más complejo: “Espero que algún día se pueda tener un poquito de sentido común y de buena onda, básicamente por los chicos”.</p><p>A lo largo de la conversación aparecen además temas mucho más íntimos: la muerte de su hija <b>Blanca Vicuña</b>, el miedo a las guerras, su relación conflictiva con su padre, la ansiedad, la crianza y hasta alguna discusión con su hijo mayor. “Uno tiene una puerta muy grande para que esas balas te duelan”, reflexiona sobre la paternidad. Y cuando tiene que imaginar cuál es la escena más importante de su vida, responde sin dudar:<b> “La gran escena de mi vida es con mis hijos y que estemos todos juntos</b>”.</p><p>Entre el éxito profesional, la exposición constante y las emociones más profundas, Vicuña se muestra menos preocupado por sostener una imagen perfecta y más interesado en hablar de lo que incomoda. “Uno debe tener opinión”, sostiene. Y quizá esa mezcla entre sensibilidad, contradicción y honestidad sea también una de las claves por las que, después de tantos años de carrera, sigue generando tanta atención dentro y fuera de la pantalla.</p><p><b>—¿Estás disfrutando de estos primeros días de </b><i><b>Secreto en la montaña</b></i><b>? </b></p><p>—Sí. Los procesos creativos siempre son especiales porque los estrenos generan tensión. Es como quitarle el dolor a un parto. Mucho trabajo, mucho esfuerzo y que finalmente se encuentre con el público y pase lo que está pasando es hermoso.</p><p><b>—Imagino las charlas con Javier Daulte y con Esteban para traer este clásico veinte años después…</b></p><p>—Pasaron veinte años de una película que sacudió al mundo. Es una historia de amor imposible y todo lo que hablamos durante meses lo pudimos volcar en esta puesta con sensibilidad y compromiso. El público entra y se conmueve.</p><p><b>—¿Charlaron mucho las escenas íntimas?</b></p><p>—Algunas cosas sí y otras no. También hay que darle espacio a lo que pasa en el escenario. Somos dos actores muy comprometidos con contar una linda historia de amor. Tuvimos libertad absoluta.</p><p><b>—Los vemos también juntos en </b><i><b>Envidiosa</b></i><b>. </b></p><p>—Sí. Con Esteban trabajamos en <i>Farsantes</i> hace mucho tiempo y después nos reencontramos en <i>Envidiosa</i>. Somos antagonistas por <i>Vicky</i> y es impresionante el fenómeno de la serie. La gente odia a este pobre <i>Nicolás</i>.</p><p><b>—Nicolás nos cae pésimo.</b></p><p>—(Risas) Nos cae pésimo. </p><p><b>—¿En algún momento te pareciste a Nicolás? </b></p><p>—No, pero juego con eso. A veces la gente me dice “eh, sos medio Vicuña”. No sé qué verán de él, pero es un personaje que me dio muchas alegrías. Estuve nominado a los Premios Platino y ahí, viajando a España, terminé de tomar dimensión del alcance que tuvo la serie en todo el mundo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AH3RMJ3YINAHJMI4STICA6J7BU.jpg?auth=ac49d4174b31d93771a5cfe1f3cc793583ac7b7f571088aed8fd987f31e9464c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Benjamín Vicuña con Blanca que el 15 de Mayo hubiera cumplido 20 años." height="1080" width="1920"/><p><b>—También acabás de ganar el Martín Fierro de la Moda y estás ternado como mejor actor protagonista.</b></p><p>—El de la moda fue por <i><b>Corazón delator</b></i>, una película de Marcos Carnevale. Y ahora estoy nominado como actor por<i> La voz ausente</i>, una serie que hicimos con Disney, que significó un esfuerzo, un thriller espectacular de Gabriel Rolón. </p><p><b>—En este momento hay mucho trabajo dando vueltas: </b><i><b>Envidiosa</b></i><b>, </b><i><b>El encargado</b></i><b>, </b><i><b>El resto bien</b></i><b>…</b></p><p>—Sí, <i>El resto bien</i> es una serie de Flow dirigida por Daniel Burman. Son ocho capítulos y tuvo una crítica y un acompañamiento del público increíbles.</p><p><b>—¿Son cinco hijos los que tenés ahí?</b></p><p>—Sí, son cinco hijos, dos exmujeres y mis padres. El personaje atraviesa algo muy fuerte: empezar a ser padre de tus padres y eso se mezcla con el caos de una casa llena de hijos, gatos y problemas cotidianos. También aparece el tema de la vasectomía y la andropausia.</p><p><b>—¿Pensaste en hacerte una vasectomía alguna vez? </b></p><p>—Eso tiene que ver con cierta intimidad, pero sí me impresiona el feedback que genera la serie, sobre todo en el público masculino. Habla de la andropausia, de los cambios físicos y del miedo al paso del tiempo. <b>A los hombres también nos pasan cosas con la edad y se habla poco de eso</b>. Yo tengo 47 años y estoy bastante hipocondríaco, asimilando síntomas y derribando ciertos mitos, como esa idea de que el hombre tiene resuelto el paso del tiempo. El miedo a la muerte, el peso de la familia, el cuerpo que cambia… no son cuestiones exclusivas de las mujeres. Así como en <i>Envidiosa</i> se habla de los mandatos femeninos, un hombre de 50 también tiene un montón de preguntas.</p><p><b>—Bienvenido sea que lo charlemos.</b></p><p>—Claro. Para este personaje de <i>El resto bien</i> engordé unos seis kilos porque quería mostrar el paso del tiempo. <b>A los hombres también nos baja la testosterona, cambia la musculatura, el cuerpo</b>. Nos pasa exactamente lo mismo. Quizás la diferencia con la menopausia tiene que ver con la posibilidad de tener hijos, pero es un tema que investigamos mucho y que sigue siendo bastante tabú.</p><p><b>—¿Y te preocupa a vos personalmente? Más allá de prepararte para la serie. </b></p><p>—Me preocupa la medicina preventiva y cómo prepararnos para vivir más y mejor. Hoy se habla de longevidad, de que los 80 son los nuevos 70. O sea, claramente <b>se están extendiendo las expectativas de vida, pero también hay que pensar en la calidad de vida</b>. Dormir bien, la alimentación, manejar el estrés o la ansiedad. Antes quizá no se le daba tanta importancia a eso. Hoy entendemos que son pilares fundamentales. Estoy atento, regulando y tratando de hacer lo posible para llegar bien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LL3OR2IQSFHZ7HPITINMYUU2WA.jpg?auth=0acc1705e33b8f36aac29effa28fd93cefb9a456fa6b904c08a8605f9a06271f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Benjamín Vicuña: "La gran escena de mi vida es con mis hijos y que estemos todos juntos” (Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Mencionaste </b><i><b>Farsantes</b></i><b> hace un ratito y recuerdo una pareja de la que todos nos enamoramos: la tuya con Julio Chávez. Hoy nos vamos a enamorar de esta pareja con Esteban. ¿En la vida real: cuál de los dos creés que te podría enamorar? </b></p><p>—Que el público empatice con nuestros personajes y viva esas historias de amor es justamente para lo que trabajo. En <i>Farsantes</i> pasó algo muy importante a nivel social: una pareja entre dos hombres que quizás generaba prejuicios fue recibida con cariño y naturalidad. Me acuerdo del impacto que tuvo el primer beso de la serie, la gente se acercaba en la calle emocionada. Y hoy con esta obra pasa algo parecido. Más allá de que somos cuatro actores, con Laura Paredes y Roberto Castro también, se cuenta una historia de amor. Algunos espectadores también se llevan preguntas o prejuicios para revisar. La obra incomoda en ciertos aspectos y está bien que lo haga. <b>Hay un desnudo fuerte de Esteban, escenas íntimas, besos, pero no evitamos el tema ni lo suavizamos</b>. Lo encaramos con naturalidad porque forma parte de esta propuesta realista sobre un amor imposible.</p><p><b>—En algún momento se dijo que a Anita le molestaban algunas escenas de la obra.</b></p><p>—No, para nada. Ella me acompaña muchísimo, sobre todo en mi neurosis del estreno, que son movilizantes. Es una excelente compañera y está lejísimos de sentirse incómoda con algo así. Al contrario, es una mujer que acompaña, que ilumina ciertas zonas y tengo toda su confianza.</p><p><b>—¿Es bueno el vínculo entre Anita y Carolina?</b></p><p>—Sí, por supuesto. Quienes vivimos en familias ensambladas sabemos que el buen vínculo es fundamental. Es como un equipo de fútbol por dar un ejemplo, hay muchos roles y <b>Anita tiene un rol en esta familia</b>. A veces uno no puede buscar a los chicos porque está trabajando y el otro ayuda. Así como yo también con sus hijos.</p><p><b>—Es importante esto que decís. ¿Siempre fluyó así de bien el vínculo con Carolina?</b></p><p>—Los vínculos atraviesen distintas etapas: cambian, se transforman y se trabajan con los años. Al principio estaba todo más revuelto, pronto encontramos un norte claro y fuerte que es el bienestar de los chicos y cómo hacer para que todo funcione porque es una empresa grande: muchos niños, colegios, vidas, responsabilidades, psicólogos, doctores, horarios. Entonces que reine la paz y el cariño es fundamental.</p><p><b>—¿Crees que eso se va a lograr con Eugenia en algún momento? </b></p><p>—Durante mucho tiempo lo tuvimos, aun separados. Compartimos muchas cosas y yo espero que en algún momento vuelva a haber sentido común y buena onda, sobre todo por los chicos. Hoy es difícil por cuestiones de distancia y otras cosas en las que no quiero entrar, pero mi intención es que vuelva el buen trato y una dinámica familiar.</p><p><b>—Cinco hijos. Hay que trabajar un montón para mantener cinco hijos. </b></p><p>—Hay que trabajar un montón. </p><p><b>—¿Dijiste que sí alguna vez algún proyecto por plata? </b></p><p>—Sí, claro.</p><p><b>—Decime cuál. </b></p><p>—No, ni en pedo. Pero todos tomamos malas decisiones y también se aprende de eso. <b>A veces amigos me preguntan por qué trabajo tanto o por qué no bajo un cambio, y yo les digo: “Vení a pagar las cuentas vos, boludo”.</b> También hay algo personal, una sensación de que si no agarraba ciertos proyectos me iba a perder oportunidades. Y con el tiempo aprendí que también está bien perder algunas cosas. Me pasó de dejar pasar películas hermosas y después pensar: “Qué boludo”. Pero no se puede hacer todo. Hoy estoy en una etapa mucho más selectiva y se nota en los resultados. Antes podía estar haciendo una obra de teatro, una serie y una película al mismo tiempo, viajando los fines de semana para completar escenas. Hoy estoy haciendo una cosa a la vez y la verdad que estoy mucho mejor como actor, estoy más tranquilo. Estoy más grande.</p><p><b>—¿Lo disfrutás más? </b></p><p>—Lo disfruto más, sí.</p><p><b>—¿Y el tiempo libre? </b></p><p>—También. Me gusta el ocio, ir al teatro, hacer deporte y sobre todo estar con mis hijos. A veces se habla de “tiempo de calidad”, pero para mí no alcanza con eso: <b>hay que estar</b>. Por eso vivo en Argentina. Podría estar en Chile, donde tengo mis teatros, mis padres y mis hermanos, pero elegí estar acá para poder rajar y almorzar con mis hijos cuando salen del colegio, verlos a la tarde, estar cerca. Vivo literalmente a dos cuadras de ellos y del colegio. Eso no fue casualidad, fue una búsqueda.</p><p><b>—Fue un trabajo. </b></p><p>—Sí, un trabajo y una decisión. <b>Me vine de otro país para estar presente</b>. Porque el tiempo, al final, es lo más importante.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WISUU3YRW5A5JJB4NWPS4LUDDI.jpg?auth=7783c3f406f77803b041c8515ce7abc294c2b5c29499708984b226d345324ee4&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Benjamín Vicuña con Tatiana Schapiro en Infobae (Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>—No puedo continuar sin preguntarte qué va a pasar con el Mundial. ¿Por quién vas a hinchar?</b></p><p>—Por Argentina, porque lamentablemente Chile no va al Mundial. ¿Es una pregunta malintencionada la tuya? (Risas).</p><p><b>—Quiero saber si te voy a ver con la camiseta argentina.</b></p><p>—No, la camiseta es un montón. La camiseta se la ponen mis hijos, pero yo no.</p><p><b>—¿Qué te vas a poner entonces? No vas a hinchar por Brasil. Tenés hijos argentinos, dale.</b></p><p>—Obviamente quiero que a Argentina le vaya bien. Ojalá salga campeón. Esta es mi casa, mis hijos vibran con eso. Me acuerdo del Mundial y del partido con Francia: ellos lloraban y yo estaba desesperado. Pero de ahí a ponerme la camiseta es un montón. </p><p><b>—¿Tu mamá lo puede llegar a sufrir? </b></p><p>—No, no es por eso. Lo que pasa es que nací en Chile y allá a veces me dicen “te quedaste en Argentina, nos dejaste”. Incluso laboralmente me pasa. No se nota, ustedes no lo perciben, me destacan el cantito chileno, pero yo acá hago un neutro argentino, porque los chilenos no hablamos así. Entonces por por momentos sufro de, no sé si cancelación, pero dicen: “Dale, ¿por qué hablás en argentino? ¿Por qué siempre te quedás allá?”. Y bueno, si además me pongo la albiceleste, ya cierro todo. Y yo amo a Chile. Tengo mis amigos, mis teatros, mi trabajo allá. Y amo Chile.</p><p><b>—¿Seguís escribiendo cartas a mano con tu mamá? </b></p><p>—A veces. Quedan pocas ya. Su cumpleaños fue el 15 de mayo y terminé cayendo en las garras de la tecnología: ahora mando mails choclitos o por WhatsApps.</p><p><b>—¿A Anita la escribís? </b></p><p>—Escribo también, pero por WhatsApp. </p><p><b>—¿Y las cartas escritas a mano las guardás?</b></p><p>—Las guardo, sí por supuesto. Hay un romántico epistolar por acá.</p><p><b>—El marido de tu mamá es palestino.</b> <b>¿Cómo te fuiste metiendo en ese mundo? ¿Te interesó? </b></p><p>—Me interesó muchísimo. La vida me abrió la cabeza muy temprano. De chico conocí Medio Oriente: estuve en Israel, Jerusalén, Palestina, Damasco, Siria, Líbano. Lugares que hoy la gente conoce y que yo conocí hace 15 o 20 años. Y <b>duele mucho ver lo que pasa, lo absurdo de la guerra</b>. Prefiero ser cauteloso con mi opinión porque hay mucha susceptibilidad, pero siempre he sido un adherente a los derechos humanos y en ese sentido, hoy más que nunca, hay que exigir la paz.</p><p><b>—¿Te atraviesa especialmente?</b></p><p>—Me duele profundamente la guerra. No sé si porque conozco esos lugares, porque tengo familia vinculada o simplemente por empatía, pero me angustia mucho. Tengo el vicio de despertarme y agarrar el teléfono para ver qué pasó durante la noche. Y vivo aterrado con la escalada, porque mucha gente cree que está lejos y no es tan lejos. Además <b>tengo hijos viviendo relativamente cerca de esa región</b>, a una hora veinte y eso me genera mucho desvelo.</p><p><b>—¿Cómo convivís con esa angustia?</b></p><p>—Trato de manejar la ansiedad y entender que el mundo no va a dejar de pasar por mi angustia o porque yo postee algo todos los días. Me pasa con la guerra, con la pobreza, con las injusticias. Soy embajador de UNICEF hace 25 años, recorrí la calle, estuve en Haití, vi cosas tremendas e hice documentales. Pero también llega un momento en el que tenés que soltar un poco porque si no te enloquecés. Tengo que seguir viviendo, trabajando, criando hijos. No soy un activista.</p><p><b>—Te escucho y pienso que sos alguien que mira.</b></p><p>—Yo creo que <b>mirar y opinar son derechos</b>. Había una época que no podías opinar y yo creo que sí: puedo opinar sobre Venezuela, Cuba, Chile, Bolivia, Argentina o lo que pasa en el mundo. Que alguien te diga “de esto no se habla” o “sobre esto no podés opinar públicamente” me parece peligroso.</p><p><b>—¿Qué mirada tenés de Kast? </b></p><p>—¿Del presidente de Chile? Tengo una mirada optimista en el sentido de que creo que la rotación del poder es fundamental. A veces hay un movimiento pendular entre derecha e izquierda donde uno construye y el otro desarma. Él recién empieza y tiene una misión clara vinculada a frenar la delincuencia y al avance del narcotráfico. Y como chileno que vive en Argentina, deseo que le vaya bien, que pueda hacer crecer al país y dar oportunidades.</p><p><b>—¿Tu papá estuvo casado con la hija de Pinochet? </b></p><p>—Es parte de su intimidad. No me gusta referirme a su historia, aparte mi papá ya murió.</p><p><b>—No lo preguntaba por tu papá sino por vos y cómo podía haberte impactado. </b></p><p>—Como hijo actor de un papá muy estricto y conservador obviamente que nació en mí una rebeldía y también un contraste, una reacción. <b>Nos dejamos de hablar durante cuatro años y elegí hacer mi camino como actor completamente solo</b>, sin ningún tipo de apoyo, sin hablarme con él. Y en términos políticos también me nació una voz que era necesaria. Hoy, con los años, esa voz fue encontrando un eje, pero, en un principio, hubo también necesidad de despegarme de lo que era mi papá.</p><p><b>—Te fuiste al progresismo. </b></p><p>—Creo que fue algo natural, necesario. Venía de un colegio privado, católico, una burbuja. <b>Entré a una universidad estatal por mis propios medios y empecé a vivir una realidad que no veía en ese colegio chiquito de clase alta chilena y ahí entendí otro Chile</b>. Eso forjó una opinión, una visión política y ciertas convicciones que sigo manteniendo, cosas básicas como empatía, protección sobre los derechos humanos, que son mínimos. Y una mirada de igualdad y la búsqueda de una sociedad más justa, que cuesta mucho.</p><p><b>—Y esto que decías hace un rato, uno puede tener opinión y la puede decir.</b></p><p>—Uno debe tener opinión. Lo que pasa es que a veces se confunde con la politiquería. Pero todo tiene algo de política: cómo vivimos, qué pensamos, cómo funcionan las cosas. Y eso no significa militar un partido.</p><p><b>—¿Te cuestionan por opinar sobre Argentina siendo chileno?</b></p><p>—Sí mucho, me sacudieron un par de veces por decir mu, y la verdad es que entiendo también esa reacción. Y entiendo también que hay una grieta enorme, histórica, que no soy yo quien la va a resolver. Pero me llama la atención que no te dejen hablar cuando mi intención siempre es conciliadora.</p><p><b>—Acá podés venir a hablar de lo que quieras siempre. </b></p><p>—¿Sí? ¿Para que me prendan fuego a la salida? </p><p><b>—Hace un rato hablabas de tus hijos cerca de un conflicto armado. ¿Cómo manejás eso?</b></p><p>—Controlando la ansiedad y confiando. No queda otra.<b> </b></p><p><b>—¿Vienen pronto? </b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Ya organizaste la logística de padre de cinco?</b></p><p>—Sí, todo se organiza con amor y dedicación.<b> </b></p><p><b>—¿Tenés momentos que mirás para atrás y te dan vergüenza?</b></p><p>—Muchísimos. Tengo 47 años, imaginate. Basta ver las fotos, los looks. Hay varios momentos “satánicos”. </p><p><b>—¿Cuál fue tu peor look? </b></p><p>—(Risas) Creo que mi peor look… no sé si es el que estoy manteniendo ahora por la obra de teatro o… No, yo diría que los famosos 16 o 17 años son complicados para los hombres. Después entré a la universidad y me dio por vestirme medio <i>punky</i>. Me rapé los costados, me puse una cresta.</p><p><b>—¿Tenías cresta?</b></p><p>—Sí, tenía una crestita.</p><p><b>—Necesito la foto.</b></p><p>—La tenemos. Me duró poco. Además, era malísimo porque era como un punk <i>new age</i>..</p><p><b>—¿La peor decisión que tomaste estando enamorado?</b></p><p>—(Risas) Yo creo que el amor. Cuando uno es más chico se manda más de cabeza. Con los años aprendés a poner límites. Hoy, por ejemplo, mi prioridad son mis hijos. Pero las locuras típicas las hice. Viajes impulsivos, como el que vive en Córdoba, agarra el auto, viene a dar un beso y se vuelve. Bueno, yo hice lo mismo entre Chile y Argentina. O tomar un vuelo trasatlántico para estar dos días en España y regresar. Hoy lo pienso y digo: “¿Era necesario?”. Y no, probablemente no.</p><p><b>—¿Hay alguien con quien estés peleado hace años y sepas que es culpa tuya?</b></p><p>—No. Ahí sí creo que tengo algo bueno: <b>no tengo enemigos</b>. Y si hay algún conflicto trato de ir de frente y resolverlo, sobre todo cuando se trata de vínculos importantes. Quizás lo aprendí por la relación con mi papá. Con él <b>me peleé muy fuerte y estuvimos años sin hablarnos.</b> En un momento pensé: “No quiero terminar así mi historia con él”. Entonces fui, intenté sanar ese vínculo y eso me marcó para muchas cosas. No me puedo dar el lujo, viviendo lo que viví, de estropear un vínculo por una mala comunicación o por una pelea. </p><p><b>—Eso es un aprendizaje enorme. </b></p><p>—Sí. Y trato de transmitírselo a la gente cercana. Cuando un amigo me dice “me peleé con mi viejo”, le digo: “Andá, buscá la forma, tratá de acercarte”. También pasa con los hijos grandes, otro desafío. El otro día, se va a enojar mi hijo, pero tuvimos una pequeña discusión y pensaba: “Esto es como discutir con una novia, pero aumentado por mil”, por lo que me dolían sus palabras y sus reclamos. Porque cuanto más importante es alguien para vos, más te duelen ciertas cosas.</p><p><b>—¿En esa discusión no aparece también cierto orgullo? Pensar “mirá cómo creció, cómo se planta”.</b></p><p>—En el momento de la pelea no, qué orgullo ni orgullo. No, que se vaya a cagar. Yo soy papá hace 20 años y pensé que más o menos estaba canchero en algunas cosas, pero aparecen otras y la vida te va exigiendo constantemente. </p><p><b>—¿A quién llamás hoy si tenés un problema real? </b></p><p>—Uf, a mi mamá. ¡Mamón! </p><p><b>—¿Tenés algún miedo ridículo pero que sea real? </b></p><p>—Antes me impresionaban los ruidos en la casa, los fantasmas. Hoy soy una persona que puede caminar solo por la mitad de un bosque sin sentir miedo y eso también me lo dio la vida. No le tengo miedo a lo paranormal ni a lo extraño. Incluso, a propósito de la inseguridad, soy medio naif: puedo caminar por Palermo a las seis de la mañana y<b> siento que tengo un ángel, que no me va a pasar nada</b>. No tengo esos miedos.</p><p><b>—¿Sentís que los que no están te cuidan? </b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Hablan de Blanca con los chicos? </b></p><p>—Sí, está presente naturalmente. En alguna comida, en alguna conversación. En mi casa hay un lugar muy especial para ella, una vela que se enciende todas las noches. Está presente y me encanta que ellos la sientan así, integrada. No como “ahora vamos a hablar de nuestra hermana mayor”, sino como alguien que sigue estando en la casa.</p><p><b>—¿Los más chiquitos también? </b></p><p>—Menos, claro, por una cuestión de tiempo y de presencia.</p><p><b>—¿Cuál es la escena de tu vida a la que volvés cuando pensás en la felicidad?</b></p><p>—Tiene que ver con un atardecer. Esa hora en la que las imágenes empiezan a volverse difusas, cuando no sabés bien si todavía es día o ya es noche, como un ocaso. Y sin dudas <b>la gran escena de mi vida es con mis hijos, y que estemos todos juntos</b>. No hay otra. Me imagino ese momento medio despojado, con poca ropa, en esa hora azul que dura apenas unos veinte o diez minutos, cuando todavía queda algo de sol, pero ya aparece la luna. Esa mezcla rara entre el día y la noche. Y siento que ahí podemos estar todos. Y que, de alguna manera, están.</p><p><b>—¿Hay caballos ahí? </b></p><p>—También, siempre, me vas a hacer llorar, maldita. </p><p><b>—¿Nos encontramos en el teatro?</b></p><p>—Vengan al teatro, los espero ahí. De jueves a domingos en el Multiteatro.</p><p><b>—Nos encontramos en el teatro. Están agotadísimos. </b></p><p>—Estamos muy bien. Entendiendo también que en la calle Corrientes hay muchísima oferta, pero Buenos Aires sigue siendo una capital teatral impresionante. Es increíble cómo la gente acompaña. Y felices de que nos den ese lugar y puedan emocionarse con esta historia de amor increíble. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/UIBRUCCQGVED7K5LQEOL5UVJB4.png?auth=a7d6420c94b42e670f68ff2e1a0c4fbb68f6310c942f0e3be5a5cd8bcc4e58be&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[El cineasta Lenny Abrahamson sonríe durante una sesión de fotos, con un fondo de oficina moderna y reflexiones.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Lo encerraban en el baño del colegio y recién se animó a viajar solo en colectivo a los 33 años: cuando el miedo se vuelve enfermedad]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/16/lo-encerraban-en-el-bano-del-colegio-y-recien-se-animo-a-viajar-solo-en-colectivo-a-los-33-anos-cuando-el-miedo-se-vuelve-enfermedad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/16/lo-encerraban-en-el-bano-del-colegio-y-recien-se-animo-a-viajar-solo-en-colectivo-a-los-33-anos-cuando-el-miedo-se-vuelve-enfermedad/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Iván Nesteruk tenía dos formas para huir de los padecimientos de su infancia: su casa y la escritura. De adulto, comprendió que los ataques de ansiedad y las crisis de pánico que padece provenían de su manera de sobrellevar el hostigamiento escolar. La vida de un niño que sufrió y la experiencia de un joven sufrido que aprendió a enfrentar el pensamiento intrusivo, en una entrevista más del ciclo Voces]]></description><pubDate>Sat, 16 May 2026 06:45:57 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En Bowen, hace 34 años, había menos de seis mil habitantes. Ubicado al sur de Mendoza, dentro del Departamento de General Alvear, repetía la lógica de cada pueblo atravesado por la ruralidad y la producción agrícola: todos se conocen. Que no haya anonimato puede ser cruel. Para Iván Nesteruk, la paz estaba en el calor del hogar. “Era mi respiro del día cuando llegaba mamá y nos poníamos con mi hermana a ver la tele, a jugar a algo”, recuerda. <b>Lo que no era respiro, era sufrimiento y estaba afuera de su casa</b>. Pero adentro, en el refugio del entorno familiar, callaba. No quería que sus problemas contaminen el sosiego que experimentaba puertas adentro. La historia que Iván tiene para contar es una historia de bullying. </p><p>Pero no solo eso. Encerrarse, eludir la controversia, evitar exponerse ante el conflicto, pasar desapercibido implosionó años después. Lo descubrió con la violencia de una epifanía cuando su psicóloga, en un ejercicio de rememoración, le preguntó: “<b>¿Te das cuenta de que esto es lo mismo que te está pasando ahora pero en otra situación?</b>”. Se dio cuenta de que el trastorno de ansiedad generalizada y las crisis de pánico guardan su raíz en el acoso, la intimidación y la agresión verbal y no verbal que sufrió en su infancia y adolescencia. </p><p>Hoy afronta un proceso de cambio. Lo que modificó es que ahora se muestra y lo visibiliza. En esta entrevista en estudio, con un mifrócono enganchado y las luces apuntándolo, dice: “No me quedo en el ‘sufrí bullying’: sufrí bullying y acá estoy.<b> Tengo trastornos de ansiedad generalizada. Tengo ataques de pánico. Me pongo re nervioso ahora. Pero estoy acá. Estoy plantado</b>. Se puede seguir”. Es su enseñanza. Escribió un libro autobiográfico <i>No soy el ansioso</i>, donde recorre -según su propia descripción- “el miedo, los síntomas, las preguntas sin respuesta y el lento aprendizaje de separarse de una etiqueta que parecía definirlo todo”.</p><p>Todo es eso que nació en la década del ochenta en un pueblo mendocino con menos de seis mil habitantes. “Tengo recuerdos de una primera infancia linda, antes de entrar a la escuela primaria -aclara-. Los pocos recuerdos o lo que sacás de fotos o anécdotas son lindos. Muy acompañado y siempre muy pegado a mi hermana, que hoy también está acá conmigo. Es más, cuando busco fotos me es difícil encontrar una foto solo, siempre está ella al lado. Y eso habla mucho de ella. <b>Recuerdos agradables con mi familia que se empiezan a opacar un poco cuando entro a la escuela primaria</b>”.</p><p><b>—¿Qué pasa cuando empezás la primaria?</b></p><p>—Cuando empiezo la primaria empieza la época más dura de sufrir bullying desde primer grado hasta séptimo. Después para pasar a una escuela, pasé a una escuela secundaria, que allá es de octavo y después tenés el Polimodal. Yo pensé “paso a la secundaria y me libero”, pero se transformó el bullying en las formas. <b>Fue toda una infancia y una adolescencia marcada por el bullying</b>.</p><p><b>—¿Desde primer grado?</b></p><p>—Desde primer grado. Empezó siendo el bullying por mi físico, por mi tono de voz, por mi espalda, tengo problemas de curvatura de espalda, mis orejas, mi voz, hasta la ropa que usaba, porque tenía muy buen desempeño académico, entonces eso también era motivo de bullying. Un bullying que llamamos hoy, ¿no? Hace 20 años ni siquiera usábamos la palabra bullying.</p><p><b>—¿El bullying era verbal o pasaba a lo físico?</b></p><p>—El bullying era constante verbal pero pasaba a lo físico, a empujones, y llega a dos situaciones que fueron las que más me marcaron a mí: <b>empujándome y pegándome me llevan y me encierran en un baño</b>, me dejan encerrado ahí hasta que alguien entra y abre. No obstante yo hablo con la maestra ahí. Vas y le contás a la maestra lo que te pasó. La consecuencia fue que volvieran a hacerlo. No teníamos palabras para nombrar esto como bullying. Creo que también los docentes en esa época no tenían muchas herramientas. Pero tampoco justificó lo que pasaba.</p><p><b>—¿Ese episodio que duele tanto te acordás en qué grado sucedió?</b></p><p>—Sí, fue en sexto grado. Un año antes de terminar la primaria.</p><p><b>—¿Dónde te encerraron?</b></p><p>—En el baño de varones. Eran baños de una escuela pública que no estaban en las mejores condiciones, entonces tirado en el piso ya sabrás en las condiciones que estaba ese baño. Y lo peor de todo eso era que yo sabía que salía de ahí, me limpiaba un poco y me iba a sentar al aula…</p><p><b>—¿Te habían pegado ese día?</b></p><p>—Sí, sí, sí. Hasta encerrarme.</p><p><b>—No empezó con violencia física. Primero empezó con violencia verbal siendo muy chiquito.</b></p><p>—Sí. La violencia verbal fue una constante. Lo otro eran episodios más aislados. Pero la violencia verbal, que en ese momento era un chiste, era una jodita, era un juego del chico, a mí me terminó marcando en mi juventud.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YZQ3QAEUJRCTXD7TYNAFFYAZVM.JPG?auth=a5aff451a699068564556aced7d217258c397dcbb6a3cbd25258ca936f95f738&smart=true&width=832&height=1248" alt="Iván sufrió Bullying desde los primeros años de la escuela primaria y nunca se animó a contarlo en su casa." height="1248" width="832"/><p><b>—¿Cuándo fue la primera vez que te diste cuenta de que te dolía lo que estaban haciendo tus compañeros?</b></p><p>—Yo creo que siempre fui consciente de que me dolía. Es más, siempre fue un grupo de varones el que me hacía bullying entonces yo iba y me juntaba con las chicas porque las chicas no. Y eso también era motivo de bullying porque era el que se juntaba con las nenas. Entonces como que siempre estuvo esa incomodidad. Dos de las peores cosas que pasan en los chicos que sufren bullying, o los que alguna vez lo sufrimos, es que primero que lo normalizás y segundo que<b> terminás creyéndote que te merecés eso o que es lo que te toca</b>. Eso creo que es lo más duro de pasar por esa etapa.</p><p><b>—¿Tenías amigos?</b></p><p>—Justamente ayer hablaba con una amiga de la vida, de fuera de la escuela, que me decía después de lo del libro ninguno te escribió, ninguno se animó. Y hay una persona que dentro de la escuela era un testigo y un cómplice de los que me hacían bullying, si bien no era el que me hacía directamente a mí, siempre está el grupito de los dos o tres que están parados atrás apoyando, pero saliendo de la escuela era la persona que me iba a llevar la tarea cuando yo estaba enfermo, era la persona que iba a jugar a veces conmigo a mi casa. Entonces yo creo que también él tenía miedo porque si se ponía de mi lado iba a pasar lo mismo que estaba pasando yo. Entonces yo siento que sí, que tenía amigos, sobre todo amigas.</p><p><b>—Las chicas sí eran amigas. Pero no podían defenderte.</b></p><p>—No podían defenderme. Te digo, en esa época estaba muy normalizado el que te hacía burla, el que se ría de tu cuerpo, el que te empuja, porque era todo el juego del niño.</p><p><b>—Pero había un sufrimiento enorme.</b></p><p>—Enorme. Repito:<b> lo que más me hace sufrir es el silencio que hubo detrás</b>.</p><p><b>—¿No podías contarle a nadie?</b></p><p>—Yo creo que nunca conté nada porque nosotros íbamos a la escuela al turno tarde, salíamos a las seis de la tarde. Mis papás siempre trabajaron doble jornada, doble turno. Y mi mamá llegaba de trabajar a las ocho, ocho y media y era mi tiempo de ser feliz. Con 8, 9, 10 años, mi mamá llega recontra cansada del laburo, mi papá también, yo no voy a estar trayendo otro problema más. Era mi respiro del día cuando llegaba mamá y nos poníamos con mi hermana a ver la tele, a jugar a algo. En ese momento no demostraba nada. Siempre lo callé.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SABAWHOWSFGQ3GB74W5VA3QB44.JPG?auth=eaa057befa46a350a6f39485de73863f9023300533e5f7ee90a15fa0a16ef5e2&smart=true&width=665&height=960" alt="Iván Nesteruk: "Lo que más me hace sufrir es el silencio que hubo detrás."" height="960" width="665"/><p><b>—¿Tu hermana iba al mismo colegio?</b></p><p>—Mi hermana sí.</p><p><b>—¿Y ella se dio cuenta en algún momento de lo que pasaba?</b></p><p>—No. Mi hermana fue la primera a la que le conté y creo que fue hace dos años. Y mis papás se enteran este año de lo que yo pasé a través del libro.</p><p><b>—¿En el colegio nadie se dio cuenta, nadie hizo nada?</b></p><p>—Nadie hizo nada. La única vez que yo intenté hablar fue peor lo que me pasó, entonces yo dije “no es este el camino evidentemente”.</p><p><b>—¿Hicieron lo mismo?</b></p><p>—Fue peor. Me volvieron a encerrar, me volvieron a pegar. Se repitió esa escena del baño, es la que tengo muy grabada.</p><p><b>—Las agresiones eran siempre hacia vos, ¿no? Nadie ni siquiera verbalmente involucraba a tu familia.</b></p><p>—Era directamente conmigo. Y era, sobre todo, lo físico, mi personalidad, mi voz, incluso mi ropa. Me acuerdo de una escena pero patente en séptimo grado de que yo había llevado una marca que se había hecho conocida por una novela que en ese tiempo era novela de nenas, ¿no?</p><p><b>—¿Qué novela era?</b></p><p>—<i>Floricienta</i>. Era el primero en la escuela que llevaba esas zapatillas. Fue motivo de burla, hasta que un mes después que empezaron a caer todos con las mismas zapatillas.</p><p><b>—¿Las seguiste usando las zapatillas?</b></p><p>—Obvio.</p><p><b>—Había algo tuyo que igual seguía sosteniendo.</b></p><p>—Sí, eso yo siempre lo resalté. Incluso en terapia lo hablamos mucho: a pesar de todo y a pesar de dudar tanto de si me lo merezco o no me lo merezco, nunca dije voy a cambiar esto. Había cuestiones que no las podía cambiar y cuestiones de personalidad dije no las voy a cambiar.</p><p><b>—Recién dijiste que en terapia te cuestionabas cosas. </b></p><p>—El proceso mío terapéutico viene de larga data, de hace 12 años que hago terapia psicofarmacológica por los dos diagnósticos que tengo, trastorno de ansiedad generalizada y crisis de pánico. Y en terapia empieza a salir todo esto que estaba escondido que ni siquiera mi terapeuta lo sabía. Empieza a salir porque empezamos a buscar de qué viene este miedo a tu exposición, tu miedo a cosas que eran comunes de la vida. Y ahí es cuando yo empiezo a contar algo que había callado todos los años, lo había tapado y lo había dejado ahí. Porque cuando termino la secundaria me voy a otra provincia a estudiar. Entonces fue como listo, esta etapa queda allá.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Q27OXRIW5NHB5LRYTNMSOJHT4Y.JPG?auth=448ba21c43bbb96a6775663ee1fc617dcc3d353764f795d17f592401d976eeec&smart=true&width=960&height=720" alt="Iván Nesteruk: "Era sistemático: comer, ir al baño, vomitar e ir al colegio"." height="720" width="960"/><p><b>—Termina la primaria y uno tiene la fantasía de que las cosas cambien.</b></p><p>—Sí. Pero, bueno, el pueblo es muy chico y solo dos escuelas secundarias. Entonces, la mitad de los chicos que iban conmigo a la primaria siguieron conmigo en la secundaria. Y ahí sí el bullying se transformó más en solo verbal pero muy cruel. Ahí sí era mucho por el rendimiento académico. Que te vaya bien era lo peor que podías hacer. Mi papá trabaja en esa escuela donde fuimos los dos. Tiene un puesto por cambio de función administrativa. Entonces también era motivo de burlas. Pero también hubo situaciones de amenazas heavies que en ese momento no éramos ni siquiera conscientes. Esa escena también está muy grabada en mi mente. Evidentemente no estaba en su círculo que quería y la frase textual que dijo fue “a estos dos hay que acuchillarlos” cuando pasó por el lado nuestro. Y creo que nosotros en ese momento no tomamos dimensión de lo que nos había dicho. Ni siquiera se lo contamos a nadie. Mirándolo para atrás, con todo lo que está pasando hoy en día, llegar a ese nivel de agresión o de amenaza simplemente por existir.</p><p><b>—¿En algún momento te creíste algo de lo que te decían?</b></p><p>—Sí. Primero lo normalicé. Era mi día a día. Y te lo terminás creyendo. Es la realidad que me toca, mis orejas son feas, mi espalda es horrible, mi personalidad también y te lo terminás creyendo. Es mucho. Es tanto la insistencia en eso. Yo la pasaba mal. Incluso ahí el cuerpo me empieza a dar las primeras señales.</p><p><b>—¿En la primaria?</b></p><p>—En la primaria. Algo que yo todavía ni siquiera he hablado con mi mamá, yo tenía muchos dolores de panza. Eran puntadas que me daban acá en la boca del estómago y me doblaba del dolor. Me hicieron muchísimos estudios y ahora veo que lo único que me dieron fue hacer una dieta. Nada más, no había nada, no tenía nada. Y ahora pienso que puede ser que mi cuerpo estaba tratando de decirme algo que la boca no decía. Y en la secundaria sí fue más evidente que fue algo directamente relacionado con eso porque, también lo cuento en mi libro, <b>era sistemático: comer, ir al baño, vomitar e ir al colegio</b>. Limpiarme las lágrimas, que nadie sepa que yo había vomitado e ir a la escuela. Esa era mi rutina del día a día.</p><p><b>—El cuerpo que empezaba a procesar lo que se le venía a la tarde, ¿no?</b></p><p>—Exactamente, se preparaba. Yo digo también que mis recreos, sobre todo en la primaria, eran una sala de espera. Era esperar qué tocaba hoy. Porque encima no fue algo que fue un año y después calmó. Sí hubo momentos que más, momentos que menos, pero fue algo constante durante toda la escuela primaria y secundaria.</p><p><b>—No podías hablar con nadie.</b></p><p>—En la primaria como te digo mi pensamiento era voy a disfrutar a mamá en el momento en el que está y voy a como, lo mal que lo había pasado, bueno, en este momento tengo oportunidad de pasarla bien, no quiero volver a eso. Y en la escuela secundaria fue más difícil porque en casa la situación no era la mejor. Tenía a mi mamá atravesando un cáncer de mama, había perdido el trabajo. En un mes nos pasaron muchas cosas familiares en lo que yo decía no voy a traer algo más a todo esto que está pasando. Hace poquito pude hablar con mi mamá y lloramos muchísimo los dos porque ella se dio cuenta de que yo en ese momento era invisible en mi casa. Los protagonistas o los que le estaban pasando cosas eran otros.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4EN4A6H3RVHL5EUVGXT6E56DPM.jpg?auth=65c6f49a2ccc1bf8bc2c98b171ea5d52dcbc45aa94d9ef4e3643bc77f7971e1f&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Iván Nesteruk escribió "No soy el ansioso" contando su historia." height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Y cuál era la válvula de escape?</b></p><p>—<b>Siempre mi salida fue escribir</b>. Empecé a escribir desde primer grado. Siempre tuve mucha facilidad. Nombro y dedico mi libro a mi señorita Gladys.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Porque ella fue mi maestra de primer grado y yo desde primer grado empezaba a escribir mis primeros cuentitos o mis primeras ideas. Y ella no me corregía, tenía una cantidad de errores terribles y ella no me los corregía. Entonces mi mamá cuando detecta eso que la señora no está corrigiendo los errores va a hablar a la escuela y dice “¿por qué no le están corrigiendo los errores?”. Y mi señorita Gladys en su sabiduría enorme le dijo Iván tiene una imaginación, una libertad para escribir, que si yo le pido que se enfoque en cómo se escribe cada palabra lo voy a coartar. Le dijo, a él le encanta leer y le encanta escribir. Entonces durante el tiempo lo va a ir mejorando. Y no se equivocó y gracias a Dios escribo sin errores.</p><p><b>—¿No había ningún amigo en la secundaria tampoco que…?</b></p><p>—Nadie lo supo. Nadie lo supo hasta que yo empiezo con… Hace 12 años es cuando se destapa la olla porque es cuando sufro mi primer ataque de pánico estando en San Luis.</p><p><b>—¿Qué fuiste a estudiar a San Luis?</b></p><p>—Licenciatura en Bioquímica. Y me fui solo, no conocía a nadie allá.</p><p><b>—¿Hubo un alivio, hubo un poder empezar de nuevo o todavía pesaba?</b></p><p>—No, ahí sí hubo un alivio porque no me conocía a nadie. Arrancaba de cero ahí. Me pasa mucho en el día a día que mi cuerpo habla no cuando está en el pico de lo heavy, cuando relaja es cuando habla. Y ahí fue cuando apareció mi primer ataque de pánico, que yo no sabía lo que era.</p><p><b>—¿Cómo los vivías vos los ataques de pánico?</b></p><p>—El primero lo recuerdo muy claramente porque fue volver de la Facultad y acostarme y yo sentir una presión en el pecho terrible, palpitaciones, sudoración en las manos. Me temblaba todo el cuerpo, no sentía las manos y los pies. <b>Y la idea era que me estoy muriendo. Estaba clarísimo, me estaba dando un infarto</b>. Y mi idea era que como estaba solo en mi departamento, no me va a ver nadie si me muero. Entonces salí a caminar. Y caminé no me preguntés por dónde, por cuánto tiempo. Vuelvo en algún momento a mi departamento, llamo a mi mamá, le cuento lo que me había pasado y me dice “venite a Mendoza que vemos qué te está pasando, hacete chequeos”. Yo con 22 años. Me hago el chequeo, absolutamente todo bien. Voy al médico y me dice “no te encuentro nada, no tenés nada”.</p><p><b>—¿Vos sabías lo que era un ataque de pánico?</b></p><p>—No, en ese momento no sabía. Fue un viernes cuando fui al médico y me dijo que estaba todo bien. El sábado me vuelve a dar un ataque de pánico y mi mamá me sube al auto y me dijo “vamos en este momento que es donde está pasando”. Y ahí el médico me dice una pregunta: son solo dos palabras pero que a mí me cambian en la vida. <b>Fue “¿tenés miedo?”. Él me preguntó eso. Yo no pude responder porque me largué a llorar</b>. Creo que fue el soltar todo lo que venía en la mochila cargando. Y ahí me derivan urgente a un psiquiatra. Después de varios meses, porque el trastorno de ansiedad generalizada no se diagnostica en una sola sesión, son varios meses en los que vas al psiquiatra y me diagnostican con trastorno de ansiedad generalizada y crisis de pánico.</p><p><b>—¿Qué es el trastorno de ansiedad generalizada?</b></p><p>—Es genial lo que me preguntás porque a mí también cuando me diagnostican digo “¿qué es esto?”. Me gusta aclarar que la ansiedad es una emoción normal, como la tristeza. Lo tenemos todos y no va a desaparecer. El trastorno de ansiedad generalizada es cuando hay u<b>na preocupación que es constante, no se va, por situaciones que son completamente normales, donde no hay ningún peligr</b>o, y que te impide o que te limita las cosas que hacés en la vida. Cuando te empieza a limitar ya hablamos de que es un trastorno.</p><p><b>—¿Te puedo pedir un ejemplo?</b></p><p>—Sí. Empecé a quedarme solo, a no juntarme con gente, porque yo pensaba: me invitaban a algún lado, ¿en qué momento voy a hablar? ¿Voy a hablar? ¿No voy a hablar? ¿Les irá a caer bien lo que voy a decir? ¿No les irá a caer bien? ¿Cómo voy vestido? Todos los finales de esos pensamientos son los peores. Voy a hablar cuando no tengo que hablar, voy a caer mal. Después, por ejemplo, yo me subí a un colectivo. Cuando hice las prácticas profesionales de mi carrera iba a un hospital que tenía que tomarme un colectivo para ir. Yo ahí le pedí a una amiga que me empiece a acompañar tres semanas antes de que yo empezara para que yo me acostumbre al recorrido porque yo tenía miedo de ¿es el colectivo o no es el colectivo? ¿Qué le tengo que decir al chofer? ¿Es acá donde me tengo que bajar o no es acá donde me tengo que bajar? ¿Me voy a pasar? ¿Me voy a tomar otro? </p><p><b>—Es agotador.</b></p><p>—Dijiste la palabra creo clave: es tan agotador vivir así porque es por todo. Es por todo. Yo recién me pude tomar un colectivo solo a un lugar que queda muy cerca de San Luis, a quince minutos y es Potrero de los Funes, fue el año pasado con 33 años.</p><p><b>—¿Hay una necesidad de control inmanejable?</b></p><p>—Es el miedo. <b>El miedo es a lo que no tenés control, a lo que vos no podés controlar</b>. Vos necesitás tener todo bajo control y lo que no podés controlar es lo que peor te hace. Por ejemplo, el estar acá hoy con vos, ¿no? Yo no sé qué me vas a preguntar vos. Anoche estuve imaginando si me pregunta esto, si me pregunta esto otro. Pero hoy tengo muchas más herramientas que antes para cuando vienen esos pensamientos que son intrusivos poder bajarlos. Y para poder estar sentado y acá. Hace dos años esto era inimaginable para mí.</p><p><b>—¿Pensamiento intrusivo es el término?</b></p><p>—Sí, pensamiento intrusivo. El pensamiento que viene y viene, y viene, y viene, y viene uno tras otro. Ese pensamiento siempre es negativo, siempre es catastrófico, siempre es el peor escenario. Es lo que ahora encontré con mi nueva psicóloga.</p><p><b>—¿Cuál fue el momento más oscuro?</b></p><p>—Fue a principios de este año antes de que saliera el libro. El final del año pasado fue muy difícil para mí, porque volvieron los ataques de pánico muy recurrentes. Tenía tres en la semana entonces terminaba yo destruido no solo mentalmente, emocionalmente, físicamente. A raíz de eso y de que el trabajo que estaba no era compatible con lo que yo estaba atravesando, y a pedido de mi familia y de mis médicos yo renuncio a mi trabajo. Dejar el trabajo, dejar de ser independiente, volver a tu casa, tiene un impacto muy fuerte que ya me venía preparando con la psico. Es un cambio de vida muy grande. Pero mi papá, con él tenía una relación por ahí muy fría, me dijo “si vos me querés hacer feliz renunciá a ese trabajo y vení a estar con nosotros”.</p><p><b>—¿Pudieron ayudarte?</b></p><p>—Sí, me salvaron. A fines del año pasado, cuando estaba atravesando mi etapa más dura, es cuando yo tengo un ataque de pánico en el trabajo. Yo trabajaba en un primer piso, estaba solo en el primer piso y empiezo a tener un ataque de pánico. Y lo único que tengo es hojas y una lapicera. Y con la peor letra que te puedas imaginar escribo lo que me está pasando. Nadie subía. Con la ayuda de las técnicas de mi psicóloga, bajo, me calmo y…</p><p><b>—Vos ya sabías que era un ataque de pánico.</b></p><p>—Sí, ya los sé identificar. Entonces lo escribo todo y luego lo paso y sube mi compañero de oficina, Horacio, al que le estoy muy agradecido también porque es otro ángel que Dios me ha puesto en el camino. Le digo, “mirá, esto me pasó recién”. Y él me dice “esto tiene que ser un libro”. Y ahí fue cuando yo hice el clic: estuve mucho tiempo solo y mi refugio siempre fue la escritura. Entonces tal vez hay otro Iván ahí afuera que está necesitando sentir que… Abajo del título dice “no te doy una solución, yo te ofrezco mi historia”.</p><p><b>—¿Cuándo pudiste vincular todos los trastornos de salud mental con todo el sufrimiento de niño?</b></p><p>—Fue cuando cambié de psicóloga, que ahí es cuando pude hablar de lo que me había pasado en profundidad, con detalles. Y ella me va vinculando, me dice “¿te das cuenta de que esto es lo mismo que te está pasando ahora, pero en otra situación?”. Tu forma de actuar ante esa situación es lo mismo, es el evitar, el no exponerme porque el estar escondido era menos posibilidades de que algo me haga mal.</p><p><b>—Pasar desapercibido.</b></p><p>—Pasar desapercibido, claro. Estaba muy solo, muy encerrado. Tenía dos o tres amigos. En los últimos años de trabajo, yo hablaba con alguien el viernes a la tarde cuando salí a trabajar y recién volvía a hablar con alguien el lunes cuando entraba al trabajo. <b>No hablaba con nadie desde el viernes al lunes. No hablaba con nadie</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LETEX2QXSBCCPAKC7FEZV727VE.jpg?auth=45cfcc675e185526a77c909f478d6aea153a9ae379e3f22a8a73f944436468c4&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Iván Nesteruk con Tatiana Schapiro en Infobae." height="4128" width="6192"/><p><b>—¿No se cura la ansiedad?</b></p><p>—El trastorno de ansiedad, mi psiquiatra fue muy claro en eso, primero yo tuve mucho prejuicio con el tema de la medicación, que muchos tenemos un prejuicio con la medicación psiquiátrica ¿no? Y él me dijo vos lo que necesitas es estar bien. Y para estar bien tenés que tomar esto. Fue muy claro en eso. Y me dijo mira, hay casos en los que podés conseguir herramientas que te dejen llevar una vida normal y como que te liberes del trastorno de ansiedad porque ya tenés herramientas. O puede ser para toda la vida. O sea, no me lo va a decir, no lo sé. No sé si va a ser para toda la vida o si en algún momento todo este trabajo que estoy haciendo va a tener un resultado que voy a decir, bueno, ya está, esta etapa la superé. </p><p><b>—La ansiedad no me abandonó, pero bajó el volumen y yo dejé de gritarle.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—</b><i><b>No soy el ansioso</b></i><b>. Explícamelo.</b></p><p>—Costó llegar a ese título. Porque incluso se está reforzando ahora el título.<b> Una patología no nos define, ya sea de salud mental, ya sea física, ya sea cualquier limitación que tengamos, no nos define</b>. Cuando terminé de escribir ese libro, que fue juntando todo lo que había escrito durante muchos años, me di cuenta de que yo no soy solo eso. Yo soy mucho más. Iván es mucho más que un trastorno de ansiedad y que una crisis de pánico. Y te digo que se refuerza mucho más ahora justamente por estos mensajes que me llegan de mamás que me dicen “mi hijo gracias a tu libro pudo hablar”. “Yo pude contarle algo a mi familia”. “En la mesa de casa pudimos hablar de este tema”. Entonces a mí me refuerza mucho más el no soy el ansioso, puedo estar dando una mano con esto que es mi historia.</p><p><b>—Te van a estar viendo muchos de esos que te hostigaron, que te acosaron, que hicieron que la pases horrible. ¿Qué les decís?</b></p><p>—Yo no los culpo. Tampoco los justifico, pero creo que son personas que la están pasando muy mal, muy mal. Y que necesitan en ese actuar elevarse, sentirse seguros, sentir lo que no sienten en casa. Entonces yo nunca los culpé. Nunca hablo de victimarios, siempre hablo de la persona que hace bullying y de la víctima. Es más, una persona que sufrió bullying puede convertirse en una persona que hace bullying. Es muy común. Entonces no siento rencor ni nada. </p><p><b>—¿Hay momentos de felicidad?</b></p><p>—Sí. Hoy sí. Hoy estoy feliz Tatiana. Hoy es un momento feliz para mí. El poder compartir este viaje con mi hermana para mí…Vengo de una semana con una actividad muy feliz en una escuela de teatro donde me invitaron a hablar con los chicos adolescentes y lo marqué como una de las experiencias más lindas de mi vida porque se abrieron a hablar. Hoy estoy contenido por mi familia. Hoy estoy haciendo un proceso de cambio. Y el poder ayudar a otros desde mi historia, hace que eso que yo pasé hoy cobre sentido. Es como hablaba con mi psiquiatra: yo no me quedo en el sufrí bullying, sufrí bullying y acá estoy. Tengo trastornos de ansiedad generalizada. Tengo ataques de pánico. Me pongo re nervioso ahora acá. Pero estoy acá. Estoy plantado. Se puede seguir.</p><p><i><b>Si querés contar tu historia escribinos a</b></i><i>:</i><a href="mailto:realidades@infobae.com" target="_blank" rel=""><i>voces@infobae.com</i></a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/L63NLJNJ55H2HDPGNIYDXREF7U.jpg?auth=db49d4100da14d61236ed0cb6c46a082b51a6cf8fa0563164dbe3ade746296dd&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Un niño pequeño con cabello oscuro y camiseta clara se muerde los dedos mientras mira hacia un lado en un entorno natural al aire libre.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Cómo un divorcio cambió la vida de Nati Saal: del miedo a empezar de nuevo al descubrimiento del amor real]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/15/como-un-divorcio-cambio-la-vida-de-nati-saal-del-miedo-a-empezar-de-nuevo-al-descubrimiento-del-amor-real/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/15/como-un-divorcio-cambio-la-vida-de-nati-saal-del-miedo-a-empezar-de-nuevo-al-descubrimiento-del-amor-real/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la creador de contenido habló sobre el vacío emocional que atravesó durante su matrimonio, el proceso de reencontrarse consigo misma tras la separación y cómo la terapia, la familia y la independencia económica fueron claves para reconstruirse. Además, reflexionó sobre la presión social antes de los 40, los mandatos alrededor de la maternidad y la importancia de animarse a vivir una vida más auténtica]]></description><pubDate>Fri, 15 May 2026 12:02:14 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Separarte no está mal en ningún aspecto de la vida ni a ninguna. Hoy es el día más joven del resto de tu vida. A mí esa frase me quedó grabada”, sostuvo <b>Natalia Saal </b>en<b> </b><a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwiJvQBhCYARIsAMjts3IQ-TRTAYSNkDnYgxTcIERS9EI4lToRTenWmvU8vIwCvFcxuTdXSW8aArMBEALw_wcB" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwiJvQBhCYARIsAMjts3IQ-TRTAYSNkDnYgxTcIERS9EI4lToRTenWmvU8vIwCvFcxuTdXSW8aArMBEALw_wcB"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al recordar el proceso que atravesó tras su divorcio y el desafío de reconstruirse emocionalmente. </p><p>Nati es Licenciada en Diseño de Indumentaria y Textil, referente de moda e influencer. Fue una de las pioneras del contenido fashion en redes sociales en la Argentina y construyó, a lo largo de más de una década, una <a href="https://www.instagram.com/natisaal/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/natisaal/"><b>comunidad</b></a> de más de 700 mil seguidores. En los últimos años, además de compartir contenido vinculado a la moda y el amor propio, comenzó a mostrarse desde un lugar más íntimo y auténtico, hablando abiertamente sobre salud mental, ansiedad, vínculos, divorcio y reconstrucción personal.</p><p>Su historia, marcada por la decisión de empezar de nuevo a los 33 años, atravesó etapas de soledad, reencuentro familiar y una nueva mirada sobre el amor, la libertad y la importancia de volver a encontrarse con uno mismo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OOWZSC6D3ZAPDD5OMOIGTE6LQE.jpg?auth=abfa7bb84e7712ab7b7b96e96d1b2e982f768c43c779e96ab8490b8745dbbfcc&smart=true&width=1920&height=1346" alt="Nati Saal: “Hoy es el día más joven del resto de tu vida”. (Maximiliano Luna)" height="1346" width="1920"/><p><b>— Hace muchos años que te dedicas a las redes, pero te mostras muy real. ¿En qué momento sentís que hiciste ese clic? </b></p><p>—Yo creo que mi clic más grande fue en simultáneo con dos cosas que me pasaron importantes. Una es la pérdida de mi mascota, que estuvo tres años conmigo, Hugo. Y, por otro lado, mi divorcio, que fue como mi despertar, en realidad. Pero uno sigue adelante y es mi gran aprendizaje de vida. Fue mi cambio de vida también. En ese momento fue ntender que la vida pasa por un montón de otros lados y animarme a dar pasos que antes veía inviables. </p><p><b>—¿Como cuáles, por ejemplo? </b></p><p>—Cuando estaba casada, estaba muy cómoda y yo siempre hago referencia a que <b>a veces nuestra zona de confort es la más incómoda de todas.</b> O sea, pensar que estás cómoda donde estás y en realidad estás más incómoda que nunca. Yo, por ejemplo, <b>no era feliz</b>. Entonces, dar ese salto, dar ese cambio y tratar de encontrarme, fue un paso enorme. Porque muchas veces nos perdemos en todo eso, ¿no? </p><p><b>—¿Pero vos advertías que no estabas siendo feliz? </b></p><p>—Era consciente de que no estaba siendo feliz. Sí, 100 por ciento porque llega un punto que aunque uno lo niegue, es tu vida, es tu día a día. Te despertás y no tenés inspiración, no querés hacer nada, nada te motiva. Ni el trabajo, ni estar con tus amigas, ni viaje, ni las cosas materiales, porque a veces uno se refugia en cualquier cosa para intentar ser un poco más feliz. Y <b>la realidad es que yo me sentía vacía.</b> Entonces tuve que empezar de cero mi vida. Empezar de cero conmigo misma, perdonarme, dejar culpas de lado, reencontrarme con mi familia, con mis amistades, reencontrarme con qué es lo que me gusta del trabajo, qué quiero hacer y quién quiero ser. </p><p><b>—¿Qué fue lo más profundo que te reprochaste en ese momento? </b></p><p>—Creo que no haber salido antes de donde tan mal estaba. Desde mi vida de hoy, que me siento mucho más tranquila y en paz, siento que podría haber evitado un montón de cosas. Pero a la vez es como todo eso que pasé era mi proceso, un proceso que necesitaba atravesar para poder estar bien. Para mí la paz y la tranquilidad con uno mismo, no se negocia con nada.</p><p><b>— A veces uno se deja de lado y se relega. Vaya a saber por qué, porque vos recién mencionabas: “Yo sabía que no era feliz. Estaba cómoda”. </b></p><p>—¿Sabés qué pasó, Luli? A veces estás en una relación, la estás pasando mal y tu entorno también la empieza a pasar muy mal porque te están viendo mal y porque eso repercute todo alrededor tuyo. Es muy pesado. Entonces también a mí me pasó que llegó un día que yo dije: “Tengo que salir de esto sí o sí”. O sea, no puedo estar más en este lugar y por suerte salí de ese lugar que no me hacía bien.</p><p><b>— Estuviste 13 años casada, ¿te pasó en algún momento, una vez que lograste irte por comodidad, costumbre o cariño, decir: “No era tan grave”? </b></p><p>—Lo que vos decís es clave y sobre todo para la gente que está mirando del otro lado. </p><p><b>—Porque ahí se comete el error de volver... </b></p><p>—Para mí son procesos y son cambios reales que nos pasan a todas las personas, que en un momento en que vos dejás una relación o un vínculo, el cual te acompañó en procesos de tu vida, pueden ser cortos, largos, pero seguramente en algún proceso de tu vida estuvo, en el mío fueron muchos años, te llenás de dudas reales, porque en mi caso yo vivía acompañada de una persona y mi rutina, me guste o no, era al lado de esa persona. Entonces, encontrarte con vos misma en una situación completamente distinta, salir a la vida desde otro lado, con otra mirada, me parece que desde ese lado uno siempre va a dudar en: <b>¿me tendría que haber ido o no? </b>Pero la respuesta está dentro tuyo. O sea, el por qué lo hiciste, ya está. </p><p><b>—Internamente, si tenías que volver a ese lugar, encontrabas siempre la misma afirmación: “No quiero estar más acá”. </b></p><p>—Sí y algo que es muy importante es <b>aprender a escucharnos</b>, a hablar de lo que nos pasa con liviandad. <b>Separarte no está mal, en ningún aspecto de la vida.</b> </p><p><b>— Ni a ninguna edad. </b></p><p>—Ni a ninguna edad. Hay mucha resignación en el divorcio. ¿Para qué lo voy a hacer ahora? Si ya tengo 50 años, ¿para qué me voy a divorciar? Y para mí fue muy importante y una de las cosas que más conecté con mi comunidad a la hora de compartir esto fue la libertad financiera, que muchas veces las mujeres vivimos sin tanta libertad y eso nos retiene mucho a no alejarnos o no separarnos. </p><p><b>— El miedo a no poder económicamente. Vos contaste en tu proceso muchas veces esto de: “No tenía un mango, pero me fui igual”. </b></p><p>—Sí. Por suerte yo tenía mi familia que estaba atrás mío y me fui a vivir a lo de mis papás feliz de la vida. Uno estigmatizas tanto y dice: “Voy a volver para atrás”. En realidad para mí fue ir para adelante y reconectar con mis papás desde otro lado. Y ese amor que para mí era lo que necesité y me hizo bien. Realmente necesitaba a mi familia y por suerte la tuve. Para mí fue lo más importante y lo que más me ayudó y me salvó a poder salir adelante. Con el tiempo, de repente fue como “bueno, necesito encontrar un lugar para vivir sola y aprender a vivir sola”. Porque yo me fui a vivir con otra persona, no me había ido a vivir sola nunca. Y empecé a sacarle provecho a eso de empezar a vivir sola, empezar a resolver las cosas sola. </p><p><b>—Es que uno no solo termina una relación de pareja, hay un montón de patrones que están ahí.</b></p><p>—Sí y el tema de la edad te lo va marcado. Yo tengo 39 años y cumplo 40 en un mes. Y tengo una revolución de un montón de cosas que de verdad me pasaron este último año, en donde empecé a replantearme también cuántas cosas nos pasan por la edad que tenemos, que llega un punto que decís: “Bueno, voy a cumplir 40 años”.</p><p><b>—La mitad de la vida…</b></p><p>—Y sentís la presión de “tengo que haber logrado esto o tendría que estar en este lugar, tengo que decidir sobre esto o no”. Yo no tengo hijos y nunca fue algo que pensé en mi vida. Entonces, de repente llegás a los 39 años y todas tus amigas están como en una búsqueda o están embarazadas o tienen hijos, y yo no, a mí me tocó otra cosa, que es que mi pareja tenga hijos, que los amo. Y en un momento dije: “Bueno, tal vez lo que me tocaba a mí en mi vida era esto”. </p><p><b>—¿Sentís que son “replanteos” y que hay más un apuro social por tener ciertas cosas resueltas a esta edad? ¿O realmente se despertó algo en vos ahora, en esta nueva etapa de tu vida, enamorada y recién casada?</b></p><p>—A mí me encanta conectar con la gente, charlar y ver sus historias de esto también. Me llegan mensajes, no sé por qué, siempre de búsqueda de la maternidad y el deseo que quizás lo tienen de toda la vida. A mí nunca me pasó y eso que soy una persona muy familiera. A veces digo: “Es raro que nunca me haya nacido ese deseo feroz de maternar”. Y hasta me lo planteo y lo trato con el psicólogo. O sea, realmente es un tema que para mí siempre fue como algo que me quedó para seguir analizando. Y un poco esto que también vos decís que quizás no había tenido ninguna relación estable y de amor real… A veces pienso: ¿será tarde para hacer algunas cosas en la vida? ¿O nunca es tarde? ¿O sí, por una cuestión biológica? ¿Cuánto tiempo más tengo para decidir algo que, quizás, sentís que tenés que definir ya, aunque no quieras hacerlo en este momento? <b>Antes sentía que era egoísta en no querer ser madre</b>. Egoísta conmigo misma, ¿eh? No con mi pareja, con mi familia, ni con lo social. Y me lo reprochaba, pero ¿por qué no? ¿Cómo me estoy tratando a mí misma por no querer esto y cómo me va a ver el de afuera por no querer esto? Porque muchas veces pasa eso, que te preguntan ¿por qué no querés?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UX5SFFBZARGDND43CJQAAGNDPM.jpg?auth=43c37a008c5fc6171d8a465413a88cfafc548381dd58d8f779f1c2dbdebce793&smart=true&width=1920&height=1280" alt="“No tenía un mango y me fui igual”: la decisión de Nati que cambió por completo su vida. (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><p><b>—Mostrás un vínculo muy lindo con tu madre, ¿hablaste de esto con ella? </b></p><p>—Sí, un montón. Lo que pasa es que ya no me habla del tema porque sabe… Lo que pasa es que su sueño de la vida era ser madre. Siempre cuenta que me tenía a mí, yo era su muñequita. Creo que yo le hice cambiar mucho la mente a mi mamá, en el sentido de que imaginate, mi mamá con la única persona que estuvo en su vida fue con mi papá. Tienen 63 años y están desde los 18 años juntos. Nunca se separaron, tienen un vínculo hermoso, que de hecho fue mi trampolín para divorciarme, porque yo veía la relación que ellos tenían y yo decía: “Yo no tengo esto”. Pero no por comparar, sino porque veía cómo se miraban, se hablaban, se respetaban, se acompañaban y yo no tenía eso, que para mí es algo básico que tenés que tener en una relación. </p><p><b>— Lo que decís es espectacular, porque es el ejemplo en vivo de cómo aprendemos el amor y también es un buen punto de partida para mirar la propia historia y preguntarse: “¿Esto se parece a lo que me enseñaron que era el amor?”</b></p><p>—Ahí empezó mi búsqueda. Cuando me divorcié estuve muchos años sola, como cuatro o cinco, pandemia en la mitad, y fue una búsqueda interior enorme. De verdad necesitaba conectar conmigo por esto que se decía antes de que estaba perdida. Me acuerdo de estar hablando con mi coach, en 2019 y decirle: “Yo me siento en un pozo que no puedo salir, pero me estoy viendo en un pozo y no veo la salida”. En ese momento no lo veía. Me costó mucho tiempo de soledad, de perdonar, de dejar la culpa de lado y de empezar a trabajar en mí. Empezar a reencontrarme con esa persona, de recordar los sueños que tenía de cuando era más chica, a qué aspiraba, de enfocar mi energía en el trabajo, en mis amistades, en mi familia y en mí. No estaba interesada en conocer a nadie. Aparte fui de esas personas que toda la vida tienen novio. Desde los 14 años en pareja, una relación muy tóxica la primera. De ahí me costó salir muchísimo. Salí con uno, con otro. Estuve siempre novia, muy noviera, después casada. Y de repente dije: <b>“A los 33 tengo que empezar mi vida”</b>, pero parada desde otro lugar. Es un proceso lógico y hoy te digo que estoy bien, soy feliz, tengo tranquilidad, tengo paz, estoy acompañada, tengo una familia linda, tengo salud, trabajo de lo que me gusta, ¿qué más puede pedir uno? La realidad es que me siento bendecida de lo que tengo alrededor mío. Pero para llegar a eso tuve que atravesar un montón de cosas en las que no las pasé bien. El encontrarme a mis 33 años fue mucho más que haberme divorciado. Fue una historia que quizás yo venía acarreando desde mucho más chica, de otras relaciones que había vivido. Fue como: <b>desde acá arranco otra vida, la vida que yo quiero.</b></p><p><b>— Si hoy pudieras tomarte un mate con esa Nati de 2019, sabiendo todo lo que vino después, ¿qué le dirías? ¿Qué consejo le darías para salir de ese pozo?</b></p><p>—Creo que la vida es un proceso y si uno puede tomar eso que está viviendo como su mayor aprendizaje de lo que te está pasando hoy, tenés que aprender de esto, de lo bueno y de lo malo, y saber que mañana no vas a estar bien, pero que de acá a un tiempo vas a estar contenta por lo que empezaste hoy. Eso para mí es la clave para todo. Algo que me ayudó mucho es no comparar mi vida con la de nadie. No comparar mi proceso con el que está viviendo alguien desde del otro lado, porque no hay mejor o peor, o más difícil o más fácil. Cada uno tiene su historia. <b>Me casé, por segunda vez. Creo en el amor. </b>Lo que nos pase de acá al futuro uno no lo sabe, es totalmente incierto. Pero sí soy consciente de que elegí un gran hombre al lado mío, un gran padre, un gran hijo, un gran compañero que me enseñó muchas cosas. Pero por sobre todo, es la persona que más confía en mí y siempre acompañándome. Pero no tapándome, acompañándome.</p><p><b>—Esto que decís de: “Va a llegar el que te acepta como sos, el que no te quiere cambiar, el que se ríe con vos”. Qué increíble que uno destaque eso como un baluarte, cuando debería ser siempre así siempre.</b></p><p>—Pero pasa mucho y a veces no nos damos cuenta. Estamos con gente que nos quiere cambiar, que quiere que seamos como a ellos les gustaría que seas. Entonces de a poco van transformando ciertas cosas y eso para mí te genera mucha inseguridad. A mí me pasó y te terminás perdiendo. Así fue que yo me perdí y dije: “Me tengo que volver a encontrar conmigo misma”. Porque no sabía ya quién era y no me gustaba lo que estaba siendo. No estaba priorizando cosas que para mí hoy son esenciales, como la familia. <b>Estaba totalmente perdida</b>. A veces estás con parejas que, para mí no es a propósito, pero te van diciendo: “No me gusta esto”, entonces lo terminás cambiando. ¿Cuántas veces pasa que dejás de vestirte de cierta forma p dejás de conectar con amigas? Porque a quizás el otro no le gusta o no quiere… </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KVTVZ62CYFGY5PO7B7MAHO7VH4.jpg?auth=ab3217e3516b2eae0665dcb64b4f56624bd1def008be1156c5a65164ec44cafb&smart=true&width=1920&height=1309" alt="Nati contó cómo tocó fondo tras separarse: “Me veía en un pozo y no encontraba la salida”. (Maximiliano Luna)" height="1309" width="1920"/><p><b>—De hablar de cierta manera... </b></p><p>—O de viajar o cualquier cosa. </p><p><b>—“Todo puede ser corregido”, parece. </b></p><p>—A veces estás embalado o te enamorás o creés que te enamorás y te terminás perdiendo en los deseos ajenos. Pero uno va aprendiendo.</p><p><b>—Hace un rato dijiste: “El mes que viene cumplo 40 años”. ¿Cómo te gustaría vivirlos? ¿O qué te imaginás? </b></p><p>—Siento que es super importante esto de hacer lo que uno tenga ganas de hacer, porque después te vas a arrepentir de no hacerlo. Y <b>hoy es el día más joven del resto de tu vida. </b>A mí esa frase me quedó grabada y siento que es como algo que todos tenemos que entender. Si hoy pensás que estás tarde, estás temprano todavía para todo el resto de lo que podés vivir y hacer. Y también siento que no hay edad para ser feliz. ¿Quién dice que está mal encontrar el verdadero amor a los 40? ¿Por qué lo tengo que encontrar a los 20 años? Creo que ahí está el tema social. </p><p><b>—Sobre todo si a los 40 estás mucho más plantada que a los 20. </b></p><p>—Pensamos que a los 20 tenés que saber qué querés estudiar, dónde querés vivir, con quién te querés casar, si querés tener hijos o no. No, a los 20 no sabés eso (risas). Mi mayor deseo para las mujeres que están mirando y escuchando del otro lado es <b>que se animen a hacer eso que en este momento les está resonando, ese cambio que quizás no se animan a concretarlo</b>. Nada es tan grave. Si están en este momento vivas y sanas, pueden hacer lo que quieran de sus vidas y sean ustedes la mayor motivación para otras mujeres. Algo que me gustaría decir también es que estaría buenísimo que entre todas las mujeres empaticemos más, nos digamos más cosas lindas y nos apoyemos. Pero no lo digo como algo soñador sino real, porque en definitiva creo que nosotras juntas podemos contra cualquier cosa y desde mi lado me encanta poder, al menos mi granito de arena, compartiendo mi vivencia, que puede ser para algunos mucho, para otros poco, pero es motivarlas a que sean felices y que hagan realmente lo que quieran.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/R5TNHK73IVGULEHNFPFS5C3ZAA.jpg?auth=b65a2f3409f7f0b16e74d307eeb8a72210cf323cc89e60ce5dc7b96350fd9c57&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Nati Saal con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Flor Álvarez: la cantante que pasó de dormir en la calle a emocionar a millones con su historia de resiliencia]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/14/flor-alvarez-la-cantante-que-paso-de-dormir-en-la-calle-a-emocionar-a-millones-con-su-historia-de-resiliencia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/14/flor-alvarez-la-cantante-que-paso-de-dormir-en-la-calle-a-emocionar-a-millones-con-su-historia-de-resiliencia/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la artista repasó su dura infancia en instituciones, los años en los que debió alejarse de su familia adoptiva por situaciones de maltrato y cómo la música se convirtió en un refugio en los momentos más difíciles. Además, habló de los abusos que sufrió durante su adolescencia, las decepciones amorosas que atravesó tras alcanzar la fama y su sueño de crear una casa artística para chicos sin hogar]]></description><pubDate>Thu, 14 May 2026 05:57:51 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Siempre que estoy a punto</b> <b>de tirarlo todo, vuelvo a acordarme de tantas cosas tristes que viví y siento que no merezco tirar todo porque me costó mucho estar donde estoy</b>”, afirmó <b>Florencia Álvarez</b> durante una entrevista en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas<b> </b>de <b>Infobae</b>.</p><p>Flor es cantante, influencer y creadora de contenido. Alcanzó la popularidad gracias a sus interpretaciones musicales en el subte y en las calles de <b>Buenos Aires</b>; sus videos se viralizaron en <b>TikTok</b> y en <a href="https://www.instagram.com/flor.alvarezoficial/?hl=es-la" target="_blank" rel="" title="https://www.instagram.com/flor.alvarezoficial/?hl=es-la"><b>Instagram</b></a>. Inició su carrera artística de forma independiente y creó una sólida comunidad digital con su estilo que fusiona cumbia, pop urbano y versiones de canciones populares. En los últimos años, lanzó composiciones propias como <b>4:20</b> y el EP <b>Etapas</b>, y colaboró con artistas como <b>Rusherking</b> y <b>Fer Vázquez</b>. </p><p>Su historia de superación personal y crecimiento desde los escenarios callejeros hasta plataformas digitales masivas la posicionaron como una de las nuevas figuras en la música urbana y tropical argentina.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TN3GBA3BIVFH3MXFMZR54KIJAE.jpg?auth=89e8817535fd96952259beedc4b478384d3b89d8484ce584518f112f1bf38c71&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Flor Álvarez: “Quiero fundar una casa artística para chicos que crecieron en hogares”. (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><p>Ante la pregunta sobre qué haría con un millón de dólares, Flor respondió sin dudar: <b>crear una casa artística destinada exclusivamente a chicos que viven en hogares.</b> Según explicó, el proyecto nace de su propia historia y de las carencias que atravesó durante su infancia.</p><p>Durante la entrevista, recordó el programa estatal <b>Adolescencia</b>, del que participó y que estaba orientado a jóvenes que vivían en hogares o no tenían recursos para acceder a actividades artísticas. También mencionó la <b>casita C&amp;C Arte</b>, un espacio con talleres de baile y música, aunque aclaró que su sueño apunta a desarrollar “algo mucho más grande y enfocado únicamente en chicos que crecieron en instituciones”.</p><p>Si bien la propuesta del millón de dólares forma parte del juego del programa, la artista aseguró que busca convertir ese proyecto en realidad en los próximos años, impulsada por el crecimiento de su carrera musical.</p><h2>Infancia, familia adoptiva y vivencias en hogares</h2><p>Flor ingresó a un hogar junto a sus <b>hermanos cuando tenía tres años</b>. Desde entonces, la música fue refugio y motor para transitar la infancia. Gran parte de esa conexión surgió desde programas como Casi Ángeles, donde imaginaban que el arte podía ser una vía de escape y una forma de construir identidad.</p><p>“Vivía en un hogar con mis hermanos y en ese momento veíamos el programa. Asociábamos mucho estar en un hogar con hacer música, porque éramos muy chicos y no diferenciábamos una actuación de algo real. Para nosotros era muy real ese hogar mágico y si ellos podían tener una banda, nosotros también. Siempre tuve esa cercanía con la música”, relató.</p><p>En medio del dolor que atravesaban, la ficción representaba una esperanza. <b>“Creo que ayudó a mucha gente a olvidarse de las cosas malas. A nosotros nos dio la ilusión de que podíamos hacer algo con la música o con el arte y perseguir los sueños”</b>, agregó.</p><p>La convivencia con su <b>familia adoptiva</b> estuvo marcada por situaciones de violencia física, manipulación y maltrato psicológico. El vínculo con su madre adoptiva era especialmente conflictivo, mientras que su padre adoptivo mantenía una actitud pasiva. “Si uno hacía las cosas mal era un mal hijo y ella nos decía que se arrepentía de adoptarnos. No tuve un mal vínculo con mi papá. El problema era que él avalaba esas cosas y no hacía nada al respecto. Pero no era una persona violenta”, afirmó la artista.</p><p>Con el tiempo, advirtió que lo que vivía no era normal. <b>“Me empecé a dar cuenta de que las cosas no eran así cuando fui a la casa de mis amigos y sus mamás no eran así. Sentía que estaba en deuda con ellos porque había sido adoptada. Yo no lo entendía porque tenía 10 u 11 años. Después, con el tiempo, me di cuenta y decidí irme”</b>, recordó.</p><p>Sobre el vínculo actual con su <b>familia adoptiva</b>, Flor señaló que mantiene cierto contacto con su padre, aunque distante. “Aprendí a perdonar. Sé que él nunca hizo las cosas con mala intención. Siempre sentí que fue irresponsable en algunas cosas. Pero sé que no fue con maldad, que él nos amó de verdad”. Con su madre adoptiva, el lazo se rompió durante la adolescencia. “Cuando yo tenía 15 años nos sentamos las dos, tranquilas, y nos dijimos: ‘Yo no quiero ser tu mamá, yo no quiero ser tu hija’. Me levanté y no la vi nunca más”, sentenció.</p><p>Con los años, Flor y sus hermanos terminaron separados. <b>Una de sus hermanas fue internada, otra se fue a vivir con una amiga y su hermano menor permaneció con la madre adoptiva</b>. La distancia y los conflictos familiares la impulsaron a irse de su casa siendo todavía muy joven. En ese contexto, la figura materna más importante en su vida fue su hermana mayor, quien también pasó por situaciones de calle y siempre asumió un rol de cuidado. “Ella fue la persona que me enseñó a atarme los cordones, a leer, a escribir. Era la hermana mayor y siempre nos cuidó y nos defendió”, expresó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NJZIUMSVNRDGFJEZAJWSL3OIWE.jpg?auth=aec1c279b97c3e5f3132878af9f6675f4b887b5b540b31532ba454b5fdc0d674&smart=true&width=5940&height=3924" alt="“Cantaba para tranquilizar a las chicas del hogar cuando la estábamos pasando mal”, recordó Flor en diálogo con Emilia Attias. (Maximiliano Luna)" height="3924" width="5940"/><h2>Experiencia en la calle, abusos y resiliencia</h2><p><b>—¿Cuáles fueron los momentos más difíciles</b> <b>de tu vida? </b></p><p>—¡Uf! Yo creo que la calle. En mi adolescencia, cuando me tocó transitar la calle, el tener que sobrevivir sola, el tener que utilizar mi cuerpo para algunas ocasiones o los <b>abusos sexuales</b>, también. Esos creo que han sido los más duros. Me habré alejado de mi familia adoptiva a los 13 o 14 años y a los 18 más o menos volví a pararme. Pero estuve todos esos años deambulando de acá para allá, estando en la casa de alguien, en la casa de personas y haciendo cosas que capaz no tenía ganas de hacer para que me ofrezcan un baño donde bañarme, porque a veces no había dónde bañarse.</p><p><b>—¿Hay algo de tu historia que todavía te cuesta contar? </b></p><p>—Yo creo que el tema de los abusos siempre lo cuento por arriba porque es fuerte recordarlo. <b>Yo sufrí tres abusos sexuales en mi vida y dos han sido medio inconsciente con efectos de alcohol o droga</b> y la última vez no, y esa creo que fue la peor, la más triste y dolorosa que viví.</p><p><b>—¿Fue siempre la misma persona? </b></p><p>—No. Fueron todas personas que yo no conocía. Gente en la calle o en una villa. Me agarraron entre cuatro y la última fue un colectivero. Eso sí no lo charlo porque siento que hago una nota toda llorando y es horrible... Es duro y hasta a veces me pasa hoy día, que ya pasó un montón de tiempo de eso y siento culpa por eso. Y sé que está mal. Todo el mundo me dice que está mal, que no fue mi culpa. Hice terapia con más de siete psicólogos. <b>Hoy día estoy en terapia</b> <b>y la psicóloga me hace entender siempre que no fue mi culpa.</b> <b>Yo a veces, le tengo, no sé, odio a mi cuerpo porque todo el mundo lo maltrató. Pero a veces siento culpa</b>. A veces siento que si yo no hubiese estado en ese lugar a tal hora, tal día, eso no hubiese sucedido. Pero uno aprende de los errores. ¿Fue mi error por haber estado en ese lugar? Yo creo que sí, porque en realidad no tendría por qué haberme escapado de donde estaba. Yo estaba en un hogar y me escapé. Está bien, la estaba pasando mal. Pero era de noche y no correspondía que ande de noche porque es peligrosa la calle. </p><p><b>—Pero eras muy chica. No te dabas cuenta de eso todavía y la estabas pasando mal. </b></p><p>—Es verdad. Pero yo busco culparme y sé que está mal eso. <b>Nunca pude hacer una denuncia.</b> Nunca me sentí fuerte para hacer el reconocimiento de las personas, volver a verlos. Yo no sé quiénes eran, pero recuerdo sus caras. Creo que lleva tiempo ese proceso. <b>Es una herida que aún no sanó</b>, porque cada vez que la toco me moviliza algo.</p><h2>Música y proyectos personales</h2><p>La <b>música fue siempre un refugio</b> y también una herramienta para vincularse con los demás. Durante los años que vivió en hogares, <b>Flor aprendió a tocar el ukelele</b> y solía reunir a las chicas en el patio para cantar, ayudándolas a atravesar los momentos más difíciles.</p><p>“Sentía que podía conectar con ellas a través de la música; cuando las notaba inquietas, tomaba el ukelele y les proponía ir al patio para cantar algunas canciones. Se sumaban todas y era hermoso poder hacer algo por ellas, para que también pudieran estar tranquilas. Muchas habían vivido abusos y ya no querían continuar”, narró.</p><p>Consultada sobre si siente orgullo por lo que logró frente a las situaciones complejas que enfrentó, <b>Flor subrayó su perseverancia</b> y su capacidad de no rendirse ante la adversidad como rasgos fundamentales.</p><p>“A veces me pasa que algo me angustia y tengo ganas de dejarlo todo. Pero cada vez que estoy cerca de hacerlo, recuerdo las muchas cosas tristes que viví y siento que no merezco abandonar, porque me costó mucho llegar hasta donde estoy”, analizó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XLS56MHKJZGVVINHFL4GYUKDRU.jpg?auth=674d7e9a0a0e24e6a192af7f5f78289d601d7dd5ae223091a765bc4db6eddd0a&smart=true&width=5186&height=3729" alt="“Siempre que quiero tirar todo, recuerdo todo lo que me costó llegar hasta acá”, expresó la artista. (Maximiliano Luna)" height="3729" width="5186"/><h2>Relaciones personales y vínculos afectivos</h2><p><b>—¿Cómo sentís que te impactaron estas cosas que viviste en tu forma de ser y de vincularte con los demás? </b></p><p>—Me ayudaron a descubrir cómo es la gente, a través de su manera de hablar o de expresarse. Yo siento que le saco la ficha a todo el mundo en un segundo. Creo que <b>aprendí a leer mucho a la gente, a no dejarme manipular y a estar despierta</b>. La calle te enseña muchísimas cosas, pero sobre todo a estar despierto en todo lo que está pasando a tu alrededor.</p><p><b>—¿Te cuesta abrirte, ser vulnerable o dejarte amar?</b></p><p>—Soy la mejor en eso. Lloro, soy maricona, amo con intensidad y con locura a los míos. Yo doy la vida por la gente que estuvo conmigo. Tengo amigos que me han dado un túper de comida cuando no lo tuve y eso lo tengo en mi corazón todos los días y cada vez que me necesiten, yo corro por ellos. Siento en parte que mi familia al haberse destruido, yo construí con ellos una familia que me acompañó en todo ese tiempo duro.</p><p><b>—¿Y en el amor? ¿Cómo sos? </b></p><p>—Me ha pasado con todo esto de las redes y de haberme hecho conocida, de estar con gente y <b>que a los dos meses me pidieran que les compre un auto. </b>Yo no soy un banco. Soy una persona. Entonces claro, ahí yo me daba cuenta y digo: “No, este quiere plata, no quiere estar conmigo”. Entonces chau, listo. Yo tuve todas relaciones que me duraban dos, tres meses, porque a la primera de cambio que no me gustaba algo, ya está, nos separamos. <b>Yo no voy a poner la cara para que me sigan pegando.</b></p><p><b>—¿Estás en pareja actualmente? </b></p><p>—Hoy día estoy en relación, cumplimos un año, convivimos desde octubre y nos comprometimos, todo…</p><p><b>—¿Cómo lo conociste? </b></p><p>—Lo conocí porque estoy trabajando con mi productora hace tres años. El año pasado me había mostrado a un chico y me dijo que él estaba preguntando por mí. Yo le dije: “No, quiero enfocarme en la música”. Pero lo vi en una videollamada y dije: “¡Qué guapo! Le voy a mandar un mensaje”. Le pedí el Instagram, le mandé mensaje, terminamos hablando por WhatsApp y nos vimos esa noche. Después de ese día nos empezamos a ver todos los días y no nos separamos más. Se llama Johnny, <b>Jonathan</b>. Su familia es lo más, también.</p><h2>Mirada sobre la adopción y sueños</h2><p>A futuro, uno de sus mayores deseos es formar una familia propia y convertirse en una madre presente. <b>“Me gustaría tener cinco hijos. Adoptar a tres y parir a dos.</b> Yo los llevaría a todas las actividades que les guste hacer. Voy a ser la mamá que está con un cartel ahí apoyando en lo que sea”, expresó.</p><p>Además, aseguró que le gustaría transmitirles herramientas para desenvolverse en la vida sin dejar de acompañarlos. “También me gustaría enseñarles de la calle, porque tienen que aprender, creo yo, para estar despiertos. Obviamente, poner límites y todo lo que quieran aprender, que lo aprendan conmigo. Así que yo creo que sería una mamá piola”, concluyó.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/C2VA3DVX45GS7AEFIIENNEMAJY.png?auth=6044300b2f6781f821be13aeddde02aab675ae6af7c8607785e291c7b3e341f0&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Flor Álvarez con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Agusneta: la charla con sus padres para comenzar a streamear, su relación con los campeones del mundo y por qué no volvió a enamorarse]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/12/agusneta-la-charla-con-sus-padres-para-comenzar-a-streamear-su-relacion-con-los-campeones-del-mundo-y-por-que-no-volvio-a-enamorarse/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/12/agusneta-la-charla-con-sus-padres-para-comenzar-a-streamear-su-relacion-con-los-campeones-del-mundo-y-por-que-no-volvio-a-enamorarse/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, el reconocido creador de contenidos repasó sus orígenes, destacó el apoyo de Davoo, habló de la importancia de la salud mental e hizo referencia a la posibilidad de enamorarse]]></description><pubDate>Tue, 12 May 2026 05:26:32 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Su sueño era ser abogado. Pero el fútbol pudo más. Cuando estaba terminando el secundario, <b>Agustín Rodríguez Panceta</b> les dijo a sus padres en Mar del Tuyú que quería ser streamer y hablar de fútbol, su “locura”. Les pidió un año de plazo. Si las cosas no andaban bien iniciaría la carrera de abogacía. Pero arrancó con el streaming y no paró. Nacido el 19 de noviembre de 2004, <i><b>Agusneta </b></i>creció a pasos agigantados y se convirtió en uno de los creadores de contenido más reconocidos.</p><p>Desde distintas plataformas, como Twitch, YouTube, Kick y TikTok, Agusneta dio muestras de su talento y por estos días se lo puede ver también en Directv, Luzu, TNT y Telefe, entre otros.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BTJPOSBTJVEEFDE6WL32XXTGFQ.jpg?auth=64e7d96d9a0517668b9f819dfa5eac1d38d1db4c167cf8a8484530ad19199334&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Agusneta es hincha de Estudiantes de Caseros y un apasionado del fútbol (Foto Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><i><b>-¿Cómo fue entrar al streaming o empezar a streamear? Contanos tu historia</b></i></p><p>-Mi historia es arrancar a streamear en el último año de colegio. Yo tengo 21 años y arranqué a streamear en el 2022, mi último año de colegio, en enero. La charla fue así: estaba de vacaciones con mi familia en Mar del Tuyú, todos sentados. La realidad es que yo siempre quise estudiar abogacía, y lo quiero estudiar todavía, es algo que no negocio en mi vida, lo quiero estudiar. Pero en ese momento estaba entre estudiar abogacía a fin de año, algo que siempre me encantó, que me vuelve loco, pero también hay algo que me volvía loco, que era la pasión por el fútbol. No hay nada que me vuelva más loco que hablar con el fútbol. Todas las charlas con mi papá, con mi abuelo, todas son de fútbol. Con mis amigos, todos me los hice alrededor del fútbol.</p><p><i><b>-Alguien se va a preguntar, ¿de qué equipo será Agus?</b></i></p><p>-De <b>Estudiantes de Caseros</b>, por mi papá, que es del barrio, y me llevaba a la cancha desde los dos años, a la cancha de Estudiantes. Entonces, todas nuestras charlas eran de fútbol, era ir a ver fútbol con mi abuelo, con mi papá, a la cancha de Estudiantes y hablar de fútbol. Pero es muy difícil llegar hablando de fútbol de la nada a los diecisiete años, poder cobrar algo bien, poder generar algo. <b>Entonces me senté con mis papás y les dije: “Denme un año, voy a arrancar a streamear”. </b></p><p><i><b>-¿Y ellos entendían algo qué era streamear? </b></i></p><p>-Nada. </p><p><i><b>-Pero les pediste un año, la sentiste...</b></i></p><p>-“Denme un año”, les dije. Denme desde enero de 2022 hasta diciembre de 2022, que se venía el Mundial. Les dije <b>“déjenme este año, si este año no la pego, no me va bien, no tengo los números que quiero tener, arranco a estudiar el año que viene abogacía y hago mi vida normal”. </b></p><p><i><b>-Fue como una estrategia, ¿siempre fuiste así de metódico?</b></i></p><p>-Sí, toda mi vida, y también soy mucho de hacer lo que sienta mi corazón, siempre. Para mí es lo ideal. No me interesa lo que puedan decir. Si mi corazón dice que es por ahí, es por ahí. Mi corazón siempre fue el fútbol. Abogacía me encanta igual, pero siempre fue el fútbol. El tema es que nunca encontré una manera de poder vivir de eso. <b>La realidad es que ese último año, enero 2022, llegué de las vacaciones el día 14 de enero, llego y hago un stream con </b><i><b>Davoo</b></i><b>.</b></p><p><i><b>-Pero pará, ¿cómo llegaste a Davoo? ¿Lo conocías de antes?</b></i></p><p>-Para mí es el número uno. Mi historia con él comienza en febrero de 2021, más o menos un año antes, que él streameaba con doscientas personas, cien personas. Y un día lo enganché viéndolo. Me hice suscriptor número uno, fanático número uno y literalmente de fanático número uno y suscriptor número uno a amigo. Él me escribía <b>“che, gracias por verme”, y yo, “che, </b><i><b>Davoo</b></i><b>, ¿cuándo prendés?“</b>. Y se armó una relación tan grande que cuando yo el año siguiente, que quiero arrancar a streamear, le aviso que voy a arrancar, me dice <b>“contá conmigo para lo que quieras”</b>. <i>Davoo </i>me llama el 14 de enero de 2022. Me llama y me dice:<b> “¿Volviste de las vacaciones?, quiero hacer llamada con vos para presentarte que vas a streamear”</b>. Él tenía, no sé, ochocientas personas, quizá no tenía tantas todavía, pero ya se estaba haciendo muy conocido y venía de casi meter unos premios. Me llama y me presento. <b>Terminó la charla y el 18 de enero arranqué a streamear, cuatro días después. Y ahí arrancó todo mi camino. </b></p><p><i><b>-Y en ese año que les pediste a tus viejos, ¿qué hiciste? ¿Invertiste, compraste una compu, compraste micrófono, compraste cámara? ¿Qué hiciste? </b></i></p><p>-Algunas cosas ya las tenía, pero la compu y el micrófono eran muy malos. El chiste de mi stream era “¿cómo puede este tipo streamear con lo peor que existe en el mercado hoy en día?“. Si ves mis primeros clips, tenía cuatro gigas de memoria, que hoy día es como no tener nada. Pero dije <b>”para mí esta es mi esencia"</b>. <b>Arrancar con lo que hay y mostrarle a la gente que no hay que tener la mejor cámara, la mejor computadora, invertir doscientos millones de dólares en el negocio, que a vos te van a ver por lo que sos vos.</b> Y con una compu viejísima y un micrófono saturado arranqué a meter una banda de gente en los primeros streams. Es más, el primer stream con <i>Davoo</i>, lo hago con el celular, con un J1 Samsung, desde el comedor de mi casa, que se veía horrible. Y con las primeras cuatro o cinco donaciones, invertí un poco más. Pero ni siquiera invertí tanto, era la misma compu, pero le agregué una camarita mejor. </p><p><i><b>-¿Cómo te llevás con el hateo?</b></i></p><p>-Yo creo que es lo que va acompañado con esto. Vos hablás desde el corazón, vos hacés una opinión desde el corazón, vos hacés una charla desde el corazón, vos intentás entretener un público. Y es lo que sentís en el momento, vos hacés un stream. Yo he hecho, creo que durante años, ahora aflojé un poco porque estoy en más programas, hice streams de ocho horas. <b>¿Sabés la cantidad de cosas que uno le puede decir en ocho horas? Puede decir tanto cosas muy buenas como cosas muy malas. Pero si vos sentiste que hiciste un buen stream, cuando cortaste, cuando lo terminaste de hacer sentiste que lo hiciste bien, ¿por qué te vas a indignar y te vas a poner mal por un meme en Twitter? ¿Por un </b><i><b>TikTok</b></i><b> sacado de contexto? Hoy en día las redes es sacar de contexto y dañar y criticar. </b>Si yo cuando corté mi chat me ponen “gracias por hacernos reír estas ocho horas”, ¿por qué me voy a poner a pensar en Juanito2014? Capaz no lo conozco, que sacó un clip, puso un tuit y arrancó a criticarme. </p><p><i><b>-Habrás visto compañeros del streaming, al igual que artistas y deportistas que lo sufren mucho. Este pensamiento no es fácil de aplicar...</b></i></p><p>-Yo sé que es muy difícil y la mayoría de mis compañeros hoy en día siempre están pendientes de lo que puedan decir. Cuando vos me decís qué consejos tengo que dar para arrancar a streamear, además de ser genuino y todo, también digo que tenés que estar bien vos, porque sabés que van a hablar mucho de vos, sabés que te van a criticar mucho, sabés que van a opinar mucho de cosas que capaz vos no te mirabas. </p><p><i><b>-¿Por ejemplo, en tu caso?</b></i></p><p>-Yo prendía stream y era todos <b>“¿con ese pelo cómo podés streamear, cómo podés streamear con esa cara, con esos dientes?“... </b>La gente mira cosas que vos capaz ni te mirabas antes, ¿entendés lo que te quiero decir? </p><p><i><b>-Pero pará, ahí vos estabas stremeando y sentías que te estaban bardeadno físicamente... ¿qué edad tenías?</b></i></p><p>-Dieciocho años. </p><p><i><b>-Dieciocho años, que hoy un chico por ahí de dieciocho o una chica de dieciocho años le empiezan a decir esas cosas y termina en un problema de salud mental</b></i></p><p>-Es meterse con el físico, meterse con cosas de la personalidad. A mí me decían que era insoportable, que era esto o lo otro. Pero prefiero que me digan esto antes que una maldad, porque yo nunca hice una maldad. Hay cantidad de famosos, de gente que la cancelan por maldades, que para mí son realmente maldades. Son comentarios muy fuera de contexto, son comentarios que no me gustan. A mí nunca me van a criticar por algo así o intento no hacer ese tipo de comentarios. Y si todo va por lo físico o va por ser insoportable, o por “no te banco”, bloqueame, no me mires. Hacemos el bien y ya está. También entiendo que es muy difícil igual para todos aplicar eso, porque no todos tenemos la misma mente. Por eso yo siempre digo que es muy importante trabajarlo con un psicólogo.</p><p><i><b>-¿Eso lo recomendás? </b></i></p><p>-Muchísimo, para mí, muchísimo. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MSRC7KTMSNC6HJ7SIJVP53J3AE.jpg?auth=b0a247642d22c97e4cee057db4eb02d1074f5fde4609cbb80ca0def3f045f341&smart=true&width=1920&height=1202" alt="Agusneta dijo que una cuenta pendiente es estudiar la carrera de Abogacía (Foto Adrián Escandar)" height="1202" width="1920"/><p><i><b>-¿Vos hacés terapia? </b></i></p><p>-Fui al psicólogo. La realidad es que para mí es importante todo eso. A la hora de exponerte, y sino te exponés también. No te voy a negar que nunca lo sufrí. Yo creo que hay veces que mucha gente quiere ser famosa porque sí y la fama es una consecuencia de hacer lo que a vos te gusta y de tener una buena salud mental y de cuidarte más que querer pegarla. Hoy mucha gente agarra <i>TikTok </i>y dice “bueno, la voy a pegar criticando cinco jugadores de la selección”. Para vos, ¿eso está bien, de verdad? Y después, cuando a vos te critiquen por eso, la gente va a tener razón.</p><p><i><b>-Hoy estás trabajando en muchos lugares, te veo personalmente que sos muy grandote y te veía en una época en videos entrenando. ¿Te cuestionas no tener el tiempo para entrenar?</b></i></p><p>-Yo soy mucho de años. Así como en enero de 2022 dije “voy a arrancar a streamear”, después hubo dos años, 2023 y 2024, que dije “me voy a dedicar full al streaming y a tal contenido”. En 2025, cuando ya me veía mal de físico y ciertas cosas, dije “voy a dedicar mi año al físico”. Pero en 2026 está el Mundial. Yo sigo cuidándome con la alimentación, pero está el Mundial y cualquier programa que venga de fútbol, voy a meterme y voy a hablar de fútbol. No se puede fallar como creador de contenido de fútbol en un año mundialista. </p><p><i><b>-¿Por qué el programa 412 no va al Mundial?</b></i></p><p>-Porque en stream lo que más le va bien es la reacción en vivo a los partidos y este Mundial lleva una logística en la que Argentina juega en varias ciudades y no podés hacer una base. Y a nosotros lo que más nos mueve es <b>“che, Argentina juega a las ocho, termina a las diez, ok, diez y cinco arranca 412″</b>. Eso no puede fallar. Y estando allá no lo podemos asegurar. Si arrancamos dos horas después pierde ese impacto cercano. Te quieren escuchar apenas termina el partido.</p><p><i><b>-De Mar del Tuyú también es Maxi López, ¿qué te genera trabajar con él?</b></i></p><p>-Recién lo estoy conociendo, pero es una carta muy valiosa tener en un programa a alguien con tanta experiencia en clubes de Europa, en ligas como el Brasileirão. Yo no se un carajo de Wanda Nara (risas). Mi mamá, que es muy chimentera, me reta por eso. Él venía de MasterChef, de todo el quilombo, pero yo le decía <b>“má, a mí no me importa eso, ¡Maxi jugó con Zlatan Ibrahimović en el Barça, jugó con Ronaldinho!“. </b></p><p><i><b>-Vos ahora estás yendo a la casa de protagonistas, de campeones del mundo, eso habla de mucha confianza, ¿cómo te sentís con eso?</b></i></p><p>-Totalmente, y me abrió un poco la cabeza que fuimos en febrero a Europa con <i>Teo </i>y nos abrieron la puerta muchísimos futbolistas. <b>Nahuel Molina, Tiago Almada, Alexis Mac Allister...</b> Fuimos a la casa de <b>Lisandro Martínez</b>, pero sin grabar nada. Nos dijo <b>“che, mirá, no estoy para meter nota por ciertas cuestiones, pero sí estoy para tomar unos mates con ustedes”</b>. Fuimos y cuando pasó todo eso dije “che, tengo que hacerlo acá en Argentina con invitados de todo tipo”. Ya si generé ese contenido con jugadores, que es lo que más cagazo me da, lo puedo hacer con un periodista, que es alguien cercano.</p><p><i><b>-¿Cómo es la logística de llamar a estos futbolistas?</b></i></p><p>-Te lo cuento y la gente se va a cagar de risa. Instagram, Nahuel Molina. “Hola, Nahuel, ¿cómo estás? Todo bien. Estamos en Europa. Teníamos ganas de...“ </p><p><i><b>-¿Vos te fuiste a Europa sin tener las notas arregladas?</b></i></p><p>-Nada, no teníamos nada cerrado. </p><p><i><b>-¿Vos dijiste “nos vamos con Teo a Europa a ver si surgen estas cosas”? ¿No hubo ahí un productor arreglando esas cosas?</b></i></p><p>-<b>Nada. Llegamos a Europa y le escribí a Nahuel Molina desde mi cuenta, otras veces desde la de Teo.</b> Por ejemplo, Thiago Almada le contestó a Teo primero y Nahuel Molina a mí. Le escribí: “Hola, Nahuel, ¿cómo estás? ¿Todo bien? Mirá, la verdad que tengo ganas de... Estamos en Europa, tengo ganas de conocerte y meter una nota, lo que sea”. “Bueno, dale. Entrenamos tal hora, termina el entrenamiento y vamos”. Fuimos al entrenamiento, terminó y nos fuimos para su casa a hablar de fútbol y adelante. No hubo nada más que eso. </p><p><i><b>-Me imagino que ahí es donde toman real conciencia de lo que están generando también </b></i></p><p>-Sí, me vuelvo loco. Yo estaba en Mar del Tuyú, con mi familia, tomando mate, y ahora de la nada le escribo a un jugador y me dice <b>“che, venite a casa tranquilo a hablar de la vida”.</b> Ni siquiera necesito prender la cámara. Es una experiencia de corazón. Con Lisandro (Martínez) nos pasó eso. “Che, mirá, la verdad no puedo dar una nota, pero ¿quieren venir a hablar? Vamos”. Nosotros estábamos parando en Londres y tomamos tren hasta Manchester, tres horas, todo solamente para ir a hablar con Lisandro un par de horitas, no meter nada de contenido, no hubo nada de económico, nada. <b>Solamente quería la experiencia de hablar con el central campeón del mundo, nada más. Y a mí eso me vuelve loco. </b></p><p><i><b>-¿Y qué hay después de eso? </b></i></p><p>-El fútbol tiene un contenido infinito. Es algo del que uno no se da cuenta. Ahora te digo “mirá, tengo ganas de conocer a Messi”. Y capaz en cinco años tengo ganas de meter con Lamine Yamal. Y capaz en diez años tengo ganas de meter con el nuevo Lamine Yamal o el nuevo Messi o el hijo de o el sobrino de... El fútbol se renueva constantemente. Si vos le preguntabas a alguien hace años era “¿che, ya entrevistaste a Diego?, ¿qué falta?” Pasaron veinte, veinticinco años y quiso entrevistar a Messi. </p><p><i><b>-Vos tenés una proyección, un mediano-largo plazo...</b></i></p><p>-Sin dudas. Lo que quiero es mantenerme en hablar de fútbol y meter el contenido, que puede ser en cualquier formato. No me pongo a buscar, a pensar en el formato. Mañana me puede tocar streaming, o me puede tocar en YouTube, en TikTok, me puede tocar en lo que sea, pero sí manteniendo la esencia de la pelota. Después del fútbol yo desprendo mucho humor, muchos clips, que capaz la gente dice: “Este pibe no habla de fútbol, no tiene nada que ver con fútbol”, pero todos lo hacemos. </p><p><i><b>-¿Por qué crees que los jugadores te responden tan rápido?</b></i></p><p>-Creo que el programa en sí genera eso. Fijate el clip de Messi diciendo que juega con los hijos al “impostor”. Ya desde esa base de Messi, que juega un juego que hiciste en un programa, puede ser que capaz cualquier jugador vio un clip, le pareciste gracioso y ¿por qué no te invitaría a su casa a hablar si vos sabés que yo cuando voy a hablar con vos no te voy a querer sacar algo mala leche ni nada? Incluso me manejo en ese sentido. Yo fui a hablar con Molina y le digo <b>“che, ¿querés sacar algo, querés recortar algo? ¿No te gusta nada?“. Ponele que hicimos una nota de dos horas, ¿no te gustó una hora cuarenta? Subo veinte minutos. ¿No te gustó nada? No subo nada. Para mí el valor no es lo económico o el clip viral en YouTube. Mi valor es que pude hablar con vos dos horas. Si se lo puedo transmitir a la gente y que se entretenga, mejor. Si me lo puedo quedar para mí, me lo guardo. </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SLKW2QTLF5DIFCAK6N2PWDNEZI.jpg?auth=e54cd7f2d3b16f41d8b4f3e0b83ef365321b0bb06e2a88c83c72a25d33a41439&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Agusneta no le cierra las puerta al amor, pero asegura que no tiene mucho tiempo por sus numerosos trabajos (Foto Adrián Escandar)" height="1081" width="1920"/><p><i><b>-En cuanto a lo personal, ¿estás saliendo de noche?</b></i></p><p>-Estoy seis días haciendo un montón de cosas. El sábado es mi día libre. Ahí me gusta juntarme con amigos y me gusta salir. </p><p><i><b>-¿Y estás en un momento en el que te encaran contundentemente? </b></i></p><p>-Ahora me están encarando. Raro igual. No, no es que te encaran en realidad, para mí es que te hablen de otra manera. No sé cómo explicarte. Antes no me pasaba. A mis quince años no querían bailar conmigo las pibas, vivía esa... Era tipo <b>“che, vamos a armar duplas, vamos a armar parejas” Y cuando les decían “Agustín” se querían morir las pibas... Yo decía “dejá, no pasa nada, ni lo hagamos”. Yo me reía, porque era el nene pelota. “No me eligió, me voy a jugar al fútbol con los pibes”, decía (risas).</b></p><p><i><b>-¿Te gustaría enamorarte? ¿Tener novia?</b></i></p><p>-<b>Como gustar, nunca me cierro a enamorarme, a tener novia, nunca. Es algo que no se puede elegir de “hoy me cierro, no tengo”. Sí te digo que no le podría dar todo el tiempo que yo quisiera darle a una pareja, porque estaría más tiempo trabajando en cámara que con una pareja, sinceramente. Ahora, cerrar no me cierro. </b>Y yo creo que el amor también tiene mucho eso de capaz me enamoro pasado mañana y en algún laburo arrancás a decir “voy menos”. Entonces, no me cierro. Te digo que si llego a tener pareja, es muy difícil hoy en día que le pueda dar todo el tiempo que a mí me gustaría. </p><p><i><b>-¿Te enamoraste alguna vez? </b></i></p><p>-En el secundario. Después que arranqué a streamear, nunca más me enamoré. Yo soy una persona que para enamorarme en su momento era porque era una compañera de banco que estaba todos los días viéndola, todos los días hablando. Si yo no tengo esa relación, a mí me recuesta. Yo no puedo enamorarme capaz de una piba que vi dos veces o que la vi una vez en un boliche. Tengo que por lo menos tener una constancia de verme seguido. Y hoy en día es todo efímero. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/HYXSGBSQPRFPTHO777J5KYOLP4.jpg?auth=a7a540385a28fc4089efed5b3525953b2adf7951605572b5ad1402fb19b61baa&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Mernuel y la intimidad de la “mansión” streamer: convivencia, relaciones amorosas y charlas sin filtro con Moski y Bauleti]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/12/mernuel-y-la-intimidad-de-la-mansion-streamer-convivencia-relaciones-amorosas-y-charlas-sin-filtro-con-moski-y-bauleti/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/12/mernuel-y-la-intimidad-de-la-mansion-streamer-convivencia-relaciones-amorosas-y-charlas-sin-filtro-con-moski-y-bauleti/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, habló sobre el fuerte vínculo que mantiene con sus amigos y cómo eso atraviesa su vida cotidiana. Recordó los años en los que no encontraba su rumbo, los trabajos que tuvo antes de dedicarse al streaming y el momento personal que lo llevó a apostar por ese formato. Además, reflexionó sobre la exposición pública, los rumores en redes, su manera de vincularse y la necesidad de reinventarse dentro del mundo digital]]></description><pubDate>Tue, 12 May 2026 05:24:56 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Yo capaz tenía citas y Moski venía. ¿Está mal? La misma chica capaz me decía: ‘Ah, sí, que venga’. Pero si a Moski no le caía bien, ya está”, relató <a href="https://www.instagram.com/mernuel_/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/mernuel_/"><b>Mernuel</b></a>, <b>streamer y creador de contenido argentino de 24 años</b>, al describir la dinámica de convivencia y amistad que atraviesa su vida personal y sentimental.</p><p>Durante una entrevista en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de charlas de <b>Infobae</b>, Merlo detalló cómo sus vínculos más cercanos influyen en sus relaciones amorosas y abordó el impacto de la exposición pública propia del streaming. Además, anticipó que su futuro profesional estará ligado a la reinvención constante y reafirmó su interés por explorar nuevos formatos.</p><p>Su nombre real es <b>Manuel Merlo </b>y alcanzó notoriedad en los últimos años gracias a sus transmisiones en vivo y contenidos de “Just Chatting” en plataformas como <b>YouTube</b> y <b>Kick</b>. Su propuesta se distingue por la interacción permanente con la audiencia, el humor espontáneo y un tono informal, lo que lo posicionó como uno de los jóvenes referentes del streaming argentino. Además de sus streams diarios, realiza vlogs, reacciones, contenido vinculado al fútbol y colaboraciones con otros creadores como <b>Moski</b> y <b>Bauletti</b>, con quienes integró el grupo <b>Mernosketti</b>. Actualmente, supera <b>el millón de suscriptores</b> en YouTube y continúa ampliando su presencia en redes sociales y eventos digitales.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/U3Q3MTG3LNFZHGM3FZO6WEP52Q.jpg?auth=298c1dab1ede44d8ee0e8732d85da7ba3dc2bb6eb14d0eaf15677be947d41f05&smart=true&width=4956&height=3672" alt="Mernuel: “El streaming no solo transformó mi vida, me salvó”" height="3672" width="4956"/><p>Al terminar el secundario, Mernuel no tenía claro qué quería estudiar. Probó con Administración de Empresas, “una carrera que muchos eligen cuando no tienen una vocación definida”, según le repetían sus conocidos. Se sometió a varios test vocacionales que siempre lo orientaban hacia el ámbito empresarial o la economía, aunque también apareció la publicidad como una posible opción.</p><p>A pesar de las dudas, sentía la presión de ver a sus amigos ya encaminados en carreras universitarias, mientras él no encontraba su rumbo. Durante ese período, vivía con sus padres y trabajaba desde los 16 años. Hizo todo tipo de empleos: desde tareas como “che pibe” hasta traslados nocturnos para artistas del Cirque du Soleil, con jornadas que comenzaban de madrugada. Además, organizaba torneos de videojuegos para generar ingresos y buscar alternativas laborales.</p><p>“Por suerte encontré algo que me gusta, que me apasiona, y es importante para mí en la vida encontrar una pasión, algo que disfrutes hacer. <b>Yo creo que el streaming me salvó</b>”, explicó. El salto a la creación de contenido llegó en un momento personal crítico, después de una ruptura amorosa y de una etapa en la que se sentía sin motivación.</p><p>Si bien el aspecto económico fue un alivio, Manuel destacó el impacto mental y emocional que tuvo haber encontrado su vocación. Después de años de no sentirse a gusto ni en el colegio ni en la universidad, el streaming le permitió disfrutar de lo que hace y descubrir un propósito.</p><p>Consciente de que la exposición y los formatos digitales pueden tener fecha de vencimiento, proyecta su futuro siempre ligado a la comunicación y las redes sociales. Planea reinventarse, ya sea en YouTube, en el stream o en nuevos formatos y, aunque disfruta de las noches compartidas con sus amigos, no descarta que en algún momento tenga que cambiar y explorar otros caminos dentro del mundo digital.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JJYNEQLEVRDG7CWCNWUX3ZLJSA.jpg?auth=0634ce5d426455e9f992d5fcb9032ad6d4b2e83cc4c1cc941bcab1ba4e7c68d2&smart=true&width=6060&height=4008" alt="“No le cierro las puertas a un noviazgo”, admitió Mernuel en Desencriptados" height="4008" width="6060"/><h2>Interacción con el público y manejo de la exposición mediática</h2><p><b>—¿Te escriben mucho por redes? </b></p><p>—Sí y me encanta hablar con la gente, poner tuits y que me respondan, me divierte mucho esa interacción.</p><p><b>—¿La relación con el público es cercana? </b></p><p>—Sí, y siento que es muy cercano de ese lado.</p><p><b>—¿Te encaran muchas chicas? </b></p><p>—No tanto, ¿eh? La verdad que no suelo recibir muchos mensajes de esos...</p><p><b>—¿Cómo te tomás los rumores como el que te vinculó con Felipe Fort? </b></p><p>—Me río. No es la primera vez que inventan algo. No tengo problema con que me inventen esas cosas. Me lo tomo con humor.</p><p><b>—¿Te molesta que la sociedad te etiquete por tener amigos hombres? </b></p><p>—No. Siempre me educaron mucho en la idea de que no pasa nada, que cada uno hace lo que quiere y me parece perfecto.</p><p><b>—¿Sos heterosexual? </b></p><p>—Yo soy heterosexual, sí.</p><p><b>—Así que no salís con Felipe, era todo mentira. </b></p><p>—No, pero yo creo que también un hétero puede salir alguna vez, eh... </p><p><b>—¿Quiere decir que para vos alguien que prueba no es gay? Que es una discusión bastante antigua.</b></p><p>—Vos podés probar y no es que sos gay si probas. ¿Por qué te encasilla? Yo creo que los hombres que más quieren sostener el hecho de que están con tantas mujeres y todo, detrás de eso... No tengo ese pensamiento de decir: si estás con un hombre, entonces sos gay o si estás con muchas mujeres, listo. </p><p><b>—¿Te animarías a probar? </b></p><p>—Yo soy chico, tengo 24 años. Pero no sé si a los 50, 60, 70 años... La verdad que no lo sé. No cierro las puertas a nada por un tema de que nunca se sabe. Pero vovliendo a la pregunta con Felipe es amistad, somos amigos. Lo conozco de hace mucho, fuimos a dos colegios juntos. Es un tipazo.</p><h2>Dinámica con amigos y convivencia en la “mansión”</h2><p><b>—¿Sos abierto para hablar de sexo con tus amigos? </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Hace un tiempo vino </b><a href="https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/18/bauletti-sin-filtro-del-polemico-comentario-sobre-un-trio-al-personaje-que-lo-absorbio-y-su-vinculo-con-zaira-nara/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/reportajes/2026/03/18/bauletti-sin-filtro-del-polemico-comentario-sobre-un-trio-al-personaje-que-lo-absorbio-y-su-vinculo-con-zaira-nara/"><b>Bauleti</b></a><b> acá y dijo que preferiría un trío con Moski antes que con vos porque lo expondrías.</b></p><p>—Puede ser. Él creo que se refiere a que lo expondría del lado capaz que... no sé, él es más virgo (risas). Yo con ninguno de los dos, la verdad.</p><p><b>—¿Sos el más experimentado del grupo? </b></p><p>—Sí. Estuve más de novio, arranqué más temprano también. Ellos arrancaron más tarde, son más cerrados. Tenemos bastantes charlas de ese tema. Igual a mí no me gusta decirle a mis amigos: “Che, esta chica...” No me gusta, me siento mal porque no me gustaría que del otro lado hagan lo mismo. Igual ahora hace meses que estoy saliendo y es la misma mujer siempre. Lo conté en mi stream. </p><p><b>—¿Hace cuánto salís? </b></p><p>—La estoy conociendo desde diciembre. Aunque no parezca, me gusta mucho el hecho de ir teniendo citas, ir conociendo a poco. Fuimos a merendar, también en mi casa. Recién a la cuarta vez que la vi...</p><p><b>—Tuvieron relaciones.</b></p><p>—Sí. Si me interesa, voy de a poco. Tiene mi misma edad, pero no tiene nada que ver con este mundo, con los medios.</p><p><b>—Yo quiero saber cuándo vas a presentar a tu novia. </b></p><p>—No es mi novia todavía. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YO6W77YUAVBPHC4LJYILMEH7GY.jpg?auth=ae501c15bff7cf71388db3a71fd7ecb3e2b9de4b7184c8308d2f074325a14f95&smart=true&width=5808&height=3672" alt="“Cuando yo tenía citas, Moski venía”, confesó el streamer en diálogo con Rulo" height="3672" width="5808"/><p><b>—Perdón, ¿te pondrías de novio en el corto plazo? </b></p><p>—Si me pondría de novio.</p><p><b>—Porque ya al ponerte de novio capaz que te tenés que mudar. No podés vivir más en la mansión si tenés novia...</b></p><p>—Podría vivir en la casa todavía. Además, me gusta tener mis espacios. Pero no le cierro las puertas a un noviazgo, obviamente. No sé cuándo va a salir esto, capaz hasta ya estoy de novio cuando se publica la nota. De hecho, me cagan mucho en el stream, porque yo siempre digo: “Estoy conociendo, estoy conociendo, estoy conociendo”.</p><p><b>—¿Va a ir al stream? </b></p><p>—No, eso nunca.</p><p><b>—¿Tus amigos la conocen? </b></p><p>—Sí, la conocen, se llevan bien, tienen buen vínculo. Eso me parece importantísimo a mí. Es más, cuando yo vivía con Moski mano a mano en la casa, yo conocí a una mujer y si a Mosky no le caía bien, ya está. </p><p><b>—¡¿Afuera?!</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Cómo sería que los tres estén de novios?</b></p><p>—Para mí, imposible. Porque se tendría que poner de novio a Bauleti y es imposible.</p><p><b>—¿Es imposible ubicarlo?</b></p><p>—Está complicado (risas).</p><p><b>—Si hay una cita doble, ¿están para sumar a Bauleti?</b></p><p>—Sí, obvio. Cuando yo tenía citas, Moski venía. La misma chica a veces me decía: “Ah, sí, que venga” (risas). ¿Está mal? Igual, no te estoy diciendo primera cita. Segunda o tercera...</p><p><b>—Moski es la mejor opción para llevarlo siempre atrás en el auto, ¿no? </b></p><p>—Es muy buena onda. Además, siempre se llevó muy bien con las mujeres que yo conocí.</p><p><b>—¿A las generaciones nuevas les cuesta más encarar y estar con mujeres? </b></p><p>—Yo creo que hay algunos que les cuesta más y a otros menos. Pero no sé si costar. No es solo costar sino también querer. Yo tuve épocas en las que no quería ver a nadie. Capaz en tercer o cuarto año del colegio, mis amigos salían y se veían con mujeres y yo no quería ver a nadie, no quería saber nada con nadie. Quería estar en mi casa jugando a la Play tranquilo. Entonces, yo creo que uno tiene sus tiempos y cada persona elige sus momentos y me parece perfecto. </p><p><b>—¿Sentís que los avivaste un poco a Bauleti y a Moski? ¿Los ayudaste en algún punto en el tema citas? </b></p><p>—Sí, sin dudas. A Moski lo fui ayudando mucho. La primera vez yo le pagué un Airbnb, porque él no tenía un mango y se lo pagué yo para que vaya con una chica y le dije: “Escuchame, llevá esto, cociná, hacé así”. </p><p><b>—¿Y? </b></p><p>—Y le fue bien.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/GN2CFPYB3FA6JEAWX5CV6GMEEA.jpg?auth=40b8042a31ca9d2e37450c413ede3759e773a508666c20173d5e7909d49c1f37&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Mernuel con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[De TikTok al éxito musical: cómo Lauty Gram convirtió la exposición en su carrera, el sacrificio detrás de su fortuna y el rol clave de su novia]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/07/de-tiktok-al-exito-musical-como-lauty-gram-convirtio-la-exposicion-en-su-carrera-el-sacrificio-detras-de-su-fortuna-y-el-rol-clave-de-su-novia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/07/de-tiktok-al-exito-musical-como-lauty-gram-convirtio-la-exposicion-en-su-carrera-el-sacrificio-detras-de-su-fortuna-y-el-rol-clave-de-su-novia/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el artista repasó su recorrido desde una infancia con limitaciones económicas hasta su posicionamiento actual en la escena urbana y reflexionó sobre la dedicación y las decisiones que marcaron su presente. Además, compartió su mirada sobre el dinero, su interés por generar nuevos proyectos y el papel de su pareja como sostén emocional]]></description><pubDate>Tue, 12 May 2026 00:06:13 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Se dice mucho que el dinero no da felicidad, pero sin dinero se te cierran un montón de puertas. Mucha gente cree que porque hoy me ve en shows o con cadenas de oro, ya las tenía de antes. Y no: <b>tuve que jugármela de verdad para tener lo que tengo</b>”, expresó <a href="https://www.instagram.com/lautygramcito/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/lautygramcito/"><b>Lauty Gram</b></a> en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Su nombre real es <b>Lautaro González Cadícamo</b>. Es cantante, influencer y creador de contenido. Se hizo conocido inicialmente en TikTok e Instagram gracias a sus videos de humor y entretenimiento, donde acumuló millones de seguidores. A partir de 2022 dio el salto a la música urbana, lanzando canciones que lograron gran repercusión, como <i>Rubia o morocha</i>, <i>La pistola</i> y <i>A lo rockstar</i>.</p><p>Con el tiempo consolidó su perfil como artista dentro del género RKT y el pop urbano, combinando su presencia en redes con su carrera musical. Además de su crecimiento artístico, su vida personal también lo mantuvo en el centro de la escena mediática por vínculos sentimentales con figuras como China Suárez, lo que amplificó su visibilidad en el mundo del espectáculo argentino. Actualmente, está en pareja con <b>Lucía “Luchi” Patrone</b>, participante de <b>Gran Hermano Argentina </b>en la edición 2025.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AYSJFWDVPRGQVL3W5MLKGTVAR4.jpg?auth=2ec538a27cd29c1d3efd37fef04a2749177706ccdee095a638fc472fe69b61e1&smart=true&width=1920&height=1281" alt="Lauty Gram: “Cuando arranqué mi mentalidad era: la rompo o vuelvo al barrio y veo qué hago”" height="1281" width="1920"/><h2>Inversión, familia y oportunidades</h2><p><b>—¿Para qué querrías este millón de dólares? </b></p><p>—Para invertirlo. </p><p><b>—¿En qué invertirías? </b></p><p>—En lo que hago hoy en día, que es en invertir todo lo que gano de mis shows, de regalías, de lo que sea, va todo para propiedades. Todo. </p><p><b>—¿En construcción, en pozo? </b></p><p>—Sí, en pozo. Desde que empecé a ver plata a los 19 o 20 años, que arranqué en la música, fue el objetivo principal. Me quiero asegurar el futuro, porque quién sabe si esto va a durar hasta el año que viene o hasta cuándo. Es una mentalidad que capaz tengo por el lugar del que salí. Es como decir: “No quiero retroceder”. Quiero asegurarme mi futuro y lo que gane de ahora en más, quiero dejarlo bien trabajado. </p><p><b>—¿Qué fue lo primero que hiciste con la primera plata grande que ganaste? </b></p><p>—Cuando me dieron mi primer pago, que fue con un contrato que firmé con Sony y era bastante plata, lo que hice fue comprarme un auto. Pero no un auto alta gama, creo que era Peugeot 508. Uno lindo, pero normal para poder movilizarme.</p><p><b>—¿Y el resto? </b></p><p>—Lo usé para mudarme a Palermo, que fue a los 20 años que me mudé por primera vez. Y ya me quedé ahí en Palermo. Después todo lo otro, el 80 por ciento que me quedó fue para la primera propiedad que me compré. </p><p><b>—¿Les compraste una propiedad a tus padres? </b></p><p>—Sí. Sentía un peso gigante. Ellos se súper sacrificaron por mí y yo lo veía. Desde que mi papá se levantaba para ir para Puerto Madero porque él trabaja en el puerto. Iba desde el barrio hasta el puerto, a las cinco de la mañana y volvía a la noche recién. Eso me quedó en la cabeza y quiero ayudarlos. Mi mamá también, arrancó, por ejemplo, depilando, haciendo trueques, porque no teníamos nada. Quiero que hoy ellos estén bien, estén contentos, no tengan que trabajar, como que se jubilen antes, por así decirlo. Que estén tranquilos con su casa, cerca mío. Hoy en día están separados igual, pero cada uno tiene lo suyo y se turnan para verme. </p><p><b>—¿Tenés hermanos? </b></p><p>—Tengo dos hermanas más grandes. Una tiene 33 y la otra 28. Ellas están re instaladas en mi antiguo barrio, tienen sus comercios, etc. Yo era el único que quedó viviendo con mi mamá y mi papá.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/O7IW5LTHYBG2ZO2C2HMRZMOG64.jpg?auth=c6be95094582363c2f49e9d7592f96e4a9ebb45c6ae9c8d64921571f1a5fa807&smart=true&width=1920&height=1247" alt="“Todo lo que gano lo invierto en propiedades”, confesó el artista en Casino Deluxe" height="1247" width="1920"/><h2>Convivencia, pareja e intimidad</h2><p><b>—Estás de novio con una ex Gran Hermano, con Luchi. ¿Ustedes conviven? </b></p><p>—Sí, convivimos. </p><p><b>—¿Hace cuánto que están en pareja? </b></p><p>—Hace un año y medio ya casi. Nos conocemos de hace más tiempo, pero en pareja un año y medio. </p><p><b>—¿Qué representa ella en tu vida? </b></p><p>—Es un pilar hoy en día. Está ahí sosteniendo. Los días que digo: “Uh, me salió mal algo” o “no tengo ganas de nada”, o lo que sea, está ella para sostener un poco mi vida. Y yo también la suya, yo estoy para lo que sea, para ella. Somos un equipo. Hoy en día la veo así. Capaz hay días que ni nos vemos porque yo me voy al estudio, vuelvo a las dos de la mañana, ella ya está durmiendo. Y ella a la mañana tiene radio, después tiene esto, tiene lo otro y yo no la veo, pero nos acompañamos en nuestros proyectos. Y está bueno también extrañarse.</p><p><b>—¿Te imaginás en un futuro con ella teniendo hijos, armando una familia? </b></p><p>—Sí, encima saldría lindo si tengo un hijo con ella. Así que sí, siempre lo decimos jodiendo. Pero obviamente por la edad hoy en día... No ahora, pero sí estaría bueno en un futuro. No sé, tres añitos por ahí. Después podemos poner este clip si tenemos un hijo (risas). </p><p><b>—Ella estuvo adentro de la casa y no se vieron por un largo tiempo, ¿cuál fue tu mayor tiempo de abstinencia sexual? </b></p><p>—Y cuando Luchi entró a la casa estuve cuatro meses casi. Fue horrible. O sea, de la nada a estar cuatro meses sin actividad sexual, fue como que mi cuerpo sintió algo que nunca sintió y se sintió un poco mal. Y hasta ni siquiera yo mismo me hacía nada porque nada me satisfacía, por así decirlo. Así que estaba como una monja (risas).</p><p><b>—¿Necesitabas la conexión con alguien? </b></p><p>—Claro, necesitaba estar con ella porque ni siquiera conmigo podía. Estaba como una monja y como un preso contando los días para que salga. Yo ya quería que salga... </p><p><b>—¿Veías el programa? </b></p><p>—No veía el programa yo porque me hacía extrañarla más y, si no lo veía, pasaban más rápido los días. Si yo sentía que no existía ese programa, era como que pasaban más rápido los días. </p><p><b>—¿Salías durante ese tiempo? </b></p><p>—Desde que ella entró, habré salido en esos cuatro meses tres veces. Y esas tres veces salí en grupo y con la hermana de ella. Simplemente para que no tuviera ningún tipo de rumor, que no tuvieras ningún tipo de problema con ella. </p><p><b>—¿Te llevás bien con su hermana? </b></p><p>—Sí, obvio. </p><p><b>—¿Era para evitar escándalos? </b></p><p>—Sí, porque el quilombo que iba a hacer que de la nada alguien diga algo y se forme un escándalo... Si ella sale y empieza a ver todas las cosas, ¿viste? También fue una forma de protegerla. </p><p><b>—¿La cuidás mucho? </b></p><p>—Sí, porque siempre que hay un rumor o algo. Pero imaginate que ella se sabe la contraseña de mi celular. Nunca me lo revisa igual. Pero es una forma que yo tengo como de decir: “Si querés, fijate”. Yo soy cantante, me la paso viviendo de noche o estando muchas horas en el estudio, en otros lugares que no es mi casa y es como que está normalizado decir: “Es muy infiel el que hace esas cosas”</p><p><b>—¿Cómo es tu visión sobre la infidelidad? </b></p><p>—Es algo que hoy en día esta generación, que yo también me incluyo en la generación pero no lo comparto, es algo que está muy normalizado y es algo muy típico en la sociedad decir: “Tal cagó a tal” y es tendencia una semana. Después la gente ya se olvida de eso y a la otra semana sale otra cosa y así sucesivamente. Hoy en día la gente se entera más de las infidelidades por las redes también. Porque antes supongo que era distinto y nadie se enteraba. Pero hoy en día es algo más visible y está más normalizado. </p><p><b>—¿Qué te dolería más de una infidelidad?</b></p><p>—Capaz que no me duele que estuviste con otro o lo que sea, pero lo que más me duele es que yo confío en vos. Eso es lo que más me duele. Y a mí me cuesta confiar mucho en las personas. Yo el día que ponele, ojalá no, pero si dejo de sentir algo por Luchi y quiero estar con otra persona, se lo voy a decir, le voy a decir: “Mirá, la verdad que me pasa esto, esto, esto” y yo prefiero terminar bien con ella y cada uno hace su vida. Pero me sentiría muy mal traicionando. </p><p><b>—¿Qué pensás sobre la pareja abierta? ¿Qué dirías si ella viene y te lo plantea? </b></p><p>—Me gustaría que me lo diga antes que lo haga. Me gustaría que me diga: “Che, quiero que abramos la relación, quiero algo distinto” o lo que sea. Y ahí lo veríamos. Yo no voy a reaccionar, como todos dicen, cuando me lo planteen vamos a verlo. Yo quiero saber lo que siente, por qué quiere hacer eso y lo vamos a charlar. Pero es algo que, como te digo, viene de la mano con lo de las infidelidades. Es algo que también en esta generación lo están adaptando una banda de parejas. Hay amigas que siempre me cuentan sus experiencias de que probaron de meter a una persona, no como relación, pero para una noche. Me cuentan esas cosas y digo: “Wow, tenés que tener la mente abierta para entrar en ese mundo”. Pero es algo que por algo lo hacen y lo están empezando a hacer bastantes personas. Yo nunca lo hice, no lo tengo pensado hacer. Pero si me lo viene a plantear Luchi, no es algo que yo le diría: “No, estás loca, no sé qué”, quisiera saber por qué. Tampoco lo voy a tomar como un tabú.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/O4ULXDXE6NEKVB5ESTTEOIPHHU.jpg?auth=6f5c7bb2ff7caa20d2bd88093becee9a9115903af1a3125ecc553fdbcfcf298a&smart=true&width=1920&height=1280" alt="“Hoy en día la infidelidad está muy normalizada”, expresó Lauty en diálogo con Emilia" height="1280" width="1920"/><h2>Ambición, sacrificio y aprendizaje: el motor detrás de la vida de Lauty Gram</h2><p><b>—¿Cuál es tu mayor satisfacción hoy en día en la vida? </b></p><p>—¿Mi mayor satisfacción? Justo ayer me lo preguntó Luchi, me dijo: “¿Con que estás más tranquilo en la vida?” Y yo siento que, con lo sufrí mucho, que fue lo primero que te conté y fue mi vida económica. Siento que es algo que estoy muy tranquilo y la felicidad que tiene mi familia también en ese sentido, me da tranquilidad. Y es algo con lo que digo: “Tengo una base en mi vida, queda en mí hacer las cosas bien y de ahí para adelante puedo lograr todo”. Porque se dice mucho que el dinero no da felicidad, pero sin el dinero se te cierran una banda de puertas. Y es algo que yo viví también.</p><p><b>—¿Para invertir en lo que querés hacer, qué necesitás? </b></p><p>—Dinero también, aparte de tener talento, porque hoy en día no es solo talento, es algo de la exposición. Necesitás, no sé, a la hora de salir con un álbum, una canción o lo que sea, pagar a influencers para que hagan tu trend, tu challenge o utilicen tu canción para lo que sea. Hoy en día es eso, que sé que tengo un respaldo muy fuerte para lograr lo que quiero.</p><p><b>—¿Qué querés lograr? </b></p><p>—Hacer un Movistar Arena... Me siento bien conmigo mismo, ¿viste? Tengo la tranquilidad de decir tengo todo el respaldo, tengo todo lo que necesito, tengo las ganas, la motivación y es algo que estoy tranquilo en mi vida para seguir creciendo.</p><p><b>—¿Lo fuiste aprendiendo en los primeros años de estar en el medio? </b></p><p>—Sí. Aprendí a ver lo que era eso cuando empezó a entrar el dinero. Mi mejor amigo, que es el que trabaja hoy en día conmigo, que se encarga de controlar las giras, que todo salga bien, los hoteles, los aviones, lo que sea. Él, imaginate, venía a mi casa y había veces que no teníamos para comer. Y una noche, a las tres de la mañana, estábamos muertos de hambre y no teníamos nada. Y quedaba solo arroz. Hice un poco para los dos y cuando lo pusimos a hervir nos quedamos boludeando con el celular y se nos pasó el arroz. Lo tiramos al colador y era un puré. No teníamos otra y comíamos así ese puré. Encima estaba resalado. Nos tapábamos la nariz porque era un asco, pero estábamos cagados de hambre también. Así que viví muchas cosas de lo que no es tener nada y hoy en día que tengo la chance de tenerlo y estoy muy agradecido y muy tranquilo de haber vivido las dos facetas. Porque mucha gente cree que porque hoy te ve en los shows o en la calle con cadenas de oro ya la tenías de antes. Y no. Yo tuve que jugármela de verdad para tener lo que tengo.</p><p><b>—¿Y te llevaste varias sorpresas en el camino? ¿Te pegaste un par de palos? </b></p><p>—Sí, obvio. Conocer lo que eran los medios, lo que eran los contratos. Yo perdí mucha plata también, no con un contrato, sino con algo de palabra que hice con un productor antes. Le cedí el 50 por ciento de mis canciones de palabra. Pero yo soy un hombre de palabra, entonces no puedo de la nada sacarle todo. Y esas canciones fueron hits. Una de ellas tiene 200 millones de reproducciones, otra 100 millones, pero en realidad se aprovechó. Después me informé y me di cuenta que se aprovechó, porque es imposible que se quede el 50 por ciento de la propiedad de la canción. Sí se ceden las regalías, pero el 50 por ciento de la propiedad nunca... Y vas aprendiendo en el camino, sí.</p><p><b>—¿Cómo fue el paso o el choque de acomodarte a vivir de una manera antes de tu éxito a la vida que tenés hoy? </b></p><p>—Fue un cambio muy lindo. Pensá que yo vivía en el Barrio Don Orione, en Claypole, en el que tenía todo lejos. Quería hacer un plan con alguien que vivía en Capital y eran dos horas de viaje que tenía. También para grabar en el estudio y a la hora de la calidad de vida. Una vez que yo me mudé para acá, para Palermo, en un monoambiente chiquito, yo me sentía el rey del mundo, ¿entendés? Pasar de vivir en el barrio a un monoambiente en Palermo fue un cambio hermoso para mi vida, porque ahí fue donde arranqué y dije: “Bueno, me voy a poner las pilas porque quiero seguir progresando, quiero que esta solamente sea el principio y quiero llenarme de plata”. Ese era el objetivo en mi mente: quiero romperla. Porque no me quedaba otra. O la rompo o vuelvo al barrio y veo qué hago. Toda mi vida dije: “Yo no siento que nací para ir a la universidad o trabajar en el almacén como mi mamá”. Trabajé igual con ella cuando tenía 15, 16 t 17 años, también en la heladería de mis hermanas. Pero dije: “Siento que estoy para algo más”. Y tuve la mentalidad de decir no me voy a encerrar con lo típico a mi edad, a los 18 años, de ponerme a estudiar para la universidad. No porque no quiera eso. Me la jugué con las redes, me empezó a ir bien, me mudé a Palermo, empecé a conocer gente del ambiente y una vez que saqué mi primera canción, mi segunda, mi tercera, me empezó a ir bien. Conocí a los artistas que sonaban en ese momento, grabé con ellos y fui creciendo. Después me mudé a un lugar más grande, después a otro y a otro; y siempre mi cabeza está como que quiero más.</p><p><b>—¿Sentís que a veces esa ambición te pesa? </b></p><p>—Y capaz que es algo que no está bueno porque personalmente me pasa que a veces me siento triste de que quiero más y no me conformo con lo que antes soñaba.</p><p><b>—Bueno, pero eso es porque tu naturaleza es ambiciosa. </b></p><p>—Sí, me lo dijeron. </p><p><b>—Siempre querés autosuperarte. </b></p><p>—Me lo dijeron, pero me gustaría disfrutar un poco más de lo que tengo, ¿viste? Y mi cabeza no para, no frena y siempre quiere más y nunca puedo disfrutar del presente que tengo. Obvio que tengo viajes con mi familia, con mi mamá, con mi papá, con mi novia, pero me gustaría estar más tranquilo.</p><p><b>—Tenerlo claro es el paso. </b></p><p>—Tengo que trabajar en eso. Es lo único que me queda, porque la verdad que todo lo que logré también fue por esa perseverancia que tengo, por esa mentalidad y estoy agradecido. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/VLRAMA5CGNGMVGHITORJ4Z5HIM.jpg?auth=f7ad7c93ab9d558cadbc8f9978a3d7e71b7438cae60dc69d3c5068189a863605&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Lauty Gram con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Edith Hermida: “Él no me elegía y yo igual estaba disponible, era ‘la incondicional’”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/10/edith-hermida-el-no-me-elegia-y-yo-igual-estaba-disponible-era-la-incondicional/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/10/edith-hermida-el-no-me-elegia-y-yo-igual-estaba-disponible-era-la-incondicional/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Conduce “Bendita tv" y la gente la acusa de traidora porque no se fue con Beto Casella. El dolor tremendo por la partida, la ausencia de sus mensajes y por qué decidió dejar de escribirle. Qué tiene de bueno estar con un hombre mucho más joven y cómo es estar desnuda frente a alguien de 40. Por qué ya no elige más hombres de su edad. Fue acosada por un fanatico durante 8 años y hoy, sin miedo, se queda a dormir en la casa de sus fans]]></description><pubDate>Sun, 10 May 2026 05:03:22 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Después de 18 años de vigencia, el clásico de la tele “Bendita TV” hoy lo conduce Edith. Relajada, cálida, graciosa, hizo frente al desafío y superó la prueba. Durante muchos años trabajó en el programa como panelista, también desde hace años participa en radio de “El Club del Moro” por la 100 con Santiago del Moro y es la bruja de los espectáculos infantiles de Panam. Cuando Edith disfruta y está cómoda en un trabajo, se queda para siempre. </p><p>–Sí, me quedo en los lugares, me cuesta irme. Antes estuve 23 años en Radio Disney y me costó un montón irme. Soy estable, me quedo en los lugares mucho tiempo.</p><p><b>–¿Cómo es ser conductora de un panel con muchas personas nuevas?</b></p><p>–Bendita es un programa clásico, pero se ha renovado este año. Este año fue una montaña rusa de sensaciones para mí. Arranqué muy nerviosa, muy angustiada. Después empecé a relajarme un poco y ahora lo estoy disfrutando</p><p><b>–¿Lloraste mucho?</b></p><p>–Ay, sí, pero yo soy llorona. Me parece que por eso también me quedo tanto en los lugares. </p><p><b>–¿Te aquerenciás?</b></p><p>–Si, me aquerencio.</p><p><b>–Se fue el Beto Casella del programa. Y otras personas muy cercanas, Alejandra Maglietti por ejemplo. </b></p><p>–Sí, fue tremendo, eso fue tremendo. </p><p><b>–Es para llorar sin parar. </b></p><p>–Sí, todavía lo pienso y no lo puedo creer. Ale, Maru, Pachano, Mariano Flax, Any Ventura. Sí, diciembre fue muy, muy angustiante para mí. Yo no lo podía creer. Hasta último momento le había dicho a Beto: no te vayas, no te vayas. Me dijeron: ya rescindió. ¡No! ¿Cómo puede ser? Yo pensé hasta último momento que él iba a recapacitar y no, él tenía ganas de irse.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QPRSZEMEUJBDPDCSRIC3BWRQLA.jpg?auth=1a666804f3fd50f023167bcffae26414342ae45e70ccf6788dc881be0385b356&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""A mí me gusta mucho la energía joven en líneas generales, también. Para mí es todo positivo. A mí no me gusta vivir del pasado. ¿Viste esas fiestas ochentosas? Me deprimo con todo lo vintage", cuenta la conductora" height="1080" width="1920"/><p><b>–¿Fue tan angustiante? </b></p><p>–Sí, claro, fue angustiante en serio. Te dicen “es un trabajo nada más”. Yo soy una persona emocional, yo no funciono si no pongo la emocionalidad en juego. </p><p><b>-¿Casi 20 años juntos? </b></p><p>–¿Cómo no me voy a angustiar? ¿Cómo no voy a estar mal? ¿Cómo no me van a pasar cosas después de tantos años de estar? Estuve embarazada, tuve una hija en el medio… Yo estuve ahí con Beto desde hace 18 años, y después se fueron sumando. Maglietti creo que hace 15 años que estaba con nosotros.</p><p><b>–Es más que un matrimonio.</b></p><p>–Claro, más que un matrimonio. A mí los trabajos me duraron más que las parejas.</p><p><b>“YO LO LLAMARÍA Y LO VERIA MAS SEGUIDO A BETO, TRATO DE NO SER PESADA” </b></p><p><b>–¿Cómo se comunican ahora?</b></p><p>–Y… a veces. Yo trato de no hablar mucho porque sino me parece que soy pesada. Yo lo llamaría más seguido y lo vería más seguido.</p><p><b>“NO ME LLAMA, NADIE ME LLAMA, SOY YO LA QUE MANDA UN MENSAJITO”</b></p><p><b>–¿Ellos te llaman mucho?</b></p><p>–No, no, soy yo más. No me llama, nadie me llama. Soy yo la que a lo mejor mando un mensajito. “¿Cómo andás?”. El otro día Any me mandó un saludo por una persona y yo le respondí directamente. Ahora ya solté un poco. </p><p><b>–No los buscás más. ¿Los extrañás en silencio?</b></p><p>–Los extraño en silencio.</p><p><b>–¿Qué es lo que más se extraña? ¿El aire del programa, la previa o el después? </b></p><p>–Canal nueve es un lugar muy ameno, es como un club. Es muy linda la previa y el durante del programa. Lo bueno es que hay un equipo de gente nueva que vino y que tienen unas ganas… Están todos re contentos porque no hay tantos clásicos en la tele que persisten y que la gente sigue eligiendo, formar parte de un programa así es un orgullo para muchas personas.</p><p><b>“LO QUE ME DOLÍA ERA QUE ME DIJERAN TRAIDORA, CADA TANTO ME PONEN: TRAIDORA”</b></p><p><b>–Imagino que hubo miedo de lo que podía pasar con el público.</b></p><p>–Sí, no sé qué habrán pensado. A mí lo que me dolía era que me dijeran traidora, por ejemplo. Traidora cada tanto me ponen.</p><p><b>–¿En las redes?</b></p><p>–En las redes, básicamente. Eso sí me dolía, que me dijeran traidora.</p><p><b>–¿Porque no te fuiste?</b></p><p>–Porque no me fui con él, claro. Eso me dolía.</p><p><b>–¿La traición era a Beto?</b></p><p>–Claro, sí. ¿Por qué piensan eso? A mí me falta poco para jubilarme, estoy en relación de dependencia. No existe más estar en relación de dependencia. Era la realidad, lo que me pasaba. Cuando uno tiene una propuesta laboral evalúa lo que tiene y a dónde va, yo sentía que no me convenía ese cambio. Hablé con Beto y le dije que no me convenía el cambio. Otra cosa fundamental es que tengo una hija en edad escolar y que me espera para cenar todas las noches, volver a las 12 de la noche no es lo mismo que volver a las diez y media. Era muy complicado. Yo me levanto muy temprano, a las cinco y media para ir a la radio, a las doce de la noche tengo que estar lista para irme a dormir. Pero la gente igual, te acusa de traidora. Me dicen “traidora, traidora”. Cada uno evalúa sus necesidades, su vida. Era mi vida en definitiva. Yo decidí quedarme en ese momento, sin saber a dónde me quedaba, en qué me quedaba. A mí me habían dicho: “Bendita va a seguir con quien se quiera quedar”. Yo era parte de Bendita en el panel, después vino la propuesta de conducción y después vino todo lo demás. Al principio fue a prueba: vamos a ver cómo va, vamos viendo. No es que me dijeron: vas a ser la conductora de Bendita.</p><p><b>–Tenés dos hijas, una de 29 y otra 15, ¿opinan de esto?</b></p><p>–Sí, opina la más chica. Opina, opina, opina, habla y le digo, ¡cállate! Es picuda, es brava. Pero me acompañan, me apoyan.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EWSR6MAEEVFV7FZ4RJMN2OXGGI.jpg?auth=1cc69e5530dd79b7af40f152facf7e7ea3ebb92dcde03adaf9e0fbebcd93e65f&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Hablé con Beto y le dije que no me convenía el cambio. Tengo una hija en edad escolar y que me espera para cenar todas las noches, volver a las 12 de la noche no es lo mismo que volver a las diez y media. Era muy complicado", dice Edith Hermida" height="1080" width="1920"/><p><b>“HOY NO HAY ESPACIO NI GANAS DE UNA PAREJA, NO ME PARECE QUE SEA EL MEJOR ESTADO”</b></p><p><b>–Si te levantás a las cinco y media y a la noche conducís Bendita, ¿hay espacio para un señor?</b></p><p>–No, no hay espacio. Nada, cero. Hoy no hay espacio ni ganas. Yo estoy chocha así como estoy. No me veo en pareja. Hoy por hoy no me parece que sea el mejor estado. He estado en pareja, me encantó. Me gusta de esta época esta cosa de que cada uno puede estar bien como quiera estar. Mi mamá me decía, “Ay, tantos años y no estás solucionada”, jajajaja.</p><p><b>–¿Qué sería “estar solucionada”?</b></p><p>–Estar con alguien. Yo le dije, mami, ¿vos me ves mal a mí? Tenés razón, me dijo. Mi mamá también tiene 87 años y con el tiempo se fue deconstruyendo, ella entiende que no siempre estar casada y en pareja es el mejor estado. El mejor estado es estar bien.</p><p><b>–Como si te hubieras retirado de los hombres... ¿Ya está?</b></p><p>–No me imagino. No voy a estar nunca más en pareja viviendo con alguien. Puede ser que salga con alguien, pero viviendo con alguien no creo. Estoy chocha sola, estoy esperando que se vaya mi hija más chica de casa. Me quedo sola y feliz.</p><p><b>–¿Qué es lo mejor de estar sola?</b></p><p>–Todo, todo está bueno. La comida, no te tenés que preocupar por nadie más que por vos y tu perra, es genial. Me parece un estado maravilloso no depender de nadie.</p><p><b>–¿Más relajado? ¿Más descansado?</b></p><p>–Claro, como yo hago tantas cosas en el día, hablo tanto y estoy con tanta gente todo el tiempo, que llego a mi casa y tengo que estar callada la boca. Me encanta, me parece un estado maravilloso. La verdad es que no quiero problemas. ¿Qué feo lo que digo, no?</p><p><b>–Hace un par de años salías con un hombre más joven. ¿Qué pensaban tus hijas? ¿Cómo les cayó?</b></p><p>–Bien, la más grande no me dio bola y para la más chica estaba todo bien. Sí, me bancan.</p><p><b>“YO VEO A LA GENTE DE MI EDAD Y DIGO: ESTÁ HECHO PELOTA ESTE! YO NO VOY A SALIR CON ESE VIEJO!</b></p><p><b>–¿Qué tiene de malo y qué tiene de bueno salir con un hombre más joven? Para nuestra generación se estilaba salir con alguien un poco más grande.</b></p><p>–Sí, debería ser un poquito más grande. A mí lo que me pasa con la gente de mi edad es que veo y digo: uy, ¡está hecho pelota este! Jajajaja, los veo arruinados. O sea, yo me autopercibo joven. ¿Ese viejo? ¡Yo no voy a salir con ese viejo! Con gente de mi generación me pasa todo el tiempo. Entonces veo a alguien de 40 y digo, eso está bien. Evidentemente me autopercibo de 40.</p><p><b>–¿El novio tenía 40?</b></p><p>–42, 40, claro.</p><p><b>–¿Qué tiene de bueno que sea joven? ¡Que es joven!</b></p><p>–Que es joven básicamente. Yo tengo… Debe ser una patología lo mío, me autopercibo joven entonces a la gente de mi edad los veo muy grandes.</p><p><b>“NO ME AFECTA ESTAR DESNUDA FRENTE A UNA PERSONA MUCHO MÁS JOVEN QUE YO”</b></p><p><b>–La desnudez a los 55 y a los 40 no es lo mismo.</b></p><p>–No me afectó, no me afecta estar desnuda frente a una persona mucho más joven que yo. </p><p><b>–No hay nada malo entonces.</b></p><p>–No. ¿Salir con alguien más joven? No hay muchas contraindicaciones.</p><p><b>“A MI NO ME GUSTA VIVIR DEL PASADO, ME DEPRIME. YO SIEMPRE ESTOY ESPERANDO LA PRÓXIMA CANCIÓN”</b></p><p><b>–Tus parejas no han estado delante de cámaras.</b></p><p>–No me gusta la gente delante de cámaras. Los famosos no me gustan. A mí me gusta mucho la energía joven en líneas generales, también. Para mí es todo positivo. A mí no me gusta vivir del pasado. ¿Viste esas fiestas ochentosas? </p><p><b>–Es un bajón.</b></p><p>–Me deprimo, me deprimo con todo lo vintage.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XLSO3RLHEVBQVJ5IYHGVHQHEHU.jpg?auth=7193f0b8a95befc039f3b6a5a152e757d20594322983c95871e970da93bb9991&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""No voy a estar nunca más en pareja viviendo con alguien. Puede ser que salga con alguien, pero viviendo con alguien no creo. Estoy chocha sola, estoy esperando que se vaya mi hija más chica de casa. Me quedo sola y feliz", cuenta la conductora" height="1080" width="1920"/><p><b>–A la gente le gusta tanto recordar… </b></p><p>–Un ratito, cinco minutos. Con una anécdota del pasado me río, me divierto con mis amigas del secundario que son mis amigas de toda la vida, pero no me gusta la cosa vintage todo el tiempo. Por ejemplo, mi hermana hace poco cumplió 60 e hizo una fiesta, todo música ochentosa, me deprimo. Para ella la música de ahora es una porquería. Que sean modernos. Yo siempre estoy esperando la próxima canción, el próximo estreno. Si tienen esa mentalidad, de mirar para el futuro, vamos. Pero las personas que encuentro no son así.</p><p><b>–Me llama la atención que hayas sufrido el acoso de un hombre durante varios años y que nunca le hayas dado importancia. </b></p><p>–Sí. Qué loca, ¿no?</p><p><b>–Un hombre aparecía en tus lugares de trabajo y en tu casa ¿Durante cuánto tiempo te acosó? </b></p><p>–Muchos años, me seguía en los trabajos. Trabajaba en Radio Disney, estaba en Radio Disney. Antes de Instagram me llamaba la radio y con las redes sociales apareció más intensamente. Se aparecía en mi casa, en todos los trabajos.</p><p><b>–¿Cómo consiguió la dirección de tu casa?</b></p><p>–No sé. </p><p><b>–¿Cuándo hacías teatro alguna vez lo viste desde el escenario?</b></p><p>–Sí, venía siempre. Es más, pagaba la entrada. La primera vez que vino la persona de seguridad me dijo: está su pareja. Yo le dije “no, no puede ser” y lo vi por la ventana. Él se anunció en el teatro: vengo a ver a Edith, soy su pareja. </p><p><b>–¿Cuántos años pasaron hasta que alguien te pidió que hicieras la denuncia?</b></p><p>–Ocho años, fue el año pasado. Él no tiene una familia que lo apoye entonces el Estado se tiene que hacer cargo. Me dijeron: es peligroso para vos y es peligroso para él.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PEM45Z6K6ZAD5EP3DQIRXJY2LU.jpg?auth=8a7f22c2106791e86b7d4259f20f3d9a79e29e0a9644ca95abfa1e73bcbf4ff5&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""¿Viste que la sororidad la critican? A mí me encanta. Me encanta que nos llevemos bien entre mujeres, que nos apoyemos. Yo sentí que las mujeres se ponían contentas por la oportunidad de conducir. Y yo me pongo muy contenta también con otra", entiende Edith" height="1080" width="1920"/><p><b>–¿Nunca sentiste que era peligroso todos estos años?</b></p><p>–Al principio sí. Cuando apareció en casa sí, me asustó, y se lo mostré a mi hija más chica para que lo vea, porque estaba en la esquina de mi casa.</p><p><b>-¿Tu hija tenía solo seis o siete años?</b></p><p>–Claro, le dije, ojo con este señor que no está bien. Las primeras veces que lo encontré en mi casa sí me asusté. Después me acostumbre. </p><p><b>–Pero no tanto.</b></p><p>–No tanto como para hacer la denuncia. El portero mío me decía: está el loco. Me iban avisando los vecinos, todos lo conocían.</p><p><b>–No sentiste nunca terror.</b></p><p>–No, yo soy una persona medio inconsciente. Nunca pienso que algo malo puede pasar. Es una locura, pero no está en mi pensamiento algo negativo .</p><p><b>–¿Terapia al respecto?</b></p><p>–No, no hago terapia, jajajaja. Hice un par de veces y me di de alta. Una vez fue durante la adolescencia de mi hija mayor, era una nena muy buena y en la adolescencia me soltó la mano. Yo no lo podía creer y la terapeuta me dijo algo que me cerró: hasta acá fue bueno, no te preocupes, ya va a volver. ¿Cuándo termina esto? Me dijo que faltaban cinco años más o menos, un montón de tiempo, pero que iba a volver. Fue un poquito más, pero volvió. Nunca me había levantado la voz, nunca me había dicho nada malo. Volvió y está mejor que nunca. Ya es adulta, me encanta estar con Paloma.</p><p><b>–Después, ¿volviste a terapia?</b></p><p>–Sí, volví a terapia porque estaba con una pareja y yo a veces doy más de lo que me dan, y no respeto lo que yo quiero. No me gustaba eso. También esa vez me dijo una frase que me gustó: él hace turismo con tu vida. O sea, él no es como vos, él está haciendo turismo. De paseo. </p><p><b>–¿Qué sería eso? </b></p><p>–Él no me elige, no me elige porque está haciendo lo que uno hace cuando va de turista a algún lugar. Vas un rato, 15 días, lo disfrutás, pero después volvés a tu dinámica laboral.</p><p><b>“EL NO ME ELEGÍA Y YO IGUAL ESTABA DISPONIBLE, COMO EN LA CANCIÓN DE MIERDA “LA INCONDICIONAL” </b></p><p><b>–No te elegía.</b></p><p>–No me elegía, claro. Y yo igual estaba disponible, esta cosa horrible de estar disponible al pedo. Creo que todas alguna vez vivimos un amor de estar disponible. ¿Viste esta canción de mierda de Luis Miguel, “La incondicional”? De mierda, hay que borrarla, no hay que ser incondicional.</p><p><b>–La canción habla de una mujer que es amante de alguien.</b></p><p>–Yo no era amante. </p><p><b>–Vos eras un puerto de un turista.</b></p><p>-Claro, él hacía turismo, él estaba de turista. Y listo, y lo resolví.</p><p><b>–¿Le diste salida?</b></p><p>–Claro, se terminó acá. Ya está. Next.</p><p><b>–Se venció tu visa.</b></p><p>–Se venció tu visa, claro. Visa solamente para ciudadanos residentes, jajajaja.</p><p><b>–Si te querés quedar tenés que estar nacionalizado.</b></p><p>–Te nacionalizás. Me cerró. Así de corta soy.</p><p><b>–¿Es verdad que a veces pasás la noche en la casa de tus fans? ¿Personas que no conocés? </b></p><p>–Me encanta eso, me parece genial. Estaba de vacaciones en Chicago, subí una historia, y un chico que vive ahí y mira “Bendita” todas las noches nos escribió a mí y a mi hermana por Instagram.</p><p><b>–¿Tomemos un café? </b></p><p>–Sí, claro. Veníamos gastando y el dólar se había ido para arriba, carísimo todo. Y él me dijo: “tenés mi casa a disposición”. Y fuimos con mi hermana, mis sobrinos y mi hija Amparo, éramos un montón, cinco. Cuando fui a Olavarría a ver al Indio Solari nos quedamos también en la casa de un chico que es divino. O por ejemplo yo dije en la tele otra vez que fui a ver al Indio: voy a ir a Tandil, necesito alguien que me hospede. Y me hospedó una chica que también miraba “Bendita”. A ella le pagué y al de Olavarría también le pagué.</p><p><b>–Al de Chicago no lo conocías y fuiste sin miedo. Es fan, ya está.</b></p><p>–Sí, cero. Si me invitan voy, me encanta. Otra vez, en Comodoro Rivadavia, fui a hacer un unipersonal y me fui a pasar el día del padre con el padre de una oyente de la radio. Ella me escribió por Instagram “si venís a Comodoro te hago un asado en casa para el día del padre, yo tengo que estar con mi papá”. Me vinieron a buscar al hotel y fui a pasar todo el domingo con ellos. La pasé bomba, me pusieron un cartel “Bienvenida Edith Hermida” en el pizarrón que tenían en el quincho y comí re rico.</p><p><b>–Te pueden escribir y concretas una cita con un familiar de alguien que te escucha o te ve?</b></p><p>–Sí, sí, me divierte que me cuenten su historia, su vida. Soy chusma básicamente. También fui a otra casa a cenar cuando estuve en Chacabuco, era una familia hermosa. Fui con mi hija Paloma, a ella le encanta, es mucho mejor que ir a un restorán, pero no porque no pagás, sino porque te cuentan sus vidas. </p><p><b>–Te quieren y te conocen.</b></p><p>–Te quieren y te abren las puertas de su casa. Así que si me invitan yo voy, la paso rebien.</p><p><b>–O sea, “soy abierta con todos menos con una relación de pareja”.</b></p><p>–Menos con una relación de pareja.</p><p><b>–¿Qué hacés con los que te escriben por Instagram porque quieren salir con vos?</b></p><p>–No los miro mucho. Gracias, corazoncito.</p><p><b>–Desde las cinco de la mañana estás en contacto con muchas personas, varios equipos de trabajo, hijas, madre, Romina la hija de tu ex marido. ¿No hay un varón en el universo más cercano? </b></p><p>– No, sobrinos. Yo nací en un matriarcado. Éramos mi mamá y tres hermanas, se hacía lo que decía mi mamá. El universo femenino es muy potente en mi casa, es muy fuerte, por eso me gusta mucho esta época. A veces critican el feminismo, pero a mí me gusta mucho esta época de sororidad. ¿Viste que la sororidad la critican? A mí me encanta. Me encanta que nos llevemos bien entre mujeres, que nos apoyemos. Yo sentí que las mujeres se ponían contentas por la oportunidad de conducir. Y yo me pongo muy contenta también con otra. Me gusta este empoderamiento femenino, me gusta esto que pasó en los medios y en todos lados, que se empiece a pensar en una mujer para ponerla en un rol. Porque yo también pensaba en masculino. Ves a todos hombres haciendo la conducción de programas de radio, no me hacía ruido eso y en esta época sí me empezó a hacer ruido ¿Por qué no ver a una mujer en ese rol? Me gusta ser testigo de ese cambio, siempre la energía femenina a mí me encantó. Me encanta el mundo femenino, me encantan las mujeres. Somos jodidas porque somos complicadas. Armamos puterío, es verdad, pero me encanta la energía femenina. </p><p><b>–No lloraste Edith este rato, ya no hay nada por que llorar en estos momentos.</b></p><p>–No, ya está, ya no lloro más.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XLSO3RLHEVBQVJ5IYHGVHQHEHU.jpg?auth=7193f0b8a95befc039f3b6a5a152e757d20594322983c95871e970da93bb9991&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA["No voy a estar nunca más en pareja viviendo con alguien. Puede ser que salga con alguien, pero viviendo con alguien no creo. Estoy chocha sola, estoy esperando que se vaya mi hija más chica de casa. Me quedo sola y feliz", cuenta la conductora]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[El viaje íntimo de Mercedes Morán hacia el perdón: los conflictos con su madre, el abuso que descubrió y su relación con el amor libre]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/10/el-viaje-intimo-de-mercedes-moran-hacia-el-perdon-los-conflictos-con-su-madre-el-abuso-que-descubrio-y-su-relacion-con-el-amor-libre/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/10/el-viaje-intimo-de-mercedes-moran-hacia-el-perdon-los-conflictos-con-su-madre-el-abuso-que-descubrio-y-su-relacion-con-el-amor-libre/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La célebre actriz argentina emprendió un nuevo camino artístico. Abajo de los escenarios y lejos de los sets de filmación, publicó su primer libro. "Madre mía" es un relato autobiográfico dividido en más de cuarenta cuentos cortos en los que narra de manera cronológica su vida y sus relaciones con foco en la educación emocional y sexual que recibió de su madre. La dinastía de mujeres que la rodea y su apertura hacia los vínculos amorosos]]></description><pubDate>Sun, 10 May 2026 04:37:28 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Después de décadas sin pausa —rodajes, teatro, proyectos que se encadenan—, <b>Mercedes Morán</b> decidió frenar. No fue una decisión estratégica ni profesional, sino algo más íntimo: “Decidí bajar el ritmo por cuestiones personales, estar más presente”. Las pérdidas, el paso del tiempo y la necesidad de quedarse cerca de sus hijas marcaron ese momento. Y en ese parate, poco habitual en su carrera, apareció un territorio nuevo: <b>la escritura</b>.</p><p>“No tenía el hábito de escribir, me costaba”, reconoce. Sin embargo, lo que empezó como una propuesta de Editorial Planeta —que durante años había postergado— terminó convirtiéndose en otra cosa. “Sentí que era el momento de aceptar. Ahí me puse a escribir y le di a mi madre un lugar protagónico”. Así nació <i><b>Madre mía</b></i><b>, </b>su primer libro: una serie de relatos breves que recorren su vida desde la infancia hasta la adultez, con un eje claro en la educación emocional y sexual que recibió.</p><p>En ese proceso de volver sobre su historia, algo se movió. <b>“Creo que el libro me ayudó a terminar de reconciliarme con mi madre”</b>, dice en diálogo con <b>Infobae</b>. Y agrega una definición que funciona como clave de lectura: “Se lo dedico a todas las mujeres que lograron perdonar a sus madres”. Lo que pensaba saldado no lo estaba del todo. “Escribirlas fue otra cosa: ahí terminé de procesarlas. Aunque con las madres, viste, nunca se termina”, asegura.</p><p>Por primera vez sin un personaje donde refugiarse, Morán se expone desde otro lugar: “Siempre fui muy pudorosa con mi vida personal, y acá no tenía dónde esconderme”. Entre escenas de infancia, maternidades que se espejan y promesas que se repiten —“cuando yo sea madre no voy a ser…”—, expone su vida. Y en ese gesto —entre el humor, la crudeza y la revisión— aparece una certeza: <b>a veces, para seguir, hay que detenerse y mirar hacia atrás</b>.</p><p><b>—¿El libro nació del unipersonal?</b></p><p>—Sí, fue el detonante. Ahí hablaba de los amores que atravesaron mi vida. Uno de ellos era el de mi madre, aunque todavía no ocupaba el centro. Después vino la propuesta de escribir y la fui postergando. Hace unos meses decidí bajar el ritmo y sentí que era el momento de aceptar. Ahí le di a mi madre un lugar protagónico.</p><p><b>—¿Qué se va a encontrar el lector?</b></p><p>—Es, de alguna manera, la educación sentimental y sexual que recibí de mi madre. <b>Son relatos cortos –unos 40 o 50- que recorren mi vida de forma cronológica</b>. Y aparece esa idea de las promesas que una se hace como hija: “cuando yo sea madre no voy a ser…” o “voy a ser…”. Después hay repeticiones, intentos de mejorar, pero siempre con esa búsqueda de una perfección imposible.</p><p><b>—En todos estás vos, es real.</b></p><p>—Sí, es muy autorreferencial. Hay algo de ficción, pero es la ficción del recuerdo y el paso del tiempo.</p><p><b>—Cómo recordamos lo que pasa. </b></p><p>—Claro. Mi hija Manuela, que es escritora y me ayudó a editar, tenía recuerdos distintos de algunas situaciones. Y ahí aparece la subjetividad: ¿a qué le somos fieles? No es un documental.</p><p><b>—Acá alguna vez estuvo Fabricio Ballarini y dijo que la memoria no es fija: se reescribe cada vez que se evoca. ¿Cómo fue tu proceso?</b></p><p>—Creo que el libro me ayudó a terminar de reconciliarme. Se lo dedico a todas las mujeres que lograron perdonar a sus madres. Fue muy curativo. Yo pensaba que había muchas cosas saldadas, pero escribirlas fue otra cosa: ahí terminé de procesarlas. Aunque con las madres nunca se termina del todo. Y también, como madres, una espera cierto perdón por los errores.</p><p><b>—¿Te encontrás pidiéndoles perdón a tus hijas?</b></p><p>—Sí, cuando hace falta, lo hago. (Risas).</p><p><b>—Estás dudosa. </b></p><p>—Me cuesta. Me cuesta, no por cosas graves, sino por los malos entendidos cotidianos. Igual no me quedo detenida ahí. Me interesa construir un vínculo con mis hijas donde circule el afecto. Me gusta, por ejemplo, cuando se ríen de mí, cuando cuentan algo mío como si yo no estuviera. Prefiero el cariño al respeto solemne.</p><p><b>—Hay un episodio en el Tigre donde tu mamá le grita a una pareja que se está besando. </b></p><p>—Sí. Fue volver directamente a mi infancia. A toda esa dinámica familiar: una familia de provincia que se muda a la Capital, el colegio de monjas… Para mí el Tigre era como ir a Disney. Y pasó eso: una pareja muy fogosa y mi madre, sin filtro. Con mi hermana ya sabíamos que algo iba a pasar… y pasaba.</p><p><b>—Y en ese contexto, ¿cómo se construye una mujer libre? En un colegio de monjas, con una madre que reprimía lo sexual.</b></p><p>—Me emancipé muy temprano. <b>A los 17 me casé</b> <b>sin haber terminado el secundario</b>. Mi madre creía que estaba embarazada y que me casaba de apuro. Y yo siempre digo: sí, de apuro… pero por irme de mi casa. En ese momento, plantear irse a vivir sola era impensable. Yo me casé enamorada, pero también con una necesidad enorme de independencia.</p><p><b>—Había una urgencia.</b></p><p>—Total. Y después la vida: ser madre joven, la dictadura, la separación, el exilio a España del padre de mis hijas, quedarme sola en este país en esas circunstancias. Creo que todo eso, sumado a una vocación personal de libertad, me fue construyendo.</p><p><b>—Hay un momento fuerte donde contás que tu mamá te agrede estando embarazada.</b></p><p>— Sí, fue muy violento. Era un tema que la superaba y mucho después entendí por qué: <b>había sufrido abuso en su infancia</b>. Ya había empezado a perdonarla, pero eso terminó de echar un manto de piedad enorme sobre ella y no así sobre mí, que me considero tan perspicaz para cachar ese tipo de cosas y nunca lo pensé con mi madre. </p><p><b>—¿Y qué hiciste con eso?</b></p><p>—Empezó otro trabajo: perdonarme a mí misma. Por no haberlo visto, por no haber podido preguntarle, podría haberla abrazado, pero esa revelación llegó cuando ella ya no estaba. Y el libro también habla de eso.</p><p><b>—Ahí aparece la terapia.</b></p><p>—Sí. <b>La terapia siempre me salvó</b>. Empecé a los 19, cuando ya me había ido de mi casa. Fue una búsqueda mía, y también muy de época.</p><p><b>—En el libro hablás, por ejemplo, de tu primer orgasmo.</b></p><p>—Sí (risas). Apareció en el colegio, en plena clase, en un colegio de monjas… el lugar más inadecuado posible. Hay mucho humor en el libro. Pude reírme de muchas cosas que me pasaron, y eso también cura.</p><p><b>—En ese episodio que yo mencionaba, —vos embarazada, en bikini— tu mamá te decía “puta”. ¿Te enojaste con ella?</b></p><p>—Sí, muchísimo. Dejé de verla por un tiempo. <b>Nació mi primera hija y mi madre no estuvo presente</b>. Después nos reconciliamos, pero fue muy fuerte.</p><p><b>—Y volviste. </b></p><p>—Sí. La extrañaba. Tenía la necesidad de que conociera a mi hija y la esperanza de que ser abuela la transformara… y en parte lo hizo.</p><p><b>—¿Y cómo fue abuela? </b></p><p>—Fue una abuela amorosa con sus nietas, pero muy criticona conmigo, haciendo todo lo que los abuelos no debemos hacer: criticar a los padres frente a los niños. Tenía una concepción de la maternidad muy distinta a la mía. </p><p><b>—¿Y vos?</b></p><p>—Me cuido mucho de no repetir. Hay cosas que me quedaron grabadas a fuego y que sufrí, entonces intento no trasladarlas. Creo que ahí hubo aprendizaje, no repetición… aunque a veces, incluso con buenas intenciones, algo se filtra.</p><p><b>—Contás una situación de riesgo cuando eras chica. </b></p><p>—Sí, ahí aparece esa paradoja: <b>una madre muy controladora, pero que no percibe el riesgo real al que estaba expuesta su hija</b>. Podría haber vivido una situación de abuso. Quizás el controlar te deje más tranquila, pero una cosa es saber dónde están tus hijos y otra cosa es generar un vínculo de confianza, instrumentos para que ellos puedan defenderse. </p><p><b>—La “distancia de rescate”.</b></p><p>—Exactamente.</p><p><b>—¿Pudiste contarle a tu mamá lo que te pasó?</b></p><p>—No. Nunca. </p><p><b>—¿Qué edad tenías?</b></p><p>—Cinco o seis años. Todos mis recuerdos del pueblo son anteriores a los siete, cuando nos mudamos a Buenos Aires. Me mandaban en bicicleta a dar vueltas por la plaza o hasta la estación de tren para que me diera hambre, porque era muy inapetente, entonces ella decía que así se me abría el apetito. Y ahí estaba: <b>una nena de seis años sola, expuesta</b>. Existe esa idea de que en el interior no hay peligros, pero no es así.</p><p><b>—¿Cuándo entendiste que podías haber sido abusada ese día? </b></p><p>—Mucho después. De chica hay algo más intuitivo de huir, como me pasó a mí: sentís el peligro, te vas, no sé cuánto razonás. Y además no lo conté. <b>Si hubiera podido contar al menos el susto, quizás algún mayor habría completado la escena y me ayudaba a entender</b>. En el libro cuento otra situación que es al revés: les pasa a mis hijas en un cine, con una exhibicionista. Y ahí sí hay algo distinto: ellas vienen, lo cuentan, hay una respuesta claramente diferente al silencio. </p><p><b>—¿Tus hijas eran chicas? </b></p><p>—Muy chicas. Querían ir al cine a ver la misma película por décima vez, tendrían entre 10 y 12 años. Yo las llevaba, entraban a la sala y me quedaba en un barcito del shopping esperándolas y salieron corriendo a mitad de la película a buscarme: se habían encontrado con una exhibicionista. No te voy a contar más porque es uno de los cuentos, pero ahí entendés: a veces necesitás protección y otras veces, sos la que tiene que proteger.</p><p><b>—Vos pudiste proteger ese día. </b></p><p>—Sí. Estuve a punto de hacer un escándalo, pero no lo hice.</p><p><b>—Hablás de los miedos que aparecieron con la muerte de tu mamá y ese temor de que viniera a buscarte.</b></p><p>—Sí. Mi madre era muy demandante. Somos dos hermanas y la mayor vive en Europa, así que yo me hice cargo de mis padres en sus últimos años. Fueron muy longevos: primero murió mi papá y después, en pandemia, mi mamá. Yo fui madre muy joven, después cuidé a mis padres… gran parte de mi vida la pasé asistiendo a otros. Y cuando murió mi mamá apareció un miedo muy infantil, de esos que da pudor confesar: que viniera a buscarme para que la siguiera cuidando.<b> Tuve que ponerlo en palabras para poder sacarlo de mí.</b></p><p><b>—¿Con quién lo hablaste? </b></p><p>—Con mis hijas. Esas cadenas de mujeres donde una cuida a la otra, y esa a otra, fueron muy importantes en mi vida. Tengo tres hijas mujeres, cuatro nietos. De esos cuatro nietos, tres son mujeres. Hay una fábrica.</p><p><b>—Hay un legado enorme.</b></p><p>—Sí, totalmente. <b>Una dinastía de mujeres</b>.</p><p><b>—¿Qué rol tuvo Manuela en el libro? </b></p><p>—Fundamental, me enseñó a escribir. Me corregía: yo iba escribiendo y se lo iba pasando, porque yo escribía como actriz, con remates. Ella me decía: “No empieces siempre por el principio. No cierres así”.</p><p><b>—¿Y te bancabas esa crítica? </b></p><p>—La agradecía muchísimo, no sabés cuánto me ayudó. Y además inauguramos un vínculo que no habíamos tenido nunca. A las tres les conté que estaba escribiendo un libro y que aparecían como personajes en varios relatos. </p><p><b>—¿Las tres empiezan con M? </b></p><p>—Sí. Mercedes, Manuela y María. </p><p><b>—Hubo una decisión con las M. </b></p><p>—Al principio no. Mercedes fue decisión del padre, que la anotó mientras yo estaba en la clínica. Volvió del Registro Civil y me dijo: “Le puse tu nombre”. Lo viví como un gesto excesivo, aunque amoroso. María siempre me pareció un nombre hermoso, clásico, que no depende de modas. Y cuando llegó la tercera, ya fue deliberado: M, M, mandamos otra M.</p><p><b>—También contás el acompañamiento a una hija con cáncer. Eso nunca lo habíamos hablado.</b></p><p>—Sí, no suelo hablar de eso. Más allá de lo personal, para curar conmigo, también quise dejar un mensaje para otras mujeres: madres, hijas o ambas. Bajar un poco ese afán de perfección que nos pesa tanto y que muchas veces responde a mandatos ajenos, a deseos que no nos pertenecen. </p><p><b>—¿Qué te pasa como madre cuando una hija te dice que está enferma?</b></p><p>—El vínculo con los hijos es único. <b>Si alguna de mis hijas está mal, todo lo demás pierde sentido</b>. No hay posibilidad de bienestar ni de felicidad si alguna de mis hijas está sufriendo. Automáticamente pasan a ser prioridad. Aunque hice mucho trabajo para no sobreprotegerlas, lo trabajé mucho en terapia.</p><p><b>—¿Siempre el mismo analista? </b></p><p>—No, pero durante muchos años. De joven defendía la sobreprotección: no veía el problema en dar amor en exceso. Mi analista me decía que es tan nocivo como la falta de amor. Me costó entenderlo, pero es así: no deja que el otro desarrolle sus propias herramientas y, de alguna manera, es subestimarlo.</p><p><b>—¿Y cómo abuela?</b></p><p>—Ahí es distinto. Es un vínculo que inauguro porque yo no conocí a mis abuelos y lo disfruto muchísimo. Cada nieto es distinto, de edades distintas: con unos viajo, con otros voy al teatro, con otros escucho música.</p><p><b>—¿Cómo te llaman?</b></p><p>—Todos me dicen “abu”. Ema, la mayor, que ya tiene 16. Después viene León, Justina y Francisca, la más chiquita.</p><p><b>—¿Sos la abuela copada o la estricta?</b></p><p>—Intento ser la copada.</p><p><b>—¿Van a dormir a tu casa?</b></p><p>—Algunos sí, otros en otras etapas, otros viven más lejos, en fin.</p><p><b>—En un momento contás que tu mamá decía que de bebé eras “negra, fea, peluda, llorona, un bichito”.</b></p><p>—Sí. Lo decía con una impunidad que no dejaba lugar a pensar que hubiera algo malo. El tono era cariñoso, pero el contraste era fuerte: “Tu hermanita era preciosa, blanca, tersa, una piel de porcelana… en cambio vos, negrita, arrugada, peluda, eras un bichito”. Y como los demás se reían, pensaba que la equivocada era yo.</p><p><b>—¿Y tu papá? </b></p><p>—Fue el gran amor de mi vida. Me defendía como podía, desde ese lugar tan incómodo para él porque era incapaz de desautorizar a mi madre, pero sufría los castigos y las penitencias. A veces le reprochaba que no interviniera más, pero siempre me sentí muy respetada por él. Ambos, aunque muy distintos, tenían una fuerte conciencia social. Ese fue un legado muy importante para mí.</p><p><b>—Qué bueno eso. </b></p><p>—Mi madre, con todas sus contradicciones, era una mujer muy solidaria. Fue maestra de hospitales y también eligió trabajar en escuelas rurales, lo vivía como un servicio. Mi padre, desde la política, iba en la misma línea. Eso me marcó mucho: entender que la felicidad individual es limitada si el contexto no acompaña, si alrededor la gente no está bien.</p><p><b>—Hay una escena muy tierna en el libro, la de la mariposa con tu papá en un mantel. Sin spoilear, vuelve a aparecer el acompañar, esta vez a un padre enfermo.</b></p><p>—Sí. El libro también muestra ese momento en que los roles se invierten: dejás de ser cuidado para empezar a cuidar a tus padres.</p><p><b>—¿Tus hijas te cuidan a vos?</b></p><p>—Sí, me cuidan.</p><p><b>—¿Te da miedo ocupar ese lugar? </b></p><p>—Es algo que tenemos que aprender todas: yo a dejarme cuidar y ellas a cuidarme. Es mutuo.</p><p><b>—¿Por qué escribiste este libro? </b></p><p>—Creo que el verdadero motivo lo voy a entender con el tiempo. Lo que tengo claro hoy es que necesité parar, quedarme en casa, y esa pausa coincidió con la propuesta. Mientras escribía fui encontrando sentidos, y al terminar entendí que, en el fondo, <b>lo hice para terminar de sanar el vínculo con mi madre</b>.</p><p><b>—Hay un capítulo que se llama </b><i><b>Mi vida sin mí. </b></i><b>¿Esa mirada calma el miedo a la muerte?</b></p><p>—El miedo existe, claro. A medida que te queda menos por delante y más por detrás, el tiempo se vuelve inevitable. Es un misterio enorme. <b>Pero me tranquiliza haber criado mujeres independientes, con valores</b>. Son solidarias, son generosas y tienen sentido del humor, tres virtudes fundamentales para mí. </p><p><b>—Ese momento de “algo hice bien”.</b></p><p>—Sí, no me equivoqué tanto.</p><p><b>—¿Hay alguna escena que no hayas podido escribir?</b></p><p>—No. Pero sí hubo una que me costó mucho: la revelación, por lo reciente y movilizante.</p><p><b>—¿Fue hace poco?</b></p><p>—Sí. Mi mamá murió en pandemia y esto pasó después. Es lo más cercano en el tiempo dentro del libro.</p><p><b>—Debe haber sido fuerte.</b></p><p>—Lo fue. Me ayudó a perdonarla, pero también me generó enojo conmigo misma por no haberlo visto antes. Escribirlo también fue trabajar eso.</p><p><b>—Se viene una serie. Acá estás vos, sin personaje. ¿Qué te pasa con eso?</b></p><p>—Ese era el desafío: mostrarme. Siempre fui muy pudorosa con mi vida personal y acá no tenía dónde esconderme. En cada trabajo me refugio en otro, pero en este caso no había dónde.</p><p><b>—Tras presentarlo en la Feria del Libro, ¿cómo sigue el recorrido?</b></p><p>—El 4 de junio en la librería El Pasaje, con amigas que van a leer textos. Van a estar Elizabeth Vernaci, Dolores Fonzi, Alejandra Flechner, Marina Bellati y mi hija, Mey Scápola.</p><p><b>—Qué grupo te armaste.</b></p><p>—(Risas) Sí, total.</p><p><b>—¿Cómo estás hoy?</b></p><p>—Bien, tranquila. Estoy sola y disfrutándolo. Desde que terminé de grabar quedé con una sensación muy linda. <b>Es un proyecto con Pablo Larraín, basado en cuentos de Mariana Enríquez</b>, que ya me habían fascinado antes de saber que después el destino me iba a hacer interpretarlos. Mi personaje es el de <i>“Mis muertos tristes”:</i> <b>una mujer que ve muertos</b> todo el tiempo y carga con ese “don” a lo largo de su vida, lo cual atraviesa su personalidad, sus vínculos, su forma de ser. Fue muy enriquecedor. Se estrena entre septiembre y octubre, y puede verse como una película larga de tres horas o como una serie de cuatro capítulos.</p><p><b>—¿Estás sola por elección?</b></p><p>—Estoy abierta a compartir. Me encanta. Siento que las experiencias, si se comparten, se duplican como mínimo. </p><p><b>—¿Cómo se hace para conquistar a Mercedes Morán? </b></p><p>—Muy fácil: me llamás y me invitás a tomar un café “sin casting”. Muchas veces voy con expectativas y no sé por qué, pero me hacen como un casting: muestran todo lo que hacen, qué tienen, qué piensan, un despliegue de <i>elles</i>. No van a charlar y eso me aburre.</p><p><b>—¿Hay un </b><i><b>elles</b></i><b>, hay citas con chicas? </b></p><p>—Sí por supuesto, yo estoy abierta a todo. No tuve experiencias de pareja con mujeres, pero celebro esta época. Yo fui contemporánea del amor libre en los 70; no voy a juzgar ahora la diversidad. Me parece fantástico.</p><p><b>—Bueno, también puede aparecer el deseo de probar algo distinto a lo vivido hasta ahora.</b></p><p>—A mí me gusta vincularme con las personas. Y hay algo de esta época que me inquieta: esa sensación de conexión que en realidad muchas veces no lo es. Una forma de relacionarnos bastante ficticia, de la que yo también soy parte. Tengo mis propias fobias, a veces me voy temprano de lo social, vuelvo a casa porque es donde me siento segura. Pero, aun así, estoy abierta a conocer gente, a compartir experiencias, risas. Mi apertura es más filosófica: quiero soltar prejuicios, estar liviana.</p><p><b>—Nunca te percibí como una mujer prejuiciosa.</b></p><p>—Siempre fue una tarea derribar prejuicios y actuar me ayudó mucho: a los personajes no los juzgo, intento entenderlos. Y para eso hay que correrse del juicio.</p><p><b>—¿Te salvó el humor? </b></p><p>—Totalmente. Sin distancia no se puede tener una mirada con humor y a veces tenés que salir del centro del torbellino para poder mirar con un poco más de lucidez. </p><p><b>—Y en esas citas donde sentís que te “hacen casting”, ¿apelás al humor?</b></p><p>— Sí, apelo a encontrar una excusa para irme volando (risas).</p><p><b>—¿Cómo hacés?</b></p><p>—Con un plan de salida (risas). Las citas siempre tienen que ser cortas al principio. Después, si fluye, se alargan.</p><p><b>—Estuviste un tiempo guardada.</b></p><p>—Sí, decidí parar. Fueron pérdidas familiares, de gente muy cercana, situaciones personales y mi trabajo muchas veces me llevaba a viajar mucho y estar haciendo teatro en España no te permite venirte de un día para el otro. Sentí que lo más importante era estar acá cerca de mis hijas. </p><p>—<b> Qué bueno poder escucharlo y actuar en consecuencia, a veces cuesta.</b></p><p>—Sí. Y de ese parate salió el libro, así que mira qué lindo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/IFDC3G2UORBZNND6BSSHT25UZM.png?auth=045ff4626706c37a2e2856e60c860146c433ad4d1d47acea601cf9ee9fac6428&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Una mujer de cabello rubio, con una sonrisa genuina y expresiva, mira directamente a la cámara en un entorno de estudio moderno, proyectando confianza y calidez.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[La vida después de cubrir una guerra: “Me parecía que ir al cine o celebrar algo era superficial, que eso no era vivir”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/09/la-vida-despues-de-cubrir-una-guerra-me-parecia-que-ir-al-cine-o-celebrar-algo-era-superficial-que-eso-no-era-vivir/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/09/la-vida-despues-de-cubrir-una-guerra-me-parecia-que-ir-al-cine-o-celebrar-algo-era-superficial-que-eso-no-era-vivir/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Joaquín Sánchez Mariño es periodista y escritor, y se especializa en coberturas en terreno: está donde ocurren los sucesos de interés global. Estuvo en crisis sociales como Venezuela, en Ucrania durante la invasión rusa y en los conflictos bélicos de Medio Oriente. En un capítulo de Voces, la experiencia de un cronista argentino en las zonas de conflicto y qué pasa después: "Volver es el arte más difícil de aprender en una guerra"]]></description><pubDate>Sat, 09 May 2026 22:40:37 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Estuvo en la crisis política de Venezuela, en el estallido social de Chile, en los incendios forestales del Amazonas, en el Líbano en pandemia, en Libia como el único turista, en isla de Lesbos en Grecia para contar la migración, en el Mar Mediterráneo a bordo de un barco que rescata refugiados. Quiere contar Cuba, narrar Haití. Insistirá para recibir la visa que le permita ingresar a Irán. Pretende mostrar cómo viven las mujeres en el régimen talibán de Afganistán. Joaquín Sánchez Mariño elige ser el que cuenta los hechos que suceden en el mundo. Prefiere hacer trabajo de campo, ser cronista en el terreno, vivir los sucesos globales desde adentro.</p><p>Pero antes quería ser escritor. Descubrió el gozo por el periodismo en 2019, cuando una crisis humanitaria en Venezuela lo convenció. Él, que quería inventar nuevos mundos con sus escritos, entendió que era suficiente con contar el mundo que habita con sus complejidades, sus bemoles, sus facetas, sus conflictos. Renunció a un trabajo en redacción para seguir sus instintos. Financió sus propias coberturas. Los gastos fueron inversiones para construir su propio medio. </p><p>Hijo de un ex combatiente de Malvinas y de una mujer a la que reconoce psicopatear en cada cobertura, relata en esta entrevista íntima cómo combina el miedo y el amor con su pulsión de estar en el lugar donde pasan las cosas. Y qué es lo que verdaderamente sucede en esos lugares cuando no hay cámaras que graben: el rol de los fixer y de los colegas. Razona, a su vez, cómo compagina su propia vida, sus propias inquietudes, su propia realidad con lo que ve y conoce. ¿Cómo es volver a vivir una vida normal después de tamañas experiencias? “<b>Me cuesta estar alegre porque siento que soy un traidor</b>”, admite. Las angustias de los comienzos, la culpa sanada con el tiempo y lo que espera, lo que falta, lo que anhela.</p><p><b>—¿Dónde sentís que estuvo el quiebre para salir de la cosa más tradicional del periodismo y empezar una búsqueda distinta?</b></p><p>—Yo lo vi con dos momentos y ambos momentos son viajes. Uno en 2012. Yo trabajaba en <i>Revista Gente</i>. Ya llevaba cuatro años en la revista. Había aprendido mucho, me encantaba, me divertía. Era pibe, tenía 26 años. Y quise hacer un viaje, me quise ir de viaje ocho meses por Rusia, China, Mongolia. Todo por tierra. Y dije “si no me dejan voy a tener que renunciar”. Fui a hablar y dije que quería una licencia sin goce de sueldo. Me dijeron “bueno, dale, andá y volvé”. Y ahí fue un viaje que hice, fui con dos amigos y armamos una página web. En esa época no era tan habitual hacer el <i>vlogging </i>con V. Armamos una web donde yo escribía y hacíamos videos del viaje que te digo, fue Rusia, Mongolia, China, Myanmar, Sri Lanka, India, Egipto. </p><p><b>—Hicieron el Transiberiano ahí. </b></p><p>—Hice el Transiberiano. Y escribía crónicas de viaje que era un poco mi sueño. Y ahí aprendí a filmar y a editar. Yo me fui el primer viaje que cuando volamos de Buenos Aires a Frankfurt edité un video malísimo en Movie Maker. Un video realmente de muy baja calidad. Y en el viaje ese fui aprendiendo a editar. Y cuando terminé ocho meses después se podría decir que aprendí a usar Premiere. Y ahí descubrí el lenguaje del video como suplementario al texto: escribía y hacía videos. </p><p><b>—Vos te ibas en un viaje a ver qué pasaba, no a hacer una cobertura puntual. </b></p><p>—A explorar el mundo en realidad. Era un poco eso, viaje iniciático de ir a un lugar desconocido y conocer. Ahí lo que me intrigaba, más que hacer una cobertura, más que ser un periodista, era descubrir el mundo. <b>Era descubrirme a mí descubriendo el mundo también</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ML75N7C2UJB5FJBD3PGKVGQCHA.jpg?auth=bd5f2f260f96f26ead93009ec7068174de4726573647c2cd570d6271b07e1437&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Joaquín Sánchez Mariño viajó a Ucrania cuando empezó la guerra en el 2022." height="1440" width="1920"/><p><b>—Ese fue el primer viaje. ¿Y el segundo? </b></p><p>—Y el segundo ya tuvo más un propósito más profesional que fue en 2019 ir a Venezuela. En esa época Guaidó se había proclamado presidente encargado, enero del 23 de enero del 2019. Había como dos presidentes a la vez en Venezuela, Guaidó y Maduro, estallido social, desabastecimiento. Fue uno de los hitos de la crisis venezolana. Y a mí me intrigaba mucho saber qué pasaba en Venezuela. Y me saqué un pasaje, acababa de renunciar a un medio en una redacción porque quería hacer algo que tuviera un poco más de aventura, algo que tuviera más que ver con lo que me gustaba a mí. Y lo primero que hice fue una decisión completamente antieconómica ¿no? <b>Renunciar a un trabajo y gastar los ahorros en un viaje a una cobertura que no tenía ningún tipo de rédito económico</b>. Pero ese fue un primer viaje con un propósito profesional. Ya no fui a explorar sino a contar. Y conté todo por redes sociales.</p><p><b>—Pudiste hacer la cobertura de forma independiente, armar tu esquema por fuera sin que un medio te mandara a cubrir.</b></p><p>—Sí, lo intenté. Tenía mucho deseo de hacerlo. Primero porque realmente me gusta mucho hacer las cosas que quiero hacer. Si hay algo que quiero hacer y no lo convence un editor o a un medio, o es caro.. a mí siempre me costó mucho decir “bueno, no se pudo”. Generalmente cuando fui con una propuesta y me decían que no, me tomaba vacaciones y lo hacía por la mía. En 2010 me fui a Chile a buscar a Nicanor Parra, mi poeta favorito. Chileno, tenía 96 años. Y les propuse la nota en <i>Gente</i>, se me rieron. Acababa de ganar el Premio Cervantes. <b>Me tomé una semana de vacaciones y me fui a Chile a buscar a Nicanor Parra</b>. Un tiempo después conté la historia. Fui a su casa de la costa, de Las Cruces, no estaba. Me dijeron que estaba en Santiago. Yo no sabía la dirección. Fui a Santiago, encontré la dirección. Me metí en su casa, medio que me colé en su casa, porque se abrieron las puertas porque entraba alguien, era una especie de casa quinta. Y ahí estaba al fondo el viejito de 96 años tenía, insisto. Después murió a los 103 él. Y lo volví a ver a los 100, lo volví a visitar. Y también me recibió en su casa. Charlé con él y fue una cosa mágica para mí. Tenía que ver con yo quería hacer algo y no me sentía bien con que un editor que no confiara en mi idea me dijera que no. Yo era muy pibe, yo tenía 23 años en esa época. Entonces siempre fui como en algunas ideas o en algunas cosas que deseo hacer tener mucha convicción y querer hacerlo. Obviamente que el camino de los medios o como empleado de los medios, porque a mí me gusta trabajar con medios, descubrí que como empleado me limitaba en muchas cosas. Entonces traté de construir un camino independiente.</p><p><b>—Recién me decías que tenías 23. ¿Cuándo te diste cuenta que querías ser periodista? </b></p><p>—En realidad no quería ser periodista. Para mí el periodismo llegó casi como una renuncia que después se terminó convirtiendo en algo que me enamoró. <b>Yo quería ser escritor. Quería dedicarme a la literatura. Y escribía, escribía novelas, cuentos</b>. Escribía pésimo pero escribía. Escribía, escribía, escribía, leía. Realmente me interesaba la literatura. Intenté ser periodista cultural en un momento pero me di cuenta de que era como tratar de entrar a la literatura disfrazado. Pero eso era mi deseo, ser escritor. </p><p><b>—¿En tu casa se leía?</b> </p><p>—Mucho, sí. Sí, en mi casa hay mucha cultura de la literatura. Mi abuela, el padre de mi abuela, o sea, mi bisabuelo, Néstor Ibarra, era un intelectual. Era muy amigo de Borges. De hecho fue concuñado con Borges. Estaban casados Néstor Ibarra con mi bisabuela que era Alicia Astete Millán. Y Borges se casó con Elsa Astete Millán, con dos hermanas. De hecho mi bisabuelo fue testigo de matrimonio del primer casamiento de Borges. El primer matrimonio de Borges que duró muy poco porque fue un matrimonio fallido. <b>Pero de algún modo Borges fue tío de mi abuela</b>.</p><p><b>—Podemos decir que hay un gen que vino para acá.</b></p><p>—Si lo estiramos un poco sí. Pero bueno, mi bisabuelo fue el primer traductor de Borges al francés. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VCVNUATMCNHALBUGRYCE6SWEKQ.jpg?auth=1b10331f9706864a06dbd3807e0d6bafa225724020377dd4404caa6ddff744c3&smart=true&width=1080&height=1920" alt="En 2024, en el marco de las elecciones presidenciales de Venezuela, intentó acercarse al país a través de la frontera con Colombia" height="1920" width="1080"/><p><b>—¿Cómo fue crecer en esa casa? ¿Cómo fue ser chiquito con un papá que fue a Malvinas? </b></p><p>—Yo nací después de Malvinas. Pero sí me acuerdo, yo nací en el 85. Y mis padres se separan, se divorcian, más o menos en los 90. Con lo cual mi infancia es más con mis padres, no con mis padres juntos. Pero era una casa, una infancia muy feliz. Mucho libro, mucho juego intelectual en la familia. Pero después está la vena de acción de parte de mi padre. Que igual también hizo una carrera intelectual. Pero como militar era un hombre de acción, digamos. Fue crecer en una casa en la que mi viejo, bueno, se fue en el 91, 92, se fue a la Guerra de los Balcanes. Estuvo un año destinado en la Guerra de los Balcanes como misión de paz, como tropa de paz, como Casco Azul. <b>El recuerdo que tengo es ver a mi viejo venir una vez por año. Y ver qué regalo traía de Croacia</b>. Me acuerdo que me regaló un Montgomery, una especie de sobretodo que me quedaba gigante. O sea, al día de hoy, ahora me queda bien. Me lo regaló a los 7. Imagínate cómo me quedaba. Y después me acuerdo de estar en el secundario y que mi viejo se fue a hacer una campaña antártica. Hizo dos campañas antárticas. Una fue como de cuatro o cinco meses. Y estar en el primer año o segundo y que me vengan a buscar, tocan la puerta y me digan “Joaquín, vení que tenés que ir a hablar por teléfono con tu padre que está llamando desde la Antártida o del helicóptero por radio”. Y que me interrumpieran para eso. Era entre infamante y cool.</p><p><b>—¿Y a vos qué te pasaba, te daba orgullo? ¿Te enojabas y decías “volvé a casa”? </b></p><p>—No, extrañarlo no. Primero porque no vivía con él. Sí, me daba orgullo, me divertía. Los helicópteros me fascinaban. Ir al hangar de helicópteros y subirme. Alguna vez en la época menemista les permitían más a los militares. De repente salían a hacer prácticas con los helicópteros y uno podía ir y subirse. Era todo medio desatado por lo que recuerdo. Después ya se volvió mucho más profesional y eso no era posible. Pero lo recuerdo con diversión. Imagínate que en los 90 Campo de Mayo era una especie de cementerio viste. Veníamos de la dictadura. Era un lugar triste. Debe seguir siéndolo, ¿no?</p><p><b>—Sí, uno iba creciendo y se empezaba a hablar de todo lo que había pasado. Me imagino mil preguntas en ese sentido. </b></p><p>—Sí, sí. Me acuerdo que a los 14 años tuve que dar una clase en el colegio sobre Malvinas. Sobre Malvinas más que nada. Obviamente me pusieron a mí a dar esa clase porque mi padre era excombatiente. Mi viejo en ese entonces todavía no hablaba de Malvinas. Mucho después empezó a hablar. Pero me acuerdo de ir y decirle quiero charlar porque tengo que dar una clase. Y fui con mucho miedo porque empezaba a entender lo que había pasado en la dictadura y a mí me daba pánico de ir a hablar con mi padre y preguntarle sobre ese cuarto oscuro. Fui, tuvimos una charla y le pregunté todas mis dudas, dónde estabas, qué hacías. Fui a esa conversación con muchísimo miedo de a ver con qué me voy a encontrar, quién es mi padre. Y me fui muy tranquilo, muy contento pero antes estaba muy tenso.</p><p><b>—¿Qué dice él cuando te vas a una guerra? </b></p><p>—“Dejate de joder, no vayas”. Eso, generalmente dice “no vayas”. Y después le digo bueno, está bien, ahora decime tal cosita o tal otra. Y le pregunto cosas técnicas. Y charlamos. Como lo uso más de productor que de padre. </p><p><b>—¿Y con tu mamá qué hablás antes de irte? </b></p><p>—Y con mi vieja, soy más ingrato con ella, pobre, porque hoy en día ya le aviso cuando estoy llegando... Ella percibe. Sabe mucho más que mi padre generalmente. </p><p><b>—¿Es la que más sufre y la que más pide “ya está, por este año ya está”? </b></p><p>—Ya no, ya está entrenada, no dice nada. Me siento medio psicópata con ella pero yo le digo vieja, no me escribas cuando estoy en cobertura porque si tengo que estar atento a tu mensaje y a responderte y a dejarte tranquila por ahí por responderte un mensaje me cae un misil encima. Así que mejor no me escribas. Es una psicopateada total.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JJVHRRXDFZGV7O2LOSHEV2FKWU.jpg?auth=75a653390ffcc71b969f80ba9b4baeb96cca3f0916292691163f7d88baaef70f&smart=true&width=1920&height=909" alt="Joaquín Sánchez Mariño en el Libano." height="909" width="1920"/><p><b>—¿Hiciste alguno de estos viajes estando en pareja? </b></p><p>—El primero de Ucrania, el 2022, cuando empezó la guerra, estaba en pareja. </p><p><b>—Ese viaje fue después del de Venezuela. ¿Lo siguiente fue Ucrania? </b></p><p>—No, el año de Venezuela, fui el estallido social en Chile. También me fui a cubrirlo. Fueron los incendios en el Amazonas. Todos los años hay, pero ese año fue muy particular y fui a cubrir los incendios. Después al año siguiente me fui al Líbano, quería entrar a Siria. Conseguí la Visa para cubrir la guerra en Siria. Llegué al Líbano y cuando estaba por entrar en Siria cayó la pandemia y quedé varado. No pude entrar a Siria. Después me fui a la isla de Lesbos en Grecia a contar la crisis migratoria. Yo no quería volver acá. Veía que se iban cerrando los aeropuertos en la pandemia y conté Líbano.</p><p><b>—¿No querías volver a pasar la pandemia acá? </b></p><p>—No soltaba la idea de que yo quería hacer una cobertura en Medio Oriente. Era mi primera cobertura en Medio Oriente. Había estado en la Primavera Árabe en Egipto en 2012 como viajero, no como periodista, y esta era mi primera cobertura en Medio Oriente. Y cuando llego al Líbano, a los tres días se declara la pandemia. Yo seguía con yo voy a hacer la guerra en Siria. Fui hasta la frontera, me dijeron “no, su Visa fue revocada”. </p><p><b>—¿Habías ido por tu cuenta o con un medio? </b></p><p>—No, por mi cuenta. Esa cobertura había sido por mi cuenta. Había hecho una especie de crowdfunding, había juntado algo de plata de la gente que me bancaba, poquito, y yo estaba decidido. Y bueno, después a los días en Líbano me dijeron andate de acá porque no va a pasar nada. Entonces me fui. No quería volver, me fui ahí a Grecia en la isla de Lesbos que estaba el campo de refugiados más grande de Europa. Conté un poco la situación en Lesbos y después ahí se cerró la isla y dije “bueno, me voy a México”. Y me fui a México porque estaba abierto el aeropuerto todavía y ahí sí ya tenía ganas de volver a vivir la pandemia en mi país. Había algo raro ahí de nacionalismo de esta crisis mundial la quiero vivir en mi país. </p><p><b>—Ahí no estabas de novio. Eso vino un poco después cuando te vas a Ucrania. </b></p><p>—Un tiempo después, sí, me había separado de la misma persona con la que después estaba en pareja cuando fui a Ucrania, febrero de 2022. Estaba en pareja. </p><p><b>—¿Qué te dijo cuando le dijiste que te ibas? </b></p><p>—Fue bastante dramático todo. Me fui en pareja y volví soltero, para que te des una idea. Ella estaba en mi casa en ese momento y cuando empieza la guerra yo estaba en Corrientes cubriendo los incendios para <b>Infobae </b>y me acuerdo de que<a href="https://www.infobae.com/sociedad/2022/05/27/a-los-20-anos-combatio-en-malvinas-recibio-un-disparo-en-la-cabeza-y-siguio-dirigiendo-a-su-tropa-yo-tendria-que-haber-muerto/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/sociedad/2022/05/27/a-los-20-anos-combatio-en-malvinas-recibio-un-disparo-en-la-cabeza-y-siguio-dirigiendo-a-su-tropa-yo-tendria-que-haber-muerto/"> estaba entrevistando a un excombatiente de Malvinas</a> justamente cuyo campo se había incendiado. Y me llama la directora y me dice “bueno, volvé, te vas a…”. Cuando Putin anuncia la operación militar especial, siete de la mañana, yo la llamo a Gaby (Cociffi) y le digo “che, quiero ir”. Nunca la llamé tan temprano. Y me dice, “bueno, vemos, vemos, concéntrate en lo que estás haciendo”. Bueno, bueno, pero quiero ir. Bueno, me voy a hacer la entrevista y a las doce del mediodía me empieza a sonar el teléfono mientras yo estaba entrevistando. Le corto porque estaba en la entrevista. Y viene el fotógrafo a los cinco minutos y me toca el hombro y me dice “te están llamando”. Me acuerdo que terminé la entrevista, la llamé y me dijo “volvé, te vas a Ucrania”. Y yo estaba entrevistando a un excombatiente, le conté y me dijo “te voy a dar un consejo, hasta cagar te vas con el casco puesto”. Era un tipo al que el casco le había salvado la vida porque en una trinchera le habían dado dos disparos en el casco. Y tenía una cicatriz acá pero el casco le salvó la vida. Me dijo “te vas a cagar hasta con el casco”.</p><p><b>—¿Lo cumpliste? </b></p><p>—Uno no es combatiente, es periodista, pero usaba mucho el casco. Usaba el casco más que mis colegas se podría decir. Para entonces, ya había abrazado al periodismo. En el 2019 ese escritor se encontró con el periodista y ahí me enamoré del periodismo. Yo pensé que iba a inventar mundos y no: era contar el que tenemos. </p><p><b>—Que es enorme y tan distinto. </b></p><p>—Y tan apasionante. Entonces cuando me dice te vas a Ucrania, que yo venía insistiendo y era realmente un sueño, solo podía preocuparme por pre producir. Tuve que comprarme un pasaje porque el equipo siguió laburando y yo me tomé un bondi de Corrientes a Buenos Aires. Pedí un turno para un PCR porque en esa época todavía se necesitaba para entrar a Ucrania. Chequeando requisitos y viendo por dónde entrar, hablando con gente, dónde me compro el pasaje. Todo esto decidido en dos minutos, de casualidad. Y a quien era mi novia en ese momento era “che, ¿podemos hablar? Pasa esto, me voy a Ucrania”. Evidentemente tengo mis manías: muy enamorado de mi trabajo, no la llamé y le dije “che está esta posibilidad ¿qué te parece?”. No lo conversé en pareja. Le conté en un acto de puro, no sé, egoísmo si se quiere… </p><p><b>—De mucho entusiasmo. </b></p><p>—De mucho entusiasmo y me dijo “ok”. Nada. Volví, llegué a las diez de la mañana, armé un bolso, me hice el PCR. De Retiro al PCR. PCR a mi casa. Armé un bolso con rueditas, gigantesco, una mochila y un bolsito. Y lo llamé a mi viejo y le dije viejo “buscame, llévame a Ezeiza”. Que ahí hubo algo como simbólico de pedirle a mi viejo que me lleve. Y me encontré con quien era mi novia en mi departamento, una despedida rarísima. Le dije “es un sueño, estoy contento”. Me dijo “¿estás contento de que haya una guerra?”. “No, no estoy contento de que haya una guerra, estoy contento de que me hayan elegido para ir a cubrirla”. Y bueno, un tiempo después estando en Ucrania nos separamos. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LYAADOD2B5GSHOVRXK6QXXNKCU.jpg?auth=32fa3c3386d46bb289f70775dc401e7a0b2ba6ed0669bd32bf34276ef7c00629&smart=true&width=1440&height=1920" alt="En Libia un policía debió acompañarlo durante toda su estadía." height="1920" width="1440"/><p><b>—Llegás a Ucrania. ¿Por dónde se empieza? ¿Vos ya sabías de la región, de su historia, del conflicto? </b></p><p>—Poco. Había estado en Rusia un mes y pico. No había podido entrar a Ucrania en su momento porque cuando había ido por ahí se necesitaba Visa. Conocía poco. No era un conflicto que yo tenía muy estudiado. Casi nada te diría. De hecho “viejo llevame a Ezeiza” era para que en el viaje me pusiera en autos de un montón de cosas... Venía siguiendo obviamente la tensión porque se venía diciendo que Rusia atacaba, invadía o no invadía, pero no pensé que iba a suceder. Y la preproducción fue qué libro me llevo, por dónde entro, qué requisitos necesito. Conseguí un teléfono satelital. Llevarme dólares. Fue todo logística. Casi no tuve tiempo de estudiar, era todo logístico. </p><p><b>—¿Llegás y qué es lo que uno empieza a buscar? ¿Historias para contar? ¿Formas de acercarse?</b> </p><p>—Bueno, yo el primer día lloré de hecho. Pero sí, en Ucrania estuve muy abrumado. Pero por otro lado era muy fácil el trabajo periodístico porque <b>no importaba por dónde empezar: todo era contable</b>. Entrar a Ucrania y ver una fila de kilómetros de gente que se iba ya era contable. Era una imagen imposible de no contar. Kilómetros y kilómetros de mujeres y niños que eran los únicos que podían salir. Y viejitos. Y autos abandonados, abiertos. Y perros abandonados. Gente que se quería ir del país, un país que se estaba yendo. Entonces el qué contar no era una pregunta, era qué no contar ¿no? Caminabas por un lugar y donde mirabas gente tapeando iglesias para evitar los bombardeos. Todo era contable. Entonces ahí hay como siempre una pregunta periodística, una conversación con el editor de por dónde empiezo combinado con el por dónde. </p><p><b>—Hay una figura que no todos conocemos que es el fixer. ¿Me explicás un poco? </b></p><p>—El fixer viene como de fix, de arreglar, del que te arregla todo que cuando vos llegás como es un local tiene contactos, tiene medios que vos no tenés y básicamente te acorta los tiempos. Tiene un auto entonces te lleva de acá para allá. Te consigue entrevistado si querés una historia determinada. Es alguien que te hace de productor y como es local, acá hay muchos argentinos que hacen de fixer para periodistas extranjeros que llegan y quieren entrevistar a un ministro entonces alguien le ahorra ese proceso. </p><p><b>—¿Ellos te dicen “a esto podemos ir, a esto no, es muy peligroso”? </b></p><p>—Sí. Es muy importante elegir un fixer al que uno confíe porque ponés tu vida en sus manos. Hay historias de fixers en algunos países del Medio Oriente que han terminado entregando a sus periodistas para secuestros, sobre todo en Siria. Un caso muy emblemático es el de Ángel Sastre y otros dos periodistas españoles que fueron secuestrados en Siria. Al parecer los vendió su fixer. Entonces la confianza que vos depositás en el fixer es fundamental. En Ucrania un día tuvimos un muy mal fixer en Kharkov, en el Este, que estaba siendo asediada por Rusia a la segunda o tercera semana de la guerra. Kharkov es la segunda ciudad más importante de Ucrania y está a muy pocos kilómetros de Rusia. En eso de tratar de contar, de ir más lejos, de llegar más cerca de la acción que el resto, uno toma malas decisiones. Contratamos un fixer, conocí a otros dos periodistas y lo compartimos para dividir gastos. Un fixer que nos prometía que nos iba a llevar a un lugar increíble y era medio un improvisado, un imprudente y nos terminó metiendo en el centro, en el frente de batalla. Casi nos termina cayendo un misil encima porque estábamos en una zona en la que no teníamos que estar y porque los rusos pensaron que éramos soldados y atacaron. Y tuvimos la fortuna de que cayó atrás y escapamos. Pero eso fue porque el fixer era un idiota.</p><p><b>—Los atacaron ustedes pensando que ustedes eran soldados. </b></p><p>—Habíamos entrado, el auto no tenía escrito <i>press </i>arriba, no tenía la insignia prensa en el techo, que es lo que se hace, porque cuando hay tanto drone al auto le ponés que es humanitario o que es prensa. Puede servir o puede no servir, pero en general hay que ponerlo. No lo teníamos. Y me acuerdo que entramos en una zona, un barrio que estaba siendo bombardeado, mucho silencio, nada más sospechoso que el silencio, cada tanto se escuchaba un bombazo y silencio. E íbamos por la calle y la calle de repente empezó a hacer como tac, tac, tac. Miró para afuera y estábamos manejando sobre escombros. Es decir que habían bombardeado hacía poco. Generalmente como bombardean a la noche, se barre eso y la calle queda libre de escombros. Si la calle está plagada de escombros es que es que es reciente, está fresco ese bombardeo y los edificios estaban todos destruidos. Y llegamos a una especie de barricada donde no había soldados y era raro porque un checkpoint sin soldados también era extraño, y ahí empezamos a sentir que algo extraño pasaba. Yo paranoico, pánico, y miro de repente de un pozo, un hueco, sale corriendo un soldado ucraniano, nos mira, nos empieza a hacer “váyanse de acá, váyanse de acá” y se vuelve a meter adentro. Yo le grito al conductor que frene, que dé la vuelta, no me entendía, no hablaba inglés, da la vuelta, <b>volvemos a pasar por la barricada en sentido contrario y a los diez metros que nos vamos cae un mortero en ese checkpoint, en la barricada</b>. Yo miro para atrás y veo el humo y le digo que acelere y a los cinco segundos cae otro más cerca nuestro porque lo estaban calibrando. Miro para atrás y veo el hongo de fuego y tenía la cámara. Inmediatamente me doy vuelta y filmo. En el ajetreo de esa excitación, cuando vuelvo me doy cuenta de que tenía puesta la tapa de la cámara. O sea que no filmé nada. Y me quise matar. Entre la adrenalina, la felicidad de sobrevivir, la excitación que te empieza a correr por el cuerpo porque acabas de sobrevivir a algo y la puteada interna por no haber filmado, todo eso mezclado en mi cabeza y salimos hasta una zona más segura donde pude bajar un poco. Pero es una sensación muy extraña. </p><p><b>—¿Cuando bajó esa adrenalina lloraste un rato? </b></p><p>—No, ahí ya no. Ya llevaba un mes, ya llevábamos varias situaciones de tensión, pero me acuerdo de que nos fuimos hasta un subte donde podíamos refugiarnos. Había 500 personas, familias viviendo en el subte, y ese contraste te acomoda inmediatamente. Venís desde la excitación del miedo pero<b> te encontrás con la gente que está ahí y decís “esta no es mi tragedia, es la de ellos”</b>, y eso un poco te acomoda.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7B2RNVYXDZH6PAB737BV3JHD5Y.jpg?auth=b353c15feb6664cf12c46bbeb7fadba7734394f623a18a11e9cf939d63021d61&smart=true&width=1080&height=1920" alt="Siempre hay un equipo listo para salir a una cobertura en forma inmediata." height="1920" width="1080"/><p><b>—¿Qué preconceptos tenías o tenés que fueron cambiando con las coberturas que hiciste? </b></p><p>—Creo llegar bastante limpio de o intento llegar bastante limpio de prejuicios a los lugares. Hago ese ejercicio que es una manera de disfrazar mi ignorancia digamos. <b>Llego muy ignorante a los lugares</b>. En el caso de Ucrania realmente no tenía un preconcepto. No tenía idea de cómo era vivir en una guerra más allá de las películas. Y extrañamente Ucrania sucedió todo un poco como en las películas, como realmente era, parecía una película de la Segunda Guerra Mundial cómo la gente vivía la guerra. Después realmente no sé si hay algo que pensaba de la gente o de la vida que haya cambiado. </p><p><b>—¿Y en Medio Oriente? </b></p><p>—En Medio Oriente me impactó mucho cómo viven. Lo distinto que viven la guerra y el peligro y la muerte en relación a otros países por ahí occidentales.<b> Cómo la existencia de la guerra es un elemento más de la vida</b>. No estoy hablando de la vida cotidiana pero sí de la vida habitual. Países donde la última guerra no es hace 40 años y en unas islas como puede ser acá. Beirut es una ciudad en la que vas caminando y ves un edificio destruido, uno nuevo, uno destruido, uno que están haciendo y te dicen “no, esa es de la guerra del 92” y quedó así. “Ese es del bombardeo del año pasado”. Una locura. </p><p><b>—¿Sabés cuántos días te vas a ir, cuánto tiempo te vas a quedar? ¿Y qué presupuesto necesitás para cada día?</b></p><p>—No sé cuánto me voy a ir. A Ucrania me fui lo que habíamos hablado con mi editora, diez días y me quedé casi dos meses. Y de hecho el día que este bolso enorme que yo tenía lo dejé en Polonia en un hotel llegué y dije soy un idiota, qué hago con este bolso, me da vergüenza. Entonces le dije al hotel en Polonia che, les dejo esto, vengo en diez días. Volví a los dos meses. Estaba el bolso de casualidad. </p><p><b>—Eso fue un aprendizaje, uno se mueve más liviano. </b></p><p>—Re contra aprendizaje. Y hoy estoy muy orgulloso de mi setup. Tengo muchas mochilas, sé cuál uso para cada caso. Sé cómo armar el bolso. Tengo ropa que puede ser abrigada o ligera, liviana pero térmica. Tengo cuentas en distintos países, distintas tarjetas, que me permiten según la red bancaria del país poder pagar con una o con otra. Tengo algo de cash. Siendo un cuatro de copas me armé un recontra dispositivo. Creo que <b>debo que estar más preparado que cualquier medio de Argentina para salir de un día para el otro</b> porque todo lo tengo que tener a disposición.</p><p><b>—Te armaste una oficina móvil para ir a la guerra. </b></p><p>—Más o menos. Tengo tarjetas online, tarjetas físicas. Tengo una cuenta de Instagram falsa por si tengo que entrar a un país dictatorial donde no quieren que haya periodistas…</p><p><b>—Con fotos de perritos.</b></p><p>—De mochilero, y tengo mis seguidores. Es real, una cuenta inofensiva. Cuando entré a Libia el año pasado lo hice como turista, entonces no podía decir que era periodista y por si acaso me armé una cuenta por si me paran. Estaba por Libia, me paraba la policía, me preguntaban mi nombre, me pedían las redes sociales y yo mostraba una cuenta de 2000, 3000 seguidores, que pone fotos lindas de viajero. Tengo eso preparado. Y además ser un Carlitos por decirlo de algún modo, ser una persona sola te permite pasar más desapercibido. </p><p><b>—¿En algún momento te sentiste frente a algún dilema ético? </b></p><p>—Siempre uno está frente a un dilema ético. Acá el dilema principal era a quién darle voz, ¿no? Por ahí no es ético pero es periodístico a quién busco. Yo siempre trato de buscar a todos, escuchar a todos. Pero cómo elegir a qué voz le das relevancia. Sobre todo porque para mí es muy claro. Siempre trato de mostrar una paleta de voces. Pero bueno, a veces no conseguís entonces qué haces ¿mostrás igual lo que tenés? ¿Si tenés que mostrar cuatro colores y solo conseguís dos, los mostrás igual? Esa es una pregunta que me hago siempre. Después sí, preguntas éticas siempre uno se puede encontrar en conflictos. ¿Qué mostrar? Me acuerdo cuando estaba en Ucrania y entré a Bucha, una ciudad que fue tomada por Rusia donde hubo una gran matanza. Entré el día que liberaron, que se fueron los rusos de Bucha. Era un cementerio a cielo abierto, había gente tirada por las calles, cuerpos tirados por las calles, gente enterrando a su familia en jardines. Encontramos un sótano donde había cinco personas con las manos atadas, asesinadas. Y tuvimos una conversación con mi editor, con Toti (Laureano Pérez Izquierdo), y pensamos ¿se muestra esto o no se muestra? ¿Mostramos explícito o no lo mostramos? Y decidimos que sí porque de lo que se trataba <a href="https://www.infobae.com/america/mundo/2022/04/04/infobae-en-bucha-el-centro-de-tortura-de-rusia-que-se-convirtio-en-el-sotano-del-horror-de-la-ciudad/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/america/mundo/2022/04/04/infobae-en-bucha-el-centro-de-tortura-de-rusia-que-se-convirtio-en-el-sotano-del-horror-de-la-ciudad/">la historia de Bucha era de la brutalidad</a>, de la masacre que había hecho el ejército ruso a su paso. Dijimos “no mostrarlo es cuidar a los asesinos en ese caso”. “Vamos a mostrarlo porque es la realidad”. En otros casos por ahí es simplemente morbo y decidís no mostrarlo. Son preguntas con las que convivís en el oficio. </p><p><b>—¿Cómo volvés después de eso?</b> </p><p>—Hoy finalmente aprendí a volver muy contento. <b>El arte de volver es el arte más difícil de aprender en una guerra</b>. El arte de salir. Cuándo irte. Cuándo es suficiente. Cuándo decir hasta acá. Mi padre siempre me hablaba de la culpa del sobreviviente. Muchos de los que volvieron de las islas sentían la culpa del sobreviviente. Bueno, cerca de 600 se suicidaron post conflicto. Los soldados siempre se preguntan por qué yo sobreviví y mi compañero no. Soy un cobarde y ellos son valientes. Yo soy un cobarde porque sobreviví. Es un poco lo que atormenta a muchos excombatientes. A los periodistas creo que nos pasa algo parecido de estoy abandonando la historia, me voy, todo esto que conté todo este tiempo los estoy dejando acá y yo me voy. <b>Y supuestamente yo estaba comprometido. Y supuestamente me conmovieron. Pero ahora me voy y ellos se quedan</b>. Ahí hay una culpa que te crece adentro y que te angustia. Y a mí me pesa mucho. Y durante mucho tiempo me costó. <b>Todavía me cuesta estar alegre porque siento que soy un traidor</b>. Entonces el arte de saber cuándo irse es muy importante. En la primera ronda de Ucrania me acuerdo que estaba muy alterado, escuchaba un ruido y me ponía muy nervioso. Dije ya no estoy pudiendo hacer bien mi trabajo. Estoy tomando malas decisiones. Y bueno, no quería irme. No quería que viniera un relevo. “No, no manden a nadie, soy yo, que la historia era mía”. Esa droga en la que entrás. Fui aprendiendo y hoy ya suelto más fácil. </p><p><b>—¿Te ayudó alguien cuando volviste de esa cobertura? </b></p><p>—Sí, de esa cobertura volví atormentadísimo. Me acuerdo que los primeros días un amigo presentaba un corto en el BAFICI y lo acompañé, uno de mis mejores amigos. Estaba en el cine, después celebrando su corto y la gente venía toda feliz, tomando alcohol y vino una chica y me dijo “che, ¿es real lo que pasa?”. Y yo sentía ¿qué hace esta gente tomando alcohol? ¿Por qué me pregunta si es real? Somos todos insensibles. Esta vida superficial que estamos teniendo. <b>Me parecía que ir al cine y celebrar la vida era superficial, que eso no era la vida</b>. Y fui a una psicóloga especialista en estrés postraumático: una terapia de dos, tres meses. Estuvo bueno, me ayudó a ir desentrañando estas cosas, a hablarlas. Yo tengo la ventaja de haber tenido un padre excombatiente que durante tantos años no habló y los excombatientes durante tantos años no hablaron yo aprendí que hay que hablar. Yo hablo de las cosas, volví, hablaba, contaba. Y hablando te aliviana. Hay muchos periodistas que no hablan, son mudos. Que solo hablan entre ellos. Me reencuentro hoy con alguien que conocí en Ucrania y somos como camaradas. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/24KRRC5GBZD6RJQATCUSABFIWE.jpg?auth=40ce8f32b343783376ff66bd6f4eeec0ba3c9015acca875176edc8a05fc4fbc5&smart=true&width=1440&height=1920" alt="Libia fue el destino en el que más temor sintió." height="1920" width="1440"/><p><b>—¿Cuál fue el momento en el que más miedo tuviste? </b></p><p>—Antes de entrar a la Libia, que fue parte de un proyecto que tenemos con Enrique Piñeyro, que es una de las grandes personas que conocí en este mundo y que me permite hacer mi trabajo. Tenía muchísimo miedo. Generalmente no tengo miedo. Cuando estaba haciendo Ucrania no tenía miedo. Pero a Libia, que estaba entrando solo, que es una dictadura donde muy particularmente secuestran gente y detienen arbitrariamente a personas porque sí y piden rescates, estaba entrando solo haciéndome pasar por turista. Tenía muchísimo miedo de entrar. Fue una de las pocas veces que dije “¿qué estoy haciendo?”. Estaba muy inseguro. Recuerdo que llegué a migraciones, yo era el único extranjero en el avión y llego ahí, doy mi pasaporte, miran mi pasaporte y me dicen “ah, lo estábamos esperando, vaya a esperarnos ahí”. Y yo digo “lo estábamos esperando ¿qué significa esto?”. Y me fui a sentar así con cara de idiota. Dije la cagué, cagué, cagué, cagué. Bueno, finalmente vinieron, yo tenía que contratar a una agencia de viajes desde antes. Me asignaron un policía. Entonces vino a buscarme el de la agencia de viajes con un policía del gobierno asignado a mí. Me pidieron los papeles. Me hicieron firmar unas cosas y me dejaron ir con un policía. A donde iba yo pagaba mi hotel y una habitación para el policía también. Entonces todo el viaje en Libia lo hice con un policía de escolta. Fue muy difícil trabajar ahí.</p><p><b>—¿Supuestamente cualquier turista que logra tener la Visa tiene un policía asignado? </b></p><p>—Es requisito. No podés moverte en el país sin un policía, que obviamente lo que está haciendo es viendo qué haces ¿no? Y yo me acuerdo que estaban ruinas romanas increíbles, patrimonio de la humanidad, y yo era el único entendés. </p><p><b>—Hiciste varios viajes con Enrique.</b></p><p>—Sí. Enrique Piñeyro es una persona que a mí me cambió la vida. Su manera de ver el mundo es una cosa rarísima, que todavía no termino de entender. Es una mente muy extraña y muy original. Lo he acompañado en aventuras, no son aventuras, son misiones humanitarias. Yo le digo aventuras porque termina siendo que él aterrice su avión en medio de la guerra en Sudán para llevar donaciones, y que después lleve donaciones a través de un barco. </p><p><b>—Fueron a rescatar refugiados. </b></p><p>—Tiene un barco de rescate de refugiados que yo participé de una misión y subí, vi cómo rescataban. Estuve tres semanas embarcado participando de esa misión, fue increíble. El año pasado el barco de rescate de Enrique, que es el único barco en el Mediterráneo de un argentino, fue <a href="https://www.infobae.com/sociedad/2024/11/03/infobae-a-bordo-del-barco-solidaire-en-el-impresionante-rescate-de-81-migrantes-en-medio-del-mediterraneo/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/sociedad/2024/11/03/infobae-a-bordo-del-barco-solidaire-en-el-impresionante-rescate-de-81-migrantes-en-medio-del-mediterraneo/">el que más migrantes rescató de todo el mundo</a>. Rescató más que Alemania, que España, que Italia, el barco de un argentino. Acá nadie lo sabe eso pero rescató más de, no sé, creo que son más de 3.000 personas que se hubieran ahogado. </p><p><b>—¿Cuándo vos estuviste hicieron rescates? </b></p><p>—Hicieron un rescate de 83, un rescate de 82 personas. Había tres nenes, un nene de 7, un nene de 5 y un nene de 4. Había tres mujeres embarazadas y había, bueno, en total eran 82 personas. Subimos a las lanchas, se las llevó al barco, se las atendió. Hay médicos a bordo. Hay una sala de terapia intensiva. Es una locura, el barco tiene capacidad de hasta 1500 personas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SSH345CSNNBQRM7Z3MEKDF3MOA.jpg?auth=c37d8180a10656becf7deb5bca507d30278022c0ef5ca0ecf14ee7ebc7dbd1d8&smart=true&width=1920&height=1270" alt="Joaquín Sánchez Mariño con Tatiana Schapiro en Infobae (Maximiliano Luna)" height="1270" width="1920"/><p><b>—¿Lograste volver a pasarla bien acá cuando te juntás con tus amigos a comer un asado? </b></p><p>—Ahora estoy empezando a lograrlo. Sobre todo al principio me costaba porque yo sentía que no quería ser... El síndrome del arribista. Me sentía un impostor permanentemente. Entonces todo el día estaba pensando en tengo que volver, tengo que volver a la zona. Ahora que ya vuelvo permanentemente y que ya sé que voy a volver hay algo que se alivianó en mí porque me siento más obligado o más capacitado para disfrutar acá porque sé que en cualquier momento voy a volver a algún lugar. Saber que voy a estar pronto contando alguna historia me permite disfrutar un poco más acá. </p><p><b>—¿Qué tenés ganas para la segunda parte del 2026? </b></p><p>—Creo que Cuba es una historia importante para contar. Quiero contar Haití. También es una historia fundamental muy dejada de lado. Obviamente Irán para mí si en algún momento llega esa Visa. Y Afganistán también es otro tema fundamental porque lo que está pasando con las mujeres debajo del régimen talibán es terrible. Esas cuatro para empezar, pero bueno. Y después lo que suceda mañana. </p><p><b>—A los que quieran empezar un camino de animarse a salir, a ver otras realidades, otras culturas, otros momentos. ¿Qué les decís? </b></p><p>—Les diría que se amiguen con el miedo. Mucha gente me dice, sobre todo estudiantes, muchos chicos y chicas que quieren pero que les da miedo. Y yo digo que menos mal. Que se amiguen con el miedo. Que lo que les da miedo va por ahí. No quiero ponerlos en situación de peligro ¿no? Pero digo que el miedo a veces puede ser una alerta pero también puede ser como un faro. Que está bien desarrollar el miedo, aprender a dominarlo y que salen cosas valiosas. Les diría que <b>usen el miedo a su favor</b>. </p><p><i><b>Si querés contar tu historia escribinos a</b></i><i>:</i><a href="mailto:realidades@infobae.com" target="_blank" rel=""><i>voces@infobae.com</i></a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/UX3YWUN35FGE7OEI6BF4JVXIIQ.jpg?auth=76e3d13725b6e88ddedf4537c670f6d8f41fdb4c758d651cb54d7d6d4fe56c48&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Joaquín Sánchez Mariño, periodista de Voces, posa con su chaleco antibalas de "PRENSA" frente a un vehículo cubierto de nieve durante una cobertura.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Club Totora: del asado a los shows en vivo, una reunión que combinó anécdotas, música y complicidad sin filtro]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/08/club-totora-del-asado-a-los-shows-en-vivo-una-reunion-que-combino-anecdotas-musica-y-complicidad-sin-filtro/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/08/club-totora-del-asado-a-los-shows-en-vivo-una-reunion-que-combino-anecdotas-musica-y-complicidad-sin-filtro/</guid><description><![CDATA[El ciclo estrenó su tercer episodio con la participación de artistas, periodistas y comediantes reunidos en una mesa donde predominaron los relatos íntimos, el humor y las presentaciones musicales. A través de juegos y confesiones, las canciones marcaron el ritmo de la velada ]]></description><pubDate>Fri, 08 May 2026 00:03:18 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Esto no es un programa de televisión, es una juntada entre amigos”, afirmó <b>Juan Ignacio Giorgetti</b>, integrante de <b>Los Totora</b> junto a <b>Santiago Giorgetti</b>, <b>Nicolás Giorgetti</b> y <b>Juan Manuel Quieto</b>, al dar la bienvenida a una mesa repleta de músicos, periodistas y humoristas en el tercer episodio de<b> Club Totora. </b></p><p>En una jornada de asado, vino y anécdotas, el grupo reunió en el restaurante <b>Roldán</b> a figuras como <b>Martín Reich</b>, periodista, conductor y humorista; <b>Julieta Navarro</b>, periodista; <b>Francisco Lago</b>, conocido como <b>Fran Charco</b>, cantante, compositor y líder de la banda <b>Cruzando el Charco</b>; <b>Florencia Álvarez</b>, cantante; <b>Santiago Aysine</b>, cantante, compositor y fundador de <b>Salta La Banca</b>; <b>Julieta Savioli</b>, humorista y artista polifacética; y el dúo <b>Roze</b>, integrado por <b>Rocco Gang</b> y <b>Treze YT</b>, referentes de la música urbana.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7M2JES3WPFGSHIKAVUYWGFHZKE.jpg?auth=915885bbc59fa5cec3da03ce287367a251d408ad0ca68a9378263d330fe38ddf&smart=true&width=2500&height=1667" alt="La mesa combinó juegos, historias personales y música en vivo en un clima marcado por el humor y la espontaneidad" height="1667" width="2500"/><p>El proyecto surge de una colaboración entre la banda, <b>Warner Music Cono Sur</b> e <b>Infobae</b>. El tercer episodio de <b>Club Totora</b> propuso un formato alternativo a la entrevista tradicional, con una mesa abierta a la espontaneidad y las sorpresas. La velada incluyó juegos, confesiones y una sucesión de shows en vivo que impulsaron el espíritu del ciclo: un espacio donde la música y la amistad son el verdadero impulso de cada encuentro.</p><p>“Lo importante es que la pasemos bien”, sintetizó uno de los anfitriones, marcando la pauta de una mesa sin jerarquías ni formalismos, siempre abierta a nuevas voces y experiencias; y reafirmó el objetivo: generar un clima en el que la cercanía y el humor guíen cada momento.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SHYTTO4F4FA2NA2RU436H4QPDI.jpg?auth=bb24f4b859decfa7710e65c0dae231996f1ae7a67078392d12095edf0983b3c1&smart=true&width=2500&height=1669" alt="(De izquierda a derecha) Santiago Giorgetti, Juan Ignacio Giorgetti, Santiago Aysine, Martín Reich, Julieta Savioli y Juan Manuel Quieto. " height="1669" width="2500"/><h2>La esencia y el espíritu del Club Totora</h2><p>La jornada comenzó con una entrada de <b>empanadas</b> y <b>buñuelos de acelga</b>, seguida por <b>provoleta</b> y el asado como plato principal, mientras la conversación fluía entre anécdotas, brindis y complicidades. “Desde que llegué de Mendoza a Buenos Aires, muchas cosas muy importantes han estado gracias a ustedes muchas, con ustedes otras. Así que para mí es mi familia”, expresó <b>Juli Navarro</b>, resaltando el sentido de pertenencia que caracteriza al club.</p><p>El clima de camaradería se reflejó en la libertad para compartir historias personales, tanto alegres como difíciles, siempre con contención y humor. La dinámica de la mesa, que evitó solemnidades y privilegió la complicidad, consolidó al ciclo como un punto de encuentro abierto y en permanente construcción.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2JGSWG5RANFEHAK46OQUVFAFWY.jpg?auth=3a6ebe4a37ffa1391a25f3ed43e25c53c7db14351e2d0aec1340e8b72cf2ab7e&smart=true&width=2500&height=1669" alt="Los Totora y Santiago Aysine interpretaron “Un día sin ti” en el primer show musical de la noche" height="1669" width="2500"/><p>La música fue protagonista indiscutida. El primer show de la noche presentó el tema <b>“Un día sin ti”</b> interpretado por Los Totora junto a Santiago Aysine. Luego, el repertorio continuó con <b>“Sin documento”</b>, a cargo de Los Totora y Fran Charco, seguido de <b>“Locura automática”</b>, un cierre compartido con el dúo Roze.</p><p>A lo largo del encuentro, Aysine sumó versiones acústicas de varios hits, acompañado por los invitados en la mesa y generando una atmósfera de celebración colectiva. El show final tuvo como protagonista a Flor Álvarez, quien se unió a Los Totora para interpretar <b>“Tu cárcel”</b>, mientras la sobremesa se convertía en escenario de improvisaciones y encuentros musicales.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/H2GHTMYRNVH6FHRFU7U4H5GC4Y.jpg?auth=45a7e492217c1093694a4063a6e8b05a8d66ac1a33fada982080e76b58873f81&smart=true&width=2500&height=1669" alt="Los Totora y Fran Charco compartieron escenario en “Sin documento”, durante el segundo show musical de la velada" height="1669" width="2500"/><h2>Anécdotas personales y vivencias de los invitados</h2><p>Las experiencias en vivo dejaron relatos de superación y aprendizaje. Rocco y Treze recordaron su debut en el Teatro Ópera, donde debieron resolver problemas técnicos guiándose por las palmas del público. Los anfitriones compartieron anécdotas de presentaciones en grandes escenarios como el Luna Park, marcadas por la necesidad de improvisar y disfrutar cada obstáculo como parte del proceso.</p><p>Las historias compartidas en la mesa fueron tan diversas como los invitados. Reich ironizó sobre el nivel futbolístico de los anfitriones: “Los Totora jugando al fútbol son un muy buen vino”, dijo, entre risas y elogios por la camaradería en partidos y torneos. Charco relató cómo perdió un vuelo rumbo a un show en Salta y debió improvisar para llegar a tiempo, evidenciando la imprevisibilidad de la vida de los músicos. </p><p>Por su parte, Juli Savioli compartió una experiencia de su niñez en la que creyó ver manos saliendo del inodoro, provocando risas y complicidad en la mesa. La dinámica permitió que las historias de vida, los recuerdos y los aprendizajes.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5266RIWY5BEFLEQVRPDF2ZWSUU.jpg?auth=3633f86524c6b843e534c4609337b76b78df928fa1d294b86178a405c3942881&smart=true&width=2500&height=1669" alt="Los Totora y el dúo Roze interpretaron “Locura automática” en el tercer show musical de la noche" height="1669" width="2500"/><h2>Fútbol, cábalas y vida de club</h2><p>El fútbol fue un lenguaje común en la mesa. Las bromas sobre equipos rivales, anécdotas de partidos y referencias a cábalas reforzaron el sentido de pertenencia y equipo, tanto en el terreno de juego como en la música. “En febrero yo te voy a estar viendo en la televisión mientras estoy de gira”, recordó Juli Navarro sobre una predicción cumplida de Santiago<b> </b>Giorgetti, que se transformó en cábala y parte de la mística del grupo.</p><p>El club se potenció con recuerdos de infancia y herencia futbolera, especialmente en torno a la pasión compartida por <b>Gimnasia y Esgrima de La Plata</b>. “Nos llena de orgullo y de shows”, afirmaron los anfitriones, equiparando la intensidad y el compromiso con el fútbol y la música.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MDXVZZ6BJBAJBED6MEALYIQZUU.jpg?auth=ed386bed10e1f3f6f1e838d906ba7bf775270c6e6da099e1b44808ac5360ec81&smart=true&width=2500&height=1669" alt="Los Totora y Flor Álvarez cerraron la noche con una versión de “Tu cárcel” en el show final del encuentro" height="1669" width="2500"/><p>El asado fue el eje de la reunión. Cada invitado aportó sus costumbres y saberes culinarios. Francisco<b> </b>relató cómo solía agasajar en su casa con platos como lomo a la mostaza, pollo a la suiza o salmón con timbal de arroz, siempre junto a un buen vino blanco. Las diferencias entre recetas tradicionales, secretos familiares y costumbres regionales animaron la conversación y sumaron valor cultural al encuentro.</p><p>El ritual de la mesa incluyó referencias al acto de “adornar al mozo” y anécdotas sobre bodas y fiestas, donde Nico, barman y bajista de la banda, fue descrito como un personaje clave en la dinámica del grupo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XLFD3K7EKVHXRAJQWA3DNVD7SY.jpg?auth=b489b45f9500be032b34b9cde957802031da146810eca7b82e75eeccd7a51960&smart=true&width=2500&height=1667" alt="La jornada cerró con un momento de música a capela compartido por todos los invitados junto a los anfitriones" height="1667" width="2500"/>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/2LSTKJOHLVEO5I7NV7MOELPQ5U.png?auth=c0e03bcc12a3332f2bdd1458a053fb20274008c5c84512d230d90c1305b7fa7b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Club Totora con invitados - Capitulo 3]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Lola Bezerra: la discriminación que sufrió en un set de grabación, su sexualidad sin culpas y su nueva vida entre la maternidad y el periodismo]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/05/lola-bezerra-la-discriminacion-que-sufrio-en-un-set-de-grabacion-su-sexualidad-sin-culpas-y-su-nueva-vida-entre-la-maternidad-y-el-periodismo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/05/lola-bezerra-la-discriminacion-que-sufrio-en-un-set-de-grabacion-su-sexualidad-sin-culpas-y-su-nueva-vida-entre-la-maternidad-y-el-periodismo/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, repasó su llegada a la Argentina desde Brasil sin hablar español y sus inicios como actriz, antes de quedar encasillada por la exposición mediática. Recordó momentos difíciles en la televisión, reflexionó sobre los prejuicios y habló de su historia de amor, su familia ensamblada y su presente como panelista]]></description><pubDate>Tue, 05 May 2026 06:01:22 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Cuando iba a bailar, yo era el demonio. Entraba al boliche y decía: ‘¡Ay! Me gustan todos’. No solo no lo negaba, sino que, si alguien me parecía lindo, se lo decía. No lo veo como algo malo, ni de atorranta ni de trola. Nunca fui de tener vergüenza en ese sentido. Viste que las brasileras somos más…”, explicó<b> </b><a href="https://www.instagram.com/lolitabezerra/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/lolitabezerra/"><b>Lola Bezerra</b></a><b> </b>en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Lola es modelo, actriz y conductora, nacida en Goiânia, Brasil, que desarrolló gran parte de su carrera en la Argentina. Alcanzó popularidad a fines de los 2000 como integrante del grupo musical <b>Electro Stars </b>y por sus participaciones en televisión, tanto en ficción como en programas de entretenimiento. A lo largo de su trayectoria combinó trabajos en teatro, conducción y modelaje, atravesando también etapas de fuerte exposición mediática. Actualmente, se desempeña como panelista en <b>Imbatibles</b>, por Crónica TV.</p><p>Durante la entrevista, repasó sus experiencias de discriminación en la televisión argentina, la presión social sobre los cuerpos y la sexualidad, y el modo en que su identidad brasileña influyó en su carrera y en lo personal. En paralelo a su actividad frente a cámara, mantiene una vida familiar numerosa y una rutina que combina el cuidado de sus hijos con su formación profesional.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IWS4H2XQXJAWRAV25YT6ORNNOI.jpg?auth=281e8208af81b4084df465d6136f691350fa2671262917d06abff8b09e292712&smart=true&width=3086&height=1736" alt="Lola Bezerra: “Nunca gané tanta plata en mi vida como con Electro Star”
" height="1736" width="3086"/><h2>Infancia, llegada a la Argentina e inicios en los medios</h2><p><b>—¿Cuándo llegaste a la Argentina y cómo fueron tus primeros pasos en los medios?</b></p><p>—Yo soy brasilera, me vine de Brasil a los 9 años, soy <i>goiânia</i>. Me vine a Argentina sin saber español, no sabía absolutamente nada. Estaba en una agencia de modelos que se llamaba <i>Elencos y Elenquitos.</i></p><p><b>—¿Arrancaste actuando?</b></p><p>—Sí, estuve en <b>Chiquititas</b>, en <b>Cebollitas</b>, en <b>Mi familia es un dibujo</b>. En realidad empecé como actriz y después me descarrilé un poco.</p><p><b>—¿Por qué decís que te descarrilaste?</b></p><p>—Y porque fui mediática, cuando salí con alguien famoso...</p><p><b>—¿Sentís que eso te perjudicó en tu carrera?</b></p><p>—Yo siento que sí, porque yo quería ser actriz y la verdad es que los actores son como muy cool y si vos sos mediática, te encasillan en eso. Así que sentí que me discriminaron un poco.</p><p><b>—¿Pero pasó algo puntual?</b></p><p>—Esto hace muchos años. Yo grababa una tira que se llamaba <b>Los únicos.</b> Estaba en el set grabando. Llegué, me presenté: “Hola a todos, soy Lola Bezerra, vine a grabar con ustedes”. Y empezaron a hacer chistes, ¿viste? Y me acuerdo que <b>Nicolás Cabré </b>empezó como a tararear el tema de <b>Rompeportones</b> cuando me vio entrar. Ahí me empecé a sentir mal y pensé ¿qué le pasa a este pibe? Y después, para rematar toda esta historia, empezó a hacer chistes que las brasileras eran todas put*s o prostitutas. O sea, conmigo estando ahí en el set de grabación.</p><p><b>—¿De la nada?</b></p><p>—De la nada. Me sentí tan mal en ese momento. Aparte, él era el protagonista de la novela. Obviamente que grabé y no le dije nada. Después llegué a mi casa y dije: “¿Por qué no le contesté a este pibe? ¿Por qué no lo mandé a la...?" Porque todo bien, pero tampoco es <b>Robert De Niro </b>actuando, ¿viste? De mil amores se lo digo, pero me sentí mal. Tampoco es un científico del <b>CONICET</b>.</p><p><b>—¿Nunca te pidió disculpas? ¿Nunca más lo viste?</b></p><p>—No, nunca nada. Pero bueno, esto es como un delito que prescribió ¿no? Por el paso del tiempo. Yo creo que por ahí él hoy, que es papá, que se casó de nuevo, por ahí tiene otra cabeza, como todo el mundo. Yo cambié y él seguramente también. Pero en ese momento me sentí mal.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CFNIJ6676BFTDGS5VEJXWTUGKQ.jpg?auth=2294beade990abd0320f83d05a1f641c3cf1df93a67dbb41aad6a234ada4de9a&smart=true&width=3278&height=1844" alt="“Me vine a la Argentina sin saber español, no sabía absolutamente nada”, recordó Lola
" height="1844" width="3278"/><h2>Estigmatización, paso por Electro Star y relaciones mediáticas</h2><p><b>—¿Sentiste que la sociedad te estigmatizó por ser una mujer linda en los medios? ¿Te trataron de trola o con otros calificativos?</b></p><p>—Sí, no sé si con esas palabras. Pero sí como vedetonga o como sin contenido, ¿entendés? Me sentí como muy juzgada en su momento. También era otro tiempo, otra sociedad, otra tele. Tenías que ir a la tele y hablar de sexo, mostrar el cuerpo, ir casi desnuda.</p><p><b>—¿Te pedían que fueras así?</b></p><p>—Yo empecé en Animales sueltos y tenías que ir prácticamente desnuda. Si me preguntás si yo me hubiera vestido así, te digo que no, pero bueno, me pedía la agencia, me pedía mi representante. Es como que en ese momento yo no pensaba por mí. Me obligaban a hacer cosas que yo por ahí no tenía ganas, ¿entendés?</p><p><b>—¿Lo hacías para crecer en tu carrera?</b></p><p>—Sí y estar en la tele. Pero por suerte hoy el mundo cambió, la tele cambió y ahora tengo otras oportunidades.</p><p><b>—Uno de los momentos más conocidos de tu carrera fue con las Electro Star.</b></p><p>—<b>Nunca gané tanta plata en mi vida como con las Electro</b>. Te lo juro. Me compré un auto, viajé por el mundo, conocí tres continentes.</p><p><b>—¿Por qué duró tan poco ese proyecto?</b></p><p>—Éramos malísimas, por eso duró poco. Íbamos a cantar, me acuerdo, a paradores en Pinamar y le decíamos a la gente: “¿Quieren otro tema?“, y todos: ”¡No!“. Era un papelón, pero yo fui feliz, te juro. Gracias a eso, hice de todo.</p><p><b>—¿Qué edad tenías en esa época?</b></p><p>—Creo que 24 o 25 años. Conocí Sudáfrica, cantamos en el mundial. O sea, no en la cancha, ¿no? Pero una cerveza muy famosa tenía un parador y cantamos ahí.</p><p><b>—¿Te identificás como cantante?</b></p><p>—Es mi sueño, pero con esta voz que nací no puedo cantar nada. Tengo una voz de perro, pero la verdad es que mi sueño era haber sido una <b>Shakira</b>, una <b>Daniela Mercury.</b></p><p><b>—¿Te hiciste famosa o mediática por salir con Del Potro?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Qué pasó con Del Potro?</b></p><p>—Divino, pero bueno... Ahí sí me arrepiento, ¿ves? De haber hablado de él. Me arrepiento porque no salió de mí las cosas que yo dije, sino de mi representante en ese momento, como que me llenaba la cabeza. Justo él había ganado el US Open y volvió a Buenos Aires, nos vimos, salimos un montón de veces. Fui a la tele a contar cosas por ahí que no tenía que contar y él se enojó. Obviamente me hizo la cruz y nunca más me atendió el teléfono.</p><p><b>—¿De qué cosas hablaste?</b></p><p>—Cosas graciosas, pero él se enojó. “El tamaño de la raqueta del Potro”, qué sé yo, cosas así. Me arrepiento. Así que Delpo, si estás mirando esta nota o este reel, te pido disculpas. Era otra época, otra tele... Siempre se puede pedir disculpas, así que acá estoy.</p><h2>Pareja, familia ensamblada y vínculos con los hijos</h2><p><b>—¿Qué tiene que tener un hombre para enamorarte?</b></p><p>—Ser buena persona, inteligente, generoso, trabajador... Todo lo que tiene mi marido.</p><p><b>—¿Cómo fue el comienzo de la relación? ¿Él ya te conocía de los medios?</b></p><p>—Sí, él me vino a ver al teatro. Teníamos amigos en común, él era viudo y yo no quería saber absolutamente nada. Estuvo como un año remándola hasta que le di bola.</p><p><b>—¿Te costó salir con él por su situación familiar?</b></p><p>—Sí, porque era complicado salir con un viudo, tres hijos... Yo era chica, tenía 27 años y era una mochila enorme para mí. Pero la verdad es que no me arrepiento, <b>fue la mejor decisión que tomé en mi vida.</b></p><p><b>—¿Cómo te enamoró?</b></p><p>—Con eso, con la familia hermosa que tiene, con sus hijos, toda su historia. Me enamoró.</p><p><b>—¿Cuántos hijos tenés?</b></p><p>—Tengo dos hijos.</p><p><b>—¿Y con los hijos de él?</b></p><p>—Cinco hijos.</p><p><b>—¿Cómo te llevás con ellos?</b></p><p>—Re bien, tengo re buena relación. Siempre quise eso.</p><p><b>—¿Son grandes los hijos de él?</b></p><p>—Tienen 25, 24, 18 y mis hijos 10 y 7.</p><p><b>—¿Queda alguno viviendo con ustedes?</b></p><p>—Quedó el de 18, que fue con el que aprendí a ser mamá.<b> </b>Él me decía mamá cuando me conoció. Así que tuve experiencia gracias a él.</p><p><b>—¿Ellos cuentan con vos como con una madre?</b></p><p>—Sí, no sé si como una madre, pero el rol está. Nunca quise ocupar el luegar de su mamá, pero siempre contaron conmigo. Yo iba al colegio, a sus reuniones de padres, a los actos escolares. Siempre estuve para ellos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7LVTXTFG5NCFJP3G54LMMFCDCQ.jpg?auth=b45523b9d358fc6fd362b12c9a3c881691f824f2e1832111ca3b46bdc1fffe90&smart=true&width=1920&height=1211" alt="“Cuando iba a bailar, yo era el demonio: me gustaban todos”, admitió Lola en diálogo con Rulo (Adrián Escandar)" height="1211" width="1920"/><h2>Actitud en las relaciones, diferencias culturales y libertad personal</h2><p><b>—En tu época de soltera, ¿cómo reaccionabas cuando te querían levantar? ¿Qué te decían?</b></p><p>—Y cuando iba a bailar yo era el demonio.</p><p><b>—¿En qué sentido?</b></p><p>—Era tremenda. Iba a entrar al boliche y decía: “¡Ay! Me gustan todos". Como que nunca fui de tener vergüenza en ese sentido. Viste que las brasileras somos más libres...</p><p><b>—¿Son distintas a las argentinas?</b></p><p>—Yo creo que sí.</p><p><b>—¿Viene en el ADN?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿No solo no lo negabas, sino que si te parecía lindo alguien se lo decías?</b></p><p>—Sí. No lo veo como algo malo. No lo veo ni de atorranta, ni de trola, ni de nada de eso.</p><p><b>—¿Sos de encarar?</b></p><p>—Era.</p><p><b>—¿Y qué diferencias ves con los hombres brasileros?</b></p><p>—Yo creo que tenemos la mente como más abierta, en cuanto a la libertad. Yo me vine a Argentina a los 9 años y tenía los labios pintados de rojo. O sea, en Brasil las niñas parecen más maduras, ¿entendés? Una nena de nueve años en Brasil es una de 15 acá. Es algo cultural. Todas son muy coquetas, el pelo, maquillaje. Yo me maquillo desde los 8 años.</p><h2>Dinámica de pareja, amor imposible y actualidad profesional</h2><p><b>—¿Cómo es tu marido? ¿Tiene gracia?</b></p><p>—Más o menos. Me va a matar (risas). Es serio.</p><p><b>—¿Es mucho mayor que vos?</b></p><p>—Mi marido es de otra época, nos llevamos 17 años. Es más grande que yo y hay muchas cosas que se está como <i>aggiornando</i>. Fue cambiando un montón y yo lo vuelvo loca. Yo soy chispita, alegría, zamba. Y él se adapta a mí. Le dejo la cabeza así (hace seña con las manos). Pero bueno, me ama. Se ve que funciona la pareja (risas).</p><p><b>—¿Tenés un amor imposible?</b></p><p>—Un amor imposible... <b>Justin Bieber.</b></p><p><b>—¿Por qué Justin Bieber?</b></p><p>—Lo veo tan lindo, esa carita de bebé. Siempre le digo a mi marido: “Qué lindo que es ese chico, por favor”. Lo veo como más como maternal, me parece un bombón.</p><p><b>—Si tu marido te diera un liberado, ¿elegirías a Justin?</b></p><p>—Y yo creo que sí, es muy lindo, sí.</p><p><b>—¿Pero habría chance que tu marido te dé un liberado?</b></p><p>—No, cero. No es celoso, pero hay cosas que no. Ponele, hoy me iba a poner un vestidito negro para venir acá y me dijo: “Lola, es re corto ese vestido”. Así que me puse este largo. Igual no me importa su opinión, ¿eh? Yo hago lo que yo quiero. De hecho, a él no le gusta que yo trabaje.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Y porque él siente que tengo que estar en casa con mis hijos, haciendo el rol de madre y yo trabajo y trabajé toda la vida desde chica, así que no le doy mucha bola a lo que él me dice.</p><p><b>—Pero ahora estás trabajando como panelista en Imbatibles y te va bien.</b></p><p>—Me encanta, te juro que estoy recontenta. Quiero aprender, quiero seguir en los medios. <b>Estoy estudiando Periodismo</b>, estoy en mi tercer año, así que estoy re contenta de estar ahí.</p><p><b>—¿Él te ve en el programa?</b></p><p>—Sí, obvio.</p><p><b>—¿Qué te dice?</b></p><p>—Le encanta porque estoy en un programa que salen cosas serias, de actualidad. Así que está recontento de verme a Lola en otro rol.</p><p><b>—¿Te sentís cómoda de nuevo en la tele?</b></p><p>—Yo estoy feliz, te juro, para mí es una oportunidad única.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/6NHXXKMZUJAJNGY4PQMI4M6JUQ.jpg?auth=713f6e0e509672334edb1d6d2c23418b083344fa877baccb4cfb2a0187af84ef&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Lola Bezerra junto a Rulo en Desencriptados - Infobae ]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Lola del Carril: por qué decidió irse a México, la relación de pareja que está iniciando y su deseo de ser madre]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/05/lola-del-carril-por-que-decidio-irse-a-mexico-la-relacion-de-pareja-que-esta-iniciando-y-su-deseo-de-ser-madre/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/05/lola-del-carril-por-que-decidio-irse-a-mexico-la-relacion-de-pareja-que-esta-iniciando-y-su-deseo-de-ser-madre/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, la relatora y periodista contó por qué decidió emigrar a tierras aztecas para continuar su carrera. Cómo transitó la enfermedad de su padre, su visión crítica sobre las redes sociales y por qué “el amor es lo más importante”]]></description><pubDate>Tue, 05 May 2026 06:00:30 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Lo que para <b>Lola del Carril</b> comenzó como un juego en la adolescencia -relatar goles de su equipo de hockey o en asados con amigos- se terminó convirtiendo en su profesión y su pasión mucho antes de lo que esperaba. Tras ganar el reality <i>Relatoras Argentinas 2021</i>, Lola logró un contrato profesional con la <i>TV Pública</i> y, en base a su voz y su talento, inició su camino en los medios, que la llevó a narrar competencias futbolísticas de relevancia mundial.</p><p>Luego de un paso por <i>ESPN</i>, Lola decidió encarar otro desafío en su carrera, mudándose a México para trabajar para el gigante <i>Televisa</i>. Instalada en tierras aztecas, se prepara para relatar los partidos de la próxima Copa del Mundo. Más allá de lo laboral, en este mano a mano también aborda temas personales. Entre otras cosas, Lola, que es licenciada en Comunicación Social, cuenta que hace poco inició una relación sentimental y expresa su deseo de ser madre.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WLCFVYOMM5HJHMPA2DVODDCT3I.jpg?auth=f13d8ba64ac1030ea6c374c56a30f7eb0c2d3181f85e25e5e7fa5b95b82b9526&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Lola del Carril está trabajando actualmente en México y se prepara para relatar los partidos del Mundial (Foto Adrián Escandar)" height="1280" width="1920"/><p><i><b>-Se que estás trabajando en México y te enganchamos acá en Argentina un tiempito. Estás ahí yendo y viniendo. Mucha gente que se va no tiene la posibilidad de venir cada tanto. Me parece que esa combinación, mientras la puedas hacer, es fantástica, porque es como venís, cargás energía de los tuyos y seguís rompiéndola allá. </b></i></p><p>-Sí, están los que te dicen que no está tan bueno, que tenés que anclar en un lugar y no estar diversificando tanto, pero a mí me parece un privilegio. Y sí, lo estoy pudiendo hacer. Quizás me gustaría venir más tiempo, porque venís seis días, entonces respiraste y te fuiste, pero estoy feliz. </p><p><i><b>-¿Cómo arrancaste la carrera? Porque vos sos relatora de fútbol, además de otras tantas cosas que vamos a hablar, pero como relatora, ¿cuándo sentiste y dijiste “es por acá”? </b></i></p><p>-Siempre crecí cerca de una pelota. Mi vieja es muy fanática del fútbol, muy hincha, creo que ve más fútbol que yo hoy día. Mi viejo producía en <i>ESPN</i>, estuvo en <i>TyC</i>, entonces también me llevaba mucho al estudio. Cuando grababan <i>Hay equipo</i>, que él era productor de ese programa, yo estaba cerca de la cámara, de la pelota. Siempre me gustó, siempre fui deportista. Al estar cerca de eso creo que naturalicé mucho, tanto la tele como la cercanía con el fútbol, en tiempos donde quizás nosotras no estábamos tan cerca de eso. <b>Y, después, boludeando, con amigas en el colegio. Jugaba al hockey en ese momento y teníamos como cábala que el viernes antes del partido yo mandaba un audio relatando, pero sin saber nada, los goles que creía que íbamos a hacer, algo que nunca pasaba (risas). Después relatando en asados y justo apareció este reality en la Televisión Pública, que mis amigas me empezaron a decir “che, esto es para vos”.</b></p><p><i><b>-Y les hiciste caso a tus amigas...</b></i></p><p>-Sí, también me mandé, pero me daba vergüenza, eh. Aparte era terrible, porque tenías a Walter Nelson, Viviana (Vila) y Tití (Fernández), que te miraban así (hace el gesto), te daban una devolución.</p><p><i><b> -¿Y ahí ya te sentías como que “esto es lo mío” o primaba más el cagazo? </b></i></p><p>-Para mí siempre hay dos mundos, como que una cosa es la mirada social y otra cosa es la mía interna. Siempre lo sentí tan genuino y tan natural, como que para mí esa voz me salió de adentro. Después, obviamente, la vas puliendo y esa Lola no tiene nada que ver con la que relata hoy, por supuesto, pero me era natural. Entonces, no sé si primaba tanto el cagazo. Después, cuando ya aparece el juicio externo, decís: “uy, la puta madre”, no sabía que era tanto el bolonqui que se iba a armar. Pero yo, internamente, siempre lo sentí familiar. </p><p><i><b>-Vos hiciste ese programa y después, ¿cómo siguió el tema? Porque después de ese comienzo ahora estás en Televisa relatando y vas a relatar un Mundial...</b></i></p><p>-El premio del reality era un contrato, algo que me parece que hay que remarcarlo, porque yo siempre hablo de política, es una decisión institucional de poner a una piba a relatar. No es que el premio era una tele y “gracias por participar”, sino que era “bueno, te hacemos parte de la estructura”. Entonces empecé con el fútbol femenino, de a poco empecé a crecer, se la jugaron a darme fútbol masculino, después Eliminatorias y después me dijeron “vas al Mundial”. Todo eso con la <i>Televisión Pública</i>. En paralelo, yo ya había trabajado en <i>ESPN </i>como jornalera, haciendo notas. Iba a hacer las juveniles, inferiores y demás, y me dijeron “estamos para hacer un casting”. Me acuerdo que lo hice en lo de Male, una amiga que me prestó su estudio, canceló sus clases de guitarra y me dijo “te presto todo”. </p><p><i><b>-Eso era para ESPN</b></i></p><p>-<b>Sí, era un partido, un cagazo tenía yo... Fue tremendo. Aparte después de un par de meses me dijeron “bueno, arrancamos, arrancás el sábado que viene con Fiorentina”... ah bueno...</b></p><p><i><b>-¿Y cómo fue cuando te dijeron que ibas al Mundial, no este, que también vas a ir, sino aquel? Fue todo muy rápido también, ¿no sentís que fue como muy flashero? </b></i></p><p>-Sí, hay como una parte más adulta mía que dice “quizás en ese momento yo no estaba lo preparada que me siento hoy”, pero bueno, la vida no es así, es como maternar, nunca es el momento, ¿viste? Aparte me llamaron y me dijeron “mandame el pasaporte, esto, lo otro”, porque no iba a ir, lo iba a hacer desde acá. Pero a último momento me dijeron “bueno, viajás”. </p><p><i><b>-Vamos a hablar del hateo. Vos relatás, que es algo muy difícil. ¿Afecta mucho lo social? ¿Hay una manera de cuidarse? ¿Hay una manera de darle la vuelta y que no importe? </b></i></p><p>-No es un camino continuo, esa lucha sobre cómo te tomás lo que te dice el otro. Porque aparte siempre pienso que nos configuramos a través del otro. Nos pasamos la vida estudiando sobre lo importante que es el otro en nuestra conformación de la identidad. <b>Entonces, el que te dice “me chupa un huevo”, yo no le creo tanto. Para mí hay varias formas de tomártelo. Es como que un día me agarra medio en soberbia, porque me estoy defendiendo, y ahí como que digo “pero mirá dónde estoy”. La otra es angustia. Y la otra es que siento que estoy en un momento como más llano, en donde intento entender a ese otro, intento entender el contexto en el que estamos creciendo, lo que nos alienan las redes sociales, me preocupa porque siento que desde un lugar de privilegio tengo las herramientas, porque me puedo pagar mi terapia y porque todo el tiempo me cultivo, le doy constantemente.</b> Soy consciente que puedo ponerme un día a decir “no, estoy en una porque hay luna llena”, porque puedo pensar en eso. Pero hay gente que tiene que pensar en comer a la noche. Y en cuanto a lo de las redes sociales es la antítesis a lo que es la ley de la vida. Es el vale todo, es el anonimato, que todo lo que no existe en el sentido común de la vida real es lo que prima ahí. Y lo preocupante es que hay un montón de generaciones que están creciendo ya con esa lógica. Esperemos que las leyes vayan acorde a empezar a castigar el acoso cibernético, porque lo naturalizamos. </p><p><i><b>-¿Qué es lo peor que te dijeron? Desde algo que te haya causado risa hasta algo que te preocupó, que te provocó miedo</b></i></p><p>-<b>Amenazas de muerte, o del estilo “si te cruzo te cagaría a palos”.</b> Es muy fuerte. Para mis viejos sobre todo, yo lo veo, cuando lo leen, que no pueden creerlo. Les duele mucho más a ellos que a mí, que ya estoy un poquito más curtida. Es muy fuerte a dónde llega la gente, y cuando les contestás y de repente ven que sos una persona real y no un bot que pueden putear gratuitamente te dicen <b>“no, Lola, perdoname, nunca pensé que me ibas a contestar”... </b></p><p><i><b>-¿Cuándo fue el insulto? ¿Fue más en los relatos?</b></i></p><p>-Sí, siempre en los relatos. Hace poquito subí un corte relatando Real Madrid-Bayern Múnich, que es un partido de mucho peso en el mundo del fútbol, y se recontra viralizó. Mucha gente bancándome a full y también ahí arrancaron los que ya están para darte. Decían “que bueno que escuché el partido relatado por Mariano Closs”... ahí le dije a Mariano, la gente te agradece que no me tiene que escuchar (risas). En ese contexto, relatando, pasa que me putean mucho. Entonces intento no leer, me cuido. Porque también encontrás un regocijo en el que te dice “ay, me encanta”, pero no, ni esos ni los otros. Yo entiendo que laburamos de eso y que las redes hoy son un ingreso para nosotros, pero también yo tengo mi vida y mi salud mental y me parece mucho más importante que mi reel. </p><p><i><b>-¿Cómo tomaste la decisión de irte a México? ¿Por qué te fuiste? </b></i></p><p>-Fue una convergencia de todo, un poco de curiosidad laboral, también de sentirme un poco estancada. No por el canal, no por ESPN en sí mismo, más bien creo que es algo personal, como cuando uno siente que no se puede mover... Creo que me desarraigué de acá para arraigarme a mí misma allá. A mí México me dio como medio un refugio donde quizás soy mucho más ermitaña que acá, donde vivía socialmente. Y México me regaló un poquito más de silencio y meterme en un proceso mío, lindo, que necesitaba, de bajar un poquito. Abandoné el alcohol...</p><p><i><b>-Eso del alcohol, que está bueno remarcarlo, ¿me lo decís desde el sentido de algo preocupante, que estabas escabiando demasiado o a un nivel de decir “che, me cuido”?</b></i></p><p>-<b>Un poco las dos, pero no en la línea del alcoholismo, porque nunca tuve ese problema de “no puedo parar”, no voy a banalizar una adicción. Pero también creo que lo tenemos muy naturalizado socialmente al alcohol. Entonces decís “la birrita el martes a la noche y el mezcalito el jueves”... Me estaba drenando la energía. Me di cuenta que estaba como en un cincuenta por ciento de mi energía y me puse mucho más lúcida para tomar decisiones, para vivir. Me cambió el humor. </b>Viste cuando decís “che, ¿por qué estoy de mal humor todo el día?“. México me ayudó en todo eso. Aparte me fui como que te diga de una semana a la otra, me apareció la posibilidad de relatar el Mundial de Clubes que iba a ser medio un boom, porque era con una plataforma que salía gratuita para todo el continente. En ese momento no sabíamos si iba a ser una bomba o no lo veía nadie. Hay algo intuitivo que me surgió de este movimiento, dijo ”yo lo quiero hacer".</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/X2SXY4PP7JASLCKO2R4EOJLQRQ.jpg?auth=57c4743be40dfd23f8abd9e90b34ffb9e349dc26603eee14c81510c9900d2b93&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Lola contó los motivos que la llevaron a irse a vivir a México (Foto Adrián Escandar)" height="1280" width="1920"/><p><i><b>-¿Uno de los motivos de irte estuvo vinculado con el tema de que te puteen?</b></i></p><p>-Yo creo que nunca eso me va a marcar el rumbo de mi vida, si no, no me dedicaría a lo que me dedico. Yo estudié Comunicación Social, puedo hacer ochocientas cosas que no sean ponerme en una televisión a relatar fútbol. Sin embargo, es lo que me gusta, lo que me apasiona. Me preparo todo el tiempo. Te guste o no. Por eso te digo que yo también encuentro mucho refugio en la lectura o estudiar estos tipos que analizaron el mundo también en otros tiempos, para intentar bajar un poquito y entender desde un lugar más macro a esta gente que me detesta. Porque no es conmigo, yo no soy tan importante al final. Tiene que ver con una cuestión del oído social, de la adaptabilidad. Creo que el tiempo reordena constantemente lo social y en algún momento nosotras pasaremos a ser lo normal y entrará otro grupo a ser disruptivo y molesto e incómodo para el poder de ese momento y así constantemente. Entonces, abrazarme a esa teoría que me sirve por estos tiempos. </p><p><i><b>-El tema de la música, ¿es un hobby o puede ser una profesión? </b></i></p><p>-Es como que me lo pregunto. Siento que al final nos pasa como con los clubes de los cuales somos hinchas genuinamente desde que nacimos, porque por algo nos gusta el fútbol. Y después se te va un poco como apagando, se te va mermando porque se convirtió en tu lunes a viernes y en tu ver ochocientos partidos. <b>Y con la música me da un poco de miedo eso, porque yo lo tengo como descarga. Ahora empecé clases de piano, me junto a componer con un amigo cada tanto, pero ya cuando tenés la presión de la visión estratégica, en la era de la productividad... No quiero empezar a ver cuánta gente escucha la canción, el número y la métrica. Ya lo hago con mis videos y con el fútbol, que encima fue mi primer gran amor, el fútbol, y es como que me pasa eso. </b>Pero a la vez, hace poquito me hice la revolución solar y la mina me dijo “tenés que dar bola, porque la tenés para el afuera a esa arista en tu vida”. ¿Pero todo tiene que ser para el afuera? </p><p><i><b>-¿Entonces?</b></i></p><p>-Siento que no tengo la respuesta para darte, pero no está descartado. De hecho me gustaría a fin de año con las canciones que estoy haciendo transformarlas en una especie de disco. Y tengo ganas, por una cuestión mía personal, de formar como una banda, allá en México o acá también, y poder hacer como un show. Pero no sé si quiero ponerme a pensar en que sea mi laburo. Hoy no lo veo... </p><p><i><b>-¿Qué fueron tus viejos para vos, para tu crianza, para tu vida?</b></i></p><p>-Mucho apoyo, mucha presencia. Tuve mis cosas en la vida, mi viejo, con su enfermedad, una adicción a la droga, que quizás no es lo más normal para una chica de siete años o todo el tiempo que duró su enfermedad. Ahí mi madre sí, más omnipresente, fue un poco la dinámica que se dio en mi vida. Pero genuinamente, desde la emoción y el sentimiento, los tengo a los dos como padres muy presentes, orgullosos. Me dieron la mejor educación posible, me acercaron el club, los quince años que jugué al hockey. Los lunes, los martes, los jueves iba a entrenar, quisiera o no quisiera, por encima de todo el grupo, los sábados al aire libre, deporte, todo eso creo que me formó absolutamente. </p><p><i><b>-Y lo de tu viejo, que hoy entiendo, sigue dando charlas con respecto a las adicciones, cuando eras muy chiquita, ¿ya te dabas cuenta de eso o cuándo fue que lo supiste? </b></i></p><p>-No, fue mi madre, fue mi vieja de chicas diciéndonos, porque yo estaba encaprichada con “quiero ir igual a lo de papá, voy a lo de papá”, o me tocaba con papá en el club, lo que fuera, ya no me acuerdo tanto, y mi madre diciendo <b>“bueno, chicas, su padre tiene una enfermedad como cualquier otra, pero no está en sus facultades”.</b> Tuvo momentos peores que otros y en esos tiempos quizás era ir menos a verlo a él o ir a verlo, pero no a dormir y después nos buscaba nuestra vieja. <b>Empezó a doler, quizás más conscientemente, más de grande. Él se interna como dos años, que no lo vemos, y ahí sí, se produce como un agujero de empezar a duelar un poco todo.</b> Aparte nuestros padres, como todo en la vida, son nuestros primeros ídolos. Y después los bajás y también es un proceso muy duro. En pandemia es que él se interna, que ahí es como para mí otro nuevo capítulo también en ese vínculo, porque es reaprender a cómo ponerle límites a una persona que tiene sus herramientas, porque el adicto tiende como a manipular o a mentir y demás, y vos como que caés un poco en ser colaborativa, ¿viste? Lo sigo desentrañando. Ahora volví más de grande al psicoanálisis y me doy cuenta que quizás mi elección laboral tiene algo que ver con la identificación paterna. Mis abuelos también cumplieron un rol muy importante en que yo tuviese una infancia muy linda. </p><p><i><b>-El amor para Lola del Carril, ¿cómo lo vivís, cómo estás hoy?</b></i></p><p>-<b>Creo que tengo alma más conservadora de lo que la gente puede pensar. No puedo concebir lo de amar dos personas, bueno, eso ya es poliamor, ya no lo puedo entender, aunque lo respeto absolutamente. No va con mi sistema de amar. Yo doy mucho, como que soy de mucha entrega en el amor. Soy intensa, soy profunda, así como lo soy conmigo, creo que me gusta conformar ese tipo de vínculos. Entonces, no me da la energía para jugar en otros lados. Me gusta mucho el amor, me parece lo más importante que hay, me parece fundamental.</b> Creo que hay una romantización de la individualidad en estos tiempos que ya encima esto lo hace peor. Se están ocupando, yo soy recontra conspiranoide (risas), se están ocupando de aislarnos, de individualizarnos. Hemos perdido el sentido de la colectividad muy fuertemente. A mí el amor me parece importante. Volver al encuentro, a cultivar eso. Sigo aprendiendo, porque también tuve relaciones en las que siento que no fui para nada la versión que me hubiese gustado ser. Más infantil, con mis heridas, con mis miedos, fui más hija de puta (risas). Y ahora estoy entrando en una fase donde siento que puedo construir una pareja adulta, sana. </p><p><i><b>-¿Estás en pareja ahora?</b></i></p><p>-<b>Estoy conociendo a alguien, sí... uno no sabe hasta dónde exponer la vida privada, pero estoy contenta, estoy muy contenta.</b> Siento que rompí un patrón, ¿viste cuando llegaste a ese momento? </p><p><i><b>-¿Cómo te relacionabas antes y cómo lo hacés ahora?</b></i></p><p>-Antes siento que no era tan sincera conmigo, yo soy muy celosa, entonces terminaba proyectando en el otro, quizás mi manera de ser o de seducir o de ser en sociedad. Entonces eso me jugaba bastante en contra en mi vínculo. Si vos con el otro tenés una confianza tal en la cual podés decirle “mirá, yo tengo esta personalidad o esta tendencia, esta personalidad seductora, soy así”, o “lo estoy desaprendiendo”. Entonces, creo que después no lo proyectás tanto, no le rebotás al otro tus celos, tus quilombos. Ahora siento que me estoy vinculando con alguien que tiene mucha inteligencia emocional, que me leyó así, que me pone el límite también. Entonces, me siento cómoda en esa dinámica y es sincero, muy recíproco. ¿Viste cuando te esforzás en dar para que el otro...? Eso no es amor. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VHWTTSUI4BASTGUCKXTHPUDX6U.jpg?auth=e864bef2bb0a147f00f4e7c7d65add9f7eca47062e1cdfa884379f1ea0e689a1&smart=true&width=1920&height=1280" alt="En Citados, Lola expresó su deseo de ser madre y formar una familia (Foto Adrián Escandar)" height="1280" width="1920"/><p><i><b>-¿Y proyectas en el amor formar una familia, ser madre?</b></i></p><p> -<b>Sí, tengo un gran deseo de maternidad.</b> Lo hablaba con amigas, ya llegué a una edad, yo tengo veintisiete igual, que les digo “che, ¿a ustedes también les está pasando que tienen como la idea recurrente?”. Porque ya empezás a pensar o a configurar o a ver dónde querés tener familia o en qué momento, qué sé yo. Lo tengo bastante presente últimamente. Yo amo los niños. Sé que me vas a decir o la gente me dice “mirá que no es lo mismo, ¿eh?”. </p><p><i><b>-Entonces es una idea formar una familia</b></i></p><p>-Sí, me encantaría. No siento que ahora sea el momento de ser madre, pero sí tengo el deseo. Quizás en el próximo Mundial, mi vida se vive en Mundiales, ¿viste? (risas).</p><p><i><b>-¿Cómo pueden influir el trabajo y las ocupaciones laborales en esa decisión? </b></i></p><p>-La maternidad creo que es el acto de deshacerse del egoísmo más grande del mundo. Es duelarte vos, porque es “hola, Lola, como te conociste, chau”. <b>En mi caso, aparte, por lo general, siempre he salido la gran parte del tiempo con mujeres, entonces, es razonarlo mucho más. </b></p><p><i><b>- ¿Cómo es el proyectar una familia con una novia? </b></i></p><p>-No sé, la verdad es que no llegué a edificar ese pensamiento. Pero bueno, es una decisión creo que doblemente pensada, la tenés que ratificar, porque sí, porque entran otros procesos. Igual muchas mujeres no han podido, por distintos problemas hormonales o lo que sea, maternar naturalmente. Pero sí, quiero ser madre, pero ahora estoy más en espíritu aventurero, en crecer, en seguir conociéndome a mí misma. </p><p><i><b>-¿Y a tu pareja no la mostrás en redes? ¿No la estás mostrando? </b></i></p><p>-No, igual es muy reciente. También es como me pregunto ¿por qué mostramos eso en redes?</p><p><i><b>-¿Y qué te respondés? </b></i></p><p>-No sé, ya me pasó con mi viejo, de compartir notas de él, con respecto a la adicción, que lo empiezan a putear a él, entonces ahí para mí hay que sostener la línea marcada entre lo público y lo privado. </p><p><i><b>-Pero después, en la interna, ¿no puede pasar que te digan “no me mostrás, me tenés oculta”?</b></i></p><p>-Me pasó muchas veces (risas), pero no es su caso. Si hay una demanda, hay una conversación y se trabaja y está perfecto y se comunica. No sé, estoy medio apocalíptica con las redes, estoy medio enemistada... </p><p><i><b>-Está eso de decir “sacaría a la mierda las redes sociales”, pero para nosotros es un ingreso y tenés esa pelea...</b></i></p><p>-Como te dije al comienzo, es un privilegio y siempre partiendo desde la base que somos privilegiados, de poder monetizar algo tan banal como las redes sociales. A la vez te volvés muy esclavo, porque empezás a ver que “uy, subí este contenido y pegó”, entonces mañana tengo que seguir subiendo, porque la red te premia la asiduidad. Entonces al final nos tienen atrapados... El otro día fui a una charla de Lucrecia Martel y dijo <b>“las redes se hicieron para conectarnos y al final para tenernos atrapados”.</b> Me gustó eso que dijo y lo tomé.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y4LVCN3RMRHU5FRNNBT73ZEG7U.jpg?auth=a068201a720d6afbc6d7f3381da04fee997ff95d2a9dbd556fc53c810e6cefcd&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Lola del Carril está trabajando actualmente en México y se prepara para relatar los partidos del Mundial (Foto Adrián Escandar)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"></media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Maxi López: “Yo estuve enojado, todo era recontra tóxico”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/03/maxi-lopez-yo-estuve-enojado-todo-era-recontra-toxico/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/03/maxi-lopez-yo-estuve-enojado-todo-era-recontra-toxico/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Empezó a contar su historia y el público lo eligió. Estuvo más de diez años sin compartir la vida con sus tres hijos mayores por conflictos con su ex mujer. Los viajes para intentar verlos y la proximidad que nunca se perdió, por qué hoy todos quieren ir a vivir con él. Cómo recuperaron con Wanda la complicidad de cuando estaban casados. Barcos, casas, aviones y lugares exóticos, los años del fútbol en que llevaba 40 amigos de vacaciones. Maxi y Wanda, Gastón y Solange, la pelea furiosa que pudo transformarse en comedia familiar]]></description><pubDate>Sun, 03 May 2026 05:20:46 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Maxi López tomó la decisión de volver a vivir en Argentina después de 21 años, acaba de escriturar su casa nueva. Meses atrás participó de MasterChef Celebrity y se convirtió en la revelación del programa. Divertido, sensible, amiguero, el público de la tele lo eligió. Muchos conocíamos su exitosa carrera en el fútbol desde muy joven y su historia mediática con Wanda Nara, pero ahora Maxi se animó a hablar, a contar su versión de la historia familiar, a responder todas las preguntas. Hoy, parece perfilarse como una gran figura de los medios, está a punto de grabar su propio reality show, hace streaming en “Anda pa allá” por Telefe, y prepara el viaje para la cobertura del Mundial de fútbol. Maximiliano Gastón López, Gastón, para los íntimos. </p><p><b>– Gastón, me decís. Mi mamá, mis amigos más cercanos me dicen Gastón. Solange también me empieza a decir Gastón, es un nombre que me gusta.</b></p><p>Solange es Wanda, su ex mujer claro. Todo parece componerse entre ellos después de muchos años de enfrentamientos judiciales y mediáticos. </p><p><b>– Ahora sos una estrella.</b></p><p>– ¿Decís?</p><p><b>“DECIDÍ ABRIRME, EMPEZAR A CONTAR MI HISTORIA, PERO NO PUEDO METER UN FILTRO A LAS COSAS”</b></p><p><b>– Claro, te conocemos todos, también los más chicos.</b></p><p>– Es increíble, lo que pasa es que inicié todas cosas nuevas, decidí abrirme, empezar a contar un poco de mi historia, de cómo soy y creo que llegué por la espontaneidad, porque no puedo meter un filtro a las cosas. Muchas veces hay que tener cuidado, uno habla, transmite. Creo que llegué a los chicos por el stream y a la gente más grande por la cocina. Sin pensarlo, sin estrategia, dije: quiero hacer cosas nuevas.</p><p><b>– Sos muy refinado para cocinar, tenés muy buen acento para los idiomas. Mostraste un costado sofisticado.</b></p><p>– Yo tuve la posibilidad de jugar al fútbol y la fortuna de hacer una carrera, pero además de jugar al fútbol, que era lo que me apasionaba, me divertía aprender. Aprender idiomas, porque iba a viajar por el mundo, tenía facilidad y me gustaba.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AFNETXFW7NFRZOAV4BDIGSF7AA.jpg?auth=f98c187a5c816d41fa9530760d71405b2bd862c6db31169ab166914615497054&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Sin pensarlo, sin estrategia, dije: quiero hacer cosas nuevas´", contó Maxi López (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Cuántos idiomas hablás?</b></p><p>– Hablaba cinco. Ahora cuatro porque el ruso me lo olvidé un poco, español, inglés, italiano y portugués. Mi mujer, Dani es suizo francesa, en casa ella habla en francés y sueco a la bebé y yo le hablo en inglés y español, pero entiende los cuatro idiomas, no sabés lo que es. Ella nació en Inglaterra, entonces ella adoptó el inglés.</p><p><b>– Sabemos los argentinos mucho de vos.</b></p><p>– Básicamente durante muchos años estuve cerrado. Es más, veía una cámara y me iba para el otro lado, cruzaba. Saben de mi época, de antes.</p><p><b>– ¿Te molestaba que se conocieran tantos conflictos familiares y judiciales?</b></p><p>– Y.. Para mí no era lo máximo, pero me había casado con Solange. ¿Qué podía pasar? Eran las reglas del juego, aceptaba. Si yo la elegí en aquel momento a ella, era parte de mi vida.</p><p><b>– El Turco Husain contó que Wanda te hizo una trampita al decirte que él ya había cerrado con MasterChef Celebrity, para que vos aceptaras estar.</b></p><p>– Me apretaron con eso. Dale, está tu amigo, ¿cómo no vas a aceptar? Pero el punto final fue en una charla una noche en casa en Suiza con mi pareja, me dijo “me parece que tenés que hacerlo, vos tenés estas cualidades y para mí te va a ir bien”. Yo cocinaba para mis chicos desde hacía mucho tiempo, no a ese nivel, pero me gustaba la cocina.</p><p><b>“LO QUE ERA DIFÍCIL NO ERA DEJAR EL FÚTBOL SINO ENCONTRAR LO QUE ME TRAJERA LA MISMA ADRENALINA QUE DENTRO DEL CAMPO DE JUEGO”</b></p><p><b>– Hace poco hablé con el Turco del final traumático de su carrera como futbolista, de sus años de depresión. ¿Cómo hiciste vos para salir del fútbol tan bien parado? Es un enorme cambio de rutina.</b></p><p>– De un día para el otro. Yo mentalmente me fui preparando. El fútbol básicamente se deja por dos cosas: o físicamente el cuerpo no te acompaña más o mentalmente te saturás, pero yo ese proceso lo viví con calma. Dije, me parece que después acá tengo que terminar. Fui pensando, estudiaba, leía cosas. ¿Qué puedo hacer el día de mañana? Lo que era difícil no era dejarlo, sino qué iba a hacer que me trajera la misma adrenalina que dentro de un campo de juego. Eso era muy difícil.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4V3NOJXJ6BDZHG7Y2OFYB3SNFA.jpg?auth=7791b55d4e63e7c4443e1dc6ce184e6d3f8a97cd4cad62d7b199ab67ac16807b&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Durante muchos años estuve cerrado. Es más, veía una cámara y me iba para el otro lado, cruzaba", recordó Maxi López" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Qué estudiabas?</b></p><p>– Idiomas, management, la parte dirigencial siempre me gustó, no me gustaba ser entrenador. Me fui preparando, gestión de grupos, business. Durante mi carrera siempre emprendí, pero el mejor negocio era jugar a la pelota. Todo lo que emprendía me iba como el orto. El deportista de élite está muy metido en su trabajo y a todos los emprendimientos no les podía dedicar el tiempo. Eso lo entendí una vez que dejé de jugar a la pelota, son cosas que vas aprendiendo con el camino.</p><p><b>– ¿Qué pasaba? ¿Cerrabas empresas, cerrabas restaurantes?</b></p><p>– Por ejemplo, abrimos un restaurante enorme, teníamos 400 empleados, una obra majestuosa, teníamos un ballet, 40 bailarines que bailaban por todo el mundo. Pero yo vivía en Moscú y no pude estar nunca, y perdí un montón de plata. Yo tuve restaurantes en diferentes ciudades del mundo, siempre me apasionó, pero al no poder dedicarle tiempo es complejo.</p><p><b>– ¿Con tu cuerpo que pasó? El cuerpo cambia sin tanto entrenamiento.</b></p><p>– Tengo mi pancita ahora, estaba peor. Te digo la verdad, me saqué otro Maxi de adentro, pero porque empiezo ahora en mayo un reality mío, voy a hacer una puesta a punto. Quiero volver al que era y tengo que entrenar de nuevo, voy a dejar el pucho, a comer bien, quiero cambiar mi vida de nuevo. </p><p><b>– ¿Es con Solange el reality?</b></p><p>– No, el reality no lo podría hacer para ponerme a punto. No, ella me saca de punto, tengo que encarrilarme. Daniela sí me pone a punto, entonces ella me ayuda.</p><p><b>– ¿Cuántas horas entrenabas cuando eras jugador?</b></p><p>– Empecé entrenando dos o tres horas al día hace 25 años atrás y los últimos años seis o siete horas, las cosas fueron evolucionando y te vas preparando. </p><p><b>– ¿Cuando dejaste el fútbol entrenaste? </b></p><p>– Cero, estaba saturado y dije, me relajo. Durante tres o cuatro años ni cerca pasaba de un gimnasio.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AKSVLXPC4NGSZCLDDGGAAP74CY.jpg?auth=11a0bbd339062f4582ea0585792d9289fa5da9df81f7c553492e9977a56c7386&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Quiero volver al que era y tengo que entrenar de nuevo, voy a dejar el pucho, a comer bien, quiero cambiar mi vida de nuevo", aseguró Maxi López " height="1080" width="1920"/><p><b>– El miedo de dejar la actividad física es deprimirse.</b></p><p>– Yo estaba feliz, yo estaba bárbaro, me encantaba. Organizaba reuniones con amigos en cualquier parte del mundo, empecé a trabajar como empresario, mucha reunión. Y me daba todos los gustos. Y me pasé.</p><p><b>– ¿Fueron muchos años?</b></p><p>– Cuatro o cinco años.</p><p><b>“YO SIEMPRE PIENSO EN LOS DEMÁS Y DESPUÉS POR ÚLTIMO PIENSO EN Mí”</b></p><p><b>– ¿Tenes casa en Buenos Aires?</b></p><p>– Hoy firmé, hace un ratito.</p><p><b>– Barrio cerrado.</b></p><p>– Y si. El cambio de Suiza acá para mí no es importante, pero mi familia nunca tuvo la experiencia de vivir acá, vamos a ver cómo nos va. A mí me gustaba más Capital porque yo nací en Palermo, pero no estoy solo, tengo que pensar en los demás. Yo soy uno que siempre piensa en los demás y después, por último, pienso en mí.</p><p><b>– Hay que ver si a la sueca le gusta el modo de vivir en la Argentina.</b></p><p>– Yo creo que es imposible que no le guste. Vinimos cuatro o cinco veces de vacaciones. Es imposible que no te guste este país con todas las cosas que ofrece Argentina. Está la otra cara de la moneda, hay un montón de cosas complejas, pero cuando uno viaja por el mundo se da cuenta de todas las cosas que hay en Argentina y eso es difícil de encontrar.</p><p><b>“¿CUANTOS AÑOS ESTUVE LUCHANDO? DIEZ O DOCE”</b></p><p><b>– ¿Cuándo se mudan y los tenés a todos acá?</b></p><p>– Vienen ahora en mayo. Después tengo que viajar por el Mundial y ella vuelve de nuevo para Suiza. Después del Mundial vamos a estar el verano en Suiza y después vendremos definitivamente. Ella tiene que tener ese ida y vuelta con la familia. Convencer a toda la familia de Suiza que venga no es fácil, se va a sentir libre de ir y venir, creo que la familia es importante.</p><p><b>– ¿Estás muy contento, no?</b></p><p>– Mal, mal, uffffff. Porque, ¿cuántos años estuve luchando? Y ahora está la posibilidad, lo tengo ahí.</p><p><b>– Para tener a todos juntos.</b></p><p><b>“NO PUDE ESTAR PRESENTE O NO ME DEJARON, PERO ESA PROXIMIDAD CON ELLOS NUNCA SE PERDIÓ”</b></p><p>- Y sí, me vuelvo loco. Los chicos, “cuándo viene Elle, papá? ¿Cuándo viene Lando?” Son 21 años viviendo afuera. Yo me mudé 15 veces y esta es la mudanza más compleja de todas. Hace muchos años que dejé la Argentina. </p><p><b>– Muchos años sin estar con los chicos, ¿cuántos años fueron en total?</b></p><p>– ¿De situación difícil? Diez o 12 más o menos.</p><p><b>“LOS VEÍA CUANDO SE PODÍA, HICE MILLONES DE KILÓMETROS. ELLOS ESO HOY LO SIENTEN, POR ESO TENEMOS ESA PROXIMIDAD” </b></p><p><b>– ¿Cuándo los veías?</b></p><p>– Cuando se podía, cuando tenía la posibilidad. Yo siempre hice 1 millón de kilómetros, tengo en el lomo millones de kilómetros. Iba, venía, viajaba a Italia, a Francia, a Turquía. Siempre que estaba la posibilidad, siempre. Eso hoy ellos lo sienten y por eso tenemos esa proximidad. Más allá de que no pude estar presente o no me dejaron, esa proximidad con ellos nunca se perdió. Hay que estar, ¿viste? Y cuando eran muy chiquitos era difícil explicarles el por qué.</p><p><b>– ¡Diez o 12 años sin cotidianeidad es un montón!</b></p><p>– Si, mal. Me perdí un montón de cosas, no porque quise, pero no podía.</p><p><b>“ME PERDÍ UN MONTÓN DE COSAS. YO SIEMPRE QUISE ESTAR, FUE UNA LUCHA DURANTE UN MONTÓN DE AÑOS”</b></p><p><b> – ¿Cómo hacías vos para llevarlo?</b></p><p>– Difícil, difícil, difícil. Porque una cosa es querer estar y otra cosa es no querer estar. Yo siempre quise estar, fue una lucha durante un montón de años que gracias a Dios la pude resolver.</p><p><b>“YO ESTUVE ENOJADO, ERA IMPOSIBLE NO ESTAR ENOJADO. A VECES EL ORGULLO HAY QUE HACERLO UN BOLLITO Y METÉRSELO…”</b></p><p><b>– Si nos pusiéramos en tu lugar estaríamos muy enojados, vos nunca estás enojado.</b></p><p>– Yo estuve enojado. Estuve enojado, obviamente era imposible no estar enojado. Lo que pasa es que el tiempo me ayudó a entender las cosas, a madurar otras. Hay una frase que me decía mi viejo, perdí a mi viejo cuando tenía 12 años, pero me quedó acá. Me decía “a veces el orgullo hay que hacerlo un bollito y metérselo…” Y eso es algo que siempre me quedó. Dije, hay batallas que se pueden dar y hay otras que no.</p><p><b>“DURANTE MUCHOS AÑOS NO LA QUISE HACER PARTE A MI MUJER PORQUE TODO ERA RECONTRA TÓXICO”</b></p><p><b>– ¿Quién te bancaba esos años de llanto, de mucha tristeza?</b></p><p>– Durante muchos años Daniela, estamos juntos hace 12 años, cuando la conocí tenía 22 años y yo tenía 29. Cuando dijimos a partir de ahora caminamos juntos, le dije: “mirá, yo tengo tres pulguitas, y tengo un quilombo…” Durante muchos años no la quise hacer parte porque era recontra tóxico. Yo quería tener mi momento con ella, que era mi cable a tierra. Un par de años después me dijo: loco, me tenés que contar lo que pasa, no me filtres porque yo soy parte de tu vida. ¿Y ahí dije, “estás segura”?</p><p><b>– ¿Hacías terapia?</b></p><p>– Cero terapia. Hablé con tres o cuatro personas, pero ¿viste que dicen que tenés que encontrar a la persona? Yo no encontré la persona, un tema mío.</p><p><b>– ¿Qué hacías con todo lo que sentías? </b></p><p>– Tenía diferentes maneras. Yo tenía mucha energía, a veces me pasaba días sin dormir porque tenía energía, entrenaba, hacía esto, lo otro, viajaba. Me encantaba viajar, agarraba un avión para acá, para allá, muchas veces me iba para liberarme.</p><p><b>– ¿Te distraías? Hacías un montón de cosas muy entretenidas.</b></p><p>– Super entretenidas, jajaja.</p><p><b>“NO TENGO PROBLEMA EN PEDIR PERDÓN, PERO SOY UNA PERSONA LLENA DE BUENAS ACTITUDES” </b></p><p><b>– ¿En algún momento de esos años te preguntaste si algo no hiciste bien? Más allá de lo que hicieron los otros, ¿hiciste mea culpa? ¿Qué hubieras hecho diferente?</b></p><p>– Yo no tengo problema en pedir perdón. Siempre que emprendí las decisiones las tomaba yo y cuando me iba mal aceptaba el golpazo porque me podía equivocar. Me equivoqué 1 millón de veces, pero soy una persona llena de buenas actitudes. Cuando arranco un proyecto de vida, un trabajo o lo que sea, arranco con buenas intenciones y de buena manera, pero en el camino te cruzas con un montón de gente.</p><p><b>– Fue un conflicto tan largo, ¿no sentís que hay algo que podrías haber cambiado?</b></p><p>– Cien por ciento, lo que pasa es que hoy lo veo con diez o 15 años de experiencia. Yo soy creyente por parte de mi mamá, mi familia es creyente y creo que Dios no nos pone una cruz más pesada de la que podemos llevar. Yo tuve que pasar por eso porque por ahí me lo merecía. Yo pensaba que no me lo merecía, un padre o una madre no tienen que perder nunca la relación con sus chicos, pero a mí me tocó pasar eso y tenía que hacer un escarmiento.</p><p><b>“YO ME BLOQUEABA, NO ENCONTRABA LAS SOLUCIONES”</b></p><p><b>– Lo que decís es como si fuera un destino, yo digo que quizás uno hay algo que dejaste de hacer.</b></p><p>– Si, mil cosas. Porque entrás en una dinámica que… Yo me bloqueaba, no encontraba las soluciones. La gente sabía todo lo que me pasaba, pero yo no quería pasar ese peso a los demás, porque ya era muy pesado para mí. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KIE5DIMTJRC3BDAO55TYD7FEBU.jpg?auth=d11d776d0fea3f78b78e35800d7e15b20c245844ace34903b8d21e09ad17ee3c&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Mi familia es creyente y creo que Dios no nos pone una cruz más pesada de la que podemos llevar", dijo Maxi López" height="1080" width="1920"/><p><b>– Sos muy cristiano, ¿vas a la iglesia? ¿Rezás? ¿Cómo te comunicas?</b></p><p>– Siempre rezo, todas las noches, hablo internamente con Dios. Eso es algo que aprendí de mi familia. En su momento iba a la iglesia, después entendí que la palabra de Dios la encontraba en cualquier lado, no necesitaba estar acá o allá, era una comunión que yo tenía con él.</p><p><b>– ¿Agradecés? ¿Pedís?</b></p><p>– Sí, empiezo agradeciendo y después pido, casi siempre por mis hijos, por la salud de mi familia.</p><p><b>– ¿Los nombrás uno por uno?</b></p><p>– No, pido por todos ellos. Cada uno es diferente, tengo de todas las edades, me apasiona. Creo que lo mejor que hice en mi vida fueron mis hijos. Puedo haber tenido cualidades para un montón de cosas, pero sin duda lo mejor que hice en mi vida fueron mis hijos.</p><p><b>– ¿Se parecen a vos los varones?</b></p><p>- Sí, y la nena también. Cada uno tiene cosas mías y de sus madres. Por ejemplo, el más chiquito de los varones con Solange tiene la personalidad de ella, el más grande es igual a mí, el del medio es un mix. Valentino es aplicado, súper enfocado, creo que es la versión mía mejorada, es recontra profesional en todo lo que hace. Coqui tuvo unos años complejos, ahora se acomodó, maduró, tiene esa chispa... El chiquito es “El Contra”, ¿te acordás del personaje? Igual a la madre. Elle se parece bastante a mí en personalidad con los colores de la mamá, pelito y ojitos. Y el chiquitito se parece mucho a la mamá y es carismático, se ríe todo el tiempo, es muy Daniela.</p><p><b>– ¿Te emocionan los chicos, te quiebran en algún momento? </b></p><p>– Si, por eso digo que esta es la mudanza más compleja, me llevó a estar mucho tiempo separado de los más chiquitos. Yo trabajaba y viajaba mucho. Es difícil, por eso estoy tan ansioso, quiero que ya estén todos acá.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PMI6XKNSPRDZJJEES3IQYEZMDY.jpg?auth=e4afa464fbca4a0d2758343e7ef2fcfbc40d7e1b2088e6aa1d808af3344b83c1&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Puedo haber tenido cualidades para un montón de cosas, pero sin duda lo mejor que hice en mi vida fueron mis hijos", destacó Maxi López" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Ella dice que te extraña?</b></p><p>–Sí, sí, me parte, me parte. Pero trato de preguntarle cómo fue su día, cómo va la escuela con los amiguitos, está mucho con los abuelos. Siempre me dice: te amo, me vuelvo loco. Ella me puso en jaque, me dio vuelta como una media desde chiquita. Con los varones es otro el trato. Elle te dice esto y chau, no hay discusión. Tiene un modo de ser, una alegría y es tan delicada, como la madre.</p><p><b>“JUGABA EN EL MONUMENTAL, EMPEZABA A TENER GUITA EN EL BOLSILLO, ES NORMAL QUE SE TE VUELEN UN POCO LOS PÁJAROS”</b></p><p><b> – Empezaste a entrenar en primera división siendo muy joven, tenías 17 años, estuviste en grandes clubes muchos años. ¿Cómo hace un jugador para no creérsela, no marearse? ¿Cómo hace con los que se acercan por interés? Estás en clubes con contratos millonarios y tenés todas las invitaciones del mundo. </b></p><p>– Mirá, yo pasé por muchas situaciones diferentes, a mí me tocó estar en clubes muy importantes y también muy chiquititos. Cuando sos joven es fundamental tu entorno, tu familia. Yo había perdido a mi viejo siendo muy chiquito, pero siempre tuve a mi vieja. Para los más chicos tener un entorno fuerte es muy importante. Yo era callejero, era quilombero, cuando me empezaban a conocer, jugaba en el Monumental, empezaba a tener guita en el bolsillo. Es normal que se te vuelen un poco los pájaros porque el proceso de aprendizaje uno lo hace a través de los errores y cuando sos pendejo es complejo. </p><p><b>“SABÍA QUE LO QUE ESTABA ALREDEDOR ERA PARTE DEL CIRCO Y QUE MUCHOS SE ACERCABAN POR INTERÉS”</b></p><p><b>– Pendejo, empezás a tener plata, a veces estás lejos de tu familia y se acerca gente interesada. Debés haber vivido esas historias.</b></p><p>– Millones. Yo siempre fui súper disponible para todos, pero después entendía quién era quién, porque mis amigos de la infancia siguen siendo los mismos y varios de ellos me acompañaron durante varios años. Mi círculo íntimo siempre estuvo cerrado y sigue siendo el mismo después de 30 y pico de años. Sabía que todo lo que estaba alrededor era parte del circo, parte de lo que yo hacía y que muchos se acercaban por interés.</p><p><b>– ¿En algún momento te la gastaste toda?</b></p><p>– Sí, varias veces.</p><p><b>– ¿Con los amigos?</b></p><p>– La mayoría de veces sí. Toda no, pero me gastaba mucha. Sí, soy un gran organizador de eventos.</p><p><b>– ¿Qué se puede contar?</b></p><p>– Muchos no se pueden contar, pero las vacaciones eran bestiales. Cuando tenía que desconectar, desconectaba en serio.</p><p><b>“GASTABA MUCHA PLATA. BARCOS, AVIONES, CASAS, LUGARES EXÓTICOS, LLEVABA GRUPOS DE 20, 40 PERSONAS” </b></p><p><b>– ¿Llevabas a tus amigos íntimos a dar vueltas por el mundo? Contame </b> </p><p>– Sí. Por eso digo, era un gran organizador de eventos. Muy superficialmente te voy a contar. Barcos, aviones, casas, ¿viste todas las cosas que hoy se ven? Sí, me gustaba. Me gustaban los lugares exóticos también. A veces me llevaba a un grupo y a desconectar cien por cien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BHHS23ZYXBDVXGCK4NCTKATCAU.jpg?auth=03f77c1540f731668c06d3c69447f44cf9789827a087e3c79c65dfb95f0e02d0&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Las vacaciones eran bestiales. Cuando tenía que desconectar, desconectaba en serio", contó Maxi López" height="1080" width="1920"/><p><b> – ¿Grupo de cuántos?</b></p><p>– Era variado. A veces eran 15 o 20 y a veces 40.</p><p><b>– ¿En serio? ¿Vos pagabas todo?</b></p><p>– Es un montón. Si, la mayoría de las veces pagaba. Era lo que me relajaba, disfrutaba. Venía a Argentina a ver a toda mi familia y charlar con mi gente también los disfrutaba, dos momentos. La presión era mucha durante todo el año y cuando tenía que desconectar, desconectaba. Tenía cuatro o cinco semanas de vacaciones, tres las quemaba y las otras dos estaba más tranquilo.</p><p><b>“SI YO GANABA 1 PESO, GASTABA 33 CENTAVOS JODIENDO CON MIS AMIGOS, 33 LOS INVERTÍA Y LOS OTROS 33 LOS USABA PARA VIVIR”</b></p><p><b>– ¿Qué te salvó? Algunos patinaron con la joda.</b></p><p>– Sí. Mirá, si yo ganaba un peso, me gastaba 33 centavos jodiendo con mis amigos, 33 centavos los invertía y los otros 33 los usaba para vivir. No me podía gastar 50 o 60 centavos en la joda, no era ético según lo que yo pensaba. Eso fue variando por el presupuesto que tenía.</p><p><b>– Para no desbarrancar tenías una disciplina con la guita.</b></p><p>– Sí, intentaba siempre, me parecía que tenía que aprovechar el momento donde se ganaba mucha, había también que invertir o guardar.</p><p><b>– Lo primero que hiciste cuando empezaste a ganar plata fue comprarle una casa a tu mamá.</b></p><p>– Sí. Ese fue mi objetivo siempre. Nosotros no teníamos un mango, una familia normal de Palermo. Y mi vieja perdió a mi viejo muy chica, nosotros éramos chicos y ella hacía un esfuerzo enorme. Entonces cuando llegó la posibilidad lo primero que hice con la primera guita fue comprar una casa que tuviera un cuarto para cada uno de nosotros, que ella tuviera su aire acondicionado, su cuarto para ella. Todas esas cosas me motivaban, como pasa con el 99% de los chicos del fútbol de hoy, están motivados porque las familias necesitan.</p><p><b>“ESA COMPLICIDAD QUE TENEMOS ERA LO QUE PASABA CUANDO ESTÁBAMOS JUNTOS”</b></p><p><b>– Cuando te veo con Wanda confirmó una idea sobre la juventud y las relaciones. Cuando uno es muy joven establece vínculos que son más difíciles de romper y uno puede más fácilmente volver conectar con esas complicidades primeras. ¿Es la misma de ese momento? </b></p><p>– Yo creo que hoy tenemos méritos los dos, pero mucho de nuestra relación y cómo yo me comporto habla mucho de lo que es mi personalidad. Ella me conoce de chico, yo la conozco de chica, nos casamos jóvenes y lo que ve la gente era lo que pasaba nosotros cuando estábamos juntos. Lo que pasa es que pasan tantas cosas que la gente se olvida y no se acuerda. Volvimos un poco ahí, pero a trabajar de un lado diferente, el de un papá y una mamá en base a los chicos, porque para mí los más importantes siempre son los chicos. Si, esa complicidad que tenemos era lo que pasaba cuando estábamos juntos. Cuando discutíamos hace algunos años atrás, ella me decía: vos no entendés, siempre vamos a ser familia. Yo, con todo lo que me hacía pensaba, ¿cómo puede decir esto? Hoy entiendo que sí tenía razón. Pero los dos entendimos también que el camino era acercarnos. Quizás por factores externos, quizá no, ella no cedía y siempre estaba el conflicto. Hoy está el amor de una mamá y un papá que trabajan para los chicos y en base a ellos.</p><p><b>“LOS CHICOS SE QUIEREN VENIR A VIVIR TODOS CONMIGO”</b></p><p><b>– ¿Estás muy enamorado de Daniela?</b></p><p>– Mal, mal. Dani, no voy a decir que me salvó la vida porque es un montón, pero sí me trajo esa paz que siempre necesité. Con Dani, los primeros cuatro o cinco años, cuando yo no podía estar con los chicos, nos íbamos de joda juntos y nos la poníamos la pera juntos, salíamos, viajábamos. Pasamos por todos los procesos y hoy nos ponemos a pensar y no salimos más, a las diez estoy cansado y a ella también se le cierran los ojos. Tenemos dos nenes hoy, las cosas pasan por otro lado. Me ayudó en un montón de situaciones, sí, nos complementamos muy bien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Z6G5SQHYNFGAVMHFF4SHITTAUY.jpg?auth=c696a82462fb6dfd678580627c1dfe922e6060acd853d0059336401cc7650c49&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""No voy a decir que Dani me salvó la vida porque es un montón, pero sí me trajo esa paz que siempre necesité", expresó Maxi López (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Hace cuánto no la ves ahora? ¿La extrañás? </b></p><p>- Mal, volví de Suiza, hará un mes y pico.</p><p><b>– ¿Estás acostumbrado?</b></p><p>– No, no te terminás de acostumbrar a estar lejos de la familia. A mí siempre me costó, pero por trabajo lo hacía. Me ha pasado muchas veces, lo puedo manejar de alguna manera. Nosotros lo entendemos, lo más difícil es para los chicos que son chiquititos, explicarle a Elle que papá se tiene que ir a trabajar, es difícil. Los chicos más grandes, ya sabían que tenían que moverse dinámicos acá porque después me tenía que ir para Suiza. Estaba un poco acá, un poco allá y ahora se quieren venir a vivir todos conmigo. </p><p><b>“SIEMPRE FUI MUY ORGANIZADO, A VECES ERA DESPROLIJO, HACÍA COSAS QUE NO ESTABAN BIEN”</b></p><p><b>– Siempre tuviste la capacidad de mentalizarte, de organizar tu cabeza. </b></p><p>– Soy muy organizado, siempre organicé todo. Dentro de la organización a veces era desprolijo. Siempre muy organizado, pero hacía cosas que no estaban bien. Podemos estar un montón hablando, pero no importa.</p><p><b>– ¿No querés hablar de eso?</b></p><p>– Algunas cosas te las cuento. No te puedo contar todo en una entrevista.</p><p><b>– Ahora se te ve organizado sin joda. No creo que te quede mucho tiempo con tantos hijos.</b></p><p>– No, es imposible. Por ejemplo, en casa ahora les estoy organizando un espacio para que ellos estén con sus amigos. Para que tengan su lugar dentro de casa. Me encanta, siempre lo pensé desde chiquito eso, lo hablaba con Solange y lo hablo con Daniela.</p><p><b>– Es muy gracioso que le digas Solange, me quedan un montón de preguntas pendientes.</b></p><p>– ¿Vamos a tener una segunda entrevista? Tiene que haber una parte dos y quizás puede haber una parte tres. Tengo un montón de historias que contar. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/SYYSSGWF5FF3DPAOIO3RWFLIRU.jpg?auth=46bff5b4b3db46666ecd6520da34dcc8a1662863bb1f447e51e18552f60fae86&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Pablo Echarri íntimo: cuando nació su amor con Nancy, la charla pendiente con su papá y el pacto con su familia ante una provocación]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/03/pablo-echarri-intimo-cuando-nacio-su-amor-con-nancy-la-charla-pendiente-con-su-papa-y-el-pacto-con-su-familia-ante-una-provocacion/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/03/pablo-echarri-intimo-cuando-nacio-su-amor-con-nancy-la-charla-pendiente-con-su-papa-y-el-pacto-con-su-familia-ante-una-provocacion/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor y productor reconstruye en esta entrevista el momento en el que comenzó su romance con Nancy Dupláa, su compañera de elenco por entonces y con quien hoy acumula 25 años de relación. El recuerdo del secuestro de su papá que despertó en él un estrés postraumático, las noches con Diego Maradona y la ideología política que lo obligó a acordar un método con su familia ante un eventual intento de escrache]]></description><pubDate>Sun, 03 May 2026 05:20:09 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En la vida de <b>Pablo Echarri</b> conviven dos tiempos. El del presente intenso —las funciones de <i><b>Maldita felicidad</b></i><b> </b>en el Teatro Metropolitan y el estreno del documental que produjo sobre la vida de <b>China Zorrilla</b>— y otro más reflexivo, desde donde revisa lo vivido. Se mueve entre ambos: activo, pero menos urgido.</p><p>Desde ese lugar, habla sin esquivar. Sobre el éxito, la exposición y los límites frente a la agresión. Pero también sobre lo que no se ve. <b>“Yo quedé medio mal de la cabeza”, dice al recordar el secuestro de su padre</b>, un episodio que dejó marcas en su forma de vivir el miedo y de pensar la protección de su familia.</p><p>En ese mapa también aparece el origen de su historia con<b> Nancy Dupláa</b>, hace más de dos décadas. “Fui manipulando nuestro encuentro”, recuerda en diálogo con <b>Infobae</b>, y todo lo que vino después: el paso del tiempo, los cambios y la construcción de una vida en común.</p><p>Entre lo íntimo y lo público, Echarri traza una línea que ordena la conversación. Después de haber probado el vértigo del éxito —al que define como “un impostor”—, hoy pone el foco en algo más difícil de sostener: la capacidad de reconocer y cuidar los momentos de felicidad.</p><p><b>—¿Cuántos años llevan juntos con Nancy?</b></p><p>—24, 25 años. Un montón de tiempo. Yo soy fan desde antes. Ya la seguía por la <i>tele</i>. Cuando irrumpió en <i>Montaña Rusa</i> fue muy fuerte.<b> </b></p><p><b>—¿Ya te gustaba?</b></p><p>—Sí, me gustaba. Me parecía una gran actriz, preciosa, con un desenvolvimiento impresionante. Y además tenía algo muy familiar para mí, en su forma de hablar, en su manera de moverse.<b> </b></p><p><b>—¿Es cierto que manipulaste algo para terminar trabajando juntos?</b></p><p>—Una vez, en la primera película que hicimos, <i>El desvío</i>, convencí al director, Horacio Maldonado, de que faltaba una escena entre nosotros.</p><p><b>—¡Contame todo!</b></p><p>—Estábamos filmando con Gastón Pauls, Nancy, Fede D’Elía, Magalí Moro y yo. Ellos hacían de pareja separada y la historia seguía a cuatro amigos que se escapaban de la ciudad, encontraban un bolso con más de un millón de dólares y se veían envueltos en un secuestro. Un thriller que, para lo simple que era, funcionó muy bien. Entonces le propuse a Horacio sumar una escena en la que mi personaje y el de Nancy tuvieran un pasado en común, un pequeño acercamiento que ella rechazaba. Yo decía que era para darle más carnadura a la historia… aunque en realidad fue más cara dura que otra cosa. Pero funcionó: conseguimos ese momento. Hasta ahí llegué.<b> </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PRU4MV75TJAENAQVMAZRJDRGOM.jpg?auth=4561ff30cab222dc200066bfe2f75f14b8806b70fa6b6d248fc3c889703b7627&smart=true&width=1868&height=1051" alt=""Se puede decir que fui 'empujando' nuestro encuentro", recuerda Pablo Echarri sobre el inicio de su su amor con Nancy Dupláa." height="1051" width="1868"/><p><b>—Pero después dio pie a otras charlas, seguramente ¿no?</b></p><p>—Claro, eso abrió otras puertas. De a poco me fui acercando. Y la siguiente vez que coincidimos más fue en <i>Los buscas de siempre</i>. Ahí también tuve algo que ver. Con el tiempo, <b>se puede decir que fui “empujando” nuestro encuentro</b>. No soy manipulador, pero cuando algo me interesa, hago lo posible para que suceda.</p><p><b>—Sabés lo que querés.</b></p><p>—Puede ser. Pero con el amor pasan cosas raras. No es solo algo racional. Había algo muy fuerte que me salía naturalmente, y después yo lo convertía en palabras o en pequeñas estrategias. Recuerdo que la productora Patricia Weber me llamó cuando estaban armando un nuevo elenco para <i>Montaña Rusa</i>. Yo estaba muy bien en Canal 9, pero fui igual a conocer los estudios. Tenía un objetivo bastante claro: <b>cruzarme con ella</b>. Y pasó. Nos encontramos en la puerta. Esos momentos quedan grabados. Después hubo varios encuentros más, como pequeñas señales que se iban acumulando. Hasta que en un momento estuvo cerca… y ahí no solté más.</p><p><b>—Y no importó nada.</b></p><p>—Nada, no importó nada.</p><p><b>—Es lindo volver a esos momentos previos, ese pibe caminando los pasillos de Canal 13 queriendo cruzársela, mirá en qué terminó todo, el destino hizo lo suyo.</b></p><p>—Sí, es hermoso. En lo personal, en lo amoroso, en lo familiar. Pero también tiene que ver con la vida en general. Uno se mueve a partir de deseos, de ideas, de cómo imagina su futuro. Y en ese camino va tomando decisiones pequeñas que abren otras puertas, otros escenarios. <b>Cuando empecé con ella sentí algo muy fuerte, un deseo muy profundo. </b>Pero también había otra cosa:<b> por primera vez me fijaba en una mujer que se parecía a mí</b>. Siempre había creído que había que buscar lo opuesto, alguien muy distinto, como si la construcción de pareja dependiera de esa diferencia.</p><p><b>—¿Tus relaciones anteriores eran así?</b></p><p>—Sí, la mayoría eran muy distintas a mí. Y yo pensaba que tenía que ser así, había como una búsqueda.</p><p><b>—Los opuestos se complementan.</b></p><p>—Claro, debo haberlo escuchado mil veces. Pero con Nancy encontré otra cosa. Fue un encuentro con una par. Funcionaba el humor, lo cotidiano, el disfrute de estar juntos en lo simple. Eso era lo que hacía todo más fácil, más divertido.</p><p><b>—Estuvo Luca Martin acá y me dijo algo que me impactó: que cuando nació había revistas que comparaban sus caras para ver si podía ser tu hijo.</b></p><p>—Sí, las revistas del corazón ficcionalizan mucho para hacer más atractivas las historias. Pero alcanza con poner una foto de Luca al lado de una mía para ver que no tenemos nada en común<b>.</b></p><p><b>—Hay amor, pero no genética.</b></p><p>—Claro. Es un vínculo que se construye. Incluso podríamos hablar de una relación padre-hijo desde el rol, aunque no lo sea biológicamente. Pero lo más importante es él: Luca es pura luz. Desde chico lo fue. Inteligente, gracioso, con una personalidad increíble.</p><p><b>—Por supuesto tiene a su papá pero entre ustedes hay mucho amor, ¿qué te pasa a partir de su crecimiento cuando alguien lo cuestiona o aparecen cosas mediáticas? </b></p><p>—Salto por él. No lo pienso. Después, en privado, hablamos lo que haya que hablar, hasta donde él quiera también, porque ya es grande y tiene su propia mirada. Pero <b>lo primero es bancarlo. Es lo mismo que hago con mi familia y mis amigos</b>. Y también me da mucha alegría verlo hoy. Pasó de comunicar en redes o hacer alguna participación en radio con su papá a meterse de lleno en el día a día, en programas como <i>Bendita</i>.</p><p><b>—Y también en </b><i><b>Sex</b></i><b>.</b></p><p>—Sí, claro. Ahí muestra un perfil maravilloso, que disfruta mucho y es muy lindo verlo. Aparte le da unas amistades bárbaras porque es un mundo libre, lúdico. Pero <b>lo que más valoro es cómo se la banca</b>. Cómo se planta, cómo va puliendo su pensamiento y punto de vista hacia la vida, el mundo y más particularmente, la Argentina. Tiene una visión muy clara, y creo que también es parte del entorno en el que creció, nuestra familia, la del padre, donde hay una mirada muy definida sobre lo que nos rodea.</p><p><b>—Ese momento de su nacimiento, esas tapas de revista, tanta exposición, ¿fue difícil o el amor podía con todo?</b></p><p>—Ni lo pensás. <b>Comparado con lo que obtenés de estar con la persona que amás</b> y deseás al lado, todo precio es bajo, por más alto que sea. Las guardias, las persecuciones, las mentiras, las ficciones que se arman alrededor de la familia, las manipulaciones, son duras, pero todo eso es mucho más grande. Nunca se te cruza dejar todo por vivir más tranquilo. Te vas adaptando. Con el tiempo, además, uno desdramatiza. Nuestra generación fue muy intensa con la exposición: buscábamos la popularidad y después sufríamos la pérdida del anonimato. Es una contradicción fuerte.</p><p><b>—La vida privada.</b></p><p>—Exacto. Pero con los años lo entendés de otra manera. Hubo un momento en el que no podías ir a cualquier lado porque se juntaba mucha gente. Un restaurante, un paseo, se volvía complicado. Yo, por ejemplo, dejé de ir a Mar del Plata un tiempo. Después pensé: “Qué tonto”. Tardé en darme cuenta de que ese miedo o esa incomodidad ya no tenían sentido. Por suerte, con el tiempo, esas cosas se acomodan.</p><p><b>—En ese momento los dos eran furor, una pareja muy expuesta, con historias previas también muy conocidas. ¿Sentías que todo iba a estallar?</b></p><p>—Las cosas se fueron dando de manera bastante paulatina. Pero sí, hacia el final de <i>Los buscas de siempre</i> yo pensaba que podía ser una relación compleja por cómo había empezado. Más allá de que las historias anteriores ya estaban cerradas, había algo en ese origen que la volvía delicada.</p><p><b>—Sí, porque además había una panza…</b></p><p>—Claro. Y en ese contexto, en algún momento pensé que tal vez lo mejor era tomar distancia. Justo coincidió con una película que fui a hacer a España. <b>Me fui a Madrid con la idea de quedarme a vivir allá</b>.</p><p><b>—No sabía esto.</b></p><p>—No sé si lo conté alguna vez. Pero sentía que se abría una puerta con el cine español. Ya no era una producción argentina filmada afuera, era otra cosa. Tenía como referencia a Leonardo Sbaraglia, que después de <i>Plata quemada</i> se había instalado en Madrid. Y entendía que, si quería hacer ese camino, tenía que estar ahí. </p><p><b>—Y te fuiste a hacer la peli.</b></p><p>—Sí. Me fui a hacer la película pensando en quedarme. Pero a los quince días me di cuenta de que me quería volver corriendo.<b> </b>Toda mi vida estaba acá. Y además, <b>ya estaba profundamente enamorado de ella</b>.</p><p><b>—Eso quería escuchar: decime que volviste enamorado que me muero de amor.</b></p><p>—Bueno, en realidad pasó algo antes. Yo llegué a Madrid y a los pocos días me enfermé. Estuve con una especie de virus, pero tenía mucho que ver con la soledad, con esa sensación de estar dividido. La cabeza me decía una cosa, el cuerpo otra. Y cuando uno está así, tironeado, el cuerpo lo expresa. Recuerdo que a las dos semanas le declaré mi amor, sin vueltas. Y <b>ella se tomó un avión y vino a verme un fin de semana. Ahí se terminó de sellar todo</b>. A partir de ese momento, ya no había dudas. Esa idea de instalarme en Europa se desarmó por completo. Nos dimos cuenta de que había algo ahí que iba a durar.</p><p><b>—Y volvieron.</b></p><p>—Volvimos y empezamos a construir. Era un momento en el que los dos teníamos esa necesidad.</p><p><b>—¿Se fueron a vivir juntos enseguida?</b></p><p>—Sí, muy rápido. Cada uno tenía su casa, pero compartíamos todo el tiempo. Y al poco tiempo ya me fui a vivir con ella.</p><p><b>—¿Quién era más celoso?</b></p><p>—Ella.</p><p><b>—¿Y ahora?</b></p><p>—Hoy entendemos que los celos son un sentimiento bastante nocivo y en nuestro trabajo es importante correrse de eso, porque si no termina afectando.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UDN3E7D5HFARJPNGQTPNGRGY6Q.jpg?auth=2f89283af1c11d74d150c8cb2b432b73c123e0f9d164c02361b479f5b9e737ba&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Pablo Echarri protagoniza Maldit felicidad junto a Paola Krum, Ines Palombo y Carlos Portaluppi." height="1440" width="1920"/><p><b>—¿Alguna vez dijiste “soy un conquistador”?</b></p><p>—Yo de joven era muy bobo, muy tonto. Creo que lo dije, un título de una revista. Se ve que me veía así en esa época. Pero en realidad yo entré a este mundo con bastante claridad de lo que quería y con herramientas que traía de antes, de mis épocas de Avellaneda, cuando atendía negocios en Wilde.</p><p><b>—Había un manipulador de la belleza también.</b></p><p>—Sí, un seductor. Aprendí a vincularme con la gente, a caer bien, a generar confianza. Yo trabajaba en un local en Wilde, en un barrio, en una calle de unas diez cuadras donde todos nos conocíamos. Todo se construía con una estrategia sostenida en el tiempo, una especie de manipulación amable, si se quiere. Y cuando empecé en la tele me di cuenta de que esas herramientas me sirvieron mucho para abrirme camino.</p><p><b>—No renegaste del galán entonces.</b></p><p>—No, pero creo que en algún momento me pasé de rosca. Me sobregiré con eso del seductor. Nuestro oficio es muy particular: hacíamos novelas, trabajábamos con compañeras muy lindas, todo alrededor era agradable, atractivo. <b>Cuando conocí a Nancy entendí que eso tenía que cambiar</b>. Que esas herramientas habían sido parte de una etapa, pero que no podían convivir con una pareja real, con un proyecto de vida. Había que ordenar eso, sin dejar de ser amable, pero con otra conciencia.</p><p><b>—¿Te acomodaste solo o te acomodó ella?</b></p><p>—Un poco de todo. Ella hizo su parte, sin duda, y yo también siempre fui bastante perceptivo. Pero cuando tenés claro lo que amás, lo que querés cuidar, las decisiones se vuelven más simples. Ese “conquistador” era incompatible con ese padre de familia, con esa pareja. Entonces el tipo se fue acomodando solo, dejó de hacerse el tonto.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GCIEARCCT5BZJCAWB4WDIJ6XXI.jpg?auth=25d632aab23f6fac84a400fc563af6ff0a17488cad5752d3f2ea9c9b11a2ab6e&smart=true&width=780&height=516" alt="El secuestro de su padre fue uno de los momentos más dificiles de la vida de Pablo Echarri." height="516" width="780"/><p><b>—¿Es verdad que estudiaste plomería?</b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Hoy te das maña?</b></p><p>—No mucho. Después estudié construcciones, maestro mayor de obra, así que tengo una idea general. Sé usar herramientas, pero prefiero llamar a alguien que lo haga mejor. Soy un virginiano medio extremo, muy perfeccionista y termino tardando demasiado.</p><p><b>—Nosotros hablamos alguna vez del secuestro de tu papá. ¿Pudiste hablarlo con él?</b></p><p>—Poco. Tiene que ver también con cómo eran los vínculos en esa época. Y papá murió joven, a los 73 años.</p><p><b>—A los siete años del secuestro, ¿no?</b></p><p>—Sí, en 2009. Creo que si hubiera vivido más, habríamos hablado mucho más. Yo mismo hubiera tenido más necesidad de volver sobre eso, de entender, de reconstruir. Lo que sí recuerdo es <b>una charla muy profunda el día que volvió, en la cocina de su casa</b>. Hablamos de lo que había pasado, pero desde un lugar bastante descriptivo, con datos concretos. Estábamos viviendo dos realidades completamente distintas: él venía de siete días de cautiverio, con un nivel de estrés enorme, y yo estaba del otro lado, atravesando otra incertidumbre. Creo que en algún momento él percibió que no corría peligro, porque fue bien tratado: con la comida, con sus medicaciones. Incluso generó un vínculo con uno de los chicos que lo cuidaba, algo cercano a lo que se conoce como <b>síndrome de Estocolmo</b>. En situaciones de tanta tensión emocional, cuando alguien te cuida, pueden generarse vínculos muy fuertes.</p><p><b>—Sí, está descripto.</b></p><p>—Claro, tiene nombre. Y cuando salió, entero, sano y salvo, creo que empezó a vivir ese episodio como un punto de quiebre. No fue una tragedia, pero sí un drama profundo que además tomó dimensión pública. Dejó de ser solo “mi papá” para convertirse en alguien atravesado por un hecho que lo exponía. Y ahí apareció una etapa distinta, con cierta intensidad emocional. Tal vez lo procesó hacia adentro. Murió joven y creo que, en parte, tuvo que ver con lo que vivió. Pero <b>yo quedé medio mal de la cabeza, hice otro recorrido dentro de mi casa</b>.<b> </b></p><p><b>—El estrés postraumático lo tuviste vos.</b></p><p>—Sí. Porque esa sensación que él tuvo en algún momento —de que no iba a pasar lo peor— yo nunca la tuve. Durante esos días, en mi cabeza estaba todo el tiempo la posibilidad de su muerte. Y eso me dejó mal. <b>Tuve años complicados</b>.</p><p><b>—Pensaba en lo difícil que es volver a esos lugares de dolor. A mí me pasó con mi abuela: nunca le pregunté por Auschwitz y hoy me arrepiento. </b></p><p>—Sí. También es generacional. Nuestros padres, y más aún nuestros abuelos, no se detenían en el dolor. No lo elaboraban como lo hacemos hoy. Nosotros tenemos más herramientas, más apertura, incluso el psicoanálisis como posibilidad de revisar y transformar algo de eso. Antes no: al dolor se lo tapaba con silencio. Por eso no hablábamos. Después del secuestro yo intenté traerlos a vivir conmigo, a un departamento en Recoleta. Sentía que algo así podía volver a pasar, no me lo podía sacar de la cabeza. Estaban asustados, claro, y hubo una discusión. Nunca conté esto, pero de alguna manera los empujé a mudarse. Vinieron, estuvieron unos quince días… y mi viejo salió corriendo.<b> </b></p><p><b>—Faltaba el barrio.</b></p><p>—Claro. Yo le insistía: “Papá, tenés que venirte. El barrio está muy bravo”. El 2001 había dejado un escenario durísimo: más pobreza, más desigualdad y un aumento fuerte de la delincuencia, sobre todo de los secuestros extorsivos, que empezaban a volverse frecuentes. El corralito también influyó: mucha gente guardaba lo poco que tenía en su casa. Yo logré traerlo por un tiempo, pero a los quince días se volvió. Y después pasó el secuestro. Era una discusión que teníamos seguido. Él me decía: “<b>¿A dónde querés que vaya si este es mi barrio?</b>”. Salía y se hablaba a los gritos con los vecinos de una cuadra a la otra. Y cuando pasó lo que pasó, ya no hubo mucho más que decir. Con el tiempo me quedó una sensación de arrepentimiento, porque ese era su lugar. Fue un desarraigo.<b> </b></p><p><b>—Pero vos necesitabas tenerlo seguro.</b></p><p>—Sí. Pensaba en ellos, pero también pensaba en mí. Igual lo tuve cerca, lo disfruté mucho. Y ese fue el destino.</p><p><b>—Dijiste que te afectó mucho. ¿Se volvió todo muy oscuro?</b></p><p>—Un poco. Me costaba salir a la calle. Ahí se mezcló la popularidad con la inseguridad, con cierta paranoia. Ya no era solo por mí: era por Nancy, por los chicos. La necesidad de protegerlos. Fue un momento difícil, que después fui trabajando.</p><p><b>—¿Necesitaste medicación?</b></p><p>—No. Me habría venido bien. Pero no era una época donde eso estuviera tan a mano. Hoy probablemente hubiera sido distinto. </p><p><b>—¿Cómo hiciste para salir?</b></p><p>—Tomamos decisiones. Una fue mudarnos en la ciudad, vivir más abiertos. También probamos alquilando en un barrio cerrado por seguridad, pero no duramos nada. Sentíamos que nos estábamos perdiendo algo de quiénes éramos. Y dijimos: si vamos a salir de esto, tiene que ser viviendo a la calle. Igual había cosas que se te metían en la cabeza: ganas de poner rejas en todos lados, incluso en los patios. Era irracional, pero en ese contexto parecía lógico. Veníamos de años donde la gente cambiaba el auto por uno más discreto, donde te seguían por la calle, te cruzaban el auto.</p><p><b>—Habían secuestrado a tu viejo, yo creo que no salgo de mi casa nunca más.</b></p><p>—Claro. Pensás en todo. En tus hijos, en lo que podría pasar. Son pensamientos que brotan solos.</p><p><b>—¿Se calmaron con el tiempo?</b></p><p>—Sí. Cuando comprobás que estás a salvo, algo baja. Y agradezco no haber puesto rejas en todos lados. Tengo un patio interno donde pensaba: “¿Y si alguien se descuelga?”.¿Quién se va a descolgar, <i>El Hombre Araña</i>? En ese momento imaginaba escenarios que no tenían sentido.</p><p><b>—¿Alguna vez pensaste en contar esa historia en una serie o película?</b></p><p>—Hubo una posibilidad. Trabajamos algo con gente de Kuarzo, con Hernán Kweller y Mariano Hueter. <b>Primero como documental, después como ficción, pero no avanzó. </b>A veces los proyectos no terminan de cuajar. Tal vez en algún momento pueda hacerse. Los textos y el material están. Igual nunca tuve una intención muy fuerte de reflotarlo: cuando lo hablamos es porque la propuesta viene de afuera.</p><p><b>—Pero ahora estás en modo documental...</b></p><p>—Sí, pero te digo algo: estoy un poco harto de la producción audiovisual (risas).<b> </b></p><p><b>—¿En serio?</b></p><p>—Es mucho trabajo. Tuve experiencias hermosas: <i>El elegido</i>, <i>La leona</i>, <i>Mi amor, mi amor</i>. También cine, como <i>Al final del túnel</i>, con Leonardo Sbaraglia, en coproducción con España. Todo eso fue muy enriquecedor, pero producir es muy demandante. En un momento sentí la necesidad de diversificar, de que la actuación no fuera lo único. Y ahí también te das cuenta de lo que implica sostener ese ritmo en el tiempo. Este último proyecto, el documental <i>El último viaje a China</i>, que amo profundamente, se estrenó en el BAFICI y llega a los cines el 7 de mayo.<b> </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5W4SLFZLGFGC3BYLLLMP4J6TDM.jpg?auth=3fa8865365cf044bc264f0e2228f0797a8b05e5d6354c429772f47b103b262b6&smart=true&width=1440&height=810" alt="Pablo Echarri junto a Diego Maradona en La noche del 10." height="810" width="1440"/><p><b>—¿Por qué la China?</b></p><p>—El proyecto me llegó. Había una idea de una productora uruguaya, junto con EUDEBA (Editorial de la Universidad de Buenos Aires), de hacer algo por los cien años del nacimiento de China Zorrilla. Yo había abierto mi productora hacía unos tres años, después de mi experiencia anterior con <i>El Árbol</i>, y estaba armando mi propio camino. A través de mi amiga Cecilia Diez me acercaron la propuesta: buscaban una pata argentina, no solo financiera sino también artística. Era pensar qué contar de la China, cómo, quién lo iba a hacer. Y cuando me lo dijeron, me volví loco. Yo la amaba profundamente, aunque nunca trabajé con ella. La admiraba por lo que era como artista y como persona.<b> </b></p><p><b>—¿Se conocieron personalmente?</b></p><p>—Sí, nos conocimos. Ella venía al teatro a verme y yo también fui a verla. La última vez que nos cruzamos fue en el cumpleaños de Lito Cruz. Estuvimos un buen rato charlando con Nancy, disfrutando de su calidez y su inteligencia. Siempre digo algo: <b>la China me generaba lo mismo que Diego Maradona. La veías y la querías abrazar</b>. Y además te prestaba atención, estaba a gusto de estar con vos. Con Diego pasaba algo parecido: cuando conectaba, se entregaba por completo, era incluso más cholulo que uno.</p><p><b>—No conozco tus encuentros con Diego, tal vez debería…</b></p><p>—No, mejor que no (risas). Nos cruzamos algunas veces, sobre todo en mi juventud, en la noche.</p><p><b>—¿Te fuiste de joda con Diego?</b></p><p>—Sí, algunas veces. Pero cosas que quedan en mi corazón y en mi retina.</p><p><b>—¿Qué te pasa con el juicio que se está viviendo?</b></p><p>—Me dio mucha pena cómo se dio ese juicio fallido, sobre todo por el dolor de la familia. Ojalá esta nueva instancia traiga justicia y tranquilidad a todos sus hijos e hijas, pero en especial a Claudia y a las chicas, a Dalma y Yanina a las que amo profundamente.</p><p><b>—¿Tenés vínculo?</b></p><p>—Sí, tenemos un buen vínculo de siempre. Aun queriendo profundamente a Diego, siempre estuve del lado de Claudia, de Dalma y de Gianinna.</p><p><b>—Quiero haber sido mosca para estar en esas noches de gira con Diego.</b></p><p>—No, ni las moscas volaban (risas). </p><p><b>—Hay recuerdos que no se pueden contar.</b></p><p>—Recuerdos que no voy a olvidar. Nos divertimos mucho en una época muy intensa. Un gran personaje.</p><p><b>—¿Iba a tu bar, al Quinto Stone?</b></p><p>—Sí, vino algunas veces. Era una época en la que Diego Maradona se movía mucho con Guillermo Coppola también, y nos cruzábamos seguido. Hay fotos de esas noches dando vueltas. A Diego lo amaba todo el mundo: músicos, actores, todos. Donde aparecía, todos queríamos estar cerca, abrazarlo, decir “estuve con Diego”. Para nosotros era eso: estar con el más grande. Imaginate lo que era decirle a mis amigos de Dominico que estuve con Diego.</p><p><b>—¿Sos igual de cholulo con Messi que con Maradona?</b></p><p>—No, generacionalmente Messi me queda más lejos. Diego me quedó ahí, pegado. Y también valoro cosas de él que trascendieron lo deportivo. Messi logró una consistencia y unos números extraordinarios, incluso superiores en muchos aspectos. Pero lo que Diego representó para este país, para un sector de la sociedad, fue algo mucho más profundo. No fue solo el Mundial del 86 o el Juvenil: fue lo que encarnaba como figura. Por eso sigue estando en murales, en fotos, en la memoria colectiva.</p><p><b>—¿Podés enojarte o cuestionar lo que hizo mal?</b></p><p>—Sí, en su momento dolía verlo mal, sobre todo en el final, cuando tenía reacciones ásperas, incluso con gente que yo quiero, con su familia. Eso me dolía. Pero siempre hubo comprensión. Por su origen, por lo que vivió, por lo que le tocó ser. Era un héroe profundamente humano y necesitaba esa comprensión.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZJXV4CGFNNGJHKD7CLUGU2H6HI.jpg?auth=10dabfe556867a5b1fc1633d69fd15a9e597017cc6135b0e21db7a6829e53287&smart=true&width=5892&height=3924" alt="Pablo Echarri junto a Tatiana Schapiro en los estudios de Infobae (Maximiliano Luna)" height="3924" width="5892"/><p><b>—¿Qué respondés cuando te dicen que no sos tan “nac &amp; pop” si te vas a Estados Unidos a comprar un iPhone? </b></p><p>—Que es una pelotudez clasista. Una mirada muy pobre. Me río, pero también me da un poco de tristeza. Muchos de los que te lo dicen no tienen ni dónde caerse muertos. Yo hace más de 30 años que soy responsable inscripto, trabajo, aporto en este país y tuve una carrera muy privilegiada. Gasto mi dinero en lo que quiero y donde quiero. Así que me cago muy de risa de toda esa gente.</p><p><b>—¿Te reís de verdad?</b></p><p>—Sí. Y si alguien se pone prepotente, no me lo banco. No acepto aprietes.</p><p><b>—¿Lo que se escribe en redes te lo dicen en la cara también?</b></p><p>—Muy poco. Y, curiosamente, las expresiones de desagrado suelen venir de mujeres de entre 50 y 70 años. Supongo que sienten que no voy a reaccionar de forma violenta. Igual las enfrento. Creo que los tipos no me encaran porque tienen miedo de comerse un tortazo, cosa que me parece muy bien por otra parte, que no se acerquen.</p><p><b>—¿Hoy darías un tortazo?</b></p><p>—Si alguien me violenta y atraviesa mi espacio, o intenta amedrentarme a mí o a mi familia, estoy dispuesto a cualquier cosa. </p><p><b>—Bueno, antes lo dijiste: si hay que salir a bancar, primero se sale.</b></p><p>—No tengas duda. Es visceral, instintivo. Hay un límite, un metro cuadrado simbólico que todos respetamos. Nadie puede avanzar sobre el otro con intención de violentarlo, lo conozca o no. Cuando alguien cruza esa línea, ya sea hombres o mujeres, para mí es una agresión. Y si alguien viene a agredirme, reacciono.</p><p><b>—Hablé con Nancy cuando apareció ese video en el aeropuerto, tiempo después. ¿Hay miedo en esas situaciones?</b></p><p>—No, miedo no, nos provoca otra cosa. Enfrentamos estas situaciones. Hay gente que agacha la cabeza para que pase rápido. Nosotros hacemos todo lo contrario, provocamos un momento. inversamente proporcional al inicial. Es una decisión que tomamos en familia.</p><p><b>—¿Lo hablaron con los chicos?</b></p><p>—Sí, les dije claro <b>que si alguien viene a violentarnos, la bancamos, prendemos los teléfonos y vamos para adelante</b>, nunca para atrás. Y eso provoca en el afuera una reacción muy concreta que es de profundo temor y de darse cuenta de que ya no tienen las riendas. </p><p><b>—Hay algo de la impunidad de las redes.</b></p><p>—Claro. La idea de “yo filmo, yo expongo, y de mí no se sabe nada”. Pero hoy todos tenemos un teléfono y con las redes esta lógica se da vuelta rápido. Fijate lo que pasó en ese aeropuerto en Panamá. Una pareja vino a insultar con tonterias, con enormes muestras de ignorancia, filmando. <b>Cuando nosotros también filmamos, esas caras anónimas pasaron a tener nombre y apellido</b>. Después apareció quiénes eran, su historia, y terminaron pidiendo disculpas. </p><p><b>—Quien termina publicando el video es él.</b></p><p>—Sí. Él hizo un descargo en sus redes con un video largo, pidiendo disculpas y contando que lo viralizaba porque su hijo, como había ganado Milei, había dicho que se iba a ir del país. Mirá vos qué mezcla, ¿no? Tal vez esa persona y yo ahora estaríamos un poco más cerca.</p><p><b>—¿Y luego subiste el que grabaron ustedes también?</b></p><p>—Cuando me entero le pregunto a Nancy si tenía el video, porque yo se ve que de los nervios en ese momento no filmé, no apreté el botón porque soy un viejo choto con estas cosas. Y Nancy lo tenía, entonces lo publico en Twitter. A las seis horas mi cuñado me cuenta que le escribió por Instagram uno que vivía enfrente de la casa de esta gente para hacer un scaner de su vida: que era una pareja tucumana, que la mujer era profesora de pilates, que él estaba en la lista de una senadora radical y era profesor de taekwondo, que tenía una causa judicial por violentar a alguien que tuvo algo con su esposa. Digo, tenga cuidado señora, señor, utilice el teléfono con mucha responsabilidad porque nosotros estamos hace 30 años caminando este camino y tenemos muchas herramientas para soportar esto. Pero cuando alguien que no está acostumbrado queda expuesto, el golpe es fuerte. La pérdida del anonimato es brutal. Esa persona terminó pidiendo disculpas, porque no había dimensionado lo que podía pasar, decía que su abuelo era peronista, que sus amigos peronistas no lo querían saludar, estaba muy preocupado el señor porque su vida se había trastocado. Entonces digo vivamos todos en paz. Cada uno con sus ideas, pero sin violencia.</p><p><b>—Qué fuerte haber preparado a los chicos para eso...</b></p><p>—Es lo que les toca. Tienen una vida maravillosa, extraordinaria, diferente a otras, pero también estas particularidades. Se habla, se naturaliza. No les gusta, claro, a nadie le gusta una agresión. Pero están más curtidos, porque nosotros no retrocedemos, no nos da ninguna vergüenza como a mucha gente, al contrario, nos activa otra parte de nuestra psiquis que es: acá no te metas.</p><p><b>—¿Hay algo que el público piense de vos que es completamente falso?</b></p><p>—Sí, <b>esa idea conservadora gorila de vincularme con la corrupción. Es completamente falsa</b>. Que intenten ponerme el mote de ladrón es una estupidez basada en la repetición. No es desconocimiento: es repetir algo que supuestamente hiere. Y además lo saben: saben que es falso.</p><p><b>—No apuntaba a eso, pensaba en los que te siguen, en los que te quieren. ¿Hay algo que ellos puedan construir de vos que no tiene nada que ver con quién sos?</b></p><p>—Sí. El que cree que soy un ganador o un conquistador se equivoca profundamente.</p><p><b>—Ya está guardado, señores.</b></p><p>—Sí. Además, en el fondo soy bastante conservador, sobre todo en lo vincular. Nunca fui un <i>bon vivant</i>, ni siquiera en los momentos en los que podría haberlo sido. Conozco compañeros que supieron usufructuar mucho más la fama o su imagen. Yo siempre fui bastante más medido. <b>Siempre fui menos que mi reputación</b>, como dice el Indio Solari.</p><p><b>—Pero te quedaste donde quisiste.</b></p><p>—Exacto.</p><p><b>—Contame de </b><i><b>Maldita felicidad</b></i><b>, tu obra en cartelera.</b></p><p>—En <i>Maldita felicidad</i> interpreto a un escritor que, después de publicar un bestseller a los cincuenta y pico, decide traicionar a sus editores —los personajes de Paola Krum y Carlos Portaluppi— para irse con una editorial más grande. Pero esa misma noche queda atrapado en una conversación sobre la felicidad, un tema que lo desarma porque arrastra una vida bastante infeliz. Ahí aparece un personaje, el de Inés Palombo, que es feliz sin tener “nada” en términos tradicionales. Y eso dispara la pregunta: ¿qué es realmente la felicidad? ¿El éxito o esos pequeños momentos cotidianos y la capacidad de hacerlos durar?</p><p><b>—¿En cuál de las dos estás, el éxito rotundo o los pequeños momentos?</b></p><p>—Los pequeños momentos.</p><p><b>—Que duren. </b></p><p>—Sí, claro. Aunque hoy tengo más herramientas para disfrutar también de un buen momento de éxito, de un suceso artístico o comercial. Porque también me acostumbré a fracasar.</p><p><b>—¿Y lo podés sostener?</b></p><p>—Sí. El fracaso no está tan mal. Si ajustás la expectativa, cuando algo sale mejor de lo esperado, lo disfrutás mucho más.<b> </b>El éxito es un impostor: te da una dosis muy intensa de algo que sube rápido… y baja igual de rápido.</p><p><b>—¿Qué días están en el teatro?</b></p><p>—Estamos de jueves a domingo en el Teatro Metropolitan, en Corrientes 1343.</p><p><b>—Qué linda que está Corrientes, hay una oferta cultural hermosa.</b></p><p>—Amo Corrientes. La transformación al hacerla peatonal fue muy discutida en su momento, pero yo nunca la critiqué más allá de las diferencias ideológicas y políticas porque donde hay una peatonal, hay gente caminando, y eso cambia todo. Cuando era chico iba mucho porque mi tía vivía en Corrientes entre Talcahuano y Libertad, tenía una tintorería en la Galería del Óptico. Yo vivía en Villa Dominico y cuando ella me invitaba a dormir a su casa, me tomaba el 10, caminaba solo por Corrientes y sentía que estaba en Disney.</p><p><b>—Te sentías gigante.</b></p><p>—Claro, era inmenso. Hoy la veo más hermosa que nunca; por sus teatros, sus restaurantes, sus pizzerías, sus librerías, la enorme propuesta teatral que hay en el on, off en las calles adyacentes, pero también por los artistas callejeros que son de lo más lindo y pintoresco. Y son una de las cosas más hermosas que nos diferencia con el resto del mundo.</p><p>—<b>¿Sos un tipo feliz hoy?</b></p><p>—Sí. Tengo momentos sostenidos de felicidad. Y esa es la gran diferencia que noto entre el Pablo joven y el de ahora. Siento que aprendí a reconocerlos, a valorarlos y a sostenerlos un poco más. Porque, en definitiva, la felicidad también es eso: lograr que esos pequeños momentos, duren.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CQHHCEFQ4JC25LQIMDI7ZXLF6E.jpg?auth=ffb30fc4c7c87d59399345aa28018352126611eb0064d94f2a19bb1781af8f1c&amp;smart=true&amp;width=5508&amp;height=3708" type="image/jpeg" height="3708" width="5508"><media:description type="plain"><![CDATA[Maximiliano Luna]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Me duele sentir que no llegamos a tiempo”: tiene 20 años y lucha por defender el derecho de los niños a seguir siendo niños]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/02/me-duele-sentir-que-no-llegamos-a-tiempo-tiene-22-anos-y-lucha-por-defender-el-derecho-de-los-ninos-a-seguir-siendo-ninos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/02/me-duele-sentir-que-no-llegamos-a-tiempo-tiene-22-anos-y-lucha-por-defender-el-derecho-de-los-ninos-a-seguir-siendo-ninos/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Para Lupe de la Cuesta fue impactante saber que había infancias distintas a la suya. Descubrió que esa distancia no era tan difícil de reducir y procuró dedicarle tiempo a reconstruir sueños y deseos en otros. Fundó una organización de voluntariado que llamó Volver y que tiene una premisa medular: "Si no vas a volver, no vengas". En un capítulo de Voces, la historia de una joven que entendió su privilegio y su capacidad para cambiar realidades]]></description><pubDate>Sat, 02 May 2026 13:17:47 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Lupe tiene siete años y escribe cuentos. Es hija de una profesora de letras y viven en una posición acomodada en la provincia de Buenos Aires. Va a un colegio privado y sabe que tendrá la posibilidad de elegir el rumbo de su historia. Maia tiene siete años y no conoce las vocales. Vive en Añatuya, un pueblo en Santiago del Estero. Cuando Lupe y Maia se conocen, Lupe ya tiene dieciseis. Recuerda lo que ella hacía a la edad que en ese ahora tiene Maia. Descubre que hay una diferencia sustancial entre ellas. Se lo cuestiona. Piensa que tal vez haya una distancia insalvable. Hasta que Maia dice que le fascina el color rosa, el favorito de Lupe, y se ponen a cantar juntas canciones de Tini. La brecha se reduce y congenian.</p><p>Lupe vuelve de ese viaje a Añatuya con una preocupación. Es una duda existencial y genuina. Sabe que probablemente la experiencia gratificante que parió en el pueblo se disolverá con el paso del tiempo. Presume que será un desenlace inevitable. “<b>Nos vamos a olvidar de que hay chicos viviendo así y nos vamos a convertir en lo que criticamos</b>”, cree. Lo cuestiona. Lo rebate. Lo discute. Y comprende que no es imposible volver. Vuelve y vuelve a volver. Ahí nace “Volver”, una organización que -según su propia descripción- lucha para que los chicos sigan haciendo cosas de chicos.</p><p>Entre cada vuelta, las ganas de hacer que chicos sigan haciendo cosas de chicos se multiplican. “Volvimos con el corazón rebalsado. Nos sentíamos llenos”, dice. Ese entusiasmo, ese desborde lo trasladan a un hogar del barrio de Parque Chas, llamado María del Rosario, que dirige una profesora del colegio. Empiezan a hacer ahí lo que hacen en el paraje santiagueño. “Llevábamos hilos encerados y hacíamos pulseras. Llevábamos masa y jugábamos con masa. Llevábamos soga y saltábamos la soga. Pelota de fútbol y jugábamos al fútbol”, relata. Y lo que empieza, se sigue. Porque “nos llamamos <i>Volver</i>, si no vas a volver no vengas”.</p><p>Lupe es Lupe de la Cuesta. Tiene 20 años. Conduce un grupo de treinta voluntarios en la organización <i>Volver</i>, es referente de un adolescente de catorce años de un hogar y cuenta que todo lo que hace nació de los viajes de servicio con el colegio San Andrés, de Olivos. “Cuando tenía doce años fuimos a una escuelita en el Delta. Y creo que desde el primer momento donde vos te enfrentás a niños, ves que de repente sube el río y no pueden llegar a la escuela, algo que a nosotros nunca jamás nos había pasado. <b>Hay algo de entender que soy una privilegiada</b>“.</p><p><b>—Qué bueno la escuela que lo incentivó.</b></p><p>—Es tan importante que existan estas actividades. Porque si no vos podés vivir una vida entera sin enterarte de qué hay afuera de ese círculo. Fue nuestro miedo durante mucho tiempo. Nosotros nos enteramos que hay otra cosa, que hay gente afuera que está viviendo mal. ¿Y vamos a seguir como si nada?</p><p><b>—¿Qué edad tenías cuando te empiezan a surgir estos interrogantes?</b></p><p>—Fue en mi último año de colegio, yo tenía 16 años, cuando vamos por primera vez a Añatuya, un pueblo en Santiago del Estero. <b>Fue muy impactante ver infancias tan distintas a la mía</b>. Me acuerdo muy bien de una chiquita que se llamaba Maia, que tendría 7 años y no sabía las vocales. Y a mí me impactó mucho eso porque me acordaba que yo a los 7 años me encantaba jugar a escribir cuentos. A mí siempre me gustó escribir, mi mamá profesora en letras, yo a los 7 años escribía cuentos y pasaba horas haciendo eso. Y enfrentarme a una chica que no sabía las vocales y al mismo tiempo después esa chica me dijo “mi color preferido es el rosa” y cantamos juntas unas canciones de Tini que estaban de moda en ese momento. Hubo algo de decir estamos o estuvimos en esta edad en una posición tan distinta y a la vez somos dos nenas de 7 años a las que les gusta el rosa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QJLMY5BRAJEGBOTTJYRMRQEPTA.jpg?auth=2b68f56be19e3146e184867c65dfedabe53e47ef6458fc17401be992657990db&smart=true&width=1920&height=1441" alt=""Fue muy impactante ver infancias tan distintas a la mía", recuerda Lupe en Infobae." height="1441" width="1920"/><p><b>—Ahí empezaste a entender algo de lo aleatorio de donde nacemos.</b></p><p>—Sí, totalmente. Y lo injusto de eso. Y al volver, me acuerdo de que tuvimos una conversación con mi profesora de historia, a la que quiero mucho, -hoy me río cuando lo cuento pero en ese momento era una preocupación real-, de decir nosotros vimos lo que hay afuera de este barrio o lo que hay afuera de esta burbuja, y lo más probable es que el año que viene arranquemos una carrera en una universidad privada, y después pasemos a trabajar en una empresa, y nunca hagamos nada y nos olvidemos de esto que vimos. <b>Lo decíamos con miedo. ¿En qué nos vamos a convertir? </b>No podemos convertirnos en alguien que no le importe todo esto. Y eso era compartido. Era una cosa de decir “<b>nos vamos a olvidar de que hay chicos viviendo así y nos vamos a convertir en lo que criticamos</b>”. Viéndolo casi como inevitable. </p><p><b>—Todos los años tenían una experiencia social distinta.</b></p><p>—Sí, no sólo teníamos viajes de servicio sino que teníamos actividades como visitas a hogares, salidas con hogares. Me acuerdo una vez que llevamos a todos los chicos de un hogar al cine.</p><p><b>—Muchas veces uno calma algo de esa angustia desde lo económico. Pero ustedes decidieron poner el cuerpo.</b></p><p>—Sí. También es sumamente importante la ayuda económica, pero nosotros encontramos que lo que nos movía era estar ahí. Hay algo mío personal que más allá de injusticia, más allá de todo: a mí me encanta estar con chicos, desde siempre. Tenía 8 años y era la que cuidaba a las primitas de 3. Ahí hay algo de disfrute, de decir, quiero estar acá.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RQEIM2XZ2ZBFBMKE6ANI6MFUQ4.jpg?auth=8d759dd9f21de5f8ed2fc64b72ee1be27d3cf92c402779a3f4b95b9958672584&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Todos los años durante su educación secundaria el colegio propuso actividades sociales, el viaje a Santiago del Estero marcó el inició del trabajo que hoy hace desde la organización Volver." height="1440" width="1920"/><p><b>—¿Cómo empezás a plantear en tu casa estas diferencias que vivías y a entender que vivís en otra realidad?</b></p><p>—Yo creo que mi casa fue una casa donde la conciencia del privilegio estuvo presente. No fue algo que yo traje como ajeno. Mi mamá fue profesora del colegio al que yo fui. Y yo fui a ese colegio con una beca. Y creo que hay algo de eso, donde siempre hay una conciencia de vos estás en una posición muy privilegiada, estás recibiendo una educación sumamente privilegiada y tenés que ser consciente de que te vas a encontrar con gente muy privilegiada y muchas veces mucho más privilegiada que vos. Había algo de ser consciente de ese privilegio, de que no todos viven la misma vida. Siempre fui de agarrarme temas y querer lucharlo mucho. Entonces, mis papás siempre me escuchaban en la mesa de la comida de la noche, peleando porque, no sé, no podía creer la cantidad de casos de anorexia o que había un chico que se había ido a dormir sin comer.</p><p><b>—En tu casa eras la que ibas a salvar el mundo.</b></p><p>—Lo peleaba, sí. Y discutiéndolo también.</p><p><b>—¿Qué te empezó a pasar con los chicos?</b></p><p>—Para mí hay un magnetismo desde el primer momento de querer cuidarlos y a la vez disfrutar tanto jugar con ellos. Realmente sentarme, jugar y, más allá de todo lo que pueda haber alrededor, disfrutar ese momento como el mejor momento del día. eso es lo que lo hace tan sostenible creo.</p><p><b>—¿Qué te shockeó ver? ¿Qué aprendiste en ese camino?</b></p><p>—Algo que me shockea es la resiliencia que veo en algunos lugares. Siempre fui muy buena alumna, muy responsable, muy estudiosa pero eso nunca me fue difícil algo. Nunca me fue difícil sentarme a estudiar. Nunca tuve trabas para sentarme a estudiar. Ver chicos que tienen todas las trabas y que igual se sientan a estudiar y que igual se esfuerzan.<b> A estos chicos que quieren que les vaya bien, hay que ayudarlos</b>. Me acuerdo patente estar en un micro yendo a otro pueblo cerca de Añatuya y ver por el micro pasar por un rancho, ver una mesa que le faltaba una pata muy chiquita, dos nenes sentados haciendo la tarea o haciendo ejercicios en el medio de la nada, en una casa que no tiene baño.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VR4ITGPXXFC3VLOZMPLESVLWZM.jpg?auth=8f061fe7f4a47b8f83dab5f6329a58dcbcb734ed23083732c6b409ad5e6aa06f&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Guadalupe de la Cuesta: "A estos chicos que quieren que les vaya bien, hay que ayudarlos"" height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Y cómo nace el proyecto?</b></p><p>—<i>Volver </i>nace porque después de ese viaje que hacemos en el último año de colegio a Añatuya, había una sensación mía, compartida creo, de decir <b>“no puede ser que no volvamos”</b>. El último día todos llorando porque nos íbamos, habíamos estado cinco días con los chicos de un hogar y nos despedíamos. No puede ser que estemos llorando así como si fuese imposible volver. No es imposible volver. Y con el apoyo de una profesora del colegio que me re incentivó, me re empujó, me dijo “y volvé, no es imposible, volvé”. Arranco, mando un millón de mails, organizo un millón de cosas y convoco a quince chicos con los que al año siguiente volvemos a Añatuya. Ahí arranca <i>Volver</i>. </p><p><b>—¿Imaginabas en ese momento lo que estabas impulsando?</b></p><p>—Ni por casualidad. Pero al mismo tiempo hoy lo pienso y tiene tanto sentido que hoy estemos acá. No imaginaba lo que iba a pasar. Es más, cuando estamos terminando ese viaje, me acuerdo de decirle a uno de mis amigos “¿salió bien, no? Podríamos volver a venir”. En ese viaje era una duda si esto iba a ser algo constante o si era una cosa de una vez y ya.</p><p><b>—Vos ibas desarrollando este camino, teniendo estas inquietudes. ¿Qué pasaba mientras en tu casa? ¿Qué decían tus papás?</b></p><p>—La primera reacción de mis papás, como todo padre, es miedo. Especialmente cuando la primera vez que voy a Añatuya yo siendo el adulto, o sea, solos. Hubo miedo de decir, ¿cómo vas a llegar? ¿dónde te vas a quedar? ¿no te va a picar una vinchuca? ¿no te va a agarrar dengue? Todos los miedos que se les pasan por la cabeza de un padre, que también desconoce mucho qué es Añatuya o qué hacemos allá. Pero ahora ya están subidos al proyecto.</p><p><b>—Hoy ya es una forma de vida.</b></p><p>—Sí, totalmente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VBT6JMLACFBK3KMWEI7KNMLR7M.jpg?auth=21bde9cbaaeca5d7739d021e629a602ba73b7ee6cc3ca5e5318b0533189583ac&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Eran tantas las ganas y el compromiso que una vez finalizada la secundaria Lupe organizó a un nuevo grupo de voluntarios para volver a Santiago del Estero." height="1440" width="1920"/><p><b>—¿Cómo empiezan a trabajar con el hogar en Buenos Aires?</b></p><p>—Volvemos de ese primer viaje en Añatuya. En ese momento decíamos mucho “<b>volvimos con el corazón rebalsado</b>”. Nos sentíamos llenos. Era eso. Y era decir, de vuelta, no puede ser que algo que nos llene tanto solo lo podamos hacer cuando hay un finde largo y nos podemos escapar a Añatuya. No puede ser. Tiene que haber una manera. Y una persona que era profesora en nuestro colegio y que nos había guiado mucho en lo que era servicio comunitario, se había ido -Pri Garritano se llama- para empezar a ser directora en un hogar de niños. Y nosotros eso lo sabíamos. La seguía en Instagram, sabía que ya estaba siendo directora en un hogar. Entonces le tiro un mensajito y le digo “che, tengo un grupo de voluntarios, acabamos de volver de Añatuya, estamos muy contentos. ¿Hay chances de empezar a ser voluntarios en tu hogar?”. Y varias personas nos dijeron “arranquen tranqui, vayan una vez por mes, se van a quemar”. Había mucho una cosa de “ustedes están muy energéticos porque acaban de volver de Santiago, no se apuren porque como que esa energía se va a quemar y no va a ser sostenible en el tiempo”.</p><p><b>—Y hay que cuidar a los chicos de eso también ¿no?</b></p><p>—Totalmente. Era un planteo absolutamente coherente. Soy la primera en decir “nos llamamos <i>Volver</i>, <b>si no vas a volver no vengas</b>”. Pero yo creía, quizás una cosa medio adolescente, que no nos íbamos a quemar. Arrancamos igual yendo cada quince días, porque dijimos “vamos a escuchar a estos adultos que nos están diciendo esto”. Arrancamos yendo al hogar los sábados a la mañana, a estar, a jugar.</p><p><b>—¿Qué hacían ahí?</b></p><p>—Arrancamos muy tranquilos cada dos semanas a estar en el hogar de nueve y media a doce y media los sábados. Llevábamos hilos encerados y hacíamos pulseras. Llevábamos masa y jugábamos con masa. Llevábamos soga y saltábamos la soga. Pelota de fútbol y jugábamos al fútbol.</p><p><b>—¿Los chicos se enganchaban?</b></p><p>—Los chicos estaban copados. Pero porque los chicos no estaban acostumbrados a voluntarios tan jóvenes. Yo en ese momento tenía 17 y mis amigos 17, 18. Era un hogar donde había voluntarios pero tenían en general 40, 50 ó 60. No estaban acostumbrados a que haya un grupo de chicos con mucha energía. Así que estaban muy enganchados. Llegábamos y era gritos, “Lupe, Lupe, Lupe”, como mucha energía había.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/K3ICPHPQZJFVFKMOB3IUSLTAXA.jpg?auth=f3ccbdf0461f2d8d916851315940c982328e0ba054f615c924c145c020f34810&smart=true&width=1440&height=1920" alt=""Si no vas a volver no vengas", pide Lupe que acompaña todos los sabados con su organización al hogar María del Rosario" height="1920" width="1440"/><p><b>—¿Cómo fue evolucionando?</b></p><p>—Un día hicimos una feria de ropa para juntar fondos para volver a Santiago del Estero y en esa feria de ropa estamos charlando entre nosotros, y yo digo “che, quiero hacer una salida”. Nos habían dicho en el hogar que los voluntarios hacían salidas generalmente, que en algún momento cuando conociésemos más a los chicos podíamos hacerlo. Y me acuerdo que estando en la feria de ropa le mandé un audio a la directora del hogar, a Pri, que teníamos confianza porque había sido nuestra profesora y le digo, “Pri ¿hay chance de que hagamos una salida? Pegué mucha onda yo con estas dos nenas ¿Hay chance de que pueda sacarlas un rato el finde?”. “Sí, re contra”. En el medio nosotros habíamos entregado autorizaciones, papeles. Es importante decir esto porque no es que uno llega a un hogar y saca un niño. Ahí hicimos junto con una amiga la primera salida con dos nenas.</p><p><b>—¿A dónde fueron?</b></p><p>—Fuimos a McDonald’s. Después al teatro. Y después se quedaron a dormir a mi casa. Fue muy a todo o nada la salida. Yo siempre digo qué valientes que fuimos porque nos mandamos con toda. Pero salió muy bien.</p><p><b>—¿Qué dijeron en tu casa?</b></p><p>—Al principio no entendían. Al principio hubo algo de decir “¿cómo?, ¿qué?”. Pero no porque desde un no, sino desde un “¿por qué existe esto? ¿por qué existen salidas? ¿qué es este mundo?”. Y ahí yo empecé a explicar que los chicos necesitan salir, <b>el hogar es hermoso pero no es una familia y necesitan vivir la vida familiar</b>. Mi papá fue “ok, dale”. Y estuvimos muy poco tiempo igual en mi casa porque llegamos tarde a la noche después del teatro, y a la mañana siguiente era sábado entonces fuimos directo al hogar. Pero ese tiempo mis papás se derritieron de ternura.</p><p><b>—¿Dormiste algo esa noche?</b></p><p>—Yo siempre duermo bastante mal cuando están los chicos en casa. Al día de hoy, con tres años adentro, siempre duermo medio mal con los chicos en casa. Viste cuando las madres dicen “una vez que tenés un hijo dejás de dormir bien”. Hace tres años que vienen a dormir, ¿por qué sigo durmiendo mal? Hay algo de no relajar del todo porque sabés que están ahí y querés que estén bien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JHWVKYIBHZHE7GO4LL4OGS77T4.jpg?auth=899253954980092cc9e9d49cacc7ff3468c22d33dea317184fef3b0abc6c6733&smart=true&width=1920&height=1440" alt=""El hogar es hermoso, pero no es una familia y necesitan vivir la vida familiar"" height="1440" width="1920"/><p><b>—Todos los chicos del hogar de a poquito pudieron empezar a salir, a conocer casas, a vincularse con las familias.</b></p><p>—Totalmente. Sí, ese primer año nosotros estábamos aprendiendo cómo hacer las cosas y éramos muy cuidadosos. Me acuerdo de que tenía un Excel con cuántas veces sacamos a cada chico, para ser más o menos justa de decir que todos hayan salido alguna vez. Hoy ya no funciona así porque tenemos la suerte de tener muchos voluntarios, entonces hasta incentivamos a que un voluntario tenga más vínculo con un chico y lo saque más. Así que ese primer año todos salieron alguna vez a nuestras casas.</p><p><b>—¿Qué pasa la mañana siguiente cuando los llevás de nuevo al hogar?</b></p><p>—No hay una angustia enorme. Eso le pasa a mi mamá por ejemplo. Cuando un par de veces mi mamá me acompañó a llevarlos de vuelta a los chicos, me dice como “ay, qué angustia o qué duro” después de pasar un fin de entero con algún chico. Y la respuesta que yo le doy a mi mamá es que te pasa eso porque nunca entraste al hogar. <b>Nosotros que entramos al hogar sabemos que no es un lugar del terror, no es un lugar del mal</b>. Es un lugar donde los chicos la pasan bien, donde se divierten. Y también para los chicos es su casa en estos años. Tengo mucho vínculo ponele con uno de los adolescentes y de repente me dice “ya quiero ir al hogar, estoy hace tres noches en otras casas”. Hay algo de su casa y de esa comodidad. Lo que sí me pasa a mí cuando los dejo de vuelta es extrañarlos. Sí hay una extrañitis de repente. Pero, bueno, es personal. </p><p><b>—Un montón de cosas te quiero preguntar. ¿Quisiste convencer a tus padres de que se anoten en el RUAGA?</b></p><p>—No, nunca. Sé que no es mi búsqueda que ellos hoy adopten y también sé muy bien que no es la búsqueda de ellos. Yo sí sé que a mí me gustaría adoptar cuando esté en una edad de querer ser madre. Pero también sé que es algo que no hay que incentivar ni hay que forzar, tiene que ser un deseo que esté muy firme de la persona que se anota.</p><p><b>—Son treinta. ¿Todos van a al hogar?</b></p><p>—Sí, somos un poco más de treinta pero que hay voluntarios que vienen a los viajes de Santiago del Estero exclusivamente. Hay voluntarios que vienen al hogar exclusivamente. Hay voluntarios que van a la escuelita de apoyo escolar exclusivamente. Y hay voluntarios que hacen dos o tres de estas actividades.</p><p><b>—¿Los voluntarios son todos tan jóvenes como vos?</b></p><p>—Sí, los más grandes tienen 24, 25 años.</p><p><b>—¿Y es una búsqueda que sean un grupo de gente joven o se puede anotar cualquiera?</b></p><p>—Se puede anotar cualquiera. Al ser gente joven atraemos gente joven y se arma medio un grupo de amigos que está buenísimo. Pero también en el hogar, especialmente en el hogar María del Rosario, recibimos gente más grande que arrancó a ser voluntario con nosotros y por ahí después pasó a ser referente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OA2UQT66TNFF3F6AZKLNTM477I.jpg?auth=ae4d1db3804976e85c446658ac5292b816c0ca5fce5d9aed5c824f8775b469c7&smart=true&width=1440&height=1920" alt="Lupe con una de las niñas del hogar en el Ecoparque." height="1920" width="1440"/><p><b>—Contemos qué son los referentes.</b></p><p>—Yo soy referente de uno de los chicos. Los referentes afectivos son familias que son voluntarios en el hogar, pero que tienen vínculo con un chico o un grupo de hermanos en particular. O sea, en vez de sacar a todos los chicos o a cualquiera, sacan a un chico o a un grupo de hermanos siempre, idealmente todos los fines de semana. Nuestro hogar tiene la suerte la verdad de que hay muchos referentes. Cada chico tiene más de una familia referente. Entonces, esto igual, yo digo tiene la suerte, bah, nosotros funcionamos así y funciona. Hay otros hogares que funciona distinto y que les funciona y que está buenísimo. Hay hogares que funciona que el referente los pasa a buscar el viernes y los lleva de vuelta domingo a la noche y eso es todos los fines de semana y quizás es un rol más demandante en ese sentido. En nuestro hogar no es así sino que todos los referentes tratan de sacar al chico todos los fines de semana pero de repente un referente lo saca el sábado, el otro el domingo. No es esto de llevarlo a tu casa todos los fines. Pero sí, es un rol que a mí me encanta. Pero también es un rol que yo siempre le tuve, durante mucho tiempo fui voluntaria sin ser referente. Y es un rol que siempre le tuve mucha admiración, de conocer a referentes y ver el trabajo que hacen con los chicos. O sea, cómo cambia el chico en dos años de recibir amor de parte del hogar, pero también y muy especialmente de parte de los referentes.</p><p><b>—No demos los nombres reales de los niños, inventémoslo si querés.</b></p><p>—Sí, Santiago, pongámosle.</p><p><b>—¿Santiago cuántos años tiene?</b></p><p>—Tiene 14. Es grande.</p><p><b>—Es un adolescente, ¿Cómo nació el vínculo entre ustedes?</b></p><p>—Fue muy curioso porque tuve mucho vínculo con él por tiempo antes de ser referente. Podríamos decir que fui referente durante mucho tiempo hasta el título. El vínculo arranca porque él un verano les habían mandado un cuadernillo del colegio para hacer tarea y entrar al año más acomodados. Me puse con él y otra nena que estaba en su mismo grado a ayudarlos con la tarea, a hacerles apoyo escolar. Después vino otra maestra que también les hacía apoyo escolar y él me pidió, “¿puedes hacerme apoyo escolar a mí?”. Y yo dije “bueno, dale”. Hicimos eso. Entonces yo arranqué a hacerle apoyo escolar a él solo y fue un verano entero de una intensidad con el apoyo escolar. Era todos los días apoyo escolar. Se terminó el cuadernillo y vamos a McDonald’s. Ahí empezó. Yo ese año pedí en el hogar si podía hacerle apoyo escolar de manera constante, no solo en el verano. Me dijeron que sí. Arranqué a ir una vez por semana al hogar para hacer apoyo escolar con él. Y empezó una cosa de si aprobás esta prueba, hacemos una salida y festejamos; si aprobás todo en el boletín, te llevo al Parque de la Costa. Él es parte de un grupo de cuatro hermanos que tenían una pareja que eran referentes de los cuatro y después cada uno tenía referentes individuales. Y él era el único que no tenía un referente para él solo. Eso lo noté, él me lo dijo y medio que empecé a suplir ese rol en el interín de que le estaban buscando un referente. Yo no pensaba ser su referente. Pero en ese interín yo dije “lo voy a sacar más a él porque claramente hay una falta acá, están buscando un referente”. Y fue el año pasado recién que le pusimos el título.</p><p><b>—¿Hay comunicación cuando uno no va al hogar? ¿Los adolescentes tienen celular? ¿Cómo es?</b></p><p>—Sí, los más grandes tienen celular. Siempre es una ida y vuelta porque adolescentes es típico que se les rompe, que no sé qué, que no sé cuánto. Entonces tenemos periodos cuando tienen celular y periodos donde no. Pero hay mucha comunicación con el hogar. A mí, mi cosa preferida con Santiago es llevarlo a los partidos de fútbol. Él hace fútbol en un club y a mí me gusta eso. No solo me gusta llevarlo sino que me gusta tener esa constancia de saber cómo viene la liga, de estar metida en todo eso.</p><p><b>—¿Viene de una historia difícil Santiago?</b></p><p>—Sí, o sea, todos los chicos vienen de una historia difícil. A mí me duele... Nosotros tenemos una forma de hacer las cosas: <b>cuando los chicos ingresan tratamos de saber lo menos posible sobre su historia</b>. Esto no aplicaría a alguien que trabaja en el hogar o a un trabajador social. Lo digo nosotros como voluntarios. Sí cosas puntuales que hay que saber, como por ejemplo si viene de un caso de abuso sexual. En general te avisan porque es algo que tenés que saber por cómo se va a manejar el chico. Pero no saber detalles. No nos gusta saber la anécdota. Porque <b>si sabés la anécdota es muy difícil no encarar el vínculo desde la lástima</b>. Entonces nos gusta conocerlos por lo que viene, por lo que es hoy: un pibe que le encanta jugar al fútbol, que es de River, que no sé qué, que no sé cuánto.</p><p><b>—Y que si ellos tienen necesidad de contar algo, lo cuentan.</b></p><p>—Así es como nos vamos enterando en general. Con Santiago tengo mucho vínculo y de repente te va largando cositas. Situaciones de que me golpearon de esta manera, casos de adicciones que te cuenten cómo se drogaban los padres. Cuando ya tenés mucho vínculo con el chico, lo querés mucho y él te abre eso, <b>hay un dolor muy grande de decir “no llegamos a tiempo”</b>, de decir “si te hubiese conocido cuando tenías cinco en vez de cuando tenías diez…”, “¿cómo no te pudimos sacar de ahí antes?”.</p><p><b>—Vos me hablabas de Santiago recién y pensaba en los hogares en los que se trabaja bien: hay algo de la individualidad de los chicos que falta, esa mirada uno a uno y saber que hay alguien atrás del enrejado alentándote en un partido de fútbol que los chicos recontra necesitan.</b></p><p>—Sí. Y es quizás es lo que en el primer momento a nosotros nos hizo darnos cuenta de que tenemos que estar acá. Me acuerdo la primera vez que fui a verlos a un acto del colegio. Yo no iba hace mucho tiempo. No es que fui a ver a un Santiago con el que tengo un vínculo tremendo, fui a ver a varios de los chicos que iban a la misma escuela. Yo tenía ese momento libre y voy. Fui a pararme ahí a aplaudir. Pero una de las nenas, cantando desde las gradas, la cara cuando me ve y me reconoce, deja de cantar, como que salta y golpea a otra que también era del hogar, le dice “está Lupe -le leo los labios-, está Lupe, está Lupe”. Y me señala y se olvida de la canción, se olvida de todo. Fue la primera vez que yo iba a un acto. Dije “¿tenemos que estar acá? ¡Claro!”. </p><p><b>—Esa nena te vio y dijo “está acá por mí, me está mirando”. A veces nos cuesta mirar.</b></p><p>—Sí, y especialmente cuesta en ellos ese sentirse mirados de forma individual. Porque hasta el mejor hogar es una institución y hay veintidós chicos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F4BECT3PQBBVVFYMWF3AKPSSHA.jpg?auth=96f88e67393ec9ccca6cca3c03839573c90915692bd0c41e4a9a115366e53d69&smart=true&width=1440&height=1920" alt="Lupe además de ser la coordinadora de los voluntarios de Volver es referente afectivo de un adolescente del hogar." height="1920" width="1440"/><p><b>—Un hogar que fui a visitar que me gusta mucho cómo trabaja me decía a los chicos cuando llegan acá hay que reconstruirles la posibilidad de que sepan que tienen el derecho de elegir cosas, que pueden desear jugar al fútbol, que pueden elegir un gusto de helado.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Y ahí vuelvo a esa diferencia que vos planteabas con tu propia infancia, con poder decidir y soñar la carrera qué querés estudiar.</b></p><p>—Totalmente sí. Yo cuando terminé el colegio justamente, me dan un premio por las notas y doy un discurso: lo que yo agradezco del colegio y de mi educación en gran parte es la libertad de elegir. Y es eso, y es entender que es algo para nosotros tan natural, porque yo nunca me cuestioné poder elegir la carrera que quisiese o poder elegir el hobby que quisiese. Y es algo tan raro, tan escaso. En Añatuya lo veo muy, muy, muy tajantemente. Conocimos a una chiquita que había entrado hace poquito al hogar, no elegía nada. Hicimos una actividad donde estábamos pintando unas bolsas y esta chiquita de 5 años, le pregunté “¿de qué color querés?“. ”No sé“. ”¿Qué dibujo querés?“. ”No sé“. Y así con todo. ”¿Qué helado querés?“. No sé. Cómo algo tan básico de alguna manera fue vulnerado.</p><p><b>—¿Les tocó acompañar chicos que se hayan ido adoptados del hogar?</b></p><p>—Sí, sí. Y es la alegría más grande. A Añatuya llevamos varios voluntarios nuevos a trabajar con nosotros, con Volver. Nos preguntaban ¿cómo hacen para seguir con tantas historias tristes? Hay historias que te juro que hacen que valga la pena todo y a cada chico que entra soñamos con que tenga una historia tan linda como algunos de los que vimos irse en adopción. Porque yo vi chicos irse en adopciones tan hermosas. Y lo merecían tanto. Todos los chicos lo merecen, no es la palabra merecer, pero chicos que vos decías “¿cómo puede ser que no tengan una familia y que lo esperaron tanto?”. <b>Cuando llega el momento, no podíamos explicar la felicidad.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WWUIYKVVQFF4RPIEHT5NMII5DA.jpg?auth=f3da860593a460a00f5e01bb1cff987ff15cca81b2d12a7c75e3eecfc31d451f&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Lupe de La Cuesta junto a Tatiana Schapiro en Infobae (Adrian Escandar)" height="1081" width="1920"/><p><b>—¿Qué necesitan Lupe?</b></p><p>—Necesitamos siempre voluntarios. Siempre gente que se mueva, que le mueva algo adentro y que diga yo quiero ser parte de esto y que nos escriba. Y necesitamos donaciones siempre. Para eso también nos pueden escribir: donaciones materiales, si tienen algo que piensan que puede venir bien, o monetarias. Y si alguien quiere ser voluntario está bienvenido.</p><p><b>—De Añatuya volvieron hace muy</b><i><b> </b></i><b>poquito. ¿Ya se está planificando el próximo?</b></p><p>—Sí. Nos gusta ir. Tratamos siempre de ir en Pascua y en el Día de la Infancia. Así que bueno, tuvimos recién un viaje de Pascua y el Día de la Infancia se va venir en Agosto.</p><p><b>—¿Entendés que esa decisión de no mirar al costado le están cambiando la vida a un montón de chicos?</b></p><p>—A mí me cuesta me cuesta pensarlo así pero creo que sí. Y lo que estoy segura que entiendo es que <b>mutuamente nos cambiamos la vida, nos cambia el propósito, el levantarnos a la mañana</b>.</p><p><b>—¿En qué sentís que ellos te hicieron mejorar la vida?</b></p><p>—Yo creo que me dan un porqué mucho más grande. Me dan un entender para dónde estoy yendo en la vida y que es algo más grande que cualquier cosa chiquita mala que me pueda pasar. Hay algo que suena tonto pero hay algo de decir: no me fue tan bien en el parcial, no pasa nada entendés, estoy yendo para otro lado.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3PCUAYBVX5ASLANTRPXGMPOYJY.jpg?auth=6a5985b111d06ccf6186fa3906a62758e3de1e3fa8c221b574ac98533d1c298c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Fiorella Vitelli: canceló su casamiento, quedó embarazada de un hombre que casi no conocía y formó la familia que soñaba]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/01/fiorella-vitelli-cancelo-su-casamiento-quedo-embarazada-de-un-hombre-que-casi-no-conocia-y-formo-la-familia-que-sonaba/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/01/fiorella-vitelli-cancelo-su-casamiento-quedo-embarazada-de-un-hombre-que-casi-no-conocia-y-formo-la-familia-que-sonaba/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, reflexionó sobre la exigencia de “poder con todo”, el peso de los mandatos femeninos y el vínculo con su mamá. Además, recordó la decisión de dejar una relación que ya no la representaba y cómo una historia inesperada cambió su forma de vincularse, confiar y construir el hogar que siempre había deseado]]></description><pubDate>Fri, 01 May 2026 06:36:43 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Desde que nací quiero tener hijos y ser mamá. Lo deseo con toda mi alma. ¿Por qué me siento atraída por personas que no tienen nada que ver con lo que yo sé que me conviene?”</b>, esa fue la pregunta que <b>Fiorella Vitelli</b> le hizo a su coach después de romper un compromiso de años y replantearse por completo su vida, según contó en <b>Ellas</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Fiorella es licenciada en Nutrición, divulgadora y comunicadora especializada en bienestar, hábitos saludables y calidad de vida. Ganó notoriedad por sus participaciones en medios como América, Urbana Play y LN+, donde aborda temas vinculados con la alimentación consciente, la salud integral y la longevidad. Además, es autora del libro <i>Desnutrida</i>, publicado en 2025, en el que propone una mirada más amplia sobre la nutrición y el bienestar, alejada de los enfoques centrados únicamente en el peso corporal. También participó en charlas TEDx y desarrolla contenido en redes sociales sobre nutrición, hábitos y desarrollo personal.</p><p>En un diálogo sincero, habló sobre el peso de los mandatos femeninos, la relación con su mamá y el aprendizaje que le dejó haber sido echada de su casa a los 22 años. También recordó cómo canceló su casamiento cuando sintió que estaba en una relación en la que ya no podía ser ella misma y cómo, años después, terminó enamorándose del padre de sus hijos, <b>Tomás Critelli</b>, un hombre al que apenas conocía cuando quedó embarazada en plena pandemia. Hoy es mamá de tres hijos: <b>Río, León </b>y<b> Tina.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZAZ2ZBQ6UNEJTC3QEIN655O364.jpg?auth=da796c968e28400b2ac6fd47818c70ad16c1115f25173717b08d1bd3df030885&smart=true&width=5448&height=3888" alt="“Quedé embarazada ese día, con un 1 % de probabilidades”: Fiorella Vitelli recordó la inesperada noticia que inició su historia de amor. (Maximiliano Luna)" height="3888" width="5448"/><p><b>—¿Con qué Fio me encuentro, en qué etapa de tu vida estás?</b></p><p>—Bueno, estoy en una etapa, no sé si esto es real o no, que exista la crisis de los 40. Pero yo tengo 38 y medio y me siento ahí. Me siento como preguntándome <b>cómo quiero vivir a partir de ahora. </b>Vengo de una década de empujar, sostener y tirar para adelante. Ahora me gustaría experimentar un poquito más la quietud.</p><p><b>—¿Sentís que hay algo en las mujeres de siempre estar empujando y sosteniendo?</b></p><p>—Sí. En esa pregunta y viviendo eso estoy hoy. También el haber sido mamá de una nena me hizo mirar todo mi linaje. Mi última hija, <b>Tina</b>, que tiene nueve meses. Y yo creo que a mi mamá también. Tengo un linaje femenino muy fuerte, de mujeres muy poderosas, muy de ir para adelante. El “no puedo” no existe. Pero ahora estoy preguntándome: ¿quiero empujar a este nivel, quiero ponerle ese nivel de esfuerzo, quiero correr de esta manera? Ya sé que puedo, tengo la evidencia. Pero ahora me planteo cómo elijo vivir. Y bueno, inevitablemente interpelada por el bienestar. O sea, me dedico a eso.</p><h2>Mandatos, fallas y la herencia materna</h2><p><b>—¿Por qué creés que a las mujeres nos cuesta tanto permitirnos fallar y tenemos tan incorporado el “yo puedo”?</b></p><p>—Va un poco de la mano de creer que si fallo y no me salió, igual puedo sacarlo adelante. Y confundimos durante mucho tiempo el autoamor con la autosuficiencia, ¿no? El amor propio con puedo todo, puedo sola y es como: ¡Esperá! ¿Cómo sería mi vida si me dejo sostener? ¿Quién tengo que ser para permitirlo? No lo sé, no está en mi naturaleza, no está en mi automático, no lo aprendí, no sé cómo es estar un poco más quieta, estar un poco más tranquila, ir un poco más lento y permitir el sostén de otros.</p><p><b>—¿Estás trabajando en eso?</b></p><p>—Estoy trabajándolo porque no me resulta para nada natural y fácil, pero la llegada de Tina me trajo un poco de esto. Estoy convencida de que criamos desde la imitación y de golpe soy mi mamá...</p><p><b>—¿Te molesta verte siendo un poco tu mamá a veces?</b></p><p>—Yo estoy fascinada con mi mamá, pero tenemos una historia fuerte juntas. O sea, me echó de mi casa a los 22 años. Tenemos una historia muy fuerte juntas.</p><p><b>—¿Por qué te echó de tu casa?</b></p><p>—Porque a su mirada era rebelde. Bueno, soy rebelde, naturalmente, ¿no? Desde la comunicación y todo se me nota, que no es que voy por el caminito más sencillo siempre, pero ella estaba convencida de que era lo mejor que podía hacer para mí. Tenía 22 años, ya estaba recibida y me fui un fin de semana con amigos a la costa. Ella me había dicho que no me podía ir. Yo vivía en la casa de mis padres todavía. Cuando volví, me dijo: “Yo te dije que no te vayas, te fuiste igual. Ahora la que quiere que te vayas soy yo”.</p><p><b>—¿Cómo viviste eso después, al convertirte en madre?</b></p><p>—Es muy fuerte. La sensación de pérdida de hogar fue muy fuerte para mí. De hecho, hoy me pasa que pienso: ¿financieramente es lo más inteligente comprar una casa para todos mis hijos?”. Pero también me pasa que, cuando el dueño de la casa quiere volver a vivir ahí, como me está pasando ahora y me tengo que mudar otra vez, no sabés la tristeza, la angustia y el trabajo que me generó saber que en dos años tengo que irme porque él quiere volver. Entonces, hay algo ahí con el hogar que necesito reafirmar todo el tiempo.</p><p><b>—¿Pudiste hablarlo con tu mamá?</b></p><p>—Recontra. El libro que escribí, <i>Desnutrida</i>, empieza con el momento en el que mi mamá me dice: “Yo te pedí que no te vayas. Ahora te vas vos”. Y no sabés el miedo que tenía cuando le di a mi mamá el libro. Fue la primera que lo leyó. Igual lo había hablado antes. Le dije: “Ma, voy a escribir esto porque es parte de mi historia”. Y me dijo: “Si nos encuentra en el lugar que estamos hoy, toda esa historia tuvo sentido de ser recorrida”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UGK563KJVBB6XMYK6OQJJI444E.jpg?auth=e8e230b79abeb0704ed5c5691b134dcf9a6cc29cbe10302e554637ada919962b&smart=true&width=5100&height=3744" alt="“Yo sabía que el universo me iba a premiar por mi valentía”: Fiorella Vitelli habló de la decisión de cancelar su casamiento y del inesperado giro que cambió su vida Maximiliano Luna" height="3744" width="5100"/><h2>Tomar distancia, coraje e intuición</h2><p><b>—Cancelaste un casamiento. Hay que ser valiente para elegir lo que uno no quiere cuando todo parece encaminado...</b></p><p>—Bueno, yo me aferré a esa valentía. Como que me autodije: “Voy a vivir esto como una persona valiente”. Y yo me separo amando.</p><p><b>—¿Cómo era tu situación en ese momento?</b></p><p>—Estaba viviendo con un hombre. Teníamos fecha, salón reservado, iglesia paga. No tenía el vestido, pero estaba ahí encaminado. Estaba todo. De hecho, la familia que vino de Suiza y vinieron igual, porque ya estaba todo, todo, todo.</p><p><b>—¿Qué fue lo que hizo que dijeras que no?</b></p><p>—La verdad es que yo veía muchas red flags. Pero claro, cuando empezamos procesos de sanación y de trabajo personal —yo detecto un despertar muy fuerte, un clic, en 2015, que fue cuando me puse en pareja—, y es la versión antigua de vos la que se está vinculando con esa persona. Y, a medida que fue pasando el tiempo, me di cuenta de que ya no me hacía sentido la versión de mí que estaba con él. Sobre todo por los permisos que había otorgado, por las cosas que había naturalizado y que ya no formaban parte de mí. Y, en el momento en que me cayó la ficha, dije: “Esto es violencia para mí”.</p><p><b>—¿Recordás qué episodio hizo que te des cuenta?</b></p><p>—No fue un episodio puntual, fue una película. ¿Viste la película <i>Nace una estrella</i> de <b>Lady Gaga</b>? Yo en esa época empecé como mi carrera de comunicación masiva y él no estaba cómodo con eso. Si me paraban en la calle y me saludaban, él estaba muy incómodo.</p><p><b>—¿Sentiste celos de su parte?</b></p><p>—Sí, de hecho, en un momento me dijo: <b>“Vos tenés que ser mi secretaria”.</b> Un montón de cosas. Además, cuando paro un minuto y miro, digo: “Me alejé de toda mi red”. Me encapsulé, me quedé acá, sola, con él, con un cuento que me está contando que no sé cuál es, pero feliz no estoy. Tengo un yunque en el pecho.</p><p><b>—¿Cómo fue el momento de comunicarle la decisión?</b></p><p>—El día que le voy a avisar que nos separábamos, yo ya tenía el departamento alquilado. Le dije: “Mirá, tengo que hablar con vos”. Me dice: “No, hoy no estoy para cosas emocionalmente cargadas”. Le dije: “No, vamos a hablar hoy. No sé para lo que estás, para lo que no”. Viene y se sienta con un cuaderno como para anotar el feedback. Le digo: “Bueno, ya tengo el departamento alquilado, me voy”.</p><p><b>—¿Cómo reaccionó él?</b></p><p>—No se la vio venir. Pero esto me pasó con todas las parejas. Ellos creen que yo los amo tanto y entrego tanto que nunca me voy a desenamorar. Así que ahí fue: “Yo el departamento ya lo tengo alquilado, está todo cerrado, me voy”. Me fui así porque con tal de huir, que eso es otro error. </p><p><b>—Pero la paz vale cualquier sillón. </b></p><p>—Y me alquilé un departamento, un piso doce, en Vicente López, con vista al río, que era como Miami, mi amor (risas). Me aferré a mi valentía y <b>yo sentía que seguía enamorada, sentía que lo amaba. Pero sabía que él no era.</b> </p><p><b>—Es que a veces el amor va por una vía y el decir: “Che, esto no es lo mejor para mí”, puede ir por otra. ¿Cómo reaccionó tu mamá cuando le contaste que cancelabas el casamiento?</b></p><p>—“¡Qué alivio! Qué bueno que te diste cuenta", me dijo.</p><p><b>—¿Cómo fue ese cambio en tu vínculo con ella?</b></p><p>—Mi mamá me devolvió la psiquis. Cuando me mudo, además de que me recontra ayudó con la mudanza, mi mamá es una topadora y me re ayudó. La fruta nunca cae muy lejos del árbol (risas) y ahí es donde yo me replanteo muchas cosas para mis frutitas...<b> </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6GPJYLQRVFFVBAOIGNUYH3E6LY.jpg?auth=a7f2cfc9c282f56bc12e2fe6c0636e3b1810bee2541af8df7ba1fbd1a36dfb4e&smart=true&width=6192&height=4128" alt="“Confiá, a veces no se trata de controlar todo”: el aprendizaje más profundo que dejó Fiorella y cómo pasó de huir de una relación a construir la familia que soñaba. (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><h2>Embarazo inesperado, vínculos y la familia que llegó sin aviso</h2><p><b>—Después de separarte, ¿cómo fue el proceso interno?</b></p><p>—Cuando me separo empiezo a trabajar con mi coach y le digo: “Hay algo que pasa acá que no lo entiendo, ¿cuál es el fenómeno? Yo sé cuál es el estereotipo de hombre que podía acompañarme a mí el resto de mi vida y a formar la familia que yo sueño desde que nací. <b>Quiero tener hijos y quiero ser mamá, lo deseo con toda mi alma y deseo que esto parta de una pareja de amor recíproco</b>, <b>saludable. ¿Por qué elijo personas que no tienen nada que ver? ¿Por qué me siento atraída por personas que no tienen nada que ver con lo que yo sé que me conviene?"</b></p><p><b>—¿Sentís que ahí hubo como un reset?</b></p><p>—Recontra. Ahí, laburándome y él dándome ejercicios, como bueno, el que te atraiga naturalmente desde el principio, desconfiemos y miremos. </p><p><b>—Es un buen tip igual: el que te magnetiza, cautela. </b></p><p>—Me dijo: “Dale la chance al que no te fascina”. Fui, lo hice. Yo mirando la hora digo: “¿Cómo me voy? ¿Cómo hago para salir de acá?” En la primera cita. La única, sí. Contexto pandemia que no conseguías… Se va, termina mi plan, mi cita, me voy a acostar diciéndole a mis amigas: “Chicas, no, esto no va, no funciona así”. Al coach diciéndole: “Yo hice la tarea. Pero no estoy para volver a vivir esta situación, no tengo ganas, no”.</p><p><b>—¿Y cómo reapareció el vínculo con quien hoy es el padre de tus hijos?</b></p><p>—Aparece como sugeridos, los que migra Facebook a Instagram, como de tu otra vida. Me aparece este chico ahí, un alguien. Aprieto, era un meme de una hamburguesa y yo dije muy amorosamente: “Sigan comiendo así que vamos a seguir encerrados mucho tiempo más”. Eso le reaccioné a lo que puso, a la historia. “¿Cómo estás tanto tiempo?”, me responde.</p><p><b>—¿Él te recordaba?</b></p><p>—Claro. Hacía diez años que no sabíamos nada el uno del otro. Nos habíamos conocido en un boliche, salimos tres veces y yo me puse de novia con otro.</p><p><b>—¿Y nunca más?</b></p><p>—Y nunca más.</p><p><b>—¿Cómo fue ese reencuentro?</b></p><p>—Nos vimos un par de días después. Era pandemia, un delito total (risas). Pasó lo que tenía que pasar y quedé embarazada. Ese día. Con un 1 % de probabilidades, llegó <b>Río</b>. Fue muy loco porque yo lo vuelvo a ver el fin de semana siguiente y cuando me despido le digo: “Hasta dentro de diez años, te voy a extrañar”. Porque él seguía siendo el rey de la bailanta, pero encerrado por la pandemia. Además, un potro. Yo dije: “No, no, no. Chau”. Y él flasheó, se enamoró, porque como le dije “chau, te hasta dentro de 10 años”. Yo pensaba: no lo voy a ver nunca más.</p><p><b>—¿Cómo descubriste el embarazo?</b></p><p>—Semana siguiente, yo llorando, mirando <i>This is Us</i>, pero a mares y dije: “Estoy embarazada”. Le pregunto al péndulo (risas), que dijo que sí y voy a la farmacia. Ahí me reconoce una señora: “Ay, querida, vos sos una nutricionista”. Y yo tipo: “¿Me das unas, mmm, carilinas, una prueba de embarazo...?” Le pedí el más barato y el más caro. Cuando llegué, vi una rayita sola, voy a buscar un vaso de agua, vuelvo y la segunda estaba ahí.</p><p><b>—¿Qué sentiste en ese instante?</b></p><p>—Bienvenido. Te señoré toda mi vida. En ese instante, no pensé en nada. Solo fue: bienvenido. Y hasta sabía que era varón. Fue como bienvenido. Somos dos, por lo menos, acá somos dos.</p><p><b>—¿A quién se lo contaste primero?</b></p><p>—Justo estaba con una amiga por videollamada, así que se lo dije. Obviamente, lo primero que traté de hacer fue llamarlo a él. No me atendió. Me ghosteó. Seis de la tarde eran de un domingo. Diez de la noche, intento otro mensajito y nada. Dos de la mañana, lo veo en línea, entonces le digo: “¿Te puedo llamar?”. Me pone: “No”. Directamente. Entonces le mando la foto del test. Me dice: “Me descompongo, me descompongo”. Le digo: “Mirá, yo estoy desde las seis de la tarde con este tema”. Lo banqué un ratito, pero después le dije: “Yo me tengo que ir a dormir, porque mañana laburo”. Puse modo avión, dormí y me desperté a las seis. Al día siguiente le dije a mi mamá que venga.</p><p><b>—¿Cómo fue la reacción de tu mamá?</b></p><p>—Llega mi mamá, le abro la puerta y me dice: “¿Qué pasó?" Porque era raro que no vaya yo para allá y la haga venir al departamento. Pensó que me iba a encontrar con covid o algo así. Me siento al sillón con ella. “¿Qué pasó, Fiorela?”, me dice. “Estoy embarazada”. “¿Qué? No lo puedo creer, tanto que lo pedí, me lo merezco, me lo merezco”, decía. Ella saltando, feliz. Quince minutos después le dije: “¿No me vas a preguntar de quién es?” Y me dice: “¿Es de tu ex?”. “No”. Y ella suspiró como aliviada. “Es tuyo entonces, no me importa, es nuestro”.</p><p><b>—¿Qué significó ese momento para vos?</b></p><p>—A mí me devolvió la psiquis en ese momento. Pero no solamente eso, yo sentía que no iba a estar sola. Independientemente del rol que el papá eligiera ocupar en ese momento, yo ya no estaba sola, porque yo era una trabajadora independiente, me había quedado sin laburo por la pandemia e iba a ser mamá, ¿cómo iba a hacer? Entonces, esa pregunta la tenía en mi cabeza. Cuando él me llama, yo le dije: “Mirá, <b>el rol que quieras ocupar lo podés elegir completamente, yo no necesito nada</b>. Lo único que te voy a pedir es que no me molestes, porque tengo que lidiar con un montón de cosas. Entonces, hacete a un lado o sumás. La posibilidad de quedarte y restar no va y yo soy una topadora".</p><p><b>—Porque en definitiva era un pibe que no conocías, básicamente. </b></p><p>—No lo conocía. Él lloraba y me decía: “¿Cuándo cumplís años? ¿Tenés hermanos? ¿Tus viejos viven?” ¿Tenés segundo nombre? Nada.</p><p><b>—Y hoy acabas de tener hace nueve meses a tu tercera hija. </b></p><p>—Con él mismo. Y lo amo.</p><p><b>—¿Qué sentís que hubo en vos, en la vida, en el universo, que hizo que se trazara de una manera tan perfecta todo lo que tenía que suceder y lo que no?</b></p><p>—Yo me fui de esa casa, de ese casi casamiento, convencida de que el universo me iba a premiar por mi valentía. Convencida. Casi tan convencida que creo que fue una forma de decretarlo, manifestarlo y hacer que suceda. Pero convencida. Yo dije: “Lo estoy dejando todo acá”. Y yo creo que en algún momento aparece una mano. A veces aparece lo sutil y no lo vemos. Yo creo que siempre hay una mano que aparece y nos acompaña. Y acá, para mí, el universo me dijo: <b>“Mirá, no estás sabiendo elegir, reina”. Y ego uno y ego dos no se van a permitir conocerse si no hay un niño en el medio que los ponga de frente.</b> Yo sabía que él se iba a morir de amor. Yo le dije: “Tengo dos hermanos varones. Si a mis hermanos les llega esta noticia, me puedo pensar un minuto en su impotencia de no poder elegir y te entiendo. Pero yo ya decidí...” Me dijo: “Está”. O sea, como: “Está todo bien, pero necesito procesar”. Yo le dije: “Tómate tu tiempo, no pasa nada. O toda la vida, digo, no pasa nada”.</p><p><b>—¿Y cómo siguió todo?</b></p><p>—La semana seis me hago la eco, se la mando y no me responde. Pero bueno, era una posibilidad y también un poco como preparándome para de verdad ser mamá soltera y poder darle explicaciones a mi hijo cuando me las pidiera, aunque una parte de mí siempre sabía que se iba a acomodar. En la semana ocho me hago la segunda eco y de la nada me manda un mensaje de casualidad, porque también es muy intuitivo. “Che, mirá, estoy por hacer la segunda eco, si querés venir podés, porque estoy yendo a un sanatorio super lejos, pero que es el único donde...” “No puedo”. Claro, yo ni sabía sus horarios de trabajo, prácticamente no sabía qué hacía de su vida, nada. Ahí, cuando salgo de la ecografía le mando la foto o un videíto y me pone: <b>“Ahí está mi pichón”</b>. Yo sentada en la sala de espera del sanatorio, rompo en llanto porque fue el momento en el que me dijo: “Mi pichón”. O sea, ya está. Sos parte. Unas semanas después de eso nos vimos, cuando él pudo, y la verdad es que nunca nos dejamos de ver después de eso. Pero él todo el tiempo me decía: “Mirá que nosotros somos familia, pero no somos pareja. No sé cómo podemos hacer para tener un hijo sin amor entre nosotros”.</p><p><b>—¿Cómo viviste esa situación?</b></p><p>—Y yo le decía: “Pero el amor se construye”. Y él me decía: “No, yo creo en el amor a primera vista”. Y yo tipo: “No”.</p><p><b>—¿Cuándo sentiste que te pusiste de novia con el padre de tu hijo?</b></p><p>—A los seis meses de nacido Río. Igual nos pasó algo muy loco, que es que nos contagiamos de covid el día de la fecha probable de parto, así que él se tuvo que instalar en mi casa y quedamos una semana... Quedamos una semana encerrados solos en un dos ambientes, conociéndonos. Él dormía en un colchón en el living. Yo dormía en mi cuarto.</p><p><b>—¿Qué fue lo que te enamoró de él una vez que nació Río?</b></p><p>—El nivel de registro. Yo estaba por dar la teta y aparecía con un vaso con agua al lado. Estábamos con la familia y yo sentía que él estaba en donde estaba, pero siempre me estaba mirando como: “Che, ¿están bien? ¿Necesitan algo?” O él se iba: “¿Llegaste bien? ¿Están bien?” Viste cuando decís: “Qué alivio”. Qué alivio el premio del universo, porque no fue mi elección. P<b>ero hoy mi elección es quedarme, que para mí lo más rápido siempre era huir. </b>Así que ahí, en cada desafío que nos aparece, para mí siempre el desafío sigue siendo aprender a quedarme. Pero no a cualquier precio, sino que mi primera decisión, reacción, no sea salir. Porque construir una pareja y sostenerla en el tiempo es un laburo aparte.</p><p><b>—Si pudieras tomarte un mate con vos misma, con la Fio de antes de escribir el libro, la que fue echada por su mamá, la que se animó a dar el portazo y salir en búsqueda de la felicidad, la que se puso feliz al enterarse del embarazo aunque no conocía al papá, ¿qué te dirías?</b></p><p>—Confiá. A veces no se trata de controlar todo. A veces podés confiar que hay otra parte que también sucede.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XDG6RSYHZJEGBC4THPGRAM6JXU.jpg?auth=efcdad73a203f052404daa22d6abe621e3138f9243fa7450d96d9bbe124e448c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Fiorella Vitelli con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Cande Molfese reveló cómo cambió su mirada sobre la maternidad, habló del testamento que guarda en su celular y de las “hadas” en las que cree]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/30/cande-molfese-revelo-como-cambio-su-mirada-sobre-la-maternidad-hablo-del-testamento-que-guarda-en-su-celular-y-de-las-hadas-en-las-que-cree/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/30/cande-molfese-revelo-como-cambio-su-mirada-sobre-la-maternidad-hablo-del-testamento-que-guarda-en-su-celular-y-de-las-hadas-en-las-que-cree/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la actriz y conductora habló sobre su deseo de formar una familia, el presente que atraviesa junto a su pareja y los cambios personales que transformaron su manera de pensar en los últimos años. Además, contó por qué dejó escrita su herencia en las notas del teléfono y compartió las experiencias espirituales que marcaron su vida ]]></description><pubDate>Thu, 30 Apr 2026 05:47:55 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Estaba más inclinada a que no con el tema de la maternidad y hoy es mi gran proyecto, a corto plazo, por así decirlo, o para algún momento, porque estoy en pareja, estoy bien y siento que es algo que se despertó en mí. ¿Cuándo va a pasar? No lo sé. Pero hoy lo tengo en mi cabeza, y antes no lo tenía. <b>Tengo 35 años y creo que es una edad en la que empezás a replantearte un montón de cosas, entre ellas la maternidad</b>”, reconoció <b>Candelaria Molfese</b> en una nueva edición de <b>Casino Deluxe.</b></p><p>Cande es actriz, cantante, influencer y conductora. Alcanzó popularidad internacional gracias a su papel de Camila Torres en la exitosa serie juvenil <b>Violetta</b>, de Disney Channel. Desde entonces desarrolló una amplia carrera en televisión, teatro y plataformas digitales, participando en producciones como Soy Luna y Barrabrava. Además de su faceta artística, se consolidó como creadora de contenido y figura de las redes sociales, donde comparte aspectos de su vida personal, bienestar y humor. En los últimos años también ganó notoriedad como conductora y participante de realities, consagrándose como ganadora de <b>Bake Off Famosos Argentina </b>en 2024.</p><p>En el plano personal, volvió a apostar al amor y actualmente está en pareja con <b>Joaquín</b>, un productor teatral a quien conoció mientras trabajaban juntos en una obra de teatro. La relación se hizo pública luego de una escapada romántica a <b>Brasil</b> y, desde entonces, ambos compartieron viajes y distintos momentos juntos en redes sociales, incluyendo vacaciones en <b>Punta Cana</b>. Según contó la actriz, atraviesa una etapa muy feliz a nivel sentimental, más conectada con sus emociones y abierta a proyectar su futuro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FJRMDXCKJBG2JEX44YLHRY4RPY.jpg?auth=f8ecd76b9545eebf1bcb06b518b9aea4b979e7e8154ba987156bf194f3b147ea&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Cande Molfese: “Tengo un testamento en las notas del celular que se llama ‘Herencia si me muero’”" height="1080" width="1920"/><p>Si recibiera un millón de dólares, Candelaria explicó que organizaría un viaje con sus amigas de toda la vida. “Lo destinaría a muchas cosas, pero lo primero que se me viene a la cabeza, y no lo voy a discriminar, es un viaje a todo culo”, señaló. La lista de invitadas es extensa, pero se trata de afectos que conserva desde muy chica. “Somos nueve en total”, contó entre risas.</p><p>La idea sería armar un recorrido variado, pensado para disfrutar tanto de la playa como de alguna ciudad, sin dejar de lado la diversión ni la historia de los diferentes lugares que recorran. “Que sea joda, descanso y un poquito también de cultura”, sentenció la actriz. Además, remarcó la importancia de que todas puedan sumarse. “Sobre todo las que son madres, que puedan tener unos días para ellas”, sostuvo.</p><h2>Maternidad y proyectos personales</h2><p><b>—¿Cambió tu mirada sobre la maternidad en los últimos años? </b></p><p>—Sí. Hoy tengo 35 años, entonces hay muchas amigas que ya son madres y me vuelve loca de pensarlo, porque crecí con ellas, tengo el mismo grupo desde que tengo 8 años más o menos. De toda la vida. Es muy lindo verlas en ese rol. Me encanta, lo disfruto y disfruto de sus hijos. Y por eso digo que no resisto archivo porque, en otro momento, si ves otros clip míos, estaba como más inclinada a que no con el tema de la maternidad y hoy es mi gran proyecto, a corto plazo, por así decir, o en algún momento...</p><p><b>—¿Qué factores influyeron en ese cambio de perspectiva? </b></p><p>—Estoy en pareja, estoy bien y siento que es algo que tengo despierto. ¿Cuándo va a pasar? No lo sé. Obviamente, no es que... Pero lo tengo en mi cabeza por lo menos y antes no lo tenía.</p><p><b>—Es algo que sentís que se maduró, que evolucionó con el tiempo, por quién sos hoy, por tu experiencia y o lo que te fue pasando en la vida o por la pareja que tenés hoy, que te inspira una cierta seguridad respecto a ser mamá o ganas. ¿Por dónde va? </b></p><p>—Creo que es un mix de todo. Tengo 35, como dije antes, y creo que es una edad donde te empezás a plantear un montón de cosas, entre ellas, la maternidad. Es algo que a mi alrededor, está todo el mundo en esa, ¿viste? Entonces empezás a verlo, a sentirlo más de cerca, que por ahí yo antes lo tenía en otro lado. Obviamente, mi pareja también me despertó mucho ese deseo, el vínculo que tenemos, lo que estamos armando, nuestro proyecto. Y también siento que es correr un poco el foco de mí. Es mi sensación y es un deseo. Y sí, me está como picando esa sensación que en otro momento no la tenía para nada.</p><p><b>—¿Qué pensás respecto a congelar óvulos? ¿Es algo que harías? </b></p><p>—Sí, re. De hecho, tengo amigas que están en eso también y en un momento lo pensé, lo evalué. No lo descarto para nada, así que es algo que también tengo presente. Está bueno también como para estirar...</p><h2>Relaciones de pareja y aprendizajes</h2><p><b>—¿Sentiste que aprendiste mucho de tus relaciones de pareja? </b></p><p>—Sí. Tuve parejas largas. Y sí, aprendí. Como que después de cada pareja, en mis separaciones, me sentí como que renací, por así decirlo. También uno se autoconoce en las relaciones. No solamente te conocés por las situaciones que te van pasando, sino también las distintas personas con las que estamos nos sumergen en mundos personales distintos.</p><p><b>—¿Cómo es tu relación actual? </b></p><p>—Estoy de novia hace un año y medio. Nos conocimos trabajando. Él es productor teatral, lo cual es lindo porque hay algo de un entendimiento de lo que es el medio, pero a la vez es un pibe que no tiene ni redes sociales ni le gusta tanto este mundo. Sino que es más por fuera. Y a mí es la primera vez que me pasa. Yo he estado en general con gente que hacía lo mismo que yo y sí noto lo bueno y lo malo de eso. Lo bueno es que volvemos a casa y no se habla de esta profesión o del trabajo. Se habla de mi laburo y él me habla de su laburo y hay un entendimiento muy lindo. También es más grande que yo, tiene 39, y hay una sensación más de estar en la misma línea, en las mismas búsquedas, en los mismos deseos personales y formar una familia. Es un tipazo. Justo hoy alguien me preguntó cómo es y yo lo defino con eso: es un tipazo. Es una persona que para mí lo más lindo que tiene o lo que más me enamoró, aparte de su generosidad, es que es compañero. A mí me gusta mucho salir, ir manija, ir a un cumple, irme última. Y él me eleva en eso, le gusta disfrutar también de eso. Y que me acompañe para mí es un valor que no negocio.</p><p><b>—¿Cómo sos en pareja? </b></p><p>—Para mí que te acompañe y saber que habla con cualquiera, charla y pregunta y repregunta, es muy lindo. Porque yo soy re así también. Creo que soy compañera, que también eso es importante. Yo soy familiera, vengo de una familia de muchas hermanas donde siempre fue importante ese valor, las juntadas, los asados, aunque sea vegetariana. En cada momento el cumpleaños de mis sobrinos, como que eso es algo que no puedo dejar, porque vengo de una familia italiana con mucho ruido y creo que eso es lo que proyecto para el día de mañana para crear mi familia. Inculco un poco eso: desde poner linda la mesa, ambientar la casa... Las navidades, en general, se pasan en mi casa. Me gusta recibir gente, ser anfitriona. Lo mamo desde chiquita por mi mamá que es igual. Entonces creo que soy eso en pareja.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VPY2JZFPLJFQLIWSHOY7NGNZUI.jpg?auth=a682afa0ad2faa12b40ad28387658ca0a88c1b7936a831c06c5ac0f0bfdc1c9a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Hoy es mi gran proyecto”: Cande confesó que el deseo de la maternidad pasó a ocupar un lugar importante en su vida" height="1080" width="1920"/><h2>Vida familiar, testamento y trabajo con su hermana</h2><p><b>—¿Es verdad que tenés tu testamento escrito? </b></p><p>—Sí, (risas). Está acá en las notas de mi celular. Se llama <i>Herencia si me muero.</i></p><p><b>—¿En qué circunstancia de tu vida surgió la idea de escribirlo? </b></p><p>—Lo tengo hace varios años, te digo cinco o seis años. Y te voy a decir cómo surge. Yo adopté a Almendra en el 2020, ser que cambió mi vida, perdidamente enamorada. Y creo que surge, como pensando desde el miedo a que me pase algo y ella se quede sola. ¿A quién se la puedo dejar? Y a dónde lo dejo escrito por si me pasa algo el día de mañana.</p><p><b>—¿Todo tu entorno sabe que existe ese testamento? </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Todos saben la clave de tu celular? </b></p><p>—No.</p><p><b>—¿Y cómo hacés? </b></p><p>—Una de mis hermanas la sabe.</p><p><b>—¿Y si te pasa algo con tu hermana? </b></p><p>—¡Ay! Emi. Le dejo varias cosas a ella. Estoy jodida (risas).</p><p><b>—¿Vas modificando el testamento? </b></p><p>—Sí, se va modificando. Por ejemplo, Almendra ahora se la quedaría Joaco.</p><p><b>—¿Y antes? </b></p><p>—Antes se la quedaba mi hermana.</p><p><b>—¿Tenés detalles específicos en el testamento? </b></p><p>—Sí. Por ejemplo, una de mis amigas me pidió una cartera y la tengo anotada. Yo colecciono cafeteras, tengo una colección con más de veinte cafeteras.</p><p><b>—¿Las usás todas? </b></p><p>—No, están ahí como de exposición. Tengo algunas en mi casa, algunas en Borja, mi café de especialidad. Una de mis amigas del colegio me pidió una. Otra de mis amigas me pidió todos mis maquillajes, que yo le dije: “Bueno, pará. No sé si van a llegar”. Después hay algo más contundente. El auto me lo pidió Facu, mi amigo.</p><p><b>—¿Y tu café? ¿Quién lo va a seguir manejando? </b></p><p>—Constanza, mi hermana, que es mi mánager, también está anotada.</p><p><b>—¿Cómo es trabajar con tu hermana? </b></p><p>—Fue algo que se dio naturalmente, la verdad. Empezamos a trabajar juntas a mis 24 o 25 años. Cuando estaba en pleno auge más de Violeta, empecé a hacer videos de YouTube. Ella no tenía laburo en ese momento y estaba viendo qué hacer. Es actriz también. Un día me dijo: “Cande, vamos a hacer algo. Yo vi que están haciendo en México, en Estados Unidos, YouTube, algunas chicas”. Esto era cuando YouTube no había explotado tanto acá en Argentina, 2015 por ahí. Me dice: “Los domingos voy a venir a casa y te voy a filmar y vamos a hacer unos videos”. “¿Qué te gusta hacer?” “Cocinar, estar con mis amigas, contar historias, maquillarme”, le dije. Y ahí empezamos a armar mi mundo de videos de YouTube. En ese momento nos fue muy bien. De hecho, hicimos un libro, viajamos a Polonia, nos pasaron cosas medias locas con YouTube. Sucedió por YouTube y fue una construcción que hicimos con mi hermana sin Disney, sin nada. Éramos nosotras dos, con su exmarido, que es mi cuñado, el papá de mi sobrino y también es mi socio en Borja. Porque yo trabajo todo en familia.</p><p><b>—¿Y después? </b></p><p>—Después ella empezó a tomar mucho conocimiento y hoy es mi mánager. Y en 2022 escribí con otra de mis hermanas, que es ilustradora, un libro más personal. No de una biografía ni nada. En su momento leí <i>El camino del artista</i> y me volví fan de toda la propuesta: hice páginas de la mañana, meditación, cambié mi alimentación... Empecé una secuencia más personal. Y a raíz de ahí, con mi hermana escribimos <i>Un año diferente</i>, que es un libro que hoy siento más cercano a la Cande del presente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BR5WENK36ZDABEVC4LXVK6TOPU.jpg?auth=5e12d691545a87ce302f4f4579c8826dfb32959df5b5fc21714f0937dcb58261&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Veo destellos en el aire y yo los bauticé como hadas”, contó la actriz en diálogo con Emilia Attias" height="1080" width="1920"/><h2>Espiritualidad, experiencias esotéricas y creencias</h2><p><b>—Contaste una vez que se te apareció Jesús. ¿Es verdad?</b></p><p>—Yo fui a un colegio católico toda mi vida. Hoy en día soy lo anti. O sea tengo fe, creo en el universo, en la energía. Obviamente, en este caso puntual, hablaba de Jesús. Creo en su historia, es un ser que me representa o que puedo sentir una cercanía, por así decir. Pero como que cambié un poco mi manera de vivir la fe, ¿no? La vivo desde un lugar libre. Siento que antes la vivía más desde un lado estructural. Más difícil, por lo menos para mí.</p><p><b>—¿Pero viviste una experiencia que te marcara en ese sentido? </b></p><p>—Sí. Yo era chica, estaba durmiendo y tuve esa sensación de que una energía se me había aparecido. Si fue un sueño, fue verdad, si lo sentí o si no pasó, no sé. Pero, yo tenía unos 13 o 14 años, abrí los ojos, me desperté un poco y sentí una presencia. No una silueta sino una sensación. Pero te repito, hoy lo reviso para atrás y siempre fui muy sensible a eso y cero miedosa. De hecho, cuando era chica, todos por ahí decían: “¡Ay! Por favor, que no se me aparezca nadie". Y yo al contrario: “Por favor, que venga alguien” (risas). Me parecía interesante.</p><p><b>—¿Tuviste otras experiencias similares? </b></p><p>—Sí, eso lo conté una vez. A mí me pasa que mucha gente se me ríe y me dice: “Andá a hacerte los controles, los chequeos médicos”. Y yo religiosamente los hago porque soy nerd y medio hipocondríaca, voy todos los años. Pero es verdad que muchas veces me pasa estar en situaciones y ver ciertos destellos en el aire.</p><p><b>—¿Cómo describís esos destellos? </b></p><p>—Yo los bauticé <b>hadas</b>. Soy una chica Disney, en definitiva. Llámenme como quieran, pero yo lo puse así y me encanta creer en eso y cuando aparecen digo: “¡Ay! Qué lindas".</p><p><b>—¿Nunca te sentiste mal cuando veías esas lucecitas? </b></p><p>—Te juro que no (risas).</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/HOCZGRL2DVFIBCPUDYRDZNAUWI.jpg?auth=25245793e714e6947d7ba84cf3bed87f86a721c885fe6514dc353de6be076804&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Cande Molfese con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae ]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Cinzia Francischiello: su rol de villana en Gran Hermano, el origen de su personalidad arrolladora y su boda soñada con Dylan Gissi]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/28/cinzia-francischiello-su-rol-de-villana-en-gran-hermano-el-origen-de-su-personalidad-arrolladora-y-su-boda-sonada-con-dylan-gissi/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/28/cinzia-francischiello-su-rol-de-villana-en-gran-hermano-el-origen-de-su-personalidad-arrolladora-y-su-boda-sonada-con-dylan-gissi/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[La ex participante de la casa más famosa del país sorprendió con una frase contundente sobre la infidelidad, repasó cómo construyó su carácter tras emigrar y contó detalles de su historia de amor con el futbolista ]]></description><pubDate>Tue, 28 Apr 2026 13:07:27 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Si me engaña, yo lo puedo perdonar. Pero le haría la vida imposible. Sería insufrible. Ponele que lo perdono: mañana, tarde y noche, desde que se despierta, que se acuerde, le voy a recordar lo que me hizo”, advirtió <b>Cinzia Francischiello</b>, ex participante de <b>Gran Hermano</b>, conocida como <a href="https://www.instagram.com/cinziafd/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/cinziafd/"><b>la chica dorada</b></a>, durante una charla en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. </p><p>Cinzia es una comunicadora social y figura mediática venezolana que cobró notoriedad en Argentina tras participar en la edición 2026 de Gran Hermano, donde se convirtió en la primera concursante de su nacionalidad en esa versión del reality. </p><p>Con 31 años, se instaló en el país en los últimos años e inició una historia de amor con el futbolista <b>Dylan Gissi</b>, con quien está comprometida y proyecta casarse a fin de año. Su perfil combina exposición mediática, carácter definido y ambición artística, aspectos que la posicionaron como una de las participantes más llamativas del programa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2SOY6DZI2VHJ7JBFAVZ754EH4E.jpg?auth=30d5456fdb4ce92184db5680549a88e4f9560364a7c409fdc79610617077eaf0&smart=true&width=5511&height=3862" alt="Cinzia Francischiello se consolidó como figura mediática en Argentina tras su paso por Gran Hermano Argentina 2026, donde se convirtió en la primera participante venezolana de la edición local" height="3862" width="5511"/><h2>Experiencia en el reality y vida en Argentina</h2><p><b>—¿Hace cuánto saliste del reality?</b></p><p>—Ya son dos semanas. Estoy recién salida y ya logré dormir finalmente. Pasé dos semanas sin dormir y el fin de semana me lo tomé completito para dormir. Ya está.</p><p><b>—¿Hace cuánto estás en Argentina?</b></p><p>—Hace dos años.</p><p><b>—¿A qué te dedicabas antes de venir?</b></p><p>—Trabajaba en Venezuela. Era presentadora, conductora, locutora. Tenía mi programa en la televisión y en la tarde mi programa de radio, así que muchos años trabajando en los medios, súper feliz. Y bueno, <b>decidí venirme para Argentina por amor.</b></p><p><b>—¿Cómo comenzó tu historia de amor?</b></p><p>—Por <b>Instagram</b>, claro. Él me mandó un mensaje. Era Navidad y me mandó: “Feliz Navidad”. Entre tanto fueguito, llama la atención un feliz Navidad.</p><p><b>—¿Qué pasó después de ese primer mensaje?</b></p><p>—Después se vinieron muchas cosas lindas. Lo vi, nos conocimos y me encantó.</p><p><b>—Mientras estuviste en el reality, ¿tu marido manejaba tu cuenta?</b></p><p>—Él tenía mi teléfono, pero tenía una chica encargada de mis redes sociales. Él ayudaba con ciertas cosas a ver, esta publicación.</p><p><b>—¿Le dejaste acceso completo a tu teléfono?</b></p><p>—Sí, le dejé mi teléfono íntegro, enterito.</p><p><b>—Tenés una confianza total en la relación...</b></p><p>—Sí, totalmente. De hecho, es una persona que te inspira a esta confianza. Los dos confiamos, somos muy compañeros, estamos muy mimetizados, somos como socios, somos un equipo, somos familia. Nos vamos a casar, pero es como una formalización de lo que ya somos, que en realidad somos una familia y un equipo. Él nunca escondió la clave ni nada. Siempre puso el teléfono de frente. La clave me la supe el día siguiente. No hay ningún tipo de misterio en este sentido.</p><p><b>—¿Cómo fue el año a la distancia?</b></p><p>—Siempre hubo demasiada comunicación, demasiada confianza. Imagínate que tuvimos un año a la distancia, que yo todavía vivía en Venezuela, porque tenía mi trabajo en el canal top, número uno y no era fácil dejarlo. Tuve que esperar un año para poderme despedir de mi programa en Venezuela, del canal, de la radio y durante ese año estuvimos a la distancia.<b> No es fácil tener una relación a distancia.</b></p><p><b>—¿Ya se habían visto en persona antes?</b></p><p>—Sí, obvio. Ya había viajado a Argentina varias veces de viaje, pero estuvimos un año a la distancia. Y es difícil hoy en día. ¿A quién le dura un año de relación a distancia? Solo la gente que tiene un compromiso para tener una relación a distancia.</p><h2>Imagen de villana y personalidad dentro del reality</h2><p><b>—¿Qué sentiste al salir del reality y enterarte de la imagen de villana que tenías?</b></p><p>—Fue lo más random del mundo, porque en mi cabeza siempre estaba muy claro el hecho de que mi compañera era la villana y yo era el angelito. <b>Yo juraba que era el angelito</b>. Y claro, salir y darme cuenta que nadie lo vio de esa manera, me sorprendió un montón y me dio risa. Al final es una “maldad” dentro del juego para desestabilizar a tus contrincantes. Porque si no, vamos a darle el trofeo al resto de la gente. La idea es hacer todo lo posible para ganar tú, para que tus contrincantes pierdan. Ese era mi propósito y, bueno, se ve que afuera se vio como la re villana.</p><p><b>—¿Creés que tu forma de jugar fue parte de una estrategia?</b></p><p>—Dentro de un juego, todas las cartas que pude usar para ganar o para joder al otro lo hice, pero no tiene absolutamente nada que ver con la vida. Cuando juegas a las cartas, si tienes el as no dices: “¡Ay! No, me lo guardo para que pobre no pierda". No, para nada.</p><p><b>—¿Sentís que tu personalidad te jugó a favor o en contra en el reality?</b></p><p>—Para mí en contra, porque sé que tengo mucha energía, soy como que muy guerrera, voy mucho al frente. Creo que es algo que también te da no solamente emigrar, sino que ya yo había mini emigrado dentro de Venezuela. Yo en verdad soy de Valencia y me tuve que ir a Caracas. Toda esa parte aguerrida que tuve que sacar de la nada me da como un exceso de energía, exceso de confianza en mí misma también, porque tuve que sortear demasiadas dificultades en la vida por mí misma. Y entré en un reality y fui con todo. Así como me fui de Valencia a Caracas, así como me vine de Caracas a Argentina, voy con todo. Pero yo soy así. Lo que quiero me lo meto entre ceja y ceja y hasta que no lo consiga no me quedo tranquila.</p><p><b>—¿Cómo fue empezar de cero en cada lugar?</b></p><p>—En Caracas estaba sola, no tenía ni un amigo. Y de cero me labré todo mi camino, me construí. Te acabo de contar que trabajé en el canal número uno, o sea, de cero a mil. Entonces, claro que tengo una fuerza distinta, una garra, un empuje...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/J32H5TEPJZGCBOXQV6VI3KRDTY.jpg?auth=16b44c59437cce1dddd10365ef16761adbedc237cfa49b062f7f43091a4f9a47&smart=true&width=5856&height=4008" alt="El origen de la historia de amor entre Cinzia y Dylan Gissi surgió a través de un mensaje en Instagram durante una Navidad" height="4008" width="5856"/><h2>Dinámica de roles en la pareja</h2><p><b>—¿Te considerás mandona en la relación?</b></p><p>—Sí, mal.</p><p><b>—¿Cómo se lleva tu pareja con eso?</b></p><p>—A él le encanta. Le encanta que yo sea feliz y a mí me encanta que él sea feliz. Él no es una persona que tiene problema de ponerse una ropa porque me hace feliz o lo que sea. Me pregunta: “¿Qué te gustaría?" Yo: “Hoy estaría chévere para poner camisita de botones”. Y se pone. “Hoy estaría cool para usar un estilo italiano”. Entonces, se pone los pantaloncitos de lana y no sé qué. Me complace. La verdad es que me complace.</p><p><b>—A él le gusta estar un poquito dominado porque no tiene que pensar tanto.</b></p><p>—¡No tiene que pensar tanto! Es eso. Yo ya entendí que en todas las relaciones hay un rol. Y por ejemplo, él tiene sus roles, que están bastante marcados, y él me dice a mí: “Tienes que entender que hay cosas que a mí no se me van a dar”. Por ejemplo, irnos de viaje. Amigo, él jamás va a decir: “Estas son las vacaciones, vamos a ir acá”. No, eso es lo que tengo que hacer yo. </p><p><b>—¿Qué tareas son su responsabilidad?</b></p><p>—Toda la parte administrativa, toda la parte financiera, organizativa, todo lo que es de orden.</p><p><b>—¿Cuáles son los roles de él? </b></p><p>—Organizar toda la parte administrativa, toda la parte financiera, todo lo que es así como de orden, ¿viste?</p><p><b>—¿Y cuáles son tus responsabilidades?</b></p><p>—Todo lo creativo es lo mío. Salir, irse de vacaciones, moda, casarse, <i>whatever</i>. Esa es mi parte. Él es el que organiza y yo soy la parte creativa. Jamás vas a escuchar de él: “Nos vamos de vacaciones a tal”. Nunca en su vida. Entonces, a veces me pasaba que yo me quedaba esperando. Bueno, che, venía diciembre y nada de vacaciones y yo decía: “No puede ser nada”. Hasta que finalmente hablamos y me dice: “Tienes que entender que no es algo que me sale”. Así que la parte creativa me tengo que encargar yo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DZ3BS7LDMFB37MWEXAGCI6PBAM.jpg?auth=d5c37dc53ff28fbdc9bfc6f6ef89ccea6f919780a6ccd417ceaa3711f0f94008&smart=true&width=5988&height=4056" alt="Cinzia reconoció su imagen de villana en el reality, aunque aseguró que su estrategia fue parte del juego y no refleja su vida cotidiana" height="4056" width="5988"/><h2>Control y confianza en la pareja</h2><p><b>—Si Dylan organiza una cita sorpresa, ¿confiás en que va a elegir lo mejor o preferís cambiar el plan?</b></p><p>—La B. Prefiero preguntar dónde vamos a ir y cambiar el plan inicial.</p><p><b>—Si no podés asistir a la prueba del DJ del casamiento, ¿te relajás o hacés videollamada para ver todo?</b></p><p>—Que me muestre todo. Imposible relajarme. </p><p><b>—Vos le decís: “Dylan no decidís nada, pagás y yo hablo con la organizadora”</b></p><p>—Sí, pero igual él lo sabe, ¿eh? No se enoja. </p><p><b>—¿Suspenderías el casamiento si te enterás que te engaña?</b></p><p>—Sí, obviamente. Besitos. Que le vaya muy bien en su vida. Rompe la confianza en el sentido de que yo estoy confiada de que él solo quiere estar conmigo o estoy confiada que solo tiene ojos para mí. Y no es así. Entonces, se rompe la confianza. </p><p><b>—¿Qué harías si te pide perdón y lo perdonás?</b></p><p>—Ponele que lo perdono. Yo lo puedo perdonar, pero le haría la vida imposible. Sería insufrible. Mañana, tarde y noche, desde que se despierta, que se te acuerde, le voy a recordar lo que me hizo. No voy a ser más nunca cariñosa, porque es que yo soy cariñosa, soy genuina, me gusta atenderlo, consentirlo. Eso no va a pasar. Lo voy a tratar feo. Él no quisiera seguir en la relación si me engaña, no yo.</p><p><b>—No te imagino enojada, ¿a ver tu cara de enojada?</b></p><p>—No quisieras verla (risas). </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/JV23H3M44FGJDE426CXCIJQOUA.png?auth=86a938cb05700044b0f6abc93b836630f379e27f4d8c6b28ec0e4f6fd831d316&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Cinzia Francischiello y Rulo en Desencritpados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[La Nena de la Fórmula 1: cómo surgió su nombre, por qué Colapinto está a la altura de Fangio y hasta dónde puede llegar ]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/28/la-nena-de-la-formula-1-como-surgio-su-nombre-por-que-colapinto-esta-a-la-altura-de-fangio-y-hasta-donde-puede-llegar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/04/28/la-nena-de-la-formula-1-como-surgio-su-nombre-por-que-colapinto-esta-a-la-altura-de-fangio-y-hasta-donde-puede-llegar/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, la creadora de contenidos especializada en la Máxima contó cómo fueron sus comienzos hasta ser reconocida, analizó el fenómeno del piloto argentino y se esperanzó con el regreso de la categoría a la Argentina]]></description><pubDate>Tue, 28 Apr 2026 06:28:04 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><i><b>La Nena de la Fórmula 1</b></i> es una joven platense que logró impulsar una amplia comunidad de seguidores de la Máxima a través del contenido especializado que genera en redes sociales como <i>Tik Tok </i>e <i>Instagram</i>. Allí sus videos sobre la F1 lograron gran repercusión. Su crecimiento llamó la atención de las marcas, la llevó a desempeñarse en varios medios y a viajar a los grandes premios de la categoría. </p><p><i>La Nena de la F1</i> llegó a este presente exitoso tras una situación fortuita, ya que anteriormente era docente en una universidad, donde estaba a cargo de la carrera Licenciatura en Turismo. Un accidente en el brazo limitó su vida cotidiana y durante ese trance <b>surgió la idea que le cambiaría la vida: generar contenido sobre la F1. </b>Quién se lo sugirió, como continuó y cómo llegó hasta este momento. En la entrevista explica en detalle todo ese proceso. Y analiza puntillosamente el fenómeno de <b>Franco Colapinto.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Z46QGVS3LZAABIPNPDEOKOBPW4.jpg?auth=59a79b7f647d1f6aa309cf2653a84f8626a053eaff0100cf74155985b3691c7a&smart=true&width=6192&height=4128" alt=""La Nena de la Fórmula Uno" destaca la labor de Franco Colapinto y asegura que puede ir por más (Foto Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><p><i><b>-Bienvenida La Nena de la Fórmula 1... ¿cómo surgió ese nombre?</b></i></p><p> -Ese nombre surgió de la manera más espontánea. No hubo nada premeditado. El día que me decidí a hacer contenido en Fórmula 1, que viene atado a una historia muy particular, dije <b>“che, necesito un nombre para que básicamente nadie me conozca cuando haga este contenido”</b>, porque yo vengo del mundo académico, diez años de dirigir una carrera en la universidad, de la carrera de Licenciatura en Turismo.</p><p><i><b>-Entonces vos decías “soy licenciada, no me voy a poner con mi cara, con mi nombre, a hablar de Fórmula 1”... era como que no pegaba...</b></i></p><p>-Entonces dije, “bueno, vamos a buscar un nombre donde nadie me conozca y yo pueda sacar todo esto mío”. Y así surgió <i>La Nena</i>, porque un poco es como mi perfil, es un poco mi personalidad, de manera exagerada, cómo yo veo las carreras, cómo me comporto, mis emociones...</p><p><i><b>-Yo veo el contenido, como los niños, totalmente. Pero recién lo mencionaste un poco vos, esto de un momento particular de tu vida, mucha gente estará con el comentario de “¿cómo una mujer en la Fórmula 1?″... ¿qué fue ese momento de tu vida y cómo surgió que te metas y hables de Fórmula 1? </b></i></p><p>-Lo de ser mujer en la Fórmula 1 yo siempre lo veo como una oportunidad. A veces me dicen “¿no te pesa?”. Todo lo contrario, para mí es algo muy natural siempre estar inmersa en ámbitos muy masculinos, donde siempre reina el hombre. Y yo siempre supe imponerme, dar mi voz y dar mi opinión, así que eso nunca me resultó incómodo. Y al contrario, creo que es una oportunidad que las mujeres hablemos de Fórmula 1, porque cuando una mujer habla de Fórmula 1 siempre te están mirando y están evaluando a ver qué decís, si sabés, si no sabés, si es interesante lo que decís.... <b>Mientras opinen o critiquen mis pensamientos por lo que yo digo, no por si soy mujer o no, ahí sí, ahí podemos sentarnos a charlar.</b> De hecho hay muchas mujeres hoy que hablan de Fórmula 1, cada vez somos más. Hay muchas mujeres que yo admiro que hablan de Fórmula 1, tanto de Argentina como de afuera, que las sigo. </p><p><i><b>-¿Quiénes te gustan como comentan?</b></i></p><p>-Ale Martínez, Flor Andersen me encanta. Hay muchas periodistas y muchas creadoras de contenido, porque cada una desde su lugar da su opinión, digamos. Yo tampoco soy periodista y yo doy mi opinión, digo lo que yo siento. Al contrario, creo que por ahí al no ser periodista no tengo este peso de ser “objetiva” con lo que digo. Yo lo que digo es lo que pienso y totalmente subjetivo, porque es mi opinión al respecto.</p><p><i><b>-¿Por qué hablabas de un momento particular de tu vida?</b></i></p><p>-<b>Fue en un momento particular porque tuve un accidente en un brazo, cuando mi vida era un quilombo, una vorágine.</b> ¿Viste cuando no te ponés a pensar lo que estás haciendo? Bueno, tuve un accidente, me rompí un brazo y tuve que ir a una cirugía. Eso me dejó cien por ciento en mi casa, sin poder trabajar, sin poder ser independiente, sin poder manejar. Necesitaba que me ayuden hasta para lavarme el pelo y atarme los cordones, a ese nivel. Creo que fue más la limitación emocional que otra cosa, el dolor, el no poder hacer lo que estaba haciendo y muy deprimida, muy bajoneada y dolorida. <b>En ese momento se me acerca mi pareja y me dice “che, ¿por qué no te ponés a hacer videítos de Fórmula 1, que te encanta, que sabés un montón, tipo para hacer algo?“, porque no me podía ver más con esa cara que yo tenía. </b>En ese momento dije ”sí“, me abrí un <i>TikTok</i>, yo no tenía ni siquiera <i>TikTok</i> personal. Me puse el nombre de <i>La Nena</i>, me abrí un Instagram y subí mi primer video. Fue así. Y eso se transformó en motivación de despertarme todos los días y tener un propósito. Te diría hasta como un modo de catarsis, a modo de terapia personal. <b>Y me pasó algo reloco, que no me había pasado con nada en la vida, que tuve un shock de inspiración.</b> Es como que algo se abrió en mí... mis ideas creativas sobre qué quería hacer en mis videos me venían a la noche, cuando dormía. Entonces, yo dormía con una anotador al lado de la cama. Entonces yo me levantaba y era ratatata (hace el gesto de escribir), porque decía<b> “che, si no lo anoto mientras estoy medio dormida, al otro día no me lo voy a acordar”</b>. Entonces me levantaba y mi plan era “bueno, voy a grabar esto, esto, esto”. Y es lo más difícil de un creador de contenido, tener las ideas creativas. </p><p><i><b>-¿En qué año fue el accidente? ¿En qué año fue esto que te ocurrió? Digamos, ¿fue antes de Colapinto? ¿Fue en el momento que sale Franco? ¿Fue después? </b></i></p><p>-Fue en el momento. El accidente lo tuve antes, fue en el año 2024, cuando Franco estaba llegando a la Fórmula Uno. <b>Fue medio en simultáneo, pero nunca asocié esto de hablar de Fórmula porque estaba Franco.</b> Yo consumo Fórmula Uno desde hace muchísimos años más. Creo que este accidente que yo tuve -es increíble-, pero yo lo agradezco haberlo pasado, porque fue lo que a mí me dio lugar a permitirme hacer esto, que lo tenía adentro, claramente. <b>Porque si me preguntás “¿te dedicarías a otra cosa?”, te digo que no.</b> No hay nada en la vida que quisiera hacer más que esto, que es hablar de Fórmula Uno. En todos sus aspectos, haciendo los videos para mi comunidad, yendo a las carreras a cubrir los grandes premios, trabajando en medios, que todo eso fue una consecuencia, eso vino todo después. El objetivo principal era poder sacar este amor que yo tenía y esa pasión y esa creatividad, ¿no? </p><p><i><b>-¿Te ayudó el conocimiento que tenías en tu carrera anterior, Turismo, para lo que estás haciendo ahora?</b></i></p><p>-Mi carrera me ayudó muchísimo, porque es una carrera muy amplia y hoy la uno mucho al trabajo que yo hago, por cómo me vinculo con las marcas, por cómo puedo yo aportarles algo diferente, sobre todo a las marcas vinculadas a los viajes, a las agencias, los hoteles y un montón de marcas que están metidas en este mundo de la Fórmula Uno.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/P7ZIBYAE4ZHEFGJH33Y3ETSOZA.jpg?auth=ae1ea13eb6890c6560041745237f2602b1cd41d1ef1b492a565f218e1e05e579&smart=true&width=6060&height=4128" alt=""La Nena de la F1" era docente universitaria hasta que un accidente cambió su vida (Foto Maximiliano Luna)" height="4128" width="6060"/><p><i><b>-Hablemos un poco de Colapinto. ¿Qué es Colapinto para el deporte argentino?, ¿qué pasa con el amor que genera Colapinto en la mayoría? Pero también está ese hateo insólito que yo veo y lo sigo percibiendo de gente que no sabe un carajo, ¿no? ¿Por qué ese hateo, con lo que cuesta que un piloto argentino llegue a la Fórmula Uno?</b></i></p><p>-Todo lo que vos estás diciendo es tal cual así. <b>Hoy a Colapinto lo pongo en el mismo escalón que Fangio, que Reutemann. Y me dicen “¿cómo lo vas a poner a Colapinto en ese escalón de los grandes de la Fórmula Uno?” Sí, Franco hoy tiene lo que tienen esos pilotos que son de renombre y de historia, porque logró llegar a un deporte súper complejo de llegar, donde solamente este año hay veintidós butacas para ocupar. No solamente logró llegar, con lo difícil que es llegar a la Fórmula Uno, sino que se logró mantener, porque Franco no pasó una carrera y se fue. Franco es el tercer año que empieza en Fórmula Uno.</b> Entonces, son muy pocos los pilotos en el mundo que logran lo que logró Franco y encima es uno de los poquísimos argentinos que lo logró. Ahora, ¿si Franco va a lograr ser lo que fue Fangio? Probablemente no. Fangio hay uno solo en el mundo, es el tipo que es mi máximo ídolo. Logró lo que ningún deportista en el automovilismo logró. O sea, cinco campeonatos del mundo en esa época donde te subías a un auto y no sabías si volvías vivo. Una carrera era de vida o muerte. De hecho, siempre los pilotos cuentan que en esa época no les alcanzaban los dedos de la mano para contar la cantidad de compañeros que perdían en una temporada. Fangio fue el más grande. Fangio ganó cinco campeonatos del mundo en solamente ocho temporadas. Hay solamente dos pilotos que lo superaron, que son Schumacher y Hamilton. Pero Schumacher corrió diecinueve temporadas y Hamilton ya va por su temporada número veinte.<b> Pero no podemos poner esa vara de Fangio para comparar a Franco, porque es como decir en el fútbol si un jugador es muy bueno o no comparándolo con Messi o con Maradona. </b></p><p><i><b>-¿Qué nos podés decir en relación a su auto? Se dice que el auto es malo y Franco es crack, pero también que cometió errores, ¿cómo es eso?</b></i></p><p>-Vos estás hablando del año pasado.<b> Franco, hoy con el Mercedes, que es el auto que pica en punta, no sé si sale campeón, pero que pelea el campeonato, te lo puedo asegurar que sí.</b> Porque en la Fórmula 1 está lo que yo llamo “la teoría del fernet”, que 70 por ciento es el auto y 30 por ciento el piloto. Puede variar según las condiciones. Ahora, con el cambio de reglamento, puede ser un poco más el piloto, porque pone mucho de sí, pero es muy importante la máquina, muy importante. Lo vimos el año pasado con Franco. Decíamos que tenía “una batata” y hacía lo que podía. Este año tiene un auto mucho mejor y lo vemos en Gasly, su compañero de equipo, que tiene el mismo auto y está sacando muy buenos resultados. Ahora me preguntás, ¿por qué Franco no? Hay muchas cosas, Gasly tiene diez años de temporada en Fórmula Uno, va por la once. Franco ya está iniciando su tercer año, pero va a ser su primer año completo de Fórmula 1, porque en el 2024 y en 2025 él empezó ya habiendo arrancado el campeonato. Inclusive ahora los primeros circuitos Franco no los conoce. Franco tiene cosas muy buenas y tiene falencias como cualquier piloto de Fórmula 1 en este deporte. <b>La gran falencia de Franco es la clasificación. Lo sigue siendo hasta el día de hoy, es lo que más le cuesta. Es su punto flojo. Franco normalmente en la carrera sale atrás de su compañero de equipo. Gasly es muy bueno en clasificación, entonces logra tener mejores posiciones. Ahora, en carrera, Franco es muy bueno. Lo demostró en la primera carrera con esa muñeca, la famosa muñeca, que para mí es la maniobra del año. También está el azar, que depende de las estrategias de los equipos. En el caso de Franco, las tres carreras que se corrieron, que hubo safety car, los tres lo complicaron y lo dejaron atrás. </b></p><p><i><b>-Tuviste oportunidad de conocerlo, de entrevistarlo. A nivel comercial, ¿cómo podés explicar lo que genera?</b></i></p><p>-El fenómeno Colapinto para mí es un caso de estudio. Lo que generó a nivel marcas, de la gente que lo apoyó para que él pueda llegar a la Fórmula Uno. Y lo que generó en la gente, es un fervor. Vos vas a cualquier bar, en la mesa de al lado están hablando de Colapinto. Vas a un asado con tus amigos, están todos hablando de Franco. Mis reuniones familiares, donde nadie veía Fórmula 1, de repente todos están hablando de Colapinto. Eso es un fenómeno social. Eso las marcas lo ven, los fans lo llevan a los circuitos, los argentinos somos pasionales, somos carnales. Dónde esté Colapinto hay gente que lo están bancando. </p><p><i><b>-¿Hay una esperanza de que la multitudinaria exhibición de Franco en Buenos Aires sirva como puntapié para la llegada de la Fórmula Uno a la Argentina?</b></i></p><p>-No estoy dentro de esas conversaciones, pero creo que juega mucho. Es una carta muy importante, porque que el resultado de este evento sea bueno, a nivel organización, a nivel show, porque vienen medios de todas partes del mundo y después del evento hay una delegación de Argentina que viajará a Miami para conversar con la Fórmula 1 para vengan de nuevo a la Argentina. Imaginate una Fórmula Uno acá, con un piloto local y con los argentinos volviéndonos los locos. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CMRVSPHBPZHQRCSWU6P53ALTF4.jpg?auth=08e7d7905acccd7108b9962b30cf21e594eb33e5ddc0c7e9abc1c85a2c709e48&smart=true&width=5472&height=3792" alt=""La Nena de la Fórmula Uno" se ilusiona con el regreso de la Máxima a la Argentina (Foto Maximiliano Luna)" height="3792" width="5472"/><p><i><b>-Ahora viajás a la próxima carrera, en Miami, ¿quién te ayuda en los viajes?</b></i></p><p>-Tengo un equipo ya, grande. Fue todo muy abrupto, el crecimiento de <i>La Nena</i>. Somos muchos en equipo, tengo a mi productor, que es mi gran bastión en todo. También es creador de contenidos, pero en fútbol -tiene <i><b>Un Metro Adelantado</b></i>-, entonces tengo una escuela, como un camino muy allanado y aprendí mucho desde antes de hacer contenido de <i>La Nena</i>. Todo ese proceso me ayudó muchísimo. Cuento con todo el equipo de ellos, de esa agencia grande. Entonces, desde la parte de administración, comercial, editores, en el caso de que necesite, pero la que pone la mayor parte de las cosas soy yo. Desde mi cara, mi cuerpo, mi energía, los guiones, las ediciones... yo estoy en todo. </p><p><i><b>-¿Qué te imaginás a futuro? ¿Buscás ser una referente en la Fórmula Uno, que sea un deporte más popular, que no sea solo algo del momento?</b></i></p><p>-Sí, sin dudas que sueño con eso y sin dudas que va a pasar, sobre todo si tenemos la continuidad de Franco por varios años. Creo que la Fórmula 1 se va a instalar como deporte, no digo deporte nacional porque lo vayan a practicar, sino que lo vayan a consumir y lo vayan a seguir. Y sueño con seguir creciendo y que la vida me vaya sorprendiendo, porque ahora es una constante sorpresa. Todos los días pasan cosas nuevas. Empiezo de repente a estar en un medio o en otro, o en una carrera y me quiero seguir sorprendiendo. A ver, no tengo una meta, es decir, llego hasta acá y ya está. Que siga creciendo, que me siga sorprendiendo y que siga creciendo la comunidad de fans de la Fórmula Uno, conmigo o “sin migo”, digamos (risas). </p><p><i><b>-Para terminar, ¿entonces puedo ir y decirles a mis amigos que Colapinto está a la altura de Fangio? ¿Lo repito?</b></i></p><p>-Sí, repetilo. Te la van a retrucar, y ahí se la decís, toda la explicación.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FW7P2KUVHVC4BLQDTMQYLXZN5M.jpg?auth=399a3481dee39a49d859974f5bda061cac95fdc02365433d839090d65b58b9c8&amp;smart=true&amp;width=1921&amp;height=1081" type="image/jpeg" height="1081" width="1921"/></item></channel></rss>