<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/category/reportajes/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Fri, 18 Sep 2026 00:56:29 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Crear máscaras que incomodan, fascinan y también pueden dar ternura: “Lo lindo del arte es que te genere algo”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/17/el-arte-de-crear-mascaras-que-incomodan-fascinan-y-tambien-pueden-dar-ternura-lo-lindo-del-arte-es-que-te-genere-algo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/17/el-arte-de-crear-mascaras-que-incomodan-fascinan-y-tambien-pueden-dar-ternura-lo-lindo-del-arte-es-que-te-genere-algo/</guid><dc:creator><![CDATA[Milagros Labrada]]></dc:creator><description><![CDATA[Micaela Lilintal utiliza cartapesta, papel y cartón para dar forma a figuras que oscilan entre lo tierno, lo grotesco y lo siniestro. Aquello que comenzó como un experimento durante la pandemia, terminó por convertirse en su identidad creativa y en el oficio que le permite vivir de sus obras]]></description><pubDate>Thu, 17 Sep 2026 12:07:16 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay caras que parecen salidas de un sueño, otras de una pesadilla y algunas que podrían provocar una sonrisa apenas se las mira. Ojos enormes, dientes exagerados y expresiones difíciles de definir. Las máscaras de <a href="https://www.instagram.com/miquililintal/?hl=es" target="_blank" rel="" title="https://www.instagram.com/miquililintal/?hl=es"><b>Micaela Lilintal</b></a><b> </b>habitan justamente ese límite: pueden resultar inquietantes o provocar una sensación difícil de explicar. Para ella, ahí reside lo interesante del arte.</p><p>“Se puede generar desde ternura y que lo quieras ver, que digas ‘qué desagradable’, pero algo te genera, que creo que eso es lo lindo de lo artístico: que no pase desapercibido, que algo te haga estar caminando y volver para decir ‘¿qué es eso?’”, plantea la <b>artista plástica.</b></p><p>Miqui trabaja con <b>pinturas, esculturas y, especialmente, con máscaras.</b> Su universo está construido a partir de cartón, papel, engrudo y cartapesta, una técnica que descubrió durante la pandemia, cuando buscaba una nueva manera de expresarse. “Empecé a pintar una serie de retratos y en un momento sentí que me quedó sabor a poco lo plano y dije: ‘Tengo ganas de pasar a lo tridimensional y al universo de las máscaras’”, recordó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BAL3HOT5VZEZNME2E3ZD6N7DPM.jpg?auth=888217876ad1da701cca08083b4ee90532cc27c8de65afe6558c3ed295d736c5&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Miqui Lilintal posa para la foto en su taller artístico" height="4024" width="6048"/><p>Hasta ese momento, la pintura había sido su principal forma de expresión. Pero el encierro por la emergencia sanitaria la llevó a observar los materiales que tenía a mano y a probar algo diferente. “Miré a mi alrededor y encontré papel, cartón, engrudo, que es un pegamento hecho con harina. Inflé un globo, le hice cartapesta y lo desinflé. Quedaron dos medias esferas y ahí apareció la primera máscara”, explicó.</p><p>El resultado de aquel primer experimento le dio una señal. “Cuando me lo puse en el rostro dije: ‘Es esto, va por acá’”, señaló. A partir de entonces, comenzó a desarrollar una <b>técnica propia y a sumar distintas formas y elementos sobre aquella estructura inicial.</b></p><p>Sus máscaras no buscan representar rostros perfectos. Al contrario, juegan con la exageración, lo extraño y aquello que puede generar cierta incomodidad. Ojos, facciones y dientes se deforman hasta construir personajes que parecen pertenecer a <b>otro universo.</b></p><p>“Creo que es genuino y tal vez no desde el miedo a querer hacer algo completamente perfecto y hermoso, sino esto de poder jugar un poco con lo grotesco”, remarcó.</p><p>Los <b>dientes</b> son, además, uno de los elementos que más se repiten en sus obras: grandes, desproporcionados y llamativos. La elección tiene una explicación familiar: su mamá fue protesista dental. “Cuando me preguntan sobre los dientes, a mí me gusta jugar con la frase: ‘No preguntes lo que no querés saber’. Pero son todos hechos por mi mamá. No hubo nada de contacto humano”, aclaró.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VDZDT2XDKZGYXK4XMXOVTM2DSE.jpg?auth=c62774eff09d18c16bb0cf5b02cae6e4f3530c2d6a569cb2348b12ca947bfad3&smart=true&width=6048&height=4024" alt="La artista y dos de sus máscaras" height="4024" width="6048"/><p>Frente a una máscara terminada, es inevitable preguntarse quién es ese personaje, si tiene una historia, una personalidad o una voz. Miqui cuenta que, aunque no siempre piensa en una identidad mientras crea, en algunas ocasiones la obra termina adquiriendo una propia.</p><p>“No me acuerdo mucho qué estoy pensando en ese momento. Pero sí asocio algo a la risa, como hacer algo ridículo. <b>Alguna vez me pasó que me salga la voz del personaje</b>, pero tengo que estar muy conectada ahí”, admitió.</p><p>El <b>proceso de creación </b>no siempre parte de una idea definida. Muchas veces, el personaje aparece a medida que avanza la obra. Y aunque la elaboración de una máscara puede parecer un proceso largo y complejo, Miqui explica que gran parte del tiempo está determinado por <b>el secado de los materiales.</b></p><p>“Generalmente, en una semana o diez días ya está. Tiene más que ver con el tiempo de secado que con el de hacer. Creo que, si se secara instantáneamente, lo haría en el mismo día”, expresó.</p><p>Lo que comenzó como una exploración durante la pandemia, terminó convirtiéndose en una profesión. Actualmente, Miqui vende tanto pinturas como máscaras: “En este momento, estoy viviendo 100% de esto. Las pinturas están de <b>200 dólares</b> para arriba. Y las máscaras, hay un poco de todo, pero algunas están más cerca de los<b> mil dólares</b>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FPMEYRNBHRAPXLM4BPWGY5OZWE.jpg?auth=aa616e67ce615505b0502bfe42cbbb5ed4f9a821da4c201e0626c21b46cd00a7&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Miqui y una de sus máscaras creadas con cartapesta, cartón, engrudo y pintada con óleos" height="4024" width="6048"/><p>En ese recorrido, las <b>redes sociales </b>tuvieron un papel fundamental. Allí encontró a personas que, lejos de considerar extraño su universo, se sintieron identificadas. “Tal vez uno ve y dice: ‘Uy, qué raro, qué <i>freak</i>’”, contó. Sin embargo, al compartir sus obras descubrió que no estaba sola.</p><p>“De repente, las redes te hacen descubrir que hay un montón de <i>freaks</i> en el mundo a los que les gusta lo mismo y eso es como un alivio también”, señaló. Ese encuentro con otras personas le permitió entender que aquello que podía parecer demasiado particular, también podía convertirse en una forma de conectar.</p><p>Sin embargo, hubo un proceso interno que resultó más difícil que aprender una técnica o encontrar compradores: reconocerse a sí misma como artista. “Me costó mucho”, admitió. Durante años tuvo una idea muy concreta de lo que significaba hacer arte, asociada a “ciertos pintores y ciertas cosas”. Hasta que entendió que también podía construir su propio camino. </p><p>“No te das cuenta de que vos estás escribiendo tu propia historia y que también es arte”, expresó Miqui. Con el tiempo, algo cambió en su manera de mirar lo que hacía. Dejó de compararlo con una idea previa de cómo debía ser y empezó a reconocer aquello que aparecía de manera natural en sus propias obras.</p><p>Ese estilo tiene mucho de lo siniestro, pero también de lo tierno. Miqui encuentra belleza justamente en esa combinación de sensaciones aparentemente opuestas y lo explica a partir de una imagen cotidiana. “Es lo siniestro de los juguetes con los que jugaste de día y de noche preferís guardar en el placard. ‘Mejor no le veo la carita a este juguete’”, bromeó.</p><p>Para ella, mostrar esas dos caras —la oscura y la luminosa— forma parte de una búsqueda artística, pero también personal. Por eso, cuando piensa en el conjunto de su producción, sostiene: “Mi obra en general muestra las dos cosas. Me parece más verdadero y sincero que puede ser hermoso y hermosamente feo también”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/H3CI75NPLRGLXCNFVZZNZVETKI.jpg?auth=11dcbb25449561b88b380f91ae6fc4732d1ee78c6ed5e986c8f251cb6f93a5cc&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Lilintal, en su estudio, el lugar donde ocurre la magia de crear las figuras" height="4024" width="6048"/><p>Hay una contradicción en el objeto que eligió para expresarse: una máscara sirve para ocultar el rostro, pero en su caso terminó funcionando como una herramienta para mostrar una parte íntima de sí misma. “Siento que hay algo muy mío en eso de querer esconderme. Pero, de la forma en que me escondo, al final estás mostrando más de lo que estás escondiendo”, analizó.</p><p>En ese juego entre ocultar y revelar, aparece también el corazón de su obra: criaturas que no son completamente tiernas ni completamente inquietantes. “Ese universo que está siempre al límite me parece verdadero”.</p><p>Quizás por eso, las máscaras de Miqui no buscan provocar una única reacción. Algunas pueden generar una sonrisa, otras incomodidad y otras una mezcla de ambas. Lo importante es que ninguna pase inadvertida. Lo que comenzó con un globo, papel, cartón y engrudo durante la pandemia se transformó en un lenguaje propio y en una manera de mostrarse incluso detrás de una máscara.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/GAXWW26HO5FTJMYY6HWHB463QA.png?auth=3cb1c4d30e51c47c795e13c866fe872627e40c5e2df47f4fa56d8cf363e0b5ad&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Micaela Lilintal crea máscaras con cartapesta, papel y cartón - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Fue mi primera experiencia de estar en la salud y la enfermedad”: Bauti Mascia contó cómo acompañó a Denisse durante las internaciones y el impacto que tuvo en su relación]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/17/fue-mi-primera-experiencia-de-estar-en-la-salud-y-la-enfermedad-bauti-mascia-conto-como-acompano-a-denisse-durante-las-internaciones-y-el-impacto-que-tuvo-en-su-relacion/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/17/fue-mi-primera-experiencia-de-estar-en-la-salud-y-la-enfermedad-bauti-mascia-conto-como-acompano-a-denisse-durante-las-internaciones-y-el-impacto-que-tuvo-en-su-relacion/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el exganador de Gran Hermano reveló cómo transitó el cuadro de salud de su novia, explicó por qué decidió correr la media maratón de Buenos Aires y habló de su deseo de formar una familia numerosa]]></description><pubDate>Thu, 17 Sep 2026 05:15:13 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Antes del primer beso yo ya estaba enganchado</b>”, contó <b>Bautista Mascia</b> al recordar el comienzo de su historia de amor con <b>Denisse González</b>, a quien conoció durante su participación en <b>Gran Hermano.</b> En <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, explicó que el vínculo comenzó con una amistad dentro de la casa más famosa del país y rápidamente se transformó en una relación que continuó fuera del reality. <b>“Fue cien por ciento emocional”</b>, aseguró.</p><p>Mascia reconoció que al ingresar al programa tenía decidido no involucrarse sentimentalmente con nadie porque consideraba que podía perjudicarlo en el juego. Sin embargo, la conexión con Denisse surgió de manera natural. Después del primer beso, la relación avanzó rápidamente y, cuando ella dejó la casa, él permaneció seis meses más en competencia. “<b>Fue un calvario</b>”, recordó sobre el tiempo que estuvieron separados.</p><p>Con el paso del tiempo, la pareja consolidó su vínculo y atravesó distintas etapas hasta llegar a uno de sus momentos más difíciles. En el último mes, Denisse tuvo varias internaciones por un problema de plaquetas y Mascia la acompañó durante todo el proceso. “<b>A ella es a la que pinchaban, pero nosotros estábamos par a par</b>”, relató. Para él, la experiencia modificó la dinámica de la pareja y fortaleció la relación.</p><p><a href="https://www.instagram.com/bautimascia_/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/bautimascia_/?hl=es"><b>Bauti</b></a> es un músico y cantante uruguayo que alcanzó gran popularidad en Argentina tras convertirse en el ganador de <b>Gran Hermano 2023/24</b>, pero su vínculo con la música comenzó mucho antes. Fue integrante y uno de los referentes de <b>Toco Para Vos</b>, banda de cumbia pop con la que alcanzó reconocimiento en Uruguay, Argentina y Chile, y luego inició su carrera como solista. Además de músico, practicó rugby y representó a Uruguay en categorías juveniles. En los últimos años continuó desarrollando su proyecto musical: en 2021 lanzó el álbum <i>Estoy bien</i> y en 2025 presentó <i>El EP más triste</i>; durante 2026 siguió estrenando canciones, entre ellas <i>Quiero que sepas.</i></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VTYFPEN7DRD6JMWZGKZGV5UFDA.jpg?auth=f4382af966548332fb371d0e69abac00847c2b81a1d16d4c14549d8bd450cbc2&smart=true&width=5201&height=3471" alt="Bauti Mascia habló de su relación con Denisse, el difícil momento de salud que atravesaron y por qué siente que los hizo más fuertes (Maximiliano Luna)" height="3471" width="5201"/><p><b>— Bienvenido a Casino Deluxe. Esto es simple: cuanto más honesto seas, más dinero vas a ganar. Vos viniste a pedirme un millón de dólares y te lo tenés que ganar, animándote a atravesar todos estos juegos y respondiendo las preguntas que te voy a ir haciendo.</b></p><p>— Bueno, venga.</p><p><b>— Primero quisiera saber: ¿qué harías vos con un millón de dólares?</b></p><p>— Primero que nada la divido. No voy a tenerlo todo en un lugar. La invertiría. Si tengo un millón, cien mil los destinaría a meter unos viajes. Me gusta gastar en viajes. No tengo nada de valor en mi vida, nada material...</p><p><b>— ¿No te importa tanto?</b></p><p>— No me interesa tener bolsos, ropa súper cara, de valor. Sí me gusta la ropa linda, de calidad, pero no tengo nada que me robes en mi casa que diga: “Uy, no puedo creer lo que me robaron”, ¿me entendés?</p><p><b>— Y con respecto a la seguridad, a la tranquilidad de tener un departamento o una casa propia, un hogar, ¿eso te interpela o tampoco?</b></p><p>— Recontra sí. Dejaría algo para viajar. Después me compraría un par de casas o apartamentos en un lugar donde sepa que se van a revalorizar. No me gustaría hacer una inversión en un lugar que sé que está bueno y que después el día de mañana lo quiero vender y vale menos. Y que al mismo tiempo las pueda usar. Tampoco un lugar que sea horrible, que jamás iría, ¿entendés? Hay algo que también toda la vida anhelé, pero no tengo apuro, es tener mi casa, un lugar que me guste. Así que también compraría mi casita. Y después inversiones más aburridas con un retorno anual que tenga sentido.</p><p><b>— ¿Y dónde sentís que podrías perder un poco la cabeza con los gastos? ¿Hay algún punto de fuga que podría hacerte perder el control con tu dinero? ¿Los regalos tal vez?</b></p><p>— No soy de regalar cosas exorbitantes ni tampoco me gusta que me lo regalen a mí. Ni que me los hagan ni hacerlos. Podría hacerlos si veo que algo realmente vale la pena, pero sino no. Soy muy generoso en el sentido de que cualquier persona que venga y me diga: “Che, necesito esto”, alguien de corazón, de confianza, le doy todo. Mi peor gasto es el goteo. El gasto chiquito.</p><p><b>— Porque no lo mirás y se va acumulando.</b></p><p>— Claro. Yo tengo mi auto en Uruguay. Viví mucho tiempo allí, y ahora hace dos años y pico que vivo en Argentina. No me traje el auto porque no me gusta el tráfico. Me tomo todo el tiempo aplicaciones. Y por lo que más estoy agradecido en la vida es que como todos los días lo que quiero comer. Pero ese gasto no lo veo.</p><p><b>— No prestás atención, entrás y te comprás el queso que querés, lo que te guste...</b></p><p>— Sí, pero no voy y me compro un auto carísimo acá y lo tengo ahí o no compro o alquilo una cochera para tenerlo. Esos gastos que son como más grandes o significativos, no me gusta tenerlos.</p><p><b>—¿Es por una cuestión de no querer asumir riesgos, porque no confiás en que puedas llegar a organizarte bien con el dinero o simplemente te parece tonto?</b></p><p>— No lo necesito.</p><p><b>— Sos muy simple. Me gusta. </b></p><p>— Sí. ¿Para qué tendría un auto acá? ¿Para estar rezongando con el tráfico, con no encontrar lugar para estacionar o pagando una cochera? Tenerlo por tenerlo no me parece que tiene sentido. En Uruguay me encanta, pero porque vivo en un lugar donde tengo mis amigos a pocas cuadras, estaciono donde quiero. Si quiero irme para afuera, me voy en el auto, pero acá en Buenos Aires no le veo sentido.</p><p><b>— ¿Y Denisse te ha hecho algún regalo importante que digas: “Acá gastó”?</b></p><p>— Sabe que yo no pretendo nada de regalos. O sea, jamás voy a estar esperando que me regale algo loco. Sí me ha hecho regalos lindos, como el año pasado, por ejemplo, que organizó un viaje a <b>Natal</b>, nos fuimos a <b>Brasil</b> por mi cumpleaños. Estuvo bueno.</p><p><b>— ¿Fue sorpresa?</b></p><p>— Un poco sí, pero viste que hay un punto que ya no podés mantener la sorpresa porque...</p><p><b>— Necesitas datos.</b></p><p>— Claro, es tipo: “Che, ¿adónde me voy? ¿Qué llevo?“. Yo no me acuerdo qué le había regalado antes para su cumple, que es en noviembre también como el mío. Y después me dice: “Tengo un regalo”. Ahí le empecé a preguntar de todo y me dice: “Vos tenés que prepararte un bolso con traje de baño, musculosa y chancletas”. Y dije: “Bueno, va a ser a la playa”, porque a esquiar de chancleta no me voy a ir. Y dos días antes me hizo como un jueguito del ahorcado.</p><p><b>— ¿Para que adivinaras el destino?</b></p><p>— Claro. Yo iba tirando letras y no pegaba ni una, ¿sabés? Y el bicho ya estaba re ahorcado porque le había errado 25.000 veces. Y bueno, era Natal. De hecho yo no sabía bien que era. Lo había escuchado, pero no sabía mucho. En fin, me organizó ese viaje, se encargó de todo y fue espectacular. Estuvimos cinco días en Natal, con sol, en un all inclusive. Estuvo muy bueno.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OEHJ7TPWIZB4DBM7FF5OTYYWF4.jpg?auth=7bc4f498e8a57b21094fd80a51a1a80c3bd591bdc575557fb1054b872b1767df&smart=true&width=5844&height=3948" alt="¿Para qué quiere un millón de dólares el exganador de Gran Hermano? (Maximiliano Luna)" height="3948" width="5844"/><h2>Por plata o por nada</h2><p><b>— Vamos con el segundo juego y la primera pregunta dice: ¿qué lugar ocupa tu familia en tu vida?</b></p><p>— Y top.</p><p><b>— Tu familia, ¿que está compuesta por...?</b></p><p>— Crecí con mi mamá, mi papá y mis cuatro hermanos. Cuando yo tenía 12 años murió mi papá, se enfermó, así que crecí más que nada con mi mamá y mis hermanos. Después tengo como cinco tíos, tengo 25 primos, somos una familia muy grande.</p><p><b>— ¿Son todos unidos?</b></p><p>— Somos muy unidos, sí.</p><p><b>— ¿Uno de esos tíos es sobreviviente de la tragedia de los Andes?</b></p><p>— Sí, Gustavo. Es el padre de mis primos, <b>Gustavo Zerbino</b>, es parte de la familia. Él se divorció de la hermana de mi madre hace un tiempo. Pero es muy particular la familia, porque más allá de eso sigue siendo muy unida y pasamos Navidad todos juntos y seguimos haciendo comidas aunque haya divorcios, lo que sea. Es muy unida la familia. Hay mucha gente muy interesante en la familia, la verdad. Cuando te pasan cosas graves cuando sos más chico, uno no toma mucha dimensión de cómo está pasando la gente alrededor. Por ahí mi vieja siempre se mostró muy fuerte con todo el proceso ese. Y hubo mucha contención familiar, mucha ayuda en un montón de cosas. Siempre mis tíos me daban una mano con algo, amigos de la familia. Nosotros somos cuatro hermanos y éramos todos relativamente chicos, entre 9 y 13 años. Entonces, siento que en esos casos tener una familia grande es lindo porque hay apoyo. Y siempre están esos códigos de familia tana, de que la familia va primero y es muy lindo.</p><p><b>— ¿Te acordás cómo vivieron en tu familia el momento en el que a tu tío le pasó lo que le pasó?</b></p><p>— Yo en realidad no existía. Fue hace mucho tiempo. De hecho, él se casó con la hermana de mi madre, mi tía. Es mi tío, pero no el de sangre, ¿me explico? Pero él iba al mismo colegio al que fui yo años después. Entonces, es una historia que siempre me tocó muy de cerca. Crecí con eso con mucha naturalidad.</p><p><b>— Y en el colegio, por ejemplo, ¿te han preguntado? Porque es un tema que llama mucho la atención porque es impresionante lo que vivieron.</b></p><p>— Sí. El tema es que Gustavo conoció a mi tía y tuvo a mis primos más adelante. Pero sí, desde que yo nací es una historia que la tengo súper naturalizada. Mis primos son como mis hermanos. Son mis primos más cercanos. Entonces siempre, desde que tengo memoria está presente la historia. No es que un día me contaron de la situación, yo crecí con eso. Es parte de una historia familiar. Con Gustavo, de hecho, hemos ido al lugar del accidente, hicimos ese viaje hasta la montaña.</p><p><b>— ¿Y por qué lo hicieron?</b></p><p>— Porque él tiene una conexión muy fuerte con eso, es como un lugar donde estaban sus amigos.</p><p><b>— Lo conecta.</b></p><p>— Claro, para mis primos también es muy importante. Entonces siempre esa historia es de común interés entre todos nosotros. Y bueno, una vez me dijeron: “Queremos invitarte a hacer esta expedición”. La historia la conozco de toda la vida. Siempre que tengo la oportunidad de preguntarle a Gus lo que sea, lo hago. Y pasamos de escuchar toda la historia a llegar al lugar mismo donde pasó el accidente. Es impresionante realmente.</p><p><b>— ¿Cómo fue esa travesía? ¿Quiénes estaban?</b></p><p>— Estaba Gustavo, sus hijos y algunos amigos de la familia. Y después habían una persona de la Nación creo que era. Entrevistadores y algunos locales. Era como una excursión chica. Éramos 12 personas, ponele. En la cordillera de los Andes, al pie de la montaña, en Mendoza. Vos salís de ahí y hacés un recorrido de dos días, frenás en la mitad en la montaña, dormís en un campamento y después seguís al lugar. No me acuerdo exactamente cuántos metros son, pero llegas al lugar del accidente y realmente es impresionante porque vos lo ves y decís: no puedo creer que sobrevivieron. De hecho, todavía hay partes del avión ahí tiradas.</p><p><b>— ¿No lo logró tapar la montaña?</b></p><p>— Lo tapa la montaña y después vuelve a aparecer. Pero para ellos es súper importante porque es un lugar donde conectan de vuelta con ese momento. La historia es impresionante. De hecho, cuando yo estoy en Gran Hermano salió la película <i><b>La sociedad de la nieve</b></i>. Yo sabía que se estaba haciendo porque me habían contado. Y después lo primero que hice cuando salí de Gran Hermano fue verla. Y fue muy loco porque todo lo que había escuchado toda la vida, de repente lo vi en televisión.</p><p><b>— ¿Cuántos años tenías cuando hiciste esta excursión?</b></p><p>— Tenía 25, 26 años. Fui de grande. Es algo que nos interpela mucho en la familia. Es una historia de inspiración total frente a la adversidad y un montón de cosas que uno aprende.</p><p><b>— Sí, de resiliencia.</b></p><p>— Y si te metés a investigar, a conocerla, realmente es admirable. Estoy muy acostumbrado porque es mi tío, son mis primos. Pero cuando logro salir un poco afuera de la familia veo que es un punto muy interesante y que me parece perfecto que la gente lo conozca y lo admire con el respeto debido, ¿no?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EPZYG2LKYNGRVCTJCNOCYSKBNU.jpg?auth=35287866199b41d2f6bc0d196b8fe9d568f713ff7a3aee95ebd77c11ea50a974&smart=true&width=5748&height=4020" alt="“Me re imagino el día de mañana con hijos”: Bauti expresó de su deseo de ser padre en el futuro y de formar una familia numerosa. (Maximiliano Luna)" height="4020" width="5748"/><h2>Su relación con Denisse dentro de la casa de Gran Hermano</h2><p><b>— ¿Desde el primer beso con Denise ya sabías que vos te ibas a enganchar?</b></p><p>— Antes del primer beso yo ya estaba enganchado. No es que me di el primer beso y después me enganché. Nosotros en realidad entramos a la casa y teníamos como un grupo donde habíamos pegado buena onda entre los chicos y empezamos a hacer una amistad que estaba buena. Y ahí todo lo que florece es muy fuerte.</p><p><b>— Muchas veces pasa eso en la casa de Gran Hermano, por convivir durante tanto tiempo, no salir y estar ahí 24/7. ¿O sentís que tiene que ver con encontrar un refugio en una situación que puede generar la sensación de no tener un ancla?</b></p><p>— Y la verdad que siempre tuve ganas de juntarme con algún productor de un Gran Hermano. Porque hay mucho detrás del juego, mucho psicológico y de estudio, ¿viste? De prueba y error desde que se hizo la primera versión, que creo que es holandés el programa. Y ya está muy estudiado de qué le pasa a cada participante en los distintos periodos a medida que va pasando el programa. Yo creo que hay algo, por lo menos en mi experiencia, que el mundo se reduce muy a eso. A mí me empezó a pasar de que ya no pensaba en el afuera, soñaba solo con gente de la casa, situaciones dentro de la casa, como que de alguna manera tu cabeza empieza a pensar que ese es el universo. Pasa mucho que ya no es que hay un montón de oportunidades afuera o lo que sea que te distrae. Uno está muy presente, no tenés celulares, no tenés nada que te distraiga. Y ves muy bien a todos los participantes y si tenés algo de chispa, de una conexión con alguien. eso se va incrementando día a día y va a empezar a crecer mucho más rápido a que si estuvieras en la sociedad, que estamos todos así mirando para todos lados todo el tiempo. Hubo esa conexión real con Den desde cuando éramos amigos y empezó como a escalar demasiado rápido.</p><p><b>— ¿Vos percibías que ella también te estaba mirando de otra manera?</b></p><p>— Con el diario del lunes supe que en realidad sí. Porque las mujeres son mucho más vivas que los hombres. Nosotros somos mucho más bolud*s en ese sentido. Y ella después me dijo que estaba haciendo como una jugada y estaba moviendo todo lo de alrededor para que de alguna manera yo me empiece a enganchar con ella. Le contaba a los chicos que yo le gustaba un poco y ellos en una actividad hicieron que nos juntemos. Y a mí naturalmente me gustaba. Entonces fue como que ella ya me había visto algo. Y empezó a hacer su jugada para ver cómo era el acercamiento. Dio la casualidad, o llámale como quieras, que también me gustaba. Entonces no hubo nada forzado. De hecho, una de las anclas que yo quería tener dentro del programa era no engancharme sentimentalmente con nadie. Por un tema de juego y de que no iba a eso. No me interesaba.</p><p><b>— ¿Y vos sos muy emocional, sos sentimental?</b></p><p>— Sí, me manejo mucho por las emociones, por lo que siento. Es muy difícil que haga cosas que no quiero. Y cuando algo me tira, me tira. De hecho, si lo vemos del punto de vista racional, ahora hay por ahí un poco una cultura de que garpa el <i>shippeo</i>, de que las parejas garpan. Entonces siento que hoy por ahí decís: sería inteligente engancharte con alguien adentro de la casa puede garpar. Pero en su momento para mí no era así. Y se dio natural. De hecho, sentía que engancharme con alguien dentro de la casa me podía jugar en contra en un montón de cosas. Así que fue cien por ciento emocional.</p><p><b>— ¿Sentís que te sirvió en la casa o no?</b></p><p>— No lo sé, como que todo eso lo empecé a ver cuando salí, ¿viste? Cuando salí vi que había así un montón de gente a la que le gustaba la pareja. Pero jamás utilicé ningún recurso para avanzar en el juego que involucrara a Denu. De hecho, ella se fue al mes y yo estuve seis meses más ahí adentro.</p><p><b>— ¿Cómo fue ese primer beso que recordábamos recién?</b></p><p>— Estábamos durmiendo en un cuarto y yo siempre fui muy pudoroso con las cámaras, hoy en día un poco menos. Pero todo lo que es beso, conversaciones privadas, todo eso siempre me pareció algo de privacidad.</p><p><b>— Te costaba estar ahí en frente de todas las cámaras.</b></p><p>— Totalmente. Aunque sea un pico, ¿entendés? Y no porque no quiera, sino porque no me gusta exponer la intimidad. Estábamos ahí durmiendo la siesta y no sé, fue como que naturalmente ya estábamos muy cerca, a mí me gustaba y yo sentía que a ella también. Fue un beso y fue como: bueno, okey, empezó otra cosa acá. Después todo fue escalando y en el programa organizan un casamiento ya al final de la temporada. Apenas salgo me fui a vivir a la casa donde ella vivía cuando era estudiante. A los tres meses alquilar un nuevo apartamento y así...</p><p><b>— ¿Y cómo fue ese tiempo que no la viste en la casa?</b></p><p>— Fue un calvario.</p><p><b>— ¿La extrañaste realmente?</b></p><p>— Sí, la extrañé mucho.</p><p><b>— ¿Y ella qué te cuenta? ¿Te veía por la tele todo el tiempo? ¿Qué hacía?</b></p><p>— Ella aparecía en la tele y mandaba un saludo, porque no podía decir mucho, no podía decir: “Te estoy viendo”. Porque no podés contar mucho. No podés decir: “Che, te estoy viendo todos los días en mi casa, venís bien”. No podés hablar o dar información de la afuera. Hoy está un poco más dibujado, pero en nuestra edición fue muy a rajatabla. Y cuando vuelve a entrar para el casamiento puntualmente, que estuvo increíble, fue como volver a ver a alguien que se había desaparecido de mi vida y la tenía muy presente en mi cabeza. Ahí me dijo: “Cada vez que me nombrás, yo te veo”. Como diciéndome: “Te estoy viendo y sé que pensás en mí y sé que hablá de mí, quedate tranquilo”. Porque son muchas personas en una casa y se empiezan a ir y es como que en tu cabeza, en ese universo, se van, es como que desaparecen. No sabés qué están haciendo afuera, si piensan en vos... Y tenés que seguir. No sabía qué está pasando afuera, pero yo la extrañaba mucho. Capaz que salía y ella estaba de novia, ¿entendés?</p><p><b>— Claro. Es un mundo aparte.</b></p><p>— Que ha pasado alguna vez. En la casa de repente tal está con tal y después salen y pasan otras cosas afuera. Cuando salís no entendés nada. “Si estos estaban juntos”. O el miedo a que te digan: “Che, era juego, ni idea”.</p><p><b>— Pueden suceder múltiples cosas porque es una situación muy rara.</b></p><p>— Sí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IJT5GFMBOVEMBJ25Q7HNUTIYCI.jpg?auth=f8d449fb6b663e71b85d31ee0c7cb6c88d90a178b78763f6cadbf6c6c98e21a8&smart=true&width=6192&height=4128" alt="El artista recordó su infancia, destacó la unidad de su familia y rememoró su expedición al lugar de la tragedia de los Andes. (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><p><b>— Ella está o estuvo atravesando una situación de salud</b>. <b>Sin ponerte en un lugar incómodo, quiero saber cómo está, si se puede saber.</b></p><p>— Obvio. Este último mes fue muy loco. Estuvimos dos semanas internados probando medicamentos. Al final hay uno medio que funcionó un toque. Salimos del hospital, nos volvemos para casa, estuvimos una semana, le volvieron a bajar las plaquetas, un problema de plaquetas el que tiene ella. Estuvimos internados una semana más y ahora salimos hace una semanita y media, dos, y por suerte está con un tratamiento y está estable. La idea es que se mantenga así.</p><p><b>— Me da mucha ternura como hablás en plural: “Estuvimos, tomamos los medicamentos”.</b></p><p>— Sí, ya sé (risas).</p><p><b>— Me parece muy tierno porque habla del compromiso que tenés de acompañarla. ¿Es verdad que hace poco corriste una carrera y lo hice por ella?</b></p><p>— Sí. Yo quería correr esa media maratón, la de Buenos Aires. Y no llegaba porque estábamos en el hospital, en internación. Y el día antes de la carrera, le dan el alta a Denu y yo había entrenado poco en la realidad, de hecho un poco me criticaron por esa cuestión. Pero yo tenía esa energía acumulada. No sé bien cómo explicarlo, porque era como correr por la situación, seguir adelante, sacar fuerzas. Era como un desahogo también. Involucraba un montón de cosas. Y en la carrera había un cartel que decía: <b>¿Por quién corriste hoy? </b>Nosotros veníamos con esa lucha con Denu y hablo en plural porque lo vivimos juntos. O sea, a ella es a la que la pinchaban, pero nosotros estábamos par a par. Y fue como un lugar de desahogo en el que dije que lo hacía por ella y el video apareció en todos lados. De hecho fue un viaje de ida porque seguí corriendo y ahora voy a correr una maratón la semana que viene. Es una locura.</p><p><b>— Ya te enganchaste.</b></p><p>— Me re enganché.</p><p><b>— ¿Y qué sentís que cambió? Porque me imagino que debe haber generado alguna alquimia, un cambio en la relación, todo lo que vivieron con su tema de salud.</b></p><p>— Para mí todas esas cosas de alguna manera son como pequeños lazos que vas creando y son lindos. <b>Para mí fue la primera experiencia de “en la salud y la enfermedad”.</b> Porque nunca me había pasado de estar en pareja y que de repente del otro lado haya un mes de complejidad de salud y de estar ahí sufriendo por el otro y con el otro, ¿viste? Aparte hay un montón de cosas de la dinámica de la pareja que en ese tiempo cambia. La intimidad, los planes que hacés, el trabajo, todo. Entonces creo que fue ver la relación en los momentos donde no todo está tan bien.</p><p><b>— Sentir esa conexión que los hace crecer.</b></p><p>— Sí. Para mí fortalece.</p><p><b>— ¿Estás como para que se recupere y proponerle casamiento? ¿Qué pensás sobre eso?</b></p><p>— ¡Esa pregunta te la tiraron! No me mientas. Admitílo en cámara (risas).</p><p><b>— Pero más allá de esto, ¿qué pensás sobre el casamiento en sí? ¿Te darían ganas cuando estás sintiendo un amor tan lindo?</b></p><p>— En general, la idea del casamiento a mí me gusta. También vengo de una familia más tradicional donde el casamiento siempre fue parte. Pero honestamente no es algo que lo tengo presente o lo pienso hoy.</p><p><b>— Son jóvenes, también. Aunque yo te digo, me casé a los 22 igual. Después me divorcié, pero cuando lo sentís...</b></p><p>— ¿Y hasta qué estuviste casada?</p><p><b>— Hasta los 37.</b></p><p>— ¿Y volverías a casar?</p><p><b>— No me entrevistes vos a mí, chiquito (risas).</b></p><p>— Pero me intriga...</p><p><b>— No, no me volví a casar. La parte romántica de la celebración de un ritual me parece súper lindo cuando vos sentís algo por alguien. El tema de lo legal y el papel y demás, después de haberlo pasado...</b></p><p>— Es un bole.</p><p><b>— Entiendo que tiene una connotación importante y un compromiso: estamos compartiendo derechos y responsabilidades, y si decidís asumirlos juntos es porque realmente estás adentro. Pero si sale mal, se resuelve. Tampoco es tan grave.</b></p><p>— Para mí tiene algo lindo que es literalmente el compromiso. Y también sabés que es algo más como complejo y decís: “¿Che, nos vamos a meter en esta? Cuando todo no esté tan bien, la vamos a tener que remar”. Y las responsabilidades legales también hay que asumirlas. Es algo que lo tenés que tomar con seriedad y el casamiento un poco hace eso, le pone un sello más de seriedad al compromiso. Está bueno.</p><p><b>— Entonces, ¿estarías como para casarte con Denisse?</b></p><p>— Vuelvo a lo mismo. No es algo que hoy lo piense. El casamiento en general sí me gusta, en las parejas me gusta y creo que está bueno, pero qué sé yo. Tiempo al tiempo y cada cosa en su momento.</p><p><b>— ¿Te imaginás algún día criando chiquilines?</b></p><p>— Recontra, sí.</p><p><b>— ¿Teniendo una familia numerosa?</b></p><p>— Sí, me gusta la familia grande porque crecí en una. También lo que conozco de mis primos, mi tía, todos tienen dos o tres hijos, por lo menos. En mi familia somos cuatro hermanos y crecí mucho con eso y me gusta. Me re imagino el día de mañana con hijos, me gustaría tenerlos. De hecho, ahora nació hace unos días mi primer sobrina, mi hermana tuvo una hija, <b>Luz</b>, y ya lo pienso e inconscientemente me la imagino como la más grande de las primas. Siento que mis hermanos van a tener varios hijos, y si Dios quiere, yo también y me gusta visualizar una familia grande. Me gustaría. Y es lindo, siento que suma por todos lados. Me crie con eso, sé lo que es ser chico y tener un primo con el que jugar, un hermano con el quien discutir. Alguien con hablar las cosas. Quieras o no, a medida que voy creciendo pienso qué raro hubiese sido crecer como más solo. Hay muchas familias que son así. Hijo único, pocos primos, hay como un poco más de soledad en eso, ¿viste? No lo viví, pero hablándolo con amigos hoy en día sé que hay realidades muy distintas. Y si el día de mañana soy padre, me gustaría que sea una familia numerosa donde nos podamos apoyar en un montón de cosas.</p><h2>Ping pong</h2><p><b>— ¿Argentina o Uruguay?</b></p><p>— Uf. Qué mala que sos. Bueno, Uruguay.</p><p><b>— ¿El río o el mar?</b></p><p>— El mar.</p><p><b>— ¿Gran Hermano o la música?</b></p><p>— La música.</p><p><b>— ¿Estar en pareja o soltero?</b></p><p>— En pareja.</p><p><b>— ¿Vivir la vida lento, pero con recompensa o vivir la vida rápido con mucha emoción?</b></p><p>— Me gusta la intensidad. Me gusta pensar siempre qué pasa si me muero mañana. ¿Me queda mucho de lo que pude haber hecho? Y yo siento que me faltan un montón de cosas por vivir, pero si me muero mañana, me muero tranquilo.</p><p><b>— Que la venga con tuti, intensa. Dure lo que dure. Si dura poco, dura poco.</b></p><p>— Que venga intensa. Dure lo que dure. Una vida intensa.</p><h2>Yo nunca, nunca</h2><p><b>— Yo nunca, nunca me quedé dormido en mi primera cita con Denisse.</b></p><p>— ¿Qué?, ¿Quién te la sopló esa? Sí. Me pasó. Pero está justificado porque me tomé una copa de vino y yo hacía siete meses no tomaba alcohol. O sea... Había tomado una lata en los fines de semana así de cerveza. Me tomé dos copas de vino y mi cuerpo se desvaneció.</p><p><b>— ¿Llegaste por lo menos a la casa?</b></p><p>— Llegué a la casa. Hicimos un juego divertido que fue conocernos afuera. Nos veníamos conociendo hace unos meses ya, pero empezamos a hacer como una lista de preguntas: ¿cuál es tu comida favorita? ¿Te gustan los perros? Tu color favorito. Todas cosas que uno va conociendo de a poco, pero en el contexto de Gran Hermano no sucede. Y mientras me iba tomando un vinito re tranqui. Hoy creo que puedo aguantar un poco más. Pero en ese momento después de la segunda copa como que se empezó a apagar la tele. Y cuando quise acostarme a ver algo, me desmayé.</p><p><b>— ¿Y ella se mató de risa?</b></p><p>— Ella entendió. Quería ver una serie y me dormí con toda la computadora arriba, así como tipo totalmente quedado. Horrible (risas). Pero me entendió. No fue queriendo.</p><p><b>— Te ganaste todo tu millón. Tenés que estar muy contento.</b></p><p>— Lo voy a compartir con Den. No sé si todo, pero un poco (risas).</p><p><b>— Podés hacerle un viaje sorpresa como para devolverle lo que ella hizo.</b></p><p>— Guardo las 100 luquitas para eso.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3QEBMXEL4VGPTMNYACJ5U33UJM.jpg?auth=002b00d000c972b199097e452bcf8c90c30690bacf530e3ec5811d6d5157ec77&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Bauti Mascia con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Nick Sícaro: su relación con Lolo Poggio, el romance con Daniela Celis y el desafío de dejar de ser “el mejor amigo de Ian Lucas”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/15/nick-sicaro-su-relacion-con-lolo-poggio-el-romance-con-daniela-celis-y-el-desafio-de-dejar-de-ser-el-mejor-amigo-de-ian-lucas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/15/nick-sicaro-su-relacion-con-lolo-poggio-el-romance-con-daniela-celis-y-el-desafio-de-dejar-de-ser-el-mejor-amigo-de-ian-lucas/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, el exparticipante de Gran Hermano habló sobre el impacto de la muerte de sus padres, repasó su recorrido en los medios digitales y se refirió a los vínculos que marcaron una etapa clave de su vida personal y profesional]]></description><pubDate>Tue, 15 Sep 2026 06:24:05 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Me enamoré de su forma de ser</b>”, afirmó <b>Nicolás Sícaro</b> al hablar de su relación con <b>Lola Poggio</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel=""><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. El exparticipante de <b>Gran Hermano</b> contó el inicio de la conexión con la joven durante la primera semana en la casa y cómo, después de otros vínculos y de una relación atravesada por la exposición pública, decidieron apostar por estar juntos. “Con Lolo somos oficiales. La verdad que está todo súper bien”, aseguró.</p><p><b>Nick</b> llegó al reality con una historia previa en los medios digitales. Desde muy chico estuvo ligado a la música y, con el tiempo, encontró en <b>YouTube</b> y las <a href="https://www.instagram.com/nicksicaro/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/nicksicaro/?hl=es"><b>redes sociales</b></a> una plataforma para desarrollar su carrera como creador de contenido, cantante e influencer. Su paso por la edición <b>Generación Dorada</b> duró tres semanas, pero lejos de considerar su salida como un fracaso, sostiene que la experiencia terminó acercándolo a uno de sus principales objetivos: llegar a la televisión.</p><p>Durante la entrevista, también repasó uno de los vínculos más importantes de su vida: su amistad con <b>Ian Lucas</b>, a quien conoce desde hace más de una década y con quien compartió sus primeros proyectos en el mundo digital. Sícaro contó cómo fue construir una identidad propia después de haber quedado asociado durante años a la etiqueta de “el mejor amigo de Ian Lucas” y recordó el lugar que ocupó su amigo en los momentos más difíciles de su vida: en 2019 cuando murió su padre y, cuatro años después, cuando perdió a su madre.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/E2TPXYNRWBHDPP2NDM7IESUGRI.jpg?auth=0da7c41f61f084fb8f77568c14434c79b087bb7f93b88ead7475d83d8dadee44&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Nick Sicaro contó que en Gran Hermano tuvo una conexión con Lolo desde la primera semana en la casa" height="1080" width="1920"/><p><b>— Hace poquito estuvo en este programa </b><a href="https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/30/lola-poggio-soltera-por-primera-vez-a-los-20-amor-sin-exclusividad-y-las-peleas-con-julieta/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/30/lola-poggio-soltera-por-primera-vez-a-los-20-amor-sin-exclusividad-y-las-peleas-con-julieta/"><b>tu flamante novia, Lolo</b></a><b>. ¿Ya eran novios ahí?</b></p><p>— No, no éramos nada. Ahí estaba recién arrancando un poquito la cosa. Pero sí. Vi la entrevista.</p><p><b>— ¿Ya te gustaba dentro de la casa de Gran Hermano?</b></p><p>— Sí, la verdad que sí. Adentro de la casa hubo una conexión muy fuerte la primera semana, ¿viste? Es como que...</p><p><b>— La primera semana porque es la única que estuviste...</b></p><p>— ¡¿Así vas a arrancar la entrevista?! (risas) No, estuve tres semanas. Y no sabés lo que es estar tres semanas ahí adentro. Una semana es como un mes, literal. Es muy intenso. Y la primera semana la conocí y, más allá de que es una chica muy linda, me gustó mucho su manera de ser. Me enamoré de eso, la verdad. Tuvimos mucha conexión en la casa.</p><p><b>— ¿Y cuando saliste no la tiroteaste?</b></p><p>— Cuando yo salí, ella se quedó en la casa y se armó todo un quilombo afuera. Cuando ella salió, yo estaba medio en otra y ella también. Después sí nos reencontramos.</p><p><b>— Vos estabas con Pestañela (Daniela Celis).</b></p><p>— Yo estaba con Pestañela, en ese momento, y ella tenía un asunto con su ex. Entonces medio como que estábamos ahí. Pero después pudimos acomodar las cosas y hoy en día estamos juntos y muy felices.</p><p><b>— ¿Te molestó haberte ido tempranamente de Gran Hermano o sentís que en el fondo te terminó sirviendo? Porque quizás no era tanto tu perfil o no te sentías cómodo.</b></p><p>— La verdad es que cuando estás adentro de la casa, más o menos te das cuenta cuándo es tu momento de irte y cuándo no. Yo no sentí que era mi momento. Entonces salí de la casa muy enojado esa noche.</p><p><b>— Como que no tuviste tiempo de mostrarte...</b></p><p>— Claro. No tuve tiempo. Yo siento que adentro de la casa jugué bien, porque ninguno nunca me metió en placa y me llevaba bien con todos. O sea, mi movida dentro de la casa la hice. Lo que no hice fue jugar para afuera. No entendía mucho cómo funcionaba Gran Hermano. Y después me di cuenta.</p><p><b>— Pensé lo mismo porque la verdad que vos no tenés un perfil peleador. Sos más tranquilo.</b></p><p>— Estaba tranca. ¿Sabés qué pasa? En esta generación éramos muchos, 28 personas. Es muy difícil. Por más de que esté las 24 horas, lo que vos quieras, es muy difícil que nos puedan ver y nos puedan conocer a cada uno. Necesitás un poquito más de tiempo. En el último tiempo me empecé a pelear un poco por cosas de la convivencia de la casa o por cosas que no van. Pero así todo terminé quedando afuera. Después, con el tiempo, me di cuenta de que fue mejor haber salido de la casa.</p><p><b>— En el fondo ya haber estado te abre puertas para hacer otras cosas que son las cosas que más te interesan a vos. Quizás tu objetivo no era ganar sino era empezarte a meter un poquito en el medio, ¿no?</b></p><p>— La verdad es que sí. Como bien sabés, yo vengo de otro palo, de YouTube, de las redes, pero tenía muchas ganas de estar en la tele y la verdad que me abrió muchísimas puertas. Cuando salí y arranqué con mi rueda de prensa, todo era nuevo para mí y dije: “Che, esto me gusta, me siento cómodo”. Y lo empecé a disfrutar, estaba contento de vuelta. Así que mejor que salí de la casa.</p><p><b>— ¿Y te hubiese gustado volver a entrar? Porque antes te sacaban y volvías a la fábrica donde trabajabas. Ahora es como que cualquiera puede volver y todos quieren seguir siendo parte.</b></p><p>— Algunos podían volver. <b>Yo después volví a entrar con Lolo, que nos casamos en la casa hace poquito. </b>Pero estoy afuera con otras cosas. Ya desde antes yo vengo con mis proyectos, ¿viste? Entonces no tenía ganas de volver a entrar a la casa a jugar. Sí me daba como mucho FOMO entrar de vuelta a la casa porque estuve tres semanas y la sentía como mía. Quería volver a recordar y estar con mis amigos y demás, pero no tenía ganas de volver a jugar.</p><p><b>— La historia de que Lolo es amiga o se conoce con Pestañela, ¿te influye en algo? Porque hoy veo que tu generación tiene como un cambio cultural y está todo bien. Uno está con uno, el otro está con el amigo y está todo bárbaro. ¿Influye o no?</b></p><p>— La verdad es que a mí no me influye en nada. Siento que pudimos aclarar todo muy bien. Con Pestañela, en su momento, aclaramos todo y quedó la mejor. Después hubo algunos comentarios. Yo creo que a ella también un poco de enojo le habrá quedado porque me bloqueó de todos lados: de WhatsApp, de Instagram. Pero lo más importante es que con Lolo, la mejor, porque está la hermana, está Juli, en el medio. Por suerte de esa parte quedó todo bien. Y después hubo comentarios con el tema de las edades. Pero con Lolo somos los dos mayores de edad y tomamos decisiones por nosotros mismos.</p><p><b>— Leí por ahí como que Juli cuando estabas con Daniela mucho no te quería, pero ahora sí.</b></p><p>— Sí. Siento que Juli no me llegó a conocer en esa época. Y ella notaba todo medio raro con Dani. Y ahora que estoy con Lolo, hubo cena familiar, nos cruzamos, nos conocimos y muy buena onda todo, buena vibra, buena energía. Me terminó de conocer y dijo: “Ah, bueno, este pibe ahora que lo conozco, me cae bien”. Así que está la mejor con Juli por suerte.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CB7APBH5ONBBNFGZDTJ6VSKDQY.jpg?auth=1c01227436574bd38e2ff1569a5d12a1b5a6bd69cd083eae2fefd4fdee59b201&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Nicolás construyó su popularidad en YouTube y luego amplió su carrera como cantante e influencer" height="1080" width="1920"/><p><b>— Con Dani, ¿fue un romance para las cámaras o cómo se manejó ese tema? Porque te veo un pibe transparente, no te veo ahí mintiéndole a alguien para conseguir un objetivo.</b></p><p>— Siento que me hiciste una muy buena pregunta que nunca me hicieron y nunca la respondí. La verdad es que yo salgo de la casa, empiezo a hacer mi rueda de prensa, la conozco a Dani y la mejor. Pero fue todo en vivo eso, ¿entendés? Y siento que cortaron un clip, a la gente le encantó y fue tipo: “Che, vení más seguido, hagamos juegos, hagamos esto, hagamos el otro”. Entonces, quieras o no, se mezcló todo, ¿entendés? Te lo voy a poner así. Es como que te cruzás una chonga, ¿no? La ves dos, tres veces y las cosas se terminaron. Pero al ser laboral también, se mezcló todo.</p><p><b>— Y público...</b></p><p>— Sí. Entonces, era todo raro. Y yo tuve mi charla con Dani, que fue como: “Che, si alguno se siente mal o si alguno la está pasando mal, se corta todo, ¿eh?”. Y tuvimos esa charla tres veces, hasta que se cortó todo, ¿me entendés? Las cosas se empezaron a confundir mucho. Después, Lolo había salido de la casa y fue todo un tema.</p><p><b>— O sea, empezaron a chonguear. Después la situación te obligó a estar un poco “de novio” y a que fuera público de entrada. Porque a veces estás con una chonga, la ves diez veces y no se entera nadie, pero acá era todo público.</b></p><p>— Claro. No te das cuenta, pero al ser tan público y tener tanto alcance, es como que te va llevando. Y un día estábamos en un programa y estábamos en otro y te va llevando, llevando, llevando, llevando. Y la gente ve todo eso y cuando empecé a ir a otros programas y me empezaron a preguntar, se volvió muy masivo todo. Como que se fue medio de las manos. Es como: “Che, pará un poco”.</p><p><b>— “No estoy tan de novio”.</b></p><p>— Claro. No estoy tan de novio y todo está volando. Se está haciendo masivo y es tipo pará. Ahí le pusimos un freno y salimos a aclarar. Todo bien, por suerte. Llegamos a tiempo de que esté todo bien, ¿entendés? Aparte ella sabe, y me lo ha dicho, que soy un pibe con buenas intenciones y siempre hablé las cosas y fui de frente. En ningún momento intenté hacerle mal a alguien, para nada. Aclaré todo y de mi parte está la mejor y tengo la mejor.</p><p><b>— ¿Conociste a las hijas, a las melli?</b></p><p>— No. Muchos me preguntaron eso. Y la verdad es que no, porque como te digo, se hizo todo más masivo, tan masivo que me preguntaban eso, ¿viste?</p><p><b>— Era como: “¿Vas a ir al del fin de semana con las bebés?” y vos quizás no conocías ni la casa...</b></p><p>— Claro. Era como: “No, bancá un toque” (risas).</p><p><b>— ¿Con Lolo son oficiales?</b></p><p>—Sí, con Lolo somos oficiales. La verdad que está todo súper bien. Ya estamos juntos hace unos meses, pero ponete a pensar que esto viene desde la casa, desde febrero que estaba todo muy intenso, que los dos sentíamos algo. Adentro de la casa tipo pasaban muchas cosas, había mucha mala energía y necesitamos esa contención y nos las dábamos, ¿viste? Afuera nos empezamos a frecuentar, porque tenemos un grupo de amigos de la casa, de esta generación, que nos juntamos. Y nos empezó a pasar lo mismo: esa tensión fuerte. Hasta que nos sentamos, hablamos y dijimos: “Nos pasa lo mismo”.</p><p><b>— ¿Cómo sos como pareja?</b></p><p>— La verdad es que me considero una persona muy tranquila. Me gusta mucho disfrutar de la vida. Me han pasado un montón de cosas, la verdad que tuve muchos golpes bajos y duros. Entonces es como que hoy en día soy una persona muy consciente, freno la pelota y digo: “Che, loco, hay que disfrutar de las cosas más simples. Vayámonos acá, hagamos esto, vamos a tomarnos un mate a la plaza”. Soy una persona muy tranquila, que le gusta compartir y no me gustan los conflictos. Prefiero la comunicación, hablar las cosas y si algo no tiene que ser, no va a ser.</p><p><b>— Hubo críticas y muchos memes en las redes sociales con respecto a la diferencia de edad. Ella tiene 20, ¿no?</b></p><p>— Sí, ella tiene 20. Yo 33.</p><p><b>— ¿Y qué onda con eso? ¿Los viejos buena onda?</b></p><p>— ¿Sabes qué es lo más importante? Que la gente de ella, su familia y mi gente, están todos contentos, todos de acuerdo, nos recontra re mil apoyan. Entonces, para nosotros lo más importante es que nuestra familia y nuestra gente, nos apoye. Después el resto puede opinar porque los dos somos públicos y pueden decir lo que quieran.</p><p><b>— ¿Cómo fue esa primera comida cuando entraste a su casa? ¿Te miraba medio raro el viejo?</b></p><p>— No. El viejo es un copado. Él no tiene ningún tipo de problema. La mamá me quiere un montón, pero antes la mamá y Juli le decían a Lolo que conmigo no. “Con él no. Hay diez mil hombres, con él no”. Y ella dijo: “Con él sí”. Pero ahora que me conocen, me bancan.</p><p><b>— ¿Te juzgaban por las cosas que vieron en Gran Hermano?</b></p><p>— Sí. Era por el tema de todo esto con Pestañela. No me conocían y solamente escuchaban pestes de mí. Pero ahora que me conocen, me recontra aceptaron, voy a la casa, me quedo a dormir, me quedo a comer, hacemos cenas, almuerzos. Estoy viviendo algo muy lindo. A mí me encanta, la verdad. Yo soy una persona muy respetuosa. Son los papás de ella, la familia de ella y es la casa de los papás. Yo eso lo respeto un montón y lo valoro. Y si no la quisiera, no aceptaría ir, ¿entendés lo que te digo? Pero se formó algo muy lindo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/B4NRKYKL4FA5NBUDFJ2N7GOUVY.jpg?auth=736ac88f22ac2e46d93863a1088ff4f290aa12bf3d0e1f3b8d072b2042f2875a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Nick explicó que Ian Lucas es su mejor amigo desde hace más de diez años y destacó que su apoyo fue clave en los momentos más difíciles " height="1080" width="1920"/><h2>La muerte de sus padres y el comienzo en YouTube </h2><p><b>— No te quiero pasar para un lado de golpe bajo, pero entre las cosas que leí de tu vida me sorprendió algo. ¿A vos se te murió tu papá el Día del Padre y tu mamá el Día de la Madre?</b></p><p>— ¿Cómo tenés tanta data, doctor? Sí, es increíble. En 2018 falleció mi abuela, que era la mamá de mi papá. No pase ni un año, en 2019, que fallece mi papá. Si no me equivoco, fue el Día del Padre ese año, el 18 o 19 de junio. Eso fue lo peor que me pasó en la vida. <b>Mi viejo para mí es el amor de mi vida.</b> Yo tengo un hermano y para nosotros dos es el amor de nuestras vidas. Fue el golpe más duro. Yo estuve en depresión muchos meses. Fue muy duro. Hasta que Lucas, Ian me agarra y me dice: “Vení, vamos a armar un proyecto”. Ahí arranco YouTube y como que la cabeza pasó para otro lado y empecé a estar mejor. Había tocado fondo, al nivel de decir: “No quiero estar más en esta vida si mi papá no está”. Después entendí que, bueno, lo tengo a mi hermano y hay que seguir. En esa época tenía a mi mamá, tenía a mis amigos. Pero la verdad es que toqué fondo. Por suerte con lo laboral empecé a pasarla un poquito mejor, pero estuve mal muchos años. Y después, la vida...</p><p><b>— Saliste para arriba.</b></p><p>— No te queda otra que salir. Pero fue muy difícil. Y en 2023 fallece mi mamá, que ahora en octubre van a ser tres años. Yo con mi mamá no tenía tanta relación los últimos años. La verdad que lamentablemente a ella le afectó mucho la vida, la muerte de mi papá, pero la verdad que no había mucha relación. Terminó siendo medio una madre ausente. Pero también fue otra pesadilla que nos tuvimos que hacer cargo con mi hermano, ¿viste? Muy difícil.</p><h2>La amistad con Ian Lucas y el arranque laboral</h2><p><b>— Y después está Ian, que también es protagonista en tu vida. Sé que, además de la mano que te dio laboralmente, son amigos y tienen una relación muy cercana. ¿Te jode que te pongan el mote de “el mejor amigo de Ian Lucas”?</b></p><p>— La verdad es que es un bajón (risas). Obviamente, lo entienda desde ese lado. Pero somos mejores amigos hace más de 10 años, Iani tenía 15 y yo tenía 22. Nosotros primero fuimos amigos antes de trabajar juntos. Primero fuimos cuatro años amigos, habíamos convivido. En 2018 nos fuimos a convivir juntos por primera vez, él en esa época me acuerdo que estaba laburando en una serie de Disney y yo estaba en una empresa de auditoría americana. Nada que ver. Y después pasó todo de que él me necesitaba para el laburo y yo le decía que no, porque estaba en otra cosa. Había pasado lo de mi viejo, ¿viste?</p><p><b>— ¿Necesitaba gente amiga y de confianza para poder salir con sus proyectos?</b></p><p>— Sí. Después es fácil, pero al principio es complicado. Yo soy el mejor amigo y también era como su mano derecha. Él me decía: “Che, amigo, tenemos que alquilar una casa, ¿me segundás?”. “Dale”. “Che, amigo, necesito editar los videos, ¿me ayudás?”. “Dale”. “Amigo, necesito grabar esto. Traigamos a mi hermanito Teo, traigamos a un amigo, armemos un equipo, ayudame con las ideas”. Al principio fue muy difícil. Después las cosas caminaron, pero porque ya pasaron siete años. Entonces, es un bajón que la gente te diga: “Ah, el amigo de Ian Lucas”, cuando vengo hace siete años viviendo y laburando de esto. <b>No soy solamente “el amigo de...”. </b>Pero bueno, después me tuve que despegar un poco de estar trabajando con él para poder seguir mi carrera. Entré en Telefe, estuve en Gran Hermano. He seguido con mis cosas...</p><p><b>— ¿Qué opina el novio de América que estés de novio? Hablo de Ian.</b></p><p>— La verdad es que me banca un montón. Antes de que entre a la casa, él me dijo: “Vos vas a terminar con esta chica”, por Lolo. Y dije: “Che, bolud*, cómo le pegaste”. Así que sí, me recontrabanca. La conoció, le cayó muy bien y siempre nos bancamos mutuamente. Él hoy en día está de novio, yo lo banqué un montón. La conoció en Punta del Este, en enero, y lo veo contento. Él también me ve bien. Compartimos un montón. Hoy las salidas son con las novias, ¿viste? Entonces, venimos compartiendo un montón, pero estamos muy bien.</p><p><b>— Te voy a llevar al terreno sexual. Hay muchos rumores dando vueltas. Yanina Latorre dijo que...</b></p><p>— ¡Está loca Yanina! La bancamos igual, ¿eh? Pero está loca.</p><p><b>— ¡¿Cómo va a decir esto?!</b></p><p>— ¿Viste? No sé qué le habrán dicho. A mí me mandó un audio y me dijo: tal cosa y tal cosa. Yo le dije: “Pará”.</p><p><b>— Pero cómo va a decir que tenías la boa constrictora...</b></p><p>— No, bueno, hay cosas que son ciertas y hay cosas que no, ¿viste? Si querés que entremos en detalle, yo por vos entro en detalle (risas).</p><p><b>— ¿Pero viste que tiraron como que Daniela se quejaba de que no bajabas al menos uno?</b></p><p>— Claro, ella se quejaba de eso. Yo expliqué algo. La verdad que no estuve muchas veces con Daniela. No era mi pareja tampoco, ni mucho menos. Entonces, es verdad que no pasó y no tengo problema en aclararlo. Pero eso no significa que yo no lo haga, ¿entendés? Con mi pareja, y si yo quiero, en confianza y estamos con mi pareja, sí, obvio. Con mi pareja, re. Pero en eso de chonguear, ahí es como que no. Sé que seguramente un recorte va a salir de esto y que salga bien: era mi chonga o estábamos chongueando y no pasó.</p><p><b>— Tampoco tenés obligación de aclararlo. Porque si fuese al revés, estarías haciendo algo re incorrecto con una mujer, al decir: “Ella no quiso tener sexo oral”. Es raro, no la acusás de eso.</b></p><p>— Obviamente, no la acusás de eso. Yo no sé si a Yanina se lo dijo ella, ¿me entendés? Porque según Yanina dijo: “A mí en los pasillos ella me contó de que Nick no bajaba”. Y ahora, como decís vos, no sé qué problema hay en eso. Si yo tengo que salir a aclarar, eso es verdad, que yo no bajé. Pero con mi pareja sí bajo, ¿entendés? Entonces es como que...</p><p><b>— Igual es una locura que haya dicho todo esto en televisión.</b></p><p>— Aparte, la nota había arrancado muy bien. Yo lo vi ese programa, lo estaba viendo en vivo y en directo, ¿entendés? Y se puso muy bizarro al final. Y dije: “No, Yanina, no”.</p><p><b>— Pasa que para mí Yanina tiene información de otro lado.</b></p><p>— Sí, literal. Tiene información de otro lado. Por eso te digo, pero le mandamos un beso.</p><p><b>— A la informante y a Yanina.</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— Así que sexualmente venís bien.</b></p><p>— Re.</p><p><b>— Me imagino los padres de Lolo después de ver ese programa de Yanina. Llegaste a la casa y ¿qué decían? ¿Hablaron de esto?</b></p><p>— No hablamos de esto, pero con la mamá tiramos chistes. Los papás son muy <i>open mind</i> y son muy buena onda.</p><p><b>— ¿Y la madre que te dijo?</b></p><p>— Nos cag*mos de risa. Ayer a la noche estábamos jugando al burako y tiró un chiste de esos, ¿viste? Porque había que bajar un juego y dijo: “No, Nico no baja” (risas). Está todo bien y nos cag*mos de risa. No hay problema con eso. Somos tranquilos.</p><p><b>— Igual prefiero que hagan chistes con eso y no con lo otro.</b></p><p>— Y bueno, si me hace chiste con lo otro tampoco voy a decir nada. Se hizo público, ¿qué vamos a hacer? ¿Nos vamos a amargar? Y no. Al revés, buena onda igual.</p><p><b>— Sí, tal cual. Pero digo, es muy zarpado todo.</b></p><p>— Entiendo que es muy zarpado todo, pero entiendo que hoy en día también es como que si estás más descontracturado, más relajado y open mind, entendés un poco más las cosas, y es mejor.</p><p><b>— Sí, obvio. No te vas a andar amargando. Tampoco están diciendo que sos una mala persona o estafaste a alguien.</b></p><p>— Claro. Están diciendo que el abuelo Ernesto me heredó algo y yo lo uso.</p><p><b>— ¿Viene del abuelo?</b></p><p>— La gente no lo conoce esa historia, pero viene del abuelo Ernesto. El abuelo Ernesto me dijo: “Tomá, pibe, yo me voy, quédatelo vos, úsalo bien”. Y yo le hago honor (risas).</p><p><b>— Ernesto, un crack. Donde quiera que esté...</b></p><p>— Le mandamos un beso. ¡Gracias!</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JGPO2BFUCFH6ZHKQJA277KWKCI.jpg?auth=a622c9e273a1664796fcbf38222be5480ca180993280408ad7e7c2520685311c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El paso de Nick por Gran Hermano le abrió puertas en la televisión, aunque reconoció que no llegó a mostrar todo su juego en la casa" height="1080" width="1920"/><h2>Culpable o inocente</h2><p><b>— Me gusta hacer un role play acá con los clientes que vienen al estudio. Tengo una serie de acusaciones, algunas inventadas por mí, que no son reales, pero vos me decís si sos culpable o inocente. Así, en caso de que te manden una carta documento por algún problema, ya sabemos cómo manejarlo.</b></p><p>— Bien. Vamos.</p><p><b>— Se lo acusa de ser una persona muy compañera.</b></p><p>— La verdad que sí. Culpable.</p><p><b>— Se lo acusa de haber sido cómplice en el vínculo de Ian Lucas y Evangelina Anderson.</b></p><p>— Y sí.</p><p><b>— ¿Vos le hiciste la segunda ahí con algo?</b></p><p>— Ah, ¿va por ahí? Doctor, usted me tiene que cuidar a mí, ¿eh?</p><p><b>— Sí, vamos con otra cosa. Se lo acusa de haber tenido algo con la hija Andrea del Boca.</b></p><p>— No. Te lo resumo rápido. En la rueda de prensa voy a Intrusos y me dicen: “¿La conociste a la hija?” “Sí, le digo: la conocí a la hija de Andrea porque pasé por su stream. Es una genia”. Y me preguntan: “¿Te gustaría tener de suegra a Andrea del Boca?” Y le digo: “Sí, es Andrea del Boca”. Pero lo estaba diciendo por Andrea del Boca. Con la hija de Andrea del Boca, la mejor. Con Ana me llevo increíble, pero es Andrea del Boca. La tenés de suegra a Andrea, obvio que dije que sí. Y ahí...</p><p><b>— Está bien lo que contestaste. ¿Te gustaría tener de suegra? Sino te tendrían que haber preguntado si te gustaría salir con la hija.</b></p><p>— Aparte yo con Andrea me llevo increíble, ¿entendés? Pero después te lo sacan de contexto, ¿viste? Es válido igual.</p><p><b>— Esto es grave, pero bueno... Se lo acusa de haber tenido su primera vez a los 14 años.</b></p><p>— Yo no sé si llamaste a alguien o hablaste con Ianito. ¿Le escribiste? (risas). Sí, es verdad, a los 14.</p><p><b>— ¿Pero con una más grande?</b></p><p>— Sí. Todo consensuado.</p><p><b>— Se lo acusa de haber tenido sentimientos por Lolo mientras estaba en una relación con Daniela Celis.</b></p><p>— Yo siempre tuve sentimientos por Lolo. Desde la casa. Ya en la casa nosotros sentíamos cosas, ¿entendés? Y no era me gusta y nada más. Ya era sentimiento de che, tengo ganas de conocer a esta persona. Así que valió la pena.</p><p><b>— Se lo acusa de haber enamorado a Lolo Poggi con un té Vick.</b></p><p>— ¡¿Cómo tenés esta información?! Te juro, no sé de dónde la sacás (risas). Sos bueno doctor Rulo, ¿eh? (risas). ¿Sabés que sí tiré esa? Me dijo: “Me siento mal” y le dije: “Bueno, vení, yo tengo té Vick”. No lo puedo creer, pero hice esa (risas).</p><p><b>— ¿Esa fue su primera cita?</b></p><p>— Ya nos conocíamos, ya con los pibes nos juntábamos, hacíamos comidas y demás. Pero primera cita, así de vernos solos, fue esa. ¿Podés creer que fue esa? Hubo cena, todo igual, ¿eh? No solamente té.</p><p><b>— Se lo acusa de haber solicitado a Ian Lucas que lo desconociera mientras estaba en la casa de Gran Hermano.</b></p><p>— Tuvimos una charla con Iani. Fue muy loco todo porque nos volvimos de vivir en México a Argentina y él queda MasterChef Telefe y yo quedo en Gran Hermano Telefe. Y yo no quería que nos sigan, ¿viste? Porque a mí no me servía que me peguen a él porque terminaba siendo “el amigo de Ian Lucas”, ¿entendés? A mí se me hizo una mala jugada de que primero arranque MasterChef, porque si hubiera sido al revés hubiera sido todo distinto. Pero él estaba casi por ganar MasterChef y yo entro en Gran Hermano y fue tipo: “Che, amigo, si vos me salís a bancar, van a seguir mezclando las cosas, ¿viste?”. Fue como todo medio raro, pero cuando salgo de la casa tuve una charla muy larga con él. Hablamos muchísimo porque se decían un montón de cosas: “Che, tu mejor amigo no te bancó”. Y también le tiraban tierra a él. Y él no se merecía que le tiren tierra, porque más allá de que nosotros trabajamos juntos, que él tenga que salir a bancarme porque es Ian Lucas, no daba. Es mi mejor amigo, ¿entendés? Yo no necesito de él. Yo hago mi camino y tengo que dar lo que yo puedo dar de mí. Entonces, después, si él me sale a bancar o no, es tema de él y tampoco me voy a enojar. Yo no quería que él esté bancándome pero al final fue peor. Fue un tema de charla, sí, pero por suerte, como nos amamos y somos hermanos, no nos peleamos y pudimos aclarar las cosas.</p><p><b>— También pasa algo en el medio que la gente exige que vos hagas algo por exigencia. Quizá él no se quería meter en esa historia de Gran Hermano. Pero un poco el medio te obliga.</b></p><p>— Sí, y eso fue un bajón para nosotros. Porque es como que él estaba obligado a tener que salir a bancarme y encima en el peor escenario, porque estaba en MasterChef Telefe y yo Gran Hermano Telefe. No es que él no estuvo en MasterChef y estaba en México bancando desde otra postura, ¿entendés? Él estaba también en competencia, estaba en vivo. Mezclar los formatos era un quilombo. Si lo hacías estaba bien o estaba mal, si no lo hacías estaba bien o estaba mal. Bueno, lo terminaron matando a él y a mí. Lo más importante es que después pudimos salir a aclarar todo y lo más importante es que nosotros en la interna pudimos hablar todo y somos hermanos y está todo perfecto. Para que te des una idea, yo no tengo familia. No tengo abuelos, no tengo papás, no tengo tíos. Mi única familia es mi hermano, Ian, la familia de Ian y está mi mejor amigo de Pinamar y su familia. Esa siempre fue mi familia, con los que yo comparto Navidad, Año Nuevo, mis cumpleaños, los cumpleaños de ellos, los domingos, asados familiares. Esa es la familia que yo elegí. ¿Me entendés lo que te digo? ¿Mirá si nosotros nos vamos a pelear por trabajo? No hay chance. Nosotros somos familia, nos amamos y vamos a estar juntos siempre y vamos a hablar todo. No hubo ningún conflicto.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/MGAACBCK6JGBBKJOROK4EDGL3Q.png?auth=32cd2fd9ed79712ce30dea29229e5ceda0888ae45290688df25f83132625500d&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Nicolás Sicaro con Rulo en Desencritpados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Maru Duffard: “Mi mayor miedo era perder cosas en el camino”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/13/maru-duffard-mi-mayor-miedo-era-perder-cosas-en-el-camino/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/13/maru-duffard-mi-mayor-miedo-era-perder-cosas-en-el-camino/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La periodista, que conduce “Infobae al Mediodía”, contó cómo, a pesar de los temores, aprendió a conciliar su deseo de ser una madre presente con la profesión que la define. Después de 15 años de carrera, enfrenta por primera vez el desafío de liderar un equipo y sueña con convertirse en una líder de opinión]]></description><pubDate>Sun, 13 Sep 2026 15:23:45 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Maru Duffard siempre creyó que había cosas que no eran para ella</b>: casarse, tener hijos, construir una familia mientras desarrollaba una carrera que le exigía estar siempre disponible. Sin embargo, la vida la llevó por otro camino. Se casó con <b>Gastón Cavanagh</b>, a quien conoció trabajando, y tuvo dos hijas, <b>Isabel</b> y <b>Aurora</b>.</p><p>Entonces llegó la maternidad y la pregunta dejó de ser teórica: ¿cómo estar presente en la vida de sus hijas sin desaparecer de la propia? Quería criarlas, buscarlas en el jardín y compartir sus desayunos, pero también seguir creciendo en una profesión que la define.</p><p>Hoy atraviesa otra transformación: <b>conduce </b><i><b>Infobae al Mediodía</b></i> y, por primera vez, lidera sola un equipo. Después de más de 15 años de carrera, el nuevo desafío la llevó a repensar no solo <b>qué tipo de líder quiere ser</b>, sino también cómo construir un equilibrio entre el trabajo y la familia.</p><p>Con el tiempo, entendió que su mayor miedo no era no poder con todo, sino <b>perder cosas en el camino</b>. Y encontró una respuesta: “Estoy presente en los dos lugares, puedo habitar con plenitud los dos lugares”.</p><p><b>—Bienvenida ¿Cómo estás viviendo este momento profesional?</b></p><p>—Muy bien, contenta. Estoy contenta con el equipo. <b>Es la primera vez que lidero yo sola un equipo </b>y eso para mí era un desafío.</p><p><b>—¿Te daba miedo? </b></p><p>—Sí, porque estoy construyendo una manera de hacerlo y a veces puede no salir bien, pero estoy contenta, la pasamos bien. Por supuesto, es un laburo, no es una kermés, pero hay complicidad y cada uno encontró su lugar, está cómodo, puede desplegar, sentir que puede crecer. Y eso a veces en los equipos es difícil, pero siempre digo que hay espacio para todos. La idea de un equipo cuando funciona es que, si todos crecen, crece el equipo también. </p><p><b>—Ahí el líder del equipo es fundamental, ¿tuviste buenos jefes?</b></p><p>—Sí, y también está en la seguridad que tenga cada uno. Tuve un montonazo de jefes en mi vida y hay una cosa de <b>Jorge Lanata</b> que siempre rescato: era súper exigente, pero <b>sacaba lo mejor de vos</b>. Tenía un liderazgo muy positivo. Yo empecé con Jorge trabajando en el diario <i>Clarín</i>. Él escribía la página dos y yo hacía la investigación periodística. Siempre <b>confiaba más en mí de lo que yo confiaba en mí misma.</b> Mucho tiempo después, cuando yo ya estaba trabajando en TN, fui a hacer un reemplazo a su programa, me mira y me dice: “¿Vos qué hacés acá? Vos tendrías que estar inventando una cosa y rompiéndome, queriendo ganarme”. Eso es un liderazgo que te incita y podía hacerlo porque estaba recontra seguro, no tenía miedo de irse de vacaciones y que yo me quedara con la conducción de su programa.</p><p><b>—Había que tomar la decisión de dejarlo a Jorge, ¿se bancó que te fueras?</b></p><p>—Es que dejé la radio, pero seguí en la tele. Con Nico Wiñazki trabajábamos en <i>PPT </i>y en Mitre, y él se enojaba cuando faltaba a la radio, pero me iba de viaje para su programa. “Es para vos mismo”, le decía. Finalmente me priorizó en la tele y ahí arranqué también más a full en TN. Se dio todo de una manera muy orgánica. </p><p><b>—¿Cómo decidiste que querías ser periodista? </b></p><p>—Lo decidí re chica. <b>Vivía en La Dulce, un pueblito cerca de Necochea</b>, y escribía en la revista de mi pueblo que se llamaba <i>La voz dinámica</i>. Ya ahí me encantaba escuchar, hacer preguntas, siempre me gustó el periodismo de investigación, aunque al principio quería hacer noticias internacionales. No podría ser otra cosa que no fuera periodista, me pasa una cosa física cuando hay una noticia. Lo que nunca jamás pensé que iba a hacer es televisión.</p><p><b>—¿Y cómo llegás a la televisión?</b></p><p>—De puta casualidad (risas). No, sí, por Jorge. Primero hice un reemplazo de Luciana Geuna en la radio, en Mar del Plata, y después me dijo: <b>“¿Por qué no te venís a</b><i><b> PPT</b></i><b> como productora?”</b>. Era 2013, <i>PPT</i> era el programa. Yo quería ser periodista de investigación y venía trabajando con él. ¿Cómo no me iba a ir? En ese momento Clarín no quería que fuera a la televisión y pensé: “Ya fue. No tengo nada que perder”. Tenía 29 años, no tenía hijos, mis padres no necesitaban que los mantuviera. Y me acuerdo que en ese momento un colega muy importante me dijo que estaba loca.</p><p><b>—Pero era grandes ligas trabajar con Lanata, ¿quién te dijo eso? </b></p><p>—No te voy a contar quién (risas). Me dijo: “Vos estás loca. ¿Cómo vas a dejar tu firma? Vos acá sos Maru Duffard”. Porque yo ya firmaba en el diario y me iba a trabajar para notas que después iban a presentar otros. Pero a mí me divertía, me parecía un desafío y decidí probar. <b>Empecé en abril y en septiembre presenté mi primera nota al aire</b>, pero no porque me dijeran que era brillante, sino porque nadie quería presentarla. (Risas).</p><p><b>—¿Cuál era? </b></p><p>—Era una investigación donde contábamos un plan del gobierno de Cristina para demostrar que los hijos de Ernestina Herrera de Noble, Marcela y Felipe, eran hijos de desaparecidos. Había toda una teoría de que podía dar un falso positivo. Fue una investigación muy difícil, trabajamos meses, teníamos muchísima información y aprendí sobre datos genéticos, ADN, todo en un contexto político muy complejo. Fue una experiencia muy fuerte. A veces me río: hoy muchos me acusan con el dedo, me dicen que soy kirchnerista por criticar a Milei.</p><p><b>—Es agotador que si criticás cualquier cosa del gobierno automáticamente sos kirchnerista.</b></p><p>—Es agotador que nada tenga historia, que la coherencia no sea un valor. Y coherencia no quiere decir no cambiar de opinión. Uno puede cambiar de opinión y reconocer errores. Pero hay algo que para mí debería ser más valorable: el compromiso con ciertas cosas y con una manera de trabajar. Me puedo equivocar. Me puedo equivocar, me puedo comer una operación, una fake news. Soy una persona. Ahora, soy profesional y laburo con honestidad.</p><p><b>—¿En qué momento de todo este recorrido te enamorás? </b></p><p>—En <i>PPT</i>. En 2013, cuando entro al canal, conozco a <b>Gastón</b>, que era productor del programa y laburaba en el canal hace muchos años. Era como una baldosa más del canal. Él me ayudó mucho cuando llegué porque nadie te explica nada. Laburábamos un montón, vivíamos ahí adentro, fines de semana, días de semana, viajábamos juntos y nos enamoramos.</p><p><b>—¿Quién encara a quién?</b></p><p>—Él dice que yo a él. Hablábamos por el chat de Gmail. (Risas). Se sentaba al lado mío y usaba un perfume muy particular, era Issey Miyake. Y un día le dije: “Si seguís trayendo ese perfume a la redacción me vas a complicar la vida”.</p><p><b>—Bueno, tiene razón. </b></p><p>—Él tiene razón, ¿no? Bueno, después me invitó a salir. </p><p><b>—¿Estaban ambos solteros?</b></p><p>—Más o menos, no nos pongamos tan meticulosos con las fechas. </p><p><b>—¿Quién estaba más complicado de los dos? </b></p><p>—Creo que yo, por eso le decía: “me vas a complicar la vida”. Estaba saliendo de una relación, pero claramente hubo una cosa que se generó entre nosotros porque fue como bastante rápido. O sea, entro en abril y en julio ya empezamos a salir. Y <b>cumplo 10 años de casada en febrero</b>.</p><p><b>—Pará, para llegar a los 10 años de casada en algún momento pasaron del chat a la cita.</b></p><p>—Teníamos 29 años, salimos y enseguida pegamos súper bien. Nos conocíamos un montón porque éramos pareja laboral, aunque en el trabajo peleábamos mucho. Yo tengo un temperamento muy fuerte y Gastón es un productor obsesivo. Juntos conseguíamos cosas buenas.</p><p><b>—¿Podían separar la pareja del trabajo?</b></p><p>—A veces nos disociábamos. Cuando íbamos a laburar, laburábamos. Después nos casamos y seguimos trabajando juntos. Una vez nos fuimos a La Quiaca y estábamos peleados, estuvimos dos días sin hablarnos, pero el laburo salió impecable.</p><p><b>—Al principio, además, nadie sabía que estaban juntos.</b></p><p>—No. Fue una etapa muy divertida. El canal era un edificio muy grande y encontrábamos lugares donde escondernos: escaleras, estudios vacíos. Unos besitos al menos… Hasta que llegó la fiesta de fin de año, que todavía es comentada esa fiesta. </p><p><b>—¿Qué pasó?</b></p><p>—Tomamos unas copas y se enteró todo el mundo. Al otro día. Entramos y mi jefe me miró, se rio y me dijo: “Está todo bien”. Era el comentario del canal: <b>parece que chapamos muy fuerte en el medio de la pista toda la noche</b> (risas).</p><p><b>—¿Ahí blanquearon?</b></p><p>—Fue más un “ya fue”. Ya éramos novios, además. Él se fue del canal cuando nació nuestra primera hija, en febrero de 2021. Ahora tiene su productora y labura independiente. Si fuera por él, quiere que deje todo y volvamos a trabajar juntos.</p><p><b>—¿Supiste rápido que era el amor de tu vida? </b></p><p>—Rápido. Mirá que yo no soy muy romántica, pero había una conexión<b>. Esa persona que es como tu pilar</b>, que no necesitás explicarle un montón de cosas porque ya sabe. </p><p><b>—Y después llegó la propuesta de matrimonio.</b></p><p>—Ah, un montón después. Yo había dicho que nunca me iba a casar porque no soy muy rosa. De hecho, siempre dije que no iba a tener hijos. Estábamos en Turquía y Gastón había elegido un restaurante re lindo, con lamparitas, porque a mí me encantan. Había comprado un anillo en Tiffany y lo tenía escondido, todo muy romántico. Yo, mientras tanto, haciéndome la independiente: “Que el matrimonio ni en pedo, que para mí no es importante”. Hasta que me dice:<b> “En realidad te quería decir si te querés casar conmigo” </b>y saca el anillo. Yo toda emocionada. La incoherencia total: acababa de decir “soy mujer fatal, ningún hombre me va a casar” y después estaba con el anillo diciendo “qué emoción”. (Risas). Y me casé feliz de la vida.</p><p><b>—Y esta idea tuya de que no querías tener hijos, ¿cuándo cambió?</b></p><p>—Las cosas se fueron dando. Yo pensaba que el periodismo era demasiado exigente. Decía: ¿cómo hacés para tener hijos, ser una madre presente y ser la mejor en lo que hacés? Para mí el periodismo no es solamente un trabajo, es una forma de vida. Yo quiero ser la mejor periodista de la Argentina, del mundo si me preguntás. No tengo esa relación con el trabajo de “laburo acá para tener mi sueldo”. El periodismo me define.</p><p><b>—¿Y esa exigencia es propia o viene de tu casa? </b></p><p>—No, al contrario. Mi mamá siempre trabajó para que yo bajara esa exigencia, esa competitividad, esa cosa de querer hacer todo perfecto. Pero bueno, es una forma de ir por la vida. Ella es jubilada, pero era docente y siempre nos inculcó que tengamos independencia económica para poder ser dueñas de nuestras decisiones. </p><p><b>—¿Y cuándo apareció el deseo de ser mamá?</b></p><p>—Me daba muchísimo pánico que la maternidad sea algo para toda la vida, de lo que no te podés arrepentir. Una amiga me había preguntado por qué no congelaba óvulos. Yo tendría 35 y le respondí: “Si es, va a ser cuando pueda. Y si no será que no puede ser”. Y un día dije: “Che, quiero ser mamá”. Lo charlé con Gasti y empezamos a ver cuándo era el momento. Él quería, pero yo siempre decía que el día que tuviera hijos quería tener tiempo, no quería que los crie una niñera, y quería seguir trabajando. Es mucha carga todo.</p><p><b>—¿Tenías miedo de no poder con todo eso? </b></p><p>—No, tenía miedo de perder cosas. Para las mujeres la maternidad en lo laboral tiene un costo alto, lamentablemente.</p><p><b>—¿Quedaste embarazada rápido? </b></p><p>—Sí, y la verdad que tuve la suerte de no haber tenido ningún problema con ninguno de mis dos embarazos. Tengo dos hijas sanas, algo que agradezco a la vida todos los días. Con Aurorita, mi segunda hija, tuve una situación muy fuerte: cuando tenía 10 días le agarró un virus que no sabíamos qué era y la llevé con 39 de fiebre a la clínica. Es el día de hoy que pienso en eso y lloro. Ahí valorás todo. Parece trillado, pero realmente sentís que tu hijo se puede morir y te cambia la perspectiva.</p><p><b>—¿Qué tuvieron que hacer?</b></p><p>—Todo. Le pusieron una vía, la tuvieron que punzar y al principio no le podía dar la teta. Yo estaba afuera y justo estaba mi mamá, porque además era el puerperio: había parido hacía diez días. Me acuerdo de que la enfermera me dice: “Bueno, cantale. ¿Qué le cantás para dormirse?”. Y yo pensaba: “Todavía no le canto nada, la estoy conociendo, tiene diez días. No sé”. Fue muy impresionante.</p><p><b>—Cuando nace Isa, ¿en qué momento te quedaste tranquila de que podías compatibilizar a la mamá y a la periodista? </b></p><p>—¿Ayer? (Risas). Cuando empezó a funcionar y entendí que lo que cambia es el deseo. Que no iba a perder y que, si perdía algo en el camino, iba a ser más por una decisión propia que por una decisión de otro. Cuando digo que la maternidad tiene un alto costo es porque quitamos tiempo para nosotras, pero hay mil maneras de ser madre. Yo elijo una maternidad en la que quiero estar presente, ir a buscar a las chicas al jardín, estar cuando desayunan, le dije que no a un montón de trabajos porque prefiero estar en mi casa. Y, además, porque ya hice de todo, no tengo los mismos objetivos que hace cinco años. En otro momento me decían: “Che, ¿te querés ir a cubrir la guerra en Medio Oriente?” y me estaba poniendo la mochila. Hoy no sé, ya lo hice. Quizás, me cuesta más hacer esta entrevista con vos que ir a cubrir un conflicto bélico.</p><p><b>—¿Estás sufriendo? ¿Hay algo de mostrar a la familia que te cuesta? </b></p><p>—Sí, me cuesta o hablar de uno. Para mí el periodismo es bien básico y tradicional, esto de ahora que somos más protagonistas que las historias que contamos me resulta raro. Pero siento que es parte de la comunicación de hoy y que las audiencias quieren conocernos. Este año que tengo otro rol en <i>Infobae </i>muchas personas me dijeron: “Ay, sos re humana, te emocionás”. Y yo digo: “Che, ¿pero me veían como un robot?”. Estaban acostumbrados a verme en un perfil donde me peleo con políticos, los molesto, les hago las preguntas incómodas y ahora me ven emocionarme con las historias.</p><p><b>—¿En qué momento la quisiste a Isa? </b></p><p>—Ay, me voy a emocionar. Isa nació por cesárea y yo hinchaba mucho con el parto respetado. Tenía la idea de que quería un parto natural, pero no se dio porque Isa estaba de cola. Con la segunda, medio que todo eso no estuvo tanto, pobre Aurora. Pero cuando la sacan y la levantan así, viste que en el quirófano está esa luz cenital que parece de las películas...<b>Qué pedazo de momento</b>, por favor. Es una cosa impresionante, realmente muy emocionante. No creí nunca jamás que fuera capaz de semejante acto de amor, te juro.</p><p><b>—Ahí fue amor a primera vista. </b></p><p>—Una locura total. También hay una conexión que una tiene desde la panza cuando le hablás al bebé. Mirá que yo no soy romántica, yo solamente quería que ese bebé saliera porque me hacía pis cada cinco minutos, dormía re mal y no podía hacer todo lo que quería. Yo vivo trepándome a lugares, haciendo cosas, viajando, esto, aquello... Ya estaba.</p><p><b>—¿Baby shower habías hecho? </b></p><p>—No, obvio que no. </p><p><b>—Y sentís que se despertó ese amor, ese instinto.</b></p><p>—Sí, total.</p><p><b>—A veces no pasa. </b></p><p>—No, pero a mí me pasó. Y también fue la primera vez que estuve sin trabajar durante mucho tiempo. Tuve cinco meses de licencia y estuve como sin culpa, sin esa cosa de “che, ahí tendría que estar trabajando”. Estaba en otra total, conecté con mi bebé de una manera muy zarpada. </p><p><b>—¿No te daba miedo perder tu lugar en el canal?</b></p><p>—Sí, me daba miedo y lo perdí, de hecho. Supongo que es un poco la regla del juego. Hace poco, Flavia Pittella me dio un libro que habla sobre perder cosas, sobre cómo cuando perdés también encontrás otras. Y a mí todo este proceso, que fue muy largo en <i>TN</i>, me costó. No es que perdí un rol en el trabajo y lo llenó la maternidad. No. Sería como llenar un cajón con cosas distintas: perdí un rol profesional y gané otro profesional también.</p><p><b>—¿Qué estabas haciendo en ese momento?</b></p><p>—Yo conducía <i>TN Central</i> con Nico Wiñazki.</p><p><b>—Nace Isa, te tomás la licencia y cuando volvés ya no estaba tu posición.</b></p><p>—Exacto.</p><p><b>—¿Lo sabías desde antes o te enteraste cuando quisiste volver? </b></p><p>—No, me enteré cuando quise volver. </p><p><b>—Tuviste el temor previo que tenemos las mujeres y esa duda de cuán reemplazable sos. </b></p><p>—Bueno, <b>100% reemplazable, yo y cualquiera</b>. Yo eso lo tengo clarísimo desde que arranqué: nadie es imprescindible. Después todos tenemos un sello personal, una manera de contar las cosas, pero cuando trabajás para una empresa muy grande, sería un acto de demasiado ego creer que nadie puede hacer lo que vos hacés, no como vos lo hacés, pero sí ocupar ese rol. El engranaje es enorme y las cosas funcionan. Inclusive en tu propia casa. Las madres a veces creemos: “Ay, yo no estoy una semana, ¿qué van a hacer las chicas?”. Van a arreglarse felices de la vida, vos no te preocupes.</p><p><b>—¿Cuándo te enteraste, ¿qué te pasó? </b></p><p>—Me dolió un montón. Todos esos fantasmas que tenía se reavivaron. Pregunté por qué. Hubiera sido más duro si me decían: “Mirá, no vas a ser más la conductora, va a ser el conductor”. La realidad es que no siguieron ni Nacho, ni yo, ni Nico, ni nadie. Cambió el programa porque cambió un poco la tele en ese momento. Pero al principio me pregunté si yo hubiera vuelto antes si eso hubiera sido distinto. Después, con el tiempo, me di cuenta de que no.</p><p><b>—Esa fantasía de control.</b></p><p>—Sí. Uno piensa que tiene que ver con el tiempo, pero no sé. Si hubieran sido tres meses no hubiera cambiado, o dos meses en vez de cinco.</p><p><b>—¿Y la maternidad qué te acomodó en la cabeza? </b></p><p>—Prioridades. Lo que no quita que después vea una noticia y les diga a las chicas “bánquenme, hoy vuelvo tarde o no vuelvo”. Hay elecciones y las chicas lo saben. Isa tomaba la teta y me la llevaron al centro de cómputos del Frente de Todos donde estaba haciendo la cobertura para que le dieran de mamar. Me la llevó mi marido. Hay fotos de Isa tomando la teta en la escalera del canal porque le renunciaba todo el gabinete a Alberto Fernández. Hay fotos de Isa mientras me maquillan para dar una charla o moderar un evento. <b>Hay fotos de Isa en el centro de cómputos de las elecciones</b>. A mí me divierte eso, me gusta y ella lo vive así.</p><p><b>—¿En qué momento lo odiaste a tu marido de todo ese periodo? </b></p><p>—Ay, <b>el primer año fue dificilísimo</b>. Y está la cosa física de la teta, la dependencia que genera. Yo hacía con Lu Geuna <i>Verdad consecuencia</i> los jueves a las 11 de la noche. Entonces Gastón se quedaba con Isa, que era bebé. Me acuerdo de una entrevista con Malamud en la que Isabel no paraba de llorar y Gastón la llevó al canal. Yo creo que si no tenés una pareja sólida, un vínculo consolidado, mucha confianza y mucho amor para tener paciencia, se rompe todo. Con Gastón decíamos: “No entiendo esas parejas que dicen vamos a tener un hijo para salvar la pareja”. No se me ocurre peor idea.</p><p><b>—¿La disfrutabas?</b></p><p>—Yo le di la teta hasta el año y cuatro meses. Pasaron de la teta directo a la comida. Y en todo ese proceso, Gastón fue súper respetuoso y también entendió que lo mejor para nosotras es lo mejor para nuestros hijos, porque si vos estás mal nada funciona. Cuando Isa tenía dos años y medio, me salió una beca para irme a Estados Unidos un mes. Era un viaje suspendido en la pandemia. Y me fui. En las redes era: “¿Cómo vas a dejar a tu bebé tan chiquita?”. Bueno, no la dejé en una institución, está con el papá, que la quiso tener igual que yo. Es una cosa de locos.</p><p><b>—Y si es él el que se va, no pasa nada, total naturalidad.</b></p><p>—Y él se quedó. Por supuesto que es difícil, hay conversaciones, uno está lejos y a veces también las mujeres nos tenemos que hacer cargo de que queremos controlar todo desde todos lados. Está bueno tener un compañero al lado.</p><p><b>—¿Cómo te llevás con la culpa? </b></p><p>—Eso creo que es lo que más me enseñó Isabel porque yo era muy culposa. La maternidad me ayudó a ir dejándolo. Yo sé que hago lo mejor que puedo. Eso no quiere decir que sea lo mejor para el otro, pero desde la intención hago lo mejor que puedo, o lo mejor que se me ocurre.</p><p><b>—¿Y en algún momento desearon otro bebé? </b></p><p>—Sí, siempre pensamos en dos. Nosotros somos tres hermanos y la idea de tenerlos está buena, inclusive desde la crianza. Y hoy las veo y es un planazo, Isa tienen 5 y Aurorita ya cumple 2. </p><p><b>—Cuando nació Aurora ya tenías 40. ¿Te pegaba algo eso?</b></p><p>— Me acuerdo que una revista tituló: “Mamá a los 40”. A mí la mirada del afuera no me interesa, pero relaciono mucho la juventud con la vitalidad, con el hacer. Para mí <b>la independencia es un valor en sí mismo</b>. No soporto la idea de depender de alguien más, ni emocional, ni económica, ni físicamente. Por eso también la cuestión con los hijos, porque te genera una dependencia emocional, la idea de que vas a tener miedo para siempre. </p><p><b>—¿Qué te pasaba con ser mamá a los 40?</b></p><p>—Me daba como... en el futuro, como que van a ser jóvenes cuando yo me muera. Hoy todo se estiró, pero estaba eso de hasta dónde las voy a poder acompañar y con vitalidad. O si voy a ser una mamá vieja, capaz me voy a poner medio obse o me va a dar miedo todo. Después nada que ver, porque soy cero miedosa.</p><p><b>—Tiene que ver con la vulnerabilidad de ellas, con que te necesiten y no estar.</b></p><p>—Sí. O no ser lo suficientemente relajada como para criarlas libres. Yo quiero que sean libres de espíritu, que no sean temerosas, que se animen a cosas, que puedan tomar riesgos.</p><p><b>—¿Cómo te llevas con la carga mental? </b></p><p>—Mal. Tengo mucha carga mental.</p><p><b>—Desarrolle. </b></p><p>—Tengo mil cosas en la cabeza todo el tiempo y nunca llego. A veces digo: “Es insoportable esta sensación de no llegar nunca con nada”. No llego a contestar los mensajes. Es esta cosa de estar siempre en falta con alguien. Pero también trato de estar donde estoy, si estoy hablando con vos, estoy acá hablando con vos. Si voy a la muestra de natación de Isa, estoy en la muestra. No estoy ahí chateando con una fuente.</p><p><b>—Es un montón que puedas eso, es un ejercicio.</b></p><p>—Pero es una decisión. Todo el tiempo tenés la tentación del multitasking, sobre todo en nuestro laburo. Creés que rendís más, pero rendís menos. Yo comprobé que tengo que poder tener momentos 100% de concentración, quizás más cortos, pero estar donde estoy ese ratito.</p><p><b>—¿No trae problemas en casa la carga mental? </b></p><p>—¿Sabés qué hago? Google Calendar. Todo compartido, agendo ahí y nos llega a los dos el turno del pediatra, oftalmólogo, odontólogo.</p><p><b>—¿Cómo es esto de renovar los votos?</b></p><p>—Está obsesionado con que quiere renovar los votos. Cumplimos 10 años de casados el 17 de febrero y quiere que me ponga el vestido de novia otra vez. Yo creo que ni me entra, te digo la verdad.</p><p><b>—¿Con el mismo vestido?</b></p><p>—<b>Quiere que me ponga el vestido y que renovemos los votos</b>. Él es muy cariñoso, Gasti, es muy creativo. Debe querer hacer una fiesta porque le encanta festejar, celebrar, organizar. Es súper buen anfitrión. Mi hija mayor está de los más emocionada, pero ya le dije que no. </p><p><b>—¿Por qué? </b></p><p>—¿No te parece suficiente con una vez que me haya puesto un vestido blanco? Dije que no me iba a casar nunca y me casé una vez. </p><p><b>—¿Cómo era tu vestido? </b></p><p>—Divino (risas). Muy sencillo, color manteca, con espalda descubierta. La diseñadora le agregó por su cuenta unas perlitas y le hizo una colita porque decía que sino era muy poquito. Yo no quería ni ramo, pero ella me hizo uno medio hippie chic con el que me sentí muy identificada.</p><p><b>—O sea, la menos romántica del mundo.</b></p><p>—Ay sí, tremendo. </p><p><b>—¿Tuviste tu época de modelo? </b></p><p>—En realidad, a mí Vitamina me vestía para la tele y en un momento me proponen ser la cara de la marca. Yo estoy medio loca y me encantan los desafíos, entonces acepté: hice la campaña primavera-verano y después otoño-invierno. De repente me llegaban fotos de mis amigas y me decían: “Amiga, está toda la vidriera con tu cara”. Un amigo me mandó una foto del Unicenter y me dijo: “Entrás al shopping y estás vos ahí”. Fue increíble.</p><p><b>—¿Disfrutaste hacer las fotos?</b></p><p>—Sí, me encantó porque era nada que ver. Yo venía de pelearme con políticos, sindicalistas, corrupción, investigación. Era la época más difícil del Grupo Clarín con el kirchnerismo. De repente venían a decirme: “A ver las manos, a ver el pelo, la piel. Poné así, poné así”. Fue divertido.</p><p><b>—¿Te pagaron? </b></p><p>—Sí, por supuesto. </p><p><b>—¿Y desfilaste alguna vez? </b></p><p>—Pasarela no, pero sí eventos, cositas en redes. </p><p><b>—¿Qué tenés ganas de que venga? </b></p><p>—Tengo ganas de consolidar lo que estamos construyendo acá en <i>Infobae</i>, que es, si querés, como la Maru conductora. Esta cosa más de liderar un equipo, de formar una comunidad. Los medios, con las redes, te permiten generar eso, tu comunidad. Si bien laburo de esto hace más de 15 años, la construcción de una marca en el periodismo es algo de todos los días. Es difícil que seas un nombre. Y a mí me parece que faltan voces femeninas en la política y es uno de mis sueños: ser una líder de opinión, que mi mirada sobre las cosas (que no es necesariamente una opinión, es una forma de contarte las cosas) haga que la gente me escuche, me entienda y me crea.</p><p><b>—¿Estás contenta con cómo conviven la periodista y la mamá?</b></p><p>—Sí, re. Estoy contenta porque siento que estoy presente en los dos lugares, <b>que puedo habitar con plenitud los dos lugares</b> y que mi familia me acompaña en ese proceso personal mío.</p><p><b>—Me quedo con esta plenitud en la posibilidad de habitar ambos lugares. Te agradezco.</b></p><p>—Gracias Tati, por el tiempo y la comodidad. Estoy contenta, siento que está todo para crecer, para hacer, solo hay futuro.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/62AWBSGUYNBB3ER7DBN3TLXMRY.png?auth=614611bfc72b8a7d3a1717b2da28ab05481093a8d4397a14f6b0dbed7e8c1ea4&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Personajes - Maru Duffard - Home]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Caro Trippar después del diagnóstico de cáncer: “Me pregunté ‘¿cuántos años me quedan? ¿Voy a ver a mi hijo cuando tenga diez años?’"]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/13/caro-trippar-despues-del-diagnostico-de-cancer-me-pregunte-cuantos-anos-me-quedan-voy-a-ver-a-mi-hijo-cuando-tenga-diez-anos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/13/caro-trippar-despues-del-diagnostico-de-cancer-me-pregunte-cuantos-anos-me-quedan-voy-a-ver-a-mi-hijo-cuando-tenga-diez-anos/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Tiene cáncer de mama con metástasis en el esternón. Cuando le dijeron cuál era el diagnóstico se desplomó. Le pregunto a su médico cuánto tiempo iba a vivir y al no tener una respuesta se lo preguntó al ChatGPT que le contestó. El daño psíquico después de buscar información en Internet. Por qué su enfermedad no se encontró a tiempo. El postparto, la falta de atención que sintió, lo que viven las mujeres cuando acaban de ser madres]]></description><pubDate>Sun, 13 Sep 2026 04:48:28 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Es influencer y creadora de contenidos desde 2013 cuando creó su propio canal en Youtube, hoy tiene 35 años. Conduce el podcast “Sin filtro con Caro Trippar” donde se involucra con temas complejos y hasta hace pocos días participaba del streaming de Telefe. Sencilla, muy cálida y brutalmente honesta, Caro atraviesa un cáncer de mama con metástasis en el esternón y decide contar su enfermedad y su proceso. Vivió muchos años en Inglaterra pero se asume súper argenta. </p><p>– Soy súper argenta, por eso volví también.</p><p><b>– Viviste muchos años afuera acompañando a tu marido.</b></p><p>– Sí, me fui a vivir afuera porque Sebas consiguió un trabajo. Soy británica porque estuvimos ocho años, con la cantidad de impuestos que pagué allá, mínimo que me den el pasaporte y la ciudadanía. Si en algún momento decidimos volver, tenemos las puertas abiertas. Dudo que vuelva, honestamente, yo no me voy de Argentina. Extrañaba mucho, cuando volví me di cuenta más lo mucho que extrañaba a mi familia.</p><p><b>– ¿Lo que mostrabas del día a día desde Inglaterra era para entretenerte?</b></p><p>– Sí, me encantaba. Si vivís allá viajás mucho, es otra experiencia de vida, pero había cumplido un ciclo.</p><p><b>– Sos de las ‘viejas’ influencers.</b></p><p>– Sí, arranqué hace muchos años, en 2013. Me fui reinventando, es que me gusta mucho, nunca pude dejar. Es un hobby que se transformó en mi trabajo, pero no deja de ser un hobby.</p><p>Caro decidió dejar trabajos con horarios fijos para ocuparse de su cuerpo y de su salud. El cáncer de mama con metástasis que atraviesa necesita estudios, consultas, tratamientos, rutinas de actividad física. </p><p><b>– Dejaste el streaming de Telefe.</b></p><p>– Sí, quería tener tiempo y priorizar otras cosas. Siempre prioricé mucho el trabajo, mucho, y todo esto me sacudió un poco y tuve que tomar decisiones.</p><p><b>– ¿La decisión fue no trabajar?</b></p><p>– No, la decisión es tener proyectos que me permitan estar más en casa para estar con mi hijo, estar en familia. El streaming es muy estructurado, quiero tener más flexibilidad horaria si tengo que ir a hacerme un estudio, si me siento mal. En Telefe siempre me dijeron que no fuera si me sentía mal, todo muy flexible y priorizando mi salud. Pero yo tengo una cultura de trabajo conmigo misma muy estricta y sentía que si faltaba dejaba a mi equipo tirado. Me tomé tres semanas cuando pasó todo esto porque tuve una crisis y tuve que desconectar, me fui de vacaciones… En el ínterin me enteré que tenía cáncer y yo siempre seguí trabajando. Esto fue una decisión mía para también tener más tiempo para ir al gimnasio, que es algo que me mandó el médico.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XSK6TW7JKVH47HDCOWG3S5QGHM.jpg?auth=593e036f4a6bfa0f8f0b703a756283d363c4a591ca71251ecbe14df26569f9c4&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Me tomé tres semanas cuando pasó todo esto porque tuve una crisis y tuve que desconectar, me fui de vacaciones", contó Caro Trippar (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="720" width="1280"/><p><b>“NO CUIDABA MUCHO MI SALUD, YO PRIORIZABA EL TRABAJO” </b></p><p><b>– ¿Antes del diagnóstico?</b></p><p>– No, no te voy a mentir, no cuidaba mucho mi salud. Yo priorizaba mucho el trabajo.</p><p><b>– Un diagnóstico de cáncer te parte la vida, te la atraviesa. Nada va a ser como antes. Entiendo que eso te pasó cuando te enteraste. </b></p><p>– Sí. Me shockeó mucho saber que podía llegar a tener cáncer con 35 años. Cuando llegué a hacerme los estudios estaba convencida de que tenía una mastitis. Dejé de amamantar, arranqué con el stream y sentí un bulto y me salió también una mancha. Tuve cuatro síntomas, lo quiero como decir por si a alguna otra mujer le pasa para que vaya a hacérselo ver. Uno es el bulto, otro es que sentía pinchazos en la teta a la noche, otro una mancha roja y otro una textura medio rara en la piel, después me enteré que se llama piel de naranja. </p><p><b>– ¿Hubo muchos datos y no les diste bolilla?</b></p><p>– Estos últimos datos aparecieron cuando dejé de amamantar, de un mes a otro, yo asumí que era una mastitis.</p><p><b>– Antes estaba el bulto.</b></p><p>– No lo sentí, pero no me estaba haciendo chequeos. Por eso no quiero que a otra le pase lo que me pasó a mi. Yo no hacía el autocontrol, tocarme la teta, y encima estaba amamantando y estaba en el postparto y mientras seguía trabajando. Honestamente no prioricé mucho mi salud, no.</p><p><b>– ¿Antes te hacías estudios mamarios? </b></p><p>– Lo hice cuando estaba embarazada. Antes vivía en Inglaterra, no te hacen ecografía mamaria a menos que haya algo que vos sientas, yo nunca sentí nada. Me hice una eco mamaria cuando estaba embarazada y tenía algo, pero tal vez era leche. Yo no sé si eso era cáncer o si después salió. Ahora, con el diario del lunes, me hubiera gustado que en ese momento investigaran más, más controles, más seguimiento. Que volvieran a chequearlo en dos o tres meses.</p><p><b>“ME DIJERON QUE EL BULTO ERA DE LECHE Y QUE CUANDO AMAMANTARA IBA A DESAPARECER, NUNCA ME HICIERON UN SEGUIMIENTO”</b></p><p><b>– ¿Pensás que no se le dio tanta bolilla porque sos joven?</b></p><p>– Puede ser, no lo sé. A mí me dijeron que era leche y que cuando empezara a amamantar iba a desaparecer, no lo sé. Si eso realmente era cáncer yo no sabía la gravedad, nunca me hicieron sentir que era algo que tenía que tener un seguimiento, controlarlo. Lo tuve a Milo y se me pasó, después viendo estudios viejos me volví a acordar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QAYM7I2NK5HKJHQMKXGGXUVLQQ.jpg?auth=eb8cc1a9136b3ac6194bff9cfbe1feb4afdefe0a15be7651c8c1fc6867e1b1e2&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Antes vivía en Inglaterra, no te hacen ecografía mamaria a menos que haya algo que vos sientas, yo nunca sentí nada", recordó Caro Trippar" height="720" width="1280"/><p><b>– Estabas con el embarazo, con el nacimiento de tu hijo.</b></p><p>– Sí, tener un hijo te da vuelta todo y no te priorizás, vos priorizás a tu bebé. Después hubo más estudios, tengo tres ganglios en la axila comprometidos además. Cuando te diagnostican ves la puntita del iceberg y después se investiga profundamente qué es lo que tenés, cómo lo tenés, qué receptores tenés activos, si está localizado. Y encontraron que tengo tres también ganglios inflamados en la axila.</p><p><b>– ¿Con algún tumor?</b></p><p>– Cáncer, si, me hicieron una biopsia y es cáncer. Se pasó a los ganglios de la axila. Ahora arranqué con el tratamiento hormonal, me indujeron una menopausia y estoy también con una pastilla que ataca a las células cancerígenas.</p><p><b>“ME DIJERON QUE NO TENÍA CURA. AHORA ENTIENDO QUE LO QUE ME QUERÍAN DECIR ES QUE TENGO UNA ENFERMEDAD CRÓNICA”</b></p><p><b>– ¿Cuál fue el momento más fuerte? Recuerdo que lo más fuerte para mí fue cuando me dijeron que tenía que hacer quimioterapia. </b></p><p>– Fue muy gradual, lo primero fue cuando me dijeron que tenía que hacer quimioterapia, pero fui por el lado superficial, ‘se me va a caer el pelo’, ‘voy a tener que tener agujas todo el tiempo’, yo le tengo fobia a las agujas. En todas las resonancias que me hacen con contraste, en las tomografías, yo me desmayo cuando me ponen la vía. En todas. Entonces yo pensaba, ¿cómo voy a hacerme la quimio si no me puedo bancar esto? Obviamente le ponés el cuerpo y lo hacés. Sé que es todo mental y que cuando llegue el momento me lo voy a bancar. Después encontraron que se había pasado al esternón y ahí fue cuando me dijeron que no tenía cura. Se me desplomó todo. Ahora entiendo que lo que me trató de decir es que tengo una enfermedad crónica, no es que me voy a morir, sino que voy a tener cáncer de por vida. Tal vez en un futuro haya una vacuna u otro tratamiento.</p><p><b>“CÁNCER CON METÁSTASIS, YO SENTÍ QUE ME IBA A MORIR. ‘¿CUÁNTOS AÑOS ME QUEDAN?’”</b></p><p><b>– ¿Sentiste que te ibas a morir? </b></p><p>– Sentí que me iba a morir. Para mí, cáncer con metástasis… Mi abuelo se murió de cáncer con metástasis, para mí es ‘te vas a morir’. A mí se me vino todo encima, pasás de ‘tengo tiempo ilimitado’ a ‘ahora mi tiempo es limitado’. ¿Qué es lo que quiero hacer con mi vida? No es solo el ‘te vas a morir’. Se te desploma todo y decís, ¿qué quiero priorizar? ¿Qué no quiero priorizar? ¿Qué me falta por hacer? ¿Cuántos años me quedan? Mi pregunta, la gran duda fue, cuántos años me quedan. Nadie te puede decir cuántos años te quedan. En ese momento mi bebé era muy chiquito. ¿Cuántos años me quedan? Voy a llegar a verlo cuando tenga diez años?</p><p><b>“YO NO LO AGARRÉ A TIEMPO, ME DEJÉ ESTAR” </b></p><p><b>– Lo fuerte es cuando una palabra te resuena a muerte. </b></p><p>– Es que uno piensa en cáncer y piensa en muerte, y no es tan así. Eso es lo que aprendí, o lo que me estoy diciendo a mí misma para poder sobrellevar todo. Quiero poder hablar de esto y que les llegue a mujeres para que no lleguen a escuchar ‘no tiene cura’, que lo puedan agarrar a tiempo. Una de cada ocho mujeres tiene cáncer de mama y hay un montón de tratamientos, si lo agarrás a tiempo hay un 90% de probabilidad de cura. Yo no lo agarré a tiempo, me dejé estar, la realidad es que me dejé estar. Si por lo menos pudiera hacer algo con la llegada y la trayectoria que tengo, ayudar… </p><p><b>– Es muy importante que digas ‘me dejé estar’.</b></p><p><b>“EN EL POSTPARTO NO HAY ACOMPAÑAMIENTO PARA LA MADRE”</b></p><p>– Es que me dejé estar. Siento que en el postparto no hay tanto acompañamiento para la madre.</p><p><b>– Te dejaste estar en un momento que te arrasa, el nacimiento de tu hijo.</b></p><p>– Sí, es muy crudo el postparto. Cuando nace el bebé hay mucho acompañamiento para el bebé, pero para la madre no sé si hay tanto acompañamiento. Tendría que haber más chequeos, si estás dando la teta que te chequeen las mamas. Físicamente uno pasa por mucho. En el embarazo te hacen todos los meses ecografías, análisis de sangre, ir a ver al obstetra… Después es ‘recuperáte como puedas’.</p><p><b>– Habría que tomar conciencia de que el cuerpo es lo único que uno tiene para estar en la tierra.</b></p><p>– Si, cuando uno es joven piensa que es inmortal, uno normaliza el tener salud, hasta que de repente te dicen que tenés una enfermedad y ni siquiera te pueden decir cuánto durará. Ni siquiera sé si estoy reaccionando bien al tratamiento todavía. Yo arranqué hace tres meses, recién ahora vamos a ver si el tratamiento que estoy haciendo está funcionando, espero que sí. Los pinchazos desaparecieron, la mancha roja también y estoy muy confiada, le estoy poniendo muchas ganas.</p><p><b>– ¿La idea es reducirlos para después sacarlos?</b></p><p>– Creo que sí, tengo turno con el oncólogo el lunes, va cambiando todo. Al principio me iban a hacer quimio, después encontraron que tenía metástasis en el esternón, eso cambió el tratamiento. Tal vez más adelante me haga quimio. Voy viviendo el día a día, porque me mata si tengo que proyectar, la incertidumbre de no saber. Todos los tratamientos que me dan los investigo, no sé si está bueno o no.</p><p><b>“LE PREGUNTÉ AL CHATGPT CUANTOS AÑOS IBA A VIVIR CUANDO ME DIJERON QUE NO TENÍA CURA”</b></p><p><b>– Quizás podrías consultar otro médico en lugar de buscar información en Internet.</b></p><p>– Sí, es una de las cosas que me pasó. Le pregunté a ChatGPT cuántos años iba a vivir cuando me dijeron que no tenía cura, no sabía de cuánto estábamos hablando. El médico me dijo: no te puedo decir cuánto va a ser y tiene razón.</p><p><b>– ¿Y el ChatGPT?</b></p><p>– Chat GPT sí me contestó con números.</p><p><b>“CHATGPT ME ROMPIÓ LA PSIQUIS, MI PSICÓLOGA ME LO PROHIBIÓ” </b></p><p><b>– ¿Te viniste abajo?</b></p><p>– Sí, eso me rompió la psiquis. ChatGPT me rompió la psiquis, obviamente mi psicóloga me lo recontra prohibió. No hay que hacerlo, es un peligro. Me agarró muy vulnerable, yo quise buscar respuestas básicamente. Dije, ¿dónde puedo buscar respuestas? Vamos a buscar en Internet. Fui muy juzgada en Internet por esto cuando lo comenté. A mí se me desplomó todo y quería saber de cuánto estábamos hablando. Realmente pensé que mi médico no me quería decir. Dije: yo voy a buscar las respuestas. Y no, la respuesta fue tremenda.</p><p><b>– ¿Cómo eras antes con tu cuerpo? ¿Hacías actividad física?</b></p><p>– No, no hacía gimnasia y ni cuidaba lo que comía, pero siempre estuve bien físicamente. Siempre asumí que los controles mamarios empezaban después de los 40. Y uno asume que la palabra cáncer nunca te va a pasar a vos, que a vos nunca te va a tocar, como si vos fueras especial. Pero no funciona así. No me hacía mucho autocontrol tampoco. Yo me sentía bien y me siento bien. Mucha gente me dice ‘no puedo creer que tengas cáncer, te ves bien’. Pero es silencioso.</p><p><b> – Cuando te dieron el diagnóstico te fuiste de viaje a Orlando. ¿Qué pasó en tu cabeza?</b></p><p>– Me dijeron que tenía cáncer y tenía un viaje pautado. Me había invitado una marca y el viaje me hacía mucha ilusión. Yo pensaba ‘no puedo ir’. Y Sebas, mi marido, me dijo ‘tenés que hacer este viaje, tenés que ir, desconectar, estar sola un tiempo’. Me habían dicho que tenía cáncer, pero no sabía nada más. Todavía no me había hecho ni resonancia, ni PET, ni tomografía, esto recién arrancaba y sabía que cuando volviera del viaje iba a tener que arrancar con un montón de cosas.</p><p><b>– ¿No quisiste aprovechar y avanzar con los estudios?</b></p><p>– No, porque sabía que igual tampoco iba a tener turno, el viaje era cortito. Sebas me dijo: ‘¿vos querés hacer este viaje? Que esto no te pare. Andá, disfrutá, desconectá y volvé con más energía para encarar todos los estudios y ponerle toda la onda’. Te juro que me vino muy bien ese viaje, me reencontré con una amiga y se lo pude contar, nos quedamos hasta como a las tres las dos llorando en la habitación.</p><p><b>“YO SOY EXPERTA EN FINGIR DEMENCIA, ME COSTÓ MUCHO ACEPTAR QUE SOY UNA PACIENTE ONCOLÓGICA”</b></p><p><b>– ¿Hay algo de fingir demencia también?</b></p><p>– Mucho, yo al parecer soy experta en fingir demencia, sí. Me costó mucho aceptar que era una paciente oncológica, mucho. Que estaba enferma, que estoy enferma. Todavía me cuesta un poco.</p><p><b>“YO QUERÍA QUE TODO SIGUIERA IGUAL, QUE ME TRATARAN IGUAL”</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YTJEGF3W2BAHZBIR3CWFIJRVQM.jpg?auth=2c98eac3f3bacf3052f37cd0fe0ed78c2b342ff0a0f10b2e3cd9e33853c443c3&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Me costó mucho aceptar que era una paciente oncológica, mucho", dijo Caro Trippar en entrevista con María Laura Santillán" height="720" width="1280"/><p><b>– ¿Qué significa me costó? ¿Lo negabas?</b></p><p>– No quería que me trataran distinto. Ahora todo gira alrededor de esta enfermedad y es medio inevitable. Pero que me vean más débil, que me traten distinto… Yo quería que todo siguiera igual, o sea que me trataran igual.</p><p><b>– ¿Era lo público que te costaba aceptar o era para adentro?</b></p><p>– Para adentro también. A mí me costó mucho contarle a mi familia, mucho. A mis hermanos les contó mi papá porque yo no era capaz de sentarme con ellos y decirles ‘tengo cáncer’. En mi cumpleaños yo no quería festejar, no tenía ganas de fingir demencia justo el día de mi cumpleaños. La terminé pasando increíble porque estuve con mi familia, pero mis hermanos todavía no sabían, me pasé todo ese día pensando, no sabia cómo decirles. Me costó mucho tener la charla con gente querida. Ni te cuento para subir un video a las redes. Siento que es una charla re incómoda y no sé cómo encararla. ‘Hola, ¿cómo estás? ¿Todo bien hoy? ¿Cómo te va en el trabajo? ¿Bien? Te tengo que contar algo, tengo cáncer’. Es raro. Tal vez si no lo contaba no existía en mi cabeza, puede ser eso. Me costó mucho, mucho, mucho.</p><p><b>“ME COSTÓ MUCHO CONTARLO, CONTARLO ERA ASUMIRLO”</b></p><p><b>– Contarlo era asumirlo.</b></p><p>– Contarlo era asumirlo. Todavía lo estoy asumiendo porque hablo en pasado. ‘Tenía cáncer’, como si no lo tuviera. Recién me acaban de diagnosticar, recién lo estoy transitando. Esto recién arranca.</p><p><b>“SI QUERÍA TENER HIJOS TENÍA QUE CONGELAR ÓVULOS PERO ESO SIGNIFICABA QUE TENÍA QUE CORTAR EL TRATAMIENTO”</b></p><p><b>– Contaste que te indujeron la menopausia. </b></p><p>– El mío tiene receptores de estrógenos a tope. Lo que me shockeó mucho es que parte del tratamiento involucraba la menopausia y era cerrarme las puertas a tener otro hijo. Era tener que tomar decisiones muy rápido, porque si quería tener otro hijo tenía que congelar óvulos, pero eso significaba que había que cortar el tratamiento para eso y tal vez arriesgar que el cáncer siguiera avanzando. Eso me mató, el tener mucha información que te van tirando muy rápido y muchos tratamientos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LVVHREUEWBAGZA75XKF2MJ4BN4.jpg?auth=768a8b376a86b4696dd24ee7d75c771141944d81e669773eef718c1898e84db1&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Lo que me shockeó mucho es que parte del tratamiento involucraba la menopausia y era cerrarme las puertas a tener otro hijo", contó Caro Trippar" height="720" width="1280"/><p><b>– ¿La clausura, no? No más hormonas, no más hijos.</b></p><p>– Sí, todo así, de un día para otro. Después entendí que tengo un hijo, que tengo que estar muy agradecida. Estoy muy agradecida de tener a Milo, además es mi motor, tengo que estar bien para él también. Soy mamá de uno y esta mamá tiene que estar bien para él. </p><p><b>– Cuando te escribí y te conté que me hicieron quimioterapia y radioterapia, dijiste que nunca hablaste con alguien que pasó quimio. </b></p><p>– No conozco a nadie en mi entorno que tenga cáncer, ahora que te conozco estuvimos hablando y la verdad es que me hizo muy bien. No sé si es que no quería esa info, cada uno la transita de manera distinta. Como los embarazos, mi embarazo no tuvo nada que ver con lo que me habían dicho. Cada cuerpo reacciona distinto. Hace poco, cuando fui a darme la inyección mensual que me doy para los ovarios, me crucé con una señora de más de 70 con el tercer cáncer, está recibiendo una quimio por semana. Espléndida estaba, y ahí te das cuenta que es todo mental. Ella viene, se toma el cafecito, va a desayunar con la hija y se lleva el librito para leer en quimio. Le pone muchas ganas. Me quedé hablando mucho con ella, me dijo ‘está todo bien. Me siento cansada, a veces no tengo ganas de estar acá, pero le pongo muchas ganas a la vida.’</p><p><b>– Se ocupa, no lo patea para adelante. </b></p><p>– Me llegaron muchos comentarios cuando lo anuncié, de seguidoras que me decían que patean ir al médico porque tienen mucho miedo a lo que les va a decir, si hubiera algo que afrontar. Creo que eso me hubiera pasado a mí. </p><p><b>– Por suerte te ocupaste. Te doy la bienvenida al grupo de mujeres públicas que tienen cáncer de mama, a las que toda la vida les van a preguntar por eso. Te vas a sentir muy útil con la información que vayas comunicando, vas a ayudar a mucha gente.</b></p><p>– Yo soy muy cruda a veces, hablo sin filtro, filmo todo el proceso y lo subo. Es como que a mí me gusta compartir todo tal cual lo viví. Cuando llegue la quimio, si tengo que hacer quimio, voy a filmar todo. Cuando me diagnosticaron, lo primero que hice, porque no tengo nadie en mi entorno, fue meterme en redes, buscar videos, testimonios de chicas que hayan tenido cáncer. Encontré un montón, pero me hubiera encantado ver el seguimiento desde el primer día, ver cómo se transita. Me critican mucho también. </p><p><b>– ¿Por mostrar?</b></p><p>– Si, yo lo estoy haciendo por otra cosa. Si realmente esto hace que alguien que tenía un bulto lo diagnostique a tiempo, yo siento que ya gané.</p><p><b>“LO QUE REALMENTE IMPORTAN SON LOS VÍNCULOS, YO NO VALORABA TANTO EL ENTORNO FAMILIAR HASTA QUE ME DIAGNOSTICARON”</b></p><p><b>– ¿A vos qué es lo que te hace bien?</b></p><p>– En este momento mi familia. Yo no valoraba tanto el entorno familiar que tenía hasta que me diagnosticaron. Pensé que me iba a morir y empecé a ver qué es lo que realmente importa y me di cuenta que son los vínculos, el acompañamiento, la gente que te quiere, que está, que se preocupa por vos, que me quiere acompañar a todos los estudios. Después el resto… No te llevas nada, nada. Me agarró una crisis existencial, de replantearme, si me muero mañana, al final lo disfruté, pero ahora lo que más importa es estar con la familia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OFCLP5HPJ5D43MDDWPR6LSBMXQ.jpg?auth=cc0651c944d17795a5786d7de0b938df22f134cb2a41bff0235ed34e6475d007&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Pensé que me iba a morir y empecé a ver qué es lo que realmente importa y me di cuenta que son los vínculos, el acompañamiento, la gente que te quiere", expresó Caro Trippar (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="720" width="1280"/><p><b>– A ver, termina la frase si me muero mañana.</b></p><p>– Si me muero mañana, tuve una vida hermosa, hice todo lo que quise hacer. Tengo un trabajo que construí, vivo de lo que amo, tengo una familia hermosa que me ama. Soy afortunada.</p><p><b>– Armemos una rutina para el futuro, la prioridad es lo que tenés que hacer por la enfermedad.</b></p><p>– Estoy reestructurandome para poder darle lugar a la salud. Si me quiero dar un gusto, me lo doy. Yo soy muy mental, si quiero comprar una tele estoy meses investigando. Le daba muchas vueltas, me hacía problemas por un montón de cosas y cuando te dan estos diagnósticos te das cuenta que tus problemas eran una boludez. Amaría poder quejarme de cosas boludas. Todos los problemas son válidos, mis problemas no son más pesados que los de la otra persona, hay gente con quilombos mucho más complejos que los míos.</p><p><b>– ¿Compraste la tele?</b></p><p>– Mi papá me dio una tele para ver el Mundial.</p><p><b>– Decidiste renunciar a un programa con horario fijo para ocuparte de lo importante hoy. ¿Qué más?</b></p><p>– Si me quiero ir de viaje me voy de viaje, no lo pienso. Si tengo la plata y quiero que venga mi mamá, ‘mamá, te invito, nos vamos de viaje, no hay placer más grande que nos acompañes’. Me robaron el teléfono cinco días después de que me dijeran que el cáncer no tenía cura y encima una enfermera me lo robó, un poema. Si esto me hubiera pasado antes, hubiera estado dándole muchas vueltas y dije ‘tengo la plata, me compro el teléfono’. Basta de darle vueltas, no te pasó nada, es solamente algo material. No me enrosco, antes me enroscaba mucho más. No te llevás nada.</p><p><b>– Todo es ahora.</b></p><p>– La vida hay que vivirla ahora. ¿Querés hacer algo? No lo dejes para más adelante. Me dijeron que después te acostumbrás, te olvidás y volvés con lo mismo de siempre.</p><p><b>– Pero queda en algún lugar, te deja cierta libertad para decir que no.</b></p><p>– Decir que no sin culpas. Porque yo decía que sí a un montón de cosas que no tenía ganas de hacer. Y ahora es, ¿quiero gastar mi tiempo realmente en esto? Si no tengo ganas de estar, listo ya está.</p><p><b>– El tratamiento es largo, tenés tiempo de acostumbrarte a vivir así.</b></p><p>– Sí. Te pone en perspectiva todo. Decís, ¿qué es lo que quiero? ¿Qué es lo que no quiero? ¿Qué es lo que quiero soltar para dejar entrar cosas que realmente quiero?</p><p><b>– ¿Me vas a llamar?</b></p><p>– Te voy a llamar. Te tengo agendada, por favor.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/VH56BL6BIBCM7PSOLPE4DO4WH4.jpeg?auth=5f1e26f7ae7b2f1aad035ff4da20bff94afe718b35bbc591eec066dce383de15&amp;smart=true&amp;width=1600&amp;height=900" type="image/jpeg" height="900" width="1600"/></item><item><title><![CDATA[“Mientras lloraba en el baño para que nadie escuchara, estaba gestando la cura”: una madre en alerta y una bebé que salvó a su hermana]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/12/mientras-lloraba-en-el-bano-para-que-nadie-escuchara-estaba-gestando-la-cura-una-madre-en-alerta-y-una-bebe-que-salvo-a-su-hermana/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/12/mientras-lloraba-en-el-bano-para-que-nadie-escuchara-estaba-gestando-la-cura-una-madre-en-alerta-y-una-bebe-que-salvo-a-su-hermana/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[No siempre Julieta Díaz Braceli tuvo a sus tres hijos viviendo en su casa como ahora. Siente que, a sus 35 años, ya vivió el equivalente a tres vidas. Su historia se trunca con la leucemia mieloide aguda que afectó a su hija y que encontró su cura de manera inesperada, cuando el oncólogo le dijo "yo quiero ese cordón" señalando su panza de embarazada. En un capítulo de Voces, el mejor y el peor día de una mujer atravesada por un diagnóstico]]></description><pubDate>Sat, 12 Sep 2026 04:12:47 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Entra al baño de la habitación en donde su hija Amelia está internada. Afuera hay música de fondo y paredes empapeladas con dibujos. Adentro, en ese baño, está por fin sola. No la ve nadie, no tiene que forzar nada, no tiene que sostener algo. Abre la ducha pero no se va a bañar, o tal vez sí, pero no es el propósito. El ruido del agua cayendo y golpeando el piso de la bañadera esconde su llanto contenido. Es su momento de liberación, cuando se permite derrumbarse, explotar y descargar. Saldrá recompuesta, vital, otra vez enérgica, porque del otro lado de la puerta la espera en la cama <b>una hija de dos años con cáncer infantil, en su casa un hijo de cuatro años y en su panza, una niña que le resta un mes por nacer</b>.</p><p>El baño no es su único refugio. También la vida le abre una ventana de quince minutos donde puede estrujarse, secarse y ser vulnerable. Es en el auto que la lleva de la clínica a su casa. En su casa está Felipe que extraña jugar con ella porque hace dos días no la ve. Solo así Julieta Díaz Braceli pudo sobrevivir a lo que un día se le presentó: una hija con leucemia mieloide aguda, que cayó internada, un hijo apenas once meses más grande que su hermana y una tercera hija que, sin saberlo ni desearlo, trajo el remedio. </p><p>“<b>Mientras yo lloraba en el baño con la ducha prendida, se estaba gestando en la panza la cura</b>”, describe. El cordón umbilical del parto de Juana se recolectó y se guardó para evaluar una hipotética compatibilidad y para un eventual trasplante de médula. El presagio fue acertado. Hoy Amelia está sana, inmunosuprimida, aislada pero en su casa. “Para nosotros la vida es una fiesta cada día que pasa. Me voy a dormir y digo ‘otro día que tengo a mis tres hijos acá en casa’”, define su mamá. Es otro día que toma el café en su casa y no en el sanatorio.</p><p>Es mendocina, tiene 35 años, está casada con Martín Melani, desde 2018, es profesora de inglés y considera que por todo el proceso que atravesó sintió que ya vivió tres vidas. Es mamá de Felipe, de Amelia y de Juana. Siempre quiso tener tres hijos. Los tiene.</p><p><b>—¿En cada embarazo ustedes quisieron saber el sexo?</b></p><p>—Sí, con la ansiedad que manejo no hay manera de que aguante.</p><p><b>—¿Lo veían en ecografías o se hacían los estudios previos de sangre que miran algunas cosas genéticas? </b></p><p>—No, en la trasnucencia nucal que te dicen ahí una probabilidad y después a las 19 semanas más o menos. Nada distinto a lo convencional donde nos dicen el sexo de los bebés. </p><p><b>—No buscaban los análisis genéticos. </b></p><p>—No, porque no se nos cruzaba por la cabeza que… Somos conscientes de que puede pasar algo en el tercer embarazo, no es que porque la vida estaba todo color de rosas iba a seguir siendo, pero siempre pensé que los problemas podían estar en el embarazo y no después. Así y todo hice lo que corresponde hacer en el embarazo, las ecografías, la trasnucencia, el scan fetal, nada extra a lo convencional que te dice la obstetra que hagas. Porque no había ningún indicio para ponerme a llorar. Era joven, sana.</p><p><b>—Te embarazabas fácil. No había ningún antecedente complicado. Te enterás de que viene otra beba. </b></p><p>—Sí, otra nena. Primero me entero de que estoy embarazada y 29 semanas después se enferma mi hija Amelia que en ese momento tenía dos años y cuatro meses. </p><p><b>—¿Qué quiere decir que se enferma? </b></p><p>—Me llamaron del jardín. Cuando nos llaman del jardín sabés que nada bueno puede estar pasando, pero <b>nunca te imaginás que ese llamado o el desenlace va a hacer que tu hija tiene cáncer</b>. Me llama la directora y me dice “está con 38 y pico”. Yo estaba trabajando. Va mi marido a buscarla, ella venía ya con unas fiebres que iban y venían. La llevábamos siempre a la guardia y nos mandaban de vuelta. Y nosotros incómodos: es la tercera vez que la estoy llevando en quince días. Me parece que hay algo más. La buscamos, fuimos a la guardia porque el pediatra me dijo que no la podía atender. Esa fue la quinta vez que el pediatra me dijo que estaba muy ocupado, que fuera por guardia. Así como lo escuchás. Al mismo sanatorio donde estaba el pediatra. El pediatra estaba en el consultorio 2, yo estaba en la guardia al lado. Y ahí es donde mi marido insiste mucho. Ya era un hecho que le íbamos a pedir análisis de sangre, pero mi marido con su impronta de médico insistió más y ahí es donde le hacen el laboratorio y descubren que tenía una anemia severa. Tenía un valor muy bajito y necesitaba una transfusión sanguínea. <b>No entendía cómo una niña que estaba en el jardín con fiebre la estaban transfundiendo a las seis horas</b>. Y ahí arranca nuestra historia. Nuestro camino. </p><p><b>—Mamás que están buscando un diagnóstico y no son escuchadas... Hasta ahí era transfusión sin ninguna explicación de por qué. </b></p><p>—Anemia severa. Nos derivan a Cínica Olivos y ahí le hacen un primer estudio que se llama frotis, donde ya miran en el microscopio la sangre y en cuestión de horas, literalmente al día siguiente, que lo recuerdo como el día más triste de mi vida, nos dice el pediatra de guardia que a Amelia tenían que derivarla a un centro de oncología infantil porque ellos no podían hacerse cargo de ese tipo de paciente. No me dijeron tiene cáncer, me dijeron “tenemos que derivarla a un centro de oncología”. Lo estaban dando a entender de una forma muy como podía creo yo. Vamos a recordar que yo estaba embarazada de siete meses, con una súper panza y un hijo de tres años. Fue como un palazo. Nos derivan al Sanatorio Los Arcos, el primer sanatorio donde le salvan la vida a mi hija. Yo estoy enormemente agradecida con todo el equipo del hospital, de pediatría y de oncología. </p><p><b>—Primer día estaba en el jardín. Hacen análisis de sangre. La transfundieron. Al día siguiente te dicen que la tienen que derivar. Se va a Los Arcos.</b></p><p>—Esto arrancó un jueves y yo el sábado estaba en Los Arcos con ella con mucha fiebre, ya incontrolable, sintiéndose extremadamente mal. Y a las horas que llegamos llega la primera oncóloga que nos recibe, la doctora Gabriela Pupa, que de urgencia la va a punzar porque cuando hay sospecha de cáncer, de leucemia en este caso que es lo que ya se sospechaba por este frotis, la única manera de certificar que hay células cancerígenas es a través de una punción de médula. Seguía avanzando y no se podía esperar. No es que podíamos esperar al lunes o al martes. Esto se tiene que saber ya porque es una enfermedad que avanza a pasos agigantados. Los números crecen exponencialmente minuto a minuto. Hacen la punción y al día siguiente nos confirman off the record, porque la oncóloga se llevó como a su casa su microscopio y efectivamente me dijo, “sí, <b>hay presencia de blastos en sangre, tu hija tiene cáncer</b>. Y no en un solo lugar sino en todo el cuerpo. Tiene cáncer en la sangre”. </p><p><b>—Primero viste a tu hijita dormida para que le hicieran una punción. </b></p><p>—Sí, la primera anestesia. Fue su primera anestesia general. Es una sedación en realidad, pero el paciente queda dormido en otro, en Narnia digo yo. Estaba despierta pero no.</p><p><b>—¿Y qué te pasó a vos con eso?</b></p><p>—A partir de ese momento todo lo que me empieza a pasar es bastante desagradable. No hay otra palabra. Es extremadamente desagradable lo que me pasa. Y yo estaba embarazada, entonces además sentía mucha culpa. Tenía que cuidar la salud emocional de mi hijito de casi cuatro, mantener con vida a una de dps y seguir gestando con amor y cuidados a la de siete meses. Entonces todo era con culpa. Sentía como que era una sábana corta: tapo un bache acá, el otro está mal acá, tengo que cuidar la panza. Empezó un camino muy difícil para toda la familia. </p><p><b>—Cuando te dan el diagnóstico, ¿qué se te cruzó por la cabeza? </b></p><p>—Hay dos cosas que se te vienen a la cabeza. Primero la posibilidad de que se muera porque te dicen cáncer y creo que todos tenemos hoy ese fantasma de que cáncer es igual a muerte, cosa que hay que desmitificar un poquito porque<b> el cáncer de hoy no es el mismo de hace diez, quince años atrás</b>. La salud avanza, la tecnología, la investigación. Pero ese fue el primer pensamiento: “mi hija se puede morir”. Y el segundo fue: “<b>a mi hija se le va a caer el pelo y todos van a saber que está enferma</b>”. Fue como lo primero que pensé. Hoy con el diario del lunes lo que menos me importa y lo que menos me importó fue la caída del pelo. Fue anecdótica. Pero respondiendo sinceramente a tu pregunta esas fueron las dos cosas. Lo más extremo como la muerte y lo más trivial, como el aspecto físico de un niño que iba a mostrarle al mundo que estaba enferma. </p><p><b>—Hay algo de lo simbólico en el pelo de tu nena chiquita jugando en la plaza enferma. </b></p><p>—Sí, a la plaza no podía ir porque empezó un aislamiento pero sí, yo siempre digo, cuando uno ve imágenes de Amelita enferma sin pelo, sin cejas, porque no es tanto el pelo, lo que le da el aspecto más de enferma es el no tener cejas, el no tener pestañas, la coloración oscura, las ojeras. Y cuando la veías así ella estaba sana. Cuando la veías con pelo, toda despampanante con sus rulos, estaba enferma. Y eso pasa mucho con los pacientes de cáncer: uno los ve, sentís pena porque lo ves mal, pero en realidad ese paciente ya remitió muchas veces. No siempre. En el caso de los niños por ahí ya están en remisión pero los protocolos son muy largos y los tienen que seguir y su aspecto sigue deteriorándose. </p><p><b>—¿Amelia queda internada desde ese momento? </b></p><p>—Queda internada desde ese día. En la primera clínica y fueron cinco meses sin salir. Tuvimos unas pequeñas salidas transitorias, porque eso nos dicen el primer día, cuando nos dan el diagnóstico, no simplemente ella tenía leucemia sino que dentro de las clasificaciones de las leucemias hay dos tipos, una que se llama benigna que en realidad es muy, muy agresiva, y hay una maligna. Ella tenía la maligna. Que solo la tiene el 10% de los chicos. Y dentro de esa clasificación tiene una de muy mal pronóstico y alto riesgo. Entonces ya desde el principio me dijeron “tu hija va a estar acá todo el tiempo porque va a estar tan neutropénica, -es decir sin defensas-, tan neutropénica que una pelusa la puede infectar. Entonces la vamos a guardar en el hospital. Entre bloque y bloque ella no va a salir, a no ser de que veamos alguna ventanita”. Esas ventanitas se usaron. Sobre todo para que yo pueda dar a luz a mi tercer bebé.</p><p><b>—¿El hermano podía verla? </b></p><p>—Sí, una de las primeras cosas que dije es “vamos a involucrarlo a Feli en el proceso”. Ame siempre supo lo que tenía. Nunca le escondimos nada. <b>Yo tengo la bandera del cáncer infantil: hay que contarles a los chicos con las palabras que ellos entienden, siendo amigables a la hora de contarles</b>. Pero nunca le escondimos nada tanto a ella como a Felipe. Y a Feli lo involucramos siempre en todo el proceso. No hubo nada que no supieran. Por supuesto no hablamos de riesgo de vida con ella, pero sabe que tenía bichitos en la sangre que se llaman blastos, que los blastos no se atacan con un ibuprofeno, se atacan con quimioterapia, que la quimioterapia pasa a través de un catéter que va adentro de la piel, que la quimioterapia le iba a dar un montón de efectos secundarios, entre ellos la caída de pelo. Entonces era una forma de hacerla partícipe del proceso. Ser muy honestos con ella y con Feli.</p><p><b>—A ella la calmabas vos. ¿Y a vos quién te calmaba? </b></p><p>—Las otras mamás que pasaban por lo mismo. Siempre digo que es muy difícil charlar de esto con gente que no pasó por lo mismo. Con mis vecinas de puerta de hospital que ahora son mis amigas, siempre decimos que hablamos el mismo idioma. A una amiga íntima o una amiga que no es mamá y que no pasó por esto, lo hablo de una manera. Con una mujer que ni conozco pero tiene a su hija internada al lado podemos tener dos horas de conversación en la que estamos en sintonía. Mi terapia fue compartirlo con quien estaba atravesando lo mismo. </p><p><b>—¿Qué preguntas hiciste al médico? ¿Qué querías saber?</b></p><p>—Hay una pregunta que a mí me tenía muy preocupada, que por ahí es medio egoísta pero la tenía como muy insistente era <b>¿qué etapa del tratamiento iba a estar Amelia cuando fuera el parto?</b> Porque yo estaba de siete meses y me dijeron que no íbamos a salir. Me preocupaba mucho la logística, el querer tener el control de todo. Me preocupaba mucho cómo iba a ser el parto con ella en tratamiento. Y todo el tiempo me respondían que no me lo podían decir porque es día a día. Entonces los médicos en diciembre me decían “no podemos decirte qué va a pasar en febrero”. Necesitaba tener esa paz de decir “cuando vaya a ser la cesárea, Amelia va a estar en esta etapa”. Y no lo supe hasta una semana antes del parto. </p><p><b>—¿En algún momento generó enojo estar embarazada o se podía disfrutar la panza? </b></p><p>—No me enojé pero sí muchas veces me pregunté y le pregunté a Dios por qué ahora. Pero no se me cruzó preguntarme por qué a mí, por qué esto nos está pasando a nosotros, por qué a mi hija. La pregunta era por qué ahora. Dame cinco meses y arranquemos de cero. Por supuesto eso no sucedió. No me llegué a enojar. De hecho me aferré mucho más, en nuestro caso somos creyentes, me amigué más con Dios. Creo que en estas situaciones tan extremas, por lo menos lo que nos pasó a nosotros, necesitás algo extra. Además de las manos del médico necesitás algo más divino en qué agarrarte, en qué confiar. </p><p><b>—¿Qué le pedías?</b></p><p>—Que se quedara conmigo. Que se quedara conmigo. Hubo un momento donde estuvo muy mal. Realmente la vi sufrir. Ver sufrir un niño es lo más desgarrador que te puede pasar en el mundo. Y <b>hubo una noche donde dije “bueno, que no sufra más, si se tiene que ir que se vaya”</b>. Y al día siguiente se levantó radiante. Me daba hasta culpa de estar pasándole quimioterapia. Hoy digo menos mal que tomamos esa decisión de seguir adelante con el tratamiento. </p><p><b>—¿Ni bien llegan los resultados te plantean cómo va a ser el tratamiento? </b></p><p>—Algo muy positivo que tiene la leucemia es que no tenés que hacer interconsultas. Los tratamientos son protocolos que se hacen acá, en la China o en Estados Unidos. Son los mismos. Obviamente cambia el confort, la manera, el sanatorio. Pero el protocolo es el mismo. Nos cuentan que va a ser un camino largo, que vas a estar mucho tiempo dentro del hospital, vas a tener que hacer tantos protocolos, y lo más probable es que ella necesite un trasplante de médula ósea. Todo eso me lo dijeron el primer día. De hecho cuando te dan el diagnóstico, que es un momento devastador para los papás, que en Arcos se hizo con mucho respeto porque vino el oncólogo, la pediatra y una psicóloga, la psicóloga del niño en este caso, y una psicóloga para los papás. Eran cuatro personas dentro de la habitación. Te dicen todo lo que puede llegar a pasar. Todo. No es que le va a pasar pero te dicen todas las causas, los efectos secundarios de la quimioterapia. Te hablan de porcentajes de sobrevida. De recaída. Te dicen todo. Son como dos horas que estás adentro de la consulta.</p><p><b>—¿Cuál era la proyección que te daban? </b></p><p>—El 60% de los pacientes con esta enfermedad se cura, el otro 40% no. </p><p><b>—¿Y una vez que se cura, se cura? </b></p><p>—No. Ahí sí no me dijeron porcentajes pero hay un porcentaje muy grande que vuelve a recaer. </p><p><b>—Con lo cual el primer paso era quedarse en ese 60%. </b></p><p>—El primer paso siempre es llevar al paciente a remisión. Es decir, como sea eliminar esos blastos de la sangre. Una vez que llegás a remisión continúas con el protocolo. Seguís avanzando en el esquema de quimioterapia y de trasplante eventualmente. Pero el primero objetivo es remitir al paciente. </p><p><b>—En esa misma charla ya te hablaron de trasplante. </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Vos te quedaste agarrada a ese 60% me imagino. </b></p><p>—<b>Te agarrás porque ese 60% es tu 100%.</b> Y si te dicen que tenés 1% de probabilidades los papás nos agarramos de ese 1% y se transforma en tu 100%. </p><p><b>—¿Qué pensabas cuando estabas sola con ella en esa habitación? </b></p><p>—Intenté que su mundo sea de colores. Cuando yo estaba sola o con alguien en la habitación ese cuarto era magia. Decoré toda la habitación con carteles de todos los amiguitos. Colgamos música y siendo conscientes de lo que estaba pasando eso era un cuento. Era mágica esa habitación. <b>Después iba al baño, abría la ducha del baño y me ponía a llorar sin que ella escuchara</b>. Cuando alguien podía quedarse, lloraba en el auto, en los momentos de traslados, porque a casa tenía que llegar espectacular porque estaba Feli esperándome. Tenía quince minutos para llorar entre el hospital y mi casa y tenía que llegar con toda la energía con ya ocho meses de embarazo para jugar con un nene que me extrañaba porque no me veía hacia dos días, por ejemplo. </p><p><b>—Mientras estaban haciendo las quimios ya estaban pensando en la necesidad de un trasplante. </b></p><p>—Sí, así es. Había dos tipos de leucemias y ella tuvo leucemia mieloide aguda, al tener mieloide la probabilidad de que ella necesitara un trasplante era altísima. Entonces ya nos empezamos a adelantar. Más allá de que si se tomara la decisión de ir a ese trasplante empezamos a hacer los estudios de histocompatibilidad, que es básicamente descubrir si mamá, papá y hermanito somos histológicamente 100% compatibles. Nuestra sangre viene con un código de barras y ese código de barras existe. Se repite en el mundo estadísticamente uno cada 40.000 personas. O sea vos cada 40.000 personas vas a encontrar a alguien que tiene exactamente el mismo tipo de sangre que tenés vos. Puede estar acá o puede estar en Alemania. </p><p><b>—Cuando alguien es donante de médula acá y se anota, ¿esa información va al banco mundial también?</b></p><p>—Claro, vos te registrás donde sea, en el centro que vos seas si está avalado por el INCUCAI. El INCUCAI recibe toda esa información y se carga en una base de datos mundial. </p><p><b>—Y cuando vos necesitás conocer esa información vía INCUCAI también se chequea en la base mundial.</b> </p><p>—Claro, INCUCAI es quien gestiona en contar esa compatibilidad. Lo primero que se hace es buscar dentro de casa. Que las probabilidades no son altas, son del 20% los hermanos. Porque los papás lógicamente somos mitad y mitad. O sea, nuestro hijo es mitad mamá, mitad papá. El hermano, los hermanitos, son los que mayor chances tienen de ser histológicamente compatibles. Pero es una lotería. Nosotros apenas nos dicen nos hacemos los estudios de compatibilidad. Efectivamente 50% Martín 50%, 50% yo, y la única chance que teníamos era Felipe que tenía 50% de probabilidades, no tenía ese 100%. Entonces tuvimos que salir a buscar en el Banco Mundial de Donantes. Pero estaba embarazada. </p><p><b>—¿Y qué pasó?</b></p><p>—Yo estaba embarazada y nunca me voy a olvidar del doctor Cristian Sánchez Larrossa, el oncólogo de Ame, que <b>me dijo “yo quiero ese cordón”</b>. Y yo: “¿sirve?”. “No sabemos pero lo quiero guardar”. Y ahí fue cuando empezamos con todos los trámites para efectivamente guardar ese cordón en el Banco del Garrahan, que es un banco público que se encarga de la colecta y el almacenamiento del cordón. </p><p><b>—Hay un trabajo que hacen el obstetra y Garrahan que es excelente. Es algo público. Y va a esta base de datos. Ahora, ¿vos ya habías chequeado con la base de INCUCAI? </b></p><p>—Estábamos en eso. No es rápido, no es que cargás un dato y te salta. Hay una cuestión burocrática y lenta porque no se estudia acá, se estudia en Estados Unidos, entonces demora. La búsqueda puede demorar hasta dos meses.</p><p><b>—¿Ustedes lo habían empezado eso? </b></p><p>—Nosotros empezamos, sí.<b> </b>Y el oncólogo que me dijo “yo quiero el cordón” y el obstetra fueron las manos santas que se encargaron de hacer la colecta. La mejor colecta de cordón del mundo. </p><p><b>—¿Cómo es la colecta de cordón? </b></p><p>—Nosotros ni nos damos cuenta. Estoy en la sala de parto, en el quirófano teniendo a mi bebé, nada más que un ratito se llevan a la bebé a hacer sus respectivos estudios de recién nacida y vos te quedas un ratito más. O sea, es una pavada entre comillas pero hay muchísimo protocolo a la hora de hacer la colecta antes que nazca y después que nazca. O sea, se hacen dos muestras de sangre. Porque el cordón, decimos cordón, el cordón es una bolsita de sangre chiquitita, de 100 mililitros. </p><p><b>—¿Cuándo te dijo a vos esto el oncólogo y cuánto faltaba para que naciera? </b></p><p>—Estaba de 29 semanas cuando me lo dijo y faltaban ocho semanas más o menos.</p><p><b>—¿Cómo hacías para vincularte con Juanita sin pensarla como una posible salvadora de su hermana? </b></p><p>—No creo mucho en la carga, no fue una bebé que se buscó para salvarle la vida. Ya venía. Todas las noches rezaba y le decía “Juanita, gorda dale, vos podés. Y si no, no pasa nada”. La íbamos a amar de la misma manera. <b>Amelita venía, me daba beso en la panza y le decía “dale Juanita vos me vas a ayudar”</b>. Sin entender exactamente qué le estaba pidiendo. Ella sabía que por ahí la hermanita que venía podía ayudarla. No entramos en detalles. Se armó una cadena de oración te diría mundial porque a través de mis redes empecé a contar mucho la historia de Ame, empecé a hablar mucho de cáncer infantil y no tuve miedo en quemarlo, lo dije: “necesito que todo el mundo rece para que este cordón sea 100% compatible”. No es que la jugué callada. Puse a todos rezando, rezando, pensando, tirando lindas energías, lo que crea cada uno. Lo que sea. Pero el objetivo es uno, que este cordón sea 100% compatible. Y lo fue. </p><p><b>—¿Cómo te enteraste? </b></p><p>—Nos enteramos 40 días después del parto. No fue muy emotiva la manera en la que me enteré porque fue simplemente un WhatsApp con un informe. Pero si fue muy hermoso porque estábamos en el departamento juntos. Estaba en mi casa con Martín, con Ame y con Juana de 40 días de vida. Y ahí nos enteramos que eran 100% compatibles.</p><p><b>—¿Se pudo disfrutar el nacimiento de Juana? </b></p><p>—Al 1.000%. Recontra. Fue el momento más hermoso de mi vida como fueron los tres partos de mis hijos. Fue hermoso, re lindo para mí. </p><p><b>—Una podía dividirse. </b></p><p>—Te juro que sí. Sí, porque además era todo muy oscuro, era todo muy triste, y fue como un rayo de luz. Más allá del resultado, que no lo sabía. Todos los niños traen alegría, te da energía, te da amor. Te quita también horas de sueño, te cansa. Pero no hay algo más hermoso que un bebé tuyo. </p><p><b>—Maravilloso, tendría veinte. Pero también pienso en las hormonas y en la culpa de la que hablabas antes. </b></p><p>—Y los miedos. Ella no podía salir del hospital pero la oncóloga dijo “no vamos a ser más papistas más papistas que el papa, dejemos a la pobre madre que vaya a parir tranquila”. Entonces dejaron que Ame salga del hospital. Mis papás se alquilaron un departamento en la esquina, literal, porque Ame estaba recontra neutropénica, pero recontra. La dejaron salir el día del parto para que yo pueda ir desde el primer piso que era pediatría al noveno a parir y la bebé quedó en la neo. Volví a mi casa sin bebé, con Amelia pero me faltaba la bebé. Después se interna Amelia, me devuelven a la bebé. Estuve dos meses embarazada y después tres meses más en la habitación cuidando a Amelia y en la cunita recién nacida a Juana. </p><p><b>—Con esto de las hormonas. ¿Apareció culpa en algún momento? </b></p><p>—Sí porque no le podía dar la teta. Intentaba, intentaba, intentaba, no podía, no podía. Estaba ahí con el extractor, entraban los médicos y yo saltaba. Apoyaba a la bebé mientras le preparaba una mamadera para que no tuviera hambre. Pasaba quimioterapia, me voy a sacar leche, voy a ir al baño. Entraba otro médico, sonaba otra bomba. No podía. No podía. Cumpleaños de un compañerito de Feli, lo llevaba, me quedaba con él. <b>Mi cuerpo me decía que tenía que dar de mamar, intentaba ir. No podía. Lo vivía con mucha culpa</b>. La miraba y le decía qué culpa tenés vos que yo no te esté pudiendo dar de mamar, que no la podía prender. Hasta que una puericultora me dijo “Juli, no podés, no pasa nada”. Y fue como gracias. Gracias por decirme eso. No puedo y no pasa nada. Entonces banqué dos semanas más sacándome leche y dándole mi leche. </p><p><b>—¿En qué momento te dicen que Ame está en remisión? </b></p><p>—Nos lo dicen a los 45 días más o menos. Pero igual el tratamiento sigue, no es que al estar en remisión te curaste, te vas a tu casa, sino que tenés que seguir con los bloques de quimioterapia. Y además iba a necesitar un trasplante de médula aunque hubiese remitido.</p><p><b>—Pero las cosas venían saliendo bien. </b></p><p>—Venían saliendo bien. Estaba pasando todo lo que tenía que pasar de manera favorable. Justamente como ella venía teniendo una buena respuesta al tratamiento es que se genera como una junta médica, por llamarlo así, donde deciden que no vaya a trasplante. Teníamos doble regalo: la compatibilidad de la hermanita y el regalo de que no iba a necesitar el trasplante. Pero teníamos ahí el chaleco salvavidas en casa o en el banco del Garrahan. Ya igual sabíamos que la compatibilidad de la gordita la teníamos. <b>Más allá de que sirviese o no ese cordón, teníamos a la gorda compatible</b>.</p><p><b>—¿Se había ido para ese momento el miedo de que tu hija se muriera? </b></p><p>—No, lo tengo acá en la cartera. Llevo las llaves del auto, la billetera y el miedo. Creo que no se va a ir nunca eh. Lo charlo con mis amigas. Nos acompaña. Nos acompaña acá adentro. </p><p><b>—¿Por qué? En algún momento estuvo todo bien. </b></p><p>—Sí, pero es una enfermedad muy mala que tiende a volver. </p><p><b>—¿Comó fue que volvió? </b></p><p>—Y volvió. El año pasado Ame termina el tratamiento en abril. La vida empieza a ir sobre ruedas. Ame va al jardín, sala de 3. Felipe va a sala de 5. Juanita en casa con una señora que me da una mano. Yo vuelvo a trabajar, a dar clases. Martín operaba. Era como respiramos. Nos fuimos de vacaciones. Estamos en Mendoza visitando a mis abuelos y hacemos el control de laboratorio, el que se hace cada tres, cuatro semanas. Ella estaba espléndida, pero espléndida. No sabés lo que era, divina. Veo los glóbulos blancos caídos y fue como “no, no, no esto no puede estar pasando”. La oncóloga está de vacaciones, hablo con otra médica, me dice “tranquila, espera un mes más”. No hay chance, no iba a esperar cuatro semanas. Voy a hacérselo en quince días. Llega la oncóloga, le digo “Gaby pasó esto, yo mañana le hago un laboratorio”. Y ella me dice que está perfecto que lo haga. Los blancos más abajo. Y ahí me dijo “la única manera de saber si la enfermedad volvió es con una punción, vas a tener que volver a Buenos Aires”. Y <b>fue espantoso porque yo ya sabíamos que había vuelto</b>. Me lo dijeron tantas veces que podía volver, tantas veces, que estaba pasando. Estaba en la pileta. Ame estaba con los primos jugando. Llamamos al grupo familiar, hacemos una merienda despedida y me la llevé a Buenos Aires sola.</p><p><b>—Ese día.</b></p><p>—Ese mismo día. Ese jueves a la mañana. A las horas ya la estaba punzando la misma doctora en el mismo sanatorio. “Juli ¿estás sola? -me dijo-. Bueno, sentate. Hay blastos de vuelta en sangre”. Yo ya sabía que ella iba a recaer. En algún momento iba a suceder. Tantas veces nos dijeron las probabilidades malas que yo me quería sacar como de encima la recaída. Cada laboratorio, cada tres semanas, yo estaba esperando… No quiero que pase pero quiero sacármelo de encima. Ya sabíamos que si había recaída había trasplante. </p><p><b>—A vos te daba más tranquilidad pensar en el trasplante. </b></p><p>—Quería cortar el sufrimiento. Si yo ya sé que va a recaer. No lo sabía, pero era mi instinto materno. Por qué esperar. Porque hay muchas historias de chicos que recaen a los dos años, al año y medio. Yo me la quería sacar de encima esa recaída. Si iba a suceder que suceda cuando Juana estuviera en peso similar. Mi especulación era constante.</p><p><b>—Ame iba a quedar internada de nuevo. </b></p><p>—Me dijeron que lo más probable era que iba a estar en terapia intensiva mucho tiempo. </p><p><b>—Ella venía de conocer lo que era jugar con amigos. </b></p><p>—Sí, Ame conoció lo que era el jardín, lo que eran los amigos.</p><p><b>—¿Y cómo le explicás que vuelve a estar internada? </b></p><p>—Fue horrible, fue horrible. Estaba sola porque me había vuelto sola de Mendoza a Buenos Aires y ahí no me fui a llorar sola a la bañadera. Me fui con ella. No lo puedo caretear. Era tanto el dolor, tanto el sufrimiento que me rompí en llanto. Estábamos solas en el departamento, no podía ni camuflar el sonido del llanto. Y me fui con ella a llorar. Le digo “Ame, volvieron los bichitos”. ¿Y sabes qué hizo? <b>Me abrazó ella a mí y me dijo “mami, vamos a estar bien”</b>. Pensé en lo positivo, tengo a Juana en casa. Ya estaba activando plan de madre, activando la logística. Y monté una mudanza en seis días: de casa entera de Núñez a Pilar. Mi hijo empezaba primer grado, devolví el uniforme del otro colegio, compré uno nuevo. Devolví útiles, compré los nuevos. No lo hice yo, <b>lo hizo la red que siempre digo que es tan importante</b>. Una mamá se encargó de devolver el uniforme. Otra me compró otro uniforme. Una devolvió los útiles, otra me compró los útiles. Subí en Instagram que buscaba casa, toda la gente, mis seguidores, buscándome casa. Mi papá filtrando los datos. Fue un mega operativo de colaboración. La argentindad al palo digo yo. Esta fue la verdadera argentinidad al palo de la colaboración desinteresada de todo el mundo porque no dábamos más Tati, el cansancio… </p><p><b>—¿Económicamente ustedes podían pasar por lo que implica todo esto? </b></p><p>—Nosotros solos no. Claramente tuvieron que estar los abuelos ahí bancando, que hicieron ellos mucho sacrificio para poder ayudarnos. Lo podemos hacer. Esto por ahí le pasa a otra familia y se tiene que ir a donde la obra social le diga. Somos unos recontra privilegiados porque tenemos la opción de poder elegir dónde vivir y dónde atendernos. </p><p><b>—¿Cuánto tiempo estuvo internada? </b></p><p>—Se internó un 29 de diciembre y salió un 18 de abril. En el medio estuvo diez días afuera. Entonces fueron tres meses más o menos. Con una salida. Ella se interna, hace quimio, hace cincuenta días de internación aislada. Cuando digo aislada es que no puede salir de la habitación. No puede ir a la sala de juegos. Cerrada en cuatro paredes. Literal. Ella entró viviendo en un departamento en Núñez y de repente vivíamos en una casa en Pilar, así que ese fue el factor sorpresa, contenta. A los diez días se interna para el trasplante de médula. </p><p><b>—¿Le explicaron a ella cómo era un trasplante de médula? </b></p><p>—Ella sabe todo. Le explicamos y ella lo sabe. Ella sabía que le iban a hacer como una transfusión de sangre, por ahí la gente piensa que el trasplante de médula ósea tienen que pinchar la espalda. Es una transfusión, se cuelga una bolsita, nada más que esa bolsita no es sangre, no son glóbulos rojos sino que son células madres hematopoyéticas. Sabía que iba a ser simplemente una transfusión pero sabía que no podía salir de la habitación. Y nosotros hablamos mucho de los soldaditos: los soldaditos son los glóbulos blancos. Ella sabe que los soldaditos se tomaron el palo. Se fueron y quedaron muy pocos. Y necesita soldaditos nuevos. Y esos soldaditos se los presta el cordón en este caso.</p><p><b>—Para ese momento ya te habían confirmado que se iba a poder hacer con el cordón. </b></p><p>—Sí. Ese día fue hermoso. Donde nos cuentan que Amelia había remitido finalmente, porque no la podíamos trasplantar sin remisión. “Y tenemos otra noticia”, nos dicen. No la vamos a usar a Juana... porque los cordones tienen mala prensa. Los cordones por lo general no se usan porque se dice que no tiene mucha carga genética para bancarse un trasplante. Se pusieron a estudiar el cordón y se dieron cuenta de que era un cordón magnífico. Que la colecta estuvo muy bien hecha. Y me dijeron “para qué vamos a someter a una chiquitita a una intervención para poner un catéter si tenemos un cordón guardado en excelentes condiciones”. Y ahí se da el segundo milagro. Se trasplanta con ese cordón que el Garrahan trasladó hasta el Austral. Y el 1° de abril fue el trasplante con la sangre de su hermana que había estado en la panza gestándose mientras ella se enfermaba. Eso a mí me parece una locura.<b> Mientras yo lloraba en el baño con la ducha prendida, se estaba gestando en la panza la cura</b>. </p><p><b>—Y se empezó a sentir bien. </b></p><p>—Sí. Es muy duro el trasplante de medula ósea, es durísimo, pero hoy está sana. Hoy está bien. Sigue aislada, no puede ir al jardín durante todo este año. Si Dios quiere el año que viene en sala de 5, se va a decidir el día anterior pero se supone que ella va a poder ir al jardín y hacer vida normal. Hoy está inmunosuprimida, toma medicación que es un inmunosupresor y un montón de otros medicamentos profilácticos. Pero está bien. </p><p><b>—¿Y está aislada dónde? </b></p><p>—Aislada, seudo aislada. Cada día que pasa, en el trasplante se habla siempre de días, se habla más diez, más quince días. Cada día que pasa es un día ganado que se van disminuyendo las posibilidades de rechazo o de complicaciones. Se supone que en pocas semanas deberían sacarle el inmunosupresor si Dios quiere y que empiece ya a ser vida más normal. No está aislada, lo que no puede es estar con niños. </p><p><b>—¿Pero puede vivir en tu casa? </b></p><p>—Vive en mi casa. Va a andar a caballo, ama los caballos. Es su cable a tierra. Hago encuentros con una amiga, dos amigas. Mucho al aire libre. La tenemos entre algodoncitos pero está feliz, bueno, no está feliz, vamos a recalcular. Ella está bien, tiene todos los efectos secundarios mentales. Su salud mental hoy no es la misma. Está muy quebrada. Está bastante rota Ame. Fue mucho lo que vivió en muy poco tiempo así que está con terapia. La estamos ayudando porque está muy triste por todo lo que le pasó. Pero somos un montón de personas que estamos haciendo hasta lo que no podemos para verla feliz y en muchísimas ocasiones lo logramos. De hecho fue su cumple el lunes y tuvo un cumpleaños soñado. </p><p><b>—¿Cómo sigue el tratamiento? ¿Cómo siguen los controles? ¿Cómo sigue la vida?</b></p><p>—Los controles son muy seguiditos. Muy seguidos. Todos los lunes le pinchamos el brazo para hacerle un laboratorio mientras esté inmunosuprimida. Una vez que sale el inmunosupresor de la cancha se empieza a espaciar cada quince. Con el tiempo será cada tres. Hay punciones de médula en determinado tiempo. Y hasta que no pasen cinco años no se puede festejar mucho. Es decir, ella está sana pero tiene que pasar cinco años y una recaída para que el paciente se pueda decir que se curó. </p><p><b>—Tenemos entonces logros chiquitos para ir festejando de acá cinco años y una gran fiesta. </b></p><p>—Sí. Para nosotros la vida es una fiesta cada día que pasa. Me voy a dormir y digo “otro día que tengo a mis tres hijos acá en casa”. Literal. Otro día que me tomo un café en mi casa y no en el sanatorio. Otro día que lo voy a ver a rugby a Feli. Las cosas más básicas que te puedas imaginar. Lo dejo a Feli en el colegio y no me voy al hospital, me voy a mi casa, llego y abro la puerta: “Ame, otro día más”. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/QYSVSBA2LNG2TC6H52II3SUCBE.jpg?auth=be314046257d8705ee0e89705549596a13fa3a5e5a0208537cd85f965de254cd&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Coti Sorokin habló de su presente amoroso, las contradicciones del éxito y cómo aprendió a ser papá de dos pares de mellizos]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/11/coti-sorokin-hablo-de-su-presente-amoroso-las-contradicciones-del-exito-y-como-aprendio-a-ser-papa-de-dos-pares-de-mellizos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/11/coti-sorokin-hablo-de-su-presente-amoroso-las-contradicciones-del-exito-y-como-aprendio-a-ser-papa-de-dos-pares-de-mellizos/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellos, el cantante y compositor repasó las experiencias que marcaron su recorrido personal y las prioridades que fue construyendo con los años. Además, se refirió a sus vínculos, las lecciones que transformaron su mirada sobre el bienestar y el valor que le da a su familia]]></description><pubDate>Fri, 11 Sep 2026 05:34:10 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>El éxito te nubla más que el fracaso</b>”, reflexionó <b>Coti Sorokin</b> al recordar uno de los momentos de mayor exposición de su carrera en <b>Ellos</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. El músico llegó a hacer más de 150 conciertos por año, su música sonaba en todo el mundo y podía darse todos los lujos que quisiera, pero atravesaba una profunda tristeza. “Estaba en mi prime y a la vez era un <i>fucking</i> infeliz”, reconoció.</p><p>Sorokin construyó una extensa trayectoria como cantante, compositor y productor, con canciones como <b>“Color esperanza”</b>, <b>“Nada fue un error”</b>, <b>“Antes que ver el sol”</b> y <b>“Luz de día”</b>, además de trabajar junto a artistas como <b>Diego Torres, Andrés Calamaro, Julieta Venegas, Paulina Rubio y Enrique Iglesias</b>, entre otros. Su carrera internacional lo llevó a realizar largas giras, especialmente por <b>España</b>, donde llegó a dar más de cien conciertos en un año.</p><p>A sus 53 años, el artista asegura estar atravesando un gran momento y disfruta de una etapa diferente, con sus cuatro hijos ya grandes, una intensa actividad sobre los escenarios y una relación distinta con la soledad y el bienestar.</p><p>Coti comenzó a estudiar música desde chico y dio sus primeros pasos profesionales con la banda Luz Mala. Luego se instaló en Buenos Aires, donde se desarrolló como compositor y productor para otros artistas antes de iniciar su carrera como solista en 2002. A lo largo de los años recibió discos de oro y platino, dos premios Grammy, un Premio Ondas, un Premio Gardel y reconocimientos de ASCAP. También se presentó en escenarios emblemáticos como el <b>Teatro Colón</b>.</p><p>Actualmente continúa con una intensa agenda de conciertos. Entre sus próximas presentaciones se encuentran un show el <b>10 de octubre en el Harlem Festival</b> y otro el <b>19 de noviembre en el Complejo AR Media</b>, además de sus fechas previstas en Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. También se presentará en <b>España, Uruguay, Chile, Colombia y Perú</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3W2CYJ4EBBG6FHKWTX4QSKVXEQ.jpg?auth=e9e7e6d160ef23c163e2401f5a63f53920b8df2e7267f3427073999823c5bb7d&smart=true&width=5580&height=3828" alt="Coti Sorokin recordó que vivió etapas de éxito profesional con más de 150 conciertos al año, pero también de infelicidad personal" height="3828" width="5580"/><p><b>— ¿En qué momento de tu vida te encuentro?</b></p><p>— Estoy en un gran momento. Yo siempre tuve la sensación de que estaba en un buen momento. Tengo esa cosa medio crónica (risas). Me siento todavía con mucha pila, muy joven, productivo y a la vez con la experiencia. Eso me parece una gran conjunción y te llega solamente a esta edad. Tener experiencia en lo que hago y en muchas otras cosas, pero sobre todo en mi laburo, en mi vida. Tengo los hijos grandes y una serie de cosas que te dan mucha estabilidad y a la vez mucha pila y cuerpo para seguir siendo muy productivo en mi laburo y en mi vida.</p><p><b>— No es algo habitual, porque naturalmente uno pasa por distintas etapas y de golpe tener ese ímpetu o ánimo, sin dudas, es un diferencial.</b></p><p>— Sí. Es bueno, Aunque capaz te estás engañando también, ¿viste?</p><p><b>— ¿como un negador?</b></p><p>— No sé si llego al punto de ser negador, pero tampoco soy conformista. Pero siento como que estoy en un buen momento. Después, cuando estás en momentos mejores, decís: “¡Este es un buen momento!” (risas). Pero es la vida misma. Cuando escribís una canción también pasa que decís: “¡Esta es la mejor canción!”. Y con el tiempo te das cuenta que por ahí no lo era, pero está bueno en ese momento sentirlo así. Y es como una obligación humana también, ¿no? Una obligación artística con respecto a las canciones o a la creación y también ética. Está bueno sentir que es la mejor canción que estás escribiendo.</p><p><b>— Es como volcar todo ese propósito, esa pasión.</b></p><p>— Y tratar de llevarlo al máximo de lo que pueda rendir ese momento creativo y en la vida. Los momentos, no digo tratar de disfrutarlo a cualquier precio, porque no tengo ese discurso. Pero sí tratar de vivir las cosas bien, intensamente.</p><p><b>— Si te tuvieses que describir cierto aspecto de tu personalidad, ¿dirías que sos un gozador de la vida?</b></p><p>— No sé si es la palabra porque muchas veces puse por delante otras cosas, no solamente el disfrute a ciegas.</p><p><b>— Por ejemplo, ¿cuáles?</b></p><p>— Yo fui papá muy joven y puse por delante ese proyecto de crear hijos, por ahí por delante de disfrutar. Incluso cuando empecé a tener más posibilidades económicas, no me llamaba la atención decir: “Ay, quiero ser un disfrutador”. Recién ahora estoy más relajado con eso y disfrutando. Pero también laburo un montón. Soy muy laburante y, pudiendo estar más tiempo tranquilo y disfrutando, disfruto del trabajo.</p><p><b>—A veces uno conecta con esta idea de: “Ya viví más de la mitad de mi vida, cómo quiero vivir la segunda mitad?”.</b></p><p>— Puede ser. Pero no fue una decisión de un momento dado, sino que se fue dando más naturalmente con lo que fui viviendo y con las pequeñas elecciones que fui tomando. Algunas buenas, otras malas, otras más o menos, pero vas aprendiendo de todas. También está bueno ir acostumbrándose al bienestar. Cuando vas aprendiendo del bienestar, de lo que estás viviendo, de que se puede estar bien y hay que tratar de estar bien, me parece clave. <b>Yo creo que hay que ir más al psicólogo cuando uno está bien que cuando uno está mal. </b></p><p><b>— Es verdad que uno suele levantar el teléfono y mandar el WhatsApp desesperado cuando estás en crisis fatal.</b></p><p>— Es al revés porque cuando estás bien, es más importante ser consciente de qué es lo que te hace bien. Lo que te hace mal ya lo sabés. Todo el mundo sabe lo que a uno le hace mal (risas). Creo que es más importante porque reafirmás cosas: porqué estás bien, qué decisiones tomaste para estar bien... A veces está bueno analizar eso.</p><p><b>— ¿Y por qué pensás que pasa al revés?</b></p><p>— Porque se busca una ayuda o un salvataje, un cable a tierra. Evidentemente, el estar mal te nubla un poco más... Pero ojo que el estar bien a veces también te nubla. <b>Y a veces “el éxito”, entre comillas, te nubla más que el fracaso.</b></p><p><b>— ¿Te pasó?</b></p><p>— Sí me pasó de estar en momentos de mucho éxito profesional y ser muy infeliz. O sea estar muy bien profesionalmente, estar en mi prime, hace unos años, estar haciendo 150 conciertos al año, ganando súper bien, pudiéndome dar todos los lujos y a la vez siendo un fucking infeliz.</p><p><b>— Sabes que ese registro, a lo largo de todas las charlas que he tenido con distintos artistas...</b></p><p>— Se ha repetido mucho.</p><p><b>—Sí, y me sorprende un montón porque todos, en nuestros propios desafíos, vamos detrás de cierta zanahoria, creyendo que, al alcanzarla, todo va a estar bien. Y, de golpe, la insatisfacción por no alcanzar esa expectativa es tremenda. Ahí es cuando te das cuenta de que la simpleza es lo que de verdad da paz.</b></p><p>— No sería tan matemático, pero hay algo de eso. Ahí es donde vuelvo a la clave de los momentos que uno está bien, está bueno saber por qué. Porque generalmente lo que a todo el mundo, el exterior, nos dice que tenés que conseguir para estar bien, no ocurre (risas).</p><p><b>— ¿Resolviste eso en el momento o lo elaboraste con el tiempo?</b></p><p>— Te vas golpeando porque vas dándote cuenta que no es por ahí, que al final no lo disfrutas, que no sabes qué es lo que necesitas para estar bien porque todo te sabe a poco. Tenés esto y te preguntás: ¿pero por qué no tengo esto? No digo en material sino de logros. De estar siempre comparándote con gente. Todo lo que genera esa insatisfacción del ser humano en general: sea profesional o de la casa. Pero también está bueno pasar por todo eso para darte cuenta que no es eso lo que necesitás o no en esa dosis.</p><p><b>— ¿En qué momento de tu vida te pasó?</b></p><p>— Hace tanto tiempo... Por ahí 15 años, no sé. Fue un momento donde salió N<i>ada fue error. </i>Yo estaba muy de moda, mi música sonaba en todo el mundo y había mucha demanda. En España hacíamos ciento y pico de conciertos y era ir volver, pasaba mis cumpleaños en tres países diferentes, con diferente horario. No estaba en los cumpleaños de mis hijos y, más allá de las fechas, son momentos que por ahí me perdí. No me arrepiento tampoco...</p><p><b>— Mencionaste al inicio que te dedicaste mucho a tus hijos y estas situaciones, que gracias a Dios te ha ido muy bien en lo profesional, te llevaron a todo este contraste. ¿En ningún momento te hizo ruido y dijiste: “Me bajo de esto o aquello”?</b></p><p>— No me arrepiento pero lo laburé con ellos, lo hablé. Siempre estuve muy presente por otro lado y hoy me doy cuenta que tan mal las cosas no hice porque estoy mucho con ellos, tenemos una relación increíble, ya están más grandes y podemos compartir un montón de cosas. Me salieron súper bien...</p><p><b>— ¿Te retan mucho?</b></p><p>— Un poco. Mi hija mayor sí. Mi hermana me reta también...</p><p><b>— ¿Y la escuchás a tu hija?</b></p><p>— Sí, obvio. Es muy sabia. Nosotros crecimos juntos sobre todo con los dos mayores. Yo tengo dos pares mellizos y con <b>Iván</b> y <b>Maia</b>, que son los mayores, crecimos juntos. Yo era muy joven. Yo siempre fui padre, pero crecimos juntos y ellos son re capos.</p><p><b>—¿En qué cosas te reta tu hija? </b></p><p>— Es un poco celosa.</p><p><b>— ¿Tiene papitis?</b></p><p>— No sé. Pobre. Se está enterando esto que estoy diciendo acá (risas).</p><p><b>— Es difícil igual ser celosa cuando tu papá es rockstar.</b></p><p>— Yo siento que no es fácil. Pero es lo que tocó. Qué va a ser.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3WWGQQWL7VGRLHZM7WEC3EDHKM.jpg?auth=9ce8de4955de0413bebaf7b20d0be6bed6f934c824d0bfe91c36cd4da5f96031&smart=true&width=5928&height=4056" alt="Coti afirmó que el escenario ocupa un lugar central en su vida y que disfruta cada vez más los conciertos y las giras" height="4056" width="5928"/><p><b>—Hace un rato dijiste: “Yo he charlado mucho con ellos”. ¿En algún momento tuviste que sentarte a hablar de estos temas, de la visibilidad, del público, de la fama, más allá de la música?</b></p><p>— Mirá, la realidad es que ellos nacieron y crecieron en contacto con eso. Desde diferentes lugares, pero ellos nacieron con un papá que era músico, se subía a escenario y en casa siempre hubo estudio y venía gente a grabar. Ellos nacieron y crecieron con eso: con las giras, los estudios de grabación, las promos, los discos, todo. Cuando me divorcié de la mamá, obviamente que ahí se generan otras cosas, porque también uno está en una búsqueda de una vida diferente. Empiezan a aparecer cosas que hay que encausar y acomodar, también en uno. Por suerte ya estaban todos bastante grandes...</p><p><b>— No sé si está tan bueno que sean grandes (risas).</b></p><p>— No está tan bueno porque te interpelan más. Pero para ellos sí está bueno porque ya están más hechos. Iván y Maia ya vivían solos, tenían sus casas, sus parejas, sus amigos, sus vínculos y <b>Dylan </b>y<b> Leyre </b>tenían como 16, por ahí, también ya estaban más grande. Por ahí para uno no, porque te sentís observado por cuatro seres que importan mucho en tu vida.</p><p><b>— Y que te están tomando examen.</b></p><p>— A tus viejos los mandás no sé dónde, ¿viste? Tus hermanos te importa nada, pero con tus hijos ¡ojo! lo que te dicen.</p><p><b>— Respecto a la conclusión del proyecto familiar, ¿sentiste culpa?</b></p><p>— No, porque siguió siendo un proyecto familiar muy importante. Por más que cada uno tomó su rumbo con la mamá de los chicos, el proyecto de la familia sigue siendo, al día de hoy, y va a seguir siendo de por vida. Y la familia también desde el punto de vista, no solamente el núcleo que uno armó en su momento con tus hijos, tu pareja, tu expareja, lo que sea, sino también con tus padres, tus hermanos. Eso sigue muy fuerte dentro de la esencia nuestra y dentro de nuestro ADN; y sigue estando muy presente. De hecho, mis viejos siguen vivos y siguen dando guerra en el buen sentido.</p><p><b>— ¿Pero son de juntarse a comer todos juntos?</b></p><p>— Recontra, sí. Obvio.</p><p><b>— ¿Con tu exmujer también?</b></p><p>— No, tanto no (risas).</p><p><b>— Tan moderno, no.</b></p><p>— No, (risas). Por un lado la familia de ella y por otro lado mi familia.</p><p><b>— Pero viste que hoy no es extraño escuchar esos casos. Y tampoco hay fórmulas...</b></p><p>— Es verdad. No sería raro y tampoco lo descarto. En algún momento se puede hacer, pero <b>siento que no hay una obligación de que uno tenga que seguir siendo amigo de su ex. </b></p><p><b>— ¡No hay que ser amigo del ex!</b></p><p>— Totalmente. Listo, ya estamos. Cerrémoslo acá (risas).</p><p><b>— Por algo te separaste.</b></p><p>— Hay gente que lo lleva bien, que reformulan esa relación y funciona. A mí no me funcionó.</p><p><b>— Yo desconfío un toque de la gente que lo logra (risas).</b></p><p>— Yo también desconfío.</p><p><b>— Porque por algo te separaste. No eras amigo antes...</b></p><p>— Nunca fuiste amigo. Y amigos hay de sobra... ¿no?</p><p><b>— Aparte generás una confusión en los pibes, aunque sean grandes, chicos o medianos, siempre van a querer ver a sus papás juntos. ¿Cómo transitaste vos esa situación?</b></p><p>— Fueron aguas diferentes, pero con los chicos siempre por encima de todo. Por más que eran grandes, siempre por encima de nuestros quilombos, digamos.</p><p><b>— Decías que por ahí la más grande te retaba. ¿Te han reconocido cosas? Porque viste que los chicos son medios injustos, pero con los padres somos todos injustos.</b></p><p>— Yo creo que te lo reconocen entre líneas, ¿viste? No es necesario que te lo digan explícitamente. Creo que con actitudes te lo van reconociendo. También está bueno que te desafíen. Yo era re desafiante con mis viejos y lo sigo siendo. Nosotros cuatro hermanos siempre fuimos súper desafiantes con nuestros viejos y creo que los pusimos en vereda en muchas cosas. Creo que la educación no es siempre vertical, de arriba hacia abajo. La educación es como circular: los abuelos, los tíos, los hijos te educan a vos, vos educás a tus hijos. Obviamente, no intercambiando roles, de ninguna manera, ni equiparando roles, pero no es algo unidireccional.</p><p><b>— ¿Sentís que vos cuestionaste a tus viejos más de lo que tus hijos te cuestionaron a vos?</b></p><p>— No, más o menos igual. También eran otras generaciones. Antes era como más fácil cuestionar a nuestros viejos. No más fácil hacerlo, pero sí más fácil notar la diferencia generacional de educación y en construcción. Era más fácil darte cuenta: “Che, este no acepta esto, no acepta lo otro”. Entonces, ta, ta, ta, ta, ¿entendés?</p><p><b>— Como una cosa de rebeldía.</b></p><p>— Ahora es diferente, porque yo tengo amigos de la edad de mis hijos.</p><p><b>— ¿Y eso cómo lo manejás? Porque vos en algunas cosas bastante estructurado.</b></p><p>— En algunas cosas sí. Pero yo tengo amigos de la edad de ellos y ahora hasta más chicos también. ¿Pero por qué? Porque también mi industria y en mi profesión, yo tengo músicos que son más jóvenes que mis hijos y realmente tenemos una relación que es laboral y demás, pero hay una relación de sociabilidad.</p><p><b>— Sí, un lenguaje común.</b></p><p>— De compartir un lenguaje común y una serie de cosas. Obviamente que hay diferencias, pero ya no tantas como había antes en otra época.</p><p><b>— Viste que cuando uno se convierte en papá o mamá entiende un montón de cosas de sus viejos, pero también se vuelve un poco más juicioso. ¿Qué sentís que repetiste de tus padres con tus hijos?</b></p><p>— Siento que repetí la cuestión del amor, ¿viste? Y que me parece que es lo más importante además. La compañía, estar presente, demostrar el amor, el cariño. No solamente con palabras, con actos, con ejemplos. Demostrar el amor y respeto hacia otra gente, que los chicos también lo ven y lo aprenden. El respeto hacia tus parejas también, hacia el entorno, tus hermanos, la gente con la que trabajas. El amor en general. No estoy hablando de puntualmente padre e hijo. Mis padres me lo inculcaron, pero no desde un lado de teoría sino con ejemplo.</p><p><b>— ¿Y qué fuiste consciente de no repetir? O al menos intentaste.</b></p><p>— Son muchas cosas: prejuicios, opiniones al pedo, guardarme un montón de cosas. Por ahí esa pedantería que tenían las generaciones anteriores de decir: “Yo lo sé todo”. Nosotros estamos un poco más analizados. Yo no soy de decir todo lo que primero que se me ocurre. Trato de analizar, de pensar. Y aparte me analicé bastante, mis viejos no se analizaban nunca, eso cambia mucho.</p><p><b>— ¿Cambiarías algo de tu vida, de tu pasado?</b></p><p>— Yo creo que no porque el beneficio del tiempo es fácil. Es fácil autojuzgarse o juzgar a los demás. También hay cosas que uno en determinado momento las hizo por algo. A menos que hayas vivido en una inconsciencia. Yo no siento haber vivido en una inconsciencia en ningún momento. Siento que las decisiones que las tomé, las tomé por algo. Una mezcla, a veces más instinto que razón, a veces más corazón que no sé qué, no importa, pero las tomé por algo. Entonces, respeto de alguna manera eso y siento que eso me construyó también. Me sería muy, no sé si valiente o cobarde, de decir: “Sí, cambiaría”. Es como escuchar un disco que grabé hace 25 años y digo: “Ahora cambiaría esto, esto y esto”. Sí, bueno, pero en ese momento lo hiciste así. Y vuelvo un poco a lo que hablábamos al principio sobre esta necesidad de sentir que lo que estás haciendo es lo mejor que lo puedes hacer. Ahí por más que te equivoques, no te vas a arrepentir.</p><p><b>— Pero viste que uno con algunas herramientas que encuentra con el tiempo, con el análisis es un poco más...</b></p><p>— Bueno, pero las encontraste porque también te equivocaste en algún momento, sino no las encontrabas, porque nadie te las regala esas herramientas. Lo único que te regala herramientas es la vida, el tiempo. Obviamente que estudiar te hace incorporar herramientas para la vida y el trabajo. Para nivel emocional es estar atento y analizarte, eso te da herramientas. Eso no se puede comprar con una tarjeta de crédito. Lo único que te da herramienta es vivir, ir tomando cada día decisiones, un poco por intuición, un poco por corazonada, un poco por razonamiento, por hiperrazonamiento, un poco por la almohada...</p><p><b>— ¿Le das más bola a la razón que al corazón?</b></p><p>— Soy como muy parejo y razono mucho también, ¿eh? Pero la intuición también la tengo bastante bien educada. Se educa mucho la intuición, justamente con la experiencia. La intuición te va cambiando porque ya vas oliendo cosas y te vas dando cuenta. Igual siempre te equivocás, ¿eh? (risas).</p><p><b>— ¿Te falló mucho la intuición?</b></p><p>— No me falló. Creo que también la intuición te hace tomar recaudos. Pero siempre mezcla para mí. Porque a veces pensás mucho y...</p><p><b>— Pensar mucho es un drama. Yo creo que cuando uno le da tanto lugar a la mente, es mucho más traicionera que cuando uno escucha a la intuición y al corazón.</b></p><p>— Es que también la mente está en la intuición también. No necesariamente pensar mucho las cosas quiere decir que vayas a tomar una buena decisión calculada. Y a veces la mente también está mucho en la intuición, porque todo lo que aprendiste está incorporado ahí. A mí me pasa a la hora de escribir, de componer. Es una mezcla constante, un poquito acá, un poquito allá. Y si te ponés muy arquitectónico, no vas a hacer una canción buena.</p><p><b>— Está el mito de que el artista cuando está bajoneado, deprimido o viviendo un desamor, está mucho más inspirado para escribir que cuando está feliz. ¿Es real?</b></p><p>— Pero esa es la inspiración berreta de los que no son buenos (risas). Porque te sensibilizás en determinados momentos, pero el creador tiene que estar sensible todo el tiempo. El creador es sensible todo el tiempo, el artista es sensible todo el tiempo, durante todo lo que vive. Entonces, no esperas un momento de hipersensibilidad para ser un poco sensible. La sensibilidad la tenés ahí. En cualquier momento tenés que poder escribir: te levantas a la mañana, vas al gimnasio y después ponerte a escribir.</p><p><b>— Tiene que ser una rutina.</b></p><p>— Sí, porque hay una gimnasia y un hábito. Una mezcla también de entrenamiento. Y esto de que tenés que estar mal para escribir bien, para mí es al contrario. Cuando estás mal, a veces no tenés buena perspectiva de todo en general, porque estás mal, estás deprimido, triste. Entonces tampoco lo vas a tener sobre tu arte. Así que vengo a desmitificarlo (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RS53TELVJRHCXDSKFKJ5DSDIOQ.jpg?auth=3a8c454d98933e41fed99f7930d39cbdcc97f75937e670e4f90a6afccd292b83&smart=true&width=6192&height=4128" alt="El músico sostuvo que su familia y sus hijos fueron claves para mantenerlo conectado con la realidad en los momentos de mayor exposición pública" height="4128" width="6192"/><p><b>—Pero cuando tenés tanto registro de tu vulnerabilidad, también estás más expuesto. Lo pienso en esos momentos de mucha exposición. Cuando mirás hacia atrás, ¿cómo te resuena ese momento? Me refiero específicamente a tu casamiento con Cande y todo esto que se hizo muy mediático.</b></p><p>— Siento que lo piloteé bastante bien. No estoy hablando puntualmente de esto sino de un montón de otras cosas. Incluso en mis momentos de mayor éxito, que tampoco coincide con mi pareja con Cande ni mucho menos, sino que fue mucho antes. En España, por ejemplo, hacíamos giras dignas de una estrella de rock con colectivos... Pero la realidad es que dormía en una junior suite que era el doble de esto y cuando llegaba a mi casa dormía en el colchón al lado de la cama nuestra, porque mis hijos estaban en la cama y dormía dos horas y me iba a jugar a pelota con Dylan al parque. En los viajes de vacaciones yo era el asistente, el <i>road manager</i>, el productor, el de la logística, el chofer, el que financiaba...</p><p><b>— Con cuatro chicos</b> <b>son cansaciones, no vacaciones.</b></p><p>— Claro. Entonces eso siempre me mantuvo conectado con la realidad, ¿viste?</p><p><b>— La familia fue la que siempre te mantuvo equilibrado. </b></p><p>— Obvio, pero por supuesto. Ninguna duda. La gente que se le va un poco la cabeza es porque no tiene las raíces bien puestas, ¿vista? O no tiene padres o no tiene hijos, una de las dos.</p><p><b>— O no tiene pareja, también.</b></p><p>— Las parejas, no sé.</p><p><b>— ¿Vos decís que no influyen en eso?</b></p><p>— En eso no. Bueno, sí puede ser una pareja. No vamos a entrar en valores. Pero a veces es peor. O sea, creo que los padres y los hijos...</p><p><b>— ¿Son como raíces?</b></p><p>— Sobre todos los hijos. Mirá lo que te digo, porque padres puede haber buenos y malos, hijos no. Los hijos son siempre buenos.</p><p><b>— Es dificil elegir entre dos cosas que amás, pero siento que hoy te identifica más el Coti papá que el Coti estrella, ¿no?</b></p><p>— Puede ser. Pero capaz la estoy comunicando más ahora esa parte. Me estoy abriendo más. Siempre fue una parte muy importante de mi vida, pero en otros momentos quizás no elegía exponerlo tanto. Ahora con los chicos tan grandes me siento con esa libertad de contar más mi historia con respecto a eso. También respetándolos a ellos que ya son grandes y me di cuenta que no les importa. Hasta les divierte. Pero antes no sabía si a ellos le iba a gustar o no...</p><p><b>— Siempre respetaste como mucho eso.</b></p><p>— Sí, obvio. Por supuesto.</p><p><b>— Me parece una gran osadía, apostar al amor después del amor.</b> <b>Creo que de valientes.</b></p><p>— Una gran irresponsabilidad. No, mentira (risas). Yo banco el amor a full.</p><p><b>— ¡Aparte te volviste a casar!</b></p><p>— Sí, un montón. <b>Y me volvería a casar de nuevo...</b></p><p><b>— ¡¿Te volverías a casar?</b>!</p><p>— Y, qué sé yo. Mentira...</p><p><b>— No, pará, decime la verdad, ¿te volverías a casar?</b></p><p>— No sé...</p><p><b>— Eso es de romántico.</b></p><p>— Yo soy súper romántico, sí. Ya voy a ir aprendiendo cuando sea grande...</p><p><b>— ¿Que no hay que casarse más?</b></p><p>— Voy a aprender (risas). Que no hay que ser tan romántico, capaz. Pero siempre fui así. Lo que pasa es que eso es parte de mi manera de ser también y por eso escribí tanto también desde chiquito sobre esto.</p><p><b>— No sé cómo es tu situación actual, pero ¿sentís que no estás cerrado a volver a intentarlo?</b></p><p>— No sé. Estoy soltero ahora. Creo que por primera vez en mi vida estoy solo. Bueno, solo no. Pero no estoy en pareja.</p><p><b>— ¿Te resulta cómoda la soledad?</b></p><p>— Sí, me está resultando cada vez más cómoda.</p><p><b>— Es un tema cuando empieza a pasar el tiempo y resulta cada vez más cómodo, ¿viste?</b></p><p>— Es un tema, pero tampoco me preocupa tanto. Lo estoy disfrutando. La verdad es que no sé. No me gusta definirme tampoco ni autodefinirme mucho, porque también uno se va haciendo medio esclavo de las definiciones, ¿viste? Hoy estoy bien así, pero nunca se sabe.</p><p><b>— Después de tantos años de estar arriba del escenario, mencionabas que seguís sintiendo esa misma pasión, ese mismo propósito. Se te vienen ahora un montón de shows, ¿cómo lo vivís? </b></p><p>— Estamos haciendo muchos conciertos. Cada año más y mejor y lo disfruto. No igual que siempre, fui cambiando también ese disfrute, aprendiendo a disfrutarlo más. Al principio siempre fui un bicho más de estudio y de trabajar y tocar en mi casa. Después el escenario vino a colación de que me empezó a ir bien y ahora es un poco al revés, la esencia está más en el escenario. Disfruto mucho el escenario, es parte de mi vida después de tantos años, es como parte de mi fisiología. Creo que si no hago concierto me termino enfermando. Es como que hay una cosa de adrenalina.</p><p><b>— Me quedó resonando cuando hablabas de esto de tenerlo todo y sentir que la estabas pasando mal, ¿cómo saliste de esa situación?</b> <b>¿Tuviste que pedir ayuda?</b></p><p>— Y trabajando, con terapia, con medicación, enfocándome en lo que quería. Enfrentando igual, ¿eh? Siempre enfrentando, siempre poniéndome de frente y no suspendí nunca un concierto...</p><p><b>— ¿Querías suspender un concierto por lo mal que te sentías?</b></p><p>— ¡Por supuesto! ¿Y quería bajarme del escenario? Muchas veces, sí.</p><p><b>— ¿Y qué fuerza interior te llevó a intentar encontrarle la vuelta para que eso no pase?</b></p><p>— Herramientas sencillas, pero que sirven: “No me va a pasar nada”, “Está todo bien”. Este tipo de pensamientos positivos. Herramientas mentales y emocionales para salir del momento.</p><p><b>— Qué tema la salud mental. Es algo de lo que hoy se habla mucho más, por suerte.</b></p><p>— Nosotros hace 20 años, cuando era una locura la presión, el trabajo, los escenarios, los viajes y demás, no se hablaba tanto del tema de sanidad emocional, psíquica y demás. Y ahora está bueno que el tema esté sobre la mesa.</p><p><b>— Si pudieses tomarte un mate con ese Coti, el que estaba ahí como en un loop que no estaba bueno, pero con las herramientas de hoy, con el diario del lunes, ¿qué te dirías?</b></p><p>— Le diría que todo pasa, que nada es tan importante, ni el éxito ni el fracaso. ¡Vas a tocar en el Colón! (risas).</p><p><b>— ¿Le dirías eso?</b></p><p>— Y sí. Para que se deje de joder. Si está tocando en cualquier otro lugar de mierda (risas), le diría vas a tocar en el Colón y la vas a romper. Tres o cuatro cositas como una palmadita. Vamos, que va bien.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/QZ6QQG5D4RCYZPZFSBU3SR5OJY.jpg?auth=32a5bf3c0d13e35a5ebe0fb607ae88899292b3badbee6c3ede04470c29efb256&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Coti Sorokin con Luli Fernández en Ellos - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Fue el primer ganador de Operación Triunfo y un trágico choque le destruyó la cara: “Pensé que nunca más iba a volver a cantar”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/11/fue-el-primer-ganador-de-operacion-triunfo-y-un-tragico-choque-le-destruyo-la-cara-pense-que-nunca-mas-iba-a-volver-a-cantar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/11/fue-el-primer-ganador-de-operacion-triunfo-y-un-tragico-choque-le-destruyo-la-cara-pense-que-nunca-mas-iba-a-volver-a-cantar/</guid><dc:creator><![CDATA[Luis Novaresio]]></dc:creator><description><![CDATA[Claudio Basso, ganador del icónico reality de talentos, repasa cómo el programa cambió su destino y el brutal accidente en la ruta que interrumpió su carrera en el punto más alto. Un testimonio conmovedor sobre el miedo a perderlo todo y la fuerza para volver a reencontrarse con su voz]]></description><pubDate>Fri, 11 Sep 2026 05:13:05 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En 2003, la voz de Claudio Basso se convirtió en el fenómeno musical más convocante del país y se consagró como ganador de la primera edición argentina de <i>Operación Triunfo</i>. De trabajar como albañil y empleado del depósito de un hospital en Cipolletti a viajar en camionetas blindadas y firmar autógrafos durante doce horas seguidas, Basso experimentó el vértigo absoluto de <b>una fama que, tan rápido como llegó, le exigió pagar el precio más alto</b>.</p><p>En septiembre de 2006, un trágico accidente automovilístico en la autopista a Rosario interrumpió sus giras internacionales y le provocó fracturas múltiples en el rostro que borraron sus facciones y amenazaron con dejarlo ciego y sin la posibilidad de volver a cantar. En esta entrega de <i>La vida después</i>, Claudio reconstruye su historia: la aparición de un “ángel” en la noche del choque, la angustia de un mes a oscuras, el reencuentro con su propia imagen y la tranquilidad con la que hoy abraza el cariño de la gente que no lo olvidó.</p><p><b>Luis Novaresio:</b> <b>¿Quién es Claudio Basso?</b></p><p><b>Claudio Basso:</b> Claudio Basso es un hombre que soñó a pesar de la condición, a pesar del lugar, y que consiguió cumplir su sueño.</p><p><b>LN: “Soñó a pesar de la condición”. ¿A qué condición nos referimos?</b></p><p><b>CB:</b> Primero, el soñar con cantar era una locura. Si no hubiese ido el casting a Neuquén, hubiese sido prácticamente imposible llegar a Buenos Aires. Soñé con eso y pude lograrlo a través de un programa de televisión.</p><p><b>LN: Pintame la condición. ¿Cómo era Claudio antes del casting?</b></p><p><b>CB:</b> Era un laburante más. En ese tiempo me acuerdo de que recién había empezado el Plan Trabajar: yo estaba en el hospital de Cipolletti trabajando. Había que trabajar cuatro horas, yo trabajaba cinco y me acuerdo de que después de eso salía a trabajar de lo que podía. Ya tenía dos hijos, así que había que llevarles de comer.</p><p><b>LN: ¿Y en el hospital qué hacías?</b></p><p><b>CB:</b> Trabajaba en el depósito.</p><p><b>LN: Y afuera, dijiste “de lo que viniera”, ¿qué incluía?</b></p><p><b>CB:</b> Oficial albañil, plomero, gasista, maestro sanguchero… (risas) Trabajé en fibra de vidrio. De lo que se te ocurra.</p><p><b>LN: ¿Sos buen albañil?</b></p><p><b>CB:</b> Soy muy buen albañil.</p><p><b>LN: Bien. Y llega 2002, 2003...</b></p><p><b>CB:</b> Llega 2003 y yo había visto un programa de televisión en España que se llamaba <i>Operación Triunfo</i>, de donde salió Bisbal, Chenoa… Fue realmente impresionante. Pero nunca me imaginé de que eso iba a pasar acá, en Argentina. Cuando apenas salió la promoción durante 40 días, no cortaban más con la publicidad esa, no llegaba más el anuncio del día exacto en que se iba a hacer el casting. Cuando se dio el anuncio, me fui a Neuquén —que Cipolletti y Neuquén están pegaditos—. Me fui al Canal 7 de Neuquén a esperar ahí y fui una noche antes para poder ser uno de los primeros en el casting.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BBKCGCRDL5FZZIKMWSLPZCACRY.jpg?auth=dbabcfdcfb17aeb206c636de992bd404b1021c99a079f4ca09fd7f21c3a9b8a9&smart=true&width=1920&height=1278" alt="Claudio Basso ganó Operación Triunfo en 2003 y se convirtió en uno de los fenómenos musicales más convocantes de la Argentina (Jaime Olivos)" height="1278" width="1920"/><p><b>LN: Entonces vas a Neuquén, audicionás... Y ahí empieza a pasar algo que era el camino de tu sueño.</b></p><p><b>CB:</b> Ahí me ve Rubén Goldín, que fue <i>coach</i> del programa también, y dice: “<b>Este pibe puede ser</b>”. Y me dio la posibilidad de pasar entre 782 personas en Neuquén, y de ahí vine al casting en Buenos Aires. Ya que me hayan pagado el colectivo para venir ya era una locura para mí, ¿no? Mi situación en ese momento era de laburar todo el día, de andar en bicicleta más de 40 kilómetros por día para poder llegar a todo lo que tenía que hacer, al hospital y a todos los otros laburos, y no me alcanzaba para nada.</p><p><b>LN: Dos niños.</b></p><p><b>CB:</b> Dos chicos, y no me alcanzaba para nada. Y seguía soñando con que podía llegar a cantar delante de mucha gente, a poder vivir de lo que amaba, que era la música. Pero no se daba.</p><p><b>LN: Te venís acá, cantás, audicionás y te dicen: “Vas a ser uno de los participantes”.</b></p><p><b>CB:</b> Me acuerdo de que estaba hasta Pablo Ramírez. <b>Pablo me dio su camisa para poder hacer la prueba de cámara</b>. Se mataban de risa porque me querían hacer bailar y soy de madera terciada. Y bueno, pasé ese casting, ya quedé, quedé en el programa y fue realmente un sueño cumplido.</p><p><b>LN: ¿Cuánto duró hasta que dijeron “el ganador es...”?</b></p><p><b>CB: </b>Tres meses y medio duró el encierro en esa casa, porque estuvimos encerrados... A diferencia de los otros programas que hay ahora, nosotros estábamos como si fuera un <i>Gran Hermano</i>, pero con cantantes.</p><p><b>LN: ¿Cuánto de cierto es que en algún momento dijiste “me voy”?</b></p><p><b>CB:</b> Cuando entró mi hija... Me acuerdo de que tenía cuatro años en ese momento y me dieron unos regalitos para que les diera a Santi y a Cami. <b>Cuando la veo que va saliendo con el carrito... Yo los veía todos los días, y de golpe no verlos por un mes fue muy fuerte</b>. Me quería ir, y me empezaron a tratar de convencer de que lo que yo estaba haciendo lo estaba haciendo por ellos.</p><p><b>LN: ¿Vos tomabas nota de que afuera empezabas a ser un nombre muy conocido, que había hinchadas tuyas?</b></p><p><b>CB:</b> No se sabía nada más allá de los que pasaban por la vereda y por ahí gritaban algún nombre. Había un patio —que después lo vi cuando terminó el programa— que conecta con la calle, entonces pasaban y gritaban: “¡Dale, Fulano!”, algo así, y vitoreaban a alguno. Pero no sabía lo que pasaba afuera, no tenía idea de lo que pasaba afuera.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NDJBIWHFQJAPTPNWDCU7ISLAYM.jfif?auth=91f78f25762e2fbd7da2e6f491a529baeaa3cad5424ba493125781fc5e1338ed&smart=true&width=2766&height=1504" alt="Antes del casting de Operación Triunfo, Claudio Basso trabajaba en el depósito de un hospital de Cipolletti y hacía changas como albañil, plomero y gasista" height="1504" width="2766"/><p><b>LN: Tratá de describirme con palabras cuando Marley dijo que habías ganado.</b></p><p><b>CB:</b> Primero, <b>que haya quedado entre los seis finalistas me voló la cabeza</b>. Y después, que me hayan empezado a mirar tanto... Porque entraba la producción, y la producción me hablaba y me aconsejaba, y nos empezaban a contar qué pasaba afuera: era muy fuerte… teníamos que estar firmes. Pero vos estás ahí encerrado y no entendés nada. Y bueno, cuando Marley anuncia eso, <b>yo quise arrodillarme para agradecerle a Dios, porque era cambiar mi vida por completo</b>. Era un sufrimiento constante el estar en Cipolletti trabajando todos los días y que no me alcanzara para nada. Y yo sabía que haber ganado el programa iba a cambiar la vida de mis hijos, o sea, la posibilidad que iba a tener de darles otras cosas a mis hijos.</p><p><b>LN: ¿Cuándo te diste cuenta de que eras famoso?</b></p><p><b>CB:</b> Cuando salí por primera vez a la calle... (risas)</p><p><b>LN: ¿Y ahí qué pasó?</b></p><p><b>CB:</b> Estábamos en Vicente López. Nos llevaron a un hotel y de la puerta cruzamos a un supermercado, íbamos a comprar un par de cosas y no podíamos salir del supermercado. Nos empezó a envolver la gente y empezamos a correr por el estacionamiento otra vez para el hotel. Ahí me di cuenta de que estaba pasando algo muy fuerte. También me pasó de haber estado en un lugar firmando autógrafos en el centro todo el día, desde las tres de la tarde hasta las tres de la mañana, una cosa así, y la cola no paraba: daba vueltas al lugar y no paraba. Me llevaban en unas horas a Rosario y era también lo mismo, a firmar autógrafos allá. Era algo que no entendía. <b>Viajaba en la camioneta que alquila Luis Miguel cuando viene a la Argentina</b>. Yo decía: “Estos están todos locos”...</p><p>Encima yo soy fanático de los autos y me pasó que paré a ver un auto, un Torino Comahue. “¿No sabés a qué hora abre el taller?”, le digo a un tipo. “¡No!”, me grita... “Bueno, si no sabés no pasa nada”, le respondo desconcertado. “¡No!”, me vuelve a gritar, “¡Vos sos vos!”... Esa era la frase de siempre: “¿Vos sos vos?”. “<b>Mi vieja te ama, te adora. Venite conmigo, por favor, a mi casa”, y me llevaba a la casa</b>. La madre me agarraba, me abrazaba, sacaba la olla y se ponía a cocinar. Y de ahí me llevaban a la radio del pueblo. Era algo totalmente descontrolado, pero porque lo que me dio el programa —que eso es lo que siempre voy a agradecer— es el cariño de la gente, el hacerme parte de su familia. La locura fue tan grande que me hicieron parte de sus vidas. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Q5X6TWXCRRHJROALQZ7PDQJUJ4.png?auth=f8e1541f4f4ab8bd581e74a43a15c1b25a5a94c833390b65c3e197e886a635c8&smart=true&width=1024&height=651" alt="La fama de Claudio Basso estalló tras Operación Triunfo con giras, firmas de autógrafos durante horas y un reconocimiento masivo en la calle" height="651" width="1024"/><p><b>LN: Grabás disco, la rompés, vas a las radios, la rompés... Y llega 2006. ¿Qué pasa en 2006?</b></p><p><b>CB:</b> El 17 de septiembre de 2006 voy a hacer un show a Córdoba y a reunirme de paso con el que iba a ser el productor de mi tercer disco. Al volver de Córdoba... salimos a la una del mediodía y veníamos recontra tranquilos. A dos kilómetros pasando el peaje de Rosario había entre 50 y 60 vacas en la autopista. <b>A una de ellas no la pude esquivar, venía manejando yo… Fue algo muy traumático, porque cuando levanto al animal con el auto, hunde el techo y el parante de mi lado y me destroza la cara por completo</b>. Lo único que me hice en el cuerpo fueron un par de cicatrices en el brazo, pero el accidente fue todo en la cara: <b>me borró la cara por completo, me molió los huesos de la cara, me borró la frente</b>. La primera cirugía fue para operarme de emergencia. Encima en todo Rosario estaban de paro. Fue algo tremendo. Según lo que me fueron contando... el auto se dio vuelta, saltó una acequia, cortó el alambrado, saltó otra acequia más y cayó dentro de un campo. Hizo 60 metros adentro del campo arrastrando el techo. Yo venía con mi <i>manager</i> y con mi pianista, y mi pianista se quedó conmigo. Yo me desabroché el cinto y quedé colgando porque estaba al revés, me quedo al lado de él, agarrándolo del brazo y diciéndole por favor que no me suelte porque me estaba ahogando, me estaba muriendo... Y mi <i>manager</i> fue corriendo a la ruta, se fue corriendo esos 60 metros con el teléfono que tenía una lucecita chiquitita, que era de color rojo, azul, amarillo, esa lucecita que no se veía nada. En la ruta otra persona había chocado contra el animal, que quedó tirado ahí, y a raíz de eso frena una persona con una camioneta. Se baja de esa camioneta un hombre de pelo blanco con barba blanca y le dice a mi <i>manager</i> que él nos iba a ayudar. A todo esto<b> la ambulancia tardó como una hora y media por el paro de los hospitales</b>. Cuando llego al hospital, a mí me mandan a uno, a mi <i>manager</i> a otro y al pianista a otro. Llego a ese hospital y <b>el portero se puso a gritar que era yo, que no me dejen morir, que hagan todo lo posible</b>. Se puso a gritar como loco. Esa persona se llama Salvador. Gracias a él apuraron las cosas y me llevaron a terapia intensiva. Al otro día empecé con toda la locura de las operaciones.</p><p><b>LN: Reconstruirte la cara... Me quedo pensando en el hombre canoso de barba blanca.</b></p><p><b>CB:</b> Se quedó cuidándome toda la noche, porque mi <i>manager</i> tuvo que ir a otro hospital y también estaba lastimado, muy cortado... Y ese hombre se quedó conmigo cuidando todas las cosas, desde las pertenencias hasta la plata que traíamos, porque veníamos de hacer un show. Se quedó cuidando todo durante toda la noche. Al otro día, cuando llega la hermana de mi <i>manager</i> a ayudarnos, que fue la que tuvo que poner el gancho para que me operen rápido, porque no había ningún familiar cerca... La hermana de mi <i>manager</i> pregunta por este señor que había estado toda la noche conmigo, pero ya no estaba más.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HB5ASUKDGBFVHO3JV63POJ43SA.JPG?auth=0a56383813b97e9efb5a3c955f9e22ac056a47d42f27ce61a1ebdbcb1a4bc6c2&smart=true&width=2048&height=1536" alt=""El accidente fue todo en la cara: me borró la cara por completo, me molió los huesos de la cara, me borró la frente", contó Claudio" height="1536" width="2048"/><p><b>LN: ¿No sabés quién es?</b></p><p><b>CB:</b> <b>Nunca supimos quién es, pero me estuvo cuidando toda la noche</b>.</p><p><b>LN: ¿Y quién es para vos?</b></p><p><b>CB:</b> Un angelito tiene que haber sido.</p><p><b>LN: Te salvó un ángel.</b></p><p><b>CB:</b> Y bueno, después empezamos con todo lo de las cirugías con uno de los mejores cirujanos en reconstrucción ósea, y ahí empezamos.</p><p><b>LN: ¿En algún momento temiste no vivir más, no ver más, no cantar más?</b></p><p><b>CB:</b> <b>Estuve un mes sin ver, sin saber si iba a volver a ver</b>. Obviamente estaba muy preocupado por mi familia. Y lo primero que pensaba, aparte, era que no iba a volver a cantar, seguro... Primero porque no podía ni mover la boca. Fue muy duro retomar después de eso.</p><p><b>LN: Cuando te viste al espejo, ¿te reconociste?</b></p><p><b>CB:</b> No sé... Primero agradecí volver a ver. Me acuerdo de que cuando empecé a abrir los ojos en el hospital, vi a los pies de mi cama a mi vieja que estaba parada enfrente de la ventana y fue muy fuerte. Fue muy fuerte volver a ver, y después el verme... El verme fue tremendo, fue tremendo porque <b>no te puedo explicar con palabras cómo estaba mi cara. Para describírtelo: mi cara tenía el ancho de mis hombros... La cara se aplanó, se aplanó por completo</b>. Entonces fue muy duro verme. Antes del accidente había empezado a encontrar algunos detalles que me gustaban, era como que me estaba atrayendo Claudio Basso, y voy y tengo el accidente. Fue tremendo.</p><p><b>LN: ¿Antes de ese accidente tenías programada la gira por España, por México, por cuántos lugares del mundo? Y eso desapareció.</b></p><p><b>CB:</b> Desapareció todo. Frenó todo.</p><p><b>LN: Bueno, los médicos te dijeron: “Quizás no vuelvas a ver”, y viste. Algunos te dijeron: “Quizás no vuelvas a tener un rostro como el que imaginabas”, y lo tuviste. Y alguien te dijo: “No vas a volver a cantar”, ¿y volviste a cantar?</b></p><p><b>CB:</b> Sí, fue mucho trabajo, fue reeducar la voz, fue volver a modular. Y hoy estoy trabajando también con un cantante lírico, porque la base principal del canto es lírica. Pero hoy siento que estoy bien, me veo bien. Hice algunos intentos en algún momento: como en el 2013, que saqué el tercer disco, al que no le fue mal porque fue nominado en los Premios Gardel —fue el tercer disco nominado en los Premios Gardel—, pero no me escuchaba yo. O sea, yo quería cantar, pero no me escuchaba. Y hoy puedo decir que sí, que me escucho, que me gusta mi voz, que sé que como estoy puedo volver a conectar con el alma y poder emocionar al otro. Bueno, hoy estoy logrando eso. Me pasó hace poco de ir a <i>Olga</i>, a ver a Migue Granados... Fue para darle una sorpresa y de golpe fue encontrarme con toda la repercusión después de eso. Primero saludarlo a él, conocerlo a él, que era algo pendiente que tenía, porque sabía que él ya me había nombrado varias veces, que era fanático mío. Y después la repercusión que tuvo con la gente, el cariño que todavía sigue intacto... Yo desaparecí mucho tiempo, mucho tiempo, y a pesar de eso el cariño sigue intacto. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XWTYSYTBYBE4FDMGATMCBWNNCQ.jpg?auth=9b01fddaaa4b401a653b8f0b345ed8327c2c575bf3b69228fc770c34178e9cb7&smart=true&width=1920&height=1277" alt="Claudio Basso contó que un hombre desconocido lo cuidó toda la noche después del accidente en Rosario y que él lo recuerda como un ángel (Jaime Olivos)" height="1277" width="1920"/><p><b>LN: Dijiste algo que me impacta: “Yo desaparecí durante mucho tiempo”. ¿Tuviste síndrome de abstinencia por no ser aquel que salió corriendo del shopping a que no te reconocieran?</b></p><p><b>CB:</b> Me parece que el accidente no me dejó pensar mucho en eso. Por momentos es como que para jugar se extraña el ruido, pero encontré otras cosas que son más importantes. Me basé en buscar lo que yo necesitaba, en estar feliz con mi familia, con mis hijos. </p><p><b>LN: ¿La fama es puro ruido?</b></p><p><b>CB:</b> La fama sí, es puro ruido, es puro cuento. Porque muchas veces lo que te llega... Bueno, me pasó de tener familiares que no conocía, amigos que...</p><p><b>LN: Nunca fueron.</b></p><p><b>CB:</b> Que nunca fueron. Mis jefes anteriores, en las obras de construcción, corrían al lado del autobomba cuando yo pasé, ¡cuando me habían dejado sin trabajo! Entonces era como todo demasiado loco…</p><p><b>LN: ¿El Claudio Basso de ahora le diría algo al pibe del 2003 que ganó </b><i><b>Operación Triunfo</b></i><b>?</b></p><p><b>CB:</b> Le diría que frene un poco la pata y que piense dos veces las cosas. Que hay mucha gente que se va a tratar de aprovechar, que hay mucha gente que lo va a herir, pero hay mucha gente que va a ser muy buena con él y que va a haber mucho amor para él en muchas personas.</p><p><b>LN: ¿Te gustaría volver a ser tan famoso como entonces?</b></p><p><b>CB:</b> Me gustaría seguir aprovechando el calor de la gente. Es lo que más amo de subirme al escenario: el poder saludar, como me pasó en muchos recitales, saludar a chicos con discapacidad, a gente grande, ayudar a la gente que pueda con lo que vaya haciendo. Me gustaría eso, poder aprovechar el cariño de la gente para bien.</p><p><b>LN: ¿Y qué querés ser cuando seas grande?</b></p><p><b>CB:</b> Más grande... Me encantaría seguir cantando, seguir en los escenarios. Sé que nací para eso, sé que Dios me dio un don y que es a través de mi voz... que no es la mejor ni la peor, es una linda voz que es usada para poder llegar al corazón de la gente y que ha cambiado vidas. Así que me gustaría seguir cantando toda mi vida, hasta el último día.</p><p><b>LN: ¿Cómo creés que suena tu voz?</b></p><p><b>CB:</b> Yo sé que mi voz es única, tiene algo personal, como cada una de las voces. Suena dulce, suena melancólica, algo romántica, porque me crié de esa manera también. O sea, cuando yo tenía ocho años, mi papá me regaló un cassette que se llamaba <i>Directo al corazón</i>, que era de un pibe que recién estaba empezando y tenía una melenita: se llamaba Luis Miguel. Empecé a cantar esas canciones, la canción <i>Directo al corazón</i>, <i>Marcela</i>... Todas esas canciones de ese cassette en ese momento, y bueno, después toda la carrera de él la seguí también. Entonces era como que el romanticismo me siguió mucho, eso está impregnado en mi voz.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/7NHG67ECNFHFXIX7RYDLYG4KBE.png?auth=b8df13bed266bb13858e9c08f616e624e041d075b9b7777941e1469e2ab26195&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Los gays van mucho más allá del musculoso, el rubio y el joven”: la historia del Club de Osos de Buenos Aires]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/10/los-gays-van-mucho-mas-alla-del-musculoso-del-rubio-del-joven-la-historia-del-club-de-osos-de-buenos-aires/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/10/los-gays-van-mucho-mas-alla-del-musculoso-del-rubio-del-joven-la-historia-del-club-de-osos-de-buenos-aires/</guid><dc:creator><![CDATA[Milagros Labrada]]></dc:creator><description><![CDATA[El espacio nació para cuestionar los modelos de belleza y masculinidad y construir un ámbito donde las diferencias físicas y la edad no sean motivo de discriminación. De una primera reunión de 30 personas en los años ’90, se convirtió en una comunidad de casi 300 integrantes]]></description><pubDate>Thu, 10 Sep 2026 11:37:48 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En una comunidad acostumbrada durante años a determinados modelos de belleza y masculinidad, hubo quienes sintieron que no encajaban: gordos, peludos, mayores, con cuerpos que no respondían al estereotipo del hombre gay joven y musculoso. Para ellos, también tenía que existir un lugar. Así, en 1997 nació una comunidad que desde sus comienzos buscó ampliar los criterios de pertenencia y construir un espacio donde nadie tuviera que sentirse discriminado por su apariencia.</p><p><b>“Somos Club de Osos de Buenos Aires”</b>, se presentan <b>Alejandro Zubieta</b>, expresidente de la organización, y <b>Marcelo Alonso</b>, su actual presidente. Para ellos, el club nació de una necesidad concreta: hacer visible una parte de la comunidad que durante mucho tiempo había quedado relegada. “Hay que entender que los gays van mucho más allá del musculoso, del rubio, del joven”, resume Alejandro.</p><p>Para Marcelo, dentro de la propia comunidad gay había una determinada imagen que parecía funcionar como modelo. “Cuando no encajás en el arquetipo de tipo musculoso, sin pelo, alto, flaquito, te sentís discriminado. Entonces acá no queremos eso”, afirma.</p><p>La idea de los osos está asociada, en principio, a determinadas características físicas. Pero para Marcelo y Alejandro, reducir la comunidad solamente a los cuerpos sería quedarse con una parte de la historia. “La primera identificación es corporal, pero la comunidad de osos va más allá de eso”, explica Alejandro. Para él, detrás de la estética hay una necesidad de encontrarse con otros y compartir. Ese sentido de pertenencia fue una de las razones que impulsaron la creación del club.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HYHWN6UK6BBPPIAMGDNGA3ECBU.jpg?auth=50ef4005dcc996fe48073a738c53bfc9cfdffd7f5ad1128ceef35b5f58d6f1d0&smart=true&width=2604&height=1600" alt="Así se vive el "Viernes de previa" en el Club de Osos" height="1600" width="2604"/><p>El origen se remonta a los años 90, cuando internet todavía era muy diferente de lo que es hoy. En ese contexto apareció un aviso dirigido a quienes se identificaran como osos o cazadores y quisieran ponerse en contacto. “Esa fue la llamada Reunión Cero, donde se juntaron 30 personas”, recuerda Alejandro. Aquel encuentro marcó el comienzo de un espacio propio. “Ahí nació la necesidad de empezar a constituir un lugar donde encontrarse”, explica. Con los años, el club se consolidó alrededor de vínculos, actividades y encuentros.</p><p>Actualmente, el Club de Osos de Buenos Aires tiene cerca de <b>300 miembros</b>. Pero sus integrantes buscan dejar en claro que formar parte de un grupo específico no significa aislarse del resto de la comunidad. <b>“Somos parte. No somos una exclusión”</b>, plantea Marcelo.</p><p>Esa definición también se refleja en la manera en que diseñan las actividades. Muchas están abiertas a toda la comunidad y buscan que el espacio funcione como un punto de encuentro. <b>“No hay una cuestión de edadismo”</b>, señala Marcelo. “De hecho, en las actividades vas a encontrar gente de 20 años y gente de 84”, agrega Alejandro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FNFCXF6YHNABHO2YC3AWUU2MFQ.jpg?auth=873d5575cad6d89c356fa4f90b7340b14a662c75eecce1f5e46f9eb5b2bd20b5&smart=true&width=1397&height=768" alt="El objetivo del Club de Osos es fomentar la comunidad y el sentido de pertenencia" height="768" width="1397"/><p>Dentro del mundo de los osos existen diferentes maneras de identificarse, según las características físicas o el lugar que cada persona ocupa dentro del grupo. Durante la charla, Marcelo y Alejandro repasan algunas de esas categorías: están los “cachorros”, que son los jóvenes; los “osos normales”, que responden a las características de ser peludos y corpulentos; los “osos polares”, que son los mayores; y las “nutrias”, que son peludos y flacos, entre otras.</p><p>También aparece la figura del “cazador”, utilizada para referirse a quienes sienten atracción por los osos, incluidos los heterosexuales. Pero detrás de las etiquetas que circulan dentro de este universo hay un mensaje más profundo: la posibilidad de elegir cómo vivir la propia identidad y encontrar un lugar donde esa elección no sea motivo de discriminación.<b> “Estamos absolutamente convencidos de nuestra masculinidad, de nuestra forma de vivir y de lo que queremos de todos, somos pares”</b>, afirma Marcelo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FQHXFVN6SZEKTLQWHIV3ZV5QLA.png?auth=a1302c520665989ed5329e53cbb7f414d652a4c4e62a164e2d5384dbbf5ebf1e&smart=true&width=1297&height=768" alt="La bandera del Club de Osos con su característica garra" height="768" width="1297"/><p>Después de casi tres décadas, el club mantiene parte de aquella idea que impulsó a sus primeros integrantes: encontrar un lugar donde sentirse acompañados y compartir con otros. Al pensar en lo que todavía falta para fortalecer el espacio, Marcelo apunta a sumar nuevos miembros: “Que se acerquen todos aquellos que quieran pertenecer y no ser discriminado. <b>Acá tenemos la puerta abierta para todos”.</b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/7S657BBHNZFCLI3HI4AZXQRDII.png?auth=e0ad5dacc422b5c4fc5bf4e72cb869065199569df7211b81e3f13246461b233d&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[De dormir en un auto a ser telonero de Los Ramones: la historia de Walas entre el anarcopunk, el underground y Massacre]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/10/de-dormir-en-un-auto-a-ser-telonero-de-los-ramones-la-historia-de-walas-entre-el-anarcopunk-el-underground-y-massacre/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/10/de-dormir-en-un-auto-a-ser-telonero-de-los-ramones-la-historia-de-walas-entre-el-anarcopunk-el-underground-y-massacre/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el cantante repasó su infancia, habló de los vínculos que lo marcaron y reveló anécdotas inéditas sobre su recorrido personal y creativo ]]></description><pubDate>Thu, 10 Sep 2026 06:22:01 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Cuando tenía 18 años me echaron de mi casa</b>”, recordó <b>Walas</b>, líder y voz de <b>Massacre</b>, al reconstruir en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, los años de su adolescencia en los que llegó a dormir en un Peugeot 504 abandonado y en la caja de un flete. Criado entre una madre intelectual “del estilo del Mayo francés” y una abuela de costumbres tradicionales, se definió entonces como un “chico antiguo” que no encontraba su lugar entre sus pares, hasta que el punk y el under porteño le permitieron encontrar su tribu.</p><p>A partir de ese momento, su historia quedó ligada a algunos de los nombres fundamentales de la cultura argentina. <b>Los Fabulosos Cadillacs</b> lo apadrinaron cuando Massacre daba sus primeros pasos y, años después, Walas vivió una de las experiencias más intensas de su carrera: <b>abrió cinco shows consecutivos de Los Ramones en Obras</b>, una seguidilla que contribuyó a instalar la “ramonesmanía” en el país.</p><p>En la entrevista, el músico también recordó su paso por <b>MasterChef Celebrity</b>, donde aprendió pastelería pese a no tener experiencia en la cocina; habló de su encuentro con <b>Patti Smith</b>; repasó su recorrido por la escena musical y explicó por qué <b>Massacre se define como una banda “matriarcal”</b>.</p><p>Walas, cuyo nombre real es <b>Guillermo Cidade</b>, es cantante, compositor y performer. Es reconocido principalmente por ser la voz de <b>Massacre</b>, que comenzó a gestarse en 1986. En sus inicios tocaba la guitarra y luego asumió la voz, hasta convertirse en uno de los frontman más singulares de la escena local, con una estética provocadora, espíritu contracultural y una identidad artística atravesada por el punk, el skate, la literatura y el surrealismo.</p><p>A lo largo de casi cuatro <a href="https://www.instagram.com/walasmassacre/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/walasmassacre/?hl=es"><b>décadas de trayectoria</b></a>, además de la música, desarrolló proyectos vinculados con la escritura, el teatro y la televisión. Publicó el libro <i>Skate punk, un lunático sobre ruedas</i>, interpretó al Rey en la versión teatral de <i>El Principito</i> y en 2025 participó de <i>MasterChef Celebrity</i>. Actualmente, continúa al frente de Massacre y mantiene una activa presencia en la escena cultural argentina.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/D5G36LS47VGPBOWUVDDE5XTYRQ.png?auth=91b74ec97e9d154c3793a608004747b91432c1e3d9398c3e9f2be82f051bc799&smart=true&width=2752&height=1536" alt="Walas recordó su adolescencia anarcopunk, cuando lo echaron de su casa y llegó a dormir en un Peugeot 504 abandonado" height="1536" width="2752"/><p><b>— Bienvenido a Casino Deluxe, mi querido Walas.</b></p><p>— Hola compañera de cocina.</p><p><b>— ¡Qué cosa ese programa! No nos podíamos mirar mucho, ¿viste? Porque estábamos todos muy concentrados con las tareas que teníamos que hacer, tanta hornalla... Era muy activo el programa.</b></p><p>— Sí, sobre todo el resultado. Cuando veías el programa editado, que duraba una hora y media, quedaba espectacular. Pero la gente no sabe que estábamos ahí metidos jornadas enteras de siete u ocho horas.</p><p><b>— Pero eran muy activas entre los testimonios que grabábamos, cocinar y todo, teníamos poco tiempo de estar haciendo camaradería. Eran momentos muy cortos.</b></p><p>— Los momentos que almorzábamos, que merendábamos. Después estábamos siempre haciendo algo. Pero qué lindo grupo que se formó. Dicen que es el mejor de todas las temporadas, el grupo más...</p><p><b>— Más icónico...</b></p><p>— Y con más camaradería entre sí. De hecho, tenemos un grupo de chat que sigue funcionando. El programa ya pasó y seguimos mandándonos mensajes todo el tiempo, a cualquier hora de la madrugada.</p><p><b>— Chistes, memes, stickers y tratando de organizar juntadas. Me gusta que siga existiendo.</b></p><p>— Me encanta. Y hemos hecho buenas juntadas.</p><p><b>— ¿De esa experiencia te quedaste con habilidades para cocinar o se te pasaron cuando apagaste la hornalla de </b><i><b>MasterChef</b></i><b>?</b></p><p>— Yo no sabía cocinar nada y aprendí gracias a <i>MasterChef</i>. Aprendí un poco de pastelería y de gastronomía en general, pero especialmente pastelería. Viste que es tan difícil, tan específica, tan exacta, muy técnica. Me acuerdo un día que en la receta me hicieron pesar siete gramos de no sé qué. ¡Eran siete gramos! Imaginate lo específica que es. Algunas cosas aprendí. He hecho algunos postres, tortas de cumpleaños.</p><p><b>— ¿Te piden que hagas más ahora?</b></p><p>— Me piden que haga. En mi familia la mayoría son veganos y vegetarianos, pero solamente rompen el veganismo cuando les cocino. Cuando yo les cocino algún postre, algunos macarons...</p><p><b>— Son re difíciles de hacer. ¿Te salen bien?</b></p><p>— Yo los hago re buenos y diferentes variedades. Hacerlos bien esponjosos, crocantes y livianitos, con la pollerita. Y mi familia solamente quebranta la ley del veganismo y del vegetarianismo para comer las cosas que hago yo, que incluyen un poquito de leche, huevo, un poco de manteca. Todas cosas que no comen los veganos, ¿viste?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HTNMSMPFPRDCXCR26MNMKXDPBA.JPG?auth=1e692caa30995b86100cd5ac030bc1b6550c1d4260baf2df51dcec1a7df6dc09&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El músico afirmó en Casino Deluxe que les daría el poder a las mujeres y se definió como matriarcal, pollerudo y feminista. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>— En esta oficina que se llama Casino Deluxe vos me venís a pedir un millón de dólares y yo voy a ver si te lo doy o no, según la entrevista que tengamos. Contame, ¿qué harías con un millón de dólares?</b></p><p>— Haría lo mismo que hago con menos plata, es decir, comprar guitarras, discos, equipos amplificadores, juguetes antiguos, muñecos antiguos de ventrílocuos, payasos antiguos, feos...</p><p><b>— Llenarte de las chucherías de coleccionista</b>. <b>Pero sería en un volumen mayor porque te alcanzaría para cosas más costosas.</b></p><p>— Exactamente. Cuando veo remates de cosas icónicas, históricas, digo: “Ay, si fuera millonario, esto no se me escaparía”. Por ejemplo, hay un cuadro muy famoso de <b>Marcia Schwartz</b>, que está en este momento exhibido en la colección permanente del <b>MALBA</b>, que se llama <a href="https://www.infobae.com/cultura/2020/06/11/la-belleza-del-dia-batato-de-marcia-schvartz/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/cultura/2020/06/11/la-belleza-del-dia-batato-de-marcia-schvartz/"><b>El batato</b></a>, que es un <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/17/batato-barea-el-performer-transgresor-que-brilla-en-la-serie-de-moria-de-la-cultura-under-al-reconocimiento-masivo/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/17/batato-barea-el-performer-transgresor-que-brilla-en-la-serie-de-moria-de-la-cultura-under-al-reconocimiento-masivo/"><b>personaje de los ’80</b></a>. Ella le hizo el retrato, un cuadro bastante grande que está exhibido ahí en el MALBA. Yo siempre que paso, lo veo y digo: <b>“Si yo fuera millonario, este cuadro no se me hubiera escapado”</b>, se lo hubiera disputado incluso a la familia Costantini, que son los dueños del cuadro y del MALBA. Y siempre digo: “Yo se lo hubiera comprado antes que nadie, se lo hubiera comprado en los ’80 o en los ’90 a Marcia, por menos plata. No se me hubiera escapado” (risas).</p><p><b>— Invertirías el dinero en esas cosas que sabés apreciar muy bien.</b></p><p>— Tal cual. En obras de arte, pero especialmente en guitarras y en órganos antiguos de los ’60. Tipo Hammond, los órganos que escuchás en las canciones de <b>The Doors.</b></p><p><b>— ¿Por cuánta plata te desprenderías de un vinilo de tu colección?</b></p><p>— ¡Por mucha plata! Algunos son incunables. Justo hoy estaba preocupado porque no encontraba un disco. No sé dónde está. Un disco que es un pirata de una poeta neoyorquina y música que se llama <b>Patti Smith</b>. Yo la amo y la admiro. Y estuve con ella una vez que vino a tocar a Buenos Aires, almorcé con ella en una cena que hicieron, casualmente, a familia Costantini en el CCK.</p><p><b>— ¿Que fue cuando vino a tocar al CCK, arriba en la cúpula?</b></p><p>— Claro. Hizo un encuentro para algunos artistas. Me acuerdo que invitó a artistas plásticos y de la música. De la música éramos re pocos: <b>Juana Molina</b> y yo nada más. Yo tengo infinidad de discos y de libros de Patti. Y le llevé dos discos, que es un pirata de ella cuando era muy jovencita, un disco en vivo, y el primer disco de ella, pero edición mexicana. Y me los firmó, me los dedicó. Ese disco no lo encuentro en mi colección. Ahora que estoy haciendo una mudanza, estoy trasladando los discos y me preocupa porque no lo encuentro. No sé dónde estará. Ese disco no lo dejaría ir por ninguna suma de dinero.</p><p><b>— ¿Te acordás algo de ese encuentro con Patti? ¿Qué hablaron? ¿Qué te dijo?</b></p><p>— Sí. Ella tocó la noche anterior en el Luna Park y fui a verla. En un momento me dijeron: “Che, ¿querés saludarlo en el camarín?”. Y dije: “No”, porque en el camarín se llena de gente, la saludan mil personas y, después de tocar, el músico no siempre quiere saludar a mucha gente que no conoce. Entonces dije: “No, dejá, me abstengo”. Llego a casa y a las mil de la madrugada me llama un amigo de Nueva York y me dice: “Ya sé que es re tarde. Discúlpame la hora, pero ¿te gustaría mañana desayunar o almorzar con Patti Smith?” Le digo: “Sí, obvio”. “Bueno, anotá las coordenadas que te invita la familia Costantini a almorzar con ella”. Y fue así. O sea, me abstuve de conocerla en el camarín y al otro día...</p><p><b>— El universo te lo mandó.</b></p><p>— Exactamente. Por casualidad, me invitan a conocerla a esta mujer que admiro tanto, ¿no? Ella es icónica.</p><p><b>— ¿Por cuánta plata volvés a dormir en un Peugeot 504 cinco?</b></p><p>— Ay no (risas).</p><p><b>— ¡Qué anécdotas que has tenido! ¿Fue por placer, por gusto o por necesidad?</b></p><p>— De chico, de adolescente, cuando tenía unos 18 años, me echaron de mi casa. Me echaron porque me portaba mal, era contracultural o lo que hoy diríamos contracultural, transgresor. Era punk, anarcopunk y en mi casa no les gustaba que yo fuera así. En ese momento me echaron de mi casa, como un símbolo, un castigo... Y he dormido, por ejemplo, en un Peugeot 504 que estaba abandonado. Vi que estaba la puerta abierta y dormí un par de noches ahí adentro. Después he dormido en la caja mudanzera, en un flete.</p><p><b>— ¿Te lo prestaban?</b></p><p>— No, yo me metía. Me metía y dormía arriba de la cabina. Hay un lugar que se llama el buche. No era cómodo. Era una cosa de madera, ¿viste? Eso he pasado en el underground.</p><p><b>— ¿Y qué te acordás de tu crianza, de tu familia?</b></p><p>— Mi padre era músico, entonces viajaba todo el tiempo y no estaba nunca. Después mis viejos se separaron, entonces no estaba nunca tampoco. Fui criado mayoritariamente por una mamá y una abuela muy antagónicas. Mi mamá era una intelectual del Mayo francés. En cambio, mi abuela era mucho más tradicionalista, más conservadora. Y me crio más mi abuela que mi vieja. Entonces, tuve una crianza mucho más antigua. En lugar de tener una crianza de los 60, más moderna, de la época de la minifalda. Tuve una crianza de la época de 1910, de 1920, de preguerra. Era un chico antiguo. Era un chico que no coincidía con los códigos de los chicos de mi edad. Los chicos de mi edad tenían todos sus modas, sus tendencias y yo era como más antiguo. Me vestían como si fuera un nene de Bariloche, digo yo (risas), con suéter tejido. Como un niño de montaña, un niño antiguo. Después cuando estaba por terminar la primaria y empezaba la secundaria, estaban los bailes, los asaltos, estaba la moda de los chetos, los Stones, todo eso. Y yo quedaba re afuera y quería pertenecer porque cuando sos chiquito, querés formar parte. Y yo no entraba por ningún lado. Era re antiguo, re ñoño. Pero era creativo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IC6KNZ5O7NCRDHPKKJQKSMCGN4.JPG?auth=0ddbf0216a105c8590b880218bf48a82a7524d475183ae1ea0f1cf1ced930174&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Walas repasó casi cuatro décadas al frente de Massacre, banda clave del rock alternativo argentino nacida como Massacre Palestina en 1986. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>— Esa personalidad que mostraste en tu adolescencia, de tener tus propias reglas, ser anarquista y rebelarte, ¿tiene que ver con algo de ese niño que, de golpe, sintió el impulso de cuestionar un montón de mandatos y la cultura de ese momento? ¿De ahí nació esa pulsión de decir: “Yo quiero hacer las cosas de otra manera”?</b></p><p>— Sí. Cuando puedo rebelarme, que paso a ser mío y dejo de ser de ellas, de mi mamá y de mi abuela, y paso a ser mío, más o menos a los 15 años, ahí paso al lado contrario. Me empiezo a juntar con los punks y con la gente alternativa de Buenos Aires, que era el Parakultural, Cemento, el teatro underground, el varieté, el rock... Y entonces me junto con toda esta gente. Yo era muy chiquito y esta gente eran como mis maestros, gurúes. Por un lado Batato, que es el del cuadro que mencioné antes, <b>Tortonese</b>, <b>Urdapilleta</b>, <b>Omar Viola</b>, <i>Las Gambas al Ajillo</i>, toda la gente del Parakultural. Ellos fueron mis referentes, encontré mi tribu. Y por otro lado, los punks, las bandas que eran muchachos más grandes que yo y los admiraba como público. Gente como <b>Los Laxantes</b>, <b>Los Baraja</b>, <b>Los violadores,</b> todas esas bandas de los ’80. Y después me hago muy amigo y pasamos a ser como hermanos de una banda que en su momento era emergente y después se hizo muy famosa, que son Los Fabulosos Cadillacs. Ellos me apadrinan a mí, son los que nos prestan y regalan nuestros primeros instrumentos, son los primeros que nos producen las canciones y demás. Entonces pasamos a ser como unos hermanitos menores.</p><p><b>— ¿Cómo fueron esos inicios de Massacre?</b></p><p>— Nosotros empezamos siendo <b>Massacre Palestina</b>, nos llamábamos así.</p><p><b>— Que es un tema bastante actual.</b></p><p>— Claro. Fijate la resignificancia que tiene hoy en día ese nombre. En ese momento éramos unos pendejos que no entendíamos demasiado de geopolítica. Le pusimos un nombre de choque. Rápidamente, nos convertimos en una figurita de interés dentro de lo que era el under. Las bandas que tocaban en ese momento eran los <b>Twist</b>, <b>Virus</b>, empezaba <b>Soda Stéreo</b>, los Cadillacs. Y nosotros aparecimos como una figurita muy colorida, interesante, porque éramos los primeros skaters, los primeros que hacíamos música californiana, que hacíamos surf music, skate rock. Y rápidamente tuvimos público. Nosotros no es que decimos: “Tuvimos que remarla, tuvimos que sufrirla, qué padecerla”.</p><p><b>— Fue muy orgánico.</b></p><p>— En nuestra fecha debut había 500 personas. Había mucho interés sobre nosotros porque despertábamos curiosidad, veníamos con una propuesta que no existía en Buenos Aires.</p><p><b>— No había ningún otros referente. </b></p><p>— Claro. En ese momento estaban los punks con camperas de cuero y tachas y capaz que una cresta, y los heavies con campera de cuero y pelo largo. Y nosotros aparecimos con una propuesta que era mucho más colorida, con zapatillas de skate, bermudas, íbamos en skate a los recitales. Entonces, generamos interés por parte de la prensa, de otros músicos, colegas y público. Fuimos espejo de mucha gente. Todos los recitales nuestros se llenaban desde siempre. Tuvimos, por suerte, y lo agradezco mucho, el sostén de un público que nos permitió seguir haciendo siempre discos, producciones.</p><p><b>— Y vivir de esto, ¿no?</b></p><p>— Vivir de esto y sobre todo trabajar de esto. Hacer cada vez mejores producciones. Dos de nuestros discos los grabamos en Londres. El último disco que sacamos lo grabamos en <b>Los Ángeles, en Texas y en Buenos Aires</b>, en dos estudios re buenos de acá. Por más que tenemos un perfil medio de culto y medio under, y empezamos en el underground, siempre tuvimos estructura de banda promedio y público.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CK6VERSB3JHBZKAWG3ICTQO77U.JPG?auth=d2289483786ad626b61b50110f5ebabd362a8632daa3eb3b6b93d211fa879175&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El líder de Massacre contó que aprendió cocina y pastelería en MasterChef Celebrity y repasó su perfil de coleccionista de guitarras, vinilos y arte. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>— Escuché en alguna entrevista que la llegada de Tori, tu pareja y mánager, fue un poco la que hizo que la banda se organizara, empezara a cobrar, a manejar más recursos y tener una dinámica interna de management más profesional. ¿Cómo fue su presencia en tu vida, desde el amor, y también en la banda?</b></p><p>— Yo me pongo de novio en los ’90, con Tori, que es una productora innata, una organizadora, una ejecutiva innata. Por más que es artista, tiene el costado organizativo. En un momento pasa a ser nuestra mánager y la mitad de nuestra carrera nunca habíamos visto un peso. Por más que convocábamos gente, teníamos productores y managers, nosotros siendo pendejos y estando en Babia, no veíamos plata Y en el momento en que Tori se hace cargo de lo ejecutivo en Massacre, pasa la novedad de que empezamos a ver plata. Terminaba un show y en la boletería había plata. Nos dijo: “Miren chicos, se reparte esta guita entre todos, hay plata para comprar instrumentos o para grabar algún disco”. Es como que tuvimos dos realidades. Una estábamos en Babia porque éramos pendejos poetas...</p><p><b>— Eran más bohemios que querían expresarse</b>.</p><p>— Que no nos interesaba el dinero. Dado nuestra militancia anarco punk, el dinero, lo capitalista era algo malo. Entonces tener éxito y dinero era algo mal visto, era comercial. A partir de la segunda mitad, a partir de que Tori se hace cargo del management, aparece esa novedad que es poder realmente vivir de la música. Yo antes tenía otros trabajos: tenía una estampería, una fábrica de remeras, tenía locales en la <b>Bond Street</b>. Durante mitad de los ’90 y los 2000 he llegado a tener tres locales en esa galería emblemática donde están toda la vanguardia, los tatuadores, donde están los negocios de ropa alternativa. </p><p><b>— ¿Y cómo eran esos locales? ¿Qué vendían?</b></p><p>— Tuve la primer disquería punk de Buenos Aires, se llamaba La Lupita, que tuvo como característica primeramente que vendíamos discos del género punk, todos lo derivado a lo punk y tenía una característica particular que es que fuimos los primeros en vender remeras de colores. Las remeras del rock hasta ese momento eran blancas o negras. Eran la remera negra de heavy o la remera blanca de punk de Sex Pistols. Nosotros impusimos las remeras de colores. Si el disco era color turquesa, como el de Weezer, por ejemplo, hacíamos la remera color turquesa. Si el disco era verde, como Sonic Youth, hacíamos la remera de color verde. La remera celeste de Radiohead. La Lupita tuvo como novedad y como impronta eso: lo colorido. Después tuve un negocio de skate que se llamaba La Rata y un negocio de ropa para chicas góticas con una diseñadora que hacía unas ropas geniales. Y después tuve un negocio que era sin fines de lucro: un museo de skate. No se vendía nada ahí.</p><p><b>— ¿Es verdad que fuiste campeón de skate argentino?</b></p><p>— Yo fui campeón de skate durante muchos años. Aunque no existe la categoría campeón de skate. Fue entre los 15 y los 20 años más o menos, antes de dedicarme a Massacre. Cuando empiezo a dedicarme a Massacre Palestina paso a la bohemia, a la noche y voy dejando un poco de lado lo deportivo, lo diurno. En un momento lo conjugué las dos cosas, pero después me dediqué más a lo artístico que a lo surfístico (risas).</p><p><b>— ¿Seguís haciendo skate, surf o snowboard?</b></p><p>— Sí, las tres cosas. Amo los deportes de tablas. El tema es que de una ola de agua te caés al agua o de una ola de nieve te caés a la nieve. En cambio, en el skate, la ola es de cemento. Hay que tener valentía, destreza...</p><h2>Los Ramones, los excesos y el rock</h2><p><b>— ¿Cuál fue la situación más descontrolada que viviste en los años ’90?</b></p><p>— Haber tocado cinco noches consecutivas con Los Ramones como telonero en la situación de que el público no quiere ver al telonero, quiere ver a Los Ramones (risas).</p><p><b>— ¿Qué les pasó?</b></p><p>— Nos convocaron como teloneros de Los Ramones para un show cuando vinieron a Buenos Aires, Los Ramones, la banda neoyorquina. Nos convocaron para una noche. Pero se empezaron a vender entradas y se convirtieron en dos noches. Se vendieron más entradas y fueron tres, cuatro, cinco shows y fuimos los teloneros de los cinco shows. Convivimos con Los Ramones durante cinco noches. Cenábamos con ellos, salíamos con ellos. Hoy queda vivo uno solo de ellos. <b>Fue una de las experiencias más hermosas y a la vez más intensas de mi carrera.</b></p><p><b>— Contame alguna cosa que se pueda de ese momento.</b></p><p>— Cenábamos todas las noches en el estadio Obras, detrás del escenario. Había un menú que ellos como eran neoyorkinos pero medio italianos, era todo ravioli, caneloni, spaghetti, era todo re tano (risas).</p><p><b>— ¿Eran simplones o medio divos?</b></p><p>— No, simplones. Alguno era medio divo...</p><p><b>— ¿Johnny, por ejemplo? ¿Era más estrellita?</b></p><p>— Johnny siempre fue cuestionado porque era más bravo con el público y con sus compañeros.</p><p><b>— ¿No era un personaje sino que tenía ese carácter?</b></p><p>— Era su forma de ser. Después Joey, el cantante, era divino. Venía al camarín nuestro y nos traía, en ese momento en un formato radiograbador, para hacernos escuchar la vanguardia de Nueva York, las bandas que estaban surgiendo, la novedad. Muy didáctico, generoso, muy divino. Convivir con Los Ramones durante cinco noches fue una experiencia espectacular. En ese momento no había tanta conciencia de lo que eran Los Ramones como símbolo. Hoy en día se puede decir que los argentinos somos un país ramonero y stone. A los que más amamos los argentinos es a los <b>Rolling Stones </b>y a Los Ramones. Los ves en las remeras... Pero en ese momento era recién empezaba la “ramonesmanía”, al punto que tocaron cinco noches en Obras y la siguiente vez que vinieron hicieron un solo recital en Vélez.</p><p><b>— ¿Alguna vez te arrepentiste de una noche de sexo?</b></p><p>— Sí. Me he arrepentido, por ejemplo, de dejar a una chica genial para irme con una chica de madera.</p><p><b>— Esas decisiones no inteligentes.</b></p><p>— Sí. Después lo analizás, ¿no? Decís por qué estoy cambiando a esta chica que es bárbara, que es genial, para irme con esta otra chica. Porque están las personas que son apasionadas y que juegan, que hacen las cosas y después están los que vos tenés que hacer todo, ¿viste?</p><p><b>— Sí, más fiaca. Que no tienen motor propio.</b></p><p>— Sí. Entonces me he arrepentido de cómo he dejado, he cambiado a esta chica tan genial por esa otra chica más pasiva, si se quiere, más madera como te digo en joda.</p><p><b>—Con Tori tienen muchos años juntos. ¿Es verdad que Massacre se define como una banda matriarcal, porque está atravesada por la mirada femenina de sus compañeras de vida?</b></p><p>— En el rock no es muy común. Por lo menos el rock tradicional es bastante machista, masculino, históricamente. Nosotros nos definimos matriarcales porque yo, definitivamente, si tuviera el poder de hacerlo, le doy la manija a las mujeres, le doy el poder a las mujeres, porque las mujeres son mucho más sensatas que los varones. Los varones somos más básicos, guerreros, competitivos, territoriales, nos peleamos por cosas más básicas. En cambio, las mujeres son primeramente madres, entonces tienen la mirada del conciliador, del que cuida, del que protege. Nosotros somos más brutos. A nosotros nos gusta tirar la piedra, la bomba, el misil, pelearnos, disputarnos cosas. En cambio la mujer es ejecutivamente mucho más organizada, si querés es el ama de casa, la que se encarga de decir: “Compramos esto para comer a la noche”. El hombre es el que se dedica a ir a cazar el mamut y traerlo, y la mujer es la que dice: “Bueno, esta parte del mamut o del ciervo la guardamos para el verano, esta la guardamos para el invierno”. La mujer es más sensata. Yo le daría el poder a las mujeres. En realidad, los primeros clanes de la humanidad fueron...</p><p><b>— Matriarcales.</b></p><p>— Después el hombre por la fuerza toma la manija y así estamos. Así está el mundo, ¿no? Pero los primeros clanes de las primeras civilizaciones, fueron matriarcales Entonces me considero feminista, si se quiere, pollerudo y matriarcal. Pero yo, definitivamente, le doy el poder a las mujeres.</p><p><b>— ¿Qué cambiarías del mundo de hoy desde la óptica de ese adolescente anarcopunk, hoy devenido en un adulto que se define como matriarcal, pollerudo y feminista, que fue criado por una abuela que lo hizo un niño antiguo? Porque tenés un mix tan hermoso que me interesa ese punto de vista</b>.</p><p>— Cambiaría los liderazgos. Le daría un valor más al humanismo que a lo que rige hoy en día que es lo material, el capitalismo, el mercantilismo. Le daría mucho más énfasis al humanismo y seríamos mucho más felices. Entre bombas, guerras y misiles, si la mujer tuviera el liderazgo de la humanidad, estaríamos como los griegos. Especialmente los griegos atenienses porque estaban los atenienses y los espartanos. Unos eran más de la cultura y los otros más de lo físico, especialmente los atenienses que estaban con una túnica, en bolas, comiendo uvas, tocando instrumentos, impulsando las artes, las ciencias, la filosofía. Hacia esa humanidad tendríamos que ir en realidad. Pero los intereses, especialmente del macho, hacen que seamos esclavos, guerreros y ni siquiera guerreros sino soldados al servicio de otros. Defender los intereses de otros que ni siquiera los entendemos. Así que cambiaría el género del liderazgo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/YEMWRTXDQJF5NLCUAXAUEO5CAA.jpg?auth=e21d11d3d55abfa54b98b4de953cbc7943e15589a5042b357638762b95702ef8&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Walas junto a Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Fiorella Vitelli: canceló su casamiento, quedó embarazada de un hombre que casi no conocía y formó la familia que soñaba]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/01/fiorella-vitelli-cancelo-su-casamiento-quedo-embarazada-de-un-hombre-que-casi-no-conocia-y-formo-la-familia-que-sonaba/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/01/fiorella-vitelli-cancelo-su-casamiento-quedo-embarazada-de-un-hombre-que-casi-no-conocia-y-formo-la-familia-que-sonaba/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, reflexionó sobre la exigencia de “poder con todo”, el peso de los mandatos femeninos y el vínculo con su mamá. Además, recordó la decisión de dejar una relación que ya no la representaba y cómo una historia inesperada cambió su forma de vincularse, confiar y construir el hogar que siempre había deseado]]></description><pubDate>Tue, 08 Sep 2026 17:39:12 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Desde que nací quiero tener hijos y ser mamá. Lo deseo con toda mi alma. ¿Por qué me siento atraída por personas que no tienen nada que ver con lo que yo sé que me conviene?”</b>, esa fue la pregunta que <b>Fiorella Vitelli</b> le hizo a su coach después de romper un compromiso de años y replantearse por completo su vida, según contó en <b>Ellas</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Fiorella es licenciada en Nutrición, divulgadora y comunicadora especializada en bienestar, hábitos saludables y calidad de vida. Ganó notoriedad por sus participaciones en medios como América, Urbana Play y LN+, donde aborda temas vinculados con la alimentación consciente, la salud integral y la longevidad. Además, es autora del libro <i>Desnutrida</i>, publicado en 2025, en el que propone una mirada más amplia sobre la nutrición y el bienestar, alejada de los enfoques centrados únicamente en el peso corporal. También participó en charlas TEDx y desarrolla contenido en redes sociales sobre nutrición, hábitos y desarrollo personal.</p><p>En un diálogo sincero, habló sobre el peso de los mandatos femeninos, la relación con su mamá y el aprendizaje que le dejó haber sido echada de su casa a los 22 años. También recordó cómo canceló su casamiento cuando sintió que estaba en una relación en la que ya no podía ser ella misma y cómo, años después, terminó enamorándose del padre de sus hijos, <b>Tomás Critelli</b>, un hombre al que apenas conocía cuando quedó embarazada en plena pandemia. Hoy es mamá de tres hijos: <b>Río, León </b>y<b> Tina.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZAZ2ZBQ6UNEJTC3QEIN655O364.jpg?auth=da796c968e28400b2ac6fd47818c70ad16c1115f25173717b08d1bd3df030885&smart=true&width=5448&height=3888" alt="“Quedé embarazada ese día, con un 1 % de probabilidades”: Fiorella Vitelli recordó la inesperada noticia que inició su historia de amor. (Maximiliano Luna)" height="3888" width="5448"/><p><b>—¿Con qué Fio me encuentro, en qué etapa de tu vida estás?</b></p><p>—Bueno, estoy en una etapa, no sé si esto es real o no, que exista la crisis de los 40. Pero yo tengo 38 y medio y me siento ahí. Me siento como preguntándome <b>cómo quiero vivir a partir de ahora. </b>Vengo de una década de empujar, sostener y tirar para adelante. Ahora me gustaría experimentar un poquito más la quietud.</p><p><b>—¿Sentís que hay algo en las mujeres de siempre estar empujando y sosteniendo?</b></p><p>—Sí. En esa pregunta y viviendo eso estoy hoy. También el haber sido mamá de una nena me hizo mirar todo mi linaje. Mi última hija, <b>Tina</b>, que tiene nueve meses. Y yo creo que a mi mamá también. Tengo un linaje femenino muy fuerte, de mujeres muy poderosas, muy de ir para adelante. El “no puedo” no existe. Pero ahora estoy preguntándome: ¿quiero empujar a este nivel, quiero ponerle ese nivel de esfuerzo, quiero correr de esta manera? Ya sé que puedo, tengo la evidencia. Pero ahora me planteo cómo elijo vivir. Y bueno, inevitablemente interpelada por el bienestar. O sea, me dedico a eso.</p><h2>Mandatos, fallas y la herencia materna</h2><p><b>—¿Por qué creés que a las mujeres nos cuesta tanto permitirnos fallar y tenemos tan incorporado el “yo puedo”?</b></p><p>—Va un poco de la mano de creer que si fallo y no me salió, igual puedo sacarlo adelante. Y confundimos durante mucho tiempo el autoamor con la autosuficiencia, ¿no? El amor propio con puedo todo, puedo sola y es como: ¡Esperá! ¿Cómo sería mi vida si me dejo sostener? ¿Quién tengo que ser para permitirlo? No lo sé, no está en mi naturaleza, no está en mi automático, no lo aprendí, no sé cómo es estar un poco más quieta, estar un poco más tranquila, ir un poco más lento y permitir el sostén de otros.</p><p><b>—¿Estás trabajando en eso?</b></p><p>—Estoy trabajándolo porque no me resulta para nada natural y fácil, pero la llegada de Tina me trajo un poco de esto. Estoy convencida de que criamos desde la imitación y de golpe soy mi mamá...</p><p><b>—¿Te molesta verte siendo un poco tu mamá a veces?</b></p><p>—Yo estoy fascinada con mi mamá, pero tenemos una historia fuerte juntas. O sea, me echó de mi casa a los 22 años. Tenemos una historia muy fuerte juntas.</p><p><b>—¿Por qué te echó de tu casa?</b></p><p>—Porque a su mirada era rebelde. Bueno, soy rebelde, naturalmente, ¿no? Desde la comunicación y todo se me nota, que no es que voy por el caminito más sencillo siempre, pero ella estaba convencida de que era lo mejor que podía hacer para mí. Tenía 22 años, ya estaba recibida y me fui un fin de semana con amigos a la costa. Ella me había dicho que no me podía ir. Yo vivía en la casa de mis padres todavía. Cuando volví, me dijo: “Yo te dije que no te vayas, te fuiste igual. Ahora la que quiere que te vayas soy yo”.</p><p><b>—¿Cómo viviste eso después, al convertirte en madre?</b></p><p>—Es muy fuerte. La sensación de pérdida de hogar fue muy fuerte para mí. De hecho, hoy me pasa que pienso: ¿financieramente es lo más inteligente comprar una casa para todos mis hijos?”. Pero también me pasa que, cuando el dueño de la casa quiere volver a vivir ahí, como me está pasando ahora y me tengo que mudar otra vez, no sabés la tristeza, la angustia y el trabajo que me generó saber que en dos años tengo que irme porque él quiere volver. Entonces, hay algo ahí con el hogar que necesito reafirmar todo el tiempo.</p><p><b>—¿Pudiste hablarlo con tu mamá?</b></p><p>—Recontra. El libro que escribí, <i>Desnutrida</i>, empieza con el momento en el que mi mamá me dice: “Yo te pedí que no te vayas. Ahora te vas vos”. Y no sabés el miedo que tenía cuando le di a mi mamá el libro. Fue la primera que lo leyó. Igual lo había hablado antes. Le dije: “Ma, voy a escribir esto porque es parte de mi historia”. Y me dijo: “Si nos encuentra en el lugar que estamos hoy, toda esa historia tuvo sentido de ser recorrida”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UGK563KJVBB6XMYK6OQJJI444E.jpg?auth=e8e230b79abeb0704ed5c5691b134dcf9a6cc29cbe10302e554637ada919962b&smart=true&width=5100&height=3744" alt="“Yo sabía que el universo me iba a premiar por mi valentía”: Fiorella Vitelli habló de la decisión de cancelar su casamiento y del inesperado giro que cambió su vida Maximiliano Luna" height="3744" width="5100"/><h2>Tomar distancia, coraje e intuición</h2><p><b>—Cancelaste un casamiento. Hay que ser valiente para elegir lo que uno no quiere cuando todo parece encaminado...</b></p><p>—Bueno, yo me aferré a esa valentía. Como que me autodije: “Voy a vivir esto como una persona valiente”. Y yo me separo amando.</p><p><b>—¿Cómo era tu situación en ese momento?</b></p><p>—Estaba viviendo con un hombre. Teníamos fecha, salón reservado, iglesia paga. No tenía el vestido, pero estaba ahí encaminado. Estaba todo. De hecho, la familia que vino de Suiza y vinieron igual, porque ya estaba todo, todo, todo.</p><p><b>—¿Qué fue lo que hizo que dijeras que no?</b></p><p>—La verdad es que yo veía muchas red flags. Pero claro, cuando empezamos procesos de sanación y de trabajo personal —yo detecto un despertar muy fuerte, un clic, en 2015, que fue cuando me puse en pareja—, y es la versión antigua de vos la que se está vinculando con esa persona. Y, a medida que fue pasando el tiempo, me di cuenta de que ya no me hacía sentido la versión de mí que estaba con él. Sobre todo por los permisos que había otorgado, por las cosas que había naturalizado y que ya no formaban parte de mí. Y, en el momento en que me cayó la ficha, dije: “Esto es violencia para mí”.</p><p><b>—¿Recordás qué episodio hizo que te des cuenta?</b></p><p>—No fue un episodio puntual, fue una película. ¿Viste la película <i>Nace una estrella</i> de <b>Lady Gaga</b>? Yo en esa época empecé como mi carrera de comunicación masiva y él no estaba cómodo con eso. Si me paraban en la calle y me saludaban, él estaba muy incómodo.</p><p><b>—¿Sentiste celos de su parte?</b></p><p>—Sí, de hecho, en un momento me dijo: <b>“Vos tenés que ser mi secretaria”.</b> Un montón de cosas. Además, cuando paro un minuto y miro, digo: “Me alejé de toda mi red”. Me encapsulé, me quedé acá, sola, con él, con un cuento que me está contando que no sé cuál es, pero feliz no estoy. Tengo un yunque en el pecho.</p><p><b>—¿Cómo fue el momento de comunicarle la decisión?</b></p><p>—El día que le voy a avisar que nos separábamos, yo ya tenía el departamento alquilado. Le dije: “Mirá, tengo que hablar con vos”. Me dice: “No, hoy no estoy para cosas emocionalmente cargadas”. Le dije: “No, vamos a hablar hoy. No sé para lo que estás, para lo que no”. Viene y se sienta con un cuaderno como para anotar el feedback. Le digo: “Bueno, ya tengo el departamento alquilado, me voy”.</p><p><b>—¿Cómo reaccionó él?</b></p><p>—No se la vio venir. Pero esto me pasó con todas las parejas. Ellos creen que yo los amo tanto y entrego tanto que nunca me voy a desenamorar. Así que ahí fue: “Yo el departamento ya lo tengo alquilado, está todo cerrado, me voy”. Me fui así porque con tal de huir, que eso es otro error. </p><p><b>—Pero la paz vale cualquier sillón. </b></p><p>—Y me alquilé un departamento, un piso doce, en Vicente López, con vista al río, que era como Miami, mi amor (risas). Me aferré a mi valentía y <b>yo sentía que seguía enamorada, sentía que lo amaba. Pero sabía que él no era.</b> </p><p><b>—Es que a veces el amor va por una vía y el decir: “Che, esto no es lo mejor para mí”, puede ir por otra. ¿Cómo reaccionó tu mamá cuando le contaste que cancelabas el casamiento?</b></p><p>—“¡Qué alivio! Qué bueno que te diste cuenta", me dijo.</p><p><b>—¿Cómo fue ese cambio en tu vínculo con ella?</b></p><p>—Mi mamá me devolvió la psiquis. Cuando me mudo, además de que me recontra ayudó con la mudanza, mi mamá es una topadora y me re ayudó. La fruta nunca cae muy lejos del árbol (risas) y ahí es donde yo me replanteo muchas cosas para mis frutitas...<b> </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6GPJYLQRVFFVBAOIGNUYH3E6LY.jpg?auth=a7f2cfc9c282f56bc12e2fe6c0636e3b1810bee2541af8df7ba1fbd1a36dfb4e&smart=true&width=6192&height=4128" alt="“Confiá, a veces no se trata de controlar todo”: el aprendizaje más profundo que dejó Fiorella y cómo pasó de huir de una relación a construir la familia que soñaba. (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><h2>Embarazo inesperado, vínculos y la familia que llegó sin aviso</h2><p><b>—Después de separarte, ¿cómo fue el proceso interno?</b></p><p>—Cuando me separo empiezo a trabajar con mi coach y le digo: “Hay algo que pasa acá que no lo entiendo, ¿cuál es el fenómeno? Yo sé cuál es el estereotipo de hombre que podía acompañarme a mí el resto de mi vida y a formar la familia que yo sueño desde que nací. <b>Quiero tener hijos y quiero ser mamá, lo deseo con toda mi alma y deseo que esto parta de una pareja de amor recíproco</b>, <b>saludable. ¿Por qué elijo personas que no tienen nada que ver? ¿Por qué me siento atraída por personas que no tienen nada que ver con lo que yo sé que me conviene?"</b></p><p><b>—¿Sentís que ahí hubo como un reset?</b></p><p>—Recontra. Ahí, laburándome y él dándome ejercicios, como bueno, el que te atraiga naturalmente desde el principio, desconfiemos y miremos. </p><p><b>—Es un buen tip igual: el que te magnetiza, cautela. </b></p><p>—Me dijo: “Dale la chance al que no te fascina”. Fui, lo hice. Yo mirando la hora digo: “¿Cómo me voy? ¿Cómo hago para salir de acá?” En la primera cita. La única, sí. Contexto pandemia que no conseguías… Se va, termina mi plan, mi cita, me voy a acostar diciéndole a mis amigas: “Chicas, no, esto no va, no funciona así”. Al coach diciéndole: “Yo hice la tarea. Pero no estoy para volver a vivir esta situación, no tengo ganas, no”.</p><p><b>—¿Y cómo reapareció el vínculo con quien hoy es el padre de tus hijos?</b></p><p>—Aparece como sugeridos, los que migra Facebook a Instagram, como de tu otra vida. Me aparece este chico ahí, un alguien. Aprieto, era un meme de una hamburguesa y yo dije muy amorosamente: “Sigan comiendo así que vamos a seguir encerrados mucho tiempo más”. Eso le reaccioné a lo que puso, a la historia. “¿Cómo estás tanto tiempo?”, me responde.</p><p><b>—¿Él te recordaba?</b></p><p>—Claro. Hacía diez años que no sabíamos nada el uno del otro. Nos habíamos conocido en un boliche, salimos tres veces y yo me puse de novia con otro.</p><p><b>—¿Y nunca más?</b></p><p>—Y nunca más.</p><p><b>—¿Cómo fue ese reencuentro?</b></p><p>—Nos vimos un par de días después. Era pandemia, un delito total (risas). Pasó lo que tenía que pasar y quedé embarazada. Ese día. Con un 1 % de probabilidades, llegó <b>Río</b>. Fue muy loco porque yo lo vuelvo a ver el fin de semana siguiente y cuando me despido le digo: “Hasta dentro de diez años, te voy a extrañar”. Porque él seguía siendo el rey de la bailanta, pero encerrado por la pandemia. Además, un potro. Yo dije: “No, no, no. Chau”. Y él flasheó, se enamoró, porque como le dije “chau, te hasta dentro de 10 años”. Yo pensaba: no lo voy a ver nunca más.</p><p><b>—¿Cómo descubriste el embarazo?</b></p><p>—Semana siguiente, yo llorando, mirando <i>This is Us</i>, pero a mares y dije: “Estoy embarazada”. Le pregunto al péndulo (risas), que dijo que sí y voy a la farmacia. Ahí me reconoce una señora: “Ay, querida, vos sos una nutricionista”. Y yo tipo: “¿Me das unas, mmm, carilinas, una prueba de embarazo...?” Le pedí el más barato y el más caro. Cuando llegué, vi una rayita sola, voy a buscar un vaso de agua, vuelvo y la segunda estaba ahí.</p><p><b>—¿Qué sentiste en ese instante?</b></p><p>—Bienvenido. Te señoré toda mi vida. En ese instante, no pensé en nada. Solo fue: bienvenido. Y hasta sabía que era varón. Fue como bienvenido. Somos dos, por lo menos, acá somos dos.</p><p><b>—¿A quién se lo contaste primero?</b></p><p>—Justo estaba con una amiga por videollamada, así que se lo dije. Obviamente, lo primero que traté de hacer fue llamarlo a él. No me atendió. Me ghosteó. Seis de la tarde eran de un domingo. Diez de la noche, intento otro mensajito y nada. Dos de la mañana, lo veo en línea, entonces le digo: “¿Te puedo llamar?”. Me pone: “No”. Directamente. Entonces le mando la foto del test. Me dice: “Me descompongo, me descompongo”. Le digo: “Mirá, yo estoy desde las seis de la tarde con este tema”. Lo banqué un ratito, pero después le dije: “Yo me tengo que ir a dormir, porque mañana laburo”. Puse modo avión, dormí y me desperté a las seis. Al día siguiente le dije a mi mamá que venga.</p><p><b>—¿Cómo fue la reacción de tu mamá?</b></p><p>—Llega mi mamá, le abro la puerta y me dice: “¿Qué pasó?" Porque era raro que no vaya yo para allá y la haga venir al departamento. Pensó que me iba a encontrar con covid o algo así. Me siento al sillón con ella. “¿Qué pasó, Fiorela?”, me dice. “Estoy embarazada”. “¿Qué? No lo puedo creer, tanto que lo pedí, me lo merezco, me lo merezco”, decía. Ella saltando, feliz. Quince minutos después le dije: “¿No me vas a preguntar de quién es?” Y me dice: “¿Es de tu ex?”. “No”. Y ella suspiró como aliviada. “Es tuyo entonces, no me importa, es nuestro”.</p><p><b>—¿Qué significó ese momento para vos?</b></p><p>—A mí me devolvió la psiquis en ese momento. Pero no solamente eso, yo sentía que no iba a estar sola. Independientemente del rol que el papá eligiera ocupar en ese momento, yo ya no estaba sola, porque yo era una trabajadora independiente, me había quedado sin laburo por la pandemia e iba a ser mamá, ¿cómo iba a hacer? Entonces, esa pregunta la tenía en mi cabeza. Cuando él me llama, yo le dije: “Mirá, <b>el rol que quieras ocupar lo podés elegir completamente, yo no necesito nada</b>. Lo único que te voy a pedir es que no me molestes, porque tengo que lidiar con un montón de cosas. Entonces, hacete a un lado o sumás. La posibilidad de quedarte y restar no va y yo soy una topadora”.</p><p><b>—Porque en definitiva era un pibe que no conocías, básicamente. </b></p><p>—No lo conocía. Él lloraba y me decía: “¿Cuándo cumplís años? ¿Tenés hermanos? ¿Tus viejos viven?” ¿Tenés segundo nombre? Nada.</p><p><b>—Y hoy acabas de tener hace nueve meses a tu tercera hija. </b></p><p>—Con él mismo. Y lo amo.</p><p><b>—¿Qué sentís que hubo en vos, en la vida, en el universo, que hizo que se trazara de una manera tan perfecta todo lo que tenía que suceder y lo que no?</b></p><p>—Yo me fui de esa casa, de ese casi casamiento, convencida de que el universo me iba a premiar por mi valentía. Convencida. Casi tan convencida que creo que fue una forma de decretarlo, manifestarlo y hacer que suceda. Pero convencida. Yo dije: “Lo estoy dejando todo acá”. Y yo creo que en algún momento aparece una mano. A veces aparece lo sutil y no lo vemos. Yo creo que siempre hay una mano que aparece y nos acompaña. Y acá, para mí, el universo me dijo: <b>“Mirá, no estás sabiendo elegir, reina”. Y ego uno y ego dos no se van a permitir conocerse si no hay un niño en el medio que los ponga de frente.</b> Yo sabía que él se iba a morir de amor. Yo le dije: “Tengo dos hermanos varones. Si a mis hermanos les llega esta noticia, me puedo pensar un minuto en su impotencia de no poder elegir y te entiendo. Pero yo ya decidí...” Me dijo: “Está”. O sea, como: “Está todo bien, pero necesito procesar”. Yo le dije: “Tómate tu tiempo, no pasa nada. O toda la vida, digo, no pasa nada”.</p><p><b>—¿Y cómo siguió todo?</b></p><p>—La semana seis me hago la eco, se la mando y no me responde. Pero bueno, era una posibilidad y también un poco como preparándome para de verdad ser mamá soltera y poder darle explicaciones a mi hijo cuando me las pidiera, aunque una parte de mí siempre sabía que se iba a acomodar. En la semana ocho me hago la segunda eco y de la nada me manda un mensaje de casualidad, porque también es muy intuitivo. “Che, mirá, estoy por hacer la segunda eco, si querés venir podés, porque estoy yendo a un sanatorio super lejos, pero que es el único donde...” “No puedo”. Claro, yo ni sabía sus horarios de trabajo, prácticamente no sabía qué hacía de su vida, nada. Ahí, cuando salgo de la ecografía le mando la foto o un videíto y me pone: <b>“Ahí está mi pichón”</b>. Yo sentada en la sala de espera del sanatorio, rompo en llanto porque fue el momento en el que me dijo: “Mi pichón”. O sea, ya está. Sos parte. Unas semanas después de eso nos vimos, cuando él pudo, y la verdad es que nunca nos dejamos de ver después de eso. Pero él todo el tiempo me decía: “Mirá que nosotros somos familia, pero no somos pareja. No sé cómo podemos hacer para tener un hijo sin amor entre nosotros”.</p><p><b>—¿Cómo viviste esa situación?</b></p><p>—Y yo le decía: “Pero el amor se construye”. Y él me decía: “No, yo creo en el amor a primera vista”. Y yo tipo: “No”.</p><p><b>—¿Cuándo sentiste que te pusiste de novia con el padre de tu hijo?</b></p><p>—A los seis meses de nacido Río. Igual nos pasó algo muy loco, que es que nos contagiamos de covid el día de la fecha probable de parto, así que él se tuvo que instalar en mi casa y quedamos una semana... Quedamos una semana encerrados solos en un dos ambientes, conociéndonos. Él dormía en un colchón en el living. Yo dormía en mi cuarto.</p><p><b>—¿Qué fue lo que te enamoró de él una vez que nació Río?</b></p><p>—El nivel de registro. Yo estaba por dar la teta y aparecía con un vaso con agua al lado. Estábamos con la familia y yo sentía que él estaba en donde estaba, pero siempre me estaba mirando como: “Che, ¿están bien? ¿Necesitan algo?” O él se iba: “¿Llegaste bien? ¿Están bien?” Viste cuando decís: “Qué alivio”. Qué alivio el premio del universo, porque no fue mi elección. P<b>ero hoy mi elección es quedarme, que para mí lo más rápido siempre era huir. </b>Así que ahí, en cada desafío que nos aparece, para mí siempre el desafío sigue siendo aprender a quedarme. Pero no a cualquier precio, sino que mi primera decisión, reacción, no sea salir. Porque construir una pareja y sostenerla en el tiempo es un laburo aparte.</p><p><b>—Si pudieras tomarte un mate con vos misma, con la Fio de antes de escribir el libro, la que fue echada por su mamá, la que se animó a dar el portazo y salir en búsqueda de la felicidad, la que se puso feliz al enterarse del embarazo aunque no conocía al papá, ¿qué te dirías?</b></p><p>—Confiá. A veces no se trata de controlar todo. A veces podés confiar que hay otra parte que también sucede.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XDG6RSYHZJEGBC4THPGRAM6JXU.jpg?auth=efcdad73a203f052404daa22d6abe621e3138f9243fa7450d96d9bbe124e448c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Fiorella Vitelli con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“No me gusta tener relaciones sexuales por tenerlas”: Viviana Colmenero habló de su vida amorosa, su paso por Gran Hermano y el conflicto en el programa de Yuyito]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/08/no-me-gusta-tener-relaciones-sexuales-por-tenerlas-viviana-colmenero-hablo-de-su-vida-amorosa-su-paso-por-gran-hermano-y-el-conflicto-en-el-programa-de-yuyito/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/08/no-me-gusta-tener-relaciones-sexuales-por-tenerlas-viviana-colmenero-hablo-de-su-vida-amorosa-su-paso-por-gran-hermano-y-el-conflicto-en-el-programa-de-yuyito/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la exganadora del reality repasó los años posteriores a su consagración, contó cómo atravesó la exposición y los prejuicios que marcaron su historia, y se refirió a su presente personal y televisivo]]></description><pubDate>Tue, 08 Sep 2026 06:17:10 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Trato de no pensar en el sexo si no tengo una pareja o no estoy enamorada</b>”, afirmó <b>Viviana Colmenero</b> al hablar sobre su presente sentimental en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/?utm_source=chatgpt.com"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. A 23 años de haberse consagrado ganadora de <i>Gran Hermano</i>, la ex participante contó que actualmente está soltera, que no tiene una vida social intensa y que espera que sea el hombre quien dé el primer paso cuando alguien le interesa.</p><p><a href="https://www.instagram.com/vivicolmenero/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/vivicolmenero/?hl=es"><b>Colmenero</b></a> alcanzó popularidad en 2003 al ganar la tercera edición del reality, tras permanecer 124 días dentro de la casa más famosa del país. Su historia personal y los prejuicios en torno a su pasado atravesaron su participación en el programa y marcaron la atención mediática que recibió después de su salida. Con el paso de los años, se alejó de la televisión, tuvo distintos trabajos y logró estabilizarse con un comercio de indumentaria y accesorios, mientras criaba a sus dos hijos.</p><p>En los últimos años, volvió a aparecer en los medios para hablar de su experiencia en <i>Gran Hermano</i>, de la vida después de la fama y de los prejuicios que enfrentó. Actualmente, continúa vinculada a la comunicación: es conductora de <i>La Hora de Viviana</i> en streaming y panelist de <i>Yuyito a la tarde</i>, el ciclo conducido por <b>Amalia “Yuyito” González</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6SH6WCT2QRBP3JDL4MHJSSZSVM.jpg?auth=51df2832a47ddf7caf35b44db5f5a239e0f92d87f7d234b340f147f456726dab&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Viviana Colmenero contó que tardó 15 años en acomodarse después de Gran Hermano y que se estabilizó con un comercio de ropa, carteras y bijouterie. (Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Hace cuánto ganaste Gran Hermano, Viviana?</b></p><p>— Y el Gran Hermano lo gané en el 2002-2003, porque fue así. Ingresé en octubre del 2002 y salí en febrero del 2003.</p><p><b>— ¿Cómo hiciste para ganar?</b></p><p>— Y hablándole a la gente, principalmente. Yo conversé con el público. Porque más allá de que sea un juego y que es una competencia y va a ganar uno solo, ahora se habla mucho de estrategias de juego. Pero en esa época era más importante ser uno mismo y conversar con el público. Yo tenía muy claro que si el público no me aceptaba, el juego iba a ser más difícil de ganarlo.</p><p><b>—Cambió un poco el </b><i><b>Gran Hermano</b></i><b> de tu época al de ahora, ¿no? Porque directamente tienen sexo en la casa desde el día uno, como si fueran a comerse una medialuna.</b></p><p>— Sí, los chicos de ahora son más transgresores. Pero no sé si tienen tanto sexo, ¿eh?</p><p><b>— ¿Vos decís que no?</b></p><p>— Hubo una época de los Gran Hermanos, esos de la época de <b>Jorge Rial</b> que ahí sí era como todo más sexual. Pero después eso como que mermó. Esa situación mermó. Y ahora los chicos de hoy en día, <b>no sé si con el tema de Instagram, las redes sociales, creo que todos tenemos menos sexo.</b> Es lo que yo percibo, no sé si será verdad o no.</p><p><b>— ¿Vos estás en pareja ahora?</b></p><p>— No.</p><p><b>— ¿Y cada tanto chongueás?</b></p><p>— Nunca. No chongueo. No me gusta tener relaciones sexuales por tenerlas. Así porque de repente uno tiene ganas, que es normal, es algo biológico que nos pasa a todos los seres humanos. Pero en ese sentido trato de no pensar en el sexo si es que no tengo una pareja o no estoy enamorada...</p><p><b>— Te entiendo. No te acostás con cualquiera por tener relaciones. </b></p><p>— Claro. ¿Está mal?</p><p><b>— Me parece perfecto y banco. ¿Hace cuánto no estás en pareja?</b></p><p>— No estoy en pareja desde el mismo tiempo que no tengo relaciones sexuales.</p><p><b>— Igual debés tener un levante impresionante.</b></p><p>— Muchas gracias. <b>Pero soy re aburrida: no tengo sexo, no fumo, no tomo alcohol.</b> Tuve mis años de discos, de mostrarme, de estar pensando solo en lo superficial, vivir esa fantasía de que somos todos lindos, estamos todos bien vestidos, nos ponemos ahí a tomar champagne y qué sé yo. Pero después me di cuenta que eso fue una fantasía que se vivió en su momento y nada más. Que después uno busca otras cosas en una pareja.</p><p><b>— No es una fantasía, es lo que vos sentías en ese momento. Pero ¿qué sentís que cambió?</b></p><p>— Sí, estuvo buena esa época. Pero la belleza dura unos años. La belleza real, la belleza física, no dura mucho tiempo. ¿Cuánto durará la belleza real, donde estás perfecta, no tenés arrugas, no tenés problemas con el cabello?</p><p><b>— Pero seguro es una cuestión de perspectiva. Para mí seguís siendo una mujer hermosa hoy y tenés 20 años más que cuando entraste a Gran Hermano.</b></p><p>— Bueno, gracias. Tengo 54 años. Pero la belleza física dura unos años. Después, hay miles de otras cosas que mejoran por suerte. Pero sino nos tenemos que matar todos (risas).</p><p><b>—Pero vos seguís siendo una mujer a la que encaran, que les gusta a los hombres, y eso también tiene que ver con tu belleza física. Porque quizás algunos dicen: “Sos Viviana”. Pero otros no te deben conocer y simplemente dicen: “Mirá qué linda esa mujer”.</b></p><p>— Claro. Siempre me pasó y me sigue pasando, pero es como que uno también está como más guardada. Una se acostumbra con el paso de los años, se vuelve más discreta en todo sentido. <b>Yo trato de amoldarme a todas las etapas de la edad.</b> Ammí me gustan los hombres y me llaman la atención por ahí alguno u otro. Pero si me gusta uno, ya me gustó ese solamente. No es que dije: “Me va a gustar este”. De repente pasa que te gusta alguien, conectás con alguien, o pensás que conectás con alguien, porque por ahí el otro no está conectando con vos. Pero bueno, pasa algo. Esas cosas no se explican y te quedás ahí pensando en esa persona y al principio es como una cosa platónica. Después yo espero que el hombre avance, que conquiste.</p><p><b>— ¿Sos de conectar con mujeres también?</b> <b>¿Tenés onda con las chicas o más con los hombres?</b></p><p>— No, solo me gustan los hombres. Me encantan los hombres.</p><p><b>— ¿Cómo conocés gente hoy en día? Porque decías que no te gusta mucho lo de las redes y no sos de salir mucho.</b></p><p>— No tengo mucha vida social, pero en cualquier lugar se puede conocer a alguien. Yo hago un programa propio de streaming donde entrevisto, en general, más hombres que mujeres. No sé por qué cuesta más que vengan las mujeres que los hombres. A la mujer la llamás y es como que te da más vueltas. Y la última persona que me gustó la conocí entrevistándola. Pero no te voy a decir quién es. Igual no pasó nada. Quedó ahí el tema, ¿viste?</p><p><b>— ¿Pero sabés si le gustaste?</b></p><p>— Y no sé. Porque yo también pienso que a él le pasó algo conmigo. Pero no se sabe, quedó ahí en el misterio. Por lo pronto, quedó en algo medio platónico.</p><p><b>— ¿No tiraste un mensajito?</b></p><p>— Él me tiró un mensajito a mí.</p><p><b>— ¿Y entonces?</b></p><p>— Conversación va, conversación viene. Pero ya está.</p><p><b>— ¿Pero te mandó un mensaje: “Che, gracias por invitarme. Estuvo relindo. Un día nos tomamos un café”, como para abrir el diálogo?</b></p><p>— Claro.</p><p><b>— ¿Y ahí vos lo planchaste o le dijiste: “Sí, genial, me encantaría”?</b></p><p>— Sí, algo así. A mí me parece que con el tema de las redes sociales muchas veces estamos todos en nuestra zona de confort. Entonces, es como que nos quedamos ahí, en ese contacto que no requiere un compromiso mayor. Me da esa sensación. Porque además no tenemos mucho tiempo últimamente las personas. Cada vez trabajamos más, ocupamos más tiempo de nuestra vida en nuestros proyectos o obligaciones, en nuestras responsabilidades, que tienen que ver todo con este sistema re loco que estamos viviendo, que nos ocupa todo nuestro tiempo de vida y nos deja muy poco tiempo para disfrutar.</p><p><b>— Además, cuando vas siendo más grande también pasa que la gente tiene hijos y hay que combinar.</b></p><p>— Es un lío, ¿no? A veces hay que encontrar el momento, el día, el lugar y el horario. Porque para tener una cita que te importa de verdad, está bueno que salga todo bien. Es todo un tema. Qué lástima, ¿no?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7KIXTUI7ZJEWNACMYZ277WNPJQ.jpg?auth=b0a7a74bb17d371838e94029c20f68282aef00874db63ce647e6cf88e7ac6a0d&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La ganadora de Gran Hermano 2003 sostuvo que en su edición del reality priorizaba mostrarse auténtica y conversar con el público antes que las estrategias de juego. (Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><h2>El premio, la casa y los años difíciles</h2><p><b>— Cuando ganaste Gran Hermano, ¿te compraste un departamento?</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— ¿Lo seguís teniendo al depto?</b></p><p>— Sí. En realidad no fue así todo tan fácil. Yo gané poquito dinero en Gran Hermano. Era la época en donde había crisis, devaluación. La plata no valía, igual que ahora.</p><p><b>— ¿Cuánta plata era el premio?</b></p><p>— Era muy poco, en realidad. Fueron 30 mil dólares porque fueron $100.000.</p><p><b>— Era 3 a 1 en esa época.</b></p><p>— Claro, era muy poca plata a comparación de lo que significa Gran Hermano.</p><p><b>— Pero en el 2001- 2002 estaban bajas las propiedades, porque había pasado la devaluación. Con 30 mil o 40 mil dólares te comprabas un departamento.</b></p><p>— Un monoambiente te comprabas. Después recibí un poquito de ayuda de mi papá, que es español, y vive en España. Mi papá vivió 40 años acá, fue comerciante, vino a los 17 años en barco, como todos...</p><p><b>— Los inmigrantes de esa época.</b></p><p>— Sí. Vivió 40 años acá, se cansó y se fue, se volvió para su patria. Recibí una ayuda de él y ahí fue que se concretó esto. Pero después pasaron un montón de cosas más en mi vida, en estos 25 años pasé de todo.</p><h2>El estigma y la exposición pública</h2><p><b>— ¿A vos te acusaban de haber sido trabajadora sexual y lo negaste?</b></p><p>— Claro.</p><p><b>— ¿Por qué te pusieron ese mote?</b></p><p>— No es un tema tabú para mí, porque de repente yo me puse la bandera de las chicas, de las mujeres que tienen que recurrir a eso. No digo por ignorancia, digo que hay muchos otros caminos. Pero a veces, en un momento de desesperación, según la base familiar, etcétera...</p><p><b>— Pueden caer en esa situación.</b></p><p>— Sí, toman ese rumbo. Pero siempre es por necesidad.</p><p><b>— Vos decís que nadie lo hace porque le gusta.</b></p><p>— No. Y las que lo hacen porque piensan que es algo <i>light</i>, me parece que están siendo un poco inconscientes o están viviendo quizás un mundo superficial, de ambiciones que... Porque también eso tiene como diferentes niveles. Está la que es VIP, la que está pobrecita parada en Constitución. Después también está todo el colectivo travesti, trans, que durante mucho tiempo no tuvieron lugar en los trabajos de la sociedad y tienen que recurrir a esa situación, pero en ninguno de los rangos me parece que es algo lindo que tenga que pasar una mujer, porque como te decía al principio, me parece que está bueno estar con alguien, íntimamente, que te guste, que sientas algo, que lo quieras y no por un intercambio comercial. Pero al mismo tiempo también está el hombre, porque si la mujer está ahí prestando ese servicio, el hombre también está tomando ese servicio. El hombre también está comprando un rato de placer sexual.</p><p><b>— El tema es muy complejo porque ahora estamos viviendo una época donde vemos muchas mujeres jóvenes, muy lindas, que deciden dedicarse a eso y están metiendo un viaje, yendo de acá para allá, y tienen su </b><i><b>sugar</b></i><b> que les paga. Entonces, las ves que están viviendo una vida que les gusta. Pero tal vez por dentro hay una procesión...</b></p><p>— Por dentro hay algo que no está resuelto en cuanto a su vida.</p><p><b>— Muchas no lo hacen solo porque tienen que comer y mantener un niño, que parecería como algo en extremo. Es como que lo hacen porque quieren vivir la “buena vida”.</b></p><p>— Claro. Pero por eso mismo. Están sumergidas en una idiosincrasia, puede ser, en un pensamiento, en un sentir, que para mi gusto es algo superficial, pero no sé por qué razón están ahí. Hay muchos casos famosos también donde es como una ambición, una cosa medio insaciable, ¿no? Porque de todas maneras no sé hasta qué punto esas mujeres que vos ves en viajes, lindas, con ropa buena, son felices.</p><p><b>— Sí, es lo que decía antes. Quizás están sufriendo por dentro, pero quieren mostrar que se van a Ibiza o hacen estos viajes costosos.</b></p><p>— Claro, ¿es una relación genuina? Hay que ver, porque generalmente termina mal. No sé si te diste cuenta que generalmente termina mal todo eso.</p><p><b>— En algún momento cuando saliste de la casa, dijiste que nadie te había orientado o ayudado a tomar decisiones. ¿Estabas sola? ¿Tuviste alguien que te acompañara en ese momento?</b></p><p>— Muy sola estuve. Porque no conocía el mundo de los medios de comunicación, ni el mundo del teatro, del espectáculo, ni de nada. Entré a esa casa por un casting que vi por la computadora, mandé un formulario y me llamaron por teléfono. Me preguntaron si quería ir a un casting y fui. ¿Y qué pasa? En ese momento uno se ilusiona, porque uno ve los beneficios. Cuando uno prende la tele o mira las revistas, como por ejemplo en esa época la revista Caras. No había redes sociales y decías: “Mirá qué linda casa, qué linda ropa”. Te venden una fantasía y después cuando ingresás a los medios te das cuenta que esto es un negocio.</p><p><b>— ¿Pero vos estás decepcionada del medio?</b></p><p>— No.</p><p><b>— ¿Te gustó haber pasado por esa experiencia?</b></p><p>— Al principio quedé en Pampa y la vía, porque no podía volver a tener un trabajo normal, de camarera, de vendedora, de lo que sea, en un banco, de niñera, donde sea, porque había sido mucha la exposición que tuve. Eran 30 puntos de rating Gran Hermano.</p><p><b>— Eso fue después de Gran Hermano, pero vos al principio, ¿por qué entraste?</b></p><p>— Me había comprado una computadora en esa época, donde en la computadora se miraba el horóscopo nada más, no servía como ahora para trabajar, para todo. Y cayó la propaganda de Gran Hermano y me llamó la atención. Mandé los datos míos y de un montón de gente más que conozco, pero me llamaron por teléfono a mi casa. Me preguntaron: “¿Querés venir al casting de Gran Hermano en Martínez?”. Y yo fui al casting de Gran Hermano, hice la cola y me atendió una persona que me preguntó cómo te llamás, etc. Y ahí fui quedando.</p><p><b>— ¿A qué te dedicabas ahí?</b></p><p>— Yo ahí vivía con mi mamá, mis cuatro hermanos y ya tenía a mi hijo <b>Leonel</b>, que ahora tiene 30 años. Tengo un hijo de 30 y otro de 12.</p><p><b>— Fuiste mamá joven.</b></p><p>— Claro. Yo ahí vendía libros de la editorial Océano. Vendía libros en esa época. Pero no alcanzaba, había crisis. Mi mamá había entrado en una depresión porque nos enteramos que mi hermano había contraído una enfermedad. Entonces, fue un momento de crisis total a nivel familiar.</p><p><b>— ¿Te salvó Gran Hermano en parte?</b></p><p>— Al principio parecería que sí, porque gané ese dinero. Pero después el camino se volvió un poco sin rumbo.</p><p><b>— En ese momento no sabías para dónde ir, si meterte en teatro...</b></p><p>— Claro, porque yo no consideraba que no tenía talento para ser actriz, ni bailarina...</p><p><b>— ¿Y cuál es tu talento?</b></p><p>— ¡Qué pregunta difícil! No sé cuál es mi talento, pero <b>en estos 25 años yo puedo decir que soy una buscavidas. </b>No sé si eso es un talento o no, pero que pude sortear un montón de problemas, de obstáculos y que soy una persona muy resiliente, que creo que ahora estoy íntegra, sana, más allá de todas estas cosas medio turbias, oscuras que se hablan, porque ¿quién se va a meter en la casa de Gran Hermano estando bien de la cabeza, no?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LN2KAGWFRZB47FTCIRDHZ4EWB4.jpg?auth=93bb608d429f7b362faaf353c68fedfb00ad5cb66be08a1f8bec6c7fd137dd3c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Colmenero contó que compró un departamento tras GH con un premio de 30 mil dólares y ayuda de su padre. (Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>— Hay de todo. Puede ser alguno más cuerdo que otro, pero sí. ¿Vos te considerás que cuerda?</b></p><p>— Yo me considero muy cuerda. Lo que pasa es que, al mismo tiempo, hice una vida bastante loca.</p><p><b>— Entonces, ¿sos cuerda o loca?</b></p><p>— Se contradice eso (risas). Yo me siento íntegra, limpia y sana. Creo que no tengo maldad, pero al mismo tiempo tuve que, ¿cómo te puedo explicar? Negociar un poco con la parte diabólica de la vida.</p><p><b>— ¿Y a qué te dedicaste todos estos años?</b></p><p>— A un montón de cosas. Estuve un tiempo sin rumbo, siempre sola. Después volví a tener un hijo a los 42 años. Crié a mis dos hijos y me salió todo muy bien.</p><p><b>— ¿Y esa pareja con la que tuviste el hijo? ¿Cómo salió todo?</b></p><p>— No llegó a buen puerto, pero está todo bien. Yo respeto a los padres de mis hijos. Mis hijos tienen buena relación con los padres, pero los crie yo sola. Igual ahí está todo bien, son amigos.</p><p><b>— Te entiendo. Te llevás bien, pero vos te hiciste cargo.</b></p><p>— Yo me hice cargo sola. Al mismo tiempo, me fui realizando como persona porque antes nunca me pude realizar.</p><p><b>— ¿Y a qué te dedicaste estos últimos años para sobrevivir?</b></p><p>— Bueno, fui mantera y hace 9 años que tengo un comercio. Alquilo un local donde vendo un poco de todo: ropa, carteras, bijouterie. Ese es mi trabajo, mi refugio, mi comercio. Y ahí me estabilicé. Pero esto recién fue en 2018 y yo salí en el 2003 de Gran Hermano.</p><p><b>— ¿Y esos 15 años?</b></p><p>— Claro, esos 15 años la pasé muy mal. Tardé 15 años en acomodarme después de Gran Hermano. Siempre fui visitante en los medios. Hace 25 años que yo visito los medios y todos me conocen y yo los conozco a todos. Tuve mis encontronazos también con la prensa, con los programas de televisión, con algunos personajes. Pero hoy en día me siento muy cómoda porque pienso que, de a poquito, hay una comprensión mutua entre ellos y yo.</p><p><b>— ¿Por qué sentís que no te enganchaste siendo conocida y habiendo ganado? ¿Qué creés que faltó?</b></p><p>— Me cuesta mucho ser obsecuente. Soy un poco rebelde, ¿viste?</p><p><b>— Quizá a veces cuando hay que remar algo y no te interesa, ¿no lo remás?</b></p><p>— No se trata de eso, al contrario, soy funcional. Pero al mismo tiempo cuestiono mucho el sistema en general. ¿Viste esa frase que dice que el que está adaptado a la sociedad está profundamente enfermo o algo así? Yo entiendo que es difícil no estar, que tiene un precio muy alto no estar adaptado a la sociedad, pero me cuesta adaptarme.</p><p><b>— Pero dame un ejemplo. ¿Qué te pasaba? ¿Qué cuestionabas?</b></p><p>— Un montón de cosas. La doble vara, la hipocresía...</p><p><b>— Bueno, pero es un poco el juego del medio también.</b></p><p>— No estoy hablando solo del medio sino del sistema en general. Entiendo que todo está mercantilizado, que todo es un negocio, pero yo prefiero la ética, ir por el lado de mi verdad, que no sé si es la verdad, pero es mía. Prefiero más la autenticidad que ser un títere del sistema, ¿viste? Igual estoy bastante adaptada para lo que soy yo, que soy rebelde. Es que si no quedás afuera.</p><p><b>— ¿Cómo vas con Yuyito?</b></p><p>— Con Yuyito todo muy bien. Lo que pasa es que hay como una contradicción, ¿viste? Empecé el primero de julio, soy panelista del programa <i>Yuyito a la tarde</i>. Ella es la figura, la conductora, y hay cinco panelistas que pensamos todos muy diferente. Algunos son libertarios, antiperonistas, antikirchneristas y otros somos más antiderecha, porque no te voy a decir que somos peronistas y kirchneristas.</p><p><b>— No te bancás lo que hay, pero no estás de acuerdo con lo otro. ¿Y qué pasa ahí?</b></p><p>— Estamos puestos a propósito para poder debatir y que se pique, porque ahora en la tele dicen que se tiene que picar un poco. Y está todo bien.</p><p><b>— ¿Estás contenta?</b></p><p>— Sí, yo estoy re contenta porque tengo trabajo y es entretenido. La tele tiene esas cosas. No es un trabajo como cualquier otro. Tiene su mística y su encanto, ¿no? Pero se armó un problemita. Me empezaron a llamar de los medios para pedirme notas y móviles y parece que...</p><p><b>— ¿A Yuyito no le gustó?</b></p><p>— Claro.</p><p><b>— ¿Se puso celosa de que vos tengas tu momento de fama?</b></p><p>— Eso lo decís vos, pero...</p><p><b>— Pero si vos pensás que Yuyito se pone celosa y trabajás en el medio, la picás en broma y decís: “Yuyito se pone nerviosa de Viviana Colmenero”.</b></p><p>— Claro, pero eso no se blanquea así de esa manera. Pero el problema es otro. Según ella, yo estoy revelando internas a los otros medios de comunicación.</p><p><b>— ¿Porque contás que se pelean? Eso pasa siempre en la tele.</b></p><p>— No, en realidad, ni siquiera cuento eso. Yo tuve un problemita con la productora ejecutiva porque le planteé si por favor me podía mandar la rutina durante el momento que yo estoy en viaje, porque voy en transporte público al programa. Entonces, en esa horita que tengo de viaje a mí me encantaría adelantar.</p><p><b>— ¿Y por qué no te la mandan?</b></p><p>— Porque no. Esa es la respuesta.</p><p><b>— ¿Y cuándo te la dan? ¿Cuando llegás al canal?</b></p><p>— Claro, pero cuando yo llego al canal tengo que...</p><p><b>— Maquillarte, peinarte.</b></p><p>— Claro, no puedo porque ya empieza el programa.</p><p><b>— Pero la rutina te la tienen que mandar. Tenés razón vos.</b></p><p>— Gracias, doctor. Lo que pasa es que el tema es que como ahora la tele se maneja con una vorágine de actualidad...</p><p><b>— Es una tontería igual. Le podés insistir: “Mandame la rutina”.</b></p><p>— No puedo insistir. No hay posibilidad de diálogo con ella. Ojalá le pudiera insistir. Es muy inflexible a la hora de comunicarse con el otro. Quizás es conmigo solamente la cosa.</p><p><b>— ¿Y a Yuyito le pasan la rutina antes o no?</b></p><p>— Sí. ¿Sabés por qué descubrí que a Yuyito le pasan la rutina antes? Porque un día nos cruzamos en el baño hace bastante tiempo y le dije: “Hola, Yuyito, ¿qué tal? ¿Cómo estás? ¿Todo bien? Vos ya tenés la rutina, ¿no?”. “Sí, yo ya la tengo, ¿cómo no la voy a tener?”. Entonces, me callé la boca y ahí comprobé que ella sí la tiene, pero es la conductora.</p><p><b>— Pero vos sos panelista. También la tenés que tener.</b></p><p>— ¡Y eso es lo que yo pensé! ¿Por qué ella sí y los panelistas no? Y se filtró la información.</p><p><b>— ¿Y ahí fueron los medios a preguntar?</b></p><p>— Por ese pequeño problema se armó un problemón que hace dos semanas que no termina. Me suspendieron el viernes pasado, como que me pusieron en penitencia. No pude ir a hacer mi trabajo. Porque según las palabras de Yuyito, me mandaron a calmarme por ese reclamo. Pero es mentira porque yo nunca estuve enojada.</p><p><b>— Pero Yuyito te tiene que defender. Es la conductora, ella sabe si van a suspender a alguien. Tiene injerencia ahí</b>.</p><p>— Y bueno... Tomó una decisión de suspenderme solamente escuchando la versión de la otra parte, no la mía. Volví el martes, porque hubo un feriado entremedio, se arregló todo, se aclaró y estuvo todo perfecto. Yuyito dijo al aire: “Con una disculpa se soluciona todo”. Yo le dije: “Bueno, Yuyito. Si vos necesitas que yo le pida una disculpa a la Negra, yo se lo pido, pero por vos. ‘Negra, te pido disculpas, pero quiero que sepas que lo hago por Yuyito. Yo no siento que tenga que pedirte ninguna disculpa’”.</p><p><b>— ¿Entonces?</b> <b>¿La Negra entró caliente o no?</b></p><p>— No, después al final del programa nos juntamos las tres. Porque Yuyito es muy espiritual, por la religión, por el evangelio. Por ahí ella no quiere exponerse demasiado, no quiere tener prensa y me retan a mí porque yo doy móviles. Pero incluso ese martes, ¿viste los programas que hacen informes? Tomaron el caso y lo pasamos en <i>Yuyito a la tarde.</i></p><p><b>— Su propio problema, lo mostraron</b>.</p><p>— Claro y nos reímos. Entonces, es raro todo. ¿Qué pasó al día siguiente? Hice un móvil con <b>Sergio Lapegüe </b>y otra vez me volvieron a suspender por ese móvil que hice. O sea que este viernes otra vez no fui al programa. Hoy voy a ir porque plata necesito, porque por eso estoy trabajando.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IYZC4AWETVHNTHAZV4OYLEYO5Q.jpg?auth=71863467c8ee871adbd3d68d3d75d4fdb21fe3b1008dbb304f995df7ff03cbff&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Viviana afirmó que no tiene una vida social intensa y que espera que el hombre dé el primer paso cuando alguien le interesa. (Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><h2>El ping pong sobre romances, peleas y televisión</h2><p><b>— Yo tengo un </b><i><b>role play</b></i><b> que me gusta hacer en el estudio, que se llama culpable o inocente, porque en caso de que nos presentemos en la corte necesito saber los detalles. ¿Estás lista?</b></p><p>— Dale.</p><p><b>— Se la acusa de enojarse fácilmente, ¿culpable o inocente?</b></p><p>— Inocente.</p><p><b>— Se le acusa de haber ignorado a Enrique Iglesias.</b></p><p>— Eso fue verdadero. Pero cuando era joven. En una disco. No me arrepentí. A mí me gusta <b>Eros Ramazzotti.</b> ¿Sabías que hablo con él por Instagram? Así, corazoncito, corazoncito.</p><p><b>— Es bastante tiroteador Eros Ramazzotti</b></p><p>— Sí, ya sé. Pero a mí me gusta como artista.</p><p><b>— Ah, pensé que querías...</b></p><p>— Sí, también. Me parece muy guapo. Ahora es grande, pero yo también. Él tiene 60 y pico.</p><p><b>— ¿Es soltero o casado?</b></p><p>— La última novia que tuvo tenía 25 años. Le gusta mucho el sexo femenino, sí.</p><p><b>— Si te doy un pasaje para que lo vayas a ver a Miami, ¿arrancás?</b></p><p>— Sí, a Eros sí. Pero a ese solo, ¿eh? Bueno, a <b>Luis Miguel</b> también. Esos dos son los que me gustan.</p><p><b>— Se le acusa de haber rechazado la propuesta para ingresar a Gran Hermano 2026</b></p><p>— Culpable. Sí, me ofrecieron.</p><p><b>— ¡¿Cómo no vas a entrar?</b>!</p><p>— Era para ir de visita tres días.</p><p><b>— ¿Vos querías ir fija?</b></p><p>— No, yo no quería ir más fija. Tres días está bien, pero no me cerró la propuesta.</p><p><b>— ¿Querían que vayas prácticamente gratis</b>?</p><p>— Y ponele que sí.</p><p><b>— Se le acusa de mantener una cierta rivalidad con Fernanda Iglesias</b>.</p><p>— No, más o menos. No, no pasa nada con Fernanda. Es brava. Igual yo soy Piscis, me llevo bien con Escorpio.</p><p><b>— Se le acusa de ser muy exigente con los hombres</b>.</p><p>— Sí, culpable. Pero exigente normal, no en algo fuera de serie.</p><p><b>— La básica: que no sean unos papanatas, que sean atentos, respetuosos...</b></p><p>— Porque yo también soy así con el hombre. Lo respeto, me tomo las cosas de él en serio, trato de comprenderlo desde mi femineidad. Como tengo dos hijos varones, trato de comprender al hombre en sí.</p><p><b>— Se le acusa de haber sido cuñada de Susana Giménez.</b></p><p>— Tuve un romance con <b>Patricio</b>. Pero él tuvo un romance con un montón, con casi todas. No sé si le quedó alguna. Por eso no es ningún mérito mío ni tampoco de él haber estado conmigo.</p><p><b>— Se le acusa de haber protagonizado varias peleas mediáticas</b>.</p><p>— Sí, una muy fuerte con <b>Yanina Latorre.</b> Porque ella se hizo famosa gracias a un escándalo que tuvo conmigo.</p><p><b>— ¡Me estás cargando</b>!</p><p>— No, ella ya era famosa porque era la esposa de <b>Diego Latorre. </b>Todos la conocemos desde siempre, ¿o no? Pero viste que ella no trabajaba en los medios. Era como modelo, no sé qué era.</p><p><b>— Era la esposa de Diego Latorre y lo acompañaba. No sé de qué trabajaba</b>.</p><p>— No trabajaba. Ella dice que tiene tres títulos: contadora, perito mercantil, traductora de no sé qué, de inglés creo o de italiano. Y bueno, es una mujer culta.</p><p><b>— ¿Por qué te peleaste?</b></p><p>— Me insultó en un programa que tenía <b>Ángel de Brito,</b> que se llamaba <i>BdV, Bien de Verano.</i> Ella estaba invitada y yo también. Ella recién estaba como paseando por los medios de comunicación. Se ve que estaba buscando trabajo. Empezó a hablar de mí sin saber y yo le dije: “Vos estás acá porque estás aburrida y no tenés nada que...” Y ella pensó que yo le dije: “Vos sos aburrida”. Se ofendió, me empezó a insultar de arriba a abajo, pero cosas horribles me dijo: “Yo chupé la correcta, ta, ta, ta, ta, ta, ta”. Me insultó. Y bueno, se armó un escándalo. En esa época las redes sociales no estaban muy vigentes. Y después eso desató un escándalo televisivo, porque fue muy fuerte.</p><p><b>— ¿Y nunca fuiste al programa de Yanina? ¿Irías?</b></p><p>— Sí, fui mil veces. Esto tiene un montón de capítulos. La guerra con Yanina, digamos (risas). Para ella, como yo no estoy a su altura, yo no soy una par. Pero bueno, no pasa nada, está todo bien.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/66PDYRRO5VDFTLATF7JZQZ5IBQ.png?auth=4886c4c8662c2bc5faa51dc28d01f8fdff11383662ebc77e3b3e3eafd7f583d7&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Viviana Colmenero con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Marcelo Longobardi recordó su desmayo en la casa de los Yoma, cuando Néstor Kirchner le amagó una trompada y su salida de la radio]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/07/marcelo-longobardi-recuerda-su-desmayo-en-la-casa-de-los-yoma-el-dia-que-nestor-kirchner-le-amago-una-trompada-y-reflexiona-sobre-el-porque-de-su-salida-de-la-radio/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/07/marcelo-longobardi-recuerda-su-desmayo-en-la-casa-de-los-yoma-el-dia-que-nestor-kirchner-le-amago-una-trompada-y-reflexiona-sobre-el-porque-de-su-salida-de-la-radio/</guid><dc:creator><![CDATA[Fernando Marín]]></dc:creator><description><![CDATA[En un emotivo reencuentro con Fernando Marín para Proyecto 86, el periodista repasa los inicios de su carrera, recuerda los aprietes políticos y explica su abrupta salida de la radio]]></description><pubDate>Mon, 07 Sep 2026 11:44:42 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay duplas que marcaron a fuego la historia de la radiofonía argentina, <a href="https://www.infobae.com/autor/fernando-marin/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/autor/fernando-marin/"><b>Fernando Marín</b></a><b> y </b><a href="https://www.infobae.com/autor/marcelo-longobardi/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/autor/marcelo-longobardi/"><b>Marcelo Longobardi</b></a><b> </b>son una de ellas. En esta entrega de <a href="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/"><i><b>Proyecto 86</b></i> </a>—el ciclo de entrevistas de Infobae Studio—, conductor y entrevistado se reencuentran para compartir una charla atravesada por la gratitud, el afecto mutuo y las memorias de un medio que cambió para siempre.</p><p>Longobardi viaja a 1986, el año en que Marín intuyó su talento en una pequeña audición de domingo y le entregó el mando de la primera mañana de Radio El Mundo. A partir de allí, la conversación recorre los altibajos de una trayectoria magnífica: la convivencia con “enemigos pesados”, <b>el día en que Néstor Kirchner </b>intentó agredirlo físicamente en la Quinta de Olivos, la censura y la decisión de dar un paso al costado cuando el cuerpo empezó a pasarle factura.</p><p>En un análisis filoso sobre la actualidad, el periodista reflexiona sobre el costo de haber dejado el liderazgo del aire, <b>califica a Javier Milei</b> como parte de un “gen autocrático” global y explica por qué las formas en la política siempre revelan el fondo. Un mano a mano imperdible que combina la trastienda del poder con el lado más humano del hombre que con su voz acompañó a los argentinos durante tres décadas.</p><p><b>Fernando Marín: </b>Una de las alegrías mayores de los diez invitados que tuve en este ciclo… realmente lo quiero mucho y lo tengo muy cerca de mi corazón. Creo que hace como tres años que no nos veíamos la cara y antes nos veíamos todos los días. Yo creo que es un tipo realmente fuera de serie en lo que logró. Un día se me ocurrió, quizás como una locura —no debe haber sido tanta porque llegó a lo que llegó—, decirle de un día para otro: “Pibe, largate”. Pero ayudame a la memoria, porque después de los 40, a veces la memoria está, pero falla también…</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BNOJJKGECVA67O7EPQDHKSNOIE.jpg?auth=e07f0b406bce0b9f81a4c1366c0eabc7e808c97e0a00eaede68c98f958c96059&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Empecé a hacer radio por mi cuenta y alquilaba un espacio en la vieja Radio América", cuenta Longobardi" height="1080" width="1920"/><p><b>Marcelo Longobardi:</b> Bueno, primero que nada, un gustazo de verte. Yo también te quiero mucho y mi carrera no hubiera sido posible sin vos. En este medio todo el mundo sabe eso y yo me encargué, además, de que todo el mundo lo supiera, por si alguien no sabía...<b> Primero tuyo, después de Romay</b>, ¿no? Que son personajes que ya no hay más, ¿sabés? No hay más Marín y no hay más Romay. Y yo soy el producto de aquello. Yo tengo contabilizado exactamente cómo empezó nuestra relación. A ver: yo era productor de Bernardo Neustadt, ¿te acordás? Bueno, yo era un productor más o menos destacado y Neustadt era un tipo difícil, vos lo conociste muy bien. Muy, muy difícil. Entonces un día me prometió que yo iba a ser columnista en su programa, y creo que eso duró... no sé, un día.</p><p><b>FM:</b> Al estilo Neustadt.</p><p><b>ML:</b> Entonces yo empecé a hacer radio por mi cuenta y alquilaba un espacio en la vieja Radio América. Yo tenía veintipico de años. Me acuerdo hasta el día que me recomendaste que no me case… (risas)</p><p><b>FM:</b> Yo tenía razón, porque te separaste y recién ahora estás feliz.</p><p><b>ML:</b> Bueno, tenías razón. Puede ser. Pero no importa... Total que los domingos a la mañana,<b> de 7 a 9, en tu Radio El Mundo</b> —que era lo que hoy es Radio Mitre o Radio 10, era la radio más importante— tenía un espacio libre que yo te compré por muy poco. Tenía cuatro auspiciantes que me alcanzaban justo para pagar el espacio, y entonces adquirí el espacio por tres meses. Yo era muy malo, no sé qué viste en mí. La verdad es que no tengo idea.</p><p><b>FM:</b> Tu interior. El exterior todavía no funcionaba bien. (risas)</p><p><b>ML:</b> Entonces me acuerdo que un día se produjo un vacío en la mañana de El Mundo, porque se había ido <b>Daniel Mendoza</b> —con una tragedia—. Entonces me acuerdo que me llamaste. Vos eras... vos dabas miedo, te lo juro por Dios. Entrar a tu oficina, que me acuerdo toda gris… Todo el mundo sabía que llegabas porque José —tu chofer y secretario— avisaba por un walkie-talkie que salía en unos parlantes que había en los pasillos. Te decíamos “Gran Hermano”, ¿sabías?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/S6QC2FKN7ZF33FVE2TTXQEVFRA.jpg?auth=5c08a8e27fd9a613c6e5ac1963d400ad11dbc45f8643b971badfc47184fef5d4&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo era muy malo, no sé qué viste en mí. La verdad es que no tengo idea", le dice Longobardi a Marín en la entrevista" height="1080" width="1920"/><p><b>FM:</b> (risas)</p><p><b>ML:</b> Un día vino alguien y me dijo: “Te llama el señor Marín”. Para mí era una cosa... tenía 25 años, ¿entendés? Me temblaban las piernas. Y tu oficina estaba llena de fotos tuyas, de recortes y artículos de toda tu trayectoria, que ya era una montaña hasta ese momento. Me sentaste ahí y me dijiste tres cosas. Me dijiste: “Pibe, el colectivo pasa una vez por día, el tren dos, y el jet pasa una vez en la vida. <b>Te ofrezco la conducción de la mañana de El Mundo </b>a partir del lunes próximo, todos los días”. Era un delirio. Era una cosa bastante delirante para mí, que era un principiante, que venía de ser productor y que conducía un programa de relleno los domingos a la mañana. Y me subí al jet. Eso fue hace 40 años, en 1986. Ahí empezó mi carrera de radio y la interrumpí recién cuando me fui de Mitre y de Rivadavia... estuve 30 y pico de años.</p><p><b>FM:</b> Retomo cuando decís “¿qué viste en mí?”. Yo te escuchaba en esa audición chiquita porque le daba valor a toda la programación que tenía en El Mundo. Vos tenías un talento innato y hacías comentarios particulares que no los hacían otros ya afamados. Dije: “Este chico va a ser un talento el día de mañana”. Te llevabas todo por delante.</p><p><b>ML:</b> Y tal vez en ese momento, cuando uno empieza… Yo no tenía opciones: venía de una familia súper humilde de la isla Martín García. Entonces por ahí no tenés más remedio que llevarte todo por delante. Inclusive te llevé por delante a vos también, que me echaste a la mierda. ¿Te acordás de eso?</p><p><b>FM:</b> De eso no me acuerdo… Las cosas malas…</p><p><b>ML:</b> Estuvimos peleados como tres años. Pero nos arreglamos.</p><p><b>FM:</b> Cuando uno se pelea por laburo, por diferencias, porque el otro creció... Yo siempre tuve en cuenta que vos eras el fenómeno joven que venía a suplantar a los de toda la vida, y no me equivoqué. Si vos me decís: “Fernando, ¿qué músculo tuyo es el que más valorás cuando te mirás al espejo?”, es la intuición. La intuición aplicada al trabajo. <b>Yo vi en Marcelo Longobardi un número uno a corto plazo.</b></p><p><b>ML:</b> Adentro de mi cabeza pasan un montón de cosas que tienen que ver con la imaginación. La imaginación es la condición más extraordinaria que tiene una persona: la capacidad de imaginar. Me imagino todo el tiempo muchas cosas; algunas las logro hacer, otras ni cerca. Pero tal vez mi vida haya sido una consecuencia de la imaginación, ¿no? Porque si vos pensás de dónde yo vengo o de dónde vos me sacaste hasta hoy, creo que todo lo que pasó conmigo ha sido el <b>producto de mi imaginación</b>, para bien o para mal.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SWIDEY57IFC4XAZQQSK4VXNFYQ.jpg?auth=1dced04ea79a6fc4dbe6a6159b46ce0671bd9e22d9e476c7be152294d8b16437&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Todo lo que pasó conmigo ha sido el producto de mi imaginación, para bien o para mal", afirma Longobardi en Proyecto 86" height="1080" width="1920"/><p><b>FM:</b> ¿Y pensás que vas a terminar en este medio? ¿O en algún momento vas a decir, como Messi, “hasta acá llegué”?</p><p><b>ML:</b> Casi lo hago, y me salió medio mal. Eso es jodido, porque hacer un cambio es mucho más complicado de lo que yo pensaba. Yo hice un cambio radical cuando me fui de Mitre: estaba cansadísimo de la radio. Eran 30 y pico de años haciendo lo mismo, y yo veía para adelante qué iba a pasar en los próximos 30 y pico haciendo exactamente lo mismo. Empecé a imaginarme otras cosas, a tener otros escenarios, otras ideas, otros proyectos. Me jugué y surgió un proyecto importante unos meses después de mi salida de Mitre, que finalmente estalló como consecuencia de que CNN explotó por los aires. Pero ahí aprendí que hacer un cambio —reinventarte, que es la palabra que se usó para explicar mi caso de “se reinventa a los 60”— es algo mucho más difícil de lo que vos te podés imaginar. No es tan sencillo. Para empezar a conversar, porque la gente te reputea: “¿Cómo que se va de la radio? Usted estuvo conmigo 25 años a la mañana, ¿ahora qué hago?”. Quería liberarme de eso, pero ahí sentí por primera vez en mi vida el rigor de la crítica. Yo siempre tuve una crítica muy favorable, no he tenido problemas en ninguna parte. No tengo problemas en la calle ni aun en los peores momentos del kirchnerismo, excepto una vez que me mandaron a pegar a propósito. Pero fuera de eso, voy a la farmacia, tengo una vida normal. Y después de tantos años de radio, la gente establece una relación mucho más potente de lo que yo me imaginaba.</p><p>La primera vez que yo viví eso fue cuando me echaron de Radio 10, que <b>fue una cuestión política de Cristina Kirchner. </b>Naturalmente se vendió y al poco tiempo me echaron. Entre otras cosas, el interés del Gobierno por quedarse con la radio era para echarme, cosa que hicieron, por supuesto. Y ahí fue el derrumbe de La 10. La gente nos mandaba comida a mi casa; a la guardia de mi barrio me mandaban tartas, una cosa extraordinaria. Y después, cuando me fui de Mitre, fue a la inversa. Ahí se presenta el dilema de “ser o no ser”. ¿Hago lo que quiero, hago lo que debo o hago lo que me indica mi pálpito, aunque mi pálpito pueda estar equivocado o mi corazonada pueda ser un fracaso? Seguí mi corazonada. Durante toda mi carrera mis corazonadas fueron exitosas; en este caso no es que no lo haya sido, porque yo no quería seguir haciendo radio todas las mañanas.</p><p><b>FM:</b> ¿No sentís que destrozaste un poco la mística de Marcelo Longobardi, al que la gente amaba, y que te encontraste de repente como solo en la vida y en el aire? ¿No te confundiste?</p><p><b>ML:</b> Es muy difícil que la gente entienda. Vos pensá que yo entre Radio 10 y Radio Mitre estuve en total 24 años. Yo después de El Mundo seguí en la radio: pasé por Radio América, después estuve en Radio Libertad con Romay —como yo trabajaba en el 9, Romay me obligó a trabajar en Libertad—, trabajé en Radio del Plata con Armando Pérez, el de Belgrano de Córdoba. Hicimos una radio donde estaba Guinzburg, estaba yo, Fernando Bravo y Santo Biasatti. Fue una lindísima época.<b> Y después en Radio 10 con Daniel Hadad en el año 2000.</b> Ahí estuve 13 años siendo líder todas las semanas, no hubo un solo mes que haya salido segundo. Después tuve diez o nueve años en Mitre. Mitre venía segunda —le habíamos ganado con Daniel durante 15 años consecutivos— y la pusimos primera en 40 días, y permanece primera todavía.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5GTFIBB6OBAP7FMV7NGHFX3EOI.jpg?auth=2c00e8b4e827a6474dc61429a28f8501d4161efa06c55c8a74edec976b613bb8&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Entre Radio 10 y Radio Mitre estuve en total 24 años", cuenta Longobardi " height="1080" width="1920"/><p><b>FM:</b> ¿Hubo muchos medios, dueños de medios o políticos que pidieron tu cabeza?</p><p><b>ML:</b> Sí, muchos. Néstor Kirchner todo el tiempo pidió mi cabeza.</p><p><b>FM:</b> ¿Es verdad que te quiso pegar?</p><p><b>ML:</b> Sí, sí. Daniel Hadad fue el que nos separó. Ellos creían que los periodistas éramos marionetas de los medio. Él no entendía que eso no era así. Con la edad tuve una independencia que se la debo reconocer a Daniel: durante 13 años hice lo que quise en Radio 10, inclusive en contra de muchas ideas de la propia radio, y Daniel sostuvo eso hasta que no pudo más. Kirchner lo llamaba todo el tiempo y le pedía mi cabeza. La última vez llamó y le dijo: <i>“Echalo a ese hijo de puta que está promoviendo la fuga de capitales, ese hijo de puta de tu amigo...”</i>. Daniel no tenía forma de soportar semejante nivel de presión y para apaciguar los ánimos inventó un contrato falso con una multa de 40 millones de dólares para decir que no me podía echar, una estupidez para parar la presión. Néstor Kirchner me odiaba. Y después fue peor con Cristina en Radio Mitre: llegamos a trabajar dos años con la calle Mansilla vallada.</p><p>Una vuelta vamos al café con Daniel Hadad. Nos citan y nos hacen esperar en un bar en la avenida Libertador, en Olivos. Éramos como de película, esperando los dos a que sonara el teléfono para ir a la Quinta de Olivos. En el medio, Daniel había dejado el auto mal estacionado, viene la grúa y se lo lleva. Nosotros le decíamos al policía: <i>“Estamos esperando un llamado del Presidente de la Nación”</i>. Un delirio total. Rescatamos el auto, fuimos, y apenas entramos al hall de la residencia de Olivos, aparece Néstor Kirchner por una puerta como una tromba, se me viene encima y me dice <i>“hijo de puta”</i> y me amaga una trompada. Fue un instante donde Daniel se interpuso.</p><p><b>FM:</b> Entre un tipo como <b>Kirchner que te tiró una piña</b> y la locura que puede tener Milei de insultar, ¿ves diferencias o es lo mismo?</p><p><b>ML:</b> Es un gen autocrático, la intolerancia. Hay una frase que citó Fernández Díaz de Víctor Hugo: <i>“Las formas son lo que se ve del fondo”</i>. Y yo creo eso: en el caso de Milei, como en el de Néstor o Cristina, <b>las formas son lo que se ve del fondo.</b> Milei es un autócrata.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BQ2F2UJS45BWLBYZ2RBV26WEMU.jpg?auth=9dd06ad87cab459287d523bd4009976d5fa6f21a471daef05ea34bbc2b3d4a18&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Marcelo Longobardi tentado de risa posa junto a Fernando Marín " height="1080" width="1920"/><p><b>FM: </b>¿Y esto no es algo de moda? ¿Por qué insulta también Trump? Por ejemplo.</p><p><b>ML: </b>Hay un clima de época que involucró a diversos dirigentes y procesos políticos, de Boris Johnson a Javier Milei, pasando por Viktor Orbán. Han interpretado una época de furia y enojo de la gente contra todo: contra los gobiernos, las empresas, los periodistas y los medios. Milei y Trump encarnan eso. Trump tiene mucha más responsabilidad porque conduce la primera potencia del mundo y está en un extravío generalizado, más cercano a Corea del Norte que a Canadá. Milei es hijo de su tiempo, asignado por el hecho de que ciertos órdenes políticos se cayeron; en Colombia, en Chile, en Brasil con Bolsonaro, y en Argentina la gente se hartó de un orden que duró 20 años.</p><p><b>FM:</b> ¿Tenés en la cabeza enemigos que te han martirizado en la vida? ¿Te jorobaron en tu vida personal o económica?</p><p><b>ML:</b> Es parte de esta actividad: no tener un enemigo debe ser casi imposible. Tuve enemigos pesados: Alfredo Yabrán, Carlos Menem, los Kirchner, el general Milani. <b>Me he enfrentado con el jefe de la Maldita Policía, Klodczyk</b>, que me mandó a balear la casa en Castelar, con mi primer matrimonio. Tuve enemigos pesados.</p><p><b>FM:</b> ¿Te solucionó la terapia tus ataques de pánico?</p><p><b>ML:</b> Sí. Siempre tengo en mi bolsillo la pastillita del ataque de pánico por las dudas. Nunca más me pasó, hace más de 20 años, pero siempre tengo conmigo una pastillita como salvavidas. La primera vez que me pasó fue espantoso en Radio 10: sentí literalmente que me moría.</p><p>Después que aprendí los síntomas, descubrí que había tenido por lo menos un par más unos años antes en situaciones en las que ocurría un cortocircuito entre el pensamiento y el comportamiento.</p><p>Se me tensaba el diafragma, quizás no fueron estrictamente ataques de pánico, sino que eran episodios de hiperventilación producto de tensión física en el diafragma. Yo viví muy estresado. Me he levantado a las 3:45 de la madrugada durante 30 años... </p><p>Con estos episodios aprendí que lo que no decís, el cuerpo lo expresa de una manera u otra. <b>Mi cuerpo expresó un montón de malestares y estrés a través de la tensión en el diafragma</b>. Fui mucho tiempo a reeducación postural (RPG) porque mi espalda está un poco torcida como consecuencia de la tensión acumulada en el diafragma. La tensión te dobla el cuerpo. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VJ6DUXOZF5A4VFQ2D2HZIIYKD4.jpg?auth=f8960657670aeb0dab2200ad46f0554a50eb4d2355e0c0a42520821ff0ba34c9&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Fernando Marín entrevistó a Marcelo Longobardi en Proyecto 86" height="1080" width="1920"/><p>Descubrí también al identificar los síntomas que me pasó lo mismo en la casa de un personaje muy complicado: Emir Yoma. Estábamos negociando con Mariano Grondona el reportaje a Amira Yoma. Ella había sido tapa de los diarios durante 16 meses por la denuncia de narcotráfico de la revista <i>Cambio 16</i>. Amira resuelve ofrecer un reportaje, hablan con Romay, conmigo y con Grondona, y resolvimos entrevistarla juntos. Hicimos 52 puntos de rating. El reportaje para nosotros fue un fracaso, porque no dijo nada. Le decía: “Señora Yoma, ¿qué había en las valijas?”. Con cara de inquisidor…</p><p><b>FM:</b> De Sherlock Holmes.</p><p><b>ML: </b>Y ella me dijo: “Ropa”... Ellos estaban amenazando con que Amira hablara para extorsionar a alguien. Entonces en la casa de Amira Yoma me desmayé y terminé en la cama de Emir Yoma. Venían los médicos y me tomaban la presión; lo que tuve fue un ataque de pánico porque lo que pensaba no era acorde con lo que sentía que debía estar haciendo. Me resultaba inaceptable estar ahí.</p><p><b>FM:</b> Pasó el tiempo, te veo, no te veo... La frase que puedo expresar hacia vos es “te quiero”. Realmente te quiero, porque es como haberte visto nacer, decirte “andá por acá” y agarraste ese camino y te fue muy bien.</p><p><b>ML:</b> Yo me hacía chistes en la radio sobre tus consejos: <i><b>“Pibe, siempre por la 9 de Julio, ni por Cerrito ni por Carlos Pellegrini”</b></i><b>.</b> Si los ves hoy, eran consejos geniales. Yo te agradezco muchísimo. Yo también te quiero mucho y somos muy buenos amigos. Cuando gané el Martín Fierro te lo dediqué.</p><p><b>FM:</b> Yo estaba en la cama con Anabela mirando los Martín Fierro, y me sorprendió cuando te nombraron y me dedicaste el premio. Me dio una emoción de agradecimiento que no todos tienen y lagrimee. Gracias.</p><p><b>ML:</b> Gracias a vos, Fernando.</p><p>Fotos: Adrián Escandar</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/BNOJJKGECVA67O7EPQDHKSNOIE.jpg?auth=e07f0b406bce0b9f81a4c1366c0eabc7e808c97e0a00eaede68c98f958c96059&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA["Empecé a hacer radio por mi cuenta y alquilaba un espacio en la vieja Radio América", cuenta Longobardi]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Facundo Arana: “Decía que no tenía hambre para ponerme el plato de comida a mí”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/06/facundo-arana-decia-que-no-tenia-hambre-para-ponerme-el-plato-de-comida-a-mi/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/06/facundo-arana-decia-que-no-tenia-hambre-para-ponerme-el-plato-de-comida-a-mi/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[En una entrevista con Infobae, el actor que vuelve al teatro con Visitando al Sr. Green, una obra que hizo hace 20 años con Pepe Soriano, recordó su infancia, los veranos en que se la pasaba estudiando para pasar de año y la época de “vacas flacas” en su casa, cuando no se percataba de que su madre le cedía comida. También habló de María Susini, de la familia que construyeron y de las experiencias al límite que vivió escalando montañas, entre ellas un edema pulmonar que casi le cuesta la vida en el Himalaya]]></description><pubDate>Sun, 06 Sep 2026 07:02:33 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Facundo Arana </b>habla de la vida como quien todavía tiene mucho por contar. De su familia, de la montaña, del teatro, de los años en los que la enfermedad le hizo pensar que podía morir y de esos momentos en los que tampoco tuvo ganas de levantarse de la cama. Hay humor, memoria y también algunas confesiones. Entre todas aparece una idea que atraviesa buena parte de la charla: <b>estar para el otro.</b></p><p>A los 50 años, <b>vuelve al escenario del Multiteatro con </b><i><b>Visitando al Sr. Green</b></i>, una obra que ya hizo hace dos décadas junto a Pepe Soriano. Esta vez comparte elenco con <b>Jorge Suárez</b>, que regresa al teatro después de un doble trasplante. Arana vuelve a encontrarse con un texto que, 20 años después, lee desde otro lugar: con más experiencia, otra mirada y una vida atravesada por muchas cosas que entonces todavía no habían ocurrido.</p><p>Después de casi dos décadas en pareja con <b>María Susini</b>, tomaron la decisión de separarse, pero hay algo que no cambió: <b>siguen siendo familia</b>. India, Yaco y Moro continúan siendo el punto de encuentro y, al hablar de ellos, Arana cuenta cómo atraviesan esta nueva etapa, qué aprendió de sus propios padres y por qué eligieron, en distintos momentos, caminos diferentes para su educación. <b>“Los hijos de uno son hijos de todos”,</b> dice en un momento de la charla con <b>Infobae</b>, una frase que también explica bastante de su manera de mirar la vida.</p><p>La montaña es otro de sus grandes lugares. Desde aquel primer Aconcagua al que llegó casi sin experiencia hasta el edema pulmonar que sufrió en el Himalaya y del que salió gracias a un rescate en helicóptero, el actor cuenta por qué sigue volviendo. Y entre la aventura, el trabajo y la familia aparece una conversación más íntima sobre la salud mental, la importancia de pedir ayuda y<b> </b>la certeza de que, en algún momento, <b>a todos puede faltarnos el aire</b>.</p><p><b>—¿Fue una linda época el colegio?</b></p><p>—No, porque a mí me gustaba mucho dibujar. Los profesores tenían que formarte, enseñarte, y yo dibujaba. Dibujaba todo el tiempo. Tenía que estudiar todo un año de todas las materias en dos meses para rendir.</p><p><b>—¿Te llevabas todas? </b></p><p>—Todas, menos dibujo.</p><p><b>—¿Y en tu casa qué decían? </b></p><p>—Diciembre y marzo adentro. Estudiaba y las sacaba.</p><p><b>—Dibujabas en las carpetas, estabas en Narnia. ¿Hay cuadros tuyos en tu casa?</b></p><p>—En todos lados dibujaba. La verdad que nunca hice nada con todo ese material, pero podría sentarme un día y hacer algo. Algunos dibujos los subo a Instagram.</p><p><b>—Está el actor, el músico y el pintor.</b></p><p>—Y ya escribí un libro. </p><p><b>—¿Dónde estás viviendo?</b></p><p>—En todos lados.</p><p><b>—¿Cómo se vive en todos lados? ¿Un poco afuera, un poco con María y los chicos? </b></p><p>—En todos lados. Vivo adentro mío, te lo juro. No son palabras y es un montón.</p><p><b>—¿Y dónde dormís? </b></p><p>—En todos lados. </p><p><b>—¿Estás repitiendo eso para no responderme? ¿Volvieron? </b></p><p>—(Risas) No, no volvimos. No sé si volvamos. Estoy muy bien, ella está muy bien y sabemos todos cuál es nuestra prioridad y estamos súper tranquilos.</p><p><b>—¿Cuál es la prioridad? </b></p><p>—Los chicos. Para mí, los chicos y su felicidad siempre. Soy un convencido de que una persona es muy afortunada si encuentra en su vida el amor de su vida. Yo lo encontré, lo viví, lo vivo y lo voy a vivir hasta el último día de mi vida. Entonces, que lo que te una a esa persona sea un amor incondicional, ya sabés que elegiste bien y después lo otro son detalles. A esta edad es muy lindo haber podido darme cuenta de eso y vivirlo así.</p><p><b>—¿Y se extraña? </b></p><p>—Sí, todo el tiempo, pero es parte de la vida. Si ellos están bien y tienen una sonrisa en el alma, vos te podés ir a vivir a Marte, no pasa nada.</p><p><b>—¿Cuántos años tienen ya? </b></p><p>—16 los varones y 18 India. </p><p><b>—¿Fue difícil contarles la separación?</b></p><p>—Hay cosas que no tenés que contar porque ya tienen una edad. Ya son grandes. Lo que importa es qué nos hace felices hoy, cómo encaramos mejor hoy, cómo nos sentimos mejor hoy. Nada es definitivo. Lo único definitivo es la muerte.</p><p><b>—¿Se lo tomaron bien?</b></p><p>—Sí. ¿Sabés qué se toma mal? Una enfermedad a destiempo, una falta a destiempo. Hay muchas cosas para tomar mal, no se toma mal lo que está bien. Supongo que nadie se junta con alguien pensando “algún día me separo”. Las cosas a veces no son como debieran ser, son como son. Y cuando son como son, lo mejor que podés hacer es darle lo mejor de vos a todo esto que te va pasando en el presente. Eso es lo que hago, lo que intento hacer.</p><p><b>—Ese nene que dibujaba y no encontraba ese espacio estaba en una educación más tradicional. ¿Hay algo de eso que quisiste cambiar en la educación de tus hijos?</b></p><p>—Sí, por completo. <a href="" target="_blank" rel="">La experiencia que yo había vivido en mi formación es que no pudieron con lo que yo quería con toda mi alma. Nadie pudo con eso. Mi viejo jugaba a domarme, pero secretamente quería que yo hiciera la mía. Su trabajo era tirar un poco de la rienda, pero sabía que yo iba por la buena senda. Quería que rompiera esa rienda y fuera yo mismo.</a></p><p><b>—Tu papá era juez, ¿no?</b></p><p>—Sí. Entonces, ¿qué les voy a enseñar yo a mis hijos? Qué mejor que enseñarles eso mismo si tengo la experiencia. Hoy miro para atrás y me siento muy feliz de las elecciones que tomé.</p><p><b>—¿Es verdad que a tu papá le dijeron en el colegio que necesitaban que trabajara menos y estuviera más con vos?</b></p><p>—No le dijeron así. Le dijeron: “Doctor, tiene que venir al colegio a tener una reunión con los directivos por Facundo”. Mi viejo fue y preguntó qué pasaba conmigo. Le dijeron: <b>“Le falta padre, doctor”.</b> Volvió a casa y le dijo a mi vieja: “A Facundo le falta padre”. Y ella le preguntó: “¿Y qué vas a hacer?”. “Voy a dejar la Justicia”. Era como que vos hoy dejes el periodismo. Había empezado cosiendo expedientes, había llegado a juez, había sido juez de la Cámara Electoral. Y dijo: “Le falta padre”. Dejó la Justicia y compró raquetas para todos, empezamos a jugar al tenis, a hacer programas juntos. En Miramar compró un mediomundo y nos íbamos todos a pescar. Fue espectacular, pero en el momento no me explicaron el motivo.</p><p><b>—¿Cómo te enteraste? </b></p><p>—Porque pregunté de grande y me enteré por mi vieja y por amigos de mi viejo. Mi viejo predicaba con el ejemplo, hablaba poco y predicaba con el ejemplo. Mi vieja explicaba los ejemplos y también predicaba con el ejemplo.</p><p><b>—¿Alguna vez te enojaste con ellos? </b></p><p>—Sí. Los hijos nos enojamos todo el tiempo con los padres. Siempre escuchamos lo mismo: “Ya te vas a acordar”. Y llega un momento en que te acordás. Tal vez los errores que les señalaste eran circunstancias que vos no podías ver más que con tu mirada de chico.</p><p><b>—¿Y volviste y les dijiste “ya me acordé”?</b></p><p>—Sí. Mi viejo fue un juez de un 504 usado. Jamás se compró un auto nuevo. Y hubo épocas de vacas flacas. Yo recuerdo perfectamente a mi vieja diciendo todas las noches: “No tengo más hambre”. Yo comía como un Heliogábalo. De grande fui y le dije: <a href="" target="_blank" rel="">“Ma, el ‘yo no tengo más hambre’ que me dijiste durante toda esta época, ¿vos me ponías el plato de comida a mí?”. Se le llenaron los ojos de lágrimas. No me pudo mentir</a>. Esa vieja tengo yo y la suerte de abrazarla y agradecerle.</p><p><b>—¿Eras un poco el preferido entre tus hermanas? </b></p><p>—No era el preferido. Para mi viejo éramos todos sus amados hijos, pero yo era el varón en una época en la que el varón... Gracias a Dios los tiempos cambiaron. Para mi vieja fuimos siempre sus cachorros, nos hizo pasar la vida más feliz y extraordinaria, todo el tiempo con primos y amigos. <b>Mi vieja era el fuego donde nos reuníamos todos</b>.</p><p><b>—¿Y con tus hijos hay alguno que te saque lo que quiera?</b></p><p>—La mujer siempre te saca lo que quiere: India me saca lo que quiere, los varones no te piden nada. Los amo, tienen momentos de mayor necesidad de que te pongas al lado, pero María es tan buena madre que a mí me resulta difícil verlo porque ella va ecualizando. </p><p><b>—¿Siempre estuvieron de acuerdo con María en la crianza y los valores o existieron choques?</b></p><p>—Choques nunca. Teníamos la idea de que los chicos tuvieran un alma sonriendo siempre y punto. Y con eso nos fuimos moviendo, pasa que hubo cambios de colegio y de tipo de formación.</p><p><b>—Tuvieron una época de estudiar en casa.</b></p><p>—Sí. India ya terminó. Fue una prueba superada porque estuvo buenísimo. No es para todos, pero para el chico que lo necesita está buenísimo. A mí me hubiera venido increíble hacer homeschooling.</p><p><b>—¿Hoy lo recomendás?</b></p><p>—No a todo el mundo. Para ciertas personas, si ya tienen lo social resuelto, es súper útil poder enfocarse y no tener tanto estímulo externo. Hay chicos que esos estímulos los distraen y no pueden llegar a tener ni 15 minutos de clase de verdad. Y otros, como era yo, que no podían y me metía en el dibujo. María recorrió los colegios de toda la zona y para la última etapa, fue <i>homeschooling</i>. Además, la institución te habilita a que si querés, cuando terminás, podés estudiar en una universidad de Estados Unidos.</p><p><b>—¿Cuánto tiempo?</b></p><p>—En total van a ser tres años, y en el caso de ellos funcionó porque lo social ya estaba resuelto.</p><p><b>—¿Cómo te encontraste con la montaña? </b></p><p>—Me la llevé por delante. En 2003, bajando por la Ruta 40 hacia Uspallata, de repente vi una montaña que parecía salida de escala. Era enorme, como un bonete de bruja. Pasó una camioneta y pregunté: “¿Y eso?”. Me dijeron: “El Aconcagua”. Y me agarró como un amor a primera vista. Fui a Uspallata, pregunté quién era el guía por excelencia y le dije que quería escalar. Me preguntó qué experiencia tenía. Nula. Qué equipamiento tenía. “Lo que tengo puesto, ojotas”. Me dio equipamiento y me mandó al Sarnoso, que era una montaña cercana. Si le llevaba una piedrita de la cumbre, me llevaba al Aconcagua. Al día siguiente hice cumbre, le llevé la piedra y me preguntó: “¿Tenés ganas de seguir jodiendo?”. Yo tenía las patas ampolladas, pero le dije que sí. Al día siguiente salimos al Aconcagua. No había nadie, salvo una expedición ecuatoriana y la montaña me regaló la cumbre. Bajé diciendo: “No voy a volver a subir nada nunca”, porque estaba destrozado. A la semana ya quería volver: fui tres veces más y, de las cuatro, hice tres cumbres.</p><p><b>—¿Qué encontraste ahí arriba? </b></p><p>—Te encontrás con vos. Son muchos momentos de silencio, con la cabeza yendo a mil porque te dice “bajá de acá”, mientras caminás muy despacio con el cuerpo. Es 30% físico y 70% cabeza. Tenés mucho tiempo para reflexionar, yo no soy muy del autoanálisis y ahí tenés tiempo para analizarte, entender algunas cosas y corregir otras. Yo me encuentro mucho en la montaña.</p><p><b>—¿Hay una adrenalina que genera la montaña?</b></p><p>—No lo puedo explicar. Es como el amor: no tiene explicación, solo querés volver. Querés ir a otro cerro, preguntar por dónde, cómo, con quién. Ya tengo mis amigos de la montaña.</p><p><b>—¿Cómo es la noche? </b></p><p>—Es espectacular. A donde voy hace muchísimo frío, pero mirás para arriba y tenés los cielos más limpios del universo. Ves toda la Vía Láctea como cuando la ves con inteligencia artificial en una computadora. La ves entera, perfecta.</p><p><a href="" target="_blank" rel=""><b>—Tuviste episodios de salud complicados arriba de la montaña también.</b></a></p><p>—Sí, y acá en mi casa también. Acá te da cáncer y allá te da edema cerebro pulmonar.</p><p><b>—¿Te asustaste ahí? </b></p><p>—No tenés tiempo de asustarte. Tenés que respirar tranquilo, guardar la calma y cruzar los dedos para que pueda entrar el helicóptero. Ya sabés cómo termina el edema si no bajás.</p><p><b>—¿Cuánto tiempo tenés para bajar ahí? </b></p><p>—Ya tenía fluido en los pulmones y eso no decrece a menos que bajes. Estaba con oxígeno y tuve que pasar la noche en Pheriche. Toqué el botón rojo del seguro que había contratado, y me dejaron tirado. Me dijeron el edema se cura bajando. Así que inmediatamente la médica, que se llamaba María por satelital llamó a una compañía de helicópteros de Nepal y dijeron mañana no hay buen clima pero vamos a estar parados ahí esperando que se levante un poquitito. Si se levanta un poquitito el techo de nubes entramos. Así que a las 7.30 de la mañana estaba sentadito ahí Pablo Betancourt, que fue quien me salvó la vida, esperando el helicóptero. Yo estaba tirado, como si me desinflara como un globo con una pinchadura. De golpe empezó a levantarse la nube y escuché el helicóptero. Pasó, dio la vuelta y volvió a aterrizar sobre las piedras. El piloto se sacó su bigotera de oxígeno, me la puso a mí y dijo<b>: “Not today, hoy no te vas a morir”.</b> Me levantó, nos subimos con Pablo y bajamos. Visto a la distancia es un aventurón, pero estuvo complicado.</p><p><b>—¿Y esa noche qué pensabas? </b></p><p>—No podía pensar. Tenía que estar enfocado en respirar y estar tranquilo. <b>Entrás en un estado de supervivencia</b>. Era mejor eso que un ataque de pánico y por suerte estuve muy bien acompañado.</p><p><b>—¿No dejaste de hacer alpinismo después de ese episodio?</b></p><p>—No. Ahora estuve en el Ama Dablam, una montaña que está muy cerquita del Everest. Es una montaña sagrada.</p><p><b>—Cuando bajaste, en algún momento tuvo que haber dado miedo.</b></p><p>—Tomé conciencia de que tenía los chicos muy chicos y que me podría haber muerto. Pero vos no vas a la montaña a morir ni a correr ningún riesgo, vas a vivir una experiencia única para la que te preparaste. Yo quería llevar mi bandera de donar sangre y no pude, Pablo la puso en la cumbre y después pude hacerlo yo, en 2016.</p><p><b>—¿India no te dijo nunca “papá, dejate de joder”?</b></p><p>—¿A mí me va a decir “papá, dejate de joder”? Ella monta todo el tiempo. Soy yo el que reza.</p><p><b>—Y te lo bancás. </b></p><p>—No es mi vida, es la de ella. Yo tengo mi aventura y ella tiene la suya.</p><p><b>—¿María nunca te dijo “basta con la montaña, Facundo”?</b></p><p>—La primera vez que pasó lo del Everest se tomó un avión inmediatamente y se fue a Nepal sin saber dónde estábamos. Llegó a Katmandú y empezó a preguntar. Cuatro años después, cuando fui de nuevo, me dijo: “No hagas que te vaya a buscar”. Eso se dice cuando se ama. No se dice “no lo hagas”. Se dice “cuidate”.</p><p><b>—¿Vos la bancaste siempre a ella en todos sus deseos?</b></p><p>—Todos.</p><p><b>—Y hablando de crecer, 20 años después te volvés a encontrar con una obra que te dio un mundo.</b></p><p>—Sí, con Jorge Suárez. Hacer esta obra, que hice con Pepe Soriano hace 20 años, y subir hoy con Jorge, las dos veces dirigidos por Santiago Doria, en la misma sala, es espectacular. Veinte años después tenés otra madurez. Agarrás el mismo libro y lo leés con veinte años más de experiencia. Y Jorge es un actor descomunal y un compañero delicioso. Además, está volviendo a hacer teatro después de su doble trasplante de riñón y de páncreas. Estuvo un año y medio fuera de las tablas, algo que nunca le había pasado.</p><p><b>—Se reencuentra con el teatro con este pedazo de obra.</b></p><p>—Está con una leche de subirse al escenario. Nos divertimos mucho, imagínate que ensayamos por Zoom cuando no estamos en el teatro.</p><p><b>—¿Cuándo estrenan? </b></p><p>—El 9 de septiembre. Estamos súper aceitados y las entradas se vienen vendiendo muy bien. El director está contento y tenemos un equipo maravilloso. </p><p><b>—En algún momento te dejaron de llamar para ser el personaje del galán. ¿te llevás bien con eso?</b></p><p>—Hace muchos años ya. Y solo te diré que que estoy acá, Tati. <b>Estoy vivo</b>.</p><p><b>—¿Es verdad que en algún momento del cáncer le pediste a la vida diez años más?</b></p><p>—Diez.</p><p><b>—¿Por qué ese número? </b></p><p>—No sé. Pensé que Dios me había regalado diez años más. Entonces dije: “Bueno, a los 27”. Cumplí 28 y pensé: “Fa, diez años más”. Después, 38. Y después, 47. A los 47, 48, ya estaba casado y con mis chicos, que era lo que más anhelaba: formar mi familia. No es lo mismo ser hijo que ser padre<b>. Vivir mi vida como hijo y después como padre era un anhelo tan fuerte que convirtió en polvo aquello de los diez años más</b>. Ahora soy de esos padres que prometen que van a vivir hasta los 110. Fue la única mentira que me dijo mi viejo, se murió a los 81, pero lo perdoné porque, cuando era chico, me daba mucha tranquilidad. Tengo memoria de la importancia de decirle a tu cachorro: “Sí, voy a estar vivo siempre”. Cuando algún día se dé cuenta de que era una mentira, te la va a perdonar con una sonrisa.</p><p><b>—Con lo cual dejaste de negociar de diez en diez.</b></p><p>—No, ya está. Fue una linda forma de pulverizar aquel diez en diez. Mirá si me hubiera imaginado a los 17 que eso iba a desaparecer el día que tuviera la familia que no sabía que podía tener.</p><p><b>—Y algún día vas a ser un abuelo que no te imaginás ser.</b></p><p>—Si es que los chicos quieren tener chicos.</p><p><b>—En tu casa no existe eso de “vas a ser esto”.</b></p><p>—No. En mi casa es: <b>hacé lo posible porque tu alma sonría</b>. Después es tu aventura.</p><p><b>—Buscar la felicidad.</b></p><p>—Sí, aunque no la encuentres, pero que el último día de tu vida te agarre caído hacia adelante, arañando fuerte para llegar a eso que querés.</p><p><b>—¿Te pasó eso de no tener ganas de levantarte de la cama?</b></p><p>—Estoy seguro de que nos pasa a todos. A veces pasa y es bueno decir: “Che, pasa”. Todos tenemos un momento de la vida en que nos cansamos, nos acostamos y no nos queremos levantar. A todos nos pasa en algún momento y si podés guardar la calma y sentir que, con el esfuerzo que puedas, el agua puede bajar, baja. Tenés que pedir ayuda. A veces te agarrás de la mano de tu compañera, de tus amigos, de tu familia, a puro mimo y tratamiento el agua baja. Pero no hay que quedarse solo porque eso te lleva a un lugar que parece no terminar nunca.</p><p><b>—Poder pedir ayuda es súper importante.</b></p><p>—Sí. Naturalizamos tantas cosas terribles que de golpe pasan los días y no tuviste un buen día, y cuando te querés dar cuenta estuviste con mal ánimo durante mucho tiempo. <b>El ser humano es capaz de acostumbrarse a un infierno y sentir que todo es normal</b>, por eso hay que pedir ayuda.</p><p><b>—¿A quién le pediste ayuda? </b></p><p>—A todo el mundo. María se dio cuenta, me dijo “vení para acá”, nos pusimos a hablar y después todo mi mundo estuvo a disposición, como yo me pongo a disposición de mi mundo.</p><p><b>—¿Y te acompaño algún profesional? </b></p><p>—Sí, claro. Es necesario. No me gusta esa idea de “voy al psicólogo” o “voy al psiquiatra”. Es ayuda profesional. Te sale una mancha y vas al médico, te duele la panza y vas al médico. Bueno<b>, si tenés una tristeza que se extendió más de lo normal, también hay que buscar ayuda</b>. La cabeza es mucho más delicada que todo el cuerpo.</p><p><b>—Cada vez estamos hablando más de salud mental. </b></p><p>—Sí, son temas que se van poniendo sobre la mesa. Hay personas que están atravesando un trastorno o una depresión severa y no te das cuenta. Por eso hay que estar atento al otro, no para decirle “te comprendo”, sino a veces con una sonrisa, un abrazo, un “¿todo bien?”.</p><p><b>—Estar. </b></p><p>—Sí, <b>estar para el otro</b>.</p><p><b>—Todos podemos estar ahí. Si no estuvimos, podemos estar.</b></p><p>—Y es muy seguro que estemos<a href="" target="_blank" rel="">. Nueve de cada diez personas, a lo largo de su vida, van a necesitar sangre para sí mismas o para alguien que les importa. Yo no soy médico, cancélenme por esto, pero diez de cada diez personas van a sentir alguna vez una tristeza más grande de la que pueden contener.</a></p><p><b>—Si tenés que elegir una para siempre ¿mar o montaña? </b></p><p>—Lo que pasa es que hay lugares en el mundo que tienen el mar al lado de la montaña. </p><p><b>—¿Saxo o piano? Te la respondo yo: saxo. </b></p><p>—Saxo, dale, sí. Está muy bien.</p><p><b>—¿Escribir de madrugada o de mañana temprano?</b></p><p>—De madrugada. En la madrugada vienen todas las musas.</p><p><b>—¿Y a la mañana cómo funcionás? </b></p><p>—Me levanto temprano.</p><p><b>—Hombre de teatro. </b></p><p>—Sí, hombre de 50 años (Risas). Me levanto temprano, después puedo seguir durmiendo, pero te prometo que me levanto.</p><p><b>—Tu peor defecto como pareja. </b></p><p>—No saber escuchar.</p><p><b>—Mira qué reconocimiento. </b></p><p>—Uno a veces pone todo el empeño en escuchar creyendo que lo está haciendo muy bien. Escuchar es un arte. Y a veces sabés escuchar tanta intrascendencia y te perdés de escuchar bien a quien amás.</p><p><b>—Algo en lo que María tenía razón y vos no.</b></p><p>—En todo. Hay que poder reírse, no tiene que ser todo traumático. Donde hay amor, las cosas no son traumáticas.</p><p><b>—¿Pudieron reírse hasta último momento? </b></p><p>—Nos vamos a seguir riendo. </p><p><b>—Bien jugado. Una cosa que la fama te arruinó.</b></p><p>—Nada, al contrario, me llenó de regalos. </p><p><b>—¿El ego estuvo acomodado siempre? </b></p><p>—Nunca está acomodado el ego. Es como querer domar el viento: va, viene, a veces se porta bien y otras, horrible. No domás nunca el viento.</p><p><b>—¿Hay algo que no te perdones?</b></p><p>—Sí, varias cosas. No podría contar.</p><p><b>—Una cosa que tus hijos cambiarían de vos.</b></p><p>—Casi todo. Te lo prometo, Tati. Te estoy hablando con el corazón en la mano. Los hijos contradecimos casi todo de nuestros padres.</p><p><b>—¿En qué momento le dijiste a India, por ejemplo, tenés razón en lo que me estás diciendo? </b></p><p>—Arrancaron temprano con argumentos que me dejaban pensando. A mí no me gusta ganar porque sí un argumento. No quiero tener razón: quiero que escuches mi razón y me des la tuya. Pero a veces tu razón es más entendida que la mía. Con los chicos pasa que un día tienen argumentos que te enorgullecen porque tienen razón y vos estabas diciendo una pavada. Me pasa muy temprano en casa. Insólitamente temprano. Yo lo esperaba mucho después.</p><p><b>—¿Y se los reconocés en el momento?</b></p><p>—Sí o no, pero siempre lo reconozco. Nunca es tarde. India se reía porque cuando la mandaba al cuarto en penitencia, a los cinco minutos abría la puerta y me decía: “¿Qué hacés acá?”. “Vengo a estar en penitencia con vos”.</p><p><b>—Lo voy a tomar prestado el “vengo a estar en penitencia con vos”. ¿Me lo compartís? </b></p><p>—“Vengo a estar en cana con vos”, así se lo acuerda India. </p><p><b>—¿Te costó más decir que no o aprender a que te digan que no? </b></p><p>—Me cuesta un montón decir que no, pero hace unos diez años entendí que es una muy buena cualidad. No es solamente decir que no: es ser claro, no ser ambiguo y poder decirlo claramente no ofende al otro.</p><p><b>—¿Qué cambió?</b></p><p>—Entender el no. Que no sea un no abstracto, sino un no que tiene contenido.</p><p><b>—¿Alguna vez alguien quiso salvarte y vos no lo dejaste? </b></p><p>—No.</p><p><b>—¿Y al revés? ¿Vos quisiste salvar a alguien que no se dejó?</b></p><p>—No. Qué lindo poder decirte que no en las dos. La gente que me ayudó me salvó y son contados, los tengo en mi alma para toda la vida. Pero no me pasó de querer ayudar a alguien y que no se deje ayudar.</p><p><b>—Mucha gente te escribió por temas de salud y que siempre te pusiste a disposición.</b></p><p>—Los hijos de uno son hijos de todos y el padre de uno es el padre de todos. Mi viejo murió en 2017, entonces, cuando veo a un padre de la edad que tendría el mío, o a una persona de mi edad con su padre, me gusta decirle: “Che, ¿te puedo dar un abrazo?”. Porque el papá de uno es papá de todos.</p><p><b>—¿María va a ser familia para siempre? </b></p><p>—No va a ser: ya es, desde que la conocí.</p><p><b>—¿Podés llegar a volver a enamorarte?</b></p><p>—¿De quién? ¿De María? Estoy enamorado.</p><p><b>—De otra persona.</b></p><p>—No busco. Cada uno con su librito y el mío lo escribo yo. Estoy tan feliz con lo que siento por ella que es una pregunta que no se me cruza por la existencia. Me gusta cómo escribo mi libro.</p><p><b>—Espero ansiosa el próximo capítulo. </b></p><p>—Bueno, lo vas a tener acá.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/24EVY75GBFEXNB2HMHKOJM6RBY.png?auth=c16341e78c10eceb9953755357b42c18f048adac5a58024d44e577fb58cf2a31&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Juli Jankunas: “Somos campeonas y hace un mes sacábamos cuentas para ver si llegábamos a fin de mes”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/06/juli-jankunas-somos-campeonas-y-hace-un-mes-sacabamos-cuentas-para-ver-si-llegabamos-a-fin-de-mes/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/06/juli-jankunas-somos-campeonas-y-hace-un-mes-sacabamos-cuentas-para-ver-si-llegabamos-a-fin-de-mes/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[La realidad de Las Leonas, alcanzaron el máximo nivel profesional pero son consideradas jugadoras amateurs. ‘Estás en tu peor momento, no servís para nada’, cuando la presión y la exigencia de ser la goleadora la llevó a pensar en dejar el seleccionado. Cómo es vivir con insatisfacción constante: a pocas horas de ganar el Mundial sueña con ganar los próximos Juegos Olímpicos]]></description><pubDate>Sun, 06 Sep 2026 05:12:47 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Antes que nada es campeona, Las Leonas ganaron el Campeonato Mundial de Hockey femenino y la camiseta ya tiene tres estrellas. Julieta tiene una larga historia de logros en el deporte, fue goleadora en los Juegos Olímpicos de la juventud en 2014, se lució con Las Leoncitas y fue campeona Mundial Junior de 2016, a los 17 años. Medalla de oro en los Juegos Panamericanos en 2019 y en los Juegos Panamericanos en 2023. Desde hace una semana tiene la sonrisa puesta.</p><p>– Imposible borrarla. No sé cómo voy a hacer, una locura. Hoy estuve con una de las chicas y nos dijimos, ‘¡somos campeonas!’ Tremendo.</p><p><b>– Jugaron contra Países Bajos, vos jugaste en su momento en un equipo de ese país, Victoria Dames.</b></p><p>– Jugué en Victoria y jugué en Tilburg, dos años en Países Bajos. Cuando el sábado entramos a cantar el himno a la cancha miré para adelante, todo naranja. Miré para los costados, toda naranja. Había banderas argentinas porque siempre el argentino está, pero: dijimos ‘wow’.</p><p><b>– ¿Cuando viviste ahí no se creó un vínculo con Países Bajos?</b></p><p>– Está todo más que bien, son experiencias hermosas pero mi corazón es argentino y yo quiero que Argentina esté en lo más alto.</p><p><b>“CUANDO TENÍA 14 AÑOS EMPECÉ A VIAJAR A BUENOS AIRES POR EL HOCKEY”</b></p><p><b>– ¿Qué edad tenías cuando llegaste? </b></p><p>– 22. Yo partí mucho antes de mi casa. Cuando tenía 14 años empecé a viajar a Buenos Aires. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/H2JOOGCZIFACDGYEWZZPIH56WY.jpg?auth=455553eae23212babe462e76b8b3cd2cb8841f5742a0274c5116300fb94138a1&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Hoy estuve con una de las chicas y nos dijimos, ‘¡somos campeonas!’ Tremendo", contó Juli Jankunas (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="720" width="1280"/><p><b>– Ibas y venías.</b></p><p>– Volvía a casa. Y con 17 años, un domingo que estaba con mi familia en la mesa dije, ‘pa, me quiero dedicar a esto, me voy a vivir a Buenos Aires’. Imagínate mis papás, yo no sabía ni hacerme unos fideos ni lavarme la ropa y me fui a Buenos Aires solita. Yo estaba en el colegio y me dijeron ‘hacé lo que quieras, dale a full con tus sueños pero el colegio lo terminamos’.</p><p><b>– Me parece que cuando un hijo parte más lejos y cruza el Océano Atlántico es más complejo para los padres. </b></p><p>– Para mi familia al día de hoy todavía es un proceso que trabajamos todos los días. Yo me fui muy chica, pero cada vez que vuelvo a mi casa hay una imagen de esa Juli chiquita que quedó en mi casa. El desafío es romper con eso, porque yo me fui con 17 años y tengo 27.</p><p><b>– ¿Ellos te ven chiquita todavía?</b></p><p>– Sí. Es el trabajo de ellos entender que ya soy una mujer, que quizás las cosas que me gustaban cuando tenía 17 años… Hoy me gustan otras.</p><p><b>– Te fuiste a Europa muy jovencita. ¿Qué te quitaba el hockey? ¿Qué es lo que más sentías como agujero?</b></p><p>– Los vínculos, las amistades, improvisar. Yo intentaba escuchar y seguir el hilo de una conversación. Allá no existe eso de, ‘qué haces? ¿Tomamos unos mates?’ Por suerte una de mis compañeras era una de mis amigas, pero no podía estar todo el día con ella. Eso fue lo que más me costó. Dentro de la cancha estaba todo perfecto porque los conceptos o las ideas eran iguales, pero afuera… </p><p><b>– Momentos de intimidad que perdías.</b></p><p>– Muchos, muchos. Desde improvisar unos mates a un asado. Abrazo todas las experiencias que viví, me encantaron.</p><p><b>“SOMOS CAMPEONAS Y HACE UN MES SACÁBAMOS CUENTAS PARA VER SI LLEGÁBAMOS A FIN DE MES” </b></p><p><b>– ¿Podés vivir de hockey?</b></p><p>– No, no, no, no.</p><p><b>– Son Leonas, tienen que ganar mucho.</b></p><p>– Somos Leonas, hoy somos campeonas y hace un mes sacábamos cuentas para ver si llegábamos a fin de mes. </p><p><b>– ¿Por qué? ¿Qué es lo que se paga tan mal?</b></p><p>– No sé. Somos profesionales, porque al ojo del que está afuera somos profesionales, puertas adentro somos amateurs.</p><p><b>“TODAS LAS JUGADORAS QUE JUGAMOS EN ARGENTINA PAGAMOS PARA JUGAR A LOS CLUBES”</b></p><p><b>– ¿Cuando jugas para un equipo es lo mismo?</b></p><p>– Sí, es lo mismo. De hecho, todas las jugadoras que hoy jugamos en Argentina pagamos donde jugamos, a los clubes. Es la triste realidad. Pero a la jugadora de hockey la pasión y el sentido de familia se genera es importante, amo mi club, amo y…</p><p><b>– ¿Y pago?</b></p><p>– Y pago.</p><p><b>– Es como una adicción también, como que no podés parar. Porque ¿hay un día de la semana que no agarrás un palo? ¿Que no jugás?</b></p><p>– Eso sí, es eso, tal cual. Los sábados jugamos, nuestro único día sin hockey son los domingos. Entrenamos todos los días, si no es Leonas, es el club. Si no es el club, algo parece y seguís entrenando.</p><p><b>– El otro día me contaba Lucha Aymar lo que le costó dejar el hockey, que tuvo que auto obligarse a dejar.</b></p><p>– Es que debe ser un vacío muy grande. Desconozco lo que debe ser terminar con tu carrera, hay que trabajarlo, pero hoy lo que me pasa a mí… Hoy no sé cuándo vamos a volver a entrenar, no sé qué es lo que sigue, no sé si voy a seguir siendo Leona porque depende mucho del entrenador, de los procesos. Estoy hace cuatro días sin agarrar un palo de hockey y es como, guau! Salvando las distancias, es esa sensación de, ¿qué hago sin lo que hago todos los días? ¿Cuál es mi objetivo ahora? ¿Para dónde voy? </p><p><b>– ¿Abstinencia?</b></p><p>– La burbuja. Que hay afuera de ese mundo que vivimos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F5ECX4OBDFADJBU6T4OP2F627Q.jpg?auth=6cb56189d550a3aad0d9d83a51ce5c674bf6f5d6a09ad1daa0f92e86a55b4b91&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Los sábados jugamos, nuestro único día sin hockey son los domingos", dijo Juli Jankunas" height="720" width="1280"/><p><b>– Estás medio perdida.</b></p><p>– Sí. Cuando uno va creciendo entiende que el hockey, o lo que uno ama, es hermoso y te da un montón de cosas, pero que hay ciclos, etapas del deporte que no dependen cien por ciento de uno. Uno tiene que trabajar y enfocarse en un montón de otras cosas, estudios, proyectos.</p><p><b>– Empezaste a los cuatro años y 27. Es toda una vida jugando al hockey. Y en estos días tenés un agujero negro, estas sin saber qué hacer.</b></p><p>– Hoy soy campeona del mundo, hermoso, divino. Me da un montón de cosas hermosas, me da la posibilidad de estar acá hablando con vos, pero es efímero. Pasan dos semanas pero para un montón de jugadoras ya está, se te va el disfraz de lo que tenés puesto. Hoy trabajo mucho para que si puedo elegir yo el momento de retirarme poder estar preparada, y si pasa por equis motivo también tener otros lugares donde yo pueda apoyarme.</p><p><b>– Dijiste ‘no sé si voy a seguir siendo Leona’. ¿No es un disparate esa frase?</b></p><p>– Leona creo que voy a seguir siendo siempre.</p><p><b>– En la selección, vas a seguir, sos la goleadora. </b></p><p>– Sí, pero hay muchas cosas atrás de ser Leona. Uno lo tiene que pensar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SEWMAG7EGJCOPOJAWWS2ALDFWU.jpg?auth=cc797dcd766506883c164a0d9a64bc10a55ae2f4d8d08fffaf2a0bf40d430a34&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Hoy trabajo mucho para que si puedo elegir yo el momento de retirarme poder estar preparada", reveló Juli Jankunas en entrevista con María Laura Santillán" height="720" width="1280"/><p><b>– ¿Hacés terapia?</b></p><p>– Hago terapia, si. Me gusta mucho.</p><p><b>– Estudiaste psicología.</b></p><p>– Estudié, pero no estoy recibida. Hice tres años de psicología y no pude seguir. Hago terapia desde que tengo 18 años.</p><p><b>“TUVE UNA MOCHILA MUY GRANDE DE ‘JULI GOLEADORA’, ‘ESTÁS EN TU PEOR MOMENTO, NO SERVÍS PARA NADA’ ”</b></p><p><b>– Entiendo que debe haber momentos de mucha presión. Esto que te dije yo recién, ‘sos la goleadora’.</b></p><p>– Esa fue una de las cosas que tuve que trabajar muchísimo. Ahora en el Mundial, cuando hice el gol…</p><p><b>– ¿El gol contra Australia en la semifinal? </b></p><p>– El gol contra Australia. Mucha gente me decía, ‘bien Juli, se te abrió el arco, qué bueno’, ‘ya te iba a llegar el momento’. Pero yo estaba muy tranquila. Si se me daba, genial, y si no, también. Hoy puedo ver mis capacidades mucho más allá de si hago un gol o no, pero me costó mucho. Tuve una mochila muy muy grande de ‘Juli, goleadora’ que me dio miedo. Me ganó la presión, me asusté y tuve que sentarme a trabajarlo porque no me hacía bien.</p><p><b>– ¿Cómo fue? ¿Por qué te asustaste?</b></p><p>– Era ‘yo no soy esto, yo sé hacer más cosas’. No me quise hacer cargo, era, ‘no soy goleadora’. Tuve que trabajarlo, se que no soy solamente eso y que soy muchas más cosas, pero hoy puedo abrazar esto que me está pasando. Hoy sí me encanta hacer los goles, me encanta generar situaciones para que mis compañeras hagan goles.</p><p><b>– ¿Qué supones que te dio miedo? ¿Tener que hacer goles siempre?</b></p><p>– La presión. No hacía un gol y era… ‘Juli estás en tu peor momento, no servís para nada’. La delantera es la que hace goles y a mí la estructura me… ¡No me pongas paredes!</p><p><b>– ¿Te viene claustrofobia? </b></p><p>– Sí. Pero hoy lo recontra abrazo, ahora con 27 años. Tenía 23 cuando me pasaba. </p><p><b>“ME ACUERDO QUERER DEJAR EL SELECCIONADO, LO PENSÉ VARIAS VECES”</b></p><p><b>– ¿Ese fue el momento en que la cabeza te jugaba en contra?</b></p><p>– Sí, me acuerdo de querer dejar, ‘yo no quiero esto, no sé si me gusta’. </p><p><b>– ¿Dejar qué?</b></p><p>– Dejar el seleccionado. Sí, lo he pensado varias veces.</p><p><b>– Ustedes viven una presión, una exigencia.</b></p><p>– Si, es una exigencia y una presión. Cada una debe llevar su presión y sus exigencias internas y en paralelo, Argentina siempre hizo podio, siempre estuvo ahí arriba con Las Leonas. Por eso hoy haber salido campeonas fue subir el volumen al trabajo que hay en el hockey y en las mujeres, en un montón de aspectos.</p><p><b>“YO ME DECÍA, ‘¿POR QUÉ YO NO PUEDO SER NORMAL?’ ”</b></p><p><b>– ¿Cuando empezaste a estudiar psicología ya estaban en tu cabeza la presión, las exigencias y el miedo?</b></p><p>– Soy una persona que siempre estuvo metida en el profesionalismo, soy muy exigente en todo. En la facultad yo quería ser diez, hablaba con mi pareja y con mi familia y me decían, ‘no podés ser diez, tu prioridad hoy es el hockey, es lo que vos elegís’. Yo no me puedo sacar un siete, no puedo reprobar. Yo siempre me decía, ¿por qué yo no puedo ser normal? ¿Por qué no puedo hacerlo presencial? Me costó entender que hay momentos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4MG4K7GCYRAWLCHJLVZMUFYXL4.jpg?auth=efee34aac33013c4e23f5077ab97401e3d8f2f31e12420bf6db2461bb521c876&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Soy una persona que siempre estuvo metida en el profesionalismo, soy muy exigente en todo. En la facultad yo quería ser diez", aseguró Juli Jankunas" height="720" width="1280"/><p><b>– ¿Por qué crees que dejaste? </b></p><p>– Yo la llevaba muy relajada en la carrera y me mandaron un mail, tenía que rendir un par de finales si quería seguir con la beca. Me senté en una alfombra, me largué a llorar y dije ‘tengo que soltar esto porque hoy no lo puedo hacer’.</p><p><b>– Si terminaras la carrera de psicología podrías relacionarla en el futuro con el deporte de alto rendimiento.</b></p><p>– La cabeza del deportista de alto rendimiento es tremenda, es una locura. Ahora estoy estudiando coaching.</p><p><b>“SOY CAMPEONA DEL MUNDO Y QUIERO SER CAMPEONA OLÍMPICA TAMBIÉN, SIENTO ESA INSATISFACCIÓN CONSTANTE”</b></p><p><b>– ¿En terapia trataste lo adictivo del hockey como actividad física que trae tanta endorfina, tanta felicidad?</b></p><p>– Lo trabajo bastante, pero sobre todo la ambición, siempre un poquito más. Ahora soy campeona del mundo y quiero ser campeona olímpica también, esa insatisfacción constante.</p><p><b>– ¿O sea, a pocas horas de tener la medalla de oro del Mundial?</b></p><p>– Si, yo ya estoy pensando que quiero estar en el proceso olímpico, quiero ganarla. Te lo digo y me quiero ir a entrenar, ¿entendés?</p><p><b>– ¿Cuándo vas a entrenar? ¿Cuánto falta?</b></p><p>– No lo sé, pero necesito tomarme unos días, de eso soy muy consciente hoy. Los esfuerzos se equilibran después con la alimentación, con un montón de cosas.</p><p><b>– ¿Qué es lo más exigente de todo? </b></p><p>– La alimentación, entender que la suplementación es importante. Yo era negadora total de la suplementación, yo creía que podía sola. Vitaminas, proteínas, un montón de cosas que ayudan al cuerpo a estar a su 100, que lo fortalecen. Terapia. Con Las Leonas teníamos yoga. Esos pequeños cuidados que a la larga te dan sus frutos.</p><p><b>– Estás de novia con un ciclista que también compite fuerte, ¿comparten esa exigencia? </b></p><p>– Sí, tiene cosas muy positivas porque nos entendemos muchísimo, hablamos el mismo vocabulario al ser deportistas y es un placer. Estoy cansada, no tengo ganas, me duelen las piernas, típicas frases de deportistas. Pero la realidad también es que no estamos sincronizados en los procesos. Yo ahora estuve en un proceso mundialista y hay que entender mis energías o intentar entenderme. Nosotras estamos a mil revoluciones, una semana antes del Mundial yo estaba arañando las paredes. En paralelo él también con su laburo, con sus proyectos, sus carreras y es muy lindo. Yo vengo de un deporte en grupo, estuve siempre rodeada de personas y él viene de un deporte individual, salen conversaciones muy lindas de cómo llevamos el deporte.</p><p><b>“EN EL PRIMER PARTIDO DEL MUNDIAL QUE EMPATAMOS SENTIMOS, ‘¿VAMOS A TIRAR TODO ESTO A LA BASURA?’ ”</b></p><p><b>– ¿Qué pasa dentro tuyo y afuera cuando el equipo pierde? ¿Con las redes que son tan crueles?</b></p><p>– Hay gente muy cruel. En el último torneo que tuvimos antes del Mundial perdimos contra España, tuvimos situaciones que nos descompaginaron todo lo que veníamos haciendo, estábamos en nuestro mejor momento. Hoy decimos ‘qué bueno nos pasó, qué bueno que perdimos ahí’. Es duro en el momento, no es fácil verlo. En el Mundial, el primer partido que empatamos sentíamos, ‘¿vamos a tirar todo esto a la basura?’ Hay un drama y una exigencia y una presión que existe, lo que hablábamos hace un ratito, que es difícil. Cómo vos gestionas tu presión o tu frustración o tu enojo es distinta a cómo yo la manejo, y cuando vamos a jugar el partido tenemos que estar todas al cien, eso es muy difícil porque no es que si yo pierdo voy a perder yo sola. Es sacar lo que a vos te está pasando y poner al equipo primero.</p><p><b>– Seguramente vas a jugar mucho tiempo, es lo que te gustaría. ¿Imaginás formar una familia? A los 40, ponele?</b></p><p>– ¡A los 40 no! Mucho antes, mucho antes. Ya no lo veo como algo muy lejano, hoy es algo que pienso y es algo que quiero planificar y que me encantaría.</p><p><b>– Se puede atrasar.</b></p><p>– A mí me gustaría planificarlo y que sea en el mejor momento. Pero creo que un tiempo más en Las Leonas me queda.</p><p><b>– ¿Pesa el reloj biológico aunque falte mucho corra el tiempo?</b></p><p>– Yo creo que como mujer un poco pesa, la verdad, porque al hombre le es un poco más fácil. El hombre sigue haciendo su proceso, puede seguir jugando. Y nosotras tenemos que frenar un año, un año y medio.</p><p><b>– ¿Tenés que retirarte si queres ser mamá?</b></p><p>– Hay jugadoras que se han tomado una pausa y han vuelto, también tenés que elegir llevar la vida de Leona con un niño, son elecciones. En el momento que me toque veré. Si el día de mañana me dan ganas de seguir en Las Leonas y compartir con mi bebé, tendremos que sumarlo al staff de Leonas, pero no lo sé. Es un tema que lo hablamos, es un tema que hablamos, lo traemos a la mesa y se re charla. No es fácil. Y como vos decías, más siendo nosotras las mujeres las que tenemos que poner el cuerpo en buscar una familia y demás.</p><p><b>– Porque el cuerpo se pone en el embarazo, pero se pone también dando la teta y cuidando al niño.</b></p><p>– En todo. Por el momento vamos a seguir en Las Leonas sin nada. Por lo menos podemos probar con un perro. </p><p><b>– ¿Se puede armar un esquema de ayuda alrededor de una jugadora en el hockey?</b></p><p>– Estaría buenísimo. Sé que en el tenis lo formaron o lo están formando, poder acompañar a la mujer embarazada. Estaría buenísimo que vos no pienses que formar una familia corta tu carrera deportiva.</p><p><b>– Nosotros ponemos el cuerpo para la maternidad, pero ustedes ponen el cuerpo para jugar al hockey, ligan pelotazos, golpes, palazos. ¿Estás llena de moretones?</b></p><p>– Sí, llena, llena, llena. Es un deporte peligroso, nosotras no tomamos dimensión. Es un palo y una bocha. En el córner corto nos metemos adentro del arco y salimos a la pelota, somos medio kamikazes. Tenemos un nivel de inconsciencia. Es que si te ponés a pensar tenés que salir corriendo e irte para el otro lado, porque es un deporte hermoso, pero peligroso.</p><p><b>– ¿Las amigas están entre tus compañeras de equipo?</b></p><p>– Si, tengo mi grupo de amigas desde que tengo 15 años, del hockey, de las Leonas. Y dentro de Las Leonas tenemos un grupo de ocho o diez que son las más grandes, un grupo hermoso también.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BXEZASU7Z5GFHMDJB6JJCPJ374.jpg?auth=c085895a626eeb71552e242e20b0f58f76208aa61ac38fec35d7c84945a42eae&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Es un deporte peligroso, nosotras no tomamos dimensión", explicó Juli Jankunas (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="720" width="1280"/><p><b>“HACE CUATRO DÍAS QUE NO COMPARTO CON LAS LEONAS Y LAS EXTRAÑO, ESTAMOS TODO EL DÍA JUNTAS”</b></p><p><b>– ¿Se cuentan todo?</b></p><p>– Lo que pasa es que estamos todo el día juntas, inevitablemente salen un montón de cosas todo el día juntas. Hace tres o cuatro días que no comparto con ellas y las extraño. Siento un vacío, te juro. Todo el día juntas, sabemos todo. Yo te miro a los ojos y ya sé qué te pasa, qué sentís, cómo estás, todo. Nos hemos visto llorar, nos hemos visto reír, hemos llegado enojadas.</p><p><b>– ¿Se han puteado entre ustedes?</b></p><p>– Sí, hay que desahogar. Yo banco que las cosas que uno siente hay que largarlas, si no se guardan y en cualquier momento te vengo a decir algo, vos explotás, y es por un montón de cosas que pasaron antes.</p><p><b>– ¿Qué vas a hacer los días que te quedan hasta volver a jugar?</b></p><p>– No lo sé, disfrutar. Lo que hoy hago con todo el amor que recibo es ir canalizándolo. Empezar a conectar con otras emociones. Yo lo viví muy de adentro, y afuera pasan otras cosas, es lindo y me estoy prestando a escuchar. Hoy me mostraron unas imágenes del partido que no recordaba. De a poquito ir recolectando.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/AHDSV3C64NDURLT7YDE4T3GH6U.jpeg?auth=909318ae14dffc8cc9ec2ea44291da4a15d0a9af5478ffb5d332b2044d4545b5&amp;smart=true&amp;width=1280&amp;height=720" type="image/jpeg" height="720" width="1280"/></item><item><title><![CDATA[El guardarraíl atravesó el auto y le amputó las dos piernas: “Aunque suene extraño, agradezco el filo que tenía esa chapa”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/05/el-guardarrail-atraveso-el-auto-y-le-amputo-las-dos-piernas-aunque-suene-extrano-agradezco-el-filo-que-tenia-esa-chapa/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/05/el-guardarrail-atraveso-el-auto-y-le-amputo-las-dos-piernas-aunque-suene-extrano-agradezco-el-filo-que-tenia-esa-chapa/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Un accidente en la ruta lo dejó sin sus dos piernas a los 37 años, pero logró sobrevivir gracias a los primeros de sus “ángeles”, que se detuvieron para auxiliarlo, y al estado físico que tenía por hacer deporte. Pablo Giesenow es abogado, padre de tres hijos, conferencista y corredor: en un nuevo capítulo de Voces reconstruye aquella noche y cuenta cómo volvió a caminar, correr y subir montañas, hasta convertir su experiencia en una herramienta para ayudar a otros]]></description><pubDate>Sat, 05 Sep 2026 09:51:04 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay personas que hablan de resiliencia desde la teoría. <b>Pablo Giesenow</b> lo hace desde la experiencia. Antes de <b>perder las dos piernas en un accidente de tránsito</b>, ya había atravesado dos golpes que marcaron para siempre a su familia: la muerte de dos de sus hermanas.</p><p>Abogado, padres de tres hijos, conferencista y deportista, hoy recorre el país compartiendo una historia que <b>no pone el foco en lo que perdió, sino en todo lo que decidió hacer después</b>. Volvió a caminar, aprendió a correr con prótesis, intentó hacer cumbre en el Aconcagua, escribió un libro y convirtió su experiencia en una herramienta para otros.</p><p>En esta conversación con <b>Infobae</b> recuerda las pérdidas que lo marcaron, reconstruye la noche del accidente que cambió su vida y explica por qué, desde entonces, aprendió a distinguir un problema de una dificultad. “No somos lo que nos pasó, sino lo que hacemos con eso”, resume.</p><p><b>—Bienvenido, sé que con tus charlas inspirás a mucha gente.</b></p><p>—Sí, me gusta compartir lo que viví, sobre todo a los adolescentes, porque puedo darles herramientas para cuando la vida los desafíe. Sentir que puedo tocar una cabeza o un corazón y generar el impulso para que alguien se anime a hacer algo que antes no se animaba es algo que disfruto. </p><p><b>—Quiero arrancar por el principio. ¿Cuántos hermanos son?</b></p><p>—Hoy somos seis. Fuimos ocho. Los que quedamos tratamos de estar muy unidos y de regalarles sonrisas a mis viejos, que viven cerca nuestro, en Córdoba. Cuando atravesás situaciones difíciles, lo primero que querés es abrir los ojos y ver a tu familia. Aferrarte a ese primer equipo. Estoy convencido de que solo nunca hubiera llegado hasta acá.</p><p><b>—Hoy vivís en Córdoba, pero creciste en Viamonte. Tu papá era médico e intendente.</b></p><p>—Sí. Fue médico e intendente durante veinte años en Viamonte, un pueblo de dos mil habitantes del sur de Córdoba. Ahí transcurrió toda mi infancia. Terminé el secundario y recién entonces me fui a Córdoba capital para estudiar. Fue una infancia hermosa, con los mismos amigos desde el jardín hasta el secundario. Ese grupo sigue unido hasta hoy. Nos pasábamos el día corriendo atrás de una pelota hasta que nos pegaran el grito para ir a cenar.</p><p><b>—El sueño iba por ahí, no médico como papá. </b></p><p>—No. Ni médico como él ni abogado, como terminé siendo. El sueño era el de cualquier chico argentino: jugar al fútbol profesional. Pero vivía en un pueblo tan chiquito que era muy difícil y cuando me mudé a los 17 años a Córdoba capital, que tenía todo más al alcance de la mano, enfoqué las naves hacia la carrera universitaria y el fútbol fue quedando como una pasión amateur. </p><p><b>—¿Cuál fue el primer gran dolor que recordás?</b></p><p>—La muerte de Claudia, una hermanita que vivió apenas veinte días. Yo tendría cuatro o cinco años. Los recuerdos son difusos: ver a mis padres abrazados, sentir la tristeza e ir tiempo después al cementerio para encontrarme con un cajoncito muy chiquito. Fue mi primer contacto con la muerte.</p><p><b>—¿Hay algún registro de una hermanita que llegó a sus 20 días? </b></p><p>—Sí. Hay muy pocas fotos de Claudia y, por esas casualidades, en una de ellas soy yo quien la tiene en brazos. Es uno de los recuerdos familiares más valiosos que conservamos.</p><p><b>—Años después volvió a aparecer la muerte con otra hermana.</b></p><p>—Sí. En circunstancias completamente distintas. Ya no por una enfermedad, sino por una decisión propia. Fue en 1997. Yo tenía 20 años y Ana Laura, 18. Nos descolocó a todos porque nadie lo esperaba. Era una joven brillante, estudiaba Medicina, le iba muy bien y tenía una relación hermosa con todos. Vivíamos los tres hermanos juntos en Córdoba: Juan, Ana Laura y yo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EP56LGQ23FBHZB4MWCWBLTFY2E.jpg?auth=385ca57e9570e802f50c7a5c0f0193fe13cfa983d27d55cbe3e93eeff3f9de77&smart=true&width=1920&height=1282" alt="Pablo Giesenow junto a su familia" height="1282" width="1920"/><p><b>—¿Cómo recordás ese momento? </b></p><p>—Ese fin de semana habíamos viajado a Viamonte para el bautismo de quien iba a ser mi ahijado. Tenemos fotos y videos de esa fiesta. El domingo, después del almuerzo familiar, pregunté por mi papá y me dijeron que estaba en el cementerio. Fui hasta allá y, antes de bajar del auto, una persona me dijo: “Se mató Ana Laura”. Fue un punto de quiebre para todos, especialmente para mis viejos. Hay golpes que te rompen para siempre.</p><p><b>—Dificilísimo</b></p><p>—Cuando volvimos a Córdoba encontramos un mensaje de despedida escrito con un fibrón en un espejo: <b>“Juan y Pablo, no se olviden nunca de mí. La Flaca”</b>, con dos lágrimas dibujadas. Lo tenía todo planeado. Eso te hace preguntarte qué no viste, qué conversación faltó o qué señal pasó desapercibida. También cambia para siempre la manera en que te relacionás con tu familia.</p><p><b>—¿Te amigaste con esa sensación de no haberlo visto? </b></p><p>—Creo que quien toma una decisión así, muchas veces la oculta. Es un dolor que los va consumiendo por dentro y logran disimularlo. Si vos mirás el video del bautismo, Ana Laura está riéndose, brindando, como una más de la fiesta.</p><p><b>—¿Te enojaste con ella?</b></p><p>—Sí, un poco. Con el tiempo se me pasó. A veces sueño con ella, la abrazo y le digo: “No te vayas más. Quedate acá” o “¿Qué puedo hacer?”.</p><p><b>—Tuvieron que seguir, aunque me imagino que habrá sido dificilísimo. </b></p><p>—Lo fue. Pero estar unidos hizo el camino un poco más llevadero. Y también hacer cosas. Yo soy un hacedor. A los 24 años, mientras estudiaba Abogacía, nació mi hijo Máximo, trabajaba, seguía jugando al fútbol con amigos. El deporte siempre ayudándome a canalizar lo que pasaba y recordándome que no había que quedarse quieto.</p><p><b>—¿Qué pasó el día de tu accidente? </b></p><p>— Era el 24 de enero de 2015 y quería sorprender a mi papá por su cumpleaños. Se habían mudado con mi mamá a Las Heras, Santa Cruz, después de haber dejado la Intendencia para dedicarse de lleno a la medicina mientras ella daba clases de inglés. Pensé: “Nunca tenemos un rato solos”, entre tantos hermanos, nietos, amigos. Estaba de vacaciones, sin apuro, así que decidí manejar los 2.000 kilómetros hasta allá y disfrutar unos días siendo hijo único, que me malcriaran en exclusividad a los 37 años, algo que nunca me había pasado.</p><p><b>—Ser hijo por un rato. </b></p><p>—Exactamente. El viaje empezó en Córdoba con un día hermoso, pero al entrar a La Pampa se largó una lluvia cada vez más intensa, la ruta se inundó, bajé la velocidad y el auto hizo aquaplaning. Perdí el control, empecé a dar trompos y terminé impactando contra el guardarraíl de la mano contraria. Lo atravesó de lado a lado, como una guillotina, y <b>me amputó las dos piernas</b>. Miré hacia abajo y vi que la izquierda ya no estaba. La derecha me dolía muchísimo, pero todavía no entendía lo que había pasado.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MK4ZSK3UXFAWDJFHCPXVABUKX4.jpg?auth=04bedea35940b4365fc34c81b251aee0fe2d6782903bb2a2d897b990e656dcfe&smart=true&width=1081&height=1920" alt="Los padres de Pablo viven en Córdoba" height="1920" width="1081"/><p><b>—¿Vos veías que no estaba tu pierna? </b></p><p>—Yo veía sangre, el pantalón roto, la ausencia del pie. Sentía dolor, pero estaba totalmente consciente. Y es llamativo porque estudié Abogacía y no Medicina, como mi papá y mis hermanos, justamente porque me impresionaba la sangre. Sin embargo, esa tarde me mantuve consciente. Hasta que <b>aparecieron los primeros ángeles:</b> <b>Sergio y Gastón</b>, dos hombres que pasaban por la ruta, frenaron bajo la lluvia y se acercaron a ayudarme. Yo apenas podía hablar, pero les pedía que, por favor, me sacaran de ahí.</p><p><b>—Ellos pidieron ayuda.</b></p><p>—Sí. Unos minutos después llegaron los héroes sin capa, los bomberos voluntarios de Winifreda, una médica con la ambulancia y la Policía. <a href="" target="_blank" rel="">Los bomberos me contaron que pensaban encontrar un cuerpo, pero cuando llegaron yo estaba despierto, podía hablar y hasta les di de memoria el teléfono de Alejandra, la mamá de Delfi. Me sacaron del auto con un profesionalismo enorme, pero también con un cariño que todavía hoy recuerdo.</a></p><p><b>—¿Supiste cuánto tiempo pasó hasta que llegaron esas dos primeras personas? </b></p><p>—No, pero debe haber sido rápido. Sergio, a quien pude darle un abrazo más de una vez, me contó que tuvo que recorrer casi un kilómetro y medio hasta encontrar señal para pedir ayuda.</p><p><b>—¿Qué pasó durante el traslado?</b></p><p>—Fue muy duro. Un bombero se sentó a mi lado y no dejó de hablarme para mantenerme tranquilo. Me colocaron un cuello ortopédico y salimos hacia Santa Rosa. <a href="" target="_blank" rel="">Yo escuchaba que hablaban de mis piernas. Sabía que la izquierda no estaba, pero mientras intentaban controlar la hemorragia pregunté cómo estaba la otra. Nadie respondió. El silencio se rompió cuando llegamos al hospital. El traumatólogo de guardia, Franco, preguntó: <b>“¿Trajeron los miembros?”. Ahí confirmé que había perdido las dos piernas</b></a>. Después perdí el conocimiento, seguramente por la cantidad de sangre que había perdido y la medicación. Lo siguiente que recuerdo es despertarme en terapia intensiva.</p><p><b>—Es increíble que hayas aguantado despierto todo ese tiempo.</b></p><p>—Sí. Algo me mantuvo consciente y colaborando con los médicos. Recién perdí el conocimiento cuando entré al quirófano. Al día siguiente desperté por primera vez en una terapia intensiva, rodeado de cables, médicos y enfermeros. Siempre digo lo mismo: cerrá los ojos e imaginá a quién querrías ver al despertar de un momento así. Yo no tenía dudas: quería a mi familia. Quise darle una sorpresa a mi viejo para su cumpleaños y, aunque no fue la que había imaginado, al final nos encontramos.</p><p><b>—Y finalmente se encontraron.</b></p><p>—Sí. Ellos manejaron más de 1.300 kilómetros desde Santa Cruz. Mi papá, al ser médico, hizo una sola pregunta: “¿Corre peligro?”. Cuando le respondieron: “Está estabilizado. Perdió las piernas, pero está vivo”, respiró. Mis hermanos viajaron desde distintos lugares y Alejandra, la mamá de Delfi, vino con su hermano porque estaba en shock. Todos hicieron lo imposible por llegar.</p><p><b>—¿Qué pensaste cuando despertaste?</b></p><p>—Intenté incorporarme para ver qué había pasado y vi que las sábanas terminaban debajo de las rodillas. Ahí entendí que era irreversible. Pero enseguida pensé cómo recuperar mi vida y cómo sacarles esa preocupación de la cara a mis viejos y a mis hermanos. Ese fue mi primer objetivo.</p><p><b>—Te diste cuenta de que ya no tenías las piernas y, aun así, tu preocupación era tu familia.</b></p><p>—Sí. Veía preocupación, pero no tristeza. <a href="" target="_blank" rel="">Mis viejos ya habían perdido dos hijos y esta vez yo estaba vivo: habrán querido brindar con un champagne. Después resolveríamos el tema de las piernas. </a>No conocíamos a nadie amputado ni sabíamos cómo era una prótesis, pero la sensación fue inmediata: vamos para adelante. Y esa perspectiva positiva de lo que había pasado me la transmitieron instantáneamente</p><p><b>—¿Existía alguna posibilidad de reconstruir las piernas?</b></p><p>—No. <a href="" target="_blank" rel="">Los bomberos me contaron que ni siquiera encontraron los pies dentro del auto. La prioridad era salvarme la vida y lo hicieron</a>. Estuve cuatro días internado en La Pampa, cinco en Córdoba y al noveno día ya estaba de vuelta en casa.</p><p><b>—La amputación fue por debajo de las rodillas.</b></p><p>—Sí. Y, <a href="" target="_blank" rel="">aunque suene extraño, agradezco el filo que tenía esa chapa y que el corte haya sido tan limpio</a>. No me rompió ligamentos ni meniscos: cortó de una sola vez. Haber conservado las rodillas es lo que hoy me permite correr, subir montañas y todas las locuras que hoy me doy el lujo de hacer.</p><p><b>—Te escucho y se me pone la piel de gallina, pero entiendo que podría haber sido unos centímetros más arriba y hoy no estaríamos teniendo esta conversación.</b></p><p>—Sí. Yo nunca pensé que podía morirme. Después los médicos me explicaron que estuve muy cerca por la hemorragia: perdí casi cuatro litros de sangre. Y ahí apareció otra vez el deporte. Siempre les agradezco por haberme salvado, pero ellos me responden que también me ayudó mi estado físico. Como hacía deporte y nunca fumé, mi cuerpo estaba fuerte y resistió. Entonces pensé que, si el deporte me había salvado la vida esa noche, también iba a mejorar la vida que me quedaba.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PHWBRRSKZ5ECJCLWPMTUT2MYC4.jpg?auth=669539cbc4c8bbe600c78d28e862b340e9c69b6e8640ea08df19e99c65aaf1ea&smart=true&width=1920&height=3170" alt="Pablo convirtió su experiencia en una herramienta para ayudar a otros" height="3170" width="1920"/><p><b>—Se vuelve a entrenar como sea...</b></p><p>—Exactamente. Primero había que recuperar los músculos que había perdido durante la internación y empezar de nuevo.</p><p><b>—¿Qué recordás de esos minutos dentro del auto? </b></p><p>—Muy poco. Solo que entendí, en una fracción de segundo, lo importantes que eran mis piernas para mi vida. Después apareció el <b>instinto de supervivencia</b>. <a href="" target="_blank" rel="">Estaba atrapado, solo podía mover la parte superior del cuerpo y golpeaba el vidrio sin fuerzas para romperlo. Lo siguiente que recuerdo es la llegada de quienes frenaron a ayudarme y que me pasaban agua por la ventanilla.</a></p><p><b>—Nunca pensaste que te podías morir.</b></p><p>—Nunca. Y quizás eso también me sostuvo.</p><p><b>—A los nueve días ya estabas en tu casa.</b></p><p>—Sí. Me había ido con una valija llena de regalos y de ilusión por un cumpleaños sorpresa, y <b>regresé sin las piernas y en una silla de rueda</b>s. Ahí empezó otro desafío: descubrir que la silla no entraba al baño, que había escaleras por todos lados y que, de golpe, dependía de otros para casi todo.</p><p><b>—¿Qué edades tenían tus hijos? </b></p><p>—Delfi tenía 9 años y Maxi, 13. Ellos fueron otro motor. Me preguntaba qué clase de papá quería que recordaran. Nunca me victimicé ni dramaticé; siempre traté de ponerle humor. Estuve nueve meses en silla de ruedas y, aunque sabía que era una etapa transitoria, <b>perder la autonomía autonomía fue, probablemente, lo más difícil </b>desde el accidente para acá. </p><p><b>—¿Conocías el mundo de las prótesis?</b></p><p>—Para nada. Empecé a buscar información y apareció Benja Buteler, sobreviviente del accidente de LAPA y doble amputado. No nos conocíamos, pero me llamó porque quería venir a verme. Verlo entrar caminando y sonriendo con total naturalidad fue un antes y un después, <b>entendí que la vida podía seguir</b>.</p><p><b>—Con posibilidades. </b></p><p>—Exactamente. Incluso se puso a bailar delante de Delfi y le dijo: “Todo esto va a poder hacerlo tu papá”. Esa escena nos llenó de esperanza.</p><p><b>—¿Se pueden usar inmediatamente o hay que esperar un tiempo? </b></p><p>—No es inmediato. Primero hay que esperar la cicatrización, hacer rehabilitación y preparar el muñón. A mí ese proceso me llevó siete meses. Conté uno por uno los 225 días hasta que pude ponerme las prótesis por primera vez.</p><p><b>—¿Se empiezan a usar las dos al mismo tiempo?</b></p><p>—Sí. Pero durante esos siete meses no me limité a rehabilitarme: también entrené. Hacía ejercicios con mancuernas, colchonetas, pelotas y aparatos de gimnasio porque quería llegar lo mejor preparado posible. El día que me enseñaron a ponerme las prótesis me paré por primera vez. Tenía una ansiedad enorme por volver a caminar a los 38 años. Sentí una confianza que no sé de dónde salió, corrí el andador hacia un costado y empecé a caminar con total naturalidad. Todos se sorprendieron porque me habían preparado para un proceso mucho más largo. Nunca usé el andador ni los bastones. Desde aquel 4 de septiembre de 2015 nunca más me quedé quieto.</p><p>—<b>Antes dijiste: “¿Qué papá les quiero mostrar a mis hijos?”. Eso fue determinante.</b></p><p>—Fue clave. Sabía que, si me ponía en el lugar de víctima, ellos iban a construir una imagen muy distinta de su papá. Hoy tienen uno de 49 años que hace más deporte que ellos, viaja para correr carreras, subir montañas o dar charlas. Con el tiempo siento que nunca tuvieron un papá definido por una discapacidad.</p><p><b>—En medio de la recuperación volviste a trabajar y te separaste.</b></p><p>—Sí, y fue en el peor momento. Con Ale, la mamá de Delfi, la decisión ya estaba tomada antes del accidente. Después ella eligió quedarse y acompañarme, pero yo sentía que no era justo esperar a recuperarme para separarme. Si lo hacía cuando ya caminara otra vez, iba a sentir que la había usado en el momento más difícil. Elegí atravesar ese dolor durante la rehabilitación. Hoy tenemos una excelente relación y creo que fue la decisión correcta.</p><p><b>—Me impresiona tu fortaleza. ¿Nunca te enojaste ni dijiste “basta”?</b></p><p>—No, y me considero un afortunado. Miraba alrededor y veía gente atravesando cosas mucho peores sin bajar los brazos. Veía a mis viejos, que después de perder dos hijos seguían llenándonos de amor, y veía a mis hijos, que fueron mi motor. Además, no tenía tiempo para deprimirme: trabajaba, entrenaba, estaba con mis hijos y con mis amigos. Llegaba la noche agotado y en vez de pensar pavadas, solo quería recuperar energía para el día siguiente.</p><p><b>—¿Cómo volviste a correr?</b></p><p>—Todo empezó por una entrevista. Aunque recién estaba aprendiendo a caminar, dije que quería volver a correr, andar en bicicleta y jugar al fútbol. Esa nota llegó a Gustavo, dueño de una ortopedia de Córdoba. Me llamó y me dijo: “Tengo unas prótesis para correr guardadas. Solo me falta alguien que se anime”. Nos juntamos y lo único que le respondí fue: <b>“Yo quiero correr”.</b> Me tomó los moldes y, una semana después, ya estaba parado sobre esas prótesis. Habían pasado poco más de dos años del accidente. Primero corrí dentro del gimnasio de la ortopedia y después en una pista. Las primeras fotos se hicieron virales por culpa de mi mamá. Le pedí que no se las mostrara a nadie e hizo exactamente lo contrario. (Ríe). Gracias a eso me invitaron a correr mi primera carrera de tres kilómetros, en Oncativo.</p><p><b>—¿Aceptaste enseguida?</b></p><p>—Sí. Me preparé como si fueran unos Juegos Olímpicos. Eran tres kilómetros y para mí parecían una maratón. No dormí la noche anterior. El 5 de noviembre de 2017 estaba en una largada por primera vez. Nunca había corrido si no era detrás de una pelota. Recuerdo cada paso y, sobre todo, <b>el aliento de la gente. Ese combustible humano volvió a aparecer</b>. Crucé la meta más con la cabeza y el corazón que con las piernas. Ese día <b>me enamoré del running</b>. Hoy corro diez kilómetros y ya no busco demostrar que un doble amputado puede hacerlo: compito conmigo mismo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3LCLEMUT5JGMPF5PQ3OPS4HZA4.jpg?auth=099d406bbf17f9e880dca1b59d74b5779edb10c6b882ed818d461b2e0530f00a&smart=true&width=1920&height=2009" alt="“No somos lo que nos pasó, sino lo que hacemos con eso”, dice" height="2009" width="1920"/><p><b>—¿Cómo funcionan las prótesis?</b></p><p>—Es un mecanismo bastante simple. Funcionan por vacío: esta rodillera impide que entre aire y así quedan sujetas. Una vez selladas puedo correr, saltar y hacer prácticamente de todo. Las de correr son distintas; ni siquiera llevan zapatillas. </p><p><b>—Hay que aprender a caminar de nuevo.</b></p><p>—Sí. Iba por la calle o por un shopping en silla de ruedas mirando cómo caminaba la gente para aprender otra vez. Siempre digo que <b>probablemente sea el único que recuerda el día en que aprendió a caminar</b>. Lo recuerdo con una felicidad enorme. Creo que la cabeza manda mucho. La preparación física y la confianza hicieron que algo que parecía imposible saliera con naturalidad.</p><p><b>—¿Las prótesis son accesibles o siguen siendo muy costosas?</b></p><p>—Son costosas. En mi caso la obra social cubrió las prótesis para caminar porque el accidente fue mientras trabajaba en relación de dependencia. Las deportivas fueron otra historia: primero me ayudó una ortopedia y después logré que también las cubrieran demostrando que el deporte era parte de mi vida. No es un camino fácil, pero ojalá cualquier persona amputada pueda acceder a ellas. El deporte mejora el cuerpo, la cabeza y también la vida social. Gracias a eso hoy me invitan a carreras en todo el país, me cubren los gastos, me malcrían, vivo experiencias increíbles.</p><p><b>—Escribiste un libro también. </b></p><p>—Sí. Me tocó sentarme muchas madrugadas a escribir todo lo que antes contaba en las charlas. Quise que fuera una caja de herramientas para quien estuviera atravesando un momento difícil.<b> </b><i><b>Corre tus límites</b></i>. Quise que fuera una caja de herramientas para quien estuviera atravesando un momento difícil.</p><p><b>—Tiene que ver con tu historia, pero sobre todo con un mensaje. </b></p><p>—Sí. <a href="" target="_blank" rel="">Habla de no dejar que alguien te diga que no antes de intentarlo y de sacarnos esos autolímites que muchas veces están más en la imaginación que en la realidad. Se trata de animarse y disfrutar del intento. Si no hubiera aprendido a correr, jamás habría intentado hacer cumbre en el Aconcagua. </a></p><p><b>—Y volviste a ser padre. </b></p><p>—Sí. Matilda tiene cinco años y la disfruto desde otro lugar: soy un papá más maduro, con mejor trabajo, con más tiempo, con otra perspectiva. Maxi y Delfi ya hicieron su camino, ella todavía duerme conmigo y me regala esa felicidad cotidiana que emociona el alma.</p><p>—<b>¿Costó volver a enamorarte?</b></p><p>—Sí, claro. Pero también fue algo muy lindo. Matilda llegó en plena pandemia y fue luz. Además, verla crecer junto a sus hermanos me emociona muchísimo.</p><p>—<b>¿Hoy estás en pareja con la mamá de Matilda?</b></p><p>—Desde hace poco tiempo ya no. Una separación siempre duele, pero fue buscando algo mejor para los tres. Hoy tenemos una relación muy sana, con mucho respeto y un mismo objetivo: ser los mejores padres posibles.</p><p><b>—¿Sos un hombre feliz? </b></p><p>—Totalmente.</p><p><b>—¿Creés que lo serías si el accidente no hubiera ocurrido?</b></p><p>—Hubiera sido feliz, pero dentro de un mundo mucho más chico: el del abogado que iba a trabajar y volvía a su casa. Hoy la felicidad también pasa por recibir un mensaje de alguien que me dice que una charla o una carrera le cambió la manera de mirar la vida. Esa posibilidad de trascender es un regalo. Cuando escribí el libro pensé que ni siquiera hacía falta poner el nombre del autor. Ojalá quien lo lea no recuerde a Pablo Giesenow, sino la historia de alguien que descubrió que, cuando la adversidad aparece, siempre hay una oportunidad para volver a empezar. Mientras haya un respiro, siempre hay una posibilidad más.</p><p><b>—¿Alguna vez agradeciste el accidente?</b></p><p>—Sí, todo el tiempo. Agradezco a esos ángeles que aparecieron aquella noche y a los que siguen apareciendo cada día con una palabra, un abrazo o una mirada. Y agradezco despertarme sabiendo que mis hijos, mis viejos y mis hermanos están sanos.</p><p><b>—¿Y agradecés también al hombre en el que te convertiste?</b></p><p>—Sí, porque hoy me disfruto. Pienso que, quizás, mi última separación tuvo que ver con volver a encontrarme conmigo después de tres relaciones largas, de tres hijos y de no estar solo en más de 30 años. Tengo la suerte de que Matilda pasa mucho tiempo conmigo, pero también disfruto esos momentos de soledad para pensar qué clase de papá, de hijo, de hermano, de abogado y de funcionario quiero ser, y siento que esa versión está cada vez más cerca. Para mí eso también es felicidad. </p><p><b>—¿Volviste al lugar del accidente?</b></p><p>—<a href="" target="_blank" rel="">Fue uno de los momentos más fuertes que viví. Me senté otra vez sobre el guardarraíl y después fui al cuartel de los bomberos. Ellos me dijeron: “Sacamos del auto a un hombre sin piernas, bañado en sangre, y no sabíamos si iba a sobrevivir. Verte entrar caminando un año después, con el mate en la mano, solo para decir gracias, fue emocionante”.</a></p><p><b>—Quiero la foto con los bomberos.</b></p><p>—Fue un abrazo enorme, con lágrimas de agradecimiento. También pude conocer a la médica que me atendió esa noche, que me contara cómo peleó con la hemorragia todo el trayecto en la ambulancia. Y volver a encontrarme con Franco, el traumatólogo que me operó. <a href="" target="_blank" rel="">Con el tiempo me di cuenta de algo: casi no recuerdo el dolor. La memoria eligió quedarse con las personas.</a></p><p><b>—¿Hay algo que no te haya preguntado y que te gustaría decir para cerrar?</b></p><p>—Quiero agradecerles a las familias que me escriben por redes. Muchas veces me piden un video para alguien que está pasando un momento difícil y, si puedo, prefiero ir personalmente. Entrar a una habitación del Hospital de Niños con el casco de la bicicleta en la mano, el mate y una sonrisa para mostrar que la vida sigue. Decirles que trabajo, hago deporte, soy papá y que ellos también van a volver a vivir. Lo más lindo es ver cómo cambia la cara de ese chico y de su familia. Y siempre les dejo el mismo desafío: cuando les toque estar mejor, vayan ustedes a ayudar a otro. Porque luchar no garantiza el éxito, pero rendirse sí garantiza el fracaso.</p><p><b>—Me quedó una frase dando vueltas durante toda la charla: no somos lo que nos pasó, sino lo que hacemos con eso.</b></p><p>—Lo dijiste mejor de lo que podría haberlo hecho yo. Gracias por ser un puente para que estas historias lleguen a tanta gente. Ojalá siempre sirvan para recordarnos que <b>mientras haya vida, siempre hay una oportunidad más</b>.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/DJ3BRFOFWVCORBQGE2E5RLHXZU.jpg?auth=ce22d343c3e8f70f7fbb59722c86c0d039346d7e40d0863d721804b5d98be223&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Voces - Pablo Giesenow - Home]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Soy adicto al trabajo”: Pablo Giralt habló de su autoexigencia, la soledad que vivió al llegar a Buenos Aires y el cambio que hizo después de los 50]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/04/soy-adicto-al-trabajo-pablo-giralt-hablo-de-su-autoexigencia-la-soledad-que-vivio-al-llegar-a-buenos-aires-y-el-cambio-que-hizo-despues-de-los-50/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/04/soy-adicto-al-trabajo-pablo-giralt-hablo-de-su-autoexigencia-la-soledad-que-vivio-al-llegar-a-buenos-aires-y-el-cambio-que-hizo-despues-de-los-50/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellos, el periodista recordó el desarraigo de sus primeros años en la ciudad, habló de la presión interna con la que convivió durante décadas y explicó qué lo llevó a replantear su manera de vivir]]></description><pubDate>Fri, 04 Sep 2026 14:02:15 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Estoy en un momento de búsqueda y de mucho agradecimiento por todo lo que me está pasando</b>”, afirmó <b>Pablo Giralt</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellos/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellos/"><b>Ellos</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al hablar de la etapa personal que atraviesa. El relator y conductor señaló que el reconocimiento masivo que recibió en los últimos Mundiales llegó después de muchos años de carrera y aseguró que hoy intenta vivir esos logros sin naturalizarlos.</p><p><a href="https://www.instagram.com/giraltpablo/?hl=es" target="_blank" rel="" title="https://www.instagram.com/giraltpablo/?hl=es"><b>Giralt</b></a> construyó una extensa trayectoria vinculada al fútbol desde que comenzó a trabajar en <b>Torneos y Competencias</b>, en 1999. A lo largo de su carrera pasó por señales como <b>DirecTV Sports, TNT Sports y Telefe</b>, donde se convirtió en una de las voces habituales de la <b>Selección Argentina</b> y de grandes competencias internacionales.</p><p>Relató varios Mundiales y Juegos Olímpicos y alcanzó uno de los momentos más importantes de su carrera con la cobertura de <b>Qatar 2022</b>. En 2026 volvió a ocupar un lugar central en la cobertura de la Selección y su relato del triunfo ante <b>Egipto</b> en los octavos de final se convirtió en uno de los momentos virales del Mundial.</p><p>A los 52 años, asegura que atraviesa una etapa de reconversión, en la que busca bajar el ritmo, aprender a decir que no y recuperar espacios que durante años quedaron relegados por el trabajo. También habló sobre la exposición en redes sociales, su vínculo con <b>Lionel Messi</b>, la relación con sus hijos y el camino que recorrió desde que dejó <b>Venado Tuerto</b>para probar suerte en Buenos Aires.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JTCZFFNOR5GOZKMO3VZ4KCJIAM.jpg?auth=f4772115e24a2a903c7856c26e301543b98ed42c9ac383e5fd40ef8d414c4616&smart=true&width=6065&height=4043" alt="Pablo Giralt construyó su carrera desde 1999 en Torneos y Competencias y se consolidó como una de las voces de la Selección Argentina" height="4043" width="6065"/><p><b>— ¿En qué momento de tu vida te encuentro?</b></p><p>— Es una linda pregunta. En un momento de búsqueda. Primero debo arrancar por lo que me parece más importante: estoy en un momento de mucho agradecimiento por todo lo que me está pasando. Siento hoy un reconocimiento, un amor, un cariño, que me llega en un momento de mi vida extraordinario. Soy una persona que agradece permanentemente eso. Viste cuando alguien dice: “Che, ¿una foto?”. “Por supuesto”. Yo amo sacarme una foto con la gente, que la gente me quiera, que me dé su afecto. Eso es mi combustible. Creo que lo que uno a veces persigue en la vida es ese reconocimiento. Después del Mundial, este que pasó, y ya en Qatar había pasado, pero este aún más, recibí eso y tengo una característica mía que es que no naturalizo. Es como una especie de lema. <b>No me gusta naturalizar.</b></p><p><b>— ¿Ni lo bueno ni lo malo?</b></p><p>— No, no naturalizo. Hay que tratar de vivir todo sin naturalizar. Cuando naturalizás perdés frescura, perdés el eje y todo te da lo mismo. Entonces, las cosas buenas que me pasan las trato de vivir plenamente. Las cosas malas trato de transitarlas de la mejor manera que puedo, pero no naturalizo. En los últimos tiempos me ha ayudado muchísimo a estar en eje y viviendo el día a día, enfocado y disfrutándolo.</p><p><b>— Laburás hace muchísimos años y el reconocimiento de tus colegas y del del medio ya lo tenías, pero este más masivo llegó después, ¿no? De más grande.</b></p><p>— Exacto. Lo de grande me mató un poco (risas).</p><p><b>— No, pero en el buen sentido.</b></p><p>— Ya lo sé, te estoy cargando (risas).</p><p><b>— Es mucho camino transitado dentro del periodismo...</b></p><p>— Tengo 52 años. Ya no soy una criatura, soy una persona grande. Aunque uno por dentro siempre se siente un pibe. Yo me siento el mismo joven de siempre, aunque me miro al espejo y digo: “Uh bueno. Ya no tanto”. Pero hoy me siento en un momento de plenitud en esa búsqueda de reconversión. Dicen que los hombres después de los 50 tenemos una crisis, ¿no? Mitad de la vida, ponele. A mí me agarró a los 51 y pico y dije: “Che, ¿qué quiero hacer con mi vida? ¿Y qué estoy buscando?”. <b>Y empecé a hacer un cambio profundo en mí, de enfocarme en que quiero ser feliz y disfrutar. </b>Hoy estoy con vos acá y estoy acá. Me brindo y comparto este momento con vos. En otro momento de mi vida venía y estaba pensando que tenía que hacer esto o aquello, que tenía que ir a caminar, etc. Hoy estoy centrado y hablo con vos y me brindo para disfrutar de este espacio.</p><p><b>— Recién mencionaste algo de “la mitad de mi vida”, de la conciencia del paso del tiempo, de cómo uno quiere encarar esta etapa y, por ahí, no sé si la palabra es ir más despacio, sino ir más consciente, ¿no?</b></p><p>— Para mí, ir más consciente es ir más despacio. Ir más consciente no te hace que te agarre ansiedad por tener que hacer otra cosa después. Es difícil, pero es un trabajo que hay que hacer. Hoy disfruto de levantarme temprano, de informarme, de poder ir a entrenar a la mañana. Me encanta tomar mate a la mañana, estar tranquilo, mirar un compacto o informaciones. Me gusta ir al gimnasio a la mañana, cosa que antes no hacía y disfruto de ese momento.</p><p><b>— ¿Pero ese cambio te llegó hace un año y pico o lo venís transitando?</b></p><p>— Vengo de un proceso de hace tiempo. Yo suelo rodearme de mucha gente que me ayuda, desde la psicóloga que tengo, mi preparador físico, mi coach vocal, que me ayuda a preparar la voz y que la trabajo hace muchos años, mi vestuarista... Gente de mi equipo, porque yo creo que no hay construcciones individuales, hay construcciones en equipo. Uno no se construye solo, es en equipo. Creo mucho en eso. Y son todos los que te van ayudando, más allá de las construcciones familiares, por supuesto, y de los amigos, que son fundamentales en la vida. Creo que todo eso te va ayudando a poder crecer y evolucionar. Y hoy me siento con calma, con paz, con tranquilidad, que en otro momento de mi vida te diría que estaba sobregirado o fuera de eje.</p><p><b>— Está muy bueno eso que compartís porque, en general, uno asocia la crisis con la desesperación, con agarrarse la cabeza. En </b><i><b>The Truman Show</b></i><b> hay un momento en que él está frente a la puerta y entiende que no puede volver atrás. Podés intentarlo, podés hacer como que cerrás la puerta, pero llega un momento en que hay que pasar de pantalla, ¿viste?</b></p><p>— Hay un dicho muy famoso: “Una crisis es una oportunidad”. Después vos lo tomás como vos querés. ¿Crisis freak o me tomo una oportunidad de ver cómo quiero seguir de aquí en adelante? Y a mí eso me planteó: ¿cómo quiero seguir? Y estoy en la búsqueda de cómo quiero seguir de acá para adelante. Pero sí estoy enfocado en que todo lo que hago, estoy consciente de lo que hago, de compartir y estar en ese momento y en ese lugar. <b>Soy una persona adicta al trabajo y estoy tratando, de a poquitito, no dejar de trabajar porque uno no lo puede hacer, aparte me gusta y me hace bien.</b> Yo no reniego del trabajo. Me encanta lo que hago. Pero sí de disfrutar, de elegir. Hoy tengo la suerte de elegir, de decir sí o decir no. Es lindo decir que no y aprender a decir que no porque te abre otra puerta.</p><p><b>— También es re difícil aprender a decir que no en nuestro laburo.</b></p><p>— Es muy difícil. La famosa frase: “Y el tren pasó”. El tren pasa y vendrá otro tren o vendrá una bicicleta o un triciclo y nos vamos a subir igual a lo que venga si nos gusta. Hoy estoy en ese lugar, lindo, pero sobre todo sintiéndome muy querido por la gente que me acompañó en el Mundial y que me lo demuestra en la calle. El corazón lo tengo en un estado de emoción del que no se quiere ir y está bueno.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BH3SWAE6NBCMRNJUI4P32PUZM4.jpg?auth=c71e7526ce9d813e11af4bfa6717280769cdf67825f411907baf64f8f8f61955&smart=true&width=5832&height=3984" alt="El relator sostuvo que la exposición en redes sociales no refleja el afecto de la calle y advirtió que tomarse en serio ese ámbito una genera presión en el trabajo" height="3984" width="5832"/><h2>La exposición, las redes y el costo del oficio</h2><p><b>— ¿En algún momento te enojaste o te frustraste porque el reconocimiento te llegó en el último Mundial y en el anteúltimo, pero vos venís laburando hace un montón? ¿Alguna vez dijiste: “Estoy frustrado, no quiero más esto”?</b></p><p>— Y probablemente, como en todos los laburos. Tenemos momentos donde decimos: “Che, esto no es para mí. Me cansé”. O el medio, la gente con la que te rodeás.</p><p><b>— Aparte es un laburo que te demanda mucho tiempo.</b></p><p>— Sí y estamos muy expuestos. El fútbol en este país es un deporte muy pasional. Te aman y te odian con una liviandad absoluta porque se les ocurrió un día las redes. Las redes son una cosa y las calles son otra cosa. En la calle hay un afecto, un cariño. En las redes está la impunidad, la agresión. Si te tomás en serio las redes, estás en problemas. Tampoco es ser un necio y un egocéntrico.</p><p><b>— Es muy difícil igual que no te afecte.</b></p><p>— Hay que ejercitarlo. Las utilizás para que te ayuden a lo que vos quieras que te ayuden, pero no hay que caerse en ellas. Una vuelta hice una nota a <b>Rada</b> y me decía que él siempre estaba preocupado en una función por el 50% de la sala que estaba vacía. Y una vez lo agarró su mujer y le dijo: “Hay un 50% de la sala que está vacía, pero el otro 50% se bañó, compró la entrada, se preparó y vino a verte a vos para que vos te brindes por ellos”. Yo aprendí que en las redes habrá 50, 100, que te putean porque se les ocurrió agredirte, insultarte o decirte algo. Pero hay un público mucho más cariñoso y afectuoso, por ahí silencioso, pero que cuando te tiene que dar su cariño, te lo da. Y hay que quedarse con eso. Pero no solamente para que te regodeen el ego. Uno sabe cuando trabaja bien, cuando trabaja mal. Ya después de tantos años de carrera sé absolutamente todo. No hace falta que venga alguien a putearte o a decirte si estuviste bien o mal. Pero sí creo que hay que tratar de alejar lo tóxico. Y cuando te dicen: “¿Te enteraste que dijeron tal cosa de vos? ¿Te enteraste que por tal comentario?”. “La verdad que no”. Pero cuando digo que no, es no.</p><p><b>— ¿Pudiste aprender a administrar esa cuestión?</b></p><p>— Sí porque sino no dormís. Te juega en contra el laburo, te sentís presionado y decís: “Uy, ¿y si me equivoco?”. Ya está, nos vamos a equivocar y nos equivocamos. Cometemos errores y pediremos perdón, que es lo más hermoso que hay en el mundo.</p><p><b>— ¿Has tenido que pedir perdón muchas veces?</b></p><p>— Sí, pedí perdón. Pedí perdón porque me habré equivocado. Porque yo tengo un tema: soy un desmemoriado. Pero no porque se me ocurre tirar las cosas debajo de la alfombra. Viví durante tantos años tan acelerado en mi vida. Cuando vivís acelerado, ese estado de ansiedad hace que no tengas registro. “¿Qué almorcé hoy? ¿Y ayer qué hice?”. Y entonces te pasan cosas. Pero no me cuesta pedir perdón a mis padres, a mi familia, a mis amigos, a mis compañeros, a la gente que quiero. Y cuando lo hago, siento alivio, que es lo más importante. Siento que es sanador. No está mal pedir perdón. Puede ser que cuando uno se equivoca, el error está mal visto, la equivocación está mal vista porque tiene mala prensa. Pero es hermoso a veces poder decir: “Che, me equivoqué, perdónenme”.</p><p><b>— Viste que igual hay pedidos de disculpas que interpelan un poco más que otros. Mencionabas en una entrevista hace algunos días el vínculo con tus hijos. Las ausencias por el laburo, el haber priorizado muchas veces tu carrera. ¿Te ha tocado pedirle perdón a ellos?</b></p><p>— Lo charlamos y a veces como papá uno grita, dice cosas y se enoja porque venís de un día agobiante. Yo a veces tengo transmisiones de seis horas, siete horas, vuelvo a casa, grabé 200 programas, entonces, por ahí tu hijo hizo una pavada y vos te enojaste. Y uno como papá tiene que pedir perdón.</p><p><b>— ¿Y en el momento reaccionás y te das cuenta?</b></p><p>— Sí, inmediatamente. Digo: “No, ¿qué estoy haciendo? Me enojé porque fue una pavada”. Y con mis hijos sí, por supuesto. Siento que sí les tengo que pedir perdón, se los digo y charlé mucho en terapia, lo traté mucho en terapia, el tema de las ausencias. Incluso se los preguntale a ellos cómo se sentían con eso. Y la respuesta fue mucho más positiva de lo que yo esperaba, porque era más un mambo mío. Ellos siempre tuvieron un padre que estuvo trabajando todos los fines de semana.</p><p><b>— Estaban acostumbrados.</b></p><p>— Exactamente. Yo soy un padre que el fin de semana está trabajando.</p><p><b>— ¿Y vos te perdonaste por eso?</b></p><p>— A veces sí, a veces más o menos. Pero lo importante, ¿sabés qué es? Le encontré la vuelta a algo. Es un proceso, un trabajo, pero lo importante es la calidad no la cantidad. Porque si nosotros estamos un fin de semana juntos todo el tiempo, pero no hablamos ¿qué gracia tiene? Cuando me están hablando mis hijos, yo los escucho como te estoy escuchando a vos ahora porque aparte tengo hijos que ya uno tiene 17 y el otro está a punto de cumplir 12.</p><p><b>— Ya cuestionan...</b></p><p>— Claro, por supuesto. Me encanta escucharlos. Aparte, son tan originales, me encanta escucharlos y me encanta el lenguaje que usan. Escucharlos y decirles cosas, darles consejos. Cuando uno es chico y escucha los consejos de los padres, muchas veces siempre los relativiza, ¿viste? Somos bastante bravos. Y después, cuando pasa el tiempo decimos: “Tenía razón”. Entonces, creo que en definitiva es un trabajo lindo ese.</p><p><b>— Respecto a la conciencia del tiempo presente y al disfrute, dijiste: “Estoy en una búsqueda, en ese proceso”. Pero imagino que algunas cuestiones ya las habrás descubierto. ¿Qué estás buscando?</b></p><p>— Estoy buscando vivir en un estado de felicidad y plenitud permanente.</p><p><b>— Es medio difícil eso. Un poco utópico, te diré.</b></p><p>— Difícil. Pero si de siete días a la semana tenés cinco días buenos, está bien. No te estoy diciendo siete de siete porque pasan cosas, pasa la vida. Pero vamos a un solo día: 14 horas. Proponerte tener un par de horas buenas, es un paso. Poder decir: “Che, este ratito valió la pena, me salvó el día”. A mí me gusta mucho juntarme con mis amigos. Tengo muchos amigos de diferentes edades, que hacen diferentes actividades y me gusta mucho porque me carga la batería. Hablemos pavadas...</p><p><b>— Hay algo de los varones con sus amigos que es espectacular. Yo lo veo mucho en mis hermanos: tienen esa cosa de tropa, de juntarse, de hacer un asado...</b></p><p>— Vos pensás que yo esas actividades no las hago porque trabajo todas las noches. Mis amigos se van cansando de llamarme, de invitarme y que no esté. Entonces, a esta altura estoy recuperando esos vínculos con amigos, con nuevos amigos, porque yo cambié, mi vida cambió. Que no es ni mejor ni peor, es la vida. Y recuperar momentos. Tener una cena mano a mano con un amigo, tomarnos un cafecito y hablamos pavadas, cosas de nuestra vida que son nuestras, del vínculo, son maravillosas. Y en eso estoy, tratando de aprovechar momentitos y de disfrutar mucho más. <b>Yo siempre a mi trabajo lo puse en un lugar tan importante que lo sufrí mucho. Porque yo siempre quiero que salga todo bien. Perfecto, no bien, perfecto.</b></p><p><b>— Lo perfecto es enemigo de lo posible. ¿Cómo regulás esa autoexigencia?</b></p><p>— Y terapia (risas). La psicóloga está prácticamente en casa, hago online, por teléfono... </p><p><b>— ¿Y de dónde creés que surge esa autoexigencia? Porque con tanta terapia encima, hay un momento en el que uno revisa y dice: “Che, pará, ¿por qué? ¿A ojos de quién tengo que ser tan impecable?”</b></p><p>— Nunca llegué a esa conclusión. Pero sí tiene que ver con mi forma de ser, de querer que las cosas salgan bien y con lo que me costó a mí el recorrido. Esto de venirme de <b>Venado Tuerto</b> acá a los 17 años, me marcó. Yo lo veo a mi hijo, que tiene 17 años, y pienso: yo a esa edad me vine acá a vivir a Buenos Aires.</p><p><b>— Y uno los ve chicos y decís: “Están años luz de hacer eso”.</b></p><p>— Es otra generación. Y yo vine, estaba solo. Fue durísimo. Por eso digo, cuando empiezo a mirar para atrás, hay épocas de mi vida que fueron muy duras por la soledad. La soledad, Luli.</p><p><b>— El desarraigo es muy difícil.</b></p><p>— La soledad del silencio. El silencio a estar solo. De ir a un cine a ver películas, solo. De estar solo por no tener amigos acá, porque tus amigos están lejos. Tus amigos se fueron a Rosario o a otro lado. Esa soledad y años de soledad. Eso es algo que duele, porque la soledad cuando vos la elegís es una cosa, cuando te llega porque no te queda otra, no es tan divertida. Pero bueno, formó parte de mi camino.</p><p><b>— ¿En ningún momento pensaste en volver?</b></p><p>— En el momento en que me estuve por volver, en el año 99, me sale... Yo ya me estaba por volver, ya estaba resignado.</p><p><b>— Esto me encanta porque con estas cosas te das cuenta cómo desde algún lado alguien maneja las fichas. Porque te estabas por volver, ¿y qué pasó?</b></p><p>— En abril del año 99, a través de un contacto me sale un casting en Torneos, que es donde trabajo desde el año 99. Era el martes 13 de abril. Hablame a mí que el martes 13 trae mala suerte (risas). Martes 13 de abril me hacen un casting y empecé a trabajar. Yo estaba próximo a irme, ya mis viejos sabían... Mis viejos son lo más grandes que hay...</p><p><b>— ¿Pero te dijeron: “Corazón, basta” o te apoyaban?</b></p><p>— No. Yo dije basta. Ya está. Hice todo lo que pude hacer. Di tanto el currículum que ya volaban de un lado para otro. Hasta que apareció un contacto, una oportunidad, un productor. Y bueno. Llegué a Torneos, hice el casting y empecé a laburar.</p><p><b>— ¿Cómo fue cuando llamaste a tus viejos y les dijiste: “No me vuelvo porque quedé”?</b></p><p>— Hermoso. Hay una sensación en mi cuerpo que me pasa frecuentemente cuando me van pasando cosas nuevas. Me acuerdo el primer día que me dijeron: “Vas a relatar para Nacional B, vas a relatar a <i>Fútbol de Primera</i>”, que era el programa. “Vas a hacer tal partido en vivo, vas a hacer tal transmisión, vas a estar con tal periodista...”. Y así toda mi carrera. “Vas a ser el relator del Mundial y vas a hacer esto”. Y el partido del Mundial hizo 43 puntos de rating. Y yo siento una cosa en mi cuerpo de felicidad que me pone en un lugar pletórico, o sea, supremo. Es que no naturalizo las cosas, el seguir progresando y seguir avanzando. Y creo que todo ese proceso forjó esa obsesión porque las cosas salgan bien. Sobregirado, porque cuando vos no tenés dónde dispersar la mirada, ponés toda la libido en el laburo. Eso hace que muchas veces esa libido funcione en exceso, quiero que salga todo perfecto y la perfección no existe. Hasta que empezás a convivir con la imperfección y con que un día puede ir bien y un día mal. Pero el consejo siempre que doy a todos son dos cosas: primero, que para cualquier cosa que uno haga tiene que tener pasión. Yo soy un apasionado de la vida, yo soy un enamorado, a veces me autodefino un bicho raro. Porque yo soy un romántico. A mí me gusta <b>Luis Miguel</b>...</p><p><b>— Quiero saber qué hay en la lista de Spotify que venías escuchando en el auto. ¿Qué hits encontramos? ¡Lo que te van a cargar los jugadores con esto!</b></p><p>— No, me encuentro con mucho romántico (risas).</p><p><b>— ¿Luis Miguel? ¿Qué más tenemos?</b></p><p>— Luis Miguel es Luis Miguel.</p><p><b>— ¿Entra un Chayanne, un Cristian Castro?</b></p><p>— <b>Chayanne, Cristian Castro, Luis Fonsi. Entra Morat</b>, que es una banda colombiana que amo. Entra <b>Luciano Pereyra</b>, que lo amo, un tipazo. <b>Diego Torres</b>, que lo quiero con mi alma... Y tantos otros artistas que quiero un montón, que muchos son amigos y gente que quiero. Me encanta la música y yo siento que para cada momento encuentro algo.</p><p><b>— “Soy un romántico”, dijiste. Me gusta que te autopercibas de esta manera.</b></p><p>— Me gusta regalar flores...</p><p><b>— Un tipo ligado al fútbol que a sus 50 años esté diciendo: “Soy un romántico”, realmente te celebro.</b></p><p>— Sí, soy un romántico. A veces parezco medio demodé, ¿no? Porque soy...</p><p><b>— Pero ¿romántico copado o romántico medio pesado? Vos estás casado, pero digo, romántico tipo que tu mujer te ve venir y dice: “Ay, otra vez viene con las fresias”? (risas).</b></p><p>— No, no. En su justa medida. Pero soy caballero.</p><p><b>— Hay que dividir: romántico, atento y caballero. Son distintos términos. ¿En cuál entrás?</b></p><p>— Me considero las tres. especto al romanticismo... No voy a decir cosas porque no puedo develar cosas de mis hijos, pero están heredando eso de mí. De regalar cosas, ser atentos, la caballerosidad y el respeto, que para mí es un valor que no puede faltar. Es muy importante. Decir gracias, por favor, ser gentil con la gente, ser agradable. Yo vivo enamorado de la vida, pero tuve momentos donde no estaba enamorado de la vida. Como cuando tenés una nube negra que decís: “Che, loco, ¿qué me pasa?”. Y bueno, de golpe algo pasó en mí, algo cambió y empecé a entrenar mucho, me empecé a cuidar...</p><p><b>— A ponerte pituco.</b></p><p>— Exacto. Viste que cuando te reconciliás con vos mismo, todo funciona mejor.</p><p><b>— ¿Estuviste peleado con vos mismo en algún momento?</b></p><p>— Sí, claro. Por supuesto.</p><p><b>— ¿Con qué?</b></p><p>— Con mi aspecto, con mi forma, conmigo. Hay cosas que no me gustaban de mí. Y hoy me miro y me reconozco y me acepto. Sobre todo me acepto.</p><p><b>— Yo creo que eso que acabas de decir es clave, porque nos pasa a todos. Yo pensé que era más de las mujeres, pero a medida que conozco un poco más a </b><i><b>Ellos</b></i><b>, veo que esto de la aceptación, de cuando uno se acepta de verdad, hay una libertad, ¿viste? Desde esa observación que es única.</b></p><p>— Cuando vos te aceptás es todo mucho más fácil. Y aceptar es difícil: lo bueno y lo malo tuyo, pero aceptarse es buenísimo. Yo creo que empecé a aceptarme y eso cambió. Produjo en mí un cambio, una modificación, un reseteo. En el aspecto de mi personalidad, en lo otro me gusta siempre estar elegante, siempre estar bien vestido.</p><p><b>— Invertís en eso.</b></p><p>— Sí, claro. Pero me hace sentir bien, me gusta. Antes renegaba y ahora no. Me gusta llegar a un lugar y sentirme observado porque estoy presentable.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LJNT5LBNDRFBRDJZZHR2VJPCQA.jpg?auth=2d4ef5aef1fc6df482a55335b8a7b1f53b54a2202f0861c7ef7e159a39024f00&smart=true&width=5904&height=3816" alt="Giralt señaló que atraviesa una reconversión personal en la que busca bajar el ritmo, aprender a decir que no y recuperar espacios relegados por el trabajo." height="3816" width="5904"/><h2>Messi, la reserva y la intimidad en el fútbol</h2><p><b>— Recuerdo tus palabras cuando falleció el papá de Leo Messi, donde se vio a un hombre muy discreto. Cuando trabajás en el mundo del fútbol y tenés cercanía con grandes estrellas, enseguida se nota quién aprovecha eso y quién lo toma como un voto de confianza. ¿Cómo te interpela a vos esa cercanía con estos ídolos?</b></p><p>— Soy muy reservado. No tengo amigos en el fútbol casi. Porque el fútbol es mi trabajo. Amo lo que hago, soy relator de fútbol, vivo del fútbol o parte de mí vive del fútbol, pero tengo admiración por un solo futbolista, que es <b>Leo Messi.</b> Y no tengo admiración, tengo amor por él. Por él y por su familia. Y con su papá tenía una linda relación, hermosa y siempre reservado. Siempre prioricé la amistad por encima de la información. No me interesó. Y hoy, gracias a Dios, puedo mantener una relación con su familia. En los últimos días, hermosa, linda, de mensajes y de estar cerca.</p><p><b>— Qué suerte hemos tenido todos de ser contemporáneos a Messi, ¿no?</b></p><p>— A mí me criticaron mucho, pero yo ni me enteré. Me criticaron mucho cuando hice un posteo cuando falleció Jorge, muchos me decían por qué me puse en ese lugar. Yo me puse en lugar de alguien que quería mucho a alguien, nada más. Soy una persona sensible que ya lo habrán visto. Si algo no me falta, es llorar. Soy una persona que se emociona con las cosas y lloro. Veo una película y lloro. Y lo que pasó con Jorge a mí me movilizó mucho. Hay gente que no le gusta que uno sea así. No me sale el refrán ahora, pero mucha gente te ve como ellos se ven.</p><p><b>— “Lo que Juan dice de Pedro, dice más de Juan que de Pedro”.</b></p><p>— Exactamente.</p><p><b>— O “el ladrón cree que todos son de su condición”.</b></p><p>— Entonces, no me mires así porque yo no soy así. Lo hice porque lo siento, porque realmente siento amor y quiero a toda su familia y punto.</p><p><b>— Cuánta más admiración, incluso a nivel personal, me parece que se generó en todos desde que se conoció lo que había pasado con su papá. ¡¿Cómo ese hombre jugó ese Mundial?!</b></p><p>— El mejor del Mundial fue. No le dieron el premio porque se lo dieron a Rodri porque había salido campeón España. Pero lo que hizo Leo fue impresionante. Y lo buena persona que es él y su familia. Su mamá, <b>Celia</b>, es un amor. Es una divina total. Los hermanos son unos divinos. Una hermosa familia tienen. Yo los quiero mucho, pero de lo más profundo de mi corazón. Pero a veces no hay que prestar mucha atención, porque si prestás atención, todos se creen que tienen derecho de juzgarte por cosas. Y yo las respeto, no me enojo.</p><p><b>— Eso te iba a preguntar, ¿no te enojás?</b></p><p>— Trato de no enojarme.</p><p><b>— ¿Te ha tocado que colegas se vayan de boca? ¿Te ha tocado levantar el teléfono?</b></p><p>— Antes sí, ahora menos. Pero soy de cruzar mano a mano y decir las cosas en la cara. Soy bastante calentón y frontal. Ahora quizás lo haga también, pero no sé si más suave. Pero no pierdo la frontalidad. Yo soy muy frontal. Si algo no me gusta, te digo: “No me gustó. No estuviste bien, creo que te equivocaste”. Y creo que es la mejor forma de solucionar problemas, siendo frontal, sincero. Tenés que cerrar un vínculo con una persona: “Mirá, no me gustó esto, no va más, listo, se terminó”.</p><p><b>— ¿Y sos así en todo, en lo laboral, en lo personal?</b></p><p>— Sí, trato de ser lo más claro posible y a veces cometo errores y rectifico. Pero sí soy frontal y soy un poquito rencoroso si hay animosidad, ¿viste? Pero también entiendo que hoy estamos en un momento en donde, si te pasa algo y ganás clics, sirve para monetizar y te van a defenestrar.</p><p><b>— Es un horror, pero es verdad.</b></p><p>— Te van a liquidar. Pero dentro de un mes se van a cansar de monetizar con vos y se la van a agarrar con otro. A mí hay dos cosas que siempre me preocupan en la vida y por las que todos los días trato de ejercitar lo que es ser buena persona y ser buen compañero. Es el único legado que yo le dejaré a mis hijos. Cuando yo no esté en este plano, seguramente alguien se va a acercar a mis hijos y les va a decir: “¿Sabés cómo era tu viejo? Qué tipazo. ¿Sabés qué bueno que era?”. No en lo profesional, que tal vez era un diez o un cinco, o un cuatro o un tres. Pero era buena persona. Y yo quiero y trato de honrar eso.</p><h2>El Mundial, el relato y el pibe de Venado Tuerto</h2><p><b>— Para ir cerrando nuestro encuentro. Pienso en ese relato épico, mágico, de la final de Qatar, de Montiel y ese último penal. Salimos campeones del mundo, termina la euforia, la emoción. ¿A quién llamaste primero?</b></p><p>— A mi familia, obviamente. Ese momento es único.</p><p><b>— ¿Fue el mejor momento de tu carrera?</b></p><p>— Sí. Y lo sumo con este último Mundial.</p><p><b>— ¡Este último Mundial nos sacó salud a todos!</b></p><p>— Fue un drama. El partido del gol de Leo a Egipto es impresionante. Y el partido en Inglaterra es impresionante. O sea, todo eso son momentos imborrables en mi carrera. Siempre hablo de lo que me pasó también por esta historia, que yo filmo un poco el backstage de cuando relato, ¿no? Y a muchos les gusta eso, ver qué le pasa a un relator. Y ver que uno está relatando Argentina y lo vive como un argentino. Porque en definitiva lo que estás viendo es que yo soy un argentino que estoy con un micrófono a mano, que estoy fuera de eje, completamente loco, detonado mentalmente. Y ese video del gol de Leo a Egipto, el del dos a dos, que después encima lo ganamos, que recorrió el mundo, tuvo como 700 millones de visualizaciones y me escribían de Francia, de España, de Italia, de Alemania...</p><p><b>— Y pensar que el pibe de Venado Tuerto estuvo a punto de volverse.</b></p><p>— ¡Mirá vos! El destino.</p><p><b>— Y la búsqueda.</b></p><p>— Sí, la búsqueda, el destino y la perseverancia.</p><p><b>— Si pudieses tomarte un mate con ese Pablo que esa mañana se empilchó para ir al casting de Torneos a jugar la última ficha antes de pegar la vuelta, ¿qué te dirías?</b></p><p>— Es buena pregunta. No estaba bien vestido ese día (risas). Estaba con algunos kilitos de más también. Lo que pasa es que para que todo se disfrute más, hay que transitar todo. No le puedo contar el final de la película.</p><p><b>— ¿No te saltearías ningún paso?</b></p><p>— Si yo te cuento el final de <i>Sexto Sentido</i>, no la mirás. Si yo te cuento cómo te va a ir a vos en tu vida, no tiene gracia, lo tenés que vivir. Y si bien me encanta ver esto que estoy viviendo y que jamás en mi vida me lo imaginé, le agradezco a Dios. <b>Soy muy agradecido a Dios de las cosas que me pasan en mi vida.</b> Pero el mago no debe mostrar nunca los trucos.</p><p><b>— Pero ¿qué le dirías? Capaz no le contarías lo que iba a pasar, pero ¿lo alentarías?</b></p><p>— Sí. Yo le diría: “Dejá todo, sé vos”.</p><p><b>— ¡No te vuelvas!</b></p><p>— Disfrutá el camino. Disfrutá lo que venga: lo bueno, lo malo. Y también le diría, esto ya a título personal: no te olvides de vivir. Porque el juego es ese también, no olvidarse de vivir el mientras tanto. Porque si vos dedicás todo a algo y tu vida queda en un segundo plano, perdiste años de vida también. Y es hermosa. La vida es lo más lindo que hay. Cuando mis hijos cumplen años...</p><p><b>— Uno se da cuenta del paso del tiempo a través de ellos.</b></p><p>— Sí. Pero es hermoso. Mi hijo está por terminar la secundaria, el más grande ahora, y empezar la universidad.</p><p><b>— ¿No te agarra en serio un poquito de nostalgia?</b></p><p>— No, estoy agradecido de la vida porque está viviendo. Está viviendo la vida. Es hermoso. Para muchos parece algo muy trivial. Pero hay gente que no tuvo la oportunidad de que sus hijos puedan pasar por esa instancia. Eso es lo más fatal que puede pasar. Que tu hijo viva la vida y pase la vida, tiene que ser feliz. Y los chicos van creciendo y forma parte del dolor de decir: “Bueno, un día me va a escribir menos”, como yo le escribo menos a mis viejos. Esas respuestas que no llegan, ese WhatsApp que tarda días en contestarse, ese “me clavó el visto”. Pero está viviendo la vida, es hermoso vivir la vida. Le diría a Pablo viví la vida también, porque el proceso es hermoso y es maravilloso.</p><p><b>— Recién decías: “Dios ha sido muy generoso conmigo”. Has logrado un montón de cosas a nivel laboral y seguramente a nivel personal ajustarás unas u otras, pero también tenés una vida hermosa.</b></p><p>— Sí, claro. Hermosa.</p><p><b>— Si cerrás los ojos y te imaginás un brindis, el 31 de la noche, ¿qué pedís?</b></p><p>— Yo siempre que alguien cumple años y es amigo, le mando tres deseos: salud, salud y más salud. Porque es lo único importante. Mis amigos están esperando el cumpleaños y mis tres deseos porque el resto se va acomodando. Agradecería la familia que conformé, los padres que tengo, los hermanos que tengo, los sobrinos que tengo, una familia hermosa, los amigos que tengo. Y le agradecería y brindaría por todo lo que he vivido.</p><p><b>— Mirá qué interesante. Yo te dije qué pedirías y a vos te nació agradecer.</b></p><p>— Siempre hay que agradecer. No tengo que pedir nada. Ya está. <b>Este Pablo, Luli, no tiene que pedir más nada. Si pido más, soy un egoísta. Este Pablo ya recibió todo lo que podía recibir en la vida, laboralmente y personalmente.</b></p><p><b>— A seguir disfrutarlo, entonces.</b></p><p>— A disfrutarlo. Por supuesto.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/RM4TG34SF5B3BJQ4CQLQIBPGSE.jpg?auth=2949130f023ce57602914609a4d7a1945aa34e7c60193210bf32c6654e5b639b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Pablo Giralt y Luli Fernández en Ellos - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Guido Süller y lo que le arrancó la fama: “No soy bizarro, no soy ese personaje que inventé”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/04/guido-suller-y-lo-que-le-arranco-la-fama-no-soy-bizarro-no-soy-ese-personaje-que-invente/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/04/guido-suller-y-lo-que-le-arranco-la-fama-no-soy-bizarro-no-soy-ese-personaje-que-invente/</guid><dc:creator><![CDATA[Luis Novaresio]]></dc:creator><description><![CDATA[El mediático excomisario de a bordo y arquitecto repasa el costo personal de haber construido una figura funcional al escándalo televisivo. El recuerdo de su romance con Ricardo Fort, la distancia irremediable con su hermana Silvia y su refugio actual en la vida de campo]]></description><pubDate>Fri, 04 Sep 2026 09:48:52 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Durante décadas, la pantalla chica lo encasilló en un rol inamovible: discusiones a los gritos, llanto y un desfile de situaciones disparatadas que alimentaron el consumo irónico de los años 2000. Sin embargo, detrás de esa fachada concebida para impactar en el rating, siempre habitó una realidad muy distinta. Arquitecto de profesión, exprofesor universitario y tripulante con 26 años de servicio en el área internacional de Aerolíneas Argentinas, <a href="https://www.infobae.com/tag/guido-suller/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/guido-suller/"><b>Guido Süller</b></a><b> </b>aprendió a desdoblarse para cumplir con las demandas del espectáculo sin desatender su vida civil.</p><p>Hoy, instalado a 150 kilómetros de la Capital, entre frutales, la tranquilidad de la huerta y en pareja con Hernán, un joven cuatro décadas menor, Süller repasa su trayectoria en <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/"><i><b>La vida después</b></i><b>.</b></a> Sin las ataduras de la televisión en vivo, desarma la estructura del personaje que vendió al público, rememora las marcas de su juventud —desde la violencia en la colimba hasta el abuso sufrido en su niñez—, evoca los días compartidos con un joven <a href="https://www.infobae.com/tag/ricardo-fort/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/ricardo-fort/"><b>Ricardo Fort</b></a><b> </b>y analiza el costo más amargo de su popularidad: el quiebre definitivo con su familia.</p><p><b>Luis Novaresio: Contame quién sos.</b></p><p><b>Guido Süller:</b> Soy lo que la vida quiso que sea. Nada de lo que yo tenía programado sucedió. O sea, soy arquitecto porque mi padre quiso que fuera arquitecto, no por vocación. Me encanta la arquitectura, pero no tengo una gran vocación. Sí tengo ese arte de crear... Me voy a dormir pensando en el proyecto, me levanto en medio de la noche, tengo un borrador en la mesa de luz, hago un gráfico y sigo durmiendo. Sueño con los proyectos. ¿La parte aeronáutica? Nunca en la vida imaginé que iba a volar casi 26 años. Desde 1989 al 2015. Nunca lo imaginé, porque yo fui a acompañar a un amigo a anotarse y estaba recién recibido de arquitecto. Y ahí me quedé 26 años. Conocí el mundo, idiomas, costumbres, comidas; viví experiencias, aventuras, cosas sórdidas... He vivido de todo, de todo, de todo, en las ciudades más importantes del mundo como París, Nueva York, Londres, Roma o Barcelona.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BSGZ55XRC5DV5P2Z3SOY4AGRXA.png?auth=9ce615c8acad8ff305835607b90041f7acf688d5fe37a32e603f498fd0fefc87&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Soy lo que la vida quiso que sea. Nada de lo que yo tenía programado sucedió", dice Guido " height="1080" width="1920"/><p><b>LN: Me quedo pensando en esto: no tenías una gran vocación para ser arquitecto y te recibiste, no tenías una vocación de ser aeronáutico… ¿Qué querías ser?</b></p><p><b>GS:</b> Actor. Es lo que más me gusta en la vida: actuar. Pero no me dan oportunidades. Una vez un director me dijo: “¿Vos ya llegaste a tu personaje cumbre?”. “¿Cómo mi personaje cumbre, si nunca me ofrecen nada?”. “Hacer de Guido Süller, no vas a superar al Guido Süller que le vendiste al público”.</p><p><b>LN: ¿Te parece que tu personaje cumbre fue Guido Süller?</b></p><p><b>GS:</b> Y debe haber mucha gente que piensa lo mismo. Llegué a mi techo, es el personaje que no se desgasta nunca… Yo decía: “Bueno, lo hago un par de años”. Esto fue en el 2001 con la crisis de De la Rúa y el corralito. Yo estaba volando y de repente se frenaron los vuelos y se cortó el sueldo. Dije: “¿Qué hago, qué hago, qué hago?”. Bueno, voy a buscar trabajo de arquitecto o voy a buscar trabajo de actor. De arquitecto no conseguí, y de actor, si bien tampoco conseguí, me contacté con Carmen Barbieri y con Polino, que a ellos les gustaba reportear así, a personajes. Estaba el caso Rímolo-Soldán y yo era testigo de un montón de cosas, entre ellas una compañera mía de gimnasio a la que Rímolo le había arruinado la salud. Ella dijo: “Si tengo una cámara a la Rímolo la hago bolsa”. Fue el remís a buscarla, le dio pánico escénico y no bajó. El remisero tocando el timbre... Y los de <i>Movete</i> me decían: “Guido, sos un irresponsable, tenemos media hora de vivo y la chica no baja”. Le digo: “Miren, yo me sé la historia de memoria, si quieren voy yo”.</p><p><b>LN: Y ahí fuiste.</b></p><p><b>GS:</b> Fui. Y Carmen Barbieri me escaneó así <i>(hace gesto tirar rayos con los ojos)</i>. Vio un pichón de mediático muerto de hambre, de fama y de cámara. Digo: “¿Qué le pasa a esta señora que me mira tanto?”. Me estaba estudiando. En eso veo los monitores y mi cara estaba en primer plano.</p><p><b>LN: ¿Te gustó eso? </b></p><p><b>GS:</b> Obvio. Siempre quise eso.</p><p><b>LN: ¿Siempre quisiste ser famoso?</b></p><p><b>GS:</b> Sí, quise ser famoso, actor famoso... Ser famoso a través de la actuación, no famoso porque sí. Porque en realidad ser famoso porque sí lo inventamos nosotros: mi hermana, yo, los mediáticos, la tele de principios del 2000. Eso no existía antes.</p><p><b>LN: Una vez leí una frase tuya que me impactó: “Quise ser famoso para ser inolvidable”.</b></p><p><b>GS:</b> Eso con Ricky Fort, con Ricardo Fort. Los dos queríamos ser inolvidables. Nos sentábamos en el umbral del departamento o en el cordón de la vereda, mirábamos el cielo y elegíamos cada uno la estrella más brillante. Y le pedíamos, por favor, ser inolvidables. Él quería ser cantante y yo quería ser actor.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KIZHCUAPWNG7RP5CP4QXOH5A6U.png?auth=8ed91a7e53336903ad8bca8f007a28b701c1fc2dac8ad4c1739ef7f66c444c86&smart=true&width=1672&height=941" alt="Guido Süller reveló detalles de cómo conoció a Ricardo Fort" height="941" width="1672"/><p><b>LN: ¿Cómo lo conociste a Fort?</b></p><p><b>GS:</b> En Búnker. ¿Conociste Búnker?</p><p><b>LN: Claro, obvio, cómo no.</b></p><p><b>GS:</b> Después de la dictadura militar empezaron a habilitarse boliches gays y ese era el máximo, el boliche <i>number one</i>, digamos. Fui a bailar... Yo venía llorando por una relación anterior, él se me acercó y me sacó a bailar. Antes se sacaba a bailar, ¿te acordás?</p><p><b>LN: ¿Cómo no?</b></p><p><b>GS:</b> Y le dije que no. Él como diciendo: “Mirá quién te está sacando a bailar...”.</p><p><b>LN: “¿Me vas a decir que no a mí?”.</b></p><p><b>GS:</b> “¡Me vas a decir que no!”. Y sí, la verdad que no. Yo estaba con la cabeza en otro lado. Nada peor que decirle que no a Ricardo, entonces insistió toda la noche. Y él me decía: “Son las 6:00 y no te fuiste con nadie, te invito a mi fábrica. Tengo una fábrica de chocolates”. “¿Qué vas a tener una fábrica de chocolates? No tenés ni sombra de barba”. Tenía 19 años él. “No tenés sombra de barba y me vas a decir que sos dueño...”. “Bueno, vas a ver, vas a ver”. Yo me olvidé de él completamente; bailaba y sufría por alguien que no valía la pena. Se hicieron las 6:00, 6:30, encienden las luces del boliche y siento que me tocan la espalda, cuando lo veo digo: “Ay, no, otra vez este”. “Te estás por ir solo a tu casa. ¿No querés venir a conocer la fábrica?”. Y bueno...</p><p><b>LN: ¿Fue un amor en tu vida Fort?</b></p><p><b>GS:</b> Salí un año y medio, pero con una intensidad... Él tenía una energía que era única, generaba amor y odio, las dos cosas. Ahora, porque está fallecido, todos lo idolatramos, pero tenía un lado oscurísimo y un lado de insoportable también. Pero yo también soy medio tóxico, me gustan un poco los <i>bad boys</i>.</p><p><b>LN: ¿Sos tóxico o te juntás con tóxicos?</b></p><p><b>GS:</b> Me junto con tóxicos y me vuelvo tóxico. Me parece como un juego medio enfermizo pero que te engancha. Antes… ahora me parece que no, ya no.</p><p><b>LN: Ya no más.</b></p><p><b>GS:</b> No, quiero paz, quiero tranquilidad, quiero naturaleza, perritos de la calle, otra cosa. Pero a esa edad yo quería brillar, quería ser lindo, quería entrar al boliche y que todos me miren. Y con Ricardo lo lográbamos: entrábamos los dos juntos y éramos Susana y Moria.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SKLDZXYPJRC4RI4D367IAWK3RI.png?auth=382edf87b113c3220040197070e9c4b31154cdb064b56a3cd949b5e875e9a83f&smart=true&width=1672&height=941" alt="Guido Süller junto a su hermana Silvia" height="941" width="1672"/><p><b>LN: Muy guapos eran.</b></p><p><b>GS:</b> Se abría un pasillo así de gente, íbamos los dos caminando y tratando de ser inolvidables, como me preguntaste.</p><p><b>LN: ¿Sos inolvidable?</b></p><p><b>GS:</b> Yo no sé, es feo decir eso de uno mismo. Me gustaría que cuando muera alguien me recuerde, sí, pero no sé si lo voy a lograr, porque hay que morir en forma trágica y joven.</p><p><b>LN: ¿Y qué te dio la fama?</b></p><p><b>GS:</b> Qué me sacó. Yo era más feliz antes. La fama me da canje, me da el amor de la gente, que agradezco muchísimo, muchísimo, pero yo perdí a mi familia. Mi hermana se transformó en mi peor enemiga. Y yo creo que tanto desear algo terminó convirtiéndose en mi infelicidad.</p><p><b>LN: La fama no te dio nada…</b></p><p><b>GS:</b> La fama no me dio felicidad: me la quitó, me la arrancó. Desde las entrañas yo era mucho más feliz, mucho más feliz.</p><p><b>LN: ¿Por qué ese odio con Silvia, que también es una mujer tan copada? ¿Por qué?</b></p><p><b>GS:</b> Hay que preguntarle a ella. Yo siempre la amé y siempre la idolatré. Ella fue una diva de los 90, y un poquito soy responsable porque le traía las pelucas, los tacos, los corsés con cintura de 50... Hablábamos antes de los reportajes, yo la ayudaba mucho con las cosas que tenía que decir y no decir, y siempre la admiré. Yo era el <i>che pibe</i> de ella, le llevaba la cartera y no se me caía ningún anillo, a pesar de que yo era el que había estudiado teatro, el que soñaba con ser actor. Ella no, ella quería plata, nada más, y la vida la llevó por ese camino. Yo estaba bailando en <i>Música en libertad</i> cuando le presenté a Soldán, ¿entendés? Yo estaba trabajando, empecé antes que ella. Fui Chico Diez en el 85: hubo un concurso, salí elegido Chico Diez y ahí me dieron un contrato de tres años para bailar y hacer <i>playback</i> en <i>Música en libertad</i>, ¿te acordás?, en <i>Sábados de la bondad</i> con Leonardo Simons.</p><p><b>LN: Obvio.</b></p><p><b>GS:</b> Y bueno, estábamos en un ensayo —Silvia estaba recién separada— y le digo: “Vení, hermosa”. Silvia era una muñeca. “Vení, vení”, porque yo quería meterla en <i>Música en libertad</i>. Justo pasa un productor y dice: “Necesito una modelo, necesito una modelo”. “Yo tengo una modelo acá, está atrás de la puerta”. “A ver, traela”, me dice, creyendo que era cualquier cosa. Cuando se abrió la puerta y apareció esa rubia con un metro de pelo dorado y la cintura diminuta, la vio el productor y le dijo: “¿Tenés un vestido lindo?”. “Sí”, le dijo Silvia. “Bueno, mañana debutás como secretaria en <i>Grandes valores del tango</i>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CHGECBNCQBCZPEOXDIWNZRE3KI.jpg?auth=7198136d671542706db95d7308ce716ae770ff895cf8a5e464a8a57ceee26e11&smart=true&width=6036&height=4128" alt=""Yo siempre la amé y siempre la idolatré a Silvia", revela Guido" height="4128" width="6036"/><p><b>LN: ¿La extrañás?</b></p><p><b>GS:</b> Sí, un poco sí. Pero es imposible, no podemos volver.</p><p><b>LN: ¿Y esa ruptura se la debés a la fama?</b></p><p><b>GS:</b> Se puso muy mal Silvia cuando me empecé a hacer conocido, a pesar de que le hablé en todos los idiomas y le dije: “Silvia, es todo lo que ansié en la vida, y aparte no somos competencia. Sos una mujer y sos una vedette, ¿entendés? ¿Qué tengo que ver?”. Y los hermanos unidos podríamos... Las pocas veces que hicimos reportajes juntos explotó el <i>rating</i>. Y sí, la extraño, pero ya no es la Silvia que conocí, ya es otra persona. Ella vive en ese círculo de dolor constante y no es que no puede salir: me parece que no quiere salir. Ella quedó atrapada en ese divorcio con Soldán.</p><p><b>LN: Viene la fama... Pasás de </b><i><b>Movete</b></i><b> y es como una bola de nieve que se va armando, y te transformás de un tipo serio a ser el Guido Süller de </b><i><b>Zap TV</b></i><b>. ¿Cuánto de verdad había en esas peleas con Adriana Aguirre o con los demás?</b></p><p><b>GS:</b> Me di cuenta de que mi personaje garpaba, que tenía algo que a la gente le gustaba. Pero yo no me daba cuenta, y es el día de hoy que no me doy cuenta. Esto me lo dijo Rial, porque en un momento yo quería dejar de ser conocido: “Voy a enloquecer”, pensaba. Me dice Jorge: “Guido, hay una línea y vos pasaste esa línea, no hay vuelta atrás. Tenés que aprender a vivir así, con esa mochila de ser conocido”.</p><p><b>LN: Lo loco es que eras auxiliar de a bordo, fuiste jefe de cabina con el máximo galardón...</b></p><p><b>GS:</b> Sí, las tres tiras.</p><p><b>LN: Reconocido por Aerolíneas. Y salías de ahí y te ibas a la tele a hacer ese personaje que esperaban.</b></p><p><b>GS:</b> La prensa me esperaba en el aeropuerto de Ezeiza y había salido un artículo que decía que yo no podía mostrar el uniforme en cámara. Bajaba del avión, me metía en un bañito que había ahí al costado, me cambiaba de civil y metía el uniforme en la valija. Los periodistas pensaban que yo era como un <i>playboy</i>, un millonario: “¿De dónde venís? ¿De París? ¿De Nueva Zelanda?”. No decía que estaba sin dormir, hecho bolsa, cansado y que había atendido a 400 pasajeros, porque era el Jumbo 747. Y a veces directamente del aeropuerto iba a los estudios de <i>Zap</i>, a tirar vasos de agua, a pelearme, a insultarnos, de todo... Cuando en el avión yo siempre traté de “usted” a todos los pasajeros de 15 años para arriba.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/N33OYH2J3FDCNLEH7TXJWFZM6E.jpg?auth=5612f33b153d3e7c6f49e973040fe15fc148472053e8478b3c01c1320103e87f&smart=true&width=5784&height=3972" alt=""Me di cuenta de que mi personaje garpaba, que tenía algo que a la gente le gustaba", sostiene Guido " height="3972" width="5784"/><p><b>LN: ¿Es verdad que te quisieron echar por eso?</b></p><p><b>GS:</b> Sí, me echaron. Estuve 24 horas echado y ahí fue que amenacé con encadenarme a la rueda de un Jumbo y llamar a <i>Crónica TV</i>. No sé por qué me salió <i>Crónica TV,</i> de la desesperación, porque siendo tan buen tripulante, nunca imaginé que iban a mezclar mi vida privada con la vida a bordo, porque vos privadamente podés ser bailarín, locutor, modelo... Hasta prostituto podés ser en tu vida privada. Y me dicen: “Estás despedido, tenés 24 horas. Como no tenemos motivo, te vamos a indemnizar”. Le digo: “No, ustedes tienen 24 horas para volver a tomarme, porque voy, me encadeno a la rueda de un Jumbo y llamo a Crónica. Me pongo a llorar frente a una cámara y me meto al país en el bolsillo. ¿Ven este celular? Con solo apretar una tecla tengo a toda la prensa en la planta baja”, le dije llorando. Todo salió de mi imaginación en la lucha para que no me echen. Pasaron 24 horas, suena el teléfono... El mismo que me echó. No me acuerdo el nombre, se murió, se debe estar ardiendo en el infierno. Me llama el mismo que me echó, voy a la oficina, me da un beso y me dice: “¿Desayunamos?”. Le digo: “Perdón, ¿usted es el que ayer me echó?”. “Sí, Guido, pero olvidate de toda esa charla que tuvimos, ya pasó, nada que ver, nada de lo que sucedió ayer existió”. “¿Entonces no estoy echado?”. “No, para nada”. “¿Y cómo sigue mi vida?”. “Como siempre”.</p><p><b>LN: Dijiste en un momento que te querías bajar de la fama y no podías.</b></p><p><b>GS:</b> Sí… Todos me dijeron: “Guido, tanto querer esto y ahora que lo conseguiste te querés retirar... No vas a poder retirarte, te van a buscar o te van a inventar historias”. Entonces dije: “Bueno, tengo que aprender a vivir así, tratar de ser feliz con esta mochila”. Otra mochila más en mi espalda.</p><p><b>LN: ¿Pudiste ser feliz?</b></p><p><b>GS:</b> Trato de ser feliz. Lo que pasa es que la mochila más pesada de toda mi vida ha sido mi familia... Es una mochila impresionante. Yo amaba a mis padres con toda mi alma y se me murieron los dos con una diferencia de un año. Y corté relación con mis hermanos: tengo tres hermanos además de Silvia y corté relación con todos, me quedé solo, sin familia.</p><p><b>LN: ¿Y sentís que la fama te dejó solo?</b></p><p><b>GS:</b> La fama me dejó solo, sí, porque me alejó de Silvia, que era mi preferida. Y con mis hermanos me enojé por cómo cuidaron a mis padres y todo eso. Había muchos roces, muchos roces... Entonces dije: “Se me está pasando la vida, ¿por qué tengo que cargar con esta gente?”. Me desligué y me quedé sin familia. Pero eso tampoco está bueno, no está bueno estar tan solo. Me divorcié también de Tomasito. Yo no soy muy amiguero, no tengo muchos amigos, soy solitario... y con la idea de irme a vivir al campo, pensé: “¿Voy a ser de esos viejos ermitaños locos que te corren con un palo cuando te ven o te sueltan un perro para que te muerda?”. Dije: “No quiero eso”. Tengo una cabañita en Ushuaia y estando con mi amigo de allá me dice: “Guido, la única forma de que consigas a alguien compatible con vos es que vayas por las provincias. Buscate un changuito provinciano, sano, desintoxicado, cero Grindr”. “¿Cómo voy a ir por las provincias a buscar a un changuito? Me quedo solo”. Entonces, ¿podés creer que en Instagram me empieza a escribir una persona? Yo lo rechacé durante meses por la diferencia de edad, pero iba reuniendo ciertas características: vivía en un pueblito, no le gusta la droga, no le gusta el alcohol, no le gusta la noche, la joda, el reviente... Nada. “Mirá todo lo que ando buscando. ¿Pero vivís en Jujuy?”. Me dice: “Me voy a Buenos Aires”. “¿Cómo que te vas a Buenos Aires? ¿A qué?”. “A conocerte”. Pasan unos días, suena el teléfono... Me dice: “Estoy en Buenos Aires”. El corazón: <i>tún, tún, tún</i>. Y ahora, ¿qué hago? Estuvimos un año hablando por WhatsApp, ¡un año! Fíjate lo cerrado que estaba, que no quería saber más nada. Incluso vendí la casa, porque era la casa de mis sueños para compartir con mi pareja de ese momento. Hice borrón y cuenta nueva, y en el borrón estaba incluida la venta de la casa para empezar de cero…</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7XWWM4EAIRC5ZBVNSBTM6D6OB4.png?auth=ed6ac5b55db0ef67b96cfce1e25b20e012e51aec3cf2d14a31003f6b5e24d4ef&smart=true&width=941&height=1672" alt=" Guido Süller contó el día que lo quisieron echar de Aerolíneas Argentinas" height="1672" width="941"/><p><b>LN: ¿Qué edad tiene tu pareja?</b></p><p><b>GS:</b> Nos llevamos 40 años, 22 tiene. Yo le dije: “Vos entendés que estás empezando a vivir y que yo ya estoy terminando”. “No me importa”, me dice. “No te importa a vos, pero a mí sí. Si vos querés ir a bailar, yo no quiero ir más a bailar, ya fui mucho a bailar”. “Yo soy casero”, me dice, “a mí me gusta la familia”. Es una generación que son cueveros, les gusta estar con sus celulares, con la PC <i>gamer</i>, con los jueguitos... Es una generación solitaria que ni siquiera prende la luz del velador, una cosa rarísima. Y bueno, vino y pensé: “Me va a criticar todo el mundo… Bueno, es la última carta, saco la última carta”. Y la estoy jugando hace dos años.</p><p><b>LN: Suponete que yo tuviese el poder para transformarte en anónimo... Si yo tuviera la capacidad de decirte: “Desde este momento, Guido, no te conoce nadie”, ¿en serio querrías eso?</b></p><p><b>GS:</b> Ah, pero me cambiás toda la vida. No sé cómo sería yo sin... Son muchos años. Si vos me sacás la fama, yo la hubiera añorado toda la vida porque no la hubiera conocido. Yo ahora la conocí: los pro y los contra.</p><p><b>LN: ¿La fama es puro cuento?</b></p><p><b>GS:</b> Sí, obvio, obvio. Vos valés tu último <i>rating</i>.</p><p><b>LN: ¿Qué fue esa vida?</b></p><p><b>GS:</b> Una gran aventura, lo quiero tomar así, una gran aventura. Yo venía viviendo aventuras, pero creo que la fama y el entrar en los medios, el traspasar así la pantalla, es una aventura que muy pocos logran.</p><p><b>LN: Este Guido Süller, que lo veo entero, seguro, bien plantado, con proyectos, ¿le diría algo al Guido Süller que llegó a la tele?</b></p><p><b>GS:</b> Lo que pasa es que lo tuve siempre claro: yo sabía que se iba a terminar. “Guido, no te mareés, esto es pan para hoy y hambre para mañana. Después seguís volando, se acabó, te diste el gustito, se va a terminar”. Pero no se terminó…</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IDSB6UPR7ZEE3NPTMQ4GJMOSGQ.jpeg?auth=39052ba8534feeca2a749ae5fbc2b2c527bf0470e22943ffe94c3950aaf44c03&smart=true&width=1080&height=1080" alt="Guido con su actual pareja de 22 años" height="1080" width="1080"/><p><b>LN: ¿Y hoy no tenés más ganas de huir de aquel personaje al que el director de teatro le puso un techo?</b></p><p><b>GS:</b> Sí, y voy rumbo a eso, pero muy despacito, porque todo el mundo me va a decir que lo voy a extrañar. Ya empecé yéndome a vivir al campo. Yo no voy a cualquier reportaje, vine a verte a vos, me hice 150 kilómetros para estar ahora sentado con vos.</p><p><b>LN: Dijiste algo que me interesa: empezaste despacito a huir de Guido Süller.</b></p><p><b>GS:</b> Sí, sí, sí.</p><p><b>LN: ¿Y te vas a animar a dejarlo?</b></p><p><b>GS:</b> Con un buen compañero de vida y teniendo la chacra que tengo, los árboles frutales, la huerta... No sabés, soy un linyera: vestido todo trapeado, todo barbudo, todo despeinado. Me gusta, me gusta. Pero capaz cada tanto que me inviten y brillar un poquito... Y eso que hablábamos con Ricky Fort de ser inolvidables... En el fondo, después de que muera —que tampoco falta tanto—, me gustaría que alguien me recuerde.</p><p><b>LN: “Pollo al horno con papas”...</b></p><p><b>GS:</b> Bien doraditas. Mi comida preferida, que me la hacía mi mamá para mis cumpleaños. La extraño, no hay un solo día que no la llore a mi mamá. El amor de mi vida. Era muy buena, muy buena, muy buena. Y se fue... Lo que pasa es que soy de una generación a la que no nos enseñaron lo que era la muerte, nos enseñaron lo que era la vida. Entonces yo pensé que mi mamá iba a ser inmortal. Encima era sana: mi papá tenía cáncer, pero mi mamá no tenía nada, se fue en unos días. Yo le compraba dos potes de dulce de leche y con una cuchara se los comía enteros, a los 90 años. Le hice un análisis porque vivía conmigo, porque de la memoria estaba un poco perdida. Lo miro y le digo: “Ay, mamá, me dieron bien todos los análisis”. “Nélida de Süller” decía el estudio… “¡Mamá, estás mejor que yo!”. “Ay, bueno, traeme las facturitas”, me decía.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ESBAW4B6XNHEFIYLX42HYNVYSY.jpg?auth=21e4f1b81bfc8813c2472063f02c4c9ccd69be7dd2448cb2a80b2791fee401e9&smart=true&width=5724&height=4044" alt=""La extraño, no hay un solo día que no la llore a mi mamá", confiesa Guido" height="4044" width="5724"/><p><b>LN: ¿Estaba orgullosa de vos?</b></p><p><b>GS:</b> Nunca le hablé de mi sexualidad, era... Muy de otra época.</p><p><b>LN: ¿Y vos estás orgulloso de vos?</b></p><p><b>GS:</b> Voy a tirar una bomba ahora... Pero me hubiera gustado no ser gay. Me hubiera encantado ser heterosexual, no me gusta pertenecer a una minoría discriminada. Yo viví la época de los militares, viví la época en la que decían que eras un enfermo, viví la época donde en la colimba te abrían el culo así a ver si... ¿Qué tiene que ver ser un buen soldado con tener el culo sano? Burlas, <i>bullying</i>, discriminación de todo tipo... ¿Por qué? Es el día de hoy que me escriben chicas que quieren estar conmigo. No es una elección de vida, yo nunca hubiera elegido ser gay.</p><p><b>LN: ¿Nunca perdonaste al que abusó de vos?</b></p><p><b>GS:</b> No lo perdoné porque soy rencoroso, pero no me voy a arruinar la vida por un degenerado que me manoseó a los 12 años. Me llevó tiempo darme cuenta, pero mi vida es única. El tipo ya murió para mí; se olvidó a los días de lo que hizo conmigo y a mí me quedó grabado a fuego porque era inocente completamente: tenía 12 años pero parecía de ocho, era totalmente virgen… y sucedió. Pero después, con los años, te vas volviendo un viejo más sabio y digo: “¿Me voy a arruinar la vida porque un tipo me manoseó hace 40 años?”. No, señor; no, señor.</p><p><b>LN: Si alguien que no sabe de tu actualidad pregunta: “Che, ¿qué fue de la vida de Guido Süller?”.</b></p><p><b>GS:</b> Lo que pasa es que era un zoológico al cual yo no pertenecía, yo me hacía el que pertenecía. Yo no soy bizarro, tengo cero bizarro, soy universitario, hablo idiomas, soy una persona educada... Queda mal que diga todo esto de mí, pero bueno, lo tengo que decir: soy fino, ¿entendés? No soy <i>kitsch</i>, no soy ese personaje que inventé. Es más: soy callado, soy educado, cero quilombo y conflicto conmigo. Yo no recuerdo una pelea verdadera en mi vida real. Lo que pasa es que se ve que las hacía muy reales en la televisión y todo el mundo se las creía, pero eran consensuadas. La única pelea verdadera fue con mi hermana.</p><p><b>LN: “No soy ese personaje que inventé”. ¿Lo querés al personaje que inventaste?</b></p><p><b>GS:</b> Y lo tengo que querer porque es el personaje que la gente quiere. Yo recibo mucho cariño por la calle, mucho, mucho, mucho, capaz más de lo que merezco.</p><p>Fotos: Maximiliano Luna</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/BSGZ55XRC5DV5P2Z3SOY4AGRXA.png?auth=9ce615c8acad8ff305835607b90041f7acf688d5fe37a32e603f498fd0fefc87&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA["Soy lo que la vida quiso que sea. Nada de lo que yo tenía programado sucedió", dice Guido ]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Gané 20 mil dólares”: Franco Vitali, el argentino que se convirtió en campeón mundial de Just Dance]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/04/gane-20-mil-dolares-franco-vitali-el-argentino-que-se-convirtio-en-campeon-mundial-de-just-dance/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/04/gane-20-mil-dolares-franco-vitali-el-argentino-que-se-convirtio-en-campeon-mundial-de-just-dance/</guid><dc:creator><![CDATA[Milagros Labrada]]></dc:creator><description><![CDATA[Empezó a jugar a los 9 años, llegó a entrenar cinco horas por día y se consagró en los Games of the Future 2026. La pasión por los videojuegos convive con su doctorado en Ciencias Biológicas]]></description><pubDate>Fri, 04 Sep 2026 05:10:28 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>A los 9 años, <b>Franco Vitali</b> no sabía bailar. Tampoco era bueno jugando <b>Just Dance</b>. Un día, una amiga tocó la puerta de su casa y le propuso probar un videojuego nuevo: había que seguir los pasos de un bailarín que aparecía en pantalla y acumular puntos hasta conseguir la máxima puntuación. Lo que comenzó como un juego entre amigos terminó convirtiéndose en una obsesión, después en una disciplina y finalmente en una carrera competitiva que lo llevó a <b>consagrarse campeón internacional y ganar un premio de 20 mil dólares en los Games of the Future 2026 que se realizó en Astana, Kazajistán.</b></p><p>“Me obsesioné con el juego”, recuerda Franco. Desde entonces, empezó a dedicarle cada vez más tiempo a perfeccionar sus movimientos. No tenía una formación profesional en danza y, de hecho, al principio ni siquiera podía ganarle a sus amigos. “No fue hasta que me puse a jugar mucho con mi propia consola”, cuenta.</p><p>Con la práctica aprendió movimientos que hasta entonces desconocía: a mover la cadera, a seguir determinados pasos y, sobre todo, a detectar cada error para intentar corregirlo. “Cada vez que había algo que tenía que pulir, iba, lo aprendía y lo mejoraba”, explica. El videojuego se convirtió así en su propia escuela de movimiento.<b> “Aprendí a bailar con el juego”</b>, resume.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JKHB2VZRLZFYZM2ZMC33UNZC4A.jpg?auth=c5f6e25631454aad5339a19cb1e95fdb4e1ca147ed3690aaf86f161822ee0c9a&smart=true&width=1170&height=1170" alt="Franco Vitali cuando se consagró ganador, a su lado se ubica Lina, subcampeona francesa" height="1170" width="1170"/><p>La progresión fue rápida. Franco empezó a competir cada vez más y llegó a acumular entre <b>60 y 70 torneos amistosos ganados</b>, además de haber participado en alrededor de 160 competencias. Su nivel llegó a ser tan alto que, en algunos torneos, tuvieron que establecer reglas específicas para limitar su participación: <b>si ganaba uno, no podía presentarse en el siguiente.</b></p><p>La diversión había adquirido una dimensión competitiva. Franco entendió que no alcanzaba solamente con conocer las coreografías: había acciones capaces de marcar una diferencia en el resultado. “Hay ciertos movimientos que son decisivos, que capaz si uno lo erra y el otro lo hace, puede sacar mucha diferencia y ganarle a esa persona”, explica.</p><p>La preparación para las competencias internacionales también implicó disciplina. <b>Entrena, en promedio, entre dos y tres horas por día, aunque hubo jornadas en las que llegó a dedicarle cinco horas</b>. Para él, además, no alcanza con saber la coreografía: hay que llegar a la competencia con la cabeza preparada. </p><p>“Es estar enfocado en que tengo un objetivo y también en que tengo que ir a pasarla bien”, explica. Y hay una regla que considera casi fundamental: <b>no bajar los brazos.</b> “Cuando bajás los brazos tenés la mitad perdida. Para mí ya tenés un 50% asegurado de perder”, asegura.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/X74G46VDA5AHFH4TNFXPA67YHY.jpg?auth=bd373770ebc6439fab8afa2fd1260a062f99ec582b2185a0ee6aaf11e4919026&smart=true&width=1280&height=1280" alt="Franco es licenciado en Biotecnología y becario doctoral del CONICET" height="1280" width="1280"/><p>Lo particular de la historia de Franco es que <b>Just Dance</b> nunca reemplazó su otra pasión. Mientras construía su carrera como jugador competitivo, también avanzó en el mundo académico. <b>Actualmente, realiza un doctorado en Ciencias Biológicas y es docente</b>. La diferencia entre ambos mundos quedó expuesta después de su última competencia. </p><p>Franco ganó 20 mil dólares de un pozo total de 75 mil. La cifra, para él, no es menor:<b> equivale aproximadamente a un año de su beca doctoral.</b> “Si yo me pongo a pensar en lo que significa esa cantidad de plata, es triste”, reconoce. Su beca, explica, funciona como su sueldo, aunque con diferencias importantes respecto de un empleo tradicional. “No es mucha plata para alguien que hizo una carrera universitaria, de hecho no mucha plata para nadie”, plantea.</p><p>Y agrega que los becarios no cuentan con los mismos derechos laborales que un trabajador registrado. <b>“Es un trabajo que no está en blanco. Yo no pago aportes, no pago jubilación”</b>, remarcó. Por eso, cuenta, muchos becarios también deben desempeñarse como docentes para recibir un ingreso fijo. “Todos los becarios tenemos que serlo, porque no nos alcanza y porque necesitamos el sueldo en blanco”, afirma.</p><p>El contraste resulta difícil de ignorar: <b>puede ganar en un año de beca lo mismo que obtuvo en una sola competencia internacional de un videojuego. “Es loco”</b>, reconoce el campeón mundial cuando se le plantea esa comparación.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KECC5D3KOJDCZLWZCMYN3QXRME.jpg?auth=fa377834d536da0165c71e67f63cc34cbe73da053b315adc7ae40cf637163915&smart=true&width=1528&height=1528" alt="Franco en el laboratorio donde realiza el doctorado en Ciencias Biológicas" height="1528" width="1528"/><p>Para Franco, llevar la bandera argentina a una competencia internacional y volver con un trofeo tiene un significado especial: “como argentino, obviamente me llena de orgullo”. “Es algo que quiero hace más de una década”, cuenta sobre el objetivo de convertirse en el mejor jugador de Just Dance del mundo. Después de años de entrenamientos, competencias y torneos, finalmente pudo levantar el trofeo. </p><p>Ahora tiene por delante una pregunta más importante: qué hacer con los 20 mil dólares. “Por ahora no sé qué hacer. Seguramente lo use para perpetuar más este tipo de cosas”, anticipa.</p><p>Entre la investigación científica y las competencias de videojuegos, Franco construyó una vida difícil de encasillar. Cursa su doctorado, es docente y también campeón internacional de <b>Just Dance.</b> Dos mundos que a primera vista parecen opuestos, pero conviven con una misma idea: la disciplina de dedicar muchas horas a algo hasta conseguir hacerlo cada vez mejor.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/LV32YMZDFZD5DJJJACE4BR3XF4.png?auth=8049bae598c02ab34249041915fd54bd38adaa09898c0ba6c0492d7292daf18b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Una noche romántica que salió mal, la propuesta de casamiento rechazada y un fantasma que lo acompañó en la infancia: las confesiones de Felipe Colombo]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/03/una-noche-romantica-que-salio-mal-la-propuesta-de-casamiento-rechazada-y-un-fantasma-que-lo-acompano-en-la-infancia-las-confesiones-de-felipe-colombo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/03/una-noche-romantica-que-salio-mal-la-propuesta-de-casamiento-rechazada-y-un-fantasma-que-lo-acompano-en-la-infancia-las-confesiones-de-felipe-colombo/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el actor y músico habló de su costado más sensible, repasó los momentos que lo marcaron y reveló historias inéditas de su pasado y su familia]]></description><pubDate>Thu, 03 Sep 2026 05:41:25 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>La música siempre estuvo ahí, pero la fui relegando</b>”, contó <b>Felipe Colombo</b> en <b>Casino Deluxe</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al hablar de su regreso a los escenarios y de la nueva etapa que atraviesa. Después del regreso de <b>Erreway</b> y de una gira internacional de <b>37 shows</b>, se prepara para presentar su nuevo disco como solista.</p><p>Felipe se hizo conocido en Argentina por sus trabajos en televisión y teatro, especialmente por sus papeles en <i>Chiquititas </i>y <i>Rebelde Way</i>, donde interpretó a <b>Manuel Aguirre</b> y formó parte de la banda musical junto a <b>Luisana Lopilato, Camila Bordonaba y Benjamín Rojas</b>. </p><p>Aunque durante años priorizó su carrera como actor, la música siempre ocupó un lugar importante en su vida. La reciente gira de Erreway volvió a despertar en él la necesidad de mostrar sus propias canciones y avanzar con su proyecto. El resultado de ese proceso es <b>801</b>, un álbum de ocho canciones que Colombo seleccionó entre decenas de composiciones y que define como un trabajo profundamente personal. </p><p>El primer corte es <i>Miel</i>, cuyo videoclip fue dirigido por su hija, <b>Aurora Colombo</b>, de 16 años. Para el artista, el lanzamiento representa mucho más que un nuevo proyecto musical: es la posibilidad de recuperar una parte de sí mismo que durante años quedó de lado y animarse un nuevo desafío profesional.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5E5ZJ6VBNJCKPGSWYM4U7GTKPM.JPG?auth=e4d646dd93f5e77b91547fce28b56886397f39f5acd859885fbc4d1bfbb657bf&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Felipe Colombo contó que retomó la música en pandemia después de encontrar una carpeta con unas 80 canciones compuestas a lo largo de los años. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>— Lo primero que te quiero preguntar es: ¿Qué harías vos con un millón de dólares?</b></p><p>— No tengo la menor idea (risas). No sé qué haría. Probablemente me preocuparía mucho por tenerlo.</p><p><b>— ¿Por cuidarlo?</b></p><p>— Sí. Nunca he manejado esas dimensiones. Creo que me preocuparía también cómo manejar la parte contable. Estaría en contacto constante con mi contador (risas).</p><p><b>— ¿Lo usarías para dejar de preocuparte un poco por la plata y decir: “Tengo un gran colchón”?</b></p><p>— Primero me preocuparía por tenerla y tenerlo bien. Saber que está todo okey. Y después sí, a estas alturas de la vida, buscaría cómo mantener mi trabajo también, que es un poco inconstante. El de mi pareja, <b>Cecilia</b> <b>(Coronado)</b>, también, ver de qué manera se invierte de una manera segura y demás para tener solvencia, un piso. Y sobre todo para futuro, para dejar sin preocupaciones a Aurora, sobre todo, a mi hija. Es la más importante inversión que puedo hacer. Y una parte viajes, también. </p><p><b>— Sos muy viajero...</b></p><p>— Me encanta viajar, conocer, me encantan los aeropuertos, los hoteles, me gusta viajar: solo, en familia, en todos los formatos. Hace poco hicimos un viaje solos con Cecilia, que hacía mucho no viajábamos solos. De hecho, nunca habíamos viajado en avión solos.</p><p><b>— Es que ustedes fueron papás muy jóvenes, ¿no?</b></p><p>— Fuimos papás muy jóvenes y trabajamos mucho muchos años. Tampoco había tantas oportunidades de hacer viajes a Europa y eso. Y después fuimos papás y hubo que ocuparse mucho de eso: de sostener los proyectos que teníamos. Y también los proyectos individuales de la carrera de cada uno. Tal vez de ese millón una partecita me la guardaría para producirme un disco.</p><p><b>— ¡El segundo! Porque ya estás por estrenar uno que me encanta.</b></p><p>— El millón que me gano acá sería para invertir y disfrutar. Y el dinero que viene del trabajo es el que reinvierto en trabajo. Tengo esa idea, pero sin lugar a dudas me daría algunos gustos tal vez en el estudio.</p><p><b>— Contame un poco de este álbum que estás por sacar. Sé que el primer video lo hacés con tu hija, que tiene 16 años. Me interesa esa experiencia y también ese despertar que tuviste para componer tantas canciones hasta llegar a las que finalmente elegiste.</b></p><p>— Yo venía produciendo, haciendo música desde hace un par de años. En pandemia creo que a muchos nos pasó esto de tener el tiempo casi sin quererlo, de reflexionar, de estar pensando. Y tuve una serie de conversaciones muy serias conmigo mismo, conmigo mismo de chico, con mis deseos, con mi carrera y con lo que me pasa físicamente con la música y, sobre todo, con la música y el escenario. Yo lo relegué también porque la carrera, la vida me fue guiando y llevando a otras oportunidades y experiencias, que también busqué durante muchos años también. Quise actuar, hacer teatro en Argentina, me quedé en Buenos Aires y un poco la excusa era: “Quiero hacer teatro en calle Corrientes, en el Cervantes, en el San Martín”. De alguna manera eso se cumplió y en pandemia me sucedió eso, que en una de esas conversaciones abrí la compu y vi que tenía una carpeta con 80 canciones. Algunas sin terminar, otras que llevaban muchos años terminadas y que, por alguna razón, siempre faltaba algo. Pero lo que faltaba era poner un <i>deadline</i> y decir: “Voy a mostrar esta canción. Pase lo que pase, sin ninguna ostentación de nada. Quiero producirla, quiero ver hasta dónde llega esta canción”. Y así empezó ese camino. Lo conocí a <b>Alan Vega</b>, que ahora es mi amigo, es mi coproductor, mi colega, y que fue el primero que agarró una canción mía y me dijo: “Te hago esta devolución”. Y me devolvió algo que dije: “Todavía puede crecer mucho más esta canción”.</p><p><b>— ¿Ahí te empezaste a cebar?</b></p><p>— Sí, ahí empecé a meterme al estudio y a tener ideas en mi casa, a aprender a manejar mejor mis herramientas de composición, electrónicas, tecnológicas, la guitarra y el canto. Y volví a entrenarme muchísimo más con <b>Willy</b>, que siempre fue mi coach y es uno de mis mejores amigos. Empecé a animarme más. Saqué un tema, después sacamos dos más y después un EP, que fue un poco más experimental de alguna manera. “Bueno, ahora juntémonos y veamos qué va saliendo”, dijimos. Y ahí sacamos las canciones. Pero nunca llegué a dar el paso de salir a tocar mis canciones, salir a probarlas en vivo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WMVDAQOG4JGZJMXTCSH4IBQTR4.JPG?auth=375e0dc21d2bc108c08f0780fd62b0bc972b53c9660af2c7ebf25595d0238d64&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Felipe contó que la gira de Erreway reactivó su vínculo con el escenario y lo impulsó a avanzar con su propio proyecto. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><h2>El impacto de la gira de Erreway</h2><p><b>— Y ahora estás empezando ese camino.</b></p><p>— Sí, vino la gira de Erreway y eso puso como un freno a todo este proyecto que empezaba a tomar forma. Pero con la gira de Erreway me di cuenta que era innegable lo que me pasaba...</p><p><b>— Te llamaba el escenario.</b></p><p>— En el cuerpo, sí. Es como que no me pude más hacer el gil. Yo creo que esa gira vino por muchas razones a todos a darnos otro brío, otro aire...</p><p><b>— ¿Qué significó en tu vida la vuelta de Erreway?</b></p><p>— Fue muy gratificante, muy reconfortante, resignificadora en muchos aspectos, sobre todo emocionales. Porque el equipo era hermoso y había mucho amor puesto ahí. Reencontrarnos Cami, Benja y yo como amigos, como compañeros en el escenario y saber que esta química, esto que pasa es innegable. También como directores de un proyecto de ese tamaño, porque fue una apuesta decir: “Lo vamos a manejar nosotros”.</p><p><b>— ¿Lo armaron ustedes?</b></p><p>— Claro. Y fue una decisión. Individualmente sentíamos que teníamos las herramientas para hacerlo. Pero no sabés nunca si con tu mejor amigo trabajando te llevás bien.</p><p><b>— ¿Hubo ningún tipo de desacuerdo, pelea o imprevisto?</b></p><p>— Sí, por supuesto, hubo desacuerdos y negociaciones. Pero teníamos muy claro lo que queríamos hacer desde el principio. Ya esa era una base fuerte. Y vino la gira, el escenario, la banda y las canciones, y fue como guau. Después me invitaron a cantar en un festival de música country en <b>San Pedro. </b>Y subí y era la misma sensación, aunque fuera un estadio más pequeño, en un festival, no era un Movistar o un estadio, pero dije: “Acá está. Esto lo tengo que hacer”. Entonces, hacia el final de la gira dije: “Voy a hacer un ejercicio, voy a hacer una canción por día”.</p><p><b>— Mucha disciplina.</b></p><p>— Y búsqueda también, porque a veces decimos: “Bueno, cuando esté inspirado”. Y a veces no es eso, es trabajar, es tenerlo ahí a mano. A veces algo que te resulta que está buenísimo, después lo llevás al estudio y no está tan bien. Algo que quedó por ahí, después un día lo escuchás y decís: “Che, pero esto estaba bueno”. Incluso, nos pasó haciendo el disco. Cuando se decidió que no había más gira, yo venía con mucha inercia y dije: “¿Qué hago con esta inercia? Me meto en el estudio. Alan, vamos a grabar”. Y ahí salió 801, que es el disco nuevo. Son ocho canciones de esas setenta y pico que hice en ese mes y medio. Elegimos cinco, seis y dos más salieron en el estudio. Podrían haber sido más, pero también lleva más tiempo, más plata. Llega un momento que hay que sacarlo. Y estoy recontento. Creo que voy de a poco encontrando cómo hablar ese idioma a mi manera. Es como mi castellano, que es entre mexicano y argentino (risas).</p><p><b>— Cuando hicieron la gira con Erreway, ¿a cuántos países fueron? ¿En cuál les quedó una anécdota imborrable?</b></p><p>— No me acuerdo cuántos. Pero fueron <b>37 shows</b>. Era todo tan increíble. Tan reivindicador, también. Porque había muchas generaciones viviendo. De pronto veías familias enteras. La mamá más de nuestra generación y los hijos más generaciones nuevas y les gustaban temas diferentes. Y el papá que por ahí tenía cara de “a mí me trajeron” (risas). Me acuerdo perfecto uno que lo vi y estuvo todo el show así como “bueno, a mí me trajeron” y en un momento lo veo cantando. Y lo señalé y me dice: “¡Esta sí me la sé!”. Entonces creo que todos los países tuvieron su momento. Por supuesto, ir a México para mí fue una locura. No habíamos ido nunca con Erreway. De hecho, México tiene su propia versión de Rebelde Way y es una bomba. Pero fue una locura lo que pasó.</p><p><b>— ¿Te fue a ver tu familia?</b></p><p>— Fue como un cierre de ciclo y apertura. Sí, fue a verme mi familia, mi mejor amigo. Fui con Cami y con Benja a la casa de mis papás y a que conocieran la terraza, que era donde yo me iba siempre a componer, a llevar la guitarra, a hacer fotos, era como mi lugar secretito. Y entonces fue como combinar ambos mundos. De hecho, en el show digo algo así como: “Es impresionante poder presentarle a mi familia, mi familia” (risas).</p><p><b>— ¿Te imaginas haciendo nuevos proyectos con ellos en el futuro?</b></p><p>— Nos encantaría y ya tenemos proyectos. Con Benja tenemos una serie encaminándose. Tenemos un guion de una película, siempre nos gusta hacer cosas juntos. Sabemos que funcionamos bien juntos. También me encanta cuando Benja hace muy buenos asados y estamos ya pipones, callados, nadie dice nada y estamos los dos así a la noche, tranquilos.</p><p><b>— Esa confianza que te da el silencio en la amistad, en la familia.</b></p><p>— Sí. Y con Cami lo mismo. Ahora que fui a hacer el show en Perú, que después de la gira fue mi primer show solista, técnicamente. Y Cami estaba muy atrás, me preguntaba cómo te va y me mandaba cómo estaban las constelaciones en ese momento. Me dice: “Estoy nerviosa, ¿vos estás nervioso?”. Y le digo: “Yo no estoy tan nervioso”. Eso es lo que significan ellos para mí. En esta profesión, que es muy volátil, muy dispar, donde de pronto generás vínculos muy fuertes y después se diluyen rápido, encontrarte con estas personas y atravesar lo que atravesamos juntos, siendo amigos y conservar esa amistad por el resto de la vida, la verdad que es una fortuna.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/E7NFU4WAMJFLVG52RGQYHXJ2GM.JPG?auth=c7bd3e54897846320b0a734f737c1608b966ca3135d60e3e35e176ae2ae90bb9&smart=true&width=1920&height=1080" alt="En la entrevista de Casino Deluxe, Felipe Colombo habló además de su vida con Cecilia, de su relación con su hija Aurora y de experiencias paranormales de su infancia en México. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><h2>Citas, mentiras y experiencias paranormales</h2><p><b>— ¿Alguna vez mentiste para conquistar a alguien? ¿Sos el rey del chamuyo o lo fuiste en algún momento?</b></p><p>— Sí, seguro que mentí. No soy el rey del chamuyo, pero cuando estás ahí tratando de conquistar a alguien un poco de venta tenés que hacer.</p><p><b>— Y el oficio de actor sale, ¿no?</b></p><p>— Sí y sale el vocero. No sé si mentir así a grandes rasgos, pero tal vez algún detalle lo puse un poco más, otro menos. Nunca mentí al grado de, no sé, inventar una historia muy compleja. Tal vez a veces también mentí al revés. En vez de para perjudicar o para engañar a otra persona, para poder avanzar. “¿Podés tal día?” “Sí, claro, obvio que puedo”. Y por el otro lado estaba apagando un incendio. “Olvidate, los jueves estoy ahí”. Y alguna que otra mentirita, seguro para lograr el objetivo.</p><p><b>— ¿Cuál fue tu peor cita? Si te acordás, porque estás con Ceci hace mucho tiempo.</b></p><p>— Sí, sí. Estamos por cumplir 20 años juntos.</p><p><b>— ¡¿20 años juntos?! Es una vida</b></p><p>— Sí. Pero hemos tenido malas citas con Ceci, también.</p><p><b>— ¿Cuál fue como la peor cita con Ceci que te acuerdes?</b></p><p>— Me va a odiar por contarlo. Una vez fuimos... Yo hacía una serie, en un momento, que se hacía en un hotel que tiene habitaciones como si fueran lofts. Un hotel por horas. Muy lindo, moderno. Entonces, yo me acordé que estaba ese lugar y le dije: “¿Vamos ahí? Vamos a hacer una noche ahí, podemos pedir un vino, pedimos de cenar”.</p><p><b>— Un momento para ustedes como pareja.</b></p><p>— Claro. Y llenamos el jacuzzi y pusimos espuma. Pero entre la cena, el vino, la espuma, todo, pasaron las dos horas. Yo pensé que era pernocte después de cierta hora. Pero como era fin de semana, el pernocte era después del siguiente turno. Entonces, recién cuando empezamos a ir a lo que íbamos, me avisaron que se terminaba el turno (risas). Así que no volvimos célibes, completamente llenos de jabón porque ni la ducha pudimos usar. Veníamos por la autopista con unas caras...</p><p><b>— Un papelón (risas). ¿Y cuando llegaron a casa?</b></p><p>— Veníamos callados y yo le digo: “Es que yo pensé que el pernocte... No es que vengo siempre, pero...”. Así que esa fue una pésima cita (risas).</p><p><b>— ¿Pero había niña cuando llegaban al hogar?</b></p><p>—No, no. Todavía estábamos de novios. Llegamos re cansados, era re tarde. Un papelón (risas).</p><p><b>— ¿Es verdad que tuviste experiencias paranormales cuando eras chico?</b></p><p>— Sí (risas). Este año fui a México de paseo con Cecilia y Aurora, por primera vez con Aurora de grande porque fuimos cuando era muy bebita. Y fui a la casa donde pasaban esas cosas, la casa de San Pedro, que era la casa de la familia de mi mamá, una casa grande, que tiene un vitral, un piso de madera, una casa de la época de la Revolución, eso también le da una connotación. Y en esa casa había ruidos. Pero lo que yo me acuerdo mucho es que yo me iba a dormir en un cuarto muy grande que tenía. Todas habitaciones grandes, de techos altos y en vez de mesa de luz, tenía como mi tambo de juguetes y una silla. Cuando yo ya me estaba por dormir, venía una persona y se sentaba ahí.</p><p><b>— Pero vos lo veías, ¿en qué tipo de nitidez?</b></p><p>— Yo veía de noche una persona, no veía el rostro exacto. Era una persona que venía, se sentaba ahí y se quedaba ahí hasta que me quedaba dormido. Pero a mí no me generaba miedo.</p><p><b>— ¿Y vos sabías que no era nadie de tu familia? ¿Podías reconocer eso?</b></p><p>— Sí, sí. La sensación era esa: “Ah, ahí vino otra vez”.</p><p><b>— ¿Era hombre, mujer o indistinto?</b></p><p>— Era hombre, creo. No sé, puede ser.</p><p><b>— ¿Y nunca te generó ningún miedo y nunca hizo más nada que sentarse en la silla?</b></p><p>— Era chico y tal vez no tenía la sensación de que eso fuera peligroso o algo. Y realmente en esa casa veías sombras, hacían ruido los pisos y era como que convivía con eso (risas).</p><p><b>— ¿Todos sabían que pasaban esas cosas?</b></p><p>— Sí, mi mamá ponía cal en las puertas. Decía que era para que no pasaran algunos bichos del patio, pero en el fondo todos creíamos o teníamos la certeza que era para los espíritus (risas). Después también hicieron pozos por todo el patio, porque mi mamá decía que la fuente tiraba agua. Pero después descubrimos que estaban haciendo pozos porque en México se dice que si la casa tiene fantasmas es porque hay oro. Pero bueno, lo que yo sí me acuerdo mucho es esta persona que venía y se sentaba. Y yo estaba tal vez más compungido cuando no estaba esa persona que cuando estaba.</p><p><b>— ¿Te daba cierta paz?</b></p><p>— Una tranquilidad, sí. Me acordé después de muchos años de esa historia. También años después me pasó que tuve un sueño con mi abuelo cuando falleció, la noche que falleció. Eso también fue lindo.</p><p><b>— ¿Te pasa de soñar esa escena muchas veces?</b></p><p>— No. Soñé con mi abuelo que venía con una valija y un abrigo. Él estuvo muy enfermo los últimos años de su vida, que fueron los primeros de la mía. Y venía, me daba un abrazo y me decía: <b>“Cuidá a tu mamá, vas a estar bien. Yo también estoy bien, estoy contento, los voy a estar cuidando”. </b>Y cuando se iba, sonó el teléfono, atendió mi papá y me dijo: “Feli, te tengo que decir algo”. Le digo: “Ya sé. Se fue el abuelo”.</p><p><b>— ¡Qué loco lo que me contás! No puedo creerlo. ¿Vos cuántos años tenías?</b></p><p>— Yo ahí tenía seis años, creo.</p><p><b>— ¿Y cómo tuviste la lucidez para darte cuenta que ese sueño significaba eso?</b></p><p>— Porque fue muy claro. El sueño fue una despedida.</p><p><b>— ¿Y vos estabas en México todavía?</b></p><p>— Sí. Yo vine a vivir a Argentina recién a los 15 años.</p><p><b>— O sea, estás conectado con las cosas que pasan más allá. Tenés cierta sensibilidad.</b></p><p>— Sí, sobre todo de chico. Después te vas poniendo viejo y se te mueve la sensibilidad. Después la recuperás, supongo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6FLLP462BRAB5CNAK3H5KBDMFY.JPG?auth=54b9c1b65aba4d77407fa6e442aea433b84fba3a35365e3bb6d107d2ccf3bc79&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Feli adelantó que con Camila y Benjamín impulsan nuevos proyectos después del regreso de Erreway. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><h2>Yo nunca, nunca</h2><p><b>— Este es un juego en que tenés que tomar un sorbo cada vez que hiciste algo que menciono. Vamos con la primera: “Yo nunca, nunca propuse matrimonio y me dijeron que no”.</b></p><p>— Sí (risas). Tengo que tomar. Pero hay una trampa con eso. Porque no es que propuse matrimonio. No es que me arrodillé y dije: “Ceci, ¿te querés casar conmigo?”. En algún momento, en una charla, por cómo venían las cosas, yo le dije: “Podríamos casarnos también, ¿no?" Como que era una opción que se habilitaba en la relación.</p><p><b>— Lo querías traer a la escena de la conversación.</b></p><p>— Era como preguntar: “¿Existe esta opción?” O sea, dentro de todas las cosas, de los planes que tenemos y proyectos que tenemos como pareja, ¿existe la de casarnos? Y Ceci me dijo: “No, no. Yo no me quiero casar” (risas). Y después de un tiempo dijimos: “No, para qué, a ver si todavía...”</p><p><b>— Es un quilombo de divorciarse después, te lo juro.</b></p><p>— Me imagino. Y la verdad es que nunca fue algo que necesitáramos. Tal vez, si seguimos juntos con el paso del tiempo, sí haremos fiestas.</p><p><b>— Pero eso es otra cosa, ¿viste? Es algo divertido para juntar a los amigos.</b></p><p>— Es una celebración de todo el camino que hemos hecho juntos. No es como una necesidad. Pero bueno, en un momento se me ocurrió plantearlo y no resultó (risas).</p><p><b>— Pero la realidad es que lo planteaste y te dijeron que no.</b></p><p>— Lo planteé y me dijeron que no. Y quedó clarísimo. No es que me sentí rechazado y dije: “Okey, perfecto, esto entonces no”. Esto no, bien, perfecto. Lo entendí.</p><p><b>— ¿Y cómo hubiera sido tu casamiento si te hubiera dicho que sí?</b></p><p>— Re tranca.</p><p><b>— ¿Tranca o sos el que hace la fiesta para 400 personas?</b></p><p>— No. Es mucho estrés. Hago una linda fiesta, pero no 400 personas. ¡No sé si conozco a 400 personas! (risas). A mí me gustan los círculos, los cercanos. En esas cosas necesitás siempre las buenas energías, la gente que te da confianza. Porque en la vida necesitás siempre armar esas redes sociales, ¿viste? La red social real es la gente que te reconforta. Y hay otros momentos en el que lo necesitás. Haría una fiesta, pero no un fiestón y tal vez le pediría a alguien que nos case, que diga unas palabras.</p><p><b>— ¿Un amigo?</b></p><p>— Exacto.</p><p><b>— ¡A Benja! O que Benja haga el asado...</b></p><p>— Me gusta que Benja haga el asado. Se me ocurre <b>Esteban Prol</b> como para maestro de ceremonias. Puede ser. También en algún momento tuve la idea, cuando cumplimos 15 años juntos, de hacer una fiesta de 15.</p><p><b>— Pero de 15 años de pareja.</b></p><p>— Claro, de pareja. Pero los dos vestidos de 15, una fiesta de 15...</p><p><b>— ¿Los dos de vestido blanco?</b></p><p>— También me lo rechazó (risas).</p><p><b>— Tenés ideas muy divertidas, igual.</b></p><p>— A veces algunas cosas son exageradas, así que la entiendo.</p><p><b>— Para cerrar, quiero decirte que me encanta el proyecto musical en el que estás, que tu hija te haya dirigido tu primer video y esperamos verlo pronto.</b></p><p>— Sí. <i>Miel</i> es el primer corte y el video lo dirigió <b>Aurora Colombo</b> con <b>Timo Rauchs</b>, que es un compañero. Dos genios hicieron un trabajo hermoso con esa canción. Estoy feliz y un disco que además tiene ocho canciones que tienen mucho de mí, muchas cosas nuevas y de búsqueda también. Las letras, las melodías que encontramos. Estoy recontento con el proyecto. También es animarse a ir un poco más allá con algo que siento tan personal.</p><p><b>— Con toda esa inercia de la que hablabas antes.</b></p><p>— Sí, lo que más quiero es que empiecen a existir arriba de un escenario.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/4QCMS2F77ZGWXJ2U66Y6HQTAYQ.jpg?auth=6d8664ba9f9a68191f141945d572dcf149f0104fec2dd9cdabc5c49b8b8791e0&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Felipe Colombo con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Siempre la culpable era yo”: Gisela Bernal recordó el escándalo con Ariel Diwan, la prueba de ADN y la batalla judicial por su casa]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/01/siempre-la-culpable-era-yo-gisela-bernal-recordo-el-escandalo-con-ariel-diwan-la-prueba-de-adn-y-la-batalla-judicial-por-su-casa/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/01/siempre-la-culpable-era-yo-gisela-bernal-recordo-el-escandalo-con-ariel-diwan-la-prueba-de-adn-y-la-batalla-judicial-por-su-casa/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la actriz y bailarina repasó el conflicto que marcó un antes y un después en su vida pública, contó cómo acompañó a su hijo en ese proceso y explicó por qué decidió correrse del ruido mediático]]></description><pubDate>Tue, 01 Sep 2026 06:29:35 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Cuando vos caés a ese lugar, literal a las cenizas, no te queda otra que convertirte en el ave fénix”</b>, afirmó <b>Gisela Bernal</b> al recordar el escándalo mediático que atravesó tras el nacimiento de su hijo <b>Ian</b> y la posterior disputa por su paternidad. En <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, la bailarina repasó cómo aquella situación, que ocurrió cuando tenía apenas 23 años, transformó por completo su vida y su carrera. “Se destruyó todo. Las personas que no estaba bueno tener cerca se retiraron solitas, pero las que valían la pena se quedaron”, expresó.</p><p>Su vida privada quedó expuesta a partir del conflicto con <b>Ariel Diwan</b>, quien puso en duda la paternidad de Ian y se realizó una prueba de ADN que determinó que no era el padre del niño. La historia también involucró a <b>Francisco Delgado</b>, con quien Bernal había mantenido un vínculo durante varios años y cuya paternidad fue confirmada posteriormente. El enfrentamiento con Diwan se extendió durante años, incluyó una disputa judicial por una propiedad y tuvo un fuerte impacto en la carrera de la bailarina.</p><p>Actualmente, Bernal continúa vinculada al mundo artístico y creó <b>Real Art Experience</b>, una competencia de acrobacias aéreas que recorre distintas provincias del país en busca de nuevos talentos. Después de todo lo vivido, asegura que logró reconstruir una vida que hoy considera “maravillosa” junto a su hijo.</p><p><a href="https://www.instagram.com/giselabernaloficial/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/giselabernaloficial/?hl=es"><b>Gisela</b></a> es una <b>bailarina, actriz y acróbata argentina</b> que construyó su carrera en el teatro, la televisión y el espectáculo. Alcanzó gran popularidad a partir de sus participaciones en <i><b>Bailando por un sueño</b></i>, donde fue pareja de figuras como <b>Matías Alé</b> y <b>Flavio Mendoza</b>, y se consolidó como una de las protagonistas de <b>Stravaganza</b>. En los últimos años mantuvo un perfil más bajo, aunque continuó vinculada al mundo artístico: en 2026 protagonizó la comedia <i>Vos, yo y el otro</i>, estrenada durante la temporada de verano en Mendoza.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/G6WHHSDRH5B3RHTUOTDNB6MRZU.jpg?auth=af0b60f645dba85867cdc0630e759a8c74f1f2ca1c4bec1bcb777fe3af81a74c&smart=true&width=6192&height=4128" alt="“Error garrafal de mi vida”: Gisela Bernal habló de su relación con Diwan, el escándalo por la paternidad de su hijo y la disputa por la casa. (Jaime Olivos)" height="4128" width="6192"/><p><b>— ¿Cómo anda tu vida? Creaste algo nuevo, ¿no?</b></p><p>— Sí, Real Art Experience. Es una competencia de acrobacias aéreas, por sobre todas las cosas. La verdad que es un emprendimiento que tiene mucho corazón y alma. Está hecho bien a pulmón y lo que buscamos son talentos de todo el país. Así que viajamos por diferentes provincias y realizamos esta competencia con un ambiente muy familiar, en donde vemos artistas desde muy pequeñitos hasta profesionales. Los vamos evaluando junto con un jurado siempre de lujo, que sabe muchísimo, y valorando lo artístico por sobre todas las cosas, lo emocional de la danza, del arte.</p><p><b>— ¿Vos te hiciste conocida por Stravaganza o antes?</b></p><p>— En realidad un poquito antes, porque mi primer laburo así como profesional fue en <i>Bailando por un sueño</i>, allá por el 2007, como acompañante, como soñadora de un famoso y ahí arrancó mi carrera profesional. Después pasé a teatro a hacer temporadas con artistas increíbles. Luego llegó Stravaganza más adelante...</p><p><b>— ¿Seguís siendo amiga de Flavio Mendoza?</b></p><p>— Sí, claro. Con Flavio trabajamos muchísimos años juntos. Primero, él como coreógrafo y director artístico de tantas obras y después ya como compañeros, <i>partners</i>.</p><p><b>— Es muy talentoso Flavio. La verdad que tiene una carrera muy buena.</b></p><p>— Sí y muy visionario también para traer cosas innovadoras al país. Tuve el placer de estar en <i>Stravaganza</i>, que fue para mí, lejos es la mejor obra, sin desmerecer al resto. Pero en su momento nadie se la jugaba a hacer cosas tan grandes.</p><p><b>— Fue la primera que...</b></p><p>— Rompió ese molde de lo habitual.</p><p><b>— Era diferente con el tema del agua.</b></p><p>— Y era un logro estar ahí, también. Porque tenías que prepararte mucho como artista para poder sortear los millones de obstáculos que hay adentro de ese escenario.</p><p><b>— ¿Cómo fue para vos pasar de ser la soñadora, bailarina, acróbata talentosa a protagonizar un escándalo mediático de esas magnitudes? Porque con tu caso se paró la Argentina.</b></p><p>— Nada era esperado y sobre todo fue muy difícil de llevar adelante, de continuar, porque yo nunca había tenido una exposición tal. Si bien había tenido algunas cositas muy pequeñas, no era de mostrar demasiado mi vida privada. A mí me gustaba mucho más tener mi vida íntima por separado y después ser artista un rato. O sea, ir al teatro, trabajar y volver.</p><p><b>— Ariel Diwan era un </b><i><b>outsider</b></i><b> que empezó a producir obras de teatro. Con carácter, buena onda, te enganchaste y empezaron a salir. ¿Cuánto tiempo estuvieron de novios?</b></p><p>— Estuvimos cuatro años en total.</p><p><b>— Me acuerdo ese momento que te pide matrimonio ahí adelante de toda la obra, en plena temporada. ¿Era todo color de rosa hasta que quedás embarazada?</b></p><p>— En realidad fue después lo del pedido de matrimonio. Ya estaba mi nene nacido cuando me había elegido como “la mejor en todo”, según él (risas).</p><p><b>— ¿Pero ustedes tenían un arreglo de pareja abierta?</b></p><p>— En realidad no era una pareja abierta en sí misma. Porque me parece que la esposa de él nunca se enteró de que tenía una pareja abierta, ¿entendés? (risas).</p><p><b>— ¡¿Cómo la esposa de él?!</b></p><p>— Él estaba casado y yo estaba con él.</p><p><b>— ¿Vos arrancaste siendo la amante?</b></p><p>— Exacto. <b>Error garrafal de mi vida</b>. Lo peor. Yo tenía 23 años, era una niña. No entendía mucho de la vida todavía.</p><p><b>— Igual estabas jugando con fuego.</b></p><p>— Fue la primera y única vez en mi vida que viví una experiencia así. Nunca había estado con alguien que tuviese novia ni mucho menos esposa, nada, cero. Fue mi única experiencia.</p><p><b>— ¿Y qué hacías cuando te cruzabas con la esposa?</b></p><p>— Es que yo generalmente me retiraba. Él era muy border. A él no le importaba nada, básicamente.</p><p><b>— ¿Él fingía demencia?</b></p><p>— No, no fingía demencia. No fingía. No le importaba, ¿entendés?</p><p><b>— La mujer sospechaba algo me imagino.</b></p><p>— No era la primera vez que le sucedía una experiencia semejante.</p><p><b>— Cuando veías a la mujer, ¿vos te ponías nerviosa?</b></p><p>— Y sí, para mí no era cómoda la situación. De hecho, no me había pasado antes, entonces tampoco sabía demasiado cómo moverme. Pero él la tenía más clara que yo. Yo fui la tercera por la que se retiró de su... O sea que jugó su pareja.</p><p><b>— ¿Ya había tenido dos amantes antes?</b></p><p>— Dos amantes anteriores y se había enterado la esposa.</p><p><b>— Pero él en algún momento entre que arrancó su relación con vos y que estuvieron juntos, ¿se separó?</b></p><p>— Claro, en un momento sí.</p><p><b>— Porque tuvo un hijo con vos.</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— ¿Eso fue como el fin de su relación: tener el hijo?</b></p><p>— El fin de la relación a mí me parece que fue muchísimo antes y son personas que sostienen un vínculo a lo largo del tiempo a pesar de millones de cosas que les pasan, que está bien igual. Cada uno se maneja como quiere.</p><p><b>— En el momento que vos quedás embarazada, ¿nunca dudaste?</b></p><p>— No. Yo era soltera.</p><p><b>— Eras soltera y quedás embarazada.</b></p><p>— Sí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UI3726RXOBF7VOQHSLKMPOREYE.jpg?auth=b514687d09951c99e04e2f7d5e02454bdb8295cb9bbf0307876b1e4cecc192b2&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Gisela: “No me gusta instalarme en el lugar de víctima”. (Jaime Olivos)" height="4128" width="6192"/><p><b>— Y ahí, ¿qué le decís? “Estoy embarazada”. ¿Y él se alegra?</b></p><p>— Sí, claro.</p><p><b>— Y no dudabas que era el padre...</b></p><p>— No. Porque la persona con la que yo estuve no podía tener hijos, que finalmente es el papá de mi hijo.</p><p><b>— ¿Tenías como otra relación paralela?</b></p><p>— Yo estuve ocho años con el papá de mi hijo, no en pareja formal.</p><p><b>— ¿Chongos? Cada tanto se veían y tenían relaciones.</b></p><p>— Éramos amigos. Teníamos grupos de amigos, salíamos un montón juntos y teníamos ese vínculo no formal, por una cuestión de que él siempre fue una persona que no creía en la fidelidad en sí misma. Y tenía un discurso honesto y claro, entonces nadie se enganchaba.</p><p><b>— Decía: “Yo no quiero estar de novio, pero me encantás y quiero estar con vos”</b></p><p>— Exacto. Y yo era soltera, vivía sola...</p><p><b>— Te gustaba el pibe, tenían relaciones y, como él no podía tener hijos, no se cuidaban.</b></p><p>— No es que nunca nos cuidamos. Nos cuidamos muchas veces sí y la verdad que en esa ocasión no.</p><p><b>— Entonces cuando vos tenés el bebé, suponías que era de Ariel.</b></p><p>— Y sí. No había otra opción.</p><p><b>— Porque el otro no podía tener hijos.</b></p><p>— Claro.</p><p><b>— ¿Y cuándo empezaron las sospechas? Porque este caso generó un impacto en la sociedad. Fue hace un montón de tiempo, pero era muy fuerte todo lo que pasó.</b></p><p>— Sí, generó un montón de opiniones diversas. Lo que pasa es que también creo que fue tratado de una manera muy machista también. Esto pasó en el 2015, hace 11 años, y creo que las cosas fueron cambiando. No significa que hoy la gente...</p><p><b>— Para la mirada ajena eras la culpable vos.</b></p><p>— Siempre la culpable era yo, claro.</p><p><b>— Porque salías con dos a la vez.</b></p><p>— Claro, pero nadie pensaba que él también salía con dos o más...</p><p><b>— ¡Y que él era casado!</b></p><p>— Era como que con él estaba todo bien. Porque ser hombre es un crack de estar con dos o más, ¿entendés? </p><p><b>— ¿Y cuándo empezaron las sospechas? Porque en algún momento pasó algo.</b></p><p>— Yo no las tuve.</p><p><b>— Para vos no había duda.</b></p><p>— Y no.</p><p><b>— Yo lo escuché a él decir en varias oportunidades que la gente todo el tiempo le decía el chiste de: “Este no es tuyo”. Porque era de ojos celestes y no se parecían.</b></p><p>— Claro. Lo que pasa es que él también... Nada viene de la nada. Él tiene una familia en donde la mayoría o varios tienen ojos claros, son personas de tez más clara y él es morocho, ¿entendés? Entonces no...</p><p><b>— “Es mis por mis abuelos”, decía él.</b></p><p>— Sí, de hecho, de mi lado también. Tanto mis abuelos paternos y maternos eran de ojos claros, todos mis sobrinos tienen ojos claros. No era descabellado que el niño tenga ojos claros.</p><p><b>— Y entonces, ¿cuándo fue la primera vez que hubo una sospecha? ¿Cómo empezaron a dudar de si era o no el papá?</b></p><p>— No hubo dudas hasta que él vino un día con un ADN que le había hecho, por su cuenta.</p><p><b>— Sin decirte nada, él fue y se hizo un ADN. Cuando le llegó el 0% te encaró...</b></p><p>— Yo nunca lo vi a ese resultado. A mí no me lo mostró, me lo dijo. Vino y me lo planteó en la vereda de mi casa.</p><p><b>— ¿Cómo fue?</b></p><p>— No quiero contar todo eso.</p><p><b>— Pero te lo dijo así de la nada...</b></p><p>— Sí, de la nada. Pero fue una situación horrible y muy violenta.</p><p><b>— Y cuando te lo contó, ¿qué sentiste al enterarte? Porque para vos fue un shock también.</b></p><p>— Exacto. A mí me pasó lo mismo. Y recalcular también, ¿no? Porque yo después no lo vi más al papá de mi hijo, que vivía en otro país.</p><p><b>— En México.</b></p><p>— En ese momento vivía en <b>Ecuador</b>. Pero no vivía acá. Él siempre es muy viajero y vivía en otros lugares y demás.</p><p><b>— Y ahí empezaste a recalcular pensando quién es el papá.</b></p><p>— No, no. Porque había estado solamente con dos personas. O sea, había estado con el papá de mi nene y con este señor.</p><p><b>— ¿Y te pasó que, cuando viste al nene después de enterarte de eso, dijiste: “Claro, es igual”?</b></p><p>— Es que yo lo veo hoy y es igual. Pero en el momento de bebé la verdad que no. Fue muy fuerte y terrible para todos. Porque siempre pareció que fue terrible solo para un lado. Fue terrible para todos. Fue destructivo a nivel emocional para todas las personas involucradas.</p><p><b>— Cuando aparece Ariel llorando en la tele, que irrumpe en el canal. ¿Qué sentiste cuando lo viste?</b></p><p>— En realidad no fue tan sorpresivo. Después todo lo que dijo, sí. Todo lo que expresó sí, pero no fue tan sorpresivo porque a mí ya me había dicho que lo iba a hacer.</p><p><b>— “Voy a ir a la tele a contar todo”, te dijo.</b></p><p>— Exacto. Si no me das la mitad de la propiedad, voy a la tele y te prendo fuego.</p><p><b>— ¿Compró una casa que salía como USD 1.000.000 en Palermo?</b></p><p>— No tanto, pero...</p><p><b>— Bueno, unos USD 600.000. ¿Vos habías puesto plata para comprarla?</b></p><p>— Por supuesto.</p><p><b>— ¿Y habías puesto un porcentaje menor que el de él?</b></p><p>— No, para nada. Puse más que él. Lo que pasa es que hay que ver de dónde salía la plata en ese momento. Son cosas que la gente por ahí en su casa no lo sabe. Yo puse dinero, él no puso dinero. Él pidió prestado a otras personas.</p><p><b>— Pero aportó para el momento de la escritura.</b></p><p>— Sí, en el momento aportó a su nombre. Pero no era su dinero.</p><p><b>— ¿Y esto qué tiene que ver? Si debía el dinero era un tema de él, no te van a venir los acreedores a vos.</b></p><p>— En un momento quiso que sean mis deudas y le dije: “Por supuesto que no”.</p><p><b>— Si vos no firmaste nada, no te afecta.</b></p><p>— De hecho, tiene una deuda todavía con un exsocio de él, cordobés.</p><p><b>— Porque además hay que sumarle a esto que Ariel tiene o tenía problemas con el juego.</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— Eso complicó todo más la situación.</b></p><p>— Sí, sobre todo nuestro vínculo. Lo complicó muchísimo esa situación.</p><p><b>— Cuando él te viene a plantear esta situación, ¿no se te ocurrió decir: “Vendamos la casa y recupero mi plata”?</b></p><p>— Yo por mí la hubiese vendido la casa. Él no quería vender. Él quería todo.</p><p><b>— ¿Y desconocer la parte que vos pusiste?</b></p><p>— Claro.</p><p><b>— Estás con tu hijo viviendo ahí, ¿cómo te ibas a ir?</b></p><p>— Y por eso peleé. Peleé siempre judicialmente por mi derecho a mi casa, que puse todos los ahorros de mi vida entera. De todo mi trabajo desde que tengo veinte años hasta que se compró esa casa. Y además es el patrimonio de mi hijo, no es mío. Yo el día de mañana me muero y todo lo mío le va a quedar a mi hijo.</p><p><b>— Igual el desenlace es un desastre. Porque al fin y al cabo ahora terminó en el remate judicial la propiedad, ¿no?</b></p><p>— Sí, pero eso no porque tenga que ver con él. Yo mi mitad de la casa la gané en primera y en segunda instancia. Mi mitad es mía, lo que pasa es que luego entraron a jugar tus colegas, que es otro tema, pero no tiene nada que ver con él.</p><p><b>— ¿A vos te demandaron por honorarios?</b></p><p>— Por honorarios, claro. Que es un tema que ahí sí no puedo hablar demasiado porque está judicializado.</p><p><b>— Lo que pasa que, cuando llega tan lejos el tema, que pasó también con María Fernanda Callejón y el marido, que se pelearon tanto, que perdieron la casa.</b></p><p>— No era claramente mi intención. Nunca fue desconocer que la otra persona le correspondía su 50%, escriturado en una escritura pública nacional. Delante de un escribano e incluso era su escribano.</p><p><b>— ¿La escritura dice 50-50?</b></p><p>— Por supuesto.</p><p><b>— ¿Y por qué no se pusieron de acuerdo en una mediación para vender y llevarse cada uno su mitad?</b></p><p>— Preguntáselo a él (risas) No tengo la más pálida idea, no. Él no quería reconocer que mi 50% era mío. Nunca lo quiso reconocer.</p><p><b>— No necesita reconocerlo si estaba a tu nombre.</b></p><p>— Lo que él quería era que la casa le quede 100% a él.</p><p><b>— Pero eso era imposible.</b></p><p>— Y bueno, por eso perdió. Porque vos podés creer que sos el dueño de la verdad y el dueño de todo, pero la Justicia es justa. Más cuando hay un papel que lo dice, una escritura pública nacional que dice: “Esto es así y así”.</p><p><b>— ¿Era el típico discurso de “yo pagué todo y le puse la mitad a su nombre”?</b></p><p>— Claro, ¿viste? Como que yo nunca hubiese trabajado en mi vida, cuando lo único que hice fue trabajar. Justamente después de este conflicto comenzaron las críticas hacia mí. Hasta ese momento, mi carrera era impecable, pero un montón de gente empezó a opinar sobre situaciones y cosas que no eran las que yo esperaba ni cómo venía construyendo mi carrera.</p><p><b>— Vos sos una mujer que siempre te mataste laburando, tuviste una relación y de golpe te pasó esto en la vida, que tampoco lo elegiste, porque si hubiese sabido que era el hijo de otra persona lo hubieses dicho de entrada.</b></p><p>— Pero por supuesto.</p><p><b>— La idea no era engañarla a nadie.</b></p><p>— No. Y mucho menos por una cosa material, que el que me conoce a mí sabe que a mí me interesa poquísimo lo material. Si defendí siempre mi casa porque es donde vive mi hijo. Es el hogar que tengo. Trabajé toda mi vida para tener mi techo.</p><p><b>— Y ahora, si te vas de la casa, ¿dónde vas a ir a vivir?</b></p><p>— Dios proveerá.</p><p><b>— ¿Vas a alquilar?</b></p><p>— Y sí. Si me toca alquilar, alquilaré.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YTNWMQNA3JEBZAPF2L5NCWGRLE.jpg?auth=66ccc869691dc6940fdad9d6f4e975bd10ccdaca55e07838eab78b7981b7a12a&smart=true&width=5774&height=3849" alt="Tras bajar el perfil mediático, la bailarina impulsó Real Art Experience, una competencia de acrobacias aéreas que recorre provincias en busca de talentos de todo el país" height="3849" width="5774"/><p><b>— ¿Lo decís porque hay que ver cuánto te queda después de toda la historia?</b></p><p>— Sí, la verdad que es un tema que por supuesto me ocupo cuando tengo que hablar con los abogados, que tengo un grupo de abogados excelente, por fin, después de haber pasado por experiencias muy negativas. Me ocupo, pero ya no lo sufro. Pasaron tantos años y mi presente es otro así que trato de soltar eso. Lo material, obviamente, es importante en el sentido de que uno lo necesita para vivir, para lo cotidiano, pero yo no voy a dar más mi vida, ni mi salud, ni mi tiempo, ni mi felicidad por perseguir una cosa de ladrillos.</p><p><b>— Además con las cosas graves que pasan, esto es un detalle menor. Casi ni cataloga en problemas graves de la vida.</b></p><p>— Pero por supuesto, yo necesito estar bien porque tengo un hijo para criar. Tengo que estar fuerte y, justamente, esta historia me hizo muy fuerte.</p><p><b>— ¿Ya está en sexto grado?</b></p><p>— No, está en primer año de secundaria (risas). Tiene 13 años. Pero tenía dos y medio cuando arrancó esta historia. O sea que para mí también fue muy difícil atravesar todo esto con un bebé.</p><p><b>— ¿Cómo puede ser que la Justicia tarde 10 años en resolver un conflicto así?</b></p><p>— Es así. Lleva mucho tiempo. Es un viaje de mucha tolerancia y paciencia.</p><p><b>— ¿Cómo fue contarle a tu hijo esta historia? Porque imagino que se metió en YouTube y vio todo.</b></p><p>— Sí, recién ahora que es más grande. Pero yo fui hablando con él desde muy pequeño, contándole su historia, que en realidad es más mi historia. Él, gracias a Dios, no tiene como recuerdos de esa etapa primera porque era muy pequeñito. No tiene como recuerdos vivos, pero sí lo sabe, conoce, me ha preguntado cosas y con ayuda terapéutica en su momento, hemos podido despejar sus dudas al nivel que él lo necesita.</p><p><b>— ¿El progenitor se ocupa?</b></p><p>— Él vive en otro país.</p><p><b>— Con eso respondiste todo.</b></p><p>— Él vive en otro país hace muchos años y, cuando está acá, lo ve, lo visita y comparten.</p><p><b>— ¿Lo quiere Ian? ¿Tienen buena onda?</b></p><p>— Sí, re. La verdad que comparte. Yo siempre trato de alentar a que ellos tengan así sea poquito vínculo, pero que sea de calidad, que se quieran. Yo le digo: “Las personas adultas elegimos en la vida, a veces bien, a veces mal, pero tomamos decisiones y el resto no es nadie para juzgar lo que otra persona decide para su vida”. Obviamente, comparto o no comparto, yo no podría vivir sin ver crecer a mi hijo o a mi hija. No podría. Pero entiendo que cada ser es lo que quiere ser y cada persona tiene sus prioridades, que quizás son otras y sabrá por qué. Yo lo que trato de inculcarle a mi hijo es que no le tenga bronca por eso o que no lo juzgue. Que crezca sabiendo que a veces las personas adultas, por X razones de la vida, toman ciertas decisiones. Y él también va a ser adulto y lo va a entender cada vez mejor. Todavía es chico, pero ya entiende todo. Yo estoy a full con él. Siempre acompaño todo. A mí me gusta ser muy presente. No digo que sea igual, porque es importante la presencia de ambos padres, pero el amor, el estar, la presencia y a veces hasta en demasía, se la genero yo y le digo: “Te tocó esta mamá que va con todo, así que...”</p><p><b>— Leí que Ariel en algún momento quería verlo. ¿Es así?</b></p><p>— Chamuyo para la tele.</p><p><b>— ¿Nunca te escribió ni nada?</b></p><p>— No es que no me haya escrito. En su momento sí, hace 100 años. Pero nunca fue real, ¿entendés? Nunca fue real porque cuando uno quiere algo de verdad, lo hace. Eso es lo que siento yo. Después vendrá la reacción del otro lado. Después estaré yo, que me pongo como escudo vivo adelante, porque no creo que sea sano.</p><p><b>— ¿Vos tomaste la decisión de que era mejor cortar el vínculo y terminar?</b></p><p>— No, él tomó la decisión esa.</p><p><b>— ¿De no volverlo a ver?</b></p><p>— Sí. Judicializada y todo. Lo pidió con firma en el Juzgado de Familia para no verlo más.</p><p><b>— Entonces lo que dice es mentira...</b></p><p>— Claro, el papel está y en su momento yo lo mostré hace muchos años. Porque esto pasó hace mucho. Te hablo cuando el nene era chiquitito y todavía tenían un vínculo porque él todavía tenía el apellido. Tenía visita. En ese contexto, pidió judicialmente no verlo más.</p><p><b>— ¿A partir de ese momento Ian pasó a tener el apellido Delgado?</b></p><p>— Fue antes de que el nene tenga su apellido correspondiente y biológico.</p><p><b>— ¡Es una novela lo que pasó!</b></p><p>— Claro, sí. Ni en las mejores ficciones (risas).</p><p><b>— Cuando pasaba en las novelas de Andrea del Boca, </b><i><b>Celeste siempre Celeste</b></i><b> y </b><i><b>Perla Negra...</b></i></p><p>— Claro. Yo creo que eran más suaves, igual.</p><p><b>— Lo que me llama la atención de este caso es él llorando a los gritos en la televisión. Tengo ese recuerdo.</b></p><p>— Pero pidiendo plata también, ¿no? Paralelamente.</p><p><b>— ¿Hoy cómo está Ariel? ¿Nunca más supiste nada de él?</b></p><p>— No, ni idea. No sé nada de su vida.</p><p><b>— Hace unos días sufrió un robo. Le robaron una cadenita de oro y se hizo viral ahí con un video.</b></p><p>— Ah, mirá. No le sigo la carrera (risas).</p><p><b>— ¿Y ahora estás bien? Después de todos estos años.</b></p><p>— Lo que pasa es que yo creo que el estar bien depende más del interior que del exterior. Creo que yo después de tantos años de terapia, de haberme ido a vivir a otro lugar, de poder comprender toda esta historia, me llevó mucho tiempo, atravesarlo realmente, ¿no? Empezás a preguntar: pero por qué, qué hice, qué hizo el otro. Ves las responsabilidades, hasta dónde cada uno realmente sabía y después lo que contó, ¿entendés? Todo este juego de responsabilidades que todos se lavan las manos y me lo tiraron a mí. Yo quedé ahí con toda la carga de todo.</p><p><b>— Además, con 23 años. Estabas bailando y trabajando en una obra y el productor te dice que sos el amor de su vida y de golpe estás embarazada. Fue muy complicado.</b></p><p>— Todo fue mucho y muy vertiginoso.</p><p><b>— Fuiste muy fuerte para bancarte todo eso.</b></p><p>— Me la rebanqué, pero me costó un montón. No es que siempre me la rebanqué, ¿entendés? Me llevó mucho tiempo entender que me la bancaba. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/B6GFJIWPUFD3FEN3Q2I55TM7QU.jpg?auth=40b8fba0a79055aeb4c958a6c0664b2104c1378e96c2c7471f2fb02c70969048&smart=true&width=5843&height=3895" alt="En diálogo con Rulo, la actriz dijo que prioriza a su hijo por encima del conflicto por la vivienda y remarcó que no pone su salud ni su felicidad detrás de bienes materiales" height="3895" width="5843"/><h2>Su presente personal después del conflicto</h2><p><b>— Hoy en día, ¿cómo estás? ¿Estás en pareja?</b></p><p>— No, estoy sola. Pero muy bien.</p><p><b>— Me imagino que, con todo lo que me contaste, es chonguear a morir.</b></p><p>— Estoy muy bien (risas).</p><p><b>— Al flaco le decís: “A mí ya me pasó todo, vení a mi casa o no me hables más”.</b></p><p>— Claro, basta de vueltas. A mí lo que me pasa es que me costó bastante lograr un equilibrio de la vida en general. Darme cuenta que todo esto prescribe en algún momento, el crecimiento de un hijo, que también empieza a tener ciertas individualidades y libertades. Encontrarme a esta edad, con un nene de esa edad, que también es bastante piola, porque nosotros somos muy compañeros.</p><p><b>— ¿Son compinches?</b></p><p>— Sí. La verdad es que tuve después con una pareja buenísima con quien me casé en su momento. Vivimos afuera, en <b>Estados Unidos</b>, fue una pareja súper linda y terminó todo bien. O sea, me di cuenta que no era yo (risas).</p><p><b>— Podías tener una relación sana.</b></p><p>— Es que toda la vida había sido sana yo. Entonces, me tuve que reencontrar con esa parte mía. Porque lo que pasó en ese vínculo, que fue muy tóxico, tuvo que ver con toda una etapa así. Era todo muy superficial, ir a las fiestas a aparentar esto, ir a estar en todos lados para que te llamen, para que te tengan en cuenta ¿entendés?</p><p><b>— Era como decir: “Vamos a chamullar acá que hay empresarios, a ver si ponen para la obra”. La pareja, el hijo, todo y de golpe explotó todo por el aire a un nivel de película.</b></p><p>— Ay sí. A un nivel maravilloso, porque para mí, más allá de que es verdad que explotó todo, pero me hizo... O sea, cuando vos caés a ese lugar, literal a las cenizas, no te queda otra que convertirte en el ave fénix, literal. Porque no quedó nada, ¿entendés? <b>Se destruyó todo</b>. Entonces, las personas que no estaba bueno tener cerca se retiraron solitas. Lo que no era para mí se fue solo, dejó de ser. Lo que valía la pena se quedó, porque fue inevitable que las personas que realmente te quieren, te den una mano y estén presentes en tu momento de necesidad, de apoyo emocional, de amistad verdadera, de amor genuino, de familia. A mí me quedó lo mejor y yo me quedé criando a un sol. Yo me quedé con mi hijo, que es el ser más espectacular de esta vida. Yo la verdad es que soy una privilegiada de tenerlo sano, de criarlo, de guiarlo, de que él sea la persona que es. Siento que mi trabajo como mamá es impecable. Le dedico todo mi tiempo, mi vida, mi energía a él. Por ahí no tengo tiempo en este momento para otras cosas emocionalmente, pues estoy cubierta de amor y afecto.</p><p><b>— Y aprendiste mucho siendo muy joven también.</b></p><p>— Claro. Yo tuve que madurar de cero a cien.</p><h2>El juego de culpable e inocente</h2><p><b>— Me gusta hacer un </b><i><b>rol play</b></i><b>. Una investigación acerca de tu vida, de tu carrera.</b> <b>Por ejemplo, se la acusa de abandonar la televisión por rechazo al hate.</b></p><p>— No es tanto por ahí. No me da miedo el hate a esta altura.</p><p><b>— Ya sos de fierro, no te da miedo nada.</b></p><p>— A mí lo que me pasa es que solamente tengo en cuenta las opiniones de las personas que me conocen. El resto como que entiendo que puedan tener una visión, pero es una visión muchas veces errada, porque lo que ves... Nada, la gente puede venir y decir cualquier cosa.</p><p><b>— Se la acusa de vender contenido erótico.</b></p><p>— Sí, culpable (risas). Pero es limitado el tema. Estoy en Divas Play. Y tengo un contenido, pero es bastante soft, tranquilo. Porque soy madre de hijo adolescente. Igual suscríbanse, porque es divino. Pero es cuidado. Uno juega un rol, pero es tranqui.</p><p><b>— Se la acusa de rechazar citas o encuentros sexuales por querer pasar tiempo con su hijo.</b></p><p>— Seguro que sí (risas).</p><p><b>— Porque cuando tenés un hijo tenés que coordinar. Es re difícil.</b></p><p>— Claro, es complicado. Son otros tiempos. Igual tengo una suerte siempre en la vida que es mi madre. Es una genia y vive en casa. Igual soy muy equilibrada porque viajo bastante, pero es por laburo. Yo no tengo Tinder y esas cosas. No uso.</p><p><b>— Se la acusa de haber tenido ocho orgasmos en una noche con una expareja.</b></p><p>— Eso fue una pregunta muy vieja. Hoy puede llegar a ser mucho más. En su momento fue muy polémico y la verdad que no me parece tan descabellado.</p><p><b>— ¿Y el pibe lo enterraste ahí o lo llevaste a algún cementerio? Porque la quedó el flaquito, ¿no?</b></p><p>— Mirá (risas). Hizo muy buen esfuerzo y como que dijo: “Bueno, me pongo las pilas acá” (risas). Pero a esta altura ya quedó chico eso (risas).</p><p><b>— Se la acusa de haber recibido una cantidad incontable de propuestas amorosas.</b></p><p>— Y bueno, pero ¿quién no? Yo creo que todo el mundo.</p><p><b>— Me gusta porque decís: “Todo el mundo”.</b></p><p>— ¿Vos decís que no? ¿Pensás que la gente en la calle no tiene como...? Lo que pasa es que uno se piensa que ganamos por ser conocidos, pero no.</p><p><b>— Yo gano más menos por ser conocido. Obvio.</b></p><p>— ¡¿Vos decís?1</p><p><b>— Y ser conocido te da más...</b></p><p>— Bueno, puede garpar. Pero ¿está chequeado eso? Si eso me ayudó, bienvenido sea.</p><p><b>— Y se la acusa de haber sido adicta al escándalo.</b></p><p>— ¿Te parece? Alejadísima estoy de eso. Soy inocente. No me atraen para nada a mí los escándalos, no me gustan. Acá estoy hablando de esto porque me estás preguntando vos. Yo no hablaría ni por casualidad.</p><p><b>— Mi veredicto final es que vos sos inocente. Te creo. No siento que no le estás mintiendo al abogado. Creo en todo lo que me decís.</b></p><p>— No hay que mentirle a los abogados.</p><p><b>— Es central eso porque sino no te puede defender.</b></p><p>— Es como mentirle al psicólogo (risas).</p><p><b>— O al médico.</b></p><p>— Claro (risas).</p><p><b>— Sos muy joven, te queda un montón de carrera por delante y cosas para hacer. Te veo que estás armada, por lo menos, en lo que tiene que ver con lo que querés, con tu hijo y psicológicamente estás impecable. Así que veo que has resucitado como el ave fénix.</b></p><p>— Sí, ha sido mucho trabajo. Pero yo creo que, si uno tiene conflictos, que todos los tenemos en la vida, y no los toma como una oportunidad para transformarse en algo mejor, pierde. Lo importante es sacar ese jugo, eso positivo que te trae hasta la situación más negativa. Yo a pesar de esto, que fue en su momento un estallido terrible, pude reconstruir una vida maravillosa, que es la que tengo en mi presente, así que no me puedo quejar.</p><p><b>— Se aprende de todo.</b></p><p>— Detesto el lugar de víctima. No me gusta instalarme en ese lugar. No me gusta decir: “Ay, sufrí, me hicieron esto”. Me hago responsable de mi parte, que los demás se hagan cargo de la suya y hay que seguir con fortaleza, no con debilidad. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZKUAR2HF4FDFLHKYS2AEQQON5U.png?auth=3aff3f293c2e6d35b673325e4faf11dcfef33562e0a67f87c00ab38ea4d0a135&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Gisela Bernal con Rulo en Desencritpados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Violeta Urtizberea: “¿Otro hijo? Dámelo a partir de los tres años” ]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/30/violeta-urtizberea-otro-hijo-damelo-a-partir-de-los-tres-anos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/30/violeta-urtizberea-otro-hijo-damelo-a-partir-de-los-tres-anos/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Cómo es vivir en peligro, el horno, el enchufe, el cable, cuando todo es un riesgo. Atravesada por la maternidad vive el dilema de la decisión del segundo hijo. Por qué ahora entiende a los varones que buscan estar con mujeres lindas. En pareja desde hace 11 años, dice que está ‘de novia’ con Juan Ingaramo, porque la palabra marido la deprime. Cómo funciona la tenencia compartida de su perra con su ex, Martín Garabal y por qué la recomienda]]></description><pubDate>Sun, 30 Aug 2026 05:16:49 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Empezó en la televisión de la mano de su papá, Mex. Un grupo de futuros actores, entre otros Julieta Zilberberg y Martin Piroyansky y con menos de diez años, jugaban a ser grandes en <i>Magazine For Fai</i>. Es divertida, muy relajada, irónica. En estos tiempos la conocemos como Lu Pedemonte, la amiga de Griselda Siciliani en la serie “Envidiosa”, pero muchos recordamos cuando protagonizó en la tele una historia de amor con una mujer y también el personaje que sufría Síndrome de Tourette. Dice que es madre, amiga y actriz y que no sabe hacer nada más. Es la mamá de Lila y la mujer, pareja o novia de Juan Ingaramo. </p><p><b>– Empezaste a trabajar siendo muy chica, hoy tenés una hijita, ¿pensaste alguna vez que quizás ella también quiere ser actriz?</b></p><p>– Sí, obvio, lo pienso todos los días, no me gustaría.</p><p><b>“YO LA PASÉ MUY MAL EN EL COLEGIO, ERA COMO UNA CÁRCEL, IBA TACHANDO COMO UN PRESO” </b></p><p><b>– ¿Por qué?</b></p><p>– No sé por qué, me da cosita. Es raro porque yo la paso re bien haciendo, ni siquiera tengo un problema con lo feo de la profesión, con que es inconstante y que no sabés qué vas a hacer, cómo va a ser tu año económico. A mí me costó mucho el colegio, que es algo que trato de que Lila no se entere, viste que después uno copia esas cosas. A mí me pasó eso, mis papás me hablaron muy mal de su experiencia en el colegio y siento que también yo un poco… No les estoy echando la culpa, después me dicen ‘nos echás la culpa de todo’, pero inevitablemente tocaron una fibra en mí y heredé esa experiencia. La pasé muy mal en el colegio, por suerte no tuve bullying ni nada de eso, pero era como una cárcel. ¿Cuánto tiempo falta para terminar? ¿Cuántos años?’ Iba tachando como un preso. Tener que ir todos los días a ese lugar y estar tantas horas… Después elegí una profesión en la que no me pasara eso, más bien todo lo contrario, incluso con la angustia que conlleva no saber qué corno va a ser de tu vida en una semana. Me da pena verlo en los otros: el casting, que te elijan en nuestra profesión depende del deseo de otro. Que estudie una carrera como la gente y listo. Medicina me encantaría, esa es la que a mí me gustaría.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZIHEKXYX5VCJFJNA77VMAEFN2U.JPG?auth=3cc3394c785253d4dc1cd4f2c3ac1a444753d5e303e89bf4f6b1b11f1aa38526&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""A mí me costó mucho el colegio, que es algo que trato de que Lila no se entere", contó Violeta Urtizberea (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– Cuando eran chicos </b><i><b>Magazine For Fai</b></i><b> fue un lugar cómodo donde se expresaron y algo bueno pasó, hoy son todos actores.</b></p><p>– Éramos niños que estudiaban teatro, todos venimos de la escuela de Nora Moseinco, nos encantaba actuar. No era ‘la tele’, íbamos los sábados a grabar, no teníamos que faltar al colegio. La exposición no tenía nada que ver con estar en ‘Chiquititas’, era un programa muy de nicho, no lo veía todo el mundo. Estábamos re caracterizados también, ni siquiera podían reconocernos fácilmente. Ni siquiera mi papá era tan popular en ese momento. </p><p><b>- La maternidad es mucho trabajo, pero también es mucho trabajo mental. Empiezan a pesar todas estas cosas </b></p><p>– Sí, es mucha responsabilidad. También ves casos de gente que tiene una vida terrorífica pero hijos maravillosos, hay que confiar en el niño, hay algo que va más allá de nosotros. Pero sí, el poder que tienen los padres sobre un niño, el poder psicológico, de manipulación también. Si uno fuese un malvado podría hacer cosas terribles, es desolador pensar en manos de quiénes están los niños. </p><p><b>– ¿Estuviste ‘en manos’ de dos personas muy libres?</b></p><p>– Sí, normal. La sensación que uno tiene de mi papá es que es un loco, bohemio y mi papá es re conservador en muchas cosas, re padre y estricto también.</p><p><b>– ¿Qué tenés de él?</b></p><p>– Eso lo retengo. Para mi papá es muy importante que el niño no sea un maleducado y para eso hay que hacer muchas cosas, no es tan fácil. Límites, que es todo un laburo. Tenés que hacer cosas que no tenés ganas de hacer, tenés que irte de lugares si el niño se está portando mal. Mi papá me tuvo muy así y creo que soy bastante parecida, no digo que esté bien, es lo que sucedió.</p><p><b>“¿OTRO HIJO? DÁMELO A PARTIR DE LOS TRES AÑOS”</b></p><p><b>– ¿Qué de toda la tarea de madre te pesa más cuando al pensar en la posibilidad de tener otro hijo? ¿Qué es lo que no querrías volver a atravesar?</b></p><p>– Mira, voy a decir algo muy polémico. Yo la pasé re bien casi todo el tiempo con Lila en la crianza, no tuve una crisis postparto ni nada de todo eso por suerte. Pero si vos me decís… Dámelo a partir de los tres años. Antes de los tres para mí es un laburazo.</p><p><b>– Es una cárcel.</b></p><p>– Es no poder pestañear.</p><p><b>– El primer año porque se puede morir cuando está durmiendo, por ejemplo.</b></p><p>– Eso ni hablar. Pero mientras es bebé vos sabés que lo apoyás en un lugar y queda. </p><p><b>“CADA DIEZ SEGUNDOS, AY, ¿DÓNDE ESTÁ LILA?”</b></p><p><b>– ¿Tu problema fue cuando empezó a caminar?</b></p><p>– Eso fue lo peor. Era esa sensación de dejar algo en el horno todo el tiempo, ‘¿Ay dónde está Lila?’ Cada diez segundos ese pensamiento. </p><p><b>– Hay enchufes.</b> </p><p>– Todo es un peligro, y los niños quieren justamente ponerse en riesgo. Los varones son un poco más físicos, mi hija fue re nena, el prototipo, era más tranquilita físicamente, pero aún así está todo el tiempo en riesgo. El cable, el enchufe.</p><p><b>– El horno.</b></p><p>– El horno, la cacerola, el cuchillo. Es un mundo muy riesgoso en el que uno tiene que estar atento.</p><p><b>– ¿Y a los tres años?</b></p><p>– Mi experiencia es que eso baja un montón, sobre todo porque hay palabra, hay diálogo. A partir de ahí para mí fue increíblemente una fiesta. Yo ahora tendría cinco más así, me encanta esta edad, Lila va a cumplir siete años y yo no puedo creer, estoy alucinada con ese bichito que tengo. Me muero de amor, de ternura, me muero de risa. Es mi compañera, nos divertimos, nos hacemos chistes, todo es espectacular. Pero la primera parte para mí es más complicada y supongo que después también viene lo complicado de la adolescencia.</p><p><b>– ¿Qué hacemos entonces? ¿Tenés algún plan?</b></p><p>- No sé, estoy en ese dilema. ¿Qué hago? El embarazo, todo, me parece un sacrificio hoy día. También pienso que si tengo que atravesar eso para tener lo que tengo ahora, capaz que lo hago. </p><p><b>– ¿Hasta qué edad hay tiempo?</b></p><p>– No sé. Ya tengo 41 años. Viste que ahora hubo una mamá de 62.</p><p><b>– Es como mucho…</b></p><p>– Es un montón. </p><p><b>“YO DIGO ‘MI NOVIO’, DECIR MI MARIDO ME DEPRIME”</b></p><p><b>– Si tenes que presentar a Juan Ingaramo, ¿que decis? ¿Novio, marido, pareja?</b></p><p>– Yo digo ‘mi novio’. Igual queda todo raro tengo que aclarar que es el papá de Lila, sino parece que estoy separada… Si, tengo que hacer muchas aclaraciones con tal de no decir mi marido.</p><p><b>– ¿Por qué?</b></p><p>- No me gusta, me deprime. Me siento, no sé, una señora.</p><p><b>– Te envejece. </b></p><p>– Me envejece y me envejece el vínculo también. Mi marido suena a algo que ya está viejo.</p><p><b>– ¿Qué dice el novio de la maternidad y la paternidad?</b></p><p>– Él quiere otro, pero sabe que depende de mí la decisión, porque yo tengo que hacer todo eso de la fábrica...</p><p><b>– Lo de él es más fácil.</b></p><p>– Es mucho más fácil.</p><p><b>“AHORA ENTIENDO A LOS VARONES QUE LES GUSTA ESTAR CON LINDAS”</b></p><p><b>– ¿Cómo es estar de novia hace 11 años con un tipo lindo?</b></p><p>– Está bueno. Yo ahora entiendo a los varones que les gusta estar con lindas, siento que hasta te levanta un poco. Alguien me dijo una vez: vos tenés que tener amigas lindas. Uno tiene esa fantasía de que si vos sos la más linda, ¡qué bueno! Y en realidad no, pasás a ser…jajaja Estamos hablando de cosas de los cuerpos de los otros, no hay que hablar. Es como si fuera mejor estar siempre con gente más inteligente. Ser la más inteligente del grupo te hace más estúpido, te eleva más que tus amigos sean más inteligentes que vos.</p><p><b>– ¿Con la belleza para vos es lo mismo? </b></p><p>– Sí, yo creo que sí. La conclusión sería, no estar con lindos ni feos, porque eso es muy frívolo, pero sí animarse a estar al lado de gente que tiene potencial a todo nivel. No estar con gente que es peor que uno, uno se siente más seguro con gente a la que le va peor en el trabajo, que le va... Así no, que fácil.</p><p><b>– Vos lo dijiste, a muchos hombres les gustan las mujeres lindas, y mostrarlas.</b></p><p>– Ahora me pasa eso a mí.</p><p><b>– ¿Es más trabajo? También lo miran.</b></p><p>– No, eso no me importa nada. </p><p><b>– ‘Es mío’, ¿lo vivís así?</b></p><p>– No es mío, por supuesto que no. Pero elige pasar la vida conmigo, eso sí es lindo.</p><p><b>“NUNCA TUVE LA FANTASÍA DE ESTAR MUCHO TIEMPO CON ALGUIEN”</b></p><p><b>– ¿Es un montón 11 años juntos?</b></p><p>– Es un montón. Es muy loco, nunca pensé que me iba a pasar esto. Yo nunca tuve la fantasía de estar mucho tiempo con alguien. También era una cuestión heredada de mis padres.</p><p><b>– ¿Cuánto tiempo estuvieron juntos?</b></p><p>– Cuatro años. Pero después ellos tampoco tuvieron vínculos tan largos. Lo que me inculcaron mis papás fue como esa frase ‘por qué durar es mejor que arder’, ponele, Roland Barthes. Nunca me dijeron eso, pero se me viene esa frase a la cabeza, les gusta más arder. Mi viejo ve una pareja de hace muchos años y le deprime un poco. No me inculcaron esa idea de que hay que seguirla cueste lo que cueste. La familia, la unión, era más bien ‘vivamos un amor que nos vuelva locos y que sea hermoso y apasionado y cuando se termine, hasta luego’. Es lo que yo heredé, está bueno también.</p><p><b>“TODAVÍA HAY MUCHO FUEGO”</b></p><p><b>– Pero no se terminó en tu caso.</b></p><p>– No, es que realmente todavía hay mucho fuego. Qué mal suena eso, porque yo ya me veo toda recortada. Hay pasión, hay todo eso, por eso te digo, para mí es mi novio Juan.</p><p><b>– Quizás podés tener un noviazgo de muchos, muchos años.</b></p><p>– Yo creo que sí, te juro. Me es muy esperanzador este vínculo en ese sentido.</p><p><b>– Él dice cosas increíbles de vos. Que sos muy inteligente emocionalmente y que también sos muy inteligente en lo profesional y que aprende mucho. Eso es divino escucharlo y leerlo, ¿o no?</b></p><p>– Sí, obvio. Y eso a las chicas les gusta también, yo siempre pienso que no hay nada más lindo que ver a un hombre hablando enamorado de su mujer. ¿O no es seductor también? No es que te saca fans. ¿Te acordás de esa cosa del músico que no podía decir que estaba de novio? Luis Miguel, esa onda. Yo siento que ver a un hombre muy enamorado a una le atrae.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AHXOMSVAKZH6RGEQAWTRC2MFFE.JPG?auth=d731940549e9fca3e5f0c581650466aa5fc578cb0bb158189bd4de1603d84855&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Mi viejo ve una pareja de hace muchos años y le deprime un poco. No me inculcaron esa idea de que hay que seguirla cueste lo que cueste", dijo Violeta Urtizberea en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>– Buen padre también suma puntos.</b> </p><p>– Si, también, con el cochecito es atractivo ese hombre.</p><p><b>– ¿Cómo definirías a Mex como padre?</b></p><p>– Súper buen padre. Me tuvo a mí sola, creo. Viste que los varones tienen eso, puede venir un día alguien… A nosotras nos puede pasar eso, jajajaja.</p><p><b>– Hay una anécdota divina dónde Mex te llevó a sacar sangre y se desmayó. ¿Qué edad tenías?</b></p><p>– Cuatro, la anécdota es bárbara porque resume lo que es mi papá. Yo estaba con nervios, cuatro años. Le decía, ‘ay, papá, ¿me va a doler?’ ¡No! es como un mosquito, me decía él, no pasa nada. Entonces puse el brazo y hubo una situación que no suele suceder, me empezó a chorrear un poco la sangre por el brazo. Y de golpe hace pum y se desmaya. Le trajeron alcohol y se paró y se volvió a desmayar encima de toda la gente de la sala de espera, o sea, fue un papelón. Y se paró de nuevo. Terminó en una ambulancia y yo sosteniéndole la mano a él, esa fue la imagen final.</p><p><b>– Vos adulta a los cuatro años.</b></p><p>– No queda otra opción. Pero también mis papás me tuvieron siendo muy jóvenes, a los 24. Muchas veces mi papá me dice ‘yo era tan joven, perdón’, por cosas que no son cosas graves, son estupideces que hace cualquier padre.</p><p><b>– Y le decís, ‘te perdoné’...</b></p><p>- Si. Papá ya está, no pasa nada, le digo. Obviamente que Lila debe vivir un montón de cosas que no se va a olvidar y cuando tenga 40 años me va a decir ‘¿te acordás ese día?’ Yo voy a tener otra realidad, porque ya soy una madre más grande, pero le voy a generar otras huellitas.</p><p><b>– ¿Cuánto ocupa la maternidad? Porque volvemos al tema.</b> </p><p>– Sí, en este momento está ocupando muchísimo porque no estoy trabajando tanto entonces soy madre. Mirá qué loco, uno podría ser madre nada más. No quiero, pero igual la estoy pasando bárbaro, no estoy trabajando tanto, pero estoy feliz.</p><p><b>“YO RECOMIENDO TENER UN PERRO CON TENENCIA COMPARTIDA”</b></p><p><b>– Tenés una perra con custodia compartida con tu ex, Martín Garabal, Francisca. ¿Cómo dividen el tiempo con ella? </b></p><p>– Va variando. Yo recomiendo tener un perro con tenencia compartida. Por suerte tenemos buen vínculo, súper fluido, divino, todo bárbaro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XYM7KGG6JZFFDEKM2OI2Y732JE.JPG?auth=46eaadb693138da3bff29594a3258118aec8e90d97b94982b0007e1bb40fa5ba&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Uno podría ser madre nada más. No quiero, pero igual la estoy pasando bárbaro, no estoy trabajando tanto, pero estoy feliz", aseguró Violeta Urtizberea" height="1080" width="1920"/><p><b>– Son re modernos. </b></p><p>– No, tampoco nos juntamos a comer, pero podría ser tranquilamente. Nos tocó trabajar ahora varias veces juntos y compartimos mucha cotidianidad.</p><p><b>– ¿Qué es lo que recomendás?</b></p><p>– Muchas mujeres separadas dicen que está buenísimo también compartir un hijo si tenés un buen vínculo con tu ex. ¿Por qué? Tenés días libres. Mis amigas tienen un fin de semana en el que pueden hacer lo que quieran. Se ven una serie entera todo el día y a la noche salen.</p><p><b>– ¿Te imaginás en esa situación?</b></p><p>– No me copa porque básicamente me encanta estar con Juan, pero si no fuese así no tengo ningún problema, porque yo fui criada así. No lo veo como algo horroroso, ‘la familia se rompió, qué espanto’, no.</p><p><b>– Uno extraña al niño.</b></p><p>– Supongo que sí, no sé, pero yo a mis amigas las veo contentas. </p><p><b>– Estamos otra vez hablando de lo mismo ¡y yo traje el perro a la conversación!</b></p><p>– Si, basta, basta, ¡por favor! </p><p><b>– La custodia compartida del perro. </b></p><p>– Con el perro pasa lo mismo. El único defecto que tiene mi perra porque es la perra más buena que viste en tu vida, es que pierde una cantidad de pelo insólito. Donde pasa deja todo pelo blanco. Cuando ya estoy harta de eso, cuando en mis sillones no te querés sentar, ahí se la lleva Martín y yo limpio toda la casa. Pasa un mes y medio y vuelve mi perra, la extrañé un montón y ya está conmigo. Uno de todo se harta un poco, ¿no? Entonces que el otro que te la tenga un poco, otro al que uno le tiene mucha confianza, que sabés que la quiere igual que vos.</p><p><b>– Y es todo muy amigable. Llevátela, tómala.</b></p><p>– Sí, la verdad que sí. Ni un sí ni un no.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CIEUPQKQCFGXLNCR4ZQN2PRWYA.JPG?auth=fdeb0f3a47fb66083f149b3fb5eb2e6bd61e92b96c118d39ee0ac51979a2596d&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Pasa un mes y medio y vuelve mi perra, la extrañé un montón y ya está conmigo", explicó Violeta Urtizberea" height="1080" width="1920"/><p><b>– Hay una tercera casa, Martín contó que la lleva a la casa de los padres.</b></p><p>– Yo creo más tiempo en lo de sus abuelos. Pero no importa, eso está perfecto, más amor. Ellos la cuidan como nadie, mejor que yo, mejor que él, mejor que nadie. Cuando empezamos a hacer el ida y vuelta nos fijamos en la salud mental del perro, si cuando tenía que estar conmigo lloraba sin parar y viceversa, no queríamos traumarla porque nosotros queríamos esa dinámica. Y no, la perra viene corriendo a cada uno y hasta luego, cero problema. Si yo viera que está deprimida le digo: Martín, es tuya.</p><p><b>“ES UN VICIO, YO AHORA NO QUIERO SALIR DE MI CASA, COMO MI PAPÁ”</b></p><p><b>– Yo creo que vas a tener más hijos y más perros, fluís muy cómoda en ese espacio de criadora.</b></p><p>– Ay, sí, pero no sé si es bueno porque es un vicio. Yo ahora no quiero salir de mi casa.</p><p><b>– ¡Como tu papá!</b></p><p>– ¿Te das cuenta? ¡Es verdad! Al final terminamos siendo nuestros padres.</p><p><b>– ¿No querés salir para estar con Lila?</b></p><p>– Sí. Me llaman de cualquier lado y digo, ‘ay, qué pesados, ¿qué quieren?’ Todo lo relativo a mi trabajo que no sea trabajar me cuesta. Ir a los eventos… Con los años cada vez peor. Entiendo que hay que dar para recibir, pero me cuesta. Sobre todo porque cuando uno es muy feliz en su casa le cuesta salir. Para mí el mejor plan es quedarme ahí. Juntarme con amigos, eso también me encanta, pero forma parte de mi vida privada, no es laboral.</p><p><b>“MADRE, AMIGA Y ACTRIZ, NO SIRVO PARA NADA MÁS”</b></p><p><b>– No estar trabajando, ser madre y amiga.</b></p><p>– Amiga, eso también es algo que me define. Para mí los amigos son muy importantes. Madre, amiga y actriz. No sirvo para nada más, te lo juro.</p><p><b>– ¿Seguís estudiando inglés?</b></p><p>– Ahora dejé un poquito, pero tengo que volver. Estoy con el Duolingo.</p><p><b>– ¿Llevas años estudiando, no?</b></p><p>– Sí, pero no entendés el problema para que eso entre en mi cabeza. Pero me pasa con muchas cosas que me cuestan. El deporte, por ejemplo.</p><p><b>– A lo largo de los reportajes años contaste muchas veces que estudiabas inglés. </b></p><p>– Si, no hay manera, yo siento que voy a tener que estudiar hasta que me muera y que quizás en algún momento logre tener una mínima conversación con alguien. Ahora estoy estudiando guitarra también y tenis.</p><p><b>– ¿Y qué tal te va?</b></p><p>– Mal en todo. Pero persevera y triunfarás. Pero yo tengo baja expectativa en general, eso a mí me funciona en la vida. A veces me dicen ‘¿estudias inglés para trabajar afuera?’ ¡No! ¿Cómo hacer para eso? ¿Estás loco? ¡Yo no puedo decir una frase de corrido! Si viene una persona que habla en inglés quiero poder formar parte de la conversación.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NTQ2NBNOTZAYPMOBQHS6JG6YSE.JPG?auth=58ac46d8f461b1215b63616dec2896079ffe18069d2b1244336708acf914c676&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Para mí los amigos son muy importantes", destacó Violeta Urtizberea (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b> – Todavía no podés hacer una frase de corrido. </b></p><p>– Mmmmm, traduzco y eso. Lo mismo con la guitarra. ‘¿Queres ser música?’ No, no puedo. </p><p><b>– ¿Y con el tenis?</b></p><p>– Un desastre también, un desastre. Ni siquiera me animo a jugar contra alguien que no sea la persona que le pago.</p><p><b> – Pero le ponés garra.</b></p><p> – No sé si garra, pero yo voy, con la mejor de las ondas, ponele. Y con la cero expectativa. Y de golpe me sorprendo: hoy estuve bastante bien.</p><p><b>– Vivís las cosas con mucha liviandad y me encantaría imitarte un poco. </b></p><p>– Usalo. Es mi receta, expectativa baja.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3M6SWBOJPNFXNF3JQT5NNQE5ZY.jpeg?auth=8327a267bb9b19e4d86d4490e31285b69ea5e16f16a727dac84d549007508c06&amp;smart=true&amp;width=1600&amp;height=900" type="image/jpeg" height="900" width="1600"/></item><item><title><![CDATA[Darío Barassi y el costo de querer llegar a todo: “Mi cuerpo es lo que menos escucho”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/30/dario-barassi-y-el-costo-de-querer-llegar-a-todo-mi-cuerpo-es-lo-que-menos-escucho/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/30/dario-barassi-y-el-costo-de-querer-llegar-a-todo-mi-cuerpo-es-lo-que-menos-escucho/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El duelo por la muerte de su madre lo obligó a frenar y revisar su vida. El estreno de “Gutiérrez is my name” lo sacó de su molde y lo reconectó con el actor. En esta charla con Infobae, el conductor habló de su obsesión por controlarlo todo, de la necesidad de cuidar un poco más su cuerpo porque ama su vida y del miedo detrás de querer darles todo a sus hijas: “Mirá si es mi último cumpleaños con ellas”]]></description><pubDate>Sun, 30 Aug 2026 05:12:49 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Darío Barassi</b> está en un momento de cambios. Mientras acaba de estrenar <i><b>Gutiérrez is my name</b></i>, la serie que protagoniza para Disney+, atraviesa una etapa personal marcada por un duelo que lo obligó a frenar y revisar algunas cosas. <b>“Quiero dejar de ser Darío un rato para descansar la cabeza”,</b> reconoce.</p><p>En la ficción interpreta a <i>Gutiérrez</i>, un hombre que se convence de que puede evitar la Tercera Guerra Mundial con pocos recursos y una enorme determinación. El desafío actoral fue salir de los personajes que suelen quedar cerca de su propia personalidad. El director <b>Jesús Braceras</b> se lo dejó claro desde el comienzo: “Barassi, acá nada”.</p><p>La muerte de su mamá, después de una enfermedad rápida y agresiva, también modificó su manera de mirar la vida. Tras más de dos décadas con la misma psicóloga, decidió cambiar de terapeuta y empezar otro proceso. Hoy asegura que <b>está más estable y conectado con el presente</b>, aunque todavía <b>trabaja sobre la exigencia, el control y la obsesión</b>.</p><p>En pareja desde hace 17 años con <b>Lucía Gómez Centurión</b>, padre de <b>Emilia</b> (7) e <b>Inés</b> (4), reconoce que la paternidad también lo obligó a bajar un cambio. Intenta aprender a estar con ellas sin convertir cada encuentro en un espectáculo, mientras empieza a ocuparse más de su cuerpo y de sus propios límites. <b>“Mi cuerpo es lo que menos escucho, lamentablemente”,</b> admite en esta charla con <b>Infobae</b>.</p><p><b>—Me encanta que estés acá y me encantó </b><i><b>Gutiérrez</b></i><b>.</b></p><p>—Ay, qué bueno. Estoy chocho. Me llegó un personaje que me saca totalmente de eje, que me corre del molde y me hace actuar de verdad. Demasiados desafíos en uno y, además, me llegó en un momento en el que lo necesitaba. Fue un placer meterme en el universo de <i>Gutiérrez</i>.</p><p><b>—¿Por qué lo necesitabas?</b></p><p>—Venía atravesando todo el quilombo del duelo de mi vieja y necesitaba salir un rato de mí mismo, pero no estaba pudiendo. Entonces aparece <i>Gutiérrez</i> y son tres meses de: hay que pelarse, me pelo; estoy lleno de barro en las uñas y en las orejas, vamos; hay que meterse en el Conurbano profundo, vamos. <b>Quiero dejar de ser Darío un rato para descansar la cabeza</b> y que el canal creativo vaya para algún lado, y pude poner todo acá. Por eso este estreno significa mucho para mí: son ocho capítulos de 32 minutos cada uno, para que maratoneen, lo di todo, espero que les guste.</p><p><b>—También fue un reencuentro con el actor.</b></p><p>—Siempre. Trato de acomodar mis años entre la conducción y algo actoral: una película, una serie, dos o tres funciones de teatro. Algo actoral tengo que hacer porque, si no, no meto al actor y me quedo medio vacío.</p><p><b>—Me gustó esta idea de dejar de ser Darío Barassi un ratito, porque en la conducción sos vos.</b></p><p>—Sí, ese fue el gran desafío porque conduzco y soy Barassi siempre, <i>24/7</i>. Me llegan muchos proyectos en los que el personaje termina siendo muy parecido a mí: un papá copado, un amigo gracioso, uno que no tiene éxito en la vida amorosa. Son teclas que me quedan cercanas, pero esta no. Me agarró Jesús Braceras, que es el director, y me dijo: <b>“Barassi, acá nada”</b>. Salí de ese café pensando: lo puedo hacer, lo tengo que hacer. Aunque tuve mis dudas.</p><p><b>—¿Cómo fue que te dijeran “Barassi, acá nada”?</b></p><p>—Cuando lo escuché me di cuenta de que necesitaba escucharlo. Fue desafiante. Volví a leerlo, lo hablé con mi mujer y trabajé con una coach actoral, Dalia. Necesitaba encontrar qué me unía a este personaje y por dónde entrar. Gutiérrez es ambicioso: de repente se le aparece la posibilidad de evitar la Tercera Guerra Mundial y despliega lo que no tiene para convertirse en ese héroe. Hay algo de eso que me resonaba.</p><p><b>—Los otros son profesionales e impecables y Gutiérrez es “lo atamos con alambre”, pero está convencido de que va a frenar la Tercera Guerra Mundial.</b></p><p>—Él está convencido. Me encanta esa cosa argentina y bonaerense de que acá <b>con poco hacemos mucho</b>. Es histórico nuestro. Con todos los quilombos, de repente ganamos Copas del Mundo, tenemos películas premiadas, deportistas, artistas. Tenemos con qué. <i><b>Gutiérrez is my name</b></i><b> muestra que esa argentinidad al palo no es una ficción</b>. Hay con qué; solamente hacen falta cabezas despiertas.</p><p><b>—Y podemos pelearnos entre nosotros, pero que no se meta uno de afuera a criticar.</b></p><p>—Olvidate. Nos unimos todos. En la serie también pasa que somos un equipo, creemos en la causa. Me gusta esa cosa de equipo en la serie y en la vida.</p><p><b>—¿Tuviste un doble de riesgo?</b></p><p>—Sí. Había un gordo divino que me hacía el aguante porque soy muy vertiginoso. Todas las escenas en altura, precipicios, edificios o puentes muy altos intenté hacerlas, pero hasta donde podía. Había momentos en los que decía: “La estoy pasando demasiado mal, ayúdenme, quiéranme un poco”. Así que tenía un doble para las escenas más complejas. También para una moto que intenté hacer, pero el equilibrio no me acompañaba. El resto le puse el cuerpo.</p><p><b>—¿Para qué pondrías hoy un doble en tu vida?</b></p><p>—Me vendría muy bien porque me falta tiempo. No sé cómo hacer para estar en todos lados: en mi casa, trabajando, en el colegio de las chicas, descansando, en yoga. Quiero hacer todo a la vez y no me da el tiempo. Estoy en ese proceso de ver cómo jerarquizo. Ser Barassi implica mucha responsabilidad y carga horaria. Ser padre, marido, amigo, y en el medio está mi cuerpo, que también tengo que cuidar. A veces le pido a la vida más horas y no aparecen.</p><p><b>—¿La estás pasando bien?</b></p><p>—Sí. Soy un tipo que, por lo general, camina del lado soleado de la vida. Soy alegre, me gusta pasarla bien y me gusta mucho mi vida. Tengo una familia que me llena de orgullo, una mujer que es equipo y dos hijas que son increíbles. Trabajo de lo que me gusta, me va muy bien, puedo darme gustos, vivo en una casa a la que me gusta llegar y puedo hacer escapadas con mi familia. No puedo hacer más que agradecer la vida que tengo, porque es una vida bárbara. El costo a veces es un poco alto.</p><p><b>—¿Y la exigencia no es un montón?</b></p><p>—La exigencia es un montón, pero yo soy exigente.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—No sé. Estoy tratando de ver cómo ser un poco menos exigente conmigo, con mis hijas, con mi carrera. No sé dónde estoy chipeado de esa manera. La exigencia, el control y la obsesión son pinceladas que me definen y estoy viendo cómo regularlas. Ya entendí que soy así, tengo 42 años, no soy un pibe de 25 tratando de ver cómo quiere ser. Quiero que esto no sea patológico, que no reste y que sume.</p><p><b>—Yo soy muy fanática de los cumpleaños de tus hijas. Y vos estás en cada detalle: desde cómo está doblada la servilleta y si está combinada con el globo que está a dos cuadras.</b></p><p>—Como tiene que ser, sino me muero. Soy insoportable. Hay una productora que en un momento me dijo: “Hasta acá te acompaño porque sos un faso”. Era una capa y producía bárbaro los cumpleaños. Ahí dije: voy a tener que frenar un poco y confiar en que otros saben más. Pero llego dos horas antes y hago un 360: “Esta pared está pelada, ¿por qué no ponemos unos globos acá?”. El equipo ya me conoce y me banca</p><p><b>—¿Te bancas no darles el gusto en algo?</b></p><p>—No me lo banco, siento que quiero darles todo y es un ejercicio grande porque en el fondo también es mi locura. Pienso: “Me voy a morir, les quiero dar todo ahora. Mirá si es mi último cumpleaños con mis hijas”. Soy de dar mucho, soy abastecedor de cualquier necesidad de alguien que me genere empatía o cariño. Me cuesta jerarquizar.</p><p><b>—Se juntan el papá, el controlador, el que se angustia y el que les quiere dar todo. ¿Aparece el fantasma en serio de no estar para ellas?</b></p><p>—No tan dramático. Me gusta que tengan una infancia espectacular, pero no lo asocio solo con lo material, también con estar. Yo no sé estar con mis hijas tranquilo, y eso es un tema. Llego y pongo música al palo, me pongo una sábana, bailo, las cazo, las escondo. Ahora, como estoy haciendo otro tipo de terapia, estoy tratando de bajar un cambio: también podemos tirarnos a ver una película, pintar o preparar un bizcochuelo. Antes era llegar y hacer un show gigante.</p><p><b>—Lu debe llegar a tu casa y decirte: “Bajá un poco la excitación, después hay que dormirlas”.</b></p><p>—Obvio. Me dice: “Gordo, son las ocho, ya está, hay que bañarlas”. Pero para bañarlas hago cascada de espuma, el sapo que habla, fiesta, no lo puedo evitar, pero termino muerto. Lo que pasa es que estoy dos horas con ellas y quiero darles todo lo que no les di en todo el día. Ahí es donde me mata.</p><p><b>—Como sos gracioso y un gran remador, no sé si es 100% real lo que me estás diciendo.</b></p><p>—Es 100% real. Llego a la puerta de mi casa, estaciono, suspiro, abro la puerta y, de seis a ocho, <b>soy Topa: canto, bailo, me disfrazo</b>. Ellas son re artísticas las dos: bailan, cantan, saltan. Emi ya no se copa tanto con el show, se va a su cuarto y <b>compone canciones</b>.</p><p><b>—¿Te escribió alguna?</b></p><p>—Sí. Anoche me quedé a dormir acá en el centro porque no llegaba a ir y volver. Estaba enojada y me escribió una canción que se llamaba “Odio a mi padre”. Intensa. Me dijo que cuando llegara me la iba a cantar. Hizo la música y la letra. Estoy ansioso por escuchar “Odio a mi padre” porque una noche me quedé a dormir en el centro.</p><p><b>—¿Vos le dijiste lo indignado que estabas cuando ella se fue de pijamada?</b></p><p>—Estoy de vuelta con ese tema, no hay más pijamadas. La dejé una vez y no puedo, tiene siete años, por ahora duerme en casa. Parezco copado, pero también soy un <i>gede</i>.</p><p><b>—¿Ella primero iba a pijamadas pero no se animaba y la tenías que ir a buscar?</b></p><p>—Nunca me pidió que la fuera a buscar, pero podía despertarse de noche y pedir ayuda a algún adulto para volver a dormirse. Entonces le dije: “Al pepe, ¿por qué te va a dormir la mamá de una amiga?”. Aunque fueran familias de muchísima confianza. Así que hacemos prepijamada: la paso a buscar a las once y, si quiere estar en el desayuno, la llevo temprano. Ahora estamos negociando con la madre que empiece a dormir en casas dentro del barrio.</p><p><b>—La madre dice que sí.</b></p><p>—La madre está más accesible. A mí me cuesta irme a dormir y que no estén ahí.</p><p><b>—¿Se pasa de cama?</b></p><p>—Tiene horarios. Si es antes de las cinco de la mañana, vuelve a su cama. Después de las cinco, puede quedarse.</p><p><b>—¿Y con Inés?</b></p><p>—Inés hace lo que quiere, llegó a nuestras vidas para demostrarnos que las reglas son las que pone ella. Una vez entro a mi cuarto, piso algo, pienso que es una almohada y la veo tirada en el piso. Le digo: “No podés pasarte a mi cama”, y me responde: “No estoy en tu cama, estoy en el piso. Y quiero agua”. De repente me encuentro dándole agua y permiso para acostarse en la alfombra, que era mejor que el piso. Y ahí se durmió. Después la pasé a su cuarto, obvio, pero ella es así.</p><p><b>—¿Quién de las dos es la que escribió que se iba a vivir a Europa porque tiene ciudadanía?</b></p><p>—La más grande. Se quiere ir con Pachu, su mejor amiga, cuando termine el colegio.</p><p><b>—¿Y qué le dijiste?</b></p><p>—Que por qué. Me dijo: “Porque vos sos el señor no, me decís no a todo”.</p><p><b>—No pareciera.</b></p><p>—Soy un <i>gede</i>. Con el colegio, con el orden, soy estricto.</p><p><b>—Sos muy fanático del orden. ¿Te pintaron alguna pared?</b></p><p>—Sillones y sufro. Lo primero que hago cuando entro a mi casa es mirar el rayón que todavía no puedo sacar y no quiero ponerle una funda porque el sillón es muy lindo. (Risas.) Me voy a acostumbrar.</p><p><b>—¿Por qué cambiaste de terapeuta?</b></p><p>—Hacía terapia con la misma psicóloga desde los 18. La muerte de mi vieja fue un cimbronazo y sentí que ese proceso me había ayudado mucho, pero necesitaba cambios. Necesité <i>Gutiérrez</i>, cambiar de psicólogo y escuchar otras cosas.</p><p><b>—¿Con qué Darío te encontraste después de la muerte de tu mamá?</b></p><p>—Estoy más introspectivo. Pasaron dos años y creo que el duelo está elaborado, convivo bastante mejor con su ausencia, porque <b>fue muy shockeante, una enfermedad rápida y agresiva</b>. Mi vieja recién empezaba a ser abuela de mis hijas y se había mudado al barrio para estar cerca, había un proyecto de vida que estaba empezando y todo eso se cayó. Yo no tengo papá, así que fue medio quedar <b>huérfano</b>. También fue perder San Juan, porque durante mucho tiempo llevaba a mis hijas a la casa de mi vieja. Fueron demasiados duelos juntos y se me armó un quilombo en la cabeza, es un cachetazo emocional de la vida al que hay que ponerle el cuerpo y transitarlo.</p><p><b>—Yo a mi vieja la extraño siempre. Se murió hace 10 años y la sigo extrañando.</b></p><p>—A mí me sigue pasando. El fin de semana estuve en San Juan y fui al cementerio, le conté de las pibas. Además, la más chica se parece mucho físicamente a mi vieja y eso me hace acordar. Ahora estoy en un duelo elaborado y en proceso de valorar qué sí y qué no en la vida: la obsesión, el control, la exigencia. <b>Vivir un poco más tranquilo y disfrutar las cosas cercanas.</b></p><p><b>—¿Le pudiste decir a tu mamá todo lo que querías?</b></p><p>—Tuve la suerte de que fue un cáncer bastante terminal, pero durante el último año pudimos acompañarla y hablamos muchísimo. De lo bueno, de lo malo, del futuro, del pasado.</p><p><b>—¿Ella sabía?</b></p><p>—Sí. En el período más terminal ya no estaba tan conectada, así que simplemente la acompañábamos y le decíamos las cosas que queríamos decirle sin esperar respuesta. También fue parte del proceso de la despedida.</p><p><b>—Y darle permiso para que se vaya tranquila.</b></p><p>—Sí, ya era hora. Cuando pasó, en algún punto, se sintió como un alivio. Era: “Ya está, pobre, basta. Liberate”. Hasta hoy me duele, pero con mis dos hermanos y mi mujer le pusimos mucho el cuerpo. El cáncer es una enfermedad compleja, pero lo vivo como un año gratificante en el sentido de que pude cerrar mil temas con mi vieja, la pude ver abuela y me quedo con lo positivo. Hablamos de todo: de mi viejo, de mis hermanos, de cosas críticas que habían pasado durante nuestra convivencia, mil temas de madre e hijo.</p><p><b>—¿Del gordo pero sexy?</b></p><p>—Gran remera que me llevó el día que me recibí y aún la tengo. Mi vieja me rompía los huevos con que fuera abogado y me acuerdo de lo contenta que estaba ese día. Me trajo la remera chica para que me quedara chica y boludearme (risas). Si soy medio bicho y aparato de algún lado lo saqué.</p><p><b>—¿Cómo estás con ese proceso introspectivo? ¿Apareció el disfrute de parar y mirar?</b></p><p>—Hubo un freno obligado. Fue una piña. Me perdí, me angustié mucho, estaba desencajado. Y tenía que seguir trabajando porque me acababa de mudar. Ese año me costó bastante hacer el programa, solo hice eso porque no me daba el cuerpo para mucho más. Hoy me siento mucho más estable y conectado con el presente, con lo que tengo, que es bárbaro.</p><p><b>—¿Te sale?</b></p><p>—A veces sí, a veces no. Estoy aprendiendo a abrazar que soy así y dejar de estar enojado con mi naturaleza. Tenía programada mi vida dos años antes y ahora digo: dejemos algo librado al azar, vamos viendo qué tenemos ganas de hacer. Mi mujer me ayudó mucho con eso porque es bastante más sana que yo.</p><p><b>—¿La paternidad no acomodó también algo de eso?</b></p><p>—La paternidad me corrió de eje, dejé de mirarme tanto a mí mismo que me miraba mucho. Y, aparte, por más que tengas todo estructurado, aparece una tirada en el piso pidiéndote agua y se caen todas las reglas de cómo educar, simplemente querés levantarla, darle un beso y listo.</p><p><b>—Te propongo un juego para el Darío controlador. Quiero saber qué hacés ante algunas situaciones. Tu hija está triste por algo que vos no podés solucionar. ¿Qué hacés?</b></p><p>—Mi tendencia natural sería evitar el sufrimiento. Diría: “Vamos a andar a caballo, vamos a pasear”. Ahora estoy tratando de hacer otra cosa: “Ok, hija, lloremos juntos, entiendo que estés triste, está bien llorar”. Le daría lugar a esa emoción.</p><p><b>—Me gusta este Darío maduro, por favor.</b></p><p>—Evolucionado.</p><p><b>—Un programa tuyo fracasa. No hay un culpable. ¿Qué hacés?</b></p><p>—Le pongo el pecho, pero me cuesta. Por suerte tuve una carrera muy bendecida y casi todo funcionó. Salvo un experimento con Dalia Gutmann en Canal 9, <i>90 días o menos</i>. Hacíamos 0,1 de rating. El productor ejecutivo nos decía “0,0” y nos pusieron una rayita en el rating. <b>Duró 37 días</b>, no llegamos a los 90. Fue un aprendizaje igual, entendí que no bastaba con hacer televisión simpática o tener buenas ideas: había un universo de producción, estructura y de contar algo que también era necesario para que un programa funcionara.</p><p><b>—Pero mediocre en nada, no te lo bancás.</b></p><p>—Me cuesta. Fui abanderado en primaria y secundaria y me recibí con diploma de honor en la Facultad, pero si toca el fracaso, que venga. Lo abrazo.</p><p><b>—Luli toma una decisión familiar distinta de la que hubieras tomado vos. ¿Qué hacés?</b></p><p>—Ah, no. Sí, lo tengo que aceptar. Hago el esfuerzo, pero tiro darditos. Con las vacaciones, por ejemplo, ella es más de fluir y ver dónde vamos. Yo quiero ordenar: tal día, tal lugar, tal hora, tal comida. Pero de a poco voy negociando.</p><p><b>—Tu hija te dice: “Esto no te lo voy a contar”.</b></p><p>—Ay, le leí el cuaderno. Emilia tiene como un libro y se lo leo a veces. Muy pocas veces lo hago porque ya me vio una vez y me dijo papá, basta. Estoy empezando a respetarla, porque tiene siete años y por momentos es muy adulta en sus planteos y en cómo marca sus espacios. Ahora aprendió que puede cerrar la puerta de su cuarto, escribir y no mostrarte lo que escribió.</p><p><b>—Vos sabés que un día va a caer con un novio ¿no?</b></p><p>—No quiero hablar del tema: sigamos o me voy de la nota.</p><p><b>—Tu cuerpo te pide parar justo cuando te ofrecen un proyecto que estabas esperando.</b></p><p>—Ese es al que menos bola le doy. A mis hijas y a mi mujer las escucho más. A mi cuerpo le exijo: no tengo voz y tengo que seguir, me duele la cintura y tengo que seguir. Es la cuenta más pendiente de la que tengo que ocuparme en algún momento.</p><p><b>—¿Te estás cuidando un poco?</b></p><p>—Me estoy tratando de cuidar un poco, pero no lo suficiente. <b>Tengo un cuerpo que no es sano, por más que los análisis me den bien y que pueda aguantar</b>. Este psicólogo al que voy ahora me da durísimo con ese tema y me encanta, porque hasta ahora no lo había enfrentado tanto. Algo tengo que hacer, me tengo que ocupar porque aparte pretendo vivir mucho tiempo, me gusta mucho vivir y siento que con un cuerpo así es quitarte años de vida.</p><p><b>—Hacés muchos chistes con el tema.</b></p><p>—Convivo bien con mi gordura, hago humor con ese tema y soy un tipo que, a pesar del cuerpo que tengo, entreno, hago tenis, me casé con la mujer que amo, soy padre, trabajo.</p><p><b>—No te limitó en nada.</b></p><p>—Por suerte no, pero empiezan a pasarme cosas que antes no me pasaban: quiero jugar al tenis y me duelen las rodillas; me caigo y me duele el ciático. No tengo el cuerpo de los 25, ni la fuerza de antes, y es un tema del que me tengo que ocupar. Agarré un clínico especialista en obesidad y empecé a entrenar tres veces por semana. Todavía no veo muchos resultados y eso me preocupa.</p><p><b>—A veces hay que dejar de trabajar un poco, parar.</b></p><p>—También pienso eso. Duermo muy poco, cuatro o cinco horas por día, y eso es un desastre. Cuando quiero abarcar tantas cosas termino sin abarcar nada. El entrenamiento tres veces por semana ya es un check. El médico especialista en obesidad, otro check. Ahora tengo que ver cómo dormir porque no aguanto más.</p><p><b>—¿Estás tomando algo?</b></p><p>—Sí, alguna cosita para la ansiedad, para estar un poco más tranquilo y me ayuda. <b>Mi cuerpo es lo que menos escucho, lamentablemente</b>.</p><p><b>—Un director te dice: “No quiero nada de Barassi en este personaje”</b></p><p>—Fue lo que pasó ahora, el director me decía: “No, menos. Menos. El ojo, la ceja, la oreja, la mano abajo, el gesto”. (<i>Risas</i>). Era como “bueno Jesús, ¿qué querés que haga? Hablo así, hermano”.</p><p><b>—Lo odiaste.</b></p><p>—Lo odié y lo amé. Ahora cuando lo veo digo: “Te amo”. Y cuando veo las <i>barassiadas</i> digo: “No tendrían que estar”.</p><p><b>—Alguien que querés está sufriendo y no quiere que lo ayudes.</b></p><p>—Me cuesta que me digan que no. Tengo que encontrar la manera de ayudar. Pero si me dice que no, trataría de respetarlo o manipularía para que otra persona pueda ayudarlo.</p><p><b>—Te levantás un día sin ganas de ser gracioso, productivo, buen padre, buen marido ni buen conductor. ¿Qué hacés?</b></p><p>—Manejo. Me voy a Areco. Lo hago bastante. Hay un lugar que me gusta, paro, me como un sándwich de jamón crudo y queso, pongo música. El auto es un refugio.</p><p><b>—¿Qué escuchás?</b></p><p>—De todo. Adele, Belle, música de los 80, música de cuando era pendejo, folclore, música clásica. Tengo <i>playlists</i> según el estado de ánimo para cuando voy solo en el auto. Está “Románticos” que es medio suave, tiernito; “Tranqui” que es cuando necesito un respiro, y “Corchazo”, que es cuando estoy en un pozo depresivo absoluto, muy dramático. Areco directo escuchando “Corchazo”, que ahí están Aristimuño, Adrián Berra, Radiohead. Cuando estoy mal, estoy mal. Me gusta estar mal. Hay que llorar ahí un rato.</p><p><b>—¿“Románticos” es para la salida con Luli?</b></p><p>—No, esos son mis momentos solo en el auto. Con ella tenemos una que se llama “Lu”, que es la que compartimos y esa va bien.</p><p><b>—¿Había un adolescente que lloraba frente al espejo?</b></p><p>—¡Es la misma mecánica! Me hiciste acordar: antes podía estar horas en el baño frente a un espejo y ahora es en el auto.</p><p><b>—¿Es verdad que en un camarín te encontró una empleada porque te quedás horas en el baño?</b></p><p>—Me quedo horas, porque después de grabar dos programas, cada uno de dos horas, quedo vacío. Entonces viene al camarín mi vestuarista Lula Torres, me saca el traje y me quedo media hora tirado en la cama un poco muerto, no me pidan nada. Una vez fui al baño, me senté y una empleada entró para limpiar el camarín, pensó que no estaba pobre mujer. Yo estaba en paños menores, sentado en el inodoro, pero ni siquiera haciendo mis necesidades: estaba en pausa. Y abrió la puerta, me vio y ni pude reaccionar. Le dije: “Hola”. ¿Qué querés que haga? Estoy muy cansado.</p><p><b>—Igual es algo muy del hombre quedarse en el baño una hora.</b></p><p>—No sé por qué nos gusta tanto. Es íntimo, fresco, relajado, nadie te jode. Soy fanático, <b>tengo ocho baños en mi casa</b>.</p><p><b>—¿En serio?</b></p><p>—Hice ocho baños. La cocina es una, eso es lógico. Lo ilógico son los baños. El de mi cuarto es inmenso, amo estar ahí. Lo mío es el inodoro, ese trono, amo ese lugar.</p><p><b>—Le escribís unas cosas tan lindas a Lu que imagino te perdona todo.</b></p><p>—Ella ya está hinchada los huevos de tantas cartas de amor. No le alcanza. Es como: “Escribí menos cartas y andá a buscarlas vos a comedia musical”. Y tiene razón.</p><p><b>—¿Hay cartas fuera de Instagram?</b></p><p>—No escribo a mano, pero digo un montón y escribo por WhatsApp. Soy muy demostrativo, y <b>a Lu la admiro y la respeto: es una gran madre</b>, lo da todo por las chicas, además de tener una empresa y trabajar.</p><p><b>—Si le pregunto en qué momento te quiere echar de casa, ¿qué me va a decir?</b></p><p>—Más de una vez por día. Soy un fasito. Así como me ama, también está agotada. Además son muchos años: nos conocemos desde los 18, estamos de novios desde 2009 y nos casamos en 2015.</p><p><b>—¿No hay una renovación de votos para 2029?</b></p><p>—¿Por qué no? Queríamos celebrar los 10 años de casados, pero pasó todo lo de mi vieja y quedó postergado. En algún momento haremos una fiesta. Tenemos una familia espectacular y seguimos juntos, que no es poco.</p><p><b>—Te gustan las fiestas y sos extremadamente organizado. Tenés tres años hasta 2029. ¿Sabés el fiestón que podés hacer?</b></p><p>—Me encanta celebrar. Ahora me voy a tener que anotar la tarea de organizar esto.</p><p><b>—Te arruiné. ¿Tenés aplicaciones para hacer listas?</b></p><p>—No, bloc de notas y agenda de papel. Me gusta la cosa tradicional. Me gusta tachar con la lapicera.</p><p><b>—¿Disfrutás que la gente te quiera?</b></p><p>—A mí me gusta mucho sentirme querido. Tengo la suerte de que, en general, me quiere mucha gente, <b>son pocos los que me tiran “gordo forro” por la calle</b>.</p><p><b>—¿Usás el humor para salir de las situaciones incómodas?</b></p><p>—<b>Uso el humor para todo en la vida</b>, a veces funciona más y otras, menos. Hay temas en los que ya no aplica, pero es un buen recurso. Lo tengo muy a flor de piel: es mi carta, mi espada.</p><p><b>—Siempre uso como anécdota un canje tuyo que me contaste: unos baños.</b></p><p>—Hice un <b>canje de baños químicos</b> en los que ya se podían hacer necesidades sólidas, eso es lo que había que contar. Y usé a Chatruc para mostrarlo.</p><p><b>—Ah, esa parte no me la contaste.</b></p><p>—“¿Estás en una fiesta y tenés una necesidad sólida? Ahora podés porque gracias a arroba...”, y aparecía José. (Risas.) Bueno, por lo menos tuve la dignidad de no ser el modelo de necesidad sólida.</p><p><b>—Un santo Chatruc.</b></p><p>—Un santo, igual era la fiesta de los dos y yo me había ocupado de todo.</p><p><b>—Vos dijiste: “Yo lo conseguí, vos lo actuás”.</b></p><p>—Claro hermano, yo lo conseguí, vos lo actuás. Hagámoslo equilibrado.</p><p><b>—¿Qué querés que venga, además del éxito de </b><i><b>Gutiérrez</b></i><b>?</b></p><p>—Quiero que venga el éxito de <i>Gutiérrez</i> porque realmente dejé todo ahí. Y quiero que mis hijas crezcan sanas y radiantes, como vienen hasta ahora, y poder disfrutarlas con Luli a morir. Tengo un presente del que estoy muy agradecido. Laboralmente ya tengo una proyección de los próximos dos años y estoy muy satisfecho.</p><p><b>—¿Cómo sabés cómo se vienen los próximos dos años?</b></p><p>—Estoy hablando para una obra de teatro en 2028. En 2027 ya está todo cerrado. Soy ordenadito.</p><p><b>—¿Musical?</b></p><p>—Sí. Tengo que ver si la hago porque me cuesta el tema del teatro con las criaturas pequeñas. Me cuesta irme de casa a la tarde. Pero, al ser infantil, por ahí puedo meterlas y que lo vivan desde adentro.</p><p><b>—¿Y año que viene conducción?</b></p><p>—Sí, estamos terminando de pulir qué porque es la cuarta temporada de <i>Ahora caigo</i> y pensamos que iba a ser la última, pero de repente tirás ocho puntos de rating y hay que ver qué hacer. Siempre también están las puertas abiertas para el prime time de El Trece por si queremos probar algo, así que la tele va a estar. También tengo una obra independiente que estoy empezando a leer con Tenconi y Mariano Saborido, y quiero ver en qué momento hacerla. Y me voy a hacer una película con Viole Urtizberea en octubre a Uruguay.</p><p><b>—La parte de parar, no.</b></p><p>—No. La parte de parar y cuidar el cuerpo me cuesta.</p><p><b>—¿Otro hijo?</b></p><p>—No, eso está cerrado, ya estamos los cuatro. Las dos niñas están bárbaras, están sanas y es un buen momento para cerrar. Soy hacedor de niñas, igual me queda una mini duda de qué me hubiese pasado con un varón, pero disfruto mucho ser papá de niñas y estamos muy bien. La familia está formada.</p><p><b>—Por ahora, vamos con </b><i><b>Gutiérrez is my name</b></i><b>.</b></p><p>—Por favor, todo el mundo a verlo.</p><p><b>—Son ocho capítulos para maratonear y viene bien reírnos.</b></p><p>—Sí. Espero que la gente entre en ese código porque está hecha para eso. Y que se rían. También está para eso: para tomarnos un recreo de la realidad. Por más que la serie trate un poco sobre cómo son las cosas en Argentina, es un buen momento para pasarla bien con un caso policial que te mantiene intrigado.</p><p><b>—Gracias por venir. Yo sé que estás matado, pero lo das todo siempre.</b></p><p>—Sí, hoy me costó un poco. Estoy cansado, pero fue un placer venir.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/MNYXZGMIZ5HJHIQS73GT6LBN4I.png?auth=274b8388043c0540c10b0d30b5e7c1593adfde41a1bef58c739adb8654dffd12&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Tenía 10 años y quedó atrapado en el fondo de una pileta: “No podés llevar a tu hijo a jugar a un club y que te lo devuelvan muerto”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/29/tenia-10-anos-y-quedo-atrapado-en-el-fondo-de-una-pileta-no-podes-llevar-a-tu-hijo-a-jugar-a-un-club-y-que-te-lo-devuelvan-muerto/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/29/tenia-10-anos-y-quedo-atrapado-en-el-fondo-de-una-pileta-no-podes-llevar-a-tu-hijo-a-jugar-a-un-club-y-que-te-lo-devuelvan-muerto/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El 2 de enero de 2024 Facundo Gorga permaneció cerca de diez minutos sumergido en el fondo de la pileta dulce del Jockey Club de Rosario. Murió el día siguiente en el Sanatorio de Niños. Este sábado 29 de agosto cumpliría trece años. En un nuevo capítulo de Voces, la voluntad de su familia para levantarse y exigir justicia por la memoria de su hijo]]></description><pubDate>Sat, 29 Aug 2026 05:10:39 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Duele cada vez que lo cuento pero igual duele aunque no lo cuente”, responde María José Chena. Es la primera de muchas respuestas. Es la primera vez que vuelve a evocar recortes de ese 2 de enero de 2024, cuando murió Facundo, su hijo. “Duele todos los días de mi vida”, aclara antes de dedicarle una hora de entrevista a hablar de él, de su luz, de muerte, de sus recuerdos, de lo que pasó después: el sentimiento de injusticia e impunidad. Por eso habla, por eso se levantó: entendió que si ella no exigía justicia, nadie lo haría y los responsables del fallecimiento de Facundo quedarían impunes.</p><p>Por eso está acá. Lo acompaña Gabriel Gorga, su marido. Elige no aparecer en cámara y llora en silencio durante toda la entrevista. Están juntos hace más de diecisiete años y viven en Rosario. Además de ser los papás de Facundo, son los de Estanislao, que nació después de la trágica muerte de su hermano. Tuvo una sensación ambigua: traición a su primogénito por emanar felicidad por su segundo hijo y traición a la inversa por no permitirse la alegría. “Es que <b>no puedo dejar de pensar en él, es como que me constituye, estoy todo el día con él, lo llevo conmigo</b>. Ni siquiera es una decisión racional. Sería imposible, aunque quisiera no pensar no puedo”, describe.</p><p>Facundo no tuvo más que diez años. Este sábado 29 de agosto cumpliría trece. Estaba con unos amigos en la pileta del Jockey Club de Rosario. Su mamá estaba sentada en el bar de enfrente de la piscina, acompañada por una de las madres de los nenes. Lo contará ella en estas líneas, pero su hijo quedó atrapado, sus piernas quedaron succionadas por una bomba de agua de veinte caballos de fuerza. Faltaba una rejila que protegiera el ducto. Los primeros intentos de rescatarlo fueron inútiles. <b>Permaneció entre ocho y diez minutos sumergido. No sobrevivió</b>.</p><p>Lo que siguió después fue pura oscuridad y desolación. El dolor y el enojo los invadió. Se repuso para hacer lo último que podía hacer por su hijo: justicia. “A Facundo le debemos justicia. <b>No podés llevar a tu hijo a jugar a una pileta y que te lo devuelvan muerto</b>”. Su motor ahora es que sean imputados y acusados los directivos del club. En la causa, los únicos imputados son de menor rango: la guardavidas, el encargado de mantenimiento, el responsable de operaciones y dos intendentes. Por eso luchan María José y Gabriel. Por eso hablan y cuentan.</p><p><b>—¿Cómo era la vida hasta ese enero? </b></p><p>—La vida era una familia feliz. Nuestra vida giraba en torno a la vida familiar y a Facundo, porque por supuesto que cuando tenés un hijo chico el proceso de acompañamiento es mucho más intenso que a lo mejor cuando tenés un hijo grande. Digo acompañamiento en el sentido de llevarlo al colegio, al club, a los cumpleaños, irnos de vacaciones. Todo lo que hacíamos lo hacíamos con él. Eran viajes, proyectos, sueños.</p><p><b>—¿Facu cómo era? </b></p><p>—Facu era un chico muy alegre, muy alegre. Era un chico que siempre sonreía. Era un chico muy querido. Era querible Facundo. Lo querían, lo siguen queriendo. Su familia, sus amigos, lleno de amigos, sus maestras, sus profesores, sus entrenadores. Mis amigas siempre dicen que Facu era muy especial. Si yo lo digo no tiene mucho valor pero soy la mamá, pero ellas siempre dicen que Facundo era un chico muy especial. Se hacía querer. </p><p><b>—¿Y con vos? </b></p><p>—Conmigo era muy pegado, conmigo y con el papá. Con los dos era muy pegado. Nos hacía dibujos. Encontré una carta que me escribió, me la había dado, pero después del 2 de enero no sabía dónde estaba. Era un chico cariñoso. Uno de mis hermanos siempre decía que Facu tenía amor para darle a todo el mundo. Él enseguida generaba un vínculo afectuoso. Era divertido, para su corta edad era un chico responsable. Era muy dulce. Tenía una mirada muy dulce, una sonrisa muy dulce. Era de buena madera, tenía nobleza Facundo. </p><p><b>—¿Cómo era el plan ese verano? </b></p><p>—Habíamos venido acá a Buenos Aires para pasar el año nuevo con mi familia política. Y el plan era irnos de vacaciones en febrero con amigos y todo enero ir al club a que él se encuentre con sus amiguitos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GZYX6PIT7ZC25J3VKVVCA77AY4.jpg?auth=24217f2b4a891a048f69f7b7616f20a37dc9063cfba6f6f2c07d81ac382719d6&smart=true&width=1920&height=2383" alt="Facundo junto a sus papás, María José Chena y Gabriel Gorga." height="2383" width="1920"/><p><b>—¿Tenía muchos amigos ahí? </b></p><p>—Muchísimos tenía. Porque Facu jugaba al rugby, tenía todos los amiguitos de rugby. Jugaba al fútbol, tenía todos los amiguitos de fútbol. Muchos de sus amigos del colegio van al club. </p><p><b>—¿Qué club era? </b></p><p>—El Jockey Club de Rosario. </p><p><b>—¿Estaba en una colonia o iban y se encontraban y listo? </b></p><p>—No, iban y se encontraban los chicos. Jugaban al fútbol. Iban al barcito a tomarse unas gaseosas. Iban a la pileta. </p><p><b>—Es el momento de ir al bar con los amigos y sentirse grandes.</b></p><p>—Exacto, en el club es donde los chicos pueden empezar a tener los primeros pasos de independencia. Yo estaba, yo iba siempre, de hecho mis amigas me cargaban porque me decían, bueno hagamos ronda y un día lleva una, otro día lleva otra. Y yo le decía, no, yo todavía prefiero ir yo y estar. Yo todavía no lo había terminado de soltar, ni siquiera en el club.</p><p><b>—¿Era un lugar en el que era feliz? </b></p><p>—Era feliz, Facundo en el club fue feliz. </p><p><b>—¿Y en la vida? </b></p><p>—También era feliz. Mis amigas siempre me dicen fue feliz Facu, fue feliz. Eso da un poco de paz. </p><p><b>—¿Querés que charlemos de qué pasó ese día? </b></p><p>—Sí, sí, cómo no.</p><p><b>—¿Estás preparada para eso? </b></p><p>—Sí, sí estoy preparada. </p><p><b>—Enero. ¿Qué día de enero? </b></p><p>—2 de enero. Habíamos vuelto el 1° de enero. Llegamos a Rosario y el 2 de enero yo estaba cansada, llegas de viaje, tenés que ordenarte, desarmar los bolsos, lavar la ropa. Pero sabía que para él ir al club era un plan entonces “dale Facu, vamos al club así te encontras con tus amigos, jugás”. Fuimos al club y él se fue a jugar al fútbol con los amigos. Al ratito va a la pileta con sus amigos. Yo me encontré con una amiga, que es la mamá de uno de sus amiguitos. Nosotras nos sentamos en el bar enfrente a la pileta. La pileta es la pileta dulce del Jockey Club de Rosario. Nos sentamos en el bar de la dulce mirando a la pileta. Y en un momento dado yo veo que en una de las puntas hay una mamá que está evacuando la pileta. Mi amiga sale corriendo primero, yo salgo atrás de ella. Es una pileta muy profunda, tiene hasta cuatro metros. <b>Y yo veo que en el fondo había un chico que estaba ahí y que nadie lo sacaba. Entonces empiezo a gritar</b>. Ya había un clima de desesperación en la pileta. Todos los que estaban ahí estaban desesperados. Nadie entendía bien qué estaba pasando. Yo me pongo a gritar, por favor, voy corriendo y me pongo a gritar por favor que alguien salve a ese chico, sáquenlo. Y viene un amigo de él y me dice <b>“Majo, es tu hijo”</b>. ¿Qué te puedo decir? Lo que nunca querés escuchar.</p><p><b>—¿Ahí entendiste? </b></p><p>—La pesadilla de toda madre es que le pase a algún hijo. Y en ese momento me di cuenta de que era Facu. Ahí entré en estado de shock total. Los padres se tiraban a la pileta y volvían a la superficie y no lo sacaban. Y se volvían a tirar otros padres y los guardavidas y no lo sacaban. Y vinieron otras madres, me decían “quedate tranquila, ya lo van a sacar”. Facu es fuerte. Empezamos a rezar. Todos los socios gritando, los chicos asustados. Toda una sensación de caos y de desesperación. Los que subían gritaban “apaguen la bomba, apaguen la bomba”. Yo gritaba “apaguen la bomba”. Ahí entendí por qué no lo sacaban. Ahí entendí que había algún tipo de atrapamiento. Estuvimos así, yo no tenía mucha noción del tiempo por el estado de shock y de desesperación. Dicen los informes que fueron entre ocho y once minutos. Después lo logra sacar un amigo nuestro que es médico. En un momento dado yo me acerco, le agarro la mano, le hablo. Me dicen que me tenía que ir, que me tenía que ir, que deje trabajar a los médicos. Y fue todo un caos eso. No había ningún tipo de protocolo de emergencia. No había ningún protocolo para resolver esta situación. Actuaban los médicos que eran padres. No había ningún grado de organización. En un momento dado los médicos empiezan a gritar “traigan pilas”. Yo gritaba “traigan pilas”. ¿Pero quién va a tener pilas en el club? ¿Qué tipo de pilas? ¿Para qué? O sea, el instrumental médico no tenía pilas. Decían que iban a llamar a un helicóptero para trasladarlo más rápido al Sanatorio de Niños de Rosario. Cuando llega el helicóptero se dan cuenta de que el helicóptero no tiene todo lo necesario para que Facundo llegue con pulso al sanatorio. Entonces llaman a la ambulancia. Fue todo un caos, una desorganización total. Y bueno, después lo trasladan al sanatorio.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RXAWV6N43VCUDM4UNEHQZB55WA.jpg?auth=969a8507c32c9bdcbd92c5697624ccaa7a0c35e6ead26d7c3efdf192456695f6&smart=true&width=1609&height=1920" alt="Facundo jugaba al rugby y al futbol en el Jockey Club de Rosario." height="1920" width="1609"/><p><b>—A tu hijo le hacen RCP ahí mismo. ¿Y en ese momento había latido? </b></p><p>—Recuperan el latido en ese momento. Logra el pulso. Lo que tengo entendido es que Facundo igualmente entra con muerte encefálica al sanatorio. Ese pulso entiendo que se mantenía artificialmente. Por eso necesitaban una ambulancia para trasladarlo, para mantenerle ese pulso artificialmente.</p><p><b>—Vos te das cuenta de que era tu hijo el que estaba bajo el agua porque te lo dice un amiguito de él. ¿Entendiste rápido lo que te estaba diciendo? </b></p><p>—Sí, lo entendí rápido. Lamentablemente lo entendí rápido. Después de eso empecé a no entender y a que la desesperación y el shock nublen todo. Yo no sabía cuánto tiempo había pasado. No entendía si los que se metían eran padres, eran guardavidas. Las madres desesperadas conmigo me abrazaban, rezaban. Ahí fue todo un caos. A partir de eso empezó el caos.</p><p><b>—¿Vos te dabas cuenta qué estaba pasando? </b></p><p>—Yo me doy cuenta cuando empiezan a gritar apaguen la bomba. Ahí me doy cuenta de que la bomba lo había succionado, había algún atrapamiento. Porque la desesperación era que se tiraban y no lo podían sacar. No lo podían sacar, había algo que lo estaba atrapando muy fuerte, no lo podían sacar. </p><p><b>—Explicame de qué estamos hablando. ¿Cómo era el piso de esa pileta? </b></p><p>—Te explico. Es una pileta muy antigua, de 1935, 1936. Es una pileta muy profunda. Esa pileta tiene en la pared lateral norte un ducto con una boca de 15, 16 centímetros de diámetro y a través de ese ducto se filtra el agua de la pileta. Con la cual absorbe, succiona como una aspiradora. <b>Ese ducto no tenía la rejilla reglamentaria que tienen que tener todos los ductos para que esto no pase</b>. Si vos tenés esos ductos sin protección lo que va a pasar es esto. Quien hizo esta obra declaró ante las fiscales que ese ducto sin protección es muerte segura. No hay escapatoria. Literalmente. </p><p><b>—No solo estamos hablando de que un nene de 10 años no podía salir. Estamos hablando de que adultos no lo podían sacar. Para entender la magnitud de cómo estaba funcionando esa succión sin la rejilla y con gente en la pileta. </b></p><p>—Sin la rejilla, con gente en la pileta, un ducto con una boca enorme. A Facundo le succionó las dos piernas hasta la altura de la rodilla. Y con una bomba de 20 caballos de fuerza. Que para quien entiende esto se da cuenta que esa bomba era descomunal. Con una bomba de 7.5 o de 5.5 hubieran logrado filtrar el agua de esa pileta. 20 caballos de fuerza. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GBBLOIYOXZDWRIHFNUEQVVTRVQ.jpg?auth=0dd14a85c48552fa2b84fbfd1144d2208520303e478c3ff0a1b7575b1d8401bf&smart=true&width=1389&height=1920" alt="El ducto de la pileta sin rejilla le succionó las dos piernas hasta la altura de la rodilla." height="1920" width="1389"/><p><b>—¿Qué te contaron los amigos de Facundo con los que él estaba en la pileta? ¿Qué pudieron reconstruir? </b></p><p>—Los chicos nunca más hablaron conmigo de ese tema. Es más, hubo chicos que nunca más hablaron de ese tema con sus padres. Nunca más quisieron hablar de ese tema. No quisieron hablar del tema. Porque son los amigos los que se daban cuenta de que era Facundo el que estaba ahí abajo y quienes avisan a la guardavidas. </p><p><b>—La guardavidas no se da cuenta. </b></p><p>—No, la guardavidas no se dio cuenta. Según lo que me enteré yo son los chicos los que le avisan a la guardavidas. Aparte es una pileta muy compleja en sus formas. Tiene un puente que es peligrosísimo. Esa pileta debería haber tenido, por la cantidad de niños, de personas que acuden a la pileta y por la cantidad de metros, mínimo dos guardavidas. Esto ya había quejas de los socios pidiendo que esa pileta dulce no podía estar con un solo guardavidas.</p><p><b>—Ya había quejas por la cantidad de guardavidas. </b></p><p>—Exactamente, los padres solicitaban que esta pileta tuviera más guardavidas. Porque es una pileta muy grande y como te digo es muy compleja. Está como partida, tiene como tres partes. Es muy difícil ver la totalidad de la pileta con la cantidad de personas que van a esa pileta y sobre todo niños. Esa pileta necesitaba como mínimo dos guardavidas. Y ya hubo temporadas donde había uno, los socios se quejaron y siguió habiendo un solo guardavidas. </p><p><b>—No estamos hablando de niños que no supieran nadar, no fue un accidente.</b></p><p>—No fue un accidente. Los directivos del club dijeron que fue un accidente pero esto no fue un accidente. Esto es un homicidio. <b>Mi hijo fue a nadar a una pileta que tenía una trampa mortal.</b> Esa pileta no debería haber sido nunca habilitada con ese ducto sin protección. </p><p><b>—Se lo terminan llevando en ambulancia. ¿Le pudiste avisar al papá de Facundo? </b></p><p>—No, yo no pude. Llamé a una amiga mía para que su marido, que es amigo de Gabriel, lo vaya a buscar sin decirle nada, que lo pase a buscar y que lo lleve al sanatorio y que ahí en el viaje le cuente. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AMVB5KGASBH4PA4AR6OI6DMSK4.jpg?auth=5a609b4327d3e958c4cb7a61d3ca19def3ce2e32b0646cc6ddbb672799c55c03&smart=true&width=1920&height=1280" alt="María Jose Chena: "Mi hijo fue a nadar a una pileta que tenía una trampa mortal"." height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Cuándo pudiste pensar y procesar cómo habían sido esos minutos? </b></p><p>—Eso es <b>lo que a mí más me tortura. Los minutos de mi hijo abajo del agua</b>. Primero porque deben ser desesperantes para cualquier persona. Y segundo porque Facundo debe haber sido consciente de lo que estaba pasando. Debe haber sido plenamente consciente de que se estaba ahogando. La pérdida de un hijo es siempre desesperante, pero cuando vos perdés a un hijo y la forma en que muere es evitable es mucho peor porque la aceptación es muchísimo más difícil. Yo creo que si hubiera sido por muerte natural, por supuesto que lo estaría extrañando y llorando, pero me parece que a mí me hubiera resultado más fácil aceptarlo. Cuando vos pensás que una rejilla te hubiera salvado la vida no podés entender por qué esa rejilla no estuvo en su lugar.</p><p> <b>—Te abrazo porque la muerte de un hijo es terrible pero esto de pensar esos minutos de Facu, ponerte en la piel de tu hijo esos minutos es imposible.</b> </p><p>—Esos minutos es la mayor tortura con la que cargo. Pensar en esos minutos. De hecho fui a hablar con su pediatra y le pregunté cuánto tiempo tuvo conciencia él para saber lo que estaba pasando. Porque yo quiero que sean segundos, pero bueno, es un poco más que segundos lamentablemente. </p><p><b>—¿Qué necesitabas saber? </b></p><p>—Facundo ya tenía muerte encefálica cuando sale del agua. Yo le pregunté si la muerte encefálica era que ya estaba muerto. Entiendo que sí, que ya cuando llega al sanatorio el niño Facundo, que cuando sale de la pileta ya está muerto. </p><p><b>—¿Le preguntaste si le dolió? </b></p><p>—No, si le dolió no. Yo creo que más que doler él sufrió. Sufrió. </p><p><b>—¿La justicia calma este dolor? </b></p><p>—Siempre digo que yo ya a mi hijo no le puedo dar nada. Lo único que le puedo dar post mortem es justicia. Creo que el dolor por la pérdida de Facundo no se va a calmar con nada pero sí creo que todos a Facundo le debemos justicia y tiene que tener justicia. No podés llevar a tu hijo a jugar a una pileta y que te lo devuelvan muerto. ¿Por qué? Porque no hicieron lo que deberían haber hecho.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HRCH6SIDTNF5XLYV64DALL5UNI.jpg?auth=7b5b6d0be7ceeb667142caa6f8d4afafe25c1543edba6dcf0b536a684ad89214&smart=true&width=1087&height=1920" alt="Luego de su muerte María José fue a ver al pediatra para entender qué había sentido su hijo cuando quedó atrapado." height="1920" width="1087"/><p><b>—Tuviste que contarle a Gabriel en el sanatorio, en el hospital qué había pasado. </b></p><p>—No. No sé si le conté o si ya le habían contado. El estado de shock de los dos… lo único que queríamos en ese momento era que Facundo no se muera. Qué había pasado ya pasaba en segundo plano. Vos lo único que querés es que tu hijo no se muera. Los dos pensábamos que había alguna esperanza. </p><p><b>—¿Fueron dos días? </b></p><p>—No, un día. Él queda atrapado el 2 de enero y el 3 de enero ya decretan su muerte. De hecho los médicos me decían hay que esperar a ver si reacciona. Pero no, nunca reaccionó. </p><p><b>—¿Le hablaste?</b></p><p>—Siempre le hablo. Siempre. Todos los días. </p><p><b>—¿Te pudiste despedir? </b></p><p>—No. Es un hasta pronto. Nunca te despedís de un hijo. ¿Cómo me voy a despedir? No, nunca. Jamás. Vamos a estar juntos siempre, de la manera que sea. No, no me despido de Facundo. No puedo. No quiero. Es parte mía. </p><p><b>—¿Qué aparece ahí: dolor, enojo? </b></p><p>—Aparece dolor. Por momentos desesperación. Impotencia. Enojo sí con quienes deberían haber hecho las cosas bien. Con quienes tenían el deber de cuidado y no lo cumplieron. Con las autoridades del Jockey estoy enojada, sí. </p><p><b>—¿Eso lo entendiste inmediatamente? Porque había que seguramente rearmar lo que pasó. Y primero todo duele.</b></p><p>—Todo duele. Yo estuve cuatro meses en estado de shock. Mis abogados nos empezaron a explicar a partir de las evidencias que se iban colectando qué había pasado, por qué esto era un homicidio, por qué las autoridades del club eran responsables, por qué había antecedentes, por qué las autoridades del club sabían que esto estaba así y lo dejaron así. Entonces, a partir de que yo empiezo a entender que fue un homicidio, quiénes eran los responsables, que la fiscal Mariela Oliva no había imputado a nadie en la causa. A partir de ahí yo entendí lo que estaba pasando y entendí que si yo no visibilizaba mi reclamo de justicia, que no iba a pasar absolutamente nada. </p><p><b>—Iba a quedar como un accidente. </b></p><p>—Iba a quedar como un accidente, que fue lo que dijeron las autoridades del club. Lo que nos dijeron todas las autoridades del club a todos los socios. Porque acá hay algo también que es llamativo, las autoridades del club no hicieron un sumario interno, nunca investigaron qué pasó. Yo soy autoridad de una institución, se muere un nene y quiero investigar. Quiero saber qué pasó, dónde estuvo la falla. Jamás investigaron qué pasó, nunca. Y no solamente eso, nunca nos dieron una explicación a todos los socios. Se muere un nene de 10 años, un miembro de la comisión directiva, el único que renuncia, el doctor Gripa García, dice es el hecho más tremendo de la historia del club, el más tremendo de 125 años de historia. </p><p><b>—¿Renuncia por esto? </b></p><p>—Renuncia por esto. El único que renunció a su cargo de comisión directiva. Él renuncia y dice eso. Y nunca nos dieron una explicación. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GFEMQCNIIRC4BDECC3JOEWBYFY.jpg?auth=cd9bbf525f7b1540d3b646b39e22e78a6e085c41eafb60b8baa23e4584a1e0b0&smart=true&width=1537&height=1920" alt="Cuando comenzaron a investigar descubrieron que existían casos anteriores y que el club estaba al tanto de la situación." height="1920" width="1537"/><p><b>—Ahora voy a ir a toda la parte legal, pero ¿alguien tuvo algún gesto de humanidad de toda esa gente con ustedes? </b></p><p>—Con nosotros no. Conmigo se comunicó Charles Roberts por WhatsApp pero después de que hiciéramos un abrazo. Después de lo de Facu los socios hicimos varios abrazos, tanto en el country como en la sede del centro. Porque como dijo una mamá “esto no te pasó a vos, esto nos pasó a todos”. Hicimos varios abrazos. Después del primer abrazo en el country, más o menos a los seis meses, pero después del abrazo se comunica Jorge Sánchez Almeira pero no conmigo sino le dice a una amiga que le gustaría hablar conmigo. Seis meses. Y el presidente del Jockey después de Charles Roberts, después de que hiciéramos otro abrazo en la sede del centro, dice que quiere tomar un café conmigo. </p><p><b>—Lo que te levanta es el deseo de justicia entonces. </b></p><p>—Sí, en un momento dado entendí que<b> si yo no pedía justicia por mi hijo nadie iba a hacer nada</b>.</p><p><b>—¿Cómo estaba caratulada la causa hasta ese momento? </b></p><p>—Homicidio culposo. Siempre fue la carátula homicidio culposo pero hasta los cuatro meses y medio, no habían imputado a nadie. Lo que es una locura, yo veo casos de chicos que mueren ahogados y a los tres, cuatro días ya hay imputados aunque sea la guardavidas que es alguien al que seguramente van a imputar. Acá pasaron cuatro meses y medio y nadie. </p><p><b>—¿Habían hecho allanamientos, habían periciado esa pileta? </b></p><p>—Sí, periciaron esa pileta. </p><p><b>—¿Clausuraron? </b></p><p>—Clausuraron esa pileta primeramente para poder hacer una pericia. Los bomberos zapadores hacen una pericia y en el informe dicen que se demuestra que ese ducto no tenía protección. No tenía ningún rastro de haber tenido protección antes. No quedaban agujeritos de una rejilla. No había pegamento. No había un pedazo de rejilla. No había nada. Esa pileta había sido habilitada con ese ducto sin protección y no había rastros de que hubiera habido protección antes. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6IT3Q36XDFBZ7M5HCM22WMZGUQ.jpg?auth=2b187e96e09792736af1562ffcb61aab5d39c948c226b499395fffc6134fe15b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="María José y Gabriel reclaman justicia por la muerte de su hijo y que todos los responsables sean juzgados." height="1080" width="1920"/><p><b>—En el medio, durante la investigación y esta lucha, empezás a conocer casos que ya advertían de que esto podía pasar. </b></p><p>—Sí, los socios que van a declarar. Cuando pasa lo de Facundo, el shock de los socios fue muy grande porque la sensación de todos fue podría haber sido el hijo de cualquiera. Entonces los socios van a declarar y ahí nos enteramos de que esto ya había pasado en 1983 con un socio que ahora tiene mi edad, un chico había sido atrapado por un ducto en la misma pileta, otro ducto pero la misma pileta, y él se salva porque estuvo menos tiempo debajo del agua, lograron sacarlo antes. </p><p><b>—¿Él declaró? </b></p><p>—Sí declaró. </p><p><b>—¿Y vos hablaste con él? </b></p><p>—Sí hablé con él. Él vive en Estados Unidos pero justo estaba acá.</p><p><b>—¿Y qué le preguntaste? </b></p><p>—Lloramos los dos, nos abrazamos, no sé si le pregunté, le agradecí. </p><p><b>—Él debe haber revivido también el horror. </b></p><p>—Exactamente, él revivió todo. Él dice que se siente muy cercano a Facu. Y en una nota que él da al diario La Capital de Rosario él cuenta cómo fueron esos minutos debajo del agua.</p><p><b>—Yo solo puedo imaginar terror. </b></p><p>—Sí, terror, desesperación, miedo y mucha conciencia de lo que estaba pasando. </p><p><b>—¿Él se había quedado atrapado con las piernitas también? </b></p><p>—No, con el brazo, a él le succiona el brazo. </p><p><b>—¿Y pudo salir solo o lo ayudaron? </b></p><p>—No, lo ayudaron guardavidas. No, solo es imposible salir, esas bombas chupan con una fuerza terrible. </p><p><b>—¿Cómo te puede pasar dos veces? </b></p><p>—Pasó más de dos veces. Después nos enteramos que más o menos en el 2019, la fecha no está precisa, un adulto ve el agujero, le da curiosidad y mete el brazo, lo succiona y con todo el resto de la fuerza del cuerpo logra salir. Él declara que escribe una nota a las autoridades informando de esta situación. Lo más llamativo es que un amigo de él, que a su vez era amigo del chico que quedó atrapado en el 83, muy asustado porque dice ya le pasó a mi amigo en el ’83, vuelve a pasar, lo cruza al presidente del Jockey, a Charles Roberts, y le dice Charles, acá hay una trampa mortal, hay que hacer algo, ya pasó dos veces. ¿Qué estamos esperando? O sea que Charles Roberts sabía que eso estaba así. Y después hay otro incidente, más o menos en enero de 2021, donde unos chicos jugaban con unos toallones y los dejaban en el fondo de la pileta. Y el ducto succionó el toallón de uno de los chicos. Las autoridades se enteraron de que el toallón había sido succionado, lo consideraron una travesura del niño y decidieron sancionar al niño por dos semanas para que no vaya más al club.</p><p><b>—Es increíble. </b></p><p>—Sí, es increíble que sabiendo que tenés esa trampa mortal y sabiendo lo que esa trampa mortal puede generar, porque ya existía el caso de 1983, el chico que queda atrapado en el 83 termina en terapia intensiva. O sea, sabemos lo que puede generar un ducto sin protección en un niño o en un adulto también ¿no? Pero un niño yo lo veo todavía más indefenso y más vulnerable.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/24GWOG223RDILFCMTNHAWWVMII.jpg?auth=2b0c72904af7ee88691841bfabcfb1c5c44c216dac1ec4030c50283cbd26cfa2&smart=true&width=4032&height=2688" alt="María José Chena junto a Tati Schapiro en Infobae." height="2688" width="4032"/><p><b>—Quedaste embarazada. ¿Cómo fue eso? </b></p><p>—Ese embarazo fue, por supuesto, una luz de esperanza. Ante la muerte y ante la oscuridad de esa muerte el embarazo fue esperanza. Pero es como que es un momento de muchísima alegría, de muchísima esperanza, pero Estanislao no reemplaza a Facu. El dolor que siento por Facundo lo voy a seguir sintiendo y el amor y la esperanza que me genera Tani la voy a seguir sintiendo. </p><p><b>—¿Daba culpa volver a ser feliz?</b></p><p>—Tuve la sensación de que si era completamente feliz con Tani traicionaba a Facu. Y de que si seguía estando triste traicionaba a Tani. Esa dualidad la pude superar cuando me acordé de que Facu quería tener un hermano.</p><p><b>—Me imagino que Facu está super presente en tu casa. </b></p><p>—Siempre, claro, súper presente. Yo ya le hablo de Facu, le digo que era su hermano. Obviamente que entiende muy poco, pero tratando de que sea todo con naturalidad. </p><p><b>—Entiendo la contradicción y el dolor, pero vos no dejás ni una hora de pensar en Facu. </b></p><p>—Es que no podés, es como que me constituye, estoy todo el día con él, lo llevo conmigo. Ni siquiera es una decisión racional. Sería imposible, aunque quisiera no pensar no puedo. </p><p><b>—¿Creés que la justicia puede empezar a transformar algo que hoy es dolor en un recuerdo feliz? </b></p><p>—Aante un dolor tan terrible, si a eso le sumás impunidad se potencia. Si hubiera justicia, habría algo de sosiego, de paz. El dolor va a seguir estando. </p><p><b>—Hablemos de la falta de justicia. ¿Quiénes están imputados hoy? </b></p><p>—Están imputados y acusados los empleados de rango más bajo del Jockey Club de Rosario, que son la guardavidas, el encargado de mantenimiento, el responsable de operaciones y dos intendentes. Y nuestro pedido como querella fue desde el principio que sean imputados y acusados los directivos del Jockey que son Charles Robert y Jorge Sánchez Almeira. Y también hay un gerente general que se llama Luis Lucini, que nosotros entendemos que por sus deberes él debería ser acusado también e ir a juicio junto con las autoridades.</p><p><b>—¿Qué pidió la fiscal? </b></p><p>—Al principio estuvo a cargo de esta investigación la fiscal Mariela Oliva. A fines del año pasado el Ministerio Público de la Acusación, las autoridades del Ministerio Público decidieron cambiar a la fiscal Mariela Oliva. Y en su lugar vinieron dos fiscales nuevas, Mariana Prunotto y Valeria Piazza Iglesias. Lamentablemente actuaron exactamente igual que Mariela Oliva, que es considerar que las autoridades del club no debían ser acusadas. Cerraron la investigación penal preparatoria, es decir, ya no se investiga más. Hicieron una resolución en la cual desestiman nuestro pedido para que sean imputados y acusados Charles Robert, Jorge Sánchez Almeira y Luis Lucini. </p><p><b>—Y elevan a juicio al resto. </b></p><p>—Ellas pretenden elevar a juicio pero mis abogados manifestaron su disconformidad con esa resolución porque tiene varias inconsistencias judiciales muy notorias y muy llamativas. Pedimos que se cambien a las fiscales, que esa resolución no tenga más valor y que sean imputados los directivos del club. </p><p><b>—¿La Fiscalía decidió no imputar a estas tres personas?</b></p><p>—Nunca fueron parte de la causa. Ni siquiera fueron a declarar como testigos como en una declaración testimonial. Nunca fueron parte de la causa. Nunca fueron investigados. Aun sabiendo las fiscales que ellos conocían ese ducto, que sabían que estaba sin protección, que sabían que los operarios y los trabajadores que debían poner la rejilla, controlar, supervisar, no lo estaban haciendo. </p><p><b>—¿Y por qué creés que pasa? </b></p><p>—Creo que hay impunidad. Creo que las autoridades del club tienen contactos políticos.</p><p><b>—¿Hay algo que no hayamos hablado que te parezca importante? </b></p><p>—Sí, yo lo que quiero decir es que es muy triste y muy preocupante vivir en una sociedad donde las personas que ocupan cargos institucionales gozan de impunidad. Yo siempre creí que existía igualdad ante la ley y lo que me está diciendo la realidad es que no es así, porque hay muchísimas evidencias colectadas de que ellos conocían esta situación. Hay un Acta del Jockey Club de Rosario donde los miembros de la comisión deciden sancionar a este chico y pareciera que ese dato a los fiscales no les importa. Es más, me había olvidado de contarte, yo siempre voy y llevo flores a esa pileta que sigue clausurada. Y un día fui con otra mamá que me acompaña y un miembro de la comisión directiva que estaba ahí, una persona mayor de 88 años, se acerca a mí muy compungido y me pregunta qué puede hacer por mí. Y yo le digo “señor, pasaron 11 meses”. Y me dice “bueno, pero de todas maneras quisiera saber de qué manera te puedo ayudar”. Le digo “señor, ¿ustedes sabían que esto estaba así“. ¿Y sabes qué me dice? “Sí, nosotros sabíamos. Teníamos a un empleado que se ocupaba de esto y cuando se jubiló nadie más se ocupó”. Ese hombre, <b>al verme a mí ahí en ese momento tan sagrado y tan doloroso, se quiebra y reconoce que lo sabía.</b> Después por supuesto fue a hablar con abogados y todo se embarró, pero él me reconoció que todos ellos lo sabían. Es la única razón por la cual yo entiendo nunca hicieron un sumario interno.</p><p><b>—Porque sabían. </b></p><p>—Porque sabían y porque ellos no podían decir las responsabilidad es de tal, de tal o de tal, porque fue una responsabilidad de todos. </p><p><b>—¿Lo soñás a tu hijo? </b></p><p>—Lo soñé una sola vez. Todavía mis amigas siempre me dicen ya lo vas a soñar. Esos sueños donde dicen que vienen y te dicen que están bien. Yo ese sueño no lo tuve nunca. Yo soñé una sola vez con él que estaba conmigo y que yo le decía a mi mamá, “¿viste mamá? Facu no se murió, los médicos se equivocaron”. Después me desperté y me di cuenta de que era un sueño. Pero esa fue la única vez que soñé con él, que estaba yo con él y que le iba a decir eso a mi mamá. </p><p><b>—Esos sueños que uno quiere volver a dormirse y tener un ratito más, ¿no? </b></p><p>—Exactamente. Me genera paz saber que fue feliz. Fue y es terriblemente amado. Facundo fue un hijo buscado, soñado, totalmente amado. Mi marido siempre le decía siempre “soñé tener un hijo, pero vos sos mucho mejor de lo que yo me imaginaba que podía ser un hijo”.</p><p><b>—Ustedes aprendieron a ser mamá y papá con él. </b></p><p>—Facundo me dio tanta, tanta, tanta... Es increíble lo que te da un hijo. Facundo me dio tanta felicidad que aún con el dolor que hoy siento elegiría volver a pasar todo lo mismo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/JOEF3KB2WFB6LBHT22VEIKR3AI.jpg?auth=cc024d12848f86c953b687193e557e49d96444b031a39937100849da2965140c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[De swingers a creadores de fiestas liberales: “No quiero que la sociedad me diga cómo disfrutar mi sexualidad”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/27/de-swingers-a-creadores-de-fiestas-liberales-no-quiero-que-la-sociedad-me-diga-como-disfrutar-mi-sexualidad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/27/de-swingers-a-creadores-de-fiestas-liberales-no-quiero-que-la-sociedad-me-diga-como-disfrutar-mi-sexualidad/</guid><dc:creator><![CDATA[Milagros Labrada]]></dc:creator><description><![CDATA[Mariana tiene 58 años y Juani, 42. Junto a otras cinco personas, crearon un espacio donde conviven heterosexuales, personas LGBTQ+, parejas y quienes exploran el BDSM. Consentimiento, celos, prejuicios y las reglas que rigen los encuentros]]></description><pubDate>Fri, 28 Aug 2026 18:47:45 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Tus decisiones son tuyas y nada más que tuyas</b>”, sentenció <b>Mariana</b>, de 58 años, al definir su filosofía de vida que, durante muchos años, según explicó, estuvo atravesada por los mandatos y la mirada ajena. Junto a <b>Juani</b>, de 42, y otras cinco personas, creó <b>Xtreme</b>, una fiesta que reúne a personas de distintas orientaciones sexuales, identidades de género y formas de vincularse. </p><p>Lo que comenzó como un encuentro entre amigos se convirtió en una propuesta multitudinaria en la que el consentimiento, el respeto y la libertad son las principales reglas. Para Mariana, definir el universo en el que se mueven simplemente como swinger “quedó chico”. Su mirada se amplió hacia un ambiente que reúne distintas maneras de vincularse: heterosexuales, integrantes de la comunidad LGBTQ+, parejas swingers y quienes exploran el BDSM, entre otras posibilidades.</p><p>“Nos empezaron a interesar otras cosas”, explicó. Aunque también aclaró que formar parte de ese mundo no significa estar disponible para cualquiera ni vivir exclusivamente alrededor de la sexualidad. “No significa que todo el mundo tiene acceso a vos, que uno no tiene otra vida o que no hace otras cosas”, agregó.</p><p>En su experiencia, una de las diferencias que más la marcó fue encontrar <b>un espacio donde la sexualidad pudiera vivirse con menos etiquetas</b>. “No me gustaba del mundo swinger que la bisexualidad masculina era muy rechazada y la femenina no”, señaló. Para ella, la posibilidad de explorar sin tener que definir qué es cada persona forma parte de la libertad que promueve.</p><p>Juani coincidió desde otro lugar. Si bien se define como heterosexual, sostiene que las etiquetas no deberían impedir que una persona pueda dejarse llevar por una situación y experimentar, si existe consentimiento. “No nos etiquetamos y, cuando pasa, que fluya y está todo bien”, planteó.</p><p>Para ambos, la idea central es sencilla: <b>cada persona debería poder vivir su sexualidad como quiera, siempre que respete los límites de los demás</b>. “La vida es muy corta y vinimos acá para ser felices. Hay muchas formas de amar”, reflexionó Mariana.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/G3A46ESDQNG2VGF4E646FY4CLI.jpg?auth=1acdf5fc5fe7bede131dc25c3c8ffad03f7f2dfccdd3e15d44901ddc92350952&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Mariana (58) y Juani (42) empezaron siendo swingers y ahora organizan fiestas liberales" height="4024" width="6048"/><p>Para quienes observan desde afuera una relación o un vínculo abierto, una de las primeras preguntas suele ser qué sucede con los <b>celos</b>. Mariana no cree que desaparezcan por completo y advierte que “hay que gestionarlos”. Incluso los compara con una especie de condimento que puede existir dentro de una relación. “Es como una pequeña pimienta”, explicó.</p><p>La clave, para ella, está en distinguir qué tipo de situación genera incomodidad. “Lo sexual a mí no me da celos, pero lo emocional sí”, indicó. Además, reconoció que aquello que puede molestar no necesariamente tiene una gran dimensión objetiva. “A veces lo que molesta puede ser una pavada”, agregó.</p><p>Juani pone el foco en una herramienta que considera indispensable para atravesar esas situaciones: la <b>comunicación</b>. “Es súper importante. Se habla de celos, se habla de absolutamente todo”, sostuvo. En su pareja, con la que está hace 22 años, hablar de aquello que incomoda es parte de la construcción del vínculo y no algo que deba evitarse.</p><p>El camino de Mariana hacia este universo comenzó bastante después de lo que podría imaginarse. Durante buena parte de su vida estuvo alejada de estas experiencias y creció en una familia que describe como “ultrarreligiosa”. Estuvo casada durante muchos años y, después de divorciarse, decidió permanecer sola un tiempo. No buscaba una nueva relación ni intentaba modificar su forma de vivir.</p><p>El cambio llegó alrededor de los 53 años, cuando conoció a una persona que la acercó a este mundo. “Descubrí esto a través de una persona que conocí, con la que empezamos a salir y, bueno, me gustó”, recordó. En un principio aparecieron los <b>miedos</b>. “¿Cómo me iba a valorar después si me veía en una situación con otra persona?”, se preguntaba.</p><p>Pero la respuesta que recibió de aquella pareja terminó modificando su manera de pensar. “Él me decía: ‘Yo te amo y te voy a amar más todavía’”. Para Mariana, esas palabras fueron determinantes. “Derrumbó todos los miedos porque mi valor no pasaba por ahí, con quién yo decidía estar”, remarcó. Desde entonces, empezó a cuestionar aquello que durante años había considerado una regla. “Yo no quiero más que la sociedad me imponga cómo tengo que vivir, qué tengo que hacer o cómo tengo que disfrutar de mi sexualidad. Eso es mío y no le pertenece a nadie más”, afirmó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KET4C6BX7ZFAZFJVY2LKYX2YC4.png?auth=7cdc8de64264cc74cd6201e6a0e8affb402771e4d61c8488b18ca0768157ba17&smart=true&width=592&height=620" alt="Imágenes de una de las últimas jornadas de la fiesta liberal" height="620" width="592"/><p>Xtreme tampoco nació como un proyecto empresarial planificado desde el comienzo. Surgió de un grupo de amigos que se conocía dentro de este ambiente. “El grupo de solos y solas festejaba un año de amistad, por decirlo de alguna manera, y organizamos una fiesta”, relató Juani.</p><p>En un principio, el encuentro tenía un carácter mucho más íntimo. “Era un ambiente más cerrado, donde éramos todos conocidos y salía un fiestón”, recordó Mariana. Pero algo cambió después de esa primera experiencia: comenzaron a recibir mensajes de personas que querían saber <b>cuándo sería el próximo encuentro</b>. Entonces decidieron intentarlo nuevamente. “Dijimos: ‘Bueno, está bien, ¿quieren que hagamos otra fiesta? La hacemos’. Parece que nos sale muy bien esto”, contaron entre risas.</p><p>Lo que empezó con un grupo reducido fue creciendo hasta convertirse en <b>una fiesta que convoca a cientos de personas. </b>En la última edición, aseguran, participaron alrededor de 1000 asistentes. Hay parejas, pero también muchas personas que concurren solas y llegan con la intención de conocer a otros, socializar y formar parte de un espacio en el que puedan expresarse sin sentirse juzgadas. </p><p>Una de las cosas más importantes para ellos son los mensajes que reciben después de cada fiesta. “La gente te dice cada cosa que nos emociona, nos agradece por haber creado un espacio de libertad, de seguridad, de diversión”, explicaron.</p><p>Aunque la fiesta está vinculada al mundo liberal, para sus organizadores no se trata de un espacio sin límites. Todo lo contrario: <b>existen reglas </b>que consideran fundamentales para que quienes participan puedan sentirse seguros.<b> “No es no. El consentimiento es obligatorio junto con el respeto”</b>, enumeró Juani. </p><p>Mariana, por su parte, detalló algunas de las pautas concretas que deben respetarse durante los encuentros: <b>“No se pueden sacar fotos sin que la otra persona quiera. No se puede tocar a nadie sin preguntar antes”.</b> Esos códigos son parte esencial de la experiencia. La libertad que buscan no implica que todo esté permitido, sino que cada persona pueda decidir sobre sí misma y establecer sus propios límites. Para ellos, esa combinación entre libertad y cuidado es precisamente lo que permitió que la fiesta creciera. “Nuestro objetivo es que la gente sea feliz”, explicó Mariana.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BBLQ52PIAJATPDKVNZDDUMQVJM.jpg?auth=c0412ccdd1fd2fd8997cd849fd6097d47b55e0aefad6782989b0767a87219bcc&smart=true&width=3024&height=4032" alt="Los organizadores de la fiesta que cada vez convoca a una mayor cantidad de personas" height="4032" width="3024"/><p>Tanto Mariana como Juani saben que hacer pública su historia puede generar todo tipo de reacciones. Esperan sorpresa, pero también críticas. “La gente siempre habla”, analizó Juani. Mariana aseguró que no está dispuesta a modificar sus decisiones por lo que puedan pensar quienes no conocen su vida. <b>“No tiene ni idea de la vida maravillosa que tenemos”</b>, afirmó.</p><p>A sus 58 años, explica que haber encontrado una forma de vivir que durante mucho tiempo no se permitió explorar es una aventura. Juani la acompaña en ese recorrido y, junto al resto del equipo de Xtreme, construyeron un espacio donde las personas pueden encontrarse sin tener que encajar necesariamente en una única definición. “Tus decisiones son tuyas. Nadie tiene que opinar nada”, concluyeron ambos.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/4TLZBSSTRVGV7DWE5IFZZUVAOM.png?auth=d509b6addfcb456b0247e5ffec3475db4fb969cbd74b392a64ef5482addee706&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Mariana y Juani, los creadores de las fiestas liberales]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El “para qué” de Christian Sancho: un papá del corazón, la búsqueda de su padre biológico a los 43 y una nueva vida a los 51]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/28/el-para-que-de-christian-sancho-un-papa-del-corazon-la-busqueda-de-su-padre-biologico-a-los-43-y-una-nueva-vida-a-los-51/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/28/el-para-que-de-christian-sancho-un-papa-del-corazon-la-busqueda-de-su-padre-biologico-a-los-43-y-una-nueva-vida-a-los-51/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellos, el actor recorrió los episodios más sensibles de su historia, habló del amor y la paz que encontró junto a Celeste Muriega y reveló cómo logró reconstruirse después de atravesar sus años más difíciles]]></description><pubDate>Fri, 28 Aug 2026 05:36:43 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Con todo lo que me ha pasado en la vida, entendí el para qué”</b>, afirmó <b>Christian Sancho</b> en una charla íntima en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellos/" target="_blank" rel=""><b>Ellos</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. El actor recordó la separación que atravesó en 2019, los años de soledad y el vacío que lo llevó a replantearse sus prioridades, volver a terapia y reencontrarse consigo mismo hasta volver a confiar en el amor.</p><p>Con más de tres décadas de trayectoria, Sancho construyó una carrera como <a href="https://www.instagram.com/chrissanchook/?hl=es-la" target="_blank" rel=""><b>modelo y actor</b></a>. A los 51 años, asegura que atraviesa una etapa de mayor conciencia, en la que dejó de medir el éxito por lo material y aprendió a valorar el tiempo, los vínculos y las cosas simples. En ese camino, destacó su relación con <b>Celeste Muriega</b>, con quien se casó en diciembre de 2023.</p><p>Su vida también está atravesada por la búsqueda de identidad y el vínculo con <b>Juan Sancho</b>, el hombre que lo crió y a quien considera su verdadero padre. A los 43 años, decidió conocer a su padre biológico y encontró una respuesta que, lejos de generar resentimiento, le dio paz. Con el paso del tiempo, aprendió a mirar su historia no desde el porqué, sino desde el para qué de cada experiencia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6QWXZJYOONAHNGXFO7TDAJO6U4.jpg?auth=3220c3007586107b2718eed45f184c605448967ccdbc17963ba651372ca10933&smart=true&width=5808&height=4044" alt="Christian Sancho afirmó que entendió “el para qué” de todas las experiencias que vivió y explicó cuál fue el punto de inflexión que cambió su vida" height="4044" width="5808"/><p><b>— ¿Sabes lo que me gusta de tenerte acá y de poder compartir este rato? Que sos una persona que trabaja en el medio hace muchos años, pero no sé cuántas veces te has sentado así, relajado, un buen rato a charlar en una entrevista.</b></p><p>— Pocas. Porque por lo general uno está a la defensiva, atento de dónde vienen las balas, de dónde vienen las flechas. Pero siempre me quedo tranquilo con gente que conozco hace muchos años, como vos, porque no hacen lo que no me gustaría que me hagan. Y eso me parece que habla muy bien de lo que hemos construido en estos años de trabajo. Ya hace 30 años que laburo de esto.</p><p><b>— Igual uno te ve y es como que no te pasa el tiempo, Chris.</b></p><p>— Sí, estamos pareciditos, ¿no? Todavía.</p><p><b>— Intactos, como el vino.</b></p><p>— Sí (risas).</p><p><b>— ¿Sentís que uno se vuelve un poco más selectivo con el paso de los años? ¿Estás más aplomado?</b></p><p>— Sí, mucho más aplomado. Elijo lo que quiero hacer, la gente con la que quiero estar, los momentos y priorizo fundamentalmente mi felicidad. Porque creo que estando feliz, uno puede generar muchas cosas buenas y positivas. Estoy priorizando eso. Tengo 51 y entendí por dónde pasa la vida ya hace algunos años atrás.</p><p><b>— ¿Por dónde pasa?</b></p><p>— Y por hacer lo que uno siente, lo que uno quiere, sin molestar al otro, sin perjudicar no solamente al otro, sino a uno mismo. Porque muchas veces nos ponemos metas en la vida y estamos detrás de ese objetivo, que a veces cuando llegamos decimos: “¿Era esto?”. Llegaste. ¿Y qué te pasó? Estás cansado, no tenés el mismo ánimo que tenías antes. Entonces, la iniciativa de ser feliz depende de uno mismo. Yo me levanto todos los días y primero agradezco tener la vida que tengo. Vivo de lo que me gusta y creo que estoy en el 2% de esa sociedad en el mundo que hace y vive de lo que quiere, de lo que le gusta. Soy un bendecido, un privilegiado. Yo no tenía conciencia de lo que hacía cuando empecé con esto.</p><p><b>— ¿Fue un proceso el que decantó en esta versión tuya de mayor conciencia de cómo querés estar?</b></p><p>— Sí, tomé conciencia de cómo quiero llegar a mis 70 u 80 años y es con esta felicidad. Me quedan 20 de esta plenitud. El otro día estaba esquiando y digo qué lindo esto, porque a los 51 años por primera vez me puse a esquiar. Fui muchas veces a la nieve, pero a trabajar. Nunca me ponía a esquiar. ¿Por qué? Porque estábamos haciendo una foto, una filmación con un personaje o un video. Algo no me permitía disfrutar de lo que es un deporte como el esquí. Y mira qué loco que a los 51 años por primera vez me pongo un esquí, estoy disfrutando la montaña, veo nevar, veo todo esto que es maravilloso y muchas veces lo tuve, pero no lo vi, no lo sentí.</p><p><b>— ¿Y por qué pensás que te pasaba eso?</b></p><p>— Porque la inexperiencia a veces te lleva a eso, la juventud te lleva a vivir en un vértigo, una vorágine que uno no te vas dando cuenta de lo que le va pasando. Lo vas atesorando con el paso de los años, con el correr del tiempo, que es muy sabio. <b>Para mí el tiempo es lo mejor que me pasó en la vida</b>. Encontrarme en este estadio. Hoy lo agradezco porque siento que tengo mínimamente 20 o 30 años más de disfrute, de saber lo que tengo que hacer para ser feliz, para ver feliz a mis hijos, a mi familia, a mis amigos. Quiero disfrutar. Entendí, con los últimos años, que fueron muy difíciles y muy contradictorios, porque hubo momentos de mucha incertidumbre, pero también momentos muy luminosos.</p><p><b>— ¿Esa incertidumbre tuvo que ver con una búsqueda tuya de la felicidad? Viste que hay un momento o punto de inflexión que te reacomoda las prioridades.</b></p><p>— Sí. Esas prioridades yo las empecé a ver a partir de mi separación. Yo me separé en marzo del 2019 y después empezó una pandemia para mí dificilísima. Entonces, yo me encontraba con cuarenta y pico de años, solo nuevamente, en una sociedad distinta a la que había conocido.</p><p><b>— Con un hijito...</b></p><p>— Con un hijo al que tenía que enseñarle, pensando mucho en él. Pero también teniendo una desconexión con toda esa vida familiar que había tenido durante tantos años. Es muy difícil.</p><p><b>— ¿Y cómo advertiste que estabas así de desconectado?</b></p><p>— Porque yo no tengo una personalidad ni depresiva ni de poco optimismo, pero en ese momento sentía mucha angustia, mucho dolor. Pensaba en cómo empezar de nuevo. Me sentía viejo, apagado...</p><p><b>— Después de tu separación.</b></p><p>— Sí, ese proceso fue muy difícil. Muchas veces, tanto la mujer como el hombre se encuentran en lugares de mucha dificultad, porque pensás ¿cómo empiezo de nuevo? ¿Cómo vuelvo a esta sociedad? ¿Cómo me inserto? Te sentís a destiempo, totalmente desvalorizado. Sentís que el tiempo pasó y que no llegaste al objetivo. Te preguntas: ¿Soy feliz? Yo quería una familia y...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4BO72S5HF5H5RKR6WFP5DNNJNA.jpg?auth=2cb272fcfd53464c32abda0efa3c0891481b5d52714c660ced1a0fc2a60037ab&smart=true&width=5673&height=3677" alt="Christian relató que buscó a su padre biológico a los 43 años y que ese encuentro le permitió responder una pregunta de su identidad y encontrar paz" height="3677" width="5673"/><p><b>— Era punto de inflexión existencial. ¿Y cómo saliste de ahí o con quién lo hablabas?</b></p><p>— Yo creo mucho en el poder del deseo. Cuando uno empieza a desear, ese cambio sucede.</p><p><b>— Vos sabías que vos querías habitarte de nuevo bien, en un vínculo. No temías volver a arrancar, pero no sabías cómo.</b></p><p>— Es muy loco porque yo lo que digo del deseo lo digo porque un día estaba ya separado en esa casa y viendo para dónde iba, cómo me reacomodaba en esa vida, cuidando mucho el ecosistema de mi hijo, porque quería que él no sufra. Veía una casa hermosa en un country, que me había comprado con el fruto de mucho laburo durante muchos años, sentado en la pileta, mirando la casa, mirando todo lo que había conseguido a nivel material y dije: “Cómo cambiaría todo esto, dejaría todo esto por ser feliz y enamorarme nuevamente”. Y el poder de deseo fue tan grande que me sucedió.</p><p><b>— ¡Es increíble! Porque el que lo escucha del otro lado dice: “Para él fue fácil porque es Christian Sancho, puede tener a la mujer que quiera”. Pero esa imagen que contás no parece ir de la mano con toda esta profundidad y angustia que tenías.</b></p><p>— Sí, porque había mucha inseguridad. Tener todo y no tener nada. Tenía un vacío muy grande, una inseguridad muy grande para conmigo, con volver a reinsertarme en la sociedad, volver a conocer una mujer, a enamorarme...</p><p><b>— Volver a vincularte y decir: “Ya me separé una vez, me separé otra, tengo dos chicos”.</b></p><p>— Claro. “Y una tercera vez, ¿cómo será?”, decía. Aparte lo primero que uno se imagina es: voy a estar solo el resto de mi vida. Pasaron muchos años de soledad, tres años de soledad, conociéndome a mí mismo. Estuve solo del 2019 al 2022, que siempre a mí me quedó marcado el <b>22 de enero del 2022</b>. Es el día que conocí a Celeste, que nos dimos el primer beso y ahí empecé a entender que ese deseo empezaba a ser realidad.</p><p><b>— En esos tres años, ¿no habías vuelto a sentir que podías armar una familia nuevamente? ¿Eso recién te pasó el día que la conociste a ella?</b></p><p>— No me pasó hasta ese momento y trataba de disfrutar mucho de mi hijo, de mis amigos, de mi soledad, de esos tiempos libres que tenía, que no había tenido durante años. Irte a dormir solo, tener un librito al lado. Yo me acuerdo que tenía un libro de <b>Gabriel Rolón</b> que me acompañó mucho en ese momento. No era de pegarme a las series, a la tele o a las plataformas y menos al teléfono, porque viste uno scrollea y te das cuenta que se te va la vida scrolleando. Y dije: “No, por acá no va”. Yo aprendí con los libros. Antes de irme a dormir en Europa, en Estados Unidos, en México, en distintos lugares, cuando iba viajando, tenía un libro que siempre me acompañaba. En este caso, ese libro era <i>El duelo</i> de Rolón, que habla de los duelos que va pasando uno por la vida. En una pareja, en el estadio de esta vida que te van sucediendo de distintas maneras. Y ese librito me fue ayudando a encontrar todo eso que había perdido. Lo volví a encontrar en la lectura, en viajar. Esa introspección que yo necesitaba. Cuando realmente querés salir de un problema, miras hacia adentro y ves qué es lo que estás haciendo mal, qué es lo que no funcionó en vos, para encontrar tu mejor versión.</p><p><b>— ¿Y qué respuesta encontraste ahí?</b></p><p>— Esa confianza en mí mismo, esa intuición, el poder de percepción que yo tenía: saber escuchar, mirar, disfrutar, entender lo que me estaba pasando y para qué me había pasado. Cuando empecé a entender para qué me había pasado todo esto a mí y que no era nada personal conmigo, porque no había fallado, no había habido una tercera en discordia, un tercero en discordia, una infidelidad, un problema en sí. A veces el tiempo marca etapas en la vida de uno y yo agradezco mucho todo lo que me sucedió. <b>Si no me hubiese sucedido todo esto, yo no hubiese vivido los momentos más felices de mi vida que viví a partir de ese 22 de enero del 22</b>. ¿Por qué? Porque me casé por primera vez en mi vida. Encontré lo que es el estadio del amor. Me encontré en un teatro mirándola antes de salir al escenario y diciéndole: “¿Te casarías conmigo?”. Con cuarenta y pico de años y ya habiendo vivido dos veces el amor, teniendo dos hijos y enamorándome de una manera extraordinaria por última vez. Porque yo creo que esta es mi última gran historia de amor y me lo deseo de esa manera y se lo deseo a todas las personas que le pueda llegar a pasar, a la edad que sea. Porque me sentía viejo, apagado, agotado y dije: “¿Cómo sigo?” Y no soy una persona ni que se refugia en vicios, en adicciones, en nada que pueda llegar a lastimar más. Porque ya estaba muy lastimado por dentro.</p><p><b>— ¿Por qué eras tan duro con vos mismo? Porque en un vínculo en realidad las responsabilidades son compartidas.</b></p><p>— Porque siempre pienso que el error muchas veces lo comete uno con uno mismo, con los demás. Y siempre me he hecho la culpa a mí mismo primero. Yo pienso ¿qué hice mal? Siempre hago una recapitulación de lo que hice mal. Analizo en qué fallé, en qué trabajé mal y después, cuando te empiezo a darme cuenta -como vos bien decís- de que el vínculo es de a dos, las relaciones hoy son distintas, los vínculos, lamentablemente, muchas veces tienen fecha de vencimiento, mucho más rápido que antes. Vivimos una sociedad que tiene un proceso de ansiedad muy grande, que busca lo que no tiene y cuando lo tiene no lo valora. Cuando tenés realmente las actividades cotidianas, que son las más necesarias, no las sabes ver. Y mirar es muy importante, porque es mucho más importante que ver. Ver es el todo, pero focalizás en un punto del cual tenés que hacer inflexión en algunos momentos.</p><p><b>— Cuando la conociste a Celes, ¿cómo transitaste esos temores de volver a avanzar en el amor? Porque me imagino que frente a esta relación de pareja, puede surgir el miedo de volver a fallar</b></p><p>— ¿Vos sabés que no lo tuve? No apareció nunca. En estos casi cinco años que estamos juntos, en enero cumplimos cinco años juntos, nunca lo sentí. Fue algo inconsciente que tuve y creo que esa inconsciencia me llevó a tener felicidad y a encontrarme en ese vínculo que yo quería tener con una compañera con la que me divierto, me da gracia. Es muy lindo. Como cuando ves una película que ves los distintos momentos que va transitando esa pareja, que ves esa complicidad, ese buen humor, esa sonrisa, ese ida y vuelta. Y mirá que nos pasaron cosas muy difíciles a los dos en estos cinco años. La pérdida de nuestros dos padres, la pérdida de un montón de situaciones que nos fueron mostrando el trabajo, la vida, los vínculos. Muchas veces nos damos cuenta de que cada día es más chiquito el grupo, que uno a veces idealiza en la amistad, en los proyectos, en los vínculos, en las personas que te rodean. Y a veces esa idealización se desvanece con el paso del tiempo, con situaciones, crisis, con distintos momentos de la vida que te van enseñando de que hay personas para siempre y personas que son momentáneas, que cumplen etapas o que son grandes compañeros.</p><p><b>— Y que no está mal tampoco eso, ¿no?</b></p><p>— No está mal. Pero no hay que romantizar tanto. Yo vengo de una época más romántica de cartas de puño y letra enviadas desde Europa, de momentos de mucha idealización. Teníamos esa familia idealizada de “compro la casa, seguramente en esta casa vea jugar a mis nietos” o “en ese parque voy a jugar con mis nietos”. Y no es así por ahí ahora. La vida ha cambiado.</p><p><b>— Y capaz es así. Pero después la vida sigue y tenés que volver a empezar.</b></p><p>— Tal cual.</p><p><b>— ¿Con qué versión tuya se encontró Celeste?</b></p><p>— Creo que con mi mejor versión. Una versión con más experiencia, que no tiene miedo a absolutamente nada. Y eso fue lo bueno.</p><p><b>— ¿En algún momento tuviste temores?</b></p><p>— En otros momentos de mi vida, sí. Tuve incertidumbre, procesos de no saber para dónde ir y en este caso nunca tuve nada de todo eso. Nunca tuve la incertidumbre de decir: “¿Qué va a pasar ahora? ¿Qué voy a hacer?” Ahora disfruto. Y algo que aprendí, y me parece lo más importante, es a disfrutar con muy poco. Eso me enseñó la vida.</p><p><b>— Se necesita poco para ser feliz, ¿o no?</b></p><p>— Sí, muy poquito.</p><p><b>— Obviamente, hablamos desde una postura de privilegio. Pero incluso teniendo todo, a veces aparece esa sensación de vacío e insatisfacción. Cuando uno aprende a disfrutar de las cosas simples, empieza a entender que la vida pasa por otro lado.</b></p><p>— Sí y el mundo se pone a colores cuando uno empieza a disfrutar de esa manera, porque en verdad vivimos constantemente detrás de esa zanahoria que, cuando llegás a tenerla, viene la otra y aparece otro objetivo, otra búsqueda, otra meta, otro deseo y otro sueño. <b>Yo siento que he cumplido todo lo que he querido en la vida</b>. He tenido muchos deseos que se han cumplido. Es muy importante cumplir con todo lo que uno quiere en su vida.</p><p><b>— ¿Te pasó en algún momento que dijiste: “Esto lo estoy postergando, voy a ir en búsqueda de...?</b></p><p>— Sí, hubo cosas que postergué en la vida. Fue quizás el no saber disfrutar de esos grandes momentos que podría haber tenido con mucha gente, quizás, desde el punto de vista de focalizarme en trabajar más, en conseguir algo material, después fue parte del pasado, fue parte de un lugar que digo: ¿para qué hice todo esto? Pero lo hice para entender que con los años lo material, lo económico, obviamente te da un privilegio de poder vivir de una manera cálida, pero no era lo más importante. Lo más importante era lo que me estaba pasando por dentro, que quizás eso no lo podía pagar ni todo el dinero del mundo.</p><p><b>— Más allá de la observación, de la compañía de los buenos libros, cuando hablás de eso que te estaba pasando, ¿en algún momento dijiste: “Che, tengo que pedir ayuda”?</b></p><p>— Sí. En ese momento de esa crisis, que se intentaba repatriar una familia, sí. Empecé terapia nuevamente. Hice muchos años psicoanálisis cuando era chico por el accidente que tuve, por la tartamudez que tenía, por muchos motivos que me fueron pasando. Y después, no te digo que te das de alta, pero decís...</p><p><b>— Te hacés tu cajita de herramientas.</b></p><p>— Sí. Pero sentí que me faltaban un montón y que no sabía cómo salir de esa tristeza, de ese dolor, de esa angustia, de esa pérdida, de esa nueva vida que se iba a venir y no sabía cómo afrontarlo. Entonces, volví al psicoanálisis con una psicóloga a ver cómo podía hacer para poder disfrutar primero mi vida en ese momento, que tenía todo, pero me sentía muy vacío. Y segundo, cómo venía el futuro y cómo lo iba a transitar.</p><p><b>— Y esto que decís de poder desearlo y visualizarlo a veces parece algo idealizado, pero es verdad que, si tenés claro hacia dónde querés ir o, al menos, qué es lo que no querés, ya es un gran paso.</b></p><p>— Tal cual. Hoy tengo clarísimo qué necesito y qué es lo que no quiero. Y es una elección día a día. Yo me levanto y quiero pasarla bien. Quiero ser feliz, quiero disfrutar de todo esto. Vos elegís todos los días. Si salir a pelearte con la gente, a disfrutar de tu laburo, de todo lo que te pasa o no. Todos tenemos problemas constantemente, mayores o menores, pero sí depende de uno cómo transitarlos.</p><p><b>— Celeste es algo más chica que vos.</b></p><p>— ¡Mucho más chica! 14 años más chica (risas).</p><p><b>— Probablemente, mucho de esto que vos ves, por más de que ella es muy piola e hipermadura, naturalmente, todavía no lo transitó por una cuestión cronológica. ¿Sos de aconsejarla? ¿Suelen charlar sobre estos temas?</b></p><p>— Yo consejos no doy porque me parece que uno tiene que vivir la experiencia para que realmente te pase. Sí, cuando veo que te vas a chocar, te voy a decir: “Ojo acá. Fijate”. Pero trato de entender todo lo que le pasa, porque eso me pasó a mí a los treinta y pico de años. Además, somos los dos muy parecidos, tenemos personalidades parecidas. Y cuando nos encontramos en ese momento, yo le digo: “Ojo acá, fijate, porque quizás estás reaccionando con mucha ansiedad, tené cuidado con esto”.</p><p><b>— ¿Y te escucha?</b></p><p>— Sí. Ella me escucha porque sabe que yo ya lo viví hace 14 años atrás ese momento. Entonces, entiendo que nos encontramos en el momento justo. En mi caso, por la experiencia, por todo lo que he transitado en esta vida. Y en el caso de ella, porque es una mujer muy madura que siempre ha tenido la necesidad de estar con alguien más grande por su madurez. Y a mí me encanta eso, encontrarme con una persona que tiene una energía joven, linda, de mucho ímpetu, de mucha impronta, de buen humor, de divertirse. Es muy lindo encontrarse con una pareja de la cual no solamente tenés todo lo que necesitás en una pareja a nivel sexual, a nivel afectivo, sino también en esa empatía con una amiga. Tengo una amiga, ella tiene un amigo, la pasamos muy bien, nos reímos juntos. Yo siempre evalúo el contenido que tiene nuestra pareja, nuestra familia, en lo que nos pasa, en reírnos muchas veces a carcajadas. Y me emociona eso porque no muchas veces te pasa en la vida que te rías a carcajadas con una pareja y digo: “Qué bueno que nos pasa esto”.</p><p><b>— ¿Y por qué sentís que te interpela tanto?</b></p><p>— Porque aparece en un momento de mucho disfrute, de sabiduría en lo que es la vida, en lo que me ha pasado durante tantos años, en encontrarse con ese amor tan genuino, tan valioso, tan emocionante, tan adrenalínico. Y es vertiginoso. Es maravilloso encontrarse en este momento de la vida a los 51 con una pareja como la que tengo, con una compañera como la que tengo, con unos hijos como los que tengo, con una vida como la que tengo. Es de mucho agradecimiento. Siempre tengo mucha gratitud. Yo tengo mucha gratitud por todo lo que me ha pasado en la vida, cómo me ha elegido la vida desde distintos momentos de aprendizaje para saber valorar todo esto que me pasa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PT2HGSUC3NFOZFQSFTHE5GUYRM.jpg?auth=8a8eb0c7d3009059d24496b9d16c19dc71b2798f065ff7610c7cb597efc9a5ee&smart=true&width=6192&height=4128" alt="El actor conoció a Celeste el 22 de enero de 2022, volvió a creer en el amor y juntos construyeron una pareja basada en la complicidad, el humor y el disfrute" height="4128" width="6192"/><h2>Juan Sancho, el padre que lo crió</h2><p><b>— Es muy amoroso lo que decís, porque, si uno mira en retrospectiva, has compartido muchas veces que no has tenido una vida fácil y que has atravesado situaciones complejas. A vos te crió una persona que biológicamente no es tu papá y tuviste situaciones de bullying durante tu infancia.</b></p><p>— Sí, es así.</p><p><b>— Esto que decís del accidente, que te costaba tanto comunicarte y, paradójicamente, hoy te dedicás a la comunicación. Has logrado construir un vínculo maravilloso con quien te crió. Hoy, de adulto, cuando mirás hacia atrás, ¿cómo pudiste transformar todas esas experiencias que a cualquier otra persona podrían llevarla a lamentarse, con cierto grado de enojo o resentimiento, pero vos, en cambio, te parás desde este lugar de dicha y gratitud?</b></p><p>— Porque me enseñaron a mirar con prosperidad.</p><p><b>— ¿Quién?</b></p><p>— Mi papá del corazón, <b>Juan Sancho</b>. Mi papá. Fue la persona que me enseñó todo. Él a partir de los dos años míos fue muy presente en mi vida y está muy presente hoy. Yo siento que es lo mejor que me pudo haber pasado. Y mirá qué contradictorio lo que dice el hijo de una madre soltera que se crio desde un vínculo de mucha soledad. Porque creo que nos pasó lo mismo a mi mamá y a mí desde el punto de vista de encontrarnos con Juan. Fue una persona que a mí y a ella nos enseñó lo que es el verdadero amor de un padre hacia un hijo, el verdadero amor de un gran compañero hacia mi mamá, el verdadero amor hacia una familia. Él cuidó mucho esta familia, cuidó el vínculo que teníamos, nos cuidó mucho a nosotros y me cuidó mucho a mí, fundamentalmente. Y podría haber focalizado ese amor, ese vínculo, con mi hermano, con <b>Juan Pablo</b>, que es hijo de su sangre. Pero él me cuidaba más a mí. Y eso yo lo agradezco mucho y lo valoro, porque supo entender quizás la carencia que yo tenía afectiva por el amor de un padre. Enterarme a los siete años que mi papá no era mi papá fue duro. Fueron muchas las informaciones que me dieron durante mi infancia y mi adolescencia que generaron en él focalizarse en mí, mirarme cada vez más, prestarme atención. <b>Yo digo que un padre es lo que hace, no lo que dice</b>. Por eso trato de hacer eso con mis hijos, con las personas que tengo al lado, porque siento que él me enseñó eso. Era un tipo que hacía, que me daba sus palabras, su tiempo y fundamentalmente mucho amor. Su pérdida fue de los momentos más difíciles que transité en mi vida. Su pérdida en este plano porque es muy loco, pero siento que está muy cerca siempre.</p><p><b>— Siempre están de una u otra manera.</b></p><p>—Sí. Tengo una anécdota que habla del vínculo que él lo hizo eterno y está en mí constantemente. Cuando estaba ya en el proceso más difícil de la enfermedad, me lleva a un lugar que a él le hacía muy bien, un lugar cerca de mi casa, en Rosario. Él iba todas las tardes a encontrar paz ese lugar. Era en una iglesia que al costado había como un monte y en ese monte veías el atardecer. Te sentabas y veías cómo caía el sol. Y mi papá un día me dice: “Chris, quiero llevarte a un lugar que a mí me da mucha paz, quiero que lo veas, que lo conozcas”. Digo: “Dale, pa, lo vemos”. Insistentemente me lo dijo durante tres veces el fin de semana ese que estaba en Rosario con él. Y digo: “Celes, ¿me acompañás? Porque mi papá quiere llevarme a un lugar y nunca me dice algo con tanta vehemencia y frecuencia en tan solo dos días”. Me dice: “Dale, te acompaño”. Vamos los tres, vemos ese lugar y en un momento mi papá me dice: “Mirá, vamos hacia este lugar”, y me muestra el atardecer en un lugar maravilloso. Justo Celes estaba detrás nuestro, nos saca una foto y en esa foto estamos viendo el atardecer mi papá y yo. Cuando fallece mi viejo fue muy difícil para mi mamá y para mí, porque era la primera vez que estábamos solos nuevamente. Nos sentíamos perdidos y fue un tema de conversación ese día, en la charla, en ese último almuerzo antes que él se vaya, porque era la primera vez en 50 que estábamos perdidos de nuevo. Y el día que fallece fue un punto de inflexión porque se fue una persona muy importante en nuestra vida y se fue la persona que más nos enseñó, tanto a mi mamá como a mí. Y ese día yo entendí que en ese atardecer él me estaba mostrando cómo quería que lo recuerde. Y fue tan lindo lo que sucedió que, cada vez que yo veo un atardecer y me persigue el sol en mi vida, siento que él está cerca mío y siento que él está conmigo acompañándome en cada momento. Todo lo que me pasó a mí en la vida es parte de ese amor y de esa enseñanza que me dio Juan Sancho.</p><h2>La búsqueda de su padre biológico</h2><p><b>— ¿En algún momento te dio curiosidad buscar a tu padre biológico?</b></p><p>— Sí, me dio mucha curiosidad. No por tener una carencia, porque no tenía una carencia desde lo afectivo o desde lo emocional. He tenido un padre maravilloso y no tenía esa necesidad. Pero sí tenía la necesidad de que me responda esa pregunta de <b>por qué me había abandonado</b>. Porque indefectiblemente cuando uno va encontrando esas respuestas con un psicólogo, con ayuda terapéutica...</p><p><b>— Después cuando te convertís en papá vos, vuelve a resurgir.</b></p><p>— Cuando uno se convierte en papá quiere encontrarse con esas preguntas que quizás no se resolvieron o no se respondieron cuando uno era chico. Entonces, a los 43 años dije: “Quiero conocer a mi papá biológico, quiero responder esas preguntas”.</p><p><b>— ¿Lo encontraste fácil?</b></p><p>— Sí, medianamente fácil. Pensá que en 43 años yo no lo había conocido, no sabía cómo era, no tenía una foto, no sabía absolutamente nada de él. Necesitaba escuchar por qué me había abandonado, porque yo buscaba reconocimiento todo el tiempo. Y fijate cómo fue mi vida, que llegué a donde llegué, yo creo, por haber tenido la vida que tuve desde muy chico.</p><p><b>— Esa necesidad de ser revalidado, de ser visto, de ser aceptado...</b></p><p>— Esa aceptación. Y mirá que yo vivo en un mundo de que hay más no que sí. En mi carrera, en mi vida, en lo que fue todo mi laburo. Pero en ese viaje digo: “Quiero responder esa última pregunta, saber por qué se fue, por qué no quiso estar conmigo”.</p><p><b>— ¿Y cómo fue la recepción de él cuando lo contactaste para conocerlo?</b></p><p>— Fue muy buena porque obviamente él había transitado durante muchos años, tuvo muchos hijos, de hecho sus hijos no sabían de mi existencia.</p><p><b>— O sea que tenés medios hermanos.</b></p><p>— Sí, hay varios, por distintos lugares del mundo. Pero yo me quedé con algo muy bueno de ese encuentro. Primero le dio mucho más valor a mi papá, a Juan Sancho. Le dio mucha validez a todo lo que había hecho él durante tanto tiempo y potenció ese amor que yo tenía para con él. Y segundo, me dio algo que a mí me dio paz, porque encontré en esa mirada...</p><p><b>— Esa respuesta te dio paz. Más allá de que haya sido o no lo que querías escuchar. No sé cuál era la expectativa.</b></p><p>— No, la expectativa era voy a volver a nacer porque voy a escuchar algo que no escuché nunca en mi vida. Ya con una conciencia y habiendo transitado tanto en mi vida, con dos hijos, con dos familias, con todo lo que me había pasado, dije: “¿Cómo será?”.</p><p><b>— Interpela tu identidad.</b></p><p>— Sí. Y era lo que yo estaba yendo a buscar, parte de mi identidad. Quería saber qué había pasado y qué iba a pasar también. Y eso a mí me dio mucha paz y me generó algo muy bueno para con el vínculo con él, porque en ningún momento sentí resentimiento. Sentí gratitud. Le agradecí muchísimo el que me haya dejado en las manos de quien me dejó, porque yo no hubiese llegado hasta este punto si no hubiese encontrado un papá como el que tuve, una vida como la que tuve. Y creo que todos esos pasos que se fueron dando en mi vida fueron a partir de...</p><p><b>— De esa desgracia que pasó, en algún punto.</b></p><p>— Todo eso. <b>Con todo lo que me ha pasado en la vida, entendí el para qué.</b> Porque al principio uno puede victimizarse, puede encontrar muchas preguntas y respuestas sin resolver de las cuales no encontrás el porqué. Nunca lo vas a encontrar el porqué. Con el tiempo, vas a encontrar el para qué. Por eso agradezco mucho el paso del tiempo.</p><p><b>—Si pudieses tomarte un mate con vos mismo, con ese Chris que en 2019 la pasó tan mal, frente a este que está hoy acá, ¿qué te dirías?</b></p><p>— Quedate tranquilo, que vas a ser muy feliz (se emociona).</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/QMIVNLKCJVB75EMDPDFJJS4LLQ.jpg?auth=f46f14d459f47509dbb00b3302352037af6f7b8907fdb8583029311f04a1033c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Christian Sancho con Luli Fernández en Ellos - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[De estrella en Chiquititas a pasar hambre y atender una heladería, ¿qué fue de la vida de “Sol”?]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/28/de-estrella-en-chiquititas-a-pasar-hambre-y-atender-una-heladeria-que-fue-de-la-vida-de-sol/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/28/de-estrella-en-chiquititas-a-pasar-hambre-y-atender-una-heladeria-que-fue-de-la-vida-de-sol/</guid><dc:creator><![CDATA[Luis Novaresio]]></dc:creator><description><![CDATA[En un nuevo episodio de La vida después, Daniella Mastricchio, la actriz repasa el costo del éxito infantil, el abandono familiar, la pérdida de lo ganado en su infancia y cómo se reconstruyó lejos de los medios]]></description><pubDate>Fri, 28 Aug 2026 05:22:02 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Pasar de llenar el Gran Rex y cantar el inolvidable “Corazón con agujeritos” a quedarse en la soledad absoluta le sucedió a muy corta edad. A finales de los años 90, <b>Daniella Mastricchio conquistó a la Argentina interpretando a Sol Rivera</b>, la nena adoptada por Belén (Romina Yan) en <a href="https://www.infobae.com/tag/chiquititas/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/chiquititas/"><b>Chiquititas. </b></a>Sin embargo, detrás de esa sonrisa y esos ojos que marcaban récords de audiencia en la pantalla chica, esta niña cargaba con el peso del alcoholismo de su papá, la “culpa” de un divorcio y la presión de ser el único sostén económico de su hogar.</p><p>En el marco de <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/"><b>La vida después</b></a>, la propuesta audiovisual de Infobae Studio, Dani se sienta a repasar los difíciles momentos de su historia: la desaparición de todo el dinero ganado en sus años dorados, el impacto de pasar a atender las mesas en una heladería siendo todavía menor de edad, el camino para perdonar los abusos del entorno y renacer como coach, escritora y madre de cuatro hijos.</p><p><b>Luis Novaresio: ¿Quién es Daniella Mastricchio?</b></p><p><b>Daniella Mastricchio:</b> Es la que estoy siendo. Siento que lo que más me representa es lo que estoy haciendo hoy.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JJX7UHKGKFBRPPGZ2FV67L6EA4.png?auth=d5bcd23b09806973c37d70e01c7e2721f2cbb02c86942a889b2a48483d4e7a8e&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""A mis siete años empecé Chiquititas. Una etapa hermosa de la infancia donde empezaba un mundo que yo desconocía y que de repente me iba a descubrir", afirma Daniella" height="1080" width="1920"/><p><b>LN: ¿Y hoy qué está haciendo Daniella?</b></p><p><b>DM:</b> Hoy estoy en una etapa muy profunda de mi vida, muy linda, la más honesta que he tenido en estos años. Estoy en formación de <i>coach</i> profesional, que amo, y estoy también acompañando a mujeres desde mi historia y con mi recorrido. Y bueno, obviamente siendo mamá de cuatro.</p><p><b>LN: Ubiquémonos en tus siete años. ¿Qué pasaba a tus siete años?</b></p><p><b>DM:</b> A mis siete años empecé <i>Chiquititas</i>. Una etapa hermosa de la infancia donde empezaba un mundo que yo desconocía y que de repente me iba a descubrir. Empecé a ser muy mirada. Aprendí ahí lo que era ser tan mirada. Tanto que después, con el recorrido de los años, me di cuenta de que supe siempre qué se sentía ser mirada, pero nunca me había mirado yo misma.</p><p><b>LN: El personaje de Sol, al lado de Belén (Romina Yan), “Corazón con agujeritos”... O sea, una explosión de notoriedad impresionante.</b></p><p><b>DM:</b> Total. Sí, en ese momento, al no haber redes, tampoco tenías tanto el termómetro de lo que pasaba. Pero sí, cuando íbamos al teatro era una cosa increíble, impresionante y linda.</p><p><b>LN: Lo recordás con dulzura.</b></p><p><b>DM:</b> Sí, lo recuerdo con dulzura y también con esfuerzo. Creo que son compatibles, que pueden ir juntas. Y también, obviamente, la disciplina y la responsabilidad de lo que es un trabajo, a pesar de la corta edad.</p><p><b>LN: ¿Cómo llegaste a </b><i><b>Chiquititas</b></i><b>?</b></p><p><b>DM:</b> Llego por un aviso en el diario. En ese momento...</p><p><b>LN: Era así. Lo sentimos, pero era así.</b></p><p><b>DM:</b> Era así y nos delata. Sí, en ese momento era un aviso en el diario, una publicación bastante importante en la que no se sabía muy bien de qué iba este programa nuevo. Sí estaba claro que buscaban nenas un poquito más grandes, y yo me presenté igual. Y ahí nació Sol, que no empezó como huérfana, de hecho, porque ni siquiera estaba planteado el personaje. Y así llega Solcito a mi vida y este personaje a <i>Chiquititas</i>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NO473MJDHFAGDLUPDEUS2FAVCE.jpg?auth=7cdab33761ccc0a50cac46a7e61c9195051b39d3ee218386d0ac15493c9e2865&smart=true&width=2622&height=1600" alt="Una imagen de Daniella Mastricchio en Chiquititas" height="1600" width="2622"/><p><b>LN: Empezás no siendo huérfana.</b></p><p><b>DM:</b> Empiezo no siendo huérfana, claro. Porque en ese momento mi personaje vivía con Leticia —quien hacía de mi madre— y a los pocos capítulos muere. Y bueno, un padre que después, años después, aparece. Belén me adopta y tiempo después me voy a vivir al hogar.</p><p><b>LN: Adoptada por Romina Yan, por Belén… ¿Qué recordás de ella?</b></p><p><b>DM:</b> Amor, amor total. Romi era dulce. Recuerdo los momentos que compartimos, que fueron muchísimos, porque mi personaje desde el inicio estuvo con ella. Entonces era literal como una mamá para mí.</p><p><b>LN: ¿Cómo te enteraste cuando murió?</b></p><p><b>DM:</b> Yo estaba en mi casa. Mi hijo más grande era chiquito y me llama por teléfono un familiar y me lo dice. Yo dije: “Esta mujer está loca, no sé qué le pasó, señora vaya a dormir la siesta”. Y corté. En ese momento yo no solo estaba muy por fuera de los medios, sino total y completamente aislada de todo, hasta incluso de mí. Y lo raro fue que empezó a llamarme mucha gente del medio que no sé ni cómo obtuvo mi teléfono en ese momento. Prendo la tele y ahí me entero por las noticias. Cambiaba de canal porque no podía creerlo...</p><p><b>LN: No podía ser, ¿no?</b></p><p><b>DM:</b> O sea, realmente pensé que era un error, un chiste de mal gusto de alguien. Pero cambiaba de canal y estaban todos con lo mismo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T25V3LKFGFFS5NFPITF5IJKRGI.jpg?auth=00cf4487bda9e503117868a65442763fa56dcf93b221f202e4a10f96ebf8007a&smart=true&width=4848&height=3384" alt="Daniella Mastricchio escribió un libro sobre su vida" height="3384" width="4848"/><p><b>LN: Estabas totalmente fuera de los medios, después de haber dejado </b><i><b>Chiquititas</b></i><b>. ¿Por qué saliste de ahí?</b></p><p><b>DM:</b> Más allá de <i>Chiquititas</i>, fue una etapa personal mía muy intensa que no la entendía ni yo. Estaba en un momento en el que todo me daba vergüenza, sentía un poco de culpa... Yo siempre relacioné el amor al ser elegida, y de repente, que no te elijan más era como un “no soy suficiente, no me quieren, no soy más importante”. Y todo eso llevó años poder mirarlo con otros ojos, con más amor a mí principalmente. Y esto también es lo que me trae a este presente.</p><p><b>LN: ¿Te daba culpa ser la Sol exitosa, adorada, la que paraban por la calle?</b></p><p><b>DM:</b> Todo me daba culpa, porque fui criada un poco así. Me daba culpa ser esa exitosa Sol y que de repente las miradas fueran hacia mí y no quizás hacia un hermano o hacia lo importante que era Daniella. Sol se llevó puesta a Daniella en ese momento. Y también me daba culpa dejar de ser Sol.</p><p><b>LN: Siento que es muy vertiginoso todo para una niña. A los siete años, una niña habitualmente está jugando con muñecas y vos pasaste a ser megaexitosa, megaconocida, megatodo. Y a los 11 años, también muy niña… ¿te plantaste vos o se plantaron tu papá y tu mamá para que dejaras de hacer esto?</b></p><p><b>DM:</b> Yo creo que fue un combo. Un año antes de terminar <i>Chiquititas</i> —yo hice hasta el 98 inclusive—, en el 97 yo estaba muy cansada por todo lo que conllevaba el trabajo, los fines de semana y el teatro, más todo lo que sucedía en casa. Pero de alguna manera era como: “Bueno, no importa lo que vos decís o lo que vos necesitás”. Nadie vino a enseñarme a escucharme. Entonces seguía por la vida. Y cuando llega el final de mi personaje en <i>Chiquititas</i>, creo que fue un poco que ya no era conveniente para nadie, en el sentido de que los conflictos en casa de mis padres se trasladaban seguramente a lo laboral. Yo tenía nueve o diez años en ese entonces. A veces llegaba muy cansada, a veces no dormía e iba al colegio, y después al mediodía me iba comiendo un sandwichito en el auto y llegaba a grabar. Ahí lo daba todo y era feliz, era un poco Dani siendo Sol o Sol siendo Dani, muy mezclado.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LF7P4BXJTFG2LL7FYXXUMQJOXY.png?auth=e6ab14f7cbb499d05b8805c45118a6ad5c7df8c19baeb9de2ed611567765baea&smart=true&width=780&height=780" alt="Daniela Mastricchio con Romina Yan en Chiquititas" height="780" width="780"/><p><b>LN: ¿Tenés un recuerdo preciso de ese último día de grabación?</b></p><p><b>DM:</b> Sí, y fue raro. Yo no lo recuerdo, pero por ese entonces mi mamá me dijo que a mí me habían anticipado que era el último día de grabación. No sé si elegí borrarlo o no me lo dijeron. La verdad es que no lo sé, no lo recuerdo. Pero llega ese día de grabación y llega la última escena. Lo que sucedía cuando terminaba el personaje de alguien era que desde el control el director de piso decía: “Un fuerte aplauso, le agradecemos, le damos un besito”. Ese día me tocó a mí, y yo miraba y decía: “Todos se confundieron”.</p><p><b>LN: “¿Por qué me despiden si yo sigo?”.</b></p><p><b>DM:</b> Claro, no entendía muy bien. Salí de ahí medio confundida, no sabía si era algo que estaba bien o que estaba mal, o qué iba a pasar con mi vida, porque era tanto el desorden de base y el abandono a mi persona que no sabía…</p><p><b>LN: ¿Y qué pasó?</b></p><p><b>DM:</b> Y ahí empezó el desorden más grande, porque ahí vuelve la culpa. Por eso mi libro se llama <i>Cómo poner límites sin culpa</i>, porque la culpa la cargué toda mi vida. Llega la gran culpa: “Es todo por mi culpa, mis padres se divorcian...”. Quedó todo como cuando hay una guerra, que cuando salís no ves más que destrozos y soledad. Eso. Así me encontré. Para mí era mi culpa que todo se destruyera.</p><p><b>LN: ¿Era tu culpa que tus viejos se divorciaran, era tu culpa que ellos se pelearan, era tu culpa que vivieses en un entorno familiar muy difícil?</b></p><p><b>DM:</b> Sí, era mi culpa. Porque si bien el mensaje era muy implícito, el mensaje estaba. Y también como que se esperaba mi continuidad en ese camino artístico, porque dependían todos de eso...</p><p><b>LN: Económicamente.</b></p><p><b>DM:</b> Económicamente, sí. “Se destruyó todo, ahora no hay vacaciones, no sé qué hacen, cómo pagan la casa”... Tenía 11 años. Para mí eso era normal.</p><p><b>LN: A ver cómo lo pregunto, con respeto por tus padres… ¿te usaron como un instrumento para generar dinero?</b></p><p><b>DM:</b> Sí. A ver cómo lo digo yo sin que suene... Realmente cambié el foco de contar mi historia. Viví muchísimos años resentida con mis papás, los juzgué, los critiqué, me enojé y me angustié. ¿Fue real? Sí, obvio. ¿Los hechos los puedo cambiar? La verdad es que no. Pero como eso no iba a cambiar mi historia, tuve que encontrar una manera de observarlo distinto, de contarme la historia distinta y dejar de ser la víctima.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/K5TGLWHRPBEP7OTVZCMZYDKI74.jpg?auth=da257c66a67c52aa94e6dc6bd3c858abb125cbd8eb7d233ad9abee2a5a0f63f4&smart=true&width=5599&height=3657" alt="Daniella Mastricchio en plena entrevista con Luis Novaresio" height="3657" width="5599"/><p><b>LN: ¿Y los perdonaste?</b></p><p><b>DM:</b> Sí.</p><p><b>LN: ¿Perdonaste al papá que era violento? ¿Perdonaste a la mamá que no estaba al lado tuyo cuando la necesitaste? ¿Los perdonaste?</b></p><p><b>DM:</b> Sí, y me siento bien con eso. Me costó muchísimo, me costó tanto... Yo decía: “Esto no se puede perdonar, esto es imperdonable”, porque sentía una destrucción total. Pero bueno, en esta búsqueda de escucharme, de ver quién era y para qué me iba a servir toda esta historia... Siento que reconstruí esa historia. Está claro que no va a cambiar.</p><p><b>LN: Hemos sido educados con la expresión de “cuando seas padre o madre vas a entender a tu papá y a tu mamá”. Cuando fuiste mamá, ¿entendiste a tu papá y a tu mamá?</b></p><p><b>DM:</b> Tocaste una fibra justito ahí... Mi mamá me decía mucho esto: “Cuando seas madre me vas a entender”. Y me decía cosas como: “Vos te vas a quedar sola, sola”. “¿Estoy siendo una mala hija y me voy a quedar sola con 11, 12 o 13 años?”, pensaba. Y creo que esperé el día ansiosa de ser madre para por fin, en una ilusión, decir: “Ah, era esto”.</p><p><b>LN: Y...</b></p><p><b>DM:</b> No fue. Esperé que cuando fuera madre la pudiese entender, y no sucedió. Fue duro también.</p><p><b>LN: Es medio cruel la pregunta: ¿sentís que tu mamá te quiso?</b></p><p><b>DM:</b> ¿Qué es querer? El querer lo asocio mucho a la pertenencia: “Yo te quiero, vos me querés, sos mío, soy tuya”. Para mí el amor va por otro lado. A mis hijos yo los amo. Tengo miles de errores y los voy a seguir teniendo, pero estando presente y con todo mi amor. Siento que desde su manera de haber aprendido el amor, ella hizo lo que pudo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VCDR2476FVG2HKILFUVBOMR26U.jpeg?auth=fff5da87c214d1d2972f83d36cc79bf354915395023b701e4842a6aa82f5e5e2&smart=true&width=960&height=843" alt="Daniella Mastricchio junto a sus cuatro hijos" height="843" width="960"/><p><b>LN: Te amó como pudo.</b></p><p><b>DM:</b> No sé si me amó, no lo puedo saber, porque esto depende de qué es el amor para cada uno. Si le preguntás, probablemente te diga: “¿Cómo que no? Yo la amo”. ¿Y quién puede discutir lo que el otro siente?</p><p><b>LN: ¿Hoy tenés un buen vínculo con ella?</b></p><p><b>DM:</b> No, no tengo vínculo. Porque perdoné, pero no me quedo en el mismo lugar nunca más.</p><p><b>LN: Qué paradójico. Pensaba que tenías el “corazón con agujeritos” con Sol, y antes de que supieras que se iba a agujerear tu corazón, ya lo cantabas.</b></p><p><b>DM:</b> Cris (Morena), una visionaria siempre, impresionante. Por eso te digo que Daniella y Sol estaban tan fundidas... Y yo tan confundida, que cuando se terminó fue como: “¿Y ahora qué? ¿Quién soy? ¿Qué hago?”.</p><p><b>LN: ¿Cómo pasaste del éxito de los 500.000 puntos de rating y los Gran Rex explotados a atender en una heladería?</b></p><p><b>DM:</b> ¡Uf! Así literal como lo acabás de decir. Como te decía antes, de repente quedé sin nada, en soledad. Cada uno estaba en la suya tratando de sobrevivir y yo era una más en esa historia. Había momentos en los que realmente no había para comer, porque no había una presencia adulta y responsable. Sinceramente no le cargo la responsabilidad a uno solo, porque padres son dos. Para que uno haga, el otro tiene que permitirlo. En este caso ambos permitieron, ambos no estuvieron, ambos estaban en su mundo... Y yo tenía hambre. Tenía hambre a los 13 o 14 años.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FE4K3YGAZNGPJAMHEFCB4RLN4Y.jpg?auth=6fd23ef244cd44d58d4136ba34783d0e0992a55fa64307acf610a2010336d24a&smart=true&width=5652&height=3948" alt=""No quería dejar a mi papá, porque mi papá estaba con esta enfermedad del bendito alcohol y yo sentía que era una responsabilidad mía", confiesa Daniella" height="3948" width="5652"/><p><b>LN: O sea, de </b><i><b>Chiquititas</b></i><b> dejaste a los 11, ¿y a los 13 o 14 a vender helados?</b></p><p><b>DM:</b> Sí. Aprendí a hacer unos cucuruchos... Atendía las mesas porque era también una confitería.</p><p><b>LN: ¿Te pasaba que ibas a la mesa a servir y te decían: “Vos sos...”?</b></p><p><b>DM:</b> Sí, me pasaba siempre. Y ahí era un tema, porque yo prefería pasar desapercibida. La pregunta siempre era: “¿Y qué hacés acá?”. “No, estoy trabajando”. Todo el tiempo tenía que justificar qué estaba haciendo y por qué, y nunca iba a exponer la situación, porque para mí era mi culpa, porque era una vergüenza no tener para comer. Yo lo viví así.</p><p><b>LN: De vuelta la fusión de Daniella y Sol: culpa por ser Sol exitosa con todas las miradas, culpa por ser Daniella sirviendo el cucurucho.</b></p><p><b>DM:</b> Sí. Y aparte: “No voy a decir que no tenemos para comer, ¿cómo justifico esto? ¿Cómo expondría así a mi familia? Mejor me expongo yo, así están todos cómodos. Me callo para que estén todos cómodos, digo lo que se quiere escuchar y callo lo que no hay que decir”, porque así me crié. Sumisa, sin emitir sonido, adaptándome.</p><p><b>LN: ¿Te tocó paternar a tu papá?</b></p><p><b>DM:</b> Yo creo que me tocó paternar a todos un poco. Y en algún punto tampoco quería dejar a mi papá, porque mi papá estaba con esta enfermedad del bendito alcohol y yo sentía que era una responsabilidad mía. Era todo tan disfuncional que no sabías nunca quién vivía con quién. Yo sentía que mi papá era mi responsabilidad, que estaba solo y que si yo no me quedaba con él o no lo acompañaba, se iba a morir.</p><p><b>LN: El conflicto del alcoholismo de tu papá, ¿ya existía cuando vos eras Sol en </b><i><b>Chiquititas</b></i><b>?</b></p><p><b>DM:</b> Empezó ahí.</p><p><b>LN: Y la niña de siete, ocho o nueve años se armaba, iba y grababa las 500.000 horas, sonreía, cantaba...</b></p><p>DM: Callaba, se acomodaba, se adaptaba. Todo para que estén todos cómodos. Y de verdad estaban todos cómodos, excepto yo.</p><p><b>LN: Pienso en esto que dijiste: tenías hambre, no había para comer. Trabajaste con Cris Morena, ganaste —la fantasía, ¿no?— millones de pesos, ahorraste un montón de plata...</b></p><p><b>DM:</b> En un momento sí lo pregunté. Realmente lo pregunté porque para mí era un dolor de cabeza seguir en esa situación. Dije: “Bueno, si me dan el dinero, como cada uno está en la suya, yo hago la mía”. Ya para ese entonces me cuidaba muy bien sola, tenía un buen entrenamiento. Pero cuando lo planteé...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3OXUWZ4WHNHWDLPNHEHUQDQ3C4.jpg?auth=7db0e0e49d539fa9a2908d2c3235c3486d99da1d1318b0c03c4321e0647e5807&smart=true&width=6192&height=4128" alt=""Lo que había que perdonar era mucho más profundo e invaluable", sostiene Daniella" height="4128" width="6192"/><p><b>LN: “No hay más”.</b></p><p><b>DM:</b> “No hay más nada. Preguntale a tu mamá, preguntale a tu papá”. Y no había más a quién preguntarle.</p><p><b>LN: Literal, la plata no estaba más.</b></p><p><b>DM:</b> No estaba más.</p><p><b>LN: ¿A dónde fue esa plata?</b></p><p><b>DM:</b> Disfrutes momentáneos. Paseos, viajes y lo que se quería tener se tenía, sin preguntarse nada. Proyectos laborales de mi padre en ese momento, con un supuesto acuerdo de devolución de ese dinero que tampoco llegó. Durante años me pesó tanto… porque no me sentía capaz de crear nada en mi vida. Sentía que dependía de eso y de que me dieran una respuesta, porque para mí mi vida dependía de eso.</p><p><b>LN: Sin juzgar, Daniella, pero laburaste, fuiste exitosa y el provecho económico de eso se lo patinaron tus viejos… Y los perdonaste.</b></p><p><b>DM:</b> Me costó un montón, no fue fácil ni de un día para el otro. Fue durísimo, pensé que jamás los iba a perdonar. ¿Pero sabés cuándo los perdoné realmente? Cuando entendí y sentí lo que soy sin necesidad de nada ni de nadie más. Busqué toda mi vida la aprobación de mis padres principalmente, y después la de todo el mundo. Mi valor siempre estuvo en manos de otros y en la aceptación del otro. Cuando no tenía esa aceptación, sentía que no valía nada. Por eso mi enojo con ellos era un: “Devuélvanme mi vida”, como si mi vida fuera esa plata.</p><p><b>LN: Mucho más que una cuenta de banco.</b></p><p><b>DM:</b> Claro. Lo que había que perdonar era mucho más profundo e invaluable.</p><p><b>LN: Fuiste mamá muy joven. </b></p><p><b>DM:</b> Fui mamá muy joven, a los 17 años. A los 20 días cumplí los 18, pero tenía 17. Mi hijo hoy tiene 20, yo tengo 38 y en noviembre cumplo 39.</p><p>LN: Leí alguna vez que dijiste: “Soy una sobreviviente”.</p><p><b>DM:</b> ¿Y vos qué pensás?</p><p><b>LN: Que sos una sobreviviente.</b></p><p><b>DM:</b> Yo siento que soy una sobreviviente, sí. Porque en todo ese caos pude seguir quedando atrapada en la culpa, en la victimización y en que ellos tienen la culpa. Pero también podía elegir hacerme cargo de mi vida, encontrar mi valor y hablar como estoy hablando con vos ahora. Durante muchas entrevistas me decían: “Bueno, ¿y con toda la plata que hiciste?”, y respondía: “Una casita linda...”. Yo trataba de pasar el tema porque me daba vergüenza. Hoy digo: “No quedó nada de eso, pero mirá lo que soy, mirá cómo pude construir mi historia y resignificarla”. Abrazo mi historia y no reniego de esa Daniella, ni de mis padres ni de todo lo que viví, porque me trajeron acá.</p><p><b>LN: ¿Fue fácil armar pareja?</b></p><p><b>DM:</b> Lo que fue complicado fue la percepción de amor que tenía Daniella. Lo que entendía por amor no era amor, entonces elegía mis vínculos desde ese lugar. Yo siempre me sentí incompleta e insuficiente, y eso era un tema.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/P6XKRGEIUZGJLPA3HOMTFUUNJE.jpg?auth=a24bf805c4308811e033a841dca077611d21cd00d567acb709391f71bfeea97f&smart=true&width=5928&height=3900" alt="Daniella Mastricchio pasó por La vida después de Luis Novaresio" height="3900" width="5928"/><p><b>LN: ¿Qué le contarías hoy a la Daniella de </b><i><b>Chiquititas</b></i><b>?</b></p><p><b>DM:</b> Le contaría que ese “corazón con agujeritos” va a valer tanto la pena, porque va a poder mirarlo con amor, hacer algo con eso, acompañar y empatizar. Le contaría que va a ser durísimo y bastante feo, pero que al final va a valer la pena.</p><p><b>LN: ¿Por qué escribiste el libro?</b></p><p><b>DM:</b> Porque justamente es el recorrido de mi historia: <i>Cómo poner límites sin culpa</i>. Pasar de buscar ser querida adaptándome y callándome, a empezar a elegirme y poner los límites que necesitaba. Es el recorrido de mi historia al servicio de quien esté pasando por algo similar.</p><p><b>LN: Hay algo de sanar, pero sin olvidar.</b></p><p><b>DM:</b> No quiero olvidar, no.</p><p><b>LN: ¿Con tus hermanos tenés vínculo?</b></p><p><b>DM:</b> No, no tengo vínculo. Esto de poner límites tiene consecuencias, nada es gratis.</p><p><b>LN: ¿Creés que tu historia hubiese sido igual sin la notoriedad y la fama de Sol en </b><i><b>Chiquititas</b></i><b>?</b></p><p><b>DM:</b> Para nada. Creo que directamente no hubiese tenido historia. Creo que me salvó la notoriedad.</p><p><b>LN: ¿Te salvó Sol?</b></p><p><b>DM:</b> Sí. Pobrecita, que le eché tantas culpas…</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/JJX7UHKGKFBRPPGZ2FV67L6EA4.png?auth=d5bcd23b09806973c37d70e01c7e2721f2cbb02c86942a889b2a48483d4e7a8e&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA["A mis siete años empecé Chiquititas. Una etapa hermosa de la infancia donde empezaba un mundo que yo desconocía y que de repente me iba a descubrir", afirma Daniella]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Magui Olave, de “la prima de Rodrigo” a una voz propia del cuarteto: las frustraciones, la ansiedad y el día que decidió priorizarse]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/27/magui-olave-de-la-prima-de-rodrigo-a-una-voz-propia-del-cuarteto-las-frustraciones-la-ansiedad-y-el-dia-que-decidio-priorizarse/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/27/magui-olave-de-la-prima-de-rodrigo-a-una-voz-propia-del-cuarteto-las-frustraciones-la-ansiedad-y-el-dia-que-decidio-priorizarse/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la cantante cordobesa repasó su recorrido personal y profesional, habló de los momentos que la llevaron a replantearse su carrera, del impacto de la terapia en su vida y de un episodio de salud que la obligó a frenar. También recordó su historia familiar y el legado de “El Potro” Rodrigo en su camino artístico]]></description><pubDate>Thu, 27 Aug 2026 05:39:20 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Me encanta asustar. Amo asustar”</b>, confesó <b>Magalí Olave </b>al revelar uno de sus costados más espontáneos en <b>Casino Deluxe</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. Durante la charla, la cantante también mostró su faceta más vulnerable al hablar de las exigencias de su carrera y de los casi nueve años que vivió fuera del país.</p><p>Olave construyó una carrera en el cuarteto cordobés y logró forjar una identidad propia dentro de un género históricamente dominado por hombres. Durante años cargó con el rótulo de “la prima de” <b>Rodrigo Bueno</b>, hasta conseguir que su nombre y su música ocuparan un lugar propio dentro de la escena.</p><p>La artista repasó su historia personal y profesional, contó cuáles fueron los momentos que la llevaron a cuestionarse su continuidad en la música y habló del impacto de la terapia, la ansiedad y un problema de salud que la obligó a frenar. También se refirió a su relación con el exfutbolista <b>Matías Suárez</b>, con quien tiene dos hijos, y a la decisión de atravesar esta etapa de su vida con otra mirada sobre el presente.</p><p>Magui es cantante y compositora. Comenzó su carrera profesional durante la adolescencia como corista de su primo <b>Ulises Bueno</b>, con quien compartió escenarios durante varios años. Tras vivir más de ocho años en <b>Bélgica</b>, regresó a <b>Córdoba</b> en 2016 y emprendió su camino como solista. En 2021 recibió el Premio Gardel a Mejor Álbum de Cuarteto por <i>Aprender a volar</i> y, este 2026, celebra diez años de trayectoria como solista con nuevos lanzamientos y reversiones de clásicos llevados al cuarteto.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XCLXL4AD45CDJFDGTG6EXN3URE.jpg?auth=e53d60d9b7329444d4b7f67e52169e87695164311ec71d7ad5af472cb79655ad&smart=true&width=5754&height=3796" alt="Magui Olave explicó que tardó seis o siete años en dejar de ser presentada como “la prima de” y consolidar su nombre en el cuarteto" height="3796" width="5754"/><p><b>— ¡Qué lindo conocerte! Te viniste de Córdoba directo para jugar en Casino Deluxe.</b></p><p>— Me vine de Córdoba. Vine con parte de mi equipo. Somos 16 hoy, viviendo por un par de días en un departamento (risas).</p><p><b>— Dieciséis viviendo en un departamento, ¿todos juntos?</b></p><p>— Sí, todos juntos. Es un departamento grande, obvio. Somos una familia ensamblada, le digo yo, y ya cada uno sabe cuál es la norma, la condición, así que todos muy prolijos ahí conviviendo un par de días. Está la mitad de la banda. La otra mitad llega el viernes. Somos 30 en realidad.</p><p><b>— Este es un lugar donde me venís a pedir un millón de dólares y, según las respuestas que me des y lo que vayamos charlando, te lo vas a ir ganando. Pero primero decime: ¿Qué harías vos con un millón de dólares?</b></p><p>— Mi sueño, que no lo he contado nunca, desde muy chiquita, fue ponerme un geriátrico de grande, en donde la última parte de la vida de las personas sea de felicidad, de disfrute, de arte, de días programados para poder hacer pintura, baile, gimnasia y que las personas ya en su último recorrido por esta vida puedan ser felices, valoradas y disfrutar, de ese poquito tiempo que tengan en este plano.</p><p><b>— Me sorprende un montón y me parece re lindo. Porque la edad adulta se queda afuera de toda esa velocidad con la que avanza todo, de las nuevas generaciones hipercomunicadas, y es algo muy cruel para el sentido humano, ¿no?</b></p><p>— Sí, tal cual. Yo creo que es una cuestión interna mía que le tengo mucho, no sé si miedo, pero respeto a la vejez. No pude disfrutar mucho de mis abuelos cuando era chica. Entonces, esa necesidad de tener abuelos y de poder disfrutarlos y tenerlos bien, como se merecen, la verdad que es un gran sueño que tengo pendiente.</p><p><b>— ¿Cuántos hijos tenés?</b></p><p>— Dos.</p><p><b>— Me imagino que también es una motivación llegar a verlos crecer hasta muy grandes, acompañarlos si les toca a ellos ser padres o madres, estar presente como abuela. ¿Tenés ahí un tema con eso?</b></p><p>— Sí. Por eso es que me cuesta madurar mucho, ¿viste? Vos me ves por ahí, no sé, en mi casa y parezco de 10 años o de 17, estoy como negada a madurar y a crecer porque quiero mantenerme así, <b>quiero ser de esas abuelas jodonas, alegres</b>.</p><p><b>— Joviales.</b></p><p>— Sí. Tengo como una cuestión ahí muy marcada en eso.</p><p><b>— ¿Qué es lo más gracioso o disparatado que tenés de esa niña interna?</b>— Me encanta asustar. Amo asustar, de hecho, lo hablé con mi terapeuta (risas). <b>Puedo pasar media hora encerrada en un armario para esperar y asustarte.</b></p><p><b>— ¡Eso es genial! Pero ¿por qué te gusta? ¿Qué placer te genera?</b></p><p>— Lo hablé con mi terapeuta (risas). Le dije: “Capaz que tengo algo sin resolver o tengo algún problemita que no he reconocido porque disfruto asustando a la gente y no quiero tener un lado oscuro de mi vida en donde disfrute de que el otro la pase mal”. Me compro caretas, capaz que agarro una cucaracha de goma y te la pongo en la comida. O sea, soy molesta. Entonces le digo al psicólogo: “¿Por qué será?”, me dio curiosidad saber su respuesta. Y me dice: “Es una parte tuya que no quiere crecer, estás jugando. Todo el tiempo estás jugando”. Entonces dije: “Bueno, listo, no tengo ningún lado de maldad”, que tenía miedo, ¿viste? Me dice: “Es como, te gusta divertirte, te gusta reírte” y la verdad es que lo disfruto mucho.</p><p><b>— Sos como una niña traviesa.</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— Pero leí por ahí que también sos muy preocupona, incluso en exceso. Y quizás, por compensación, necesitás jugar, reírte y buscar situaciones que te saquen un poco de esa mente tan obsesiva y preocupada. </b></p><p>— Sí, soy los dos polos. Nunca lo había pensado así, pero me doy cuenta que mi vida es como un poco así. Siempre a todo o nada. La necesidad también de reírse, de que suban esas hormonas ahí de alegría, de energía, ¿no?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6YGTNAHAQFENLKGARHPS6BNZHM.jpg?auth=e9dd92e33c0434cbc782cbc0e8f377d04adc2c622dbb997bb381322596013fd9&smart=true&width=5796&height=3876" alt="¿Qué haría Magui con un millón de dólares?" height="3876" width="5796"/><p><b>— ¿Cuál fue la broma más pesada que hiciste?</b></p><p>— He llegado a hacer bromas pesadas de hacerme la desmayada para que el otro se asuste porque me asustó primero. Entonces termino yo asustando al otro. Tengo un nivel de imaginación para que el otro la pase mal (risas).</p><p><b>— ¡Sos picante!</b></p><p>— Me gusta. No tengo miedo al chiste porque lo disfruto tanto y siempre lo hago desde un lugar lindo para que todos nos riamos. Creo que soy la más intensa y molesta.</p><p><b>— ¿Y eso en tu familia aplica? ¿Se lo has hecho a tu pareja?</b></p><p>— ¡Sí!</p><p><b>— ¿Y a tus hijos les causa gracia?</b></p><p>— Sí, te juro. Yo soy más pesada que los tres que habitamos en la misma casa. Al más chiquito no lo asusto tanto porque lo pasa mal. Pero a mi marido lo hago que se tire en la cama y se agarre el pecho porque lo asusto muy fuerte. O sea, yo estoy en la pieza de la nena y siento que él viene y me quedo parada en la puerta esperando que pase para asustarlo (risas). Y capaz estoy 15 minutos riéndome de eso. Soy muy burlista también.</p><p><b>— ¿Y cuando te lo hacen a vos, cómo sos?</b></p><p>— Me río, también. Pero busco hacértela el doble, ¿entendés? O sea, no me quejo (risas). Amo eso. </p><h2>Bélgica, los hijos y la música</h2><p><b>— En el primer juego te voy a preguntar por cuánta plata harías o no harías ciertas cosas que te voy a proponer. Está todo relacionado con tu vida. Cosas que has dicho, etc. </b></p><p>—Dale.</p><p><b>—La primera es: ¿Por cuánta plata volvés a vivir un año en Bélgica?</b></p><p>— Yo la verdad que no soy muy pretenciosa y tengo muchas ganas de volver y que mis hijos conozcan de dónde salieron, sobre todo el más chiquito, que nació allá y todavía no tiene mucha idea de eso. Pero yo creo que iría hasta sin plata (risas). No me pesaría, porque es algo que deseo.</p><p><b>— ¿Cuántos años viviste en Bélgica?</b></p><p>— Ocho y medio. Casi nueve. Y nacieron mis dos hijos allá. Quedó mucha parte de familia que hice allá, de amigos. Quiero reencontrarme con lugares, perfumes que me recuerden a esa hermosa época de mi vida que viví, porque fue muy lindo.</p><p><b>— Cuando estuviste viviendo allá aprovechaste para estudiar música, ¿no?</b></p><p>— Sí. Estudié música, hice clases de canto. Hice algún que otro trabajo en la parte por ahí musical y de televisión, también.</p><p><b>— ¿En qué idioma hablabas?</b></p><p>— En francés.</p><p><b>— Lo aprendiste a hablar y ahí podías trabajar en la tele.</b></p><p>— Sí, lo aprendí. Era la mujer del jugador de fútbol que era cantante, porque yo ya me fui siendo cantante para allá. Entonces, de caradura, necesitaba hacer algo, porque estaba todo el tiempo en mi casa criando a mis hijos...</p><p><b>— Una persona tan inquieta como vos, me imagino que necesitaba también probarse en ese ámbito.</b></p><p>— Sí. Así que me decían: “¿Querés hacer esto?” Y yo a todo le decía que sí, después veía bien qué iba a hacer. Pero yo siempre estaba predispuesta y la verdad que después de una gala de Botín de Oro en donde canté, y fue una noche para mí marcó un antes y un después en Bélgica, empecé a hacer, entrevistas, iba a programas, cantaba y ahí tuve un poquito más de exposición. Pero siempre disfruté de hacer música como podía, desde un pequeño lugar, acompañando a mi marido en su carrera... Por eso estudié allá, en mi casa, en un bar, donde sea, siempre estaba ahí tratando de encontrar oportunidades.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IJ7IBL5LJFGXDNLCFNEQAC3Z5U.jpg?auth=76054691b89929e80ddb1f8732bda842d22a6816a704bb9cd3d0a65c0a4eb0f5&smart=true&width=5772&height=3924" alt="Magui contó en Casino Deluxe que su impulso de asustar forma parte de un costado lúdico que trabajó en terapia" height="3924" width="5772"/><h2>De “la prima de” a una carrera propia</h2><p><b>— ¿Por cuánta plata aceptarías que durante un año todos te presenten como “la prima de” o “la esposa de” y dejar un poco tu identidad de lado?</b></p><p>— Mira, lo hice gratis muchos años (risas). Así que si me dan un millón de dólares, chicos, díganlo de por vida, no hay drama.</p><p><b>— ¿No tenés ningún tipo de problema con eso?</b></p><p>— Lo tuve al principio, por la responsabilidad de marcar mi camino, mi estilo y mi música, sabiendo que por un buen tiempo yo iba a ser marcada por ese título. De hecho me costó seis o siete años que me reconocieran por mi nombre y no por “la prima de”. Pero no lo sufrí, sino que me pesó un poco porque era un doble de responsabilidad, ¿no? Demostrar quién era y sacarme ese título para que la gente me aceptara por mi nombre y por mi trabajo. Así que por un millón no tengo drama (risas).</p><p><b>— Tener figuras como Rodrigo y Ulises en tu familia, y que la gente obviamente los conozca, ¿te genera, más allá de la presión, algún tipo de inspiración también?</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— Me parece valioso que construyas una carrera en un género musical históricamente ligado a los hombres y que te hayas animado a elegir ese camino porque abre camino para otras mujeres.</b></p><p>— Sí, la verdad que es muy lindo lo que decís, porque costó al principio. Ahora ya son 10 años como solista. Yo arranqué cantando con Ulises y él, cuando yo decidí largarme como solista con mi banda, me dio una mano enorme, me apoyó y me dio trabajo durante un año para que yo también pudiera agarrar experiencia. Para poder plantarme como mujer arriba del escenario. Y me tocó pasar por muchas cosas lindas y no tan lindas, pero que me enseñaron a ser quien soy y a demostrar que realmente era lo que yo sentía, lo que yo quería y lo que amo. <b>Si bien ya lo traigo de herencia y llevo el cuarteto en la sangre, es un género que yo quería defender y hacerlo desde el minuto uno que armé mi banda y dije quiero ser cantante femenina de cuarteto.</b> Por eso el eslogan de nuestra banda es <i>Magui Olave, la voz femenina del cuarteto</i>. Yo quería que la gente me reconociera como una voz femenina, pero haciendo cuarteto. No era ni tango ni folclore.</p><p><b>— ¿Y por qué? ¿Por qué el cuarteto y no música pop o cumbia, reguetón?</b>— Yo nací escuchando cuarteto, nací en mi casa escuchando a L<b>a Mona Jiménez,</b> después a Rodrigo y cuando vos llevás algo en la sangre, lo sentís y sabés que es eso lo que querés, no hay con qué darle. Si bien yo he cantado cumbia, melódico, he hecho folclore, yo quería hacer cuarteto. Y sabía que no iba a ser fácil y eso me daba todavía más ganas de poder demostrar que una mujer sí podía hacerlo. De hecho, el tunga tunga, el ritmo del cuarteto se lo puso una mujer, <b>Leonor Marzano</b> fue quien le dio el ritmo al cuarteto. Entonces, me pregunté: “¿Por qué no hay una mujer cantando cuarteto?" Si bien había, estaban <b>Las Chichis</b>, <b>La Gata Noelia </b>y<b> </b>algunas referentes, era muy difícil que una mujer tuviera una estructura y que pudiera trabajar todos los fines de semana en shows como lo hacían los hombres. Porque no había empresarios que apostaran a las mujeres. Entonces, dije: “¿Por qué no?" Y luchamos hasta que lo logramos. Y hoy la legislatura de Córdoba nos reconoce como referentes de la música en este género. Es esfuerzo, sacrificio y años de trabajo. De luchar por lo que uno siente.</p><p><b>— ¿Y qué es para vos el cuarteto?</b></p><p>— <b>El cuarteto es mi forma de vida.</b> Yo lo digo siempre porque lo vivimos 24/7. Mi papá fue músico de Rodrigo, en mi casa es todo el tiempo música y todo el tiempo produciendo. En nueve años que fui un artista independiente: yo producía, vendía las fechas, le pagaba a los músicos, armaba los videoclips. Lo tengo tan presente todo el tiempo. Siempre estoy viendo qué crear. Siento que hoy es parte de mi vida porque todo gira en torno a eso. </p><h2>El peso familiar de Rodrigo</h2><p><b>— Sé que tu papá estuvo en el día que Rodrigo murió. ¿Vos cuántos años tenías en ese momento?</b></p><p>— Yo tenía 11 o 12 años. Mi papá estaba de viaje, estaban de gira. Venían en la camioneta de atrás con los músicos. Estaba mi tío presente también, el hermano de mi mamá. Se cruzaron en el peaje, se saludaron y un poco más adelante empezaron a ver las chispas, los tumbos de la camioneta y cuando llegaron al lugar se encontraron que Rodrigo estaba todo tapado y había perdido su vida. Después nosotros en mi casa recibimos el llamado, vimos por Crónica toda la secuencia.</p><p><b>— Se supo rápidamente, ¿no? La cobertura fue casi simultánea.</b></p><p>— Sí. Fue el llamado de una prima que dijo: “Prendan Crónica que Rodrigo tuvo un accidente” y nosotros no lo creíamos. Mi mamá decía: “No puede ser”. Hasta que, en una de las imágenes, filman las botas rojas de Rodrigo y dijimos sí es él. Después nos llamó por teléfono mi papá y desde ese día mi casa fue un caos, mi familia fue un caos y realmente mi tía tuvo la fortaleza de poder estar ahí para todos, para sus dos hijos que le quedaban y para toda la familia. Para mí es un gran ejemplo de lucha, de perseverancia y de saber que es Dios quien decide, quien nos trae, nos lleva y hoy aprendo mucho de ella. Es la gran causante de que yo hoy esté haciendo esta música, ¿no?</p><p><b>— Qué historia fuerte. Me imagino cómo habrá impactado en toda la familia.</b></p><p>— Sí y mucho. Porque hoy vos pensás que tenía 27 años. Estaba recién arrancando su carrera. Fue una cosa que nadie se la esperaba. Por eso creo que también el shock fue impresionante.</p><p><b>— Aparte es muy fuerte para toda la gente que lo seguía, también.</b></p><p>— Exactamente.</p><p><b>— ¿Tenés muchos seguidores que son fans de Rodrigo y de Ulises? ¿Sentís que hay una relación de esos seguidores también con tu música?</b></p><p>— Mira, yo creo que en Córdoba la gente ya nos tiene más familiarizados. Porque, de hecho, tocamos todos los fines de semana y somos todos conocidos. Pero me sucede mucho cuando vengo a Buenos Aires. <b>Cuando vengo acá es como que la gente siente que ve en mí un pedacito de Rodrigo. </b>Entonces, me habla de otra manera, me recibe de otra manera y todo el tiempo me preguntan cosas sobre él y yo lo superentiendo. Y a mí me encanta recordarlo y contar cosas de él, porque la verdad que fue una persona muy especial para mí también. Si bien me emociono, porque soy muy sensible, ahora por ahí me cuesta menos hacer sus canciones o hablar de él. Ya lo tengo como compañía, tan dentro mío que, por ahí, siento que lo mantengo vivo hablando de él. Valoro mucho a la gente que se acerca y me dice: “Yo fui a un baile de Rodrigo”. Me cuenta anécdotas y digo: “Gracias por eso”. Me pasa más en Buenos Aires porque no estamos tan seguido. En Córdoba es más natural ya.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TFP7GLN4RVFMPBYH6LCFGZKOTY.jpg?auth=0d5e19438febf96c9284473060715d741cf0cd0555c1a22c162242a5d2f494c0&smart=true&width=5886&height=3924" alt="La cantante admitió que en algún. momento pensó en dejar la música por la frustración, las humillaciones y la presión del hate en redes sociales" height="3924" width="5886"/><h2>Covers, identidad y críticas</h2><p><b>— ¿Te molesta el hate por el tema de los covers?</b></p><p>— Tengo como disociada la cuestión. Porque me molesta que por ahí decís: “Bueno, se la agarran conmigo y estamos todos en la misma”. Y por otro lado digo: “Yo también estoy cansada de cantar covers”. Comparto un poco su opinión. Pero al mismo tiempo digo: “Che, no soy la única”.</p><p><b>— Hay un montón de gente que canta covers y también tiene su propio repertorio.</b></p><p>— Y también porque después son ellos mismos los que bailan los covers.</p><p><b>— Puede pasar que a veces te recontra enamorás de un cover, porque te gusta mucho la actitud del artista...</b></p><p>— Y además te gusta la canción y estás honrando a ese artista. Porque uno no deja de respetar quiénes son los autores. De eso nadie se puede apropiar. Ya tiene un dueño. Uno reversiona, intenta mejorarla o llevarla a su ritmo, a su género, desde otro lugar, ¿no? Interpretándola siempre con respeto. Hace poquito reversionamos <i>Rosas </i>de <i><b>La Oreja de Van Gogh</b></i>. Y la verdad que en cuarteto quedó espectacular y a mí me encanta. Entonces digo, ¿por qué no tener la posibilidad de hacerlo, de homenajear a un artista o a una canción y poder hacerla en otro género?</p><p><b>— Además estás adaptándola a un estilo musical que vos hacés y estás llevando una canción que es de otro universo musical a ese universo musical. Eso es un regalo para la música.</b></p><p>— Sí. También que generamos acciones para ese artista, para ese compositor que la hizo. </p><p>.<b>— Que se dejen de hinchar.</b></p><p>— Sí, que bailen, que disfruten la vida. Ya está (risas).</p><h2>Frustración, terapia y ansiedad</h2><p><b>— ¿Alguna vez quisiste abandonar la música?</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— ¿Cómo fue eso?</b></p><p>— Te juro que lo tuve presente porque, así como es muy linda la música y tiene momentos increíbles, también tiene muchos momentos de frustración. A veces te agarra un poco vulnerable y es difícil salir de eso. He tenido momentos donde me he planteado: ¿realmente vale la pena pasar por esto? Situaciones de humillación, en donde te hacen dudar de vos misma. Cuando estás vulnerable o en situaciones personales en donde se va una persona que querés y decís: “¿Tengo la fortaleza para seguir después de esto?”. La vida te va demostrando que sí, que uno es más capaz de lo que imagina y que, si te lo propones y confías un poco más en vos mismo, lo podés lograr. Pero es trabajar mucho la confianza, la autoestima. Estar pendiente de las redes, que para muchas cosas son buenas y para otras no tanto, te hacen dudar de vos misma, de si tenés talento, si cantás bien, si está bien lo que hiciste o no. Prestarse atención a uno mismo y saber que, si uno mira para atrás, ha logrado muchas cosas. Si uno no se abraza, no se quiere, no se ama y no se disfruta, nadie lo va a hacer por uno mismo. Hoy, con terapia, pude entender un poco más y seguramente seguiré aprendiendo, pero hoy va a ser difícil que me hagan bajar los brazos.</p><p><b>— ¿Y por qué sos tan preocupona? Porque tenés tanta terapia encima que se te ve fuerte. ¿Fue un proceso llegar hasta esta energía de estar plantada sobre lo que querés y llevarlo adelante o vivís con esa seguridad y a la vez con toda la preocupación?</b></p><p>— Me preocupa todo.</p><p><b>— ¿Pero es por la paranoia de que se caiga esto o en general también con cosas de la vida?</b></p><p>— Todo. Desde muy chiquita siempre fui como el sostén. Tuve una mamá que sufrió mucha presión. Entonces, siempre intenté que todos estuvieran bien. Si todos estaban bien, yo también estaba bien. Fui de esas personas que siempre se dejó para el último lugar, pero siendo feliz igual, porque veía feliz al resto. Me pasa mucho en mi casa, soy tan sobreprotectora. Me pasa con la banda también. Por ahí me siento la mamá del grupo y les digo: “¿Comiste? ¿Te cortaste el pelo? ¿Estás bien?”. Soy muy así, porque es mi personalidad. Pero también lo sufro cuando no estoy bien. Me encanta ser el pilar del resto, pero cuando yo me caigo es ahí donde me encuentro un poco sola, porque acostumbré al resto a ser el pilar. Pero disfruto de ser así y hoy estoy en un año de proceso, de aprendizaje. Tengo 38 años y me siento más madura, más decidida a que el resto de mi carrera, no sé si serán seis meses, un año, seis o 10 años, disfrutarlo y ser feliz. <b>La vida me enseñó que ni nosotros mismos sabemos cuánto más vamos a estar acá.</b> Hoy decido ser feliz, disfrutar. <b>He pasado por momentos de salud en donde aprendí a valorar el tiempo</b>. No somos dueños de nuestra vida ni decidimos cuánto vamos a poder disfrutar. Hoy miro a mis hijos y digo: “Tengo que enseñarles que la vida es hoy, a disfrutar y a que no sabemos qué va a pasar mañana”. Hoy siento que estoy preparada y más madura para decir lo que quiero y que se me respete, soy dueña de mi vida para decidir qué quiero y qué no. Y este año estoy en ese procesode tomar decisiones que hace tiempo quería y de ahora en más, ser feliz y disfrutar lo poco o mucho que me quede.</p><h2>El síncope que la obligó a frenar</h2><p><b>— ¿Y cómo fue el momento en el que viviste esa situación de salud tan fuerte? ¿Qué aprendiste de eso?</b></p><p>— Aprendí a valorar el tiempo. Si bien soy una persona que vive mucho el momento, también siempre estoy pensando en lo que va a pasar después. Tuve un síncope que me hizo parar, estar una semana internada y replantearme muchas cosas.</p><p><b>— ¿Dónde estabas cuando te pasó?</b></p><p>— En la puerta del colegio de mis hijos. Me sentí mal, con un principio de pánico. No sabía lo que era en ese momento, pero tuve la sensación de asfixia y que me iba a descomponer. Me empezó a doler mucho la cabeza y llamé a una amiga, le dije: “Vení a buscarme porque no me siento bien”. Cuando quise bajar la ventanilla del auto, me desmayé. Estuve un par de segundos sin signos vitales.</p><p><b>— ¿Tu auto estaba estacionado?</b></p><p>— Estaba estacionado. Justo por prenderlo para arrancar y volverme a casa.</p><p><b>— ¿Tus hijos estaban adentro de la escuela?</b></p><p>— Sí, e el cole. La más grande tenía su curso en las ventanas que daban a la parte de afuera y vio todo. Después de eso, cuando me reanimaron tuve un episodio de pánico y ahí dije: “¿Por qué llegar a este punto donde el cuerpo te dice basta?”. Me faltó en la fabricación de mi cuerpo el filtro emocional, no tengo filtro (risas). Si hay una injusticia, algo que me dolió o me pasó, no tengo filtro. Mi cerebro dice: hasta acá llegaste y reiniciate de nuevo porque no podés seguir más allá. Ahí colapso y me pasan estos episodios. No es un tema de mi corazón, me hicieron muchos estudios y no tengo nada.</p><p><b>— No es un tema de salud clínica de tu cuerpo, sino una cuestión...</b></p><p>— Emocional. Tendría que venir una pastillita que nos haga decir: “Bueno, me chupa todo un...”</p><h2>Yo nunca, nunca</h2><p><b>— Es el último juego. En este tenés que tomar un sorbo cada vez que hiciste algo de lo que yo te digo. La primera es: yo nunca, nunca revisé un celular.</b></p><p>— ¿Qué tengo que decir? Siempre reviso un celular (risas). Me encanta revisar celular...</p><p><b>— ¿Revisás el celular solo por control a tu pareja, a tus exparejas o a tus hijos también? No sé si tienen celular. ¿Cuántos años tienen?</b></p><p>— La más grande tiene 17 y el chiquito tiene 10, pero no tiene celular.</p><p><b>— ¿Dónde entrás? ¿Dónde sos más morbosa con eso? ¿Te lo tomás con humor?</b></p><p>—A WhatsApp no entro porque me estresa, me empieza a latir el corazón tan fuerte que ya no... Creo que hay límites, hay cosas que uno debe respetar el espacio de otros. Pero sí me encanta entrar a la galería de fotos, sacarme una foto y dejarla ahí. De molesta...</p><p><b>—¿No sos de revisar por control? Decime la verdad.</b></p><p>—Por control sí he revisado. Pero ya estoy grande, ya maduré. La terapia hace efecto y hoy ya no hago eso. No me gusta que me lo hagan tampoco. Por ahí lo que uno habla con amigas, son espacios, cosas personales que uno tiene que respetar y aprendí a respetar ese espacio. Antes no lo hacía, hoy sí. Estoy más grande (risas). Es más sano, creo yo, ¿no?</p><p><b>—¿Qué es lo peor que encontraste? Porque a veces uno entra por una cosa y termina descubriendo otra verdad: dinero oculto, otra orientación sexual o cualquier otra situación inesperada. Hasta una sorpresa que te están escondiendo. Por ahí encontrás cosas buenas.</b></p><p>—Es raro. Nunca me pasó (risas). Pero he encontrado chats que dije: “Así que pensás esto de mí. ¿No te gustó tal cosa?”. Bueno, por las dudas cierro, a ver si sigo encontrando más. Pero me ha pasado encontrar conversaciones y cosas que después me río porque digo: “¿Quién me mandó a revisar?”.</p><p><b>—Yo nunca, nunca perdoné algo que juré que jamás iba a perdonar.</b></p><p>—Sí. Yo digo una cosa y hago otra. Otro tema en terapia. Le digo a mi terapeuta: “¿Por qué digo una cosa y hago otra?”. No sé si no hablar más y no decir más las cosas porque...</p><p><b>—¿Qué cosas, por ejemplo?</b></p><p>—Desde chica decía no me voy a casar y me casé. No voy a perdonar una infidelidad y perdoné. Todo lo que dije que no iba a hacer, lo hice...</p><p><b>—Por ahí tenés que atravesar por eso. ¿Hoy dónde estás parada después de perdonar? Danos una lección. ¿Perdonamos o no perdonamos? ¿Por dónde está la verdad de la milanesa?</b></p><p>—Eso es muy personal, ¿no? Creo que todo es consecuencia de algo, todo pasa por algo y viene con algo anterior. Tiene que ver mucho en cómo fue, qué situación, el porqué. Cada cosa es muy puntual. Tiene que ver mucho el amor propio, el amor por el otro. Juegan muchas cosas a la hora de perdonar, ya sea una amistad, una infidelidad. Creo que el perdón está bueno, está bueno para uno, para sanar y no vivir con eso. Aprender que todos nos podemos equivocar y que está bueno aprender de todo, del perdón y de lo que nos pase. Lo ideal es sacar siempre lo positivo. En mi barrio decían “nadie muere mucho”, así que creo que hay que tomárselo con...</p><p><b>—¿Con un poco más de salsa y humor?</b></p><p>—Sí, tal cual. Y ya está.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TAYFJEPI7FG45GS6ZCVM3UGVXI.jpg?auth=0ac17ecb7b7f6e2dc106c943002156899ace01098c1681bfe077e3808fc4b988&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Magui Olave con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Claudia Ciardone: su relación con Ricardo Fort, por qué se alejó de los medios y el secreto de su pareja para mantener la llama encendida]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/25/claudia-ciardone-su-relacion-con-ricardo-fort-por-que-se-alejo-de-los-medios-y-el-secreto-de-su-pareja-para-mantener-la-llama-encendida/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/25/claudia-ciardone-su-relacion-con-ricardo-fort-por-que-se-alejo-de-los-medios-y-el-secreto-de-su-pareja-para-mantener-la-llama-encendida/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la modelo y actriz habló de su pasado junto al empresario, explicó su decisión de bajar el perfil público y dio detalles sobre la dinámica sentimental que sostiene desde hace años]]></description><pubDate>Tue, 25 Aug 2026 12:11:02 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“No somos posesivos ninguno de los dos, pero si hace algo que está desubicado, lo mato”</b>, afirmó <b>Claudia Ciardone </b>al hablar sobre los acuerdos que sostiene con su pareja en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. “La clave es vivir en casas separadas”, agregó, y explicó cómo construyó un vínculo después de años de exposición mediática, una etapa que todavía recuerda con ambivalencia.</p><p>Ciardone alcanzó notoriedad pública tras su paso por <i><b>Gran Hermano 2007</b></i><b> </b>y luego consolidó su perfil en el mundo del espectáculo a partir de su relación con <b>Ricardo Fort</b>, además de sus trabajos como modelo, actriz y vedette. Con el tiempo, se alejó de los medios y eligió una vida más reservada, enfocada en su marca de ropa deportiva, su rutina personal y una relación de pareja que, según contó, se sostiene desde hace años con reglas y espacios propios.</p><p>A lo largo de la charla, repasó su historia con Fort, habló de su decisión de no ser madre, contó cómo maneja los celos y las salidas en pareja, y recordó episodios de su vida sentimental y mediática. Aunque reconoce que extraña parte de la exposición y no descarta volver a la actuación, hoy se muestra cómoda con una vida de perfil bajo, centrada en el trabajo y los viajes.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HCLNX5SJFZBWBJQAEWVWGNT7OE.jpg?auth=461bb461492e08d8a30fd563a8c3fddfe4c311bc4fd76018baa79fcd4dc56e02&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Claudia Ciardone dijo que la clave de su relación de pareja es vivir en casas separadas y mantener espacios propios" height="1280" width="1920"/><p><b>—Tu vida pública podría resumirse en un recorrido que va de </b><i><b>Gran Hermano</b></i><b> a tu relación con Ricardo Fort, para luego, después de una carrera como vedette y modelo, pasar un poco a ese bajo perfil. ¿Puede ser?</b></p><p>—Sí, súper bajo. Es como que arranqué bien fuerte, con mucha exposición, demasiada para lo que es mi personalidad. Y tuve un tiempo que la padecí bastante y decidí alejarme. A la vez, cuando te empiezan a llamar y decís: “De esto no quiero hablar”, es como que también te empiezan a dejar de llamar.</p><p><b>—Vos arrancaste en Gran Hermano 2007. ¿Qué otras personalidades hubo en esa edición?</b></p><p>—Y en ese Gran Hermano había ganado <b>Marianela Mirra </b>y lo condujo <b>Jorge Rial</b>. Fue un Gran Hermano súper visto. Creo que el de mayor rating. Salieron un par de ahí...</p><p><b>—¿Hay un grupo de Gran Hermano 2007?</b></p><p>—Sí, pero yo no estoy (risas). Estuve en un momento, pero no sé. Creo que me sacaron. No tengo ese recuerdo (risas).</p><p><b>—¿Cómo recordás tu momento mediático televisivo y de máxima exposición?</b></p><p>—Lo extraño porque tiene momentos que están buenos. Todo lo que vivimos nosotros, bueno, se sabe, es como adrenalina pura. Obviamente que lo extrañas, pero también lo que estoy haciendo hoy en día me llena un montón. Yo tengo una marca de ropa deportiva y eso me da muchísimo placer. Es como que compenso un poco la falta de lo otro con esto. Con la creación...</p><p><b>—¿Fabricás o importás?</b></p><p>—Fabrico. Es crear y hacer todo lo que es la publicidad. Verlo plasmado en una modelo, que es todo lo que yo hacía antes. Ahora estoy del otro lado y me encanta. Es un mundo que me fascina.</p><p><b>—¿Hace cuánto tenés la marca?</b></p><p>—Hace más o menos tres años. Vendo online y tengo un local en centro comercial en Nordelta.</p><p><b>—¿Y manejás toda la empresa vos?</b></p><p>—Todo. Voy al local todos los días. Amo estar ahí. Tengo una parte de atrás de lo que es atención al cliente, que estoy todo el día ahí creando, buscando cosas y viendo a las modelos. Me encanta.</p><p><b>—No es fácil emprender en Argentina sobre todo en lo textil, ¿no?</b></p><p>—Es re difícil. Es lo que me está costando, pero también es cuestión de estar. Tenés que estar todo el tiempo pendiente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YNZBPSZLARANDEVAMDJVSXGL4Q.jpg?auth=3b02bf8a86704e430e22f61d71bd255e73eeee7966a96fb3eb3ff3c1cb59e2a8&smart=true&width=1920&height=1280" alt="La modelo y actriz contó que se alejó de los medios tras la alta exposición que vivió después de Gran Hermano y su relación con Ricardo Fort" height="1280" width="1920"/><h2>Su relación con Ricardo Fort</h2><p><b>—¿Tu etapa de mayor popularidad fue cuando fuiste novia de Ricardo Fort? ¿Fue real eso? Acá no se puede mentir porque hay una confidencialidad entre clienta y abogado. Así que no necesitás chamullarme. Me podés decir lo que quieras.</b></p><p>—Por supuesto. Yo te lo voy a responder.</p><p><b>—Yo ahora que soy amigo de Martita y de Felipe, sé muchas cosas que me contaron. Entonces, no me podés mentir.</b></p><p>—Así como el pacto de confidencialidad que vos decís, yo con Ricardo, hoy que no está más, no voy a decir absolutamente nada que a él le pueda haber llegado a molestar. Pero sí te puedo llegar a decir que le preguntes esto a quienes sí tienen toda la absoluta libertad de expresarlo, que son sus hijos (risas). Yo soy una persona que jamás voy a faltar a mi palabra. Jamás.</p><p><b>—¿Pero en qué vas a faltar a tu palabra?</b></p><p>—En todo lo que yo tuve hablado o pactado, o lo que yo tuve con Ricardo.</p><p><b>—Pero vos me estás diciendo entre líneas que no eras novia.</b></p><p>—Yo no te estoy diciendo absolutamente nada (risas). Porque es un tema que él no está hoy en día, entonces yo...</p><p><b>—Igual no estamos hablando mal de Ricardo para nada. El comandante es lo máximo.</b></p><p>—Es lo máximo. Lo que se lo extraña...</p><p><b>—Viviste un montón de cosas con él, ¿no?</b></p><p>—Miles. Cosas que decís: “No las voy a vivir en otra vida”. Nunca más.</p><p><b>—¿Cuánto tiempo fue toda esa historia?</b></p><p>—Y fue un año. Pero un año al lado de Ricardo son veinte años de una persona normal. Vivís un montón de cosas. Es como que el tiempo pasa a ser cero, ¿entendés? No tenés tiempo, porque él estaba de un programa al otro, de acá para allá, del avión al auto, los viajes...</p><p><b>—¿Cuántos viajes metieron?</b></p><p>—Ay, ni me acuerdo. Pero hicimos Miami, Nueva York un par de veces. Nueva York creo que una sola, pero Miami hicimos un par. El fanático de Miami. Amaba ese lugar.</p><p><b>—Y de pasarla bien y de la buena vida.</b></p><p>—Sí, totalmente.</p><p><b>—Como todos. Es hermoso.</b></p><p>—Es que es lo que busca todo el mundo, creo yo ¿no? Vivir bien, estar bien. Yo soy muy tauro. Comer y vivir cómoda es lo mío.</p><p><b>—Pero siento que lograste eso en tu vida, amén de Ricardo Fort, es como que te acomodaste en vivir bien y estar tranquila.</b></p><p>—Sí. Yo no vivo una vida de súper lujos, pero vivo una vida donde me siento súper bien, cómoda y...</p><p><b>—¿Tenés tu casa?</b></p><p>—Tengo mi casa, tengo mis perros (risas).</p><p><b>—¿Vivís sola?</b></p><p>—Sí, vivo sola. Tranquila.</p><p><b>—¿Estás actualmente en pareja?</b></p><p>—Sí, estoy en pareja. Estoy en pareja hace <b>ocho años</b>. Tuvimos un break, de un año y algo, que nos separamos y ahora volvimos hace un tiempito.</p><p><b>—¿Y cómo son esas reglas? ¿Es como una pareja más laxa en algún punto?</b></p><p>—No, es exactamente igual. <b>Simplemente que tenemos nuestros espacios. Él está en su casa, cuando tenemos ganas de vernos nos vemos y...</b></p><p><b>—¿Cuántas veces por semana se ven?</b></p><p>—Muchas, un montón. Cuatro, ponele. O cuando tenemos ganas, ¿entendés? Aparte estamos a nada, a cinco minutos una casa de la otra. Vivimos en el mismo lugar, distintos barrios, pero en la misma zona.</p><p><b>—¿Él se queda más en tu casa o vos más en la de él a dormir?</b></p><p>—Un poco y un poco. No lo tenemos muy programado cuántas veces. Es lo que va, lo que va saliendo.</p><p><b>—Aunque se vean cuatro o cinco veces a la semana, ¿no consideran la idea de vivir juntos en un futuro?</b></p><p>—No, por el momento o por ahora no. Estamos súper. <b>Cuando las cosas funcionan, no hay que cambiarlas.</b></p><p><b>—¿Él tiene hijos?</b></p><p>—Sí, él tiene dos hijos.</p><p><b>—¿Y cómo te llevas con ellos?</b></p><p>—Re bien. Son divinos. Estoy hace muchos años. Yo los conocí cuando el más chiquitito tenía siete y el más grande tenía 11. Y hoy tienen 15 y 20. Imaginate. </p><h2>Miedos, maternidad y vida en pareja</h2><p><b>—¿Y vos pensaste en tener hijos en algún momento?</b></p><p>—Sí y no. O sea, lo pensé muchas veces porque es algo hermoso. Pero me daba mucho miedo. Muchísimo.</p><p><b>—¿Miedo a qué? ¿Del embarazo? ¿De qué?</b></p><p>—No, cero. Yo tengo miedo fatal a que se me muera, ¿entendés?</p><p><b>—¿El hijo?</b></p><p>—Sí. Es un dolor que yo no lo podría soportar y es algo para lo que no estoy preparada.</p><p><b>—Es decir, ¿vos no querés ser madre por miedo a que un día le pase algo a un futuro hijo?</b></p><p>—Sí. Yo creo que si llego a tener un hijo, no duermo nunca más, no vivo nunca más. Vivo para esa persona y punto. Y si le llega a pasar, no es vida. No es vida ni para mí ni para el chico.</p><p><b>—Pero ese miedo, ¿te pasa hoy en otras situaciones? Por ejemplo, ¿con tus perros, con tu novio o con la gente que conocés también?</b></p><p>—Sí, con mis perros. Yo ahora este año se me murieron tres de viejitos y fue terrible. Fue el peor duelo de mi vida. Terrible. Entonces, eso es algo que me cuesta mucho superarlo, ¿entendés? No me quiero imaginar qué sería un hijo. Me muero. No lo puedo. No me entra a mí. Es un miedo que no lo puedo superar.</p><p><b>—¿Y estás hace ocho años en pareja?</b></p><p>—Sí, ocho o nueve. Por ahí.</p><p><b>—¿Y él nunca te planteó de tener hijos y eso?</b></p><p>—No, esto fue hablado desde un principio. Siempre fue todo muy claro. Él ya tiene sus hijos, así que no es algo que esté buscando. Y yo no es algo que esté buscando tampoco (risas).</p><p><b>—Después de tanto tiempo, ¿se puede mantener el fuego, la pasión en la pareja?</b></p><p>—Sí, sí se puede.</p><p><b>—¿Cuál es la clave?</b></p><p>—<b>Yo creo que un poco la clave es vivir en casas separadas (risas).</b></p><p><b>—¿Extrañarse?</b></p><p>—<b>Extrañarse. Y cuando tenés ganas, buscarlo y pasar momentos cuando querés. Y cuando no, no ves sus peores momentos, el momento que está enojado, si no tenés ganas y si vos estás enojada y no tenés ganas... Vivir en casas separadas, cerca, pero separadas, es genial.</b></p><p><b>—Porque no tenés que fumarte al otro, básicamente.</b></p><p>—Claro, tal cual. Es terrible eso. Porque por ahí no encontrás un lugar donde estar sola o solo, ¿entendés? Está bueno, lo recomiendo (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BCEJVYCXSNEZFJAVNAAONSUDOI.jpg?auth=1dc59f1cc2a580250595414748a00b0207fbda71f7bfb2efa2605c62c284506a&smart=true&width=1920&height=1325" alt="La actriz relató que recibe fotos subidas de tono a través de las redes sociales y contó que, en una ocasión, denunció ante la esposa a un hombre casado que le enviaba imágenes íntimas" height="1325" width="1920"/><h2>Celos, salidas y acuerdos</h2><p><b>—¿Son pareja abierta o cerrada?</b></p><p>—No, pareja cerrada.</p><p><b>—¿Él es celoso o vos sos más celosa?</b></p><p>—Creo que tenemos unos celos bastantes parecidos. No somos posesivos ninguno de los dos. Si hace algo que está desubicado, lo mato.</p><p><b>—No lo dejás mirar, lo tenés ahí atento.</b></p><p>—A mí me respetás. Después, si yo no estoy, hacé lo que quieras y que no me entere porque...</p><p><b>—Pero, ¿sale solo? ¿Lo dejás salir?</b></p><p><b>—Él puede salir solo porque yo no tengo ningún problema que salga con sus amigos. No sale solo igual. Pero por decisión de él.</b> <b>Es decisión de él, ¿eh? No, es que yo se lo prohíbo ni nada (risas).</b></p><p><b>—¿Pero nunca sale a comer solo? No hablo del lobo solitario. Digo, con amigos, van los varones solos, por ejemplo.</b></p><p>—Sí, sí, sí tienen algunas salidas... Pero no es muy salidor.</p><p><b>—No va a ningún boliche ni a comer afuera.</b></p><p>—No.</p><p><b>—Con esa carita y el dedito acusador, me parece que sos re celosa.</b> <b>No lo dejás.</b></p><p><b>—Sí lo dejo, pero no va. Lo dejo (risas).</b></p><p><b>—Me parece que ya lo asustaste a tal punto que el flaco ni siquiera se le cruza por la cabeza.</b></p><p>—No, no (risas). <b>No va a bailar. Yo tampoco. Sí salgo con mis amigas, vamos a cenar y todas esas cosas, pero a bailar sola no. Ahora, si te vas a un viaje con amigos.</b> <b>Y sí, obviamente, andá a bailar. Contame nada más, ¿me entendés? (risas).</b></p><p><b>—Por ejemplo, ¿él se va a dónde con amigos? Hagamos una recreación.</b></p><p>—Vamos a suponer que se va de viaje, no sé, a <b>Estados Unidos</b>. Obviamente que vas a salir. Podés salir, pero contame.</p><p><b>—¿Lo llamás al otro día? ¿A qué hora arrancás con el llamadito? ¿Lo dejás dormir o ya le arrancás a las 9.30 para ver qué hizo?</b></p><p><b>—No. Arranco a las 10, ponele.</b></p><p><b>—Ya ahí llega el primer mensaje.</b></p><p>—Sí. Le digo: “¿Y cómo fue?" (risas).</p><p><b>—Si te contesta 12.30, ¿ya es para quilombo?</b></p><p>—Sí, pero me cuenta y listo. No hay ningún problema. Sí.</p><p><b>—Sos brava, ¿eh?</b></p><p><b>—No. Pero soy permisiva. O sea, él puede salir, solamente me tiene que contar. Puede mentirme, igual, obvio.</b></p><p><b>—¿Es legal mentir?</b></p><p>—Los hombres mienten. ¿O no?</p><p><b>—Yo soy muy honesto, no miento nunca. Pero hay otros...</b></p><p>—Eso ya es una mentira (risas).</p><p><b>—¿Las mujeres no mienten?</b></p><p>—También, sí. También mentimos. Pero los hombres mienten más y mienten peor. Se descubren más fácil (risas).</p><h2>Las redes sociales</h2><p><b>—¿Vos cuando salís te encaran? Porque la gente te conoce.</b></p><p>—Igual, ¿sabés qué? Cuando sos conocida te hablan menos. Es como... No sé si generás un poco de miedo o qué, pero es un poco menos. Es como que son más atrevidos por redes sociales.</p><p><b>—¿Ahí sí te mandan muchos mensajes?</b></p><p>—Sí, ahí sí. En redes sociales, sí. Te llegan a mandar cada cosa...</p><p><b>—¿Qué cosas, por ejemplo?</b></p><p>—Fotos, por ejemplo. De las partes.</p><p><b>—¡¿Partes íntimas?!</b></p><p>—Sí. Una vez, ¿sabés qué me pasó? Ya me habían cansado, porque ¿tanto vas a mandar? Entonces entré al perfil del señor y estaba casado. Y le mandé la captura a su esposa, porque me cansó (risas).</p><p><b>—¿Y qué pasó?</b></p><p>—No sabría decirte qué sucedió, pero bueno... Era un desconocido, no tengo ni idea. Un asqueroso. Una cosa es que te digan cosas, no sé, lindas y otra cosa es que te manden... ¡¿Qué me importa?!</p><p><b>—¿Te gusta que todavía te encaren o preferís que no? ¿Ya estás fuera de esa situación?</b></p><p>—Ya estoy. Igual siempre es lindo porque es como que decís: “Bueno, todavía estoy vigente”, ¿no? (risas). Pero no es algo que esté buscando.</p><p><b>—¿Y a tu marido te lo miran?</b></p><p>—Y sí. Es fachero.</p><p><b>—¿Son de viajar?</b></p><p>—Sí, mucho. Nos encanta. Es uno de los mayores placeres para mí es viajar. Me fascina.</p><p><b>—Estás cómoda entonces: estás bien con la relación, viajan mucho, estás bien.</b></p><p>—Estoy comodísima (risas).</p><p><b>—Entonces fue toda una evolución positiva. Tal vez dejaste los medios, pero también para disfrutar y estar enfocada en otras cosas.</b></p><p>—Como evolución fue positiva, pero yo te digo, se extrañan los medios. Por lo menos yo los extraño.</p><p><b>—Si pudieses elegir, ¿qué te gustaría hacer hoy en los medios?</b></p><p>—Me gustaría hacer ficción, hacer algo como actriz. Soy muy buena, ¿eh?</p><p><b>—¿Sí? ¿Papel de qué, por ejemplo?</b></p><p>—Y no sé, una persona rota. Me encantaría.</p><p><b>—¿Algún personaje de </b><i><b>En el barro</b></i><b> o una de esas?</b></p><p>—Uy, me muero. Sí, llámenme (risas).</p><p><b>—¿Te animás a esas tiras de picantes? Porque hay que ser una de las que está presa ahí, ejerciendo la prostitución en la cárcel.</b></p><p>—Me fascinaría. Es algo que me quedó pendiente y me encantaría.</p><p><b>—¿Y a tu pareja no le daría celos que aparezcas en paños menores haciendo alguna escena medio subida de tono?</b></p><p>—No. Él me dijo que no, que no tiene problema con mi trabajo. Siempre lo hablamos. No le pregunté ahora, pero no tiene problema.</p><h2>Acusaciones y versiones del pasado</h2><p><b>—Tengo acá anotado algunas cosas que yo quisiera saber si sos culpable o inocente de acusaciones públicas que se te hacen.</b></p><p>—Uh, qué miedo.</p><p><b>—La primera es que se te ha acusado del uso indebido de tarjetas Black pertenecientes al señor Ricardo Fort. ¿Cómo es la historia?</b></p><p>—Inocente. De hecho, un día me dijo: “Tenés que usarla” (risas).</p><p><b>—¿Te dio una extensión y nunca la usabas?</b></p><p>—Yo no la usaba, después la usé. Pero no fue uso indebido.</p><p><b>—¿Qué te compraste?</b></p><p>—Ropa. Yo era de comprarme ropa, zapatos...</p><p><b>—¿Te quedaron algunas prendas que digas: “Esta me la compré con la Black de Ricardo”?</b></p><p>—Sí, me quedaron vestidos de <b>Vero de la Canal</b>. Tengo tres que me compré. Después tengo muchas cosas que él me regaló. Cuando íbamos a Miami, él entraba a las casas de brillos. Viste que él era mucho de brillo. Y todas esas cosas las tengo guardadas. Son mi recuerdo eterno. Tengo corsets llenos de brillos, jeans llenos de brillos, vestiditos, botas, es todo brillo, brillo. Muchos los usé para teatro, para las obras que tuve, para los finales, los cierres.</p><p><b>—¿Pero marcas de lujo o solamente marcas que tuneaban?</b></p><p>—No son marcas de lujo, pero son las que él usaba siempre. No son conocidas. Pero que son caras y buenas. Son carísimas porque son todos los brillos son Swarovski, por ejemplo. Está la marca Philipp Plein, que es una marca cara, pero no es conocida. Es la marca que él usaba siempre. Viste que tenía todas las cruces con brillos y todas esas cosas, todas las remeritas, las camperas. Tengo unas camperas de cuero llenas de brillos. Pero esas son todas cosas que me las guardo eternamente. Son como mi recuerdo de él.</p><p><b>—Lo re quisteste vos a Ricardo.</b></p><p>—Un montón. La verdad que sí.</p><p><b>—¿Se te acusa de ser la tercera en discordia en la relación de Wanda Nara y Martín Migueles?</b></p><p>—Yo te cuento (risas).</p><p><b>—Este Martín es un poquito revoltoso, me parece, porque ya conozco varias que salieron con este muchacho.</b></p><p>—¿Revoltoso? Cuando me separo de mi actual novio. Yo estuve un año y medio casi sola. En este año y medio lo conozco a este hombre en el gimnasio donde voy. Empecé a salir durante tres meses como mucho. Es un personaje extraño, muy raro...</p><p><b>—¿En qué sentido?</b></p><p>—En absolutamente todos. Me daba... ¿viste cuando vos percibís una persona que es un chanta? Pero ¿qué pasaba? A mí me divertía y yo no necesitaba nada más.</p><p><b>—No te sacaba nada y no había ninguna cosa para avanzar.</b></p><p>—De hecho, nunca lo llevé a mi casa. Jamás. Porque me daba como... Él me hacía muchas preguntas sobre mi casa, me decía: “¿Por qué no la vendés y yo te pongo a trabajar la plata?” Yo le dije: “Yo no te voy a dar mi casa a vos, ¿para qué? ¿Qué te pasa?”</p><p><b>—Además, ese planteo a los pocos meses es raro.</b></p><p>—¡A los pocos días! Todo muy raro. Un día aparecía con un auto, al otro día con otro. Tuve unos episodios raros. Un día nos para la policía porque se mandó en contramano en una calle y no paraba. Y la policía nos iba atrás. Y no paraba, no paraba...</p><p><b>—Les hicieron una persecución.</b></p><p>—Claro. Yo le digo: “Pará, porque nos van a tirar”. Cuando paró, nos baja la policía mostrándonos... </p><p><b>—Las armas.</b></p><p>—Imagínate yo ahí. Bueno. Rarísimo todo. La camioneta no era de él, tenía una...</p><p><b>—¿Pedido de captura?</b></p><p>—No, no sé. Pero tenía un permiso de persona con dificultad móvil, con discapacidad. Todo muy raro. Después de ese episodio, también tuve otro en el gimnasio. Yo estaba en una máquina y de repente viene una chica a increparme, a decirme que era la novia. Viene la chica y me dice: “¿Sabés quién soy yo?”. “No, no sé quién sos”. “Yo soy la novia de...” Un quilombo armó. Empezó a decir cosas horribles.</p><p><b>—¿Ahí adelante de todos?</b></p><p>—Sí, yo muerta de vergüenza. Porque si hay algo que jamás me pelearía sería por un hombre, por mí quedátelo regalado, si yo no quería saber nada con él...</p><p><b>—¿Ahí hace cuánto estabas con él?</b></p><p>—Eso fue el final. Me bajo de la máquina y viene otra a pelearse con ella, que también era la novia. (risa).</p><p><b>—No te creo.</b></p><p>—Lo juro. Dije: “No, esto es un montón”. Me fui del gimnasio avergonzada, horrible. Lo llamo al dueño y le cuento la situación que me pasó. Terminaron echados los tres. De ahí yo no quise hablar nunca más con este pibe, porque imaginate que es un tarado, ¿entendés? Un mentiroso. Aparte yo no quería ser la novia. ¿Para qué, qué necesidad tenés de mentirme o no blanquearme tu realidad? Después él siguió saliendo con una de las chicas esas con las que me increpa, con la segunda, con la que vino después, no con la primera.</p><p><b>—¿Vos ahí le dijiste: “Che, me pasó esto en el gimnasio”? ¿Qué te dijo?</b></p><p>—Me lo seguía negando. Me decía que estaban locas. Un mentiroso. Me lo seguía negando, me decía: “Por favor” y lloraba, bla, bla, bla. Yo cuando te bajo la persiana, te la bajé. Después aparece saliendo con Wanda. Todo bien, perfecto. A fines del año pasado me llama un amigo mío que es un peluquero de América y me dice: “Clau, te paso con alguien”. Me pasa con él que me dice: “Hola. Te quería pedir disculpas. Yo sé que estuve mal”. Me pareció un buen gesto. Pero después me empieza a llamar, pero ya para invitarme a su casa, donde me pasa la dirección, me pide por favor que vaya y me habla directamente de reavivar el pasado, ¿entendés? O sea, volver a ser, no sé, a estar con él. No como pareja... A lo que a mí primero me parecía una falta de respeto para mí, porque yo estoy en pareja y una falta de respeto para su novia, que en ese momento era Wanda, y yo se lo dije. Un tarado mental.</p><p><b>—¿Y Wanda? ¿Pudiste hablar de esto con ella?</b></p><p>—No lo cree. Todos los mensajes que tengo los hice certificar ante escribano.</p><p><b>—¿Los tenés acá en el celular?</b></p><p>—Sí, claro. Los hice certificar porque a mí no me tratan de mentirosa. Están los mensajes.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/K3H3PATWWFEA3GV4VKKV6QSIWI.jpg?auth=2c5627cd8edd272026d0215377ac7d49ed261956ab776ecab930a2792d12a26f&smart=true&width=1920&height=1185" alt="La ex Gran Hermano aseguró que sostiene una pareja cerrada desde hace años con reglas claras sobre celos, salidas y respeto" height="1185" width="1920"/><p><b>—¿Se te acusa de haber mantenido una relación con Hernán Caire mientras estaba en pareja con Sabrina Rojas? Esto parece de 1810, ¿no?</b></p><p>—Sí (risas). Sí estuve con Hernán, pero no cuando estaba con Sabrina o por lo menos que yo lo haya sabido.</p><p><b>—¿Vos te agarraste los pelos con Sabrina o es un mito?</b></p><p>—No, eso es un mito. Cero.</p><p><b>—¿Nunca se pelearon?</b></p><p>—No, jamás.</p><p><b>—Porque te agarra Sabrina y me parece que te da.</b></p><p>—¡Vos porque no me conocés a mí!</p><p><b>— Vos decís que en </b><i><b>Párense de Manos</b></i><b>, por ejemplo, ¿a Sabrina Rojas le ganás?</b></p><p>—Sí (risas). Tengo muchísima fuerza. Levanto mucho peso en el gimnasio, soy muy ágil y lo más potente que tengo es mi adrenalina interna, que cuando sale la fiera, agárrense. Igual no me agarraría con Sabrina, ¿sabés? Sabrina es de las mías.</p><p><b>—¿En qué sentido?</b></p><p>—Es brava.</p><h2>Sexo, intimidad y autosatisfacción</h2><p><b>—¿Cada cuánto tenés relaciones, Ciardone?</b></p><p>—Tres días.</p><p><b>—¿A la semana?</b></p><p>—No. Cada tres días. Ya estoy más tranquila (risas).</p><p><b>—Igual para ocho años de pareja me parece está bastante bien.</b></p><p>—Ya estoy más tranquila. Pero veces más, a veces menos. Hay momentos, depende.</p><p><b>—En los viajes, quizá un poco más.</b></p><p>—En los viajes olvidate. Es todos los días (risas).</p><p><b>—Se le acusa de preferir la autosatisfacción antes de la intimidad con su pareja. ¿Es verdad?</b></p><p>—No. Pero yo me llevo muy bien conmigo igual, ¿eh?</p><p><b>—Viste que la masturbación es un tema tabú en la sociedad argentina.</b></p><p>—Es re tabú...</p><p><b>—Para mí la masturbación todo el mundo lo hace, porque es algo muy...</b></p><p>—Todo el mundo. Aparte es la manera de conocerte. Si no te masturbás, no te conocés.</p><p><b>—Pero vos, por ejemplo, ¿tenés como un momento que ocurre más? ¿A la mañana, a la noche?</b></p><p>—Me puede pasar en cualquiera de todos esos momentos. No te digo que antes era mucho más y también depende de la pareja, ¿no? Yo por ejemplo, estoy en mi casa, vivo sola. Capaz que si estoy en pareja todo el tiempo no lo necesito. Yo ya me conozco también el cuerpo. Pero a veces estando en casa sola, ¿por qué no?</p><h2>Dinero, trabajo y patrimonio</h2><p><b>—Se te ha tildado por tu relación con Ricardo Fort como materialista, pero ahora que te conozco y en base a esta entrevista te veo como mucho más tranqui. Tenés un perfil bajo, vivís sola, tranquila, sin grandes pretensiones.</b></p><p>—Sí, re tranqui.</p><p><b>—No te rige tanto el tema del dinero, ¿puede ser?</b></p><p>—Me rige si lo consigo yo. No me genera satisfacción sacárselo a otra persona. O sea, sí me gusta, pero me gusta conseguírmelo, me gusta laburar. Yo soy una mina que trabajo, trabajo y trabajo. No es que me quedo quieta. Yo me levanto todos los días a las cinco y media, seis de la mañana, me preparo el desayuno, le doy de comer a mi perra, le doy las pastillas porque es una perra oncológica y la cargo, me voy al gimnasio, me voy al local, vuelvo y así todos los días de mi vida, hasta la tarde noche.</p><p><b>—Claro, tenés toda la rutina armada.</b></p><p>—Tengo toda la rutina y me gusta. Si tengo que ir a buscar telas, juntarme con la diseñadora, hacer las fotos con la modelo, me encanta.</p><p><b>—¿Y qué sentiste cuando vino este Miguel a decirte: “Vendé tu casa para invertir la plata”? Porque la casa es sagrada.</b></p><p>—De hecho, ¿sabés qué me dijo él: “¡Qué inteligente que sos, Ciardone!”. Esa respuesta todavía me generó más dudas, ¿entendés? Porque ¿qué inteligente? ¡Me acabas de pedir la plata de mi casa! (risas).</p><p><b>—Es una cuestión de supervivencia, amigo.</b></p><p>—Claro. Es lo único que tengo. Es mi único patrimonio, mi casa. Después ponele que tengo mi empresita, mi auto. Pero nada.</p><p><b>—Es el fruto del trabajo de toda una vida.</b></p><p>—Imaginate que no la voy a vender para invertir la plata con alguien que ni conozco. Es rarísimo. Pueden pasar veinte cosas en el camino.</p><p><b>—Cuando volviste con tu pareja, ¿le contaste esto? ¿Qué te dijo?</b></p><p>—No, son cosas que cuando te separás... Él tampoco estuvo solo. A mí me tocó que justo se puso a salir con Wanda, la persona con la que estuve, pero nada, te puede pasar, le pudo haber pasado a él, porque no estuvo solo en ese momento en el que nosotros nos separamos.</p><p><b>—¿Y conociste alguna que salió con él?</b></p><p>—No, pero tampoco me genera intriga. Mientras no estamos juntos, lo que haya pasado en su vida quedará ahí.</p><p><b>—¿No te da celos ni nada?</b></p><p>—No, ni tampoco me da intriga. Soy muy segura de mí. Si en algún momento la relación no funciona, puede pasar que no funcione. Pero no va a ser por mí.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/22M2EVW2Z5BUVJ5AW7PSFSLSFU.png?auth=eca679f88c0ea93566d432b400941b7243f08fbc0f0627eb4bc44160b64c5186&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Claudia Ciardone con Rulo en Desencriptados - Infobae ]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Gastón Edul: el consejo de Gaspi antes de La Velada, el particular entrenamiento que lo motivó y su mensaje para Edu Aguirre por la revancha]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/25/gaston-edul-el-consejo-de-gaspi-antes-de-la-velada-el-particular-entrenamiento-que-lo-motivo-y-su-mensaje-para-edu-aguirre-por-la-revancha/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/25/gaston-edul-el-consejo-de-gaspi-antes-de-la-velada-el-particular-entrenamiento-que-lo-motivo-y-su-mensaje-para-edu-aguirre-por-la-revancha/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, el periodista y streamer recordó el difícil proceso de entrenamiento para llegar a la pelea y desafió al español a un nuevo combate. Las charlas que lo llevaron a aceptar, su presente amoroso y por qué decidió diversificar su trabajo más allá de la cobertura deportiva]]></description><pubDate>Tue, 25 Aug 2026 06:08:15 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Gastón Edul</b> nació el 31 de diciembre de 1995. Desde la pantalla de <i><b>TyC Sports</b></i> se destacó como un referente de las coberturas periodísticas de la <b>selección argentina</b>, logrando una gran popularidad durante el Mundial de Qatar que culminó con la tercera estrella para el escudo albiceleste. Tras esa Copa del Mundo, Edul amplió su espectro profesional e incursionó en programas de otra índole, como <i><b>Bake Off Argentina</b></i>, y comenzó a participar en programas de canales de streaming, como <b>Olga</b>, o junto al reconocido <b>Davoo Xeneize</b>. </p><p>Este año, Gastón se animó a otro desafío que le requirió un importante esfuerzo físico y mental al aceptar participar de <i><b>La Velada del Año</b></i>, el evento de boxeo amateur que organiza Iba Llanos. Edul enfrentó al periodista español<b> Edu Aguirre</b> y perdió en decisión dividida. Durante la entrevista, Gastón dijo que aspira a una revancha y le envió un mensaje a su colega ibérico. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/REY2OAMEVFFLBHFNFOLLPIVWVA.jpg?auth=d2fe3725ec3f97aab8b5d0829abfdc68e254fba12cd694d49db22b55032829eb&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Gastón Edul dijo que quiere revancha con Edu Aguirre y le mandó un mensaje" height="1080" width="1920"/><p><i><b>-¿Cómo estás Gastón? La gente te ve en tantas cosas que sos medio inalcanzable</b></i></p><p>-¿Cómo estoy? Bien. Pasó un poco el tsunami. La parte importante del año, la más fuerte, que en realidad sabía que iba a ser así entre <i>La Velada</i>, el Mundial, Olga, que son dos veces por semana, más los streams. Y ahora es como que cuando hacés muchas cosas y de la nada empezás a hacer menos, tenés que acomodarte a tener un poquito más de tiempo, a tomar decisiones, a estar tranquilo. No es fácil. </p><p><i><b>-¿Y te gusta eso o preferís la vorágine? </b></i></p><p>-No sé si habla bien o mal de mí, pero prefiero la vorágine (risas). Mi hermano Guido, mi hermano mellizo, me dice <b>“bueno, andá a terapia si preferís la vorágine y no podés estar tranquilo”. </b></p><p><i><b>-¿No vas a terapia? </b></i></p><p>-Voy a terapia, pero no hablo tanto de esto en terapia. </p><p><i><b>-¿De qué hablas? </b></i></p><p>-Hablo de otras cosas cotidianas, de mi relación con mis viejos, de relaciones amorosas también. No tanto el vínculo con el trabajo. Ojo, no digo que esté bien, capaz que tengo que consultar de trabajo, pero como estoy tan contento con todo y siempre voy para adelante, es como que no me enrosco tanto con el laburo, para nada. </p><p><i><b>-Sobre el tema de subirte a un ring para pelear, ¿cómo fue el momento que dijiste “lo hago”? </b></i></p><p>-Me había pasado el año pasado que un par de veces entrenando en el gimnasio, escuchando música, ¿viste que proyectás cosas? Dos o tres veces me había pasado que me imaginaba haciendo alguna velada. Pero como algo que me imaginaba y no sabía si iba a ser realidad. Nunca había tirado una piña en mi vida. Me había agarrado a piñas dos veces de pibe jugando al fútbol con mis amigos. Nunca he tirado una piña, de hecho, mis amigos me decían: “¿Vos?“. Cuando llega la posibilidad, en realidad Davoo me llama un día, mi amigo Davoo, y me dice: <b>”Viene Ibai esta noche a casa, sumate al stream"</b>. Y yo jodiendo a mi hermano Guido, estaba cenando con él, le tiro un comentario, pero de chiste, o chiste verdadero, y le digo: <b>“Me voy al stream de Davoo, que va Ibai. Cierro para la velada y vengo”</b>. Medio en chiste. Para ver la cara de Guido, de mi hermano, que no se lo tomó en serio. Ahí no cerramos lo de la velada, hasta que cuando estuve de vacaciones con mis amigos, a fines de enero de este año, me llama Ibai. </p><p><i><b>-¿Lo tenías agendado? ¿Fue por WhatsApp? </b></i></p><p>-No lo tenía agendado. Me escribe y yo no lo veo. Me avisa Davoo: “Mirá que te escribe Ibai”. Le contesto y me llama. Y me pregunta si quiero pelear en la velada del año. Directo. Yo estaba en un aeropuerto con mis amigos. Yo nunca tuve muchas dudas con mis decisiones laborales. Ahí siento que tengo más o menos en claro qué quiero y qué no. En otras cosas capaz que soy más dubitativo. Le pedí un tiempo para pensarlo. Le digo: <b>“En dos o tres semanas voy a estar con todo más acomodado y te contesto”</b>. Era lunes. Y me dice: <b>“¿Tres semanas? El miércoles tenés que resolver porque no tengo más tiempo"</b>. ¿En dos días, cuarenta y ocho horas? Sí, bueno, pero no sé qué, queda ahí. </p><p><i><b>-Ahí vos dudabas porque tenías el Mundial, aparte del calendario, de todo, un quilombo... </b></i></p><p>-Menos mal que me llamó cuando terminaban las vacaciones, porque ahí mi cerebro hizo ¡pac!, se desconectó de las vacaciones. Porque no es solamente subirte a cagarte a trompadas a un ring. Es el evento de stream más importante del mundo, es que vos tenés una imagen o algo que también uno cuida o valora. Estaba el Mundial... entonces empiezo a llamar a mucha gente que me quiere y después llamo a gente que se había subido al ring. </p><p><i><b>-De las personas que te quieren, imagino tu familia. </b></i></p><p>-Esteban, mi hermano, mis viejos... Aunque la palabra de mis viejos en esto, puntualmente, no era lo que yo necesitaba. ¿Qué me va a decir mi vieja? “Sí, subí a pegarte”. También hablé con <b>Ariel Senosiain</b>, con <i><b>Nacho </b></i><b>Elizalde</b>, porque entiende mucho también. Después hablé con <i><b>Momo</b></i>, con <b>Grego</b>. ¿Sabes con quién hablé también? Con <b>Gaspi</b>, que lo había hecho. Hablé con <i><b>Coker</b></i>, que lo había hecho en <i>Párense de manos</i>.</p><p><i><b>-¿Te acordás qué te dijo Gaspi? </b></i></p><p>-<b>Gaspi me había dicho que participar de la velada le cambió la vida, pero por el estilo de vida que él llevaba</b>. Yo no es que no fui siempre muy deportista, pero un pibe normal que va al gimnasio tres veces por semana, pero normal, hasta ahí. No lo llevé a este nivel. Y todos me decían cosas diferentes, pero en una cosa todos me decían lo mismo y eso es lo que me hizo ruido. Algunos me hablaban de la guita, que no me interesaba. Otros me hablaban de cómo me iba a posicionar en el streaming. Eso ponele que me interesaba. Pero todos coincidían en que la experiencia, lo que vos sentís en el cuerpo, en la cabeza, de pelear ante tanta gente, que esté tu familia o tus amigos, que nunca más me lo voy a olvidar. También hablé con <i>Goncho </i>Banzas, y creo fue <i>Goncho </i>o <i>Coker </i>el que me dijo: <b>“Imaginate cuando tengas ochenta años y le cuentes a tu nieto que peleaste ante setenta mil personas”</b>. Y ahí me quedé. Estaba por subir al avión, un vuelo que eran dos horas más o menos, y no le digo a nadie la decisión que había tomado, pero internamente digo: <b>“Listo, lo tengo decidido. Voy a decir que no”. </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WSMH7YLMSFEZHNYPCW4L6VGYFY.jpg?auth=ae320bc68ae466178f522252137ede2d2835b1ea4574397506c2581b493c89ce&smart=true&width=1920&height=2880" alt="Antes de darle el sí a Ibai Llanos, Gastón habló con varias personas, entre ellas con Gaspi" height="2880" width="1920"/><p><i><b>-Parece que me estás jodiendo. Iba todo el cuento, iba que después de todo lo que te dijeron, la familia, setenta mil personas... dijiste que no. </b></i></p><p>-Me pasó esto. Dije “listo, es una locura, está el Mundial, no, no. Qué lástima que no sea el año que viene”. Voy a decir que no. Punto. Me subo al avión. Esto no lo conté nunca. Me subo al avión sin haberlo rechazado todavía, pero en mi interior ya estaba el no. Te juro que fueron dos horas horribles. Sentí algo raro. Primero sentía culpa, pero al mismo tiempo sabía que era sensata la decisión que estaba tomando. Y cuando aterrizo lo llamo a Esteban de vuelta y le digo: <b>“Voy a decir que no”</b>. Y que Esteban, y esto me convenció definitivamente, porque Esteban es superconservador, y me dijo: “Mirá, yo lo que te puedo decir es lo siguiente. Varias veces me preguntaste por cosas en las que yo te dije que yo no lo haría y vos le hiciste y creciste el triple. Creciste el triple porque fuiste al frente en cosas que capaz que no estabas en tu zona de confort y eso fue lo que te dio un diferencial para ir creciendo. No sé si te va a servir o no. Lo que sí te puedo decir es que conociéndote, si decís que no, hasta el 25 de julio te vas a sentir pésimo, porque vos pensás de otra manera. Hacelo, llevalo al límite. <b>Es peor esto que hacerlo y después ver cómo te va, es peor arrepentirse de algo que no hiciste que algo que hiciste”. Y ahí llamo a Ibai y le digo: “Estoy”.</b></p><p><i><b>-¿Vos ya sabías con quién peleabas? ¿Cuando Ibai te llama te confirma que es Edu Aguirre?</b></i></p><p>-Sí, ahí me dijo que el rival era Edu Aguirre. </p><p><i><b>-¿Y eso cómo influye en la decisión? Es un tipo totalmente calado, toda la historia con Cristiano Ronaldo, eso para el show era bárbaro. Pero al pibe vos lo ves y está armado...</b></i></p><p>-Sí, él está muy bien físicamente. Pero no, nunca me fijé en eso. Porque al final de todo es una pelea contra vos mismo. Es tremendo, es una guerra de voluntades. Ni siquiera importa cuántos abdominales tenés, sino quién está más convencido, quién lo siente más. Obviamente, hay un deporte, quién boxea mejor, eso sin lugar a dudas, pero hay otras cosas que juegan cuando ninguno de los dos sabe boxear realmente. </p><p><i><b>-Vos en la previa jugaste mucho a eso también. </b></i></p><p>-Obvio. Yo sabía que físicamente iba a estar abajo y que técnicamente también. <b>Entonces, me agarré de lo que yo sentía que tenía más fuerte, que era el convencimiento.</b> Estos seis meses fueron la experiencia más fuerte de toda mi vida. Y el día de <i>La Velada</i>... nunca sentí algo igual. Hubo dos momentos puntuales, en los que me di cuenta, porque después es tanta la vorágine que si no todo te lleva puesto, es una ola. Había mucha gente, el celular no podía ni agarrarlo, se me juntaba todo ahí, se me hizo un embudo de que me acordaba de los seis meses previos, todo lo que entrené y todo resumido en nueve minutos. Me di cuenta en dos momentos que dije <b>“esto no me lo olvido más”</b>, y me entró felicidad en el cuerpo. Una fue cuando estaba por salir, había una cortina, ahí vemos la cantidad de gente que hay y estaban todos locos, gritando, sacados. Cuando me doy vuelta veo a mi viejo y a mis dos hermanos, a Esteban y a Guido conmigo, y que del otro lado había setenta mil personas. Ese momento no me lo olvido más. Y después hubo otro momento especial, que fue más interno, que fue en el segundo round, después de que me duele una piña de él, que fue la única que me dolió, que sentí que me dolió. </p><p><i><b>-¿Dónde fue la piña?</b></i></p><p>-Una mano por adentro, que me pegó medio acá en la pera. </p><p><i><b>-Con el hombro tenías un temita...</b></i></p><p>-El hombro no lo podía levantar y ya en el segundo round estábamos cansados y cada piña que él pegaba, aunque yo la parara, la gente se caía abajo, el estadio se caía abajo, porque éramos muy visitantes. Y en un momento, claro, tenía el hombro mal, me dolió la piña, la gente gritaba, él se envalentonaba y ahí me nació también, una conversación interna de un segundo que es inexplicable, pero tengo una fuerza adentro, tipo: <b>“Dale, ahora tenés que demostrar quién sos vos”.</b> No cuando vos estás pegando, sino cuando te pegan. Ahí me nació una fuerza que es cuando yo de la nada saqué un par de piñas que él tira al bucal, ese momento tipo de resiliencia también me queda adentro. <b>“Demostrá quién es Gastón ahora. Te está viendo todo el mundo ahora”. Es como que los seis meses se te vienen en un segundo, todo lo que pasaste. Y después, bueno, obviamente que vos ahí estás solo. De hecho a mí lo que me pasó en estos seis meses es que me conecté mucho con el miedo. Me asustaba por momentos. Al principio no lo querés admitir. </b></p><p><i><b>-¿Pero el miedo a decir “me tira una trompada, caigo al piso y no me levanto nunca más” o el miedo al ridículo, o el miedo a qué? </b></i></p><p>-No, el miedo al ridículo, sinceramente nunca lo tuve. Son mucho más duros los seis meses de preparación que la pelea, porque te pegas muchas veces en seis meses. Ponele, estaba en un día normal, faltaban tres meses, tenía que ir a <i>TyC Sports</i>, iba a <i>Olga</i>, y sabía que tenía entrenamiento. Pero ponele, mi entrenador me avisaba el día anterior: <b>“Mirá que mañana tenés sparring con un pibe que traigo”. Sparring es una pelea, es peor que </b><i><b>La Velada</b></i><b>. ¿Sabés cómo te cagan a piñas? Te pasa eso, es una constante. Y vos estás tranquilo, pero cuando falta media hora, cuando estás en el auto acercándote al gimnasio, te sube un fuego. “Che, me estoy por agarrar a trompadas”. No es un deporte normal. </b></p><p><i><b>-Y para alguien que no está acostumbrado, que no le gusta. Me imagino que no te gusta agarrarte a trompadas. </b></i></p><p>-No, no. Le tenés que pegar a otra persona, tenés que tratar que no te peguen. Y eso me pasó muchas veces durante estos seis meses. Pero detrás del miedo, si vos das un paso más allá, la sensación es increíble. De hacer algo que te desafía de verdad, que te incomoda constantemente. Y haberlo hecho en el Mundial fue durísimo. </p><p><i><b>-¿Qué te decían los jugadores de la Selección?</b></i></p><p>-Me escribían, me escribían. <b>Sin decir nombres te voy a decir que me escribieron varios jugadores de la Selección que estaban ahí pendientes y uno o dos hasta durante el Mundial</b>, cuando veían mis coberturas o que yo iba al entrenamiento, era gracioso, porque ellos estaban entrenando, pero después me decían: <b>“Che, dale, ¿cómo estás con el entrenamiento? No aflojes”</b>. Viste, estaban, estaban pendientes de eso. </p><p><i><b>-Cuando decís “sin decir nombres”, ¿por qué?</b></i></p><p>-Para que no se digan pavadas, para cuidarlos a ellos. Solamente eso. En cuanto al conocimiento, la verdad que disfruto todo lo que me pasa con la gente, de recibir muchísimo más de lo que soñé en algún momento de mi vida. Muchísimo. Que la gente te exprese cariño, pero de verdad. Que los nenes, que no tienen filtro para el cariño, que no quieren ni saben disimular, entonces cuando me cruzo chicos en la calle, ver cómo se les transforma la cara de alegría o que te abrazan. Y a veces me pasa eso que vos recién dijiste: “Che, ¿me merezco esto?”. Pero después cuando veo el esfuerzo que hago y que al final yo ya hace años que estoy, y me encanta la labor periodística, pero no soy periodista ciento por ciento ya y los chicos me lo hacen saber. Hay algunos, y esto es increíble, que no saben que soy periodista. Para los chicos soy streamer, pero ciento por ciento, no saben que soy periodista. Eso va reconvirtiendo tu carrera y ves como dependiendo de dónde salgas al aire, llegas a diferentes rangos etarios. Esto en <i>La Velada</i> a mí me sirvió mucho porque en España me conoció muchísima gente. </p><p><i><b>-¿Cómo influyo en la pelea el tema de que justo llegaron a la final del Mundial Argentina y España?</b></i></p><p>-De hecho, después de Argentina-Inglaterra me escribió alguien del equipo de Ibai y me puso: <b>“Disfrútalo, porque tu pelea a partir de ahora es una de las dos o tres más importantes”</b>. Se iba armando, y con mi entrenador nos dábamos cuenta por lo que nos escribía la gente también. </p><p><i><b>-Vos salís incluso con la remera de Malvinas...</b></i></p><p>-Eso fue hermoso y en marzo ya en la presentación estaba con la remera de Malvinas. Se fue dando todo casi sin querer. Todo eso lo disfrutaba, pero al mismo tiempo todo eso te cargaba. Voy a contar algo que no conté, que me pasó durante el Mundial, que fueron como veinte viajes. Yo viajaba, laburaba y tenía que entrenar, que no son entrenamientos normales de ir al gimnasio. Son entrenamientos diferentes, mucho más largos, que tenés que prepararte, que tenés que sufrir un poco. Y a medida que avanzábamos con la Selección, pasamos fase de grupos, cuando empezamos a jugar cada menos tiempo y viajar más, no tenía tiempo para entrenar y cada vez faltaba menos. Antes la veía lejana <i>La Velada</i> y ahí veía que faltaban dos semanas, diez días, quince días. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/33SJD3QKKBA2NDOSCVVLJKMXPI.jpg?auth=0403671e70261419ff7117ef356bd3ef7e7aa8acc886c10bbe956553e8f84c2b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Gastón Edul recordó las sensaciones que vivió desde que decidió aceptar participar de La Velada hasta lo ocurrido durante el combate. Dijo que fueron experiencias inolvidables" height="1080" width="1920"/><p><i><b>-No te podías preparar de la mejor manera... </b></i></p><p>-Y me ponía mal. Mirá que yo no soy de llorar ni angustiarme ni nada, pero hubo una noche que yo llegaba de un viaje, hacía dos días que no entrenaba, me dolía el hombro y volvía a no entrenar y me desesperaba. Llegamos a un hotel que tenía el gimnasio cerrado. Encima entrenábamos en gimnasio, que no es de boxeo, no es lo que yo necesitaba. Y llego al cuarto del hotel, estaba con mi entrenador y me angustio. Me puse a llorar de la nada. Yo soy tranquilo, pero me puse a llorar. Le digo a mi entrenador: <b>“Boludo, no puede ser, no puedo entrenar, faltan quince días”</b>. Y ahí no me olvido más. Y esto te lo cuento porque fue lo último que me dijo mi entrenador cuando estaba subiendo, pasando las cuerdas para subir al ring. Me recordó ese momento, solo ese momento. Y me dijo: <b>“¿Es que no podés entrenar? ¿Qué necesitás un gimnasio para entrenar? ¿Querés entrenar? Vamos a entrenar”. Tiró las camas para los costados, los muebles del cuarto y me dijo: “Ahora vamos a entrenar una hora y media acá, a ver si querés entrenar o no querés entrenar”. Y nos agarramos a piñas diez rounds en un cuarto de hotel de noche, pero a trompadas mal contra las paredes, poníamos en la campana del ring, todo.</b> <b>Era una pelea adentro de un cuarto de hotel. Una hora y cuarto, sin aire acondicionado, sin nada, matándonos. Me dijo: “¿Querés entrenar? Ahí tenés para entrenar</b>.<b>¿Qué? ¿Te vas a cagar? Faltan diez días, boludo, pasaste por todas”</b>. Ese momento fue espectacular. Me dijo: “Él está allá descansando y vos estás acá sufriendo. Vos podés entrenar donde vos quieras, lo importante es resistir. Vas a llegar un poco más cansado, pero vas a llegar mucho más fortalecido del espíritu”. Y me dijo: “No te tira ni en pedo. Mirá, si no caés acá, no te tira, no te va a tirar”. A vos te tienen que ir convenciendo también. Y al final ese entrenamiento en un cuarto de hotel fue como el leitmotiv, Más que cualquier gimnasio o las pesas. No había nada. Éramos nosotros dos, dos bucales, tirándonos en un cuarto. Y cuando estaba subiendo al ring, que nos silbaban tanto que casi no se me escuchó ni lo escuchaba y ni me escuchaba. En un momento entramos al ring, él me agarra la cabeza para que lo mire a él nada más, para que no mire a la gente, al otro entrando, que ya se veía que éramos visitantes. Y me agarró y me dijo: <b>“Es el cuarto del hotel. Estás en el cuarto del hotel. Hiciste diez rounds ahí. Acá son tres. Son tres. Mátalo”</b>. Es decir, salí a dar todo lo que vos puedas. Y eso me quedó. Después me di cuenta que cuando uno no quiere hacer algo, busca excusas, pero cuando vos querés hacerlo, lo hacés. Donde sea, cuando sea, como sea, lo hacés. </p><p><i><b>-Vos decías que esto no lo hacías por la plata, por lo económico. Pero para matar un poco el mito, como es esto de las marcas, la logística, lo qué te ofrecen...</b></i></p><p>-Por participar obviamente te pagan. Pero yo empaté, no gané nada, porque llevé un equipo de trabajo a Estados Unidos durante dos meses, no tenía otra manera de hacerlo. Y los cinco meses previos también. Empaté, literalmente, no es que me quedó un puchito. </p><p><i><b>-Hay gente que piensa que te compraste dos departamentos, tres autos... </b></i></p><p>-No, no, para nada. Yo no sé el acuerdo de los otros peleadores, pero con el mío empaté. Y si hablamos solamente de lo laboral, hablando de la fórmula del éxito de todos estos chicos, que son comunicadores increíbles, que yo un poco me metí ahí también entre ellos para comunicar de otra manera, es que el protagonista ahí sos vos. Yo cuando hago periodismo es un producto, la gente me escucha hablar o informar sobre algo, pero es otra cosa. Ahí sos vos y esos chicos están acostumbrados a generar ese contenido, que el contenido sean ellos. Y hay streamers muy fuertes que los chicos siguen. Hace poco tuve una charla con <i>Davoo</i>, espectacular, comiendo un asado. Le decía que ahora ya me acostumbré, porque hace dos años estoy en streaming. Pero al principio estaba buscando la dinámica o entender por qué pasaba esto y él me dijo algo espectacular: <b>“Vos tenés que pensar que antes los chicos miraban Cartoon Network o Nickelodeon y estaba Bob Esponja o Dexter. ¿Sabés qué pasa? Ahora vos sos Dexter y yo soy Bob Esponja. Antes veían los dibujitos, ahora los dibujitos somos nosotros, con YouTube, con TikTok...“</b> ¿Qué hubiese pasado si vos te cruzabas a Bob Esponja o lo tenías ahí? Le darías un abrazo. Por eso yo siempre me encargo de decir que el éxito de <i>Davoo</i>, de <i>La Cobra</i>, de <i>Bauleti</i>, de <i>Benito</i>, de todos estos chicos, no es casualidad. Ellos entienden muy bien el lugar en el que están, laburan sin parar, por más que hagan un personaje, laburan más que cualquiera, proyectan y planifican. </p><p><i><b>-¿Cómo fue el post Qatar 2022?</b></i></p><p>-Yo podría haber seguido haciendo solo eso. Pero algo me decía que tenía que hacer otras cosas. Y lo fui encontrando con <i>Olga</i>, con <i>Davoo</i>, con <i>Bake Off</i>, con <i>La Velada</i>. Al abarcar diferentes rangos etarios, porque cuando salía en <i>Bake Off</i> me escribían las amigas de mi tía, que no me hablaban nunca. Y cuando salía en <i>TyC Sports</i>, los amigos de mi viejo, los de siempre. Pero después salía en <i>Olga</i> y con lo de <i>Naty</i> (Jota), me escribían amigas de mis amigas. Y con <i>Davoo</i>, los cámaras o sonidistas pidiéndome saludos para los hijos. Y ahí fui entendiendo que estaba lo de atravesar generacionalmente. <b>Si yo tengo que explicar en pocas palabras por qué fui creciendo y por qué estoy creciendo, es porque fui llegando a diferentes personas haciendo cosas diferentes</b>. La gente que me conoce por <i>Olga </i>no me pide lo que me pide la gente de <i>TyC Sports</i>, y yo no puedo hablar en <i>Olga </i>como hablo en <i>TyC Sports</i>, ni al revés, porque no funcionaría. Y yo no puedo ir a lo de <i>Davoo</i> siendo el de <i>TyC Sports</i>, ni ir a <i>TyC Sports</i> siendo el de <i>Davoo</i>, porque quedo desubicado. </p><p><i><b>-¿Lo de la revancha de La Velada lo querés hacer de verdad? ¿Contra este muchacho, Edu Aguirre?</b></i></p><p>-Sí, yo quiero, porque más allá de toda la experiencia increíble, todo lo lindo que la gente vio y que estoy contento por eso, cuando vos entrenás seis meses y perdés, te queda una espina. Porque aparte sé que podría haber estado un poco mejor para ganar. Hablé con los chicos de <i>Párense de manos</i>, que es ahora en diciembre, que la rompen toda. Y me preguntaban si quería estar y yo lo tengo claro. <b>Yo si me vuelvo a subir al ring es solamente si él está enfrente mío.</b></p><p><i><b>-La única manera que vos te subas de vuelta es si está Edu Aguirre.</b></i></p><p>-Es lo único que quiero </p><p><i><b>-Y con él, más allá de el show, las discusiones, las provocaciones, ¿qué onda? ¿Hoy hay buena? </b></i></p><p> -No, a ver, la verdad, sinceramente, no te lo voy a caretear. No hablamos casi nada, no nos conocemos. Pero por las pocas palabras que intercambiamos parece buena gente, obviamente. Gente que labura con él me dijo que es buena persona. Pero al final también cada uno tiene su personalidad y yo quiero ganar. <b>Estoy seguro que le puedo ganar, seguro. </b></p><p><i><b>-¿Y se puede dar en Párense de manos?</b></i></p><p>-Si él acepta, yo peleo en diciembre con él, no me importa. Sin operarme nada, me preparo y me pongo entrar mañana y de acá a diciembre peleo. Si él me dice que no pelea en Argentina, de mínima ojalá que me diga que sí, pelear de vuelta en su país. Creo que estaría bien y me encantaría que sea la única pelea en la historia de <i>La Velada</i> que se repite, porque no se repitió ninguna. Pero yo creo que esta tiene fundamentos para que se repita, tiene todos los condimentos para eso. (Luego mira la cámara y le deja un mensaje a su rival). <b>“Edu, ojalá aceptes y nos veamos el año que viene en La velada. Te lo dije arriba del ring. Sabés que quiero hacerlo y creo que a vos también te va a convenir y te va a servir. Nos vemos el año que viene”.</b> </p><p><i><b>-¿Estás de novio?</b></i></p><p>-No, no estoy de novio.</p><p><i><b>-¿Qué pasa con eso? ¿Te gustaría estar de novio? </b></i></p><p>-Yo tengo un grupo de ocho amigos de toda la vida, del barrio, de Boedo, que nos conocemos desde que tenemos tres, cuatro años. Si bien cada uno vive su vida, el grupo es un poco como un termómetro de cómo vamos tomando decisiones, tratás de estar en sintonía con todos. Y el otro día hicimos una cena, miré así y dije: <b>“Uy, hay siete de novio y uno soltero. Yo solo” (risas). </b>También estoy un poco más grande. Sí, me gustaría estar compartiendo, la verdad. Tampoco es algo que digo “quiero esto”. Hoy no le cierro las puertas. En otro momento era más pibe, me estaba yendo bien, tenía más tiempo, quería disfrutar. Es una etapa que recuerdo con mucho cariño y me acuerdo y me río y me encanta. Pero bueno, también son diferentes momentos. Sigo siendo joven. Estuve de novio una sola vez, estuve siete años y me separé hace seis. Después de ahí no tuve ninguna experiencia amorosa así fuerte que diga “es por acá”. Así que estoy tranquilo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ERSULBX7ONBDZOOQXJMMAGPVAY.png?auth=ae7ef7d6bb54457e7da3931fc2585a6a9d82fb255577b0ded213210294e265b8&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Javier Bazterrica, “El Gigoló”: “Si tuviera una máquina del tiempo me diría ‘no conozcas a la hermana de Flavio Mendoza’”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/21/javier-bazterrica-el-gigolo-si-tuviera-una-maquina-del-tiempo-me-diria-no-conozcas-a-la-hermana-de-flavio-mendoza/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/21/javier-bazterrica-el-gigolo-si-tuviera-una-maquina-del-tiempo-me-diria-no-conozcas-a-la-hermana-de-flavio-mendoza/</guid><dc:creator><![CDATA[Luis Novaresio]]></dc:creator><description><![CDATA[En un nuevo episodio de La vida después, el mediático que se convirtió en meme repasa el costo de su personaje, la condena judicial y las ofertas que recibió de parte de mujeres]]></description><pubDate>Mon, 24 Aug 2026 15:11:16 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Pasar de un apellido de renombre al escarnio mediático puede suceder en cuestión de segundos. En 2015, la aparición en televisión de <b>Javier Bazterrica bajo el apodo de “El Gigoló”</b> transformó una denuncia por estafa en un insólito fenómeno de la cultura pop. Sus anteojos oscuros, la muletilla <i>“All the night”</i> y el champagne de marca se volvieron parte del imaginario colectivo. Pero detrás del personaje gracioso se escondía una caída libre emocional y familiar.</p><p>En el marco de<a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/"><i> </i><i><b>La vida después</b></i><b>, la propuesta audiovisual de </b><i><b>Infobae Studio</b></i></a>, Bazterrica se sienta a hablar sin miedos de su versión detrás del juicio abreviado por la estafa a la hermana de Flavio Mendoza, la “cancelación” televisiva que le atribuye al coreógrafo, las ofertas millonarias de dinero que asegura haber rechazado y la paternidad que le cambió la perspectiva. En un mano a mano imperdible, revela el costo de vivir atrapado en una máscara que hoy, asegura, no se puede sacar ni con espátula.</p><p><b>Luis Novaresio:</b> <b>¿Quién sos?</b></p><p><b>Javier Bazterrica:</b> Yo soy Javier Bazterrica, hijo de Roberto Enrique Noria Bazterrica. Somos descendientes de los Viamonte... De la alta alcurnia, digamos. Somos una familia muy unida. Soy una persona católica, buena, a la que se la ha juzgado en un montón de cosas, pero soy un humano lindo.</p><p><b>LN: ¿Sos un gigoló católico?</b></p><p><b>JB:</b> Soy un gigoló católico, cosa que es increíble. Pero voy todos los domingos a misa, así que le agradezco todo lo que me ha dado el Señor y que me sigue dando. Desde que tengo uso de razón: la comunión, la confirmación... Familia católica: mi mujer católica, mi hija católica... Todos católicos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/P2NX2ARL25ASZIK7Q2H4TBC5HE.png?auth=08ded2ecf06d691232f7dc7d706be58e4d45c07ca2955a91e18aba90f04e9722&smart=true&width=1672&height=941" alt="" height="941" width="1672"/><p><b>LN: ¿Tenés una hija?</b></p><p><b>JB:</b> Tengo una hija de tres años que se llama Ana Clara Bazterrica. </p><p><b>LN: ¿Y te proyectaste teniendo una hija?</b></p><p><b>JB:</b> No proyectaba nada. Mi vida estaba muy cómoda como estaba y la verdad es que yo terminé pidiéndole a mi mujer tener una hija, un hijo o lo que fuere. Sandra, con su impronta y diciendo: “Pero flaco, vos venís de algo <i>heavy</i>”, confió en mí. La verdad es que tenemos una excelente familia y ella es una excelente madre. </p><p><b>LN: ¿Cuando la conociste a Sandra en algún momento te dijo: “Che, no me vas a sacar guita”?</b></p><p><b>JB:</b> <i>(Risas) </i>No, confió mucho en mí. De hecho, ella habló con mis abogados en su momento. Le explicamos todo lo que había pasado porque creo que lo merece, nobleza obliga. La verdad es que estuvimos más “embarazados” que de novios. Imaginate que recién nos conocíamos y se embarazó. Confió en mí y hasta el día de hoy confía en mí y sabe que yo no le toco un mango a nadie.</p><p><b>LN: Contame, como a Sandra con tus abogados. ¿Cuál es tu situación legal hoy?</b></p><p><b>JB:</b> Técnicamente, hoy ya prescribió absolutamente todo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6MMR664MZRBA5AAR6DNSRTXCG4.jpg?auth=b9ec8c29f2a0d15ac24bdea8a303b8177d4d5e9461655529429962432b362164&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Mi vida estaba muy cómoda como estaba y la verdad es que yo terminé pidiéndole a mi mujer tener una hija", afirma Bazterrica" height="1280" width="1920"/><p><b>LN: O sea, terminaron los tres años de condena.</b></p><p><b>JB:</b> Sí, exactamente. De la cual, obviamente, dejame decirte que no pasó nada. En verdad no hubo estafa, pero bueno... Era la hermana de Flavio Mendoza y demás. Fue una estrategia de mis abogados donde dijimos: “Bueno, una <i>probation</i>”. Me dolió mucho, me dolió en el alma haberme culpado de algo que no hice, pero pasé por toda esa transición y hoy, hace un tiempo largo, me llamaron de la UFI avisando que había prescripto mi <i>probation</i>. Estoy totalmente limpio.</p><p><b>LN: ¿Le debés plata a alguien hoy?</b></p><p><b>JB:</b> A nadie. </p><p><b>LN: ¿En algún momento le debiste plata a alguna mujer?</b></p><p><b>JB:</b> No. A un prestamista sí, porque me mandé una macana, me mandé una flor de macana: compré cosas que no tenía que comprar. Pero a un prestamista le pagué. Nunca le pedí plata prestada a ninguna mujer.</p><p><b>LN: ¿Nunca estafaste a la hermana de Flavio Mendoza?</b></p><p><b>JB:</b> Nunca en la vida. Y ella lo sabe y yo lo sé. Flavio me adoraba a mí, Luis. Cuando yo estaba con la hermana me presentaba en <i>Stravaganza Tango</i>, después en <i>Evolution</i>: “Quiero presentar al novio de mi hermana, Javier Bazterrica”. Convivió conmigo, aparte, en mi casa; yo vivía en ese momento en el Talar de Martínez. Yo nunca tuve que tocarle un mango a nadie. Vengo de familia de plata, se ha comprobado. Muchos conductores lo han dicho, han investigado mi vida, a mis padres y demás: nunca tuve que tocarle un peso a nadie. Y con Adriana estuvimos como cuatro años, conviviendo en familia con su hijo Ramiro y con Bárbara.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/67KVLOKOWREHVPNRTKINL5V3CI.jpeg?auth=6b3d44a788bff038d9430d01aa2dbb6707d9135837b1c0a46c7b6a154bf124aa&smart=true&width=480&height=474" alt="Javier Bazterrica ahora es conocido como DJ Gigoló" height="474" width="480"/><p><b>LN: Pero digo, para aclararlo técnicamente: vos fuiste a un juicio abreviado. Reconociste ante el fiscal que cometiste un delito.</b></p><p><b>JB:</b> Exactamente.</p><p><b>LN: Se te aplicó una pena de tres años en suspenso, si tenés buena conducta. Es decir que, técnicamente, te condenaron como autor del delito.</b></p><p><b>JB:</b> Fui el primer caso en Argentina donde fui condenado, imputado y procesado sin ningún tipo de pruebas. No había prueba alguna. Fue tanto lo mediático y tanta la presión... Porque a veces la Justicia es permeable, es muy permeable.</p><p><b>LN: Hubo un caso en Rosario también, un antecedente allá.</b></p><p><b>JB:</b> Exactamente. Que también tuve que padecerlo allá. Fue una mala jugada de los Mendoza —que después nos enteramos de todo—, pero no avanzó. El abogado me decía a mí: “Javi, esto es raro, ¿no te parece que es raro?”. Nos pusimos a derecho allá y no ocultamos absolutamente nada.</p><p><b>LN: ¿Por qué decís que fue una mala jugada de los Mendoza?</b></p><p><b>JB:</b> Porque vino de ahí, vino de ahí.</p><p><b>LN: O sea, ¿vos decís que Flavio tenía influencias en Rosario?</b></p><p><b>JB:</b> Por supuesto. A mí me parece que sí. Vos acordate de que yo con Flavio y con la familia de él conviví cuatro años. Aparte de estar con Adriana, íbamos a todos lados y él era archiconocido. Estaba con <i>Stravaganza Tango</i> y <i>Evolution</i>, que después lo vendió a China... Nos recorrimos todo, íbamos de acá para allá todos de viaje.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZWOQEHYHGFAKDJCYZIBTTBUHAU.jpeg?auth=3887f44d2ac3c14fe0571453cd7d1089184bb351a59473a5cdae5b474f05e27b&smart=true&width=1773&height=2222" alt="Javier Bazterrica junto a su pareja y su pequeña hija" height="2222" width="1773"/><p><b>LN: Sin juzgar, trato de ponerme en tus zapatos: si yo soy inocente y viene mi abogado y me dice “declarate culpable”, yo no lo hago. ¿Por qué lo hiciste?</b></p><p><b>JB:</b> Porque era tanta la presión que si yo no lo hacía, iba adentro. Y me lo dijeron. Me acuerdo de que un juez llamado Fariña era el primero que me quería meter adentro. Pedimos cambio de juez —te hablo de Gastón Marano, mi abogado en ese momento—. Me dijeron: “Javi, o te declarás culpable o te arriesgás a decir que sos inocente e ir a un juicio oral y público, y estamos mal”.</p><p><b>LN: ¿Te gustó que te digan Gigoló?</b></p><p><b>JB:</b> No. “El Gigoló” me lo puso María Laura Santillán en TN. En su momento me pareció una pavada, no entendía qué hacía de “Gigoló” en una entrevista en televisión con conductores que me daban y me daban, porque yo caigo en un pozo depresivo justamente por la televisión. Pero bueno, hoy al Gigoló no me lo saco ni con espátula.</p><p><b>LN: ¿Y qué pensás de un tipo que vive de la plata de las mujeres?</b></p><p><b>JB:</b> Para juzgar no soy muy bueno. Entiendo que hay mujeres que pagan por un hombre, conozco a varias.</p><p><b>LN: ¿Y qué pensás de eso?</b></p><p><b>JB:</b> Pienso que está bien y está mal, pero la que decide es la mujer. Si soy tu última bala, tu último hombre y me querés pagar, no está mal. Yo no lo haría, yo soy de la vieja escuela: mantengo a mi mujer y a mi familia, no me gusta que una mujer me mantenga. Pero tampoco lo veo mal.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RDPN4VCBAVFCRKQ6JFQCB5LSEI.jpg?auth=40fc81774672b8af01dea2f3ccad136fa622ab46c53e4d8febc83581c6bc99bb&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Me acuerdo de que un juez llamado Fariña era el primero que me quería meter adentro", cuenta El Gigoló" height="1280" width="1920"/><p><b>LN: Hagamos una hipótesis: estás en la mala y una mujer te dice “te banco”...</b></p><p><b>JB:</b> Lo hago.</p><p><b>LN: ¿Por cuánto?</b></p><p><b>JB:</b> Tendría que pensarlo, tendría que ver el estatus de la mujer... Pero sí, lo hago. Por supuesto que lo hago.</p><p><b>LN: ¿Serías un tipo caro?</b></p><p><b>JB:</b> Sería un tipo caro. Lo valgo, te puedo asegurar que lo valgo. A lo mejor no con la cara o con el cuerpo, pero lo valgo.</p><p><b>LN: ¿Y qué de vos vale?</b></p><p><b>JB:</b> Primero, mi hombría; por sobre todas las cosas, mi hombría. Y segundo, el sexo. No te lo voy a negar. La autoestima la tengo muy alta, nunca lograron quebrantar al Gigoló o a Javier Bazterrica. Sé lo que doy, sé lo que ofrezco y sé la clase de persona que soy. Me considero un tipazo.</p><p><b>LN: ¿Te gustó ser famoso?</b></p><p><b>JB:</b> No. Es que la pasé tan mal... Un 5% bien y un 95% mal. No hubiese querido ser esto, hubiese preferido ser un Javier Bazterrica normal, como era antes. Yo me tuve que amigar con el personaje. Hay muchas cosas que hago y no disfruto, Luis: anteojos, joda, contrataciones, ir a una fiesta... Por dentro puede ser que esté medio roto: “¿Qué hago acá? No soy esto”. Pero a la gente le doy lo que quiere: humor, música. Me contratan por ser amigo de alguien, para tomar el té o ir a un asado, y voy. Cobro muy bien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FDLJKDIT35DFDP7WRFM77L4GBM.jpg?auth=25e1fb09d853edd4ebb947009cc5143f5f2b870a9c3109fa7e8e6988186b4b39&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Luis Novaresio entrevistó a Javier Bazterrica en La vida después" height="1280" width="1920"/><p><b>LN: Hoy hacés presencias.</b></p><p><b>JB:</b> Hasta el día de hoy: despedidas de soltero, publicidades, casamientos, cumpleaños... El evento que a vos te parezca, lo hago.</p><p><b>LN: ¿Qué perdiste de tu vida por ser el Gigoló famoso?</b></p><p><b>JB:</b> Perdí mi esencia. Antes era mucho más dado, más cariñoso. Por culpa del personaje me volví muy frío por la mala onda de la gente. Si hubieses conocido al Javier Bazterrica de antes, era feliz. El personaje me sacó gran parte de mi esencia. No disfruto lo de hoy; lo hago porque veo que a la gente le hace bien, pero a mí me hace mal, ¿entendés? Y esas cosas duelen.</p><p><b>LN: ¿Cuántas mujeres te ofrecieron dinero?</b></p><p><b>JB:</b> Seis en total. Y una muy importante me ofreció más de 500.000 dólares por estar un mes afuera del país. Y tengo pruebas de todo.</p><p><b>LN: ¿Y por qué no aceptaste? ¿Le contaste a Sandra?</b></p><p><b>JB:</b> Porque no soy eso. Sandra conoce todo de mí. La remo todos los días por ella y por mi hija, y ella se va a salvar conmigo, no por 500.000 dólares de alguien que me dio plata por estar con ella. Mi plata es la que vale, ella trabaja también y somos una familia constituida.</p><p><b>LN: ¿Cómo hiciste para que Sandra o su familia confiaran en vos?</b></p><p><b>JB:</b> Me conocieron. Toda la familia de Sandra me conoció en su momento y nunca me juzgaron. Fui solo a pedir la mano de mi mujer a sus padres y jamás me dijeron: “Che, tené cuidado con este pibe”. Toda la familia de mi mujer me ama por cómo fui con ellos siempre.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7R6HACUBRVFILOIMBICHKCCAKE.jpg?auth=2c2d50bb7a5a15bce801fab1a7f0f97261d51cbf2977f9609ab33ef3beb38e7e&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Una mujer muy importante me ofreció más de 500.000 dólares por estar un mes afuera del país", revela Bazterrica" height="1280" width="1920"/><p><b>LN: ¿Y qué hacés cuando en la calle te cruzás con alguien que te insulta?</b></p><p><b>JB:</b> Lo pongo en ascuas en el momento. Le digo: “Pará, pará... ¿Quién me insultó? ¿Fuiste vos? Vení, es el evento de tu amigo, no le cagues la noche a él. Acoplate acá al lado mío”. Hago que esa persona que me insulta me termine queriendo.</p><p><b>LN: ¿Hoy de qué laburás, además de las presencias?</b></p><p><b>JB:</b> Vivo de rentas, de lo que mi viejo me dejó.</p><p><b>LN: Al final tenías plata.</b></p><p><b>JB:</b> Lo dijo Jorge Rial en su momento. Indagó, me sacó el DNI y después dijo en su programa: “¿Vieron este cara de boludo? Tiene plata el vago, miren los padres...”. Hoy vivo de rentas, tengo una miniempresa de audiovisual y de eventos con dos socios, hago presencias y soy DJ. Estuve en Colombia, en México... Amo ser DJ, es lo que más me gusta, pero lamentablemente me tuve que poner “DJ Gigoló”.</p><p><b>LN: Ubicate a tus cinco o seis años. ¿Cómo eran tu familia y tu casa?</b></p><p><b>JB:</b> Vivíamos en el Palacio de los Cisnes, en Ugarteche y Las Heras. Un piso muy grande, un edificio de piedra. Mis dos hermanos mayores, mi mamá, mi papá... Una familia constituida, cuidada, respetada. Fui muy feliz. Mi papá falleció en 2013. Mi mamá y mi hermano mayor viven en Madrid, mi hermana vive acá.</p><p><b>LN: Cuando estallaste en la tele con los anteojos oscuros y el </b><i><b>All the night</b></i><b>, ¿cómo reaccionó tu familia?</b></p><p><b>JB:</b> Fue una patada en las tarlipes, fue devastador para mi familia. Mi hermano me decía: “Quebraste el apellido Bazterrica”. Se cortó un poco la relación, no te lo voy a negar, pero hoy la relación está muy sólida.</p><p><b>LN: Me imagino a tu mamá llamándote por teléfono para preguntarte si le estabas sacando plata a las mujeres.</b></p><p><b>JB:</b> El que la llamó a España a mi mamá fue Chiche Gelblung. Mi mamá no entendía nada.</p><p><b>LN: ¿Y no extrañás estar en la tele?</b></p><p><b>JB:</b> No. Si bien estoy cancelado, obviamente por Flavio Mendoza... Cuando me vio en <i>ShowMatch</i> puso en Twitter: “¿Qué hace ese hijo de puta? Qué desilusión, Marcelo”. Desde ese momento quedé cancelado para todos. Un productor de un canal importante me lo confirmó: “Flavio te canceló, se ocupó de ir a hablar con todos los conductores”.</p><p><b>LN: No quiero hablar por Flavio Mendoza, pero defendía a su hermana por un delito que finalmente vos reconociste.</b></p><p><b>JB:</b> Perfecto, pero él tendría que haber venido a hablar conmigo. Te voy a contar una infidencia que no la sabe nadie: cuando yo tuve el problema con Adriana, me seguía viendo con ella a espaldas de Flavio. Ella vivía en el edificio de Flavio en Almagro y yo me iba al último piso a verla, antes de que falleciera la madre de ella. Un día me dijo: “Se enteró Flavio, me dijo que la corte acá y que va a ir contra vos”. Sos la primera persona a la que se lo digo.</p><p><b>LN: ¿Y cómo se terminó esa relación?</b></p><p><b>JB:</b> Ella me devolvió en una bolsa todos los regalos que yo le había hecho. Flavio le dijo: “Devolvele todo lo que te regaló”... Fui muy regalón con ella.</p><p><b>LN: Dijiste que sos de gustos caros, respetables… definime eso.</b></p><p><b>JB:</b> Soy de gustos respetables, decentes. Me gusta lo bueno. Un gusto respetado es irme a Pinamar y no a Punta del Este, o irme a Miami o a Playa del Carmen. O sentarme a cenar y pedir un Escorihuela Gascón o un Catena Zapata decente, pudiendo pagar algo más caro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MIY5EDQMT5H3RDI7GG7PHXVPZM.jpg?auth=c5371e1cd2eca0febf0075fcf2a5a54a7afebb2591088ab08dd5c6774b48f407&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Soy de gustos respetables, decentes. Me gusta lo bueno", sostiene Bazterrica" height="720" width="1280"/><p><b>LN: ¿Cuánto hace que no tomás champán Cristal?</b></p><p><b>JB:</b> Seis meses. Compraba cajas para compartir con mi gente. Me gusta compartir lo mío; no sé cuánto más voy a vivir y quiero disfrutar la vida con mi mujer y mi hija.</p><p><b>LN: ¿Qué le diría el Javier Bazterrica de hoy al del clímax de la fama?</b></p><p><b>JB:</b> “¿Qué hiciste, boludo? Vos no sos esto”. Le diría que juegue con las reglas del juego con el personaje, pero que recuerde que él no es eso.</p><p><b>LN: Si te doy la máquina del tiempo, ¿qué harías distinto?</b></p><p><b>JB:</b> Le diría a Javier: “No la conozcas a Adriana, andate de ahí, no es por ahí”. Me hubiese encantado conocer a Sandra mucho antes y no haber pasado por todo este proceso. </p><p><b>LN: En algún momento tu hija te va a decir: “Papá, eras el Gigoló”. ¿Qué le vas a decir?</b></p><p><b>JB:</b> Le diría: “Hija, fui este personaje equívoco, nada más”.</p><p><b>LN: Gracias por venir.</b></p><p><b>JB:</b> A vos, Luis.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/P2NX2ARL25ASZIK7Q2H4TBC5HE.png?auth=08ded2ecf06d691232f7dc7d706be58e4d45c07ca2955a91e18aba90f04e9722&amp;smart=true&amp;width=1672&amp;height=941" type="image/png" height="941" width="1672"/></item><item><title><![CDATA[Juli Puente: “Antes de ir a parir me pesaron, subí 18 kilos, me felicité”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/23/juli-puente-antes-de-ir-a-parir-me-pesaron-subi-18-kilos-me-felicite/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/23/juli-puente-antes-de-ir-a-parir-me-pesaron-subi-18-kilos-me-felicite/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Cayó en un pozo cuando dos meses antes del parto supo que había aumentado 14 kilos y no subió más a la balanza. Vivió con anorexia 17 años de su vida, llegó a pesar 37 kilos. No podía dejar de pensar en su cuerpo, dice que la anorexia es destructiva y agobiante. El parto de urgencia: fue al último control del embarazo, pero nunca volvió a su casa, la frecuencia cardíaca de la beba había bajado dramáticamente. Cómo fue el viaje al hospital con el marido, la obstetra y la partera en el mismo auto. Por qué dice conoció la felicidad recién hace dos años]]></description><pubDate>Sun, 23 Aug 2026 05:18:38 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Contagia alegría y energía, vive con la sonrisa puesta. Detrás de esa sonrisa hay una historia fuerte y conmovedora, la historia de una mujer atravesada por la anorexia durante 17 años, que llegó a pesar apenas 37 kilos y que hoy por primera vez siente que es feliz. Personal trainer, influencer y licenciada en Comunicación Social, trabajó diez años solo como periodista hasta que se animó a motivar y a entrenar desde sus redes y juntó miles y miles de personas cada vez. Llenó el estadio Luna Park, el Obras y agotó entradas en ciudades del interior y de España, Chile y Uruguay. Hace siete semanas nació su hija Serena. Hoy, para venir a la entrevista, la dejó en su casa por primera vez. </p><p>– Es la primera vez que salgo de casa sin ella. Quedó en mi casa con mi marido, que por suerte pudo estar. Es toda una logística la primera salida, nadie te lo cuenta, es dificilísimo. Lo que se siente es duro.</p><p><b>“LOS PRIMEROS DÍAS SENTÍA QUE NO ERA YO”</b></p><p><b>– ¿Estás sufriendo?</b></p><p>– Cuando llegué te vi a vos y me relajé. Pero en el camino decía ‘me vuelvo’. Hoy siento que estoy un escaloncito más arriba, pero hasta hace diez días sentía que no era yo, la mezcla de emociones del postparto. Tuve un embarazo muy soñado, muy lindo, no dejé de hacer nada, no sentí ningún cambio emocional, entrené, hice todo lo que quise y en el postparto fue duro.</p><p><b>– Hay un cambio brusco porque se van muchas hormonas. </b></p><p>– Sí, durísimo. Y además me tocó estar un poco sola por el trabajo de Facu, mi marido. Sere llegó antes de lo planeado, él se tuvo que ir 15 días y me quedé con mi mamá.</p><p><b>– Llorando me imagino, recuerdo mucho llanto en el postparto.</b></p><p>– Mucho llanto, esa sensación de perder tu libertad no se compara con lo que te dicen o lo que te imaginás. En el embarazo tuve la suerte de poder seguir haciendo mi vida, soy muy independiente. Y de repente fue un choque. No lo estaba disfrutando tanto como pensaba al principio, la miraba a Sere y la amaba con toda mi alma, pero me costaba encontrarme y eso me generaba culpa.</p><p><b>– Es perder algo de libertad, porque de ahora en más vas a estar pensando en ella.</b></p><p>– Me di cuenta recién, cuando me fui de casa. Dije, ‘ay, esto va a ser así siempre’. Trabajar es algo que yo siempre tuve claro que quería volver a hacer, me encanta mi trabajo, me tengo que adaptar a una nueva Juli que antes era más libre, ahora es distinto.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UJGDFUQ3GNAGZIL7UYWY7QISKI.jpg?auth=b17c7e57fbfa8047018bb5e3fba2b89606e03662f7ee5c331fa9e9a518fe258b&smart=true&width=1280&height=720" alt=""En el embarazo tuve la suerte de poder seguir haciendo mi vida, soy muy independiente", contó Juli Puente (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="720" width="1280"/><p><b>– Tendrás que resignar cosas.</b></p><p>– Lo sé y me cuesta resignar. Le puse el nombre Serena sin pensar que venía a calmarme, a bajarme un poco las revoluciones. En estas siete semanas fue lo que pasó.</p><p><b>– Cuesta dejarla, ¿pero si está la familia, es más fácil?</b></p><p>– Soy de Entre Ríos y la familia de Facu es de Mar del Plata, estamos bastante solos en el día a día y hasta el momento no tenemos ayuda porque así lo decidimos nosotros. Entonces si tengo que hacer algo y él no está llamo a mi mamá y se viene de Entre Ríos. Mi mamá está todo el tiempo acompañándome, nunca pensé que la iba a necesitar tanto. Cuando se acercaba la fecha le puse mucho los puntos, le decía ‘cuando yo te avise, vos venís’. Ahora es ‘vení cuando quieras, quiero que estés todo el tiempo’, porque me da paz, me ayudó mucho más de lo que esperaba.</p><p><b>– ¿Tu marido en qué momento es imprescindible en esta etapa?</b></p><p>– Todo el tiempo, te juro. Nunca entendí la frase que por ahí decían las mamás ‘mi marido no me ayuda’, es papá, igual que yo soy mamá, es un cincuenta por ciento de cada uno. Es verdad que Sere me necesita mucho, pero Facu está a la madrugada ofreciendome un café o agua, sabe que me gusta mucho ir al gimnasio y se queda con ella, en esta etapa está pendiente de mí. Obvio que está con Sere y le da todo el amor del mundo, pero hoy está acompañándome y sosteniéndome y eso para mí es fundamental y me hace sentir afortunada. Sé que muchas mujeres no tienen esa suerte.</p><p><b>“FUI AL ÚLTIMO CONTROL Y NUNCA VOLVÍ A MI CASA”</b></p><p><b>– ¿Sabías que iba a nacer por cesárea?</b></p><p>– No sabía hasta 15 o 20 días antes, Sere nunca se dio vuelta. Terminé teniendo un parto de urgencia. Yo tenía todo planificado, el día, el horario, sabíamos que íbamos a cesárea y nació cuando quiso. Ese día tenía el último control, íbamos a conocer a la partera y me iban a contar de qué se trataba la cesárea. Le dije a Facu ‘vamos a llegar tarde, me baño a la vuelta’ y nunca volví a mi casa. Cuando me dijeron ‘nace ahora’ mi reacción fue ‘necesito lavarme los dientes, bañarme’. Facu no había llegado ni la billetera.</p><p><b>– Horas de estrés.</b></p><p>– Sí, estresazo. Fue terrible. Sentí angustia porque no sabía si ella estaba bien. Pasé de decir ‘no traje el bolso’ a darme cuenta que el bolso era lo menos importante, que lo importante era que ella naciera sana, fue bastante duro. Siento que eso tuvo mucho que ver con la angustia del postparto, esa angustia de no saber si ella estaba viva.</p><p><b>“LA FRECUENCIA CARDÍACA DE SERENA ESTABA EN 70 Y TENÍA QUE ESTAR EN 120, SENTÍ MIEDO”</b></p><p><b>– Escuché que le bajaba el oxígeno.</b></p><p>– Sí, en el último control me hicieron la ecografía y estaba todo bien, hicieron el monitoreo que duraba 20 minutos. Cuando llegamos a los 20 minutos me dijeron que me podía ir a casa y en ese momento le dije a mi obstetra que iba a grabar una historia para Instagram. Seguimos dos minutos más para que yo grabara y tuve una contracción y a la obstetra se le transformó la cara y dijo que cortara el video, que no le gustaba lo que estaba pasando. ‘La frecuencia cardíaca está en 70 y debería estar en 120’. Llegó la partera que venía a conocerme y a contarme lo que iba a suceder una semana después y las dos coincidieron en que no podían dejarme ir a mi casa. La partera dijo, ‘nos tenemos que ir ¿quién tiene auto?, esto es urgente’. La anécdota de mi vida, terminé en mi auto, con mi marido, mi obstetra y mi partera que la acababa de conocer yendo a parir.</p><p><b>– Y con angustia.</b></p><p>– Yo me largué a llorar porque tenía miedo. En el auto me di cuenta que ellas estaban nerviosas, llamaron al hospital y dijeron que necesitaban el primer quirófano disponible. Ahí dije, algo no está bien. La angustia me cayó cuando llegamos al sanatorio, me hicieron otro monitoreo, empecé a sentir alarmas y escuché que la frecuencia cardíaca estaba en 40. ‘Vamos a operarla ya, dijeron’. Cada vez lloraba más.</p><p><b>– Te calmaste cuando la viste.</b></p><p>– Me calmé cuando sentí el llanto de ella y cuando la vi. Cuando la escuché llorar y me dijeron ‘quedate tranquila que está bien’, me tranquilicé, pero esa angustia me duró por lo menos diez o 12 días. Si yo no hubiera grabado esa historia hubiera vuelto a mi casa, no sabía que podría haber pasado.</p><p><b>– Habías tardado en quedar embarazada, cuando van pasando los meses nos asustamos.</b></p><p>– Si, había sentido incertidumbre, empecé a decir ‘tal vez nunca me pasa, tal vez esto no es para mí’. Sí, no hice un tratamiento intenso pero sí me estimularon varios meses la ovulación hasta que finalmente logramos que llegue Sere. El embarazo fue muy alegre, muy de festejar, muy de disfrutar. En mi mente no era posible que algo malo pudiera pasar. Después me enteré que les pasa a muchas mujeres, por suerte no me lo habían contado antes porque no hubiera podido disfrutar tanto.</p><p><b>YO SENTÍA MUCHA CULPA, ‘¿TENDRÁ QUE VER LA ANOREXIA CON ESTO?’</b></p><p><b>– ¿La incertidumbre tenía que ver con lo que habías atravesado cuando eras más jovencita, con los trastornos alimenticios? </b></p><p>– Yo sentía mucha culpa. Decía, ‘tal vez si me hubiera recuperado antes de mi anorexia’, o ‘tendrá que ver mi anorexia con esto?’ Muchos médicos dicen que sí, yo tenía era amenorrea, que es ausencia de menstruación, una de las causas es la anorexia. Pero también pasa en gente que hace mucha actividad física, que come sano y tiene bajo porcentaje de grasa, o gente que está muy estresada. Yo trabajo mucho desde muy chiquita, tenía todo junto, no sabíamos cuál era, que estaba pasando. Hacía ya un año y medio que quería ser mamá y no lo lograba.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7ZFLHBKE6ZHUJARQ5X3QSMJWEI.jpg?auth=804094a5f5e15a1b4575dda8b662462a6d5b39b8fde1071fe0155080524308c6&smart=true&width=1280&height=720" alt=""El embarazo fue muy alegre, muy de festejar, muy de disfrutar. En mi mente no era posible que algo malo pudiera pasar", dijo Juli Puente en entrevista con María Laura Santillán" height="720" width="1280"/><p><b>“EL EMBARAZO ME AYUDÓ MUCHO A SANAR MI ANOREXIA”</b></p><p><b>– Cómo te llevaste con el cuerpo en el embarazo después de haber tenido problemas con el espejo, el cuerpo, el peso, porque los kilos son necesarios.</b></p><p>– Hoy con el diario del lunes te digo que el embarazo me ayudó mucho a sanar mi anorexia. Si bien yo ya estaba muy bien, había cositas que seguía teniendo y el embarazo me ayudó mucho. Pero te lo digo hoy que ya pasó.</p><p><b>“NO PODÍA CONECTAR CON LA VIDA POR PENSAR EN EL CUERPO, ES UNA ENFERMEDAD MUY DESTRUCTIVA Y AGOBIANTE” </b></p><p><b>– Se te vio muy feliz en el embarazo, muy radiante. </b></p><p>– Sí, me sentí así. Fue un trabajo del día a día, intento ser muy responsable con lo que me pasa y me preparé mucho antes de estar embarazada. Yo decía, ‘lo deseo mucho y me está costando que pase, no quiero que cuando esté embarazada todo pase por el cuerpo’. Como pasó en mi vida muchos años, no disfruté trabajos, no disfruté viajes, no disfruté planes con amigas, con familia, con mis novios. No podía conectar con la vida por pensar en el cuerpo. Es una enfermedad muy destructiva y muy agobiante.</p><p><b>– ¿La cabeza está solo en eso?</b></p><p>– La cabeza, aunque vos intentes o aunque para afuera digas que estás bien, lo que pasa acá adentro no lo podés controlar.</p><p><b>“ANTES DE PARIR ME PESARON Y ME DIJERON: SUBISTE 18 KILOS. ME FELICITÉ”</b></p><p><b>– ¿Qué del embarazo que te ayudó a sanar la anorexia?</b></p><p>– En el embarazo aprendí a amigarme mucho con el cambio en mi cuerpo. Yo siempre estuve de determinada manera, siempre entrené mucho, me exigí mucho y el embarazo me obligó a entender que los tiempos de mi vida eran otros. Las comidas que antes comía no me gustaban y tenía que comer otras que eran más calóricas, tenían antojos de muchas pastas, pizza o dulces que antes no me permitía comer. Ir de a un día a la vez creo que fue lo que más me ayudó a vivirlo con alegría. Cuando llegué al final del embarazo y me dijeron que pesaba 18 kilos más… Si me hubieran dicho el primer día ‘vas a aumentar 18 kilos’, yo hubiera dicho que no iba a poder. Antes de ir a parir me pesaron y me dijeron ‘subiste 18 kilos’, y yo me felicité a mí misma, dije ‘lo hice muy bien’. </p><p><b>– ¿Un día a la vez qué es lo que te proponías? </b></p><p>– Me levantaba y decía, ‘hoy voy a comer lo que tenga ganas de comer’, ‘si me siento bien voy a entrenar porque me hace bien a la cabeza, pero si quiero voy a caminar, no me voy a esforzar de más’, ‘si quiero me quedo tirada en el sillón, si quiero duermo y si no, no duermo’. Era transcurrir el día sin pensar en lo que iba a hacer mañana y sin pesarme todo el tiempo como hacía cuando no estaba embarazada muchos años antes.</p><p><b>“HABÍA SUBIDO 14 KILOS, ME FALTABAN TODAVÍA DOS MESES Y CAÍ EN UN POZO SOLAMENTE POR SUBIRME A LA BALANZA”</b></p><p><b> – Te dejaste de pesar.</b></p><p>– No me pesaba, me pesaba solo mi obstetra. Y los últimos dos meses, cuando más aumentas, me di cuenta que había subido más de lo que mi mente pensaba. La gente me decía que como yo entreno mucho y me cuido iba a subir nueve kilos, no más. Llevaba 14 kilos subidos y me faltaban todavía dos meses entonces se me trabó la cabeza. Ese día fue el único día de los nueve, casi diez meses del embarazo que yo me angustié, lloré y no podía salir de ese pozo en el que caí solamente por subirme a la balanza. Llamé a mi obstetra y le dije que no me pesara más hasta el último día. Para saber por qué quiero saber cómo lo llevé, cuánto aguanté. No me peses más, le dije, porque me hizo muy mal.</p><p><b>“NO PODÍA VIVIR, NO SENTÍ LO QUE ERA LA FELICIDAD HASTA HACE DOS AÑOS” </b></p><p><b>– En tu adolescencia y en tu primera juventud te pesaba varias veces por día y estabas todo el tiempo pensando en eso.</b></p><p>– Si, si no me pesaba a la mañana y a la noche, cuando tenía 15 o 16 años, no me podía ir a dormir, era muy agotador. Yo no podía vivir, no sentí lo que era la felicidad hasta hace dos años y no es casualidad que justo ahí empecé con la búsqueda de esta nueva vida. Si me conociste antes no soy la misma Juli que ahora porque no me sentía feliz, se me notaba que no estaba contenta. Tenía trabajos increíbles, pero yo no me sentía feliz, no me sentía plena.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WWOGJM5ADZGDTMEY53YJGQVPWI.jpg?auth=a1d84943a1cc86eecfee6cc241a5b8aab5f29cc93d08ef45c657e4753692c3b0&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Si no me pesaba a la mañana y a la noche, cuando tenía 15 o 16 años, no me podía ir a dormir, era muy agotador", recordó Juli Puente" height="720" width="1280"/><p><b>“CADA VEZ QUE IBA A ESTAR EN SUS QUIMIOTERAPIAS VEÍA QUE NO ESTABA BIEN Y EMPECÉ SIN QUERER A LASTIMARME, A DEJAR DE CUIDARME”</b></p><p><b>– ¿Creés que hubo un detonante para que se te disparara en su momento la anorexia cuando era chica o era algo que afectaba a tu generación?</b></p><p>– Por suerte mis amigas y mis compañeras ninguna estaba en esa. Me pasó algo muy triste, mi mejor amigo se enfermó de cáncer, teníamos 14 años los dos. Éramos hermanos, vivía mi vida a la par suya, éramos muy compañeros. Yo me hacía la que estaba bien, la que entendía lo que le estaba pasando a él. Pero cada vez que iba a estar en sus quimioterapias veía que no estaba bien, tenía un tumor en el cerebro, en el nervio óptico y yo quería estar fuerte para acompañarlo, y empecé sin querer a lastimarme, a no cuidarme. Me acuerdo que un día pensé ¿por qué le pasa todo esto a él y a mí nada? Nuestras familias son muy amigas, mis papás acompañaban mucho a su familia, toda la atención estaba puesta en él. Inconscientemente me agarré de eso y me acuerdo perfecto el día en el que me propuse cuidarme con la comida. No era mi plan, creo que el plan de nadie, enfermarme, no era mi plan, ‘quiero ser flaca’, estaba muy bien físicamente. Era mi cumpleaños número 14, había muchas cosas ricas en la mesa y no sé por qué mi cabeza fue para el lado de… ‘Voy a empezar a cuidarme y a no comer tanto’. Desde ahí hasta que bajé 13 kilos no sé qué pasó, no puedo registrarlo.</p><p><b>– ¿Cada vez dejabas de comer un poco más?</b></p><p>– Claro, mi plan era solo cuidarme. Pero era una chica de 15 años que entrenaba un montón, hacía gimnasia artística y competía. Entrenaba de lunes a sábado, tres horas.</p><p><b>– El cuerpo necesitaba comida.</b></p><p>– Yo no me daba cuenta que estaba más flaca. Un día fui a competir, mi entrenador con la malla de competencia y cuando terminó el torneo me llevó a casa y habló con mis papás. Dijo, ‘no sé qué pasó pero Juli no está bien’.</p><p><b>“PESABA 37 KILOS Y MEDÍA LO MISMO. SE ME CAÍA EL PELO, TENÍA OJERAS, LOS BRACITOS ERAN MUY CHIQUITOS, MIS PIERNITAS TAMBIÉN”</b></p><p><b>– ¿Cómo estabas físicamente? ¿Cuánto pesabas?</b></p><p>– Pesaba 37 kilos. Para que te des una idea, hoy debo estar pesando 60. Medía lo mismo y pesaba 37 kilos. Se me caía el pelo, tenía ojeras. Era invierno, mis papás no se daban cuenta porque yo me ponía mucha ropa debajo de mi ropa, no se notaba. Los bracitos eran muy chiquitos, mis piernitas también. Cuando mis papás me vieron, porque solo en el gimnasio era donde yo me quedaba en top y calza, y cuando les vi la cara a ellos, fue el momento en el que dije ‘no sé cómo hice para llegar a esto’. Sentí que los había defraudado. Me dolió mucho eso, más que como estaba yo.</p><p><b>– Pienso en la desesperación de tus papás.</b></p><p>– Mis papás en menos de seis horas ya me estaban llevando de los pelos, no te miento, a un nutricionista muy conocido de Gualeguaychú, era la única opción que había, no sabían qué hacer conmigo. Yo no me quería bajar del auto y me bajaron los dos del brazo.</p><p><b>“EL NUTRICIONISTA DIJO ‘SI BAJÁS 500 GRAMOS MÁS TE INTERNAMOS’ PORQUE ESTO ES MUY GRAVE”</b></p><p><b>– ¿Por qué no querías?</b></p><p>– Porque para mí entrar en ese consultorio era ser gorda. Yo decía, ‘no, yo no voy a ser gorda’ y mis papás lloraban. Mi mamá estaba desesperada, pero no lloraba, mi papá sí. Cuando el nutricionista me dijo, ‘si bajás 500 gramos más te internamos, porque esto es muy grave’, les vi la cara a mis papás y dije, los defraudé mucho. Me angustié y siento que fue ese el clic, no lo hice por mí, lo hice por ellos en principio.</p><p><b>– Es un aprendizaje para toda la vida, no es que enseguida se soluciona.</b></p><p>– No, a mí la anorexia me acompañó muchos años y te acabo de decir que siento que terminé de sanar con mi embarazo. Tengo 33 y esto empezó a los 14 y 15 y me ha acompañado 15, 17 años de mi vida.</p><p><b>– Muchas chicas no comen lo que hay para comer en un cumpleaños, en un evento o en la oficina, llevan un tupper con la comida.</b></p><p>– Yo gran llevadora de tuppers, ocultando. ‘Me traigo esto porque estoy mal de la panza’, ‘me traigo esto porque no me gusta la pizza’ y se me ha llegado a hacer agua la boca de las ganas de comerme una hamburguesa, una pizza, un pedazo de torta.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/O57TWS3LRBEADNFY3XZZH6J7U4.jpg?auth=a4bb1fe05e8186453b4864046bf989712fe01182a347f9a5bbcbbef8bed3105d&smart=true&width=1280&height=720" alt=""La anorexia me acompañó muchos años y te acabo de decir que siento que terminé de sanar con mi embarazo", reveló Juli Puente" height="720" width="1280"/><p><b>– Porque no está asumido, no decís la verdad.</b></p><p>– No, no decís la verdad. Cuando empecé a decirlo fue cuando cambió mucho mi círculo, la gente que tenía cerca sabía que iba a acompañar, me iba a ayudar, me quería igual me coma o no me coma esa hamburguesa. La gente que tengo cerca, mis amigos, mi familia y Facu ni hablar, me han ayudado mucho. Yo creo que mi primera hamburguesa me la comí cuando lo conocí.</p><p><b>– Sabemos que la hamburguesa es lo que más te gusta. </b></p><p>– Cuando lo conocí a Facu le dije ‘yo tengo una misión’. Él decía ‘no me puede estar pasando esto’. Él es muy relajado, eso me ha ayudado mucho, varias veces fuimos a este lugar de comida rápida que es mi favorito pero llegábamos al lugar y yo me pedía una ensalada, no podía, me ha tenido mucha paciencia. Después me pasé para el otro lado, me daba atracones, descubrí que podía comer hamburguesa todos los domingos y eran dos con muchas papas. Por eso te digo que en el embarazo siento que equilibré.</p><p><b>– ¿Cuando le contaste este problema que había que resolver o estabas resolviendo?</b></p><p>– Creo que se dio cuenta solo. Para mí no fue peor el momento en el que estaba transitando la enfermedad porque era muy evidente, se me notaba físicamente y todos a mi alrededor estaban al alcance, sino después cuando ya había subido de peso pero tenía esa exigencia extrema de entrenar dos veces por día. Salir a correr menos de diez kilómetros no era nada, salir a comer y no poder comer algo rico en un restaurante y disfrutar un momento así, o irme de viaje. Yo no me iba de viaje porque eso implicaba salir de mi cocina y de armar yo mi plato estricto. Facu medio que se dio cuenta solo. Yo lo iba a visitar a Mar del Plata, yo vivía en Buenos Aires. Yo trabajaba mucho en ese momento, tenía que sí o sí los dos días que estaba con él salir a correr 15 kilómetros y comer de determinada manera. Entonces un día me dijo, ‘a mí me parece que esto no está bien’. Y le dije, ‘si lo nuestro va en serio, te tengo que contar por dónde viene la mano’, y él me ayudó. Me impulsó mucho a poder cambiarlo y eso me hizo disfrutar, me abrió la puerta de una nueva vida.</p><p><b>– ¿Lo esclavo era la balanza o era el espejo?</b></p><p>– Me pesaba todo el tiempo cuando tenía la enfermedad, tenía 15 y 16, después no me pesé más. Pero el espejo, ponerme un jean y que ya no me quedara como antes… Entonces tenía que ajustar un poquito la comida. El espejo siempre fue lo que más me castigó.</p><p><b>– Hubo un cambio en tu trabajo, un momento en que decidiste dedicarte a motivar para que la gente haga ejercicio físico y nació ‘El cardio de la felicidad’ con muchísimo éxito. ¿Por qué supones tuviste tanto éxito?</b></p><p>– Estábamos hablando de ser genuina y de este trastorno que me ha acompañado toda mi vida, desde los 15 en adelante. Siento que al principio fui surfeando la ola y hubo dos grandes momentos que me hicieron sanar y que me trajeron mucho éxito en lo personal y en lo laboral, que fueron “El cardio de la felicidad” y esta nueva vida, el embarazo, la maternidad. “El cardio de la felicidad” fue lo primero que se dio genuino, la pandemia me llevó a eso, al principio dejé de lado el periodismo por completo. Este lo volví a mechar y ese fue el primer acercamiento de éxito personal porque me permití compartir esto que me había pasado tantos años con la gente, y que tantas mujeres empaticen y me pidan ayuda. Fue el primer pasito que me hizo sentir ‘ahora tenés que sentirte bien, sos responsable porque estás influenciando a tanta gente, estás comunicando, acompañando con la salud a tantas mujeres. Primero, tenés que estar bien vos’. No puede haber un ‘estoy bien’ en un posteo o en un vivo de Instagram, pero en mi casa no comer nada y me mato entrenando. Tiene que partir de mí. </p><p><b>– Cómo hiciste para gestionar el hate, hoy no le das bola.</b></p><p>– Tuve dos momentos muy fuertes también, no es casualidad que sean los más exitosos a nivel personal y también laboral. Cuando surgió “El cardio de la felicidad” y ahora que estoy mostrando esta nueva etapa de mi vida. Esos dos grandes momentos para mí han venido acompañados de mucho hate. En primero no lo gestioné nada bien. Hubo días en los que dije ‘yo no hago más esto’. Y ahí la importancia de tener cerca a gente que te impulsa. Facu me dijo ‘vos vas a seguir haciendo esto porque a te hace feliz’. Muchas veces prendí el vivo de “El cardio de la felicidad” con una psicóloga que me acompañaba detrás del trípode. Yo prendía el vivo de Instagram y había 23.000 celulares conectados, 23.000 familias porque en Pandemia había muchas familias que elegían entrenar conmigo, los comentarios eran muy positivos, pero también muy negativos. Muchos profes de educación física agrediéndome, sin darme la posibilidad de dar mi primer paso. Yo también estudié personal trainer, pero cuando uno se anima a hacer algo nuevo, a veces ese primer paso es muy criticado. Yo me estaba creyendo todo lo que decían de mí. Aprendí con los años a convivir con eso. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TPPPUQACWRHY7C45FXJFGN5CBE.jpg?auth=5dc1830efb3fb32396568f680bdfd8e475eeba050b1f09a28b7b0b12f4a3521f&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Hubo días en los que dije ‘yo no hago más esto’. Y ahí la importancia de tener cerca a gente que te impulsa", enfatizó Juli Puente (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="720" width="1280"/><p><b>– ¿Hoy cómo puede haber hate? </b></p><p>– Si, hay mucho. Recibo más de mujeres que no me siguen o no eligen ver mi contenido y no empatizan. Es muy difícil gustarle a todo el mundo, es imposible, pero mucho tiempo no fui yo por querer encajar. Y hoy dije: no, yo voy a ser la mamá que yo elijo ser. Me gusta moverme, lo voy a seguir haciendo, lo hago con mi hija al lado. Entendí que si pongo el foco ahí me daña, no hay nadie que te diga que no lo lastima, entonces elijo no ver. Trato de de todos los días preguntarme si estoy siendo buena, si la gente que tengo cerca me quiere, si soy buena mamá y con eso me alcanza y me sobra. Y la gente que me elige sabe cómo soy.</p><p><b>– Tengo miles de cosas para preguntarte, pero tu cabecita va a empezar a pensar que debería estar volviendo a casa.</b></p><p>– Estoy bárbara con vos, me encantó venir. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TS6KOSBLZ5FPJMMHMFOHUJJNMU.jpg?auth=103ad575d8516d0f3f1515f0d61506aed211f16ac86912be2981e56f6cbfcdf9&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Del “psycho” que persiguió 5 años a Andy Kusnetzoff al fenómeno viral de “Comentarios falopa”: el camino de Mariano Angarolla]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/23/del-psycho-que-persiguio-5-anos-a-andy-kusnetzoff-al-fenomeno-viral-de-comentarios-falopa-el-camino-de-mariano-angarolla/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/23/del-psycho-que-persiguio-5-anos-a-andy-kusnetzoff-al-fenomeno-viral-de-comentarios-falopa-el-camino-de-mariano-angarolla/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Durante cinco años, Mariano Angarolla esperó a Andy Kusnetzoff a la salida de la radio para pedirle trabajo. Lo consiguió: pasó por Perros de la calle, PH, Metro, Luzu y Olga hasta que decidió apostar por su propias redes. Hoy sus contenidos llegan a 35 millones de personas por mes y su sección insigna se convirtió en un fenómeno viral]]></description><pubDate>Sun, 23 Aug 2026 05:18:03 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Durante años, <b>Mariano Angarolla persiguió micrófonos ajenos</b>. Llegó de Pergamino a Buenos Aires para estudiar otra carrera y se terminó recibiendo de periodista deportivo. <b>Hizo de productor, movilero y columnista</b>, trabajó con Andy Kusnetzoff, pasó por <i>Perros de la calle</i>, <i>PH</i>, <i>Metro</i>, <i>Luzu</i> y <i>Olga</i>. Incluso durante cinco años esperó a Andy a la salida de la radio para convencerlo de que podía trabajar con él. “No alcanzaba con mostrar ganas. Tenía que mostrar algo más”, recuerda.</p><p>La paradoja es que, después de tanto insistir para que otros le dieran un lugar, <b>terminó encontrándolo por su cuenta</b>. Cuando se quedó sin programa, sin sueldo y con la sensación de que el camino que había elegido se estaba desarmando, <b>decidió apostar por sus propias redes</b>. “Voy a comunicar lo que tengo ganas de comunicar”, se dijo. Un año y medio después, había alcanzado el millón de seguidores y <b>sus contenidos llegaban a 35 millones de personas por mes</b>.</p><p>En el camino aparecieron la Fórmula 1, Franco Colapinto, las noticias insólitas de <i><b>Hola país</b></i> y, sobre todo, <i><b>Comentarios falopa</b></i>, la sección que nació casi de casualidad después de largas madrugadas mirando redes.</p><p>Angarolla habla con <b>Infobae</b> de ese recorrido, de la transformación de la radio y el streaming, de los errores al aire, de las fake news y de lo difícil que fue dejar de trabajar para otros y animarse a ser protagonista<b>. “Mi motor era demostrarles a los demás que podía estar al aire. No para mí”</b>, reconoce. Y después de años de perseguir oportunidades, asegura: “Para mí no hay vuelta atrás”.</p><p><b>—Bienvenido, el hombre de las redes, el hombre de los </b><i><b>Comentarios falopa</b></i><b>.</b></p><p>—Sí, el nombre es medio raro (risas).</p><p><b>—¿Cómo nació?</b></p><p>—Nació de esas ideas que aparecen. Yo venía de madrugadas de scrollear y empecé a ver mucha bizarreada. De golpe empecé a mirar los comentarios y me agarró el instinto de hacerles captura y guardarlos porque me parecían muy graciosos. A veces alguien hacía algo muy bizarro y el comentario superaba lo que estaba viendo. Un día agarré el teléfono y me pintó decir: “Bienvenidos a los comentarios falopas de la semana”. Tenía cinco videos guardados y los editaba para que apareciera el comentario con un ruidito.</p><p><b>—Son los remates, ¿no? El pie que uno necesita.</b></p><p>—Claro. Lo subí y tuvo como un millón de reproducciones. Después se fue transformando y le agregué el vino, mis reacciones, las caras. No es que lo pensé y lo planeé.</p><p><b>—Vamos por el principio: ¿vos nacés en Pergamino?</b></p><p>—Sí, vine cuando terminé el secundario, a los 18. En el interior, si querés estudiar una carrera, generalmente te vas a Rosario porque está cerca. Pero yo tenía algo con Buenos Aires que me gustaba más. Todavía no tenía en claro que quería trabajar en los medios porque lo veía como algo imposible.</p><p><b>—¿Qué mirabas de chico?</b></p><p>—<i>Videomatch, CQC</i>, pero no me dejaban verlos porque eran después de las diez y mi vieja me hacía apagar la tele, aunque a veces la prendía escondido y la dejaba bajito. Consumía mucho deporte, me gustaba el fútbol, hice básquet y también me gustaba el automovilismo, me compraba revistas. A Buenos Aires solo venía en vacaciones de invierno a la casa de una tía.</p><p><b>—¿Y dónde empieza la fantasía de trabajar en los medios?</b></p><p>—Me vine con un amigo en 2004, después de haber crecido durante la crisis de 2001 viendo a mis viejos laburar sin parar para sostener el colegio y los gastos. Arranqué el CBC de Recursos Humanos y fui dos meses. Siempre tuve algo con la comunicación y cuando vine acá se me abrió un mundo: me subía a un bondi y me iba a la puerta de Telefe o entraba a ver el programa de Tinelli, entonces me empezó a picar el bichito. Un día estaba en una clase de Sociología y dije: <b>“¿Qué hago acá?”.</b> Me levanté, caminé hasta TEA y me anoté en periodismo. Como no había vacantes, <b>entré a periodismo deportivo</b>.</p><p><b>—¿Y cómo reaccionaron tus viejos?</b></p><p>—Al principio no les dije nada, pero después vino mi papá y le conté. Mi viejo me dijo: “Pero hace un año y medio que estamos gastando guita”. Era otra mentalidad y ellos hacían un esfuerzo enorme, recuerdo que tenía 50 pesos para toda la semana y alquilaba. Pero al toque lo entendieron y después siempre me apoyaron.</p><p><b>—¿Quién fue el primero de estos famosos al que esperabas a la salida del estudio para pedirle trabajo?</b></p><p>—Andy Kusnetzoff. Cuando empecé periodismo deportivo me di cuenta de que no quería ser periodista deportivo de raza. <b>Quería entretener, hacer reír y también hacer periodismo. </b>Y en ese momento explotaba <i>Radio Metro</i>, estaban Fernando Peña, Andy, Matías Martín. Escuchaba sus programas y me pasaba lo mismo que en el colegio: lo que yo pensaba lo decían tres segundos después, entonces sentí que quería participar. Un día fui a la puerta de la radio y esperé a Andy. Le dije: “Mirá, quiero laburar con vos”. Me miró y me dijo: “Pero, ¿qué querés hacer?”. Tenía 20 años y ahí entendí que no era tan fácil. No tenía contactos, no conocía a nadie en el medio y no había redes.</p><p><b>—Y volviste...</b></p><p>—Claro, pasaba un mes y aparecía de nuevo. Era muy incómodo porque él no me conocía, salía de la radio después de cuatro horas de aire y yo le caminaba al lado hasta el auto hablándole, haciéndole algún comentario del programa. Después <b>me apodó </b><i><b>el psycho</b></i>, que más adelante se transformó en un personaje.</p><p><b>—¿Durante cuánto tiempo lo hiciste?</b></p><p>—Cinco años. La primera o segunda vez me dio su mail y empecé a mandarle ideas y análisis del programa. Él respondía algunos mails. Y me fui dando cuenta de algo: no alcanzaba con mostrar ganas. Por su metodología de trabajo, todo tenía producción y yo tenía que mostrar algo más, ese fue uno de mis primeros grandes aprendizajes. Igual cada tanto volvía, pensando en lo que pasó con Cayetano que hizo lo mismo y a los dos meses era movilero. Y un día me dijo que iría a tomar un café.</p><p><b>—¿Fueron a tomar el café?</b></p><p>—Sí, pero no cerramos nada. Después apareció Twitter y en la radio interactuaban mucho con la gente, entonces si él entrevistaba a Darín yo le sugería una pregunta. Y empezó a decir: “Acá el <i>psycho</i> me dice que te pregunte tal cosa”. Entonces el oyente me empezó a incorporar y así fue creciendo el vínculo. Después me dio su WhatsApp, iba al programa, me quedaba atrás del vidrio mirando.</p><p><b>—Mientras tanto, ¿de qué vivías?</b></p><p>—Me recibí de periodista y laburé de todo: estuve en un call center de una compañía de cable, hice una pasantía en <i>TyC Sports</i> y pasé por <i>Fox Sports</i> y <i>DirecTV Sports</i>, siempre como productor. En ese momento lo autogestivo no existía, si querías jugar en primera tenías que comerte esa.</p><p><b>—¿Cómo llegaste finalmente a </b><i><b>Perros de la calle</b></i><b>?</b></p><p>—Andy había arrancado el programa <i>Argentinos por su nombre</i> y me consiguió una entrevista. Fui y me bocharon. Entonces le dije: “boludo, voy recomendado por vos que sos el conductor del programa, el dueño, y me bochan en la entrevista”. Y me respondió: “¿qué querés que haga?”. Después, vino la asunción de Macri y me fui al Congreso en scooter, donde estaban todos los expresidentes. Me acuerdo de que de pasada me compré unos auriculares sobre la calle Corrientes. Llegué, le mandé una foto: “Estoy acá”. Me llamó y me puso al aire. Salió un móvil gracioso, pusimos al aire a De la Rúa y ahí fue el clic.<b> Al año siguiente empecé como movilero</b>.</p><p><b>—¿Cómo fue el primer móvil?</b></p><p>—Un desastre. Habían venido los Rolling Stones y yo estaba re nervioso, tenía que hacer a los fans y dije cualquier cosa. Pero esa primera semana apareció el dengue y vi que había una cuadra donde se habían registrado casos. Fui y armé “la cuadra del dengue”. Estuve unos 35 minutos al aire. Había gente que pasaba y yo le decía: “Ojo que estás en la cuadra del dengue”. Funcionó y ahí rompí el hielo.</p><p><b>—¿Cuál fue el personaje más difícil de conseguir?</b></p><p>—<b>Manu Ginóbili</b>, nunca pude conseguirlo. Al punto tal que me hizo echar de un VIP porque me colé. Después le escribí y le pedí disculpas porque me mandé a un lugar al que no me tenía que mandar.</p><p><b>—También perseguiste figuras internacionales.</b></p><p>—Sí, a <b>Al Pacino</b> lo perseguí durante una semana. Cuando finalmente salió del hotel para irse al aeropuerto, bajó el vidrio y me iba a hablar. Y justo se me apagó el celular y no grabé nada. Al día siguiente hicimos 45 minutos de programa contando todo y el remate fue que el cuñado argentino de Pacino nos consiguió un saludo.</p><p><b>—Espectacular.</b></p><p>—Otro fue <b>Del Potro</b> cuando ganó la Davis. Me fui a Ezeiza porque me había dicho que si ganaba me daba la exclusiva. Había 70 periodistas y pensé que era imposible. Vi a un grupo de chicos que eran sus amigos de toda la vida de Tandil. Empecé a hablar con ellos y entramos juntos al VIP. De golpe estaba al lado de Del Potro y su familia. Me miró y, en vez de echarme, me dijo: “Dale, llamemos a Andy”. Y ahí hicimos la nota.</p><p><b>—¿Cuántos años fueron de </b><i><b>Perros</b></i><b>?</b></p><p>—Seis, más o menos. Hice móviles, producción y después columnas, hasta que un día renuncié. Me había agotado un poco del móvil y el programa también fue mutando. Cuando pasé a producción volvió a aparecer algo que me pasaba desde el colegio: tenía el micrófono abierto y podía tirar el comentario justo en el momento indicado. Ahí surgió una sección que pegó mucho, <i><b>El policía de Instagram</b></i>,<i><b> </b></i>sobre los primeros canjes, chivos y movimientos de los famosos en redes.</p><p><b>—Y después llegó tu desembarco en la televisión también.</b></p><p>—Sí. <b>Empecé a trabajar en </b><i><b>PH</b></i><b> con Andy como productor periodístico</b> y hacía las historias del programa. Fue un trabajo espectacular y aprendí muchísimo. Después vino la pandemia y era el único que iba a la radio porque vivía cerca y solo, el resto salía por Zoom, y me ofrecen hacer en <i>Metro</i> un programa los sábados a la mañana con Tania. Era el llamado que esperaba hacía años. Con Andy ya lo venía charlando, porque yo quería estar en la mesa y no se daba, entonces le dije que si aparecía algo, iba a renunciar. Llegó este programa y seguí solo haciendo <i>PH</i>. Y cuando todas las figuras se fueron a Urbana, con Tania nos hicimos cargo de la primera mañana.</p><p><b>—¿Te dolió el cierre de </b><i><b>Metro</b></i><b>?</b></p><p>—Sí, un montón. Una cosa es entender el caso de <i>Perros de la calle</i> o el programa de Matías, que son proyectos que ellos construyeron con mucho esfuerzo y talento y que se sostuvieron durante 20 años. Si un día deciden no hacerlo más o irse, lo entendés. Ahora, lo que pasó con <i>Metro</i> es interesante para pensar lo que ocurre hoy con los medios y las redes: ahí se hacía escuela. Como le pasó a Andy con Pergolini, a Tinelli con Badía o a Marley cuando Nico Repetto le dio su primera oportunidad. Entrabas a un lugar donde, más allá del derecho de piso o los malos momentos que podían existir, había gente con muchísimos años de experiencia de la que aprendías y sabías que tenías un horizonte.</p><p><b>—¿Hoy esa escuela no pueden ser los streamings?</b></p><p>—Yo creo que no. De hecho, me doy cuenta ahora de que todo lo que pude empezar a aplicar en redes viene de ese camino anterior. En un año y medio hice un millón de seguidores y <b>mi canal llega a 35 millones de personas por mes</b>. Tuve la suerte de aprender a trabajar con las nuevas herramientas. La edición, por ejemplo, la hago yo porque ahí también hay creatividad. Pero, sobre todo, aprendí producción y a entender la dinámica que hoy requiere un reel.</p><p><b>—Detrás de este presente en las redes, hay años de trabajo en medios tradicionales.</b></p><p>—Sí. <i><b>Comentarios falopa</b></i> nació como me surgían las secciones en la radio. Lo mismo pasó con <i>Hola país</i>: con Tania teníamos que sostener la primera mañana de <i>Metro</i> y un día agarré una noticia curiosa, la conté de una manera más extensa y el operador le puso una chacarera. Después empecé a buscar noticias insólitas de distintos pueblos y se fue transformando en una sección de 40 minutos, hasta que <b>la gente empezó a mandarnos audios</b>. Después incluso hicimos un stream en la Televisión Pública que terminó llamándose <i>Hola país</i>.</p><p><b>—Quiero ir a tu paso por el streaming. ¿Arrancás en </b><i><b>Luzu</b></i><b> con </b><i><b>Tarde de tertulia</b></i><b>?</b></p><p>—Sí. Cuando cambiaron los dueños de la radio yo ya veía que el streaming estaba explotando y que la radio tradicional se estaba quedando atrás. De hecho, se habían ido Andy, Matías, todas las figuras, pero Metro era un gran dial, la marca era buenísima y durante ese tiempo yo iba a hablar con los gerentes y les decía: “Pongamos cuatro o cinco cámaras. No es tanta inversión y hay gente muy valiosa que ya tiene una audiencia”. Pero nunca me dieron bola. Llamé a Nico Occhiato. Nosotros ya habíamos hablado cuando <i>Luzu</i> recién arrancaba. Cuando nos juntamos me dijo que necesitaba gente con más experiencia porque tenía muchos programas con chicos jóvenes. Así que <b>entré a </b><i><b>Luzu</b></i><b> como productor, para ordenar y coordinar los programas.</b> Y ahí me terminé enamorando de los chicos de <i>Tarde de tertulia</i>, de Marti Benza y de todo ese grupo. Me pasó algo parecido a lo que me había pasado con Andy: por una cuestión natural, terminé siendo uno más de la mesa.</p><p><b>—Después te mudás con ellos a </b><i><b>Olga</b></i><b>.</b></p><p>—Sí. Marti me dijo que querían que fuera con ellos, pero esta vez para estar al aire y hacer columnas. Yo hablé con Nico porque quería seguir trabajando con él, pero también quería hacer aire. Le di la prioridad porque me había abierto las puertas, pero no me dio bola y me fui.</p><p><b>—Fue muy cuestionada esa decisión en su momento. ¿Terminaron mal?</b></p><p>—No. Nico terminó muy dolido con <i>TDT</i> porque fue un programa al que él le había abierto las puertas y es normal que termine recaliente con que después Marti se vaya a <i>Olga</i>.</p><p><b>—¿Hoy le podrías llevar un proyecto?</b></p><p>—Sí, re. Después no hablé más con Nico, pero aunque yo demostraba que quería estar y llevaba ideas, siempre era no. Cuando llegué a <i>Olga</i> lo mismo, tengo un nicho de Fórmula 1, ellos hicieron un especial de Colapinto, me propuse y siempre no. Es decir, <b>en los streams nunca me dieron lugar</b>. Después veía gente que no tenía oficio, que no modula dos palabras que tenía oportunidades y te da bronca. Hablé mucho con mi psicóloga sobre eso y me dijo: “¿Para qué perdés tiempo y energía ahí? Andá y hacé tu contenido”.</p><p><b>—Me gusta porque no cualquiera se banca que golpeaba la puerta y no le daban la posibilidad. ¿Cuando te vas a </b><i><b>Olga</b></i><b>, qué resignás?</b></p><p>—Mucha plata. En <i>Luzu</i> era productor ejecutivo y en <i>Olga</i> pasaba a ser columnista. <b>Pasé a la indigencia</b> (risas).</p><p><b>—¿Te gustan las figuras de la tele en el streaming?</b></p><p>—No es que no me gustan. Yo creo que el streaming es un híbrido que todavía no termina de ser ni radio ni televisión. Y hasta quienes trabajan ahí a veces parecen no saber si mirar a cámara o al compañero. La mesa horizontal también genera una dinámica rara: le hablás a tu compañero, pero estás mirando a la cámara. No digo que no haya que abrirse a lo nuevo, pero para mí el streaming debería recuperar el formato radial y sumarle cámaras.</p><p><b>—Hay mucha gente del streaming que dice que inventó un formato que quienes escuchamos radio ya vimos.</b></p><p>—Es que la radio con cámaras ya existía. A mí me encantaba <i>Últimos cartuchos</i>, de Migue Granados y Martín Garabal. Hacían radio con cámaras espectaculares. Después aparecieron canales que juntaron influencers por cantidad de seguidores y los pusieron en una mesa.</p><p><b>—¿Y eso funciona?</b></p><p>—No demasiado. Un programa necesita tiempo para que la gente se conozca, genere química y construya contenido, y eso lleva tiempo. Nico lo hizo, ya hace varios años está con la misma gente o supo mover piezas, genera contenido. El resto no lo hace, es gente hablando en una mesa y no duran más de un año. Además, hoy los nichos son más individuales. Si seguís a Davoo Xeneize, querés verlo a él. Terminás de ver un partido y vas a YouTube a ver qué dijo, no necesariamente ponés un canal donde hay cuatro personas hablando de otra cosa.</p><p><b>—También se cometen errores y hay que disculparse. ¿Cómo se ve eso desde adentro como productor?</b></p><p>—Todos nos equivocamos. Pero hay algo que no cambia con la tecnología: <b>chequear</b>. Cuando hacía la producción de <i>PH</i>, podía leer una entrevista de <i>Clarín</i>, pero hasta que no escuchaba al personaje decirlo no me quedaba tranquilo. Después era Andy el que le iba a preguntar eso. Hoy tenés todas las herramientas, pero también hay una cantidad arrolladora de fake news. No importa si hacés entretenimiento: tenés una responsabilidad si comunicás.</p><p><b>—¿Quién es responsable de un error como anunciar de esa forma la muerte del padre de Messi?</b></p><p>—Los dos. Con <i>TDT</i> nos pasó cuando murió Liam Payne. Apareció la noticia en el chat y los chicos empezaron a verla. Nosotros dijimos: “Silencio, cerremos la computadora y chequeemos”. Hasta que no lo pudimos confirmar, no se dijo. Por más experimentado que seas, tenés que apoyarte en el productor. No podés tirar una noticia porque la viste en el chat o te llegó por WhatsApp. Lo de Flor Peña me sorprendió porque, más allá de que no es periodista, hace un montón de años que labura. En ese sentido, <i>Olga</i> tiene gente un poco más experimentada que trabajó en medios. <i>Luzu,</i> por ahí, quedó más expuesto porque tiene muchos pibes jóvenes. Igual les pasó a todos.</p><p><b>—Hoy te fuiste del streaming y sos vos y tu marca en las redes. ¿Cómo dejaste de pedirlo para empezar a generarlo?</b></p><p>—Fue un poco por obligación. Se me juntaron varias cosas: perdí la producción de <i>Luzu</i>, los chicos se fueron a <i>Olga</i> y también se terminó otro programa que hacía. De golpe me quedé sin sueldo, sin la conducción de un programa y con monedas de columnista. Y encima renegado con todo este sistema. Hablaba de eso con mi psicóloga Gloria, que le mando un beso porque fue clave, y decidí: <b>“Voy a comunicar lo que tengo ganas de comunicar”. </b>Empecé a hacer contenido y rompí el hielo con la Fórmula 1 y Colapinto.</p><p><b>—¿Ahí encontraste tu primer nicho?</b></p><p>—Sí. Me apasiona el automovilismo y vi en Franco algo que me cautivó: cómo maneja, su carisma. Además, había mucha desinformación. Empecé a informar, desmentir y aclarar cosas.</p><p><b>—Pero no te quedaste solo con la Fórmula 1, fuiste por más.</b></p><p>—No, porque siempre me gustó el interés general, el humor y entretener, no el periodismo clásico. No quería que me reconocieran solamente por la Fórmula 1. Entonces llevé a Instagram cosas que ya había hecho en radio, como <i>Hola país</i>. Y un día agarré el teléfono y dije: <b>“Bienvenidos a los comentarios falopa”.</b> Y después hice que la sección crezca: le agregué vino, mis reacciones, el contenido bizarro y los comentarios de la gente.</p><p><b>—Los comentarios son todos reales.</b></p><p>—Sí, todos reales.</p><p><b>—¿Qué número te hizo decir “esto explotó”?</b></p><p>—Más que nada me sorprendieron los videos de Colapinto. El año pasado tenía 500 mil seguidores y de golpe un reel sobre una carrera de Franco llegó a <b>un millón y medio de reproducciones.</b> Ahí dije: “Bueno”.</p><p><b>—¿Cuál fue el producto más bizarro que se acercó a pautar?</b></p><p>—Casas de apuestas, de a montones. <b>Cuando decidí apostar por las redes me ayudaron mis viejos</b>. Me quedé sin un mango, saqué un préstamo, me compré una cámara, mi hermana me prestó un aro de luz y arranqué. Tenía justo para pagar el alquiler, me endeudé y era literal llamar a mi vieja y decirle: “¿Me transferís 30 mil pesos para comprar milanesas?”. Y ahí apareció un casino que es legal, lo hice una vez y me bajé porque necesitaba la plata pero no me sentía cómodo.</p><p><b>—¿Hoy podés vivir bien con lo que vos generás?</b></p><p>—Recién ahora. Estos últimos meses pude volver a cubrir mis gastos y que me sobre un puchito para irme a comer. Estuve un año entero sin saber si iba a funcionar.</p><p><b>—¿Daba miedo?</b></p><p>—Sí, pero nunca pensé un plan B. Estaba bastante hinchado los huevos y <b>quería ser protagonista de lo que hago por primera vez</b>. Puedo estar en un canal de streaming, ganar bien, pero quizás al año se termina. Hoy todo es muy vertiginoso.</p><p><b>—Con lo cual no descartamos ninguna propuesta, pero la marca </b><i><b>Anga</b></i><b> va a seguir estando.</b></p><p>—Por supuesto. Para mí no hay vuelta atrás. Y no lo pensé desde el triunfo, sino desde la derrota. Dije: “Si no funciona, me pongo un vivero”. Lo increíble es la velocidad. En mayo del año pasado empecé a ver resultados con los reels de Fórmula 1 y en noviembre estaba en Las Vegas viendo la Fórmula 1 y haciendo <b>una nota con Colapinto desde los boxes</b>.</p><p><b>—¿Ahí te llevó una marca?</b></p><p>—Sí. Una marca me dio acceso a los boxes y una agencia de viajes me escribió para llevarme. Ahí me emocioné porque <b>en mayo le estaba pidiendo unos mangos a mi vieja para una milanesa y en noviembre estaba caminando por Las Vegas</b>. Me fui sin plata porque las empresas te pagan a 60 días, tenía 200 dólares que me había regalado mi hermana para mi cumpleaños y el hotel me lo cubría la agencia. Estaba desbancarizado, no tenía tarjeta, y de golpe, por primera vez, estaba adentro de la Fórmula 1. Creo que ahí sentí que se cerraba algo, como cuando llegué a <i>Perros</i> o me nominaron al Martín Fierro como movilero de radio. Son momentos en los que decís: “Mirá qué bueno, valió la pena el esfuerzo”.</p><p><b>—Y empezás a ser reconocido por vos mismo, que era algo que buscaste mucho.</b></p><p>—Sí. Ese era el problema. A mí me motivaba trabajar para alguien: Andy, Nico, cualquier otro. <b>Mi motor era demostrarles que yo podía estar al aire</b>. Entonces me costaba mucho motivarme haciéndolo para mí. Eso también lo trabajé con mi psicóloga: confiar en mí y decir “rompé el hielo y hablá”. Si querés hablar de Colapinto, hablá de Colapinto. Si tenés 20 años de formación en periodismo, ¿por qué carajo no lo hacés?</p><p><b>—¿Se vienen nuevas secciones?</b></p><p>—No te lo puedo prometer, ahora estoy medio abombado.</p><p><b>—¿Te pasa que todos te mandan videos para </b><i><b>Comentarios falopa</b></i><b>?</b></p><p>—Un montón. Gente de los medios, empresarios, de todo. Y también pasa que me paran en la calle y me dicen: “¿Vos sos el de los comentarios falopa?”.</p><p><b>—Y ahí te pone contento porque buscabas ese reconocimiento.</b></p><p>—Sí. Porque, en el fondo, es lo mismo que hacía de chico: llamar la atención, participar en clase, hacer un chiste para que se rieran mis compañeros.</p><p><b>—Me quedo con eso. Felicitaciones. Está buenísimo este momento después de todo ese recorrido.</b></p><p>—Sí, creo que es eso. Y para mí estar acá con vos también es parte de eso: el otro día estuvo sentado Arturo Puig acá, hoy estoy yo. Todo valió la pena.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/653LKJKN2FGVPCICLK4XHKXB6M.png?auth=6664b1e4577f39ac79bc911d64021d0405356b32fe5519c262a04f7e1b9a2e1f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Tuvo tres novios, escucha rock y habla de sexualidad con sus alumnos: la historia de la hermana Verito ]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/22/tuvo-tres-novios-escucha-rock-y-habla-de-sexualidad-con-sus-alumnos-la-historia-de-la-hermana-verito/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/22/tuvo-tres-novios-escucha-rock-y-habla-de-sexualidad-con-sus-alumnos-la-historia-de-la-hermana-verito/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Cocina desde el convento para El Gourmet y enseña las recetas que aprendió de su madre. La monja, nacida en Belgrano R, contó a Infobae cómo pasó de ser la alumna de la “barrita del fondo del aula” con un montón de amonestaciones a una vida religiosa consagrada a Dios. Cómo recibió su llamado y por qué cree que Dios nos llama a todos: “Cada uno tiene un camino distinto”]]></description><pubDate>Sat, 22 Aug 2026 07:21:38 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En la televisión cocina desde un convento, habla de rock nacional con la misma naturalidad con la que explica la vida monástica y responde sin esquivar ninguna pregunta. <b>La hermana Verónica </b>—o simplemente <i><b>Verito</b></i>, como le dicen sus amigos— se convirtió en <b>una de las revelaciones de </b><i><b>El Gourmet</b></i>, donde derriba, sin proponérselo, muchos de los prejuicios que existen sobre las religiosas.</p><p>Detrás de esa sonrisa espontánea hay una historia atravesada por el dolor, la vocación y una fe inquebrantable. Creció en una familia poco religiosa, vivió de cerca la enfermedad de su hermano, descubrió la cocina en la adolescencia y, cuando todos imaginaban otro destino para ella, eligió el convento.</p><p>En esta conversación con <b>Infobae</b> habla de su infancia en Belgrano, de los novios, del rock, de las amonestaciones en el colegio, de la muerte de su hermano, del amor, del celibato y de las renuncias que implica la vida religiosa. También cuestiona algunos estereotipos sobre la Iglesia y explica por qué cree que una monja no es muy distinta de cualquier otra persona.</p><p>Con humor, convicciones firmes y una calidez poco frecuente, <i>Verito</i> abre las puertas de un mundo que suele permanecer lejos de la mirada cotidiana y demuestra que la fe también puede contarse desde la cercanía.</p><p><b>—Bienvenida, hermana Verónica. ¿Hermana Vero, Verónica, cómo te digo?</b></p><p>—Hermana Vero o Verito, así me dicen mis amigos. </p><p><b>—Verito la estás rompiendo en </b><i><b>El Gourmet</b></i><b>, cocinando desde el convento. ¿Contenta con las repercusiones?</b></p><p>—Feliz. Lo que más me sorprende es que muchos dicen: “Mirá, una monja distinta”. Y no, todas somos iguales. Lo que pasa es que mucha gente nunca tuvo contacto con una religiosa y se quedó con un estereotipo.</p><p><b>—¿Cómo fue tu infancia? </b></p><p>—Muy feliz, mis padres eran muy amorosos y dedicados. Nací en Belgrano R y vivía como cualquier chico de los 80: en la calle, andando en bicicleta, en la plaza y en el club, aunque mi hermano (dos años menor) estuvo enfermo desde los cuatro hasta los 15 años, y eso fue muy pesado para toda la familia. </p><p><b>—¿Y había espacio para vos en una casa atravesada por la enfermedad de tu hermano?</b></p><p>—Sí. No al cien por ciento, porque todos sufríamos, pero con el tiempo entendí lo que habían vivido mis papás. Aun así, tuve una infancia muy linda.</p><p><b>—¿Eran católicos?</b></p><p>—Estaba bautizada e hice la comunión porque quise, pero en casa no íbamos a misa. Mi hermano también hizo catequesis porque nos encantaban los cantos, pero ahí terminó todo.</p><p><b>—O sea que nunca imaginaste terminar siendo religiosa.</b></p><p>—Al contrario. <b>Tenía una imagen bastante mala de las religiosas</b>. Mi hermano pasaba mucho tiempo internado en el Hospital Gutiérrez y ahí había una congregación. A veces tenían frazadas o comida y no entendíamos por qué no las repartían. Me quedó esa sensación.</p><p><b>—¿Cómo siguió la vida para tu hermano? </b></p><p>—Se curó de una enfermedad autoinmune que tiene una probabilidad de vida del 50%, y falleció hace ocho años, de un ataque cardíaco. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WBJZ7QDVYRBO3FQIK3AFBN26SA.jpg?auth=b2b0bc94d5c6109d6ab064205a4cb8ef1dcb16bae7049f98b9cc5f9993043811&smart=true&width=1920&height=2753" alt=""Tenía una imagen bastante mala de las religiosas", recuerda la hermana Vero." height="2753" width="1920"/><p><b>—¿Cuándo nació tu amor por la cocina? </b></p><p>—A mis 12 años mi papá perdió el trabajo, y mi mamá, que era instructora de yoga, tuvo que empezar a dar clases. Mi papá hizo de todo para salir adelante: compró taxis, se rebuscó como pudo, pero mi mamá volvía tarde por eso cuando llegaba del colegio empezaba a hacer la comida para adelantarle algunos pasos.</p><p><b>—¿Y te enamoraste de la cocina?</b></p><p>—Mi mamá cocinaba muy bien y era súper dedicada, cocinaba al mediodía y a la noche, una locura. ¿Dónde viste que alguien cocine dos veces por día? Yo aprendí todas sus recetas porque no quería perderlas. Gracias a Dios me salen bien... hasta ahora no intoxiqué a nadie. (Risas). Además tengo una teoría: al que le gusta comer tiene que aprender a cocinar. </p><p><b>—¿Nunca soñaste con tener un restaurante?</b></p><p>—No. Siempre vi la cocina como una forma de cuidar a la gente que quiero. Después de volver de Brasil cociné unos meses para una empresa de viandas saludables, pero al mismo tiempo daba clases de Geografía, era superiora de la casa y no podía con todo.</p><p><b>—¿Cómo eras de adolescente? ¿Dabas dolores de cabeza?</b></p><p>—(Risas). Era buenísima... No, hacia desastres. En tercer año junté veinte amonestaciones. A las veinticinco quedabas libre, así que después caminaba en puntas de pie.</p><p><b>—¿Por qué te sancionaban?</b></p><p>—Por cualquier cosa. Una vez por comer una mandarina durante la meditación, otra porque me fui del colegio con mi mejor amiga antes de que terminara el horario. Era parte de la barra del fondo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZDILXPFCDREM5FBOACGBYZXHSQ.jpg?auth=905b08f38077a6e4e1691b0cfa6c18349a661e587122a9efedb71715428346b4&smart=true&width=1920&height=1455" alt="Verónica terminó tercer año con 20 amonestaciones." height="1455" width="1920"/><p><b>—Quién hubiera dicho en ese momento que “la de la barrita del fondo” iba a iniciar un camino religioso. ¿Siempre te gustó el rock nacional? </b></p><p>—Sí, me encanta. Con mi hermano éramos fanáticos de los discos. Salía un álbum nuevo de Soda Stereo y corríamos a comprarlo. Escuchábamos de todo: Charly, La Renga, Los Gardelitos.</p><p><b>—¿Te puedo llegar a encontrar en un recital de Ciro? </b></p><p>—(Risas). No. De Ataque 77 sí.</p><p><b>—Pero hoy no te veo en un recital.</b></p><p>—¿Cómo le digo a la superiora que me dé plata para una entrada? (Risas). No sería posible.</p><p><b>—Podemos conseguir que Ataque 77 te invite.</b></p><p>—Bueno... ahí sí.</p><p><b>—¿Había novios en la secundaria? </b></p><p>—En la secundaria sí, en quinto año tuve un novio y después más grande también, antes de entrar en el convento. Igual me sigo enamorando. No te asustes, pero <b>me enamoro de las personas</b>. Amo a mis amigos, a mis hermanas, a la gente con la que comparto la vida. Lo digo en serio, no románticamente. Soy muy querendona. No entiendo eso de ponerle condiciones al amor. Hace poco volví de Alemania y quedé enamorada de varias hermanas con las que compartimos una experiencia muy profunda. Las extraño muchísimo.</p><p><b>—¿Siguen en contacto?</b></p><p>—Sí, por WhatsApp. Todo el tiempo.</p><p><b>—¿Cuántos novios tuviste?</b></p><p>—Tres, pero solo presenté uno.</p><p><b>—¿Y alguno te rompió el corazón en ese momento? </b></p><p>—Uno </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DSRJHT2XINA3XCZXOGC3JG3ON4.jpg?auth=a15bb4a2a5e2e473b69293351e704807e41e558de0df471e8d4ccb708032d13b&smart=true&width=1920&height=1272" alt="Los primeros pasos en la religión fueron acompañada de una amiga." height="1272" width="1920"/><p><b>—¿Cómo llega el llamado? </b></p><p>—No aparece de un día para el otro. Yo tenía 21 o 22 años y, durante unas vacaciones, entré a una librería de la editorial San Pablo. Ya estaba muy cerca de Dios y compré un libro sobre la vida de San Francisco de Asís. Me voló la cabeza y pensé: “Quiero vivir como él”. Y ahí empezó a crecer ese deseo de dedicar mi vida exclusivamente a Dios y de transmitirles a los demás que Dios es amor.</p><p><b>—Pero recién dijiste que ya estabas enamorada de Jesucristo. ¿Cuándo nació ese amor?</b></p><p>—En un retiro al que me invitó una compañera cuando tenía 21 años. Fui sin expectativas y me cambió la vida. <b>Fue un giro de 180 grados</b>: cambió mi forma de mirar todo, incluso la relación con mis padres. Hay gente que se encuentra con Dios en un libro, en una persona o en una experiencia. A mí me pasó ahí.</p><p><b>—Ahí encontraste la plenitud.</b></p><p>—Sí. Dos años después entendí que mi camino era la vida religiosa y otros dos me llevó descubrir en qué congregación, porque hay muchas formas de seguir a Jesucristo. </p><p><b>—Explicame eso. Yo pensaba que una iba a una iglesia y decía: “Quiero ser monja”.</b></p><p>—(Risas). No. Hay muchísimas congregaciones porque hay muchas maneras de seguir a Jesucristo. A mí me gusta pensar la espiritualidad como un camino ancho. Todos van hacia Dios, pero cada uno recorre un sendero distinto. En la espiritualidad benedictina, que es la mía, lo central es la Sagrada Escritura y la liturgia; otras ponen el acento en María o en el servicio a los más pobres.</p><p><b>—¿Y se puede cambiar de congregación?</b></p><p>—Sí. Pasó con la Madre Teresa de Calcuta. Sintió otro llamado, pidió permiso para salir y fundó su propia congregación,<b> </b>dedicada especialmente a los moribundos, a los parias y a los que estaban en la calle.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/U57VCTNVLFHODBHLQ7666RBZBI.jpg?auth=c977a06c2235f85df3f2b27b3eb6a955a42ea26dd8d5f4f90c7b97c9ba99117c&smart=true&width=1920&height=1440" alt="En su labor como religiosa realizo misiones en distintos lugares del mundo." height="1440" width="1920"/><p><b>—Cuando empezaste ese camino, ¿tu familia ya lo sabía?</b></p><p>—Lo intuían porque vivía hablando de conventos, pero no les gustó nada. Mi mamá dejó de hablarme varios meses. Mi papá no entendía por qué la pobreza podía ser un valor y mi hermano me cargaba con “esa religión de boludez”. Después él también encontró a Dios y un día me dijo: “Ahora te entiendo”.</p><p><b>—Pero no se hizo sacerdote. </b></p><p>—No. Porque encontrar a Dios no significa hacerse sacerdote o religiosa. Dios nos llama a todos. A mí me llamó para ser hermana. A vos, para formar una familia. Cada uno tiene un camino distinto.</p><p><b>—¿Y cómo lo imaginás? </b></p><p>—No puedo imaginar a Dios. Pero sí creo que es amor, que nos hizo libres y que nos invita a elegir el bien. Por eso también creo en la vida eterna.</p><p><b>—Quiero volver a eso después. Pero antes, ¿por qué tu mamá se enojó tanto?</b></p><p>—Porque tenía otros planes para mí. <b>Quería nietos, que me casara</b>. Además, no era religiosa y sentía que estaba desperdiciando mi vida. Cuando uno entra en la vida consagrada también atraviesa un proceso de cuatro años en el que toma cierta distancia de la familia para abrazar esa nueva misión.</p><p><b>—¿Nunca te costó renunciar a tener hijos?</b></p><p>—No. El amor de Dios es una locura y me llena mucho más que una familia. Estoy totalmente convencida de eso. Además, tengo a mis alumnos, que los adoro, y estoy en la batalla de llevarlos a que encuentren a Dios, porque si eso sucede se solucionan los problemas: ya no irán a las drogas, no saldrán a robar. El que encontró a Dios, tiene solucionada la vida.</p><p><b>—¿Y la cocina siempre estuvo ahí?</b></p><p>—Siempre. Entré al convento y enseguida quedé a cargo de la cocina. Las hermanas estaban chochas. (Risas).</p><p><b>—¿Qué cocinabas? </b></p><p>—Lo mismo que en cualquier casa argentina: milanesas con puré, papas fritas, huevo frito. Hoy, por ejemplo, hice arroz con huevo porque era un día sin carne y tenía poco tiempo.</p><p><b>—¿Cuántas son las hermanas? </b></p><p>—Cuatro. Cuando entré éramos doce. En toda la congregación también éramos muchas más: pasamos de unas tres mil a alrededor de mil quinientas. Viví en comunidades de veinte y hasta treinta y seis religiosas. También cociné para retiros con cincuenta chicos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YP3DDO6UYZCZHKDMSPCC3BKEOU.jpg?auth=e42283b94204257ff1e36be65d4b5ba8ee92f57e6fd5194bfdb8040d35aeb13b&smart=true&width=1080&height=1920" alt="Hermana Verónica: "Dios nos llama a todos. A mí me llamó para ser hermana. A vos, para formar una familia. Cada uno tiene un camino distinto"." height="1920" width="1080"/><p><b>—En un momento empezaste a viajar también. </b></p><p>—Más que viajar, fui de misión. La hermana que era mi superiora en Buenos Aires fue nombrada priora en Brasil, que es como la superiora de todas las superioras, y me propuso ir con ella porque tenía onda con los chicos. Allá teníamos tres colegios y quedé a cargo de la pastoral, que es todo lo que tiene que ver con la espiritualidad, la catequesis, retiros, campamentos. Viví varios años en Brasil y después, otros tres en Estados Unidos. </p><p><b>—¿Y cómo fue esa experiencia? </b></p><p>—Fantástica, las adoro las extraño, las amo. Soy un poco norteamericana y otro poco brasileña. </p><p><b>—¿Se amigó tu mamá con tu camino? </b></p><p>—Sí, no le quedó otra (risas).</p><p><b>—Una vez que ingresás a la congregación, ¿a qué renunciás además del amor de un hombre y de tener hijos?</b></p><p>—A los lazos, o mejor dicho, a vivirlos del mismo modo. Puedo ver a mi familia y a mis amigos, pero por ejemplo, ya no puedo ir a tomar mate a la casa de mi mamá.</p><p><b>—¿No podés irte de vacaciones una semana con tu familia? </b></p><p>—Sí. Tenemos dos semanas de vacaciones en otro convento y diez días para pasar con la familia. Yo ya no tengo la casa de mis papás porque mi mamá y mi hermano fallecieron y mi papá está muy grande, pero voy a Entre Ríos, a la casa de mis primas.</p><p><b>—¿Y un sábado a la noche podés salir a comer con una amiga?</b></p><p>—También puedo, pero tengo que pedir permiso. Igual, por lo general, mis amigos vienen al monasterio. Es un lugar muy cálido... y además cocino bien. (Risas).</p><p><b>—¿La vida en el convento tiene horarios estrictos?</b></p><p>—Sí, es bastante militar. Nos levantamos a las cinco y media, rezamos hasta las ocho y media. A las nueve empezamos a trabajar hasta las doce, que volvemos a rezar y almorzamos. Ahí tenemos un descanso hasta las dos y media, y empieza el trabajo de vuelta hasta las cinco. De cinco a siete rezamos. Cenamos y ocho menos cuarto es el recreo, que es fantástico porque jugamos a las cartas, charlamos. Viene la última oración de la noche y después silencio absoluto y cada una se retira a su cuarto. </p><p><b>—¿Y si querés ver </b><i><b>Gran Hermano</b></i><b>?</b></p><p>—(Risas). No miramos nada. A esa hora estoy viendo <i>Hermana Verónica</i>, porque al otro día a las seis de la mañana estamos rezando.</p><p><b>—Bien jugado, </b><i><b>Hermana Verónica</b></i><b>. Pero, ¿hay una tele? </b></p><p>—Sí, tenemos una tele divina en un lugar común. En nuestra habitación tenemos celular y computadora. </p><p><b>—¿Todas las congregaciones lo permiten?</b></p><p>—No. Las de clausura, por ejemplo, tampoco tienen acceso libre al mundo digital. Nosotras sí, pero con responsabilidad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RE3GZWS4EBGIDDWLDJDFK4BYKY.jpg?auth=5a18cb925159cbc58fa0e820c9df18c366480ef2b166982e67bfb5f6f9322207&smart=true&width=1920&height=1440" alt="En sus clases habla de sexo, alcohol, drogas y bullying con sus alumnos." height="1440" width="1920"/><p><b>—¿Tenés redes sociales?</b></p><p>—Sí. Ahora empecé a usarlas un poco más para que la gente vea que una hermana es una persona totalmente normal... o casi normal. (Risas). Mi Instagram es @hna.verito. </p><p><b>—¿Podés tener bienes propios?</b></p><p>—Objetos sí; bienes, no.<b> </b>Por ejemplo, la casa que heredé no es mía, le pertenece a la congregación. El auto que tenía, también. Eso es parte de la pobreza, que <b>es otra renuncia: no tener bienes ni salario</b>. Todo lo que gano como docente, los cursos que doy, las velas que vendo o las jubilaciones van a la cuenta de la congregación. Si necesito comprarme algo, lo converso con la superiora. Vivimos con una economía compartida, como cualquier familia.</p><p><b>—O sea, se habla si necesitás unos anteojos, pero no una entrada para un recital.</b></p><p>—Exacto. La pregunta siempre es qué es necesario y qué es un gusto. Voy al cine con mi papá porque a él le encanta y lo necesita, pero ir a comer ya no. Vamos por ahí el Día de la congregación, que salimos todas. Una o dos veces al año. </p><p><b>—¿Qué extrañás? </b></p><p>—La obediencia: tener que pedir permiso cuesta. Aunque siempre tuve superioras muy comprensivas que me han dado mucha libertad, pero cuando alguna vez me dijeron que no, tuve que aceptarlo.</p><p><b>—Además de cocinar y dar clases, ¿una religiosa puede ejercer cualquier profesión?</b></p><p>—Sí. Hay hermanas médicas, abogadas, de todo. En Europa es más común porque muchas ingresan después de los treinta, ya recibidas. Yo entré siendo profesora de Geografía y lo primero que pregunté fue si iba a poder seguir dando clases. Me dijeron que sí, apenas hice los votos empecé a trabajar en una escuela porque amo estar en el aula.</p><p><b>—¿Y cómo hacés con estos adolescentes de hoy? </b></p><p>—A los adolescentes te los ganás con amor, no hay otro truco. No la podés caretear. Si sienten que los querés, te van a dar amor. </p><p><b>—Hay temas en los que la Iglesia parece muy lejos de los jóvenes. Hoy la mayoría de los adolescentes tienen relaciones sexuales, por ejemplo.</b></p><p>—Claro que sí, y arrancan cada vez más chicos. Yo trato de enseñarles que el cuerpo propio y el del otro merecen respeto. Después, sé cuál es la realidad. Lo importante es que se cuiden y que entiendan que la sexualidad no define todo. A veces hacemos mucho más daño con la difamación, el chusmerío o la violencia que con otras cosas de las que casi no hablamos.</p><p><b>—¿Te importa que una alumna pueda acercarse a vos para pedir ayuda y prevenir un embarazo?</b></p><p>—Por supuesto. Hablamos de sexualidad, pero también de alcohol, drogas, bullying... de todo.</p><p><b>—Es bueno eso, porque si no la Iglesia queda lejos.</b></p><p>—Sí. Hay que acercarla.</p><p><b>—Antes contabas que cuando entraste eran tres mil hermanas y hoy son mil quinientas. ¿Sentís que tiene que ver con esto? </b></p><p>—Porque muchas eran muy mayores y fallecieron, pero también porque hoy ingresan muchas menos. Cuando hice el noviciado en el 2001, éramos quince; hoy hay una sola. También cambió el perfil: entran más grandes y por verdadera convicción, no porque busquen una salida o una oportunidad para estudiar.</p><p><b>—¿No sentís que el lugar de la mujer en la Iglesia es injusto?</b></p><p>—No es mi batalla principal, porque mi prioridad es trabajar con la gente y con los chicos. Pero sí creo que muchas mujeres podrían ocupar espacios que todavía no ocupan. ¿Un hombre es más inteligente, más capaz, más santo? Los amo a los hombres, no tengo nada contra ellos, pero Jesús, hace dos mil años, ya tenía mujeres entre sus discípulos, algo revolucionario para la época. No encuentro fundamentos para pensar que una mujer sea menos capaz dentro de la Iglesia.</p><p><b>—¿Creés que eso va a cambiar?</b></p><p>—Sí. Absolutamente.</p><p><b>—Te escucho hablar y te amo, Verito. ¿Qué te pasó cuando Jorge Bergoglio fue elegido Papa?</b></p><p>—Una locura. Yo estaba en Estados Unidos. Estábamos limpiando una casa de la congregación cuando escuchamos: “Jorge Mario Bergoglio”. Le dije a la hermana que estaba conmigo: “¡Ese es el arzobispo de Buenos Aires!”. Cuando volvimos al convento era una fiesta.</p><p><b>—Habemus papam.</b></p><p>—Sí, yo ya lo conocía. Antes de ser arzobispo de Buenos Aires, cuando era vicario de la Vicaría Flores, recorría las parroquias y se reunía con los chicos que se estaban preparando para la Confirmación. Yo era catequista en esa época, todavía no había entrado en el convento. Él llegaba y les decía: “Pregunten lo que quieran”. ¿Y qué le preguntaban? “¿Por qué no podemos tener relaciones antes de casarnos?”. (Risas). Nunca esquivaba una respuesta. Era muy cercano. Que un obispo dedicara ese tiempo a escuchar a los chicos ya decía mucho de él.</p><p><b>—Qué hermoso recuerdo. </b></p><p>—Sí. Un genio.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VVE6NRLMGVDBNGMKJ67LKC43EU.jpg?auth=f410ff17c2f2d2196202d1af2753a2ba0e7f753a924d559bfedf3f53fecdfe59&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Verónica es la encargada de cocinar en el convento." height="1920" width="1920"/><p><b>—¿Cómo es el vínculo entre las hermanas y los curas? </b></p><p>—Muy bueno. Compartimos mucho con los sacerdotes de la parroquia de enfrente: vienen a comer, nos invitan a tomar el té, vamos a misa todos los días. Es una relación muy linda.</p><p><b>—¿Cómo apareció la propuesta de hacer el programa en </b><i><b>El Gourmet</b></i><b>?</b></p><p>—De una manera muy providencial. Una amiga recomendó mi nombre cuando buscaban una hermana que cocinara. Acepté enseguida, pero nunca imaginé que me iban a elegir.</p><p><b>—¿Cómo fue el casting? </b></p><p>—Muy gracioso. Yo estaba de retiro y mis amigas me sugerían qué cocinar. Primero propuse pastas y pizza, pero me rechazaron todo. Al final hice una sopa paraguaya. El casting fue en nuestra cocina, querían ver cómo cocinaba y cómo me desenvolvía frente a cámara.</p><p><b>—Y te manejaste con esta soltura que tenés siempre.</b></p><p>—Era una sola cámara. Si hubiera tenido mucha gente adelante, capaz me intimidaba. (Risas).</p><p><b>—¿Cómo te dijeron que habías quedado? </b></p><p>—En una reunión por Zoom. Me dijeron: “Hermana Verónica, estás invitada a grabar una serie”. Me quedé muda. Estaba convencida de que me iban a agradecer y nada más.</p><p><b>—¿A quién se lo contaste primero?</b></p><p>—A las hermanas. Ni ellas pensaban que me iban a elegir. Ya había pedido permiso antes y me dijeron que sí, pero lo gracioso es que ninguna pensó que realmente me fueran a elegir. Grabamos todos los programas en apenas dos semanas. El<b> </b>primer día estaba un poquito más dureli, muy pendiente de que todo saliera perfecto. Pero al segundo o tercer día entendí que mi trabajo no era solamente cocinar, sino también entretener. Y ahí me relajé. </p><p><b>—¿Cómo fue esa revolución en el convento?</b></p><p>—Las hermanas me recontra bancaron. <i>El Gourmet</i> prácticamente tomó posesión de la casa durante esas dos semanas y ellas tuvieron una paciencia enorme.</p><p><b>—¿Y el horario de rezo?</b></p><p>—No dejé de rezar. Lo único que resigné durante esas dos semanas fue la oración del mediodía. Para mí, Dios siempre está primero.</p><p><b>—¿Bailan entre las hermanas? </b></p><p>—Sí, claro. Tengo mil videos bailando folclore. Bailo chacarera, escondido y pará de contar. Pero cuando hay fiesta, hasta hacemos coreografías. </p><p><b>—Para mí sos la hermana rockera como un estilo de vida: de</b> <b>hablar con los adolescentes como hay que hablar, de cuestionar cosas de la propia Iglesia.</b></p><p>—Es que si uno no se cuestiona a sí mismo... Yo me cuestiono todo el tiempo.</p><p><b>—¿Nunca quisiste dejar los hábitos? </b></p><p>—No, es una convicción. A veces imagino cómo sería mi vida fuera del monasterio, pero lo que quiero es esto: poner a Dios en el centro, enseñar en el colegio, estar con los pobres y vivir desde este lugar. Lo de <i>El Gourmet</i> es circunstancial; mi vida sigue siendo la de todos los días, con gente muy sencilla.</p><p><b>—¿Te preocupa que cada vez haya menos jóvenes cerca de la Iglesia?</b></p><p>—No. Al contrario. Creo que está pasando algo interesante: hoy muchos artistas y deportistas muestran su fe con naturalidad. Messi, por ejemplo, siempre agradece a Dios. Eso hace que muchos vuelvan a acercarse.</p><p><b>—¿Te podés enojar con cosas de la Iglesia cuando aparecen casos aberrantes?</b></p><p>—Sí, muchísimo. Aunque sean pocos, el daño que provocan es enorme. También muestran que la Iglesia está formada por personas, y las personas se equivocan.</p><p><b>—¿Todo se perdona? </b></p><p>—Dios perdona todo, no hay pecado que no perdone. Si vas a la puerta de una cárcel, casi siempre encontrás a las madres esperando. El amor de una madre es lo más parecido al amor de Dios. Voy a decir algo que sé que puede generar debate: <b>yo no creo en el infierno</b>.</p><p><b>—¿No creés en el infierno?</b></p><p>—No. Me cuesta pensar que Dios quiera a un hijo suyo lejos de Él para siempre. Sí creo en la purificación, en el purgatorio, pero no en un Dios que quiera condenar eternamente. Es mi manera de entenderlo, aunque sé que no necesariamente representa la posición oficial de la Iglesia.</p><p><b>—A mí me cuesta imaginar compartir la eternidad con alguien que hizo cosas terribles. Un violador de chicos, Hitler, Videla...</b></p><p>—Sí, claro. Pero nosotros necesitamos un Dios que perdone. En la cruz, Jesús dice: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. A mí esa frase siempre me conmueve.</p><p><b>—Cuando mi mamá se estaba muriendo de cáncer una amiga me dijo: “Qué injusto”. Yo le respondí: “Qué triste”. Injusto es un chico de dos años en terapia intensiva. Ahí es donde más me cuesta creer. ¿Cuál puede ser la misión de un nene de dos años? ¿Qué pecado cometió?</b></p><p>—No hay pecado, Tati. La muerte o una enfermedad no son un castigo de Dios. Jesús fue muy claro con eso: una desgracia no ocurre porque alguien haya hecho algo malo. Esa idea de que “Dios castiga” hay que desterrarla de nuestro corazón.</p><p><b>—Pero mucha gente dice “Dios te está castigando”.</b></p><p>—Es una creencia muy instalada, pero no es la enseñanza de la Iglesia.</p><p><b>—¿Y dónde está Dios ahí? </b></p><p>—No tengo una explicación para el sufrimiento. Lo que sí creo es que Dios ama profundamente a las personas y la mayor prueba de ese amor es que entregó a su propio Hijo por nosotros. Y también creo que esta vida no es el final: <b>los inocentes que sufrieron o murieron están con Dios</b>. Esa es mi esperanza y mi convicción: nosotros pensamos que esta vida es la vida, pero la vida y el amor están allá. </p><p><b>—Quiero creer en eso. Debe dar mucha paz.</b></p><p>—Sí. Si mañana me muriera, me iría con Dios. ¿Qué mejor que eso?</p><p><b>—Quiero preguntarte por el celibato. ¿No es un tema que la Iglesia debería revisar? </b></p><p>—Para mí, como religiosa, tiene sentido porque expresa una entrega total a Dios. En el caso de los sacerdotes, creo que es un tema que la Iglesia deberá seguir discerniendo. De hecho, durante muchos siglos pudieron estar casados.</p><p><b>—Pero si el amor se multiplica, ¿un sacerdote con familia estaría menos entregado?</b></p><p>—No necesariamente. El amor nunca se divide, se multiplica.</p><p><b>—Entonces, ¿una religiosa que se enamorara estaría menos entregada a Dios?</b></p><p>—Nuestra vocación consiste en seguir el modo de vida de Jesús: pobreza, obediencia y celibato. Ese es el camino que elegimos. Pero personalmente no creo que una familia impida servir a la comunidad, es un tema que la Iglesia deberá seguir discutiendo. </p><p><b>—¿Por qué no quisiste ser madre superiora?</b></p><p>—Uno no elige. Lo fui por un tiempo, pero vamos rotando. Si me lo vuelven a ofrecer tendría que aceptar, pero sería un plomo porque necesito mi libertad para hacer las cosas que hago y ese puesto esclaviza mucho. En septiembre, por ejemplo, voy a Santiago del Estero y ya estamos juntando cepillos de dientes, dentífricos, jabones y shampoo para los chicos.</p><p><b>—Aprendí un montón de cosas. Te agradezco tu disposición para charlar tan abiertamente. ¿Te sentiste cómoda? </b></p><p>—Súper. </p><p><b>—¿Sos una mujer feliz? </b></p><p>—Ultra feliz. Tengo problemas, como cualquiera, pero me levanto todos los días agradeciendo. La gratitud es el primer pensamiento que tengo cuando abro los ojos.</p><p><b>—Qué privilegio haber encontrado un camino que te da tanta plenitud.</b></p><p>—Gracias a Dios. Ojalá todos podamos encontrar cuál es nuestro</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FCFG6TX5VFAQTITEPQDFDQZYUA.jpg?auth=2bd17e5976a911ae7fff29e191aee1dfc3acaa20b1daecd673857c2f10048e0a&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Voces - Hermana Verónica - Home]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Me maquillaba para que vean mi cara y no las amputaciones”: la vida de la maquilladora que perdió sus brazos y piernas a los 2 años]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/21/me-maquillaba-para-que-vean-mi-cara-y-no-las-amputaciones-la-vida-de-la-maquilladora-que-perdio-sus-brazos-y-piernas-a-los-2-anos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/21/me-maquillaba-para-que-vean-mi-cara-y-no-las-amputaciones-la-vida-de-la-maquilladora-que-perdio-sus-brazos-y-piernas-a-los-2-anos/</guid><dc:creator><![CDATA[Milagros Labrada]]></dc:creator><description><![CDATA[Paloma López tiene 26 años y perdió sus miembros superiores e inferiores después de sufrir una meningitis. En su adolescencia, el maquillaje fue una manera de sentirse protegida de las miradas y hoy es una herramienta para expresarse. Los vínculos, el fetichismo y la necesidad de poner límites: “No es que superás, aprendés a convivir”]]></description><pubDate>Fri, 21 Aug 2026 05:34:22 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Paloma López </b>es maquilladora y creadora de contenido. En sus redes <i>(@palomake_up)</i> comparte trabajos de maquillaje, momentos de su vida cotidiana y reflexiones sobre su cuerpo. Pero detrás de cada video hay una historia que comenzó cuando tenía apenas dos años y medio, después de que una meningitis bacteriana pusiera su vida en riesgo y terminara con la amputación de sus brazos y piernas. Con el paso de los años, aprendió a relacionarse con su discapacidad, con las miradas ajenas y también con su propia imagen. “No es que superás, es que aprendés a convivir”, define.</p><p>Todo comenzó con una fiebre muy alta y unas petequias, unas pequeñas manchas rojizas que aparecieron por todo su cuerpo. Su mamá la llevó de urgencia al médico y recibió una indicación inmediata: tenía que ir al hospital porque podía tratarse de una meningitis. Cuando llegó, la infección ya había comprometido la circulación sanguínea de sus extremidades. “Me llevaron al hospital ya con los brazos y las piernas comprometidas, como ya no me circulaba la sangre, tenía las extremidades negras”, recuerda Paloma. La decisión médica fue determinante: “Ya era como: <b>‘Che, hay que amputar’, porque si no, ya no la cuenta directamente</b>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/33MBM74R3RC43ASXPMBECWT4DM.jpeg?auth=72642605524a836bc3fc901bf01d412b2c623d1704fbd80207d8e7eb11b0d201&smart=true&width=1486&height=1600" alt="Paloma López cuando era pequeña" height="1600" width="1486"/><p>Durante su infancia, hablar de aquello era demasiado doloroso. Paloma cuenta que durante muchos años no quiso saber demasiado sobre la enfermedad que había atravesado ni sobre las consecuencias que había dejado en su cuerpo. “Yo siento que tuve como dos etapas”, explica. Entre los siete y los 12 o 13 años, prefería mantenerse alejada de todo lo relacionado con su historia médica. “No me interesaba saber nada de nada, de qué enfermedad fue ni nada”, recuerda.</p><p>La adolescencia marcó un punto de inflexión. Mientras sus amigos comenzaban a salir, conocer gente e ir a bailar, Paloma también quería hacerlo. Pero en ese momento la discapacidad ocupaba un lugar central en su manera de verse y de sentirse observada.</p><p>“Me dio como un bajón porque<b> mis amigos empezaban a salir a bailar y yo quería salir a bailar, como que quería tener una vida dentro de todo común</b>”, cuenta. Se sentía diferente, como “sapo de otro pozo”, y comenzó a maquillarse cada vez más. Al principio, el maquillaje no era solamente una cuestión estética: era una forma de protegerse.</p><p><b>“Yo decía: ‘Bueno, yo me voy a maquillar. En vez de mirarme las amputaciones, me miran a la cara’”,</b> recuerda. En aquella época, maquillarse funcionaba como una especie de escudo frente a las miradas. “Yo me sentía protegida, era como una máscara para mí el maquillaje en ese momento”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IN2AAJALMVDBZPLNG2NZIDXEZ4.jpeg?auth=71b05b46c9b00e449b4389573c2f6ce22c69d7eb4cc6d8072cd7138e720938f2&smart=true&width=1200&height=1600" alt="Paloma y una amiga en una de sus salidas nocturnas" height="1600" width="1200"/><p>Con los años, sin embargo, esa relación cambió. Lo que comenzó como una herramienta para desviar la mirada de los demás terminó convirtiéndose en una forma de expresión personal. “Yo creo que el maquillaje es como para sentirse bien uno mismo, no es para un otro”, reflexiona. Y resume esa transformación con una frase: <b>“Yo en su momento me empecé a maquillar para un otro y hoy en día me maquillo para mí”</b>.</p><p>El maquillaje, que durante su adolescencia funcionó como una forma de esconderse de las miradas, terminó convirtiéndose en una parte fundamental de su identidad. Paloma encontró allí una herramienta para expresarse y sentirse cómoda consigo misma.</p><p>Su historia también comenzó a llegar a otras personas. A través de las redes, recibe mensajes de quienes se sienten identificados con ella, especialmente personas con alguna discapacidad que encuentran en sus publicaciones una representación que quizás antes no tenían.</p><p>“Todo el que te hable y que te cuente su experiencia porque por ahí tienen alguna discapacidad y que te digan: ‘Ay, Paloma, me alegraste el día’”, cuenta. Esos mensajes tienen un significado especial para ella porque muestran que su exposición no queda solamente en una pantalla. “Es como que decís: ‘Ay, qué bueno que tenga esta llegada’. Nunca pensé que iba a llegar a esto”, reconoce.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VSNPJP2V5ZDQTH626A3S6CGU7M.jpeg?auth=d4aa730d6888b3979161474a95ef343b3125ce5fc2ed540d368bc7a4af8a25fb&smart=true&width=1200&height=1600" alt="Paloma, durante los veranos, hace surf" height="1600" width="1200"/><p>La mirada de los demás fue, durante mucho tiempo, una de las partes más difíciles de su experiencia. Paloma recuerda que podía sentir tristeza, enojo y bronca cuando las personas observaban su cuerpo de manera diferente.</p><p>Hoy asegura que la situación cambió, aunque no porque haya dejado atrás aquello que le molestaba. “<b>No sé si superé esa mirada</b>, porque no es que superás. Es como que<b> aprendés a convivir</b>”, explica.</p><p>Una de las situaciones que más recuerda ocurrió cuando una mujer se acercó y comenzó a llorar al verla. “Está todo bien, es lo que te salió en el momento, pero no sabés qué impacto puede tener tus lágrimas en la otra persona”, plantea.</p><p>También habla de una actitud que muchas personas tienen hacia quienes tienen una discapacidad. “A mí a veces me pasa que me tocan así la cabeza y digo: ‘Sacá la mano de ahí’”, cuenta. Y enseguida remarca: <b>“Por ser discapacitada te infantilizan.</b> Te dicen: ‘Ay, chiquita’. No tengo 26 años, señora”.</p><p>Para ella, detrás de esos gestos también existe un estereotipo que asocia la discapacidad con una supuesta pureza o fragilidad. “Crean como: ‘Ay, está en silla, debe ser más buena’. Y no”, explica. Esa mirada también puede trasladarse a otros aspectos de la vida: “El estereotipo de decir: ‘Bueno, está en silla, no puede salir con nadie. No puede salir a bailar, no puede hacer…’. Y sí. O sea, por más que esté como esté, puedo disfrutarla tranquilamente”.</p><p>Durante la adolescencia y los primeros años de adultez, otra de las preguntas que apareció fue cómo relacionarse sentimentalmente. Paloma quería conocer personas y el amor, pero también tuvo que aprender a identificar las miradas que estaban cargadas de prejuicios o fetiches.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RUFSV7QZL5HEDIP65N5ESLEHUY.jpeg?auth=b50acda3ba97427b6e449f2d011189fcf01b0cd45a61872fafb8e8de26b68a7c&smart=true&width=1280&height=720" alt="Paloma en el jardín a los seis años de edad" height="720" width="1280"/><p>Probó con aplicaciones de citas, aunque la experiencia no siempre fue buena. “Tuve un momento de aplicaciones, pero era muy turbio”, recuerda. <b>“Había un chabón que me dice: ‘Ay, cómo me calienta que seas amputada’. Y yo dije: ‘¿Qué?’”.</b></p><p>La situación le generó miedo y decidió desinstalar la aplicación. También tuvo una relación con una persona que tenía un fetiche relacionado con su amputación. Desde entonces, aprendió a prestar atención a determinadas señales. <b>“Por ahí te tocan el muñón</b> o te sobrepreguntan muchas cosas de cómo hacés tal cosa y cómo hacés, y todo así. Y es como: ‘Wow, basta’”, explica.</p><p>Para Paloma, existe una diferencia entre alguien que se interesa genuinamente por ella y una persona que convierte su discapacidad en el centro de la atracción. Por eso, con el tiempo, aprendió a identificar esas situaciones y a poner límites. Hoy conoce personas principalmente a través de las redes sociales y las aplicaciones, pero desde otro lugar.</p><p>En la nota, Paloma habla de un proceso mucho más cotidiano: aprender a habitar su cuerpo, poner límites, relacionarse, enamorarse, maquillarse, salir y disfrutar. La meningitis cambió su vida cuando era apenas una niña, pero con el tiempo ella encontró una manera propia de contar lo que significa vivir con una discapacidad sin dejar que esa condición defina todo lo demás.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/IVORDIK4QNETFINTU63JNW62AQ.png?auth=eed49d0d62319f6cbf372f460dea240eb85d90b7da10cfb0b34c9ac8b152a566&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[La paternidad que lo transformó, su historia de amor y los nuevos proyectos de Diego Topa: “Me gustaría que mi hija tenga un hermano”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/19/la-paternidad-que-lo-transformo-su-historia-de-amor-y-los-nuevos-proyectos-de-diego-topa-me-gustaria-que-mi-hija-tenga-un-hermano/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/19/la-paternidad-que-lo-transformo-su-historia-de-amor-y-los-nuevos-proyectos-de-diego-topa-me-gustaria-que-mi-hija-tenga-un-hermano/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor y presentador cuenta el profundo vínculo que tejió Mitai, su hija de seis años, de su relación con Hugo y de cómo lo contaron públicamente. Además, su regreso a Disney y la presenteción de “¿Qué come mi bebé?“, un ciclo que se emitirá en Infobae y en el que tratará, junto a la pediatra Eva Cueto, la alimentación durante el primer año de vida]]></description><pubDate>Wed, 19 Aug 2026 05:52:39 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“La mapaternidad te atraviesa, te desordena para volverte a ordenar, te hace encontrar con vos, con tus monstruos y con tus miedos y con tus alegrías y con tus sueños”, dijo <b>Diego Topa</b>, conductor y animador infantil, en una charla con <b>Infobae </b>en la que presentó <i>¿Qué come mi bebé?</i>, su nuevo formato en exclusiva para este medio.</p><p>El programa, de cuatro episodios semanales, lo tiene como conductor junto a la pediatra Eva Cueto. Juntos abordan, con casos reales, las etapas de la alimentación en el primer año de vida. Pero la conversación fue mucho más allá del contenido: Topa habló de su hija Mitai, de los casi 17 años junto a su pareja Hugo, del camino que recorrieron hasta poder contarlo públicamente y de las ganas de volver a ser padre.</p><p>También habló de los adolescentes que crecieron con él y hoy lo paran en la calle para decirle que fue su refugio. Y adelantó que se vienen proyectos con <i>Disney</i>, aunque por confidencialidad no pudo dar detalles: “Vuelvo a casa”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7FNVMUQTAFBG3DCFSJZE44CY5Q.jpg?auth=9d77cfb3ecd20cb0c8491d2c145d83f4d9528fdf7243b6a805936867e93553c4&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""La mapaternidad te atraviesa, te desordena para volverte a ordenar, te hace encontrar con vos, con tus monstruos y con tus miedos"" height="1080" width="1920"/><h2>El nuevo formato y su origen</h2><p><b>—¿Cómo surgió este proyecto?</b></p><p>—Me acerco de una manera distinta, también un poco a pedido de las mamás y de los papás. He ido a programas como invitado, pero empezó a pasar de que a las mamás y a los papás les gustaba mucho mi mirada, lo que me pasaba a mí como papá. Me empiezan a conocer como persona gracias a estas entrevistas y macheo de una forma tan cercana y tan real que les gusta escuchar mi pensamiento o lo que me pasa. Entonces me proponen hacer <i>¿Qué come mi bebé?</i>, acompañado por una persona que conocí, que me parece increíble: una pediatra divina, Eva Cueto. Entre los dos, con casos reales, <b>tratamos el tema de la alimentación en el primer año del bebé</b>.</p><p><b>—¿Qué tema abre el primer episodio?</b></p><p>—Los cólicos, ¿qué momento, no? Lo primero que no sabés qué hacer porque llora, que es tan angustiante, porque también pensá que es en los primeros meses, los primeros días del bebé, y que no sabés si es el sueño, toda la conexión que te pasa. Querés lo mejor y no sabés qué hacer para calmarlo, para calmarla. Pero todo tiene solución, eso es lo bueno.</p><p><b>—¿Por qué era necesario este formato hoy?</b></p><p>—Cuando uno es mamá o papá estás en un momento donde escuchás tanto: escuchás amigos, escuchás a mamá o a la abuela. Información, información, información. Y vos también tenés que elegir qué es lo mejor para tu bebé. ¿A dónde vas? ¿Qué escuchás? ¿A quién le hacés caso, a quién no? Y de ahí se arma ¿Qué come mi bebé?</p><p><b>—Vi que hay invitados, estuvieron los papás de Bastian, por ejemplo. ¿Cómo fue el capítulo con Muni?</b></p><p>—No solo hablar con mi hermana, porque ya no es mi amiga Muni, sino poder contar todos sus miedos y podernos ver desde otro lugar. <b>No el Topa y Muni que hace en redes, sino el Topa y Muni real</b>. Los que sufrieron, los que tuvieron miedo, los que no sabían qué hacer. Fue un hermoso capítulo con Muni.</p><p><b>—Yo sé que estabas ahí el día del accidente de su bebé.</b></p><p>—Estuve ahí en ese momento. No saben lo que fue abrazarlos con tanto amor y ese miedo y todo lo que pasó. Estamos en momentos muy especiales con Muni. La amo. Es la hermana que no tuve.</p><h2>La mapaternidad y el vínculo con Mitai</h2><p><b>—¿Podrías haber hecho este programa sin ser papá de Mitai?</b></p><p>—No. No, porque el que no atraviesa esto es distinto. La mapaternidad te atraviesa, esa es la frase.<b> Te desordena para volverte a ordenar, te hace encontrar con vos, con tus monstruos y con tus miedos y con tus alegrías y con tus sueños</b>. Es un electrocardiograma de amor, de emoción, de miedos, de angustia, de decir: ¿Qué hice, qué no hice, hice bien, hice mal? Miles de cosas te pasan.</p><p><b>—¿Y no estamos solos en eso?</b></p><p>—Esa frase, qué importante. Cuando estás esas madrugadas te sentís solo porque es una locura. Y saber que no estás solo es muy importante porque hay mucha angustia, mucha soledad también. Te replanteás tantas cosas en la mapaternidad que es muy importante no sentirte solo y sentirte acompañado por algo y por alguien.</p><p><b>—¿Esto te hizo extrañar tener un bebé?</b></p><p>—Yo creo que <i>¿Qué come mi bebé?</i> tuvo también mucho que ver para <b>estas ganas de volver a ser papá</b>. Esta cosa cachorresca, ¿viste? Y cada vez que voy, por ejemplo, a la casa de Muni y los veo a los dos y veo cómo empiezan a jugar... El otro día me decía: “No sabés lo que es ahora, cómo juegan los dos, no te hacés una idea”. Yo digo: “Ay, yo quiero”.</p><p><b>—¿Se viene un hermanito o hermanita para Mitai?</b></p><p>—Miti está pidiendo un hermanito o hermanita y lo estamos pensando.<b> A mí la paternidad me encanta y me gustaría que Miti pueda tener un hermanito</b>, porque en la familia uno va creciendo, en algún momento nosotros nos iremos y me encanta que ella pueda tener un par para ver: “Che, ¿qué hacemos con papá? ¿Dónde lo llevamos?”.</p><p><b>—¿Y los tiempos?</b></p><p>—Yo quiero ser papá joven, no quiero ser un abuelito. Ya tiene seis, siete años. O sea, para cuando yo tenga ganas, no sé, porque <b>la subrogación de vientre no es como uno quiere. Con Miti nos llevó cuatro años.</b></p><p><b>—¿Te da miedo no llegar a verlo todo?</b></p><p>—Ay, no sé, pero quiero llegar a ver todo, todo, todo, todo. Quiero que Dios me dé salud porque quiero llegar a los quince de ella. Empecé ahora con nutricionista, gimnasio, todo. Quiero estar bien, quiero estar bien por mí primero y por ella. Mitai, por su parte, ya da señales de lo que se viene. En Perú se subió sola al escenario durante la parte del circo. Y en casa, los momentos con su padre tienen una mezcla de humor y ternura que Topa no puede evitar contar.</p><p><b>—¿Qué te dijo últimamente que te dejó sin palabras?</b></p><p>—Tiene un nuevo muñequito de apego que se llama René, una ranita. El otro día vino y me dijo: “Hola, hola, abuelo”. Cuando me dijo abuelo me quedé. Corte. Me morí de amor igual, pero me quedé. Fue como: “Abuelo, ¿llegaré?”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CBFITQJQPRHFJED4OLTVUXSPGY.jpg?auth=256884fa19753d6befbd204b0a2cb5b32dc181a4ccb7126500b540d2691bb2e0&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Cada vez me siento mejor y más libre. Era el tiempo que tenía que ser para poder estar preparados los dos para poder contarlo"" height="1080" width="1920"/><h2>Hugo y el camino hasta poder contarlo</h2><p><b>—¿Qué tuvo que suceder para que pudieras contarlo públicamente?</b></p><p>—Mitai, obviamente. Eso fue una decisión de poder contarlo, de poder decirlo, porque iba a ser mi vida, mi día a día y teníamos que decirlo. Pasa que Hugo en su momento no tenía ganas de ser público, que se hable de esto. Pero también tenía que ver para mí un poco con el miedo.</p><p><b>—¿Quién dio el primer paso?</b></p><p>—Él fue el que lo dijo, y fue hace muy poquito, fue el día de mi cumpleaños, en mis cincuenta, el año pasado. <b>Me hizo una declaración en Instagram de amor por mi cumpleaños que yo no lo podía creer</b>. Y desde ahí lo levantaron de todos lados y no paró de recibir amor.</p><p><b>—¿Cómo te sentís hoy con eso?</b></p><p>—Cada vez me siento mejor y más libre. Es mágico, de verdad. Todo fue dándose de la manera que tenía que darse, naturalmente. Era el tiempo que tenía que ser para poder estar preparados los dos para poder contarlo. La verdad que no paramos de recibir amor. Si entran en TikTok y buscan Topa y Hugo, hay miles de cuentas de “queremos que sean nuestros papás”, todos los chicos que crecieron con nosotros. Tienen más fotos que nosotros, arman historias con videos. No puedo creer el amor que sienten por nosotros.</p><p><b>—¿En algún momento dio miedo por el hecho de trabajar con chicos o por la marca que estaba detrás?</b></p><p>—Hace muchos años, sí. Pero no por la marca. Al contrario, la marca me acompañó, me abrazó. Yo abrí mi calendario profesional y personal para poder acomodar todo cuando hacía Arnoldo y Junior Express, para no complicar a la marca con lanzar el proyecto. Y siempre nos abrazó. <b>Disney nos abrazó siempre.</b></p><p><b>—O sea que nunca fue un pedido de Disney.</b></p><p>—Jamás. Jamás, jamás.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SBYNTFX6HRDR3BWFDMOC4OAJVY.jpg?auth=12ad4c85539a7f434f4f4b6b9b2c8ff3e33f6b9bfe2663ada833ef89800cc1c5&smart=true&width=1920&height=2880" alt=""Vuelvo a casa para hacer cosas hermosas con Disney"" height="2880" width="1920"/><h2>Los adolescentes que crecieron con Topa</h2><p><b>—¿Uno se acostumbra a recibir tanto amor o te seguís emocionando siempre?</b></p><p>—Me sigo emocionando siempre. Me sigo sorprendiendo porque cada personita tiene algo particular que contarme. Cosas fuertes, ¿eh? Me ha pasado, no sé, estoy comiendo y viene una mesera en Perú y le pasó algo muy fuerte de chiquita y me lo contó y me abrazó y se puso a llorar y me dijo: “Vos eras mi refugio, tus canciones eran mi refugio. Yo de grande pude darme cuenta de esto y te agradezco porque sin darte cuenta me acompañaste en uno de los momentos más duros de mi vida”.</p><p><b>—¿Hay algún caso que te haya marcado especialmente?</b></p><p>—Un chico se me acercó y me dice: “Yo tuve una situación muy fuerte en mi infancia. No tuve papá. Y vos me acompañaste de una manera que vos ni te das cuenta. Y hoy verte acá, ¿te puedo abrazar?”. Me dio un abrazo y se puso a llorar y me dijo: “No te das una idea lo que me cambiaste el día”.</p><p><b>—¿Se viene algo pensado para ellos?</b></p><p>—Tengo ganas de hacer algo que tenga que ver con acompañarlos, con poder hablar. Algo personal. Me encantaría conducir un <i>Jugate conmigo </i>hoy. Ya se lo dije a Cris. Amaría conducirlo para todos los chicos que crecieron.</p><p><b>—Y en el teatro, ¿volvieron los más chicos también?</b></p><p>—Mi canal de YouTube para primera infancia me vuelve loco. Estoy como: volví a encontrar mi primer amor. Es estar ahí con los más chiquititos. El teatro se me inundó de pequeños de vuelta. Y los adolescentes también están conmigo de una manera que no te hacés una idea. Agradezco tanto que los adolescentes de hoy no tengan vergüenza ni miedo de pararte en la calle, de ponerse a llorar y decirte: “Sos mi infancia, ¿te puedo dar un abrazo?”. Eso habla de que algo bueno hicimos nosotros.</p><p><b>—¿Cómo es eso de los cumpleaños de quince?</b></p><p>—Estoy haciendo cumpleaños de quince. Así como te lo digo. Me llaman para ir a cantar tres canciones y soy otra que Chayanne. <b>Fui a 400 quinceañeras el año pasado.</b> Canté en Orlando de sorpresa.</p><h2>Los proyectos que se vienen</h2><p><b>—¿Grabaste la segunda temporada en la TV Pública?</b></p><p>—Sí, que sale en septiembre. Fue mi sueño, no sabés lo que fue hacer Topa un mundo de colores. El programa que yo veía cuando era chiquitito: sketches, juegos, canciones, videos, llamadas telefónicas, juegos en vivo, los programas de antes pero hecho con cuentos, personajes. Tengo al Dino bebé, con que a través de él cuento historias para los más chiquititos. Estoy fascinado con el programa.</p><p><b>—¿Y septiembre trae teatro también?</b></p><p>—Teatro en el Nacional, que los invito a verme, dos únicas funciones, porque no estuve en vacaciones de invierno, me fui a Perú. Estuve en Perú, en Uruguay, en Chile y ahora le toca a mi adorado país, en el Nacional, el teatro que es mi otra casa.</p><p><b>—¿Y con Disney?</b></p><p>—No puedo contarte todas las cosas que tengo todavía porque no puedo por confidencialidad. Solo te puedo decir una frase: Vuelvo a casa. <b>Vuelvo a casa para hacer cosas hermosas con Disney</b>.</p><p><b>—Pero en realidad nunca te fuiste.</b></p><p>—En realidad nunca me fui. Son mi familia. Y ahora me invitaron a algo que yo soñaba hacía mucho tiempo: nos vamos con Miti y con Hugo a un crucero de Disney que no conozco. Miti está como loca y dije: “Sí, estoy”. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/26JOJE2ZHZENTJDBJBYN6H7ARU.jpg?auth=1f4b4ff7fb5f733872ed82077a5dc570a376d1270d7814591cdf22ed5f8d6c08&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">ADRIAN ESCANDAR</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Martín Salwe habló de su lucha por hacerse un lugar en los medios, del impacto que le dejó Sex y del amor que vive con Justina]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/18/martin-salwe-hablo-de-su-lucha-por-hacerse-un-lugar-en-los-medios-del-impacto-que-le-dejo-sex-y-del-amor-que-vive-con-justina/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/18/martin-salwe-hablo-de-su-lucha-por-hacerse-un-lugar-en-los-medios-del-impacto-que-le-dejo-sex-y-del-amor-que-vive-con-justina/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, el locutor y panelista repasó su recorrido profesional, contó qué aprendizajes incorporó durante su experiencia en la obra de José María Muscari y se refirió a su nuevo noviazgo]]></description><pubDate>Tue, 18 Aug 2026 13:17:53 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Siempre quise ser esa persona, ese centro de atención, pero de una manera divertida”, afirmó <b>Martín Salwe</b> en su paso por <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. Locutor y periodista, comenzó a construir su carrera desde muy joven, cuando creó su propio canal de YouTube,<i> </i><i><b>Salwe en la TV</b></i>, y se abrió camino de manera independiente con coberturas de eventos y espectáculos.</p><p>Su llegada a la televisión se consolidó como locutor de los programas de Marcelo Tinelli y, años más tarde, como uno de los protagonistas de <i><b>El Hotel de los Famosos</b></i>, reality en el que alcanzó la final y terminó como subcampeón en 2022. Desde entonces, transitó distintos formatos y etapas: trabajó en radio, <b>participó en </b><i><b>Sex</b></i><b>, la obra de José María Muscari</b>, y volvió a enfocarse en el periodismo y la comunicación hasta convertirse en panelista de espectáculos.</p><p>Actualmente forma parte de<i> </i><i><b>Sálvese quien pueda</b></i>, el programa conducido por Yanina Latorre en América TV, donde se desempeña como panelista y aporta información sobre la actualidad del mundo del espectáculo. En paralelo, atraviesa una etapa personal marcada por su relación con <b>Justina</b>, a quien define como una figura central en su vida, y por sus deseos a futuro, entre ellos formar una familia y convertirse en padre.</p><p>Durante la entrevista, Salwe repasó su recorrido desde sus comienzos en YouTube y sus trabajos independientes hasta su llegada a la televisión, su participación en <i>El Hotel de los Famosos</i> y su presente como panelista. También habló de <i>Sex</i>, de la imagen que construyó frente al público, de los prejuicios y de la exposición, y reflexionó sobre la necesidad de seguir generando oportunidades para no quedar atrapado en un único personaje.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EQSJ26PAAZFS3BHRZP652TMEYA.jpg?auth=d1f1a55ebf8dfa4d25caeb09eb1a0e532a861d7b79b23d49ddaa0f81c3accd92&smart=true&width=6938&height=3903" alt="Martín Salwe contó en Desencriptados que inició su carrera en los medios con el canal de YouTube "Salwe en la TV" y coberturas independientes de eventos y espectáculos (Adrián Escandar)" height="3903" width="6938"/><p><b>—Martín, arrancaste solo, de la nada. Tus padres querían que seas, no sé, abogado, escribano. Pero vos querías arrancar para el lado de los medios ya desde chico. Yo te tengo agendado como Colito.</b></p><p>—Sí, ¿viste?<i> (risas)</i></p><p><b>—¿Te decían así en otra vida?</b></p><p>—Sí, de muy chico. Ahí estaba el deseo, en la televisión. Y obviamente mi viejo, abogado, escribano, quería que siga su camino pero no me veía. Hice todo igual, ¿eh? Fui a la UBA, al CBC, hice un año y medio en la Facultad de Derecho. Entré, todo me iba bien, promedio alto... Era un buen abogado si seguía, pero no me veía. Veía a mis compañeros y no era eso.</p><p><b>—¿Qué querías en ese momento? ¿Qué te atraía? Porque viste que para ser conocido y trabajar en los medios tenés que ser un poco cholulo, te tienen que gustar los famosos. ¿Cómo te sentías desde ese punto de vista?</b></p><p>—En verdad yo veía mucha tele y quería ser el conductor. Y digo: “Yo quiero ser esa persona”, ¿entendés? Ese centro de atención. Pero divertido, que genera algo copado. Por ejemplo, veía mucho a <b>Guido Kaczka</b>. Él genera algo con la gente ahí en la tribuna. Yo veía mucho <i>El último pasajero</i> y decía: “Quiero ser eso”. Pero no sé sabía bien cuál era el camino para llegar a eso. Y dije: “Debe ser periodismo, locución, algo que tenga que ver con los medios”. Y en simultáneo a Derecho me anoté en Locución y ahí un poco lo encontré porque era una carrera mucho más práctica, ¿viste? Y le di para adelante. Y en simultáneo a eso dije: “No voy a esperar a recibirme para ver qué pasa con mi carrera, hago esto en YouTube”. Así arrancó el proyecto de <i><b>Salwe en la TV</b></i>, que fue muy bueno, porque la verdad es que era todo por primera vez. Pensar una idea por primera vez, dónde cubrir, acreditarme o muchas veces colarme. ¡Me he colado en mil eventos! Al Martín Fierro, al Tato, <i>backstages </i>de teatros, estadios de fútbol, recitales, a todo. Editar por primera vez...</p><p><b>—Hacer todo el caminito solo...</b></p><p>—Solo. Lo que hoy es una productora, digamos, ahí lo hacía todo solo. Y sirvió. Sirvió porque en un momento llegué a tener casi 50 videos en YouTube completos, largos, para hacer un resumen y eso mandarlo a las productoras. Y así llegué.</p><p><b>—Así llegaste, hasta que un día te llamaron y te contrataron para trabajar. ¿Fue la productora de Marcelo Tinelli la que te dio la primera oportunidad?</b></p><p>—Sí. ¡Que para mí era llegar a Boca! Era el último año de Ideas del Sur, después fue La flia. Yo cuando hago lo de YouTube, hago una especie de <i>reel</i>, de resumen. Y me acuerdo que era un video de un minuto y medio, ponele, y resumía todo bien cortito lo mejor de cada cobertura, que yo sabía que esto garpaba, o esto era un gag. Y cuando hago esa pieza digo: “Bueno, yo mando”, sin asco, ¿viste? Alguno va a responder. Era tirar el medio mundo, algún pescadito va a quedar. Yo digo que, en lo nuestro, ahora el currículum no sirve de nada. El papel, ¿viste? Quizás una nota buena, algo de tu aptitud, de tu coraje, de tu impronta que se vea en un video, ya es mejor que dos hojas de estudié en tal lugar, hice tal cosa.</p><p><b>—Y ahora, ¿sentís que llegaste a algún lado o nunca se llega a ningún lado en los medios?</b></p><p>—No, nunca se llega a ningún lado. Es más, me cuesta mucho como disfrutar las alegrías, ¿viste? Hay momentos que son hitos para uno, no sé, mi nominación en los últimos Martín Fierro. Después perdí, pero toda la semana previa me costaba disfrutarlo. Lo del Mundial sí lo pude como dimensionar. Ahí sí lo disfruté en el día a día y hacía valer la oportunidad. Me emocionó un poco. Pero por ejemplo, llegar a la mesa de <b>Juana Viale</b>, que para mí era algo divino, para mi vieja fue: “¡Mi hijo llegó!”. Y ese día, el domingo que se emitió, mi viejo hizo un almuerzo especial, compró cosas, mi mamá también, convocó a mi hermana, su novio. Fue todo un evento familiar, ¿viste? Y yo digo: “Hay que seguir luchando, ¿no? Para mí nunca se llega, siempre hay un poco más”. A lo que llegás, sí, es a un cierto piso de tranquilidad, creo; sabés que entraste a una rueda que puede seguir girando.</p><p><b>—¿No te da ese miedo de desaparecer de pronto, que muchos en el medio lo tienen?</b></p><p>—¡Yo lo tuve, lo tuve! Hoy creo que no. Hoy ese miedo creo que un poco se me fue. Si no me llega el laburo, voy a conseguirlo o voy a buscarlo o voy a generarlo. Pero antes sí, pasé por cosas que dije: “Listo, ya está, hasta acá llegué, me dedico a otra cosa”.</p><h2>El impacto de Sex en su carrera y su mirada sobre la sexualidad</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CQ75FPNWKREPRE4KRSXMMTNPAA.jpg?auth=d69329de4a4439c99de9830ac6d1b44d4147ad5d77416ec10a1d8114997f7b75&smart=true&width=7669&height=4314" alt="Martín Salwe dice que "El Hotel de los Famosos" afectó su imagen pública y que la propuesta de "Sex", la obra de José María Muscari, funcionó como un salvavidas en ese momento (Foto: Adrián Escandar)" height="4314" width="7669"/><p><b>—¿Arrancaste como notero en un medio periodístico. Después fuiste el locutor de </b><i><b>ShowMatch</b></i><b>. Después pasaste a ser participante, a ser como un personaje, pero en un momento te llegó una propuesta para hacer </b><i><b>Sex</b></i><b>...</b></p><p>—Sí, terrible...</p><p><b>—¿Cómo fue? Porque eso ya es como un perfil diferente.</b></p><p>—Obviamente, era una propuesta que no se parece a nada porque no tenés un parámetro. No había hecho nada parecido. Y aparte llega en un momento en que yo estaba mal. Fue después del <i>Hotel de los Famosos</i>. Se armó toda una nube con los comentarios y las primeras olas de <i>hate</i>. Así que lo de Muscari fue medio un salvavidas. Justo vos hablabas de dejar el medio, de sentir, bueno, yo ahí estaba: “Che, ¿doy para esto? No sé, ¿voy a funcionar en este medio?”</p><p><b>—Sí, los realities son difíciles. De pronto te editan y de golpe eras mala onda...</b></p><p>—Obviamente, hay mil cosas para hablar del reality, pero eso de José fue un salvavida. Y después, bueno, animarse a hacer todo lo que te propone Muscari.</p><p><b>—Eso te iba a preguntar, ¿cómo fue?</b></p><p>—Es un mundo del que no estaba ni cerca. Yo no conocía nada de todo eso. Para mí el sexo eran dos personas: misionero, uno arriba, el otro abajo y no mucho más que eso <i>(risas).</i></p><p><b>—¿Vos eras una persona diferente sexualmente antes y después de </b><i><b>Sex</b></i><b>?</b></p><p>—Sí, obvio.</p><p><b>—¿Qué te dio </b><i><b>Sex </b></i><b>sexualmente?</b></p><p>—Te da una apertura al conocimiento, mil cosas que yo no conocía, ¿eh? Te lo afirmo. Todas las cosas que hay para hacer dentro del sexo, qué significa el sexo, cómo se puede manifestar. A mí no me cambió, digamos, mi orientación o mi preferencia. Pero sí...</p><p><b>—¿Dudaste en algún momento? ¿Tuviste aventuras así?</b></p><p>—No, no dudé. Alguna aventura tuve, pero no dudé. Siempre con mujeres. Nunca me llamó el hombre. Pero tampoco te digo que no en un futuro.</p><p><b>—¿Pero probaste un poquito para ver?</b></p><p>—No, no probé, no probé.</p><p><b>—¿Nada? ¿Besito, alguna cosa? Porque </b><i><b>Sex</b></i><b> es bravo.</b></p><p>—<i>Sex </i>es bravo, sí.</p><p><b>—Estás todo ahí y con... Tengo algunas anécdotas que me has contado que no puedo contar, pero muy graciosas.</b></p><p>—Hay de todo, sí. A ver, el detrás de escena de esto son periodistas, cámaras, técnicos, productores. Ahí es pezones, culos, hombres encuerados, gente haciendo flexiones, gente dándose besos, practicando escenas.</p><p><b>—Un delirio...</b></p><p>—Es el detrás de escena de <i>Sex</i>.</p><p><b>—¿Te acostumbraste a eso?</b></p><p>—Y... te acostumbrás. Pasa, de verdad. Yo a veces digo: “Veo una teta y no me calienta más”, porque ahí era frecuente.</p><p><b>—¿Estaban todo el tiempo desnudos?</b></p><p>—En el detrás de escena, sí, porque hay tanto cuadro de desnudo, tanto cuadro erótico que conlleva el desnudo.</p><p><b>—¿Y qué hacés cuando abrís la puerta y está Adabel Guerrero desnuda? ¿La mirás a los ojos?</b></p><p>—Sí, obvio. Yo siempre ahí, tac. La mirada clavada arriba, nunca abajo. El sur no existe <i>(risas)</i></p><p><b>—Son misiones. No mirabas para abajo. No querés ser desubicado.</b></p><p>—No existe. Arriba, arriba, techo, techo, terraza.</p><p><b>—Yo he visto una anécdota que me resulta graciosísima, que en un momento los que hacen desnudos tienen que aparecer con una erección. ¿Cómo era eso? ¿Entrabas y de golpe...?</b></p><p>—Sí, tengo una anécdota buenísima. Hay un cuadro en <i>Sex </i>que hay una persona, que suele ser el stripper, que hace un cuadro de exhibicionismo. Desfila por la mitad del salón con el miembro bien, pero bien parado. ¡Un metrobús, firme! No se puede caer por tres minutos. Sólido el chabón y aparte tiene una anaconda. Yo le digo: “¿Cómo te preparás para esto?" “En la siguiente función pasate cinco antes y vas a ver”. Porque yo digo: ¿cómo aguanta? ¿Qué truco tiene? Bueno, voy a la siguiente función, paso por su lugar y estaba en un chat a full ¿viste? Y yo le digo: ¿Cómo te calentás? Me dice: “No, olvidate. Estoy hablando de que se compró un buzo nuevo” y se estaba pajeando, ¿entendés? El chabón podía disociar completamente la situación. Obviamente pasaba gente alrededor, veía la situación, pero era parte de eso, de su preparación. Es como el futbolista cuando entra en calor y mete cinco rodillas al pecho. El chabón tiene que hacer así para salir a escena. El cantante hace: ¡aaaaaaaaaaah! Bueno, él hace así. Todos los días, todas las funciones.</p><p><b>—Difícil, porque a veces hacen tres funciones...</b></p><p>—Los sábados, tres. Sin embargo, eso estaba siempre firme. ¡Increíble! Bueno, te acostumbrás. Al principio te choca, la imagen es impactante.</p><p><b>—Por otro lado, tenés que estar seguro de vos mismo, porque están todos ahí como desnudos, ¿o ya se vuelve todo más común? Porque está el cordobés con el coso, el otro que también, hay de todo...</b></p><p>—Yo veía que los que iban llegando al principio estaban tímidos y respetando. “No, yo te pido por favor que en la coreo mucho no me toques o agarrame de acá”. Y a las dos semanas chapaban pibas con pibas, hacían todos los trucos, de todo. Era más que roce. Es parte de eso. Y después creo que lo que logra <i>Sex </i>justamente como obra, al estar tan cerca de la gente, es que no podés actuarlo mucho, no podés simular que estoy haciendo tal cosa. No puedo simular que te toco, no puedo simular que te chapo. Es te chapo y te toco. Siempre, obviamente, todo hablado entre las partes, todo consensuado. Y entre actores no hay simulación de eso. O sea, vos lo que estás viendo es el chabón de verdad, le pasa la mano por la cola, la mina le chupa el cuello, porque estás tan cerca que esa simulación queda mal. Queda berreta. Hay que sentirlo.</p><p><b>—Actuar es sentir un poco, también, meterte en el personaje y sentir que sos ese personaje. En ese momento sos Martín haciendo de un pibe hot.</b></p><p>—Claro.</p><p><b>—¿Tuviste alguna situación bizarra con algún espectador?</b></p><p>—Tuve varias. Por suerte no tuve ninguna, digamos, en escena, pero sí tuve mensajes de todo tipo después. De lo que te imagines. Hombres, mujeres, chico, chica, grande, extranjero, de acá, tres, cuatro o cinco, ¡de todo te ofrecían!</p><p><b>—¿Y has tenido alguna fiesta?</b></p><p>—He tenido algo, no fiesta. Más de dos.</p><p><b>—¿Más de dos personas o más de dos fiestas?</b></p><p>—No, más de dos personas <i>(risas).</i></p><p><b>—¿Te ofrecieron plata?</b></p><p>—De todo. “Te llevo de viaje”, lo que te imagines. Después yo no sigo el diálogo, pero entiendo que hay gente que después sí lo hace, pero ahí va en cada uno, ¿viste?</p><p><b>—Después del show, ¿te pasa que a veces te dan ganas de seguirla, quedás medio hot o eso se te fue pasando?</b></p><p>—No, se te va pasando. Al principio quizás sí. Después es como todo laburo, como que la calentura está en el momento y después, cuando te desconectás... Yo siempre digo lo mismo: a veces estaba en una escena súper sex, ¿viste? Y apenas salía me fijaba cómo iba Racing, ¡mirá el gol que erró Maravilla! Es así. No es que estás con el chip permanentemente. Y después, en el último tiempo, yo también empecé a correrme del lugar de <i>Sex </i>para enfocar mi carrera de vuelta en lo periodístico. Y después ya medio que quería irme, quería cerrar esa etapa, porque para mí es difícil hacer compatible los dos mundos, ¿viste? Laburar de eso los fines de semana y en la semana estar en lo otro. Se me complicaba.</p><p><b>—¿Lograste sacarte ese personaje? ¿Ya lo dejaste atrás?</b></p><p>—Viste que en este medio es como que todo te queda. En algún momento te lo recuerdan.</p><p><b>—O todo te queda o también todo se olvida. Hay como dos...</b></p><p>—Sí, es verdad. Todo se olvida. Pero yo siento que es como esa mochila de viajero a la que le vas poniendo los stickers de donde estuviste. Es un poco así para mí.</p><p><b>—Ahora estás más periodístico, paneleando en un programa que tiene que ver más con el mundo del espectáculo. Y estás ahí tirando información. ¿Te cuesta cuando tirás una información que sabés que va a molestar?</b></p><p>—He pateado penales calientes que otros no querían patear.</p><p><b>—¿Te pesa, te duele o decís me la banco, son las reglas del juego? Porque a veces es difícil cuando prendés fuego a alguien.</b></p><p>—Sí, a mí me duele, yo no lo disfruto. Cuando hablo de la vida de otro y sé que puedo joder a alguien, me siento mal. Ni hablar si me llegó un mensaje. Yo me hago el rudo, pero por dentro soy un pajarito.</p><h2>Su presente personal y la relación con Justina</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/H4CXJCHIHJCXJLG5U2QPGBXTLI.jpg?auth=b1395e54b83588ca9e9b9afa7345d52555c4cc6ded5d6f932bab1c16c795a24d&smart=true&width=8256&height=4644" alt="La experiencia de Martín Salwe en Sex modificó su mirada sobre la sexualidad y lo llevó después a cerrar esa etapa para volver al periodismo y la comunicación (Foto: Adrián Escandar)" height="4644" width="8256"/><p><b>—¿Estás de novio?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Cómo fue ponerte de novio? Porque como estuviste ahí picoteando, fuiste pasando por varias novias.</b></p><p>—Este creo que es el tema, ¿eh? Porque lo sigo pensando todos los días.</p><p><b>—¿En qué sentido?</b></p><p>—En que yo me siento muy bien. Es más, ayer, en una cena con mi familia... Bueno, obviamente como toda familia pasamos por situaciones, qué sé yo, y mi viejo le agradeció mucho a ella, Justina, y al novio de mi hermana y dijo que fue como una cena bisagra. Y me quedó la frase, ¿viste? Porque estamos todos en un momento muy lindo de cada uno. Yo me siento como nunca, ¿eh? Me siento supercómodo, me ayuda y me potencia en un montón de cosas.</p><p><b>—¡Estás enamorado, boludo!</b></p><p>—Sí, re, re.</p><p><b>—¿Es esta la vez que más te enamoraste en tu vida?</b></p><p>—Me voy a emocionar. Sí, para mí que yo nunca me enamoré... Si enamorarme es lo que siento ahora, nunca antes lo había sentido ni cerca. Es más, se lo digo a ella: “Pero pará, a mí me pasa esto con vos”. Y le digo: “¿Vos esto lo habías sentido en otros noviazgos?”</p><p><b>—Claro, ya estás inseguro de si te ama más o menos </b><i><b>(risas).</b></i></p><p>—Claro<i> (risas).</i> Y me siento como nunca, te juro.</p><p><b>—Porque leí por ahí que querés ser papá, ¿te gustaría ser padre joven?</b></p><p>—Ojalá. Sí, sí. Bueno, obviamente hay que ser padre joven por un tema de que también quiero que mis papás sean abuelos jóvenes. Entonces...</p><p><b>—Cómo pensás mucho en tu familia...</b></p><p>—Sí, es que quiero darle una alegría a mis papás en algo, ¿entendés?</p><p><b>—Pero te ven en la televisión, la gente los felicita. Es un montón.</b></p><p>—Y pero bueno, yo...</p><p><b>—Sí, ya sé. Querés ser el conductor número uno, ser millonario y hacerlos abuelos jóvenes.</b></p><p>—Sí<i> (risas)</i>. Pero no sé, siento que les doy como un <i>shot </i>más de vida a ellos en los últimos años si son abuelos, ¿viste?</p><p><b>—¿Cómo la conociste?</b></p><p>—La conozco en el stream de <i>Solo Deportes.</i> Yo iba un horario antes; ella venía después.</p><p><b>—Clásico de las mujeres que son lindas.</b></p><p>—Pero yo la vi y hasta el día de hoy se lo digo: es ella. Yo no creía en todas esas cosas raras del amor a primera vista, el flechazo, ¿viste? Todo eso que está en las canciones, en las series, frase de tazas, estas giladas que hablan. ¡Pero me pasó, boludo! <i>(risas)</i> Me encanta. La vi, le hablaba a alguien, ¿viste? Yo le veía los ojos, cómo hablaba, cómo sonreía. Dije: “Esta piba es genial”. Y después tuvimos una previa y ahí hablé media hora, 40 minutos más en profundidad y me acuerdo que le dije a un amigo: “Esta chica es”. Y bueno, empecé a atacar. Fui con todo. Empecé a insistir, obvio, respeté sus tiempos, que cierre el capítulo anterior, que se sienta cómoda, qué sé yo. Le digo: “Cuando estés okey...”</p><p><b>—¿Te la hizo difícil?</b></p><p>—No, no. Vi agua, por eso me tiré. Pero me gustó mucho que haya respetado también su cierre anterior, respetar a la otra persona, hacer todo prolijo. También entender que lo mío era serio y no era un tiro así, ¿viste?</p><p><b>—Sí, estabas para ponerte de novio.</b></p><p>—Claro. Me corría el antecedente. ¿Entiende, doctor? Y es tan lindo y para mí es tan importante que lo quiero cuidar, ¿viste?</p><p><b>—¿Te conocía a vos ella más allá de la tele?</b></p><p>—Conocía lo que contamos antes. Conocía lo de <i>Sex</i>, fue a <i>Sex</i>, conocía los clips del <i>Bailando...</i>, conocía lo que se decía de Martín en el <i>Hotel de los Famosos</i>. O sea, yo tenía todo en contra <i>(risas).</i> No era nada tan grave, pero yo entiendo y lo hablé mucho con ella, digo cuando googleás aparecen cosas, ¿viste?</p><p><b>—¿Y qué te dijo de época de </b><i><b>Sex</b></i><b>?</b></p><p>—Me dice: “Yo cuando te vi en <i>Sex </i>dije: ‘yo con este pibe ni en pedo’” <i>(risas). </i>Siempre me dice: “Nunca me imaginé estar con Martín Salwe, ese que estaba ahí”. Pero bueno, me conoció. Yo también me ocupé mucho de que me conozca a mí y no lo que se decía de mí o lo que podía parecer mío en algún lado. Me enfoqué mucho en eso.</p><p><b>—Es que la sociedad y el humano me parece que es prejuicioso. Agarra tres o cuatro cosas que vio y ya con eso armás un perfil de la persona. Yo lo hago bastante. No sé si vos tal vez estás despojado del prejuicio, pero pasa...</b></p><p>—Lo hacía mucho. Ahora entendí por qué no me gusta que me lo hagan.</p><p><b>—Y ahora que estás de novio, ¿te cambió en algo la carrera? Porque también cuando estás de novio empieza a influir la opinión de ella, ¿te dice algo o no?</b></p><p>—No, al revés. Es muy compañera. Creo que eso me enamoró, porque yo sé que es complicado acompañar a alguien que labura de esto, porque hay muchas cosas... en el Mundial, por ejemplo. Agarrás a alguien por la espalda, tocás a alguien, hacés un chiste, jodés a una mina, a un grupo de pibas. Es la primera que se ríe. Es la primera que manda un sticker con <i>ja, ja, ja</i>, ¿entendés? O un audio diciendo: “Lo de recién fue genial, hacelo clip, me dice”. Y esa compañía sana, potenciadora, eso es difícil de encontrar. Lo otro, tenés mil pibas que están buenas, que son lindas, que físicamente tal cosa. Ahora, lo otro, esa compañía real, para mí era muy difícil y en lo nuestro creo que era imposible. Bueno, no fue imposible.</p><p><b>—Estás en un gran momento, ¿eh?</b></p><p>—Gran momento, gran. Del corazón, seguro.</p><h2>El Mundial, la carrera en América y su presente laboral</h2><p><b>—¿Y cómo fue con el Mundial?</b></p><p>—Bueno, vos sabés, el Mundial como cobertura es durísimo. La gente ve algo, pero hacerlo conlleva mucho esfuerzo, muchas horas, poco sueño. Fue durísimo. Y cuando vino ella fue un <i>shot </i>de energía, una carga de combustible.</p><p><b>—Hubo un momento en la pileta, te cruzó un día y te digo: “¿Te dieron un feriado?”. “¿Qué feriado?”, me dijiste. En la foto parecía que estabas de vacaciones en el Caribe </b><i><b>(risas).</b></i></p><p>—¿Viste? Mi vieja me ponía en historias: “Disfrutá la playa”. ¿Qué playa? Estoy al aire con A24, le digo. Estoy al aire con América. Estaba de acá para allá y Justina vino conmigo, ¿eh? Esa semana me acompañó literalmente. Estuvo conmigo todo el tiempo. Andaba de la noche, color a la playa a la mañana, Lincoln Road a la tarde.</p><p><b>—Te acompañaba casi como productora.</b></p><p>—Ayudaba mucho. Pero se la bancó, ¿viste? Aparte ese viaje no fue de novios. Yo me pongo de novio en el viaje. Entonces, ella viajó estando en algo. Y yo le decía: “¿Vos estás segura de que querés viajar? Yo quiero que vengas, obviamente, pero sino, te juro que no voy a hacer nada, no va a pasar nada. A la vuelta nos juntamos y va a estar todo bien. Y a la vuelta nos ponemos de novios, le digo, pero yo no quiero que hagas un viaje”. Y me dice: “Yo no sé si aguanto tanto tiempo sin verte en este momento en el que estamos”. Y viajó.</p><p><b>—Bueno, bien. Es recíproco, es lindo sentir eso también.</b></p><p>—Re.</p><p><b>—Y ahora te adoptó la familia de América. Estás haciendo carrera dentro del canal, porque ya estás en un programa, empezás a tener aire.</b></p><p>—Sí, yo me siento cómodo. Creo que es una pantalla en la que se puede crecer y lo siento así, ¿viste? Me siento como un pibe de inferiores, que está ahí jugando en primera, pero que conoce lo que es la reserva, que sabe dónde queda el polideportivo, que conoce el vestuario. Estoy cómodo.</p><p><b>—Sí, fuiste pasando por los diferentes lugares, que me parece que así se hace el camino en la tele, nadie entra... Además, tampoco estás preparado de entrada para ser el conductor del horario central. ¿Viste que uno cree que sí? ¿Por qué no me dan la oportunidad? ¡Menos mal! Tal vez lo arruinaba, digo.</b></p><p>—Eso que decís es clave. Hay un tiempo para todo. Yo mil veces dije: “¿Por qué no se me da a mí? ¿Por qué no me toca ahora? Y ¿por qué le toca al otro que es tal cosa?”. Y bueno, si no se da es por algo.</p><p><b>—Quizá esta cobertura que te tocó del Mundial hace tres años te salía diferente. O no tenías la capacidad para poder resolver todos los problemas que van surgiendo, o todas las notas que hay que hacer, o la fuerza para hacerlo.</b></p><p>—Totalmente. Todo llega en el momento correcto.</p><h2>Sexo, declaraciones pasadas y vida en pareja</h2><p><b>—Tengo acá en el estudio un </b><i><b>role play</b></i><b> que me gusta hacer con mis clientes, que es</b><i><b> Lo dijiste o no lo dijiste</b></i><b>, para ver si sos coherente con las declaraciones que has hecho en otros medios.</b></p><p>—A ver...</p><p><b>—“Estoy en contra de usar juguetes sexuales y disfraces”.</b></p><p>—Puede ser que lo haya dicho.</p><p><b>—Sí, efectivamente lo dijiste en stream. Pero ¿por qué?</b></p><p>—Porque para mí si sabés hacerlo bien... no hace falta.</p><p><b>—Para vos, ¿el juguete sexual es el que no logra complacer al otro?</b></p><p>—No, puede complementar. Yo no soy fan de usarlo, pero porque me dediqué un tiempito como a estudiar bien.</p><p><b>—¿Y qué salió de ese estudio?</b></p><p>—No, bueno, tuve ahí un par de entrevistas con gente que se dedica al sexo tántrico, qué sé yo. Mucho para hacer sexo, obviamente, para saber de lo que hablaba y te tiran un par de tips, algunos videos, algunos materiales para que aprendas, que si aprendés eso, el juguete es un juguete. ¿Puede ayudar? Sí, puede ayudar, pero lo otro creo que es mejor</p><p><b>—¿Querés tirar alguna data? Porque parece que tenés mucha información que no estás entregando.</b></p><p>—No, no<i> (risas).</i></p><p><b>—¿Dijiste alguna vez: “Para mí, el sexo es un pilar fundamental. Si hay mal sexo, hasta acá llegué”?</b></p><p>—Puede ser que lo haya dicho. Lo pienso, no sé si lo dije.</p><p><b>—Lo dijiste, me parece que era mi programa de </b><i><b>Quiero música</b></i><b>.</b></p><p>—Sí, el sexo es fundamental. El que te dice que el sexo en la pareja es un factor... Es clave. Porque aparte te conectás al cien por ciento, estás en un estado de vulnerabilidad completo, estás desnudo, te entregas al cien. Aparte, si eso va bien, es un escándalo la pareja.</p><p><b>—¿Te pasó de salir con alguna pareja con la que avanzaste un poco, pero que no era tan bueno el sexo?</b></p><p>—Sí, tuve. No llegó a ser pareja, pero tuve ahí un <i>chongueo </i>intenso y no iba. Es muy difícil, de verdad. Cuando le encontrás el disfrute...</p><p><b>—Lo que pasa que si te cruzás con alguien que no le gusta tanto como a vos, no hay compatibilidad. Porque después esa persona que no le gusta tanto consigue uno que no le gusta tanto y son felices sin tener tanto.</b></p><p>—Obvio. Bueno, como en todo, hay que hacer <i>match</i>, hay que empatarse ahí.</p><p><b>—Son matices. Después están los que le gusta todo el tiempo.</b></p><p>—Pero Justi bien.</p><p><b>—¿Querés hablar del sexo con tu novia?</b></p><p>—No, no, digo bien. Si voy para adelante, bien.</p><p><b>—¿Querés hacer algún comentario?</b></p><p>—¿Querés que le tire la frase? ¿Le tiro el clip?<i> (risas).</i> Mirá que te dejo la frase que sale con letras naranjas <i>(risas)</i> ¿La hago? Va: el sexo con Justi es el mejor sexo de mi vida.</p><p><b>—¿Posta?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿De tu vida?</b></p><p>—De mi vida.</p><p><b>—¿Con todas las que estuviste y que fueron como trescientas?</b></p><p>—Sí, porque es un muy buen sexo con un amor que nunca sentí. Entonces, por primera vez se da esa combinación de factores que es letal. Listo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3ARLZPGY35GW3J5FGDPMU66LLI.png?auth=fd878e48c4d86dec1bf7cd2b5184b593435aeeb4ffe47fd05bd59d5c88ba46ec&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Martín Salwe con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Juli Savioli: “‘No sos una mierda como pensás’, me digo”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/16/juli-savioli-no-sos-una-mierda-como-pensas-me-digo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/16/juli-savioli-no-sos-una-mierda-como-pensas-me-digo/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Intenta decirse palabras de confianza porque siempre se está castigando. Es talentosa, histriónica y muy graciosa. Su cabeza no le da descanso, quiere ser la mejor y todo lo que no sea productivo le genera culpa. Vive una etapa en la que no hace cosas autolesivas pero no puede dejar de contar lo que come cada día ni de restringirse con la comida. Vive sola y ahora se proyecta sola. Por qué prefiere no hablar de Gasp]]></description><pubDate>Sun, 16 Aug 2026 10:30:13 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>¿Cómo fue que a los once años de edad Juliana ya tenía un club de seguidores? Es actriz y creadora de contenido. A los once creaba desde cero con sus videos en Youtube una comunidad que en ese tiempo tenía 80.000 seguidores y que hoy tiene ocho millones y medio en TikTok y más de tres millones en Instagram. Es la dueña de un público gigante. Fue criada bajo la exigencia y la estricta disciplina de la danza clásica y vive programada para producir sin parar. Y lo más importante, es muy talentosa, histriónica y graciosa. Una gran comediante. </p><p><b>– ¿Pesa saber que te sigue tanta gente?</b></p><p>– Sí, pero es un peso que uno elige y que te trae mucho amor, mucha aventura y que elijo todos los días. </p><p><b>– Son millones. ¿Tenés dimensión de que es un pueblo, una gran ciudad?</b></p><p>– Sí, mucho no lo dimensiono, creo que no le tengo que dar tanta importancia porque un día esto va a terminar, creo que fue un momento en que tuve muchos seguidores. Ahora es muy difícil subir los seguidores, cuando estás con un pico alto de números tienen que pasar cosas extraordinarias para que te siga más público.</p><p><b>“TENGO QUE SER LA MEJOR EN ABSOLUTAMENTE TODO LO QUE HAGA, NO PUEDO LIBRARME DE ESO Y SIEMPRE ME ESTOY CASTIGANDO”</b></p><p><b>– A los tres años empezaste a estudiar danza clásica, es una disciplina que necesita dedicación, exigencia, trabajo y que busca la perfección. ¿Se hizo carne esa búsqueda?</b></p><p>– Si, lo traslado absolutamente a todo, desde hacer los videos hasta no poder disfrutar el trabajo, quiero ser la mejor en absolutamente todo lo que haga. No puedo ser más o menos, tengo que exigirme y perfeccionarlo hasta dar la mejor versión y siempre me estoy castigando por eso. Es un camino del que no puedo librarme por más que tenga terapia. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JKIZLOWWTVCWZCWFJN2G4SWAEQ.JPG?auth=de0b90badb8fe512ea430b682c7f1e231f6c33fe57576d758e3e1d272abdf1cf&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Cuando estás con un pico alto de números tienen que pasar cosas extraordinarias para que te siga más público", aseguró Juli Savioli (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>“NO SOS UNA MIERDA COMO PENSÁS, ME DIGO”</b></p><p><b>– ¿Qué sería la perfección? ¿En qué momento te parece que un video está perfecto?</b></p><p>– No, no existe, estoy rendida. Sé que mi búsqueda es esa, pero nunca la voy a encontrar, ni encontrarme yo, porque no existe la perfección. Es una lucha que tengo en el ADN, estoy tratando de que se vaya un poco, de decirme palabras de confianza, “no sos una mierda como pensás”. Es todo el tiempo, todo el tiempo y es difícil.</p><p><b>“EL PSICÓLOGO ME PREGUNTÓ, ¿QUÉ ACTIVIDAD DISFRUTÁS Y NO TIENE UN FIN LUCRATIVO? TODO LO QUE NO SEA PRODUCTIVO ME GENERA CULPA” </b></p><p><b>– ¿Hacés terapia? ¿Ayuda?</b></p><p>– Si, me caga bastante a pedos el psicólogo. Me deja resonando muchas cosas, obviamente. Justamente esto me preguntó, ¿cuál es la actividad que realmente disfrutás y que no tiene un fin lucrativo? Cuando pienso en un personaje o en un video los pienso como si estuviese en una entrevista. Hay una productividad constante, y todo lo que no sea productivo me genera una culpa constante. Es muy difícil nivelarlo. Todo artístico, cantar, pintar, bailar, guionar, dirigir, actuar, tiene que estar en un mismo nivel y no se puede.</p><p><b>– ¿Qué es lo no productivo que hacés en la vida?</b></p><p>– Es que siento que hasta los vínculos son productivos, en el buen sentido.</p><p><b>– ¿Cuándo soltás todo?</b></p><p>- No, no existe. Es hasta con lo que ingiero. “No debo”, “tengo que hacer esto”, “tengo que comer esto”, “tengo que entrenar”, “tengo que cumplir”. Si te bajás un poco, cagaste, porque toda esa realidad que te construís se te cae a los dos segundos.</p><p><b>“CADA COSA QUE NO DEBERÍA COMER ES UNA PUÑALADA”</b></p><p><b>– Lo que ingiero, dijiste, usaste una palabra casi médica, no dijiste “lo que como”.</b></p><p>– Claro, jajajaja, sí.</p><p><b>– ¿Estás todo el tiempo cuidando lo que comés?</b></p><p>– Sí y cada cosa que no debería comer es una puñalada.</p><p><b>– ¿Por qué no deberías comer?</b></p><p>– Porque no puedo salir de eso, no puedo comer. No me dejo.</p><p><b>– No es que hay alguien que te dice que no podés.</b></p><p>– No, no, es todo lo que me quedó desde chiquita. No puedo. </p><p><b>– ¿Tiene relación con los años de danza clásica? La exigencia, la disciplina, la perfección y la comida, porque hay que ser muy flaco.</b></p><p>– Sí, no le encuentro otro origen.</p><p><b>– ¿Cuántos años duró la danza clásica?</b></p><p>– 16 años. Yo siempre le digo a mi vieja que tengo dos madres, una es la danza y otra ella.</p><p><b>– ¿Estás trabajando para darlo vuelta eso?</b></p><p>– Sí, cuesta, pero estoy bien en comparación a años anteriores.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZS2XIGHD5RFKPNIPESXG2YXX6Q.JPG?auth=29c2de6548cf7186044462c3c43e0d638b96fafad5ee587afd8bec99f0324524&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Siempre le digo a mi vieja que tengo dos madres, una es la danza y otra ella", contó Juli Savioli" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Hubo momentos peores?</b></p><p>– Sí. Nunca ninguno de nosotros va a dejar de darse con un caño, nunca va a llegar el día donde diga ‘ahora sí voy a disfrutar lo que tengo”. Siento que cuando tenga 50, 55 años, 60, voy a poder soltar, ahora es la edad para darle con todo porque después no sabés qué podés llegar a tener.</p><p><b>“NO ME GUSTA LA ROMANTIZACIÓN DEL DISFRUTE. HAY QUE TRABAJAR, HAY QUE HACER, HAY QUE PRODUCIR”</b></p><p><b>– Para vos ahora lo importante no es disfrutar, sino producir.</b></p><p>– Obviamente uno disfruta de las personas que conoce y con el laburo que hace para la gente. No me gusta la romantización del disfrute, que todo tiene que ser un disfrute. “Tranquila, relajada, disfrutá”. Hay que trabajar, hay que hacer, hay que producir, es la posibilidad que te da la vida.</p><p><b>– Dijiste que no disfrutabas de la comida.</b></p><p>– La comida la disfruto, pero me restrinjo bastantes cosas, es la verdad. Uno trata de disfrutar lo que se permite comer, yo siempre me replanteo el disfrute.</p><p><b>“ESTOY EN UNA ETAPA EN QUE NO HAGO COSAS MALAS, AUTOLESIVAS. PERO NO PUEDO NO CONTAR LO QUE COMO”</b></p><p><b>– ¿Tuviste trastornos alimenticios, no los pudiste superar del todo?</b></p><p>– Es por etapas, ahora estoy en una etapa en que no hago cosas malas en el sentido de autolesivas. Pero no puedo no contar lo que estoy comiendo, lo que comí en toda la semana. ‘Si me di estos permitidos sí o sí debería entrenar de esta forma’, entonces ‘si esos días como algo dulce no lo debería hacer porque ya lo hice el miércoles y el jueves también, ay, la concha de su madre’. Todavía me cuesta.</p><p><b>“CUENTO LOS NUTRIENTES, YO NO COMO EMPANADAS, YO NO COMO PASTAS, NO COMO PIZZAS…”</b></p><p><b>– ¿El conteo es de calorías?</b></p><p>– Sí, de nutrientes. Uno se va convirtiendo en eso, yo no como empanadas, yo no como pizza, no como pasta, no como… </p><p><b>– Es tremendo, no te das los gustos. </b></p><p>– No, y yo soy fan de lo dulce entonces me hago chocolatadas con leche en polvo, proteína y agua. Es rico.</p><p><b>– ¿Hacés ese menjunje porque engorda menos?</b></p><p>- Para mi cabeza, sí, obvio. Yo tengo que engañarla mucho.</p><p><b>– ¿Qué puede pasar si soltás todo?</b></p><p>– Pierdo el control.</p><p><b>– ¿No podrías parar de comer?</b></p><p>– Y sí. Y trato de no comprarme muchas cosas porque sé que puedo hacerlo.</p><p><b>– El miedo es el atracón, y después el vómito.</b></p><p>– Sí, sí, sí. Exacto.</p><p><b>– Es el cuco, lo que viviste años. Pero ahora está resultando tu conteo. </b></p><p>– Por eso, no estoy vomitando, pero tengo todo esto otro.</p><p><b>– “Todo esto otro” es la organización hasta el detalle de las calorías.</b></p><p>– Sí, es como la organización que tengo de los videos, de ciertos números. “Hubo estos números, pero deberían ser estos, si sigo teniendo menos de 1 millón…” “Bien, este tuvo ocho, este tres”. Las cuentas de los me gusta. Es el control de las cosas para saber que te sigue yendo bien, no desaparecer y seguir con lo que pretendés que sos. Porque la imagen también uno la tiene completamente distorsionada, es una realidad muy extraña porque no sabés qué sostenés al mismo tiempo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PIMNGCVE2JEBZLLKM6MYOEBJZA.JPG?auth=14dc265d452b1e03810413fbb401cc3f757de94442cebfdb1263b30e49350d16&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""No estoy vomitando, pero tengo todo esto otro", dijo Juli Savioli en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Cómo te ves cuando te mirás en el espejo?</b></p><p>– No me miro al espejo mucho, no es tanto con el espejo, sino más interno. Es más mental porque sé que nunca voy a estar mal, pero no puedo soltar esa tranquilidad.</p><p><b>– No importa cómo te veas, está adentro.</b></p><p>– Sí, totalmente.</p><p><b>– ¿Tiene que ver con el sacrificio o me parece a mí?</b></p><p>– Sí, es que yo aprendí que la vida es con sacrificio. Sino, no podés devolverle todo lo que te está dando. Es una oportunidad que muy pocos pudieron construir gracias a la danza que tuve en mi familia, a personas que conocí, a una hermana increíble que tengo, a mi padre, a mi madre. Agradezco con sacrificio y honrándolo, pero me cuesta como bajarle cinco cambios, por eso soy muy intensa con todo.</p><p><b>– Casi estudiás medicina, ¿cómo llegaste ahí?</b></p><p>– Dejé danza en la pandemia. Me había puesto la barra en la habitación, pero ya era insostenible. Me querían preparar para Estados Unidos, yo ya terminaba muy mal las clases, era muy deprimente. Estaba en mi peor momento con la alimentación. Dije chau y empecé con cursos de modelaje.</p><p><b>– De la danza al modelaje, cada vez más exigencia y más perfección.</b></p><p>– Sí. Cuando estaba en Mar del Plata dejé danza, me hice tatuajes, me puse aritos, empecé a deconstruirme un poco y empecé Medicina para tranquilizar un poco a mis viejos. Me gustaba ponerme el ambo, pero para actuar de médica, no para ser una médica en serio. Pero siempre me interesó el cuerpo humano.</p><p><b>– ¿Cuánto duró?</b></p><p>– Medio año en el curso de ingreso, eran 200 y entré, pero después duré un mes. Por suerte me di cuenta al mes, en eso también soy práctica.</p><p><b>– Me quedé pensando en lo que contaste, la transición entre danza y modelo, el cuerpo muy exigido, la imagen. ¿Te decían algo tus viejos de eso? La búsqueda siempre tenía que ver con la imagen.</b></p><p>– Para mí no es casualidad. Cada vez que ibas a la clase te mirabas al espejo y mirabas a tu compañera de enfrente y a la de atrás y te comparabas. Y la profesora te corregía todo el tiempo la postura, las formas, las líneas. Mucho del modelaje tiene que ver con que el cuerpo busque esas líneas. Y tiene relación con la exposición, la figura, la imagen para otros, para el público o para la profesora.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RTBVTOELG5DNLGL4IA6RFVYPA4.JPG?auth=683149a79ed217028e0b77b1550ea437a9b0b89bd71f4ec546c086f9ec12aa27&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Cada vez que ibas a la clase te mirabas al espejo y mirabas a tu compañera de enfrente y a la de atrás y te comparabas", recordó Juli Savioli " height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Los problemas alimenticios empezaron con la danza o el modelaje?</b></p><p>– Con la danza</p><p><b>– Es una huella a trabajar.</b></p><p>– Sí, espero no ser así toda mi vida. Todo el tiempo tenés que preparar tu cabeza para que no te diga tantas cosas obsoletas. </p><p><b>– ¿Qué te dice tu cabeza?</b></p><p>– Que estás a un paso de ser una mediocre, eso todo el tiempo. Que te van a olvidar, que sos malísima en lo que hacés, que todo el mundo te está diciendo que sos buena pero te mienten, que en realidad sos malísima.</p><p><b>– Pero no puede haber 8 millones de boludos. ¿Eso no lo pensás?</b></p><p>– Sí, Jajaja, mi cabeza siempre va a lo que no tengo. Todo esto exagerando te lo digo, soy muy consciente de todo el amor y el sostén que tengo y por eso lo cuido tanto, porque tengo tanto miedo de perderlo, no conozco otra forma de cuidar las cosas que no sea de esta forma. Es un arma de doble filo, pero todo en la vida es así.</p><p><b>– ¿Cómo te gustaría estar en el futuro en relación a tu propia mirada?</b></p><p>– A nivel laboral muchos proyectos me van a requerir que vaya obteniendo más confianza. Por eso también trato de ir a lugares más incómodos para dar un pasito más y no darle la razón a esa parte mía de la cabeza. Cada vez que hago un proyecto voy superando esa forma que tengo de verme.</p><p><b>– ¿Qué lugares incómodos has ido atravesando?</b></p><p>– Juntarme con personas que me parecen muy virtuosas en rodajes, películas o series, entrevistas, juntarme a colaborar con tal persona. Debe tener un poco de incomodidad porque claramente no estás en las cuatro paredes de tu casa y todo te puede llegar a resultar terrorífico o incómodo. Ahora estoy sintiendo que estoy respondiéndote para el orto, ¿entendés?</p><p><b>– ¿Por qué?</b></p><p>– Jajaja, porque sí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/53SEF5RSGBDUTKUAEGUOSJPBDM.JPG?auth=a95913cb30c7813165b28737f9d7f504ef6e6cdfa3f31f7929b6885c6845667e&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Cada vez que hago un proyecto voy superando esa forma que tengo de verme", expresó Juli Savioli" height="1080" width="1920"/><p><b>– No se responde bien o mal, es una conversación.</b></p><p>– Bueno, eso es lo que trato de practicar.</p><p><b>– La gente gusta de vos, sos muy sexy, sos muy piola, muy histriónica. No puede ser que no haya gente que no te lo diga y que no te pegue bien.</b></p><p>– No sé, es difícil. Porque si me estuvo yendo así por esta personalidad no la puedo dejar ¿entendés? Hay algo de la identidad que es de esta forma, viéndome así, no pudiendo sonreír. </p><p><b>– Estás diciendo que todo lo que sos sostiene tu éxito.</b></p><p>– Claro, tampoco está bien. ¿O sí? </p><p><b>– No es placentero, no estás disfrutando de esta duda permanente.</b></p><p>– Ahora no, a veces se me va la duda de mí, otras veces estoy más confiada, me abrazo y digo, ‘bien, Juliana, bien, la concha de tu madre’. Y a veces no me sale decirme cosas lindas.</p><p><b>– Viniste a vivir sola a Buenos Aires cuando eras muy joven </b></p><p>– Sí, una vez a los 17 por la danza. Y después a los 20.</p><p><b>– ¿Lo sufriste? ¿Extrañabas a tu familia o te acostumbraste? </b></p><p>– No. Sentí mucha libertad, sabía que la iba a administrar bien. Estaba la pregunta de mi papá, ¿qué vas a hacer allá en Buenos Aires? Estaba a punto de inscribirme en la EMAD, la escuela de actuación, pero dije no, tenía que ir por este lado con los videos y al mismo tiempo instruyéndome en actuación y doblaje en ese momento. Después se sumó el canto, después el baile nuevamente, pero haciendo pop, medio urbano, y boxeo también. Yo sabía que manteniendo los videos me iban a llamar para un proyecto gracias a que me conocen por las redes sociales.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CCTORHDR4JFL5HKAPNZXWFBMCE.JPG?auth=5f8470d670d67e198c10ff14c078b84cfd9433ec62469bdfc2bc41e3c7fefb19&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""A veces se me va la duda de mí, otras veces estoy más confiada, me abrazo y digo, ‘bien, Juliana, bien, la concha de tu madre’. Y a veces no me sale decirme cosas lindas", reveló Juli Savioli" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Para actuar, decís?</b></p><p>– Exacto. Es a lo que a lo que apunto y en lo que siento que soy buena.</p><p><b>– Dijiste que sentiste libertad ¿Te gustaría convivir con alguien? ¿Pensaste en eso?</b></p><p>– Sí, lo pensé en su momento, depende con la persona que estés.</p><p><b>“¿CONVIVIR? NO, AHORA NO, POR AHORA ME PROYECTO SOLA”</b></p><p><b>– ¿Cuál es la fantasía de convivencia que tenés?</b></p><p>– No, ahora no. Depende también con la persona con la que estés que te ayuda a proyectar o no eso. Y no, por ahora me proyecto sola.</p><p><b>– Y la pasás bien sola.</b></p><p>– Si, re. Extraño, cuando tengo muchas cosas sociales, estar en mi casa y pintar, me ayuda a bajar mucho, mucho. Como un refugio.</p><p><b>– ¿Cómo bajar para irte a dormir? </b></p><p>– Ahora estoy implementando un poco más la meditación, me hace muy bien, la respiración. Muchos videos o ideas se me vienen cuando estoy a punto de dormirme, pero dejo que pasen esas ideas. Digo bueno, muchas gracias. Me voy a dormir, pero es media hora, una hora a veces.</p><p><b>– ¿Te sentís chiquita o grande? Tenés solo 24 años, pero una historia de trabajo y de actividad larga, empezaste muy chiquita.</b></p><p>– Sé que algunas personas dicen que parece que tengo más años. ¡Mirá qué pendeja! Tengo que agradecer mucho a mi edad, pero también al mismo tiempo después de 24 viene 25, tampoco la pavada.</p><p><b>– Me refiero a que sos autónoma, pagás las cuentas, sos independiente, vivís sola, lo disfrutás. Eso es de gente adulta.</b></p><p>– Sí, te vas sintiendo adulta. Al principio es todo nuevo, gente nueva, mucha estrategia y vas surfeando algo, no tenés todo muy visualizado. Ahora sí digo ‘voy por esto sí o sí’.</p><p><b>– Tenés mucho carácter.</b></p><p>– Sí, carácter bueno. A veces se dice, “qué carácter que tenes querida!”</p><p><b>– Mucho carácter, dije, ni bueno ni malo. ¿Vos le ponés bueno o malo a las cosas?</b></p><p>– Sí, soy extremista. Mi vieja me lo dice mucho.</p><p><b>– Muchas veces se descalifica a una persona porque tiene mucho carácter, pero es tener personalidad, es tener temperamento, está bueno poder decidir. </b></p><p>– Sí, totalmente. Eso sí, no dejar pasar una, las que realmente no son convenientes para absolutamente nadie. Todo lo que hago sé que es por mi crecimiento, si no me va a sumar, me corro totalmente.</p><p><b>– Imagino que manejás tu carrera.</b></p><p>– Sí, tengo equipos de actuación y comerciales y trabajamos en conjunto, pero en todo todo tengo la última decisión.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/D7VH4QJAXNBKRFNA5EKUR2DG3A.JPG?auth=ce1f68d4f224a2a8fa87b05858cef38184fb23188b8b7647e102cdcebdeb0ad2&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Soy extremista. Mi vieja me lo dice mucho", dijo Juli Savioli (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>“PREFIERO NO HABLARLO DELANTE DE CÁMARAS”</b></p><p><b>– Tu ex novio, Gaspi, falleció trágicamente hace muy poco, ¿tenés ganas de hablar de eso?</b></p><p>– Preferiría que no, porque siento que se le da mucho gusto a las personas que pueden distorsionar cualquier discurso que uno pueda decir, así que prefiero no hablarlo delante de cámara.</p><p><b>– Sos súper gestual y muy graciosa en tu contenido, pero es una actuación. Entonces, ¿sos así de seria?</b></p><p>– Sí, soy así. Obviamente porque también estamos en una entrevista, uno va teniendo diferentes roles, primera vez que nos conocemos, así, sentadas y todo el contexto… Me evoca hablar de esta forma. Esta palabra que dije recién, por ejemplo, evocar. Mirá como estoy sentada… </p><p><b>– ¿Vos decís que es una performance?</b></p><p>– Exactamente.</p><p><b>– ¿Estás bien?</b></p><p>– Sí. Hay muchas cosas por las cuales estar muy feliz y otras por las cuales llorar un montón, pero buscando la estabilidad.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/JDM4CFPM7JFKLEUNMIF4AOGKAI.jpg?auth=c9a6d0916a3e5c655566fbde7163876829b53d9e6ae85e5bcc47fa74cb474f42&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Flavio Mendoza, íntimo: las heridas que no sanan, su deseo de volver a ser padre y el límite que impone su cuerpo]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/16/flavio-mendoza-intimo-las-heridas-que-no-sanan-su-deseo-de-volver-a-ser-padre-y-el-limite-que-impone-su-cuerpo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/16/flavio-mendoza-intimo-las-heridas-que-no-sanan-su-deseo-de-volver-a-ser-padre-y-el-limite-que-impone-su-cuerpo/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[En una charla con Infobae, el artista que acaba de estrenar “La cúpula” habló de la decepción amorosa que lo llevo a llorar a escondidas de su hijo, de las lesiones y el dolor con el que convive en sus shows y de su deseo de volver a ser papá]]></description><pubDate>Sun, 16 Aug 2026 05:46:42 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Mi cabeza quiere, mi cuerpo no”.</b> A los 54 años, <b>Flavio Mendoza</b> empieza a reconocer un límite que durante años se negó a mirar: después de llevar su cuerpo al extremo con acrobacias, entrenamientos y espectáculos, ya no puede exigirle lo mismo. Tiene <b>ocho hernias de disco, una operación de ligamentos cruzados y artrosis en una rodilla</b>, entre otras lesiones que lo obligaron a convivir con el dolor.</p><p>Pero el freno no llega solamente desde lo físico. Flavio reconoce que <b>su obsesión por el trabajo también es una manera de no quedarse quieto</b> y evitar aquello que todavía no sabe cómo resolver. Le cuesta descansar, estar desocupado y quedarse solo con sus pensamientos. En terapia intenta encontrar algunas respuestas y admite: <b>“Hay partes que me doy cuenta de que no están sanadas”</b>.</p><p>En lo personal, también atraviesa un momento de replanteos. Cuenta que volvió a vincularse con alguien de su pasado y que una decepción reciente lo hizo llorar a escondidas, en la ducha, para que su hijo no lo viera. Habla de sus heridas de infancia, de la relación con <b>Dionisio</b> y del deseo de darle una historia diferente a la que él vivió. También confiesa que <b>quiere volver a ser padre</b>.</p><p>Mientras acaba de estrenar <i>La cúpula</i> en Puerto Madero, prepara un nuevo espectáculo junto a Ariel Diwan para el verano en Mar del Plata y avanza con <i>Siete auras</i>, que podría ser el último show en el que lleve su cuerpo al límite. Entre el escenario, el amor, la familia y las heridas que todavía intenta sanar, <b>Flavio habla con Infobae sobre el éxito, el dolor y la necesidad de aprender a bajar un cambio</b>.</p><p><b>—No parás, hacés un espectáculo tras otro. ¿Cómo estás con La cúpula?</b></p><p>—Muy bien. Recién debutamos. Yo decía el otro día: “¿Cómo es parir?”. Esto es parir. Ya salió, ya nació, ya está el bebé andando. Ahora hay que ayudarlo a reacomodar cosas. Fue una experiencia de redoblar la apuesta como creador, productor y director, de animarme y arriesgarme. No sé por qué lo hago. Siempre, cuando estoy en el baile, digo: “¿Por qué me meto en esto?”. Pero también es lo que amo.</p><p><b>—¿Quién es Flavio cuando no está en el show, cuando se apagan las luces y está solo en tu casa?</b></p><p>—Soy la persona más tranquila y común del mundo. Me gusta mucho estar en casa, disfrutar con mi hijo y con mis amigos. No soy de salir tanto. Soy de reunirme en casa, comer pizza o empanadas, o que alguien haga un asado porque yo no sé hacer. Y nos quedamos ahí.</p><p><b>—¿Qué te pasa por dentro cuando estás solo?</b></p><p>—No puedo dejar de pensar en qué puedo hacer. Tengo esta cosa, que ya hemos hablado en terapia: no puedo quedarme tranquilo. Puedo estar un día en casa, pero si al otro día tengo media tarde libre empiezo a ordenar un placard. Tengo que ocuparme en algo. No puedo irme de vacaciones y tirarme 15 días en la playa sin hacer nada.</p><p><b>—¿No podés porque no lo disfrutás o porque te genera angustia?</b></p><p>—Creo que un poquito de angustia. Pienso “me lo merezco, tengo que estar tranquilo”, pero no sucede. Hay algo que sé que no está bien, lo asumo, aunque todavía no termino de encontrar qué es. El otro día estaba armando con mi hijo la copa del Mundial y, cuando me di cuenta, habían pasado dos horas. Ahí sentí que mi cabeza se relajó un poco.</p><p><b>—¿Cuándo fue la última vez que lloraste sin que nadie supiera?</b></p><p>—Hace un tiempito. Me sentí decepcionado. Creo que una de las cosas que más me hacen mal es cuando alguien me decepciona. Fue alguien que quería mucho, tuvo una mala actitud y sentí que no estuvo a la altura de bancar lo que tenía que bancar. <b>Lloré mucho en la ducha.</b></p><p><b>—¿Fue una decepción amorosa?</b></p><p>—Sí. Le di una oportunidad a alguien que ya conocía de hacía muchos años. En aquel momento yo estaba en mi momento más mediático, con <i>Stravaganza</i>, y las fotos conmigo hasta le repercutieron en el trabajo. Llegué a llamar a un abogado porque lo querían sacar por estar conmigo. Fue muy fuerte. Pasaron muchos años, seguimos hablando y este verano volvimos a encontrarnos y a tener algo. El otro día, en el programa de Mirtha, me preguntaron si estaba con alguien y dije que sí. Conté un poco la historia, sin nombres. A él lo afectó y no me habló durante 48 horas. Cuando me enteré por qué, fue una desilusión. Lo sigo hablando con él, pero ahora no sé qué quiero porque siento que me llevó nuevamente a un lugar que ya había vivido. No somos unos pendejos. No tengo que ocultar con quién salgo. No estoy haciendo nada malo: es una persona que ama a otra persona y la gente tiene que entenderlo. Si tu familia, la gente que vos amás, no te van a bancar, o si dos boludos te van a cargar, ¿qué te importa? Pero bueno, es algo personal de cada uno.</p><p><b>—¿Te generó inseguridad?</b></p><p>—Me rompió algo de todo lo que venía construyendo. Y además, ahora está mi hijo. Si voy a incorporar a alguien a mi vida, a mi casa y a mi estilo de vida, tiene que ser una persona que pueda afrontar eso. No lo hizo con maldad. Es un problema personal que tiene que resolver, como yo tengo que resolver millones. Pero a mí me lastimó. No sé si me desenamoré, pero hoy estoy lastimado y necesito que pase el tiempo.</p><p><b>—Pero tenés ganas de volver.</b></p><p>—Me parece una persona muy valiosa y merece una oportunidad, pero yo también soy valioso. Merezco que me cuiden. Soy muy fuerte, pero hay muchas cosas en las que no lo soy.</p><p><b>—¿Qué tapa esa obsesión por el trabajo?</b></p><p>—Creo que estoy tapando cosas que no sé resolver. <b>Hay heridas que creo que están cerradas y no lo están</b>. Soy muy vulnerable, vuelvo a recaer, soy muy culposo. Me hago muy rápido cargo de los problemas de los demás. Vos venís con un problema y yo ya me hago cargo. Me lo llevo conmigo. Si a un amigo le va mal económicamente, a mí me afecta. Si puedo ayudarlo, siento que tengo que hacerlo. Por momentos soy una ONG. Y eso pasa factura.</p><p><b>—Ahí aparecen tus hermanas, que ponen un poco de control.</b></p><p>—Sí. Yo <b>nunca manejé dinero porque estaría fundido</b>. Soy de dar y ayudar mucho.</p><p><b>—¿Sentís que pusiste algún espectáculo por encima tuyo?</b></p><p>—Creo que ahora estoy en otro proyecto. Acabo de estrenar <i>La cúpula</i>, que estaremos dos meses en Puerto Madero y salimos de gira. Estoy preparando otro con Ariel Diwan para el verano y después viene <i>Siete auras</i>. Capaz que no era el momento para mí, porque quizás necesito un <i>break</i>. Pero también agradezco que suceda porque siempre busco algo diferente.</p><p><b>—¿</b><i><b>Siete auras </b></i><b>lo vas a protagonizar? </b></p><p>—Sí. Y encima tengo que subirme al escenario con mis lesiones y todo lo que implica. Yo no hago un espectáculo solamente para facturar. Busco otra cosa.</p><p><b>—¿Qué?</b></p><p>—Que digan “qué bueno que está”, “qué lindo lo que hizo”, “me encantó”. Como persona y como artista necesito eso más que la plata.</p><p><b>—¿Que te quieran?</b></p><p>—Yo me siento querido. Por el público me siento súper querido. El público argentino siempre me abrazó.</p><p><b>—¿Eso sana algo de aquel nene que alguna vez no fue cuidado?</b></p><p>—Sí, muchísimo. <b>A veces siento que el público me da algo que algunos afectos no me dieron</b>. Cuando estoy arriba del escenario nada duele, todo sale bien. En el debut de <i>La cúpula</i>, aunque había cosas que no me convencían porque soy muy detallista, el público estaba tan amoroso que yo decía: “Esto es lo que me calma”.</p><p><b>—Viviste muchos accidentes arriba del escenario. ¿Hay una adicción al riesgo?</b></p><p>—No. Soy re cagón. Le tengo terror. Cuando ensayo algo y escucho un ruido raro en el motor pienso “ay”. Pero sé que es mi arte y que eso también me destacó del resto. Por eso soy muy cuidadoso. En esta obra, por ejemplo, estoy al lado de los técnicos como uno más para que todo salga bien.</p><p><b>—¿Se contratan seguros?</b></p><p>—Sí, de todo. Hasta el espectador tiene seguro. Pero a mí no me importa cuánto pague el seguro. No quiero que le pase nada a nadie.</p><p><b>—¿Hay algo que te dé miedo hoy? </b></p><p>—Las cosas de mi hijo. Y también no poder disfrutar lo lindo que me está pasando. Tengo dos empresas impresionantes, <i>Circo Anima</i> está haciendo un exitazo en el Norte, <i>Aura</i> debuta ahora, estoy armando <i>Siete auras</i>. Para el verano voy a tener las tres compañías más grandes de Argentina y creo que de Latinoamérica. Y a veces pienso: “¿Por qué no puedo dejar de pensar en todo lo otro y disfrutar lo bueno que tengo?”. </p><p><b>—¿Cuándo sentís que un show termina?</b></p><p>—Para mí los espectáculos no cumplen un ciclo porque lo que hago es muy diferente. Cuando llevo <i>Circo Anima</i> al Norte llevo todo. La gente me dice “no se puede creer que trajiste todo porque nadie viene con todo”.</p><p><b>—Para vos es importante que la experiencia sea la misma.</b></p><p>—Soy el único que lo hace. Es muy costoso, pero para mí sería una traición que alguien me vea acá y después me vea en Salta y diga “trajo la mitad”. Me moriría de vergüenza. No lo haría.</p><p><b>—¿Qué es lo que no te deja disfrutar?</b></p><p>—No lo sé. No lo resuelvo ni en terapia. Es como si siempre hubiera un puente que estoy tratando de cruzar. No sé qué hay del otro lado, pero quiero cruzarlo. Tengo 54 años y sé que esta locura no va a durar para siempre. El cuerpo te dice hasta acá. <b>Creo que </b><i><b>Siete auras</b></i><b> puede ser el final de este tipo de show para mí</b>.</p><p><b>—¿Está la idea de correrte del escenario? </b></p><p>—No. <b>El cuerpo me está corriendo. Mi cabeza quiere, mi cuerpo no.</b> Tengo ocho hernias de disco, una operación de ligamentos cruzados, problemas en el empeine, artrosis en la rodilla. Hice toda una temporada con mucho dolor y muchas infiltraciones. Este tipo de espectáculo ya no está para mi cuerpo.</p><p><b>—¿Tomás mucha medicación?</b></p><p>—No, evito todo. Me banco el dolor. Hago mucha kinesiología, entreno para estar fuerte, pero no quiero depender de medicamentos. Tengo miedo, soy un tipo consciente, por eso hablo del retiro de este tipo de exigencia física. Después puedo hacer comedias y montones cosas.</p><p><b>—¿Estás para salir a cantar por los barrios?</b></p><p>—Sí. Contar mi vida sentado en una butaca lo puedo hacer tranquilamente.</p><p><b>—¿Lo estás pensando?</b></p><p>—No sé si eso, pero hay espectáculos que podría hacer. Cuando hice <i>Un estreno, un velorio</i>, tenía mucho más texto que otra cosa.</p><p><b>—Hay algo de eso que te puede sanar.</b></p><p>—Sí. Vos sabés que hay cosas que sano con los espectáculos. <i>La cúpula</i>, aunque es una carpa y no un circo, tiene un relato. Aparece un guardián de la cúpula que cuenta una historia. Y cuando pensé qué cuento contar, automáticamente me vino <i>El príncipe feliz</i>, el único cuento que mi mamá me leyó. Ella leía novelas de Corín Tellado y nunca me había leído un cuento. Un día apareció un libro de tapa amarilla y me leyó ese. Al final se largó a llorar. Me explicó que el príncipe y la golondrina habían dado su vida para ayudar a otros, algo así como le pasó a ella, que ayudó siempre a todos. Y ahora, después de tantos años, ese es el cuento que elegí para la obra. Es muy loco.</p><p><b>—¿Jugaba con vos tu mamá? </b></p><p>—No me acuerdo. Yo recuerdo jugar solo, estar trepado a un árbol, jugar con barro, con juguetes. No recuerdo que mi mamá me empujara en una hamaca o que mi papá jugara conmigo. Hoy con Dio sí hago esas cosas. Me dice “dale, papá, corréme”, lo corro alrededor del sillón, me pide cosquillas. De momentos así no tengo recuerdos de mi infancia.</p><p><b>—¿Recordás haberlos necesitado?</b></p><p>—Creo que sí. Yo los voy a amar hasta el último suspiro de mi vida, pero tampoco lo hicieron porque quisieran. No pudieron, no supieron o era otra época. Mi papá era un hombre muy bueno, pero faltaba mucho por trabajo. Mi mamá era muy nerviosa y nos pegaba de una manera muy violenta. Ella también terminó yéndose de este mundo sin ser feliz. Yo no quiero eso. Me niego. Y creo que <b>con los espectáculos voy sanando cosas</b>, poniendo algo que digo “bueno, pasó”.</p><p><b>—Hay algo de ese nene que tuvo falencias de cuidado que hoy intentás sanar.</b></p><p>—Sí. <i>Siete auras</i> tiene que ver con la energía. Yo creo mucho en el aura de las personas. Puedo presentir si alguien es buena persona.</p><p><b>—¿Y a mí cómo me presentís?</b></p><p>—Buena gente.</p><p><b>—¿Qué preferís que diga un elenco de vos: que sos el mejor profesional o el mejor compañero?</b></p><p>—No sé. A veces me sentí incomprendido por algunos equipos. Cuando te volvés empresario y tenés que dar trabajo y bancar muchas cosas, siempre podés quedar como el loco o el histérico. Yo invierto, les doy un escenario de la hostia donde pueden expresarse como artistas, pero a veces la gente no entiende que si quiero ensayar más no es porque quiera castigar a nadie, sino porque también tengo que cuidarlos y hacer que el espectáculo salga bien. Entonces, lamentablemente, hay gente que hoy es un número para mí: vos tenés cierto talento, cubrís este espacio, yo te pago lo que tenés que hacer y se termina el contrato. Seguimos o no.</p><p><b>—¿Te decepcionaron equipos de trabajo?</b></p><p>—Muchísimo. En la época de <i>Stravaganza</i> tuve en mi casa todo un verano a dos personas accidentadas, pero no en mi espectáculo. Uno había tenido una pelea en un boliche y lo habían apuñalado cerca del corazón. El otro se había lastimado con explosivos. Los tuve conmigo para cuidarlos porque sabía que, si no, iban a salir de joda cuando necesitaban hacer reposo. Yo estuve ahí. Los banqué en un montón de cosas. Hoy trabajan por el mundo, uno en Cirque du Soleil, el otro en México. Pero sí, hubo y seguirá habiendo artistas o equipos que me van a defraudar.</p><p><b>—¿Sos autocrítico? Si te pasás dos pueblos, ¿podés darte cuenta?</b></p><p>—Sí. Con este nuevo espectáculo me descubrí con una paciencia que nunca pensé tener y bancándome cosas que antes no hubiera bancado. Pero también me di cuenta de que me afecta físicamente.</p><p><b>¿Cambiaste porque sentías que tenías que hacerlo? </b></p><p>—Sí, y también porque no quiero que mi hijo me vea gritando todo el tiempo. Antes gritaba y después no me quedaba todo adentro. Ahora muchas cosas me las guardo y me hacen mal orgánicamente.</p><p><b>—¿Y cómo sale ahora?</b></p><p>—Me afecta físicamente. Estuve muy descompuesto todo este último tiempo porque hay muchas cosas que trago y dejo pasar. Desde algo tan simple como que alguien se vaya de un ensayo general cuando estamos preparando un estreno. Se te está pagando, cumpliendo con todo; ya está, que venga el reemplazo, lo haga. Pero hay un esfuerzo extra que a veces las personas tenemos que poner para que las cosas sucedan.</p><p><b>—¿Da miedo invertir tanta plata en un espectáculo? </b></p><p>—No. Me da más miedo la gente que la plata. Encontrar personas que no vean solamente un sueldo, sino que quieran hacer el proyecto y tirar para el mismo lado. Me he quedado 24/7 en un teatro para que un espectáculo saliera y ni siquiera era mío.</p><p><b>—¿Pagás buenos sueldos? </b></p><p>—Sí, pagamos lo que corresponde, lo que se tiene que pagar. Algunas personas piden otras cosas, cada uno arregla su dinero. </p><p><b>—¿Hoy sos más empresario que artista? </b></p><p>—No. Voy a seguir siendo artista. La parte empresarial va a quedar más para mi familia.</p><p><b>—¿Cuál fue la compra que te permitió sentir que habías salido de la pobreza?</b></p><p>—<b>Cuando le compré la casa a mi mamá</b>. Ese fue el momento. Y cuando pude ponerla en una obra social porque estaba muy mal de salud y nadie la aceptaba. Que tuviera un techo y cobertura médica fue para mí decir “lo logré”. Cuando después me compré mi casa, hasta me sentía mal porque mis hermanas vivían en departamentos y yo tenía una casa. Tengo esa cosa de querer que todos estemos iguales. Yo digo que salud, estudio, un plato de comida y un techo todo el mundo lo tiene que tener.</p><p><b>—Son derechos universales. </b></p><p>—No puedo entender que un chico no tenga comida o que un viejo no pueda comprar sus medicamentos. Pero no le echo la culpa al gobierno sino a todos, porque hablamos y no sé si hacemos cosas. Estaría bueno decir: un poquito menos para mí, un poquito más para vos.</p><p><b>—¿Milei te gusta? </b></p><p>—Sí. Me parece que hay cosas que está haciendo bien. Por ahí no me gusta cómo se expresa, pero siento que hay cosas que le hicieron mejor al país.</p><p><b>—¿Qué querés que herede de vos Dionisio y qué le deseas de corazón que evite? </b></p><p>—<b>Que evite mi demencia por querer que todo sea perfecto</b>. Yo le digo que no quiero que sea abanderado ni que me traiga un 10. No quiero que la pase mal en el colegio porque papá la pasó mal. Quiero que apruebe, que la pase bien, que aprenda. Quiero que sea feliz y que no tenga mis fantasmas.</p><p><b>—¿Sigue durmiendo con vos? </b></p><p>—Sigue.</p><p><b>—¿Por qué te emocionás así? </b></p><p>—Porque no quiero que tenga mis fantasmas. </p><p><b>—Pero él tiene una infancia completamente distinta de la tuya.</b></p><p>—Él es un niño feliz y eso me pone re bien. Le gusta ir conmigo a mis shows. Yo hablo mucho con él y le digo que si le pasa algo, que todo me lo diga.</p><p><b>—Dionisio está creciendo y en algún momento te va a preguntar por las cosas difíciles que te pasaron de chico, vos contaste que fuiste abusado. ¿Estás preparado?</b></p><p>—Sí. Yo hablo mucho con él, aunque no de ese tipo de cosas porque todavía no las entendería y tampoco quiero despertarle algo. Por ejemplo, cuando me preguntan por qué no quiero que esté en un espectáculo, para mí <b>subir a un chico a un escenario es un poco un abuso</b>. Una cosa es que estudie y aprenda, pero otra es convertirlo en un pequeño adulto. Van a estar muchas personas en contra con esto que voy a decir pero a mí la verdad esta cosa de ver un nene que se comporta como un adulto no me gusta. No me gusta que les saquen la edad. Si algún día Dionisio quiere trabajar en un espectáculo, tendrá que tener la madurez para decirme: “Papá, quiero hacerlo y me voy a bancar los ensayos, las funciones y la responsabilidad”.</p><p><b>—¿Y las redes sociales? ¿La exposición de los chicos?</b></p><p>—Yo subo cosas en las redes sociales de Dio porque para mí es como un álbum de fotos. Antes nos sacábamos fotos, las revelábamos, las guardábamos. Ahora para mí su Instagram es como un álbum donde voy poniendo cosas.</p><p><b>—Un álbum de fotos que miran millones de personas.</b></p><p>—Es verdad. Pero él no ve nada. No usa celular. Sabe qué es TikTok e Instagram, pero no los mira.</p><p><b>—Vamos a jugar. Quiero que me respondas si lo producís, lo rechazás o le buscás la vuelta. Un show con Messi.</b></p><p>—Sí, recontra sí. Amo a esa familia.</p><p><b>—Un musical de Milei.</b></p><p>—Estaría divertido. Muy Almodóvar. Pero no siendo presidente. Si sos presidente no podés hacer eso. En otro momento, cuando deje de ser presidente. </p><p><b>—Volver a </b><i><b>Showmatch</b></i><b>. </b></p><p>—Desde otro lugar podría ser. No haría lo mismo porque siento que no doy más para ese lugar. No podría darle lo que quisiera.</p><p><b>—Un show de inteligencia artificial.</b></p><p>—Es el que viene: <i>Siete auras</i>. Te sorprendí. Estamos trabajando con eso.</p><p><b>—¿Qué va a hacer la inteligencia artificial?</b></p><p>—La inteligencia artificial dentro del espectáculo, no te puedo spoilear, pero va a estar bueno.</p><p><b>—Un espectáculo para 50 personas, íntimo. ¿Lo producís?</b></p><p>—Sí. Podría ser un espectáculo mío o de alguien que tenga muchas cosas para contar.</p><p><b>—Dirigir a alguien que no sabe bailar. </b></p><p>—He dirigido a montones que no saben bailar. En la época de Nito Artaza me venía cada patadura. Pero un gran coreógrafo o director tiene que encontrar qué tiene esa persona para que se la vea bien, aunque no sepa bailar.</p><p><b>—¿A qué le decís que no hoy rotundamente? </b></p><p>—A pasarla mal. A sufrir. Y a alguien que no me respete o que no se banque quién soy. Si no pone el pecho por mí sabiendo que soy un buen tipo, le digo que no.</p><p><b>—¿Qué zanahoria está por delante en tu vida personal? ¿De qué tenés ganas?</b></p><p>—No sé si ampliar la familia. Me encantaría. En unos años <b>me gustaría volver a ser papá y poder dedicarme más a eso</b>. Esperarlo como espero a veces a Dio cuando juega al fútbol. Que vengan más niños.</p><p><b>—No un niño, niños.</b></p><p>—Me encantaría, sí. Creo que también me sacaría un poco de esta parte tan estricta del trabajo. Y cuando sos artista podés dedicarles tiempo, pero no quiero que me los críen.</p><p><b>—¿Hay embriones de cuando nació Dio?</b></p><p>—No te voy a decir. Te vas a quedar con la duda. (Risas).</p><p><b>—¿Estamos hablando de corto o mediano plazo?</b></p><p>—Ahora tengo una responsabilidad muy grande con los shows. Cuando estrene <i>Siete auras</i> nos vamos a volver a encontrar y ahí te podré dar noticias.</p><p><b>—Yo creo que vas a estrenar </b><i><b>Siete auras</b></i><b> y que a los dos meses vas a publicar una ecografía. </b></p><p>—(Risas) Creo que esta vez, si lo hago, voy a ser más prudente. Estoy cambiando un poco mi cabeza con las redes, la exposición y las cosas que cuento. Hay muchas cosas que callo y me estoy guardando. Yo creo mucho en Dios.<b> Yo tengo ganas</b>. Tengo las mismas ganas que tenía el primer día que nació Dio.</p><p><b>—Dijiste más niños. Vas por más.</b></p><p>—Más niños, lo que Dios diga. A veces tampoco es tan fácil. La primera vez tuve una pérdida y fue muy difícil. Uno no tiene en la cabeza que eso puede pasar. Por eso creo que estas cosas hay que guardárselas hasta que todo suceda.</p><p><b>—Con lo obsesivo que sos, mirá si lo vas a dejar en manos de Dios.</b></p><p>—Soy obsesivo, pero en esas cosas también creo que tiene que haber una linda energía para que todo suceda.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/6ZCZNNMCANEI7CWDOAJCQKLAQM.png?auth=465b9372be51870b8528062364327174a8fcb8ccbe3a7ef6121b15d2ddc1a012&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Personajes - Flavio Mendoza]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“No jugaba a ser un nene, ya lo era”: pasó años escondiendo su verdadera identidad y sus alumnos lo entendieron sin preguntas]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/15/no-jugaba-a-ser-un-nene-ya-lo-era-paso-anos-escondiendo-su-verdadera-identidad-y-sus-alumnos-lo-entendieron-sin-preguntas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/15/no-jugaba-a-ser-un-nene-ya-lo-era-paso-anos-escondiendo-su-verdadera-identidad-y-sus-alumnos-lo-entendieron-sin-preguntas/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Su papá aún le dice el nombre de mujer con el que nació, sus hermanas aún no leyeron el libro que escribió para contar su historia y con sus alumnos no hubo nada que explicar. "Buen día, profe Mariano", le dijeron de inmediato. En un nuevo capítulo de Voces, la vida de un docente de música que encontró en el arte su refugio para crear su propia identidad y para sanar un drama familiar]]></description><pubDate>Sat, 15 Aug 2026 04:07:11 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Durante años, <b>Mariano Crippa</b> sintió que vivía dos duelos al mismo tiempo. En su casa, el dolor era una presencia constante: sus padres habían perdido a dos hijos varones y, tiempo después, también murió un sobrino por la misma enfermedad genética. Mientras intentaban reconstruirse una y otra vez, él cargaba otro secreto que todavía no sabía describir. <b>Había nacido con el nombre de María, pero desde los cuatro o cinco años sabía que esa identidad no era la suya</b>.</p><p>Hoy tiene 41 años, es profesor de Educación Musical, compositor y acaba de publicar <i><b>Un hombre nuevo</b></i><b>, un libro autobiográfico en el que reconstruye ese recorrido</b>. Cada capítulo termina con una canción propia porque, como dice, “todo lo que no podía decir con palabras lo empecé a escribir en la música”. Esa misma obra lo llevó a presentarse en la Feria del Libro y en congresos sobre diversidad y género en distintos puntos del país.</p><p>En diálogo con Voces, cuenta cómo fue crecer en un pequeño pueblo santafesino cuando todavía no existían conversaciones sobre identidad de género, recuerda la profunda depresión que atravesó durante la adolescencia y explica por qué la música terminó convirtiéndose en su refugio. <b>“Yo no jugaba a ser un nene; yo lo era”</b>, resume sobre una sensación que lo acompañó desde la primera infancia.</p><p>También habla del vínculo con sus padres, de la sobreprotección que dejó una historia familiar marcada por las pérdidas y <b>del largo camino hasta convertirse, legal y emocionalmente, en Mariano</b>. “Llegó un ángel disfrazado de música que me salvó”, dice. Y esa frase, quizás, resume toda su historia.</p><p><b>—Sos docente de música. ¿Cómo te presentarías hoy?</b></p><p>—Soy profesor de Educación Musical. Nací en Elisa, un pueblo muy chiquito de Santa Fe. Hoy mi ropa sigue ahí, pero vivo viajando con el arte: con mi música y con <i>Un hombre nuevo</i>, el libro donde cuento mi historia.</p><p><b>—Vamos al principio. Vos naciste con otro nombre.</b></p><p>—Sí. Mi nombre era María del Valle. Así me puso mi papá, por la Virgen del Valle. Crecí en un pueblo muy chico y desde los cuatro o cinco años empecé a sentir que ese nombre no me representaba. Fui un chico muy feliz, pero también crecí atravesado por dos dolores: el prejuicio por sentirme diferente en un lugar tan estructurado y la historia de mi familia.</p><p><b>—Tu historia también está marcada por una serie de pérdidas muy fuertes. ¿Cómo estaba compuesta tu familia?</b></p><p>—Éramos cinco hermanos. La mayor es Mariela; después nació Gastón, que murió a los seis meses; luego Jacquelina; después nací yo y el menor era Leandro, que falleció cuando tenía tres años. Años más tarde también murió Alexis, el hijo de Mariela. Yo siempre digo que era como un hermano para mí porque cuando nació yo tenía doce años.</p><p><b>—Tus papás perdieron a dos hijos y, más adelante, también a un nieto.</b></p><p>—Exacto. En ese momento nadie entendía qué pasaba. Eran bebés que nacían completamente sanos y, a los seis o siete meses, empezaban con convulsiones, fiebre constante e infecciones en los oídos. Mis viejos recorrieron médicos, curanderos y homeópatas buscando respuestas, pero la ciencia todavía no podía explicar qué era.</p><p><b>—¿Con el tiempo supieron cuál era la enfermedad?</b></p><p>—Sí. Muchos años después se descubrió que era una enfermedad congénita que afectaba a los varones de la familia. Pero en ese momento ellos nunca tuvieron esa respuesta. Es muy loco porque <b>no pudieron criar a sus hijos varones y, de algún modo, la vida terminó dándoles uno</b>.</p><p><b>—¿Cómo era esa casa en medio de tanto dolor?</b></p><p>—Éramos una familia de clase media. Mis viejos tenían el salón del club del pueblo, donde se hacían cumpleaños, casamientos y todas las fiestas. Ahí nació mi relación con la música. Me crié viendo tocar músicos en vivo. Por eso digo que mi infancia tuvo dos caras: por un lado, <b>el arte me cobijó</b>; por el otro, convivíamos con muchísimo dolor. Cada cual sobrevivió como pudo.</p><p><b>—¿Después de tantas pérdidas apareció una sobreprotección?</b></p><p>—Sí, totalmente. <b>Mi mamá todavía hoy me cuida como si tuviera 13 años</b>. Y yo la entiendo. Después de todo lo que vivieron, es lógico.</p><p><b>—¿Cuándo empezaste a sentir que algo no coincidía con tu identidad?</b></p><p>—A los cuatro o cinco años. No tenía palabras para explicarlo, pero sabía que era diferente. <b>Yo no jugaba a ser un nene; sentía que lo era</b>.</p><p><b>—¿Cómo se manifestaba?</b></p><p>—En cosas muy simples. En la escuela mandaban a las nenas a bordar y a los varones a carpintería. Yo quería estar con ellos haciendo un portarretrato de madera. No entendía por qué tenía que quedarme bordando. Sentía que no estaba donde quería estar.</p><p><b>—Pero los juegos o las actividades no tienen género.</b></p><p>—Ahora se habla más, pero en ese momento ni siquiera se hablaba. No podía contárselo a mis padres, a mis docentes ni a mis amigos. Cuando llegó la pubertad y mi cuerpo empezó a cambiar, me deprimí muchísimo. Me sentía completamente solo y ahí <b>apareció un ángel disfrazado de música que me salvó</b>, me cobijó, y empecé a volcar en canciones todo ese dolor, esa tristeza que no podía poner en palabras.</p><p><b>—¿Esas canciones ya hablaban de lo que te estaba pasando?</b></p><p>—Sí, aunque de manera inconsciente. Usaba muchas metáforas. Tengo una canción que se llama <i>Mi otra mitad</i> y empieza diciendo: <b>“Más allá de lo que puedes ver se esconde mi otra mitad”</b>. Hoy la leo y entiendo que ya estaba hablando de mi identidad, aunque en ese momento tenía apenas 13 años.</p><p><b>—“Aquellas noches que por ti lloré“. ¿Por quién llorabas?</b></p><p>—Por un amor al que nunca le pude decir lo que sentía. Por mis ausencias. Y por mis hermanos.</p><p><b>—El libro tiene un código QR en cada capítulo. ¿Cómo surgió esa idea?</b></p><p>—Quería que fuera <b>una experiencia interactiva</b>. Que mientras leés también escuches la canción que acompaña esa parte de la historia. Por ejemplo, el primer capítulo habla de mis hermanos y el QR te lleva a <i>Tres ángeles</i>, la canción que hice para ellos. Es literatura y música al mismo tiempo.</p><p><b>—¿Había lugar para hacer tu propio duelo en esa familia?</b></p><p>—Yo veía que mis viejos no podían más y no quería sumarles otro dolor. El arte fue mi escapatoria más sana.</p><p><b>—¿Cómo fue la adolescencia?</b></p><p>—Muy difícil. Cada vez me encontraba menos. En la escuela sufrí bullying, esas cosas que te decían los compañeros que dolían y cuando se enteraron de que me gustaba una chica me dejaron de lado. Me decían “marimacho”, me corregían la forma de sentarme o me decían que así nunca iba a conseguir novio, incluso los docentes. Hoy eso parece impensado, pero en ese momento era normal y encima no íbamos a los psicólogos.</p><p><b>—¿Podías hablar de eso en tu casa?</b></p><p>—No. Mis padres soñaban con que yo fuera una nena, que tuviera mi fiesta de 15, que me casara, que tuviera hijos. No quería decepcionarlos.</p><p><b>—¿Cuándo sentís que tocás un límite?</b></p><p>—Mariano no existía en ese momento. María terminó la escuela, me mudé a Rosario para estudiar el Profesorado de Música y <b>la ciudad me abrió la cabeza, encontré libertad</b>. Venía de un pueblo de diez cuadras y por primera vez conocí personas que sentían lo mismo que yo.</p><p><b>—¿Ahí ya entendías qué te pasaba?</b></p><p>—Sabía que me gustaban las mujeres, pero todavía no entendía mi identidad porque yo mismo tenía muchos prejuicios conmigo. El clic llegó un día dando clases. Les hablaba a mis alumnos de la importancia de cumplir los sueños y ser auténticos, y algo resonó dentro de mí: <b>“Yo no lo estoy siendo conmigo”.</b> Ahí empezó mi verdadero cambio.</p><p><b>—¿En ese momento ya habías construido una vida afectiva?</b></p><p>—Sí. Estuve más de diez años en pareja con una mujer. Después de esa reflexión, decidí empezar mi transición. Fui a una endocrinóloga, comencé el tratamiento con testosterona. Los hombres trans nos aplicamos una inyección cada tres meses. y también elegí agregar dos letras a mi nombre: la N y la O. Es un “no” a detenerme, por más difícil que sea el camino.</p><p><b>—¿Cómo fue la decisión de transicionar?</b></p><p>—Vi a Ale Iglesias en <i>Gran Hermano</i>. Verlo feliz me movilizó muchísimo. Me tomé un colectivo y me vine a Buenos Aires para averiguar cómo podía hacer yo. Pensé: “Quiero ser como él”. <b>Cuando se lo conté a mi mamá, me dijo que si quería hacer eso me fuera del pueblo</b>. Y yo pensaba: “¿Por qué tengo que irme para ser? Yo quiero ser en todas partes”. De ahí nació una de mis canciones.</p><p><b>—¿Qué es lo que le decís a tu mamá? ¿“Quiero ser hombre”?</b></p><p>—Ni siquiera me animaba a decirlo. Le mostré un video de Ale Iglesias y le dije: “Esto quiero hacer”. El miedo más grande de mis papás era el qué dirán. Y también atravesar otro duelo. Ya habían perdido hijos y sentían que ahora también perdían a María.</p><p><b>—¿Qué edad tenías?</b></p><p>—Treinta y siete años. Y empecé el tratamiento a escondidas.</p><p><b>—¿Tus papás no lo sabían?</b></p><p>—No. Se los conté por separado. Con mi mamá había más diálogo. Con mi papá casi no hablábamos de estas cosas.</p><p><b>—¿Pudiste explicarles que esa incomodidad con tu cuerpo venía desde la infancia?</b></p><p>—No. Apenas había podido contarles que me gustaban las chicas. <b>Con mi papá pensé que podía reaccionar de dos maneras: enojarse o felicitarme. Hizo una tercera cosa: lloró</b>. Creo que no sabía cómo acompañarme y yo también sentía culpa porque no quería hacerlo sufrir más.</p><p><b>—Pero los cambios empezaron a notarse.</b></p><p>—Sí. La voz empezó a cambiar y yo inventaba excusas. Decía que era el aire acondicionado, que estaba resfriado. Incluso la operación me la hice a escondidas. Les dije que viajaba a un curso del Ministerio.</p><p><b>—En la escuela sí decidiste contarlo.</b></p><p>—Sí. Primero hablé con la directora y después se informó a las familias. Los alumnos fueron los que más me acompañaron.<b> Al otro día entré al aula y simplemente me dijeron: “Buen día, profe Mariano”</b>. No hubo nada más que explicar.</p><p><b>—¿Y los padres?</b></p><p>—Siempre tuve muy buena aceptación. Creo que antes que cualquier etiqueta, uno es una persona y siempre respeté mucho a la comunidad, amé mucho mi trabajo, doy la vida por los chicos y la escuela. Y si vos sos buena persona y te movés desde el amor, eso también vuelve.</p><p><b>—¿Te preguntaron algo en particular los papás o los chicos?</b></p><p>—No. A veces una mamá llegaba y decía: “Seño María, acá está mi hijo”. Y el nene la corregía: “No, profe Mariano”. Los chicos no nacen con prejuicios y habladurías hay siempre, pero no viví la discriminación en primera persona.</p><p><b>—El colegio apoyó.</b></p><p>—Sí. Vivo en Elisa y doy clases en cinco escuelas rurales, en distintos pueblos. Tengo alumnos que llegan en moto, otros a caballo, otros en tractor. En una escuela tengo solamente dos chicos y damos clase abajo de un árbol mientras tomamos mate. Por eso te digo, a mí Dios siempre me cobijo.</p><p><b>—¿Qué edades tienen tus alumnos?</b></p><p>—Desde chicos de tres años hasta jóvenes de 19. Los más chiquitos me dicen “Pofe Marano” porque todavía no les sale. Una vez uno me saludó diciéndome “Hola, Mariano Moreno”, porque la escuela lleva ese nombre. Son maravillosos. Doy clases en inicial, primaria, secundaria y también enseñé en el profesorado. Entro a trabajar a las siete de la mañana y salgo cerca de las seis de la tarde. Después empieza mi otra vida, la de músico.</p><p><b>—¿Los más grandes hacían preguntas?</b></p><p>—Sí. Lo que más les llamaba la atención era cómo iba cambiando mi voz. Ellos me conocieron siendo contralto y fueron viendo cómo me convertía en barítono. Aprovechábamos eso para hablar de música, de los distintos registros vocales y también aparecía la ESI, que hoy es tan cuestionada.</p><p><b>—Y tan necesaria.</b></p><p>—Para mí fue fundamental. <b>La Educación Sexual Integral abrazó al niño que yo fui y que nadie supo escuchar ni entender</b>. La ESI no viene a decirle a nadie cómo vivir su sexualidad. Viene a enseñar vínculos sanos, el cuidado del cuerpo y, sobre todo, a darles un espacio a los chicos para hablar. Nadie quiere convencer a nadie de nada. Te puedo dar un ejemplo: tengo 20 años de carrera docente y no salió ningún alumno homosexual o con identidad de género diferente. Lo único que hacemos es escuchar. Un chico necesita saber que su cuerpo vale, que merece respeto y que puede pedir ayuda si algo le pasa. Eso es la ESI.</p><p><b>—¿Cuándo sentiste que te despedías de María?</b></p><p>—En un principio fue una negación elegir ese nombre. Era como decir “María, no”. Pero con el tiempo entendí que no tenía que negar a quien fui. <b>Hoy María y Mariano conviven</b>. Elegí ese nombre justamente porque contiene a los dos: admiro la sensibilidad y la valentía que tuvo María para atravesar tantas cosas, y también la fortaleza de Mariano.</p><p><b>—¿Cuánto duró la transición?</b></p><p>—Más o menos diez años y para mí culminó el proceso, que es muy personal y cada uno sabe hasta dónde quiere llegar con su transición: algunos solo cambian su identidad social, otros hacen tratamiento hormonal, otros se operan. No existe un único camino.</p><p><b>—¿Vos qué elegiste?</b></p><p>—Hice hormonación y me realicé una toracoplastia, que es una cirugía para quitarse los pechos y masculinizar el tórax. No sentí la necesidad de hacer una cirugía genital. Para mí, la transición llegó hasta donde yo necesitaba.</p><p><b>—¿El DNI lo cambiaste?</b></p><p>—Sí. Fui uno de los primeros docentes de Santa Fe en actualizar todos mis datos en el sistema educativo. Tenía miedo de perder la antigüedad, el trabajo, de tener que empezar de cero. Eran fantasmas muy grandes. Pero nada de eso ocurrió. Puedo mirar hacia atrás y sentir que valió la pena.</p><p><b>—¿Quién te acompañó en todos estos años?</b></p><p>—María, Mariano. Mis amigos, que tengo muchos porque valoro la amistad. Y mi familia, que la amo y me ha acompañado desde su lugar, desde donde ha podido cada uno. Y mi música, mi arte.</p><p><b>—Hace un rato hablábamos de </b><i><b>Es hora de partir</b></i><b>. Hay un verso que dice: “Siento que es hora de partir, aunque no sepa dónde ir”. ¿Es una despedida de María?</b></p><p>—Sí. En algún punto tuve que hacer ese duelo. Hay cosas que ya no voy a volver a vivir, como escuchar esa voz en vivo. Pero tampoco desapareció. <b>Cuando canto esa canción hago un dúo conmigo mismo: suena la grabación de María y yo canto con ella</b>. Es una manera de abrazar esa parte de mi historia.</p><p><b>—¿La extrañás?</b></p><p>—No. Porque sigue estando. Hoy, cuando me miro, veo a María y veo a Mariano. Los dos viven en mí.</p><p><b>—En el libro hablás mucho del autoconocimiento.</b></p><p>—Sí. Para mí la primera clave es mirarse. Vivimos pendientes de lo que hacen los demás, de producir, de correr, de cumplir objetivos. Pero pocas veces nos preguntamos quiénes somos realmente. Tenemos una sola vida y es muy cortita. Vale la pena detenerse a pensar cómo queremos vivirla.</p><p><b>—¿Tu familia leyó el libro?</b></p><p>—Mi familia no es muy lectora. Dejé el manuscrito arriba de la mesa pensando que alguno lo iba a agarrar y nadie lo hacía. Un día llegué al negocio de mi mamá, que tiene una librería, y la encontré leyéndolo. No dije nada. Tiempo después me abrazó y me dijo: <b>“Ahora entiendo cuánto sufriste, Mariano”</b>. Ahí sentí que el arte había logrado explicar lo que yo nunca había podido poner en palabras.</p><p><b>—¿Fue una forma de encontrarse?</b></p><p>—Sí. Y también siento que hoy pueden tener al hijo que biológicamente nunca pudieron tener.</p><p><b>—¿Hoy tus papás lo viven así?</b></p><p>—Mi mamá sí. Mi papá habla poco, pero también me acompaña a su manera. Y están orgullosos de mi camino recorrido porque saben que fue muy difícil.</p><p><b>—¿Tu papá ya te pudo llamar Mariano?</b></p><p>—No. Mi papá me dice María del Valle todavía y está todo bien. Mi mamá sí me dice Mariano.</p><p><b>—El libro se llama </b><i><b>Un hombre nuevo</b></i><b>. ¿Por qué ese título?</b></p><p>—Porque no habla solamente de mí. Todos podemos ser una persona nueva cada día. No me refiero al hombre por el género, sino a la posibilidad de elegir qué vida queremos tener. Yo podría haberme quedado parado en el lugar de la víctima, pero me paré en otro lado y <b>cómo pude salí adelante, con las herramientas que tenía: la educación y el arte</b>.</p><p><b>—¿Tus hermanas te acompañaron?</b></p><p>—Les costó mucho. De hecho, todavía no leyeron el libro. Les pregunté por qué y me dijeron que no pueden enfrentarse a todo lo que cuento. Yo respeto los tiempos de cada uno. Si algún día quieren leerlo, ahí va a estar.</p><p><b>—Ojalá en algún momento puedan leerlo. ¿Hoy estás bien?</b></p><p>—Sí, hoy <b>me siento íntegro</b>. La felicidad no es constante, va y viene, pero encontré mi lugar y hago las cosas que me gustan: enseñar, compartir tiempo con mis alumnos, cantar, escribir. Eso me llena.</p><p><b>—¿Tenés ganas de ser papá?</b></p><p>—Me encantaría, pero a esta altura voy a ser más abuelo que papá (risas).</p><p><b>—¿Estás en pareja hoy?</b></p><p>—Hoy no.</p><p><b>—Hoy no, pero te escucho hablar de los chicos y te iluminás, así que puede haber un papá por ahí.</b></p><p>—A veces los más chicos hasta me dicen “papá” por el tiempo que pasan conmigo. <b>Dios no me mandó hijos, pero tengo alumnos que son como si lo fueran</b>, porque por ejemplo, el año que viene se recibe la primera promoción completa que tuve desde sala de tres. Entraron con tres años y hoy terminan la secundaria técnica con 17. Los vi crecer y, de alguna manera, también los crié.</p><p><b>—Después de escribir el libro y contar tu historia, ¿qué te gustaría que se lleve quien lo lea?</b></p><p>—Que todo lo que hagamos sea desde el amor. Sé que hay personas que todavía no entienden estas historias. Pero cuando uno mira desde el corazón, entiende mucho más. A veces hace falta que le pase a alguien cercano para comprenderlo. <b>Ojalá este libro sirva para abrir un poco más nuestros corazones</b>. Hay un dicho que me gusta mucho: la sexualidad no está entre las piernas, sino entre las orejas, en la cabeza.</p><p><b>—No es todos contra todos.</b></p><p>—Exactamente. Estamos muy poquito tiempo acá, hay que ser más amorosos.</p><p><b>—¿Y hoy sos feliz?</b></p><p>—Soy feliz.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/K7GYNSJIPBCOFNZA3QWKS4AWCQ.jpg?auth=c3f6d0e5579e2a6c12ddfa275b95a6c67cf1a507c09f61f551caff27ae3fbbe3&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Voces - Mariano - Home]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[¿Qué fue de la vida de Cumbio?: “Fui la primera en recibir cariño en las redes, pero también en tener haters”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/07/que-fue-de-la-vida-de-cumbio-fui-la-primera-en-recibir-carino-en-las-redes-pero-tambien-en-tener-haters/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/07/que-fue-de-la-vida-de-cumbio-fui-la-primera-en-recibir-carino-en-las-redes-pero-tambien-en-tener-haters/</guid><dc:creator><![CDATA[Luis Novaresio]]></dc:creator><description><![CDATA[En el estreno de La vida después, la pionera del fenómeno flogger, considerada “la primera influencer argentina” repasa su historia: de vivir en un conventillo a trabajar con Mirtha Legrand y manejar las redes sociales de famosos
]]></description><pubDate>Fri, 14 Aug 2026 15:43:48 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Con dieciséis años llegó a convocar hasta 5.000 adolescentes en las escalinatas del Shopping Abasto a través de Fotolog, cuando no había computadoras en cada casa, no existían los smartphones ni la palabra influencer. Hoy, se reinventa detrás de escena como estratega de comunicación para importantes figuras y marcas del país.</p><p><a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/"><b>En el episodio estreno de La vida después</b></a>, la nueva propuesta audiovisual de Infobae Studio, Agustina Vivero, inmortalizada en la cultura popular argentina bajo el seudónimo de <b>“Cumbio”</b>, se sienta a repasar el recorrido completo de una vida atravesada por la sobreexposición temprana, la resiliencia en un entorno hostil y la construcción de una sólida carrera profesional lejos del ruido mediático.</p><p><b>Luis Novaresio:</b> Arranquemos por el principio. ¿Quién es Agustina Vivero?</p><p><b>Agustina Vivero:</b> Tal vez la mayoría me conoce como Cumbio, “la primera influencer de Argentina”. Pero si tenemos que hablar un poco más de mí, me gustaría decir que soy una chica humilde a la que le gusta estudiar, capacitarse y ayudar a su familia.</p><p><b>LN: </b>Lo decís así como al pasar: “La primera influencer argentina”.</p><p><b>AV:</b> Es muy flashero, pero pasó. Estamos hablando del 2006, cuando abrí mi Fotolog por primera vez. Pasó esto de organizar los encuentros que trascendían la plataforma digital y eran en el Abasto: se juntaban 5.000 pibes copando el shopping. Diez años después de ese momento, me llaman un día para el Martín Fierro Digital y me dicen: “Te queremos invitar, tenemos algo especial para vos”. Y yo digo: “¿Qué será?”. Y ahí me dieron el Martín Fierro a la primera influencer argentina. A todo esto, yo me puse a investigar y sí, efectivamente soy la primera.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EGMW57R73FDUXKZZU7CHWJGVCM.jpg?auth=85e2a2634304a68417772fd9bbb711f31549ac193636a454d2ab5783c7f555f8&smart=true&width=6192&height=4128" alt=""Es muy flashero, pero pasó. Estamos hablando del 2006, cuando abrí mi Fotolog por primera vez", afirma Cumbio" height="4128" width="6192"/><p><b>LN:</b> Objetiva y cronológicamente sos la primera. ¿Cómo llegás a Fotolog?</p><p><b>AV:</b> Bueno, yo había escuchado por primera vez que existía algo que se llamaba Internet, a lo que podías acceder a través de una computadora. Mi viejo me consiguió una compu en un remate en el que él compraba inodoros usados y después los revendía. Yo caminaba siete cuadras para ir a un ciber en el que a la media hora o a la hora se te acababa el tiempo y te cerraban la sesión. A partir de ahí, nunca paré con la comunicación digital. Creo que lo más loco y lo que más me ayudó fueron varios puntos. Uno es que yo era muy amiguera, entonces ya tenía muchos seguidores, aunque no era conocida; muchos amigos que seguían este Fotolog en el que yo subía fotos con mi camarita digital pixelada o con aquellos celulares Nokia en los que salía todo verde. Después, organizar efectivamente los encuentros y que la gente me empezara a ver como la cara de los floggers: “Bueno, vamos a ver qué hacen, entremos al Fotolog de Cumbio”. Y por último, creo que algo que también hizo que se destacara mi Fotolog fue el tema de las fotos llamativas que hacía para que la gente entrara a ver mi usuario.</p><p><b>LN:</b> Dijiste algo: “Mi papá compraba y revendía inodoros”. Contame cómo es tu familia.</p><p><b>AV:</b> Mi familia se compone por mi viejo plomero, que falleció hace dos años ya, mi mamá ama de casa, y mi hermano, Rubén Vivero.</p><p><b>LN:</b> Un inmenso productor.</p><p><b>AV:</b> Productor de tele. Mucha gente piensa que mi hermano tuvo algo que ver con lo que pasó con los floggers, y no. Esto me encanta contarlo porque un día me llama mi hermano cuando yo estaba en un encuentro del Abasto y me dice: “¿Qué hiciste?”. Le digo: “¿Cómo qué hice?”. “Están pidiendo en <i>Policías en Acción</i> el teléfono de Agustina Vivero y dicen que es mi hermana y que está haciendo algo en el Abasto, un encuentro”. Le digo: “No, después te cuento, es que nos juntamos los floggers, vos pasale el teléfono”.</p><p>Bueno, mi papá, como les comenté, era plomero y gasista matriculado. Lo que hacía para tener algún pequeño ingreso extra era ir a los remates en los que podés comprar algo usado, ya sea de un lugar que se está por demoler o que ya no se utiliza más, y compraba inodoros, bañeras... Entonces, cuando iba a la casa de alguien a arreglar algo, podía venderle eso más barato que comprarlo nuevo, pero estando en perfecto estado.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3MHGKX7JMVBCPBHEVDR4RDTNDQ.JPEG?auth=757678d42f19ac380b63b74420442ce2272b544fe0af352960f86407042f3097&smart=true&width=695&height=378" alt=""La gente quería saber qué era el fenómeno de los floggers", recuerda Cumbio" height="378" width="695"/><p><b>LN:</b> ¿Qué hay de cierto en que un vos creíste que traía un inodoro y no era un inodoro?</p><p><b>AV:</b> Un día de esos en los que mi viejo volvía del remate trayendo literalmente cualquier cosa, llegó a casa y lo ayudamos. Mi mamá me dice: “Hoy la puerta del conventillo abrila vos cuando llegue tu papá”. En esa época no me dejaban, por una cuestión de seguridad, siempre me decían: “No le abras la puerta a nadie, dejá que nosotros abrimos”. Bueno, ese día abro la puerta y era mi viejo con una CPU y un monitor todo amarillento. Estamos hablando de los monitores viejos de tubo, con Windows 95. Con eso empecé todo, porque ahí aprendí a usar Excel y a jugar al <i>Príncipe de Persia</i>. Todo gracias a esa compu. Mis papás apenas estaban aprendiendo a usar una computadora, no tenían ni idea y, sin embargo, siempre estaban ahí empujándome y apoyándome. En paralelo, mi hermano estaba haciendo su carrera como productor: hizo <i>Policías en Acción</i>, <i>Caos en la Ciudad</i>, <i>Cárceles</i>, <i>Gran Hermano</i>... Muchos programas.</p><p><b>LN:</b> ¿Vivían en un conventillo?</p><p><b>AV:</b> Yo viví en un conventillo por muchos años. Durante todo el pico de Fotolog yo vivía en ese conventillo y recibía a mis amigos del Abasto ahí. Tenía una parte inicial en la que vivía yo, donde había diez familias. Y había una parte de arriba en la que vivían más, comunicada por un patio. Nos hablábamos desde el patio con los de arriba, muy de conventillo. Compartíamos todo: el baño, la cocina... Todo se compartía. Aprendés a llevarte bien como sea con otras familias, y está bueno porque realmente pasaron a ser parte de mi familia también. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7BT2EDH5ABDSXJ3GWZYJKCPFTM.png?auth=c4a7365c81a69b1a9dc784828cc0fa47acaa5825037e887b58d9b24132e5db97&smart=true&width=1920&height=1440" alt=""Con el Fotolog, llegamos a juntar 5.000 pibes copando el Shopping Abasto", recuerda Cumbio" height="1440" width="1920"/><p><b>LN:</b> ¿Mamá y papá entendían lo que vos hacías?</p><p><b>AV:</b> Ellos entendían lo que yo les decía y me creían. Yo les decía: “Para mí esto es el futuro. Hoy estoy jugando, pero para mí la gente más adelante va a necesitar hacer esto, va a necesitar entenderlo, y yo ya voy a saber hacerlo”. Confiaban en lo que yo les decía, pero después no entendían absolutamente nada: ni cómo se prendía la compu ni qué era Fotolog. Me acuerdo de un día en que empezó a haber mucha repercusión por las notas de Chiche Gelblung, donde ya empezaba a haber ciertas polémicas o me invitaban a lugares tipo “los floggers se pelearon con los emos”. Entonces mi mamá un día me dijo: “Bueno, mirá, me siento acá al lado tuyo; enseñame a prender la compu y a abrir qué es lo que vos escribís en tu Fotolog para al menos entender y saber qué pasa, qué son las fotos que subís”. Y más que nada veía esto de encontrarme con mis amigos, hacernos peinados medio locos y sacarnos fotos. Con mi papá me pasó algo muy particular: cuando empezó lo todo, un día me retó y me dijo: “Lo que estás haciendo es de persona vanidosa. Esto de estar sacándote fotos contra un espejo no está bien y no te va a llevar a nada”. Tiempo después, cuando empezó a explotar Fotolog y empecé a tener algún pequeño ingreso —además de que yo siempre seguí estudiando, nunca dejé ninguna de mis responsabilidades—, mi viejo un día me dijo: “Te pido disculpas por lo que te dije. Estaba equivocado y me da mucho orgullo todo lo que estás haciendo”.</p><p><b>LN:</b> Claro. Pero me quedo pensando en este recorrido: conventillo, baño compartido, primera compu, ciber, Fotolog, 5.000 personas en el Abasto, Mirtha Legrand... ¿Me explicás cómo llegás a Mirtha Legrand?</p><p><b>AV:</b> Llegué por primera vez a lo de Mirtha Legrand como invitada. Ella me invitó a la famosa “Mesaza” en el pico de Fotolog. Me acuerdo de que en ese momento yo tenía pocos recursos. La platita que hacía era por ir a una presencia en algún boliche o alguna cosita así. Como te comenté antes, mi familia era muy humilde y no me podían comprar ropa para ir a lo de Mirtha, que era un gran suceso en nuestras vidas. Ella me trató muy bien, incluso me dijo que tenía que cobrar más. Fue épico, porque no podía creer que una persona de su edad y de su trayectoria estuviera tan atenta y se hubiera estudiado qué pasaba con los floggers y qué era eso, y que alguien como yo hubiera llegado a su mesa. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BO32AEXNV5HDRC5P2RGOSMZTGI.jpg?auth=bd8a5eb0abd9418856b36d13057e7d2a58632d5b1564d333ed132d977abdce9e&smart=true&width=743&height=631" alt=""Le escribí a Nacho Viale y le dije: 'Che, quiero manejar esto. Lo voy a hacer con responsabilidad'", contó Agustina sobre cómo gestionó el Twitter de Mirtha" height="631" width="743"/><p><b>LN:</b> ¿Y cómo llegaste a manejar sus redes?</p><p><b>AV:</b> Bueno, después se terminó lo que era Fotolog. Yo siempre decía: “Esto es una moda, en algún momento va a pasar”. Fotolog fue una plataforma que no se supo actualizar como por ahí hoy lo hacen Facebook, Instagram, TikTok, etcétera. Lo que pasó a partir de ahí fue que dije: “Che, voy a estudiar algo que tenga que ver con esto”. No existía Marketing Digital o Comunicación Digital en las universidades en ese momento, y yo quería tener una carrera de grado para ser la primera en recibirme y enorgullecer a mi mamá. Lo que encontraba más parecido era Cine y TV. Dije: “Voy a estudiar Cine y TV, me va a servir”. Finalmente me sirvió. En paralelo, me entero de que en Endemol estaban buscando asistente de producción, primero para Gerardo Sofovich. Empecé a trabajar con él, que me super quiso, me recomendaba, me quería realmente.</p><p><b>LN:</b> De asistente.</p><p><b>AV:</b> Literalmente llevaba el café. ¿Pero qué pasa? Yo no me conformaba con solo llevar el café. En ese momento se usaba bastante Wikipedia y le armaba un informe de cada invitado que venía. No era mi trabajo, pero nadie lo hacía. Entonces lo preparaba y subrayaba con resaltador con lo más importante para Sofovich. Se lo llevaba al camarín con el café, él se moría de risa y me decía: “Esperá, esperá, nena, vení que te quiero decir algo. Esta obra que dicen acá que se hizo en el 94 es mentira, porque la hice yo y se hizo en el 92. Deciles que lo cambien”. Claro, él sabía más que Wikipedia. Se encariñó conmigo, me super recomendaba, y un día estaban buscando a alguien para Mirtha. Me acuerdo de que me hice toda una investigación: miré todos los videos de YouTube y todas las notas de ella, me armé un montón de papeles, los llevé y me presenté. Me necesitaban para llevar las gaseosas y servir el café, y me dijeron: “No hacía falta que trajeras todo esto, vení mañana que arrancás”. Y bueno, ahí empecé a trabajar llevando el café también en lo de Mirtha, preparando los famosos tarjetones...</p><p><b>LN:</b> Los que ella tiene en la mesa.</p><p><b>AV:</b> Que dicen “Mensaje de Twitter”. En su momento eran mensajes del teléfono; cuando entré yo empezaron a ser mensajes de Twitter, se renovó. Un día encontré que ella tenía un Twitter que le habían abierto por la tira <i>La Dueña</i> y que estaba abandonado. Le escribí a Nacho Viale y le dije: “Che, quiero manejar esto. Lo voy a hacer con responsabilidad y con mucho respeto. Me gustaría anunciar a los invitados y de a poco ir haciendo más”. Me dijo: “Sí, hacelo, confío en vos”. Y así arrancamos con Mirtha un camino largo en Twitter al que le fue muy bien.</p><p><b>LN:</b> Mirtha, Gerardo, Pamela...</p><p><b>AV:</b> Pamela David, todos. Iúdica... La persona que más trabajo me trajo, te diría, junto con Mirtha. Mirtha te da un respaldo terrible, a mí me puso en un lugar de pasar de “Cumbio la flogger” a “Che, mirá, Cumbio sabe algo, mirá lo que hace”. Y después Mariano Iúdica, una persona que conmigo se portó más que generosamente, le voy a estar siempre agradecida. Venía quien sea —desde un trapito hasta un gobernador— y él decía: “Vos necesitás redes y para eso necesitás a Cumbio”. Después me llamaban marcas de empanadas, empresas de productos, de todo...</p><p><b>LN:</b> Sin embargo, aparte del cariño que recibías, en muchos momentos sufriste bullying, ¿no es cierto?</p><p><b>AV:</b> Sí. Vivir algo tan nuevo como Fotolog, ser la primera influencer en un momento en el que no existía esa palabra, ni existía la palabra <i>bullying</i>... Creo que a la gente también le genera un poco de rechazo lo desconocido. En la tele era el bicho raro; en la escuela era “se hizo famosa pero en realidad no es famosa y no gana plata”, entonces era todo muy raro. En el último año del secundario lo pasé realmente mal. Incluso mi familia fue a quejarse con la directora de ese momento y le dijeron: “Bueno, mirá, nosotros no sabemos manejarlo. La que se hizo famosa es ella; si no le gusta, va a tener que rendir libre”. Entonces me fui, rendí libre a fin de año las 12 materias y me fue muy bien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4Z4HIS6J75B4NDPEAFWRMYQNFA.jpg?auth=3bd9913acf86e22910632488b21ec116d327aea0b6a12187841be6240fc11a77&smart=true&width=5862&height=3908" alt=""Llegué por primera vez a lo de Mirtha Legrand como invitada", explica Cumbio" height="3908" width="5862"/><p><b>LN:</b> ¿La pasaste mal concretamente cómo?</p><p><b>AV: </b>Me empujaban tenía uniforme y me grababan debajo de la pollera y me pasaban cosas como agarrar el celular del compañero que me estaba grabando, llevarlo a preceptoría y que me digan: “Vos no le podés sacar el celular a alguien”. Yo decía: “Pero quiero que borre el video”. “No, igual el celular es de él”. Otra cosa típica era que me agarraran la mochila entre tres más grandotes y no me la quisieran dar, o que me cerraran la puerta del aula para que no pudiera salir.</p><p><b>LN:</b> ¿Por ser famosa?</p><p><b>AV:</b> Por ser flogger, principalmente.</p><p><b>LN:</b> Progresabas casi como una pionera porque nadie sabía demasiado cómo hacer esto, y por el otro lado eras condenada por ser innovadora. ¿Cuánto influyó también tu orientación sexual?</p><p><b>AV:</b> Muchísimo. Creo que fue por lo que más me criticaron y por lo que más me hicieron sentir incómoda en mi vida en general. Si te ponés a ver archivos de la tele de ese momento, lo que más hacían era frenarme y preguntarme: “¿Y cómo sabés que sos lesbiana? ¿No sos muy chica para ser lesbiana? ¿Y cómo sabés que no te gustan los hombres? ¿Nunca más te van a gustar?”. Y yo ahí, con 16 años, estaba como: “Bueno, no sé”. Incluso me acuerdo de haber dicho varias veces que era bisexual porque la palabra “lesbiana” era algo nuevo para mí. Lo conté así porque las redes sociales me ayudaron mucho. Cuando era chiquita y me di cuenta de que me gustaba otra chica, pensé que en el mundo no existía otra chica a la que le gustaran las chicas. Pensé que era la única. Con esa persona que se interesaba en mí yo decía: “Bueno, es con ella o no es con nadie, porque no conozco a nadie más”. Claro, en el conventillo no había nadie como yo, en mi barrio no había nadie como yo, mi mamá nunca me había hablado de una mujer a la que le gustaran las mujeres. Después, con el tiempo, cuando empezás a conocer a otras chicas, te das cuenta de que había muchas a las que les pasaba lo mismo que a mí y no tenían con quién hablarlo. Capaz en Fotolog o en las plataformas encontraron un espacio que hoy, gracias a Dios, es enorme. Hoy hay muchas personas hablando de distintos temas para que nadie se sienta solo, y eso lo valoro muchísimo de las redes sociales.</p><p><b>LN:</b> ¿Qué hacés hoy?</p><p><b>AV:</b> Hoy tengo una agencia de marketing digital que se llama <i>Ruido Social Media</i>. Trabajamos con distintas marcas internacionales, a la agencia le va muy bien y estoy muy contenta. Gracias a eso abrí mi academia de comunicación digital que se llama <i>Somos nuestra propia red</i>. Hace poco lancé mi curso de Inteligencia Artificial para redes sociales para que cualquiera pueda entender cómo usar IA. Así que estoy muy contenta con el presente y con todo lo que estoy haciendo, que tiene que ver con lo que me gusta. Pensar hoy en día en hablar con esa chica de hace casi 20 años y decirle: “Che, seguí por acá que al final se llega, podés vivir de lo que te gusta”.</p><p><b>LN:</b> La Agustina de ahora, ¿qué le diría a la Agustina de entonces?</p><p><b>AV:</b> Cien por ciento paciencia, que va a poder vivir de lo que ama y de lo que le gusta. Recuerdo que en esa época en un momento me entró desesperación. Yo decía: “¿Cómo voy a hacer? Lo que me imagino para mí en aquella época es ir a atender un kiosco, pero la gente que me quiere y me odia no me va a dejar ni atender el kiosco, ¿cómo voy a hacer?”. Por eso dije: “Me voy a poner a estudiar y de alguna forma voy a trabajar de lo que quiero”. Pasó después de tanto estudiar y de tanto trabajar. </p><p><b>LN:</b> Imaginate esta escena: estás tomando un café en un bar y escuchás un comentario de dos que están al lado tuyo que dicen: “Che, ¿qué fue de la vida de Cumbio?”.</p><p><b>AV:</b> Me pasa. ¿Sabés que me pasa cuando subo algo? Me ponen comentarios tipo: “No, ¡Cumbio está viva!”. Si les tuviera que contestar qué fue de la vida de Cumbio, les diría: “Formó una familia”. Estoy en pareja hace seis años, le pedí matrimonio en Verona, Italia, en el balcón de Romeo y Julieta, el 14 de febrero, San Valentín. Lo di todo. Así que en cualquier momento nos casaremos.</p><p><b>LN:</b> Difícil de empardar.</p><p><b>AV:</b> Todo hermoso. Más allá de eso, cuido mucho a los míos, estoy muy atenta a mi familia. Somos pocos, pero nos cuidamos mucho.</p><p><b>LN:</b> ¿Y vos estás orgullosa de vos?</p><p><b>AV:</b> Yo estoy orgullosa de mí. Hice lo mejor que pude con las herramientas que tenía. Seguro que me equivoqué un montón en el proceso y me sigo equivocando, pero hago lo mejor que puedo con las herramientas que me tocaron y con las que voy consiguiendo en el camino, que trato de que todo el tiempo sean muchas y nuevas.</p><p>Fotos: Jaime Olivos</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZSABKWSEVVBZFIA3ZZSBTYSC5U.png?auth=b41ef1a40ad6f5abae3aeacb592130fac03967cb34dd24c3b76a35d720b25dbc&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA["Es muy flashero, pero pasó. Estamos hablando del 2006, cuando abrí mi Fotolog por primera vez", afirma Cumbio]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[De sex symbol de los 80 a la cancelación por una foto accidental: ¿Qué pasó con la Tana Alan?]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/14/de-sex-symbol-de-los-80-a-la-cancelacion-por-una-foto-accidental-que-paso-con-la-tana-alan/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/14/de-sex-symbol-de-los-80-a-la-cancelacion-por-una-foto-accidental-que-paso-con-la-tana-alan/</guid><dc:creator><![CDATA[Luis Novaresio]]></dc:creator><description><![CDATA[En un nuevo episodio de La vida después, una de las grandes divas de los años 80 repasa su vertiginoso ascenso a la fama, la trampa de ser deseada por todos y el costo del escándalo mediático]]></description><pubDate>Fri, 14 Aug 2026 15:27:33 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Pasar de la humildad de un conventillo en La Boca a convertirse en la máxima fantasía de la televisión argentina fue un viaje tan inesperado como intenso. Durante los años 80, <a href="https://www.infobae.com/tag/noemi-alan/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/noemi-alan/"><b>Noemí “La Tana” Alan</b></a> no solo paralizaba al país con su frescura y sensualidad, inmortalizando frases como <i>“¿Facciamo il reportaggio?”</i> y <i>“La tanguita, la próxima semanita”</i>, sino que compartía escenario y pantalla con los cómicos más grandes de la época, desde <b>Alberto Olmedo y Juan Carlos Calabró hasta Tato Bores. </b>Sin embargo, detrás del brillo de los aplausos y la noche porteña, se gestaba un camino lleno de sombras.</p><p>En esta charla de <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/"><i><b>La vida después</b></i></a>, la actriz se entrega a una conversación desgarradora, sin evitar ningún tema. De una infancia marcada por la violencia de un padre alcohólico y la trágica muerte de su hermano a la incidental foto con el represor Jorge “El Tigre” Acosta que le costó la cancelación mediática. Noemí Alan repasa una vida atravesada por la exposición extrema y explica cómo hizo para rearmarse desde el silencio.</p><p><b>Luis Novaresio:</b> <b>¿Quién es Noemí Alan?</b></p><p><b>Noemí Alan:</b> Uy... Es un cúmulo de mujeres, de personajes con distintas historias de vida, como varias personas en una sola.</p><p><b>LN: ¿Y te gusta más una que otra?</b></p><p><b>NA:</b> Sí. Me gusta la Noemí alegre, la sana, la que disfruta, la que está con sus hijos y la que duerme con su perrito.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/S45DUS7HOBE23LVEI7WTAVJNAU.jpg?auth=4141257c990545d25ebd35d986071413ce7883c73a6016e4f18082b144c69619&smart=true&width=4932&height=3384" alt=""Noemí Alan es un cúmulo de mujeres, de personajes con distintas historias de vida, como varias personas en una sola", sostiene" height="3384" width="4932"/><p><b>LN:</b> <b>Contame de tu casa de la infancia. ¿Cómo era?</b></p><p><b>NA:</b> Era relinda. Yo vivía en un barrio en la Costanera Sur, que después lo tiraron abajo. Me acuerdo siempre del living-comedor de la casa: éramos muy humildes, pero papá había hecho toda una estufa, un hogar de piedras y leños muy lindo. Después de ahí, cuando mis padres se separaron, nos fuimos a vivir a La Boca a un conventillo que era de mis abuelos maternos, y en cada uno de los departamentitos vivía cada uno de sus hijos con la familia. Nosotros, como veníamos de afuera “de regalo”, nos hicimos una casita en el patio, que era enorme. Ahí teníamos dos dormitorios, el comedor, la cocina y el baño afuera para todo el mundo.</p><p><b>LN: Y ahí estaban mamá, vos y… dos hermanos. ¿La separación de los viejos fue brava?</b></p><p><b>NA:</b> Bravísima, pero no la separación. La separación fue buena porque realmente papá era un tipo... Era alcohólico, era pegador, abusador. Así que de chica la pasé muy mal. Recién empecé un poco a relajarme, digamos, de alguna manera, cuando mamá lo dejó.</p><p><b>LN: ¿Y tenías más o menos qué edad entonces?</b></p><p><b>NA:</b> Y ahí tenía diez años.</p><p><b>LN: Muy chiquita.</b></p><p><b>NA:</b> Sí. Es más, yo empecé a estudiar teatro porque era muy tímida. Me costaba mucho involucrarme con la gente, con las compañeras de colegio. En un momento, ya un poco más grande, un amigo que también era actor y mucho mayor que yo, me dijo: “Vos tendrías que hacer terapia”. Le digo: “Yo no tengo un mango para terapia”. Me dice: “Bueno, estudiá teatro que te va a hacer bien”. “Yo tampoco tengo un mango para pagar un curso”. Y me consiguió una beca de un año, nada más y nada menos que con Carlos Gandolfo.</p><p><b>LN: ¡Wow!</b></p><p><b>NA:</b> Y de ahí estuve con él. Después ya me gustó, me pasé con Lito Cruz y Carlitos Moreno. Después unas amigas me consiguieron una entrevista de trabajo sin decirme nada. Me llamaron un día y me dijeron: “Arreglate un poquito que vamos a salir a pasear”, y me llevaron a conocer a Porcel. Y ahí me vio y me dijo: “Mañana debutás en la revista”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IA4PBBSODZHLBC6OZPJVYC7OKM.png?auth=b87cab31360dcafb08c3205932baa40d4a18a3941bdc3b73e5fd619535fa3557&smart=true&width=912&height=1725" alt="Noemí Alan en los años 80" height="1725" width="912"/><p><b>LN: Así.</b></p><p><b>NA:</b> De un día para el otro. Yo dije: “¿Yo mostrar el culo? Ni loca”. Así que me dijo: “Bueno, entonces con el único que podrías trabajar sería con Calabró, que digamos que es el humor más <i>naíf</i>”.</p><p><b>LN: El tipo que hacía humor blanco, claro.</b></p><p><b>NA:</b> Y ahí me lo presentaron a Calabró, que me dijo que estaban buscando una chica para hacer una película, que tenía que ser una chica de barrio. Yo fui al casting y quedé. Después me llamaron para grabar un programa, un sketch, un día de prueba, y me quedé cuatro años sin contrato, sin nada. Cada vez que terminaba de grabarse el programa, yo sabía si estaba en el que seguía porque me daban libretos. Si no me daban libretos, era porque no estaba. Y todas las semanas tenía el libreto de la semana siguiente, y así estuve cuatro años.</p><p><b>LN: Ahí empezaste a cobrar algo de dinero. ¿Seguías viviendo en el conventillo de La Boca?</b></p><p><b>NA:</b> No, en ese momento vivía en Villa del Parque, en el Hogar Obrero.</p><p><b>LN: ¿Y te imaginaste que eso iba a ser tu modo de vida?</b></p><p><b>NA:</b> No, para nada.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EEPR2GFKABCSRKHFFWEJ5NNLOA.jpg?auth=6dd294025e269144bb5195fbacccbd0f93ee4297e89437828033e8d438c14c6d&smart=true&width=5760&height=3888" alt="Noemí Alan fue entrevistada por Luis Novaresio para La vida después" height="3888" width="5760"/><p><b>LN: ¿Y cuándo llega la “tandita”?</b></p><p><b>NA:</b> Después de Calabró y de mi primera temporada de teatro en Mar del Plata, que ahí fue cuando decidí que quería ser actriz y que era para mí ese trabajo. Fui con la segunda temporada de los “Galancitos” —la primera había sido un éxito impresionante, se había roto todo...</p><p><b>LN: Darín, Carlitos Olivieri, esos...</b></p><p><b>NA:</b> Claro. Estaban Daniel Fanego, Gabriel Lengue... Bueno, no me acuerdo de todos. E inaugurábamos el teatro en el Club Mar del Plata, donde se iba a comer. No venía nadie, nadie. Y el productor se las tomó, se mandó a mudar. A mí me habían alquilado enero y febrero ya no. Entonces no tenía dónde ir y me dieron una habitación en la casa, imaginate, de Carlos Calvo y creo que Ricardo Darín. Yo me tenía que encerrar con llave porque era un quilombo. Estaban todos los galanes, todas las pibas... Era un desastre. En una función me agarro a trompadas, pero a cachetazo limpio, con Daniel Fanego atrás del decorado. Y yo después tenía que hacer una escena donde lo tenía que seducir y bailarle, y se cagaba de risa diciendo: “¿A ver cómo ésta va a hacer eso?”. Y yo lo hice mejor que nunca. Cuando terminamos me dice: “Te tengo que pedir disculpas porque te menosprecié todo este tiempo”. De ahí nos hicimos íntimos amigos.</p><p><b>LN: ¿Cuándo te enteraste de que eras un símbolo sexual?</b></p><p><b>NA:</b> Nunca. Todavía es el día de hoy...</p><p><b>LN: Nah, dale. ¿Mirás las fotos esas? Una bomba neutrónica, termonuclear.</b></p><p><b>NA:</b> Es que yo me veo ahora y digo: “Qué linda que era”. Me asombro yo misma del cuerpo que tenía, porque siempre fui vaga. Nunca hice mucho deporte, ¿viste? En esa época éramos todas de verdad. No teníamos implantes... Es más, yo me achiqué las mamas dos veces. No teníamos la cola hecha, ni las tetas hechas, ni la cara cirujeada ni botoxeada. Éramos todas de carne y hueso, de verdad. Y éramos todas distintas. Después, en los últimos años, es como una camada que para mí son todas iguales.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2CYYLNAJ25HNNOCMG3LMOMW47U.png?auth=4997aab309876b3dc21cb9b0ad836f1e9c1d48f82f601c3d81f7a17dec2c2d91&smart=true&width=1135&height=1386" alt=""Me asombro yo misma del cuerpo que tenía, porque siempre fui vaga", cuenta Noemí" height="1386" width="1135"/><p><b>LN: Hay un momento en el que no podés empezar a caminar por la calle tranquila. ¿Cuándo es ese momento?</b></p><p><b>NA:</b> En la siguiente temporada a esa, y cuándo pegó realmente lo de <i>“¿Facciamo il reportaggio?”</i>. Y bueno, con <i>“La tanguita, la próxima semanita”</i> con los uruguayos. Eso fue un furor.</p><p><b>LN: O sea, el </b><i><b>reportaggio </b></i><b>de Sofovich y la tanguita.</b></p><p><b>NA:</b> La gente lloraba: abrazo, beso de verdad. El autógrafo, la salida de los teatros era un bullicio, a la salida de los canales también.</p><p><b>LN: ¿Propuestas indecentes te hacían?</b></p><p><b>NA:</b> Sí, y algunas las acepté.</p><p><b>LN: ¿Puedo saber cuáles?</b></p><p><b>NA:</b> Me puse de novia con un señor que era casado, pero multimillonario. Él me sacó de Villa del Parque y me llevó a vivir a Palermo, me compró un piso en Libertador. Le pude comprar a mi mamá su departamentito para que siempre estuviera tranquila de que iba a tener dónde estar toda su vida, porque la madre de ella había sufrido mucho cuando vendieron el conventillo con la promesa de que iba a ir a vivir con su hijo menor y nunca se la llevó. Vivía con nosotros, que éramos los que menos teníamos... </p><p><b>LN: ¿Qué pasa para que la Tana Noemí Alan salga de la escena?</b></p><p><b>NA:</b> Fue después de la época de los militares. Fuimos a hacer un día lunes una función a beneficio para los excombatientes. Después nos hicieron un ágape en un portaaviones y nos sacan una foto a todos los que estábamos, éramos 20 personas: el Pato Carret, Miguel Ángel Cherutti, Los Ángeles de Smith, el Chango Nieto y qué sé yo... Éramos un montón. Nos sacan una foto juntos, yo tenía un petiso al lado mío, le saco la gorra y me la pongo para la foto. Resulta ser que era “El Tigre” Acosta. A todo esto, después yo me entero de que él había sido un gran torturador y una persona nefasta durante el Proceso. Y no tiene mejor idea Fontevecchia que publicar esa foto cortada, saliendo yo sola con la gorra. Era todo para hacerle pagar a Sofovich un juicio que él le había hecho a Fontevecchia, porque Fontevecchia lo había sacado con una gorra, pero sobrepuesta, no de verdad. Eso fue un juicio y se lo ganó, una millonada. Me pusieron a mí como para cagarlo, pero me cagaron a mí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TU7S77WEVNF6RAYA5N6O6TVGB4.png?auth=a0c02b0bdbd552adb9a84671032d88aa680fbd9d7437f38064c000d4b5314e1f&smart=true&width=1426&height=1103" alt=""Me puse la gorra y después me entero de que él había sido un gran torturador y una persona nefasta", asegura Noemí sobre la foto con Acosta" height="1103" width="1426"/><p><b>LN: Aparte te vinculaban con Acosta y vos no tenías ni la menor idea de quién era. Te inventaban que eras la amante.</b></p><p><b>NA:</b> No sabía ni quién era. Es más, después me amenazaban: yo tenía una casa en Mar del Plata y me tiraban bombas prendidas fuego en la puerta de la casa, llamaban por teléfono y le decían a mi mamá que me iban a encontrar tirada en una zanja... Pasé unos momentos horribles. Me prohibieron en todos lados, ningún canal me dejaba explicar la realidad: de dónde venía esa foto o cómo había sido. A mí nunca se me ocurrió decirles a los excombatientes —que había miles en el hangar— que si alguno había estado presente saliera a contar lo que hice. Porque fui la única que se bajó del escenario y me fui al fondo, donde estaban los pibes en las gradas, porque adelante estaban sentados todos los “capos”. Yo les dije: “Yo no vine a trabajar para ustedes” y me fui a hacerles el show a los excombatientes. Y después me como este garrón.</p><p><b>LN: ¿Y cómo fue pasar del súper estrellato al anonimato?</b></p><p><b>NA:</b> Fue muy triste. No tanto por el estrellato, sino por cómo me habían dejado la imagen ante la gente, aunque la gente en la calle me decía que me creía. Pero mi imagen estaba deteriorada en el ambiente, sobre todo porque ninguno de mis compañeros salió a decir: “Che, yo también estaba”. Ninguno salió a bancarme.</p><p><b>LN: ¿Qué te empezó a pasar? Porque te quedaste sin laburo... ¿Te empezaste a comer los ahorros?</b></p><p><b>NA:</b> Y después volví a trabajar, ya más tranquila y no con tanto éxito, aunque hice varias novelas en las que hice papeles dramáticos que me fueron muy bien. Pero ahí ya empecé una vida de familia, me casé, quise tener hijos y dejé de consumir cocaína para poder tener a mis hijos sanos. Un año antes de quedar embarazada hice un tratamiento corto, pero una limpieza profunda de espíritu y física.</p><p><b>LN: ¿La cocaína apareció en medio del éxito?</b></p><p><b>NA:</b> No, es más: nunca consumí con gente del ambiente. No sé lo que es comprar tampoco, me la regalaban… Era una forma de tenerme agarrada. Claro, era divertido salir a comer con la Tana Alan, ir a bailar. Bueno, lo que empezó como una broma terminó en un horror.</p><p><b>LN: Estoy pensando en esa Tana Alan que había vivido en el conventillo, en la pieza de dos dormitorios con el baño compartido, y que tenía que llegar a los boliches…</b></p><p><b>NA:</b> Sí. Entonces me tomaba el 110 hasta la Recoleta, ahí me bajaba y me tomaba un taxi por cinco cuadras para llegar divina. Después a la vuelta era todo un tema, porque siempre alguno se ofrecía a llevarme. ¿Pero vos sabés la cantidad de telos que hay desde Recoleta a Flores? Entonces entraban y salían, porque yo les decía que no, que me bajaba del auto y listo. Arrancaban y en el próximo telo que pasaban volvían a insistir.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZLBBQRZEGJBB5IG7U4GMNU26AE.jpg?auth=34a9aa76371f0dbf63d0b1f45241accb19e4e978f0b2951e7f872009de971620&smart=true&width=5937&height=3954" alt=""Me tomaba el 110 hasta la Recoleta, ahí me bajaba y me tomaba un taxi por cinco cuadras para llegar divina", cuenta Alan" height="3954" width="5937"/><p><b>LN: Y a tu viejo, aquel que la había golpeado a tu mamá, que era abusivo... ¿Lo volviste a ver alguna vez?</b></p><p><b>NA:</b> Sí, de grande. Me enteré de que estaba en una muy mala situación. Ya estaba con Edgardo, y Edgardo lo quería conocer, así que él se ocupó de investigar un poco y saber dónde estaba. Lo fuimos a ver y lo fuimos a buscar. Nosotros estábamos haciendo una quintita en San Vicente, un lugar hermoso a una cuadra de la laguna que estaba usurpado. Mi papá no tenía dónde estar, así que lo llevamos ahí. Nos cuidó el lugar hasta que lo pudimos recuperar y se quedó a vivir hasta sus últimos días. Nunca lo perdoné del todo, nunca lo pude abrazar, pero mi conciencia quedó tranquila de que los últimos años de su vida la pasó bien.</p><p><b>LN: No lo pudiste abrazar, pero lo perdonaste.</b></p><p><b>NA:</b> Sí, porque me di cuenta de que era un enfermo y que no era ni él para mi mamá ni mi mamá para él, que ninguno de los dos se casó enamorado.</p><p><b>LN: En el medio de esto tenés un episodio muy dramático con tu hermano. ¿Qué pasó con él?</b></p><p><b>NA:</b> Y es el día de hoy que no lo sé todavía, pero murió incinerado. Salió caminando prendido fuego de su departamento. El hijastro y otro que estaba con él salvaron hasta al hámster, y a él lo dejaron supuestamente durmiendo en la cama. Mientras estaban afuera, me contaron después, todos estaban mirando el edificio cómo salían las llamas, y ellos nunca dijeron que estaba mi hermano adentro, hasta que lo vieron salir caminando prendido fuego.</p><p><b>LN: ¿Cómo te rearmaste con tu historia, con tu papá, con la injusticia de lo del “Tigre” Acosta, con tu hermano?</b></p><p><b>NA:</b> Todavía me sigo rearmando. Por ejemplo, el día que falleció mi hermano fue el día de mi cumpleaños, y es el día de hoy que no festejo los cumpleaños. Siento que él está bien, que está tranquilo ya y que no tengo que tratar de ser la salvadora ni voy a poder descular la verdad de lo que pasó esa noche. Nunca supe la verdad y creo que nunca la voy a saber.</p><p><b>LN: ¿Tuviste miedo de que tu vida se terminara antes?</b></p><p><b>NA:</b> Sí, y de que yo terminara con ella. Por eso fueron las dos veces que me interné. Cuando me di cuenta de que la estaba pasando realmente mal. Ya no consumía, yo dejé de consumir antes de quedar embarazada. Mi hija ya tiene 37 años, así que hace más de 38 años que dejé la droga, gracias a Dios.</p><p><b>LN: Gracias por venir. Es muy lindo verte.</b></p><p><b>NA:</b> No, gracias a vos, amor.</p><p>Fotos: Maximiliano Luna</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZN2P4WZGXZBNVMYA6C3DUMFYRU.png?auth=4043795468b8cdfc74e35f431f457654a2f9c8891c131eeb7d6b26438878d222&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA["Noemí Alan es un cúmulo de mujeres, de personajes con distintas historias de vida, como varias personas en una sola", sostiene]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Hoy abrazo más la vida”: Gonzalo Aziz habló sobre la finitud, el deseo de construir un hogar y la madurez que encontró en su camino profesional]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/14/quiero-formar-una-familia-gonzalo-aziz-hablo-sobre-la-busqueda-del-amor-la-paternidad-como-proyecto-y-la-ansiedad-por-el-paso-del-tiempo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/14/quiero-formar-una-familia-gonzalo-aziz-hablo-sobre-la-busqueda-del-amor-la-paternidad-como-proyecto-y-la-ansiedad-por-el-paso-del-tiempo/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellos, el periodista y conductor repasó las decisiones que marcaron su recorrido personal y las prioridades que fue construyendo con los años. Además, habló sobre sus vínculos, los aprendizajes que transformaron su manera de relacionarse y el valor que hoy le otorga a compartir y disfrutar cada momento]]></description><pubDate>Fri, 14 Aug 2026 12:21:20 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Hay que vivir ahora, abrazar más, viajar más, decir más ‘te quiero’ porque la vida se puede acabar mañana</b>”, afirmó <b>Gonzalo Aziz</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellos/" target="_blank" rel=""><b>Ellos</b></a>, el nuevo ciclo de <b>Infobae</b>, al reflexionar sobre cómo el paso del tiempo, los vínculos y la conciencia de la finitud fueron reordenando sus prioridades personales y su manera de mirar el presente.</p><p>Durante la entrevista, habló sobre la importancia de la pareja como equipo, el peso de la disponibilidad afectiva, la relación con sus padres y amigos, y el trabajo personal que hizo en los últimos años para habitar sus vínculos con más madurez y empatía. Su testimonio puso en primer plano una búsqueda íntima atravesada por el deseo de compartir, construir un hogar y vivir con mayor profundidad emocional.</p><p><b>Gonzalo</b> es periodista, analista político y conductor. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Buenos Aires y magíster en Políticas Públicas por la Universidad Austral. Además, está al frente de una cátedra en la <b>Maestría en Ciencia Política de la Universidad Austral</b>. Desarrolló gran parte de su carrera en TN y eltrece, donde comenzó en 2003 como pasante y productor y, desde 2007, se desempeñó como periodista especializado en política, con una extensa trayectoria como acreditado en el Congreso de la Nación y la Casa de Gobierno. También realizó estudios de posgrado en Ciencia Política y Liderazgo Político en <b>España</b>.</p><p>En 2026, inició una nueva etapa profesional en <b>Infobae</b>, donde conduce el programa de cierre de jornada de <b>Infobae en Vivo</b>. Además, es autor de <i>La gestión del diálogo</i>, un libro en el que propone repensar la confrontación política y avanzar hacia una cultura basada en el diálogo y la construcción de consensos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GGVSTP526ZD2DOLQT3ZQSLZLXQ.jpg?auth=8fd71c71665363b46d97991d401774843da42dad5046614ad6560dd5fcf6d43c&smart=true&width=1920&height=1291" alt="Gonzalo Aziz habló sobre los procesos internos que marcaron una nueva etapa, tanto personal como profesional, en su vida. (Maximiliano Luna)" height="1291" width="1920"/><p><b>— Gonzalo, me encanta tenerte como entrevistado porque es poco lo que se sabe de vos y mucho el camino que has recorrido en los medios.</b></p><p>— Muchos años trabajando de esto, sí. Es como que nunca me acostumbré, nunca me metí en esto de convertirte en un personaje que cuenta su vida privada, pero en definitiva lo que hacemos como profesional es fruto de una vida privada, ¿no? Pasan muchas cosas que nos convierten en esto, que después la gente ve un ratito, tres horas por día.</p><p><b>— ¿Pero por qué? ¿No te animaste? ¿No se dio la oportunidad o quisiste resguardar ese espacio personal?</b></p><p>— No, nunca quise resguardar así de manera sistemática o estratégica. Quizás no se dio tampoco. Y este año tuve una primera experiencia en una <a href="https://www.infobae.com/reportajes/2026/02/15/gonzalo-aziz-el-dia-que-conocio-a-sabina-su-pasion-por-las-motos-y-el-motivo-por-el-que-jamas-abriria-una-cuenta-en-tinder/" target="_blank" rel=""><b>entrevista</b></a> que me hizo <b>Tati Shapiro</b> en Infobae, que me solté bastante y conté muchas cosas de una vida privada, que afortunadamente es muy linda, está buena y que creo que hace esto que soy también como periodista o analista político.</p><p><b>— ¿Sentís que hay muchos periodistas que quizás prefieren no exponer su vida privada, como los periodistas deportivos, que prefieren no contar de qué club son hinchas para resguardarse un poco?</b></p><p>— Sí, en una parte sí. Yo fui cambiando eso igual. Pensaba eso y hoy te digo que me parece que estoy mucho más convencido de que mis opiniones políticas, que uno puede escuchar todos los días acá en Infobae, salen de una vida privada que nace de una familia, de un grupo de amigos, de un barrio, que después, obviamente, se complementa y se nutre de una formación académica y de un recorrido profesional. Pero creo que no está despegado un caso del otro, ¿no? Uno es quien es por un montón de razones que están súper relacionadas con la vida privada de uno también.</p><p><b>— ¿Y en qué momento de tu vida estás ahora?</b></p><p>— Mirá, en un momento espectacular. Muy contento. Profesionalmente, creo que en el mejor. Vine a Infobae súper feliz de hacer este cambio a principios de este año, después de una carrera que ya tenía 23, 24, 25 años, si querés, depende de cómo uno la mida. Y me encuentra también en un momento personal que creo que va de la mano de ese momento profesional de mucha tranquilidad, de un lindo estado de cierta madurez, de trabajarme mucho a mí mismo también, de procurar trabajarme a mí mismo y de ocuparme de trabajarme.</p><p><b>— No sé si te ha pasado, quizás tuvo que ver con estos grandes cambios laborales que hiciste, pero ¿viste que cuando tenés la suerte y la consecuencia del trabajo, de que vas logrando objetivos y te está yendo bien a nivel profesional, se empieza a llenar una especie de vaso en donde la insatisfacción, a contramano de lo que pareciera, empieza a florar. ¿Te pasó? ¿Te invitó a hacer algún tipo de quiebre?</b></p><p>— Sí. Sobre todo a nivel personal, creo. Cuando trabajás de esto tantos años y le entregás tanto tiempo y energía a tu vida profesional, desatendés otras cosas, ¿viste? Hay una frase que me encanta de <b>Ismael Serrano</b> que dice: “Cada vez que uno hace una elección, al mismo tiempo hace una renuncia”. Cuando uno elige, renuncia a algunas cosas. Y con el correr del tiempo, con los años, con la madurez profesional de llegar quizás a los lugares donde quería llegar, empecé también a preguntarme: “¿Qué es lo que dejé?” Creo que también la vida te da revancha y te permite empezar a ocuparte de esas cosas que quizás no te ocupaste tanto durante todo este recorrido profesional.</p><p><b>— ¿Y cuáles crees que fueron esas cosas que dejaste de lado?</b></p><p>— Este es un laburo que te demanda mucho tiempo. Entonces tenés que trabajar mucho con vos mismo para ocuparte de tus seres queridos, de tus amigos, para estar con la gente que te conoce desde que vos no existías prácticamente a nivel profesional. Y empecé a pensar un poco en eso, a volver mucho a mi barrio. Yo soy de <b>Adrogué, provincia de Buenos Aires.</b> Así que tratar siempre de volver a mis orígenes, de estar ahí, de encontrarme con mi familia, con los chicos del barrio, con mis amigos de toda la vida. Creo que siempre estás a tiempo de recuperar esas cosas. Nunca las perdí del todo. Creo que sí atendí mucho mis cuestiones profesionales y mi vida personal quizás estuvo, en cierto modo, postergada, ¿no?</p><p><b>— ¿Te lo cuestionaste mucho eso en algún momento?</b></p><p>— Sí, claro que sí. Porque yo soy un tipo súper familiero, un tipo con vocación de familia, de querer algún día formar mi familia y creo que como esas cosas tan importantes de la vida requieren que vos le pongas atención, tiempo, dedicación, paciencia. Y para eso tenés que ocuparte de abrir un espacio para que eso ocurra. El tiempo es finito, entonces, si vos no tomás la decisión de dedicarle tiempo a tu vida personal, eso no va a ocurrir por arte de magia.</p><p><b>— ¿Y cuándo uno toma esa decisión? ¿Cuándo llegás a un punto de inflexión en el que quizás hay una línea cronológica que empieza a perseguir y, como has dicho en algún momento, ya te comiste la mitad de la pizza? ¿O hay algún hecho o suceso que te invita a replantearte todo?</b></p><p>— El mundo que te rodea te lo replantea a la fuerza porque tus amigos empiezan a tener hijos, están casados, hacen vida más tradicional y uno a veces se pregunta: “Che, pero a mí también me gustaría tener una vida así”. Y al principio te lo perdonás más o tenés más paciencia con vos mismo porque sos más joven. Cuando pasás los 40, 40 y pico, ya te acercás a los 50 y decís: “Bueno, tampoco hay que subestimar tanto el paso del tiempo, ¿no? Porque la vida pasa para todos".</p><p><b>— Pasa muy rápido. Las mujeres tenemos quizás un estigma mayor a nivel social y cultural en relación al reloj biológico. ¿Cómo lo vivís vos?</b></p><p>— No lo vivo con la misma presión que lo vive una persona que tiene ese, digamos, impedimento, que viene de la vida misma. Al mismo tiempo, creo que tampoco toda la vida es para hacer todas las cosas. No es que a mí me gustaría llegar demasiado grande al momento de formar una familia. Creo que también hay energía, disposición, un montón de cosas que van...</p><p><b>— Las rodillas no funcionan igual a los 30 que a los 50, eso seguro.</b></p><p>— Exactamente. Pero bueno, a mí obviamente me interpela permanentemente eso. No te voy a mentir. Sería hipócrita de mi parte no decirte que sí, que eso me interpela muchísimo y si yo tuviese que elegir hoy qué parte de mi vida satisfacer, esa es claramente la prioritaria, absolutamente.</p><p><b>— Lo que pasa que es difícil porque no es algo que depende solo de vos. Uno a veces dice: “Quiero que llegue esto en tal momento, cuando tenga tal y tal cosa alcanzada a nivel laboral”. Pero después, la vida decide ¿no?</b></p><p>— Sí. Hay una cuota de destino muy grande. De todas maneras, uno tiene que disponerse a que el destino actúe. Porque si el destino actúa y vos no estás dispuesto o no estás ni dispuesto ni disponible, que son dos cosas complementarias, me parece que por más destino que haya, si vos no estás disponible a que las cosas te pasen y dispuesto desde tu interior a que eso te ocurra, nunca va a terminar pasando.</p><p><b>— En los tiempos que corren se habla mucho de esta falta de disponibilidad de los varones a la hora de entregarse a un vínculo. Vos hablabas de la no disponibilidad por temas laborales, pero ¿en algún momento te reconociste no estando disponible para estar en plenitud en un vínculo?</b></p><p>— Me ha pasado sobre todo cuando se terminó una pareja que tuve. Después de varios años, es como que uno tiene que recuperar el estado de disponibilidad, ¿viste? Cuando vos terminás una relación, después, no es tan fácil empezar rápidamente. Y uno tiene como que redisponibilizarse, ¿no?</p><p><b>— Sí y reeducar la manera de comunicarte con ese otro que habla otro idioma distinto al que venías hablando, ¿no?</b></p><p>— Totalmente. Ahora, de un tiempo a esta parte, es como que ya siento que estoy en un buen momento para afrontar una situación de pareja otra vez y sobre todo para aprender de las experiencias pasadas, para intentar de que no vuelvan a pasar y, al mismo tiempo, para que las cosas funcionen. Hay que poner mucho de uno también. No tiene que ser un sacrificio. Tiene que fluir y ser algo que te haga muy feliz. Pero tenés que disponerte. Algo tenés que hacer para que las cosas ocurran, no es que ocurren por arte de magia. Y como dijiste vos recién, no depende solo de uno. Con lo cual, también, que no dependa solo de uno significa tomar conciencia y considerar que hay un otro y aprender a ser tolerante, a escuchar y aprender a aprender de los demás.</p><p><b>— Pero viste que dicen que cuanto más tiempo pasa, uno se vuelve más mañoso...</b></p><p>— Cuando no te trabajás. Yo creo que cuando te trabajás, al contrario, cuanto más tiempo pasa, sos más maduro, estás más preparado, te volvés más tolerante con el paso del tiempo cuando te trabajás. Yo soy proterapia desde siempre y me encanta. Es un espacio espectacular donde uno puede trabajar las cosas que no te hacen bien, las cosas que no haces bien, las cosas que tenés que mejorar. Y cuando te trabajás a vos mismo, ya sea a través de la terapia o de cualquier actividad que te haga bien, desde constelar hasta hacer yoga o lo que sea, me parece bien. El paso del tiempo, como el vino, te pone mejor.</p><p><b>— ¿Y te has abierto a ese tipo de terapias alternativas más allá del psicoanálisis? ¿Te veo constelando en un grupo? (risas)</b></p><p>— Sí, una vez me animé. Pasa que yo era muy reticente a eso hasta que me pasaron dos cosas. Primero vi la serie <i>Mi otra yo y </i>después, yo ando mucho en moto, viajo mucho y en un viaje venía bajando por <b>Tucumán, Catamarca, La Rioja</b>. Llego a <b>San Juan</b>, antes de pasar a Mendoza, y me encuentro con un exdiputado a quien había conocido en mi calidad de periodista y comiendo un asado en Calingasta, en un lugar bellísimo, en Barreal, zona de viñas, me presenta su pareja y le digo: “¿Vos a qué te dedicás?” “Yo constelo”, me dijo. “¿Pero vos no sos ingeniera?” “Sí, sí, pero constelo”. “Pero pará, ¿vos no sos dueña de una empresa de telecomunicaciones?” “Sí, pero constelo”. “¿Y cómo es constelar?” Entonces, en ese asado, su pareja, este exdiputado, le dice: “Hacele una muestra gratis a Gonza”. Y me consteló con algunos objetos, digo, con el fiambre, una botella de vino, lo que había en la mesa (risas).</p><p><b>— Para quien no sabe: uno empieza a ubicar esos objetos, dándole algún tipo de renombre o rótulo y paradójicamente surgen ciertas vinculaciones y modo de vincularnos que a veces nos hacen abrir los ojos.</b></p><p>— Yo me quedé helado, Luli. Le dije: “Pero si vos no me conoces a mí, ¿cómo sabés todo esto?” Así que cuando terminé ese viaje en moto, que concluyó en mi lugar en el mundo, que es <b>Villa La Angostura</b>, volví a <b>Buenos Aires </b>y le pedí a este exdiputado si le podía pedir a su pareja para que me recomiende alguien con quien constelar. Y constelé dos veces.</p><p><b>— ¿Y cómo te fue?</b></p><p>— Muy bien. Me gustó mucho. Una experiencia reveladora, aparte.</p><p><b>— Muy reveladora, porque uno constela distintas cosas.</b></p><p>— Sí, yo constelé un poco mi vínculo con mi familia, con mis padres. Yo tengo una familia espectacular, por la cual estoy profundamente agradecido, pero la vida tiene un montón de vaivenes y quería constelar algunas cositas que quizás me interpelaban y estuvo espectacular.</p><p><b>— Uno se queda como resonando con todo eso durante varios días. ¿Sentís que te posicionó en un lugar diferente?</b></p><p>— Sí, mucho mejor. Entendí, acepté muchas cosas. Comprendí por qué pasaban algunas cosas en mi manera de vincularme con mi familia, con mis viejos.</p><p><b>— ¿Te tocó cuestionarlos también?</b></p><p>— Me tocó entenderlos, creo yo siempre fui más de cuestionar (risas) y me pasó de comprender, de decir: “Che, claro, ahora entiendo por qué”. Y está bien y te hace más empático, más compasivo.</p><p><b>— Tenés un modelo igual de padres muy unidos, ¿no? Con un matrimonio muy lindo.</b></p><p>— Uf, mis viejos tienen 74 años, están casados desde los 22 años. Y están de novios desde los 16. Fueron compañeros de colegio desde salita de cinco años.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2ZN3BEANJVDTDPNDR7LA2VO3RY.jpg?auth=ddcfab9210646c45704a6ce9af48168c09a49eb33581c8da0678755b07ad31c3&smart=true&width=1920&height=1409" alt="“Cuando trabajás de esto tantos años y le entregás tanto tiempo y energía a tu vida profesional, desatendés otras cosas", admitió Gonzalo. (Maximiliano Luna)" height="1409" width="1920"/><p><b>— ¿Y cuánto pesa una historia tan sólida a la hora de armar un vínculo?</b></p><p>— Y pesa para bien, pero pesa. Yo no concibo una manera de estar en pareja que no sea siendo feliz. Esto que uno ve habitualmente, que estás en un asado y alguien te dice: “No, que mi jermu tal cosa y que mi mujer tal otra”. Y yo digo: “Che, pero si no estás contento, ¿para qué seguís? ¿Por qué seguís en pareja?”. Y empezás a indagar un poco el mundo que te rodea, y si bien yo tengo la suerte de tener a mi alrededor muchas parejas lindas de amigos y de familiares, también conozco muchas personas que siguen juntos por obligación o por costumbre. Eso no está en mi enciclopedia. Yo cuando estoy en pareja estoy feliz, orgulloso, me gusta físicamente, mentalmente, espiritualmente mi pareja, me encanta estar en pareja cuando estoy bien y disfruto mucho de esto que yo siempre digo es un equipo, no una sociedad.</p><p><b>— ¿Y siempre tuviste claro qué tipo de pareja o de compañía buscabas? Porque a veces uno, al menos desde el lado femenino, dice: “Los hombres no se quieren comprometer” o “les pasa esto o aquello”, y de golpe quizás es uno el que está poniendo mal la brújula.</b></p><p>— Sí, coincido. Yo eso lo tengo muy claro, por suerte.</p><p><b>— ¿Y qué tipo de mujer buscás?</b></p><p>— Primero una compañera. Creo que estar en pareja es hacerse compañía en todo sentido, en todo tiempo, en todo lugar. Tiene que ser tu equipo, tiene que ser tu compañera de equipo. Y hay cosas que no negocio. Primero, que me tiene que gustar, tiene que haber atracción y no hay que ser hipócrita. A veces el mundo es hipócrita con eso. Te tiene que gustar. A vos te tiene que gustar. Tenés que ver a tu pareja y decir: “Che, sos lo más lindo que hay en la vida, sos preciosa”, la tenés que admirar. Para mí una pareja sana es la pareja en la cual vos podés poner en sus manos cualquier decisión importante de tu vida y decirle: “Che, decime para vos qué es lo que tengo que hacer. Y yo confío plenamente en lo que me vayas a decir y soy capaz de hacer lo que vos me recomiendes, porque sé que vos vas a querer lo mismo para mí”. Y después tenés que tener un modelo de futuro similar, no digo el mismo, pero parecido, por lo pronto, el tipo de familia que querés construir. Eso es central.</p><p><b>— No te quiero romper el corazón, pero toda esa previsibilidad es muy difícil de llevar a cabo después.</b></p><p>— Seguro, pero al menos tenés que intentarlo. Yo siempre digo ponelo en el lugar del deseo, si querés, y del intento, no de la concreción exacta. No pretendo un calco, en absoluto. Digo que en el momento de empezar tenés que tratar de matchear en la mayor cantidad de cosas que puedas de estas variables que uno maneja: que es que te tiene que gustar, que tenés que admirar, que tenés que confiar mucho. Después está el tema de la confianza. Para mí una pareja se construye con confianza. Yo me río porque muchas veces, tanto en el canal anterior donde trabajaba como acá, me preguntaron y dije públicamente que yo nunca fui infiel a una pareja porque no entra en mi enciclopedia ni en mi diccionario la posibilidad.</p><p><b>— Igual es sorprendente que eso sea algo a destacar, ¿no? Cuando uno elige a otra persona debería ser algo normal. Creo que a veces estamos interpelados por la necesidad de ser aprobados todo el tiempo por un otro y me parece que muchas veces la búsqueda de un tercero dentro de un vínculo tiene más que ver con inseguridades no abordadas.</b></p><p>— Pero tenés siempre la chance de separarte. Cuando vos tenés la oportunidad de ser infiel, primero tenés que pensar que vas a lastimar a alguien, alguien que confía en vos, que te quiere un montón, que te ama. En segundo lugar, tenés que pensar cómo te sentirías vos si vos fueses la víctima de una infidelidad, que creo que a mí me destrozaría absolutamente. Y tercero, tenés que decir: “Che, a mí nadie me obliga a estar acá, yo puedo, tengo la opción de terminar con este vínculo antes de lastimar, antes que defraudar”, porque en definitiva lo que estás rompiendo es un compromiso de lealtad con alguien. Y la infidelidad no es solamente a nivel pareja, la más fuerte quizás es a nivel pareja. Pero también puede ser en otros ámbitos. A mí no me gusta ser infiel a mis amigos, yo no soy infiel a un amigo.</p><p><b>— ¿Cómo se le es infiel a un amigo?</b></p><p>— Y, por ejemplo, participando de alguna situación social en la cual se está hablando mal de él. Yo si estoy con vos y vos empezás a basurear a un amigo mío, me levanto y me voy. Mis amigos son los hermanos que la vida me regaló y los quiero muchísimo y son una parte esencial, son mi familia también. Entonces, de repente, estar en un lugar o concebir una relación con alguien que está destratando a un amigo tuyo es una manera para mí de serle infiel a un amigo.</p><p><b>— Te escucho y escucho todo lo que la mayoría de las mujeres busca en un compañero, en una pareja. ¿Estás solo actualmente?</b></p><p>— Estoy solo, sí.</p><p><b>— ¿Por qué sentís que estás solo?</b></p><p>— Qué pregunta difícil, pero qué bueno hacérsela acá. Estoy solo porque hay una cuota que me corresponde a mí y una cuota que le corresponde al destino. Muchas veces, como te contaba hace un ratito, uno le pone mucha atención y energía a algunos costados de su vida que implican individualidad. Lo profesional, por ejemplo.</p><p><b>— ¿No sentís que, habiendo ejercitado tanto ese costado tuyo, también hay una parte, quizás de temor a soltar toda esa solvencia y seguridad que lo conocido ya te da?</b></p><p>— Puede ser, en su momento, hoy ya trabajado te digo que no. Hoy yo estoy completamente consciente y seguro de que lo más importante para mí, que incluso me va a hacer mejor analista político, mejor conductor de televisión, es tener una vida personal sólida, linda, florecida y alegre. Después hay una cuota de destino. Decir que no me colaboró sería muy injusto, porque me colaboró en muchas cosas. Me dio salud, trabajo, me dio familia, amigos, me dio un bienestar tremendo, pero en ese capítulo de mi vida, esa parte de mi vida todavía no me terminó de colaborar. Con lo cual, si te tengo que responder por qué creo que aún con las ganas de formar una familia, con mi vocación de hacerlo, estoy solo, creo que hay una parte que me corresponde a mí, que quizás hoy en día ya tengo trabajada y hay otra parte que corresponde al destino, que todavía no me tocó encontrarme con una persona que quiera eso mismo que yo.</p><p><b>— Hablaste de tus amigos, de cómo ya a muchos los ves papás. ¿Te animarías a ser papá solo?</b></p><p>— Uf, qué buena pregunta. Me gustaría intentarlo con alguien primero. Yo no sé si soy tradicionalista, porque soy una persona que hago un montón de cosas, que tengo una vida muy dinámica, trabajo en un ecosistema que no es tradicionalista. Pero es como que todavía me gusta el modelo de familia tradicional. Me gusta ese modelo equipo donde hay una mamá y un papá, donde hay una casa, un hogar, sobre todo, que no es lo mismo una casa un hogar. En un hogar hay un ecosistema que está hecho de abuelos, de tíos, de primos, de amigos que son familia y que son como los tíos de los hijos. Me gusta todavía esa cosa de la familia a la vieja usanza. No descarto algún día, porque creo que la vida te va moldeando, te va enseñando, te va curtiendo y nunca hay que decir que no a las herramientas que la evolución de la historia nos va ofreciendo. Pero si te lo tengo que responder hoy, en 2026, todavía me gustaría tener la posibilidad de armar una familia a la vieja usanza.</p><p><b>— Mencionaste a Ismael Serrano y también hablaste, en el reportaje con nuestra compañera, de Joaquín Sabina. ¿Por qué sentís que te interpelan tanto en este momento de tu vida?</b></p><p>— Mira, a los dos los escucho hace mucho tiempo, desde que soy joven me acompañan. Joaquín, que me parece que fue el padre de la canción de autor española, junto con Serrat y algunos más. Estos tipos que llevaron una bandera de la música profunda, poética, nostálgica, también. Ismael Serrano creo que es un hijo pródigo de ellos. Me gustan ese tipo de propuestas musicales porque me parece que nos indagan mucho en todo esto que venimos hablando. Nos permite pensar cómo entendemos el amor, el amor sano, el del bueno, el que te hace bien. Sabina tiene una canción espectacular que se llama <i>Pastilla para no soñar. </i>Que todo el tiempo hace una especie de raconto de las cosas que tenés que hacer si querés vivir 100 años, ¿no? Y claro, las cosas que vos tenés que hacer si querés prolongar tu vida, seguramente no te hacen vivir, ¿no? Porque te hacen estar preocupado permanentemente por llegar a viejo y quizás no te permiten preguntarte y hacer lo que tengas que hacer para vivir bien este presente en el que estamos hoy. Entonces, me parece que ese tipo de música todo el tiempo te hace una propuesta personal: ¿por qué no vivís la vida más profundamente, amando más profundamente a la gente que te rodea, vinculándote más, entendiendo que la vida es un conjunto de momentos, una suma de momentos, de historias? Creo que esa música es un refugio para los que vivimos en este mundo racional, para no dejarnos vencer por este mundo.</p><p><b>— Y se te reconoce una persona hiper racional, ¿no?</b></p><p>— Al aire sí (risas).</p><p><b>— ¿Y fuera del aire?</b></p><p>— Bueno, fuera del aire soy mucho más emocional.</p><p><b>— ¿Sentís que lográs conectar con lo que vos sentís, independientemente de toda la información y lo que se nota que tenés analizado tu vida y lo que te gusta, lo que no?</b></p><p>— Creo que hoy se da un match perfecto entre ese Gonzalo que es afectuoso, familiero, amiguero y mi rol profesional. Y no es por tirar flores. Infobae a mí me permitió amalgamar esas dos facetas, ¿viste? Conducir un programa, aun siendo un analista político y muy racional en mi manera de leer la política, la política pública, la economía. Hoy estoy en un momento profesional donde siento que puedo conectar aun con esos entrevistados que vienen de ese mundo racional y tan duro, tan gris como es el de la política y la economía, desde un costado mucho más humano. Es como que yo siento que este lugar es mi casa y los recibo en mi hogar. Y las conversaciones muchas veces tienen que ver aun con muchísimas diferencias y discusiones muy profundas y subidas de tono, en algún momento, porque corresponde. Siempre llegamos a un lugar donde, en definitiva, él o ella son un ser humano que tiene sus sentimientos, ideas, quizás diferentes de las mías, pero que al igual que yo quieren este país y entienden que la salida está por otro lugar. Entonces, puedo encontrarme desde un lugar más afectuoso, un lugar mucho más empático, emocional, con esas personalidades de la política, la economía, con quienes hasta hace un tiempo me unían simplemente cuestiones grises, duras, más estructuradas.</p><p><b>— Después de escuchar o entrevistar a personajes que, como decís, devienen de la política y que, al menos por lo que uno se va enterando, para nada comparten los valores en los que vos sí creés y promovés, ¿no hay como un cortocircuito cuando los estás escuchando y sabés que te están mintiendo y traicionando en el relato?</b></p><p>— Sí, y ahí es donde aparece otra cosa buena de quien uno es como persona más allá del trabajo. Yo soy súper pasional, soy taurino. Dicen que el tauro es un signo súper pasional y me reconozco.</p><p><b>— Tenés que ver cuál es tu ascendente, porque desde los 28 años te rige tu ascendente.</b></p><p>— Creo que, según alguna vez leí por ahí, en Aries.</p><p><b>— ¿No te hiciste carta astral?</b></p><p>— Una sola vez (risas) y no la recuerdo.</p><p><b>— Hay que arrancar de nuevo con eso (risas).</b></p><p>— Me pasa que cuando estoy entrevistando a alguien y sé que su planteo es negativo, roza lo ilegal, lo corrupto, etcétera, ahí es donde sale una persona en mí que discute y pelea. Pero pelea siempre, resguardando lo institucional y el respeto. Yo nunca golpeo debajo del cinturón. Aun cuando me ha pasado de entrevistar, incluso conduciendo acá en este canal a personas que yo creo que le han hecho mucho daño a la Argentina. Pero igual las invito para discutir, porque me parece que son parte de este producto llamado República Argentina y está bien discutir públicamente con ellos. Me parece que está bien que nos demos la mano y que podamos despedirnos con educación, con caballerosidad, aun cuando la entrevista haya sido muy difícil.</p><p><b>— Quiero volver por un momento a lo que me contabas antes, en relación con todo lo aprendido, lo trabajado de cara a lo que viene. ¿Es más fácil o más difícil estar libre no solo de pareja sino también del combo familiar? Porque vos hablás de la nostalgia del barrio, tus viejos, los amigos, pero uno también escucha del otro lado: “Estoy agotada de los chicos” o a tu amigo quejándose de la jermu. ¿Es más liviano o te pesa más?</b></p><p>— Uno quiere siempre lo que no tiene. Y ese es un mantra.</p><p><b>— Y el pasto del vecino siempre está más verde.</b></p><p>— Siempre es más lindo. Y muchas veces mis amigos me dicen: “No, porque vos que podés ver una serie, que podés ir a recitales”. Yo voy mucho a recitales, por ejemplo, y entiendo que para ellos, que tienen una estructura, lo que se ve de mi parte, de mi lado, es atractivo. Para mí es súper atractivo lo que veo de su lado. <b>Para mí debe ser espectacular tener un hijo o muchos hijos y que te vean llegar a tu casa y que se te cuelguen: “Papá, esto, papá, lo otro. Y te quiero contar que hoy...” ¿Viste?</b></p><p><b>— No hablan tanto, igual te digo la verdad. Son monosilábicos. Sí o no, pero no importa (risas).</b></p><p>— Pero bueno, digo, es como que uno a veces piensa que la vida está hecha un poco de las dos cosas. A veces yo, no sé, no sé si es una especie de autocalmarme o de...</p><p><b>— Consolarte, autoconsuelo.</b></p><p>— Pero decís: “Bueno, quizás la vida me permitió hacer todo esto que hice hasta ahora para que el día que tenga la gracia de formar una familia, que no me quede ninguna cuenta pendiente, que hice todo lo que quería hacer. Viajé, me moví, fui, vine, trabajé. Y bueno, <b>ahora tengo todo: la experiencia, los recursos, la disponibilidad para poder ser un buen marido y un buen papá y entregarles el tiempo que se merecen y la energía que se merecen”</b>. No sé si es un autoconsuelo o qué.</p><p><b>— Bueno, es parte del proceso. Cuando uno espera o quiere que algo llegue en el ámbito que sea, también hay como toda una necesidad de calmar cierta ansiedad o los pensamientos que a veces nos abruman. ¿Cómo te llevás con eso?</b></p><p>— Me llevo bien, lo cual no significa que le gane la pelea todos los días. Yo termino de trabajar acá en Infobae a las nueve de la noche, llego a casa, llego en quince minutos y me preparo algo para comer, pongo algo de música, me sirvo una copita de vino para bajar el día y después es como que te acostás y todavía... Pensá que lo que para una persona común es terminar a las seis de la tarde, para mí es terminar a las nueve de la noche. Mi momento de empezar a apagar el motor arranca a las 21 horas, con lo cual a veces me voy a acostar todavía con el auto en marcha, ¿viste? Y ahí es donde los pensamientos y las interpelaciones aparecen. Me llevo bien porque me ocupé de llevarme bien. Uno también se tiene que perdonar a uno mismo y aceptar que la vida no es siempre como uno esperaba y que tiene un montón de cosas que son imprevistas y que no siempre son cosas que están buenas. Si uno empieza a reconciliarse con eso, irse a dormir a la noche es mucho más fácil. Eso no significa que todas las noches uno se vaya a dormir ok.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CYNGOVZET5EQ3EYPMJ4UL262DM.jpg?auth=05bffd7ec8c726bd9f2590dddd6801884ee4ef0fc905afb3d89882f8048ce521&smart=true&width=1920&height=1266" alt="“Cuando trabajás de esto tantos años y le entregás tanto tiempo y energía a tu vida profesional, desatendés otras cosas”, reconoció Gonzalo en diálogo con Luli Fernández. (Maximiliano Luna)" height="1266" width="1920"/><p><b>— ¿Sentís que es en esos momentos, cuando estás rumiando, cuando quizás aparece más esa lucecita de decir: “Cómo me gustaría compartir este viaje con una pareja, una familia”? </b></p><p>— Totalmente. Se lo decía a mi vieja el fin de semana pasado: “Estoy en un momento de mi vida en el cual me va re bien en lo laboral, estoy en un lugar maravilloso como este, medio líder, en un rol espectacular como es el de conducir el programa que cierra la programación, haciendo lo que me gusta, es decir, analizando y contando la política, la economía. Tengo una cátedra en la maestría en Ciencia Política en una universidad súper prestigiosa como la Austral. Profesionalmente estoy bárbaro, estoy muy bien con mis papás, con mis amigos. Me ocupé de tener un lindo lugar donde vivir, que vuelvo a casa y me gusta la casa donde vivo, las luces, el olor, la música. Y es como que a veces...</p><p><b>— Te falta con quién compartirlo.</b></p><p>— Claro, decís cuánto me gustaría poder compartir todas estas cosas, que no son cosas materiales, aclaro.</p><p><b>— Son momentos.</b></p><p>— Son momentos, todo es fruto del corazón, del empeño, del sacrificio. Me encantaría poder compartir eso con alguien y armar un equipo con sus cosas, con su familia, con sus amigos. No sé, algo que a mí me parece que es espectacular, como viajar. Yo si fuese por mí dos de cada cuatro fines de semana por mes me iría a la costa a ver el mar, a leer un libro. Y todas esas cosas es lindo hacerlas en equipo, no hacerlas solo. Como que ya me cansé un poco de viajar solo. Yo soy muy fanático de Madrid, pero me cansé de ir a Madrid solo. Es como que estaría bueno también, y por eso es que insisto, a la noche a veces lo pensás y tu cabeza vuela. A veces decís: “Che, qué linda vida que Dios me dio, ojalá me permita compartirla con alguien y que eso sea el fruto de la construcción de un equipo mucho más grande”.</p><p><b>— Nos tenemos que poner ya las pilas. Tenemos que abrir canales de conquista. ¿Por dónde...? ¿Te animas a tirar un like en Instagram? ¿Te metés en alguna app de citas?</b></p><p>— No tengo app de citas. Nunca tuve.</p><p><b>— La app de cita para mí es una cornisa que está al punto de caer, sobre todo cuando trabajás en los medios. ¿Y las redes?</b></p><p>— Y las redes son redes súper profesionales las mías. La verdad es que yo todos los días posteo las cosas que hago acá en Infobae y es un <a href="https://www.instagram.com/azizgonza/?hl=es" target="_blank" rel=""><b>Instagram</b></a> que está dedicado a que me vean en mi rol de analista político. De tanto en tanto filtro un asado con mis amigos o una reunión familiar, porque como te contaba cuando arranqué, para mí todo eso me hace el analista político que soy. No es que digo estoy a favor del diálogo y de los acuerdos pensando en un país de largo plazo de la nada. Es porque yo vengo de una familia donde está bien tolerar al otro, está bien escuchar al otro, una familia abierta a que venga quien sea y eso me nutre a mí como analista político. Entonces, filtro de vez en cuando de dónde nace ese Gonzalo que promueve el diálogo político entre los polos que hoy se están matando. Pero mis redes sociales son súper profesionales.</p><p><b>— O sea, no te animás a conquistar por redes, por Instagram.</b></p><p>— No es que no me animo. Alguna vez me ha pasado, de hecho, la última vez...</p><p><b>— Porque es un re canal para eso. Que te presente un amigo a alguien, la amiga de la mujer...</b></p><p>— Totalmente. No y aparte, para no ser hipócrita, lo primero que te gusta de una persona es lo que ves.</p><p><b>— Obvio. Pero, ¿quién dice lo contrario?</b></p><p>— Bueno, el Principito: “Lo esencial es invisible a los ojos”.</p><p><b>— Bueno, pero por eso es un cuento para chicos (risas).</b></p><p>— Es una mentira, porque lo esencial no es invisible a los ojos. La persona te tiene que gustar. Y uno también, ocupándose de uno, mantenerse bien, cuidándose, haciendo actividad física, no solamente se está queriendo uno mismo, también está demostrándole amor a la persona con la que uno comparte su vida, manteniéndose bien, tratando de gustarle. Es un acto de amor. De hecho, me pasó que la última pareja que tuve el año pasado, el arranque de la conversación fue por Instagram, sí.</p><p><b>— Bueno, puede ser un lugar.</b></p><p>— Es un lugar donde arranca. Un inicio, sí, claro que sí.</p><p><b>— ¿Y por qué sentís que en esa oportunidad no funcionó?</b></p><p>— Qué buena pregunta (risas). Voy a arriesgar una respuesta...</p><p><b>— ¡¿Cómo arriesgar?! Con todo el análisis que estás haciendo, ya lo debes tener clarísimo. ¿Sabés qué? Con </b><i><b>highlights</b></i><b> y todo.</b></p><p>— Te voy a ser honesto con esto. Fue una pareja en la cual había mucha atracción mutua, mucho amor mutuo, había mucho match en cuanto a pensar cómo concebir el futuro de formar una familia. Yo di todo por eso. Creo que del otro lado faltó disponibilidad. No faltó amor, faltó disponibilidad. A veces no basta solamente con que te guste, con que haya admiración, haya amor, sino que también hay una línea de tiempo en la cual los dos nos tenemos que encontrar. Y creo que del otro lado no había ese momento tal, ¿no?</p><p><b>— ¿Y cuánto creés que puede influir, no la falta de paciencia, sino el hecho de que, cuando uno quiere algo y sabe adónde va, quiere que suceda ya? Que decís: “Che, no estoy para perder el tiempo”, ¿viste?</b></p><p>— Sí. Hace poco escuchaba un reel muy interesante de <b>Gabriel Rolón</b>, que cuenta su experiencia personal con su actual mujer. Se lo cuenta creo que a <b>Andy Kusnetzoff</b>, si mal no recuerdo. Y le dice: “Yo me enamoré de una mujer profundamente y ella se enamoró de mí, pero ella no estaba en un momento de su vida en el cual podía ofrecerme la disponibilidad necesaria para devolverme todo ese amor que yo le estaba dando. Entonces, la invité a comer decidido a que esa iba a ser nuestra última cita”. Entonces, dice que se encuentran en un lugar muy bonito y él le dice a ella: “Mirá, vengo a decirte que esta es la última vez que vamos a compartir, porque yo estoy profundamente enamorado de vos y siento que vos no estás en un momento de tu vida en el cual tengas la disponibilidad suficiente para devolverme todo este amor que yo te estoy dando. Así que te quiero agradecer y si me voy hoy, va a ser mucho más fácil recordarte con cariño y con alegría. Si esto lo hago de acá a un mes, me voy a ir con muchísimo dolor y me voy a arrepentir de no haberlo hecho en el momento indicado. Así que gracias”. Pidió la cuenta y cuando se estaba yendo, ella le dice: ‘Pará, pará, pará ¿Y si me dejás intentarlo a mí también?’”. Y hoy están juntos hace 12 años. En mi última relación no hice esa última cita de decir hasta acá llegué, porque yo fui a fondo y seguí. Y seguí porque creo que cuando uno está enamorado y está bien e identifica en la otra persona una persona con la cual podés armar una familia y compartir tu vida, tus amigos, a tus viejos, tus tíos, tus primos y se va a dar esa amalgama perfecta, apostás igual y te la jugás. Bueno, yo me la jugué y creo que del otro lado también se hizo lo que se pudo. Pero bueno, llega un momento en que uno también tiene que tener un acto de dignidad para con uno mismo, ¿no? </p><p><b>— Seguro.</b></p><p>— Y decir: “Che, yo no te puedo obligar a vos a que quieras devolverme a mí exactamente lo que yo necesito. Entiendo que estás haciendo lo mejor que podés, que sos una buena persona y que quizás si pudieses darme lo que yo necesito, lo harías, pero no lo estás haciendo. Así que por mí, elijo salir”.</p><p><b>— Sí, quizás no en el momento o de la forma que vos querés que lo hagan.</b></p><p>— Tal cual. Pero sí, yo me tomé el tiempo necesario. No es que fui ni ansioso ni apurado. Dejé que pase mucho tiempo, acompañé mucho y llegó un momento en el cual también uno empieza a pensar: che, la vida no es tan larga como uno cree. Y todo este tiempo que yo estoy entregando con mucho amor, si se prolonga de manera indefinida y esto no se modifica, a mí me va a lastimar mucho y me va a hacer arrepentirme de no haber puesto una pausa donde quizás había que ponerla.</p><p><b>— Si pudieses tomarte un mate con el Gonzalo de hace 10 años atrás, ¿qué te dirías?</b></p><p>— Uf. Le diría que suelte. Que no hay un abismo, un acantilado atrás de cada decisión que uno toma. Y abajo de ese acantilado no hay tampoco dragones que tiran fuego. No hay un apocalipsis atrás de... Le diría que no tenga miedo, que vaya para adelante, que viva la vida que quiere vivir y no la que los demás esperan que uno viva. Le diría que tenga una noción real del paso del tiempo. Le avisaría que el tiempo pasa, que no es infinita la vida y que por eso cada momento que vivís con la gente que querés, tenés que atravesarlo y disfrutarlo como si se acabase mañana. Hoy tengo una relación hermosa con mis papás y los amo profundamente. No sé si siempre fui tan amoroso. Siempre fui un buen hijo y los amé. Nunca tuve un problema. Pero le diría a ese Gonzalo de hace 10 años: “Abrazá más a tus viejos, abrazá más a tus tíos, a tus primos, disfrutá más, tomate más vacaciones, viajá más. No te van a echar de ningún laburo porque te tomes vacaciones. Y si te echan de ese laburo porque te tomaste vacaciones, va a haber otro y seguramente es porque no debió haber sido ese trabajo. Rodeate de gente que te quiera bien, no de gente que tenga un interés en tu rol profesional o en tu rol personal”. Le diría que viva, básicamente, como si la vida se terminase mañana, porque se puede terminar mañana. Uno nunca sabe cuando el barba te dice: “Che, [chiflido]”.</p><p><b>— Ya está, vamos.</b></p><p>— Ya te picó el boleto. Me ha pasado en mi entorno más personal que he perdido seres queridos y situaciones en las cuales la vida, Dios o quien sea, te está regalando la enseñanza de que esto no se acaba en el infinito, sino que se puede acabar mañana. Entonces, hay que disfrutarla hoy, ¿viste? Y pasar buenos momentos con la gente que querés, escuchar más música, viajar más, leer más libros.</p><p><b>— Que eso no es perder el tiempo, todo lo contrario.</b></p><p>— Abrazarte más a la gente que querés, decirle más a la gente que querés, a tus papás, a tus tíos, tus primos, tus amigos: “Che, te quiero, te adoro, qué lindo que estás en mi vida. Gracias por todo lo que hacés”. Eso hay que hacerlo ahora, hay que vivir ahora, ¿viste? Hay una canción de Ismael Serrano que replica un poema de Machado que dice: “Hoy es siempre todavía. Toda la vida es ahora”. Le diría eso.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/773IWKCH5ZFB5ANH2IULWFLOR4.jpg?auth=0fafa3a06f340e6f3a352d35fe5e81dc2144359c716e1490a477f11333bda2fc&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Gonzalo Aziz con Luli Fernández en Ellos - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Eva Bargiela habló de la pérdida de un embarazo, el duelo por su mamá y el apoyo de Gianluca Simeone]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/13/eva-bargiela-hablo-de-la-perdida-de-un-embarazo-el-duelo-por-su-mama-y-el-apoyo-de-gianluca-simeone/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/13/eva-bargiela-hablo-de-la-perdida-de-un-embarazo-el-duelo-por-su-mama-y-el-apoyo-de-gianluca-simeone/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la modelo repasó uno de los momentos más difíciles de su vida y reflexionó sobre la muerte repentina de su madre, la pérdida gestacional que atravesó y el sostén que encontró en su pareja en medio de ese proceso ]]></description><pubDate>Thu, 13 Aug 2026 06:21:21 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Perdí a mi mamá en octubre de 2024 y, a los pocos días de que falleció, me enteré de que estaba embarazada”</b>, contó <b>Eva Bargiela</b> durante una entrevista en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>La modelo y conductora habló de uno de los momentos más difíciles de su vida, marcado por la muerte repentina de su madre, un embarazo inesperado en medio de ese duelo y la pérdida gestacional que sufrió pocas semanas más tarde.</p><p>Tiempo después, junto a su pareja, <b>Gianluca Simeone</b>, volvió a apostar por el deseo de formar una familia y así llegó <b>Faustino</b>, su primer hijo. En ese recorrido, también se refirió al acompañamiento que recibió, a la decisión de construir un proyecto en común y a los cambios que atravesó a nivel personal.</p><p>Con una trayectoria vinculada al modelaje, la televisión y los medios, Bargiela mantuvo una conversación centrada en la maternidad, la ausencia, las pérdidas y el modo en que esas experiencias redefinieron su vida. Además, reflexionó sobre su relación de pareja y el presente que transita.</p><p>Eva es modelo, conductora y figura en los medios argentinos. Comenzó su carrera en el modelaje durante su adolescencia y luego se incorporó a la televisión, donde fue azafata de programas como <i>A todo o nada</i>, conducido por <b>Guido Kaczk</b>a. También es licenciada en Marketing y desarrolló una presencia activa en <a href="https://www.instagram.com/evabargiela/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/evabargiela/?hl=es"><b>redes sociales.</b></a></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YV2CGUE64RDVXLFAM7L6B7KF4U.jpg?auth=0bcf856b60a66083f5bc52206ee727f5051b44dd29b64eb591ce4d6dbfa0a2c7&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Eva Bargiela recordó que trabajó como azafata de Guido Kaczka en A todo o nada y definió esa etapa como la puerta de entrada a la televisión." height="1080" width="1920"/><p><b>— Bienvenida Eva. Gracias por haberte hecho el tiempo para estar acá. Esto es un programa, pero también es un Casino Deluxe...</b></p><p>— ¡Yo nunca fui a un casino!</p><p><b>— ¡¿Nunca?!</b></p><p>— Entré, pero nunca jugué. Tendría que ir, es una cuenta pendiente (risas).</p><p><b>— La suerte a veces está de tu lado, a veces no. Pero hay que saber hasta dónde, saber cuándo parar.</b></p><p>— Claro, eso me da miedo, ¿viste? Yo creo que soy un poco rata y no me animo a poner plata y perderla, como que por más que sean 10 pesos, me pone mal. Entonces es como que digo: “Ya está, ni juego”.</p><p><b>— Acá vos me tenés que decir qué harías con un millón de dólares y vamos a conversar, a tener esta entrevista a través de juegos, preguntas y te la vas a ir ganando</b>. <b>Te los voy a dar los fajos en base a toda la verdad que me tires sobre la mesa.</b></p><p>— Okey. Perfecto.</p><p><b>— Pero primero quiero saber qué harías con un millón de dólares.</b></p><p>— La verdad es que no sé qué haría con un millón de dólares. Nunca tuve un millón de dólares, entonces es como que es algo que no... </p><p><b>— ¿Vos sabés que sos la primera persona que me dice: “No sé qué haría con un millón de dólares”?</b></p><p>— Es que quisiera tomar una decisión inteligente. Creo que invertiría en algún negocio para tener rentabilidad de alguna forma y me gustaría comprarme una casa cerca de la playa. Me compraría una casa cerca del mar para poder ir tanto en invierno como en verano. Eso sería.</p><p><b>— Despertarte con el ruidito del mar, ¿no?</b></p><p>— ¡Sí! Cuando quiero agarrar el auto, decir: “Che, ¿nos vamos a la casa?”. Una casa que pueda llegar en auto porque ya si es con vuelo es todo más complicado. Así que agarro el auto y nos vamos a la casa del mar. Una casa argentina.</p><p><b>— ¿Y qué lugar del mar te gusta acá?</b></p><p>— Y yo soy muy de la costa atlántica. A mí me gusta mucho la zona de <b>Pinamar</b>. Con mi familia veraneábamos mucho en <b>Valeria del Mar.</b> Toda esa zona de <b>Cariló</b>, <b>Ostende</b>, que tiene casitas preciosas, podés ir caminando a la playa. Creo que me compraría una casa como por ahí.</p><p><b>— Hermoso, los bosques, todo...</b></p><p>— Sí, salir a caminar, hacer un asadito en la casa después de la playa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JAIRUPJVTBFAPJ4QZ3GUF24Y6Y.jpg?auth=b4f2e3c7fcefe85aea279c22eec56ce3704c1c8b53b55570de0e6299e2d28ce4&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Eva Bargiela señaló que no perdonaría una infidelidad porque considera que la confianza en una pareja no se puede reconstruir después de una traición." height="1080" width="1920"/><h2>Por cuánta plata</h2><p><b>— Vamos al primer juego. Yo te voy a decir preguntas en base a tu vida y</b> <b>vos me tenés que decir, en este caso, qué cifra le pondrías a hacer algo o no hacerlo. La primera dice: ¿por cuánta plata volvés a trabajar como azafata de Guido por un año?</b></p><p>— Ay, ¿sabés qué? Por muy poca plata lo haría. Es una experiencia que disfruté muchísimo. Si bien en un momento di un paso al costado fue para crecer, porque no podía estar toda la vida siendo azafata de Guido. Es un trabajo para una etapa. También siento que es un trabajo que me dio muchísimo, porque me abrió las puertas de la tele, que a mí me encanta. Aprendí un montón, porque Guido es un profesional que yo siempre lo digo, pero es como estar en una clase de televisión todos los días, porque siempre en vivo surgen imprevistos y él no sabés cómo, pero siempre la saca adelante. Y sería hasta un gusto si me vuelven a llamar. Igual, bueno, si están viendo esto, voy a pedir mucha plata (risas). Pero lo haría, te juro, por amor y por nostalgia de lo bien que la pasé ahí.</p><p><b>— Sí, por ahí leí que fue una etapa muy divertida de tu vida y que los dejaban ser naturales, disfrutar. Eran todos muy jovencitos también, ¿no?</b></p><p>— Sí, era muy divertido y además para mí era el trabajo de mis sueños, fui muy feliz ahí. Después sí, es verdad que habían pasado como cuatro años que estaba trabajando ahí y quería dar como un salto o apuntar mi carrera para otro lado. La gente en la calle me decía: “Ay, la de Guido”. De hecho, el día de hoy llevo a lavar el auto y me dicen: “La azafata de Guido trajo el auto” (risas). Te debe pasar a vos también que te vinculan con algún personaje.</p><p><b>— Sí, es normal para la gente encariñarse, sobre todo con los programas de Guido que tienen muchos fans.</b></p><p>— Y también tenía un horario muy familiar. Ibamos antes del noticiero y los chicos volvían del colegio, merendaban viendo ese programa, después los adultos venía el noticiero y volvíamos nosotros con otro programa, que era el de los perros que iban a jugar. Entonces, era muy familiar. La gente también se encariñaba, todos nos decían cosas lindas. La verdad que fue una etapa preciosa. Un programa sano también, que a veces cuesta encontrar eso...</p><p><b>— Claro. Es un lujo encontrar en la tele un programa que sea así...</b></p><p>— Y que te sientas cómodo, porque a veces en muchos programas se termina hablando de cosas que... O de policiales o cosas que te incomodan porque te interpelan. Y un programa así sano la verdad que es súper disfrutable.</p><p><b>— Vamos con la segunda pregunta. ¿Por cuánta plata te vas a un mes a vivir a otro país sin tu familia?</b></p><p>— ¿A qué país? (risas)</p><p><b>— ¿Qué país sería el más tentador para vos? Según tus gustos.</b></p><p>— La verdad que un mes a otro país sin mi familia sería como unas vacaciones largas.</p><p><b>— Entonces, no está tan mal.</b></p><p>— ¿Sin mi familia es sin mi hijo y mi pareja?</p><p><b>— Sí, sin la familia que formaste. Claro, sin tu hijo, sin tu pareja.</b></p><p>— Ah. Como me dijiste sin tu familia y yo soy mamá reciente, pensé tipo mi papá, mis hermanas... No, sin mi hijo es dificil...</p><p><b>—Sin tu pareja y sin tu hijo. Ponele que está justificado que es un trabajo, te vas un mes a no sé dónde...</b></p><p>— ¡Los extrañaría un montón! Además <b>Faustino</b> es muy chiquito. Tendría que ser un trabajo por el que me paguen mucha plata. No sé. Por 100 mil dólares, creo que me voy. ¿Yo puedo ir a verlos o ellos me pueden ir a visitar? Con esa plata, puedo gastar en pasajes para que me vayan a visitar o ir yo.</p><p><b>— Bueno, arreglamos. ¿En qué lugar del mundo te gustaría?</b></p><p>— Creo que elegiría Miami, que tiene una mezcla. Si voy a estar trabajando puedo hacerme una escapadita a la playa. Y algo así, que también tiene un poquito de vida social, tiene movimiento, tiene ciudad y tiene playa.</p><p><b>— ¿Por cuánta plata dejás que Gianluca publique tu foto más vergonzosa? No necesariamente íntima, sino la foto más vergonzosa, la que más te expone.</b></p><p>— Yo creo que él podría hacerlo gratis (risas). Porque capaz no se enteró que esa foto me da vergüenza y él piensa que yo salí divina (risas). Viste típico que dicen: “Ay, mi amor, te amo, feliz cumple”. Y pusieron la peor foto del mundo (risas).</p><p><b>— Él, por ejemplo, en las redes, ¿publica muchas fotos de ustedes o tuyas?</b></p><p>— Solemos compartir fotos juntos. Disfrutamos mucho el tiempo juntos y subimos por lo general, sí.</p><p><b>— ¿Y te pregunta cuál subir o la sube directo?</b></p><p>— No. De hecho, cuando empezás a salir medio que se consensúa o se le avisa al otro: “Che, voy a subir una foto juntos”. Pero yo me enteré por Instagram que él subió una foto conmigo (risas). Y eso me encantó, porque dije: “Ay, qué relajado, qué genuino”, no está calculando y eso me encantó.</p><p><b>— Y tampoco vos se lo pediste.</b></p><p>— Ni yo se lo pedí ni él me consultó a ver si estaba bien, como que se dio por entendido que estaba bien, si estábamos juntos, saliendo, todo. Pero por lo general capaz yo venía más acostumbrada a la estructura o mismo con mis amigas: “¿Qué hago? ¿Lo subo, no lo subo? ¿Le molestará, le gustará?”. Y fue como una sorpresa.</p><p><b>— O por ahí tus parejas anteriores no tuvieron ese lugar así muy fresco. En el sentido de que por ahí también te exigían que, no sé, consultes o ellos también lo consultaron antes de subir algo. No sé cómo fue.</b></p><p>— Sí, viste cuando venís capaz con cosas aprendidas de antes y hay cosas que son naturales, te sorprenden. Pero yo creo que él podría subir una foto que me dé vergüenza sin consultarme, tranquilamente y sin maldad. Esa sería poca placa. No sé. 10 mil dólares, pero por menos también (risas).</p><p><b>— ¿Cuántos meses hacía que salían cuando posteo la foco en redes?</b></p><p>— Un mes.</p><p><b>— Ah, muy jugado.</b></p><p>— Sí. Habíamos pasado poco tiempo juntos, pero fue muy intenso lo nuestro. Porque nos conocimos acá, pero él vivía en España y yo en Argentina. Nos conocimos en diciembre del 2023 y yo seguí con mi vida, él con la suya. Ni hablamos ni nos seguimos en Instagram, nada. Y como en enero o febrero nos empezamos a seguir y ahí empezamos a hablar. Hablábamos todos los días y éramos como medio unos novios virtuales porque yo sabía todo lo que él hacía, él sabía lo que yo hacía, como que estábamos 24/7 conectados, pero nunca nos habíamos visto. O sea, en términos de cita. Si bien nos habíamos cruzado un día y nos habíamos conocido, nunca había habido ni un beso, nada. Entonces, cuando nos vimos era como que yo me encontré con mi novio, ya éramos novios. Si yo cuento desde la primera vez que nos vimos en persona, y sí fue reciente, pero teníamos una relación virtual. Fue una relación que arrancó un poco al revés.</p><p><b>— Bueno, pero tiene su magia eso. Porque la situación los obligó y de repente es desafiante. Aparte toda la parte de la fantasía de cómo será, cómo me besará...</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— Y el miedo, también.</b></p><p>— ¡El miedo! ¿Imaginate si después de conocerlo en persona se cae todo? Sentís que te dieron besos es como el hechizo, pero al revés. Yo estaba re ilusionada porque decía: “No puede ser tan lindo, tan bueno, tan todo”. Pero bueno, sí, también había que ver en persona.</p><p><b>— ¿Y cómo fue ese primer encuentro?</b></p><p>— La verdad es que fue súper relajado. Él vino de España, tuvo un asado con sus amigos y al día siguiente quedamos en juntarnos a merendar. Yo le dije que venga a mi casa a tomar unos mates y no nos separamos más. Literal. Tomamos unos mates con unos chipacitos que yo había comprado. Y no nos separamos más. Ese día fuimos a comer cada uno por su lado: él se fue con sus amigos, yo con mis amigas y nos encontramos después y fuimos a un boliche. Creo que desde ese día estuvimos siempre juntos hasta que él se tuvo que volver a España a trabajar y empezó la relación de ida y vuelta con muchas horas de vuelo.</p><p><b>— ¡Tremendo!</b></p><p>— Sí, tremendo. Suena lindo y te dicen: “Ay, ¿qué te quejas? Te estás yendo a España un montón de veces”.</p><p><b>— No, pero una relación a distancia, muy difícil.</b></p><p>— Sí. Extrañás mucho... Cuando viajás no estás en tu casa, lo vas a visitar y vos estás al ped* porque no tenés vida ahí y el otro está ocupadísimo porque sí tiene vida en la ciudad. Es complicado.</p><p><b>— ¿Y esa tarde hubo primer beso?</b></p><p>— Sí, hubo primer beso. Con lo que veníamos hablando tenía que haber primer beso. Yo no podía desperdiciar un día más (risas).</p><p><b>— Qué linda historia. ¿Y cuánto llevaban juntos ya?</b></p><p>— Y ya vamos dos años y unos meses.</p><p><b>— Y un bebito.</b></p><p>— ¡Sí! (risas)</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F565SI24R5BZXKI2YCGHOL7UGE.jpg?auth=f784a401121b31b39e72de8416027c7fb35fae0f3492af1c6f52515434a7b764&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Eva y Gianluca decidieron volver a buscar un hijo después de perder un embarazo y así nació Faustino en octubre de 2025" height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Cómo fue ese paso tan importante?</b></p><p>— Fue una decisión.</p><p><b>— ¿Los dos querían ser papá y mamá?</b></p><p>— Yo soy más grande que él, le saco cinco años y venía de una relación larga donde yo sentía que había perdido mucho tiempo de mi vida. Y todos sabemos que las mujeres tenemos un reloj biológico. Aunque no no nos guste.</p><p><b>— Es una realidad.</b></p><p>— Y yo tuve una charla con él y le dije: “Mirá, si vos querés ser padre de acá a 10 años, es súper lógico y estás en todo tu derecho, pero de acá a 10 años yo no quiero tener que estar haciendo malabares para poder quedar embarazada, yendo a un centro de fertilidad, no es lo que quiero vivir. Y respeto si es lo que vos querés vivir porque sos joven y porque cada uno tiene derecho a decidir ser padre cuando tenga ganas. Pero bueno, nuestros caminos irán separados porque es una realidad”. Y nada, él me dijo: “Mirá, no es algo que tenía así presente en hacer ya, pero la verdad es que me veo padre joven, así que nada. Si todo va, va”. <b>Y después pasó que yo perdí a mi mamá en octubre del 2024 y a los pocos días de que falleció mi mamá me entero que estaba embarazada.</b></p><p><b>— Que locura pasar por las dos cosas juntas.</b></p><p>— Fue súper fuerte para mí porque no lo podía procesar. Como que no podía terminar de entender, como que estaba en shock. Estaba anulada. No podía procesar. Estaba triste y contenta, pero no podía procesar ningún sentimiento que habitaba en mí. </p><p>— <b>Claro, estabas duelando y por otro lado...</b></p><p>— <b>Estaba duelando, procesando, porque lo de mi mamá fue súper repentino, ni siquiera de un día para el otro, fue de un momento al otro</b>. O sea, fue algo totalmente inesperado. Y lo mismo lo del bebé había sido totalmente inesperado. Esto fue fin de octubre del 2024 y en diciembre pierdo al embarazo. Y la verdad es que fue súper duro. Esto nunca lo conté. <b>Creo que de hecho hay familiares míos que no lo saben. </b>La verdad es que la pasé muy mal, fue muy doloroso para mí porque estaba procesando lo de mi mamá y llega la pérdida del embarazo. Y ahí nos dimos cuenta que realmente queríamos ser papás, que nos habíamos ilusionado muchísimo, teníamos muchas ganas. Después fui al médico, me hice los estudios pertinentes para ver qué había pasado, por qué había sido y decidimos buscarlo y ahí llegó Faustino.</p><p><b>— ¡Qué momento de tu vida! Muchos duelos juntos. El desapego de una relación tan fuerte como es una mamá, el primer hijo concebido para los dos, varios meses hasta que de golpe la vida decide que no sea y sentir ese vacío, ¿no? Todo pasando medio simultáneamente.</b></p><p>— Fue muy difícil y es difícil todavía porque cuando sos mamá todo el tiempo tenés presente a tu mamá. Hay muchas situaciones donde yo digo: “La quisiera llamar”, ¿entendés? Para... (se emociona). <b>Siento que hubiese sido re buena abuela y que le encantaría estar acá </b>(se emociona). Pero vos me viniste con el casino y yo te vine con un drama de psicóloga.</p><p><b>— Me hacés llorar a mí también. Es que estas cosas son muy duras. Estás poniéndole el cuerpo a una maternidad con una mamá que por lo que veo, la querías muchísimo y era muy presente, ¿no?</b></p><p>— Sí. Además mi mamá era lo más y yo sé que ahora como que... Nunca fue abuela. Pero <b>sé que sería una abuela increíble</b>. La extraño y sé que sería una súper abuela.</p><p><b>— ¿Y la sentís presente de alguna manera internamente, en tus decisiones, cuando estás ahí con tu hijo, en las voces internas? Con estas cosas de: “Mamá haría esto”.</b></p><p>—Sí. La siento muy viva en mí, en muchas cosas que capaz yo era chica y no entendía. Mi mamá siempre fue una mujer súper consciente de todo. Ella era trabajadora social y trabajaba mucho por los derechos de las mujeres, en familia y en niñez. Por ejemplo, era súper militante de la lactancia materna. Y hoy en día me reconozco en muchas cosas que a ella le apasionaban, que antes capaz no lo tenía tan despierto porque era más chica y estaba más centrada en otras cosa. No tenía conciencia de estas cosas. Y al crecer y al no estar ella, que si bien fue hace poco que mi mamá falleció, la siento como mucho más viva en mí que nunca. Me pasan cosas que le preguntaría a mi mamá y de pronto me doy cuenta que no tengo a quién preguntárselas.</p><p><b>— ¿Y cómo te llevas con la mamá de tu compañero?</b></p><p>— Bien, me llevo bien. Es un amor <b>Caro</b> <b>(Baldini).</b></p><p><b>— Al haber perdido tu mamá, convertirte en mamá y que ella sea abuela por el otro lado, ¿sentís que hay algún tipo de cercanía desde ese lugar, como de referencia?</b></p><p>— Ellas es la única abuela que tiene Faustino. Y sí, la verdad es que Caro es súper presente. Lo que pasa es que ella no está mucho en Argentina, se la pasa viajando porque pobre tiene un hijo en cada ciudad. Entonces, no es la abuela que decís: “Hoy se queda con la abuela” porque es difícil encontrarla en el país (risas).</p><p><b>— Claro, es muy independiente.</b></p><p>— Tiene un hijo en Buenos Aires, otro en Italia, otro en España, y ella tiene que repartir su tiempo entre los tres hijos y desde ese lugar es más complicado, pero sí es súper presente.</p><p><b>— Y el padre de Gianluca, Diego Simeone, también vive afuera.</b></p><p>— Claro, bueno, Gianluca tiene a la familia un poco lejos. Entonces tratamos de viajar seguido para poder estar cerca y acortar distancias. Igual, él está todo el día con FaceTime, con videollamada. La tecnología te acerca bastante, pero bueno no es lo mismo, Sinceramente, cada vez que podemos tratamos de ir o ellos también tratan de venir y Caro lo mismo, cuando ella está acá en Argentina, estamos un montón juntos. Pero bueno, cuando no está es más virtual.</p><p><b>—¿Y qué tal el cambio que está encarando tu pareja? Porque están viviendo en Argentina, ya están consolidados acá y él se retiró del fútbol para prepararse como director técnico. ¿Cómo lo acompañás? ¿Cómo están viviendo este proceso dentro de la pareja?</b></p><p>— Y la verdad es que yo a él siento que le tengo que estar eternamente agradecida porque, como yo te contaba, nosotros nos conocimos, al poco tiempo pasó lo de mi mamá y era un momento de mierd* en mi vida, hablando mal y pronto, perdón la palabra. Y son esos momentos donde es más fácil estar lejos que cerca. Y donde solo se quedan cerca tuyo las personas que realmente te quieren. Y él la verdad que tranquilamente se podría haber hecho el distraído y decir: “Bueno, me voy”. Y la verdad que él me agarró más fuerte que nunca, me sostuvo, se quedó al lado mío incondicional. Sobre todo en ese momento que estábamos viendo si ir a España y asentamos allá o venimos para Argentina. Él acá no tenía trabajo, yo allá tampoco y era como una decisión que había que tomar. Yo le dije: “Te voy a ser sincera y no quiero que vos te sientas presionado ni mucho menos, pero yo ahora no me puedo ir a España, porque acaba de pasar lo de mi mamá. Yo necesito estar con mi papá, con mis hermanas. Si me voy allá, voy a ser un mar de lágrimas, no voy a ser feliz yo, no te voy a hacer feliz a vos, vamos a durar poco y nada y nos vamos a terminar separando”. Porque para mí era imposible imaginarme subiéndome a un avión. Irme a vivir allá era un universo paralelo. No había manera de que eso suceda. Y la verdad es que él me dijo: “Mirá, yo te entiendo, te respeto, te banco. Vamos para Argentina, no pasa nada”. Y él dejó lo que estaba haciendo, que estaba jugando en España al fútbol y se vino para acá. En ese momento tomó la decisión de dejar de jugar al fútbol. Él ama el fútbol y está cerca desde otro lugar. Y bueno, por eso está trabajando en una agencia de representación y está haciendo el curso para ser entrenador. Y la verdad es que me tengo que sacar el sombrero por él, porque es un amor. Es una decisión que él la venía pensando, es la realidad, pero también se vio empujada por esta decisión de venir para Argentina.</p><p><b>— Claro, también de tu necesidad, que sos su mujer, su compañera y no es tan visto eso, me parece que es algo valioso. Es muy joven, es muy valiente y muy comprometido.</b></p><p>— La verdad que estamos acostumbradas, que es verdad, siempre somos las mujeres las que modificamos nuestra vida en función de los hombres. Es lo más habitual. También hay una realidad, yo no podía irme a trabajar a España, porque yo trabajo de influencer y toma tiempo desarrollar una carrera en los medios en otro país, que te conozcan. Es un proyecto a largo plazo. Y tampoco podía darme el lujo de estar, no sé, meses y meses sin que me entre un peso. Fue una decisión por varios factores, es la realidad. Pero la principal razón fue que él eligió formar la familia juntos. Porque también podría haber dicho: “Bueno, vamos viendo cómo fluye, seguimos a distancia un tiempo más”, y no. La verdad es que yo me saco el sombrero porque él es un diez.</p><p><b>— Ahora ya siendo una familia y vos siendo mamá, ¿extrañas algo de tu vida antes de tener a Faustino?</b></p><p>— Amo mucho ser mamá y como que me olvidé de mi vida de antes de ser mamá. No cambiaría nada del mundo, pero extraño dormir. O sea, duerme mi bebé, es la realidad, pero se despierta y no duermo ocho horas de corrido. Hace nueve meses que nació.</p><p><b>— Claro, es tremendo.</b></p><p>— Entonces, extraño dormir de corrido ocho horitas. Porque duermo, le doy la teta, duermo y capaz entre todo junto duermo ocho horas, pero no de corrido, ¿viste? Cuando te vas a dormir y te despertás cuando te despertas, es mágico. No me acuerdo lo que era, lo extraño.</p><p><b>— Ya va a volver igual.</b></p><p>— Sí, imagino que sí. Pero ahora estamos en un proceso de destete nocturno.</p><p>—<b> Estás en el peor momento. Por eso estás extrañando dormir.</b></p><p>— Sí, estoy en el peor momento porque es como está endemoniado, porque él quiere la teta y me tira del corpiño, parece uno de los Walking Dead tratando de entrar (risas). Pero bueno, extraño dormir.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HA3MZ7NSYFGLNNEMA4S3GVV2AU.jpg?auth=cf158c2f20a641d02720304bd32fd1848632d9424f5a82e6d11f3e0085d907c2&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""No perdonaría una infidelidad", expresó la modelo en diálogo con Emilia Attias" height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Perdonarías una infidelidad?</b></p><p>— No.</p><p><b>— Categorica.</b></p><p>— Porque he perdonado, o sea, no una infidelidad, sino una infidelidad explicada como un malentendido que después terminó siendo que era una infidelidad.</p><p><b>— Claro, pasaste mucho también.</b></p><p>— Sí, y no creo que cambie. Y como que siento que se rompe algo. A ver, no tengo ningún prejuicio con nada. O sea, no es que digo no a las relaciones abiertas... Que cada uno haga lo que quiera con su vida. Pero si yo tengo una relación de confianza, de monogamia y rompés mi confianza, en cualquier aspecto que la rompas, es muy difícil después volver a construirla.</p><p><b>— Sí, es cristal la confianza.</b></p><p>— Y si te la pasás dudando del otro, no sirve.</p><p><b>— Es peligroso.</b></p><p>— Y te dice algo y vos pensás que te está mintiendo y la pasás horrible. No creo estar capacitada para perdonar una infidelidad. No me hicieron con ese condimento. Y si pasa al revés y me perdonás, perdonás. Yo soy de las personas que, a ver, si yo me mandé una cagada y vos me perdonaste, me parece una embole que me lo vengas a reclamar. O sea, me perdonaste.</p><p><b>— Sí, total. Y de tu parte lo mismo, si perdonas, perdonas.</b></p><p>— Claro, si perdono, perdono. Y bueno, sé que eso no lo puedo perdonar.</p><h2>Yo nunca, nunca</h2><p><b>— Este es el último juego Yo voy a ir diciendo una serie de cosas y si las hiciste, tenés que tomar.</b></p><p>—Dale.</p><p><b>— La primera dice: “Yo nunca, nunca estuve en pareja con alguien más chico”.</b></p><p>— Ay, yo sí (risas). Tengo que tomar.</p><p><b>— ¿Por qué sentiste ese prejuicio que te pesó tanto al inicio de la relación? </b></p><p>— Creo que era un prejuicio más mío que del resto. Yo estaba un poco bloqueada. Sentía que un chico más chico iba a estar en cualquiera. Iba a estar yendo, no sé, de fiesta todos los fines de semana y que yo venía con ganas de buscar algo un poco más estable. No tenía ganas de que me bolud**n. Y desde ese lugar tenía como un poco de prejuicio con la edad. Pero después me sorprendió. Y también saqué una conclusión, que creo que los chicos que son más jóvenes, comparando alguien de 40 con alguien de 28, ponele, no hay tanta diferencia. Pero bueno, yo estaba en un punto de la edad donde me encaraban de 40 y de 24, entonces tenía un espectro.</p><p><b>— Un espectro grande para elegir.</b></p><p>— Sí. Y creo que los chicos más jóvenes tienen mayor madurez emocional, son más sensibles, más empáticos. Capaz estoy generalizando, pero esto habla de lo que yo conocí.</p><p><b>—Sí, de tus experiencias.</b></p><p>—Claro, de mis experiencias. Me pasaba que era todo como más rígido. Entonces, la verdad que me sorprendí para bien con Gianluca, que es más chico que yo.</p><p><b>—Por las cosas que contaste de él, me parece que, para su edad, es una persona emocionalmente madura, responsable y coherente, entre muchas otras cualidades, ¿no? En general, hay personas que nunca llegan a desarrollar nada de eso a lo largo de su vida.</b></p><p>— Es que él me puso los puntos al principio. Me dijo: “Mirá, a mí me gustás, ¿vos qué pensás? Porque no quiero que nadie se lastime”. Como todo muy bien, muy correcto.</p><p><b>— Vamos con la tercer: “Yo nunca, nunca stalkeé a alguien desde una cuenta falsa”.</b></p><p>— Ay, yo sí.</p><p><b>— ¿A quién? Exponete hasta donde vos quieras. Yo nunca voy a exponerte por demás, pero más o menos contame la situación.</b></p><p>— Ahora no lo hago más, pero tenía una cuenta para ver cosas que no quería ver con mi cuenta. Más por un tema de preservar mi intimidad y que no aparezca el Instagram mío con mi nombre, como que entré a ver tal cosa. Capaz no por algo que no pudiera ver sino por un tema de no parecer una chusma o cosas así.</p><p><b>— ¿Pero qué te interesaba ver que no querías estar expuesta con tu nombre? ¿Un rubro, área, un chico que te estaba escribiendo?</b></p><p>— Capaz cuando tenía una relación un poco tóxica, que tipo entrabas a ver qué onda, no sé, en este lugar o cosas así más de...</p><p><b>— Como en esa situación de a ver si esta persona está en cualquiera.</b></p><p>— Claro. Y llegó un momento que me di cuenta de que me hacía mal.</p><p><b>— Aparte sos presa de esa situación, eso es muy tóxico para uno eso</b>.</p><p>— Muy tóxico. La tuve poco tiempo esta cuenta, pero la tuve y me hago cargo. Y dije: “Me hace mal”. O sea, me pregunté ¿por qué yo entro a buscar algo que me hace mal? Si lo encuentro me hace mal, me hace mal ya pensar que existe algo que me hace mal y entro a buscarlo.</p><p><b>— Y gastás ese tiempo en eso.</b></p><p>— Sí, en lugar de gastar energía en cosas buenas. Todo muy horrible. Y la eliminé y volvió la paz a mí en ese momento. Nunca más lo haría. O sea, no veo cosas que no me interesan y no entro. Como que siento que fue un momento. No me identifico con eso. Igual hay gente que tiene cuentas fake para ver cosas. Yo te juro que no lo recomiendo. Además, ¿qué querés investigar? ¿Cosas del pasado de alguien? ¿Para qué? Es feo para uno. Te ponés en un lugar de detective y no está bueno.</p><p><b>— Yo nunca, nunca mandé un mensaje y después me arrepentí.</b></p><p>— Ay, sí, eso sí.</p><p><b>— ¿Sos impulsiva?</b></p><p>— Sí, sí. Yo tengo una cosa que me enojo, prendo el fósforo y explota todo. Pero a los quince minutos para mí está todo bien y me olvido. Y te digo: “Vamos a tomar algo”. Vos me decís: “¿No te acordaste lo que me acabas de decir?”. Y tipo: “No, vamos a tomar algo”. </p><p><b>— No sos rencorosa.</b></p><p>— No, me olvido. Tendría que ser un poco más memoriosa capaz.</p><p><b>— Pero si lo ves profundamente, hay una cosa del desapego. Vivís más liviana...</b></p><p>— Sí, no voy a dormir enroscada.</p><p><b>— Igual te podés enojar con alguien, pero en el fondo si decidiste seguir tomándote algo con esa persona, sea amiga o lo que sea, es porque es buena persona de corazón.</b></p><p>— Sí y ahora por lo menos existe el editar mensaje o el eliminar para todos. Para evitar conflictos (risas).</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/LL7HCNEXQBDFBKGRVT42ZSRZPM.jpg?auth=b8f24d7238f1925d3ecb87a337f5e55dc0cbd446b571311d68cd16234269c106&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Eva Bargiela con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Ella tiene 61 años, él 29 y llevan cinco años juntos: “La gente me mira como diciendo: ‘¿No te da vergüenza?’”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/13/ella-tiene-61-anos-el-29-y-llevan-cinco-anos-juntos-la-gente-me-mira-como-diciendo-no-te-da-verguenza/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/13/ella-tiene-61-anos-el-29-y-llevan-cinco-anos-juntos-la-gente-me-mira-como-diciendo-no-te-da-verguenza/</guid><dc:creator><![CDATA[Milagros Labrada]]></dc:creator><description><![CDATA[Se conocieron por Facebook, comenzaron a convivir a los tres meses y aseguran que la diferencia de edad dejó de ser un tema entre ellos, aunque todavía deben enfrentar los prejuicios de familiares y desconocidos. “El hombre siempre es el piola y la mujer es la robacuna”, advirtió Viviana]]></description><pubDate>Thu, 13 Aug 2026 06:18:53 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Para el amor no hay edad”</b> es una de esas frases que se repiten cuando una pareja desafía las convenciones y los prejuicios.<b> Viviana Torres </b>y<b> Miguel Ortega</b> conocen de cerca esa mirada ajena. Aunque los separan 31 años, lograron construir una relación sólida que ya lleva cinco años y medio. <b>Ella tiene 61 años; él, 29.</b> Se conocieron, apostaron por el vínculo y, según cuentan, rápidamente encontraron en el otro un compañero de vida.</p><p>La historia de amor comenzó de una manera muy actual: por redes sociales. Se conocieron en <b>Facebook</b>, cuando<b> Miguel</b> reaccionó a una historia de <b>Viviana</b> y ella le respondió. A partir de ese intercambio, empezaron a hablar. <b>“Cuando vi la foto dije: ‘Es una criatura’”</b>, recordó ella, entre risas. Él, en cambio, admite que sintió una atracción inmediata: “El hecho de verla en persona cambió todo, me hizo abrir la cabeza”.</p><p>Lo que al principio parecía curiosidad, pronto tomó otro rumbo.<b> </b>Viviana<b> </b>admitió que, al principio, pensó que podía tratarse de algo pasajero. “Era la moda del colágeno y bueno, qué lindo, nos vemos”, repasó. Sin embargo, con el correr de los días entendió que <b>Miguel </b>hablaba en serio. La relación avanzó rápido y, según cuentan, a los tres meses ya estaban conviviendo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FWBW4Y3WIFFJZMJ3OW5ONB36UI.jpg?auth=3308a3e0a467a09557406934b39c67edcf65f405aefd2530877408421bbbbb97&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Ella tiene 61 años y él 29: se conocieron por Facebook, apostaron a la convivencia y hoy enfrentan juntos los prejuicios" height="1280" width="1920"/><p>El vínculo no estuvo exento a las miradas ajenas ni de resistencias familiares. <b>Miguel </b>reconoce que en su entorno costó más aceptar la relación. <b>“Mi familia fue lo más complicado, más que nada mi mamá. Hasta hoy en día”</b>, explicó. Pero Viviana sabía el impacto que iba generar la diferencia de edad y lo planteó con crudeza: “Los entiendo, tenemos una diferencia de edad de 31 años. <b>Yo soy más grande que la mamá</b>”.</p><p>En su caso, la reacción de sus hijos fue distinta. Viviana tiene dos hijos que son mayores que su pareja: <b>Melanie</b>, de 31 años, y <b>Jonathan</b>, de 34. Según relata, al principio la situación resultaba extraña por una cuestión generacional. Pero con el tiempo se integraron sin grandes conflictos. <b>“Hoy en día son como hermanos”</b>, dice sobre el vínculo entre Miguel y sus hijos. Para ella, uno de los logros más importantes fue haber podido consolidar una dinámica familiar armónica, más allá de los prejuicios externos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KXER3XDOTVEXPDPQK5DEJOR2BY.jpeg?auth=f38a7452fab46bdfae25bbbeb0433507ddd98d164d6cce151ef02a4b21d44ef6&smart=true&width=1599&height=1200" alt="La pareja junto a Melanie, la hija de Viviana" height="1200" width="1599"/><p>Algo que aparece como una constante en esta historia, es el peso de la mirada social.<b> </b>Viviana admitió que muchas veces la confunden con la madre, la tía o incluso una acompañante ocasional de Miguel. “Una señora me nombró todo un árbol genealógico: ‘¿Es tu hijo? ¿Tu sobrino? ¿Tu amigo?’. No, le digo, es mi pareja”, recordó. Pero también percibe un doble estándar muy marcado: mientras las relaciones entre hombres mayores y mujeres jóvenes suelen naturalizarse, cuando sucede al revés la mujer queda expuesta a juicios más duros. </p><p><b>“El hombre siempre es el piola, el vivo. Y la mujer es la robacuna, la sinvergüenza”</b>, resumió Viviana.<b> </b>Miguel, por su parte, sostiene su postura con firmeza frente a quienes cuestionan su elección: <b>“No tengo que estar pidiendo permiso ni explicando qué voy a hacer de mi vida. No estoy haciendo nada malo. Es algo que a mí me hace bien, me hace feliz”</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QCQ7QGJYIBESLMAZEQEBEEYJW4.jpg?auth=3f1e217c040a97e07809854c9cbb6aef8955a92734df8ff47c9882b8b181bfc2&smart=true&width=1920&height=1280" alt="“Siempre la gente va a opinar”, sostuvo Viviana sobre las críticas que recibe por su relación con Miguel, 31 años menor que ella" height="1280" width="1920"/><p>Viviana explicó que una de las claves del vínculo fue la madurez de<b> </b>Miguel. A pesar de la diferencia de edad, remarcó que siempre lo vio “muy maduro, muy respetuoso” y destacó que eso le permitió relajarse emocionalmente. “Si hay algo que a mí hoy en día me hizo seguir y apostar a él, es esto de ver que siempre es mi compañero en todo”, afirma.</p><p>Como en muchas parejas, también atravesaron escenas de celos, sobre todo al inicio. Pero con el tiempo lograron poner límites y construir acuerdos sanos. “No estoy ahora para que nadie me haga escenitas”, advirtió ella a pocas semanas de haber iniciado el vínculo. Hoy ya no es un problema entre ellos. Miguel coincide en que pudo dejar atrás esa inseguridad inicial: “Hoy en día yo ya me relajo”.</p><p>La intimidad, lejos de ser un tema tabú, aparece en su relato con humor, complicidad y espontaneidad. Viviana reconoció que tienen una vida sexual plena, donde se combinan experiencia, deseo y juego. “Nos hemos divertido mucho”, aseguró y remarcó que Miguel siempre la hizo sentir deseada. Él lo confirmó con una frase breve pero contundente: “Siempre. Hasta cuando me das un beso”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AUSFQJUDCFHEBLS5YWGSSZJ6HQ.jpeg?auth=6d9d6019323b24b69a1f9cf6375f9f5ae8816c3f864217065912253d1f50de9c&smart=true&width=1600&height=1095" alt="La pareja trabajando en el emprendimiento que tienen en común: la venta de gorras" height="1095" width="1600"/><p>Pensar en el futuro también forma parte de la relación, aunque cada uno lo expresa a su manera. Viviana mezcla ternura y humor cuando le dice: “Si seguís conmigo me vas a tener que cambiar los pañales”. Pero detrás de la broma hay un deseo y proyección. “Me encantaría que sea mi compañero hasta el día que cierre los ojos”. Miguel<b> </b>prefiere vivir el presente sin dejar de imaginar lo que vendrá: “Yo lo vivo día a día. Obviamente, para bien”.</p><p>Lejos de esconderse, ambos eligen contar su historia como una forma de desafiar prejuicios sociales. “Siempre la gente va a opinar. Date la oportunidad de conocer a la persona”, dejó a modo de mensaje Viviana. Miguel, por su parte, completó la idea con una convicción simple: “Si vos estás bien, si estás feliz, no te tiene que importar lo que piensen los demás”.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/WY3OOEEXIVG7HCSCIORC2X5ZCE.png?auth=77f4395e446af46807fe5e5e2ce69408a6e6cd6040f4e120a4f388f9134d761f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Viviana Torres y Miguel Ortega, una pareja que desafía los prejuicios de la edad]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Juan Pablo Varsky contó por qué cree que terminó un ciclo para Scaloni y recordó la oferta política que no se dio]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/12/juan-pablo-varsky-conto-por-que-cree-que-termino-un-ciclo-para-scaloni-y-recordo-la-oferta-politica-que-no-se-dio/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/12/juan-pablo-varsky-conto-por-que-cree-que-termino-un-ciclo-para-scaloni-y-recordo-la-oferta-politica-que-no-se-dio/</guid><dc:creator><![CDATA[Fernando Marín]]></dc:creator><description><![CDATA[En un mano a mano íntimo con Fernando Marín para Proyecto 86, el periodista reveló cómo un resultado deportivo frenó sus aspiraciones a diputado. Además, repasó sus inicios en el periodismo, analizó la crisis de la FIFA y dio su visión sobre el futuro de Lionel Scaloni con la Selección]]></description><pubDate>Wed, 12 Aug 2026 18:20:55 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En una nueva edición de <i><b>Proyecto 86</b></i> —el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b> conducido por <b>Fernando Marín</b>—, el invitado es <b>Juan Pablo Varsky</b>, un referente del periodismo deportivo que supo transitar desde los medios analógicos hasta la era digital.</p><p>El encuentro arranca en la memoria compartida: el recuerdo de su madre, pionera de la televisión por cable en la Argentina, y los primeros pasos de un joven Varsky que empezó trabajando gratis por pura pasión. En una charla cálida, recorre los momentos en los que el éxito amenazó con encandilarlo, las ofertas concretas que recibió para ser candidato a diputado y las razones por las que eligió seguir otro camino.</p><p>Varsky profundiza además en las tensiones de la FIFA de Gianni Infantino, la desorganización del torneo local en contraste con la era dorada de la selección argentina y el inevitable final de un ciclo con la <i>Scaloneta</i>. Un testimonio imperdible que combina la calidez del reencuentro con el análisis de fondo sobre el fútbol y la vida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QGJ32NBU2FAQXP54WYCBT7YRBA.jpg?auth=ec31e23ea1beb1f120997217079a6751900af9dcb87dbf276d8740bb12a68143&smart=true&width=5868&height=3972" alt="Varsky contó que estuvo muy cerca de incursionar en política (Foto Maximiliano Luna)" height="3972" width="5868"/><p><b>Fernando Marín:</b> Te conocí de chiquito. Tu mamá, <b>Adela Katz</b> —que estará en el cielo—, era un fenómeno. Fue una de las primeras, si no la primera, que inventó el cable acá. ¿Qué recuerdos tenés de tu mamá y de ese momento en que nos conocimos?</p><p><b>Juan Pablo Varsky:</b> Se van a cumplir diez años de la muerte de mi mamá; ella falleció en octubre del 2016. Yo ya había trabajado en otros lugares: en una casa de comidas rápidas y como cadete de una empresa productora de espectáculos, que manejaba la carrera de <b>Maximiliano Guerra</b>. Ahí lo conocí a Maxi. <b>De hecho, tuve que llevar un Ford chocado por él a General Pacheco, pero la cara la puse yo para eximirlo a él de esa responsabilidad.</b></p><p><b>FM:</b> Me acuerdo, porque yo producía a Maximiliano Guerra.</p><p><b>JPV:</b> Claro, en el London Festival Ballet con Cecilia Kerche, la bailarina brasileña. Cumplí 18 años, empecé a trabajar, y en octubre del 89 mi mamá decidió crear un canal de deportes: <i>Cable Sport</i>. En ese momento la empresa tenía tres canales y uno iba a ser de noticias y deportes. Ahí estaba <b>Carlos Juvenal</b>. <i>Carlitos </i>estaba solo y necesitaba un asistente, entonces mi mamá me dijo: <b>“Te ofrezco venir a trabajar. No te voy a pagar un peso, pero a vos que te gusta el deporte...”</b>. Yo relataba partidos en mi casa, rompía aviones que armaba mi viejo... tiraba el centro con la mano usando una pelotita de tenis y a veces no pegaba en la pared, pegaba en el avión: ¡crash, pum! Se terminó. Mi mamá era mi cobertura: <b>“Mami, no le cuentes a papá lo que pasó con el avión”</b>. A mí me gustaba el fútbol, jugaba al tenis, y mi mamá me compraba la revista <i>El Gráfico</i>. Empecé a trabajar el 23 de octubre de 1989. Yo cumplía 19 años cuatro días después.</p><p><b>FM:</b> Una carrera meteórica, porque la verdad siempre fuiste para arriba. Pero saliendo de la especialidad y entrando en tu vida personal. ¿Te considerás un padre presente?</p><p><b>JPV: </b>Ahora más que antes. Mirá, me acompañó acá mi hijo mayor, <b>Valentín</b>. Hoy tengo una relación con <i>Lupe</i>, a sus cinco años, mucho más frecuente que la que tuve con <i>Valen </i>y <i>Benja </i>a esa edad. Nunca fui un padre ausente, pero ahora siento que estoy más presente. Cuando <i>Valen </i>y <i>Benja </i>iban al colegio, yo tenía un programa de radio muy temprano y no los podía llevar. Es algo que sí estoy disfrutando con <i>Lupe</i>: me encanta llevarla al colegio como una rutina, como un espacio compartido entre padre e hija. Viajaba mucho y ahora, si bien sigo viajando, tengo un espacio que a los cinco años no tuve con los mayores. No es que me veían una vez por mes, pero ahora estoy más.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7H37BHK4ZJGZ7BA5W2NTQQAIKA.jpg?auth=9e7bc1de2bca25797fc5b902b0820fbc8f020b00376ac2567ce02c52824b93ac&smart=true&width=5762&height=3882" alt=""El tema es cuando te la creés más de la cuenta", fue la reflexión de Varsky sobre la vanidad (Foto Maximiliano Luna)" height="3882" width="5762"/><p><b>FM: </b>Es natural en la vida de cualquier hombre. ¿En algún momento se te subió la vanidad?</p><p><b>JPV:</b> Creo que todos debemos tener una cuota de ego y vanidad para trabajar en televisión; es lógico, te la tenés que creer en algún punto. <b>El tema es cuando te la creés más de la cuenta</b>. A mí me pasó cuando me fui de <i>Canal 13</i>, a principios del 98. Me contrató <i>América</i> para trabajar en el noticiero del canal de noticias, sobre todo para comentar la Copa Libertadores —con el <i>Beto</i> Alonso seguíamos la campaña de River— y el Mundial del 98. Además, fue una diferencia económica importante: todavía era el uno a uno.<b> Ahí me creí un poco Leonardo DiCaprio en Titanic gritando “¡soy el rey del mundo!”. Pero me di cuenta enseguida. Mi mamá y mi papá estuvieron muy presentes en ese momento y empecé una terapia que no duró mucho, pero fue muy eficaz a la hora de ponerme en mi lugar, sin creérmela más de lo que la situación ameritase.</b></p><p><b>FM:</b> Entre el deporte y tus aspiraciones, ¿te tira la política? ¿Tenés aspiraciones políticas?</p><p><b>JPV:</b> Las tuve más hace 13 o 14 años. <b>De hecho, tuve ofertas concretas para sumarme a espacios políticos distintos que luego terminaron compitiendo entre ellos, y dije que no.</b> Yo me había separado hacía bastante poco de Silvina, la mamá de <i>Valen </i>y de <i>Benja</i>. Tuve una oferta concreta para ser candidato a diputado. Estaba más cerca del sí que del no. Después lo pensé bien y decidí no participar. Al año siguiente tuve otra propuesta y ahí estuvo condicionada por un resultado deportivo. Le dije a esa persona: <b>“Mirá, si Argentina sale campeón en 2014, yo dejo este oficio y me dedico a la política”</b>. Mario Götze tuvo otros planes y esa misma persona me llamó y me dijo: “Lamento mucho que haya perdido Argentina, por el país, por el equipo de Sabella, por Messi... pero también porque si ganábamos en el Maracaná te venías con nosotros”. Me encanta la política y disfruto mucho del análisis político tratando de despojarme de los prejuicios. Creo que es una etapa apasionante, incluso con las redes sociales y la intensidad o la falta de debate. ¿Si me dedicaría a la política hoy? Tengo menos energía que en 2013 o 2014, pero estuve cerca.</p><p><b>FM: </b>Pasan cosas vertiginosas en el mundo del fútbol y de la FIFA. ¿Cuál es tu opinión?</p><p><b>JPV:</b> Por un lado, hay que acostumbrarse a la intensidad, la espectacularidad y a cosas que pasan de manera tan intensa como efímera. El caso de <b>Gianni Infantino</b> es claro: hasta el día de la final entre España y Argentina, era una persona. El Mundial había sido un éxito deportivo porque la final la jugaron los dos mejores equipos y tuvieron actuaciones individuales legendarias: <b>Messi </b>en primer lugar por escándalo, <b>Mbappé, Haaland, Bellingham, Harry Kane</b>... Semifinales con los cuatro mejores del ranking. ¿Y cómo terminó? Dos semanas después anuncia la creación de la FIFA Forward Enterprise para tercerizar la organización de la Copa del Mundo. Dijo: <b>“La valúo en 20.000 millones y pongo a la venta el 21%, que son 4.200 millones que van derecho a las asociaciones miembro”</b>. Y si la asociación no lo vota, no recibe ese dinero. La respuesta fue casi unánime: <b>“Es una barbaridad, ¿cómo vas a tercerizar la comercialización de la Copa del Mundo si la FIFA da superávit y es una entidad sin fines de lucro? ¿Para qué hacer participar a empresarios estadounidenses?”</b>. Estaba la familia Kushner, el hermano del yerno de Trump. La UEFA amenazó con boicotear la Copa del Mundo y federaciones que apoyaron históricamente a Infantino tuvieron que desmarcarse. La reelección de marzo de 2027, que parecía un trámite, ahora la tendrá que trabajar voto a voto.</p><p><b>FM: </b>En el ajedrez: pieza tocada, pieza movida. La movió y se dio cuenta de que hizo una mala jugada.</p><p><b>JPV:</b> Se retrotrajo, sí, pero la UEFA igual amenazó con boicotear el Mundial.</p><p><b>FM: </b>¿Creés que puede revertir la situación dado que tiene a las otras confederaciones a favor?</p><p><b>JPV:</b> Son 211 miembros y con 106 votos gana la elección; yo creo que los va a conseguir. Hay mucho tiempo todavía, la elección es en marzo, pero hay que ver la postura de la UEFA: son 55 federaciones y más de 800 clubes. Las ligas más importantes son las europeas y la competencia más importante de clubes es la UEFA Champions League. Hay que ver qué pasa con el Mundial de Clubes de 2029 si la amenaza de boicot se concreta. Infantino es un político muy hábil que quizá subestimó lo que significaba para el fútbol la incorporación de inversores extranjeros, sobre todo estadounidenses. Él tiene una fijación con los comisionados de las ligas de Estados Unidos. Hubo una “americanización” del fútbol con la pausa de hidratación o el show del entretiempo. Yo veo a Infantino muy pendiente de lo que gana Adam Silver en la NBA o el comisionado de la NFL, y pretendía transformar su rol más en un comisionado —con todo lo que significa económicamente— que en un presidente de FIFA. Y le dijeron:<b> “No tan rápido, esto es fútbol”.</b></p><p><b>FM: </b>¿Cómo ves al fútbol argentino? ¿Sale de este atolladero?</p><p><b>JPV:</b> Hay una cuestión vinculada con el desarrollo de causas judiciales que, como no depende del fútbol en sí mismo sino de fiscales, jueces e intervenciones del exterior, es muy difícil de predecir. Hay dos caminos muy distintos y paralelos. Uno es la competencia local, con 30 equipos en Primera, 37 en la Primera Nacional, calendarios muy nutridos y sin una liga de referencia. Por más que se entregue un premio al equipo que más puntos saca en la tabla anual, no jugás contra todos. Estoy en contra hasta conceptuamente: ¿de qué tabla anual me hablás si jugás dos veces contra los mismos 16? No hay una liga de verdad como en 2015. El momento de entregarle el trofeo a Central a mitad de competencia, cuando nadie lo sabía, provocó el enojo. Por otro lado, lo que es el fútbol doméstico no tiene nada que ver con la política de Selecciones. Lo que hizo la AFA en términos deportivos y comerciales con la selección argentina ha sido transformador. Desde 2018, después del traumático Mundial de Rusia, no es casualidad lo que vino después: las dos Copas América, el Mundial... <b>Hay un gran contraste entre el fútbol de clubes y el de Selecciones, con el mismo responsable que es el presidente de la AFA.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/R5NTGEMBRZDLJBIBFPJBW7IY24.jpg?auth=1db5bb2934bdfab6f6c7036e547fdb6a8ace961efd660d2b5ca5dd107d75f55b&smart=true&width=5724&height=3840" alt="Para Juan Pablo Varsky, César Luis Menotti fue el DT más relevante de la historia de la selección argentina (Foto Maximiliano Luna)" height="3840" width="5724"/><p><b>FM:</b> ¿Scaloni debería quedarse o quién es su reemplazante natural?</p><p><b>JPV: </b>Yo no le veo reemplazante natural. <b>Creo que contra España terminó un ciclo, no necesariamente el ciclo de Scaloni, pero sí lo que conocimos como la </b><i><b>Scaloneta</b></i><b>. </b>El ciclo nació en 2018 y terminó en New Jersey. Obviamente se puede iniciar otro proceso, y me parece que el propio Scaloni es el único que sabe cuánta energía tiene para empezar de nuevo. Él sabe si tiene la fuerza para arrancar un proceso muy diferente al que terminó.</p><p><b>FM: </b>Armame tu equipo ideal de la selección argentina de todos los tiempos.</p><p><b>JPV:</b> Como referencia voy a tomar desde 1978, cuando yo tenía siete años y mi papá me llevó a la cancha para ver el partido con Holanda. El arquero está entre el <i><b>Pato </b></i><b>Fillol </b>y <b>Emiliano </b><i><b>Dibu</b></i><b> Martínez</b>. Lo que atajó el <i>Dibu </i>contra España fue impresionante, comparable con lo del <i>Pato </i>ante Holanda. El lateral derecho es <b>Javier Zanetti</b>. Los centrales, con toda la admiración por el <i><b>Cabezón </b></i><b>Ruggeri</b>, son <b>Cristian </b><i><b>Cuti</b></i><b> Romero</b> y <b>Daniel Passarella</b>. El lateral izquierdo, <b>Nicolás Tagliafico</b>: lo que jugó la última final fue una barbaridad. En el medio, el cinco es el <i><b>Checho </b></i><b>Batista</b>. <b>Enzo Fernández</b> tiene que jugar, y el otro mediocampista puede ser el <i><b>Gringo </b></i><b>Giusti u Osvaldo Ardiles</b>. Y arriba: <b>Lionel Messi, Diego Maradona y Mario Alberto Kempes</b>.</p><p><b>FM:</b> ¡Qué buen equipo! ¿Y el director técnico ideal?</p><p><b>JPV: </b>Es una gran pregunta, porque los tres campeones lo merecen. <b>César Luis Menotti</b> fue el fundador; creó el concepto de selección argentina, sin él no hubiera existido el resto. <b>Carlos Bilardo</b> en el 86 fue el más dominante. Y <b>Scaloni</b> encabeza el mejor ciclo de la historia con las dos Copas América y el Mundial. Pero si tengo que elegir a uno para sentarse en el banco, pongo al <i>Flaco </i>Menotti por la distinción única de haber sido el fundador. Sin lo que hizo el <i>Flaco</i>, para Carlos y para Scaloni habría sido mucho más complicado.</p><p><b>FM:</b> Juan Pablo, la pasé muy bien escuchándote.</p><p><b>JPV:</b> Muchas gracias, Fer. La próxima te pregunto yo a vos. Un placer.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/RFTULHT24RDW7M2M53CKVE5KFM.jpg?auth=94515067b46c7c770cda71cc20d38d7eeb1776416bbae4645c1c0e70534b1e69&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Ekaterina Ojeda: del escándalo entre Mauro Icardi y la China Suárez a los consejos de Wanda Nara y la noche que le cambió la vida]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/11/ekaterina-ojeda-del-escandalo-entre-mauro-icardi-y-la-china-suarez-a-los-consejos-de-wanda-nara-y-la-noche-que-le-cambio-la-vida/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/11/ekaterina-ojeda-del-escandalo-entre-mauro-icardi-y-la-china-suarez-a-los-consejos-de-wanda-nara-y-la-noche-que-le-cambio-la-vida/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la modelo reconstruyó el momento que la lanzó a la fama repentina, reveló detalles de su acercamiento con la ex del futbolista y habló del inesperado vuelco que dio su rutina]]></description><pubDate>Tue, 11 Aug 2026 05:31:28 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Team Wanda, por si no quedó claro</b>”, lanzó <b>Ekaterina Ojeda</b> en su paso por <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. La joven quedó en el centro de la escena mediática tras el episodio ocurrido en un boliche de la Costanera, donde, según su relato, <b>Mauro Icardi </b>intentó acercarse a ella mientras compartía la noche con la <b>China Suárez.</b></p><p>“<b>Me dijo que era la chica más linda que había visto, que quería que me quede</b>”, recordó sobre aquel encuentro, que rápidamente derivó en repercusiones televisivas, debates en redes sociales y un posterior acercamiento con<b> Wanda Nara.</b> Días después, la empresaria <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/06/26/wanda-nara-sumo-a-eka-ojeda-a-su-agencia-de-modelaje-una-de-las-nuevas-caras-argentinas/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/06/26/wanda-nara-sumo-a-eka-ojeda-a-su-agencia-de-modelaje-una-de-las-nuevas-caras-argentinas/"><b>la incorporó a su agencia de modelaje</b></a>, en un movimiento que volvió a alimentar la atención alrededor de su figura.</p><p>Desde entonces, su nombre quedó asociado a una de las historias más comentadas del universo del espectáculo. En la entrevista, <a href="https://www.instagram.com/ekaojed.a/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/ekaojed.a/?hl=es"><b>Eka</b></a> habló sobre el impacto que tuvo esa exposición en su vida personal y laboral, contó qué le dijo Wanda en un encuentro privado y repasó cómo atravesó el fenómeno mediático que se generó a partir de su testimonio.</p><p>Entre anécdotas, humor y definiciones personales, también se refirió a las oportunidades que aparecieron después de aquel episodio y a la manera en que transita hoy una popularidad que, hasta hace apenas unos meses, no imaginaba.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GMBDANND7VD4PJYLVUTHE3ZTT4.jpg?auth=fff88b6fce234b6dd12fca15032fe3b8e971a082ef5e5fb7ffe41eac3e133ecb&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Ekaterina Ojeda afirmó que Mauro Icardi intentó besarla en el boliche mientras compartía la noche con la China Suárez" height="1080" width="1920"/><p><b>— Hace poquito que saltaste a la popularidad, ¿tuviste algún lío jurídico respecto a este tema? Porque este es el momento para contárselo al Doctor Rulo.</b></p><p>— Ninguno todavía. Pero<b> sí recibí llamados amenazantes</b>. Que me iban a mandar algo o que me regulara y demás. Pero no me supieron frenar y por ahora no pasó nada más grave (risas).</p><p><b>— ¿Te llamaron de número privado a vos o alguien más?</b></p><p>— A mi familia.</p><p><b>— ¿Qué familiar recibió las amenazas?</b></p><p>— Mi papá.</p><p><b>— ¿Qué le dijeron a Ojeda?</b></p><p>— Que esté atento que por ahí llegaba alguna carta documento. Y antes lo amenazaron con que yo bajara un poco, que dejara de contar todo. Pero bueno, hay que contar, ¿no?</p><p><b>— Quieren que dejes de contar tu verdad. Pero no estás contando un secreto que descubriste de las pirámides, estás contando lo que pasó...</b></p><p>— Estoy contando lo que pasó, tal cual.</p><h2>Las amenazas y la noche en el boliche</h2><p><b>— Contame cómo fue esta situación con Mauro y la China esa noche.</b></p><p>— Fuimos a comer con una amiga y nos pasamos a Tequila. Yo estaba trabajando en ese momento. Era mi primera fecha como relaciones públicas. Ellos le dicen embajador, que queda como más cool. Estuvimos ahí un rato y estaba bastante aburrido, un poco planchado. Ahí nos invitan al VIP un grupo de chicos y aceptamos. Al ratito, nos viene a buscar un amigo de Mauro y nos invita a su mesa a tomar algo. Todavía la China no estaba, él estaba como en un rincón esperando no sé qué...</p><p><b>— ¿En el VIP te invitaron a la mesa de Mauro?</b></p><p>— A la de al lado y después se acercó uno de los chicos de la mesa de Mauro para invitarnos a su mesa.</p><p><b>— Están juntitas igual las mesas ahí.</b></p><p>— Sí, están pegaditas como para conocer a todos. Bueno, nos invita a esa mesa y aceptamos. Estuvimos un rato y <b>él me empieza a mirar, me empieza a ojear, me sonríe y me hace como gestitos tipo vení.</b></p><p><b>— Vos no ignorabas que era Mauro Icardi. Aparte es alto, tiene facha. Es como un modelo.</b></p><p>— Sí, tiene presencia. Estuvimos ahí un rato, él se acerca y me charla. Una charla de boliche...</p><p><b>— ¿Qué te decía?</b></p><p>— Cómo me llamo yo, de dónde éramos, si íbamos seguido, si íbamos a volver. Pero después llega ella. Medio que ve la situación y empieza a estar más cerca de él, ¿no? Como marcando territorio.</p><p><b>— Se puso como celosa.</b></p><p>— Sí, se puso celosa (risas). Él se acerca, me sigue mirando y en un momento en que ella se aleja un poco de la mesa, se me acerca y charlamos un poco más. Ella ve de lejos y, más tarde, cuando vuelve al lugar, me empuja. Porque ve toda la situación...</p><p><b>— ¿Cómo te empuja?</b></p><p>— Un hombrazo. Además fue muy feo porque saludamos a todo el grupo y ella como que se lavó las manos.</p><p><b>— ¿No saludó?</b></p><p>— No. Terrible (risas).</p><p><b>— Y vos sos alta...</b></p><p>— Sí, yo soy altísima. Mido 1,75. Y uso botas, así que llego a 1,80.</p><p><b>— Así que cuando te empujó, el hombro de la China te quedó a la altura del codo.</b></p><p>— Sí, más o menos en el codo (risas). Bueno, pasa toda esta situación y mi amiga y yo somos bastante tranquilas, ubicadas y demás. Entonces yo digo: “Amiga, nos vamos”. Y el grupo escuchó que nos íbamos a ir y nos pedían que nos quedemos. Nos dicen que está divertido, que Mauro está pidiendo que nos quedemos. Después ella se vuelve a alejar, él se acerca y <b>me dice algo como que era la chica más linda que había visto, que quería que me quede</b>, etcétera. Y yo digo: “No, me quiero ir”. Ahí es como que me rodea la cintura e intenta darme un beso cuando yo lo iba a saludar para irme, ¿entendés?</p><p><b>— Fue como una confusión. El falso pico.</b></p><p>— Confusión de él. Yo no estaba confundida, yo lo iba a saludar e irme. Pero bueno, me quiso dar un beso (risas).</p><p><b>— ¿Directo? ¿Te tiró la boca?</b></p><p>— Sí, sí, sí. ¿Viste cuando vos querés saludar a alguien y ponés la cara de costado? Bueno, él fue derecho. Fue al gol y le pifió. No fue como en la cancha (risas).</p><p><b>— Así que ahí corriste la cara y te sorprendió.</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— ¿Y la China estaba ahí cuando pasó eso?</b></p><p>— No, no, no. Se había ido. Lo habrá visto de lejos. Pero...</p><p><b>— ¿Para vos estaba de lejos mirando?</b></p><p>— Y sí, o tendrá a alguien que le habrá contado (risas). O sea, se habrá enterado sí o sí. Bueno, también lo conté, así que por algún lado le habrá llegado. Pero bueno, fue eso básicamente. Y después con mi amiga nos fuimos a dormir, normal, porque es una situación que se nos repite. En general nos solemos cruzar con gente, así que es como medio conocida y quizás se te acerca de más. Pero no es algo que yo después vaya y le cuente a mis amigas porque es como un habitué.</p><p><b>— Pero ¿con gente famosa o en general en los boliches decís que te pasa eso?</b></p><p>— Ambos.</p><p><b>— Te encaran todos porque sos una rubia, tipo modelo europea.</b></p><p>— Tengo amigas muy lindas, también.</p><p><b>— Y encima son un grupo de bombas. ¿Cuántas son?</b></p><p>— Somos cinco bombas (risas).</p><p><b>— Son cinco bombas nucleares que se van trasladando y todo el mundo las va encarando por todos lados donde van, en resumen.</b></p><p>— Sí, sí (risas).</p><p><b>— O sea que esto no fue una excepción, es algo que sabías que podía suceder.</b></p><p>— Un día más.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5DU5LJUYLFD33CXDBCHFUMOYMA.jpg?auth=5dae3e1c27831e4ebb4f7686c18f9ee9e6d409b056e5ba11405ce0363509ba3a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Ekaterina relató que la China la empujó en Tequila después de advertir la situación con Mauro" height="1080" width="1920"/><h2>Qué piensa de Mauro Icardi y de la reacción de la China</h2><p><b>— Ahora, ¿qué te pasa cuando te encara un tipo que tiene novia y encima la novia está ahí adelante? ¿Vos te lo tomás como una diversión, te da un poco de bronca por el chabón o te divierte que la mina se ponga celosa?</b></p><p>— No, no me divierte que se ponga celosa. Me da pena por ella. Me da pena por él también, que necesite esa validación, esa atención, ¿entendés? Es un poco triste. Si tenés novia, tenés como todo ya armado y buscás amor, quizás solo es atención, ¿no? O sea, un rato, ver a alguien que ni siquiera conocés y solo te parece lindo físicamente, es un poco bajo, siento.</p><p><b>— Te entiendo, porque en algún punto él lo que está buscando es ver si todavía gustan de él y si puede ganarse a la rubia linda, ¿no?</b></p><p>— Tal cual. Es eso para mí.</p><p><b>— Lo tenés muy bien analizado, porque es muy de la noche eso.</b> <b>Todos quieren ser el que gana a todas.</b></p><p>— Sí, tal cual. Quieren ver si pueden.</p><p><b>— ¿Vos creés que tienen un morbo y un jueguito entre ellos y como que ella le dice: “A ver, andá a encarártela, a ver si te da bola”? O en este caso particular, él se cortó solo y ella se enojó.</b></p><p>— Para mí él se cortó solo y ella se enojó. Porque después me enteré de que terminaron separados y todo eso, ¿sabías?</p><p><b>— No, me estoy enterando ahora. ¿Cómo fue? ¿Esa noche se pudrió todo?</b></p><p>— Se pudrió, sí. Y me llegó por ahí que los vecinos también se quejaron.</p><p><b>— ¿Por gritos?</b></p><p>— Gritos. Sí, sí, sí.</p><p><b>— ¡Qué picante! Cualquier cosita se entera todo el mundo. Porque tal vez si lo hace una persona no tan conocida, queda ahí en el boliche, en celos, en una discusión, que todos hemos pasado por eso. No sé, vos quizá no porque sos más joven. ¿Tuviste novio alguna vez?</b></p><p>— No tuve novio.</p><p><b>— Bueno, todavía no hay ninguno llorando y con el corazón roto.</b></p><p>— Ninguno (risas). Vengo limpia.</p><p><b>— Si él estuviese soltero, ¿estarías con él?</b></p><p>— No.</p><p><b>— Hoy tal vez no, pero en ese momento te parecía atractivo.</b></p><p>— No, porque además tiene como todo un trasfondo muy quilombero, muy irresponsable. O sea, no sé, no me gusta, no me gusta su estilo de vida, como que es todo mucho quilombo y conflictivo y no se hace cargo. Es como un voleo al aire.</p><p><b>— ¿Es un partido complicado?</b></p><p>— Tal cual, es para enroscarse. Además, siento que él tiene todas las posibilidades y las herramientas para tener una vida normal, tranquila y busca los conflictos. Es algo raro.</p><h2>El salto a la exposición y el contacto con Wanda</h2><p><b>— Cuando te fuiste del boliche, ¿qué pasó?</b></p><p>— Me fui a dormir. Y al otro día no pasó nada. Una semana tardó en pasar todo esto. Me despierto un día y veo que me empiezan a subir los seguidores, me empiezan a llamar de todos lados: todos los canales de tele que te imaginarás. Jamás me pasó todo esto. Y también soy el tipo de persona que no usa el celular, no responde mensajes, bueno, ahora los tengo que responder. Pero fue toda una locura, la verdad.</p><p><b>— ¿Vos cuando te fuiste en ese momento no pensaste que esto iba a tener repercusión?</b></p><p>— Sí, tal cual. No sabía. Y tampoco estoy tanto en todo, en el chisme, ¿viste? No tenía idea...</p><p><b>— ¿No sos de mirar </b><i><b>LAM</b></i><b> y eso?</b></p><p>— No, ni <i>LAM</i> ni tengo Twitter. Nada de nada. O sea, todo me lo fui enterando porque uno se tiene que informar, ¿no? Porque después te preguntan y te quedás...</p><p><b>— Y tus amigas, que alguna debe mirar, te dijo: “Che, bolud*, estás en...”</b></p><p>— Sí, me contaron todo. Y en todos los programas de tele también aparecí. Fue una locura.</p><p><b>— ¿Cómo saltó todo esto? ¿Quién lo contó? ¿Alguien que vio todo?</b></p><p>— Alguien lo contó, hicieron una nota y me contactaron a mí. Yo estaba trabajando en Tequila. Yo no quería perjudicar eso. Entonces, le digo a mi mejor amiga: “Escuchame, ¿por qué no lo contás vos? Decís que sos mi mejor amiga, yo valido que sos mi mejor amiga, contamos toda la historia y vemos qué pasa”.</p><p><b>— Pero la gente quería hablar directo con vos.</b></p><p>— Sí (risas). Pero bueno, lo primero que hicimos fue sacar esta nota. Escribimos entre las dos más o menos la situación que pasó, la contamos y después explotó tanto que dije: “Tengo que salir a hablar”. Y ahí arranqué a contar, hablar, aceptar entrevistas y demás.</p><p><b>— Vos arrancaste soltera y no te veo como una mina fácil de convencer como para ponerte de novia. ¿Qué buscás de un hombre? Porque veo que el perfil Mauro Icardi no va.</b></p><p>— No va. Me gusta una persona que sea como muy... ¿Sabés qué me encanta cuando conozco a alguien y me despido? Cuando te dice: “Nos vemos, cuidate”. Eso de tener esa consideración por el otro, acompañarlo, estar presente, ser un tipo muy detallista. Tampoco pido tanto, igual. O sea, físicamente no tengo requisitos, solo que sea más alto. Pero después, en lo personal, necesito una persona que sea muy simple, pero al mismo tiempo bien detallista, ¿entendés? Esas personas con las que vos podés estar horas en silencio, estar igual que si estuvieses con otra persona hablando y hablando. Esa tranquilidad, esa paz, que claramente él no me la podría dar.</p><p><b>— ¿Cómo te cambió la vida después de este escándalo?</b></p><p>— Fue una locura porque de un día para el otro se te presentan muchísimas oportunidades laborales y uno no lo puede creer. Todo lo que mueven las redes sociales, ¿no? O sea, simplemente como existís o mostrás un poco tu personalidad o cómo sos, algunas fotos y la gente te llama, se interesa en vos, te quiere conocer, quiere ser parte de tu vida. Es una locura. Yo la verdad al principio sentía como... Me daba cosa que las marcas me llamen y yo no servirles, ¿entendés? Como que me digan: “Promocioná este producto” y yo, o sea, ¿quién soy yo para mostrar tu producto? Me parece una locura que una marca te elija para mostrar su producto simplemente por quién sos, ¿entendés?</p><p><b>— Y te llamó Wanda. ¿Cómo lo viviste? Te llamó porque está en guerra.</b></p><p>— Sí. Me utilizó un poco (risas). La verdad no me lo esperaba porque básicamente no sé bien cómo funciona. Jamás me imaginé que me podía escribir. O sea, yo tampoco pensé que iba a durar tanto, ¿no?</p><p><b>— ¿Cómo te escribió? ¿Por Instagram?</b></p><p>— Me escribió su agencia, una de sus bookers. Me propuso trabajar juntas y demás. Y después, esto no lo conté, pero <b>la terminé conociendo a ella</b>. La vi dos veces ya. Nos juntamos, charlamos, o sea, con el grupo también de la agencia.</p><p><b>— ¿Cómo fue conocer a Wanda?</b></p><p>— Y la verdad yo pensé que iba a ser como más... ¿Viste que uno cuando está muy arriba en la fama se cree como...?</p><p><b>— No, ella es re simple.</b></p><p>— Sí. Es re simple.</p><p><b>— Es divina Wanda. Es buena onda.</b></p><p>— Sí, sí. Eso me gustó, es simple. Es imponente con las palabras. Viste que hay personas que te dicen algo y vos te lo creés.</p><p><b>— Porque era la autoridad de la persona que te está contratando. “Che, vas a hacer esto, vas a hacer aquello”. Si te lo dice Wanda, va a pasar.</b></p><p>— Sí. Le conté toda la historia, estuvimos hablando de eso, <b>me dio muchos consejos de qué hacer, qué no hacer, qué decir. </b>Me pasó algunos contactos porque a veces no es tan simple crecer si uno no tiene contactos. Hay que decirlo, cuando uno tiene contactos es otra cosa. Es otra vida.</p><p><b>— ¿Te dijo algo de esa noche? Decime la verdad.</b></p><p>— Sí, obvio que sí. <b>Me dijo que nunca lo había visto a Mauro actuar así, que a ella jamás le sacaba la mirada</b> y que le parecía muy loco que esté con una chica, bueno, con la China, y que esté mirando a otras, que es algo que ella jamás vio, jamás lo vio como mujeriego, que nunca le sacaba el ojo, que era muy atento con ella, todo el tiempo como arriba, ¿entendés? Encima, como súper exclusivo. Bueno, porque es lo que corresponde, pero que jamás se hubiese imaginado que él actuase de esa manera en su vida, estando de novio, que le sorprendió mucho y que pensó que era mentira hasta que yo fui con mi amiga a su casa, se lo contamos y vio como nuestra complicidad. O sea, se nota cuando uno miente o cuando no, más si somos dos contando lo mismo.</p><p><b>— ¿Te recibió en la casa?</b></p><p>— Me recibió en la casa.</p><p><b>— ¿Qué tomaron? ¿Mate?</b></p><p>— Sí, <b>tomamos mate y comimos rumbas</b> (risas).</p><p><b>— Vos de golpe con tu amiga en la casa de Wanda chusmeando por lo de la China. Estabas en Disney.</b></p><p>— A la tarde (risas). Terrible.</p><p><b>— Tu amiga se subió al auto y no lo podía creer.</b></p><p>— No lo podíamos creer, la verdad. Salimos y dijimos: “¡¿Qué acaba de pasar?!” (risas).</p><h2>Sus ganas de entrar a MasterChef y la historia de su madre rusa</h2><p><b>— Quiero saber si se habló de </b><i><b>MasterChef Celebrity</b></i><b>. ¿Le hiciste lobby ahí a Wanda para ir?</b></p><p>— Le hice un poco, sí, sí, sí. Tengo muchas ganas. Me encanta cocinar, me sale y quiero que todos puedan probar un poco de mi comida y mis recetas.</p><p><b>— ¿Qué cocinás?</b></p><p>— Hay un borsch, que es un guiso ruso de remolacha, repollo y demás, que es un plato bueno para toda la gente a la que le gusta quizás la sopa o el guiso porque es como un intermedio, ¿viste? No es de esas comidas que terminás de comer y decís: “Uf, me tiro en el sillón”. Es muy rica y no se conoce tanto. Siento que si la gente lo probase, lo disfrutaría.</p><p><b>— ¿Es parecido al goulash, que es como una comida alemana?</b></p><p>— Es más tirado a sopa. Toda la comida rusa es espectacular, es muy rica y tampoco se conoce. Hay restaurantes chinos, japoneses, pero falta uno ruso.</p><p><b>— ¿Es verdad que tu mamá es rusa?</b></p><p>— Sí, vino a los 22. A mi edad. Una locura, una guerrera.</p><p><b>— Es joven tu mamá, porque a los 25 te tuvo, ¿no?</b></p><p>— Claro. Ahora tiene 47.</p><p><b>— ¿Te enseñó algo de ruso? ¿Hablas ruso?</b></p><p>— Yo hablo ruso. Me mandaron a una escuelita, a un boy scout. Iba todos los sábados a las siete de la mañana en <b>Vicente López</b>, donde nos enseñaban a escribir, a hablar y también había una obra de teatro donde nosotros teníamos que actuar en ruso, así que no me quedó otra que aprender.</p><p><b>— ¿Ya fuiste a Rusia?</b></p><p>— No fui. Tengo muchas ganas de ir. Tengo que organizarme, pero es un vuelo larguísimo.</p><p><b>— Vi que hiciste unas fotos con ella. ¿Cómo se tomó toda esta historieta?</b></p><p>— No, a ella le encanta. Le encanta, es súper desenvuelta, le encanta contar, te cuenta chistes. Además, tiene ese acento ruso que es espectacular.</p><p><b>— Va a ser famosa tu mamá en cualquier momento.</b></p><p>— ¡Ojalá! (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6GRR4TEBBVD65PL5622CSO6D5Q.jpg?auth=00199d692ddc0621039a2b953335e11f031430e0e75e5dadf7ca1ca50342cb91&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Eka contó detalles de su encuentro con Wanda cara a cara y de los consejos que le dio" height="1080" width="1920"/><p><b>— Porque si vos sos famosa, tu mamá con ese personaje que estás diciendo la rompe...</b></p><p>— Es terrible. Si yo soy desenvuelta, mi mamá diez veces más. Es un personaje. Es graciosa. No sé cómo explicarte. Es lo más. Yo la amo.</p><p><b>— Me encanta porque te digo que se viene Ekaterina con su madre rusa. Para mí llegaron para quedarse.</b></p><p>— Tal cual, somos el combo.</p><h2>El juego de preguntas y su presente sentimental</h2><p><b>— Esta sección se llama: ¿lo dijiste o no lo dijiste? Es para saber si sos coherente con lo que vas diciendo en la vida. La primera frase es: “A Mauro no le di ni bola porque tiene familia, si no lo pensaría...”</b></p><p>— ¡No! ¿Yo dije eso? (risas). ¡Es inventada!</p><p><b>— Sí, la inventé para ver si...</b></p><p>— No, no, no.</p><p><b>— ¿Saliste con algún casado alguna vez?</b></p><p>— ¡No! Bueno, que yo sepa no. Pero si lo ocultan (risas).</p><p><b>— Si salís con uno joven, uno de tu edad no creo. Pero quizás salís con uno un poquito más grande, puede ser un turbio, ¿no?</b></p><p>— Salí con alguien más grande y después me enteré de que salía con cinco más.</p><p><b>— Era un mujeriego...</b></p><p>— Claro, un mujeriego. Casado no sé. No me lo dijo.</p><p><b>— ¿Dónde lo conociste?</b></p><p>— Y lo conocí en África...</p><p><b>— Mal lugar para conocer a alguien. No lo digo por África, que está buenísimo. Pero digo como que en la noche así más cool, algunos que son medio peligrosos.</b></p><p>— Sí, tal cual.</p><p><b>— Otra frase es: “No puedo creer lo que pasó, pero lo voy a aprovechar al máximo”. ¿La dijiste o no la dijiste?</b></p><p>— Confirmamos. Sí, sí, sí.</p><p><b>— “Nunca saldría con un famoso, trae problemas”. ¿Lo dijiste?</b></p><p>— No, eso yo no lo dije (risas).</p><p><b>— Sí, inventado, muy bien. ¿Saldrías con un famoso?</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— Ya te veo en todos los diarios y revistas...</b></p><p>— Con el anillo (risas).</p><p><b>— Después te veo dejando a ese famoso por otro famoso. Escándalo, escándalo tras escándalo.</b></p><p>— ¡No! Por favor (risas).</p><p><b>— Igual te veo muy suelta, como que no tendrías problemas en enfrentarte a la China.</b></p><p>— No. ¿Sabés qué? Yo trabajé en unos restaurantes de Nordelta. No los voy a nombrar porque quizás no les viene bien. Pero tengo gente adentro del restaurante con la que me sigo hablando y me contaron que hace poco ya fueron dos veces a uno de los restaurantes y me llamaban para que yo vaya y se arme (risas).</p><p><b>— ¿Vos estabas trabajando ahí como pública en unos restaurantes de Nordelta?</b></p><p>— No, de recepcionista.</p><p><b>— Cuando llegabas estaba Ekaterina en la puerta para arruinar matrimonios. Te ponen ahí en la puerta para armar quilombo.</b></p><p>— Ahí dejaban sus tarjetas a veces.</p><p><b>— Ah, ¿sí? ¡Unos caraduras! Quiero entender esto. ¿Vos trabajás de recepcionista ahí y fueron ellos un par de veces?</b></p><p>— Estos días estuvieron yendo y a mí me estuvieron avisando.</p><p><b>— Te dicen: “Están acá”, como para que caigas a comer ahí un chori de casualidad.</b></p><p>— Claro, tal cual.</p><p><b>— ¿Te sentás sola?</b></p><p>— Me siento sola y armo quilombo (risas).</p><p><b>— Es una locura. Qué quilombera que es la gente. ¿Qué pensás de eso? ¿Te divierte ir y hacer quilombo o preferís ahora no meterte más con ellos?</b></p><p>— No, prefiero que no. Porque además, después, si uno arma como un perfil alrededor de una historia, después cuando uno no habla más de la historia, siento que vas decayendo, porque ya no estás contando lo que a tu comunidad le interesa.</p><p><b>— ¿Estás conociendo a alguien ahora?</b></p><p>— No. Estaba, pero ya no.</p><p><b>— Después de este quilombo...</b></p><p>— Es difícil, ¿viste? Porque yo creo que también no me está hablando nadie. ¿Podés creer? Nadie. Yo siento que por ahí sienten que o no les voy a responder o que tienen miedo de que los queme (risas).</p><p><b>— Perdón, mi opinión como abogado. No creo que vayas a quemar a nadie. Le digo al público: si estás pensando en escribirle, escribile, porque no te va a quemar. Lo que sí, no es un partido para cualquiera, porque hay algunos requerimientos de altura, de ser canchero. Como que sos inteligente y estás despierta y atenta, entonces no te va a chamuyar cualquier salamín.</b></p><p>— Tal cual.</p><p><b>— Igual esa persona tiene que ser bastante piola para escribirle a Ekaterina, porque sino está en la B.</b></p><p>— Sino, le va a ir mal (risas).</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/7MZDAF7V4ZCUVMG4EH5BQJ274U.png?auth=6d08d5fb733f30825e11a77cc5176f4bd569100455d0ad81449bfe9ed620e70f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Ekaterina Ojeda con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Cami Mayan: “¿Por qué no haría el reclamo judicial si me corresponde?”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/09/cami-mayan-por-que-no-haria-el-reclamo-judicial-si-me-corresponde/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/09/cami-mayan-por-que-no-haria-el-reclamo-judicial-si-me-corresponde/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Lo pensó mucho. Era una piba sola contra un hombre que es futbolista, campeón del mundo y viene de una familia de futbolistas y políticos. Una hormiguita, dice, al lado de un gigante. Sentía mucho miedo. Por qué este último Mundial fue un antes y un después en su vida. Cómo hizo para construir su exitoso presente como streamer y creadora de contenido ]]></description><pubDate>Sun, 09 Aug 2026 07:07:35 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Cami Mayan dio vuelta la taba. La conoció todo el país cuando se hizo público su conflicto con el futbolista Alexis Mc Callister, su reclamo judicial fue debatido en los medios y todos los pormenores de esa separación se conversaron a cielo abierto. Era, dice, una hormiguita contra un gigante. Con convicción, con disciplina y con mucha empatía Cami fue construyendo un camino que la puso en el lugar en el que quería estar como creadora de contenido y streamer. Hoy, esta licenciada en administración de empresas es parte del exitoso programa “Patria y familia” en Luzu TV. </p><p>- Uno termina el colegio y dice, ¿ahora qué hago? Me cuesta definirme con una sola cosa y quería sí o sí estudiar algo que tuviera salida laboral. Y empecé administración que más o menos iba con lo que quiero y me gusta. </p><p><b>– ¿Y tengo el título para que mi mamá se quede tranquila?</b></p><p>– Sí. Yo también quería tenerlo. Después cambié un montón la perspectiva, pero en su momento creía que sí o sí tenía que tener un título universitario y me gusta que así haya sido.</p><p><b>– Sos creadora de contenido desde hace rato, como administradora no trabajaste.</b></p><p>– No, cuando arranqué a estudiar empecé a trabajar en una empresa como representante de atención al cliente. Necesitaba trabajar y además la mayor experiencia que te da algo es hacerlo. </p><p><b>– ¿Se disparó la carrera como creadora de contenido en el Mundial de Qatar?</b></p><p>– Sí, 100%. Dejé de trabajar acá, me fui a vivir afuera y terminé la carrera de modo virtual por la pandemia. Yo decía, ¿cómo hago para tener una carrera de lo que sea? Empecé con las redes sociales, a mirar, a observar, a estudiar, a entender cómo se manejaba. Empecé a meterme en el mundo de la moda, hice cursos de estilismo. Y de a poquito subí cosas a mis redes, hice videos en YouTube. Me costaba mucho al principio mostrarme, me daba mucha vergüenza. Hasta que dije: ya está, tengo que romper con esto.</p><p><b>– ¿Qué lugar ocupa la moda? Hoy es otro tu contenido.</b></p><p>– Empezó porque me encanta. Cuando estaba afuera empecé a ayudar a algunas chicas como estilista, eso me gustaba mucho. Y cuando me fui al Mundial 2022 fue un momento de mucha exposición y empecé a compartirlo en mis redes.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/55PQZ2BNQFELNFOK3A5DH2N2BU.jpg?auth=4f1bef9ed6ca76b01061b1df79e5212f97715dd0121ab2a5f66152c3a3bd9925&smart=true&width=5617&height=3737" alt=""Me costaba mucho al principio mostrarme, me daba mucha vergüenza. Hasta que dije: ya está, tengo que romper con esto", explicó Camila Mayan (Fotos de Jaime Olivos)" height="3737" width="5617"/><p><b>– ¿Qué lugar ocupa hoy? Tenes una línea de maquillaje.</b></p><p>– Es una de las cosas que me parecen más divertidas, me gustaría dedicarle más tiempo y de energía, pero termino haciendo lo que va surgiendo porque me gusta abrirme a las nuevas experiencias como “Patria y familia”, por ejemplo. Trato de que sea como algo diario, me gusta ver cómo me visto, si hay un evento me gusta tratar de buscarle una vuelta extra a lo que me voy a poner.</p><p><b>– En Luzu es otro tu rol. </b></p><p>– Es divertirnos con lo que hay y estar creando algo divertido para el que lo está consumiendo, también es una compañía linda para el que está del otro lado.</p><p><b>– Atravesaste una separación pública, aunque la palabra “pública” le queda chica porque todos conocían los detalles. Seguramente esa experiencia te dejó blindada, ¿hoy tenés otro manejo con los medios, con las redes?</b></p><p>– Me blindó directamente, me curtió. Antes de eso yo no tenía ningún contacto con los medios masivos.</p><p><b>– ¿Te hizo la piel dura?</b></p><p>– En parte sí. Cuando te exponés o te exponen mucho te acostumbrás, te hace la piel dura. También te pone un filtro, cada vez que estás diciendo o haciendo algo en el ámbito público tenés algo activado.</p><p><b>– ¿O sea que hoy no sos del todo espontánea?</b></p><p>– A veces me cuesta. Creo que soy recontra espontánea y que todo lo que hago lo vivo al 100%, pero se me activó un filtro extra que antes no tenía. Viene de la mano del crecimiento que fui haciendo porque exponerme un montón me dio cosas muy buenas, me hizo desarrollar en lo personal y en lo profesional.</p><p><b>– Hay gente que cuando se siente tan expuesta se retira, vos no dejaste de estar nunca.</b></p><p>– Noooo. En el momento de la separación y de mayor exposición yo estaba arrancando y si bien ha sido de los momentos más feos que tuve que pasar, entiendo que una separación no es la muerte de nadie que implicó muchas cosas que me hicieron poner en un lugar en que no la pase tan bien, yo dije: tengo esta oportunidad de mostrarme, de ir a un evento, que me llame una marca, que me escriban de algún lado…Si no lo aprovecho ahora, después ya está. Si no trabajo ahora, ¿qué voy a hacer? Arranqué a trabajar y por más que estaba toda la exposición, seguí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RYLLXBI2NFF4ZCN4G7QDE42JGY.jpg?auth=5a2272b69d964605de886147b4135d6b3c923b30615276d491ff9bcfba1741dd&smart=true&width=5622&height=3741" alt=""Cuando te exponés o te exponen mucho te acostumbrás, te hace la piel dura", expresó Cami Mayan" height="3741" width="5622"/><p><b>“LO QUE MÁS DUELE ES CUANDO TE DAS CUENTA QUE ALGUIEN TAN CERCANO TE PUEDE HACER ALGO QUE TE HAGA SUFRIR”</b></p><p><b>– ¿El dolor más grande fue haberte ido al exterior y haberte alejado de tu familia siendo muy joven? Hace unos meses hablaste del dolor que sentiste cuando tu ex pareja de algún modo te descalificaba, te decía que eras aburrida. ¿Qué es lo que más pesaba?</b></p><p>– Creo que uno cree que lo que más duele es la decepción del otro, pero lo que más duele es cuando te das cuenta que alguien tan cercano te puede hacer algo que te haga sufrir. Porque hay cosas que entiendo que no se pueden evitar, que se tienen que dar de una forma y me parece que está bien que se hayan dado así. Creo que cada uno está en el lugar que tenía que estar y que quiere estar, eso me deja tranquila. Si me quedaba en el lugar que estaba antes, no estaría hoy acá con todo lo que construí yo si seguía en ese lugar. Estoy tranquila con eso y creo que los demás también.</p><p><b>“SI NO ME HUBIERAN EXPULSADO DE AHÍ NO HUBIERA CONSTRUIDO TODO LO QUE CONSTRUÍ”</b></p><p><b>– ¿Si seguías viviendo en Brighton? ¿Si seguías con McAllister? </b></p><p>– Todo eso. Yo creía que todo podía convivir, tener mi carrera, hacer mis cosas, estar en esa pareja. Con el tiempo me di cuenta que no, que había cuestiones que no eran compatibles, que no están ni bien ni mal, simplemente no son compatibles por las decisiones de cada uno. Si no me iba de ahí o si no me expulsaban de ahí, no hubiera construido todo lo que yo quería construir, lo que hice y hago hoy. Eso es lo que me deja más contenta. Ese dolor se pudo transformar en otras cosas y está bueno. Mucho tiempo después de volver tuve conversaciones con mi papá y me dijo qué duro era para ellos que me hubiera ido en medio de la pandemia, no los podía ver casi nada. Él me decía que estaba todo bien acá, pero me extrañaba muchísimo, no me lo quería decir para no preocuparme. </p><p><b>– Para vos era duro también. ¿Los extrañabas?</b></p><p>– Obvio. Imaginate que yo tenía 21, había vivido toda la vida con mis papás y mi hermana. Irme casi que de un día para el otro fue salir a la vida adulta.</p><p><b>– Estabas mucho dentro de la casa en Brighton y por eso empezaste en YouTube y en las redes. ¿Por qué estabas tanto en la casa?</b></p><p>– Al principio era por la pandemia, pero cuando encontré lugares para empezar a hacer actividades arranqué a hacer inglés, me empecé a hacer amiga de las chicas que estaban en el club. Hice un click, no la estaba pasando tan bien, “me siento muy sola, la paso mal estando sola, me voy a obligar a hacer cosas, no importa si es salir de mi zona de confort, ir a hablar con alguien que no conozco, ir a hacer una actividad, lo que sea”. Así empecé a llenar esos espacios y a obligarme a salir y a hacer más actividades y conocer gente y hacer cursos de moda .</p><p><b>– ¿Qué pasa con los vínculos después de una relación larga que terminó tan mal? ¿Confiás o te cuesta confiar ahora? </b></p><p>– No volví a tener otra relación larga.</p><p><b>“ME EMPIEZO A RESGUARDAR MÁS, EMPIEZO A PRESTAR MÁS ATENCIÓN” </b></p><p><b>– ¿Tiene que ver con el dolor de ese final?</b></p><p>– No sé si con el dolor en sí, sino con los procesos que uno empieza a hacer a partir de eso. Tal vez hay cosas que empiezo a prestar más atención. O me empiezo a resguardar más, porque sé lo que es exponerse en la intimidad, ser vulnerable con un otro y todo lo que puede pasar. Creo que se me hace un poco difícil por ese lado, que lo baneo mucho de entrada, lo hablo en terapia. También creo que si bien evolucionamos un montón como personas todavía hay mucho estigma o mucha valoración a estar en pareja, como si fuera la única opción o la mejor opción. Habiendo estado en un lugar en el que había un montón de cosas que no me gustaban, que me bancaba con tal de seguir estando ahí, prefiero estar en paz, sola, tranquila, hacer todos los procesos que tenga que hacer el tiempo que me lleve, estoy tranquila conmigo misma.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NNPSNDZF5JBFRELU4TB755KJSQ.jpg?auth=6fabb56b0e2e8789e20f7c94376ad8771794190a61b19a4a68819e2a2e698c61&smart=true&width=6048&height=4024" alt=""No volví a tener otra relación larga", confesó Cami Mayan en entrevista con María Laura Santillán" height="4024" width="6048"/><p><b>“HAY MUCHA VALORACIÓN A ESTAR EN PAREJA, COMO SI FUERA LA ÚNICA OPCIÓN O LA MEJOR OPCIÓN”</b></p><p><b>– ¿La estás pasando bien sola o no?</b></p><p>– ¡Sííí!, me encanta estar sola y me gusta demostrar que una mujer puede estar bien sola, no lo digo en forma de cliché. Todos buscamos estar en pareja, yo también lo hago y me encantaría. Pero uno puede ser feliz estando solo, también puede tener una vida muy linda y muy completa y encontrar el amor en un montón de vínculos diferentes que no sean necesariamente una pareja romántica.</p><p><b>“ESTE MUNDIAL FUE UN ANTES Y UN DESPUÉS PARA MÍ”</b></p><p><b>– ¿Qué te pasó con el Mundial? En el Mundial 2022 estabas en Qatar y en plena separación.</b></p><p>– Vivir este fue un antes y un después para mí, porque el último recuerdo que tenía de un Mundial no fue el más lindo. Fue súper lindo estar acompañando a alguien a cumplir su sueño, eso estaba buenísimo, por otras cosas no la pasé tan bien. Y este Mundial me propuse disfrutarlo con mis amigos, disfrutar ver a Argentina. Ver que Argentina esté entre los mejores del mundo y el reconocimiento que tuvimos como país a nivel mundial, me centré mucho en eso y traté de olvidarme de todo.</p><p><b>“MIRÁ SI ME VOY A PERDER JUNTARME A VER CON MIS AMIGOS UN PARTIDO QUE TODA LA ARGENTINA ESTÁ VIENDO POR UNA RELACIÓN PASADA”</b></p><p><b>– ¿Cuando los partidos se estaban jugando los vibrabas?</b></p><p>– Sí, la verdad es que sí. Pero te soy sincera, tuve que hacer un esfuerzo al principio. El primer partido tuve que decir: vamos a volver a ver algo que no vi por tres años y pico, hay que pasarlo. Una vez que lo haces ya está, no es tan grave. Lo terminé disfrutando. Uno tiene que buscarle la vuelta a las cosas para que nada te reprima algo lindo. Mirá si me voy a perder juntarme a ver con mis amigos un partido de fútbol que toda la Argentina está viendo y disfrutando y festejando solamente por una relación pasada.</p><p><b>– ¿A qué atribuís haberte recompuesto tan bien? </b></p><p>– Creo que es por ocuparme de mí y seguir con mi vida, agarrar todas las oportunidades que tengo de hacer lo que quiero hacer y meterle a eso. También empezar a entender la relación que yo había tenido desde otro lado. A veces uno espera mucho de otra persona, cuando entendí que ya no tenía que esperar más nada de ese vínculo en particular y que solo tenía que enfocarme en mí, ahí mi energía empezó a ir al 100% en mí. Estar mal un poco, ponerme a la defensiva, estar bien, trabajar, dejar que mis amigos y mi familia me acompañen… Asi me fui ocupando de mi. Hay procesos que me quedan a largo plazo.</p><p><b>– ¿Todavía?</b></p><p>– Sí, imaginate que hoy me estás preguntando por el Mundial. Quiera o no hay cosas que van apareciendo, antes no hablaba nada y ahora me obligo. Si algo me hace ruido lo hablo con mis amigos, lo hablo en terapia, para que no me pase como me pasó en otras ocasiones que por banear lo que me pasaba se me hacía mucho más grande el problema.</p><p><b>– ¿Sos muy disciplinada, no? Vos decís “estructurada”. </b></p><p>– Si, me gusta ir para adelante.</p><p><b>– Hacés un esfuerzo racional y el enojo y la tristeza los fuiste dominando.</b></p><p>– Sí. No me enojo mucho, creo que me tendría que enojar más. A veces siento que soy demasiado tranquila y que tendría que responder un poco más.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2EDBTD3WF5GAVMQANU6P2RLG3A.jpg?auth=ce97f2a34efb11054acff93f121d4b63b56f92b0fa337fe530b85a6c2cdbefe9&smart=true&width=6048&height=4024" alt=""A veces uno espera mucho de otra persona, cuando entendí que ya no tenía que esperar más nada de ese vínculo en particular y que solo tenía que enfocarme en mí, ahí mi energía empezó a ir al 100% en mí", recordó Cami Mayan" height="4024" width="6048"/><p><b>– ¿Qué sería responder? </b></p><p>– Que siempre que me encuentro en una situación que no me guste, lo digo pero no me enojo y a veces uno se tiene que enojar, ¿no? Sacar un poco, porque todos tenemos bronca adentro, queramos o no, también trato de trabajar eso.</p><p><b>“ME DABA MUCHO MIEDO, UNA PIBA SOLA CONTRA UN HOMBRE QUE ES FUTBOLISTA Y CAMPEÓN DEL MUNDO Y DE FAMILIA DE FUTBOLISTAS Y POLÍTICOS”</b></p><p><b>– Me impresionó en su momento que siendo tan chiquitita decidieras en su momento hacer una demanda judicial. Se necesita coraje.</b></p><p>– Esa es una de las cosas que dudé muchísimo hacer. Muchísimo. Porque era rarísimo, te lo re tomo que era muy chica. ¿Sabes qué me pasó? Yo tenía un plazo de seis meses según lo que decía la ley, me han criticado mucho por esto, pero una ley que lo apañe existe. La ley dice que tenés un plazo de seis meses desde que se termina la relación de convivencia para hacer el reclamo. Yo al mes siguiente imagínate que lo que menos quería pensar era si hacía un reclamo judicial o no, literalmente era en lo que menos quería ocupar mi cabeza. Me empezaron a decir, podés hacer esto, te corresponde. Lo empecé a pensar, le di mucha vuelta, traté de estirarlo lo más que pude. Me tomo mi tiempo para tomar las decisiones, no fui para nada impulsiva y llegó un momento que dije: si realmente existe la posibilidad de hacer esto, ¿por qué no lo haría si me corresponde? Si no me corresponde, que me lo diga quien se encargue de decirlo. Me banqué tantas cosas que no dije nada, que me las guardé… También se me critica mucho por hablar del tema, pero siempre que hablé del tema fue porque me preguntaron y traté de hacerlo de la manera más suave posible, sin meterme en la vida privada de nadie. Si me banqué todas estas cosas, ¿por qué me tengo que bancar algo más? Me daba mucha duda y mucho miedo. Decía, soy una piba yo sola contra una persona que es un hombre, que es un futbolista, que es campeón del mundo, que además viene de una familia de futbolistas, que además viene de una familia política. Y dije, yo acá soy una hormiguita al lado de un gigante. ¿Y por eso lo tengo que dejar de hacer? ¿Qué mensaje estoy dando o en qué lugar me estoy poniendo si por ser la parte más chiquita dejo de reclamar algo que acá dice que me corresponde? Después de hacer todas estas reflexiones dije, vamos para adelante, lo hago. No creo que me haya enojado y haya salido a hablar como hacen otras personas en una situación similar, tal vez eso hubiera dado mucha más banca, quizás lo tendría que haber hecho, no sé. </p><p><b>“¿QUÉ MENSAJE ESTOY DANDO SI DEJO DE RECLAMAR ALGO QUE ME CORRESPONDE? NO SÉ SI VA A SALIR PERO ME QUEDO TRANQUILA PORQUE LO HICE”</b></p><p><b>– ¿Hacer prensa con eso?</b></p><p>– Claro, obviamente salió en la prensa, me preguntaron y todo, pero hubo veces que de Luzu me escapé para que no me vengan a preguntar porque me parecía que era un tema privado que no tenía por qué estar hablando en la tele. Hoy lo veo y es algo que quedó bastante parado, no sé si en algún momento va a salir o no, pero me quedo tranquila que lo hice. Y por otro lado no me puse en el rol más mediático para que esto salga a mi favor.</p><p><b>– No te pusiste en el lugar de víctima, saliste a reclamar algo que te parecía que era justo. </b></p><p>– Sí, como te decía antes yo ya estoy con el filtro de qué va a comentar la gente.</p><p><b>“¿POR QUÉ TENDRÍA QUE DEJAR DE HACERLO? ¿SOLO PORQUE EN LAS REDES LO VAN A CRITICAR?</b></p><p><b>– ¿Tendrá que ver con tu generación que está parada en otro lugar y que tiene menos miedo a hacer ciertas cosas?</b></p><p>– No sé si tenemos menos miedo, creo que vamos creciendo con esto de decir ¿por qué tendría que dejar de hacerlo si no estoy haciendo nada malo? ¿Tengo ganas de hacer un reclamo legal? No, tengo ganas de estar bien, tengo ganas de trabajar pero, ¿por qué dejaría de hacerlo?¿ Solo porque en redes me van a criticar o porque al otro, a la otra parte le va a caer mal? ¿Y todos me odian? No sé si ese es el punto.</p><p><b>– Creo que son más valientes y que hablan de muchas cuestiones de las que no se hablaba. Tus compañeros de “Patria y familia” son así. </b></p><p>– Creo que todos entendemos que es un poco nuestro rol poder hablar de todo, con los años que tenemos entendimos que cuanto uno más habla, más entiende. Cuanto uno más habla, más puede ir puliendo cositas internas que tiene que mejorar o trabajar o sanar. Yo también aprendo mucho de mis compañeros a hablar o animarse a hacer. ¿Sabés que queremos que vengas?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/R7TFGYM5OZFD5EKQRIM3Z2HBMI.jpg?auth=c769951ec9ba0cd5f042b7df51e20a8b87c2af14247e5fe36152103b0aa27ad5&smart=true&width=5993&height=3995" alt=""Me puse en el rol más mediático para que esto salga a mi favor", dijo Cami Mayan" height="3995" width="5993"/><p><b>– Sí, lo sé. Me vienen invitando desde hace rato, el problema es el horario.</b></p><p>– No nos vamos a cansar. En “Patria y familia” no nos cerramos en un tema puntual o en un estilo puntual. Nos gusta invitar a todos y en ese juego hemos abierto un montón lo que se hace en streaming. </p><p><b>– Draguearse, por ejemplo. O tener a Guido Süller en el elenco.</b></p><p>– Total. Nos tuvimos que adaptar muchas veces. Yo nunca fui muy consumidora de la tele y me encontré con un montón de cosas que han pasado en nuestra televisión que no tenía ni idea. Está bueno que una situación te obligue a salir de tu zona de confort y a compartir con una persona con la que nunca hubieras compartido porque nunca te la hubieras cruzado, y a lidiar a veces con el conflicto o con las diferencias. Creo que a todos nos abrió muchísimo en ese sentido.</p><p><b>– ¿Se cuidan entre ustedes?</b></p><p>– Obvio, un montón.</p><p><b>– ¿Se pelean también?</b></p><p>– Casi nunca, tenemos nuestras diferencias pero sabemos cómo hablarlo. Nos apoyamos mucho entre nosotros, es muy loco porque nos hicimos amigos de verdad muy rápido, no nos conocíamos y de pronto empezamos a convivir. Hacemos un programa diario más todas las locuras, los especiales, o el día Drag es desde las nueve de la mañana. Todos teníamos ganas de que saliera bien el proyecto y estábamos abiertos a compartir, y eso hizo que nos hagamos amigos.</p><p><b>– Todas esas puertas que se abrieron, a cosas locas o a cosas nuevas, quizás pueden crecer por sí solas.</b></p><p>– También le tomo a mi generación que podés ser un montón de cosas, no tenés que tener una profesión, una vocación y nacer y morir en eso. En “Patria y familia” descubrí un montón eso, empecé a hacer canto porque cantábamos y dije, tengo que poder hacer una performance. Y después vi que esto me sirve para hablar porque me cuesta sacar la voz. Si voy a canto me sirve para hablar cuando estoy en el programa o cuando me invitan a otro, o cuando estoy en una entrevista o lo que sea. Y así vamos sumando actividades.</p><p><b>– Había un antecedente, vos habías estudiado teatro musical.</b></p><p>– Sí, de chica, me encantaba. Había dejado porque no había podido seguir.</p><p><b>– ¿Hacia dónde va esto de cantar?</b></p><p>– No creo que vaya muy lejos pero no importa, todas las herramientas te suman. También hacer actividades te exponen, porque ir a la clase de canto es encontrarse con uno mismo desde un lugar que a veces es incómodo. Me ayuda a pararme en el programa, cuando algo me resulta incómodo poder hacerlo más segura. Es encontrar otros apoyos en mí misma para desenvolverme mejor.</p><p><b>– Hay una mirada feminista en tu generación ¿Leíste sobre feminismo? </b></p><p>- La verdad no. Pero sí crecí en un ámbito en el que nunca por ser mujer me hicieron tener que hacer algo extra o diferente, nunca en mi casa me dijeron tenés que sí o sí saber cocinar para poder ser una buena mujer, o sí o sí te tenés que casar. Me encontré con otras personas que sí a lo largo de mi vida y me ha sorprendido muchísimo. Crecí con “hacé tu vida, hacé tu carrera, tené lo tuyo”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BWOYCW6H5FEGNGO24V22E3VYM4.jpg?auth=ea0610e1201ffb8c609b59cce1f6897aee65a4d27513179d63ebd1da2341e75b&smart=true&width=6048&height=4024" alt=""Crecí en un ámbito en el que nunca por ser mujer me hicieron tener que hacer algo extra o diferente", contó Cami Mayan (Fotos de Jaime Olivos)" height="4024" width="6048"/><p><b>– Atravesaste temas que tienen que ver con los derechos de las mujeres.</b></p><p>– Sí, es algo que me importa y trato de cumplir mi rol como mujer de la mejor manera. Esto que te decía antes cuando pensaba si hacer un reclamo o no, o cuando hablo de todo lo que pasó con la separación. A veces digo listo, nunca más hablo y después digo: si a una chica le pasó algo parecido, estuvo con alguien que la hizo sentir menos, le muestro que no tiene que sentirse menos porque un otro la ponga en ese lugar, aunque me critiquen o me bardeen y aunque lo que están comentando sobre mí no me guste y me ponga triste, tal vez la estoy ayudando,¿ por qué no hacerlo? ¿Por qué no demostrar que uno no se tiene que quedar en los lugares que no la tratan de la mejor forma? ¿O por qué tenemos que reducirnos a estar en un lugar que no queremos?</p><p><b> – Mucha gente sintió empatía con vos y te empezó a seguir. Es como una devolución lo que estás contando.</b></p><p>– Si hubo una empatía del otro lado hacia mí creo que también tengo que encontrar la forma de devolverla y te juro que lo debato un montón en mi cabeza a veces. Ya está, no digo nada o me salgo lo más que puedo, pero después encuentro que…</p><p><b>– ¡O pongo un consultorio!</b></p><p>– Jajaja, no puedo hacer mas cosas </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/AVBT4IHNNBDRNBVMG4WEMJHDXU.jpg?auth=b25f5779d74fa451eabab84b254f0335dbafa60d54b404f865164c983ff2a836&amp;smart=true&amp;width=6048&amp;height=4024" type="image/jpeg" height="4024" width="6048"><media:description type="plain"><![CDATA[Jaime Olivos]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Arturo Puig: “A veces deseo partir para volver a encontrarme con Selva”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/09/arturo-puig-a-veces-deseo-partir-para-volver-a-encontrarme-con-selva/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/09/arturo-puig-a-veces-deseo-partir-para-volver-a-encontrarme-con-selva/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[ casi dos años de la muerte de Selva Alemán, el actor reflexiona sobre el duelo, admite que todavía le habla cuando mira una película y revela por qué el trabajo fue su refugio. También recuerda la dictadura, cuestiona la crisis de la ficción argentina, cuenta cómo se volvió un fenómeno viral a los 81 años y asegura: "Tuve una vida buena". El 17 de agosto se estrenará el cortometraje en el que le puso su voz a José de San Martín, creado con inteligencia artificial por Infobae]]></description><pubDate>Sun, 09 Aug 2026 07:07:09 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Se fue el amor de mi vida. Me cuesta mucho imaginarme que no la voy a ver más”.</b> La frase de <b>Arturo Puig</b> resume el momento que atraviesa. A casi dos años de la muerte de <b>Selva Alemán</b>, el actor habla del duelo con una honestidad conmovedora, reconoce que todavía la busca para comentarle una película y que no imagina volver a enamorarse.</p><p>Sin embargo, lejos de quedarse detenido en el dolor, a los 81 años atraviesa uno de los momentos más activos de su vida: terminó una película con <b>Guillermo Francella</b> y <b>Adrián Suar</b>, prepara el regreso de su obra <i>Buenas palabras</i> y sorprendió a todos al convertirse en la cara de una campaña de moda que lo volvió viral. </p><p>Por otra parte, Arturo Puig le puso su voz a José de San Martín, y junto a Juan Leyrado, voz de Sarmiento, estos dos grandes de la escena argentina participan en “El Libertador”, el cortometraje que Infobae estrena el 17 de agosto. La pieza, íntegramente realizada con inteligencia artificial, recrea el encuentro real entre San Martín y Sarmiento en 1846. Las voces de ambos actores son reales. Desde el 17 en el sitio de Infobae y en YouTube.</p><p>En esta entrevista con <b>Infobae</b>, el actor repasa una carrera de más de seis décadas, revive anécdotas inolvidables, habla de la dictadura, de la crisis de la ficción, de sus nietos, de la amistad, del amor y de la paz que hoy busca después de haber construido una vida que define con una sola frase: <b>“Una vida buena”.</b></p><p><b>—Volvés con </b><i><b>Buenas palabras</b></i><b>. ¿Qué tiene este espectáculo que siempre te dan ganas de hacerlo otra vez?</b></p><p>—Es muy especial para mí. Estoy esperando confirmar nuevas funciones porque cada vez que lo hago la respuesta de la gente es hermosa.</p><p><b>—¿Cómo nació la idea?</b></p><p>—Todo empezó con una carta de Richard Burton a Elizabeth Taylor que encontré en las redes. Es una carta desgarradora porque se la escribe cuando ya estaban separados y él muere poco después. Entonces pensé: “Esto hay que decirlo en un escenario”. Con Rita Terranova empezamos a armar el espectáculo y después sumamos la carta de Beethoven a su amada inmortal, textos teatrales y recuerdos personales. También hago el monólogo de <i>Largo viaje de un día hacia la noche</i>, que fue lo último que hice con Selva en el San Martín. Además hablo de la amistad y cuento historias de mi vida.</p><p><b>—Una de las más increíbles es tu primer viaje a Nueva York.</b></p><p>—Sí. Habíamos hecho <i>Nino</i>, una coproducción peruano-argentina que el productor logró vender al Canal 9 de Nueva York. A partir de eso nos convocaron para hacer teatro allá. Nosotros ensayamos una comedia francesa sin saber muy bien qué íbamos a hacer ni para qué público. Cuando llegamos apareció el productor, un puertorriqueño, con una pistola calibre 45 en el cinto y dos guardaespaldas. Nos dijo: “La calle está muy peligrosa”. Era el Nueva York de los años 70, donde los cuchillos volaban por el aire. Enzo Viena, que encabezaba la compañía, le explicó que habíamos llevado una obra y él respondió: “No. Ustedes van a hacer presentaciones”. Así recorrimos Manhattan, Brooklyn, el Bronx y Nueva Jersey saludando al público en cines y teatros. <i>Nino</i> era un éxito y la gente nos recibía como si fuéramos estrellas. Estuvimos dos meses así, una rascada total.</p><p><b>—¿Y la obra francesa?</b></p><p>—Nunca se hizo. (Ríe). El director hasta me había pedido que llevara un smoking porque después del estreno íbamos a un restaurante a esperar las críticas del <i>New York Times</i>. Se lo había pedido prestado a Germán Kraus.</p><p><b>—¿Al menos usaste el smoking?</b></p><p>—No. Íbamos de un lado para otro en una van (Ríe). Pero ese viaje me permitió conocer un Nueva York al que nunca habría llegado como turista. Entré al Bronx, una pandilla que nos invitó a tomar cerveza porque nos conocían de la novela. Y así una serie de aventuras impresionantes que hoy cuento en <i>Buenas palabras</i>.</p><p><b>—¿Ahí ya cantabas?</b></p><p>—No, eso vino después. En ese viaje conocí a un cantante puertorriqueño, Santos, un personaje extraordinario. Había estado en Cuba durante la revolución, García Márquez lo menciona cada diez páginas en <i>Relato de un náufrago</i> y había sido fundador de una de esas grandes orquestas caribeñas. Pasábamos horas charlando en el camarín.</p><p><b>—En </b><i><b>Buenas palabras</b></i><b> también conversás con el público.</b></p><p>—Sí. Les pregunto si alguna vez estuvieron enamorados y, a partir de sus respuestas, empiezo a hablar del amor.</p><p><b>—¿Y cómo se transita hoy el amor?</b></p><p>—En mi caso, muy difícil. <b>Se fue el amor de mi vida</b> y me cuesta mucho vivir sin ella, imaginarme que no la voy a ver más. Era el centro de mi vida y de toda la familia. Es una pérdida imposible de sobrellevar.</p><p><b>—Volviste a trabajar en medio del duelo. ¿Lo necesitabas?</b></p><p>—Sí. Me ofrecieron varias obras, pero no estaba en condiciones de estudiar una letra y hacer funciones de jueves a domingo. En cambio, <i>Buenas palabras</i> me permite manejar mis tiempos. Hago dos fines de semana, descanso y vuelvo. El trabajo me ayudó muchísimo. También la película que terminé hace poco con Francella, Suar y amigos de toda la vida. La pasamos muy bien y me sentía bárbaro pese a las levantadas a las seis de la mañana. </p><p><b>—¿Te sentiste contenido?</b></p><p>—Muchísimo. Los amigos se portaron muy bien conmigo.</p><p><b>—En algún momento dijiste que Susana Giménez te había decepcionado.</b></p><p>—Sí, porque no me dijo nada cuando murió Selva y me dolió. Pero después hablamos y entendí que, muchas veces, frente a una pérdida así, uno no sabe qué decir. Está todo bien.</p><p><b>—En el espectáculo hablás de cartas de amor. ¿Vos también escribías?</b></p><p>—Sí. Cuando nos separábamos por un viaje o por trabajo nos escribíamos cartas con Selva. Todavía las guardo.</p><p><b>—Hay algo que perdimos con la escritura a mano.</b></p><p>—Totalmente. Yo soy malísimo con la tecnología. Tengo una libretita donde anoto todo: que tengo que ir al médico o cualquier otra cosa. Eso sí, me sale una letra espantosa.</p><p><b>—Te llevás mal con la tecnología y, sin embargo, te convertiste en un fenómeno viral con la campaña de ropa que hiciste.</b></p><p>—Sí, fue una sorpresa.</p><p><b>—Explicame Arturo Puig modelo. </b></p><p>—Me llamó David, el dueño de la marca. Me contó que quería hacer una campaña inspirada en actores como Pierce Brosnan o Christopher Walken y pensó en mí. No quería que posara ni sonriera. Buscaba una imagen más sobria, la de esos actores grandes con presencia. Esperamos unos días para que me creciera la barba, hicimos las fotos y la repercusión fue impresionante. Me encantó.</p><p><b>—En este momento de tu vida, verte en esas fotos tan lindas, tan pleno, creo que la gente se puso muy contenta. </b></p><p>—Sí. Voy caminando por la calle y me dicen: <b>“Lo vi, está bárbaro en esa foto, con esos sobretodos”</b>. (Risas).</p><p><b>—También hay una reivindicación de la gente grande.</b></p><p>—Eso fue lo que más me gustó. Al principio le pregunté: “¿Estás seguro? Mirá que soy un hombre grande”. Y me respondió: “Justamente por eso”. Siempre pensé que las campañas de ropa muestran gente muy joven, cuando los trajes suelen usarlos personas de otra edad.</p><p><b>—Hoy se habla mucho de la generación </b><i><b>silver</b></i><b>. ¿Cómo te llevás con eso?</b></p><p>—Bien. Venía hablando con un chofer y me preguntó la edad. Cuando le dije que tengo 81 años, no lo podía creer. Los años se sienten, tengo mis dolores, pero también hay algo muy lindo en llegar a esta edad, <b>seguir trabajando y mantenerse activo</b>.</p><p><b>—¿Es una elección o también una necesidad económica?</b></p><p>—Las dos cosas. Siempre vienen bien unos pesos y también estar activo. Lo último que hice fue esta película que te conté y estaba encantado porque trabajaba con amigos y podíamos charlar.</p><p><b>—Te preguntaba porque no estaría bueno tener que trabajar a los 81 años por necesidad económica, como les pasa a muchos actores con una carrera enorme.</b></p><p>—Por supuesto. Lo que pasa es que es terrible que no haya ficción en la televisión. Hay actores, directores, productores, escenógrafos... muchísima gente sin trabajo. Nuestra televisión es extraordinaria, la ficción argentina fue una referencia para el mundo. Exportábamos programas y hasta viajaban directores a enseñar cómo se hacían. Que hoy prácticamente no exista es una pena enorme. Por eso tanta gente se volcó al teatro: es una salida laboral.</p><p><b>—¿Las plataformas no alcanzan a reemplazar eso?</b></p><p>—No. Yo disfruté muchísimo hacer <i>El encargado</i>. Las plataformas trabajan casi como el cine, con otros tiempos y otra calidad de producción. Pero la repercusión que tenía la ficción en la televisión abierta era distinta. Cambiaron los hábitos: hoy, recién a partir de los 50 años más o menos, la gente sigue viendo televisión. Los más jóvenes miran todo en el celular y consumen los contenidos cuando quieren. Hacen su propia programación. Es un cambio tecnológico enorme y creo que todavía no sabemos lo que va a venir con la inteligencia artificial.</p><p><b>—Y el teatro volvió a ocupar un lugar muy importante.</b></p><p>—Sí, porque <b>el teatro es sanador</b>, tanto para el actor como para el público. Además tiene algo único: es un hecho vivo. Es el único arte en el que ves al ser humano de cuerpo entero. Esa experiencia no la reemplaza nada.</p><p><b>—¿La sentís a Selva? </b></p><p>—Todo el tiempo, y la encuentro. A veces me pasa que estoy viendo alguna película o una serie, algo que compartíamos mucho, y me doy vuelta para comentarle una escena y no hay nadie. <b>Es muy duro</b>. En el teatro hay una carta de Richard Burton a Elizabeth Taylor que me cuesta decir. Me emociono mientras la leo porque siento que, de alguna manera, <b>se la estoy diciendo a ella.</b></p><p><b>—¿Y no te dan ganas de volver a enamorarte? </b></p><p>—No, por el momento no.</p><p><b>—Con el Arturo modelo debe haber aparecido alguna propuesta, lo que pasa es que a vos no te gusta mucho la tecnología. </b></p><p>—(Risas) Claro, yo no leo los mensajes.</p><p><b>—¿Estás para otra campaña? </b></p><p>—Ojalá. Ya le dije al dueño de la marca que, cuando llegue el verano, hagamos otra. (Ríe). Dijo que sí, vamos a ver.</p><p><b>—¿Te pagaron bien, hicimos un canuto ahí? </b></p><p>—Bien, y me dieron ropa, por supuesto. </p><p><b>—En </b><i><b>El encargado</b></i><b> hacés de presidente. ¿Alguna vez pensaste en dedicarte a la política?</b></p><p>—Nunca. Me lo propusieron alguna vez, un amigo radical, pero no es lo mío. </p><p><b>—Pensé que me ibas a decir que ese amigo era Brandoni.</b></p><p>—Bueno, Beto fue diputado. Él alguna vez me lo sugirió, pero no me da. <b>No soy un hombre político.</b></p><p><b>—¿No te interesa la política o no te ves ocupando un cargo?</b></p><p>—No me interesa demasiado. La verdad es que no les creo a ninguno, ni de un lado ni del otro.</p><p><b>—Y mirá que viste pasar. </b></p><p>—Sí, claro. </p><p><b>—También pasaste la dictadura.</b></p><p>—Sí. De hecho, <b>Selva y yo estuvimos en una lista negra durante un tiempo</b> por haber ayudado a Piero a salir del país. Éramos amigos y vivíamos cerca. Un día su hermana lo llamó para avisarle que no volviera a su casa porque lo estaban buscando. Justo estaba conmigo, así que le dije que viniera. Desde casa empezó a hacer contactos en España hasta que consiguió irse. Nosotros lo llevamos a Ezeiza. Me acuerdo de la vuelta: iba con un miedo terrible. Pensaba que en cualquier momento nos iban a ametrallar desde esos Falcon verdes. Por suerte a Piero le fue bien, pero a nosotros dejaron de llamarnos para trabajar. Un productor me dijo directamente: “Quisiera que vengas al programa, pero vos y Selva están en una lista negra”. Más adelante pasamos a una “lista gris” y pudimos volver a hacer algunas cosas, pero fueron años muy duros. <b>Hacíamos giras para sobrevivir, pero siempre con mucho terror</b>. Incluso llamaban por teléfono a casa, atendíamos y del otro lado no hablaba nadie, cortaban. La dictadura fue una cosa tremenda que le pasó a nuestro país.</p><p><b>—¿En algún momento pensaron en irse del país?</b></p><p>—Sí, lo pensamos. Pero yo tenía a mis hijos muy chicos y no era una decisión sencilla. Finalmente nos quedamos, aunque hice un programa en México para la Universidad de Boston sobre el idioma castellano y en ese viaje me pasó algo muy especial. Un actor mexicano me insistió para que fuera a ver a la Virgen de Guadalupe, pero no a la iglesia principal sino a la capilla donde, según la tradición, apareció la Virgen. Fui solo y, extrañamente, había muy poca gente. Entré y encontré a un sacerdote vestido con una sotana blanca inmaculada. Me acerqué sin saber qué decirle. Él tomó una rosa, la mojó en agua bendita y me bendijo sin decir una palabra. <b>Empecé a llorar de una manera que no podía parar.</b> Después compré unas medallitas para que las bendijera. Al día siguiente le conté la experiencia al actor y le describí al sacerdote con una sotana blanca inmaculada, lo que me había llamado la atención porque en Argentina los curas no van de blanco, se visten de negro. Me respondió: “Acá los curas tampoco usan sotana blanca”. Bueno, <b>era un ángel</b>.</p><p><b>—Qué hermoso. </b></p><p>—Maravilloso. Y en ese mismo viaje una actriz me presentó a un productor muy importante de Televisa que me ofreció quedarme en México. Pero dije que no.</p><p><b>—¿Ustedes militaban en aquellos años? </b></p><p>—No, pero teníamos muchos amigos que sí lo hacían. </p><p><b>—En otra charla me contaste que les llegaron a ofrecer un bebé.</b></p><p>—Sí. Selva no podía tener hijos y nosotros queríamos adoptar. En esa época era muy difícil y <b>nos ofrecieron un par de bebés de los que no se sabía bien de dónde venían</b>. Intuíamos cuál podía ser el origen y dijimos que no. Menos mal.</p><p><b>—Hijos de desaparecidos. </b></p><p>—Claro.</p><p><b>—Con el tiempo la vida les dio nietos adoptivos.</b></p><p>—Sí, mis dos nietos son adoptados, son rusitos. Y Selva fue una abuela extraordinaria. El otro día estaba viendo un partido con uno de ellos y, de golpe, me dijo: “Extraño mucho a la abuela”. Le respondí que yo también. Después agregó algo que me emocionó muchísimo: <b>“Ella manejaba toda la casa y a todos nosotros”</b>. Y era verdad. Ella iba de un lado para el otro y resolvía todo.</p><p><b>—Se te rompió todo. </b></p><p>—Me mató. </p><p><b>—Fueron una gran dupla en lo personal, pero también en lo laboral. </b></p><p>—Sí, aunque al principio no. Durante muchos años no quisimos trabajar juntos porque nos matábamos. Nos decíamos de todo.</p><p><b>—¿Quién era más bravo? </b></p><p>—Los dos. Selva era brava, tenía mucho carácter. Discutíamos porque no nos dábamos bien un pie o porque alguno decía algo mal. Hasta que un día dijimos: <b>“No trabajamos más juntos”</b>. Y estuvimos un tiempo sin compartir escenario.</p><p><b>—Pero volvieron. </b></p><p>—Sí. Nos convocaron para hacer <i>Cristales rotos</i>, la última obra de Arthur Miller. Ninguno quería decir que no. Ahí había pasado algo entre nosotros<b>: habíamos madurado y aprendimos a confiar plenamente el uno en el otro</b>. Después hicimos <i>¿Quién le teme a Virginia Woolf?</i> Habíamos visto la película con Richard Burton y Elizabeth Taylor y Selva me decía: “Mirá la confianza que tienen entre ellos. Es la misma que tenemos nosotros”. En una obra así, esa confianza es fundamental.</p><p><b>—¿Hay algo que hoy, a los 81 años, te dé miedo y antes no?</b></p><p>—<b>Siempre me dieron miedo las pérdidas</b>: cosas, gente, amigos, situaciones. </p><p><b>—¿Y la propia partida?</b></p><p>—No. Al contrario. <b>A veces hasta la deseo</b>.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Porque <b>tengo la ilusión de volver a encontrarme con Selva</b>.</p><p><b>—¿Qué crees que viene? </b></p><p>—Creo que uno pasa a otro plano y se reúne con su gente querida. <a href="" target="_blank" rel="">Observé algo en personas que estaban por morir, como mi padre y la mamá de Selva. Los dos, en sus últimos momentos, llamaban a su mamá. Siempre pensé, tengo la ilusión, que tu madre, o un ser querido, viene a darte la mano y a llevarte.</a></p><p><b>—Ojalá sea así.</b></p><p>—Ojalá. Siempre me llamó la atención que, siendo personas grandes, llamaran a su mamá en ese momento.</p><p><b>—Dijiste que no te daba miedo partir. ¿Lo estás esperando?</b></p><p>—Sí. No que me pise un auto, por ejemplo. (Ríe). Pero sí tengo la ilusión de encontrarme con Selva, con mis viejos y con los amigos que ya partieron.</p><p><b>—Yo a vos te quiero acá. Además, ahora sos modelo</b>.</p><p>—(Ríe). Sí, quién lo hubiera dicho.</p><p><b>—Si hoy tuvieras que escribir una de esas cartas que leés en </b><i><b>Buenas palabras</b></i><b>, ¿a quién sería?</b></p><p>—A mis nietos, los rusitos, que son divinos. Nicolai acaba de cumplir 16 años y Lisa tiene 14. Son muy inteligentes y los adoro.</p><p><b>—Si mañana no pudieras actuar, ¿qué harías?</b></p><p>—Siempre tuve la fantasía de <b>escribir</b>. Hace muchos años escribía cuentos, después lo dejé. Tal vez sea una buena deuda pendiente.</p><p><b>—¿Cuándo entendiste que la gente te quería? </b></p><p>—No sé, fue algo que se fue dando mucho en los últimos tiempos. Será porque traté de hacer las cosas bien y de no hacer macanas. </p><p><b>—Cuando murió Selva dio la sensación de que todo un país quería abrazarte.</b></p><p>—Fue impresionante. Después se lo dije a Carlitos Rottenberg y me respondió: <b>“Es que tanto Selva como vos eran muy queridos”.</b></p><p><b>—También porque ustedes representaban una historia de amor que mucha gente admiraba.</b></p><p>—Puede ser. Estuvimos juntos casi 50 años. Como todas las parejas, tuvimos peleas, crisis, separaciones... de todo. Pero <b>construimos una vida muy linda</b>.</p><p><b>—¿Alguna vez soñaste con que te pasara todo esto?</b></p><p>—No. Pero sí recuerdo un momento que fue un antes y un después. Hacía una obra con Rosa Rosen que se llamaba <i>El tema es el amor</i>. Había ganado el Pulitzer y en Broadway había sido un éxito enorme. En una escena yo salía cantando, imitando a un cantante norteamericano, y esa noche hubo un aplauso a telón abierto. Me quedé paralizado. Ahí sentí por primera vez que algo especial estaba pasando.</p><p><b>—Qué lindo poder identificar ese momento.</b></p><p>—Sí. Me acuerdo perfecto. Como si hubiera sido ayer.</p><p><b>—¿Qué hacemos con la época cantante Arturo? </b></p><p>—Fue maravillosa. <b>Si hubiera podido elegir, habría sido cantante</b>. Amo cantar.</p><p><b>—¿Más que actor?</b></p><p>—Sin dudas. </p><p><b>—Grabaste varios discos.</b></p><p>—Creo que cuatro. Y siempre digo que tienen un mérito enorme, porque en esa época uno cantaba de verdad. Si te equivocabas había que volver a empezar desde el principio. Hoy te corrigen frase por frase, te afinan, de todo.</p><p><b>—¿Y cómo apareció ese cantante? Porque ahí entra Gustavo Yankelevich en la historia. </b></p><p>—Sí. Gustavo me llevó a grabar y después me dijo: “Ahora hay que salir a hacer shows”. <a href="" target="_blank" rel="">Le respondí que ni loco, que me olvidaba las letras y no me animaba. Entonces puso tres coristas que, además de cantar, se sabían todas mis canciones. Cuando yo me perdía, las miraba y volvía a enganchar. Además, había visto el último show de Elvis Presley.</a></p><p><b>—¿Te estabas comparando con Elvis?</b></p><p>—No (risas). Pero <a href="" target="_blank" rel="">él cada tantas canciones tiraba un pañuelo al público y las chicas enloquecían. Entonces pensé: “Cuando me olvide una letra, tiro el pañuelo”. Mientras todas miraban eso, yo buscaba la estrofa.</a></p><p><b>—¡Era una maniobra de distracción!</b></p><p>—Exactamente (risas).</p><p><b>—Esa no la sabía.</b></p><p>—Y había otra muy buena. Gustavo iba a cobrar antes de cada show y me decía: “Hasta que no haga esta seña, vos no subís”. Porque si yo empezaba a cantar, después ya no le pagaban. Y un día veía que tardaba y la gente gritaba, entonces les digo a los músicos que subamos. Empiezo el show y de golpe lo veo a Gustavo abajo del escenario: “¡La puta que te parió!”, porque no le habían pagado (risas).</p><p><b>—No cobraste ese show. </b></p><p>—No cobré. Muy gracioso. </p><p><b>—¿Cuál era el hit?</b></p><p>—<i>“No sé cómo fue”.</i> Decía: <i>“No sé cómo fue que me hice de ti, yo que nunca tuve un amor así”. </i></p><p><b>—Qué hermoso. ¿Y en esa época qué tira estabas haciendo? </b></p><p>—<i>Carmiña</i>. Todo nació ahí.</p><p><b>—Galán absoluto. </b></p><p>—Era muy amigo de Emilio Disi. Salíamos mucho y yo manejaba un Fitito escuchando a Tom Jones. Cantaba arriba de los casetes. Emilio un día le dijo a Gustavo: “Arturo canta como Tom Jones”. Gustavo quiso comprobarlo, me llevó a CBS, grabamos un simple... y vendió cinco mil discos. Después vino el <i>long play</i> y ya no hubo vuelta atrás: hicimos shows por todo el país. Esa experiencia después me sirvió muchísimo para las comedias musicales. Aprendés a escuchar una orquesta, a manejar un escenario. Todo suma.</p><p><b>—El artista aparece en todas sus formas, ¿estás para un reality si te llaman? </b></p><p>—No. De hecho, me llamaron.</p><p><b>—¿Para </b><i><b>MasterChef</b></i><b>?</b></p><p>—Sí. Pero dije que no.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—No me veo ahí. No es un formato que me guste.</p><p><b>—¿Y cuando viste a Andrea del Boca en </b><i><b>Gran Hermano</b></i><b>?</b></p><p>—Me sorprendió muchísimo, aunque no sé cómo será su vida hoy. Fue una figura enorme de las novelas, una actriz importantísima</p><p><b>—Sus novelas se vendieron en el mundo.</b></p><p>—Claro. Es muy raro verla ahí porque <b>Gran Hermano</b> es un formato que me parece terrible; yo nunca lo veo. También es cierto que los teleteatros que ella hacía ya no existen. A lo mejor tuvo una necesidad económica, la verdad es que no lo sé.</p><p><b>—Ahora se viene una película. ¿Cuándo la vamos a ver?</b></p><p>—Calculo que el año que viene. Recién terminamos de filmarla y ahora empieza toda la edición.</p><p><b>—Con Ariel Winograd.</b></p><p>—Sí, un divino. Es una remake de <i>Muerte en un funeral</i>. Creo que la gente se va a morir de risa.</p><p><b>—Y vuelve </b><i><b>Buenas palabras</b></i><b>. </b></p><p>—Y <i>Buenas palabras</i>, que espero que ande bien y que la gente me venga a ver.</p><p><b>—Cuando mirás hacia atrás, ¿qué ves?</b></p><p>—<b>Una vida buena</b>. Tuve la suerte de trabajar en lo que amo, viajar, conocer gente extraordinaria, formar una familia y compartir mi vida con Selva. No puedo pedir mucho más.</p><p><b>—¿Y hoy que esperás?</b></p><p>—<b>Paz</b>, que es un montón.</p><p><b>—Gracias, Arturo. Siempre es lindo encontrarte.</b></p><p>—Gracias a vos.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/6WZDFRXI7NBP3LFEBHMOBHTQYM.png?auth=5a8414a9cf0cd6ff707a8a19ce50bf86c62d036d6ee913cdcbf5588861d274b4&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Personajes - Arturo Puig - Home]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Superó tres cánceres de mama y dos pérdidas dolorosas mientras perseguía su sueño: la mujer que se recibió de médica a los 65 años]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/08/supero-tres-cancer-de-mama-y-dos-perdidas-dolorosas-mientras-perseguia-su-sueno-la-mujer-que-se-recibio-de-medica-a-los-65-anos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/08/supero-tres-cancer-de-mama-y-dos-perdidas-dolorosas-mientras-perseguia-su-sueno-la-mujer-que-se-recibio-de-medica-a-los-65-anos/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[María Ángeles Yossi redirigió su vida a los 55 años cuando su esposo la motivó a que se inscribiera en el CBC de medicina. Una década le demandó recibirse. En ese lapso, cursó su segundo y tercer cáncer de mama, su madre enfermó y murió, al igual que su marido. En un capítulo de Voces, el camino emprendido por una mujer que comprendió que peor era no haberlo intentado: "Soy una loquita que lo hice porque quise y lo volvería a hacer"]]></description><pubDate>Sat, 08 Aug 2026 12:50:41 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>María Ángeles Yossi tiene 65 años y pronto empezará un nuevo trabajo. Ya fue profesora de enseñanza primaria, cosmetóloga, maquilladora y mientras administra la farmacia que era de su pareja, se prepara para ejercer lo que le demandó diez años de estudio. A los 55 años se lanzó a cumplir un viejo anhelo, a saldar la profecía de su mamá, que luego de terminar la secundaria le aconsejó que debía estudiar medicina. Algo había advertido esa sabia mujer. Tan intrínseca era esa pulsión que perduró anestesiada y viva durante más de cuatro décadas en el arcón de sus proyectos. “Y probá, sino no vas a saber nunca”, bastó que le dijera su pareja para que fuera a inscribirse en el CBC.</p><p>Su historia no solo es la de una mujer que deseó convertirse en médica a cinco años de jubilarse, que se recibió con honores, que festejó en la plaza con cotillón, espuma, serpentina y sesenta invitados, que espera la matrícula y el diploma, sino <b>la de una enferma de cáncer de mama una, dos y tres veces</b>, la hija de una mamá que se enfermó y murió, la esposa de un hombre que se enfermó y murió, la pareja de otro hombre que se enfermó y murió. Hubo diagnósticos y pérdidas mientras cursaba la carrera, mientras preparaba materias para aprobar.</p><p>“Fueron mis mentores, mis pilares”, recuerda. Roberto, su esposo, la iba a buscar a la facultad y enfermo se enojaba con ella cuando priorizaba su bienestar antes que su carrera. Dolly, su mamá, le decía “doctora Angie” antes de que fuese tal. Dos afecciones arrasaron mientras ella los acompañaba no solo desde la congoja, sino desde el conocimiento. “Cada tema que leía, cada tema que estudiaba, se me venía algo de cualquiera de los dos.<b> Fueron dos muertes en un año y medio, muy seguidas, muy fuertes</b>”, relata. En el medio, su vida, sus propias enfermedades, su propia proyección. La que empezó en una infancia feliz, en una adultez plena, en un amor arrebatado. “Me casé a los 32 años con un señor muy bueno: Hugo, maravilloso -dice-. Me tenía como una nena mimada porque me llevaba 15 años”.</p><p><b>—¿Y qué hacías en esa época de tu vida? </b></p><p>—Cosmetóloga, maquilladora. Anteriormente había sido profesora de enseñanza primaria. Empecé el colegio chica, a los 5 años. Porque antes no era tan estricto. Y yo cumplo en julio, pude entrar con 5 años. A posteriori de eso, me enteré cuando estaba en sexto grado de que se podía dar un grado libre. Dije “¿qué es dar un grado libre? Lo voy a dar”. Entonces estaba en sexto grado y pasé a primer año, di séptimo libre. Con 11 años empecé a cursar primer año. Por lo tanto, terminé con 16 recién cumplidos. Me recibí de bachiller docente.</p><p><b>—¿Cuando te recibiste en la secundaria el sueño cuál era? </b></p><p>—No lo tenía muy claro. Yo creo que ahí es donde se notaba la inmadurez. Porque imaginate qué chiquita me recibí. No repetí ningún grado, ningún año, nada. Y algo había en mí, y eso se lo debo a la profesora de anatomía. Nilda de Alcol, una genia. Es el día de hoy que me acuerdo todos los diagramas que hacía en el pizarrón, todos los esquemas. Y era algo que todos se preocupaban y a mí me surgía fácil. Pero cuando terminé el secundario<b> mi mamá qué me dijo “vos tenés que seguir para médica”</b>. “No mamá, una carrera tan larga. Siete años en la carrera, no, no, no”. ¿Qué hice? Profesorado de enseñanza primaria, dos años y medio, cumplido. </p><p><b>—¿A chicos de qué edad les dabas? </b></p><p>—Estuve trabajando en el Instituto Megli bastante tiempo en distintos grados, pero me gustan más los grados chicos. Eran espectaculares porque ya en ese entonces tenían unas salidas bárbaras los chicos, imaginate ahora. Y bueno, entonces dejé. Pero siempre había algo en mí, porque vos me preguntaste si era el sueño. No era el sueño total, pero había algo en mí que vos me decía… “por qué a Fulanito le pasó esto y esto”, y yo investigaba. Acordate que antes no estaba Google pero investigaba, preguntaba. Quería saber algo más de la enfermedad que tenía otra persona. <b>Cuando fui creciendo, cada vez más me interesaba, me interesaba, hasta que un día dije “¿y por qué no voy a hacerlo?”</b>. </p><p><b>—¿Fuiste feliz con Hugo? </b></p><p>—Muy feliz. Era su nena mimada. Sí, muy feliz. Pero lamentablemente falleció. 14 años estuvimos casados, sí. Ocho años de novios, sin convivir, y después 14 años casados.</p><p><b>—¿Fue una decisión no tener hijos?</b></p><p>—La propuesta fue de él pero honesta porque lo hizo ni bien empezamos la relación. Cuando nos pusimos de novios él me dijo “no quiero tener más hijos, soy muy jovato”. Pero yo lo amé tanto que acepté, acepté no ser madre. Digo bueno, está bien, pero yo te tengo al lado mío y bueno. Fuerte.</p><p><b>—14 años de amor. ¿De qué se murió? </b></p><p>—Y él estaba con una enfermedad. Un año antes de casarnos le habían hecho cinco bypass coronarios y estaba con una enfermedad bastante importante cardíaca. Después de los bypass vivió más de 10 años, que en esa época era un montón. Y bueno, un día no se sintió muy bien y partió. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/M43D7IP2LNE63BCKA57M7RULYE.jpg?auth=22740ca583da7ab0291d3f93e9fd36d07e0b58aa3b60efa509d529403ed88ce9&smart=true&width=1920&height=1440" alt=""Mi mamá qué me dijo 'vos tenés que seguir para médica'", recuerda Ángeles." height="1440" width="1920"/><p><b>—¿Y vos en ese momento qué hacías? </b></p><p>—En ese momento yo trabajaba en casa, tenía el gabinete de cosmetología y maquillaje. Hacía eso, pero ya te digo, como era bastante mimada más que eso no hacía, lo atendía a él y lo mimaba a él. </p><p><b>—¿Vos de salud estabas bien? </b></p><p>—Hasta ahí sí.</p><p><b>—¿Y un día qué pasó? </b></p><p>—Cuando él fallece, a los pocos meses me voy a hacer el control porque se me terminaba la obra social de él. No tenía convenio, se me terminaba. Yo me sentía bárbara, más allá de lo sentimental. Me fui a hacer los controles y me aparece mi primer cáncer de mamá.</p><p><b>—Vos 40 y cortos. </b></p><p>—45, 46 años. <b>Me apareció mi primer cáncer de mamá</b>. Cirugía, rayos, todo el tratamiento. Fue duro. En ningún momento dije “ay, por qué a mí”. No, lo enfrenté. ¿Qué hay que hacer para estar mejor? Fue duro porque un pedazo de mí no estaba, pero tenía a mi mamá que eso era muy valioso. El apoyo de una madre es… y más mi mamá que era una reina total. Tenía hasta el nombre de diva: de nombre se llamaba Dolly, como muñequita en inglés, y apellido Mar. Dolly Mar. Una diva. Y una adelantada aparte. Me supo contener, igual que toda mi familia, mis amigos. </p><p><b>—¿Sabías a qué te ibas a enfrentar?</b> </p><p>—Sabía, siempre que me decían algo de una enfermedad empezaba a buscar. Hay que darle. Lo importante es saber qué se puede hacer para estar mejor. Vamos. </p><p><b>—Y esa mujer que era mimada y a la que trataban como una princesita, ¿tuvo que salir a hacerse cargo de cosas para las que no estaba preparada? </b></p><p>—No, no estaba preparada para nada. Aparte fue después una sucesión problemática. Porque trataban de sacarme todo lo posible. Yo estaba casada legalmente, pero siempre hay cosas que… Pero no importa, lo material fue. ¿Quedé mal económicamente? Sí, quedé mal económicamente, quedé mal de salud y quedé mal en todos los aspectos. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LLNKDND2YBH37BKNPTQ3KR624A.jpg?auth=9ce72d29957b975f31ec86bf0cf334091f45beabb4d699c203f6b2d27b7a8e4d&smart=true&width=1920&height=1383" alt="Poco después de la muerte de su primer esposo detectan el primer cáncer." height="1383" width="1920"/><p><b>—Lo digo, por supuesto, desde el lugar de la pérdida, la tristeza, la enfermedad y salir a tener que resolver cosas desde lo económico. Vos no eras quien sostenía en ese momento.</b></p><p>—No, totalmente. Por eso tuve que empezar a buscar más trabajo. Volví a trabajar a una perfumería que había sido de un novio mío cuando éramos jóvenes, Roberto. Me dio allí un lugar para trabajar. Habíamos sido novios. Yo estaba viuda, él estaba divorciado y nos unimos nuevamente.</p><p><b>—Antes de llegar a ese amor, te quiero preguntar… ¿Cómo transcurre el tratamiento del cáncer?</b> </p><p>—No me tuvieron que dar quimio en ese momento, solamente las pastillas que son por cinco años. La cirugía primero. Consideraron que con los rayos estaba bien, a pesar de que me sacaron los ganglios y axilares. </p><p><b>—¿En algún momento te quedaste tranquila? ¿Volvió la sensación de salud al cuerpo? </b></p><p>—Cuando terminé los rayos. No sé si realmente volvió al cuerpo, pero sí a la mente. Bastante importante como para sobrellevarlo. </p><p><b>—¿Y ahí cuándo empezás a trabajar en la perfumería? </b></p><p>—Menos de dos años, porque no daba para más lo económico.</p><p><b>—Pero ya con el tratamiento terminado. </b></p><p>—No, no, el tratamiento de los rayos solamente terminado. </p><p><b>—Nace el amor con Roberto... </b></p><p>—Renace, porque ya había sido novia de él de jovencita. Un amor distinto, un amor adulto basado en la complicidad. Sabés que éramos cómplices, nos entendíamos, nos complementábamos. Y Roberto fue alguien que me dio mucha libertad. Y yo necesito libertad, necesito en la vida sentirme libre. Y cuando estoy libre ando bien, derechita, bárbaro. </p><p><b>—¿Parejos en edad? </b></p><p>—Sí, él me llevaba siete años. Ya algo más común vamos a decir. </p><p><b>—Y parejos en la vida ¿no? </b></p><p>—Totalmente. Totalmente. Porque aparte él estaba separado, yo estaba viuda. Él no tuvo hijos, yo tampoco. Había muchas coincidencias, parejos en la vida.</p><p><b>—¿En ese momento la fantasía de volver a estudiar estaba?</b></p><p>—Estaba. Cuando yo estuve con Hugo me pasó por la mente la Facu de Medicina, pero viste cuando algo no se termina de dar. Una vez lo conversé con él, lo sugerí, pero no se terminaba de dar. No era. Y acá también estaba. Había algo que no se dio, quedó medio en la nebulosa la conversación. Tampoco te voy a decir que Hugo me dijo “sí, dale, andá”. Lo escuchó. Era un hombre grande y pensó “se va a ir muchas horas por día”. Él sentía la diferencia de edad, la sentía mucho.</p><p><b>—La idea estaba ahí. </b></p><p>—Estudiar siempre, porque cursos hice un montón. </p><p><b>—¿De qué? </b></p><p>—Bueno, hice siempre perfeccionamientos de lo mío de cosmetología. Y después la vida me fue haciendo amiga de médicas e iba aunque sea de oyente a ciertos cursos en los hospitales. Por ejemplo, en el Hospital Vélez Sarsfield fui un montón de veces de oyente a los cursos. Porque me interesaba saber, me interesaba. Ahora, si vos me decís en vez de hacer eso por qué no hice la Facultad no sé, no se dio. Había algo que a mí me paraba un poco. Te vas a reír Tatiana. </p><p><b>—A ver.</b></p><p>—¿Sabés qué era? Que había matemática en el CBC. Yo con los números no soy buena. Es más, soy mala con los números. No me agrada. No soy buena ni nada. Y la matemática que da el CBC es hasta con derivadas, integrales y demás cosas.</p><p><b>—Pero en ese momento ya habías atravesado un cáncer así que matemática…</b></p><p>—Tenía que salir. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZGKELVGK7RFBDLXLSQMIOORTII.jpg?auth=f37b9ca9730c937eed0340e846a945318c291d8784ebc98c9888003c783c87f5&smart=true&width=1920&height=1378" alt="Antes de animarse a empezar el CBC Ángeles iba como oyente a diferentes cursos." height="1378" width="1920"/><p><b>—¿Qué pasó primero: la decisión de estudiar o el segundo cáncer?</b></p><p>—No, primero empecé por fin el CBC. Dije “tengo que poder, tengo que ir a la Facultad”. Sabía mucho de anatomía y de enfermedades como para dejarlo todo ahí en mí, suelto, flojo, desorganizado. Digo “yo tengo que ser médica”. Acorde a mi enfermedad, fui viendo un montón de cosas que no me agradaban. Por ejemplo, muchas veces cómo es destratado un adulto mayor en un hospital. Entonces, la parte también solidaria y de poder ayudar pesó mucho. Entonces lo hablé con Roberto, porque eso implicaba que yo tenía que estar muchísimas menos horas en el negocio. Le digo “¿sabés qué tengo ganas de hacer la Facultad". Y él me dijo, “y hacela”. Porque era así él. Todo los gustos me daba. Digo “no sé, por el CBC, Matemática”. “Y probá, si no -dice-, no vas a saber nunca”. “¿Querés que vaya a averiguar?”. Nosotros estamos cerca del Cid Campeador. Entonces el CBC más cercano es el de Agronomía. Yo no sabía ni horarios ni nada. Y fui para ver. Le dije “voy a ir para ver si el otro cuatrimestre empiezo el CBC”. Y cuando llegué, no sé si fue suerte o no, le expliqué al secretario y me dice “está cerrada la inscripción, se cerró hoy, pero si vos me traés mañana sin falta el certificado analítico del secundario, hoy te doy la ficha, me la llenás y te anoto”. Me quedé impactada. Y lo hice al otro día. Arranqué el CBC.</p><p><b>—¿Qué edad tenías en ese momento? </b></p><p>—En ese momento tenía 55 más o menos. </p><p><b>—¿Qué te decían de empezar a estudiar a los 55? </b></p><p>—Varias cosas. Tuve muchísima suerte con todos mis compañeros. Estábamos a la par. Y es más, el lugar de reunión para estudiar generalmente era mi casa. Con eso todo bien. Pero la gente decía “ay, ¿vas a empezar? Pero qué larga la carrera. ¿Y por qué no estudiás enfermería?”.</p><p><b>—¿Y a vos qué te pasaba con eso? </b></p><p>—Me potenciaban.</p><p><b>—¿Estudiabas para ejercer o estudiabas para estudiar? </b></p><p>—No, estudiaba para estudiar. Ejercer era una posibilidad. Pero fui paso a paso.</p><p><b>—¿Qué decía Roberto cuando te veía estudiando? </b></p><p>—Él estaba chocho. Roberto, por ejemplo, cada vez que yo rendía alguna materia lo primero que hacía le decía a los primos, a todos, “hoy rindió María Ángeles, un ocho. Hoy rindió un oral, un nueve”. Él estaba orgulloso.</p><p><b>—Terminaste el CBC, que era el mayor temor, ¿no? </b></p><p>—Totalmente. Y como me llevó más de un año, que es lo que lleva generalmente, ese día mis compañeras de la perfumería me tiraron harina, huevos, de todo. </p><p><b>—Fue un primer recibimiento.</b></p><p>—Sí, sí, porque realmente lo padecí bastante. Matemática. No te digo las veces que la recursé pero bueno, la hice. Porque el CBC no es muy acorde a medicina entonces los chicos a lo mejor si no tienen una vocación o algo muy fuerte van dejando. Lo vi yo, lo viví. Van dejando. Se pasan otras carreras. O se van a la privada. Yo la verdad que la privada no la podía pagar, sinceramente. Y realmente esto empezó siendo algo que yo iba a ver si iba a llegar. </p><p><b>—Tenías 55 en ese momento y en alguno de los controles las cosas no dan bien. </b></p><p>—Cursando el CBC, en los controles estrictos, había algo que no estaba bien otra vez en la mama izquierda. La primera vez había sido mama derecha. Primero dije “no, debe ser otra cosa”. La verdad pensé eso. Estaba leyendo y digo “estas palabras no me agradan”. Y bueno, fue mi segundo cáncer de mama. </p><p><b>—¿Cuánto tiempo después del primero?</b></p><p>—Aproximadamente siete, ocho años.</p><p><b>—Había que empezar de nuevo.</b></p><p>—Otra vez. Otra cirugía. Ahí ya lo primero que pregunté fue “¿cuánto puedo tardar así me reincorporo al estudio?”. Estaba embaladita ya. Y tenía una contención diferente: estaba mi mamá, estaba mi compañero de vida. Fue distinto.</p><p><b>—¿Y el tratamiento esta vez cómo fue? </b></p><p>—Esta vez no me hicieron rayos porque consideraron que no había que hacerlos, pero sí el tratamiento hormonal. Lo primero, igual, fue la operación.</p><p><b>—¿Cuándo pudiste volver a la Facultad? </b></p><p>—Una semana y media. Roberto me llevaba y me traía. </p><p><b>—¿No les dijiste a los docentes que estabas haciendo tratamiento? </b></p><p>—Sí, pero yo me sentía bien. Había que darle para adelante. </p><p><b>—¿Y cómo te fue ese cuatrimestre? </b></p><p>—Me fue bien. Había que terminar el CBC. Yo quería estar adentro. Quería pisar Paraguay, la calle Paraguay.</p><p><b>—Contame ese primer día en Paraguay</b></p><p>—Ay, emocionante. Emocionante. Tengo todavía la foto que me saqué cuando iba a entrar. Yo no sabía ni por dónde se entra, ni qué hay que hacer, ni nada. Me acuerdo que en la puerta me saqué una foto como que acá estaba, ¿me entendés?. Y se la mandé a mi mamá obviamente. Sentí una emoción que no la sé describir.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FDFUIV6ZPJC6RFTNWSO4MRPHQA.jpg?auth=c35dc263faaf3c28519a8bc383fb3933cad3111aad90d2f45ace15510eb348c5&smart=true&width=1807&height=1920" alt="Terminar el CBC fue como un primer recibimiento." height="1920" width="1807"/><p><b>—¿Qué dijo tu mamá con la foto? </b></p><p>—Siempre era imborrable en su celular. Ya había llorado el día que le llevé el formulario que me había anotado en Medicina. La emoción era terrible. “Mi doc -me decía ella-, mi doc”. </p><p><b>—Empezás a transcurrir la carrera. ¿Cómo fue? </b></p><p>—Hermoso. Es duro. La volvería a hacer si tuviera que hacerla. No le tengo miedo. Tampoco fue lo duro que pensé que iba a ser. Todos los años decía “yo voy de a poco, voy a ver qué pasa”. Y cuando cursé el primer año, me anoté en anatomía, sin mandarme la parte tenía 10 en anatomía, era buenísima. Me acuerdo que los profesores me decían “ah, ¿vos sos Angie?”. Los colegas le decían “ojo con Angie”. Me imagino los comentarios: “Es una mujer muy grande pero anda bien”. Me imagino eso. Yo tenía ua alegría terrible: la verdad que podría hacer más materias, podría seguir. Porque el primer año me anoté en anatomía y en salud mental. Y bueno le perdí el miedo y me anotaba en todas las que me tenía que anotar. </p><p><b>—¿Te sentiste discriminada alguna vez en la Facultad? </b></p><p>—Para nada, no, no, no. </p><p><b>—Ni por compañeros, ni por docentes, ni en las prácticas, nada. </b></p><p>—En ciertos docentes tal vez a veces un dejo… no de discriminación obviamente porque te imaginás que me planto. Yo voy al frente siempre, en la vida, en todo. Siempre con respeto pero voy al frente. Me hubiese parado. Pero a lo mejor un desliz, algo. Pero yo me encargaba de sorprenderlos estudiando mucho y dejándolos perplejos en ese sentido. Y con mis compañeros, al contrario: un lujo, un lujo. </p><p><b>—¿Podías seguir trabajando en la perfumería? </b></p><p>—Al principio, primer año, segundo año, tercero, sí, vino la pandemia y después no pude de ninguna manera. Cada vez era más intenso, más la cantidad que había que estudiar. Era hola y chau en la perfumería. Lo iba a ver a Roberto cuando salía de la Facultad.</p><p><b>—Y él lo bancaba. </b></p><p>—Todo. Es más, cuando me tocaba alguna materia que salía muy tarde, él me iba a buscar. Salía de la perfu y me iba a buscar. No tenía problema en cenar más tarde, me entendés. Todo eso es muy importante, muy importante. </p><p><b>—Un gran compañero. ¿Cómo sigue la historia? </b></p><p>—La historia sigue que sigo cursando y en 2022, post pandemia, en mis controles, ¿sabés qué me encuentran? <b>Mi tercer cáncer de mama. Sí, mi tercer cáncer de mama</b>. Del mismo lugar que el segundo. Me hicieron varios estudios para ver si era primario o era secundario, si había quedado algo. No, otro primario, otro nuevo. Y nuevamente cirugía, rayos y tratamiento. Es el día de hoy que sigo tomando las pastillas. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/A23I4YVAUFAY5EFYNC32J35B2Y.jpg?auth=24212cfa66cf4824a8672d1b59d7878a217b5c71c7a1a701e05eb336e5a83457&smart=true&width=1551&height=1920" alt="Roberto siempre apoyó y se enorgulleció del recorrido universitario de Ángeles." height="1920" width="1551"/><p><b>—¿Qué sentiste cuando llegó el nuevo diagnóstico? </b></p><p>—“¿Otra vez, puede ser?“. Porque cuando había sido el segundo, como para ponerle humor, dije “menos mal que tengo dos nada más, no me va a agarrar más”. Pensando que ya había uno de cada uno. Y cuando vino el tercero... Aparte me preocupé porque dije “¿cómo? ¿tantas veces?”. Pero le seguí dando para adelante. </p><p><b>—Y ya conociendo mucho más de la enfermedad desde el otro lado, ¿no? </b></p><p>—Exacto, porque ya estaba bastante avanzada, creo que en cuarto año de la carrera. Y claro, ya conocía otras cosas. Sabés que no es tan fácil llevar una enfermedad propia o de un ser querido cuando conocés la parte teórica, cuando tenés conocimientos de medicina. </p><p><b>—¿Tuviste que dejar en ese momento la Facultad? </b></p><p>—Del todo no. La misma pregunta fue “¿cuándo me puedo reincorporar?”. Lo único que sí traté, igual no se podía esperar demasiado porque tenía lo que se llama QI-67, tenía un crecimiento, el tumor rápido este último viste, muy rápido. Entonces no pude esperar hasta las vacaciones. Entonces me operé en octubre y bueno, falté también unos días. Tal vez falté un poquitito más. Traté más o menos de compensar las cosas y seguí.</p><p><b>—¿Sabían tus compañeros y tus docentes lo que estabas atravesando o no lo contaste? </b></p><p>—Sí, sí, les dije. Les dije como algo natural porque aparte futuros médicos todos: tenemos que saber. Lo que pasa es que los jóvenes no han pasado tantas enfermedades, entonces lo escuchan, saben qué es porque lo estudian, pero es distinto. Es distinto.</p><p><b>—Seguís la carrera. Ya no te frena nada. </b></p><p>—Creí que no. Creí que no. La reina, mi reina, mi mamá... empiezan a pasar los años para ella. Y viene un momento muy triste de mi vida. Ella se empieza a poner peor y en cuanto a la carrera me perjudicaba porque no podía estudiar con la misma fluidez. Fallece mi mamá en el año 2024. ¿Para qué voy a explicar, no? Se me fue una parte de mi vida, mi sueño de que ella me entregara el diploma, porque para ella era lo máximo. </p><p><b>—Vos ya estabas llegando cada vez más cerca del final de la carrera. </b></p><p>—Sí. A posteriori cada vez me costó más obviamente. Estaba muy triste y estudiando medicina, cada cosa que estudiás se te presenta un cuadro de lo que le pasó ¿me entendés? Porque siempre hay alguna coincidencia en algo obviamente.</p><p><b>—Hugo, lo propio, tu mamá...</b></p><p>—Exacto. Pero bueno, había que seguir la carrera. Y la seguí. Pero Roberto, antes ya que falleciera mi mamá, le encontraron una enfermedad muy fea, un cáncer de esófago. Al principio, bueno, lo fue llevando. A los pocos meses que falleció mi mamá, empezó él con esto avanzar de una manera más rápida. Por supuesto quimio, rayos.</p><p><b>—¿Había un tratamiento, una perspectiva de que se pudiera curar? </b></p><p>—Sí, sí, los tratamientos empezaron con perspectiva total que se podía curar haciendo en principio quimio y rayos. </p><p><b>—¿Un tratamiento muy cruento el que tenía que hacer? </b></p><p>—Totalmente. La quimio la pasó, aunque te extrañe, la pasó bien. No tenía ningún problema. No se le cayó el pelo, como pasa clásicamente. No se descompuso. No tuvo nauseas, vómitos. Nada, nada. No había síntomas. Lo pasó bien. El tema fueron los rayos. Los primeros los pasó bien, porque no te duelen pero traen otras consecuencias, y yo hablé con el médico para ver si era posible que no hiciera los últimos ocho rayos porque era terrible cómo estaba, en las circunstancias que estaba. </p><p><b>—¿Dolía?</b></p><p>—No sólo que le dolía sino que ya empezaba con las dificultades: la disfagia, las dificultades para tragar, el cansancio no lo dejaba casi parar, la pérdida de peso era total. Pero él seguía adelante. También muy valiente. </p><p><b>—¿Y vos seguías estudiando mientras? </b></p><p>—Sí, yo seguía estudiando. Pasé horas estudiando al lado de él. Todo el tiempo al lado de él. Y tuve una muy buena onda con mis profesores, con los médicos, que yo les planteé toda la situación porque muchas veces tenía que faltar a la Facultad para quedarme con él. Cuando esto iba avanzando tuve que faltar. Entonces iba, explicaba, con justificativo, les llevaba todo. Casi todos los profesores comprendieron, comprendieron la situación y yo iba a dar los exámenes: una clase sí, tres clases no. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6YIYKUVO6FAXLIJ5MHCSFAIKIM.jpg?auth=90db515f8998c66854d79f77bb03c840d34ea23eac61a2d82800ab6a1ef026cd&smart=true&width=1081&height=1920" alt="Pocos meses antes de que Ángeles se recibiera Roberto murió." height="1920" width="1081"/><p><b>—¿Cuándo entendiste que tu amor se iba a morir? </b></p><p>—Casi te diría cuando supe el diagnóstico. No es fácil el cáncer de esófago. Desde su diagnóstico tuve la suerte de tenerlo casi cuatro años, pero el último tiempo fue muy, muy cruel. Internaciones tanto domiciliarias como en la clínica. Una semana en casa con domiciliaria donde hasta le tenía que dar la comida por sondas. Terrible.</p><p><b>—¿El diagnóstico en qué año se lo dan? </b></p><p>—Fines de 2022 más o menos. </p><p><b>—¿Y cuándo muere?</b></p><p>—Fallece el 7 de octubre del 25. </p><p><b>—Fueron tres años que estuvo con la enfermedad y en tratamiento. ¿Desde el principio supiste que no se podía? </b></p><p>—Siempre tenés esperanza pero… En medicina uno más uno no es dos. No es una ciencia exacta. Y siempre querés que se dé ese milagrito, que se dé eso diferente. Pero el diagnóstico era groso. Después me puse contenta cuando él se mantuvo, meses o un año, los controles salían medianamente bien, no avanzaba la enfermedad.</p><p><b>—Vos lo sabés en carne propia. Cada examen que uno se va a dar es un estrés constante.</b> </p><p>—Ay Tatiana, imaginate desde qué año empecé. Empecé en 2006 con lo mío y estamos a 2026, y cada vez que voy a buscar algún resultado, pensás un montón de cosas, ¿lo abro, no lo abro?. Sí, es muy difícil. </p><p><b>—¿Le dijiste algo cuando todo se complicó?</b> </p><p>—No. </p><p><b>—No porque no lo dijo nadie o… </b></p><p>—No se lo dijo nadie. Obviamente él se daba cuenta porque estaba una semana en casa con internación domiciliaria y dos semanas internado. Pero como mucho “ay, otra vez”. “Y bueno, no te hagas problema, estamos acá”. No me despegué de él ni siquiera en terapia. Le dije “yo no te voy a dejar solo y no lo dejé solo”. Entonces yo le decía “a ver, no, mira, esto va bien, dijo el médico que te van a dar el alta o que tenemos un par de días más, te quieren hacer más estudios”. Como si fuera una conversación. Y él se quedaba con lo que yo le decía y estaba tranquilo. </p><p><b>—Y él no preguntaba más. </b></p><p>—No, no preguntaba. Lo que sí él no se quería morir. Viste cuando una persona lucha para no morirse. Una vez sabés qué me dijo, hablando de otro tema me dice “porque a mí ¿cuántos años me pueden quedar?”. Y yo me quise morir. Yo sabía que le podían quedar meses, entonces le digo “dos años”. Lo que me salió. Y me miró y le digo “ponele cinco, pero no te puedo decir diez, no creo que diez. Entre dos y cinco”. Se lo bajé porque era lo que él necesitaba escuchar. ¿Qué ganaba yo con decirle que eran meses? Jamás le dije que se empeoró. Siempre la esperanza. Siempre las ganas. Siempre ahí arriba. Y siempre mi apoyo al lado de él.</p><p><b>—Qué momento difícil ese. </b></p><p>—Terrible. Y cuando fallece Roberto me faltaban dos materias para recibirme nada más. Todo un carrerón, con los altibajos y con las cosas que me pasaron, la hice en ocho años. Dejarlo cuando faltaban dos materias personalmente no le encontraba sentido. No mejoraba las cosas. Si eso lo podía cambiar, esas dos materias, para que me traiga a las dos personas no lo hubiese pensado. Pero no, no cambiaba las cosas. Ellos dos, mis mentores, mis pilares. Mi mamá que soñaba con su hija doctora. Ella me decía doctora Angie. Dije “no, tengo que hacerlo”. ¿Y cómo fue? Durísimo. Durísimo. Cada tema que leía, cada tema que estudiaba, se me venía algo de cualquiera de los dos. Fueron dos muertes en un año y medio, muy seguidas, muy fuertes y de dos personas muy especiales. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/V4SYOXX4XREBXDFT7JWCVKPDME.jpg?auth=1f431cbd690f75601cb91239cd90414ec1a28cb3665e1f9c298312420ccb6317&smart=true&width=1920&height=1080" alt="María Ángeles Yossi con Tatiana Schapiro en Infobae" height="1080" width="1920"/><p><b>—Pero te recibiste. </b></p><p>—Me recibí. Me recibí. </p><p><b>—¿Cuándo? </b></p><p>—Me recibí el 13 de mayo. </p><p><b>—¿Hubo festejo? </b></p><p>—Un flor de festejo en la plaza. Hace ya muchos años que no se tira nada que sea comestible. Que me parece excelente. Y se hace todo un festejo con un cotillón. Parecía un yeti en un momento porque era todo espuma, serpentina de aerosol, colores fosforescentes. Más de 60 personas fueron. Yo puse un mini lunch. Había bebidas de todo tipo. Fotógrafos y hasta un drone. </p><p><b>—¿Cómo sigue el recorrido ahora, qué querés que venga? </b></p><p>—Estoy ansiosa por empezar.</p><p><b>—¿Por dónde empezarías?</b></p><p>—Tengo que hacer rotaciones, pero todavía no empecé. Me tomé un tiempito.</p><p><b>—¿Sabés dónde te va a tocar después? </b></p><p>—No, en distintos hospitales. Y en algunos CESAC. Pero tengo que ver cuestiones de horarios porque no te olvides que ahora quedé a cargo de la perfumería. Tengo que hacer todo bien. Pero voy a poder. Voy a poder.</p><p><b>—Pudiste recibirte de médica a los 65. Mirá si no vas a poder.</b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TP76OA2T5REHXKQK6CBLR3CPZI.jpg?auth=a26e0baf156683f58beb3f8606851e39223c6f7ff033d83972ec59685c45b7eb&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“No me gusta dormir solo, no funciono solo”: Julián Weich habló sobre el amor, la búsqueda de paz y su relación con la muerte]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2026/08/07/no-me-gusta-dormir-solo-no-funciono-solo-julian-weich-hablo-sobre-el-amor-la-busqueda-de-paz-y-su-relacion-con-la-muerte/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2026/08/07/no-me-gusta-dormir-solo-no-funciono-solo-julian-weich-hablo-sobre-el-amor-la-busqueda-de-paz-y-su-relacion-con-la-muerte/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellos, el nuevo ciclo de Infobae, el conductor reflexionó sobre su vida en pareja, el vínculo con sus hijos y los cambios que atravesó en el ámbito personal y profesional. Además, compartió su mirada sobre la soledad, el paso del tiempo y su forma de pensar la finitud]]></description><pubDate>Fri, 07 Aug 2026 11:09:58 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Yo siempre digo que todos los días son un gran día para morir y eso me hace vivir feliz”</b>, afirmó <b>Julián Weich</b> al explicar cómo su vínculo con la idea de la muerte transformó su manera de mirar el presente, los afectos y tiempo. </p><p>El conductor abrió la conversación en <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/01/llega-ellos-el-nuevo-ciclo-de-luli-fernandez-que-invita-a-los-varones-a-mostrar-su-lado-mas-humano-y-vulnerable/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/01/llega-ellos-el-nuevo-ciclo-de-luli-fernandez-que-invita-a-los-varones-a-mostrar-su-lado-mas-humano-y-vulnerable/"><b>Ellos</b></a>, el nuevo ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, que invita a los varones a mostrar su lado más humano y vulnerable y da continuidad a las dos exitosas temporadas de <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/"><b>Ellas</b></a>.</p><p>Durante la charla, reflexionó sobre la pareja, la paternidad, la soledad y los procesos personales que modificaron su forma de entender la vida y los vínculos. Su testimonio puso en primer plano una búsqueda marcada por la paz, la serenidad y una relación más consciente con lo cotidiano.</p><p><a href="https://www.instagram.com/julian_weich/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/julian_weich/?hl=es"><b>Julián</b></a> es conductor y actor, formado en la <b>Escuela Nacional de Arte Dramático</b>. Inició su carrera en la ficción en los años 80 con títulos como <b>Pelito</b>, <b>Clave de sol</b> y <b>La banda del Golden Rocket</b>, y luego se consolidó como una de las caras más reconocibles de la televisión argentina al frente de ciclos como <b>El agujerito sin fin</b>, <b>Sorpresa y 1/2</b>, <b>Expedición Robinson</b>, <b>Trato hecho</b> y <b>Justo a tiempo</b>. Desde <b>1994</b>, además, es <b>Embajador de Buena Voluntad de UNICEF en Argentina</b>, distinción con la que se convirtió en el primero en ocupar ese rol en el país. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6XGX6MEZC5FCBHL7EJNWWKZA54.jpg?auth=096268e7cfd5b2f579b16ee1776790da3eb33b8056e6c816bc5bf444161b5f5b&smart=true&width=8256&height=4644" alt="Julián Weich señaló que hoy busca estar en paz, habló de sus divorcios y definió su vínculo actual de pareja desde la paridad. (Adrián Escandar)" height="4644" width="8256"/><p><b>— Estoy tan feliz de este nuevo comienzo y estoy más contenta aún por comenzar con vos, porque te conozco un montón, hemos trabajado juntos hace muchos años y te aprecio y admiro. Julián Weich, bienvenido a Ellos. Sos el primero. ¿Cómo estás?</b></p><p>— ¡Más ello que nunca! No lo sabía que era el primero. Sabía que hacías las notas, pero no presté atención a que eran todas ellas y ningún ellos.</p><p><b>— Ahora cambió. Es un nuevo espacio. Nos interesó tener un espacio para poder compartir y explayarnos, que es algo que a veces en la tele de hoy no se puede tanto, para poder conectar con ciertas cuestiones de la emocionalidad de los varones, que a veces está algo escondida.</b></p><p>— Sí, al varón le cuesta más demostrar que se emociona, que llora. En mi caso, soy llorón. Pro no es que me encante y que diga qué lindo, qué ganas de llorar. Pero bueno, a veces lloro.</p><p><b>— ¿Y por qué pensás que pasa eso?</b></p><p>— Me parece que es algo cultural, de que los hombres no lloran, que tenemos que ser fuertes, ser poderosos. Hay una falsa creencia. Yo creo que no es así, pero como que hay una creencia que va más allá de lo que uno piensa, que dice que tenemos que ser fuertes (risas).</p><p><b>— Vos decís en relación al llanto y a la fortaleza...</b></p><p>— Al expresar un sentimiento.</p><p><b>— A mí me parece que es todavía más amplio, como que hay una barrera en el varón que se está empezando a romper, no sé qué pensás vos, para poder permitirse ser, mostrarse y conectar un poco más con lo que les pasa.</b></p><p>— Sí, yo creo que la frase “los hombres no lloran” ya quedó vieja. Pero falta la práctica, el transcurso del tiempo y de ver que somos todos iguales en ese sentido. Después te puede dar más vergüenza o no, pero todos tenemos sentimientos, aunque cada uno elige cuánto expresarlo o cuánto guardárselo.</p><p><b>— ¿Y cuánto creés que influye que, por ejemplo, en este Mundial, figuras tan referentes y observadas como Scaloni o los jugadores se expresen con tanta naturalidad sobre su emocionalidad?</b></p><p>— A mí me encanta lo natural. Me gusta lo que pasa, no lo que uno simula o aparenta. Aparentar que las cosas no son como son, a mí me molesta, me incomoda porque siento que es una estafa, primero a mí. Es como correr una carrera, hacer trampa y ganar. Me estoy estafando a mí, más allá de que esté estafando a los demás. Pero a mí no me gusta estafarme, no me hace sentir bien. No me acuesto a la noche y digo: “Hoy mandé cuatro trampitas en el día, estoy feliz”. No me va.</p><p><b>— Se ha profundizado mucho, a partir de las redes sociales, esta necesidad de aparentar. En la televisión, ¿cuánto creés que influyó todo este dinamismo de las redes, que nos invita a mostrar algo que en realidad no siempre es así?</b></p><p>— Mirá, en la tele vos podés simular, pero la gente se da cuenta, me parece. “Me parece que nos está mintiendo”, dicen. Sea el rubro que sea, ¿eh? Salvo el actoral, que está mintiendo deliberadamente. Me parece que la gente percibe algo, a veces bien y a veces mal. A veces hay gente que me dice: “No te creo que seas tan solidario” (risas). Yo les digo: “Mirá, no tengo que aparentar que soy más solidario de lo que soy porque no me interesa. Lo que ayudo lo muestro, lo cuento, pero con ánimos de que seamos más, nada más”. No es que estoy distorsionando la ayuda, porque también me parece una estafa. <b>Me parece que las redes para mí no estarían sumando como deberían sumar. </b>Es como la pandemia, que todo el mundo dijo “vamos a aprender con la pandemia”. Y no aprendimos nada. Como que pasó y nadie dice nada. No aprendimos nada. Pero me parece que con las redes no sé si estamos aprendiendo algo, me parece que no.</p><p><b>— Cuando uno se expone, y vos lo hacés hace muchos años por tu profesión, hay una mirada del otro y una necesidad, implícita o no, de aprobación porque en definitiva todos buscamos ser gustados, ni hablar los que trabajamos en el medio. ¿Cómo has logrado posicionar y acomodar el ego?</b></p><p>— <b>Me agoté del ego (risas).</b> No es que no lo... A ver, todos tenemos ego, el tema es si lo usamos o no, pero para mí el ego es un esfuerzo. Pongo siempre el mismo ejemplo de meter la panza, ¿viste? Porque vas a pasar adelante de una chica, ponele. ¿Cuánto podés meter la panza?</p><p><b>— ¿Has metido mucho la panza adelante?</b> <b>(risas)</b></p><p>— Obvio, todos nos trabamos, metimos la panza, nos estiramos. Aparentamos algo, no que no somos, sino que queremos mostrar otra parte. Pero no se aguanta. Al rato decís: “Quiero aflojar la panza, quiero ser como soy. No puedo no ser como soy y quién soy”. <b>Y como yo aprendí a quererme y con el tiempo y aceptarme, me es más fácil ser que aparentar.</b> Y soy feliz siendo, estoy cómodo en el ser, no estoy incómodo.</p><p><b>— Pero sería natural que vos, siendo una persona muy comprometida en el aspecto social, que de golpe vengan a cuestionarte te moleste, te duela o te pegue en el ego.</b></p><p>— No me gusta que me cuestionen, pero es como que digo siempre: “No puedo explicarles a todos. Bueno, no te gusto, no te gusto. No me creés, no me creas”. La típica frase es: “Vos con la plata que cobrás con UNICEF”. “No cobro, lo hago gratis”. Pero termina de decir eso y otro atrás: “Pero vos, la plata”. Digo, no puedo, uno por uno, explicarle que no cobro. Entonces, llega un momento que también te cansa. Es un desgaste y no terminás nunca en nada bueno. Uno busca, al menos los que somos medianamente sanos, copiar lo bueno para estar mejor, para ser mejor. Y hay gente a la que le encanta navegar en lo malo y criticar. Yo descubrí que el que critica por redes es el que la pasa mal. Porque a mí no se me ocurre criticar a nadie. No es que no tengo opinión. Pero la verdad es que yo me doy cuenta de que los que critican son los que son infelices. Y la verdad es que me dan pena, no me dan bronca. A mí me pasa, yo hago vivos de TikTok, estoy en las redes y cada tanto sale uno y se despacha. Y le digo: “Perdón, pero me das pena. ¡Qué mal que la pasás para hacer esto!”.</p><p><b>— Les respondés.</b></p><p>— Sí, a todos. “Qué mal que la pasás. Lamento lo que sentís, porque yo no siento eso”, les digo. Aparte, como no hago eso que vos decís, a mí no me... Me defiendo, pero no paso de un “bobo”, como el “bobo, andá pa allá” que dijo Messi.</p><p><b>— Entrás en esto de intentar responder, pero sin enroscarte.</b></p><p>— No me enrosco ni escalo.</p><p><b>— Siempre se te ha visto muy correcto. ¿Cómo logras mantener el eje frente a esas cosas?</b></p><p>— Es que es un trabajo ser correcto, porque no es que a mí no me dan ganas de matar gente, es como cualquier ser humano. Si alguien te hace algo, lo querés matar. Pero no hago nada. O sea, yo tengo el récord de nunca haber dado una piña y que nunca me la hayan dado. Pero no es “uy, no me pasó”. Y jugué al rugby y sé judo. O sea, me podrían haber dado unos buenos tortazos, pero no me pasó y ni me gusta, ni me interesa, ni quiero. No habla bien de mí decir pegué una piña, pegué 10 o me pegaron 10. La verdad es que no es para poner en el currículum. Hoy te digo que es una decisión, pero de chico no sé. Yo prefiero eso porque todos los que se pelean en general se arrepienten después. Nadie dice: “Le di 36 piñas”. Generalmente se arrepienten.</p><p><b>— ¿Nunca te enojaste con el medio?</b></p><p>— Siempre estoy enojado con el medio. Todo el tiempo estoy enojado con el medio. Yo miro la tele para insultarla. Pero para insultarla porque me da bronca lo que se hace, lo mal que se hace, lo que se desaprovecha, lo berreta que está a veces. Me enojo muchísimo, pero no lo digo ni lo escribo. Porque digo: “Yo puedo hablarle a la tele y no me escucha”. Cuando hablo desde mi programa, sí, porque lo estoy haciendo yo. Yo ahora en <i>Qué mañana</i> tomo decisiones cada vez que abro la boca, trato de que mis decisiones cuando abro la boca sean acordes a lo que yo critico en los otros.</p><p><b>— ¿En algún momento tuviste una cuestión existencial de decir: “No estoy alineado con esto, prefiero dar un paso al costado, me quiero dedicar a otra cosa porque no encajo acá”?</b></p><p>— Siempre me dediqué a otra cosa, además de actuar y conducir. Tuve restaurante, ahora soy parte de un restaurante Los Mellizos. Tuve mi empresa Conciencia, que duró 16 años y la acabo de cerrar. Soy parte de una empresa de marketing deportivo. O sea, siempre busco hacer cosas alternativas, porque la fantasía del actor es que un día se acaba todo. Y del conductor es lo mismo. Un día no te llaman más y no estás más. Siempre intenté hacer cosas paralelas. Nunca me fue muy bien, pero siempre estuve entretenido. Lo social me ocupa mucho tiempo, no gano plata, pero me ocupa mucho tiempo, me satisface, me llena. Entonces, nunca tengo el vacío si no estoy en la tele, no me muero. No es como el nido vacío con los chicos. Yo tengo tanto alrededor, que estén mis chicos o no, para mí es lo mismo. Obviamente que quiero estar con los chicos, que ya son grandes, pero no es que cuando no están digo: “Ay, la casa está vacía, no tengo qué hacer, mirá la cama donde dormía el nene”. No me pasa eso porque estoy ocupado, porque tengo otros “hijos artísticos”, por decirlo así, porque me ocupo de muchas fundaciones, colaboro, participo, me meto, averiguo y aprendo de distintas cosas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LGY7LVSLERENZLDRWMOORPIS3U.jpg?auth=3f54b1e355cd4f5ddd1964b68eced82fc3db7b5a15c73be9d9d3b20d17d2b482&smart=true&width=8256&height=4644" alt="Julián cuestionó la lógica de aparentar en la televisión y en las redes sociales y afirmó que prefiere mostrarse tal cual es. (Adrián Escandar)" height="4644" width="8256"/><p><b>— ¿Qué te devuelve todo eso? Porque solo el que lo hace puede expresar y compartir la gratitud que se siente.</b></p><p>— Es que es eso. Yo a la gente le digo:<b> “Hagan el bien, porque te hace bien”.</b> <b>Ser solidario es el hecho más egoísta que hay, pero tenés que practicarlo</b>. Yo no te puedo decir: “Correr hace bien, porque transpirás, descargás”. Practicalo, probá. No corrás 100 kilómetros, corré tres. Bueno, ser solidario es lo mismo. Es un hábito que una vez que uno lo tiene, es natural ayudar. No es que decís: “Bueno, son las 16.15 horas, voy a ayudar, a ver qué hago”. A mí me pasa todo el tiempo que estoy ayudando. De forma voluntaria o involuntaria. Porque a veces es un amigo que te llama con un problema y le decís: “Tengo el médico para ese problema, llamalo”. Y le diste una mano, lo ayudaste y fuiste solidario. Pero no lo pongo en el checklist. Es como un hábito. <b>Estar pensando en el otro es mucho más benéfico que pensar en uno</b>. Cuando pensás en vos, te empezás a hundir en el barro, pero no sabés a qué velocidad. Porque empezás a pensar negativamente. Vos cuando cruzás la calle no pensás: seguro no viene un auto. Pensas tengo que ver que no venga un auto y no me vuele por el aire. O sea, naturalmente, nuestro instinto de supervivencia nos hace pensar cosas negativas. Te subís al avión y decís: “Esto se va a caer”. Después se te va y decís: “No, no, basta”. Pero hay gente que se queda ahí. Y de todos los pensamientos que tenemos durante el día, que no sé si son 30 mil o 50 mil, uno elige qué pensar a veces. No es que te vienen los pensamientos porque: “Ay, se me metió esto en la cabeza, ¿quién me lo metió?”. Vos decidís pensar en eso.</p><p><b>— Sí, podés sostener o no esa espiral. Es una práctica también.</b></p><p>— Exactamente. Bueno, yo aprendí a hackear mis pensamientos y a meter pensamiento solidario, pensamiento positivo y salir de los pensamientos negativos o de los pensamientos que no construyen nada.</p><p><b>— ¿Fuiste víctima en algún momento de ese rulo de pensamientos negativos?</b></p><p>— Sí. Tuve depresiones, tuve momentos horribles, muy feos. Pero vos me veías y me veías bien, salvo que me conozcas mucho. En ese caso, me dirías: “No estás bien, algo te pasa”. Pero vos me veías bien, trabajando, creciendo, en un matrimonio, con hijos, todo. Yo siempre funcioné, nunca dejé de funcionar, pero a veces funcionaba en un estado horrible.</p><h2>La búsqueda espiritual y el presente</h2><p><b>— ¿Y cómo fue el momento en que dijiste: “La máquina funciona así, me merezco algo mejor. No quiero estar más así”?</b></p><p>— Fue darme cuenta que la pasaba mal. Pero el problema fue cuando yo un día dije: “Me quiero morir”. Ahí fue como: “Ah, no, no puedo tener esto en mi cabeza. Esto es horrible”. Porque el querer morirme es como si yo te digo: “Bueno, tomate un vasito de agua, apretá este botón y listo”. “Ah, ¿tan fácil?”. Y en ese momento estaba tan mal que era como: “Dame, dame el botón”. Ahí dije: “No, no, no. Esto no es así”. Ahí fui al psiquiatra, me medicaron. Fue como un bastón temporario, pero después seguí. Hacía terapia desde los 14 años, seguí haciendo terapia hasta los 50, ahora tengo 60. O sea, siempre me apoyé en la terapia, pero no me alcanzaba. La terapeuta te dice: “Bueno, listo, ya entendiste lo que te pasa” y vos le decís: “Sí. ¿Y cómo lo solucionamos?”. “Ah, no sé” (risas). “No sé, arreglate”. Llegué a esa conclusión con la terapia. Igual digo que hay que hacer terapia. No estoy en contra de la terapia. Pero llega un momento que de tanto analizar y pensar te convertís en tu propio terapeuta, pero no le encontrás la solución y no es culpa del terapeuta ni tuya. Y empecé a buscarlo del lado espiritual a partir del año 2000, más o menos. Empecé a darme cuenta de que algo no estaba bien y si bien no encontré las respuestas, sí encontré como yo te dijera una dieta nueva, una nueva forma.</p><p><b>— Cuando hablás del lado espiritual, específicamente, ¿a qué te referís? ¿Meditación, yoga?</b></p><p>— Todo lo que no se ve.</p><p><b>— ¿Lectura?</b></p><p>— Lo que no se ve. O sea, el libro lo ves. Pero lo que te genera no lo ves. Es un imaginario. Vos cuando rezás en una iglesia, en un templo o porque pasaste abajo de un puente donde pasa un tren, no ves el rezo. Te ves en la actitud, pero no lo ves. Bueno, yo empecé a creer, a trabajar, a investigar y a aprender métodos de meditación. Esto de hacerme vegetariano también. Empecé a encontrar un montón de, como yo te dijera, alimentos que no estaban en mi dieta.</p><p><b>— Sí, herramientas.</b></p><p>— Herramientas que me hacían bien. Y no pasa por llegar, sino por transitar, porque no es que te recibís de gurú o de monje.</p><p><b>— Es una práctica cotidiana que se tiene que sostener.</b></p><p>— El que va a la iglesia no se va a recibir de cura o de papa, pero va. Bueno, esto es lo mismo. La espiritualidad es un ejercicio sanísimo que si uno lo hace con prudencia, con tranquilidad y no con desesperación, funciona.</p><p><b>— Y esa insatisfacción que mencionás, que decís: “Estaba insatisfecho, estaba mal”, ¿de dónde surgía? Era laboral, era personal, era vincular. Porque viste que hay como una cosa muy habitual de: “Pero si vos tenés todo”.</b></p><p>— Es que el problema era ese, yo era el problema. Porque de afuera, si yo hacía el checklist, tenía todo, no me faltaba nada. Pero la pasaba mal con el auto que elegí comprarme yo, con la mujer que yo elegí para casarme, con mis tres hijos y yo decidí tenerlos. Yo decía: “La estoy pasando mal con mis decisiones”. Y no porque la decisión sea un error, sino porque la consecuencia no pasaba por mi satisfacción, pasaba por otro lado. Yo siempre digo, le pasa a todos los matrimonios, a las parejas. Las ganas del segundo hijo no son las mismas que las del primero, porque ya tuviste el primer hijo, pero no existen las ganas del segundo. Ya el segundo es como una planificación, el hermanito para el primero, que no quiere decir que no tengas ganas, pero es distinto, porque es otra sensación. Y yo me daba cuenta de que seguía teniendo hijos, seguía teniendo premios, seguía teniendo programas, seguía ahorrando, teniendo cosas y la pasaba mal. Ahí dije: “No, no puede ser esto”.</p><p><b>— Es súper profundo lo que compartís, porque la gente en general dice: “Bueno, yo voy a trabajar todo esto, voy a dedicar esto para llegar a este punto, quiero pensar en casarme, en tener hijos, porque es lo. que se espera...”</b></p><p>— Es que <b>nos come el futuro.</b> El pensamiento que más nos habita en la cabeza y nos hace daño es el futuro. Y no existe, pero a nosotros nos come la cabeza. No es normal que te esté persiguiendo algo que no existe. La responsabilidad tiene que existir porque somos responsables, pero el futuro nos come la cabeza y nos olvidamos de que en el presente podemos resolver todo, en el futuro no. Como la palabra lo indica, el presente es un regalo, es un presente. Te doy un presente.</p><h2>La paternidad y el deseo de tener más hijos</h2><p><b>— Cuando fui mamá, sentí una transformación que me interpeló, como un cambio, un decir: “La que fui hasta ahora no soy más, soy otra”. ¿Cómo viviste vos tu paternidad? ¿Cómo la vivís hoy en día?</b></p><p>— Yo la viví con mucho amor, con muchas ganas. Me encanta ser papá, que no quiere decir que sea el mejor papá ni un buen papá, ¿eh? Pero digo lo que me gusta, la operatividad del papá. Pañales, bañar, dar de comer, llevar a vacunar...</p><p><b>— Sos ese modelo de papá.</b></p><p>— Nunca falté a un evento de alguno de mis hijos. De grande, por ahí si no vas al acto de la bandera en quinto año de secundaria no pasa nada. Pero en toda la etapa de primaria, por decirlo así, no falté nunca. Siempre quise estar y tuve la suerte, por los programas que hice y por la agenda, de estar siempre, de no desconectarme.</p><p><b>— Me imagino que la enseñanza que querés dejarles a tus hijos es todo esto que hablamos hasta ahora: la parte solidaria, entender que uno puede recibir un montón cuando uno también da. Pero si te ponés a pensar, ¿qué te dieron ellos o qué te vinieron a enseñar? ¿Qué encontrás de cada uno?</b></p><p>— Mis hijos son muy distintos, todos, los cuatro. <b>A veces los miro y digo: ¿De dónde salieron estos cuatro? Mirá, hoy con 60 años, les estoy enseñando que me voy a morir, pero no con la tristeza o la angustia de que me voy a morir sino con la alegría con la que yo me voy a morir.</b> Y les digo: “Chicos, cuando yo me muera, hagan una fiesta, disfruten porque papá es muy feliz, la pasó bien, la está pasando bien, la voy a seguir pasando bien, así que no se preocupen”. <b>Y no es que les estoy cargando con una angustia, ¿viste? “Papá, ¿qué te pasa?” No, no, no.</b> O sea, no es que los siente a hablar del tema. Pero les doy a entender eso de: “Chicos, no pasa nada”.</p><p><b>— ¿Y por qué sentís esa necesidad de hablarles de lo finito, de lo que se termina?</b></p><p>— <b>Porque yo aprendí a vivir con la muerte no solo con la vida, que es algo que nadie te enseña.</b></p><p><b>— ¿Y cómo aprendiste a vivir con la muerte?</b></p><p>— Nadie te enseña a morir. <b>Te obsesionan a que aprendas a vivir y te dicen: “Tenés que tener tu casa, tu título, tu trabajo, tus hijos”, pero nadie te enseña a morir</b>. <b>Y yo quiero morir joven lo más tarde posible.</b> Y cuando yo voy a correr 10 kilómetros es porque estoy pensando que quiero estar sano el día de mi muerte. <b>Y me imagino mi muerte en un estado de salud, no destruido.</b></p><p><b>— ¿Pensás mucho en eso?</b></p><p>— <b>Todo el tiempo. Y yo siempre digo que todos los días son un gran día para morir y eso me hace vivir feliz.</b></p><p><b>— Sí, porque te hace ser más consciente.</b></p><p>— Y aparte el futuro desaparece. “Si igual hoy me voy a morir” (risas). Y a veces cuando veo gente conflictuada, digo: “Chicos, paren, igual nos vamos a morir todos, tranquilos. Bájenle un poquito”.</p><p><b>— ¿Les cuesta mucho a los hombres poner límites?</b></p><p>— Sí, es que a mí me pusieron muchos límites de chico, más allá de los que me puse yo mismo, y como la pasé tan mal, entonces es como que me sale no ponerles límites, lo cual no está bien, porque lo primero que debe enseñarle un padre a un hijo es el no. Así como le decimos que no toque, no coma, no. Bueno, a mí no me salió mucho. No lo pude sostener. Es como la penitencia. “Por una semana no usás la Play”. A los tres minutos: “Bueno, dale, usala” (risas).</p><h2>La paz, el paso del tiempo y la muerte</h2><p><b>— ¿Y en el amor? ¿Cómo has sido en el amor de pareja?</b></p><p>— Mejorando, siempre mejorando...</p><p><b>— Viste que uno en un momento hace como un </b><i><b>insight</b></i><b> y ve su parte responsable.</b></p><p>— Sí, obvio, 100% responsable. Nadie me obligó a nada. Pero fui mejorando...</p><p><b>— ¿Sos un enamorado del amor? Esos que por ahí te separás o te divorciás y enseguida añorás un nuevo vínculo, ¿te gusta estar de a dos?</b></p><p>— <b>Lo peor que me ha pasado en la vida fueron mis dos divorcios.</b> Para mí son mortales. Y no porque sean unilaterales, ¿eh? No es que me dejaron o yo dejé, lo cual genera... Tenía que pasar, o sea, ya está. Se acabó el amor, se acabó la relación, se acabó el vínculo o se acabó lo que nos unía. Pero fueron las cosas más tristes de mi vida y no me preguntes por qué, pero a mí me gusta estar en pareja. Me gusta estar en pareja, o sea, disfruto, me encanta, cucharita, soy de eso. <b>Y nunca tuve un período de vacío o de soledad. Salí de un matrimonio y al rato me ponía de novio y digo: “¿Qué hago otra vez en pareja?”.</b> Pero me salía, ¿viste? Me sale...</p><p><b>— Por eso te preguntaba, porque hay personas que funcionan mejor de a dos. Es como que se potencian, ¿viste? Encuentran su mejor versión.</b></p><p>— Yo necesito volver a mi casa y que haya alguien ahí, aunque sea dentro de un rato, porque llega más tarde o lo que sea. Pero yo necesito tener pareja, me gusta. Me es natural estar en pareja.</p><p><b>— ¿Y en esta etapa de tu vida, a los 60, es distinto a como fue a los 30?</b></p><p>— <b>Sí, porque evidentemente el tiempo ayuda a que uno madure.</b> No tenés los chicos chicos, entonces es un tema que no te invade todo el tiempo, aunque estás pendiente igual. Mi hija tiene 36 y yo sigo pendiente de mi hija. O sea, no es que porque tiene 36, no sé, hace dos meses que no le hablo. No sé cómo definirlo. A mí me gusta estar en pareja, lo disfruto, lo necesito, <b>no me gusta dormir solo, no me gusta ir de viaje solo. No funciono solo.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QFHDCHV5RNGCLHPXH2CNJ62S2U.jpg?auth=0bdc2fa9158b90f59cc806e2d59cf59239ab4de6b0ec6c7412869b7f432831c6&smart=true&width=8256&height=4644" alt="Weich sostuvo que hoy prioriza la paz por encima de la felicidad y definió su pareja actual como un vínculo de paridad. (Fotógrafo: Adrián Escandar)" height="4644" width="8256"/><p><b>— ¿Y qué es lo que te conmueve o lo que te entusiasma encontrar en una mujer?</b></p><p>— Tener ganas de estar con ella. Me sorprende. Digo: “Qué loco, tengo 60 años, dos matrimonios anteriores y estoy en pareja ahora”, y estoy tan contento. Digo: “Qué loco”. Como que me sorprende tener un buen vínculo con una pareja, llamarla pareja, cosa que no me pasó nunca.</p><p><b>— ¿Sentís que tiene que ver con la etapa de la vida en la que estás? Que decís: “No me voy a volver a casar”, y eso, de alguna manera, te saca un peso de encima.</b></p><p>— No, eso no me molesta. No me molesta casarme.</p><p><b>— ¿Te volverías a casar?</b></p><p>— Sí, no es un problema o algo que analice si me conviene o no me conviene, si tengo que hacerlo o no tengo que hacerlo otra vez. Pero me impresiona estar tan bien en pareja.</p><p><b>— Recién dijiste es la primera vez que utilizo la palabra pareja. ¿Por qué?</b></p><p>— Porque me pasó (risas). O sea, no la usé porque no me pasó. Ahora siento que estoy en pareja.</p><p><b>— ¿Y qué sentís que hay distinto?</b></p><p>— Que somos pares. <b>Le llevo 18 años, pero somos pares.</b> O sea, no en la edad, obvio, pero hay paridad. Viste cuando digo estoy con un par, no estoy ni con más arriba ni más abajo, ni yo crecí más que el otro, ni el otro creció más que yo. Que pasa en... Ahora somos tan longevos todos. En 80 años de vida, ponele. Y es obvio que las madureces a veces no pegan. Escucho muchas separaciones...</p><p><b>— Es que es lo más normal que en algún momento...</b></p><p>— Claro, pero antes no estaba aceptado. Antes te casabas con una persona para toda la vida. Y ahora no es que sabemos que no, pero... Yo cuando alguien me dice tengo 40 años de casado y estoy feliz, digo: “Te envidio”. Porque yo siempre me casé para toda la vida, pero no me salió. Mis intenciones siempre fueron para toda la vida. No es que dije: “Bueno, me caso por este tiempo, después veo, seguramente voy a tener otra esposa”. No, yo con mi segundo matrimonio dije: “Bueno, ya está, con este. Todo lo malo que me enseñó el primero lo arreglo en el segundo”. Y me di cuenta de que no, evidentemente no entendí nada. Bueno, voy por el tercero. Y yo hoy digo: “Este tiene que ser el último”. Y a veces digo: “¿Y si no es el último?”. No me gusta pensar así, pero digo: “Ya me sorprendí dos veces, me puedo sorprender tres, me puedo sorprender cuatro”. No sé. Todos maduramos, todos evolucionamos y cuando es en pareja a mí me encanta.</p><p><b>— Probablemente también encontró una versión tuya mucho más alineada con la posibilidad de estar en paz, ¿no?</b></p><p>— <b>Esa palabra que dijiste para mí es muy importante. Yo antes pensaba que tenía que ser feliz. Todos pensamos que tenemos que ser felices. Y descubrí que en realidad lo que quiero es estar en paz, que es mucho mejor. </b></p><p><b>— Es mucho más necesario, también.</b></p><p>— Y aparte, no tenés que hacer nada para estar en paz, prácticamente. En cambio, para ser feliz: el trabajo, el éxito, el rating, la plata y cómo me ven y cómo no me ven y cómo estoy y cómo me... En cambio, para estar en paz tenés que cerrar los ojos o abrirlos y estar en paz.</p><p><b>— Sí, habitarte. ¿Cómo pasó el vínculo de me estoy conociendo a pareja?</b></p><p>— Nos conocimos accidentalmente. Yo fui a conducir un evento, ella estaba trabajando en una petrolera. Nos conocimos, nos vimos, pero no pasó nada. A los dos meses empezamos a escribirnos por Instagram. Nos vimos una vez y no nos separamos nunca más.</p><p><b>— Dijiste: “Me volvería a casar, no tengo problema con eso”. ¿Tendrías más hijos?</b></p><p>— Sí. Sí, obvio. Para mí ser papá es hermoso. <b>Veo un nene y me dan ganas de agarrarlo a upa. Pero cuando me pongo a pensar en lo que es criar un chico hoy, digo: “Uh, no está fácil, no está nada fácil”.</b> Pero me encanta, me encanta sobre todo la infancia. Después, la adolescencia es un laburo...</p><p><b>— Complejo.</b></p><p>— Uf, pero <b>la infancia me vuelve loco. Enseñarle, jugar, jugar con la fantasía de cualquier cosa, no sé, eso me vuelve loco.</b></p><p><b>— Igual es fascinante escucharte así porque recién me contabas que a tus hijos les hablabas tanto de la muerte y de tu desenlace y del final...</b></p><p>— Pero el más chico tiene 22 años. O sea, no les hablo a chicos, les hablo a pibes.</p><p><b>— Pero una parte tuya conecta mucho con el final del cuento y la otra todavía está acá.</b></p><p>— A un nene de dos años no le voy a decir: “¿Sabés que papá un día se va a morir?” (risas).</p><p><b>— Porque tenés esas ganas de seguir para adelante.</b></p><p>— Yo me siento de 20, te juro. Me doy cuenta de eso cuando corro 10 kilómetros y tardo un poco más que cuando tenía 20. Pero yo me siento de 20 y digo: “Qué loco que hago lo mismo que cuando tenía 20”. Obviamente, con otras limitaciones...</p><p><b>— Y en una versión mucho más evolucionada a nivel personal, me parece.</b></p><p>— En eso sí, pero en la actitud, en la manera de conducir, por ejemplo, yo siento que estoy haciendo <i>El agujerito</i> todavía y pasaron 40 años. A veces en el programa digo: “Chicos, chicos”. Y pienso qué chicos, si me está viendo gente grande a las diez de la mañana, diez y media o la hora que sea. Pero yo siento que sigo siendo joven. Es que es mi lugar de alegría. O sea, yo estoy contento todo el día y aunque no esté contento, quiero poner contento al otro. Entonces, te mareás en un momento. Decís: “Pero yo estaba tan mal y le hago chistes al otro”. Y de pronto te olvidás, te contagiás de vos mismo, ¿me entendés? Como que escuchás al otro reír y te reís. Es como la solidaridad. Vos podés estar muy mal, pero ayudás al otro y te devuelve algo lindo. Mi problema no desaparece, pero se achicó. Ya no ocupa tanto lugar en mi cabeza, porque vino la sonrisa, el agradecimiento de alguien de afuera y se acomodó ahí al lado de mi problemita. Y me parece que se trata de tener todo. No es que no vas a tener algo, vas a tener lo bueno y lo malo. El tema es cuánto lugar ocupa, porque si vos a lo malo le das todo el lugar, es terrible, es agotador.</p><p><b>— Te quiero agradecer por ser mi primer ellos. Me encanta que hayas sido vos. Y quiero cerrar la entrevista con esta pregunta: si pudieses tomarte un mate con el Julián de ese tiempo previo a este cambio, a ese cambio de switch, ¿qué te dirías?</b></p><p>— ¡Oh! Yo le diría: “Tranquilo, tranquilo, va a estar todo bien, tranquilo. Tené paciencia, tranquilo. Seguí por ahí, que está bien. No dudes”. Porque creo que lo que más nos pasa de pibes es que dudamos, que a veces no tenemos quién nos contenga, quién nos guíe. Entonces, miramos para todos lados y decimos: “¿Para dónde voy?" Y yo creo que me faltó eso. Me faltó la guía, pero la encontré entre prueba y error. Porque la tenía que encontrar, qué sé yo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FFJQKCPBSBES5KVXDAPAGMP7KM.jpg?auth=4bd19713dbdc3e4673c0935e27abf1eb4c8f79ed7cf48eeac78146aa1795b66c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Julián Weich con Luli Fernández en Ellos - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Matías Bottero recordó sus inseguridades con las mujeres, habló de su obsesión con el dinero y reveló por qué teme que su carrera termine de golpe]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/06/matias-bottero-recordo-sus-inseguridades-con-las-mujeres-hablo-de-su-obsesion-con-el-dinero-y-revelo-por-que-teme-que-su-carrera-termine-de-golpe/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/06/matias-bottero-recordo-sus-inseguridades-con-las-mujeres-hablo-de-su-obsesion-con-el-dinero-y-revelo-por-que-teme-que-su-carrera-termine-de-golpe/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el creador de contenido repasó sus comienzos, reflexionó sobre el impacto de la fama en internet y mostró una faceta poco conocida, atravesada por la ansiedad, la autoexigencia y la vulnerabilidad]]></description><pubDate>Thu, 06 Aug 2026 06:15:34 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Creo que el que es virgen, es virgen para siempre. El virgen no es el que no tiene sexo, el virgen es una cuestión de actitud</b>”, aseguró <b>Matías Bottero</b> durante una entrevista en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Creador de contenido argentino, Bottero alcanzó popularidad en redes sociales con <b>La basura semanal</b>, el segmento en el que comentaba con humor e ironía temas de la televisión, el espectáculo y la cultura viral. Con formación en Dirección y Producción de Cine, Radio y TV, luego amplió su perfil con <b>Entre dos suculentas</b>, el ciclo de entrevistas con el que se consolidó como una de las voces jóvenes en el entretenimiento digital.</p><p>Habló sobre la exposición, el dinero, la ansiedad y las inseguridades que marcaron su adolescencia y que, según reconoció, todavía persisten en distintos aspectos de su vida. También se refirió a sus vínculos personales, a la lógica de la fama en internet y al temor permanente de que su presente laboral pueda ser transitorio.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MT37DE4MEVEHHAOHVF6EG4OQEU.jpg?auth=598f1d7ed71c4c285ce054b57c72e7fc6d9d9542183d925eb17325b6d71de87b&smart=true&width=1920&height=1277" alt="Matías Bottero dijo en Casino Deluxe que “el virgen es una cuestión de actitud” y vinculó esa idea con su historia personal. (Jaime Olivos)" height="1277" width="1920"/><p><b>— Vos venís a pedirme un millón de dólares y la realidad es que vamos a conversar de cosas y, según la cantidad de verdades que tires en la mesa, te lo ganas o no. ¿Qué harías vos con este millón de dólares?</b></p><p>— ¡Qué pregunta! Compraría muchos bots, creo yo, ya que es un negoción. Llegaría al millón de seguidores en <a href="https://www.instagram.com/matiasbottero/?hl=es" target="_blank" rel="" title="https://www.instagram.com/matiasbottero/?hl=es"><b>Instagram</b></a>, que la vengo remando hace siete años. Después en YouTube también empezaría a tener cinco millones de reproducciones por video y ahí genero el millón de dólares automáticamente.</p><p><b>— ¿Y no tenés miedo de que eso en algún momento se descubra y te descalifiquen? ¿No te sacan el dinero, no te sacan los seguidores?</b></p><p>— No pasa nada. Me compro los mejores bots del mundo. Son un millón de dólares. Si me lo sacan, pongo cincuenta lucas verdes más y me compro unos nuevos. Entonces todo el tiempo mantengo un millón de seguidores en Instagram.</p><p><b>— Los bots a los que te referís son estas figuras que no existen, que siguen cuentas o que ven automáticamente tus videos para...</b></p><p>— Sí, le diría a todos que me den likes, que pongan: “Qué capo que sos, qué gracioso, el mejor youtuber de Argentina”. Me compraría los premium, ¿eh? Porque son un millón de dólares...</p><p><b>— ¿Y cómo sabés quiénes tienen bots?</b></p><p>— Te das cuenta por... Primero, la gran mayoría esconden... ¿Viste que se pueden esconder los likes? Si escondés los likes es sospechoso. El que esconde likes, algo oculta. Y bueno, generalmente te das cuenta por la cantidad de seguidores y de comentarios, el engagement que uno tiene. Vos decís: tiene tres millones de seguidores y le comentan las fotos 20 personas, ¿qué está pasando acá? Y después, por ahí, si mirás los me gusta, encontrás un par de personas de <b>Bangladesh</b>. Eso es porque se compró bots medio básicos o porque no los sabe gestionar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5KV5BHBYXRH2ZECUZAB7KW3WGI.jpg?auth=7c412280b6773a63dbebcb4a3605dd8e8976d7201c38e6abd0c20d9833f9ec55&smart=true&width=1920&height=1277" alt="Matías se hizo conocido en redes sociales con La Basura Semanal y amplió su perfil con Entre dos Suculentas. (Jaime Olivos)" height="1277" width="1920"/><p><b>— ¿Sos gastador?</b></p><p>— Yo creo que tengo mis etapas. La verdad que hay momentos en que me agarra medio la compulsividad, pero generalmente no. Soy bastante rata. </p><p><b>— ¿Con vos mismo también? Porque podés ser rata con los demás, pero por vos mismo gastarte todo</b></p><p>— No, no, no. Yo creo que en general soy bastante rata, la cuido bastante.</p><p><b>— ¿Es porque te da miedo perderla? ¿Te gusta invertirla? ¿Te gusta analizar e investigar cómo potenciar ese dinero o es acopiar por una cuestión de seguridad?</b></p><p>— Todo lo que es inversión yo no entiendo nada, soy un estúpido. No la cazo, no la agarro, no sé lo que es una acción, no sé cómo funciona. No entiendo y todo me da miedo. Entonces vos me decís: “Invertí acá”, me da cagazo y digo: “Me van a cagar”. Todo eso se encarga mi mujer. Es el cerebro, es la científica. Se mira un par de tutoriales y automáticamente entiende todo. Entiende los bitcoin, todo. Ella es buena. Entonces le digo: “Tomá, hacelo vos”. Y yo directamente lo que tengo es mucho sentimiento de culpa. Me compro algo y me siento con culpa. Por ahí me salió 15 lucas, me compré un vasito, una taza de café. Me siento con culpa.</p><p><b>— ¿Y eso es cuando te comprás algo a vos o también si le comprás algo a tu compañera o a un amigo por su cumpleaños?</b></p><p>— No, creo que es conmigo más que nada. Ese sentimiento de culpa de comprar. Me compro una pilcha y digo: “Al pedo, ya tengo”.</p><p><b>— Ahora que sos una persona pública, ¿no haces canjes de ropa y de esas cosas, como para tratar de gastar menos y pasar lo menos posible por ese sentimiento de culpa?</b></p><p>— Yo siempre odié los canjes. Pero me di cuenta de que odiaba los canjes porque nadie quería hacer canje conmigo. Hasta que de repente, cuando explotó<i> Entre dos suculentas</i>, empezaron a aparecer.</p><p><b>— Pero es un intercambio, o sea, uno tiene que ponerle también algo. Es un ida y vuelta.</b></p><p>— Obvio. Pero yo al principio lo odiaba porque uno es hater. Yo, por lo menos, por naturaleza soy hater. Entonces de repente empecé a recibir canjes y dije: “Esto está muy bueno”. De repente la ropita de canje es hermosa.</p><p><b>— ¿Y por qué te viene ese sentimiento de culpa? ¿De dónde pensás que te viene?</b></p><p>— Yo creo que porque siempre está este bichito, que lo tengo desde que empecé a hacer contenido, desde que empecé a vivir de esto en 2020, de que “esto se termina en cualquier momento”. Creo que es algo que tengo y que no sé si en algún momento voy a poder evitar no tenerlo. Siempre está. Está esa cosa de: “Esto se termina, mirá que esto en cualquier momento...” Y ahí es cuando siempre tengo ese temor de cuando eso pase, diga: “Che, ¿me debería haber comprado esto? ¿O tendría que haberla puesto en las acciones de esta marca, de esta empresa?”</p><p><b>— ¿Es verdad que tu papá antes te manejaba la plata y ahora es tu mujer?</b></p><p>— Están ellos en disputa. Los dos.</p><p><b>— Tendrías que ponerle a tu papá y a tu compañera personajes de series populares para entender qué nivel de batalla tienen.</b></p><p>— Sí, entre ellos, mi viejo le dice: “Vos no te metas”. Y ella le dice: “Me meto si quiero”. Ellos se pelean, yo los dejo, me divierto.</p><p><b>— Es tu dinero, igual. ¿Vos confías plenamente?</b></p><p>— Sí, yo confío en los dos. Mi viejo me maneja más el día a día: las cuentas, el alquiler, los impuestos, todo ese tipo de cosas.</p><p><b>— ¿Pero qué te dice: “Transferime la plata, yo pago las cosas” o “nene, tenés que pagar esto”?</b></p><p>— No, él tiene mi plata.</p><p><b>— ¿Pero adónde va cuando vos cobrás la plata? ¿A la cuenta de él?</b></p><p>— Sí, él tiene todo.</p><p><b>— ¿Y no te genera problema eso?</b></p><p>— No, porque él es apoderado de la cuenta, o sea, él puede retirar tranquilamente. Él maneja todo.</p><p><b>— ¡Qué cómodo!</b></p><p>— Muy cómodo y de mucha confianza. Me llega a chorear un mango y es terrible.</p><p><b>— ¿Sos igual de picante con tu familia que cuando hacés las entrevistas?</b></p><p>— Sí, sí, sí. Yo creo que soy de molestarlos mucho, de joderlos. Me tienen que soportar.</p><p><b>— ¿Pero más cute style? O por ejemplo, vos enojado girás para adentro y mirás a tu padre, a tu madre, a tu mujer. ¿Cómo es? ¿Te miran con cara de miedo o te dicen: “Andá a hablarle así a tus entrevistados”?</b></p><p>— Barbi me lo dice. Barbi es mi novia. Me lo dice todo el tiempo: “No estamos en una suculenta”. Creo que es su frase de cabecera. Todo el tiempo me dice: “No estamos en una suculenta, a mí tratame bien o preguntame bien”, porque tengo también esa cosa de preguntar o de contestar una pregunta medio irónico. Y el irónico en YouTube es graciosísimo, pero en la vida personal el chabón que está todo el tiempo siendo irónico es un pelotud*. Ese soy yo. Entonces me baja todo el tiempo los cambios.</p><p><b>— Bueno, está bien que te des cuenta.</b></p><p>— Sí, me doy cuenta. A veces me paso de personaje.</p><p><b>— Hablame de ella. Describime a Barbi en tres o cuatro palabras.</b></p><p>— Para mí es mi cable a tierra. Creo que es la mejor frase. Este es un mundo donde, si te sumergís de lleno, no hay diferencia entre trabajo y vida personal. Creo que lo que tiene es que si tu pareja también es de los medios, si tus amigos también son de los medios, si de repente toda tu vida pasa por esto, ya no hay diferencia entre tu persona, tu personaje, tu vida personal, tu trabajo. Es un quilombo. Entonces ella es como mi cable a tierra, una persona que no se dedica a esto, entonces puedo hablar de otras cosas, me puede contar sus dramas en el trabajo, que son completamente ajenos a los míos. La he acompañado a ella a hacer experimentos científicos, por ejemplo.</p><p><b>— ¿Experimenta en qué área?</b></p><p>— Ella está en el <b>CONICET</b>, estudia lo que es el cáncer de hígado. En el CONICET, allá en Pilar. Y bueno, creo que eso es lo mejor. Más allá de a lo que ella se dedica, también es la que me baja los decibeles todo el tiempo. Cuando yo estoy sacado, cuando estoy con problemas de ansiedad por un video o por algo, ella siempre está ahí calmando, ayudando.</p><p><b>— ¿Qué es lo que más te saca de eje?</b></p><p>—Yo creo que me saco conmigo mismo porque soy un kilombo en todo sentido. Tengo unos mambos de ansiedad fuerte y soy muy de poner mi enojo en el otro, pero en el fondo estoy enojado conmigo. Después reconozco que estuve mal. Soy muy de castigarme, a veces, cuando no me salen bien las cosas. Pero siempre en lo laboral. Después en la vida personal no sé si hay algo particular que me moleste o me haga enojar mucho.</p><p><b>—Cuando las cosas no quedan como vos querés, ¿te agarra un enojo con vos mismo? ¿Pensás no estoy a la altura o por qué no lo hice bien? ¿Aparecen esos miedos de que vas a perder todo, de que te vas a quedar sin un mango, de que el éxito se va a la mierd*? ¿La ansiedad viene por ahí? ¿Por el miedo a perderlo todo?</b></p><p>—Sí. Esos son mis pensamientos todas las mañanas, básicamente.</p><p><b>—¿Haces terapia?</b></p><p>—Sí, sí.</p><p><b>—Deberías hacer una obra con eso, vos que sos guionista. Algo muy íntimo tuyo. </b></p><p>—Estaría bueno. Por ahí era un tratamiento psiquiátrico el millón de dólares (risas). Yo creo que esa neurosis a veces tiene cosas positivas, como todo, y sus cosas negativas. Pero creo que hoy estoy encontrando un poco más el equilibrio que cuando empecé.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RMA6CBZHVNGJ7CVJ62X2OLK26Y.jpg?auth=d042944ba144201b7e4ad8b78ecbe06fb1c11d0125dbf7395a7af64838806ef3&smart=true&width=1920&height=1277" alt="El creador de contenido habló sobre la exposición, el dinero, la ansiedad y las inseguridades que arrastra desde la adolescencia. (Jaime Olivos)" height="1277" width="1920"/><h2>Por cuánta plata</h2><p><b>— La primera pregunta dice: ¿por cuánta plata volverías a hacer La basura semanal?</b></p><p>— ¿Puede ser mensual? ¿Un monto fijo? Yo creo que me das 50 luquitas lo hago. Verdes, ¿eh?. Fuerte. Porque estaría sacrificando mi salud, porque me haría mierd*.</p><p><b>— ¿Por cuánto tiempo tolerarías hacerlo?</b></p><p>— Un año.</p><p><b>— ¿Qué es lo que más te da urticaria de volver a ponerte en ese lugar? ¿Qué es lo que más estrés te generaba?</b></p><p>— Primero, tener que cumplir subiendo todas las semanas, todos los domingos. Tener que subir todos los domingos era terrible, porque nunca llegaba a tiempo. Nunca llegué a tiempo.</p><p><b>— ¿Y nunca había plata para asistentes, editores que te ayudaran?</b></p><p>— No era un tema económico, era un tema de que nadie me podía ayudar porque era todo tan rápido que tenías que solucionar un montón de cosas. Yo terminaba de guionar el sábado, el domingo grababa, terminaba de grabar, editaba. Mi papá venía a las siete, porque venía de verse con su novia, a grabar la publicidad, porque siempre era con él. Grababa la publicidad, terminábamos de grabar a las nueve, me ponía a editar la publicidad, a las nueve y media estaba subiendo el video. Era así todos los domingos. Y terminaba sacado, subiendo el video, mirando todos los comentarios hasta las tres de la mañana. Al otro día me levantaba y volvía a mirar todo lo que pasó en la tele para arrancar de nuevo. Tardaba más o menos una semana en escribir el guion. Al principio me la re bancaba y me gustaba. Lo que me empezó a pasar al final era que a eso le tenías que sumar que las noticias ya eran siempre las mismas. Te empezás a dar cuenta de que todo gira en lo mismo: la China Suárez, Yanina Latorre, Icardi, Wanda. Todas las noticias que se trataban en La basura semanal eran de lo mismo. El influencer que hizo un comentario y lo cancelaron...</p><p><b>— ¿Te cansaría a vos estar en todos los portales, que hablen de vos, que te sigan tu vida privada, que se metan en saber cosas de tu mujer?</b></p><p>— No, me mato. Por eso yo creo que la fama de redes es la mejor fama posible. La fama televisiva, del mundo del que vienen ustedes, es terrible. Es terrible el acoso, la intromisión en la vida privada constante. Y después también cómo la gente empieza a entender que se puede meter directamente. Como la gente en Facebook.</p><p><b>— Si tuvieras que entrevistar a alguien que vos quisieras sí o sí en La suculenta, ¿a quién sería?</b></p><p>— <b>Rodrigo de Paul.</b></p><p><b>— No creo que sea tan difícil, es copado, es accesible.</b></p><p>— ¿Vos decís? Mirá que los futbolistas son jodidos. Se cuidan demasiado. Pero Rodrigo de Paul, le tengo unas ganas.</p><p><b>— ¿Y a quién te daría miedo entrevistar?</b></p><p>— <b>Yanina Latorre </b>me daba miedo. Lo íbamos a hacer, después se bajó. Pero me daba mucho miedo.</p><p><b>— Es muy picante.</b></p><p>— Lo bueno es que después se edita. Entonces quedo como un campeón en la edición (risas). Cuando me pasó el trapo, ¿sabes cómo la corto esa parte?</p><p><b>— ¿Y qué te dirías si te tendrías que entrevistas a vos mismo en La suculenta? Pero date con todo...</b></p><p><b>— Golpearía abajo porque conozco lo más profundo de mi ser. Me daría con que estoy medicado por el tema de la ansiedad. Me burlaría mucho por eso. Después, que soy un virgen, que toda la vida fui un virgen, que las minas nunca me dieron bola. Eso me daría y me dolería. Haría que no me duele, pero me dolería. También me burlaría porque me cagaron plata...</b></p><p><b>— Vos tenés que hacer un guion de todo esto.</b></p><p>— Bueno, cuatro años haciendo <i>La basura semanal</i> y no me compré ni un departamento, y yo veía que los streamers en seis meses se compraban cuatro.</p><p><b>— Te darías por loser.</b></p><p>— Sí, sí, me daría por loser.</p><p><b>— Ahora que sos una persona más pública, ¿te cambió un poco la situación con respecto al interés de la gente por estar cerca tuyo, ser amigo, formar parte de tu círculo?</b></p><p>— No me termina de pasar porque creo que no doy lugar a que pase. Siempre entendí que mi grupo de amigos son los de la infancia y no me muevo de ahí. Si bien tengo amigos en el medio, creo que son amistades que se fueron dando naturalmente y no por intereses. Generalmente cuando veo que hay alguien que te manda mensajito por Instagram, que te dice: “Qué capo que sos”, no le doy mucha bola.</p><p><b>— ¿Y con las minas?</b></p><p><b>— Yo me puse en pareja cuando empecé en YouTube, en el 2020. Apenas empecé. No salí a la calle a conquistar. Igual yo siento que el que es virgen, es virgen para siempre.</b></p><p><b>— Es como un halo.</b></p><p><b>— Sí, pero el virgen no es el que no tiene sexo. Es una cuestión de actitud.</b></p><p><b>— Una cuestión energética.</b></p><p>— Sí. A veces me pasa que estoy en un lugar más de joda, no salgo a boliches. Pero si me habla una mujer hay algo dentro mío que está incómodo.</p><p><b>— ¿Qué es lo que te genera esa situación?</b></p><p><b>— Me hace recordar a mi etapa de secundario, universitaria, que era un desastre.</b></p><p><b>— ¿Por qué?</b></p><p><b>— No la ponía, no había forma.</b></p><p><b>— ¿Qué pasaba?</b></p><p>— Yo creo que era muy pelotud*.</p><p><b>— ¿Hacías chistes fuera de lugar? ¿Eras irrespetuoso?</b></p><p><b>— No. Para mí, las mujeres que dicen que nosotros conquistamos con el humor, es mentira.</b></p><p><b>— Depende qué tipo de humor.</b></p><p>— Era un humor gomón.</p><p><b>— Ah, no era sexy.</b></p><p>— Para mí me pasaba en las previas. Nosotros hacíamos muchas previas. Yo las hacía cagar de risa siempre, pero <b>jamás levanté en una previa</b>. Siempre era mi amigo el fachero el que se la terminaba culeand*.</p><p><b>— ¿Y alguna vez se lo dijiste a tu amigo?</b></p><p>— Le dije: <b>“No puede ser, yo las hago cagar de risa y vos te la c*leás”</b>. Y me dijo: “Y bueno, bolud*, tenés que ser fachero”.</p><p><b>— Yo creo que hay un humor que conecta con otra cosa. Pero este es un humor un poco más picantón. El humor goma puede ser que le haga un upgrade de picante.</b></p><p>— Puede ser. Pero ahora estoy muy bien en pareja. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7WACQIBBVFHP3LFJ2IXTADMBJQ.jpg?auth=e14cf0c812cf5e7c294f4381cf543f45dc98a54f7faa08a2613cb4bec3aed2bf&smart=true&width=1920&height=1278" alt="El influencer aseguró que la fama de redes sociales le resulta más llevadera que la fama televisiva por la intromisión en la vida privada. (Jaime Olivos)" height="1278" width="1920"/><h2>Yo nunca, nunca</h2><p><b>— Vamos a jugar al Yo nunca.</b></p><p>— Me trae malos recuerdos. La he pasado muy mal en el Yo nunca. Imaginate, siempre era “yo nunca hice trío” y no tomaba nunca. ¿Sabés lo sobrio que terminaba en esa fiesta? Cada vez que hacían “yo nunca garch* en una pileta”, no tomaba nunca.</p><p><b>— Pero tenías que mentir...</b></p><p>— Sí, a veces mentía. Al cuarto Yo nunca que no tomaba, me hacía el bolud* y tomaba. Pero yo sabía que mis amigos sabían que estaba mintiendo.</p><p><b>— ¿Cuál fue la mentira más evidente?</b></p><p>— Yo creo que la de trío tomaba siempre.</p><p><b>— ¿Tus amigos te vendieron alguna vez?</b></p><p>— Obvio, se me cagab*n de risa. Me miraban y decían: “Dale, bolud*, ¿qué tomás?” Yo decía: “Ay, no escuché bien la pregunta” (risas).</p><p><b>— Estas preguntas igual no son tan picantes. Vamos con la primera: yo nunca fui estafado.</b></p><p>— Tomo. Fui estafado. Pero creo que es parte del proceso del youtuber, influencer o creador de contenido, que en algún momento lo cagan.</p><p><b>— Igual al principio a todos nos estafan un poco en la vida. Te dicen que te pagan algo y después no es tanto. No significa la estafa colosal. </b></p><p>— No, a mí me chorearon bastante (risas). Lo mío fue bastante.</p><p><b>— ¿Cómo fue?</b></p><p>— Yo tenía una persona que me manejaba las marcas. En realidad no me manejaba las marcas, me manejaba la marca, porque a mí no me quería ninguna marca. Tenía una sola. Era un casino, obviamente. ¿Quién me va a bancar a mí si no era un casino medio trucho? Resulta que esa marca me estaba aumentando todos los meses el sueldo porque las publicidades que hacía realmente eran muy buenas, y yo nunca me enteré.</p><p><b>— Porque él hablaba en nombre tuyo y se lo llevaba...</b></p><p>— Porque él hablaba en nombre de la marca. Supuestamente mandaba conversaciones, mostraba cosas que indicaban que no me estaban aumentando. A mí me parecía raro. Uno no es inexperto, yo estaba recién empezando. Después, cuando hacés la suma, duele.</p><p><b>— ¿Cómo te diste cuenta?</b></p><p>— Una historia bastante larga, pero resumiendo: una persona que también fue cagada por él me avisa: “Guarda con esta persona”. Esa persona trabajaba con él. Era como su mánager. Y tenía todos los informes de los pagos de ese casino. Entonces ahí me llega el número. El número real de todo lo que fueron dos años más o menos.</p><p><b>— ¿Me podés decir la cifra que no te pagó?</b></p><p>— A mí no me gusta mucho hablar de plata en estos momentos. Pero era mucho. Era un poquito más que un departamento. Era bastante.</p><p><b>— ¿No pudiste hacer acciones legales?</b></p><p>— No.</p><p><b>— ¿No había contrato, no había nada?</b></p><p>— No hay nada. Me dolió, realmente me dolió una semana, y después fue como: bueno, ya está, no se puede hacer nada, a intentar hacerla de nuevo.</p><p><b>— ¿Y ahí dónde estaba tu papá y Barbi?</b></p><p>— ¡Qué buena pregunta! Hay que llamarlo al viejo gagá que tengo. Dios mío. ¡¿Dónde estaba mi viejo?! La verdad que tenés razón. De hecho es muy bueno para echarle completamente la culpa a él. ¿Dónde estaba mi viejo ahí?</p><p><b>— Yo creo que tenés que ir a un muy buen abogado. Eso puede que se vuelva a abrir.</b></p><p>— Yo preferí no meterme en quilombo. Podría tranquilamente decir el nombre de la persona y nunca lo hice. No lo voy a hacer, no me interesa, porque es una persona conocida.</p><p><b>— ¿Pero sigue trabajando?</b></p><p>— Sí, sí, sí.</p><p><b>— Porque por ahí cag* a otras personas.</b></p><p>— A las personas a las que les avisé, les avisé por privado. Pero público no lo voy a hacer, no me interesa. No me quiero meter en un quilombo. No tengo ganas.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/JAPZK4ADANGG7PX7VUXZOOZ33M.png?auth=2ac759550f7e8639be9ca51c163bb363446c19e92faa8ac5bca657cda8d9c99c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Matías Bottero con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Me ven y piensan en sexo”: Cecilia Oviedo confesó por qué cambió su forma de vivir las relaciones, qué busca en una pareja y por qué rechaza las propuestas de los hombres más jóvenes]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/04/me-ven-y-piensan-en-sexo-cecilia-oviedo-confeso-por-que-cambio-su-forma-de-vivir-las-relaciones-que-busca-en-una-pareja-y-por-que-rechaza-las-propuestas-de-los-hombres-mas-jovenes/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/04/me-ven-y-piensan-en-sexo-cecilia-oviedo-confeso-por-que-cambio-su-forma-de-vivir-las-relaciones-que-busca-en-una-pareja-y-por-que-rechaza-las-propuestas-de-los-hombres-mas-jovenes/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la vedette repasó su trayectoria desde los escenarios hasta su formación en Psicología, recordó cómo la muerte de su padre y de una amiga la impulsó a estudiar esa carrera y reveló la historia detrás del romance inventado con La Tota Santillán. Además, habló de su presente en el streaming, su amistad con Mónica Farro y de cómo cambiaron sus prioridades con el paso de los años]]></description><pubDate>Tue, 04 Aug 2026 05:54:29 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Soy sexual. Me encanta, pero estoy más tranquila</b>”, afirmó <b>Cecilia Oviedo </b>al describir cómo cambió su manera de vincularse en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. “Ahora me pasa que percibo más a las personas y qué es lo que quieren. Pero cuando era chica y tenía novio, amante, amiguito, chonguito, tenía todo”, recordó.</p><p>Oviedo construyó una carrera en los medios y el mundo del espectáculo como vedette de teatro de revista y alcanzó su mayor popularidad a partir de su participación en <b>Bailando por un sueño</b>. Actualmente integra un streaming mientras continúa su formación en <b>Psicología Clínica</b>. </p><p>A través de sus <a href="https://www.instagram.com/ceciliaoviedo_ok/?hl=es " target="_blank" rel="" title="https://www.instagram.com/ceciliaoviedo_ok/?hl=es "><b>redes sociales</b></a> comparte contenidos sobre su actividad profesional, la actualidad del entretenimiento y distintos aspectos de su vida cotidiana, donde reúne a una comunidad de cientos de miles de seguidores. Aunque reconoce que extraña algunos aspectos del teatro, disfruta de una etapa más tranquila y encuentra en el streaming un espacio donde puede mostrarse con mayor naturalidad y cercanía con el público.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4UJWVAXPKZDARKMXNGHNF23XBU.jpg?auth=e820a90e35f1615f081e5b44c72d79d158c894e6bef8e36de325167b277cc138&smart=true&width=1920&height=1298" alt="Cecilia Oviedo: "Después de la pandemia empecé a estudiar Psicología y quiero especializarme en criminología". Crédito: Maximiliano Luna" height="1298" width="1920"/><p><b>—Cecilia, ¿vos cómo te definís? ¿Sos actriz, vedette? </b></p><p>—Y creo que vedette. Actriz no, porque no hice comedia. Pero sí la parte de revista. </p><p><b>—Y la parte de revista siempre es que tener buen lomo y mostrar un poco tu cuerpo. </b></p><p>—Claro, sí, y bailar. Lo que pasa que yo creo que las vedettes de antes sabían muchísimo más que ahora, ¿viste? Ahora más que nada muestran más el cuerpo. Antes era <b>Nélida Lobato</b>, que era impecable, completa. Hoy creo que no se necesita tanto para ser vedette. </p><p><b>—¿Cuál era tu fuerte? ¿El lomo? ¿Bailar?</b></p><p>—El cuerpo, sí. Bailar, no.</p><p><b>—¿Cómo arrancaste a trabajar en los medios?</b></p><p>—Arranqué a los 21, más o menos. El primer casting que hice fue con <b>Hugo Sofovich</b>. Tenía 21, en el primer casting hice <i>El Gran Hotel. </i>Después él fallece y me pasan con <b>Gerardo </b>y se hace paraliza un poco todo. Después directamente entré al <i>Bailando</i> en el 2008. Y acá estoy. </p><p><b>—¿Toda la vida te dedicaste a los medios o hiciste otra actividad?</b></p><p>—No, eso solo. Siempre en los medios. </p><p><b>—¿Y cómo fue pasar de vedette a psicóloga? Porque te estás por recibir, ¿no? ¿Por qué arracaste a estudiar eso? </b></p><p>—Sí. Después de la pandemia empecé a estudiar. Me gustaba mucho leer a Freud y es menos que la licenciatura. Psicología Clínica es más general. Y bueno, después de ahí voy a ver qué especialidad hacer. Me gustó la psicología forense. </p><p><b>—¿Forense? </b></p><p>—Sí es peritaje, criminología. Es sobre minoridad, trata, síndrome de Estocolmo, penitenciaría...</p><p><b>—¿Y por qué te gusta eso? </b></p><p>—No sé. Apunto a lo que son abusos sexuales, violencia de género, veo muchos documentales. Me gusta entrar a las mentes de las personas, cómo se manejan. En la parte de los documentales miro mucho eso. </p><p><b>—Vi en algunas declaraciones que hiciste que a vos te sanó leer. ¿Cómo es eso? </b></p><p>—Sí. Freud me gusta mucho y leía, leía, leía y siento que venía por ahí la parte de sanación, porque justo dos años antes me habían pasado un par de cosas. Por eso también empecé a estudiar Psicología. Falleció una amiga, a los dos meses mi papá, después vino la pandemia y empecé a leer, a sanar un montón de cosas que me habían pasado en la vida. </p><p><b>—Para poder superar esos traumas o situaciones. </b></p><p>—Yo creo que sí, que vienen por ahí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5GJYSXUNJZA5RH5HBSUPLFMCSE.jpg?auth=949a82649274c4bd4a5ab17105b4e55b38ae7a694db6c6aea30b691b78eacdce&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""La lectura de Freud me ayudó a sanar un montón de cosas", confesó Oviedo. Crédito: Maximiliano Luna" height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Es verdad que fuiste pareja inventada de La Tota Santillán?</b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Cómo fue eso? </b></p><p>—En el 2008, Daniel se había separado de la mujer. Yo lo conocía porque hacía shows. Yo bailaba y él era conductor en los boliches. Yo era bailarina, entonces llevaba un grupo de bailarines. Y un día me llama. Él había empezado en el Bailando y se había separado de la mujer. Me lo propone su representante. Me dice: “Queremos hacer esto”. Y yo me quedé mirándolo, no lo entendía mucho lo que me estaba diciendo. Me dice: “Vos tenés que ir al Bailando y quedarte ahí al costado”. Empecé a ir ahí y a otros lugares con él y a las dos semanas ya estaba en el Bailando.</p><p><b>—Pero vos ya venías de los medios, ¿él te conocía de antes?</b></p><p>—Sí, claro. Pero no tenía tanta exposición. Había hecho revistas, estuve en un par de lados, pero no de esa forma.</p><p><b>—¿Pero era algo tipo canje: “Decí que sos mi novia y yo te hago famosa”?</b></p><p>—Empezó así, pero yo creo que él lo quería hacer para que se enoje la exmujer, que también estaba en el Bailando. Entonces, me dice: “Vamos a hacer como que sos mi novia”. Pero nada. Fue tan poco tiemp. Porque creo que fui dos veces y a la tercera vez se armó tanto revuelo y eran muchas previas que se hacían en el Bailando... Aparte fue en el mejor momento. Y Fernanda se enganchó, que era su exmujer y también estaba en el Bailando y ya que era tanto lío, Marcelo dijo: “Viene al Bailando”. Ahí entré. </p><p><b>—Entraste como participante, pero entonces nunca te pagó por ese acuerdo. En definitiva, te sirvió para entrar. </b></p><p>—Claro, me sirvió para entrar. Y los que me pagaban eran los del Bailando. Yo después hablé con ella (Fernanda) para explicarle. Tengo muy buena relación con ella. </p><p><b>—Era bastante polémico Daniel. Ella lo terminó denunciando por cosas gravísimas. </b></p><p>—Sí. Después con Daniel no terminó todo bien porque lo que pasó es que él se quería poner de novio en serio y yo dije que no. Se enojó mucho y aparte pasaron muchas cosas. La plata del Bailando se la quedó él. Cuando íbamos a hacer los shows, después la plata se la quedaba a él. O sea, eran un montón de cosas. Igual ya está, porque ya no está hoy en día. Pero con lo de la violencia de género, cuando pasa el suceso de él, me llaman a mí porque Fernanda no quería salir en Intrusos y yo comenté que hubo una violencia de género, que yo lo sabía por Fernanda.</p><p><b>—¿Extrañás la televisión y los medios? </b></p><p>—Sí y no. No me molesta. Ahora estoy haciendo con un poco de revuelo, ¿no? Con algunas cosas, pero... Ahora estoy haciendo streaming en Dos Reyes Stream. Los sábados nada más y la verdad que me gusta mucho, porque es más natural, ¿viste? Se prende la cámara y hablas con la gente y los invitados, todo. Me gusta más eso, creo. Me empezó a gustar. No lo entendía mucho, pero hoy hay que adecuarse a todo lo nuevo. </p><p><b>—¿Y cómo te llevas con la gente del medio? ¿Tenés amigas? Porque ahí con Mónica Farro había como una amistad muy fuerte. ¿Sigue?</b></p><p>—Sí, obvio. Sí, somos reamigas. Para mí es mi familia, Mónica. Y con la que me llevo muy bien es con <b>Gladys Florimonte</b>. Somos muy amigas. Encima vive enfrente de mi casa. </p><p><b>—Mónica vino acá al programa.</b></p><p>—¿Se portó bien?</p><p><b>—Estuvo un poco picante con sus declaraciones.</b> <b>¿Vos estuviste alguna vez con una mujer vos? Porque con ella se rumoreaba en un momento por tanta amistad...</b></p><p>—No, no.</p><p><b>—¿Nunca te gustó una mujer? </b></p><p>—No, nunca se dio. </p><p><b>—¿Y probar? Porque te veo como muy sexual como para no haber probado cosas a esta altura del partido. </b></p><p>—No, en ese sentido no. Yo creo que la fantasía tiene que quedar en fantasía, el morbo, porque si ya la cumplís, después no es fantasía. A mí me gusta más el mano a mano. </p><p><b>—¿Mano a mano con un varón? Porque mano a mano puede ser con una mujer. </b></p><p>—Por ahora con un varón. Mañana no sé. </p><p><b>—¿Pero trío sí? </b></p><p>—No, trío no. </p><p><b>—Pero no hiciste nada al final... </b></p><p>—No, viste que parezco así y todo. Pero no. </p><p><b>—Parecés muy sexual. </b></p><p>—Sí, pero no hice.</p><p><b>—Medio dudosa igual esa respuesta.</b></p><p>—Bueno, pero ¿vos me proponés algo? (risas). No me lo han propuesto tanto, ¿eh? Ahora te pregunto yo a vos. ¿A vos te calentaría dos mujeres como nosotras, con Mónica? </p><p><b>—Sí, me parece que sí. </b></p><p>—¿Te gustaría? </p><p><b>—¿Yo con las dos? </b></p><p>—Sí. ¿Te la aguantás? </p><p><b>—Y… Digamos que aguantar me la aguanto. Después no sé qué calificación me van a poner, porque son dos bombas sexuales, pero bueno, yo al frente iría.</b> <b>¿Vos me estás proponiendo un trío con Mónica Farro? </b></p><p>—Claro. </p><p><b>—Bueno, habría que preguntarle a Mónica si acepta. ¿Vos decís que lo conseguís? </b></p><p>—Yo la llamo y e pregunto. </p><p><b>—Está concretado, me parece, ¿eh? </b></p><p>—Está concretado (risas).</p><p><b>—Después lo cuento acá en el programa al final (risas). Igual creo que Mónica está en pareja.</b></p><p>—Sí, es gigante encima (risas).</p><p><b>—Mejor no, entonces (risas).</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/S3QTH744ONBKVLLCEIIO2RYH5I.jpg?auth=3149b508fe7565bf60466ea2505da5b17f868f75a869877c530b474051fa7333&smart=true&width=1920&height=1209" alt=""Hoy elijo rodearme de vínculos más sanos", admitió la vedette. Crédito: Maximiliano Luna" height="1209" width="1920"/><p><b>—¿Siempre has estado en pareja? Contame un poco de esto. </b></p><p>—Sí, siempre tuve parejas largas. Ahora hace bastante que no estoy de novia. </p><p><b>—¿Hace cuánto estás soltera? </b></p><p>—Tuve cosas, pero no. Hace cinco años que no tengo pareja. Tuve cositas, pero nada importante. Ahora estoy enfocada en otras cosas. Aparte hoy la persona en la que me fije tiene que gustarme demasiado. Ya no pierdo el tiempo. <b>A esta altura no pierdo más el tiempo con nadie.</b> Encima me pasa que son muy chiquitos o son grandes. No hay de mi edad porque están todos casados, tienen novia... </p><p><b>—Igual has incorporado colágeno a tu vida...</b></p><p>—Sí, sí, sí. Es que me gustan más chicos. </p><p><b>—¿Por dónde te encaran? ¿Instagram? </b></p><p>—Sí, viste que hoy por las redes sociales te escriben. Pasa que los chicos ya directamente dicen: “Voy a tu casa”. ¿Por qué a mi casa? Y te dicen: “A tomar mate”. No, no (risas). Si tengo ganas de tener algo en un rato, sí. Pero no tengo ganas de perder el tiempo. A mí me gusta más que me lleven a cenar y todo eso. Que me diga eso ya me la bajó. Prefiero que me invite a cenar así nos conocemos. Pero hay algunos que ya se te invitan a tu casa solos.</p><p><b>—Cuando decís más chicos, ¿a qué edad te referís? </b></p><p>—Y... el más... Mirá, hasta este año, 21 o 22. Son muy chiquitos. Pero no estuve ¿eh?. Me hablan y me dicen: “¿Cuándo nos vemos? ¿cuándo nos vemos?” Y te mandan mensajes, mensajes, mensajes. Y no. </p><p><b>—Y en alguna aflojás, me imagino, con alguno de estos. </b></p><p>—No. Tan chiquitos, no.</p><p><b>—25 años, por lo menos. </b></p><p>—Sí, 30 también. Porque yo a uno de 21 parece que le voy a enseñarle. No, no.</p><p><b>—Claro. Es como una clase. Caes con el pizarrón y le decís: “Bueno, mirá, esto es así”.</b></p><p>—Sí (risas). Aparte me gustan mucho las previas. Me gusta más la previa que el después. La histeriqueada al principio, la previa, el chichoneo, todo eso. Me calienta mucho más eso que lo que viene después. </p><p><b>—¿Te han hecho propuestas indecentes en tu vida? Viste que a las vedettes siempre les llega... </b></p><p>—Sí. ¿Propuestas de plata? </p><p><b>—Sexuales sí, por dinero. </b></p><p>—Muchas. </p><p><b>—¿Y alguna vez aflojaste, agarraste algún manguito? </b></p><p>—No. Nunca. Cero.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LNWBFI7TLVB5LAAQZZFLR6CQPM.jpg?auth=d41f3afde8b2c5a2cbb857769e08a1713c0ce9188cef9bb82b5766e7a7e3c0f0&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Los hombres me ven a mí y ven sexo", bromeó Cecilia en diálogo con Rulo. Crédito: Maximiliano Luna" height="1280" width="1920"/><p><b>—Hablamos antes de La Tota Santillán y el acuerdo para mostrarse juntos, pero ¿vos fuiste también pareja de la Hiena Barios?</b></p><p>—Claro. Estuve poquito tiempo. Creo que estuve seis meses. Ya ni me acuerdo. ¿Viste cuando querés bloquear esa parte? Porque fue cuando apenas él tuvo el accidente. Todos piensan que era yo la que estaba con él, pero era la mujer, que era rubia también. Él tiene el accidente y se separa al mes. Yo empecé casi dos meses después de que él tuvo el accidente. </p><p><b>—En el momento más difícil de su vida caíste vos. </b></p><p>—Sí, yo ya lo conocía. Pero es el momento más difícil porque no podés salir por cómo está la persona. Hay que ayudar, acompañar. Y creo que a veces es mejor irte de ese lugar porque sabés que no va a cambiar. </p><p><b>—El lado de la psicología siempre lo tuviste presente, entonces. Esto de querer ayudar y acompañar.</b></p><p>—Sí. Por eso es que hoy elijo otro tipo de gente que me rodea, de vínculos más sanos. Siempre tuve vínculos con problemas de adicciones, de sustancias y yo siempre fui una persona muy sana. Creo que eso también va relacionado a la parte de la psicología. Hoy en día ayudo a mucha gente con problemas de adicciones, a hogares, a chicos de la calle. </p><p><b>—¿Nunca probaste nada vos? Porque también tu trabajo, al estar en la noche, en los boliches, está muy relacionado.</b></p><p>—Nunca probé. Creo que siempre fui muy fuerte en eso. Siempre tuve mucha personalidad y carácter. Más allá de que yo me relacione con esos vínculos, con esos tipos de enfermedades, creo que siempre yo supe que era lo que quería para mí. Ese tipo de personas lo que necesitan también es gente sana para que las bajen. Cuando ellos quieren salir a hacer la suya, como dicen, van con otra gente. Cuando quieren bajar y establecer conversaciones que los ayudan a salir adelante, están con gente sana, otro tipo de personas. En este tipo de enfermedades, por lo general, se vinculan con esas personas para hacer todo lo que no pueden hacer con otras personas. Para el tratamiento necesitan aislarse de todos esos vínculos y estar con gente sana.</p><p><b>—Y cuando estás en una cita, ¿sos de analizar todo esto? Porque ahora que conocés la mente humana más en profundidad, por decirlo de alguna manera, cómo funciona y demás, me imagino que... </b></p><p>—Sí, por eso estoy sola (risas).</p><p><b>—¿Son todos complicados, decís? </b></p><p>—No, es que ahora me pasa que percibo más a las personas. Me doy cuenta si me mienten, por dónde van, qué es lo que quieren. </p><p><b>—¿Y qué sentís que quieren de vos, generalmente? </b></p><p>—Más allá de qué es lo que quieren, obviamente.... Todo este cuerpo (risas).</p><p><b>—¡Sexo!</b></p><p>—Claro, me ven a mí y ven sexo. Pero ahora tienen que entender que estoy más grande y estoy más tranquila. Soy sexual, sí, me encanta. Pero estoy más tranquila. </p><p><b>—¿Qué es estar más tranquila? </b></p><p>—Antes, cuando era más chica, tenía novio, amante, amiguito, chonguito, tenía todo. Ahora no. </p><p><b>—¿Y a vos qué te enamora de un hombre? ¿Qué esperás de un tipo? </b></p><p>—A mí hoy en día me gusta el hombre inteligente. Admiro eso. Me seduce mucho charlar, tener una linda conversación. Me gusta, más allá de que obviamente lo físico pasa, ¿no? Pero influye. Pero creo que es eso. Me seduce mucho. Cuando vos te enamorás, admirás a la otra persona. Pero hoy me fijo mucho en que por lo menos pueda tener una conversación al mismo nivel. Me considero inteligente, entonces la otra persona tendría que estar al mismo nivel para mantener una charla.</p><p><b>—¿Y ahora estás sola, sola?</b></p><p>—Sí. Nunca me casé. No tengo hijos. Un hombre que venga, dice: “Es la mujer ideal”. Siempre fui muy independiente. Creo que eso es lo que le pasa también a los hombres con mujeres como yo, que al ser muy independientes no las pueden manejar. Por eso digo, a veces prefiero estar sola, porque hay hombres que quieren chicas más sumisas para poder manejar, que ese es el abuso de poder. Y a mí hoy, no. Por más que tenga plata o no tenga plata, yo hago lo que yo quiero. Soy tan independiente que no necesito un hombre hoy en día. Yo necesito otras cosas: cariño, tener una linda charla, compartir. Lo que quiero es compartir con una persona.</p><p><b>—Se nota que tenés mucho carácter y está perfecto.</b></p><p>—Sí y tengo mucha personalidad. Para estar en la noche, para estar en este medio, tenés que tener mucho carácter y saber decir que no, sino vas para cualquier lado. Por eso es que también todos me dicen: “Che, estás grande, van pasando los años y estás cada vez mejor”. Porque siempre llevé una vida sana y me mantengo así.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/DMXIGZT2UZFVXJTJK5C3APIATY.png?auth=6a8bc9fedf23d546fb397aea4c7b7d9480d089b1860d2e8fb01472e791aff212&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Cecilia Oviedo con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Enrique Sacco entre el recuerdo de Débora Pérez Volpin, su amor por María Eugenia Vidal y la construcción de una familia ensamblada]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/03/enrique-sacco-entre-el-recuerdo-de-debora-perez-volpin-su-amor-por-maria-eugenia-vidal-y-la-construccion-de-una-familia-ensamblada/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/03/enrique-sacco-entre-el-recuerdo-de-debora-perez-volpin-su-amor-por-maria-eugenia-vidal-y-la-construccion-de-una-familia-ensamblada/</guid><dc:creator><![CDATA[Fernando Marín]]></dc:creator><description><![CDATA[En una charla íntima y reveladora con Fernando Marín en Proyecto 86, el reconocido periodista repasa las huellas imborrables que marcaron su vida: la influencia de su madre, su profundo vínculo con Débora Pérez Volpin y su presente junto a María Eugenia Vidal
]]></description><pubDate>Mon, 03 Aug 2026 06:04:27 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay historias de vida que se miden en éxitos profesionales y otras que encuentran su verdadero valor en la capacidad de amar, superar el dolor y volver a empezar. En esta nueva edición de<a href="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/"> <b>Proyecto 86 —el ciclo de entrevistas de Infobae conducido por Fernando Marín—</b></a>, el protagonista es <b>Enrique “Quique” Sacco</b>, un hombre de medios que supo reinventarse tanto en la gestión deportiva como en el terreno de lo personal.</p><p>En un diálogo llano y afectuoso, Sacco se adentra sin rodeos en el capítulo más sensible de su existencia: las mujeres que marcaron su vida. La charla recorre el espejo de su madre Yoli, la huella indeleble de <b>Débora Pérez Volpin </b>—y el impulso de salir adelante tras su trágica pérdida—, hasta llegar al presente de plenitud que atraviesa con María Eugenia Vidal y la consolidación de una familia ensamblada que define como su orgullo.</p><p>A través de confidencias sobre la terapia, la exposición política y el latente sueño de transformar a Independiente, <b>Quique Sacco muestra su versión más transparente.</b> Un testimonio de resiliencia, códigos de vida y amor genuino, donde la fortaleza de las mujeres vuelve a ser el gran motor de su historia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7XIEYDATFNCEJLXDUTTWBWB4CU.jpg?auth=ecc813fce88d6840e1db917f96bc07ac5ef810b0fcd028dcdbaac787c26ffcdb&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Quique Sacco muestra su versión más transparente. Un testimonio de resiliencia, códigos de vida y amor genuino, donde la fortaleza de las mujeres vuelve a ser el gran motor de su historia" height="1080" width="1920"/><p><b>Fernando Marín:</b> Vos condujiste durante doce años <i>La Oral Deportiva</i> por Radio Rivadavia, donde hubo monstruos —por llamarlos cariñosamente— como el Gordo Muñoz, ese tipo de figuras muy emblemáticas en la historia de la radiofonía argentina. Ganaste 12 Martín Fierro. ¿Qué quedó de ese hombre?</p><p><b>Enrique Sacco:</b> Bueno, el recuerdo hermoso. Primero, una etapa cumplida, ¿no? Muchos de mis compañeros que nos juntamos a veces, o la gente en general, me dicen: “¿No te gustaría volver?”. Y no, ya pasé por ahí, no volvería. Pero fue hermoso, Fernando. Era el sueño de chico. Salía del colegio en Bolívar, tomaba la leche y me preparaba para escuchar <i>La Oral Deportiva</i>. Estudié periodismo, tuve la oportunidad de trabajar en ese momento gracias a <b>José María Muñoz</b> precisamente, y cuando estaba en el equipo dije: “Che, qué bueno sería crecer acá adentro”. Y fui creciendo de tal manera que me tocó conducirla y fueron años realmente extraordinarios. Hicimos una alianza con ESPN y Radio Rivadavia para el área deportiva, que para mí hoy por hoy es una marca emblemática. Sigue siendo el programa de mayor frecuencia en el aire ininterrumpida, que es un récord Guinness: ya lleva alrededor de 90 años.</p><p><b>FM:</b> ¿Cómo te sentís habiendo contado el fútbol y haber hecho después negocios con el fútbol? No es lo mismo.</p><p><b>ES:</b> No, no es lo mismo. Pero creo que a veces lo tenés innato, ¿no? Ves el fútbol y podés ver la pelota y el campo de juego, o podés ver el todo. Y me parece que yo vi el todo. A mí me abrió mucho la cabeza cuando empecé a ir a Europa por entrevistas con los principales jugadores argentinos que estaban allá, pero me hacía el tiempo de ir a entrevistarme con <b>los CEO de los principales clubes del mundo. </b>Por ejemplo, pude hacerlo con Ferran Soriano, el número uno del City, cuando el City recién empezaba a fortalecerse. Pero antes había estado con la gente del Manchester United y del Real Madrid. Entonces dije: “Pará, el fútbol se está viendo de otra manera. Y eso me fue entusiasmando a tal punto que escribí un libro sobre eso que se llama <i>Mucho más que fútbol</i>, porque la gestión empezó a ganarle al análisis periodístico, al análisis futbolístico. Vi que había otro mundo más amplio y quise explorarlo.</p><p><b>FM:</b> Indudablemente, Enrique, sos un tipo diferente, distinto. Y como sos diferente y distinto a mi sentir, te hago una pregunta que es muy particular: siendo vos como sos, atrajiste a mujeres con una fortaleza realmente importante. ¿Por qué te gusta ese tipo de mujeres? Como lo fue Débora Pérez Volpin —que está en el cielo—, y después María Eugenia Vidal. ¿Qué imán tienen ellas hacia vos?</p><p><b>ES: </b>Yo me enamoro de las personas y después está lo que se ve. Cuando vos escuchás a una persona, sus pensamientos, su forma de expresarse, no solo en lo que dice sino también cómo se mueve, sus valores... Así me enamoré de Débora y me enamoré de María Eugenia. Mujeres muy fuertes.</p><p>Alguien me dijo una vez, cuando conocieron a <b>mi mamá, a Yoli:</b> “Ahora me doy cuenta por qué las mujeres que elegís son así”. Mi mamá también es una mujer que para su época fue independiente, fuerte. Quedó viuda muy joven, hizo su vida prácticamente sola llevando todo adelante, dándome la posibilidad de estudiar a mí, bancándome. Y estas mujeres son así. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DNHF3TKRDZHQVDOU36JRNLIQ2Q.jpg?auth=1145fb4beb6360646f1e25ebfd2edb5b1e99d313e99863e20a5b14714d0305b6&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Yo me enamoro de las personas y después está lo que se ve", afirma Sacco (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><p><b>FM:</b> Tu mamá de Bolívar, que tiene más de 90 años...</p><p><b>ES:</b> Mi mamá tiene ya 94 años.</p><p><b>FM:</b> Y aún sigue trabajando.</p><p><b>ES:</b> Sigue estando. A pesar de sus limitaciones cognitivas propias de la edad, ella sigue estando rodeada por un equipo de mujeres que la aman, la cuidan, la acompañan. Sigue teniendo su negocio, el negocio más antiguo de Bolívar.</p><p><b>FM:</b> De alguna manera vos encontrás en estas dos mujeres, que fueron los amores de tu vida, algo similar a tu mamá.</p><p><b>ES:</b> Y puede ser, porque tienen mucha personalidad. No me gustaría una persona que estuviera acompañándome permanentemente y no tuviera su vida. Me interesa la persona que tiene su vida: con esa crecés, tenés conversaciones profundas, tenés sueños, tenés proyectos. Y así es mi vida con María Eugenia. Tiene una virtud María Eugenia, que cuando nos conocimos, desde el primer momento asumió que yo tenía dos hijos del corazón, como Agustín y Luna, que son los hijos de Débora. Y lo primero que hizo fue abrir su corazón y decir: “Ahora somos siete”. Sus tres hijos —Camila, María José y Pedrito—, Agustín y Luna, y nosotros dos.</p><p><b>FM:</b> ¿Son amores diferentes?</p><p><b>ES:</b> Sí, son amores diferentes. Sí, son épocas de la vida diferentes. Yo realmente estuve enamorado de Débora y no es que rompimos ni nada por el estilo... pasó lo que todo el mundo sabe que pasó, ¿no? Y de repente <b>mi vida sufrió un cimbronazo</b> y no sabía cómo iba a seguir. No tenía ni siquiera un norte en ese aspecto. Pero sí creo que había que seguir adelante por los chicos. Creo que lo primero que me impuse a mí mismo fue pensar cómo me quería ver Débora: ¿tirado en un sillón llorando o fuerte para adelante? Y bueno, creo que elegí eso: ser fuerte e ir para adelante. Me puse al hombro el tema del juicio y mantuvimos la relación familiar con los chicos desde el amor, que se fue acrecentando. Pero también un día me di cuenta de que yo era una persona que estaba activa, con ganas, con sueños, con inquietudes... y ahí, en ese espacio, aparece María Eugenia. Estoy plenamente enamorado. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4BKAZSNSVBCTLDNQ4II7GYLMRU.jpg?auth=5c6d863bd192bf17162f19f7a30e275d9644cfe5be34b71880567a0c04a99ced&smart=true&width=1920&height=1239" alt=""Me interesa la persona que tiene su vida: con esa crecés, tenés conversaciones profundas, tenés sueños, tenés proyectos", sostiene Sacco (Maximiliano Luna)" height="1239" width="1920"/><p><b>FM:</b> Se nota. Lo has expresado… pero yo con Débora te veía como del mismo “palo”, por llamarlo de alguna manera. Entonces era una avenida ancha la cual recorrías con facilidad. De repente pegás ese salto y te enamorás de otra mujer fuerte, pero que es política. ¿Cómo cambió todo para vos?</p><p><b>ES:</b> Bueno, primero es el amor. Débora era una persona de los medios y terminó su última etapa siendo política; y María Eugenia estudió Ciencia Política. No es que es política porque le salió la oportunidad: estudió, quiso ser política, se dedicó. La verdad es que la admiro, le fue muy bien hasta hoy. Es la única persona mujer que ha sido gobernadora de la Provincia de Buenos Aires. Valoro su personalidad, sus ideas, su franqueza. Pero yo me enamoro de las personas. Después, obviamente que vos admirás lo que son desde su profesión, te lo hace mejor todavía, porque uno tiene que admirar a su par. </p><p>Y quería decirte algo que me quedó colgado de lo anterior:<b> yo soy un tipo feliz. </b>Si mañana el destino indica que no tengo que estar más en esta vida, hasta acá hay un tipo feliz. Es decir, hice la mayor cantidad de cosas que realmente me propuse. Como buen escorpiano, luché por aquellas que quería, las conseguí, y en lo más profundo de la vida, que es cómo estás sentimentalmente y en familia, hoy soy una persona plena. Anoche cenamos todos juntos. Los domingos son un día de reunión donde compartimos ese espacio todos los chicos... Y yo me pongo en retrospectiva y digo: “Lo que he logrado, lo que hemos logrado con María Eugenia, lo que hemos logrado los siete”. Y ahí soy la persona más feliz del mundo, y de ahí que venga lo que tenga que venir.</p><p><b>FM:</b> Te pregunto sobre las críticas a María Eugenia en sus decisiones políticas. Primera parte de la pregunta: ¿cuándo podés estar de acuerdo o si pasó desapercibida para vos la acción que tuvo María Eugenia? ¿Qué sentís cuando la critican airadamente en los medios o en la calle?</p><p><b>ES:</b> Primero, que nosotros conversamos mucho y yo puedo darle mi opinión o mi sugerencia, pero es absolutamente importante y hasta valioso respetar la decisión del otro, porque el otro es precisamente un par. No es que uno hace lo que el otro te dice.<b> María Eugenia es una persona de decisiones propias</b>; no va a hacer nada que yo le diga que tenga que hacer, ni nadie... te diría nadie. Y ha tomado, como todos en la vida, decisiones acertadas y otras no tanto. Una vez que las pasás, porque vos cuando tomás esa decisión estás convencido de tomarla...</p><p><b>FM:</b> ¿Te sorprendería que mañana María Eugenia te dijera que se quiere postular a la presidencia?</p><p><b>ES:</b> No. A ver, no me sorprendería porque sé lo que le gusta, lo que ella eligió para su estudio y para su profesión, y sé lo que está dispuesta a dar. Hoy está en otra faceta, más alejada de la exposición política y más dedicada a lo privado. Está en el ITBA, como directora de una carrera, y veo que le pone empeño. No me sorprendería nada de ella; al contrario, yo creo que tiene condiciones para seguir adelante siempre que ella quiera.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IYGFIKYOTBHELB3MVFBKDBYQWI.jpg?auth=3115b047ff019fe796c7453f0a960c3eb625105a1fd58fbff25da53eaa0d3bb4&smart=true&width=1920&height=1275" alt="Enrique Sacco fue entrevistado por Fernando Marín en Proyecto 86 (Maximiliano Luna)" height="1275" width="1920"/><p><b>FM:</b> Hablaste muchas veces del amor y de las mujeres... y se impone una pregunta... ¿sos mujeriego?</p><p><b>ES:</b> Bueno, sí, me gustan las mujeres. Siempre me han gustado y elegí, en mi criterio y mi parámetro, a las mejores mujeres que podría haber elegido. Estoy feliz.</p><p><b>FM:</b> Alguna vez me preguntaron a mí: “Con tantos éxitos, ¿cuáles son tus errores?”. Y yo le contesté al periodista: “Descubrilos vos, no te los voy a decir”. Así que… ¿cuáles son tus defectos?</p><p><b>ES:</b> Descubrímelos, Fernando, descubrímelos <i>(risas)</i>. Mis defectos, mis errores son un montón, pero bueno.</p><p><b>FM:</b> Pero dame uno que a vos te gustaría corregir con el destornillador, no con la pinza ni la llave inglesa.</p><p><b>ES:</b> ¿Qué quisiera destrabar?<b> La ansiedad.</b> He trabajado mucho en terapia para que, aquello que se me pone como objetivo o como sueño, no lo traicione la ansiedad. Bajarlo a tierra, ¿viste? Ser más equilibrado. Y los años y las circunstancias te enseñan eso: a tener más equilibrio, más templanza. </p><p><b>FM:</b> ¿Tenés terapia semanal?</p><p><b>ES:</b> Sí, tengo terapia semanal.</p><p><b>FM:</b> ¿Llegás también ansioso?</p><p><b>ES:</b> No, es mi propio espacio. Es el espacio conmigo mismo necesario. Entiendo que hay un montón de personas que no se animan, entiendo que hay un montón de personas que ni siquiera tienen el tiempo o las posibilidades de poder hacerlo. A mí la vida —y agradezco— me dio esa posibilidad y es un espacio muy grato, de mucho encuentro conmigo mismo. Y como te dije, creo que ese encuentro, eso de probarte a vos mismo, de mirarte, te hace una mejor versión.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KXKW5CH4IZCCNJB7FFBOTHEYZM.jpg?auth=c8f159568b568fcdfd2bf4fbf45ffaf639ac6506c23f74f9f5c61df640e0d688&smart=true&width=1920&height=1284" alt=""He trabajado mucho en terapia para que, aquello que se me pone como objetivo o como sueño, no lo traicione la ansiedad", confiesa Sacco (Maximiliano Luna)" height="1284" width="1920"/><p><b>FM:</b> ¿Se te vino la noche después de lo que pasó con Débora en algún momento?</p><p><b>ES:</b> Sí, claro que sí. Sí, me vino... me vino y no sabía cómo iba a continuar mi vida. Tuve la suerte también de decir rápidamente: “Nadie va a venir a cambiar mi historia, tengo que cambiarla yo”. Y empecé de la manera más simple. Yo soy un tipo que sale a correr siempre, ¿viste? Y dije: “Tengo que empezar por salir a correr otra vez”. Y salí a correr. Y el día que salí a correr me di cuenta de que ese era el camino, que no solo era una terapia, era el camino. Además, no entiendo el quedarte con los brazos cruzados. </p><p><b>FM:</b> De repente la vida tenía en la pared principal un cuadro, el cual vos mirabas extasiado todos los días. Ese cuadro lo robó el destino. ¿Pusiste otro cuadro o miraste otra pared?</p><p><b>ES:</b> No, yo creo que... a ver, cuando alguien te roba o la vida te quita, aprendés, crecés, ves las cosas de otra manera y estás mejor parado. Lo que viene es más profundo: la elección es más profunda, lo que uno pretende o quiere, ¿viste? En ese lugar estoy, mirando el cuadro que está en la pared, que elegí, que quiero alimentar y que quiero que me acompañe el resto de mi vida.</p><p><b>FM:</b> Está muy bien, está muy bien y muy claro… ¿Vas a ser presidente de Independiente?</p><p><b>ES:</b> Qué linda pregunta. Mirá, <b>yo soy hincha de Independiente desde siempre</b>, por mi papá Enrique y por mi abuelo Horacio. Y también soy socio de Independiente, por lo cual podría participar y presentarme en las elecciones, y me gustaría ayudar mucho a Independiente. Creo que tengo muchos años en esto, que me enseñaron mucho para la gestión, y podría aportarle eso que Independiente necesita: volver a recuperar la identidad, transformarse en el club que debe ser, tener una administración eficiente como la tuvo. Pero hoy la respuesta es que aún no lo tengo decidido. </p><p>Mirá lo que te voy a decir: quizá ese momento algún día llegue, pero no quisiera llegar negociando, ni especulando, ni dejando de lado mis ideas. Quiero seguir siendo yo. Pero amo a Independiente y me gustaría que le vaya muy bien en este semestre y que clasifique a una copa internacional, porque le va a venir muy bien futbolística y económicamente.</p><p><b>FM:</b> Pero una cosa es querer ayudar, acercar ideas, y otra cosa es meterse adentro y sufrir. Una cosa es la ayuda y otra cosa es el sufrimiento. ¿Estás dispuesto a sufrir?</p><p><b>ES:</b> Por eso te digo que es una decisión no tomada aún. Si tomara esa decisión, no lo voy a hacer por un cargo. No me interesa ser presidente de Independiente por ser presidente de Independiente: me interesa para transformar el club en lo que tiene que ser, en lo que su historia indica. Y eso exige un montón de sacrificios y dejar de lado un montón de otras cosas que hay que estar dispuesto a dejar. Si eso llega y esas posibilidades se dan, obviamente me gustaría.</p><p><b>FM:</b> Gracias, Enrique.</p><p><b>ES:</b> Gracias, Fernando. Gracias.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/7XIEYDATFNCEJLXDUTTWBWB4CU.jpg?auth=ecc813fce88d6840e1db917f96bc07ac5ef810b0fcd028dcdbaac787c26ffcdb&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Quique Sacco muestra su versión más transparente. Un testimonio de resiliencia, códigos de vida y amor genuino, donde la fortaleza de las mujeres vuelve a ser el gran motor de su historia]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"></media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Momo Benavides: “La paso muy mal, lo peor es mi cabeza cuando estoy solo con mis pensamientos”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/02/momo-benavides-la-paso-muy-mal-lo-peor-es-mi-cabeza-cuando-estoy-solo-con-mis-pensamientos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/02/momo-benavides-la-paso-muy-mal-lo-peor-es-mi-cabeza-cuando-estoy-solo-con-mis-pensamientos/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Una vez se preguntó, ¿qué hago para que esto se termine? Atravesó una depresión importante, sentía una angustia muy grande. Hoy tiene días muy malos, pero hacer lo que lo apasiona es lo que mantiene a sus demonios alejados. A los 37 años su sueño más importante es tener un hijo. Los gobiernos que quisieron comprarlo para que se sumara, para que se callara o para hacer campaña]]></description><pubDate>Sun, 02 Aug 2026 14:00:22 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Es amante de los acontecimientos más importantes del siglo XX, viaja por el mundo para filmar documentales en lugares históricos y logró que muchos chicos jóvenes se interesaran en sus contenidos. Fue uno de los pilares de la Coscu Army, el grupo de streamers y jugadores de esports más importante de la historia digital de la Argentina. Es abogado, estudió derecho en la Universidad Nacional de La Plata y tuvo muchos trabajos antes de ser creador de contenido y youtuber, trabajó en oficinas, en boliches, trabajó como asesor jurídico. Gerónimo Benavides, Momo, Gero. </p><p>– Gerónimo Benavides, lo demás es un decorado. Momo es una consecuencia de cosas que pasaron en mi vida, no me define del todo, me define en gran parte del éxito que tengo. </p><p><b>– ¿Tampoco te define abogado ni creador de contenido?</b></p><p>– Ser abogado lo tomo como un logro personal, ni siquiera lo tomo como un trabajo o un futuro trabajo. Es un logro personal que quise y logré.</p><p><b>– Pero te dio mucha preparación, a la que se sumó la historia.</b></p><p>– Sí, me gusta mucho la historia. Ahora estoy escribiendo una tesis para poder dar clases en la universidad, es un estudio del siglo XX y el corte carismático de los líderes políticos que caracterizaron esa etapa de la historia, Gandhi, Lenin, Stalin, Hitler, Mussolini, el mariscal Tito en Yugoslavia, muchos. </p><p><b>– ¿Sos el streamer más formado?</b></p><p>– ¿Sí? No lo sé, eso lo tiene que decir la gente.</p><p><b>“LO QUE A MÍ ME APASIONA ME MANTIENE OCUPADO Y MANTIENE MIS DEMONIOS ALEJADOS, LOS MALOS PENSAMIENTOS”. </b></p><p><b>– ¿Cómo te organizas para hacer todo lo que hacés? Viajaste a España a trabajar a “La velada”, viajás a lugares históricos a hacer contenido, Auschwitz, Chernobyl… Transmitís, streameás, estás escribiendo una tesis… </b></p><p>– Si, tengo otros proyectos en mi vida. A mi me mueven mis objetivos y mis metas, y no son las metas que la gente cree. No me quiero comprar una Ferrari, no me quiero comprar un palacio, no quiero vestirme con ropa de 5000, 10.000 dólares. No, lo que a mí me apasiona seguramente a un montón de gente no le apasiona. Para algunos será algo tonto y para mí es lo más lindo del mundo, pero es lo que le da sabor a la vida y es lo que me mantiene ocupado y es lo que mantiene a los demonios alejados, los malos pensamientos y todo eso. Cuando tengo la cabeza ocupada no pienso en eso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OX6XSPKG3FH6RK26FAINPC6BSU.jpg?auth=419aa19135defe202d51fbe8f9e4ef31ea6354fe216882a75822be1f5e45992e&smart=true&width=1920&height=1307" alt=""Me gusta mucho la historia. Ahora estoy escribiendo una tesis para poder dar clases en la universidad", contó Momo Benavides (Fotos de Maximiliano Luna)" height="1307" width="1920"/><p><b>– ¿Se necesita mucha gente para poder hacer tantas cosas?</b></p><p>– Si te digo que no te estaría mintiendo y sería muy egocéntrico de mi parte. Mucho de lo que logré es porque tengo un grupo de personas alrededor mío que son cracks. Nadie llega solo, y no me gustaría llegar solo tampoco. Mucha de la gente que trabaja conmigo son mis amigos.</p><p><b>– ¿Quién es tu principal apoyo? ¿Es alguien de tu trabajo o de tu familia? ¿Es una pareja?</b></p><p>– Es mi familia, hasta hace poco una pareja. En cada uno tengo refugios diferentes. Cuando tenés frío tenés que prender la calefacción, cuando tenés calor tenés que prender el aire.</p><p><b>– ¿Quién es la calefacción? ¿Tu mamá?</b></p><p>– La calefacción es mi vieja, y el frío es mi hermano. Me siento a charlar con él y me dejo de volver un poco loco con cosas que, después me doy cuenta, estaba enloqueciendo sin sentido.</p><p><b>“YO LA PASO MUY MAL, LO PEOR ES MI PROPIA CABEZA”</b></p><p><b>– ¿Qué sería enloquecer?</b></p><p>– Enloquecer en mi cabeza. Yo la paso muy mal. Por suerte la gente me quiere, me tiene un afecto… Y es recíproco porque yo los amo, la paso muy bien en ese aspecto. Lo peor es mi propia cabeza cuando estoy solo con mis pensamientos, ahí es donde soy muy crítico de mi persona. Yo soy el primero en pegarme con un látigo.</p><p><b>– ¿La manera de pasarla es hacer cosas todo el tiempo para no quedarte con eso que da vueltas?</b></p><p>– Todavía me falta una meta en la vida que es poder disfrutar de la paz sin hacer cosas. Soy muy ansioso y muy hiperactivo y todo el tiempo estoy haciendo algo.</p><p><b>– ¿Qué te hace bajar? </b></p><p>– A mí me gusta trabajar mucho en mi casa. Soy una persona que arregla lo que tiene, que restaura, en su casa, en su auto.</p><p><b>– Lo manual.</b></p><p>– Lo manual, carpintería, herrería.</p><p><b>– ¿Te relaja?</b></p><p>– Sí, porque son trabajos con máquinas que te pueden cortar una mano, o puede saltar algo en un ojo, o podés cometer un error y romper y quemar algo que vale mucho dinero. Como tu atención está tan enfocada en lo que estás haciendo no te podés desviar en pensamientos, estás con la cabeza ahí. Me ha pasado empezar a las 11 a trabajar y que mi mamá me reviente el teléfono a las seis o siete de la tarde, “no viniste a comer, para un segundo”. Ella cree que me estoy muriendo y estoy metido en eso y me encanta.</p><p><b>“EL SUEÑO MAYOR ES TENER UN HIJO”</b></p><p><b>– Tenés 37 años, ¿tenes ganas de formar una familia en algún momento?</b></p><p>– Siempre lo pensé, siempre lo pienso, es uno de mis sueños. El sueño mayor es tener un hijo, ese es el sueño real. Vos me dirás, vos tenés. Debe ser el regalo más lindo que te puede dar la vida. Pero creo que está muy difícil todo, relacionarse está muy difícil, está todo muy superficial. Y obviamente me hago cargo de que soy una persona que ha cometido errores y esos errores a veces los pagas caros.</p><p><b>– ¿Estás hablando de relaciones con mujeres?</b></p><p>– Sí, no hablo de traiciones. Uno no se da cuenta y viene con mandatos que se arrastraron muchos años y eso a las personas las suele alejar o las suele lastimar, es donde yo me castigo bastante.</p><p><b> – ¿Con qué alejás?</b></p><p> – Por ejemplo, las fechas. Me venís con el 14 de febrero y me chupa un huevo. Mi cumpleaños, de hecho, no me gusta.</p><p><b>– Pero es un tema menor. ¿Otro ejemplo? </b></p><p>– Para cargar con la vida que yo tengo y con las personas que me toca rodearme hay que estar preparado, tenés que crear un vínculo de confianza muy grande para que esa persona no tenga inseguridad con respecto a ciertos temas.</p><p><b>– Estás con gente muy importante desde hace rato. ¿Estabas preparado para estar con personalidades del mundo?</b></p><p>– En Qatar yo estaba trabajando con la Selección y con la FIFA, después del primer partido que perdimos con Arabia fui al programa de AFA estudio en el predio y venían los jugadores. Yo estaba jodiendo con ellos, contando anécdotas, todos riéndose y Coscu siempre cuenta que se quedó mirando y me dijo, “no sé cómo hacés loco para que no te importe nada tirar chistes y joder y contar anécdotas. Encima perdimos con Arabia 2 a 1 y los pibes nos van a tildar de mufas”. Y le dije “Lautaro, Taglia, el Huevo, Juli, son personas como nosotros, de carne y hueso”. Yo me auto percibo así, soy un tipo de los más comunes del mundo. Me gusta andar en bicicleta, me gusta caminar por la calle, me gusta hacer mis compras, me gusta ir a tomar mate a Palermo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/P7WYUTFY2NBF3EGZVR6WB6U46M.jpg?auth=27bfef606d3ea527569ce530c357454858c6782eeafd94cf8d1241218b3fb9dd&smart=true&width=1920&height=1277" alt=""El sueño mayor es tener un hijo, ese es el sueño real", reveló Momo Benavides" height="1277" width="1920"/><p><b>“YO RESIGNÉ BASTANTE DE MI VIDA. NO SALGO DE NOCHE POR EJEMPLO”</b></p><p><b>– ¿Cómo hacés con la gente?</b></p><p>– ¡Uf! Es un ejercicio que tuve que hacer porque este trabajo es 24/7 y yo ando en la calle a cualquier hora. </p><p><b>– ¿Qué te pasa cuando te empieza a filmar un teléfono?</b></p><p>– Eso no me gusta, pero aprendí a lidiar con ello. Con la gente soy un amor, pero a veces tengo días muy malos y estoy muy mal. Y siempre digo: la gente no tiene la culpa, esta persona no tiene culpa, no sabe lo que me pasó y quizás le hace ilusión verte. Te tiene ahí y vos tenés que dar lo mejor. Pero vos te estás muriendo y querés tener cara de culo o llorar, tenés ganas de estar mal con la mirada perdida y caminando. Y bueno, no.</p><p><b>– Si hacés una vida normal te la tenés que bancar. ¿O dejás de hacer cosas?</b></p><p>– No, yo resigné bastante de mi vida, yo no salgo de noche, por ejemplo, no voy a boliches, no tengo vida nocturna.</p><p><b>– ¿Tiene que ver con que te pueden filmar?</b></p><p>– En parte. Y descubrí que no hay nada bueno para mí ahí, no salgo, no tomo alcohol, no me drogo, no nada. Pero hay cosas que me gustaba hacer, tengo gustos muy comunes. Me gustaba ir a la pileta de mi universidad desde los 14 años, todos los veranos, tengo todos los carnets de todos los años. Y tuve que dejar de ir.</p><p><b>– Me impresiona que elijas no tener momentos para salir y relajar.</b></p><p>– No, yo quiero envejecer bien.</p><p><b>– ¿Para vos tiene que ver con los excesos salir de noche? </b></p><p>– No, no tiene que ver con excesos. Una cosa era cuando salía de noche con mis amigos a bailar, a joder, tenía una edad para eso. Si hoy yo quiero conectar con mis amigos, que no los veo nunca, ¿por qué hablar en un boliche con la música al palo? La mitad están escabiados y no termino compartiendo un momento. Si quiero compartir momentos con mis amigos, vamos a otro lugar. Si quiero conocer a una mujer… </p><p><b>– ¿Un bar? ¿Una casa?</b></p><p>– Mi casa, la casa de ellos, un barcito tranquilo donde ellos puedan tomar alcohol y yo pueda tomar un agua con gas.</p><p> <b>– ¿Hay algún amigo de Tolosa, del tiempo de la infancia?</b></p><p>– Sí, obvio, uno es moderador mío. Teníamos 13, 14 años cuando íbamos al cine juntos.</p><p><b>– ¿O sea que en algunas cosas nada es tan distinto de esa infancia y adolescencia?</b></p><p>– No, lo más importante en la vida son las personas, y las personas que crecieron conmigo traté de mantenerlas conmigo. Hubo gente de la que me alejé, personas que se han ido, amistades que uno pierde, las duela y sigue.</p><p><b>– ¿Qué lugar elegiste para vivir?</b></p><p>– Construí mi casa en La Plata y tengo un departamento en Buenos Aires.</p><p><b>– Buenos Aires es tu lugar de trabajo, el otro es tu lugar… </b></p><p>– De escape. Mi casa es como un búnker de autosubsistencia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7OPJVMW5LNF7DGNXIMPWVHWORA.jpg?auth=767c781e6bbb3aeca33a66866c49499b31c3fe4d1b379021aa150baa1bb6ff53&smart=true&width=1920&height=2792" alt=""Lo más importante en la vida son las personas, y las personas que crecieron conmigo traté de mantenerlas conmigo", dijo Momo Benavides en entrevista con María Laura Santillán " height="2792" width="1920"/><p><b>– ¿Ahí está el taller?</b></p><p>– Está todo, lo pensé para no tener que salir de mi casa por un mes.</p><p><b>“A MÍ ME QUISIERON BAJAR EL BILLETE VARIOS GOBIERNOS, NO SOLO ESTE”</b></p><p><b>– Otra de las cosas que te hacen especial en lo tuyo es la sensibilidad con la gente que la está pasando mal porque no llega a fin de mes o porque no puede fantasear un futuro, progresar. Te pasó siempre, con un gobierno, con otro. </b></p><p>– Con todos. La gente cree que yo tengo que ser como el resto. ¿El resto como es? Va a donde va el billete. A mí ya me quisieron bajar el billete varios gobiernos, no solo este. Para una cosa, para la otra, para que te calles, para que te sumes, para que les hagas campaña, para que hables bien de uno, para que hables bien del otro. No me interesa. Estamos en una era donde ser hijo de puta está de moda. En esta generación están queriendo educar con que ser hijo de puta está bien, hay que reírse de los jubilados, a los discapacitados hay que afanársela. No sé de dónde sale eso. A mí no me criaron con esos valores, a mí me criaron con una empatía máxima. Mi casa siempre fue muy humilde, nosotros no tuvimos piso cerámico hasta mis 17 años.</p><p><b>– ¿Qué había?</b></p><p> – Cascote, un mejoradito, después mi papá hizo la carpeta y después pusimos cerámico. Cuando iba gente a pedir comida, era muy común que nos toquen el timbre, mi mamá nunca decía que no. Y si había un paquete de fideos se daba la mitad, y si había un kilo de pan se daba medio kilo de pan. Ella decía “si nosotros tenemos para comer la caridad bien entendida empieza por casa, pero cuando nosotros tenemos hay que darlo”. Mi casa era refugio de animales. Si vos te crías con eso empezás a entender que el dolor del otro te duele, no podés hacer la vista gorda de lo que sucede, ni con este gobierno ni con el anterior. Por eso le di palo a todos, yo no me callé con ninguno y no me voy a callar porque estoy del lado de la gente. ¿Por qué? Porque vengo de ahí. Yo no nací en Recoleta, nací en el barrio 19 de Febrero de Villa Elvira. En realidad me crié ahí, nací en Tolosa, en otro barrio picante. Esa gente es la que toda mi vida fue mi vecina, mis amigos, el almacenero, el albañil, los amigos de mi viejo.</p><p><b>“ESTAMOS EN UNA ERA DONDE SER HIJO DE PUTA ESTA DE MODA Y A MÍ ME CRIARON CON UNA EMPATÍA MÁXIMA”</b></p><p><b>– ¿Qué tiene de bueno ser exitoso y famoso? ¿Qué trajo de bueno a una persona que sigue tratando de ser el que era?</b></p><p>– Me hizo llegar a lugares a los que nunca hubiera podido llegar. Me hizo cumplir sueños que nunca hubiera podido cumplir. Me hizo conocer personas que no hubiera podido conocer y me hace hoy poder dar el mensaje que quiero dar, tengo la voz para poder decir un montón de cosas que otras personas no pueden decir. Eso desde el plano más importante y en el plano secundario que es el económico, hoy tengo la posibilidad de darle una mano a mi familia cada vez que puedo. Yo reniego de algunas cositas, no me puedo quejar en este país de de la vida que llevo, tengo que callarme la boca. He hecho laburos de los peores que hay, entonces tengo muchos beneficios y muchos privilegios.</p><p><b>“EL DOLOR ES TAN GRANDE QUE QUERES QUE SE TERMINE Y DECÍS, ¿QUÉ HAGO PARA QUE SE TERMINE?</b></p><p><b>– Me resuena lo que dijiste al principio de la charla, que tu cabeza a veces tiene mil demonios. Supe que atravesaste una depresión importante, ¿cómo saliste? ¿A quién le pediste ayuda?</b></p><p>– Si. Tuve dos, una fue hace mucho, hace 24 o 25 años. La otra fue hace poco. Desgraciadamente me ha tocado vivir de cerca casos de seguidores que se han quitado la vida, cosas terribles, para mí es lo peor que hay el suicidio. Cuando barajás la posibilidad, porque el dolor es tan grande que querés que se termine, y decís “qué hago para que esto se termine? ¿Me tengo que quitar la vida?” Ahí se prende el freno de mano y decís, vamos al psicólogo, un profesional, un psiquiatra.</p><p><b>– ¿Qué te pasaba en esos momentos? </b></p><p>– Una angustia muy grande.</p><p><b>“LA ANGUSTIA ERA MUY GRANDE”</b></p><p><b>– Las dos veces.</b></p><p>– La angustia era muy grande. Fueron por cuestiones diferentes, la primera porque no podía con todos los problemas que tenía, no podía afrontar muchas cosas que había vivido, cosas que me estaban atormentando hacía mucho tiempo. Y la otra pasó hace poco, cuando empecé a descubrir un montón de cosas en este mundo macabro, donde mucha gente vive en Matrix y cree que es la realidad, que es todo color de rosa y TikTok y Twitter. Empezás a decir, ¿yo quiero traer un hijo a este mundo? Al final la guita no es la felicidad, yo antes tenía menos y era más feliz, ¿cómo hago para volver a ser ese?</p><p><b>“ESTABA EN UN LUGAR MUY OSCURO”</b></p><p><b>– ¿La cabeza empezó?</b></p><p>– Terrible. Yo escribía muchísimo. Me levantaba angustiado, agarraba un cuaderno y me ponía a escribir, o escribía en la computadora todo lo que me pasaba. Una madrugada estaba muy mal, empecé a escribir y guardé eso en un cajón de mi casa. Me había olvidado, hace poco lo encontré y me puse a leer. Estaba en un lugar muy oscuro.</p><p><b>– ¡Qué mal estabas!</b></p><p>– ¡Qué mal que estaba! Entonces dije: pude salir de ahí, se puede.</p><p><b>– ¿Saliste solo? ¿Con un psicólogo o con un psiquiatra?</b></p><p>– Fui al psiquiatra. Estuve medicado, estuve con antidepresivos. Dejé de tomarlos por voluntad propia, justamente es lo que no hay que hacer.</p><p><b>– ¿Pero te sirvió hablar?</b></p><p>– Fue el 30% del proceso. El 70 fue aceptar que cuando hay una realidad irresistible la no aceptación te va a llevar a un golpe duro, porque la realidad no va a cambiar. O aceptás lo que hay y lo que viene, o vas a chocarte feo porque la pared no la vas a poder penetrar.</p><p><b>– Convivís con los demonios todo el tiempo, dan vueltas dijiste, los tenés muy presente. ¿Cómo hacés para dormir? Hay un momento que hay que soltar la cabeza.</b></p><p>– Trato de cansarme. Entreno fuerte, ahora nado, y dejo un poco la porquería esta (señala el celular).</p><p><b>– Para un streamer el tema de las pantallas tampoco ayuda.</b></p><p>– A las personas no las ayuda, lo mío es mil veces peor. Desgraciadamente es un aparato de trabajo, es una herramienta.</p><p><b>– ¿Qué te duerme? </b></p><p>– La biología, el cuerpo cuando te dice, flaco ya está. Pero duermo poco, cuatro o cinco horas nada más. Me despierto, no puedo dormir.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UNTP4JZLTZBPVOK77ZZBOW6YRM.jpg?auth=8b7321448663585d2cfc933abb65c802773bde02b48d3c467ec55e0472dbb87c&smart=true&width=1920&height=1281" alt=""Trato de cansarme. Entreno fuerte, ahora nado, y dejo un poco la porquería esta (señala el celular)", explicó Momo Benavides" height="1281" width="1920"/><p><b>“CON EL ANTIDEPRESIVO ERA UNA PERSONA DISTINTA, HABÍA PERDIDO LA CHISPA, LA IMPRONTA, LA VELOCIDAD”</b></p><p><b>– ¿Decidiste no tomar nada para dormir? Dicen los médicos que es mejor tomar algo que no dormir.</b></p><p>– Yo tomaba un antidepresivo y un ansiolítico, con el antidepresivo era una persona distinta, no era Gerónimo, eso me molestaba. Había perdido la chispa, sentía que había perdido el carisma, la impronta, la velocidad. Lo dejé y volvió la angustia, entonces la bajé tomando el ansiolítico. El ansiolítico me ayudaba a dormir y empecé a generar una dependencia, me despertaba y no servía para nada porque cada vez tenía que tomar una dosis más grande. Arranqué con 0,5 y terminé tomando dos miligramos, tres miligramos. Entonces, boom, boom, boom, boom, todo eso te arruina y te afecta. La memoria te falla y empezás a tener otro problema, no es joda. </p><p><b>– O sea, a bancarla. Si no duermo, no duermo.</b></p><p>– No quiero dar ese mensaje a nadie, pero a mí mi viejo me crió muy de… Hacete hombre, pone los huevos donde hay que ponerlos y enfrenta lo que tenés que enfrentar.</p><p><b>– Es muy difícil para vos en estos tiempos tener una pareja, incluso conocerla dijiste. ¿Dónde se conoce?</b></p><p>– Hay un tabú con las redes sociales terrible. Vos entrás a mi perfil y ves 1.7 millones de seguidores y decis “este tipo debe tener mil minas detrás, le deben escribir 300 mujeres”, no es así. No voy a mentir, hay muchísima oferta, es real.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7RY4V6BKM5DVHGV7PBFQ6CPEJQ.jpg?auth=9099a47883ed1f63da20b7f532db9d6660f1c4152a450a77b28a8065ca8919ec&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Con el antidepresivo era una persona distinta, no era Gerónimo, eso me molestaba. Había perdido la chispa, sentía que había perdido el carisma, la impronta, la velocidad", recordó Momo Benavides " height="1280" width="1920"/><p><b> – ¿Estás atento a mensajes?</b></p><p>– No tanto, veo algunas cosas.</p><p><b>– ¿Contestás a mujeres que quieren conocerte?</b></p><p>– Así había conocido a mi ex pareja, pero, ¿es un caso entre cuántos? A mí se me acortó el mapa para conocer gente. Yo tenía un trabajo normal, estudiaba en la universidad, tenía mi barrio, salía de noche, ahora no me queda nada para conocer gente.</p><p><b>– ¿Dónde vas para conocer a una mujer? Porque vos querés formar una familia.</b></p><p>– Está difícil. La noche, por ejemplo, no es para conocer mujeres, no es el ámbito para mí.</p><p><b>– ¿Qué lugar queda? Que los amigos digan: esta chica es para vos, ¿sucede eso? </b></p><p>– No, muy pocas veces me ha pasado, dos. Pero no había química y listo, se acabó. María Laura si tenés… </p><p><b> – No dejás un espacio posible. </b></p><p>– Me hago cargo de que soy una persona complicada, que soy un tipo raro. Tampoco es que tenga miedo de estar solo, antes tenía miedo. Supongo que llegará.</p><p><b>“YO NO ME CONFORMO CON LO QUE HAY, QUIERO TENER TODO”</b></p><p><b>– ¿Qué es lo complicado de vos Momo? </b></p><p>– Lo complicado es que yo no me conformo con lo que hay, quiero tener todo. Quiero tener una mujer que sea buena mujer, que sea inteligente, que tenga un objetivo en su vida, que le apasionen cosas. Obviamente todo entra por los ojos, pero no es lo preponderante. Vos podés ser una bomba que no me garantiza nada, te veo en una cita y capaz no te quiero ver más. Lo otro es lo que te va a completar al final del día. ¿Cuánto podés estar con el físico? ¿Y el resto qué hago? ¿De qué hablo? ¿Qué comparto? ¿En qué me acompaña? ¿En qué la acompaño? Yo tengo que idolatrarla, tengo que admirarla, entonces si no tiene contenido… </p><p><b>– ¿Aparece mucha gente sin contenido?</b></p><p>– Hoy está de moda. Hoy lo que importa es el envase.</p><p><b>– ¿El envase sería que sos fachero?</b></p><p>– Exacto. Que seas una persona fachera, una persona que tiene seguidores, una persona que tiene un rasgo físico, llámese culo, esto o lo otro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6DH2WFV3M5FHDLNY6UY72TT4AI.jpg?auth=ee971d4f96f7dfb9c4b24b94963eaf15a0c4569f6fa6c3362f0f4d880992f0d0&smart=true&width=1920&height=1319" alt=""¿Cuánto podés estar con el físico? ¿Y el resto qué hago? ¿De qué hablo? ¿Qué comparto?", planteó Momo Benavides (Fotos de Maximiliano Luna)" height="1319" width="1920"/><p><b>– Dejás todo cerrado para que suceda.</b></p><p>– No, al revés, dejo todo abierto, lo espero. Yo estoy abierto a todo, no me desespera en lo absoluto, ya vendrá. Sueño con mi historia de amor, sueño con casarme, tener hijos, la fotito con la camioneta y mis hijos y mi mujer. Lo sueño, sí, pero no puedo ir a buscar eso porque me voy a equivocar. Nunca buscar una pareja puede salir bien.</p><p><b>– ¿Está documentado eso? ¿Tenés algún argumento?</b></p><p>- Tengo el argumento de por qué no hay que buscar, todo idealismo frente a una necesidad es un engaño. Cuando uno busca es porque tiene la necesidad de algo. Si ya tenés una necesidad vas a idealizar a cualquier persona que encuentres. Empezás a justificar y a decir, no importa si no tiene nada en la cabeza, ¿qué me importa? ¿Qué me importa si un día me putea? ¿Qué importa si un día se fue con otro tipo? </p><p><b>– Estamos en un problema.</b></p><p>– Es un problema que se puede resolver, no me come la cabeza.</p><p><b>– ¿No te come la cabeza el paso de los años tampoco?</b></p><p>– Sí, 100%. Creo que es el factor de mayor miedo en mi vida.</p><p><b>– ¿Por qué?</b></p><p>– Todos te dicen, vos siendo hombre podés tener hijos a la edad que quieras. Claro, pero yo con mis hijos quiero jugar al fútbol, quiero ir a todos lados, quiero hacer actividades físicas de par a par, quiero que él me tenga la mayor cantidad del tiempo posible, quiero que me vea trabajar como trabajo ahora, que me vea agarrar un hacha, una sierra, una soldadora, que me vea levantar un auto. Quiero vivir eso, tengo un tiempo, no sé cuánto, pero todavía tengo tiempo.</p><p><b>“LA ARGENTINIDAD HAY QUE LLEVARLA A TODO EL MUNDO ORGULLOSAMENTE. RECORRÍ PAÍSES DONDE LA GENTE NO SE MIRA”</b></p><p><b>– Viajaste a muchos lugares del mundo. ¿Qué te pasa con la argentinidad cuando viajás? ¿Con lo que somos?</b></p><p>– Sos el cartel publicitario más importante de tu país cuando vas a otro lugar y sos una persona conocida. Yo no puedo tirar los papeles al piso, insultar a cualquiera, no cumplir con las normas de convivencia. No lo haría nunca, soy una persona muy educada. Pero muchas veces he visto argentinos que en un aeropuerto no saben comportarse, empiezan a los gritos, a ningunear gente. Lo deben hacer todas las nacionalidades del mundo. Yo no quiero dejar mal parado a mi país, la argentinidad hay que llevarla a todo el mundo y orgullosamente. Nuestra cultura, nuestra gastronomía, nuestra historia, nuestros próceres, nuestra tierra, tenemos que saber hablar de eso, tenemos que conocerlo para poder contarle al resto la historia que tenemos. El argentino es muy cálido, es una persona muy cercana y es carismático, entonces entra. Recorrí países donde no puedo creer cómo la gente se vincula, Alemania, Luxemburgo, Polonia, Estados Unidos. Países donde la gente no se mira, saludás y quizás no te saludan, están todos como si fuesen robots programados. En Luxemburgo yo no sabía si era real o estaba en un capítulo de Black Mirror. En una parada de colectivo nadie se mira, suben al colectivo, apoyan una tarjeta o el celular y nadie habla. Nadie nada, nadie interactúa, silencio absoluto. Yo me muero, me vuelvo loco, necesito que pasen cosas. Acá en Argentina pasan cosas todo el tiempo, a veces son muy malas, a veces son muy buenas, como las que vimos en el Mundial.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FD5ODCHKWNCZ7BQ2L6RK4CSEZU.jpg?auth=fd894e4d588bfab9d2cb66106c51b8a5ffab324dce04a63b45d3c02d8fb7ab7a&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1280" type="image/jpeg" height="1280" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Maximiliano Luna</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Las preguntas de su hija, una crisis personal y el amor que llegó con otra madurez: el proceso de transformación de Emilia Attias]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/31/las-preguntas-de-su-hija-una-crisis-personal-y-el-amor-que-llego-con-otra-madurez-el-proceso-de-transformacion-de-emilia-attias/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/31/las-preguntas-de-su-hija-una-crisis-personal-y-el-amor-que-llego-con-otra-madurez-el-proceso-de-transformacion-de-emilia-attias/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la actriz habló sobre la maternidad, su separación y los desafíos de conciliar la vida familiar con su carrera. Además, reflexionó sobre la crianza basada en el diálogo, la culpa de las madres trabajadoras y la búsqueda de una versión más auténtica y coherente con sus valores]]></description><pubDate>Fri, 31 Jul 2026 06:28:55 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“¿Qué vida de niño es esa? Estoy ocho horas en un colegio, después con una niñera dos horas y con vos otras dos horas y me tengo que ir a dormir. Ni siquiera puedo elegir a qué hora me voy a dormir, si paso más tiempo con vos, porque tengo que dormir tantas horas para estar tantas horas en el colegio”, relató <b>Emilia Attias </b>al reconstruir la interpelación directa de su hija durante el proceso de adaptación que atravesaron tras la separación.</p><p>La artista abrió en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, y reflexionó sobre cómo los procesos personales, la maternidad y el paso del tiempo moldearon su forma de ver la vida y sus vínculos. Su testimonio puso en primer plano el valor de la autenticidad, la coherencia y la búsqueda constante de bienestar, tanto en el ámbito profesional como en el personal.</p><p>Emilia es actriz, cantante, modelo, conductora y DJ. Alcanzó gran popularidad con su papel de Cielo en la serie juvenil <b>Casi Ángeles</b>, producida por <b>Cris Morena</b>, y desde entonces desarrolló una carrera que combinó televisión, cine, teatro y música. Participó en ficciones como <b>Historias de diván</b> y películas como <b>El secreto de Lucía</b>, además de conducir el programa <b>Resto del mundo</b>.</p><p>A lo largo de su <a href="https://www.instagram.com/emilia_att/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/emilia_att/?hl=es-la"><b>trayectoria</b></a>, también exploró su faceta musical como cantante y DJ, mientras construyó una vida familiar marcada por la llegada de su hija <b>Gina</b>. Tras su separación en 2024, inició una nueva etapa que, según contó, estuvo atravesada por la reconexión con sus proyectos creativos y con una versión más consciente de sí misma. Actualmente, conduce el ciclo <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a> en Infobae.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AVJ2UQKQ25G7RE6HDJYUQ3EQKE.jpg?auth=2cc2a9cc39f05c2c9362725cd12c61e6b5bffbe4d3ccf376f9e966e0f8a6a79b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Emilia Attias: “El pensamiento crítico es una isla de libertad y de autonomía para mí”. Fotógrafo: Adrian Escandar" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿En qué momento de tu vida te encuentro? </b></p><p>—Yo creo que estoy pegando la vuelta. Hay muchas cosas que siento que estoy más cerca de la Emi de los 20 que de la de los 30, encontrándome con quién era esa Emi a los 20, con esa vitalidad, ese fuego, que no es que lo perdí. ¿Nos conocimos en esa edad, no? Empezando las carreras de las dos. Y después, bueno, uno se acostumbra a ser una persona independiente, que trabaja y demás, y te olvidás de que tenés esas cualidades, porque las tenés muy naturalizadas. Es como que ya con tu hacha abriste el camino en el campo y te hiciste.</p><p><b>—¿Qué sentís que hay de distinto de tus 20 a esos 30 que no te identifican tanto hoy? </b></p><p>—Para mí los 30 fue una edad maravillosa y de un vórtex de crecimiento enorme. Fui mamá y si bien nunca fui muy inocente, y a los 30 casi nadie ya es como tan inocente, hay un camino de adultez por lo menos de 10 o 12 años de experiencia. Pero la maternidad te pone en un lugar realmente tan serio en la vida y de tanta responsabilidad... A mí se me abrieron un montón de preguntas en mi cabeza con la maternidad: <b>¿Estoy parada donde quiero estar en la vida? ¿Estoy orgullosa de mí? ¿Soy una persona realizada?</b> Mi hija me va a mirar y no sé si la palabra es orgullosa de mí, pero me preguntaba ¿voy a ser un referente para ella? ¿Le inspiro confianza? ¿Yo me inspiraría confianza si fuera mi hija? En todos los aspectos de las vida, ¿no? </p><p><b>—¿Y qué te respondías en esos momentos? </b></p><p>—La verdad que yo siempre conté conmigo misma. Siempre me sentí bien adentro mío, siendo para mí misma y para las personas que me rodean. Pero un hijo es hasta ahora el ojo más crítico, el que más autoridad tiene sobre mí. Pero no autoridad de que ella hace conmigo lo que ella quiere. Me refiero, seriamente, a lo que ella necesite, a las preguntas que me haga, me lo tomo muy en serio. Me elevó la vara en que ahora quiero ser lo máximo. O sea, no quiero que tenga una mamá hasta acá. Estoy contenta conmigo, pero vamos por más. </p><p><b>—Viste que uno se cuestiona un montón desde que es mamá. </b></p><p>—Total. ¿Qué va a ver de mí? ¿Hay incoherencias? ¿Tengo cosas pendientes? Todo eso me puse a pensar.</p><p><b>—Y ahí entraste en una crisis profunda...</b></p><p>—Pero re sí... (risas). ¡Muy! Fue una especie de espiral interna.</p><p><b>—Igual todos los seres humanos en algún momentos nos empezamos a preguntar si hay inconsistencias en nuestro accionar, ciertas incongruencias, dudas... </b></p><p>—Yo he hablado esto a veces con mis hermanas o con otras personas y me dicen: “Yo me muero si la maternidad o la paternidad me hubiera pegado así”. Yo hice lo que pude. Yo la verdad es que me lo tomé muy tranquila, lo tomé como una oportunidad de crecimiento personal. Tuve una ventana de dos o tres años de terapia trabajando mucho todo este tema y te juro que me encanta porque me dio un escalón más de profundidad, madurez y de sabiduría. Y después en mirar para atrás y empezar a trabajar cosas. Porque venía trabajando mucho en cosas que el medio me iba proponiendo, pero tal vez no estaba diseñando la carrera que yo quería. Yo también tuve que aprender a mirarlo desde otro lado, porque a veces soy muy dura, he sido muy dura conmigo misma, pero ya no. Entiendo la dureza de estar siempre teniendo estos pensamientos, estás dirigiendo tu vida, estás construyendo la vida que vos querés. No significa que sea malo lo otro, pero por ahí es lleno de éxito, de dinero, de expansión y de visibilidad, pero haciendo cosas que por ahí no eran tanto las que yo quería hacer. Entonces, en ese momento, primero me tomé un par de años para estar conectada con la maternidad, respondiendo todas estas preguntas que tenía para hacerme y muy feliz con ese proceso. Encontrándome con mi hija, conociéndonos. Estuve mucho tiempo presente los primeros años con ella. Y después empecé a conectarme con un proyecto musical, a escribir y componer cosas que todavía no mostré. Ese es un espacio que volví a habitar puertas adentro, el del estudio, el de componer, el de la música, y estoy cerca de poder mostrar algo de lo que estuve haciendo todos estos años.</p><p><b>—Es que la maternidad nos obliga un poco a hacer un paréntesis, siempre y cuando podamos, porque es una postura de absoluto privilegio lo que decís. Poder parar la pelota es para pocos. </b></p><p>—Exactamente. En ese “hice como pude”, en realidad, también tiene que ver con cómo vos también te tomás la maternidad o la paternidad, desde la crianza, desde el día a día. No lo digo solamente por lo que uno pueda en cuestiones de trabajo y de salir a buscar el dinero para sostenerte, porque en un punto a todos nos puede pasar. Yo nunca me relajé en ese sentido, por más de que tenía un compañero que trabajaba y demás, yo soy muy independiente y me siento bien teniendo lo mío. De hecho siempre fui una mamá muy activa desde que ella era chica, pero trabajaba mucho menos para poder estar más con ella. Ella venía también mucho a mis escenarios laborales, tan diferentes. O sea, siempre quise que ella estuviera muy cerca también de ver a esta madre trabajadora. Me acompañó mucho. Pero para mí, la responsabilidad de la coherencia que yo quiero tener es lo que ella vea de mí, qué hago en mi vida, cómo me manejo cuando trabajo, cuando soy yo también hija o pareja, o ciudadana, más allá de cómo sea como mamá con ella. Que lo que ella vea de mí sea coherente con lo que digo, con lo que yo le estoy enseñando. A mí me gusta mucho tener ese grado de conciencia, de la coherencia, la solidez.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WVNPNPK23FCQPHBBBUJV7YSB6I.jpg?auth=4fa78c1e5cd23f99fa09a59057071814bb94bed1c2a59ebcdbaf4798aff237c8&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“El amor después del amor es maravilloso: es como un volver a empezar”, señaló Attias sobre su actual pareja. Fotógrafo: Adrian Escandar" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Qué le ves a Gina de vos? </b></p><p>—Un montón de cosas del linaje femenino de mi familia. Hace poco comí con mi mamá y con una de mis hermanas y hablábamos de eso: de las cosas parecidas que tenían mi bisabuela, la abuela, ella y todas nosotras. Y un poco es lo que le veo a mi hija. Hay como un linaje de las mujeres de nuestra familia muy fuertes, que es la fuerza de bancarse su propia identidad. <b>Es una persona muy fuerte que se respeta mucho a ella misma. </b>Tiene autoestima, dentro de todas las inseguridades que todos podemos tener en la vida y que todos las tenemos. Pero hay algo de pararse en ella misma y saber que tiene un valor. Es como “si querés que yo haga algo, me lo tenés que explicar, porque yo tengo mi pensamiento. Quiero que me expliques, porque si yo voy a tener que cambiar mi pensamiento y entender para poder hacer algo que vos me estás pidiendo, necesito entenderlo”. Tiene mucha autoridad personal. </p><p><b>—¿Eso que ves o sentís lo tomó de vos, de tu familia?</b></p><p>—Yo creo que sí. La fuerza de ir para adelante. Después es muy personaje, muy divertida, muy artista en la manera en la que se expresa. Y la sensibilidad. Es muy sensible, muy atenta, tiene mucho registro de lo que genera en el otro. Creo que eso también es muy lindo. No solamente la parte de la fuerza, de cómo uno puede ser una topadora, más que nada para poder sostenerse en la vida, sostener las convicciones, tus propios deseos, construir lo que vos quieras. Creo que esa fuerza natural, que tiene todo mi clan femenino, lo veo como algo muy positivo para todas estas cosas en la vida, ¿no? En casa hay mucha armonía, las cosas se hablan mucho y yo nunca le puse un límite sin explicarle por qué. Soy de fundamentar mucho las decisiones. </p><p><b>—El “porque lo digo yo” no existe para vos. </b></p><p>—No existe. No me parece que esté bien y se lo enseñé. Le digo: “Hay cosas que no tienen mucho retruco, pero te las voy a explicar. Es un no por esto y por esto. Te voy a explicar todas las preguntas…” </p><p><b>—Es como “no necesito que estés de acuerdo, pero te lo voy a explicar”. </b></p><p>—Obvio. Y me parece sano no criar hijos o niños como programados para obedecer… </p><p><b>—Adoctrinados.</b></p><p>—Exacto, adoctrinados. Me parece que el mundo está muy adoctrinador, está formateado, hay muy poca libertad realmente, por más de que uno crea que la tiene, hay muy poca libertad. Es la información que nos aparece desde el teléfono o desde cualquier cosa. Lo más básico o más visible son reglas, pero hay muy poca libertad en todo. Entonces, <b>el pensamiento crítico es una isla de libertad para mí, de autonomía y eso es lo que le enseño. </b>Dentro de todos los valores, eso para mí es muy importante. </p><p><b>—Recién me contabas cómo la maternidad te interpeló, te invitó a autocuestionarte. ¿En algún momento sentiste que tu hija te cuestionó? </b></p><p>—No directamente, pero yo creo que cuando me separé... No sé si con el padre lo habrá hecho, supongo que sí, pero siento que por las circunstancias ella necesitó hacer un doble check. Fue el único momento en donde sentí un poquito de cuestionamiento, pero no un cuestionamiento puntual sobre actitudes o demás, sino como que era algo general de ver hasta dónde. Quiero ser clara con esto. <b>Me imagino que se le mueve un mundo a un niño cuando los padres se separan. </b>Ella tenía siete años y fue: “Bueno, ¿mamá va a estar disponible o no va a estar disponible? ¿Se va a ir o no se va a ir? Tiene una nueva pareja. ¿Qué lugar voy a ocupar yo? A ver qué tipo de mamá sos”. El qué tipo de mamá sos lo sentí, pero en base a la circunstancia.</p><p><b>—Qué difícil igual, ¿no? Porque ni uno sabe dónde está parado. </b></p><p>—Vos vas viviendo la vida y es tu propio proceso. Pero fue la primera y única vez que sentí que ella me estaba mirando un poco más seria. Estaba mucho más a prueba en lo que le respondía, lo que decía y lo que hacía. Me llegó a decir: <b>“Trabajas demasiadas horas. Yo estoy en el colegio ocho horas. Llego a casa y estoy con una niñera porque vos seguís trabajando y cuando volvés a las siete, estoy con vos dos horas y me voy a dormir. Eso no es vida”. </b></p><p><b>—¡¿Eso te ha dicho?!</b></p><p>—“¿Qué vida de niño es esa? Estoy ocho horas en un colegio, después con una niñera dos horas y con vos otras dos horas y me tengo que ir a dormir. Ni siquiera puedo elegir a qué hora me voy a dormir para ver si paso más tiempo con vos o si me tengo que ir a dormir, porque me tengo que ir a dormir, porque tengo que dormir tantas horas para estar tantas horas en el colegio”, así me habla mi hija (risas). Te juro que un día me dijo todo eso. Ese nivel, ¿entendés? </p><p><b>—Yo me hago desmayada y que alguien llame a alguien (risas). </b></p><p>—Me encanta porque yo soy a veces muy punzante cuando le hablo así de ciertas cosas. No sé si es por mí o no que es así. Pero es ese nivel de discurso tiene a veces. Entonces, me interpela muchísimo porque es mi hija, porque es una hija para una mamá, pero aparte su personalidad es muy interpeladora. </p><p><b>—Frente a esas situaciones y en contextos difíciles, porque no nos olvidemos que más allá de la elocuencia que tiene una niña que habla así, que es maravilloso y advierte su inteligencia, podes decir: “Che, estoy haciendo realmente lo que puedo con mi emocionalidad, con tener que salir a laburar”, con un montón de cosas que le pasa a todas las mujeres”. ¿Cómo sobrellevaste la culpa que es tan protagonista y uno la escucha tanto en testimonios de separación con chicos?</b></p><p>—No sé si puedo decir que no soy tan culposa, pero creo que no soy de las madres más culposas. Pero porque me ocupo mucho, le pongo mucha conciencia a las cosas en general en mi vida y a la maternidad sobre todo. La separación te cambia el escenario, porque de golpe estás viviendo sola con tu hija. En mi caso, el padre no estuvo al inicio de la separación, hizo un viaje muy grande un tiempo. Entonces me tocó estar 24/7 con ella. Después empezamos a tener una vida de separados normal. El padre volvió y estamos repartidos como cualquier familia con padres separados. Pero en ese momento yo le dije: “Yo sé que es duro lo que nos está pasando a las dos. A mí no me ves llorar, me ves bien y estoy bien, pero por adentro tengo un montón de procesos y emociones que estoy viviendo. También tengo angustias y ganas de estar más tiempo con vos. Pero tengo que salir a trabajar, primero porque los adultos trabajamos para poder sostener nuestra vida, que vos tengas esta casa, tu ropa, vayas al cole, comas rico, todo eso es porque mamá trabaja y puede tener un dinero que puede hacer que vos estés segura, calentita, que vayas a un buen colegio, una situación que muchas personas no pueden tener. Y eso implica irte mucho tiempo afuera de tu casa y trabajar para ganar el dinero para eso, por un lado. Por otro lado, me dedico a algo que me gusta mucho”, le expliqué. Porque le quiero dejar siempre en claro que el trabajo no solamente es una situación de esclavitud, de tener que trabajar y esforzarse para tener un dinero a cambio para sostener esto, como una especie de supervivencia. Para muchísimas personas lo es. Entiendo que yo le estoy enseñando una postura que es un privilegio que te pase en la vida. </p><p><b>—Sí, que es dedicarte a lo que te gusta. </b></p><p>—Por supuesto. Pero también me gusta dejarle ese mensaje, que el trabajo también puede ser algo que te vitalice, te genere satisfacción, una realización personal, que tengas desafíos dentro de tu trabajo, que te dé placer conquistarlos, que eso requiere disciplina, trabajo, esfuerzo, tiempo fuera de tu casa, formación, lo que sea. No solamente que yo me vaya a trabajar tiene que ver con conseguir el pan, por ejemplo, sino que también tiene que ver con algo de libertad, de independencia femenina, de poder tener lo tuyo y satisfacción personal por logros personales. Y eso construye felicidad. Y yo soy una persona responsable con mi felicidad, le he dicho esto. “Eso también tiene que ver con mi felicidad, como muchas veces le digo que no al mundo de afuera para estar con vos. O sea, hay muchos no que yo digo afuera también: no a salidas, no a otros trabajos, para quedarme con vos. Porque lo elijo, porque también es construir mi felicidad eso, porque vos me das felicidad y yo quiero estar acá con vos”, le dije.</p><p><b>—¿Y la sentiste receptiva? </b></p><p>—Me escucha atentamente cuando le digo eso. “Igualmente, entiendo que estás necesitando más de mamá y voy a trabajar en eso”, le expliqué. Y trabajé en eso y se lo di, porque sino las palabras se las lleva el viento.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6UPCHQPBSJEZBCQGSWFGKF3OX4.jpg?auth=c2fc81407703049dae6ed37ad23fb8000b34adbca0409382024e47c417dd8398&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“La paz, mi tiempo y la verdad son cosas que ya no negocio”, confesó Emilia. Fotógrafo: Adrian Escandar" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Y cómo es el amor después del amor? </b></p><p>—Es maravilloso. Es distinto porque es como un volver a empezar, ¿no? Hay como un código, esto que te explicaba al principio de volver un poco a mí. En mi caso, yo tuve una pareja 19 años, volver a esos inicios de cómo era empezar con alguien algo. Volvía una energía muy joven también, muy juvenil. Pero por otro lado…</p><p><b>—Otro idioma, otro ritmo, otra historia.</b></p><p>—Sí, pero a la vez yo ya no soy la misma. Soy una persona que tengo un recorrido conmigo misma en mi vida, entonces me conozco más, estoy más plantada en saber lo que quiero, lo que no quiero, qué me gusta, qué no. En ese sentido es mucho más cómodo porque el diálogo es muy directo, ¿viste? Leés muy rápido si va o si no va. Qué cosas sí, qué no. El amor después del amor con una persona como la que yo tengo hoy en día al lado, más allá de obviamente que es maravilloso y desafiante, porque es como una transformación, las parejas lo somos para el otro, el uno para el otro. Las parejas siempre estamos enfocando cosas que nos hacen transformarnos, mirarnos, crecer. Pero siento que miro para atrás y estoy armada. En el caso de él, lo mismo, laboralmente, profesionalmente, ambos somos padres. Entonces, es acompañarnos en disfrutar. Para mí hay cosas que no se negocian a esta altura de mi vida. </p><p><b>—¿Qué cosas no negocias? </b></p><p>—<b>La paz, mi tiempo, verdades</b>. La verdad no se negocia tampoco para mí. <b>La felicidad, el disfrute, la libertad y esto de la honestidad</b>. Porque eso es respetar la libertad del otro y el tiempo del otro. Yo estoy en una edad en donde puedo hablar todo, literalmente de cualquier cosa. Si yo estoy pensando en tener una pareja sólida y larga, siempre le digo a él, es la verdad y la comunicación ante todo, por más de que sea incómodo, difícil. Además ya estamos grandes, nadie te va a venir con un bate. Pero imaginate que yo joda con tu tiempo y no te cuente cosas que vos no aceptarías. Me estás jodiendo con mi libertad y con mi tiempo. </p><p><b>—Sí, hay una irresponsabilidad emocional también. </b></p><p>—Irresponsabilidad emocional y una falta de respeto al tiempo y a la libertad del otro de decisión. Yo soy muy respetuosa con eso. Y después, si todo eso está en la mesa y estamos okey, tenés el cien por ciento de mí.</p><p><b>—¿Te imaginas volviendo a ser mamá?</b></p><p>—La verdad es que siempre quise tener más de un hijo. Ya ahora tengo casi 40. No está en los planes de nuestra pareja. Pero no es algo que digo no. Tendríamos que querer mucho los dos, ¿viste? Y la verdad es que yo soy muy feliz siendo madre de Gigi. También me llenó mucho. Siento que ya habito la maternidad. No tengo la necesidad de tener otro hijo, las ganas de tener otro hijo per se. Sino que siento que en mi caso, en este momento de vida, sería más una consecuencia de la pareja, no del otro sino de la pareja y no tanto individual. Si fuera un tema muy importante para mí individualmente, que a un montón de personas les pasa, que son ya padres o madres porque quieren tener realmente más hijos, por la edad que tengo, me pondría muy seria con ese deseo a diseñar esa vida, esa realidad. Si ser madre soltera o no...</p><p><b>—Si él no tuviese hijos, tal vez habría otro planteo. </b></p><p>—Exacto. Yo la verdad es que siento que estoy armando algo súper lindo. Él tiene una hija, tenemos algo ensamblado que para mí es muy lindo, la casa se llenó de ruido. Somos más que dos, para un lado y para el otro, y eso se siente muy bien y la verdad se disfruta mucho a esta edad. Mi hija tiene 10 años. Tener esos momentos de pareja sin tener niños chicos es lindo también. Si tenés hijos de nuevo es volver a empezar y es como una aventura distinta, pero se te corre un poquitito esto que nosotros tenemos hoy. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AIA3VQMZKZFMZJOQWT7APB6HQQ.jpg?auth=9814f0aab341d4601d4394370729670292b53f8389a130ae19134a2285ebbb14&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“No me parece sano criar hijos programados para obedecer”, expresó la actriz en diálogo con Luli Fernández. Fotógrafo: Adrian Escandar" height="1080" width="1920"/><p><b>—Si te pudieses tomar un mate con la Emi de hace 10 años atrás, ¿qué te dirías? </b></p><p>—Es tremendo lo que me estás diciendo porque preferiría con la Emi de los 20. Porque los últimos 10 años fueron una catarata de aprendizajes. Yo siento que de mis 20 a los 30 fue como una locomotora y que después de la maternidad arrancaron una cantidad de preguntas que hicieron que tenga un trabajo muy profundo de revisión mía, de la vida, también dentro de la pareja, cosas que era necesario, ¿no? Para este grado de conciencia que me agarró. ¿Qué me diría? </p><p><b>—A sabiendas de ciertas cosas que pasaron, con el diario del lunes. </b></p><p>—En algunas cosas no tardé tanto. Y no lo digo por la separación. La verdad es que yo honro mucho a mi pareja anterior. Lo adoro y tenemos una relación muy linda. Pese a este desglose que yo necesité hacer de mis 30 a mis 40, o de mis 30 a mis 37. Pero para mí la primera revolución fue la maternidad, en esa década. Y fue como un redescubrirme en un montón de cosas. Fue un despertar mío en un montón de cosas y conducir mi carrera también para un lado muy diseñado. Estaba en un proceso de mucha transformación. ¿Qué me diría? Que siga por ahí, que escuche mi brújula como lo estaba haciendo, que no tarde tanto tiempo en tomar ciertas decisiones y ocuparme de ciertas cosas. Que confíe en mí.</p><p><b>—¿Te cuestionaste mucho? </b></p><p>—<b>Me parece un ejercicio inteligente cuestionarse</b>. Soy de cuestionarme bastante, pero no mal. La verdad que hace años que dejé el autocastigo, la culpa, el pegarme. Eso era mi energía muy del principio de mi adultez. Después, la verdad que entendí. Hay cosas que decís: “Che, pará, me cuestiono igual”, porque digo: “Tengo esta convicción”. “Bueno, ahora cuestiónatela”. Me parece que es un signo de inteligencia hacerlo. “Estoy donde quiero estar”. “Okey, cuestiónatelo”. Pero no constantemente estar cuestionándote y cuestionando a los demás sino no vivís. Ese poquitito de check para sostener esa convicción y esa coherencia, está bien. Por eso el ejercicio de cuestionarme siempre lo tuve. Ahora, cuestionarme en el sentido de ponerme contra la pared y decir qué estás haciendo y no estar de acuerdo con algo, no. </p><p><b>—Te avalarías en el proceso con una palmadita y decirte: “Seguís que vas bien”. </b></p><p>—Exactamente. Yo creo que <b>lo que más haría sería abrazarme.</b> Siempre estoy como cargando muchas cosas. En mi familia particularmente es una historia muy atravesada por todo el clan femenino, el tema de sostener y quiero desaprender eso. En esta etapa de mi vida estoy muy disponible para desaprender eso, porque ya sé que es algo que no se me va a ir. Lo bueno y lo positivo de eso es que no se me va a ir. Lo malo que tiene es acostumbrarte demasiado y que te cueste recibir, ¿viste? Dejarte ayudar, esas cosas que nos hacen sentir raras a las mujeres que vamos para adelante por la vida, que nos hicimos solas. Me parece que es un punto que quiero observar en esta etapa. Quiero observar y modificar. Estoy divertida con esa idea. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/5YU23JWA7RB5VCW5TNL6AA5ZS4.jpg?auth=b151437c2eddc07c97e56280ff847c0130749950e772c574795ad48747b1da7b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Emilia Attias con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Minerva Casero recordó su difícil adolescencia, cómo la ayudó la terapia y reveló qué la enamoró de su pareja]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/30/minerva-casero-recordo-su-dificil-adolescencia-como-la-ayudo-la-terapia-y-revelo-que-la-enamoro-de-su-pareja/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/30/minerva-casero-recordo-su-dificil-adolescencia-como-la-ayudo-la-terapia-y-revelo-que-la-enamoro-de-su-pareja/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la actriz y protagonista de Anastasia reflexionó sobre su relación con la exposición pública, los miedos con los que todavía convive y el papel clave que tuvieron sus padres en su crecimiento. Además, habló de su presente profesional, de las enseñanzas del amor y por qué elige seguir sus convicciones por encima del temor al juicio ajeno ]]></description><pubDate>Thu, 30 Jul 2026 07:28:18 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Yo fui difícil con mis padres en su momento y la verdad es que se portaron muy bien. Hago terapia desde que tengo 14 años. Tenía mucho conflicto conmigo, con lo social, con la interacción con el prójimo”, reconoció <b>Minerva Casero </b>durante una entrevista en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Minerva es actriz, cantante y compositora. Hija del actor y humorista <b>Alfredo Casero</b> y de la artista <b>Marisa Rogel</b>, comenzó su carrera en televisión con <i>Esperanza mía </i>y, desde entonces, participó en ficciones como <i>Heidi, bienvenida a casa</i>, <i>Simona</i>, <i>Argentina, tierra de amor y venganza </i>(ATAV), <i>El Reino</i>, <i>Yosi, el espía arrepentido </i>y <i>Viudas negras</i>, además de protagonizar la película <i>Linda</i>. </p><p>Actualmente, atraviesa uno de los mayores desafíos de su carrera al ponerse en la piel de <b>Anastasia</b> en la versión argentina del musical que se presenta en la avenida Corrientes, un rol para el que se preparó durante meses en actuación, canto y danza.</p><p>Acostumbrada a la exposición desde temprana edad, <a href="https://www.instagram.com/minerva.casero/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/minerva.casero/?hl=es-la"><b>Casero</b></a> mantuvo una conversación sincera sobre la vulnerabilidad, los miedos y la construcción de la identidad. A lo largo de la entrevista reflexionó sobre su vínculo con la mirada ajena, la influencia de su familia, el lugar que ocupó la terapia en su desarrollo personal y los desafíos que enfrenta tanto en su vida como en su carrera, entre otros temas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KRCOYA4LH5EL5BPZ7PUXE7EUIM.jpg?auth=db8ea049dc735f6f62b212cad0b1627f52597a31f44e000b1aa0aa7da129b5c1&smart=true&width=4393&height=2924" alt="Minerva Casero: “Hago terapia desde que tengo 14 años. Tenía mucho conflicto conmigo, con lo social, con la interacción con el prójimo y con mi relación conmigo misma". (Jaime Olivos)" height="2924" width="4393"/><p><b>—¿En qué gastaría Minerva Casero un millón de dólares? El juego es así: me venís a pedir este millón de dólares y tenés que pensar para qué lo querés. Te voy a escuchar y a medida que me vayas respondiendo te voy a ir dando este millón. Te lo vas a ir ganando según cuánta verdad me pongas sobre la mesa.</b></p><p>—¡Qué difícil! Una parte la destinaría a la comodidad: a estar tranquila, a tener una vida cotidiana con gustos y placeres. Otra parte, como me gusta mucho invitar, hacer regalos, especialmente a amigos, familia y pareja, lo usaría para poder hacer eso ilimitadamente porque me gusta y me tienta. En general, me gusta mucho tener gestos. También trataría de asegurar la tranquilidad de los míos, de los más cercanos. Y después una parte la destinaría... Me imagino que lo que más te dice la gente acá es: “Lo invertiría en...”</p><p><b>—Ha habido de todo. </b></p><p>—¿Mucho auto deportivo compran con este millón? (risas) Para resumirlo. Yo lo dividiría principalmente en: una cosa de comodidad, proveer a los míos de alguna forma o estar tranquila con que mi gente alrededor está bien. Una parte seguramente sí sería para tomar algún riesgo, es decir, invertir en alguna cosa que me resulte interesante o que yo quiera hacer, por ejemplo, sostener algún proyecto o algo de eso. Y una parte me gustaría compartirlo con alguien que lo necesite. A mí me enternece particularmente los niños, las infancias y la gente muy grande, los abuelitos. Me gustaría contribuir con algún espacio. Y obvio que se me ocurren un montón de cosas de que me gustaría hacer, lugares que me gustaría conocer, pero no siento que dependan necesariamente de este millón. La vida puede acercármelos en otro momento.</p><p><b>—Contame cómo estás con tu gran proyecto actual, Anastasia. Sé que es increíble lo que hacés arriba del escenario, que te formaste mucho y que la obra en sí está muy bien hecha y es impresionante. </b></p><p>—Estoy muy contenta. Es la gran apuesta, hay mucha gente y creo que se materializó de una manera muy especial. Es un grupo humano muy lindo. Por ahí la gente no ve cuando lo viene a ver, pero ojalá lo perciba...</p><p><b>—De alguna manera se ve. </b></p><p>—Yo supongo que sí. Al menos nosotros, los que hacemos la obra, nos sentimos muy cómodos trabajando juntos y eso es bueno para el proyecto porque contribuye positivamente al proyecto. Y después me llena de emoción y de vida salir del teatro y ver a tanta gente emocionada con lo que hacemos. Es el trabajo de mucha gente que pone su detalle. En el vestuario, botón por botón, sastres haciendo todo, poniendo diamantito por diamantito. Yo tengo una peluca, por ejemplo, que está hecha pelo por pelo. Y el hecho de poder pensar en que un montón de gente hizo cada cosa pensando en un proyecto tan lindo y que eso llegue a la gente de alguna forma y sea parte de la fantasía que uno va a ver, me imagino que se debe ver increíble. Cuando uno sale y ve que por ahí está una persona grande súper emocionada, un chiquito, un adolescente, como que es transversal a todas las generaciones. Porque tiene un dejo muy humano la historia, una búsqueda de identidad en el personaje. Es como esta cosa de ir haciendo un viaje en el que va conociendo amigos, el amor, planteando dificultades. Una especie de representación de la vida, ¿no? Y es muy lindo ver cómo eso repercute en la gente que lo va a ver. A mí me produce mucha emoción.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZLTO2GX4TJDCXBBFUKRBVQOUBE.jpg?auth=5a16fb7af49fb4e9156b2db57a83714287b94f91dddbd5e7d524f00234cdcc97&smart=true&width=4928&height=3280" alt=""El millón lo dividiría en comodidad, proveer a los míos, invertir en alguna cosa que me resulte interesante, sostener algún proyecto y compartirlo con alguien que lo necesite", expresó Minerva. (Jaime Olivos)" height="3280" width="4928"/><p><b>—¿Por cuánta plata cambiarías a tu novio actual por una cena con Chris Pratt? </b></p><p>—¡No! No hay plata que valga. Además, Chris Pratt está verdaderamente casado, tiene hijos, está en otra... Ya se me pasó. Fue un momento, después no me gustó más. Como que ahora no sé, tendría que pensar un nuevo crush, no sé quién. </p><p><b>—¿Y ese crush fue de una Minerva de cuántos años?</b></p><p>—Más tipo 18 años, una cosa así. También él estaba como más, no sé. Después se puso como muy superhéroe y muy padre y muy no sé qué… Ahora me tendría que gustar otro, pero no sé cuál. </p><p><b>—¿En ese momento qué era lo que te gustaba? </b></p><p>—No sé, la naricita me gustaba. Tenía una naricita muy linda. Ni me acuerdo. Pero fue como un flechazo. Ahora no sé quién sería mi hombre...</p><p><b>—Y tu hombre actual, que es tu pareja. </b></p><p>—Mi hombre actual.</p><p><b>—Sin exponerlo mucho, porque sé que es una persona que sé que no es del medio, pero ¿qué es lo que sentís que te tiene tan enamorada, qué admirás de él y te hace sentar las bases hacia esa dirección? </b></p><p>—Hay algo muy interesante de las diferencias, ¿no? Que en principio hay una creencia muy popular de que en realidad uno se tiene que parecer mucho al otro para poder formar algo y para mí es re interesante cuando el otro es distinto. Es un gran desafío, porque uno tiene que dejar un montón de cosas de lado, como creencias que uno tiene, maneras, formas que cree que son el estándar, cuando del otro lado por ahí tenés otra persona. No sé, yo soy muy para afuera, me gusta decir todo lo que siento, todo lo que pienso y por ahí del otro lado no. Entonces, por ahí la manera de contener al otro es distinta. Hay algo muy nteresante en aceptar a la persona como es, porque a uno le gusta la persona como es y no querer que la persona sea como uno quiere que sea. Porque en definitiva uno quiere que el otro sea como es uno. Que me parece bastante raro si lo digo en voz alta, ¿no?</p><p><b>—Aparte, hay algo natural que se da al principio: por algo una persona te atrae o tiene un magnetismo que forma parte de su manera de ser. Después, a veces sucede que uno intenta cambiar algo que genera incomodidad, pero que, al comienzo, fue justamente lo que más lo atrapó.</b></p><p>—A mí me gusta en particular que es muy alegre, es una persona con buena predisposición para las cosas, que eso es un montón realmente. Porque uno va creciendo y también dice: “guau”. Alguien que siempre frente a una circunstancia y elige ir hacia adelante o resolver o no, pero no elige tirar para abajo, ¿viste? Eso es algo muy importante y que siempre me gustó mucho. </p><p><b>—¿Y vos cómo sos respecto a eso? </b></p><p>—Y yo también soy muy para adelante. En eso somos muy compatibles. Pero bueno, tal vez yo frente al caos, ahora ya no tanto porque aprendí mucho de él, y hay algo muy lindo también en poder aprender del otro. Pero frente al caos yo antes me ponía muy nerviosa. Hoy por hoy paro la pelota y puedo pensar, que eso es algo que aprendí mucho de compartir con él. Y después mil millones de cuestiones más románticas y más íntimas de su sentido del humor, de su manera de ser... Me gusta también, que creo que es algo re importante, que también uno lo va adquiriendo: darse cuenta que la persona que tenés al lado es una gran persona por fuera de la relación que tiene con vos. Es maravilloso decir: “Es buen amigo, es buen hijo, buen hermano”. Eso es algo que una tiene que mirar mucho. </p><p><b>—Porque el amor a veces tiñe una parte de uno, ¿no? La forma en la que uno se muestra con esa persona que está amando. Pero después hay muchos otros roles que ocupás en la vida, en la sociedad, en tu propia historia, y ahí también aparecen muchas cosas, positivas o no.</b></p><p>—Claro. Y que componen la persona que es. Que puedas decir que la persona que tenés al lado es íntegra, para mí para mí es bárbaro y yo me muero de amor. </p><p><b>—Me encanta que estés tan enamorada. </b></p><p>—Sí, sí, sí. ¡Qué bueno que sirvió toda la terapia que hice en la vida, Emilia! </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GNUGFCTOS5GEVISAFPY22VZOQE.jpg?auth=e1141bced0802a2bbe489c91b7049cc2179fbeb6474a1a07aa27a267bc995390&smart=true&width=4361&height=2903" alt="“Anastasia es una especie de representación de la vida: un viaje en el que el personaje va conociendo amigos, el amor y planteando dificultades", explicó la actriz sobre la obra de teatro que protagoniza. (Jaime Olivos)" height="2903" width="4361"/><p><b>—¿Cuál sentís que fue tu punto de evolución si tenés que hablar desde el humor de esa Minerva previa a la terapia?</b></p><p>—La cosa es que hago terapia desde que tengo 14 años. Entonces, estuve muchos años haciendo terapia. Tuve mis momentos en los que me detuve por baches, etcétera. Momentos en donde por ahí necesité más, menos contención. Pero yo creo que siempre está bueno tener un espacio si uno se lo puede dar y también si uno puede hacer el trabajo correspondiente. </p><p><b>—¿No te traumó la terapia tan chica? </b></p><p>—No, la necesitaba. Mi madre me mandó, me llevó diciéndome: “Por favor, andá”. Y tenía razón, la verdad me sirvió mucho. </p><p><b>—¿Cuáles eran los aspectos de esa Minerva de 14 años en los que sentías que estabas trabada o que tu madre veía que necesitabas trabajar?</b></p><p>—Tenía mucho conflicto conmigo, con lo social, con la interacción con el prójimo, con mi relación conmigo misma. ¡Yo no quiero volver a tener 14 años! Por suerte no me va a pasar, por lo menos en esta vida no volveré a esa edad (risas). Tal vez cuando sea madre, en algún momento tendré una adolescente y veré cómo sobrevivo. Porque la verdad que… Yo fui difícil con mis padres en su momento y la verdad es que se portaron muy bien. Es una etapa muy complicada para todos, así que fuerza.</p><p><b>—¿Y qué rol tuvieron tus padres en tu adolescencia? </b></p><p>—Mi mamá me alineó un poco, me mandó a teatro. Como yo tenía por ahí esta dificultad de sentirme cómoda en los lugares, me mandó a un lugar en donde sintió que yo iba a poder expresarme o explorar un poco más la interacción con otros desde un lugar más cómodo para mí. Y fue muy bueno, muy constitutivo ir a teatro a esa edad. Y después me mandó al psicólogo, que también fue una buena opción. Atajó a tiempo mi madre ahí. Y con mi padre hacíamos muchos viajes juntos, en auto, un montón de horas. Algo que destaco de ambos es que siempre pude hablar las cosas, mis sentimientos y todo. A veces es muy difícil, a la mayoría de la gente le pasa, a mis amigos, mi gente cercana. Por ahí hay cuestiones que uno no charla tanto con los padres sino más con los amigos. Y si bien mis padres siempre tuvieron mucho límite en esto de “somos padre e hija, madre e hija, no somos amigos”, han podido escuchar emociones mías o cuestiones que por ahí como padres seguramente no hayan sido fáciles. Pero que yo necesitaba expresarles. Así que creo que un rol de escucha y de acompañamiento dentro de lo que un adolescente se deja.</p><p><b>—¿Y a dónde viajaban con tu papá? </b></p><p>—A todos lados. Mi papá es muy de la ruta. Le encanta manejar. Íbamos con los perros para todos lados, hemos ido por todo el país, pero mucho por Cuyo. Íbamos al Sur también. Un poco de todo. Después sí hemos hecho viajes más largos o afuera. Pero la realidad es que había algo muy cotidiano y muy lindo de ir a pasar el tiempo a lugares rurales, al campo. Que eso a mí también me resultó muy importante y más creciendo. Me ayudó mucho tener un lugar a donde conectar conmigo, bajar, un paisaje diferente, me sirvió. </p><p><b>—¿Cuál es el miedo con el que todavía convivís?</b></p><p>—¡Uf! Hay varios. Creo que hay un miedo que está muy ligado a la ansiedad y es que la vida se te escurra. Que no te des cuenta de que se te está pasando...</p><p><b>—Que se pasa el tiempo. </b></p><p>—Claro, de no poder tomar decisiones a tiempo o de no estar haciendo lo que debería. Por más de que estoy muy alineada con mis decisiones y en general soy muy de escuchar verdaderamente, de hacerme cargo de lo que quiero y de lo que no quiero. Naturalmente hay algo de la vida que sucede a pesar de uno. Y hay algo de eso que me da un poco de miedo, como de un día mirar y decir: “¿En qué momento...?" Que probablemente me pase. Pero no sé, de tener algún tipo de remordimiento... Al mismo tiempo sé que es inherente de la vida, pero bueno, son miedos que son un poco irracionales también.</p><p><b>—¿Cuál es tu mayor inseguridad? </b></p><p>—Yo creo que hay una dualidad que me genera inseguridad, que es lo que me gusta hacer y al mismo tiempo saber que hay un montón de gente mirando. Como que hay algo de que me genera inseguridad, que es como me gusta hacer algo, eso produce que mucha gente lo mire y gracias a que mucha gente lo mira puedo hacer lo que me gusta. ¿Qué pasa cuando la gente me mira? Como que <b>hay algo de la mirada del otro que me genera cierta inseguridad. </b>No sé si es la mayor inseguridad eso, sino que en el fondo tiene que ver con que uno quiere ser querido. </p><p><b>—Aceptado. </b></p><p>—Sí. Como que uno teme equivocarse también. Y cuando uno está por ahí más mirado, eso está más sobre la mesa, ¿no? </p><p><b>—O por ahí perder la atención, que te dejen de mirar. Capaz hay algo de hacerse cargo de eso. </b></p><p>—O si te miran, si me miran porque está todo bien, si me miran porque está todo mal. Creo que cuando uno elige un camino que tiene que ver con la exposición o lo artístico y mostrar lo que uno hace y demás, hay como un pacto con uno mismo y con el resto que tiene que ver con eso. Me gusta hacer esto, tiene que ver con lo que me pasa a mí, pero va a haber alguien mirando, va a opinar bien, mal, etcétera. Es parte del proceso. No lo tengo tan trabajado por ahí, ahora que me lo preguntás. Supongo que hacer algo mal, que no me quieran y esas cosas. </p><p><b>—¿Alguna vez identificaste que ese miedo limitó alguna de tus decisiones? ¿Sentiste que en algún momento dejaste de hacer algo para evitar exponerte a esa mirada ajena y, por consecuencia, a lo que pudiera generar?</b></p><p>—En algún momento sí, pero ya no. Y prefiero hoy enfrentarme a la dificultad del obstáculo, el miedo y todo lo que eso me genera versus quedarme sin hacer algo porque empecé a tener el miedo del tiempo (risas). Como que dije: “Ya está”. O sea, tengo que elegir un trauma y ya (risas). </p><p><b>—O parar la cabeza porque sino... </b></p><p>—Pero creo que tiene que ver con eso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AUDR54VHKBF27PPOGOW4FWTGBY.jpg?auth=fbc908cf4999ed04c543a67a38531c4da588a39d2625dbd875136e01874d2d3f&smart=true&width=4371&height=2909" alt="“Yo fui difícil con mis padres en su momento y la verdad es que se portaron muy bien. La adolescencia fue dificil por suerte no me va a pasar, al menos en esta vida”, bromeó Minerva. (Jaime Olivos)" height="2909" width="4371"/><p><b>—Después de toda esta profundidad, vamos al juego más divertido para mí que es el “Yo nunca, nunca”. ¿Has jugado? </b></p><p>—Sí, alguna que otra vez. </p><p><b>—La primera dice: “Yo nunca, nunca pensé que era japonesa”. </b></p><p>—No es tan así. O sea, era un decir, era como que yo no veía la diferencia entre alguien que era asiático versus alguien que era occidental, físicamente. No es que yo decía “pienso que soy...”. Pero no veía una diferencia y después entendí de grande un montón de diferencias culturales, etcétera, o que físicamente había una diferencia muy grande. Pero algo de eso aplica...</p><p><b>—Vos fuiste a un colegio japonés. </b></p><p>—Sí, yo fui a un colegio japonés. </p><p><b>—Por eso también la cercanía a esa cultura te hizo por ahí tomarla de una manera más cercana que por ahí cualquier otra persona de este lado del mundo, lo ve como algo más exótico. </b></p><p>—Sí, también mi papá iba muchísimo a Japón por toda su carrera musical allá. Entonces había muchas cosas que yo tenía mucho más habituales. En ese momento por ahí no se comía tanto pescado crudo y en mi casa sí o teníamos juguetes y cosas de allá. Me traía las típicas chucherías japonesas, que lo más lindo del mundo. Entonces, cuando entré al colegio, yo tenía la cartuchera del cosito, del gatito o de no sé qué. No sentía una diferencia cultural, porque estaba muy empapada de todo eso. Obviamente, después sí, hay un montón de diferencias. No necesariamente las sentí, pero sí obviamente las entendí. </p><p><b>—¿Y vos aprendiste japonés en ese colegio? </b></p><p>—Aprendí japonés. Lo tengo muy oxidado. O sea, hablo como un niño hoy por hoy. Mi idea es irme a Japón, pero realmente quisiera hacer un viaje de un mes y por suerte en este momento tengo mucho trabajo y muchas cosas y no es posible para mí irme esa cantidad de tiempo. Con tantos años de estudio hablo como un niño porque no estoy acostumbrada a hablar todos los días en lo cotidiano. Quizás si estuviera por ahí más conectada con eso, seguramente recordaría muchísimo más. </p><p><b>—La segunda es: “Yo nunca, nunca quise cambiar mi nombre”. </b></p><p>—Tengo que beber, porque sí quise.</p><p><b>—¿Por qué te quisiste cambiar? Es re lindo Minerva, a mí me encanta. </b></p><p>—Ahora es muy habitual que los niños se llamen con nombres por ahí menos escuchados o nombres muy antiguos, ¿viste? Que antes eran como nombres más de persona grande o más raros. Pero cuando yo era chica no era para nada común y, de hecho, generó medio un revuelo cuando me pusieron Minerva en mi familia y demás, porque era como un nombre raro. Y me preguntaban y me preguntan todavía si es mi nombre artístico. </p><p><b>—Claro, es que sigue siendo un nombre singular. </b></p><p>—Pero hay niñas ya, ahora hay niñas que se llaman así. Me enteré que hay nuevas generaciones de Minervitas. </p><p><b>—Hay una marca muy importante de algo usado sobre la mesa que se llama así y lo pueden asociar también, ¿no? Pero tu nombre tiene un significado muy lindo.</b></p><p>—¿Vos te diste cuenta que mi apellido es hecho en casa? O sea, casero. Y el nombre es…</p><p><b>—¿Te han dicho muchas veces cosas por eso?</b></p><p>—Sí. Igual me da mucha risa. Y sí, típico. Siempre me relacionan con eso. Pero Minerva es la diosa de la sabiduría, la justicia, las artes. Es un nombre muy fuerte.</p><p><b>—¿Qué origen tiene? </b></p><p>—Es romano. Minerva es la diosa romana de la sabiduría, las artes, la que plantó el primer olivo. Es como que tiene un CV larguísimo. Hizo todo. Es la versión romana de Atenea, así que es prácticamente lo mismo. Son las dos diosas de todo. Patrona de Roma, patrona de Atenas, Atenea, todo lo que te imagines mitológico, espectacular, estuvo por ahí.</p><p><b>—Estás súper bendecida con tu nombre. Con esa concentración cultural, me imagino que te debe fascinar tirárselo a cualquiera que te diga algo con tu nombre, tu apellido y todas esas connotaciones. </b></p><p>—No, igual no me molesta nada. Olvídate. Ya está. Somos todos adultos. Pero así cuando sos chico te pasa que decís: “Me quiero llamar con otro nombre. Qué vergüenza”. Hay algo de la R con la V que es muy fuerte (risas). Ahora no quiero. Minerva está bien. Es un gran nombre y de por sí es muy artístico. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/NN7HQPXGCRBRVJCKWLRKPLFQBM.jpg?auth=98297f6576fa8a67427431d47a376c1817257838f7f7c494b1182f21f364a18c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Minerva Casero con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Nenu López habló de su romance en Gran Hermano, reveló cómo tenía sexo en la casa y recordó su relación con un millonario]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/28/nenu-lopez-hablo-de-su-romance-en-gran-hermano-revelo-como-tenia-sexo-en-la-casa-y-recordo-su-relacion-con-un-millonario/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/28/nenu-lopez-hablo-de-su-romance-en-gran-hermano-revelo-como-tenia-sexo-en-la-casa-y-recordo-su-relacion-con-un-millonario/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la bailarina y exparticipante del reality show habló del impacto de la exposición, las propuestas económicas que rechazó, los viajes que compartió con una antigua pareja y por qué eligió priorizar su bienestar antes que una vida de lujo]]></description><pubDate>Tue, 28 Jul 2026 05:48:24 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Me gustó andar en Ferrari, vivir en un barco todo el tiempo. Cuando me engañó, le dije que quería un perro y me lo compró. Yo quería uno adoptado, pero apareció con uno de dos mil dólares. Me engañó con todo el mundo, pero me enteraba y lo perdonaba. Uno tiene que pasar por esas situaciones en la vida, ¿viste? Yo posta lo amaba un montón. Pero después conocí el lado malo de la plata también”, relató <b>Nerea López </b>durante su paso por <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p><b>Nenu</b>, como se la conoce popularmente, es modelo e influencer. Ganó notoriedad en 2023 al integrar el cuerpo de baile del <b>Bailando</b> y convertirse en la compañera de pista de <b>Martín Salwe</b>. Tras desarrollar parte de su carrera entre Argentina, Miami, España e Italia, en 2026 regresó al país para sumarse a <b>Gran Hermano: Generación Dorada</b>, donde buscó mostrarse más allá de su faceta artística.</p><p>Con una fuerte presencia en <a href="https://www.instagram.com/nenulopezz/?hl=es " target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/nenulopezz/?hl=es "><b>redes sociales</b></a> y tras su paso por el reality, también compartió algunos de los momentos más difíciles de su vida, entre ellos la muerte de su madre y otros duelos que la marcaron. Durante la entrevista aseguró que prioriza su bienestar y sus convicciones por encima del dinero y los lujos; y expresó su deseo de seguir creciendo en el mundo del espectáculo, con proyectos vinculados al teatro, el streaming y los medios de comunicación.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/W2XECA25OBDIVCV72KI7ZCUHC4.jpg?auth=4a11a4cb353bfd2677deb14b61a43f5709df979463c7c15d6f0e4b1ded81a920&smart=true&width=4746&height=3158" alt="Nerea López: “Yo soy una persona hot, no lo voy a negar”" height="3158" width="4746"/><p><b>—¿Cómo estás? ¿Cómo está tu vida después de tu paso por la casa más famosa?</b></p><p>—Muy bien, feliz. Pero bueno, con la salida de la casa, tengo muchas emociones, mucho <i>hate</i>. Así que necesito un consejo. </p><p><b>—¿Mucho </b><i><b>hate</b></i><b>? ¿Por qué? </b></p><p>—Y la verdad es que me metí justo con la persona que más aguante tiene, que es <b>Sol (Abraham)</b>. Entonces, obviamente, las <i>solanchistas</i> están como locas odiándome. Pero bueno, es un juego, hay que entender que es un juego. </p><p><b>—Para entender, Sol fue enemiga tuya dentro de la casa. </b></p><p>—No, en realidad nos llevábamos bien. Pero el día antes de que me vaya dijo un par de declaraciones fuertes sobre mí. Me trató de gato. Así que yo me re enojé y salí de la casa diciéndole de todo, obvio. </p><p><b>—¿En qué se basa para decir que sos gato? ¿Es por tu imagen voluptuosa? </b></p><p>—Sí. Yo creo que es por mi imagen y también porque tengo un ex que tiene mucha plata y viajamos mucho. Entonces, capaz es eso también o que yo también trabajé en distintos lugares del mundo...</p><p><b>—¿Cuánto tiempo saliste con ese ex? </b></p><p>—Un año y medio. </p><p><b>—Y en ese año y medio él te llevó de viaje por el mundo. </b></p><p>—Sí, fuimos a <b>Punta Cana</b>, a <b>Ibiza</b>, él vivía en <b>Miami</b>... Hice, hice un par de viajecitos (risas). </p><p><b>—¿Era grande o joven? </b></p><p>—Tenía 25 años. </p><p><b>—¿Y por qué te acusa ella?</b></p><p>—<b>Yo me enamoré de él genuinamente, no fue por la plata.</b> Después, disfruté, obvio (risas). Así que me trató de eso y a partir de ahí me perjudicó un poco. Porque en todos los lugares a los que voy, los streams donde me invitan, me comentan solo eso: “prostituta, VIP”, todo así. Primero me parece un poco retrogrado insultar con esa palabra. Y segundo, cualquier marca que colabora conmigo le ponen en comentarios: “gato, gato, gato”. Yo tengo 23 años, imaginate que es horrible que te digan eso. </p><p><b>—Te perjudica laboralmente. </b></p><p>—Si. Yo a veces pienso que las marcas no van a querer trabajar conmigo porque es terrible estar trabajando con alguien y ver esos comentarios. Una cosa es mi voz, no sé, mi cara, mi cuerpo. Me pueden insultar con lo que sea, que soy bolud*... Pero eso es como que te mancha un poco la imagen y es muy difícil sacarse esa imagen. </p><p><b>—¿Vos quisiste entrar en Gran Hermano para ser famosa? ¿Te gusta la tele, que te reconozcan? ¿Cómo te manejás con eso? </b></p><p>—Sí. Todo empezó medio por sorpresa. Siempre quise ser famosa, pero empecé en el Bailando yo. Ahí me empezó a gustar cada vez más ese mundo. Mi sueño ser bailarina del Bailando, literal. Y cuando lo hice fue como: “Guau, ¿y ahora qué hago?” Y me empezó a gustar la tele, los medios y me quiero siempre meter un poco más en eso. </p><p><b>—¿Sentiste en algún momento en los medios pasaba esto de que te tiren onda para poder avanzar? ¿Cómo te manejaste con eso? Que es un tema siempre muy polémico. </b></p><p>—Y es muy complicado, la verdad. <b>Siempre se quieren aprovechar de una</b> <b>no solo en la tele, en todo el mundo. </b>Es como que te quieren ofrecer cosas para que vos aceptes por otras cosas. Pero yo siempre, con este papel de bolud*, logré zafar de muchas situaciones. Me hago la bolud*, pero marco el límite. Aunque tampoco se puede marcar un límite muy... </p><p><b>—Tajante. </b></p><p>—Claro. No se puede porque ahí ya está, te cierran la puerta de todos lados. </p><p><b>—¿Qué te han ofrecido, por ejemplo? </b></p><p>—Plata, un montón, trabajo...</p><p><b>—¿Cuánto te han ofrecido? </b></p><p>—Como 10 mil dólares. </p><p><b>—Te dijeron: “Che, te doy 10 lucas y quiero estar con vos”. </b></p><p>—Sí o mantenerme por siempre, mientras yo sea como su chica, para viajar, para esto, para lo otro.</p><p><b>—¿Y te alquilan un departamento y te garpan? </b></p><p>—Supongo que sí. Yo más no pregunté (risas). Y después en la tele también. Mucha gente importante del medio también ha querido aprovecharse un poquito.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/P6E5PV7K5RCC7LYPIR5IEOOPYQ.jpg?auth=84d89b8aa5b17ed214b6e9615d2322e11da1f6e35b59f8908a419d9295655bee&smart=true&width=5572&height=3707" alt="“Prefería estar en mi casa en paz que estar en Miami llorando”, recordó Nenu
" height="3707" width="5572"/><p><b>—Sos joven, divina, tenés una figura increíble y seguramente le gustás al 80 por ciento de los hombres de Argentina. ¿Cómo convivís con esa situación? </b></p><p>—¡Gracias! Pero ¿sabés que yo no me considero que al 80 por ciento de los hombres le guste? Como que soy re humilde en eso. Me la tendría que creer un poco más, pero yo siempre soy genuina. Mi ex también me gustó por lo que era. Yo venía de estar con otra persona famosa y me quería como alejar de ese mundo de la tele, porque la había pasado un poco mal. Y lo conocí a él, me gustó. Pero después vi el lado malo de la plata también, de tanta plata, algunos mambos fuertes, mucho interés. Él se manejaba en un mundo de gente muy interesada. Y hasta yo me volví interesada en algún punto, como que... </p><p><b>—¿En qué cosas? </b></p><p>—Yo tengo un auto acá que nunca me fijé ni qué marca es. Me lo regaló mi papá y lo acepté. Y después era como: “no, mirá, este auto no es como el que manejaba en Miami”. Y yo no soy así. No me criaron así. Entonces fue como: ok, no está tan bueno este mundo tampoco. No quiero generalizar, pero es como un mundo que se maneja mucho por interés, por apariencias y no me gusta tanto eso. Mi familia me crio bien. Porque capaz uno se puede perder en todo ese mundo de la plata, de lujuria, todo. Te ofrecen viajes, esto y lo otro. Y yo siempre vuelvo a mi casa con mi papá, o sea, no me interesa ese mundo. </p><p><b>—¿Qué te dice tu viejo de todo esto?</b></p><p>—Mi papá se muere de risa, no lo puede creer. Yo se lo cuento porque mi papá ya es como mi amigo. Después de todo lo que pasábamos con mi mamá... Entonces le cuento: “Papá, no puedo creer esto”. Y me dice: “Si yo fuera mujer” (risas).</p><p><b>—¿Te dijo alguna vez agarrá? </b></p><p>—¡No! Que agarre no, pero sí me dice en broma: “Uy, qué mal que nací hombre”. Él no está de acuerdo en eso. Nunca lo llegamos a hablar, pero siempre es como un chiste porque sabe que nunca haría algo así... Pero sí con mi ex me decía como que disfrute un poco más (risas).</p><p><b>—Te decía: “pasala bien” </b></p><p>—<b>Sí, porque yo la pasé mal en esa relación. Pero estaba en Miami llorando (risas).</b> Eso es lo que me decían todos y yo tipo: a mí me da igual, prefiero estar en mi casa en paz que estar en Miami llorando.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ECKKSBDXZ5CNPKR74VGZPY4U34.jpg?auth=90a4eaa4b83aa768554eec4a3d5320b365acc03c5f110a065260334f0c6f607d&smart=true&width=5662&height=3185" alt=""Gran Hermano era una experiencia que tenía que vivir”, admitió en diálogo con Rulo
" height="3185" width="5662"/><p><b>—Contaste que tenías sexo en la casa mientras nadie se daba cuenta. ¿Cómo hacían? ¿Qué reacciones hubo cuando lo dijiste?</b></p><p>—Se me escapó y me quiero morir. Porque lo veo afuera y digo: “¡Qué papelón haber dicho eso!”. Pero sí, o sea, el papelón también es que lo hice...</p><p><b>—¿Pero cuántas veces? </b></p><p>—No, como todos los días, básicamente. Llegó un punto que yo le dije: “che, cortémosla, porque claramente esto va a salir”. Una cosa es que salga una vez y otra cosa es que salga 80 veces. </p><p><b>—¿Y qué tiene? Igual es normal. </b></p><p>—Sí, pero en una casa con cámaras mientras había gente durmiendo, la verdad...</p><p><b>—¿Era tapaditos? ¿Tipo cucharita? </b></p><p>—Sí, cucharita. Es una mierd* igual (risas). Pero estaban todos durmiendo, era re turbio. No sé por qué hicimos eso. O sea, estaba <b>Andrea del Boca</b> durmiendo enfrente, ¿entendés? Como que…</p><p><b>—¡Pará!, ¿vos tenías relaciones con Andrea del Boca al lado roncando?</b></p><p>—No, bueno... Un poco sí (risas). Pero estaban todos durmiendo. Esperamos a que todos se durmieran. Además no te podés tapar la cara porque podés hacer complot. Una vez me intenté tapar la cara y chau.</p><p><b>—Pero ¿cómo te dicen? ¿Te advierten por parlante? </b></p><p>—Sí. Se despiertan todos y te bardean, tipo ¿qué estás haciendo? </p><p><b>—Es como que te llaman la atención. </b></p><p>—Claro. Sí, ahí todos tipo: ¿qué hacés? </p><p><b>—Vas al límite, amiga. </b></p><p>—Era una experiencia que tenía que vivir. </p><p><b>—¿Tener relaciones al lado de Andrea del Boca en la casa? </b></p><p>—¿Cuántas veces va a pasar eso? (risas)</p><p><b>—Igual, la multiplicaste un montón de veces.</b></p><p>—Pobre Andrea, perdón, se va a estar enterando por esto. Lo que pasa es que dormíamos siempre juntos y bueno se dio. <b>Yo soy una persona hot. Me gusta, qué sé yo. No lo voy a negar (risas).</b></p><p><b>—Tampoco hay mucho para hacer ahí... </b></p><p>—De él lo entiendo porque estaba hace cuatro meses sin hacer nada. Pero yo entré hace una semana, o sea, re zorra, la verdad. Tenían razón las <i>solangitas</i> (risas).</p><p><b>—Seguís con él, ¿no? Vi las fotos estas que hicieron bastante hot. </b></p><p>—Sí, todo hot lo nuestro. Sí, estamos de novios. Y las fotos las hicimos un poco más para que haya revuelo, para que hablaran de eso (risas). Tratamos de hacer algo artístico. Fue fuerte igual. Hay mucha gente que piensa que es un poco grasa. Hasta yo lo creía a veces (risas). Pero nada, me gustó, es artístico.</p><p><b>—Dijiste públicamente que tienen sexo tres veces por día. ¿Cómo es esta historia? ¿Son consecutivas o esperan un rato? </b></p><p>—Esperamos un rato, sí. Pero no sé. Nunca me pasó que alguien que me guste, me caliente todo el tiempo. Qué sé yo (risas).</p><p><b>—¿Quién es más celoso de los dos? </b></p><p>—Y yo soy bastante tóxica por mi relación anterior que me cagaron. Yo era un ciervo, básicamente. Pero él también está sacando su lado celoso. </p><p><b>—Cuando decís que sos tóxica, ¿qué cosas haces?</b></p><p>—Noto energías, miradas que ya no me gustan, ¿entendés? Como que estamos en un lugar y me doy cuenta a quién le tiene ganas, a quién no, entonces me fijo. Cuando la mujer te caga, lo hace bien y no se entera nadie, pero cuando los hombres cagan lo hacen a la vista de todos. </p><p><b>—¿Él cómo es? ¿Es celoso con vos?</b></p><p>—Sí, es celosito. La verdad es que descubrí su faceta porque él decía: “Odio lo tóxico” y no sé qué. No es tóxica nuestra relación ni nada, pero tiene sus momentos de celos. En la casa algunos chicos me habían hablado antes, entonces eso lo ponía un poco celoso. Pero bueno, es la vida, qué sé yo. </p><p><b>—¿Antes de entrar a la casa? </b></p><p>—Sí, <b>Manu me tiraba onda antes de entrar a la casa. </b>Pero bueno, nada. Yo nunca le di bola. </p><p><b>—A mí lo único que me llama la atención de la casa es que haya un solo baño. ¡No entiendo cómo hacen!</b></p><p>—No, yo tampoco. Van todos al mismo y en el bidet han encontrado caca, todo. Un asco. Realmente un asco. </p><p><b>—¿Y quién limpiaba? ¿Uno de ustedes? </b></p><p>—Hacíamos turnos, nos organizábamos en grupos de cuatro y te tocaba un día el baño a ese grupo, al otro día al otro. Pero la verdad es que nadie tenía ganas de limpiar. Yo cambiaba la limpieza por cigarrillos o panes. Yo no fui a limpiar, que limpie otro.</p><p><b>—Lo usabas como dinero. </b></p><p>—Sí, es dinero. Y la comida también. Yo soy celíaca, no como pan... Entonces el pan del día que hacían yo se lo daba a alguien para que limpie el baño. No limpié nunca creo. Pero no es que soy sucia, sino que yo cambiaba mi limpieza por mis cosas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WYKYMKY3CFGFJOBMMHNUH4VU6A.jpg?auth=8f7cf4a0439820a2c761933d982f4671fedb58fbbd28146d7fcea0adb575b8b8&smart=true&width=6048&height=3905" alt="“Yo me enamoré de él genuinamente, no fue por la plata”, confesó Nenu en relación a su ex millonario" height="3905" width="6048"/><p><b>—¿De tu novio te enamoraste adentro de la casa o cuando saliste? </b></p><p>—Y un poco y un poco. Como que adentro es todo un poco de show, ¿viste? No sabés qué es real y qué no. Encima él tenía como 50 ships adentro, afuera. Lo sentía genuino, pero dije: “Bueno, tengo que esperar afuera”. Y afuera era igual que adentro, así que obvio que sí. Siguió todo igual y funcionó por suerte, porque yo tenía un miedo, dije: “Ya veo que quedé como la bolud*”. </p><p><b>—¿Tenías miedo de que sea todo un juego y que el flaco te diga: “No, yo lo hice para jugar”? </b></p><p>—Sí. Ahí iba a enloquecer. Iba a salir en todos lados matándolo, creo (risas). Por suerte no. Yo creo que el próximo hombre que me lastime lo voy a requemar. Me sale la maldad.</p><p><b>—¿Es verdad que tenés sueños premonitorios o con una cierta conexión?</b></p><p>—Sí. Me pasó con mi perrito cuando estaba adentro de la casa y murió; y con un robo a mi tía cuando era chica.</p><p><b>—Esas fueron las dos veces que soñaste y pasó. </b></p><p>—Sí. Voy a hacerle más caso a mi intuición porque tengo algo ahí. A ver si sueño que me hago millonaria (risas).</p><p><b>—Ser millonaria, ir a Miami, viajar por el mundo... Eso te gustó. </b></p><p>—Y ¿a quién no le gusta? Seamos sinceros. Obvio que me gusta. Pero me gusta también cuando lo ganás y cuando sabés tener los pies sobre la tierra. </p><p><b>—¿Cuáles fueron los lujos que más te gustaron? </b></p><p>—Me gustó andar en Ferrari (risas). No sé. Vivir en un barco todo el tiempo. Viajar… Obvio que yo creo que todos tenemos como la ambición de tener dinero y también es un problema menos, ¿no? Igual yo siempre digo lo mismo: el dinero no compra la salud, no compra la felicidad, nada de eso. </p><p><b>—Pero ropa, carteras y perfumes, sí. </b></p><p>—Obvio, podés estar más feliz en un jacuzzi en otro lado. Pero igual yo siempre digo eso: hay que mantenerse sobre la tierra. No sirve de nada tener todo eso si no podés tener felicidad, gente que te quiere...</p><p><b>—¿Te quedaron algunas cositas de aquella vida? </b></p><p>—¡Pará! Igual tampoco era tan rica, ¿eh? ¿Qué me quedó? Me quedó un perro (risas), me regaló un perro. Cuando me engañó yo le dije que quería un perro y me lo compró. Yo quería un perro adoptado, pero me compró un perro de dos mil dólares. </p><p><b>—¿Qué perro es? </b></p><p>—No existe acá. Es la mezcla de pomerania y el siberiano. Se llama Pomsky, es nuevo. Dos mil dólares le salió. Lo sacó a pagar igual. Podés sacar a pagar perros, ¿sabías? </p><p><b>—¿Y te lo trajiste para acá? </b></p><p>—Sí, por suerte sí. En la separación, yo me quedé al perro. Igual siempre fue mío. Se llama Zeus. Es lo más, tiene una personalidad hermosa. </p><p><b>—¿Y lo perdonaste a tu ex? </b></p><p>—Sí, lo perdoné. Pero qué sé yo. Viste que te juegan la psicológica los manipuladores y te dicen: “Estás exagerando, no fue tan así, no lo voy a hacer más”. Y bueno, una está enamorada y sigue. Pero me siguió engañando, entonces no. </p><p><b>—¿Te habías enamorado de esa vida más que del flaco?</b></p><p>—No, cero. Yo posta lo amaba un montón. Obviamente es más divertido, ¿no? Estar de novio y viajar y un montón de cosas, pero me hubiese quedado con él, o sea, no es que él me dejó. <b>Yo decidí que valía más mi salud mental que cualquier tipo de lujo.</b></p><p><b>—¿Te gusta que te digan Nerea o Nenu?</b></p><p>—Es que me arruinó el nombre un youtuber que no voy a decir…</p><p><b>—¿Por qué? </b></p><p>—Porque ahora, viste que Tatiana es ser como... </p><p><b>—¿Y Nerea? </b></p><p>—Y Nerea es ser bolud*. Que encima yo me quiero sacar esa imagen y no lo puedo creer. Me tengo que cambiar el nombre. No sé. </p><p><b>—Claro, lo que pasa es que el flaco armó un personaje alrededor de la palabra Nerea y vos justo das con las características, amiga. </b></p><p>—Literal, todo el mundo me comenta: “Sos tan Nerea, con razón tu nombre. Igual nada, lo voy a llevar con orgullo hasta que mañana me cambie el nombre (risas).</p><p><b>—Martín (Cirio) es copado, es un divino.</b></p><p>—Es de lo más. Sí, me encanta. Pero si me escuchan me cancelan. Yo soy muy boca suelta. Ya me mandaron una carta de documento por un millón de dólares, ¿sabías? En el Cantando.</p><p><b>—¿Un millón de dólares por daños? </b></p><p>—Y perjuicios, sí. </p><p><b>—¿Y qué es lo que dijiste? Sin nombrar a la persona, nada... </b></p><p>—Yo quise hacer un chiste y me salió mal... ¿Viste que en el Cantando te puntúan según tu previa? Bueno, la mía fue top. Porque claro, dije una cantidad de boludec*s tremendas. Yo iba a trabajar en Perú en el Cantando y Bailando. Entonces, hice un chiste como que yo no cantaba nada y me contrataron para cantar. Entonces, dije como: raro, ¿no? Y bueno, pumba, demanda.</p><p><b>—¿Te metiste en un problema y casi nos llevás a una guerra con Perú?</b></p><p>—Aparte dije: ¿cuándo en mi vida voy a juntar un millón de dólares para pagarle a este señor? Imposible. </p><p><b>—Al final le quedó en la nada, me imagino. </b></p><p>—Tuve que pedir perdón en todos los programas donde había hecho los daños. Y pido perdón de vuelta. Fue un chiste. Quiero dejarlo en claro, fue un chiste nada más. Pero viste que acá en Argentina como que hacemos chiste con cualquier cosa. </p><p><b>—Sí, es un poco más permisivo. </b></p><p>—Solemos decir cosas con sarcasmo y capaz allá no se toma tanto como sarcasmo. </p><p><b>—Yo te asesoro para que no te vuelva a pasar. No te metas con gente poderosa y hagas chistes, sería el consejo del doctor Rulo en este caso. No te metas ahí, no entres ahí. </b></p><p>—Un desastre. Casi me muero. Carta de documento. Un millón de dólares. No lo podía creer. Por WhatsApp me la mandaron. Capaz era fake, qué sé yo (risas). Yo me la re creí, pero tengo el perdón todavía en Instagram, todo. Ni loca me arriesgo a eso. </p><p><b>—¿Cómo te ves en tu futuro cercano? ¿Qué te gustaría hacer? ¿Trabajar en dónde?</b></p><p>—Me encantaría un stream o algo así como artístico. El teatro, hacer temporada. Me re gusta eso. Me gustaría entrar en una obra ahí que es media sexy también, que ya seguro sabés cuál es. Hice el casting como tres veces y nunca me llamaron. Pero ahora la gente está pidiendo que yo esté, así que ojalá me llamen. Me veo en muchos proyectos que tengan que ver con lo artístico. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/2NJUE44YIBEVVNRUKRT3NNJ4PU.png?auth=e0bea4c75aaf7b646ea89bc25b1ec7cff226f0631f52dedab5b0aa478a25c691&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Nenu López con Rulo en Desencritpados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El análisis de Mostaza Merlo sobre la selección argentina, los secretos de Racing y la revelación de su presente amoroso]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/27/el-analisis-de-mostaza-merlo-sobre-la-seleccion-argentina-los-secretos-de-racing-y-la-revelacion-de-su-presente-amoroso/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/27/el-analisis-de-mostaza-merlo-sobre-la-seleccion-argentina-los-secretos-de-racing-y-la-revelacion-de-su-presente-amoroso/</guid><dc:creator><![CDATA[Fernando Marín]]></dc:creator><description><![CDATA[En una charla de pura nostalgia y fútbol, el histórico director técnico que rompió la racha de 35 años sin títulos en “La Academia” se reencuentra con el hombre que lo fue a buscar. Entre confesiones sentimentales y el análisis de la Scaloneta, repasa los momentos más intensos de su carrera]]></description><pubDate>Mon, 27 Jul 2026 05:51:29 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En esta entrega de <i>Proyecto 86</i> —el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b> conducido por <b>Fernando Marín</b>—, recibimos a <b>Reinaldo </b><i><b>Mostaza</b></i><b> Merlo</b>, prócer del fútbol argentino, ícono de <b>River Plate</b> y el creador del célebre <b>“Paso a Paso”</b> que le devolvió la gloria a <b>Racing Club</b> tras más de tres décadas de sequía.</p><p>Marín y Merlo no solo repasan los cimientos de aquella hazaña de 2001 que terminó con una estatua en Avellaneda, sino que abren el juego a las intimidades de sus vidas. <i>Mostaza</i> se adentra en terrenos poco explorados: el espíritu “mimoso” del futbolista, los años donde el deporte le sacó espacio al amor, su presente sentimental y la razón por la que prefiere la libertad sobre la convivencia.</p><p>Entre debates sobre la <i>Scaloneta</i>, la genialidad de <b>Lionel Messi</b> y la construcción de su 11 ideal de todos los tiempos, la conversación navega con la naturalidad de la camaradería. Una charla de códigos, gratitud e historia, donde dos viejos conocidos se miran a los ojos para dejar en claro que la amistad y la memoria están por encima de cualquier resultado.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/G7Q4X2OJAFACPOCYG34QOUK2SU.jpg?auth=903003b8e7b9945605fe76054597744c853d21ce10f8140d45298651ebf5a67e&smart=true&width=7281&height=4854" alt=""La mejor Selección que yo he visto fue ésta y sacó unos resultados fenomenales", dijo Merlo sobre la Scaloneta" height="4854" width="7281"/><p><b>Fernando Marín:</b> Este es un día muy especial por quien tengo frente a mí, una persona a quien quiero mucho y que marcó una etapa muy especial en mi vida. Nunca pensé, si no era por un mandato paterno y por ser de Racing desde la cuna, en ser presidente de Racing; nunca lo pensé. Sin embargo, las circunstancias... Eso que me dijo mi padre un día antes de morir: <b>“Fernandito, ¿por qué no arreglás Racing?”</b>, que había pasado tanto tiempo sin salir campeones, fue algo muy especial. Lo más especial de todo, fue que nunca me imaginé que a esta persona, que es <i>Mostaza </i>Merlo —que era de River, encima—, además de habernos sacado campeones después de 35 años, le iban a hacer una estatua. ¿Qué sentiste con todo esto? ¿Y por qué me dijiste que sí?</p><p><b>Reinaldo </b><i><b>Mostaza</b></i><b> Merlo:</b> Bueno, primero te tengo que agradecer. Soy un agradecido de que me viniste a buscar. Yo digo que la estatua fue algo simbólico: la recibí yo, pero creo que fue para todos, para vos, para la hinchada, para todos los jugadores. Yo la recibí por ser el técnico, pero creo que fue para todo Racing.</p><p><b>FM:</b> Está bien, es el símbolo, pero fue para vos.</p><p><b>RMM:</b> Me acuerdo de que los primeros seis en Racing meses fueron difíciles.</p><p><b>FM:</b> ¿Vos sufriste más en esos seis meses como entrenador en Racing o como jugador cuando te tocó tu etapa en River? ¿O sufriste más ahora, que hace una semana perdimos un campeonato que todo el mundo daba por hecho?</p><p><b>RMM:</b> Los primeros seis meses fueron difíciles porque había que lograr los 29 puntos para no jugar la promoción, y había que hacerlo. Tuvimos partidos buenos, regulares y malos. La gente de Racing, que es una hinchada maravillosa, estaba impaciente. Por suerte después se lograron los 29 puntos y tuvimos un mes y medio para armar el equipo que sale campeón. Bueno, y a nivel Selección, yo digo que hay que agradecerle a este plantel porque fue una Selección histórica. <b>La mejor Selección que yo he visto fue ésta y sacó unos resultados fenomenales.</b> En el último partido uno sufrió porque vio que al equipo, que había dado todo con Inglaterra, le costó este último. <b>Y de Messi, ¿qué decirte? Es el mejor jugador de la historia, un fenómeno.</b></p><p><b>FM:</b> Sin duda. ¿Y vos cómo ves a la gente a una semana de la derrota? ¿Creés que se va a unir la gente en pos de algo que esta Selección logró o va a seguir siendo la Argentina enfrentada y disidente?</p><p><b>RMM:</b> La Selección hizo bien porque unió a la gente. La gente fue al Obelisco, en todas las esquinas, en todos los barrios salieron a la calle, en todo el país. Se lo merecen los jugadores porque la gente los sintió campeones cuando se le ganó a Inglaterra. Fue algo maravilloso lo del cuerpo técnico y los jugadores.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/O3R7FH5FJNHXVGCBL6H4WY4TNM.jpg?auth=a9a1be1d93f18672eb4d2adec1a8f3470455dfd91c71b5925c971d2ff16e0c7a&smart=true&width=7783&height=5189" alt="Durante la entrevista, Merlo le contó a Marín que está en pareja, pero decidieron no convivir" height="5189" width="7783"/><p><b>FM:</b> Si lo tuvieras acá enfrente a Scaloni, ¿qué le dirías?</p><p><b>RMM: </b>Lo felicitaría porque hace siete años que está: tiene dos Copas América, un Campeonato del Mundo... Y creo que en total habrá jugado 100 partidos y perdió poquísimos. Por Mundiales perdió dos partidos y después dos amistosos. Habrá perdido ocho o nueve partidos en 104 encuentros. <b>Ojalá se quede y le renueven por cuatro años más, porque le hizo muy bien al fútbol argentino.</b></p><p><b>FM:</b> ¿Creés que Messi tiene todavía algo de rosca?</p><p><b>RMM:</b> Es difícil y no se sabe, porque en el 22 él dijo que no llegaba al 26 y llegó con todo. Así que yo no diría nada por ahora, esperaría.</p><p><b>FM:</b> ¿Qué diferencia encontrás vos entre un Menotti, un Bilardo y un Scaloni?</p><p><b>RMM:</b> Yo creo que cada uno en su función fue distinto. El <i>Flaco </i>agarró un momento difícil, cuando los jugadores no querían ir a la Selección. Hizo un trabajo bárbaro y salió campeón del mundo. Después Bilardo, otro trabajo bárbaro: campeón del mundo y subcampeón en el 90. Esto es muy similar a lo del 90, salvando las distancias y con distintos jugadores. Y Scaloni, campeón del mundo y ganó dos Copas América.</p><p><b>FM: </b>Ahora, ¿remarcás y volverías a subrayar que Messi es el mejor jugador de la historia?</p><p><b>RMM: </b>Sí, no tengo ninguna duda. El mejor jugador del torneo, con 39 años va bien, da pases de gol... El equipo lo llevó él, la figura de él en el Mundial fue impresionante.</p><p><b>FM:</b> Viviste para el fútbol, jugaste muchos años en la primera de uno de los clubes más grandes del país. ¿Te absorbió tanto el fútbol que te sacó del amor?</p><p><b>RMM:</b> <b>Me sacó bastante, sí. Lo que pasa es que te va llevando.</b> Yo llegué a River a los 7 u 8 años y quedé libre a los 34 y medio. Se concentraba mucho, vivíamos dentro del club.</p><p><b>FM:</b> ¿Alguna vez le dijiste a tus viejos o te dijiste a vos mismo en la almohada: “Con esta me caso”?</p><p><b>RMM:</b> <b>No, no, para nada. No se dio algo fulminante en mi vida privada.</b> La etapa de futbolista, en vez de salir nosotros estábamos concentrados. Salíamos el domingo a la noche un rato, cuando quedaba poca gente, y después el lunes a algún espectáculo. Y uno de futbolista va, viene y se le pasa la vida.</p><p><b>FM:</b> Pero eras nochero.</p><p><b>RMM:</b> Sí, me gustaba salir.</p><p><b>FM:</b> ¿Y algún whiskycito?</p><p><b>RMM:</b> Sí, también, después de los partidos siempre.</p><p><b>FM:</b> Ese corazón que nunca se comprometió y que va a llegar a una etapa donde la soledad invade, ¿te animarías a enamorarte hoy si llega?</p><p><b>RMM:</b> <b>Sí… (ríe) estoy saliendo hace bastante tiempo con una señorita.</b></p><p><b>FM:</b> ¿Y se conversó alguna vez del hecho de convivir o casarse?</p><p><b>RMM:</b> <b>No, eso no, porque ella está separada, tiene sus hijos... Pero estamos bien, estamos muy bien.</b></p><p><b>FM:</b> En la convivencia sos más bien solitario, ¿no?</p><p><b>RMM:</b> Lo que pasa es que viví solo desde los 23 o 24 años. Entonces es como que me costaría la convivencia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EJHN7V3Y3BC5PNIVYSRGOOKONI.jpg?auth=07bbdde6078a9cd97b2f0b9df6cc1914845559c1e2b26c3815af5abb62ec3c36&smart=true&width=7385&height=4923" alt=""Me siento amigo tuyo y agradecido toda la vida. Si no fuera por vos, no hubiese salido campeón en Racing", le dijo Mostaza a Marín" height="4923" width="7385"/><p><b>FM:</b> Y con los jugadores que dirigiste, ¿fuiste un DT con distancia o fuiste un DT amigote?</p><p><b>RMM:</b> Trato de ser un director técnico justo. A mí me gusta tener buenas relaciones con los jugadores, hablar de qué les pasa. Siempre tuve buen acercamiento. He tenido choques, como todos, pero me gusta la cercanía. Ahora te hago una pregunta a vos. <b>Sé que ayudaste mucho a Milito en Racing.</b></p><p><b>FM:</b> <b>Sí, lo ayudé mucho. Y lo volvería a ayudar por Racing, que era lo que él quería: llegar a ser presidente.</b> <b>Le deseo lo mejor. Nunca más me llamó.</b></p><p><b>RMM:</b> ¿No te llamó nunca?</p><p><b>FM:</b> Nunca. ¿Vos hablás con él?</p><p><b>RMM: </b>No, yo no hablo. Pero sé que tuviste mucho que ver en la presidencia de él, por eso te preguntaba.</p><p><b>FM:</b> Tendrá sus asesores, pero no le guardo absolutamente ningún resquemor. Sí me hubiera gustado estar sentado al lado de él cuando fue presidente, ya que lo ayudé tanto, pero habrá decidido que eso era lo mejor. Le deseo lo mejor porque soy de Racing, hijo y nieto de racinguistas. Mi mujer Anabela sufría por Racing, mis hijos y mis nietos se ponían el pijama con la camiseta de Racing antes de dormir. ¿Cómo me voy a enojar con alguien que hoy es presidente de Racing? Cada uno es como es y tiene la línea de agradecimiento que quiere. No le guardo ningún rencor; que sea el mejor presidente de Racing de la historia. Blanco fue un muy buen presidente y ganó muchísimo. A veces es difícil porque el fútbol no solamente es ingrato, a veces es peligroso. En esa época te acordarás de que tenía que tener algún cuidado extra por los chicos que iban al colegio. Pero quiero dar vuelta la página y seguir vibrando por Racing.</p><p><b>Una vez vos y yo estuvimos distanciados, después de una etapa gloriosa, y nos volvimos a reencontrar. Me acuerdo como si fuera hoy que ese reencuentro fue con un abrazo apretado y sostenido. ¿Vos te sentís amigo mío? Dame una pauta, me gustaría que hables mal de mí.</b></p><p><b>RMM:</b> No puedo hablar mal de vos porque ni me acuerdo por qué nos distanciamos. Pero siempre te lo digo: soy un agradecido a vos porque me elegiste para Racing y fue la gloria para mí. Ser campeón después de 35 años fue la gloria. No me olvido del llamado por teléfono ni de las reuniones. Te habías reunido con otros técnicos pero me terminaste eligiendo a mí. <b>Me siento amigo tuyo y agradecido toda la vida. Si no fuera por vos, no hubiese salido campeón.</b></p><p><b>FM:</b> Hay personas que saben que son resistidas por la política o el deporte. ¿Vos te sentís un tipo querido?</p><p><b>RMM:</b> Me siento un tipo querido. En la calle me siento querido por todos. Ahora, si mañana agarro un equipo, sé que la hinchada de ese club me va a querer y la del rival no, pero socialmente en la calle me siento querido.</p><p><b>FM:</b> ¿A veces sentís que el fútbol es ingrato?</p><p><b>RMM:</b> El fútbol es una pasión, sabés que vas a tener buenas y que tenés que aceptar la adversidad.</p><p><b>FM:</b> ¿Volverías a dirigir?</p><p><b>RMM:</b> Sí, volvería.</p><p><b>FM:</b> ¿Estás con bronca por estar desocupado?</p><p><b>RMM:</b> No, con bronca no, porque la edad pasa para todos. Como pasó de futbolista, pasa de técnico. Vienen otras camadas, es la vida. Estoy tranquilo, estoy bien.</p><p><b>FM:</b> ¿Tenés recuerdos de tu mamá y de tu papá?</p><p><b>RMM:</b> Siempre, de los dos. A mi vieja la sueño más que a mi viejo.</p><p><b>FM:</b> ¿Tu mamá tuvo que ver en tu carrera?</p><p><b>RMM:</b> <b>Sí, porque el jugador es mimoso. “Traeme hielo, traeme esto...”. Me me fue a ver jugar desde el principio hasta el fin.</b></p><p>Éramos una familia humilde y trabajadora. Mi viejo era laburador, mi vieja lo ayudó hasta que empecé a jugar en Primera. Cuando empecé a jugar, traté de que mi vieja estuviera lo mejor posible.</p><p><b>FM:</b> Hoy que la gente de 60 es joven y a los 80 todavía hay cuerda, si pasa alguna pelota cerca, ¿te dan ganas de patearla?</p><p><b>RMM:</b> Sí, con la derecha la pateo.</p><p><b>FM:</b> ¿Cuál es la gran diferencia entre cómo se jugaba antes, con esa pelota pesada y los zapatos, a cómo se juega ahora?</p><p><b>RMM:</b> Ahora no hay tantos espacios y se juega con más intensidad. Además, si el jugador de hoy no tiene habilidad, se le complica. Hasta el arquero y los defensores tienen que ser hábiles.</p><p><b>FM:</b> Si tuvieras que dar tu 11 ideal, ¿a quiénes pondrías?</p><p><b>RMM:</b> Arquero, el <i>Pato</i> Fillol o el <i>Dibu</i> Martínez. Centrales, el <i>Cuti</i> Romero y Roberto Perfumo. Lateral izquierdo, Marzolini. Lateral derecho, Montiel. En el medio, Paredes y Enzo Fernández. Y más adelante, el <i>Negro </i>J.J. López y el <i>Beto</i> Alonso.</p><p><b>FM:</b> ¿Y arriba?</p><p><b>RMM: </b>Messi y Maradona.</p><p><b>FM:</b> Si tenés que apretar un botón y elegir uno entre Messi y Maradona, ¿a quién elegís?</p><p><b>RMM:</b> A Messi.</p><p><b>FM:</b> ¿Y a quién pondrías de DT para dirigir a esos monstruos?</p><p><b>RMM:</b> A Labruna. Él veía las cosas antes que todos.</p><p><b>FM:</b> Te deseo que si volvés a trabajar lo hagas disfrutando. Te merecés estar en paz. Me encantó estar frente a un ídolo espectacular con el que tuve la suerte de vivir cosas muy fuertes de cerca.</p><p><b>RMM:</b> Soy muy agradecido a vos por haberme llevado a Racing. Ser campeón fue algo maravilloso que vivimos todos.</p><p><b>FM:</b> Gracias, querido <i>Mostaza</i>.</p><p><b>RMM:</b> Gracias a vos, Fernando.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/AZZXX42CZVB77CZPRCPVEXJTB4.jpg?auth=c8458b2c1fc437c3a29fbe00b642d10314dcc8ed9c8590c9673b1e975b1db9fd&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"></media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Carito Müller: “Mi mamá mató a mi abuela”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/26/carito-muller-mi-mama-mato-a-mi-abuela/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/26/carito-muller-mi-mama-mato-a-mi-abuela/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Tenía 12 años cuando se enteró que su abuela no había fallecido de viejita, pero en su casa estaba prohibido hablar de su mamá. A los 16 no podía levantarse de la cama, no tenía ganas de vivir y le dijeron que el psicólogo era para los locos. La segunda vez que intentó quitarse la vida terminó en un hospital. Su mamá era drogadicta, alcohólica y muy violenta con su familia. Uno de sus primeros recuerdos fue cuando la quiso ahorcar con un pañuelo. A los 26 años ya vivió cinco vidas, tiene una hija, otra hija en camino, un casamiento, un divorcio y muchas ganas de vivir]]></description><pubDate>Sun, 26 Jul 2026 05:40:55 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Carito es influencer y crea contenido digital. En sus redes muestra episodios de su vida cotidiana, episodios sencillos casi todos. Pero también se anima a compartir situaciones complejas que atravesó a lo largo de sus 26 años. Hace pocos meses publicó un libro. “Esta es mi historia”. Todo lo cuenta con muchísima frescura, desde el día que se peleó con una señora en un colectivo a los 19 años hasta hoy que compartió los últimos detalles de su segundo embarazo. ¿Por qué decidió que quería contar su vida públicamente? ¿Cómo nació esa profunda necesidad de hablar? </p><p>– Me haces reír, lo del colectivo me va a perseguir hasta el último día. </p><p><b>– Ese episodio fue viral. En el colectivo la señora hacía ruido, se escuchaba la música a través de los auriculares.</b></p><p>– Yo era chica, le había pedido amablemente a la señora si podía no golpearme el asiento. La señora no se lo tomó bien, me empezó a insultar, a decir de todo y yo la filmé. </p><p><b>– Te resulta fácil contar, hablar de lo que te pasa.</b></p><p>– Lo de las redes sociales se me dio de una manera muy natural. Cuando empecé a usar las redes sociales tenía 16 años, no las usaba para poder trabajar de eso. Siempre fui cara rota, me gusta filmarme, sacarme fotos. Era bastante brava en mi adolescencia, no entendía de los límites, para mí todo era válido, filmaba todo. Y cuando digo todo, es todo. Me filmaba jugando a la pelota, pero también me filmaba haciendo cosas que no me enorgullecen, me cagaba a piñas con alguien, lo filmaba y lo subía a redes. Y se fue armando el camino de mostrar siempre toda mi vida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5C47SHG6AJB3RKDWITMGT24JPM.JPG?auth=0e7d05f39b4cab8dc560a66616b6ca0513dadccb517d8c9fb8985d9a8e565fe8&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Era bastante brava en mi adolescencia, no entendía de los límites, para mí todo era válido, filmaba todo", aseguró Carito Müller (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– Mucha gente crea contenido digital, pero no hay tantos que cuenten toda su vida.</b></p><p>– Hubo una parte que la guardé hasta ahora, hasta este año. Yo empecé hace diez años en las redes, en mi vida estaban pasando un montón de cosas. El año que falleció mi mamá biológica es el año en que empecé a usar un montón las redes sociales, me entretenía, escapaba un poco de lo que me pasaba. Esta parte de mi historia no la conté porque siempre fui muy consciente que era también la historia de mi papá y de mi hermano mayor también, era exponerlos. Ahora es mi trabajo. Yo no soy una gran consumidora de las redes sociales. Cuando tengo tiempo libre trato de hacer otras cosas, no de scrollear en TikTok.</p><p><b>– Hace poco decidiste contar que tenes dos mamás, una madre biológica y una madre del corazón. </b></p><p>– Siempre mostré a mi mamá del corazón como mi mamá. Esto sale a la luz en una pelea de Twitter en el año 2023, una chica que era conocida mía del colegio puso en redes que mi mamá no era mi mamá y que mi mamá biológica estaba internada en un psiquiátrico. Era mentira, mi mamá biológica había fallecido. Yo simplemente expliqué en ese momento que era algo que tenía que ver con mi familia, con mi historia familiar, y que yo no estaba para exponerlo en ese momento.</p><p><b>“A LOS 16 AÑOS NO TENÍA GANAS DE VIVIR, NO TENÍA UN MOTIVO PARA LEVANTARME DE LA CAMA” </b></p><p><b>– Un día sentiste que lo tenías que contar.</b></p><p>– Desde 2024 tenía ganas de escribir un libro sobre mi historia. Yo tengo mucho público femenino, tengo nenas de nueve años, tengo chicas de 20 y tengo chicas de 50 que también me siguen. Pero tengo un gran público adolescente de 15, 16, 17 años, y a esa edad fue cuando peor la pasé, hubo muchas cosas que me marcaron. Recuerdo esa etapa de mi vida como un momento en el que yo no tenía ganas de vivir. “No tengo ganas de vivir, no tengo un motivo, no tengo algo que me haga levantarme de la cama”. </p><p><b>“ME DECÍAN QUE EL PSICÓLOGO ERA PARA LOS LOCOS Y YO NO TENÍA HERRAMIENTAS”</b></p><p><b>– ¿Qué edad tenías? </b></p><p>– 16. El año que falleció mi mamá biológica me afectó sobremedida, fue el detonante de muchas cosas que venían pasando. Mi papá, mi hermano más grande y yo éramos los tres más involucrados y cuando falleció mi mamá para ellos fue como “cerramos el libro, ya está”.</p><p><b>– Algo que terminaba.</b></p><p>– Algo que terminaba y a mi fue algo que me dejó… </p><p><b>– Te dejó a la intemperie y muy deprimida.</b></p><p>– Muy, muy deprimida, muy incomprendida. Cada uno desde su dolor prefería no hablar ni mi papá, ni mi hermano y yo todo lo contrario, necesitaba hablar con alguien, necesitaba sacarlo de adentro. No me mandaron al psicólogo porque decían que era para los locos, yo no tenía herramientas.</p><p><b>– Te deprimiste. </b></p><p>– Me deprimí muchísimo y llegué al punto de decir no tengo ganas de vivir. Hoy ya pasé todas esas situaciones, me convertí en mamá, mi vida cambió completamente. Tengo dos razones de vivir que son mis hijas, pero recuerdo mucho esa etapa de mi vida. Hoy las redes sociales están llenas de chicas y chicos que consumen influencers y dicen “mirá la vida que tiene este”, pero esta no es la vida perfecta. Siempre pensé, ¿cuánta gente no sabe de donde yo salí? ¿De dónde vengo? ¿Las cosas que yo pasé? Si una nena de 16 años en la casa vive violencia y tiene algún familiar con drogadicción y alcoholismo como mi mamá o está deprimida, por ahí me ve como una inalcanzable y esto es traerla a la realidad. “Si esta piba está ahí con todo lo que pasó también yo podría llegar a hacer eso que tanto anhelo”.</p><p><b>“TERMINÉ EN UN HOSPITAL Y SE BARAJÓ LA IDEA DE INTERNARME EN UN PSIQUIÁTRICO”</b></p><p><b>– Contar además que en un momento no tuviste ganas de vivir y que lo pudiste atravesar.</b></p><p>– Sí, fueron dos veces en la adolescencia, con dos años de diferencia. En 2016 fue la primera vez y en 2018 fue la segunda que fue más heavy, terminé internada y se barajó la opción de internarme en un psiquiátrico. Fue fuerte esa vez, después pude salir adelante y empecé terapia. Mi mamá falleció en febrero y el primer intento lo tuve en agosto del 2016, hice terapia y dejé. Después del segundo intento tuve que empezar psicólogo, psiquiatra, medicación, había sido fuerte, no solo para mí, sino para todos.</p><p><b>– ¿Cuál es el mensaje que les querés dejar a las chicas que te siguen de tu depresión, de no querer vivir más?</b></p><p>– Lo principal es buscar ayuda en profesionales. En su momento lo encontraba en padres de mis amigos, con mi papá tenía una relación en la que no fluía la confianza. Hoy es todo lo contrario, hoy yo me golpeo el dedo chiquito y voy corriendo a la casa de mis papás a contárselos. Cuando uno atraviesa una situación de depresión y de intentos de suicidio es clave buscar ayuda profesional. Yo creo que no me fui ninguna de esas dos veces porque yo tenía que ser mamá. Hay que buscar algo, pensar en algo que motive.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/USXZYTA7IFB2XIIXS7PI2FXD4U.JPG?auth=3bc65d6f999be099c3ee5c1bec52a14201de56f1b064ee60c79e8001c682a8b4&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Después del segundo intento tuve que empezar psicólogo, psiquiatra, medicación, había sido fuerte, no solo para mí, sino para todos", contó Carito Müller" height="1080" width="1920"/><p><b>“YO TENÍA MUCHAS GANAS DE HABLAR PERO ERA PALABRA PROHIBIDA EL TEMA DE MI MAMÁ”</b></p><p><b>– ¿No podías conversar con tu papá o con tu hermano abiertamente de todo lo que pasó en tu familia y te deprimiste?</b></p><p>– Para mí hablar es todo. Hoy en día no hay algo que no pueda hablar, me pasa algo y lo hablo. Guardarse las cosas hace que hasta el cuerpo hable después. Más allá de una depresión, tu cuerpo empieza a manifestarlo. Yo tenía muchas ganas de hablar, buscaba por todos los medios alguien para hablar, pero era palabra prohibida el tema de mi mamá, no se podía.</p><p><b>– Tenés 26 años y hace pocos meses publicaste el libro “Está en mi historia”, seguís teniendo necesidad de hablar.</b></p><p>– Sí, es más, esta semana arranqué con una psicóloga y una psiquiatra perinatal, porque me pasaron muchas cosas en este embarazo, entre ellas haber escrito mi historia. Yo hice muchos años de terapia después de todo esto que me permitieron sanar y salir adelante. Pero mi psicóloga me había dicho que escribir un libro es revolver y de sanación también, terminás de sanar, pero traés de vuelta muchas cosas a la cancha que quizás estaban guardadas. Fue un proceso muy fuerte porque ahora sí pude hablar con mi papá y mi hermano, pude preguntarle cosas a mi papá, preguntarle cosas a mi hermano, juntos reconstruir recuerdos.</p><p><b>“MI MAMÁ PORQUE ERA DROGADICTA Y ERA ALCOHÓLICA, UNA COSA LA LLEVÓ A LA OTRA Y ERA PROSTITUTA, LABURABA DE NOCHE” </b></p><p><b>– Vos creciste en la casa de tus abuelos. </b></p><p>– Pasé muchos años en la casa de mis abuelos, por parte de mi papá y de mi mamá biológica. Un ida y vuelta constante.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HVMXVQG5DFBCPFDLDFVSBPRH2Q.JPG?auth=fd483dfffac11b53724936f7125bd4e5241e806aa5e30dd1c20381104b3e9bf4&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Esta semana arranqué con una psicóloga y una psiquiatra perinatal, porque me pasaron muchas cosas en este embarazo, entre ellas haber escrito mi historia", djo Carito Müller en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Qué pasaba en tu casa? ¿Por qué no podías estar con un papá y una mamá?</b></p><p>– Mis dos familias, la de mi mamá biológica y la de mi papá, eran familias muy humildes. Mi viejo tenía 25 años, nos tenía a mi hermano y a mí, y lo dabas vuelta y no se le caía pelusa del bolsillo. Laburaba de sol a sol, mi papá labura desde que tiene cinco años repartiendo diarios.</p><p><b>– O sea que él no estaba en tu casa.</b></p><p>– No estaba porque laburaba de sol a sol, literalmente, y nosotros vivíamos con mis abuelos. No podíamos contar con mi mamá porque ella tenía drogadicción, era alcohólica. Una cosa llevó a la otra y era prostituta, laburaba de noche.</p><p><b>“UNO DE LOS PRIMEROS RECUERDOS DE MI MAMÁ FUE CUANDO INTENTÓ AHORCARME CON UN PAÑUELO”</b></p><p><b>– ¿Desde qué edad tuviste esa imagen de tu mamá?</b></p><p>– Desde los tres. En el libro cuento muchas situaciones que recuerdo con lujo de detalle, como si hubiesen pasado ayer, como si fuesen una película en mi cabeza. Uno de mis primeros recuerdos de mi mamá fue cuando ella intentó ahorcarme con un pañuelo, ese recuerdo lo tengo grabado, es el epílogo de mi libro.</p><p><b>– ¿Estaba drogada? </b></p><p>– Estaba drogadísima. Yo me acuerdo de la cara de mi mamá con todos los ojos rojos, los pelos, el olor a vino, el calor que hacía ese día. Yo dormía en bombacha y en cuero en la cama de mi abuela, tenía tres o cuatro años, no más que eso. Sentí el colchón cuando mi mamá se tiró porque se movió, me levanté y la vi a ella en cuclillas arriba de la cama con un pañuelo y con el aura que ella tenía cuando estaba en este estado. Me dijo: vení, vení que te va a quedar lindo en el cuello. Salí corriendo, mi mamá no me pudo agarrar, agarré la llave y salí en bombacha. A todo esto mi abuela estaba frenando a mi mamá, gritándole, mi abuela tenía miedo. Es el primer recuerdo que tengo de tener miedo.</p><p><b>“YO SENTÍA QUE ME IBA A MATAR”</b></p><p><b>– ¿De qué tenías miedo?</b></p><p>– Yo sentía que me iba a matar, porque ella hizo el gesto, “vení que te va a quedar lindo en el cuello”. </p><p><b>– Vos veías situaciones muy violentas de su parte.</b></p><p>– Violencia con todos. De pegarle a mi abuela, a mi abuelo, a mi hermano, a mí, a mis perros, ella era una persona muy violenta. Tenía denuncias, pero ella era indomable. Si te tengo que poner una palabra era indomable, no había manera.</p><p><b>“MI MAMÁ FUE HIJA DE DESAPARECIDOS DE LA DICTADURA, CUANDO SE ENTERÓ A LOS 13 AÑOS EMPEZÓ A TRATAR MUY MAL A SUS PAPÁS”</b></p><p><b>– ¿Había alguna explicación?</b></p><p>– Ella terminó siendo una persona psiquiátrica. De hecho, cuando cayó presa fue al pabellón psiquiátrico del penal. Lo que a ella le detonó todo fue enterarse que era adoptada, mi mamá fue hija de desaparecidos de la dictadura. Se enteró a los 13 años y empezó desde ese momento a tratar muy mal a sus papás.</p><p><b>“A MIS ABUELOS SE LA DIERON EN UN HOSPITAL, UN MÉDICO AMIGO, SE LA DIERON SIN PAPELES, SIN NADA” </b></p><p><b>– ¿No buscó a sus familiares biológicos?</b></p><p>– A mis abuelos se la dieron en Lanús, en un hospital, un médico amigo, porque mis abuelos no podían tener hijos. Se la dieron así, sin papeles, sin nada.</p><p><b>– Con un análisis de sangre hubiera podido saber. </b></p><p>– Cuando yo conté mi historia mucha gente me preguntó si no fui al banco de sangre, de Abuelas y demás, y sinceramente es algo que por el momento que estoy transitando ahora no siento tener la fortaleza de poder hacerlo.</p><p><b>– Ella sabía que podía hacerlo, es público.</b></p><p>– Yo supongo que sí, con mi mamá nunca lo pude hablar, yo tenía ocho años la última vez que la vi. Creo que ella estaba tan perdida que su cabeza no razonaba como una persona normal, coherente.</p><p><b>“MI MAMÁ NO TUVO A NADIE A SU ALREDEDOR CON LAS HERRAMIENTAS PARA ACOMPAÑARLA Y TERMINÓ DE LA MANERA QUE TERMINÓ” </b></p><p><b>– Ella tampoco pudo hablar.</b></p><p>– No, mi mamá no. Yo lo veo como una historia de dolor también, de no poder hablar, de no tener herramientas. El psicólogo, el psiquiatra, está ahora muy naturalizado y en ese momento, no. Mi mamá no tuvo nadie a su alrededor con las herramientas para acompañarla y terminó de la manera que terminó.</p><p><b>– ¿Recordás varios episodios en los que sentías que iba a matarte?</b></p><p>– Tengo unos cuantos, sí. Tengo también otros recuerdos donde había mucha violencia, de todos los tipos que te puedas imaginar. Además era una persona que ejercía mucha violencia psicológica. De chiquita me decía que mi papá no era mi papá, yo lloraba y le decía que sí era, porque yo tengo de este lado de la cara un porotito y mi papá tiene el mismo porotito en el mismo lugar. Me decía cualquier cantidad de cosas, lo que pasaba no lo podíamos contar en las otras casas porque iba a matar a mi abuela...</p><p><b>– ¿Así fue toda tu infancia?</b></p><p>– Toda mi infancia, hasta los ocho en que nos vamos de ahí. Me preguntaban mucho, ¿y tu papá? ¿Por qué no los sacaba de ahí? Nosotros no contábamos, mi papá se enteró de grande, no sabía lo que pasaba porque nosotros teníamos el secreto de que no se podía hablar.</p><p><b>– Tu hermano es un poco más grande, ¿pidieron ayuda en algún momento?</b></p><p>– Nahuel tuvo que crecer mucho, a Nahuel yo lo veía como mi papá, era mi figura paterna, y él estaba tan en ese rol que él cuidaba también de mis abuelos. Era el único que más o menos podía controlar a mi mamá, yo tenía ocho y él tenía 13, era un nene.</p><p><b>– ¿Fuera del ámbito familiar nunca pidieron ayuda?</b></p><p>– No, porque mi mamá nos amenazaba.</p><p><b>– ¿A algún vecino? ¿A la policía?</b></p><p>– Eso sí. El día que me quiso ahorcar y yo salí corriendo terminé en la casa de un vecino. Los vecinos la denunciaron, denunciaban los maltratos, denunciaban las noches de quilombo, gritos, platos rotos, pero la policía la metía en el calabozo y salía. Me contó mi abuela cuando escribí el libro que papá o mi abuelo la iban a buscar al calabozo y los policías le decían “flaco, te compadezco”. Se la pasaba gritando, se la pasaba puteando a todo el mundo. Entraba y volvía a salir, caía y salía. Han tratado de internarla, se escapaba, no había manera.</p><p><b>– Tu papá trabajaba.</b></p><p>– Mi papá se enteró de los detalles cuando yo tenía 16, 17 años. Empecé a tener las primeras charlas con mi papá con mi rebeldía, “loco, necesito que me ayudes, yo viví todo esto.” Mi papá se quedaba blanco.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FWK2PLUFQJD5JECPVICDS6DPPI.JPG?auth=a59fd2e5de5623b3f332af16303ec4c035d54e9588f69bf5448128fecb0251f3&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Los vecinos la denunciaron, denunciaban los maltratos, denunciaban las noches de quilombo, gritos, platos rotos, pero la policía la metía en el calabozo y salía", recordó Carito Müller " height="1080" width="1920"/><p><b>“CUANDO YO TENÍA 17 AÑOS MI PAPÁ SE ENTERÓ QUE MI MAMÁ ME HABÍA QUERIDO MATAR VARIAS VECES”</b></p><p><b>– ¿Qué es lo que no sabía?</b></p><p>– Mi papá se enteró, cuando yo tenía 17 años, que mi mamá me había querido matar un par de veces. Me quiso ahogar en una pelopincho, me quiso ahorcar con un pañuelo, me quiso acuchillar. A los 17 yo explotaba cada tanto y se lo conté. </p><p><b>– ¿Qué suponés que hace que seas una persona tan entera, tan armada, con tu propia actividad, que seas madre, que hayas logrado todo eso? ¿Qué suponés que en ese recorrido te sostuvo y te contuvo?</b></p><p>– Yo supongo que mi fortaleza viene de todos los errores y aciertos que tuve en la vida. Hoy tengo 26 años, soy mamá, estoy por ser mamá de vuelta y hoy estoy plenamente orgullosa de la mujer que soy. Pero me equivoqué mucho, mucho. Fallé como hija, fallé como nieta, fallé como hermana, fallé como amiga.</p><p><b>– ¿Por qué decís“fallé”?</b></p><p>– Hice sufrir mucha gente dentro de mi dolor, soy muy consciente que le causé mucho dolor a mi familia, cosas que trabajé en terapia y me perdoné porque soy humana. Hice cosas de las que no me enorgullezco, en mi adolescencia me agarraba a las piñas como si fuese nada, me equivoqué mucho. Pero de todas las veces que me equivoqué, pude aprender, pude ir creciendo, agarrando fortaleza de esas situaciones. Siento que llegue a ser la mujer que soy hoy en un camino lleno de tierra, de piedras, saqué mucha fuerza de las cosas que viví de chica. Me costó mucho porque mi adolescencia me tumbó, supe lo que era estar tumbada y levantarme.</p><p><b>– Lo estás contando como si hubieras hecho cosas gravísimas y no lo son. ¡Vos veías a tu mamá cuando se drogaba!</b></p><p>– Se drogaba delante mío con todo lo que te imagines, también chupaba. Hoy en día no puedo oler el vino en caja, mamá se chupaba 40 cartones y me hacía hacerle torzadas en el pelo mientras tanto. </p><p><b>– Y estuviste años viendo episodios violentos.</b></p><p>– Muchísimos, con todos. Mi percepción de chiquita era que el ensañamiento era conmigo, pero la violencia física era con mis abuelos, con mi hermano, con mi perro, con todos. Fue un episodio de mucha violencia el que hizo que nosotros nos fuéramos de ahí y no volviéramos más. Mi papá sabía lo que era mi vieja, ella levantaba el teléfono y le decía a mi papá: Sergio, vení a buscarlos, no los quiero más. Mi papá dejaba lo que estaba haciendo, nos buscaba y nos llevaba a la casa de mis otros abuelos, pero cuando mi mamá quería que volviéramos teníamos que volver, porque si a ella se le ocurría ir a hacer una denuncia, mi papá perdía. No me gustaría haber estado en los zapatos de mi papá porque era muy difícil la situación.</p><p><b>“YO TENÍA OCHO AÑOS, ENTENDÍA LO QUE SIGNIFICABA VERLA EN TANGA, EN TETAS, CON UN TAPADO Y RECONTRA DROGADA, VENÍA DE LABURAR”</b></p><p><b>– ¿Cuando te enteraste que tu mamá había matado a tu abuela?</b></p><p>– La situación de violencia más grande que viví fue el día que le partió un palo de escoba en la cabeza a mi abuelo delante mío. Yo tenía ocho años, preguntaba, estaba más atenta. Mi hermano y mi abuelo se desvivían para que no me diera cuenta de las cosas, pero yo ya entendía que mi mamá era prostituta y que laburaba adelante, ya entendía lo que significaba verla venir en tanga, tetas, un tapado y las botas hasta acá recontra re drogada. Venía de laburar, de bailar, yo ya entendía. Un día mi mamá había vuelto de la calle desatada, nunca supimos cuál fue el motivo de tanta ira y mi hermano me encerró como siempre con mi perro en la pieza y me dijo: no salgas. Yo escuchaba y era un quilombo diferente, era mucho. Cuando abrí la puerta vi que mi mamá le dio un palazo en la cabeza a mi abuelo y mi abuelo se me cayó en los pies. Me acuerdo del grito de mi abuelo, me acuerdo del golpe seco, mi abuelo era un tipo de 70 y pico de años. Llamé a la policía y mi hermano dijo: esto no da para más.</p><p><b>– Tenías ocho años y llamaste a la policía.</b></p><p>– Ocho años, “vengan que mi mamá va a matar a mi abuelo”. Al otro día mi hermano llamó a mi papá y le dijo “sacanos de acá, esto no da para más”. Mi hermano me dijo, “tomé la decisión de que nos vayamos para cuidarte a vos, yo no quería dejar a los abuelos solos”.</p><p><b>– Tu hermano tenía 13.</b></p><p>– 13. Él tomaba decisiones como un adulto. Mi hermano hoy tiene 31 años, pero parece que tiene 60 en vivencias. Es un tipazo.</p><p><b>“MI ABUELA NO HABÍA FALLECIDO DE VIEJITA, LA HABÍA MATADO MI MAMÁ”</b></p><p><b>– ¿Cómo te enteraste que después tu mamá había atacado a tu abuela?</b></p><p>– En 2012 falleció mi abuela, yo ya vivía una vida nueva en San Justo, donde vivo ahora. Mi papá me dijo que mi abuela había fallecido de viejita, yo lloré porque mi abuela era mi vida también y yo no la veía desde los ocho. Y pasó. Yo tengo una prima de mi edad, un día le dije que estaba soñando con mi abuela, que la extrañaba. Mi prima me terminó contando que mi abuela no había fallecido viejita, sino que la había matado mi mamá. Me encontré con esta noticia a los 12 años. Ella me dijo que había salido en los noticieros, entré a Internet y empecé a ver todas las notas con detalle, las quemaduras de segundo y tercer grado en todo el cuerpo de mi abuela, que estuvo agonizando dos días en la propiedad, que después estuvo agonizando en el hospital y que falleció en el hospital. Todo esto lo sabía toda mi familia menos yo. Cuando me enteré no quise mandar en cana a mi prima y por esos códigos de lealtad lo tuve que procesar sola, llorando, gritando en una almohada. Lo procesé como pude, mi ilusión era que mi papá me lo contara... Me enteré también que mi mamá estaba presa, seguí esperando que mi papá en algún momento me lo confesara y ese momento no llegó. Me empecé a poner brava en la adolescencia y un día se lo dije. Lo reputeé de arriba a abajo, le dije todo lo que te puedas imaginar. ¿Por qué no me contaste y tuve que llorar en una almohada en lugar de llorar con mi familia?</p><p><b>– Debés haber recibido mucho amor de otras personas desde chica porque hoy se te ve bien. </b></p><p>– De mis abuelos, mi hermano, mi papá a su manera. Mi papá hoy es mi número uno, cambió mucho, antes era un tipo muy frío. Yo tuve siempre a mis abuelos, a mis abuelos Jorge y Mirta que fallecieron en 2010 y 2012, me fui en 2008 y no los vi más. A mi abuelo Roberto, que falleció en 2014, y tengo a mi abuela Irma, le voy a mandar un beso enorme porque no debe poder creer que estoy acá con vos.</p><p><b>– ¿Por qué dejaste de ver a tus abuelos? </b></p><p>– Cuando nosotros nos fuimos por esa situación de violencia, nadie me avisó que no volvíamos. No se hablaba, no se preguntaba. Mi papá no quería saber más nada y mi hermano tampoco, querían resguardarme.</p><p><b>– Viviste mucho siendo muy chica. Viviste muy rápido, incluso ya pasaste por un matrimonio.</b></p><p><b>“TENGO UNA HIJA, EN SU MOMENTO FORMÉ UNA FAMILIA CON SU PAPÁ. A LOS TRES MESES DE CASARME ME SEPARÉ”</b></p><p><b>– Y un divorcio.</b></p><p>– Un divorcio además a los cuatro meses de casada y después de mucha fiesta.</p><p>– De todo. Yo viví muy rápido y sigo viviendo muy rápido. A mí siempre el amor me atravesó de una manera completa y absolutamente. Hay gente que puede vivir sin amor y que dice “para mí es secundario”, para mí el amor es primordial. Siempre me critican: te casaste, ¿cómo te separaste? Y cómo te enamoraste de vuelta y vas a formar familia? Yo me permito vivir el amor. Yo siento que viví tantas cosas, tanto desapego, tantas situaciones feas de chica, que poder amar, poder estar acompañada y poder soñar con formar una familia… Yo tengo a mi hija, en su momento formé mi familia con su papá. Todo el mundo se separa, no soy ni la primera ni la última. A los tres meses de casarme me separé.</p><p><b>– Fue una linda fiesta.</b></p><p>– ¡Fue espectacular! Siempre digo que lo volvería a vivir 10.000 veces, fue una noche soñada. También me han dicho, ¿por qué te casaste si las cosas no estaban bien? Porque aposté a mi familia. </p><p><b>– ¿Estás hablando de lo que dicen en las redes?</b></p><p>- Si, los comentarios abundan y me han dado con un palo, “te quisiste casar para pretender la familia ideal.” </p><p><b>– ¿Los leés todos? </b></p><p>– Sí, ahora ya no tanto. Aprendí, tengo un moderador que borra los comentarios que son de hate y bloquea a la gente, tiene todas mis redes y bloquea a la gente que me insulta. Entonces yo no leo nada, pero en su momento me han dado. Hice lo que yo creo que haría cualquier mujer cuando proyecta una familia, va a haber momentos donde nos encontremos y donde el otro haga cosas que a mí no me parezcan. Estas cosas sucedieron. Teníamos fecha de casamiento en febrero, y en octubre, noviembre, empezaron a suceder ciertas cosas que movieron un poco la estantería, pero yo dije, voy a apostar a mi familia. Aposté, aguanté lo que pude aguantar y cuando ya no daba para más nos separamos.</p><p><b>– Ahora estás esperando una nena con el novio futbolista.</b></p><p>– Con mi novio futbolista, no creí que iba a ser novia de un futbolista en la vida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/B4HLZMIM7RACLPWHK372AXK2VM.JPG?auth=772bb853cdfc4fb0bc0645fa437d1784f9b92d97534a1edf993efcf83dd29032&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Tengo un moderador que borra los comentarios que son de hate y bloquea a la gente, tiene todas mis redes y bloquea a la gente que me insulta. Entonces yo no leo nada", reveló Carito Müller (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– Ser botinera.</b></p><p>– Ser botinera. ¡Ay, Dios!</p><p><b>– ¿Con él te vas a casar? </b></p><p>– Santi ya me tiró a la cancha un par de veces el tema. Nos vamos a casar, yo le digo que sí, pero quiero esperar un poquito más de tiempo. Ya estamos formando familia, no me puedo casar por iglesia porque estoy casada por iglesia pero nos casaremos de otra manera. El quiere hacer una fiesta así y asá y reventar todo. Festejaremos el amor, pero un poquito más adelante.</p><p><b>– ¿Cómo hacemos con el papá de Mía, de tu primera hija? ¿Lo incorporamos? ¿Son amigos?</b></p><p>– Con Martín tenemos un vínculo bastante cambiante, depende para dónde vaya el viento, pero a grandes rasgos tenemos un excelente vínculo. Siempre priorizamos a Mía, nunca se la toma como rehén, como objeto de negociación. Hubo momentos en que le he querido arrancar la cabeza, pero viene a buscar a la nena, se la doy y chau. Después lo hablamos. </p><p><b>“VIVÍ CINCO VIDAS. TENGO 26, UN CASAMIENTO, UN DIVORCIO, UNA HIJA, OTRA HIJA EN CAMINO, ESCRIBÍ UN LIBRO”</b></p><p><b>– Sos una señora, como tu hermano parece que ya viviste 60 años.</b></p><p>– Yo viví cinco vidas. Tengo 26, un casamiento, un divorcio, una hija, otra hija en camino, escribí un libro, me falta plantar el árbol. Pero sí, nos llevamos bien, tenemos siempre diálogo, ya nos divorciamos. Mía va a tener una hermana, hablamos mucho sobre la conducta de ella, hoy tuvimos una charla sobre cómo la notamos, si cambia la conducta, estamos muy pendientes, hacemos muy buen equipo.</p><p><b>– Tu vida es un gran vértigo. ¿En algún momento pudiste estudiar? </b></p><p>– Estudié. Me considero una persona muy inteligente, a mí me da el bocho. Hice abogacía un año entero, en todas las materias nueve, diez. Me trabé en derecho político, la recursé y me tocó el mismo profesor y dejé. Después estudié Periodismo deportivo, los profesores me decían “no dejes porque tenés toda la madera”. Y dejé. Estudié Marketing digital, un cursito que terminé, después nada más. Soy influencer, es el cartel que tengo, pero me gusta mucho cuando se dirigen a mí como comunicadora. Me gusta mucho cuando puedo en redes dar mensajes sobre lo que considero importante. En cuanto me enteré que tenía que arrancar psiquiatra y medicación lo conté, es darle el espacio que se merece y no hacerlo tabú. Mucha gente dice, ¿estás psiquiátrica? ¿Estás loca? No, no estoy loca, hay algo químico que está pasando en mi cerebro que tiene una explicación, estoy buscando herramientas para poder controlarlo y estar bien yo, que esté bien mi bebé, mis padres, mi familia. Esas son cosas que me gusta contar.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TEJPNLH3EJGITMLDTJYK2FRHIY.JPG?auth=58127fb86cd3eceb8a2c9944fdbca6306e51b0e0d885435029c514f0e9c7a4d4&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[LiL Cake: “No sé por qué es pero siento que la gente me ve y ya me detesta”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/26/lil-cake-no-se-por-que-es-pero-siento-que-la-gente-me-ve-y-ya-me-detesta/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/26/lil-cake-no-se-por-que-es-pero-siento-que-la-gente-me-ve-y-ya-me-detesta/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[En una charla con Infobae, el músico y streamer habló del odio que recibe en Internet desde los 13 años, del peso de haber quedado encasillado con "Mercho" y del proceso personal que lo llevó a dejar atrás al adolescente que, según reconoce, se había “comido una re película”]]></description><pubDate>Sun, 26 Jul 2026 05:40:24 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Durante años, millones de personas conocieron a <b>LiL CaKe </b>por un hit imposible de esquivar: <i>Mercho</i>. Para muchos quedó reducido a esa canción, al streamer polémico o al chico que parecía vivir siempre en el centro de alguna discusión en redes. Él asegura que esa imagen ya no lo representa.</p><p>A los 22 años, después de pasar casi dos años sin publicar música, acaba de lanzar un proyecto tan ambicioso como inusual: <b>41 canciones de un minuto, todas producidas casi íntegramente por él</b>. Dice que es el disco que siempre quiso hacer, lejos de las fórmulas y de la búsqueda desesperada del próximo éxito viral.</p><p>En esta charla con <b>Infobae</b> habla por primera vez con tanta profundidad sobre el costo de <i>Mercho</i>, el odio que recibe en Internet desde los 13 años, el miedo a quedar atrapado en un personaje, la relación con sus padres, la ludopatía que atravesó su familia, la ansiedad, la terapia y su relación con la influencer Sofía Barreiro, el amor que inspiró gran parte del álbum.</p><p>“Hoy soy amigo de <i>Mercho</i>. Durante mucho tiempo no lo fui", admite. Y resume el espíritu de esta nueva etapa con una frase que atraviesa toda la entrevista: <b>“Ya no soy el nene que todos creen que sigo siendo”</b>.</p><p><b>—Bienvenido, con música nueva.</b></p><p>—Mucha música nueva. Sacamos 41 canciones y todas desde casa.</p><p><b>—¿Salieron todas las que hicieron o quedaron algunas afuera?</b></p><p>—Quedaron un montón. Soy medio raro para hacer música. Me gusta generar ideas todo el tiempo y muchas ni siquiera las guardo o las exporto. Quedan ahí, en un cajón de la computadora.</p><p><b>—¿Cómo es el proceso? </b></p><p>—Lo fui descubriendo hace poco. Me encierro solo con la computadora, el micrófono y la placa de sonido. Hago casi todo yo: los <i>beats</i>, la producción. Empiezo a balbucear melodías y trato de que las cosas me bajen solas, sin pensar demasiado lo que digo.</p><p><b>—¿Por qué canciones de un minuto?</b></p><p>—Porque <i>4114</i> va a tener varias partes y no podía sacar de entrada un disco de dos horas, tenía que dar un <i>preview</i>. ¿Quién escucha hoy un álbum de dos horas? Vivimos en una época donde todo pasa rapidísimo y quise reírme un poco de eso: hacer un disco larguísimo y, al mismo tiempo, cortísimo. También quería poner en contexto quién soy. Hay cosas que la gente tiene que saber para meterse en este mundo. Si alguien ya me odia de entrada, probablemente le parezca malísimo. Y, en realidad, es un disco muy amoroso.</p><p><b>—O sea, primero hay que conocerte.</b></p><p>—Es un disco para escuchar de principio a fin. Muchos creen que hice 41 canciones para ver cuál explota en TikTok y es exactamente al revés: me esforcé por salir de lo que está sonando hoy. Mucha gente dice: “Tuvo su minuto de fama, pegó con <i>Mercho</i> y listo". El minuto también habla de eso, me río un poco de esa idea.</p><p><b>—¿En algún momento te la creíste?</b></p><p>—Sí, me comí una re película (risas). Pero creo que a cualquiera le puede pasar.</p><p><b>—¿Llegaste a pensar que realmente se terminaba todo? Alguna vez contaste que le dijiste a tu papá: “Hasta acá llegué”.</b></p><p>—Sí. Hay días en los que me pongo un escudo y no me entra una bala, pero otras veces sí. Desde los 13 años, cuando empecé a streamear, recibo insultos en Internet. Nunca fui de caer bien de entrada, mi forma de hablar siempre fue chocante y con <i>Mercho</i> todo se multiplicó. Hoy me lo tomo con más humor, pero a veces entro a TikTok y de 400 comentarios no hay uno bueno. Hay algunos que son graciosos porque no tienen ningún sentido.</p><p><b>—¿Como cuáles?</b></p><p>—Los parecidos. Ahora dicen que soy Romi, la cantante de Grupo Play, y me estallo. Antes era Amigacho y Mercedes Sosa. Eso me hace reír. Lo que sí me molesta es cuando dicen que soy un fantasma. Hace poco usé la palabra <i>statement</i> en una entrevista y me mataron: “Estamos en Argentina, pa”. Y yo pensaba: tampoco dije nada tan raro. Capaz hablo medio gamer. Crecí jugando Minecraft y esa quedó siendo mi forma de expresarme.</p><p><b>—Volvamos al principio. ¿Cómo fue esa infancia?</b></p><p>—Muy normal. Vivía con mi papá, mi mamá y mi hermana. Somos una familia muy chica y muy unida. Nací en General Rodríguez, después nos mudamos a Pilar y todavía vivo con ellos. Son mi columna.</p><p><b>—¿Terminaste la escuela? </b></p><p>—Casi (risas). Me quedó Educación Física. Después vino la pandemia, firmé con Sony y la vida agarró para otro lado.</p><p><b>—¿Cómo les explicaste a tus papás que trabajabas como streamer?</b></p><p>—No al principio. Recién se dieron cuenta en una juntada de la <i>Coscu Army </i>en Puerto Madero, cuando tenía 13 o 14 años. Llegamos al Puente de la Mujer y todo el mundo empezó a gritar “¡Tortita, Tortita!”. Ahí entendieron que estaba pasando algo.</p><p><b>—¿Ellos sabían que te llamabas </b><i><b>Tortita</b></i><b>? </b></p><p>—Sabían que hacía <i>streams</i> porque me acostaba a las tres o cuatro de la mañana, pero no dimensionaban. Después vieron que ya ganaba algo de plata con Twitch y que me alcanzaba para comprarme juegos.</p><p><b>—¿Qué hacías con esa plata?</b></p><p>—Me la gastaba toda. Llegaba por PayPal y ni sabía cómo sacarla. Decía “ya fue” y me gastaba todo comprando juegos en Steam, una página de juegos.</p><p><b>—¿Cuándo aparece la música?</b></p><p>—En 2019. Ahí está el punto de quiebre de mi vida. A fines de 2018 murió mi abuelo y eso me destruyó. Como somos tan pocos, pasar de seis a cinco fue durísimo. Ese Fin de Año cuando se fueron todos a dormir terminé <i>Volvé conmigo</i> y la subí. Toda la Coscu Army empezó a decir: “Che, Tortita sacó un tema”. Nadie sabía todo lo que había detrás de esa canción. La hice porque me nació.</p><p><b>—¿Dónde la publicaste?</b></p><p>—En YouTube y Spotify. Aprendí a subirla mirando tutoriales.</p><p><b>—¿Hasta ese momento nunca habías mostrado música?</b></p><p>—No. Producía desde los 11 años, pero nunca había publicado nada. Después salió <i>USA</i>, empezó a moverse mucho durante la pandemia y ahí apareció Sony. Vinieron a mi casa, hablaron con mi viejo, hicimos un asado y terminamos firmando. Ni siquiera fui a las oficinas: llevaron el contrato y lo firmé en la puerta.</p><p><b>—Y ahí tu papá empezó a acompañarte.</b></p><p>—Sí. Venía a los estudios, a las reuniones. Casi hacía de manager. De ahí salió ese mito de que mi viejo trabajaba en la música y que por eso me iba bien. Nada que ver: es productor de seguros. Mi mamá ocupa otro lugar, es mi costado emocional, es con quien hablo cuando me pasa algo o me siento solo. </p><p><b>—¿Cuándo sentís que se te fueron “los patitos”?</b></p><p>—Veinte millones de veces (risas). Pero la que más recuerdo fue en Mar del Plata, tenía 16 o 17 años y estaba en mi etapa más rebelde. Streameaba con Brunenger, se viralizaban clips míos haciendo cualquier cosa y mis viejos me decían: “Rescatate porque vas a perder todo”. Tenían razón.</p><p><b>—¿Qué pasó?</b></p><p>—Un clip mío se viralizó completamente fuera de contexto. Había reaccionado mal con una persona que nos seguía por la calle mientras transmitíamos en vivo y solo quedó la parte donde yo insultaba. Ahí entendí que Internet te deja pegado para siempre y mucha gente se quedó con esa imagen de mí, la del tarado atómico. Hoy siento que crecí y que vivo pidiendo perdón por cómo era a esa edad, algo que también tengo que aprender a soltar.</p><p><b>—¿Sentís que eras agresivo?</b></p><p>—No. Era un guachín que se había comido un poco la película. Hubo muchos clips sacados de contexto, pero también estaba en una etapa de rebeldía y no sabía manejarla.</p><p><b>—Firmás con Sony y empezás a ganar plata en serio.</b></p><p>—Sí (risas). Llegó el famoso adelanto, donde te llega buena plata. Alquilé un departamento en Recoleta cuando tenía 16 o 17 años, aunque ni vivía ahí. Lo usaba cuando tenía que grabar en Capital. </p><p><b>—Pero en algún momento te compraste el Mercedes. </b></p><p>—Sí, en 2022. El famoso Mercedes del “Mercho escuchando el Farcho”. Lo gracioso es que lo vendí dos meses antes de que explotara <i>Mercho</i>.</p><p><b>—¿Es verdad que al principio no te encantaba? </b></p><p>—Con <i>Mercho</i> tuve una relación de amor y odio. Hoy somos amigos, pero al principio era mi enemigo. No quería sacarla porque había otros temas que me gustaban más. Antes grabé dos videoclips que nunca salieron y recién el tercero fue <i>Mercho</i>. Al mes explotó y me pasó exactamente lo que nunca había querido.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Siempre soñé con crecer de a poco, armando un público. Y de golpe todo lo que había construido quedó tapado. <b>Dejé de ser LiL CaKe para convertirme en “el de </b><i><b>Mercho</b></i><b>"</b>. Me bajaba de festivales en España sintiéndome vacío. La gente gritaba <i>Mercho</i>, pero después tocaba seis temas más y casi nadie los conocía. Ahí entendí: <b>“No se pegó LiL CaKe; se pegó una canción”.</b> Y encima era una canción que no representaba la música que quería hacer.</p><p>—<b>Pero mientras todos veían que estabas en el mejor momento de tu carrera...</b></p><p>—La estaba pasando horrible. Nunca lo decía, fingía demencia. Pensaba: “Bueno, ya estoy acá, habrá que seguir”. Pero por dentro estaba muy mal. Me acuerdo de estar muy enojado con todo, con la vida.</p><p><b>—Está bueno que lo cuentes porque del otro lado uno imagina otra cosa.</b></p><p>—Sí. Mucha gente busca pegar un hit, pero si hacés música de verdad no necesariamente querés eso. <b>A mí </b><i><b>Mercho</b></i><b> me sacó más de lo que me dio</b>. Me dio plata, exposición, obvio, pero me quitó todo el trabajo que venía construyendo.<b> Yo no quería ser “el de </b><i><b>Mercho</b></i><b>“.</b></p><p><b>—¿Hoy ya no te molesta que te la pidan?</b></p><p>—No. Hice las paces con la canción. Hoy soy amigo de <i>Mercho</i>. Pero después de todo ese proceso tuve que preguntarme qué quería hacer de verdad. </p><p><b>—¿Y ahí aparece este disco?</b></p><p>—No fue de un día para el otro. En 2024 me equivoqué otra vez. Volví a hacer cumbia porque creíamos que era el camino para pegarla de nuevo, era el camino fácil, sin desmerecer la cumbia. Grabé un montón de canciones para tratar de pegarla en TikTok, pero un día pensé: “¿Qué estoy haciendo?”. Estaba haciendo música para que funcionara, para intentar salir a flote. </p><p><b>—¿Era una búsqueda tuya o del equipo?</b></p><p>—De todos. Creíamos que era el camino: pegan los temas, salimos a tocar, guardamos plata en la mochila y estamos. Después me separé de ese equipo y quedamos mi viejo, Sony y yo. Ellos apuntaban a algo mucho más comercial y yo quería experimentar. Y si quería encontrar mi identidad, tenía que hacer la música que realmente me representaba.</p><p><b>—Había que hacer un trabajo profundo en serio. ¿Cómo llegaste a este disco?</b></p><p>—A fines de 2024 conocí a un productor amigo que, más que producir, me ayudó a descubrir qué quería hacer. En marzo de 2025 empecé a ir solo al estudio. Sony también me dio libertad total. Dejé de pensar en géneros y empecé a hacer la música que realmente me salía. Ahí me encontré. Al principio no pensaba hacer un disco, pero empecé a acumular canciones hasta que terminamos eligiendo 41.</p><p><b>—Estuviste casi dos años sin sacar música. ¿No daba miedo?</b></p><p>—Una banda (risas). Pero también sé que cada vez que aparezco genero algo: interés, muchas veces odio, pero igual se viraliza. Con <i>Mercho</i> pasó eso. Al principio todos me decían “Mercedes Sosa”. Era un chiste despectivo, pero esos comentarios hacían que el tema siguiera circulando. Después vino el baile, el <i>trend</i> y explotó.</p><p><b>—¿En serio sentís que despertás odio? </b></p><p>—Sí. No sé si es por cómo hablo, por cómo me veo o por todo lo que pasó conmigo en Internet, pero siento que mucha gente me ve y ya me detesta. Nunca encontré la forma de revertirlo.</p><p><b>—Yo no vengo del mundo Twitch. ¿Creés que tiene que ver con un personaje provocador que construiste?</b></p><p>—No fue intencional. Cuando era más chico me las mandaba porque no tenía control de lo que hacía. Hoy veo esos clips y yo también me odio. No era un ángel; era un un pesado. Pero crecí. Y la gente que me seguía también.</p><p><b>—¿De qué viviste esos dos años? </b></p><p>—De lo que me dejó <i>Mercho</i>. Una canción así sigue generando. Si sumás todas las plataformas, debe andar cerca del billón de reproducciones. Eso te da tranquilidad, pero sabés que no es para siempre.</p><p><b>—¿Cómo un joven de 22 años termina titulando un tema </b><i><b>Atahualpa Yupanqui</b></i><b>?</b></p><p>—Justamente porque habla de lo contrario: nunca escuché folclore ni tengo una gran cultura musical. La canción es un descargo sobre todas las etiquetas que me ponen. Digo que no soy trapero porque nunca fui un pibe de calle; no soy yankee porque, aunque a veces meta frases en inglés, es solo porque me gusta cómo suenan. Y cuando digo que nunca escuché a Atahualpa Yupanqui no es una provocación: es la verdad. Soy todo lo contrario a la imagen que muchos esperan de un músico y hago música porque me nace, no porque haya estudiado discos toda mi vida.</p><p><b>—Hay otra canción, </b><i><b>Aunque seas mala</b></i><b>. ¿Alguna vez te enamoraste de alguien que sabías que te hacía mal?</b></p><p>—No sé si sabía que me hacía mal, pero todo el disco habla de mi relación, que todavía sigue<b>. Es la primera vez que siento que estoy realmente enamorado</b>.</p><p><b>—¿Habla de Sofi?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Es mala Sofi? </b></p><p>—A veces (risas). Pero no.</p><p><b>—¿Tienen una relación medio tóxica? </b></p><p>—No. Estamos un poco locos los dos. Ella fue mi mejor amiga desde los 15. Después desapareció un tiempo y volvió a aparecer en febrero de 2025. Y a mí me pasa algo: para hacer música necesito estar enamorado o que alguien me guste. Muchas veces escribí canciones para personas que nunca supieron que hablaban de ellas.</p><p><b>—Hay un tema que se llama </b><i><b>2026</b></i><b>. ¿Tiene que ver con algo que pasó este año?</b></p><p>—Nació de una discusión de pareja, a fin de año, una época que siempre me pega mal. Pero si pienso el disco, la evolución no está tanto en las letras como en el sonido. Quería que el cambio se escuchara, por eso me metí tanto en la producción. Casi todo el disco lo produje yo.</p><p><b>—¿</b><i><b>La teoría de conocerse dos veces</b></i><b> habla de Sofi? </b></p><p>—Sí. Habla de reencontrarte con alguien. Yo la amaba desde chiquito, pero ella tiene tres años más que yo, así que en ese momento no tenía ninguna chance.</p><p><b>—¿Ella lo sabía? </b></p><p>—No. Creo que es el clásico mejor amigo enamorado que nunca dice nada. Después cada uno siguió su vida y cuando nos volvimos a encontrar, la historia fue otra.</p><p><b>—¿Y </b><i><b>Carta natal</b></i><b>?</b></p><p>—Creo mucho en las energías y la astrología. Me hice la carta natal y todavía tengo guardado el audio de esa sesión porque muchas de las cosas que aparecían ahí terminaron pasando. Antes de empezar este disco también hice una terapia entre meditación y reiki. Me hicieron imaginar un río y dejar ahí todo lo que me hacía mal. Nunca lo había contado, pero me hizo muy bien.</p><p><b>—Habrá que volver a ese río.</b></p><p>—Sí, por favor (risas). Todavía tengo varias cosas para dejar ahí.</p><p><b>—¿Meditás?</b></p><p>—Sí, sobre todo para dormir. Soy muy ansioso. Cuando llega la noche necesito poner una meditación o, a veces, un capítulo de <i>Los Simpson</i> para dejar de pensar.</p><p><b>—¿En esos momentos de ansiedad o tristeza, no consultaste nunca a psicólogos?</b></p><p>—Sí. Fui un tiempo, me hizo muy bien y quiero volver. Fue justo antes del disco y siento que tuvo mucho que ver. Tenía una obsesión con la hora: miraba el reloj para decidir hasta cuándo esperar para hacer cualquier cosa. El psicólogo me ayudó a entender que era una exigencia absurda.</p><p><b>—Está bueno que cada vez se hable más de salud mental.</b></p><p>—Sí. Y también habría que hablar más del impacto que tienen las redes. A mí me pegan muchísimo. Muchas veces aparezco y me matan sin hacer nada. Tenés que construir un escudo para bancarte eso.</p><p><b>—¿Eso pasa solo en las redes o también cuando te cruzás con la gente?</b></p><p>—Solo en las redes. Cuando conozco a alguien siempre pienso: “¿Le voy a caer igual de mal que en Internet?”. Y casi siempre pasa lo contrario. Frente a una cámara mostramos una parte; en el día a día soy bastante distinto.</p><p><b>—El disco termina con </b><i><b>Adiós para siempre</b></i><b>. ¿A quién o a qué le dijiste adiós?</b></p><p>—A mi pasado. Sentí que pude soltar un montón de fantasmas, culpas e inseguridades. Por eso cierra el disco: <b>es una forma de despedir esa etapa</b>.</p><p><b>—¿Y hacer las paces con todo eso?</b></p><p>—Sí. Hoy ya no veo mi historia como algo feo, sino como parte de lo que soy.</p><p><b>—El disco tiene 41 canciones de un minuto. Así que te propongo responder algunas cosas en un minuto. ¿La vez que pasaste más vergüenza arriba de un escenario?</b></p><p>—En España se cortó la luz en pleno show. Irremontable. Estábamos solos con Diego, mi corista, y empecé a cantar a capela hasta que volvió. Cinco minutos después dijimos: “Bueno, <i>Mercho</i>" (risas). Nos salvó la canción.</p><p><b>—¿El mensaje más inesperado que te mandó un famoso?</b></p><p>—Ozuna. Un día abrí Instagram y tenía un mensaje suyo. También hablé con J Balvin. Jamás imaginé que supieran quién era.</p><p><b>—¿Quién es el famoso más famoso que tenés en WhatsApp? </b></p><p>—J Balvin, la cabra. Con él me llevo re piola.</p><p><b>—¿La peor decisión económica que casi tomás?</b></p><p>—Casi me compro una casa enorme y me quedaba en cero, no sé qué flasheé. Tenía cinco habitaciones, dos livings, una locura para mí solo. Por suerte frené a tiempo.</p><p><b>—¿Un secreto de un videoclip?</b></p><p>—El Mercedes de <i>Mercho</i> era de El Villano. Nos lo prestó para filmar.</p><p><b>—¿La peor cita de tu vida?</b></p><p>—La verdad, no tuve muchas citas. </p><p><b>—¿El primer día que viste plata en tu cuenta?</b></p><p>—Tenía 13 años e hice un descalabro. Me entraron unos 120 dólares por PayPal y me gasté casi todo comprando juegos.</p><p><b>—Con ese acceso tan temprano a Internet, ¿nunca caíste en las apuestas?</b></p><p>—No. <b>En mi familia hubo mucha ludopatía: mi papá, mi abuelo y un tío</b>. Jugué algunas veces, pero nunca aposté fuerte. Les tengo respeto y miedo. Por eso <b>nunca acepté hacer publicidad para casinos ni streams apostando</b>, aunque me ofrecieron muchas veces. Sé el daño que puede hacer.</p><p><b>—¿Y tu papá cómo está?</b></p><p>—Muy bien. Hace mucho dejó de jugar, pero perdió mucha plata y así lo entendió. Tiene hasta una ruleta tatuada como recordatorio de lo que no quiere volver a ser. Mi mamá siempre lo bancó. Somos una familia muy unida.</p><p><b>—¿La vez que más te confundieron con otra persona?</b></p><p>—(Risas) Todos los días. Dicen que me parezco a todo el mundo. En un momento me decían <i>Manzana</i>, <i>Big Apple</i>, y como éramos amigos y salí en su videoclip, muchos pensaban que era él. </p><p><b>—Yo fui </b><i><b>Tortita; </b></i><b>después </b><i><b>Cake</b></i><b>. Nunca </b><i><b>Manzana</b></i><b>. </b></p><p>—Nunca <i>Manzana</i>. Hasta <i>Mercho</i> me estiré eh, pero <i>Manzana</i> no.</p><p><b>—¿Qué borrarías de tu etapa en Twitch?</b></p><p>—Casi todo. Sobre todo los streams de cuando tenía 15 o 16 años. Era un nene con demasiada exposición y me mandaba todas, re tarado. Llegamos a tener diez mil personas mirando en vivo y nadie dimensionaba lo que significaba eso.</p><p><b>—El disco termina con </b><i><b>Tu hijo</b></i><b>. Imaginemos que esta es la canción 42. Decime algo que nunca hayas dicho en una entrevista.</b></p><p>—No sé si hay algo que nunca haya dicho, porque siempre fui bastante abierto. Pero sí me gustaría que la gente entendiera una cosa<b>: ya no soy el nene que muchos creen que sigo siendo</b>. Crecí, cambié un montón. Capaz a veces parezco sobrador cuando hablo, pero soy un pibe completamente normal. Si me odiás, lo entiendo. Ojalá algún día me des otra oportunidad y también se la des al disco. Si te gusta, gracias. Y si no, no pasa nada.</p><p><b>—Me encantó nuestra primera charla. ¿Se vienen fechas?</b></p><p>—Ojalá. Por ahora no hay nada confirmado porque siento que este disco es empezar de cero. Pero tengo muchas ganas de tocar por primera vez canciones que realmente me representan.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/34TQOSZSC5E3VLR7R4X5LQPDBY.png?auth=08270526dc155aa5af8396695303406bf0c79520bf4569cd51cc482e30cd405a&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Personajes - Lil Cake - Home]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Tenía 13 años, sus piernas no le obedecían y un dolor en su espalda no lo dejaba dormir: “Prepárense para la nueva vida de su hijo”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/25/tenia-13-anos-sus-piernas-no-le-obedecian-y-un-dolor-en-su-espalda-no-lo-dejaba-dormir-preparense-para-la-nueva-vida-de-su-hijo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/25/tenia-13-anos-sus-piernas-no-le-obedecian-y-un-dolor-en-su-espalda-no-lo-dejaba-dormir-preparense-para-la-nueva-vida-de-su-hijo/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Gustavo Méndez acumula casi dos décadas de trayectoria como periodista en gráfica, radio, televisión y ahora streaming. Pero antes de convertirse en panelista de Moria Casán y el confidente de la China Suárez, enfrentó un severo problema de salud que le cambió la vida. En un nuevo capítulo del ciclo Voces, la voluntad de un adolescente que tuvo que aprender a caminar y se resistió a verse a sí mismo como una víctima]]></description><pubDate>Sat, 25 Jul 2026 05:41:26 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Gustavo Méndez empezó y terminó la entrevista hablando de Norma y de Jorge, sus papás. Es el tema que subyace en la conversación y lo que conforma los cimientos de su propia historia, el relieve de su vida, lo que vino a contar. Dijo que llamó a su mamá para contarle, contento, que iba a dar una nota en <b>Infobae</b>. Contó que a su papá le dicen “el actor” en San Nicolás, su ciudad natal, porque le gusta actuar, bailar, disfrazarse, payasear. En ese relato mínimo, no puede evitar envolverse en emoción. Algo remueve ese recuerdo, afloran los orígenes, brotan los obstáculos superados, el camino transitado, la resemblanza de dónde estaban, la consciencia de donde están, los que eran, en los que se convirtieron. Así empieza. “Honrar y compartir. Está el mundo tan superficial, egoísta, oscuro, que hay que mostrar <b>la unión de la familia con sus defectos</b>, con sus peleas, pero que siempre pregone el amor y la fraternidad”. Así termina, rememorando a Norme y a Jorge. </p><p>En el medio, entre la primera y la última emoción, se mece su propia vida, su recorrido. El niño que cenaba líquidos, el adolescente que a los trece años empezó a sentir un dolor espantoso para dormir, que no podía orinar, no podía correr, que nunca creyó en el diagnóstico fatalista de que iba a dejar de caminar, que tuvo que usar un corset hasta el cuello para alinear su columna. El joven que <b>le dijo a su médico que pronto lo iba a ver por televisión como periodista</b>, el que vivió de prestado en Villa Madero, San Martín, El Palomar y el microcentro para alcanzar su sueño profesional. Y el adulto que hoy brilla como panelista en <i>La Mañana con Moria</i>, que tejió una relación de cercanía con la China Suárez, que tiene cruces mediáticos con Wanda Nara y que ya acumula 17 años de trayectoria en diferentes medios de comunicación.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IENTE4OOIBDUDLED2B3SCJE24I.jpg?auth=c2ae287a4f3cdbc0f7b78bf677b077072f60e5f166266623fb0033e505be4296&smart=true&width=1920&height=1072" alt="Gustavo Mendez creció junto a su familia en San Nicolás." height="1072" width="1920"/><p><b>— ¿Cómo era la infancia en San Nicolás? </b></p><p>— Era una infancia en el barrio 14 de Abril, calle de tierra, cuneta. Un hermano más grande, Matías, que me lleva seis años. Una infancia muy lúdica, muy de salir a la calle, de jugar con mis vecinos, amigos, de ir al jardín de infantes, de ir al colegio. Mi papá nunca quería que falte al colegio. Yo me llevé la mejor parte, mi hermano siempre digo que se llevó la peor porque lo llevaba a trabajar en bicicleta, mi viejo plomero, gasista, y tenía la caja de herramientas adelante, mi hermano iba en el caño. Lloviera, día feo, lo que sea, nos llevaba al colegio. No había excusa, siempre íbamos al colegio. También me acuerdo que nunca podía pagar la cuota, siempre se demoraba, en el boletín era uno de los pocos que no pagaba la cuota, porque mi viejo era un laburante cuentapropista.</p><p><b>— ¿Se enteraba el resto? </b></p><p>— No, no se enteraba el resto. Siempre me quedó marcado fuego eso. Por eso hoy a mí no me gusta deber nada, ni un centavo. Y fue una infancia muy buena, muy linda, disfruté mucho. Me dieron mucha libertad. Criándome en cumpleaños, a mi papá y mi mamá les gustan mucho la familia, los cumpleaños, siempre salir a bailar. Y nunca sobró nada ni faltó nada. Siempre me acuerdo que yo jugaba al fútbol y al básquet en clubes de San Nicolás. Para poder comprarme las zapatillas para jugar al básquet o los botines, iba a trabajar con mi papá para que no le pagara el peón y laburaba yo. </p><p><b>— ¿Qué edad tenías? </b></p><p>— 10, 11. Rompía, agarraba masa y cortaba fierro. <b>Hasta los 13 que fue cuando empecé a tener un problema de salud grave. Me cambió la vida</b>. Pero, por ejemplo, para poder comprarme las zapatillas le pedía a Mari, la vecina del barrio, que me preste la tarjeta de crédito, y no teníamos auto entonces pedía un remis, tenía que organizar todo. Antes de ir a ver las zapatillas que yo necesitaba para jugar al básquet o los botines, hacíamos toda la operativa y me podía comprar las cosas.</p><p><b>— ¿En qué momento entendiste que en tu casa faltaba plata? </b></p><p>— Y ya de chico, cuando iba a un colegio privado: iba a la casa de mis amigos y había otra realidad. Cosas que te das cuenta de niño, una <i>Nintendo </i>por ejemplo, un <i>Sega</i>, que yo no tenía. O que pedía para el arbolito de Navidad tal cosa y no me llegaba. Pero hubo amor. </p><p><b>— ¿Llegaste a pensar que no ibas a alcanzar lo que querías? </b></p><p>— No. Nunca jamás. Siempre sabía que iba a llegar. </p><p><b>— En algún momento te empezaste a sentir mal. Algo empezó a pasar. ¿Cómo detectan que estabas enfermo? </b></p><p>— Acá también entra un poco la parte económica porque era el año 95, 96. Empecé a despertarme todos los días con dolor de espalda en la zona lumbar. No sabía qué tenían entonces empecé a despertarme a las cuatro de la mañana con dolor. Eran intermitentes los días que pasaba. Y yo seguía jugando al fútbol y al básquet. </p><p><b>— ¿Jugabas bien? </b></p><p>— Sí, yo me consideraba que jugaba bien porque soy competitivo, porque me entrenaba, porque siempre quería ganar. Y era también lo que yo siempre veo a retrospectiva, que era competir contra mí mismo, por más que jugaba en equipo. Sí, jugaba de ayuda base al básquet, metía muchos triples, y jugaba de mediocampista o de 4 de lateral, porque era derecho, al fútbol. ¿Por qué digo derecho? Ahora te voy a contar. <b>Empiezo a ver que mis piernas no empiezan a funcionar como mi cerebro le estaba indicando</b>. Empecé a que me vean médicos, todos amigos de mi padre, clientes de mi padre, etcétera, sin obra social por supuesto. Iba boyando de un lado a otro y ya ahí empezaba a tener, al tratarme con médicos adultos, una realidad que mis amigos y compañeros del colegio no lo tenían que era hablar con adultos que me estaban analizando, que no podemos ir acá por tal cosa, este médico es muy caro…</p><p><b>—¿Te preocupaba lo que estaba pasando con vos? ¿Tenías noción de que se podía complicar? </b></p><p>— No, todavía no. Hasta que a los 13 ya la coordinación de mis piernas estaban medias raras cuando quería correr. <b>Ya no orinaba, no iba de cuerpo, se me empezó a desviar la columna de manera muy rápida y nadie sabía qué tenía</b>. </p><p><b>— Qué susto. </b></p><p>— Yo quería saber qué tenía. Al ir a trabajar con mi papá a casas hermosas, quería ser arquitecto. Me cambié a un colegio técnico en San Nicolás. Y ahí es cuando empiezo con los síntomas súper graves: no orinar, no ir de cuerpo, no poder correr, desviación de la columna. Y ahí es cuando me doy cuenta que me estaba pasando algo muy grave. Muy grave. Y fui a una guardia, me dijeron “tomate una bayaspirina y vení mañana al urólogo”. El dolor era tan fuerte, ya era diario,<b> yo caminaba todos los días a las cuatro de la mañana rodeando la mesa de roble y mi mamá llorando mirándome</b>. Siete de la mañana al colegio. Volvía y me acostaba a la siesta. Hasta que un día ya no podía orinar, no podía ir de cuerpo, no tenía apetito y la mucha la desviación de columna, fuimos a un traumatólogo en Rosario. Me dice que los dolores son por la desviación de la columna. Y yo le digo “hace dos años no tenía desviada la columna y los dolores los tenía igual”. Voy a un pediatra, Alonso, de San Nicolás. Me dice “andá a hacerte este estudio a Rosario”, era un estudio urodinámico: te ponen sonda, te vacían la vejiga, te la vuelven a llenar y te dicen “cuando tenés ganas de hacer pis te parás y orinás sobre sonda”.</p><p><b>— Horrible ese estudio, ¿no? </b></p><p>— Sí, 13 años tenía. Tengo ganas de hacer pis, me paro, quiero orinar, gotas. Hice así chiquitito y en la vejiga tenía más de un litro de líquido. Me vacían la vejiga, me hacen salir, se quedan con mis padres. La charla que después me entero es “su hijo tiene un problema neurológico muy grande, lo tienen que llevar ya a un médico y es probable que no pueda caminar”. </p><p><b>— Chequeándote la vejiga encuentran que tenés un problema neurológico. </b></p><p>— Exacto. Así que volvimos y ese doctor que nos había mandado a hacer el estudio dijo “mañana lo tienen que llevar al Garrahan”. Ahí empezó una batería de estudios, de punzar la médula. Cuando llegué al Garrahan ya sentí paz diciendo “estoy en el lugar indicado”. No me preguntes qué. Antes de irnos de San Nicolás había cadena oración en el barrio. Estábamos a siete cuadras de la Virgen. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XWRFF5WU25FXFPQOAJREQBVFAM.jpg?auth=d300c91bfd90607d9aaa2798ab98e3f3db5bfbdcc63e1f0d8463c44fe1b7d26c&smart=true&width=1920&height=1439" alt="Gustavo junto a su mamá camino a Buenos Aires para ser atendido en el Hospital Garrahan" height="1439" width="1920"/><p><b>— Había un barrio y una comunidad acompañando.</b></p><p>— Sí, hacían bingos porque como mi viejo si no trabajaba no le ingresaba plata. <b>Mis compañeros del colegio salían con una lata a pedir monedas para darle plata a mis viejos</b>. Porque yo estaba internado y tenían que estar conmigo. Mi viejo era independiente y mi mamá no trabajaba. A todo esto, mi hermano, estudiando primer año de la Facultad, profesorado de educación física, solo en San Nicolás. El segundo o tercer día, aparte de punzarme la médula, me hago una resonancia magnética, era <b>un tumor medular octavo dorsal</b>. Era tan alto el tumor que les avisaron a mis viejos que yo iba a quedar paralítico. ¿Por qué te dije que jugaba con la derecha? Después te voy a contar por qué. En el Garrahan te revisan todo de pie a cabeza. Lo más grande que hay para mí. Es el elefante blanco del amor le digo. Sale una médica oftalmóloga retando a una mamá que no había hecho los estudios de su hijo. Mi mamá me mira y dice “esta es brava”. Entramos y yo pillo digo “¿por dónde le entro?”, porque tenía cara de mala. Los nenes a los doctores del Garrahan les dejan dibujitos. Veo una estampita de la Virgen de San Nicolás. Le pregunto “¿es tuya? ¿te la regaló un paciente?”. “No, es mía, la traje yo”. “Ah mirá, somos de San Nicolás”, dice mi mamá. Le cambio la cara. Dice “les voy a contar mi historia. Yo tenía hepatitis y rechazaba todos los medicamentos hasta que una vecina me dijo hay una virgen que apareció en el año 83, andá que es muy milagrosa”. Fue con fiebre, volvió, se hizo el estudio y no tuvo más hepatitis. Lo contó breve. “Así que si ustedes tienen fe quédense tranquilos que están en un muy buen lugar pero aparte tienen la protección divina”. Nos fuimos. Antes de que me venga a internar, la casa se llenó de gente. <b>Entonces una persona me dijo “si te van a operar, cerrá los ojos y la virgen te va a ayudar”</b>. Era re loco porque en todos los días que iban pasando yo sentía que había algo que era anormal. Venían los médicos, los equipos, los ateneos, venía el jefe de traumatología con su equipo, y yo podía hacer algo que, por la altura del tumor no podía, por ejemplo, caminar con los talones. Y yo desfilaba, los hacía reír a todos. Estaba tratando de llevarlo lo mejor posible. Aparte entendía que si a mí me veían bien la incertidumbre que expresaban tus seres queridos menguaba. Entonces, me empecé a sentir mejor hasta que al séptimo día me iban a operar. Me avisaron el sexto día. “Tenés que bañarte tres veces en pervinox. Una gasa la parte de abajo, una gasa la parte de arriba”. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GGFQXDO3H5HSFH6CXTQCCZA2VA.jpg?auth=68d86ffae1b3bf6c83cc95c624202d92692629b1b404907ae1adaa7aef07688b&smart=true&width=1920&height=1447" alt="“Prepárense para la nueva vida de su hijo, busquen una silla de ruedas”, les dijeron los médicos a los padres cuando lo iban a operar." height="1447" width="1920"/><p><b>— Hasta ese momento vos no sabías que te iban a operar. </b></p><p>— No, yo nunca supe. No sabía que tenía un tumor en la médula yo.</p><p><b>— ¿Tus papás sí? </b></p><p>— Sí. Y les dijeron “<b>prepárense para la nueva vida de su hijo, busquen una silla de ruedas</b>”. Bueno, me llevan a quirófano ese séptimo día. Y ahí veo un punto blanco. Yo desconocía la palabra tumor. El tipo empieza hincha de qué sos, de Boca, te hacen el biri-biri los anestesistas por supuesto. Me ponen la máscara blanca, me acordé de San Nicolás. “Cerrá los ojos, la virgen te va a ayudar”. Y esa luz que está ahí vino. Una luz normal. Vino, se quedó conmigo. La sensación que yo sentí es que me dijo “quedate tranquilo que va a estar todo bien”. Tres segundos. Me levanto. Luz, luz, luz, luz. Esa luz se va, se va, se va, se va. Me despierto. Miro para mi costado: mi papá. “Papi, ¿por qué no me operaron todavía?”. “No, ya te operamos, estamos al otro día”. Viene una nube. Me da algo frío. Me duermo. Me levanto la segunda vez mejor. Miro esa luz. Digo “papi ¿qué es esa luz que está ahí?”. Porque yo sentía que me había cuidado pero no le quería decir. Me dice “no, estamos en terapia intensiva y enfrente está el cuartito donde los padres enchufan los celulares”. Hay un altar. Le digo “¿y está la Virgen ahí?”. “Sí, ahí está la Virgen. ¿Querés que cierre la puerta?”. Mi viejo, familia humilde, siempre las puertas abiertas. Y en San Nicolás lo hace hasta hoy y yo me pongo loco. Y me dice “¿querés que cierre la puerta?”. “No, no, dejala. ¿Cuánto tiempo duró la operación?”. Diez horas. Bueno. Me duermo. Me levanto la tercera vez mirando esa luz y me pongo a hablar. Acordate: jugaba al fútbol, lateral derecho, mediocampista derecho, jugaba al básquet. Me quiero levantar y no puedo. Quiero mover las piernas y no puedo. Mi papá me empieza a hacer como unos mimos en las piernas, él sabiendo, yo no. Sentía cosquilleo. Y yo miraba la luz y moví la izquierda un poco. La derecha nada. Cuando me pasan a los días a la sala común conozco a mi neurocirujano que lo quiero nombrar, Carlos Rutabul, que me salvó la vida. Yo estaba a sonda por todos lados, tomando un energizante de leche chocolatada porque tenía que subir el peso que había perdido. Viene, se sienta: “yo soy quien te operé. La operación fue un éxito”. “Menos mal -decía-, no puedo caminar, me tienen que llevar hasta el baño o poner la chata”. Y me dice “<b>esta pierna -no la podía mover, me toca la derecha- es un bebé. ¿Sabés cuánto tarda un bebé para volver a caminar? Un año</b>”. Exactamente un año silla de ruedas, andador, muletas, rengueando para volver a caminar. Me acuerdo que el Mundial de Francia 98 lo pasé bastante en cama, por eso decidí ser periodista, porque miraba tanto<i> TyC Sports</i>. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3BMMBO4V3FC37MGMDJD5L2WGYY.jpg?auth=b22eeae763136ff4c2f2874f5d25291d4af7b97ffaae1ebd29d380c6a5c655cd&smart=true&width=1920&height=2549" alt="Gustavo junto a Ezequiel Cano, uno de sus amigos de toda la vida." height="2549" width="1920"/><p><b>— ¿La rehabilitación dolía? </b></p><p>— No, dolían cuando me esguinzaba estando parado porque mi cerebro al tener un problema neurológico creía que el pie estaba así y me tenía que volver a poner una bota. Yo me esguincé como quince veces la pierna derecha. </p><p><b>— Pero vos sabías que ibas a volver a caminar. </b></p><p>— Yo sabía que iba a volver a hacer la vida que tenía. No profesionalmente, no a ese nivel, pero yo sabía que soy un competitivo y quiero ganar y nadie me va a ganar, nunca me puse en papel de víctima.</p><p><b>— ¿Los médicos sabían que ibas a volver a caminar o era incertidumbre? </b></p><p>— No, para los médicos era no. Porque incluso mi neurocirujano me dijo “yo te operé a ojo”. ¿Por qué tardó tanto la operación? Porque a mí me limaron las vértebras. Yo no tengo los piquitos de las vértebras. Me las limaron todas para poder extraer de adentro de la médula el tumor. Y hasta que ellos no sacaban todo ese hueso y entraban no sabían qué hilos que vienen del cerebro tocaban.<b> El porcentaje científico era que no iba a poder volver a caminar</b>. Hoy uso una plantilla de dos centímetros, tengo treinta y pico de grados de escoliosis, me quedó una vejiga neurogénica, me operaron del riñón, pero vos decís “¿ahí vino lo malo?”. No, lo peor vino después. Urodinamias cada tres, cuatro meses. He llegado a orinar coágulos de sangre así de grandes. Tengo este dedo medio roto porque un día me agarró infección urinaria después de hacerme una urodinamia y cada vez que salía un coágulo, yo le pegaba una piña a la pared sentado en el inodoro porque es un dolor terrible. Y después usar el corset, porque <b>yo tenía tanta desviación de columna que me pusieron un corset Milwaukee</b>, el que lo abrís y lo cerrás. Es fundamental para dormir. ¿Y qué pasa? Mi columna quería hacer esto a los 11, 12, 13 años y el tumor me provocaba el dolor. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZW4AJKZZPJALPNHVHOGAISY5QY.jpg?auth=e118c2086b68e92d895217fc51aa486872b061d3306271fc02a1f3e91c6dafce&smart=true&width=1920&height=1072" alt="Gustavo Mendez: "Nunca me victimice"." height="1072" width="1920"/><p><b>— ¿Qué tipo de tumor?</b></p><p>— Es una astrocitoma que obviamente al operar a ojo puede quedar una recidiva, lo que se llama un pedacito y que puede ir creciendo. Eso me enteré en 2013 cuando tuve un pico de estrés trabajando en el diario <i>Perfil</i>. Trabajaba mucho. Ya había terminado la carrera de locutor nacional que entré en el ISER después de haber estudiado en Buenos Aires periodismo y cuando fui me dice “acá veo algo”. Imaginate cuando le conté a mamá, vienen todos los fantasmas. Pero yo estuve bastante tranquilo. Porque cuando entraba en el consultorio de Carlos era como el que me salvó la vida, junto con el hospital Garrahan y Dios y María, la Virgen, y el amor de mi familia y toda la gente que rezó. Y me dijo “tranquilo, lo vamos a monitorear, puede ser que sea -como yo te operé a ojo- una cicatriz que queda líquida adentro o puede ser un pedacito de tumor o un quiste que quedó”. Pero <b>nunca me victimicé, siempre fui de ponerle el pecho</b>. </p><p><b>— ¿Vos sentís que esa luz era la Virgen? </b></p><p>— Sí, estoy seguro de que era la Virgen. No tengo ninguna duda. Se me da con cosas que se han manifestado no viéndolas pero siempre confié, es como que me entregué directamente. Esa luz para mí que vino fue la Virgen, la fuerza de la oración de un montón de gente que rezó, de mi familia por supuesto, y me han pasado un montón de cosas que tienen que ver con la Virgen entendés. Cuando me iban a operar la segunda vez del reflujo renal, porque al no poder orinar la vejiga se me hizo una pelota, se te rompe el catéter en la válvula y me volvía el líquido del riñón, que era un dolor horrible. Cada vez que orinabas sentías un fuego que te volvía al riñón y te lo iba dañando el riñón. Me iban a operar un 5 de julio… </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Q4HJC4URT5ATJFT3RLIKLKFFLA.jpg?auth=95518b8909ff10793d867a70b2b3ac8429a813f4093e532017496bddd17be860&smart=true&width=1920&height=1892" alt="Gustavo junto a sus padres, Norma y Jorge." height="1892" width="1920"/><p><b>— ¿Cuánto tiempo después? </b></p><p>— Fue cinco años después. ¿Por qué? Urodinamias, un montón de cosas. A mí me iban a operar y yo iba a orinar por el ombligo. Le pedí tanto a la Virgen, hice todo, las dietas, todo a rajatabla. Y te lo pintan como que está todo bien y yo sabía que no estaba todo bien. Por suerte, gracias a Dios, todo salió bien y me dijo no te vamos a operar de esa cirugía estética de orinar por el ombligo, sino te vamos a operar del reflujo renal y vamos a ir viendo. El tema que el estudio del reflujo renal se llama cistouretrografía y es peor que la urodinamia. Es lo peor que hay. Yo ya estaba viviendo en Buenos Aires porque me había venido a través de una beca a estudiar al Círculo de Periodistas Deportivos. Boyé por casas de familias porque no había ni para una pensión, entonces vivía en Villa Madero, me tomaba el 103 una hora y media hasta la Facultad. Vivía en San Martín. Todas casas de parientes que me dieron un techo y comida. Era tanto el deseo y el sueño de convertirme en periodista. Después me invitó Andrea, con su hijo, a vivir en un departamento acá en Microcentro que iba caminando a la Facultad. Entonces vi todas las realidades.</p><p><b>—¿Era una pareja tuya? </b></p><p>—No, era la preceptora del colegio. Su hijo, Nico, venía a estudiar a Buenos Aires y no quería que estuviese solo. Me invitó y compartimos un año un departamento así que también agradecido. Son todas las cosas que me ayudaron a poder seguir con mi sueño. Cuando me van a operar me dicen “tenés un problema en la sangre que no nos saltó en la primera operación y ahora sí, tenemos que hacerte estudios”. Los estudios eran 14 horas sentado y me cortaban con trinchetas para saber por qué no me coagulaba la sangre. Tengo un problema que se llama von Willebrand factor 8 que es hereditario: no me coagula la sangre. Sobreviví a una operación de 10 horas sin que me coagulara la sangre. Es lo que yo pensaba obviamente. Me volvieron a operar. Me dieron fecha de la operación del riñón para el 25 de julio, que es el día de la Virgen de Rosario San Nicolás.</p><p><b>— ¿En esa operación también la sentiste a la Virgen? </b></p><p>— Sí, cuando me dieron la fecha del 25 porque era una operación heavy del riñón. Porque si no salía tan bien me tenían que hacer una cirugía estética. Igualmente hacía dieta, usaba un corsé. La mirada del otro es muy fuerte. Te estoy hablando cuando yo tenía 13, 14, 15, 16 años. Me llevé el corsé a Bariloche, vos entrabas, la persona que te veía desconocía y te decía “¿qué te pasó, tuviste un accidente?”. Tenía que tener una fuerza de voluntad y una fuerza mental muy fuerte para atravesar todo eso. </p><p><b>— ¿Tus compañeros te ayudaban? </b></p><p>— Muchísimo. Después yo volví otra vez al colegio privado San Juan Bautista en San Nicolás y nunca sentí bullying. Un día me caí cuando yo ya había pasado a las muletas y me ayudaron. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6RXNHQNJPNFXVM5SU24V5O2XO4.jpeg?auth=c1e9a9fb02d9e7f8a53fe59d7d27b8d7a4f04368aa6c3397e64bf29715f4445e&smart=true&width=1280&height=1258" alt="El sueño de ser periodista comenzó cuando debía guardar reposo." height="1258" width="1280"/><p><b>— A mí me parece muy importante que hables de la presencia de la Virgen pero deja muy claro el rol fundamental de la ciencia y la medicina. </b></p><p>— Del Garrahan, de los médicos. Todos. A Alderete, mi oncólogo, yo le decía “voy a trabajar en la televisión, usted me va a ver en la televisión”. Mariano Noel fue el que me dio el corset, el traumatólogo. La salud no tiene precio. Y al Garrahan totalmente agradecido. Yo tuve una gripe en comparación de los casos que hay ahí adentro. Y nadie me lo contó, yo lo vi en persona. Un día mi mamá me dice “hay una chica de El Dorado, Misiones, que quiere venir a jugar las cartas con vos, ¿querés?”. “Dale, perfecto, sí, no hay problema”. Entra, la totalidad de su cuerpo, una nena de 14 años, totalmente quemado. En un campamento en Misiones se le cayó una olla entera de aceite hirviendo. Tenía 33 operaciones. Divina, una persona hermosa. Jugamos a las cartas. Nunca tuve prejuicios. Ahí tomás real dimensión de lo importante que es la salud en la vida. </p><p><b>— El Garrahan, por supuesto, hace un trabajo espectacular. </b></p><p>— Todos. Del primero al último. De la enfermera, del que te recibe, del camillero, Todos. Siempre que puedo he llevado artistas al Garrahan. Trato de darle alegría a los chicos porque cuando van están todo un día ahí adentro. Yo <b>dormía en los pasillos con el corsé puesto tirado en el piso porque llegaba a las siete de la mañana y me iba a las tres de la tarde</b>. Porque atienden de todo el país: metía tres, cuatro turnos o estudios, me compraba el diario <i>Clarín</i>, escuchaba la radio porque yo ya quería ser periodista y me informaba. Estoy eternamente agradecido. Tenemos para mí los mejores médicos del mundo no solamente en lo humano sino también en lo científico. Son lo más. </p><p><b>— ¿Cuándo te dieron de alta? </b></p><p>— Tardé 10 años en estar bien. Hasta los 23 más o menos ya empecé a salir del Garrahan y tener ya mi historia clínica para llevarla.</p><p><b>— Dejó de ser un tema permanente de la salud. </b></p><p>— Nunca fue un tema permanente de la salud en mi vida. Incluso cuando apenas me operaron y me dieron de alta. Nunca. Nunca. Yo quería volver a la matinée en Jetro en San Nicolás. Quería volver a jugar al básquet. Nunca fue un tema de victimización ni tener una prioridad. Nunca. Es más, te voy a contar algo, esto es fuerte porque a mí me marca a fuego de quién soy hoy, la independencia y todo lo que construí. Viaje a Bariloche. Había que votar a quién le daban los liberados. Impresionante, gané por goleada. Y yo lejos de decir “gané”, a mí no me gustó. Porque hablaba de la carencia o la necesidad. Entonces todas esas cosas yo no me las olvido. Para nada. Cuando yo entro a trabajar al diario <i>Perfil </i>hice dos cosas: me puse una prepaga porque no la tenía cuando me pasó y me pedí la tarjeta de crédito porque no la tenía cuando quería comprarme los botines o las zapatillas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YUD7N5HZIZDYZMPTZUK3PJBGOU.jpg?auth=f75c9100a6630f777218c2591d400c022ecd824caa84234f47136a3c952faba4&smart=true&width=1920&height=1864" alt="Hoy acompaña a Moria Casan por canal 13 y conduce La Posta." height="1864" width="1920"/><p><b>— Tampoco le tuviste miedo al laburo. </b></p><p>— Nunca. No, no. Siendo licenciado en periodismo trabajaba en uno de los clubes de San Nicolás en los veranos con el famoso chapitero que se le llama, que te traen el carnet e ingresan. Que lo tenés que controlar que entren por la ducha. Yo ya era licenciado en periodismo pero necesitaba plata. Trabajé tres días en una en una heladería donde no me habían hecho obviamente el psicofísico y comenté el tema del problema de salud y estuve tres días y me dijeron mira, no podés trabajar acá porque en verano bajamos 300 tachos de helado que llegaba de otra provincia. Trabajé en una tienda de ropa. Incluso cuando yo empiezo a colaborar con el diario estaba trabajando en una tienda de ropa y la primera nota fue con Alejandro Dolina, yo tenía 22 años. Y Dolina no le daba notas a Perfil y yo rezaba por favor que me dé la nota, que me dé la nota, que me dé la nota, hasta que un día me llaman y me dicen hoy a las seis de la tarde tenés la nota y yo estaba haciendo un noticiero en una radio allá entendés. </p><p><b>— ¿Soñaste mucho este presente? </b></p><p>— Lo soñé pero sobre todo lo trabajé. Lo trabajé con decisiones. Decisiones donde me ofrecían cosas que no quería hacer y por ahí me ingresaba dinero, pero preferí decir que no para construir una carrera. Y lo soñé muchísimo. Lo estoy disfrutando. Y no es que me quedo. Hoy siento que llegué acá a base de mucho trabajo, mucho amor, mucha paciencia, muchos no y aprovechando las oportunidades. Y siendo agradecido. Vos me das trabajo yo te agradezco trabajando todos los días y con la camiseta recontra puesta. Tal vez no te digo gracias todos los días, pero yo cuando me siento ahí voy preparado para darte lo mejor de mí. Les agradezco a las personas que me dan oportunidades en lo privado, en lo personal y en lo profesional, dándole todo de mí. Esa es mi manera de agradecer. </p><p><b>— Moria es súper generosa. </b></p><p>— Moria es lo más grande que hay. Estoy agradecido de la vida de trabajar con ella. Muy generosa. Lo que es delante de cámara es mejor fuera de cámara. Me ha dado muy buenos consejos. Ha estado, ha tenido el gesto de estar en mi cumpleaños y decirme unas palabras delante de mis padres y llamarlos a mis padres. Es uno de los agradecimientos que tengo en la vida. Y para con ella mi agradecimiento eterno. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UZTSKPFVQ5DPDBPBP3ZF77BVPE.jpg?auth=4614915603594c25855637a7e141245d95b1a7067a0e8d57be67b37d608dcd1c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Gustavo Mendez junto a Tatiana Schapiro en Infobae." height="1080" width="1920"/><p><b>— Viene un Gustavo del futuro, un Gustavo dentro de 20 años. ¿Qué le preguntarías hoy? </b></p><p>— ¿Disfrutaste? Me cuesta mucho disfrutar. Si bien tuve el apoyo de mi familia, de mis seres queridos, todo lo logré yo subiéndome al bondi y yo yendo a las paralelas, yendo a hacerme los estudios. Ya en un momento mis viejos obviamente no me acompañaban a hacer los estudios. Yo golpeando las puertas. Yo pidiéndole a uno. Yo tratando de aprender. Yo tratando de alquilar un monoambiente en el que viví seis años en Caballito con una escritura trucha que había comprado porque estaba desesperado y necesitaba alquilar algo y porque en mi casa no había escritura.</p><p><b>— Para garantía era esa escritura. </b></p><p>— Para la garantía, exacto. Entonces ¿disfrutaste? ¿Todo lo disfrutaste? Yo estoy tratando de disfrutar. Hoy voy todos los días feliz a trabajar con Moria Casán y mis compañeros. Todos los días. Y lo agradezco. Y si hay que bailar bailo. Y si no hablo en el programa no importa, yo estoy ahí. Era el lugar en el que quería estar. No hay más. ¿Qué hay más de Moria Casán? Siempre digo lo mismo. No sé, me invitan a ver Arjona al Arena y me invitan a comer agradecido y yo le digo a mi novia “disfrutemos esto porque no hay más”. <b>Nos están dando sushi para comer. Lo mío eran los lunes comer sopa. No había vacaciones</b>. Yo de vacaciones me fui a los 25 años a San Bernardo. Esas fueron mis primeras vacaciones. </p><p><b>— Me quedo con esto: disfrutar, que es súper importante.</b></p><p>— Por eso hablo de mi papá y de mi mamá, tratar de honrarlos y compartir. Hoy en día está el mundo tan superficial, egoísta, oscuro, hay que mostrar la unión de la familia con sus defectos, con sus peleas, pero que siempre pregone el amor y la fraternidad. Me quedo con eso.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/5HHU25LPBZASZFJR25RU7PFKVM.jpg?auth=76cdb4c80631429d23f2b7a7b6ed82bd993e8f641f5af5126563b6c6ed003128&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“¿Cómo me pudo hacer tanto daño quien me tenía que cuidar?”: el conmovedor testimonio de Lolita Campos sobre el abuso intrafamiliar y su proceso de sanación]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/24/como-me-pudo-hacer-tanto-dano-quien-me-tenia-que-cuidar-el-conmovedor-testimonio-de-lolita-campos-sobre-el-abuso-intrafamiliar-y-su-proceso-de-sanacion/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/24/como-me-pudo-hacer-tanto-dano-quien-me-tenia-que-cuidar-el-conmovedor-testimonio-de-lolita-campos-sobre-el-abuso-intrafamiliar-y-su-proceso-de-sanacion/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la autora repasó el largo camino que la llevó a reconstruir su historia tras años de silencio. Habló del impacto que tuvo revelar la verdad, las heridas que dejaron la culpa y el juicio familiar, y de cómo la maternidad y la escritura transformaron su vida]]></description><pubDate>Fri, 24 Jul 2026 06:53:30 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Cuando me despertaba decía: ‘¡P*ta madre!, otro día siendo yo’. Sentía que tenía un defecto, que había algo en mí que estaba totalmente roto y que no había manera de coserlo”, relató <b>Dolores Campos</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al recordar el camino íntimo de trauma, silencio y reconstrucción que atravesó.</p><p>Lolita es su seudónimo literario. Es escritora, conferencista y viajera argentina. Nació en Buenos Aires, pasó parte de su infancia en Francia y en la provincia de Santa Cruz, y más tarde adoptó un estilo de vida nómade que marcaría su obra. Tras desempeñarse como maestra y diseñadora, encontró en la escritura el medio para narrar experiencias atravesadas por la memoria, el dolor y la resiliencia. Es autora de <i>28 Rulemanes</i>, <i>Peritos de una fuga</i> y <i>Viajar</i>, libros en los que combina relato autobiográfico, reflexión y prosa poética.</p><p>En los últimos años, su historia cobró gran repercusión por visibilizar las secuelas del <b>abuso sexual intrafamiliar.</b> A través de sus libros, conferencias y <a href="https://www.instagram.com/camposlolita/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/camposlolita/?hl=es"><b>redes sociales</b></a>, se convirtió en una voz de referencia para miles de personas que encontraron en su testimonio una forma de ponerle palabras al dolor y al camino de la reconstrucción personal. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BDJ6XLSCONDYFEYUGOAD5FP2OM.jpg?auth=934cc19bb97a4571f2a706a01dd85ba9300ba7cf3f5018fc6bec224d05ee9eba&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Lolita Campos: "Estoy muy orgullosa de la mujer que sé que me voy a convertir" height="1080" width="1920"/><p><b>—Me encanta tenerte acá porque creo que tu historia merece ser contada y en este espacio cada testimonio inspira o identifica a quienes están del otro lado. Hay historias que nos atraviesan y cuando las escuchamos nos resuenan. Pero antes de empezar, quiero preguntarte en qué momento de tu vida estás. </b></p><p>—Estoy duelando, recientemente separada. Obviamente con las heridas a flor de piel. Nunca me separé o me divorcié con una hija, así que todo es nuevo. Cuando mis seres queridos me preguntan: “¿Cómo estás? ¿En qué estado estás?”, les digo: “Todo es desconocido, es una sensorialidad completamente nueva”. Desde chiquita quizás me pasó de sufrir muertes cercanas de primas, abuelos. Entonces, cada vez que pasaba, volvía a pasar y medio que tenía el <i>spoiler alert</i>.</p><p><b>—De lo que habías sentido otras veces. </b></p><p>—Claro. De cómo iba a ir, cómo el agua se iba a ir calmando y cómo me iba a ir sintiendo. Y en esta vuelta estoy totalmente desorientada, desvalijada. Entonces, no sé en qué instancia me encuentro. Por momentos digo: “Ya estoy re cerca de estar bien”. Lo único que sé es que estoy muy lejos ya de la persona que quería dejar de ser. </p><p><b>—Eso no es poco y es un proceso, ¿no? Haciendo un paralelismo con la lectura, ya que sos una gran escritora, ¿sentís que cerraste un capítulo o sentís que terminaste directamente el libro? </b></p><p>—Sentí que cerré la trilogía de mi vida. O sea, que sé que es hasta acá… ¿Viste como en los países tienen su banda cronológica de los hechos trascendentes? Bueno, siento que hay un antes y después de esto en mi vida. Siento que realmente ahora es mi verdadero no sé si renacimiento o reencarnación (risas), no sé en quién me voy a convertir. Pero sí estoy segura que había un tamborcito adentro mío ya hace rato diciéndome: “Basta”. <b>Sentía como si mi pasado fuese una sentencia y no lograba realmente aggiornarme a esa intuición</b>, a esa nueva vida que quería vivir y despojarme de esa versión mía que no me gustaba. </p><p><b>—Cuando decís: “Mi pasado fue una sentencia”, ¿a qué te referís concretamente?</b></p><p>—Cuando conoces a alguien y te presentas, cargás con una mochila de abuso sexual intrafamiliar. Yo creo que la sociedad todavía no está preparada para mirar esa batalla, esa supervivencia con admiración. La miran como con lástima, como: “Uy, esta mina si pasó por eso debe estar un poco tocada”. Como si nos condenara casi a un tipo de locura o a decir: “Esta mina debe ser difícil con esto que le pasó”.</p><p><b>—Para quienes no te conocen, ¿quién es Lolita? </b></p><p>—Hoy me cuesta mucho definirla. Fui una niña muy rebelde, una adolescente totalmente rebelde, que cuando terminó el colegio decidió agarrar su mochi e irse a viajar. <b>Fui una mujer en una búsqueda infatigable de su paz. </b>Entonces, si me tengo que describir a la anterior, te digo una luchadora total de su paz que logró encontrar en la escritura su forma de transpirar. </p><p><b>—¿Y qué te quitaba la paz? </b></p><p>—La familia es algo que… Pensá que tirás la torre, el jenga lo desarmás por completo, esa figura que tenía esa persona en la familia. Obviamente enseguida el foco está puesto en lugar de tomarte como una víctima que pasó por eso, <b>sos la persona que está tirando la familia, está manchando el apellido y sos la “culpable” del dolor de todos los integrantes de la familia</b>, que el árbol genealógico es gigante y sos la que le está poniendo voz a ese dolor.</p><p><b>—Hubo muchos años en donde no recordabas ni eras consciente de lo que te había tocado vivir, ¿no? </b></p><p>—Sí, entre los tres y los ocho años. </p><p><b>—En todo ese proceso hasta que vos supiste lo que había sucedido en tu vida, en tu casa, con personas de máxima confianza que eran parte de la familia, ¿qué te resonaba física y emocionalmente que te hacía sentir que te faltaba paz? </b></p><p>—Primero mi vínculo conmigo misma. <b>Era un odio a mí misma, inconvivible. Yo sentía que tenía un defecto, que había algo en mí que estaba totalmente roto y que no había manera de coserlo</b>. No había manera. Y después, obviamente, empezó con los síntomas físicos, muchísimos. Fueron muchos síntomas uterinos. La pasé fatal. Y obviamente ahí me decidí a empezar a investigar. Yo tenía mis imágenes, no el rostro...</p><p><b>—O sea, vos tenías una conciencia de que habías estado expuesta a una situación de abuso, pero no tenías claro quién, cómo ni dónde. </b></p><p>—Eso siempre lo recordé. Siempre tenía la misma imagen. Después, cuando logré dar con el rostro, las imágenes empezaron a ser cada vez más nítidas y en diferentes momentos. Y ahí yo siempre digo, no sé si es polémico, pero cada mujer se enfrenta a diferentes duelos y formas de salir adelante. <b>Mi trauma en sí, para mí se me acentuó mucho más en el momento de hablar con la familia, por la reacción</b>,<b> por la culpa de ver a mi viejo llegar y saber que se le había roto la mirada. </b>Sentir la culpa dentro mío de decir: “Se la rompí yo”. Si yo no hablaba, todo seguía igual. Pero la consecuencia la pagaba yo en ese silencio insoportable, físico, mental, anímico y sentir que me tenía que exiliar. <b>Yo me fui 12 años a viajar por el mundo porque sentía que en mi casa no pertenecía. </b>Sentía que si yo estaba dentro de casa, la familia no funcionaba. Si yo estaba afuera, todos funcionaban bárbaro y que era mejor que la oveja esté lejos.</p><p><b>—Cuando vos lograste ponerle rostro a tu abusador y entendiste que era un miembro de tu familia, que ya había fallecido, ¿correcto? </b></p><p>—Sí. Ya había fallecido. </p><p><b>—Lo pudiste compartir y sentiste que todas las miradas se redirigieron hacia vos de una manera de profundo dolor, pero ¿sentiste apoyo de alguno de los miembros de tu familia?</b></p><p>—Totalmente. Mi familia núcleo: papá, mamá y hermanos fueron un muro, fueron incondicionales, estoicos al lado mío, obviamente con sus dolores y después, con el paso del tiempo, empezaron a sanar esos procesos. Pero después la familia más grande: tíos, primos y demás, sí sentí que el foco estuvo puesto en mi personalidad, en cuestionar… Yo justo ahí me casé, en medio de todo ese proceso. Nunca me voy a olvidar esta frase: “No está tan triste si se está casando. No vaya a ser cosa que esto no sea verdad y sea una forma de llamar la atención”. El mundo no está preparado hoy para acompañar. Creo que cada vez más sí, gracias a Dios. Pero en ese momento, yo sentía que tenía que justificar cada palabra, que tenía que pensar cada oración con exactitud, no vaya a ser cosa que sea malinterpretada y que mi verdad sea puesta en un laboratorio, como “a ver dónde se equivoca, a ver dónde algo falla”. <b>Se me pidió hasta que dé detalles: </b>“¿pero cuándo era? ¿En qué horarios? ¿Qué tenías puesto?”</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RW7KWB7STJFVBAY5WOLJUXZ7VQ.jpg?auth=abdb39ddba8e96d694ecc57462583884680f62b9bfb341da7796caa903dd272e&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Me fui 12 años a viajar por el mundo porque sentía que en mi casa no pertenecía", recordó Lolita" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Recordás el momento exacto que pusiste rostro a tu abusador? </b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Qué tuviste que transitar para, en esa búsqueda, poder ponerle nombre y cara? </b></p><p>—Yo siempre lo recuerdo como un tamborcito que sonaba dentro de una manera tan fuerte, pero tan fuerte, como si yo misma del futuro me estuviese diciendo: “Vas a llegar, pero te tenés que meter en el barro, te tenés que arremangar, vas a estar hecha pelota, pero no queda otra”. Había un envión de mí que decía: “Bueno, sí. Dale para adelante”. Pero después era otro que decía: “Pero estás viajando, estás bárbaro, estás chocha de la vida. Mirá los paisajes”. Era un tire y afloje interno insoportable hasta que llegué a Perú. Fui a hacer una ceremonia de <b>ayahuasca</b>, que es una medicina ancestral. Le tenía pavor porque yo sabía que en el momento en el que fuera a hacerla iba a surgir esto. Me levanté ese día con tortícolis, dura y me fui a hacerla igual. En la ceremonia, en la madrugada, me encontré con el rostro. </p><p><b>—¿Fue nítido? ¿En ese rompecabezas que vos tenías, la pieza que faltaba la pudiste poner?</b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿No tuviste ningún tipo de duda?</b></p><p>—Ningún tipo de duda. Obviamente el dolor desgarrador me acuerdo de estar gritando y diciendo: “Por favor no. Porque ¿qué hago yo con esto? ¿Qué hago?”. Yo me acuerdo que salí de la ceremonia al día siguiente y mi sentencia dentro mío fue: <b>“Yo muero con esto, yo me voy a la tumba con esto”. </b></p><p><b>—Habías decidido no contárselo a nadie. </b></p><p>—De ninguna manera. Yo decía: “¿De qué va a servir? ¿Qué va a cambiar para el resto del mundo? Si la que lo pasó fui yo. Me la tengo que bancar”. Era la culpa y la responsabilidad que yo sentía. Si yo ponía audible lo que me estaba pasando, le ponía el <i>on</i> a lo que me estaba pasando adentro. P<b>ero ahí empecé a adelgazar, llegué a pesar 38 kilos, me rapé y obviamente el ruido interno se empezó a ver externamente</b>; y mi mamá se dio cuenta que algo estaba mal...</p><p><b>—Pero hasta ese momento vos estuviste en silencio. </b></p><p>—Sí en silencio total y convencida de no contarlo. En ningún momento titubee. Convencidísima que esto iba a morir adentro mío. Yo había tenido una pausa bastante silenciosa en el grupo familiar. No hablaba, no me comunicaba y mi vieja insistió bastante hasta que un día me llama por videollamada. En ese momento no se acostumbraba tanto porque era antes de la pandemia.</p><p><b>—Y en la dinámica de ustedes como vos vivías de viaje era más común.</b></p><p>—Claro. Me llama y la atiendo. Fue rarísimo porque no siempre tenía wifi y había que arreglar con tiempo la llamada para coincidir. Y ella me mira totalmente desarmada y me dice: “Por favor, decime qué te pasa. Porque no me puedo dormir. Todas las noches me voy a dormir sintiendo que te estás muriendo”.</p><p><b>—Recuerdo cuando nos conocimos tenías temas vinculados a la reproducción y te habían dicho que no ibas a poder ser mamá. Era medio sin causa aparente, pero vos tenías muy descartada tu maternidad. ¿Ella sabía de todo eso?</b></p><p>—Sabía perfectamente, pero como también yo había sido la rebelde, la oveja negra que se había ido a viajar, no sentían que era un mandato adentro mío, arraigado. No me veían como una Susanita… </p><p><b>—Pero cuando ella te decía: “Siento que te estás muriendo”, ¿pensaba en algo así de salud o le resonaba otra cuestión? </b></p><p>—Le resonaba porque me lo preguntó directamente: <b>“¿Fue un abuso?”</b> Y ahí estuve llorando como treinta minutos al teléfono. Era como si le hubiese permitido al mar arrancar el tsunami. Y yo lloraba. Y ahí ella a los treinta minutos de dejarme llorar al teléfono, se empezó a desesperar y empezó a nombrar personas. Por supuesto, quiso descartar a los más cercanos: a papá, a mis hermanos. Le dije que no, hasta que dijo su nombre. </p><p><b>—Enseguida tu madre asoció que había sido intrafamiliar. </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Le preguntaste después si ella había tenido alguna sospecha en algún momento?</b></p><p>—Nunca lo quiso y siempre fue muy castigada por lo que ella pensaba de él. Ella siempre se manifestó en contra, en muchas ocasiones. Sobre todo porque yo volví a vivir con él de grande, con este síndrome de Estocolmo que uno vuelve a quien le ha hecho muchísimo daño.</p><p><b>—Pienso en mujeres que están del otro lado y que quizás están atravesando situaciones similares y se quedaron con esa versión tuya de: “Voy a morir con esto adentro mío”. Qué injusto que las mujeres a veces tengamos que tomar ese rol de salvadoras de todo, incluso de nuestros propios abusadores, ¿no? </b></p><p>—De cuidarles la narrativa. Es terrible. </p><p><b>—Es duro, pero también profundamente inspirador que compartas tu testimonio. Lo hiciste en </b><i><b>Peritos de una fuga</b></i><b>, un libro que exige tiempo y atención porque relata con enorme sensibilidad tu historia. Pienso en quienes están del otro lado, incluso en quienes todavía conviven con sus abusadores. Ver que alguien pudo romper esas cadenas puede cambiarles la vida.</b></p><p>—Hay un momento clave que yo me acuerdo: cuando arranqué terapia con especialistas en abuso sexual intrafamiliar. Me acuerdo que yo le decía: <b>“Me odio, yo me levanto y cuando me despierto digo: ‘¡P*ta madre!, otro día siendo yo’”.</b> Y me acuerdo que Eduardo, que en el libro está como don Diego, que es mi angelito...</p><p><b>—Tu terapeuta.</b></p><p>—Sí. Me decía: “Fíjate que es tanto el amor propio que vos te tenés que decidiste hablar para salvarte”. Hoy quizás el amor propio no está puesto en que sostenerte cuesta un montón, pero me amé tanto que me banqué las consecuencias de todo lo que podía pasar después de ese tsunami. </p><p><b>—¿Qué pasó cuando tu madre le pone nombre y vos decís que sí? </b></p><p>—Le digo que sí y le hago hacer un pacto de silencio. Le digo: “Nunca más te hablo, no me volvés a ver la cara si vos decís algo”. Enseguida me empecé a arrepentir. Pero estaba desesperada por callarla. Ahí pasaron varios meses…</p><p><b>—Seguiste de viaje. </b></p><p>—Nos íbamos comunicando, ella acompañando como podía, hasta que llegué a Buenos Aires. Me acuerdo que le toco bocina. Imaginate, después de años viajando, sale mi viejo, mi hermana, mi hermana que había tenido a mi ahijada y era la primera vez que la iba a conocer. Y cuando se abre la puerta todos ahí afuera saludando y la veo a mama en la cocina lavando los platos. Y mi hermana diciéndole: “Mamá, ¿podés salir? Acaba de llegar Lolita”. Y en un momento conectamos así la mirada y yo vi y dije: “Ella sabe que vengo con esta bomba en el cuerpo”. Sabía que en el momento que yo ponía un pie en Buenos Aires, la familia iba a estallar.</p><p><b>—Pero te cumplió su palabra y no dijo nada. </b></p><p>—Cumplió su palabra. Ahí enseguida arrancamos las dos juntas terapia con el especialista, con Eduardo.</p><p><b>—En ese momento entraste en tu casa y no dijeron nada. </b></p><p>—Absolutamente nada. Obviamente, se sentía energéticamente una cosa extrañísima y había preguntas: “Che, ¿hablaste con Lolita? ¿Está bien? ¿Algo le pasa?”. Fueron meses de mucho acompañamiento y me acuerdo la primera vez que fui a este terapeuta que llegué y me acosté en su sillón. Me acuerdo que le dije: “¿Me puedo sacar los zapatos?” Y me acosté. Era como la guarida, porque ahí era todo verdad. En el momento en que salía, yo tenía que fingir. Entonces, cuando yo entraba en la puerta de él, era como que…</p><p><b>—Aflojabas. </b></p><p>—Era como si mi diario íntimo estaba expuesto y ahí era todo verdad y yo podía estar y descansar en lo devastador de sostener esta herida. Cuando salía afuera, la herida se tenía que cerrar inmediatamente, me tenía que aguantar el llanto, el nudo de garganta. Entonces, era un placer cada vez que entraba a su casa. Y me acuerdo la primera vez que llegué y le dije: <b>“¿Cómo sabés que te estoy diciendo la verdad?”</b> <b>Porque la peor batalla que yo tuve que lidiar fue con mi mente. </b></p><p><b>—¿Qué sentís que fue más difícil el momento en el que le pusiste rostro a tu abusador o esa sensación de autocuestionamiento en relación a si esa verdad era tal o había partes que estaban huecas y las estabas tratando de rellenar? </b></p><p>—Yo creo que el diario del lunes se va actualizando. Obviamente, si te habla la Lolita de Perú, te va a decir: “Cuando vi el rostro fue el peor momento”. <b>Creo que el dolor que más perduró y con el que más tuve que laburar era con la duda</b>. Era decir: “¿Qué pasa si esto fue una pesadilla y yo estoy destruyendo una familia? No puedo volver atrás”. Yo decía: “Mirá si en 10 años yo lo cuento y digo: ‘Ah, no, fue una pesadilla, al final me confundí’”. Ese era mi pensamiento. Entonces, era buscar todo el tiempo adentro mío síntomas, señales de que yo tenía quizás un diagnóstico de esquizofrenia, que alguien no me había descubierto, que yo era una mentirosa patológica y que quería llamar la atención, ¿viste? </p><p><b>—Un poco lo que pensaban algunos de los miembros de tu familia. </b></p><p>—Claro. Entonces, todo el tiempo buscaba adentro mío pistas, a ver dónde en mi adolescencia alguna vez había mentido. “¿Ves? Ahí mentí, quizás", me decía a mí misma. Porque una no se cree.</p><p><b>—Te preguntás: “¿Cómo esta persona me puede hacer esto?”</b></p><p>—Ahí arranca el proceso, quizás el último en el que me encontré fue el de la confusión. Porque yo veía las fotos de los cumpleaños y decía: “¿Cómo esta persona a la que yo muchas veces le dije te quiero y lo abracé, cómo me pudo hacer tanto daño?”. Después también se desencadena lo vincular en como después una se va vinculando en la vida, que es una de las peores cosas con las que tuve que cargar y de la que jamás voy a poder perdonar, porque <b>a la hora de vincularme siempre lo hice con una confusión extrema de dejar pasar humillaciones, mentiras, abuso psicológico total</b>. Porque si de chiquita alguien al que supuestamente me dijeron que me amaba y que tenía ese rol en mí de cuidarme y de protegerme, me hizo ese daño con secuelas emocionales eternas...</p><p><b>—Y físicas.</b></p><p>—Sí, físicas. Pero las emocionales yo creo que son eternas. A lo que le tengo que estar poniendo barniz y revisando todos los días. </p><p><b>—Claro, ¿cómo vas a confiar en un desconocido? </b></p><p>—Y elegimos mal. </p><p><b>—El terapeuta, ¿qué te decía cuando vos te cuestionabas que quizás había partes de invención y no de realidad? </b></p><p>—Me acuerdo que me dijo: “Cuando alguien tiene sarampión o varicela, no se puede mentir porque tiene toda la cara brotada. Cuando alguien tiene un dolor de muela. No lo vemos, pero toca creerle porque se está agarrado la cara, le duele y le dan medicamento. Cuando alguien tiene dolor en el alma, se lo ve en los ojos. ¿Vos te miraste al espejo?”. Le digo: “No puedo”. Yo me acuerdo, en ese momento <b>me llegaba a bañar tres veces por día, lavarme las manos. No me podía mirar al espejo. Me sentía fea, desintegrada.</b> Y me dijo: “Eso no se puede mentir, las emociones no se pueden inventar”. Así que fueron minipasitos para volver a confiar en mí misma. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HPDPUX5XSNDEXC7ZYFISY2ZF6E.jpg?auth=ae4153cad9ff02b9bf4b676a31fe84276d1abb3512ce4254d1c3ca305eb42e57&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Sentía que mi pasado era una sentencia", confesó la autora en diálogo con Luli Fernández" height="1080" width="1920"/><p><b>—Se lo contás a tu padre, se lo contás a tus hermanos, ¿qué devolución tuviste ahí? </b></p><p>—Los hermanos fueron incondicionales. Ahí a mis viejos, los dos, hicieron un trabajo espectacular porque la incondicionalidad fue de fierro. Obviamente después, con los años, cada uno fue abriendo su propio proceso y hemos discutido, nos hemos peleado, no fue todo color de rosas para nada. Pero la incondicionalidad de “estoy acá”, la sentí siempre. Después sí la primada y los tíos, fue mi gran dolor. Después de eso me fui a <b>Costa Rica</b>, pero antes de irme me atreví a una reunión más. Mi viejo se estaba yendo a juntar con sus hermanas y parte de la familia. Y me acuerdo que lo veo subirse al auto y estaba totalmente roto él. Lo miro y le digo: “Yo te acompaño”. Y papá me dice: “No. No te expongas porque te van a preguntar a vos las preguntas que me tienen que hacer a mí”. Pero lo acompañé. Obviamente estaban todos y fue una carnicería porque <b>las preguntas que hicieron yo creo que quizás ni se las acuerdan. Pero yo me las acuerdo todos los días de mi vida.</b> Porque fue como si me patearan la cabeza tirada en el piso.</p><p><b>—En un punto también hay un sentimiento de seguir protegiendo al monstruo, ¿no? </b></p><p>—Hasta el día de la fecha. Hace muy poquito fui a una reunión, donde se habló sobre <i>Peritos</i> y hablé abiertamente sobre quién era. Cuando salí le mandé un mail a quien me había recibido y le dije: “Quizás para vos esta reunión fue una de las millones de reuniones que tenés, pero yo <b>por primera vez pude decir su nombre sin sentir miedo de haberlo dicho”.</b> Porque hasta el día de la fecha lo protejo. Quizás por proteger a mi viejo, por querer seguir cuidando a la familia. Pero siento que en eso hay, de cierta manera, una complicidad con ese silencio.</p><p><b>—¿Se perdona? </b></p><p>—No. Porque hasta el día de la fecha tengo que seguir eligiendo vivir, seguir eligiendo amar la vida. <b>Todos los días es una nueva oportunidad para mí para elegir el lado de la vida.</b> Y eso es muy injusto. Porque me doy cuenta de las secuelas. El perdón es conmigo, con haberme permitido tantos años de silencio, de haber dudado tanto de mí, de haberme sentido mi propia enemiga, de haber preferido mil veces ser otra persona. A mí cuando nací me dieron un trabajo: cuidar a esta humana. Bueno, la descuidé durante muchísimos años con todo el bombardeo mental, todo el castigo, el daño que yo no había ocasionado. </p><p><b>—Hacías lo que podías con todo lo que te había pasado y pudiste un montón. A tía, tío, prima, primo, no importa, que no te creyó, que te juzgó y te cuestionó, ¿se lo perdona? </b></p><p>—Menos. Porque <b>tenían la oportunidad de hacerme el dolor más liviano y me lo hicieron profundamente más difícil.</b> Y aparte, cuando ves a tus amigas al lado tuyo son de fierro, tan incondicionales, pero tan incondicionales... A mí me encanta la gente que te espera cuando uno se está atando los cordones. Y mis amigas ¿sabés los años que me vienen esperando? Porque aparte saben el potencial que tiene mi risa, saben que puedo ser feliz y me vienen esperando en cada caída. Entonces, al ver a esos incondicionales que eran en su momento primas, tías y demás, que me vieron crecer y que en lugar de acompañar eligieron hacerme el camino más difícil, no se perdona. Y mirá que intenté. Lo intenté, lo intenté, lo intenté, pero hay algo en mí que cuando conversamos, porque nos hemos sentado a conversar, hemos tenido la oportunidad de conversar, pero hay algo en mí que lo rechaza totalmente, que sé que es la Lolita que no va a permitir nunca más que la dañen de esa manera.</p><p><b>—Después de todo ese dolor, la vida sin dudas te recompensó. Hoy estás parada desde otro lugar y el proceso de sanación te regala a Amapola. Porque finalmente, después de que los diagnósticos te decían que no te ibas a poder convertir en mamá, llegó ella. Una niña, aparte, con todo lo que eso implica. ¿Cómo fue ese proceso? </b></p><p>—Es impresionante la cantidad de aristas que tiene este proceso. A donde vas hay una mina que va a explotar. Entonces, cuando nace ella, era tal el amor que yo sentía, que me desbordaba y no la podía dejar ni dos segundos. Incluso me costó un montón darle ese espacio. Era como si hiciera un fuerte, un blindado alrededor de ella que era insoportable al principio. Pero en ese momento, pum, la mina que piso fue: che, si yo amo tanto a este ser y no quiero que le pase nada, ¿cómo fue que no me hayan cuidado? </p><p><b>—Claro, empiezan los cuestionamientos hacia arriba. </b></p><p>—<b>¿Por qué no me cuidaron?</b> Porque esto pasó durante años. ¿En dónde estaban? No por culparlos, porque yo a mi vieja le decía: “Jamás te voy a poder culpar a vos, Ni la sociedad ni yo”. La nombro mamá, pero papá también. Jamás los voy a poder culpar de lo que no se pueden ni imaginar. Obviamente que no. </p><p><b>—¿Y cuando se los preguntaste qué te contestaron? </b></p><p>—Obviamente también eran tiempos distintos, la conciencia era otra. Mamá tenía cuatro hijos, mi viejo laburaba todo el día. </p><p><b>—Aparte, ¿qué se podían imaginar esto? </b></p><p>—Y no te podés imaginar que al dejarlo con un abuelo... Pueda pasar algo así. </p><p><b>—Si pudieses tomarte un mate con la Lolita de todo ese ruido emocional, mental, físico, de antes de tomar la decisión de decir: “Voy a ir a hacer esta sesión, voy a ir a hacer esta ceremonia, yo quiero encontrar la verdad”, ¿qué le dirías? </b></p><p>—No sabés el abrazo que le daría...</p><p><b>—La apoyarías a que siga en esa búsqueda, siempre. </b></p><p>—Pero totalmente. Le daría pero el abrazo más profundo y le diría: “Fuerza, guerrera, te queda un camino totalmente incierto, pero con muchísima recompensa. Muchísima”. Y lo sé porque tengo amigas de fierro al lado que eso lo eligió esa Lolita del pasado. La familia no se elige, la historia no se elige. No pude cambiar el principio, pero pude cambiar el final con las amigas maravillosas que me han acompañado. Así que a esa muchacha la abrazaría, le pediría perdón por cuestionarla tanto. Pero que esa búsqueda infatigable nada tiene que ver con una falla en su sistema de personalidad. Tiene que ver con una intuición, que ella la sabía. Pero que había que negociar con el miedo. </p><p><b>—Y me convierto por un ratito en el personaje de Eduardo, tu terapeuta, y te pregunto: ¿ahora te mirás al espejo? </b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Y te gusta lo que ves? </b></p><p>—Sí. Y hacemos el ejercicio con mi hija todas las mañanas cuando nos levantamos. “Soy maravillosa, soy poderosa”. Obviamente hoy me encuentro en otro proceso, con otro duelo, con secuelas muy parecidas. Pero estoy muy orgullosa de la mujer en la que sé que me voy a convertir, porque ella eligió que el camino de quienes dañan, no nos pertenece. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/KNFSGPV64VGGTKGRGJG2AJRPGM.jpg?auth=1fd9a8014ef76d91178acfd641432a741ef31836df5b4b3907863fc02b54f9bd&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Dolores "Lolita" Campos con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Fer Dente habló de la soltería, explicó cómo entiende las relaciones y reflexionó sobre el paso del tiempo]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/23/fer-dente-hablo-de-la-solteria-explico-como-entiende-las-relaciones-y-reflexiono-sobre-el-paso-del-tiempo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/23/fer-dente-hablo-de-la-solteria-explico-como-entiende-las-relaciones-y-reflexiono-sobre-el-paso-del-tiempo/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el actor y director sorprendió con su respuesta sobre qué haría si recibiera un millón de dólares, reveló cómo vive uno de los momentos más importantes de su carrera y repasó el fenómeno de Hairspray]]></description><pubDate>Thu, 23 Jul 2026 15:35:46 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Yo me siento que me quedé en los 17, ¿viste? Sigo viendo a los grandes como grandes, y tal vez me llevan apenas 10 años. Me da mucha ilusión eso que dicen de que por ahí vamos a vivir hasta los 120 o 125 años”, expresó <b>Fernando Dente </b>—actor, cantante, bailarín, director de escena y conductor— durante una distendida charla en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p><a href="https://www.instagram.com/ferdente/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/ferdente/?hl=es"><b>Dente</b></a> es uno de los grandes referentes de la comedia musical argentina. Alcanzó la popularidad en 2007 al consagrarse ganador de <i>High School Musical: La Selección</i>, logro que lo llevó a protagonizar <i>High School Musical: El desafío</i>. Desde entonces construyó una destacada trayectoria sobre los escenarios con títulos como <i>Hairspray</i>, <i>Despertar de primavera</i> —obra por la que obtuvo un Premio Hugo al Teatro Musical—, <i>Casi Normales</i>, <i>La novicia rebelde</i>, <i>Peter Pan</i>, <i>Kinky Boots</i>y <i>Company</i>.</p><p>Además de su carrera como intérprete, se consolidó como director de escena y conductor de televisión y streaming con ciclos como <i>Noche al Dente</i> y <i>Paraíso Fiscal</i>. En la actualidad combina su trabajo artístico con la dirección de grandes producciones teatrales, lo que lo posiciona como una de las figuras más influyentes del género en la Argentina.</p><p>En la entrevista también habló de su rol como director de <i>Hairspray</i> y de cómo fue cambiando el significado de la obra desde su estreno hasta la actualidad. “El corazón de <i>Hairspray</i> es ser quien sos. Basta de tanto lío, de tanto odio, de tanto grito. Paremos y bailemos, pongamos el cuerpo y encontrémonos ahí”, reflexionó. El musical se presenta en el Teatro Coliseo con funciones de miércoles a domingo y un elenco encabezado por <b>Damián Betular.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/63L56FP2M5ABJJPRUW2QJUVYQE.jpg?auth=fe95919526b1cb36f256480109fcff3e3fcd59ebb0d524644a3809c81a5808da&smart=true&width=4928&height=3280" alt="Fer Dente: "Una parte del millón de dólares se la regalaría a las personas que me dieron mis primeras oportunidades"" height="3280" width="4928"/><p><b>—Vamos a arrancar con el primer juego, pero para eso quisiera saber qué es lo que vos harías con un millón de dólares. </b></p><p>—Una parte le regalaría a las personas que me dieron como esas primeras oportunidades, ¿viste? Hace poco se viralizó, no sé si era verdad o no, creo que <b>George Clooney</b> invitó a todos sus amigos a comer a su casa y abajo del plato había un cheque como de un millón de dólares para cada uno y eran sus amigos que lo habían bancado cuando él empezaba y no tenía donde vivir, los que le prestaron plata… Algo de eso haría, no sé, a mi amiga Vane Butera, que fue mi garante toda la vida en los departamentos que alquilé, hasta que compré mi casa, productores que confiaron en mí, amigos y a mi equipo, podemos poner 200 mil ahí y lo dividimos así vamos con varios.</p><p><b>—¿Y con lo demás? ¿Qué harías?</b></p><p>—Una parte la invertiría. O sea, le pagaría a alguien que sepa mucho de eso (risas). Porque me siento medio arcaico con ese universo. Por ahí cambiaría el auto, como un chiche...</p><p><b>—Como un gustito material. </b></p><p>—Sí. Y me alquilaría una casa para el verano. Una grande. Aunque me sobra un montonazo de plata con lo que te estoy diciendo, ¿eh? </p><p><b>—Para invitar a todos tus amigos, tu gente...</b></p><p>—Sí, exacto, como base. Hoy no me compraría propiedad. La tendría la plata moviéndose y la otra para devolverle a esa gente que me acompañó porque obviamente van a preferir la plata. Pero sino otra opción es hacer un viaje toda esa gente, ¿viste? Porque como siguen muy cerca de mi vida, se fueron como conociendo entre todos, entonces... </p><p><b>—¡Qué bueno! De golpe es un grupo que va a ir a esa casa que vas a alquilar en el verano y se encuentra ese cheque abajo de la mesa en ese viaje…</b></p><p>—¡Totalmente! Contratamos a alguien que cocine bien (risas).</p><p><b>—Lo llevamos a Damián (Betular) que haga los dulces.</b></p><p>—Voy con Betu y también le meto plata abajo del plato. Por aceptar hacer Hairspray y haberme regalado este hitazo. </p><p><b>—Fuiste el invitado que me dio la respuesta más original y de corazón. Es espectacular.</b></p><p>—Con esta cara de bueno (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ACEFSK3TS5EYXOGRLL2YCXAA6A.jpg?auth=2249cc562dd0cd55c2a3dbca67f0d1aacee3bc3582724c3066e1152e03b37920&smart=true&width=4871&height=3242" alt=""El corazón de Hairspray es ser quien sos", expresó Dente sobre el mensaje que busca dejar el musical" height="3242" width="4871"/><p><b>—En este juego tenés que decirme por cuánta plata harías determinadas cosas que yo te voy a proponer. Vamos con la primera: ¿por cuánta plata harías un musical, pero 100 por ciento desnudo? </b></p><p>—¡Ah! Pensé que me ibas a decir un musical que no te gusta, pero no desnudo (risas). Voy a sacar mucha plata aunque hice la versión musical de <i>Tango feroz </i>y estaba desnudo. O sea, bailaba el tango desnudo con <b>Flor Otero.</b> Y cobré prácticamente muy poca plata. Así que creo que es el momento de vengarme de esa realidad. </p><p><b>—Tendrías que reivindicarlo. </b></p><p>—Si es todo el musical, todo el musical desnudo… Por una temporada de tres meses. Dejame pensar...</p><p><b>—Calle Corrientes...</b></p><p>—Doble los sábados (risas).</p><p><b>—Le va muy bien. Doble los viernes, también. Es un éxito. Todo el mundo quiere ver esa escena tuya. </b></p><p>—¿En invierno o en verano? No es un dato menor para el desnudo (risas).</p><p><b>—En invierno. Entradas agotadas. Fila de dos, tres cuadras que da la vuelta al teatro.</b></p><p>—Y por tres meses:700 mil dólares. Y ahí me planto, ¿eh? Neto. </p><p><b>—Te exigen que estés depilado. No sé tu situación, pero... </b></p><p>—Sí, está bien. 700 neto. Porque siento que estoy pensando en cosas reales. Nadie me va a pagar eso, pero un millón de dólares directamente nadie, nadie, nadie, nadie va a pagar.</p><p><b>—Pero ojo que es como Dios te trajo al mundo…</b></p><p>—¿Decís que me quedo corto? </p><p><b>—No sé, pero tiene las entradas agotadas. Yo pediría un millón para negociar y cerraría en 800 o 700.</b></p><p>—Capaz mi representante Paulita va y pide un millón doscientos y saca más seguro (risas). No me parece tan grave igual estar desnudo en un escenario, para nada. La pasaría muy, muy mal haciendo un musical que no me gusta. Eso no hay plata que lo pague. O trabajar con gente que no me gusta cómo trabaja. Lo otro no me parece tan grave…</p><p><b>—Si sos una persona que tenés una seguridad física, no te genera tanta incomodidad.</b></p><p>—No te creas que la tengo, ¿eh? Pero bueno, pienso en el billete y digo: “Tampoco estamos tan mal” (risas). Después pago terapia y ya está. Listo. </p><p><b>—Segunda pregunta: ¿por cuánta plata podrías llegar a volver con un ex? </b></p><p>—No, no hay. Pero aparte por ellos, pobres (risas). Tengo una relación con todos mis ex, pero pobres. Me parece que cuando algo se termina... No quiero decir esas frases hechas porque muchas veces también volví… </p><p><b>—Pero ya una vez que se termina, por algo se terminó también, ¿no? </b></p><p>—Sí, me parece que sí. Y plata no. Alguno le tendría que pagar, pobres, por haberme bancado. Y otros me tendrían que pagar a mí. Pero dejémoslo a mano. </p><p><b>—Pero en el balance, ¿sentís que te han tenido que bancar más a vos que vos a ellos?</b></p><p>—Son momentos de la vida. Algunas parejas sí me tuvieron que bancar más a mí. Las que más me tuvieron que bancar a mí también las tuve que bancar yo. La dinámica era así. Una pareja de cuando era más chico fue como muy de esa manera. Y a mí me gusta acompañar. Hay una frase que me encanta que dice <b>Ricky Pashkus</b>, que es: <b>“Amar es hacer favores”</b>. Como en todo sentido, para mí hacer un favor también es hacer eso. Yo lo interpreto como…</p><p><b>—Como un servicio. </b></p><p>—Algo que te cuesta, te da fiaca, pero yo por ejemplo que hago muchas, me tomo el tiempo y dedico ese tiempo. Estoy diciendo la regla básica, por eso estoy soltero y seguiré soltero mucho tiempo, ¿no? Porque estoy como muy migaja: lo que le estoy ofreciendo al otro es tiempo… (risas).</p><p><b>—Pero el tiempo es un montón. Es un gran gesto de amor. A esta altura de la vida todos tenemos un montón de cosas: trabajo, responsabilidades, incluso pasatiempos que nos hacen felices. Y mover esa estructura para hacer algo por otra persona, de manera genuina aunque implique un esfuerzo, tiene un valor enorme.</b></p><p>—Claro. Yo lo recontra detecto en el otro, ¿viste? Esas cosas que sabes que a vos te cuestan, cuando las ves en el otro, es lindo y trato de festejarlo mucho. </p><p><b>—¿Y eso es lo mejor que das vos cuando estás en pareja? </b></p><p>—Sí, yo creo que soy buen compañero. Creo que lo soy porque me gusta el plan de acompañar, ser como el <i>cheerleader</i>, tipo porrista. Eso sí me copa. Después tengo un montón de falencias que trabajaré en algún momento. Pero por ahora pienso quedarme en este lugar de la soltería por un rato largo y ya. </p><p><b>—¿Te gusta más estar en pareja, te da igual estar soltero o te gusta tener relaciones más libres? </b></p><p>—Me parece que tiene que ver con las ganas, con el deseo que va cambiando. </p><p><b>—¿Tiene que ver con el momento y lo que te despierte también el vínculo?</b></p><p>—A mí lo que más me gusta es estar viviendo lo que quiero estar viviendo. Si es estar en pareja, estar en pareja, si es estar soltero, estar soltero. Eso me parece que es muy difícil, pero por lo menos hay que intentar, ¿no? Es re difícil vincularse, es como un misterio para mí. En todos los vínculos.</p><p><b>—Pero te has animado a vincularte. </b></p><p>—Sí, recontra. La verdad que hoy tengo que decir que sí. Soy bastante noviero, si miro para atrás...</p><p><b>—Has tenido tus historias de amor. </b></p><p>—Sí, claro. Y todas, por suerte, muy lindas y con gente muy buena. Eso para mí no es poca cosa. Me deja tranquilo, como que digo: “Bueno, está bien el radar”. Creo que me falta entender cómo es eso de vincularse, ¿viste?</p><p><b>—¿Todavía hay aspectos de los vínculos que te siguen resultando un misterio, incluso de vos mismo?</b></p><p>—Sí, sobre todo de mí mismo. Entender cómo soy o qué pienso de algunas cosas. Con los proyectos, como que voy y no reviso mucho, no miro tanto para atrás. Está buenísimo en algunas cosas. Pero estoy en un momento, entrando a una etapa nueva por ahí de la vida con otra realidad, otra dinámica, otras cosas, que merece no pasar por alto. ¿Viste que hay gente que es un novio tras otro? Yo siento que cambié mucho en los últimos años y necesito tomarme un tiempo para primero conocerme un poco más cómo soy yo ahora. Me siento muy distinto por momentos y me digo: “¿Quién es este?”</p><p><b>—¿Te pasó esto varias veces? </b></p><p>—Hace mucho que no me pasaba como esta vez, porque soy más grande y de repente también hay muchos símbolos. Creo que tener mi casa cambió muchas cosas. Es como un símbolo muy grande que apareció de repente en el escenario. Es como: “¡Ah! soy grande, tengo una casa”. Como un paso de un adulto. Pero yo a veces, la verdad que si tengo que decir, <b>siento que soy un niño a veces jugando a los papás, ¿viste? Como jugando a los grandes. Yo no sé cómo los grandes hacen para...</b> Para mí todos pensamos como: che, es mentira. Se van a dar cuenta en dos segundos que quiero a mi mamá (risas). Pero en la vida como que digo: “¿Cómo hacen?" Aunque también tengo problemas y cosas de la vida adulta. Tengo una vida adulta desde los 17 años absoluta, ¿eh? No es que me hacen las cosas ni nada. Pero me parezco medio a Peter Pan, con el bigote trucho. </p><p><b>—Es que tu vida fue hacerte cargo desde muy chico ser como un adulto. Te tocaron un montón de roles muy temprano: dar clases, dirigir, actuar y tener responsabilidades. También tus padres se murieron a una edad muy joven tuya. Capaz lo tenés tan naturalizada esa responsabilidad…</b></p><p>—Yo me siento que me quedé en los 17. Dicen que cuando tenés tu primera experiencia sexual, como era tu cuerpo en ese momento, el registro tuyo de tu propio cuerpo toda tu vida va a ser el de esa vez. </p><p><b>—¡Pero vamos a ser todos jóvenes! </b></p><p>—Bueno, cuando sea que pase. Pero la sensación que me daba a mí es que desde que yo me independicé, mi imagen de mí, que fue a los 17, es como que quedé ahí. No conscientemente, obviamente. Pero una parte mía quedó ahí. Yo me doy cuenta de que hay un montón de cosas que sigo viendo a los grandes como grandes, y tal vez me llevan 10 años, ¿entendés?</p><p><b>—Después te va a empezar a pasar que son más chicos que vos. </b></p><p>—Ya me está empezando a pasar (risas) ¡Qué horror! </p><p><b>—Y ahí decís: “Pará, crecí, soy un adulto”. </b></p><p>—Pasa muy rápido, es verdad eso. Yo compraría tiempo. Querría ser vampiro. Es mi sueño. Ser inmortal. Me da mucha ilusión eso que dicen que ahora por ahí vamos a vivir hasta los 120, 125 años. No sé con qué lo asocio. Creo que con poder transitar todo un poco más tranquilo, a un ritmo más bajo.</p><p><b>—Sin pensar en “me come el dragón del tiempo”. </b></p><p>—Claro. Sin estar pendiente de: “hace esto que ahora podés con tu cuerpo”. También es parte de la vida, igual, ese proceso y tiene su encanto. Pero ser vampiro que parece lo más canchero del mundo también y lo quiero decir (risas). </p><p><b>—Tenés que hacer una obra de vampiro. </b></p><p>—Igual me da un poco de miedo la transición, pero bueno. Y perder la luz del sol también es raro. Tendría que ser un vampiro como reload, ya a esta altura los vampiros... </p><p><b>—Un poquito 2.0. </b></p><p>—¡No lo va a rendir el sol!</p><p><b>—Que haya una tecnología, una idea que lo resuelva. </b></p><p>—Para mí existen (risas). </p><p><b>—Pero banco lo de vivir más tranquilos.</b></p><p>—Pero no más tranquilo de trabajar dos veces por semana, sino de... </p><p><b>—¿La energía física?</b></p><p>—En realidad de no tener la ansiedad, como “está esto, esto y esto”. Pero también eso arma como somos, qué sé yo. Es lo que es. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5TZI5SCKE5AL3B2OFYD35BXL5Y.jpg?auth=dde2a9bfb009ebd7545c986d65480abd3a5e16b7e8f521fa6f70a102dfce705c&smart=true&width=4634&height=3084" alt=""Me parece que me falta entender cómo es eso de vincularse", admitió Fer en diálogo con Emilia" height="3084" width="4634"/><p><b>—Vamos a jugar a “Yo nunca, nunca”, que me imagino que alguna vez lo hiciste.</b></p><p>—Por supuesto.</p><p><b> —La primera dice: “Yo nunca, nunca tuve más éxito con las mujeres que con los hombres”. </b></p><p>—Sí, claro. La historia de mi vida...</p><p><b>—Es tremendo, ¿no? Pero hasta públicamente ha pasado. Qué gracioso.</b></p><p>—Me sigue pasando. Me re sigue pasando. Creo que soy un gran yerno para llevar a sus mamás. Para las mujeres como que soy un gran nieto, como todo ese perfil. Y desde que estuve en la tele con el programa ni te explico, porque me conocen las abuelas, las madres...</p><p><b>—Claro, con </b><i><b>Al Dente</b></i><b>. Te aman y quieren que entres a sus familias.</b></p><p>—Está como todo ese universo. Eso es gracioso, pero sí me pasa seguido.</p><p><b>—¿Pero por qué con más con mujeres que con hombres?</b></p><p>—Es horrible lo que voy a decir (risas). Todas las mujeres que me lo hacen saber en chiste o lo que sea, son de <b>Emilia Attias </b>para arriba. Bueno, no hay más arriba que vos, pero digo, es como gente que decís: “¡Uf! Esto sería perfecto, bárbaro". Pero no así con los hombres (risas). </p><p><b>—Te entiendo. </b></p><p>—35 años más grandes… O cosas como que decís, no... No sé si existe una Emilia Attias hombre, pero si existe lo voy a buscar. </p><p><b>—Te amo por el halago y sí buscalo (risas). </b></p><p>—Me entendés lo que te digo, ¿no? Mujeres muy hermosas, en todo sentido, inteligentes, piolas que decís como: “Che, re”. Obviamente, por lo general son mis amigas, pero decís: “Guau, qué loco”. </p><p><b>—Para mí hay que viajar. Las culturas son…</b></p><p>—Es que me gusta mucho la gente argentina. </p><p><b>—Viajar por Argentina también. Lo que pasa es que para mí hay algo socialmente que están evolucionando en los hombres. En Argentina y en Latinoamérica en general...</b></p><p>—¿Cómo está de tu lado el mercado? </p><p><b>—Actualmente estoy en pareja con alguien que para mí vale mucho la pena. Pero no abunda, ¿eh? Entiendo lo que estás diciendo.</b></p><p>—Es difícil.</p><p><b>—Para mí hay una transformación social hace un tiempo que está dejando un poquito en jaque y en evidencia eso, pero va a obligar a que van a tener que pegar un salto cuántico. </b></p><p>—En algún momento sí, ¿no?</p><p><b>—Pero en el buen sentido, genuinamente. Y para mí se va a reversionar en algo porque sino van a morir solos. </b></p><p>—Van a terminar con nosotros (risas). </p><p><b>—Por cucaracha me dicen que en una entrevista dijiste que vos estarías con una mujer alguna vez para divertirte. </b></p><p>—No voy a desmentir a la producción porque nunca se hace eso, menos cuando te hablan por cucaracha. No voy a decir que no lo dije, porque capaz lo dije en algún contexto...</p><p><b>—Mucho archivo, me dicen. </b></p><p>—Puede ser, sí. ¡Qué quilombo! Con lo que me costó entender qué era lo que me gustaba (risas). Yo admiro a la gente como fluida. Admiro a la gente que lo puede vivir así. A mí no me pasa. Igual con esto que te decía, que siento como si fuera persona distinta ahora con esta nueva etapa, pues puede ser ¿eh? Depende qué contexto, depende cómo. Los depende, ¿viste? Esa frase que todos somos bisexuales, muchas veces me pareció como no, no, no, no, no.</p><p><b>—Por ahí desde el lugar de la diversión o de explorar. No porque te vaya a hacer replantearte nada.</b></p><p>—Debería sentirme muy cómodo, todos deberían estar muy cómodos y he tenido experiencias, por supuesto, a lo largo de estos años. Como todo el mundo (risas). Pero no. Qué sé yo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TXJH6XEQFZB5BNVW3HOCVJ26LE.jpg?auth=b521009f2b5a1678256e7001b41d6ebe17e828870a32c67fdadac1ff6124b2a2&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Fer Dente con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Tini de Bucourt y Fernando Marín: la historia secreta de un amor que no fue y el hilo invisible que los mantuvo unidos]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/21/tini-de-bucourt-y-fernando-marin-la-historia-secreta-de-un-amor-que-no-fue-y-el-hilo-invisible-que-los-mantuvo-unidos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/21/tini-de-bucourt-y-fernando-marin-la-historia-secreta-de-un-amor-que-no-fue-y-el-hilo-invisible-que-los-mantuvo-unidos/</guid><dc:creator><![CDATA[Fernando Marín]]></dc:creator><description><![CDATA[En una charla repleta de magnetismo, confesiones inéditas y una profunda nostalgia, la icónica ex top model Tini de Bucourt habla del cáncer que cambió su filosofía de vida, el amor por su vejez y la sorprendente revelación del “amor prohibido” que la unió a Marín en el pasado. Un nuevo episodio de Proyecto 86]]></description><pubDate>Tue, 21 Jul 2026 05:10:39 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Existen encuentros donde el pasado y el presente se confunden en una atmósfera de absoluta transparencia. En el sexto episodio de<b> </b><a href="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/"><b>Proyecto 86 —el ciclo de entrevistas de Infobae conducido por Fernando Marín—, la invitada es Tini de Bucourt</b></a>, referente indiscutida de la moda argentina de las décadas del 70 y 80, escritora y conferencista.</p><p><b>Tini se sienta frente a Marín</b> para regalar un diálogo que esquiva cualquier tipo de frivolidad y se sumerge en las capas más profundas de la experiencia humana. Lejos del modelaje, hoy canaliza su sabiduría a través de su espacio Mujeres con Actitud, donde organiza viajes grupales femeninos alrededor del mundo, como experiencias para conectar con la autenticidad y la espiritualidad de cada cultura.</p><p>Con su belleza natural y el carisma que la caracteriza, Tini repasa las razones místicas detrás de su repentino retiro de las pasarelas, su transformador paso por la India y el quiebre absoluto que significó enfrentar un cáncer de ovario en estado avanzado. Sin embargo, el verdadero corazón de esta charla es la asombrosa complicidad y las revelaciones cruzadas con el entrevistador: desde el violento motivo que la llevó a divorciarse del padre de sus hijos, hasta la confesión de un amor secreto y postergado. Un testimonio imperdible que culmina con una lección conmovedora sobre el <b>“buen morir”</b> y el pacto de un regalo de cumpleaños que sella una de las uniones más singulares de la historia de los medios argentinos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DN4HIKT2FFGQLGF7SDLJP7NG2Q.jpg?auth=46f02bf4522e3a0c261ccfe7a7112df9e30c1fa545d1cf2936c6812e84327f0f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Con su belleza natural y el carisma que la caracteriza, Tini repasa las razones místicas detrás de su repentino retiro de las pasarelas" height="1080" width="1920"/><p><b>Fernando Marín:</b> Me gustaría saber, ¿qué es para vos la vejez?</p><p><b>Tini de Bucourt:</b> La vejez para mí es dignidad, para mí es un arte y es muy importante sostener mi naturalidad. Me gusta mi arruga, me gustan mis canas también, pero no voy a hablar de lo físico, voy a hablar de lo que me pasa internamente. Creo que es la etapa de la vida donde realmente llegás a reflexiones muy profundas, si te animás. <b>Me gusta la dignidad de la vejez.</b></p><p><b>FM:</b> ¿Es verdad que no te hiciste nada en la cara?</p><p><b>TB:</b> Nada… ¡Sí! Me hice a los 30 años un lifting. Estaba tan “en el afuera”... ¿A los 30 años qué te pueden sacar? Nada, Fernando. Una estupidez. Pero volviendo a la vejez, por eso para mí también es muy importante limpiar todas las cosas de mi vida en el sentido emocional.</p><p><b>FM:</b> Te bajaste de la pasarela en pleno éxito, y fue una decisión tuya. ¿Por qué lo hiciste?</p><p><b>TB:</b> Tuve un sueño que era como un neón, que decía: “Bájate de la pasarela ya”. Al otro día anuncié que dejaba la pasarela, terminé esa temporada y ahí se terminó. ¿Y por qué? Porque yo sentía que venían otras cosas.</p><p><b>FM:</b> Nosotros trabajamos juntos, fuiste productora dentro de algunos ciclos que tuvieron mucho éxito y yo debo admitir que no me animé a tener una continuidad de cámara con vos. Y eso tiene algo que ver con esto de que te bajaste de la pasarela. Yo tenía miedo de que vos no siguieras. En ese momento yo era un productor de treinta y pico o cuarenta años y dije: “Si voy con Tini, Tini se va”. Vos te estabas yendo siempre “de la vida”. Te fuiste del país, te fuiste de la pasarela y te fuiste a la India. ¿Vos sentís que te vivías yendo?</p><p><b>TB:</b> Qué buena pregunta… Hoy no me vivo yendo. Me costó bastante quedarme quieta. La vida me paró, literalmente me mandó mensajes: “Tini, pará”. Yo no paraba, mi vida era desde la mañana hasta la noche trabajando, inventando cosas. <b>Bueno, la vida me paró: me agarró un cáncer muy fuerte</b>, tuve un estadio cuatro de ovario con metástasis, con lo cual estuve al borde... Ahí fue mi primera toma de conciencia de que era hora de ordenar todo. Me pararon, pero hasta que me pararon sí vivía yéndome de un lado a otro porque tengo múltiples intereses y facilidad para poner cosas en marcha. Me divertí mucho y la pasé muy bien, como cuando puse mi escuela, cuando me bajé de la pasarela, que fue impresionante. A mí me encantaba enseñar. Fue una escuela donde se formaron chicas increíbles; casi toda la camada después de la nuestra la formé yo con un equipo enorme. Fue muy creativo y yo aprendí mucha creatividad de vos, te lo quiero decir. Y bueno, después apareció la India y me fui de vuelta.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PPCG5ARMA5ADFJR6FHK7NJWAVU.jpg?auth=c0fa8827c2c845de7f78b95a5e083d13a52018b74111bbdd8981aa2c778d5f79&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Bueno, la vida me paró: me agarró un cáncer muy fuerte", Afirma Tini en Proyecto 86" height="1280" width="1920"/><p><b>FM:</b> Tenés dos hijos, una hija y un varón. Estuviste casada con el padre de ellos y a los tres años te separaste. ¿Por qué te separaste tan rápido?</p><p><b>TB:</b> Porque yo era una niña muy herida. Vengo de un origen europeo, soy la primera argentina de la familia. Crecí en absoluta soledad. Mi padre se murió cuando yo era muy chica y acá no había nadie, no había abuelos, tíos ni primos. Mi único hermano ya vivía en Alemania y yo crecí con una mamá que, por razones obvias, estaba muy deprimida. Viví como pude.</p><p><b>FM:</b> ¿Tu mamá era liberal?</p><p><b>TB:</b> Mi mamá era una húngara de una familia de muy alto nivel, muy educada.<b> ¿Liberal? No, rígida.</b></p><p><b>FM:</b> ¿La amabas?</p><p><b>TB:</b> La quería, pero no la amaba. Teníamos una relación... acá hablamos con la verdad, ¿para qué mentir? <b>Nunca tuvimos un vínculo cercano de madre e hija.</b></p><p><b>FM:</b> Vos tuviste un vínculo mucho más cercano con tu hija que el que tuviste con tu madre, por lo que decís.</p><p><b>TB:</b> Mucho más, muchísimo más. Con la enfermedad fue increíble. Ceci vive en Nueva York y tiene dos hijos, y Juan está acá en Buenos Aires y es arquitecto, una carrera que a mí me hubiese encantado tener. Él me dice: “Mamá, vos sos arquitecta de mujeres”, y es verdad, me resulta muy fácil armar y potenciar a una mujer. <b>Tengo cuatro nietos divinos, dos de Juan y dos de Ceci.</b></p><p><b>FM:</b> ¿Y Ceci con quién se casó?</p><p><b>TB:</b> ¡Qué historia! Ceci desde muy chica se sintió atraída por lo musulmán.</p><p><b>FM:</b> Atrae el misterio. Lo musulmán es misterioso desde el velo de la mujer para adelante. ¿Y qué pasó con eso?</p><p><b>TB:</b> Ella se casó con un musulmán. Yo me acuerdo de que estaba en la India, ella venía muchísimo a visitarme y un día me dice: “Ma, estoy enamorada”. Le pregunté cómo se llamaba y me dice: “Mustafa”. Yo, que no soy prejuiciosa, igual pensé: “Ups, estos son seteos mentales y de religión muy diferentes”. Ceci tenía 33 años en ese momento y tuvimos una conversación importante. Le dije: “Mirá, quiero aclararte algo. Estás en una edad en la que vas a formar una familia, pero quiero que sepas que si llega a haber algún problema y te querés separar, va a ser un temón porque <b>son culturas y cabezas muy diferentes”.</b></p><p><b>FM:</b> ¿Y cómo tomaste el día en que vino tu hija y te dijo: “mamá, me volví a enamorar, pero esta vez de una mujer”? ¿Esto no fue más fuerte que la primera vez que te dijo que se había enamorado de un musulmán?</p><p><b>TB:</b> No, para mí no. Fue aparte muy amoroso, porque ella vino especialmente a Buenos Aires para decírmelo. Me acuerdo de que estábamos en la cama, me abrazó y me dijo: <b>“mami, te quiero contar que estoy enamorada de una mujer”.</b> Le pregunté: “¿sos feliz?”. Me dijo que sí, y le respondí: “bueno, es tu vida, hija”.</p><p>Quiero hacer un paréntesis. Yo tengo la idea de que las parejas se encuentran muchas veces a partir de una herida propia. Creo que Ceci encontró en esta chica una herida que ella misma tenía. Estuvo muy golpeada por su relación anterior con el papá de los chicos. Lo trabajó muchísimo y hoy en día creo que están bastante bien con su nueva pareja. Ella es afgana, pero de primera generación norteamericana; así como yo soy primera argentina, ella es primera estadounidense.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AN4COV4XFFAPZLQMZZKPHDHKPA.jpg?auth=985c8cf3923eab411ea48c18c28f1dc1b30a5ce48d2650279d139c165d9df98b&smart=true&width=1920&height=1272" alt=""Para mí la India fue un cambio porque fue la primera vez en mi vida que fui anónima", confiesa Tini en diálogo con Fernando Marín" height="1272" width="1920"/><p><b>FM:</b> Hablaste de la India, donde estuviste viviendo y enamorada de un embajador diplomático. Por más que tengas el porte, la calidad y los idiomas que manejás, vos sos tan transparente que fuiste siempre antidiplomática. ¿Cómo te manejabas?</p><p><b>TB:</b> Igual, de la misma manera. “Papelones” la verdad es que nunca hice, pero me movía con una libertad y una facilidad enorme. <b>Para mí la India fue un cambio porque fue la primera vez en mi vida que fui anónima.</b> Fue la primera vez que el valor no estaba puesto en mi afuera. Pude mirar sin que me estén mirando. Ahí por primera vez dije: “ahora me toca ser yo”. Por eso me había bajado de la pasarela en su momento, porque sentía que por ahí no era. Cuando apareció la India fue increíble en la parte política, cultural y social. Además, abrimos históricamente la embajada de Uruguay en Delhi. Al principio no teníamos ni residencia y vivíamos en un hotel espectacular, hasta que tuve que encontrar la casa, el personal, elegir todo... Tenía trece personas de servicio a cargo, era como tener una empresa en tu casa.</p><p><b>FM:</b> ¿Aceptás tu vida como fue o hay algo que te quedó adentro, en el estómago, de decir: “Por qué no lo hice”?</p><p><b>TB:</b> La verdad es que fue una vida muy intensa, viví cosas increíbles y también pozos increíbles. No podría decirte que me arrepentí de algo. Me hubiese encantado haber estudiado arquitectura, que es como mi carrera frustrada, pero más allá de eso aprendí tanto de la aceptación... Para mí la enfermedad fue un despertador enorme para ser yo misma de verdad, no la mascarita de “ay, ¡qué divina la modelo!”. Por eso me dejé las canas, no me hago nada, <b>quiero mis arrugas, quiero todo tal cual soy.</b></p><p><b>FM:</b> Vos te separaste del embajador y estuviste muchos años sola. ¿Tiene que ver con la enfermedad o fue una decisión de vida?</p><p><b>TB:</b> Una decisión de vida. Pero tengo algo pendiente ahí, ahora sí me vino algo pendiente. Mirá que preguntás bien... (risas). Sí, me hubiese encantado y me encantaría encontrar un compañero de vida, pero una relación verdadera, un compañerismo real. Fui muy buena acompañante del embajador, fui buena embajadora y tuve antes otra relación fantástica de muchos años, pero nunca he vivido ese compañerismo, esa unión de más allá de todo…</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/24E55U4Z3RDI5ESW4VEVOXJVLE.jpg?auth=ce863bdc871039c00edd3e9e4e543a748fda00dd7bb485d68ac85cd280aa998b&smart=true&width=1920&height=1284" alt=""Sí, me hubiese encantado y me encantaría encontrar un compañero de vida, pero una relación verdadera, un compañerismo real", afirma Bucourt" height="1284" width="1920"/><p><b>FM:</b> De apretar una mano.</p><p><b>TB:</b> Sí. Punto. Explicaste perfecto.</p><p><b>FM:</b> ¿Sufriste violencia de género?</p><p><b>TB:</b> Sí.</p><p><b>FM:</b> ¿Te defendiste?</p><p><b>TB:</b> Yo soy muy drástica: cuando sucedió, agarré a mis dos chicos y me fui, Fernando. Yo fui mamá a los 19, a los 20 y a los 21 ya me divorcié. El papá de los chicos era un tipo bárbaro, pero era un niño tan herido como yo. Uno no se encuentra porque sí, se encontraron dos lastimados. <b>Él traía una violencia que no era por ser mal tipo, sino una violencia de niño desesperado. </b>Era diez años mayor que yo.</p><p><b>FM:</b> Cuando uno va transitando una charla como ésta, sabemos que nos están viendo, pero hablamos con una naturalidad absoluta porque a esta altura no tenemos nada que esconder. ¿Tuviste algún amor prohibido en tu vida?</p><p><b>TB:</b> Sí.</p><p><b>FM:</b> ¿Y qué te pasó?</p><p><b>TB:</b> Y... no se dio. ¿Querés saber quién era?</p><p><b>FM:</b> Sí.</p><p><b>TB:</b> Vos. <i>(Risas)</i></p><p><b>FM:</b> Bueno... yo quizás estaba enamorado de vos y como te estabas yendo siempre, nunca te pude agarrar. Yo no me animé. Y bueno, sí, era prohibido porque estábamos en épocas prohibidas. Yo era un mentiroso en ese momento, todavía no había concretado...</p><p><b>TB:</b> Eras un salvaje, en el buen sentido.</p><p><b>FM:</b> Salvaje no, al contrario, era un manso...<i> (risas)</i> Hubo una línea de amor entre nosotros.</p><p><b>TB:</b> Pero fue lindo, porque era una cosa que estaba ahí… no pasaba nada, pero estaba ahí.</p><p><b>FM:</b> Encontrémonos en el cielo, a ver, ¿qué te imaginás? ¿Te imaginás una vida eterna… o morís en polvo?</p><p><b>TB:</b> <i>(Ríe) </i>Me encanta mirarte porque te leo la mirada. La muerte es un tema que me interesa mucho. Me gustaría morirme muy bien, entera, con todos mis temas resueltos y en paz conmigo. Estoy mucho más en paz que antes. Es más, voy a dar charlas con una mujer que se dedica al “buen morir” porque me parece que es un tema del que no se habla y es muy importante abordarlo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VHTXS3E5NJEZ5AO3IWAI55ZWXA.jpg?auth=c579bf3fcf9c06f27ef3831185614a4a6680016f74736e970c197f319b017a33&smart=true&width=1920&height=1297" alt=""La muerte es un tema que me interesa mucho. Me gustaría morirme muy bien, entera, con todos mis temas resueltos y en paz conmigo", sostiene Tini" height="1297" width="1920"/><p><b>FM:</b> ¿Pero hablar tanto de la muerte no es tenerle, al final, miedo? La muerte sabés que llega. ¿Por qué hay que hablar tanto de ella?</p><p><b>TB:</b> Porque es una manera de vivir, totalmente. Para mí es otro plano. <b>Prepararte para un buen morir es fundamental.</b> Fernando, este cuerpo es solo un vehículo. Yo soy muy fierrera, vos lo sabés: andaba en moto como loca, me encantan los autos porque mi papá era corredor e iba a la Fórmula 1 con Fangio. Este cuerpito estuvo en el taller y se va a ir descomponiendo para que la almita se pueda ir. Hablar de esto le quita el miedo a la palabra.</p><p><b>FM:</b> ¿Te gustaría que te entierren tradicionalmente o te cremen?</p><p><b>TB:</b> Yo quiero algo “divino”. Tengo una gran amiga que es artista y ya le dije: “Mirá, que me cremen, pero quiero que mi cajón lo pinten bien lindo, nada de cosas de bronce”. Quiero que todo el mundo baile, que haya música, que la gente hable y se divierta. Si cuando un niño nace es una celebración, ¿por qué la muerte no puede ser una celebración de la buena vida que pasamos juntos?</p><p><b>FM:</b> ¿Y cómo son tus días ahora?</p><p><b>TB:</b> Pinto. Salí totalmente del mundo en el que estaba y pinto mucho, siempre me gustó. <b>Pinto miradas.</b></p><p><b>FM:</b> ¿La mía no la vas a pintar?</p><p><b>TB:</b> La sé de memoria, ya la tengo captada.</p><p><b>FM:</b> Bueno, entonces hagamos un trato para el próximo 12 de octubre, tu cumpleaños: ¿por qué no pintás mi mirada? Y yo te voy a regalar en una carilla lo que verdaderamente sentí por vos en un momento determinado de la vida, como devolución a tu pintura.</p><p><b>TB:</b> ¡Epa! Qué lindo, te tomo la palabra, eh.</p><p><b>FM:</b> Y quiero decirte algo importante. Me acuerdo que yo, dentro de mi agencia, había logrado la cuenta de la Editorial Abril y de su revista icónica, <i>Siete Días</i>. El interventor de ese momento me dice: “Fernando, vamos a relanzar la revista, ¿qué se te ocurre?”. Le dije de hacer nuevamente “Miss Siete Días”, pero me advirtió que necesitaba una productora de excelencia. Le dije: “Yo la tengo”, y te llamé a vos.</p><p><b>TB:</b> Me acuerdo perfecto, fue divino… ¡Y para vos más!</p><p><b>FM:</b> Sí, porque acá viene una historia que es de los dos, aunque es más mía que tuya. Vos me dijiste: “Dentro de todas las que voy seleccionando, tengo una semifrancesa, vive en las afueras de Mónaco, es divina pero no se va a quedar; seguro alguna de las etapas la gana”. Y apareció una mujer rubia, espléndida, de un metro ochenta y dos, divina. Le pregunté cómo se llamaba y me dijo “Karina”. Hizo la primera serie, indudablemente la ganó y eso me dio el pie para invitarla a almorzar. Entonces, gracias a vos, querida Tini, no solo me enamoré de esta mujer, sino que Karina es la madre de dos hijos míos maravillosos: Nicolás, que es psicólogo, y Toto Ignacio, que es un excelente músico. Yo soy padre de esos dos hijos porque vos fuiste verdaderamente la mujer que la introdujo en mi vida. </p><p><b>TB:</b> ¡Qué alegría me da! O sea que, de alguna manera, soy parte de la familia.</p><p><b>FM:</b> Sos de la familia. Gracias, querida Tini.</p><p><b>TB:</b> Gracias a vos, Fernando.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/DN4HIKT2FFGQLGF7SDLJP7NG2Q.jpg?auth=46f02bf4522e3a0c261ccfe7a7112df9e30c1fa545d1cf2936c6812e84327f0f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Con su belleza natural y el carisma que la caracteriza, Tini repasa las razones místicas detrás de su repentino retiro de las pasarelas]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Me convertí en un electrodoméstico”: la dura reflexión de Micaela Mendelevich sobre su vida antes de separarse y la exigencia de sostener el núcleo familiar]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/17/me-converti-en-un-electrodomestico-la-dura-reflexion-de-micaela-mendelevich-sobre-su-vida-antes-de-separarse-y-la-exigencia-de-sostener-el-nucleo-familiar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/17/me-converti-en-un-electrodomestico-la-dura-reflexion-de-micaela-mendelevich-sobre-su-vida-antes-de-separarse-y-la-exigencia-de-sostener-el-nucleo-familiar/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la periodista habló sobre el impacto que tuvo la maternidad en su identidad, el proceso de reconstrucción que atravesó tras el divorcio y el valor de recuperar la libertad, la independencia económica y los espacios propios para volver a conectar con sus deseos]]></description><pubDate>Fri, 17 Jul 2026 13:36:06 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“A mí el deseo de la maternidad me llevó puesto todo el resto. Mi deseo era mío. Pero medio que se me apagó el resto del planeta”, así describió <b>Micaela Mendelevich</b> la intensidad con la que vivió la maternidad y el impacto que tuvo en su vida personal y profesional en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwguLSBhDLARIsAH-yPrErpVMTXN4XjcGl1uYq4GfIqKYelHeurduqbnu74RkDcjZVlMPoJrMaAvNWEALw_wcB" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=Cj0KCQjwguLSBhDLARIsAH-yPrErpVMTXN4XjcGl1uYq4GfIqKYelHeurduqbnu74RkDcjZVlMPoJrMaAvNWEALw_wcB"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Madre de <b>Rocco</b> y <b>Nina</b>, la periodista aseguró que, con el tiempo, comprendió la necesidad de establecer límites para no perderse a sí misma en el proceso, un aprendizaje que la llevó a valorar la autonomía económica, la escucha interna y la importancia de preservar espacios para su familia.</p><p>Además de su trabajo en los medios de comunicación, <a href="https://www.instagram.com/mendelevicha/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/mendelevicha/?hl=es-la"><b>Micaela</b></a> es licenciada en <b>Historia del Arte</b>. Tras desempeñarse durante más de una década en importantes museos de la Ciudad de Buenos Aires, entre ellos el Museo de Arte Moderno, orientó su carrera hacia el periodismo.</p><p>Actualmente conduce <i><b>Finjamos Demencia</b></i>, por Radio Ciudad (AM 1110), e integra el equipo de <a href="https://www.youtube.com/@Infobae" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.youtube.com/@Infobae"><b>Infobae al Regreso</b></a>, donde aborda temas de actualidad con especial foco en la cultura. Además, escribe columnas y realiza entrevistas sobre sociedad, cultura y actualidad, espacios desde los que reflexiona sobre la maternidad, el trabajo y los desafíos de la vida contemporánea desde una mirada personal. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VJJH7WBVXZFYXOWVS7DWS3XV5I.jpg?auth=748152c37621759306e0f32b394aedc4c214de11cd3956873e8bab8d85ade8e7&smart=true&width=1920&height=1440" alt="Micaela Mendelevich: “Me encanta la libertad, la independencia económica y la posibilidad de decidir sin tener que explicarle a nada a nadie"" height="1440" width="1920"/><p><b>—He leído algunas cosas que has escrito superinteresantes, aparte de tu arte, tus dibujos, tus pinturas, y, y me parece, como siempre decimos acá, que hay mujeres que inspiran y que tienen mucha resiliencia en sí mismas y creo que son historias que interpelan a otras que están del otro lado. ¿En qué momento de tu vida te encuentro?</b></p><p>—En uno espectacular. Además te escuchaba decir eso y yo en verdad me la paso compartiendo cosas de mi mirada más íntima, de lo que tengo adentro, ¿no? O sea, con los dibujos, escribiendo. Pero nunca en este formato. Y soy muy curiosa, así que estoy acá como diciendo: “A ver qué se siente con esto”. Me divierte un poco (risas). Estoy en el momento de... ¿viste cuando cuando pedaleás, pedaleás, pedaleás, y en un momento soltás los pies y vas con el envión? En ese momento que decís: “¡Qué placer esto!”. En ese momento estoy. Estoy en el momento del vientito, que es muy hermoso. Porque me costó un montón. </p><p><b>—Como de un tiempo de cosecha, ¿no? </b></p><p>—Sí y también un momento de calma que hace mucho que quería, anhelaba y me estaba costando. Y además es una situación medio promedio, según lo que veo: separación, tres años después, cierta estabilidad. Me doy cuenta que lo que me pasa a mí, que me separé hace tres años, el promedio de divorcios después de la separación en la ciudad de Buenos Aires es un año y medio. O sea, separación, un año y medio, divorcio y yo creo que calma y estabilidad llega a los tres años. </p><p><b>—¿Asocias este momento de cosecha, de paz, a ese tiempo de proceso que uno tiene que darse como para cambiar de etapa en la vida? </b></p><p>—Sí. Porque el divorcio y la separación es una transición. Yo estuve juntada 17 años, casada menos, porque nos casamos a los pocos años de vivir juntos. Pero es un cimbronazo tan grande separarte después de tanto tiempo, reacomodarte con el laburo, los chicos, los horarios, que te trastoca todo y tardás en acomodarlo. Es medio un terremoto.</p><p><b>—Aparte no es lo mismo cuando se separa sin hijos, ¿no? </b></p><p>—Nada que ver. Debería haber otra palabra para decirlo. No es lo mismo que cuando te separás después de convivir. Hay tanta palabra para tantas cosas inútiles, faltan palabras ahí, ¿no? </p><p><b>—Hay algo que me parece que cruza a muchas de las mujeres que vienen a este espacio, que es esa sensación de “entré en la segunda mitad de mi vida”. Esto de replantearse cómo la quiero vivir, lo que ya no quiero, lo que sí quiero y mucha más conciencia. ¿Lo sentís así?</b></p><p>—No lo había pensado como algo de la edad, pero sí. No me acuerdo quién me dijo el otro día un elogio a la juventud femenina y yo dije: <b>“Me gusto más ahora. Me gusta más mi vida, ahora”.</b> La libertad, la independencia económica, la posibilidad de decidir sin tener que explicarle a nadie nada. A mí me encanta la libertad de ahora. </p><p><b>—En algún momento has dicho que, en muchos momentos de tu vida, te sentiste inadecuada, incluso desde muy chica. La palabra inadecuada es muy profunda y quiero que me compartas en qué sostenés esa definición.</b></p><p>—En un montón de cosas. Es una palabra que me define bastante, porque hace un recorrido. Tiene que ver con no terminar de encajar nunca en ningún lado y que eso sea una ventaja. Porque para mí la inadecuación es una ventaja y ahí es a donde entra el dibujo como una balsa, como algo a lo que me agarro. Cuando yo tenía cinco años y mis hermanos ocho y tres, nos fuimos a vivir a <b>Río Cuarto</b>, a <b>Córdoba</b>. Era un lugar chico. Mi viejo se había quedado sin laburo y llegamos ahí. Fue medio raro. Fui a una primaria católica, yo soy judía y era la única (risas). Era la única judía. Mis hermanos y yo. Y entonces en catequesis dibujaba. Y cuando estaban tomando la comunión, dibujaba. Ahí entendí que cuando no encajo, no está tan mal. Hay algo que puedo hacer para estar conmigo. Hay un poema muy lindo que dice: “Para estar con la gente sin la gente”. Y después, cuando volvimos para Buenos Aires, hice la secundaria en una escuela judía. Pero había hecho toda la primaria en una católica. Entonces, tampoco era tan judía. Como que no se me terminaba de armar. Y después, aparece esto de las dos o tres vocaciones porque soy historiadora del arte, pero también soy periodista. Y soy periodista y laburo de periodista, me encanta y es un oficio que lo tengo muy aprendido. Pero siempre estoy con una lapicera o un lápiz en la mano y de repente viene un intendente y me dan ganas de hacer un retrato rápido. O sea, todo el tiempo estoy como siendo varias cosas a la vez. Me adapto, pero esa inadecuación me deja espacio para otra cosa.</p><p><b>—Me genera curiosidad cómo una mujer con vocación para tantas cosas, en algún momento entró en un molde más convencional: el de mamá y ama de casa. Y no tiene nada de malo, porque es el trabajo más difícil y menos reconocido de todos. Pero ¿cómo compatibilizaste esos dos mundos?</b></p><p>—No compatibilicé. Yo también me lo pregunto. De hecho, creo que es la pregunta que más me hago. ¿Cómo? ¿Por qué? Pero no compatibilicé. No entra todo en el plato. <b>A mí el deseo de la maternidad me llevó puesto todo el resto</b>. Mi deseo, era mío. Vos me decís: “¿Por qué entraste ahí?” Entré porque quise. Entré porque quise con muchas ganas. Yo a los 26 quedé embarazada. <b>Tenía mucho deseo de ser madre.</b> Y de repente apareció en esa circunstancia y medio que se me apagó el resto del planeta. Me subyugó… </p><p><b>—La maternidad te interpela. </b></p><p>—Pero además, con mucho placer. O sea, me hizo muy feliz. Siempre seguí laburando. Yo en ese momento laburaba en el Museo de Arte Moderno. Nunca dejé de laburar, pero no tenía el alma puesta en el laburo.</p><p><b>—¿Sentís que ese deseo era más unilateral o fue acompañado? </b></p><p>—Re acompañado. Recontra acompañado. Yo armé un proyecto con alguien que yo sabía que quería acompañar ese deseo. Yo a mi exmarido (el periodista <b>Rolando Barbano</b>) lo conocí a los 21 y le dije: “Mirá, yo estoy para casarme y tener hijos. Yo ya sé que quiero eso. Lo tengo re claro”. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PT4ECPUDMBDFHGDXDB2VKCFBV4.jpg?auth=e6182436d0225d25c4a5e85f8ce458e10cc033e8a0a6e753aa8a97a49e4fc1dc&smart=true&width=1920&height=1440" alt="“Me gusto más ahora, me gusta más mi vida”, confesó Mica durante la entrevista
" height="1440" width="1920"/><p><b>—A los 26 años llegó tu primer hijo y bajaste un poco el pie del acelerador en lo laboral. ¿En ese momento sentías una plenitud absoluta o ya empezaba a aparecer esa sensación de inadecuación?</b></p><p>—Y algo me hacía ruido. Siempre algo me hacía un poco de ruido. Lo que pasa es que ¿viste que está muy mal visto el multitasking? Yo creo que es lo mejor que me pasó en la vida y lo mejor que hay en el mundo. Soy totalmente inadecuada ahí también.</p><p><b>—Pero a nivel empresarial está mal visto. Porque las mujeres somos la definición propia del multitasking. </b></p><p>—Sí. Era cuidar a Roquito que era bebé y dibujar. Y el dibujo, de nuevo, aparece como una gran compañía en el momento de la maternidad. Y ahí empecé a descubrir un nuevo mundo que es el de la ilustración. Yo venía muy del mundo del arte, historiadora del arte, laburaba en el museo, trabajaba con artistas, venía muy de las artes plásticas, del arte contemporáneo, de un circuito en Argentina, que es muy cerrado y muy chico. Y cuando lo tuve a Rocco descubrí el mundo de la ilustración, que era mucho más amable. </p><p><b>—O sea, fue un doble nacimiento: el de tu hijo y el de esta versión tuya en otro rol dentro de tu profesión. </b></p><p>—Y ahí con el tiempo empecé a laburar de ilustradora. O sea que ese ruido que me hacía la dedicación absoluta a la maternidad, de nuevo, supe como encontrarle una vuelta. Tenía el laburo en el museo, pero ilustraba. Tengo dos libros publicados, realmente no paré. Entendí, además, que podía laburar de ilustrar objetos y mandarlos como archivos digitales. Entonces, era un laburo muy amable para ser madre. Y después, cuando quise tener a Nina, me costó muchísimo quedar embarazada. Y no era grande, pero viste cómo es el cuerpo. Yo lo digo mucho a esto: <b>si sabés que querés quedar embarazada, pedile al ginecólogo que te haga una hormona antimulleriana. </b></p><p><b>—Que es la que define tu reserva ovárica. </b></p><p>—Yo la tenía por el piso a los 30 y pocos. En el primer embarazo tenía 26. Aún con una reserva ovárica baja, a los 26 estaba bien. A los 30 y pico ya no. Y fue duro porque tenía muchas ganas de tener otro hijo y tenía muchas ganas de darle una hermana. Además, Rocco quería una hermana. La pedía muchísimo. Y yo tenía muchas ganas de tener otra hija, así que hice tratamiento. Y ahí de nuevo: no entra todo. </p><p><b>—Antes digiste algo así como: “La maternidad se me llevó puesto todo”. ¿Qué se llevó puesto?</b></p><p>—Es una buena pregunta. ¿Qué me llevó puesto? Creo que lo que está apareciendo un poco ahora. Todo lo que estaba por fuera de la familia, todo lo que aparecía por fuera de la familia chiquita. </p><p><b>—Del núcleo. </b></p><p>—Sí, todo lo que estaba por fuera. O sea, me daba el tiempo para laburar para esta vocación tan fuerte que yo tenía, que era como esas plantitas que crecen entre las baldosas. Era como imposible callarla. No es que acallé nada, pero todo me costaba mucho. Después me separé y aparecieron mis hermanos, mis amigas, la posibilidad de estar sola, darle realmente cabida a la carrera profesional, entender que yo quería y que me gusta mucho trabajar.</p><p><b>—Me parece súper interesante visibilizar esto y enumerar sin ningún tipo de vergüenza todo lo que una pierde por convertirse en mamá, que a prima facie es una elección. Pero nadie te cuenta del todo...</b></p><p>—O si te lo cuentan, porque yo a mi hermana, por ejemplo, se lo conté. Ahora tiene un bebé de seis meses y el otro día me dice: “Vos me lo contaste, pero yo no lo entendí”. Como diciendo una cosa es que el otro te lo relate y otra es cuando te pasa. </p><p><b>—Con esto no estamos demonizando la maternidad, todo lo contrario, es espectacular. Pero sí está bueno saber que fuiste mamá y tuviste mucho menos tiempo para tus amigas, para vos, para tus espacios con tu familia, para salir a tomar algo con alguien del laburo, para todo. </b></p><p>—Sí. El otro día aproveché un video de una ministra sueca que estaba con el bebé en el laburo para mostrar en Infobae un poema que se llama <i>Mujeres que sostienen cosas.</i> Las cosas que podés sostener son las que te entran en los brazos. No entra más que eso. No se puede sostener todo. Y cuando sostenés todo, algo se te cae.</p><p><b>—Vos podés sostener lo que te entra en tus dos brazos, pero si tenés otro brazo al que podés delegar un poquito, este brazo también puede sostener otro tipo de cuestiones. ¿Te faltó un poco de esos brazos extras? </b></p><p>—Mirá, la pandemia fue para mí como un momento muy decisivo, porque del programa que yo hacía de radio todos los días pasé a estar en casa, porque bueno, es Radio Ciudad, el San Martín cerró, entonces pasé a hacer el programa en casa. Rocco dejó de ir a la escuela, Nina estaba en jardín. A mí me preocupaba mucho que Rocco, que es un pibe muy activo, sin el club, sin fútbol, sin salir a la plaza…</p><p><b>—Te preocupaba cómo podía afectarle.</b></p><p>—Sí. Era como que se me caía, ¿viste? Había que sostener ahí y sostuve todo. Sostuve la familia, sostuve a los chicos, la casa. Yo siempre laburé y siempre tuve ayuda. Y de repente no tenía niñera, a mis viejos no los veía, que también siempre fueron un enorme sostén, ayuda y colaboración. No tenía nada de todo eso. No tenía a mis hermanos que estaban afuera y no podían venir. Me quedé sola y mi exmarido se iba a las nueve de la mañana y volvía a las nueve de la noche. Y era su laburo y estaba armada nuestra vida así.</p><p><b>—O sea, era una división de tareas charlada. No era una imposición. </b></p><p>—Bueno, la pandemia lo convirtió en una imposición y yo estaba muy incómoda con esa imposición y medio que no había manera de salir. Y en vez de ser unos meses, fueron dos años de sostener un montón de cosas que yo no tenía eso, deseo ni vocación de sostener y que estaba sola.</p><p><b>—En un momento escribiste algo así como: “Me invisibilicé con todas estas cuestiones” y fue muy interesante el paralelismo que estableciste, porque dijiste: “Me convertí en un electrodoméstico de esos que funcionan y que uno ya ni valora, relativiza”. </b></p><p>—Es que sí. <b>Me convertí en un electrodoméstico, que cuando no hace ruido y funciona bien, no lo ves</b>. Porque me salía muy bien, además, sostener todo eso. Rocco estaba bien, yo le enseñé a multiplicar, le hacía juegos a Nina, que no estaba yendo al jardín, tenía tres trabajos, escribía para una página para afuera, hacía el programa de radio y dibujaba. O sea que encima ganaba plata, limpiaba la casa, colgaba la ropa. Había cosas que odiaba hacer, como juntar las medias, entonces tenía una palangana con las medias y dije: “Bueno, todos se ponen las medias distintas” (risas). Pero resolvía. Yo resolvía, resolvía, resolvía. Y todo andaba. Y además me iba a correr. Cuando podía, salía corriendo a la hora que sea y me iba a correr porque tampoco quería sentirme mal conmigo, con mi cuerpo. </p><p><b>—Pero escucho una mujer que pudo con todo, que se reacomodó, que una vez más el ser inadecuada le permitió adecuarse. No parecés una persona que se invisibilizó, porque hasta cuando tenías un rato te ibas a correr.</b></p><p>—Sí, pero hay algo de lo invisible que era mi verdadero deseo. O sea, <b>todo el tiempo mi deseo quedaba pospuesto. Todo el tiempo quedaba abajo</b>.</p><p><b>—¿Cuál era tu deseo? </b></p><p>—Yo creo que el deseo, que es algo que dice el psicoanálisis y que a mí me gusta mucho, es falta. O sea, es algo que te falta para, con esa falta, generar movimiento. Y a mí me faltaban muchas cosas. <b>Me faltaba ser mirada, me faltaba un compañero, me faltaba y yo lo decía y no encontraba. Y bueno, no había. Algo ahí quedó en evidencia.</b></p><p><b>—Muchas se van a sentir identificadas por esa etapa en casa, muy metidos adentro y me pongo a pensar, desde mi criterio femenino, qué mujer que me genera admiración. Me cuesta entender cómo tu compañero no sentía eso mismo. ¿Se lo preguntaste alguna vez? </b></p><p>—No sé si así. Para mí la conversación, esto que estamos haciendo, que yo te digo algo, me escuchás, conversamos, es re importante y yo me di cuenta que me tenía que separar. <b>En realidad se dio cuenta él que nos teníamos que separar</b> <b>cuando no había más conversación.</b> Ya no había ni voluntad de hacer esa pregunta, ¿viste? Cuando ya no te entendés, ya no queda mucho.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VPCXZP3HUBDCXB3EUCY5LBXEEA.jpg?auth=91a677af70e5745dc9103cf69e90aaf82faabdfdcbe9379b386953960c0d1a9d&smart=true&width=1920&height=1440" alt="“Ahorrá para vos sola y no le digas a nadie. Tené algo tuyo”, es el consejo que Mica le daría a su versión del pasado 
" height="1440" width="1920"/><p><b>—Fueron muchos años también.</b></p><p>—Demasiado. Además crecimos para lugares realmente muy distintos. O sea, está a la vista hoy. Me ves a mí en un lugar, lo ves a él en otro y decís: “Sí, era un poco incompatible”. Y está bien. También está bien. A mí el divorcio, la separación, es algo que me pasó, que yo no elegí. Pero tarde o temprano me hubiese separado. En algún momento yo creo que sí. </p><p><b>—¿Y hubieses cambiado cuando repasás todo ese proceso? </b></p><p>—Sí, hubiese cambiado lo económico. Para mí la separación fue como que había un camino que yo lo veía, no estaba, para mí estaba en penumbras y yo veía solo un camino e iba por ese. El otro no lo veía.</p><p><b>—Ni contemplabas la idea de separar. </b></p><p>—No. Y yo me acuerdo que Lucila, mi terapeuta, me trataba como de alumbrar y yo estaba como muy en esa... </p><p><b>—¿Y por qué crees que negabas esa posibilidad a sabiendas de que no te sentías mirada, deseada, que no te sentías elegida? </b></p><p>—No sé por qué. </p><p><b>—Quizás fuiste adecuada. </b></p><p>—Sí, puede ser. No tenía modelos de separaciones felices. Digo, separaciones felices no hay. Las separaciones son difíciles. Pero de mujeres que se hayan separado y hayan podido sentirse plenas poco después. No tenía modelos de esos cerca. Mis viejos están juntos hace 45 años. De mis amigas no se separó ninguna. Yo fui la primera. Fui la primera en tener hijos, también. Siempre soy la primera en hacer las cosas. Y no sé, no lo veía. Y ahí fallé en la percepción sobre mí misma, porque yo creo que así como el divorcio, la separación, la sentí una oportunidad para todo lo que se abrió, eso me pasa con todo en la vida. Es una manera de existir estar predispuesto a la felicidad, al placer.</p><p><b>—Es difícil porque vos decís “esa parte mía como que la negué o ni tuve en cuenta esa posibilidad”. Y yo creo que también hay mucho temor. Está la famosa pregunta: ¿Hay vida después de...? ¿Te la hiciste alguna vez esa pregunta? </b></p><p>—¡Puff! Sí. Pero temía por mí, que es lo menos difícil porque soy bastante intrépida, pero temía por mis hijos. </p><p><b>—¿Y qué te daba temor? </b></p><p>—Sentí que los iba a arruinar. Yo sentía que los iba a arruinar, pero además porque estaba muy acostumbrada a ponerme por debajo de todo. Entonces, estaba poniendo por debajo también mi felicidad y me equivoqué, porque están bárbaros, están re bien. </p><p><b>—Porque los chicos no necesitan padres juntos, necesitan padres felices. </b></p><p>—Sí. Y es una frase que la escuchás, la escuchás y la escuchás, pero hasta que la vivís no la crees. Se me pone la piel de gallina cuando lo digo. Y así como decimos todo lo difícil de la maternidad, fabricamos, dos humanos que me caen muy bien. Y hay algo del disfrute y de hacer hogar de a tres que a mí me encanta y no sabía que me iba a pasar eso. Me encanta y tanto me encanta que para mí eso es los tres. Yo ahí no tengo muchas ganas de meter a alguien. </p><p><b>—Eso te iba a preguntar. ¿No te ves como en una nueva etapa familiar sumando a un compañero?</b></p><p>—Me re veo con un compañero. Estuve de novia dos años, me re veo con alguien, me encanta la idea.</p><p><b>—Pero no incorporado cama adentro...</b></p><p>—No. Y me encanta que eso sea mi espacio. Me encanta tener mis cosas y la idea de encontrarme con un otro, con deseo, con placer, en momentos, siendo mirada, deseada. Todo eso que me faltaba, está, existe. No es tan difícil. Viste que hay mucho mito también con eso. </p><p><b>—Después de la separación, ¿te enojaste primero con vos o con él? </b></p><p>—No me enojé y era un problema (risas). Era un problema no estar enojada. Me enojé en el divorcio, con lo judicial. Es muy difícil esa parte. Con eso sí me enojé, pero también porque es una parte muy difícil. Casarte es facilísimo. Ahora, para divorciarte nadie te explica que es un bardo, que es caro, complejo, que no entendés lo que te piden. Es difícil. </p><p><b>—Leí que escribiste algo así como: “Él me miró y me dijo: ‘Te estoy haciendo un favor aunque no te des cuenta’”. Y vos dijiste: “No me costó mucho tiempo darme cuenta que esto era así”. ¿Por qué sentís que te hizo un favor yéndose? </b></p><p>—Y porque yo tenía ese camino en penumbras. Entonces no lo iba a elegir.</p><p><b>—¿Hubieses cambiado cosas para que no pasara lo que pasó? </b></p><p>—Hubiese cambiado cosas que veo ahora y digo: “¿Por qué? Si sos una persona inteligente, ¿por qué no dijiste algo en ese momento? ¿Por qué no dijiste tal cosa?”</p><p><b>—¿Y por qué pensás que te pasó? </b></p><p>—Me parece que nos pasa a todas. O sea, no sé cuál es la respuesta, solo sé que somos muchas. Yo me hago cargo de lo que me toca también. No sé, no la vi. No me di cuenta.</p><p><b>—¿Cómo transitaste toda esta cuestión mediática que protagonizaron y protagoniza todavía el día de hoy tu exmarido? </b></p><p>—Con la misma lógica que te digo cuando los chicos están con él. Creo que forma parte de su manera, de sus elecciones. Yo elijo estar acá hablando con vos hoy, pero después no. Y elijo poner foco en mi historia. Te mentiría si te dijera que me resultó fácil... </p><p><b>—Sos un ser humano. </b></p><p>—Sí, y porque además hay una cosa también de la manera en la que me vinieron a buscar, ese día, esa nota que me hicieron, que fue la única, el día que fue lo del Martín Fierro y no sé qué. </p><p><b>—Ese fue el episodio más notorio, ¿no? </b></p><p>—Yo no podía entrar al laburo. El San Martín tiene una sola entrada. Había cámaras, dos tipos y me pusieron el pie y yo no podía entrar al laburo. Entonces, no es que yo elegí hablar. Hay algo ahí realmente que no está bueno. </p><p><b>—Del precio de ser expuesto. </b></p><p>—Sí, pero yo no lo elegí. Y además cuando yo me enamoré y me casé, me enamoré y me casé con un redactor de un diario.</p><p><b>—Más allá de la exposición mediática, ustedes ya estaban reseparados. O sea que eso como que también suaviza una situación que pudo generar dolor.</b></p><p>—Sí, igual el problema fue el electrodoméstico. No lo otro (risas). El problema era otro.</p><p><b>—En algún momento, ¿te cuestionaste la maternidad o descreíste de ese deseo tan profundo con todas las complejidades que vinieron detrás? </b></p><p>—No. Ahora a la tarde me voy a buscar a Nina al colegio y es lo mejor que me puede pasar en la vida, caminar 14 cuadras con ella, parar, comprar una medialuna. Ella sale de tejido, así que va tejiendo por la calle. Pero sí entendí que había que ponerle un límite a esa vocación maternal. Eso es lo que me pasó. <b>Yo me sobreentregué a la maternidad porque me gustaba mucho, no todo lo contrario.</b></p><p><b>—Y no te dan un manual, entonces también vas encontrando el ritmo y la intensidad en el proceso, ¿no? </b></p><p>—Es eso. Es que me gusta tanto que, bueno, lo que entendí es que en un momento tiene que existir ese límite y que tiene que ser un límite sin culpa, porque la culpa ahí es una guachada. Y en eso sí me parece que hay un montón de mandatos.</p><p><b>—Si pudieses tomarte un mate con la Mica de hace cinco años atrás, ¿qué te dirías? </b></p><p>—No sé si contestarte lo que pienso de verdad (risas). Ahorrá para vos sola y no le digas a nadie. Eso le diría. Guardate unos dolaritos en algún lado, que después no sabés qué puede pasar. Tené algo tuyo. Eso le diría (risas). </p><p><b>—Es un buen consejo.</b></p><p>—Cosa que no hice. </p><p><b>—Podés empezarlo ahora. Nunca es tarde.</b></p><p>—Es verdad (risas).</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FLTVRAQDGRH4RE6M7SUHM67ECY.jpg?auth=e95f0480b8684e1576f8e7eb1c49b1387a02d92ca36103d7ba1da6eafb0b2dc5&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Micaela Mendelevich con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“No entro más en conflicto”: Connie Ansaldi habló del proceso de reinventarse, su rol en las redes y la búsqueda de validación externa]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/12/no-entro-mas-en-conflicto-connie-ansaldi-hablo-del-proceso-de-reinventarse-su-rol-en-las-redes-y-la-busqueda-de-validacion-externa/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/12/no-entro-mas-en-conflicto-connie-ansaldi-hablo-del-proceso-de-reinventarse-su-rol-en-las-redes-y-la-busqueda-de-validacion-externa/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la emprendedora y referente en innovación reflexionó sobre la importancia del autoconocimiento, explicó por qué dejó de intentar convencer a los demás y analizó el impacto de la aprobación ajena en la autoestima. Además, compartió su mirada sobre la tecnología, el bienestar emocional y el desafío de evolucionar constantemente ]]></description><pubDate>Thu, 16 Jul 2026 17:49:53 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Yo no cambié, yo soy el cambio. Yo me veo a mí misma como un Lego, donde todo el tiempo le puedo agregar ladrillitos porque estoy en construcción. Es un Lego eterno, como la Sagrada Familia de Gaudí, que nunca la terminan de construir porque él dejó planos eternos”, expresó <b>Connie Ansaldi</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjwuanRBhBSEiwAY5y6V5n-RARLZ_neHZavr-8Qb-sYQMsosaOrynff5IIXQITK9leFeZJAkxoCG4oQAvD_BwE" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjwuanRBhBSEiwAY5y6V5n-RARLZ_neHZavr-8Qb-sYQMsosaOrynff5IIXQITK9leFeZJAkxoCG4oQAvD_BwE"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. </p><p>Connie es emprendedora, consultora y conferencista, referente en innovación, marca personal y reinvención profesional. Conduce <i>Innovadores Atómicos</i>por El Observador 107.9 y fundó CUX, el primer sistema operativo en español para soporte emocional con derivación a profesionales y sistema de alertas. Lidera una <a href="https://www.instagram.com/connieansaldi/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/connieansaldi/?hl=es"><b>comunidad</b></a> de más de 3 millones de personas y, con más de 25 años de trayectoria en publicidad, medios, transformación digital y construcción de comunidades, se consolidó como una de las voces más influyentes del ecosistema emprendedor. Además, es fundadora de La Dinner de los Founders. </p><p>Es reconocida por su visión disruptiva, su capacidad para anticipar tendencias y su habilidad para transformar ideas en impacto real, combinando estrategia, creatividad y tecnología con una mirada profundamente humana, orientada al negocio y a la mejora continua. A lo largo de su trayectoria, tanto en los medios de comunicación como en el ecosistema digital, ha sostenido una filosofía basada en la evolución permanente, impulsada por la curiosidad, el autoconocimiento y la decisión de desafiar constantemente sus propios límites.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6D7PR637ONAA7BL6E5FDBLKLPI.jpg?auth=f9ae39185ac0a49c7cd1d36b5a788802f791d7194e24d417e0718cb76f688946&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Connie Ansaldi: “Cuando el mundo te deja de asombrar, ahí tenés un problema”" height="4128" width="6192"/><p><b>—¿Sentís que en algún momento fuiste absolutamente incomprendida? </b></p><p>—Hasta hoy, todo el tiempo (risas). Pero es algo que nos pasa a las personas que trabajamos o vivimos completamente fuera de lo que llamamos la zona de confort, ¿no? Recién estaba escuchando un informe de <b>Dylan Rosemberg</b>, que es un comunicador de innovación que me gusta mucho, y él decía algo que yo menciono hace un montón de tiempo. Hicieron un estudio en Harvard de por qué los chicos que peor les va en la universidad son los que en general luego tienen éxito en la vida. Esto empezó a llamar la atención hace algunos años de que nunca es el alumno 10 el que triunfa sino es el que dejó o alguna otra cosa por el estilo. Y en realidad eso tiene que ver con es el tipo de personas que vamos contra el <i>status quo</i>, contra lo establecido. A mí no me iba mal, pero tampoco me iba muy bien. Yo estudiaba Publicidad y trabajaba en agencia. Entonces, lo que yo veía en la teoría decía: “No, pero esto en la práctica no es así”. </p><p><b>—¿Sentís ue en ese proceso de tener que volverse más permeable a los cambios hay mucha gente que se va quedando en el camino? </b></p><p>—Sí. Es la vida misma. Cambios hay siempre, todo el tiempo, permanentemente. A veces cuando hablamos de innovación se asocia mucho con la tecnología, pero <b>innovación es todo</b>. Innovación fue no solo el que inventó la rueda sino el que se le ocurrió poner las otras tres para hacer un auto. De ahí para acá, todo. Innovación son los utensilios que usaban para cortar carne cuando se dieron cuenta que si la disecaban al sol la podían transportar, entonces había que fraccionarla. Todo es innovación. Después hay cosas que obviamente son más disruptivas que otras. </p><p><b>—Recién dijiste que hasta el día de hoy te sentís incomprendida. ¿Cómo has manejado la tolerancia y la paciencia cuando a veces tenés a un otro enfrente que te subestima?</b></p><p>—<b>Yo antes era muy combativa e invertía mucho tiempo en convencer. Ahora no</b>. Como que dejo que el tiempo y la vida hagan lo suyo. </p><p><b>—¿Eso sentís que tiene que ver con la madurez, con la experiencia o hubo algún cambio tuyo interno que te invitó a mirar las cosas desde otra perspectiva? </b></p><p>—Creo que es un cúmulo de cosas. Por un lado, yo tuve durante mucho tiempo una profesión donde se validaba mucho el hecho de que seas combativo. O sea, vos no podías estar sentado en un panel y no debatir, no contrarrestar la opinión del otro, porque sino se cae el programa. Es una dinámica de juego, en definitiva, lo que uno está haciendo cuando está al aire en ese tipo de programas. Entonces, yo durante mucho tiempo me parecía normal el tener que estar todo el tiempo debatiendo, contrarrestando. Y después me di cuenta, con el tiempo y cuando me salí de esa vorágine del día a día, que no solo no tiene sentido perder tiempo en convencer a alguien, sino que no lo voy a lograr. O sea, la persona que no quiere ser convencida no va a ser convencida. </p><p><b>—Aunque esté el hecho fáctico delante de sus ojos. </b></p><p>—¡Terraplanistas! Es como digo yo: el mundo de los terraplanistas. </p><p><b>—Pero ¿te pasa solo en el ámbito laboral o lo pudiste trasladarlo también al personal? </b></p><p>—A la vida. Pasa en la vida. Yo no soy nada rencorosa. Pero no entro más en conflicto. Me alejo y chau. </p><p><b>—Viste que hay un momento en que uno entiende que ahí se drena y donde se drena no se tiene que quedar. </b></p><p>—Yo en Twitter en 2012, que los de Twitter decimos que fue el prime de Twitter, cuando no estábamos los que estábamos al principio, sino que ya se había hecho una masa crítica de gente más interesante sin ser lo que es ahora. Pero ahí era muy combativa, peleaba y era buenísima respondiendo. Te cerraba muy fácil la boca. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/56V6XGGYBVDPJIV2KTJTVOXSW4.jpg?auth=b9cc9c4592482aada343d0f271159d4f03cb3f02901d0b4c5fc63c467aca2113&smart=true&width=5688&height=3984" alt="“No hay nada más seductor que una persona segura de sí misma”, expresó Connie" height="3984" width="5688"/><p><b>—Si pongo a la Connie actual en esa etapa siento que veo </b><i><b>El exorcista</b></i><b> con los subtítulos de </b><i><b>Shrek </b></i><b>(risas). Hay una disociación entre la que sos hoy y esa Connie tan combativa de la tele y redes. ¿Cuánto tiene que ver con un proceso intencional y cuánto con lo ecléctica que sos?</b></p><p>—Hay una frase que me gusta mucho repetirla porque es como mi frase de cabecera y la comparto siempre para que si a otro le resuena, la use y la adopte. <b>Yo no cambié, yo soy el cambio. </b>Y cuando uno entiende que es el cambio, porque está permanentemente con todos los días la posibilidad de hacer las cosas de manera diferente, mejor, de evolucionar, no hay una etapa en donde decis: “Okey, hasta acá fui esto y ahora soy lo otro”. Es una continuación de uno mismo. <b>Siempre digo que me veo a mí misma como un lego, donde todo el tiempo le puedo agregar ladrillitos, porque estoy en construcción. </b>Es un lego eterno, como la <b>Sagrada Familia de Gaudí</b>, que nunca la terminan de construir porque él dejó planos eternos. Viste que Gaudí dejó planos que se llaman planos infinitos, que es como para ir siempre agregándole algo. Yo me veo a mí un poco de esa manera. Es como si fuese un software que todo el tiempo le cargo la última actualización. Vos pensá que yo trabajaba en la tele, pero ya tenía mi agencia de branding y de transformación digital, que yo vengo de ser publicista. Entonces, mixeaba las dos cosas. Yo no me considero que soy una persona distinta a la que era en ese momento. Soy una evolución de esa persona. <b>El autoconocimiento es un superpoder</b> y conocer los límites y los espacios de incompetencia de cada uno y qué cosas te hacen mal y correrlo, es un superpoder. Porque todo eso lo lográs trabajando en vos mismo.</p><p><b>—Con las redes, ahora hay una sensación constante de no ser nunca suficiente para la mirada del otro y de vivir bajo una enorme autoexigencia. Todas tenemos días en los que no nos sentimos bien, pero aun así tendemos a juzgarnos con demasiada dureza. ¿Cómo lo vivís vos?</b></p><p>—Lo divido en tres. Primero: <b>el otro nunca va a resolver algo que vos no podés resolver con vos. </b>O sea, afuera no hay nada y nunca es el otro, siempre sos vos. ¿Qué hago yo para contribuir a este vínculo tóxico? ¿Qué estoy haciendo? Por supuesto, no estoy hablando de tragedias. </p><p><b>—Claro. En dinámicas habituales que uno advierte. </b></p><p>—Exacto. ¿Qué hago yo para seguir en este vínculo? ¿Qué hago yo para tener esta relación tóxica? ¿Qué responsabilidad tengo yo sobre seguir alimentando algo que no me hace bien? Etcétera. Si vos no querés hacer ese trabajo y no querés verte, no lo vas a resolver nunca. Segundo: con respecto a la validación externa, a nosotros nos tocó vivir una época, mi generación que es la X, donde no tenías manera de compararte con otras mujeres más allá del círculo que te rodeaba. O sea, con tus compañeras de colegio, si ibas a bailar al boliche, y te parecía que era más monas que vos o te sentías bien. Ocasionalmente con las tapas de revista que sacaban minas re potras, de Para Ti, de Vogue y fin. Ahora tenés 24/7. Todo el tiempo, todo expuesto. ¿Por qué las redes sociales se convierten de la noche a la mañana en exitosas y en el vehículo mediante el cual nosotros nos comunicamos? ¿Por qué botón? Porque el botón de like aparece cinco años después de que se crea Facebook. Ahora nos parece algo que estuvo siempre, pero no. ¿Pero cuál es el botón que estuvo desde el día uno? <b>El botón de compartir. </b>Entonces, cuando uno comparte con el otro, valida su propia existencia. Está depositando en la mirada del otro: “Me reconocen, existo, gusto”. Es muy profundo y ancestral. Está casi te diría que reptiliano quererse, encastrar, aparejar, gustar, ser querido. Entonces, <b>si vos no tenés un trabajo firme hecho con vos mismo, donde te aceptás, te querés, te gustás, te validás, afuera no lo vas a encontrar.</b> No importa si sos linda o fea, si sos gorda o flaca. Justo ahora hice un reel sobre eso. Porque se instaló una frase de que si querés hacer algo para verte mejor es porque no te aceptás. Todo esto del Body positive donde dicen: “No, no quiero adelgazar y no voy a dejar de quererme porque me acepto”. Pero no es así, no está bien, no es real. Todo el mundo quiere verse bien. Y cuando digo verse bien, no lo estoy atándolo a los kilos. Estoy diciendo verse bien es sentirse cómoda con una misma. Está lleno de chicas, no las quiero nombrar porque son famosas, pero han dicho: “Tengo baja autoestima, me veo fea, me veo horrible”, y vos decís: “Es la piba más linda del mundo”. Y al revés, mujeres que por ahí estéticamente, en el estándar, no sé si son la más linda del mundo, pero se sienten espléndidas y son seductoras. Porque <b>no hay nada más seductor que una persona segura de sí misma</b>. </p><p><b>—Pero eso deviene de un trabajo interno muy importante, lo que hablábamos recién. </b></p><p>—Cuando a mí me preguntan: “¿Por qué tenés la piel tan linda?” Yo siempre digo: “Mira, hay tres partes en la vida. Una es tu genética, otra es la crianza y después lo que vos hacés para mejorar y potenciar eso”.</p><p><b>—Vos das conferencias, hacés mentorías, ¿cómo hacés para no estar coacheando todo el tiempo a todo el mundo? Porque imagino que tu entorno te pide consejos.</b></p><p>—Uno con sus vínculos está más relejada. Es como si yo fuese dentista y llego a una cena y le digo: “A ver, chicas, abran la boca. Che, fijate que te tenés que hacer una limpieza”. O sea, uno se pone en off. Más allá de que cada una de nosotras tiene su personalidad y es lógico que ciertas cosas afloren, y es verdad que me buscan a mí para que las ponga en caja...</p><p><b>—Para el sacudón.</b></p><p>—Claro. “Escuchame, mi amor” (risas). A mí no me gusta la gente que se victimiza, no me gusta la gente que pregunta “por qué esto me pasó a mí”. De nuevo, salvo casos especiales de tragedias que realmente son muy contundentes y muy irreversibles, no sos una víctima. </p><p><b>—¿Sentís que socialmente hay como una justificación permanente a asumir ese rol de víctima? Me refiero a dinámicas laborales, de familia... </b></p><p>—Hay personas que están muy cómodas en eso. ¿Qué es más fácil echarle la culpa a otro o hacerte cargo vos? Esa es la gente que se victimiza, le echa la culpa al otro. De nuevo, hago la salvedad, no estoy hablando de tragedias ni de cosas que te revientan de un minuto al otro. Estoy hablando del día a día, de lo laboral, de dónde me quedo, de por qué me quedo, de por qué me quedo en determinada relación, por qué genero determinadas cosas. Está lleno la tele de ejemplos de gente llorando y victimizándose, que decís: “Maestra, ¿qué haces? O sea, ¿no te escuchás? Salí de ahí”. En esos casos, hay que hacer un trabajo interno y después la verdadera libertad es financiera. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JOSPJZZZCVBP3IXRVGURHTCXU4.jpg?auth=b7a5fe90082c030be2973a00915a0ceaa3985a078a4b1a84b6eab41968caf3c6&smart=true&width=5964&height=3960" alt="“La verdadera libertad es financiera”, afirmó Connie en diálogo con Luli" height="3960" width="5964"/><p><b>—Siempre te vi como una fundamentalista de las redes. Fuiste de las primeras en ver su potencial, pero hoy tienen muchos detractores. ¿Qué te pasa cuando te toca debatir con quienes creen que las redes solo hacen mal?</b></p><p>—No soy fundamentalista de las redes sino de la innovación. Yo trabajé durante mucho tiempo, mientras estaba en televisión, en el prime de social media, dando charlas y explicando la <b>huella digital</b>, que me acuerdo que me jodían diciéndome: “¡¿Qué es la huella digital?!” Pero no se dan cuenta que <b>todo lo que sube en internet deja de ser privado para ser público</b>. Todo, aunque sea una foto que le mandas a una amiga por WhatsApp. De ahí vienen las filtraciones de fotos, de audios, etcétera, porque ya deja de ser privado para ser público. Y ahora se está hablando de que hay que limitar darle el celular a los chicos, pero yo lo decía hace un montón. Los chicos antes de los 12 años no tienen que tener celular. Para el padre o la madre es más cómodo. Yo entiendo que es más difícil porque aparte hay una serie de acuerdos que uno tiene que tener con su círculo de pertenencia porque tampoco lo vas a dejar al pibe aislado. Pero no hay nada absolutamente bueno ni nada absolutamente malo. Siempre es qué y para qué, quién lo crea y para qué lo usa. Y pongo siempre el mismo ejemplo: un cuchillo, ¿es bueno o malo? ¿Vos vas a sacar los cuchillos de tu casa? Esto es exactamente lo mismo. <b>La educación es poder, la información es poder.</b> Si no te interesa, no te educás, no averiguás y no investigás, probablemente estás mucho más complicado que alguien que sí invierte su tiempo en: “Che, voy a investigar, voy a averiguar, me voy a educar”. Y hoy por hoy la educación es un commodity. Antes vos para aprender o para tener conocimientos tenías que ir a una facultad, puede ser la UBA o una facultad privada, pero tenías que invertir realmente dinero en formarte. Hoy por hoy el conocimiento es gratuito, está a un clic de distancia. Yo siempre dije: “Yo lo estoy usando para hacer esto que está bueno”. Ahora, si vos lo usás para acosar, mentir, hacer fake news, también lo podés usar. No es que la red es mala, somos las personas. Siempre somos las personas. </p><p><b>—Si pudieses tomar un mate con la Coni de dentro de 10 años, ¿con qué Coni sentís que te estás encontrando y qué te dirías? </b></p><p>—Bueno, me encontraría por suerte con alguien que puedo reconocer y eso ya es un montón. Sería una versión mejorada y evolucionada de quien soy hoy, porque todos los días trabajo en mí e invierto tiempo realmente en eso. Quizá más calmada. Yo todavía tengo una energía muy juvenil en el día a día, por llamarlo de alguna manera (risas), a pesar que tengo 52 años. Pero tengo ese ímpetu de hacer, de empezar. Y lo único que espero es, en 10 años, no haber perdido la capacidad de sorprenderme. Creo que lo mejor que puede tener una persona y lo que te mantiene joven y te mantiene alegre y feliz, es poder sorprenderte para bien. Cuando ya el mundo te deja de asombrar, ahí tenés un problema.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/KTDJE2FF5RCB7GXBLL5BYAOJ7E.jpg?auth=32faa450a5ebb81fa0f35d4399e091f640c09043c0c16b925a6d79011f1783d4&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Connie Ansaldi con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Una influencer, un hijo harto del maltrato y una denuncia pública: “No sé lo que es tener una madre normal, no sé cómo es que te amen”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/16/una-influencer-un-hijo-harto-del-maltrato-y-una-denuncia-publica-no-se-lo-que-es-tener-una-madre-normal-no-se-como-es-que-te-amen/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/16/una-influencer-un-hijo-harto-del-maltrato-y-una-denuncia-publica-no-se-lo-que-es-tener-una-madre-normal-no-se-como-es-que-te-amen/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Tomás Cataldi huyó de la casa de Miami donde convivía con su familia y en Buenos Aires, cansado del control exhaustivo y la violencia psicológica, decidió publicar un video donde denunciaba, con filmaciones y conversaciones, el maltrato de Geraldine Mayer, su mamá, una reconocida influencer de moda. “Mi casa era un infierno”, definió. En una nueva edición de Voces, la vida de un hijo que nunca se sintió amado]]></description><pubDate>Thu, 16 Jul 2026 04:14:54 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Tomás Cataldi vive con su abuela paterna hace pocos días. Está contento. Dice, feliz, que ayer le cocinó unos fideos muy ricos, cuenta que le prepara unas milanesas con puré “tremendas” y sonríe al relatarlo. Recuerda cuando ella le dijo “vas a lograr todos tus sueños” mientras lo miraba a los ojos. Rememora cuando le pidió que se enfocara en lo suyo, que de lo demás se encargaba ella: “Yo te voy a cuidar como nunca te cuidaron y te voy a dar ese amor, esa felicidad y esas comidas que tampoco te dieron”. Él lloró y <b>estrenó las dos palabras que nunca le había dicho a sus padres: “Te amo”</b>. </p><p>Tomás es el joven de veinte años que publicó en sus redes sociales el hostigamiento, el maltrato, la humillación y los golpes que asegura haber recibido de sus padres. Lo hizo mediante un testimonio crudo y a través de conversaciones y de videos íntimos que filmó de manera clandestina. <b>La denuncia pública apunta fundamentalmente a Geraldine Mayer, su madre, a quien acusa de haberlo sometido a una violencia psicológica constante</b>. Por los golpes, en cambio, señala a su padre Hernán Cataldi. Él es arquitecto. Ella es licenciada en Comercio Internacional y productora de moda, pero principalmente influencer: tiene más de 150 mil seguidores en su cuenta de Instagram. Tras la viralización, cerró su cuenta y ni ella ni su marido respondieron públicamente.</p><p>La pareja vive hoy en Miami. Con ellos está Suri, de siete años y hermana de Tomás. Desde que publicó el video, no habla con sus padres. En el cierre de esta entrevista, mira a la cámara y solo les pide algo: “Que traten bien a mi hermana, no quiero que pase la misma infancia de maltratos que yo pasé, y que si el día de mañana es una adulta y tiene sus decisiones, las respeten”. Para ese final ya había repasado sus momentos más oscuros: Un hijo que según su relato se cria con lujos materiales y miserias amorosas, que acusa a su madre de montar una farsa en sus redes sociales de una vida supuestamente plena. “Yo dormía más de 16 horas por día porque no quería escucharla gritarme”, dice. “Mi casa era un infierno”, jura. “Era como si no fuese su hijo”, define. El resto del relato, a continuación.</p><p><b>—¿Recordás haber sufrido violencia cuando eras chico o tenés recuerdos lindos de esa época? </b></p><p>—No. En mi casa nada, violencia física no, pero sí verbal y maltrato psicológico. Era todo el tiempo. Hoy por hoy lo puedo reconocer, en su momento sé que no, pero hoy pienso y digo “no sé cómo soporté”. Lo tenía todo normalizado. <b>Yo no sabía lo que era tener una madre normal, por así decirlo. Hasta el día de hoy no sé cómo es que te quieran, cómo es que te amen</b>. No lo sé. </p><p><b>—¿Nunca te sentiste querido? </b></p><p>—Me he sentido querido cuando era más chico, pero ahora lo veo y no creo que transmitían ese querer, ese amar. Todo lo que me trataban mal siempre me decían: “Bueno, te amo”, pero al día siguiente era como maltrato. Entonces te hace dudar, te confundís y no sabés si realmente te quiere o no.</p><p><b>—¿Cómo era el vínculo con tu papá? </b></p><p>—Empezó bien, pero me acuerdo siempre que le complicaba, que mi mamá me hacía sentir mal, ella me decía “perdón” y él me decía “todo lo que tenga que ver con mi mamá y vos son cosas que tenías que resolver con ella”. Pero yo las veces que me he sentado a hablar con ella, cada vez que le transmitía algo, me temblaba la voz, me ponía a llorar. Me decía: “Si vas a llorar, no hablemos”. Y yo no podía decirle “me estás haciendo mal, me estás haciendo llorar”. Era mi culpa. Ahí es cuando me empecé a cerrar. Me empecé a cerrar con el patrón ese de decir: “¿Sabés qué? No me abro a nadie porque tengo miedo de que me haga llorar”.</p><p><b>—¿Cuándo sentís que se profundizó? </b></p><p>—Todo este tema fue toda la vida, pero ya cuando empecé a ser más independiente, a los dieciocho, que empecé a salir un poquito más, empecé a hacer mis cosas, hacer mi vida, juntarme con más gente, se desprendía más ese control excesivo para ellos. Era como siempre me tenían que estar controlando, tenía que volver a cierta hora. Y explotó todo cuando fui a Miami, que me separé de todos y solo tenía la contención de mis viejos, que nunca fue una contención, siempre fue una explotación y un maltrato. Nadie me escuchaba, nadie me mandaba un mensaje porque estaba en Estados Unidos y estaban todos haciendo su vida. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UYDPPN7V2FEX5K5RWOEZ5WCW4I.jpg?auth=1a26bfe0ef95f83d4b7dc6a43d3ebcc92ad09442e860501acc0b80f415158116&smart=true&width=1920&height=1653" alt="Geraldine Mayer cerró sus redes sociales luego de la publicación de su hijo." height="1653" width="1920"/><p><b>—¿Por qué se fueron a Estados Unidos? </b></p><p>—Nos fuimos a Estados Unidos porque ellos querían poder vivir y trabajar allá. Por lo tanto yo fui con ellos. Me habían dicho que nos íbamos de vacaciones y al final no. Pasaron meses y meses y meses y estábamos viviendo ahí. Y yo ya no quería estar ahí.</p><p><b>—¿Cómo te llevás con tu hermana? </b></p><p>—Excelente. Para mí era como yo cuando era chiquito: la luz de la familia. La amo muchísimo, la quiero un montón. A veces cuando llora por mamá, que lo sé, la abrazo. Una vez la encontré en su cuarto sola porque mi mamá le había gritado, la abracé y le dije “te juro que no es tu culpa”. Y empezó a llorar, no quiero que sufra lo mismo que yo sufrí. Y yo empecé a llorar pero no le dije que estaba llorando por ella. Le dije “no, me acordé de algo”. Y lloraba, lloraba y dice “no, pero es que mamá me hizo…”. “No, haceme caso a mí”. Pero le hace caso a la madre porque es más chica y no entiende lo que está pasando.</p><p><b>—¿Ella siempre fue así? </b></p><p>—Sí, nunca vi que haya cambiado.</p><p><b>—¿Y tu papá nunca se metió en la situación? </b></p><p>—No, se ha metido muy pocas veces a decir “basta gordi, ya está, no grites más, andate arriba”. Y se iba. Y nos culpaba. Mientras subía las escaleras decía no “pero esta casa la tengo que limpiar yo. Esto es culpa de todos ustedes”. Culpa de nadie. Siempre vos, vos, vos, vos. Por qué nunca yo, yo, yo, yo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F74QUS7ZOVH2JO65WEMWHZX2CM.png?auth=1acf3c25fcbd43af98cf5ed3726cca3a17abae4975f5b95fd631b2ef4e921e07&smart=true&width=2752&height=1536" alt="Tomás Cataldi publicó los chats para mostrar como su madre lo insultaba." height="1536" width="2752"/><p><b>—¿Lo que vos veías que ella subía en redes tenía relación con lo que ustedes vivían? </b></p><p>—A mí me molestaba muchísimo, ya después cuando era más consciente de todo, de las cosas que subía y aparentaba, eran completamente mentira. Está bien, viajás y todo eso, pero siempre era esa sonrisa falsa que a mí me da mucha bronca porque también al hablar cambia su voz. Se enoja y toda la mala energía la transmite hacia nosotros y la buena energía hacia sus seguidores. <b>A nosotros que somos la familia, nos transmite la peor energía del mundo</b>. Yo siempre le decía en las cenas: “le das más importancia a contestar todos los mensajes que nosotros”. Vos ibas a la publicación y había mil comentarios, los mil los contestaba. Pero en momentos donde eran de familia, nunca eran momentos.</p><p><b>—¿Y ella qué te decía cuando vos le planteabas eso? Porque al final eras un hijo pidiendo atención.</b></p><p>—No, nada. Era mi culpa que siempre me decía “¿por qué no te vas a estudiar que siempre te va mal? ¿por qué no hacés lo otro que siempre te va como el orto?”. Perdón por la palabra. También, por ejemplo, todos los domingos que nos íbamos a la casa de mis otros abuelos de parte de mi mamá tenía que estudiar y yo quería ver a mis abuelos, los veía solo los domingos. Yo estudiaba todos los días y los domingos también. Pero yo quería estar con mis abuelos disfrutando, yendo a la placita, no sé. </p><p><b>—¿Cómo te iba en el colegio en esa época? </b></p><p>—No, en primaria me iba mal, me iba mal, pero en ciertas materias ya después me iba bien.</p><p><b>—¿Y en la secundaria? </b></p><p>—Me estuvo yendo bien al principio. Después no porque ya después estuve triste porque me hacían bullying y muchos de mis amigos se fueron del colegio y me empecé a sentir solo. Y había otros grupos pero era muy difícil de engancharme.</p><p><b>—¿Pudiste terminar el colegio? </b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Y qué tenías ganas de hacer cuando terminaste el colegio? </b></p><p>—Entré a la Facultad, la Universidad de San Andrés, a estudiar negocios digitales porque vi que tenía mucha programación, pero al final no era mi carrera. Y cuando la dejé fue un quilombo. Yo quería dejarla para estudiar otra cosa que a mí me interesaba y fue terrible. Unos gritos tremendos por haber dejado la Facultad. “Es muy importante la Facultad para vos. Tenés que hacer una carrera”. Y yo buscaba cursos porque yo realmente sentía para mí que la carrera es muy larga y no porque sea un vago sino porque quería aprender rápido y empezar a trabajar rápido y seguir estudiando también. Hacer cursos y tener habilidades rápidas. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZV35RQLCU5GG7JF5PODKAWEABM.png?auth=8c865cf3bd3e54fb2972ca2777ba1131b92fa20d2c3f0b4e5fa4c6bdacccde99&smart=true&width=2752&height=1536" alt="Tomás recuerda que la tristeza lo llevaba a dormir 16hs por día pero que cuando pidió consultar a un psicólogo no recibió ayuda de su familia." height="1536" width="2752"/><p><b>—Vos hablás siempre de gritos. ¿Los insultos estuvieron siempre también? </b></p><p>—Sí, sí. Los insultos de parte de mi mamá estuvieron siempre. Siempre, siempre, siempre. Eran todo tipo de insultos que te puedas imaginar. Pero en presencia eran muchísimos y en chat también, lo transmitía igual. Por eso la frase que yo dije en el video “nunca creí tener un hijo tan pelotudo como vos” me lo dijo al lado de mi hermana y por suerte mi hermana es más chiquita, espero que no se lo acuerde cuando sea más grande. Pero era simplemente porque yo estaba jugando a la computadora con mis amigos. Me dijo que la cuide a mi hermana porque ella tenía que grabar unos videos para las redes. Le dije “bueno, pero estoy disfrutando con mis amigos”. Acababa de terminar de estudiar. “Bueno, pero cuidala, cuidala”. Y digo “bueno, la cuido”. Y me dice “dejá esa computadora”. Siempre me sacaba la Play, me sacaba el celular. Me dice “tenés que estudiar y sacar un 10. Si te sacás un 10 te la devuelvo”. Pero para mí no es tan importante la nota. </p><p><b>—Valorar el esfuerzo… ¿Adelante de tus amigos no te trataba mal? </b></p><p>—Sí, tiraba unas indirectas. Hasta el año pasado venían mis amigos a casa y decía, por ejemplo “¿qué estás estudiando? Porque este no hace nada viste”. ¿Con qué necesidad desvalorizarme así en frente de mis amigos? También sé que a los padres de mis amigos les decía cosas porque después me lo transmitían a mí. Un día me dice “las madres de tus amigos me preguntan qué haces y yo le digo nada porque sos un vago y no sé qué decirles porque no hacés nada”. Hago edición de videos, estaba estudiando una carrera online, estaba streameando que para mí es un sueño que ya se está cumpliendo, haciendo videos, editando para clientes. Estaba haciendo un montón de cosas que a mí me gustaban. Y eso para ella era nada. Nunca era suficiente. Siempre fui insuficiente para ella. Si hacía esto estaba mal porque no lo hacía mejor. Si me gano 1.000 dólares está mal porque no me gané 1.001 dólar. Todo lo que hacía estaba mal. </p><p><b>—¿Y en algún momento te lo creíste todo eso vos? </b></p><p>—Sí, yo dejé de confiar muchísimo. Cuando yo hacía mis videos en vivo me motivaba muchísimo, era muy feliz, yo lo notaba. Y después yo quería mostrarle mis logros, que para mí eran logros, cosas que me hacían feliz y <b>mi madre me decía “no me muestres esas pelotudeces”</b>. “Pero mirá lo estoy logrando, millones de reproducciones”, le digo. Y me dice <b>“¿y estás ganando plata?”</b>. Yo digo “no todo se basa en la plata, hacés lo que te hace feliz y después llegará”. No pienso en la plata.</p><p><b>—¿Es muy importante la plata en tu familia? </b></p><p>—Sí, sí, juzgan a todos. Yo he tenido, por ejemplo, relaciones amorosas y siempre me las juzgaban. Yo vivía en Nordelta, conocía gente de Capital y me decía “¿por qué no te conseguís una novia acá de Nordelta?”. Como si tendría que conseguirla. Yo tengo que, no sé, hablar con la persona, conectar, si me gusta o no, sus gustos. “No, pero mirá lo sucia que es; seguramente tiene depresión”. A mí no me gusta que juzguen a las personas.<b> Todas las cosas que no me gusta que la gente haga las hacen mis padres</b>. Apenas las ven las miran de arriba abajo y les dan asco. Eso lo hacen mis padres. Y entonces yo a partir de ahí empecé a no contar nada de lo que hago.</p><p><b>—A ellos les importaba que vos ganes plata, un valor en sí mismo. </b></p><p>—Sí. Para mí el mejor valor en la vida es hacer lo que te hace feliz. Porque vos podés tener todo y no ser feliz. Porque lo presencié en Estados Unidos. Por ejemplo, <b>mi mamá me decía “estás lleno de lujo, tenés acá todo en Miami, tenés miles de oportunidades”. Pero yo no era feliz</b>. No podía ni salir de la cama. Yo dormía, dormía y dormía porque no quería escucharla más. <b>Yo dormía más de 16 horas por día porque no quería escucharla</b>. Quería tampoco escuchar mis pensamientos. Era terrible escuchar todos los gritos. Siempre me levantaba con gritos hacia mi hermana, hacia mi padre. No se podía dormir tranquilo.</p><p><b>—A veces los padres podemos enojarnos con nuestros hijos, sin llegar a la violencia por supuesto, pero tal vez uno puede sentir que se excede ¿Nunca te pidieron disculpas? </b></p><p>—No, no. Era completamente mi culpa. Nunca me pidieron disculpas. Siempre el que tenía que pedir perdón era yo. </p><p><b>—¿Cómo terminabas esas situaciones? </b></p><p>—Lloraba todo el tiempo y me iba a mi cuarto. Lloraba y me iba. Siempre me la pasaba escuchando música triste porque era como mi escape. Me ponía a escuchar música triste, me ponía a pensar todo lo que había pasado y después me sentía bien. Si escuchaba música feliz me hacía mal y si escuchaba música triste me hacía bien. Raro. Pero me sentía cómodo con eso. Y era la única vez que podía salir de la realidad y decir “estoy tranquilo, en paz”. </p><p><b>—Esta vida perfecta que se mostraba en redes no tenía nada que ver con lo que estaban viviendo en tu casa. </b></p><p>—No, no. <b>Ella publicó una foto, todos comentaban, todos felices, pero en casa era un infierno</b>. Todo el tiempo cuando no existía Suri me trataba re mal. Me despreciaba todo el tiempo.<b> Era como si no fuese su hijo</b>.</p><p><b>—Ella subía muchas fotos con ustedes. </b></p><p>—Sí, sí. Siempre nos pedía una foto. Ahora puedo ver las fotos que sube. Por ejemplo, lo más reciente que vi de su vida era con mi hermana: algo del colegio y “se saca siempre 10”. Dejá de mentir. Porque literalmente en casa la tratabas como a mí cuando era chiquito.</p><p><b>—En ese chat que mostraste te pedía que no muestres el boletín, ¿por qué te pedía eso? </b></p><p>—Porque <b>quería demostrarle a todos que ella era la mejor y que sus hijos eran los mejores</b>. Más a través de las redes seguramente. Yo no sé qué subía cuando yo era chico. Anda a saber si me subió a mí diciendo que tenía la mejor nota… Así que me puedo esperar cualquier cosa hoy en día.</p><p><b>—En la foto parecía que ustedes estaban contentos.</b></p><p>—Sí, sí, sí. Yo siempre sonreía falso porque qué le voy a decir. Sonrisa, listo, me voy. Pero yo no quería aparecer. No tenía ganas de aparecer. Otra de las cosas más recientes que pasó también en Estados Unidos fue el Día de la Madre: yo ni me quería levantar porque me trataba mal y yo la tenía que tratar bien. Entonces me dice “¿cómo puede ser? Sos el único hijo que no se levanta para el Día de la Madre”. “Bueno, mirá la madre que tengo”. “No puede ser que tu amigo saluda a su madre y vos no. No puede ser que todos tengan relaciones con sus padres hoy día y vos no”. Para ellos todas las familias de todo el mundo están unidas y no es así. Yo me levanté, hice un video, la abracé, no la quería abrazar, y lo subió. “Mis hijos me recibieron”. Yo ni la quería recibir. Es mentira eso. Pero bueno, no va a demostrar que maltrata a sus hijos. Se le va toda la carrera. Como el video que subí gritándome, <b>ella me dijo “vos subís ese video y se me arruina la carrera”</b>. Se me escapó el video, qué querés que te diga. Se te arruinó la carrera. Mi culpa no es. Yo transmití mi vida y que eso implique que te arruine la carrera no es mi culpa. Porque yo solo conté cómo me trataron.</p><p><b>—¿Eso te lo dijo después del video que vos publicaste? </b></p><p>—No, me lo dijo mucho antes. Porque yo grabé ese video y no se lo mostré. Pero sí me dijo “yo sé que grabás videos y se los mandás a la gente”. No sé cómo sabe eso. Pero me dijo “vos llegás a subir ese video y se me arruina la carrera. Así que tené cuidado”. <b>Tenía todo en una carpeta por si el día de mañana hacía lo que hizo</b>. Y bueno, subí el video. Qué querés que te diga, me trataste mal toda la vida. Yo no hice nada. </p><p><b>—Ella sabía que vos venías filmando situaciones para protegerte de este maltrato. </b></p><p>—Sí. Yo hasta tengo otros videos que no quiero publicar de ella maltratando a mi hermana. Y me acuerdo que lloró un montón. Ese video no lo puedo ver, me debilita muchísimo porque para mí mi hermana lo es todo. Y si mi hermana llora, yo lloro. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DPLH4GRTZ5ALJBB7QE7S3Z664Q.jpg?auth=6ce7357b5748c0ca92a652037e30723deb4d599542ae630397f50272eed1ecf3&smart=true&width=1920&height=2098" alt="Tomás Cataldi recuerda que estuvo a punto de atentar contra su vida pero que el llamado de una amiga que le habló de su hermana lo impidió." height="2098" width="1920"/><p><b>—¿En qué momento te diste cuenta de que tenías una tristeza profunda? </b></p><p>—Todo colapsó en Miami. Yo tenía una relación amorosa y ella justo estudiaba Psicología, y me empezó a decir que hiciera terapia, porque veía cosas que yo no veía. Empecé en febrero estando en Miami, pero lo hacía online con una chica que está acá en Argentina.</p><p><b>—¿Y te sirvió? </b></p><p>—Excelente. El mejor trabajo de mi vida y hasta el día de hoy sigo yendo y sigo aprendiendo cosas mías y trabajando mi autoestima. </p><p><b>—¿Ahí entendiste lo que estabas viviendo? </b></p><p>—Sí. Sí, me empecé a tomarlo en serio y yo analizaba muchísimo, escribía muchísimo en papel o en documentos. Escribía toda mi vida anterior para poder entender por qué reaccionaba de algunas maneras hacia mis amigos, por qué reaccionaba muy mal o los bardeaba sin sentido y eran por cosas mías. Yo no aprendí a comunicarme bien, ni a abrirme, ni a decir te amo. Creo que nunca le dije te amo a mi madre o a mi padre. No recuerdo ni un abrazo tampoco, nada. </p><p><b>—En el video contás que te quisiste lastimar. </b></p><p>—Sí, un montón de veces. No lastimarme sino quitarme la vida. Cuando era muy chico también. Se me pasaba por la cabeza pero no lo intentaba, ni siquiera sabía cómo intentarlo. Pero siempre decía “¿y si ya no estoy más mañana qué pasaría? ¿Qué le pasaría a mis padres? ¿Qué pensarán de mí? Total, si no me quieren, en el colegio me hacen bullying, ya está”. </p><p><b>—Siempre fue una fantasía, un pensamiento, nunca pasaste a la acción. </b></p><p>—No, la única vez que casi pasé a la acción fue en Estados Unidos porque esa relación amorosa se terminó, perdí un montón de amigos que también tenían el momento y me dejaron de hablar. La ansiedad explotaba. Todo me estaba haciendo muy mal. Mis padres me siguen sin escuchar y me gritaban. Y casi doy el paso de hacerlo. Y justo ahí me llamó una amiga y me empezó a decir “pensá en tu hermana”. Y ahí dije “tenés razón, no estaba pensando”. Empezó a decir “tu hermana se va a quedar sola”. No se puede quedar sola con ese tipo de padres. Entonces no lo hice.</p><p><b>—¿Tus papás se enteraron de esto con el video recién? </b></p><p>—¿El quitarme la vida? No, fue en ese momento. En ese momento esa amiga les dijo a mis padres. Llegué a la casa y me dijeron “¿es verdad lo que me están diciendo? ¿Vos estás loco?”. Yo me encerré en mi cuarto. Me dijeron “no, no, ahora vamos a hablar”. Enojados de quererme haber quitado la vida. Ahí me daban más ganas de hacerlo porque dije “me están tomando el pelo”.</p><p><b>—¿Hablaron con tu psicólogo? </b></p><p>—Sí, le dijeron “ahora no te vas a volver a Argentina, te vas a quedar acá”. Siempre buscaban la vuelta para quedarme. “No te podés ir en este estado. Seguramente tenés depresión. Voy a hablar con tu psicólogo. Te va a derivar a un psiquiatra”. Y todo así. Pero tuve que tocar fondo para que me den una psicóloga. Porque yo les venía pidiendo una psicóloga.</p><p><b>—¿Hoy seguís con la psicóloga? </b></p><p>—Sí, sí. Yo después de hacer mucha terapia… En abril de este año, seguía triste, lloraba muchísimo. Mi corazón decía “tenés que volver a Argentina”. Y mis padres me decían “no tenés nada, no te vamos a dejar la casa, no te vamos a dar el auto, no te vamos a dar nada. ¿Y qué vas a hacer?”. “No sé, pero quiero volver. No, no me importa lo que hago, reanudo mi vida, hago todo de nuevo, no tengo problema. Me sacaste toda mi vida, lo que tenía antes, la tengo que volver a construir, la hago desde cero. Lo hice mil veces”. Y no me escuchaban, no decían nada, no te vas a dejar nada. Después me dijeron “te damos la casa y el auto”. Vuelvo después de tanto sufrimiento.</p><p><b>—¿Ellos te sacaron el pasaje? </b></p><p>—No, me lo sacó mi mejor amigo. Ellos no me lo quisieron comprar. Me acuerdo que me arrodillé y le dije a papá, rogándole, que me comprara el pasaje. Y le dije por favor que me ayude porque la estaba pasando muy mal y no me compró el pasaje. <b>Después me cagó a trompadas</b> y mi mejor amigo me compró el pasaje. </p><p><b>—¿Tu papá te pegó? </b></p><p>—Sí. Me acordé porque yo se lo rogaba, se lo rogaba y lo agarré de la remera y le dije “por favor te lo pido, la estoy pasando mal y tengo mucha depresión, la estoy pasando muy mal”. No puede ser que no lo entendía. Yo lloraba entre cinco a seis veces por día.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PVE5DRWPWJCRXFEUSJD2OSO5CA.jpg?auth=3b4d0a5d8328400db0c9445db75dd9472e3f805ecfa0321c51ad83148d17aefd&smart=true&width=1920&height=2701" alt="Tomás relata que cuando le pidió a su padre que le sacara el pasaje para volver a la argentina fue golpeado." height="2701" width="1920"/><p><b>—¿Es la única vez que te pegó tu papá? </b></p><p>—Sí, sí, sí. Él toda la vida estuvo callado. Me acuerdo desde chiquito que le decía que se separe de mi mamá porque le estaba haciendo mal. Le dije que se separe. Se lo pedía por favor y me decía “no, son cosas de pareja”. Son cosas de pareja pero soy tu hijo y me está haciendo mal. Y no lo hacía, no lo hacía, no lo hacía. Hasta el día de hoy le sigo repitiendo que se separe. Y ahora que soy más grande me dice “así no vas a hablar de mi mujer”. “¿Vos te querés quedar con tu mujer? Yo me quiero ir”. Me decía “no, pero la familia tiene que estar unida”. </p><p><b>—¿Ellos se llevan bien? </b></p><p>—Es todo falso. Todos dicen que se llevan re bien y es la relación más tóxica que vas a conocer en tu vida. Son todos gritos por todos lados. Mi padre no. Mi madre presiona, presiona, presiona, presiona. Le grita. Y me parece un padre sumiso que acepta todos los gritos y se queda. Yo no podría estar con una persona así. No se puede estar con una persona así. </p><p><b>—¿Cómo hiciste para pedirle a tu amigo que te compre un pasaje? </b></p><p>—Le mandé el video y le dije “hacé lo que quieras con este video”. No sé qué me puede llegar a pasar después de esto. Pero por las dudas se lo mandé. Ya está, hicieron todo lo posible para destruirme de insultos, de tratarme mal, de hasta pegarme. Ya no sé qué es lo que podría llegar a pasar. Entonces por las dudas se lo envié. Le empecé a mandar unos audios, mi voz me temblaba, no podía hablar, quería hablar bajito porque sabía que me iban a escuchar. Mi padre en su momento mientras me pegaba, dice “sacale el celular a Tomi que va a grabar todo”. Y obvio voy a grabar todo. Quisiera grabar todo. Y viene mi mamá y me saca el celular. Los dos eran conscientes de lo que estaban haciendo estaba mal. Y yo el que sufría. Y mi hermana estaba en el pasillo llorando.</p><p><b>—¿Tus papás supieron que venías para acá o no se enteraron? </b></p><p>—Sí, sí, se los dije unos días antes.</p><p><b>—¿Y qué dijeron? </b></p><p>—Que estaba muy mal lo que estaba haciendo. Que me voy a quedar solo, que no tengo nada en Argentina. <b>Mamá siempre odio a Argentina, decía que era el peor país del mundo</b>. Para mí es el mejor país del mundo por la gente, por la comodidad, mucha familia. Vos hablás con alguien y te hacés un amigo en tres segundos por hablar, una mini conversación, cómo te integran. Buena gente, buena gente. Pero no sé, tienen una mentalidad de que Argentina es lo peor que les pasó en su vida. Entonces yo tengo otra creencia de Argentina.</p><p><b>—¿En algún momento te hubiera gustado tener esa vida que tu mamá mostraba en las redes? </b></p><p>—<b>A mí me hubiese gustado que me quieran</b>. Me hubiera gustado tener más tiempo con ellos, más tiempo en familia. Todos los sábados íbamos a comer afuera, pero no me gustaba porque la pasaba mal, no porque me trataban mal en la comida sino porque en toda la semana me trataban mal y el sábado íbamos a comer de familia. No tenía ganas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QD6VDQBAIRBIXP6YL7M4VD6TYM.jpg?auth=0d4a90a22fa26bc10448f2432b7d2709b78d184b4e1ae0e0df49e983a6f8a260&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Tomás Cataldi con Tatiana Schapiro en Infobae." height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Cuándo se rompe la relación? </b></p><p>—Se empezó a romper porque me seguían controlando desde Estados Unidos porque había cámaras. Estoy solo, estoy tranquilo. Quería invitar a una amiga que no veía hace un montón y nunca vino a casa. Y me llama mi madre y me dice “¿quién es esta chica?”. “Una chica que conozco hace un montón”. “¿Y a qué colegio fue?” Me río. “¿Qué importa del colegio donde fue?”. <b>“Nos va a robar toda la casa”</b>. Eso me daba mucha vergüenza porque siempre solía pasar que cuando yo estaba con una chica o un amigo que no era de plata por así decirlo, llamaba, gritaba y se escuchaba todo. “¿Con quién estás? ¿Por qué no estás por Nordelta, siempre en Capital?”. A mí no me gustaba estar en Nordelta. La gente de Nordelta no me gusta. </p><p><b>—Ese día explota todo... </b></p><p>—Sí, explotó, explotó. Mi mamá me preguntaba todo el tiempo. Le dije “autorizala, dale, autorizala”. Y los de la guardia me bloquearon. Si yo el día de mañana hacía un pedido para que venga a mi casa tienen que llamar a mis padres para autorizar el pedido. Fui hasta la guardia y les dije “che, me bloquearon”. “A pedido de tu mamá”. Es una cosa de locos. </p><p><b>—¿Hoy si quisieras hablarles los tenés en el teléfono?</b></p><p>—Están bloqueados pero no tengo ni ganas. Nunca me escucharon toda la vida siendo chico que era lo que un hijo necesita, que te escuchen, que te quieran, que te contengan. Hoy por hoy teniendo 20 años de todo lo que viví ya sé que no los necesito. ¿Por qué lo necesitaría?</p><p><b>—¿No trataron de comunicarse por otra vía? </b></p><p>—Sí, sí, me mandaron mails. Bloqueé los mails. No sé cómo me llamaron desde otro celular y los bloqueé también. A través de familiares, de mi abuela. </p><p><b>—Vos hoy estás en la casa de tu abuela. </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Por qué te fuiste de Nordelta? </b></p><p>—Me fui porque ya el control era excesivo.</p><p><b>—¿Y cómo estás con tu abuela? </b></p><p>—Excelente, excelente, excelente. Yo literalmente estoy contestando los mensajes de todos lados, las entrevistas, todo. Y ella me dice “concentrate en tu trabajo y yo te cocino”. Yo digo bueno, gracias. </p><p><b>—¿Hoy sí sentís ese amor que deseabas? </b></p><p>—Sí, sí. Fue increíble porque antes de que suba el video yo le replanteé, le dije “¿y si vivimos juntos? Yo vivo en Nordelta, vivo lejos, me estoy moviendo mucho por Capital, vos estás sola, tal vez necesitás un poco de compañía como la mía”. Y me dijo que sí, que todos tus sueños lo vas a lograr. Me miró a los ojos y me dijo “sé que tu sueño es ser streamer así que concentrate en eso, yo te voy a cuidar como nunca te cuidaron y te voy a dar ese amor, esa felicidad y esas comidas que tampoco te dieron”. Y <b>me puse a llorar y no sé cómo me salió decirle te amo</b>. </p><p><b>—Le debe costar escuchar que viviste estos dolores. </b></p><p>—Sí, ella siempre iba a la iglesia, rezaba por mí, oraba por mí, todo por mí. Siempre estuvo. En la distancia siempre estuvo. Siempre estuvo conmigo. Siempre mandó mensajes.</p><p><b>—Y cuando contás esto también estás hablando de su hijo. Debe ser difícil desde ese lugar para ella. </b></p><p>—Sí, sí, seguramente. Pero ella también habrá intentado hablar con él y no escucha a nadie.</p><p><b>—¿Sabés cómo reaccionaron ellos cuando publicaste el video? </b></p><p>—Sí porque en ese momento estaba con mi prima, estábamos almorzando, no sé cómo se enteró de que yo estaba con ella, la empezó a llamar, le empezó a mandar mensajes, ella me decía “tengo miedo, me está llamando tu mamá”. Ya lo subí, no lo voy a bajar nunca. Empezó a decir que lo baje. Dije “no voy a bajar ningún tipo de video”. Y solo llegué a ver un mensaje que le mandó mi mamá a mi prima y le dijo “¿no le da vergüenza subir ese video?”. Y ahora me pongo a pensar: ¿no te da vergüenza haberme tratado mal toda la vida? ¿No te da vergüenza haberme subido a las redes? ¿No te da vergüenza putearme todos los días de tu vida y no darme a comer? Dale. No tiene sentido.</p><p><b>—¿Te sentís bien hoy después de haberlo subido?</b> </p><p>—Sí, excelente. Fue como para mí la mejor justicia para mi hermana. Yo también lo pensé por ese lado porque dije yo quiero que algún día se dé cuenta. Todos me decían tiene más carácter. Porque yo he escuchado también que mamá la maltrata cuando estudia y mi hermana dice “bueno ¿querés que me vaya mal?”. Qué buena actitud que tiene siendo tan chica, teniendo siete años, yo me largaba a llorar. No le podía ni responder.</p><p><b>—Hoy, más allá del enojo y de todo este dolor, ¿sentís que los querés? </b></p><p>—Buena pregunta. La verdad que no. Me la pongo a pensar a veces pero no siento nada. Me han dicho todo el tiempo que les diga te amo y eso pero no me sale. Los saludo, todo bien, pero no. </p><p><b>—Seguro van a ver esta nota. ¿Qué les quisieras decir hoy? </b></p><p>—Me gustaría que si están comprendiendo todo lo que estoy haciendo que hagan terapia. Pero más que nada <b>que la traten bien a mi hermana</b>. Que no quiero que pase la misma infancia que yo pasé de maltratos. Y que tenga una muy, muy, muy buena vida. Que tenga una muy buena vida mi hermana. Que la traten súper bien. Ya sé que es feliz. Ella sabe que es feliz porque ella se concentra en sus cosas y sabe que es feliz. Pero que la acompañen en todo y que si el día de mañana es una adulta y tiene sus decisiones, que la respeten. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZHLKLLGTCJG23IHAWT57W5RKFY.jpg?auth=2e2c91ad2f50b6a2603f6e730b40e7196018f2123e7ad781958163555d8a61da&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Las confesiones de Domi Faena: la “domigamia”, los celos que la llevaron al límite y la polémica con la actual de su ex]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/15/las-confesiones-de-domi-faena-la-domigamia-los-celos-que-la-llevaron-al-limite-y-la-polemica-con-la-actual-de-su-ex/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/15/las-confesiones-de-domi-faena-la-domigamia-los-celos-que-la-llevaron-al-limite-y-la-polemica-con-la-actual-de-su-ex/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la creadora de contenido repasó el giro que dio su vida con la llegada al streaming, habló de la disputa que mantiene tras la difusión de conversaciones privadas y recordó el proceso personal que atravesó en terapia, donde transformó su manera de vincularse ]]></description><pubDate>Wed, 15 Jul 2026 05:23:04 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Yo sentía una amenaza en todas las mujeres porque estaba tan mal conmigo que sentía que a él le iba a gustar cualquiera menos yo”, reconoció <b>Dominique Faena</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al recordar la relación tóxica que la llevó a replantearse muchos aspectos de su vida.</p><p>La creadora de contenido y streamer repasó su carrera, habló de sus vínculos más personales y reflexionó sobre las contradicciones de la exposición pública, en una charla atravesada por confesiones sobre el dinero, el amor y la vulnerabilidad. También destacó el profundo impacto que tuvo en su vida el vínculo con dos niños de un hogar al que acompaña desde hace años.</p><p>Domi alcanzó popularidad en TikTok gracias a sus videos de humor, lifestyle y tendencias, y más tarde consolidó su presencia en el mundo del <a href="https://www.instagram.com/domifaena/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/domifaena/?hl=es"><b>streaming</b></a> como integrante de Luzu TV. En los últimos años se destacó por hablar con naturalidad sobre salud mental y compartir públicamente su experiencia con la ansiedad y la depresión, una decisión que le permitió construir una comunidad que valora tanto su faceta humorística como su compromiso con la concientización. Además de su actividad en redes sociales, participa en distintos proyectos audiovisuales y podcasts, consolidándose como una de las figuras jóvenes de mayor crecimiento dentro del ecosistema del entretenimiento digital argentino. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PMHNAVYYIRDSBINBMFB4J3UUPI.jpg?auth=76cb3bd65a3729bb70a1c9db100edfec530f7dd4d1c6cc05fe6c2153fd5e7ada&smart=true&width=4928&height=3280" alt="Domi Faena: "Lo primero que haría con un millón de dólares sería comprarme una casa y asegurarles un futuro a los nenes que cuido". (Jaime Olivos)" height="3280" width="4928"/><p><b>—¿Qué harías con un millón de dólares? </b></p><p>—Me compro una casa, primero. ¿Cuánto se me va ahí? ¿400 mil? </p><p><b>—Depende qué tipo de casa quieras. </b></p><p>—Una casa en zona norte, donde me crie.</p><p><b>—Hay casas que no te van a alcanzar con el palo, pero yo diría que inteligentemente agarres 200. Ahí en el norte hay unos muy lindos departamentos por esa plata. </b></p><p>—Perfecto. 200 para una casa y 100 mil para que lo tengan los nenes que yo cuido, para su vida. 50 para cada uno. Claramente que los tengo que poner en un banco... </p><p><b>—Muy lindo.</b></p><p>—Después 200 invierto en la Bolsa, qué sé yo. Yo no sé nada de inversiones, pero hay que meter ahí para que se mueva. Porque la plata quieta no... Ahí tengo 500 ya. Después, creo que le doy 100 a mi mamá y 100 a mi papá.</p><p><b>—Para decir gracias por el trabajo que hicieron. </b></p><p>—“Gracias por todo, arregláte con esto”. Y ¿qué más haría? </p><p><b>—Te quedan 300 mil.</b></p><p>—Un auto. Quiero un auto. Y me voy a Ibiza con mi mamá otra vez. Me volví hace muy poco de Ibiza con mamá y nos quedamos locas. Yo igual sé usar mal la plata, ¿eh? Pero fue muy divertido. Nos volvimos locas de ir a todas las playitas, a los barquitos, a las calas. No hicimos vida nocturna, pero estábamos fascinadas. </p><p><b>—¿Formentera? </b></p><p>—Sí, nos fascinó. Pero administro muy mal la plata, así que ahí ya un poco me sobró y capaz que un poco la tiré... Así que la idea es darle un poco de familia, un poco a los nenes que cuido e invertir. Las prioridades son esas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IPVPZXIAGJEA3CM4JXO4KLBHFY.jpg?auth=8dfc31d5023aec550ed1bb9f9d49cf1fd901818797d4fba92cfa365dfe87a064&smart=true&width=4662&height=3103" alt=""Yo jamás le escribí cuando él estaba con ella; ella no existía cuando yo estaba con él", explicó Domi con respecto a los chats que se filtraron recientemente. (Jaime Olivos)" height="3103" width="4662"/><p><b>—Quiero que me cuentes cómo estás, de tu presente, de cómo te cambió la vida estos últimos años.</b></p><p>—Me cambió muy rápido la vida. Yo estudiaba, no tenía nada que ver con las redes, no hacía stream. Estudié un tiempo trabajo social, después organización de eventos y mi hice amiga de un grupo de streamers que un día me dijeron: “Queremos hacer tipo una radio streaming”. Yo no conocía nada, me mandé a hacerlo y ahí fue como real de un día para el otro. Lo hicimos en el departamento de uno de los chicos. En ese momento creo que estaba <i>Nadie dice nada</i> y uno o dos más, pero no había una... </p><p><b>—Fue el boom del streaming. </b></p><p>—Claro, fue en 2022. Y ahí Nico nos vio, le gustó lo que hicimos y nos llevó al Luzu. Y ahí también, de vuelta, otro giro, de repente marcas, más exposición. Te tenés que cuidar con lo que decís, que no me sale en lo absoluto. Y estoy chocha, <b>yo amo laburar de esto</b>. Hoy en día estoy con otro equipo del que empecé. Yo estaba en <i>Entre nosotros</i> hasta el 2024 y desde 2025 arranqué en <i>Se fue de larga</i> y estoy feliz. O sea, mi equipo es mi familia, real. Es muy cursi decirlo, pero genuinamente somos una familia. </p><p><b>—Bueno también de ahí surgió un vínculo más allá de lo laboral, ¿no? ¿Cómo convivís con eso hoy en día?</b></p><p>—Con Fer <b>(Fermín Bo) </b>nos amamos. Fue muy loco lo que nos pasó porque ninguno lo planeó. Iba a ser dos meses de programa, ni siquiera iba a durar durante el año. Entonces fue como: “Bueno, divirtámonos, vemos qué pasa”. Y como que hubo de verdad un enganche ahí, un enamoramiento que dijimos: “¿Para qué lado va esto?” No funcionó, lamentablemente, pero nos llevamos muy bien. O sea, realmente él es un líder del carajo, es muy buen conductor, muy buena persona y muy buen amigo. Aprendo mucho de él y él aprende mucho de mí. Él no tenía capaz la sensibilidad que tiene hoy cuando yo lo conocí. Un poco por mí, un poco por el grupo. Lo aprendió. Y es un placer trabajar con él. Aprendemos mucho del otro, nos queremos mucho también y tenemos una confianza de poder decirnos todo lo que nos pasa con el otro. Es muy lindo trabajar con él.</p><p><b>—Qué lindo es eso porque ustedes vivieron algo muy fuerte que inició un poco como un chiste. Pero contame cómo fue la situación de unos chats que vos tenías con él antes de conocerlo.</b></p><p>—Yo estaba enamorada de él (risas).</p><p><b>—¿Pero es verdad que vos borrabas los mensajes pensando que los estabas borrando del chat y era para tu chat individual? </b></p><p>—Claro. Decía: “Anular envío”. Cuando vos ponés anular envío en Instagram, se supone que se le anula a los dos. Teóricamente sí, se anulan. Pero como los mensajes eran de hace siete años, no se borraban. Yo le mandaba mensajes en 2016, 2017: “Te amo”, “sos el amor de mi vida”, “quiero que seas mi novio”. Lo seguía de redes, del colegio.</p><p><b>—¿Y cuándo decidiste borrar esos mensajes? ¿Cuando ya era tu compañero de trabajo?</b></p><p>—Siete años después, cuando me dicen: “Che, Domi, necesitamos que hagas una semana de reemplazo en este programa porque Sofi no está”. El conductor es Ferbo. “Dale, re”, les dije. Lo arranco a seguir en redes porque íbamos a convivir un mes. Pero entro a los mensajes y vos no tenés la cantidad de mensajes que yo le mandaba a ese hombre. Un horror. Los borro, los borro, los borro. Y cuando él me manda un mensaje por Instagram, me pone: “Domi, estoy muy contento de que vamos a trabajar juntos, te veo siempre en redes, sos muy capa”. Y le digo: “Fer, un placer. Menos mal que llegué a borrar los mensajes de antes”. Y me dice: “¡Uy! No, no vi nada”. Y después me entero por una amiga que tenemos en común que a él no se le borraron nunca. Y fingió demencia (risas).</p><p><b>—Y te hizo sentir bien diciéndote que no los había visto. </b></p><p>—Sí, para que yo no me sienta mal. Me quería morir, pero al primer día de programa yo tiré la anécdota en joda (risas). En el momento ni siquiera me gustaba, habían pasado siete años y por eso se generó algo en joda que después pasó en serio. </p><h2>Confesiones sobre toxicidad y el proceso de sanación personal</h2><p><b>—Vamos a empezar por nuestro primer juego, que se llama </b><i><b>Por cuánta plata</b></i><b>, y esto es imaginar un monto de plata por lo cual dejarías o harías lo que te plantea la pregunta. La primera dice: ¿Por cuánta plata venderías contenido hot? </b></p><p>—Lo he pensado, ¿eh? En donde me pregunto: “¿Qué hago con mi vida? ¿Nunca me voy a poder comprar una casa?”. Bueno, en esos momentos he dicho: “Che, lo que se cobra por esto”. Y la verdad que un millón de dólares por mes, te lo hago. Cero alocado.</p><p><b>—Yo vendería un solo contenido que me la pongas toda. </b></p><p>—O sea, hacés una foto. Sí, puede ser. Vendo una foto por quinientos mil dólares. Cosa de que si se difunde una foto, tengo una casa asegurada. Aparte no tiene que ser todo desnudo, ¿eh? La gente pide hasta foto de pies, imaginate. Me contaron, me lo dijeron (risas). Se me cruzó en la cabeza porque me da mucho miedo el futuro, que el día de mañana se muera el streaming, se mueran las redes, no ganar plata y no tener algo asegurado. Conozco mucha gente que le va bien en eso y digo: “¿Cómo se gana tanta plata con eso? ¡Qué locura!”. Pero por ahora no.</p><p><b>—¿Por cuánta plata dejarías que tu terapeuta publique todas las cositas más peligrosas que hablaste en sesión? </b></p><p>—Se me arruina la carrera, directamente. Si alguien sabe esas cosas, yo me muero. No es que hecho cosas como para estar presa, pero tiene que ver con pensamientos míos.</p><p><b>—¿Qué cosas quisieras que no sepan nunca?</b></p><p>—Y de una de mis últimas relaciones amorosas que tuve, que ahora justo está saliendo un poco a la luz todo, pero... </p><p><b>—No se sabe públicamente. </b></p><p>—Algunas cosas sí, otras cosas no. </p><p><b>—¿Pero se sabe quién fue la persona? </b></p><p>—No es una persona pública, yo hice pública a mi pareja. Pero bueno en ese momento hubo comportamientos raros de ambos lados.</p><p><b>—¿Y esa persona está contando cosas ahora o por qué están saliendo a la luz? </b></p><p>—La actual de él está saliendo a ventilar cositas...</p><p><b>—¿Un chat que se conoció en las últimas semanas? </b></p><p>—Exactamente, eso. </p><p><b>—Ella fue la que publicó eso.</b></p><p>—No sé por qué. Porque ella no existía en ese momento, ¿eh? </p><p><b>—¿Y por qué se mete? ¿Hubo un contacto con ella después de eso?</b></p><p>—No, porque prefiero dejarla ahí, que haga lo que quiera. Estoy tramitando cosas con abogados también. Ya me fui para el otro lado. Conmigo no jodes, amor... Está loca pobrecita. Pero bueno, <b>que se cuelgue de otra persona.</b> Yo no le voy a dar mucha más bola que la que le di. Pero mi psicólogo de ese vínculo sabe bastante y me muero, así que ahí te tiro 100 palos. </p><p><b>—¿Le dirías algo a esa persona que se cuide de tu ex?</b></p><p>—No. Ella que se la pegue sola, que aprenda solita. Yo ya no me voy a meter en ese vínculo. Yo jamás le escribí cuando él estaba con ella. Ella no existía cuando yo estaba con él. No tiene por qué meterte en algo donde nada que ver. Que se cuelgue de otra. Yo no la voy a dejar. Estoy un poquito enojada con la situación. Es muy reciente.</p><p><b>—¿Por cuánta plata mostrarías tu historial de búsquedas? </b></p><p>—Por 500 mil dólares, para comprarme otra casa. No van a encontrar nada igual. Nada que ocultar. </p><p><b>—Si en este momento abrimos la lupita de Instagram, ¿qué encontramos?</b></p><p>—Páginas de chismes, porque me estuvieron levantando. </p><p><b>—¿Estuviste buscando qué es lo que la gente está opinando de lo que pasó?</b></p><p>—Sí, me gusta ver los videos de la gente hablando de mí. Twitter me lo borré porque es mucho hate. Pero en TikTok tengo una comunidad muy fiel que sale a hacer videos bancándome, tipo: “¿Quién no le mandó mensaje a un ex?" o “no podemos juzgar como que nunca hicimos nada mal”.</p><p><b>—Pero aparte, ¿quién no lo hizo? ¿Quién no tuvo una amiga que lo hizo? ¿Quién no lo haría?</b></p><p>—Total. Todos nos las mandamos, todos le escribimos a un ex. Obviamente, no estando en pareja. Cuando él me dijo: “Yo estoy en pareja”, nunca más existió un mensaje. Pero bueno, sí, me gustaba a mí ex, ¿qué vamos a hacer? Por algo fue mi novio (risas). Lo busqué de vuelta, porque él me había dado bola de nuevo, ¿eh? Como que no fui yo sola la que me la mandé. Fue mutuo. Pero no quiero decir nada porque no quiero alimentar más el fuego y seguir con el quilombo mediático.</p><p><b>—¿Qué es lo más tóxico que hiciste vos? </b></p><p>—¡A mi juego me llamaron! Amor, escúchame. Yo te tengo todos los tips…</p><p><b>—Dame una clase de toxicidad. </b></p><p>—Mirá, cosas que tenés que hacer. Por ejemplo, te dice que va a fútbol, vos le ponés clavos en los botines, tornillos. Entonces, si él nunca te dice: “Che, ¿qué era esto?”, es porque nunca jugó al fútbol. Si ves el tornillo puesto, se fue a culear.</p><p><b>—Te das cuenta (risas).</b></p><p>—Sí, hay muchos. Tenés que revisar la escoba por el tema de los pelos que se quedan ahí y esas cosas. Pero me curé, ya no lo hago. Eso lo hacía antes. </p><p><b>—¿Qué cosas humillantes has hecho? </b></p><p>—No sabés lo que he llorado para que un hombre no se vaya a un boliche y me deje sola. O sea, real he tenido ataques de ansiedad, tipo: “Por favor, no me dejes sola, por favor”. </p><p><b>—¿Actuado o de verdad? </b></p><p>—No, de verdad. Me pasó que yo me creí mucho un personaje que al principio hice en Luzu. Yo tenía un mandamiento que se llamaba domigamia, que era más allá de la monogamia, era como un vínculo tóxico. Gente que hoy en la calle me para y me dice: “Soy superdomigámica, te amo”. Y es como: “Curate”. Yo ya me rehabilité, pero me creí tanto ese personaje que explotábamos en vivo que lo largué todo con esta pareja que te digo que hice un poco mediática. Yo también tenía muchísima ansiedad, fue un momento que estuve super deprimida y todo se me iba a ese vínculo. Y me puse de verdad tóxica. <b>Yo no confiaba en él, no confiaba en mí, no confiaba en nadie. </b>Y era como: “Por favor, no salgas, porque, por favor, me voy a morir”, ¿entendés? <b>El día que él me dejó, yo le dije: “Me quiero matar”.</b> Estaba súper deprimida. No fue manipulación, en el momento me quería matar. Y eso lo he dicho. Fueron cosas tóxicas. A mí me daba ansiedad que él salga con la camisa abierta, él volvía con la camisa abierta y era como: “Yo me voy a morir”. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZN5FVNPZGZAS7DQI6QYOANBTYE.jpg?auth=94d88ff7e9022885ce0a344aae684646d50f081c5991002f8e3a47b588e1758f&smart=true&width=4647&height=3093" alt=""Yo contaba los preservativos que él tenía y cada vez que iba a la casa los recontaba para ver que no haya usado ninguno", confesó Domi sobre su última relación tóxica. (Jaime Olivos)" height="3093" width="4647"/><p><b>—Todo te disparaba a la traición, el perderlo... </b></p><p>—Que encima no lo hizo o al menos nunca me lo contó. Yo confío en que nunca pasó, pero era algo tan mío, de tanta inseguridad que lo trabajé mucho en terapia. Ahora me curé. Tengo un celito, soy un poco celosa. No es que no, pero ni en pedo tengo esa toxicidad que supe tener. <b>Él vio lo peor de mí.</b></p><p><b>—¿Y hoy en día te sigue pasando algo internamente y te refrenás? ¿Tenés tips de cómo frenar eso cuando te agarra o no te agarra más? </b></p><p>—El ataque no me agarra. Tampoco tuve con quién que me agarre, porque nunca nadie me dio esa inseguridad. La única persona con la que volví a estar después de él era Fer, como en un vínculo y siempre me dio super confianza y seguridad. Me demostraba todo el día que quería estar conmigo y con nadie más. </p><p><b>—No es que te agarra de la nada. </b></p><p>—No, no. No era que me quedaba loca y chau. Fue un vínculo raro que por lo único que seguía adelante era porque nos amábamos un montón, porque en realidad todo lo demás no sé si estuvo tan bueno. Me pasó que yo <b>contaba los preservativos que él tenía y cada vez que iba a la casa y los contaba para ver si no haya usado ninguno</b>. Capaz tenía más escondidos y yo nunca lo supe, puede pasar. Me han dicho tipo: “Mírale en el auto de aplicación las direcciones que tiene guardadas, fíjate en Google Maps qué es lo que miró último que vio”. No llegué a hacer eso.</p><p><b>—Es un camino de ida que no es sano para uno mismo.</b></p><p>—Te destruye la cabeza. Yo sentía una amenaza a todas las mujeres porque yo estaba tan mal conmigo que sentía que a él le iba a gustar cualquiera menos yo. </p><p><b>—Está bueno que vos fuiste muy honesta, lo viviste y lo contás. Porque hay muchas personas que viven ese nivel de ansiedad, toxicidad y está bueno contar el lado B de la situación.</b></p><p>—Sí. Eso se trabaja. Yo lo re trabajé y lo sané bastante. Mi mensaje es: cúrense. Hagan terapia.</p><h2>El vínculo con los niños del hogar: una relación que transformó su vida</h2><p><b>—¿Cuál es tu mejor terapia de rescate? </b></p><p>—Y… lo primero o más inmediato es cine con amigas, cena con amigas, shopping. La segunda es ver a los nenes del hogar que yo apadrino. </p><p><b>—¿Cómo se dio eso? ¿Cómo fue? </b></p><p>—Yo termino el colegio en 2018. Arranco a estudiar trabajo social porque era lo que me dio el test vocacional. Me encanta la carrera, arranco a estudiarla. Hice todo 2019 y la mitad del 2020. Pero en la pandemia dejé. Cuando arranqué con todo eso, mi mamá me dice: “¿Por qué no empezas a hacer algo social que te lleve por esa rama de lo que querés hacer cuando trabajes?”. Entonces arranqué a ser voluntaria en hogares. Con la pandemia se frenó y después, cuando se reinicia todo en 2022, me convierto en voluntaria en un hogar nuevo, en provincia, cerca de donde vivía yo. Arranco como voluntaria, ya sin estudiar la carrera, y al poco tiempo que entro llegan dos nenitos que tenían tres y cuatro años. </p><p><b>—Re chiquititos. </b></p><p>—Sí. Yo iba a jugar y se me re pegaban. Querían jugar conmigo todo el día, eran los únicos que sabían mi nombre. Yo iba hace dos meses y nadie sabía tanto mi nombre como ellos que acababan de entrar. Y se los notaba la carencia de afecto, ¿viste? Fui a la directora y le digo: “Yo sé que tienen este mecanismo de familia de apoyo, ¿cómo puedo hacer?”. Y me cuenta que había mil cosas legales, proyecto del gobierno, antecedentes penales y el motivo por el que lo quería hacer. Yo en ese momento estaba por arrancar a estudiar de vuelta organización de eventos. Tenía mucho tiempo libre. No salía porque estaba mal, estaba en un momento medio depre. Y digo: “Yo le quiero dar amor a estos nenes. Tengo tiempo, tengo la plata, las ganas, tengo el amor, tengo todo”. Así que los sacaba todo el fin de semana: los buscaba el viernes y los devolvía el lunes. </p><p><b>—¿Pasabas el día, dormían en el hogar y volvían? </b></p><p>—Al principio sí. Pero en un momento después de buscarlos todos los sábados y los domingos era: “Bueno, que se queden a dormir”. Se quedaban a dormir, pasaban las fiestas con nosotros, los llevábamos a Necochea. O sea, mis hijos, real. De hecho, mis papás al principio me dijeron: “Domi, ¿estás segura que lo querés hacer? Porque tenés que renunciar a las salidas, tenés que estar pendiente de ellos...</p><p><b>—Si aparte vas a generar un vínculo que después no podés deshacer. </b></p><p>—Sí. No podés desaparecer sabiendo que vienen con esa herida. Es comprométete y no falles. Yo pensaba que iban a ser, no sé, tres meses. Pero es el día de hoy que están recién ahora en esa tratativa, que no puedo decir porque son temas legales, pero ojalá pronto pueda. Ahora ya cumplen 8 y 9 años. O sea, pasó mucho tiempo, más de la mitad de su vida con nosotros. No sé cómo se ama a un hijo, pero para mí se ama así porque son lo más lindo que me pasó en mi vida.</p><p><b>—¿Pero vos los adoptarías?</b></p><p>—Legalmente no puedo. </p><p><b>—¿Apareció una familia que los quiere adoptar?</b></p><p>—Sí, apareció ahora. </p><p><b>—¿Y no te da miedo de que no quieran que vos los veas más? </b></p><p>—Ya está hablado. Imaginate, fue lo primero que hablamos. Yo a la trabajadora social le dije: “Por favor, decime que este vínculo no se va a cortar, porque yo me muero”. Obvio que me re alegro por ellos, pero ¿qué hago sin poder verlos? Me dijeron que lo iban a hablar con los vinculantes, hicimos una videollamada y lo que más quieren es que tengan vínculo con nosotros toda la vida. Me dicen: “Lo que los nombran a ustedes es impresionante, cómo los aman, cómo hablan todo el día de ustedes”. O sea, yo chocha, imaginate, si esto sucede, poder tener el vínculo con ellos es lo mejor que me puede pasar. Son dos soles. Siento que un poco me salvaron ellos a mí también. Los amo. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/GMPQXEEYZZCHVO5OAX4HAMS45M.png?auth=9011e6128aa42081cc0692d48d300dc28069c4f22c4da278acaa6d7745c2600f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Domi Faena con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Alejandra Martínez: su paso por Gran Hermano, cómo llegó a la Fórmula 1 y los detalles de su entrevista con Messi]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/14/alejandra-martinez-su-paso-por-gran-hermano-como-llego-a-la-formula-1-y-los-detalles-de-su-entrevista-con-messi/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/14/alejandra-martinez-su-paso-por-gran-hermano-como-llego-a-la-formula-1-y-los-detalles-de-su-entrevista-con-messi/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, la periodista y conductora recordó sus inicios en Córdoba, donde estudió Ciencias Económicas. Por qué le ocultó a su familia su participación en reality y los detalles de la entrevista a la “Pulga” el día que lo conoció a Colapinto]]></description><pubDate>Tue, 14 Jul 2026 05:44:20 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Alejandra Martínez</b> nació el 19 de mayo de 1978 en Córdoba. Luego de terminar el secundario incursionó en el modelaje al tiempo que estudiaba Ciencias Económicas. En 2002, tomó la decisión de participar en<b> Gran Hermano</b>, en los primeros tiempos del reality, que era un verdadero boom televisivo. </p><p>Su llegada a Buenos Aires para unirse a GH fue el disparador para iniciar una carrera en los medios. Alejandra completó su formación estudiando periodismo y comenzó con la conducción de un programa de deportes extremos para luego ponerse al frente de <i><b>El Garage</b></i> durante siete temporadas. </p><p>Se consolidó como referente de ciclos deportivos, pero sobre todo ligados al automovilismo y en los últimos tiempos se afianzó como especialista en la <b>Fórmula 1</b>. Trabajó, entre otros en <i>DirecTV</i> y <i>ESPN</i>. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6AWUYDC5KVBZ5NUQ7PWHE7RVM4.jpg?auth=c1a79457caea59f95e691efd2584d2e6377d86201eee3431e50fb4b02fc6ed41&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Alejandra Martínez se convirtió en una periodista referente de la Fórmula 1 (Foto Adrián Escándar)" height="1081" width="1920"/><p><i><b>-Hoy tener una carrera en los medios y no tener un quilombo es una gran virtud, ¿sentís que lograste algo difícil de conseguir?</b></i></p><p>-Obviamente que sí. También eso hace que muchas veces yo sienta que me perdí oportunidades, quizás más grandes, por no estar tan involucrada con el medio. Por esa realidad de que hay que pertenecer un poquito, ¿no? Pero hay cosas que por ahí no iban tanto con mi personalidad. Y hoy que yo esté en el medio y que haya construido una carrera, para mí fue como descubrir algo en mí que nunca había imaginado y proyectado. Yo soy como muy Tauro, como muy de tener los pies sobre la tierra, cuadradita, que necesito del proyecto, de la certeza de saber hacia dónde voy. <b>Siempre tuve como una dualidad, porque estudié Ciencias Económicas, pero siempre me gustó la publicidad.</b> Yo cuando empecé mi carrera era porque a mí me gustaba la publicidad, la moda, soñaba con ser modelo. Era baja, claramente. Entonces, ahí era como que sabía que tenía como una contra, digamos. En mi época, las modelos eran uno setenta y cinco para arriba, uno setenta mínimo. Era <b>“sino ni vengas a Buenos Aires”</b>, porque yo soy de Córdoba. </p><p><i><b>-¿Igual apuntaste para ese lado, no?</b></i></p><p>-A los quince años mi abuela me regaló el curso de modelo. Me dijo: “¿Qué querés?”. Y le respondí: <b>“El curso de modelo, abuela”</b>. En ese momento estaban las escuelas de las modelos, las agencias en Córdoba, en esa época, Mannequins, que era como una sede de Doto acá. Y empecé a hacer publicidad y a trabajar mucho en publicidad en Córdoba. Estaba en el cole y mi abuela me acompañaba a todos lados. Cuando en los castings me preguntaban “¿qué vas a estudiar?" y yo les decía “Ciencias Económicas”, me respondían: <b>“¿¿Qué??”. ¿Números en el mundo de la publicidad? Odian los números. </b>Yo tenía como esas dos pasiones. Lo que pasa es que necesitaba lo seguro, la carrera, lo que me diera un futuro. En ese momento era así. De chica hubiera querido hacer danza, mis viejos nunca me pudieron mandar por una situación económica. También me gustaba el tenis, el deporte. Bueno, estaba todo eso ahí, latente, pero nunca lo había podido desarrollar. Y cuando empecé a crecer, como que empecé a probar eso y cuando terminé el cole, la facultad y qué sé yo, tenía veintidós años, me anoté en Gran Hermano. <b>Eso fue como lo primero disruptivo que hice.</b> Para mi sociedad y mi vínculo cerradito, yo, que era buena alumna, abanderada en el colegio siempre, medalla de honor, que en la facultad terminaba Ciencias Económicas en cinco años en la Nacional, que no lo hace todo el mundo, me quedaban cuatro materias para recibirme, que me haya anotado en Gran Hermano, la gente no me entendía, me decían: <b>“¿Qué le pasó a esta piba?”. Decían: “¿En qué momento enloqueció?" Y de hecho, mi familia no estaba de acuerdo. </b></p><p><i><b>-¿La pasaste mal ahí con tu familia?</b></i></p><p>-<b>Sí, les mentí. Nunca les dije que me había anotado</b>. Yo tenía mi trabajo, que era la oficina, dentro del Consejo de Ciencias Económicas, yo trabajaba en la oficina de eventos, para los contadores, las olimpiadas deportivas. Mi jefe era como fanático de Gran Hermano. Yo no veía el programa, pero él todo el tiempo me decía: <b>“¿Cuándo lo vas a ver? Así podemos charlar de Gran Hermano”.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/22IIBQPLG5B7FGQPCMNKREKUBA.jpg?auth=f1ec578aff50cd5e714c09ac3b5f6f2d03eed1dbe3962b9659a78fd5a5fa0475&smart=true&width=1280&height=1920" alt="Alejandra le hizo una nota a Messi que tuvo mucha repercusión (Foto: Adrián Escándar)" height="1920" width="1280"/><p><i><b>-¿Eso fue en la primera edición de Gran Hermano?</b></i></p><p>-Sí, que era un boom. Si bien no lo veía, cuando llega la final y reparten la plata que reparten y el premio, yo dije: “Chau, esta es mi oportunidad”, porque era un montón de plata. </p><p><i><b>-Una fortuna, eran como doscientos mil dólares en esa época. </b></i></p><p>-Claro, entonces digo: <b>“Si me anoto y gano, me puedo ir a probar suerte a Buenos Aires”</b>. Todo estratégico, cien por ciento. Y bueno, me anoté. Para ese momento mandabas un email. Imaginate lo que es, un email sin fotos, sin nada. Acostumbrada a hacer castings de publicidad, ni una foto me pidieron, dije “esto qué raro, ¿qué es?”. Pero bueno, al tiempo me mandaron un email, me dijeron que iba a hacer el casting en Córdoba. Fui, pero a mí me daba vergüenza que me vieran. O sea, yo fui, eran unas siete mil personas en Córdoba, fue medio una locura. Ese día se cortó la fila, entramos de casualidad del otro lado de la reja, nos dieron un número, ¿viste cuando todo tiene que ser? Fue todo enredado, pero se fue dando para avanzar. A las únicas que les había contado era a dos amigas mías de la facultad, pero que me conocían y como las que no te van a decir que no. También a mi hermana más grande. </p><p><i><b>-¿Y cuando quedaste tuviste que contarlo?</b></i></p><p>-Ahí tuve que viajar a Buenos Aires una vez por un casting y a mi jefe le digo: “¿Ahora cómo le digo a mi mamá? Ella no sabe”. Entonces, en el consejo saqué por la oficina de turismo en cuotas un pasaje y mi jefe me dijo: <b>“Bueno, decile que vas a rendir un evento que hubo en la oficina”. </b></p><p><i><b>-Una mentirita </b></i></p><p>-Una mentira, porque yo estaba en pareja en ese momento, con mi novio de toda la vida. Que no quería saber nada con que yo estuviera en Gran Hermano, ni le gustaba que yo fuera modelo ni nada de todo eso. Era como todo lo contrario. Y mi vieja, tampoco, mi familia era como conservadora. No era fácil en ese momento para mí tomar esa decisión. </p><p><i><b>-Y te la jugaste </b></i></p><p>-Y me la jugué. Me fui con las carpetas del consejo, actuando. Y vine a Buenos Aires a hacer el casting. Me volví a la noche, en bondi, porque no tenía para el avión las dos oportunidades. Ahí me empezaron a hacer el seguimiento hasta que tuve que volver a Buenos Aires para el último casting, que a mí me habían dicho que era medio como de suplente, una cosa así. Yo no sabía qué hacer, porque era volver a pagar otro pasaje y no tenía nada garantizado. Me decía <b>“me estoy fundiendo y esto a dónde me va a llevar”</b>. Y una amiga, una con las que hablaba del tema, me dice: “Mirá, ya llegaste hasta acá. Si no vas, chau. Por lo menos hace lo último”. </p><p><i><b>-El último tiro...</b></i></p><p>-Otra cuota más en el consejo, otro crédito más para el pasaje, y me vine. Cuando me vine, en realidad ya había quedado. Yo no lo sabía, claramente. Pero me vuelvo de Buenos Aires, y ahí ya forma parte la producción y ellos tenían que hablar con mi vieja y contarle esto. Ella no sabía nada. Yo llegué y tenían que hacer como el video con la familia, todos mis hermanos, todos ellos. Yo digo: <b>“No, no se vayan, porque van a venir a grabar, porque me anoté”.</b> <b>Mi mamá me mira como diciendo: “¿Qué estás diciendo?”.</b> Quizás acá en Buenos Aires es diferente, pero en Córdoba, al ser de una familia conservadora, es diferente. Incluso mis compañeros de facultad me negaban. No era un honor, al contrario, era como medio una deshonra. <b>Después llegué a la final y se fue revirtiendo todo, porque los amigos del campeón están siempre (risas). </b></p><p><i><b>-Llegaste a la final y el rating era tremendo.</b></i></p><p>-Cuarenta puntos de rating. </p><p><i><b>-Y yendo al presente, con toda tu carrera, cubriendo Fórmula 1, programas del Mundial y tantos programas que has hecho, ¿te costó el mote de “Che, la de Gran Hermano”?</b></i></p><p>-Sí, un montón. Un montón. Sobre todo al principio. De hecho, me costó hasta en la vida personal. Porque, por ejemplo, me pasaba de salir a un boliche y de estar hablando con un flaco y que me dijera: “Ah, pensás”. Y yo decía: “Bueno, chau, vos no pensás, correte”. Me pasó de cruzarme con un profesor de la facultad en Córdoba, el de Derecho Laboral. Me lo cruzo una vez en el centro, yo ya había salido de Gran Hermano, y me dice: <b>“¿Sabés qué? Cuando te vi dije: ¿qué le pasó a esta chica?”. Le digo: “Bueno, fue Derecho Laboral”, le decía yo (risas). </b>Estaba eso de que si tenías inteligencia para una carrera, que me hubiera anotado en Gran Hermano... en realidad lo que yo buscaba era esta oportunidad de probarme desde otro lugar, de hacer algo que me gustara, pero que no sentía como seguro y como profesión. </p><p><i><b>-Y te salió bien</b></i></p><p>-Sí, y con el correr del tiempo fui encontrando el tema del periodismo y la conducción, que no fue algo que yo supiera de mí misma. Al inicio me decías a los dieciocho estudiar periodismo y te decía <b>“ni loca”</b>, porque no me gustaban las letras, me gustaban los números. </p><p><i><b>-De Gran Hermano pasaste a ser una referente de la Fórmula 1, ¿cómo fue que pasó, la verdad?, ¿te acordás ese gancho? </b></i></p><p>-En la vida a veces hay cosas que tienen que suceder y <b>el automovilismo en mi vida viene siendo como un hilo conductor, un hilo rojo que no sabía que tenía en mi vida.</b> La realidad que yo no sabía manejar cuando me vine a Buenos Aires y el primer programa que a mí me ofrecen después de Gran Hermano, como conductora, que yo no sabía lo que era conducir un programa, pero me llaman de Fox, un productor que había conocido en equis circunstancias, me dice: <b>“Ale, mirá, están buscando una conductora para un programa de deportes extremos. Hicieron el piloto, aprobaron el piloto y no la conductora. ¿Te animás?”</b>. Veintidós tres años, me animo a todo. No tenía problema con nada. Bueno, listo. Le digo: “Nunca conduje nada”. “No, no pasa nada, qué sé yo, andá a hacer el casting”. Fui a hacer el casting a Fox, Torneos.</p><p><i><b>-¿Programa de autos? </b></i></p><p>-De un programa de deportes extremos, que el productor era fanático de los autos y era un poco de todo, carreras, cubrían a veces el TC, iban al TC, estaba Marquitos Di Palma en ese momento. Quedé. Empecé a hacer ese programa que mutó, mutaba, en el invierno era deporte de nieve y qué sé yo. <b>La cuestión es que empecé ahí, pero para la apertura de ese programa, por ejemplo, yo no sabía manejar, entonces era como en una cantera, un auto que derrapaba y todo, y lo hacía otro, tenía un doble. Y después me bajaba yo espléndida (risas). Ese fue mi primer contacto con los autos. Después hice siete años </b><i><b>El Garage</b></i><b>. </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VFIBMWMBVVE77IU3HNCVWGU2CM.jpg?auth=f73499665a3b16c23bd2f8de5b1fe8ce7d6d0dc9647d71273ac841deb66cbc3d&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Alejandra Martínez se hizo conocida públicamente por su participación en Gran Hermano y luego inició una larga carrera en los medios (Foto: Adrián Escándar)" height="1080" width="1920"/><p><i><b>-Ahí aprendiste mucho </b></i></p><p>-Creo que soy la conductora que más tiempo y temporadas estuvo en <i>El Garage</i> en Canal Trece. No había tantas mujeres vinculadas al deporte motor. Entonces cuando empiezan a buscar y era como un poco eso. Me termino casando con mi marido (Juan Pablo Rossotti), que lo conozco, todo el mundo dice trabajando, no, cero, nada que ver, fue por amigos en común. Sí corrió autos de carrera, que hoy sigue ahí trabajando en la Comisión del Turismo Nacional, en Clase Tres y demás, como muy vinculado al deporte motor. Y yo estuve siete años en <i>DirecTV </i>trabajando, época del Mundial 2018, pero no terminaba de sentir que tenía el lugar y la posición. Por ahí uno busca crecer, desarrollarse, que te valoren. Dije: <b>“Yo necesito un cambio”</b>. Y me fui en diciembre de 2021, muy jugado, porque al año siguiente era el Mundial. Ya había ido al Mundial 2018 y no sentía que había sido lo que yo soñaba en cuanto a cobertura. Y seguía buscando como ahí un lugar y yo dije: <b>“Bueno, a mí me encantaría trabajar en </b><i><b>ESPN</b></i><b>”</b>. Y me fui sin tener nada fijo. Estaba haciendo noticias en <i>IP</i>, que eso me ayudó a tener otro laburo fijo y decir: <b>“Bueno, dejo este y veo a ver qué pasa”</b>. Y en febrero me llaman de <i>ESPN</i>, que necesitaban sumar una mujer. Por eso digo también esto de muchas veces hablamos del cupo, del rol de la mujer, del periodismo, y en la Fórmula 1, como en la mayoría de los deportes, empezó a pasar también eso, de la apertura, de la necesidad también de la presencia femenina. Y me llegó la propuesta y dije: “Bueno, sí”, obviamente, ni lo dudé. Yo no era, y siempre lo digo, no era una especialista en Fórmula 1. Cuando me vinieron a buscar les dije: <b>“Me encantan los desafíos”</b>. Cuando arranqué, hice fútbol, básquet, golf, todo tipo de deportes. El desafío como periodista está justamente en poder estar a la altura, en profundizar lo que estás haciendo. Y además Franco (Colapinto) me dio el tiempo suficiente, porque yo siempre digo lo mismo, cuando explotó Franco, si hubiera sido quizás mi primer año en Fórmula 1 no lo hubiera podido capitalizar, hubiera terminado estrellada contra la pared, porque no estaba quizás preparada. Pero tuve la posibilidad de estar en un gran equipo de trabajo, que me recibió, que son muy generosos, que tengo confianza, que trabajo cómoda y que me permitieron ir de menos a más. También ellos se fueron dando cuenta un poco esto de que vos vas respondiendo.<b> Y cuando llega lo de Franco, yo ya estaba parada de otra manera. </b></p><p><i><b>-Tuviste la oportunidad de entrevistarlo a Messi en el circuito de Miami, que estaba con la familia y muchos decían “¿cómo va a ponerle el micrófono si está con la familia?”, entonces sufriste hateo, ¿cómo fue esa situación?</b></i></p><p>-Creo que los periodistas tenemos esta función y esta misión de tratar de conseguir la nota y es la nota de tu vida. La realidad es que a Messi no lo tenés en muchas oportunidades. A mí me pasó, de hecho, que cubrí la Copa América 2024, la Selección salió campeona y ese día no hablaron. Se fueron y no pasaron por la zona mixta. Nosotros todos ahí esperando hasta último momento. Obviamente hablaron con la prensa oficial, hicieron las notas oficiales. Entonces, la realidad es que hay muchas veces que vos vas buscando como el momento. <b>Messi es de esos deportistas que querés tener en tu lista de tener la oportunidad de hablar con él. Estás ahí y decís: “Yo quiero estar ahí, hacerle la nota”.</b> Este era el quinto año de la Fórmula 1 en Miami. Messi no había ido nunca y sinceramente pensé que tampoco iba a ir ese fin de semana, porque donde pone un pie es una revolución. Entonces pensamos que ya se había encontrado con Franco previamente, ahí dijimos: “Bueno, ya está”. Nuestro set de <i>ESPN </i>estaba a la entrada del circuito, enfrente del box de Mercedes, que también es sponsor Adidas, entonces por eso lo habían llevado a Messi. Yo voy a hacerle una nota a Manuel Turizo, que estaba ahí también. Vuelvo de Manuel Turizo y toda la producción diciendo: <b>“Está Messi, llegó Messi, tenemos la foto de Messi, el video de Messi”</b>. O sea, me fui a hacer a Manuel Turizo y entró Messi adelante nuestro, y yo me lo perdí. Estaban todos felices, y yo decía <b>“me perdí ese segundo”</b>. Bueno, entra al box de Mercedes, nosotros ya empezábamos con la transmisión, con la previa de la carrera, y obviamente <i>Fosa (</i>Juan Fossaroli<i>)</i>, que siempre se encargaba de hacer todas las notas, estaba ahí apostadísimo. Dijeron: “Sale por esta puerta”. Quedó ahí con la cámara y todo, y nosotros teníamos que hacer la previa. Le digo a los chicos: “Vamos del otro lado, por lo menos vamos a tener las imágenes”, porque siempre que va una figura y que van invitados les muestran los autos de cerca. Él estaba con todos sus hijos, todo es como un mundo nuevo. Llegamos al pit lane, estaban los periodistas de <i>DAZN </i>y dicen: <b>“Che, se acaba de ir Messi”.</b> Dije: “Na, dale, me están jodiendo”. No puede ser esto. Le digo a los chicos: “No puedo creerlo, siempre llego tarde”. Nos quedamos ahí y en un momento miro hacia el garage y veo que hay alguien sentado en el auto de Antonelli, pero que no era el piloto. Les digo: <b>“Chicos, volvamos que está Messi sentado en el auto”.</b> Bueno, volvimos y justo empiezan a hacer pruebas de pit stop, entonces tenés una cinta que no podés acercarte al garage como habitualmente, si sos medio oficial sí podés. Empezamos a relatar la situación, Messi se baja y por la cucaracha era <b>“!quédense ahí, quédense ahí, quédense ahí“</b>. Además ahí en esa situación también los productores decían <b>”tratá de preguntarle a Antonella”.</b></p><p><i><b>-¿Y le pudiste preguntar?</b></i></p><p>-Si estas ahí es como que tenés que intentarlo. Entonces yo estaba intentando preguntarle a Antonella, que no sé qué, que no sé cuánto, se cruzaban todos. En un momento se bajan y digo: “Ah, listo, se fueron”. Y había alguien de ahí que los acompañaba, alguien muy alto con una gorra amarilla. Nos fuimos al box de al lado porque dijimos: <b>“Bueno, listo, se fue para adentro del garage”</b>. Juan estaba del otro lado esperando. Nos vamos al lado, pensando que se habían ido. Y de repente vuelvo a mirar para el costado y veo al de gorra amarilla como ordenando. Entonces les digo: <b>“Volvamos, porque seguro volvió Messi”</b>. Volvemos y ahí era cuando se estaba armando la foto de Franco, que viene a Mercedes, porque obviamente Messi no iba a ir hasta la otra punta del box, donde estaba el de Alpine. Lo traen a Franco ahí, empiezan a hacer la foto. Entonces ahí de vuelta, me empiezo a meter. Estábamos Albert y yo. Entonces el productor me dice: <b>“Preguntale a Franco, lo conoció Messi”</b>, entonces, como que le iba a preguntar y Franco me mira como diciendo: <b>“Che, Ale, te estás metiendo en la foto”</b>. Yo intenté seguir preguntando, seguíamos corriendo, seguíamos relatando. Antonella viste que siempre te mira, sonriente, pero no contestaba nada. Y veo que Messi se va al costado a firmar camisetas. Entonces, dije: <b>“Bueno, tuqui, me fui para el otro lado, pesada”.</b></p><p><i><b>-¿Ahí ya sentías que eras una pesada (risas)? </b></i></p><p>-Sí, Droopy, ¿viste cuando decís “pesaaada”?. Pero bueno, estaba ahí, y le digo: <b>“Leo, ¿qué se siente estar en la Fórmula 1?”</b> Nada, el chabón firmaba camisetas. Le digo: “Leo, unas palabras para <i>ESPN</i>, <i>ESPN</i>, mundial”. Y entonces me dice:<b> “No, es que no te escuché”. Cuando me dijo así, te juro, ¿viste que se te paraliza todo? No sé cómo explicar lo que realmente genera, la humildad que tiene el chabón. Entonces, cuando me dijo así, yo le digo: “No, no, que cómo estás viendo la Fórmula 1”. “No, rebien, vinimos con los nenes, querían conocer a Franco, nos había quedado lejos el road...” </b></p><p><i><b>-Ahí bajaste </b></i></p><p>-Bueno, le quise hacer una repregunta, obviamente no, se fue para arriba, pero nos dimos vuelta con los chicos, que estaban todos revolucionados, imaginate, Tuvimos la palabra de Messi y cuando cortó la cámara, yo dije:<b> “Ya está chicos, me quieren echar mañana, terminar mi carrera, no me importa, ya está, lo conseguí”. Realmente lo que él genera, la humildad, es el mejor del mundo, viste ese reparo de decir: “Che, no te escuché, perdón”. Me podría haber dejado repagando y no lo hizo.</b></p><p><i><b>-¿Cómo te llevaste con los mensajes negativos posteriores? ¿Esos que decían “que densa, que pesada”?</b></i></p><p>-En realidad, fue como un mix. Gracias a Dios tengo una comunidad recontrasana en mis redes sociales. Siempre está el hateo, siempre está el: “¿Por qué estás ahí? Hay tantos periodistas y vos ahí”. Y yo: “Bueno, chicos, estudié Periodismo Deportivo. No sé, capaz que no lo sabés, pero si querés te muestro el título”. Pero de paso les digo: “Estudié”. Y justamente estudié para que vos no me digas y muchos no me digan esto. Yo ya trabajaba, hacía diez años que trabajaba, empecé en 2014. Después me explotó el celular con mensajes de gente que se alegraba porque sabían de tu esfuerzo, lo que la remás, lo que cuesta llegar a este lugar, a una carrera profesional... <b>Entonces como que explotó el teléfono en ese sentido y obviamente no faltaron los que decían: “Che, pero qué desubicada, periodista pesada, estaban en la foto familiar, en la intimidad”. Bueno, el periodismo un poco es eso, es buscar la nota. Buscarla, buscarla, buscarla y no darte por vencido.</b> Y la conseguí. Entonces, y si por ahí no lo hubiera podido conseguir, seguramente el final de la historia hubiera sido ese, de “qué pesada la periodista que no lo dejó en paz”. Pero habiendo conseguido la respuesta de él y con la naturalidad y la sencillez que me contestó y no me sacó, encima que hizo referencia a esto, a que los hijos querían conocer a Franco. Qué importante, ¿no? Porque muchas veces nuestros hijos te pueden. Messi en cuatro años jamás fue a la Fórmula 1 y creo que si no hubiera estado Franco, probablemente no sé si hubiera ido. Pero los hijos lo querían conocer y él dijo: <b>“Voy, vamos en familia, me expongo por ellos”</b>. Estaban todos felices. Lo que toca Messi lo convierte en oro. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ALT4CWGI3NFPRFW67DUL2SV2RM.png?auth=1211da416cf62224c2c595fd49e1ba3cc1e4c7970241b4d6c0efa1b99f14d8e0&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Esteban Lamothe: “Lo único que quería era que volviera y siguiera enamorada de mí”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/12/esteban-lamothe-lo-unico-que-queria-era-que-volviera-y-siguiera-enamorada-de-mi/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/12/esteban-lamothe-lo-unico-que-queria-era-que-volviera-y-siguiera-enamorada-de-mi/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor vive un presente pleno: protagoniza “Secreto en la montaña”, prepara nuevos proyectos y está por mudarse con Débora Nishimoto. En una charla relajada con Infobae repasa su historia de amor, la relación con su hijo, los trabajos que tuvo antes de vivir de la actuación, el odio en las redes y compartió las historias más insólitas de su vida, como el robo de un lechón]]></description><pubDate>Mon, 13 Jul 2026 13:48:25 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Estoy muy enamorado”</b>, dice <b>Esteban Lamothe</b> sin rodeos. En julio se mudará con su colega, <b>Débora Nishimoto</b>, mientras atraviesa un año cargado de trabajo: protagoniza de jueves a domingos <i><b>Secreto en la montaña </b></i>junto a<i><b> </b></i><b>Benjamín Vicuña</b><i><b> </b></i>en el Multiteatro; acaba de terminar de grabar una nueva serie y prepara el regreso de una obra con su grupo teatral, además de buscar financiamiento para dirigir y protagonizar su primera película.</p><p>La historia con la actriz empezó durante las grabaciones de <i>Envidiosa</i>, aunque recién se animó a invitarla a salir cuando estaban por terminar el rodaje. “La llamé para preguntarle si tenía sentido esperarla”, recuerda sobre el viaje de ella a España que casi lo vuelve loco de ansiedad. Hoy ya están preparando la convivencia.</p><p>En una charla distendida con <i><b>Infobae</b></i> también habla de la relación con su hijo <b>Luis</b>, de la familia ensamblada que formó con <b>Julieta Zylberberg</b>, de los años en los que fue mozo, repartió volantes y hasta volvió a pedir trabajo en una parrilla después de creer que ya podía vivir de la actuación. También recuerda una detención arbitraria en los ’90 y confiesa que una vez robó un lechón para comer con amigos.</p><p>Además reflexiona sobre el machismo, el odio en las redes y los ataques que recibió por sus posiciones políticas. "<b>El hate es una herramienta de los cobardes"</b>, sostiene. Y resume su manera de atravesar la exposición con una frase que hace propia: “La angustia por una mala crítica dura lo mismo que la alegría por una buena: 48 horas”.</p><p><b>—La están rompiendo en el teatro. ¿Esperaban que pasara esto? </b></p><p>—Estamos muy contentos. Sabíamos que nos habíamos preparado muchísimo. Ensayamos con mucho esfuerzo y pasión, igual que Javier Daulte, el director. Era un material que no admitía otra cosa que trabajar en serio. Después nunca sabés qué va a pasar con el público, pero siento que la obra conecta y emociona. Lo que más disfruto ahora es salir después de cada función y hablar con la gente. Con tanta red social necesitaba volver a ese contacto real, ver las miradas, la emoción. Ese es el verdadero tester.</p><p><b>—Hay una transformación muy interesante en tu personaje, que arranca negando lo que le pasa y termina completamente atravesado por ese amor.</b></p><p>—Totalmente. Empieza a enamorarse sin darse cuenta y eso es lo último que quiere ese muchacho rudo, osco, parco, criado en el interior. Por eso, lo primero que hace es negarlo: “Yo puto no soy”. Pero tiene un caudal de amor enorme y esa contradicción lo termina transformando. Al final entendés que nadie elige de quién se enamora, ni lo que ese amor le va a hacer. </p><p><b>—Porque además pelea contra la familia, los mandatos y toda una época.</b></p><p>—Claro. Siempre decimos que el antagonista de esta historia es el mundo. No hay un villano puntual, es toda una sociedad. Por eso, cuando me llegó la propuesta, dije que sí enseguida. Soy fanático de la película y para un actor es un privilegio.</p><p><b>—Te decía que me sorprendió la puesta, la producción que tiene encima. </b></p><p>—Es hermosa. Lo que hizo Javier con la dirección es increíble y la producción de Adrián Suar y los hermanos Laviaguerre es un lujo. Todo está al servicio de contar la historia. La escenografía acompaña un recorrido de casi veinte años y cambia todo el tiempo. Además, para mí volver a la calle Corrientes siempre es un lujo.</p><p><b>—Qué linda está Corrientes: hay un montón de propuestas.</b></p><p>—Es un oasis, parece otra realidad. Hay un de debate con el que coincido, que es el cupo de autores argentinos, que debería haber más, pero más allá de eso, me gusta esa fantasía que ver las marquesinas con adaptaciones de muchas películas: <i>Misery</i>; <i>Charlie y la fábrica de chocolate</i>; <i>Billy Elliot</i>, <i>Secreto en la montaña</i>, <i>Rocky.</i> Y hay gente que se toma como un recreo, se paga una entrada de teatro que no son baratas, come una pizza. Y eso te da vida.</p><p><b>—¿Y cómo andas por fuera de lo laboral: el amor, la paternidad? </b></p><p>—Muy bien. Estoy muy enamorado: en julio nos vamos a vivir juntos.</p><p><b>—¿Se enamoraron durante la primera temporada de </b><i><b>Envidiosa</b></i><b>? </b></p><p>—No. Grabamos durante varios meses, pero en distintas etapas. En ese tiempo nos fuimos conociendo. Nunca tuve aplicaciones de citas, primero porque casi siempre estuve de novio y, cuando aparecieron, ya era conocido y no podría usarlas. Hoy veo que la gente primero se encuentra y después se conoce, con nosotros pasó al revés. Yo tenía novia, ella estaba soltera, no había ninguna tensión entre los dos. Eso nos permitió conocernos de una manera muy honesta, sin coqueteo ni especulación.</p><p><b>—Sin la cosa histérica.</b></p><p>—Exacto. Una semana antes de terminar las grabaciones la invité a mi casa y ahí empezó todo. Para ese momento, ya nos conocíamos bastante.</p><p><b>—¿Vos ya te habías separado?</b></p><p>—Sí, hacía unos tres meses.</p><p><b>—¿Y ahí arrancó la historia?</b></p><p>—Sí, aunque enseguida ella se fue un mes a España y yo no sabía bien si éramos novios o no.</p><p><b>—¿Y le preguntaste?</b></p><p>—No. Lo único que quería era que volviera y siguiera enamorada de mí.</p><p><b>—¿Vos ya estabas enamorado?</b></p><p>—Sí. Y me quería matar porque dije:<b> “Uh, estoy re enamorado, la puta madre”. </b></p><p><b>—¿Y le contaste a ella? </b></p><p>—La llamé y le pregunté si tenía sentido esperarla. Me dijo que sí y ahí confirmé que estábamos juntos. Ya la extrañaba muchísimo.</p><p><b>—¿Te das cuenta que sos re </b><i><b>Matías</b></i><b>? </b></p><p>—Un poco sí, aunque Matías permite cualquier cosa. Yo no.<b> </b>Soy bastante a la antigua, me gusta el noviazgo, ir de a poco.</p><p><b>—¿Esa charla fue por videollamada?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Cortaste y festejaste corriendo en calzones? </b></p><p>—Me puse muy contento. Fue un alivio enorme porque ya me estaba haciendo la cabeza. Ella no mira mucho el teléfono y hablábamos cada tres días, así que yo ya estaba completamente enroscado. </p><p><b>—Me da ternura eso.</b></p><p>—Después le mandé un mensaje y tardó dos horas en responder. En el medio fui a hacer una entrevista con Moria y ya pensaba: “Listo, me dejó”. Encima ella me preguntó si estaba con la chica de la serie y todavía no sabía qué responder porque ni siquiera sabía si seguíamos juntos. Así que contesté bastante genérico: “sí, sí, ja ja ja”. (Risas).</p><p><b>—¿Cuándo volvió?</b></p><p>—A los diez días. Y desde entonces no nos separamos más.</p><p><b>—Ahora se van a vivir juntos.</b></p><p>—Si, porque ya vivíamos yendo de una casa a la otra. Ahora estamos haciendo la adaptación entre mi perro y su gata. Por suerte, son los dos bastante grandes, así que salió bien.</p><p><b>—¿Y cómo es la relación de Débora con Luis? </b></p><p>—Re bien. <b>Yo vengo con un hijo y si querés compartir la vida conmigo, también tenés que construir un vínculo con él.</b> No les exijo que se lleven increíble, que sean la mejor madrastra y el mejor hijastro del mundo pero sí que haya cariño.</p><p><b>—En la última temporada de </b><i><b>Envidiosa</b></i><b> apareció tu hijo también.</b></p><p>—Sí. Me parece que esa figura hay que reivindicarla un poco. Siempre hablamos de la madrastra desde el lugar que instaló Disney, pero hoy hay muchísimos hombres y mujeres criando hijos que no son biológicamente suyos y es un rol muy difícil, al que muchas veces no se le reconoce el valor.</p><p><b>—¿Te genera celos que otro hombre ocupe un lugar paterno con Luis?</b></p><p>—Al contrario. <b>Le agradezco mucho a Julieta y a Agustín, su marido</b>. Él también lo cría conmigo porque Luis pasa la mitad del tiempo con ellos.</p><p><b>—Qué bueno que hayan logrado una separación evolucionada. </b></p><p>—Él es un muchacho bárbaro. </p><p><b>—¿Juli con Débora se lleva bien también? </b></p><p>—Sí, re bien. Si querés a tus hijos, tenés que tratar de llevarte bien con la persona que vive con ellos. Es muy básico. </p><p><b>—¿Cómo estás con un hijo adolescente? </b></p><p>—Bien. Está entrando en esa etapa. En la primaria era más disperso y ahora lo veo muy enfocado con el estudio y con sus nuevos amigos. Está descubriendo la secundaria, que es una etapa fascinante, aunque también bastante delirante. No hay que romantizarla: tiene de todo, como la adolescencia misma.</p><p><b>—¿Vos fuiste bravo? </b></p><p>—Sí, como todos. Los que dicen que no son los peores. (Risas). Me portaba mal, hablaba mucho en clase.</p><p><b>—¿No te tuvieron que ir a buscar a una comisaría?</b></p><p>—Sí, una vez. Tenía 12 años y estaba jugando a los fichines en la calle fuera de horario. Me llevaron en un Falcon que no arrancó y lo tuvimos que empujar. Después, en el pueblo, la policía nos corría bastante. A veces porque hacíamos lío, otras porque se armaban peleas y, cuando ya éramos más grandes, porque si te veían fumando porro había que salir corriendo. Era bastante normal que te llevaran en cana.</p><p><b>—¿Todavía vivías en Ameghino?</b></p><p>—Sí. Igual mi delincuencia llegaba a robar naranjas, duraznos... Bueno, <b>una vez me robé un lechón, pero me lo comí después</b>.</p><p><b>—¿Cómo fue eso?</b></p><p>—Habíamos ido en moto hasta Blaquier, un pueblo vecino. Un amigo conocía las chacras y dijo: “Acá hay lechoncitos”. Él lo agarró porque corría muchísimo y yo me lo llevé a upa en la moto. Como me gritaba en la oreja, le até el hocico con el cordón de la zapatilla. Igual me cagó todo encima. (Risas). En esa época era bastante común. Si te robabas un chancho o un cordero era para comerlo.</p><p><b>—¿No te encariñaste con el chancho? </b></p><p>—La verdad que no. Perdón a todos los veganos, sé que estoy contando una anécdota que contiene la muerte de un animal y me hago cargo, pero mi infancia fue así. Mis abuelos mataban chanchos de 150 kilos, los faenaban, y yo me crié viendo eso. </p><p><b>—¿Caíste en tu casa con el chancho y no te preguntaron? </b></p><p>—Lo escondimos en la casa de un tío de mi amigo porque, si mis viejos se enteraban de que me había robado un chancho, me cagaban a patadas en el culo, me sacaban volando. </p><p><b>—Capaz el dueño se está enterando ahora.</b></p><p>—Sí, pobre. Nos lo comimos la noche siguiente, riquísimo. </p><p><b>—¿Y cuando te llevaban a la comisaría tus viejos cómo reaccionaban?</b></p><p>—La primera vez mi mamá se enojó con los policías. Decía: “Tiene 12 años, ¿cómo lo van a llevar preso?”. Después me pasó otra vez, pero ya en Buenos Aires, en la calle. Me revisaron, no tenía nada y me dejaron detenido desde un viernes hasta el domingo al mediodía. Ahí la pasé muy mal.</p><p><b>—¿Te asustaste? </b></p><p>—Me recontra asusté, porque me metieron en un calabozo con gente mamada, drogada.</p><p><b>—¿Por qué creés que te llevaron? </b></p><p>—No sé. Habían levantado a otros chicos que tenían un par de porros y nos llevaron a todos. Fue por Bulnes y Guardia Vieja, en el ’96 o ’97. </p><p><b>—Época de muchas razzias.</b></p><p>—Tal cual. Me sacaron la billetera y una cadenita. Tuvo que venir mi viejo desde Ameghino. Ese día había quedado con mi novia para ir al cine y como no había celulares, fue a la puerta, me esperó y nunca llegué. Recién a las tres de la mañana la llamaron de la comisaría para avisarle que estaba ahí. Casi se muere de un paro cardíaco, imaginate. </p><p><b>—Qué susto.</b></p><p>—Cuando salí, además de que adentro la pasé re mal porque hasta me hicieron trasladar a un tipo borracho desde un calabozo hasta el otro, porque uno de los policías se había ensañado conmigo, la propia policía me había robado todo, la plata y la cadenita. </p><p><b>—Ah, todo horrible. </b></p><p>—Yo trabajaba de mozo en Puerto Madero, imaginate cuánta plata tenía en la billetera, a plata de hoy tendría diez mil pesos. Fue la única vez que pensé en volverme de Buenos Aires. Me dio miedo la ciudad, esa sensación de que te puede pasar cualquier cosa y nadie sabe quién sos porque no había hecho nada. Estaba sentado en la calle tomando una cerveza, con la ropa de mozo puesta.</p><p><b>—¿Muchos años trabajaste de mozo? </b></p><p>—Diez años en Buenos Aires, aunque empecé a los 14 en el restaurante de mi mamá. En Puerto Madero trabajaba en La Caballeriza, éramos muy jóvenes. Algunos estudiábamos teatro, otros escribían, otros tenían bandas. y había una efervescencia muy linda, nos formamos entre recomendaciones de libros, películas, charlas, fue como una escuela.. </p><p><b>—¿Tuviste otros trabajos?</b></p><p>—Varios. En una época junté basura para una empresa de marketing que analizaban qué consumía la gente en distintos barrios, tanto chetos como humildes. Tenía direcciones determinadas, iba, cargaba esa bolsa y le ponía un sticker, no sé, Cerviño 405. Después revisaban y anotaban todo: qué toallitas usaban, qué gaseosas tomaban, etc. En la basura está toda tu historia, es un diario íntimo. </p><p><b>—¿Y te lo bancabas? </b></p><p>—Era un trabajo, a mí me encanta trabajar. Así conocí todo el Conurbano y Capital. Después hice de todo: pinté departamentos gigantes, fui cadete, repartí libros y volantes.</p><p><b>—¿Cuándo sentiste que ya podías vivir de la actuación?</b></p><p>—Fue de a poco. Primero entendí que quería ser actor aunque tuviera que trabajar de otra cosa para vivir. Siempre fuimos muy autogestivos: escribíamos nuestras obras y las hacíamos nosotros. Después llegaron los comerciales, algunas giras por Europa que me dejaban unos euritos para tirar y, finalmente llegó la película <i>El estudiante</i> y la televisión. Ahí sí pude vivir exclusivamente de actuar.</p><p><b>—Ahí entendiste que ya no hacía falta volver al restaurante ni a repartir folletos...</b></p><p>—A los 25 hice mi primera película como protagonista, <i>La vida por Perón</i>, y cuando terminé de filmarla renuncié a la parrilla. Les dije: “Bueno, me voy a dedicar a mi vida de actor, lo lamento. No puedo estar acá fajinando y llevando bifes de chorizo”. Me fui en noviembre, me gasté toda la plata y en febrero tuve que volver a pedir trabajo. Siempre digo que volví como Homero Simpson cuando regresa a la planta nuclear. Por suerte me volvieron a tomar.</p><p><b>—¿No te golpeó el ego?</b></p><p>—No. Mientras tuviera trabajo estaba bien. Nunca le cargué a la actuación la obligación de mantenerme y eso me permitió vivirla con menos ansiedad. El ego hay que vigilarlo siempre, trabajes en un banco o seas una estrella de Hollywood. Más que el ego, alguna vez he tenido algunos desbarajustes de trabajar mucho y llegar a niveles de cansancio que no conocía. </p><p><b>—Volviendo a la obra, hay un amor prohibido por el contexto y la época. ¿Vos viviste algún amor prohibido?</b></p><p>—Prohibido no. Oculto, sí.</p><p><b>—Contame todo. </b></p><p>—Cómo te voy a contar el amor oculto, ¿estás loca? Un amor prohibido es algo que sale a la luz se derrumna el mundo más o menos. Debe ser una pesadilla vivir algo así. </p><p><b>—¿Una trampa? </b></p><p>—Alguna trampa que continuó un poquito más de la cuenta, ponele. Vamos a dejarlo ahí.</p><p><b>—¿Jugamos? Te voy a dar nombres de personas que trabajaron con vos y me respondés rápido: Griselda Siciliani, Benjamín Vicuña, Adrián Suar, la China Suárez, Dolores Fonzi, Gonzalo Heredia.</b></p><p>—Perfecto.</p><p><b>—¿A quién no le compras un auto usado? </b></p><p>—A Vicuña.</p><p><b>—¿A quién le pedís plata prestada? </b></p><p>—A Heredia. Quiero creer que de tantos éxitos algo debe haber agarrado. </p><p><b>—¿A quién no le contás un secreto? </b></p><p>—Oh, qué difícil. A la China, porque no la conozco, solo la vi en un rodaje. </p><p><b>—¿Con quién te vas de campamento? </b></p><p>—Con Suar. Sería una gran comedia: los dos somos malísimos para acampar. Encima Adrián está siempre hermoso, parece que acaba de salir de la peluquería y del gimnasio. Sería una película de Adam Sandler.</p><p><b>—¿A quién llamas a las tres de la mañana si estás en problemas? </b></p><p>—A Dolores. Es de las amigas que siempre está, la quiero, me gusta cómo piensa, su sensibilidad y da muy buenos consejos.</p><p><b>—¿Quién exagera más las anécdotas?</b></p><p>—Griselda. Es un poco chamuyera, igual con el tiempo todos agrandamos las historias. </p><p><b>—¿De quién te enamorarías si las circunstancias fueran otras? </b></p><p>—De Suar. Me encantaría hacer una comedia con él.</p><p><b>—Vamos a jugar al “bajá un dedo”. ¿Te macheteaste en el colegio?</b></p><p>—Peor: me agarraron falsificando la firma de mi mamá. Ya tenía como 23 amonestaciones y ella me había dicho que no le llevara más el cuaderno. Justo la profesora de Matemática estaba atrás mío, me tocó el hombro y me preguntó: “¿Qué hacés?”. Me largué a llorar y le supliqué que no se lo contara a la directora porque me echaban y estaba en primer año. Se resolvió muy de pueblo: se llevó el cuaderno a su casa y me dijo que mi mamá fuera a buscarlo. Así que tuve que ir a buscarla mientras estaba pintando un mural, porque es artista y decirle: “No querías que te traiga el cuaderno, tenés que ir a buscarlo”.</p><p><b>—Robaste algo. </b></p><p>—El lechón. </p><p><b>—Hiciste algo por plata que hoy preferirías no contar.</b></p><p>—Una vez hice una publicidad de un emprendimiento arquitectónico. Era una animación y yo ponía la voz y aparecía en cámara. Cuando la vi me dio mucha vergüenza y entendí que había límites.</p><p><b>—Creo que Gonzalo Heredia (espero no equivocarme) me contó que hacía desfiles y publicidad de ropa interior.</b></p><p>—Bueno, yo también fui a boliches a las cuatro de la mañana para hacer presencia. En esa época lo hacían todos los famosos, creo que era más digno.</p><p><b>—¿Hoy aceptarías ir a bailar a un cumpleaños de 15 por plata?</b></p><p>—(Risas). Como dicen en <i>Nueve reinas</i>: “No faltan putos, faltan financistas”.</p><p><b>—Bajá un dedo si alguna vez espiaste el celular de una pareja.</b></p><p>—No.</p><p><b>—¿Bloqueaste a alguien en el teléfono? </b></p><p>—Sí. He bloqueado gente que ni conocía y me llamaba o me escribía. Y también alguna pareja: bloquear, desbloquear... esas cosas.. </p><p><b>—¿Alguna vez dijiste que habías leído un libro que no leíste? </b></p><p>—Sí. O con películas. Esas mentiras para seguir una conversación y después rezar para que no te pregunten una escena. </p><p><b>—¿Escuchás tus audios antes de mandarlos? </b></p><p>—¿Cómo se hace eso? (Risas). No. Los escucho después, sobre todo si estaba enojado, a ver si me fui de mambo. </p><p><b>—Hace unos años me dijiste que cualquier hombre que asegurara no haber tenido actitudes machistas estaba mintiendo. Fuiste uno de los primeros que me dijo que miraba para atrás.</b></p><p>—Sí. Y además creo que no alcanza con revisar el pasado. Hay que revisarse todo el tiempo porque vivimos en una sociedad muy machista que naturaliza la violencia. Y porque sino, aparece un tema, todos hacemos la VTV moral durante un rato y después seguimos igual. </p><p><b>—¿Cómo te llevas con el hate? </b></p><p>—Bien. Hace un mes que ni siquiera tengo Twitter. Los peores ataques fueron por cuestiones políticas y era evidente que venían organizados. <b>Dicen que soy feo, que actúo mal, pero después camino por la calle y recibo muchísimo cariño</b>, entonces entendés que las redes no son la realidad. No me molesta la verdad porque gracias a Dios tengo una estructura para poder entender eso y tengo trabajo. No sé qué me pasaría si estoy solo y no tengo un mango, no me están llamando para trabajar y leo que soy un boludo cuatro veces seguidas. No me quiero hacer el canchero. <b>El hate es una herramienta de los cobardes</b>.</p><p><b>—¿Hablaste de eso con Luis?</b></p><p>—Sí, pero él vive conmigo, ve el amor que recibo de la gente que viene al teatro, ve cómo me trata el que me estaciona el auto que me conoce y que me da un abrazo o la señora que está limpiando la vereda que vio las novelas. Cuando salgo a la puerta del teatro lo único que recibo son abrazos y agradecimientos. Me quedo con eso. También me puedo distanciar si hay siete personas seguidas que me dicen que soy un genio. Porque la angustia por una mala crítica dura lo mismo que la alegría por una buena crítica: 48 horas. </p><p><b>—Fue un año con mucho trabajo.</b></p><p>—Sí, estamos muy bien con <i>Secreto en la montaña</i>, de jueves a domingo en el Multiteatro, con doble función los sábados. Además terminé de grabar <i>Sanamente</i>, una serie para Flow y TNT que se estrena el año que viene.<b> </b>Estoy con Inés Estévez, Juan Gil Navarro, Martín Rechimuzzi y Gustavo Bassani, entre otros. </p><p><b>—¿Cuántos capítulos son? </b></p><p>—Ocho. Tiene algo de <i>Vulnerables</i>, <i>Locas de amor</i>, <i>Para vestir santos</i>. Habla de una familia que se reúne después de la muerte de una madre acumuladora. Hay humor, pero también una mirada muy interesante sobre la salud mental.</p><p><b>—¿Hacés terapia? </b></p><p>—Hace un año que no, pero hice muchos años. Ahora siento que tengo que ocuparme de otras cosas: descansar, comer bien, correr. Después de correr pienso mucho mejor.</p><p><b>—¿Sos bueno con el deporte? </b></p><p>—Soy infeliz si no hago deporte. Necesito todos los días hacer algo, ir a caminar. Eso sí: al fútbol soy malísimo, soy voluntarioso, corro, meto, pero juego muy mal. De chico jugué al tenis, desde los 5 hasta los 13, pero cuando empezó la alta competencia también me empezó a gustar la noche, había que elegir. (Risas). </p><p><b>—Se viene una nueva obra con tu grupo de siempre.</b></p><p>—Sí, tenemos una compañía que se llama <i>El Silencio</i> con Pilar Gamboa, Esteban Bigliardi, Susana Pampín (que es la mamá de <i>Envidiosa</i>) y Romina Paula. Vamos a reestrenar <i>El tiempo todo entero</i>, una adaptación del <i>Zoo de cristal</i> que la hicimos hace 15 años pero la vio poca gente porque no éramos actores famosos. Y la reponemos en agosto, los martes, en el Paseo La Plaza. </p><p><b>—Y está tu película también. </b></p><p>—Y está mi película dando vueltas. Ahí estamos con Juanpa Miller y con Iván Isvusic, que son los productores, buscando financiación. No es una película carísima, pero tampoco es barata.</p><p><b>—¿De qué va? </b></p><p>—Tiene dos títulos posibles: <i>La mitad de la vida</i> o <i>El remisero absoluto</i>. Es la historia de un remisero que una noche lleva a unos hombres al campo. Cuando vuelve a buscarlos los encuentra muertos y, en el camino, descubre un auto chocado con una valija llena de plata. Es como un subgénero del policial: una persona común, se encuentra dinero y se lo queda. Dos años después, él vive en Uruguay con su mujer y un bebé, con la plata escondida en la casa sin poder darse un lujo porque tienen que simular ser pobres. Y aparecen los dueños para reclamarla.</p><p><b>—Y se viene la convivencia. ¿Tu casa o la de ella? </b></p><p>—En julio, a una casa nueva. Un punto nuevo de los dos. El perro, el gato, Luis, Débora, yo. Ya está, ¿qué más querés? </p><p><b>—¿Te imaginas volver a ser papá? </b></p><p>—Sí, puede ser.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/WABZCWQ76NBJTL634SABTJMFNE.jpg?auth=8a35dc6b5101f0a4cced44c37f8822f718de69d05fbfa02776336f2fcf5da320&amp;smart=true&amp;width=6048&amp;height=4128" type="image/jpeg" height="4128" width="6048"/></item><item><title><![CDATA[El día que Nelson Castro recibió la extremaunción y la íntima confesión de cómo perdió al amor de su vida]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/13/el-dia-que-nelson-castro-recibio-la-extremauncion-y-la-intima-confesion-de-como-perdio-al-amor-de-su-vida/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/13/el-dia-que-nelson-castro-recibio-la-extremauncion-y-la-intima-confesion-de-como-perdio-al-amor-de-su-vida/</guid><dc:creator><![CDATA[Fernando Marín]]></dc:creator><description><![CDATA[En el quinto episodio de Proyecto 86, conducido por Fernando Marín, el periodista habla de la corrupción estructural en la política, el error del papa Francisco ante Cristina Kirchner y revela la tragedia amorosa que le impidió formar su propia familia]]></description><pubDate>Mon, 13 Jul 2026 05:43:06 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay trayectorias que desafían las clasificaciones tradicionales de los medios de comunicación. En la nueva entrega de <a href="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/"><b>Proyecto 86</b></a> —el ciclo audiovisual que se emite cada lunes por el canal de YouTube de <b>Infobae</b>—, <b>Fernando Marín</b> recibe a <b>Nelson Castro</b>, un protagonista central del periodismo argentino cuya identidad se divide de manera asombrosa entre el micrófono, el bisturí de cirujano y la batuta de director de orquesta. A 40 años exactos de aquel primer encuentro en 1986 que relanzó su carrera, Castro se entrega a un diálogo frontal, reflexivo y sin filtros de ninguna clase.</p><p>Durante la charla, Castro analiza con dureza el entramado de “cajas” y corrupción que ha signado la historia política y el fútbol del país, autodefiniéndose como <b>un hombre de centro e “inexpugnable” ante los intentos de soborno.</b> Sin rodeos, cuestiona la gestión del papa Francisco frente a las causas judiciales del kirchnerismo, afirmando que “ahí falló”. Sin embargo, el momento de mayor intimidad se revela al recordar <b>su milagrosa supervivencia a los 15 días de nacer </b>y, fundamentalmente, al abrir su corazón sobre la gran cuenta pendiente de su vida: la trágica muerte de la persona con la que planeaba formar una familia de cinco hijos, una pérdida que lo dejó marcado y que transformó su entrega profesional en su mayor refugio.</p><p><b>Fernando Marín:</b> Son como cuatro décadas desde que nos conocemos y que trabajamos juntos en otro momento de la vida y en otro momento de los medios. Yo creo que sos el periodista más atípico de los últimos —y me voy a animar a un disparate— cien años. Porque, ¿un periodista abogado? Sí, puede ser, ¿pero un periodista médico cirujano? No es común. Y que a la vez sea un músico excepcional y conozca la cantidad de idiomas y cosas que te han sucedido en la vida... ¿Cómo podés sentirte en tu interior haciendo tantas cosas?</p><p><b>Nelson Castro:</b> Qué lindo estar con usted, Fernando. Además, qué casualidad esto de <i>Proyecto 86</i>, ¿no? Porque <b>nos conocimos justamente en el año 1986.</b> Son cuarenta años exactos en que las circunstancias hicieron que alguien me llamara para preguntarme algo sobre el SIDA en Radio El Mundo, usted prestó atención y me dio la oportunidad de trabajar con usted y de rehacer mi carrera a mi regreso de los Estados Unidos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y5WBTQLKJRB77JLMBTXAZMEA3U.jpg?auth=26627660bc9ff80cd34b2d15f57cac7e3cdeb19eada8592aba85706801eff3bc&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Fernando Marín recibió a Nelson Castro en Proyecto 86" height="1080" width="1920"/><p>El agradecimiento que yo le hago a Dios y a la vida es el de disfrutar cada una de las cosas que hago. Si usted me preguntara: “Bueno, Nelson, ¿disfrutaste como médico?”, mucho. ¿Como periodista?, mucho. ¿Como director de orquesta?, mucho. Ese es el tesoro de mi vida, Fernando. Por eso, cuando yo digo <b>“bella mañana”</b> es lo que realmente siento, porque le agradezco a la vida poder hacer lo que me gusta todos los días.</p><p><b>FM:</b> ¿Pero cómo puede un hombre estar en un quirófano, dirigir una orquesta, ir a cubrir una guerra y salir corriendo para un refugio subterráneo en Israel? La verdad, yo no comprendo si sos el mismo o si te multiplicás de una manera que ese esfuerzo lo terminás pagando.</p><p><b>NC:</b> Mire, no siento que lo esté pagando. Tengo 71 años y me siento pleno, me siento con las energías que puede tener una persona de cuarenta. Lo veo a usted también, ¿no es cierto? Usted es un ejemplo de esto y, por lo tanto, esa energía es la que me mueve. Este motor de querer hacer. Yo siento que Dios me acompaña en eso. Soy una persona creyente y siento la presencia de Dios a mi lado todos los días, pero sobre todo en momentos tan dramáticos como las coberturas. Eso sí lo siento, Fernando, y creo que está en la esencia de esta energía que me da la vida para pensar, para hacer y para enfrentar cosas tan difíciles.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6IN7NEIZQJB4ZE2AWSP3EXP4PA.jpg?auth=9014441f027c1aac7abaa2e31111afbe31ca61f31e6a9bf328a6e7328271a7e6&smart=true&width=6048&height=4024" alt=""Tengo 71 años y me siento pleno, me siento con las energías que puede tener una persona de cuarenta", afirma Nelson Castro en Proyecto 86" height="4024" width="6048"/><p><b>FM:</b> ¿Le tenés miedo a la muerte?</p><p><b>NC:</b> No, solamente lo que le pasa a todo el mundo: le tengo miedo al sufrimiento. A nadie le gusta sufrir, <b>pero no le tengo miedo a la muerte.</b></p><p><b>FM:</b> ¿Y pensás que vas a vivir mucho tiempo?</p><p><b>NC:</b> No lo sé, es interesante eso. Pero planeo mi vida como si fuera a vivir mucho tiempo. Eso sí, si mi vida se terminara hoy mismo, en este instante, todo lo que tengo para decir es agradecimiento, porque puedo decir que soy quien quise ser. </p><p><b>FM:</b> Siempre fuiste un hombre crítico. Fuiste muy crítico de la corrupción y de la política. ¿Vos creés que la mayoría de quienes rigieron este país, como presidentes o como partidos, anduvieron por el andarivel rozando la corrupción?</p><p><b>NC:</b> Sí, lamentablemente, salvo honrosas excepciones. <b>Creo que Alfonsín no era un hombre corrupto</b>, pero hubo corrupción a su alrededor, y creo que los otros gobiernos tuvieron un componente de corrupción. La corrupción es, por supuesto, un mal del poder, y en la Argentina ha tenido consecuencias terribles porque ha significado perder oportunidades. Si pongo el ejemplo, la década del 90 fue una década de muy buenas oportunidades para la Argentina. Alfonsín fue un presidente honesto, pero con muchos problemas de gestión, y terminó su gobierno mal. Menem entendió utilitariamente para dónde iba el mundo; de haber tenido decencia y de haber entendido que él era un instrumento para generar cambios que debían seguir otros, tal vez el argentino hubiera aprovechado esa oportunidad, y la terminó perdiendo. Qué hablar del kirchnerismo, realmente. Creo que en la época del macrismo hubo niveles, no del nivel que tuvimos con el kirchnerismo, pero también los hubo, y creo que los hay ahora.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3ZUZ7HZ76VHCRMVOLHZN2DUG7Y.jpg?auth=8ad0e5db9828131066ab556b0e897bc89773124c676295d32831aba95d24dc51&smart=true&width=6048&height=4024" alt=""Yo tuve a los quince días de nacer una erisipela gangrenosa. Estas cicatrices que tengo en el cuello son producto de esto", confiesa Nelson Castro" height="4024" width="6048"/><p><b>FM:</b> Yo he escuchado a algunos presidentes con los que he hablado circunstancialmente —porque los medios siempre estamos cerca del poder y desde la producción he conocido a muchísimos mandatarios— que a veces hay “cajas”, como llaman, de diferentes sectores dentro de los aspectos gremiales o ministeriales, en las que uno tiene que participar porque realmente es la decisión que se tiene de una cuota. ¿Qué opinás de esto?</p><p><b>NC:</b> No, yo no lo comparto, y por eso mismo han fracasado muchos de los que han venido con una idea de cambio. El peronismo es un verdadero problema para la Argentina como tal porque tiene ese concepto; ese es un concepto peronista que lamentablemente muchos gobiernos que supuestamente eran opositores han compartido:<b> la idea de la “caja” como un instrumento para conservar poder o para construir poder. </b>Por supuesto que para construir poder usted necesita medios y recursos, el problema es que cuando usted entiende que esos recursos los obtiene ilegalmente, ahí hay un verdadero problema. </p><p><b>FM:</b> Hace un ratito te pregunté si tenías miedo a la muerte, ¿no? Y vos naciste con un grave problema, con la muerte al lado.</p><p><b>NC:</b> Yo tuve a los quince días de nacer una <b>erisipela gangrenosa. </b>Estas cicatrices que tengo en el cuello son producto de esto. Estuve un mes en coma, con la extremaunción. Me trae un recuerdo muy emocionante, porque esto me lo habían contado siempre mi mamá y mi papá. Cuando ellos fallecieron, nos tocó ver los papeles, los recuerdos y ver qué hacíamos con eso. Entre los recuerdos me encuentro con una libretita que era mi supuesta libreta de bautismo, en donde el sacerdote de la Catedral de San Martín de ese momento escribe: “Bueno, vine a la casa de Nelson para darle el sacramento de la extremaunción y estuve con su mamá, con su papá, con sus padrinos y demás. Elevo este escrito en mis oraciones para bautizarlo de urgencia, para que cuando se cure podamos hacer el bautismo en la Iglesia”. Fue una cosa fuertísima. Muy fuerte, porque mi mamá y mi papá nunca me lo habían querido mostrar. Yo sé lo que ellos lucharon sin medios y sin recursos para eso. Para completar la historia, yo viví durante sesenta años al lado de la casa de mis padres hasta que fallecieron. Cuando me mudé a donde vivo ahora, un día en el ascensor una chica me dice: “Usted no sabe quién soy yo”, le digo que no, y me contesta: <b>“Yo soy la nieta del médico que le salvó la vida”.</b> No podía creerlo. Él falleció hace muy poco, así que es algo muy presente en mi vida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BAYSVLJ4R5EEPA6NJRNAVNUN6E.jpg?auth=02dceb260c7231ad9771ae15f03a066a51068808116adbb9ab97d56cca8748c8&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Nelson Castro habló de política y de su vida en Proyecto 86, de Fernando Marín" height="4024" width="6048"/><p><b>FM:</b> Naciste en un barrio alejado al que alguna noche te llevé; era largo llegar. Cuando íbamos conversando me ibas contando tus inicios en el periodismo como cronista deportivo, porque nadie sabe la cantidad de conocimiento futbolero que tiene Nelson.</p><p><b>NC:</b> Los compartimos.</p><p><b>FM:</b> Pero además de compartirlos, está esa multiplicidad que tenés: ser un tipo de barrio, médico, músico y periodista. Te iniciaste en los vestuarios, los conocés como nadie y, aunque seas un tipo correcto en tu decir y en tu hablar, conocés todas las minucias. ¿Hay corrupción en el fútbol?</p><p><b>NC:</b> Sí, por supuesto. Es un verdadero problema lo que vivimos en la Argentina. ¡Usted luchó contra eso! Realmente, la corrupción es algo que se ha extendido lamentablemente en relación a aquello que yo conocí. Este año son 51 años desde que comencé a trabajar como periodista deportivo. Aquello no existía en la dimensión que existe ahora. Tenía todo un cariz mucho más amateur todavía, aun en el fútbol profesional, y no lo veíamos con la claridad con la cual hoy se ve todo lo que ha pasado, como el episodio con Di María. Además con una característica, Fernando: si en aquel momento existía, que por supuesto existía, era algo oculto. Hoy se lo muestran.</p><p><b>FM:</b> Una pregunta que a mí siempre me rondó la cabeza, porque sos muy equilibrado cuando determinás ciertos conceptos: <b>¿vos sos un hombre de izquierda en el concepto general de lo que significa?</b></p><p><b>NC:</b> Es interesante la pregunta, porque en la época de los 90 me habían invitado para el Día del Periodista al programa de Susana Giménez. Susana, que es encantadora y usted la conoce, me dice: “Pero esperate, acá dice que vos sos zurdo”, y nos echamos a reír. Mire, yo no creo que sea de izquierda, diría que soy un hombre de centro. Por supuesto que como hombre de centro defiendo las libertades, pero también me interesa todo el tema de la equidad social, que es un tema humano que va más allá. Tiene que ver con la doctrina social de la Iglesia como concepto absoluto que después usan algunos. La izquierda usa estas cosas con una actitud abyecta para buscar su propio beneficio.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZUFFLE3GCZGW7FT4WPYYLNOOR4.jpg?auth=3b272d20c6949f754bdfccf07f75c0d3c996cd8b111bc75a66bb2ad334027613&smart=true&width=6048&height=4024" alt=""Como hombre de centro defiendo las libertades, pero también me interesa todo el tema de la equidad social, que es un tema humano que va más allá", afirma Nelson Castro" height="4024" width="6048"/><p><b>FM:</b> ¿A qué te referís cuando decís “abyecta”?</p><p><b>NC:</b> <b>Es cuando se utiliza causas nobles para su beneficio.</b> Eso es lo que yo le critico a muchos dirigentes del peronismo cuando hablan de la equidad; ¿quién se va a oponer a esto conceptualmente? Ni usted, ni yo, ni nadie. Ahora, usted tiene que ver qué se hace con eso, y cuando se toma esa bandera para adueñarse del Estado y quedarse con el poder, eso es abyecto. Eso es inmoral.</p><p><b>FM:</b> Hablemos de otro poder, del poder máximo de la Iglesia. Vos estuviste muy cerca de Francisco y tenés un concepto sobre él.</p><p><b>NC:</b> Tiene dos aspectos: un pastor extraordinario, un hombre de testimonio —el hombre que era el cardenal primado de Argentina y viajaba en tren, que tenía ese concepto de la compasión con el otro—, y un hombre de poder, como todo jesuita, un hombre de poder implacable. Lo digo esto porque se lo he dicho a él.</p><p><b>FM:</b> ¿Honesto?</p><p><b>NC:</b> Honesto.</p><p><b>FM:</b> ¿Y por qué recibía a una persona a la que vos diariamente criticás?</p><p><b>NC:</b> Se lo comenté, aun cuando también se lo dije a él: “Yo critico esto, Santidad”. Él lo sabía y me respetaba. La historia es así: cuando Francisco es electo, <b>Cristina Kirchner</b> se lamenta de todo esto y va a la asunción. Ahí tienen esa famosa reunión de dos horas en la cual Cristina le dice: “Necesito que me ayude”. Él tomó eso y, lamentablemente, el “necesito que me ayude” terminó siendo una voz de silencio frente a hechos de corrupción innegables.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KSQITHFPFRFD5FIGFGFWC76HQY.jpg?auth=8e029f0c07fb5e14809e7fb0f4a016ae0a002d261b0e832529e028efd214cfa3&smart=true&width=6048&height=4024" alt=""Estuve enamorado una vez en mi vida. Yo estuve a punto de casarme cuando nos conocimos, cuando yo llego de los Estados Unidos. Estuve a punto de casarme con una persona extraordinaria, que lamentablemente falleció al volverme", sostiene Nelson en la entrevista de Proyecto 86" height="4024" width="6048"/><p><b>FM:</b> Eso lo calló el hombre.</p><p><b>NC:</b> Así es.</p><p><b>FM:</b> Ahí falló el hombre.</p><p><b>NC:</b> Ahí falló. Y, le repito, él lo sabía. Le cuento una infidencia que me la contó alguna vez<b> Alicia Barrios:</b> “Mirá, Nelson, todo lo que vos decís desde aquí, algunos alcahuetes se lo mandan a Francisco para que escuche y para que él se enoje con vos”. Y él siempre me supo respetar en eso, porque sabía que mi opinión era honesta.</p><p><b>FM:</b> ¿Argentina será potencia en algún momento?</p><p><b>NC:</b> Hubo un gran director de orquesta inglés, Thomas Beecham, que vino acá en el año 59 o 60. Él quería conocer el Colón y quería dirigir ahí porque le habían hablado los artistas de la acústica del teatro. Cuando llegó se maravilló por la acústica y empezó el ensayo. Vino a dirigir Wagner y necesitaba las tubas wagnerianas; el primer día no estaban y dijo: “Mire, necesito esto”. Le dijeron: “Mañana está”. Llegó el día siguiente y no estaban. Llegó el otro día, nunca estaban, y apareció el día de la función y fue un problema. Cuando volvió a Londres lo entrevistaron sobre lo que significaba estar en la Argentina y dijo: “El Teatro Colón, Buenos Aires, qué ciudad... toda la Argentina. Eso sí, la Argentina es el país del mañana mejor que nunca llega”. Me pareció una definición brillante. Yo creo que esto es lo que tenemos nosotros. A mí me pasa, como le pasa a usted cuando tenemos la fortuna de viajar por el mundo, de sentirme feliz y orgulloso de ser argentino. Yo me pude haber quedado a vivir en los Estados Unidos y decidí que ésta, la Argentina, era mi país, y estoy feliz de haber tomado esa decisión. Cuando viajo cubriendo guerras digo: “Qué benditos que somos en la Argentina, el país que tenemos”. Con el nivel de individualidades brillantes que usted y yo conocemos que lucen en el mundo, <b>no hemos tenido la capacidad de generar líderes que, conscientes de esto, convoquen a un proyecto en común</b>. Yo soy un convencido de que ese mañana mejor llegará. No sé si lo veré, pero trabajo todos los días, como lo hace usted, con esa idea.</p><p><b>FM:</b> Voy a cerrar haciéndote una pregunta de lo que yo considero sublime, que es el amor. ¿Estás enamorado?</p><p><b>NC:</b> No. Estuve enamorado una vez en mi vida. Yo estuve a punto de casarme cuando nos conocimos, cuando yo llego de los Estados Unidos. Estuve a punto de casarme con una persona extraordinaria, que lamentablemente falleció al volverme. Yo le había dicho: “Bueno, vuelvo y vemos qué pasa”. A mí me hubiera gustado tener una familia, habíamos planeado tener cinco chicos, y después nunca más se repitió. Habiendo vivido esto, después tuve alguna que otra relación, pero me di cuenta de que no era lo mismo. Solo hubiera concretado algo si se hubiera repetido esa situación, y <b>no quise ser infeliz ni hacer infeliz a nadie.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UFNFOFQ2BNC2BMWY5GJOEYLFUI.jpg?auth=39e1b5eae5951488e975a7245439ed487929d80ae8fbe79dd080f940f72c8b98&smart=true&width=6048&height=4024" alt=""A mí me hubiera gustado tener una familia con muchos chicos y muchos nietos", explica Nelson Castro" height="4024" width="6048"/><p><b>FM:</b> Nelson, el micrófono, el bisturí y la batuta fueron herramientas e instrumentos que conociste. Hacés tres cosas de una manera maravillosa y con entrega, y a lo que uno más se entrega normalmente en la vida, que es es al amor, ¿decís “no”?</p><p><b>NC:</b> Bueno, no es que diga que no al amor; me tocó una vez, pasó, y me hubiera gustado que se hubiera abierto otra vez la puerta. Uno nunca está cerrado, ¿no? Por supuesto, tengo 71 años, me considero una persona plena, pero hay etapas de la vida que ya pasaron. Sin duda es una deuda de mi vida; <b>a mí me hubiera gustado tener una familia con muchos chicos y muchos nietos</b>, pero bueno, Dios por algo decidió que no sea así. Tengo hermosos sobrinos, tengo a mi hermano y disfruto mucho con ellos.</p><p><b>FM:</b> Muy bien. Bueno, ¿vamos a desearle a la Argentina lo mejor en el Mundial?</p><p><b>NC:</b> ¡Lo mejor! Yo siempre cierro el noticiero con “Vamos Argentina”. Tengo una enorme fe en la Argentina. Después se puede perder o ganar, esas son las circunstancias.</p><p><b>FM:</b> Para mí fue un placer enorme tenerte acá.</p><p><b>NC:</b> Para mí un privilegio de la vida. Soy un enorme agradecido de usted porque, permítame decirlo, <b>usted confió en mí cuando Nelson Castro era un proyecto. </b>Y ver en una persona un proyecto es propio de un hacedor, como lo es usted. Muchas gracias.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y5WBTQLKJRB77JLMBTXAZMEA3U.jpg?auth=26627660bc9ff80cd34b2d15f57cac7e3cdeb19eada8592aba85706801eff3bc&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Fernando Marín recibió a Nelson Castro en Proyecto 86]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Diego Castro: “A los 14 años tenía 7 fracturas y 95 puntos; cuando no hay salida, aparecen pensamientos oscuros” ]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/12/diego-castro-a-los-14-anos-tenia-7-fracturas-y-95-puntos-cuando-no-hay-salida-aparecen-pensamientos-oscuros/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/12/diego-castro-a-los-14-anos-tenia-7-fracturas-y-95-puntos-cuando-no-hay-salida-aparecen-pensamientos-oscuros/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[No veía el futuro, lo acorralaba la insatisfacción y llegó a fantasear con la peor de las salidas. Es actor, guionista y director, su ex mujer, Momi Giardina, lo acercó a Luzu y hoy es protagonista de dos programas del canal. Sin pareja desde hace casi diez años, tiene miedo de enamorarse porque enamorado se siente vulnerable. Muestra en redes sociales cómo se tiñe el pelo y dice que si no tuviera pelo usaría peluca]]></description><pubDate>Sun, 12 Jul 2026 12:58:51 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Es actor, guionista, productor y director teatral desde hace muchos años, pero su popularidad llegó de la mano de Momi Giardina en Luzu TV. Todo empezó cuando se supo que escribía canciones y poemas muy graciosos para su ex mujer en “Nadie dice nada”, siguió con invitaciones al programa y al poco tiempo se sumó a la grilla del canal. Hoy es la cara de dos programas, “La novela” con Carina Zampini y “Los del fondo” con el Pollo Álvarez. Diego, para esa comunidad, es “La Castro”, así fue bautizado por Momi. </p><p>– Todo lo que uno trae se pone arriba de la mesa, estamos para entretener. No es un magazine, no es un noticiero, no es un programa de policiales, es un programa de entretenimiento. Con ese objetivo me encanta ponerme frente a cámara y dar todo para jugar y que la gente la pase bien igual que nosotros.</p><p><b>– Lo interesante es que no sos solamente un improvisador del streaming como algunos, las participaciones las pensás, las escribís, las planificás.</b></p><p>– Sí, le tengo mucho respeto a estar arriba de un escenario, frente a una cámara o detrás de un micrófono. El trabajo a veces es improvisar y a veces escribo cosas, las preparo, las ensayo. Para preparar una canción estoy siete u ocho días hasta que la presento.</p><p><b>“ES MÁS QUE MI EX MUJER MOMI, ES MI MEJOR AMIGA”</b></p><p><b>– Tenés una carrera de 30 años y para muchos sos un descubrimiento, se te conoció masivamente a partir de que te empezó a nombrar Momi.</b></p><p>– Sí, ella empezó a hablar de “La Castro”. Yo le decía, no me digas La Castro, no me gusta que me digas La Castro… Cuanto más decís, peor es. Y ahora la gente me saluda “hola, La Castro”. Es muy espontánea, le salió así y hay un momento donde te entregás porque ya no la podés pelear más.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TIDJGS7F7REZVPJRDFTLMEOUVA.JPG?auth=64affe14603f78fbb2f0614b9f4692042a17533dd4e9879b6ab426d949a4fe25&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Todo lo que uno trae se pone arriba de la mesa, estamos para entretener", dijo Diego Castro (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b> – Tienen una relación fantástica, ¿cómo empezaste a colaborar en su participación en el programa? </b></p><p>– Ella más que mi exmujer, es mi mejor amiga. En 2006 nos separamos, desde hace 20 años somos ex marido y mujer, pero no lo vivimos como “exs”. Nuestro día a día es como amigos y padres de una hija que amamos los dos y que hoy ya es grande. La nena tenía menos de tres años cuando nos separamos y la relación de amistad fue creciendo. Un día quería hacer algo para el programa y me pidió que le de una mano, quería un poema para representar lo que había vivido en sus vacaciones. Le escribí un poema, lo leyó, les gustó, ella lo disfrutó. “Ahora tengo otro poema”, me dijo, “viene Rodrigo de Paul, ¿le hacemos una canción?” “Viene Nathy Peluso, me pide ayudas con una canción. Fue de onda, porque siempre que podemos nos ayudamos. Me invitó un día al programa, me invitó otro día y en el año fui como 15 veces a “Nadie dice nada” y también a “Viernes 13”, el programa donde trabajaba mi hija.</p><p><b>– Para la comunidad que mira Luzu eras el papá de Juli Castro y el ex marido de Momi</b></p><p>– Nepo ex y nepo padre. La comunidad de Luzu es muy cariñosa, muy demostrativa. Un día Nico (Occhiato) en noviembre de 2024 me llamó por teléfono, “¿estás para hacer un programa el año que viene?” Y empezamos “La novela” con Carina Zampini y seguimos hasta el día de hoy.</p><p><b>– ¿En ese momento qué estabas haciendo?</b></p><p> – Tengo hace 18 años una empresa, una productora que se llama Mía. La empresa arrancó siendo muy artística, hoy se dedica a la arquitectura publicitaria, a la acción de marcas.</p><p><b>– ¿Seguís viviendo de la productora o ya empata con la carrera como artista?</b></p><p>– Con mi socio, Alejandro, tenemos un arreglo hace muchos años, todo lo que hacemos va al mismo fondo, con lo cual todo lo que yo hago en Luzu… </p><p><b>– ¿Si actúas también? </b></p><p>– Si, la repetición que hago en “Casados con hijos” de hace 20 años va a la misma bolsa, todo. Un día dijimos: o nos va bien a los dos o nos va mal a los dos. Todo está bajo el paraguas de Mia, lo que hago yo, lo que hacemos juntos, lo que hace él. Y me pone muy feliz que sea así.</p><p><b>– Entiendo todo, porque vos decís que “sos solo”.</b></p><p>– Yo soy solo. Es mi relación estable más larga de la historia. Hace 18 años, imaginate.</p><p><b>– Es un matrimonio, donde hay bienes en común.</b></p><p>– Sí, totalmente. Hay mucha confianza, mucha comunicación y hay mucho cariño, ese es el corazón de mi empresa. Yo no me puedo tomar vacaciones porque lo que hago yo no lo hace nadie y lo que hace él no lo hace nadie, pero sí podemos viajar. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2XTYM25XOJAWNLXGMNMMUNL2GM.JPG?auth=d66d7b067210c0d8a0e7d9c96f0700e4409d775eb44c50ccc37bae41777dcc2c&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Con mi socio, Alejandro, tenemos un arreglo hace muchos años, todo lo que hacemos va al mismo fondo", contó Diego Castro" height="1080" width="1920"/><p><b>– Parece una relación impecable.</b></p><p>– Tuvimos nuestros momentos, pero en 18 años habremos discutido cinco veces, es poco.</p><p><b>– Tampoco te peleás con Momi.</b></p><p>– No funcionamos como pareja. </p><p><b>– Pero tampoco con Alejandro.</b></p><p>– Con Alejandro es mi relación estable, más larga. No es una pareja, es un vínculo estable. Me cuesta tanto en la vida sentimental, pero en la vida laboral lo tengo. Con Momi ya no nos peleamos.</p><p><b>– No solamente lo de Juli es lo que tienen en común, hace poco pasaron vacaciones juntos.</b></p><p>– Sí, hace dos años y medio, pero no es que lo planeamos así. Éramos diez o 12 personas, Ferbo, Santi Talledo, Sofi Morandi, nos íbamos a Disney. Cuando pusimos la fecha de viaje muchos no pudieron y quedamos nosotros tres, Momi, Juli y yo. Sumamos a la mamá de Momi y nos fuimos los cuatro.</p><p><b>“CADA VEZ QUE A MOMI O A MÍ NOS PASA ALGO LINDO NOS JUNTAMOS A FESTEJAR”</b></p><p><b>– Pasan los cumpleaños juntos, pasan las fiestas juntos, son familia. En 20 años han pasado por distintas parejas, ¿se han consolado? ¿Se han acompañado?</b></p><p>– Sí, siempre. Estamos en las buenas y estamos en las malas también porque creo que los vínculos reales, sinceros y de verdadero cariño tienen que ver con eso. Momi dice que es más difícil estar en las buenas y yo coincido. Cuando vos te ponés contento porque a alguien le va bien es más genuino. En un velorio es fácil estar, le ponés una mano arriba del hombro, estás, pero cuando al otro le va bien es difícil para algunas personas. Cada vez que a alguno le pasa algo lindo nosotros festejamos, nos juntamos con Juli, con el novio de Momi y el novio de Juli a festejar. Nos pone contentos, es un vínculo genuino y de mucho cariño.</p><p><b>– Dijo que eras como un hermano hace poco.</b> </p><p>– Sí, tenemos una relación muy cercana.</p><p><b>– ¿No te cierra?</b></p><p>– Un día dijo “es como un padre para mí”, me pareció un montón, hermano también. Pero sí, es un vínculo muy cercano, somos familia.</p><p><b>“SOY MUY BUEN EX, MI MEJOR VERSIÓN NO ES SIENDO NOVIO, PAREJA O MARIDO” </b></p><p><b>– Te escuché decir algunas cosas que me parece que te tiran abajo. Siempre repetís que sos mejor “ex” que novio.</b></p><p>– ¿Y qué querés? Si querés, miento. Es verdad, soy muy buen ex y mi mejor versión creo que no sale siendo novio o pareja o marido. </p><p><b>– Quizás es seductor escuchar la frase y alguien piensa “yo voy a poder con él”.</b></p><p>– No la culpo por intentarlo. Pero yo aviso, el que avisa no traiciona. La sinceridad tiene mucho valor, si no estás de alguna manera embaucando al otro. Aviso que no es mi mejor versión. ¿Por qué? Porque soy medio rompebolas. No me muevo cómodo en pareja.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RR6LDR3JVBB3VFHGPUBL2WS2B4.JPG?auth=d73eeb6667fa5ff6887e718ab1b631afcd68d0a640bab2dcbf8b0ad5d3a7c3c3&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Momi dice que es más difícil estar en las buenas y yo coincido. Cuando vos te ponés contento porque a alguien le va bien es más genuino", aseguró Diego Castro en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>“HACE CASI DIEZ AÑOS QUE ESTOY SOLO, NO NECESITO ESTAR EN PAREJA”</b></p><p><b>– ¿A qué te estás refiriendo concretamente? ¿Desaparecés de golpe?</b></p><p>– No, no, no. Hay que ser responsable emocionalmente y una manera de ser responsable es avisar. ¿Vos querés saber algo concreto? Vivo la vida con mucha intensidad, lo que es bueno es muy bueno y lo que es malo es muy malo, y tenés que gestionar a nivel energético a una persona que vive en los extremos. Yo me ilusiono muy fácil, me desilusiono muy fácil. Hay cosas que me hacen sentir incómodo y me siento incómodo por algo que por ahí no es… Me pongo un poco difícil. Hace muchos años que no estoy en pareja, pero muchos.</p><p><b>- ¿Cuántos?</b></p><p>- Casi diez. No es que ando practicando tanto… No se da, no tengo el foco puesto en eso. Estoy abierto, no estoy buscando, no estoy necesitando estar con alguien.</p><p><b>– Hay otra frase que te escuché también y que creo que te quita puntos. “Solo al final de la vida se sabe si uno está enamorado”. ¿Qué es eso? </b></p><p>– Sí, a mí me gusta mucho decir frases, mi papá era de decir muchas frases. En “Nadie dice nada” me dijeron, “¿estuviste enamorado?” Y yo dije que no y que me parece que es pronto para evaluarlo, creo que eso tenés que verlo al final del camino. Suponete que pensara que estuve enamorado a los 35 y la semana que viene me enamoro perdidamente de alguien, tendría que hacer una fe de erratas: no estuve enamorado aquella vez, ahora estoy enamorado. Para no hacer ese tipo de manipulaciones emocionales digo que voy a esperar el final del camino. </p><p><b>“ME DA MIEDO ENAMORARME, UNO SE PONE VULNERABLE”</b></p><p><b>– No existe la categoría, “¿me volví a enamorar?” ¿Es una sola vez? </b></p><p>– Yo creo que uno se puede enamorar una sola vez en su vida de la manera máxima. Después puede haber otras formas.</p><p><b>– ¿Cuál es el medidor?</b></p><p>– Lo que sentís, como te complementa la otra persona, si es estás mejor con esa persona que solo y que sea la persona más importante de tu vida. </p><p><b>– Hasta que se termina.</b></p><p>– Si, es verdad, el amor de pareja se termina. Eso me da mucho miedo. También por eso no entro en el terreno, porque al principio es mucha energía, mucha cosa linda y esa decadencia del día a día me da un poco de miedo.</p><p><b>– ¿No se transforma el enamoramiento, decís, en otro tipo de amor?</b></p><p>– Seguramente sí, nunca me tocó averiguarlo, porque nunca estuve la suficiente cantidad de años en pareja como para poder ver esa evolución.</p><p><b>– ¡Ni tenés ganas tampoco!</b></p><p>– Me da un poco de miedo. </p><p><b>– ¿Miedo? </b></p><p>– Si, porque cuando una persona se enamora se pone vulnerable. Y sobre todo corre su foco del día a día, gran parte de ese foco se dedica a estar atento a la persona que está a su lado, por lo menos es mi manera de vivir. Estoy en pareja y mucho se me va ahí. </p><p><b>– No es práctico.</b></p><p>– En mi caso no, porque me saca de contexto. </p><p><b>– El enamoramiento nunca es práctico, aunque seas feliz.</b></p><p>– ¿Voy a buscar algo que me parece tan poco práctico? Si viene vemos que hacemos, pero no es que salgo a buscar corriendo. En mi caso el amor es a primera vista o no es, nunca en mi vida podría fijarme en alguien que la primera vez que la vi no me generó algo realmente impactante, y también me da un poco de miedo el día a día, no es tan cómodo. Es como ir al casino, cuanto más arriesgás más podés ganar, pero también más podés perder.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/C2HXZCY5TZGD3MGNQHULQX274M.JPG?auth=aba2680aba2dd76a793ee04ec0a3c88a002f1820f3b0cc17ffed71f4f49b40d6&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""En mi caso el amor es a primera vista o no es, nunca en mi vida podría fijarme en alguien que la primera vez que la vi no me generó algo realmente impactante", expresó Diego Castro" height="1080" width="1920"/><p><b>“SENTÍA QUE NO TENÍA SALIDA, QUE NO TENÍA FUTURO, EN MÁS DE UNA OCASIÓN HE PENSADO EN LA POSIBILIDAD DE QUITARME LA VIDA”</b></p><p><b>– Contaste que estuviste deprimido, pensando en que no había salida. ¿En qué momento de tu vida pasó?</b></p><p>– No suelo hablar de algunas cosas, incluso yo mismo las he tapado en mi propia memoria. Te conté que vivo la vida muy intensamente, lo que es muy bueno es muy bueno, lo que es muy malo es muy malo. Esas cosas malas no siempre las gestioné del todo bien. ¿Y qué es lo peor que te puede pasar cuando ves algo muy malo? No encontrar una salida, y la salida que se te ocurre es la peor. Me ha pasado en la época de mi adolescencia y mi primera juventud, sentía que no tenía salida, que no tenía futuro. Entonces te ponés a pensar cosas horribles donde decís, esta sería la única solución que se me ocurre. He pensado en más de una ocasión en la posibilidad de quitarme la vida. Nunca lo llegué a planear, pero sí lo llegué a pensar y eso me generaba muchísima angustia. Hoy lo veo en perspectiva y tiene que ver con que vivo las cosas demasiado intensamente.</p><p><b>– ¿En ese momento, qué es lo que se hacía insoportable? Porque para llegar a esas fantasías debe haber cosas insoportables.</b></p><p>– Nunca lo llegué a planear. Sí tuve la fantasía. Era ver que había un montón de posibilidades que se me ocurrían para la situación que estaba atravesando y no encontraba ninguna solución.</p><p><b>– ¿Emocionales, de trabajo, de estudio? </b></p><p>– Más que nada la propia gestión de los objetivos que yo tenía, objetivos que no podía cumplir y se me cerraban los caminos. A veces también cuestiones vinculares. A los dos años y ocho meses, yo era el mayor de cuatro hermanos, tenía tres hermanos más chicos. Nací y al año nació mi hermana Cecilia y al año y ocho meses nacieron Inés e Ignacio, mellizos. Yo sé que en mi infancia y mi adolescencia no me porté bien, tenía una cuestión de celos no resueltos que no estaba bueno. Me daba cuenta que hacía daño a la otra persona, no encontraba la manera de revertirlo y cuanto más quería revertirlo peor me salía. Le hacía daño a una persona que quiero mucho sin querer hacerlo.</p><p><b>– ¿No lo podías hablar?</b></p><p>– No lo podía hablar. A los 18 años empecé a hacer terapia, por suerte estuve nueve años en terapia con un terapeuta que fue fantástico y me ayudó muchísimo sobre todo a despegarme de la situación, a poder parar la pelota, a no tener que decidir todo de manera drástica.</p><p><b>“A LOS 14 AÑOS TENÍA 7 FRACTURAS Y TENGO 95 PUNTOS EN EL CUERPO DE DIFERENTES ACCIDENTES, APARECEN PENSAMIENTOS MUY OSCUROS”</b></p><p><b>– Hasta los 18, ¿te guardaste todo?</b></p><p>– Sí. No es casualidad que a los 14 años tuviera siete fracturas, tengo 95 puntos en el cuerpo de diferentes accidentes, era muy inquieto, muy hiperquinético. A mí me acorralaba la insatisfacción, “esto no es lo que yo quisiera, pero a su vez tampoco lo puedo revertir”. Ahí es donde aparecen esas ideas y decís, si no es lo que yo quiero, no lo puedo revertir, no hay salida, y si no hay salida se te empiezan a aparecer pensamientos muy oscuros. Todo esto ocurrió básicamente hasta los 18 años.</p><p><b>– Por suerte llegó un terapeuta. ¿Cómo llegó?</b></p><p>– Llegó un terapeuta a través de mi colegio, también el amor de mi familia siempre fue muy importante. Yo tenía muy mala conducta, me tuve que ir después de 7 º grado porque en el colegio les dijeron a mi mamá y a mi papá que no querían tenerme en el secundario. Ese tipo de cosas también me generaba mucha frustración. Al terapeuta lo conozco a través del Colegio Marianista, el profesor Boris Garcés, con su personalidad, su manera de ayudarme a pensar y sobre todo a despegarme del dramatismo que tenía la situación. “Aléjate un poco, mira la situación, pensémosla, no es blanco o negro”, me ayudó muchísimo.</p><p><b>– ¿Se pudo sanar la relación con los hermanos?</b></p><p>– Si, hoy me llevo increíblemente bien con mis hermanos. Vivimos físicamente muy lejos y a nivel sentimientos estamos muy cerca. Sí, se pudo sanar todo eso. Tenía básicamente un problema de celos no resueltos que me llevaban a tener conductas que no me hacían sentir feliz, y no hacía sentir felices a los demás.</p><p><b>– Te asumiste muy intenso.</b></p><p>– Creo que ser sincero con uno mismo es el primer paso para ser feliz, es muy fácil mentirle a los demás y también es fácil mentirte a vos mismo, sobre todo poniendo el foco en otro.</p><p><b>– Cuando éramos chicos todo quedaba en casa, ahora nos mostramos rotos las veces que sea necesario.</b></p><p>– Todo quedaba guardado. Yo soy de la época de “los hombres no lloran” y hoy no tendría sentido esa frase. ¿Por qué no lloraríamos? ¿Qué es lo que por ser hombre no podés exteriorizar? ¿Qué parte de tu masculinidad se cae porque te emocionaste o porque algo te puso triste?</p><p><b>“NUNCA OCULTÉ QUE ME TIÑO EL PELO, EL QUE SE ANIMA A CONTARLO ES VALIENTE” </b></p><p><b>– Dijiste masculinidad y asocié con el momento en que te vi en Instagram tiñéndote el pelo, mostrando como te ponés la tintura. Zarpado para los de 50 y pico.</b> </p><p>– Si, totalmente. Un día fui a “Nadie dice nada” y Nico Occhiato puso una foto mía y yo estaba canoso. Yo no siento vergüenza. Nosotros no cargamos al que se tiñe, cargamos el que se anima, el que se anima es valiente, el que carga no es valiente. Yo a partir de ese momento dije sí, y es más: le metés 7 con 7,11 para que no te vire al colorado. Pero nunca lo oculté, tampoco lo he contado públicamente porque no he tenido la posibilidad, pero sí es verdad que me tiño porque prefiero tener el pelo de este color antes que canoso. Tengo completamente blanco el pelo.</p><p><b>– ¿Tiene que ver con parecer un poco más joven? ¿Con la coquetería? </b></p><p> – No, es algo que me gusta a mí, no lo hago por los demás. Al principio, cuando me empecé a teñir en 2005, hace ya 20 y pico años, fue porque hacía publicidad y el hecho de ser canoso me cerraba mucho los roles a los cuales podía aspirar. Si yo quería ser un papá joven, que era lo que más hacía en la época que trabajaba en publicidad, el papá joven canoso en esa época no era buscado. </p><p><b>– ¿Y te gustó? </b></p><p>– Me gustó y lo estoy usando. Y de hecho me dicen: dejáte las canas, te queda lindo. Y no me las dejo porque no tengo ganas.</p><p><b>– ¿Quedó este color para siempre?</b></p><p>– Jajajaja, va virando. A veces en el verano se pone un poquito más claro o cuando hace mucho frío se pone un poquito más oscuro. También es la mano del peluquero, aunque a veces lo hago yo. </p><p><b>“SI NO TUVIERA PELO ME IMPLANTARÍA PIOLINES O LA PELUCA QUE SE PONE CON PEGAMENTO, ES BUENISÍMA”</b> </p><p><b>– No te da nada de vergüenza.</b></p><p>– ¿Por qué me daría vergüenza?</p><p><b>– Porque a los hombres les da vergüenza todo el tema capilar. </b></p><p>– Es ficticio el color, pero la cantidad es mía. Pero si yo no tuviera pelo, me pondría. O me implantaría piolines o me mandaría la peluca esa que es con pegamento, es buenísima. Vi unos videos en Instagram, son espectaculares. </p><p><b>– Es lo menos sexy que hay.</b></p><p>– Pero ni te das cuenta Y te queda un look increíble, vas cada 25 días, haces el refresh y ya está.</p><p><b>“MÁS DE UN HOMBRE DE MI EDAD ME DIJO: ¡CALLÁTE, TEÑIDO!”</b></p><p><b>– No lo puedo creer.</b></p><p>– Es verdad que los hombres de mi edad… En más de una ocasión, antes de que se haga público, más de uno me dijo: ¡calláte, teñido! Yo lejos de achicarme, “¿te molesta mi color? ¿Querés que me lo cambie porque a vos no te gusta?” Ahí la gente se desarma el bullying deja de ocurrir cuando vos no te calentás, cuando no te importa lo que dice el otro o no lo sufrís.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CROQGQFBORAT3PWZBKEACVQ4IY.JPG?auth=5b6499c09104fc0c80c50be2826907e1924bf9624a551cae9752cee5555840ae&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Me dicen: 'dejáte las canas, te queda lindo'. Y no me las dejo porque no tengo ganas", explicó Diego Castro" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Hay un límite en relación a hacer la publicidad? Si te llaman para campaña de coloración la hacés tranquilamente, pero ¿harías una de laxante?</b></p><p>– Durante siete años hice publicidad y había cosas que no hacía. No hacía testimoniales como “yo tenía muy mal aliento, pero desde que uso…” Eso no lo hacía, no hacía partidos políticos y no hacía ese tipo de cosas como laxante o antihemorroidal porque no me sentía cómodo.</p><p><b>– ¿Y hoy si te ofrecieran una publicidad de crema para los hongos de los pies?</b></p><p>– Creo que no porque con las acciones comerciales lo primero que tenés que hacer es sentirte cómodo y no sé si me sentiría cómodo. No tiene nada de malo y está buenísimo que si alguien tiene un problema de hongos en los pies encuentre la pomada para solucionarlo. Pero todo se habla, ¿no? En principio no me sentiría cómodo.</p><p><b>– Vergüenza no tenés.</b></p><p>– No, no me da vergüenza. ¿Sabés que no? Estoy pensando en alguna situación que me daría vergüenza. </p><p><b>– Ninguna situación, hace poco te dragueaste feliz en el programa “Patria y familia”.</b></p><p>– Lo hice feliz, con mucho respeto, con mucho orgullo y con mucha dedicación. Es un arte, a nivel actoral interpretás un papel, mi personaje se llamaba Castrísima. Estuve arriba de 12 centímetros de taco todo el programa, no me los saqué en ningún momento, tenía las uñas tan largas que no me hubiera podido calzar los zapatos de vuelta. El traje estaba espectacular, el vestuario.</p><p><b>– ¿Lo disfrutaste?</b></p><p>– Lo disfruté mucho y me causó mucha emoción que me inviten a hacerlo, porque para el programa de Juli, “Patria y familia”, es el día más importante del año y que me hayan hecho partícipe de ese día quiere decir que me están dando un cariño. Me sentí muy muy orgulloso de ser parte.</p><p><b>– Te debe dar cierta autoridad en Luzu todo lo que sabes hacer. Escribir, armar un programa, dirigir, actuar, producir, ¿te da autoridad?</b></p><p>– No lo siento como autoridad, cada uno de los que estamos ahí tenemos nuestras propias herramientas. Luzu es un espacio donde te dan una posibilidad de mostrar lo que vos hacés y hay mucha libertad, si yo quiero escribir un poema no tengo que pedir permiso, confían en que lo que escriba va a estar en la línea del programa, en la línea del canal. Es como que te dicen: dale a ver, creá.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Z2NITSVQXJB5XOIOHCRFK4EAQE.JPG?auth=4dcd7e43023f3056d8667ad9cf5e3767cc6958a576dd59a74716eec734554429&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Luzu es un espacio donde te dan una posibilidad de mostrar lo que vos hacés y hay mucha libertad", dijo Diego Castro (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– Acabás de participar en una miniserie. ¿Te gustaría dedicarte a full a actuar? </b></p><p>– A mí me gusta todo, no me sentiría cómodo haciendo una sola cosa porque me sentiría incompleto. Trabajar como actor me encanta, estuve filmando la serie de “Nadie dice nada”, estuve filmando una participación hasta ahora la miniserie serie con el Puma Goity. Si fuera lo único que tuviera que hacer, me sentiría incompleto. Estar en un canal como Luzu no lo dejaría de hacer, hay un contacto muy genuino con la gente que está buenísimo. El público es muy cariñoso, somos una compañía y la gente te demuestra que ese cariño que vos le das lo valora, lo recibe, lo cuida. Entonces me parece que yo no dejaría de hacer eso ni de ser actor.</p><p><b>“GABRIEL SCHULTZ SE TIÑE, NO LE ESTÁ PEGANDO AL COLOR, ESTÁ MUY OSCURO” </b></p><p><b>– ¿Sos el más grande de las caras de Luzu?</b></p><p>– Hasta el año pasado sí, pero entró Schultz que está conmigo en el programa. Gabriel Schultz es más grande que yo.</p><p><b>– Para mí se tiñe.</b> </p><p>– Sí, se tiñe, no le está pegando al color Schultz.</p><p><b>– Qué feo esto porque lo va a ver.</b></p><p>– Que lo vea. Es un gran compañero, lo quiero mucho, pero es un tipo muy cabezadura. Él le hace caso a la mujer con el color que se está poniendo y no a mí. A Carina, que es la mujer, la quiero mucho pero en tintura sé más yo. Él tiene que irse un tono arriba, está muy oscuro.</p><p><b>– Quedó claro, y es más grande que vos.</b></p><p>– Es más grande que yo. Este año entró Marley también, yo estoy abajo de Marley y de Schultz. Tenemos una edad en el corazón, no sé si siento que tengo 53. Me siento joven y siento que lo mejor realmente está por venir.</p><p><b>– ¿Por qué tengo que ver la serie que filmaste en Egipto?</b></p><p>– Porque es una serie muy linda, muy diferente. No tiene el vértigo que tienen hoy las redes que todo tiene que durar 14 segundos. Son seis capítulos de 50 minutos, se llama “Privier”. Cuando morimos, ¿qué pasa con el alma? La serie va por el lado de la teoría de la reencarnación, el alma es una sola a lo largo de la historia y va tomando diferentes personificaciones a medida que van avanzando los años. El personaje protagónico busca recuperar la memoria del alma después de la muerte física del cuerpo para tener la memoria de todas sus vidas y no solamente de una. Me encantó porque tengo una formación católica y escribí esa serie, yo creo en la resurrección. Es muy linda y está en Flow. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/2NXY333OZFETFPEOFIDJHWSXGM.JPG?auth=638206eabf83553131db40099c5641e933ced40bcced4d7401b576ff749fe631&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Tenía 8 años cuando su padre mató a su madre: “Durante años me quedó esa pregunta: ¿por qué no cerré la puerta?”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/11/tenia-8-anos-cuando-su-padre-mato-a-su-madre-durante-anos-me-quedo-esa-pregunta-por-que-no-cerre-la-puerta/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/11/tenia-8-anos-cuando-su-padre-mato-a-su-madre-durante-anos-me-quedo-esa-pregunta-por-que-no-cerre-la-puerta/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Tras presenciar el femicidio de su madre a manos de su padre, quien luego se suicidó, Cintia Soledad Zabalo atravesó abusos, obesidad, años de silencio y hasta pensó en quitarse la vida. A los 41 años escribió un libro para sanar, darle voz a una madre que nunca fue escuchada y demostrar que es posible reconstruir una vida después del horror]]></description><pubDate>Sat, 11 Jul 2026 06:21:51 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Cuando tenía ocho años le abrió la puerta a su papá. Él cargaba un bolso verde y le dijo que llevaba “algo para mamá”. Minutos después<b> asesinó a su esposa y se suicidó</b>. <b>Cintia Zabalo</b> escuchó los disparos, corrió a esconderse y, desde ese día, su vida quedó partida para siempre.</p><p>Pero el femicidio fue apenas el comienzo de otra historia. Llegaron el desarraigo, los abusos, el silencio, la obesidad, las internaciones, los intentos de suicidio y un proceso de reconstrucción que le llevó décadas. Hoy tiene 41 años, es profesora, vive en Navarro y es madre de Ale y Luz María. Dice que <b>logró construir la familia que siempre soñó</b>.</p><p>Ese recorrido quedó plasmado en<i> Cicatrices que hablan</i>, el libro en el que reconstruye por primera vez su historia. Lo escribió para sanar, pero también <b>para darle voz a su mamá y contar lo que la Justicia nunca pudo reparar</b>. “No lo escribí para que me tengan lástima. Lo escribí para sanar y para hacer una justicia social”, resume.</p><p>En esta conversación con <b>Infobae</b>, Cintia habla con una honestidad conmovedora sobre el asesinato de su madre, el abuso que sufrió durante la adolescencia, el largo camino de la terapia, el amor que encontró junto a su actual marido y la decisión de transformar el dolor en un mensaje para otras víctimas.<b> “No soy lo que me pasó. Soy lo que elijo ser”</b>, afirma.</p><p><b>—¿Hay recuerdos lindos de la infancia? </b></p><p>—Son los menos. Tengo algunos, sobre todo con mi papá, que me hacía cosquillas. También íbamos a pescar juntos. Mirá qué loco, empiezo hablando de él. Y tengo recuerdos de mi mamá: iba a trabajar con ella y, entre costura y costura, nos preparaba pan con agua caliente y azúcar. Era la golosina más rica que comíamos. Nunca me habían preguntado por los recuerdos lindos, nunca lo había pensado.</p><p><b>—¿Te enoja tener recuerdos lindos con tu papá? </b></p><p>—Ya no. Después de escribir el libro cambió mucho, fue un proceso de sanación enorme, como sacarme una mochila muy grande. A mi papá lo perdoné cuando nació mi primer hijo. Durante el trabajo de preparto estuve muchas horas despierta y sentí la presencia de los dos acompañándome. En las contracciones más fuertes me abrazaba a él; en las más débiles, a mi mamá. Cuando tuve a Ale en brazos, lo perdoné. No sé explicarlo, pero sentí que él estaba ahí.</p><p><b>—¿Puedo volver para atrás? </b></p><p>—Sí, vamos para todos lados. </p><p><b>—Todo empieza con vos muy chiquita.</b></p><p>—Mis primeros recuerdos son de los cuatro o cinco años y son todos de violencia. Veía a mi papá amenazar a mi mamá con un revólver, mientras ella intentaba defenderse con una cuchilla contra la mesada. <b>Nosotros salíamos corriendo a la calle, desesperados, para pedir ayuda</b>. Después ella nos hacía entrar y todo se calmaba por un rato. Al día siguiente, nos pedían que dijéramos que la pelea había sido entre nosotros, los hermanos, para que los vecinos no supieran lo que pasaba en casa.</p><p><b>—Eran tres hermanos. </b></p><p>—Sí, pero prefiero no hablar de ellos. El libro cuenta mi historia, por eso prefiero preservarlos. </p><p><b>—Y esos recuerdos son de cuando tenías cuatro o cinco años.</b></p><p>—Sí. Con el tiempo entendí que mi papá era una persona enferma, porque nadie en su sano juicio mata a su mujer y se suicida. Entender eso fue lo que me permitió perdonarlo. <b>No sé si puedo decir que lo amé o lo amo, pero sí que lo pude perdonar y para mí eso es muchísimo</b>.</p><p><b>—Siendo tan chica, ¿pensabas que esa violencia era normal?</b></p><p>—No, lo sufríamos mucho. Era muy violento y se enojaba por cualquier cosa: si jugábamos a la hora de la siesta o charlábamos entre hermanos cuando nos íbamos a dormir, se despertaba y nos tiraba los colchones. Un día arrancó una puerta de la habitación y nos pegó con la puerta. Y sino nos metía bajo la ducha con agua helada en invierno y nos esperaba del otro lado con una toalla mojada. Tenías que elegir entre los golpes o el agua fría, que te corta la respiración y no podés respirar. Otro episodio que me quedó muy grabado; tendría unos siete años, mi mamá estaba internada, nos dijeron que era una deshidratación, aunque hoy intuyo que no fue eso. Mi abuela paterna vino a traernos una bolsa de mercadería a mi casa. Él se enojó, tiró todo a la calle y las papas quedaron rodando por la vereda. Mi abuela, desde afuera y a través de un vidrio roto, me pedía una bolsa para juntar las cosas, pero él nos prohibió hablarle. Esa escena la recuerdo siempre porque pensaba qué sentiría ella, qué hijo crio, ese hijo al que después también lo ayudó para que hiciera lo que hizo, porque ellos sabían lo que iba a hacer. Incluso le hicieron un almuerzo de despedida el mismo día en que mató a mi mamá.</p><p><b>—La violencia no era sólo hacia tu mamá. También era hacia ustedes.</b></p><p>—Sí. Nosotros también recibíamos golpes. Mi mamá siempre intervenía para defendernos y terminaba ligándola ella. Recuerdo una noche en la que nos había sacado los colchones al living que mi mamá se acostó con nosotros, entones nos sacó las sábanas y ahí ella nos abrazó y nos tapó como pudo. Esa escena también la tengo muy grabada, por eso me duele tanto cuando dicen que una mujer “se deja golpear”. Nadie sabe lo que vive una mujer en esa situación ni todo lo que intenta para salir. Mi mamá quería separarse, lo hablaba con sus amigas, hizo varios intentos. Pero él la amenazaba: “Si te vas, los mato a todos”. Y ella sabía que no eran amenazas vacías. Lamentablemente, no lo fueron.</p><p><b>—¿Por qué había un revólver en tu casa?</b></p><p>—Porque él tenía armas. Un revólver, una escopeta. No trabajaba en ninguna fuerza ni recuerdo que cazara. Simplemente le gustaban las armas. Antes de que naciéramos había sido chofer de colectivo. Después mi mamá levantó un taller de costura que primero funcionó en casa y con el tiempo sumó máquinas y abrió un local. Él se quedaba con nosotros. Meses antes de que pasara todo, una noche estábamos en la casa de unos amigos y mi mamá nos sentó al pie de la cama y nos contó cosas que hasta ese momento no sabíamos: que ella se quería separar, que por eso estábamos ahí escondidos, que él le era infiel y que esa niñera que nosotros amábamos y se fue de un día para el otro sin explicación se fue porque él le había ofrecido acostarse por un par de jeans, pero como era muy amiga de mi mamá se lo contó y no volvió más. Ese fue un golpe muy fuerte para nosotros. </p><p><b>—¿Tu mamá pudo pedir ayuda?</b></p><p>—<b>Hizo todas las denuncias posibles</b>. De hecho, este libro también busca hacer justicia social.</p><p><b>—Lo leí y por eso quiero detenerme ahí. Pensando en tantas mujeres que pasan por lo mismo.</b></p><p>—Mi mamá iba constantemente al juzgado. El juez de Paz de Lobos le decía que no iba a hacer nada, que mi papá era un buen chico, que él le hablaba y lo tenía controlado. En un momento, desesperada, le pidió permiso para irse al Sur, donde vivía un hermano suyo. El juez le respondió que, si se llevaba a sus hijos, podía terminar presa por secuestro. Así que tuvo que quedarse. Tengo muy presente el recuerdo de acompañarla al juzgado una y otra vez, que estuviera ahí sentada y tener que volver de nuevo a casa.</p><p><b>—El 17% de los femicidios ocurre después de que la víctima haya denunciado o pedido ayuda. Son mujeres que anticiparon el riesgo.</b></p><p>—Mi mamá hizo todo lo que pudo. El último recuerdo que tengo de esa pelea judicial es cuando finalmente logró separarse y firmar un acuerdo.</p><p><b>—¿Qué pasaba cuando el juez citaba a tu papá? ¿Algo cambiaba? </b></p><p>—No tengo ese recuerdo. En una de las últimas reuniones, el juez nos preguntó con quién queríamos vivir. Los tres dijimos que con mamá. Se acordó un régimen de visitas, pero duró apenas uno o dos meses. Después él <b>fue hasta la casa donde vivíamos y la mató</b>.</p><p><b>—O sea, tu mamá se había podido separar. </b></p><p>—Mi mamá se separó, habían pasado unos dos meses. Antes de eso nos escondimos en muchísimos lugares, pero siempre nos encontraba. En el libro cuento una noche de tormenta en la que estábamos debajo de una cama, sin respirar, mientras él golpeaba los vidrios de esa casa prestada porque sabía que estábamos adentro. Al final siempre terminábamos volviendo. No podés vivir cambiando de casa para siempre. Y además estaban las amenazas, las promesas de que iba a cambiar. Todo lo que hace una persona violenta.</p><p><b>—¿Ustedes iban al colegio? ¿Nadie veía lo que pasaba?</b></p><p>—Nunca lo conté. Esto fue en el año 1993, no existía la ESI (Educación Sexual Integral) ni se hablaba de violencia. </p><p><b>—¿No tenías marcas en el cuerpo? </b></p><p>—No. Él nos pegaba con una toalla mojada, por ejemplo. <b>No dejaba marcas</b>. Hoy soy docente y los chicos hablan más. La ESI abre puertas para que, cuando termina una clase y tocaste un tema, un alumno se acerque y te diga: “Profe, me está pasando esto”. Y<b> </b>hay protocolos.</p><p><b>—¿En algún momento te sentiste segura? </b></p><p>—Estando con mi mamá. Cuando nos pudimos ir, ella pudo alquilar una casita muy humilde y ahí fuimos felices. Cuando vivíamos con mi papá hacíamos todas las tareas de la casa: limpiábamos, hacíamos las compras, pedíamos fiado. Me acuerdo de lavar un jean pesadísimo de mi papá, colgarlo en la cuerda y enjuagarlo con una manguera. Y después se lo llevaba al vecino para centrifugarlo. Éramos muy chicos, nos daba vergüenza, pero él nos hacía hacer todas esas cosas. </p><p><b>—Se fueron y parecía que todo podía encaminarse. ¿Y ese día? </b></p><p>—Fue un 3 de febrero. Esa tarde había una amiga de mi mamá con sus dos hijos que mi mamá le estaba cortando el pelo. Tocaron el timbre y fui a abrir: era mi papá, tenía un bolso verde, de esos militares y le pregunté qué traía. “Algo para tu mamá. Andá a llamarla”, me dijo. Yo fui a buscarla. Después, durante años, me quedó esa pregunta: ¿por qué no cerré la puerta? Pero tenía ocho años. <b>Mi mamá salió a recibirlo y él le disparó. Después se disparó él</b>. Nosotros salimos corriendo hacia el fondo de la casa junto con la mujer y los chicos. En el fondo había un albañil levantando un muro para separar el patio lindero y yo le rogaba que la defendiera con la pala, pero él tenía más miedo que nosotros. Tiramos el muro abajo y nos encerramos en la casa del vecino hasta que llegó la policía. Mi hermano se llevó la peor parte, porque había ido al kiosco a comprar bombuchas porque estábamos jugando una guerra de agua, y cuando volvió se encontró con todo. Ya no había nada para hacer, <b>los dos habían muerto</b>. </p><p><b>—¿Vos presenciaste el momento en el que tu mamá recibe el impacto? </b></p><p>—No. Yo le abrí la puerta y me fui. Sólo escuché el primer disparo y pensé que todavía había algo que hacer, por eso le pedía ayuda al albañil. Cuando escuché el segundo disparo, pedía por favor que lo metieran preso. Nunca imaginé que él se había muerto. <b>Cuando me enteré que él también se había matado fue un alivio</b>, porque creo que hubiese sido una tortura para toda la vida que él siguiera vivo. Ahí, en esa mente de niña, para mí fue un alivio enterarme que él se había ido también.</p><p><b>—En el libro contás que los despidieron en el mismo lugar. ¿Por qué los velaron juntos? </b></p><p>—No lo sé. Es una pregunta que todavía me hago. Nunca entendí por qué decidieron hacerlo así. Mi mamá estaba en una sala y él, en la de al lado.</p><p><b>—¿Y ustedes a cargo de quién quedaron?</b></p><p>—Mis abuelos eran personas grandes que acababan de perder a una hija de la peor manera, hicieron lo que pudieron. Nosotros no podíamos vivir los tres juntos porque para ellos era demasiado, así que <b>nos tocó separarnos</b>: mi hermano mayor se fue con mis abuelos maternos y mi hermana y yo nos fuimos a vivir con una tía, la hermana de mi mamá. Y ahí es donde pongo en el libro que empieza la peor parte de la historia. </p><p><b>—Hace un rato dijiste que antes de matar a tu mamá, su madre le había preparado un almuerzo.</b></p><p>—Sí. Fue una confesión que me hizo mi abuela paterna muchos años después. Cada vez que la visitábamos, me repetía la misma pregunta: “¿Qué harías si alguien te confiara un secreto y te pidiera que no dijeras nada, sabiendo que otra persona corría peligro?”. Yo intuía que quería contarme algo y no quería escucharla, porque sabía que, si lo hacía, ya no iba a poder hablarle nunca más. Hasta que un día no pudo seguir cargando con ese peso y nos contó que, cuando el juez resolvió la separación y reguló las visitas, lo mandó a mi papá a hacer terapia y le sacan el arma, se la dieron en custodia a mi tío, el hermano de él. Ese mediodía le prepararon fideos con tuco, que era su comida preferida, y después mi tío le devolvió el arma. Según el relato de mi abuela, ellos sabían lo que iba a hacer. Incluso se despidieron de él. No lo retuvieron. Tal vez, para ellos, convivir con un hijo y un hermano violento también era una carga y creyeron que esa era la forma de sacarse el problema de encima.</p><p><b>—¿La Justicia no hizo nada con ellos?</b></p><p>—Yo nunca lo dije. </p><p><b>—En el libro lo dijiste. </b></p><p>—Sí, ahora, pero pasaron muchos años.</p><p><b>—¿Ellos siguen vivos? </b></p><p>—Sí, me no me hablo con ellos. Por eso digo que este libro intenta hacer justicia social y llevar la voz de mi mamá que callaron. También hablo de mi tío paterno que se ocupó de vender todas las pertenencias de mi mamá. Ella tenía un taller de costura con máquinas que valían mucho dinero y nunca vimos un peso. Mi abuelo materno intentó averiguar qué había pasado, pero jamás obtuvo respuestas. Se encargó de todo mi tío con un conocido rematador de Lobos. Más allá de lo material, eso también habla de lo que son como personas.</p><p><b>—¿Alguna vez pensaste que tu papá también quería matarlos a ustedes?</b></p><p>—Sí. Él siempre amenazaba con matarnos a todos y no nos encontró a los tres juntos, por eso no lo hizo. Hace poco busqué en los diarios de la época y muchos diarios publicaron que había esperado a que nosotros no estuviéramos. No fue así. Estábamos ahí, sólo que cada uno en un lugar distinto.</p><p><b>—¿Por qué decís que la pesadilla empezó después? </b></p><p>—Porque después del femicidio <b>nos convertimos en</b> <b>paquetes</b>: quién se queda con ellos, a dónde van, no los podemos tener. Y todo eso de chico te queda grabado. Terminamos viviendo con la hermana de mi mamá, pero nunca sentimos que nos hubiera integrado a su familia. Ellos tenían una frase que repetían siempre: <b>“Dios nos dio dos hijos y el diablo nos dio dos sobrinas”. </b>Se reían cuando lo decían, era un dolor inmenso. Y cuando tenía 12 o 13 años, mi tío empezó a tener actitudes que no correspondían, que yo recién pude darme cuenta que eso era abuso cuando empecé terapia. Desde hacerme mirar pornografía, hasta no poder estar tranquila en el baño porque me abría la puerta. Cuando llegó a tocarme, fue el límite. Después cambió su actitud conmigo, se volvió mucho más agresivo, enojado.</p><p><b>—¿Y tu tía? </b></p><p><b>—</b>Ella veía todo, incluso decía que no quería dejarme sola con él porque después “la gente podía hablar”. Pero siempre se enojaba conmigo, nunca con él. Yo creo que fue también una mujer sometida, sin estudios, que tenía una posición económica buena y no quiso relegar eso por dos sobrinas. Hasta que crecí, tuve mi familia y cambió la relación con ella. Quiso ser o intentó ser la abuela de mis hijos, que eso añoro un montón. Viví mucho tiempo con culpa. Hoy tengo 41 años y puedo ver que era una nena, tenía 12 años, me había pasado de todo.</p><p><b>—¿Qué pasó con uno de los empleados del campo?</b></p><p>—Trabajaba para mis tíos, ellos tenían máquinas agrícolas, estaban muy bien económicamente y tenían cuatro o cinco empleados varones. Y este empleado no perdía la oportunidad de darte un mate y rozarte la mano, de insinuarte cosas. A mi tía también le andaba por atrás y se quejaba para que lo echen. Un día pasó por al lado mío y me tocó la cola. Me di vuelta, lo insulté y él dijo que estaba loca, que no había pasado nada. Mi tío me llamó aparte y me dijo que me callara, que no iba a perder al mejor empleado que tenía por mi culpa. Otra vez sentí que nadie me cuidaba. Tiempo después ese hombre fue denunciado por abuso y mientras estaba siendo investigado, se suicidó. Tarde o temprano, el karma llega.</p><p><b>—¿Alguna vez te sentiste cuidada por alguien?</b></p><p>—Por mi mamá, pero sentí que estaba muy desprotegida y que no podía hacer más de lo que hizo. Denunció, intentó irse, pidió ayuda, nos protegió como pudo y nos dio todo el amor que tenía. Y todavía hoy siento que me sigue cuidando. Yo la sigo sintiendo presente en todo momento. Mi tía hizo mucha diferencia. Me acuerdo de las Navidades: el árbol grande lo armaban mi tía y mi primo, y nosotras nos encerrábamos en la pieza a decorar un arbolito viejo, feo, todo despeluchado, que había quedado de cuando vivíamos con mis papás, pero era nuestro arbolito. </p><p><b>—¿Pudiste entenderla alguna vez a tu tía?</b></p><p>—Con ella tengo sentimientos muy encontrados. Hoy entiendo que fue una mujer sometida. Me distancié de una forma muy loca, de un momento para el otro, porque como conté tenía relación con mis dos hijos, pero empecé terapia hice una constelación familiar y fue el comienzo de un proceso muy fuerte porque <b>comenzaron a aparecer todos los recuerdos juntos</b>. </p><p><b>—¿No tenías recuerdos?</b></p><p>—Muy pocos. Recordaba el asesinato de mi mamá, pero no con el nivel de detalle que hoy puedo contar. Según mis terapeutas, fue un mecanismo de defensa para poder sobrevivir. De hecho, cuando empecé el proceso de escritura, cada capítulo me despertaba nuevos recuerdos. Escribía de día y soñaba de noche. Me levantaba para anotar escenas que aparecían de golpe y después no sabía en qué capítulos ubicarlas. Una amiga, profesora de Literatura como yo, me ayudó a ordenar todo ese rompecabezas.</p><p><b>—Para llegar a eso, primero te lastimaste mucho a vos misma, ¿no? </b></p><p>—Sí. Empecé a subir de peso desde los ocho años y llegué a pesar 130 kilos. Tenía una vida muy sedentaria en el campo. </p><p><b>—¿Siendo chiquita? </b></p><p>—A los 22 o 23 años. A los 13 me puse de novia a escondidas con quien después fue mi primer marido. Él tenía 18 años y trabajaba en el campo. Mi tío lo sabía, pero no decía nada y se aprovechaba de ese silencio para seguir tomándose atribuciones conmigo. Cuando finalmente se hace público, echaron a mi novio del trabajo y recién a los 16 años me dejaron formalizar el noviazgo, pero siempre bajo el control de toda la familia porque como éramos un paquete, todos opinaban. Cuando terminé la secundaria me fui a estudiar el profesorado y me mudé con una amiga a un departamento que le alquilaban. Ahí empecé a tener otra vida. Después me fui a vivir con mi pareja y seguí todos los testamentos que había que cumplir: casarse por Iglesia, tener una casa, hijos. </p><p><b>—¿Vos todavía la querías a tu tía? </b></p><p>—Sí. Y después de que me fui de su casa nuestra relación mejoró, la empecé a ver en el rol de abuela y con mis hijos intentó reparar muchas cosas que nos hizo a nosotras. Por eso, cuando decidí alejarme, me dolió tanto. Creo que merecíamos una charla, ella me dijo que no sabía qué me pasaba, que si era algo que ella me había hecho me pedía perdón, pero nunca más volvió a llamarme. A mi tío sí le escribí, le dije que me acordaba de todo y guardo los audios en los que me responde que me callara, que para qué remover el pasado. Él le contó a toda la familia que yo lo estaba acusando, pero nadie se acercó a preguntarme qué había vivido. </p><p><b>—Vos decís que ella era una buena abuela, pero ¿vos hubieras dejado a tus hijos con esa mujer y su marido? </b></p><p>—No. Una sola vez tuve que dejarlos porque tenía que ir al médico, pero estaba ella sola. Con él jamás los hubiera dejado. Igual, hasta ese momento yo seguía teniendo relación con ellos porque todavía no podía ponerle nombre a lo que había vivido. Para mí eso no había sido abuso.</p><p><b>—Más allá del abuso, hubo mucho destrato. Venías de perder a tu mamá y necesitabas que te cuidaran.</b></p><p>—Hay algo que me marcó mucho y que hoy lo hablo con mi hija que tiene 10 años recién, pero no quiero que le pase lo mismo. Cuando me desarrollé, me asusté, sabía muy poco y como vivíamos en el campo, no tenía amigas con quienes hablar de esas cosas. La llamé a mi tía, abrió la puerta del baño, me tiró un paquete de toallitas y me dijo: “Ahora te tenés que cuidar de los hombres”. Esa fue toda la explicación. </p><p><b>—Y en ese proceso de sanación, te operaste. ¿Por qué?</b></p><p>—Porque estaba atravesando una depresión muy profunda. Un amigo que estaba por hacerse una cirugía bariátrica insistió para que consultara. Justo había salido la ley que obligaba a las obras sociales a cubrir esas operaciones y decidí sacar turno. Pesaba 130 kilos, pero para mí la obesidad mórbida era otra cosa. Cuando entré al consultorio del doctor Patricio Calmi le dije: “Yo sé que no tengo obesidad mórbida”. Y él me respondió: “¿Quién te dijo que no la tenés?”. Y fue un golpe muy fuerte.</p><p><b>—¿Vos todavía seguías con tu primer marido?</b></p><p>—Sí, fui a la consulta con una amiga. Cuando volví a mi casa, la encontré vacía. Hacía tiempo que él me decía que teníamos todo pero que ya no era feliz, así que se fue y todo el proceso de la cirugía lo hice prácticamente sola. Me operé en 2011. No fue fácil, como mucha gente cree. <b>La cirugía es apenas el comienzo de un proceso enorme</b>. Y un año después, en 2012, me llegó una solicitud de amistad por Facebook: era Fede. Y me cambió la vida para siempre. </p><p><b>—¿Ahí empezás a sanar? </b></p><p>—Fede me ayudó muchísimo. Me enseñó lo que era el amor. Creo que fue la primera vez que me sentí amada, respetada y escuchada. Contarle mi historia fue muy difícil. Lo de mi tío recién pude decírselo después de que nacieran nuestros dos hijos. Me daba muchísima vergüenza. No quería que nadie en Navarro (donde viven ahora) supiera que yo había pesado 130 kilos. Pensaba que él podía sentir vergüenza de mí y, sin embargo, me amaba tal como era. Tengo más de ocho cirugías reparadoras que también fueron parte de ese proceso y él sufría cada vez que entraba al quirófano, pero ese proyecto había empezado antes de conocerlo. Era un proceso de sanación también, por eso el libro se llama <i>Cicatrices que hablan</i>. No habla solamente de las cicatrices visibles que me quedaron en el cuerpo, sino también de las que quedaron por dentro.</p><p><b>—Contaste que cuando nacieron tus hijos sentiste la presencia de tu mamá y que pudiste perdonar a tu papá. </b></p><p>—Cuando nació Ale tuve un parto muy complicado, estuve toda la noche con contracciones y después tuve una retención de placenta. Me llevaron al quirófano y tuvieron que dormirme para hacerme un alumbramiento. Yo sentía a mi mamá en los pies de mi cama, hablaba con ella. Y todavía hoy siento que ella sigue abriéndome puertas. Hace poco empezamos los trámites para que el libro sea declarado de interés legislativo y, cuando fui al Senado para conocer a la senadora que lo impulsa, sentí que la que caminaba por esos pasillos era mi mamá, no yo. Que, por fin, alguien estaba escuchando la voz que durante tantos años habían callado. Y ella me ayudó a perdonarlo a él, así que creo que sí lo perdonó. </p><p><b>—Tenés una media hermana. ¿Pudiste hablar con ella alguna vez de todo esto? </b></p><p>—Nunca tuve contacto con ella porque era hija de él y sentía que acercarme era faltarle el respeto a mi mamá. Hoy creo que también fue una víctima de todo lo que pasó. Escribir este libro me sacó una mochila enorme, porque la historia ya no me pertenece solo a mí.</p><p><b>—¿Hoy qué sentís por todos ellos?</b></p><p>—Gracias a Dios nunca pude sentir odio, es un sentimiento que no tengo por nadie, porque creo que el odio termina haciéndote daño a vos. Por quien sí sentí algo parecido fue con mi papá. En realidad era mucha vergüenza. <b>Me avergonzaba mi apellido</b>. Hoy soy docente, tengo más de cien alumnos y me acuerdo el nombre de todos, jamás los nombro por el apellido. Sé lo que significa que un apellido te pese porque en tu casa pasan cosas que nadie conoce.</p><p><b>—No te cambiaste el apellido. </b></p><p>—No. De hecho, a mis dos hijos les puse mi apellido y el de mi marido. Son Gómez Zavalo.</p><p><b>—De alguna manera lo resignificaste.</b></p><p>—Sí, hace poco mi hija patinaba en Lobos y la nombraban solamente como Gómez. Le dije: “Pedile a la profesora que te anote con los dos apellidos”. Y ahí me di cuenta de cuánto había sanado. Antes quería sacarme ese apellido de encima y hoy quiero que mis hijos lo lleven con orgullo. Creo que por eso escribí el libro, aunque muchos se alejaron cuando conté mi historia, pero quiero transmitir un mensaje: que se puede salir adelante, se puede construir una familia sana.<b> Si hoy me dijeran que mi vida termina acá, diría que soy feliz.</b> Y si tuviera que atravesar todo lo que viví para tener lo que hoy tengo, no lo dudaría ni un minuto. </p><p><b>—¿No tuviste miedo de ser mamá?</b></p><p>—Lo tengo todos los días. Me siento muy sola para maternar y eso me angustia un montón todavía: no tener a quién pedirle un consejo, no saber si lo estoy haciendo bien o mal.</p><p><b>—¿Y miedo de que se repitiera tu propia historia?</b></p><p>—Sí. Vivo advirtiéndoles cosas a mis hijos y mi psicóloga me reta. Me dice: “Cintia, tu historia no es la de ellos”. Pero no puedo evitarlo, sobre todo con la nena. Trato de no transmitirles esos miedos, pero siguen estando.</p><p><b>—¿Hay algo que no hayamos hablado que te parezca importante?</b></p><p>—Sí. Quiero dejar claro que no escribí el libro para que me tengan lástima ni por ego. Lo escribí para sanar. También para hacer una justicia social, porque la Justicia nunca llegó y ya sé que no va a llegar. Creo en la justicia divina y a cada uno le va a llegar en su momento, pero sentía que <b>tenía que darle voz a mi mamá, que fue silenciada</b>. También quise dejar un mensaje: se puede salir adelante. En el libro cuento, incluso, mis intentos de suicidio. Hubo momentos en los que sentía que no podía más.</p><p><b>—¿Cuándo fueron esos momentos?</b></p><p>—Cuando mi ex se fue no entendía nada, fue un golpe muy grande. Una amiga llegó a tiempo, fue una situación horrible. Después conocí a Fede, vivimos tres meses maravillosos, pero él se asustó porque la relación iba muy rápido y me pidió un tiempo. Ahí sentí que ya no tenía fuerzas para seguir, escribí una carta para mi hermana, pero no pude hacerlo. Y menos mal, a los pocos días Fede golpeó mi puerta para decirme que me amaba y que quería intentarlo de nuevo. Desde entonces nunca más nos separamos.</p><p><b>—¿Sentí que todo eso quedó atrás? </b></p><p>—Sí. Duele a veces contarlo, exteriorizarlo. Pero soy feliz y tengo todo lo que siempre soñé. </p><p><b>—¿Te sentís entera por vos hoy más allá de Fede?</b></p><p>—Sí. Por mí, por mis hijos.</p><p><b>—¿Qué sentís que te convirtió en esta sobreviviente que sos?</b></p><p>—Mi mamá. Todo se lo atribuyo a ella. Siento que cada puerta que se me abre es ella empujándola desde algún lugar. <b>No soy lo que me pasó. Soy lo que elijo ser</b>.</p><p><b>—¿Y qué elegís ser?</b></p><p>—La mejor mamá que pueda para mis hijos. Y seguir siendo feliz, porque hoy realmente lo soy.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/GEA6MMJHNZB7HA6NCOCU2UTYGE.jpg?auth=62cae8bfa9e4c701dd93acb8cd35c565056b3ab59b6f646c3e69c4aa36598999&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Una no es madre cuando quiere, sino cuando puede”: María Belén Ludueña habló de la maternidad a los 40, su proceso de búsqueda y por qué decidió visibilizar el tratamiento de fertilidad]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/10/una-no-es-madre-cuando-quiere-sino-cuando-puede-maria-belen-luduena-hablo-de-la-maternidad-a-los-40-su-proceso-de-busqueda-y-por-que-decidio-visibilizar-el-tratamiento-de-fertilidad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/10/una-no-es-madre-cuando-quiere-sino-cuando-puede-maria-belen-luduena-hablo-de-la-maternidad-a-los-40-su-proceso-de-busqueda-y-por-que-decidio-visibilizar-el-tratamiento-de-fertilidad/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la periodista recordó los desafíos que atravesó antes de la llegada de su hijo Vito, habló de la frustración, la ansiedad y la presión social durante el camino para convertirse en mamá. Además, destacó el acompañamiento de especialistas en medicina reproductiva, reflexionó sobre el impacto de la exposición pública y contó cómo esta experiencia transformó sus prioridades y su forma de vivir]]></description><pubDate>Fri, 10 Jul 2026 12:14:08 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Llegás a los 40 años y, de alguna manera, te empiezan a decir: ‘Che, ¿no sos grande para ser mamá?’. ¿Podría haber sido mamá más joven? Sí, pero no estaba con la persona indicada. ¿Podría haber sido mamá antes? Tal vez sí, pero cuando realmente quise y tomé la decisión de ser mamá, las cosas se complicaron. A mí se me complicaron”, expresó <b>María Belén Ludueña</b> en <b>Ellas</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, donde repasó su recorrido personal, profesional y familiar tras convertirse en madre.</p><p>Periodista, conductora de televisión y abogada, Belén se graduó en Derecho en la Universidad Nacional de Mar del Plata. Sin embargo, poco después orientó su carrera hacia los medios de comunicación, donde dio sus primeros pasos como conductora de noticieros y programas de radio en su ciudad natal.</p><p>En 2017 se radicó en Buenos Aires y continuó su trayectoria en señales como Canal 26, A24, América TV y eltrece. Con el paso de los años se consolidó como una de las figuras de la televisión abierta, primero como panelista y luego al frente de programas de actualidad, entre ellos <i>Mujeres argentinas</i>. Casada con <b>Jorge Macri </b>desde 2022, en abril de este año se convirtió en madre de <b>Vito</b>, una experiencia que -según sus propias palabras- transformó su vida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ONG7R2VMGRASNFWPRTGL5PWFQ4.jpg?auth=7b64b988973df1b5cc343d6297101debfd2c33c7bf04a7122a8f554a2a2c522f&smart=true&width=4290&height=2932" alt="María Belén Ludueña: "La maternidad te hace descubrir un amor que hasta ahora no había conocido". Fotografias: Maximiliano Luna" height="2932" width="4290"/><p><b>—Estoy feliz de poder hacer esta entrevista porque hace un montón que quiero tenerla en nuestro espacio. ¡Bienvenida Belén Ludueña! ¿Cómo estás? </b></p><p>—¿Cómo va, Luli? Muchísimas gracias. Tenía muchas ganas de hablar con vos. Creo que es la primera entrevista que hago después de haberme convertido en mamá. Me acuerdo que vos me escribiste hace unos meses y yo dije: “No, todavía no quiero hablar”. Y bueno, ahora ya estoy volviendo al ruedo...</p><p><b>—Me acuerdo que en su momento cuando te contacté fue porque me impactó mucho la naturalidad y la franqueza con la que compartiste y visibilizaste tu búsqueda de embarazo. </b></p><p>—Sí, me acuerdo que fue cuando estaba en el programa de tele Mujeres Argentinas. Y en esos momentos que uno está en la búsqueda de un bebé, las mujeres sabemos que nos sensibilizamos un montón y creo que fue parte de lo que estaba viviendo no tener miedo a expresar lo que me estaba pasando. Después, te digo que un poco me arrepentí, porque se viralizó mucho y dije: “¿Por qué me puse así?”. Soy una mujer muy sensible y generalmente demuestro lo que me pasa, pero…</p><p><b>—¿De qué parte te arrepentiste? </b></p><p>—De exponerme tanto, de ponerme en ese lugar, de verme en el video llorando. Estaba compartiendo algo que por ahí era muy íntimo, porque me acuerdo que ni bien lo vio mi mamá, me dijo: “¿Por qué lloraste, hija?”. Y decís: “Ay, Dios”. <b>Había muchas cosas en ese momento que me estaban pasando</b>. Estaba arrancando un programa nuevo con un montón de mujeres, era un desafío para mí tener una conducción. Estaba en esa búsqueda de un bebé, con todo lo que eso conlleva, sobre todo por una cuestión hormonal muy grande, que las mujeres que atravesamos por eso sabemos de lo que estamos hablando, que es como que a veces no te podés controlar. Esto de sensibilizarte y llorar y también de tener algunos arranques. Los altibajos son muy normales. Y también estábamos en el medio de una campaña política muy fuerte. Estaba Jorge en el medio de esa exposición pública y fue un combo muy grande que hizo que yo explotara y me mostrara realmente como soy, ¿no? Que básicamente es lo que le pasa a muchas mujeres. Lo visibilicé y después, con el paso del tiempo y cuando logré quedar embarazada, muchas mujeres se identificaron y me preguntaban cómo había hecho y está bueno también ser un poco referente de eso. </p><p><b>—Hay muchas cosas que te quiero preguntar, pero quiero empezar por la maternidad. Sin buscarlo, te convertiste en un espacio de contención para muchas mujeres que se acercaron a compartirte sus historias. ¿Te encontraste con testimonios en los que te sentiste identificada?</b></p><p>—Un montón de testimonios y tal vez hasta incluso más duros de los que yo había experimentado. Al escuchar y poner el oído, sentía que lo mío no había sido tanto. Pero sin lugar a dudas fue bueno también para dar una mano y alentar porque no hay que bajar los brazos. Sobre todo cuando también te convertís en una mamá grande, y digo así, grande, porque te lo hacen notar. <b>Cuando por ahí llegás a los 40 años, es como que de alguna manera te dicen: “Che, ¿no sos grande para ser mamá?”. </b>Y te vienen otros miedos. </p><p><b>—¿De dónde venía ese “no sos grande para ser mamá”? </b></p><p>—Y comentarios por ahí en redes sociales muy ofensivos: “¿No te parece que estás un poquito grande?” o “Sos vieja”. Y ahí vos decís: “Pero pará”. <b>Una no es madre cuando quiere sino cuando puede y tal vez demoras en tomar esas decisiones.</b> <b>¿Podría haber sido mamá más joven? Sí, pero no estaba con la persona indicada para serlo.</b> ¿Podría haber sido mamá antes? Tal vez sí, pero realmente cuando quise y tomé la decisión de ser mamá, se complican las cosas, se me complicaron. Pero hay toda una mirada ajena a eso que no deja de invadirte de miedos. Porque vos decís: “Bueno, pará, yo me siento bárbara, estoy bien, tengo 40 y de repente voy a hacer lo que creo que va a ser más importante de mi vida que es convertirme en mamá”. Y tener esa mirada de: “Che, sos vieja”. Y no suma…</p><p><b>—Igual es insólito que uno tenga que encontrar argumentos o dar explicaciones: “Si no fue antes, fue porque...” </b></p><p>—Sí. Pero eso, Luli, me parece que también es como que yo abrí la puerta, porque podría haber pasado mi búsqueda de una manera tal vez no tan expuesta. Pero al trabajar en televisión, tener una cámara y contarlo, de alguna manera vos le das la bienvenida a que lleguen esos comentarios, pero bueno... </p><p><b>—Vos me dijiste: “Me arrepentí en ese momento de haberme expuesto o del llanto, de la emoción”. ¿Te arrepentís también de haber compartido el proceso? </b></p><p>—No, el proceso no. Porque yo también estaba bajo mucha presión y tenés que tener la cabeza tranquila para convertirte en mamá. Me acuerdo que después de haber llorado tanto, en un momento mi médico, <b>el doctor Adán Nabel</b>, que aprovecho y le mando un beso enorme, junto con la <b>doctora</b> <b>Flor Nodart</b>, que son unos profesionales de la hostia, me dijeron: “Bueno, pará, no es momento”. Porque me veían. Ellos ni siquiera sabían lo que yo estaba viviendo internamente. Pero con esa reacción pública quedó en evidencia. Yo estaba nerviosa por un montón de cosas y de repente él me dijo: “Bajemos acá, esperemos y cuando estés más tranquila, retomamos, porque no sirve de nada”. </p><p><b>—¿Y cómo recepcionaste eso? Porque cuando una quiere ser mamá, arrancás la búsqueda y querés que sea ya. Cuando los tiempos no son como una espera, la ansiedad te abruma. Y que de golpe el médico te diga: “No es el momento”.</b></p><p>—Sí, en realidad lo tomé bien porque lo entendí. Cuando me vi así en el video dije: “Bueno, no. No me voy a poder convertir en mamá ahora con esta ansiedad, con estos nervios que estoy teniendo. Me parece que tengo que bajar un poco la cabeza”. Obviamente, también ayudada por mi psicólogo, todos estuvimos de acuerdo en eso. Incluso yo me veía y decía: “Me parece que no estoy para, para seguir buscando ahora”. Esa búsqueda se cortó un poquito, en un momento lograron calibrarme y después ya todo se acomodó, yo estaba mucho más tranquila…</p><p><b>—Porque es un tema emocional, hormonal. </b></p><p>—Es todo junto. Sí. </p><p><b>—Y cuando mirás hoy para atrás, ya con Vito con ustedes, ¿cómo te sentías vos en esa etapa? </b></p><p>—Frustrada por intentar, frustrada porque también tenía pensamiento de recriminarme: “¿Por qué no lo intenté antes?”. Empezás como a tener todas esas preguntas que decís: “Perdí el tiempo”, porque somos mujeres así independientes, que tenemos nuestra carrera y decís: “Voy postergando, porque hoy me voy a dedicar plenamente a este desafío”. Y después la verdad que la vida pasa por otro lado. Y creo que al convertirme en mamá me di cuenta de eso. Como que dije: “¡Uy! Por Dios, perdí mucho tiempo en eso”, ¿entendés? Hasta en tomar la decisión de congelar óvulos, que me acuerdo que estábamos en casa y Jorge me dijo un día: “Vos tenés que congelar óvulos”. </p><p><b>—¡¿Él te lo dijo?!</b></p><p>—Claro, porque sabía que quería ser mamá. Pero veía que todavía no estaba la decisión tomada. Entonces yo dije: “Voy a comprar tiempo”, porque cuando uno congela óvulos, básicamente, ¿qué hacés? Comprás tiempo, seguridad...</p><p><b>—¿Y cómo te cayó cuando él te dijo eso? </b></p><p>—En realidad bien, me gustó porque me parece que él ya había descubierto en mí esas ganas de ser mamá que yo todavía no había manifestado. </p><p><b>—¿Pero era algo hablado? Porque Jorge al tener hijos, viste que es súper válido que por ahí digan: “Che, yo no voy a querer tener hijos”. </b></p><p>—Sí, porque ni bien nosotros empezamos nuestra relación, lo hablamos porque nos llevábamos 20 años, él me lleva 20. Entonces, me acuerdo que en una charla, al toque de empezar a salir, yo le dije: “Yo no te voy a mentir, yo quiero ser mamá y quiero tener hijos. No ahora pero sí más adelante”. Estábamos, hacía, no sé, tres meses (risas). El tipo me miraba como diciendo: “Pero recién nos acabamos de conocer, nos empezamos a conocer”.</p><p><b>—Claro. Señora, más despacio (risas).</b></p><p>—“El que avisa no traiciona. Yo quiero esto para mi vida”, le dije. Es más, yo decía: “Mis hermanas ya son madres, ya se casaron y yo quiero lo mismo que ellas, quiero vivir eso”. Entonces como que ahí Jorge no es que se comprometió. Pero entendió que yo tenía esa necesidad y que yo quería eso. </p><p><b>—Y estaba dispuesto a que si el vínculo y el deseo avanzaban…</b> </p><p>—Después pasaron los años, ya van ocho años, pero en su momento era como que él ya sabía que eso iba a pasar. No tenía fecha de vencimiento, pero era una presión de saber Belén quiere esto y yo también quiero acompañar.</p><p><b>—Estuvo buenísimo que lo hables. </b></p><p>—Lo hablé de entrada. Me acuerdo patente a dónde habíamos ido a comer y dónde yo estaba en esa charla y está bien, me parece que es parte de una pareja, ¿viste? Para que siga creciendo. </p><p><b>—¿Cuántos años después él te dijo: “A mí me parece que vos tenés que congelar óvulos”? </b></p><p>—A los 34 o 35, me acuerdo que me dijo. Y bueno, ahí yo dije: “Sí, ¿sabés qué? Voy a hacerlo”. Y ahí empezás a conocer un poco cómo es este camino de convertirte en mamá, que después deviene en un tratamiento. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VJDX7NKRDRE27BFHXJ26GOOSSM.jpg?auth=8b7924330e046259f5569ed6fb7c18ab21b97433a54a7be9c23829a6d5d55a52&smart=true&width=5232&height=3684" alt=""Congelar óvulos fue comprar tiempo, pero también atravesar un cambio muy fuerte", confesó la periodista. Fotografias: Maximiliano Luna" height="3684" width="5232"/><p><b>—Del que se habla poco.</b></p><p>—Del que se habla poco y te digo que para mí congelar óvulos no sé si estuvo tan bueno, ¿eh? Yo congelé óvulos, estuvo bien el proceso, que también fue con Adán. Pero <b>cuando me sacaron los ovocitos, cuando me hicieron la aspiración, estuve tres meses intratable.</b> Tres meses que yo decía: “No puedo creer estar así”. Me despertaba hasta incluso como de mal humor. Me desconocía de alguna manera. Entonces, toda esa parte hormonal también te da un poco de miedo.</p><p><b>—Sí, que es hormonal y también es anímico porque uno se enfrenta a una de las decisiones más importantes de su vida. Y más vos, con tu pareja estable y todo, pero diciendo: “Che, siento que no es el momento”. Y es esa lucha interna entre abandono a la que conocí hasta el día de hoy para convertirme en otra. </b></p><p>—Exactamente, en esa nueva versión que un poco te da miedo, ¿viste? Es un duelo. De hecho, a mí me pasó también cumpliendo 40 años, que empezás a replantearte un montón de cosas, como diciendo: “Bueno, yo ya llegué hasta acá”. Y a partir de ahora, ¿qué quiero hacer? Y en ese camino del qué quiero hacer, que te ponés en pausa, porque la maternidad te pone en pausa, y te genera muchas preguntas que hasta el momento yo no me había hecho. Te preguntas: “¿Yo quiero seguir haciendo esto? ¿Esto me hace feliz? ¿Voy a llegar a mi casa angustiada por alguna cuestión laboral y se la voy a trasladar a mi hijo?“</p><p><b>—¿Y cómo siguió todo después?</b></p><p>—Te agarra, de alguna manera, esto de decir: “¿Cómo va a ser lo que viene?” Porque si esto de congelar óvulos, que era algo sencillo, para mí fue un cambio hormonal grande, ¿cómo será el tratamiento? Me acuerdo que estaba empezando un noticiero y yo era una cosa… Una loca (risas). ¿Viste cuando decís: “Che, no me puedo controlar”? Estaba nerviosa. Son cosas que poco se hablan, porque realmente el cambio hormonal es fuerte, pero vale la pena todo. <b>Vale la pena haber pasado por todo eso, desde congelar óvulos, después mi tratamiento y todo los altibajos, para el resultado final. 3s un lugar común, pero realmente siento como que la maternidad te hace descubrir un amor que hasta ahora yo no había conocido. </b></p><p><b>—¿Cuánto tiempo pasó desde que congelás óvulos hasta que la conversación fue: “Bueno, arrancamos la búsqueda”? </b></p><p>—Pasó un tiempo, pasaron unos años, porque estaba en esta búsqueda de realización personal, ¿viste? De decir: “Quiero seguir creciendo en lo mío, estoy cómoda, me gusta nuestra relación como pareja. Está buena, estamos bien, estamos felices”. Te preguntás qué va a pasar con un nuevo integrante y demás. Y empecé una búsqueda hace dos años y yo creí que iba a ser más fácil. Uno tiene como referencia a la madre y a las hermanas. A mis hermanas no les había costado nada… </p><p><b>—Jorge también tenía sus hijos. </b></p><p>—Claro. Tenía sus hijos, todo natural, todos rápido. Y yo dije: “Bueno, va a ser más rápido esto”. Y la verdad que no, en algún momento también me tuvieron que hacer algunos estudios por mi útero, porque lo estaban analizando y tal vez eso también demoró un poco el tiempo. Después tuve un intento que no fue, que fue previo a todo ese llanto que yo estaba teniendo y que mostré en la tele. </p><p><b>—O sea, cuando nosotros te vimos tan vulnerable y expuesta, ¿vos venías de perder un bebé?</b></p><p>—En realidad no de perderlo sino que el resultado del tratamiento no había sido el esperado, que es bastante común también. Y con esto que te decía de compartir experiencias a partir de lo que yo había vivido, empecé a conocer otras historias mucho más duras de mujeres que están devastadas, entonces ahí sentís que no fue tanto tampoco en comparación de otras mujeres que la vienen luchando hace muchos años. Pero cada proceso es personal y después tiene que ver con no estar bien como para afrontarlo. Porque también uno, en el afán de querer, no es tan sincero con el profesional. Vos decís: “Bueno, yo quiero, perfecto, bárbaro, listo”. Pero no le decís: “Che, la estoy pasando mal, estoy bajo mucha presión, mucho estrés”, entonces todo de alguna manera queda ahí flotando, pero en realidad no lográs sincerarte de esa forma. Cuando él me vio así, como buen profesional y humano que es, me dijo: “Mirá, aflojemos acá, esperemos un poco, ¿te parece?” Y una vez que me relajé, ahí volvió la charla con Jorge y me dijo: “Bueno, dale, ¿cuándo empezamos de vuelta?”</p><p><b>—Es entendible y es correcto que todos los ojos estén puestos sobre la mamá. Pero el hombre que acompaña en un proceso, un tratamiento de búsqueda de un embarazo, vive también sus etapas de angustia, de frustración, incertidumbre. ¿Cómo te acompañó tu marido en el proceso? </b></p><p>—¡Uff! Mucho. Me acompañó un montón y es fundamental. <b>No sé si lo hubiera podido hacer sin ese acompañamiento de Jorge.</b> Y también, a ver, Luli, seamos sinceros, Jorge me lleva 20 años. También él tenía sus dudas. Me decía: “Todo bien con vos que estás con esto de los 40 y que hay críticas. Lo entiendo. Pero yo tengo 60 años. Y tengo tres hijos de 26, 27…" Como diciendo está bien que vos también estás con tus dudas y todo, pero avancemos, porque si bien no hay un reloj biológico para el hombre, de alguna manera hay cosas que le pasan por dentro y decís: “¿Voy a poder estar cuando él tenga 20?” Son cosas que interpelan. Pero más que nada el planteo de él era más a futuro, decir: “Yo quiero estar. ¿Y cómo voy a estar en este nuevo rol?" Él ahora se ríe y siempre dice: “Soy un pabu”. </p><p><b>—¿Qué es un pabu?</b></p><p>—Él dice que es un papá abuelo (risas). Pero dice: “Estoy feliz porque lo estoy disfrutando de otra manera”. Y a mí lo que más me gusta también es verlo a él en ese rol. Yo ya sabía que era buen padre, pero ver que sea buen padre con un hijo que vos tenés en común es como que te genera mucha satisfacción y el amor se multiplica. </p><p><b>—¿Qué fue lo que más te sorprendió de él como papá de tu bebé?</b></p><p>—Que quiso estar siempre en todo momento y que se comprometió mucho también con temas míos, me decía: “Tenés que estar bien alimentada”, “¿Estás pensando en nutrirte bien?”. Él es atento con todo, con acompañarme, estar presente en las ecografías, a darme esas seguridades que por ahí él ya tuvo esa experiencia. En esto que yo decía: “Che, soy grande, tengo 40 años”, fue psicológicamente un gran compañero en todo eso. Y después estuvo en la cesárea, en todo momento conmigo…</p><p><b>—Eso te iba a decir. Me parece espectacular, más allá de quién es él y de su trabajo, pensar en volver a convertirse en papá a los 60 años. ¿Cómo viven ese proceso de la cesárea, de los miedos?</b></p><p>—Por ahí no sé si se va a abrir tanto y a contarlo, pero yo lo cuento. Me tomo la licencia porque soy su mujer y lo viví con él (risas).</p><p><b>—¿Es como que vuelve a ser primerizo después de tantos años? </b></p><p>—Sí. Y también el tema de poner límites. Los hijos de Jorge le dicen: “Papá, vos no le vas a poner un límite”. Y él dice: “No, yo lo voy a educar, le voy a poner límites”. Y realmente cuando lo ve, se derrite. Antes de ir a trabajar comparten tiempo y lo carga de energía. Quiere volver a casa, obviamente limitado porque tiene una responsabilidad y todo. Pero yo digo: “Es bueno que tenga esos momentos”. Porque es muy importante hacer parte al otro. En eso me acuerdo que mi psicólogo fue clave. Me dijo: “Mirá, vos tenés que hacerlo parte, Jorge. O sea, acá son tres”. ¿Viste que a veces hay como una cosa de mamá-bebé? Pero somos una familia, no es que es mi bebé. Porque yo cuando empezamos, cuando arrancaba con este proceso, era de decir “mi bebé”. Entonces, me reeduqué en eso y es nuestro bebé.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JCVCWNIDINEQZEVPMQELRRFQYM.jpg?auth=cc87c49ca4da226e83bd24ceac16d5446c5c4a24579f208b1a52718151e38b70&smart=true&width=6192&height=4128" alt=""Vale la pena haber pasado por todo para llegar a este momento", expresó Belén en diálogo con Luli. Fotografias: Maximiliano Luna" height="4128" width="6192"/><p><b>—Dijiste antes: “Era un momento dificil para mí, estábamos en una campaña feroz”, ¿qué es lo más difícil de ser la mujer de un hombre tan importante? </b></p><p>—Lo más difícil a veces es que vea la gente con otros ojos la persona que tenés al lado. Lo más difícil a veces es que la gente generaliza mucho la política y se enoja con la política, y vos por ahí dormís con esa persona y sabés las intenciones que tiene. Y de repente cuando por ahí la política empieza a cometer errores y vos te casaste con un político, salir con esa bandera no defensa, sino de decir: “Che, este para mí vale la pena”. Es como que hay un enojo muy grande.</p><p><b>—Entendible, ¿no? Digamos que la política ha sido bastante cuestionable en nuestro país. </b></p><p>—Por supuesto. Por eso también creo que tenemos un fenómeno de la política que es emergente, que Milei. La gente estaba muy enojada con la política tradicional y buscó algo diferente y creo que está bien también que suceda eso. Pero en los momentos de campaña se vive mucha violencia. Hoy creo que la política también está en un nivel donde no hay límite, ¿no? Como que traspasa todo. Hoy se pega abajo del cinturón. Se mete mucho en la familia, tenés que estar muy preparado para eso, tenés que estar bien protegido, tu hogar tiene que estar protegido.</p><p><b>—Qué difícil eso, ¿no? ¿Cómo lográs atravesarlo? </b></p><p>—Entendiendo dónde estoy parada, siempre con mucho sentido común, acompañando, involucrándome, porque está bueno también conocer las realidades, pero ya siendo un actor. O sea, conocer a la gente, cuáles son las verdaderas necesidades para poder empatizar, poder entender también los enojos a veces. A mí me gusta realmente involucrarme.</p><p><b>—¿Te ves en algún momento haciendo política? </b></p><p>—Esa es siempre la pregunta que viene (risas). </p><p><b>—Es que me decís involucrándome y digo... </b></p><p>—No, yo desde este lugar. Me convertí en la mujer del jefe de gobierno, pero antes, cuando Jorge era intendente de <b>Vicente López</b>, siempre me gustó hacer. Estar al lado de él, pero utilizar bien ese rol. No es fácil acompañar, porque a veces el acompañamiento te pone en un lugar de mujer accesorio. Y vos decís: “Pará, yo tengo voz, tengo micrófono, me recibí, soy más que eso”. Sí me pongo al lado y me visto para un evento, que tenés que estar impecable y todo eso, pero me parece que uno también puede capitalizar esos lugares desde un lugar mucho más sutil. </p><p><b>—Es un lugar de mucha responsabilidad. </b></p><p>—Yo lo tomé así y tengo mis propias causas y me gusta. Ahora estoy con un proyecto que se llama <b>Alumbrando Futuro</b>, que ayudo a mujeres madres en situación de vulnerabilidad en distintas maternidades de la ciudad de Buenos Aires: en Maternidad Sardá, en el Hospital Fernández y en el Elizalde, el ex Casa Cuna, donde otorgamos capacitación y oficios a estas mujeres que acaban de ser mamás, que se encuentran con un montón de preguntas sin respuesta. Hay talleres de costura, de maquillaje, de monetización de redes sociales…</p><p><b>—De herramientas para que puedan salir adelante. </b></p><p>—Y todo esto se hizo con un estudio previo. Porque yo puedo darle un taller de costura a alguien, pero si después ese taller no lo quieren aprovechar, ¿de qué sirve? Entonces, estuvimos con un trabajo de seis, ocho meses viendo cuáles eran las necesidades como para tener resultados efectivos. Y estoy chocha porque ya pasaron más de cien mujeres por allí. Así que eso me pone recontra feliz. </p><p><b>—Hace un rato dijiste: “Estoy en un proceso también de búsqueda, de entender si quiero seguir dedicando tiempo, energía a esto o pertenezco a otro lado”. ¿Sentís que estás como encontrando un nuevo lugar a nivel profesional?</b></p><p>—Sí, creo que todo se complementa. Creo que una vez que tenés la posibilidad de poder hablar y de tener un micrófono y cierta visibilidad, es más fácil en ese sentido. Podés complementar.<b> A mí me encanta estar en la tele, me gusta, es mi pasión, pero en el último tiempo lo sufrí. </b>No era algo que vos decías: “Bueno, voy a la tele y es mi lugar en el mundo”. De repente la tele se volvió para mí muy hostil, muy del resultado, muy del rating, de la presión y sinceramente no… Por ahí hasta incluso de tocar ciertos temas que a mí no me generan, no se identifican conmigo. Viste que hoy es todo por rating. Entonces, de repente yo tengo que hablar de alguien y no tengo ganas de hacer eso. Uno lucha mucho también por generar, por tener tu propia independencia, tu micrófono, por trabajar en la tele, por ocupar un espacio. Yo ya no tengo que rendir cuentas de nada, trabajo en noticieros desde los 19 años. Pero cuando de repente te convertís en “la mujer de”, parece ser que todo llega de una manera muy fácil y de repente aparece la típica frase: “Esta está acomodada”. Y la verdad que no. Y son muchas más las veces que por ahí me quedo afuera que las que estoy. De repente se pone mucho más la lupa en lo que consigo que en lo que pierdo en el camino. Obviamente, es un trabajo personal, es algo que tenés que hacer vos para plantarte de otra manera y decir: “Yo no tengo que rendir cuentas, ya está. Estoy super preparada para los lugares que me dan, con mejores o peores resultados, pero no hay dudas de que estoy acá desde que soy chiquita, desde que estaba en Mar del Plata fui haciendo mis pasos y hoy me toca conducir”. Yo me tengo que sacar esa mochila, porque la mirada ajena siempre va a estar. Siempre soy consciente de que Jorge tiene un lugar súper relevante y la política es muy dinámica y uno tiene que ser consciente de que eso no es para toda la vida, que tenés otra vida para vivir con tu pareja, con tu marido y nunca perder eso, ¿viste? No perder ese eje. Entonces no hay que subestimar. Soy todo: mujer, ahora madre, periodista, esposa y soy lo que soy. Los años que vine haciendo mi propia carrera y dando mis propios pasos, dan cuenta de que yo estoy preparada para eso.</p><p><b>—Para ir cerrando y volviendo un poco a todo tu proceso de maternidad, me contaste cómo fue la búsqueda, la concepción y el parto. Contame, ¿cómo estás con esta etapa ahora?</b></p><p>—Estoy feliz. Como decía, es un lugar común, pero realmente <b>conocés el verdadero amor de tu vida cuando te convertís en mamá.</b> Estoy como en una situación de alerta constante porque estoy con vos hablando y de repente quisiera ver mi celular para ver cómo está Vito. Pero estoy feliz y súper adaptada. Los primeros días fueron difíciles porque es una situación completamente nueva y este ser depende únicamente de vos (risas).</p><p><b>—Y no viene con un manual.</b></p><p>—No, claro. También está bueno guiarse por propio instinto y decir: “Bueno, esta soy yo como mamá”. No escuchar tanto ruido de afuera, ¿viste? Porque realmente todo el mundo quiere opinar. Entonces, de repente vos decís: “Pará, pará”. Ahí hay que frenar la pelota y decir: “Bueno, yo soy mamá, esta es mi nueva versión”. Obviamente estoy feliz. Lo único que me está costando un poquito es el tema de la lactancia.</p><p><b>—Es un re tema.</b></p><p>—La lactancia es difícil, sobre todo para mujeres como yo, que no tienen tanta leche y que entonces el camino es la lactancia mixta. Y cuando vos hacés lactancia mixta tenés que competir con una mamadera que no genera nada de trabajo y tu bebé lo único que te pide cuando tiene hambre es traeme esa mamadera. Estoy en esa etapa de que es muy importante la lactancia porque yo quiero que mi bebé tenga los nutrientes necesarios. Pero por otro lado veo que estoy produciendo poca leche, estoy haciendo todo lo que tengo que hacer y trato de no frustrarme tanto. Tener profesionales también que te aconsejan y te dicen: “Bueno, vamos de a poco, tres meses, vamos por los tres meses, después vemos si podemos los seis meses”.</p><p><b>—Sí, regular la autoexigencia.</b></p><p>—Sí y tal vez no sentirte que sos menos mamá porque vos no podés amamantar. Muchas veces es como que yo me ponía esa presión al principio. Tomo tres litros de agua y de repente miro y nada… Vito me mira como diciendo: “Todo bien, mami, pero tengo hambre”. Y sinceramente, esto de no juzgarnos tanto, no ser tan autoexigentes con la maternidad, con la lactancia y decir: “Bueno, pará, me está pasando esto, lo voy a tratar de llevar de la mejor manera posible”. Obvio que estoy super concentrada y enfocada en que mi bebé sea feliz y que esté bien y nutrido. Pero de repente tengo que sacarme esa idea de no soy tan buena mamá porque no le puedo dar tanta teta. Me encantaría. Ojalá fuese de esas mujeres que veo en Internet, que veo en los reels (risas). Pero bueno, fue lo que más se me complicó. El embarazo estuvo bárbaro, la cesárea también y esto lo estoy llevando.</p><p><b>—¿Se encuentra con una linda versión de vos Vito?</b></p><p>—<b>Yo creo que Vito se encuentra con mi mejor versión</b>. Esto que te decía, ¿no? De volverme mucho más analítica y de ser un poquito más egoísta, en el buen sentido, de pensar un poco más en lo que me hace feliz a mí para poder dar mi mejor versión a este bebé. Yo digo: “No quiero estresarme tanto”. Quiero estar un poco más enfocada en disfrutar y en estar más tranquila porque todo pasa. Es como que a veces los trabajos decís: “Bueno, si en algún momento quiero volver a trabajar, voy a volver”. No es que se cortó la vida porque ahora me convertí en mamá, sino que es una nueva versión y creo que la mejor.</p><p><b>—Y si pudieses tomarte un mate con esa Belén de hace algunos años atrás que estaba por ahí un poco más angustiada o un poco más exigida por sí misma y por su entorno, su profesión, ¿qué te dirías?</b></p><p>—Que siempre sea fiel a sí misma, que uno sabe lo que tiene que hacer. Que se tiene que escuchar un poquito más, no para agradar a todo el mundo, sino concentrarse en lo que la hace feliz. Sacar el ruido externo. Uno también en determinados lugares tiene que cumplir un montón de estándares: tenés que estar bárbara, divina, acompañar y ser una buena compañera. Y de repente ahora también tenés que ser una buena mamá y si vas a trabajar, tenés esta carga tal vez de sos periodista, sos conductora, pero a la vez también sos la mujer de un jefe de gobierno. Entonces, de repente es todo un combo. Te juro que le diría relajá porque todo pasa. Nada es tan grave. Yo creo que esa Belén que por ahí aparece el año que viene y vuelve a retomar su trabajo, creo que le diría eso. Creo que Vito vino para eso, para decir: “Mamá, acá estoy yo, lo más importante soy yo”. Y es eso, ya está. Es como <b>una vez que te convertís en mamá, cambian todas tus prioridades.</b></p><h2>¿Quién fue el médico que la ayudó a convertirse en madre?</h2><p>El <b>Dr. Adán Nabel </b>es médico ginecólogo y especialista en Medicina Reproductiva, con más de dos décadas de experiencia dedicadas al diagnóstico y tratamiento de la infertilidad. Graduado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y con formación de posgrado en Ginecología y Obstetricia, desde 2005 forma parte del equipo de CEGyR, uno de los centros de reproducción asistida más reconocidos de Argentina, donde integra el Comité de Ética y coordina Preservarte, el programa de preservación de la fertilidad. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4Z3RJSJL6JDXLCYQNRJVRGERCM.png?auth=211b3e17e17e110e6aaa6025e00bafd44abc648ee6f1065deb186f1b326cdef5&smart=true&width=2752&height=1536" alt="Dr. Adán Nabel, médico ginecólogo y especialista en Medicina Reproductiva" height="1536" width="2752"/><p>Comparte su práctica clínica con la <b>Dra. Florencia Nodar</b>, médica especialista en Medicina Reproductiva, con quien acompaña a personas y parejas en tratamientos de fertilidad desde un abordaje interdisciplinario y personalizado. A lo largo de su carrera, el Dr. Nabel también lideró el programa de ovodonación del Instituto de Reproducción Israelí Panamericano (IRIP), en República Dominicana, y asesoró a centros de medicina reproductiva en distintos países de América Latina. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XFCERY24ZZHDBG3LSZH52QJ47A.png?auth=2212e81a09b3e24e67ab492807603fc2e97d6df501c87ea785c9fb96fc701da9&smart=true&width=662&height=463" alt="Dra. Florencia Nodar, médica especialista en Medicina Reproductiva" height="463" width="662"/><p>Autor de publicaciones científicas y expositor habitual en congresos nacionales e internacionales, combina la práctica clínica con la investigación y la divulgación sobre fertilidad, reproducción asistida y los avances que hoy amplían las posibilidades de quienes buscan formar una familia. La Dra. Nodar, por su parte, integra el equipo de especialistas de CEGyR y desarrolla su labor en el diagnóstico y tratamiento de la infertilidad, con foco en la atención integral de los pacientes y en la aplicación de las técnicas de reproducción asistida más avanzadas.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/YHQ66IBQLRBZBB2CGCTECUCRRE.jpg?auth=607d3665d60d82f3ad45367ce6444b2418e0a3956a0cee8ab712bc92a2b4adb6&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[María Belén Ludueña con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Tomás Fonzi abrió las puertas de su intimidad: la fama, su confesión sobre el rótulo de galán y las cuatro reconciliaciones con su pareja ]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/09/tomas-fonzi-abrio-las-puertas-de-su-intimidad-la-fama-su-confesion-sobre-el-rotulo-de-galan-y-las-cuatro-reconciliaciones-con-su-pareja/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/09/tomas-fonzi-abrio-las-puertas-de-su-intimidad-la-fama-su-confesion-sobre-el-rotulo-de-galan-y-las-cuatro-reconciliaciones-con-su-pareja/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el actor recorrió los momentos más importantes de su carrera, reflexionó sobre el impacto de la popularidad y explicó por qué nunca se sintió representado por la etiqueta que le adjudicaron durante años. Además, recordó los idas y vueltas que marcaron su vínculo sentimental hasta construir una historia de amor de 18 años ]]></description><pubDate>Thu, 09 Jul 2026 06:45:45 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“La verdad es que nunca me sentí un galán. Me enaltece que me lo digan, pero siento que me estoy colando en un casillero que no es mío”</b>, reconoció <b>Tomás Fonzi</b> durante una charla con <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Con más de 25 años de trayectoria en televisión, cine y teatro, Fonzi comenzó su carrera a fines de la década de 1990 con la exitosa tira juvenil <i><b>Verano del ’98</b></i> y luego consolidó su nombre con películas como <i><b>Nueve Reinas</b></i><b>, </b><i><b>Una noche con Sabrina Love</b></i><b> </b>y<b> </b><i><b>Kamchatka</b></i><b>.</b> </p><p>A lo largo de los años alternó proyectos de ficción, teatro y cine independiente, construyendo una carrera marcada por su versatilidad para interpretar tanto papeles dramáticos como de comedia. También tuvo un paso por la música con la conformación de su banda musical.</p><p>Actualmente, atraviesa un gran presente sobre los escenarios con<b> </b><i><b>Una Navidad de Mierda</b></i>, la comedia que lleva más de un año en cartel en el <b>Teatro Premier</b>, sobre la calle Corrientes. Con funciones de jueves a domingos, integra un elenco junto a <b>Verónica Llinás</b>, <b>Alejo García Pinto </b>y <b>Anita Gutiérrez</b>, bajo la dirección de <b>Peto Menahem</b> y la propia <b>Llinás</b>, y con producción de <b>Gustavo Yankelevich.</b></p><p>Durante la entrevista, el actor reflexionó sobre los desafíos de sostener una carrera artística a lo largo del tiempo, la importancia de conservar la curiosidad y las ganas de aprender, y la manera en que hoy transita el <a href="https://www.instagram.com/fonzista/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/fonzista/?hl=es-la"><b>reconocimiento del público.</b></a> También habló de su vida personal, de por qué nunca se sintió identificado con la imagen de galán que se construyó alrededor suyo y del valor que les da a la autenticidad, el disfrute del trabajo y los vínculos genuinos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BDNUSKUA4NAWJPO7GWGIBI7D6Q.jpg?auth=21311a03333e150975ab9fb46b8ed3c352518de9373677cda5b24efe939faa09&smart=true&width=3718&height=2091" alt="Tomás Fonzi: “Me enaltece que me digan galán, pero siento que me estoy colando en un casillero que no es mío”" height="2091" width="3718"/><p><b>—Este es el primer juego de </b><i><b>Casino Deluxe</b></i><b>. Sobre la mesa hay un millón de dólares y vos viniste a pedírmelo. Yo soy una señora con muchísimo dinero y vos necesitás convencerme de que te lo dé. Para eso, vas a tener que explicarme para qué lo querés. Según cuán sincero seas, te voy a ir entregando algunos fajos.</b></p><p>—Mmm yo lo usaría para tener una casa lejos, una casa en el campo, en una quebrada. Sale dinero porque hay que llevar los caños, la electricidad…</p><p><b>—¿En una quebrada argentina? </b></p><p>—Sí. A mí me gusta mucho el litoral. Me gusta pescar, me gusta el aire libre. Me gusta el verano. Pero soy team invierno, también, me gusta el invierno y la nieve. Tengo una fantasía también con eso…</p><p><b>—¡Qué lindo el litoral</b></p><p>—Sí, me encanta. Hay vida permanente por todos lados. Podría ser en <b>Corrientes</b>, la zona de los <b>Esteros del Iberá…</b></p><p><b>—Ahí te comprarías una gran casa. ¿Le harías cancha de fútbol, de tenis, estacionamiento en cabañas para todos tus amigos que van?</b></p><p>—Sí. Lancha, bajada de lancha… Aunque creo me quedo corto con la plata, ¿no?</p><p><b>—Te quedás cortísimo. Pero podés hacer algo más sutil...</b></p><p>—Sí, claro. Cuatro palos, una choza. No pasa nada. Me gusta igual.</p><h2>Por cuánta plata</h2><p><b>—En este segundo juego, tenés que contarme por cuánta plata harías determinadas cosas. Cuanta más plata necesites, menos ganas tener de llevarlo a cabo. </b></p><p>—Dale. Que miedo...</p><p><b>—¿Por cuánta plata harías una banda de rock, pero con temas religiosos?</b> </p><p>—No necesito mucho plata para eso. Con que me banquen el disco. Ya está (risas).</p><p><b>—¿Y hablarías de temas religioso? ¿No te jode?</b></p><p>—Podría hablar de temas religiosos, claramente espirituales. Podría bardear a una religión puntual también..</p><p><b>—¿Querés comentar algo? (risas)</b></p><p>—No, yo vengo de una formación religiosa católica, apostólica, romana. De un colegio de curas, de todos varones…</p><p><b>—Es como que ya lo tenés en el ADN el tema.</b></p><p>—Sí. De misa los domingos, de mucha culpa también...</p><p><b>—¿Qué es lo bueno y lo malo que te dejó todo ese aprendizaje sobre la religión?</b></p><p>—Me definió mucho por oposición, en un montón de cosas. Y a la vez es mi cultura, es la cultura en la que crecí. Y también cuando desmenuzo puedo encontrar cosas que me han hecho muy bien. Hay algo del cristianismo que está basado en cosas que están bien.</p><p><b>—Ser una buena persona...</b></p><p>—Sí, total. Después, se pone medio turbio y hay que empezar a separar la paja del trigo, ¿no?</p><p><b>—Pero hay cosas que sí nos constituyen desde los valores, ¿no?</b></p><p>—Sí, yo <b>creo que Jesús fue el primer Che Guevara</b>. No sé si el primero, pero fue un Che Guevara más de los que fueron apareciendo muy esporádicamente en nuestra historia, a quien también han secuestrado para otro fin. Lo pusieron en las remeras... “En nombre de él” se hicieron muchas cosas. Los emperadores romanos...</p><p><b>—Se desvirtuó un poco todo y fue muy utilizada su imagen, ¿no? Si se levantaría, tendría que recaudar una cantidad de dinero… </b></p><p>—Claro, regalías (risas). Los botines de guerra, todo, un montón de cosas (risas). Pero el tipo como personaje me parece fascinante.</p><p><b>—Totalmente. ¿Te ves haciendo a Jesús si alguien te llama para una película o serie?</b></p><p>—No, no…</p><p><b>—¡Ojo! Das ahí con el pelo un poco largo… </b></p><p>—No, no creo. No me crece la barba…</p><p><b>—Pero ahora te ponen todo.</b></p><p>—¡Me hacen todo con inteligencia artificial! (risas). Podría ser. <b>Sería el mejor papel de mi carrera. </b>Es espectacular. </p><p><b>—Es que lo entendiste bastante, tuviste que lidiar desde muy chiquitito con su idiología. No está mal.</b></p><p>—Igual fui fan también del <b>Che Guevara</b> (risas). </p><p><b>—Hay como un punto ahí, un fanatismo con gente que reivindica ciertos valores…</b></p><p>—Gente que habla del nuevo hombre, ¿no?</p><p><b>—Que se rebela en un montón de contextos sociales de esas épocas, redefiniendo otros valores para la sociedad.</b></p><p>—Sí, y poniendo en evidencia lo equivocado que estamos rumbeando. ¿Dónde está el foco? ¿Dónde está la buena vida? ¿Qué es la buena vida? Y <b>yo creo que la buena vida es estar rodeado de ojos, de empatía, de gente que querés</b> y esto (señala el dinero) es papel pintado. <b>La plata igual es clave. Es un medio para un montón de cosas, pero también es un problema.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2ZZKR5PH65DAFFO7S5SOQTAO6Y.JPG?auth=1fe13d3e80b2c3a64bc4793e5c8b12b38b611d3b1d70ce1201b39eee0c91b4ae&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Una fan apareció en la puerta de mi casa porque decía que yo la había llamado en un sueño", recordó el actor sobre la época de Verano del 98. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Arrancaste muy chico y con la particularidad de que empezaste en paralelo con tu hermana</b> <b>Dolores Fonzi…</b></p><p>—Sí. Pero a diferencia de mi hermana, ella tenía la súper convicción de que quería ser actriz desde que tenía cinco años. Yo medio que pintó. Después, me empecé a formar porque me daba vergüenza estar laburando y viviendo de eso sin… </p><p><b>—Pero tuviste un sentido de responsabilidad muy alto porque te formaste, trabajas de forma disciplinada, sos un artista serio. La vida te puso como algo que por ahí no lo buscaste, pero lo agarraste y lo hiciste profesión.</b></p><p>—Eso seguro. Y después, disfruté tanto de esas primeras experiencias que también fue como: “Bueno, dame más, ¿qué más hay que hacer? Qué lindo, teatro, cine, la tele, ¡Wow!”. Todo era una locura. Era como: “Bueno, ¿qué más hay que hacer?” De eso sí me hago recargo. Y después, las cosas que uno encuentra para aportar y en qué es bueno o en qué no tanto.</p><p><b>—En todos estos años de carrera imagino que viviste de todo. ¿Qué es lo más loco que hizo un fan por vos? Porque despertaste muchos corazones con esa imagen de galán, aunque decís que nunca te sentiste identificado con ese lugar. Tal vez no la buscaste, pero se construyó alrededor tuyo.</b></p><p>—Sí, es así. En los momentos donde todavía existían los clubes de fans era bárbaro. ¿Qué ha hecho una fan? Bueno, ser fan mía, en principio, que ya es una bocha (risas). No sé si es loco, pero Vicky, que le mando un beso, en todos los proyectos teatrales que hago desde hace años, se trae una torta que manda a hacer con los diseños de los personajes y nos pone a todos en en el fondant. Hizo tortas temáticas con cada obra. Se viene a verla y viene siempre. Son tortas impresionantes. Pero en cada proyecto está ahí. Eso es una gran demostración de amor. Pero me acuerdo en esas épocas, la gente iba a la puerta de los estudios...</p><p><b>—Pasaban horas y horas con frío, lluvia.</b></p><p>—Sí y mucha gente para vernos entrar y salir en las combis que nos llevaban. Yo salía a saludar siempre. Pero sí, esas cosas pasan. Después tuve una chica que flasheó un poco, pero porque ya tenía un temilla. Se me apareció en la casa de mi madre. Yo todavía vivía en <b>Adrogué</b>, tercer cordón en el Conurbano, hacia el sur. </p><p><b>—Muy lindo, por cierto. </b></p><p>—Divino. Voy muy poco, debería ir más. Se apareció en la puerta de mi casa. Le digo: “¿Pero cómo, qué haces?”. Siempre estaba en la puerta de Telefé por eso la conocía. Y le pregunté: “¿Qué hacés acá?”. Me dice: “¿Cómo qué hago acá?”. “Sí, ¿cómo llegaste a mi casa?”. “Sabía que vivías en Adrogué”, me dijo. A todo esto, era época de las revistas.</p><p><b>—La época de ir a la panadería a preguntar: “¿Dónde vive la familia Fonzi?"</b></p><p>—Eso hizo. Bajó del tren y dijo: “¿Alguien sabe dónde viven los Fonzi?”. Y encontró a uno que le indicó. </p><p><b>—¿Cuál fue su respuesta? </b></p><p>—Ella me dijo: “¿Cómo qué hago acá? Vos me pediste que viniera”. Digo: “¡¿Perdón?!”. Y ahí vino la frase que me quedó guardada para siempre: <b>“No me hagas lo mismo que me hizo Luis Miguel“.</b> “¿Qué te hizo Luis Miguel?”. “Vos anoche te metiste en mis sueños y me pediste que viniera a verte a tu casa hoy”. Se ve que cuando había venido Luis Miguel…</p><p><b>—Le había pasado lo mismo. </b></p><p>—“Me dijo que fuera al estadio a visitarlo y los de seguridad no me dejaron pasar. Y yo les expliqué”.</p><p><b>—Dulcemente, una mente que estaba un poco en otro lado. </b></p><p>—Sí. Pero estuvo bien con eso, poniéndome en la misma frase que Luis Miguel y yo le hicimos lo mismo. </p><p><b>—Hay como una similitud (risas). Tienen un sex appeal. Aparte vos tenías una banda de música. Hay cosas que coinciden. </b></p><p>—Sí. Hay como un cachorrismo (risas).</p><p><b>—Un beboteo gatuno. Pero la música fue algo que también estaba en tu vida.</b></p><p>—Siempre. Toco un poquito, tengo algunas canciones, he tenido alguna formación. Pero bueno, claramente ahí tengo un deseo, un pendiente. Por más que lo he hecho y hemos llegado a hacer cosas muy cercanas a lo que soñé en algún momento, me gustaría darle un poquito más de lugar y no con tanta irregularidad.</p><p><b>—¿Te pesó alguna vez que te encasillen como galán? </b></p><p>—No, la verdad que no. <b>Nunca me sentí galán.</b> Con este metro cuarenta... </p><p><b>—Pero despertás muchos suspiros. </b> </p><p>—Me enaltece que me digan galán, porque es como me estoy colando en un casillero que no es mío (risas). Pero es como decías antes, claramente, empecé en Verano porque era un pibito, un cachorrito lindo, medio dorado. Y abrazo eso, sin duda. También seamos francos, si no hubiera sido por la tele y que la gente me conozca, hubiera sido más luchón. Un enano luchón.</p><p><b>—Te allanó un camino más abundante.</b></p><p>—Sí, me dio como una pátina de... Uno apoya, ayuda y va aprendiendo también y mejorando en las artes, pero me parece que… Viajando a veces es como: “Hola. Estoy acá. Llegué”. Y de pronto estás en Turquía (risas). </p><p><b>—Los que estamos en este mundillo decimos: “¿Cómo viajamos tanto? ¿Cómo nuestra imagen llegó tan lejos?"</b></p><p>—La tele da esas cosas. Muy buenas, por cierto. <i>Globalization</i>.</p><h2>Yo nunca, nunca</h2><p><b>—Vamos a juntar a este juego en el que tenés que tomar un sorbo si lo hiciste. Imagino que lo habrás jugado mil veces.</b></p><p>—Lo conozco. </p><p><b>—Yo nunca, nunca fui impuntual. </b></p><p>—Sí, fui. </p><p><b>—Qué tema, ¿eh? Yo también lo tuve que mejorar mucho en mi vida. </b></p><p>—Fui, pero porque…</p><p><b>—Yo estoy mejor. En mi caso lo recibí como un legado la impuntualidad. Pero no quiero nombrar de quién públicamente.</b></p><p>—En una época era así laboralmente. Como que el más capo del elenco, llegaba dos horas tarde. </p><p><b>—Yo me refería a un legado familiar, de cuando es algo que está muy en el ADN. Después romperlo es difícil. Pero bueno, me he cruzado con gente que me ha dado muchas herramientas o visiones como para que entendiera y se puede dar vuelta. Se puede mejorar. Hay veces que lo logro muy bien, otras logro hasta ahí, pero yo sé que siempre lo doy todo cuando llego. Esa es mi compensación (risas). La rompo toda y en dos minutos te resuelvo todo. Eso complementa. </b></p><p>—Sí, en el trabajo era como un símbolo de estatus. Hablo de actores, actrices, en cualquier lugar, sea para laburar, a grabar o cualquier otra cosa... Aunque llegar temprano es ser impuntual también, ¿eh? </p><p><b>—Claro. Yo digo llegar a horario. Estoy de acuerdo. No es necesario llegar antes. </b></p><p>—Que no haya nadie esperándote ni antes ni después del horario.</p><p><b>—Claro, exactamente. Tener ese sentido de respeto. Porque también venir medio con cara de ort* cuando llegás tarde también está mal.</b></p><p>—O pensar que estás elevando tu estatus llegando tarde... </p><p><b>—¡Ah! No,. Eso lo tengo totalmente desconsiderado, me parece un horror. </b></p><p>—Claro, pero en mi caso algo de eso había. </p><p><b>—¿Lo hacías como desde un lugar de </b><i><b>cool</b></i><b>?</b></p><p>—Soy re ganchero, claro (risas).</p><p><b>—¿Cuánto te duró eso? ¿Vino una vez uno de más arriba y te dijo: “Te estás equivocando, pibe”?</b></p><p>—No, en algún momento creo que la pasé mal haciendo esperar a alguien que no debía. Y dije: “¿Qué te pasa, pibe?” </p><p><b>—No, lo mío nunca fue intencional. ¿Ya ha sido superado lo tuyo? </b></p><p>—Sí, totalmente. </p><p><b>—Ojo que nosotros compartimos un proyecto de trabajo y nunca llegaste tarde. </b></p><p>—Yo no, vos sí (risas).</p><p><b>—¡No puede ser! </b></p><p>—Un par de veces...</p><p><b>—Pero nunca estuve que entrar al programa cuando ya estuvieran conduciendo. </b></p><p>—No. Pero hay otras instancias de llegar tarde. </p><p><b>—Si la cámara se prende y yo estoy lista, no preguntes cuánto tiempo puedo tardar. Ya estoy acá. </b></p><p>—Con maquilladores y vestuaristas tirados en el piso, exhaustos de hacer todo en 10 minutos (risas). </p><p><b>—Bueno, pero por ahí vengo semalista y no me importa salir así.</b></p><p>—Tenés un punto a tu favor.</p><p><b>—Lo compenso con mucho amor. Mi equipo me quiere mucho. Pero yo siempre estuve en ese programa y en casi todos los programas a la hora que toque. Intento hacerlo lo más posible. </b></p><p>—Está perfecto.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JAD625QLW5H3BMQ7LLZMX5WRCU.JPG?auth=c063eae4ef409655514d70cac6d7d3face6738f691959cbf785ccbe4651ebf3d&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Estoy en la cuarta gestión con mi actual mujer", explicó Tomás en diálogo con Emilia. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>—Vamos a ir a la siguiente... Yo nunca, nunca volví tres veces con la misma persona. </b></p><p>—Casi. Es que cuatro veces volví con la misma persona. Voy a tomar igual. Estoy en la cuarta gestión con mi actual mujer. </p><p><b>—Me parece re interesante entender lo que se pueda contar. ¿Son una pareja de cuántos años? </b></p><p>—Y en esta última etapa, 18 años. </p><p><b>—¿Pero en total? ¿Con todos los cortes en el medio?</b></p><p>—¡25 años!</p><p><b>—Desde que se conocieron el primer día hasta el día de hoy, con cuatro impases pero de no mucho tiempo. </b></p><p>—El primero y el segundo, pocos meses. Hubo uno que fueron, tres o casi cuatro años sin saber nada el uno del otro.</p><p><b>—¿Pero eso fue muy al principio de la relación y este último bloque son 18 años? </b></p><p>—Sí, exacto.</p><p><b>—Pero ese último bloque ya es un montón igual. </b></p><p>—Sí, ya casi que no existe más eso en la sociedad. Estamos en extinción. Yo a esta altura ya empiezo a pensar en otras magias, no sé. Porque no sé qué pasó. No entiendo. <b>Cuando nos vimos por primera vez, que nos dimos un beso sin hablar, sin decimos hola, en el Club 69, un jueves, hubo algo que me hizo efecto y no puedo explicarlo.</b> Después con el tiempo siempre fue lo mismo, también fuimos creciendo y cambiando. Habían cosas que teníamos cada uno por su lado, que eran claramente incompatibles. Pero después también fue pasando que volvíamos y se rompía la cosa, porque se ve que había algo muy básico o fundamental que nos atraía…</p><p><b>—Los seguía uniendo. </b></p><p>—Eso. nos decía que éramos el uno para el otro y después en la práctica cosas que no eran viables. Yo recién también empezaba con todo este quilombo de la tele, estaba mi primera obra de teatro, mi primera película, también en Verano del 98. Fue muy fuerte para los dos al principio, ella como que no entendía nada, teníamos 20 años, 19. Éramos muy chicos. </p><p><b>—¿Hoy en día qué sentís que es la relación de ustedes dos? </b></p><p>—Y hoy en día hay muchos factores. Todavía me es un misterio eso, todavía me es un misterio ella en un montón de aspectos. <b>Ese magnetismo, ese mirarnos a la cara y sentir que nos conocemos de toda la vida, de otra vida, de otro mundo, no sé de dónde.</b> La piel, obviamente, la atracción sexual, sin duda alguna. Había una química, una piel, insisto, eso hoy en día todavía es un mundo a descifrar y eso me parece clave también en la continuidad, en estos 18 años. También es un bardo todo, es muy difícil, también no creo en la estructura en la que nos montamos como humanos. Creo que esa estructura niega un montón de cosas que tienen que ver con la naturaleza y que hay un montón de la estructura monogámica de hasta que la muerte nos separe, que tiene que ver con estas cosas… </p><p><b>—Más religiosas.</b></p><p>—Oscuras de la religión. Digo oscuras porque son mandatos que parten del miedo, ¿viste?</p><p><b>—Sí, que además te apagan todo. Porque por ahí sucede, pero desde un lugar más orgánico, con errores también, ¿no? </b></p><p>—Sí. La semilla o el germen de todo lo que se va construyendo alrededor del amor, bueno, una estructura. Y obviamente que las relaciones a lo largo de los años van pasando por etapas muy distintas. Pero creo que esencialmente todos empezamos a rodearnos de eso que nos pasa a nivel pasión romántica y el amor y la conexión en todos los aspectos con la otra persona, que lo rodeamos de esas cosas que van en contra o que lo perjudican. No sé cómo explicarlo. Digo, hay algo de mantener el misterio, de no estar en contacto permanente con la miseria del otro que atenta contra eso. Nos aferramos a cosas. “Esto debe ser así”. Sí, pero eso nos hace mal. Habría que replantear un poco cosas, pero bueno, es difícil también. </p><p><b>—Me imagino que estar en un vínculo con una persona que también por tantos años te acompaña, por cómo veo que pensás, debe tener una mentalidad similar a la tuya.</b></p><p>—Sí, somos conscientes. Somos muy conscientes e intentamos construir desde el amor. Siempre.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3NJBTZD2OJDFVOZSN4IQ2FXW2E.png?auth=366cd7bd1570278878856a6c419096b84cca2e7399bbef69df09223b18bc6c7b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Tomás Fonzi con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Saula Benavente revivió su historia de amor con Luis Brandoni y los prejuicios por la diferencia de edad]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/06/saula-benavente-revivio-su-historia-de-amor-con-luis-brandoni-y-los-prejuicios-por-la-diferencia-de-edad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/06/saula-benavente-revivio-su-historia-de-amor-con-luis-brandoni-y-los-prejuicios-por-la-diferencia-de-edad/</guid><dc:creator><![CDATA[Fernando Marín]]></dc:creator><description><![CDATA[Infobae Studio presenta el cuarto episodio de Proyecto 86, conducido por Fernando Marín. En un mano a mano conmovedor a dos meses de la muerte de Luis Brandoni, su última pareja, la guionista, productora y directora, Saula Benavente rompe el silencio: el amor sin importar los 33 años de diferencia, los prejuicios que tuvo que vencer, el pacto de fidelidad con Solita Silveyra en las tablas y la imperdible anécdota de por qué el actor le plantó un almuerzo al mismísimo Robert De Niro]]></description><pubDate>Tue, 07 Jul 2026 14:15:10 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay pérdidas que tardan en asimilarse porque la persona que se fue era, en sí misma, más grande que la vida. Apenas dos meses después del fallecimiento de <a href="https://www.infobae.com/tag/luis-brandoni/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/luis-brandoni/"><b>Luis “Beto” Brandoni</b></a><b>,</b> el nuevo episodio de <a href="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/"><b>Proyecto 86 —el ciclo audiovisual de Infobae conducido por Fernando Marín</b></a> que se estrena cada lunes en YouTube— recibe a<b> Saula Benavente</b>. Hija del célebre escenógrafo Saulo Benavente, directora, escritora y productora, Saula comparte un retrato de intimidad absoluta sobre el hombre con el que convivió y co-creó durante los últimos catorce años de su vida.</p><p>Lejos de los flashes de la leyenda del cine y del peleador político, <b>Benavente describe a un Brandoni de entrecasa, entrañable y ajeno a las dimensiones de su propia popularidad</b>; un hombre que se sorprendía al verse en un mural y que insistía en dejar su teléfono fijo al alcance de cualquiera. Con absoluta honestidad intelectual, Saula confiesa los prejuicios que debió derribar por la diferencia de edad en los comienzos de la relación, repasa el conmovedor apoyo de Solita Silveyra en el último tramo de la carrera del actor y revela anécdotas imperdibles que involucran a figuras internacionales como <b>Robert De Niro y Marcelo Mastroianni</b>, transformando el encuentro en un documento biográfico invaluable y en un homenaje sincero y visceral.</p><p><b>Fernando Marín:</b> Frente a mí hay una mujer supermona que, nada más ni nada menos, acompañó durante los últimos trece o catorce años a un hombre que va camino a ser leyenda, que fue Luis “Beto” Brandoni. Saula Benavente... un apellido que sin duda es rimbombante, porque todo el mundo cree que su abuelo fue Jacinto Benavente, el que ganó el Premio Nobel en 1922. Eso es una mentira. Sin embargo, esto proviene de que su padre, Saulo Benavente —el mejor escenógrafo argentino de todos los tiempos—, era un fantasioso. ¿Es así?</p><p><b>Saula Benavente:</b> Exacto, Fernando. Sí, mi papá fantaseaba mucho, inventaba historias y llegó a decir eso. Pero la verdad es que Jacinto Benavente probablemente podría ser algún familiar de un árbol genealógico que habría que coser con muchas ganas, pero no era mi abuelo. He tenido otros abuelos que no dejan de ser interesantes: el papá de mi papá era un escritor de sainetes, muy amigo de Cátulo Castillo y de todo ese grupo de Boedo<b>. Y más adelante en el árbol tengo familiares cirqueros, devlos circos de carromato.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZEKGT3PFZNEE3PAL3B4JFKHME4.jpg?auth=ffe92dd3136ae686a27aa158eee74545c2c415556f7a98dab9ff48e7fb60dad6&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Con Beto fueron muchos años y yo hoy digo que hubo muchos formatos, distintos momentos y períodos. Nos llevamos muy bien", afirma Saula Benavente" height="1080" width="1920"/><p><b>FM:</b> Esta mujer que tengo enfrente es escritora, productora y guionista. Pero vamos a hablar un poco de esos catorce años al lado de Beto Brandoni. ¿Cómo te llevabas con él? ¿Te llevaba treinta y seis años?</p><p><b>SB:</b> Treinta y tres, no le pongamos más (risas). <b>Con Beto fueron muchos años y yo hoy digo que hubo muchos formatos</b>, distintos momentos y períodos. Nos llevamos muy bien. A mí, por sobre todas las cosas, más allá de la admiración y todo, Beto me divertía mucho. Eso es lo que tenía. Y esa cosa gruñona que tenía, para mí era fabulosa; otros por ahí la sufrían, yo no.</p><p><b>FM:</b> Era gruñón. Me acuerdo de la última cena que tuvimos los cuatro juntos en una parrilla de la Recova, después de la obra que estaba haciendo con <b>Solita Silveyra</b>, <i>¿Quién es quién?</i>. Nos sentamos los cuatro y él levanta la cabeza, mira la pared y dice: “Uy, en el mural estoy yo”. Era una pintura inmensa. No lo podía creer, se sorprendió tanto que se sacó una foto él mismo. Llevaba como ese pedazo de niño, siendo a la vez un actor brutal. Eso era Beto.</p><p><b>SB:</b> Pero mirá, eso de la foto para mí responde a que había un lugar donde él no es que lo negara, sino que directamente no era consciente de su popularidad o de lo que eso significaba. Una semana antes de su internación estuvimos en Punta Cana, con escala en el aeropuerto de Lima. La gente lo paraba para pedirle fotos, y Beto me decía por lo bajo: “Preguntales de dónde me conocen”. Hay otro ejemplo por el que yo siempre me enojaba un poco con él:<b> el teléfono fijo de la casa lo tenía todo el mundo.</b> Era normal que lo llamaran periodistas a cualquier hora, por ahí estábamos durmiendo, y atendía. El celular también lo tenía todo el mundo. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OV2FK2XG7BDPBHZGJ6UZZ57Q2A.jpg?auth=fa5ec461305055ec57c931293307dc8521edd8daeb18ebd775eb2e7824ebd01d&smart=true&width=1920&height=1277" alt=""Una semana antes de su internación estuvimos en Punta Cana, con escala en el aeropuerto de Lima. La gente lo paraba para pedirle fotos", recuerda Benavente (Gaston Taylor)" height="1277" width="1920"/><p><b>FM:</b> ¿Lo extrañás?</p><p><b>SB:</b> Muchísimo. Sí, sí. Es en la cotidianidad. <b>Es en el “uy, tengo que llamarlo a Beto”</b>... A Beto le encantaban los picantes, entonces yo en todos los viajes que hacía me iba a un súper a ver qué picantes nuevos había para traerle. El hecho de no comprar ahora algo picante para él es doloroso. Yo había armado mi vida de acuerdo a sus horarios de teatro, eso es lo loco. Me está costando desarmar esas costumbres.</p><p><b>FM:</b> Yo me di cuenta en algunas salidas al teatro que Solita Silveyra era como un bastón muy importante para él en el escenario, ¿es así?</p><p><b>SB:</b> Solita fue lo mejor que le pasó en el último tiempo. Fue la compañera ideal porque <b>Beto estaba un poquito débil últimamente </b>y tenés que tener una compañera con esa generosidad. Me acuerdo un día que me llama y me dice: “Che, no lo vi bien a Beto ayer”, pero inmediatamente me aclaró: “Yo te voy a decir una cosa, Saula: yo con Beto voy hasta el final; la obra se va a hacer mientras Beto quiera hacerla”. Para mí eso es un acto de amor y de fidelidad tremendo, que habla muy bien de Solita, pero también de lo que generaba Beto.</p><p><b>FM:</b> Tenés 53 años, ¿tenés cerrado el corazón para el amor?</p><p><b>SB:</b> No, nunca. Creo que el corazón ni se cierra ni se abre; uno va por la vida y los amores aparecen. De hecho, Beto apareció en mi vida de una manera absurda, en una fiesta a la que yo no quería ir. Fui a acompañar a mi mamá y a Solita al cumpleaños de 80 de Claudio Segovia. Por un problema de ubicación me ocuparon la silla y terminé en otra mesa, sentada al lado de Beto. Ahí apareció. Mis amigos ahora me cargan y me dicen que después de Beto me toca un jovencito (risas). Yo nunca me había fijado en hombres mayores, no era mi estilo. Venía más del palo del rock —el padre de mi hijo era el percusionista de los Fabulosos Cadillacs— y del cine independiente. Beto era algo muy distinto. Pero lo que me pasó en esos primeros tiempos fue <b>enfrentarme al prejuicio que yo misma tenía y no sabía que existía.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IU6INTZA3VBNBNAY7PBGDGQGYM.jpg?auth=f8878212fb008881a9eb92683d34cb9b8208902fafa4a0b078375467b55ec23b&smart=true&width=1920&height=1277" alt="" Yo, que siempre me sentí una canchera y una moderna, de repente me descubrí llena de prejuicios. A mí me daba vergüenza que me tomara de la mano en la calle por el qué dirán”, cuenta Saula (Gaston Taylor)" height="1277" width="1920"/><p><b>FM:</b> ¿Por los años de diferencia?</p><p><b>SB:</b> Claro. Yo, que siempre me sentí una canchera y una moderna, de repente me descubrí llena de prejuicios. A mí me daba vergüenza que me tomara de la mano en la calle por el “qué dirán”. Pensaba: “Van a decir que esta está con un señor mayor”. Nunca creí que me iba a importar, y me pasaba. Después me di cuenta de que yo no era una conejita de Playboy con un millonario; yo ya tenía 40 años, una vida bien encaminada y no necesitaba económicamente de un hombre. ¿Qué era ese prejuicio? Cosas de la vida. Pero una cosa que me enamoró de Beto es que fue la primera vez en mi vida que me involucré en una relación donde sentí que me abrazaban. No sé cómo explicarlo... era como un “uy, guau, ¿me puedo apoyar acá?”. <b>Alguien que ya tenía la vida hecha y que te daba esa seguridad era maravilloso.</b></p><p><b>FM:</b> ¿Lo celabas?</p><p><b>SB:</b> Era pícaro, muy pícaro. Yo siempre le decía en broma: “Mirá, si me vas a dejar por alguien, <b>me dejás por la Borges</b>; que sea por una reina”. La quiero mucho a Graciela. Trabajaron juntos, se quisieron muchísimo, se coqueteaban y creo que hubieran sido una gran pareja en otra época.</p><p><b>FM:</b> Si tocaras un botón verde en un panel y se reflejara en la pantalla el sueño de tu vida, una meta realista, ¿qué te gustaría que apareciera?</p><p><b>SB:</b> Yo sueño con un futuro o con una tercera edad llena de animales. Eso es lo que sueño. No tengo más ambición que esa: me encantaría tener un burro, Fernando. Muero por tener un burro y unos pavos reales. Con Beto fantaseábamos mucho con eso. Cuando fuimos a tu casa de campo, al volver pasamos mucho tiempo hablando de eso: “Tenemos que tener algo así pero más chico”. Yo siempre le decía: “Beto, tengamos un burro”. Quedó como un juego. Éramos muy amigos de <b>Marisa Strassera</b>, la viuda del fiscal, que tenía un rancho en Cruz del Eje, y siempre le decíamos que se lo íbamos a comprar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TTGZAKRVNRFDPDWDAH66RHXLBY.jpg?auth=e816a1e571ae9a1d463d3f6d32d2de43b5a0ee1f090e507b10e73350001c844d&smart=true&width=1920&height=1277" alt="Fernando Marín recibió a Saula Benavente, última pareja de Luis Brandoni, en Proyecto 86 de Infobae (Gaston Taylor)" height="1277" width="1920"/><p><b>FM:</b> Nosotros hace muchos años que vivimos en el campo, soy un amante de los caballos, las gallinas, los faisanes... y tuvimos una burra, Chita. Se acercaba a la galería y hasta asomaba la cabeza adentro del living, era divina. Así que ya sé qué regalarte <b>cuando cumplas los 60: te voy a regalar una burra.</b></p><p><b>SB:</b> ¡Me vuelvo loca! Nosotros con Beto nos conformábamos con perros porque teníamos dos casas y como dos vidas distintas. En la de él nos levantábamos, nos vestíamos, desayunábamos y leíamos el diario. En la mía salíamos al jardín a darle de comer a las tortugas, a los gatos y adoptamos dos perros: primero una galga, Emma, y hace poco a Sarmiento, un perrito callejero hermoso. Nos conformábamos con eso porque era una fantasía; yo no lo veía a Beto lejos de los escenarios, era imposible llevármelo a vivir a un rancho. Pero es un proyecto que a mí me gustaría hacer en el futuro con quien me quiera acompañar. Con Beto hicimos muchísimo de lo que queríamos hacer, y otras cosas quedaron pendientes, como siempre pasa en la vida.</p><p><b>FM:</b> ¿Sos agnóstica o creyente?</p><p><b>SB:</b> No soy creyente. Soy absolutamente pesimista en relación a la humanidad. Beto no era así, él era mucho más optimista que yo.</p><p><b>FM:</b> ¿Creés que terminamos en polvo?</p><p><b>SB:</b> Sí, creo que sí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7UEGVTDBN5HGVELUWOIWAIK2UQ.jpg?auth=edb3b9e4a880e501d06a421645770639cd15151346ae2f1e11f26008031a0c92&smart=true&width=1920&height=1277" alt="FErnando Marín encabeza el ciclo de entrevistas Proyecto 86 en Infobae (Gaston Taylor)" height="1277" width="1920"/><p><b>FM:</b> Te lo pregunto por las dudas, como somos amigos... Yo ya pedí que cuando a mí me toque, quiero un entierro tradicional: que hagan misa, que lloren, que pongan flores, y a la semana que se junten, hagan un asado, un partido de fútbol y se rían recordándome. Nada de cremación. ¿Vos cómo lo recordás a Beto hoy?</p><p><b>SB:</b> Es muy reciente todavía, pasaron apenas dos meses de su muerte. Todavía no estaba preparada para que se fuera, por más que uno nunca lo está.<b> Pero lo vivo con una gran tranquilidad porque el último año y medio con él fue espectacular</b> en el sentido del acompañamiento y de entenderse. Uno va cambiando con los años y empieza a tener otras necesidades, y creo que nos pudimos acompañar muy bien. Tuvimos el proyecto juntos de la película, que fue lo que más nos unió en estos trece años porque lo pudimos ir concretando. Hay un lugar en mí de satisfacción, de saber que no pude haber hecho más por él.</p><p><b>FM:</b> Para ir cerrando, decime dos cosas: contame la historia con Robert De Niro y por qué tenés en tu mano ese anillo de hombre que gesticulás tanto.</p><p><b>SB:</b> Este anillo es uno de los pocos que no pierdo y que no me saco nunca. Lo usó Marcelo Mastroianni en la película <i>De eso no se habla</i>, de María Luisa Bemberg, donde mi mamá hizo el vestuario. Lo rescaté de la casa de mi mamá donde estaba guardado y a veces me mando la parte diciendo que lo usó él. Y mirá cómo se linkea: una vez vino Robert De Niro a la Argentina y comimos en lo de Beto. Se armó una discusión hermosa entre <b>Lito Cruz, Beto y De Niro</b> sobre quién había sido el mejor actor de todos los tiempos. Lito decía que Marlon Brando, y De Niro decía que no, que él había tenido una mala experiencia trabajando con Brando y que el mejor de la historia era Mastroianni, porque podía hacer comedia y drama perfecto, y Brando no podía hacer comedia.</p><p>Y la otra anécdota que lo pinta a Beto de cuerpo entero es de cuando De Niro vino a filmar la serie acá. Llegó un domingo a la mañana y los directores, <b>Gastón Duprat y Mariano Cohn</b>, lo llaman a Beto y le dicen: “Beto, llegó De Niro y te quiere ver, venite al hotel y almorzamos todos juntos”. ¿Y sabés qué les dijo Beto? “No, yo no puedo, me tengo que ir a comer a lo de Vittorio”. Vittorio era su mejor amigo de toda la vida y todos los domingos comía pasta con él. ¡Le dijo que no a <b>Robert De Niro</b> por ir a comer los pastas con su amigo de siempre! Esa cosa de Beto lo describe entero: era el mismo tipo accesible que daba su teléfono de línea a todo el mundo. Para él, Vittorio estaba primero que De Niro.</p><p><b>FM:</b> Hemos pasado un momento hermoso con una mujer que estuvo al lado de una leyenda en sus últimos trece años. Hasta su nombre es atractivo: Saula. Hija de artistas, escritora y productora. Fue un placer enorme y <b>la gente de </b><i><b>Infobae</b></i><b> lo va a disfrutar muchísimo. Gracias, querida Saula.</b></p><p><b>SB:</b> Gracias por la invitación, Fernando.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZEKGT3PFZNEE3PAL3B4JFKHME4.jpg?auth=ffe92dd3136ae686a27aa158eee74545c2c415556f7a98dab9ff48e7fb60dad6&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA["Con Beto fueron muchos años y yo hoy digo que hubo muchos formatos, distintos momentos y períodos. Nos llevamos muy bien", afirma Saula Benavente]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Lucas Barrios: la enseñanza que le dejó Klopp, su encuentro con Messi en un avión y el asado virtual con Maradona]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/07/lucas-barrios-la-ensenanza-que-le-dejo-klopp-su-encuentro-con-messi-en-un-avion-y-el-asado-virtual-con-maradona/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/07/lucas-barrios-la-ensenanza-que-le-dejo-klopp-su-encuentro-con-messi-en-un-avion-y-el-asado-virtual-con-maradona/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, el ex goleador recordó sus experiencias jugando en destinos tan diversos como Alemania, Rusia, China y Brasil. Sus anécdotas con Leo y Diego]]></description><pubDate>Tue, 07 Jul 2026 05:35:08 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Lucas Barrios</b> nació en San Fernando, provincia de Buenos Aires, el 13 de noviembre de 1984. Se inició futbolísticamente con la camiseta de Argentinos Juniors y luego llevó a sus goles a diversos destinos a lo largo del mundo. En Chile jugó en Deportes Temuco, Cobreloa y Colo Colo. También lo hizo en Alemania (Borussia Dortmund), Rusia (Spartak Moscú), Francia (Montpellier), México (Atlas), China (Guangzhou Football Club), Brasil (Palmeiras y Gremio) y Paraguay (Sportivo Trinidense y Sportivo Luqueño). En Argentina vistió los colores de Tigre, Tiro Federal, Huracán, Gimnasia y Esgrima La Plata, Defensa y Justicia y Patronato.</p><p>A nivel selecciones, el ex goleador adoptó la nacionalidad paraguaya. Con la selección <i>guaraní </i>disputó Eliminatorias, el Mundial 2010 y dos ediciones de la Copa América (2011 y 2015). Ya retirado, comenzó su carrera como entrenador y su primer club fue Sportivo Luqueño de Paraguay, el mismo con el que disputó sus últimos partidos como futbolista profesional. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DZAD34GEWVBFZACSBIZ42ONUAI.jpg?auth=5a5dfae3abb14656c911c946847ea04112b44f591329657c1d495977de1b12c9&smart=true&width=5988&height=4128" alt="Lucas Barrios tuvo una extensa trayectoria como futbolista (Foto Maximiliano Luna)" height="4128" width="5988"/><p><i><b>-¿Sentís que en Argentina no tenés el mismo reconocimiento que tuviste en otros países?</b></i></p><p>-La verdad que acá en Argentina no he jugado por ahí en clubes donde tuve la posibilidad de decir <b>“fui campeón”</b>, como me pasó con Gremio, con Palmeiras, que tengo una identificación, o con Colo-Colo mismo. Sí estuve en Argentinos Juniors, que para mí es la cuna de jugadores que ha sacado Argentina, un semillero. También jugué en Huracán, estuve en Gimnasia, en Defensa y Justicia, que también tengo relación. No me puedo quejar de la carrera que hice. Sí, por ahí capaz que me tocó hacerle goles a la Argentina en su momento (<i>NdR: jugando para Paraguay</i>). Pero siento que acá se me tiene un respeto, siempre la gente me ha dado cariño, porque siempre manifestó que le hubiese gustado verme también en la selección argentina. Sí hay un respeto por todo lo que yo he representado también al fútbol sudamericano. Y sí, por ahí no hay ese reconocimiento a nivel clubes, pero a nivel de mi carrera, a nivel de lo profesional que uno ha sido todos estos años, lo siento.</p><p><i><b>-¿Cómo fueron tus inicios? ¿Dónde naciste?</b></i></p><p>-Nací en un barrio muy humilde, en San Fernando. Éramos ocho hermanos, mi viejo laburaba y casi no lo veíamos. No era fácil y en ese momento teníamos que darnos la mano entre todos para que se pueda dar la posibilidad de que lleguen esos cinco pesos para que yo pueda viajar. Me tomaba el 21, el 47... </p><p><i><b>-¿De esos ocho hermanos jugó algún otro al fútbol?</b></i></p><p>-No, no jugó ninguno después. Mi papá apostó para que yo pueda hacer esa carrera. Después, obviamente con los representantes uno tenía ayuda en ese sentido, pero hasta llegar era un tema. Pero por eso yo les digo a los chicos de barrio que soy de San Fernando y por ahí soy muy reconocido ahí, que confíen, que se puede. A mí no me tocó ir a un colegio que era bilingüe, que tenía esa posibilidad de formarme. Lo terminé, porque el fútbol me ayudó también después a terminar la secundaria para recibirme de entrenador. <b>Pero en el fútbol encontrás un montón de cosas. Y la cultura que te da el fútbol también a nivel internacional es muy buena, porque de empezar en un lugar humilde terminé volviendo con cuatro o cinco idiomas. </b></p><p><i><b>-¿Eso es una excepción o es una regla? Porque hay muchos jugadores que la rompieron en Europa o en distintos lugares del mundo y por ahí no hablan otros idiomas. Incluso Messi dijo hace poco que se arrepentía de no haber estudiado inglés. ¿Vos qué idiomas sabés?</b></i></p><p>-<b>Alemán, que para Klopp era una regla, no una opción. </b>Trabajamos muy bien en conjunto varios años y me exigía (el idioma), para la comunicación con mis compañeros, con él mismo. Y después yo me di cuenta que el trato era diferente cuando vos te comunicás directo, porque cuando te comunicás a través de una tercera persona no sabés cómo le llega. Entonces ya después me comunicaba y era espectacular. </p><p><i><b>-¿Vos llegás a Alemania, al Borussia Dortmund, está Klopp y te dice: “Escuchame, para jugar tenés que aprender el idioma”?</b></i></p><p>-Sí, y un día obviamente que me da indicaciones y yo iba para cualquier lado. Iba para adelante, iba para atrás o así...una puteadas me comía, en alemán, no entendía nada todavía (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3VPEQSFGSJDQLESA7C6RLOIWEU.jpg?auth=34bd08e83001d7b5665d026c1a28964a81eac5a721c77b462021220c23cabd00&smart=true&width=5424&height=3900" alt="Lucas Barrios se lanzó el año pasado como entrenador (Foto Maximiliano Luna)" height="3900" width="5424"/><p><i><b>-Pero te dabas cuenta</b></i></p><p>-Me puteaba, hasta que me adapté y el tipo me dijo: “Tenés que ir por acá, elegí ese camino”. Porque como decís vos, uno toma la opción de no y otro de sí. Y terminé dando entrevistas (en alemán) al tercer año que me voy. Me acuerdo que <b>Beckenbauer</b> me había hecho una última entrevista en el último partido mío, que Klopp me dice: “Por la carrera que hiciste en el club, por los goles que nos diste, por los títulos que ganamos, vos merecés -yo ya estaba vendido al fútbol chino- despedirte de tu gente”. Ahí ya estaba jugando <b>Robert Lewandowski</b>. Porque ese último año empezó a jugar Robert, cuando yo me lesioné en la Copa América. Al principio jugábamos los dos juntos, pero después se ganó él la titularidad. Y ese último día me dice Klopp:<b> “Vas a despedirte de tu gente. Por más que sea visitante, la gente va a venir y quiero que vos te despidas jugando”</b>. “Está bien, muchas gracias”, le dije. No me lo esperaba, porque venía sin ritmo. <b>Una suerte ese día... me llevé la pelota, hice un hat-trick. Parecía soñado</b>. El técnico de la selección no me había citado, todo el mundo diciendo: “¿Cómo no lo citan? Hizo tres goles". Claro, nadie sabía, estaba sin continuidad. Nosotros teníamos un equipazo. Entonces, hago tres goles y me dice, a propósito, Beckenbauer: “Lucas, ¿por qué no estás jugando? Hiciste tres goles.. “. Nadie sabía que yo me iba. Entonces, después del partido, me agarra Klopp y me dice: <b>”Tenés que declarar que te vas, porque es un problema para nosotros". </b></p><p><i><b>-¿Esto estamos hablando no en un programa, sino en el estadio? </b></i></p><p>-Ahí hice tres goles de visitante. Después me hicieron la despedida de local, que me despidieron, los saludé a los hinchas. Ahí me venden al fútbol chino y me quedó esa situación, que la última entrevista la hice con Beckenbauer. Ahí él trabajaba en un programa de la señal Sky. Ahí sentí que aparte de haber realizado lo que hice en el deporte, que la gente nos reconoce mucho por eso, también le puedo dar algo cultural al club. Porque hoy voy y puedo hablar con el presidente, con los jugadores. </p><p><i><b>-El alemán es un idioma jodido, ¿cómo lo aprendiste allá?</b></i></p><p>-Con un traductor. Después fui a Francia, a China, a Rusia. Ahí ya no aprendí. Dije: <b>“No, voy a aprender el inglés, que se maneja en todos lados”</b>. Después sí el portugués, y algunas poquitas cosas por respeto para el presidente chino, el ruso, sí. Pero después dije: “Basta” (risas).</p><p><i><b>-Contame un poco cómo fue lo de China</b></i></p><p>-Yo venía de Jürgen (Klopp), que era muy estructurado al cien y llegaba a China y por ahí nos costaba tener vestuarios, había un proceso de cambio. Había venido Marcello Lippi, el italiano, como entrenador. Fue Darío Conca, estaba yo, había dos brasileños más, y se estaba armando el proyecto. Fuimos campeones, nos fue rebién. <b>Pasa que duré un año y medio, no quise estar más. Me adapté, pero estaba solo.</b> Imaginate que tenés que llamar, hay once horas de diferencia. Acá en Argentina era de noche y allá yo estaba viviendo el día. Entonces cuando quería hablar con alguien, acá recién se despertaban, y yo ya me tenía que ir a dormir, porque al otro día entrenaba temprano. </p><p><i><b>-Cuando decís “tenía que hablar”, ¿qué apoyo tenías acá, a quién llamabas?</b></i></p><p>-Llamaba a mis hermanos, mi familia. A mi hijo no le podía hablar en ese momento, porque ya se iba al colegio al otro día, se iba a dormir. Era muy jodido. Pero todo el mundo te dice: “Bueno, sí, no nos quejamos, porque nos da una posibilidad de estar bien económicamente”, pero emocionalmente cuesta. Después te dicen: <b>“Bueno, andá a mirar home banking”</b>. No, no es así, cuando estás allá, lejos de todo, no es fácil. Pero no me quejo, porque he venido de una familia muy humilde, que hoy, gracias a Dios, por el esfuerzo que uno ha hecho y, y mucha gente de mi familia me acompañó en este proceso, hoy estamos bien y gracias a Dios las cosas van mejorando. Entonces, eso quiere decir que el esfuerzo valió la pena. </p><p><i><b>-¿Con cuántos años de contrato te fuiste a China?</b></i></p><p>-Cuatro años. Cobré hasta donde trabajé, después me compran los rusos. Seguí con el contrato en Rusia. En Rusia jugábamos la Europa League, estaba cerca de Europa... Ahí estuve un año y medio más y después me fui a Francia. Pero China era cambiar todo. Aparte me dio la posibilidad de conocer a Lippi, y hoy que estoy en esta profesión de entrenador, tuve la posibilidad de ver cómo trabajaba, cómo se manejaba... es un campeón del mundo (<i>NdR: con Italia en 2006</i>). La única mala fue cuando llegué, que me dijo: <b>“Lucas ustedes fueron los que nos dejaron afuera” </b>(risas). Se refería al Mundial 2010 (<i>NdR: el partido entre Paraguay e Italia</i>), y venían de ser campeones en 2006. Y ahora era mi entrenador. Imaginate, llegar y cuando me recibe me dice eso... Igual Marcelo muy bien, muy buena gente, un señor. </p><p><i><b>-¿Y en Rusia cómo lo pasaste? ¿Tenés alguna historia?</b></i></p><p>-Tengo una historia que te vas a morir, con (Héctor) Bracamonte. Vamos a comer un día a un restaurante argentino y miro a alguien tocando la guitarra, no se si estaba con el <i>Chaco </i>Insaurralde, y vemos ahí, y ¿quién estaba? Bracamonte, un fenómeno, la verdad. Son esos locos lindos que te cruzabas. Y la otra que me pasa es cuando empieza la guerra entre Ucrania y Rusia. Estábamos más o menos por mayo, voy a comer a un restaurante con mi gente y de repente vemos camiones, con bombas, tanques, todas estas cosas. <b>No sabés el susto que me pegué. Lo llamo al traductor y le digo: “Escuchame, ¿qué está pasando acá?“. Porque encima te mandaban, así como en Europa ahora, alertas de guerra todo el tiempo. Y me dijo: ”No pasa nada en Moscú. Es porque mañana es el Día de la Victoria, entonces van a desfilar y todo esto". Pero a unos cuantos kilómetros está Donetsk, entonces ahí cerca está la guerra. Entonces, yo me cagué todo. Dije: “Mañana no vamos, nos vamos a la mierda”. Pero me tranquilizó, me dijo: “Tranquilo, no pasa nada”.</b> Y no pasó nada. Pero mirá lo que pasa hoy. Después me terminé yendo a Francia. Otra vida, obviamente. </p><p><i><b>-Hablemos de Messi, vos jugaste contra él, contame un poco de eso</b></i></p><p>-<b>Leo es un fenómeno. A mí siempre me dio un respeto muy grande en la cancha, porque lo he enfrentado muchas veces y he cambiado camiseta con él. Tengo dos camisetas de él.</b> Cuando yo jugaba en Francia, me iba de Argentina a Barcelona. Y un fin de año, después de las fiestas, me lo cruzo a él en el avión. No lo quise molestar, pero cuando me levanto a la mañana y lo veo en el baño dije “esta es mi oportunidad”. Lo saludé y me dijo: “Lucas, ¿cómo estás?”. Ahí respiré, me reconoció por lo menos, la puta madre (risas). Y ahí nos sacamos una foto con mi hijo. Después de ahí siempre quedó buena onda. Y lo enfrenté en la Copa América y hubo una situación ahí en el empate 2 a 2 entre Paraguay y Argentina. Hago el segundo gol y medio como que después el partido se picó. Y después, ¿con quién nos toca la semifinal ese año, en 2015?: con Argentina. Íbamos 5 a 1 y le digo: <b>“Leo, dale, boludo, paralos a los pibes, que ya está“</b>, le digo. Y me dice: <b>”No, no, nosotros jugamos siempre igual". Re competitivo. “Nosotros no cargamos a nadie”,</b> me dice. No sé qué pasó el partido anterior que alguien lo había cargado. Entonces, ¿sabés cómo estaba? Arriba de la moto. Y gracias a Dios nos perdonó, porque se nos habían desgarrado dos a nosotros y nos habían expulsado a uno. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LDOG2XH4XFDNBPXCN7U6HWQIME.jpg?auth=1dc96ad3282e05355600e3f4f453f9bd160778c8449a777305fe13bd0df0d530&smart=true&width=6036&height=4044" alt="Barrios conoció a Maradona en Emiratos y después Diego lo dirigió en Gimnasia y Esgrima La Plata (Foto Maximiliano Luna)" height="4044" width="6036"/><p><i><b>-Contame tus experiencias con Diego, ¿hubo una en Dubai?</b></i></p><p>-Me acuerdo que fuimos con los rusos, el presidente del equipo lo quería conocer. Me querían usar de puente para conocerlo. Yo tenía al profe, Claudio Borges, que lo entrenaba (<i>NdR: cuando Maradona estaba en Emiratos Árabes</i>). Entonces le digo: “Claudio, por favor, haceme la reunión con Diego, que lo quiere conocer el presidente, no sé qué”. Teníamos que ir de Abu Dabi a Dubái, era una hora y media, y el presidente no iba a ir. El tipo era dueño de un banco, a Moscú llegaba en helicóptero. <b>Pero era “Diego, Diego, Diego, Diego”... todos querían conocerlo. </b>La cuestión es que fuimos nosotros, le regalamos una camiseta del Spartak al Diego. Pero en ese transcurso de ir a verlo, de hablar con él, ya no hablaba con el profe yo, hablaba con él, un cagazo... mandarle un mensaje a Diego por WhatsApp era... “Diego, ¿cómo estás?“, ”¿Qué hacés, Luquitas? Me dijo Claudio que hablaste con él"... un fenómeno. Te juro, cuando llegué ahí, nos atiende primero el chofer, que estaba ahí afuera, y dice: “Ah, ahí lo llamo a Diego”. <b>Bajamos, viene, ahí me saco una foto en la puerta de la casa con Diego. El tipo me atendió en chancletas, no le importó nada. Después nos mostró todo, la cancha de futbol tenis, todo lo que tenía.</b> El presidente no fue al final, porque estábamos en Abu Dabi, fui yo con Tino Costa y un kinesiólogo de Diego. El tipo dijo “no, no voy a ir hasta allá”. A nosotros nos atendió re bien. Nosotros estuvimos máximo cuarenta y cinco minutos, una hora, y nos fuimos, no lo queríamos molestar. En 2019, yo estaba acá en Argentina, en Huracán, y me llama. “¿Cómo estás, Lucas?“. Me quedaban seis meses en Huracán. Yo había dado vuelta una situación, que había errado un penal y después la doy vuelta en un clásico, que le hago un gol a San Lorenzo. <b>Me llama: ”¿Me vas a decir que no de vuelta? Estoy en Gimnasia, venite". Para qué... me mató. </b></p><p><i><b>-Tuviste que ir</b></i></p><p>-Y gracias a Dios que fui. La última etapa, que no estaba bien, pero con nosotros se sentía pleno. Para mí lo que lo jode a él ahí es la pandemia, que lo alejó. </p><p><i><b>-¿Y terminaste teniendo un vínculo con él?</b></i></p><p>-Sí. En la historia con Diego, estando en pandemia, domingo, nos mandaba fotos que se estaba haciendo un pescadito, algo a la parrilla, él siempre bien arreglado. El pibe que estaba con él siempre nos mandaba (las fotos). Entonces, domingo al mediodía, sonaba el teléfono: Diego. Uh, la puta madre. Claro, él quería que lo acompañemos. Yo un día estoy así, haciendo un matambre a la pizza.<b> Y me dice: “¿Y qué estás tomando vos? No me digas que estás tomando agua". “No, Diego, estoy acá haciendo el fuego”, y me responde: “Soy tu entrenador, pero a mí no, eh” (risas). “Traete una copa de vino, vamos a brindar”, le dije. Estábamos con otros compañeros, </b><i><b>Fatura </b></i><b>Brown, Paolo Goltz, el </b><i><b>Bocha </b></i><b>Licht... varios jugadores que compartíamos así, y de esa manera estábamos con él.</b> Y después, cuando iba a venir un día de la semana, nos dice el doctor: “Che, va a venir Diego”. Claro, a nosotros nos había agarrado el COVID en un momento a quince. Nos había liquidado. Y veníamos bien, ¿viste? Y viene Diego y dice el doctor: “Reunión, media hora”. Que no lo podemos tocar, que esto, que puñito a Diego, nada de contacto con él. Ustedes saben que si lo tocamos o le hacemos algo, somos boleta todos acá. O sea, imaginate, se contagió acá y le llega a pasar algo. Vos imaginate, te juntás con él y lo contagiaste, salís en todos lados, te matan acá. Llega el tipo en una camioneta, todos con barbijos. <b>Hace así, a los abrazos empezó, a los besos (risas). Media hora nos estuvieron explicando lo del COVID, lo del contacto y él llegó a los besos. Eso es lo que tenía Diego. </b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XHNSRIIZPRHN3ICP6KCNIJDOUE.png?auth=f4f91dac9d3aa303f3d8160856891e8a9a0cbeec98708f4a147b01a37bdcc94d&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Adriana Brodsky abre su historia más íntima: el fenómeno de la fama, las propuestas indecentes y la paz que encontró a los 70]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/07/adriana-brodsky-abre-su-historia-mas-intima-el-fenomeno-de-la-fama-las-propuestas-indecentes-y-la-paz-que-encontro-a-los-70/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/07/adriana-brodsky-abre-su-historia-mas-intima-el-fenomeno-de-la-fama-las-propuestas-indecentes-y-la-paz-que-encontro-a-los-70/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la actriz repasó el camino que la llevó de una infancia de carencias a convertirse en una de las grandes figuras de la televisión argentina. Habló del impacto de la popularidad, de los aprendizajes que le dejó su carrera y explicó por qué hoy prioriza el bienestar, la familia y una vida más tranquila]]></description><pubDate>Tue, 07 Jul 2026 05:33:44 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Para mí el tema de los hombres fue algo natural, porque lo padecí siempre. Se padece cuando es con tanta insistencia y tanta gente. No es de vez en cuando: es todos los días, todo el día”, recordó <b>Adriana Brodsky </b>al repasar su vida, la fama y sus vínculos en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de <b>Infobae</b>.</p><p>Actriz, exvedette y bailarina, Brodsky alcanzó una enorme popularidad durante la década de 1980 como “La Bebota” o “La Nena del Manosanta”, el recordado personaje que interpretó junto a <b>Alberto Olmedo.</b> Se convirtió en una de las históricas “Chicas de Olmedo” y en uno de los rostros más emblemáticos de la televisión argentina de esa época. También integró el elenco de <b>Jorge Porcel</b> y participó en los exitosos programas creados por <b>Gerardo Sofovich.</b></p><p>Con más de cuatro décadas de <a href="https://www.instagram.com/adrianabrodskyoficial/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/adrianabrodskyoficial/?hl=es"><b>trayectoria</b></a> en televisión, teatro y cine, supo reinventarse sin alejarse por completo del mundo artístico. En los últimos años combinó sus participaciones en los medios con un emprendimiento gastronómico familiar en Buenos Aires, pero comenzó a elegir con mayor libertad los proyectos de los que quería formar parte.</p><p>Hoy atraviesa una etapa de mayor equilibrio personal y profesional. Prioriza el bienestar, disfruta de una vida más tranquila y prepara su regreso al teatro en <b>Punta del Este</b>. En esta entrevista repasó el costo de la popularidad, habló de los excesos de una época, de sus relaciones sentimentales, de la familia y de las decisiones que la llevaron a encontrar una paz que, asegura, ya no está dispuesta a perder.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EI3ZJAPVJFACVI6N5X5GZD4ADQ.JPG?auth=bc545a13cabadb53745fe92beeb95c96448a6aa6e432e87d4585b952b65e3f84&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Adriana Brodsky: "Nunca quise ser actriz, ni modelo, ni famosa. Yo quería tener una familia". (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Hablas de tu edad vos? </b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Qué edad tenés ahora? </b></p><p>—70 y en diciembre ya cumplo años. </p><p><b>—¿Qué tipo de vida estás llevando ahora? ¿Estás trabajando o estás jubilada ya? </b></p><p>—A esta edad me gustaría tener una vida mucho más tranquila. Pero siempre estoy con sueños y proyectos porque a veces aparecen los proyectos cuando menos te imaginás. Hace un tiempo era el restaurante, ahora es una obra, una comedia que voy a hacer. Voy a debutar en Punta del Este en agosto. Y después aparecen propuestas y esas propuestas la verdad es que son lindas. Además aparecen propuestas que no tienen nada que ver con el medio porque viste que este medio te abre las puertas para un montón de cosas. Aparecés en lugares o en niveles sociales donde nunca te podrías imaginar y te requieren para cosas que tampoco te podrías imaginar. Y están ahí las propuestas servidas en bandeja. </p><p><b>—¿Pero seguís aceptando?</b></p><p>—Algunas sí y otras no. Antes, por ejemplo, <b>aceptaba todo por temor a quedarme sin trabajo</b>. Y ahora, bueno, estoy un poquito más selectiva, porque priorizo mucho el tema del descanso, de disfrutar con mi familia o disfrutar con amigos. Eso requiere también de que no me puedo acostar a las tres de la mañana después de un asado, unos vinitos y todo eso (risas).</p><p><b>—¿Vos seguís trabajando por necesidad o porque te gusta? </b></p><p>—Las dos cosas. Yo tengo que trabajar porque yo sola me pago todo. </p><p><b>—Sos autosuficiente. </b></p><p>—Sí, hace muchos años. Te diría que desde los seis años, más o menos. Porque a los seis años aprendí que hay que trabajar, hay que ayudar. Conviví en una situación de familia donde se necesitaba aportar. En esa edad, ¿qué aportás? Cuidar a tu hermanito, hacerle la comida, limpiar la casa. Después, a medida que van pasando los años, te das cuenta que las necesidades de tu casa implica que vos te vayas a trabajar a una corta edad. Ya a los 13 años empecé a trabajar de cualquier cosa. </p><p><b>—Además de que arrancaste de muy chiquita, has hecho una carrera impresionante. Y fuiste dueña de una fama muy importante en Argentina porque no podías ni salir a la calle. ¿Cómo fue que arrancaste? </b></p><p>—Yo empecé a los 13 años, casi 14, a trabajar en donde podía, en un bazar, en una agencia de turismo. Por supuestos, que eran trabajos acorde a mi edad. Acorde a esa edad, ¿qué es? Sos un che pibe. A medida que iba pasando el tiempo, veía que podía tener otro tipo de trabajos, hasta que fui promotora. Y cuando empecé a ser promotora empezaron a ofrecerme trabajos que estaban relacionados con la publicidad. Entonces, empecé a ser modelo. Hacía comerciales y ganaba una plata impresionante. Yo que estaba, no te digo muerta de hambre, pero necesitaba de todo. No tenía zapatillas, no tenía por ahí una rica comida... Siempre todo lo compartíamos mamá, mi hermano y yo. Y empezaron a aparecer todas esas propuestas donde yo podía regalarle algo a mi mamá o comprarme ropa. Pero sobre todo ayudar a mi mamá. Y de pronto aparece una propuesta sin buscarlo, te digo sinceramente, porque <b>mi sueño no era ser modelo, ser actriz ni ser famosa. Yo quería tener una familia, ese era mi sueño</b>. Después cambió todo. Pero bueno, ese era mi sueño (risas).</p><p><b>—¿Después cambió tu sueño? </b></p><p>—El tema es que la vida te va mostrando otros caminos. En un principio pensás que por ahí la vida es solamente un objetivo y después te das cuenta que tenés dos millones de objetivos en la vida. </p><p><b>—Aparte vos lograste cosas que tal vez no habías ni siquiera imaginado en tus comienzos. Trabajaste con los número uno de la Argentina en lo que es teatro y televisión.</b></p><p>—Con los mejores. He tenido la dicha de trabajar con los mejores y con esos personajes donde por suerte es una bendición sentir que soy conocida en otros países por la gente que trabajó conmigo. Mejor dicho, que yo trabajé con ellos. La gente me reconoce en otros lugares y decís: “Gracias a estos grosos, a estos comediantes o capos cómicos, yo llego a un país y me reconocen”.</p><p><b>—¿Tenías fanáticos que hacían locuras por vos? </b></p><p>—Sí, <b>había muchos locos que a veces me daban miedo. </b>Era una época donde el periodismo se subía a los árboles, pasaba los muros. Me pasaba mucho en las temporadas, si alquilaba una casa, detrás del muro estaba todo lleno de fotógrafos. Era una cosa...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3RAKO2CKAFGMBNQMA3MUCGK7WY.JPG?auth=bcdc88eea558688e4d595163db5a5a1dbf4c424e4fe41b915d9852b494319c03&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Hace 10 años que no salgo con nadie", admitió Adriana. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Cómo fuiste vos con los hombres en general y cómo sos actualmente? Porque siempre fuiste un ícono sexual, estabas en la tele con Olmedo. ¿Cómo fue eso? </b></p><p>—Mira, fue muy raro porque cuando era chiquita a los 12 años nadie me miraba. Yo tenía mis amigas que tenían chicos que querían salir con ellas, pero a mí nadie me daba bolilla y yo sufría mucho por eso. De verdad te lo digo, amigas y primas…</p><p><b>—Sos como la historia de Patito Feo, que después se vuelve diosa. </b></p><p>—Más que Patito Feo, creo que era una urraquita fea, porque ni siquiera existía dentro de un baile. Antes se estilaba mucho el tema de ir a bailar a la casa de una... </p><p><b>—Los malones. </b></p><p>—Claro, tal cual. Y realmente yo padecía mucho de eso, hasta que de pronto dije: “Bueno, va a tener que ser así toda mi vida”. Y de los 13 a los 14 años hubo un cambio en mí físicamente. Que ni yo me reconocía.</p><p><b>—Te desarrollaste, digamos. </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Si tuvieses que describirte, ¿qué tenías? ¿Pechos prominentes, buena cola? ¿O todo? </b></p><p>—No, para mí era un conjunto de todo. Porque nunca fui de tener lolas ni tampoco un trasero que digas: “¡Guau, qué cosa increíble!”</p><p><b>—Eras armoniosa. Pero algo tenías, Adriana. </b></p><p>—Doctor Rulo. Yo le voy a explicar algo (risas). Nunca lo supe. ¿Por qué? Porque siempre fui bastante objetiva y me daba cuenta que había chicas que eran divinas. Divinas de verdad. Pero evidentemente, después de tantas décadas, hoy pienso que evidentemente lo mío no pasaba tanto por la belleza, sino por el carisma quizás o por algo que tiene que ver con lo energético o la armonía. No lo sé. Yo me crie con mujeres hermosas, porque siempre fui modelo, estuve con mujeres hermosas y admiro la belleza. </p><p><b>—¿Te encaraban mucho? </b></p><p>—Las 24 horas. Todo el tiempo. De cualquier edad, de cualquier extracto social, de lo que sea. </p><p><b>—¿Te iban a buscar al teatro, te esperaban en la salida del teatro?</b></p><p>—Antes de ser famosa, mucho más, te diría. Porque cuando fui famosa me seguía el público y los que por ahí querían salir conmigo tenían más cuidado. </p><p><b>—¿Te hacían regalos? Porque se estilaba en esa época. Viste que el hombre siempre le gustó </b><i><b>billetear</b></i><b>. </b></p><p>—Sí, pero por ahí aparecían flores en el camarín o te avisaban: “Mira, tal persona quiere salir con vos”. </p><p><b> —¿Nunca ligaste, por ejemplo, un diamante?</b></p><p>—No, la verdad que no (risas). Pero <b>te puedo asegurar que los pretendientes que he tenido eran sumamente importantes.</b> Ni te imaginás. Y no te lo voy a decir...</p><p><b>—¿Hay algún presidente entre esos pretendientes? </b></p><p>—Te dije muy importantes. </p><p><b>—¿Vicepresidente? </b></p><p>—No. Te dije que no te lo voy a contar.</p><p><b>—¿De la farándula? ¿Famosos? </b></p><p>—Muy, pero muy, muy famosos. Muy famosos. Lo que pasa que cuando estás en un lugar así te aparece la propuesta de este país y de otros países también. Y te sorprende eso. Yo no estaba preparada para tanto. </p><p><b>—Pero te has divertido, me imagino. ¿Lo disfrutaste? ¿Eras una mujer que te gustaba salir con hombres y tener aventuras? </b></p><p>—No, la mayoría de las veces he estado de novia. <b>Para mí el tema de los hombres fue como algo natural, porque lo padecí siempre</b>. O sea, no tuve que ser famosa para tener pretendientes. </p><p><b>—¿Por qué decís: “Lo padecí”? </b></p><p>—Porque se padece cuando es con tanta insistencia y tanta gente. O sea, no es que de vez en cuando, es todos los días y todo el día. </p><p><b>—¿Te encaraban todas las personas con las que tratabas?</b></p><p>—Sí, exactamente.</p><p><b>—Ahora, ¿estás de novia ahora? </b></p><p>—No. Hace 10 años que estoy sola. </p><p><b>—¿Y cómo te va ahora con los hombres? </b></p><p>—Me va bien en la medida que no tenga nada que ver con ellos. O sea, siempre tuve problemas cuando me puse en pareja. No es que esté en contra de la pareja, ¿eh? Pero lo que pasa es que ya a esta edad las cosas también van cambiando. No es lo mismo tener 20, 30, 40, incluso 50, ¿entendés? A los 70 es como que... Al menos a mí.</p><p><b>—Pero cada tanto, ¿chongueás un poquito con alguno o no? </b></p><p>—Hace 10 años que no salgo con nadie porque la persona con la que salga me tiene que llegar mucho. No sé si estar enamorada, pero me tiene que gustar.</p><p><b>—¿Y no extrañás un poquito salir con alguien? </b></p><p>—No, no extraño. </p><p><b> —Te retiraste, Adriana, ¿cómo te vas a retirar? </b></p><p>—No, ¿qué es retirarse? Yo la paso bárbaro, Rulo. Yo estoy muy bien en esta vida, porque además, hago lo que siento y lo que tengo ganas, ¿entendés? Yo no voy a estar saliendo con una persona porque me gusta más o menos. Yo voy a salir con una persona y le voy a sacar jugo por donde sea. Pero tiene que gustarme. No puedo estar con una persona de la que diga: “Está bueno, pero no sé”, “Esto no me gusta tanto”. No, me tiene que gustar todo. Nada de lo que apareció durante todo este tiempo fue así. No encuentro hoy lo que me gustaba hace 30 años atrás. Antes me gustaba una cosa y ahora me gusta otra cosa. </p><p><b>—¿Qué te gusta? </b></p><p>—Tiene que haber un contacto, una cosa milagrosa, ¿entendés? De pronto que hay algo con esta persona que me une, que tengo ganas de hablar, ganas de estar, ganas de seguir la conversación. Decir: “Me gusta”, “¡Qué buena mirada!”, “¡Ay! A ver esto o lo otro!” </p><p><b>—De a poquito, progresivo, va despacio... </b></p><p>—Sí. Bueno, pero no me pasa. Avanzo hasta ahí. </p><p><b>—¿Beso, sí? </b></p><p>—No, tampoco. Porque todo me parece como muy importante. Antes le daba un beso a… Decís: “¡Ay! Me gusta, sí, mua, mua, mua”. Ahora no. Estoy muy tranquila. </p><p><b>—Para mí ahora cuando hagas la obra en Punta del Este nace el amor nuevamente.</b></p><p>—Me encantaría. O sea, no es que estoy cerrada a la idea. El tema es que no aparece la persona indicada. </p><p><b>—Para mí te tenés que poner ese chip. ¿Viste que se ponen ahora? </b></p><p>—Sí, lo tengo el chip. </p><p><b>—¡¿Y?!</b></p><p>—Y no te puedo contar, Rulo, cosas tan íntimas. Hay cosas que no las vas a saber. No corresponde (risas). </p><p><b>—¿En cualquier momento damos la noticia a los medios que Adriana está de novia?</b></p><p>—No, para tanto no. Porque eso significaría que en este momento tendría que estar teniendo una relación y no está sucediendo. De verdad no la tengo. Pero ya pasará. Tengo una vida tan linda, estoy tan feliz. ¿Y sabés qué? Tengo algo que hacía años que no me pasaba. <b>Tengo una paz interior, pero una paz que me acaricia todo el día esa paz. </b></p><p><b>—¿Sentís que los hombres un poco te quitan esa paz cuando estás en pareja? </b></p><p>—Totalmente. Me vuelven loca.</p><p><b>—¿Qué te hacen? </b></p><p>—Nada, me vuelven loca. “¿Y qué hacés?" “¿Dónde vas?" Es como marcar tarjeta. “Hay que hacer esto, hay que hacer lo otro”, “¿Y por qué esto?" Y no. Se terminó. </p><p><b>—¿Son celosos cuando están con vos?</b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Pero vos le das motivos?</b></p><p>—Mira, yo no doy motivos porque soy muy consciente de lo que significa estar en pareja y no ando con ese tipo de tonterías de dar celos o todo lo contrario. Siempre trato de ponerme un poco en el zapato del otro. Entonces, por eso, no pido perdón porque no hago cosas como para pedir perdón.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WO5IBKCZGVAC3NFY5JEIVFNALE.JPG?auth=e0bd8c517b1de724e4ce0ceeaae3420de7e34d746e09704a25a56ebf7520227d&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Me respetaron mucho más en este medio que en la vida", confesó la actriz en diálogo con Rulo. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿En ese momento ganabas buen dinero?</b></p><p>—Sí, mucho. </p><p><b>—¿Pudiste comprarte tu casa?</b></p><p>—Sí. </p><p><b>—Recién me contaste que necesitabas seguir trabajando. </b></p><p>—Sí, claro. Yo no me quejo para nada, pero tengo que seguir trabajando. Pero no como antes, que no paraba un segundo. Fue una época donde yo trabajaba de lunes a lunes. No tenía un solo día de descanso y me la bancaba, porque tenía 20, 30, 40 años. Pero a esta altura de la vida elijo un poco de tranquilidad y lo necesito. Trabajo y me gusta, me gusta interactuar con la gente, conocer gente. Pero tampoco me gusta ya la locura que viví durante tanto tiempo. O sea, estoy tratando de tener una especie de equilibrio como para seguir con buena onda y también mimarme un poco mi edad, mi cuerpo y mi psiquis.</p><p><b>—¿Alguna vez dijiste: “Las cosas fáciles nunca las tuve, por eso soy agradecida”? </b></p><p>—Sí. Voy a estar en el cielo tocando el arpa y voy a estar cantando: gracias, gracias a todos. Porque es un agradecimiento eterno, Rulo. </p><p><b>—¿Dijiste públicamente: “Yo nunca quise ser actriz ni modelo. El medio casi me eligió mágicamente”?</b></p><p>—Sí, es verdad. Totalmente. Fue servido en bandeja. Como te dije hace un ratito, no es que era la más linda, es que estaba en el lugar perfecto. Y la gente que me llevó a este programa de Gerardo, que fue fantástico el personaje que me dio, se juntó justo con un comercial que había sido todo un tema... Fue un problema nacional porque lo censuraron el comercial. Entonces, se armó todo un lío…</p><p><b>—¿Por qué lo censuraron? </b></p><p>—Porque estábamos con traje de baño. </p><p><b>—¿Mostrabas la cola?</b></p><p>—Sí, pero no era como ahora, que ahora por ahí se usa un hilito. Antes era un bikini normal, ¿entendés? No era tampoco… Entonces, se juntaron esas dos cosas. </p><p><b>—Igual Olmedo era bastante zarpado, ¿no?</b></p><p>—Para mí no. Lo que pasa es que la gente nunca lo conoció como nosotras lo conocimos al Negro. Nosotras conocimos la interna, el ADN de él. Y te digo que muy poca gente tuvo el don de gente que tuvo el Negro con respecto a las mujeres. Ha respetado muchísimo a todas las mujeres, nos consta. Y hablo por todas porque yo sé que todas van a decir lo mismo. </p><p><b>—¿Y no te respetaron en algunos lugares a vos en algunos trabajos? </b></p><p>—Me respetaron mucho más en este medio que en la vida. Por eso separo lo que fue mi vida antes y después del trayecto que tuve en este medio hermoso. Acá me respetaron muchísimo más. Antes, cuando no era famosa, era todo un delirio.</p><p><b>—¿Has tenido propuestas indecentes? </b></p><p>—Sí, siempre. </p><p><b>—¿Te ofrecieron sexo por dinero?</b></p><p>—Sí, siempre. Antes de ser famosa y después también. Pero también es un tema normal, que yo lo tomo con mucha normalidad porque aparecen esos personajes que no los puedo crucificar porque es un tema de ellos. No es un tema mío.</p><p><b>—¿Te genera nostalgia pensar en todo eso que viviste? Porque había pocos canales, las obras eran exitosísimas, todos eran megaestrellas. Ahora hay muchos tipos o escalas de famosos. En ese momento, si eras famoso, eras uno de los personajes más importantes de la Argentina. </b></p><p>—No te creas, había y muchos. Cuando yo empecé a trabajar en el programa Sofovich, <i><b>La peluquera de Mateo</b></i>, todos eran grosos. Estaba <b>Darín</b>, <b>Susana</b>, <b>Mirtha</b>. Lo que pasa es que todos tenemos 100 años ahora, pero había mucha gente re grosa. </p><p><b>—¿Y te genera nostalgia? </b></p><p>—Me genera mucha nostalgia porque hay un montón de cosas que me hubiera gustado cambiar en mi vida. <b>Hay cosas que me arrepiento de haberlas hecho y otras que me arrepiento de no haberlas hecho</b>. Es que los años te dan experiencia y de pronto te das cuenta que a veces metiste la pata en algo y decís: “Qué lástima que no me di cuenta en ese momento y no lo pude arreglar”. Y después de muchos años empezás a darte cuenta que hay cosas que si las hubieras arreglado en ese momento, si te hubieras dado cuenta... Te estoy hablando en lo profesional y en la vida personal. Cuántas cosas hubieran cambiado. Porque <b>la gente piensa por ahí que como una es conocida, de pronto toda su vida fue perfecta. La mía no fue perfecta</b>.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/UCGUVO2PYVFDDHCSLE6WDCMSBA.png?auth=b0c9c8c0a6d52b55e5b13f2de92909164802383f8539542b3682c92348d24fe2&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Adriana Brodsky junto a Rulo en Desencritpados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Ailin Tokman: “Me costó entender que no había sido mi culpa, fui muy manipulada”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/05/ailin-tokman-me-costo-entender-que-no-habia-sido-mi-culpa-fui-muy-manipulada/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/05/ailin-tokman-me-costo-entender-que-no-habia-sido-mi-culpa-fui-muy-manipulada/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Una de las cocineras más populares de las redes sociales se anima a hablar públicamente del abuso sexual que sufrió a los 15 años. Por qué sentía vergüenza y por qué le daba miedo contarlo. Los años que no pudo hablarlo con su familia. Cuáles fueron las consecuencias físicas y psicológicas, las migrañas y la inseguridad. El secreto de sus videos que atrapan y el éxito que construyó junto a su novio. ¿Cómo es una papa hegemónica? ]]></description><pubDate>Sun, 05 Jul 2026 05:34:47 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hace 6 años, tiene apenas 26, empezó a compartir recetas fáciles y ricas en sus redes y los chicos más jóvenes empezaron a seguirla. Eran tiempos de encierro, muchas personas cocinaban y publicaban sus recetas. Se fueron sumando seguidores sostenidamente estos años y hoy es una creadora de contenido muy popular, la siguen millones de personas, más de cinco millones y medio en Instagram y más de siete millones y medio en TikTok. ¿Cómo construyó semejante éxito? ¿Cuál es su secreto?</p><p>– Mucha gente publicaba durante la pandemia, gente estaba aburrida en la casa y se ponía a grabar videos de cocina, pero al año siguiente la pandemia frenó y creo que la gracia estuvo en seguir hasta en los momentos malos de las redes. Las redes tienen rachas en las no te quieren y las métricas están para abajo, y rachas en las que tenés millones y millones, no sé de qué depende. Me ha pasado tener épocas en que las visualizaciones bajaban un montón. Si lo pensás más racionalmente no importan solo las visualizaciones, lo importante es lo que comunicás. </p><p><b>– Pero vas viendo qué le gusta a la gente a través de las métricas únicamente, vos no tenés contacto con los medios tradicionales.</b></p><p>– Sí, es verdad, es impresionante cómo se llega en las redes sociales con perseverancia. Eso para mí es importante, en las caídas no tenés que dejar de subir contenido.</p><p><b>– Estudiabas ingeniería. </b></p><p>– Sí, estudié diseño industrial primero, siempre tuve mucha intriga de cómo hacen los objetos para funcionar, cómo se crea un objeto industrial. Pero la carcasa del objeto no es lo de adentro y arranqué Ingeniería Informática porque quería entender cómo funcionaban por dentro los objetos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4TZ62T7TG5BILIQGTYJ3CDP4AA.JPG?auth=04cc06982b1e06362779a3373b1e5c91b0372f85e9668e2939a7cadd910db5b8&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Las redes tienen rachas en las no te quieren y las métricas están para abajo, y rachas en las que tenés millones y millones, no sé de qué depende", dijo Ailin Tokman (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– Pero empezaste a hacer recetas y a mostrarlas en redes y decidiste estudiar cocina. </b></p><p>– Cuando empecé a subir recetas no sabía nada, agarraba la típica galletita de la pandemia, le ponía el dulce de leche encima, el chocolate y hacía el conito. Le ponía dulce de leche clásico, ni siquiera sabía que había que poner repostero. Conocí a Andy, mi novio, arrancando con las redes, él se había recibido de cocinero y me empezó a enseñar un montón de cosas. Y dije, tengo que estudiar la carrera, si voy a seguir con esto tengo que basarme en algo técnico. La carrera se llama Profesional Gastronómico, aprendés un poco de todo. </p><p><b>“LOS PRIMEROS DOS SEGUNDOS CON LOS QUE ATRAPAN A LA GENTE, LE BUSCO EL GANCHO, ALGO DISTINTO”</b></p><p><b>– ¿Qué creés que hay propio que a la gente le gusta?</b></p><p>– Ay, ¡qué difícil esa pregunta! Creo que la manera que tengo de editar, de comunicar en el inicio del video, eso para mí es lo más importante. El primer segundo y medio, los primeros dos segundos, son los que atrapan a la gente. Si quiero hacer un plato divino, riquísimo pero no tengo inicio, no lo hago. Hacés panqueques con dulce de leche, algo clásico, ¿cómo lo comunico para que la gente vea que es algo distinto y no es lo mismo de siempre? Es buscarle el gancho, hacerle algo distinto a la receta para que la gente se quede.</p><p><b>– A poco de haber empezado a publicar conociste a tu novio, Andrés Simon. Imagino que están 24 horas hablando de gastronomía porque los dos son cocineros.</b></p><p>– Sí, trabajamos juntos también, convivimos desde el principio. Arrancamos a subir recetas los dos en marzo del 2020 cada uno por su lado, en julio empezamos a hablar y en octubre empezamos a salir.</p><p><b>– Los dos se han vuelto muy populares.</b></p><p>– Es también la ayuda mutua que nos damos. Yo mil veces dije “no subo más contenido, no sirvo para esto, no sirvo para las redes”. Y él siempre estuvo empujando: sí, sos buenísima, al revés también. Andy sabía mucho más de cocina que yo y yo sabía mucho más de edición de videos, yo lo ayudaba a editar, él me ayudaba muchísimo a la cocina. Nos sumamos, acompañarnos y hacer lo mismo nos ayuda un montón.</p><p><b>– ¿Qué hacen en los tiempos libres?</b></p><p>– De todo. Jugamos a la Play, salimos mucho a comer, nos gusta ir una vez por semana a probar cafeterías distintas, somos muy catadores de café y medialunas. Nos vamos mucho de viaje también, jugamos mucho a las cartas, al chinchón.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ASWTNZ2CDFDQDAURS3TNO3BYXY.JPG?auth=794ba215b2feb043035bc0cd0ab175dd6378d8f4c5e2ffbc742d1b766623493c&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Arrancamos a subir recetas los dos en marzo del 2020 cada uno por su lado, en julio empezamos a hablar y en octubre empezamos a salir", contó Ailin Tokman" height="1080" width="1920"/><p><b>– Se van a casar.</b></p><p>– Nos vamos a casar, el año que viene va a ser la fiesta. </p><p><b>– ¿Qué tiene Andrés de especial?</b></p><p>– Todo, yo estoy re enamorada. A mí me hace reír mucho, para mí es esencial, me gusta reírme. Es muy pegado conmigo, es muy cariñoso conmigo, es muy atento. Lo que más me gusta es que aunque estemos hace seis años juntos, es como si fuera el primer día. Siempre estamos igual de bien. Hay gente que deja estar la relación, “si estamos hace seis años no tengo que conquistarla o conquistarlo”, nosotros siempre estamos haciéndonos sorpresitas, siempre estamos muy atentos el uno al otro.</p><p><b>– Son muy compañeros.</b></p><p>– Muy compañeros y muy detallistas. Y los dos somos muy parecidos, muy familieros, eso también me encanta de él.</p><p><b>– ¿Habías tenido un novio así, un par, un compañero? </b></p><p>– No, nunca, el amor de la secundaria tuve. Un lindo recuerdo, pero cuando cortás te das cuenta de un montón de cosas. No terminó de la mejor manera entonces no le vamos a dar entidad.</p><p><b>“TENÍA SOLO 15 AÑOS, ME COSTÓ MUCHO HABLARLO”</b> </p><p><b>– Hace poco tiempo contaste que sufriste un abuso sexual. </b></p><p>– Sí. </p><p><b>– Cuando sucedió tenía solo 15 años, solo lo habías hablado con tu hermana y tu mamá, dijiste.</b></p><p>– Sí, en su momento. Me costó hablarlo y me costó también sacarlo a la luz en las redes, porque no es fácil contar las cosas en las redes, pero siento que ya pasó mucho tiempo, que lo pude procesar y que estaba lista para contarlo. También para que me escuchen otras mujeres a las que les ha pasado, muchos mensajes me llegaron diciendo “gracias por contarlo”, “gracias a que te vi, a que lo contaste, pude entender un montón de cosas y se lo pude contar a mi familia”. Siento que ayudé a muchas personas a que se animen.</p><p><b>“ME COSTÓ MUCHO ENTENDER QUE NO HABÍA SIDO MI CULPA Y DEJAR DE ESTAR AVERGONZADA”</b></p><p><b>– Pasaron muchos años hasta que te animaste a contárselo a toda tu familia.</b></p><p>– Sí. Yo estaba como avergonzada de mí misma en su momento, me costó mucho procesar lo que había pasado, entender que no había sido mi culpa y dejar de estar avergonzada. Y ahí fue cuando se lo pude contar a mi hermano y a mi papá.</p><p><b>“FUI MUY MANIPULADA, YO NO CONTÉ EN SU MOMENTO COMO HABÍA SIDO”</b></p><p><b>– Ellos no sabían nada. </b></p><p>- Lo que pasa es que en su momento yo no conté cómo realmente había sido, yo me lo disfracé a mí misma también, me lo creí de otra manera. Fui muy manipulada, lo comuniqué de la forma que pude y no fue la forma correcta, porque no fue realmente lo que había pasado lo que comuniqué.</p><p><b>– ¿Era una persona que conocían en la familia?</b></p><p>– Sí. </p><p><b>– ¿Cómo fue que te dijiste a vos misma que no fuiste abusada en ese momento?</b></p><p>– Es que fui muy manipulada. Yo era muy chica y me dejé llevar mucho, después me eché la culpa a mí. “Yo hice esto”, “yo hice lo otro”, y realmente no había pasado eso.</p><p><b>– Te sentías responsable, tenías 15, nada más. ¿Y era adulto el abusador?</b></p><p>– Sí. Así que me costó contarlo, ahora ya estoy mejor con el tema.</p><p><b>– ¿Te propuso en algún momento hacer la denuncia alguien de tu familia?</b></p><p>– Sí, pero yo sentí que me iba a terminar perjudicando más a mí el proceso, volver a lo que me había pasado. Entonces quise cortar ahí el tema.</p><p><b>“YO TENGO MIGRAÑAS DESDE LOS 15 AÑOS, NUNCA HABÍA ASOCIADO QUE ERA POR ESO”</b></p><p><b>– Cuando uno atraviesa una situación muy traumática hay cosas que bloquea.</b></p><p>– Sí, cien por ciento, hay muchas cosas que yo no tenía claras, con el tiempo te vas acordando de alguna que otra cosa, de algún que otro mensaje, de un poco más de detalle, porque en el momento bloqueás. Yo tengo migrañas desde que tengo 15 años, nunca había asociado que había sido por eso, pero de repente el cuerpo empieza a manifestar cosas que te guardás o cosas que negás. Viste como es la cabeza, el cuerpo bloquea y sale por algún otro lado, después de muchos años me di cuenta de eso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/652GHCRH7FCHHPYIZYCYC3AP64.JPG?auth=9aedde4bf54358c8bf7de52eaf20680829e283f75816d4bc2f39ddb39ef7d341&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Sentí que me iba a terminar perjudicando más a mí el proceso, volver a lo que me había pasado. Entonces quise cortar ahí el tema", explicó Ailin Tokman en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Al poder hablarlo ya está desbloqueado?</b> </p><p>– Las migrañas siguen. Se me destrabó la cabeza hablando con un médico psicólogo, nunca lo había asociado. Fui a un osteópata que era psicólogo también y me empezó a preguntar desde hace cuánto tengo migrañas. Y empezamos a hablar de mí, de mi personalidad, de que yo soy muy culposa, de que miro mucho al resto que a mí y que me preocupo mucho por los demás. Me preguntó cuál fue el momento en la vida que más culpa sentí y mi cabeza me llevó a ese momento. Me preguntó qué edad tenía en ese momento y le dije 15 años. Te lo cuento ahora y me agarra piel de gallina de vuelta. En ese momento la cabeza me explotó, fue a los 15 años cuando me arrancaron las migrañas, no es casualidad. Pensé que tal vez me mejorarían las migrañas después de haber descubierto esto, pero… </p><p><b>– ¿No bajaron las migrañas después de contarlo todavía?</b></p><p>– No, convivo con ellas desde hace 11 años.</p><p><b>– ¿Será que todavía hay cosas bloqueadas?</b></p><p>– No lo sé. </p><p><b>– Las migrañas son la secuela física de ese episodio, ¿hay otras secuelas psicológicas? Fobias, miedos, inseguridades.</b></p><p>– Eso seguro. Yo soy muy insegura, muy culposa, yo me defino como culposa.</p><p><b>– ¿Te acordás cómo eras antes del abuso?</b></p><p>– Fue hace 11 años, no me acuerdo. </p><p><b>– ¿Qué suponés que pasó dentro tuyo que hoy, después de 11 años, lo podés conversar con tu papá y públicamente?</b></p><p>– Siento que lo pude procesar, entender lo que había pasado. Yo estaba mal porque había algo dentro de mí, no me sentía bien con lo que había pasado, con el tiempo me pude ir acordando de cosas, pude ir contándolo y pude descifrar que realmente lo que me pasó había sido eso.</p><p><b>– ¿Lo pudiste hablar con Andrés, tu novio, cuando lo conociste?</b></p><p>– Sí, él siempre lo supo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GPPIDLPAMNBU5FOJWGHEUGF2ZY.JPG?auth=8b73d3ec3ec533abb00812e40a9274303da841778523062a25b8503f4af3b6aa&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo soy muy insegura, muy culposa, yo me defino como culposa", expresó Ailin Tokman" height="1080" width="1920"/><p><b>“EN EL COLEGIO ALGUNAS PERSONAS SE ENTERARON QUE YO HABÍA ESTADO CON ESTA PERSONA. “SOS UNA TROLA”</b></p><p><b>– A veces después de un evento traumático uno quiere resetear todo. Hay gente que se separa o que cambia de amigos. ¿Te pasó en su momento? ¿Tenés los mismos amigos que a los 15?</b></p><p>– Sí, mis mejores amigas, con mi grupito del colegio cada tanto me junto también. Pero en su momento me quise cambiar de colegio por esto y porque me sentía mal. Algunas personas se fueron enterando de lo que “yo había hecho”, que había estado con esta persona y decían “sos una trola” y no sé qué. Me sentía tan mal que me quería cambiar de colegio.</p><p><b>– Se habían enterado que habías tenido relaciones sexuales y por eso pasabas a ser una trola en el grupo.</b></p><p>– Sí, una locura. Pero no eran mis amigas las que me decían eso.</p><p><b>– Atravesaste todo el proceso con “el que dirán” del colegio, que era bastante pacato.</b></p><p>– Es que era otra época. No justifico nada, obviamente, pero era otra época y las cosas se veían diferentes.</p><p><b>– Vos estabas convencida, además, que habías tenido relaciones sexuales, no que te había abusado de un adulto.</b></p><p>– Claro, exactamente. Por eso me costó años procesarlo y me lo empecé a creer. En ese momento pasó y ya mi cabeza estaba seteada. “Hice esto”, “tengo la culpa”, “te dejé llevar”, “te dejé manipular”, con los años me di cuenta que no.</p><p><b>– Las estadísticas de mujeres abusadas y de mujeres acosadas son altísimas.</b></p><p>– Sí, lamentablemente sí, es una locura. Que hablen más mujeres es lo que te permite a vos también darte cuenta de lo que te pasó y poder procesarlo. Por eso yo también lo quise hablar.</p><p><b>– ¿Hablaste con otras mujeres que sufrieron por un abuso sexual?</b></p><p>– No, conozco otras mujeres que pasaron por eso lamentablemente. Pero no es que me junté a hablar de eso.</p><p><b>– ¿Cuesta hablarlo todavía? ¿Qué pasa con las millones de personas que te siguen después que lo contaste?</b></p><p>– A mí me daba miedo contarlo, pero una vez que sos fuerte y entendés, sabés que hay otras cosas que tienen más importancia que tu miedo a contarlo, que lo escuchen otras mujeres y que puedan sentirse acompañadas. Es el miedo al qué dirán. Pero cuando uno está seguro se anima.</p><p><b>– ¿Cómo organizas tu trabajo, trabajar y producir? ¿Cuánto tiempo le dedicás?</b></p><p>– Mucho tiempo. En la semana tres o cuatro días desde las nueve y media hasta que dura la luz, que en verano es hasta las seis. Por suerte trabajamos con una productora que nos ayuda en las compras del supermercado. La<i> mise en place</i> de las receta, dejar todo preparado antes de grabar. Para la cámara nosotros cortamos la cebolla, pero después hay que cortar cinco cebollas más mientras nosotros vamos grabando otras cosas. Nos ayuda con el tema de la limpieza, con la agenda, con hablar con las marcas.</p><p><b>“TENÉS QUE COMPRAR UNA PAPA HEGEMÓNICA, NO PODÉS COMPRAR CUALQUIER PAPA”</b></p><p><b>– ¿Hay que poner bello el lugar?</b></p><p>– No, eso no, eso es más que nada para producciones de televisión. En las redes siento que es mejor cuanto más natural mostrás la cocina, no es que ponemos flores de fondo. Está la tabla, de fondo la cocina y nosotros en el medio con el pedazo de matambre.</p><p><b>– Estudiaste diseño, seguro que el pedazo de matambre no es uno cualquiera.</b></p><p>– No, obviamente no, vas al supermercado y elegís lo más lindo, las verduras más lindas. No podés comprar cualquier papa, tenés que comprar medio hegemónica.</p><p><b>– ¿Cómo es una papa hegemónica?</b></p><p>– Mediana, limpita. Tratamos de que sea lo más hogareño posible, no es que compramos papa lavada, compramos la papa negra, la lavamos nosotros y no queda igual de limpia que la lavada. Tratamos de que sea… </p><p><b>– Color papa. ¿Cuál es la diferencia entre un matambre lindo y un matambre feo?</b></p><p>– Un matambre lindo no tiene agujeros, la grasa la limpiamos nosotros para que quede estético. Si tenés un bife de chorizo con un pedazo de grasa al costado, es bueno achicar esa grasa y que te quede más parejo. Está todo pensado detrás de las recetas.</p><p><b>“LA GENTE NO TIENE MUCHO TIEMPO, QUIERE RECETAS PARA TENER EN EL FREEZER, PARA SALIR DEL APURO”</b></p><p><b>– ¿La gente busca cocinar una receta tradicional de una manera fácil o busca que seas muy innovadora y que tires tu magia?</b></p><p>– Lo que más me doy cuenta que le sirve a la gente son las recetas para cuando no tenés mucho tiempo y tenés que resolver rápido, cosas para tener en el freezer, para tener almacenado. La gente no tiene mucho tiempo para dedicarle a la cocina, quiere salir del apuro. Ese tipo de recetas son las que más les gustan.</p><p><b>– Aprendiste a manipular los productos, verduras, carnes, cómo hacer para no contaminarlos. Un tema que transmitís y que tenemos que aprender todos.</b></p><p>– Sí, hay una materia en la carrera que se llama Seguridad e Higiene. Tenés que usar una tabla para las carnes y una tabla para los vegetales, la gente en la casa termina usando la misma tabla para todo, pero por lo menos tiene que estar bien limpita. No me pongo a dar una clase de Seguridad e Higiene, pero sí hay que tener todo limpito. Si usas cerdo por ejemplo, limpiar con alcohol la mesada para que no contamine. Nosotros siempre mantenemos todo bien limpio.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3VAMOHQI2FBENMXAU33LKGXFQ4.JPG?auth=33a2cfe4786cfd9142a1daf6bbb42323de5aacdfc4b384d5ff89224ac1db03f8&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Lo que más me doy cuenta que le sirve a la gente son las recetas para cuando no tenés mucho tiempo y tenés que resolver rápido", advirtió Ailin Tokman" height="1080" width="1920"/><p><b>– Y lavarte las manos a cada rato.</b></p><p>– Yo soy una enferma, me lavo las manos todo el día. Te juro que llegó un momento que se me secaba la piel.</p><p><b>– Todo lo que vamos a comer lo lavas. ¿Los huevos?</b></p><p>– ¿Los huevos? No, hay gente que los lava y hay gente que no.</p><p><b>– A veces la cáscara tiene algunas cosas pegadas.</b></p><p>– Sí, es verdad, pero dicen que lo protege. Hay mitos, no sé. Yo no los lavo.</p><p><b>– ¿Cuáles fueron los videos más virales que presentaste? </b></p><p>– Hubo épocas en las que cuando hacía recetas con el arroz que sobró, explotaban de vistas y hoy en día ya no tanto. Es muy difícil pensar ideas, tenemos 800 recetas publicadas, es muy difícil siempre hacer algo distinto. Hay épocas en las que funcionaba muchísimo cocinar algo con pechuga de pollo. Hay épocas en las que funciona mucho la papa. Nosotros hacemos de todo, pero lo que más funciona es cuando la gente ve queso derretido o recetas con papa o con pollo. Si les va bien es porque a la gente le gusta verlo.</p><p><b> – ¿Lo que a vos te gusta no lo hacés? </b></p><p>– Para las redes es distinto que lo que me cocino para mí. Me gusta mucho la comida asiática, cocino mucho con aceite de sésamo, con salsa de ostras y no me pongo hacer recetas con aceite de sésamo y salsa de ostras porque son ingredientes que son caros. Prefiero mostrar cosas más accesibles para la gente.</p><p><b>– Ese es uno de los secretos que tenés, los elementos que usás, los ingredientes que son accesibles.</b></p><p>– Tampoco voy a usar un horno de pizza, no tiene mucha gente. Trato de hacer la pizza al horno, más familiar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CSXRM5WV65AWVMP2KAWFD7EJIU.JPG?auth=a270ffa66e7643e4250954a4966ca9c77ecd71d7e3ecaf65aa56aa09ba974807&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Me gusta mucho la comida asiática, cocino mucho con aceite de sésamo, con salsa de ostras", reveló Ailin Tokman (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿A dónde querés llegar?</b></p><p>- Mucha gente nos pregunta si nos gustaría poner un restorán.</p><p><b>– ¿A los dos?</b> </p><p>– Sí, a los dos. Porque como hacemos todo un conjunto siento que somos uno.</p><p><b>– Pero tienen cuentas separadas.</b></p><p>– Sí, cuentas separadas tenemos. Cada uno tiene sus trabajos. No nos fijamos mucho en eso, convivimos y esto lo paga uno, esto lo paga otro. A mí me gusta fluir, estamos bien así, nos gusta mucho subir recetas a las redes. En un futuro sí nos gustaría poner una cafetería con buenos laminados, ahora no lo estamos haciendo pero sí es un proyecto a futuro.</p><p><b>– ¿Una persona que es muy popular en redes puede vivir bien de esto de aquí en más?</b></p><p>– Sí, cien por ciento, se trabaja muy bien con las redes. Hay muchas marcas que quieren publicitar con la cocina. Muchas marcas de ingredientes de cocina, de utensilios, por suerte nosotros tenemos un montón de trabajo, estamos muy contentos con eso. Por eso te digo que estamos fluyendo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3VAMOHQI2FBENMXAU33LKGXFQ4.JPG?auth=33a2cfe4786cfd9142a1daf6bbb42323de5aacdfc4b384d5ff89224ac1db03f8&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[“¿Por qué a este nene que acabo de conocer y le estoy cambiando los pañales por primera vez lo amo igual que a mis hijos biológicos?”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/05/por-que-a-este-nene-que-acabo-de-conocer-y-le-estoy-cambiando-los-panales-por-primera-vez-lo-amo-igual-que-a-mis-hijos-biologicos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/05/por-que-a-este-nene-que-acabo-de-conocer-y-le-estoy-cambiando-los-panales-por-primera-vez-lo-amo-igual-que-a-mis-hijos-biologicos/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Julián se preguntó durante varios días qué era ese amor absoluto que estaba sintiendo por alguien que no tenía su mismo sangre, su mismo ADN. Quería entender por qué sentía lo mismo que le había pasado con sus dos hijos biológicos. En un capítulo más de Voces, la historia de una adopción y de una familia que eligió. “Esto tiene que ser más conocido como un plan A, nosotros lo descubrimos”, afirman]]></description><pubDate>Sun, 05 Jul 2026 05:34:12 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>No lo puede explicar, tampoco lo entiende. Margarita fue la primera. Nació en 2019 por cesárea. Lo primero que hicieron las enfermeras fueron dársela a Julián. El papá la sostuvo en sus brazos y estuvo solo una hora con ella hasta que llegara la mamá. Le sorprendió que no apareciera nadie a rescatarlo. Descubrió que ahora era él el responsable de una persona. Bruno llegó dos años después para ser una familia de cuatro. Con María Belén, su novia hace 23 años, su esposa hace once, habían imaginado una adultez similar a su infancia: casas habitadas por muchos hermanos. <b>El ideal eran tres. Faltaba alguien</b>. </p><p>“Uno tiene su primer hijo y después dice ‘¿<b>me generará este mismo sentimiento otro hijo</b>?’”, se preguntaba ella antes del nacimiento de Bruno, su segundo hijo. En 2023 comenzó a trabajar en un hogar convivencial como pediatra. Un sábado cualquiera de primavera, justo antes de regresar a su casa, la invadió una sensación extraña. Había un chico que le hacía recordar mucho a Bruno. No físicamente, era otra cosa. Pensó en él, en su hijo y en lo que le deparaba la vida a los dos: el chico se quedaría ahí, ella se iría a terminar un sábado de paseo en familia. “Ese mismo día llegué a casa y le dije a Julián ‘¿vos alguna vez pensaste en adoptar?’”. “Sí, un montón de veces”, respondió él. Sin planearlo, sin consensuarlo, sin preverlo, se habían puesto de acuerdo en algo.</p><p><b>No hubo panza, no hubo embarazo, no fueron nueve meses. Fue convencerse, establecerlo como el plan A</b>, llenar formularios, tener entrevistas online, hablar con sus otros dos hijos. Llegó Lion. Y Julián aún hoy no lo puede explicar, no lo puede entender. Cuando abrieron la puerta, lo vio a upa de Macarena, la mamá de la familia de acogida que le cuidaba, y él le tiró los brazos. Lo agarró y tuvo una sensación que ya había tenido pero que igual lo sorprendió. “No lo podía creer. Estuve días preguntándomelo: ¿por qué este nene que acabo de conocer y le estoy cambiando los pañales por primera vez lo amo igual que a Bruno y a Margarita? <b>No tiene mucha lógica</b>, qué sé yo”. </p><p>Esta es la historia de Belén, de Julián, de sus tres hijos y de una adopción.</p><p><b>—¿Ustedes habían charlado de cuántos hijos querían tener? ¿Qué familia querían armar? </b></p><p>María Belén —Conversábamos sí, y pensábamos con tres hijos. Era nuestro proyecto, nuestra idea, nuestras ganas, nuestras intenciones. </p><p>Julián —Yo creo que sí sabíamos que no era uno solo, quizás dos, tres. Ella venía de una familia de tres, yo de cinco, estaba acostumbrado. Si somos cuatro o cinco, no sé. Se hablaba bastante. Pero más por comparar nuestras historias personales. Creo que tres era un buen número.</p><p><b>—¿Por qué te acercaste al hogar convivencial? </b></p><p>MB —Yo hasta ese momento estaba trabajando, sigo trabajando incluso, en una salita, en un centro de atención primaria, en la ciudad donde vivimos. Donde hay muchas cuestiones, no solo pediátrica y acompañamiento desde lo que es adentro del consultorio sino muchas cuestiones sociales, estar dentro del barrio donde vive la gente, ver las necesidades que tienen más allá de lo que es cuidado de salud. Y en realidad son esos trabajos que uno no estaba buscando y que me lo ofrecieron, me llamaron. A veces, incluso con la maternidad cuesta, pero me pareció algo lindo, algo diferente y dije “¿por qué no?”. Y así fue como empecé y me acerqué. Fue algo raro y nuevo, vi la posibilidad de ir aprendiendo e ir conociendo cómo es el espacio. Estaba acostumbrada a que los pacientes me los lleven sus familias al consultorio y en este caso no pasaba porque al ser un hogar convivencial, yo me acerco a ellos. </p><p><b>—¿Chicos de qué edades hay?</b></p><p>MB —De 0 a 18 años. Era un desafío nuevo en el sentido de que mi rol no era solo la pediatra que los va a pesar, medir y ver si tienen fiebre o no sino llegar, un abrazo corriendo y todos dicen “a mí me duele acá, a mí me duele acá”. Porque les presté atención. Ese fue mi primer contacto con ese mundo que si bien uno no es que desconoce o no sabe qué sucede pero estar metida ahí adentro y conocer el día a día es una mirada diferente. </p><p><b>—Y llegar a un hogar y que un nene te abrace y te diga “me duele acá” en realidad lo que quiere es ese abrazo. ¿Cómo te vas de ahí? </b></p><p>MB —Me voy sabiendo que algo dejé, alguna semillita dejé, o la mirada, o el charlar, o el prestarles el estetoscopio, que se revisen entre ellos. Siento que me voy mejor de lo que entré seguramente. Por momentos sí uno queda con esta sensación me tocó nacer donde me tocó nacer y a estos chicos les tocó nacer en otro contexto, entonces hay cosas que el entorno y el ambiente son fundamentales en algunos momentos de la vida. </p><p><b>—¿Hay algo de esa conciencia social, de entender ese privilegio de donde uno nació que hizo que sea un plan adoptar? Ustedes podían tener hijos pero en algún momento salió la charla y decidieron adoptar. </b></p><p>MB —Creo que a los tres, cuatro meses que yo estaba trabajando ahí, un sábado soleado, espectacular, de primavera, me estaba yendo y <b>había un nene que me hacía acordar mucho a Bruno</b>, mi hijo del medio, en ese momento era mi hijo más chico. No en cuanto lo físico: la edad, las cosas que hacía, cómo me buscaba para jugar. Y ese sábado yo me iba a tener un plan con mis hijos, con mi familia, de salir, de pasear, algo lindo. Entonces ahí fue la primera vez que se me encendió la luz de decir esto puede ser una posibilidad. Ese mismo día llegué a casa y sin Margarita y Bruno adelante <b>le dije a Julián “¿vos alguna vez pensaste en adoptar?”</b>. Y la verdad es que me sorprendió porque me dijo “sí, un montón de veces”. Y ahí empecé la charla. </p><p><b>—¿Por qué un montón de veces? </b></p><p>J —No sé, esto de ser consciente de donde nací y no solo por las oportunidades que tuve, que igual fueron a base del esfuerzo de mis viejos, pero sí por el ejemplo de ellos, de siempre estar atento al prójimo y ayudar si se puede y aunque no nos sobre nada. En aquel momento, yo era chiquito y en mi casa éramos cinco y mi viejo laburaba en relación de dependencia y mi mamá era ama de casa pero siempre había lugar para uno más, para recibir a alguien a comer, para ayudar a una familia. Me acuerdo que, capaz que mis viejos ni se acuerdan, apadrinaban a una chica con discapacidad, ayudaban para pagar el colegio y siempre nos venía a traer el boletín. En algún momento decís “yo tengo también cierta vocación de servicio y siempre estoy atento a los demás”. Muchas veces dije esa fantasía de qué pasa si en algún momento podés adoptar a un niño con toda su carga, con todo lo que trae, y empezar a reconstruir esa historia y que sea para siempre, no es que sea por un ratito esa ayuda. Yo soy voluntario de una asociación civil sin fines de lucro hace 15 años. Pero no es lo mismo.</p><p><b>—¿Y qué te pasó cuando te dijo que sí? </b></p><p>MB —Entendíamos que era una decisión importante. Y estuvo bueno porque nos tomamos un tiempo para pensarlo. Qué implicaba para Margarita y para Bruno. Qué implicaba para el resto de la familia. Por supuesto que era una decisión nuestra, es como cuando uno elige tener otro hijo, sea biológico o sea adoptivo, uno no consulta o no le dice todo a los hijos más chiquitos. Pero sabíamos que tal vez era una decisión para pensar bastante.</p><p><b>—Había decisiones también que tomar dentro de la adopción en sí pensando que uno ya tenía dos hijos en casa. </b></p><p>J —Sí, no conocíamos muchos casos. ¿Qué pasa con esa aparición? ¿Cómo sucede eso? Y encima con chicos chicos donde por ahí no entienden del todo la situación. Teníamos la ventaja que como Bely trabaja en esta casa de abrigo, Margarita que ya era un poco más grande y muy inteligente, muy curiosa, pregunta, entiende y recuerda, nos ayudó a que ella rápidamente entienda qué es adoptar. Teníamos también un perro adoptado entonces eso fue como una analogía que le ayudó a ella.</p><p><b>—Ustedes se anotaron, hicieron los trámites como cualquier persona y pasaron el proceso como cualquier persona. No es que alguien que trabaja en un hogar convivencial decide adoptar y se lleva un niño a su casa. Cuando deciden avanza, ¿qué fue lo primero? </b></p><p>MB —Primero había que llenar un formulario para empezar. </p><p><b>—Eso lo hicieron antes de hablar con los chicos. </b></p><p>MB —Sí.</p><p><b>—Pero antes tomaron decisiones. </b></p><p>J —Igual no fue tan automático porque cuando lo empezamos a charlar pasaron meses hasta que dijimos, sí, hagámoslo. Veníamos conversando el hecho de tener tres tenemos para empezar a ver si es ahora, cuándo. Ahí es como que surge esta opción de adoptar. Creo que eso fue en noviembre y hasta abril o marzo del año siguiente no nos inscribimos.</p><p><b>—Cuando hay que completar ese formulario hay que tomar ciertas decisiones que se charlan mucho y se piensan mucho, sobre todo cuando uno ya tiene dos hijos. ¿Con qué se encontraron ahí? </b></p><p>MB —Sí, por un lado lo que se llama disponibilidad adoptiva que es el rango de edad para el que uno se postula. En nuestro caso sí me parece que estuvo bien tomada la decisión en pensar que como teníamos hijos más grandes, para ese momento tenían cuatro y dos años los chicos, pensamos que para quien nos anotábamos era que no sea más grande que esas edades, que llegue a casa en el orden que le tocaba llegar. </p><p><b>—En ese momento menor de dos años.</b></p><p>MB —Nosotros pusimos de cero a tres años. Porque también pensamos que con los tiempos, dijimos de acá a noviembre estamos tranquilos que no va a suceder.</p><p>J —Se completó ese formulario que aparte de la disponibilidad adoptiva obviamente piden un montón de información de nosotros, de la composición familiar. Hay que hacer ciertos trámites, estudios médicos, certificados de… </p><p>MB —Domicilio, antecedentes penales. Lleva un tiempo recolectar todo eso. </p><p>J —Eso fue abril. Creo que al mes, en mayo, tuvimos ya una primera entrevista con una trabajadora social y una psicóloga que eran del Juzgado.</p><p><b>—Ahí ya te habían llamado de un Juzgado. </b></p><p>J —Te hacen una entrevista para conocerte. Nosotros estábamos con un proceso de alta. Uno se postula y hasta que sos parte de una base de datos. Nosotros nos presentamos en el Juzgado número 2 de Familia de Mercedes. Nos entrevistan de este Juzgado para conocernos, las motivaciones que nos llevaron a inscribirnos y demás. Ya ahí cuando les contamos que teníamos dos hijos biológicos chiquitos. Dijeron “ya saben lo que implica ser padres, van a tener un par de entrevistas más el mes que viene, el otro, hasta que el juez decida darles el alta definitiva”.</p><p><b>—Una vez que se da el alta definitiva esa carpeta se comparte con el resto de los juzgados del país, ¿es así? </b></p><p>MB —Claro, el registro es nacional. Sí una cosa que uno pone en el formulario inicial es los kilómetros a los que está dispuesto a moverse. Porque por supuesto cuando uno empieza una vinculación también es el tener que trasladarse hacia donde está el niño o la niña y, en nuestro caso teniendo en cuenta que también estaban Margarita y Bruno era algo que teníamos presente. </p><p><b>—¿Uno ahí pone también si está dispuesto a adoptar hermanos? </b></p><p>MB —Sí. Y también lo que son enfermedades crónicas. </p><p>J —Y discapacidad. Vos también podés seleccionar eso.</p><p><b>—¿Qué pensaban en ese momento que iba a pasar? ¿Cual era la fantasía?</b></p><p>MB —La verdad es que uno en la dinámica de todos los días con dos chicos chiquitos y los dos trabajamos un montón no estábamos tampoco todo el tiempo pensando los tiempos, si bien es algo que uno comienza con el deseo y con el entusiasmo, sabemos que son procesos que se van dando, pero no es que había ansiedad en cómo se iban a dar las cosas.</p><p><b>—¿No tenían la idea por este mito tan instalado de que los tiempos iban a ser eternos? </b></p><p>MB —Que podían ser largos sí. Después, una vez que nos dieron el alta definitiva, que fue en julio, Julián me decía igual tranquila, yo estaba re contenta que nos habían dado el alta porque fue un proceso que llegó a esa parte, ¿no es cierto?</p><p><b>—¿Tres meses y medio después ya estaban dados de alta? </b></p><p>J —Del primer formulario en línea hasta que nos dijeron “los pueden llamar en cualquier momento” pasaron tres meses y medio. </p><p><b>—Y vos le decías a ella tranquila que esto ahora puede tardar. </b></p><p>J —De acá a tres cuatro años. Bely creo que se quedó con esa idea de que nos van a llamar rápido y yo estaba seguro que tres años más no nos iban a llamar.</p><p>MB —Yo volviendo a casa ya tenía en la cabeza “si nos llaman quién tiene la practicuna, quién tiene esto”. “¿Qué pasa si nos llaman ya mañana, pasado?”. No estando segura que iba a suceder pero bueno, sabiendo que podía pasar que llamen antes.</p><p><b>—¿Cuándo llamaron? </b></p><p>MB —En realidad nos escribieron un mensaje a fin de septiembre. Nosotros justo nos habíamos ido de viaje. Uno se desenchufa y es como que estábamos con la cabeza en otra cosa. Y al día siguiente que llegamos a las vacaciones nos mandaron un mensaje y al día siguiente nos mandaron otro. Dos casos distintos en realidad.</p><p><b>—Vos llegás a tus vacaciones y te llega un primer mensaje en el que te dicen qué. </b></p><p>MB —Se presentan: “Soy Juliana del Juzgado tal. Nos interesa hablar con ustedes, tener una entrevista con ustedes por un niño de 15 meses”. </p><p><b>—Pero estabas de viaje. </b></p><p>J —Obviamente que le explicás la situación de que si es urgente tendrá que ser por videollamada porque no estábamos en casa. Y obviamente nos dijeron que sí. De hecho es bastante frecuente tener entrevistas con el Juzgado por videollamada o reuniones y demás. “Sí pero dame unos días porque nosotros justo íbamos a ver familiares. Así nos cuidan a los familiares a los otros dos”.</p><p><b>—Claro, tenías que dejar con alguien a los chiquitos. </b></p><p>J —Sí, porque es una primera entrevista incluso me imagino que te iban a contar cosas más sensibles, no sé si daba para que estemos todos. Así que sí, nos esperaron. </p><p><b>—¿Los chicos ya sabían que ustedes estaban anotados? </b></p><p>MB —Sí, eso la verdad es que fue algo interesante que surgió la duda de cuándo contarles, cómo. Como eran chicos también decíamos “les contamos y ellos van a creer que era ya”. La psicóloga y la trabajadora social nos dijeron algo que a mí me gustó mucho: “cuéntenselo que lo tienen como proyecto de familia”. Entonces era incluirlos porque la verdad que si no era un tema que nosotros hablábamos sin que ellos estén presentes. Si venía un familiar, un amigo lo charlábamos. Pero que es nuestro proyecto de familia. Entonces ahí no pusimos tiempo sino que era nuestro deseo. A mí por lo menos me liberó el poder sentirlos incluidos en este proyecto. </p><p><b>—¿Y ellos qué decían?</b></p><p>J —Lo naturalizaron enseguida. Margarita lo súper entendió y Bruno por ahí hablaba media lengua, pero se lo contamos igual. Y la verdad que a mí me sorprendió que no exista esa ansiedad de preguntarnos todos los días cuándo vienen. Creo que en esa explicación también les dijimos no sabemos cuándo va a ser.</p><p><b>—Ninguno dijo no quiero más hermanitos.</b></p><p>J —No, al contrario.</p><p>MB —Una anécdota graciosa es que en esas instancias donde uno por ahí lo hablaba un poquito más porque ya estábamos en los procesos de la entrevista, Margarita hablando dice “ah, ya entiendo,<b> ustedes van a adoptar un niño pero sin desadoptarnos a nosotros</b>”. Entonces fue lindo porque también que ellos puedan poner en palabras lo que iban viviendo, escuchando y transitando.</p><p><b>—Te la morfaste a besos. </b></p><p>MB —Sí (risas).</p><p><b>—Vuelvo a ese viaje. Los llaman del Juzgado. Un niño. ¿Sabíamos que era un niño? </b></p><p>MB —Sí, un niño. Un año y tres meses. </p><p><b>—¿Al día siguiente qué pasó? </b></p><p>MB —Un nuevo mensaje. En este caso de una niña más chiquita, de ocho meses. Y también la misma situación así que agendamos para el mismo día tuvimos las dos entrevistas.</p><p><b>—¿Qué pensaban ustedes? </b></p><p>MB —Uf. Primero sorprendidos para bien por este llamado pronto. Fue raro el decir “nos están convocando de dos opciones diferentes”. Nosotros no queríamos ser quienes tengamos que elegir entre dos opciones. Después, confiamos y dijimos que vaya fluyendo, fuimos sinceros con los dos Juzgados con quienes tuvimos entrevistas. Se dio una más rápido y así fue. </p><p><b>—Ustedes dejaron que el proceso defina. ¿Cómo siguió, cómo les avisan? </b></p><p>MB —Durante ese viaje que seguíamos, parecía que era eterno pero todavía no volvíamos para Argentina, nos llaman y nos dicen que querían tener otra entrevista con nosotros, que estaban entre dos familias. Entonces ahí tuvimos una nueva entrevista. Ahí ya estábamos nosotros dos con Margarita y con Bruno. Fue durante la entrevista que nosotros creíamos que estaban entre una familia y nosotros, cuando nos dijeron que éramos los papás de este niño.</p><p>J —Nosotros pensamos también que cuando volvamos quizá nos llamen, que iba a ser presencial. No, fue otra videollamada y nos lo dijeron al principio de la entrevista, “la jueza quiere que sean ustedes”. Y ahí empezamos también a hacer preguntas nosotros porque hasta ahí más que la edad y alguna cuestión no sabíamos. </p><p><b>—¿Les dieron una foto? </b></p><p>MB —No. Hasta el día que lo conocimos en el Juzgado no nos dieron nada. </p><p>J —No, no nos dieron foto ni pedimos. No sabíamos cómo era en realidad. Si se podía pedir, preguntar. Dijimos “bueno, será”.</p><p><b>—Julián, ¿vos sentís que la adopción era más para ustedes que querían tener un tercer hijo o tenía que ver con darle una familia a un niño? </b></p><p>J —Yo creo que en mi caso primero era darle la familia a un niño. Después cuando ya éramos familia me pareció que era para nosotros también, sobre todo. Y<b> después entendí al final que era sobre todo para Margarita y Bruno también</b>. Justamente la única duda que tenía yo al momento que decidimos y por eso dilató cuatro meses la decisión final era cómo le va a impactar a Margarita y Bruno. ¿Les va a interferir en algo? ¿Generaremos algún trauma? Miedos tontos que uno tiene. Y por eso en esos cuatro meses me ocupé de hablar con mi papá, con mi mamá, contarles el plan. Con mis hermanos, con amigos. Hasta que tomé yo mi decisión y se la compartí, obviamente ella ya la tenía adentro, al otro día fue lo del formulario. Y finalmente todas esas dudas o miedos respecto a Margarita y Bruno se resolvieron después: fue lo mejor que les pudimos dar a ellos. </p><p><b>—Belén, ¿tenía más que ver con ser mamá o que un niño tenga una mamá? </b></p><p>MB —Las dos cosas. Creo que las dos cosas porque van de la mano. Pero sí me parece que es súper importante la mirada de poder entender que la adopción es devolverle a un niño los derechos y un lugar sano y saludable para crecer, derecho a una familia, crecer en una familia rodeado de amor me parece que es fundamental. Y que siempre tiene que ser lo que prime en todo el proceso. </p><p><b>—Terminaron la llamada y qué hicieron, ¿saltaron, se abrazaron? </b></p><p>J —Les contamos a los chicos, ¿no? </p><p>MB —Sí, primero quedamos paralizados porque sinceramente no esperábamos que en esa que supuestamente estaban entre dos familias ya nos confirmen que éramos los papás de Lion, ¿no es cierto?</p><p>J —Es más, no sé si los chicos aparecieron en la entrevista. Porque ellos estaban en la habitación mirando los dibujitos que era la forma de entretenerlos ese rato que teníamos y obviamente no se quedaron, vieron que estábamos en una videollamada y se acercaron. Así que ahí un poco se conocieron. Y después los llamamos para contarles.</p><p><b>—Llegan a Argentina. </b></p><p>MB —Llegamos a Argentina, ahí supuestamente se iban a contactar con nosotros a los diez días para conocernos en persona en el Juzgado con Margarita y Bruno también. Justo fue una seguidilla de vacaciones de parte del equipo el Juzgado. Primero uno, después otro, después la jueza. Y para nosotros ahí fue como una eternidad porque pasaron tres semanas más o menos. Nosotros esperábamos llegar y ya: ahí sí por un poquito más de ansiedad. </p><p><b>—Quiero conocer a mi hijo. </b></p><p>MB —Sí.</p><p>J —Incluso porque ya Margarita y Bruno ya tenían un hermano, tenía nombre ese hermano, ya se lo nombraba porque era parte del proceso de prepararnos para el inicio de la vinculación. Y se dilataba. Ahí sí empezaron a preguntar “¿cuándo empieza esto?”. Entonces sí, había más ansiedad.</p><p><b>—¿La primera vez que fueron al Juzgado lo conocieron? </b></p><p>MB —No. Primero tuvimos una entrevista ahora sí presencial con el equipo de ahí del Juzgado con Margarita y Bruno, los juguetes y cosas. En realidad la idea era más verlos a ellos y que ellos no estén en contra de esta decisión familiar. Insisto, eran chiquitos, cuatro años y medio y dos años y medio.</p><p><b>—¿Cómo se conocieron? </b></p><p>MB —Fue el 25 de noviembre, que justo es el cumpleaños de Bruno, que cumplía tres años. Esa mañana los dejamos a los chicos en el jardín, guardería, y fuimos al Juzgado. Aahí Maca que es su familia de tránsito lo llevó al Juzgado y fue la primera vez que lo vimos. No teníamos fotos de él antes.</p><p><b>—¿Y qué te pasó? </b></p><p>MB —La verdad que fue esto que hablábamos del vínculo. Fue raro porque cuando entró a un lugar que había algo para jugar, creo que Maca fue o alguien de ahí que dijo “anda con tu mamá” y yo como dije “ah, soy yo”. Entonces fue fuerte, en ese momento fue como “¿podré, qué va a ser esto? ¿No es cierto?”. Algo lindo también que aparece cuando nace un hijo de la panza, muchas preguntas, ¿no?</p><p>J —Era ponerle rostro a nuestro hijo y ver cómo era. Sí iba a ser simpático. También hay mucho tabú respecto a que son niños que siempre va a ser difícil vincular y qué sé yo y no, cada niño es un mundo en sí mismo. Y cuando abrieron la puerta y apareció Maca con Lion a upa ahí creo que enseguida tiró los brazos. Lo agarré yo y ya ahí la sensación es qué espectacular porque<b> ese mismo amor que sentí por Margarita ni bien la tuve en mis brazos, que probablemente venía de antes, fue lo mismo</b>. No podía creer. De hecho estuve días preguntándomelo “<b>¿por qué este nene que acabo de conocer y le estoy cambiando los pañales por primera vez lo amo igual que a Bruno y a Margarita?</b>”. No tiene mucha lógica, qué sé yo. </p><p><b>—¿Y cómo lo conocieron ellos a su hermano? </b></p><p>MB —Ese primer día fue un lunes, nos conocimos en el Juzgado, y después las vinculaciones depende de la edad del niño los tiempos en que se dan. Nosotros hasta ahí no sabíamos bien cómo iba a ser pero por la edad que tenía Lion en ese momento la idea era vernos todos los días. Entonces nosotros seguíamos con nuestras obligaciones laborales, los horarios de los chicos y martes, miércoles y jueves fuimos nosotros dos a la casa de la familia de tránsito y el viernes era el plan de ir todos juntos. </p><p><b>—¿Y cómo fue?</b></p><p>MB —La verdad fue increíble porque tengo el recuerdo de los tres como sumándose. Ya habíamos empezado a llevar unos juguetes para que Lion asocie con nosotros. Veníamos conversando por supuesto con Margarita y Bruno que estaban ahí ansiosos por conocer a su hermano y por poder ir a esto que nosotros íbamos y ellos se quedaban con la tía, con el primo, que al principio era plan pero ya después al día tres era llévenos a nosotros también. Pero <b>fue hermoso, la verdad que fue muy natural, muy genuino</b>. </p><p><b>—¿Y cuando los viste a los tres juntos? </b></p><p>J —Con Marga y Bruno se conocieron por videollamada porque también era post pandemia que nace Bruno. Pero me imagino eso, como cuando vas al hospital a conocer al hermanito solo que era mucho más mágico, interesante el encuentro porque ya era un hermanito que caminaba, que balbuceaba, que quería jugar, que les sonreía, que les hacía gracia y todos se reían. Entonces como quemaron etapas pero para bien, digo, ya enseguida se asociaron. </p><p><b>—¿Y a vos verlos juntos? </b></p><p>J —Si, lo mismo. Ahí es cuando rebobinás y decís todos esos miedos que tenía yo o esas dudas, los chicos son de plástico, se adaptan y entienden, sin entender nada entienden todo. </p><p><b>—¿A ustedes les contaron algo de la historia de origen de Lion? </b></p><p>MB —Sí. </p><p><b>—¿Y sabías ya cómo funcionaba la dinámica de una familia de tránsito? </b></p><p>MB —No, la verdad que no. </p><p><b>—¿Y qué pasaba con eso, generaba alguna duda, algún temor?</b></p><p>MB —En nuestro caso fue algo positivo. Cuando nosotros estábamos por empezar el proceso también, yo tuve una noticia de que un familiar muy cercano le diagnosticaron una enfermedad grave importante entonces yo dije “esto también me va a abocar a mí con esto”. Sentía como el desafío de decir “¿podré con esto también?”. Y ahí vimos <a href="https://www.infobae.com/reportajes/2024/08/03/las-conmovedoras-historias-de-una-familia-de-acogida-es-durisimo-cuando-los-bebes-se-van-pero-vale-la-pena/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/reportajes/2024/08/03/las-conmovedoras-historias-de-una-familia-de-acogida-es-durisimo-cuando-los-bebes-se-van-pero-vale-la-pena/">la nota tuya con Maca y Charly</a>, no nos dijo el Juzgado, pero viste cuando contás vamos a iniciar una vinculación en esta ciudad con una familia de tránsito, conectaron y nos dijeron creemos que son ellos y vimos la nota. </p><p><b>—A veces puede dar miedo que un niño haya estado antes con otros, que haya pensado que eran sus hermanos, sus padres, sus abuelos. ¿Cedieron fácil esos miedos o no los tuvieron? </b></p><p>MB —No los tuvimos. Conversamos un montón. Lionf ue su séptimo niño de tránsito, entonces yo por lo menos me sentí súper acompañada. Para mí ayudó un montón la experiencia, la tranquilidad de ellos. Y también aprovechar ese tiempo a conocer a tu hijo, porque en realidad quienes más conocían a tu hijo, eran ellos. Cómo le gusta dormirse, cómo le gusta tomar la mamadera, a qué le gusta jugar.</p><p>J —Sí, mi único miedo era si Lion iba a poder soportar el sufrimiento que iba a tener de dejar esa familia que lo acogió un año y medio prácticamente. Era mucho tiempo. Él es parte de esa familia. Ese era mi único miedo. No tenía dudas de que Lion nos iba a amar a nosotros y a sus hermanos, y que le iba a gustar nuestra casa, y que le iba a gustar cómo vivimos en familia. Pero mi duda era si iba a poder entender el por qué se iba de esa familia donde estuvo casi un año y medio. </p><p><b>—Uno no quiere que sus hijos sufran nunca. ¿Qué hacías, le explicabas? </b></p><p>J —Creo que ahí el primer trabajo grande y de meses lo hicieron Maca, Charlie, Toti y Cape que siempre con todos los niños les dicen “ya va a venir tu familia para siempre”. Le cuentan, le explican que ellos son una familia temporal. Que lo aman igual que cualquier otro. Todo ese trabajo previo por más que sea chiquito van entendiendo, van comprendiendo. Y después, íbamos a dar todo nosotros para que él no sufra y Maca y Charlie y toda la familia lo mismo. Hubo una gran ventaja: primero la experiencia de ellos. Desde el primer minuto te das cuenta la práctica que tienen, la experiencia. Y desde el primer día que llegamos a su casa, nos convidaron a un mate, charlamos tres palabras y nos dimos cuenta de que había mucha compatibilidad. Ellos en particular tienen las edades de mis hermanos entonces ahí hay una cuestión generacional también. </p><p><b>—¿Hoy lo ves y qué decís? </b></p><p>MB —Feliz de verlo. Creo que cada paso o cada momento, uno como que se para afuera de lo que es el caos de la familia con tres niños chiquitos, mirar para atrás, ver el camino recorrido y sentirnos afortunados y agradecidos por todo lo que nos tocó vivir a partir de esa decisión que tomamos. Sentimos que también el camino fue dándose de una forma hermosa. </p><p><b>—¿Los mayores en algún momento te dijeron bueno ya está, que se vuelva o que se vaya o no, como cualquier hermano mayor?</b></p><p>MB —En algún momento nosotros íbamos a lo de Maca y Charly, pasábamos el día con Lion y nos volvíamos a casa siendo cuatro nuevamente. Fue un tiempo en donde hacíamos la vinculación. Y sí ya cuando estaba Lion con nosotros hacía un tiempo fuimos a almorzar, a pasar el día a la casa de ellos, nos subimos al auto y Bruno dice “¿por qué Lion viene con nosotros? ¿Por qué no se queda acá?”. Y también en el proceso en algún momento también me acuerdo una vez lo acompañé al baño y me dice “no, que vaya la mamá de Lion”. Yo le digo “¿quién es la mamá de Lion ?”. “Maca”. Le digo “no hijo, la mamá de Lion soy yo”.</p><p><b>—¿Lion se los ganó a sus hermanos también? </b></p><p>J —Sí, recontra. A los dos. Ahora los vemos recontra contentos a los dos. Por ahí Bruno por ser el más chiquito y por ser más chiquito también, a Margarita le costó un poco más o era más de disputa de juegos que se tenían que compartir. Hoy de hecho salí del baño y estaban Bruno y Lion en la cama abrazados con un cuento. No habían prendido la tele. “No prendimos la tele”, me dice Bruno, y estaban abrazados y se jugaban.</p><p><b>—¿Hoy que los ven y son tres, entienden que Lion podría haber tenido otro recorrido en la vida y no tener esta fortuna? </b></p><p>MB —Sí, pero también me gusta ver la fortuna de que esté en nuestra familia. De todos conocerlo. De aprender con él. Entonces me parece que sí, uno lo piensa, y de hecho hace poquito le hicimos una intervención quirúrgica que necesitaba. Tal vez esto en otro contexto, en otra situación, no se hubiese dado, tal vez en otros tiempos. Pero creo que ganamos todos.</p><p>J —Yo no lo pienso tanto. Lo he pensado alguna que otra vez que me vino como en estas situaciones de decir qué privilegio. No sabía que vos habías pensado eso de la operación del otro día. </p><p><b>—El qué sería de, ¿no? </b></p><p>J —Sí. Pero si pensé justamente cuando volvía, capaz que nunca lo hubiesen operado. Quizás no se hubiesen preguntado si respiraba bien porque no hubiese ido a un médico. Y al médico que fue no le iba a mandar a hacer estudios probablemente porque por ahí estaba en un barrio que atienden mil chicos en un día. No lo iban a hacer. En un par de oportunidades he pensado más en su mamá biológica, me encantaría que sepa que Lion está bien y que lo estamos amando. No la conocemos, no sabemos muy bien su historia, pero si he pensado en ella.</p><p><b>—Entender que por algún motivo no pudo. </b></p><p>J —Sin dudas. Y sin juzgar. Al contrario, me encantaría que un día sepa que Lion está súper bien. </p><p><b>—Qué lindo eso. ¿Te pasa también? </b></p><p>MB —El año pasado fue el primer cumpleaños de él que estuvo con nosotros. Cuando se acerca el cumpleaños de nuestros hijos pasa que uno se acuerda de la panza, qué estaba haciendo. Y bueno me pasó esto de pensar si su mamá biológica estaría pensando en que era la fecha que él nació. También la tuve presente.</p><p><b>—¿Hay algo que no hayamos hablado que les parezca importante transmitir? </b></p><p>J —Para mí eso de que realmente no fue un plan A en nuestro caso la adopción, o esta familia mixta entre hijos biológicos y adoptivos, desde el inicio. Pero en cuanto llegó la idea sí lo pensamos y ahora te das cuenta “che, es un re plan A”. Porque incluso para los hijos biológicos o los primeros les estás dando algo que de otra manera es difícil de explicar porque el mismo amor que sentimos nosotros desde el primer día creo que ellos lo sintieron. Porque lo ves en las acciones. Hay fotos y videos del primer día cuando se conocen que decís, se van de la mano, juegan, lo abrazan, lo besan, le hacen upa, se pelean para ver quién lo tiene, con quien va a dormir. Margarita estaba angustiada porque como era varón iba a dormir con Bruno entonces ella quería que duerma con ella. Verlo como espectador en primera fila es espectacular. Y ahí es donde decís “che, esto tiene que ser más conocido como un plan A”. Nosotros lo descubrimos. No lo sabíamos desde el primer día. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/I5PDRO6LJVCE5IS53ECV7EULRE.jpg?auth=d1e07e52aadd15190438bdbbe30e7a0a3a3e9ed17f9b0b032428e718947f7563&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Cinco miembros de una familia sonríen en una formación rocosa rojiza durante una excursión de senderismo.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Diego Santilli: “Para que la Argentina no vuelva atrás, Milei tiene que reelegir”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/04/diego-santilli-para-que-la-argentina-no-vuelva-atras-milei-tiene-que-reelegir/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/04/diego-santilli-para-que-la-argentina-no-vuelva-atras-milei-tiene-que-reelegir/</guid><dc:creator><![CDATA[Facundo Chaves]]></dc:creator><description><![CDATA[En diálogo con Infobae, el jefe de Gabinete defendió la eliminación de las PASO y habló de las listas colectoras. Criticó a Kicillof y se refirió a Macri, las universidades, el aumento de la morosidad y su declaración jurada. “La batalla cultural sigue”, advirtió]]></description><pubDate>Sat, 04 Jul 2026 22:59:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Una semana después de asumir como jefe de Gabinete, Diego Santilli ratificó que “<b>para que la Argentina no vuelva atrás, el presidente tiene que reelegir</b>” y sostuvo que su principal tarea será construir las mayorías políticas necesarias para aprobar las reformas que impulsa Javier Milei. En una entrevista con <b>Infobae</b>, aseguró que buscará profundizar el diálogo con gobernadores y otras fuerzas políticas, aunque aclaró que no será un diálogo “para chamuyar” ni para sostener “el statu quo”, porque, según definió, esa lógica representa “la casta”.</p><p>Santilli recibió a <b>Infobae</b> en su despacho de la Jefatura de Gabinete, en el primer piso de la Casa Rosada, el mismo lugar donde anteriormente fueron entrevistados Guillermo Francos y Manuel Adorni. Junto con Nicolás Posse, es el cuarto jefe de Gabinete de la administración Milei.<a href="https://www.infobae.com/politica/2026/06/30/milei-le-toma-juramento-a-santilli-fuerte-presencia-de-gobernadores-dirigentes-del-pro-y-la-asistencia-de-adorni/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/politica/2026/06/30/milei-le-toma-juramento-a-santilli-fuerte-presencia-de-gobernadores-dirigentes-del-pro-y-la-asistencia-de-adorni/"> Llegó al cargo después de la salida de Adorni</a>, en momentos en que la Casa Rosada busca dejar atrás semanas atravesadas por la crisis política y volver a concentrarse en la gestión y en su agenda de cambios.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3I7XQO67GFAADAHXELKP2MQ7BI.jpg?auth=e6188cba7655ddfd585ad32172efe07fe50ee1bd2d8d764ea95b8b76e64faff0&smart=true&width=4160&height=2340" alt="El día de la jura de Diego Santilli ante el presidente Milei, en el Salón Blanco de la Casa Rosada " height="2340" width="4160"/><p>La salida de Manuel Adorni, en medio de las investigaciones judiciales sobre su situación patrimonial y de la controversia que generó la presentación de sus declaraciones juradas, terminó abriendo el camino para la llegada de Santilli a la Jefatura de Gabinete. Hacia el final de la entrevista, <b>Infobae</b> le preguntó si tenía toda su situación patrimonial en orden. “Declaro mis bienes hace veinte o treinta años. Está a la vista de todo el mundo, hace muchos años”, respondió.</p><p>“<b>Estoy ante el desafío más importante de mi vida política y profesional</b>”, afirmó. Entre las prioridades que fijó para esta nueva etapa, ubicó la reforma electoral que impulsa el Gobierno, con la eliminación de las PASO como principal objetivo legislativo. Aunque ratificó que esa sigue siendo la posición de la Casa Rosada, también dejó abierta la posibilidad de negociar alternativas en el Congreso para reunir los consensos necesarios. El objetivo, explicó, es que los argentinos “no tengan que ir seis veces a votar”, reducir el costo del sistema electoral y avanzar con el resto de la agenda legislativa del Gobierno. “Tenemos que recuperar la agenda pública” y lograr que “todo lo que el Gobierno tiene lanzado, suceda”, resumió.</p><p>El jefe de Gabinete aseguró además que los cambios en el equipo de Gobierno no implican una modificación del rumbo político de la administración libertaria. Sostuvo que la convicción del presidente Milei “es irrenunciable” y que la batalla cultural seguirá siendo uno de los pilares de la gestión. “La discusión es cómo se aborda”, explicó al diferenciar el método para construir acuerdos del contenido de las reformas. Según planteó, el diálogo con gobernadores y otras fuerzas políticas tendrá sentido únicamente si sirve para aprobar los cambios impulsados por el oficialismo.</p><p>En ese contexto, evitó polemizar con Mauricio Macri, pese a las críticas que el Presidente formuló contra el ex mandatario, destacó “el acompañamiento estoico” del PRO durante estos años y afirmó que “el PRO ayuda” a la gobernabilidad desde el Congreso. Cuando <b>Infobae</b> le preguntó si seguirá afiliado al PRO o si dará el salto a La Libertad Avanza, evitó responder en esos términos y prefirió una definición política más amplia: <b>“Yo soy del proyecto que lidera el presidente Milei”.</b></p><p>En materia de gestión, confirmó que el Gobierno buscará cumplir el acuerdo alcanzado con las universidades nacionales tras el fallo de la Corte Suprema, aunque insistió en que cualquier solución deberá preservar el equilibrio fiscal. También reconoció que, por ahora, el Ejecutivo no analiza ninguna medida específica para enfrentar el aumento de la morosidad en los préstamos de familias y empresas. “No, por el momento yo no tengo nada en carpeta”, respondió.</p><p>También cuestionó con dureza la gestión de Axel Kicillof, a quien responsabilizó por la inseguridad, la elevada presión impositiva sobre el sector productivo bonaerense y por rechazar varias de las reformas impulsadas por el Gobierno nacional. Rechazó, además, que el gobernador represente una renovación del peronismo y ratificó que continuará dialogando con gobernadores de todos los signos políticos, incluidos los peronistas, siempre que esos acuerdos sirvan para aprobar reformas y ejecutar obras.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/I3JIB43XN5CIVLRINEUBUP5CME.jpg?auth=2006768b539ca6429c56694801601e7f006c3776fc92b53458f9baa8296b3555&smart=true&width=1280&height=854" alt="La foto que difundió el Gobierno, para destacar el empoderamiento que tuvo Karina Milei. A la derecha de la secretaria General, Diego Santilli " height="854" width="1280"/><p>Sobre su futuro político, Santilli evitó confirmar una candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires, aunque tampoco la descartó. Dijo que la provincia “le apasiona” y que tiene “toda la vocación del mundo”, pero aclaró que cualquier definición electoral quedará subordinada al proyecto nacional. “No puede estar nunca un proyecto personal por encima de un proyecto colectivo”, sostuvo. Para el jefe de Gabinete, ese proyecto tiene hoy un objetivo central: consolidar las reformas impulsadas por el Gobierno y lograr la reelección de Javier Milei en 2027.</p><p>Para Santilli, esta nueva etapa no supone un cambio de rumbo, sino una nueva forma de construir las mayorías políticas necesarias para profundizar las reformas impulsadas por Milei. El diálogo, sostuvo, será una herramienta para alcanzar ese objetivo, pero nunca un fin en sí mismo. “Todos los que pensamos de una manera tenemos que luchar para ir hacia adelante y no para abrir el riesgo a que vuelvan los de atrás”, resumió.</p><h2>La entrevista a Diego Santilli</h2><p>— <b>Tuvimos una entrevista hace pocos meses como ministro del Interior y ahora como jefe de Gabinete. Pasaron varios. Usted es el cuarto. Cuénteme esta nueva etapa.</b></p><p>Es uno de los desafíos más importantes de mi carrera política. Estaba muy contento con el trabajo que venía haciendo en el Ministerio del Interior. El presidente y Karina Milei me habían convocado para la relación con los gobernadores y, desde noviembre del año pasado hasta ahora, hicimos un trabajo enorme.</p><p>Impulsamos algunas de las reformas más importantes que se discutieron durante décadas. Me refiero a la modernización laboral, la ley penal juvenil, la reforma penal, la ley antimafia y todos los temas que venimos llevando adelante.</p><p>— <b>El Presupuesto, que nunca se había aprobado.</b></p><p>El Presupuesto, en el marco de las pautas de equilibrio que plantea el Presidente. También la corrección en el tema glaciares, para que nos permita tener una minería responsable, cuidando nuestros glaciares, pero habilitando la actividad para competir con Chile y Perú, que son nuestra referencia más cercana.</p><p>Ellos exportan 60.000 millones de dólares y nosotros 6.000 millones. Imagínese la distancia que tenemos para crecer.</p><p>Creo que hicimos reformas muy grandes, muy importantes. El RIGI, ahora la media sanción del SuperRIGI. Entro en este desafío muy contento y muy agradecido por la confianza del presidente y de Karina Milei. Y bueno... a trabajar.</p><p>— <b>Le tengo que preguntar inevitablemente porque el caso de Manuel Adorni, su antecesor, que derivó en su llegada. ¿Qué mirada tiene sobre todo lo que pasó en torno a Adorni y cómo el Gobierno enfrentó una situación tan compleja?</b></p><p>El Presidente fue claro. Primero: el que pone y saca a los funcionarios es el Presidente. Segundo: el Presidente le había planteado a Adorni que presentara su declaración jurada. La presentó y después fue el propio Adorni el que dijo que quería dar un paso al costado porque sentía que el impacto ya le había llegado a sus hijos, que son chicos en edad escolar, y a su familia. Entonces decidió dar un paso al costado.</p><p>No obstante ello, nosotros seguimos trabajando. Algunos colegas suyos me preguntaban por “los cien días” (de la crisis que abrió las investigaciones judiciales sobre la situación patrimonial de Adorni). En ese período sacamos, por ejemplo, la media sanción del Super RIGI, una ley para inversiones superiores a los 1.000 millones de dólares en sectores en los que la Argentina busca convertirse en una potencia.</p><p>Tomemos el caso de Polonia. Exporta 40.000 millones de dólares en industria del conocimiento. Nosotros estamos creciendo: hoy estamos en 8.800 millones y camino a los 10.000 millones. Tenemos las mismas condiciones: universidades y jóvenes con capacidades. La exportación de servicios va a ser uno de los sectores que más va a empujar el crecimiento y el Presidente está impulsando ese camino.</p><p>También obtuvimos la media sanción del SuperRIGI y pudimos avanzar con los holdouts.</p><p>— <b>Pero todo se lo llevaba el caso Adorni.</b></p><p>Es cierto. Ustedes saben más que uno de comunicación. Muchas veces las buenas noticias no son noticia. “Good news, no news”.</p><p>— <b>Exacto.</b></p><p>Pero, más allá de eso, es verdad que costaba instalar la agenda. Ese es uno de los desafíos que tengo: recuperar la agenda pública.</p><p>El otro desafío es la gestión transversal con los ministerios. Tenemos un equipo de ministros extraordinario, liderado por el Presidente, pero tenemos que mostrar la agenda de todo lo que están haciendo, que es profundamente transformadora y revolucionaria.</p><p>Recuperar la agenda pública forma parte de esta etapa. Y seguir con las reformas, porque este ya es el gobierno más reformista de nuestra historia democrática. Hay que seguir todavía más.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CVHNR6BMHBE3PCDSKAGNJSOMWE.jpeg?auth=f74006d7f2b7a2156dd96e5edad94cd0494989355163d1314276a2c07050c531&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Adrián Ravier realizó su primera conferencia de prensa en Casa Rosada (Presidencia)" height="1080" width="1920"/><p>— <b>¿Es una nueva etapa? Su llegada como jefe de Gabinete, el ingreso de un nuevo secretario de Comunicación y el nombramiento de Adrián Ravier como vocero presidencial. ¿Está empezando una nueva etapa del Gobierno?</b></p><p>El Presidente, en ese marco, tomó decisiones. Adrián Ravier es un gran vocero, un economista que entiende la materia y que va en la dirección de lo que el Presidente quiere mostrarles a los argentinos, porque las cosas están pasando. Ya venían pasando, pero ahora empiezan a verse con mayor contundencia en materia económica.</p><p>También hay un nuevo secretario de Comunicación (Fabián Fernández), que viene de YPF, con toda su experiencia profesional. Y a mí me toca asumir como jefe de Gabinete.</p><p>Paradojas de la vida: cuando uno no busca las cosas, las cosas pasan. Cuando uno las busca, a veces no pasan. La vida es eso. Pero estoy ante el desafío más importante de mi vida política y profesional.</p><p>— <b>Nombro a todos, incluso a usted, y son perfiles muy distintos a los que había antes. Había un perfil de mayor confrontación y de “batalla cultural”, que es batalla al fin y con mucha confrontación. ¿Eso queda relegado y ahora empieza la etapa del consenso?</b></p><p>No.</p><p>— <b>¿Cómo lo tiene que entender la gente?</b></p><p>Yo lo entendería de esta manera. La decisión y la convicción del presidente Milei son irrenunciables. Él sostiene que la Argentina debe progresar durante 20, 30 o 40 años. Para que eso suceda, las reformas tienen que avanzar. Nosotros no nos corremos de esa convicción.</p><p>La batalla cultural también sigue. Durante años se dijeron muchas cosas falsas. Por ejemplo, que la Argentina solo salía adelante por el sector externo. ¡Sí, obviamente! Pero la pregunta es qué hacemos para que eso suceda.</p><p>Llegó el presidente Milei, logró estabilidad macroeconómica —condición <i>sine qua non</i> para poder exportar más— y demostró que muchas recetas que parecían indiscutibles no eran tales. Algunos decían que el dólar tenía que valer el triple para exportar. No pasó. Ni siquiera cuando el dólar valía el triple.</p><p>En cambio, cuando tenés estabilidad macroeconómica, un régimen de inversiones competitivo frente a Chile y Perú, y eliminás burocracia como lo está haciendo el ministro Federico Sturzenegger, aparecen las condiciones para producir, exportar más y cambiar la historia. Empiezan los récords de exportación, baja la inflación y el país entra en otro camino.</p><p>Ahora bien, la convicción del cambio cultural y la visión sobre hacia dónde tiene que ir la Argentina no se negocian. La discusión es cómo se aborda.</p><p>Ahí aparece el consenso. <b>¿Consenso para qué? ¿Diálogo para qué? No es chamuyar por chamuyar</b>. Ese también es un rasgo de la casta: cambiar los nombres para que nada cambie. No. El Presidente dice exactamente lo contrario: las cosas tienen que cambiar.</p><p>Entonces dialogamos para conseguir reformas estructurales, para avanzar con la modernización laboral, bajar impuestos, aprobar la ley penal juvenil, la reforma penal, la ley antimafia, el RIGI y el Super RIGI; para que lleguen inversiones, exportemos más, baje la inflación y haya más trabajo formal.</p><p>Ese es el para qué del diálogo. Dialogar por dialogar nunca resolvió ninguno de los problemas de la Argentina.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SVY5ZRXGIVC7BGZT5UKDUMJCAU.jpeg?auth=7265e9eb9b84a4732ad40fc340a4f4d7a4131bdc35b4aff73c4e154f099e01b9&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El presidente Javier Milei se reunió con diputados y senadores de La Libertad Avanza (Presidencia)" height="1080" width="1920"/><p>— <b>En la reunión que tuvo con diputados y senadores en el Salón Héroes de Malvinas, el Presidente hizo un largo discurso, de más de tres horas, y planteó algunas prioridades. ¿Cuáles son las prioridades que tiene que encarar como jefe de Gabinete, concretamente, a partir de ahora? Creo que la reforma electoral es una importante, pero después quiero meterme en ese tema. ¿Cuáles son las prioridades?</b></p><p>Son un montón, pero las pondría en tres ejes centrales.</p><p>El primero es la gestión: que todo lo que el Gobierno tiene lanzado suceda. Por ejemplo, los 120.000 millones de dólares en proyectos del Super RIGI, que ahora hay que aprobar. Las concesiones viales, que gracias a Dios arrancaron, con 9.000 kilómetros de rutas que pasarán al sector privado. Es infraestructura para la Argentina hecha por privados, un concepto central del presidente Milei.</p><p>También que se ejecuten las obras que los gobernadores han planteado y solicitado. Por ejemplo, la transferencia de rutas. Me viene a la cabeza la 012, con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro; el acueducto de Comodoro Rivadavia, con el gobernador de Chubut, Ignacio Torres; las rutas 40, 20 y 150 en San Juan, vinculadas al desarrollo minero y turístico; la ruta 40 en Mendoza; o el acueducto entre Catamarca y Santiago del Estero.</p><p>Hay obras de infraestructura importantes que tienen que salir adelante y que harán los gobernadores junto con el sector privado, que es la visión del Presidente... Ahora, eso tiene que pasar.</p><p>El segundo eje es recuperar la agenda pública, que es lo que hablábamos al principio.</p><p>Y el tercero son las reformas. Que el Super RIGI complete su trámite en el Senado. Que consolidemos el acuerdo con los holdouts, un problema que la Argentina arrastraba desde el default de 2001.</p><p>Tenemos que avanzar con la ley de propiedad privada; con la modificación de la Ley de Sociedades para hacerla más ágil y acorde a los tiempos del emprendedor y de las pymes; con la ley Hojarasca, que apunta a eliminar burocracia; y con las correcciones a la Ley de Inocencia Fiscal que propusieron los colegios de contadores de todo el país, sobre un trabajo muy importante que hizo el Ministerio de Economía con el ministro “Toto” Caputo.</p><p>También están las energías renovables, un capítulo que quedó pendiente en el Presupuesto, para evitar que las inversiones paguen impuestos e Ingresos Brutos. Y la compensación histórica vinculada a CAMMESA con las provincias, que viene desde la pandemia.</p><p>Y, por supuesto, la reforma electoral. En la visión del Presidente tiene que haber una reforma pensada para el ciudadano, en tres dimensiones. La primera: que el ciudadano no tenga que ir seis veces a votar. Es insoportable. La segunda: que no le cueste entre 250 y 300 millones de dólares al Estado. Y la tercera: revisar el enorme espacio cedido a la publicidad de los partidos políticos, porque la gente termina apagando la televisión y ese sistema ya no cumple el objetivo para el que fue creado. Después viene la discusión electoral de los partidos. Pero esos tres conceptos son los que sostiene el Presidente.</p><p>— <b>Trascendió una negociación con los gobernadores para eliminar las PASO y habilitar las colectoras en la próxima elección. Preguntas concretas: ¿el Gobierno quiere la eliminación de las PASO? ¿Aceptaría suspenderlas si no tiene los votos? ¿Qué significan estas colectoras y cuál es la posición del Gobierno? ¿Es una propuesta del Gobierno o de los gobernadores?</b></p><p>El concepto del Gobierno es el de la ley que enviamos: la eliminación de las PASO.</p><p>El objetivo es ordenar el sistema de partidos, evitar que el ciudadano tenga que votar seis veces, ahorrar unos 300 millones de dólares y corregir un esquema de publicidad política que, en definitiva, ya casi nadie mira.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/V4WMSWR2GZCHZMXAZVWKEAVC6E.jpg?auth=009f5dafcea739df51310cd47816f17a19f5d67989444e23e1d58ba42498ab65&smart=true&width=6000&height=4000" alt="La celebración de Karina Milei, luego de que se diera la media sanción a la ley de Reforma Laboral (RS Fotos)" height="4000" width="6000"/><p>— <b>¿Y Ficha Limpia?</b></p><p>Por supuesto. Ficha Limpia forma parte de nuestra visión y está incluida en el proyecto que enviamos. Hay un debate sobre ese tema.</p><p>— <b>¿Adentro de la ley?</b></p><p>Hay un debate entre senadores y diputados. Nosotros la sostenemos dentro del proyecto, pero es una discusión que daremos más adelante. Nuestra posición es clara: queremos Ficha Limpia.</p><p>— <b>¿Pero podrían sacarla?</b></p><p>Lo discutiremos cuando llegue el momento, en el Senado y después en Diputados. Respecto de las colectoras, esa es una discusión que están llevando adelante los representantes de los partidos políticos. Pero nuestra propuesta es la que enviamos al Congreso.</p><p>Sobre la eliminación o la suspensión de las PASO, nuestra posición sigue siendo la eliminación. Después habrá que ver cuál es el consenso que se construye, pero el objetivo es que el ciudadano no tenga que ir seis veces a votar.</p><p>— <b>Pero no está descartado que, si no hay votos, se habilite una suspensión...</b></p><p>Podemos discutirlo. Lo vamos a discutir en el Senado. Es una de las conversaciones que estamos teniendo con los senadores y con Patricia.</p><p>— <b>¿Las colectoras también podrían ser una alternativa?</b></p><p>Puede ser una alternativa para los partidos políticos. Es un planteo que ellos están haciendo respecto de cómo competir. Nosotros vamos a competir con La Libertad Avanza. Después habrá que discutir con diputados y senadores cuál será el formato definitivo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/N5UHDOWYANETFBIMFJYW46AYKQ.jpg?auth=529fdc453df352d1a64bec489107c89d1dd26e77ea919e1d73bcde403622db4c&smart=true&width=1920&height=1278" alt="Diego Santilli y su esposa, Analia Maiorana (foto Gustavo Gavotti)" height="1278" width="1920"/><p>— <b>Una pregunta que no le hice cuando introdujimos la entrevista. ¿Usted le pidió al Presidente ser gobernador para aceptar el cargo? ¿Ser el candidato a gobernador?</b></p><p>De ninguna manera. Yo no le pediría algo así al Presidente. </p><p>Te dije antes que estoy ante el desafío más importante de mi carrera política. Estoy acá para dejar todo en la Jefatura de Gabinete.</p><p>— <b>No fue una condición: “Agarro, pero voy a ser el candidato”.</b></p><p>No. Ponerle condiciones a un presidente, y menos a Javier Milei, no me parece adecuado. Mucho menos a Javier o a Karina Milei.</p><p>Te decía al principio que parece un chiste: cuando uno va detrás de determinadas cosas, muchas veces no suceden; cuando uno se despoja de eso, empiezan a pasar.</p><p>Creo que alguna vez lo dije en un programa, cuando iba a ser candidato. Dije que no me importaba en qué lugar firmar. Algunos me cargaron por eso, pero respondí que iba a firmar donde hiciera falta porque quería acompañar.</p><p>En 2023 la sociedad tomó una decisión. Había dos propuestas de cambio y ganó la que lideraba Javier Milei. Desde ese día nosotros lo acompañamos, incondicionalmente y sin pedir nada a cambio.</p><p>Cuando llegó el proceso electoral del año pasado hicimos lo mismo. Firmé tercero en la lista.</p><p>Después pasó lo que pasó y, otro domingo más, el Presidente me pidió que me hiciera cargo, después de una elección muy difícil, en la que habíamos perdido por 14 puntos en septiembre y terminamos ganando en octubre.</p><p>— <b>Es el bombero del Presidente, parece.</b></p><p>No, no soy el bombero.</p><p>Yo creo en los proyectos colectivos. Estoy convencido de los proyectos colectivos.</p><p>— <b>Lo digo porque tuvo que salir después del lío con José Luis Espert y ahora vuelve a aparecer después del caso Manuel Adorni.</b></p><p>Es como te decía: cuando uno busca las cosas, muchas veces no suceden; cuando uno se despoja, pasan. Creo que la vida tiene bastante de eso.</p><p>— <b>Y volviendo al tema de la provincia de Buenos Aires. ¿Mantiene la idea o la intención de ser candidato a gobernador?</b></p><p>Yo creo en los proyectos colectivos.</p><p>— <b>No me la tire a la tribuna.</b></p><p>No, no. Proyecto colectivo significa que la Argentina no vuelva atrás. Y para que la Argentina no vuelva atrás estoy convencido de que el presidente Milei tiene que reelegir. Esa es mi convicción.</p><p>El Presidente tiene que reelegir porque este proceso debe profundizarse, con más desarrollo, más crecimiento y más empleo formal. Hace quince años que en la Argentina no se genera un puesto de trabajo formal y hace veinte que no nace una pyme neta.</p><p>Entonces uno se pregunta qué nos pasó.</p><p>En ese marco digo que me apasiona la provincia de Buenos Aires, me encanta y tengo toda la vocación del mundo. Pero es un proyecto colectivo.</p><p>No puede haber nunca un proyecto personal por encima de un proyecto colectivo. Sobre todo, cuando está en juego una Argentina próspera y grande.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SMFN6YFKQ5A5VDUUSNGEZK4QGI.jpg?auth=e48e86617852477c024f99745ef0dbd5b7ab642e150923301ecd193d000b23ee&smart=true&width=1920&height=1280" alt="El gobernador Axel Kicillof escribe durante su participación en un evento de Movimiento Derecho Al Futuro Cañuelas." height="1280" width="1920"/><p>— <b>Hablando de la provincia de Buenos Aires, usted viene criticando muy duramente a Axel Kicillof. Tanto por su gestión como porque hoy aparece como uno de los dirigentes que busca posicionarse para una candidatura presidencial. ¿Por qué esa insistencia en ser tan crítico?</b></p><p>Lo que me saca de lugar es escuchar a Carlos Bianco, que es el jefe de Gabinete de Axel Kicillof, decir que estábamos mejor en 2023 que ahora.</p><p>¿Cómo estábamos mejor en 2023 con 57% de pobreza? ¿Con 60% de pobreza infantil? ¿Con 20% de indigencia? ¿Con una inflación acumulada de 1.147% durante los cuatro años del gobierno anterior?</p><p>¿Y con un gobernador que no se hace cargo de la inseguridad en la provincia de Buenos Aires ni enfrenta el delito?</p><p>Si querés ir más lejos, hace pocos meses el presidente resolvió el desastre que dejó el caso YPF, una contingencia de 18.000 millones de dólares que podía costarle muchísimo a la Argentina.</p><p>Entonces digo: ¿de qué están hablando?</p><p>Todo el esfuerzo que hizo la sociedad durante estos dos años fue para salir del desastre que dejó el gobierno anterior.</p><p>Por lo menos deberían llamarse un poco a silencio.</p><p>— <b>Hablando de la provincia y de los gobernadores. En su asunción estuvieron presentes trece gobernadores. Hay un grupo importante que acompaña al Gobierno. ¿También va a convocar a los gobernadores peronistas, por ejemplo Axel Kicillof, para dialogar?</b></p><p>Es buena la pregunta. Pero vuelvo a lo mismo: ¿dialogar para qué? ¿Para una foto? Si el propio Kicillof no fue al Pacto de Mayo. No quiere bajar impuestos; al contrario, los aumenta. La presión fiscal sobre la industria en la provincia de Buenos Aires es 34% más alta que en Córdoba y 30% más alta que en Santa Fe.</p><p>No quiso acompañar la ley de reiterancia, que apunta a terminar con la puerta giratoria. No acompaña la ley penal juvenil, que ya resolvió prácticamente todo el mundo. No acompañó el RIGI y, de esa manera, la provincia pierde inversiones. Entonces vuelvo a la misma pregunta: ¿dialogar para qué?</p><p>Si es dialogar para chamuyar y para sacarse una foto, no. Él es quien no quiso avanzar en ningún acuerdo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YGZUCQGMOBF6LDNT7DCNHWZZBQ.jpg?auth=6b91e2974ce8d6ae5a534c63633fe75d7f8863cfd7262d9e7293d5ba3d3167dd&smart=true&width=1280&height=852" alt="La reunión de los gobernadores con Santilli en el CFI " height="852" width="1280"/><p>— <b>Hablo de Axel Kicillof, pero también de Gildo Insfrán o Ricardo Quintela.</b></p><p>El otro día estuve en el CFI con los gobernadores del Norte.</p><p>Estaban el gobernador de La Rioja y el gobernador de Formosa.</p><p>— <b>O sea, con todos sí; con Axel Kicillof no.</b></p><p>Él es quien no quiso. Ahora después aparecen títulos diciendo que me convocan o que me llaman. Pero vuelvo a lo mismo: en la Argentina estamos demasiado acostumbrados al diálogo para no hacer nada, al diálogo para sostener el <i>statu quo</i>. No. </p><p>El diálogo para el statu quo, no.</p><p>— <b>El gobernador plantea que la Nación le debe mucho dinero y que le retiene fondos...</b></p><p>Nación también reclama lo que le deben por los hospitales.</p><p>— <b>Dígame.</b></p><p>¿Quién está pagando hoy las cuentas de los hospitales? Nación.</p><p>Pregúntele al ministro Mario Lugones. Entonces ojo con eso. Y cuando la Nación tuvo que <i>rollear </i>su deuda, estuvo.</p><p>— <b>¿Y va a seguir estando?</b></p><p>Cuando tenga que <i>rollear</i> deuda, va a estar. Esa es la posición política y filosófica del Presidente.</p><p>Yo me reuní con el gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, con quien tenemos diferencias muy importantes. Sin embargo, encontramos un acuerdo respecto de la caja jubilatoria, por ejemplo.</p><p>— <b>Siguiendo con la política. Le pregunto por una frase que pronunció el Presidente, primero en la Fundación Faro y después en una entrevista por streaming, cuando dijo que el gobierno de Mauricio Macri había “estafado a los argentinos” al reperfilar la deuda. ¿Qué piensa de esa frase?</b></p><p>Primero quiero destacar y agradecerle al PRO por el acompañamiento estoico que tuvo durante todo este tiempo.</p><p>Me tocó verlo cuando era ministro del Interior y había que trabajar con Diputados, pero también en todas las reformas que impulsamos.</p><p>Tenemos un excelente diálogo, aunque no siempre coincidimos, con Cristian Ritondo en Diputados, con Martín Goerling en el Senado, con Fernando de Andreis y con los gobernadores del PRO.</p><p>Quiero destacar eso.</p><p>Después, el Presidente hace sus exposiciones y muestra datos de la historia económica. Ustedes saben que permanentemente contrasta datos y series históricas.</p><p>No me olvido de que, en diciembre, cuando yo era ministro del Interior, el Presidente me dijo: “Vamos a tener un enero difícil, un febrero difícil y un marzo peor”. Ahí le planteé: “¿Pero si ganamos la elección?”.</p><p>Y me respondió: “Abril va a ser el piso. Mayo va a empezar a mejorar, junio también y, a partir de ahí, los meses van a ser cada vez más positivos”.</p><p>Es un Presidente que decidió no quitarle los depósitos a la gente ni aplicar recetas del pasado que terminaron destruyendo a la sociedad, a las pymes y a los ciudadanos.</p><p>Por eso la salida es mucho más seria y contundente, aunque también más larga.</p><p>Ese es el camino.</p><p>Y, como él mismo dice, los libertarios no somos una manada. Eso implica aceptar visiones diferentes y posiciones distintas.</p><p>En ese marco, lo más importante es que quienes pensamos de manera parecida —no digo igual, parecida— estemos juntos hacia adelante. Yo me quedo con eso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WIDHCXBHHVAGNP4HQKWDHRZLIY.jpg?auth=722014d2692a39d63adcda968da4093397c6377fa00304453afb3d7fba8ed0fa&smart=true&width=1294&height=728" alt="Javier Milei y Mauricio Macri (Prensa Senado)" height="728" width="1294"/><p>— <b>Pero no me responde concretamente sobre esa frase.</b></p><p>Todos han dicho cosas desde distintos lugares. Creo que hay que pararse sobre las cosas que nos unen.</p><p>— <b>¿Macri ayuda o Macri obstaculiza al Gobierno?</b></p><p>El PRO ayuda.</p><p>— <b>Hablo de Mauricio Macri.</b></p><p>El PRO ayuda. Sus representantes están votando y acompañando las reformas. ¿Y sabés por qué las acompañan? Porque también estaban en su plataforma. No es a cambio de algo. Es porque son temas que venimos discutiendo desde hace mucho tiempo.</p><p>— <b>Quiero ir a cuestiones muy puntuales, ya entrando en el tramo final de la entrevista. ¿Qué va a pasar con el financiamiento universitario después del fallo de la Corte?</b></p><p>Se hizo un acuerdo con las universidades.</p><p>— <b>Las universidades sostienen que el fallo obliga a algo que va más allá de ese acuerdo. Se lo pregunto porque sé que usted participó de esa negociación.</b></p><p>En la Argentina todos hicimos un esfuerzo durante estos dos años, especialmente los ciudadanos. Todos hicimos un esfuerzo. Y ese esfuerzo tiene que permitirnos cumplir nuestras obligaciones. Es verdad que debemos respetar el Presupuesto y la Ley de Responsabilidad Fiscal. Tenemos que cumplir todas las normas.</p><p>Ahora, también es cierto que si eso genera un desequilibrio fiscal, puede terminar provocando un problema todavía mayor para todos. Se llegó a un acuerdo con las universidades y ese acuerdo fue presentado ante la Corte. Quiero destacar el trabajo de la ministra Sandra Pettovello, que terminó con la intermediación social y, junto con la ministra de Seguridad, también con los piquetes.</p><p>Nosotros vamos a empezar a cumplir ese acuerdo y, al mismo tiempo, tenemos que encontrar el equilibrio para que las universidades sigan creciendo y haciendo el trabajo tan importante que realizan en todo el país.</p><p>— <b>¿El Gobierno está pensando en alguna medida concreta frente al aumento de la morosidad, tanto de las familias como de las empresas?</b></p><p>Muchos bancos están tomando decisiones en ese sentido. También veo que algunas provincias están reestructurando situaciones de deuda. Si alguien tenía una deuda con una tasa del 200% y esa tasa baja, ahí ya aparece un mecanismo de alivio.</p><p>Pero la posición del Presidente es muy clara: no cree en la intervención del Estado ni en los subsidios. Cada sector irá encontrando soluciones a medida que bajen las tasas de interés, el riesgo país y continúe bajando la inflación.</p><p>Si uno mira el riesgo país del bono emitido durante la gestión del presidente Milei, está en torno a los 60 puntos básicos. Hoy el riesgo país ronda los 420 puntos, cuando el Gobierno lo recibió cerca de los 2.000. Ahí está el camino: bajar la tasa. Los números empiezan a aparecer y la inflación sigue cediendo.</p><p>— <b>¿Pero no hay en carpeta ningún plan concreto para atacar este problema?</b></p><p>No.</p><p>— <b>¿No, o no por ahora?</b></p><p>No. Por el momento no tengo nada en carpeta.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/26J23TTP4NBINFAWBBAA27QRD4.jpg?auth=03874d5e09bf563df5dce02e2caa39000c55e25aeddf50063f265640e2b84ff3&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p>— <b>Hablamos de muchos temas y usted, como jefe de Gabinete, está en la línea de fuego de todos ellos. ¿Qué asunto le preocupa más o cuál cree que puede generar una complicación?</b></p><p>Lo que estamos viendo es que la economía crece. Doce de los dieciséis sectores de la economía ya están creciendo. Necesitamos que ese crecimiento llegue también al comercio y al ciudadano de a pie. Y necesitamos que todo lo que el Gobierno tiene lanzado suceda.</p><p>Cuando digo “todo”, hablo de los 9.000 kilómetros de concesiones viales, de los RIGI, de las inversiones en las provincias, de la producción y de las exportaciones.</p><p>Estoy ocupado en esas tres dimensiones que te planteé al principio.</p><p>— <b>Fue diputado, vicejefe de Gobierno, ministro del Interior y ahora jefe de Gabinete. Tiene la posibilidad de competir para gobernador. ¿Alguna vez pensó en ser presidente?</b></p><p>Nunca lo pensé.</p><p>— <b>¿Nunca?</b></p><p>Nunca. Siempre tuve objetivos mucho más cercanos. Cuando fui ministro de Seguridad tenía un objetivo concreto. Ahí es donde diferencio al que quiere que nada cambie —eso para mí es la casta— del que quiere transformar. Recibí una ciudad con una tasa de homicidios de 5,4 cada 100.000 habitantes y la dejé en 2,4.</p><p>Enfrentamos al narcotráfico. Las tres principales organizaciones criminales terminaron completamente detenidas. Fuimos al frente. Transformamos. Eso es concreto.</p><p>Nunca pensé en la Presidencia porque siempre trabajé sobre objetivos mucho más palpables.</p><p>— <b>¿No es un tema?</b></p><p>No.</p><p>— <b>¿Va a seguir siendo afiliado al PRO o se va a afiliar a La Libertad Avanza?</b></p><p>Yo soy del proyecto que lidera el presidente Milei.</p><p>— <b>No me responde.</b></p><p>Para mí, en la etapa que viene, los colores no definen. Lo que va a definir el futuro es si volvemos para atrás o seguimos para adelante.</p><p>— <b>Si usted quiere la reelección del presidente Milei, eso implica que no quiere cualquier otro candidato. Por ejemplo, si Mauricio Macri quisiera volver a ser candidato a presidente.</b></p><p>Yo creo en la reelección del presidente Milei. Lo dije y lo sostengo. Estoy convencido de que el presidente Milei tiene que reelegir.</p><p>— <b>El PRO puede presentar un candidato. De hecho, algunos dirigentes ya lo plantean.</b></p><p>Por supuesto. El PRO puede presentar un candidato y el radicalismo también, si quiere. Ahora, yo creo que todos los que pensamos de una manera tenemos que luchar para ir hacia adelante y no abrir el riesgo de que vuelvan los de atrás.</p><p>— <b>Usted nació políticamente en el peronismo, después fue parte del grupo fundador del PRO y ahora integra el Gobierno de Javier Milei. ¿Qué le está pasando hoy al peronismo? Usted habla permanentemente con gobernadores e intendentes peronistas. ¿Cómo lo ve?</b></p><p>No me gusta opinar sobre otros partidos.</p><p>El peronismo estará discutiendo una reestructuración, una renovación o como quieran llamarla.</p><p>Es una discusión que tiene que dar el propio peronismo.</p><p>— <b>Con Cristina Kirchner presa y Axel Kicillof disputando el liderazgo... ¿Qué ve que está pasando?</b></p><p>Es un tema del peronismo.</p><p>Tengo que ser respetuoso de eso.</p><p>Nosotros tenemos que ocuparnos de que el enorme esfuerzo que hizo la sociedad durante estos dos años continúe hacia adelante.</p><p>Lo peor que nos puede pasar es volver a una Argentina pendular, que va para un lado y después para el otro, sin consolidar nunca un rumbo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/URREFZAA5JAL7ODMVIVEBFVHWE.jpg?auth=4a406cacc7582cd7147daf68a1591e7d93483633d7aa2e5393bfcfbf84b2352a&smart=true&width=1459&height=964" alt="Cristina Kirchner, en el balcón de San José 1111, el lugar donde cumple la condena por el caso Vialidad " height="964" width="1459"/><p>— <b>¿Axel Kicillof representa la renovación del peronismo?</b></p><p>Para mí, no. Pero, más allá de eso, es una discusión que debe resolver el peronismo. </p><p>Lo voy a explicar con una lectura muy personal. Europa tuvo los dos grandes epicentros de las guerras mundiales: Francia y Alemania. La Unión Europea nació como un proceso de paz, para que eso no volviera a ocurrir. Después vino la unión aduanera y, más tarde, la moneda común. Pero el origen fue un proceso de paz.</p><p>Los países a los que más les costó hacer los esfuerzos que hoy está haciendo la Argentina —como España, Portugal, Italia o Grecia— terminaron haciéndolos. Sus ciudadanos hicieron un enorme sacrificio. Y fijate cómo crecieron desde 1993 hasta hoy.</p><p>Se desarrollaron, redujeron la pobreza y después empezaron a enfrentar otros problemas, que son los problemas del crecimiento. Ese fue el corsé que encontraron para no volver atrás.</p><p>La Argentina tiene que evitar el movimiento pendular que la llevó una y otra vez de un extremo al otro. Si logramos bajar la presión fiscal, producir más y exportar más, vamos a resolver uno de los problemas históricos del país, que es la falta de dólares.</p><p>Y, ojalá, vamos a tener el problema inverso: el de una economía que genera cada vez más divisas. Fijate que el presidente y el ministro de Economía ya consiguieron este año las reservas que necesitaba el programa económico. También quedó asegurado el pago de los vencimientos de deuda de este año y del próximo. Eso le da previsibilidad a la Argentina. </p><p>Por eso estoy convencido de que el presidente Milei tiene que reelegir.</p><p>— <b>La última. Adorni dejó la Jefatura de Gabinete en medio de una investigación judicial sobre su patrimonio y de una fuerte polémica por sus declaraciones juradas. Le hago una pregunta muy concreta: ¿usted tiene todo en orden?</b></p><p>Sí. Declaro mis bienes hace veinte o treinta años.</p><p>— <b>¿Está todo en orden?</b></p><p>Está a la vista de todo el mundo, hace muchos años.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/HKSRNBCCIFFHFEJSMIM6MP2WEU.jpg?auth=fcb00500bce68f1ff3e23046092f8a88ca1f12a12a0d5d2459161653ccd7642d&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Jorgelina Aruzzi: “Si tengo la suerte de envejecer, quiero hacerlo tranquila y no juzgándome”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/04/jorgelina-aruzzi-si-tengo-la-suerte-de-envejecer-quiero-hacerlo-tranquila-y-no-juzgandome/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/04/jorgelina-aruzzi-si-tengo-la-suerte-de-envejecer-quiero-hacerlo-tranquila-y-no-juzgandome/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Con una serie para Netflix recién terminada, una gira teatral y una nueva comedia producida por Adrián Suar en camino, la actriz habló con Infobae sobre el amor después de los 50, su mirada sobre el feminismo, los vínculos que ya no está dispuesta a sostener y cómo aprendió a vivir el paso del tiempo con más libertad y menos exigencias]]></description><pubDate>Sat, 04 Jul 2026 06:05:32 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay algo que <b>Jorgelina Aruzzi</b> ya no está dispuesta a negociar: la tranquilidad. Después de años de trabajo, de vínculos que la hicieron sufrir y de aprender a decir lo que piensa sin culpa, la actriz asegura que hoy <b>valora la paz por encima de cualquier otra cosa</b>. Y se nota.</p><p>Mientras atraviesa uno de los momentos más activos de su carrera: acaba de terminar una serie para Netflix junto a Carla Peterson, sigue de gira con <i>El ser querido</i> y prepara una nueva comedia producida por Adrián Suar. También se anima a revisar los temas que la atraviesan puertas adentro: el amor después de los 50, los mandatos sobre las mujeres y la necesidad de dejar de complacer a todo el mundo.</p><p><b>“Hay que encontrar una manera correcta de querer”</b>, reflexiona durante la charla con <i><b>Infobae</b></i>. Lo dice después de haber pasado diez años sola y de haber aprendido a reconocer relaciones que ya no quería repetir.</p><p>Con la misma honestidad habla de la maternidad, de las críticas sobre el cuerpo, de sus comienzos trabajando como repositora mientras perseguía el sueño de actuar y de una carrera que la llevó desde las cámaras ocultas de <i>Videomatch</i> hasta el teatro, la televisión y las plataformas.</p><p>Entre anécdotas, risas y reflexiones inesperadas, Aruzzi muestra una versión sin filtros de sí misma: <b>una mujer que sigue apostando al humor, que ya no se calla nada </b>y que encontró una definición del éxito bastante más simple que la fama o el reconocimiento.</p><p><b>—Es un presente con mucho trabajo. </b></p><p>—Estoy de gira con una obra que escribí hace dos años, <i>El ser querido</i>, que cuenta lo que pasa con las personas que cuidan a otras personas. Es una mujer que cuida a su marido que está en terapia intensiva y también atraviesa la figura de Sister Rosetta Tharpe, que fue pionera del rock y nadie habla de ella. Todo con humor como lubricante para que entren ciertos temas.</p><p><b>—¿Por qué te interpela el tema del cuidado? </b></p><p>—Porque cuando escribo es como una licuadora de temas. La obra habla del cuidado, pero también de cómo sostenemos vínculos tóxicos y de esas cosas que al principio no queremos ver y con el tiempo, entendemos. Yo soy muy cuidadosa con las palabras y trato de decir lo que siento sin lastimar. También trabajo mucho para salir de ciertos mandatos como el de la obediencia y, con los años, <b>ya no me quedo callada</b>.</p><p><b>—¿Cómo fuiste hija? ¿Pudiste ser cuidada? </b></p><p>—Sí, fui muy cuidada y querida. En mi familia había mucho humor, pero también mucha tragedia, un tono muy italiano, entre lo dramático y lo cómico. De ahí viene mi manera de mirar el mundo y mi vínculo con el humor.</p><p><b>—Una familia en la que no había artistas. ¿De dónde nació esa vocación? </b></p><p>—Me fue llevando la vida. Yo quería estudiar cerámica en el Instituto Vocacional de Arte, en Parque Chacabuco y ahí descubrí que también daban teatro. Fue un mundo completamente nuevo, una puerta enorme. </p><p><b>—¿Cuándo planteás que te vas a dedicar a eso cómo lo recibieron? </b></p><p>—Al principio no les gustó. Querían que estudie en la facultad. Era otra época, muy de “hay que tener un título”. Pero los entiendo porque venían de una época donde tenían que trabajar y no se podía elegir estudiar. No sé si hoy a los adolescentes se les pide un título para poder trabajar.</p><p><b>—¿Qué querían que estudiaras? </b></p><p>—No lo tenían claro, querían que fuera a la Facultad. Hoy pienso que quizás podría haber hecho otra carrera también, pero actuar era mi pasión. Era lo único que sentía que realmente sabía hacer. Para conformar un poco a mi papá empecé a estudiar bandoneón, porque le gustaba mucho el tango, pero cuando empecé a trabajar como actriz lo dejé.</p><p><b>—¿Se puso orgulloso después? </b></p><p>—Sí. Mi papá murió cuando yo tenía 19 años, así que hace más tiempo que vivo sin él que con él. Pero la infancia y los vínculos que se construyen en esos años son tan importantes que te acompañan para siempre. Yo me siento acompañada por él. Y mi mamá viene a verme al teatro con sus amigas. Tenemos una relación muy cercana y hablamos mucho.</p><p><b>—¿Dedicarte a la actuación fue el mayor dolor de cabeza que les diste?</b></p><p>—No, no era brava, era una época muy machista y yo me rebelaba bastante contra ciertas consignas o cosas que había que hacer por ser mujer. Me fui muy joven de mi casa a vivir con un amigo, siempre fui muy independiente</p><p><b>—Eras feminista antes de saber qué era el feminismo.</b></p><p>—No sé, fui aprendiendo. Todos recibimos una educación machista y es difícil decir “soy feminista” porque vas aprendiendo. A veces te das cuenta de que algo no está bien, pero no sabés por qué. Creo que hay que ejercitarlo, reconocer que todos y todas fuimos educados de esa manera y entender por qué ciertas cosas están mal.</p><p><b>—¿Y militancia política había en esa época? </b></p><p>—No. Sí empatizaba y empatizo con ciertas ideologías que me representan y, en general, trato de votar lo que más me representa dentro de lo que hay.</p><p><b>—¿Hoy algo te representa? </b></p><p>—Me siento muy cercana a las luchas de las mujeres y a la necesidad de seguir hablando de la problemática. Como artista trato de hacerlo desde el escenario, sin bajar línea partidaria ni asociarme a ningún espacio político. No me gusta sacarme fotos con políticas o políticos, el apoyo es en la urna y viendo qué pasa con eso. Tampoco me caso con nadie.</p><p><b>—¿Cuándo entendiste que eras buena actuando? </b></p><p>—Cuando empecé. Sentí que eso me salía bien, ya que no era buena para los deportes, no jugaba bien al vóley, en todo lo que hacían mis amigas era pésima. En ese momento la televisión parecía un mundo lejano y asociado a gente hegemónica, más todo el prejuicio que tenía como estudiante de teatro respecto a la tele. Después fui abrazando lo popular. </p><p><b>—Era una idea bastante instalada en esa época. Como si el teatro tuviera más prestigio.</b></p><p>—Totalmente. Hasta que hice televisión y entendí lo difícil que era.</p><p><b>—¿Con qué proyecto fue? </b></p><p>—<b>Arranqué en las cámaras ocultas de </b><i><b>Videomatch</b></i>. Después fui haciendo otros trabajos. Ahí conocí a Eugenia Guerty y terminamos armando una obra juntas, <i>Pasado carnal</i>. Éramos muy jóvenes y nos fue muy bien.</p><p><b>—Ustedes ahí también eran amigas de Mariana Brisky. </b></p><p>—Muy amigas de Mariana. Yo seguí viéndola hasta el final y siempre que subo a un escenario, o hay algo que quiero preguntarle, la pienso.</p><p><b>—El paso del teatro a la tele es vía cámaras ocultas. </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Cuándo entendiste que ibas a poder vivir de ser actriz? </b></p><p>—Trabajé de muchas cosas. Creo que la primera vez que cobré como actriz fue por una publicidad con Lucho Bender. Mi mamá trabajaba en una peluquería súper setentosa y eligieron ese lugar como locación. Me presenté, me lookearon toda, era muy chica, y pensé: “Bueno, voy a vivir de esto. Me gusta”.<b> </b></p><p><b>—¿Es verdad que nunca dejaste que tu mamá se ocupe de tu pelo? </b></p><p>—(Risas) Pocas veces. Ella es una genia, pero cuando el peluquero te corta y no te gusta, no le decís nada. A tu mamá sí. Igual no me corto mucho el pelo.<b> </b></p><p><b>—Ella tampoco te debe querer de clienta. </b></p><p>—No, no me quiere de clienta. </p><p><b>—¿Se pelean mucho? </b></p><p>—No, en la vida no. Con el pelo sí. Alguna que otra pelotera tuvimos, pero poco.<b> </b>Por ahí un poco con la grieta, que también es generacional, entonces sí hablamos de cosas y yo ya sé que cuando se pica, trato de ir para otro lado. </p><p><b>—¿Políticamente están lejos? </b></p><p>—Qué sé yo. Creo que muchas veces parece que estamos lejos en el discurso, pero cuando hablás encontrás puntos en común. Para mí es importante revisar qué valores compartimos, porque ya no sirve esto de Boca-River. Cuando los valores son distintos se pone difícil, pero en general siempre hay algo para conversar. </p><p><b>—¿La podés aggiornar un poco?</b></p><p>—No. Yo la abrazo, la amo y cambiamos de tema. Es divina, re buena y una copada. También una súper buena abuela. </p><p><b>—Cómo fue el casting para llegar a las cámaras ocultas. </b></p><p>—Corría el año... (risas). Yo <b>trabajaba como repositora de trapos de piso</b> y había conocido a una cantante muy alta, Leticia. Hicimos juntas la fila para el casting. Eran como cuatro cuadras. Ella se cansó y se fue; yo me quedé, lo hice sola y quedé.<b> </b></p><p><b>—¿Sabías qué ibas a hacer? </b></p><p>—No. Primero empecé con unos sketches y después con las cámaras ocultas. Tenía 22 años.<b> </b></p><p><b>—Trabajabas como repositora. Cuando mirás para atrás, ¿en qué trabajo pensás: “No puedo creer que hice esto”?</b></p><p>—En ese. (Risas).</p><p><b>—¿Nunca estuviste disfrazada de empanada en una esquina?</b></p><p>—No. Bueno, disfrazada de empanada sí estuve pero en un programa de Susana Giménez. (Risas). Pero con glamour. Siempre fui muy busca: fui niñera, cuidé abuelitos. Me pagaba el teatro y el alquiler. Fui muy independiente y crecí con esa cultura del trabajo y el sacrificio.</p><p><b>—Y después llegó la etapa del supermercado.</b></p><p>—Sí. Era un buen trabajo, me trataban bien y cobraba bien, pero yo quería ser actriz. Entonces, quedé en el casting y me fui.</p><p><b>—¿Y cómo fue esa época de </b><i><b>Videomatch</b></i><b>? Me imagino mucho trabajo y mucha producción.</b></p><p>—Mucho trabajo. Era un programa donde las mujeres no teníamos demasiada participación. Pero ahí escribimos una obra de teatro con Eugenia, me hice amiga de Mariana Brisky y conocí al padre de mi hija. Fue un año de mucha plantación para el futuro.</p><p><b>—¿Pero no es de lo que más te gusta de lo que hiciste?</b></p><p>—No. Yo era una parte muy pequeña de todo eso, no tenía voz ni voto. A mí me gusta contar historias, la ficción. Después hice <i>Chabonas</i> en América y más tarde llegué a Telefe con <i>La niñera</i>. Después vinieron <i>Amor mío</i>, <i>Chiquititas</i> y ya seguí.</p><p><b>—La carrera del actor tiene una inestabilidad que hay que saber bancarse. ¿Te adaptaste rápido a eso?</b></p><p>—La autogestión te da la certeza de que siempre vas a hacer algo, que vas a poder expresarte. Además tenía la herramienta de escribir y de juntarme con gente. Al principio no soportaba los baches de incertidumbre, con los años aprendí a bancármela, a administrarme, pero al principio si pasabas un año sin que te llamen, creías que no laburás nunca más.</p><p><b>—¿Uno piensa eso de verdad?</b></p><p>—Sí. Pensás que tal vez no vuelva a pasar. Y lo loco es que hoy no sólo les pasa a los actores; también a periodistas, productores, a mucha gente. Hay momentos en que no trabajás y después aparece algo maravilloso que te vuelve a poner en la mirada de todos. Ya cuando podés elegir los trabajos, es un lujo.</p><p><b>—¿Le dijiste que no a algo que hoy pensás: “Cómo me lo perdí”?</b></p><p>—Sí, claro. <b>Le dije que no a </b><i><b>TOC TOC</b></i><b>, pero acababa de ser mamá</b>. </p><p><b>—Veinticinco años en cartel.</b></p><p>—Departamentos enteros se compraron con esa obra. (Risas).</p><p><b>—¿Qué hacías cuando nació Ámbar? </b></p><p>—Al mes y medio fui a hacer <i>Alguien que me quiera</i>, en Pol-ka. Ámbar iba conmigo al set, todos la adoraban. Fue hermoso, aunque duro porque estaba en pleno posparto. Igual me cuidaron muchísimo.</p><p><b>—¿Hoy volverías a trabajar tan rápido después de un parto?</b></p><p>—No. No sabía nada. También había una urgencia económica y muchas presiones. Hasta que no sos madre no sabés qué vas a querer. A mí <b>se me corrió completamente el foco</b>. Me hubiera encantado quedarme durmiendo con ella.</p><p><b>—“Durmiendo” es una forma de decir, ¿no?</b></p><p>—No dormía nada. Me acuerdo que una vez tenía que grabar una escena acostada sobre unos escombros y cuando dijeron “Acción”, me había quedado dormida ahí. La maternidad es dura. Amo a mi hija y aprendí muchísimo siendo madre, pero es intensa.</p><p><b>—En cuanto al humor, cambió el rol de la mujer y algo aprendimos.</b></p><p>—Algunos aprendimos. Estamos muy encriptados y es difícil salir, porque obviamente hay mucho interés para que todo continúe así. Pero ya es responsabilidad de todos instruirse, no desmerecer la lucha de las mujeres, entender por qué un chiste sexista está mal o por qué determinadas cosas ya no pueden naturalizarse. Muchos varones se quedan callados porque no saben cómo abordar el tema, sobre todo en los medios. Entonces hay que volver a explicarlo, con paciencia, y generar espacios para que participen. Los cambios se producen entre todos y todas.</p><p><b>—Comunicar, como en los grupos de chat cuando comparten determinado material que no está bueno. </b></p><p>—Exacto. Decir: “Esto no está bueno”. Y hablar con los hijos sobre lo que consumen porque las redes están heavys con la violencia de género. No es algo abstracto, es algo concreto. Hay desafíos virales, contenidos muy violentos, por eso creo que estos temas deberían trabajarse de manera obligatoria en las escuelas. </p><p><b>—La política actual.</b></p><p>—La política actual está en contra de que se solucione el problema. Cuando ves conferencias de prensa por casos de violencia de género aparecen policías, jueces y fiscales: todos hombres. ¿Eso no le llama la atención a nadie? También tendría que haber espacios para que periodistas que no saben cómo abordar estos temas aprendan, porque están formando opinión.</p><p><b>—Pienso en casos recientes, como el de Agostina Vega.</b></p><p>—Fijate quiénes daban las conferencias. Y después escuchás que dicen que las feministas se pasaron cuatro pueblos. ¿A qué pueblo llegamos si siguen matando niñas? Lo que nos hace reaccionar es ver que ya está todo mal en la cúspide.</p><p><b>—Yo soy feminista y pregunto desde ese lugar. Una crítica frecuente es que el feminismo no defiende todas las causas por igual.</b></p><p>—Muchas veces se le exige al feminismo algo que debería resolver la Justicia. El feminismo es un movimiento, no es el Poder Judicial. Pasó también con Actrices Argentinas: se les pedía que respondieran por todo, hay una lupa puesta sobre el feminismo. Del otro lado, ¿qué estamos mirando?</p><p><b>—Como si hubiera un solo feminismo y todas pensaran igual, además.</b></p><p>—Exacto. Además hay situaciones en las que ni siquiera sabés cómo expresarte. Para mí mucho tiene que ver con la educación desde la base y también con quiénes tienen micrófono, porque a veces dicen cosas tremendas.</p><p><b>—¿No se hizo un uso político del feminismo? </b></p><p>—Es que todo es política. Otra cosa son los partidos políticos. La política también es ponernos de acuerdo en que cuando el semáforo está en rojo no cruzamos. Si no quieren llamarlo feminismo, llamémoslo igualdad de derechos, igualdad de oportunidades, como quieran. ¿Por qué genera tanto miedo esa palabra?</p><p><b>—¿Fuiste a las marchas de Ni Una Menos? </b></p><p>—Sí, fui.</p><p><b>—¿Y formás parte de Actrices Argentinas?</b></p><p>—No. Participé en algún momento, pero nunca tuve el tiempo para involucrarme activamente.</p><p><b>—¿Cómo es ser mamá de una adolescente hoy?</b></p><p>—Nos llevamos muy bien. Trato de estar atenta a qué hace, qué le interesa. Siempre hay amigos y amigas en casa y me encanta.</p><p><b>—¿Ya pasó por la etapa del “te amo, te odio”?</b></p><p>—Qué sé yo. No le gusta mucho que hable de ella.</p><p><b>—Si no te tocó esa etapa te envidio mucho, quiero que lo sepas.</b></p><p>—Seguro las tenemos. Pero en casa siempre se priorizó el amor. Tanto con su papá como conmigo. Si hay una pelea o un berrinche, después se habla, se pide disculpas y se reflexiona.</p><p><b>—Estás noviando. </b></p><p>—Estoy noviando, sí.</p><p><b>—¡Contame todo! </b></p><p>—Me costó mucho encontrar un formato. Estuve 18 años con el papá de mi hija y después durante diez años estuve sola. </p><p><b>—Decías que no volvías a convivir nunca más.</b></p><p>—Y lo sigo diciendo. (Risas). Pero tuve que preguntarme qué quería yo estando en pareja.</p><p><b>—¿Y qué receta encontraste? </b></p><p>—Primero, salir de relaciones tóxicas. Creo que eso fue fundamental para encontrar a mi pareja actual. Y también mirar hacia otro tipo de hombres: no actores, no músicos...</p><p><b>—¿Qué hace el hombre en cuestión? </b></p><p>—Es kinesiólogo. </p><p><b>—Te hace masajes, es espectacular. </b></p><p>—Sí, creo que es de las mejores profesiones que tuve a nivel novio. </p><p><b>—¿Podemos decir su nombre de pila aunque sea? </b></p><p>—<i>Dari</i>. Darío.</p><p><b>—Ya llevan un año juntos. ¿Quién conquistó a quién?</b></p><p>—Fue un proceso. Nos conocimos en la puerta del colegio y después nos reencontramos.</p><p><b>—Todos los que pasamos por la segunda gestión conocemos el Tinder de la puerta del colegio.</b></p><p>—Sí, hay Tinder.</p><p><b>—¿Era uno de los papás más solicitados? </b></p><p>—No sé si tanto, pero tenía sus solicitudes.</p><p><b>—¿Y cuáles son hoy las reglas de ese formato que te funciona?</b></p><p>—Hacer realmente lo que me da ganas, estar atenta al deseo y entender que si mañana cada uno tiene sus cosas, está bien. Sin escándalos. Primero tenés que conocerte vos para saber qué deseás y para después no estar pidiendo al otro algo que, en realidad, te lo podrías dar vos misma, como en el caso de la paz, que es lo que más valoro hoy.</p><p><b>—¿En algún momento te equivocaste con lo que necesitabas o con lo que valorabas? </b></p><p>—Sí, seguramente. Pero tuve la suerte de conocer al papá de mi hija, que es una gran persona, y de tener una hija hermosa. Haber formado una familia me dio también libertad para dejar de sentir que tenía que cumplir determinados objetivos. <b>Que dure lo que dure mientras estemos bien. Esa es la regla</b>.</p><p><b>—¿Es verdad que tenés ciertas fobias? </b></p><p>—Sí, pero trato de controlarlo. No comparto el mate, tengo algo con la saliva, con los microbios.</p><p><b>—Pero con quien te gusta chapar, chapás.</b></p><p>—Sí, claro. Ahí no tengo problemas. (Risas)</p><p><b>—¿Tenés gente bloqueada?</b></p><p>—En el celular no. En Instagram sí, por el hate.</p><p><b>—¿Cómo te llevás con el hate? </b></p><p>—Bastante bien. No tengo Twitter y en Instagram bloqueé ciertas palabras. Trato de tomar distancia tanto del odio como del amor excesivo. O sea, agradezco todo el amor, pero trato de tomar distancia del fanatismo. Estoy muy agradecida con Cris y con Gustavo porque para mí <i>Chiquititas</i> fue una experiencia inolvidable. Como se ve por YouTube y otras plataformas lo siguen viendo niños, niñas y gente grande que por ahí te dicen que fuiste parte de su infancia y tienen 30 años.</p><p><b>—¿Cobran por esas repeticiones? </b></p><p>—Por plataformas, muy poco. Por YouTube no. </p><p><b>—Es algo que en algún momento habrá que discutir.</b></p><p>—Sí. Pero todo cambió muy rápido: la forma de cobrar, de distribuir contenidos, el uso de la imagen. Imagino que en algún momento se regulará mejor.</p><p><b>—Y vos estás teniendo un año de mucho trabajo.</b></p><p>—Sí. Estoy terminando de grabar una serie con Carla Peterson para Underground y la estoy pasando muy bien. </p><p><b>—¿De qué va?</b></p><p>—Cuenta la historia de un grupo de amigos que vuelve a reunirse cuando reaparece alguien de su pasado. Se cruzan distintas generaciones y tiene algo muy nuestro, muy de comedia nacional.</p><p><b>—¿Quiénes están?</b></p><p>—Carla Peterson, Leo Balcarce, Luciano Castro, Leyrado, María Leal, entre otros. Y la dirige Ardanaz. Es para el año que viene, por Netflix.</p><p><b>—Y además se viene nueva obra de teatro.</b></p><p>—Sí. Sigo de gira con <i>El ser querido</i> y además se viene una obra nueva.</p><p><b>—Que tiene tu corazoncito, arriba y abajo del escenario.</b></p><p>—Eso también me da la posibilidad de compartir con amigos. La escribí con Peto Menahen y la vamos a estrenar en Paseo La Plaza con producción de Adrián Suar. Están Gloria Carrá, Pata Etchegoyen, Rafa Ferro, Toto Kirzner y Marcelo De Bellis.</p><p><b>—¿Para reírnos? Qué necesario que es.</b></p><p>—Sí una comedia para reírnos mucho. Habla un poco de en qué nos transformamos con la plata, con el dinero.</p><p><b>—¿Vos cómo te llevas con la plata? </b></p><p>—No soy una persona que sepa manejar su economía. Vivo con lo que voy ganando, ahorro y trato de disfrutar la vida. Me gusta viajar.</p><p><b>—No sabés cómo comprar una criptomoneda.</b></p><p>—No, no tengo idea. </p><p><b>—Aparece tu yo de dentro de veinte años. ¿Qué le preguntás?</b></p><p>—Cómo hace para conservarse tan bien. (Risas).</p><p><b>—¿Cómo te llevás con el paso del tiempo? </b></p><p>—Bien. Aunque todavía hay mandatos estéticos que no termino de superar. No sé qué tipo de mujer voy a ser en relación con eso. Pero me siento joven cuando hago lo que me gusta, cuando me río con amigas, cuando disfruto.</p><p><b>—Alguna vez contaste que te pusiste bótox y que Mercedes Funes no entendía tus señas arriba del escenario.</b></p><p>—Sí. Estábamos haciendo <i>Le Prénom</i>. Me había puesto demasiado bótox y necesitaba hacerle una seña para que avanzara la escena. Yo pensaba que estaba siendo clarísima y ella no reaccionaba. Hasta que le dije: “Te estoy haciendo el gesto”.</p><p><b>—¿Te seguiste poniendo bótox después? </b></p><p>—Alguna vez más. Pero tampoco sé cuánta eficacia tiene porque ya todo el mundo sabe identificarlo.</p><p><b>—Mientras nos haga sentir bien...</b></p><p>—Sí. Yo banco que cada uno haga lo que quiera. Pero también creo que hay que dejar de mirarse tanto, aunque es difícil porque trabajamos con nuestra imagen. </p><p><b>—¿No te duele cuando te dicen qué deberías hacerte algo en el pelo, en la cara o en los dientes?</b></p><p>—Sí, me re duele y tiene que ver con lo que hablábamos antes: <b>la exigencia permanente hacia las mujeres</b>. Pero también creo que el tiempo es un regalo. Y a veces pasar dos horas en un consultorio para que te pinchen para perseguir algo que nunca alcanza también es perder tiempo. Las redes vinieron a hacer mucho daño en ese sentido, pero hay una contracorriente de personas que están más libres con respecto a lo estético. </p><p><b>—Del 1 al 10, hoy estás más cerca del “me acepto” o del “todavía me pesa”?</b></p><p>—Me acepto. Hay planos que no me gustan y no los miro. Pero me siento divina. <b>Me siento ágil, conectada, comunicada</b>.</p><p><b>—Te voy a titular: “Me siento divina”.</b></p><p>—Hay que empezar a decirlo. Yo me puse una luz en el baño que la prendo y amanezco divina, arranco la mañana iluminada (risas). <b>Si tengo la suerte de envejecer, quiero hacerlo tranquila</b>. Y no juzgándome. A veces la vara que tenemos con nosotras mismas es tremenda.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/AXYGQLV7GNF57JMFLD5L7THQMI.png?auth=2bcb7a2a9302e4a79a4742ec0dd9bc9b33f8a55c7783adc0237a6201b4ae9264&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Lo intentamos todo”: Fio Giménez contó por qué se separó de Cachete Sierra estando enamorada y qué le enseñó la terapia]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/03/lo-intentamos-todo-fio-gimenez-conto-por-que-se-separo-de-cachete-sierra-estando-enamorada-y-que-le-enseno-la-terapia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/03/lo-intentamos-todo-fio-gimenez-conto-por-que-se-separo-de-cachete-sierra-estando-enamorada-y-que-le-enseno-la-terapia/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la bailarina habló sobre el desafío de poner fin a una relación desde el amor, reflexionó sobre las heridas que descubrió al profundizar en su historia personal y explicó cómo eligió priorizar su bienestar, la calma y el crecimiento personal para no repetir viejos patrones en sus vínculos  ]]></description><pubDate>Fri, 03 Jul 2026 07:07:48 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Te amo, evidentemente no te voy a dejar de amar, pero no es lo que elijo y no es lo que busco para mi vida este tipo de vínculo, porque no me podés dar lo que necesito, no te puedo dar lo que necesitás y seguir pidiéndote algo que no tenés para dar va a hacer que las cosas realmente terminen mal. Entonces, <b>desde el amor, elijo por mí dejar de elegirte</b>”, así resumió <a href="https://www.instagram.com/fiogimenez1/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/fiogimenez1/?hl=es-la"><b>Fiorella Giménez</b></a> el momento más desafiante del final de una relación que marcó su vida y la llevó a replantearse su presente y sus vínculos.</p><p>En <a href="https://www.infobae.com/tag/ellas/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellas/"><b>Ellas</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, la bailarina, acróbata y creadora de contenido habló sobre la separación de <b>Agustín “Cachete” Sierra</b>, el proceso de transformación que inició a partir de la terapia y las heridas que descubrió a partir de la terapia. Además, reflexionó sobre el amor, la importancia del diálogo, el contacto cero tras una ruptura y la decisión de priorizar su bienestar para dejar de repetir patrones heredados.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7ORSPXZ5XZF7BB3OM54V73TKQY.jpg?auth=4de6fc37cf85e06cf10f08d2622f8b22e13eedfc5078da46503fd753368d62a0&smart=true&width=3000&height=1688" alt="Fio Giménez: “Me separé diciendo: ‘Te voy a seguir amando’”
" height="1688" width="3000"/><p><b>—Uno en redes siente que conoce al otro, pero es tan cortito ese tiempo en el que uno tiene la posibilidad de mostrarse o de exponerse, que hay una parte que nunca uno termina de dar a conocer, ¿no? </b></p><p>—Completamente. Coincido con vos y a mí lo que me pasa es que creo que yo no me doy a conocer en nada. Creo que es un escudo muy grande las redes sociales, el hacer acrobacia, el mostrarme como toda loca y demás. El otro día me junté con una amiga y me dijo: “Fio, vos te tenés que mostrar más cómo sos, amiga, tenés cosas lindas para dar a conocer”. </p><p><b>—Recién dijiste: “Es como un escudo”. ¿De qué sentís que te protegés? </b></p><p>—Creo que detrás de mostrarme así, a veces como toda una loca, hay una personalidad muy sensible. Siento que igual tengo una re fuerza de ir para adelante con determinadas cosas de la vida. Pero la gente a veces te dice: “No te expongas tanto en redes, no te muestres tanto”. Y yo tipo: “No me muestro”. No tienen ni idea de nada, en realidad. Siento que mis cosas privadas las tengo muy privadas. No se sabe nada de mi familia ni de mi vínculo, que fue recontra expuesto.</p><p><b>—Hay una realidad: todo lo que trasciende o se vuelve noticia suele estar asociado a algo oscuro. Vos dijiste: “Mi vínculo fue súper expuesto y, sin embargo, no se sabe nada”. Y es básicamente porque ustedes terminaron bien.</b></p><p>—Sí, totalmente.</p><p><b>—No acostumbramos a ver ese tipo de desenlaces y es una locura que las separaciones solo estén linkeadas al drama, ¿no?</b></p><p>—No me parece una locura porque entiendo que la gente cuando se involucra y quiere tanto, es muy difícil desapegarte del otro de una buena manera. Es como que hay muchas personas que te dicen: “Necesito un poco odiar al otro para soltar”. En mi caso estoy muy orgullosa de las personas que me rodean y también del vínculo tan largo que tuve, porque me demuestra la persona que estuve: cómo se maneja después de separados y cómo me manejo yo después de separados. <b>Fueron cinco años de amor absoluto.</b> Después, es cierto, <b>no funcionó porque él quería unas cosas y yo quería otras. </b>Pero eso no quiere decir que no ame a la otra persona con locura o que no haya sentido que la otra persona me amó con locura<b>. Yo me sentí muy amada. </b></p><p><b>—Claro. Cuando querés tanto a alguien, ¿por qué llegar a que todo se rompa para entender que algo en ese formato no funciona más? </b></p><p>—Me parece muy loco que la gente solamente pregunte por las <b>infidelidades</b>. Para mí, <b>si llegaste al punto de tener una infidelidad en tu relación, es que mucho antes y previamente ya las cosas estaban mal y no las supiste ver</b>. Estabas muy desconectado con tu pareja o tu pareja estaba muy desconectado con vos para llegar al punto de que hayan mensajes, infidelidades y cosas feas. Para mí el vínculo se termina mucho antes, cuando realmente nos estamos dando cuenta que ya no me interesa hacer los mismos planes que te interesan a vos, ya no compartimos el mismo objetivo de vida. Capaz tenés una manera de dar cariño que no es lo que estoy necesitando ahora y viceversa...</p><p><b>—Y eso no significa que haya uno que esté mal, sino que es como una ecuación que se desbalancea en un momento. </b></p><p>—Tal cual, y si lo sabés agarrar a tiempo... <b>Creo que cuando se estiran mucho los vínculos, ahí es cuando todo termina mal.</b> Además, como filosofía de vida, yo tengo a la terapia. Me agarro mucho de la terapia. Me encasilla los patitos.</p><p><b>—Te ordena. </b></p><p>—Sí, porque <b>soy muy sentimental. Vivo a flor de piel y obviamente un vínculo lo recontra vivo a flor de piel. </b>No es que no lloré o no estuve triste. Obvio que sí. No es que no estuve enojada con la otra persona, obvio que sí. Pasé por absolutamente todos los estados. Pero cuando freno dos segundos, digo: “<b>Me merezco ser feliz y la otra persona se merece ser feliz”.</b> Estuve cinco años con una persona que me da orgullo decir que estuve porque tiene unos valores hermosos. </p><p><b>—¿Estaban conviviendo y tomaron la decisión de separarse?</b></p><p>—Sí, en el momento que se tomó la decisión, al día siguiente, decidimos que uno de los dos se fuera. Yo decidí irme de la casa que estábamos alquilando juntos porque era en un lugar que quedaba lejos. Y a mí me quedaba más cómodo venirme para Capital, para estar más cerca de todo. Pero creo que lo hicimos realmente con mucho amor, porque ya de por sí las separaciones son muy dolorosas. </p><p><b>—Y el condimento de estar expuestos los dos por ser figuras públicas. ¿Cómo lo manejaron? ¿Hablaron sobre cómo atravesar esa situación para que las voces de afuera no los terminaran lastimando?</b></p><p>—Creo que pudimos manejarnos muy bien en la privacidad para después, que cada uno tenga realmente cosas lindas para decir del otro, para el afuera también. Sí, obviamente que vos decís: “¡Uy! El otro se mandó estas cagadas”. Yo también me las mandé. ¿El otro por eso es un villano? No, no es un villano. Ahí es donde te digo que la terapia a mí me sirve mucho como para bajar. Y también creo que esta vez fue muy diferente, porque nosotros tuvimos algunas separaciones anteriores. Pero esta vez es la primera vez que me separo diciendo: <b>“Te amo, evidentemente no te voy a dejar de amar, pero no es lo que elijo y no es lo que busco para mi vida este tipo de vínculo,</b> porque no me podés dar lo que necesito, no te puedo dar lo que necesitás y seguir pidiéndote algo que no tenés para dar va a hacer que las cosas realmente terminen mal. Entonces, desde el amor, elijo por mí dejar de elegirte”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WYLT3CKMDBCORP4IAHTZBSJHAI.jpg?auth=27bef97901b57f00fb3619dc6910ee2973eb4b214abe96e6aad4fe81064132f0&smart=true&width=3000&height=1687" alt="“Hay un mundo paralelo donde podés separarte sin odiarte”, confesó la bailarina" height="1687" width="3000"/><p><b>—Es muy profundo lo que decís: “Me separo, te amo y te voy seguir amando”. Separarte amando a alguien es como una contradicción en sí misma, ¿no? </b></p><p>—Me emociona porque no sabés cómo lo intentamos, pero no me lo quiero adjudicar a mí. <b>Yo también veía en los ojos de mi expareja cómo lo estaba intentando él y que no podía hacer lo que necesitábamos</b>. Me da mucho orgullo igual, de verdad, porque siento que también es como un reflejo mío el haberme cruzado con una persona tan linda. Nos hemos cuidado un montón, pero también hay que saber poner un final, porque si la seguíamos estirando, se iba a convertir en una dinámica un poco tóxica, ¿viste? Las idas y vueltas, idas y vueltas no está bueno. </p><p><b>—Los que somos enamorados del amor decimos: “Con el amor se puede todo”. O sea, ¿qué es lo que falta en un vínculo con tanto amor para que no funcione? </b></p><p>—<b>Sanarse uno.</b> Voy a hablar por mí. Yo creo que soy una persona que por vivencias que tuve de chica, siento que Agus vino a ponerme un espejo adelante y a decirme: “Mirá todo lo que no sanaste tuyo”. Y por vivencias que tuve de chica, lo que me explica el psicólogo, es que yo también me enamoré mucho, pero no desde el amor o de un lugar sano. Todos nos enamoramos un poco de lo que conocimos de chicos, el amor que conocimos de chicos. Y en mi casa, tampoco tengo la intención de contar demasiado, porque también es la historia de otras cuatro personas: mi mamá, mi papá y mis dos hermanos, que los amo con todo mi corazón. Pero <b>mis viejos tenían muchas idas y vueltas. Y yo estaba repitiendo la misma relación de mis viejos. </b>Iba y volvía, iba y volvía. La primera vez que yo me mudo sola a mis creo 21 años o 22 años, fue justamente porque mis viejos se mudaban todo el tiempo de una casa a otra. Y yo dije: “No lo quiero más para mi vida, me mudo”. Claro, yo me mudo. Pero por H, por B, yo igual siendo artista, viajando por el mundo, yendo y viniendo, y también por tener que rescindir contrato, terminé mudándome mucho. Y repitiendo la historia con quien fue mi pareja durante cinco años, yendo y viniendo. Repliqué muchas cosas sin darme cuenta. </p><p><b>—Y pese a que las abordaste en terapia, ¿sentís que igualmente no alcanzó? </b></p><p>—Es que esto es algo de ahora. Yo arranco esta terapia y empieza a suceder todo esto de la separación, el volverme a mudar otra vez, porque convivía con mi pareja. Esto es algo muy reciente, de hace cinco meses, que siento que me sacaron el velo de adelante y me explicaron que yo podía elegir mi vida y no repetir cosas sin darme cuenta. Elegir mi vida, pero no desde el trauma. </p><p><b>—Hoy, ¿qué elegís? </b></p><p>—¡Ay! Primero paz, calma. Yo soy una chica que todo el tiempo voy, vengo, me mudo, voy con un laburo, con otro laburo. También un poquito me alejé de la danza porque ya no elegía irme a Londres tres meses, irme a Perú…</p><p><b>—Un poco de estabilidad. </b></p><p>—Quedarme en mi casita, ¿viste? Poder estar en el cumple de mi ahijada, en el cumple de mi papá, en el Día del Padre. Esas cosas que uno siendo artista se pierde y quiero eso, calma, estabilidad. Pero siento que arranca desde adentro. Siento que todo lo que tenemos en nuestro mundo material empieza desde adentro. Si yo en mi mundo material tengo caos, con esto de que me mudaba todo el tiempo, muy probablemente adentro mío esté teniendo cosas a resolver. </p><p><b>—¿Y no sentís que todo eso se puede ordenar en el proceso? Vos decís: “Yo estoy viendo todo esto ahora. El amor está vigente y es profundo con una persona que me conoce y que conozco hace ya cinco años”.</b></p><p>—Bueno, es que yo siento que me estoy ocupando de ir a terapia, de hacer todo ese proceso. Capaz del otro lado no tienen ganas de hacer el proceso que conlleva, porque obviamente que si yo estoy así y conecté con una persona, la otra persona tiene el mismo nivel de herida que yo. Y hay veces que no todo el mundo está para esa. Hay veces que es mejor seguir, juntarse con los amigos, no hacerse cargo, ¿viste? Yo estoy para profundizar de verdad. <b>Estoy en una búsqueda de estar bien, de tener calma, paz, de ser mi mejor versión. </b>Quizás hay gente que viene a la vida con muchas cosas que yo no tengo ya resueltas, porque de chicos tuvieron un papá y una mamá, un hogar con un montón de amor, que yo tuve un montón de amor. Pero tuve estas inestabilidades también, que hoy en día las replico y que ya no las quiero repetir más y siento que me estoy haciendo cargo. Y me llegó ahora a mis 27 años. No era antes, era ahora. Y siento que viví todo lo que tenía que vivir y experimenté todo lo que tenía que experimentar. O sea, yo ahora me voy diciendo: “Che, lo di todo. Ahora sí”. </p><p><b>—Eso es lo que te da calma. Cuando salís de un trabajo, un vínculo o cualquier etapa sabiendo que diste todo, aunque duela, te quedás tranquilo. Porque llega un punto en el que el carro se tira de a dos sino se desbalancea y deja de funcionar.</b></p><p>—No digo que la otra persona…</p><p><b>—No, es proceso de cada uno a su tiempo. </b></p><p>—Tal cual. Hay veces que uno realmente no puede. No es momento. Y es válido también. </p><p><b>—Me parece muy interesante que dijiste: “Las separaciones son muy difíciles, no hace falta separarte de alguien odiándote, ni llevándote mal, ni enojándote”. </b></p><p>—Sí. Yo sé que es difícil, pero te juro que hay un mundo paralelo donde se puede. </p><p><b>—Me parece que eso es un flash a nivel consejo: “Te podés separar sin odiarte”.</b></p><p>—A mí me cuesta más separarme peleada de quien compartí cinco años. Ya la segunda vez que nos separamos me separé peleada. Aparte te separás peleado, ¿y a dónde se va todo el amor? O sea, yo sí me separé es porque no funcionó. Te voy a cruzar, te voy a dar un abrazo y un beso gigante, ¿entendés? Perdón, pero yo te he tenido una relación de cuatro años antes de mi relación pública y es el día de hoy que me lo cruzo, mi vieja se lo cruza y se pone a llorar. De vínculos donde realmente hay amor, vínculos donde el otro se maneja bien y no es solamente en el vínculo de pareja. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YBVLSV7O6VB7NAGJWSBTJVL46M.jpg?auth=2585a64f05b532235c4413c2e8ce68faf1a370510274480fa36ff6bc11ff0ba4&smart=true&width=3000&height=1688" alt="“Yo estaba repitiendo la misma relación de mis viejos”, explicó Fiorella en diálogo con Luli" height="1688" width="3000"/><p><b>—Si vos pudieses decirle a una amiga que tenés enfrente y está transitando una situación parecida, ¿qué tenés que rescatar de vos para que eso sea posible? ¿Cómo se logra? </b></p><p>—No quiero ponerme repetitiva, pero a mí realmente la terapia me abre la cabeza. Es conocerse a uno mismo, es conocer lo que uno necesita, <b>porque a veces uno mismo se pone en el lugar de quedarse donde no está cómodo, donde no quiere estar y no se puede hacer cargo de que está incómodo</b>. <b>Entonces, le pide al otro. Y no, hacete cargo de que vos no querés más eso. Correte, ponete en otro lugar</b>. Siento que es mucho amor propio o aunque sea intentar empezar a laburarlo, ¿viste? Porque está medio de moda: “No tenés amor propio, migajera”. ¿Viste esos comentarios que te dicen en las redes? Y a mí me parece que nadie que tenga amor propio le va a decir a otra persona: “Che, vos no tenés amor propio”, ¿entendés? Como que eso no es bueno. </p><p><b>—Si alguien del otro lado está viviendo una situación parecida, el primer paso sería empezar terapia. Pero, ¿qué pasa si la otra persona está en otro momento de su vida, en otro proceso, y no tiene ese compromiso consigo misma para salir del vínculo de una manera saludable?</b></p><p>—Yo tuve del otro lado una pareja que colaboró muchísimo. Estábamos los dos en la misma, decididos. Quizás, después el otro no haga terapia, no importa. </p><p><b>—Pero sería el hablar, ¿no? La comunicación. </b></p><p>—Sí, yo creo que es sentarse y ser honesto con el otro. Porque hay mucha gente que a veces no puede ser honesto con su pareja. Sentarse y decir: “Che, te amo, pero no es lo que quiero y no te lo tomes personal”. O que el otro también te lo pueda decir a vos. <b>Yo creo que la pareja muere donde no hay más diálogo o más ganas de verse a uno y corregir las cosas que le está doliendo al otro.</b> Creo que ahí es donde, donde mueren los vínculos. </p><p><b>—Compartiste esta experiencia de ir y volver. Muchas veces pasa que ves a una amiga y decís: “Dios mío, va a volver, que no vuelva”. ¿Has tenido dentro de tu grupo la que te dice: “Fio, por favor, basta de volver”?</b> </p><p>—Todo mi círculo me dijo (risas). Todo mi círculo me dijo: <b>“Ya basta, hermana, podés soltar de una vez”. (risas) </b></p><p><b>—¿Y qué decías en ese momento? Porque evidentemente ahí había una parte de los dos de</b> <b>insistir</b>.</p><p>—No, aparte no solamente insistir, nos mudamos juntos, nos fuimos de viaje por todos lados. <b>Creo que nuestro límite fue cuando se empezó a hablar de hijos y de casamiento</b>. <b>Ahí ya dijimos como: “Che, pará, primero tenemos que estar bien nosotros.</b> <b>Y si no estamos bien nosotros, es imposible seguir avanzando”.</b> Yo tengo un círculo muy hermoso. Mis amigos son de oro. Por muchas cosas que suceden en la vida o cuando he tenido baches de quedarme sin laburo,tenido amigos que me han venido a levantar de la cama. </p><p><b>—Y cuando esos amigos te miraban y te decían: “Fio, ya te separaste, no vuelvas, basta”, ¿qué les contestabas?</b></p><p>—Es como que siempre ellos fueron muy de acompañar, dejando su punto de vista capaz claro de: “Che, vos ya sabés lo que hay. No pienses que vas a cambiar algo o que la otra persona va a cambiar. Es lo que hay”. Y bancaron.</p><p><b>—¿Y por qué sentís que insistías o insistían?</b></p><p>—No me quiero emocionar. Yo soy re llorona. Y además que esto es por algo lindo, pero... lo he charlado con el psicólogo. <b>No se encuentra un abrazo tan sincero en cualquier persona.</b> Nosotros teníamos... A mí me sucedió que yo vengo laburando en el medio desde los 18 años, pero a mis 22 fue cuando quedé en <i>ShowMatch</i>. Ahí me hice un poquitito más conocida. Y fue con él. Y yo tenía ese gran sueño, era chiquita, veía la tele y quería bailar ahí. Y ese sueño lo cumplí con él. Él fue la persona que me explicaba: “Ponete acá, hacé esto”. Yo era la bailarina, supuestamente yo lo tenía que ayudar a él.</p><p><b>—Aparte él es un buenazo.</b></p><p>—Re, obvio. Igual cuando nos enojamos... lo mataría, ¿eh? Tampoco romanticemos (risas).</p><p><b>—Todos cuando nos enojamos sacamos una versión nuestra que no es linda y es válido.</b> <b>Pero se ve que es muy generoso, por lo que me contás.</b></p><p>—Sí. Y a mí como persona lo que me sucede es yo cumplí un sueño muy grande de la mano con él. Eso a nosotros nos hizo también tener un... No sé cómo explicarte, porque es muy físico, muy el abrazo, el beso, la conexión, el entenderse con una mirada. Eso es lo que se sostiene en el tiempo. Capaz nosotros de la palabra nos estamos peleando y nos miramos y nos abrazamos y decimos: “¡Ah! Es por eso". Ahora sí es como un buen momento para el contacto cero. Yo tengo muchas ganas de seguir, avanzar y ya soltar. </p><p><b>—Sabiendo que la dinámica del vínculo de ustedes ya establecida es de ida y vuelta, es de ese amor y esa cosa tan profunda, ¿cómo se logra cortar? </b></p><p>—Siendo sinceros y diciendo: <b>“Basta, lo intentamos todo. Ya nos estamos lastimando, no queremos lo mismo, evidentemente</b>.<b> Te voy a cruzar, te voy a abrazar, te voy a querer toda la vida”.</b> Contacto cero y enfocarse en uno, ¿viste? Yo ahora tengo en las redes todo medio bloqueadito, no quiero ver nada. </p><p><b>—A ver dales tips a las recién separadas que están viendo esta entrevista. Contacto cero, silenciado en redes o unfollow...</b></p><p>—Y también a los amigos. No te metas a stalkear, no te dañes así. ¿Por qué te vas a meter a stalkear? Ocúpate de vos, todas las cosas que tenés que hacer en el día. Andá a entrenar, andá a laburar, juntate con amigas, juntate con amigos, hacé terapia, andá al gimnasio. Aparte yo ahora me mudé, estoy poniendo toda linda mi casa, son muchas las cosas que tengo que hacer yo para estar ocupándome del otro. Ya está. <b>Si el vínculo se termina, más que nunca te tenés que ocupar de vos. </b>Algo que yo siempre hice muy mal es que yo en los vínculos de pareja me voy mucho con el otro. Tengo una empatía de que me voy mucho al: “¿Qué necesitas? ¿Qué hacemos? ¿Qué te gustaría hoy?”</p><p><b>—A poner al otro adelante</b>. </p><p>—Es lo que más tengo que corregir. Por eso te digo, yo necesito un momento de contacto cero, un momento de estar yo. </p><p><b>—Fio diste tres tips espectaculares. El primero: el diálogo, la comunicación, siempre. El segundo: cuando se terminó, contacto cero y dejar de seguir al círculo. Y el tercero: hacer insight para poder sacar adelante la mejor versión de cada una. </b></p><p>—Es que en realidad el último debería de ser el primero. Si vos ese lo tenés bien fuerte, el de siempre priorizarse, obviamente teniendo en cuenta al otro, ocuparse de uno, tener muy claras tus necesidades, siempre te van a aparecer vínculos sanos. Creo que yo me tengo que seguir laburando un montón a mí misma, pero ya estoy en el proceso y a medida que voy avanzando, empiezan a suceder un montón de cosas increíbles. Es ir en búsqueda de lo que querés ser.</p><p><b>—Si pudiese tomarte un mate o un té con la Fio de hace cinco años, la que estaba en ese proceso de venir de viaje, de golpe iniciar este vínculo con todo lo que hoy ya sabés y descubriste, ¿qué te dirías? </b></p><p>—Que la re viva, que no cambiaría nada de todo lo que pasó a nivel laboral, a nivel vínculos. No cambiaría nada. Que creo que si uno se maneja bien, se cruza con relindas personas y tanto laboral como parejas, que disfrute y que no me desespere tanto por querer obtener logros, objetivos. Primero uno tiene que estar bien con uno mismo. El éxito pasa por otro lado. <b>El éxito pasa por irte a dormir a la noche y sentir el pecho lleno. </b>Y si uno tiene que hacer un quilombo, como quedarse sin laburo, separarse, hacer esto, hacer lo otro, para tener esa paz a la noche cuando te vas a dormir, es ahí. Atravesá todo. Llorá, cambiate el pelo, cortate el pelo porque si hay algo adentro que te lo está pidiendo, es por ahí. Rodéate de buena gente y hacé terapia. Seguí haciendo terapia. Muchas veces en el momento no entendés qué está pasando y decís: “¿Por qué me pasa esto a mí ahora?” Esperá un poco. Esperá seis meses o un año y vas a entender por qué pasó todo eso, porque probablemente venga algo mejor.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/AOU23A5P4FBYFNL6VSVEDOL6NU.jpg?auth=12b15ce53d8017b3e586520f2e4da2bbe5896f1e9854cba22b6955caa675b16d&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Fiorella Giménez con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Amor, culpa y dinero: Yeyo De Gregorio habló de la infidelidad que lamenta, su vida en un hotel y su presente lejos de la actuación]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/01/amor-culpa-y-dinero-yeyo-de-gregorio-hablo-de-la-infidelidad-que-lamenta-su-vida-en-un-hotel-y-su-presente-lejos-de-la-actuacion/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/07/01/amor-culpa-y-dinero-yeyo-de-gregorio-hablo-de-la-infidelidad-que-lamenta-su-vida-en-un-hotel-y-su-presente-lejos-de-la-actuacion/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el actor habló del vínculo que transformó su manera de entender las relaciones, explicó la inesperada decisión que tomó al dejar la casa de sus padres y recordó una desopilante anécdota de su infancia durante una grabación de Floricienta]]></description><pubDate>Wed, 01 Jul 2026 06:39:45 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Yo fui infiel en mi primera relación y me arrepiento tanto de haber hecho eso. Después, mirándola a la cara, se lo dije y me quería morir</b>”, confesó <b>Yeyo De Gregorio</b> en una charla íntima en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Su nombre real es <b>Stéfano De Gregorio</b>. Es actor, conductor, streamer y creador de contenido. Inició su carrera artística siendo apenas un niño y se convirtió en una de las figuras más reconocidas de las ficciones de <b>Cris Morena</b> gracias a sus participaciones en <b>Floricienta</b>, <b>Casi Ángeles</b>, <b>Rincón de Luz</b> y <b>Chiquititas Sin Fin</b>.</p><p>A lo largo de los años construyó una extensa trayectoria en televisión, teatro y cine. Además, tuvo un paso por el fútbol en <b>España</b> antes de regresar a la Argentina. En la actualidad, dirige de una agencia de publicidad y marketing que representa a artistas e <a href="https://www.instagram.com/yeyidegregorio/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/yeyidegregorio/?hl=es-la"><b>influencers</b></a>, consolidando también su presencia en el streaming y las plataformas digitales.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CO2K6UQUGRHRVOMLSZYSRIVS7Q.png?auth=52280be0c1e0d5b8ece1e7006d9d97676bbdfa26207431ffd776589b1de8bb37&smart=true&width=2752&height=1536" alt="Yeyo: “Fue la primera vez que me enamoré locamente y me separé todavía enamorado”. (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="1536" width="2752"/><h2>Un millón de dólares</h2><p><b>—Soy difícil para darte la platita. Acá te la tenés que ganar contando tus verdades y tus historias más sinceras. Es un millón de dólares, así que primero me tenés que convencer para qué la usarías.</b></p><p>—¡Qué lejos que estoy del millón de dólares! Pero lo primero que te voy a responder es que lo usaría para recorrer el mundo con mis papás. No de mochilero sino a todo trapo. Recorrerlo bien: hoteles buenos, ir en business, alquilar auto. Donde mamá quiera comer... </p><p><b>—Pero te vas a gastar el millón de dólares. </b></p><p>—No, no. Porque necesito invertir también algo. Necesito comprar alguna propiedad. </p><p><b>—Y necesitás 150 o 200 mil dólares para el viaje, pensando en no recorrer todo el mundo sino 3 o 4 países de cada continente.</b></p><p>—Está bien. Aparte está mi hermana también, así que somos cuatro. </p><p><b>—Te quedan regios 800 mil dólares para invertirlos. </b></p><p>—Bueno puedo ajustarlo un poco. Nosotros no estamos acostumbrados a ir en primera, no viajamos nunca en primera (risas). Podemos ir en clase turista, pero el hotel va a estar bueno, los restaurantes también...</p><p><b>—Pero me dijiste: “Lo que mamá quiera comer, a lo que quiera ir, que viajemos cómodos”.</b></p><p>—Para mí ya ir a recorrer el mundo es tope de gama. No importa cómo vayamos, pero vamos. Es más, los vuelos internos, todos con descuentos, todos en maquinita, olvídate (risas). En todo lo que se puede ahorrar, se ahorra. Pero no se va a escatimar en un lindo restaurante, una salida, una obra de teatro.</p><p><b>—Bueno, cerramos en 150. ¿Qué hacés con el resto?</b></p><p>—Bueno, lo que haría es compraría cinco departamentos. Comprando cinco, por ahí puedo sacar un buen número. Departamentos que valen 130 mil, por ahí los termino sacando 100, porque te pongo las 500 vivas de una. </p><p><b>—¿Le comparías al mismo constructor cinco departamentos para hacer un negocio?</b></p><p>—Sí. Con esos cinco departamentos ya tengo un alquiler por mes que más o menos me mantiene. ¿Y qué estamos en 650? ¡Estamos sobrados, Emilia! Tenemos 350 todavía. En vez de cinco compro seis departamentos buenos a 100 mil dólares. Y con los otros 250… No sé, yo no soy un tipo muy ambicioso con la plata. </p><p><b>—¿Te gustaría hacer algo vinculado al deporte?</b></p><p>—Puede ser. Tengo muchas ganas de ponerme un club de pádel porque con mi grupo de amigos y con la agencia y varios actores, formamos como una linda comunidad. Somos como una familia de 70 u 80 personas que siempre vamos juntos a todos lados, armamos eventos y vamos todos. Y como el pádel me gusta mucho y jugué toda la vida… Armaría como un pádel con cuatro o cinco canchas y con una buena confitería adelante. Sería como un club social para juntarse, para hacer eventos, juntarse a ver partidos, poder hacer previas. Y obviamente para jugar al pádel, para hacer torneos...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GZMGIPFYVZG4VOUHHCFRTVYCXA.JPG?auth=e2dc97c5425a2044001f9fc43cdb6ed3a4319b8a017b153b8fd7a98e416cc000&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Cuando dijeron acción, el mono me mordió y me salía sangre”, contó el actor en diálogo con Emilia. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Es verdad que vivís en un hotel?</b></p><p>—Hace 11 años que vivo en un hotel. </p><p><b>—Me imagino que ya te conocen todos ahí. </b></p><p>—Tengo 20 mamás en el hotel, son todas un amor. Y todos también. Son todos unos genios, la verdad. </p><p><b>—¿Por qué te mudaste? ¿Vos fuiste de la casa de tu mamá y tu papá directo ahí? </b></p><p>—Al hotel, sí (risas).</p><p><b>—Vos querías que te sigan mimando. No querías sentirte solo en cuatro paredes. </b></p><p>—Todo surgió cuando yo me estaba por mudar solo. Tenía 19 años, casi 20, me estaba por mudar solo y surgió por una anécdota que terminé durmiendo en ese hotel. Me despierto en ese lugar y veo que es como un departamento. O sea, no era una habitación de hotel. Y ahí se me prendió la lamparita y dije: “Che, acá podría vivir yo”. </p><p><b>—¿Cómo fue? ¿Lo pediste? ¿Cómo lo hablaste? </b></p><p>—Y la historia es muy graciosa. Termino bajando a recepción, dejo mi nombre para que me hablen, que tenía ganas de hacerles una propuesta porque me gustaría vivir ahí. Y no lo tomaron muy mal. Me dijeron que ha vivido gente ahí. Pero el tema es que al otro día ni me escribieron. Entonces, me fui con un bolso con equis cantidad de dinero en su momento muy decidido. Y le dije si podía tener una reunión con el gerente del hotel o el dueño, con el que esté. Me tuvieron esperando un ratito y me dijeron: “Sí, subí, te esperan en el piso uno”. Cuando entré, me encontré con un póster de Vélez. Ahí dije: “Esta es la mía. Acá ya está”. Pegué muy buena onda con el gerente del hotel, le conté que yo soy fanático de Vélez y justo él también medio era representante de algún que otro jugador de Vélez, que también los conocía. Entonces, le dieron buenas referencias mías y yo le dije: “Mirá, yo soy un pibe sano, no ando mucho de noche y quiero vivir acá porque voy a tener servicio de sábanas, de toallones, tengo desayuno. La verdad que voy a cumplir 20 años, no me veo viviendo solo, pero ya tengo que irme y esta me parece una gran opción”. Entonces, saqué el bolsito y le dije: “Te traje acá”...</p><p><b>—Toda esta platita. </b></p><p>—“Esto es para pagarte seis meses. Obviamente, te podés arrepentir. Si al mes, la gente del hotel te dice: ‘Che, no va el pibe esto o lo otro’, bajo, hacemos lo que tenemos que hacer y todo bien. Pero vas a ver que no. Vas a ver que me van a querer”, le dije. </p><p><b>—Y te ganaste el corazón de todos. </b></p><p>—Y sí, gracias a Dios, sí. </p><p><b>—¿Te hacen comidas especiales? ¿Cómo haces con el almuerzo, cena?</b></p><p>—No, almuerzo y cena me manejo yo. Tengo cocina. Es un apartamento con dos habitaciones. </p><p><b>—Es un famoso apart-hotel. </b></p><p>—Igual, no cocino, la verdad. La única vez que cociné fue cuando me fui a vivir a Europa, que estuve un año y medio ya allá, y ahí sí. Pero porque los supermercados de Europa, es mucho más fácil todo. Te la dejan medio servida en bandeja.</p><p><b>—Pero te mudaste en un punto para tener como una familia hotelera que te esté asistiendo un poquito y que no sea un choque abrupto pasar de vivir con una familia a vivir solo, pagar las cuentas, lavarte la ropa, tener la heladera llena...</b></p><p>—Y aparte la ubicación es muy buena para todo lo que es el gremio mío. Estoy muy bien ubicado ahí. Entonces, me cerraba por todos lados, la verdad. Y al mes ya era el pibe más feliz del mundo. No iba a querer ir más. Estaba muy bien, la gente del desayunador es divina, los conserjes de recepción, las chicas de limpieza también, muy buena gente, toda gente laburadora. Y yo soy muy empático, muy sociable con la gente. </p><p><b>—¿Alguna anécdota que te hayan bancado la gente del hotel? ¿Alguna cosa un poco más que se rompieron un poco las formas?</b></p><p>—Te voy a decir una light y una no tan light. La light es que varias veces me bancaron cuando el desayuno ya estaba terminado, con la puerta cerrada, y yo asomaba la carita por el espejo y les decías: “Por favor”. Ahí me abrían y me decían: “Servite rápido y volá”. Eso está bueno, porque hay veces que me levanto un poco tarde y... </p><p><b>—¿Te dejan entrar a la cocina, por ejemplo, si no llegás al desayuno? </b></p><p>—Voy y saludo a Mati, al cocinero, que es un capo. Por ahí paso a saludarlo. Pero no, no se si no me dejan. Yo no me paso. Hasta donde veo que me dan, voy. </p><p><b>—¿Y la otra, más heavy? </b></p><p>—Una vez me llama el conserje hace muchos años porque había un altercado y me dice: “Volá por el ascensor de servicio. Volá”. </p><p><b>—¿Un altercado de qué tipo? </b></p><p>—Había pasado una situación, por eso te digo, no te la voy a contar del todo.</p><p><b>—¿Pero un altercado que no tenía nada que ver con vos?</b></p><p>—Tenía que ver conmigo. Y me dijo: “Volá por el ascensor de servicio y andate. Después me lo vas a agradecer”. Y salí así como estaba. Estaba en shortcito, salí por el ascensor de servicio, bajé, me subí al auto y por las dudas me fui. Y después sí, se lo tuve que agradecer. Le llevé una botellita a Juancito.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XSLK5VFGQBFDPKFIVBSCGZJQI4.JPG?auth=e760fb63ddd5efc1810e75cabc65aaac1f33f09db03b2707dbd8ea271051450b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Hace 11 años que vivo en un hotel”, explicó Yeyo. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><h2>Yo nunca, nunca</h2><p><b>—Este es el juego de </b><i><b>Yo nunca, nunca</b></i><b> que me imagino que conocés. Si hay algo que hiciste, tomás y me contás la anécdota.</b></p><p>—Sí, alguna vez lo jugué (risas). Dale.</p><p><b>—Yo nunca nunca conviví con un mono. </b></p><p>—Sí (risas). No sabés lo que me pasó. Esto fue en Floricienta.</p><p><b>—¿Cuántos años tenías? </b></p><p>—Tenía 9. No me acuerdo si fue primera temporada o segunda. Me voy a tirar que fue la primera cuando estaba el Freezer, <b>Juan Gil Navarro</b>. Y tenía que hacer una escena con un mono. Entonces, el mono me lo traen un día antes, como para que yo pegue buena onda.</p><p><b>—¿Un mono tití? ¿De esos chiquitos? </b></p><p>—Un mono de verdad. No sé la diferencia entre mono tití. Pero sí, era chiquito, divino. No sabés cómo me llevaba con el mono. Bárbaro. O sea, el día anterior, en el camerino, el mono conmigo estaba culo y calzón, perdón por la palabra. Nos llevábamos bárbaro. Yo dije: “Listo, ya está, quiero tener un mono”. Porque posta nos llevábamos muy bien. Cuestión que al otro día empiezo a grabar, a la tarde y llegaba el momento de la escena del mono. Yo estaba grabando y lo veo al chabón con el mono entrar al estudio y digo: “Qué bien, mi amigo el mono”. Entonces, me pasan el mono a mí, estamos ensayando y estaba todo bárbaro. Todos muy sorprendidos, diciendo: “Che, mirá qué bien Stefano con el mono”. Cuestión, cuando dicen acción y me subo al mono al hombro, ¡me pega una mordida!</p><p><b>—¡No puede ser! </b></p><p>—No sabés la mordida que me pegó. Es el día de hoy que…</p><p><b>—¿Te dejó cicatriz? </b></p><p>—No, no me dejó cicatriz. </p><p><b>—Pero tenés como una sensibilidad rara ahí. </b></p><p>—Es una locura, no sabés lo que fue el momento. Obviamente, tuvimos que cancelar el momento, porque yo…</p><p><b>—¿Te salía sangre? </b></p><p>—Sí, sangre por los dos colmillos me clavó en el dedo. </p><p><b>—¿Y qué hizo? Te mordió, te miraba y se fue por ahí. </b></p><p>—La verdad que no sé, porque yo pegué un grito. No sé si me puse a llorar o qué, pero dije: “Sacame este mono de acá, no me traigas más, no grabo nada”. Me di vuelta mal ahí, porque dije: “Si me mordió una vez, ya está, me puede morder diez veces”. ¿Vos entendés que el día anterior estábamos bárbaro?</p><p><b>—Pero algo pasó ahí con el cuidado. Imaginate, pobre mono, no tendría que haber estado ahí realmente. </b></p><p>—Sí, yo tenía 9 años. Por ahí me pasé un poquito de confianza, ¿eh? Y me mordió, me mordió la mano. </p><p><b>—Te perdonamos igual porque tenías 9 años, eras un niño...</b></p><p>—Igual ahí en el momento, con la producción que teníamos, me desinfectaron la herida y todo bárbaro, ya está. Fue una pavada, pero la anécdota sí fue graciosa (risas). Y cada vez que veo un mono tengo la mejor, pero de lejos, porque me quedó eso. Lo mismo me pasó con los perros, que yo soy amante de los perros, soy enfermo de los perros. Pero de chiquito una vez me mordió uno, entonces, les tengo un poco de respeto, ¿viste? Amo los perros. Ojalá que nunca más en la vida me muerda ninguno. Pero desde que me pasó eso, como que me quedó decir: “Che, estamos seguros de que con el perro este está todo bien”. </p><p><b>—Pasemos a la segunda: Yo nunca, nunca fui infiel.</b></p><p>—<b>Yo fui infiel en mi primera relación y me arrepiento tanto de haber hecho eso…</b></p><p><b>—¿Tuviste en tu primera relación una persona pública? No me acuerdo. </b></p><p>—No, ninguna de mis relaciones fueron públicas. De hecho, fue con la persona que más aprendí cosas en mi vida con mi primera relación. Porque mi primera relación me llega muy tarde, a los 24 años. Yo no me había enamorado nunca y fue la primera vez que me enamoré locamente, mal. De hecho, me separo un poco enamorado. Me separo culpándome de lo que había hecho. </p><p><b>—¿Te separaste por esa infidelidad? </b></p><p>—Sí, te podría decir que sí. Fue una boludez, una cuestión impulsiva. Sí vos hoy, que voy a cumplir 32 años, me preguntás por qué lo hice, no te puedo contestar porque la verdad que fui un boludo, fui un boludo bárbaro. </p><p><b>—Tenías ganas y no las frenaste. </b></p><p>—Pero también aprendí mucho de eso. Eso a mí me enseñó muchísimo. Yo con mi primera relación aprendí todo. Hasta esa relación yo no había salido ni dos meses con una chica. Pero porque tuve una adolescencia muy vertiginosa, ¿viste? No confiaba tanto en una chica. Era difícil para mí confiar, porque yo había vivido cosas como bastante fuertes con el tema de las presencias en el interior, con lo que era la fama antes, que no es la misma fama hoy en día. Hoy en día vemos todo tan cercano con las redes sociales, pero antes era muy distinto. Vos lo viviste: no podíamos ir a un restaurante, a un shopping. </p><p><b>—¿Cuánto tiempo estuvieron juntos? </b></p><p>—En mi primera relación estuve casi cuatro años enteros y fui muy feliz, aprendí muchísimo. De hecho, terminamos muy bien. Es el día de hoy que por ahí de vez en cuando cruzamos un mensajito porque nos queremos ver bien. Yo creo que tanto mi primera relación como la segunda, no me las voy a olvidar nunca más en mi vida. Para mí fueron re importantes las dos, aprendí muchísimo. También crecí muchísimo con ellas. Entonces me quedó medio una espina, por eso no soy hipócrita y lo cuento porque me sentí muy mal con lo que había hecho. <b>Después, mirándola a la cara, me quería morir.</b></p><p><b>—Pero te conociste un montón ahí, en una situación así. Supiste lo que querés y no querés en una relación. </b></p><p>—Y no permití que me perdone. Por eso cuando nos separamos, nos separamos bien. Pero y<b>o me separé medio enamorado de ella</b>. Yo no quería perderla, pero me obligué a hacerlo. </p><p><b>—Fue un acto de nobleza respecto a ella. Te diste media vuelta y trabajaste sobre vos mismo en eso y preferías no seguir una relación que vos considerabas que no era justo que siguiera. </b></p><p>—Exacto. Me costó muchísimo. Mal. Recién a los 27 o 28, siento que lo aprendí. Y me castigué, me autocastigué con eso. Pero hoy en día tenemos buena onda, a ella la veo muy bien, creció en un montón de cosas, hemos hablado muchas veces. Hasta con su familia, por ahí cruzo un mensaje de vez en cuando, porque se gente muy linda, ¿viste? Que, volviendo a lo que te dije antes, es gente que no me vas a olvidar nunca y que estuvieron bancándome en los momentos buenos y malos. Entonces, es una boludez terminar mal. Siempre hay que tratar de terminar bien. Lo aprendí tarde, pero es así.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TYEBZ3QZKZCR5O3NL2DMVDY7HE.png?auth=dffd33273ee1a7e77f1d16b90a73f92273ac2149e8a287e50486a761fe1792c4&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Yeyo De Gregorio con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Lolo Poggio: soltera “por primera vez” a los 20, amor sin exclusividad y las peleas con Julieta]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/30/lola-poggio-soltera-por-primera-vez-a-los-20-amor-sin-exclusividad-y-las-peleas-con-julieta/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/30/lola-poggio-soltera-por-primera-vez-a-los-20-amor-sin-exclusividad-y-las-peleas-con-julieta/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la actriz repasó su carrera desde la infancia, recordó cómo vivió su paso por Gran Hermano y habló de los desafíos de crecer bajo la exposición pública. Además, contó cómo transita esta nueva etapa de su vida, reveló los mensajes que recibe a través de las redes sociales y reflexionó sobre las nuevas formas de vincularse, poniendo el foco en la confianza, la libertad y los acuerdos dentro de una relación]]></description><pubDate>Tue, 30 Jun 2026 11:42:18 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“No tengo como mucho mambo con la fidelidad, siento que hoy tengo la cabeza más abierta que nunca”, expresó <b>Lola Poggio</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al reflexionar sobre las relaciones de pareja y las nuevas formas de vincularse.</p><p>En una charla a corazón abierto, la actriz, cantante, bailarina e influencer recordó sus inicios frente a las cámaras cuando tenía apenas nueve meses de vida, habló de los mensajes que recibe por <a href="https://www.instagram.com/lolopoggio_/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/lolopoggio_/?hl=es-la"><b>Instagram</b></a> y reveló cómo vive su primera etapa de soltería.</p><p>Poggio comenzó su carrera artística desde muy pequeña, participando en publicidades y en ficciones televisivas como Solamente vos, donde interpretó a una de las hijas del personaje de Adrián Suar. Con los años se formó en danza, canto y actuación, construyendo una carrera propia en el mundo del espectáculo. Aunque gran parte del público la conoció inicialmente por ser la hermana menor de <b>Julieta Poggio</b>, logró desarrollar una identidad artística propia.</p><p>Su participación en <b>Gran Hermano</b> le dio una nueva visibilidad y le permitió mostrarse ante una audiencia masiva. Dentro de la casa se presentó como una artista integral y exhibió una personalidad diferente a la de su hermana, destacándose por su perfil creativo, su formación en comedia musical y su pasión por la actuación y los escenarios.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OVY3DNG2CJEVVH4JQS37FTTGMI.JPG?auth=c1cbd475575acc6c87d0cd39c231a605167789484a621065ac427d981bbda624&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Me quema la plata, me la tiene que guardar mi mamá”: Lolo Poggio contó cómo administra su dinero" height="1080" width="1920"/><p><b>—Muchos te conocen de Gran Hermano o como la hermana de Julieta, pero vos arrancaste de muy chiquita en el medio. </b></p><p>—Sí, muy chiquita. No empecé por motu propio, obviamente. Porque empecé muy de chica, incluso antes de tener uso de razón. Mi primera publicidad fue a los nueve meses, realmente muy chica y fue medio de rebote. Julieta fue a un casting, ella tiene cuatro años más que yo. Y ahí en el mundo de los castings empecé y viste que una vez que empezás es como que ya estás adentro. Podría haberse dado que esto sea mi pasión o no, porque en un principio no lo elegí y resultó que es lo que más me gusta hacer en la vida.</p><p><b>—Pero tus papás querían que ustedes se instalen en el medio, porque las llevaba de chiquitas...</b></p><p>—Llegó un punto en el cual era una decisión nuestra. A nosotras siempre se nos dio mucho poder de decisión en nuestras vidas. No hubo como una bajada de línea en mi familia para nada, ni qué estudiar, ni a qué dedicarnos, ni sobre nuestras parejas. Siempre fuimos muy libres de elegir y hoy es una elección de las dos. Es muy loco también que lo compartamos, porque es muy lindo compartir con un artista en la familia y no siempre se da. Y compartimos la misma pasión con mi hermana. </p><p><b>—Pero la artista de la familia sos vos que cantás, bailás, actuaste en Broadway, hiciste de todo. </b></p><p>—Sí, las dos.</p><p><b>—Pero tu hermana no hizo todo eso. </b></p><p>—Sí, también canta, baila y actúa. Y también desde muy chica. Ella hizo una película. Pero sí, yo desde muy chica estudié en Broadway, en Arabia... La verdad que cuando miro hacia atrás digo: “¡Fa! Todo lo que viví y qué afortunada soy porque tengo 20 años”. Cumplí 20 adentro de la casa. Y se lo agradezco mucho al universo porque me tocó vivir cosas muy locas. A veces digo: “Listo, esto es lo más loco que me tocó vivir en la vida”. Y después viene la vida y me dice: “Tomá, te redoblo la apuesta”. Entrar a Gran Hermano, por ejemplo. Es como que siempre hay como desafíos nuevos que son superadores, siempre escalando. </p><p><b>—Tenés una hermana más además de Juli. </b></p><p>—Sí, <b>Camila Camarda</b>. Es la más grande. </p><p><b>—¿También baila, canta o no pega una? </b></p><p>—No, Cami no baila, no canta, baila bastante mal, pobre (risas) La amo. Ella es meme por su forma de bailar, pero trabaja en redes, es modelo. Así que también está bastante expuesta, pero no del lado artístico.</p><p><b>—¿Te confunden con Juli cuando te ven? Porque son parecidas.</b></p><p>—Re. Sí. La gente me dice Juli y lo que tenemos muy parecido es la voz. Entonces les pasa que por ahí me escuchan hablar y piensan que es Juli, porque además tenemos como una voz bastante particular, así medio que somos la milipili afónica de TikTok (risas). </p><p><b>—Igual la diferencia con tu hermana es abismal ahora que estoy hablando con vos. Son bastante diferentes en cómo hablan...</b></p><p>—Somos distintas. <b>Mi hermana es como un torbellino, es más impulsiva. Yo soy una persona más racional. </b>Antes de hacer todo lo pienso cuatrocientas veces y soy más analítica. A veces siento que me falta un poco de eso que tiene ella y a ella un poco medirse antes de hablar también.</p><p><b>—¿Se pelean con Juli?</b></p><p>—Nos re peleamos. Nos gritamos y tenemos esto de que nos amamos mucho o nos matamos mucho. Somos muy reactivas las dos en cuanto a la otra.<b> Juli es una de las personas que más me exaspera en el mundo y también es una de las personas que más amo en el mundo</b>. Me saca a veces y yo a ella. </p><p><b>—Se te ve muy tranquila igual, ¿sos de enojarte o...? </b></p><p>—Estoy re loca, mal. O sea, se me ve tranquila pero no. Soy medio chispita y cuando me dicen algo, salto. En la vida no soy tranquila, por ahí no es del lado del enojo. Pero sí que estoy todo el tiempo como enchufada a 220. Como que a la hora de hablar quizás tengo más tranquilidad, pero estoy bastante loca. Aparte soy muy ansiosa, me cuesta mucho quedarme quieta. Tengo como déficit de atención y disocio. En la casa ponele que no teníamos celular ni nada y disociaba igual. O sea, así mirándote, de pronto se me iba la cabeza a otro lado. Y era tipo: “Ah, no te escuché nada de lo que acabas de decir”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AJHAGYRF2JFEVL3MWPETCQXF3I.JPG?auth=9b956265dde41e1b0407a44f1488b0b35f450ae61959276a74102ca73a8ef76e&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Lola, de una publicidad a los nueve meses a Gran Hermano: el miedo a la exposición, la salida por “planta” y su apuesta por ser real" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Te gustó haber entrado en Gran Hermano? ¿Te pareció una buena idea? </b></p><p>—Sí, hoy por hoy, re. Cuando apareció la propuesta me dio mucho miedo. Es algo que si yo a Lolo de hace un año le hubiera dicho: “Estuviste tres meses en Gran Hermano”, no me lo hubiera creído a mí misma. Cuando Juli salió, todo el mundo me empezó a preguntar: “¿Y vos estarías en Gran Hermano?”. “No. Ni loca”, decía yo. “Ni loca podría estar veinticuatro horas expuesta y midiendo lo que estoy diciendo”. Después la realidad es que te olvidás y sos cien por ciento genuino.</p><p><b>—Igual a vos un poco te rajaron por planta, así que no dijiste nada.</b></p><p>—Me fui por planta, sí. Algunos dicen que fui injusto. Yo no lo podría decir, pero la realidad es que sí, me fui por planta. Igual estoy muy orgullosa de lo que hice en la casa, siento que mi error en el paso por la casa fue comportarme como yo me comporto en la vida. Yo no soy una persona que yo voy a estar por gusto buscando tener un conflicto. Pero sí fui reactiva. Siempre que me atacaron, reaccioné. <b>Nunca dejé que nadie me pase por encima y no va a pasar nunca jamás eso en la vida.</b> Pero creo que mi error fue no entender el timing televisivo por ahí del show y generar algún conflicto. </p><p><b>—Claro, quizá podrías haber jugado y decir: “Voy a inventar esto como un juego”. Pero vos fuiste real.</b></p><p>—Claro. Fui transparente, pero porque también fue un poco lo que fui a mostrar. En las redes uno muestra el 20 por ciento de las cosas: la mejor foto, la mejor cara. Yo dije: “Voy a venir acá a ser transparente y a mostrarme sin filtros, literalmente”. Y hoy en la casa hay perfiles peleadores. Si estás en la casa hoy y no te sacó el público es porque sos una persona conflictiva, porque vas al frente o porque tenés un <i>ship</i>, que también hay personas que sobreviven en la casa gracias a eso, pero es una edición diferente. Esto de ser genuino y transparente en otras ediciones el público lo eligió y en esta no.</p><p><b>—¿Vos estás saliendo con uno de la casa o tenías una onda con uno? </b></p><p>—No, estoy solterísima. No tuve nada con nadie en la casa. </p><p><b>—¿Ni un beso? </b></p><p>—Tampoco. Nada de nada. Tengo muchos amigos de la casa. Somos todos amigos. </p><p><b>—¿Estás negada a eso o no te gustó ninguno? </b></p><p>—Claro. No me gustó ninguno (risas).</p><h2>El desafío de administrar el dinero: entre las compras impulsivas y la ayuda materna</h2><p><b>—Con el dinero, ¿cómo te llevas? </b></p><p>—Soy un quilombo, me encanta gastar, me quema la plata. No puedo tener mi plata, me la tiene que tener mi mamá porque me la gasto.</p><p><b>—¿Qué comprás? </b></p><p>—Pelotudec*s, bolucompras es mi pasión. Voy al bazar chino y me compro todo. Todas boludeces que no sirven de nada y que después las dejo tiradas. </p><p><b>—¿Ropa y esas cosas más caras? </b></p><p>—No, pelotudec*s, así baratijas. Ropa no compro casi. </p><p><b>—Pero hace poco te compraste un auto.</b></p><p>—Me compré un auto, estoy muy contenta. La gente pensaba que tenía dos porque yo decía: “Mi segundo auto”. Pero ya me habías comprado otro y lo vendí. Pero para eso necesito que, por ejemplo, mi mamá, me guarde la plata, porque si no soy un desastre. Mal. </p><p><b>—¿Tu mamá siempre te administró el dinero? </b></p><p>—Sí, siempre. Hasta que cumplí una cierta edad y me preguntó qué quería hacer con esa plata. Y por ejemplo, a los 17 años mi decisión fue comprar mi primer auto. Y a los 11 me fui a Disney también con mi plata ahorrada. Pero cuando yo hacía la novela toda esa plata se guardó y se ahorró hasta que tuviera poder de decisión y supiera qué quería hacer con eso. Yo sabía a lo largo de mi crecimiento que esa plata estaba y yo sabía que yo ganaba plata con lo que estaba haciendo. Era muy chica, pero yo sabía que cobraba.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7KIBHU4ICFAMPNYLS36RL6T7XY.JPG?auth=6a2be99dd45824fd4dd527071f1c7d1aaf1758d5f3affdaa687ad9c1e3d1e947&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Juli es una de las personas que más me exaspera en el mundo y también es una de las personas que más amo", confesó la entrevistada en diálogo con Rulo" height="1080" width="1920"/><h2>Relaciones, soltería y nuevas formas de amar: experiencias y reflexiones de una generación</h2><p><b>—¿Has tenido muchos novios? </b></p><p>—Tuve dos novios, pero soy larguera. Estuve dos años con mi primer novio y cuatro años con mi último novio. Y tengo 20. </p><p><b>—No me dan los números... </b></p><p>—Me puse de novia por primera vez a los 13. Muy chica. Con el primero de los 13 a los 15 y con el último estuve de los 15 a los 19. Hasta el año pasado. </p><p><b>—Y 13, ¿no eras muy chica para tener novio? </b></p><p>—Era muy chica, pero estaba muy enamorada. O sea, a los 13 te enamorás tipo perdidamente. Pero sí era muy chica.</p><p><b>—¿Y tu familia buena onda con tu novio? Porque a mi si mi hija me trae un novio con 13 años me muero. </b></p><p>—Re buena onda. Lo amaban y además yo no pagué el derecho de piso, lo pagaron mis hermanas. Ya estaban como curtidos mis papás cuando yo dije a los 13 años: “Che, estoy enamorada”. Porque mis hermanas ya habían tenido novio las dos, o sea... </p><p><b>—Y hace un año que estás soltera. </b></p><p>—Un poquito menos. </p><p><b>—¿Cómo te llevás con la soltería? </b></p><p>—Bien, re bien. </p><p><b>—¿Chongueás? </b></p><p>—No. Soltera, soltera. Porque siento que tengo un poco la necesidad de vivir eso, porque no lo viví nunca, ¿entendés? Esto de no tener un vínculo. <b>El año pasado salí a bailar soltera por primera vez en mi vida</b>. O sea, nunca, jamás.</p><p><b>—¿Y cómo te sentiste? ¿Te gustó que te encaren? </b></p><p>—No me encaran en el boliche, ¿sabés? Debo tener cara de pocos amigos, te juro. </p><p><b>—Pero si no te encaran a vos, ¿qué queda para...? </b></p><p>—No, en el boliche no. Y mejor igual, porque yo en el boliche siento que no va... </p><p><b>—Te hablan por Instagram, te tirotean ahí. </b></p><p>—Sí, por Instagram. </p><p><b>—¿Te llegaron propuestas de famosos, futbolistas? </b></p><p>—Hay deportistas, jugadores de fútbol, sí, se repite un poco, ¿viste? La foto de perfil además que tiene el césped, se ve bateando la pelota. La foto de perfil es con la casaca y jugando, y esa aparece a veces. </p><p><b>—Más grandes, me imagino. </b></p><p>—Sí, más grandes y no tan grandes. </p><p><b>—¿Casados, no casados?</b></p><p>—Claro (risas).</p><p><b>—¿Serías botinera? ¿Qué sos más raquetera, más botinera? ¿Qué te gustaría? </b></p><p>—Nunca estuve con un deportista. Nunca, jamás. No me gusta generalizar, pero tienen fama de infieles. Igual no tengo mucho mambo con la fidelidad, siento que hoy tengo la cabeza más abierta que nunca. </p><p><b>—¿Tendrías pareja abierta? </b></p><p>—Re. </p><p><b>—Juli tiene pareja abierta. </b></p><p>—Y Cami también. Sí, tendría porque viví sus amores tan abiertos y viendo que son tan funcionales, que es tan genuino y que es de verdad el amor más real que existe, es como que no puedo concebir otra forma hoy de ver el amor. </p><p><b>—Y si tuvieses una pareja abierta, ¿pondrías reglas? </b></p><p>—La única regla que pondría sería la exclusividad emocional. O sea, que esa persona sepa que es mi refugio, que yo tengo prioridad en caso de necesitar, pero después no. </p><p><b>—¿Que haga lo que quiera?</b></p><p>—Que haga lo que quiera. No me gustaría saberlo, nada más. No me genera una incomodidad saber que mi pareja puede estar teniendo relaciones con otra persona. No me pasa. Porque pasa por la confianza y por la seguridad en uno mismo. </p><p><b>—Que tengas tu confianza y estés contenta con vos misma está bárbaro. Pero está teniendo relaciones con otra persona...</b></p><p>—Yo estuve mucho tiempo en pareja y los seres humanos podemos fingir colectivamente que somos seres monogámicos y que cuando estamos en pareja no miramos nada más, pero es mentira. El que estuvo mucho tiempo en pareja sabe que, cuando pasa la fase de enamoramiento, pensas: si estuviera soltera o soltero, con este o esta estaría. Entonces digo, ¿cuál es la diferencia entre pensarlo y hacerlo? Que te queda atragantado. Es la única diferencia. Digo: “Hacelo”, si total eso no quiere decir que no me ames. Es como que aprendí que el amor y el sexo son cosas diferentes. </p><p><b>—Tengo que morirme y volver a nacer (risas). </b></p><p>—Bueno, mis papás tampoco lo entienden, pero... </p><p><b>—No es que no lo entiendo, pero es picante. </b></p><p>—Y te sorprendería la cantidad de gente de mi edad que me cruzo que tiene la misma concepción, que piensan lo mismo. </p><p><b>—Ahora, lo difícil es cuando salgas con un hombre que no tiene el mismo pensamiento que vos. Va a estar pensando: ella no va a tener ningún problema de acostarse con alguien que le guste.</b></p><p>—No, porque <b>yo soy muy fiel</b>. O sea, si mi contrato es la fidelidad, yo puedo cumplirlo sin ningún problema. Yo sé que encarar una relación monogámica. Si ese es el contrato, yo puedo, ¿entendés? Yo puedo mantener la fidelidad. De hecho, soy muy fiel, soy taurina. O sea, para mí la lealtad es lo primero, pero para ser leal también depende del contrato que tengamos. Si mi contrato con mi pareja es la monogamia, si me cagás, yo no te lo voy a perdonar. Pero no porque me moleste el hecho en sí, sino porque me molesta la falta de respeto y que estás faltando a lo acordado. </p><p><b>—Sos brava igual. </b></p><p>—Sí. Y bastante controladora.</p><p><b>—¿Saldrías con alguien del ambiente?</b></p><p>—Estaría con una persona de la cual me enamore sin importar de dónde venga. Pero también es difícil que a mí me guste mucho alguien. Tiene que cumplir con muchas cosas una persona para gustarme. </p><p><b>—A ver, tirame las primeras cinco. Voy anotando. </b></p><p>—Lo primero, obviamente me tiene que gustar físicamente. Después tiene que ser una persona con proyectos sí o sí. La gente vaga no me gusta. Que no sea tóxico, sin duda, o sea, que tenga un poco la cabeza abierta, que sea compañero, que se alegre por tus logros, que eso es muy difícil de encontrar hoy por hoy. Que sea una persona que te impulse más allá del egoísmo. Por ahí me sale, no sé, irme a trabajar a otro lado y es estar lejos y te genera una incomodidad, pero me empujás igual. La generosidad. Esas son las cosas más importantes y es muy difícil que unas personas las reúnan todas.</p><p><b>—No sos tan fácil como vos creés que sos, me parece. </b></p><p>—Soy un amor (risas).</p><p><b>—En el futuro, ¿qué te gustaría hacer? ¿Qué elegís de todo lo que has hecho? Porque cantaste, bailaste, estuviste en Gran Hermano.</b></p><p>—Arte, sin duda. Escenario, cámaras, eso es lo que más me gusta hacer en la vida. Me encantaría hacer un musical que reúne todas las cosas que amo hacer. Pero cualquier cosa que tenga que ver con el arte. Me encantaría hacer una serie, amaría hacer ficción de vuelta. Lo que más me gusta hacer en la vida es actuar.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/QBXBUT6IUBGZVPQFYOUTGGZ7PI.png?auth=afb2e230aa010abd9c89a4f7b630af470361585919a16cf215255a0921474719&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Lolo Poggio con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Fabián Armoa: la actualidad del vóley argentino, su encuentro con Federer y la emotiva historia con su hijo adoptivo]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/30/fabian-armoa-la-actualidad-del-voley-argentino-su-encuentro-con-federer-y-la-emotiva-historia-con-su-hijo-adoptivo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/30/fabian-armoa-la-actualidad-del-voley-argentino-su-encuentro-con-federer-y-la-emotiva-historia-con-su-hijo-adoptivo/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, el experimentado entrenador dio cuenta del momento que vive ese deporte en el país, cómo tomó la decisión de irse a vivir a San Juan y recordó el momento en que decidió adoptar a Manuel, a quien hizo debutar en la Primera como profesional]]></description><pubDate>Tue, 30 Jun 2026 05:54:14 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Fabián Armoa</b> es un histórico del vóley argentino. A sus 62 años lleva un largo recorrido, que incluye haber entrenado a la selección argentina (2003-05), a Azul Voley Club y actualmente UPCN San Juan. Con el elenco cuyano logró varios de los diez títulos que ganó a nivel local. </p><p>La historia de Armoa con San Juan, donde decidió radicarse hace dos décadas, <b>incluye un capítulo especial, muy emotivo, vinculado con Manuel, su hijo adoptivo.</b> El pequeño se crio entre gimnasios, pelotas y entrenamientos, por lo que siguió sus pasos hasta convertirse en jugador de vóley profesional. Fue el propio Armoa quien lo dirigió e hizo debutar en Primera. Incluso compartieron títulos con UPCN. Durante la entrevista, Fabián cuenta con detalles esta historia, además de referirse a la actualidad del deporte en el país y otras cuestiones. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VQBOSSZEOBFWJLZPU653IKHCG4.jpg?auth=e1e860badab04b1617f9c6537a9e1c0ac84e4444c24d8900d311803def6bb48d&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Fabián Armoa tiene una larga experiencia como entrenador de vóley (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><p><i><b>-Siendo entrenador de vóley deberás citar a los jugadores. Antes por ahí era una planilla diciendo quién está, hoy es por WhatsApp. ¿Cómo citás a tus jugadores en el club? </b></i></p><p>-Vos sabés que no estoy en el grupo de WhatsApp de los jugadores, yo no estoy (risas). Entonces les digo al capitán o al segundo entrenador que sí está. O el que siempre está ahí en ese grupo es el que hace las estadísticas, que les manda los videos.</p><p><i><b>-No estás en el grupo de WhatsApp por decisión propia, imagino</b></i></p><p>-<b>Por decisión propia, sí. Por ahí pueden criticarme en el grupo, ¿no? (risas).</b> Sino tengo que hacer otro grupo, porque van muchas cosas también al grupo. Por ejemplo “llegó la comida”, los horarios, etcétera. Sí tenemos un grupo de entrenadores.</p><p><i><b>-¿Cómo está el vóley argentino hoy? </b></i></p><p>-El vóley siempre se caracterizó por problemas políticos. Entonces, buenos resultados deportivos o no tan buenos, pero buenos jugadores, muy buenos entrenadores que andan en seleccionados de diferentes lugares del mundo, campeones argentinos, entrenadores por todos lados. Pudimos después de muchos años hacer una liga nacional que ya tiene veintipico de años. Eso fue todo un acontecimiento, porque había una lucha capital-interior, algo que pasó con el básquet también. Y a partir de la liga de básquet el vóley pudo en algún momento hacer su liga también. Y hoy digo que de cuando empezamos la liga hicimos un giro de ciento ochenta grados a grandes figuras internacionales como Giba, que era en su momento el mejor jugador del mundo, (Marcos) Milinkovic jugando acá, UPCN con sus extranjeros. Había una liga tremenda, que fue cuando se creó, 2013, por ahí. Muy fuerte, de hecho, ganamos nosotros y ganamos el Sudamericano, fuimos al Mundial y ganamos medalla en el Mundial. Una locura, un equipo del interior. Y en ese momento no había equipos de capital, que tienen una particularidad los equipos de capital. <b>Ahora yo digo que estamos regirando y estamos como en el 270. Ya estamos para otra vez llegar al cero y romper de vuelta. Una transición, pero negativa, estamos dando la vuelta, volviendo a cero. Hoy la mayoría son los equipos de capital y casi todos pertenecen a instituciones de fútbol. Entonces, el lugar que ocupan en el club es muy chiquito.</b> Entonces estamos en el vóley muy cerca del alto rendimiento, porque los equipos trabajan muy bien, tienen cuerpos técnicos ampliados, con estadísticas, con preparadores físicos, con fisioterapeutas, con todo, pero estamos alejados del profesionalismo, que es un poquito de dinero que incentiva la cosa, organización y todo eso nos está faltando. </p><p><i><b>-¿Esto que contás afecta a la selección? ¿O están todos afuera? </b></i></p><p>-No, ahora están todos los jugadores afuera, pero todos esos jugadores fueron producto de la liga nacional. Pero ahora ya se van antes de llegar a la liga nacional. Y no se van por grandes ofertas, se van más para la experiencia. Hoy en día, en lo económico no hay una diferencia sustancial a los lugares donde van. <b>También pasa que muchos jugadores están disconformes con la organización de la liga, porque hay que jugar tres partidos seguidos o en cuatro días tres partidos. Entonces ya muchos extranjeros tampoco quieren venir y aún teniendo dinero se hace difícil.</b> Y eso hace que la calidad de la liga baje. Porque los jugadores se forman jugando, pero además entrenando con sus compañeros, con el aliento y la puteada del público, local, rival... así los jugadores se van haciendo. Hoy todo eso no pasa, pero la selección todos los jugadores están afuera, en general les va bien, son buenos. Se hizo un recambio, ya está hecho el recambio. Hay chicos jóvenes que están bien maduros. Entonces, Argentina mantiene su lugar, entre séptimo, octavo, sexto, se mete una medallita, en el mundo. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JOSP5NKMSBAQJDUGEAPGMR3AXU.jpg?auth=5f2cb62c60b8701518d6a7bcb4e9339a8b80701bfe719ad4420a5289379d29ca&smart=true&width=5750&height=3877" alt="Armoa hizo debutar a su hijo en Primera y juntos salieron campeones (Foto Maximiliano Luna)" height="3877" width="5750"/><p><i><b>-Contame tu experiencia con Federer en los Juegos Olímpicos</b></i></p><p>-Fue en Atenas 2004. Era nuestra presentación en la ceremonia inaugural, dimos la vuelta olímpica y ahí quedamos clavados. Duraba como tres horas. Entonces, quedamos así e iban pasando las delegaciones y se iban acomodando. Y en un momento llega Suiza, se ponen atrás nuestro. <b>Miro así (hace el gesto) y lo veo a Federer. “Uh, Roger, una foto” (risas). Entonces ahí vinieron todos a sacarse fotos, él súper amable, se sacó. Porque aparte venía todo el mundo a sacarse fotos con él y todos sonrisa, sonrisa</b>. La mía fue una foto con cámara, no estaban en los celulares todavía. Se me coló el kinesiólogo en la foto, divino el kinesiólogo igual, pero a él le daba vergüenza, entonces vino y se coló. Y estamos los tres. </p><p><i><b>-¿Vos en la liga tuviste una sanción por un tema con un micrófono? ¿Te calentaste un poco?</b></i></p><p>-Pasó en las semifinales, mandé unos insultos ahí con mi equipo. Eso se viralizó y no me gustó nada. A pesar de que los comentarios eran del estilo “muy bien, ese equipo necesitaba reaccionar”. Pero estuvo feo, de hecho pedí disculpas a los muchachos en privado. <b>Pero después hay una cosa táctica en las finales, hay detalles que son privados, que son la llave para ganar. Y si no sirve este partido, sirve para el otro partido. Y después hay otras cosas, como por ahí que para motivar, hablás mal de un rival. De un jugador, precisamente. No sé, como en el fútbol decir “el arquero no tiene manos”. Y después si eso se escucha capaz está la madre, está el padre, están todos... es malísimo.</b> Lo hice siempre. Otras veces, pobres los muchachos de la televisación, les apagaba el micrófono. </p><p><i><b>-¿Está reglamentado esto de poner el micrófono?</b></i></p><p>-No está reglamentado, pero hay una decisión de que hay que poner el micrófono. Pero todos, durante toda la liga, todos los entrenadores rechazaron el micrófono alguna vez. El tema, como nos dijeron, es que a veces se puede, siempre no se puede. Entonces, o sí o no. Y ahí estamos peleando, los legales del club con los legales de la ACLAV (<i>NdR: Asociación de Clubes Liga Argentina de Voleibol</i>), porque es un poco onerosa la multa...</p><p><i><b>-¿Cuánto sale? ¿Cuánto es? </b></i></p><p>-<b>Como dieciocho millones</b>, por ahí.</p><p><i><b>-Es fuerte, es demasiado...</b></i> </p><p>-Es fuerte, es fuerte. Es que la final fue muy importante. </p><p><i><b>-¿Cómo se compone tu familia y cómo se inicia?</b></i></p><p>-Tuve un primer matrimonio, del cual tengo dos hijos, que no viven acá en la Argentina. Uno vive en Chile (Juan Ignacio), es entrenador, y fue a Grecia y salió campeón esta última temporada. Y María Luz, que es más grande, tiene treinta y seis y vive en Australia hace un tiempo. Yo me separé cuando ellos eran chicos y en un curso de entrenadores de nivel internacional, un curso internacional, conocí a Carla. En realidad ya la conocía, pero bueno, ahí coincidimos. <b>Carla Morel</b> es una ex jugadora de Ferro, de la selección, jugó en Italia. Una muy buena jugadora. Eso fue como en 2005 y todavía estamos juntos y pensamos seguir. Carla ya tenía a Manuel, que es hijo de ella con un ex jugador de la selección cubana de vóley. Después se dio que yo salí de la selección y tuvimos la opción de ir a San Juan o a España.</p><p><i><b>-¿Ya como pareja? </b></i></p><p>-Sí, como pareja. Decidimos San Juan por mis otros dos hijos chicos, también mi suegra estaba grande, mi mamá grande... primero fue que nos íbamos por un año, dos años, tres años, y ya llevamos diecinueve años en San Juan (risas)</p><p><i><b>-Ya estás, sos sanjuanino. </b></i></p><p>-El lugar es divino y nos fue bien con el equipo, nos pagan bien. Nos han tentado para ir a cualquier lado y no, nos quedamos en San Juan. Carla se convirtió en una artista, tiene un taller de arte que le va súper bien, hace unas cosas divinas, de mosaiquismo. En 2011 nos casamos y entonces decidimos familiarmente <b>“vamos a ponerle un poquito de legalidad a la cosa”, así que decidimos adoptar a Manuel. </b></p><p><i><b>-El padre biológico me habías dicho que era cubano </b></i></p><p>-Sí, y desapareció cuando Manuel tenía diez días. Sabemos dónde está, todas esas cosas, pero no tuvo relación con su papá. Yo lo conocía porque hemos jugado en contra, pero bueno, nunca tuvo relación. Manuelito, que era chiquito, no me decía papá. Dijimos “dale, vamos a hacer los papeles en San Juan”, fue rapidísimo, así que Manuel se llama Armoa Morel. Somos nosotros tres, que siempre vivimos juntos, y Juan y Lu, que son sus hermanos. Estamos todos juntos. </p><p><i><b>-¿Y lo aceptaron bien ellos también, tus hijos más grandes? </b></i></p><p>-Sí, ellos nunca tuvieron ningún problema. </p><p><i><b>-Manuel siguió tus pasos...</b></i></p><p>-Desde chiquitito, con madre jugadora, padre jugador. La abuela de Manuel fue jugadora de la selección. O sea, todo es vóley. </p><p><i><b>-Ahora, ahí tu rol de entrenador con tu hijo, ¿cómo es esa tarea? Porque no deja de ser tu hijo, pero forma parte de un equipo, está en un chat que vos no estás, ¿cómo es eso? </b></i></p><p>-También es por ahí complicado para él. En este caso, lo bueno que tenía es que Manuel jugaba bien, no hubo discusiones. Cuando fue titular era inevitable, tenía que jugar porque era de los mejorcitos. Se mandó mocos como cualquiera, o no como cualquiera, capaz que hizo más mocos de los que haría otro (risas). Yo ahí lo quería echar, pero los compañeros lo salvaron, porque era final de campeonato. Entonces los compañeros decían: <b>“Fabi, dale, avancemos, no perdás tiempo en esto, que ganemos el campeonato, aparte es tu hijo, no pasa nada”.</b> Ahí pasó todo de largo, ganamos el campeonato. </p><p><i><b>-Menos mal...</b></i></p><p>-Sí, menos mal (risas). Y ahí ya nos separamos, pero no por eso, sino porque ya el año anterior Manuel se iba a ir afuera. Dijo: “No, me quiero quedar un año más, porque ganamos el campeonato”. Y la gente lo quería mucho, sintió la pertenencia, y dijo: “No, yo me quedo”. Y bueno, ese campeonato no nos fue bien, pero no importa.<b> Ahí decidimos: “Bueno, ya está”. Los dos necesitábamos descanso. En casa, mientras servíamos los fideos, decíamos: “¿Por qué pegaste esa pelota afuera?”. La madre, más que nada, que capaz me decía: “Vos, ¿por qué lo entrenaste así?“... y así no se puede.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UTCAWONUHNHHTDYYXZOXMIRB24.jpg?auth=0d31a48018b7a7393c82bbd5b7ee5387929af6ba8068989b418da52932a1fe31&smart=true&width=5892&height=4044" alt="Fabián Armoa vive hace dos décadas en San Juan, donde dirige a UPCN (Foto Maximiliano Luna)" height="4044" width="5892"/><p><i><b>-Eso los cansó un poco</b></i></p><p>-Sí, pero también había otras cosas para corregir, que así no las íbamos a lograr. Ahora Manuel va al Sada Cruzeiro de Brasil. Es un equipo que él veía de chiquito y quería ir. No le fue bien este año. Estuvo en un equipo en San Pablo y no le pagaron. Entonces se fue a Emiratos Árabes y vino la guerra. Quedó enganchado ahí. Cuando volvió nos ayudó a nosotros en las finales. Hizo de sparring en las finales. Estaba contento, todos estaban contentos, porque en UPCN llamaban y decían: “¿No puede jugar Manuel?”. </p><p><i><b>-Se que te gusta jugar al fútbol también</b></i></p><p>-Sí, juego de mediocampista, de cinco. Digo que soy el único enganche que pega patadas, pero ahora estoy devenido en cinco porque la rodillita y eso... jugamos en la “liga de profesionales”, entonces, juegan los médicos, tienen un equipo los abogados...y el mío es el de los enólogos. Y siempre ganamos ahí el campeonato. Ahora estamos jugando +58, ahí estamos. La cita del fútbol es infaltable. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/PGDZG2BYRVG7FL2IS3QH6CTYJE.png?auth=c8b8a4aa2020bbeb58737d4c7d8acc73fff37e775ce0975adb6b3868d888b25f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Carla Peterson: “Yo no le miro el teléfono, por ahora… ”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/28/carla-peterson-yo-no-le-miro-el-telefono-por-ahora/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/28/carla-peterson-yo-no-le-miro-el-telefono-por-ahora/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Tiene la misma clave que su marido, pero nunca pensó en revisarle el teléfono y tampoco en esconder nada. Su papá hoy no habla ni escribe, contesta cantando y conserva la alegría, cómo es la vida con él después del ACV. Relajada y divertida sostiene sus decisiones con los años: ni lavar los platos ni hacer la cama. Una gran actriz que tuvo que pasar por Derecho, Turismo, Publicidad y un curso para ser azafata para cumplir con los mandatos]]></description><pubDate>Sun, 28 Jun 2026 07:20:15 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Dicen muchos que es la reina de la comedia de enredos porque si Carla es la protagonista de una obra de teatro sabemos que nos vamos a divertir. Hoy protagoniza “Sottovoce” en teatro y la miniserie “El tiempo de las moscas” en Netflix. Antes de tomar la decisión de ser actriz y comediante pasó por distintas carreras universitarias y cursos variados. Se anotó en la Facultad de Derecho, después en Turismo, estudió en la Escuela de Creativos Publicitarios y hasta hizo un curso para ser azafata.</p><p>– Todo eso es oro en polvo que después me sirvió para un montón de cosas que usé en mi vida de actriz.</p><p><b>– ¿Qué pasaba esos años de dispersión? </b></p><p>– Había un mandato en mi casa: ir a la universidad y estudiar. Y en esa época estar en el Conservatorio era cursar un estudio terciario. Ser actriz era un hobby y poca seguridad, había que terminar el colegio y estudiar. Había buscado muchas alternativas, que no eran para mi felicidad. Hoy me arrepiento de no haber seguido una carrera, literatura, historia, me hubiese servido mucho para lo que hago, pero también me sirvió esa búsqueda. Derecho fue porque un día a mi maestro de teatro le dije que tenía problemas en mi casa y que querían que yo fuera abogada. Yo era la hija más grande, mi madre es abogada y querían que alguien continuara con eso. Y mi maestro de teatro me dijo: anótate en el ciclo básico de Derecho y empeza a estudiar, te va a servir y se van a quedar tranquilos en tu casa. Yo hice eso y le mostré la fotocopia de mi mamá de que estaba anotada. En esos días me llamaron para empezar a trabajar en la televisión, así que no pude estudiar porque tuve que trabajar. Después entendieron mi decisión de vida, me acompañaron y me acompañan hasta el día de hoy. Yo era su primera hija y tenía 18 años. </p><p><b>– ¿Y la decisión de estudiar para ser azafata?</b></p><p>– “Algo tenés que estudiar”, me decían. Abrió una aerolínea y buscaban gente y mi mamá conocía en ese momento a gente de ahí. Mi padre era aviador, no me parecía un disparate. A mí no me gusta mucho viajar en avión ni nada de eso, le hice caso a mi mamá, vivía con ella. Soy obediente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VJBEKZ6Z5ZAS5ENDRFAWGKGYR4.jpg?auth=0cc3b7efa63428817c6b4bc7da3d2c7071fe23ebc68a0140783c8af800570ffa&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""'Algo tenés que estudiar', me decían", contó Carla Peterson (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– Soy muy dócil.</b></p><p>– Pero me fue muy mal en ese examen para ser azafata, estaba trabajando en Canal 13 y no podía. </p><p><b>– ¿Qué aprendiste?</b></p><p>– Sé sobre todas las cosas feas que tiene el ser azafata, los accidentes, las emergencias, todas esas cosas me las aprendí. Gran parte de mi infancia la pasé arriba de un avión con mi padre que era aviador, entonces no me parecía tan raro pero sabía que no lo iba a poder sostener en el tiempo.</p><p>Hace 16 años su amado papá tuvo un ACV y la vida cambió de golpe. </p><p><b>“MI PAPÁ VIVE, PERO NO HABLA”</b></p><p><b>– Tu papá era piloto militar.</b></p><p> – Sí, piloto de Fuerza Aérea.</p><p><b>– Fue piloto del presidente Alfonsín.</b></p><p>– También fue aviador de la época de Alfonsín, Tango 01 y Tango 02. Lo llevó a Alfonsín una gira muy grande, no viajaban tanto los presidentes en esa época, no salían tanto del país. Me acuerdo que fue a China, a Singapur, fue un viaje de mucho tiempo a muchos lugares muy importantes. Ahora no puedo preguntarle a mi papá, vive pero no habla. Entonces hay cosas que no puedo… Tuvo un ACV hace 16 años.</p><p><b>– Tuvo un ACV que le dejó secuelas.</b></p><p>– Enormes, pero entiende todo y tenemos una comunicación muy fluida de ciertos temas del “ahora”. No puede explicar, afasia es lo que tiene.</p><p><b> – ¿No puede escribir tampoco?</b></p><p>– Tampoco puede escribir. Es como si entrara un idioma, decodificara su computadora en otros jeroglíficos y saliera en otro idioma lo que él te quiere decir. Pero armamos un sistema musical para darnos cuenta cómo está. Nos preguntamos del ahora.</p><p><b>– ¡Qué difícil debe haber sido cambiar la vida de un día para otro!</b></p><p>– Sí, mi papá era una persona muy sana y muy divertida, él era el protagonista de las vidas de muchos de la familia. Si heredé algo de ese humor y del buen carácter es de mi padre, mi abuela. Sí, cuando pasa lo que le pasó a mi papá, cuando a una persona que lleva adelante a una familia le sucede algo así, es de un segundo para el otro. Fue como un hechizo, decís “esto no puede estar sucediendo”, le cambia la vida, no solo a él, todos tenemos que aprender un montón de cosas y ponernos en su lugar.</p><p><b>“YO DEL OTRO PAPÁ NO ME ACUERDO, TENGO FOTOS, RECUERDOS, AHORA TENGO ESTE OTRO PAPÁ QUE ES ESPECTACULAR TAMBIÉN”</b></p><p><b>– Ellos tienen que aprender un montón de cosas nuevas, de cero.</b></p><p>– Es otro papá, el médico cuando le pasó esto me dijo eso. Mi padre era un gran instructor de vuelo y pero si le dabas un cepillo de dientes lo miraba y se peinaba. Es ver a alguien muy inteligente que de golpe no sabe para qué sirve algo. Pero todos aprendemos, la vida sigue ya casi del otro papá no me acuerdo. Tengo fotos, recuerdos, y aunque viví muchos años con él, ahora tengo este otro papá que es espectacular también.</p><p><b>“TODA LA FAMILIA TUVO QUE APRENDER A MOVERLO, A SENTARLO EN UNA SILLA DE RUEDAS, A DARLE DE COMER”</b></p><p><b>– ¿Lo llevás y lo traés? ¿O lo tenés que ir a ver a su casa?</b></p><p> – No, hacemos planes. No camina muy bien, pero él hace rehabilitación y tiene un espíritu muy alegre. Lo cuida mucho su mujer, Bety es una gran compañera. Le gusta mucho ir al río. Cuando pasás por una internación, por algo tan grande, toda la familia tiene que aprender a moverlo, a sentarlo en una silla de ruedas, a darle de comer.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KGCP2UFEANA3LJZ4AQEEUEIX6I.jpg?auth=067273a486cd521df01872272d4cc86912f7dc2e6f9d1bcd9bf6f3ea30e1f4eb&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Es otro papá, el médico cuando le pasó esto me dijo eso", recordó Carla Peterson" height="1080" width="1920"/><p><b>“A MI PAPÁ LE GUSTA CANTAR, NO PUEDE HABLAR PERO PUEDE CANTAR”</b></p><p><b>– A comunicarte.</b></p><p>– A su modo, claro. No puede haber mucha gente hablando al mismo tiempo, son preguntas concretas, es muy interesante. A mi papá le gusta cantar, no puede hablar pero puede cantar.</p><p><b>– ¿Te contesta cantando?</b></p><p>– Te contesta cantando. Vos le decís, ¿cómo estás? Tranquilo, “tranquilo, al trotecito” canta. Canta tangos y así puede hablar. Tenemos una relación muy linda.</p><p><b>“ES UN GRAN EJEMPLO. OJALÁ YO CONSERVE EL SENTIDO DEL HUMOR DE MI PAPÁ CUANDO SEA GRANDE Y HAYA COSAS QUE NO PUEDA HACER”</b></p><p><b>– A pesar de todas estas limitaciones no perdió la alegría.</b></p><p>– Eso es algo que pienso siempre, es un gran ejemplo de no abandonar. Hay mucha gente que está en esta situación, mi papá tiene posibilidades de acceder a tratamientos, está acompañado, tiene una familia que lo quiere mucho. Este sentido del humor ojalá que yo lo conserve cuando sea más grande, cuando ya haya cosas que no pueda hacer.</p><p><b>– ¿En qué te cambió a vos la vida más allá de la relación con él? Porque uno cuando es joven vive en un limbo creyendo que no va a pasar nada.</b></p><p>– Exactamente eso, que a todos nos puede pasar. Hace 16 años que le pasó esto a mi papá, nos puede pasar todo a todos. Estar más atenta a eso, no creer que por qué nunca te resfrías no te va a pasar esto de un día para el otro, ponerme un poco más en el lugar de los otros, entender que hay un montón de gente atravesando esas situaciones. Al principio lo veías a mi papá y no te dabas cuenta, de golpe venía alguien y le hablaba y él no podía contestar. Aprendés un montón. Es triste, sería bueno aprenderlo de otra manera.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/V642Y3VHLVAY5F5YNA6QPM3BP4.jpg?auth=3290b39ec903755b5a112ae26aa562ed73efe456cbe184cea63d5ce2ab326eda&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Hace 16 años que le pasó esto a mi papá, nos puede pasar todo a todos", expresó Carla Peterson en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Y a estar en el presente? </b></p><p>– Sí, aunque te olvidás. La negación funciona bastante bien en el día a día.</p><p>Desde hace 14 años Carla está casada con el economista y político Martín Lousteau, tiene un hijo, Gaspar. </p><p><b>– Hace 15 o 16 años empezó una vida nueva.</b></p><p>– Si, cambió mi vida. Un poco después conocí a Martín, siempre le digo a Martín que me hubiese encantado que lo conociera a mi papá como era, a él también le hubiese encantado que yo conociera a su mamá. Siempre decimos que se hubieran llevado muy bien. Cuando me cuenta sobre su mamá me lo imagino a mi papá haciéndole chistes, sacándola a bailar, hubieran tenido mucha onda. Martín lo puede intuir a mi papá, intuye lo que fue, lo ve, lo conoce y lo quiere mucho y está muy presente.</p><p><b>– Es un matrimonio, digamos, consolidado.</b></p><p>– Yo creo que podemos decirlo, 14 años de matrimonio.</p><p><b>– Más el tiempo anterior en que se conocieron.</b></p><p>– 15, eso está chequeado. Le pregunto siempre a él que se acuerda de las fechas, de los números. </p><p><b>– Seguramente en eso se complementan porque vos sos súper dispersa.</b></p><p>– Súper dispersa, él ya se acostumbró.</p><p><b>– ¿Antes se quejaba?</b></p><p>– No se quejaba pero me lo hacía notar. Me gustaba que me enseñara eso “anótate tres cosas”. Saca sus papelitos y anota todo, estudia, piensa todo, es muy concreto. Él heredó además la docencia de las maestras de su familia, se da cuenta que no estás entendiendo, “traé un lápiz y un papel…” </p><p><b>– Te organiza.</b></p><p>– Organiza. Me enseña muchas cosas.</p><p><b>“ME SIGUE ENAMORANDO, SIENTO MUCHA ADMIRACIÓN. TODO ME GUSTA DE ÉL”</b></p><p><b>– ¿Te acordás qué fue lo que te enamoró? </b></p><p>– Me da un poco de vergüenza empezar a hablar de esas cosas. A mí me sigue enamorando, siento mucha admiración con él. En los momentos difíciles él sale adelante con tranquilidad, tiene una manera amplia de ver y de analizar las cosas. No se enoja, no tiene esa bronca que de golpe te tira. Él sabe esperar, pensar y es muy cariñoso, es muy demostrativo, muy tranquilo. Se adapta a todo, siempre está pensando en los demás. Es una gran persona, tengo mucha admiración, pero a mí me cuesta contar esto porque es algo íntimo. Y porque desde la política siempre me dio un poco de cosa acercar al político a la persona. Él es una gran persona, la mejor persona que conocí en mi vida. Todo me gusta de él.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2TKA6KEKTBHXPDGZX76MVJJOOY.jpg?auth=df7e153e2872a517681e8bd235e0fceb8dfde002dac139519a5c183e0e293b89&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Él sabe esperar, pensar y es muy cariñoso, es muy demostrativo, muy tranquilo", aseguró Carla Peterson" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Qué te da vergüenza?</b></p><p>– Me da vergüenza humanizar al político, eso me pone muy mal, no me gusta ponerme en ese lugar.</p><p><b>“TODOS TENEMOS LA MISMA CLAVE, NUNCA PENSÉ QUE ME IBA A REVISAR EL TELÉFONO, NI YO A ÉL”</b></p><p><b>– Contaste algo súper íntimo la otra vez, que tienen la clave del teléfono el uno y el otro. Eso es confianza.</b></p><p>– Es confianza, sí. Además, si te pasa algo tenemos que poder encontrarnos, ¿a quién le pregunto? </p><p><b>– ¿Es por seguridad? ¿Quién lo propuso?</b></p><p>- Él piensa más en esas cosas. Todos tenemos la misma clave. Nunca pensé que me iba a revisar el teléfono, ni que yo le iba a revisar el teléfono a él. Nunca pasó por ahí. Ahora me parecería raro si la cambia, si la cambia, te aviso.</p><p><b> – Me parece fantástico, habla de mucha confianza.</b></p><p>– Sí. No siento que haya algo que tenga que… Por ahora nunca tuve que esconder nada. </p><p><b>“YO NO LE MIRO EL TELÉFONO, POR AHORA… “</b></p><p><b>– Y de mucho afecto también. Muchos tienen la ubicación también del otro por seguridad.</b></p><p>– Eso no lo tengo, me parece, no sé usar mucho esas herramientas. Él tiene un ringtone que cuando llamo yo aunque esté apagado le suena. Yo lo tengo que poner… El teléfono es una herramienta de encuentro entre nosotros, lo usamos así, mi hijo también. </p><p><b>– Comunicados y conectados.</b></p><p>– Conectados. Yo no le miro el teléfono, por ahora… Nunca se lo manoteé. Prefiero,no, negación. La negación también funciona muy bien.</p><p><b>– ¡Meterte en el teléfono del otro es muy zarpado!</b></p><p>– Me muero, pero a veces pasa. Yo no juzgo, cada uno hace lo que puede como puede. Por ahora nos funciona bien este sistema de confianza.</p><p><b>– Hacés chistes con el tema del paso de los años.</b></p><p>– Tengo que parar de hacer esos chistes.</p><p><b>- No sé, quizás es una manera de exorcizar el tema. ¿Qué es lo que te pegó? ¿El número 50?</b></p><p>– Me pega cada segundo más. No me gusta en realidad, por eso niego los años. La finitud me...</p><p><b>– Hace 15 o 20 años ibas a correr y ya pensabas en estar bien con el paso de los años, siempre fue un tema.</b></p><p>– Sí, para casi todas las mujeres es un tema. Hoy me arrepiento de cómo vivía, pero sí me cuidé mucho porque hago obras de teatro muy físicas, me gusta estar muy bien. Ya no puedo correr más porque mis rodillas … Y por un montón de cosas, ahora tengo que buscarme otras actividades. Hay algo de eso atlético que a mí me gusta, el desafío del correr, fue un hábito que me costó un montón adquirir y que ahora no puedo tener más. Estoy en una transición, la natación no me gusta, que se me moje el pelo, la piel, el cloro. Estoy en esa búsqueda.</p><p><b>“LO MÁS DIFÍCIL ES QUE NO PUEDO CORRER, ME DA MAS TRISTEZA QUE ENCONTRARME ARRUGAS”</b></p><p><b>– ¿Cuánto tiempo le dedicás a la belleza? </b></p><p>– Realmente poco porque no tengo ese tiempo. También hay una aceptación de que es una lucha perdida y que es mejor ser más amable con una. Voy cambiando otros hábitos, no me gusta sacarme fotos todo el tiempo y mirarme porque sé que me juzgo. ¿Para qué? A aceptarme estoy aprendiendo también. Lo más difícil es que no puedo correr, esas cosas me dan más tristeza que encontrarme arrugas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/USQDBSG7E5CTDHJOJGKUGRS27A.jpg?auth=7c472a0a59fd3a6eb1076fb464377dffffa80e7055ea04a111c608884b84b959&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Me gusta estar muy bien. Ya no puedo correr más porque mis rodillas … Y por un montón de cosas, ahora tengo que buscarme otras actividades", explicó Carla Peterson" height="1080" width="1920"/><p><b>– No son solo arrugas, uno quiere parecer canchero.</b></p><p>– Parecer canchero, interesante. Ya estoy tarde. No se si habré querido parecer canchera alguna vez en mi vida. A veces me encuentro que algo ya no me queda bien. Voy resignificando todo. </p><p><b>– ¿Qué cosa?</b></p><p>– Unos aros vintage. Ya está con el vintage que llevo yo. Voy aceptando, me cuesta. Todo eso me cuesta.</p><p><b>– Te veo siempre impecable.</b></p><p>– Fui hace poco tiempo a la peluquería, pero trato de no pasar mucho tiempo ahí. Es mucho tiempo para mí cinco horas estar con los reflejos, la tintura. </p><p><b>– ¿Dónde te gusta estar mucho tiempo fuera del trabajo? Te veo a veces en la huerta.</b></p><p>– En la huerta. Me gusta estar mucho en mi casa, con mi hijo, poder acompañarlo lo más que pueda y para él me gusta estar canchera. Me gusta tener tiempo para estar con él, para compartir, en un momento de adolescencia va a prescindir de mí, de mi ayuda. No me cuesta nada levantarme temprano y llevarlo. Siempre busco algo para estudiar o algo para hacer con amigos, ir al teatro a ver a compañeros actores, escritores, música, ir al río con mi padre, me gusta ese paisaje.</p><p><b>– Fui a ver “Sottovoce” al teatro, me reí mucho. Y ustedes, los actores, se divierten mucho.</b></p><p>– Sí, somos la gran Lorena Vega, Fernán Mirás, Adrián Suar y yo, con Mariano Pensotti dirigiéndonos. Es una producción muy grande para una comedia argentina.</p><p><b>– Muchos piquitos con Adrián.</b></p><p>– Le doy mucho pico a Adrián, para ponerlo nervioso y llenarlo de rouge. Hemos hecho “Dos más dos” con el chiste de esos besos que te dejan la boca toda sucia. Es un matrimonio aparentemente un poco hot que aparenta que se llevan bárbaro y en realidad se mienten. Todos mentirosos, sobre todo el personaje de Adrián.</p><p><b>– En varios momentos hablás de tomarte un “whiscacho”. ¿Tomás whisky en la vida? </b></p><p>– No. El whiskacho es una bebida que nunca me atrapó, me gusta más el vino. Hay algo interesante que recomiendo hablando de belleza. He dejado de tomar alcohol por un mes, después de vacaciones, también por esto de verme bien. “Tengo que volver a trabajar, ¿cómo me saco las bolsas de abajo de los ojos sin operar? Vi en una aplicación, hay un challenge en Inglaterra y me pareció interesante. Tenés que mirar durante un mes los cambios que vas sintiendo, lo súper recomiendo. Después bajas la cantidad de ganas de tomar y te cambia muchísimo el estado de ánimo, la piel. No sabés lo que te cambia la cara, te deshinchas un montón. Dormís mejor.</p><p><b>– ¿El estado de ánimo?</b></p><p>– Si, el mal humor de la resaca de la mañana. </p><p><b>– Muchas veces dijiste que sos muy malhumorada por la mañana.</b></p><p>– Ya se ha hecho famoso. Después hacen recortes para redes y ponen “el monstruo”. Por eso no hay que hacer chistes. Era muy malhumorada cuando tenía que ir al colegio. Soy un amor a la mañana.</p><p><b>– Y ahora sin alcohol.</b></p><p>– No, tomo de vez en cuando, pero recomiendo hacer esa prueba para nosotras que tratamos de estar mejor. Ahora tengo buen humor a la mañana. A veces tengo más mal humor a la noche porque vengo cansada y quiero dormir. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VGMWBXOU5BDBXOHO2HHVRA4LBA.jpg?auth=a1787e44a46464c3445601d89e4306f13d438f3000c7f5a9106f5d0a8cfb7016&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Soy un amor a la mañana", aseguró Carla Peterson (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>“LOS PLATOS NO LOS VOY A LAVAR, YA LO SABE”</b></p><p><b>– En tu casa, ¿sos la que lava los platos?</b></p><p>– No, eso lo hace Martín.</p><p><b>– ¿Cuál es tu obligación en la diaria?</b></p><p>– No tengo obligación. Mi trabajo, a veces a la mañana y a veces a la noche es quien busca, quien trae, quien lleva. Yo estoy, es estar.</p><p><b>“LA CAMA TAMBIÉN LA HACE MARTÍN, YO PUEDO DORMIR CON LA CAMA DESHECHA”</b></p><p><b>– Pero doméstico no hacés nada, no es que estirás la cama.</b></p><p>– La cama también la hace Martín. Yo la estiro, a él le gusta que la cama hacerla, yo puedo dormir con la cama deshecha. Cocino, él cocina también muy bien, pero a mí me gusta cocinar. Todos trabajamos, pero nos organizamos, nos ayudamos. Ahora yo vuelvo a estar más presente y a ordenar más. Los platos no los voy a lavar.</p><p><b>– ¿Se lo dijiste?</b></p><p>– Si, ya lo sabe. Acumulo</p><p><b>– ¿Por qué no los vas a lavar? </b></p><p>– Porque no me gusta. Después de cocinar un montón ya está, ya hice todo. Puse la mesa, le doy de comer.</p><p><b>– Hacés todo lo necesario como para poder decir: los platos no.</b></p><p>– No los voy a lavar ahora. Tal vez los lavo a la mañana. Me voy de la cocina, apago la luz y ya está. Pero es medio asqueroso. Tengo un lavavajillas pero él me dice: deja que yo ordeno el lavavajillas. Entonces lo dejo, que se ocupe.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/OTCJ3CQOS5H4PNXU226367DQHQ.jpg?auth=1cdd4c4e3c08aaa4ee15582bb2bedd6a45cc68fd8b6ffcaa70bf2eb2564939e0&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Gustavo Gavotti]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Franco Yan: “Nunca hay que perder la oportunidad de decirle a alguien cuánto lo querés”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/28/franco-yan-nunca-hay-que-perder-la-oportunidad-de-decirle-a-alguien-cuanto-lo-queres/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/28/franco-yan-nunca-hay-que-perder-la-oportunidad-de-decirle-a-alguien-cuanto-lo-queres/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor, que atraviesa un gran presente con “Margarita”, recuerda cómo fue crecer tras la muerte de su madre, reflexiona sobre el bullying, cuenta por qué eligió formarse en Inglaterra y revela los proyectos con los que busca abrirse camino como autor y productor]]></description><pubDate>Sun, 28 Jun 2026 07:19:59 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay historias que inevitablemente vuelven al origen. En el caso de <b>Franco Yan</b>, ese recorrido pasa por los escenarios, las cámaras, los viajes y también por las ausencias. A sus 26 años, mientras conquista a una nueva generación de espectadores con su personaje en <i><b>Margarita</b></i>, el actor empieza a construir una identidad propia dentro de una de las familias más influyentes de la televisión argentina.</p><p>Durante una charla íntima con <b>Infobae</b>, recordó cómo fue dejar el país a los 18 años para <b>estudiar actuación en Inglaterra</b>, una experiencia que lo enfrentó a sus mayores inseguridades y le permitió comprobar que podía ocupar un espacio por mérito propio. “Nadie tenía idea de quién era yo. Fui como uno más. Y fue maravilloso”, contó sobre aquellos años en Londres, donde atravesó una formación tan exigente como transformadora.</p><p>Pero la conversación también transitó los momentos más difíciles de su vida. Habló del bullying que sufrió durante la infancia, de la importancia de pedir ayuda y de la muerte de <b>Romina Yan</b>, cuando tenía apenas diez años. Con una emoción que atravesó toda la charla, aseguró que <b>“mi mamá es mi mundo entero”</b> y recordó el enorme legado afectivo que dejó en su vida. También contó cómo la sigue encontrando en pequeños gestos cotidianos y destacó el rol fundamental que tuvieron sus abuelos para sostenerlo y acompañarlo durante los años más difíciles.</p><p>Lejos de quedarse únicamente en la actuación, Franco también mira hacia adelante. Acaba de terminar un cortometraje escrito y producido por él mismo, trabaja en una obra teatral propia y sueña con seguir contando historias desde distintos lugares. Mientras los fanáticos esperan novedades sobre el futuro de <i>Margarita</i>, él se entusiasma con los proyectos que vienen y con un aprendizaje que resume buena parte de su camino: <b>“El éxito no pasa por cuánta plata ganaste, sino por lo que dejaste en la gente”.</b></p><p><b>—¿Cómo estás viviendo este fenómeno que es </b><i><b>Margarita</b></i><b>?</b></p><p>—Muy bien. Es impresionante todo lo que genera. En esta temporada mi personaje creció mucho, se profundizaron sus vínculos y aparecieron temas nuevos. Como actor fue muy interesante explorarlo.</p><p><b>—¿Cómo llegaste al proyecto?</b></p><p>—Fue como un remanso después de todo lo que venía viviendo entre Inglaterra y España, un recorrido tremendamente enriquecedor, con sus pros y sus contras. Pasar por <i>Margarita</i> fue como volver a casa. Los chicos ya estaban elegidos, yo estaba trabajando en España así que cuanto terminé ese proyecto, hice un casting y ahí empezó todo.</p><p><b>—¿Cuándo decidiste irte a estudiar afuera? </b></p><p>—Terminé el colegio y a los 18 años me fui. Siempre supe que quería dedicarme a esto y tenía la ilusión de formarme en el exterior. No era solo por la actuación: también quería vivir otra cultura. Londres me atraía muchísimo por su historia y por todo lo que representa para nuestra profesión. Fue de las experiencias más maravillosas que tuve.</p><p><b>—¿Qué estudiaste allá?</b></p><p>—La carrera de actuación, con una formación muy completa: música, canto, baile, movimiento, actuación frente a cámara, teatro clásico. Estudiábamos Shakespeare, Marlowe y otros autores.</p><p><b>—¿Irte también tenía que ver con despegarte del apellido y de la historia familiar? </b></p><p>—Sí. Pero recién lo entendí cuando llegué. Entré a una universidad muy difícil y muy exigente. Era el único argentino de mi clase. Hablaba español únicamente cuando llamaba a mi familia. Todo lo demás era en inglés y en una cultura muy distinta. Siempre recuerdo una anécdota. En el primer mes de clases hice un monólogo y, cuando terminé, una compañera irlandesa que hoy es una gran amiga se me acercó y me dijo: “No te conozco, pero me parecés muy bueno y quería decírtelo”.</p><p><b>—Sos parte de una familia que cambió la industria y la televisión.</b></p><p>—Totalmente. A veces parece una película. Mi tatarabuelo, mi bisabuelo, mi abuelo, mi mamá. Es difícil pensar que no esté en el ADN.</p><p><b>—Y sin embargo tus hermanos fueron por otros caminos.</b></p><p>—Sí. Mi hermano corre autos y lo veo feliz haciendo lo que ama. Mi hermana estudia en Los Ángeles. Empezó dirección y ahora está enfocada en guion. Hace poco fui a visitarla y fue hermoso verla tan contenta.<b> </b></p><p><b>—¿Con quién charlaste la decisión de irte a estudiar afuera?</b></p><p>—Con todos. Era algo que venía diciendo desde muy chico. Después llegó el momento de elegir entre Estados Unidos e Inglaterra. Me decidí por Inglaterra porque me fascinaba su historia y porque sentía que ahí estaba una parte muy importante de la tradición teatral que tanto admiraba.<b> </b></p><p><b>—¿Sentís que podrías haber elegido un camino más fácil? </b></p><p>—Tengo muy claro que la formación es clave. No solamente para trabajar, también para vivir. Hay que estudiar, seguir aprendiendo y mantenerse abierto a nuevas experiencias.<b> </b></p><p><b>—¿Es verdad que te rechazaron en un casting de </b><i><b>Aliados</b></i><b>? </b></p><p>—Sí. Estaba en el colegio, tendría 12 años. Fui, canté, actué y no quedé, como pasa tantas veces en este rubro. Nunca pregunté nada, lo tomé como una experiencia más.</p><p><b>—¿Ya venías haciendo castings? </b></p><p>—Sí. Hacía mucha comedia musical y después entré a la escuela de Nora Moseinco, donde salían castings todo el tiempo para publicidad, cine, teatro, series. Y yo me presentaba sin decir quién era ni de dónde venía, y muchas veces no quedaba. </p><p><b>—Pero cuando fue el día de </b><i><b>Aliados</b></i><b> ¿no llamás a tu abuela para decirle: “Escuchame, me bocharon”?</b></p><p>—No, nunca lo viví así. De chico tampoco tomaba dimensión de quienes eran para el resto, solo sabía que eran personas muy queridas para la gente. Para mí el éxito no pasa por cuánta plata ganaste o cuánto te reconocen. <b>El éxito está en lo que dejaste en los demás y eso lo veo cada vez que alguien se me acerca y me dice: “Vos sos el hijo de Romi”. </b>Ni siquiera de Romina, “de Romi”, porque la sienten cercana. Y eso habla de lo que ella generó. A mí me llena de orgullo, porque ellos la conocieron a través de la televisión, pero nosotros la vivimos como mamá. Entonces es muy lindo ver que esa persona que fue tan importante para nosotros también dejó una huella tan grande en tanta gente.</p><p><b>—Te escucho hablar de tu mamá con muchísimo orgullo.</b></p><p>—<b>Mi mamá es mi mundo entero</b>, no tengo otra forma de hablar de ella. Y además tuve la enorme suerte de que dejó muchísimo material. Hoy puedo verla no solo como hijo, también como espectador. Y pienso qué ser humano tan genuino era. Tenía un talento increíble y un ángel muy difícil de encontrar.</p><p><b>—¿Mirás ese material? </b></p><p>—Sí, claro. </p><p><b>—Ella también hizo de hacker. ¿Hay alguna complicidad o fue casualidad?</b></p><p>—Para mí las casualidades no existen. Me di cuenta cuando los fans hicieron un video comparando a Ariel, su personaje en <i>Casi Ángeles</i>, con el mío en <i>Margarita</i>. Yo ni lo había pensado.<b> </b></p><p><b>—Me dijiste que no hay casualidades. ¿Dónde encontrás señales de tu mamá? </b></p><p>—En cosas pequeñas. En la música, en la calle, en los sueños. Hay que estar abierto. </p><p><b>—¿Esa apertura la tuviste siempre o fue un trabajo? </b></p><p>—Es un proceso. Llega cuando tiene que llegar. A veces aparece en algo que compartías solamente con esa persona, en un recuerdo, en una sensación.</p><p><b> —¿Te pasó? </b></p><p>—Me pasa con los <b>colibríes y las mariposas</b>. A veces aparecen de una manera muy particular y para mí tienen un significado. Claro que cada uno puede creer lo que quiera y también quiero aclarar, no es que sea un opio para distendernos de la realidad, es más bien ver esa realidad con otra óptica diferente. Obvio que <b>me encantaría abrazarla todo el tiempo</b>, somos seres terrenales, seguimos acá y ellos no. Uno siempre quisiera volver a compartir un momento más, por eso también valoro tanto poder verla en entrevistas, videos o fotos. </p><p><b>—¿Qué edad tenías cuando murió tu mamá?</b></p><p>—Diez años. Ya pasaron 16.</p><p><b>—¿Cómo te enteraste?</b></p><p>—Volví del colegio y enseguida sentí que algo no estaba bien porque ella no había ido a buscarnos. Cuando llegué a casa estaba toda mi familia. Mi casa siempre fue un lugar de encuentro, pero ese día se sentía distinto. Nos sentaron y nos lo dijeron.</p><p><b>—¿Quién te sostuvo en esos años? En ese momento debe haber sido una trompada.</b></p><p>—Es muy desafiante atravesar algo así siendo tan chico, pero tampoco quiero quedar solo ahí. Son heridas que quedan para siempre. Cuando sos chico te obliga a crecer antes de tiempo y a tomar decisiones que quizás no te correspondían todavía. Es verdad eso de que se va una parte de uno. Fue dolorosísimo durante mucho tiempo, pero también hay que seguir.</p><p><b>—Y quienes tenían que ayudarlos a seguir también estaban rotos.</b></p><p>—Claro. Y eso habla de un temple y una fuerza que a veces no sabés de dónde sale. Mi abuelo mismo me lo dice: <b>“No sé de dónde saqué las fuerzas, pero tenía que salir adelante por ustedes”</b>. A todos nos pasan cosas difíciles y cada uno las atraviesa como puede con las herramientas que tiene.</p><p><b>—Pensaba especialmente en tus abuelos. Perder una mamá es terrible, pero perder un hijo no tiene nombre, también lo vivió Tomás hace poquito. Y ellos tenían que ser fuertes para sostenerlos a ustedes.</b></p><p>—Sí. Y ahora lo volvimos a vivir con lo que pasó con mi tío. Pasaron tantos años y uno tampoco está preparado. Se sacan fuerzas de donde no las hay, pero también pienso que no hay otra opción. Porque si no, nos iríamos con ellos. Y no es por ahí.</p><p><b>—¿Cómo están tus tíos? </b></p><p>—Bien. Es un dolor que siempre va a estar, pero siguen adelante. Y como familia estamos siempre presentes más allá de las distancias.</p><p><b>—¿Cómo elegiste el apellido Yan?</b></p><p>—Es un apellido artístico. También es un homenaje. Nos dedicamos a lo mismo y siento que me acompaña. Implica cargar con un legado, pero a mí me genera orgullo y felicidad llevarlo.</p><p><b>—¿Es verdad que sufriste bullying?</b></p><p>—Sí. Sobre todo en la primaria. Era un bullying mucho más físico y verbal que el de ahora. Me da pena que siga existiendo.</p><p><b>—¿Quién te ayudó a atravesarlo?</b></p><p>—Mi mamá. Era la que iba al colegio, la que hablaba, la que ponía límites. Nunca dejó que se apague mi mundo de niño que seguía jugando. </p><p><b>—¿Alguno de los que te hacían eso se disculpó después?</b></p><p>—No. Pero me crucé con algunas personas años después y se notaba en la mirada. No podían sostenerte los ojos. Ya somos personas diferentes. Nunca hay que olvidar, pero tampoco tendría por qué sentirme incómodo yo. El que debería sentir vergüenza o remordimiento es quien ejerció la violencia.</p><p><b>—Está bueno hablarlo porque sigue pasando mucho.</b></p><p>—Y cada vez peor. Sobre todo, con las redes sociales. Sigo viendo muchísima violencia.</p><p><b>—Vos por lo menos podías contarlo.</b></p><p>—Gracias a Dios sí. Y por eso siempre les digo a los chicos que hablen. <b>Los niños tienen que hablar y los adultos tienen que escucharlos</b>. Siempre hay alguien dispuesto a escuchar: un abuelo, un amigo, un docente, un terapeuta. Lo importante es no quedarse callado. Y perdóname por cómo lo voy a decir, pero que se dejen de joder con los niños.</p><p><b>—Adhiero completamente a lo que decís y qué bueno poder decirlo.</b></p><p>—Sí, gracias también por el espacio. </p><p><b>—¿Vos siempre fuiste escuchado?</b></p><p>—No siempre. Pero tuve una familia y, sobre todo, unos abuelos que estuvieron ahí. Mi abuelo siempre me escuchó y me apoyó. No en todos los ámbitos encontré esa contención, pero sí en mi círculo más cercano.</p><p><b>—¿Hiciste terapia desde chico?</b></p><p>—Sí. Y sigo haciéndola hoy. En Argentina el psicoanálisis está bastante naturalizado, aunque entiendo que todavía existen prejuicios.</p><p><b>—Además de todo lo que vivieron, había mucha exposición pública.</b></p><p>—Sí, pero por suerte siempre pudimos preservar lo íntimo. Uno necesita refugiarse en su familia, sus amigos y sus espacios personales.</p><p><b>—Seguías haciendo terapia incluso en Inglaterra.</b></p><p>—Sí. Y me acuerdo de que allá les llamaba muchísimo la atención. Terminábamos de cursar y mis compañeros se iban al pub. Yo les decía que me tenía que ir porque tenía terapia y me miraban sorprendidos.</p><p><b>—¿Cuál es el mejor consejo que te dio tu abuelo? </b></p><p>—Me dio uno que es simple, pero para mí fue fundamental: <i>“El que quiere celeste, que le cueste”</i>. Me la dijo en un momento muy duro, durante mis estudios en Inglaterra. Era una formación muy exigente y tenía a una profesora que nos decía cosas muy duras frente a todos, al límite. Una noche, porque cursábamos de siete de la mañana a nueve de la noche a veces, me llevó a su oficina y me cuestionó duramente sobre qué estaba haciendo ahí: “¿A qué estás jugando? ¿Qué venís a buscar acá?”. Salí destruido, llamé a mi abuelo y a mi psicólogo convencido de que me iban a echar, y era mi sueño. Además, estaba lejos de casa, tratando de abrirme camino en una cultura muy distinta a la nuestra. Por eso esa frase que me dijo terminó siendo tan importante y me ayudó a seguir adelante.</p><p><b>—¿Actuar en inglés fue muy difícil?</b></p><p>—Sí. Hoy todos tenemos el idioma mucho más cerca, pero actuar en inglés es otra cosa.</p><p><b>—¿Llegaste a pensar en inglés?</b></p><p>—Llegué a soñar en inglés. Viví cuatro años allá.</p><p><b>—¿Cuándo te viste en un trabajo y te sentiste bueno por primera vez? </b></p><p>—No sé si bueno, pero sí recuerdo un clic. Tenía 16 años y me tocó hacer <i>Dr. Jekyll y Mr. Hyde</i> en un musical. Ahí entendí que me fascinaba construir personajes complejos, con distintas capas. Sentí que eso era lo que quería hacer. Después, en Inglaterra, tuve momentos de muchísima confianza y otros en los que pensaba que era el peor actor del mundo. Hay otra frase de mi abuelo que me marcó mucho: “Siempre con la verdad”. Y él nunca me miente. Me acuerdo que antes de irme a Londres me fue a ver a una obra, me felicitó, pero después me llevó aparte y me dijo: “No me gustó lo que hiciste”. Me quedé helado, pero me aclaró: “No te quedes con esto. Te lo digo porque el día que hagas algo que me vuele la cabeza y me parezca increíble, me vas a creer”. Y hasta el día de hoy es así.</p><p><b>—¿Y cuándo llegó ese día?</b></p><p>—Cuando fue a verme actuar en Inglaterra. No recuerdo si era Shakespeare, pero me dijo que lo había impresionado mucho. Creo que también le impactó verme actuar en inglés, con textos complejos y todo el trabajo que había detrás. </p><p><b>—Ahí sí le creíste.</b></p><p>—Ahí sí. Hace poco me pasó algo muy lindo: terminé de filmar un corto que escribí y produje yo, que todavía no se estrenó, pero ya falta poco. Ahí además hago un personaje bastante particular y cuando se lo mostré a mi abuelo me dijo: “No me lo esperaba, me sorprendiste”. Y para mí eso fue un montón.</p><p><b>—¿Qué consejo te dio Cris?</b></p><p>—Muchos. Pero si hay algo que siempre hizo fue impulsar mi creatividad. Los dos lo hicieron, pero con ella comparto mucho eso: nos gusta hablar de cine, de filosofía, de historias. Podemos pasar horas analizando películas o personajes. Siempre fomentó esa curiosidad y esa necesidad de crear.</p><p><b>—¿Cómo es como jefa? </b></p><p>—Igual que con cualquier persona. No tengo un trato diferencial. Si algo le gusta, me lo dice. Y si no le gusta, también.</p><p><b>—¿De qué trata el corto que escribiste?</b></p><p>—Es un western filmado en la Argentina, pero ambientado como si transcurriera en Estados Unidos. Interpreto a un forajido que vuelve para reencontrarse con un viejo compañero. Me gustan mucho las historias de época, investigar contextos. Ya lo tenemos, nos falta hacer un mastering de sonido y estamos. </p><p><b>—¿Qué te gustaría que venga ahora?</b></p><p>—¿Próximamente? Ay, de todo. Ojalá pronto tengamos novedades sobre <i>Margarita</i>. Estamos todos esperando, ya se viene el final. Todo puede suceder, Cris es muy impredecible, siempre saca algo de la galera y la temporada dos terminó con un cliffhanger increíble. Hay que ver ahora por dónde va.</p><p><b>—Lo que más me gusta de </b><i><b>Margarita</b></i><b> es que reúne generaciones. Los adolescentes de hoy y también las madres que crecimos con </b><i><b>Chiquititas</b></i><b>, </b><i><b>Rebelde Way</b></i><b> o </b><i><b>Casi Ángeles</b></i><b>. ¿Entendés lo que significan esos productos para tanta gente?</b></p><p>—Sí, me lo dicen todo el tiempo. Hay gente de 30 años que me dice que mira <i>Margarita</i> y me parece hermoso. Los públicos se renuevan, pero también quedan los que crecieron con esas historias. Y cuando un proyecto logra unir generaciones distintas, pasa algo muy especial.</p><p><b>—¿En algún momento pesó el apellido? </b></p><p>—No. Para mí es un orgullo. Pero también tengo claro que soy Franco y que estoy construyendo mi propio camino. Estoy empezando a contar mis historias, escribiendo, produciendo y aprendiendo cada vez más.</p><p><b>—¿Te gusta más estar delante o detrás de cámara?</b></p><p>—Me gusta todo. Estoy aprendiendo mucho de lo que pasa detrás y cada vez lo disfruto más. Hoy entendí que, de una manera u otra, todos los que trabajamos en esta industria somos contadores de historias. Y no hay nada más lindo que seguir contándolas.</p><p><b>—¿También te interesa la parte empresarial?</b></p><p>—Sí, me parece importante entender también esa parte del oficio. No podés esperar que aparezca alguien y financie todo. Este corto, por ejemplo, lo produje con mi propio dinero, el que me gané laburando afuera, en <i>Margarita</i>, haciendo cualquier otra cosa, no es que me lo dio mi familia.</p><p><b>—¿Por qué decidiste volver a Argentina? </b></p><p>—Porque surgió <i>Margarita</i> y porque Argentina es mi casa y siempre lo va a ser. Hoy tampoco existen demasiado esas ideas de “me quedo” o “me voy”. Estamos constantemente moviéndonos, <b>somos nómades</b>. Hace poco, por ejemplo, me llegó un casting y me fui a Sudáfrica a grabar una publicidad. Fueron cuatro aviones para llegar, fue una locura. Miraba alrededor y decía: “¿Qué hago en Sudáfrica?”. Son experiencias que regala esta profesión, es un lujo y una alegría hacer lo que amo en un país que no conozco. </p><p><b>—Vivir de lo que a uno le gusta es un privilegio enorme. </b></p><p>—Es un privilegio, siempre.</p><p><b>—Le decís a la gente que la querés todo lo que la querés?</b></p><p>—Siempre. A la familia, a los amigos, a quien corresponda. Nunca hay que perder la oportunidad de decirle a alguien cuánto lo querés. Y cuando existe la posibilidad de despedirse, también hay que aprovecharla. Porque no siempre la tenemos. Por eso creo que hay que decir las cosas. Hay que decirse todo el tiempo cuánto nos queremos.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3DNHXBXJURHRXF7MWIJQIHIPQI.png?auth=e2bcb5f81a7f8d23a77ec1e265c709f42fe5da7a0d4d28d330766ede694666c0&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Personajes - Fran Yan]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Tiene tics desde los cuatro años, sufrió el rechazo de la sociedad y solo el humor lo salvó: “Pensé que nadie me iba a querer nunca”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/27/tiene-tics-desde-los-cuatro-anos-sufrio-el-rechazo-de-la-sociedad-y-solo-el-humor-lo-salvo-pense-que-nadie-me-iba-a-querer-nunca/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/27/tiene-tics-desde-los-cuatro-anos-sufrio-el-rechazo-de-la-sociedad-y-solo-el-humor-lo-salvo-pense-que-nadie-me-iba-a-querer-nunca/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Nicolás Litman dice que cuando era un niño tenía infinidad de movimientos involuntarios en el rostro, en los brazos, en el cuello: "Era una máquina". Fue al psicólogo, lo medicaron y padeció el acoso en su infancia por ser alguien distinto. En un capítulo de Voces, la transformación de un joven que tardó en aceptarse como quien es: "Yo era el diagnóstico, me sentía el Tourette"]]></description><pubDate>Sat, 27 Jun 2026 06:40:10 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Se chupaba la palma de las manos con el ancho de su lengua, guiñaba el ojo izquierdo, agitaba los dedos con violencia, movía los brazos con frenesí, sacudía la cabeza, se metía los dedos hasta la garganta. El cuello le dolía, los costados internos de los dedos le ardían, vomitaba cuando intentaba tocar su campanilla. Pero el dolor no estaba ahí sino en los efectos sociales de su comportamiento impulsivo: el bullying y el rechazo, el aislamiento y la desconfianza como reacción de ese estímulo externo. “Tenía ganas de venir porque tengo ganas de contar mi historia”, dice ahora un Nicolás Litman ya adulto y curtido, sentado en un sillón, moviendo las manos, guiñando su ojo izquierdo sin querer hacerlo.</p><p>Padece el síndrome de Tourette, esa condición médica del sistema nervioso que provoca espasmos, movimientos o sonidos repentinos y repetitivos: los tics. Se le manifestaron por primera vez a los cuatro años. A los ocho, llegó el diagnóstico. Con el diagnóstico, la medicación: clonazepam, ritalina, fluoxetina, Prozac, risperidona. Con la medicación, los efectos adversos: descompensaciones, alucinaciones, noches de desvelo. El proceso de un niño, de un joven que atravesó su infancia y su adolescencia con angustias y desvelos, un adulto que trabajó de repositor, de telemarketer, de canillita, de guionista antes de enamorarse del teatro. </p><p>Mazel TOC es la obra que protagoniza y su hoy. Lo que pasó hasta entender que no es el chico con síndrome de Tourette, sino un sinfín de cosas más, lo que pasó hasta alcanzar este nivel de aceptación personal, es lo que retrata su historia. </p><p><b>—Cuando uno habla de Tourette automáticamente piensa en gente que no puede evitar ciertos insultos o ciertos movimientos constantes. No es así.</b></p><p>—Se ve o se lo piensa al Tourette como pronunciar insultos constantemente, lo cual existe, pero ese es un síntoma que se llama coprolalia y que solo lo tiene el 10% de la población mundial con Tourette. Yo no lo tengo. <b>Sí tengo tics en este momento de mi vida. Cuando era más chiquito tenía un montón de tics. Era una máquina</b>. Y los dolores por supuesto que eso me producía. Pero ahora, cada tanto puedo tener algún tic pero no es que todo el tiempo lo tengo. Y en el escenario hay una magia que sucede que hace que no los tenga ahí arriba del escenario. El Tourette tiene varios síntomas: hay tres que son los principales y los suele tener el 80% de la gente. Uno son los tics nerviosos, que son los movimientos involuntarios, que pueden ser con el cuerpo, un ojo, un brazo, o fónicos también de carraspeos o sonidos con la garganta, con respiración. Después el TOC, el trastorno obsesivo compulsivo. Y el déficit de atención, que son esos problemas para prestar atención. Yo capaz hablo con vos y me voy un ratito y vuelvo. </p><p><b>—Yo te traigo. ¿Vos llegás al diagnóstico siendo muy chiquito? ¿Qué pasaba? </b></p><p>—Mis papás empiezan a ver que yo hago unos movimientos con el cuerpo, que eran tics. Y eran poquitos de arranque. Entonces, lo que uno dice es: “es normal que los nenes tengan tics”.</p><p><b>—¿Qué edad tenías?</b></p><p>—Y tenía cuatro años en ese momento cuando empezaron a manifestarse. Pasaban los meses, los años y yo tenía más tics todavía. Entonces me mandaron con una psicóloga. Y la psicóloga al principio, pensaba que era algo nervioso, algo psicológico, pero después pasó el tiempo y se dio cuenta de que las sesiones no hacían que se me fueran los tics. Entonces empezaron a buscar respuestas. Esto fue entre el ’91 y el ’94. Y la medicina, la psiquiatría, no es la misma que ahora. Entonces costó mucho. Había dos equipos que estaban empezando a investigar el síndrome de Tourette, que uno es del Hospital Gutiérrez, el de niños, y el otro es del Hospital Durán. Entonces me llevaron a ambos lugares. Y fue en el Durán que me terminaron diagnosticando con el síndrome de Tourette. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5NOQTQRYTREITGJSVDNKCQPHNY.png?auth=15f9c34a18a8eb00b5505ba4b36c083e819cff1088bcc86f1d7d395e75c12eab&smart=true&width=1748&height=2432" alt="A los 4 años de Nicolás Litman comenzaron a aparecer los tics y a los 8 llegó el diagnóstico." height="2432" width="1748"/><p><b>—¿A qué edad te dan el diagnóstico? </b></p><p>—A los ocho. Fueron cuatro años de búsqueda. </p><p><b>—¿Cómo era tu familia en ese momento? ¿Cómo era tu casa? </b></p><p>—Mi papá, mi mamá y mi hermana Noli, dos años mayor que yo. Estoy totalmente agradecido con mis papás, con mi hermana. Siempre me bancaron. Es una familia, digamos, funcional.</p><p><b>—Papás que acompañaron, que buscaron el diagnóstico, que hicieron lo que había que hacer, que no siempre pasa. </b></p><p>—Exactamente. Sí, sí, sí. Aparte, mi papá también se ve que tenía Tourette. Lo que pasa es que no lo sabía porque no había diagnóstico. Entonces cuando me dieron el diagnóstico a mí mi papá lo pudo encontrar también.</p><p><b>—¿Hay algún componente genético? </b></p><p>—Sí. Puede ser hereditario o no serlo. Por ejemplo, mi hermana no tiene Tourette y es hija también de mi papá. Y mis primos paternos tampoco. En mi caso yo lo heredé.</p><p><b>—¿Cuándo empezaste a sentir vos que había algo raro? </b></p><p>—Yo registro que fue en segundo o tercer grado más o menos, por las cosas que me fueron quedando en la mente. Yo recuerdo un tip que tenía de chuparme las manos y recuerdo el momento del patio, del recreo, con mis compañeritos y que estábamos jugando un juego en ronda, yo me chupaba las manos y no me querían dar la mano. Lo cual tiene sentido, ahora lo entiendo después de tantos años, pero en ese momento dolía. Y después también recuerdo casi todos los días de la semana yendo a psiquiatras, tomando medicaciones psiquiátricas, probando una nueva, una un día, otro día, una semana, otra semana, y con las consecuencias que traía eso en un chico de ocho o nueve años.</p><p><b>—¿Cuáles eran los tics que existían en ese momento durante el transcurso escolar? </b></p><p>—Yo recuerdo el de las manos, el guiño siempre estuvo, mover las manos así que hace que me lastimen esta parte y en los dedos. Hay uno, que lo ubico más en los once, doce años, que era meterme los dedos hasta la gargantilla, entonces terminaba vomitando. Mucho movimiento de cabeza, mucho movimiento de brazos, esos son los que más recuerdo.</p><p><b>—¿Uno entiende que lo está haciendo y no puede evitarlo, o es automático y no se da cuenta? </b></p><p>—No, uno no se da cuenta. <b>Capaz me doy cuenta en la milésima de segundo antes de que salga</b>. Pero va a salir. Es difícil reprimirlo, por lo menos para mí. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WRKCKKCMJFAI3CLUMHXYXJ7XRM.jpg?auth=d2c9a0733c103407c0936c1b763d8a3c0940fdcc1acc684ccc2fb1200d76634e&smart=true&width=678&height=1024" alt="En la escuela primaria comenzó el Bullying." height="1024" width="678"/><p><b>—¿Y cómo fue el transcurso durante la primaria con todo esto? </b></p><p>—Tuve momentos lindos, pero varios momentos feos. Sufrí bullying. Fueron años no muy fáciles. Había algunos chicos con los cuales me llevaba bien pero la realidad es que yo me sentía mirado, observado. Y en la primaria particularmente había dos chicos que me hacían la vida imposible y cuando hay dos chicos que son los líderes que te hagan la vida imposible empiezan los demás a hacértela porque es como seguir a la corriente. Y después tuve un cambio de escuela para séptimo grado y primer año, y fue peor que lo que había pasado porque había arrancado bastante bien y me había hecho amigos. Cuando iba todo bien de repente les pintó que no y volví a sufrir cosas peores que las que había sufrido en la otra escuela.</p><p><b>—¿Qué te hacían? </b></p><p>—<b>Me cargaban, me marginaban, no me dejaban jugar con ellos</b>. No te digo que era un gran jugador de fútbol pero tampoco era tan malo, pero siempre era el último al que elegían. Y después, pegarme. Yo igual era bravo, no es que era sumiso. </p><p><b>—¿Podías defenderte? </b></p><p>—Yo me defendía. Iba a una escuela privada y había un sistema de firmas. A las tres firmas te suspendían. Y yo me acuerdo que en tercer o cuarto grado me suspendieron porque me estaban molestando dos compañeritos. Uno era uno de estos dos y el otro no, pero también era bravo él. Me estaban molestando. Los lockers eran de chapa, yo agarré una tapa y los empecé a perseguir por toda la escuela.</p><p><b>—El bullying pasó de lo verbal a lo físico.</b></p><p>—Sí, sí. Yo me acuerdo también en la segunda escuela que abrí la mochila y me habían puesto todos chicitos adentro. O chicles en la silla o chinches. Eso lo recuerdo. Y en la primera escuela mi mamá me contó, porque yo no me acordaba, que agarraron mi mochila y me tiraron todas las cosas en la zanja del lado de la escuela. Y cuando mi mamá fue a reclamar a la directora le dijeron no, si pasó afuera la escuela no se hace cargo. Y había sido en la puerta.</p><p><b>—¿Siempre estuvo vinculado a esta patología? </b></p><p>—Yo creo que sí, con consecuencias vinculadas a la patología pero ya capaz era ya un combo: años 90, era medio gordito entonces eso también ayudaba a que ellos tengan algo para cargarme. Si bien me defendía a veces podía estar medio depre, entonces eso ayudaba a que me vean indefenso. Igual también había chicos con los cuales yo me podía refugiar y llevarme bien. En la obra cuento la historia con mi mejor amigo, con él fue todo lo contrario, lo conocí a los 8 años y ahí sí fue la amistad que legó hasta el día de hoy. </p><p><b>—¿Cuándo entendiste vos que era una enfermedad? </b></p><p>—Y creo que cuando empecé a tomar las medicaciones, a los ocho, nueve años. Yo tomaba clonazepam, ritalina, fluoxetina, Prozac, risperidona. Risperidona era el principal. </p><p><b>—Siendo muy chiquito. </b></p><p>—Siendo muy chiquito. Me bajaba la presión, no sé si me llegué a desmayarme pero sí a descompensarme. Una vez probé con homeopatía: estaba toda la noche despierto y de día dormía por el efecto. Lo probamos en vacaciones de verano por lo cual no me trajo problemas pero me acuerdo de despertarme a las ocho de la noche. Y después me la pasaba toda la noche desvelado. Y después hay algo que termina siendo cómico: tuve una alucinación y vi a Jesús en una nube. “Yo siendo judío lo vi a Jesús en una nube”, hago el chiste, para tomarme también las cosas con un poco de humor. Pero en ese momento no había risas. </p><p><b>—¿Pero algo de la medicación trajo alucinaciones? </b></p><p>—Sí. Ahora no me acuerdo cuál era. Todas las medicaciones tienen efectos secundarios y era un chico entonces los efectos secundarios se magnificaban.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/P6TWYTJJ3RFS7C5VNAPBPZWPMQ.jpg?auth=97e861ae6a7d87926216bf5efa4163927be7b21cf0f663e1b6284f1f3ed13dbc&smart=true&width=1920&height=1280" alt="El dolor por los rechazos en entervistas laborales lo llevó a motorizar el deseo de actuar y hacer humor." height="1280" width="1920"/><p><b>—En tu caso se manifestaba todo con tics. ¿El tema del déficit de atención estaba también o no?</b></p><p>—Sí, de hecho a mí me costaba mucho concentrarme. En la secundaria repetí cuarto año también por los efectos de la meditación pero por la concentración. Yo me quedaba dormido en las clases. Y me acuerdo escenas con mi mamá donde ella intentaba explicarme y yo me ponía a cantar, me ponía a hacer cualquier cosa porque no me podía concentrar. Y en una de las escuelas me habían dicho que proba<b>r</b>a con una computadora porque me costaba escribir: también tengo un tema de displaxia, entonces me concentro en escribir y me olvido del contenido de lo que tengo que pensar. Me han recomendado a usar la compu y medio que se oponían: “¿por qué él usa la compu y los demás no?”. “Y porque la necesito era la respuesta”. Yo ahora tengo un déficit de atención más bajo que en esa época. Pero sí, me trajo problemas. De hecho cuando hice la Facultad, aprobaba con lo que podía e hice una carrera hace unos cuatro o cinco años y me sacaba todo diez y nueve.</p><p><b>—¿Qué cambió? </b></p><p>—Cambiaron un montón de cosas. Lo principal cambió la confianza en mí mismo. Pero después cambió mi capacidad para poder estar ahí concentrado. </p><p><b>—¿Tus papás sufrieron mucho? </b></p><p>—Sí, sí, de hecho ahora con el proceso de la obra tuve muchas charlas con ellos. Tenían mucha fuerza. Se la bancaban todas y ellos defendiéndome a mí. La emoción de verme así en este momento les hace acordar todo lo que sufrieron. </p><p><b>—Debe haber sido un camino con mucho amor y con momentos difíciles. </b></p><p>—Sí, aparte había escenas en mi casa que no eran fáciles para ellos. Yo estaba muy alterado, me ponía muy nervioso.</p><p><b>—¿Te ponías violento? </b></p><p>—Sí. Me enojaba mucho en la adolescencia. De hecho ya les he pedido perdón varias veces porque ahora soy completamente distinto a todo eso. Porque hay algo que con el Tourette, que entre los 18 y 25, como que va bajando un poco el nivel que es distinto del proceso de crecimiento de todas las personas en esa edad, entonces el Tourette como que va bajando un poquitito. Entonces en eso yo las conductas que tenía hasta esa época después dejé de tenerlas. </p><p><b>—¿La adolescencia de alguien con Tourette es más difícil que la de una adolescencia normal? </b></p><p>—Yo no sé si me animaría a decir eso pero sí te puedo decir que es muy difícil la de una persona con Tourette porque te están pasando un montón de cosas. Yo llegué a la conclusión de que no tenía que ir a kinesiología o RPG porque el cuerpo mío no era igual de tanto que lo movía. No hay terapia que a mí me haga que a mí me deje de doler la espalda, el cuello. Y eso te estoy hablando desde los ocho años, de los cuatro años en movimiento. Un cuerpo está todo el tiempo en movimiento. Imaginate en la adolescencia, en una etapa donde a todos nos pisa y vos tenés un síndrome, tenés Tourette, tenés autismo. Una afección es mucho más compleja que entiendo que alguien neurotípico sin grandes complicaciones.</p><p><b>—Hablemos del dolor. ¿Cuándo se siente dolor? </b></p><p>—Se siente dolor en muchas facetas, en muchos momentos. Se siente dolor cuando te rechazan porque a mí me han rechazado, amorosamente hablo también, en trabajos, en entrevistas de trabajo. Se siente dolor cuando uno se cree que no vale la pena, cuando vos mismo te creés que no estás para nada. </p><p><b>—¿Vos te creíste eso en algún momento?</b></p><p>—Sí, mucho tiempo. Llegó un buen momento de luchar contra mí mismo. Ahora estoy feliz y feliz en pareja, pero <b>yo creía que no iba a tener pareja nunca, que nadie iba a poder quererme</b>.</p><p><b>—Ahora charlamos de eso. ¿Y el dolor físico? </b></p><p>—Yo, por ejemplo, tengo un tic que es de mover algo en el cuello. Capaz me ves hacer así y yo estoy moviendo, no sé si es un hueso, un cartílago, no sé bien qué es. Imaginate estar todo un día: te termina haciendo mucho daño en el cuello. O un tic que es de mover la cabeza y el cuello en general. O como te dije antes: las manos, te empiezan a salir callos en los dedos. O la garganta, que se te empiece a doler un poco la voz por hacer el carraspeo.</p><p><b>—¿Te lastimaste alguna vez? </b></p><p>—No, lastimarme no. Sí tenía ideas, pero después entendí que esas ideas eran que yo me quería escapar. Yo siempre quise vivir pero me quería escapar. Otra manera es decir “me voy de viaje, me voy a vivir a donde sea”. Y en realidad no es que te querés vivir a donde sea, es que te querés ir de donde estás. </p><p><b>—De la realidad en la que uno está. </b></p><p>—De la realidad. Pero no, nunca llegué porque no era real eso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NZ6CCKKDKREHRIEBU4LKW4EOHQ.jpg?auth=44b385706736650f8ec452665f2ee2beb7e7c8091f5763f25bccdf59e54f7939&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Hoy protagoniza Mazel Toc en La Pausa Teatral." height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Cuándo te enamoraste por primera vez? </b></p><p>—Y yo creo que de chiquito. Uno lo ve a la distancia y decís no, eso no es enamorarse, pero cuando lo sentís. Y fue en la primaria. Había una nena, que yo hablo de ella en el espectáculo, que no digo el nombre, la llamo Dana, que era como la más linda del grado y a mí me encantaba. Pero como no creía que una chica así me pudiera mirar, nunca le hablé. Después de años le conté a algún amiguito o amiguita, y ella se terminó enterando. Yo podía sentirme que no valía la pena, podía un montón de cosas, pero me la bancaba, si pasaba algo yo iba y lo enfrentaba. Y se lo dije. Me acuerdo la escena en quinto grado, la tengo la cabeza: primer piso de la escuela, ella estaba saliendo del aula, yo estaba entrando, se lo dije, que me gustaba, y ella me dijo “ay nene, sos un monstruo”. Esa fue la primera vez que me enamoré y la primera vez que me sentí rechazado de esa manera.</p><p><b>—Que dolor. </b></p><p>—Después tuvimos un reencuentro de grandes y me pidió perdón. De hecho lo loco es que yo trabajaba hace unos ocho o nueve años en un cena-show haciendo conducción de un evento. Y estoy ahí haciendo la conducción y de repente veo un grupo de chicas y una chica vestida de prisionera, por despedida de soltero, y era Dana. Y yo le conduje la despedida de soltera a ella. Y terminamos, nos dimos un abrazo.</p><p><b>—¿La perdonaste? </b></p><p>—Sí, yo cada vez que hablo lo revivo, pero en realidad sí, la perdoné, porque éramos chicos. </p><p><b>—En algún momento empezás a crecer y a contarle a la gente con la que te vinculás que tenés Tourette.</b> <b>¿Cómo fue eso?</b> </p><p>—Hay dos caras de eso, porque por un lado hay gente que no sabe que tengo Tourette. Se enteró porque lo empecé a decir en el último tiempo, como tengo pocos tics... Entonces no se daban cuenta. Ahora también digo mucho una frase que es “yo tengo Tourette pero no soy el Tourette”.<b> Uno no es el diagnóstico. Pero yo sentía que yo era el diagnóstico. Yo me sentía el Tourette</b>. Entonces capaz iba a una cita y le decía tengo Tourette como carta de presentación. Y mi psicólogo me decía mucho “vos no sos eso, le podés contar un montón de cosas de vos ¿por qué tenés que contar eso como carta de presentación?”. Y bueno, después lo pude cambiar cuando pude aceptarme a mí mismo. </p><p><b>—¿Cómo eran esas situaciones? ¿Qué explicabas del Tourette? </b></p><p>—Que tenía tics, eso, porque en realidad yo no era consciente -del déficit de atención sí- pero yo era así y listo, mi cabeza funcionaba así. A veces uno piensa que la mente de todos funciona de la misma manera cuando sos pibe, después te das cuenta de que no.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/C7GWWBLLAVFPJMNFSTQFH4HMXM.jpg?auth=4886127b1276ef8fbbffa3f7ca5b00731b55d601bfb63f7f857b7a2efd370d0c&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Nicolás Litman junto a Tatiana Schapiro en Infobae (Adrián Escandar)" height="1081" width="1920"/><p><b>—Ahora empezamos a hablar más del cerebro neurotípico, del cerebro neurodivergente, y de ese distinto espectro en el que nos podemos ubicar. Cuando vos eras chico y había que explicarle a alguien, no estaba esa posibilidad. </b></p><p>—No se sabía. Ahora hablo con amigos que uno me dice yo pienso rapidísimo, yo pienso lento, yo pienso con imágenes. En ese momento pensaba que todos éramos iguales y no lo asociaba con un síntoma. Había uno en particular que me acuerdo que sí me cargaba y yo le decía “si me cargás por eso es porque no tenés corazón”. En ese momento ya lo podía asumir de otra manera. Y después es capítulo aparte lo del trabajo. Ahí sí me costó mucho más porque antes era te tomamos un psicotécnico y si no lo pasás, no entrás. Entonces a mí me hacían hacer esas pruebas de escribir, de hacer los puntitos y yo no puedo agarrar bien el lápiz y no los hacía bien. Pero no era porque yo no podía funcionar para ese trabajo, era porque no me salía. Era hablar o presentarme con una bola de tics y lo veían. En algunos sí terminaba quedando. Después había todo un tema mío con lo que me gustaba hacer y lo que no. Entonces capaz no duraba tanto en algunos trabajos porque tenía el arte ya en las venas, pero me ponía a trabajar de telemarketer y no pasaba. Había como una cosa de la mirada. Yo me acuerdo de una entrevista que fui y me sentí discriminado. Yo sentí que yo no estaba entrando por los tics, por cómo me veían. La entrevista era en el barrio de La Boca y yo me había tomado el colectivo y vi que la gente también me miraba mal. Fue una entrevista que de verdad a mí me fue muy, muy significativa. Desde ese momento entendí que no tenía que buscar por ahí, tenía que buscar trabajo en lugares donde pueda encajar.</p><p><b>—Pero ese día dolió. </b></p><p>—Ese día dolió mucho. Y al día de hoy si me preguntas por entrevista de trabajo me puedo acordar dos, tres y es esa es la que más presente tengo.</p><p><b>—Ese dolor motorizó. </b></p><p>—Sí. Es sentirse no elegido y justamente ese día yo me tomé el colectivo para volver a mi casa y me bajé por las miradas de la gente, y cuando me bajé me bajé por el centro y vi el Teatro San Martín. Y ahí, no sé, será porque soy espiritual, porque me conectó, dije “es acá, es esto”. Y me puse a mirar el Teatro San Martín, entré, pasé. Ahí entendí qué era lo que yo quería hacer.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UXHJWSWMANGZ5DT6R62SQWCGFE.jpg?auth=57668795ddd47a515ea586038a2e26e328e81b25fda6cd23730db19f712a7cd4&smart=true&width=1281&height=1920" alt="Nicolás Litman: "Hoy puedo decir que soy feliz" (Adrián Escandar)" height="1920" width="1281"/><p><b>—¿Cómo siguieron las historias de amor? </b></p><p>—Las historias de amor fueron complejas. No me gusta excusar solamente al Tourette pero yo era complicado. También tenía mis temas. Entonces no pasaba de la primera a la segunda cita. Me costaba. También había una cuestión de…</p><p><b>—¿Te ponías nervioso? </b></p><p>—Sí, me ponía nervioso. Y también había una cuestión de querer ser elegido. Entonces cuando solo buscás que te elijan capaz no tenés citas con alguien que querés estar sino con tal de que te elijan tenés citas con cualquiera. Obviamente que he tenido vínculos también lindos pero siempre fueron muy cortos. En ese momento lo más largo era un mes, tres meses. Y yo también me enganchaba mucho. Entonces después sobredimensionaba y cuando se cortaba me quedaba muy mal.</p><p><b>—¿Te ponías tóxico? </b></p><p>—Sí, en ese momento sí. Esa es la palabra. Más o menos por 2023 yo ya venía haciendo un cambio pero hice como un clic muy fuerte: tenía las aplicaciones de citas y me las borré todas, no quería saber más nada. Empecé a ir a la vida real y fui a un centro cultural por Villa Urquiza, se llama “Experiencia para ir solo”: vos vas solo y conocés gente. Y me senté en una mesa, había una chica que se llama Gaby y hoy estamos hace tres años y estamos conviviendo. Y yo le pude mostrar a ella el verdadero Nico. Ella pudo conocer a Nico. Entonces yo siempre le digo, si nosotros nos conocíamos antes esto no estaría pasando. A veces uno necesita en el mejor de los casos entender cosas para tropezarse y caerse para cambiar. </p><p><b>—¿Cuando pudiste empezar a hacer humor con esto? </b></p><p>—Yo creo que siempre. Me parece que yo siempre me podía reír de eso. De hecho siempre fui muy de hacer chistes, muy de hablar todo el tiempo. De chiquito estaba, en un supermercado y hablaba con la gente. En el colectivo. O con los policías. Yo hablaba. Entonces siempre el humor fue una carta muy importante para mí.</p><p><b>—Pero hacer humor con lo que a vos te pasaba. </b></p><p>—Sí, sí, yo creo que siempre estaba como el chiste de “te guiño” y no sabemos si es el ancho de basto. O que estoy haciendo breakdance. Lo podía hacer. Y un momento clave, que fue en 2015, que yo hice stand up con Pablo Molinari y ahí hice un monólogo sobre el Tourette. Tenía 28 años. Y ahí fue todo, yo me metí en stand up. <b>Yo arrancaba y decía “soy judío, soy gordo y tengo tics, más problemas que un libro de Paenza”</b>. Ese era mi inicio. Me ponía a contar todo lo que me pasaba con los tics. Fue una manera de empezar a exorcizar todo esto. </p><p><b>—Volverlo recurso de alguna manera. </b></p><p>—Yo hablaba del personaje Ticman porque un amigo, que ahora es muy amigo mío, en una pelea me dijo “Ticman” a los 15 años y entonces dije “Ticman”. Me imagino como un cómic, una cosa así. Se enfrenta con un villano. Antes yo hacía ese chiste. Entonces todo eso a mí también me servía. Para mí el humor salva. </p><p><b>—¿Cuándo llegás con este espectáculo Mazel TOC?</b></p><p>—Las funciones arrancaron en marzo pero en realidad es una historia que viene de largo. El director, Fernando Rico, me venía diciendo que tenía que contar mi historia. Yo decía no, a nadie le interesa mi historia. En 2024 yo fui a ver una obra que se llama El equilibrista, el unipersonal de Mauricio Dayub, y yo me quedé totalmente maravillado con lo que él hacía. El despliegue, su actuación, cómo hace distintos personajes, y yo justamente fui con Gaby, mi novia, y salimos y le dije “el que hace una obra así se recibe de actor”. Entonces esa semana yo dije “tengo ganas de hacer algo”. Hacía mucho que no hacía teatro. Lo llamé a Fer Rico y le dije “sí, hagámoslo”. Esto fue diciembre de 2024, todo el proceso de marzo a junio de 2025 fue escribir la obra, y desde julio, agosto, empezamos a ensayar y fueron como ocho meses de ensayo porque queríamos tomarnos tranquilos. Fuimos escribiendo y reescribiendo a medida que íbamos ensayando. Y llegamos a marzo, 6 de marzo que estrenamos Mazel TOC y bueno, ahora nos pasan cosas muy, muy lindas con la obra. </p><p><b>—¿La estás pasando bien?</b></p><p>—La estoy pasando re bien y creo que hay gente que, bueno, viene y se emociona, se ríen también. Vienen personas con Tourette que se sienten identificadas. Viene gente de psicólogos, psicopedagogas, gente de la salud. Y después hay algo que tiene la obra que nosotros nos lo propusimos que no sea solamente para alguien que tiene Tourette, cuento del bullying, cuento del amor y el desamor, hablo de la amistad, hablo de la familia.</p><p><b>—¿Qué tenés ganas para adelante? </b></p><p>—Hoy en día me imagino primero siguiendo con Mazel TOC y pudiendo girarla. Ahora estamos viendo para hacer en algunas provincias. Llevarla a otros países. Me encantaría que la gente venga a ver la obra y poder empezar a tener otro rol: que me llamen a mí para actuar también. Porque yo hice algunas participaciones en películas pero me encantaría que vengan a ver la obra y digan “che Nico, me gusta cómo actúa, lo quiero en tal película, tal serie”.</p><p><b>—Atentos productores. </b></p><p>—Sí, atentos por favor. Está mi Instagram en algún lado me imagino así que me escriben. </p><p><b>—¿Hay algo que no hayamos hablado Nico que te parezca importante?</b></p><p>—Me gusta remarcar que el que no se sienta cómodo en un lugar que vaya, intente ser feliz. Que a veces el contexto de uno es difícil pero que se haga el intento de una escuela, de un trabajo, en una casa donde uno no es feliz mejor no estar. Y es buscar la felicidad. Yo durante mucho tiempo no me sentía feliz y hoy puedo decir que soy feliz. Yo tengo Tourette pero no soy el Tourette. Así que no somos nuestros diagnósticos. Y somos muchas otras cosas. </p><p><i><b>Si querés contar tu historia escribinos a</b></i><i>:</i><a href="mailto:realidades@infobae.com" target="_blank" rel=""><i>voces@infobae.com</i></a></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/WZWERJAJBZDK7NGBNTV3QVTQOU.jpg?auth=b62c3ffa7954192cea7e999e10b21f5fdc1f26e3c557a9f5f3b35a93bd8b680f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Eduardo Feinmann: “Políticamente, Menem fue superior a cualquier otro presidente desde el ’83”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/15/eduardo-feinmann-politicamente-menem-fue-superior-a-cualquier-otro-presidente-desde-el-83/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/15/eduardo-feinmann-politicamente-menem-fue-superior-a-cualquier-otro-presidente-desde-el-83/</guid><dc:creator><![CDATA[Fernando Marín]]></dc:creator><description><![CDATA[Infobae Studio presenta el estreno de Proyecto 86, un ciclo de entrevistas conducido por el emblemático productor Fernando Marín. En este primer episodio, un mano a mano imperdible y "sin red" con Eduardo Feinmann, uno de los periodistas más influyentes de la radio y la televisión argentina, quien se anima a hablar de todo: desde la actualidad política hasta la reciente y masiva despedida al Indio Solari]]></description><pubDate>Fri, 26 Jun 2026 16:52:37 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Este nuevo ciclo audiovisual con la conducción de <b>Fernando Marín</b> —una figura clave de la cultura, el deporte y los medios del país—, se podrá disfrutar a través de nuestro canal de YouTube todos los lunes. El espacio propone conversaciones profundas y agudas con las personalidades más destacadas de la actualidad.</p><p>Para este debut, el invitado de honor es <b>Eduardo Feinmann</b>. El conductor de la primera mañana en <i>Radio Mitre</i> se corre por un momento de su rol de entrevistador para someterse a un ida y vuelta punzante. A lo largo de la charla, Feinmann analiza con su estilo directo el panorama político bajo el gobierno de Javier Milei, recuerda sus años como el “número dos” de grandes leyendas de los medios de comunicación, y debate con Marín sobre expresidentes como Carlos Menem y Mauricio Macri. Además, la entrevista mete el dedo en la llaga de la coyuntura cultural al analizar la conmoción popular por la muerte del Indio Solari y lo que Feinmann define como una “apropiación política” del fenómeno, en una charla donde la complicidad y la honestidad intelectual ganan el centro de la escena.</p><p><b>Fernando Marín:</b> Hola, Eduardo. Yo siempre digo que viví, de alguna manera, de la gente que firmaba autógrafos. Pero estar en estas circunstancias, para ser absolutamente sincero, me genera dos cosas: primero, unos nervios tremendos; y segundo, estoy frente a un número uno. Te elegimos para comenzar este ciclo, que va a tener una particularidad: va a ser una conversación con ida y vuelta, y sin red. </p><p><b>Eduardo Feinmann:</b> Mirá, primero quiero decirte que eso que vos sentís ahora yo lo siento todos los santos días. Cada vez que hago radio en Radio Mitre o conduzco el noticiero en A24, siento exactamente lo mismo. Al menos durante los primeros treinta segundos o el primer minuto. </p><p><b>FM: </b>Si tuvieras que decir una cosa que nadie quiere escuchar sobre la Argentina de hoy, ¿qué dirías?</p><p><b>EF:</b> Que estamos en una nueva era y en una Argentina complicada, tanto en lo político como en lo económico. Veinte años de kirchnerismo dejaron a los argentinos sumidos en una situación muy muy compleja. Creo que la nueva era es una situación mundial. Pero acá no estamos acostumbrados a tener un presidente que no viene de la política tradicional. <b>Un gobierno que se mueve de manera completamente distinta a lo que fue la política desde 1983 hasta hoy</b>.</p><p><b>FM:</b> Y Milei, que es tan distinto, como decís, ¿se aprovecha de la coyuntura para construir ese personaje o creés que es auténtico?</p><p>EF: Yo lo noto auténtico. Creo que Milei siempre fue Milei. Desde cuando me tocaba entrevistarlo como analista económico. Él es economista, trabajaba para el equipo de Eurnekian y venía invitado a nuestros programas siempre en ese rol. En ese momento, durante el gobierno de Mauricio Macri, siempre fue igual.</p><p><b>FM: </b>Nombraste a Macri y sabés que tengo con él, no sé si una amistad, sino una historia de vida.</p><p><b>EF:</b> Sí, totalmente.</p><p><b>FM:</b> Pero una historia de vida con distintas facetas, porque él tiene sus verdaderos amigos, sus íntimos o sus compinches. Yo no sé si fui compinche de Mauricio, pero Mauricio fue presidente y fabricó un montón de cosas, eligió un montón de cosas: desde Boca hasta ser el Jefe de Gobierno. En fin, ser hijo de Franco Macri, que no fue fácil.</p><p><b>EF:</b> Creo que fue la peor mochila que tuvo, ¿no?</p><p><b>FM:</b> Yo creo que la peor mochila fue ser secuestrado… Cuando se sentaba en la mesa de directorio, al cual durante muchos años pertenecí en SOCMA, se tiraba hacia abajo y quedaba con el cogote apoyado en la silla, que era la manera en la cual estuvo los 15 días del secuestro, con un revólver con el que varias veces le amenazaban gatillar. Creo que eso que le pasó a él, por más que se hable con bronca a veces y se equivoque feo, es algo indeseable. Un hecho traumático muy difícil.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3YFBOXGKJNCDRCBDT27R5VNH5I.jpg?auth=6ce1a35fb40c20d23d6f4cd1ea88875ed70bee649879bbeb5bd104eb703a2d6c&smart=true&width=1920&height=1280" alt="“Le reprocho a Macri no haber hecho las cosas bien para que el kirchnerismo no vuelva”, dijo Eduardo Feinmann (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><p><b>EF:</b> Lo va a llevar de por vida.</p><p><b>FM:</b> Lo va a llevar de por vida. Pero lo cité porque atrás de él, en el conjunto, está Menem, estuvo Alfonsín, estuvieron los gobiernos militares. ¿Vos notás alguna diferencia entre ellos? ¿Marcás alguna diferencia?</p><p><b>EF:</b> ¿Entre Macri y Milei?</p><p><b>FM:</b> En total. En esa melange que hubo: Milei, Macri, Menem, Alfonsín, que carreteó el avión de la democracia como pudo, y Menem lo decoló.</p><p><b>EF:</b> Vos también estuviste muy cerca de Menem, ¿no?</p><p><b>FM:</b> Yo estuve muy cerca, estuve muy cerca y varias veces tuve que decir que no a ciertas cosas. Lo visité varias veces cuando estuvo detenido. Fui muy amigo y conocido de su médico personal, Alito Félix.</p><p><b>EF:</b> Un gran tipo.</p><p><b>FM:</b> Una gran persona. Pero yo siempre tuve como el temor a meterme en la melange del poder. El político se acerca a los medios, pero...</p><p><b>EF:</b> Con Macri estuviste mucho más cerca que con Menem.</p><p><b>FM:</b> Sí, sí. Lo conocí primero a Mauricio que a Franco, parece mentira. A mí a Mauricio me lo presenta Daniel Mendoza en la famosa confitería de Tagle. All tiempo me convoca Franco y comienzo a formar parte del directorio de medios, y terminó vendiéndole la mitad de mi agencia. Mauricio pasó a ser vicepresidente de Marín Producciones, que era el holding más chico. Pero fue mi peor negocio…</p><p><b>EF:</b> ¿Ser amigo de Franco y de Mauricio?</p><p><b>FM:</b> No, fue mi peor negocio porque yo pensé que vendiéndole la mitad de la agencia el día de mañana iba a tener el triple de lo que era el Marín de hoy. Pero perdí autenticidad, perdí libertad. Pasé a ser “el Marín de Macri”. Entonces la volví a recomprar, volví a recomprar mi agencia. Pero lo que te quería preguntar es: ¿había mucha diferencia entre Menem, Macri y Alfonsín?</p><p><b>EF:</b> Para mí, <b>Menem en su primera presidencia fue magnífico</b>. No la segunda, pero la primera presidencia de Menem fue realmente espectacular. Y si vos me preguntás cuál es la diferencia entre Menem y Alfonsín, es la capacidad que tenía Menem de hacer política, algo que Alfonsín no pudo. Macri creo que a Menem no le llega ni a los tobillos. Y creo que Milei está aprendiendo a hacer política y lo hace a una buena velocidad.</p><p><b>FM:</b> ¿Macri no le llega a Menem ni a los talones?</p><p><b>EF:</b> Políticamente hablando. Creo que políticamente <b>Menem era muy superior, fue muy superior a cualquier otro presidente del 83 a esta parte</b>. <b>Yo creo que dio vuelta como una media a la República Argentina. </b>Muchas de las cosas que se hicieron, como el tema de las privatizaciones, ningún gobierno se atrevió a voltearlas todavía y seguimos gozando de esos beneficios. Recuerdo a mi padre comprando el plan Megatel, por ejemplo, o pidiéndole a un empleado de Entel de ese momento pagarle 5.000 dólares por izquierda para tener una línea telefónica en casa.</p><p><b>FM:</b> ¿Podría ser presidente hoy y sería mejor que Milei?</p><p><b>EF:</b> No lo sé, no lo sé. Ese primer Menem hoy sería espectacular.</p><p><b>FM:</b> Vamos a hablar un poquito de algo que te gusta y que está muy en boga y debe ser el tercer o cuarto producto en el mundo: el fútbol. ¿Qué ves del fútbol en la Argentina? </p><p><b>EF:</b> Hay momentos en que siento que al fútbol lo están matando de a poco. Hay cosas, por ejemplo, los campeonatos así tan largos y con tantos equipos, que a mí me parece que no le hacen bien. La verdad no me gustan los campeonatos de treinta y pico de equipos. Me parece que un torneo lindo y atractivo sería de 18 o 20 equipos como máximo. Pero algunas actitudes últimamente me hacen pensar que lo están matando de a poco y es realmente una pena. Estas discusiones que tienen que ver con el VAR, los árbitros, esas situaciones...</p><p><b>FM:</b> ¿Realmente te gustaba más el fútbol emocionante sin VAR?</p><p><b>EF:</b> Totalmente.</p><p><b>FM:</b> Y que el réferi cobre y que la tribuna putee.</p><p><b>EF:</b> Me gustaba mucho más eso, sí.</p><p><b>FM:</b> ¿No es más justo ahora?</p><p><b>EF:</b> A veces parece que sí, a veces parece que no. Porque, ¿cuál es la discusión ahora con el VAR? Que quizás el tipo que está en la cabina recibe un llamado telefónico cuando pasan cuatro, cinco o siete minutos, y se discute si fue penal o no, si la pelota entró o no, si fue mano... Qué sé yo si en esos cinco minutos alguien no llamó por teléfono y dijo “cobralo” o “no lo cobres”.</p><p><b>FM:</b> ¡Ah! Es muy importante lo que estás diciendo. ¿Acá hay corrupción?</p><p><b>EF:</b> Las grandes discusiones últimamente tienen que ver con eso, ¿o no?</p><p><b>FM:</b> ¿Y qué esperás del Mundial?</p><p><b>EF:</b> Ojalá que Argentina tenga la cuarta. <b>Elijo creer que vamos a tener la cuarta</b>. Yo veo un equipo sólido. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UK2RQIGGBRBW3D7H77RFOH47ZE.jpg?auth=5eed13b7b5a95d4f1252c207d3ef21e3ce0e311a4bdeeff37d2873e2945e2f1e&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Hoy soy el número dos y quiero ser el mejor dos. Algún día voy a ser el número uno. Por eso nunca envidié a quien estaba en el lugar del número uno", acreditó Feinmann (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><p><b>FM:</b> Cambiando de tema abruptamente, Eduardo. Sucedió un hecho que a mí me conmovió: ver una pantalla con cientos de miles de personas en una peregrinación yendo a la capilla ardiente del Indio Solari. Me conmovió a mí en lo personal porque aunque confieso que el rock nacional no es de mi generación, empezó un poquito después, me metí en las letras a raíz de todo esto y vi bastante poesía. ¿Qué crees que representa para la Argentina y qué representó este fenómeno con el Indio Solari?</p><p><b>EF:</b> No sé si para la Argentina completa, pero para un grupo muy fuerte de gente el Indio Solari representaba muchísimo. Si a mí me das a elegir dentro del rock nacional, yo elijo a Charly García, no elijo al Indio Solari. A mí personalmente ni las letras, ni el sentimiento, ni la militancia del Indio Solari me representan. Pero sí noté lo mismo que vos: que una gran cantidad de gente se sentía identificada con sus letras, con su poesía. Muchos dicen que fue uno de los grandes letristas del rock nacional… puede ser, no sé. Es un tipo que también representó mucho a la política argentina, por lo menos de Néstor Kirchner para acá. Mucho. Por eso lo que noté también es una apropiación política por parte de La Cámpora y del kirchnerismo de toda esa movilización. La movilización a mí me impactó tanto como a vos. Era muy conmocionante ver gente que, por ejemplo, decía: “Estoy llorando al Indio más que en el entierro de mi papá”. Hay que decir eso y hay que sentir eso por un artista. <b>Indudablemente fue un evento conmocionante</b>, no sé si el más grande de la historia argentina porque eso no es verdad; Evita, Perón, Yrigoyen, Alfonsín, el propio Maradona... esos entierros y esas peregrinaciones fueron mucho más grandes que esta, ¿no?</p><p><b>FM:</b> Hay algo que se percibe, y es que se separa lo político del artista, esto es innegable que suceda. ¿Pero lo sentís así?</p><p><b>EF:</b> Qué sé yo. Lo mismo pasaba con Mercedes Sosa, una mujer de izquierda, pero te podía gustar más o menos su opinión política y la verdad es que la Negra Sosa era una artista monumental. Monumental.</p><p><b>FM:</b> Claro, mirá a quién tocaste, no se me iba a ocurrir. Ella estaba más allá del bien y del mal. Yo vibré siempre con la Negra Sosa gustándome o no sus ideas.</p><p><b>EF:</b> Por eso yo separaría artista de ideas. En el tema del Indio Solari creo que eso no estaba separado, porque él,<b> del kirchnerismo para acá, se transformó en un militante político</b>. Tal es así que hubo una utilización política de Máximo Kirchner y Axel Kicillof en lo que se llamó “la última misa” del Indio Solari, que era esa peregrinación para estar apenas unos segundos delante del féretro. Ahí hubo una utilización política enorme. Se llegó a decir, por ejemplo, “recuperamos la calle gracias al Indio”. He escuchado a algunos decir: “¡Qué bueno, este es un momento en que el Indio Solari nos une otra vez como para poder ganar la próxima elección!”. Esas cosas, la verdad, son realmente horribles. Pero indudablemente el Indio causaba eso en un grupo importante de gente. <b>Imaginate que el Indio Solari te llevaba, sin marketing y con el boca a boca, a 350.000 personas. Muchos políticos querrían lograr eso y no lo logran</b>. </p><p><b>FM:</b> Te voy a hacer dos preguntas, por donde llegaste y el rating que acaparas día a día: ¿quién te marcó más en tu vida? ¿En quién te fijabas?</p><p><b>EF:</b> <b>Mi padre veía mucho a Neustadt y a Grondona</b>. Todos los martes veía <i>Tiempo Nuevo</i>. Después ellos se separan y mi padre veía a uno y a otro. Yo creo que periodísticamente ellos dos me han marcado mucho. Después, un poco más acá, el gordo Lanata, con quien gracias a Dios logré trabajar. Estuve con él haciendo un pase y trabajando en la misma emisora, en <i>Radio Mitre</i>, durante un año y medio o dos. El Gordo, en el último tiempo, fue el mejor de todos nosotros. El mejor entre Mariano Grondona, Neustadt y obviamente Daniel Hadad, con quien trabajé durante 19 años más o menos. </p><p><b>FM:</b> ¿Estás contento cuando efectuás los cambios o los enroques en los medios?</p><p><b>EF:</b> Sí, hasta ahora la verdad me ha ido muy bien. Yo también tuve la suerte... siempre digo que soy un tocado por la varita mágica porque hago lo que amo y además me pagan, y me pagan muy bien. Esto desde hace mucho tiempo. Además, me tocó trabajar con los más grandes, los que yo considero los más grandes de la radiofonía argentina, siendo siempre su número dos. Muchas veces me decían: “Pero escuchame una cosa, siendo el número dos, ¿no querés tener el lugar del número uno?”. No,<b> yo hoy soy el número dos y hoy quiero ser el mejor dos. Algún día voy a ser el número uno</b>. Por eso nunca envidié a quien estaba en el lugar del número uno; yo traté de ser siempre el mejor coequiper de ellos. Fui el número dos de Daniel Hadad, fui el número dos del Negro González Oro, fui el número dos de Antonio Carrizo, fui el número dos de Néstor Ibarra... y mal no me fue, la verdad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/D6HTKF3GEFC4DPXLJS4VS6UJIM.jpg?auth=ab6898d7589d90c9b7e0dc2960e3ccb631747e6b745066d00e19c56cb230bbc5&smart=true&width=1920&height=1290" alt=""A mí personalmente ni las letras, ni el sentimiento, ni la militancia del Indio Solari me representan. Pero sí noté que una gran cantidad de gente se sentía identificada con sus letras, con su poesía", expresó el periodista (Maximiliano Luna)" height="1290" width="1920"/><p><b>FM:</b> ¿Con el Negro González Oro terminaste mal?</p><p><b>EF:</b> No, para nada. Al contrario, somos grandes amigos, grandes amigos y nos tenemos mucho, mucho cariño. Él está viviendo en Uruguay.</p><p><b>FM:</b> ¿No me mentís en eso?</p><p><b>EF:</b> No, para nada. Tuvimos nuestro momento, hubo un momento en que sí tuvimos una discusión muy, muy fuerte. Durante un año, trabajando juntos en la misma mesa, uno al lado del otro —yo me sentaba acá y él se sentaba acá conduciendo el programa—, un año no nos hablamos. No nos dirigimos la palabra.</p><p><b>FM:</b> ¿Hay alguno al que le cerraste la persiana para siempre y decís “con este no”? Por más que uno no sea rencoroso, por más que le haya ido bien —porque el rencor también se va con el éxito, si a uno le fue bien dice “bueno, en definitiva, pobre tipo, vamos para adelante”—. ¿Hay alguno al que vos le bajaste la cortina y dijiste “basta, este no”?</p><p><b>EF:</b> Varios, no voy a dar nombres, pero a varios. Básicamente trato de alejarme de la gente tóxica.</p><p><b>FM:</b> Esto me gusta. Te escucho muchas tardes cuando hacés el pase con Rossi, utilizar ese vocablo, “tóxico”, lo empleás mucho. ¿Creés que hay mucha toxicidad?</p><p><b>EF:</b> Sí, en nuestra profesión hay mucha gente tóxica. Por eso trato de alejarme. Qué sé yo… vivo mejor.</p><p><b>FM:</b> ¿Creés que el kirchnerismo no vuelve nunca más acá?</p><p><b>EF:</b> Mirá, una vez lo dije repetidamente cuando Macri era presidente y me equivoqué. No lo quiero decir más porque tengo miedo de volver a equivocarme.<b> Si hay algo que le reprocho a Macri y a su gobierno es no haber hecho las cosas lo suficientemente bien como para que el kirchnerismo no vuelva</b>.</p><p><b>FM:</b> Para cerrar, ¿hay espacio en este momento en la Argentina para un <i>outsider</i>?</p><p><b>EF:</b> Creo que no, creo que se terminó con Milei. El hecho del <i>outsider</i>, me parece, ya la gente no lo repetiría, excepto con el propio Milei, a quien podría llegar a reelegir el año que viene si es que el Gobierno hace las cosas medianamente bien. Yo creo que el Gobierno tiene todas las chances de reelección porque, además, del otro lado no hay nada, absolutamente nada.</p><p><b>FM:</b> Bueno, Eduardo, muchas gracias por la charla.</p><p><b>EF:</b> Yo quiero decirte que te quiero mucho, tenés mi cariño, mi respeto y además... qué sé yo, sos tan grande que a mí me emociona tu amistad.</p><p><b>EF:</b> Gracias. Cabe solamente agradecerte. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/QFOWWI75JVHATLMGSBXEDW5X2M.jpg?auth=e05aa92a716a933703f092d0f7e129ed601796f24953674f9d5f85368ca8c18c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Jimena Grandinetti habló sobre el duelo, su miedo al compromiso y las heridas que le dejó una relación tóxica]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/26/jimena-grandinetti-hablo-sobre-el-duelo-su-miedo-al-compromiso-y-las-heridas-que-le-dejo-una-relacion-toxica/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/26/jimena-grandinetti-hablo-sobre-el-duelo-su-miedo-al-compromiso-y-las-heridas-que-le-dejo-una-relacion-toxica/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, la conductora repasó el profundo cambio personal que inició durante la pandemia, cuando comenzó a replantearse su carrera y decidió alejarse de la televisión. También se refirió al impacto que tuvo la muerte de su padre, las decisiones que tomó a contramano de las expectativas ajenas y el proceso de autoconocimiento que transita actualmente, atravesado por el trabajo terapéutico y la búsqueda de una vida más auténtica]]></description><pubDate>Fri, 26 Jun 2026 05:48:31 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Me costó mucho tomar esa decisión de irme. Si bien yo ya venía sintiendo la necesidad de hacerlo, me encontraba en piloto automático y bastante desalineada con mis sueños y objetivos”, recordó <b>Jimena Grandinetti</b> en <b>Ellas</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae, </b>al repasar el quiebre que la llevó a dejar la televisión.</p><p>Jimena es comunicadora, conductora y actriz con una sólida trayectoria en medios de comunicación, donde se destacó en noticieros y programas de televisión. A lo largo de su carrera combinó el periodismo con su faceta artística, una dualidad que ella misma reconoce como parte central de su identidad profesional. </p><p>Trabajó en distintos medios de cable y la televisión abierta, y en los últimos años decidió alejarse de la TV informativa para priorizar su bienestar personal y explorar nuevos caminos creativos. Actualmente, integra el equipo de <b>Infobae al Mediodía</b>, que se emite de lunes a viernes, de 12 a 15 horas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XT66OJI475G47HEPU3TOGGTUB4.jpg?auth=a8c315394cb10725e430c7e0d99ab4727569121e6d2f8f1df41742e3dc297fb6&smart=true&width=5496&height=3828" alt="Jimena Grandinetti: “Tengo miedo al compromiso, lo fui observando a lo largo de los años”. Fotografías: Maximiliano Luna" height="3828" width="5496"/><p><b>—¿En qué momento de tu vida te encuentro? </b></p><p>—¡Uf! Qué buena pregunta y qué profunda. <b>En un momento de crisis. Vengo como con una crisis tras otra. </b>Todo empezó en la época de la pandemia, que ahí yo ya venía queriendo renunciar a un trabajo y no estaba pudiendo. De repente decretan aislamiento obligatorio. Y dije: “¿Qué hago?” Yo quería dar un giro, tenía como la necesidad de lanzarme un poco al vacío y dije: “No puedo hacerlo en este momento, en el medio de la pandemia”. Seguía como muy en piloto automático. Si bien ya había registrado que quería cambiar mi vida, estaba muy pasada de rosca y dándome cuenta que hoy estamos y mañana no sabemos. <b>No me sentía muy feliz en ese momento</b>, entonces, sentía que tenía que correrme del lugar en el que estaba. Lo pude hacer después, pospandemia, y tomé un par de decisiones. Pero la crisis no es que se resuelve de un día para el otro. </p><p><b>—Son procesos...</b></p><p>—Son años.</p><p><b>—Aunque también dicen que son oportunidades. </b></p><p>—Sí. Después fueron pasando un montón de otras cosas que hoy me vuelven a traer a un momento de crisis. Hace un año falleció mi viejo, de una forma bastante inesperada, de golpe y fue como: “¡Ay! Otra vez crisis”. Cuando creía que estaba un poquito mejor, de repente pasa esto. Yo sé que quizás para el afuera parezco una persona fuerte y lo soy. Pero también tengo estos momentos de caídas.</p><p><b>—No es una contradicción ser una persona fuerte y transitar momentos de debilidad. Pueden ir de la mano, ¿no? </b></p><p>—Sí. Son momentos en los que uno o una se siente muy vulnerable. En realidad, me siento un poco así y también por una cuestión de edad, tener que pensar en ¿quiero ser mamá o no quiero ser mamá? ¿Qué quiero hacer con mi carrera? ¿Estoy yendo por el lugar correcto? ¿Es mi futuro en Argentina o en otro país? Como que hay un montón de cosas que ya desde más chica venía sintiéndolas, pero son preguntas de esta crisis que sigue estando ahí medio latente. Las trabajo, hago terapia, constelaciones familiares, hago de todo (risas). La meditación es algo que apliqué mucho en la pandemia y después traté de sostenerlo. No pude ser tan disciplinada y constante con eso, pero es una herramienta que la tengo a mano. Cuando estoy muy abrumada o en una, medito. Hice cursos de meditación trascendental y otras cosas, siempre aprendiendo. </p><p><b>—Dijiste recién: “Tomé algunas decisiones en el ámbito laboral”. Y uno piensa que todo el mundo quiere estar en la televisión, incluso hoy, con el auge de las redes sociales. Cuando parece que todos quieren estar en la tele, vos decidiste alejarte a pesar de que ya tenías un lugar ganado. ¿Cómo viviste ese proceso y por qué te fuiste? </b></p><p>—Me costó mucho tomar esa decisión. Ya venía sintiendo la necesidad de irme porque me sentía muy en piloto automático y bastante desalineada con mis sueños o con mis objetivos. Como que no estaba en eje. Y la gente cercana, cuando les comentaba que quería renunciar en ese momento a TN y a Canal Trece, que estoy muy agradecida por todo lo que me dio Artear, fue un momento muy complicado para mí porque se te pone todo el mundo en contra, ¿viste? La familia opina y te dicen: “Che, estás loca, ¿cómo te vas a ir?”. </p><p><b>—O sea, todos te decían: “¡No te podés ir!”</b></p><p>—“No, no te vayas, no te podés ir”. Mi viejo me acuerdo que fue una de las primeras personas que llamé cuando ya tenía la decisión retomada y le dije: “Mirá, pa, te quiero decir esto. No quiero que me digas que no lo haga. Yo ya sé que por miedo me vas a decir no lo hagas. Pero por favor, necesito que me acompañen. Yo ya tomé la decisión, yo sé que tengo recursos para salir adelante. No sé muy bien qué va a pasar. Me estoy tirando al vacío, pero necesito que me apoyen y no que me digan: ‘Che, no lo hagas, no podés, mirá si no funciona’, o cosas así”.</p><p><b>—¿Y qué te dijo? </b></p><p>—“Bueno, está bien”. </p><p><b>—No le quedó de otra (risas).</b></p><p>—No le quedó de otra porque además le dije: “Mirá, pa, yo hasta acá llegué sola”. Sola es un decir, ¿no? Porque te encontrás un montón de gente en el camino que te va ayudando. Pero <b>yo llegué a los medios tirando currículums. </b>Entonces, digo, si insistí, perseveré y lo logré, como logré esto, puedo lograr todo lo que me proponga. Fui con ese discurso bien arriba, que hay días que estoy re en esa de me como el mundo y hay días que no tanto (risas). Pero él me entendió y me dijo: “Sí, tenés razón, está bien lo que decís”. Después mi mamá creo que no me dijo nada en ese momento y mi hermano me dijo que no estaba de acuerdo con la decisión que yo estaba tomando. Y un poco me chocó porque es mi hermano mayor, ¿viste? Como diciendo: “No, no está bueno lo que estás haciendo”.</p><p><b>—¿Cuál es el lado B de la tele que la gente no conoce y que no está bueno? </b></p><p>—La tele tiene un lado B que cuando hacés programas en vivo de lunes a viernes con una exigencia de una carga horaria bastante extensa, y me ha pasado en diferentes medios, no solo del que hablábamos recién, o de trabajar incluso fines de semana, en un momento sentís que no tenés vida. <b>Yo sentí que no tenía vida fuera de la tele</b>. Como que me estaba absorbiendo, chupando el sistema. Y también ahí es donde dije: “Che, ¿mis sueños están acá adentro? No. Entonces, me tengo que correr”. Ese fue el momento de claridad y me sentí un poco rara cuando me fui igual, ¿eh? Es un cambio muy abrupto el de pasar de hacer televisión en vivo todos los días, incluso días del fin de semana, feriados...</p><p><b>—Porque la tele no conoce de feriados (risas).</b></p><p>—Olvidate. Todo eso también me pesaba. Porque me ha pasado de no hacer actividades en familia o con amigas por estar trabajando. Un montón de cosas me perdí un montón por estar trabajando y por esa obsesión de estar, que te lo genera el mismo sistema, ¿no? <i>Workaholic</i> a full. Pero en un momento dije: “Che, ¿por qué yo no me fui a Año Nuevo con mis amigas a Ecuador? Que en ese viaje la pasaron bomba. ¿Y por qué no fui? No, porque estaba trabajando. ¿Y por qué me perdí tal celebración familiar? Y porque estaba trabajando”. Y en un momento dije: “Che, pará. <b>La vida no es el canal de televisión </b>o la vida no pasa por acá, pasa por las personas que tengo alrededor, que amo y que quiero". Me empecé a dar cuenta también de la importancia de cuidar los vínculos. Estoy en una época que lo puedo blanquear esto. Antes, cuando era más chica, yo sabía que era un poco una impostora en los medios masivos de comunicación que hacían noticias. Porque de entrada siempre trabajé en en noticieros. </p><p><b>—¿Y por qué te sentías una impostora? </b></p><p>—Porque yo siempre me di cuenta que mi vibra va por otro lado, no por el lado de las noticias. De hecho soy actriz. Y para mí ahí se chocaban un poco la actriz y la comunicadora. Soy licenciada en Comunicación y era como que las dos cosas no <i>matcheaban</i>. Es como que mis dos profesiones, mis dos vocaciones, no... Yo no me sentía como pez en el agua en los noticieros, aunque muchos puedan decir lo contrario. Justamente porque hay algo de las noticias malas, de las noticias feas y negativas que me hacían mal. Y de eso me di cuenta desde el primer minuto. Pero lo sostuve porque era trabajo, porque obviamente tenía un lugar privilegiado. Me automaticé un montón. También era ganar experiencia en algo que igual es muy interesante, un lugar en el que aprendés un montonazo. Pero en un momento mi cortocircuito fue: “Che, pará, porque sí estoy en la tele, que era algo que sí anhelaba y que sí quería, no estoy en la tele haciendo lo que de verdad quería”. La conducción me encanta, pero más desde el lado del entretenimiento. </p><p><b>—Eso te iba a preguntar. ¿Sentís que quizás si hubiese sido otro formato te hubieses sentido un poco más a gusto o no hubieses tenido que tomar esta decisión? O sea, las noticias son las que en algún punto te invitaron a correrte del medio. </b></p><p>—Sí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SYVALJZKXVDX7KW6JKTN6VZXQU.jpg?auth=3d56bab7d4a911072f58edb3e336503f07e299c4b89ecdf23a6b85b4794bbb44&smart=true&width=5928&height=4032" alt=""Llegó un momento que dije: 'La vida no es el canal de televisión'", confesó Jimena. Fotografías: Maximiliano Luna" height="4032" width="5928"/><p><b>—Estás en un momento de mucho cuestionamiento y a veces hay preguntas que a veces la sociedad o el sistema nos obliga a hacernos... </b></p><p>—Sí, recontra.</p><p><b>—Recuerdo que fuiste una de las primeras en contar públicamente que habías congelado óvulos y más allá de que es algo que se hace desde hace mucho tiempo, vos rompiste ese tabú. Hoy, mirando hacia atrás, ¿sentís que fue un proceso que hiciste porque realmente lo deseabas, porque anhelás ser mamá el día de mañana, o porque sentías que era algo que tenías que hacer?</b></p><p>—En realidad <b>siempre supe que quiero ser mamá.</b> Tengo un grupo de amigas que son un poquito más grandes que yo, o sea, ya tienen 40. Y ellas ya habían vivido el proceso de que una que le había costado bastante concebir, había perdido un embarazo y varias cosas. Entonces, era un tema del que se hablaba mucho en ese grupo. Yo teniendo 30 ya las escuchaba hablar de los tratamientos que se estaban haciendo, y más allá de este caso puntual, el resto se habían acoplado a congelar óvulos. Entonces, yo les empecé a preguntar: “Che, ¿cómo es? ¿Cuándo me recomiendan hacerlo?”. “Y, hacelo, si podés, antes de los 35”, me dijeron. Y cuando renuncio al canal digo: “Bueno, voy a empezar a ordenar mi vida”. Porque había cosas que antes no tenía ni tiempo de hacerlas o de pensarlas siquiera. Entonces, fui, visité a un médico y le pregunté todo. Por suerte no estaba laburando, porque cada un día tenía que ir a la clínica que quedaba en la otra punta, a que me chequeen.</p><p><b>—¿Ibas sola o estabas acompañada? </b></p><p>—No, iba sola. No estaba con nadie en ese momento. Iba sola, pero igual en ese sentido soy un poco rara. No me jode hacer las cosas sola, como que tengo esa personalidad. Incluso si hubiese estado con alguien en ese momento, tal vez hubiera ido sola. </p><p><b>—¿Y te imaginás teniendo un hijo sola? </b></p><p>—Ahora no. De más chiquita era un poco más crazy y en un momento me acuerdo que le había dicho a mi mamá: “Si no me enamoro, má, capaz...”. Pero no, ahora soy mucho más consciente que me gustaría armar una familia. Porque no tengo casos tan cercanos de madres solteras, pero conozco un par de personas que se volvieron locas con el tema. Aunque entiendo que cada uno lo lleva de una manera diferente. </p><p><b>—Nunca hay garantías. A veces tenés un compañero y estás sola igual. </b></p><p>—Sí Te puede salir mal, obvio. Puede pasar. Nada te garantiza nada. Así que no sé, en unos años te cuento. Me gustaría, obvio, ojalá pueda ser mamá antes de los 40, pero no lo sé. Pero una mujer que tiene 35 años sí o sí, inevitablemente se pregunta el tema de los hijos. Tengo amigas que ya saben que no quieren y listo. Pero es un tema de conversación o es un tema que te aparece como un pensamiento. </p><p><b>—Mencionás la maternidad, el cambio de laburo y también me dijiste: “Siento que sigo en crisis y hace muchos años vengo en crisis”. ¿En qué etapa de la crisis estás? Porque va cambiando, ¿viste? El proceso y la búsqueda. </b></p><p>—Sí, va cambiando. La crisis se va transformando en otra crisis. Está buenísimo ser más consciente, pero te lleva a ir más para adentro y decís: bueno, ¿hasta dónde? ¿Hasta dónde voy a llegar con esto? Porque te vas encontrando en el camino con un montón de cosas. Estoy en un momento en el que no paré de buscar, pero sí me ordené un poquito más. Estoy haciendo psicoanálisis y una terapia más sistémica, que sería como constelaciones pero con una terapeuta. Yo creo que estoy en un tema ahí como del clan familiar, de sanar un poco lo vincular, ¿viste? De entender qué pasó en las parejas de mi familia, entender por qué a veces a mí me cuesta un poquito. <b>Tengo como cierto miedo al compromiso, que lo fui observando a lo largo de los años. </b></p><p><b>—Es un re tema ese en nuestra generación. </b></p><p>—Sí. Hay un tema ahí con el amor. Por qué elegís y no elegís a la mejor persona y decís: “Che, ¿por qué elegí a esta persona?”</p><p><b>—O por ahí lo que elegiste hace unos años no es lo mismo que elegís hoy. Y eso es válido también. </b></p><p>—Por suerte, porque se supone que vamos evolucionando y nos vamos transformando. </p><p><b>—¿Y encontraste el </b><i><b>issue</b></i><b> en el linaje? </b></p><p>—Un poquito sí, estoy en esa, justo estoy en ese momento.</p><p><b>—¿Ahora estás sola?</b></p><p>—Sí, más o menos.</p><p><b>—Porque también uno tiene que estar disponible para conocer a un otro, sino no llega. </b></p><p>—Sí, eso es verdad. Pero son un montón de cosas. Yo lo que sí siento es como que quiero trabajar bastante el tema del amor, amor en la familia y el amor propio también, porque es super importante para avanzar en la vida y en todo. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EPZUEM7U6RBEJMGA6UW4XNRQ5U.jpg?auth=73713784afa8479dec75ea43f2d3317ea95192605ab622665e43f4e752441674&smart=true&width=6192&height=4128" alt="“Estoy en un momento de una crisis tras otra y de procesos”, admitió Jime en diálogo con Luli Fernández. Fotografías: Maximiliano Luna" height="4128" width="6192"/><p><b>—¿Has tenido algún desengaño que te ha invitado, después de una herida fuerte, a necesitar sanar? </b></p><p>—<b>Sí, tuve un vínculo bastante tormentoso hace un par de años.</b> Un vínculo bastante como feo, en varios aspectos, que después viéndolo a la distancia, yo decía: “Che, ¿pero por qué elegí a esta persona? ¿Por qué compartí tanto tiempo? ¿Qué onda?” Y me acuerdo que mi astróloga una vez me dijo: “Basta porque perdés energía diciendo por qué. Ya está, ya pasó. ¿Qué aprendiste de eso?” Lo que aprendí es que <b>nunca más voy a caer en las manos de un psicópata,</b> eso seguro, o de una persona manipuladora, porque me doy cuenta a cinco cuadras más o menos. Yo ya veo una persona y tengo el escáner encendido. Aprendés un montón de los vínculos que son tóxicos o que no son sanos, por suerte. Igual siento que es algo que si te querés meter, porque podés vivir en piloto automático y vas por la vida así como si nada. No sé, yo no puedo.</p><p><b> —Igual fíjate cómo nos sale naturalmente el cuestionamiento hacia nosotras mismas. Esto de por qué yo elegí o por qué me quedé tanto tiempo y, en definitiva, el que era un loco era el otro. Pero una busca la responsabilidad propia, ¿no? </b></p><p>—Sí. Es que no podés creer a veces la de quedarte en lugares a donde ya sabés que no es. Porque hay algo que te avisa. Hay algo que te viene avisando: “Che, no es por acá, no es por acá”. ¿Y por qué una se queda en lugares a donde ya no?</p><p><b>—¿Porque tenemos el anhelo de querer transformar la realidad y al otro?</b></p><p>—Claro. </p><p><b>—¿En qué momento de ese proceso, de ese vínculo, entendiste o te diste cuenta que había cuestiones que trascendían lo que es una personalidad difícil? </b></p><p>—No era por el lado de la violencia, era por el lado de la manipulación, que igual es una forma de violencia. Me costó darme cuenta, pero cuando me di cuenta me cayó una lista de cosas…</p><p><b>—¿Y te acordás cuando fue ese momento puntual? </b></p><p>—Sí, cuando me revisó toda la computadora. Toda la computadora, todas las redes sociales, todo, todo, todo. </p><p><b>—¿Y cómo te diste cuenta que había pasado eso? </b></p><p>—Algo que me pareció raro, sentí unas actitudes un poco raras. Olfateé algo y me puse a investigar. Había dejado el historial de cosas que había buscado, en las conversaciones en las que se había metido y el historial me mostró el paso a paso de lo que había hecho en mi computadora.</p><p><b>—¿Y qué sentiste en ese momento? </b></p><p>—Impotencia, pero también alivio porque era lo que creo que necesitaba para decir basta. Porque ya habíamos cortado y estábamos en una cosa ahí medio… Nos volvimos a ver. Viste que a veces pasa y que es lo peor que se puede hacer. Pero pasa. Ahí le mandé un mensaje con el historial y le dije: “Mirá, te olvidaste esto” (risas).</p><p><b>—¿Y qué te respondió? </b></p><p>—No, nada. Yo bloqueé. No recibí respuesta. </p><p><b>—¿Y nunca más la vida te cruzó con esa persona? </b></p><p>—No, por suerte. Ya está. Fue hace algunos años.</p><p><b>—Hay un meme que dice: “Estoy conociendo a mis próximos tres años de terapia”. ¿Sentís que atravesar algo así puede dejarte, de algún modo, anestesiada durante mucho tiempo?</b></p><p>—Y sí, cuesta un poco después entregarse a nuevas historias, a nuevos amores, abrirse. Yo de por sí siento que tengo medio una coraza. Entonces cuando te pasa algo así también te golpea y te genera un cimbronazo que cuesta un poco más porque decís: “Che, me abrí y me pasó esto”. </p><p><b>—Te invito a un juego. ¿Qué tiene que tener el hombre ideal que te encuentre hoy a tus 35 años para enamorarte o para engancharte o para que le des esa oportunidad?</b></p><p>—Hoy dije algo al aire en <b>Infobae en Vivo</b> que me parece que resume un poco todo esto. Medio en chiste dije: “Lo amo a Scaloni”. En realidad, amo lo que representa Scaloni, porque ese tipo de hombre sensible que se muestra vulnerable… </p><p><b>—Hagamos la listita: sensible, real, ¿qué más?</b></p><p>—Líder. Porque para estar con una persona como yo tenés que ser muy firme. Yo también tengo una energía fuerte. Y lo sé… </p><p><b>—¿Sentís que está difícil? Viste que uno escucha mucho esto de “está difícil el mercado”.</b></p><p>—Me matás con esa porque yo vengo de estar en un vínculo, nos separamos y ahora estamos medio como de vuelta. Y no estoy en búsqueda. Además nunca tuve ninguna red social de estas de... </p><p><b>—No sos partidaria de las apps de citas. </b></p><p>—De las apps no soy usuaria, pero me divierte. A veces le digo a mis amigas: “Che, ¿me muestran?” Para joder un rato y hay opciones. Hay que saber buscar.</p><p><b>—Para mí el tema es que hay que tener claro qué es lo que no querés. Ahí ya tenés un filtro importante. </b></p><p>—Sí, tengo un grupo de amigas que son bastante bajativas que dicen eso que vos dijiste de que está difícil. Pero el otro día fui a cenar y nos contaba una amiga que una amiga de ella estaba conociendo gente a través de un pádel especial para ir a matchear. Y vos te ponés colores para identificar. Por ejemplo, verde es estoy para todo. Amarillo es tipo estoy acá viendo qué onda. Es como para ir a tantear y no quedar como tan regalada con el verde. Y ahí después empezás a charlar si pinta, ¿entendés? Hay varias opciones...</p><p><b>—Para cerrar las entrevistas siempre pregunto qué te dirías si pudieras tomarte un mate con tu yo de hace 10 años atrás, pero hoy la voy a cambiar y te pregunto: “Si pudieses volver a tomarte un mate con tu papá, ¿qué charlarías? ¿Qué le dirías?”</b></p><p>—¡Uh! Qué fuerte. Me voy a emocionar... Le agradecería. Ya le agradecí, por suerte en vida, pero por haber sido el mejor (se emociona). </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TDJKXWBRFJCOPHRZ5LD5ZGMFHU.jpg?auth=70c91a0cbc2cfced92789efb8e3d05a3ff8ecb23bf97f2214cddffb6ae806506&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Jimena Grandinetti con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Lola Abraldes entre el shippeo del público y el hate en redes: el detrás de escena de una joven estrella en ascenso]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/25/lola-abraldes-entre-el-shippeo-del-publico-y-el-hate-en-redes-el-detras-de-escena-de-una-joven-estrella-en-ascenso/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/25/lola-abraldes-entre-el-shippeo-del-publico-y-el-hate-en-redes-el-detras-de-escena-de-una-joven-estrella-en-ascenso/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la actriz habló de su experiencia en el rodaje de Margarita, del estrecho vínculo que construyó con Cris Morena y recordó una anécdota ocurrida durante una grabación en Uruguay, cuando un ascensor quedó trabado y se convirtió en una de las historias más comentadas dentro del equipo. Además, se sinceró sobre el impacto de la exposición mediática, los comentarios en redes sociales y el aprendizaje que implicó adaptarse a la fama sin resignar el cuidado de su intimidad]]></description><pubDate>Thu, 25 Jun 2026 12:08:21 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Banco que Margarita y Rey terminen juntos. Yo también shippeo, así que eso es re lindo. Después está el lado feo. Pero con Mori lo he hablado un montón y nos contenemos la una a la otra”, contó <b>Lola Abraldes</b> en una charla íntima con <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p><a href="https://www.instagram.com/lola.abraldes/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/lola.abraldes/?hl=es"><b>Lola</b></a> es actriz, bailarina y cantante. Se formó durante más de siete años en la escuela de actuación de <b>Nora Moseinco</b> y también participó en programas de capacitación artística de <b>Cris Morena</b>, quien la eligió para integrar el elenco principal de <i><b>Margarita</b></i>, que estrena su tercera y última temporada el próximo <b>24 de agosto.</b></p><p>En la ficción interpreta a Daisy, uno de los personajes centrales de la historia, un papel que la convirtió en una de las revelaciones de la televisión argentina. Su desempeño le valió el premio Revelación en los <b>Premios Martín Fierro 2025</b>, consolidándola como una de las jóvenes figuras con mayor proyección de la escena artística local. Además de su trabajo en televisión, participó en producciones de cine, teatro musical y campañas publicitarias, ampliando rápidamente su presencia en la industria del entretenimiento.</p><p>En el plano personal, mantiene una relación con el actor, cantante y compositor<b> Mateo Belmonte.</b> A pesar de la creciente exposición que le dio el éxito de l<i>a serie</i>, la actriz suele mantener un perfil reservado respecto de su vida amorosa y busca resguardar su intimidad de la atención mediática y de las redes sociales.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MVTJAMVWN5BEXIUUUASLNDPAI4.jpg?auth=d8cd31113d8c21eb536ec1077492b00bf541fcca72a81bb67b97a3d6a2b569f0&smart=true&width=1920&height=1254" alt="Lola Abraldes: “Con Marcos nos conocíamos como amigos, pero de a poco empezamos a compartir más tiempo hasta que nos copamos y empezamos a salir"
" height="1254" width="1920"/><h2>Millón de dólares</h2><p><b>—Ya sabés cómo es esta entrevista: cuantas más verdades me digas, más dinero podés llevarte. Así que ¿para qué querés el millón de dólares?</b></p><p>—Estuve pensando un poco, no te lo voy a negar. Hice mi investigación, vi las notas que fuiste haciendo, pero tampoco me quise condicionar. Yo soy muy ordenada, entonces haría una división. Separaría una parte para mi familia, para mis papás, para que tengan una casa divina, con pileta, fondo verde. Para que crezcan y envejezcan ahí, que no van a envejecer todavía porque falta mucho tiempo. Pero para que la tengan y disfruten.</p><p><b>—Que mientras eso llega la pasen muy bien en ese hogar.</b></p><p>—Claro. Y la otra parte para invertir para mí. Primero para un departamento que sea como inversión y en algún momento tener rentas. No sé ni cuánto sería, pero es por ahí (risas).</p><p><b>—Es cuestión de asesorarse, nada más. </b></p><p>— Después, una parte la, la donaría a <b>Manu Lozano</b> de <b>Fundación Sí</b>, que es maravilloso lo que él hace. Así que un poco para él también. Y después lo que resta para viajar, para ir con amigos. Me encantaría ir con todos mis amigos e invitarlos yo. En un delirio irnos de viaje, no sé, por Europa todos juntos o por playas del Caribe. Algo así. </p><p><b>—De todas las personas que se sientan acá, viajar siempre está en el podio. Después diversifican en otras cosas, pero los viajes suelen estar por encima de cualquier compra material, sobre todo cuando son con amigos o en familia. Es una apuesta a una vida de disfrute.</b></p><p>—Sí. Creo que con 100 mil está perfecto porque hay asegurar el futuro también. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Q73ATUVIYVF6TAHYAKW6X3EY2I.jpg?auth=dea67bc239871a0a29807923415b89f00bc33fc48b8892cb686267aca2e1bf3e&smart=true&width=1920&height=1290" alt=""Del millón separaría una parte para mi familia, para mis papás, para que tengan una casa divina con pileta, fondo verde. Para que envejezcan ahí aunque falta mucho tiempo”, expresó Lola" height="1290" width="1920"/><p><b>—Contame un poco cómo estás. Ahora se viene la tercera temporada de Margarita.</b></p><p>—Sí, se viene la tercera temporada con todo. No falta nada, en realidad. Yo pensé que la iban a sacar después y de repente hay fecha y sale ya. </p><p><b>—¿Cómo es trabajar con Cris? </b></p><p>—Es increíble, la verdad. Sé que a veces se dice cualquier cosa, pero ella es realmente tan increíble y nos cuida tanto a nosotros, nos acompaña, está muy presente. Se fija realmente en cómo estamos como personas, obviamente en el producto y en que funcione bien también, que trabajemos bien y seamos buenos profesionales. Pero se fija mucho en nosotros, en vernos bien. Un día, no sé, me ve más triste y me ha pasado que viene y me dice: “¿Qué te pasa?” “Nada, Cris”. “Sí, ¿qué te pasa?" Y le importa cómo estás y se preocupa. Lo valoro un montón eso de ella y es relindo sentirla tanto. </p><p><b>—Es muy generosa con lo que te enseña, también. </b></p><p>—¡Uf! Sí, aprendimos mucho de ella el oficio. Y yo lo he escuchado mucho de todos los que han trabajado con ella. Bueno, lo han dicho ustedes con Casi Ángeles...</p><p><b>—Es algo que sucede y que vas a capitalizar toda tu vida. Más allá del éxito que puedas tener en un proyecto, lo valioso es la disciplina que incorporás y todo el trabajo que hay detrás. No se trata solo de la disciplina, sino también de cómo te tomás el trabajo y la responsabilidad de hacer brillar tu interior como artista.</b></p><p>—Sí y convivir bien con el resto del equipo. Te enseña mucho eso de que no sos vos solo, es un equipo el que está grabando, poniendo la luz y es igual de importante que vos. Entonces creo que todos, a medida que fuimos pasando los meses grabando ahí con ella, que el que estaba en las suyas, se iba acomodando y que entendía la dinámica de grupo y nos iba encarrilando a todos para laburar bien, como se debe y como corresponde. Eso es relindo.</p><p><b>—En todo ese tiempo de giras, convivencia y grabaciones, ¿tenés alguna anécdota graciosa o algún secreto compartido con otro famoso que te animes a contar?</b></p><p>—¡Uh! Me encanta. Y además, medio que todos los chicos del elenco con los que me relaciono son todos famosos, así que cuentan... Una anécdota con los chicos que fue ocultada durante mucho tiempo es que cuando estábamos grabando la primera temporada en Uruguay, hacíamos muchas jodas en el subsuelo, que le decíamos el búnker. Grabábamos toda la semana, hasta los sábados. Y ese día a la noche era jodita. Porque el domingo era el día que teníamos libre en general. Un día nos cebamos y empezamos a invitar a mucha gente del equipo. El tema es que, al ser en el subsuelo, todos bajaban por ascensor y eran muchos. Entre ellos estaba <b>Laura Fernández</b>, la productora, y mucha gente que tenía que estar sana y salva, ¿viste? Pero el ascensor se quedó trabado con ellos en el medio. Tuve que ir afuera a llamar a los bomberos. No los podían sacar, queríamos abrir la puerta y el ascensor se iba bajando...</p><p><b>—Muy peligroso. ¿Cuánto tiempo estuvieron ahí adentro? </b></p><p>—Más de media hora estuvieron y era mucha gente en un ascensor que no era para tanta gente. Con los chicos decíamos: “Nadie se puede quedar encerrado, pero la productora ejecutiva no puede quedarse ahí de ninguna manera. ¡Se nos arma un kilombo!”. Entonces, lo mantuvimos oculto entre nosotros un tiempo y después, bueno, fue saliendo a la luz. Le contamos a Cris, se mató de risa, no pasó nada. </p><p><b>—Aparte era cómplice de ustedes. Ella tampoco quería que se entere. </b></p><p>—Claro. Estaba también <b>Susana Fernández</b>, la vestuarista de toda la vida de Cris. Y era: “¡Uy! Nos van a matar”. Y al final no fue tan grave cuando se enteraron, pero fue oculto durante un tiempo (risas). </p><p><b>—¿Quiénes lideraban la rescatada? </b></p><p>—Yo llamé a los bomberos. Fue un caos. Mateo también estaba ahí presente. Se reía un poco, pero estuvo conteniendo a los que estaban adentro. Todo el hotel espiaba el ascensor a ver qué pasaba y ellos ahí adentro. </p><p><b>—¿Qué es lo más divertido que hacían en esas juntadas de los sábados?</b></p><p>—Muchos juegos. Había un punto de la noche en el que ya era música y bailar, pero muchos juegos entre todos. Como era también la primera vez que convivíamos tantos meses, estábamos en nuestro mayor momento de familia, muy unidos, en una relación muy simbiótica, todos juntos. Era jugar y estar tentados. Jugábamos a dígalo con mímica durante dos horas...</p><p><b>—¿Cuál es la mayor locura que hizo un fan por vos? </b></p><p>—¿Locura linda o locura fea? </p><p><b>—Las dos. </b></p><p>—Locura linda... En Uruguay venían mucho a la puerta del hotel a recibirnos, a esperarnos los domingos y demás, y ahí teníamos un momento de contacto lindo con ellos. Siempre es lindo, ¿viste?, cuando tenés un ratito para conectar de verdad y escuchar al otro. Porque a veces en la vorágine, no sé, me están tironeando para entrar y yo saludo de lejos. Pero a veces cuando puedo conectar, es lindo. Ahí estaban presentes y nos hacían regalos desorbitantes que no se explican. No hay algo en particular, sino como muchas situaciones en las que conecto y en las que nos traen cosas como muy pensadas. Hace poco me trajeron un grupo de chicas muy amorosas, como un cuadro muy lindo, con una foto mía en el que apretabas un botón y salía un audio de recortes de cosas que he dicho con Soñadores y un tema de Margarita de fondo. Lo empecé a escuchar adelante de ellas y me puse a llorar por el amor que tenía ese regalo. Era pensado y eso fue muy lindo.</p><p><b>—Aparte es muy creativo. </b></p><p>—Re. Te regalan unas cosas... Bueno, vos sabrás… Y después ha habido ocasiones feas en las que te persiguen. Cuando es desde el amor, obviamente es lindo, cuando no es desde el amor, te sentís incómoda. </p><p><b>—¿Te ha pasado una persecución desde un lugar más obsesivo?</b></p><p>—Sí estando en la casa de mi pareja, en el departamento, en el edificio, que ves que te están siguiendo, que te vas enterando que te sacan fotos.</p><p><b>—¿Pero mientras estaban yendo hasta el departamento con el auto? </b></p><p>—No, adentro. </p><p><b>—¿Vecinos del edificio? </b></p><p>—No sé. No sé si vecinos o no, pero lo he sentido y después me he enterado que sí que nos estaban persiguiendo. Y no desde el amor, porque te das cuenta...</p><p><b>—Aparte es un terreno muy íntimo el hogar de uno.</b></p><p>—Sí. Me asusté con eso y de ver que te están sacando fotos desde lejos. Estás en el balcón y ves desde lejos que te sacan… Eso fue más que nada al principio. Hace un tiempo me daba más miedo que ahora. Después empiezo a ver entrevistas de ustedes en la época de Casi Ángeles y entiendo que era normal, porque les pasaban también cosas insólitas...</p><p><b>—Sí, a todas las personas públicas que estamos en un momento de exposición en un programa que la gente consume mucho, eso a veces se genera en ciertas personas, pero igual no está bueno. Siempre hay que hablarlo y hacer hincapié en que la gente no sea cómplice y que haya también una comunidad que nos proteja un poco de esas cosas, ¿no?</b></p><p>—Sí, pero después es tanto más el amor que esas cosas feas no me opaca todo lo lindo. Pero bueno, ha habido veces que digo: “¡Qué miedo!”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GF3T5Z7B4NE5RFQZJWZOTACFXQ.jpg?auth=30e654f7c7dde4d6536d7148f8545331fc401592799d7e848aabf080276c906a&smart=true&width=1920&height=1267" alt="“Con el tiempo empecé a ver lo negativo de las redes y entendí que puede doler más de lo que uno imagina", confesó la actriz en diálogo con Emilia" height="1267" width="1920"/><p><b>—¿Alguna vez quisiste tirar la toalla? ¿Alguna situación te llevó a querer dejar todo?</b></p><p>—Han habido ocasiones. Siempre en el fondo supe que no, pero me pasó dos veces. Desde chica, toda mi vida hice castings y tuve la suerte de trabajar bastante. Pero hubo muchísimos más no que sí en el mundo del casting y de la actuación. </p><p><b>—Como todo en esta profesión son más los no que los sí...</b></p><p>—Y en general me lo banqué bastante bien, siempre muy contenida por mi familia. La única vez que dije: “Bueno, ya está”, me duró una noche, literal, pero fue cuando hice el segundo casting para Margarita, antes del taller. Me dijeron: “Nos encantó tu casting, pero vamos a seguir con otra gente. Cualquier cosa te llamamos”. Esa primera noche, después de leer el mail, busqué arquitectura en cualquier universidad y dije: “Ya está, no estoy para esto”. <b>Mi gran sueño de toda la vida era trabajar con Cris</b> y tener ese no fue el primero o el único que me pegó muy fuerte. Al día siguiente me levanté y volví a estudiar con todas las ganas y ya se me había pasado. Después, por suerte, me llamaron para decirme que al final me querían ver en taller. Pero esa noche fue tipo llanto, universidad de derecho o cualquier otro lado. Y después no es tirar la toalla, pero sí el año pasado fue la primera vez que me encontré con el lado negativo de todo lo lindo, que tal vez antes de entrar a este mundo ni te lo imaginás. Yo lo veía de afuera y pensaba que era todo pétalos de rosas. Y de repente el año pasado me encontré con cosas feas que me hicieron vivir mucha angustia, muchas noches triste, llorando...</p><p><b>—¿Qué cosas? </b></p><p>—Por primera vez me encontré con lo negativo del mundo de las redes. Sabía que existía, solo que yo no lo había vivido, entonces no lo creía tan grave. Era tipo: “Qué te va a joder lo que te digan”. Y de repente me lo dijeron a mí y me jodió. </p><p><b>—Porque la gente a veces es muy cruel y no tiene filtro. Van a un lugar muy crudo, que si te toca algo que no tenés muy trabajado, descubrís algo que por ahí te sobrepasa. </b></p><p>—Sí, re. Definitivamente no lo tenía trabajado y hasta poder hacer ese proceso en terapia y demás, lo sufrí mucho. Por suerte con mucha compañía de la gente que quiero, de mi familia, de Mateo, de mis amigos. Pero sí me acuerdo de alguna que otra noche en particular en la que dije: “Bueno, evidentemente no lo puedo soportar, ya está. No trabajo más de esto”. </p><p><b>—Pero ¿qué es lo que más te dolió que te hayan dicho? </b></p><p>—No hubo algo particular. Hubo como un momento en un nicho, que después le contás a cualquier otra persona y nadie tiene idea, porque no es algo masivo ni por supuesto real. Pero era gente que buscaba herir y decía de todo, lo que se te ocurra. Era criticarme por mi físico, mi personalidad, mi talento, todo, todo. </p><p><b>—Claro. Todo tu ser, completo. </b></p><p>—Sí, todo. Ahí viví mucha angustia. Y de a poco lo pude ir manejando y ahora me siento mucho más segura, más fuerte con eso. Obviamente, algún día te puede angustiar algo porque somos humanos. Pero ya jamás se me cruza por la cabeza dejar de hacer esto que amo.</p><h2>Yo nunca nunca</h2><p><b>—Vamos a continuar con este juego que es el “yo nunca”. Yo me imagino que esto en los sábados que hacían juntadas en Uruguay, se habrá jugado mucho…</b></p><p>—Sí, se ha jugado. Por supuesto. </p><p><b>—La primera dice: “Yo nunca, nunca oculté una relación”. </b></p><p>—¡Son muy personales estas preguntas! (risas). Bueno, sí, bastante tiempo.</p><p><b>—¿Cómo empezó esa relación? ¿Dónde arrancó? </b></p><p>—Con Mateo fuimos amigos durante un montón de tiempo en<i> Otro Mundo</i>, en la escuela de Cris. Antes del taller. </p><p><b>—Contamos que Cris siempre hace esto cuando está formando un elenco o está por armar un elenco de una ficción, hace unos talleres previos donde forma más intensivamente a chicos y chicas que les interesan como para que formen parte del cast. </b></p><p>—Sí. Taller largo, de mucho tiempo. Y antes del taller nosotros ya cursábamos no juntos, pero en distintos grupos. Ya nos conocíamos, hacíamos un montón de planes con nuestro grupo y posta éramos amigos. Obviamente, me parecía un bombón, pero siempre desde el lado de amigos. Y de repente dije: “¡Ah!”. Y bueno, él evidentemente hizo lo mismo y antes de empezar a grabar, empezamos a salir. Y ahí también nos veíamos mucho más porque estábamos muchas horas. Él también casteaba en un momento para Merlín, que es un personaje que tenía muchas escenas conmigo. Entonces, casteábamos juntos. Empezamos a compartir más tiempo del que ya compartíamos y nos empezamos a copar y a salir. Después también la convivencia en Uruguay nos unió mucho más. Nuestras habitaciones estaban al lado. Y las otras eran las de Toti y la de Mori. Bueno, nos enganchamos y durante mucho tiempo no lo pudimos contar o preferíamos no hacerlo por cosas que hablábamos con el equipo, que nos decían: “Mejor que por ahora no”, para mantener el mundo de la ficción. </p><p><b>—La magia de la ficción por arriba de la realidad que sino después empieza a pesar más lo real. </b></p><p>—Claro. </p><p><b>—Quiero que me cuentes cómo fue la primera cita entre ustedes dos. ¿Quién le dijo primero al otro “hola” con una intención un poquito más picante que lo normal?</b> </p><p>—No tuvimos una cita oficial. Eso fue al tiempo de salir. Nos veíamos mucho en oculto. Sabían nuestros más cercanos. Yo le había contado a Mori al toque. Mate a Toti y a Tomi, que estábamos todos en el mismo piso. Pero después al resto tratábamos de no contarlo por miedo a... </p><p><b>—Que se divulgue, que opinen... </b></p><p>—Sí, yo decía vamos a convivir con mucha gente. Mirá si después no me copa y hice quilombo. Ambos queríamos el bienestar del grupo. </p><p><b>—¿Y en qué momento uno le dijo al otro: “Me pasa algo con vos”? </b></p><p>—Primero en una fiesta en la que nos encontramos, hubo ahí un lindo beso.</p><p><b>—¿Quién se lo robó a quién?</b></p><p>—Fue mutuo. Creo que él, pero fue mutuo. Una charla en la que se empiezan a tirar palitos y demás y bueno, beso. Fue una fiesta en mi casa y esa noche se quedaron a dormir Mori y Anto y ya les dije: “Chicas, estoy cag*da con esta situación”. Pero después ya fluyó y la primera cita fue salir a comer en Uruguay en la primera temporada, que él me invitó. Fuimos a comer entre un día de rodaje y el otro, que era poco el tiempo que teníamos para descansar. Dijimos usemos este tiempo para ir a comer y hacer un plan y estábamos chochos. Pero ya la verdad es que convivíamos mucho en el día a día, entonces no es que fue conocernos en una cena. <b>Ya nos conocíamos muchísimo. </b>Estuvimos mucho tiempo sin poder contarlo, hasta que el año pasado nosotros seguíamos mucho los pasos de Mori y de Toti, que son los protagonistas. Si ellos no lo podían contar, nosotros tampoco. Y un día Mori me dice: “Che, lo hablé con Cris, lo hablé con la producción y me dijeron que sí”. Yo le digo: “Mate, es la nuestra”. Queríamos ir de viaje y no podíamos porque era imposible organizarlo sin que se sepa. </p><p><b>—Claro, te limitaba mucho. </b></p><p>—Entonces fuimos y también. “Che, ¿podemos?” “Sí, chicos, obvio, no pasa nada”. Listo. Sacamos pasajes... </p><p><b>—¿Qué te enamora de él?</b></p><p>—La verdad no quiero decir todo porque es muy cliché, pero posta que es todo. Nos enseñamos un montón entre nosotros, nos acompañamos mucho, vivimos mucho esto nuevo juntos y él realmente es un amor, me acompaña tanto, es genuinamente muy bueno, es buena madera, ¿viste? Lo hablo mucho con mi mamá, con mis amigas: <b>“No tiene maldad este chico, es bueno posta”.</b> Me acompañó un montón en todo esto que te contaba del año pasado. Estaba siempre ahí al lado mío, se quedaba despierto toda la noche acompañándome. Es muy gracioso, nos reímos mucho juntos y nos acompañamos. Creo que eso es re lindo. </p><p><b>—¿Y cómo es la amistad que tenés con Mora? </b></p><p>—Es hermoso todo con Mori.</p><p><b>—¿Desde hace cuántos años se conocen? </b></p><p>—Desde 2022 que hicimos taller. Nos conocimos ahí. Ella no estaba en OM, yo sí. Entonces cuando entró compartíamos muchas escenas también y yo muy pesada porque que quería quedar le decía: “Mori, ¿nos quedamos después de hora a ensayar la escena, la grabamos y se la mando a Ceci, que era nuestra coach actoral, para que me corrija?”. Y Mori: “Sí, re obvio”. Y como ella vivía en La Plata, se empezó a quedar mucho a dormir en mi casa para estar más cerca en taller y nos empezamos a llevar muy bien. La verdad, nos estallamos de risa juntas. Viajamos varias veces, nos fuimos a Disney dos veces juntas. También nos acompañamos mucho en los momentos más difíciles de cada una con exposición y demás. Eso también une un montón, poder acompañar en lo lindo y en lo feo.</p><p><b>—¿Y cómo manejan las expectativas del público en torno a la relación entre sus personajes? Porque, aunque la gente conozca la realidad de ambos, imagino que muchos desean que esa historia de ficción se haga realidad y que ellos terminen juntos también fuera de la pantalla</b>. <b>¿Cómo lo manejan?</b></p><p>—Yo creo que muy maduramente para el nivel de violencia que a veces se genera en las redes. Porque hay muchas cosas que son desde el amor, que es hermoso, yo también, desde antes de que salga Margarita banco que Margarita y Rey terminen juntos, ¿viste? Yo también shippeo, así que eso es re lindo. Después está el lado feo de los comentarios. Con Mori lo he hablado un montón, conteniéndonos entre nosotras: “Che, ¿Estás bien con esto? ¿Necesitás esto?”. Yo diciéndole a ella o ella a mí, y las dos somos muy profesionales en ese sentido. Y sí, obvio, todo lo que es ficción está perfecto. <b>Es mi mejor amiga, yo confío en ella, soy su mejor amiga, ella confía en mí. </b>Como que no hay nada a nivel personal que a nosotras nos pueda afectar el vínculo. Es simplemente no creerme lo que me dicen de ella en las redes y ella no creerse lo que le dicen de mí. Y las dos estamos muy plantadas en eso. Y es difícil porque también plantean mucha competencia entre nosotras dos, ¿viste? </p><p><b>—Es un ejemplo re lindo para todas las chicas y chicos que ven la serie. ¿Sentís esa responsabilidad de lo que hacés o decís pensando en que sos un ejemplo para muchos? </b></p><p>—Sí. Lo veo como una responsabilidad. Pero me gusta marcar la diferencia entre presión y responsabilidad. Soy consciente de lo que digo, de cómo lo digo, de lo que muestro. Estoy atenta a eso porque voy por la calle y las niñas que se ponen a llorar pueden tener entre tres y 30 años. Entonces, toda esa edad en el medio abarca gente que se puede influir mucho por lo que vos hacés o dejás de hacer. Entonces, trato de cuidarme en ese sentido y dar una linda imagen. Me ha pasado mirar algún video en el que comentan cosas muy feas sobre mi cuerpo y demás. Y yo silencio el comentario, no porque me joda lo que me dicen sobre mi cuerpo, sino porque no quiero que otra nena vea eso y diga: “Ah, mirá, le están diciendo tal cosa, entonces eso está bien o está mal”. No voy a influir a alguien con esto, entonces lo borro o lo silencio. </p><p><b>—No querés darle espacio en tus redes, pero es un tema polémico. Es muy fuerte porque puede meterse en lo más profundo de una persona y afectar su autoestima. Me imagino que el </b><i><b>hate</b></i><b> también te habrá dolido mucho, entre otras cosas, ¿no?</b></p><p>—No me afectó tanto de lo que me dicen sobre el cuerpo, la verdad. Sé que estoy sana, me hago estudios, mi cuerpo está bien, mis números, mis valores están bien. </p><p><b>—Me parece perfecto y es un mensaje en sí mismo cuando vos no das lugar a que se generen esos debates. </b></p><p>—Sí, sobre todo por la audiencia que te está mirando. Cuido de esas situaciones. Me parece lo más lógico y responsable.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/AOI7VMKTCNAIRGSPP7FIWT2W4Y.jpg?auth=2001ef16159fdb070507ab13e1894c608d44fbf7f6949223b2579501f8172021&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Lola Abraldes en Casino Deluxe con Emilia Attias - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Martín Souto: el programa que lo acercó a Maradona y Messi, cómo lo ayudó el psicoanálisis y cuál es su nuevo proyecto]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/23/martin-souto-el-programa-que-lo-acerco-a-maradona-y-messi-como-lo-ayudo-el-psicoanalisis-y-cual-es-su-nuevo-proyecto/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/23/martin-souto-el-programa-que-lo-acerco-a-maradona-y-messi-como-lo-ayudo-el-psicoanalisis-y-cual-es-su-nuevo-proyecto/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, el reconocido periodista contó cómo surgieron El Aguante y Paso a paso y cómo impactaron en su vida y su carrera. Las imperdibles anécdotas con Diego y Leo]]></description><pubDate>Tue, 23 Jun 2026 05:23:25 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Martín Souto</b> trabaja desde muy joven como periodista y productor. Fue uno de los pioneros de <i>TyC Sports</i>, ya que ingresó a la señal deportiva desde antes de su salida al aire, en septiembre de 1994. En sus comienzos produjo los programas más importantes del canal y más tarde fue el mentor de dos envíos emblemáticos: <i><b>El Aguante</b></i><b> y </b><i><b>Paso a paso.</b></i><b> </b></p><p>De 53 años, Souto es uno de los pocos periodistas que reconoció públicamente su simpatía por un equipo: Boca Juniors. Por estos días, trabaja en <i>ESPN</i> y lanzó su propio canal digital de contenidos, <i>Mundo Souto.</i></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QLA6QUS6P5H3NHCG4JEK2B5S2E.jpg?auth=f354057f19b54a7fe069c50955440b2727ad203c75c5c4841fad9a47dfde237d&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Martín Souto tiene una larga trayectoria como periodista y productor" height="1081" width="1920"/><p><i><b>-¿Jugás dos o tres veces por semana al fútbol?</b></i></p><p>-Sí, me gusta mucho jugar a la pelota. Y fui como invirtiendo la carga. Capaz que antes yo me perdía de jugar por ver fútbol, ahora ni loco.</p><p><i><b>-Y estás impecable para jugar, que eso no es poco. </b></i></p><p>-Sobre todo para lo viejo que estoy (risas)</p><p><i><b>-Pero estás muy bien para jugar...</b></i></p><p>-Disfruto mucho jugar, no me interesa tanto ganar, no me amarga perder. Me gusta el juego, lo lúdico, la expresión del niño. Eso me encanta.</p><p><i><b>-¿Cómo te llevás con la Selección? Vos viviste toda la época de los palos al equipo, a Messi...</b></i></p><p>-Me trataban de mufa. Vi todas las finales perdidas. Empecé a ir a los mundiales a laburar en el 98, en Francia. Me banqué todo, pero bueno, también soy de la generación que vio los tres mundiales. <b>Yo soy tricampeón de verdad. Yo tenía seis años en el 78, en el 86 tenía catorce, lo disfruté una banda, y en el 2022 ya más grande, te agarra distinto. </b>Pero lo que celebré mucho también, además de que Argentina sea campeón del mundo, es que sea campeón Messi. Porque siempre fui muy hincha de Leo y además la posibilidad del vínculo que pude tener con él hizo que sea mucho más hincha todavía de la Selección. </p><p><i><b>- Hubo una época en que lo mataban a Messi y vos en ese momento lo defendías, ¿cómo recordás eso?</b></i></p><p>- Me acuerdo que una vez que Juan Pablo Varsky, a quien quiero, respeto y admiro dijo que<b> “discutir a Messi es un sinónimo de imbecilidad”</b>. Fuertísimo y casi que lo comparto. Pero bueno, entiendo que también esto es subjetivo y todos nos equivocamos con los futbolistas. Acertamos y nos equivocamos. Yo también he cuestionado a futbolistas que después la rompieron toda. Pero Messi... es que es tan grosero lo bueno que era, que para mí había algo emocional en quienes lo criticaban. También a veces me ha pasado, me dan ganas de decir, y lo he dicho, tipo: <b>“Maestro, ¿vos criticabas a Messi y seguís hablando de fútbol con una autoridad? Bajá un poquito el copete..."</b> Si vos criticabas a Messi, que es el mejor de la historia, el más ganador, el más indiscutible, y lo criticabas con una crudeza, que decían: “No puede jugar más en la selección, este no es argentino, que se vaya a jugar a España”. Deberías bajar un poquito y ser un poquito más humilde a la hora de hablar de fútbol, porque tanto no sabés. </p><p><i><b>- Estamos un poco en esa moda de “se dice lo que se dice y pasa de largo”, ¿cómo te llevás con eso? Porque vos sos también de la otra época</b></i></p><p>-Hoy todo es más efímero, más fugaz. Es como que la gente se olvida quién dice qué. Hay tanta información, tanta comunicación, que la gente se olvida un poco. Me parece comprensible también. No es que me moleste ni me pongo en policía. Cada uno que opine lo que quiera.</p><p><i><b>-Hablame un poco de dos productos que vos creaste, El Aguante y Paso a Paso, que están tan metidos en la argentinidad</b></i></p><p>-Una cosa que me pasa últimamente es que me quedo con los nombres, con el simbolismo, con la simbología de los nombres. <b>A mí todo lo que tiene que ver con el tema de las palabras me atraviesa, porque yo ejercité durante diez años el psicoanálisis como disciplina, la única disciplina importante que creo que tuve en mi vida y que me cambió mucho la mirada. La forma de ver, de pensar y de sentir, inclusive. </b>Y bueno, la simbología de las palabras. <i>El Aguante</i> es como lo que tuve que hacer, es curtirla, bancarla. Y el <i>paso a paso</i> es como ir de a poquito. Siento que fui creciendo muy de a poco. Yo siento que podés envejecer o crecer. Y con cincuenta y tres años me siento mejor que cuando tenía veinte o treinta. Literal, de verdad, no de la boca para afuera. Lo siento en cuerpo y alma y para mí esos dos programas fueron muy importantes, porque primero que me cambiaron mi modo de vivir, y segundo, porque siento que con <i>El Aguante</i> mostramos algo que nadie mostraba, que era cómo el hincha también juega en Argentina y es determinante. Me acuerdo que una vez un amigo dijo que lo estaba viendo y cuando lo vio dijo:<b> “¿Cómo no se me ocurrió?”. </b>Porque claro, era algo que estaba ahí. Nosotros queríamos hacer un programa con amigos, como Pablo González, nos gustaba mucho la música, la música y el fútbol, el rock, y empezamos a ver que teníamos muchas secciones que no sabíamos todas las canciones, íbamos a todas las canchas, nos gustaba ir. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/J672GUOQJ5GULGR6NBY2544NLI.jpg?auth=1791de38ac85f2df54eb6ce2daeaccb1042da75ea4e34bed90d563af4fb7ea8d&smart=true&width=1920&height=1081" alt="Martín Souto es el mentor de dos programas emblemáticos: El Aguante y Paso a paso" height="1081" width="1920"/><p><i><b>-Lograron que hinchas de un equipo sepan las canciones de otros y las canten con alegría..</b></i></p><p>- Me acuerdo que un productor amigo me contó que en el viaje de egresados de él en Bariloche estaba sonando <i>Suavemente</i>, de Elvis Crespo, y era una canción de la hinchada de Cambaceres. Me contó que todo el boliche la sabía y se puso a cantar la canción de Cambaceres... <b>Mi amor por </b><i><b>El Aguante</b></i><b> es también porque se acercaron ellos a mí, Diego (Maradona) y Leo (Messi). Maradona me habló a mí por </b><i><b>El Aguante</b></i><b> cuando viajé a Cuba en el 2000, en el mismo avión que él, de casualidad.</b></p><p><i><b>-¿Cómo fue eso?</b></i></p><p>-Yo me iba de vacaciones el año 2000 a Cuba y estaba ahí mi ex suegra, planchando una camisa en mi departamento y veo en la televisión que dicen: “Mañana, 18 de enero, cero cuarenta y cinco, Diego Armando Maradona parte rumbo a Cuba”. Era mi vuelo. Me acuerdo que estaba Germán Paoloski de notero. Llego y me dice: “¿Cómo conseguiste?”. Le digo: “No, boludo, me voy de vacaciones”. Una suerte insólita. Subo al avión, estaba Diego. Me viene y dice: <b>“¿Qué hacés Aguante acá?”. Digo: “Me voy con vos, Die”, y no sé qué, “No, me voy de vacaciones”.</b></p><p><i><b>-¿Y cuándo te dice eso, ya sabías, o intuías que veía El Aguante o que sabía de qué se trataba? </b></i></p><p>-Es que él me dijo: “¿Qué hacés Aguante acá?”. Fue una experiencia hermosa. Cubana de Aviación no tiene primera, pero Diego iba en el asiento uno. Todos igual en el avión. Y yo estaba al fondo. Me senté. En un momento dije: “Bueno, voy a ver a Diego”. Y cuando lo voy a ver a Diego, estaba acostado en los tres asientos, porque viajaron él, Claudia y Guillermo Coppola, nada más. Diego estaba tirado en los tres asientos y dije: “Bueno, está durmiendo”. No lo quise molestar, te imaginás. Me di vuelta y dije: “Bueno, no me toca”. Y me quedé sentado y me puse como para dormir. <b>Y siento un loco que viene cantando una canción de Vélez, que estaba en ese momento primera en el ranking del</b><i><b> </b></i><b>Aguante. No me acuerdo ni cuál era. Y todo el avión mirándolo. Y Diego, que eso habla también de la humildad de Diego, vino él solo, porque quería hablar con el de </b><i><b>El Aguante</b></i><b>. Y Diego estaba sedado, estaba empastillado, medicado, porque había tenido el episodio de Punta del Este. Y viene, se sienta Diego, se pone así en cuclillas y se me pone a hablar de </b><i><b>El Aguante</b></i><b>. Yo no lo podía creer, Juan. Diego para mí es lo más... Mi objetivo de vida es ser el uno por ciento de Maradona, ¿entendés? Fue mi ídolo de toda la vida, lo amo. Para mí es el ser humano más hermoso de la historia. Y que Diego viniera y me diga: “Averiguá dónde voy a estar”. Ni él sabía dónde iba (risas). Al final va a la famosa Las Praderas. “Averiguá dónde voy a estar y venite a verme”</b>. Y eso hice. Y estuve el día que se tiñó de naranja. Comí con Claudia, don Diego, doña Tota, Guillermo. Estaba el Negro Luengo, el famoso fotógrafo de Gente, que estaba con él...</p><p><i><b>-Una hermosa historia</b></i></p><p>-Una cosa insólita, vi cosas... Diego se acababa de teñir de naranja el pelo y se metió rápido en la habitación, tenía un gorrito piluso. Y yo vi como Doña Tota le dice a Guillermo: <b>“Coppola ¿se tiñó? Porque si se tiñó, me voy” (risas).</b> Te lo juro, Juan. Yo ahí tipo: “Uy, no”. Y Guillermo, grande, le dice: <b>“No sé, Totita, pregúntele a Diego”</b>. Y se va, haciéndose el boludo. Y todos sentados a la mesa, nos hacen pasar al comedor y Diego, que no venía. Después viene Diego con el gorrito piluso y queda en frente de doña Tota, sentado. Yo estaba al lado de Claudia, creo, y Diego ahí. Y Diego agarra, los mira así, desafiante, ¿viste? ¡Pa! Y se saca el piluso. Y don Diego hace así (el gesto de taparse la cara con las manos). Y Diego se levanta y la agarra a Tota y le da besos, la abraza. Y ya está. </p><p><i><b>-¿Y la de Leo Messi cómo fue?</b></i></p><p>-Yo siempre hablé maravillas de Leo. Cuando apareció en el Mundial Sub 20 de 2005, dije que después de Maradona era el mejor futbolista que yo había visto. Estuvieron Caniggia, Batistuta, Verón, Ortega, Riquelme, Saviola, Aimar... pero dije: <b>“Después de Diego, el mejor que vi de los que salieron es este pibito de dieciocho años”</b>. Lo dije en el momento, porque me volví loco, no podía creer las cosas que hacía. Y bueno, lo empecé a bancar ahí y ellos miran todo, la familia, saben. Y Pablo González pegó muy buena onda también cuando era chico Leo. Después yo tengo un amigo que vive en Barcelona, que tenía buena onda con Leo, y en el Mundial 2010 hablamos y Leo me prometió la camiseta del partido con Grecia, el día que hace el gol Palermo. No me la pudo dar porque no me dejaron llegar hasta donde estaba, pero empezamos a generar ese vínculo y en 2011, en la Copa América de Argentina, el partido con Costa Rica, yo voy al campo de juego, me mando por la manga y Leo me da la camiseta. <b>Me ve y me dice: “Acá está la que te debía”. Me la da y yo le digo: “Gracias, Leo”. Y él me dice: “No, gracias a vos”. ¿Cómo gracias a vos? Claro, porque yo lo había bancado mucho en algunos momentos más malos, y él lo sabía. </b>Y bueno, después en 2013 yo viajé a hacer una nota conjunta con algunos colegas y compañeros y amigos a Barcelona y ahí lo esperé en la puerta. Y Leo, cuando me ve, me da un abrazo...<b> “¿Por qué me da este abrazo?”, me dije. Hacemos la nota y cuando terminamos me dice: “¿Qué hacés vos, te vas?”. “Sí, me voy”, le digo. Era una nota en viaje rápido. “Sí, me voy a la noche”. “Quedate”, me dice. El </b><i><b>Cholo </b></i><b>Sottile, amigo, abrió los ojos así (hace el gesto con las manos). Llamé al jefe de producción, le digo: “Che, me quedo”. Entonces le digo a Leo: “Pero te tengo que hacer una nota”. “Sí, boludo”, me dice.</b> Y fuimos a comer esa noche con mi amigo. Hablamos de todo. Un nivel de confianza que yo no entendía. Y claro, después de eso aparece un video en redes, en <i>YouTube</i>, donde Leo está en el 99, en el viaje de egresados de séptimo grado, con doce años, todavía viviendo acá. Y uno de los coordinadores le dice algo de si juega al fútbol, Leo mira la cámara, Messi, y dice: <b>“Aguante la Lepra y aguante </b><i><b>El Aguante</b></i><b>”</b>. Era muy común decir aguante el equipo y aguante <i>El Aguante</i>. Ahí me di cuenta que el <i>Enano</i> me miraba en Rosario en televisión, ¿entendés? Digo: <b>“Bueno, me tocó, me tocó”</b>, qué sé yo, me iluminó el universo. </p><p><i><b>-¿Te sentís reconocido? ¿Te sentís bien con los colegas, con la gente?</b></i></p><p>-Sí, súper bien. Siempre he sentido que los productos que hice tuvieron buena aceptación en su momento y que tenían, digamos, como buena leche. Después, a partir de haber dicho públicamente que soy hincha de Boca se genera un hateo medio inevitable. Pero en la calle, en lo cotidiano, en los lugares, jamás tuve un problema. Y yo me expongo públicamente, salgo, me gusta salir de noche. No vivo en un barrio cerrado, nunca en mi vida. Yo estoy siempre en la calle. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PMK3YGTE6FH6VNCEJHINFULSIU.jpg?auth=66286e9bcb3b60e29a33e27d53c85a487185bb4d65f38e943e737892b2a81a6f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Martín Souto fue un férreo defensor de Lionel Messi desde el principio" height="1080" width="1920"/><p><i><b>-Está bueno este mensaje, porque muchos colegas no se animan a decir de qué cuadro son hinchas. Sí a lo mejor en las redes es distinto, ¿no?</b></i></p><p>-Sí, en redes sí. Aparte se genera como una sensación de que la gente cree que a partir de que lo decís, cambiás el pensamiento. Y no, yo no cambié mi pensamiento. Mi mirada siempre fue la misma. Yo siempre digo que mi viejo me enseñó de alguna manera, o me indujo, entre comillas, sin proponérselo, a ser periodista deportivo. O de fútbol. Yo no me considero periodista deportivo, sí de fútbol, porque por empezar el deporte no me enloquece. Me vuelve loco el fútbol como hecho cultural, por todo lo que significa. Pero mi viejo, yo iba a la cancha con él, y si perdía Boca no me decía: “Eh, nos robaron, eh, el árbitro”. No, me decía: “No, lo que pasa es que le ganaron la espalda al cuatro y no sé qué, y el mediocampo, etcétera”. Argumentos. Y yo no soy un fanático enceguecido. Sí, todos somos hinchas, pero tampoco soy un estúpido. </p><p><i><b>-Tenés dos hijos grandes que te aman, hablás de tu viejo, de tu vieja...lo familiar para tu carrera, ¿qué fue?</b></i></p><p>-Soy raro con el tema familiar, porque soy familiero, pero yo nunca soñé con tener una familia, tipo esa gente que sueña con tener hijos y llevarlos acá, allá. No, no, la aparición de mis hijos en mi vida fue como más loca. Fue una cosa así. <b>Con la madre de mis hijos, con quien ahora me llevo maravillosamente bien, como familia, decimos bestialmente que nosotros nos cruzamos, como la cruza, como dos animales, fue una cosa de ¡fuuum! Y aparecieron mis dos hijos y bueno, hicimos lo que pudimos</b>. Me costó en su momento, pero la verdad es que después se terminó transformando en algo muy bello. Y me llevo muy bien con ellos. Y creo que lo que me pasó también fue que a partir del psicoanálisis invertí la carga. Eso fue algo que valoro mucho de mi ex psicoanalista, que me observó algo donde yo era muy fluido y muy genuino en el trabajo, por ejemplo, y más careta en la vida cotidiana, en lo familiar, donde no era verdadero, donde no me expresaba... Y cuando empecé a dar vuelta eso, una de las primeras cosas que hice fue separarme de la mamá de mis hijos, porque bueno, todo bien, pero no era lo que yo deseaba ni ella tampoco. Y empecé a ser muy genuino y verdadero en los vínculos emocionales, con mis amigos, con mi familia, con mis hijos. Mostrarse tal cual uno es, expresarse amorosa y verdaderamente. Y eso reconvirtió mis vínculos de una manera muy linda. Uno intenta expresarse verdaderamente lo más que puede y es sanador, pero sanador en lo real. Yo lo cuento siempre como experiencia de vida, porque no me interesa dar consejos, pero sí contar.<b> Yo en 2010 me hice un chequeo general y me salió un tumor (se toca el cuello), benigno por suerte. Mi vieja me dijo: “No te hagas la biopsia, porque eso a veces desparrama”. Y yo confié en mi mamá, en el amor de mi vieja. Y por suerte no me lo hice, me lo extirparon. Tendría que haber tenido problemas en la voz, tendría que haber tenido problemas de subir de peso o bajar, porque es la tiroides. Fui una vez al endocrinólogo cuando me dijo: “Subiste de peso, bajaste”. No, no fui nunca más. Yo soy bastante anti medicina tradicional. Me corrí de eso, ¿pero qué pasó? Empecé a hablar. Había tenido bolitas de grasa que me salían y no sé qué. El cuerpo hablaba por mí. Empecé a expresarme en psicoanálisis, empecé a decir todas mis verdades y a partir de que yo empecé a decir la verdad, no me enfermé nunca más. </b></p><p><i><b>-Más allá del psicoanálisis, ¿a quién le dijiste verdades también? </b></i></p><p>-A todos, al que tenga ganas de escucharlas. Depende del nivel también de amplitud emocional y mental que tenga esa persona. Si yo veo que esa persona me quiere y no me juzga, yo le cuento todas mis verdades, inclusive algunas que tienen que ver con la intimidad donde uno muchas veces es reservado. En los vínculos reales yo cuento todas mis verdades. </p><p><i><b>-Contame un poco sobre el Mundo Souto</b></i></p><p>-Entiendo que yo soy un bicho televisivo, porque la verdad que arranqué siendo asistente de producción, también fui productor. Yo cuando propuse <i>El Aguante </i>era uno de los productores más importantes del canal (TyC Sports). Era el productor de Mariano Closs, de Alejandro Fabbri, de Gonzalo Bonadeo. Tenía tres o cuatro de los programas más importantes del canal. Y cuando le propuse a José Damato, que es una gloria de la televisión deportiva, era el productor general de Fútbol de Primera, cuando le propuse a José hacer <i>El Aguante</i>, me dijo: <b>“Bueno, ¿y quién lo conduce?“. ”Yo", le dije. Y el tipo me dice: “¿Cómo vos?“. Y a partir de ahí me cambió todo. </b>Siempre fui, como dicen los yanquis, un self made man, que te tenés que hacer solo. <i>Paso a paso</i> fue un programa que propuse yo, no es que me vinieron a buscar. Y también me di cuenta que, pese a ser bicho televisivo, el mundo va hacia lo digital. Y claramente hay que ir hacia eso y me dieron ganas de empezar a contar otras cosas también. Siento que en <i>Mundo Souto</i> voy a poder expresarme más allá del cuatro, tres, tres y más allá de qué dijo Úbeda en la conferencia de prensa o si Gallardo se tenía que ir o no de River. También tengo ganas de contar cosas por fuera del mundo del fútbol. Me gustan otras cosas, que tienen que ver con la música, con la política, con la cultura, con el mundo del pensamiento, con el psicoanálisis, con la filosofía. Me gusta, me gusta mucho. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZFEFO7JEZRBDJEWCUMXCTQGVTA.png?auth=25ed325638cded4d03c0dcad7042ed432102a497d848ff254505fe38fe53a73f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Antes de tener relaciones con alguien, le pido estudios clínicos”: Gladys La Bomba Tucumana habló de sus exigencias en el amor, la vigencia de La pollera amarilla y los contratos que la dejaron sin dinero]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/23/antes-de-tener-relaciones-con-alguien-le-pido-estudios-clinicos-gladys-la-bomba-tucumana-hablo-de-sus-exigencias-en-el-amor-la-vigencia-de-la-pollera-amarilla-y-los-contratos-que-la-dejaron-sin-dinero/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/23/antes-de-tener-relaciones-con-alguien-le-pido-estudios-clinicos-gladys-la-bomba-tucumana-hablo-de-sus-exigencias-en-el-amor-la-vigencia-de-la-pollera-amarilla-y-los-contratos-que-la-dejaron-sin-dinero/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la cantante repasó sus más de cuatro décadas de trayectoria y reveló las dificultades económicas que atravesó pese a la enorme popularidad de sus canciones. Además, destacó el acompañamiento de su hijo en los momentos más difíciles y contó cuáles son los requisitos que considera indispensables para volver a construir un vínculo afectivo ]]></description><pubDate>Tue, 23 Jun 2026 05:22:29 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Siempre estoy trabajando, haciendo shows y todavía se factura con <i><b>La pollera amarilla</b></i>. Es un hit que hoy siguen cantando hasta en la cancha”, reconoció <b>Gladys La Bomba Tucumana</b> en <b>Desencriptados</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al referirse a la vigencia de la canción que marcó su carrera y al impacto que continúa teniendo en su vida profesional.</p><p>Su nombre real es <b>Gladys Nelly del Carmen Jiménez</b> y es una de las figuras más emblemáticas de la música tropical argentina. Nacida en <b>San Miguel de Tucumán</b>, inició su carrera profesional en la década de 1980 y se convirtió en una de las pioneras femeninas del género.</p><p>A lo largo de más de cuatro décadas de trayectoria, lanzó más de 20 discos, obtuvo múltiples certificaciones de Oro y Platino, recibió reconocimientos como el Diploma al Mérito de la Fundación Konex y se consolidó como una de las artistas más influyentes de la escena tropical. Además de su carrera musical, participó en televisión, teatro y diversos emprendimientos, manteniéndose vigente en el mundo del espectáculo argentino hasta la actualidad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XARSOMJUUZF4VESYPS2RPB3XGM.jpg?auth=e4aecd4b2f7b784978fd9cb0566c570830ef13dcb1f0883a483f37a393d56fde&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Gladys La Bomba Tucumana: “Hacíamos bolsas de guita y a mí me pagaban unas monedas”. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Seguís cantando </b><i><b>La pollera amarilla</b></i><b>? </b></p><p>—Sí, abro y cierro. Por ahí me piden un bis, así que va siempre. Esa es la parte que la gente espera de alguna manera. Porque tengo muchos temas, no solo <i>La pollera amarilla. </i>La gente a la que le gusta mi música saben cuál es mi historial a nivel discográfico. A veces hay gente mala y dice: “Es el único tema que tiene”. Y ya aburren con eso, me tienen podrida. Para todos los que digan que es el único tema que tengo, la carrera que tengo es increíble y estoy muy agradecida de <i>La pollera amarilla. </i><b>Es un orgullo para mí, imaginate que lo cantan hasta en la cancha. </b>¿Qué artista no sueña con eso? </p><p><b>—¿Tu ingreso central siempre fueron los shows o ganabas buen dinero con la venta de discos? </b></p><p>—No. <b>Con la venta de discos yo nunca gané dinero.</b> Y no sé si algún artista gana. Pasa que en mi época yo firmé un contrato, que le pasó a muchos artistas de la movida tropical, medio extraños. Yo nunca gané dinero con regalías de discos y soy muy vendedora de discos, cuando existía el disco físico. Porque ahora viste que es todo digital, por redes. Pero yo vendía muchos discos. De hecho, tengo montones. La compañía se hacía cargo de las ventas, pero era para ellos la regalía. No le daban nada al artista. O sea, mi único ingreso real es que me suba al escenario y cante. De otra forma, no. Eran unos contratos que creo que se llaman leoninos. </p><p><b>—¿Es verdad que vos tenés un récord de 15 shows en una noche? </b></p><p>—¡Sí! Inolvidable, la verdad. En una noche, ese día específico, fui la persona que más trabajó. Pero esa era la cantidad de shows que hacía: 13, 14 o 15. Así era. Laburaba muchísimo. Pero desgraciadamente también en esa época yo no era la dueña de mí. <b>Tenía un representante y yo ganaba un sueldo.</b> Me pagaban por show una plata específica, simbólica y chau. <b>Me acuerdo que hacíamos las bolsas de guita, las bolsas de residuos negras llenas todos los bailes.</b> Hacíamos, ponele 10, 12 o 15 bailes. Y eran bolsas y bolsas. Después <b>a mí me pagaban unas monedas</b> y yo me volvía feliz a Tucumán porque para mí era un montón de plata en esa época. Pero en realidad era muchísimo más plata la que me correspondía. <b>Hay mucha gente que ganó mucha plata conmigo. </b></p><p><b>—¿Y hace cuántos años lograste independizarte y poder ganar todo para vos? A ser tu propia PyME. </b></p><p>—Siempre lo digo en broma: yo tendría que estar rascándome en mi casa, divina. Pero tengo que seguir trabajando. Desde el año más o menos 97 o 98, pude ser mi propia representante y ser yo dueña de mi propia empresa. Ahí pude tener un techo propio y tener mis cosas. Imaginate si yo hubiese manejado desde el principio…</p><p><b>—¿Pero te hiciste millonaria? </b></p><p>—No, nunca. Ojalá. ¡Dios te oiga! Pero no pierdo las esperanzas de que pueda surgir y puedan venir cosas buenas. Nunca hay que perder la esperanza, la fe de que pueda pasar y de estar bien para poder hacer cosa por las personas a las que amo. Me encantaría poder ayudar. Incluso hace poco puse un negocio, invertí en el país, sacrifiqué mis ahorros y la verdad que cuesta sostenerlos con la situación del país...</p><p><b>—¿Qué pusiste? </b></p><p>—Un local de empanadas artesanales, hechas a mano, no industriales. Acá en Buenos Aires, en Recoleta. </p><p><b>—¿Y cómo va? </b></p><p>—Va bien, pero cuesta. Es impuesto de acá, impuesto de allá, empleados... Uno tiene todo en regla y se paga un montón de impuestos. Pero ahí va. Vender, vendemos. Es un sueño que yo tenía de traer las empanadas nuestras a Buenos Aires. Ahora vivo hace seis años acá. Pero cuando venía y probaba las empanadas de acá decía: “¡Uy! Qué fea. Como me gustaría que los porteños conozcan las empanadas de acá”. Y era un sueño que nunca podía hacer realidad y mi pareja, <b>Luciano (Ojeda)</b>, que <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2025/05/24/murio-a-los-38-anos-luciano-ojeda-el-novio-de-gladys-la-bomba-tucumana/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjwuuPRBhAnEiwA2Ji8eujdi3S0cw-KPKjhKbNSKLD-jIOanRxzkQx8N9KHugKFr3HACgt-0RoC6-wQAvD_BwE" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/teleshow/2025/05/24/murio-a-los-38-anos-luciano-ojeda-el-novio-de-gladys-la-bomba-tucumana/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjwuuPRBhAnEiwA2Ji8eujdi3S0cw-KPKjhKbNSKLD-jIOanRxzkQx8N9KHugKFr3HACgt-0RoC6-wQAvD_BwE"><b>falleció hace muy poquito</b></a> y fue mi gran amor, él me ayudó a hacer realidad ese sueño de tener el local.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JXLADAGRTBGCHKN3IECEOBY4W4.jpg?auth=0affbfb41f2f31a7a6fe7ac1d6dfcd5224ee95c65d2616688f2757750ac76091&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“No me hice millonaria, pero no pierdo las esperanzas”, afirmó la cantante. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><h2>El amor inesperado y la despedida: la historia de Gladys y Luciano</h2><p><b>—Tu historia de amor con Luciano es linda. ¿Vos qué edad tenías cuando lo conociste? </b></p><p>—Yo tenía 57 años.</p><p><b>—¿Y él? </b></p><p>—Estaba próximo a cumplir… 35 (risas). </p><p><b>—¿Es verdad que te gusta el colágeno? (risas).</b></p><p>—Es como un mito que hay de mí, que dicen: “Che, a la Bomba le gustan los pendej*s” ¡No! Te juro que no (risas). Le llevaba 20 años...</p><p><b>—No te dan las matemáticas. </b></p><p>—No, es que él no era un pendej*. Él era un hombre, un hombre adulto... Había una diferencia, pero ¿sabés qué? Yo nunca me daba cuenta. Y él tampoco, te juro. Él era un hombre maravilloso. </p><p><b>—Pero escuchame, de los 57 años para atrás, con todos los que saliste, ¿un día se enteraron que no fueron ningún amor de tu vida? ¿Ni siquiera el padre de tu hijo? </b></p><p>—No, el, el papá de mi hijo fue algo diferente. Yo con él me casé. La ilusión de salir vestida de blanco. Yo pienso que me gustaba tanto que tenía un deslumbramiento y como un amor, pero así de esos que después se pasan. Cuando te hacés grande, te das cuenta. Yo agradezco a Dios que lo conocí a <b>Ariel</b>, que lo quise un montón y que yo pensaba que estaba enamorada. Pero después, cuando pasa el tiempo, miro y digo: “No, amor es esto que yo me pasó ahora”.</p><p><b>—Quizás era un amor diferente...</b></p><p>—Un amor diferente, sí. </p><p><b>—A los 57 años dijiste: “Me enamoré y no esperaba esto en mi vida”. Pero quizá de Ariel estuviste re enamorada también. </b></p><p>—Sí estuve, obvio, estuve enamorada. Me casé con él, sino no me hubiese casado. Me casé. Fue hermosa toda mi vida con él. Aparte, fui mamá de mi único hijo, que amo con el alma. Y él también es único hijo de su papá. Aparte un bombón, una persona hermosa, pero es un amor diferente.</p><p><b>—¿Ariel te recriminó cuando vos contaste esto en el medio? </b></p><p>—No, nunca. Ariel está casado, divino, hace mucho. Yo estoy divorciada hace muchos años de él.</p><p><b>—No, pero quizá te decía: “Gladys…“. </b></p><p>—“Desgraciada, me has cag*do, te casaste conmigo, hija de mil, y no me querías” (risas). No, no pasó. Nunca me reclamó nada. Nadie apareció a reclamarme nada. Así que todo bien. Yo tranquila, porque soy feliz pudiendo contar esta historia y decir la verdad de lo que yo siento.</p><p><b>—Con tu hijo tenés un amor muy fuerte también, como un Edipo...</b></p><p>—No sé si Edipo. Edipo no... <b>Santiago</b> es un chico muy independiente, jamás fue dependiente de mí. Todo lo opuesto a lo que la gente fantasea. Fantasea que estamos todo el día juntos y que yo le digo: “Andá para allá” y que mi hijo va. “Bueno, mamita”. No, nada que ver. Es una fantasía de la gente eso.</p><p><b>—¿Vos cómo sos como suegra cuando te traía candidatas? </b></p><p>—Yo soy divina. Sino vayan y pregunten. Yo soy un amor. Con quien mi hijo elija, está todo bien para mí. Nos tenemos mucho respeto, que es lo más importante. Él sabe que soy su mamá, no su amiga. Aunque tenemos una relación también hermosa. <b>Me acompañó mucho en este último tiempo con la pérdida de mi amor</b>. Me puso su hombro, su pecho para que yo llorara, que siempre las mamás somos las que hacemos eso. En este caso fue mi hijo el que me estuvo sosteniendo todo este tiempo. De hecho, se quedó prácticamente a vivir en Buenos Aires. No vive conmigo, pero se quedó acá porque yo me quedé sola. </p><p><b>—¿Qué pasó cuando se enteró que salías con Luciano y que era más joven? ¿Qué te dijo?</b></p><p>—No, nada. Porque él también es feliz si yo estoy bien. Y él sabía que yo era muy feliz. Lo quería mucho a Luciano. <b>Él también lloró mucho la pérdida de Luciano.</b> Eran muy amigos y se querían un montón. Éramos familia los tres, ¿entendés? Entonces Fue un golpe muy duro para mi hijo también.</p><p><b>—Luciano cuando tuvo el diagnóstico de su enfermedad, ¿se quiso alejar para que vos no sufras y no lo veas así? </b></p><p>—Sí. <b>Literalmente me dejó y yo hice de todo para estar con él.</b> Por eso entiendo que él era mi gran amor. Porque nunca me lo hubiera imaginado. Yo tengo esa cosa que algunas mujeres, tal vez de mi época, tenemos del orgullo de una dama. Pero yo hice de todo. Fui a buscarlo a donde vivía él, que ni me acordaba donde vivía la madre, porque vivíamos juntos, el ya no tenía departamento. Y se fue a la casa de su mamá. Un día yo estaba de gira en Tucumán y decidió irse porque empezaba quimio y no quería... porque él amaba que yo fuera feliz, que sonriera y cantara. Amaba lo que yo hacía. <b>Él sabía que iba a morir en algún momento y que yo iba a quedar devastada.</b> Y tenía razón. No quería que me pasara eso, todo lo que ahora me está pasando, que yo iba a estar quebrada, que cada vez que lo nombre me iba a poner mal porque no sé cómo se explica el amor que nos unió, el amor tan leal, fiel, tan honesto, sin dobles intenciones. <b>Me sentí muy amada. </b>Los dos decíamos que nos conocíamos de antes. Luciano era muy maduro, no era un chico de su edad. Él siempre me decía: “Mamita, yo nací viejo”. Era licenciado en higiene y seguridad en el trabajo. </p><p><b>—¿Qué sentís que vino a enseñarte este amor?</b></p><p>—<b>Él me enseñó a amar, a sentirme amada, a sentir que era valiosa</b>, a que si compartís algo con amor, aunque sea lo último que tengas, aunque sea un vaso de agua y lo das con amor, es lo más lindo que a vos te puede pasar, no al otro. Al otro quizás le haces mucho bien, pero a vos te hace más bien. Nosotros éramos felices llevando una caña de pescar a la orilla de cualquier río, en cualquier lugar. Él armaba su carpa y amaba todo eso. Amaba todo lo que yo amaba y que nunca pude vivirlo con otro, ¿me entendés? Lo viví con él por primera vez en mi vida y yo soy re católica. No me enojo nunca con Dios, pero a veces con la vida sí y digo: “¿Por qué? <b>Yo me merecía este amor. </b>¿Por qué tuvo que pasar esto en esta etapa de mi vida donde por primera vez soy inmensamente feliz con alguien?” Es tan tremendo... Era muy joven y sufrió un montón. Yo estuve llorando durante cuatro meses, pidiéndole por favor que me dejara acompañarlo. Fui a buscarlo a su casa. Me echaron de su casa, me desconocieron. Su familia me sacó cagand*. Pero porque él se ve que les dijo: “Si llega a venir algún día, quiero que ella se aleje, quiero que se olvide de mí, que vaya sanando, porque yo en algún momento me voy a morir”. Porque él era recontraculto, ¿viste? Un chico estudioso. <b>Y él sabía cuál era el final. Yo alucinaba, soñaba y tenía la esperanza de que mi amor iba a estar bien, que se iba a curar.</b> Yo nunca pensaba se iba a morir. Yo pensaba ya va a salir de la quimio y le va a crecer el pelito de vuelta y va a estar bien. Y vamos a hacer todas las cosas que queremos. Porque él era re hacendoso, le gustaba la casa, le gustaba cocinar...</p><p><b>—¿Y cuándo te cayó la ficha?</b></p><p>—Él murió el 24 de mayo del año pasado y, el 10, yo lo tenía que llevar a que haga diálisis, porque con la quimio se le rompieron sus riñones. Entonces, empezó a hacer diálisis, todo era un desastre. Y ahí lo empecé a ver cómo empezó su cuerpo a cambiar. Después me di cuenta. Yo en el mientras tanto no, porque lo amaba tanto que yo lo veía con los ojos del amor. Pero por ahí publicaba una foto y me decían: “Pobrecito, mirá cómo está”. Después que él murió, veo las cosas y me quiero morir. Digo: “Así estaba mi amor y yo nunca jamás me di cuenta”. A los cinco días lo llevé y lo interné, que ahí ya estaba asustada y lo llamé a mi hijo. Mi hijo viajó de Córdoba porque yo le dije: “Mi amor, me parece que Luciano está mal. Tengo miedo. Vení, por favor”. Y bueno, ahí vino mi hijo y vino la familia de él y ya mi amorcito estuvo re consciente hasta el último día pidiéndome perdón por todo, porque había luchado, pero no podía más. Me decía: “Mi amor tenés que seguir adelante. Mamita, te amo. Gracias por haberme hecho conocer el amor. Gracias por tu lealtad, por tu fidelidad, por tu amor”. Y pidiéndome perdón porque me iba a dejar. Y yo llevé un cura e hicimos bendecir los anillos. Él estaba consciente y ahí <b>me pidió que sea su esposa para eternamente y yo acepté. </b>A los dos días se fue mi amor, se durmió y se fue. Tenía 38 años.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T66TADMGMVDTNHRZ4P66UPNC2Y.jpg?auth=ea58989f916d708cb0adc0e9e6ef0306d214a417a258e5824d1bc5b734b611a5&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Luciano me pidió que fuera su esposa para toda la eternidad”, confesó Gladys en diálogo con Rulo. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><h2>El amor después de los 60: exigencias, límites y humor para volver a empezar</h2><p><b>—Después de sanar y de recomponer tu vida, ¿estás abierta a conocer a alguien o no? Porque sos una mujer que me imagino que siempre estuviste con alguien.</b></p><p>—Estuve sola muchos años. Y no, por ahora la verdad que no. Soy grande ya, tengo 61 años. Entonces es como que digo: “Mmm ¿Pasará? ¿Pasará que alguien se vuelve a acercar a mí a querer conocerme y yo tendré ganas de eso?”</p><p><b>—Yo creo que sí. Sos una artista, viajás por todos lados, cantás, hacés shows, seguís estando vigente... </b></p><p>—Activa. </p><p><b>—Tenés buena onda. Te deben sobrar los candidatos. Solamente tenés que saber para dónde mirar, Gladys. </b></p><p>—Sí, puede ser.</p><p><b>—Quizá estás con los ojitos cerrados, pero cuando los abras vas a ver.</b></p><p>—Bueno, esperemos que pueda aparecer alguien que yo merezca y que me merezca. Porque soy buena gente, porque lo único que necesito es que me quieran, nada más. No busco más nada que eso. </p><p><b>—¿Son difícil de conquistar?</b></p><p>—Sí, olvidate. Toda mi vida, siempre. </p><p><b>—¿Primera cita? Vas a comer algo y…</b></p><p>—No. Primera cita jamás. Nunca. Desde que soy muy joven. Nunca en mi vida. Por ejemplo, tuve un montón de noviecitos cuando iba al secundario sin que pase nade, pero que estuve de novia en serio fue con el papá de mi hijo... Y no pasaba nada con él. Ya el chico me iba a dejar, me quería pegar una patada porque decía: “Yo tengo un millón de minas, todo bien con todas, y vos, que justo sos la chica que me gustás bien, en serio, para ponerme de novio, han pasado como cinco meses o seis meses y nada”.</p><p><b>—¿Lo hiciste esperar seis meses? </b></p><p>—Sí, cinco meses fácil. Vivía en Córdoba. Y después <b>no le quedó otra que proponerme matrimonio</b> (risas). A los ocho meses de estar de novios nos casamos y no le quedó otra, porque sino, no me iba a tocar (risas). En ese sentido soy así. No sé si será mi crianza, por mi edad, qué sé yo, mi generación, no lo sé, pero soy muy jodida con eso. <b>Nunca fui a acostarme con alguien que haya conocido en un boliche o en algún lugar. Mucho menos ir a una cita e irme después a dormir con alguien</b>. Jamás. Nunca en mi vida. Con Luciano, que de hecho yo estaba perdidamente enamorada desde que lo conocí y el chico me encantaba, tuvieron que pasar muchos meses... Yo lo conocí en enero y pasaron febrero, marzo, abril y mayo. En mayo o junio, por ahí, recién había pasado algo.</p><p><b>—Creo que todas las personas que vinieron acá, sos la única que me contestó esto. Me llama la atención.</b></p><p>—Y actualmente soy más. Aparte, si yo te llego a contar, te matas de la risa. Yo te cuento las cosas que yo he hecho con personas con las que tuve relaciones estables antes de tener relaciones y te morís. Análisis de esto, análisis de lo otro, de todo. Soy re jodida con eso. <b>Yo no me acuesto con cualquier persona. </b>Primero me tiene que encantar mal la persona todo: su aliento, su olor, sus dientes, su cara, todo. Perfumado, rico, limpio, impecable, inmaculado, porque yo soy así también. Soy muy cuidadosa de mi persona, de mis perfumes, de mis olores, de todo. Soy impecable con eso.</p><p><b>—¿Para vos una red flag es que el flaco tenga olor a chivo?</b></p><p>—Ni siquiera charlaría. Dos segundos charlo y ya me doy cuenta de todo. Tengo el olfato súper desarrollado. Me encanta todo eso de una persona. Me tiene que gustar todo eso, que cuando se ría yo le vea hasta la última muela impecable y todo divino, porque yo soy así. Cuando hablo con alguien yo ya sé si tiene rico aliento sino ni ahí me acerco. Todo eso, sumado a que después, cuando de verdad ya me gusta esa persona, y si decidimos que vamos a estar juntos, le digo: <b>“Yo te presento todas mis cosas, mis análisis, que yo estoy divina, sana, impecable de todo, y vos me presentás todas tus cosas, sano, impecable, divino, todo y ahí recién arranca”. </b></p><p><b>—Me encanta porque dice: “Bueno, tercera cita con Gladys, vamos al laboratorio. Venite en ayunas. ¿A qué hora te paso a buscar? (risas)</b> </p><p>—Sí, sí (risas). Soy muy jodida con eso. Puede ser que me encante, pero me dijo hola y si tiene un alientito medio raro, ya no me gusta. O sea que todas las personas con las que yo estuve olían bien, eran ricos, tenían sana su boca, sano su cuerpo, sano todo, divino como tiene que ser. Porque yo qué sé con quién... no sé nada de esa persona. Si recién me estoy conociendo con tres meses, no significa que lo conozca. Menos me iría a acostar, por más que use todas las medidas de seguridad con alguien que conozco en un boliche. ¡Ni loca! ¡No! Tendría que nacer otras millones de vidas...</p><p><b>—¿Cómo venís con el tema del olfato? ¿Vengo bien yo?</b></p><p>—Vos venís divino, pero igual me puedo acercar y sentirte, si querés. Y vos también me sentís a mí, a ver cómo vengo...</p><p><b>—A ver, plfateémonos. </b></p><p>—Qué bien olé. Me gusta. Pero ya está grande para mí. Así que no se preocupen… (risas).</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FLLUXTEJTNHVBJAF3IP42CBYP4.png?auth=8bb1f58971f9510482a072c8ad45e9f777bf6459a45705886322ff955210f354&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[La Bomba Tucumana con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Rodolfo D’Onofrio: “El proyecto técnico del gobierno es maravilloso, pero me cuesta ver cómo va a derramar en los que hoy no tienen”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/22/rodolfo-donofrio-el-proyecto-tecnico-del-gobierno-es-maravilloso-pero-me-cuesta-ver-como-va-a-derramar-en-los-que-hoy-no-tienen/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/22/rodolfo-donofrio-el-proyecto-tecnico-del-gobierno-es-maravilloso-pero-me-cuesta-ver-como-va-a-derramar-en-los-que-hoy-no-tienen/</guid><dc:creator><![CDATA[Fernando Marín]]></dc:creator><description><![CDATA[Infobae Studio presenta la segunda entrega de Proyecto 86, el ciclo de entrevistas semanales conducido por el productor Fernando Marín. En un mano a mano íntimo, honesto y cargado de anécdotas, el expresidente de River Plate, Rodolfo D’Onofrio, repasa sus cincuenta años de amistad con el conductor, analiza con mirada quirúrgica la gestión económica de Javier Milei, se planta frente al debate de las SAD en el fútbol y abre su corazón sobre el amor, la sexualidad y su presente junto a Zulemita Menem]]></description><pubDate>Mon, 22 Jun 2026 11:48:04 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En el segundo episodio de <a href="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/"><b>Proyecto 86</b></a> —el nuevo espacio audiovisual que se emite todos los lunes por el canal oficial de YouTube de Infobae—, su conductor <b>Fernando Marín recibe a un amigo de toda la vida: Rodolfo D’Onofrio.</b> Lo que comienza como el reencuentro de dos hombres formados en los códigos y la honestidad del barrio, se transforma rápidamente en una conversación punzante sobre los desafíos estructurales de la Argentina actual.</p><p>A lo largo de este ida y vuelta sin concesiones, el exdirigente deportivo comparte <b>su visión “antigrieta”</b>, destaca el coraje de la actual gestión presidencial en materia macroeconómica, pero advierte con preocupación sobre las urgencias de la clase media de cara al próximo año. </p><p>Además, la charla transita por carriles de absoluta complicidad cuando se aborda el debate sobre las <b>Sociedades Anónimas Deportivas en el fútbol</b> —donde ambos exponen matices sobre el futuro de los clubes—, para luego dar paso a un bloque de llamativa sinceridad, donde D’Onofrio reflexiona con naturalidad sobre el romance que vive con <b>Zulemita Menem</b>, la sexualidad pasados los setenta años y la intacta vocación de asumir desafíos públicos si la realidad del país lo demanda.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5XPTSX76QBBLTJCWF7NORYOONY.jpg?auth=1e2d36ec24db63c144399ec1152cbcbc0a02c08e2c7d0606397c797ba699324c&smart=true&width=5564&height=3845" alt="La charla transitó por carriles de absoluta complicidad cuando se abordó el debate sobre las Sociedades Anónimas Deportivas en el fútbol" height="3845" width="5564"/><p><b>Fernando Marín:</b> Nunca pensé estar frente a un amigo, y permitime que te diga hoy muy famoso o muy conocido, que hace cincuenta años mínimo que nos conocemos. Jugamos al fútbol en contra. Yo era mucho mayor que vos, pero me acuerdo... Después el mundo no quiso que intimáramos de jóvenes, ¿no es cierto? Yo te diría que recién hace doce años comenzamos a intimar y a tener confidencias de una manera muy especial. </p><p><b>Rodolfo D’Onofrio:</b> Me pasó exactamente lo mismo. Es decir, yo encontré en vos una persona cálida, aparte de inteligente, con la que pasaban los minutos o las horas charlando y era cada vez más agradable. Creo que los dos tenemos un defecto o una cualidad, que es ser sinceros. Decimos lo que pensamos, lo que sentimos, y eso hace que de alguna manera tengamos esa química.</p><p><b>FM:</b> Si hay algo en lo que seguro vamos a coincidir es en que <b>los dos tenemos barrio.</b> A mí no me gusta la palabra “calle”. Yo soy de un barrio, vos sos de otro. Y tenemos una cosa que nos hizo bien a los dos, seguramente: tuvimos padres exigentes, que nos marcaron un camino de honestidad, de honradez, de laburo. Eso marca mucho al hombre para que, cuando llegamos a esta edad nuestra, podamos congeniar. No sé si compartís.</p><p><b>RD:</b> El tema del barrio es tal cual. Lo de padre con carácter y personalidad, yo tenía mucha admiración por mi padre también. Y vos sabés que algo que a mí me hizo tener más barrio todavía fue cuando decidí ir al <b>Colegio Nacional de Buenos Aires.</b> Ahí yo tenía de compañeros a judíos, musulmanes, agnósticos, católicos... El padre de uno era verdulero, el otro vivía en Quintana y Parera. Había una mezcla muy grande y eso te permite no estar en una campana de cristal.</p><p><b>FM: </b>Yo creo que los dos tenemos esa característica de adaptarnos. Yo digo siempre: si nos invitan al Palacio de Buckingham —no sé si te habrán invitado o no, a mí a algún palacio me invitaron— uno pone los cubiertos como lo ponen los comensales de la mesa en el Palacio. Pero si hay que comer <b>un choripán en el tablón de Excursionistas, también lo comemos.</b></p><p><b>RD:</b> Mirá, eso me da pie para algo que siempre pensé como dirigente o responsable de un área: a mí dame lo que haga falta para una organización de acuerdo a lo grande que sea. Si tengo diez personas, dame diez que cuando estemos con la Reina de Inglaterra se comporten como si fueran lores, y cuando estemos con los cirujas o con los linyeras, sean un linyera más. Con esa gente me animo a hacer muchas cosas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PCMNFU7CABD3RAQLUEXYBSNZDU.jpg?auth=57ac48c69c37d1fb8524b8f2a0ba97012d141315a7c8ff08a0bf22a931e8896c&smart=true&width=6192&height=4128" alt=""Algo que a mí me hizo tener más barrio todavía fue cuando decidí ir al Colegio Nacional de Buenos Aires", cuenta Rodolfo D´Onofrio" height="4128" width="6192"/><p><b>FM:</b> Recordaba una situación en tu casa en Miami. Estábamos mirando el mar, solos los dos, tomando un café. Y yo te dije: <b>“Rodolfo, ¿por qué no sos presidente de la República?”.</b> Quizás eras el único que yo había visto hasta ahí que fuese antigrieta, un antipolítico en lo formal, un hombre que no se hizo adentro de un comité. Entonces yo dije: “Este es el hombre”. ¿Por qué no te animaste?</p><p><b>RD:</b> Siempre me ha pasado en la vida que cuando me han preguntado cosas frente al mar, o yo me pregunté a mí mismo qué decisión tomar, el mar me cobijó o me hizo reflexionar más aún. ¿Por qué? Porque el mar no tiene límite. Vos tenés un horizonte, pero sabés que todo eso sigue. En cambio, una montaña tiene un límite, te ubica, te pone ahí y te dice “acá no podés volar, tenés que quedarte, no tenés tanto movimiento”. Y ante tu pregunta, en ese momento, es algo que lo siento y lo vivo. Es el amor por el país, el amor por cambiar las cosas para nuestros hijos y nuestros nietos, para que vivan en un país vivible, que tenga futuro, donde no tengan miedo de decir lo que quieran decir y piensen lo que quieran. Por lo tanto, es algo por lo que uno tiene vocación. Yo siempre creo que a los que nos tocó liderar algo, tenemos que tener una cualidad: nos tiene que gustar ayudar. <b>Si a alguien le gusta ayudar, es muy probable que sea un gran líder.</b> El problema de animarse no es que yo no me anime... uno puede pensarlo, pero si no estás dentro de un partido político, no tenés lugar.</p><p><b>FM:</b> Y hoy, ¿cómo ves el panorama con el nuevo gobierno?</p><p><b>RD:</b> Creo que en la Argentina hoy estamos en una situación en la que lo que queremos es que a este gobierno le vaya bien, como a cualquier gobierno. Siempre se quiere eso, porque si le va bien al gobierno, nos va bien a todos. Con respecto a si le irá bien, bueno, siempre para eso hay que esperar un poquito a ver qué pasa. Yo creo que en lo que hace a la macroeconomía les está yendo bien. Me preocupa, y me encantaría poder tener <b>una charla con Toto Caputo</b> —a quien conozco, pero no lo quiero molestar— para que me diga cómo vamos a hacer, o por qué va a ocurrir que la clase media y media-baja va a encontrar en este proyecto la solución de cómo llega a fin de mes y de qué manera puede vivir. Porque el proyecto, bajo el punto de vista técnico, es maravilloso. Han hecho cosas que en Argentina no se venían haciendo. Hoy cualquier político... el otro día estaba escuchando a miembros de la oposición que han gobernado, donde nunca tuvieron equilibrio fiscal ni tuvieron nada de eso, y ahora ya adoptaron ese lenguaje; es algo muy importante lo que se ha logrado. El hecho de querer bajar la inflación, el hecho de tener seguridad, que no tengamos piqueteros que nos corten las calles y que no tengamos miedo de andar por la vía pública.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NCSADVKXBJBR5KCAGLBR7ROSRE.jpg?auth=d2b37188be635864c478ee3cf1415d510d62b010b012c99fc5e605df1888d29f&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Creo que en la Argentina hoy estamos en una situación en la que lo que queremos es que a este gobierno le vaya bien, como a cualquier gobierno", explica D´Onofrio en diálogo con Fernando Marín" height="1080" width="1920"/><p><b>FM:</b> ¿Eso lo harías vos si estuvieras hipotéticamente sentado en el sillón de Rivadavia? ¿Vos harías todo esto que me estás manifestando?</p><p><b>RD:</b> Yo estoy convencido de que era lo que había que hacer. Lo que ha hecho el Presidente es de una actitud y un coraje muy importante. Y yo creo que el país estaba como para hacerlo, porque hay momentos en los que tenés que ver cómo está la sociedad. Creo que es muy importante que eso se haya hecho y hay que proseguirlo, pero también hay que lograr que se derrame en la gente. Es verdad que vamos a tener minería, petróleo, energía, campo, muchas cosas. Me dicen que dentro de tres años vamos a tener tantos millones de dólares de exportación, y que dentro de cuarenta va a pasar esto y lo otro... Pero a mí lo que me preocupa es qué va a pasar el año que viene.</p><p><b>FM:</b> Por eso, la guita para el pan, la carne, el asado... al argentino medio le importa la micro, no la macro. Antes, llegando al 25 del mes se la bancaban, pero ahora capaz que no llegan al 15.</p><p><b>RD:</b> Bueno, por eso es que a mí lo que me preocupa es eso. Como veo tanta seguridad por parte del presidente del Banco Central, del ministro de Economía y del presidente de la República, me encantaría que estuviéramos —imaginémoslo— en una charla con ellos y tener la posibilidad de preguntarles: “Decime, ¿por qué creés que esto va a derramar y que quienes hoy no tienen van a poder llegar a fin de mes más cómodos y van a estar mejor?”. A mí me cuesta verlo, me cuesta entender cómo va a ocurrir. No digo que no vaya a pasar, simplemente digo: ¿por qué no me tranquilizan un poco más y <b>me cuentan cuál es la fórmula para que suceda?</b></p><p>Y perdón por el cambio de tema, pero quería preguntarte: <b>¿cómo anda Racing?</b> Yo te vi muy cerca en determinado momento de quienes hoy están gobernando Racing, y supuse que esa proximidad era por el amor que le tenés al club, por el cariño y por lo que le diste. Creo que eso es indiscutible. Lograr que Racing exista después de que alguien de la Justicia había dicho “Racing no existe más” fue tremendo. Aunque me ganaste la final del campeonato porque yo era el presidente de River, me alegré por todos los racinguistas en un año dificilísimo como el 2001. ¿Cómo va tu relación con la gente de Racing?</p><p><b>FM:</b> Racing para mí, como para vos River, es un sentimiento. Yo solo deseo que le vaya bien a las actuales autoridades, que puedan completar con lógica y con equilibrio su mandato. Vos decís que me viste muy cerca de esta gestión...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F6GTQO7CSBAADORA2KZKQFFETA.jpg?auth=e72f894dca8a9b391a5269df7d7e6d5a87221a6526169085a6be7dc14f4e691a&smart=true&width=5796&height=3936" alt=""Yo creo que cerrar un club es algo que tenemos que impedir siempre", sostiene D´Onofrio" height="3936" width="5796"/><p><b>RD:</b> Y te veía porque, aparte, en más de un lugar público te he visto y también sé por otros amigos que ustedes formaban todo un equipo.</p><p><b>FM:</b> Está bien, pero de repente, faltando diez días para asumir, <b>me dejaron de llamar.</b> Yo no lo tomé como una ofensa, porque siempre hay que acordarse en la vida de no ser rencoroso y ser un hacedor de las cosas buenas que uno hizo. Yo hacía veintipico de años que conocía a Milito. Un día él me contó que en un viaje en avión un tipo había hablado mal de mí, y Diego se paró y le dijo: “Antes de hablar mal de Marín, lavate la boca”. Y de repente se alejó, quizás porque le dijeron que políticamente no le convenía. No me lo dijo, pero yo le deseo igual lo mejor; los rencores hay que dejarlos afuera. Lo único que me extraña es ese ahínco que tiene contra las sociedades anónimas deportivas, porque él tiene una pequeña fortuna que se hizo a fuerza de voluntad en distintos clubes de Europa donde jugó, y hoy tiene una posición que para un exjugador es envidiable. Si vos tomás todos esos clubes en los que jugó, absolutamente todos eran sociedades deportivas privadas. ¿Entonces cómo hablás tan mal de las sociedades privadas? Yo soy hincha de las asociaciones civiles sin fines de lucro, o sea, el club. A tal punto que en el contrato que yo firmé en aquel momento por el gerenciamiento de diez años, el último punto decía que yo y todo el equipo debíamos reinstitucionalizar a Racing. Creo en las asociaciones civiles. Pero antes de cerrar un club, si la rueda está pinchada y se puede emparchar privatizando, yo privatizo. <b>Nunca cerraría un club. Este es mi pensamiento.</b></p><p><b>RD:</b> Es que yo creo que cerrar un club es algo que tenemos que impedir siempre. Está muy bien lo que decís, porque en la Argentina los clubes de fútbol han cumplido una función muy importante que va más allá del propio fútbol. El fútbol es la razón de la existencia de nuestros clubes, pero cumplen un rol social y deportivo fundamental en la comunidad. Si algo de eso se pierde y queda en el camino, creo que es algo que no podemos permitir. Después hay otro tema: a mí me preguntan muchas veces qué haría en River. Mirá, yo digo convencido que<b> el socio de River quiere ser una sociedad civil</b>, de eso no me cabe la menor duda, y ni se le cruza por la cabeza a nadie en River cambiar eso. ¿Por qué? Porque es como el Real Madrid, como el Barcelona o el Athletic de Bilbao; son sociedades civiles. Y por otro lado hay sociedades anónimas. Las dos cosas conviven.</p><p><b>FM:</b> Conviven.</p><p><b>RD:</b> Conviven. Yo creo que antes de cerrar un club, la decisión es de los socios. Yo no les puedo prohibir, porque yo crea que es mejor una sociedad civil sin fines de lucro, que ellos puedan transformarla en una sociedad anónima para lograr la solución de su problema.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6DF7VF33D5DLBCKEI4Z3DFT3YA.jpg?auth=58870736b50d2664a4c249bed51ae357a1a633aa6854bcb686d8485692d64f8c&smart=true&width=5268&height=3552" alt=""Creo en las asociaciones civiles. Pero antes de cerrar un club, si la rueda está pinchada y se puede emparchar privatizando, yo privatizo
", explica Fernando Marín" height="3552" width="5268"/><p><b>FM:</b> Bueno, esto, como decía alguien, ¡es música para mis oídos!</p><p><b>RD:</b> No, pero es que es un poco así, porque las sociedades civiles cumplimos una función fundamental. Tampoco es cierto que la solución mágica sea siempre una sociedad anónima. Lo que yo digo es que si ante el problema que está enfrentando el club no le pueden encontrar la vuelta y tienen que transformarse en otro tipo de sociedad, bueno, prefiero que ese club siga existiendo y que siga dándole vida a la comunidad. Si te fijás acá en el Gran Buenos Aires, vas a cualquier estación del sur, agarrás el tren y <b>tenés dos clubes por estación. Esos clubes le dan vida al barrio, le dan vida al pueblo.</b></p><p><b>FM:</b> Lo que es Florencio Varela, por ejemplo.</p><p><b>RD:</b> Todo, todo, todo.</p><p><b>FM:</b> Déjame decirte algo. Vos, no a lo lejos ni hace tiempo, sino muy cerca, tuviste dos presidentes que te sucedieron, pero vos fuiste el hombre de Francescoli, de Gallardo, hiciste una etapa maravillosa en River. ¿Qué opinás de los que te sucedieron? ¿Qué sensación tenés con lo que fue tu continuidad?</p><p><b>RD:</b> Cuando llegamos a River nosotros hicimos lo que te dije hace un ratito: un proyecto, un equipo de gente y un presidente. Nos pusimos de acuerdo, el que más medía era yo: “Rodolfo, reunís las condiciones, andá vos de presidente, te vamos a apoyar”. Y lo que yo quería de la gente que estaba conmigo —por lo menos los ocho o diez de la mesa chica— siempre lo decía: “Yo quiero diez personas que puedan venir a mi casa a comer o a tomar algo”. ¿Qué significa venir a mi casa? Que tienen la moral, la ética y la conducta, porque si no, a mi casa no los invito. Eso es lo que yo quería que estuviera al lado mío acompañándome. Es más, recuerdo que en una primera reunión les dije: “Les aviso algo, yo termino con un juicio penal. Si encuentro a uno robando, lo tiro por la ventana, así que ténganlo clarito”. Nunca tuve ningún problema. Creo que hemos armado un grupo tan bueno porque todos los que han seguido son la continuidad de un proyecto. Es muy difícil en la Argentina lograr lo que hicimos con<b> Jorge Brito</b>, que decíamos en la campaña: “Es la continuidad”, y estaba la foto del presidente, los dos vice candidatos y yo. Que en la Argentina podamos decir después de ocho años “vamos por la continuidad” y ganar brutalmente la elección es un logro. Lo que puede ocurrir es que un presidente sea distinto al otro en sus formas, en sus características o en su llegada con la gente; cada uno es como es.</p><p><b>FM:</b> Ahora voy a ser como un réferi: voy a tirar la moneda al aire, sale cara y voy a cambiar fundamentalmente de tema porque tengo ganas. <b>¿Qué pensás del amor?</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NH7XIUO3K5DMTLB2WLXCGZTE4M.jpg?auth=aa1a8d00dcbb825950e67bb65f155f4676e7fc1a92ee9042f1e3de1c6a10a0a8&smart=true&width=3792&height=5712" alt=""El amor es lo más lindo que te puede ocurrir en la vida. Cuando vos tenés ese sentimiento, es lo más puro que existe", sostiene D´Onofrio" height="5712" width="3792"/><p><b>RD:</b> El amor es lo más lindo que te puede ocurrir en la vida. Cuando vos tenés ese sentimiento, es lo más puro que existe. El amor de todas las formas: al padre, a la madre, a tu mujer, a tus hijos, a tus nietos, a tus amigos. Yo te decía hace un rato que el líder tiene que saber ayudar; es una de las cualidades más importantes para mí, porque eso demuestra todo lo que va a poder hacer después. Para eso tenés que tener amor por la gente.</p><p><b>FM:</b> ¿Hoy estás enamorado?</p><p><b>RD:</b> Hoy estoy enamorado y muy feliz. Vos también, porque te veo. Lo que pasa es que no lo estamos contando públicamente, pero vos y yo lo sabemos.</p><p><b>FM:</b> Es muy difícil a lo largo de muchos años de la vida no quebrarse por el “qué dirán”, es una mentira vivir así. Yo en eso fui más abierto; tengo la mejor relación con mis exmujeres, y estoy enamorado de mi pareja actual. Pero la vida es eso. Me interesaba saber de vos porque sos un hombre mucho más público que yo. Realmente ver que un hombre de setenta y pico y otro de ochenta y pico digan “estamos enamorados” es muy lindo.</p><p><b>RD:</b> Creo que es una de esas cosas que Dios o la naturaleza te dan como regalo para poder sentir en este momento de la vida. El amor hacia tu mujer es el amor que uno siente por sus cualidades, por sus formas... Yo la veo, por ejemplo, en el caso de<b> Zulemita, porque es madraza con sus hijos, se ocupa a muerte de su madre, se ocupa de mí,</b> cómo trabaja y cómo lleva sus cosas. Tengo mucha admiración por ella. Mucha gente dice: “¡Upa, fue primera dama!”. Ella se llama a sí misma “primera hija”, no primera dama, porque era así, y es muy humilde. Los dos somos públicos y somos medio explosivos cuando estamos juntos, porque si no van por ella, van por mí. A ella se le acercan y no solamente le hablan por su padre, sino que le dicen: “Usted fue de las mejores primeras damas que hubo en la Argentina por cómo se comportaba y cómo estuvo”. Eso lo admiro muchísimo.</p><p><b>FM:</b> Lo que es bueno también preguntarnos nosotros dos es: ¿qué es la sexualidad hoy para nosotros?</p><p><b>RD:</b> No, pará, te toca a vos. Salió “seca”.</p><p><b>FM:</b> Está bien. Yo te digo que hoy no es una prioridad. El amor, el ser compinches, forma parte de esa cualidad espectacular que engloba todo, pero la sexualidad hoy para mí no es la prioridad. Ahora… ¡“cara”! Decímelo vos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WVS6UQURBZCV5EZLVXDPKPKIXA.jpg?auth=f16f2727b372a920894020a005c6d8dd8a05030334add48cbe9746d66576d922&smart=true&width=5878&height=3919" alt=""La sexualidad es algo que llevamos los seres humanos, lo sentimos y lo disfrutamos. Ahora, ¿una obsesión por el sexo? No tengo", admite D´Onofrio" height="3919" width="5878"/><p><b>RD:</b> Te lo digo tranquilamente. La sexualidad es algo que llevamos los seres humanos, lo sentimos y lo disfrutamos. Ahora, <b>¿una obsesión por el sexo? No tengo.</b> Lo que tengo es amor por el sexo, y ese amor está en muchas de las cosas que conté recién, que vivimos juntos. Ese amor puede provocar el sexo, sí, ¿y el sexo lo vivís? Sí, lo vivo. Ahora, si me preguntás: “Rodolfo, ¿es tu obsesión?”, no, para nada. Eso no quita que tenga una admiración total por la belleza de mi mujer y por querer tener intimidad con ella. ¿Por qué lo voy a negar? ¿Para qué te voy a mentir? Pero tampoco es una cosa que… tampoco me crean Superman, porque no lo soy.</p><p><b>FM:</b> ¿Sabés qué sentí para redondear? Sentí que tuvimos una charla idéntica a esos almuerzos que tenemos siempre. Quizás hoy un poquito más cuidados, no poniendo tanto énfasis como si nos estuviera mirando una platea, pero me sentí en este ida y vuelta de la misma manera que en un restaurante. Yo desde acá te deseo lo mejor. Lástima que todavía no tocaste el timbre de la continuidad política y no dijiste: <b>“Bueno, voy a darle una oportunidad al país para evitar la grieta inmunda que tenemos”.</b></p><p><b>RD:</b> Si hay algo que comparto cien por ciento es ser antigrieta. Cuando uno tiene ganas de hacer, tiene espíritu, eso no lo perdés nunca. Con lo cual, si las circunstancias y las cosas ocurren y uno tiene que tomar una responsabilidad, hay que ir y hacerlo. Yo siempre digo lo siguiente: me puedo arrepentir de las cosas que no hice, de las cosas que hice no me arrepiento. Puedo haber dicho “me equivoqué”, pero no me quiero ir de esta vida diciendo: “Uy, no hice aquello que quería hacer”. <b>Yo quiero hacer todo lo que pasa por mi cabeza que tengo que hacer.</b></p><p><b>FM:</b> Queridos amigos de <i>Infobae</i>, hoy he tenido a un amigo enfrente. Hace cincuenta años o más que nos conocemos y hemos hablado con una sinceridad absoluta. Así que, primero, agradecerle a Rodolfo su presencia acá, y segundo, celebrar el haberme sentido tan seguro ante un amigo. Gracias a todos.</p><p><b>RD:</b> Gracias a vos, Fernando, porque disfruté mucho este momento. Lástima que fue tan corto, se me fue el tiempo volando. Les doy un abrazo enorme a vos y a toda la gente que nos está viendo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/NCSADVKXBJBR5KCAGLBR7ROSRE.jpg?auth=d2b37188be635864c478ee3cf1415d510d62b010b012c99fc5e605df1888d29f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA["Creo que en la Argentina hoy estamos en una situación en la que lo que queremos es que a este gobierno le vaya bien, como a cualquier gobierno", explica D´Onofrio en diálogo con Fernando Marín]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Carolina Aló y el horror de morir con 113 puñaladas: la vigilia del padre que juró ser la sombra del asesino de su hija]]></title><link>https://www.infobae.com/sociedad/2026/06/21/carolina-alo-y-el-horror-de-morir-con-113-punaladas-la-vigilia-del-padre-que-juro-ser-la-sombra-del-asesino-de-su-hija/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/sociedad/2026/06/21/carolina-alo-y-el-horror-de-morir-con-113-punaladas-la-vigilia-del-padre-que-juro-ser-la-sombra-del-asesino-de-su-hija/</guid><dc:creator><![CDATA[María Belén  Etchenique]]></dc:creator><description><![CDATA[Edgardo Aló transformó tres décadas de dolor en monitoreo permanente sobre Fabián Tablado, una fundación activa y una petición ante la ONU para que el 27 de mayo sea declarado Día Internacional de la No Violencia en el Noviazgo]]></description><pubDate>Mon, 22 Jun 2026 00:32:39 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hace <b>30 años</b> que para <a href="https://www.infobae.com/tag/edgardo-alo/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/edgardo-alo/"><b>Edgardo Aló</b></a><b> </b>el <a href="https://www.infobae.com/tag/dia-del-padre/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/dia-del-padre/"><b>Día del Padre</b></a><b> </b>dejó de ser una celebración. Desde que <a href="https://www.infobae.com/tag/fabian-tablado/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/fabian-tablado/"><b>Fabián Tablado</b></a> asesinó a su hija <b>Carolina</b> de <b>113 puñaladas</b>, convirtió el luto en lucha y vigilia. Con una<b> restricción perimetral inédita de 300 kilómetros</b> y una <b>fundación para asistir a víctimas de </b><a href="https://www.infobae.com/tag/violencia-de-genero/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/violencia-de-genero/"><b>violencia de género</b></a>, este padre no baja la guardia. </p><p>—A veces me sorprendo cuando digo treinta años —dice—. Treinta años. Y sin embargo, para mí, yo te estoy hablando <b>como si hubiera sido ayer</b>.</p><p>En 1996 Edgardo Aló era un hombre de rutinas. Había formado una familia; tenía una esposa y dos hijos. Vivía en una casa amplia sobre una esquina de <b>Tigre</b>. Dirigía su propia inmobiliaria. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QG4FKKUN5BABBNV32GFE5YIXAM.jpg?auth=41e479d6349f7cac5709c63484ef375a1a7db11112c46e6f3e449131bc1ae191&smart=true&width=3840&height=2160" alt="A 30 años, el reclamo de justicia de Edgardo Aló no cede y él advirte: sobre el asesino de su hija: "Va a volver a matar" (Gastón Taylor)" height="2160" width="3840"/><p>La noche helada del <b>27 de mayo de 1996</b>, cuando su hija de 17 años fue asesinada por su novio de 20, lo puso en un punto de no retorno. Desde entonces, se dedicó a reclamar justicia. Cerró su inmobiliaria. Vendió sus autos, un departamento. Usó un Renault 12 de remís, “para que entrara un mango, cuando antes sobraba”. </p><p>Hace 30 años y ahora, es <b>un padre dispuesto a lo que sea en el nombre de su hija</b>. </p><p>—<b>¿Yo qué más puedo perder?</b> —pregunta y enseguida responde—. Perdí lo mejor que puede tener una persona, que es un hijo. De manera que no le tengo miedo a nada.</p><p>El reclamo es uno. Quiere que el asesino cumpla. Dice que cumplir encierra un castigo que la justicia debió darle y omitió: la prisión perpetua.</p><p>—<b>Este tipo en la calle mata en cualquier momento. ¿Y qué van a decir? ¿Que le surgió otra vez esa psicopatía?</b></p><h2>Un padre que juró ser la sombra de un asesino que camina libre </h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IOSYEYPVHNAMRGSSVFMYG55TAU.jpg?auth=24cca6cd636a77294e0974a69ceb2be87a9649427494415e488e3ad744d434aa&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El caso de Carolina Aló expuso una violencia de género que en 1996 todavía era nombrada como crimen pasional" height="1080" width="1920"/><p>A fines de marzo, <b>la Justicia bonaerense extendió por un año </b>—hasta abril de 2027— <b>la restricción perimetral</b> de 300 kilómetros que le impide a Fabián Tablado acercarse a Edgardo Aló. La medida le prohíbe encontrarse con él o establecer cualquier tipo de contacto, ya sea en persona, por teléfono, correo electrónico o a través de terceros.</p><p>La disposición no tiene antecedentes por la distancia que fija. Trescientos kilómetros equivalen al trayecto entre Buenos Aires y Rosario. El radio de exclusión atraviesa varias provincias y alcanza incluso a Uruguay.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5GSRPOB5WBGMFJT7FPI4PSK3FQ.png?auth=3b1dcf25eb3097a456dd1903ddb0c902f99a40cfc681c74f7b28e0f240a38086&smart=true&width=1494&height=1536" alt="La Justicia fijó un límite. Trescientos kilómetros. Esa es la restricción perimetral impuesta al asesino de Carolina Aló" height="1536" width="1494"/><p>Tablado camina bajo vigilancia. Una tobillera electrónica registra su ubicación para asegurar que respete el límite. Así lo dicta la norma.</p><p>—De cualquier manera me han dicho que <b>a Tablado lo vieron en abril en Tigre</b> —dice—. Pregunté cómo lo habían visto y me explicaron que había tenido <b>una discusión en la calle</b>. A los gritos. <b>Hubo disparos</b>. Por lo que cuentan, <b>resultó herido. Fue para Pascuas, entre Jueves y Viernes Santo. Mandé mensajes a la policía, a mi abogado, a todos lados. No había personal</b>.</p><p>Aló cree saber cómo hace Tablado para moverse. Asegura que la propia madre del asesino les contó a otras personas el mecanismo. Lo describe como <b>una especie de alquiler de pierna</b>: alguien cobra por llevar la tobillera electrónica mientras Tablado viaja y permanece en Tigre. Aló no comprende por qué, ante estas versiones, nadie verifica si el dispositivo está donde debe estar. Dice que un control sin aviso, sin darle el tiempo a Tablado de regresar, alcanzaría para despejar cualquier duda. </p><p>El último domicilio conocido de Fabián Tablado es <b>Posadas</b>, <b>Misiones</b>. </p><h2>La violencia antes del crimen</h2><p>—Carolina tenía un carácter especial —dice Edgardo—. Una forma de ser que le caía bien a todos. Vivía contenta. Le gustaba cantar, les ponía sobrenombres a todos y coincidíamos mucho. Estaba pegada a mí. Si yo salía, me decía: “<b>Papá, te acompaño</b>”. Éramos compinches. Hasta que apareció el psicópata de Tablado.</p><p>Carolina Aló conoció a Fabián Tablado en el verano de 1993, durante una fiesta. <b>Ella tenía 14 años. Él, 17</b>. Pronto el vínculo entró en un ciclo de rupturas y regresos que se extendió por tres años. </p><p>El primer indicio no fue un golpe ni una amenaza. Fue una tristeza al revés.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FCAWX4VRIVDOBHRL77VDIHCL2A.jpg?auth=379ae80e80662b59937040b5008de96d88497281504af9855c19a4de721b542b&smart=true&width=4032&height=2268" alt="Edgardo está convencido de que la violencia hay que interceptarla antes, en las primeras relaciones afectivas, cuando los vínculos todavía se están formando y las señales son más fáciles de ignorar (Gastón Taylor)" height="2268" width="4032"/><p>Edgardo notó que <b>su hija estaba apagada cuando volvía a reconciliarse con Tablado y animada cuando se peleaba con él</b>. La lógica era incomprensible hasta que alguien se la explicó: Tablado la presionaba en cada discusión con amenazas contra su hermano menor. “<b>Si me dejás, lo agarro a tu hermano y lo mato</b>”. La pelea era un respiro. La reconciliación, volver a la jaula.</p><p>Fabián Tablado era tres años más grande que Carolina Aló pero los dos compartían el mismo curso en el colegio <b>Marcos Sastre</b> en Tigre. A Carolina no le interesaba demasiado la escuela. Había repetido primer año y en su casa insistían con que siguiera estudiando. Buscaron una alternativa y acordaron que terminara la secundaria de noche.</p><p>—Carolina entra al Marcos Sastre nocturno porque se veía grande para seguir en un turno de mañana o de tarde —recuerda Edgardo—. Y Tablado, que había abandonado el colegio, se metió ahí. Después me enteré de que lo habían echado de tres escuelas. <b>Entró al Marcos Sastre no para estudiar, sino para controlar</b>.</p><p>El recorrido de Tablado era distinto. Según declararían después distintos testigos, los problemas de conducta lo acompañaban desde chico. Había pasado por<b> una etapa punk y otra skinhead</b>. Carolina se enamoró y creyó que podía ayudarlo. Años más tarde, el propio Tablado diría que ella lo empujaba hacia la calma y lo alejaba del odio y las drogas.</p><p>—Vivía de los celos —dice Edgardo—. Celos que él mismo inventaba por su inseguridad.</p><p>La violencia terminó por ocupar todos los espacios. También, la escuela.</p><p><b>En 1995, un año antes del crimen, Tablado le quebró el tabique de un golpe</b>. Carolina les dijo a sus padres que había tropezado con una mochila y se había caído en la escuela. Inventaba excusas para ocultar las agresiones pero en la casa ya no le creían. Edgardo Aló fue al colegio Marcos Sastre. </p><p>Todavía recuerda la conversación con la directora. </p><p>—Muy fresca, me dijo: “Sí, pero le pusimos amonestaciones”. Yo pregunté: “¿Amonestaciones?”. “Sí”, me respondió. “<b>Y a ella también, porque no denunció</b>”.</p><p>Aló radicó una denuncia contra la autoridad y la escuela. Pero nada frenó la escalada. Días antes del asesinato, Edgardo Aló vio <b>cómo Fabián Tablado le pegaba a su hija</b>. </p><p>Una tarde, volvía del trabajo y los vio sentados sobre una pared baja, en la esquina de la casa. Le llamó la atención encontrar a Tablado a esa hora. Él le había dicho que iba a trabajar en la carpintería de su padre. Edgardo entró. Su dormitorio daba a la otra calle y desde la ventana alcanzó a ver la escena. Dice que Tablado le dio dos golpes a Carolina. Uno en el estómago. Otro en la espalda.</p><p>Salió de inmediato. Cuando dobló la esquina, Carolina ya corría hacia él: “<b>Dejalo, papá. Dejalo</b>”.</p><p>Edgardo le pasó de largo. Quería llegar a Tablado.</p><p>—Le pregunté: “¿Qué hiciste?”. Y me respondió: “Nada, estábamos hablando”. Entonces le dije: “Bueno, hablá conmigo como estabas hablando con ella”.</p><p><b>Aló le pegó tres piñas</b>. Tablado no devolvió los golpes. Otros tuvieron que separarlos. Hasta entonces, dice, había evitado intervenir en la relación. Escuchaba a quienes le pedían que no se opusiera, que hacerlo podía empeorar las cosas. </p><p><b>—Ahí dije le basta. Ahí se terminó</b>.</p><p>Según Aló, Tablado no aceptó la ruptura.</p><h2>“El lunes, lo hago”</h2><p>Días antes del crimen, Fabián Tablado ya había anunciado lo que pensaba hacer. Se lo confió a <b>Luis Vallejo</b>, un amigo que también asistía al colegio nocturno. No se lo dijo una ni dos, sino tres veces.</p><p>La primera conversación ocurrió el domingo previo al asesinato. Según declaró después Vallejo, los dos se encontraron en una plaza de Tigre para charlar y tomar vino. En medio de la noche, Tablado empezó a hablar de las novias que los dos tenían. Dijo que los engañaban, que les mentían y que había que matarlas. Vallejo creyó que hablaba el alcohol. Pero Tablado insistió. </p><p>Al día siguiente volvió sobre el tema. Vallejo recordó que seguía decidido. Pensó que se trataba de una broma o de una provocación. Que Carolina no corría peligro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/U6VTTNNVGZGY7OIVOHYTLDVFRY.jpg?auth=ed4982098f3d3b9c87dca4b7d6f52f940a025aaccb93677b81902d2189d57dc5&smart=true&width=1920&height=1876" alt="Las cartas de amor y de muerte que Fabián Tablado le escribía a Carolina Aló fueron analizadas por peritos" height="1876" width="1920"/><p>La tercera vez fue la tarde del 27 de mayo de 1996. Los dos se encontraron en la puerta del colegio. Eran cerca de las siete. Según declaró más tarde, Tablado le dijo: “<b>Hoy voy a matar a Carolina</b>”.</p><p>Los amigos entraron a clase. Poco antes del final de la jornada, Luis Vallejo vio a Tablado irse con Carolina. Edgardo Aló reconstruye esa escena.</p><p>—Vallejo cuenta que la saca del colegio. La lleva agarrada del hombro y del cuello. Y cuando se alejan, <b>Tablado lo mira y se pasa un dedo por la garganta</b> [como seña de que iba a degollarla].</p><p>***</p><p>Sobre una repisa en el living de la casa de Edgardo Aló hay una foto de Carolina. </p><p>Lleva una musculosa blanca, el pelo suelto apenas por encima de los hombros y varias pulseras en la muñeca. Sonríe. Parece una foto capturada en verano. Está sin marco, apoyada junto a un escudo del club Tigre. </p><p>Edgardo dice que a lo largo de los años fue entregando fotos a periodistas que nunca las devolvieron. Las que guardaba en el celular se perdieron cuando el aparato dejó de funcionar. Esa es <b>la única imagen que conserva</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3O3T4S3S7BCI3OFSRRSETKIGMI.JPG?auth=1a77f525cd0faf5bfafb3ea3bc615bded2ea6ca128413dfdf467082cd15a8105&smart=true&width=464&height=622" alt="La única imagen que Edgardo Aló conserva de su hija Carolina, asesinada en 1996 por su novio, Fabián Tablado" height="622" width="464"/><p>—Ella siempre usaba el pelo suelto —dice.</p><p>Lo aclara porque, para muchos, <b>Carolina quedó detenida en otra foto: la de las dos trenzas y la sonrisa</b>. La imagen, que acompañó durante décadas las noticias sobre el crimen, terminó por fijarse en la memoria colectiva. </p><p>Hace tiempo que Edgardo Aló intenta que el nombre y la imagen de Carolina remitan a algo más que a aquella noche de 1996. En 2017, fundó la <b>Fundación Carolina Aló</b> con el objetivo de que lo que le pasó a ella no le pase a otras. Sostiene la institución junto a un equipo que trabaja <i>ad honorem</i>. Asisten a víctimas de violencia de género: las orientan sobre dónde denunciar y cómo moverse dentro de un sistema judicial que, como él sabe bien, puede ser lento, sordo y esquivo. También, trabajan en prevención.</p><p>Edgardo está convencido de que <b>a la violencia hay que interceptarla antes</b>, en las primeras relaciones afectivas, cuando los vínculos todavía se están formando y las señales son más fáciles de ignorar. Carolina tenía 14 años cuando conoció a Tablado.</p><p>La fundación impulsó además una petición ante la ONU: que el 27 de mayo, fecha del asesinato, sea declarado <b>Día Internacional de la No Violencia en el Noviazgo</b>. </p><h2>El 27 de mayo de 1996</h2><p>Era lunes. Los padres de Fabián Tablado y sus cuatro hermanos habían salido a cenar. En la casa de <b>Albarellos al 300</b>, en <b>Tigre</b>, no había nadie. Tablado lo sabía.</p><p>Lo que pasó después solo se conoce por el relato de Tablado y por lo que reconstruyeron los peritos. Carolina no pudo contarlo.</p><p>Tablado la llevó a su habitación. Mantuvieron relaciones sexuales. En un momento, intentó eyacular dentro de ella sin protección. Carolina lo frenó, lo empujó y lo apartó. Poco después, Tablado declaró que <b>quería tener un hijo con ella. Carolina dijo que no</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BOF7TNTAMJGPXGOQJRDVOSGRVM.jpg?auth=b066a59217aa8b61af2ecedc9abad35ac10ba30ae2c30f9872fe20916fd7347a&smart=true&width=1920&height=1079" alt="La propiedad de la calle Albarellos al 300 en el partido de Tigre. El ataque comenzó en la cocina. Cruzó el living. Terminó en el garaje (Franco Fafasuli)" height="1079" width="1920"/><p>La agresión comenzó en la cocina, siguió por el living y terminó en el garaje de la casa. Los forenses calcularon que el ataque duró entre cinco y diez minutos. <b>Tablado utilizó tres cuchillos y un formón</b>, una herramienta de su padre carpintero para tallar madera. <b>Cuando una hoja se doblaba o se rompía, iba en busca de otra</b>.</p><p>—Carolina se defendió como podía, con las manos —reconstruye Edgardo—. Tenía todas las palmas de las manos agujereadas por tratar de cubrirse. La atravesaban los cuchillos, hasta que llegó el corte de la vena cava, que prácticamente la degolló. </p><p><b>La autopsia registró 19 golpes y 113 puñaladas</b>.</p><p>—Uno trata de no pensar, pero las imágenes se te vienen a la cabeza.</p><p>Edgardo evoca las paredes del fondo de la casa. Los muros conservaban trazos de sangre. Él miraba esas manchas y veía a su hija. La veía buscar la medianera. Aferrarse a la estructura. Escapar y volver a ser alcanzada por Tablado.</p><p>—<b>La hizo sufrir y le hizo ver la venida de la muerte</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y4PYXU7R2NCDZNSPB2OXL4OTTA.jpg?auth=e5111fe070856ddf77d83cc8f13fc615b96d1dd795a5fbda0941cf76dffabf0f&smart=true&width=1920&height=1079" alt="(Franco Fafasuli)" height="1079" width="1920"/><p>El cadáver de Carolina quedó en el garaje.</p><p>Tablado volvió a su habitación. Se sacó la ropa, que estaba cubierta de sangre. Se bañó y cambió. Antes de irse, dejó al lado del cuerpo una hoja con <b>un dibujo</b>: un caballo y una figura con un cuchillo en la mano. Debajo, la palabra “jajajaja”.</p><p>Después salió.</p><p>Esa misma noche, el teléfono sonó en la casa de los Aló. Edgardo atendió.</p><p>—<b>¿Está Carolina?</b> —preguntó una voz.</p><p>—No, está en el colegio. ¿Quién habla?</p><p>—Una compañera.</p><p>—Si sos compañera, sabés el horario que sale del colegio. ¿Para qué me lo preguntás?</p><p>Del otro lado de la línea, cortaron.</p><p>La llamada lo dejó inquieto. Caminó unas quince cuadras hasta la escuela Marcos Sastre. Se quedó frente a la puerta y esperó la salida de los alumnos. <b>No vio aparecer ni a su hija ni a Tablado</b>. </p><p>Desanduvo el trayecto. Buscó a su cuñado y le pidió que lo llevara en auto hasta la casa de Tablado. Los nervios lo desbordaban. Era incapaz de manejar.</p><p>—Cuando llegamos a la casa ya estaba la policía, estaba la ambulancia y <b>lo peor cuando vi la morguera</b> —recuerda—. En principio uno piensa: “bueno, le debe haber pasado algo a un pariente de la familia”. En esa época no había celulares. Carolina no podía avisarme.</p><p>Cruzó el pasillo largo que antecede a la vivienda y se encontró con la madre de Tablado. </p><p>—¿Qué pasó? —preguntó Edgardo.</p><p>—Nada, nada.</p><p>La mujer dio media vuelta y volvió a la casa. Un hombre que vestía sobretodo lo tomó del hombro. Empezó a empujarlo hacia la calle. Edgardo exigió saber qué ocurría. Preguntó una vez. Dos. Tres. Cuatro. El hombre repetía: “<b>Pasó una tragedia</b>”. <b>Nunca dijo cuál</b>. Edgardo supo después que era el comisario.</p><p>Minutos más tarde, un policía salió y le dijo a otro, sin reparar en quién estaba cerca: “<b>Conté hasta 70, 80 y no pude contar más</b>”.</p><p>—¿70, 80 qué? —quiso saber Edgardo.</p><p>El policía lo miró. Se dio cuenta de quién era y regresó a la casa sin responder.</p><p>Edgardo salió a la vereda. Caminó. <b>En la vereda de enfrente, debajo de un naranjo, vio a Vallejo</b>. Era casi la una de la mañana.</p><p>—Ahí está un amigo de él [por Tablado] —le avisó a uno de los policías.</p><p>El policía actuó de inmediato. Metió a Vallejo en un auto particular y salieron. El amigo habló: después de asesinar a Carolina, Tablado lo llamó y le contó lo que había hecho. Le pidió que lo ayudara en su plan de escape. “El Gordo”, como lo apodaban, no podía comprender lo que escuchaba pero se puso a buscar a Carolina. Primero llamó a la casa haciéndose pasar por una compañera y, al no encontrarla, fue hasta la casa de Tablado, donde lo demoró la policía y dijo dónde estaba Fabián.</p><p>Tablado estaba debajo del <b>puente Tedín</b>, en Tigre, esperando un remís. Había arreglado con Vallejo que el auto tocara tres bocinazos y él saldría.</p><p>Un auto sin identificaciones llegó al punto indicado. Tocó tres veces. Tablado salió de su escondite y se acercó. Del auto bajaron policías.</p><p>—¿Por qué le pegaste a tu novia? —le dijo uno.</p><p>—No le pegué —respondió Tablado—. <b>La maté</b>.</p><h2>La puñalada 114</h2><p>Jamás hubo dudas sobre quién había matado a Carolina. El escenario era brutal y explícito. Fabián Tablado había confesado el crimen al ser detenido y volvió a hacerlo en la etapa de investigación. Aun así, el juicio oral tardó en llegar. Recién empezó en <b>diciembre de 1998</b>. </p><p>Edgardo Aló asegura que, durante esa espera, recibió una explicación que no olvidó. Según relata, le dijeron que el caso de Carolina tendría que esperar porque el país seguía pendiente del juicio por el asesinato de <a href="https://www.infobae.com/tag/caso-maria-soledad-morales/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/caso-maria-soledad-morales/"><b>María Soledad Morales</b></a>. La razón, le explicaron, era que no convenía que coincidieran dos procesos de alta exposición. Había que administrar la atención pública: primero uno, después el otro. Aló interpretó aquella respuesta como una muestra de cómo se mezclaban la Justicia y la política. Era la primera de muchas desilusiones.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SIM45VHGVJBNHF2UQY7X52S3AY.jpg?auth=ff29fe7b2cb6634ecb26afb33dece62b1b6f5e46fb6c7ef7ed2d1fca24015ac5&smart=true&width=1920&height=1079" alt="La defensa de Tablado apostó a que fuera declarado inimputable. Archivo" height="1079" width="1920"/><p>En los dos años y medios que demoró la elevación a juicio, <b>Tablado construyó su defensa</b>. Dijo ignorar sus propios actos. <b>Habló de un escenario diabólico. De un impulso imposible de frenar</b>. Se escudaba en la figura del inimputable. Esa estrategia definía su futuro. Si convencía al tribunal, terminaría en un psiquiátrico, <b>sin condena</b>. </p><p>Los peritos convocados por la defensa sostuvieron que, al momento del crimen, había sufrido<b> un trastorno mental transitorio</b>. Lo describieron como una persona<i> borderline </i>desde la infancia y plantearon la posibilidad de <b>una crisis epiléptica</b> que le hubiera impedido gobernar sus actos.</p><p>La fiscalía respondió con cuatro especialistas en neurología. Ninguno encontró evidencias que respaldaran esa hipótesis. Los estudios no mostraban alteraciones en su cerebro y los médicos señalaron otro dato: cada vez que un cuchillo se doblaba o se rompía, Tablado volvía a la cocina y buscaba otro. Para ellos, <b>esa secuencia era incompatible con una pérdida de conciencia</b>.</p><p>El tribunal lo consideró <b>imputable</b>. Es decir, podía ser juzgado y sancionado penalmente.</p><p>La discusión pasó entonces al máximo de la condena. La fiscalía y la querella pidieron prisión perpetua. Para sostenerla, presentaron <b>tres agravantes</b>. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZM5ERUWQ5FFQDITRUG6L4E2YZU.jpg?auth=a8f5a76fb3ab73002e172d91dd39c14610b3151fc73effe84fa663bb0a0ad7fe&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Fabián Tablado, durante la realización del juicio oral. Archivo" height="1080" width="1920"/><p>El primero fue la <b>alevosía</b>. Sostuvieron que Tablado había llevado a Carolina a su casa y que había mantenido relaciones sexuales con ella antes del ataque, lo que la colocó en una situación de indefensión.</p><p>El segundo, el<b> ensañamiento</b>. La acusación dijo que Carolina había sufrido un dolor que excedía el necesario para causarle la muerte. </p><p>El tercero, <b>la premeditación</b>. Vallejo declaró que Tablado había anunciado el crimen. La querella también se apoyó en <b>el dibujo </b>que los peritos encontraron en la escena: la figura de una mujer muerta en el piso. Según esa interpretación, el dibujo había sido realizado antes del asesinato.</p><p>Dos de los tres jueces no compartieron esos argumentos.</p><p><b>Fernando Mancini</b> y <b>Celia Vázquez </b>entendieron que no había ensañamiento porque, según sostuvieron, la herida en el cuello había provocado la muerte en pocos segundos. Tampoco vieron alevosía. Carolina sabía adónde iba y conocía esa casa. Sobre la premeditación, concluyeron que no había existido un plan previo.</p><p><b>Fernando Barotto</b> votó en disidencia. Quedó en minoría.</p><p>Por dos votos contra uno, <b>el tribunal condenó a Fabián Tablado por homicidio simple</b>. La pena máxima era de 25 años. Le impusieron 24. Aquel día Edgardo Aló salió de la sala y frente a las cámaras y micrófonos dijo: “<b>Estos dos jueces acaban de pegar la puñalada número 114. Ciento trece le dio Tablado. La ciento catorce fue de ellos</b>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6DNRBJO6GRGE7BSWPMT5GX5ZUQ.jpeg?auth=0596f6fa2f95092e066635d69f3b28b75a24edd7e4b6b536235eb4ad53096854&smart=true&width=1600&height=738" alt="Edgardo Aló, consternado, después de que Tablado fuera condenado a 24 años por homicidio simple" height="738" width="1600"/><p>Después aplicaron el beneficio del <b>2x1</b>, una ley que contaba dobles los días en prisión previos a la condena firme. La pena quedó en 22 años.</p><p>En 1998, cuando Tablado fue condenado, <b>la figura del femicidio no existía en el Código Penal argentino</b>. Se incorporó 14 años después, en 2012. Tablado había matado a Carolina motivado por el odio de género. Pero <b>la ley de entonces no tenía nombre para eso. O lo mal llamaba “crimen pasional”</b>.</p><h2>El casamiento en el penal</h2><p>Dentro de la cárcel, Fabián Tablado se había convertido en <b>un preso de buen comportamiento</b>. Estudiaba. Predicaba la Biblia. Y recibía cartas. Muchas.</p><p>No solo de su familia. También de mujeres que no lo conocían y que le escribían desde afuera. El <b>FBI </b>tiene un nombre para ese fenómeno: <b>hibristofilia</b>. La atracción que sienten algunas personas por quien cometió un crimen que excede todos los límites. A Tablado le llegaban ofrecimientos para visitarlo, para conocerlo, para tener visitas íntimas. </p><p>Tuvo una novia dentro del penal. La relación terminó mal. </p><p>—<b>Adentro de la cárcel, quiso clavarle la bombilla del mate porque tenía pantalones ajustados</b> —asegura Edgardo. </p><p>La mujer no lo denunció. Nadie lo sancionó. Las visitas siguieron.</p><p>Así conoció a <b>Roxana Villarejo</b>. Era maestra y vivía a metros de <b>la casa de la calle Albarellos</b> donde Tablado había matado a Carolina. Le había empezado a escribir cuando él estaba en el <b>penal de Sierra Chica y ella era menor de edad</b>. Durante cuatro años intercambiaron cartas. Había un vínculo en común: <b>la madre de Villarejo era pareja de un tío de Tablado</b>. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SESUWSL44JCWFLEXSXDA5VIZ4Y.jpg?auth=2790fa3ebb3a4137a11c302cbb6af5188b30502d2b0955bfba3752b88ef6f8a8&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Fabián Tablado, junto a su exesposa y madre de sus hijas" height="1080" width="1920"/><p>En septiembre de 2007 se casaron en el <b>penal de Magdalena</b>. La fiesta incluyó<b> 50 invitados</b>. Él dijo que pronto tendría beneficios para salir y que se irían de luna de miel. De esa unión <b>nacieron mellizas</b>. </p><p>En 2008 Tablado obtuvo las primeras<b> salidas transitorias</b>. Edgardo Aló se quejó. La jueza <b>Celia Vázquez</b> y los jueces<b> Raúl Borrino</b> y<b> Gustavo Deral</b> le dijeron que era un derecho de Tablado. Aló siguió peleando. En 2010 la <b>Cámara de Casación </b>revocó las salidas y Tablado volvió a la cárcel. En 2011 recuperó el beneficio.</p><p>Habían pasado apenas unos meses cuando Roxana Villarejo se presentó ante la policía y denunció que Tablado las había <b>amenazado de muerte</b> a ella, a sus hijas y a su madre. Había grabado las llamadas.</p><p>En las llamadas se escuchaba a Tablado decirle:</p><p>—<b>Yo por cien pesos acá consigo un fierro</b>. Vos haceme una denuncia y lo único que vas a ganar es tiempo, porque me cagás ahora y después gano yo. No te voy a hacer nada a vos. No te preocupes. <b>Te voy a tocar donde más te duele. Va a ser tanto el dolor que hasta el último día vas a estar agonizando, acordándote de mis palabras</b>.</p><p>Villarejo le había dicho que quería divorciarse. Tablado respondió:</p><p>—<b>No armés una vida con otro tipo, porque yo lo voy a abrir, le voy a sacar el corazón y me lo voy a comer delante tuyo</b>.</p><p>En 2012, cuando había cumplido dos tercios de la condena, Tablado pidió la <b>libertad condicional</b>. La <b>Sala III de la Cámara de Apelaciones y Garantías de San Isidro </b>se la negó. Consideró que tenía <b>un cuadro de inestabilidad emocional</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YAQ4EHIRRBF5HK6YNGTL6M6OGE.jpg?auth=d89154e3102d3e779c894a002afe07dc19a0bea84cfb14a0489c1d4371c7db13&smart=true&width=997&height=311" alt="La imagen muestra un fragmento de un documento oficial del Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires, el cual aborda la inestabilidad emocional y la conducta de Fabián Tablado." height="311" width="997"/><p>Un año después recibió una nueva condena. La Justicia lo encontró <b>culpable de las amenazas contra su exesposa</b> y le impuso una pena de<b> dos años y medio</b>. Esa sentencia se unificó con la que ya cumplía por el asesinato de Carolina.</p><p>Más adelante, obtuvo<b> una reducción de seis meses</b> por haber terminado la escuela secundaria y comenzar la carrera de Derecho en prisión.</p><p>El <b>28 de febrero de 2020</b>, las cámaras de televisión se apostaron frente al <b>penal de Campana</b>. Fabián Tablado cruzó la última de las puertas. <b>Era libre</b>.</p><p>Su liberación generó repudio social y restricciones judiciales de distancia respecto a la familia Aló. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WTCB7EZW4BFLTELNTGJMH6JVEM.jpg?auth=11f9b3f1572343018cb6f05425d24a7332ef9ea963d6e08d183f282f6b52bb12&smart=true&width=1920&height=1080" alt="(Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><h2>La misma casa</h2><p>Al salir, Fabián Tablado <b>volvió a instalarse en la casa de sus padres</b>. Era la misma casa donde había asesinado a Carolina.</p><p>Edgardo Aló y su familia seguían en <b>Tigre</b>. La posibilidad de cruzarse con el hombre que había matado a Carolina ya no era una hipótesis lejana. Podía ocurrir en la calle, camino al trabajo, en cualquier esquina. Una jueza dispuso entonces una <b>tobillera electrónica</b> y le prohibió a Tablado acercarse a menos de trescientos metros de la casa y del lugar de trabajo de Aló. La restricción también alcanzaba a su exesposa y a las hijas mellizas.</p><p>Pero las restricciones duraron poco.</p><p>La tarde del <b>16 de octubre de 2020</b>, las cámaras de seguridad de Tigre registraron a Fabián Tablado mientras cruzaba un puente de la mano de sus hijas. Eran tiempos de pandemia. Llevaba barbijo. En uno de los tobillos, la tobillera electrónica.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HJQNVLUWOJAJXEQ4OQ7CCEAVDA.jpg?auth=3bfd270265c7f0b244b50fd8d41e6185b00ac0ac1892def288a072229046ba3b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Fabián Tablado junto a sus dos hijas caminando por el puente Sacriste, a pocos metros del lugar de trabajo de Edgardo Aló" height="1080" width="1920"/><p>Las imágenes mostraban <b>dos incumplimientos</b>. Tablado tenía prohibido acercarse a sus hijas. También tenía vedado moverse a menos de trescientos metros de Edgardo Aló. El puente donde quedó filmado estaba dentro de ese radio. Las oficinas donde trabajaba el padre de Carolina quedaban a poca distancia.</p><p>Aló presentó una denuncia. Dos meses después, el 16 de diciembre de 2020, Tablado volvió a quedar detenido. La justicia condenó al asesino de Carolina a pasar <b>un año más en la cárcel</b>, ahora por el delito de <b>desobediencia</b>. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2Q6WZCLWPNE4TJ2JTXGL4FUJ7Q.jpeg?auth=bbb052471fa3b2b0a8e3e0ebe8437b214cfc8610d1c0603ae8d2d25875fbce0e&smart=true&width=1599&height=900" alt="El 15 de diciembre de 2021 Tablado volvió a salir en libertad (Maxi Luna)" height="900" width="1599"/><p>El <b>15 de diciembre de 2021 venció su pena</b>. Había pasado en total 24 años preso y quedó otra vez libre. La restricción perimetral se elevó a 300 kilómetros. </p><p>Tablado fijó domicilio en <b>Bell Ville</b>, <b>Córdoba</b>, donde viviría con su novia. La estadía duró poco. Una medida de exclusión del hogar y denuncias de vecinos lo obligaron a mudarse. Intentó radicarse en <b>San Clemente de Tuyú</b>, en la costa bonaerense, en <b>Cañada de Gómez</b>, <b>Santa Fe</b>, y en<b> Gobernador Virasoro</b>, <b>Corrientes</b>. En cada uno de estos lugares los vecinos organizaron marchas en contra. Tuvo que irse.</p><p>El rechazo social lo obligó a peregrinar por distintos puntos del país. “<b>En algún lugar tengo que vivir. Sino que entonces se ponga la pena de muerte para la gente como yo</b>”, dijo en una entrevista televisiva. </p><p>Al recordarle esa frase, lo que menos se lee ahora en la cara de Edgardo Aló es compasión. No tiene por qué sentirla. </p><p>—<b>“Yo tengo que tener un lugar para vivir, yo tengo derechos”. ¿Perdón? ¿Qué derecho tenía Carolina de morir? Entonces, cuando te hablan así, realmente te hacen hervir la sangre, porque no puede decir: “Yo tengo derechos, yo tengo derechos”. No tenés ningún derecho. El único derecho es que estás respirando</b>.</p><p>Hace una pausa.</p><p>—<b>Y lo que estoy haciendo en estos treinta años es hacer su vida lo más imposible que se pueda</b>.</p><p>El último domicilio conocido de Fabián Tablado es Posadas, Misiones. Llegó hasta allí con ayuda. La <b>agrupación cristiana Filipos </b>lo cobijó. Una organización que, según Edgardo Aló, maneja el <b>pastor Giménez</b>.</p><p>Pero los kilómetros no son un escudo. En septiembre de 2024, la fragilidad del cerco quedó expuesta. La tobillera electrónica dejó de emitir señal. Edgardo Aló recibió entonces la llamada que no hubiera querido escuchar: <b>Tablado estaba sin monitoreo</b>.</p><p>La incertidumbre duró hasta que las autoridades lograron ubicarlo. Tablado explicó que había viajado al interior de Misiones para asistir a cursos en una escuela de oficios y que en esa zona no había señal telefónica. La Justicia le permitió continuar en libertad con la tobillera y le advirtió que la situación no debía repetirse.</p><p>Dos años después, frente a<b> las versiones de que Tablado estuvo en Tigre durante el fin de semana de Pascuas de 2026</b>, Aló mastica la sospecha. Se pregunta si el asesino de su hija volvió a caminar por su barrio. Si estuvo ahí, a metros de su puerta, como ya ocurrió. </p><h2>“Hay muchas adentro del cajón”</h2><p>Edgardo Aló es un hombre dañado que no llora. </p><p>—Salvo en el cementerio de San Fernando. Ahí te topás con la realidad. <b>Te topás con un cajón que lleva el nombre de tu hija. Y ahí sí, te aflojás. Pero hay muchas. Hay muchas adentro del cajón</b>.</p><p>En enero de 2020, cuando Tablado estaba a días de salir en libertad, Edgardo se sumó a una campaña que se llamó “<a href="https://www.infobae.com/sociedad/2020/01/28/hombres-contra-el-machismo-una-nueva-campana-busca-que-los-varones-luchen-por-una-sociedad-igualitaria/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/sociedad/2020/01/28/hombres-contra-el-machismo-una-nueva-campana-busca-que-los-varones-luchen-por-una-sociedad-igualitaria/"><b>Hombres contra el machismo</b></a>”. La integraban otros padres que habían perdido a sus hijas en femicidios: <a href="https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2025/12/05/el-baterista-femicida-de-callejeros-confeso-el-crimen-de-wanda-taddei-en-la-carcel-y-sera-padre-con-su-nueva-novia/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2025/12/05/el-baterista-femicida-de-callejeros-confeso-el-crimen-de-wanda-taddei-en-la-carcel-y-sera-padre-con-su-nueva-novia/"><b>Jorge Taddei</b></a>, padre de <b>Wanda</b>, asesinada por el exbaterista de Callejeros Eduardo Vázquez; <a href="https://www.infobae.com/2011/12/01/619969-que-el-asesino-pague-pidio-el-padre-una-victima-del-cuadruple-crimen/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/2011/12/01/619969-que-el-asesino-pague-pidio-el-padre-una-victima-del-cuadruple-crimen/"><b>Miguel Pereyra</b></a>, padre de <b>Marisol</b>, una de las víctimas del cuádruple crimen de La Plata; <a href="https://www.infobae.com/sociedad/2018/05/12/recibio-un-audio-anonimo-y-sufrio-un-infarto-me-conto-desde-la-carcel-como-habia-matado-a-mi-hija/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/sociedad/2018/05/12/recibio-un-audio-anonimo-y-sufrio-un-infarto-me-conto-desde-la-carcel-como-habia-matado-a-mi-hija/"><b>Hugo Capacio</b></a>, padre de <b>Dayana</b>, asesinada por su novio en Rosario;<a href="https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2024/01/18/la-plata-el-autor-de-un-macabro-doble-crimen-que-fue-beneficiado-por-la-justicia-volvio-a-la-carcel/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2024/01/18/la-plata-el-autor-de-un-macabro-doble-crimen-que-fue-beneficiado-por-la-justicia-volvio-a-la-carcel/"><b> Luis Basualdo</b></a>, padre de Marcela, asesinada en Punta Lara junto a su pareja, y <a href="https://www.infobae.com/sociedad/2026/02/04/a-25-anos-del-femicidio-de-natalia-melmann-los-cuatro-policias-condenados-y-la-busqueda-del-quinto-violador-y-asesino-de-la-joven/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/sociedad/2026/02/04/a-25-anos-del-femicidio-de-natalia-melmann-los-cuatro-policias-condenados-y-la-busqueda-del-quinto-violador-y-asesino-de-la-joven/"><b>Gustavo Melmann</b></a>, padre de <b>Natalia</b>, secuestrada, abusada y torturada por la Policía.</p><p>“<b>Es hora de que trabajemos para concientizar al hombre</b>”, escribió Aló en su adhesión. “Tenemos que hablarles a ellos, que son los victimarios. <b>Si nos sentimos tocados como varones cuando se habla de violencia machista, entonces salgamos a decir y hacer algo para que esto cambie</b>”.</p><p>Edgardo tiene una crítica al Estado que repite hace años.</p><p>—Está la<b> ley</b> que reconoce el <b>femicidio</b>, pero no se concentra en la prevención. Se aplica una vez que la mujer está muerta. Para evitar esa muerte no hay herramientas. Hay que actuar antes.</p><p>Edgardo Aló sigue enumerando las señales que, según él, merecen atención. Les habla a los padres y a las madres. Les pide que miren si sus hijas se alejan de sus amigos, si cambian de personalidad, si aparecen moretones o si empiezan a tener miedo.</p><p>Y a las mujeres les deja una advertencia.</p><p>—Es muy lindo escuchar “<b>Yo te amo</b>”, pero si eso cambia en una sola letra por “<b>Yo tu amo</b>”, “Vos me pertenecés”, tienen que reaccionar porque pueden perder hasta la vida.</p><p>Edgardo lamenta que <b>su fundación no tenga un lugar físico desde donde funcionar ni un sitio web</b> para difundir su trabajo. <b>Pide ayuda</b>: un espacio donde recibir a las víctimas de género y un subsidio para cubrir los gastos de traslado e imprenta de los abogados que asesoran en las causas judiciales y no cobran.</p><p>—A veces quedamos en el pozo de decir: “¿Qué hace la fundación?”. <b>Hace lo que puede</b>. [...] Esto es difícil y tenés que ponerle la cara, tenés que ponerle todo. A veces te dan ganas de decir: “Tiro todo al diablo”. Pero después encontrás a chicas que vienen y dicen: <b>“¿Qué hago, Edgardo?”</b>. Y otra vez a tirar del carro.</p><p>Los legisladores, dice, no ayudan.</p><p>—Yo los veo en<b> Diputados</b> y en el <b>Senado </b>debatir como si se estuvieran matando uno a otro y se olvidan de la gente. Nadie está trabajando para la gente. </p><p>La tarde cae sobre Tigre. Edgardo toma el celular por primera vez desde que empezó la charla, dos horas atrás. Hay mensajes sin responder. </p><p>Hace treinta años atiende llamados, recibe mensajes y sigue pistas. A veces son denuncias. A veces, mujeres que piden ayuda. A veces, un dato sobre Fabián Tablado. </p><p>Porque hay algo que no abandonó aquella noche helada de mayo de 1996.</p><p>Y porque, mientras siga respirando, quiere ser el primero en saber dónde está el hombre que mató a su hija.</p><p><i>Producción audiovisual, entrevistas y narración: María Belén Etchenique / Realizador: Gastón Taylor/ Edición: Florencia Montenegro</i></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CTZ3NP46IFBNLOXCL4ZVUT6UUM.png?auth=e249645317f0f8db693710e348098392f7b496a2fa07c5e87298fbefea76cd33&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[El asesinato de Carolina Aló expuso una violencia de género que en 1996 todavía era nombrada como crimen pasional.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Anita Espósito: “Yo no era socialmente aceptada por ser negra, por ser gorda, por no ser hegemónica”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/21/anita-esposito-yo-no-era-socialmente-aceptada-por-ser-negra-por-ser-gorda-por-no-ser-hegemonica/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/21/anita-esposito-yo-no-era-socialmente-aceptada-por-ser-negra-por-ser-gorda-por-no-ser-hegemonica/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Se vestía de negro para que no se notara su peso, iba a una cita y no comía para parecer saludable, odiaba su pelo enrulado y se lo planchaba. Por qué dice que si sos gordo no podés bailar y si sos negro no te puede ir bien. La angustia de vivir creyendo que sos como te dicen que sos. Cuando Majo, su mamá, tuvo cáncer de mama, la decisión de postergar el miedo y el dolor para acompañarla. La familia, su tesoro]]></description><pubDate>Sun, 21 Jun 2026 06:38:32 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Es maquilladora profesional, fue estilista de videoclips, de obras de teatro, de shows, de producciones fotográficas de distintos artistas, incluso de su hermana, Lali Espósito. Histriónica, frontal, cálida, se ganó su lugar como streamer y hoy es una de las figuras más importantes del exitoso programas de Luzu TV, “Patria y Familia”. </p><p>– Sí, nos va muy bien, por suerte y por trabajo, hemos trabajado mucho para que así sea, para ganar nuestra comunidad.</p><p><b>– Trabajaste siempre, hiciste muchas cosas.</b></p><p>– He trabajado, el dinero a veces es poder y cuando sos chico ese poder lo tienen tus padres porque vos no manejás plata. Entonces, para que no me dijeran que no había dinero y no podía salir, trabajaba.</p><p><b>– ¿Cuáles fueron los primeros trabajos cuando eras adolescente?</b></p><p>– Mi primer primer laburo fue productos de revista tipo Avon. También era maestra particular de alumnos de primaria y con eso tenía mis estipendios para salir el finde.</p><p><b>– Para salir, dijiste, no para comprarte pilchas.</b></p><p>– No, porque en ese momento tenía una relación distinta con mi cuerpo, no era tan afín a comprarme pilchas, tenía un veintiúnico pantalón, lo usaba y se lavaba para el fin de semana.</p><p><b>- Vas a cumplir 40, ¿qué tal eso?</b></p><p>– Pensé que a los 40 me iba a sentir un poco más grande y es cuando más viva estoy, y cuanto más me permito hacer cosas que cuando era más chica no me hubiera permitido hacer. Son unos buenos y lúdicos 40 años que voy a cumplir.</p><p><b>– ¿Sos de los que hacen balance cuando viene un número redondo? ¿Qué queda por hacer? ¿Qué quiero no dejar de hacer?</b></p><p>– No, terapia todos los miércoles y ahí hago todo. Si tengo un tema hasta que no encuentro el meollo de la cuestión no salgo de ese tema. De alguna manera voy haciendo balances todas las semanas en mi terapia con mi psicóloga. Estoy muy orgullosa de mi recorrido hasta acá.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JXBICGAV4FCP7HKMPQXQYSCZE4.jpg?auth=dade62b83eb77d61ad1655ffc9e4624d210c0620899b860bf268b94333d1feac&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Pensé que a los 40 me iba a sentir un poco más grande y es cuando más viva estoy", dijo Anita Espósito (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>“NO ERA SOCIALMENTE ACEPTADA POR SER NEGRA, POR SER GORDA, POR NO SER HEGEMÓNICA”</b></p><p><b>– Es la primera vez que te veo con ondas y el pelo está más claro. Está cambiando todo.</b></p><p>– Estoy cambiando, tal vez los 40 traigan un poco ese cambio. He invertido muchísimo dinero en alisar mi cabello toda la vida, lo odiaba a mi pelo. Pero también era parte de una cosa social, muchas situaciones podían dejarme afuera de cosas. No era socialmente aceptada por esto o por lo otro, por ser negra, por ser gorda, por no ser hegemónica. Y usar un pelo así con todo eso encima era llamar la atención. Yo quería pasar desapercibida, había que plancharse el pelo. Nos planchábamos el pelo con unas planchitas gigantes, nos hemos llegado a planchar el pelo con una plancha real. Había cosas que no teníamos la libertad de hacer, era como una falsa rebeldía.</p><p><b>“ME VESTÍA DE NEGRO PARA QUE NO SE NOTARA EL PESO, IBA A UNA CITA Y NO COMÍA, ‘ASÍ ÉL PIENSA QUE SOY FIT’” </b></p><p><b>– ¿Eras de las que se vestía de negro para que no se notara tu peso?</b></p><p>– Absolutamente. De las que me vestía de negro para que no se notara el peso, de las que iba a una cita y no comía porque pensaba “por las dudas no como así piensa que soy fit”. Esas cosas que uno hace y no entiende por qué. Un día tenés 40 y decís: ya fue, este es mi cabello, lo usaré, no tengo otros señores. </p><p><b>– ¿Cómo te llevás con el espejo ahora?</b></p><p>– Muchísimo mejor. Pero porque hubo muchos balances internos, de cosas que uno no quiere seguir llevando consigo. Y al tener todo menos peso encima uno florece de otra manera. Yo sentí florecer de otra manera al dejar de sostener lo que van a decir, si el pelo es lindo, si es feo, si soy linda, si soy… </p><p><b>– Nombraste varias cosas que son importantes, una es el color de la piel ¿Te acomplejaba?</b></p><p>– Para nada, yo amo mi color de piel. Soy una santiagueña muy orgullosa de serlo. Pero en la época en que yo iba al colegio el hate que hoy existen las redes era one on one, te decían cosas en vivo tus compañeros de primaria o de secundaria. El hate siempre existió, hoy se ve más, pero siempre ha existido, sobre todo en disidencias, en minorías.</p><p><b>“EN BUENOS AIRES ME HAN DICHO COSAS EN EL COLEGIO POR SER PROVINCIANA”</b></p><p><b>– En Santiago del Estero el color de la piel no era minoría.</b></p><p>– En Santiago no, pero yo me vine a vivir a Buenos Aires definitivamente cuando tenía ocho años. ‘Habla mal tu hija’, ‘dice malas palabras’, le decían a mi mamá, no sabían que en Santiago se decían así. Me han dicho cosas en el colegio por ser provinciana y aún hoy aparece el hate en algún que otro comentario.</p><p><b>– ¿Por el color de la piel?</b></p><p>– Si. Yo hice una entrevista acá y muchos de los comentarios tenían que ver con el color de la piel, con mi marronidad. Los que tenemos el color de piel, somos gordos o fuimos gordos, tenemos el rulo o lo que sea, nos acostumbramos a esa situación.</p><p><b>– ¿Esos son rulos naturales entonces?</b></p><p>– Estos son mis rulos naturales. Yo dejé a mi pelo ser y mi pelo dijo: al fin nena. Y se puso lindo de repente. No es mi color… Jajajaja. </p><p><b>– Querías ser rubia en algún momento.</b></p><p>– Un poco ya había sido rubia, mi rebeldía adolescente era teñirme un día de rojo fuertísimo, otro día de amarillo, otro día volvía a mi color y así. Esa fue mi rebeldía.</p><p><b>– ¿Recibías además críticas o de agresiones por el peso?</b></p><p>– Sí, también. En la época en la que yo crecí era una situación social instalada, era de esa forma.</p><p><b>– ¿Te sentías insegura? </b></p><p>– Sí, pero también siempre fui manda más. Insegura absolutamente, pero yo daba vuelta esa inseguridad con la carita, acá estoy yo. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YYMKYU3GFJDIJGVMUW5TFS7RV4.jpg?auth=7f5f543ee4a7d54897d759ae8afb109afc3b1901c9a073835c0788a1ca4f7494&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Mi rebeldía adolescente era teñirme un día de rojo fuertísimo, otro día de amarillo, otro día volvía a mi color y así", contó Anita Espósito en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>– Que no se notara.</b></p><p>– Era para que no se notaba, pero tenía el efecto inverso. Porque la caracúlica llama la atención, la gente dice, ¿y a ésta qué le pasa? Cuando algo no me gusta, la cara se me transforma y no lo puedo disimular. Ahora lo estoy trabajando un poquito.</p><p><b>– ¿Para qué?</b></p><p>– Esa fue una pregunta que me hice. Hay dinámicas en las que no es necesario sostener la cara porque sí. Cuando es necesario recontra banco mi cara, cuando tengo que ser clara y concisa con algo y puedo poner los puntos. No es necesaria en todas las situaciones, porque tengo que avisarle a la cabeza que no me está corriendo un león, tranquila, no pasa nada. Me parece que lo que sucede es que al toque me defiendo de algo y entonces viene la cara.</p><p><b>– Como algo reactivo, a la defensiva.</b></p><p>– Es como algo reactivo.</p><p><b>– En los últimos días hay muchas reacciones contra Nathy Peluso porque bajó de peso. </b></p><p>– Sin embargo a Ibai, el streamer tan conocido que hizo su proceso de bajar de peso, la gente lo alentaba.</p><p><b>“BAJÉ 40 KILOS. FUE UN PROCESO NATURAL, EMPECÉ A DEJAR OTROS PESOS Y ESO SE TRADUJO EN MI PROPIO PESO Y EN MI PROPIO CUIDADO”</b></p><p><b>– Nathy Peluso no disimulaba, iba orgullosa con su cuerpo y ahora decidió bajar mucho de peso. Recibía críticas cuando mostraba su cuerpo antes y ahora también que bajó de peso.</b></p><p>– Ahí la crítica está dada por el hecho de ser mujer, no por subir o bajar de peso. En su momento, cuando bajé de peso, bajé 40 kilos, fue un cambio rotundo de mi fisonomía. En algún momento me cuestioné si no estaba traicionando algún principio y en realidad me di cuenta que fue un proceso natural. Empecé a dejar otros pesos y eso se tradujo en mi propio cuerpo y en mi propio cuidado. También existe esto de que el gordo está enfermo, no sé si siempre es así. No sé si el comentario “te lo digo por tu bien” suma. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MODHNBF6JBAAVKGGPWQHYLK5VY.jpg?auth=71b7f0fcc413b0fb8ef0a2202a6a48efbd8fa185a499c770228fca47a01cd8e0&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Cuando bajé de peso, bajé 40 kilos, fue un cambio rotundo de mi fisonomía", aseguró Anita Espósito" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿En un momento necesitaste cambiar?</b></p><p>- Sí, dejar de sostener cosas que sentí que no debía sostener. Me quise poner las pilas, quise alimentarme mejor, quise conectar el ejercicio, lo logré y no me sentí culpable por eso después. </p><p><b>– ¿Cómo fue esa decisión?</b></p><p>– Subía las escaleras de mi casa en ese momento con 34 años, y me dolían las rodillas, no me sentía físicamente bien. Arranqué y a los tres meses ya había adelgazado. Pero no sólo había adelgazado, me sentía bien, había conectado con hacer ejercicio, con alimentarme bien, con tener un orden distinto. Y seguí, encontré bienestar en eso.</p><p><b>“YO ESTABA MUY ENOJADA CON MI YO GORDITA, LO SOCIAL SE TE TERMINA METIENDO Y UNO SE ASUME COMO TE DICEN QUE SOS”</b></p><p><b>– Eso es el espejo, es no sentirte vos cómoda con el cuerpo.</b></p><p>– El espejo puede ser una tortura, lo mismo que la balanza, porque por ahí no estás viendo algo real. Lo real es lo que vos sentís, lo que hay dentro de tu corazón. Yo estaba muy enojada con mi yo gordita, después entendí que ella me estaba salvando de todas las batallas.</p><p><b>– ¿Por qué estabas enojada?</b></p><p>– No sé, lo social se te termina metiendo un poco en la vena y uno se asume como te dicen que sos. Después te das cuenta, “yo no era así”, “yo no era esto solo, soy un montón de otras cosas”, pero primero un poco te comés el verso.</p><p><b>“SI SOS GORDO NO PODÉS BAILAR, SI SOS NEGRO NO TE PUEDE IR BIEN. UNO SE ASUME COMO TE DICEN QUE SOS”</b></p><p><b>– O sea que te asumías como yo soy gordita y listo.</b></p><p>– Al gordo, al negro, a la minoría, se la corre con que no puede hacer nada. Si vos tenés rulos no podés hacer esto, si sos gordo no podés bailar, si sos negro no te puede ir bien. Ahora hay otras herramientas, tal vez.</p><p><b>– ¿Te lo creés?</b></p><p>– Te comés el verso, por eso uno tiende a esconderse. Y por eso recibe tanto hate el que es gordito y baila y se muestra, porque hay un montón que no se anima y pone esa frustración en el veintiúnico que sí se animó.</p><p><b>– ¿Por qué te emocionaste recién? ¿Algo te angustió?</b></p><p>– No, no me angustió. Me emociona hablar de eso que sentimos quienes quedamos afuera, excluidos en algún momento por algún motivo, no importa cuál. Lo que me genera emoción es haberme creído eso. Haber creído que yo tenía que vestirme de negro, que mejor si no hablaba, que con cara de culo soluciono todo para que la gente no me hable, no se me acerque. Eso y haber podido dar vuelta esa sensación y saber que ante cualquier situación puedo tener mi voz, puedo tener mi voto, puedo hablar. Lo que me emociona es sentir que no hoy importa cómo seamos, también podemos hablar. Estoy acá sentada dando esta entrevista, correrme de esos preceptos me ha dado mi propia voz.</p><p><b>- Qué difícil empezar de cero. El momento en que te ponés cada día las zapatillas o relacionarte distinto con la comida. Todo ese cambio es un esfuerzo gigante.</b></p><p>– No quiero ponerlo en términos de esfuerzo porque en mi caso fue una elección. Yo elegí todos los días hacer algo en pos de lo que me daba bienestar. Comer bien, hacer ejercicio, sentirme físicamente distinta me generaba un bienestar real.</p><p><b>– Qué bueno si lo pudieras contagiar.</b></p><p>– Jajajaja. Creo que el contagio viene de no comerte el verso de lo que te dijeron los otros que vos eras. Poder limpiarse de todos los comentarios y de todo lo que existe alrededor, eso es lo que puedo divulgar.</p><p><b>– Anita, te escuché decir que sos madre soltera.</b></p><p>– Soy madre soltera, es medio raro eso. Hay un padre, pero tiene una participación extraña, una participación que denominamos “cuando él quiere”. Yo me considero así porque no tengo trato y de todo me ocupo yo. Esa es la realidad. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QNUXDQSIMNHSVIAE5IPF4ZQCGI.jpg?auth=6610edf1602ba4fae3bbda3862f932c0a01e1222a0d8392d6b9eb6306285f866&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo elegí todos los días hacer algo en pos de lo que me daba bienestar", afirmó Anita Espósito" height="1080" width="1920"/><p><b>– Santino tiene 14. Las madres solteras, ¿a quién recurren cuando tienen una emergencia? </b></p><p>– Yo recurro a mi pareja, mucho a mi vieja, Santi tiene una relación bárbara con mi mamá. Cuando Santino tenía seis añitos me puse en pareja. Entonces todo este tiempo hasta ahora mi pareja me da una mano, pero mi vieja es la primera en la lista.</p><p><b>– Criar sola un bebé es complejo.</b></p><p>– En ese momento estaban mi vieja, mi hermana, las minitas de la familia. Mi vieja también fue madre soltera. Yo me separé cuando Santino tenía tres años y primero estaba re cagada en las patas. Yo quedé embarazada a los 25 y era un tema la maternidad .</p><p><b>– Es un viaje de ida, con lo bueno y lo malo que eso significa.</b></p><p>– Exacto. Una está siempre con lo bueno y lo malo que eso significa. No importa que tengan 14 o 25 años. Yo tengo 40 años y mi vieja sigue estando ahí para nosotros, es para siempre, es un vínculo muy, muy fuerte. Por eso también las emociones que conlleva, es un gran desafío la maternidad.</p><p><b>– Y es más fuerte cuando viven solo dos, o sea, ¿mamá e hijo?</b></p><p>– A veces sí, hay situaciones, yo tengo que trabajar. Hay que armar una logística, porque en mi familia también todo el mundo trabaja. A veces puede y a veces no puede el “0800 mi vieja” y la gran parte de la comunidad femenina que uno tiene siempre está predispuesta para darte una mano. Y yo con mis amigas que tienen hijos.</p><p><b>– Ya es un adolescente ¿De asesinatos y violencia de género hablás con él? </b></p><p>– Me ocupa mucho criar un buen varón. Yo sé que es responsabilidad de ambos padres, pero hay muchas como yo a las que nos toca criar medio solas. Aún con un otro al lado, muchas sabemos que el varón no se va a sentar a tener una conversación respecto de violencia de género, de las cosas que pasan, de cómo tratarnos, de cómo lidiar con los tratos que tienen con nosotros. Hablo muchísimo porque fui adolescente y temo que mi hijo sea el mismo adolescente que yo, jajajaja. Confío en el laburo que he hecho hasta acá como mamá.</p><p><b>- Hoy me llegó una encuesta de opinión sobre violencia de género y machismo. Les preguntaron a las mujeres, ¿alguna vez te acosaron? ¿Alguna vez te tocaron la cola? ¿Alguna vez un jefe te quiso seducir? Y más preguntas. La mayor parte de las mujeres dijeron que sí a todas las preguntas. </b></p><p>– Lamentablemente es así. Ante hechos tan concretos y tan aberrantes como que aparezca una piba de 14 años desmembrada y violada hay cosas que son tajantes. Pasamos de situaciones cotidianas y tontas que atravesamos todo el día a directamente pedir que no nos maten. Las micro cositas son tantas, y todo hace hoy sea moneda corriente que cada 31 horas maten a una mujer.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FB6SDRTMZZFUFBX53ZZEJ2J7LE.jpg?auth=21bbaeac63b144d3b6df7e7e76e5ac30cee143b10b7f1ddea709fbd7888d1b7a&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Confío en el laburo que he hecho hasta acá como mamá", destacó Anita Espósito" height="1080" width="1920"/><p><b>– Te pregunté si hablabas con varones porque damos por sentado que entre mujeres hablamos, no se ve públicamente muchos varones hablar de violencia de género, a algunos pocos.</b></p><p>– ¿Sabés cuando tal vez salgan a hablar? Cuando maten uno cada 31 horas. El otro día estaba con mis amigas en Plaza de Mayo por este tema y se escuchaba el murmullo de todas hablando de lo mismo y me hizo acordar a lo que te contaban en la escuela sobre 1810 cuando decían que la gente estaba afuera queriendo saber qué pasaba. Estábamos viendo cómo hacer para solucionar este tema que nos atraviesa transversalmente a todos.</p><p><b>– Entrevisté a tu mamá, Majo, cuando presentó su libro después de atravesar un cáncer de mama. Sos su hija mayor, imagino que debe haber sido muy fuerte para vos ese tiempo con una mamá en un estado muy vulnerable.</b></p><p>– Sí, como hijos es un momento muy complicado porque uno está entre el dolor de uno y no querer que el otro se suma en ese dolor o se hunda en ese dolor, entonces uno trata de apoyar como puede. Es un momento tan personal que quien tiene la batuta en esas situaciones es quien está atravesando eso, los demás acompañamos de la mejor manera que podemos. Creo que pudimos acompañar a mi vieja en sus decisiones, en lo que ella quería hacer con su tratamiento.</p><p><b>“ELLA DECIDIÓ RAPARSE Y YO LA RAPÉ, ERA EL MOMENTO DE ACOMPAÑAR A MI VIEJA”</b></p><p><b>– ¿Qué hacías con tu dolor y con tu miedo? </b></p><p>– En mi caso creo que bastante de como de tragarlo. Primero atendamos el quilombo, después veo cómo me soluciono yo. Nosotros ya veníamos de una situación muy dolorosa que había sido la pérdida de mi prima en el 2019 y quisimos actuar. No pude prestar atención a lo que me pasaba con la noticia, cuando mi mamá ya empezó a estar mejor de a poco pude ir soltando. Pero es un proceso donde estuvimos todos tensos hasta el momento que a ella le dieron el alta.</p><p><b>– Salís a apoyar y a resolver. Pero hay algo que tu cuerpo debe haber acumulado también, no había momento para llorar, ella te tenía que ver bien. </b></p><p>– En un momento ella intentó hacer un tratamiento con un casquito para no perder el pelo que en ella no funcionó y decidió raparse. Ese día yo la rapé, estábamos en una situación muy conmovedora, dolorosa. ¡Vamos ma! ¡Vamos, arriba! Fue un momento de mujeres, estábamos nosotras, acompañamos. </p><p><b>– No lloraste en ese momento. </b></p><p>– No quería. Quizás ahora que pasaron cinco años. No es tu momento, era el momento de acompañar a mi vieja.</p><p><b>“YO LE DIJE: ESTO TIENE QUE SER UN DOLOR COMPARTIDO, NO ESTÁS SOLA EN ESTA SITUACIÓN”</b></p><p><b>– Cuando me dieron el resultado de cáncer de mama llamé a mi hija mayor. Sos la hija mayor.</b></p><p>– Yo estaba con mi vieja y ella estaba dudando sobre cómo comunicarle al resto de la familia. Yo le dije: somos todos grandes, esta no es una situación que vos tengas que atravesar sola, pone las cartas sobre la mesa y vamos. Era más de mujer a mujer, obvio que es mi vieja, pero era: vamos, Majo. En ese momento era correr un poco los sentimientos de hijo, de cagarte todo por esta noticia que estás recibiendo, y decir: ya somos todos grandes acá, todos asumimos lo que está pasando, pero esto tiene que ser un dolor compartido. O sea, esto te está pasando a vos pero no estás sola en esta situación. Existe esa cosa de querer, sobre todo en las madres, cuidar y edulcorar la verdad. “Acá estamos todos, vamos para adelante. No estás sola en esta situación”. Me parecía importante que ella supiera eso.</p><p><b>“MI FAMILIA ES MI TESORO, SI UNO NO TIENE ESO NO TIENE MUCHO MÁS”</b></p><p><b>– Tenés una relación increíble con tu mamá.</b></p><p>– La amo. A mi vieja la amo. Mi familia es como el tesoro que uno tiene. Si uno no tiene eso, no tiene mucho más. Yo soy una persona llorona, discúlpenme gente, pero desde que dije basta de cara de culo, ahora me fuman como soy, sensible. Las enfermedades de la familia son temas muy sensibles. No sé si en algún otro momento yo me puse a pensar qué sentí yo cuando me pasó esto de mi vieja. Veníamos de una situación muy triste y muy desoladora, la pérdida de mi prima de 30 años por un cáncer de mama. Mi tía en ese momento estaba atravesando también un cáncer de mama, había muchos frentes abiertos. Y con muchos frentes abiertos también el cagazo es un poco mayor porque ves todo el panorama. Pero mi mamá le puso mucho huevo, como a todo en la vida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VFXMMXGBVFC5DBZMADRQIVR3MU.jpg?auth=9026d2953b8aa9a0ddcdda6e540578b5d3f39f21c2a28e0329617647af75cb15&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo soy una persona llorona, discúlpenme gente, pero desde que dije basta de cara de culo, ahora me fuman como soy, sensible", explicó Anita Espósito (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>- Está saliendo todo bien.</b></p><p> – Por ahora está saliendo todo bien, María Laura. Hemos venido de otras épocas en las que no ha salido todo tan bien y creo que este es el momento en el que nos merecemos que sí.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XSSY5SZHKFBURATTTQRGUZYGRY.jpg?auth=2f12ab69b8c2b1873af9276e28d89670035aad99579ba5b51d0031d779f4f7bc&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Gustavo Gavotti]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Rocío Pardo: el amor con Nicolás Cabré, cómo es su vínculo con Rufina y la inseguridad que la acompañó durante años]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/21/rocio-pardo-el-amor-con-nicolas-cabre-como-es-su-vinculo-con-rufina-y-la-inseguridad-que-la-acompano-durante-anos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/21/rocio-pardo-el-amor-con-nicolas-cabre-como-es-su-vinculo-con-rufina-y-la-inseguridad-que-la-acompano-durante-anos/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La actriz y directora recordó cómo consiguió, con apenas 18 años, convertir un neuropsiquiátrico abandonado en una experiencia teatral que marcó su carrera. En diálogo con Infobae, compartió la historia de superación de su padre, habló de su presente laboral junto a Nicolás Cabré y contó por qué hoy disfrutan de compartir tanto el escenario como la vida]]></description><pubDate>Sun, 21 Jun 2026 06:38:08 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>A los 18 años, <b>Rocío Pardo</b> golpeó la puerta de un intendente cordobés con una idea que sonaba imposible:<b> transformar un neuropsiquiátrico abandonado en una experiencia teatral</b>. Insistió durante meses, presentó proyectos y finalmente consiguió la autorización. Lo que nació como una apuesta arriesgada terminó convirtiéndose en <i><b>Pabellón Tornú</b></i>, una obra inmersiva que marcó un antes y un después en su carrera y que este año volverá a escena en una nueva versión. “Ese fue el primer logro de mi vida”, recuerda.</p><p>No fue la primera vez que desafió los límites de lo que parecía razonable. Había crecido entre teatros en Carlos Paz, viendo cómo su padre,<b> Miguel Pardo</b>, construía una empresa teatral después de haber empezado limpiando vidrios en la calle. Mientras otros chicos pasaban las tardes jugando, ella aprendía a manejar consolas de sonido, acomodaba espectadores y hasta intentaba vender pulseritas a la salida de las funciones. <b>El teatro no era un trabajo para su familia: era el paisaje cotidiano de su infancia.</b></p><p>La danza llegó incluso antes. Empezó ballet a los tres años y durante más de una década entrenó con una disciplina que todavía hoy reconoce como una de las herramientas más valiosas de su vida. Pasó por Brasil, estudió en Nueva York y llegó a replantearse el camino que había imaginado para sí misma cuando descubrió que el ballet clásico ya no la hacía feliz. Aquella búsqueda la llevó a encontrar un lugar propio como <b>actriz, directora y productora</b>. “Siempre sentí que tenía que demostrar que estaba donde estaba por mérito propio”, admite.</p><p>En los últimos años, además, su nombre comenzó a ocupar espacio en los medios por razones que excedían al teatro. Su historia de amor con <b>Nicolás Cabré </b>la convirtió en una figura mucho más expuesta de lo que había imaginado. Sin embargo, lejos de incomodarla, encontró una forma de construir una vida compartida en la que <b>conviven el amor, el trabajo y una familia ensamblada</b>. Junto al actor dirige la obra <i><b>Ni media palabra</b></i> en el Paseo La Plaza y comparte la crianza cotidiana de <b>Rufina</b>, la hija de Cabré y la China Suárez, con quien construyó un vínculo tan natural como entrañable. "<b>La veo casi como una amiga</b>. Nos contamos todo, hacemos planes y compartimos muchísimas cosas", cuenta.</p><p>En esta charla con <b>Infobae</b> habla de la historia de esfuerzo que marcó a su familia, de las inseguridades que la acompañaron durante años, de la exposición pública, de la salud mental, de la experiencia de acompañar a un ser querido con problemas de adicciones, de su relación con el actor y del proyecto que la devuelve al lugar donde todo empezó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BQ5BHKCINBESZPHOTVBV6GDQQE.jpg?auth=68e56e517aa511ebfec8cd7c4b6ebd31e7ebf8390f6d7abd022a3cfc0963c8f8&smart=true&width=1080&height=1079" alt="El papá de Rocío Pardo es productor teatral, ella creció en salas de teatro y pasó por todos los roles." height="1079" width="1080"/><p><b>—Naciste casi en un teatro. </b></p><p>—Literalmente. Soy de Carlos Paz y mi familia tiene una productora. Mi infancia fue jugar en una sala, aprender a manejar luces y sonido, ver obras y películas. <b>Crecí adentro de un teatro</b>.</p><p><b>—¿Tu papá arranca de abajo en el mundo del teatro? </b></p><p>—Mi papá arranca de abajo en la vida. Limpiaba vidrios en la calle. Siempre cuento su historia porque es muy inspiradora. Ver cómo se las ingenió para llegar hasta donde llegó es un motor para cualquiera que tenga un sueño. </p><p><b>—¿Te da orgullo? </b></p><p>—Sí, ni hablar. Y también me desafía. Cuando algo me cuesta, pienso en él. Si pudo lograr todo lo que logró, al menos hay que intentarlo.</p><p><b>—¿Cuántas salas tiene hoy tu familia?</b></p><p>—Tenemos varias, al menos seis. Se hicieron de a poquito, con mucho esfuerzo. Hace poco encontramos una foto de mi papá frente a un cartel de <i>Mamma Mia!</i> de hace más de veinte años. En ese momento producir esa obra parecía imposible para su realidad. Y años después terminó haciéndolo. Cuando vimos esa foto fue un “guau, lo lograste”.</p><p><b>—Vos después trabajaste con él en grandes producciones, pero antes estaba la infancia en el teatro. ¿Qué hacías ahí?</b></p><p>—Salía de la escuela, iba a danza y después me tocaba acompañar a mis papás al teatro. Al principio me aburría, pero después empecé a inventarme cosas para hacer. <b>Aprendí a hacer pochoclos, acomodaba al público</b>, ya a los siete había armado mi primer emprendimiento: un stand de pulseritas.</p><p><b>—¿Vos vendías pulseritas a la salida del teatro? </b></p><p>—Sí. No vendía ni una, nadie me compraba, pero lo intentaba. Aprendí todo lo que pasaba detrás de escena antes de subirme a un escenario</p><p><b>—En paralelo a la danza. </b></p><p>—Siempre. Me capacitaba constamente porque amaba bailar y mi objetivo era ser bailarina, actriz o dedicarme a lo que me dedico hoy. </p><p><b>—La danza es un entrenamiento sacrificado.</b></p><p>—Yo estudié ballet toda la vida y pasaba seis o siete horas por día entrenando, además del colegio. Es sacrificado, pero te da una disciplina increíble y eso me formó para toda la vida.</p><p><b>—¿Era un deseo tuyo? ¿No había presión de afuera?</b></p><p>—No, cero. Somos seis hermanos y todos siempre tuvimos el mismo apoyo para elegir lo que queríamos ser. Ser bailarina era un camino muy difícil y más siendo de Carlos Paz, cuando todo pasaba en Buenos Aires.<b> </b></p><p><b>—Un recorrido de mucho esfuerzo.</b></p><p>—Me recibí con Lidia Segni, que era la directora del Colón. Pero a los 17 años me fui a bailar a Brasil, estuve un mes y medio ahí sin mi familia, y aunque me iba bien y tenía un rol importante, no lo estaba disfrutando. Fue cuando me di cuenta de que quería otro camino dentro de la danza y empecé a inclinarme hacia el contemporáneo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/D7I2JHO6X5AKBLRH26VY7KNQEM.jpg?auth=81a91ed51616d8245962c10b2a700aad881b08b58c086ef775b618a57f189c4a&smart=true&width=1080&height=1297" alt="La historia de amor con Nicolás Cabré comenzó en Córdoba." height="1297" width="1080"/><p><b>—¿A quién le costaba más que vos te fueras a vivir a otro lado? </b></p><p>—A los dos. Tengo una imagen que nunca voy a olvidar: cuando me fui a Nueva York, mi papá me dejó en la Quinta Avenida y <b>se fue llorando detrás mío.</b> Mi vida, ahí me rompió el alma. Yo era tan independiente y me creía grande a los 17 años, pero verlo así, dejándome tan chiquita sola en otro país, me hizo dimensionar la decisión que estaba tomando. </p><p><b>—¿Y ya aparecían la producción y la dirección?</b></p><p>—Siempre estuvieron. Acompañaba a mi papá a reuniones y aprendía mucho observándolo. Pero había estudiado tantos años danza que sentía que primero tenía que aprovechar ese camino. Bailé profesionalmente varios años y después me volqué de lleno a la producción y la dirección, que hoy son mi gran pasión.</p><p><b>—¿Cómo fue tu paso por el colegio?</b></p><p>—Tuve una vida muy normal. Ya desde los 15 años, que es cuando te empiezan a fichar digamos, me llamaban para bailar profesionalmente, pero para mi familia era fundamental que terminara la escuela.</p><p><b>—¿Les diste dolores de cabeza en la adolescencia?</b></p><p>—Me macheteé bastante, pero terminé.</p><p><b>—¿Cómo era el sistema?</b></p><p>—Tenía miles.<b> </b>Era muy buena: me escribí la pierna, llevaba apuntes escondidos o cuando la modalidad era que saquemos una hoja, llevaba todo el tema ya desarrollado en la otra carilla y entregaba la hoja que tenía ya escrita. Nunca me descubrían.</p><p><b>—¿Nunca te agarraron? </b></p><p>—Sí, claro. Y cuando me agarraban no tenía defensa posible. Era: “Bueno, poneme un uno. Me salió mal”.</p><p><b>—Hoy con inteligencia artificial estarías haciendo un desastre. </b></p><p>—Yo estaría en Harvard si hubiese seguido por ese camino (risas).</p><p><b>—Sos una mujer muy bella. ¿Eso alguna vez te trajo problemas?</b></p><p>—No lo viví así. Creo que mi personalidad rompe bastante con la imagen que la gente puede tener de mí. Soy muy compañera, muy de amigos, me encanta jugar al truco, a la Play, me llevo bien con casi todo el mundo.</p><p><b>—En tu casa no sos la bomba sexy. </b></p><p>—No, cero. De hecho <b>mi mamá es de regalarme libros de autoestima porque suelo como tirarme para abajo siempre</b>. Cada uno tiene sus mambos y a veces necesita que otros lo empujen un poco.</p><p><b>—¿Por dónde pasan esas inseguridades? </b></p><p>—No pasan por lo físico. Durante mucho tiempo tuvieron que ver con ser la hija de alguien. Sentía que tenía que demostrar que estaba donde estaba por mérito propio y no por mi apellido. Me exigía muchísimo para que nadie pudiera decir que estaba acomodada. Hace poco entendí que esa es mi historia Fui la hija de, soy la hija de y ahora también soy la esposa de. Y no pasa nada.</p><p><b>—¿Alguien te ayudó a entenderlo?</b></p><p>—Sí, Nico tuvo mucho que ver. Me ayudó a entender que tener un padre productor y la posibilidad de trabajar con él no era algo malo, sino que es una oportunidad enorme.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZWXK6MAGHNHWHJ4MWJUWTI7RDQ.jpg?auth=99e9f648657121b986952f63e847d13ce309569922f3a0e48f346da264edc110&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Rocío es bailarina, actriz, productora y directora." height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Cuándo aparece </b><i><b>Pabellón Tornú</b></i><b>?</b></p><p>—Después de un viaje por Europa donde vi una experiencia de teatro inmersivo que me voló la cabeza. Salí pensando: “Esto tiene que existir en Argentina”.</p><p><b>—Y ahí aparece el neuropsiquiátrico abandonado en Córdoba.</b></p><p>—Exacto. Y en esa inocencia de la juventud, me obsesioné con ese lugar emblemático que llevaba más de veinte años cerrado. Todos me decían que estaba loca porque tenía un teatro propio y quería hacer una obra ahí adentro.</p><p><b>—¿Vos llegás con el proyecto y no se lo presentaste a tu papá? </b></p><p>—Claro, <b>fue el primer logro de mi vida</b> porque hice todo: conseguí el permiso, hice la producción, la dirección y actuaba. <b>A mi papá hasta le hice comprar la entrada</b> (risas). Fue a una boletería a comprarla y estaban agotadas, tuvo que ir otro día.</p><p><b>—¿Cómo conseguiste el permiso? </b></p><p>—Era insoportable. Caía todos los días a la Municipalidad con una carpetita bajo el brazo y me sentaba a esperar al intendente. Así todos los días. Y un día me dijo: “Tomá, llevate el neuropsiquiátrico”. Le gané por cansancio.</p><p><b>—Y fue un éxito. </b></p><p>—Sí. Empezó con muy poquitas funciones y un grupo de amigos. Ni siquiera habíamos hecho casting, fuimos recolectando gente que podía en esas fechas. Y cuando vimos que la cosa iba en serio, dejó de ser teatro independiente para ser lo que es hoy, algo mucho más grande. </p><p><b>—¿Cuántas temporadas tiene ya? </b></p><p>—Esto fue hace 12 años, en el medio fuimos parando, así que serán unas cuatro o cinco temporadas. Y ahora vuelve: <b>estamos preparando una nueva versión en una locación inédita</b>. Creí que nunca iba a encontrar un lugar que superara al neuropsiquiátrico, pero creo que esta vez lo logramos.</p><p><b>—¿Cuándo se estrena?</b></p><p>—En <b>septiembre</b>. Estamos trabajando muchísimo porque son espacios complejos, muy difíciles de conseguir y que no tienen la mejor arquitectura por el deterioro de los años, por eso lleva tiempo la puesta en valor del edificio y completar todas las medidas de seguridad que requiere. </p><p><b>—La locación es parte de la experiencia.</b></p><p>—Totalmente. La gente ya de por sí siente curiosidad por conocer esos lugares, imaginate un neuropsiquiátrico abandonado en el medio de la montaña. El tema es que no todos se animan a ir a las 12 de la noche. Entonces el desafío de tener este lugar no pasa solo por la curiosidad, sino que llegás y tenés un evento cultural ahí adentro. </p><p><b>—Después llegaron la televisión, el </b><i><b>Bailando</b></i><b>, la actuación y la producción. </b></p><p>—Sí. Durante mucho tiempo estaba obsesionada con ser bailarina y no aceptaba proyectos como actriz. Con los años entendí que todas mis versiones podían convivir. Puedo hacer una película o meterme a bailar en una obra, como hice el año pasado en <i>Pretty Woman </i>porque me divertía el proyecto. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZNT67AJG2ZFYZMVFO5DUKS2OKU.jpg?auth=e8b8c3ca1615fe7fa1d5dfb9669de5741b361d1e9ff180baa06286d30394af26&smart=true&width=975&height=1300" alt="Rocío y Nicolás comparten la vida y el trabajo." height="1300" width="975"/><p><b>—¿Cómo fue tu paso por </b><i><b>Bailando por un sueño</b></i><b>?</b></p><p>—Muy divertido. Estuve dos temporadas y la pasé realmente bien. Creo que en ese momento no terminaba de dimensionar lo que significaba el programa. Estaba ahí, medio atrás, observando más que buscando protagonismo.</p><p><b>—Si Marcelo Tinelli vuelve a hacerlo, ¿volverías?</b></p><p>—Las propuestas siempre se escuchan, después se decide.</p><p><b>—¿Qué pesa más a la hora de decidir: el desafío profesional, las ganas o lo económico?</b></p><p>—Las ganas. Hoy tengo muchas ganas de trabajar y crear. Con Nico estamos dirigiendo juntos, la obra ya está funcionando y al mismo tiempo pensamos nuevos proyectos. Soy muy inquieta aunque también me gusta dormir la siesta y estar tranquila, entonces trato de armar un combo que sea viable. </p><p><b>—¿Cómo es trabajar con Nico?</b></p><p>—Somos muy pares. Nos entendemos mucho y compartimos una mirada muy parecida. Eso es fundamental cuando dirigís con otra persona. Hoy nos gusta y queremos hacer todos los proyectos juntos.</p><p><b>—Antes de </b><i><b>Pabellón Tornú</b></i><b> ya te interesaban los neuropsiquiátricos. ¿Era por la mística del lugar o por un interés previo en la salud mental?</b></p><p>—La salud mental siempre me interesó muchísimo. Leí mucho, hice mucha terapia y creo que es una de las bases para estar bien en la vida. Entender quién sos, qué querés y cómo atravesar las cosas.</p><p><b>—También te tocó acompañar de cerca a alguien con problemas severos de adicción.</b></p><p>—Sí. Y creo que cualquier persona que acompaña a un familiar, una pareja o un amigo en una situación así sabe lo difícil que es. Siempre aconsejo que estén acompañados y hagan terapia. Uno pasa por muchas emociones: enojo, frustración, tristeza, ganas de ayudar. Es muy duro.</p><p><b>—¿Sufriste mucho en ese lugar? </b></p><p>—Creo que <b>cualquiera que quiera profundamente a alguien que atraviesa una adicción la pasa mal</b>. Es una situación muy dolorosa.</p><p><b>—¿Tu propio vínculo con las drogas cómo fue a lo largo de tu vida? </b></p><p>—Soy una persona extremadamente saludable. No tomo alcohol, nunca fumé. Quizás por la disciplina de la danza aprendí desde muy chica lo importante que es cuidar el cuerpo. Creo que todas las decisiones que tomamos, tarde o temprano, tienen consecuencias.</p><p><b>—¿Ulises Bueno fue tu primera relación pública?</b></p><p>—Sí, fue mi primera relación expuesta.</p><p><b>—¿Y cómo viviste esa exposición? </b></p><p>—No me gustaba la idea porque es abrir la puerta a muchas opiniones. Pero cuando uno está bien y sabe quién es, aprende a convivir con eso. Además, yo ya tenía cierta exposición por mi familia y mi trabajo.</p><p><b>—En definitiva, te enamoraste.</b></p><p>—Claro. Las relaciones empiezan por amor. Que después sean públicas o no es un agregado. Lo importante es construir puertas adentro.</p><p><b>—¿Y hoy el balance de esa relación cómo te da? </b></p><p>—Te puedo decir el balance de mi presente. O sea, yo creo que todo lo que me pasó en la vida me trajo a <b>esta realidad que es hermosa y que no la cambiaría por absolutamente nada</b>. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y27EADRQOVBFHLE7UIVG3ZH5PI.jpg?auth=6a51aab27b0db6f7c4b27dadec5753da1771c01192df267506b02c0c34cb9037&smart=true&width=946&height=534" alt="El vínculo con Rufína se dió de forma natural." height="534" width="946"/><p><b>—¿Cómo se conocieron con Nico? </b></p><p>—En Carlos Paz. Él estaba haciendo temporada con <i>Los mosqueteros</i> y yo con <i>Pabellón Tornú</i>. Prácticamente era imposible que nos cruzáramos porque cada uno estaba en un mundo distinto. Pero coincidimos en una entrega de premios a la que ninguno iba por una nominación y a los dos nos generó una curiosidad el otro.</p><p><b>—¿Ya se seguían en redes?</b></p><p>—Nada. No nos conocíamos. Yo vivía en España y no estaba al tanto de su vida personal. Él tampoco me registraba.</p><p><b>—Esa noche lo googleaste. </b></p><p>—Lo googleé, sí (risas). Pero me gusta sacar mis propias conclusiones sobre las personas. Por suerte no encontré nada demasiado alarmante.</p><p><b>—¿Cómo siguió la historia?</b> </p><p>—Empezamos a hablar por redes, nos fuimos a ver cada uno al teatro e intercambiamos mensajes. Y cuando finalmente nos sentamos a charlar, no nos separamos más. </p><p><b>—¿Como fue cuando fue a verte al teatro?</b></p><p>—Yo estaba re nerviosa. Y además no sé si Nico es el mejor espectador para el teatro inmersivo porque en una escena teníamos que cavar un pozo para enterrar un muerto. Yo corría y él tenía que seguirme para no perderse la escena, pero iba lentísimo. Le di una pala para que haga el pozo y se la pasó a otro, o sea me arruinó la escena. No cooperaba en lo más mínimo y yo pensaba: “Dale, ¿me estás queriendo enamorar o qué?”.</p><p><b>—Media pila, Nicolás.</b></p><p>—Ponele onda. Pero bueno, él es así. </p><p><b>—Una charla hasta la madrugada y te enamoraste.</b></p><p>—Creo que nos pasó a los dos. Quince días después me tenía que volver a España porque estaba viviendo allá y fue una locura. <b>Me enamoré completamente.</b> Ninguno de los dos esperaba algo así.</p><p><b>—¿Y volviste a España?</b></p><p>—Volví solamente a buscar mis cosas. Tenía algunos compromisos laborales, aproveché para resolverlos y regresé definitivamente. Dos años después estaba casada.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RQL2VZPNXBE35LKQFMKCPKXJS4.jpg?auth=c668c133fe0dc7517845d439e85b0fa41d5b48b3eee62e046dd9f31904e44195&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Rocío Pardo: "A Rufi la veo casi como una amiga"" height="1080" width="1920"/><p><b>—Nicolás tiene un amor enorme por su hija.</b></p><p>—Sí, es un padre increíble.</p><p><b>—¿Cómo conociste a Rufina?</b></p><p>—La conocí muy rápido. Fuimos a cenar los tres y esa noche Nico casi no habló. Nos pusimos a charlar nosotras y pegamos desde el primer día. Viste que esas cosas pasan o no pasan. Y pasó.</p><p><b>—Te la hizo fácil.</b></p><p>—Ay sí. Ella hace todo fácil.</p><p><b>—¿La extrañas cuando está en Turquía? </b></p><p>—Obvio. Igual ahora ya volvió y se quedan un buen tiempo. </p><p><b>—¿Cómo es esa convivencia? </b></p><p>—Increíble. <b>A Rufi la veo casi como una amiga</b>. Nos contamos todo, charlamos, hacemos planes. Ahora vamos a aprovechar para ver obras porque le gusta mucho el teatro. Para mí es una compañera. Además tengo una hermanita que vive en Córdoba y tiene casi su edad, me encantan los niños, entonces tener la posibilidad de compartir con ella y darle mis consejos cuando le gusta un chico o cuando le pasa algo, es hermoso.</p><p><b>—¿Es la misma hermana tuya que estaba en la propuesta de casamiento?</b></p><p>—Sí, Guillermina, la más chica que tiene 10 años y es muy amiga de Rufi. Ese viaje lo hicimos los cuatro.</p><p><b>—¿Vos sabías que te iban a proponer casamiento?</b></p><p>—Sí. En realidad fue más una formalidad porque ya lo veníamos hablando. <a href="" target="_blank" rel="">Yo nunca le hubiese propuesto casamiento porque <b>no estaba en mis planes casarme</b>.</a></p><p><b>—¿No estaba la fantasía? </b></p><p>—No. Nunca. Pero con Nico sí apareció ese deseo. Hay cosas que uno no cree que tiene y aparecen con la persona indicada.</p><p><b>—¿Y trabajar con tu pareja?</b></p><p>—Tampoco. <b>Yo creía que no había que trabajar juntos ni convivir</b>. Y gracias a Dios tengo una convivencia que es un diez y la posibilidad de trabajar con él que es otro diez. Y encima nos llevamos bien. </p><p><b>—¿Cómo es Nico papá? </b></p><p>—Admirable. Es muy presente, está en cada detalle, acompaña, aconseja, lleva a Rufi a todas sus actividades. Es de esos padres a los que les sacás el sombrero.</p><p><b>—¿Te enamora eso? </b></p><p>—Claro. Verlo en ese rol es hermoso.</p><p>—<b>Cuando uno ensambla una familia hay algo del ejercicio de la maternidad, aunque Rufina tiene a su mamá. ¿Cómo te encontrás vos en ese rol? </b></p><p>—A mí me encanta. Nunca voy a ocupar ni quiero ocupar el lugar de su mamá porque ella la tiene, pero disfruto mucho acompañarla desde el lugar que me toca.</p><p><b>—¿Y la maternidad?</b></p><p>—<b>Hoy no quiero ser mamá</b>. Estoy feliz con la vida que tenemos y con los proyectos que estamos construyendo. Siempre digo que, si algún día tengo hijos, no tendría uno solo. Me encantan las familias grandes porque crecí en una: tengo seis hermanos y es un placer juntarnos todos a comer con sus parejas.</p><p><b>—No cerramos a futuro. </b></p><p>—No cerramos a futuro, pero hoy con el presente que tenemos me limitaría mucho.</p><p><b>—¿Cómo es tu vínculo con Rufi en el día a día?</b></p><p>—Yo lo llevo mucho desde el humor, trato de enseñar desde otro lugar. <b>No soy la estructurada y prefiero hablarle como una amiga, que me vea como una cómplice</b>. De hecho, a veces Nico me dice: “Acá tendrías que decirle que esto no”. Y yo le respondo: “No, ese no es mi trabajo”. Nunca voy a retarla, eso se lo dejo a los padres que son quienes tienen que poner los límites.</p><p><b>—El de los límites es Nico.</b></p><p>—Claro. Si veo algo que me preocupa, se lo digo a él. Trato de construir el vínculo sin invadir un lugar que no me corresponde.<b> </b>La amo con todo mi corazón. Cuando algo es genuino, traspasa cualquier pantalla. Es lo que somos.</p><p><b>—¿Hablás con la mamá de Rufina?</b></p><p>—Sí, nos llevamos bien. Es la mamá de Rufi. El respeto y la buena onda tienen que estar porque son fundamentales.</p><p><b>—Eso habla de adultos que priorizan a los chicos.</b></p><p>—Totalmente. Cuando entendés que la prioridad son ellos, sabés cómo manejar las situaciones. Hoy tienen redes, internet, ven todo. Nosotros podemos leer algo que no nos gusta y seguir adelante; ellos muchas veces no tienen todavía las herramientas para procesarlo. <a href="" target="_blank" rel="">Por suerte ellos tienen mucha conversación y él se ocupa al ciento por ciento.</a> Nico es papá y mamá en uno. Él se ocupa de todo, le encanta. </p><p><b>—¿Cómo manejan esa exposición de la que hablabas con Rufina?</b></p><p>—Es muy madura. Ve comentarios y sigue de largo. Tiene mucho que ver con la enseñanza de sus padres, con que sepa quiénes son realmente su mamá y su papá y que se quede con eso. Muchas veces la gente opina desde una parte de la historia, no desde la historia completa, pienso que hay una “mesa chica” que conoce la verdad de las cosas entonces lo importante es quedarse con eso.</p><p><b>—Pero si tenés que hablar con Eugenia hablás.</b></p><p>—Sí, por supuesto. De hecho, cuando pensamos el vestidito de Rufi para el casamiento hubo cosas que se hablaron entre mujeres. Pero en el día a día, Nico está en todo. </p><p><b>—¿Sos celosa? </b></p><p>—No.</p><p><b>—¿Y él? </b></p><p>—Si tengo que elegir, es más celoso Nico. Pero lo manejamos, creo que no le doy motivos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/THTCLBBZ3ZH6HOTE7LNTY22FDQ.jpg?auth=f07607864fbe32a1037dead10f9f7610ed78a24d1f00078b498257bd9a5abcd9&smart=true&width=5964&height=4044" alt="Rocío Pardo con Tatiana Schapiro en Infobae (Maximiliano Luna)" height="4044" width="5964"/><p><b>—¿Cómo nace el proyecto de dirigir juntos? </b></p><p>—Compartimos muchísimo tiempo. Nos gusta entrenar juntos, nadar juntos, hacer cosas juntos. Y un poco dirigir también nació de eso. Cuando apareció <i><b>Ni media palabra</b></i>, sentimos enseguida que era el proyecto indicado para que Nico y Mariano Martínez volvieran a trabajar juntos después de 23 años. </p><p><b>—Y la están rompiendo.</b></p><p>—Teníamos miedo porque la fuimos armando muy en familia y pensábamos: “¿Y si no funciona?”. Pero la respuesta de la gente fue increíble.</p><p><b>—También hubo un fenómeno muy fuerte en pandemia con ellos y el contenido que volvió a circular de novelas como</b><i><b> Son Amores</b></i><b> y </b><i><b>Los Únicos</b></i><b>. </b></p><p>—Sí. La obra recupera un poco esa química que la gente recuerda. Hay guiños que conectan con esa época, pero también funciona con las nuevas generaciones. Lo comprobamos con Rufi, que era nuestro termómetro: si ella se reía, sabíamos que algo estaba funcionando. Y pasó lo mismo con mis hermanos y con chicos de su edad. Muchos no saben quiénes fueron Nico y Mariano hace veinte años, pero igual se divierten. Eso nos confirmó que era una obra para toda la familia.</p><p><b>—¿Cómo querés que siga este cuento? </b></p><p>—Quiero mantener este presente. Si podría ser así toda la vida, estoy feliz.</p><p><b>—Hoy firmás. </b></p><p>—Hoy firmo. Hoy estoy feliz, tengo una familia que amo, tengo un esposo que amo con su hija, el combito perfecto. Es como que tengo todo lo que soñé, así que no cambiaría nada.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/EBZ5SPWLDRCQXIJKK6XXD5RQ5I.jpg?auth=ece21e1713538c5dacb1f992898de03df40e41cf5db23cb99ed4e19a47ddea21&amp;smart=true&amp;width=5568&amp;height=3756" type="image/jpeg" height="3756" width="5568"><media:description type="plain"><![CDATA[Maximiliano Luna]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Diamantes de sangre, niños soldados y Maradona como pasaporte: el viaje de un documentalista argentino para contar guerras africanas]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/20/diamantes-de-sangre-ninos-soldados-y-maradona-como-pasaporte-el-viaje-de-un-documentalista-argentino-para-contar-guerras-africanas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/20/diamantes-de-sangre-ninos-soldados-y-maradona-como-pasaporte-el-viaje-de-un-documentalista-argentino-para-contar-guerras-africanas/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La guerra civil en Sierra Leona mató a más de setenta mil personas y esclavizó, secuestró y obligó a convertirse en soldados a diez mil niños y niñas. Pedro Fernández Quiroga viajó para contar la posguerra en una historia que tiene trauma y dolor pero más perdón y reconstrucción. En otra edición de Voces, el periplo de un argentino presto a entender lo que pasó y lo que pasa en el ecosistema africano y nadie cuenta]]></description><pubDate>Sat, 20 Jun 2026 04:35:09 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Una vez Pedro Fernández Quiroga leyó una noticia que hablaba de un descendiente de la realeza africana que había recalado en la yunga boliviana. Sus ancestros habían sido trasladados como esclavos al continente, pero el linaje, intrasferible, seguía coronándolo. Inició la búsqueda del “último rey” con su amigo y compañero Taio Gardey. Indagaron en las comunidades afrodescendientes de Tocaña y Mururata, en un cordón montañoso de la zona de Coroico al este de La Paz. Lo encontraron: no tenía corona ni plebeyos abanicándolo, vendía helados y hacía artesanías. A veces jugaba a la realeza para honrar su descendencia. Contar esta historia con una cámara y un video lo convenció a involucrarse con relatos perdidos, olvidados. </p><p>Es documentalista. Su primer hijo fue<i> La fuerza de los invisibles</i>, que viró a un nombre definitivo: <i>La fuerza invisible</i>. Menos letras y un título compacto redunda en más potencia. Es <b>una historia de reconstrucción social y reconciliación</b>. La guerra civil, los diamantes de sangre, el secuestro de niños para ser soldados compone el esqueleto de un retrato anclado en un proceso de paz y perdón. Vivió en Sierra Leona, conoció a James y a Siddy, a un niño soldado y a un ex líder rebelde, quienes le enseñaron las miserias del resentimiento. Entendió que pelearon una guerra adjudicada, una guerra que no les pertenecía. Pasó por otros once países. Conoció a las pateras, descubrió las ventajas de ser sudamericano y constató los beneficios de haber nacido en el país de Messi y Maradona, supo la verdad del vudú, vio las milas ilegales de oro en Ghana, presenció la trata de personas, comprendió la integridad de un pueblo hostigado por influencias extranjeras. </p><p><b>—¿Cuándo decidieron ir a Sierra Leona? </b></p><p>—Sí. Trazar un camino muy lineal es por ahí mentiroso, pero sí lo que queríamos hacer era ir donde la trata transatlántica comenzó, que era el continente africano. Empezamos a averiguar sobre distintos países, fundamentalmente en la costa oeste, y dimos con conocidos que fueron a Sierra Leona, puntualmente una chica, Virginia Bazterrica, que fue ocho años seguidos en momentos mucho más álgidos que el que fuimos nosotros, y cuando nos juntamos con ella, pocas veces vi una persona que hable tan enamorada de un pueblo. Parecía mitad argentina, mitad sierraleonesa, pero con una identidad a partir de lo que vivió que la verdad que daba ganas de ir. Y eso también se matizó con que cada vez que googleaba sobre Sierra Leona se hablaba de <b>los diamantes de sangre, del infierno de la guerra, de la peor crisis de ébola de la historia</b>, pero después es como si se hubiese cortado el relato ahí, ya no sabíamos qué pasaba en Sierra Leona. Entonces también qué pasó en Sierra Leona después de la guerra civil y después del ébola, y ese fue como nuestro motor para llegar allá.</p><p><b>—¿Qué sabías del país y del continente hasta ese momento? </b></p><p>—Tengo un muy amigo que es nigeriano entonces siempre me compartía historias de los revolucionarios africanos. Fundamentalmente hay uno puntual del que leí bastante que se llama Thomas Sankara. Entonces lo que sabían eran islas sobre revoluciones truncas, sobre cómo a ciertos pueblos que querían crecer le bajaban el pulgar desde algún lugar de la economía central y asesinaban al líder. Eso era lo único que sabía. De Sierra Leona me había quedado con eso que el imaginario colectivo conocía. </p><p><b>—Los diamantes, los niños, la guerra.</b></p><p>—Exactamente. Y el ébola, que en un momento Sierra Leona fue como una usina de recepción de organismos internacionales posguerra civil, pero cuando apareció el ébola, también el paria del siglo XXI, nos escapamos todos y llegamos a Sierra Leona olvidados en esta tragedia. De hecho la primera vez que fuimos había muy pocos vuelos, un vuelo que llegaba a la madrugada. </p><p><b>—¿Se van en el 2019 a Sierra Leona sabiendo qué historia van a contar o se van en la búsqueda? </b></p><p>—Teníamos un faro, habíamos leído un libro de Chema Caballero, un ex cura español, dejó los hábitos, la guerra civil durante 20 años en el país, y relató, o se preguntaba por el proceso de reconciliación. Entonces esa punta de que Sierra Leona era un principio de una reconciliación extraordinaria la teníamos y queríamos ir hacia allá. Ahora, Madina, en el distrito de Tonko Limba, que es el pueblo al que fuimos, es frontera con Guinea, vos llegas a la capital y después ahí empezamos a encontrar un millón de relatos para contar, porque más allá de esa reconciliación gran parte de la población que tenía mi edad, o nuestra edad en este caso porque fuimos en equipo, está atravesado por una guerra civil que son guerras de laboratorio. Porque son construidas de afuera, se aplican procesos que son violentos y que se encargan de que las generaciones y generaciones tengan serias dificultades para desarrollarse.</p><p><b>—¿Por qué hablamos de diamantes de sangre? </b></p><p>—Básicamente porque en Sierra Leona hubo un proceso bélico, una guerra, que las estadísticas de muertos llegan a los 70.000, fueron más de once años de guerra y se secuestraban niños para ocupar las milicias, pero la raíz del problema, como pasan en muchos conflictos contemporáneos, son los recursos naturales. Sierra Leona era el país más rico en diamantes, en cualquier parte vos ibas y te podías cruzar diamantes. Obviamente si un país persigue esa lógica extractivista o mercantil a la que nosotros estamos acostumbrados, Sierra Leona podría ser uno de los países más ricos del mundo, porque es un país chico y porque está lleno de uno de los recursos naturales más valiosos. En el país vecino, que era Liberia, hay vínculos muy directos con Estados Unidos. La bandera de Liberia, más allá de que se jactan de nunca haber sido colonia, es igual a la de Estados Unidos, y Estados Unidos maneja las decisiones políticas de Liberia, en ese momento manejaba las decisiones políticas de Liberia. Fue una época post Guerra Fría y Liberia empezaba a establecer ciertos vínculos con Rusia. Lo que hizo Estados Unidos fue financiar un golpe de Estado con Charles Taylor, que era el dictador de la época, y se estableció una guerra en Liberia que fue súper violenta. Y después de Liberia lo que quedaba era ocupar Sierra Leona que era el país más rico de la zona por los diamantes. Y en ese momento, bueno, este ejército liberiano se alió con un grupo de rebeldes sierraleoneses. Cuando estás en un contexto donde hay poco empleo, el mercado de la violencia es accesible. Hay gente que no puede acceder a otra cosa que no es eso. Y este ejército financiado con armas francesas y con apoyo de armas de Estados Unidos se mete en Sierra Leona. Hay un lazo indirecto con Inglaterra, que es el país que colonizó Sierra Leona en su momento y el país que debió haber protegido a Sierra Leona, lo que hizo Inglaterra fue bloquear la capital, financiar al ejército del gobierno y liberar toda la zona que era rica en recursos naturales. Entonces se enfrentaba un grupo rebelde de liberianos y sierraleoneses contra el ejército del gobierno y para seguir alimentando, además de las armas y la fuerza de lucha de esos ejércitos se secuestraban a los niños y a las niñas como soldados. Y entonces había dos bandos bien claros y los que estaban en alguno de los dos bandos tenían que armarse también para defenderse porque nadie sabía quién era rebelde o quién era soldado del gobierno. Entonces había dos fuerzas bien marcadas y una tercera que se defendía como podía mientras el títere Charles Taylor y las grandes potencias se llevaban los diamantes.</p><p><b>—Los niños eran utilizados como soldados y también eran mandados a trabajar a buscar los diamantes. </b></p><p>—Exacto. La explotación en todos los grupos armados viene de los dos lados. Yo te mando con armas al campo de batalla, también te mando a trabajar como esclavo a sacar los diamantes. Eso básicamente.</p><p><b>—Esos diamantes financiaban también esa guerra.</b></p><p>—Sí, es un círculo vicioso. Porque después se los llevan las economías para hacer redituable ese recurso natural y esa plata vuelve en armas a África para que continúe la guerra. </p><p><b>—Vos querías ir a contar esta reconciliación, el después de la guerra.</b></p><p>—Exactamente. Porque lo que sentíamos dentro del proyecto es que había una construcción muy estereotipada de África. Alimentar eso no tiene sentido. De seguir hablando sobre guerras y de seguir hablando sobre enfermedades. Sobre todo sin entender tanto por qué surgen los procesos. Para hablar sobre guerras hay que contextualizar y entender que la totalidad de las guerras en África no suceden por los africanos, suceden por otros países. Y a partir de ahí para equilibrar un poco o ser justos con los mensajes: para nosotros la guerra es un concepto muy abstracto, para ellos fue un concepto muy concreto. Y la reconciliación pasa lo mismo. No conocía el concepto de reconciliación tan extremo como el que vi en Sierra Leona. Es algo que en los parámetros mentales occidentales no se puede colar en la cabeza. </p><p><b>—En ese sentido en el documental aparecen testimonios muy potentes.</b></p><p>—En el documental aparece <b>un líder rebelde que era liberiano que había cruzado a luchar en Sierra Leona y que había secuestrado a un niño soldado</b>, lo había ultrajado como guardaespaldas, había entrado en su pueblo, había gobernado ese pueblo a través de la violencia y este líder rebelde cuando termina la guerra, como le pasa a todos los que son víctimas de la guerra, porque al final le dan un arma pero no son los que toman las decisiones, quedó sin lugar a dónde ir. Entonces lo que decide es volver al pueblo que él en algún momento fue mandamás. <b>Y el pueblo lo recibió con los brazos abiertos, lo perdonaron</b>. Madina es un pueblo chico y los ves caminando, saludándose. Es el caso que nosotros encontramos, pero hay muchos más.</p><p> <b>—¿Ese niño hoy cuántos años tiene?</b></p><p>—Tiene más o menos mi edad: yo tengo 35 y él estaba también en la misma edad. </p><p><b>—¿Cómo se llama? </b></p><p>—James. </p><p><b>—¿Y cómo están hoy con los que vos hablaste? </b></p><p>—El testimonio de lo que yo puedo dar, obviamente esto es como un equilibrio, vos tenés que contar la reconciliación. La verdad que la historia de África no es una historia ideal, le falta un montón a nivel estructural, pero está bueno que circule por los mundos occidentales para que reflexionemos sobre todo lo que le hicieron a África y todo lo que le deben a África. Entonces Sierra Leona es un país al que le falta a nivel estructural pero que cuando te sumergís ahí la pasás muy bien porque es gente que tiene valores que probablemente nosotros los perdimos. <b>El de la solidaridad extrema, el de la fortaleza, el de la resiliencia, el del talento</b>. Porque que haya activistas sociales en lugares donde por mucho tiempo de tu vida no conociste la paz es un talento extraordinario. </p><p><b>—James por ejemplo es uno de estos niños que hoy está bien. Que pudo salir adelante. </b></p><p>—Obviamente con las dificultades que implica crecer en Sierra Leona pero es de los que participó de las instituciones de rehabilitación de niños soldados. Salió adelante. Y sobre todo escuchar el testimonio de cómo hablan de la guerra es impresionante porque es entender que la guerra no depende de los que están ahí matándose sino que depende de la orquestación de afuera. Es muy fácil si lo estudiás desde afuera, desde la platea, pero siendo protagonista, con todo lo que te atraviesa, puede ser muy complejo. </p><p><b>—¿Hoy hay clase alta en Sierra Leona? </b></p><p>—Hay. En la mayoría de los países que visité hay clase alta. Son clases reducidas pero son clases altas. Lo que no hay es clase media. Es una brecha que si nosotros vemos que en Latinoamérica cada vez hay menos clase media y a veces nos impresiona la diferencia social, cuando vas allá es aún mucho más impresionante. Porque sí hay como micro mundos donde están las clases altas, también hay personas de organismos internacionales, pero después son como islas artificiales, la realidad va por otro lado. </p><p><b>—¿El rol de las mujeres? </b></p><p>—Están mucho más desplazadas que lo que vemos nosotros acá con las movilizaciones. Evidentemente no están en el centro de la agenda, ni la igualdad de derechos, pero quiero que quede claro que pensar lo que sucede allá con los avances a nivel social, cultural que tenemos en otros países del mundo occidental es desacertado.</p><p><b>—¿Cómo continúa la historia de James?</b> </p><p>—El trabajo de ir también recopilando testimonios es hablar de toda la vida entonces lo que nos cuenta James en un trocito es el disfrute cuando le dijeron la palabra desarme, que ya no va a haber más armas acá, ir a la escuela y disfrutar con los amigos, a nosotros nos puede parecer una migaja, nos puede sonar a poco. Y te lo cuenta con una emoción que la verdad termina siendo algo importante para ellos en ese caso. Y después también me parece como muy valorable lo que hizo la población general con Siddy, que era el líder rebelde. </p><p><b>—¿Vuelve bastante tiempo después o vuelve inmediatamente? </b></p><p>—No, en el hilo que nos cuenta vuelve casi en lo inmediato. Se queda y nunca vuelve a su país. Se queda en Sierra Leona. Y él dice “Sierra Leona salvó mi vida”. Entonces, más allá del ejemplo concreto, son historias que se replican en todo el país. Y después lamentablemente también están los muchos casos de chicos que sufrieron eso y que no la pueden contar.</p><p><b>—¿Charlaron con Siddy? </b></p><p>—Sí. Siddy es playero de una estación de servicio en Madina y es como un atractivo para los niños, van todos a saludarlo y él es una persona muy simpática. Vos no podés creer que haya sido forzado a ser lo otro, su otra parte de la vida, pero hay algo que es evidente y es que fue una víctima. Y hablamos un montón, nos contó que era director técnico del equipo de Madina, porque fue una de las cosas que se hizo para integrarse entre ex soldados, ex rebeldes, era armar equipos de fútbol. Y hay una historia que nos que nos cuenta Chema Caballero, que fue el español que te mencioné antes, que vivió los 20 años de la guerra civil, que estaba en la platea mirando un partido y va el wing izquierdo a encarar al lateral derecho, y cuando lo va a pasar le cruzan el cuerpo en un foul chiquitito, que no había pasado nada. Entonces el defensor se le postra sobre el cuerpo, Chema pega un grito diciendo eso no es foul y otro lo frena, un local, y le dice “le está pidiendo perdón por la guerra”. Ahí se mezcla lo extraordinario del sierraleonés y lo integrador que es el fútbol. </p><p><b>—¿Él se entiende víctima? </b></p><p>—No me puedo meter en su cabeza para decírtelo. Lo que puedo decir es que comprende muy bien las razones de la guerra. La pregunta directa de si se entiende víctima, no la sé. Pasa lo mismo que con la reconciliación, yo no estuve en los zapatos de alguien que vivió algo tan extremo, entonces no puedo realmente saber lo que le sucede dentro.</p><p><b>—¿Sentís que se arrepiente? </b></p><p>—Eso totalmente. Que se arrepiente de lo que pasó pero también le pasaron cosas a él, ¿no? Porque su familia estaba en Liberia y la familia fue víctima en la guerra de Liberia. Entonces cuando se generan esos golpes de Estado y no hay instituciones que te defiendan y lo único que hace el mundo es intentar aprovecharse de esa inestabilidad todos son potenciales víctimas. Él cuenta que su familia también murió en la guerra de Liberia. Entonces al fin y al cabo son generaciones de personas que son víctimas. </p><p><b>—¿Y por qué creés que lo aceptan en el pueblo?</b></p><p>—Hay algo concreto que es lógico, es lúcido, por ahí no se comprende tanto si sufriste tanto con los raspones de la guerra. Pero si vos seguís con el resentimiento, nadie va a ayudar al pueblo sierraleonés a que la escala de violencia frene. Esa es una de las nociones. Ellos entienden que el resentimiento no es algo que pueda aparecer en este momento. Y lo otro es saber o comprender que el circuito, el triángulo entre armas, diamantes y niños soldados, fue orquestado por otras personas, que el que usó el arma para destruir no era el verdadero responsable. Los verdaderos responsables, y esto me robo una frase también que aparece en el documental, están en congresos de empresas o con saco y corbata en otro lado. Achacarle la responsabilidad a una persona que también está sufriendo, es un análisis muy acotado y que no lleva a ningún lado. </p><p><b>—¿Cuánto tiempo se quedaron en ese viaje? </b></p><p>—En 2019 habremos hecho un mes y medio y después volvimos a mostrarlo en 2022. </p><p><b>—¿Te encontraste con James y con Siddy, los dos lo vieron? </b></p><p>—Exacto. Ahí en el pueblo. James no estuvo en el momento pero más allá de su gesto está el gesto del pueblo, ¿no? Y que cuando aparecen ellos en su testimonio todos aplauden, también es como algo de su identidad jactanciosa. Yo soy un pueblo que se reconcilia a pesar de todo y es una lección de humanidad. Y así como nosotros íbamos, poníamos una tela blanca, un proyector, Taio es mucho más mañoso que yo en eso, la verdad que un capo total.</p><p><b>—Vos después hiciste un recorrido por once países en África.</b> </p><p>—Sí, después… Mi objetivo en el último viaje que hice que fue durante el 2024, es hacerse preguntas. Denunciar sobre todo cómo funcionan ciertos conflictos. Lo de Sierra Leona y la reconciliación: cómo responden otros países ante conflictos generados por economías de afuera. El primer lugar al que fui fue la República Democrática del Congo. </p><p><b>—Enumeremos los países en los que estuviste.</b> </p><p>—República Democrática del Congo. Ruanda. Kenia. Nigeria. Ghana. Togo. Benin. Gambia. Senegal. Burkina Faso, que era la meca donde yo quería llegar. Y después Marruecos pero no hice el laburo de investigación que quise. </p><p><b>—Ahí ya hiciste turismo. Porque estuviste en algunos lugares picantes.</b> </p><p>—Sí. La respuesta es sí, y después también está lo que se conoce cuando estás en terreno: se habla de tiranía, de dictador bueno y de dictador malo dependiendo hacia donde se mueva el país. Fue un trabajo de sumergirse, de intentar ir a los lugares donde suceden las cosas.</p><p><b>—¿Hay que romper prejuicios? </b></p><p>—Totalmente. De todo tipo, desde lo vincular, lo espiritual. Y también volver a las bases de lo que nos identifica, nosotros somos latinoamericanos y de alguna manera, en mucha menor medida o por lo menos en un lapso de la historia en mucha menor medida, hemos sufrido cosas que los africanos también sufrieron y ahí hay una hermandad. Cuando viajás te das cuenta cómo tratan al latino a diferencia de otros países. Acá volvemos al fútbol, la referencia de Maradona, de Messi, incluso de Riquelme, son pasaportes. </p><p><b>—¿Te rescataron de alguna situación? </b></p><p>—No. De rescate así literal no, pero… Burkina Faso está en un proceso de revolución, ya cortaron lazos con Francia y es difícil entrar en un país que está en plena guerra. Y vos que cumplís los parámetros de un hombre europeo que puede ser inteligencia de ese país europeo con el que no quieren saber nada... Y periodistas corresponsales con los que me contactaba, me decían “a Burkina Faso no vayas, no vas a poder entrar” . Y yo lo que hacía cuando era una frontera un poco inestable o que generara incertidumbre, me ponía la bermuda y la remera de la selección argentina. Yo tengo un tatuaje de Maradona acá y el tatuaje de Messi acá, entonces dependiendo la franja etaria pega más Maradona o pega más Messi. Cuando vieron el tatuaje de Maradona los soldados burquineses se sonrieron y no solo me dejaron pasar sino que tuve acceso a entrevistas con personas muy cercanas a Thomas Sankara, que fue un líder revolucionario del momento y también a personas cercanas al gobierno actual. En poco tiempo que estuve ahí la verdad que a Maradona más allá de cómo jugaba al fútbol o como líder revolucionario,<b> lo toman como un hermano</b>.</p><p><b>—¿Tuviste miedo en algún momento? </b></p><p>—No. Cuando vas viajando te vas acostumbrando a ciertas cuestiones. Cuando vas cruzando algunos checkpoints, esos peajes, estás en un colectivo y te esconden para que no te piden coima, porque en general si ven a un blanco es sinónimo de dinero y piden coima, entonces el resto de la gente que está viajando y quiere llegar dice “escondamos al blanco porque yo quiero llegar a destino”. Esas cosas que al principio te pueden impactar, después te acostumbrás y lo vivís ya como algo propio de la cultura y de manera risueña.</p><p><b>—Me hablaste de mucha solidaridad. ¿Me contás algo de eso?</b> </p><p>—En muchos lugares, no en las capitales pero sí en los pueblos de varios países que visité, se come una vez al día. Nosotros tenemos tanta gula acumulada que no nos acostumbramos a esa lógica. Y ninguna persona de ese pueblo, en caso de que haya para comer, se va a quedar sin comer. Esto sucede también en pueblos recónditos o barrios marginales en Argentina. Es algo de solidaridad humana que en África se ve a cada paso. Y es una premisa de solidaridad ante eso. Y hay una historia concreta que también tiene que ver con el fútbol. Estábamos junto a Taio, estábamos viendo Barcelona-Leganés. Fue la primera vez que fuimos a Sierra Leona. Para comprar nafta, hay grupos electrógenos y se da luz a los cines, que es una televisión chica, unas banquetas para que entren un montón de personas y se pongan a ver fútbol. Y me acuerdo de que en ese momento estábamos con Taio y había un chiquito que tenía unos maníes en la mano y nos obligaba a que comamos los maníes con él. Y nosotros le dijimos “¿comiste en el día?”. <b>Y nos responde “yo solo como si comparto”</b>. Y vos veías a la mamá que lo estaba obligando a compartir. </p><p><b>—¿Qué aprendiste o qué pudiste contar sobre la trata?</b> </p><p>—Estuve en las minas ilegales de oro en Ghana. En la zona de Busua, que es una playa hermosa, hay oro por todos lados. Toneladas de oro. Y van las mineras a sacar el oro, formalmente algunas, y se quedan los empresarios extranjeros alquilándoles la tierra a los agricultores para sacar lo que queda del oro y destruyendo también el cacao, que también es una fuente de vida para para Ghana. Y en esas minas hay un problema que es estructural: no hay industrias, no hay trabajo, queda meterte en estos mercados informales, mercados de violencia, y ahí trabajan señoras con sus hijos alzándolos picando el oro mientras todo eso se va por el canal informal afuera del país. Después hay otra cuestión que también es transversal, que lo ves sobre todo en las zonas costeras, que tiene que ver con un mundo aprovechándose de la carencia económica para alimentar el apetito sexual. Si estás en una playa, por ejemplo en Mombasa en Kenia, podés ver mucho este turismo fofo gringo que se pasea con cervezas y está con una chiquita caminando de la mano. O en Gambia, a la inversa, lo que sucede es que muchas señoras de países de Europa, de Dinamarca, de Alemania, de Holanda, van en busca de los hombres, que si bien muchos son mayores lo que lo que sucede es que es una fuente de ingreso porque probablemente no tengan en otro trabajo. Cuando conectan con alguna de estas señoras de Europa les queda un pago mensual que salva a su familia. Ellos dejan a su familia y se van a vivir con estas visitantes. Pero también sucede en los casos de que estas señoras les dicen “vamos a casarnos a Europa, te salvo de este mundo”. Muchos acceden y abandonan a las familias. Entonces quedan también un montón de madres solteras con un montón de hijos.</p><p><b>—¿Qué idea tenías del vudú y con qué te fuiste?</b> </p><p>—Bueno, esto de romper con los prejuicios. En el vudú puntualmente fue una de las cuestiones donde más me sentí ignorante. Nosotros creemos que el vudú es pinchar un muñequito. <b>El vudú fundamentalmente es energía positiva</b> y eso es con lo que me quedo. Es una religión, es la religión del África subsahariana originaria. Más allá de que les han impuesto ser católicos, ser musulmanes, ellos ante todo son vuduistas. Vos ves por ejemplo en Benín, que es uno de los epicentros del vudú, que hay una iglesia católica gigante pero también está el templo vudú. Y ves que los curas van a practicar el vudú. Es una religión como el credo popular acá en Argentina. Pero sobre todo ellos te dicen es funcional a las necesidades de ahora. Ellos creen que hay una divinidad superior. Que para conectarte con esa divinidad y pedirle cosas hay que ir con un guía espiritual. Los guías espirituales son aquellos capacitados, que hacen cursos para ser guías espirituales, o se van a los bosques con los maestros para estar capacitados para conectar la necesidad de la persona con la divinidad superior. Ellos tampoco se reconocen preparados para dialogar con la divinidad superior entonces ahí entran a jugar las divinidades. Y esto por ahí es lo es lo más llamativo: la divinidad puede ser una estructura, un árbol, o en un pueblo puede ser una serpiente, una pitón. Yo fui al pueblo en que la divinidad era la pitón, entonces vas al santuario y hay cincuenta pitones ahí y les dan besos, las abrazan, se las ponen en el cuello y se arrastran por el pueblo como si nada.</p><p><b>—¿Por qué acá entendemos que el muñequito se pincha? </b></p><p>—El muñequito es una transformación del vudú según lo que me contaron. Eso pasa más en las prácticas en Haití o en Brasil por ejemplo. Allá están los muñecos que son para proteger a ciertas personas, entonces ellos lo que te dicen es energía positiva. Nosotros usamos nuestra sabiduría para que la energía proteja a ciertas personas. </p><p><b>—¿Me contás de las pateras? </b></p><p>—Los países que visité donde proliferaban las pateras fueron Gambia y Senegal. Muchos del pueblo senegalés y gambiano pescan y tienen que competir contra esos buques gigantes que te llegan de otros lados, otras latitudes, que surcan los mares y se llevan todos los pescados. Sumado a víctimas de turismo sexual o de otro tipo de contextos que son bien marginales. La única escapatoria que tienen son las canoas, las pateras, que cuando las ves no entendés cómo pueden cruzar una rompiente. Ves que su foco es ir a las Islas Canarias.</p><p><b>—¿Cuánta gente se puede ir? </b></p><p>—Esto es lo peor que pasa en las tragedias: no hay estadísticas. Está lo que puede haber en algún informe internacional pero hay personas que quedan fuera de los informes y eso es lo más trágico. </p><p><b>—No sabés cuánto se ahogaron en el camino.</b></p><p>—No. Pero sí son pateras que salen prácticamente todas las noches. En un momento de la madrugada salen. Y es producto de cómo se desarrolló la historia de esos países que tiene que ver con el colonialismo. Entonces antes de juzgar las políticas migratorias, antes de juzgar a las personas que llegan, porque son muy pocas las que llegan, hay que entender el recorrido histórico de por qué suceden esas cosas. Y me parece que la empatía es un valor predominante que en África está totalmente realzado pero nos falta probablemente a nosotros.</p><p><b>—¿Qué te pasa cuando volvés a Argentina?</b> </p><p>—<b>Somos bichos de costumbre</b>. De repente al principio estás totalmente tambaleándote y de repente naturalizás cosas que allá no pasaban. Es importante tener espacios para hablar, para juntarte con gente que comparta ciertas ideas, ciertas inquietudes y que puedas intercambiar para que no se apague esa nafta de contar por meterte en una rutina que es mucho más lineal y estable.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/LFEEJUZ2AZG4VMOL7LZF7QLVR4.jpg?auth=3de7772c41ea15a01b59832e1edb2b37a1d5332dc10059b60a8b9d2a5ce3c38b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Voces - Pedro Fernandez Quiroga - Home]]></media:description></media:content></item></channel></rss>