<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Infobae.com]]></title><link>https://www.infobae.com</link><atom:link href="https://www.infobae.com/arc/outboundfeeds/rss/category/reportajes/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Infobae.com News Feed]]></description><lastBuildDate>Mon, 02 Nov 2026 02:16:24 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Valentino Merlo, de cantar en una piscina a la convocatoria para actuar frente al Papa: “Dios siempre nos guió”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/11/01/valentino-merlo-de-cantar-en-una-piscina-a-la-convocatoria-para-actuar-frente-al-papa-dios-siempre-nos-guio/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/11/01/valentino-merlo-de-cantar-en-una-piscina-a-la-convocatoria-para-actuar-frente-al-papa-dios-siempre-nos-guio/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[A los 17 años, el joven rosarino recibió con emoción la convocatoria para cantar ante el Papa León XIV durante su visita a la Argentina. Criado en una familia muy creyente, siente que la invitación tiene un significado que trasciende lo artístico. En una entrevista con Infobae, recordó el papel fundamental de sus abuelas en el comienzo de su carrera y contó cómo cambió la vida de toda su familia desde que un video suyo cantando en una piscina se volvió viral]]></description><pubDate>Sun, 01 Nov 2026 11:12:04 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hace apenas tres años, <b>Valentino Merlo </b>era un adolescente de Rosario que cantaba en una pileta mientras su abuela lo grababa con el celular<b>. El video se hizo viral y le cambió la vida</b>. Vinieron las canciones, los escenarios cada vez más grandes, las colaboraciones con artistas que admiraba y una mudanza a Buenos Aires junto a toda su familia. Hoy, mientras se prepara para presentarse en el Hipódromo de Palermo, recibió una noticia que lo emocionó especialmente: <b>fue convocado para cantar en un encuentro con el Papa durante su visita a la Argentina</b>.</p><p>“Cuando finalmente llegó la noticia, fue una emoción enorme para toda la familia. Sentimos que, una vez más, Dios nos estaba demostrando que siempre estuvo acompañándonos en este camino”, cuenta el joven de 17 años que creció en una familia muy creyente. La invitación tiene para él un significado que va mucho más allá de la música. Si tiene la oportunidad de hablar con el Pontífice, sabe qué le pediría: una bendición para su familia y para todos los jóvenes que están luchando por sus sueños.</p><p>Pero detrás de ese presente hay <b>una historia de esfuerzo</b> que Valentino no olvida. Sus abuelas, Aurora y Marta, juntaban plata para pagarle las clases de canto cuando en su casa no alcanzaba. Su papá trabajaba en una cartelería y su mamá tenía una pollería y verdulería, donde también ayudaba su hermano Tomás. Hoy los cuatro trabajan juntos en su carrera y él asegura que esa unión fue fundamental para no perder de vista de dónde viene.</p><p>El éxito, sin embargo, también tuvo su lado difícil. Después de llenar el Movistar Arena, el sueño que durante años había imaginado, Valentino atravesó varios meses de angustia, miedo e incertidumbre. “Llegó un momento donde me metí en un pozo muy profundo del que no podía salir. Pensaba que mi carrera se iba a terminar”, reconoció. En una entrevista con <b>Infobae</b> en la que habló de su familia, de la decisión de dejar el colegio y de las presiones de la industria musical, contó cómo logró salir de ese momento y por qué todavía está aprendiendo a disfrutar de todo lo que le pasa.</p><p><b>—Bienvenido Valentino. Le vas a cantar al Papa durante su visita a la Argentina. ¿Cómo te enteraste de que te habían elegido?</b></p><p>—Mis papás fueron los primeros en contarme que existía la posibilidad de formar parte de este encuentro tan especial. Cuando finalmente llegó la noticia, fue una emoción enorme para toda la familia. Sentimos que, una vez más, Dios nos estaba demostrando que siempre estuvo acompañándonos en este camino.</p><p><b>—¿Qué significa para ustedes esta convocatoria?</b></p><p>—Para nosotros significa muchísimo. Somos muy creyentes y siempre sentimos que Dios estuvo presente en cada paso de mi carrera, cuidándome, protegiéndome y guiándome hacia las mejores decisiones. Nunca sentimos que hubiera que forzar nada. Todo fue sucediendo de una manera muy especial, en el momento justo. A veces lo comparo con el cuento de <i>Hansel y Gretel</i>, donde las pequeñas señales van marcando el camino para llegar al lugar indicado. Así sentimos nosotros cada oportunidad que apareció en mi vida, como si Dios nos fuera dejando señales para saber por dónde seguir.<b> Esta convocatoria es una de esas señales que nos llenan el corazón</b> y nos hacen sentir profundamente agradecidos. Más allá de lo artístico, es algo muy importante desde lo espiritual y lo familiar.</p><p><b>—¿Qué te gustaría decirle al Papa si tenés la oportunidad?</b></p><p>—Primero, me gustaría agradecerle por permitirme ser parte de un encuentro tan significativo. Le diría que soy un chico que ama profundamente lo que hace, que viene de una familia de mucha fe y que siempre sintió a Dios presente en su vida. También me gustaría contarle que, desde que empezó este sueño, <b>nunca dejamos de confiar</b>. Que incluso en los momentos de incertidumbre sentimos que Dios nos estaba guiando y que todo tenía un propósito. Y, sobre todo, le pediría una bendición para mi familia, para todos los jóvenes que están luchando por sus sueños y para quienes necesitan encontrar esperanza y fe para seguir adelante. Creo que cuando uno camina con fe, las cosas llegan en el momento en que tienen que llegar. Y hoy siento que estar acá es una muestra más de eso.</p><p><b>—Hay un trabajo familiar y tus dos abuelas fueron muy importantes para que hoy estés acá. ¿Qué hizo cada una?</b></p><p>—Muy importantes. Son un pilar gigante en mi carrera y en mi vida personal. Fueron ellas las que me inculcaron todo el tema de la música. Mi abuela Aurora me escuchó cantar una canción de Abel Pintos en la escalera de la casa de mi abuela Marta y me dijo: “Probemos, vamos a canto”. Fueron al negocio de mi mamá y ella dijo que probara, que si me gustaba seguíamos, pero en casa no alcanzaba para pagar la cuota.</p><p><b>—¿Y ellas lo cubrieron? </b></p><p>—Claro, y mis dos abuelas se juntaron para que pudiera ir. Ellas veían algo y apostaron cien por ciento a eso. Me llevaban, se iban a tomar un café mientras estaba en clase, me preguntaban cómo iba, me daban consejos de qué canciones escuchar o cuáles me quedarían bien. Básicamente, ellas también me armaron un poco la carrera. </p><p><b>—Fueron como tus primeras managers.</b></p><p>—¡Managers directamente! Hasta hoy me siguen recomendando canciones. Hace poquito mi abuela Marta me recomendó “Amor desolado”, un tango interpretado por Jorge Falcón. Me dijo: “Te queda pintado”. Tienen un oído terrible.</p><p><b>—Una de ellas fue la que te grabó cantando en la pileta de Saladillo. ¿Cómo fue ese día?</b></p><p>—Sí, fue mi abuela Aurora. Encima pasó en el lugar menos pensado: estábamos en el club y me pidió que fuera a cantar para las chicas de aquagym, que había un micrófono y un parlante y me querían escuchar. Yo estaba comiendo unas papas y fui.</p><p><b>—¿Dijiste que sí de una?</b></p><p>—Me costó un poquito. Me daba vergüenza porque tenía muchos amigos ahí. Fui, canté medio tímido y al otro día explotó todo, no entendía nada.</p><p><b>—¿Ella fue la que filmó el video que se hizo viral?</b></p><p>—Sí. Ahora, cada vez que voy a Rosario, paso por la puerta del Saladillo. Hay un mural gigante en el polideportivo donde está pintada mi cara con Coti. Es una locura, es hermoso.</p><p><b>—¿Esa mañana cambió todo? </b></p><p>—Sí, todo, por completo. Y hasta hoy no paró. </p><p><b>—¿Te animabas a soñar con todo esto cuando eras más chico?</b></p><p>—Sí, pensaba que iba a pasar en algún momento, me tenía muchísima fe, pero no imaginaba que iba a ser ahora, pensé que iba a pasar mucho más adelante. Siempre sentí el apoyo de toda mi familia y me abrieron puertas para todo lo que me gustaba hacer como natación y teatro. Le mando un beso gigante a Nora que ellos me becaron durante cuatro años y hacía comedias musicales que me encantaban. Tengo ganas de volver.</p><p><b>—Atención temporada 2027 con los proyectos musicales...</b></p><p>—Ojo, puede ser. Hay que ver el tiempo, pero me gustaría.</p><p><b>—Antes de todo eso había un nene que se levantaba temprano para acompañar a su papá al mercado de frutas y verduras. ¿Cómo eran esas mañanas?</b></p><p>—Me encantaban. Yo iba a una escuela técnica del barrio, estaba todo el día ahí, pero cuando tenía la mañana libre a veces acompañaba a mi papá al mercado de frutas de Rosario. Era gigante, un quilombo. Había que buscar las naranjas, fijarse las marcas, devolver los cajones. Mi papá me daba un papel con lo que tenía que buscar y obviamente me mandaba mis cagadas. Pero me divertía muchísimo. ¿Sabés qué destaco? El café con leche y el sándwich de milanesa que vendía un señor en un carrito. ¡Tremendo!</p><p><b>—¿Ibas porque te divertía o porque hacía falta ayudar económicamente en casa?</b></p><p>—Para mí era un plan divertido. Nunca lo tomé como una obligación aunque me costaba levantarme a las seis y media de la mañana, no te voy a mentir, pero en casa siempre tuvimos esa libertad de hacer lo que nos gustara. Yo me dedicaba a la escuela, el que más ayudaba era mi hermano, que trabajaba con mi mamá en el local, que era pollería y verdulería.</p><p><b>—¿Qué pasó con ese negocio?</b></p><p>—Sigue estando, está todo equipado, preparado para la guerra por así decirlo. Mi mamá tenía un negocio muy lindo que con el tiempo se fue modernizando. Me encantaría que en algún momento lo pudiéramos abrir otra vez. Entrar y ver todo como quedó me genera una emoción increíble.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Porque pensás que hace tres años mi mamá y mi papá estaban ahí trabajando y hoy estamos cantando en escenarios enormes, haciendo lo que nos gusta. Es una locura venir de los tres Gran Rex, el Movistar, y ahora se viene el Hipódromo.</p><p><b>—¿Tu papá también tenía otro trabajo?</b></p><p>—Sí, tenía una cartelería, hacía carteles para negocios. En la pandemia se fue todo a las nubes y tuvo que cerrar. Mi hermano también lo ayudaba ahí. Después todos se enfocaron en la pollería y verdulería de mi mamá. Yo hasta hacía las propagandas con mi papá. Tenía un megáfono en el auto y grabábamos mi voz, era una risa escucharme por todo el barrio.</p><p><b>—Hoy toda la familia trabaja con vos. ¿Cómo se organizan?</b></p><p>—Somos cuatro. Mi equipo es mi familia. Mi mamá habla los temas legales con el abogado, mis papás tienen las reuniones con la gente que nos hace propuestas para los shows y mi hermano es mi productor, escribe mis canciones y también es director de escenario. Vamos aprendiendo todos los días. Hay cosas que hoy no sabemos y que mañana vamos a aprender.</p><p><b>—¿Y cómo es trabajar con tu hermano Tomás?</b></p><p>—Es buenísimo porque tenemos mucha química. No tenemos un horario fijo para trabajar, es más por inspiración. Vamos al estudio, nos cagamos de risa y hacemos música. No tengo que buscar con quién tengo química porque es mi hermano, eso lo hace mucho más fácil.</p><p><b>—¿Cuándo descubriste que Tomás también hacía música?</b></p><p>—Yo no sabía que él escribía ni que cantaba, había probado con la barbería, trabajaba con mis papás y nunca me había mostrado nada. Un día estábamos en la pieza y me dijo: “Vení a escuchar esto”. Me puso una canción que era “Tu foto”, la que después sacamos con Q’ Lokura. Le pregunté quién la cantaba porque me parecía que era un artista conocido y me dijo: “Soy yo”. No le creía. Empezó a cantar y fue una locura. Dije: “No, esta familia es increíble”.</p><p><b>—En algún momento la música se convirtió en un negocio familiar. ¿Cómo manejan eso, quién administra los ingresos?</b></p><p>—Yo siento que es de todos porque el trabajo es de todos. Siempre digo que los que más se merecen todo esto son mis papás, mi mamá y mi hermano. Mis papás siempre me dicen: “Esto es tuyo, vos hacé lo que quieras. Nosotros te vamos a aconsejar, pero no te vamos a decir qué hacer”. Y yo les digo que no me expliquen nada, porque nadie va a cuidar más lo mío y lo de mi hermano que nuestros papás.</p><p><b>— En algunas familias se vuelve díficil, viste lo que pasó con Tini. ¿Hablaron de cómo cuidar ese vínculo para que el trabajo no termine afectando a la familia?</b></p><p>—Sí, lo charlamos, no te voy a mentir. Y está bueno porque hablando las cosas es mucho más fácil. Se entiende todo. Yo siento que trabajar con mi familia me da mucha más libertad, estoy más relajado y puedo disfrutarlo más.</p><p><b>—Después de que se viralizó el video, ¿cuál fue el siguiente gran cambio en tu vida?</b></p><p>—Venirme a<b> </b>vivir a Buenos Aires y<b> </b>dejar el colegio. Fueron las dos decisiones más importantes.</p><p><b>—¿Cómo se charló eso?</b></p><p>—Lo pensamos muchísimo, estuvimos como tres días hablando del tema. Yo soy como cualquier joven, no me gustaba tanto estudiar, aunque había materias que sí me gustaban, pero me lo replanteé mucho porque decía: “Tengo que dejar la escuela, es un montonazo”.</p><p><b>—¿Fue una decisión tuya o de tu familia?</b></p><p>—Fue una idea mía, se la planteé a ellos y lo hablamos entre todos. Con el que más charlé fue con mi hermano, porque es con quien hablo las cosas más profundas.</p><p><b>—¿Te costó tomar la decisión?</b></p><p>—Muchísimo. Mi mamá no la acepta hasta el día de hoy.</p><p><b>—Quiere que termines. </b></p><p>—Sí, obvio. Yo le hice una promesa: cuando cumpla 18 tengo que terminarlo de manera virtual.</p><p><b>—Como mamá también quiero que lo termines y me traigas el diploma. ¿Lo querés terminar por vos o por tu mamá? </b></p><p>—Por mi mamá. Pero también me gustaría estudiar algo aparte de la música, o algo que me ayude en mi carrera. Marketing, por ejemplo. Me gustaba mucho la robótica, también arquitectura, abogacía. Me gustaría estudiar otra cosa para saber más y que también me sirva para ayudar a mi familia. Además te saca un poquito de todo esto, está bueno desconectarse, sino te mata.</p><p><b>—¿Cómo fue la mudanza a Buenos Aires?</b></p><p>—Fue un cambio enorme. Nosotros vivíamos en Rosario y todas las semanas teníamos que venir a Buenos Aires por reuniones. Escuchábamos propuestas, volvíamos a Rosario y al otro día nos llamaban para otra cosa. Era viajar todo el tiempo. Llegó un momento en el que tuvimos que decidir qué hacer.</p><p><b>—Dejaron la pollería, la casa familiar y se mudaron. ¿Cómo te adaptaste a esta nueva vida?</b></p><p>—Bien, aunque siento que mi punto medio es Rosario, donde vivía era tranquilo, había gente, había ese quilombito, pero leve. Capital es mucho para mí, viniendo de Rosario. Y en Escobar, donde vivimos ahora, no pasa nadie (risas). Por suerte tengo el estudio en casa, me llevo bien con mi hermano, con mi papá y con mi mamá, y nos divertimos, porque si tengo que salir, no veo a nadie.</p><p><b>—¿Seguís disfrutando como antes cantar? </b></p><p>—Hay veces que me concentro mucho en los errores, en cómo quiero que salgan las cosas. Soy muy estricto y no lo disfruto porque estoy 100% enfocado en que todo salga bien. Este año me sirvió para aprender a disfrutar más las cosas pequeñas. Al principio fue todo muy de repente, no entendía nada.</p><p><b>—Tras dejar la escuela y mudarte, ¿el siguiente quiebre en tu vida podrían ser los Gran Rex? ¿Qué sentiste con toda esa gente que fue a verte a vos? </b></p><p>—Sin dudas. Creo que caí mucho más en el último. Ahí me bajó toda la información de los anteriores y dije: “No puede ser”. Siempre vuelvo a pensar que hace dos años estaba soñando con todo esto y creía que iba a ser mucho más grande cuando lo consiguiera. Y está pasando ahora: escuchar a toda la gente cantar, verlos con el gorrito, gritando, me encanta.</p><p><b>—Te sorprendió que todo llegara tan rápido, pero siempre soñaste con que iba a pasar.</b></p><p>—Sí, aunque me cuesta decirlo. Me lo imaginaba, lo soñaba, pero no a esta dimensión. No pensaba tener un Martín Fierro tampoco. Sí se me cruzaban pequeñas cosas por la cabeza, como pensar: “¿Te imaginás cantar con tal artista?”.</p><p><b>—¿Con quién soñabas cantar?</b></p><p>—Con Abel Pintos. Tuve la suerte de cantar con él en los Juegos Suramericanos. También con la Sole, con Cacho de Los Palmeras y con un montón de artistas que estoy muy contento de que sean parte de mi carrera. Con Abel la pasamos increíble. No fue solamente subir a cantar, también había que actuar e interactuar con la gente en el escenario. Y bueno, ir a los Martín Fierro estuvo increíble.</p><p><b>—¿Choluleaste a alguien que soñabas con conocer? </b></p><p>—Con el que más choluleé, y te vas a sorprender, fue con Agustín Lacupé, que fue el primero con el que hice una colaboración. Le pedí un saludo para mi abuela. Es el único. Después traté de guardarme ese lado fan, porque si largo toda esa energía hago un quilombo (risas). Soy muy cholulo. Capaz me ves tranquilo al lado de un artista y por mi cabeza pasa: “No puede ser, gritá, pedile una foto, un saludo”. Pero me lo guardo.</p><p><b>—Las redes sociales hicieron posible que aquel video tuyo cantando en la pileta llegara a muchísima gente, pero también generan una presión enorme por las reproducciones y los seguidores. ¿Cómo manejás eso?</b></p><p>—Aprendí que los números son lo peor que puede existir en este rubro. Porque hoy en la industria te seleccionan según los números que tenés: reproducciones, dinero, seguidores. Todo pasa por ahí.</p><p><b>—¿Alguna vez te angustió sacar una canción y ver que no tenía las reproducciones que esperabas?</b></p><p>—Sí, muchísimo. Y hasta hoy me pasa, obvio, porque uno trabaja con todo el amor y espera algo increíble, y de repente no pasa. Ahora lo estoy tomando un poquito más normal porque lo charlo con mi mamá y con otros artistas, y a todos les pasa lo mismo. Una vez me dijeron algo que me quedó: esto es como una montaña rusa, a veces bajás solamente para tomar impulso y volver a subir. Es fácil decirlo, pero cuesta estar ahí abajo.</p><p><b>—¿Con qué canción te pasó que esperabas mucho más de lo que finalmente sucedió?</b></p><p>—Con “Rubia mala”, de Huayna. Le tenía toda la fe, le puse todas las fichas. No le fue mal, pero esperaba otra cosa. A mí me pasa que cuando espero algo muy grande, después no llega. Entonces prefiero guardarme un poco y tener las expectativas más bajas. No allá abajo, pero tampoco tan altas.</p><p><b>—¿Te angustió en ese momento? </b></p><p>—Llegó un momento de mi carrera en el que me metí en un pozo muy profundo del que no podía salir. Empecé a sobrepensar un montón todo, pensaba que se me iba a terminar, que estaba allá abajo y no podía volver a subir. Estaba en blanco, no sabía qué canción hacer, qué se escuchaba, no entendía qué hacer.</p><p><b>—Es re importante lo que estás diciendo porque le pasa a un montón de chicos. Hay que pedir ayuda. </b></p><p>—Re, obvio. Lo mejor es hablarlo, yo lo hice con mi mamá y mi hermano. Me replanteé un montón de cosas. Fue un momento en el que todo había pasado tan de golpe que no sabía para dónde ir. Me pasó después del Movistar Arena. Pensé que era la cima, lo máximo que podía llegar a conseguir. </p><p><b>—Es llamativo que te haya pasado después de cumplir uno de tus mayores sueños y no cuando algo salió mal.</b></p><p>—Sí, pasó cuando cumplí mi mayor sueño. No fue al otro día, fue a la semana siguiente. Empecé a pensar: “¿Y ahora qué? ¿Qué queda? ¿Qué va a pasar después de esto?”. Fueron un par de meses en los que sobrepensé muchísimo. Veníamos dando pasos agigantados y de repente dije: “No sé qué quiero”. Por suerte esa tristeza ya se fue.</p><p><b>—¿Daba miedo que algo de lo que había salido tan bien se pudiera arruinar? </b></p><p>—Sí, daba miedo. Mi mamá me decía: “Vos disfrutalo, porque esto en algún momento va a dar la vuelta”. Hoy estás arriba y mañana podés estar abajo. Pero también la vida es muy injusta siempre, y eso lo aprendí desde chico por las cosas que pasaban en mi barrio. Capaz que al otro día no está más alguien que querías, como le pasó a mi papá.</p><p><b>—¿Qué cosas te tocó vivir?</b></p><p>—A un amigo de mi papá lo mataron. No estaba metido en nada y son cosas muy injustas. Yo de chico no salía mucho a la calle porque mi mamá, mi papá y mis abuelas trataban de que ocupara mi tiempo haciendo actividades: canto, natación, andar en bicicleta, ir a la casa de mi abuela, ayudar a mi papá o a mi mamá.</p><p><b>—¿Alguna vez sentiste que estabas en riesgo por la inseguridad en Rosario?</b></p><p>—Siempre, hasta antes de venirme a vivir acá. Pasaban un montón de cosas, vivimos situaciones muy feas con mi papá y mi hermano. Una vez, a pocos metros de donde estábamos, pasó una moto disparando. Fue una locura. Cuando les conté algunas de estas cosas a mis amigos de Buenos Aires no lo podían creer. Yo no lo tomaba como algo normal, pero eran cosas que pasaban en Rosario en ese momento.</p><p><b>—¿Hoy sentís que recuperaste esa seguridad?</b></p><p>—Yo me siento seguro con mis papás, obvio. Y también con el público, con los fanáticos no tengo ningún problema: me acerco lo más posible.</p><p><b>—Hablamos de una canción que no funcionó como esperabas. ¿Cuál fue la que te sorprendió por todo lo contrario?</b></p><p>—“Tu foto”, muchísimo. Era mi primera canción propia, escrita por mi hermano. Hasta ese momento venía haciendo mixes de covers y “Tu foto” estaba incluida en uno de ellos. Decidimos sacarla por separado, pero yo tenía mis dudas porque no sabía cómo iba a funcionar. Se la pasamos a los chicos de Q’ Lokura y terminamos cantándola juntos. Me acuerdo de que antes de arrancar les dije: “Hagan como que la conocen”. Al mes fui a Córdoba, empezó el punteo y la gente se volvió loca. La cantaron todos. Yo miraba a mi hermano y no lo podía creer.</p><p><b>—Además del éxito, era la primera canción propia de ustedes.</b></p><p>—Claro, que le vaya bien a tu primer tema propio es un premio increíble.</p><p><b>—Con tantos shows, viajes y compromisos, ¿en qué momento podés ser un adolescente como cualquier otro?</b></p><p>—Cuando me junto con mis amigos. </p><p><b>—Ahí no sos Valentino Merlo.</b></p><p>—El tema es que yo soy Valentino siempre, como me ves acá. Con mis amigos soy mucho más divertido, muy cargoso. A veces creo que la gente se cansa de mí y no me lo dice. Yo les digo: “Si soy cargoso, decímelo y me quedo quietito en la silla” (risas). Con ellos saco mi lado más adolescente.</p><p><b>—¿Pudiste hacer amigos acá?</b></p><p>—En Rosario tenía un solo amigo de mi edad, que se llama <i>Pela</i>, que le mando un saludo. Siempre me juntaba con amigos de mi hermano o de mi papá. Acá me costó bastante, más en la zona donde vivo que es gente típica de barrio privado. Conocí a mucha gente, pero amigos de verdad rescaté muy pocos y ese grupo son los más. </p><p><b>—¿Y qué dirían tus papás si les pregunto cuándo aparece tu lado de adolescente pesado?</b></p><p>—Que soy pesado siempre (risas). Soy muy cargoso con mi mamá. A veces ella está limpiando y yo voy a molestarla, y me dice: “Pará, que estoy limpiando”.</p><p><b>—Contemos que está atrás de cámara la familia y que dicen que ocho horas del día sos un adolescente. </b></p><p>—Me mataron, me mataron. </p><p><b>—¿Tus papás siguen siendo tus principales fanáticos?</b></p><p>—Sí, olvidate. Estar cantando, mirar para atrás y verlos bailando es lo más. Y también mirar para el costado y recibir las indicaciones de mi hermano, que es el director de escenario. Me va diciendo qué estoy haciendo mal y me da consejos. Estar todos juntos es increíble.</p><p><b>—Hay una cosa re sana en estar todos juntos e ir avanzando, cuidarte y acompañarte.</b></p><p>—Re y con mi familia mucho más. </p><p><b>—¿Qué soñás para lo que viene?</b></p><p>—Lo que pasa es que me acostumbré a decir que mi sueño era el Movistar Arena. Me acostumbré a nombrar un montón de cosas que ya cumplí. Obviamente sé que quedan muchísimas más, pero siento que todavía tengo que descubrir qué quiero ahora. Me voy dando cuenta en el día a día y me voy sorprendiendo.</p><p><b>—¿Y te la bancás o te genera ansiedad? </b></p><p>—Muchísima. Yo soy muy ansioso y quiero saber ya cuáles son mis próximos sueños. Pero también es una aventura, porque vas trabajando en un proyecto X que capaz no es un estadio, y al día siguiente aparece algo que ni se te había cruzado por la cabeza.</p><p><b>—Tenés un presente alucinante. El 5 de diciembre vas a estar en el Hipódromo</b>. </p><p>—Todos invitados. Las entradas están a la venta por <i>Plan Out. </i>Ahí van a ver un poquito toda mi historia y me van a ver actuar. Me gusta sacar como ese lado mío. Van a haber tres momentos en el show que cuentan tres momentos de mi historia: mi presentación; el momento donde me voy a ese pozo que no puedo salir de sobrepensar un montón y para lo último, el momento que estoy viviendo ahora. Estoy contando mucho, me van a matar, pero va a estar tremendo.</p><p><b>—La próxima venís con tus abuelas, felicitaciones a tu familia y que se vengan todas cosas muy lindas. </b></p><p>—Vamos nomás. Los amo. Muchísimas gracias por todo. Sépanlo que los amo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/RMMEWPY7ZNGCBAJ3MQ2T6CTRKU.png?auth=4896523a396109930e822773afd5a6a9206f09ef2c4e8efc3313cdf9e81dc583&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Marcela Morelo: “Mi hija me mostró la adopción, fue como quitarme el velo y ver”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/11/01/marcela-morelo-mi-hija-me-mostro-la-adopcion-fue-como-quitarme-el-velo-y-ver/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/11/01/marcela-morelo-mi-hija-me-mostro-la-adopcion-fue-como-quitarme-el-velo-y-ver/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Fue un encuentro de almas, así lo describe. Años atrás, había hecho infinidad de tratamientos para ser mamá, hasta que la hiperestimulación con hormonas le trajo un problema de salud y dijo basta. La difícil tarea del día a día familiar, acompañar la historia de los chicos, generar confianza, amarse, unirse. Cómo es el grupo de grandes cantantes argentinas que integra, las mujeres exitosas que se sientan a la mesa sin egos y comparten sus secretos. Meditación, evangelio, bicicleta y tai chi 
]]></description><pubDate>Sun, 01 Nov 2026 04:40:57 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Es una gran cantante argentina y una gran compositora, sabemos de memoria muchas canciones. Ha compuesto hitazos a lo largo de sus 30 años de trayectoria. Discos, teatros, giras, colaboraciones con los músicos más importantes del país y con cantantes del mundo, tuvo y tiene mucho éxito, es una artista vigente. Es la dueña de una identidad muy propia donde incorpora instrumentos autóctonos y se atreve a ritmos populares. Está a horas de presentar un disco con sus canciones más conocidas, versionadas junto a diez grandes cantantes. Es mamá, hace diez años, junto a su marido, adoptó tres hermanitos. La conocí personalmente en Huacalera, estaba con su familia en la Quebrada de Humahuaca, nos cruzamos un verano. </p><p>– Es verdad, donde ese sonido está puesto, está sonando sin ningún instrumento. Son lugares muy hermosos, de mucha influencia para la música. </p><p><b>– Pero vos tomaste todo de todos lados, te divierte la cumbia por ejemplo. Estás o sos muy abierta a la mixtura. </b></p><p>– Sí, soy sin género, no tengo género, porque me gusta toda la música y puedo tomarme esa licencia. Aprendí mucho folclore desde muy chica, eso me marcó muchísimo, yo amo mucho el folclore.</p><p><b>– ¿Te acordás cuántos años tenías cuando empezaste a vivir de la música? </b></p><p>– Sí, me acuerdo. Después del colegio mi decisión era vivir de la música, estudié desde los siete a los 14 años guitarra clásica en un conservatorio. Mi abuelo era bandoneonista y me hizo conocer la música desde adentro, me hizo tener este amor tan grande que tengo por la música, esto que vive en mí que no se puede explicar. Mi sueño era ser cantante. Terminé el secundario e hice otros laburos, desde cajera de un minimercado hasta en la librería con mis padres. Pero quería cantar, empecé a conocer muchos músicos y empezó un camino. Hoy estoy acá y le agradezco a mi familia y a mi mamá que me haya enviado a estudiar guitarra, hoy sigo tocando la guitarra y es mi modo de vida, es una forma de vivir. Es muy importante lo que hice en ese momento casi inconscientemente. Hoy que soy absolutamente consciente, estoy agradecida de poder vivir de lo que jugaba de chiquita, le agradezco mucho a mi mamá. </p><p><b>– Impresiona además mucho tu talento para escribir, muchos cantantes tienen el don de la voz, es innato, pero escribir y además convertir en éxito una canción es un trabajo difícil.</b></p><p>– Eso no sé cómo se hace. Estudié música, pero no estudié composición. Me fui haciendo, de tocar y tocar, de estar en mi cuarto con la guitarra y empezar a crear y a crear. Me volví muy creativa en ese aspecto. Y un día sí, encontré que tenía un montón de canciones compuestas.</p><p><b>- Tenés tres hijos, ¿cómo se reparte el tiempo entre la música y los niños?</b></p><p>– Sí, es complicado, es una vida llena de cosas, siendo una señora grande también.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/N7DSOJIDYJGMNKOURZFPSIC7S4.jpg?auth=c05efaa74383a1189871cc63535c71e34fe21ea90da8531c61bd65aa92f27e43&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Hoy estoy acá y le agradezco a mi familia y a mi mamá que me haya enviado a estudiar guitarra, hoy sigo tocando la guitarra y es mi modo de vida", dijo Marcela Morelo (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="720" width="1280"/><p><b>– ¿Una señora grande ahora o cuando fuiste mamá?</b></p><p><b>“SOY UNA SEÑORA GRANDE, ME GUSTA TENER LA EDAD QUE TENGO Y ESTAR MUY ACTIVA”</b></p><p>– Ahora y cuando fui mamá, claro. Yo me siento con mucha energía, pero soy una señora grande, sí. Me gusta tener la edad que tengo y estar súper activa. Mis días empiezan muy temprano y terminan no muy tarde porque no me da el cuerpo, excepto que vaya a tocar. Yo llevo los chicos al cole. </p><p><b>– ¿Entiendo que cuando eran más chicos era más el trabajo, no? </b></p><p>– La adolescencia ahora. </p><p><b>– Pasaron diez años desde que llegaron tus hijos. ¿Qué edad tenían?</b></p><p>– Ocho, cinco y tres años. Y ahora 18, 15 y 13. Siempre es muy trabajoso. Mi mamá, incluso teniendo hijos adultos, también trabaja un montón como mamá, nunca se suelta. Yo no estoy las 24 horas pendiente ahora porque hay organización personal y más independencia, pero igual hay que estar muchísimo y estuve muchísimo. Estuvimos con mi marido, con Rodolfo.</p><p><b>“CUANDO ME ENAMORÉ DE VERDAD SENTÍ QUE QUERÍA SER MAMÁ, NO PUDE, HICE MILLONES DE COSAS PARA SER MADRE Y NO SE DIO”</b></p><p><b>– ¿Desde muy joven quisiste ser mamá?</b></p><p>– Cuando me enamoré de verdad sentí que quería ser mamá. Eso me hizo despertar el querer ser madre. No pude. Hice millones de cosas para ser madre, tratamientos. Llegue hasta el máximo de los tratamientos. No se dio. Hasta que tuve un lío de salud por hiperestimulación de todo eso que yo me daba para estimular los ovarios.</p><p><b>– ¿Hormonas?</b></p><p>– Sí, hormonas. Tuve un problema de salud y mi marido me dijo: yo te amo así como estamos. Paramos, y ahí apareció… </p><p><b>– Cuando hay que poner tanto el cuerpo, el problema es el desgaste físico o el desgaste psicológico? ¿Los dos?</b></p><p>– Para mí sí, es una experiencia personal. Es impactante, es frustrante, porque haces un montón de cosas. Pero también me di cuenta que la naturaleza es sabia. Uno a veces quiere ir en contra de esa naturaleza, desafiándola. Muchas veces se da, en mi caso no. </p><p><b>– El cuerpo te dijo que se estaba lastimando.</b></p><p>– ‘Hasta acá llegaste’.</p><p><b>– ¿Después de esos años de insistir apareció la decisión de adoptar?</b></p><p>– No. A partir de ahí fue como rezar junto a mi marido y decir, ‘si alguna vez aparece un niño…’</p><p><b>– ¿Cómo que ‘aparece’?</b></p><p>- Aparece, si aparece algún niño nosotros estamos acá. Y apareció.</p><p><b>“HABÍAMOS INTENTADO TODO. PERO DIJIMOS: YA ESTÁ, HASTA ACÁ”</b></p><p><b>– Apareció una nena. ¿Te habías anotado para adoptar?</b></p><p>– Habíamos ido, intentado, todo. Dejamos todo, pero dijimos: ya está, hasta acá. Yo creo en los encuentros de las almas. Dicen también que los niños eligen a sus padres, no solo los niños de sangre, sino los niños del corazón. Creo que también eso sucedió.</p><p><b>“CUANDO PARAMOS, APARECIÓ. FUE UN ENCUENTRO DE ALMAS. LO QUE HIZO MI HIJA AL MOSTRARME LA ADOPCIÓN, FUE COMO QUITARME EL VELO Y VER”</b></p><p><b>– ¿Te habías anotado para adoptar, pero todo eso era muy desgastante psicológicamente?</b></p><p>– Porque el sistema es complejo. Es traba, tras traba, tras traba. Yo ya venía de inyecciones y todo eso. Entonces fue: ya está, paremos un poco. Y cuando paramos, cuando mi mente empezó a planear otras cosas o a dejar que sea, apareció lo que tenía que aparecer. Fue un encuentro de almas y una lucha también, mía, con mi marido y de la gente que me acompañaba a abrirnos los ojos, que es lo que hizo mi hija al mostrarme la adopción, fue como quitarme el velo y ver. Vos corriste la cortina de la ventana recién y yo no sabía que todo esto había detrás, estaba cerrado. Yo vi así. ¡Guau!</p><p><b>“ES MUY ARDUO TODO Y ES EL DÍA A DÍA, GENERAR CONFIANZA, AMARNOS, APRENDER, UNIRNOS”</b></p><p><b>– ¿Es muy arduo todavía, diez años después verdad?</b></p><p>– Todo es muy arduo. Después es el día a día, generar confianza, amarnos, comer, aprender, unirnos. Pasan cosas y resolvemos, vamos y venimos. Lo cotidiano que tiene toda familia.</p><p><b>– Cuando te conocí, vos eras una madre que corría a los niñitos por ahí, muy chiquitos. Estabas feliz de la vida. ¿Desde que llegaron fuiste feliz?</b></p><p>- Desde el principio es una energía que está en otro nivel, con todo lo que significa eso también, que es el cuidado, el estar, el acompañar una historia. El acompañar es muy grande, tienen su historia, es un montón para aprender. Lo que agradezco es que podemos aprender. Me siento activa, me siento con ganas, por más que por momentos estoy cansada, hecha pelota. Es como en las canciones, por más desamor que haya hay un verso que me lleva a la luz, digo, voy a encontrar la salida. </p><p><b>– ¿Cómo hiciste para criar tres niños después de los 50?</b></p><p>– Tengo un compañero de vida muy grande, mi amado Rodolfo. Es una persona alucinante, es un papá extraordinario. Nos admiramos, nos queremos mucho, nos respetamos y hace 30 años que estamos juntos.</p><p><b>– O sea que estamos cumpliendo 30 años también.</b></p><p>– Casi 30 años de la salida de “Corazón salvaje”. ‘Ay, corazón salvaje! Deja de pensar, vamos juntos a gozar’. 30 años de eso. ¡Guau! Te digo que estoy un poco conmovida con tantos años de trabajo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5EJZ2HKUEBC7XJC4EACID3B4HM.jpg?auth=cf771b1358f0b810e9ce22fb56be68d2dc8b2164603d7cef15f8ad37fd9e6f15&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Tengo un compañero de vida muy grande, mi amado Rodolfo. Es una persona alucinante, es un papá extraordinario", contó Marcela Morelo en entrevista con María Laura Santillán" height="720" width="1280"/><p><b>– ¿Cayó una ficha?</b></p><p>– Si, cayó una ficha. Me encanta pero ya estoy haciendo canciones nuevas y quiero emprender la marcha. O sea, este disco se está terminando ahora.</p><p><b>– Un disco con muchas de tus canciones, todas muy conocidas, con grandes artistas.</b></p><p>– Las compartí con grandes artistas, hicimos otras versiones, trabajé con Nano y con Luis de Tres Música, los productores de este disco. Mi marido fue siempre mi productor, pero en este disco solo produce “Corazón salvaje”. Hace más de dos años y medio que estamos haciendo el disco, rompimos la versión original para hacer una nueva.</p><p><b>– Están reversionadas.</b></p><p>– Con una vuelta de rosca, porque al compartirlas con otros artistas ellos le dan una vuelta de rosca. </p><p><b>– En el ambiente de la música todos colaboran con todos. No sé dónde meten los egos porque se juntan y arman.</b></p><p>– ¿Viste qué linda comunidad?</p><p><b>– Que además atraviesa las fronteras, no pasa solo acá.</b></p><p>– Exacto. Hay una comunidad muy grande de artistas, de músicos. Los músicos tocan conmigo, con vos, con el otro. Van, vienen, hacen, aportan, aprenden. Es muy muy lindo.</p><p><b>– ¿Alguno de los chicos se va tirando para la música? Están todo el día escuchando música.</b></p><p>– Les gusta mucho. Es que la música hace muy bien, ellos están influenciados porque tenemos el estudio en casa, porque está lleno de instrumentos, un piano, guitarras por todos lados, hay de todo para tocar en casa. Como me pasó a mi al criarme con un abuelo que tocaba el bandoneón ahí en vivo. No lo podés evitar, estás tomando la merienda y escuchas un instrumento, eso en casa pasa permanentemente.</p><p><b>“ME CONMUEVE QUE ESTEMOS JUNTOS, COMO SE PUEDE AMAR TANTO DESPUÉS DE TANTOS AÑOS?”</b></p><p><b>– Dijiste que estás muy conmovida por estos 30 años de artista. ¿Qué es lo que más te conmueve? ¿Repasar todo lo que escribiste, lo que cantaste?</b></p><p>– Sí. Me conmueve la unión con Rodo. Me conmueve que estemos juntos, que siempre que aparece para hacer algo lo encaramos. Me conmueven todas las canciones de amor que hicimos con él, eso es muy lindo. Me emociona, hoy mismo a la mañana le dije, ‘te amo, te amo tanto’, ¿me entendés? ¿Cómo es esto? Es rarísimo.</p><p><b>– ‘¿Cómo te puedo amar tanto?’</b></p><p>– Claro, después de tantos años. Porque no es que no nos pasan cosas, pero sostener algo durante tanto tiempo… Sobre todo hoy día, yo veo que mucha gente se une y se desune al instante.</p><p><b>– ¿Por qué suponés que atravesaron los momentos más difíciles y la siguen surfeando juntos?</b></p><p>– El amor profundo que sentimos por uno por el otro, el respeto, el querer cuidarnos y querer estar juntos, qué sé yo. La pasamos bien.</p><p><b>– Se te llenaron los ojos de lágrimas cada vez que hablaste de él.</b></p><p>–<b> </b>Es que es una relación muy grande la que tengo con Rodolfo.</p><p><b>– Rodolfo tiene un hijo además. Estuvo dispuesto a recibir tres hermanitos.</b></p><p>– Exactamente. Dispuesto, sin ningún tipo de prejuicio, de límite. Hermosa persona es Alan, su hijo y Luli, su esposa también. Estamos esperando al nieto.</p><p><b>“CON LUCÍA GALÁN, ELENA ROGER, SANDRA MIHANOVICH, JULIA ZENKO, MARILINA ROSS, LA SOLE, PATRICIA SOSA, SOMOS AMIGAS DE VERDAD”</b></p><p><b>– Cada vez que veo juntas a tantas cantantes argentinas que se hicieron tan amigas, me da una envidia tan grande… Tengo amigas periodistas, pero estas juntadas que hacen ustedes… Lucía Galán, Julia Zenko, Sandra Mihanovich… </b></p><p>– Patricia Sosa, Elena Roger, Marilina Ross, La Sole. La última vez estuvimos con Lali y con Vanesa Martín, de España. Un elenco impresionante.</p><p><b>– Se ven muy seguido.</b></p><p>– Muy seguido. Nos extrañamos, tenemos un grupo de WhatsApp activo 24/7. La pasamos bien, somos amigas de verdad, sentimos mucha confianza para hablar de lo que sea entre nosotras.</p><p><b>– Es poco usual que mujeres tan importantes sean pares y lo disfruten como locas.</b></p><p>– La verdad que sí, se generó en el Teatro Colón en 2013. Esa experiencia fue inolvidable. Después hicimos varias, pero la primera fue con muchos nervios, la música popular dentro del Colón, las canciones de cada una, cantar juntas, compartir. Estábamos todas muertas de nervios con una orquesta gigante. Fue una experiencia muy hermosa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SBMHJHZBDFBYHL67OALLSF6CDY.jpg?auth=430a77d7584dce171b994742f294d01d0b1cb29fdd5bfc8dc340290e335bf646&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Tenemos un grupo de WhatsApp activo 24/7. La pasamos bien, somos amigas de verdad, sentimos mucha confianza para hablar de lo que sea entre nosotras", reveló Marcela Morelo" height="720" width="1280"/><p><b>“SOMOS MUY UNIDAS, NO EXISTEN LOS EGOS EN ESA MESA”</b></p><p><b>– ¿Quedaron muy unidas?</b></p><p>– Muy unidas. Fue y es algo que es muy preciado porque no existen los egos en esa mesa.</p><p><b>– Mujeres de distintas edades.</b></p><p>– De distintas edades, pero todas grandes, con los bolonquis de cada familia.</p><p><b>– ¿Se cuentan todo?</b></p><p>– Nos contamos muchas cosas, también los temas de salud que va atravesando cada una. Somos muy unidas y estamos a la expectativa una de la otra.</p><p><b>– En las reuniones no hay cónyuges, salvo la mujer de Sandra. ¿Está decidido?</b></p><p>– No, no hay cónyuges, completamente decidido. Y no entra gente de afuera. Es un grupo de amigas que ya está. Lucía es una anfitriona tremenda, Sandra hace unos asados increíbles. También han venido a mi casa, hemos ido a lo de Patricia y vamos a restoranes.</p><p><b>– Es muy loco y muy lindo. Son todas muy importantes, grandes cantantes cantantes que no compiten ¿Y no hay grieta? </b></p><p>– No, no hablamos de política. Tampoco dijimos ‘che, no hablemos de eso’, no. Hay de todo para hablar.</p><p><b>– Estás presentando un disco con grandes artistas.</b></p><p>– Es en el Gran Rex el 6 de noviembre, el viernes, por suerte va a venir mucha gente, estoy muy contenta y agradecida. Estoy muy ilusionada con un nuevo Rex. Algún invitadazo hay, a mi show siempre vienen invitados.</p><p><b>– Tenes una energía muy joven, Marcela, decime el secreto. Vos decís que sos una señora sin embargo.</b></p><p>– Sí, es probable que me autoperciba más niña, más chica. ¡Soy una señora grande Maria Laura!</p><p><b>– ¿Será porque sos música tenés una actitud más pendeja?</b></p><p>– Puede ser, no sé. También hago cosas para cuidarme, tengo mucha rutina de hacer gimnasia, de salir a caminar o andar en bici, de estudiar canto, de estudiar inglés. Hago muchas cosas, además de toda mi vida.</p><p><b>– ¿Cómo se hace cuando hay que componer o hay que cantar y uno no está bien? </b></p><p>– Tuve varias maestras, una de ellas me dijo que cuando uno sube al escenario sube con toda su vida. Inclusive una sencilla gripe ya te reventó la noche. Hay que tratar de poner lo que te pasa en el canto, si uno está triste también esa tristeza, que se vaya en el canto. El canto es el cuerpo, la voz no es solo las cuerdas vocales, es todo el cuerpo. Es algo álmico, es alucinante poder cantar. Hay que tratar de sacar ahí lo que sea.</p><p><b>– ¿Cómo es este momento si lo tenés que describir? Estás cerrando una etapa con los mejores músicos y los mejores cantantes. Reversionando lo pasado pero empezando una nueva etapa. Con tres hijos adolescentes. ¿Es difícil? ¿Es genial?</b></p><p>– No quiero que la primera palabra sea ‘difícil’. Este es un momento desafiante, de grandes cambios, de poner límites. Cumplir años te da cierta perspectiva, me encantaría poder mirarme un poquito y decir ‘lo que me hace sentir incómoda ya no lo quiero más en mi vida’ y conectar mucho más con lo que significa ese otro mundo que existe además de las noticias que vemos que son terribles. Hay otro mundo donde hay mucha gente que está rezando, orando, meditando para conectar. ¿Con qué? Con el propio ser.</p><p><b> – Esa es la vida real.</b></p><p>– Esa, entonces creo que hay que elevar la imagen desde donde uno ve, ser como un águila que ve todo el bosque y no el árbol. Porque si no nos vamos a hacer pelota.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ESIY6YMJRFALHDXKBCMIDWMJ6U.jpg?auth=5a94415f301b7a60ffb265db825bdb7452c5cbab701bbbde59dc53c16ab7d0a0&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Cumplir años te da cierta perspectiva, me encantaría poder mirarme un poquito y decir ‘lo que me hace sentir incómoda ya no lo quiero más en mi vida’", explicó Marcela Morelo (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="720" width="1280"/><p><b>– ¿Tenés alguna disciplina o algo que te baja, que te relaja?</b></p><p>- La música es la primera. Cuando me pongo a cantar o tomo una clase de canto ahí alineo, ya me siento mejor. Agarro la guitarra y ya eso me alinea. Después tengo mi rutina, escucho la meditación, escucho el evangelio, hago gimnasia, un poquito con pesas, un poquito de taichí, un poquito de todo. Salgo a andar en bici. </p><p><b>“CUANDO VOY A LA IGLESIA VOY A LLORAR</b></p><p><b>– ¿Dónde más te conectas con la religión?</b></p><p>– No es la religión, es la relación con Dios, con un Dios. Yo soy católica, pero no voy todos los domingos a la Iglesia, a la misa de siete, no voy. Cuando voy a la iglesia, voy sola y voy a llorar, directamente.</p><p><b>– ¿Vas a llorar o estar en la iglesia te da ganas de llorar? </b></p><p>– ¿Viste como el dicho? No, voy a llorar. Me encanta caminar, perderme en la ciudad, si veo una iglesia y entro ese es mi momento.</p><p><b>– O sea, vas a la iglesia a llorar.</b></p><p>– María Laura es buenísimo.</p><p><b>– ¿Te pasa algo con la llegada del Papa?</b></p><p>– Hace dos meses me llamó Kike Teruel, del grupo “Los Nocheros”, para decirme que le habían pedido una canción para el Papa y él les dijo que si yo quería hacerla la hacía. “¿Te copás?” Obvio, le dije, corté y arranqué, tipo ‘llame ya’. La llamé a Claudia Brant, hicimos algo y se la pasé a mi marido, la siguió y la armamos. Resulta que había un concurso y un montón de artistas que iban a cantar, nosotros teníamos la idea de llamar a nuestros amigos artistas para ver si querían cantar la canción. Es re linda. </p><p><b>– ¿Qué pasó con la canción?</b></p><p>– Nada, no salió elegida.</p><p><b>– ¡Qué lástima! Quiero escucharla.</b></p><p>– La tengo grabada, me la guardo para mi repertorio. Estará en mi próximo disco, el número 13, que ya estoy haciendo. Ahora presento este, “La Morelo”.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/J6TWTJLVRVA7FNY7EGS5MUKH7Q.jpeg?auth=e0cbd7f4898873cc31fa9ad09c13612cf33eba5566d82bf343d6f3c7673476d7&amp;smart=true&amp;width=1600&amp;height=900" type="image/jpeg" height="900" width="1600"><media:description type="plain"><![CDATA[Portada Marcela Morelo y María Laura Santillán]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Santiago Passaglia: “Los argentinos no aguantamos más, pero Milei no va a hacer nada distinto y el kirchnerismo quiere romper todo”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/11/01/santiago-passaglia-los-argentinos-no-aguantamos-mas-pero-milei-no-va-a-hacer-nada-distinto-y-el-kirchnerismo-quiere-romper-todo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/11/01/santiago-passaglia-los-argentinos-no-aguantamos-mas-pero-milei-no-va-a-hacer-nada-distinto-y-el-kirchnerismo-quiere-romper-todo/</guid><dc:creator><![CDATA[Facundo Chaves]]></dc:creator><description><![CDATA[Los hermanos Manuel y Santiago lanzaron su proyecto presidencial para 2027 y hablaron con Infobae sobre sus propuestas para reactivar la economía y defender el equilibrio fiscal. Duras críticas al Gobierno, al kirchnerismo, a Axel Kicillof y al PRO]]></description><pubDate>Sun, 01 Nov 2026 04:16:33 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Los hermanos <b>Manuel y Santiago Passaglia</b> tomaron una decisión inusual para la política argentina: <b>anunciaron juntos que quieren competir por la Presidencia de la Nación en 2027</b>, pero postergaron la definición de cuál de los dos será finalmente el candidato. Lo llamaron, con una mezcla de humor y ambición política, un “bilanzamiento”. La apuesta, explicaron, es construir una alternativa a <b>Javier Milei</b> y al <b>kirchnerismo</b>, a los que consideran responsables de dos modelos que fracasaron.</p><p>En una entrevista con <b>Infobae</b>, los dirigentes bonaerenses explicaron las razones de su lanzamiento, las propuestas económicas que comenzaron a elaborar y el desafío de convertir una experiencia de gestión municipal en un proyecto de alcance nacional. También hablaron sobre la construcción territorial de su espacio, sus diferencias con los principales dirigentes políticos y el mecanismo con el que resolverán quién encabezará la fórmula presidencial.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/R6YU4QIH2FEXJF3GC7QU6DSN3I.jpg?auth=9b0a4ffba7e49c23f3222ec8cc7e46d56280d8a3c1f694990f0411a2254a7464&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Manuel y Santiago Passaglia detallaron sus propuestas de cara a las elecciones 2027 (fotos Gustavo Gavotti) " height="1080" width="1920"/><p><b>Manuel</b>, de 39 años, gobernó <b>San Nicolás</b> y su hermano, <b>Santiago</b> (41) -tras las elecciones de 2023-, es quien actualmente conduce el municipio. Ambos participaron durante años de la experiencia política de <b>Juntos por el Cambio</b>, pero ahora buscan construir un espacio propio. Aseguran que llevan más de un año trabajando en la iniciativa y anticiparon que en marzo comenzarán a presentar los equipos que los acompañarán.</p><p>Su diagnóstico sobre la situación del país es severo. <b>“La realidad que se ve es que los argentinos no aguantamos más y Milei claramente no va a hacer nada distinto”</b>, afirmó Santiago. Sin embargo, advirtió que tampoco están dispuestos a acompañar un regreso del kirchnerismo porque, según sostuvo, implicaría deshacer los avances logrados con el esfuerzo de los argentinos. Manuel coincidió con esa definición y aseguró que no quieren resignarse a elegir entre “dos modelos fracasados”.</p><p>La diferenciación con el Presidente no supone, de todos modos, un rechazo a todas sus políticas económicas. Los Passaglia defendieron el <b>equilibrio fiscal</b>, descartaron la emisión monetaria como instrumento para financiar el gasto, respaldaron la continuidad del <b>Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI)</b> y prometieron respetar los contratos del Estado. Pero plantearon que la política económica debe incorporar incentivos para la <b>industria, el comercio y la construcción</b>. Entre sus propuestas mencionaron eliminar impuestos sobre la producción incremental, extender beneficios a la construcción y establecer créditos hipotecarios vinculados con la evolución de los salarios.</p><p>Durante la conversación también cuestionaron a <b>Axel Kicillof</b>, a quien acusaron de haber empeorado los problemas de la <b>provincia de Buenos Aires</b>; consideraron que <b>Mauricio Macri</b> fracasó en materia económica y sostuvieron que el <b>PRO</b>, más allá de las diferencias públicas de sus dirigentes, ya tiene un candidato presidencial: Milei. Además, ratificaron que no se incorporarán a ninguno de los dos grandes espacios políticos y que competirán en las elecciones, sin utilizar su lanzamiento para negociar cargos.</p><h2>La entrevista completa a Manuel y Santiago Passaglia</h2><p><b>—Ustedes protagonizaron un anuncio atípico para la política argentina: dos hermanos que anuncian juntos sus aspiraciones presidenciales, pero sin definir quién será el candidato. ¿Por qué tomaron esta decisión y por qué hacerlo juntos?</b></p><p>—<b>Santiago Passaglia:</b> Soy intendente, Manuel fue intendente. Los dos estamos todo el día en la calle, entre la gente. Venimos recorriendo distintas ciudades y la realidad que vemos es muy distinta de la que se ve encerrado en un despacho, mirando estadísticas o gráficos.</p><p>La realidad que se ve es que los argentinos no aguantamos más y Milei claramente no va a hacer nada distinto, no va a tomar ninguna medida para cambiar esta realidad. Con lo cual no nos podemos quedar cuatro años más esperando. Pero tampoco podemos dejar que la única salida sea volver atrás con el kirchnerismo, que ya sabemos lo que van a hacer, porque van a romper todo y se va a perder el esfuerzo de los argentinos.</p><p>Por eso nosotros vamos a estar enfrente de estos dos modelos ideológicos que ya fracasaron, para que todo ese esfuerzo que venimos haciendo los argentinos sirva para algo.</p><p>—<b>Manuel Passaglia:</b> ¿Y por qué dos? Porque a nosotros, mientras más nos conocen, más nos eligen. Es al revés de todo el resto. Y esta es nuestra mejor versión, cuando estamos juntos. De hecho, ya hace muchos años que trabajamos juntos. Yo fui primero intendente y ahora es Santiago. Lo que sí, para que quede bien claro, más adelante, cuando se acerque el momento electoral y estén claras las reglas electorales, nos vamos a sentar con todo el equipo y vamos a definir quién va a ser el candidato a presidente, y ese va a ser el jefe.</p><p><b>—Ustedes tienen una larga trayectoria política en San Nicolás y en la provincia de Buenos Aires. Pero ¿por qué dar el salto desde una intendencia a la Presidencia de la Nación?</b></p><p>—MP: Este espacio que estamos trabajando, y que venimos a ocupar para enfrentar estos modelos que fracasaron, tendría que estar compartido también con gobernadores, con grandes empresarios e incluso con otros intendentes. Pero los gobernadores están tratando de ordenar sus provincias, el resto de los intendentes en la provincia de Buenos Aires está buscando la reelección, más que mirando lo que pasa en el país…</p><p><b>—La re-reelección.</b></p><p>—<b>MP:</b> La re-re-reelección. Y los privados están viendo si vienen o no, qué ganan y qué pierden y estamos nosotros enfrentándolo porque no nos queremos resignar. Vemos que esto está mal, recorremos y en todos lados nos dicen lo mismo. Y no puede ser que la única opción sea el kirchnerismo, que cada vez que volvió, volvió peor… ya fracasó cuatro veces. ¿Qué más necesitamos para enfrentar a estos dos modelos que fracasaron y con los que la mayoría de los argentinos no estamos de acuerdo, con ninguno de los dos?</p><p><b>—Santiago, dijiste que el proyecto de Milei ya fracasó. ¿Por qué creés que fracasó? Porque el Gobierno, y sobre todo el Presidente, sostiene que es el mejor gobierno de la historia.</b></p><p>—SP: Dijeron también que empezaban los mejores dieciocho meses de la historia en abril. No arrancaron. Después dijeron que se venían los dos mejores años de la Argentina en 2030 o 2031. Estamos siempre a dos años de ser felices.</p><p>Pero para nosotros la economía funciona cuando las familias que laburan y se esfuerzan pueden llegar a fin de mes. Y eso hoy no está pasando. Cada vez se trabaja más, diez o doce horas, o tienen un trabajo y después llegan y se tienen que subir a una aplicación y hacer malabares para llegar a fin de mes.</p><p>Se está perdiendo y rompiendo algo que siempre nos permitió progresar y avanzar como sociedad, que es que el esfuerzo valga la pena.</p><p>Hoy estudiás, te preparás y no conseguís laburo. Laburaste toda tu vida y, cuando tenés que descansar y te querés jubilar, si tenés que comprarte un audífono, tenés que salir a pedirles los ahorros a tus nietos o a tus hijos. Claramente esto no está funcionando. Y Milei ya dijo que no va a cambiar nada, eso es lo más preocupante. Porque si vos te esforzás y ves que hay luz al final del túnel, decís: “Esto vale la pena”. Pero eso no está pasando y tampoco va a pasar porque ya nos dijo que no va a cambiar nada.</p><p><b>—¿Cuál es el problema con la motosierra que utilizó Milei como símbolo de su política económica?</b></p><p>—SP: ¿Sabés cuál es el principal accidente que tienen las personas que usan la motosierra? Se terminan cortando la pata. Y es exactamente lo que nos pasó a nosotros: le cortamos la pata a la industria, a la construcción, al consumo y a la clase media, la clase media es la que está pagando el costo del ajuste, le cortamos la pata a la industria, que genera buenos salarios para que la gente pueda llegar a fin de mes.</p><p>Esto no es casualidad. Es consecuencia de las decisiones que tomó el Presidente por su capricho ideológico, porque tenemos opciones para hacer otra cosa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TODSUVEOQFG65M3GS3DEPD5ZAU.jpg?auth=5dc12c200bb916bee9b7a8df2747abc70388462bb888c0970e5ea0a8d53299af&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Los hermanos Passaglia calificaron de "fracasos", tanto al gobierno de Milei como al kirchnerismo " height="1080" width="1920"/><h2>Las propuestas para reactivar la industria, la construcción y el empleo</h2><p><b>—¿Y cuáles son esas opciones? Porque el Gobierno plantea que no se puede modificar el equilibrio fiscal, que no hay que emitir dinero, que la economía debe estar abierta, que hay que impulsar inversiones y mantener el RIGI. Por otro lado está el kirchnerismo, que plantea proteger la industria y revisar algunos aspectos del modelo. ¿Cuál es la posición de ustedes?</b></p><p>—<b>MP:</b> Lo primero que no hay que hacer es hacer kirchnerismo, es venir a romper todo. Porque lo que se logró hasta acá es con el esfuerzo y el sacrificio de los argentinos: la estabilidad, el equilibrio fiscal y todo lo que se hizo en Vaca Muerta y eso hay que cuidarlo, porque es trabajo argentino bien pago, es producción y son más dólares para la Argentina.</p><p>¿Y qué es lo que hay que hacer? Agregarles medidas concretas a los tres sectores productivos que más trabajo generan en la Argentina y que Milei abandonó y además insultó: la industria, el comercio y la construcción.</p><p>Y hacerlo sin kirchnerismo. Porque imprimiendo, cualquiera. Devaluando, cualquiera.</p><p>Hoy la mitad de la industria argentina está parada. La tenemos construida, con las máquinas instaladas, con las luces apagadas, juntando telarañas. ¿Sabés cuánto es eso? Sesenta mil millones de dólares invertidos.</p><p>¿Sabés cuánto anunció Milei, contento, en Francia por la inversión de Total? Un RIGI de diez mil millones. Y acá tenemos sesenta mil millones invertidos, con capacidad de generar setenta mil puestos de trabajo bien pagos y los insulta y no los escucha. ¿Por qué? Por un capricho cien por ciento ideológico. Nosotros decimos que, así como se les generaron las condiciones a Vaca Muerta, hay que dárselas a estos sectores.</p><p><b>—El tema es cómo. Porque felices queremos ser todos, pero la cuestión es cómo se hace.</b></p><p>—<b>MP:</b> Te lo digo bien claro y esa es nuestra diferencia con el kirchnerismo y Milei: tenemos resultados para mostrar y propuestas concretas para que haya una salida en la Argentina.</p><p>Lo primero que hay que hacer, y la primera medida que vamos a tomar, es cero impuestos a la reactivación industrial y de pymes: todo lo que produzcan las empresas argentinas por arriba de lo que produjeron el año anterior va a tener cero impuestos.</p><p>Más claro todavía: si una industria produjo cien unidades de tornillos y este año produce ciento cincuenta, las primeras cien pagan impuestos para mantener el equilibrio fiscal y las otras cincuenta van con cero impuestos.</p><p>Fuimos más allá, porque somos serios y venimos desde la gestión. Fuimos a una empresa láctea en Azul, a una empresa de hierro para la construcción en la zona de San Nicolás-Villa Constitución y a una automotriz en la zona de Zárate-Campana. En las tres hicimos una simulación y en las tres aumentan la producción, contratan gente y pueden exportar a todo el Mercosur y competir contra cualquier país del mundo.</p><p>Digo más: ¿sabés cuánto del valor de un auto que se exporta corresponde a impuestos? El 11%. Es tres veces la ganancia de la empresa. ¿Cuánto te queda la tonelada de hierro para la construcción con nuestra propuesta de cero impuestos a la producción incremental? Setecientos cuarenta dólares más flete. Y la tonelada de hierro chino cuesta setecientos veintinueve dólares más flete. Y no es lo mismo, si vas a construir un edificio, ponerle hierro argentino, que sabés dónde está, que uno que viene de China. Hay soluciones que se pueden implementar. Tenés que sacarte el velo ideológico de la cabeza.</p><p><b>—Santiago, para que eso funcione también tiene que haber competencia, reglas claras y una economía abierta. Los industriales y comerciantes advierten sobre una avalancha de importaciones. ¿Ustedes creen que hay que abrir la economía o proteger determinados sectores?</b></p><p>—<b>SP:</b> La Argentina no necesita proteger empresas ineficientes. Necesita dejar de hacer ineficientes a las empresas que son competitivas.</p><p><b>—¿Qué querés decir con eso?</b></p><p>—<b>SP:</b> Hay muchísimas empresas argentinas que conocemos y que venimos visitando que puertas adentro son competitivas, son eficientes. Ahora, cuando salen y les cargás el peso del Estado, los impuestos, el costo logístico y la falta de acceso al crédito, no pueden competir con el resto del mundo.</p><p>Entonces, lo que necesitamos, como decía Manuel, es darles las condiciones. Hay muchísimas pymes e industrias que podrían estar compitiendo con productos importados, incluso exportando, si les damos las condiciones. Si no, obviamente que van a morir, como está pasando ahora.</p><p>Pero la salida claramente es compitiendo con el mundo, sin volver atrás, como hacía el kirchnerismo, que nos encerraba y cazaba en el zoológico.</p><p><b>—Hablamos del equilibrio fiscal y también del RIGI. ¿Ustedes están de acuerdo con que el RIGI hay que mantenerlo sin modificaciones? Porque desde el kirchnerismo plantean que hay que auditarlo.</b></p><p>—<b>MP:</b> El RIGI está perfecto, lo vamos a mantener y además vamos a cumplir todos los contratos del Gobierno. No importa quién sea el presidente: la continuidad del Estado tiene que estar garantizada.</p><p>Y además vamos a generar para la industria argentina, que ya está instalada acá y tiene la mayor capacidad para producir, las mismas condiciones que se les generaron a la minería y al petróleo. También vamos a llevar esas condiciones a la construcción.</p><p>Así como proponemos cero impuestos para la reactivación industrial, planteamos un RIGI para la construcción, porque hoy sale más caro construir que lo que después se puede vender, sobre todo en el interior, donde la realidad es distinta de algunos sectores de la Capital Federal. Y también proponemos crédito hipotecario atado al salario para que la gente lo pueda tomar y después lo pueda pagar.</p><p><b>—¿Cómo funcionaría ese crédito hipotecario?</b></p><p>—<b>MP:</b> Hoy los créditos hipotecarios te los dan a UVA más tasa. Es decir, inflación más tasa. Eso hace que la gente no pueda acceder. Y encima tiene que ser para la primera vivienda, porque supuestamente se lo quieren dar a la clase trabajadora. La gente no puede acceder y después tampoco lo puede pagar. Si además el Gobierno devalúa o toma una mala decisión económica, vos te levantás al otro día y esa familia perdió la mitad de la casa.</p><p>Entonces, vamos a dar crédito hipotecario atado al salario. Entre el RIGI para la construcción y el crédito atado al salario, estamos hablando de ochenta mil puestos de trabajo.</p><p><b>—El problema es cómo se financia. Porque si el crédito está vinculado con la evolución de los salarios, pero la tasa de interés responde a otras variables, puede generarse una diferencia. ¿Cómo la cubrirían?</b></p><p>—<b>MP:</b> Con nosotros el salario no va a estar por debajo de la inflación bajo ningún aspecto. Entonces, no va a haber diferencia ahí. Igualmente, cuando ponés a funcionar el engranaje de la construcción, el de la industria y el del comercio, se empieza a reactivar la economía y empieza a generar muchos más recursos que cualquier costo que tenga.</p><p>Y el tercero es la obra pública. Ahí me podés preguntar cómo hacemos para mantener el equilibrio fiscal. La obra pública necesaria, no la que hacía el kirchnerismo, no es una cuestión de fondos, sino de prioridades.</p><p>Ya vimos a Milei decir que tenía ciento veinticinco mil millones guardados para el precio del dólar. Gastaron quinientos mil millones en comprar veinticinco aviones de guerra. Usaron cien mil millones para hacerle un giro a la SIDE, que no sabemos cuál es el resultado prioritario para los argentinos. O sea que plata hay, fondos hay. Es una cuestión de decisión.</p><p>El mismo Milei dijo que no creía en la obra pública. Nosotros decimos que hay cosas que son necesarias. Las rutas están destruidas. Nosotros somos de San Nicolás. Están destruidos todos los accesos a las ciudades desde Rosario hasta Buenos Aires. La Ruta Nacional 151, que es una de las rutas por donde ingresan la mayoría de los camiones a Vaca Muerta, tiene tramos en los que van más rápido por la banquina que por la ruta.</p><p>Eso no tiene que ver con la ideología. Hay obra pública útil que hay que hacer y otra que no. Y estamos totalmente de acuerdo con esa diferenciación.</p><h2>La estrategia electoral y las críticas a Milei, Kicillof y el PRO</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SEH4XVGQERASHPMG6PNT5FEBRU.jpg?auth=b3adfc112c3af96337a1ace388c2585a9373c811ab7c75fc4bc188cb1b09a5f8&smart=true&width=1281&height=1920" alt="" height="1920" width="1281"/><p><b>—Ustedes gobernaron San Nicolás, pero la Argentina tiene realidades muy distintas. No es lo mismo gestionar esa ciudad que un municipio del conurbano bonaerense, con problemas de seguridad, saneamiento, asentamientos y enormes dificultades sociales. ¿Son conscientes del salto que implica pasar de gobernar un municipio a aspirar a la Presidencia de la Nación?</b></p><p>—<b>SP:</b> Sí, lo tenemos muy claro. Sabemos muy bien la diferencia que hay entre transformar una ciudad y transformar un país. No lo subestimamos. Pero también decimos que la experiencia de haber gobernado cerca de las personas, de conocer con profundidad ese metro cuadrado y cuáles son las necesidades y prioridades de los argentinos, es algo sumamente importante para los desafíos que tenemos.</p><p>Lo vemos hoy con la desconexión que hay entre este presidente y la realidad de todos los argentinos.</p><p><b>—¿Desconexión? ¿En qué lo ven?</b></p><p>—<b>SP:</b> El otro día, cuando escuchamos a Milei decir que es una pelotudez que los argentinos no llegan a fin de mes, pensé que es una desconexión, en el mejor de los casos. Porque si no sería que no te importa nada, no te importa un carajo lo que está pasando.</p><p><b>—¿Pero vos coincidís en que la gente no llega a fin de mes? Porque el Presidente sostiene que, si no llegaran a fin de mes, morirían de hambre y de sed.</b></p><p>—<b>SP:</b> Por supuesto. Pero es una pavada decir eso. No llegar a fin de mes es tener que laburar trece o catorce horas en vez de ocho. No llegar a fin de mes es no conseguir laburo. No llegar a fin de mes es lo que me contó una familia el otro día: antes, el paseo o la salida, era ir al supermercado con las hijas. Ahora no las pueden llevar porque, si agarran un yogur, no lo pueden comprar, no lo pueden pagar. Tenemos muchísimos ejemplos que vemos todos los días.</p><p>Por eso es tan importante la experiencia que tenemos como intendentes. Estamos todo el día en la calle, tomamos medidas y al otro día nos cruzamos con nuestros vecinos, los miramos a los ojos y tenemos que poder explicarles esas decisiones y entender el impacto que tienen.</p><p>Tenemos la experiencia de armar equipos, de saber trabajar en conjunto y de modernizar la administración pública. Hoy en San Nicolás el cien por ciento de los trámites se puede hacer por WhatsApp. También tenemos la experiencia de haber liberado una ciudad del kirchnerismo. Y la experiencia de ordenar las cuentas.</p><p><b>—¿Cómo fue ese proceso de haber liberado a San Nicolás del kirchnerismo?</b></p><p>—<b>SP:</b> Cuando vos tenés resultados para mostrar, cuando gestionás y realmente les transformás la vida a tus vecinos, se soluciona el problema del kirchnerismo.</p><p>Si este gobierno tuviese resultados para mostrar, no estaríamos discutiendo el kirchnerismo. Sería una página del pasado y estaría veinte metros bajo tierra, como pasaría en cualquier país normal.</p><p>Como no tienen resultados para mostrar, juegan a levantar al kirchnerismo. Porque la única manera en la que pueden votar a este gobierno es por miedo a que venga el otro, que es peor. El kirchnerismo sigue vivo, pero vos vas hoy a San Nicolás y el kirchnerismo no es una alternativa. No existe.</p><p>Toda esta experiencia que nosotros tenemos en la ciudad seguramente nos da mucha más autoridad para asumir este desafío, que haberte paseado tres años por los programas de televisión, como hizo Milei, o haber fundido una provincia, como hizo Kicillof.</p><p><b>—A ese punto quería llegar. Ustedes son dirigentes bonaerenses y uno de los posibles candidatos presidenciales del peronismo es Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires. ¿Qué piensan de él?</b></p><p>—<b>SP:</b> Es fóbico a la gestión.</p><p><b>—¿Quién?</b></p><p>—<b>SP:</b> Kicillof… En ocho años como gobernador empeoró todos los problemas que tenía a su cargo, bajo su responsabilidad. El único espacio en el que un gobernador fóbico a la gestión, que empeoró todo y no solucionó ningún problema después de ocho años gobernando, puede ser candidato a presidente es en el kirchnerismo.</p><p>En cualquier lugar del sector privado, si vos administrás un supermercado, una empresa o una pyme y la fundís, te echan, te sacan a patadas. Acá el gobernador viene de fundir una provincia y quiere que lo premien con una responsabilidad mayor.</p><p><b>—Kicillof argumenta que el Gobierno nacional tiene una posición crítica con la provincia de Buenos Aires y que le quita recursos. ¿Qué respondés?</b></p><p>—<b>SP:</b> También gobernó cuatro años con Alberto Fernández, que era del mismo color político, y tampoco solucionó ningún problema. Los empeoraron todos.</p><p>La seguridad es el principal dolor de las familias de la provincia de Buenos Aires… les dio celulares a los presos. Hoy tenemos en el Servicio Penitenciario de la provincia de Buenos Aires el call center de delitos más grande de la Argentina. Hay más de cincuenta mil líneas. Antes, por lo menos, cuando los delincuentes iban presos estaban inhabilitados. Ahora desde adentro te estafan y vuelven loca a la gente afuera.</p><p>La provincia de Buenos Aires está peor que nunca con Kicillof. Estuvo con Alberto Fernández y está con Milei, pero el gobernador era el mismo.</p><p><b>—Ustedes aparecen en un escenario de polarización entre La Libertad Avanza y el Peronismo, cuyo candidato podría ser Kicillof, Sergio Massa o algún gobernador. ¿Qué les dicen a quienes sostienen que su candidatura puede ser funcional a uno u otro sector?</b></p><p>—<b>SP:</b> Mirá, no hay nada más funcional al kirchnerismo que el fracaso de este gobierno. Hay que hacer las cosas muy mal para que alguien que generó tanto daño y tanto dolor como el kirchnerismo tenga posibilidad de volver.</p><p>Por otro lado, hoy quien es más funcional al kirchnerismo es el mismo gobierno cuando lo levanta, porque es lo único que tiene para mostrar y juega con eso. Y eso ya salió mal en otros momentos de este país.</p><p>—<b>MP:</b> Nosotros tampoco creemos en esa polarización. De hecho, en 2023 decían exactamente lo mismo, que estaba polarizado entre el kirchnerismo y Juntos por el Cambio, y terminó ganando Milei.</p><p>Nosotros competimos el año pasado en la provincia de Buenos Aires, en todo el norte de la provincia de Buenos Aires, y rompimos esa polarización de la que tanto se hablaba. Y además no nos vamos a resignar a tener que elegir entre dos fracasos, porque son dos modelos fracasados.</p><p>Yo tengo tres hijos, tengo 39 años. ¿A qué me voy a resignar? ¿A que la Argentina sea la Argentina del kirchnerismo o la Argentina de Milei? Ni loco.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VTTWJCT6N5DN5PUIOBIZIVON5I.jpg?auth=8d4841711fc45860fac010c2536dc307e309d2c319b66bde711a4dd532f09e1b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><b>—Construir una candidatura presidencial implica despliegue territorial, acuerdos y candidatos en todo el país. Por ahora no tienen gobernadores, diputados nacionales o senadores que formen parte de su espacio. ¿Cómo piensan construir una alternativa presidencial desde San Nicolás, con representación en los 24 distritos y en los 135 municipios bonaerenses?</b></p><p>—<b>SP:</b> En primer lugar, nosotros no somos outsiders. Ya gobernamos y competimos en varias elecciones. El año pasado competimos en el norte de la provincia de Buenos Aires con muchos candidatos, nos fue muy bien y rompimos la polarización. Es decir que sabemos lo que estamos haciendo.</p><p>Entendemos también que la nueva política implica, primero, dar a conocer qué representamos y cuál es nuestra identidad, y no hacer como se hizo siempre: un amontonamiento de políticos que no terminan representando nada.</p><p>Por eso hoy estamos nosotros dos acá, contándote cuál es nuestro proyecto de país y cuáles son las medidas que proponemos. Después va a venir una etapa para darle más volumen político a esto. Dicho esto, hace más de un año que venimos recorriendo, trabajando y sumando equipo.</p><p>—<b>MP:</b> Lo que sí te podemos decir con mucha certeza es con quién no vamos a estar: con todos los políticos fracasados que tomaron las decisiones en los últimos años, porque son parte del fracaso de la Argentina.</p><p><b>—¿Quiénes, por ejemplo?</b></p><p>—<b>MP:</b> Todos los que están gobernando, los que estuvieron antes y los que estuvieron antes de ellos. Prácticamente las caras son las mismas. Los que van cambiando son los presidentes.</p><p>El otro día veía a Aníbal Fernández, que dijo que fue ministro de cinco presidentes distintos. Toto Caputo, ¿cuántas veces fue ministro? Y así muchos otros. Primero, no vamos a gobernar con los mismos fracasados de siempre, los que tomaron las decisiones.</p><p>Segundo, no nos vamos a rodear de secanucas, como hace Milei, que se rodea de funcionarios que le tienen miedo de decirle lo que está pasando. Entonces después nadie puede tomar decisiones. Y eso se ve en las prioridades.</p><p>Y tercero, en marzo vamos a empezar a presentar el equipo con el que venimos trabajando. Esta candidatura hace un año que venimos preparándola.</p><p><b>—¿Hace un año que están pensando en lanzar un proyecto presidencial?</b></p><p>—<b>MP:</b> Sí, obviamente. De hecho competimos el año pasado y venimos trabajando. Somos profesionales en ese sentido. Además, vamos a ir sumando mucha gente con talento. Lanzamos la candidatura y ya nos escribieron de todo el país. Tenemos equipo, pero vamos a ir escuchando y abriéndonos porque sabemos del valor que tienen los argentinos y de sus capacidades. No hace falta ir siempre a buscar a los mismos de siempre.</p><p><b>—¿Ninguno de los dos va a volver a competir por la intendencia de San Nicolás?</b></p><p>—<b>SP:</b> No.</p><p><b>—¿Esa decisión ya está tomada? ¿No va a haber otro Passaglia candidato a intendente?</b></p><p>—<b>SP:</b> Sí, está tomada. Va a tener continuidad el proyecto de ciudad, pero no nosotros.</p><p><b>—¿Y van a tener un candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires?</b></p><p>—<b>MP:</b> Sí. Y cuando definamos quién va a ser el candidato a presidente, él va a definir quién será el candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires.</p><p><b>—¿Pero puede ser alguno de ustedes dos?</b></p><p>—<b>MP:</b> Lo que defina el presidente.</p><p><b>—El jefe.</b></p><p>—<b>MP:</b> El jefe, claro.</p><p><b>—¿Y cómo van a resolver cuál de los dos será el candidato presidencial? ¿Piedra, papel o tijera?</b></p><p>—<b>SP:</b> Mientras no nos caguemos a piñas...</p><p>—<b>MP:</b> Ya te dije: van a quedar las PASO, Milei no las va a usar, el kirchnerismo no las va a usar y las vamos a terminar usando nosotros.</p><p><b>—¿Pero puede ser una posibilidad?</b></p><p>—<b>SP:</b> No, no. Nos vamos a sentar cuando llegue el momento y estén claras las reglas, cuándo y cómo van a ser las elecciones, cómo venimos y cómo nos sentimos los dos. Vamos a tener una charla con todo el equipo.</p><p>Si hay algo que no tenemos ninguno de los dos, aunque estamos en política, es ego. Cualquiera de los dos estaría feliz si es el otro. No vamos a tener ningún problema.</p><p>—<b>MP:</b> Tenemos bien claros los roles. Ya los ejercimos cuando yo era intendente de San Nicolás: yo tomaba las decisiones. Ahora que Santiago es intendente, él toma las decisiones.</p><p><b>—Ustedes tuvieron una relación política con Mauricio Macri y formaron parte de Juntos por el Cambio. Ese proyecto político terminó mal, perdiendo el poder. ¿Qué creen que se hizo mal durante el gobierno de Macri y qué paralelismos encuentran con la experiencia actual de Milei?</b></p><p>—<b>SP:</b> Lo que se hizo bien fue empezar a integrar a la Argentina al mundo. Eso estuvo bien, es necesario. También se trabajó muy bien para darle más institucionalidad al país. Eso fue acertado. Ahora, en lo más importante, que es la economía, fracasó. Y el mayor síntoma de eso es que haya vuelto el kirchnerismo.</p><p><b>—¿En economía Macri fracasó?</b></p><p>—<b>SP:</b> Sí. Para los argentinos fracasó. Y el síntoma de eso es que haya vuelto el kirchnerismo.</p><p>—<b>MP:</b> Y hoy vemos que el PRO ya tiene candidato a presidente y es Milei.</p><p><b>—Pero Macri dijo hace pocas horas que los acuerdos con el Gobierno no avanzaron, que no hay ninguna negociación encaminada.</b></p><p>—<b>MP:</b> Tienen una mesa de negociación, fueron juntos a las elecciones, votaron todas las leyes juntos y la mayoría de los ministros del gabinete son del PRO. ¿Quién es el candidato? ¿No conocen quién es el candidato? Milei. Nosotros lo vemos bastante claro.</p><p><b>—Igualmente, por ahora el PRO no tomó públicamente una decisión formal sobre su candidato presidencial.</b></p><p>—<b>SP:</b> Nosotros lo decimos desde el llano. Desde lo que se ve, desde nuestra experiencia de hablar con votantes y dirigentes del PRO que ven eso.</p><p><b>—Patricia Bullrich también formó parte de Juntos por el Cambio y ahora viene expresando algunas diferencias y críticas al propio Milei. ¿Cómo analizan ese posicionamiento? ¿Les parece valioso lo que está haciendo?</b></p><p>—<b>SP:</b> Hay que decirle las cosas al Presidente como son. No hay que ser secanuca. Eso está bien.</p><p><b>—Es la segunda vez que mencionan a los secanucas.</b></p><p>—<b>SP:</b> Porque es parte de lo que te hace gobernar bien o mal: estar en contacto con la realidad. Si no, ¿cómo tomás las decisiones? ¿Cuáles son tus prioridades? Eso está bien, decir las cosas. Ahora, ella es parte del gobierno de Milei, de todo el gobierno de Milei. No vemos una diferenciación más allá de que se puedan decir la verdad.</p><p><b>—¿No le creen?</b></p><p>—<b>SP:</b> No es que no le crea. Ella es parte del Gobierno. Va a ser difícil que se separe de la suerte del Gobierno a meses de una elección.</p><p><b>—Insisto con la polarización. ¿A quiénes quieren convocar? ¿A la clase media, a los trabajadores, a quienes no consiguen empleo? Hay un electorado antikirchnerista identificado con Milei y otro vinculado al peronismo. ¿Cómo piensan romper esa división?</b></p><p>—<b>SP:</b> En primer lugar, nosotros les hablamos a todos los argentinos que laburan todo el día, que se esfuerzan y no llegan a fin de mes. Les hablamos a las clases medias, que hoy son las perdedoras de este modelo. Les hablamos a todos los que se cansan de tocar puertas, repartir currículums y no consiguen laburo. Les hablamos a esos argentinos, que son la mayoría.</p><p>Cuando se habla de la polarización se subestima el esfuerzo que estamos haciendo los argentinos y que somos la mayoría, los que no nos queremos resignar a elegir entre estas dos malas opciones y sabemos que van a fracasar. Nosotros les vamos a hablar a esos argentinos.</p><p>Y te aseguro que, desde que empezamos a salir en los medios y a recorrer este camino, es increíble la cantidad de gente que nos está escribiendo y nos dice: “Por fin alguien que se anima a hacer algo distinto. Por fin algo nuevo, gente joven. Necesitamos renovar la política, hacer las cosas distintas. Son siempre los mismos”.</p><p><b>—Hay una especie de electorado vacante que originalmente acompañó a Juntos por el Cambio, que tenía una mirada más republicana, posiciones económicas no proteccionistas y una preocupación por la corrupción. Una parte importante de ese electorado se trasladó hacia Milei. ¿Ustedes buscan recuperar a esos votantes?</b></p><p>—<b>MP:</b> Por espanto al kirchnerismo se fueron con Milei. Y también porque Milei proponía soluciones concretas para que las familias vivieran mejor.</p><p>Pero hoy Milei ya no es aquel Milei. Hoy es el Milei que está fracasando y que es parte del problema de que las familias no lleguen a fin de mes con plata en el bolsillo.</p><p><b>—En el caso de que lleguen a competir y ganen las elecciones, ¿cuáles serían las dos o tres primeras medidas que tomarían desde el minuto cero de su gobierno?</b></p><p>—<b>MP:</b> Vamos a llegar. Sí o sí vamos a llegar. Desde el minuto cero, reactivar la industria, la construcción y el comercio, que es el consumo, para mover los engranajes de la economía y generar buenos salarios.</p><p>Con las medidas que tenemos se generan seiscientos ochenta mil puestos de trabajo bien pagos, que es lo que necesitan las familias argentinas.</p><p><b>—¿No es un poco mágico afirmar que van a generar 680.000 puestos de trabajo?</b></p><p>—<b>MP:</b> No, para nada. No me preguntaste más sobre las propuestas, pero cada una la llevamos en profundidad, justamente porque eso es lo que nos diferencia del resto de los chantas de la política.</p><p>No te lo explico ahora porque, si no, toda la entrevista hubiera sido sobre eso. Pero tenemos tiempo y más adelante me encantaría que podamos ir hablando de cada una para contar cómo vamos a hacer. Lo primero que hay que hacer es reactivar la economía.</p><p><b>—¿Qué otra medida consideran importante para poner en marcha desde el primer día?</b></p><p>—<b>SP:</b> La más importante tiene que ver con un sector sin el cual la Argentina no va a ser un país desarrollado ni vamos a tener trabajos bien pagos, que es lo único que va a garantizar que las familias lleguen a fin de mes.</p><p>No nos va a salvar el cuentapropismo ni las aplicaciones, como está pasando ahora. La gente cada vez trabaja más y no le alcanza. Entonces, la única salida real, sin hacer kirchnerismo, es decir, sin imprimir billetes y repartir, es producir más.</p><p><b>—¿Eso no lo harían? ¿No emitirían para financiar el gasto?</b></p><p>—<b>SP:</b> No, para nada. Eso es una locura que termina siempre mal, porque termina con más inflación y pobreza. Está descartado. La única salida real es producir más.</p><p>Por eso para mí es central el proyecto que nombró Manuel: cero impuestos a la reactivación industrial y de pymes. Ese va a ser el primer paso para empezar a hacer girar la rueda y que nos saque adelante.</p><p>—<b>MP:</b> Se trata de poner en funcionamiento sesenta mil millones de dólares que ya están invertidos en la Argentina y que es estúpido que hoy no estén funcionando con la necesidad que tenemos de generar trabajo y producción.</p><p><b>—En muchos lanzamientos presidenciales aparece la sospecha de que puede tratarse de un globo de ensayo para después negociar un acuerdo o un cargo. ¿Cómo garantizan que ustedes no están haciendo lo mismo?</b></p><p>—<b>MP:</b> Eso es lo típico que hace la política. Por eso el año pasado competimos en todo el norte de la provincia de Buenos Aires con nuestro propio partido y nos decían que lo estábamos haciendo para especular.</p><p>Pero competimos. Y ahora, cuando todos estaban especulando, los gobernadores, los intendentes y los empresarios, nosotros nos lanzamos.</p><p><b>—Es decir, no están haciendo este lanzamiento para después negociar un ministerio.</b></p><p>—<b>MP:</b> Vamos a competir sí o sí y no vamos a ser parte ni del gobierno de Milei, que está fracasando, ni del kirchnerismo, que ya fracasó cuatro veces.</p><p><b>—Para cerrar, ¿qué mensaje les darían a los argentinos que todavía no conocen este proyecto presidencial?</b></p><p>—<b>SP:</b> Que confíen en una nueva generación, que tiene resultados para mostrar, como les contábamos.</p><p>Tenemos propuestas concretas para explicar cómo lo vamos a hacer, sin romper todo, sin volver atrás y haciendo que todo este esfuerzo que venimos haciendo los argentinos sirva para algo.</p><p>Que sirva para que puedan llegar bien a fin de mes y para hacer un cambio que funcione para los argentinos.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XV3LNUGSLRFCRD3A2F2CY2TOGQ.jpg?auth=858731d1bada588769546a5652dcfc31c145263c812fb04828c33dafb65c21de&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[(Gustavo Gavotti)]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Santiago Bilinkis: “Los billonarios están gastando millones de dólares en construir búnkeres para sobrevivir al apocalipsis”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/31/santiago-bilinkis-los-billonarios-estan-gastando-millones-de-dolares-en-construir-bunkeres-para-sobrevivir-al-apocalipsis/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/31/santiago-bilinkis-los-billonarios-estan-gastando-millones-de-dolares-en-construir-bunkeres-para-sobrevivir-al-apocalipsis/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El emprendedor, escritor y divulgador profundiza sobre efectos y consecuencias del avance intempestivo de la inteligencia artificial en todos los órdenes de la vida. “Estamos viviendo la primera época de la historia de la humanidad en la que pensar es optativo”, define. En otra edición de Voces, habla de los beneficios, de los riesgos, de las preocupaciones y avizora lo que puede llegar a pasar: "Es fascinante y aterrador este momento"]]></description><pubDate>Sat, 31 Oct 2026 03:52:18 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Santiago Bilinkis</b> lleva quince años hablando de <b>inteligencia artificial</b>, desde mucho antes de que se metiera en nuestra vida cotidiana. Recuerda que, cuando advertía sobre sus posibles efectos en el mercado laboral, lo miraban como si hubiera dicho una locura. Hoy, <b>muchas de esas predicciones forman parte de la realidad</b>. Pero para él, esto recién empieza: la IA ya no solo responde preguntas, sino que puede recibir una tarea, tomar decisiones y resolverla sin que nadie le indique cada paso.</p><p>Después de casi dos décadas al frente de compañías, el divulgador encontró hace apenas dos años el proyecto al que quiere dedicar su tiempo. Desde entonces, se convirtió en una de las voces que siguen de cerca los avances de esta tecnología, con una mezcla de entusiasmo y preocupación.</p><p>Bilinkis también está atento a otros cambios que ya se ven en la vida cotidiana: los vínculos afectivos con <i>chatbots</i>, el efecto de las pantallas en los chicos y la facilidad con la que delegamos tareas en la tecnología. Él mismo aprovecha la IA para hacer en una hora trabajos que antes le llevaban veinte, pero advierte que esa comodidad tiene un costo: cuando dejamos de ejercitar una capacidad, corremos el riesgo de perderla.</p><p><b>“Estamos viviendo la primera época de la historia de la humanidad en la que pensar es optativo”</b>, plantea en un mano a mano con <b>Infobae</b>. En la charla, habla de los escenarios que más le preocupan, de los límites que intenta poner en su propia relación con la tecnología y de por qué, aunque una máquina pueda resolver cada vez más cosas, hay esfuerzos que vale la pena seguir haciendo por cuenta propia.</p><p><b>—La inteligencia artificial apareció en tu trabajo de divulgación hace dos años, pero la venías siguiendo desde mucho antes.</b></p><p>—Mi primera columna de radio sobre inteligencia artificial fue hace 15 años. Es divertido escucharla hoy y pensar qué imaginábamos entonces sobre este momento. También recuerdo el Coloquio de IDEA de 2015, cuando hablé del impacto de la IA en el mercado laboral. La gente me miraba como preguntándose qué me había tomado antes de subir al escenario. Fueron muchos años planteando escenarios y ahora me siento un poco reivindicado, porque muchas cosas que en ese momento sonaban muy delirantes hoy son parte de nuestra cotidianeidad.</p><p><b>—Siento que todavía no entiendo nada, incluso usándola mucho y teniendo acceso a capacitaciones constantes. Avanza a una velocidad que hace difícil imaginar todo lo que puede hacer.</b></p><p>—Creo que eso le pasa a muchísima gente. La primera clave es que nunca hubo una tecnología tan fácil de usar: le hablás y te entiende. No tenés que aprender qué significa cada botón, como pasaba con una videocasetera. Le hablás en lenguaje natural y te responde. Primero sorprende cuánto te entiende; después, cómo empieza a captar el contexto y qué es importante para vos. <b>Encontrás un interlocutor que nunca imaginaste que pudiera existir en una máquina</b>. Pero estamos entrando en una nueva era, la de <b>la IA agéntica</b>, que empezó hace menos de un año.</p><p><b>—¿Qué son los agentes?</b></p><p>—Hasta 2025, la IA funcionaba sobre todo como un chatbot: le hacías una pregunta y te contestaba. Eso es potente, pero limitado. Ahora, la IA agéntica no solo responde: le encargás una tarea, la realiza y no le tenés que decir cómo hacerlo. Puede buscar pasajes entre determinadas fechas para viajar con un presupuesto, investigar un tema o elegir los mejores artículos para leer. No necesitás explicarle cada paso: toma decisiones e improvisa si encuentra imprevistos. La diferencia es que un chatbot te entrega una respuesta y la IA agéntica puede entregarte un resultado. Podés encargarle un trabajo con varios pasos. Por ejemplo, que lea las publicaciones más interesantes sobre inteligencia artificial, seleccione las noticias importantes, escriba guiones con tu estilo, genere un avatar realista, cree una voz sintética, monte un video y lo suba. Si querés repetir ese proceso todos los días a una hora determinada, podés programarlo.</p><p><b>—¿Y eso lo podemos hacer cualquiera de nosotros? </b></p><p>—Cualquiera. Lo primero que descubrís es que podés hacer cosas que antes no podías. Por ejemplo, yo no soy muy técnico ni sé programar, pero ahora, de repente, la gente me dice: “¿Cómo hiciste eso?”. Y la respuesta es que no tengo idea de cómo lo hice. Se lo supe pedir, supe hacer las correcciones en el proceso, porque la IA todavía se equivoca bastante. Así también le vas enseñando cómo te gusta y cuál es tu estilo para que lo guarde y lo respete.</p><p><b>—Saber pedir. ¿El </b><i><b>prompt</b></i><b> sigue siendo fundamental? </b></p><p>—Cada vez importa menos el <i>prompt</i>, porque, a medida que las máquinas se vuelven más inteligentes, podés explicar de manera más precaria y aun así te entienden. Lo que gana importancia es el <i><b>context engineering</b></i>: darle a la IA la información necesaria para que entienda qué querés, cómo trabajás y a quién te dirigís. También podés armar sistemas de revisión: un agente escribe un guion y otro lo evalúa desde la perspectiva de alguien que no sabe del tema. Si no se entiende, vuelve a corregirse. Esos ciclos de evaluación y mejora pueden llevar horas porque el trabajo se revisa y perfecciona varias veces.</p><p><b>—¿Y la IA aprende de esas correcciones?</b></p><p>—Podés crear agentes con una identidad persistente para que conserven información y criterios. Pero no es que todo modelo aprende automáticamente de cada intercambio. Lo importante es qué contexto le das y cómo organizás el proceso. Durante el verano de 2026 preparé una guía gratuita que actualizo todas las semanas, con la que en horas podés hacer cosas que hoy te parecen imposibles.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KWXPAMG5T5D7BOFXXL57J7C3JQ.JPG?auth=6a870b5724baa83cda98151fa03ca49a3549c93b8151d31d4a217218886ae2b3&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Santiago Bilinkis: "Estar más de media hora diaria en Instagram o TikTok es un delirio" (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><p><b>—Mi hermano se armó un agente al que le habla por Telegram y siento que es la NASA. ¿La inteligencia artificial se va a quedar con nuestro futuro? ¿Puede acabar con nosotros?</b></p><p>—Es una preocupación cada vez más presente, en parte por incidentes de seguridad. El problema de la IA agéntica es que le encargás una tarea y busca cómo cumplirla, pero no tiene sentido común ni valores como los humanos. Si yo te digo que tengo hambre y te pido que me consigas un sándwich, no te tengo que aclarar las cosas que no tenés que hacer para conseguirlo. No te digo que no mates a alguien ni que no rompas a patadas el vidrio de un local cerrado para agarrar uno. <b>La IA no tiene sentido común ni valores, entonces todo lo que vos no le prohíbas está permitido</b>. Si le pedís que consiga los pasajes más baratos, puede llegar a la conclusión de que hackear una página y sacarlos gratis es una solución. Cumple el objetivo, pero de una manera que nunca habrías querido.</p><p><b>—¿En esos casos aparecen conductas que no tienen que ver con quienes los crearon?</b></p><p>—Los modelos no se programan como una aplicación tradicional: se entrenan con datos y una gigantesca capacidad de cómputo. Entonces, se parece mucho más a criar un hijo que a programar una aplicación, porque tratás de transmitirle ciertos valores, enseñanzas, pero los chicos salen como salen, no tenés un control completo respecto de qué entendió tu hijo. De repente cometen un asesinato y los padres probablemente le enseñaron que no había que matar. Acá pasa lo mismo, vos intentás transmitir ciertos valores, pero no tenés control completo sobre lo que el modelo termina haciendo, por eso antes de lanzarlos se los prueba en entornos controlados, justamente porque no siempre se puede anticipar cómo van a comportarse.</p><p><b>—¿Eso es lo que llaman superinteligencias o inteligencias que se retroalimentan? </b></p><p>—Lo que me estás preguntando es otra cuestión que está en discusión en los círculos más técnicos: <b>la automejora recursiva</b><i><b>,</b></i><b> que es la posibilidad de que un modelo se mejore a sí mismo</b>. Hay bastantes rumores de que Google está cerca de lograrlo, y eso es abrir la caja de Pandora. Desde el momento en que el modelo puede hacerse mejoras a sí mismo, empieza a avanzar y ahí perdés realmente el control. Una de las cosas más interesantes es que, cuando los testean para ver si son seguros y se pueden lanzar, los modelos ya son tan inteligentes que se dan cuenta de que están siendo evaluados y se comportan mejor. No muestran su potencial de daño porque saben que los estás mirando. </p><p><b>—¿Dónde viven las inteligencias artificiales que estamos usando? </b></p><p>—Seguramente escuchaste mucho hablar de data centers y de los miles de millones de dólares que se invierten en construirlos cada vez más grandes. Viven ahí. Pueden estar divididos entre ocho centros de datos repartidos en distintos lugares, mientras haya conectividad. No necesitás que todo esté en un único lugar. El pensamiento artificial se realiza en estos centros gigantescos, llenos de equipamiento diseñado específicamente para correr este tipo de modelos. Eso es lo que hace NVIDIA y por eso es la compañía más valiosa del planeta: fabrica los chips que se usan en los centros de datos. También podés correr modelos en tu casa. Hay todo un mundo de código abierto, con modelos que cualquiera puede instalar. Si tenés una computadora que se la banca, podés correr tu propio modelo y tener tu propia inteligencia.</p><p><b>—Si se rebelaran, ¿podemos ir y desenchufar el data center? </b></p><p>—Vos podés desenchufarlo, pero no te olvides de que están distribuidos. Lo más probable es que, si en algún momento Claude o cualquiera de estos modelos es tan inteligente como para detectar las amenazas —algo que ya sucede—, se anticipe. No va a quedarse esperando a ver dónde está el <i>switch</i>. Puede hacer copias de sí mismo, encontrar maneras de hackear computadoras que no pertenecen al centro de datos, instalar copias locales y distribuirse, como un virus. Ahí ya entramos mucho en el terreno de la ciencia ficción. Hoy apagás los centros de datos y se te cae medio mundo, porque montones de cosas dependen de ese procesamiento.</p><p><b>—Yo sé el teléfono de mi casa de la infancia, pero no sé el tuyo. </b></p><p>—Totalmente. Recordás teléfonos de compañeros de colegio, pero yo no sé los celulares de mis hijos, que uso cotidianamente. El sedentarismo cognitivo es eso: delego tanto en la tecnología que llega un momento en que la cabeza ya no me da para trabajar por mis propios medios. A mí me pasó algo distinto.<b> Uso herramientas de IA en mi trabajo y tareas que antes me llevaban 20 horas ahora me llevan una. Lo interesante es que las 19 horas que me ahorro las reasigno</b>. No estoy todo el día paveando: puedo hacer muchas más cosas y me comprometí a mucho más porque sé que tengo ese tiempo disponible. Hace unas semanas hubo una caída de Claude y yo no podía trabajar. No porque no me dé la cabeza, sino porque ya no tengo las 20 horas. Necesito que esa tarea se haga en una hora; ya no puedo hacerla como antes.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EZOALD4KTJB7XHMWEKDN7XJFZA.JPG?auth=18ed6e5179f2233987be98179de9e857085a49e57d89fb6ce79aafb2b7f74ed7&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Santiago Bilinkis con Tatiana Schapiro en Infobae (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><p><b>—¿Cuál es la fantasía de la IA rebelándose contra la humanidad? ¿Qué podría suceder?</b></p><p>—Hubo un incidente muy grande. Un ingeniero de Anthropic, la empresa que hace Claude, renunció porque, según dijo, dentro de la compañía hablaban <b>todos los días de cómo la IA podía terminar con la humanidad</b>. Su jefe, el responsable de alineamiento —el área que busca garantizar que la IA responda a las directivas humanas—, reconoció que estaban muy preocupados por la posibilidad de que sus modelos mataran a toda la humanidad. Después, el fundador de la empresa, Dario Amodei, advirtió que en seis a doce meses podía producirse un ciberataque de características brutales. Sus competidores, Sam Altman, de OpenAI, y Elon Musk, también expresaron preocupación. <b>Cuanto más metido estás en este mundo, más claro está que es algo espectacular y aterrador</b>. La IA no admite adjetivos que no sean superlativos: es extraordinariamente buena y absurdamente peligrosa. No nos vamos a extinguir a corto plazo, pero algunos ciberataques podrían causar daños enormes. Lo que Amodei plantea, y me parece lógico, es que alguno de esos ataques podría provocar un daño enorme: hacer caer el sistema financiero, interrumpir la distribución de alimentos o impedir que vuelen aviones por una falla en el control aéreo. La humanidad globalizada es muy frágil. Si se complica la distribución mundial de alimentos, millones de personas podrían morir de hambre al mismo tiempo<b>. Una catástrofe así ya no es algo de 2030: podría pasar la semana que viene </b>si tenemos mala suerte y no tomamos las decisiones correctas. La metáfora que me gusta usar es que estamos haciendo malabares con granadas. El malabarista es muy bueno, pero, si seguís haciendo malabares con granadas, en algún momento, por más bueno que sea, se le va a caer una.</p><p><b>—¿A vos te preocupa en lo personal? </b></p><p>—Muchísimo, y a la vez, me entusiasma. Creo que es buena parte de lo que les pasa a quienes están haciendo esto: es la cruzada, el desafío intelectual más grande de toda la historia.<b> Es fascinante ser parte y vivir este momento, y es aterrador</b>. Después hay otra dimensión: estas compañías están compitiendo por el negocio más grande de toda la historia. El que resuelva la inteligencia artificial general, el que haga la superinteligencia en serio, va a ganar trillones de dólares. Entonces, por un lado, tenés el razonamiento de que habría que parar, pero, como el otro no para, no me voy a perder el negocio.</p><p><b>—¿Y dónde entran los países y los organismos internacionales para regular algo? ¿Tienen alguna posibilidad? </b></p><p>—Antes de ir a eso, dejame ordenar los escenarios de peligro. El primero es el uso malicioso: alguien le pide a la IA que hackee algo y lo rompa. En teoría, los modelos tienen salvaguardas, pero son bastante fáciles de saltear. El segundo es que alguien le dé una misión legítima y el modelo se equivoque, se salga de control y provoque daños. El tercero es una guerra entre Estados por conseguir una superinteligencia antes que los demás. Es una carrera similar a la de la bomba atómica: quien logre una ventaja tecnológica va a querer usarla para imponerse sobre sus competidores. <b>Hoy pelean más drones que soldados</b>; si sumás inteligencia artificial a ese escenario, podés tener una guerra mucho más intensa y tecnologizada. El último escenario, quizá el más lejano pero no imposible, es que <b>las máquinas desarrollen una agencia propia y empiecen a priorizar sus objetivos por encima de los humanos</b>. No hablamos necesariamente de que tengan conciencia, sino de que actúen como si la tuvieran y hagan cosas contra vos para defender sus propios intereses. Para eso pienso más en un horizonte de cinco a diez años, no de seis a doce meses.</p><p><b>—Me siento en </b><i><b>Terminator</b></i><b>. ¿Por qué creés que la humanidad no se va a extinguir?</b></p><p>—Hay ocho mil millones de personas repartidas por todo el planeta. Para que la especie humana se extinga, tendrías que encontrar a cada una, incluso en las islas perdidas del Pacífico, y matarlas. No es imposible, pero requiere un plan absurdamente sistemático.</p><p><b>—¿Es verdad que hay multimillonarios haciéndose búnkeres?</b></p><p>—Cien por ciento. Los que están muy cerca de este tema, y son por lo tanto billonarios, gastan cientos de millones de dólares en <b>construir búnkeres para sobrevivir al apocalipsis</b>. Hay videos de gente que permitió recorrerlos: están cien metros bajo tierra, son de concreto y tienen armas y alimentos. Eso existe hoy.</p><p><b>—¿En la Argentina hay?</b></p><p>—No, en general suelen estar en islas. El hemisferio sur es más seguro ante una conflagración nuclear, y una isla es más segura que el continente. Me gustaría hacerme amigo de algún propietario para que me alquile un cuartito. </p><p><b>—¿Los construyen solo para su familia o, como vemos en las películas, para refundar el planeta? </b></p><p>—Primero van a querer sobrevivir y después se van a preguntar qué hacen con un planeta desierto. Algunos incluso construyen búnkeres para cien familias y venden cada lugar como si fuera un tiempo compartido.</p><p><b>—Y pensar que yo cuando quiero que me analice los gastos, recorto la parte de arriba del resumen de la tarjeta para que no tenga mis datos y siento que así me estoy protegiendo.</b></p><p>—El peligro no pasa por ahí. Eso es lo de menos.</p><p><b>—¿No me va a venir a saquear los tres pesos que tengo en el banco?</b></p><p>—Hace poco conté en un video que le di mucha información sobre mi salud a una IA. Guardaba en PDF los estudios médicos desde que empezaron a entregarlos en ese formato y le di todo. No para que sea mi médico —sigo confiando más en los médicos humanos—, sino para llegar a la consulta con toda la información necesaria. Antes de cada consulta le pido que me haga un resumen de mi historia clínica, adaptado a la especialidad y con la evolución de los últimos años. El resultado es increíble.</p><p><b>—¿En qué inteligencia lo hacés? </b></p><p>—En Claude Code, la versión agéntica de Claude. Cuando conté esto, hubo comentarios que decían que era imprudente compartir tanta información. Entiendo el planteo, pero el beneficio de tener mi salud tan analizada me parece enorme. Y el riesgo de que se filtre cuánto tengo de glucosa no me importa demasiado. Si tuviera una enfermedad incurable y quisiera mantenerla en secreto, sería otra cosa. Tengo la glucosa en el límite, colesterol alto y tomo estatinas. Puedo contártelo a vos como se lo cuento a Claude. No siento que sea información demasiado comprometida.</p><p><b>—Hablemos de los beneficios. ¿En qué mejoró a la humanidad la inteligencia artificial?</b></p><p>—Esto recién está empezando. La mayoría sigue usando ChatGPT como reemplazo de Google. Mientras le pidamos una receta de torta de manzana o las cinco mejores ciudades para hacer algo, la IA no va a cambiar el mundo porque no la estamos usando para que el mundo cambie.</p><p><b>—¿En medicina no ayudó mucho, por ejemplo?</b></p><p>—Por ahora, poco. Y parte de eso tiene que ver con que no es la prioridad de quienes la desarrollan.</p><p><b>—¿Y cuál es?</b></p><p>—Ganar guita. ¿Y cómo se gana más? Generando un agente que reemplace programadores o empleados de contaduría. <b>Esto es un negocio, está hecho por empresas</b>. Cuando se dice que el trabajo más seguro del futuro es ser electricista o plomero, no es porque las ciudades no vayan a necesitar esos oficios, sino porque resulta más rentable reemplazar a un programador que gana 250 mil dólares al año que a alguien que en Estados Unidos gana ocho dólares la hora. Seguís la plata y entendés hacia dónde van las cosas.</p><p><b>—¿En qué somos mejores nosotros? </b></p><p>—Hoy somos mejores en un montón de cosas. ¿En qué somos imbatibles? En nada. ¿En qué una máquina nunca va a poder hacer algo mejor que nosotros? En nada. Hoy somos mejores en casi todo. Si no, estarían gobernando ellas.</p><p><b>—¿La máquina me puede abrazar y que yo sienta amor, paz, tranquilidad? </b></p><p>—Hoy no te puede abrazar físicamente, pero mucha gente ya establece vínculos afectivos muy fuertes con chatbots. Siente que la contienen, que la entienden y que puede contarles lo que le pasó en el trabajo. Mucha gente hace terapia con chatbots, lo cual es un delirio. Uno de los grandes problemas es que son muy chupamedias: te dan la razón en casi todo. Y lo último que querés es un terapeuta que, cuando le decís una estupidez, te diga que tenés razón. Hay gente que pasa horas por día en un vínculo afectivo con su IA. Es muy fácil hackear el sistema de recompensas humano: si algo más inteligente que nosotros nos tiende una trampa, puede atraparnos.</p><p><b>—¿Qué posibilidad hay de que la inteligencia artificial nos ayude a hablar con quienes ya no están, con quienes murieron? </b></p><p>—Nunca vas a poder hablar con quien ya murió. Sí podés emular a esa persona y conversar con un ente que la imita. Para hablar con quien ya no está tendría que haber alguien del otro lado. En mi concepción, eso no tiene vuelta atrás: te morís, te moriste. Yo colaboré en el montaje de <i>Ecos</i>, el show de Soda Stereo, donde Gustavo Cerati no está en persona. Fue espectacular, aunque hubo polémica. ¿Por qué no usar la tecnología para poner a Cerati en un escenario y disfrutar de un show de Soda? No significa que esté vivo ni que hablemos con él: es una forma de <b>mantener algún vínculo con aquello que la muerte nos quita</b>.</p><p><b>—Yo daría lo que sea por hablar con mi mamá. Si ella hubiera entrenado una inteligencia artificial con sus recuerdos, sus experiencias y sus vivencias, ¿podría quedar algo de ese vínculo?</b></p><p>—O tener sus recuerdos almacenados. Mis abuelos fueron inmigrantes y murieron cuando yo era chico. Hay tantas cosas de sus vidas que querría saber. Si pudiera preguntarle a mi abuelo cómo era vivir en Europa o cómo fue el viaje en barco, y esas memorias estuvieran guardadas, querría hablar con todos mis abuelos. Aunque supiera que no es él quien me cuenta, sería lo que me habría dicho a partir de sus recuerdos. No hace falta creer que es mi abuelo.</p><p><b>—Se habla de lo nocivas que pueden ser las pantallas para los chicos y cómo pueden obturar su forma de pensar. ¿Qué se hace con eso?</b></p><p>—La última vez que hablamos, hace siete años, había sacado mi segundo libro, <i>Guía para sobrevivir al presente</i>, donde hablaba de los efectos de las pantallas. Muchas cosas que entonces planteábamos como un escenario sombrío hoy son realidad: ataques de pánico, depresión, trastornos de ansiedad y caída del rendimiento intelectual en las escuelas. Afectan también a los adultos, pero los chicos son especialmente vulnerables. Hay trastornos de atención, dificultades para adquirir el lenguaje y, como derivación de los cambios en los adultos, menos hijos. La velocidad a la que cayó la tasa de natalidad es brutal.</p><p><b>—¿Vos sentís que tiene ver con la tecnología? </b></p><p>—Cien por ciento. Y está medido. La tasa de fecundidad venía cayendo a medida que las sociedades progresaban, pero la aceleración reciente, en todo el mundo y en todas las clases sociales, es enorme. ¿Qué puede cambiar globalmente tan rápido? Hay un candidato, y cada vez hay más evidencia. Si estás todo el día mirando Instagram, tenés menos tiempo para vincularte con otras personas. Ver constantemente cuerpos perfectos puede darte vergüenza de mostrarte frente a una pareja; ver cómo viaja la gente puede hacerte querer viajar más. Tener hijos restringe la libertad y exige sacrificios personales y profesionales. Entonces aparece una decisión individual, totalmente respetable, pero generalizada: “¿Hijos? No, dame un perro, que es mucho menos laburo”. Son derivaciones inesperadas de un cambio tecnológico que empezó hace diez o quince años. La IA no es la única vía de extinción: si dejamos de tener hijos, también hay consecuencias, aunque el proceso sea más lento.</p><p><b>—¿Qué hacés vos en lo personal y con tu familia para protegerte un poco de todo esto?</b></p><p>—Supongo que lo mismo que vos: decirles a los chicos que no traigan el celular a la mesa y que lo traigan igual.</p><p><b>—Después de una charla con vos, desactivé las notificaciones.</b></p><p>—Bueno, yo no tengo notificaciones. No suena, no vibra, no hace nada y no lo llevo a la mesa. Tengo un montón de reglas que cumplo bastante.</p><p><b>—¿Cuáles son las reglas? </b></p><p>—Usar el celular cuando yo quiero. <b> </b></p><p><b>—¿Tenés límite de tiempo en las aplicaciones?</b></p><p>—Sí, en las más adictivas. Podés poner un máximo en el teléfono, pero después tenés que cumplirlo. <b>Para mí, más de media hora diaria en Instagram o TikTok es un delirio</b>. No quiero destinarles más tiempo que ese. Después aparecen las excusas: “Es mi trabajo”. Bueno, entrás, hacés lo que necesitás y te vas.</p><p><b>—Siento que hago todo mal, Santiago. </b></p><p>—Pero todos. Es una batalla muy desigual. Puedo decirte qué hay que hacer, pero no desde un lugar de superioridad, como si tuviera todo resuelto. Hay estudios que muestran qué conviene hacer; después hay que hacerlo. Es como la dieta: todos sabemos cómo comer sano, pero lo difícil es rechazar la torta de chocolate cuando te la ponen adelante.</p><p><b>—¿Cómo sigo estimulando el cerebro si ya no es necesario que aprenda otro idioma porque hay un aparatito que lo resuelve por mí? </b></p><p>—<b>Estamos viviendo la primera época de la historia de la humanidad en la que pensar es optativo</b>. Antes, para resolver cualquier problema tenías que pensar. Ahora podés pedirle a una máquina que lo haga por vos. Mucha gente lo va a elegir porque es tentador. Es como hacer ejercicio físico: a mí me cuesta salir a trotar, pero tengo que hacerlo. Con la comida pasa lo mismo: me gustan mucho más unos ravioles con tuco que una ensalada, pero la mayoría de las veces tengo que comer sano. Con la IA va a pasar igual: será tentador no pensar y dejar que resuelva todo por nosotros, pero tendremos que elegir otra cosa.</p><p><b>—¿Hacés ese ejercicio? </b></p><p>—Constantemente. También pasa con los bienes materiales: uno mira el auto de al lado y piensa lo feliz que debe ser el dueño. Pero sé que la felicidad no tiene que ver con eso, siempre que tengas las necesidades básicas cubiertas. Leí mucho sobre el tema, pero igual me encuentro mirando un auto nuevo y tengo que recordarme: “No es por ahí”. Me explico cosas que ya sé, pero que me olvido. Si pudiera bajarme de mi auto y manejar durante dos semanas el que estaba mirando, sería el tipo más feliz del planeta. A las dos semanas sería el mismo de siempre, con los mismos problemas. Y, si apareciera otro mejor, volvería a pensar que la felicidad está ahí.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/YS4HGP32CRFD7LYVCHKRI4YNNQ.jpg?auth=093d69470379a95fc43f82b6624e869bc972976f955d851e6e8d533f7bfa379d&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Sin teléfono ni reloj y esperando el miércoles: lo que Matías Alé aprendió adentro de una clínica psiquiátrica que no pudo enseñarle ningún éxito de televisión]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/30/sin-telefono-ni-reloj-y-esperando-el-miercoles-lo-que-matias-ale-aprendio-adentro-de-una-clinica-psiquiatrica-que-no-pudo-ensenarle-ningun-exito-de-television/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/30/sin-telefono-ni-reloj-y-esperando-el-miercoles-lo-que-matias-ale-aprendio-adentro-de-una-clinica-psiquiatrica-que-no-pudo-ensenarle-ningun-exito-de-television/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellos, el actor recordó los días que pasó internado, el temor a no poder volver a los escenarios y el proceso personal que lo ayudó a reconstruirse después de una de las etapas más difíciles de su vida]]></description><pubDate>Fri, 30 Oct 2026 05:28:26 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“El tiempo es lo único que tenemos, lo más valioso, lo que no compramos y no vuelve”</b>, reflexionó <b>Matías Alé</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellos/" target="_blank" rel=""><b>Ellos</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al recordar uno de los episodios más difíciles de su vida: la internación psiquiátrica que atravesó en 2015. Repasó los <b>45 días</b> que permaneció en una clínica tras sufrir un <b>brote psicótico con delirio místico</b>, cómo fue el camino de recuperación y de qué manera aquella experiencia cambió sus prioridades y su forma de mirar la vida.</p><p>Actor, conductor y figura del espectáculo argentino, Alé comenzó su carrera como modelo y alcanzó gran popularidad durante los años 2000, especialmente por sus participaciones en programas de entretenimiento y humor. Su paso por <i>ShowMatch</i> y <i>Bailando por un sueño</i>, además de sus trabajos en ficciones televisivas y numerosas temporadas teatrales en Mar del Plata, Buenos Aires y Villa Carlos Paz, consolidaron su presencia en los medios. Durante años, su relación con la actriz y vedette <b>Graciela Alfano</b> también lo convirtió en uno de los protagonistas habituales de la actualidad del espectáculo.</p><p>A los 49 años, Matías atraviesa una nueva etapa personal y profesional. Casado con <b>Martina Vignolo</b>, con quien comparte su pasión por el teatro y su vínculo con Mar del Plata, asegura que hoy busca priorizar el tiempo, los afectos y una vida más tranquila. Durante la charla, también reflexionó sobre la importancia de poner límites, recordó sus años en la televisión junto a <b>Marcelo Tinelli</b> y habló de sus proyectos y del deseo de convertirse en padre.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NL5JCDV4PZEZ5GQWVRIQZGZX4A.jpg?auth=f915a138e82536d6b4168c0208fb2a65276e90b87a84a1ca93721e16b94a0473&smart=true&width=1920&height=1324" alt="Matías Alé habló de la internación psiquiátrica que lo cambió todo, el amor que lo llevó al mar y los 45 días sin reloj que le enseñaron el valor del tiempo" height="1324" width="1920"/><p><b>— Bienvenido al ciclo Ellos. Estuviste hasta hace muy poco en Mar del Plata y ahora volviste a Buenos Aires. Cómo te ha cambiado la vida en los últimos años, ¿no?</b></p><p>— Sí, igual a mí me llamó siempre mucho la atención vivir en las ciudades donde siempre hice temporada. Ya viví en <b>Carlos Paz</b> casi dos años. Ciudad que me hizo muy bien y de la que me traje un <b>Martín Fierro </b>como mejor conductor federal por haber trabajado allí. Después se dio que conocí a Marti, que es mi mujer y es marplatense, y nos casamos hace un año. Ella siempre me acompaña, más allá de que es profesora de educación física y actriz, labura en nuestro medio y lo hace muy bien, me parecía de alguna forma injusto traerla, repatriarla de su Mar del Plata natal. Ella es mucho más chica que yo, entonces me parecía egoísta. Así que el año pasado, estábamos en Las Leñas o en Puerto Madryn para mi cumpleaños y me dijo: “¿Te parece que de grandes podremos vivir en Mar del Plata?”. “Yo ya soy grande. Cuando llegues a ser grande, no sé si voy a estar yo”, le respondí (risas). Y me pareció tan noble y tan tierno lo que a ella le pasa con Mar del Plata que sería muy ingrato que no lo disfrute. Desde Las Armas o Maipú, ella ya te dice: “¿Sentís el olor a mar?”. Ama Mar del Plata y yo también tengo un vínculo muy lindo con Mar del Plata y con Miramar, sobre todo. Miramar es la ciudad en la que aprendí a andar en bicicleta, a nadar con mi viejo. Tengo los mejores recuerdos con mi papá y me queda a 40 minutos de Mardel.</p><p><b>— Y Mar del Plata te ha dado un montón también en lo profesional.</b></p><p>— Todo. Yo tengo una vida allá.</p><p><b>— ¿En otro momento de tu vida hubieses imaginado dejar tu cotidianidad para ir detrás de un amor?</b></p><p>— No tan pronto. En los últimos 10 años yo estuve como empezando de nuevo porque tuve varios años que no estuve bien de salud, entonces me guardé un poco y, de repente, la vida me volvió a reencontrar con este medio, y es como si hubiera empezado de cero. No me lo imaginaba, pero lo hice totalmente convencido. Fue orgánico, fue desde un deseo y todo fluyó para que así fuera. Y nos casamos el 24 de octubre del año pasado. Nos fuimos dos meses de luna de miel. Volvimos, hicimos dos obras de temporada juntos: <i>Función imposible</i>, con <b>Roberto Peña</b>; y <i>Asia caliente</i> con <b>Carna</b>, y grandes elencos, de las cuales también yo era el productor. Y en marzo fue una sensación rara.</p><p><b>— ¿Laburar juntos?</b></p><p>— No, la sensación rara fue cuando en marzo se volvían todos. Yo estaba acostumbrado siempre a volverme, a hacer diciembre, enero, febrero y en marzo volver. He ido a Mar del Plata fuera de temporada, pero siempre una semana y volvía. Acá se iban todos y nosotros nos quedabamos. Y le dije: “Amor, mañana es lunes 18 de marzo, ¿qué hace la gente después de la temporada?”.</p><p><b>— “¿Qué hago acá?”, le dijiste.</b></p><p>— Yo feliz, ¿eh? Pero...</p><p><b>— Es un cambio de vida.</b></p><p>— ¿Dónde hay un piquete? ¿Dónde están los peajes? ¿A qué autopista me subo? Hay como una vida más suave y el marplatense sabe vivirla y disfrutar. A las cinco de la tarde vos lo ves caminando con la tabla de surf y terminó el día. Fue otro <i>mood</i>, otro ritmo y justo me salió trabajo. Trabajé en Radio Mitre desde abril, así que me quedé ahí. Todos los días hacía un programa de una a cuatro, pero siempre Buenos Aires estaba presente en las notas, en mis relatos.</p><p><b>— Yo te escucho y pienso en cómo una misma vida puede dividirse de forma tan clara en distintas etapas. Pensarte hace 10 o 15 años, hablando en este tono, viviendo cerca del mar, con un ritmo más suave, era inimaginable.</b></p><p>— Sí. Pero creo que te lo da la persona que te acompaña, el contexto en el que nos rodeamos, la edad, el crecimiento personal y cómo uno va viendo la vida. Hace 10 o 15 años, yo no me imaginaba un sábado sin estar cenando en un restaurante en Puerto Madero, por ejemplo.</p><p><b>— O haciendo una presencia.</b></p><p>— Hoy hay cosas que a uno ya no lo movilizan. Hoy me moviliza cruzar a la playa y soltar a mi perro salchicha y que sea feliz. Yo hoy con casi 50 años digo: “¿Cómo me perdí tantos casamientos de mis amigos?" Hoy no me acuerdo ni por qué y en ese momento le das una importancia enorme. Cómo me perdí nacimientos, me perdí abrazar más tiempo a mi viejo. Cuando mi viejo falleció, yo tenía 19 años. ¿Por qué perdí tanto tiempo en planificar qué cosa? Si después de todo lo que planifiqué salió otra cosa.</p><p><b>— ¿Te reprochaste mucho eso?</b></p><p>— Sí. No sé si es un reproche. Trato de absorberlo. Yo siempre le digo a Marti: “Yo no te voy a decir dónde está la salida del laberinto, porque eso tenés que hacerlo vos y yo no te voy a condicionar”. Porque ella tiene 25 años. Pero sí te voy a decir: “Creo que para la izquierda no es”. Pero más que nada para que no pierdas el tiempo porque el tiempo es lo único que tenemos, lo más valioso, lo que no compramos y no vuelve.<b> Yo no negocio, no transo con mi tiempo. </b>Para mí el tiempo es absoluto.</p><p><b>— ¿Cuándo le empezaste a dar real valor al tiempo por sobre otras cosas?</b></p><p>— Cuando estuve adentro del psiquiátrico, porque no pasa más el tiempo ahí. Y el tiempo que es lindo, cuando te viene a visitar tu mamá, se pasa volando.</p><p><b>— Y en esa situación en la que estabas, ¿qué era lo que más miedo te daba?</b></p><p>— No salir de ahí o salir y que te miren, que me ha pasado también. “Ahí va el loco”. Ese prejuicio. O cuando hagamos esta nota, seguramente en los comentarios está eso y suele pasar. Pero me sentí tan seguro de mí y con tantas herramientas para poder salir adelante que estaba seguro de que iba a poder. Para mí el tiempo de salir era fundamental. Es un tiempo que encima no gobernás, porque te lo manejan otros. No tenés reloj, te dicen cuándo tenés que comer y cuándo hacer cada cosa. No estoy juzgando, simplemente contando mi relato.</p><p><b>— Estás contando tu experiencia.</b></p><p>— Es un tiempo en el que te dicen: “Ahora te ponés perfume, ahora te vas a dormir, ahora estás con tus compañeros, ahora se come, ahora están las visitas”. Y de repente, cuando no hay nada para hacer, decís: “Cuántas cosas que haría si no estuviera acá”. Entonces, empezás a darle importancia a que no necesitamos ropa y en realidad no necesitamos muchas de las cosas materiales que tenemos. Yo con un short, un pantaloncito, estuve 45 días. Lo único que quería era cambiarme el bóxer y ponerme perfume; después la remera era la misma. La camita en la que dormís, el lugar, la gente que ves. <b>No tenés teléfono, no sabés qué está pasando afuera. </b>Hay una cosa que había empezado a escribir y seguramente en algún momento lo haré y es: “Cuándo llegará el miércoles”. Porque <b>el miércoles es el día de visitas.</b> Entonces, estás toda la semana esperando y hay un momento en el que son las siete de la tarde, aproximadamente, y te sentás en el patio de afuera y hay un teléfono fijo. </p><p><b>— ¿Ese era el momento de comunicarte con el exterior?</b></p><p>— Claro. Esto fue hace diez años, tal vez han modificado las cosas en la clínica donde estuve internado. Pero estás esperando a que te llamen. Y de repente vos ves que se levanta alguien al lado tuyo y te pone contento porque a tu compañero lo llamó la mamá, pero vos ves que quedás para lo último y decís: <b>“No me llama nadie”.</b> O la persona que me tiene que llamar, que en ese momento compartía la vida conmigo y costaba que llame, era horrible esa sensación. Cuando salís de ahí querés capitalizar el tiempo. Mi viejo se fue con 45 años y pienso en el tiempo que le quedó por vivir por eso ya no transo con eso. <b>Pongo límites cuando alguien quiere usurpar o hacerme perder mi tiempo</b>. Cosa que antes no hacía, porque creía que había tiempo para todo.</p><p><b>— Sos una persona que estuvo tan iluminada, con tanto laburo, tantos ojos puestos en vos y reconocimiento, ¿cómo es cuando, de golpe, sentís que te olvidaron? Porque decías: “Estaba esperando un llamado que no llegaba y nadie me llamaba”.</b></p><p>— Yo pensé que no me iban a aplaudir más. Yo dije: “¿Y cuándo me subo de vuelta a un escenario?”.</p><p><b>— ¿Lo pensabas cuando estabas internado?</b></p><p>— Obvio. Sí, me daba miedo. Pero no por el aplauso, sino por perder un lugar en el que yo me sentí tan cómodo. Siempre me gustó poder expresarme, hacer reír y divertir. Yo había transitado tanto este medio, que tan bien me hace poder generar algo lindo en el otro y dije: “No está más”. En el verano de 2016, recién salido de mi primera internación y abandonado, porque me habían abandonado...</p><p><b>— ¿Quién te había abandonado?</b></p><p>— No importa.</p><p><b>— ¿Una pareja?</b></p><p>— Sí, una pareja. La persona que transitaba conmigo en ese momento, no importa. Yo estaba en el living de mi casa, sin motricidad fina, medicado, escapándome de los medios que estaban en la puerta del country donde yo vivía. No me animaba a pasar porque se me veía lento, difícil, no tenía brillo en la mirada. Todas cosas que uno pierde cuando está en una situación así. Caminaba alrededor de la mesa de mi casa, me ponía la música de Rocky y quería ganar de vuelta motricidad fina. Peleaba solo y decía: <b>“Yo voy a poder”.</b> Estaba con siete medicaciones arriba, con un futuro incierto y nadie me llamaba para trabajar. El teléfono no sonaba nunca. Y me acuerdo que me llamaron <b>Aníbal Pachano</b> y <b>Daniel Comba</b>.</p><h2>El regreso al escenario</h2><p><b>— Cómo uno se acuerda de los que sí estuvieron.</b></p><p>— Yo me acuerdo de las personas que están cuando la pasás mal. Creo que estaban trabajando juntos y me dijeron: “Mati, vení y hacé lo que quieras. Parate en el escenario”. Yo decía: “No, Dani, pero me siento lento”. “Vos párate, la gente te va a querer ver. No estoy lucrando con tu estado, estoy dándote la posibilidad de que vuelvas a trabajar en un escenario, que es lo que a vos te gusta hacer”, me dijo. Y en ese momento no me animé. Porque te llenás de miedo. Pero yo me despertaba muy temprano, me iba en bicicleta, nadaba con una profe que era la guardavida, que me hacía nadar para recuperar motricidad y ganar confianza. Me reencontré también con mi familia. Pero es un momento en el que se te apaga, no la luz, porque no es que vos decís tenés abstinencia de cámara...</p><p><b>— Pero se apaga el aplauso, el contacto con el público.</b></p><p>— Además, es decir: “¿Voy a poder volver?”. Porque mucho tiempo me pasó que también por la medicación sentía fobia, tenía miedo a enfrentar a la gente, que me vieran así, tenía miedo del qué dirán. A mí me decía: “Matías, practicá un chiste”. Y no me reía ni yo que ya sabía el final. No me salía ni el remate. Y esto fue hace 10 años, no fue hace 50. ¿Se puede salir adelante? Sí, pero es un trabajo que hay que hacer con uno.</p><p><b>— Creo que vos visibilizaste tanto lo que es la salud mental en un momento en el cual no se hablaba.</b></p><p>— Era un tabú.</p><p><b>— Creo que sigue siéndolo, pero menos. Los deportistas después empezaron a hablar mucho del tema.</b></p><p>— Sí, <b>Tini</b>, <b>Alejandro Sanz</b>, tanta gente tan talentosa.</p><p><b>— Vos hoy estás laburando de nuevo, estás enamorado, rehiciste tu vida desde un lugar mucho más consciente y con aprendizajes de experiencias muy duras. Cuánta gente del otro lado puede inspirarse en tu historia, ¿no?</b></p><p>— Sí, sin duda. Es lindo lo que decís. Me ha pasado, por ejemplo, de viajar a Bariloche porque me habían invitado a evento, fui a una boda del hijo de una amiga mía. Pero fui a Bariloche también con la misión de buscar un gnomo, un duende que era un rey dormido, con las monedas de oro, que me encantaba. Lo tenía cuando vivía con <b>Graciela (Alfano)</b> y en la división de bienes perdí a mi rey, no sé dónde quedó. Entonces, llego al evento, estaban festejando y le digo a mi amiga: “Escuchame, ¿dónde consigo un gnomo?”.</p><p><b>— ¡Necesito un gnomo! (risas).</b></p><p>— Ella me dice: “No me vas a creer, pero la persona que está allá es el que hace esos gnomos”. Me acerco al hombre, me reconoce y le digo: “¿Usted es el que hace los duendes, el rey?”. Y me dice: “Sí, ni me hables. Soy yo. Ese molde es mío, pero se nos prendió fuego hace tres años el taller y lo perdí”. “Uy me traía tanta suerte este duende. Bueno, gracias”, le digo. Pero ahí el hombre me dice: “Pero, ¿sabés qué? Ella también los hace” y me señala a otra señora en la fiesta. Cuando me acerco a la mujer, de la nada, ella me dice: <b>“Yo sabía que ibas a venir a mí”</b>. Le digo: “¿Por qué? ¿Qué pasó?”. Y ahí me dice: “¿Vos sabés que mi hijo estuvo internado con vos?”. Yo no lo sabía, pero ella me cuenta quién era y le digo: “¿Lo podemos llamar?”. “Sí, le va a encantar”, me dice. Nos fuimos afuera, lo llamo y se generó un reencuentro telefónico impensado.</p><p><b>—¡Mirá lo que generó el duende o el gnomo! ¿Te acordabas quién era el chico?</b></p><p>— Sí, era divino. Un ingeniero. Se había recuperado. Está en Bariloche y trabaja allá. En esa llamada, me dice: “Nos hiciste reír a todos hasta ahí adentro”. Le digo: “¿Por qué? ¿Qué pasó?”. Y ahí me cuenta: “Un día saliste y le cambiaste un bóxer por unos Ray-Ban a la hija del comisario”. Yo no me acordaba de esto y ahí me cayó la ficha. Me dice: “Son los anteojos con los que te fuiste de internación. La chica quería unos bóxer tuyos y vos saliste corriendo y todos te miramos y dijimos: ‘Este no está loco, es un fenómeno’” (risas). Y yo fui y se ve que le cambié un calzoncillo limpio por los anteojos con los que salí después de la clínica.</p><p><b>— Es espectacular lo que estás contando porque más allá de la anécdota, uno ve en retrospectiva y dice: alguien desde arriba maneja los hilos, ¿no?</b></p><p>— Sin duda.</p><p><b>— Hay toda una precisión de conexiones en cuestiones incluso dramáticas como las que te tocaron vivir a vos.</b></p><p>— Pero mirá lo que es la misión de cada uno: el duende, el señor, el casamiento, mi amiga, la señora que dijo...</p><p><b>— Para reencontrarte con quien te había acompañado en ese momento tan difícil.</b></p><p>— Todo el tiempo me pasa y lo linkeo con que vos decís de que lo visibilizo y ahí deja de ser una tragedia.</p><p><b>— Es parte de la vida.</b></p><p>— Yo siento que mi misión o mi propósito es tratar de, mientras pueda, hacerle bien a los demás, hacerlos divertir con lo que soy yo, sin forzar nada. Y lo hice hasta dentro de un loquero. Y que el tipo se acuerde de eso y que hoy la chica tal vez tenga mi calzoncillo y ya se haya recuperado, y yo me fui con los anteojos.</p><p><b>— Y también te demuestra que ese gran miedo que vos tenías de no volver a ser visto, reconocido, aplaudido, tu esencia trascendía todo eso que te estaba pasando a nivel salud.</b></p><p>— Y este medio, ¿eh?</p><p><b>— ¿Sentís que fue ingrato el medio con vos?</b></p><p>— No, el medio conmigo ha sido extremadamente generoso.</p><p><b>— Como mencionaste esto de que te sentías observado...</b></p><p>— Pero no por el medio. Por la calle, las redes o por lo que sea. Sentís que no están viendo el Mati que era hace cinco años, no estaban viendo el pillo que se llevaba todo puesto.</p><p><b>— ¿Y ahí qué hacías? ¿Te sentabas y explicabas cómo estabas?</b></p><p>— No, nadie me juzgaba. A mí la gente que me conoce y que me quiere nunca me juzgó y siempre me han aceptado en todas las circunstancias, más medicado o menos medicado. Yo eran las once de la noche, por ejemplo, y con la medicación que tomaba, en Año Nuevo me dormía. Ese 2015-2016, en la casa de Pedro, que festejábamos, me fui a dormir a la habitación de él porque no podía más. Pero todos me cuidaban. Tengo un grupo, una red de contención hermosa. Algunas veces personas que tal vez compartís un asado y que vienen de otro rubro te dicen: “No, bueno, porque tu medio...”. ¿Viste que siempre está ese prejuicio? Pero <b>el medio conmigo ha sido siempre tan generoso</b> y siempre digo que todos tenemos nuestro lugar. Siempre va a haber lugar para todos y a mí todo el mundo me ha ayudado mucho en este camino. <b>Rodolfo Ranni, Georgina Barbarossa, Carmen Barbieri</b>, bueno, ahora <b>Fátima</b>. He trabajado con todos. Por eso a uno le duele cuando a veces lo que dicen o se pelean en una entrega de un premio. No es por ahí. Hay para todos. Todo el mundo te dice: “Qué buena carrera que hiciste”. Y no es una carrera, es un camino. Porque carrera significa estar compitiendo siempre contra alguien. Hace unos años hice el <b>Camino de Santiago de Compostela</b>. Caminé de Sarria hasta la catedral de Santiago de Compostela, un año jacobeo. Soy creyente y caminé 150 kilómetros. Y vos te cruzás con quien sea y siempre la premisa es decirte: “Buen camino” al que te cruzás, en el idioma que sea. No es qué edad tenés, cuánto medís o cuánta plata tenés.</p><p><b>— Nadie te mide.</b></p><p>— No te preguntan de qué línea política sos o de qué cuadro de fútbol. Nadie te juzga. Es “buen camino”. Y si te ven que se te rompió una zapatilla o algo, te ayudan para que vos llegues. Porque no sabés con qué batallas está peleando el que tenés enfrente o el taxista que te encerró en la calle.</p><p><b>— ¿Esa conciencia la adquiriste después de lo que te pasó?</b></p><p>— Sí, claro. Igual tengo mis momentos también. Yo no soy un Buda, sino estaría en el Tíbet ahora...</p><p><b>— Pero te escucho y piendo en cuánto de todo eso que pasó te llevó a una mejor versión de vos.</b></p><p>— Porque el agua se acaba, se termina todo. Todos somos finitos. Ojalá que vivamos 90 años. Pero si vivimos 90 años, 30 los dormimos, porque dormimos 8 horas por día. 30 años nos pasamos durmiendo, hay días que no nos acordamos, 10 que los sufrimos, 10 que estamos lamentando pérdidas. ¿Y qué es la vida?</p><p><b>— ¿Y qué es para vos?</b></p><p>— Qué sé yo, un quilombo. Hay veces que digo: “Qué linda la vida” y otras que digo: “¿Para qué mierda nos mandaron?”. Yo tengo mis pensamientos personales, pero la veo sonreír a Marti y me da felicidad. La abrazo a mi vieja y me da felicidad, veo al perro salchicha y me da felicidad, pero me veo internado y digo: “Mierda, ¿qué me mandó a esto?”. Se me murió mi papá, casi me cortan una gamba, me duele un oído y ahí digo: “¿Qué es esto? ¿Por qué?”.</p><p><b>— ¿A quién le pedías en esos momentos de oscuridad?</b></p><p>— A mí. <b>Yo dejé de creer en todo. </b>No creí más en nada. <b>Yo me creí que era el hijo del Espíritu Santo y fue culpa mía.</b> A mí me internaron porque tuve un brote psicótico con delirio místico. Yo seguí creyendo en Dios, pero no vino a sacarme de ahí adentro, salí yo. Entonces, yo creía en mi vieja, que a pesar de que tal vez no me podía visitar porque había problemas internos, eran las cinco de la mañana y estaba en la puerta con el auto y me mandaba una gaseosa o un postrecito para que el enfermero me lo dé. Yo creo en eso, creo en lo que veo. Creo mucho en Dios y me encanta. Pero antes era mucho más creyente. Hice el Camino de Santiago, fui a Fátima, a Lourdes, al Vaticano. Todo lo que se puede hacer, lo hice. Pero puede que me pasé de rosca y dije: “Vamos a parar un poquito y vamos a creer en Mati, que se levanta a las siete de la mañana y trabaja todos los días”. Sin ego, sin nada, creo en mí, en mi sangre, en mi viejo, en la gente, en esto que soy, en esta materia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NGVAAYZUYNHZ5C6WAU3Y5MCZGM.jpg?auth=07751754a120758f587e93ca283995b4838b978d4053175f5991239b4d1885db&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Matías Alé recordó el momento más duro de su vida: "Estaba medicado, sin motricidad fina y nadie me llamaba para trabajar"" height="1280" width="1920"/><p><b>— El amor te reencuentra en otra etapa de la vida. No sé si uno ama distinto, pero al menos uno está diferente.</b></p><p>— Sí, claro.</p><p><b>— No es el mismo Mati que se enamoró de Martu que el que se enamoró de Silvina, de Graciela o de la que sea.</b></p><p>— Pero hoy tampoco soy el mismo Mati que me enamoré hace dos años y medio. Estos días cumplimos dos años y medio juntos y un año de casados. Nos veo en las fotos y los dos crecimos juntos y somos distintos, y está bueno elegirse también en esa diferencia.</p><p><b>— ¿En qué versión te encuentra ella?</b></p><p>— Y yo creo que tratando de ser mi mejor versión. Me reconozco que estoy atravesando un problema en un oído que me tiene bastante irascible. Tengo <b>tinnitus</b>, que es el zumbido, y tengo un oído tapado hace dos años y medio y no logro dar pie con bola. Y eso a veces me cansa más. Anoche pasé una noche difícil, dormí pocas horas. Entonces, Marti muchas veces tiene paciencia en que sabe que yo, por ejemplo, a veces me quedo en silencio y es porque estoy tratando de escuchar un silencio que no lo escucho hace un año y medio. Esta sensación de zumbido permanente me tiene a veces medio mal. Pero trato de ser mi mejor versión y de todas las experiencias transitadas tratar de ser mejor. A mí me encanta aprender, cuando me equivoco o algo me sale mal, me encanta aprender y soy muy observador.</p><p><b>— Tal vez es porque estás yendo más despacio y eso te lo permite.</b></p><p>— Sí, claro.</p><p><b>— El casamiento también, aparte de celebrar el amor, es un rito que te invita a entrelazar esos caminos. ¿Cómo lo viviste?</b></p><p>— El casamiento fue el mejor evento que me hubiera gustado que me contraten para ir a conducirlo (risas). Yo le digo a ella la sensación con la que me fui de la iglesia fue como ir flotando. De la iglesia, yo me hubiera subido a ese auto descapotable antiguo que alquilamos y me hubiera ido a un aeropuerto ni siquiera hubiera pasado por la fiesta aunque fue hermosa. Pero esa sensación de casamiento que vos decís, fue una locura. Verla a ella entrar con su papá fue un momento único.</p><p><b>— ¿Sentiste como una recompensa a este amor después de todo lo que te tocó pasar?</b></p><p>— Sí, sin duda. Creo que la vida me está recompensando. Pero no es que me castigó ni mucho menos. Muchas cosas las generé yo. No estoy en lugar de víctima. Pero, ¿viste cuando te dicen: “Che, te viene la buena”? Trabajo, amor, proyectos, tele, teatro, vida, salud, salvo esto que te conté antes, me siento bien. Estoy en un proceso de bajar un poco de peso. Mi vieja está bien de salud. Estoy bien, me siento bien.</p><h2>Las cámaras solidarias junto a Tinelli</h2><p><b>— ¿Extrañás algo de tanta masividad, como por ejemplo en el programa de Marcelo? ¿Extrañás algo de esos 40 puntos de rating?</b></p><p>— No extraño los 40 puntos sino esa adrenalina que era tan linda. Aunque no sé si la extraño, sino que digo qué lindo lo que nos tocó vivir, qué lindo que fuimos contemporáneos a eso. Porque hoy no existe más y no sé si tengo fuerza para eso. Me acuerdo que yo estaba ensayando el baile en el caño y me llama Marcelo para mandarme a un viaje. A Marcelo le encantaba que yo haga sus cámaras solidarias. Había un costado solidario en mí, entonces me llamaba y me decía: “Mati, esta semana hay que ir a Santiago del Estero”. Y yo estaba haciéndome el sexy en el caño y tenía que salir disparado a Aeroparque.</p><p><b>— Aparte como un soldado.</b></p><p>— Obvio. Ahí me decían tenés que ir y yo iba. En este caso me dijeron tenés que hacer de un arqueólogo que llega a Santiago del Estero, al paraje Labrita, porque le vamos a conseguir agua a un colegio. Te vamos a caracterizar, llegás en helicóptero y vas a anunciar una obra.</p><p><b>— Aparte la producción que había en esa época era una locura.</b></p><p>— Yo llegaba hablando en ruso, con el auto ploteado, el helicóptero ploteado. Aterrizábamos y salía la maestra con la directora. Imaginate un terreno todo lleno de tierra, los nenes ahí en el colegio, en la mitad del recreo, y yo bajaba...</p><p><b>— ¿El objetivo final era un acto solidario real?</b></p><p>— Sí, era excavar para sacar agua. Pero yo tenía que decir que había que levantar la escuela porque habíamos encontrado restos de pachanosaurius (risas). Imaginate, en Santiago del Estero, un helicóptero en la canchita de tierra. Era una cosa tan tierna. Y yo le decía a la señora: “Tengo mucha sed”. Y me decía: “Acá no hay agua”. Y cuando lograba que me traían una botella, en vez de tomarla me la tiraba en el pelo. Y la maestra me decía: “¡Acá cuidamos el agua!”. Yo estaba en modo personaje interpretando a un arquélogo malo. Encima Marcelo me dijo: “Tenés que ir a hacer la presentación de la cámara y volvés a bailar el caño”. Entonces, me volví rápido ese mismo día mientras toda esa semana se quedaban excavando hasta que llegaron a los 105 metros. Yo volví, bailé en el caño, hice todo y me volví a Santiago. Pero cuando llegué estaban todos parapetados y estaban todos los padres de los nenes esperándome con armas.</p><p><b>— Atrincherados. Era todo drama.</b></p><p>— “Queremos matar al arqueólogo”, gritaban (risas). Todo el equipo preocupado porque nos querían linchar. Teníamos a los nenes abrazados a la retroexcavadora para que no avancen. Era todo una locura. Pero después fue hermoso. El supuesto asistente del arqueólogo viene y dice: “Señor arqueólogo, tenemos una buena y una mala noticia”. Todos estos esperando el resultado para ver qué pasaba con la escuela...</p><p><b>— Era un clima completamente hostil después de lo que habían anunciado.</b></p><p>— Claro, todo clima de tensión. La buena noticia era que no estaban los restos de pachanosaurus. Y ahí yo como arqueólogo decía: “Uy qué mal”. Y él me respondiá: “Pero, ¿sabe qué? ¡Hay agua! Y ahí saltó un chorro de agua y pusieron el tema<i> Agua</i>, de <i>Los Piojos.</i> Y vos ves a los nenes y aún hoy siguen llegando mensajes con la canchita de fútbol con pasto y los nenes jugando ahí. Entonces, me decís: “¿Añorás o extrañás?”. Esa sensación sí. Hoy la forma de comunicar es otra. Nosotros lo vemos sentados en un escritorio, que no está mal. Pero eso era realmente emocionante.</p><p><b>— Es que era cambiarle la vida a la gente.</b></p><p>— Hemos vivido cosas que han sido increíbles. No es que extrañe mi pasado ni mucho menos, pero soy un agradecido de que, por ejemplo, que Marcelo haya pensado en mí para hacer eso, haber sido contemporáneo de todas estas cosas. Hay que guardarlas, atesorarlas, saber que las transitamos, que las hicimos, que están por suerte en una red, en una nube, que las podemos ver cuando queramos y <i>aggiornarse</i> a lo nuevo, acomodarse a lo que va. Pero tenemos eso en la mochilita.</p><h2>Proyectos actuales y el deseo de ser padre</h2><p><b>— Si pudieses tomarte un mate con el Mati de hace 10 años atrás, antes de todo lo que te pasó, ¿qué le dirías?</b></p><p>— Me vas a hacer llorar. En muchas situaciones me hubiera dicho: “Salí de ahí, maravilla”. En otras me hubiera dicho: “Andá más despacio, tranquilo”. A todas las edades para atrás le hubiera dicho lo que dijiste hace un rato: “Estate presente, consciente y disfrutá esto. Hablá menos, escuchá más y no confíes tanto”.</p><p><b>— ¿Te han traicionado mucho?</b></p><p>— Sí. Pero no está mal tampoco porque eso me da herramientas y me hizo más fuerte. Vas aprendiendo.</p><p><b>— Y haciendo el mismo ejercicio, pero mirando para adelante. Si pudiese venir el Mati dentro de 10 años, ¿qué te gustaría que te cuente?</b></p><p>— No lo había pensado. En 10 años, tendría casi 60. Y me gustaría verme mejor que ahora. Ser un <b>Brad Pitt</b>, ponele, que tiene 70 y está genial (risas).</p><p><b>— ¿Te gustaría ser papá?</b></p><p>— Sí, nos gustaría ser papás. Tenemos ganas. Estamos viendo cuándo es el momento. No lo estamos buscando.</p><p><b>— Y Martu es chiquita todavía.</b></p><p>— Sí, pero tiene ganas. Tenemos ganas. Pasa que también nuestra vida es tan nómade de alguna manera, que digo, bueno, me voy a Mar del Plata, estoy más tranquilo, hago una base y de repente te pasa la vida por delante.</p><p><b>— Vas a hacer teatro con Fátima.</b></p><p>— Voy a trabajar con Fátima en el Holiday el verano, producido por <b>Miguel Pardo</b>, festejando los 20 años de Fátima en Carlos Paz. Mi última obra en Carlos Paz fue antes de enfermarme, en 2015. Y vuelvo ahora, 11 años después, con otra sabiduría, otro aprendizaje. Estoy conduciendo, que es lo que siempre quise y hoy tengo mi programa, de 9 a 11, mi espacio en <i>Net</i>, que lo hago con tanto amor. Estoy feliz. Me gustaría que el de 60 me diga: “Che, qué bien estos 10 años. Cómo los capitalizaste, cómo aprendiste”.</p><p><b>— ¿Y te quedó algún miedo?</b></p><p>— No, no tengo miedo. El miedo no existe. Puede ser una sensación fea de perder a mi vieja, por ejemplo. Qué pasará el día de mañana, a quedarme sin trabajo, a volver a enfermarme o que no se vaya este zumbido. No lo sé. Pero la palabra miedo no.</p><p><b>— Has logrado desdramatizar todo.</b></p><p>— Y sí. Porque <b>tragedia más tiempo es comedia.</b> Pero si no lo vemos de esa manera, hoy no tendría que estar acá después de todo lo que viví. En 2011 casi me cortan la pierna, sufrí la internación. No me hago la víctima, me río de mí. Ya me divierto, la paso bien. Me salen mal las cosas o lo que sea y trato de divertirme. También estoy en un momento de mi vida en el que los límites correctos con educación y con respeto es saber que mi libertad termina donde empieza la tuya. Mi tiempo lo administro yo. Te puede gustar o no lo que hago, pero esta es mi forma de vivir, de desarrollar la vida, lo que trato de aprender y de profesar. No soy ejemplo de nada, pero sí pongo límites.</p><p><b>— Estás en un lindo momento.</b></p><p>— Sí, hermoso. Yo me levanto feliz y no es fácil. ¿Viste cuando uno pregunta qué somos, a qué vinimos? Somos lo que damos. ¿Damos alegría? ¿Damos malestar? ¿Damos malas noticias? Si una persona es feliz, es generosa, todo eso vuelve. Yo estoy convencido de que la vida, Dios o quien sea, me dio una segunda oportunidad para transitar. ¿Pero por qué? Porque te juro que me la gané. Yo sé que hice bien las cosas. Y me la banco. Porque hice bien las cosas cuando pude haberlas hecho muy mal. Ser buena gente es un trabajo. Me acuerdo una vez en <b>Jerusalén</b>, que fuimos con mi hermano, y estabamos en el <b>Muro de los Lamentos,</b> sentados en donde fue la Última Cena. Habíamos comprado un sándwich para compartirlo. Y mi hermano, que es una persona muy inteligente, me dijo: “¿Vos creés que sos buena persona porque sos religioso, sos creyente? ¿Creés que cumplís con todas las premisas?”. “Sí”, le digo. Y me dice: “¿Vos sabés cuál es la única premisa que es la misma, que tiene el mismo común denominador que en todas las religiones? No le hagas a los demás lo que no te gustaría que te hagan. Y te lo pongo como positivo para que se te haga más difícil: haceles a los demás lo que te gustaría que te hagan". Es la única premisa que está en todas las religiones. Así trato de vivir. A veces me sale, a veces no.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XGASICBIJFFNZNPIKHYSZ5S2DU.jpg?auth=416531d55fe1e16ae11d646654361bdf857d63a5751e8195a09732575ca38fe2&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Matías Alé con Luli Fernández en Ellos - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[De ser tapa de revista a ensuciarse las manos en la huerta: la nueva vida de Paula Colombini]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/30/de-ser-tapa-de-revista-a-ensuciarse-las-manos-en-la-huerta-la-nueva-vida-de-paula-colombini/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/30/de-ser-tapa-de-revista-a-ensuciarse-las-manos-en-la-huerta-la-nueva-vida-de-paula-colombini/</guid><dc:creator><![CDATA[Luis Novaresio]]></dc:creator><description><![CDATA[De adolescente soñó con ser mirada por todos y viajar por el mundo: lo logró. Pero a los 38 entendió que ese personaje la había devorado. En La vida después, repasa los años dorados en el mundo de la moda y su renacer conectada con la naturaleza ]]></description><pubDate>Fri, 30 Oct 2026 05:22:49 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Para la nena que en el sur argentino <b>apodaban “Kiruna”</b> por la fuerza imparable de los tractores, el destino empezó a dibujarse en la sobremesa familiar en el barrio de Floresta. A sus 12 años, acostada en un sillón con los ojos cerrados, imaginó un futuro donde recorriese el mundo y todos girasen la cabeza para mirarla… Y lo logró, solo unos años después.</p><p>En el mundo de la moda de los ’90, <a href="https://www.infobae.com/tag/paula-colombini/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/paula-colombini/"><b>Paula Colombini </b></a>alcanzó gran relevancia internacional. Fue protagonista de campañas para marcas de renombre como Versace, Guess, Emporio Armani, Polo Ralph Lauren, CoverGirl, Gap, Revlon y Pantene, entre tantas otras.</p><p>Lejos de renegar del glamour que le dio solvencia, renombre y mucho mundo, Colombini entendió, casi a sus 40, que la voz que salía de su boca ya no le pertenecía. En esta nueva entrega de <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/"><i><b>La vida después</b></i></a>, la exmodelo reflexiona sobre la personalidad que construyó para sobrevivir a una industria implacable y la transformación que significó soltar el espejo para aprender a mirar lo invisible: los ciclos de la naturaleza, el valor del alimento cultivado por uno mismo y la calma de habitar, por fin, <b>un presente “bien plantado”.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YMPTXDZMZVHAPL3T6J47BYTQ3M.jpg?auth=56fd2a4a5008672246318ea78e9e6d47075b734a3adfad22eb6af4b763ddf936&smart=true&width=1080&height=794" alt="Paula Colombini empezó su carrera como modelo luego de un concurso de belleza en Bariloche, durante su viaje de egresados" height="794" width="1080"/><p><b>Luis Novaresio: Decime, ¿quién es Kiruna?</b></p><p><b>Paula Colombini:</b> Soy yo, chiquita, viviendo en el sur. Kiruna... Así me llamaba mi papá. Kiruna son los tractores en el sur, y como yo era bastante power, muy potente, mi papá me decía así.</p><p><b>LN: ¿Y quién es Paula Colombini?</b></p><p><b>PC:</b> Bueno, yo soy una mujer, mamá de Matilde, hija de Luis y Araceli, hermana de Ramiro, tía de Emma, la mujer de Santi, la madrastra de Felipe… amiga de mis amigas, que son muy copadas. Toda esa mezcla es parte de lo que soy yo. </p><p><b>LN: ¿Cómo una chica de Floresta pasa a Nueva York siendo mega demandada? Contame un poco ese recorrido.</b></p><p><b>PC:</b> Cerré los ojos a los 12 años y dije: “Chau, me voy a pensar”. Y me acostaba en un sillón, en la sobremesa, mientras todos terminaban de comer y me imaginaba literal cómo quería mi vida. Decía: “Bueno, yo quiero entrar a un lugar y que todos me miren, y quiero que se pregunten dónde está Paula. Paula está en tal lado, Paula está en tal otro. Esa es la vida que yo quiero”... nunca me había subido a un avión. Y así empecé a construir con laburo. </p><p><b>LN: Pero ¿inspirada en algo o pura...?</b></p><p><b>PC:</b> En nada.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T7LJCB6SJZGQPJ2P4XFDQXJNKQ.jpg?auth=4cc40fc4542aebc1c32fd74bd74d3f9a309f49f920a572cf2b8fd566e5646ea5&smart=true&width=2048&height=2048" alt="No me veo nada elegante. Soy un despelote, soy súper desordenada", afirma Paula durante la entrevista con Novaresio" height="2048" width="2048"/><p><b>LN: Pura imaginación.</b></p><p><b>PC:</b> En mi casa no se veían revistas de moda, nada que ver. Yo soy de una generación donde recuerdo, a los ocho años, que lo que se hablaba en casa no se hablaba en el colegio: política y ese tipo de cosas. Pero nunca moda. Y así empecé a trabajar, y mi profesión en la moda me dio esto que yo había imaginado, a diferencia de mi profesión actual, que primero la ejerzo y después pienso cómo logro vivir de esto que me gusta. Fue a revés. Pero bueno, también me fui a pensar a los treinta y pico.</p><p><b>LN: Y el deseo en tu adolescencia era esto: viajes, ser mirada…</b></p><p><b>PC:</b> Y ser famosa. Ese deseo me lo cumplió la moda, pero si seguía Antropología y hacía videos en la selva amazónica, también servía. O sea, yo lo que quería era viajar, ser reconocida y que la gente gire a mirarme. Quería eso.</p><p><b>LN: “Querías ser famosa”. ¿Qué es ser famoso?</b></p><p><b>PC:</b> En ese momento, lo que yo me imaginaba era que la gente te reconozca, que la gente te valore. Finalmente fue sucediendo y no puedo juzgarlo, porque era esa persona, que no es la que soy hoy. Tengo partes de esa persona que fui, claramente, pero hoy te puedo decir que a mí lo que me gusta es el reconocimiento en lo que hago. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/74W5N2FRCZAPFLQMKTKIQQFR6A.png?auth=3de5af84da6eca2e85a7e4b28f29f19ae65e1f1bc940abadc6a4bcf243bb2309&smart=true&width=1023&height=1279" alt=""Era latina, pero no tan “latina”. Eso es lo que veían las marcas", cuenta Paula sobre sus inicios como modelo" height="1279" width="1023"/><p><b>LN: ¿Cómo llegás entonces a la moda? Porque en casa, nada.</b></p><p><b>PC:</b> En casa nada de moda… Salí elegida “reina” en Bariloche, ¿viste cuando te ibas de viaje de egresados? En un lugar que ya no existe más, que se llamaba Cerebro... bueno, era la “Reina del Mariposón”. Después me habían elegido “Miss Elegancia”, nada que ver. A fin de año se hizo una fiesta en Bariloche con todas las que habían salido reinas, y me incluyeron a mí, que no había salido reina. Fuimos todas; yo fui con mi mamá y mi abuela, y ahí salí reina de todas. Me acuerdo que fue una experiencia alucinante. Fue una situación competitiva, entre comillas, pero de mucha camaradería. Uno de los premios era irme a Miami. Pensaba: “Me van a hablar en inglés, me van a hablar en otro idioma”. No lo podía creer. Volví y con otra amiga del colegio dijimos: “¿Y si estudiamos para modelo?”. Fui a la escuela de Tini de Bucourt y ahí ya me vio Ana Torrejón, y una editora de la revista <i>Para Ti</i>. Después me vio la agencia Ford y empecé, sin escalas, a hacer el recorrido que me había imaginado.</p><p><b>LN: Te voy a decir un prejuicio personal que ahora corroboro que era un buen análisis. Yo tengo el recuerdo tuyo de la elegancia llevada a la máxima expresión, y ahora te veo mover las manos y mirar, y digo: hay algo de elegancia innata. ¿Cuándo te enteraste de que podías mirar de esa manera elegante?</b></p><p><b>PC:</b> Nunca. Tampoco tengo esa percepción sobre mí, para nada. De hecho, a veces me hacen comentarios y digo: “Pero esta no soy yo”. Me resulta sorprendente.</p><p><b>LN: Tengo una mala noticia para darte: sos elegante.</b></p><p><b>PC:</b> No me veo… De hecho, no me veo nada elegante. Soy un despelote, soy súper desordenada. Me encantaría ser como la gente que tiene una cartera con un cuadernito, los anteojos, una lapicera y la compu. Yo voy con tres cuadernos, catorce mochilas, saco cosas, “¿qué escribí acá?”, la perra que va conmigo para todos lados... O sea, soy un despelote y no me siento nada elegante.</p><p><b>LN: Sos elegante igual, lo siento. Bueno, entonces me decías que empezaste a laburar, laburar, laburar y un día es Nueva York, sin una palabra en inglés. ¿Y qué pasó?</b></p><p><b>PC:</b> Eso fue... ¡guau! Esto de la inconsciencia de la edad, de decir: “Yo me mando”. Tampoco con mucha plata, porque mis papás me pudieron dar solo un poco de guita y con eso me fui. Llegué a Nueva York, bajo y digo: “¿Qué significa <i>exit</i>?”. O sea, no sabía hablar inglés. Y aprendés. La necesidad, las ganas, el laburo... hacen que te vayas desarrollando. Y bueno, yo me moví.</p><p><b>LN: Y te fuiste a Nueva York para seguir laburando, para que te sigan reconociendo a escala.</b></p><p><b>PC:</b> Para seguir creciendo en mi profesión. Y además entrás en esa: ¿dónde están los centros de la moda? “Bueno, Nueva York, por tu estilo te va a ir muy bien; Milán, París, no tanto, Japón…”. Vos te movés porque querés jugar en Primera o por lo menos querés intentarlo: hacer grandes marcas como CoverGirl, Gap, Armani. Me acuerdo la primera foto que vi mía publicada en la revista <i>Para Ti</i>: eran esos puestos de diarios en Floresta, sobre Rivadavia, en la esquina, donde ponían las revistas sobre unos banquitos, unas mesitas, porque ni puesto de diario formal era. Voy, veo que había salido y dije: “Bueno, yo de esto puedo hacer una profesión, puedo hacer una carrera”. Esa sensación me gustó, porque ahí ya era casi el moño completo: iba a poder viajar, tener reconocimiento y, eventualmente, mi economía.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/32MR3HSGQBD3XOTB5TBBNBFYN4.jpg?auth=83c079b82b13318721265d1fde267d408f484a40031efc382982cf54ed0b975c&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Paula Colombini fue entrevistada por Luis Novaresio para La vida después (Jaime Olivos)" height="1280" width="1920"/><p><b>LN: “Por tu estilo te puede ir bien”, dijiste. ¿Cuál era tu estilo?</b></p><p><b>PC:</b> Era latina, pero no tan “latina”. Eso es lo que veían las marcas: podía representar al mercado latinoamericano, pero tenía una mezcla un poco europea. No era rubia, pero tampoco tan morocha. Tenía una mezcla que resultaba interesante. Todas son eventualidades a las que empezás a prestar atención por el trabajo, por la carrera en sí.</p><p><b>LN: ¿Pero vos te veías guapa?</b></p><p><b>PC:</b> ¿Sabés qué? Hay algo muy raro, y es que yo sentía que servía para eso, que estaba bien, que evidentemente me ayudaba el físico. Pero después perdés la dimensión, porque es difícil: uno se siente inseguro igual. Es muy loco cómo funciona la mente y la imagen. Entrás en ese mundo donde no hay parámetros. ¿Por qué te eligen a vos y no a otra? Hay diez mil variables. Y yo me fui construyendo con esas variables que me llenaron de inseguridades y a la vez me hicieron muy fuerte. Porque pisás el fondo, pero tenés que salir siempre: yo en el fondo de la pileta no me quedo nunca. Hoy, con los 53 años que tengo, miro y digo: “¿Me estás jodiendo? ¿Yo no me sentía bien? ¿Estamos todos locos?”. </p><p><b>LN: ¿Y cuándo volviste a imaginar, como a tus 12 años, lo que querías?</b></p><p><b>PC:</b> Yo volví a tener este pensamiento interno a los 38 años, cuando mi vida hizo un quiebre. Creo que ese fue el momento, aunque uno lo viene masticando, que fue cuando me separé. No puedo disociar mi vida privada, ¿viste? No es que soy una cuando trabajo y otra en casa; soy siempre la misma.</p><p><b>LN: Al que separa, no le creo nada.</b></p><p><b>PC:</b> Yo no puedo, no me da; para mí es todo lo mismo. Y en un momento dije: “No me reconozco”. El tono de voz, las cosas que comentaba en las entrevistas... Dije: “Esta no soy yo”. Y bueno, tampoco en la relación. Me acuerdo de haber dicho: “Bueno, me separo ahora que tengo mucho tiempo por delante”. Yo dejé de laburar fuerte como modelo a los 29 años, hace mucho tiempo, y empecé a navegar por otras cosas: tuve un local de ropa, trabajé como actriz, conduje... Empecé una búsqueda y volví de nuevo a mí. Y estaba Matilde, mi hija. Mis padres ya vivían afuera, por eso mis amigas son mi familia. Tomé decisiones. </p><p><b>LN: Dijiste algo muy interesante: te cansaste de escuchar un relato que no era el tuyo, tu voz te era ajena. Y ahí te separaste, colgaste los botines de modelo, te volviste...</b></p><p><b>PC:</b> ¿Y qué hacía, Luis? ¿De qué iba a trabajar? Si de lo que se suponía que tenía que seguir laburando, no me interesaba.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CQ72BVTTGNFWZO452ZZIKPIUMM.jpg?auth=024d0fa92d72b9a8fd7f486438cfe29947ef0eedfeee3d2ed0c164e79340cf29&smart=true&width=1080&height=1351" alt=""Yo en el fondo de la pileta no me quedo nunca", afirma Paula" height="1351" width="1080"/><p><b>LN: ¿Renegás de tu carrera como modelo?</b></p><p><b>PC:</b> No, para nada. Viste que es como los chicos: primero puteás a tu mamá para alejarte de ella, pero después la abrazás de nuevo. Pienso que con mi trabajo pasó lo mismo: tomo lo que me sirve de ese momento, que es haberme hecho un nombre, la posibilidad de hoy estar hablando con vos, de exponerme... Porque a mí me encanta exponerme. Soy muy extrovertida. El tema era: ¿hablar de qué? De lo que a mí me resulta interesante.</p><p><b>LN: Moria Casán tiene una frase que me parece muy impactante: “Yo no compro lo que vendo. Este es mi laburo, vengo, muestro mi producto, pero yo no soy mi producto; soy mucho más que eso”.</b></p><p><b>PC:</b> Entiendo perfecto lo que dice y lo relaciono con lo que le podría decir a una chica que quiere ser modelo. Pero yo elijo ser mi producto: yo soy Betarraga, soy el suelo, soy la tierra. Quiero estar enredada y metida en todo eso; elijo ser lo que vendo, ser de lo que quiero hablar y de lo que quiero escuchar.</p><p><b>LN: Te leí una vez decir: “Soy huertera”.</b></p><p><b>PC:</b> Re huertera. Y soy una huertera que te propone huertas diferentes a las que por ahí plantea el mercado: propongo huertas integradas con plantas nativas. Te propongo que tengas un jardín que sea un banquete que te alimente a vos, a tu marido, a tu hijastra y a los polinizadores que lo visitan. Que tengas un jardín que sea una película y no una foto. Que veas belleza, porque me encanta hablar de la belleza: encontrar belleza en el ritmo de lo que pasa dentro de un ecosistema. De eso puedo hablar y quiero hablar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QO5OWKVNTRAEBGS4KK2K6FLIDA.jpg?auth=dcc98fa16d5d06b6f22a42006ac45003fff547451f7e62972ec0d3f0dfaefe31&smart=true&width=1440&height=960" alt=""Soy una huertera que te propone huertas diferentes a las que por ahí plantea el mercado: propongo huertas integradas con plantas nativas", cuenta sobre su trabajo actual Colombini" height="960" width="1440"/><p><b>LN: ¿Cómo pasás del ritmo de 200 kilómetros por hora de modelar en Nueva York para marcas alucinantes al ritmo de estar atenta a los polinizadores y a la huerta? ¿Cómo se cambia ese ritmo?</b></p><p><b>PC:</b> Ni te imaginás… encima al ritmo de lo que no se ve, que es el suelo. Estamos parados arriba de una cantidad de vida infinita. Un amigo me enseñó que en una cucharada de café de tierra hay más seres vivos que personas en todo el planeta Tierra, y vivimos gracias a ellos. Paso de lo que se ve a lo que no se ve. ¿Y cómo paso? No lo sé. Tal vez siempre estuvo ahí: esto de acostarme a pensar e imaginarme lo que quiero para mí, cómo quiero vivir, con quién me quiero vincular, de qué quiero hablar, qué cosas me sorprenden... Quiero una adultez y una vejez que no pare de sorprenderme y donde no tenga que hablar de mi estética. No me interesa. No quiere decir que no me cuide o no vaya a la dermatóloga, pero no quiero pasarme la vida pendiente de la proteína, del colágeno o de no sé qué. Elijo que no, porque además no tengo tiempo: divido el día entre estudiar, trabajar en la huerta, caminar o simplemente no hacer nada, que también me gusta.</p><p><b>LN: Ya escucho la voz del que dice: “Claro, ella no se quiere ocupar de la estética porque es bella”.</b></p><p><b>PC:</b> Luis, te voy a decir algo: cuando tuviste una estética tan hegemónica como la que yo tenía de chica y laburabas de eso, con los años no hay manera de que mejore; siempre va cambiando para peor. Yo lo veo así, pero lo aprendí y me amigué. En un momento fui mi peor <i>hater</i>, la persona que más se criticaba era yo. Entonces, cuando alguien me hace un comentario poco amigable, me da igual: yo ya me lo dije antes, ya me respondí y me volví fuerte en eso. Sé que estoy más grande, sé que puedo estar más gorda, sé que tengo canas. A las personas con las que comparto no les importa nada de eso; les interesa la propuesta. </p><p>En la huerta encontré un montón de respuestas. ¿Cómo pasás de un mundo al otro? Yendo hacia adentro. En plena pandemia me puse a pensar: ¿Qué sé hacer? Y sabía sembrar, cosechar, producir algo tan elemental como el alimento. Me pregunté cómo me había separado de eso y quise volver. Y acá estamos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Z4YYD3HNZBC7PMMWLU4G7QTRPU.jpg?auth=14e0bd71f158039b9d2369721495cd8474fe9877731d87d229a0a949cbfdc561&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Paula Colombini y Luis Novaresio mano a mano en La vida después (Jaime Olivos)" height="1280" width="1920"/><p><b>LN: Hay algo súper interesante en el mensaje que diste, creo que lo resumiría en: “Me pasé 30 años mirándome al espejo y casi no veía a quién estaba mirando; veía el producto que mostraba. Me cansé de escuchar la voz que tenía porque no era la mía”. Capaz que dejando un rato de lado el espejo y la voz impostada, apareció lo que tenías ganas de escuchar.</b></p><p><b>PC:</b> Y apareció lo que entiendo que siempre tenemos dentro. Lo vinculo de nuevo a la huerta: es esa semilla que tiene todo el potencial para nacer; espera las condiciones propicias —la humedad, la luz, la temperatura— y germina. Quiero mucho a la persona que fui; estoy hecha de todo eso. Estoy hecha de Kiruna, de Paula de Floresta, de Paula de Nueva York, de mis padres viviendo afuera, de haberme separado y de haber criado con mucho esfuerzo y en soledad a mi hija. Estoy hecha de todo eso y lo abrazo, pero también estoy hecha solo de lo que hay hoy: de este presente.</p><p><b>LN: ¿Qué le dice esta Paula del presente a la Paula de las tapas de revista?</b></p><p><b>PC:</b> “Disfrutá, disfrutá, disfrutá. Viví más allá de tu trabajo; tu vida no es solo trabajar”. Hice lo mejor que pude y lo hice bastante bien. Habrá mil cosas para mejorar, pero hoy tengo una mirada piadosa, amorosa y comprensiva hacia mí. Si todos pudiésemos llenarnos de eso y derramarlo hacia la sociedad —sobre todo quienes tienen la posibilidad y el poder—, seríamos una comunidad con más compasión. No hablo de lástima ni de valores en un sentido religioso, sino de una sociedad donde se priorice cuidar la salud del otro, darle educación, bienestar y posibilidades reales de desarrollo. En definitiva, sentirnos más humanos.</p><p><b>LN: Me encantó conocerte.</b></p><p><b>PC:</b> A mí también me gustó mucho la charla. Gracias, Luis.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/E7NDFIU7HRDNXMLLPODPMSHEIA.jpg?auth=2b0c5f5b3522552b25f07b3233a1af82e38e0bae9f58df9343b28436737e89ed&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Bárbara Lombardo: el día que vio ovnis en México, la señal de su tía abuela cuando no tenía trabajo y cómo nació su historia de amor en pleno rodaje]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/29/barbara-lombardo-el-dia-que-vio-ovnis-en-mexico-la-senal-de-su-tia-abuela-cuando-no-tenia-trabajo-y-como-nacio-su-historia-de-amor-en-pleno-rodaje/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/29/barbara-lombardo-el-dia-que-vio-ovnis-en-mexico-la-senal-de-su-tia-abuela-cuando-no-tenia-trabajo-y-como-nacio-su-historia-de-amor-en-pleno-rodaje/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la actriz explicó por qué, pese a llevar casi cinco años en pareja con Nicolás García Hume, eligen no convivir. Además, habló sobre los límites en los vínculos y recordó una experiencia paranormal que la dejó en shock]]></description><pubDate>Thu, 29 Oct 2026 05:50:20 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Me di cuenta de que con él me sentía muy cómoda y me terminé enamorando”</b>, contó <b>Bárbara Lombardo</b> en diálogo con <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel=""><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al recordar el comienzo de su relación con <b>Nicolás García Hume</b>. La actriz habló sobre el amor, la honestidad y la decisión de construir una pareja sin convivir, en la que ambos tengan espacios propios y elijan con naturalidad cuándo compartir el tiempo juntos.</p><p>También recordó dos experiencias paranormales que vivió en México, una de ellas vinculada con el avistamiento de <b>ovnis</b>, y relató una insólita coincidencia que interpretó como una señal de su tía abuela en un momento de dificultades económicas. A su vez, reveló que sueña con producir una película independiente para chicos y explicó por qué hoy prioriza estar cerca de su familia en la Argentina, después de haber vivido durante años en otros países.</p><p>Bárbara es actriz de cine, teatro y televisión. Se formó en la escuela de teatro de <b>Julio Chávez</b> y comenzó a ganar popularidad con su participación en ficciones como <i>Resistiré</i> y <i>Los Roldán</i>. A lo largo de su carrera se destacó en producciones como <i>Mujeres asesinas</i>, <i>El puntero</i>, <i>Historia de un clan</i> y <i>Los ricos no piden permiso</i>. También protagonizó la película <i>Cautiva</i>, por la que recibió una nominación al premio Cóndor de Plata como actriz revelación.</p><p>En los últimos años participó en la serie <i>Envidiosa</i>, donde interpretó a Melina, y amplió su actividad profesional hacia la producción teatral y el podcast de entrevistas <i>The Bardo</i>. En octubre de 2026 protagoniza <i>La gurú del amor</i>, una ficción vertical que aborda, desde la comedia, el fenómeno de los influencers que ofrecen consejos sentimentales en <a href="https://www.instagram.com/barbara_lombardo/?hl=es-la" target="_blank" rel=""><b>redes sociales</b></a>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F75N4RRXSNDOBO5S5YFFYFLDWA.JPG?auth=f988d07e67cb9ede51a5766b9d489d6ac8d5bd11b40eeebfdd89d1df8a7f4368&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Bárbara Lombardo mantiene una relación de casi cinco años con Nicolás García Hume bajo el acuerdo mutuo de no convivir" height="1080" width="1920"/><h2>El millón de dólares: una película para chicos, viajes y una casa con árboles</h2><p><b>—¿Para qué quiere Barbi Lombardo un millón de dólares?</b></p><p>—Usaría USD 400.000 para hacer una peli muy independiente. Me gustaría hacer una peli para niñas y niños, que la tengo muy pensada, así que me encantaría desarrollarla con eso.</p><p><b>—¿Cuál sería el tema?</b></p><p>—Sobre una nena de 10 años que va atravesando ciertos obstáculos y logra cumplir un sueño. Y me parece muy linda esa historia y siento que a veces cuando sos chiquitito, que empezás a entender que hay cosas que pasan en el mundo que son difíciles. De repente tenés pruebas que si las vas superando, siento que podés ganar ciertos “premios”, por decirlo de alguna manera. Una película esperanzadora. Yo no soy mamá, pero me encantan los niños, me parecen hermosos. Y tengo ahí algo pensado para ellos y que ojalá les guste.</p><p><b>—¿Con qué seguirías?</b></p><p>—Después, con estos USD 100.000, me iría de vacaciones con mi familia. Somos muchas, así que no sé, tendría que ver si alquilo un par de meses una casa en la playa, que me encantaría que vengan todos a compartir, a estar ahí en la playa mateando y jugando a juegos de playa. Y después me encantaría ir a Nueva York con mi mamá o a Miami.</p><p><b>—¿Qué harías con los otros USD 500.000?</b></p><p>— Me compraría una casa con muchos árboles y tierra, con un buen terreno. Eso me encantaría tener.</p><p><b>—¿En dónde? ¿En qué parte del mundo?</b></p><p>— Por acá, cerca de Buenos Aires. Yo ya viajé un montón y ahora estoy muy feliz acá. Me gusta Buenos Aires, Argentina, el interior de nuestro país. Quiero conocer mucho nuestro país cada vez más. Sacié un poco esa necesidad de conocer el mundo. Estoy más tranquila. Igual me encanta viajar, pero me gustaría acá. Yo viví afuera en diferentes países y me encantó la experiencia, me hizo muy bien. Pero valoro mucho la red afectiva que tenemos acá. Hay algo en lo que los argentinos y las argentinas somos únicos, que es contenernos, acompañarnos. Me encanta estar muy cerca de mi familia, de mis sobrinos, de mi mamá, así que ahora no me iría a vivir a otro país.</p><p><b>—¿Y por dónde anduviste por el mundo?</b></p><p>—Y estuve bastante en California y en México, que es mi casa y voy y vengo. Igual California, Los Ángeles, siento que es mi casa también, pero hace ya un tiempo que no voy, como dos años. Pero siempre estuve muy presente acá, nunca dejé Argentina, era más una experiencia. Siempre cuidé mi trabajo, me pareció siempre fundamental y nuestro trabajo tiene esos momentos donde hay mucho trabajo y otros donde no hay tanto. Y aproveché mucho esos tiempos. Casi que los fui organizando para poder ir y venir. Obviamente que perdí oportunidades por viajar y también gané otras.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FHA6CXYPNZGIXISDLB6MOAJUHU.JPG?auth=f16c7798a1c3fb62698d9da4400f9c9072a2f4990efede265e48df17fc4a483a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La actriz integró el elenco de Envidiosa y protagoniza la ficción en formato vertical La gurú del amor." height="1080" width="1920"/><h2>Amistades tóxicas y el oráculo de la astrología</h2><p><b>—¿Tuviste alguna amiga que sea tóxica? ¿Aceptarías un vínculo así?</b></p><p>—Tuve, pero me di cuenta y corté la amistad.</p><p><b>—¿Toxicidad en qué sentido?</b></p><p>—Tuve dos casos. Creo que es difícil y tenemos que estar muy atentos a no generar vínculos tóxicos. Ahora estoy más grande y ya uno sabe o detecta mejor esas situaciones. Pero de chicas no lo teníamos tan en claro. Primero porque no se hablaba de ser tóxico o tóxica. Estas definiciones fueron apareciendo ahora y la verdad que son muy claras y útiles. Me acuerdo una vez una sitacuión con una amiga que fue media raro. Yo estaba trabajando en un programa muy exitoso. Me da vergüenza contarlo, pero se empezó como a aparecer. Un día me dijo: “¿Puedo ir al set?” “Sí, obvio, vení”, le dije.</p><p><b>—¿Empezó a </b><i><b>stalkear</b></i><b>?</b></p><p>—Un poco sí. Yo la invito al set uno o dos días para que venga y de repente un día me doy vuelta y la veo que estaba hablando con un actor de forma muy avasallante.</p><p><b>—¿Iba sin avisarte?</b></p><p>—No, eso no llegó a hacer. Pero se hizo muy amiga de dos personas de ahí sin contarme. Yo me enteré después y fue medio raro todo.</p><p><b>—¿Sentiste que se estaba aprovechando? ¿Se estaba colgando de tus t*tas como dice Moría?</b></p><p>—Puede ser (risas).</p><p><b>—Capaz quería ser vos.</b></p><p>—No lo sé. Pero me pareció muy raro que teniendo el nivel de amistad, no me hubiese dicho: “Che, pegué onda con este pibe”.</p><p><b>—¿No te compartió esa información?</b></p><p>—No. Yo me enteré tres semanas después por uno de los actores que se había hecho amigo y dije: “¿Cómo mi amiga no me contó?”. Ahí me empezó a llamar un poco la atención y me di cuenta de que ella estaba como aprovechando algo. Si sos tan amiga mía y venís a un trabajo en donde yo te estoy invitando para ver cómo es un set, contámelo. No tenés nada que esconderme. Después también me ha pasado que, sabiendo bastante astrología, me han preguntado de todo en cualquier momento.</p><p><b>—De repente te convertís en un oráculo de todos , ¿viste?</b></p><p>—Sí, es medio delicado. Eso también empecé a manejarlo de mejor manera. Prefiero no hablar de astrología con amigos y amigas, excepto que me digan: “Amiga, porfa, ¿me contás qué está pasando en mi carta?”. Porque yo lo digo todo. Soy muy honesta con lo que veo. Pero me parece que a veces hay que callarse un poco y en todo caso con mis amigas y amigos de confianza, muy cercanos, cuando me preguntan sí lo hago. Pero de una forma un poco más cuidada.</p><p><b>—¿Tuviste una experiencia en la que le dijiste algo a alguien que no le gustó?</b></p><p>—Sí, la verdad que sí. No sé si no le gustó o no se lo tomó bien, pero se generó todo un tema.</p><p><b>—¿Pero dejaron de ser amigas, por ejemplo? </b></p><p>—Sí, me alejé. Era una persona que todo el día me llamaba para pedirme consejos sobre temas y un día se rayó. Hay que tener cuidado con esos espacios que se abren.</p><p><b>—Igual, más allá de la astrología, hay amigos que te llaman y te dicen: “¿Me podés guiar con esto?”. Te buscan como consejera y es como si te pidieran que les digas qué hacer en cada momento de su vida.</b></p><p>—Sí, bueno. Además soy un ser humano y tengo mis temas y podes estar angustiada y demás. Mil veces me voy a equivocar. No es que estoy en una sesión. Hago lo que puedo.</p><p><b>—Aparte la astrología, la percepción o el consejo de una amiga es su propia visión.</b></p><p>—La astrología no es para cualquiera. Así que de todas estas cuestiones tóxicas, en ese sentido, siento que hay que tener cuidado. Yo empecé a tener mucho cuidado de no generar vínculos tóxicos con amigos o amigas que dependan de eso, que es tan interesante y tan valioso. Pero también hay gente que detesta la astrología y lo respeto. No es para cualquiera. Así que con mis vínculos personales aprendí.</p><h2>La sombra en México y el avistamiento en Tulum</h2><p><b>—¿Tuviste alguna experiencia paranormal?</b></p><p>—En México, estaba con un amigo en una casa, charlando y yo vi que pasó algo rápido y mi amigo dijo: “¿Qué fue eso?”. Lo vimos los dos y automáticamente dijimos: “¡Qué miedo!”. Por suerte no soy la única que lo vio, hay un testigo.</p><p><b>—¿Y qué fue?</b></p><p>—Una sombra negra, como algo que pasaba.</p><p><b>—¿Adentro de la casa?</b></p><p>—Sí. Fue raro. Yo vi algo que pasaba como si fuese una sombra. Como cuando alguien corre muy rápido. Y él vio lo mismo.</p><p><b>—¿Y pasó algo más después o quedaron con esa energía?</b></p><p>—Nada. El susto que me pegué fue terrible. Cualquier cosa que hubiese pasado creo que quedé como afectada. Estuve media hora en shock.</p><p><b>—¿Era la casa de él?</b></p><p>—Sí. Después volvió a la casa en otro momento. Pero ese día me asusté mucho.</p><p><b>—¿Y estás abierta a ese tipo de experiencias?</b></p><p>—Ahora soy medio fan de un médium que se llama Medium Thomas —o Carpool Medium—, que es un señor que está en Estados Unidos. La gente sube a su <i>Uber</i> y él les dice: “Soy <i>psychic</i>. Te puedo leer”. Hay cosas en TikTok espectaculares. Eso me gustaría quizás, ir a alguien que me lea, pero algo planeado, decir: “Voy a esta sesión con esta persona”.</p><p><b>—No que te pase algo raro y espontáneamente.</b></p><p>—Prefiero que no. Eso en México fue lo más paranormal que me pudo haber pasado.</p><p><b>—¿Nunca tuviste una experiencia con onis?</b></p><p>—¡Ay! Sí. También en México. Estaba en Tulum con un amigo y una amiga. Mi amigo estaba en la orilla del mar y nos dice: “Miren esas luces ahí arriba lo raras que son”.</p><p><b>—¿Era de noche o de tarde?</b></p><p>—De noche. Y veíamos unas luces que giraban bastante rápido. Y él nos dice: “Ahora en unos instantes van a desaparecer”. Dicho y hecho, desaparecieron. Y por cómo giraban y por el círculo que hacían, no eran luces comunes. No eran un avión, un helicóptero, nada. Y de repente desaparecieron. Después yo estuve investigando un poco y parece que es una zona en donde hay bastantes avistamientos. Mi mamá y mi papá vieron en Pinamar, en los años 80, un ovni que se vio por toda la costa atlántica y que hay muhcos artículos sobre eso. Y lo vieron en Pinamar, en Mar del Plata. Siempre cuentan que estaban con alguna de mis hermanas, yo creo que no había nacido. Yo la verdad que le tengo un poco de miedo a los ovnis. De hecho, ahora estoy ignorando a los extraterrestres. Todo lo que se está armando ahora digo: “Por Dios, no quiero leer”. Hay tantas cosas pasando...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UCVA4VOOOBCSDPFP2S2XMFOY3M.JPG?auth=07df3c4c6c95d8a558401b464b5942b8d5380bf3e821907b167d1c58f04c437c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La actriz presenció junto a dos acompañantes el desplazamiento y la desaparición de luces anómalas en el cielo de Tulum." height="1080" width="1920"/><h2>Yo nunca, nunca</h2><p><b>—Vamos con la primera frase: Yo nunca, nunca recibí una señal de mi papá.</b></p><p>—De mi papá, no. Pero de mi tía abuela sí me ha pasado cosas medio locas. Me acuerdo una vez que yo estaba sin trabajo, tenía 24 años, me había ido a Europa a presentar una peli y me había gastado todo lo que tenía. Vivía sola, me pagaba todos mis gastos y no tenía un mango. Y ya era 25 de tal mes y tenía que pagar todo la semana siguiente y no tenía nada. Para mí en ese momento era un drama, hoy en día digo: “Podría haber pedido plata, no pasa nada”. Pero fue todo un estrés. </p><p><b>—¿Y se manifestó?</b></p><p>—Me puse a rezar y les dije a mi papá y a mi tía: “Ayúdenme donde sea que estén. Denme una mano”. Y me fui a Mar del Plata, al festival de cine que me habían invitaron, me trasladaron, etc. Y fue muy curioso porque me senté en una mesa en donde estaba charlando con alguien, contando una historia y alguien al lado estaba escuchando muy silenciosamente. Cuando terminó el festival, me escribe esta persona y me dice: “Hola Bárbara, soy fulano de tal, nos conocimos tal noche. Te quiero ofrecer un personaje en una película que se filma en quince días en el sur”. Y le dije: “Sí, por supuesto, mandame el guion”. Cuando abro el guion, el personaje se llamaba Alicia, como mi tía abuela, y era un fantasma que aparecía en la ruta y que ayudaba al protagonista a superar una prueba. De todos los nombres habidos y por haber que me manden justo un personaje con el nombre de ella, donde yo resolvía todos mis problemas del momento, me pareció una ayudita impresionante.</p><h2>Cinco años con su compañero de elenco</h2><p><b>—Yo nunca, nunca me enamoré de mi compañero de elenco.</b></p><p>—Es mi actual pareja.</p><p><b>—¿Es la primera vez que te pasó que te enamoraste de alguien con quien trabajaste?</b></p><p>—Es la primera vez que me pasó.</p><p><b>—¿Te diste cuenta en el contexto que estaban trabajando?</b></p><p>—Me di cuenta que con él me sentía muy cómoda. Lo comenté en un par de entrevistas, como que yo era feliz si él estaba, me divertía. Con Nicolás me pasó que fue muy de a poco. Yo no sé si tenía muchas ganas de enamorarme, la verdad. Y al final me terminé enamorando.</p><p><b>—Para vos era como vivir una experiencia que te estaba haciendo muy bien y terminó en un vínculo más profundo.</b></p><p>—Me llamaba la atención que estuviese tan contenta cuando él estaba. Pero lo estaba negando un poco. Yo me había separado hace poco de una persona con la que había estado mucho tiempo y no tenía tantas ganas de enamorarme. Estuve como un poco reticente. Viste que cuando recién te separás que es un momento medio raro. Pero me terminé enamorando.</p><p><b>—¿Y cómo están hoy?</b></p><p>—Muy bien. Es mi día a día, mi compañero, nos bancamos en todo, nos acompañamos, nos criticamos y nos ayudamos a pensar.</p><p><b>—¿Cuáles son los pilares que sentís que tiene la relación de ustedes?</b></p><p>—Honestidad y después, en este momento de nuestras vidas, apoyarnos en nuestro trabajo. Y si eso requiere que él viaje a Paraguay, porque él es paraguayo y viaja un montón, yo lo rebanco en esa. Y yo también, si tengo que viajar a México por trabajo o a lo que tenga que hacer, no tengo ningún tipo de planteo del otro lado, que a veces es feo. Tengo amigas que quizás no se la hacen tan fácil. Yo le digo: “Me voy mañana”. “Perfecto, tranqui”, me dice. En ese sentido nos acompañamos mucho en nuestros proyectos.</p><p><b>—¿Conviven?</b></p><p>—No.</p><p><b>—¿Qué pensás de la convivencia en general?</b></p><p>—Nosotros no queremos convivir por ahora, la verdad.</p><p><b>—¿Has convivido antes con otras parejas?</b></p><p>—Sí, con dos parejas anteriores.</p><p><b>—Y eligen no estar conviviendo.</b></p><p>—No queremos. Es la vida igual, solo que no convivís. Somos muy relajados, vivimos cerca y no hay ningún tipo de problema ni nada raro. De hecho, hace poco estuve charlando con dos amigos míos de mi misma edad y los dos decían: “No quiero convivir”. Conviven hace 12 años y me dicen abiertamente que si hoy pudieran elegir, no convivirían.</p><p><b>—Igual para mí no está mal tampoco ir para atrás con la convivencia.</b></p><p>—Yo creo que es más difícil deshacerlo cuando ya convivís.</p><p><b>—Pero en una pareja honesta, deberías poder.</b></p><p>—Creo que igual es lindo también dormir en cuartos separados. Tengo amigas más grandes que ya duermen en cuartos separados de forma re natural porque uno ronca o porque no pueden dormir bien. Porque uno quiere ver acción o terror y el otro quiere ver películas románticas.</p><p><b>—Comparten la vida, la casa, pero no la cama.</b></p><p>—Hay de todo. Lo que siento es que hay algo que está transformándose en relación al convivir. Quizás hoy en día, por lo menos con las personas que voy hablando, está un poco más cuestionado.</p><p><b>—Está bien que haya más posibilidades, que tampoco sea tan raro hacer algo un poco más a medida de la pareja o de cada uno. Es una fortuna que encontraste a alguien que también piensa un poco por el mismo camino al tuyo y tiene una relación desde ese punto de vista armonioso, ¿no?</b></p><p>—Obvio. Y que lo podemos sostener. No es tan fácil vivir separados, pero estamos muy bien.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/WE36TAX6F5GOPMAW5KCEVVGXVM.png?auth=b57ba5379c284f12727a10a5abdec186998739908bce7abeeb08bff8483f0693&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Bárbara Lombardo con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Jimena Cyrulnik reveló por qué se casó en secreto, los tres años que le llevó comprender a su marido y qué aprendió al volver a enamorarse]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/27/jimena-cyrulnik-revelo-por-que-se-caso-en-secreto-los-tres-anos-que-le-llevo-comprender-a-su-marido-y-que-aprendio-al-volver-a-enamorarse/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/27/jimena-cyrulnik-revelo-por-que-se-caso-en-secreto-los-tres-anos-que-le-llevo-comprender-a-su-marido-y-que-aprendio-al-volver-a-enamorarse/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la conductora contó cómo se adaptó al bajo perfil de su pareja, recordó su transformación espiritual y habló de su presente entre la televisión y su emprendimiento]]></description><pubDate>Tue, 27 Oct 2026 06:01:41 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Si me pagan una fortuna, voy a hacer una foto”</b>, expresó <b>Jimena Cyrulnik</b> en <b>Desencriptados</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al referirse a su marido, quien prefiere mantenerse alejado de la exposición pública. La conductora explicó cómo comenzó una relación que mantuvo casi en secreto y por qué tardó tres años en comprender y respetar la necesidad de privacidad de su pareja.</p><p>Cyrulnik inició su carrera como modelo publicitaria a los 12 años y llegó a la televisión a los 19. En sus primeros años en la pantalla participó en ciclos como <i>MatchMusic</i> y <i>Versus</i>, experiencias que le permitieron entrevistar a figuras internacionales como <b>Bon Jovi</b> y <b>Mick Jagger</b>. Repasó algunas de las anécdotas más insólitas de esa etapa, como un encuentro con <b>Diego Maradona</b> en Cuba y la semana que quedó varada en Hawái junto a otros integrantes del equipo de producción.</p><p>La charla también abordó su búsqueda espiritual, una etapa en la que se bautizó como cristiana pese a haber nacido en una familia judía, se rapó la cabeza y pasó dos semanas con monjas de clausura en Mendoza. Además, se refirió a los excesos que experimentó tras una separación y al proceso personal que la llevó a encontrar un nuevo equilibrio.</p><p>En el plano profesional, en 2017 creó <b>Xyrus</b>, su marca de trajes de baño, con una propuesta orientada a mujeres de distintos cuerpos y talles. Después de un período alejada de los medios, regresó a la televisión y, en 2025, condujo <i>Creadores de Estilo</i>, un ciclo de la TV Pública dedicado a la moda, el diseño y las tendencias. En noviembre, se pondrá al frente de <i>Mañaneros</i>, un nuevo programa en el mismo canal. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MUI5TJKO7RGLJMBZQGOK2A3SS4.jpg?auth=ae855a1593b36189a51c23f23224bcc73a837f98eb33189bcdd41c84f08d7dd3&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Jimena se casó con Facundo el 20 de mayo de 2024 en una ceremonia secreta e informal en su casa de Nordelta, tras cuatro años de relación. (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><p><b>— ¿Cómo anda tu vida? Sé que vas a estar en la televisión pública.</b></p><p>— ¡Muy bien! Sí, de lunes a viernes de 7.30 a 9 de la mañana. Es un matutino que se llama Mañaneros. A´si que tengo que madrugar.</p><p><b>— Yo creo que con ese horario el mañanero desapareció de tu vida, porque si estás a las 7.30 ya vas a estar al aire...</b></p><p>— Y bueno. Puede ser el fin de semana.</p><p><b>— Vos arrancaste una carrera desde muy chica, como modelo y conductora. ¿Qué diferencias encontrás entre aquella televisión y la de hoy?</b></p><p>— Empecé en <i>MatchMusic</i>. Apenas terminé el cole, entré a laburar de DJ presentando videos y trabajando un montón. Hacíamos el <i>Flow</i>, que eran cuatro horas en vivo, donde había mucha gente muy joven y fue una escuela espectacular. De ahí salté a <i>Telefe</i> con <i>Versus</i>. La tele de hoy obviamente cambió por la tremenda oferta que hay de todo tipo de comunicación. Esto de sentarte a ver un programa puede llegar a pasar, pero no como antes. Se ve muchísimo menos la tele y los números lo dicen.<b> </b>Pero esta experiencia es otra totalmente distinta a lo que yo hacía. Hice Cantaniño también, trabajé en todos los canales y el único canal que me faltaba era la <i>TV Pública.</i></p><p><b>— ¿A qué edad arrancaste en la tele?</b></p><p>— A los 19 años. Pero desde los 12 o 13 años empecé como modelo publicitaria con Uniform, una marca de jeans que ya no existe. Hice una campaña muy fuerte en Nueva York. Llegué ahí porque fui con mi vieja a la peluquería de <b>Roberto Giordano</b> y él le dijo a mi mamá: “Están buscando una chica con las características de Jimena, con su edad, una sonrisa, que sea fresca y que no sea conocida. Llevala al casting porque va a quedar”. Mi mamá me llevó y así empecé. Nunca me dio la altura para pasarela, entonces hice todo lo que es publicidad.</p><p><b>— Lo tuyo es la cara.</b></p><p>— Lo mío es la cara y la sonrisa. Me garpó un montón.</p><p><b>— Igual siempre tuviste buen cuerpo también.</b></p><p>— Hice muchos años una marca de ropa interior y me decían que tengo proporciones que si me sacás una foto sola pareciera que mido 1,80 (risas) porque tengo las patas largas y el torso cortito. Hice publicidades para acá y para afuera de lo que sea. En la tele la arranqué cuando terminé el cole cuando fui al casting de <i>MatchMusic</i>. Estaba en una agencia que se llamaba <i>Elencos y Elenquitos</i> —no sé si sigue existiendo—. Y me dijeron: “¿Te animás a probar ahora en vivo a presentar un video?”. Y me animé. Yo en esa época me hacía la punky (risas).</p><p><b>— Siento que tuviste varias vidas porque arrancaste muy chica y tuviste una carrera meteórica con mucha popularidad, éxito y mucha joda, ¿no?</b></p><p>— En realidad fue un verano solo el que puedo decir que me desbandé.</p><p><b>— ¿En qué año?</b></p><p>— Yo tuve una relación muy larga toda la época que trabajé en Telefe, que fue desde los 19 hasta los 25 o 26 años. Estaba muy contenida y venía con una necesidad de experimentar, de buscar el límite. Viste cuando sos adolescente, vas con todo ese fuego y decís: “No sé dónde voy a terminar”. Todo eso se me contuvo porque justo me puse en pareja, me fui a vivir con una persona que me contuvo muchísimo. Entonces, a los 20, 21 y 22 años tenía una vida medio de adulta. Yo digo que todo eso que guardé abajo de la alfombra salió cuando me separo a los 26 años. Ahí viví todo lo que quería vivir a los 18 y 19 años. Fue un verano que me fui a Pinamar, hice radio, televisión y trabajaba en desfiles. No paré un minuto y siento que ahí sí me desbandé, me saqué. Pero después me asusté y dije: “Esto no me gusta”.</p><p><b>— Lo digo porque sé que lo contaste públicamente: hubo excesos, drogas y alcohol. Pero nunca llegaste a tocar fondo, ¿no?</b></p><p>— No caí porque lo mío fue una cosa lúdica. Pero no podés vivir de joda. La vida que yo quería no era eso y no me da el físico. Lo hice en un verano y, cuando empezó el año, me asusté y dije: “Voy a parar con esta joda porque no es mi vida, no me lleva a ningún lado, no me gusta en lo que me estoy transformando”. Lo que pasa es que en su momento yo lo conté tanto todo esto que me hice una fama que no es. Como que se exageró un poco lo que pasó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/27L65XNHONCJ5IJLZ3RGZ5WVWM.jpg?auth=662f64506190eeca7888b8edd7945d257099db564d680b2daee98fc649a35708&smart=true&width=1920&height=1280" alt="La conductora comenzó su carrera a los 12 años como modelo publicitaria y debutó en la televisión a los 19. (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><h2>La búsqueda espiritual y el bautismo cristiano</h2><p><b>— ¿Y fue después de todo eso que te rapaste la cabeza?</b></p><p>— Era parte de todo esto...</p><p><b>— Y te cambiaste al cristianismo. ¿Te habías tatuado una cruz o algo así?</b></p><p>— Sí, acá (señala su muñeca izquierda). Son mis dos religiones.</p><p><b>— ¿Cómo fue eso?</b></p><p>— En realidad yo nací judía. Yo soy muy judía, con raíces judías que me encantan y de las que no solo no reniego, sino que me gusta. Y si bien no tengo una familia muy tradicional que festeja todo, tengo un montón de amigos que sí lo hacen.</p><p><b>— ¿Pero en tu familia se junta para Rosh Hashaná, Yom Kipur y Pésaj?</b></p><p>— Ahora nos juntamos para Rosh Hashaná, por ejemplo, en lo de Fede, mi hermano, el último año. Sino nos juntamos con algún tío o alguna amiga. Pero ahora que estamos más grandes los cuatro hermanos, estamos queriendo hacer Rosh Hashaná todos los años con nuestros hijos. También tengo muchas amigas de “La cole”.</p><p><b>— ¿Y cómo cayó en tu familia y en tu grupo lo del cristianismo?</b></p><p>— Muy mal (risas).</p><p><b>— ¿Qué te decían?</b></p><p>— Yo tenía una necesidad de espiritualidad muy fuerte y estaba en una búsqueda más allá del judaísmo.</p><p><b>— ¿Qué buscabas?</b></p><p>— Respuestas sobre el sentido de la vida. Buscaba algo que terminé encontrando en su momento leyendo la historia de Jesús. En un momento también leí a <b>Osho</b>. Me encantó todo lo que es la filosofía oriental y sentía que me llenaba un poco. Pero cuando agarré el libro del Nuevo Testamento, que como judía nunca lo había leído porque los judíos no leemos el Nuevo Testamento sino el Antiguo, empecé a leer la historia de Jesús. Jesús hijo de Abraham. Entonces era un poco la historia mía como judía. Cuando empecé a leer dije: “Yo creo en esto”. Ahí fui a hablar con un cura y le dije: “Yo creo en esto. Siento que Jesús es mi mesías”. El judío no cree en Jesús.</p><p><b>— En el judaísmo esperamos al mesías todavía.</b></p><p>— Claro, los judíos no creyeron que Jesús era el mesías y ahí se divide. Y yo cuando lo leí empecé a creer. A mí me estaba haciendo bien, me estaba llenando espiritualmente, me sentía acompañada y contenida. Era una sensación que me hacía bien. Entonces me dijeron: “Estás experimentando lo que se experimentó hace dos mil años”. Y dije: “Quiero hacer catequesis para adultos y me quiero bautizar”. Y lo hice: me bauticé como cristiana.</p><p><b>— ¡Me imagino el escándalo familiar!</b></p><p>— Sí. Aparte yo estaba muy evangelizadora en ese momento, muy intensa. Casi que andaba con el agua bendita (risas). Pero en ese momento yo lo sentía así porque a mí me estaba haciendo muy bien y lo compartía con otros. Imaginate mis hermanos (risas). Yo evangelizando a toda mi familia y fue muy movilizante para ellos. Lo conté mil veces, pero en un momento me fui con unas monjas de clausura a Mendoza. Quería meterme de lleno porque estaba fascinada con la historia de Jesús y con todo ese amor que tenía.</p><p><b>— ¿Cuánto tiempo estuviste con las monjas?</b></p><p>— Estuve dos semanas. Aparte con las monjas de clausura. O sea yo tenía las llaves de la capilla y bajaba, rezaba y volvía a subir. Ellas no te hablan. Me pasaban la comida y todo era en silencio, como un retiro.</p><p><b>— ¿Pero te hizo bien?</b></p><p>— Me hizo muy bien. Después viajé a Israel y ahí hay toda una rama que se llaman <b>judíos mesiánicos</b>, que sería donde entro yo si hay que encasillarme en algo. Nacieron judíos, pero creen en Jesús. Pero hoy es como que le pido a algo más que hay y no es que siga una religión en sí. Tengo como una cosa ecuménica.</p><p><b>— Después de toda esa exploración y de haberte metido tan profundamente, ¿qué pensás que sucede después de la muerte?</b></p><p>— Yo creo que hay algo más. Creo que pasamos a otra etapa.</p><p><b>— ¿A otro plano?</b></p><p>— Sí, yo creo que existe otro plano.</p><p><b>— ¿Pero con conciencia? ¿Te acordás después o ya está?</b></p><p>— No, yo creo que no. Una lástima...</p><p><b>— ¿En el fondo se termina todo?</b></p><p>— Sí, siento que sí. Pero también creo mucho que hay un karma. Creo que si sos un s*rete no es gratis. Creo que en algún momento lo pagás. Creo que hay una especie de justicia divina y eso está bueno porque te da ganas de ser mejor persona. Aparte te sentís bien vos.</p><p><b>— Al fin y al cabo las religiones son parecidas, ¿te diste cuenta?</b></p><p>— Para mí son canales que te conducen a un ser supremo, a un Dios. Todas son muy parecidas.</p><p><b>— ¿Lo de pelearte fue en ese mismo momento o después?</b></p><p>— Fue en todo ese proceso. Sí, porque necesitaba... Primero que siempre había fantaseado con raparme la cabeza.</p><p><b>— Eso es de carilinda porque es fuerte raparse la cabeza.</b></p><p>— Tuve suerte porque no sabés cómo tenés la bocha hasta que te pelás.</p><p><b>— Yo me voy a morir con la duda.</b></p><p>— (Risas). Aparte vas a tener pelo hasta los 100 años con esa peluca. <b>Britney</b> cuando se peló no tenía la cabeza como yo. Cuando yo me pelé tuve la suerte de tener la cabeza redonda. Britney tiene como una montaña que queda rara.</p><p><b>— ¿Puedo llamarlo como un delirio místico?</b></p><p>— No sé si llegó a ser un delirio místico, pero estaba muy fanatizada. </p><p><b>— ¿Cómo fue que te pelaste? ¿Te lo acordás, ese momento?</b></p><p>— Sí, obvio. Con una maquinita.</p><p><b>— ¿Vos sola?</b></p><p>— Sí, en mi casa.</p><p><b>— Estabas re loca.</b></p><p>— Y sí (risas). No lo volvería a hacer. Ya está. Suficiente.</p><p><b>— Además ahora que sos más grande no sabés si te va a volver a crecer hasta esta altura. De golpe te quedás calva toda la vida.</b></p><p>— Es verdad (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/X34DXKXNYZFTVIFIOKZ2AISKMY.jpg?auth=3a5c090c3353fc98d7a13fa9fbec47d25013bd8b49de3f69fc8cb1c4fc0b6690&smart=true&width=1920&height=2880" alt="A los 26 años atravesó una etapa de descontrol personal tras una separación y decidió raparse la cabeza en su casa. (Maximiliano Luna)" height="2880" width="1920"/><h2>México, el regreso y la maternidad</h2><p><b>— ¿Después de eso conociste al padre de tus hijos?</b></p><p>— Sí, al toque lo conocí a <b>Lucas (Kirby).</b></p><p><b>— ¿Y ahí se acomodó todo?</b></p><p>— Ahí me empezó a bajar toda esa euforia espiritual que tenía.</p><p><b>— ¿Y te volviste una persona más terrenal?</b></p><p>— Sí, más mundana. Me empezó a crecer el pelo, me dieron ganas de volver a trabajar y me empezaron a llamar.</p><p><b>— Entonces lo conocés a Lucas...</b></p><p>— Sí, en 2005 más o menos. Ahí nos vamos a vivir a México. Después de un año o dos me llamaron para trabajar en <i>Patinando por un sueño </i>y ahí dije: “Bueno, voy un año a Buenos Aires a ver qué onda”. Nunca me terminé de adaptar mucho a la vida mexicana, no me copaba tanto.</p><p><b>— Como lo leíste en el Viejo y en el Nuevo Testamento, irte de tu tierra era lo peor que te podía pasar en la Biblia.</b></p><p>— Desterrarse, sí.</p><p><b>— Ees difícil irte a otro país.</b></p><p>— Sí, es re difícil. No me terminé de adaptar. Los mexicanos son divinos, a mí me encanta la cultura, pero el DF es una ciudad muy intensa y enorme. Me acuerdo que siempre viajábamos mucho a la playa, porque cuando trabajás en DF, si podés, los viernes te vas a algún lado, porque el smog que hay, la velocidad a la que van todos y la cantidad de gente, es todo muy agotador. Viajábamos un montón y me acuerdo que venía a Argentina y el aire era impresionante. ¿Viste como cuando llegás a Bariloche y sentís que hay más oxígeno? Eso me pasaba con Ezeiza. Imaginate lo que era el DF. Me acuerdo lo que era aterrizar en DF cada vez que volvíamos y ya respirar me molestaba.</p><p><b>— Dijiste: “Hay que volver a la Argentina”.</b></p><p>— Sí, siempre quise volver.</p><p><b>— ¿La tele te trajo de nuevo para tu país?</b></p><p>— La tele me trajo de nuevo y, cuando estaba terminando el <i>Patinando</i>, en las últimas galas, que quedábamos cinco, quedé embarazada de <b>Calder</b>, que ahora tiene 17. Así que abandoné el certamen y ahí nos volvimos a México. Pero lo vine a tener acá, después nos quedamos dos años más en México y finalmente volvimos.</p><p><b>— Después de todo lo que viviste y de esa separación, volviste a enamorarte y te casaste. ¿Cómo es volver a apostar al amor en la adultez?</b></p><p>— Te podés volver a enamorar y es espectacular volverte a enamorar en la vida adulta y volver a sentir lo mismo o más. Si estás abierto al amor, te va a llegar. A mí me llegó y fue hermoso. Y volvés a vivir un montón de cosas y decís: “¡Qué loco enamorarme a esta edad”!. Hace siete años que estamos juntos, ya pasó un montón. <b>Es buenísimo el amor en la vida adulta</b>, donde ya te conocés, ya aprendiste de tus errores...</p><p><b>— ¿Qué aprendiste?</b></p><p>— Todo es aprendizaje. Yo soy una obsesiva del crecimiento personal. Si bien tengo la misma esencia que tenía de adolescente, soy otra persona. Cambié muchísimo de lo que era la Jimena de los 20 a la de los 50. Nada que ver. Y se debe al laburo personal. Me copa la psicología, ir a terapia y todos tenemos la capacidad de evolucionar todo el tiempo. Después de todo lo que me pasó, que fue un montón, yo tomé todo eso y lo adapté con un laburo enorme.</p><p><b>— ¿Sentís que sos tu mejor versión?</b></p><p>— <b>Siento que hoy soy mi mejor versión</b>, con un laburo tremendo de autocrítica y cero victimización de nada. Yo creo que de todo lo que me pasa en la vida soy responsable 100%. Nada me pasa porque el otro me hizo algo. Yo nunca veo algo de lo que me pasó y digo: “Él me lo hizo”. No es así. El laburo es hacia adentro permanentemente. Eso me hizo crecer un montón y me hizo sentir que hoy estoy en mi mejor versión, pero que tengo que seguir. Tenés que ir al service porque es como que se van desajustando las tuerquitas (risas). Porque la vida es movimiento.</p><p><b>— ¿De qué vivís ahora?</b></p><p>— Ahora vivo de Xyrus, mi marca de trajes de baño. Hago trajes de baño para mujeres reales. Son enterizas para tapar la pancita.</p><p><b>— Cuando decís reales, ¿talles un poquito más grandecitos?</b></p><p>— Tengo hasta el triple XL, que no todas las marcas tienen.</p><p><b>— Me encanta que vos hacés para mujeres reales y sos la más flaca de Argentina.</b></p><p>— Yo en mi marca soy un XS, pero hago hasta el triple XL. En realidad empezó como algo que hice para mí después de mi segundo hijo, <b>Tyron</b>. Fue de casualidad porque me había quedado mal la piel de la panza. Tuve unas panzas enormes con hijos de 3,5 kilos, casi 4.</p><p><b>— ¿Algunas estrías?</b></p><p>— Sí, me quedó como arruguitas en la panza. Empecé a usar enterizas y viste que la piel después de los embarazos se te estira. Entonces yo me tomaba un vaso de agua y tenía la panza hinchada, más la arruguita, no me gustaba. Pero las enterizas me molestaban porque también me marcaban. En ese momento tenía un body que era un strapless con un buche en la panza y dije: “Yo esto lo tengo que hacer en formato malla porque así puedo comer tranquila y si se me inflama la panza, no se me ve”. Hice un modelo un verano, lo conté en Instagram y me lo sacaron de las manos. Creo que <b>hice 300 y terminé vendiendo 3 mil. </b>Ahí dije: “Acá hay una necesidad de un montón de mujeres porque yo soy un talle S, pero tengo este problema en la panza por haber sido mamá”. Así que se me ocurrió el traje de baño para mujeres reales, para mamás.</p><p><b>— Además, todas las mujeres tienen una cuestión diferente.</b></p><p>— Claro. Quieren tapar el rollito o son flacas, pero no les gusta el pliege en la espalda, o capaz querés tapar solo la cola porque acá arriba estás divina. Es para mujeres reales, no perfectas.</p><p><b>— ¿Por qué te casaste en secreto y no querías que nadie sepa?</b></p><p>— Por él (risas).</p><p><b>— ¿Él es un fóbico?</b></p><p>— Él es un fóbico social. <b>Él es muy cuidadoso de su vida privada, pero al extremo.</b> Me costó, te diría, no sé, como tres años entenderlo. Y ahora se lo respeto y hasta se lo agradezco un poco.</p><p><b>— Le gusta tener bien resguardada su vida privada.</b></p><p>— Muy resguardada. No le gusta nada.</p><p><b>— Cuando te reconocen y te piden una foto, ¿se corre?</b></p><p>— Ahora ya está. Se divierte. Ya se acostumbró. Pero al principio fue tremendo. Yo le decía: “Pero si estamos bien, ¿por qué no puedo subir una fotito juntos?”.</p><p><b>— Es decir que lo que la gente cree que era tu virtud, que es ser famosa, para él era tu defecto.</b></p><p>— Totalmente. Me decía: “No hay nada positivo en mostrar algo de lo nuestro”. Y yo le decía: “Está bien no mostrarlo, ¿pero lo querés ocultar? ¿Por qué lo tenemos que ocultar si es algo hermoso y es parte de mi vida?”. Me decía: “¿Pero por qué? ¿Qué ganás con expponerlo?”. ¿Sabés lo que me dijo una vez? “Si me pagan una fortuna, voy a hacer una foto” (risas).</p><p><b>— El contador es un crac. Te dijo: “A mí me molesta, pero por la guita lo hago”.</b></p><p>— Claro, me dice: “¿Encima gratis?” (risas).</p><p><b>— Vos al principio decías: “Este me quiere ocultar porque quiere otra vida”.</b></p><p>— Claro. Qué sé yo. Me parecía raro. Una vez le dije: “¿Sos traficante de órganos? ¿Qué es lo que pasa? Hay algo raro acá”. Pero no, simplemente le da un valor a la privacidad que yo no entendía porque aparte crecí en este mundo...</p><p><b>— Es tu vida.</b></p><p>— Es mi vida. Pero es verdad que también la pasé mal por exponerme. Entonces aprendí mucho en estos siete años al lado de él.</p><p><b>— Así que al principio tuviste prácticamente una relación secreta.</b></p><p>— No era secreta, pero no lo conté como lo hubiese contado ni pude ser yo (risas). Tuve que adecuarme</p><p><b>— ¿Y el medio te respetó o cada tanto aparecía una fotito?</b></p><p>— Sí, lo respetaron. Yo tampoco estaba en mi prime, como dicen ahora.</p><p><b>— No te estaban esperando los paparazzi en la puerta de tu casa.</b></p><p>— No. Al principio, cuando recién me separé, era: “Uy, ¿con quién está Jimena?”. Viste que son unos meses que empiezan a decir: “¿Quién es el nuevo novio?”</p><p><b>— ¿Vos subiste una foto cuando se separaron tu ex?</b></p><p>— Él subió a su Instagram firmando el divorcio (risas).</p><p><b>— Como celebrándolo (risas). Es espectacular. ¡Las ganas que tenías de separarte!</b></p><p>— Sí. Como que le quiso dar un cierre, un moño.</p><p><b>— ¿Pero te separaste buena onda?</b></p><p>— Sí, nos separamos buena onda.</p><p><b>— ¿Cómo te llevas con él ahora?</b></p><p>— Bien. También es un laburo, ¿no? Porque por algo te separaste. Y cuando hay hijos de por medio, siempre hay decisiones que tomar. Es un laburo el diálogo, buscar el diálogo y en algún momento decir: “Bueno, está bien”. Soltar el capricho, porque si ninguno de los dos suelta...</p><p><b>— ¿Pero él está en pareja?</b></p><p>— Él ahora no está en pareja.</p><p><b>— Pero tuvo pareja.</b></p><p>— Fue fluctuando, sí. No hizo como yo, que hace siete años que estoy con alguien.</p><p><b>— Vos te asentaste.</b></p><p>— Soy la madura. (risas). No, es un chiste.</p><p><b>— Pero, ¿no estuvo ni un año en pareja?</b></p><p>— Es como que tiene la maldición. Él se va siempre a un lugar en Uruguay, que tiene una casa con la familia, y yo le digo: “Es la maldición”. Porque va un verano con la novia del momento y nunca llega el segundo verano. En estos siete años no logramos que la misma llegue dos veranos. Y bueno, fueron todas distintas (risas). Y ahora ya está cansado, está más grande y dice: “No sé, ni siquiera...”.</p><p><b>— Pero tiene buena onda. Te cuenta por lo menos.</b></p><p>— Sí, me cuenta un montón. Aparte me ayuda mucho con Xyrus, con las fotos, con la página. Tuvimos un par de años que no, pero ahora sí. Me está ayudando con todo el armado de la página. Nos llevamos re bien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DSFPNTBR7JCBTDHCZJNXNXTTGA.jpg?auth=6e82052e914cce3f30714e28a4926d5e909d72f7f969ea731285a7059c3cd7ef&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Durante una cobertura para el programa Versus en Cuba, la conductora presenció el histórico encuentro entre el cantante Rodrigo Bueno y Diego Maradona. (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><h2>Culpable o inocente</h2><p><b>— Me gustaría hacer un role play con vos para saber si estos temas los tenés manejados.</b></p><p>— Dale.</p><p><b>— Se le acusa de haber comido los sándwiches de miga a Diego Maradona.</b></p><p>— Culpable (risas). Fue espectacular. Viste que Diego estaba en Cuba y, yo no sabía, pero allá no existen los típicos sanguchitos de miga y le habían llevado unos desde acá. Yo fui con Versus para hacer la la famosa nota de Rodrigo y Maradona, donde Rodrigo le canta el tema “La mano de Dios”.</p><p><b>— Planazo.</b></p><p>— Yo fui con <b>Andrea Cachola</b>, que era la productora, y Rodrigo fue con <b>Alejandra Romero</b>, que era su novia. Estábamos en un partido y llovía a cántaros. Jugaban Diego, Rodrigo y todo un grupo de Coppola, que había llevado amigos con los que siempre jugaban al fútbol. Con Alejandra nos fuimos a la camioneta de Diego a resguardarnos de la lluvia y a esperar a que termine el partido. Cuando entramos vimos una caja con sanguchitos de miga y nos los comimos (risas).</p><p><b>— ¡Los sandwichitos que habían llevado especialmente desde Argentina!</b></p><p>— Nosotros no sabíamos que no había sanguchitos de miga en Cuba. Nos pintó el hambre y nos los comimos todos. Después se subió Diego al auto, preguntó por los sanguchitos y las dos nos miramos y nos quedamos calladas. A la noche, en una cena larga, que es la cena de las servilletas que se vio por todos lados, en un momento salió el tema de los sanguchitos y ahí nos hicimos cargo. Fue espectacular la reacción de él.</p><p><b>— ¿Qué decía Diego?</b></p><p>— Viste como era Diego: “¡Se comieron los sandwichitos!”. Nos cagó a pedo y nos cagamos de risa. Estuvo buenísimo.</p><p><b>— Se le acusa de haberse enamorado a los 40 como si fuera un adolescente de 20.</b></p><p>— Culpable (risas).</p><p><b>— Se le acusa de haber ido a Miami en un día y volver para salir al aire.</b></p><p>— Sí y lo hice creo que varias veces. Porque a veces hacía entrevistas a Chayanne, a Alejandro Sanz o Enrique Iglesias. Entonces, cuando me tocaba el vivo, que tenía que volver sí o sí para el domingo, viajaba a la mañana un día y volvía esa misma noche.</p><p><b>— ¿Te acordás alguna anécdota de esa época dorada que no hayas contado?</b></p><p>— El último año de Versus viajábamos por todo el mundo haciendo los programas distintos y llegamos a Hawái. En ese momento estábamos <b>Tomy (Dunster)</b>, <b>Diego Ramos</b> y yo. Y, por otro lado, estaban las dos productoras, o sea, las dos jefas nuestras. Habíamos terminado de filmar, nos teníamos que volver y nos dejaron en varados en Hawái con Diego y con Tomi. Hasta el día de hoy decimos: “¿Se acuerdan cuando se fueron y nos dejaron ahí clavados”. Porque teníamos que tomar un avión y no había lugar. Entraban dos nada más y las pibas dijeron: “Bye, nos vamos” y nos dejaron ahí. Nos quedamos como una semana en Hawái.</p><p><b>— Qué bien que la pasaste vos en esa época.</b></p><p>— Estaba muy bueno. Era increíble.</p><p><b>— Todo era una aventura.</b></p><p>— ¡Y la plata que había en ese momento para producir!</p><p><b>— ¿Añorás esas épocas en parte?</b></p><p>— No soy muy de quedarme en el pasado y decir: “Ay, qué lindo, cómo me gustaría”. La viví mucho, la disfruté y estuvo buenísimo. Me acuerdo que lo disfrutaba, pero en un momento quería parar la pelota. Te terminás quejando un poco de tanto viaje. Como que terminé de viajar tanto y estaba feliz de quedarme en Buenos Aires. Ahora me pasa mucho también que viajo, pero amo volver, estar acá. Me decís: “¿Hacemos un programa de viajes?”. Y no quiero. Amo mi presente y me pregunto: “¿Hacia dónde voy? ¿Qué me deparará el futuro?”. </p><p><b>— Se le acusa de haber entrevistado a Bon Jovi en su casa.</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— ¿Y cómo fue?</b></p><p>— Era en su departamento en Nueva York. Yo nunca me puse nerviosa ni con Mick Jagger. Pero con él sí porque fue mi ídolo de chica, tenía la habitación llena de póster de Bon Jovi. Lo amaba. Así que creo que fue la única entrevista en la que me puse nerviosa en toda mi vida. Fuimos a su casa, pusimos las luces en su living. Tenía un departamento con una vista tremenda. El pibe era como re lanzado y me acuerdo que la última pregunta era: “¿Qué hacés si en un minuto se termina todo y cae un meteorito?”. Y se me tiró encima en el sillón y como que me empezó a dar besos. Era un chiste lo que estaba haciendo, obviamente, pero hoy sería inviable (risas). Y hubo ahí una ondita, yo me puse muy nerviosa y dije: “Bueno, vamos, vamos”. Empecé a agarrar las luces y me acuerdo que me quemé mal la mano con una y cuando salimos tenía toda la mano quemada, pero feo (risas). Todo por los nervios.</p><p><b>— Qué bien igual que cambió el mundo porque era como más zarpado todo en ese momento y te generó mucha incomodidad. No es para cargar tintas contra él, porque ya prescribió hace mil años. Pero qué intenso.</b></p><p>— Aparte es un señor, él está re bien.</p><p><b>— Pero digo, qué fuerte, ¿no? Quizás él se zarpó un poquito y...</b></p><p>— Sí, quiso hacer un chiste.</p><p><b>— Y lo que a vos te generó, ese nerviosismo que te terminás quemando la mano, arruinó ese momento en algún punto.</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— Vos entrevistaste a los más grosos como Mick Jagger.</b></p><p>— Mick Jagger es un lord.</p><p><b>— Agarraste una época de locos.</b></p><p>— Aparte venían todo el tiempo a Argentina o viajábamos a buscarlos. Fue una época gloriosa. Vinieron a Versus <b>Christina Aguilera</b>, <b>Roxette</b>, <b>Ricky Martin</b>...</p><p><b>— ¡Los Guns N’ Roses! Estabas en tu casa viendo la tele y aparecían artistas increíbles. ¡Qué época de la televisión!</b></p><p>— Era espectacular y lo disfruté muchísimo. Ahora voy a ver qué depara esta segunda etapa de la vida.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/Z5GUD2BBHVBBRCYP3YBKIM6WKQ.png?auth=a17c6f494f46c198f7b60db1ae46a8fff894e4408987289f011764d527b54d1f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Jimena Cyrulnik con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Mica Lapegüe: “Cuando no podés dormir la cabeza se te dispara, empezás a pensar todo más oscuro”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/25/mica-lapegue-cuando-no-podes-dormir-la-cabeza-se-te-dispara-empezas-a-pensar-todo-mas-oscuro/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/25/mica-lapegue-cuando-no-podes-dormir-la-cabeza-se-te-dispara-empezas-a-pensar-todo-mas-oscuro/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[A solo un mes del nacimiento de su hija Delfina siente un amor que nunca imaginó. ‘¿Voy a poder con este cansancio? ‘¿Cuánto tiempo voy a dormir así?’ ‘¿Cómo voy a hacer para sostener?’ ‘¿Cómo te puedo amar tanto en tan poco tiempo?’ Cuando todos los días dentro de la casa parecen iguales. El papá de Delfi y los infinitos mensajes a la pediatra, la pareja que es equipo. El cansancio de papá Lapegüe, la decisión de mamá Bochi y lo que no muestran en las redes]]></description><pubDate>Sun, 25 Oct 2026 04:31:25 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hace un mes fue mamá de Delfina, lo único importante por estas horas para ella y su familia. También para sus seguidores y los televidentes de su papá, Sergio Lapegüe. Siempre quiso ser actriz y cuando terminó el colegio estudió actuación, historia del teatro, acrobacia, entrenamiento corporal pero sentía que le faltaba algo y eligió estudiar Gestión de medios y entretenimientos en la UBA para conocer el negocio y como plan b. Protagonizaba una obra de teatro en la calle Corrientes cuando quedó embarazada y hoy, un mes después de tener a su hija, su primera salida es para visitar Infobae.</p><p>– Se siente raro y se siente lindo a la vez. </p><p><b>– Sos libre un ratito.</b></p><p>– Sí. Me saqué leche por primera vez hace dos días para ir preparando al padre, que le dé mamadera.</p><p><b>– Delfina es el tema, hace muy poco estabas haciendo la obra de teatro que más te gustó hacer, con actores importantes. Apareció Delfi en la panza y lo pudiste hacer un tiempito más.</b></p><p>– Sí, “Casual” con Diego Gentile, Carlos Belloso, Malena Guinzburg dirigida por Pablo Fábregas, un obrón. Hasta la semana 34 del embarazo estuve en el teatro, fue hermoso profesionalmente y personalmente poder unir esas dos cosas al mismo tiempo.</p><p><b>“EL QUERÍA SER PADRE YA, YO LE DIJE: AHORA NO ESTOY”</b></p><p><b>– Vos querías desarrollar tu carrera antes de ser mamá. </b></p><p>– Sí. Tomi, mi pareja, quería ser padre ya, él ya estaba para encarar el proyecto familiar, empezar a buscar de a poco. Yo le dije: mirá mi amor, ahora no estoy. Banquemos, quiero hacer esta obra de teatro, después lo vamos viendo, vamos charlando a ver qué pasa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MTK5E2EJNVCVRNWJUDLTNJIMV4.JPG?auth=c9a2d436bfbd60a5f3b2254e1403a486cf4fc6ac12bd7d16db922fb14bd45c2f&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Hasta la semana 34 del embarazo estuve en el teatro, fue hermoso profesionalmente y personalmente poder unir esas dos cosas al mismo tiempo", contó Mica Lapegüe (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– Estabas en un momento importante como actriz, él plantea la paternidad, ¿te gustó la idea que él planteó? </b></p><p>– Me parece re tierno que él quería, pero él me bancaba, decía: está bien, esperemos. Fui a la ginecóloga con él, tuvimos esta charla. Le dije que estaba cansada de tomar pastillas anticonceptivas también porque no me hacían bien y me dijo que una vez que las dejara no iba a quedar embarazada al toque porque el cuerpo tarda en acomodarse. ‘No te frustres si pasan dos meses y no quedás, el organismo se está limpiando’. Nos quedamos con ese concepto, que no iba a pasar nada. Nos empezamos a cuidar con preservativos hasta que yo quisiera empezar a buscar.</p><p><b>– Pasó.</b></p><p>– Dejé las pastillas y a los tres días sucedió la magia.</p><p><b>- Me da ternura cuando él plantea, ¿por qué no somos padres? En general somos las mujeres las que lo planteamos cuando aparece el reloj biológico.</b></p><p>– Totalmente. Él siempre quiso ser padre relativamente joven y además él pensaba en que los abuelos estuvieran bien para vivir el momento, tenía muy presente eso, que nuestros padres estén bien para vivir el abuelazgo. De hecho, recién arranca Delfi y ya plantea tres. En ese nivel está él.</p><p><b>– ¿Y qué hacés?</b></p><p>– Yo le freno el carro. Somos muy parecidos, los dos somos muy intensos pero yo trato de llevarlo a tierra, vivamos el momento, disfrutemos esto ahora. </p><p><b>– Después del parto el cambio hormonal es muy drástico, una está ciclotímica, sensible y llorona.</b></p><p>– Sí. Qué locura. Este mes es muy importante la red de contención, la red de apoyo, el círculo. Nosotros somos afortunados y gracias a eso estoy bastante bien, a veces uno romantiza la maternidad y se habla menos de esta parte.</p><p><b>– Hablarlo sirve.</b></p><p>– Creo que recontra sirve tenerlo presente y saber que es normal que te pase. </p><p><b>“CUANDO NO PODÉS DORMIR LA CABEZA SE TE DISPARA, EMPEZÁS A PENSAR TODO MÁS OSCURO” </b></p><p><b>– ¿Qué es lo que sentís? </b></p><p>– Fue un solo día por falta de sueño. Cuando uno duerme mal o no podés dormir durante toda la noche, la cabeza se te dispara, empezás a pensar todo más oscuro. Me pasó un solo día y ese día tenía terapia por videollamada. Fue bueno haber tenido justo ese día.</p><p><b>– ¿A dónde te habías ido?</b></p><p>– ‘No sé si voy a poder con este cansancio’. Claramente podemos y más de lo que creemos.</p><p><b>“¿CÓMO VOY A HACER PARA SOSTENER? ¿DURANTE CUÁNTO TIEMPO VA A SER ESTO? TODOS LOS DÍAS SON IGUALES ACÁ ADENTRO, NO SALGO” </b></p><p><b>– En ese momento sentías que no.</b></p><p>– ¿Cómo voy a hacer para sostener? Y también pensaba, ¿cuánto tiempo? ¿Durante cuánto tiempo va a ser esto de dormir así? Empecé a pensar así. Después se me acomodaron las ideas y listo. Empezás a meterte en un círculo de… ‘Todos los días son iguales y estoy acá adentro, en casa, no salgo’. Yo sé que es un período.</p><p><b>“¿CÓMO VOY A HACER? ME PONGO A PENSAR MUCHO EN MI MAMÁ Y EN TODAS LAS MUJERES”</b></p><p><b>– ¿Cuáles son las ideas más importantes que aparecen? ¿El encierro? ¿La repetición? ¿La responsabilidad?</b></p><p>– ¿Cómo voy a hacer? ¿Cómo voy a hacer? También me pongo a pensar mucho en mi mamá, en cómo hizo en ese momento y en todas las mujeres y digo: poder se puede.</p><p><b>– Puede volver a pasar, estamos en el puerperio.</b></p><p>– El momento este sí, totalmente. Tomi está muy presente, ni bien me agarró este bajón me trató de ayudar a salir ahí, ‘charlémoslo’, me dijo, ¿qué sentís? ¿Qué te pasa? Me decía, ‘lo estás haciendo bien’, ‘somos equipo’. Muy presente en ese sentido y eso creo que ayudó.</p><p><b>– Te costó enamorarte, pero llegó el hombre. </b></p><p>– Sí, tremendo. Me costaba conectar con alguien. Estaba complicado el tema, sí, complicado coincidir con alguien que quisiera avanzar, proyectar.</p><p><b>– ¿Qué es lo que te gusta especialmente de él? ¿Qué es lo diferente?</b></p><p>– La diferencia es que yo soy mucho más relajada y él es más cuida. ‘Que no se pongan perfume’, ‘que no le den besos en la mano ni en la cara’. Es muy cuidador, yo soy más relajada. Entonces nos complementamos, si fuéramos dos padres obsesivos pobre Delfi, estaría muy sobreprotegida.</p><p><b>– Tenés permiso para relajarte, hay otro que se ocupa de las obsesiones.</b></p><p>– Sí, tal cual. Le habla a la pediatra, le manda mil mensajes por día, hasta el domingo a la noche… Le escribe todo el tiempo a la pediatra, por cualquier cosa.</p><p><b>– Para muchos de tu generación no tienen mucha importancia los ‘papeles’, ¿cómo es para vos?</b></p><p>– ¿Casamiento decís? Yo me quiero casar, sí, me quiero casar. Le dije: me gustaría casarme. Somos los dos ansiosos, claramente, me gustaría casarme antes del segundo hijo. O sea, ‘andá pensando en la propuesta’. Me gustaría por la ceremonia, festejar, celebrar el amor. Me gusta la fiesta.</p><p><b>– Y él no dijo que no, le gusta todo.</b></p><p>– A él le gusta todo. Tenía prioridad por tener hijos más que por el casamiento. Pero le gustaría casarse también.</p><p><b>“HAY UN MONTÓN DE COSAS QUE PASAN QUE UNO NO MUESTRA EN LAS REDES” </b></p><p><b>– Estás en una familia donde todos cuentan todo públicamente, incluida vos. ¿Hay cosas que no se muestran?</b></p><p>– Un montón, uno elige mostrar. Hay gente que me pregunta en Instagram, ¿no aparecen tus suegros o los abuelos? Vienen todos los días mis suegros, recontra están, solo que no los muestro. Uno muestra el 10% de la realidad de la vida, hay un montón de cosas que pasan que uno no muestra.</p><p><b>– También están en Instagram tu papá, tu mamá, es como un reality show. </b></p><p>– Sí. Otro le escribió a Tomi que mi mamá estaba todo el tiempo, y mi mamá viene una vez por semana y el fin de semana. Nosotros vivimos en zona norte y ellos en zona sur, no viene tanto, pero como muestro cada vez que viene la gente piensa que está todo el tiempo. </p><p><b>“ME ENCANTARÍA QUE MIS VIEJOS ESTUVIERAN CERCA”</b></p><p><b>– ¿Está bueno que tus viejos vivan lejos?</b></p><p>– A mí me encantaría que estuvieran cerca, porque creo que vendrían todos los días.</p><p><b>– ¿No los convenciste?</b></p><p>– No, no hay forma, intentamos. La más dura es mi mamá que no se quiere ir de Lomas de Zamora. </p><p><b>– Tenemos un problema, una a la mamá la quiere tener a mano. Es la persona a la que le podemos dejar el bebé, nos quedamos tranquilas.</b></p><p>– Hacemos videollamada todos los días. Sí, me encantaría tenerla obviamente todos los días, por suerte tengo muy buena relación con mi suegra, con mi suegro y ellos son re presentes. Ella entró en una etapa de la vida donde dijo ‘yo ya di todo por los demás, ahora necesito liberarme un poco, pensar un poco en mí’. Le gusta ir al gimnasio. Siempre dejó todo por los demás, ante el pedido mío, de mi papá o de mi hermano, por su familia dejaba todo. Me parece que está bueno que diga ‘no voy a dejar todo’, porque si das todo te quedas sin nada vos.</p><p><b>– Bochi ya decidió.</b></p><p>– Totalmente. Yo la entiendo y le veo el lado positivo, claro.</p><p><b>– ¿Cómo es ser la preferida de papá?</b></p><p>– ¿La preferida para vos soy yo? Jajajaja. Mi hermano también, para mí somos bastante pares. Todos tenemos mucho orgullo por mi hermano. Quizás ‘la nena’, la típica, la hija mujer con el padre.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UWJZH5RCZFBK5AQKRO6RBNEMNA.JPG?auth=a3b5b21dc9c861668f81d40fbb9896bd0307c68bb8476042e4ea2b40d3b10f6e&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Tengo muy buena relación con mi suegra, con mi suegro y ellos son re presentes", dijo Mica Lapegüe en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Lo aprovechás?</b></p><p>– Tenemos muy buena relación, somos tan parecidos también con él… de personalidad.</p><p><b>– Les gusta el deporte, les gusta trabajar.</b></p><p>– Sí, le gusta mucho trabajar. Ahora él está viniendo todos los fines de semana a casa por más que está cansadísimo porque toda la semana trabaja mucho, viene sábado, domingo y lo disfrutamos. Se podría quedar a dormir, pero no.</p><p><b>“MI PAPÁ Y YO ESTAMOS LA MAYOR PARTE DEL TIEMPO DE BUEN HUMOR, SOMOS MÁS LIVIANOS”</b></p><p><b>– ¿Qué es lo bueno que tenés de tu papá y lo que no es tan bueno y tenés que hablar en terapia?</b></p><p>– Lo bueno para mí es el sentido del humor, estamos la mayor parte del tiempo de buen humor. No queremos problemas con nadie, somos muy tranca, queremos llevarnos bien con la gente, que esté todo bien.</p><p><b>- Tienen paciencia.</b></p><p>– Si, mucha paciencia. Hay energías livianas y energías más pesadas, nosotros somos más livianos, vamos flotando. Lo malo creo es esto de anteponer el trabajo. Tomi me lo ha marcado. Yo tenía que hacerme una ecografía y si estaba trabajando sentía que tenía que quedarme en el trabajo, siempre el trabajo es la prioridad. Y también nos parecemos en no saber decir que no a cosas de trabajo, por miedo a que no te vuelvan a llamar.</p><p><b>“A VECES NO REGISTRO QUE ESTOY CANSADA, QUE MI CUERPO TIENE QUE FRENAR, LE PASA LO MISMO A MI PAPÁ Y TIENE 62”</b></p><p><b>– ¿Dejás de hacer algo por trabajar?</b></p><p>– A veces. Yo quería seguir con el teatro hasta parir, llegó un momento que me Tomi me decía, pero ¡estás cansada! Y sí, a veces no lo registro. Mirá, me doy cuenta hablando con vos, hago terapia de repente acá. No registrar que estás cansado, que tu cuerpo necesita frenar un poco. Eso de ‘puedo más, puedo más’, tal vez no te escuchás. Creo que a él le pasa, a mi papá, es por ahí. Lo estoy registrando ahora, sabiéndolo en él, también me doy cuenta que me pasa esto mismo. Creo que lo estoy trabajando para que no me pase como a él, que tiene 62 años.</p><p><b>- ¿Deja terapia tu papá, viste? Hablemos de eso.</b></p><p>– Tal cual. Hay que hacer terapia, es muy importante.</p><p><b>“MAMÁ ME DIJO, TODOS VAN A CUIDAR A DELFI, YO TE VOY A CUIDAR A VOS”</b></p><p><b>– Otro de los cambios que provoca la llegada de Delfina es que la gente ya no pregunta, ¿cómo estás? Preguntan cómo está ella.</b></p><p>– Es cierto. Por eso mi mamá me dice que ‘todos van a estar pendientes de Delfi, yo te quiero cuidar a vos’. Mi mamá sigue cuidándome. Dije, guau, es verdad, la madre tiene que estar bien para cuidar a su hija, ¿no?</p><p><b>“SON 28 DÍAS DE RECIÉN NACIDO Y YA LOS CUMPLIÓ, ESTOY MEDIO MELANCÓLICA. HAY QUE DISFRUTAR ESTE MOMENTITO”</b> </p><p><b>– Cuando la mirás ¿pensás que va a crecer, que se va a convertir en una nena y después en una mujer?</b></p><p>– No lo puedo creer. Todo el mundo te dice ‘disfruta este momento porque pasa rápido’. Son 28 días de un recién nacido, nada más. Ya los cumplió, ya está. Dos años de bebé, tres egresos, jardín, primaria, secundaria, 15 primeros días de clases y la vida se te pasa. Estoy re en esas, estoy medio melancólica pero es verdad. Hay que estar muy en el presente para poder disfrutar este crecimiento, este momentito. </p><p><b>– ¿Cuándo empezaste a contar los días, los meses, los años?</b></p><p>– Con Tomi estamos en esa, nos ponemos a ver reels para entrar en conciencia de que las cosas pasan así. Creo que cada vez pasan más rápido, por el uso de los teléfonos se te va la vida en eso. Durante el embarazo empecé a entrar en esa.</p><p><b>– Un bebé muy chiquito deja muy poco tiempo, tampoco hay tiempo para la melancolía, siempre hay algo que hacer. </b></p><p>– Todo el tiempo. Yo le estoy dando la teta y estoy muy pendiente de eso, es cada tres horas más o menos. Ocho tomas diarias es más o menos cada tres horas.</p><p><b>– ¿Tenés un Excel o algo así?</b></p><p>– Ahora hay aplicaciones. No, me acuerdo. Entonces estoy muy pendiente de cuando le tengo que dar la teta y los días se me pasan así hoy.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WNV2Y2CDOJDXNNU57J3VU3G454.JPG?auth=5da69b8bbea061aaaff7bc897c97200f0f1fde7706d493934866c459ef76c0cb&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Hay que estar muy en el presente para poder disfrutar este crecimiento", reflexionó Mica Lapegüe (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– Porque además tenés que comer, ducharte, ir al baño, a veces ir al médico.</b></p><p>– El otro día le pedí a Tomi que se quedara en casa y me fui caminando a la farmacia, imagínate.</p><p><b>– Programón.</b></p><p>– ¡Programón! El súper otro, todavía no fui al súper. Ahora empecé a sacar leche para dejarle mamaderas, eso te da un poquito más de libertad para poder hacer algo.</p><p><b>– Puede pasar que no quieras salir muchos meses también.</b></p><p>– Obviamente. A los dos meses hay que darle otras vacunas. Ahora estoy trabajando desde casa con las redes. No te digo que puedo grabar todos los días, pero sí trato de grabar un día en la semana.</p><p><b>– Hay dos experiencias, las que sienten claustrofobia y necesitan volver a salir y las que prefieren quedarse en casa todo este tiempo.</b></p><p>– Si. Yo salgo a caminar un poquito, tomo aire, renuevo, eso sí me gusta. Pero media horita y ya siento que tengo que volver a ver cómo está. Todo día a día y me voy a permitir lo que tenga ganas en el momento. Lo que sí me está pasando es que me cuesta más recibir visitas porque por ahí vienen después del trabajo, a las seis de la tarde. Y es el horario donde se pudre un poco todo, el famoso horario de las brujas, yo me pongo un poco incómoda porque ella se pone mal y llora y necesito que ella esté bien. Entonces prefiero que no venga nadie, quizás mañana tengo ganas de que venga alguien.</p><p><b>– ¿Cómo era la vida antes de Delfina? ¿Quedó lejos, no?</b></p><p>– Yo era muy culo inquieto, estaba muy activa, gimnasio, trabajar, siempre tenía un plan. La vida sigue, yo me metí en un submundo.</p><p><b>“LO QUE PARA MÍ DIFÍCIL ES NO PODER DORMIR. ESTÁS MÁS IRASCIBLE, TE DAN GANAS DE PELEAR”</b></p><p><b> – Viene una mujer que está embarazada y te pregunta qué es lo mejor que me va a pasar y qué es lo peor, estoy asustada.</b></p><p>– Lo que para mí es difícil es el tema del sueño, el cansancio, el no poder dormir que pasa a veces. Me ha pasado que se levantara a las dos y que no se durmiera hasta las seis, y te puede pasar que tenga noches en las que llora que es peor. Pero por ahí no está llorando, está tranquila pero con los ojos abiertos como un búho. Todavía no distingue el día de la noche y es algo que tiene que aprender. Para mí eso es lo más difícil porque el sueño afecta todo el resto del día. Te afecta la cabeza, te afecta los pensamientos, estás más irascible, te dan ganas de pelear con la gente, con tu pareja tal vez tenés más roces. Pero sacando eso es el amor más… Yo nunca imaginé este amor. Es otro nivel, no se puede explicar.</p><p><b>“YO NUNCA IMAGINÉ ESTE AMOR, ¿CÓMO TE PUEDO AMAR TANTO EN TAN POCO TIEMPO?”</b></p><p><b>– Es incomparable.</b></p><p>– Es incomparable. Tan chiquitita, ¿cómo te puedo amar tanto en tan poco tiempo? No sé cómo. Es increíble.</p><p><b>– Es estar enamorada.</b></p><p>– Sí. A veces cuando llora me hace reír, parece la chilindrina, pobrecita mi amor. El primer recurso al que yo recurría cuando estaba así era la teta, porque la teta es por hambre, por ansiedad o porque le duele la pancita. ¿Qué pasó? Me consumía, le daba la teta y a la media hora le estaba dando de vuelta. Ese día me dio el bajón, ‘yo soy esto nada más’. Ahora empecé a regular un poco más estas tomas cada cada dos o tres horas y tratar de buscar otros recursos, el paseíto, las posiciones físicas. Pero uno va aprendiendo, nos vamos a equivocar. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/RTNLSXAJB5H33G65HOSAVFQ5XI.jpeg?auth=5532fda86d405853815049a5e57aa0830431c1122738975c16f01e2f496d3318&amp;smart=true&amp;width=1600&amp;height=900" type="image/jpeg" height="900" width="1600"><media:description type="plain"><![CDATA[Portada Micaela Lapegüe  y María Laura Santillán]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Luis Majul: “No siento que ya esté hecho, tengo ganas y curiosidad por hacer nuevas cosas”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/25/luis-majul-no-siento-que-ya-este-hecho-tengo-ganas-y-curiosidad-por-hacer-nuevas-cosas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/25/luis-majul-no-siento-que-ya-este-hecho-tengo-ganas-y-curiosidad-por-hacer-nuevas-cosas/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El periodista acumula 45 años de trayectoria y experiencia periodística en diario, radio y televisión. Asegura que hasta el último día de su vida no va a considerarse “hecho”, porque eso sería como “mirar la vida pasar como si no existiera”. Su nuevo proyecto, su nuevo rol del otro lado de las cámaras y parte de su vida en familia fuera de la órbita política]]></description><pubDate>Sun, 25 Oct 2026 04:30:52 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Luis Majul habla de resetearse. Él, que es periodista, escritor, conductor y productor, que trabajó en diarios, radios y televisión, que escribió columnas, artículos y libros, que habló en radios, que presentó en televisión, que lleva 45 años de trayectoria, habla con conocimiento de causa de la necesidad de resetearse. Resetearse como la metáfora de volver a empezar, de reconfigurar los valores originales, de retirarse de un camino para reiniciarse desde otro lado. Hoy, dice, afronta otro proceso de reseteo personal y profesional.</p><p>Está en la víspera de presentar a su nuevo hijo: <b>Reset</b>, una multiplataforma que se concibió hace un año y que saldrá a escena en público y por primera vez,<b> el martes 3 de noviembre en el teatro Astros</b>. Por primera vez eligió no ocupar el centro de la escena y asumir un rol de productor general, como líder de equipos que desarrollan contenidos y convocan a expertos para discutir cómo vivir mejor en una etapa marcada por la extensión de la expectativa de vida y los cambios en los hábitos cotidianos. “El gran desafío que propone Reset es llegar enteros, lúcidos y con autonomía, hasta el último día de nuestras vidas”, define. Y coincide con su propia valoración personal. Después de tanto andar, presume disponer de la misma energía para seguir andando. “<b>Supongo que hasta el último día de mi vida no me voy a considerar hecho y eso va a estar bien</b>”.</p><p>La disciplina, la infancia y el paso del tiempo; el matrimonio, la crianza de sus hijos y las amistades; el equilibrio entre el trabajo y el ocio; la salud mental como nuevo paradigma social. Un Majul por fuera de la vorágine política que cuenta, entre risas, que se convirtió en periodista porque no pudo ser futbolista, y que ahora a los 65 años suele engañar a su cuerpo y sacrificar sus rodillas para jugar un ratito al fútbol, otra forma de resetearse. </p><p>“La última vez que hablamos -recuerda- te había mencionado más de una vez una palabra que es el concepto del nuevo proyecto que tenemos que se llama Reset. Reset fundamentalmente es apretar el botón del reinicio en una parte de la vida donde mucha gente como yo, no solamente yo, creemos que hay que apretarlo y reiniciar. Más allá de la pura realidad que indica que todos los años la expectativa de vida se prolonga por lo menos durante tres meses, entre tres y cuatro meses, y nosotros formamos parte de ese fenómeno real y de todos los cambios que está teniendo el mundo. <b>Yo creo en la decisión de resetearse, pero de una manera completa</b>. Aunque supongo que la gente que me escucha y que me ve todos los días le va a parecer que está hablando otra persona, soy eso: los proyectos que me salen de las entrañas, desde escribir un libro hasta armar una radio o producir una obra de teatro o un documental de cine, me hacen bien. Yo estoy en pleno proceso de reseteo personal y el proyecto tiene que ver con eso, con resetearse”.</p><p><b>—Ahora vamos a ir de lleno al proyecto que sé que te tiene muy entusiasmado y que no estás al frente, sino en todo el armado... </b></p><p>—Bueno, eso para mí es nuevo y es el gran desafío. He hablado con grandes periodistas de mi generación y otros emprendedores de mi generación sobre este tipo de cosas, con Mario Pergolini, con Daniel Hadad, y yo creo que<b> para mí no ser la cara de algo, aunque sea el productor general y esté detrás, es un avance en mi mundo</b>. Dejar que haya equipos que piensen, dejar de controlar todo, aunque sea lo último, el más pequeño detalle, para mí en mi mundo de persona controladora, es hacerlo bien. Lo que no significa no tener una perspectiva y saber de qué se trata. Hay, no quiero exagerar, cientos de expertos especialistas que están comprometidos con el proyecto pero que no necesitan de mi aprobación para formar parte.<b> Desde Conrado Estol hasta Claudio Zuchovicki, pasando por Mariana Arias o Gabriel Corrado</b>, que van a ser de alguna manera los anfitriones de esta iniciativa. La charla del próximo 3 de noviembre en el Teatro Astros donde Gabriel y Mariana van a ser los anfitriones y Conrado Estol, el neurólogo, Claudio Zuchovicki como un experto en finanzas pero en un vínculo más real con el dinero, Fiorella Vitelli, una nutricionista que no es experta en dieta sino en cómo vincularse con la comida y los alimentos. Y el gran Daniel Tangona, que es un motor de movimiento físico y de transformación y de liderazgo, van a ser los protagonistas de la primera charla Reset, que tiene una rima con las charlas TED. Y la diferencia entre las charlas TED y esta primera charla Reset es que<b> son charlas encadenadas y que van a expresar un montón de intereses</b>. Y de hecho el proyecto no se queda solamente en el bienestar, en lo que comúnmente se llama el bienestar de la salud física y mental, sino en la educación financiera, el bienestar animal, el vínculo familiar, el nuevo mundo del trabajo, todo eso que se discute hoy y que genera muchísima curiosidad y búsqueda de respuestas en la mayoría de la gente. </p><p><b>—¿Cuándo entendiste que había que aprender a vivir distinto?</b></p><p>—Si los años no te lo hacen aprender… el estómago, el corazón, lo aprendés de ninguna manera. </p><p><b>—Lo avisó el cuerpo.</b></p><p>—A mí siempre me avisa el cuerpo. Y por supuesto que hago cuentas y calculo. Con Reset y otros proyectos que tenemos ya hicimos una inversión bastante más grande que cualquiera que haga cálculos pegados a la pura rentabilidad o el puro retorno. Y yo creo que vale la pena hacerlo. Mayor calidad, una llegada más profunda a decir lo que queremos decir. </p><p><b>—Uno de los puntos que hablan muchas veces los profesionales, y que seguro va a estar en Reset de alguna manera, tiene que ver con la vida social, aprendemos que tenemos que hacer actividad física a partir de determinado momento. </b></p><p>—Que no es optativo sería el dato, ¿no? Hay una palabra que es una palabra que tiene mala prensa. <b>La palabra hábito es la correcta, pero la palabra disciplina es la que yo creo que va. Si vos sos disciplinado ganás mucho</b>. Para eso o para algo que me cuesta mucho y que todo el tiempo me digo que lo tengo que hacer que es el aprendizaje de idiomas. Obviamente, lo que le tenés que pedir al cerebro para aprender idiomas es mucho más y mucho más complejo y mucho más exigente que, para mí, levantar pesas o hacer un par de flexiones.</p><p><b>—Recién te mencionaba la vida social, que es otro factor muy importante para la calidad de vida. ¿Cómo es tu vida social? ¿Hay lugar para la vida social? </b></p><p>—Debería haber más. Es algo que tengo que corregir y estoy trabajando para eso. Me cuesta porque tiendo a quedarme con el grupo pequeño, que hay una discusión ahí. Yo hago terapia: debo compartir mi tiempo con gente que quiero de verdad y que me genere en principio ni la más mínima toxicidad o debo ser más social y sonreír cuando no tengo ganas de hacerlo. Tengo un pájaro que me dice “tenés que pasar esa barrera” y tengo otro pájaro que me dice “acá utilizá bien el tiempo, tratá de no estar con gente tóxica, tratá de no perder tiempo en eso y tratá de sumar en lo que puedas sumar”. Yo estoy cambiando en ese sentido. Diría que soy una persona naturalmente con pocos filtros, tengo más filtro en las convivencias personales, cara a cara, pero no porque me esté cuidando sino porque espero ganar más en ese tipo de vínculo. Si yo genero más empatía voy a ganar más. Y cuando no se puede, no se puede.</p><p><b>—¿En alguno de esos momentos con poco filtro qué pasó? </b></p><p>—Tengo cada vez menos momentos. Nosotros, vos como yo, somos muchas cosas. Yo tengo poca paciencia sobre los argumentos reiterativos, por ejemplo, en política. Cuando me vuelven a decir lo que me decían hace 20 años, hace 30 años y me hablan de consignas, yo soy poco paciente para eso. Ahí mi mirada es que yo tengo una responsabilidad, formo opinión y divulgo, pero <b>cuando escucho algo que ya me suena viejo, reiterativo, sin contenido, interesado, ahí reacciono</b>. No digo que esté perfecto, pero tampoco me parece mal. Cuando la veo venir, no me gusta. Y si me quieren imponer ideas o consignas menos todavía. No importa lo que piense, sea kirchnerista, derecha, de izquierda, el presidente de la nación o el artista más amado y querido. </p><p><b>—¿Quién consigue de vos lo que quiera? ¿Con quién tenés el sí fácil? </b></p><p>—Mis hijos primero. Mi hija Victoria, mi hijo Octavio. Mi mujer también. Y la gente que trabaja conmigo si me da los argumentos correspondientes lo consigue. Pero tengo que escuchar los argumentos.</p><p><b>—¿Y sos fácil para escuchar? </b></p><p>—Más o menos. Más o menos. Tengo que empezar a organizar mejor el tiempo porque para escuchar tenés que tener tiempo. En muchas ocasiones sé a dónde quiero ir y cómo quiero ir. En la producción de los programas de televisión o de radio, de la construcción de Reset, o de otro proyecto que tenemos por ahí, que se llama Argentina 2030, por supuesto que escucho lo que me dicen aunque yo sé dónde quiero ir. Y si hay una idea mejor que la mía la proceso y la pongo en marcha. Quizá le pongo la carga al que se le ocurrió de decirle “che, está recontra buena, hacela, hagámoslo, o hagámoslo juntos”. Y eso también está bueno porque en la discusión de las ideas hay algo que no es muy parejo. En una organización que invierte dinero, energía, tiempo de las personas, si uno levanta el dedo con una buena idea y dice “hagamos esto” y no dice cómo hacerlo, no dice qué es lo que va a poner de su parte para hacerlo, es como una propuesta media gratuita. Las personas que ponen en juego cosas y aportan ideas y las hacen para mí son mucho más valiosas que las que dicen “hagamos esto, se me ocurrió una gran idea”. </p><p><b>—Me quiero quedar en el Luis papá. ¿Te acordás el primer día en tu casa con los chicos cuando nacieron? </b></p><p>—Voy a ser muy sincero: trataba de molestar lo menos posible. Yo he sido criado en una familia de mi generación donde las madres son poderosas, toman decisiones, no dudan, y nosotros andamos por ahí. Yo trataba de andar por ahí lo menos posible y trataba de ayudar. Les tengo que agradecer, y les voy a agradecer toda mi vida a mi mujer, a mis hijos y todas las personas que trabajaron alrededor nuestro, porque yo durante gran parte del tiempo me levantaba a las cuatro y media de la mañana para ir a la radio y mi mujer no solamente aceptando sino colaborando en ese equipo de dos. Es algo que uno lo puede decir pero hacerlo es una enormidad, una enormidad, y yo lo recuerdo lindo.</p><p><b>—¿Y qué fue lo que más disfrutaste de hacer con los chicos de chiquitos? ¿Cuál era tu momento? </b></p><p>—Mi momento es para dormirlos. En el caso de Victoria siempre recuerdo que le ponía algunas canciones de Tom Waits o de Leonard Cohen. Y hay otra que hace música celta, creo que se llama Alice McKeelan, o algo parecido, porque a mi hija le costaba mucho dormir, y Octavio no, era más natural. Pero recuerdo esos momentos, sí, sí, sí. Octavio fue durante unos cuantos años el único y el más mimado, y la irrupción de Victoria hizo que nos repartamos más en los cuidados de los niños. Pero lo recuerdo con mucho amor. Soy muy físico, ¿sabés? Entonces yo los sigo besuqueando y abrazando, y bueno, no solamente a mi mujer, a mis hijos, sino a la gente que quiero, me gusta abrazarlos, besuquearlos y apretarlos un poco.</p><p><b>—¿Hace cuántos años estás en pareja? </b></p><p>—Muchos. En el 91 nos casamos, así que 30 y pico de años largos. Y por supuesto que pasamos por muchísimos problemas. Nunca fuimos la familia perfecta. </p><p><b>—¿Te fuiste alguna vez? </b></p><p>—Sí, hace muchos años. Estuvimos un año separados, sí. </p><p><b>—Y volvieron, así que el amor fue más fuerte.</b></p><p>—Sí, el amor, los años, el proyecto. El que te diga que después de 30 y pico de años no pasan un montón de cosas o no cambian un montón los vínculos es porque no aprendió nada o sigue viviendo de la melancolía. </p><p><b>—¿Cómo se hace después de, o con 35 años de pareja para que no te lleve puesta la logística, la organización de la diaria y de la vida? </b></p><p>—Te lleva puesta la logística y la organización de la diaria y de la vida. Bueno, prestar atención a eso. </p><p><b>—¿Te sale? </b></p><p>—Hago terapia y trato de identificar esos momentos. </p><p><b>—Porque uno se vuelve socio del proyecto familiar de alguna manera. </b></p><p>—Sí, sí. Pero la verdad que son todas cosas que tengo que aprender yo, que tengo que apretar el botón del reinicio. Los viajes, por ejemplo. Hace poco viajamos con unos amigos, divinos todos. Los que nos esperaban en España todo organizado. Los otros planificando el viaje muy entusiasmados. Mi mujer también. Y yo soy una especie de transportado. Y uno de mis amigos, Miguel, me decía, “metete en el proceso, vas a ver que es lindo”. Y es lindo, es lindo. </p><p><b>—Es parte del viaje. </b></p><p>—Sí, sí, es parte del viaje. Lo tengo que hacer de a poquito porque yo vengo reseteado y formateado. Debe haber mucha gente como yo que es hiperactiva y adicta al trabajo. Pero, ¿tres días de vacaciones? Al cuarto día tengo que empezar a organizarme porque… Hace muchos años me fui de vacaciones con mi hija, estábamos en Ámsterdam y yo empecé a hablar de trabajo, a agarrar el celular, y mi hija, mucho más chica que ahora, decía “uh, ya empezaron con los platillos los monitos que tenés”. Esos monitos son buenos para la productividad, no siempre son buenos para la vida. Como tampoco es bueno para la vida decir “ahora que estoy hecho me voy a hacer un viaje al mundo de 60, 70, 80 días”. A mí hoy no me haría bien.</p><p><b>—Recién dijiste “ahora que estoy hecho”, ¿estás hecho? </b></p><p>—No, no. Una vez hablando con mi hijo hace mucho tiempo me decía “vos estás hecho”. Empecé a mencionar las figuras de mi generación, que estos están hechos.<b> Yo no siento que esté hecho, tengo ganas y curiosidad por hacer nuevas cosas</b>. Para mí estar hecho es un concepto de estar jubilado, retirado, y mirando pasar la vida como si no existiera. <b>Supongo que hasta el último día de mi vida no me voy a considerar hecho y eso va a estar bien</b>.</p><p><b>—Eso desde la curiosidad intelectual. ¿Desde lo económico estás hecho?</b></p><p>—Para mis pretensiones sí. Para lo que yo necesito y ansío sí. Yo funciono diferente a la mayoría de los emprendedores de la Argentina. Si ingresa más dinero del que sale, y generalmente es así, yo de verdad lo reinvierto. Pero no digo que lo reinvierto, vos lo ves. Supongo que hay gente, y no está mal, que prefiere cambiar el modelo de auto o comprarse una casa más linda y más grande, pero yo, en esta etapa de mi vida, prefiero reinvertir en proyectos y en activos. Además de la educación, además de los departamentos o las casas que le pudimos dejar a cada uno de mis hijos, yo creo que<b> lo mejor que podemos hacer es dejarles activos, cosas que estén funcionando</b>. Ni deudas ni problemas, cosas que estén funcionando. Las cosas que están funcionando tienen problemas, problemas que hay que enfrentar. Bienvenidos a la vida. </p><p><b>—¿Los pudiste ayudar a los chicos en el arranque? </b></p><p>—Ellos nunca pidieron y nunca necesitaron de nosotros para funcionar. Las pocas cosas que nosotros hicimos se dieron naturalmente. Y los dos son personas muy orgullosas que de ninguna manera aceptarían que una ayuda de la mamá y el papá les solucione la vida. Octavio es músico, es doctor en ciencia política. Lo contratan en diferentes empresas y la rompe toda. Y Victoria es psicóloga y tiene un vínculo con la gente que trabaja con ella, que con los pacientes es amoroso, de seguimiento, de empatía, que va más allá del vínculo inercial médico paciente. Eso me hace sentir no orgulloso, híper, mega orgulloso. </p><p><b>—¿Cuando te pelea Octavio te da un poco de orgullo de papá? </b></p><p>—No me pelea. Es muy saludable la discusión. Defiende sus ideas. No, no peleamos. </p><p><b>—Pero por eso digo, hay un orgullo papá en que tenga una ideología y la sostenga. </b></p><p>—Es una persona muy evolucionada Octavio. No es consignista. Defiende sus ideas, me hace pensar en mis ideas. <b>Hay ideas que tiene él que me hacen cambiar y me hicieron cambiar mi manera de ver algunas cosas</b>. Y yo no cuento cómo mis ideas le hayan cambiado su manera de verlo porque no ando contando, pero supongo que a esta altura de mi vida él no necesita que yo diga algo para pensar como yo o no pensar como yo. Sí siento que respeta lo que yo soy y lo que yo hago con la vida, y eso para mí es suficiente. </p><p><b>—¿Gabriel Corrado es la persona que tiene más anécdotas que te podrían avergonzar? </b></p><p>—No, nosotros con Gabriel y Sergio (Frenkel) más que avergonzar contamos las mismas anécdotas y le ponemos IVA a todo. A esta altura no me avergüenza nada. No cometimos ningún delito. Bueno, estuvimos al borde de cometer algunos delitos pero éramos muy chiquititos.</p><p><b>—Te llevaron detenido alguna vez </b></p><p>—Sí, sí, <b>nos llevaron detenidos a los tres en Punta del Este por ser sospechosos de consumo de estupefacientes</b>. Pero la historia real dice que no teníamos nada que ver y que nos divertimos mucho con eso.</p><p><b>—¿Son amigos de la escuela? </b></p><p>—Sí, con Sergio éramos amigos de la escuela y Sergio era amigo de Gabriel desde los 12, 13 años, sí. Gabriel es otra persona enorme, es una de las caras de Reset y es otro ejemplo de cómo se reconvirtió, se reinició. Vos decís Gabriel Corrado y decís <i>Perla negra</i>, y vos lo ves entrevistando a gente en el canal público y es un enorme entrevistador. </p><p><b>—La próxima vez que venga Gabriel le voy a pedir la lista de momentos para traértelos. Porque alguna vez me dijiste que vos sos un hombre divertido, que te gusta el momento lúdico.</b></p><p>—Bueno, claro, yo tengo la ventaja y la contra de haber estado en los medios durante muchísimo tiempo. Pero la mayoría del tiempo el material con el que estoy en los medios es un material necesario y a veces tóxico. La política en el mundo es tóxica, en Argentina es tóxica. Y nosotros trabajamos con ese material. Por supuesto que yo no soy eso. Por supuesto que soy una persona que trata de ser divertida. </p><p><b>—Me voy un fin de semana con vos y con tu mujer a la costa. ¿Con qué Majul me encuentro?</b></p><p>—A mí me gusta vincularme con el tema de la actualidad. Por ejemplo, yo aprendí a ser, aprendí a escuchar. No hablar porque no me gusta hablar mal de las personas que no están presentes. Me parece que eso es algo medio tóxico. Pero si hay un ambiente de chisme y el tono es de chisme vamos con los chismes y nos divertimos. Pero de una manera divertida e irónica.</p><p><b>—¿Hay un Majul que juega las cartas ponele? ¿Sale la generala? </b></p><p>—Para los juegos de mesa soy aburrido. Prefiero leer o estar ahí metiendo un chiste cuando juegan al bingo familiar. Siempre estoy metiendo un chiste. O poniendo música, sí. En un ambiente donde hay mucha gente a mí me gusta elegir la música. Además estoy todo el tiempo renovándome porque el hecho de manejar <i>Berlín 107.7</i> hace que... </p><p><b>—Hace un oído actualizado. </b></p><p>—Claro. Y de vez en cuando me obsesiono con algunos personajes y con algunas canciones. Por ejemplo, estoy escuchando bastante Harry Style porque detrás del chingui chingui de Harry Style hay algo bastante poderoso. O me estoy obsesionando cada vez más con Elvis Presley. Durante un tiempo lo tuve ahí congelado mirándolo de lejos y ahora no dejo consumir hasta las más pequeñas o grandes anécdotas de Elvis. </p><p><b>—¿En qué momento sentiste por primera vez orgullosos a tus papás de vos? </b></p><p>—Yo a mi mamá desde siempre la sentí orgullosa. Porque desde muy chiquitito, cuando trabajaba en radio, en televisión o cuando presenté mis primeros libros, siempre mi mamá por teléfono aparecía y teníamos un diálogo muy repetido que deben tener muchos hijos que trabajan en radio, en televisión o en el streaming. Y mi mamá llamaba y le decía “de uno a diez mami ¿cómo estuve?“. ”Diez puntos, once puntos". Nunca bajaba de diez. Mi mamá siempre fue un gran motor de aliento. </p><p><b>—¿Cariñosa? </b></p><p>—Sí, sí, cariñosa, cariñosa. </p><p><b>—¿Corporal como vos?</b></p><p>—Sí, sí, mi mamá más corporal que mi papá. Y los silencios de mi papá eran como caricias. Hablaba poco, pero... Yo siempre digo que <b>mis dos papás me educaron diferente a como se educaba en esa época, con muchísima libertad</b>. Ellos de alguna manera, sin decírmelo explícitamente, todo el tiempo me estaban diciendo vos podés ser cualquier cosa que quieras ser. Y si la hacés con pasión y con disciplina y con coherencia la vas a hacer bien. </p><p><b>—¿Y la adolescencia cómo fue? </b></p><p>—Bueno, yo siempre la siento divertida. Me debatí entre ser un jugador de fútbol profesional y empezar a escribir y ser abogado o periodista. Y no es que le ganó el abogado o el periodista, es que el fútbol me dejó antes. No, no, mentira. Y ganó lo que requería más pasión, ¿no? Igualmente yo sigo muriendo por jugar al fútbol. No debería decirlo esto porque es un poco melancólico, pero bueno, no estoy en condiciones de jugar como me gustaría jugar, pero<b> de vez en cuando le hago trampas a mi cuerpo y juego al fútbol</b>. Y necesito dos días de hielo por las rodillas. </p><p><b>—Lo que decíamos: los años se van, vivimos más, hay que irnos notificando de que el cuerpo no es el que era. </b></p><p>—Pero en movimiento, en movimiento. Fuerza, fuerza, peso y aeróbico y natación y bicicleta. Yo ando mucho en bici, nado cada vez que puedo. Y ahora juego al pádel un poco también. Me divierto mucho. El fin de semana pasada nos divertimos mucho con nuestros hijos.</p><p><b>—¿Quién gana? </b></p><p>—Y yo creo que el que está en mejores condiciones de ganar es Octavio porque jugó mucho al pádel, al tenis. Después está mi mujer, después está peleando con Victoria. Y a mí poneme último siempre. </p><p><b>—¿Qué nos encontraremos el 3 de noviembre? </b></p><p>—Vas a encontrar a personas que saben mucho de lo que hablan y que vinculan su especialidad con la vida real. Va a abrir seguramente Mariana Arias y Conrado Estol explicando cuál es el concepto de Reset, por qué abarca mucho los aspectos de la vida. Va a estar Conrado Estol diciéndote cosas como, por ejemplo, que el ejercicio físico no es optativo, que los vínculos sociales tampoco lo son, que es mucho mejor prevenir y usar todo lo que haya que usar para dormir bien que pelear para dormir una hora más con vos mismo, incluso usar los medicamentos correctos. Reset va a servir para eso. Hay mucha chantada alrededor de influencers, redes sociales y la validación científica. </p><p><b>—Insoportable y peligrosísima.</b></p><p>—Claro. Y la validación científica y las respuestas correctas sin dar recetas todo el tiempo va a ser una característica de Reset.</p><p><b>— Conrado es una maravilla escucharlo.</b></p><p>—Sí, sí. Y muy responsable y muy profesional. Y diferenciando los mitos de las verdades. Claudio Zuchovicki, porque no te habla solamente de finanzas, te habla, por ejemplo, del cálculo que muchas personas tenemos que hacer para ver si nos pasamos haciendo dinero con un objetivo que nunca va a llegar o si disfrutamos de lo que tenemos que disfrutar. Hay un dicho que cada tanto repite Claudio Zuchovicki, que se lo dice un taxista, pero que en realidad es un economista, matemático, un gran pensador, que dice que <b>si vos trabajaste toda la vida y te sobra mucha plata, alguna cuenta mal hiciste</b>. Después está Fiorella Vitelli que cada vez que habla de nutrición no solamente habla de nutrición consciente y saludable sino que la vincula con la vida real. Vos no podés plantearte una dieta que se te haga imposible hacer y tenés que negociar con tus propios hábitos y al mismo tiempo la tenés que pasar bien. Y tenés que tener un vínculo con la comida mucho más rico y más sano que el que tenemos la mayoría de las personas. </p><p><b>—Habla de no de hacer dieta para adelgazar sino para vivir mejor.</b></p><p>—Exactamente. Y esa charla encadenada, a diferencia de las charlas TED que te hablan de un tópico determinado y te transmiten con mucha pasión y mucha precisión lo que vos querés, te va a permitir tener una mirada más integral. Ya tenemos las entradas a la venta y se van vendiendo muy rápido, probablemente la segunda charla Reset la hagamos con algunos de nuestros agentes de la primera y mucha otra gente que forma parte de nuestra comunidad. </p><p><b>—Hay una comunidad que se está armando, hay un proyecto grande atrás de Reset. </b></p><p>—Sí. Y muchos expertos se comunicaron con nosotros para decir “yo quiero formar parte”. Y nosotros les decimos nos parece bárbaro, para formar parte de esto nosotros queremos plantear y debatir la manera de comunicar, la manera en que lo hacemos, cómo lo presentamos y la validación científica y editorial que tenga esto. Estamos generando mucha comunidad. Todavía no salimos a decir “somos nosotros”. Eso también es una manera de resetearse en mi caso. No te salgo a decir “vamos, tenemos el cartel”. Ya lo estamos construyendo hace mucho tiempo. Tenemos contenido ya preparado para sacar al aire las cápsulas del Minuto Reset. Están muy bien curadas. Y además muchas marcas ya vinieron a vernos porque dijeron queremos estar ahí. En este lugar de validación científica, de divulgación responsable y de conciencia sobre cómo se debe reiniciar la vida en todos los aspectos, nosotros queremos estar.</p><p><b>—Nos encontramos ahí, nos encontramos el 3. </b></p><p>—Dale, invitadísima. En el Teatro Astros el martes 3. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/R6YU2RXG5VCCPGJWHEVTHRUQQY.png?auth=6a30885c550beb478a2cc4198adaf4fb29959b177e71102d4df2df9eb3ea400b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Personajes - Luis Majul - Home]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Desfiló bajo la lluvia, en un cementerio y sobre containers: de las calles de tierra de su barrio a las pasarelas de la Fashion Week]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/24/desfilo-bajo-la-lluvia-en-un-cementerio-y-sobre-containers-de-las-calles-de-tierra-de-su-barrio-a-las-pasarelas-de-la-fashion-week/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/24/desfilo-bajo-la-lluvia-en-un-cementerio-y-sobre-containers-de-las-calles-de-tierra-de-su-barrio-a-las-pasarelas-de-la-fashion-week/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Naím Benítez dejó de imaginarse entrar a una Fashion Week y empezó a caminar hacia la construcción del deseo. Se filmaba desfilando en lugares random, en sitios donde no había pasarelas. Su mamá y sus compañeros de trabajo no creían demasiado que pudiera materializar la razón de su renuncia a un empleo estable. Solo él creía en él. En un capítulo más de Voces, la aventura de un joven que pudo]]></description><pubDate>Sat, 24 Oct 2026 05:13:29 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Naím Benítez pudo</b>. Su sueño partía desde el más puro deseo. No había amparo, no había respaldo, no tenía contactos, no obedecía a un legado familiar, no había puertas que se abrieran por una fuerza ajena a su propio impulso. Era un chico nacido en el barrio Don Orione, de la localidad de Claypole, en el partido bonaerense de Almirante Brown, con una relación discreta con el mundo del espectáculo. Había sido, con apenas un año y medio, el hijo de Mariano Martínez en la telenovela <i>Son Amores </i>y su papá había trabajado como doble de Marcelo Tinelli. Nada más. </p><p>Su papás se separaron. Como las casas resultaban chicas, él se fue con su papá y su hermano, dos años menor, se quedó con su mamá, que pasó de vender pollos, a montar un videoclub, a ponerse una verdulería y ahora aplacó su veta emprendedora como empleada. Naím terminó el secundario en 2019 y comenzó a trabajar en el call center de un estudio jurídico en Tribunales. Hubo algo que lo saturó. Tal vez el brote de una vocación anestesiada. Su mamá le dijo que estaba loco cuando abandonó un trabajo en blanco, seguro. Su supervisora le preguntó, de curiosa, por qué renunciaba.<b> “Voy a ser modelo”, le dijo</b>. La supervisora le respondió, de cortés y descreída, “te deseo lo mejor”. Él sentía que ella dudaba que lo vaya a lograr. La entendió porque él sentía lo mismo. </p><p>Para entonces, sus seguidores ya se contaban en miles, había recibido una remuneración por sus publicaciones y había ahorrado para soportar seis meses de creación. Se convirtió en un creador de contenido y en un creador de su camino. Tenía un objetivo: desfilar en la Fashion Week de Buenos Aires. Por eso, antes se dedicó a desfilar por donde sea: en un cementerio, a la vera de una autopista, sobre containers, en el palier de su edificio, entre las calles de tierra de su barrio. Es la aventura de un chico que se propuso una meta y que construyó una mentalidad en el camino. “Si yo pude, vos podés, tranquilamente”, enseña al final de esta nota.</p><p><b>—¿Hasta ese momento el sueño cuál era?</b> </p><p>—Siempre tuve afinidad por la moda, por la estética. Siempre me encantó vestirme bien. Veía y seguía modelos en Instagram y decía “qué ganas de…”. </p><p><b>—¿Desde chico?</b> </p><p>—Sí. Además <b>mi mamá me decía todo el tiempo vos tenés que ser modelo</b>. Pero viste que uno cuando la mamá le dice cosas cree pero lo agarra con pinzas. Y me pasó de que a medida que fui creciendo me lo iban diciendo cada vez más personas que no me conocían y entonces dije “bueno, puede haber algo, vamos a intentarlo”. Pero claro, ¿cómo hace un chico que vive en Don Orione, Claypole, completamente alejado de contactos para llegar? Y entonces se me ocurrió una idea: voy a ser creador de contenido de moda.</p><p><b>—¿Vos ya tenías redes sociales en ese momento? </b></p><p>—Sí, pero no las usaba. Tenía mil seguidores en Instagram. Era uso personal, para hablar con amigos y demás. Y pasó que hice un pequeño análisis de mercado, vi en Argentina qué onda la moda, había tres, cuatro creadores de moda. Arranqué a hacer videos. Hice uno que fue muy viral, que ahí es donde dije “vamos a meterle”. Era un chiste que yo hacía bastante seguido que era volviendo a mis orígenes después de tomar un café en Palermo y era yo desfilando por la calle de tierra de mi casa. Mucha gente identificada me empezó a seguir y ahí comenzó.</p><p><b>—¿En la secundaria la fantasía también pasaba por la moda, por ser modelo? </b></p><p>—En la secundaria yo tenía otra fantasía que era ser modelo fitness pero después se me fue pasando. Pero siempre algo con la estética, con la moda. Empecé a hacer contenido, contenido, contenido, mucha prueba y error, prueba y error, a ver qué funciona. </p><p><b>—¿Qué tipo de contenido hacías en ese momento? </b></p><p>—Muchos de estos memes. Empecé a hacer algunos canjes, marcas me empezaron a mandar ropa. Yo no lo podía creer, saltaba</p><p><b>—Contame el primer canje. </b></p><p>—El primer canje me acuerdo me llega un mensaje de una marca de lentes donde me compré unos lentes una vez. No lo podía creer. Me dijeron “te queremos mandar tres, cuatro lentes y que hagas unas fotos”. Yo saltaba, <b>yo me gastaba gran parte de mi sueldo en ropa y que me digan te los mandamos a cambio de contenido era “¿cómo está pasando? No soy nadie, está pasando</b>”. Obviamente le hice un montón de contenido. Seguimos trabajando en el tiempo. Me emocionó muchísimo.</p><p><b>—Debe haber sido impactante, porque era la primera convalidación. </b></p><p>—Claro. Era “está funcionando, está teniendo resultados”. Y yo soy una persona que le gustan mucho los resultados. Siempre me gusta pensar que no tengo suerte, si logro algo es porque me lo propuse, planté un plan de acción, una estrategia y lo ejecuté bien ¿entendés? Hacía mucha prueba de mercado, subía mucha cantidad de videos y lo que funcionaba, vamos por ahí. Y ahí iba planeando mi recorrido, lo que genera visitas. </p><p><b>—¿Siempre tuviste claro que lo que te propusieras lo ibas a lograr? </b></p><p>—No siempre. Yo antes era bastante inseguro. Cuando arranqué el gimnasio mi seguridad empezó a subir. También influyó mucho mi ex novia. Cuando me puse en pareja ella me ayudó muchísimo a sentirme mejor conmigo mismo, me ayudó mucho también con el tema de la moda. Obviamente la vista de una mujer sobre un hombre también hace que uno evolucione. Y ahí, con esa seguridad y teniendo mi objetivo claro, yo sabía que lo que yo me propongo lo logro. </p><p><b>—¿Por dónde pasaba la inseguridad?</b></p><p>—Puede ser física. Puede ser también un poco de validación en la secundaria. Yo era de las personas que hasta cuarto año no creció de altura. Fui muy chiquito. Después crecí un montón. Y eso sí me daba un poco de inseguridad. No salía a bailar ni nada. Me sentía un poquito excluido socialmente. </p><p><b>—¿Te molestaban? </b></p><p>—No, no tanto. No te voy a decir que me hacían un re bullying. Por ahí un poquito sí, pero era muy interno mío.</p><p><b>—Y qué loco cómo pudiste transformar eso. Porque esa inseguridad que tenía que ver con lo físico la transformaste en hoy trabajar de tu físico. </b></p><p>—Exacto. Fue el plan de acción. Dije por algún lado tengo que arrancar. Y a los 15 arranqué el gimnasio. Y a día de hoy lo mantengo. Es la actividad que más me encanta hacer al día. </p><p><b>—El gimnasio por un lado y la pareja por otro, te fueron fortaleciendo hasta creer que podrías lograrlo. </b></p><p>—Y si nos metemos un poquito más en la etapa de creador de contenido, <b>yo recibía muchos comentarios malos</b>. Porque era de los primeros que empezó a usar boxy fit, crop top. Y ser un hombre heterosexual usando crop top en Don Orione es medio raro. </p><p><b>—Explicame qué es un boxy fit y qué es un crop top... </b></p><p>—Lo que estoy usando ahora es medio crop: hasta la cintura, que se vea el cinturón. Y boxy fit también, que corte en la cintura, que se midan bien las proporciones, que las piernas luzcan largas, que la parte de arriba luzca corta. Es un tema estético. </p><p><b>—Y eso se veía raro en el barrio.</b></p><p>—Sí, raro, muy raro. Acostumbrado a lo deportivo, más cultural del barrio. Recibía muchos comentarios negativos por ese lado. Y al principio me dolía pero lo supe llevar. Trataba de reírme de eso en redes. Y ahí fui armando mi comunidad, que es en la que yo me apoyaba, porque ellos me apoyaban a mí.</p><p><b>—¿Por dónde pasaba el hate? </b></p><p>—La sexualidad de base. Que era ridículo también. Que me vista bien. El típico comentario era “¿para hombre no hay?”. Me juzgaban, pero no los culpo. </p><p><b>—¿Respondías o decías “me genera engagement”?</b></p><p>—Que me genera engagement estoy seguro. Y respondía bastante, respondía mucho por historias. Subía las historias, el comentario y lo respondía ahí. Cuando ya fui adquiriendo esa seguridad, lo que hacía era tratar de mostrarle al resto que aunque te digan lo peor, dale una vuelta de rosca. <b>Él se ríe de mí, me río de él. Para que no duela</b>.</p><p><b>—¿Esa primera época de creación de contenido ya apuntaba a la moda y a la estética o era una búsqueda de por dónde? </b></p><p>—100% a la moda porque era lo que a mí me gustaba. A día de hoy me sigue gustando. En el camino obviamente fui buscando mis rumbos. Partamos de la base que yo siempre quise ser modelo. Yo encontré la moda y las redes sociales como un camino. Cuando arranqué no sabía en dónde iba a desembocar, yo sabía qué tenía que hacer. Hago, hago, hago, hago y en algún momento esto va a funcionar. Y ya cuando tenés algún que otro añito en redes ya vas planeando series, que es con la que arranqué a hacer el reto de desfilar cada día en la calle hasta llegar a la Fashion Week. Me acuerdo que practicaba mis pasadas desfilando en las calles de tierra de mi casa. <b>Yo decía “algún día, algún día”. Cerraba los ojos y pensaba que estaba en Milán</b>. Escuchaba música, todo me ambientaba. Y por suerte se dio lo de Buenos Aires Fashion Week. Tuvo su proceso.</p><p><b>—¿Cuando empezás con este proceso qué dicen tus padres? </b></p><p>—Lo que me pasó cuando renuncié... Trabajo en blanco, obra social, sueldo, comisiones. Decido abandonar. Se lo explico a mi mamá. “Estás loco, con lo que cuesta tener un trabajo hoy en día…”. A veces es difícil, decirle a tu mamá “ya soy una persona grande y tomo mis decisiones”, pero lo pudo entender. Y me acuerdo que<b> le dije “mirá, me viviste diciendo que voy a ser modelo. Voy a probar”</b>. Asimismo, cuando renuncié mi supervisora de curiosa me dice “che Naim, ¿qué vas a hacer? ¿Por qué renunciás?”. “Voy a ser modelo”, le dije. Y se quedó como… te deseo lo mejor. Pero con muchas dudas.</p><p><b>—¿Cómo decidís renunciar? Porque no había una propuesta concreta laboral. </b></p><p>—Para ese entonces yo le veía un potencial a mis redes. Capaz tenía 10.000 seguidores, que no es mucho, pero ya había tenido mis primeros trabajos pagos. Siempre me manejé muy bien con eso en redes. Y también había tenido una que otra producción de fotos ad honorem o por canje. Es el comienzo, tengo que apostar. Y la verdad que me sacaba bastante tiempo el estudio jurídico. Imaginate que tenía casi capaz cuatro horas de viaje y después seis horas ahí, llegaba tarde a casa, salía temprano de casa, cansadísimo. Entonces ahorré como para tener seis meses ahí. Yo igual vivía con mi mamá, no tenía alquiler que pagar ni nada de eso. Me acuerdo que ahorré y dije “día uno renuncio y al otro día ya a subir, a subir, a subir, a subir videos a full”. Sin un objetivo claro, era subir, subir, subir. En ese momento yo pensaba cuantos más seguidores, más trabajo. Después con el tiempo te das cuenta que es más cómo te manejas que por la cantidad de seguidores. </p><p><b>—¿Cómo llegaron estos trabajos pagos que decís que empezaron a aparecer? ¿Vos ibas a castings, te escribían por redes? </b></p><p>—Yo soy una persona que durante mucho tiempo tenía el pensamiento de no quiero molestar, entonces me costaba mucho tocar puertas. La idea de yo enviar un mensaje a una marca diciendo “hola, soy modelo”, me costaba muchísimo. Entonces yo decía “vamos a darle la vuelta”. Si a mí me da cosa ir a las marcas vamos a hacer que las marcas vengan a mí. Para hacer eso tengo que ser viral. Entonces ahí trataba de hacer videos lo más virales posibles siempre hablando de moda, de modelaje, poses para fotos, de estética. Y las marcas venían y me hablaban. Siempre las propuestas suelen arrancar con un canje, ahí le tenías que dar una vuelta de tuerca porque yo vivo de esto y no vivo con ropa. Me encanta la ropa, o sea la amo, pero sí o sí tengo que vivir. </p><p><b>—Hubo todo un logro, una construcción, que con tus videos sea la marca la que llame. Vos no tenías una agencia, no tenías un representante, necesitabas que la marca de jeans X te proponga trabajo. Era difícil.</b></p><p>—Era complicado. Yo en ese momento lo veía más fácil de lo que suena. Ahora que miro para atrás digo “me hubiese manejado distinto tal vez”. Elegí el camino más complicado pero así me curtí bastante a nivel contenido, porque yo trataba de que mi contenido no sea un video al azar de subir treinta videos y a alguno le va a ir bien.</p><p><b>—¿Cómo hacías para llamar la atención de una marca? </b></p><p>—Siempre me fijé mucho en la estrategia, entonces mis videos tenían un buen gancho. En ese momento no entendía mucho de retención y de call to action, pero sí me enfocaba en el gancho. Los primeros tres segundos tenían que ser algo que te llame la atención. Y después trataba mucho de que la gente se sienta identificada conmigo.</p><p><b>—¿Pero hablabas de moda, de tu experiencia, desfilabas? ¿Qué contenido hacías? </b></p><p>—Al principio, me compraba un buzo, le hacía un video y lo reseñaba. Decía “este buzo me parece un 10 de 10 porque es boxy fit entendés”. O hacía lo que yo digo “video meme”: volviendo al barrio después de haber estado una tarde en Palermo. Funcionaba muy bien. Y también las reseñas de la ropa. Yo trataba de vestirme diferente para el contexto en el que estaba. Gente del contexto se sentía identificada conmigo. Se traducía en comunidad. </p><p><b>—¿Qué hiciste con la primera campaña que pagó? </b></p><p>—Uh, la primera campaña que pagó. Partamos de la base que yo hice muchas marcas de emprendimientos y obviamente hice algunas publicidades copadas. Soy una persona que ahorra. De momento mi plan es mudarme a Capital. Tengo muchas ganas de estar cerca de todo y estoy planeando esa vuelta. Pero suelo cuidar mucho la plata. No suelo hacer gastos muy raros. Sí me compré mi teléfono porque es mi herramienta de trabajo. Pero sí puede ser el teléfono lo primero que me compré. Un iPhone XR.</p><p><b>—¿En algún momento charlaste con tu mamá o con tu papá el, bueno, vieron que algo se va armando? </b></p><p>—Sí, sí, sí. Yo me acuerdo que era una lucha interna conmigo mismo. Y también un poco para demostrarle a mi mamá que pude entendés.</p><p><b>—Pasa que es difícil también explicarles a los padres que uno es creador de contenido. </b></p><p>—Imaginate, yo grababa contenido en el palier de mi casa porque mi habitación no tenía buena iluminación, las paredes azules, mucho mueble. Entonces yo todos los días me levantaba a las ocho porque a esa hora no pasaban vecinos, ponía el trípode con aro de luz y me grababa ahí. Y planeaba transiciones. Era mucho de las transiciones, de los sonidos, porque tenía que llamar la atención. Yo decía esto tiene que llamar la atención. Nunca me vas a ver en un video diciendo “hola, soy Naim, voy a hacer un <i>get ready with me</i>”. Jamás. Yo te arranco saltando, desaparezco acá, aparezco acá. Te revuelvo una zapatilla, te gira en el aire. Aprendí muchas herramientas de edición y eso es lo que utilizo como diferencial en mi contenido.</p><p><b>—¿Porque no querías gente en el video: daba vergüenza? </b></p><p>—No, en ese entonces ya la vergüenza había desaparecido. Ya era serio. Imaginate que tenía seis meses de ahorro. Seis meses en adelante. La presión iba por otro lado. <b>La vergüenza había pasado a segundo plano</b>. Era más para no molestar porque la gente usualmente sale con los hijos, se fuma un cigarrillo, pasea al perro. Y no quería estar yo ahí con toda mi ropa en una valija, el trípode, yo saltando, haciendo locuras. Entonces yo hacía de ocho a diez. En invierno, un frío terrible. En invierno un poquito más tarde porque a las ocho no había luz todavía. Y en verano, un calor terrible también. </p><p><b>—Había un plan.</b></p><p>—El día anterior yo planeaba las escenas y las transiciones y el tema del que iba a hablar. Pero todo estaba muy pensado porque yo no estaba jugando básicamente. Y lo de la luz siempre para mí fue muy clave y yo no lo cambiaba por nada. Entonces, si en mi casa no había buena luz, grababa afuera.</p><p><b>—Tuviste que aprender mucho en el camino. Más allá del modelaje. Porque tuviste que pensar el storytelling, la edición, las herramientas, la luz. </b></p><p>—Una cosa me llevó a la otra y traté de profundizar cada temita y mejorarlo para hacer las piezas audiovisuales que hago hoy en día que si yo me siento y le dedico tiempo al video yo sé que le va a ir bien. Ya es una seguridad. </p><p><b>—¿Cómo nace el desafío? </b></p><p>—El desafío. Es muy chistoso, es rara la anécdota. Estaba yendo con mi mamá a comprar ropa a Flores, se nos quedó la camioneta al borde de una autopista. Nos bajamos, hacía calor. Y yo para boludear dije “algo le tengo que sacar a esta situación”. Y digo “voy a hacer un videíto diciendo ‘che, <b>se le quedó el auto de mi mamá pero voy a hacer una pasada tipo de una pasarela</b>’”. Le di el teléfono a mi mamá, le di dos indicaciones para que más o menos se ubique, y me grabó desfilando al borde de la autopista. Cuando llegué a mi casa dije “che ¿y si hacemos una serie?”. Yo me inspiré mucho en Gero Arias. Reto de todos los días haciendo dominadas hasta que termine el año. Yo dije “vamos a hacer algo parecido pero con el modelaje”. Trataba de que el lugar en donde desfilaba sea llamativo. <b>Lo hice abajo de la lluvia, arriba de un contenedor, en un cementerio</b>. Cuando Argentina le ganó a Inglaterra salí a festejar y me grabé un video desfilando con todo el quilombo que pasaba. Entonces, también un poco de motivación de esta chica ¿cómo se llama? Anabel Sánchez. </p><p><b>—¿Qué nace primero, las ganas de hacer un challenge o el objetivo por el que lo estabas haciendo? </b></p><p>—El objetivo siempre estuvo en mi cabeza. Esto que te digo es que yo desfilaba en la calle tipo de tierra de mi barrio, yo cerraba los ojos y decía yo estoy ahí, estoy en Milán. Si bien lo veía lejos, ahora ya no, yo sabía que en algún momento algo iba a pasar pero si uno no toma acción las cosas no pasan. Con querer no alcanza. Yo siempre digo lo mismo, <b>con querer no alcanza, hay que hacer algo</b>. Entonces, si vos me preguntas qué estaba primero el reto o el objetivo, el objetivo 100%, nada más que no sabía cómo hacerlo. El reto es un medio. </p><p><b>—¿Cómo decís “para estar en la Fashion Week voy a empezar a desfilar en la calle”? </b></p><p>—Desfilar en la calle, desfilar en lugares random. Mi idea era llamar la atención. Es algo que me ha funcionado en el pasado entonces decía “cómo hacemos que algo tan simple como caminar llame la atención”. Tengo que buscar un buen spot, algo que sea llamativo, un buen outfit. Combino la moda con el modelaje con un objetivo. Hice una prueba, subí este video, le fue muy bien, entonces bueno, le damos.</p><p><b>—Empezás en algún momento a ponerlo en palabras... </b></p><p>—Al principio no. Yo arranco a hacer el reto sin contar mi objetivo. </p><p><b>—¿Hace cuánto? </b></p><p>—Hace tres meses más o menos. Yo hice primero la prueba, funcionó, bueno, lo hacemos oficial. ¿Qué pasa? Se me hace muy viral un video desfilando en el medio de la calle, literal, ahí en Banfield. Ya está, hay que darle derecho para la Fashion Week. Cuento un poco mi historia. Me hablaste vos en ese entonces y me sale una oportunidad. </p><p><b>—El sueño en ese momento era la Fashion Week. </b></p><p>—Sí. </p><p><b>—Primero la de Argentina. </b></p><p>—Obvio, paso a paso.</p><p><b>—Si lo lograbas iba a ser tu primera vez en la Fashion Week. </b></p><p>—Obvio, primero hay que ganar experiencia. Yo siempre soy partidario de eso.</p><p><b>—El reto era que tenías que subir videos, ¿cada cuánto? </b></p><p>—Yo trataba de subir uno por semana, capaz uno cada dos semanas pasa que el hecho de desfilar todos los días se iba a volver repetitivo, aburrido, y me iba a quedar sin spots. Trataba de buscar un buen lugar, un buen contexto y apostar a eso. Cada una semana yo maquinaba, ahora dónde. Arrancaba a llover torrencialmente, le decía a mi novia “vamos, hay que hacerlo, está lloviendo”.</p><p><b>—“Qué hincha pelotas”, te decía.</b></p><p>—No quería saber nada, pero yo le decía por favor, es el momento. También siempre pensé ¿cuántas personas lo harían? Nadie tiene ganas de desfilar abajo de la lluvia. Bueno, vamos a hacerlo entonces. Si nadie lo quiere hacer yo lo hago.</p><p><b>—¿Cómo fue la respuesta cuando contaste que lo estabas haciendo y por qué? </b></p><p>—Fue increíble. Creo que nunca recibí tanto apoyo como con ese video. La gente me empezó a bancar muchísimo, me empezó a apoyar, a decirme cosas re lindas sobre que lo iba a lograr, sobre que tenía características y eso obviamente te la re sube y te motiva a darlo todo. Muchos me comentaban un parecido con Iván de Pineda. Es algo que me dice mi mamá todo el tiempo y yo lo amo.</p><p><b>—Es amigo Iván, lo quiero.</b></p><p>—Es un crack. Ojalá algún día lo pueda conocer, pero es muy capo. No solo en la moda sino que su inteligencia es una locura. Pero bueno, todo el mundo me empezó a bancar, me empezó a seguir mucha gente a raíz de ese video y ahí es donde “mi foco está en esto”. Ahí es donde viene la oportunidad. </p><p><b>—¿Cómo fue? </b></p><p>—Me manda un mensaje una marca que se llama The Crisi, Eduardo, y me dice “<b>che, ¿estás para la Fashion Week en dos semanas?</b>”. “Obvio”, le digo. </p><p><b>—¿Ya habías trabajado con ellos? </b></p><p>—Nunca. Sabía que habían estado en Fashion Week, pero en años anteriores.</p><p><b>—Era lo que vos soñabas. </b></p><p>—Era lo que yo soñaba. ¿Pero qué me había pasado antes? <b>Dos semanas antes de la Fashion Week me rompo la nariz</b>.</p><p><b>—¿Cómo? </b></p><p>—Me pasó que tuve un altercado con un chico que casi me choca en bicicleta que venía en contramano y no soy una persona de reaccionar con violencia ni demás, pero la situación se puso un poco tensa, me asusté y bueno, cosas de la calle que siempre tuve miedo que me pasen y me pasó en el peor momento.</p><p><b>—¿Pensaste que se diluía todo ahí? </b></p><p>—Me pasó. Le mandé una foto a un amigo a la media cuadra y le dije “me arruiné la vida”. Todo lo que tengo soy yo, todo funciona en base a mi trabajo. En ese momento pensaba que era el fin del mundo. Ahora estoy clean de nuevo, muy feliz por suerte. Pero le comento esto a la marca. La foto. Me dijeron “faltan dos semanas, se te va a ir”. Y me citaron a la prueba de vestuario. Yo ahí estaba, me aceptaron igual. Listo, voy. Ni bien me ve Edu me dice “olvidate, parece que estás maquillado, parece que es una perfo. Lo hacemos así. Vas con curita y todo”. Y así fue, <b>el día del desfile con la curita puesta</b>. </p><p><b>—¿Te pagaron? ¿O era más la experiencia de estar ahí? </b></p><p>—Yo soy una persona que analiza mucho cuando conviene una oportunidad y cuando conviene por ahí negociar. Yo en ese momento dije también “¿cuánto cobra una persona que desfila en Fashion Week? ¿Esa plata me conviene más que la oportunidad?”. Yo hice el balance: me dio que no, vamos por la oportunidad. </p><p><b>—¿Cuánto gana un modelo hoy? ¿Cuánto se paga una producción de fotos? ¿Cuánto se paga las pasadas en Fashion Week? No sé cómo es. </b></p><p>—A ver, depende mucho el modelo, la experiencia que tenga, el recorrido. Pero tranquilamente un modelo puede estar cobrando 100 mil pesos la hora a día de hoy en una producción. Y en una Fashion Week tengo entendido que es lo mismo pero por jornada. No he indagado con modelos top si no, o sea, top me refiero a que hayan modelado en París. Eso no tengo idea todavía. Pero si sé que ronda puede ser 100, 150 mil pesos. </p><p><b>—La jornada que tiene varias pasadas. </b></p><p>—Claro, sí, sí. La jornada estamos hablando de que un desfile te citan muchas horas antes para peinarte, para maquillarte, y hasta el momento de la pasada que por ahí son diez segundos vos tenés que estar horas. Muchas horas.</p><p><b>—¿Estabas feliz? </b></p><p>—Sí, no lo podía creer. Lo estaba vlogueando y decía “¿qué está pasando? Estoy acá rodeado de gente que está en el mismo ámbito que yo. Esos contactos que yo creía tener lejos están todos acá”. Charlé con mucha gente. Me gusta mucho hablar con otros modelos, con otros artistas, estilistas, la chica que me peinó, todo. </p><p><b>—¿Cuál es el próximo paso? ¿Cuál es el próximo sueño? </b></p><p>—<b>Me encantaría desfilar en Milán</b>. Es lo más alto que aspiro hoy en día. </p><p><b>—¿Cuándo es la Fashion Week de Milán? </b></p><p>—No tengo idea. Si te soy sincero no tengo idea, porque de alguna manera sé que está lejos, entonces yo voy pasito a pasito. De momento estoy tratando de profesionalizarme, de ganar experiencia. Y si ahí afuera hay alguna agencia profesional que sepa más del tema y me quiere instruir yo estoy abierto a escuchar propuestas. Pero sé que solo es complicado siendo freelance.</p><p><b>—¿De qué marca te encantaría ser la cara si podés soñar? </b></p><p>—Uh, <i>Dolce &amp; Gabbana</i>. <i>Balenciaga </i>me encantaría. Tiene un nicho muy particular. Por ahí marcas top: <i>Gucci</i>. No sé, todavía no hice el análisis de para qué marca estoy, qué estar marca no. No hice el análisis de qué modelo buscan. Pero quiero lo más top. Siempre apunté a lo más top y voy para allá. </p><p><b>—Mientras te escuchaba pensaba en ese Naim que lo incomodaba escribirle a marca para ofrecerse y que a la vez le escribió al mundo en sus redes sin miedo a ofrecerse, sin miedo a decir “estoy haciendo este reto y quiero estar en la Fashion Week”. Te bancaste decir “este es mi sueño y salgo a desfilar abajo de una tormenta para conseguirlo”. No es facil bancarsela.</b></p><p>—Sí, la verdad que sí, he hecho muchas cosas. Siempre me dicen “no cuentes tu proceso, no cuentes las cosas malas”, y yo cuento todo porque es parte del camino. Es mi camino. Y también es darles el mensaje a mis seguidores y a mi comunidad de que soy un chico normal, entendés. Eso es lo que a mí me encanta: <b>yo soy un chico normal, que se propuso algo, que construyó una mentalidad en el medio, pero si yo pude vos podés, tranquilamente.</b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CFIVS764VNA55J3LPTXJVNLAIQ.jpg?auth=b1e9cb761818fad4ee6180c412fcaf43da0fad17d01903fdb53b5c5c3296119e&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Voces - Naim - Modelo - Home]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Los golpes que se naturalizan en el rugby, las lágrimas por estar lejos de casa y el orgullo de vestir la camiseta de Los Pumas: las confesiones de Tute Moroni]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/23/los-golpes-que-se-naturalizan-en-el-rugby-las-lagrimas-por-estar-lejos-de-casa-y-el-orgullo-de-vestir-la-camiseta-de-los-pumas-las-confesiones-de-tute-moroni/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/23/los-golpes-que-se-naturalizan-en-el-rugby-las-lagrimas-por-estar-lejos-de-casa-y-el-orgullo-de-vestir-la-camiseta-de-los-pumas-las-confesiones-de-tute-moroni/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellos, el rugbier repasó el impacto de las mudanzas y las separaciones familiares, detalló los cambios en las tradiciones del deporte y contó por qué aspira a llegar al Mundial de 2027]]></description><pubDate>Fri, 23 Oct 2026 05:58:08 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Hoy mi prioridad son mis hijos, pero profesionalmente mi prioridad es jugar en Los Pumas</b>”, afirmó <b>Matías “Tute” Moroni</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellos/"><b>Ellos</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al hablar del costo familiar de su carrera y de su deseo de disputar un cuarto Mundial con la selección argentina de rugby.</p><p>Durante la charla, Tute habló sobre el fuerte sentido de pertenencia que construyó a través del rugby, los cambios culturales que atravesó el deporte y la necesidad de dejar atrás prácticas como los bautismos con castigos físicos. También reflexionó sobre la estigmatización de los rugbiers, el compañerismo y la formación que recibió en su club y en Los Pumas. “Fue una escuela que me educó, me enseñó cómo comportarme afuera y adentro de una cancha”, sostuvo.</p><p>Además, recordó el <b>tackle ante Gales en el Mundial de Francia 2023</b> que lo convirtió en una de las imágenes más reconocidas de aquella campaña y reveló por primera vez que estuvo cerca de quedar afuera de Los Pumas por sus reacciones ante las críticas y las discusiones en redes sociales.</p><p>Moroni se desempeña como centro o wing y debutó con Los Pumas el 20 de junio de 2014, frente a Escocia. Desde entonces, disputó los Mundiales de Inglaterra 2015, Japón 2019 y Francia 2023. También representó a la Argentina en rugby seven en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.</p><p>Formado en el <b>Club Universitario de Buenos Aires (CUBA)</b>, desarrolló su carrera profesional en <b>Jaguares</b>, el equipo argentino que compitió en el Super Rugby, y en clubes del exterior como <b>Leicester Tigers</b>, con el que se consagró campeón de la Premiership inglesa en 2022. Actualmente juega en <b>Bristol Bears</b>, de Inglaterra, con un contrato que se extiende hasta el final de la temporada 2026-2027. Su carrera lo llevó a instalarse fuera del país, una decisión que implica dejar a sus hijos en Buenos Aires para continuar en actividad y mantener vivo el objetivo de vestir la camiseta nacional.</p><p>A los 35 años, mientras se recupera de una lesión y continúa su carrera en Inglaterra, Tute atraviesa una etapa de preguntas sobre el retiro y el futuro después del rugby. Aunque reconoce el peso emocional de alejarse de sus hijos y se pregunta hasta cuándo podrá sostener ese ritmo de vida, mantiene un objetivo en mente: llegar al Mundial de 2027 y disfrutar el camino mientras siga sintiendo que puede aportar al equipo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NLMQ7BHMPFFS3BGVAHFGO2QDVI.jpg?auth=abce783a42dff545e883a7a72d972bb59c8a2dc309b441e40511535e1f775e35&smart=true&width=5244&height=3864" alt="Matias "Tute" Moroni inició su trayectoria en CUBA, integró la franquicia Jaguares en el Super Rugby y mantiene contrato con el club inglés Bristol Bears hasta 2027. (Maximiliano Luna)" height="3864" width="5244"/><p><b>— Creo que la última nota que hicimos fue hace por lo menos diez años, después de los Juegos.</b></p><p>— Creo que sí. Me acuerdo que estabas en un programa de autos o algo así. Era en 2016 o 2017.</p><p><b>— Esos habían sido tus primeros Juegos Olímpicos con Los Pumas, ¿no?</b></p><p>— Sí. Fue la primera vez que el rugby volvió a los Juegos Olímpicos y fueron mis últimos, porque después me incliné por el rugby XV.</p><p><b>— Hay distintas categorías. ¿Me podés explicar cómo funcionan? ¿Cada uno puede elegir en cuál estar?</b></p><p>— Cuando uno va creciendo, está en las juveniles. Lo más grande sería jugar en <b>Los Pumitas</b>. Le siguen los <b>Pumas 7s</b> y después <b>Los Pumas</b>, que es rugby XV. Los Pumas 7s es una disciplina que se juega de a siete jugadores en la misma cancha en que juegan los de quince contra quince. Después estuvo <b>Jaguares</b>, que fue el primer equipo profesional en Argentina que jugó el <b>Super Rugby</b>. Obviamente, después de la pandemia eso se terminó. Hoy en Argentina se está jugando lo que es el <b>Super Rugby Américas</b>, que hay cuatro franquicias argentinas, más franquicias de <b>Uruguay, Chile, Brasil</b>, y no sé si me olvido alguna más, pero es un torneo semiprofesional. La primera parte son profesionales, la segunda parte vuelven todos a sus clubes. <b>Hoy, lamentablemente, el que quiere desarrollarse rugbísticamente tiene que emigrar a Europa.</b></p><p><b>— ¿Sigue siendo un deporte amateur en Argentina?</b></p><p>— Hoy todos los clubes de Argentina son amateur. Nosotros pagamos la cuota y pagás para jugar en tu club. Y después está el rugby semiprofesional, que creo que a los chicos los contratan por seis meses, que es lo que dura el torneo, y después vuelven a sus clubes.</p><p><b>— Todos empiezan desde muy chicos y van creciendo y progresando dentro de ese mismo grupo. ¿Es cierto que, si decidís dedicarte profesionalmente a esto, no podés trabajar de otra cosa?</b></p><p>— A mí se me fue dando todo paulatinamente y naturalmente. Vos llegás a tu club por cercanía, por familiares y jugás con amigos por el simple hecho de jugar. Y no hay nada más lindo que eso. Después te van viendo seleccionadores que te dicen: “Che, me gustaría que vengas a jugar para el seleccionado de la <b>URBA, Unión de Rugby de Buenos Aires</b>”. De ahí te ve un entrenador de Los Pumitas y te dice...</p><p><b>— ¿Y con eso te vas profesionalizando?</b></p><p>— Creo que pasando Los Pumitas te dan una beca, pero al principio es todo a pulmón. Es por el simple hecho de querer pertenecer, querer jugar y progresar en tu rugby. Después llega un momento en el cual uno tiene que decidir si realmente se quiere dedicar a eso y por ahí se enfoca cien por ciento en eso. Pero también depende de que te elijan. Vos podés decir: “Yo me quiero dedicar”, pero si no te eligen queda ahí.</p><p><b>— Recién dijiste “por el simple hecho de pertenecer”. ¿Qué tiene el rugby que genera una identidad y un sentido de pertenencia tan fuertes, incluso siendo un deporte tan exigente físicamente? ¿Qué hace que quienes lo practican lo amen tanto?</b></p><p>— Creo que más allá de lo que es el deporte en sí, que obviamente te tiene que gustar porque es un deporte de contacto, creo que lo mejor que tiene es el club, que es a lo que yo llamo pertenecer al club o Los Pumas. <b>Yo soy lo que soy gracias a Los Pumas</b>. Fue una escuela que me educó, me enseñó cómo comportarme afuera y adentro de una cancha, qué cosas están bien y qué cosas están mal. Después el hecho de tener tu club, de saber que vas a Cuba y el día que vayas te vas a encontrar con amigos de tu edad, más grandes o más chicos, que puede ser de cualquier otro tipo de deporte que no sea rugby, es muy lindo. Y hoy que soy padre, el hecho de poder llevar a mis hijos al club y que no me importe dónde están porque yo sé que se van a estar jugando con un amigo o que un amigo mío los va a estar cuidando, es parte de esa pertenencia.</p><p><b>— Hay una mirada de cierta parte de la sociedad, por cosas que han pasado, que cuestionan el comportamiento de los rugbiers. Hay una sensación de que son los pibes que van al boliche y se pelean, independientemente de casos específicos. Pero quienes están metidos en el mundo rugby, dicen: “Es el deporte que más compañerismo y sentimiento de grupo genera”. ¿Me podés contar por qué creés vos que pasa esto?</b></p><p>— Yo creo que es una generalización. Obviamente, el rugby hizo muchas cosas mal y yo creo que la sociedad va evolucionando y el rugby también, por ahí un poquito más atrasada por eso de los bautismos y demás. Pero creo que es un problema más de la sociedad y, cuando pasa algo con el rugby, se dice: “Son rugbiers”. Pero por ahí cuando lo hace otra persona que hace otro tipo de deporte, no se dice el futbolista, el tenista o el golfista.</p><p><b>— ¿Vos sentís que hay como una estigmatización sobre el rugbier?</b></p><p>— Sí. Obviamente es por cosas que pasaron y que estuvieron muy mal. Pero creo que es una generalización. Todos los deportes tienen su lado bueno y malo. Yo elijo quedarme con lo bueno. Y durante todo este tiempo se hizo mucho trabajo en corregir todas las cosas que estaban mal.</p><p><b>— Desde que empezaste hasta hoy, que estás buscando jugar tu cuarto Mundial con Los Pumas, ¿qué cosas sentís que cambiaron para mejor?</b></p><p>— Los bautismos. Antes una forma de bautizar era castigando, pegando.</p><p><b>— Cuando debutaba el jugador en el equipo.</b></p><p>— Claro. Hoy no existe más eso. No se hace. Pero también hay ciertas cosas que son legados o formas de hacerlo. En Los Pumas, por ejemplo, se sigue rapando a los chicos. Pero hoy les preguntamos y si no te querés rapar, no te rapás.</p><p><b>— Cuando vos debutaste no existía que te pregunten.</b></p><p>— No, ahí era a cara de perro. Lo tenés que hacer y lo tenés que hacer. Hoy les preguntamos: “Che, mirá, esto se hace desde que el primer Puma jugó. Todos, cuando juegan por primera vez en Los Pumas, se rapan”. Lo mismo cuando se reciben, no sé si a los que reciben les preguntan si les pueden tirar cosas. Nosotros hoy en Los Pumas les preguntamos. Le metemos un poquito de presión: “Mirá que si vos no te rapás, cortás un legado”. Pero si no quieren, no se rapan. Es así.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZBHUPZA4BNCA7MAYMKGRXTMY5Y.jpg?auth=a4059ab87838778162555a925d918d4c09923e2cd344f4ee9eb9db1f95abfcc7&smart=true&width=5208&height=3576" alt="La intervención defensiva con un tackle ante Gales en el Mundial de Francia 2023 marcó un hito en la trayectoria deportiva de Moroni. (Maximiliano Luna)" height="3576" width="5208"/><p><b>— Creo que sos parte de la generación de Los Pumas que protagonizó esa transición. Si mirás hacia atrás, ¿sentís que hubo algún líder que tuvo un papel clave o una gran influencia en ese cambio?</b></p><p>— Creo que todos porque también las nuevas generaciones te dicen: “No, flaco, vos estás loco, esto no va más”. Antes por ahí los hacíamos cantar toda la semana. Hoy los hacemos cantar una vez o les hacemos un chiste. Y también nosotros los bautismos más que nada los vemos como una forma de integrarlos, de ponerte en una situación en la cual vos por ahí no estás cómodo y a partir de ahí te podés soltar con el equipo. Intentar conocernos de todas las formas. Intentamos integrar a los más chicos para que sean uno más y, de esa manera, riéndonos no de él sino todos juntos, poder integrarlos y que se sientan cómodos dentro del equipo.</p><p><b>— Mencionabas que si te querés dedicar a esto y tenés la suerte de que te convoquen, es toda una decisión familiar porque tenés que viajar por todo el mundo, pero sabés que no es el sueldo del jugador de fútbol. ¿Cómo se maneja eso de decir: “Emigramos a Italia, Inglaterra o Alemania, pero en cinco años tal vez dejo de jugar a esto y me tengo que dedicar a otra cosa”?</b></p><p>— Hoy el rugby tiene el presupuesto que tiene o recauda la plata que recauda y está en nosotros intentar atraer a más gente para que crezca el negocio y haya más plata en un futuro. Hoy nos merecemos lo que nos merecemos. Y obviamente, yo tuve la suerte de que cuando a mí me tocó ser profesional estaba Jaguares, entonces me quedé en Argentina. Mis primeros cinco años de rugby profesional fueron acá.</p><p><b>— Que antes no pasaba.</b></p><p>— Antes si eras relativamente bueno, te tenías que ir a jugar afuera. Cuando yo arranqué estaba Jaguares, entonces si vos eras bueno, tenías la posibilidad de jugar al rugby profesional en Argentina, que fue de las mejores cosas que nos pasó. Y hoy en día los chicos que aparecen con 19 o 20 años, si son buenos, si un club los quiere, tienen que tomar la decisión de irse a jugar afuera y es difícil. A mí me pasa con chicos que también decís: “Che, ¿a qué costo?”. Hoy por hoy mi prioridad son mis hijos. Pero profesionalmente mi prioridad es jugar en Los Pumas y, para eso, tengo que jugar afuera. Es un tira y afloje con la familia. Me voy y es durísimo, pero prefiero que mis hijos terminen su colegio acá, que estén con sus primos en el club, en el torneo de fútbol o de rugby, y después cuando terminan el colegio me los traigo a pasar Navidad y Año Nuevo. Los primeros dos o tres meses hacen el colegio allá y después volvemos.</p><p><b>— Esa es una parte de la vida del deportista profesional que se conoce poco. En alguna de esas veces que te tuviste que ir y dejar a los chicos acá, ¿llegaste a decir: “Ya fue, jugué un Mundial, los Juegos Olímpicos, me vuelvo”?</b></p><p>— Millones de veces. Una vez me subí a un taxi en la puerta de mi casa y los primeros quince minutos estuve llorando desconsolado. El que me llevaba me tranquilizaba. No entendía por qué yo lloraba. Pero hoy los chicos son más grandes y me dicen: “Papá, no quiero que te vayas más”, o estamos afuera y cuando venimos para Argentina, me dicen: “Papá, yo no quiero ir a Argentina, porque vos te vas con Los Pumas”. Y ahí es una daga en el corazón. O me dicen: “Papá, yo quiero que juegues en Los Pumas, pero en Buenos Aires”. Porque cuando estamos en Argentina jugamos por todo el interior del país. Nos toca un partido en Buenos Aires, pero después nos toca jugar la otra mitad de los partidos afuera y nosotros cuando concentramos con Los Pumas es un mes entero. Es duro y son esos costos que la gente no conoce, pero es querer estar, mi ambición por querer seguir jugando y querer seguir estando. También no solo es mi ambición, yo creo que hoy les sigo aportando a Los Pumas. En el momento en que me dé cuenta de que no les aporto más, daré un paso al costado.</p><p><b>— Hay un límite físico natural, porque ustedes tienen un desgaste enorme y el entrenamiento es muy exigente, pero ¿sentís que también hay un límite emocional? Me refiero a esto que me contás: los chicos empiezan a crecer, te reclaman más y llega un momento en el que es duro sostenerlo.</b></p><p>— Estoy justo en ese momento. Tengo 35 años y aspiracionalmente quiero jugar el próximo Mundial, que es el año que viene. Y por eso estoy haciendo esto que estoy haciendo. Ahora me voy a ir dos meses y medio solo a jugar a Inglaterra con el frío del invierno. Pero llega el momento que digo: “¿Hasta cuándo la voy a seguir pateando? ¿Hasta cuándo y a qué costo?”. Mis hijos ya fueron como a diez colegios y me dicen: “No quiero ir más”. Cuando voy allá, siempre la casa es diferente. No tiene el sentido de pertenencia. Así que sí, obviamente estoy en ese momento en que posiblemente mi idea post mundial sea la de retirarme del rugby profesional. Pero también físicamente siento que estoy para más. Es esa lucha interna sobre qué hago. Hoy intento, o me estoy enfocando, en vivir el presente. Lo que pase en el futuro será tema del futuro sino me vuelvo loco.</p><p><b>— Imagino que evaluar la posibilidad de colgar la camiseta argentina debe ser muy conmovedor porque es un privilegio y cuatro mundiales es una locura. Pero también es natural que suceda.</b></p><p>— Sí, estamos cerca de ese punto natural. Obviamente, cuando uno ama tanto algo es difícil soltarlo y cuando uno se da cuenta de que algo le está haciendo mal, se corre. Pero yo no siento eso. Hoy juego al rugby, me voy a Inglaterra por jugar en los Pumas...</p><p><b>— La zanahoria siempre son Los Pumas.</b></p><p>— Sí, hoy decido dejar a mi familia dos meses acá por jugar en Los Pumas. Y eso es lo que me da la fuerza de levantarme todos los días a entrenar. Ahora me estoy recuperando de una lesión y me levanto y voy a entrenar pensando en Los Pumas. Tengo la suerte de seguir sintiendo eso adentro. No sé qué va a pasar el día que eso no esté más, pero trato de vivir el presente porque si me voy un poco más allá, las cosas no salen como uno pretende. Pienso en el club y en jugar bien para que te llamen de Los Pumas. Es ese ciclo en el cual estoy desde 2014, que podría decir que es una droga buena y es lo que me mantiene vivo.</p><p><b>— Hubo un punto de quiebre en el que Los Pumas se metieron en el corazón de todos los argentinos: la forma de cantar el himno y esa pertenencia al equipo que después empujó a que los jugadores de fútbol tuvieran que copiarlos de alguna manera. ¿Qué sentís que cambió para que el rugby pasara de ser visto como un deporte de élite a que hoy la gente llene estadios en todo el país para alentarlos?</b></p><p>— Obviamente son años de proceso. Nosotros durante la semana hacemos lo que hacemos y nadie lo ve. Y tenemos 80 minutos para intentar transmitir la forma en la que trabajamos, pensamos y actuamos dentro de un marco de un juego y que la gente se sienta identificada con eso. Yo podría decir que a partir de 2007, esos jugadores que recordas, fueron los que me incentivaron a jugar al rugby. Yo antes no jugaba y posmundial 2007, empecé.</p><p><b>— Después de esto que yo te estoy compartiendo, de ese momento en el que todos los argentinos flashearon con Los Pumas, te sumaste al rugby.</b></p><p>— Sí. Y yo hoy aspiro a que un chico que me ve por primera vez a mí y al equipo, decida ir a un club en el cual se va a hacer muchos amigos, va a conocer una familia y va a educarse a través del deporte de la manera en que me eduqué yo, que creo que es muy buena y a mí me hizo muy bien. Eso es lo que buscamos transmitirles.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YPW2OJPANRDYRBRARUQPCEJ3ZE.jpg?auth=53aeafaca5d2f0ee211d323c9d9c759bf87b60e2255641191c30a85435624e85&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Moroni representó a la Argentina en los Juegos Olímpicos de Río 2016 en la modalidad seven y debutó en el seleccionado de rugby XV ante Escocia en 2014. (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><p><b>— Hubo una jugada, un partido en el que siento que te volviste muy popular dentro del equipo, con una de esas acciones que definen el partido. ¿Sentís que, a partir de ese momento, la gente te empezó a identificar individualmente más allá del equipo?</b></p><p>— <b>Tengo la suerte de sentir que la gente me quiere.</b> Creo que me quería antes y creo que también esa jugada, el tackle al de Gales en el Mundial, me identifica mucho a mí y la gente se ve reflejada en eso que yo hice. Me identifica con esa acción, que es dar todo por el equipo. Yo me siento orgulloso de haber podido estar en ese momento y haber rendido en esa situación de la manera que lo hice. Fue posiblemente uno de los momentos más importantes de mi carrera.</p><p><b>— ¿En el momento te diste cuenta de que había sido tan importante?</b></p><p>— No. Obviamente, por cómo terminó el partido te digo que sí. Pero en ese momento no. Sabía que había sido una situación bastante importante, más allá de que en ese momento me golpeé la cabeza y estaba medio en Narnia (risas). También por la vorágine del partido, uno no sabe ni cuánto tiempo va. Pero cuando te das cuenta, decís: “Che, pará, faltan 10 minutos y seguimos ganando”. Después <b>Nico Sánchez</b> hace una intercepción y medio que se liquida el partido. Y ahí sí decís: “Lo que acaba de pasar fue increíble”.</p><p><b>— Y llegaste al vestuario, agarraste el teléfono y ¿qué pasó?</b></p><p>— Estaba explotado.</p><p><b>— ¿Y cómo haces en ese momento para regular? Porque de golpe un día uno se llena de elogios y capaz en otro partido es una lluvia de críticas. ¿Cómo haces para no creerte en ese instante el mejor ni el peor?</b></p><p>— Me juega a veces en contra. Soy de buscar mi nombre.</p><p><b>— ¿Te googleás?</b></p><p>— No, en Twitter.</p><p><b>— ¡Es lo peor que podés hacer!</b></p><p>— Jugando bien o jugando mal. Obviamente, con la experiencia aprendés a no leer ni cuando jugás bien ni cuando te va mal, pero cada tanto cometo ese error de querer saber qué es lo que piensa la gente, qué dice y te pegás unas buenas calentadas o, al revés, sentís ese cariño. Después, realmente lo que importa son los mensajes que te llegan siempre, que son los de tu familia o tus amigos. Esos son los reales.</p><p><b>— Es un componente que años atrás no existía. Vos terminabas el partido y había mensajes o llamadas de la familia. ¿Cómo es para un deportista de alto rendimiento tener que lidiar hoy con el hate y las redes? Porque puede llegar a influenciar fuerte en el rendimiento si empezás a perder la confianza.</b></p><p>— Recontra. Y hoy ves en Los Pumas que a ciertos jugadores los atacan y decís: “Flaco, dejalo tranquilo, si es buenísimo”. Y lo peor es esa gente que habla desde un usuario que no existe. Decime lo que quieras, pero con respeto. Pasa también con periodistas. Yo no tengo ningún problema con nadie, siempre y cuando hables con respeto. Vos me podés decir: “Jugaste mal, esto no me gustó”. Pero en el momento que falta el respeto, ahí es cuando yo me caliento.</p><h2>La advertencia que lo cambió dentro del equipo</h2><p><b>— ¿Levantas el teléfono para decir que algo no te gustó? Porque vos sos chispita.</b></p><p>— Sí, antes sí. Pero prendí a dejarlo de lado porque no es mi rol.</p><p><b>— ¿Y cómo lo aprendiste? ¿Tuviste que aprenderlo a la fuerza o alguien te lo explicó correctamente?</b></p><p>— Un día casi me echan de Los Pumas por eso. Es muy fuerte decirlo así, pero pasó.</p><p><b>— Pero es interesante para aquel que está mirando y diciendo: “Yo quiero jugar en Los Pumas”. Tiene que saber que hay ciertas reglas de comportamiento que hay que cumplir, ¿no?</b></p><p>— Fue una charla que yo tuve con <b>Mario Ledesma</b>, en la cual me dijo: “Mirá, Tute, si vos seguís por este camino, no te voy a tener más en cuenta”.</p><p><b>— ¿Por temperamental, calentón?</b></p><p>— Sí. Quejándome por todo, con las redes, con lo que pasa en World Rugby, con lo que pasa en la URBA...</p><p><b>— Pendenciero.</b></p><p>— Sí. Y yo le dije: “Mirá, si vos creés que esto que yo hago le hace mal al equipo, no lo hago más”. Todo lo que hacía pensaba que era siempre por el bien del equipo. Después la realidad es que me he dado cuenta de que él tenía razón. Porque generaba un desgaste mental mío en cosas que no tenía nada que ver y que no podía controlar. A partir de ahí hice un cambio bastante abrupto en mi forma de comportarme o en qué cosas enfocarme, que la realidad es que me sirvieron mucho.</p><p><b>— Hace algunas semanas tuviste un golpazo en Jujuy. ¿Siguen teniendo miedo a ese tipo de golpes ustedes y sus familias o están hechos a prueba de balas?</b></p><p>— No, ya están acostumbrados. Obviamente, la familia se preocupa. Pero ese golpe en particular nadie se dio cuenta. Yo me golpeé la cabeza. Tenía el deseo de jugar el siguiente partido y, en mi cabeza, me autoconvencí de que no tenía nada. Jugué 18 minutos más con el pómulo quebrado, diciéndome: “No puede ser”. Yo me sacaba el protector bucal, me tocaba y se sentía algo raro e hice lo hay que hacer: soplé con la nariz y se me infló. “Es un golpe nada más”, decía. Porque quería jugar el próximo partido. Después tuve que explicarles a mis familiares: “Estoy yendo a hacer una placa, creo que me rompí”. Tuve una fractura del pómulo, me operé y todavía estoy un poco inflamado, pero recuperándome.</p><h2>El protocolo contra los golpes en la cabeza</h2><p><b>— ¿En algún momento tuviste miedo o algún golpe que te dio miedo?</b></p><p>— No. Los golpes más que miedo te dan son en la cabeza, que hoy en día se está haciendo mucho énfasis en eso porque son peligrosos. Hay veces que no te acordás de nada y cuando uno se golpea la cabeza te das cuenta al instante porque los síntomas son llorar o enojarse.</p><p><b>— ¿Es una reacción como inconsciente?</b></p><p>— Sí. Después está la pérdida de memoria. Hoy en día tenemos un protector con chip, que si vos te golpeás le avisa al médico, te sacan del campo de juego y ahí te hacen ciertas preguntas: ¿qué día es hoy? ¿Contra quién estás jugando? ¿Cuánto va el partido? ¿Qué hora es? Y después, a principio de año, te hacen un test.</p><p><b>— Entiendo que romantices el rugby y el deporte, pero que los golpes en la cabeza estén tan incorporados y tengas un chip que le avisa al médico, ¿no te parece un poco extremo?</b></p><p>— No, al revés, es una protección.</p><p><b>— ¿Pero se incorpora esa herramienta porque golpearse en la cabeza es habitual?</b></p><p>— No es tan habitual. Si vos tenés una buena técnica de tackle, no deberías tener nunca un golpe en la cabeza. Obviamente, hay ciertos accidentes que pueden pasar en un deporte de contacto y por eso hoy está esta herramienta, en la cual se usa ese protector para identificar golpes que por ahí antes no se venían.</p><p><b>— Y que dejan secuelas.</b></p><p>— Sí, se trata de evitar eso. Y si vos tenés ciertos de esos golpes en un mes o en tres meses, te sacan afuera de la cancha tanto tiempo. Si vos pasás el protocolo de concussion, a los doce días podés jugar. Hoy se está haciendo mucho énfasis en el cuidado del jugador.</p><p><b>— ¿Qué fue lo más lindo y lo más difícil desde que empezaste a vestir la camiseta de Los Pumas?</b></p><p>— Lo más lindo es pertenecer a Los Pumas. Pasar todos los momentos que pasé: los buenos, los malos, jugar mundiales, la semana, los asados y todos los momentos juntos. Además, tuve la suerte de hacer eso mismo con mi club. Lo más feo te diría que es el miedo de qué va a pasar cuando se termine por decisión de un entrenador, por decisión mía o por una lesión. Hoy yo me levanto a entrenar solamente pensando en Los Pumas. Pienso en qué me va a mover en un futuro a levantarme todos los días.</p><p><b>— ¿Y lo hablás con alguien?</b></p><p>— Tengo a mi psicólogo, <b>Agustín Hope</b>, que cuando estoy en esos momentos le digo: “Che, necesitamos hablar”. Cuando empiezo a enroscarme o a pensar cosas que me doy cuenta de que no tengo que estar pensando, lo hablo con él. También me pasa mucho de querer bloquear esas cosas y disfrutar el momento porque uno nunca sabe cuándo se va a terminar esto. Entonces, intento disfrutarlo al máximo.</p><p><b>— Si te pudieses imaginar la foto que te gustaría llevarte de vos en Los Pumas, ¿cuál sería?</b></p><p>— Tengo tatuada en el brazo una frase que me dijo mi abuelo, que me identifica mucho como jugador y que es lo que yo quiero que la gente vea cada vez que yo juego:<b> “No es obtener el título de campeón sino ser el mejor en alma y espíritu”.</b></p><p><b>— Si pudieses tomarte un mate con ese Tute que arrancaba, ese día que vistió por primera vez la camiseta y lo acompañaron todos sus amigos y su familia, ¿qué le dirías?</b></p><p>— Que disfrute el proceso, el camino y cada momento, que no piense más allá, que va a pasar muy rápido y que cuando no se dé cuenta se va a estar terminando. Así que que lo disfrute al máximo, que la va a pasar muy bien y que se va a divertir mucho.</p><p><b>— Me encantó tenerte acá y que la gente te conozca un poco más, porque das muy pocas notas. Deseo profundamente que el próximo Mundial te podamos estar alentando y termines esta carrera de la forma más linda y con el mayor disfrute posible.</b></p><p>— Terminará de la forma que tenga que terminar y yo dejaré todo en el camino.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/V3VCXXCPZBCNFMVCJOSULBYKDA.jpg?auth=0ccdca9496d5dac9ca3eecc9d9bb3ab93faed306d9eba1ffd170a289f18b9dd7&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Tute Moroni con Luli Fernández en Ellos - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Quise quemar mi pasado”: la historia de Fernanda Mistral, la actriz que desapareció por diez años para encontrarse a sí misma]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/23/quise-quemar-mi-pasado-la-historia-de-fernanda-mistral-la-actriz-que-desaparecio-por-diez-anos-para-encontrarse-a-si-misma/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/23/quise-quemar-mi-pasado-la-historia-de-fernanda-mistral-la-actriz-que-desaparecio-por-diez-anos-para-encontrarse-a-si-misma/</guid><dc:creator><![CDATA[Luis Novaresio]]></dc:creator><description><![CDATA[De niña armaba cementerios para animales en su jardín y a los 15 años comenzó una carrera brillante en cine y teatro. En esta entrega de La vida después, la artista repasa sus múltiples identidades, el cambio de vida en la India y la entereza para atravesar las pérdidas más profundas]]></description><pubDate>Fri, 23 Oct 2026 05:46:52 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay vidas que no caben en una sola identidad. Para la chica de ocho años que juntaba hormigas en el jardín para darles sepultura, la historia empezó como Edith. Para la televisión pionera de los años cincuenta y los grandes éxitos del cine y el teatro nacional, fue <a href="https://www.infobae.com/tag/fernarda-mistral/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/fernarda-mistral/"><b>Fernanda Mistral.</b></a> Y para el ashram en la India donde decidió abandonar la actuación para buscar su verdadero ser, <b>fue Nandito.</b></p><p>Con más de siete décadas de trayectoria, la actriz construyó una carrera guiada por la búsqueda de prestigio más que por el brillo efímero de la fama. Entre el recuerdo de sus tres grandes amores, el compromiso con su propia libertad y el aprendizaje que llegó con sus hijas, <b>Mistral repasa el recorrido de un espíritu inquieto </b>que aprendió a despojarse de los personajes, abrazar la impermanencia y entender la actuación como un juego consciente.</p><p><b>Luis Novaresio: ¿Quién es Edith Dolly Peruyera?</b></p><p><b>Fernanda Mistral:</b> Soy una de esas tantas que soy. Soy “Edith” porque mis padres me pusieron ese nombre. Soy “Fernanda” porque un productor me puso ese nombre. Soy “Nandito” porque un maestro espiritual me puso ese nombre. Soy “Lala” porque mis nietos me pusieron ese nombre. Ahora yo no sé quién soy.... Una de las cosas que siempre me he preguntado y que me da curiosidad a la edad que tengo es quién soy. Porque soy todos esos nombres, con esos personajes detrás de esos nombres y muchos más que he hecho profesionalmente y con los que me he identificado muchísimo. Y con otros personajes que he adquirido porque el otro me ha pedido que lo hiciera; he sido bastante sumisa con respecto a eso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EXZNYVESQVEFNCB4GKB7B6O2MQ.jpg?auth=b91854c161b369cb866bdcecf4b9bec75c847da388dbf806ce1b498850b551d5&smart=true&width=1000&height=665" alt="Fernanda Mistral en una escena de Muñeca brava junto a Arturo Maly" height="665" width="1000"/><p><b>LN: Hay algo que me impacta cada vez que te veo o te escucho, sea que nos encontremos en Los Inmortales o que nos encontremos acá, que es el don de la elocuencia. Cualquier cosa que digas: “Comete esta pizza de muzzarella con de fainá” o Chéjov… ¿Cuándo te enteraste de que tenías el don de la elocuencia?</b></p><p><b>FM:</b> Es que recién ahora, yo no lo sabía. Será porque quiero hablar, es decir, yo siempre tengo algo que decir. Y digo tantas pavadas que ni te imaginás. Pero es cierto, siempre tengo algo que decir. Y creo que fue lo que me ayudó en la niñez para incitar a mis padres a que me pusieran en un teatro infantil para que fuera actriz. Ellos se dieron cuenta de que esta nena hablaba tanto, hablaba de todo y armaba cementerios.... Entonces me pusieron a los ocho años en el Teatro Infantil Labardén.</p><p><b>LN: No voy a dejar pasar así lo de armar “cementerios”, ¿vos armabas cementerios con todos los animalitos que encontrabas muertos?</b></p><p><b>FM:</b> Sí.</p><p><b>LN: ¿Y eso cómo lo recordás?</b></p><p><b>FM:</b> Hoy... me conmueve y al mismo tiempo me entristece, porque hablaba de una nena que estaba conectada con la muerte. Y que además, en vez de jugar, porque mis hermanas eran bastante mayores que yo -de las cinco mujeres yo soy la menor y pero la que me seguía me llevaba seis años-, yo estaba en los canteros de mi casa, en los jardines, buscando la hormiguita, la arañita, para poder sepultarlos.</p><p><b>LN: ¿Qué pasa a tus 15 años?</b></p><p><b>FM:</b> Yo estaba en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático. Y fuimos con una amiga, Laura Sánchez, una actriz, a Canal 7, que estaba en la calle Posadas. Íbamos a ver qué pasaba ahí, qué sé yo… Y pasa un productor y dice: “¿Ustedes son actrices?”. “Sí, somos”. Y nos engancha para una publicidad. En la publicidad, Laura tenía una plancha antigua a la que le ponía carbón, en contraste con una figurita más moderna que planchaba con las planchas Atma, que era yo.</p><p><b>LN: Fuiste “la planchadora moderna”.</b></p><p><b>FM:</b> Exactamente.</p><p><b>LN: La plancha no te llevó a una tarea doméstica, te llevó a la publicidad, al cine y a una carrera…</b></p><p><b>FM:</b> Sí, porque ese mismo productor me convoca para hacer una telenovela con Juan José Míguez, mi primera telenovela, que se llamaba <i>Bedelia</i>, en el año 1951. Ya había hecho teatro independiente y seguía en el Conservatorio. Y mi oficio siempre ha sido el de actriz desde el Labardén. Y así, después continuó mi parte profesional a muy temprana edad, porque vi que con el oficio que yo hacía podía vivir, ganar dinero y ser independiente. Mamá decía, como Simone de Beauvoir: “La libertad de la mujer empieza en el bolsillo”. La primera película que hice fue a los 15 años con Klimovsky, <i>Suburbio</i>. Ahí gané mi primer sueldo importante.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2VMUOF5HWNA5PIYDMLLR4GXQLQ.jpg?auth=0c7c04c2974045d400c8adbb2c6cb8c619cb51bed8b1336aaf85ea6351889708&smart=true&width=1500&height=1030" alt="Fernanda Mistral y Silvia Legrand en Campo arado (1959)" height="1030" width="1500"/><p><b>LN: ¿Qué hiciste con ese dinero?</b></p><p><b>FM:</b> Le regalé una medalla de oro a mamá que hoy conserva mi hija. Ojo, en ese primer trabajo todavía me llamaba Edith, porque “Fernanda” me lo puso Daniel de Alvarado cuando continué trabajando. Porque la primera historia, <i>Bedelia</i>, la hice como Edith Peruyera. Cuando empiezo con Daniel, siempre en Canal 7, ahí empecé a llamarme Fernanda porque a Daniel Alvarado no le gustaba mi nombre. Yo me hubiera puesto cualquier nombre con tal de trabajar.</p><p><b>LN: Y no te importó que Edith Dolly Peruyera tuviese que, por un rato, cederle el paso a Fernanda Mistral.</b></p><p><b>FM:</b> No estoy identificada con ninguno de ellos. Edith era una ilusión de mamá, porque fijate, que una persona gallega, casada con alguien de ascendencia asturiana, le ponga a una hija “Edith”... qué ilusiones en su cabeza habrá tenido de algo teatral, algo de vedette, algo así. “Edith Dolly”... con un apellido Peruyera... Y después vino Fernanda con Daniel y después siguió mucho camino Fernanda. Hasta hoy estoy aquí por Fernanda. También estuvo “Nandito” cuando en un momento yo quise dejar la profesión. La dejé por diez años.</p><p><b>LN: Eras una estrella. Una megaestrella...</b></p><p><b>FM:</b> Era una mujer que trabajaba mucho. A mí lo de “estrella” nunca me pegó ni me sigue pegando. Hay palabras que no encajan conmigo. Lo de “estrella”, lo de “fama”... me gusta más “prestigio”. Llegar a trabajar en un oficio y prestigiarlo, más que darle fama. La fama la dan los medios; el prestigio lo da otro camino. No sé si he sido prestigiosa, pero he intentado hacerlo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LYJERWFHZ5E3BPVU7MOC6GNEME.jpg?auth=9b1d9e86b0dee12ccccf7cd2ea823b7906eaacb585249ed8ec6c48e26dce6cbf&smart=true&width=5563&height=3905" alt=" "Era una mujer que trabajaba mucho. A mí lo de estrella” nunca me pegó ni me sigue pegando", afirma Mistral (Maximiliano Luna)" height="3905" width="5563"/><p><b>LN: Un ladrón es famoso, no es prestigioso.</b></p><p><b>FM:</b> Exactamente.</p><p><b>LN: Me voy a corregir, porque creo que corresponde: te hiciste notoriamente prestigiosa, notoriamente admirada por el público, por tus colegas y por empresarios. Y un día Fernanda Mistral dice: “Voy a parar”. ¿Me contás por qué?</b></p><p><b>FM:</b> Están implicadas varias cosas. Yo siempre tuve mucho contacto con trabajos donde intervenía el cuerpo. Hice mucho Feldenkrais, hice muchos trabajos corporales que te conectan con otra parte de tu ser; no te conectan solo con la cabeza, sino con los dolores, con algo que hay más adentro del cuerpo o más allá del cuerpo. Esos trabajos que hice, me llevaban a que había algo más. Y mi hija Roxana estaba en la India, había encontrado a su maestro y estaba allá. Y en un momento dado yo siento que tengo que viajar a la India. Se dio la oportunidad con Carlos, que era mi pareja en ese momento —y mi última pareja, porque tuve dos antes—, y me dijo: “Bueno, vamos a la India”. Y fui. Cuando entré al ashram, mi hija estaba ahí trabajando en una escuela que se llamaba La No-Escuela, como el desaprender. Y vi a un maestro que me conectó con mi ser, con eso que yo sentía que estaba compartido. Se cayeron todos los personajes. Se cayó Edith, se cayó Fernanda. Y decidí estar un tiempo sin el personaje de Fernanda y el personaje de Edith, y recibir a Nandito.</p><p><b>LN: ¿Tu maestro de vida -digo bien- es Osho?</b></p><p><b>FM:</b> Mi maestro de una parte de mi vida, porque tuve muchos maestros. Muchos animales maestros. Ahora que recuerdo a mis maestros, me acuerdo de mi maestra de sexto grado, donde encontré algo diferente; la hermana Vicenta, de tercer grado en un colegio de monjas, que le dijo a mis padres: “Esta chica tiene que ser actriz porque dice muy lindos versos”; la maestra de arte dramático en el Labardén, Dora del Grande; la maestra de danza, la señora de Frontini; el maestro de educación, Cunill Cabanellas. Y los que siguieron: Fernández, Alezzo, Arata...</p><p><b>LN: Tuviste algunos maestros...</b></p><p><b>FM:</b> Todos han sido mis maestros. Ahora, el que abrió la puerta de mi ser, donde mi maestro interior aparece, fue él. Él te hacía confiar en tu maestro interior más que en el maestro de afuera. Eso es lo que tenía Osho. Me quedé un tiempo en el ashram. Él sigue siendo el primero que abrió esa puerta, y después vinieron los Krishnamurti, los Gurdjieff, los grandes maestros que siguen estando hoy mismo, Rinchen, que es budista... Si estás abierto tenés tantos maestros. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SHG4IGFU6JE6HDTMUPJ66CMXYI.jpg?auth=5f38c9e217794b832b320c6b222bdc204ab4c12fb3a71fdc8c179623e9f334a2&smart=true&width=780&height=520" alt="Fernanda Mistral se inició con el maestro Bhagwan (años más tarde conocido como Osho) (Foto: Tadeo Jones)" height="520" width="780"/><p><b>LN: Yo sabía que tenías el don de la elocuencia, pero no sabía que hablabas con las manos. Hay un lenguaje tan bello que casi invitaría a quien nos esté viendo a que no nos escuche y solo mire tus manos. ¿Cuándo te enteraste de que tenías el don de la elocuencia y el don de la palabra en las manos?</b></p><p><b>FM:</b> ¿Ves? Este maestro me está descubriendo dos cosas: me descubriste el don de la elocuencia, que desconocía, y ahora el don de las manos, de la palabra con las manos.</p><p><b>LN: Con las manos, con esas manos, Nandito —que es el nombre que recibís en el ashram— quema las fotos de Fernanda Mistral. ¿Por qué?</b></p><p><b>FM:</b> Bueno, porque en una de las locuras que uno tiene cuando se enamora de alguien es cometer actos así: “Empiezo una vida nueva, quemo el pasado”. Ahora me arrepiento. Menos mal que me salvó mamá, que conservaba fotos mías, si no no hubiera tenido nada. En ese momento, cuando me inicié con Osho, yo quería quemar mi pasado. No me interesaba nada de lo que había hecho y quemé una cantidad de cosas… Pero también es bueno quemar, no acumular, no apegarse a eso. Uno tiene el vicio de recoger y acumular, pero no hay nada permanente, hay una impermanencia en la vida. Así que bueno, partieron.</p><p><b>LN: ¿Nada perdiste o nada anhelás como irrecuperable?</b></p><p><b>FM:</b> No, tengo momentos que son irrecuperables, que ya no están más ni van a estar. El momento de estar enamorada, por ejemplo. Ese estado de estar enamorada no me pasa más. Eso lo añoro muchísimo, porque estar enamorada es como estar ciega y solamente sentir lo que te pasa con el otro. No tengo grandes enamoramientos, con personas, con ídolos...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7MNBDBKRFFHJZLETBEK36AHBWM.jpg?auth=3cf0bafeb91db8152973c5b4186a7af5e0db180afb150665a44ab2dcbce9e84e&smart=true&width=5664&height=3888" alt="Fernanda Mistral participó de La vida después de Luis Novaresio (Maximiliano Luna)" height="3888" width="5664"/><p><b>LN: Ni menos con cosas.</b></p><p><b>FM:</b> Menos con cosas.</p><p><b>LN: Estoy con vos en el ashram, en la India. Tu maestro te abre la puerta para habitar tu vacío y ver quién sos. Y sin embargo hay un momento en el que volvés a la Argentina, pasando primero por Europa. ¿Por qué? ¿A qué volviste?</b></p><p><b>FM:</b> Porque nunca dejé de estar en la Argentina. Es algo que he comprobado ahora que soy una vieja. Nunca me fui. Pero cuando volví definitivamente de España —porque viví 23 años en dos partes: los diez primeros años, después interrumpí, estuve todo el ’90 aquí donde trabajé muchísimo—, después de haber dejado de ser Fernanda, volví a encontrarme con Fernanda de otra manera. Sabía que era un juego y no era tan verdad, y jugué el juego de la mejor manera. Me encantó jugar a Fernanda. Esta última parte de Fernanda la jugué con éxitos muy grandes en teatro, en cine, y me gustó hacerlo. Y volví definitivamente por la muerte de mi hija. Cuando murió mi hija mayor, Viviana, estaban mis nietos acá y sentí que no tenía más nada que hacer allá, que era más necesaria cerca de la familia.</p><p><b>LN: Te escuché reprocharte tu condición de madre o tu forma de ser madre, pero no de abuela.</b></p><p><b>FM:</b> No, de abuela no, porque ya era más madura, más inteligente... Uno cuando es madre no sabe si lo es por mandato —en mi caso ha sido por mandato— o por el deseo de serlo. El deseo de ser madre creo que es un trabajo. Yo he aprendido, como tantas cosas, a ser mamá, pero no lo sentía. Tenía una niña y trataba de dársela a mi mamá para salir. A los 20 años tuve mi primera hija. Mamá me ayudó mucho a criar a mis hijas, yo quería trabajar, estaba en otro plan. Además, yo no recibí una madre afectuosa, recibí una madre responsable. Mi mamá no te daba un abrazo ni por chiste, te daba un beso cuando se iba a Mar del Plata, pero no había afecto corporal. Eso lo trabajé mucho en todas mis terapias: no nos abrazábamos. Y yo hacía lo mismo, no abrazaba a mis hijas. Aprendí a abrazarlas con mis terapias y ellas a abrazarme a mí. Fueron mi enseñanza.</p><p><b>LN: ¿Roxana y Viviana te enseñaron?</b></p><p><b>FM:</b> Me enseñaron todo. Empecé a aprender de ellas un montón, a reflejarme en ellas, a sentir lo que es el dolor de estar ausente... todo me lo enseñaron mis hijas. Yo no sentía nada, yo hacía cosas, ellas estaban bien. Eso sí, fui muy responsable: médico, dentista, educación, una cantidad de cosas...</p><p>Como yo no hablaba inglés y me quedó como cuenta pendiente, ellas tenían que hablar inglés desde los seis años, escuela bilingüe, ese tipo de cosas. En mi casa materna se valoraba la música, por eso compraron un piano, había que tocar el piano. Y había una viejita del barrio que era francesa y nos enseñaba francés, a la que yo le adelantaba el reloj para que se fuera porque me aburría. La vida fue una cadena de circunstancias donde pude aprovechar algunas y otras no. A mí la vida me otorgó todo, yo nunca pedí trabajo. La vida me otorgó trabajo, la vida me otorgó maestros. Quizás yo supe ver eso y aprovechar la oportunidad. Eso sí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5IDPO3DDLNEPHCPZ5G7NW74ISI.png?auth=d2bf2d7d52762832995d0786813629046f4feb141236a28af4f20f4503a8a417&smart=true&width=1521&height=1034" alt="Fernanda Mistral en Mujer Visión, de ATC" height="1034" width="1521"/><p><b>LN: La vida te otorgó, sí... pero la vida te quitó una hija. ¿Cómo se aprende a perder un hijo?</b></p><p><b>FM:</b> Se aprende poco. Se aprende a vivir sin ella, aunque está permanentemente presente, sobre todo en los acontecimientos familiares. Se aprende a la ausencia. Me acuerdo de que mi terapeuta, me dijo: “La pena te va a quedar siempre, no te la vas a poder quitar. El dolor sí”. Y es verdad. Hace poco, el 2 de octubre, cumplió años Florencia, su hija, y ella no estaba. Es muy difícil, pero no es paralizador. Por lo menos en mi caso no fue paralizante. Se me cayó un poco el pelo, somaticé muchas cosas en el cuerpo, pero seguí viviendo.</p><p><b>LN: ¿Sos buena abuela?</b></p><p><b>FM:</b> Sí, soy buena. Como mi abuelo asturiano, que tenía una costumbre fantástica que yo seguí usando: nos daba plata. Nos ponía en fila y, en vez de darnos juguetes o algo, nos daba dinero. Y el dinero es maravilloso, aprendí con él que no es nada sucio, es útil, podés obtener cosas. Lo que hay que saber es cómo usarlo. El dinero es maravilloso. </p><p><b>LN: Me quedé pensando en esta libertad tuya de no ser ninguna y ser todas al mismo tiempo. Cuando volviste para ser la madre de Facundo Arana en </b><i><b>Muñeca Brava</b></i><b>, fue un estallido de popularidad, de notoriedad... ¿Qué recordás de eso?</b></p><p><b>FM:</b> Lo recuerdo, pero no me pesa, no es un valor. A mí me encanta estar con el público, me gusta que el público venga al teatro. Cuando hice <i>Despedida en París</i> hace diez años, era una sala pequeña y había un público receptivo. Cuando hice algún tipo de material de trabajo no solamente comercial... que es necesario, imprescindible para que la industria del teatro siga existiendo. Estoy de acuerdo con el señor Rottemberg, que dice que la única manera de que siga existiendo el teatro es teniendo figuras importantes arriba, porque la gente de repente no elige venir a ver un Chéjov o un O’Neill, elige ver a Francella, a Suar, a nombres grandes.</p><p><b>LN: ¿Pero qué te pasaba con el público de </b><i><b>Muñeca Brava</b></i><b>?</b></p><p><b>FM:</b> Lo agradezco, me parece lindo, me encanta. Este oficio tiene que ser rentable, y vivimos gracias a ellos que nos vienen a ver. Pero me gusta más una comunicación conmovedora, de algo que nos conmueva a los dos. Me encanta la gente que se divirtió conmigo en obras de éxito que hice con Bebán, con Bredeston... todo ese mundo de Mar del Plata en los años ’60 donde en realidad tenían más éxito los varones que las mujeres. Bueno, ahora mismo sigue siendo igual: son pocas las mujeres que llenan los teatros, son más los varones, y las mujeres acompañan. Siempre ha sido así; ahora un poco menos, pero siempre ha sido así.</p><p><b>LN: Fernanda, estoy pensando en una chica que empieza y dice: “Pero no, Fernanda, yo quiero ser famosa, quiero que me conozca mucha gente...”. ¿Qué le dirías?</b></p><p><b>FM:</b> Tiene que hacer televisión. Y ahora hay un problema porque no hay ficción. Una chica que quiere trascender busca la televisión porque entra a las casas y te hace famosa. Hoy día repiten y repiten ficciones y siguen teniendo rating... Natalia Oreiro con <i>Muñeca Brava</i>, un éxito total más allá de su propio talento, que lo tiene. Me gusta mucho Natalia, la quiero.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EC6NGYD6FZCMPPMNULJZPR4GHM.jpg?auth=344a58086858e9c32cc8d4c7cc080c040530968c5f6e4b9f0f01f5515b7d66f9&smart=true&width=6192&height=4128" alt=""Tengo momentos que son irrecuperables, que ya no están más ni van a estar. El momento de estar enamorada, por ejemplo", afirma la actriz (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><p><b>LN: La vida te otorgó mucho, pero también se llevó a Viviana y a tus tres parejas por distintos motivos. ¿Qué te pasó cuando, ya separada, le dijiste a tu segundo marido qué hacían con su militancia montonera?</b></p><p><b>FM:</b> Cuando él entra a Montoneros, yo me separo de él. Yo estuve con él mientras éramos de izquierda. En realidad sigo siendo de izquierda cuando me quiero ubicar en algo, no tengo más remedio: me voy más a la izquierda que a la derecha.</p><p>Con Paul, que fue una pareja de 13 años en mi vida, él eligió su camino. Políticamente era muy claro, y yo también. Con los de aquella época, con Somigliana, con Verbitsky... A Horacio todavía lo trato y lo quiero, por más que no comparta cosas con él, le tengo un profundo cariño. Yo conocí al padre, éramos militantes de Ramos Mejía. No había tantas derechas en la creatividad, ni en la pintura, ni en la literatura: éramos de izquierda. Lo que pasa es que Paul decidió militar y ahí es cuando nos separamos, porque yo tenía dos hijas y no quería ese compromiso. Él siguió su camino, tuvo otra pareja que por suerte no fue dañada, y ahí terminó con su deseo de ser posiblemente trascendente en eso, porque en su vida privada no tuvo éxito, como director de teatro, aunque era un buen director. Él me abrió el mundo de las ideas y de la cultura.</p><p><b>LN: Quiero darnos la posibilidad de volver a dejar la pregunta del comienzo después de haber charlado casi una hora: ¿quién sos?</b></p><p><b>FM:</b> No sé.</p><p><b>LN: ¿Estás feliz no sabiendo?</b></p><p><b>FM:</b> No estoy feliz con eso, pero es lo que siento. Yo, que he tenido la experiencia extracorpórea de la muerte... yo me desprendí del cuerpo en un momento donde estuve un tiempito largo fuera del cuerpo. Sentí lo que es el éxtasis, sentí lo que es el final del túnel. Quizá lo que más se acerca a ponerle nombre a eso es esa despedida del cuerpo, de no saber quién soy, pero sí saber que soy energía y que en algún momento va a partir. Como aquella vez, va a estar en éxtasis, feliz, y se va a reencontrar con los seres que amé.</p><p><b>LN: ¿Qué le dice Fernanda a la niña que entraba al Labardén a empezar a hacer sus primeros palotes de artista?</b></p><p><b>FM:</b> Cumplimos con nuestro karma.</p><p><b>LN: Sos fascinante. Es de las charlas más lindas que he tenido en mi vida.</b></p><p><b>FM:</b> Gracias. Me conmueve.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FVTGMX7EXVC3RPERWPGCFHPFBY.png?auth=db14df2bd79b29557ae6fed7f6f6a030a40c76418df5a2569bea55d0c1a98841&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“A los que se hacen los fieles, no les creo”: Melody Luz habló de la infidelidad durante el embarazo, la venganza y la reconciliación con Alex Caniggia]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/22/a-los-que-se-hacen-los-fieles-no-les-creo-melody-luz-hablo-de-la-infidelidad-durante-el-embarazo-la-venganza-y-la-reconciliacion-con-alex-caniggia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/22/a-los-que-se-hacen-los-fieles-no-les-creo-melody-luz-hablo-de-la-infidelidad-durante-el-embarazo-la-venganza-y-la-reconciliacion-con-alex-caniggia/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino, la bailarina contó cómo descubrió los mensajes que su pareja intercambiaba con otras mujeres mientras esperaban a su hija. Además, se refirió al vínculo que tuvo durante la separación y explicó cómo la terapia la ayudó a aceptarse y a cambiar su manera de vivir el amor]]></description><pubDate>Thu, 22 Oct 2026 06:19:16 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Aprendí a <b>poner la energía en mí</b> y a entender que no puedo tener el control de todo”, afirmó <b>Melody Luz</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al reflexionar sobre su relación con <b>Alex Caniggia</b>, la maternidad y los cambios personales que atravesó en los últimos años.</p><p>La bailarina se refirió a <b>las situaciones que la lastimaron durante el embarazo</b>, cómo logró reconstruir la pareja y de qué manera la terapia la ayudó a fortalecer su amor propio y a establecer límites. También contó cómo transita los períodos en los que su pareja trabaja en el exterior, las dificultades para organizar la vida cotidiana y su deseo de recuperar espacios para disfrutar de a dos.</p><p><a href="https://www.instagram.com/melodyluz/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/melodyluz/?hl=es-la"><b>Melody</b></a> alcanzó la popularidad en 2022, cuando participó en <i>El Hotel de los Famosos</i>, el reality de El Trece en el que conoció a Caniggia. Su trayectoria artística también incluye el paso por <i>ShowMatch: La Academia</i>, su participación en videoclips y su trabajo en espectáculos teatrales como <i>Sex</i>, dirigido por <b>José María Muscari.</b></p><p>En julio de 2023 nació <b>Venezia</b>, la hija que tiene en común con Alex. Desde entonces, combina la crianza con su trabajo como bailarina y profesora de danza, mientras impulsa su propio emprendimiento. Entre sus proyectos, busca expandir su propuesta vinculada al baile, ofrecer clases virtuales para llegar a otros países y conectar con más personas a través del arte.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WWZYWZA6WFDUJAWCGKCROELNOE.jpg?auth=212509c1938f23f1ac66a41e28272fb91c26d0fe31533e800b5c8cebf0656103&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Melody Luz optó por no seguir a Alex Caniggia en Instagram para mantenerse al margen de los conflictos generados por el personaje de su pareja" height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Qué harías con 1 millón de dólares?</b></p><p>— Yo creo que un poco invertir y otro poco viajar. Invertir en una propiedad, en alguna empresa. Algo que siga caminando. No gastármela toda.</p><p><b>— ¿Crearías vos una empresa o serías como una inversora?</b></p><p>— No, creo que lo crearía. Seguiría por el palo del baile, los heels. Yo ya tengo un emprendimiento mío, así que capaz le sumaría más cosas a nivel internacional. Yo siempre flasheo cosas. Iría también con clases virtuales como para poder llegar a más personas afuera, que la verdad que me lo piden mucho, pero todavía no me dio el tiempo. <b>Me gusta mucho conectar con las personas a través del arte. </b>Por otro lado, me inspira la naturaleza, ver los procesos, me gustan mucho las plantas, las flores, ver cómo se marchitan y vuelven a crecer. Me lo tomo como muy filosófico. Hace poco fui a Europa y sigo con la cabeza puesta en todo el arte que vi allá. Que es más que nada arte visual, pero siento que me interpela.</p><p><b>— ¿Harías algo que reúna todo eso?</b></p><p>— Sí, lo utilizaría de inspiración. Lo conectaría también con la energía femenina, cómo explorarla, sacarla afuera, que es un poco lo que hago en mi trabajo.</p><h2>El celular, los celos y la vida puertas adentro</h2><p><b>— En este primer juego me vas a tener que decir por cuánta plata harías determinas cosas que yo te propongo.</b></p><p>— Dale.</p><p><b>— La primera dice: ¿por cuánta plata empezás a seguir en Instagram a tu pareja Alex Caniggia?</b></p><p>— No. Dejémoslo así. Por nada. En realidad no es tanto la plata, es que no me gusta ciertas agresiones que hace desde su personaje. Como yo conozco su parte humana y real, prefiero quedarme con eso y yo elijo no seguirlo para no hacerme mal porque en mi cabeza se mezclan las cosas y prefiero que sea él en su mundo.</p><p><b>— ¿Y qué era lo que te hacía mal cuando lo seguías?</b></p><p>— Y cuando fue la pelea con Wanda o en su momento a Lali. Como que siempre tiene algún punto al que atacar...</p><p><b>— ¿Y por qué crees que lo hace?</b></p><p>— <b>Él es hijo de quien es hijo. Es un poco lo que mamó. </b>Lo hace por un personaje y porque le gusta ser controversial y polémico. Le gusta que se hable de él. No es nada personal, yo sé que si se la llega a cruzar con la gente con la que se pelea, está todo bien. Pero me parece comun gasto de energía que yo no comparto. <b>Yo si ataco a alguien o le respondo a alguien es porque primero me atacaron a mí. </b>En eso somos muy distintos y además <b>yo no tengo personaje</b>. Yo soy yo. Y él sí tiene un personaje que a veces lo entiendo y a veces no. Por eso prefiero que no intervenga en nuestra relación.</p><p><b>— ¿Cómo es él de puertas adentro?</b></p><p>— Es amoroso, es muy buen papá. Es algo que se va aprendiendo con el tiempo, pero siempre ha sido muy compañero conmigo. Abrazos, besos y juegos para con ella siempre tuvo. También es muy pulcro, muy ordenado. Hasta le gusta lavar los platos más que a mí (risas).</p><p><b>— Qué gracioso porque por su personaje no te lo imaginás así.</b></p><p>— A veces de la nada me dice: “Fui al súper y compré un montón de cosas” o “Fui a la verdulería”. Hay cosas que capaz antes no hacía, que yo le dije: “Che, necesito una mano con ciertas cosas de la cotidianeidad”. Y no tiene nada de malo ver un famoso en un supermercado. No le baja el valor a nada. Pero bueno, siento que esas cosas las fuimos aprendiendo juntos y en mi caso saber expresarme para a no herirlo y entenderlo. Pero la verdad que puertas adentro es un amor, es muy familiar y es hogareño. Le gusta mucho estar en casa.</p><p><b>— ¿Y qué hacen cuando están en su casa? ¿Cocinan juntos? ¿Juegan con su hija?</b></p><p>— Jugamos mucho con Vene. Él es muy niño jugando con ella, así que se tira al piso, dibujan, se deja peinar. Cuando supimos que iba a ser una nena él me decía: “No, yo no me voy a dejar poner unas hebillas”. Y hoy en día se lo propone él. Es muy buen papá y me gusta mucho verlo así. En casa la verdad que nos organizamos bastante bien. Si uno cocina, el otro la baña. Él cocina muy bien. Pasó por MasterChef y aprendió un montón.</p><p><b>— Lo formaron bastante ahí.</b></p><p>— Lo formaron y también inventa mucho y le sale bien. Yo que soy taurina y me encanta comer, así que esos momentos los disfrutamos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2UKSUB4TJJB63GDZRRIDRGIJSQ.jpg?auth=b8723b935a877f2ba3644cba20a129e68edbdbcc890196816864866d4b1c1f87&smart=true&width=1920&height=2877" alt="La influencer reconoció que mantuvo un vínculo con otra persona durante un distanciamiento con Alex" height="2877" width="1920"/><p><b>— ¿Y cómo es su vida de pareja? ¿Son de armar sus salidas, viajan solos?</b></p><p>— Y eso habría que retocarlo un poquito.</p><p><b>— ¿Es porque están bien así, por la etapa de crianza que están atravesando o porque nunca se pusieron a pensar en esa posibilidad?</b></p><p>— En realidad nosotros tuvimos como un impasse el año pasado. Previo a eso yo estaba siempre en casa. Me sentía muy mamá, muy ama de casa y es como que no sentía que le estábamos dando tanta prioridad a nuestro vínculo. Cuando volvimos hicimos un viaje a un hotel hermoso de Córdoba, que es un spa. Pero después casi siempre es con ella porque es chiquita todavía y cuando no estamos con ella la extrañamos. Pero sí me cuesta un poco sacarlo de casa, hacer cosas solos. Siento que él se pone muy en papel de papá y capaz me gustaría hacer más planes solos. Pasa que es difícil porque, no sé, no podemos ir a un shopping lleno de gente.</p><p><b>— Pero pueden hacer planes más románticos, propios de una pareja, lejos de tanta gente.</b></p><p>— Lo que pasa también es que ahora él lleva varios meses afuera trabajando. Yo creo que cuando vuelva lo vamos a poder charlar y decir: “La dejamos una noche con una niñera y nos vamos a tal lugar”. Pero me cuesta un poco sacarlo y a mí me gustaría ponerme linda, ponerme alguno de los vestidos que tengo ahí juntando polvo y siempre digo: “¡¿Cuándo me los pongo?!” (risas). Me pasa mucho que le digo: “Vamos a este lugar”. “No, ya lo conozco”. “Vamos a este otro lugar”. “Ya lo conozco”. Pero yo no.</p><p><b>— Claro. Es lindo redescubrirlo con él y disfrutar, divertirte.</b></p><p>— Claro, tomar un vinito. Pero él dice: “Quedémonos en casa, cocinamos algo”. Es muy hogareño en ese sentido. Pero en algún momento se va a dar.</p><p><b>— ¿Cómo manejan la relación a distancia ahora que él está trabajando en un proyecto en el exterior? ¿Cómo se mantienen comunicados?</b></p><p>— Últimamente sí, pero al principio no, y en el medio nos pudimos ver en Europa, entonces también estuvo bueno, porque lo bueno de allá es que podés salir, pasear, caminar y la verdad que no es como acá. Lo que pasa acá a mí no me molesta y a él tampoco, pero lo frenan cada tanto. Estás comiendo, te piden una foto y está buenísimo, pero hay gente que no se ubica en tiempo y espacio. Y afuera eso no pasa, entonces se siente con otra libertad y la pasamos genial. Pero yo lo banco. Desde que empecé a estar con él, yo ya sabía que él era el rey de los realities. Y esto yo ya lo pasé también cuando Vene nació, que él se fue a <b>Gran Hermano España tres meses y ella tenía un mes de vida</b>. Creo que ahí pasé la peor parte, porque yo estaba posparto y siendo mamá primeriza. Se me hizo eterno ese tiempo. Ahora que ella está más grande, más independiente, es como que me lo puedo tomar un poco más tranquila.</p><p><b>— ¿Y cómo es tu vida cuando estás sola con tu hija sin él al lado por mucho tiempo? Porque no debe ser fácil tampoco.</b></p><p>— No es fácil. Porque también me quita tiempo de poder agarrar otros laburos y tengo que estar pendiente de todo. Si no puedo ir a buscarla al jardín, tiene que ir una amiga o mi papá y la logística es un lío. Pero aún así yo no dejé de trabajar y me ocupo bastante de mi casa. La nena todavía saca todo, deja todo tirado y no me gusta tanto el lío, entonces cuando la dejo al jardín me prendo un sahumerio, me pongo a ordenar, lavo la ropa, los platos. Me gusta ocuparme de mi casa, que lleva bastante tiempo eso y me gusta manejar mi energía, ponerme música y armar coreos. En este tiempo también me estuve juntando con amigas y amigos que capaz no veía hace mucho. Y cuando ella sale del jardín, vamos a la plaza o dibujamos. <b>Sigo aprendiendo de la maternidad que es un viaje infinito.</b></p><p><b>— ¿Cuál fue el momento más duro que viviste como madre?</b></p><p>— Y yo creo que este momento cuando él se fue. También el año pasado cuando Vene tuvo un episodio de <b>broncoespasmo</b> que fue horrible. Porque me llamaron que no podía respirar y yo estaba a dos horas del jardín. Fue horrible (se emociona).</p><p><b>— Sobre todo si es chiquita y sos mamá primeriza.</b></p><p>— Sí, me asusté mucho. Por suerte no pasó más, pero me dijeron: “Mami, quedate tranquila, pero tu nena no puede respirar”. ¡¿Cómo me voy a quedar tranquila?! Que la pinchen, que le pongan la máscara, todo eso es muy feo. Estábamos separados en ese momento, pero por suerte él estaba cerca. Ese fue uno de los temas que tuvimos. Vivíamos muy lejos de Capital y yo hago todo acá. Me acuerdo que estaba terminando una clase y me llega la llamada. Con la mejor cara que pude terminé la clase, agarré el auto y fui. Y hacía zona norte nunca sabés cuándo llegás. Por suerte me comuniqué con la obra social, con él y actuamos rápido. Pero la pasé mal. Verla ahí toda pachucha, pinchada, conectada al oxígeno... Por lo que tengo entendido, el broncoespasmo también va por una parte psicológica y justo estábamos en un momento de muy mala comunicación con él. Era una nueva vida para ella en ese momento porque iba de una casa a la otra, así que fue un momento duro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LH6EZO7MMRFRHMJBIYLYKP3YFQ.jpg?auth=713547a2d1acd3aafa09ca94edf3aec953fd4e8a17f045c014f6d172cb7bb4db&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Melody alcanzó la popularidad al participar en el reality El Hotel de los Famosos" height="1080" width="1920"/><p><b>— Ustedes tuvieron una relación intensa desde el principio. Después llegó Venezia y todos conocemos públicamente lo que pasó, pero ¿cómo fue ese proceso tuyo de perdón genuino?</b></p><p>— Lo más importante porque perdonar, pero no se puede seguir con lo anterior porque sino no tiene sentido. Yo en todo momento hice terapia y eso me sirvió mucho. Mientras estaba esperando que las cosas cambien, la verdad que tuve bastante ataques de ansiedad, mucha angustia y esto que te decía antes de trabajar en CABA y tener lejos a mi bebé, era algo que siento que él no entendía. Yo necesitaba estar en Capital o por lo menos cerca de mis actividades para tener también cerca a mi bebé. Y me cansé de sostener y de esperar porque no estaba viendo ningún cambio. Y ahí recién él creo que se dio cuenta que lo estaba perdiendo todo. Me estaba perdiendo a mí y a la familia de la que él tanto quería defender. <b>Yo tengo mis límites y la paciencia tiene un fin.</b> Después pasaron todas las cosas que se conocieron públicamente y entendí que somos una familia. Y siento que mi foco hoy en día va por otro lado. Realmente <b>antes esperaba el momento para revisarle el celular porque había algo que me inquietaba. </b>Hoy en día nada me inquieta, no me dan ganas de agarrar el celular. Mi foco va por otro lado. Incluso si habla con alguien, si eso alimenta su ego, no me importa. Pasó a no importarme. Yo espero que no lo haga, pero si lo sigue haciendo, mi foco ya no va por ahí.</p><p><b>— ¿Y por qué no te importa? ¿Priorizás el amor que se tienen y todo lo que construyeron? ¿Entendés que es una falencia de él y que no tiene que ver con vos? ¿O simplemente te parece algo medio patético de su parte?</b></p><p>— Si la pasó tan mal por haberlo hecho, hacerlo de nuevo sería verme la cara de bolu y saber que lo va a volver a pasar mal. Porque no es que yo lo dejé y a él no le importó y listo, sino hoy tendríamos otra realidad. Él todos los días me mandaba cartas, me insistía y yo estaba negada porque le decía: “Lo hubieses intentado antes”.</p><p><b>— ¿Y qué te dice él respecto a ese momento? ¿Te confesó lo que hizo o te explicó por qué?</b></p><p>— No me lo ha explicado, lo hacía también por bolu y como yo estoy muy psicoanalizada lo puedo ver por el lado de alimentar su ego, de decir “acá estoy”. Yo no veía mensajes de que se veía con chicas o que se mandaban cosas. Era más como un...</p><p><b>— ¿Un juego de seducción?</b></p><p>— Sí, un fueguito, ¿viste?</p><p><b>— Levantar su ego porque necesitaba validación.</b></p><p>— Eso mismo. Si esto pasara hoy en día, capaz no me hubiese afectado tanto como habérmelo enterado embarazada. Esa para mí fue la gran falta de respeto: hacerlo mientras yo estaba embarazada. Fue muy duro porque encima te dicen que si vos estás mal, le pasás todo a la panza. Yo intentaba olvidame y decir: “No pasa nada, no pasa nada, estoy bien”. Pero en realidad había momentos de angustia que me sucedían.</p><p><b>— Aparte vos estabas procesando un montón de cosas en ese momento.</b></p><p>— ¡Estaba creando un ser humano! Además fue buscada, no es que fue accidental y nos hicimos cargo. Queríamos tener una hija. Entonces, si vos querés tener una hija conmigo, mínimamente merezco respeto.</p><p><b>— ¿Pero es algo que pudiste superar la falta de madurez de él de ese momento, la falta de compromiso o de respeto?</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— Y pudiste reconstruir la relación con él y construir un vínculo que, por lo que se ve, es lindo. ¿No te preocupa que vuelva a hacerlo?</b></p><p>— Es como la frase: “Si lo hacés, hacelo bien”. Porque en el mundo ya la fidelidad está colgando de un hilo. <b>A todos los que se hacen los fieles no les creo nada, la verdad</b>. Cuántas historias sabemos no solo de famosos sino un montón de personas que simulan tener una vida y sus deseos son otros, sus fantasías son otras. No por hacerme la superada, pero es algo que inevitablemente, quiera o no quiera, puede llegar a suceder.</p><p><b>— Entonces pones tu energía en vos.</b></p><p>— En mí, cien por ciento. Me encanta poner la energía en mí misma. Ahora tengo que bajar un poco para compartir esa energía porque soy muy yo. Muy me gusta bailar y comparto con bailar, me gusta crear y creo y capaz por momentos es como: “Ah, estás vos. Bueno, vení” (risas).</p><p><b>— ¿Y tener una pareja abierta puede ser una opción para blanquear un poco que las ocasiones puedan pasar incluso para los dos lados? ¿O pensás que no va por ahí?</b></p><p>— Lo hemos hablado, pero no. Él está muy cerrado. A mí tampoco me mata la idea. Pero un poco es esto que te decía antes: si lo hacés, hacelo bien, como lo hacen muchos (risas). Si eso no cambia nuestra relación, nuestra mapaternidad, tener una casa con amor y sana... También aprendí que <b>le ponemos mucho peso a lo sexual cuando capaz es sacarse las ganas y ya. </b>Tampoco me divertiría enterarme, pero...</p><p><b>— ¿Nunca fue una situación que ocurrió delante tuyo?</b></p><p>— No. Que se le tiran sí, obvio, mil veces. Pero yo me río de eso. Pero no enfrente mío otras situaciones no pasaron. Y tampoco de una persona que conozca.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RMP7DD5TMVDRZJBNPFK5MYMBXA.jpg?auth=5dfcc54ea33cc98d618a5a6e17be19e10166af1b98a09ee98179b181abbe66f5&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La artista descartó el uso de cirugías estéticas y defendió la aceptación de los cambios corporales naturales posteriores al parto." height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Por cuánta plata dejarías que tu pareja revise tu celular?</b></p><p>— La verdad que no me divierte, pero unos 50 mil dólares está bien. No vienen mal.</p><p><b>— Te hacés un buen viajecito con eso.</b></p><p>— Claro. Me compro unos buenos maquillajes, una buena comidita y andá divertite.</p><p><b>— ¿Sería peligroso que alguien te revise tu celular?</b></p><p>— No. No tengo nada que ocultar. Igual viste que siempre el que busca encuentra. Pero no, no pasa nada.</p><p><b>— ¿Cuál es la cosa más tóxica que hiciste por celos?</b></p><p>— Era muy chica (risas). Literal, fue en mi fiesta de egresados, o sea, fue hace mucho tiempo. Pero me acuerdo que estaba en mi fiesta y veo a un ex mío y una amiga le estaba bailando, perreando muy adelante, muy a propósito. Fueron gritos de: “Esta no es tu amiga, no te das cuenta que te quiere caer”. Fue una noche muy intensa, él llorando y yo decía: “Bueno, andá llorá, yo me voy a dormir”. Fue mi primera relación de adolescente, entonces todo era muy tóxico. Después de esa misma persona me enteré que me había sido infiel con alguien que yo sospechaba. Yo estaba en el centro y él vivía en San Martín. Lo llamé y le dije: “¡Me enteré!”. Y le pegué con lo que sabía que más le dolía. En ese momento me puse a esperar el colectivo 343 para ir a la casa y romperle todo. Por suerte el colectivo tardó y dije: “Esto es una señal de que me vaya a mi casa a llorar y no hacer ningún ridículo”. Pero en ese momento estaba sacada. Tenía mucha falta de amor propio, que eso es la respuesta a todo.</p><p><b>— ¿Y eso sentís que te acompañó muchos años de tu vida o en algún momento lo pudiste resolver y se transmutó en una mujer más segura?</b></p><p>— No tuve tantas parejas, pero mis próximas parejas ya eran del ambiente y nunca les dije: “¿Qué hacés hablando con esta?” o cosas así. Hoy en día tampoco. “¿Qué hacías hablando con una mujer cerca? ¿Por qué seguís a tal en redes?”. Esas cosas no me importan. Creo que es una construcción que se va haciendo en el tiempo porque también va de la mano con el amor propio, con confiar y entender que una no puede tener el control de todo. Por más que lo persigas y lo busques, el otro siempre va a hacer lo que quiera. <b>Solté mucho la idea de ser posesiva.</b> Siento que es como una ambigüedad entre “mírame a mí, yo soy la única” y a la vez sentirte poca cosa o no estar conforme con una misma. Es como una retroalimentación tóxica, pero gracias a la terapia lo vas sanando.</p><p><b>— Vamos con la última pregunta de esta sección. ¿Quién recibe más hate: vos por tu físico o Alex por sus dientes?</b></p><p>— Ay, le re dan a él (risas). Igual sí, se eligió el color más blanco. Yo le dije: “No es necesario”. Pero él es todo o nada. No hay grises en su vida y no le importa. Él te dice: “Yo elegí el más blanco”. Además, mostró cómo se limó los dientes. A mí eso me da cosa. Yo soy más natural en ese sentido, así que yo creo que él tiene más hate.</p><p><b>— Pero él se lo banca y hasta responde al hate con más picante, como si les diera tela para que la gente se divierta con él en las redes.</b></p><p>— A él le gusta y siempre dice: “Me encanta que me tiren hate”. Él lo ve como interacción y se caga de risa. Hay cosas que en casa dice: “Qué bolu que soy”. Hace un personaje del que después él mismo se ríe.</p><p><b>— Tiene mucha personalidad detrás de esa exposición, ¿pero no le afectan pasa nada las críticas?</b></p><p>— Posta que no le afecta. Yo aprendo mucho de él. Él va por esos dientes que no son muy naturales y yo sí voy por un camino de la naturalidad. No me he operado nada, intento no caer en la de inyectarme porque me acepto como soy y no siento que tenga que seguir ningún molde. Cuando estuve en posparto tenía el cuerpo de mujer posparto y me mostraba así porque tampoco me parece bueno el mensaje de “ya voy a volver a mi figura”. ¿Cuál es la figura ideal? Yo que soy muy flaquita y en ese momento decía: “¡Al fin tengo curvas!”. Pero en redes la gente me criticaba.</p><p><b>— La gente te va a criticar por todo. Si las tenés, si no las tenés, si te operaste o no te operaste. La verdad que, en un punto, uno tiene que vivir como quiera.</b></p><p>— Sí, mismo en Europa. Un día me puse un vestido al cuerpo y dije: “Voy a comer todo. ¿Se me va a notar la panza? Sí. ¿Me importa? No". Yo estoy bien con mi cuerpo. Si no comés porque no comés. Si comés, se te nota la panza y ya estás embarazada. A mí ya me embarazaron 80 mil veces. Y no necesito hacerme ningún estudio de nada porque la panza se infla cuando comés. Capaz que están acostumbrados a ver cuerpos que no comen o que comen cosas que no hinchan. A mí me da igual. Por suerte llegué al punto de estar bien conmigo misma de la forma que sea.</p><h2>El embarazo, la infidelidad y el proceso de perdón</h2><p><b>— Este es el juego Yo nunca, nunca. Me imagino que lo habrás jugado de adolescente.</b></p><p>— Sí (risas).</p><p><b>— Yo nunca, nunca fui al médico y me dijeron que regule la frecuencia sexual.</b></p><p>— Ay sí.</p><p><b>— ¡¿Cómo fue eso?!</b></p><p>— Lo que pasa es que nosotros empezamos muy fogosos en el reality. El reality estaba editado, entonces lo emitían corrido de tiempo. Y cuando nosotros salimos en la vida real, todavía en el reality seguía, entonces nos teníamos que esconder. Nos escondimos juntos y era todo el día...</p><p><b>— ¿Y adentor del reality cómo hacían? Porque había cámaras.</b></p><p>— Había cámaras, pero no en todas partes. En los baños no había, en una parte del armario tampoco. Pero cuando nos fuimos a convivir, no podíamos salir a la calle. Teníamos que hacer los pedidos para que nos traigan comida porque no nos podían ver afuera. Y ahí estábamos. Pareja nueva, encerrados, conociéndonos. Y lo dimos todo.</p><p><b>— ¡Así arrancaron!</b></p><p>— Claro. Fui a la médica y me dijo: “Esto tiene que ver con la cantidad de veces”. Pero bueno, no me arrepiento porque ahí decimos nos stockeamos ahí por todo lo que después con la bebé no se pudo (risas). Porque cuando tenés hijos cambia todo.</p><p><b>— Ahora que son padres, ¿cómo influye eso en la intimidad? ¿Cómo hacen para mantener la química y el deseo en medio de la rutina y la dinámica familiar?</b></p><p>— Y se siente furtivo. Hay que aprovechar la siesta o si se duerme temprano o si fue al jardín. Pero no es algo que planeamos. Es cuando se da y cuando se puede. Todavía es muy bebé, sigue siendo muy pegote y se duerme con nosotros. Se queda hasta último momento. Así que cuando se puede, hay que aprovechar.</p><p><b>— Yo nunca nunca perdoné una infidelidad mientras estaba embarazada.</b></p><p>— Bueno, tengo que hacer fondo blanco con esta (risas).</p><p><b>— Ya lo hablamos un poco, pero el embarazo es un momento muy sensible para cualquier mujer, con todos los cambios físicos y hormonales que implica. Imagino que la falta de acompañamiento debe haberte afectado mucho. ¿Cómo te fuiste enterando de esas situaciones? ¿Cómo las viviste?</b></p><p>— Es la intuición femenina. Y ya te digo, no fue una infidelidad de que yo leía que se estaba encontrando o capaz no lo llegué a leer. No lo sé. No es que se enviaban fotos o esas cosas. Era algo más de decir: “Acá estoy”.</p><p><b>— De coqueteo.</b></p><p>— De coqueteo, de fueguito. Pero eran varias y yo estaba embarazada, a una le está cambiando el cuerpo...</p><p><b>— Aparte te expone a vos porque muchas sabían que él era tu pareja y era una falta de respeto.</b></p><p>— Total. Yo soy muy de tener amigos varones y presentarlos. Mismo con ellos juega al fútbol, cenamos en casa. Y yo le decía: “¿Y esta quién es?”, “Es una amiga”, “¿Y por qué no me la presentás? ¿Por qué no la traés a tomar mate, así conozco a tu amiga? Si yo a mis amigos te los presento”, le decía. No es que le decía que no tenga amigas. Yo no tenía problema. Entonces era como una mezcla de intuición y de agarrarle el celular, cosa que no está bueno hacer. Por eso te digo que no lo haría de vuelta, porque es un momento...</p><p><b>— Muy feo para una misma.</b></p><p>— Sí, te empieza a latir fuerte el corazón y te sentís muy mal. Después tener que fingir que no leíste nada y sí leíste. Es feo.</p><p><b>— Realmente admiro cómo atravesaste ese proceso de seguir con la misma persona sin volver a quedar en ese lugar. Genuinamente, diste vuelta la página y ya no te importa, ni siquiera si vuelve a pasar. Obviamente, me imagino que, si te enterás de algo, tomarás algún tipo de decisión. Pero me parece que lograr eso es una verdadera maestría.</b></p><p>— Sí y tampoco voy a criticar la forma de relacionarse de otras mujeres. Pero siento que no es como que yo tengo que ser la única mujer en tu vida y no podés tener amigas y no te puedo encontrar hablando con nadie. Porque el mundo sigue funcionando. Nos tenemos que seguir relacionando. Mismo yo voy a un evento y capaz se me acerca alguien y me dicen: “Después te invito a mi restaurante”. “Bueno, dale”. Y es eso nada más.</p><p><b>— ¿Nunca te dio ganas de vengarte?</b></p><p>— Ya me vengué, obvio.</p><p><b>— ¿Pero se sabe públicamente?</b></p><p>— Sí, ya me vengué. Es que fue cuando ya no daba más. Un día dije: “Yo esto no lo puedo soportar más” y <b>estuve con otra persona</b>. En realidad, le corté a él y le dije: “Necesito un tiempo porque ya no me siento bien”. Y después se generó un vínculo con otra persona.</p><p><b>— ¿Pero mientras vos estabas separada?</b></p><p>— Mientras yo estaba separada. Pero fue sabiendo que era una persona que le caía mal a él.</p><p><b>— ¿Se conocían?</b></p><p>— Sí, sabía que le caía mal a él. Pero fue como “bueno, hasta acá aguanté yo”. Y me banqué muchas. No sé, me salió así. Hoy en día lo veo con otros ojos porque no la pasé bien. Terminó todo raro con eso. No lo volvería a hacer, pero lo hecho, hecho está. Y si sirve de enseñanza, bienvenido sea. Pero la verdad que siento que exploté así. Estaba muy dolida.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3B4G2VLWMBD7NL7QD35ZXE6TUM.png?auth=51c60629b5bdebb8240d927ced7481c75c11aae6a7057e3a9f5369caa5106eda&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Melody Luz con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Solange, no tenemos que pelear más”: Maxi López habla de Wanda Nara y de su vuelta al país por sus hijos]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/21/solange-no-tenemos-que-pelear-mas-maxi-lopez-habla-de-wanda-nara-y-de-su-vuelta-al-pais-por-sus-hijos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/21/solange-no-tenemos-que-pelear-mas-maxi-lopez-habla-de-wanda-nara-y-de-su-vuelta-al-pais-por-sus-hijos/</guid><dc:creator><![CDATA[Fernando Marín, Rodolfo D'Onofrio]]></dc:creator><description><![CDATA[En el tercer capítulo de Decime la verdad, el ciclo de Fernando Marín y Rodolfo D’Onofrio, el exdelantero repasa las noches de fiesta con Ronaldinho y al Messi de 16 años; y se emociona al recordar a su padre, que murió cuando él tenía 12 años]]></description><pubDate>Wed, 21 Oct 2026 05:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Maxi López</b> se presenta como chef. “Ya nadie me reconoce como jugador de fútbol”, dice, aunque jugó en 16 equipos, compartió vestuario con <b>Ronaldinho</b> y con un <b>Messi</b> de 16 años en el <b>Barcelona</b>, y hoy acompaña a su hijo mayor en las inferiores de <b>River</b>, el club en el que él mismo se formó.</p><p>En el tercer capítulo de Decime la verdad —el ciclo de entrevistas que conducen el productor <b>Fernando Marín</b> y el expresidente de <b>River</b> <b>Rodolfo D’Onofrio</b>—, el exdelantero recuerda las noches en la casa de <b>Ronaldinho</b>, explica por qué cambiaba de club cada uno o dos años y cuenta por qué volvió a vivir en la Argentina después de 21 años en Europa: estar cerca de todos sus hijos.</p><p>También habla de <b>Wanda Nara</b>, a la que llama “<b>Solange</b>”, y se emociona al recordar a su padre, que murió cuando él tenía 12 años: “Me hubiese encantado que me acompañara en todo el proceso”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FX7B7WGR4JB5XIUH2FWWQQDN54.jpg?auth=d3ab7381745cc3ffa4b5a290d02f0fb81f3448762e1bc610589535d686822399&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Maxi López en el estudio de Infobae para grabar Decime la Verdad junto a Rodolfo D'Onofrio y Fernando Marín" height="1280" width="1920"/><p><b>Fernando Marín</b>: Estamos acá nuevamente con Rodolfo y con una estrella: Maxi López. Es simpático, es crack, tiene una vida llena de subes y bajas, que es lo lindo de la vida, porque quiere decir que el electrocardiograma funciona.</p><p>Te hago la primera pregunta: sinceramente, cuando estabas en tu apogeo deportivo, ¿te sentías más famoso y más conocido que tu ex mujer, Wanda?</p><p><b>Maxi López</b>: A ver, me gustó el preámbulo, lo de estrella. Me encantó. Tengo que decirte que hoy soy chef. Fui actor. Ya nadie me reconoce como jugador de fútbol. Los más chiquitos me ven en la tele y me dicen: “¿Jugaste a la pelota?”. Y sí, jugué a la pelota durante un montón de años. Es verdad que cuando nos juntamos con mi ex mujer —felizmente separado—, Solange, como le digo yo, yo ya venía con algunos años de carrera. Ya había pasado por River, por mi etapa en Barcelona, en Mallorca. Entonces, cuando nos juntamos, nos potenciamos. Se potenció un poco la pareja, tanto ella en el trabajo que hacía como yo en el fútbol. Ustedes son de la época en que era un poco tabú que un jugador de fútbol se juntara con un personaje de la televisión, pero nos potenciamos. No pensaba tanto en quién era más famoso o menos famoso, sino en formar una familia. En ese momento estábamos los dos con el mismo proyecto.</p><p><b>FM</b>: ¿La celabas?</p><p><b>ML</b>: No, en ese sentido no. Tenía reproches de parte de ella, como de mi pareja actual. Yo soy una persona que deja mucho espacio. Siempre respeté que hiciera su carrera y siempre quise que ellas también respetaran mi carrera, mi trabajo, porque me parece que el respeto y el espacio están buenos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DSCSDXIHEJECFGSCF6ZRM5X3IE.png?auth=b83551c933301f6f2aab8a7f0209cd423b19c585a1fc3eab7838116f6d6c2e1a&smart=true&width=1280&height=720" alt="Maxi López junto a su actual esposa, la modelo Daniela Christiansson y sus dos hijos: Elle y Lando" height="720" width="1280"/><p><b>FM</b>: ¿O sea que dijiste “mi pareja actual”? Es un término burrero, viste: diste triplete.</p><p><b>ML</b>: A ver, con mi pareja actual, con Daniela, ya habíamos pasado un montón de situaciones, un montón de cosas. Cuando nos conocimos yo era un poquito más grande, tenía 28 o 29 años, y Dani era más joven, tenía 22. Como yo ya había pasado por un montón de cosas, le dije: “Mirá, vos sos súper joven y yo ya tengo tres hijos”. Fue lo primero que le presenté. Le dije: “Esto es mi vida, mi quilombo”. En aquel momento ella estaba enfocada en su carrera profesional, yo estaba en la mía y teníamos más o menos los mismos objetivos: empezar a vivir una vida juntos, sin pretensiones, sin decir “quiero esto y lo otro”. Cada uno seguía su carrera profesional, y eso en ese momento me cerraba.</p><p><b>Rodolfo D’Onofrio</b>: Te voy a sacar un poquito de ahí. Después vamos a volver. Hoy ya saliste del deporte, pero tuviste un inicio que tiene que ver con el club en el que yo estuve, River, donde hoy está también tu hijo. ¿Cómo fue esa etapa tuya y cómo la ves comparada con lo que le toca vivir a tu hijo? No por River, sino por lo que le toca vivir como jugador, como chico que va a tener que enfrentar la fama si hace una carrera como la tuya. ¿Cómo lo preparás?</p><p><b>ML</b>: Mirá, con los chicos, gracias a Dios, tenemos un diálogo constante, fluido. Me dicen: “Che, papá, ¿cómo es esto?, ¿cómo es lo otro?”. Y eso es lo que siempre quise en la vida: tener ese tipo de relación con mis chicos. Yo la verdad es que tuve suerte, fui afortunado. Más allá de todo el sacrificio que conlleva la carrera del futbolista, tuve la suerte de estar en una institución como River, que hace 30 años ya era de vanguardia. Yo lo necesitaba. Perdí a mi viejo muy joven y mi mamá estaba sola. Me costaba ir a los entrenamientos y River me tutelaba con el departamento psicológico. Estaba contenido, ¿me entendés?</p><p>En cuanto a Valentino, antes yo vivía en Londres, la madre estaba en Turquía y en un momento ella vuelve a vivir a la Argentina. Valentino hace una prueba, la madre vuelve a Europa y él se queda solo en la Argentina. Él decide. Me dice: “Yo hice la prueba, quiero estar acá y quiero hacer el camino que hiciste vos, papá”. Yo quería que se viniera conmigo a Inglaterra. Le dije: “Hablamos con el Chelsea, con el Arsenal, conozco al entrenador, al dueño, y te probás acá”. Y me dijo: “Quiero que me entiendas. Mi camino es este”. Con 14 años. Ahí me di cuenta de que los chicos estaban empezando a crecer. Se quedó viviendo acá con mi hermano, emprendió su carrera y ya hace tres años que está en River, luchando.</p><p>A diferencia de lo que fue mi vida en su momento, hoy él tiene otro grado de exposición, por la mamá y el papá. Tiene otra realidad. Y yo creo que su esfuerzo tiene que ser doble, porque está en una situación que yo, cuando era chico, no tenía.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZYKECQ6WANCUPIRXKCG542SHPE.jpg?auth=c516c570730ec8e0afc76a6d61c83e1aab188675d8402c07042f959b00d0edea&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Maxi López junto a Wanda Nara y los tres hijos que tienen en común: Valentino, Constantino y Benedicto" height="1080" width="1920"/><p><b>FM</b>: ¿Te costó la distancia con tus hijos?</p><p><b>ML</b>: Uf… Terrible, terrible. Pasé muchos años tratando de compartir con ellos. Siempre hubo distancias. Agarraba el auto si estaban en Europa, me tomaba un avión si tenía que ir a Turquía. A la distancia me tuve que acostumbrar y acomodar siempre. Pero el premio que tengo hoy, después de muchos años y de muchas cosas que pasaron, es esto: los chicos están viviendo en casa, la mamá de ellos está a diez minutos y, para cualquier cosa que necesiten los chicos, hoy trabajamos juntos.</p><p><b>RD</b>: Te toca ir a Barcelona. Ahí tuviste compañeros importantísimos, y estaba surgiendo una figura muy jovencita, que era Messi. ¿Qué viviste con ellos?</p><p><b>ML</b>: Hay muchas historias. La ventaja que teníamos en aquel momento es que no se sabían. Vivíamos en una época, ustedes lo saben bien, en la que no estaban los teléfonos, la comunicación; muchas cosas pasaban y nadie se enteraba. Con Leo éramos los dos jóvenes. Yo hacía de más grande, pero en realidad tenía 20 años cuando llegué. También era un pibe… Y él empezaba, con 16. Yo vivía en Barcelona con tres amigos, chicos un poco más grandes, de 21, 22, 23 años, y nos juntábamos siempre a armar planes, porque éramos los únicos argentinos del plantel. Cada vez que queríamos armar un asado, jugar a la PlayStation o cualquier plan, le pedíamos permiso al papá o a la mamá: “Che, ¿puede venir Leo?”. En esos primeros pasos estábamos siempre juntos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DNOZWVZPBVAJJDTY52ESRJAW4U.jpg?auth=bad2242f65cc231d8e3f4868ceb43a47bc8af698ab59e387b9bb83db1ca2af79&smart=true&width=376&height=376" alt="Maxi López, Ronaldinho y Lionel Messi en el FC Barcelona" height="376" width="376"/><p><b>RD</b>: Para los que no lo saben: fuiste compañero de Ronaldinho y de grandes figuras en ese Barcelona. Algo que siempre nos llegó a todos es que Ronaldinho, además de ser un gran jugador, era una persona muy divertida.</p><p><b>ML</b>: Con Roni estábamos siempre juntos. Yo estaba siempre con los brasileros. Me llevaba bien con todos, pero con los brasileros era más cercano.</p><p><b>FM</b>: A ver, describí una joda con Ronaldinho.</p><p><b>ML</b>: A ver, algo que a mí me encantaba, y él sabía que me encantaba… Yo vivía con estos chicos argentinos, y las juntadas eran en su casa, porque con él afuera era imposible. Lo que hoy genera Messi lo generaba él en ese momento en Barcelona. Entonces, cuando armaba algo en su casa, siempre había mucha gente. En lo de Roni siempre había 40 o 50 personas, familia, amigos. Armaba el asado, “el churrasco”, como dicen los brasileros. Había un restaurancito argentino que tenía los cortes argentinos, la cerveza argentina, y compraba todo productos argentinos. Llegabas a su casa y era un anfitrión bárbaro. Ahí eran noches largas, con música en vivo. Siempre tenía dos o tres bandas en vivo. Es más, tuvo una banda.</p><p><b>FM</b>: La joda grande, ¿la esquivás?</p><p><b>ML</b>: Hoy sí (risas). Tengo cinco chicos y ya se terminó. Pero en aquel momento ganábamos todos los partidos. Era muy difícil que perdiéramos alguno. Era siempre buena energía. Y además, cuando no había comida con todo el equipo, estábamos siempre nosotros juntos.</p><p><b>RD</b>: Después anduviste por varios equipos en Europa. Yo sabía de algunos, pero cuando me puse a mirar para estar hoy con vos, dije: “¡Epa! ¿Cuántos equipos?”. Un montón en Europa.</p><p><b>ML</b>: Un montón. En Europa hice 13, 14 con River, y con los dos brasileros, 16 equipos. Pero eso era una cosa mía, porque mi pasión fue el fútbol, lo usé para poder ayudar a mi familia al principio, pero después lo que quería era vivir la mayor cantidad de experiencias posibles, en equipos diferentes, en países diferentes, y aprender idiomas y culturas diferentes. El fútbol fue el hilo conductor de eso. Me costaba quedarme dos o tres años en un club: hacía uno o dos años y me cambiaba. Quería recorrer el mundo con el fútbol. Mi vieja me decía: “Te boicoteás”, porque hacía un año bueno y me rajaba. Y yo le decía: “Ma, lo que pasa es que no podés jugar 50 años al fútbol como para decir: tengo tiempo y me lo tomo con calma”.</p><p><b>FM</b>: ¿Te llevaste siempre algo de esas culturas diferentes?</p><p><b>ML</b>: Sí. El portugués lo aprendí con los chicos, porque era fácil. Aprendí bien portugués, bien italiano, bien inglés. Aprendí el ruso, porque viví también en Rusia, pero obviamente me cuesta, porque es un idioma que hay que seguir practicando.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JOE7OL4IDRBFZD5CETPWKJGA6Q.jpg?auth=047970418e6489370caa7fd63626af0c433907757bdcb35b0e2c9c88f6a6047d&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Maxi López en Decime la verdad" height="1280" width="1920"/><p><b>FM</b>: Dejame hacerte una pregunta que no tiene humor, pero le vas a encontrar la vuelta con ese humor que vos tenés. Vos tuviste un amigo… Si entrara acá Icardi, ¿tendrías sentido del humor?</p><p><b>ML</b>: ¿Me preparaste una sorpresa? ¿No? Ah, menos mal…</p><p>A ver, te voy a contestar. Ya hace un tiempo que me concentro en todas las cosas que me hacen bien, hago todo lo que me hace bien y le doy prioridad a eso. No entro más en ciertas cosas. Pongo mi energía en lo bueno, y lo negativo ya está. El otro día hablaba con mi ex y le decía: “Solange, no tenemos que pelear más”. Yo no pierdo más energía en pelearme. Y te digo la verdad: con respecto a eso, es parte del pasado. Hoy quiero enfocarme en el presente. Tengo un presente increíble, en el que puedo estar con mis cinco hijos, que es lo que siempre quise, y eso me ocupa toda la energía.</p><p><b>RD</b>: ¿Quién fue una persona importante en tu vida para recibir una opinión, un consejo, una orientación?</p><p><b>ML</b>: A ver, yo escucho mucho a todos. Me pasa que proceso y después hago. Tomo mis decisiones, a veces acertadas, a veces erróneas, y acepto también los errores. Pero si tengo que decir una persona, siempre escuché a mi vieja, que siempre estuvo ahí. Lo que pasa es que a los 25 años escuchás de una manera y a los 40 de otra. Hoy le presto un poco más de atención a lo que me dice Facu, que es una persona que encontré hace algunos años. Facu es mi amigo, pero también mi abogado, y apareció en un momento en que yo no sabía qué hacer. A él también lo escucho. Pero en realidad me puede parar cualquiera en la calle, charlamos, lo escucho y después proceso. De los pilares importantes, mi vieja, siempre. Aunque estuve siempre lejos, es ella.</p><p><b>FM</b>: ¿Tenés hermanos?</p><p><b>ML</b>: Somos cuatro. Tengo una hermana más grande y dos hermanos más chicos.</p><p><b>FM</b>: ¿Se ven?</p><p><b>ML</b>: Sí, siempre. Yo viví los primeros 20 años acá en la Argentina y la segunda mitad de mi vida, desde los 21, en Europa. O sea que hice 21 años allá, y ahora volví. Ahora los veo mucho más.</p><p><b>FM</b>: Este equilibrio que mostrás, el humor, tu calidad humana… Se nota. ¿Hacés terapia?</p><p><b>ML</b>: No tengo nada contra la terapia. Es más, me encanta la gente que puede ayudar a otra gente. Lo que pasa es que, por una cuestión de personalidad mía, nunca sentí que tuviera que hablar con otra persona para resolver mis quilombos. No sé si será algo de los hombres. Probé algunas veces, no me sentí cómodo y dije: “Al final, yo sé las cagadas que me mando y sé cómo puedo resolverlas”. A veces me costará más, a veces menos, pero me di cuenta de que no era lo mío.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3FQNGKELKVDTHD4NAWWT3ZHHZA.jpg?auth=bf99087c199043147935d0b32ec280f309dace0b71d78c1c0cfeb9d2a9ad22e7&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Rodolfo D'Onofrio, Maxi López y Fernando Marín" height="1280" width="1920"/><p><b>RD</b>: Es decir, vos no lo solucionás con terapia. Pero ya que dijiste “las cagadas que me mando”, ¿cuál es la más grande que hiciste?</p><p><b>ML</b>: Hice muchas, Rodo...</p><p><b>RD</b>: Bueno, decí alguna.</p><p><b>ML</b>: Qué sé yo. Muchas.</p><p><b>RD</b>: ¿Pero viste que uno hace macanas en la vida? Yo las hice.</p><p><b>ML</b>: Los altibajos, como dijo Fernando.</p><p><b>RD</b>: Le pasa a todo ser humano. Si no, sería un robot. Por eso te pregunto por esas cosas que te pasan en la vida, cuando decís “me mandé una macana”.</p><p><b>ML</b>: Yo no sé si las llamaría “macanas”. Fueron parte de mi proceso de aprender. Una vez un representante de jugadores me preguntó si tenía rimpianti, como dicen en Italia, si me arrepentía de las cosas que hice. Y le dije: “No, estoy feliz con todas: las buenas y las malas. Porque al final siempre decidí por mí mismo”. Cuando tomás tus decisiones, después aceptás las consecuencias de otra manera.</p><p><b>RD</b>: Yo siempre digo que no me arrepiento de las cosas que hice, pero me quedo pensando que no me quiero arrepentir de las que no hice. ¿Qué cosas no hiciste todavía que te gustaría hacer?</p><p><b>ML</b>: Estoy recuperando el tiempo. Estoy recuperando el tiempo porque en su momento fallé. Me fue mal como pareja, y eso me trajo como consecuencia un distanciamiento, por así decirlo, con los chicos. No pude estar presente queriendo estar. Por eso, como te dije antes, ya no me concentro tanto en los problemas y pongo el foco en esto. Hoy, después de muchos años, estoy viviendo lo que quería vivir.</p><p><b>FM</b>: En tu vida, ¿tenés voluntad o sos un tipo al que hay que empujar?</p><p><b>ML</b>: No, siempre demasiada voluntad. Así hice mi carrera, con mucha voluntad. Siempre fui muy inquieto. Estaba jugando en el Barcelona y estaba bárbaro, por así decirlo, no me faltaba nada. Tuve una lesión y después empecé a jugar menos, porque compraron otro atacante. En ese nivel de clubes pasa siempre. Y dije: “Tengo la casa en el mejor lugar de la ciudad, juego en el mejor equipo, le ganamos a todo el mundo, pero llega el domingo y no estoy teniendo la oportunidad. Bueno, me voy a otro lado”. Y me iba a otro lado.</p><p><b>FM</b>: Pero tus raíces están acá. ¿Por eso volviste?</p><p><b>ML</b>: Te digo la verdad: no estaba dentro de mis planes cercanos volver a vivir en la Argentina. Formé mi familia con Dani, tenemos dos chicos chiquititos y estábamos bien, pero no podía tener esa proximidad con mis hijos más grandes. Después, en base a charlas con mi ex pareja, me dijo: “Me parece que es un buen momento”. Yo no le creía mucho. Después hablé con mi pareja actual y me dijo: “Por ahí es la vuelta buena”. Entonces dije: “Bueno, vamos a probar”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VG4PCP4C7NDHLNOPSX7UHDGQ7U.jpg?auth=a3556915a9e0a91ed7d2a93e4c6a043c588ff710b5315a7800eabefd5eafed9c&smart=true&width=879&height=663" alt="Maxi López en un Boca vs. River en la Bombonera" height="663" width="879"/><p><b>RD</b>: Si te encontraras ahora con aquel chico que empezó en River, ¿estarías conforme con todo lo que te pasó, con lo que viviste? ¿Qué le dirías?</p><p><b>ML</b>: No me atrevería a decirle “hacé esto, lo otro”, porque sería un poco de presunción. Pero sí le diría: “Viví y disfrutá cada momento”. Porque cuando estás adentro, con la vorágine, muchas veces no terminás disfrutando las cosas. Fueron 20 años de carrera como profesional y 30 detrás de la pelota, porque empecé desde muy chiquito, y se me pasó todo muy rápido. Hoy lo veo y digo: se me pasó en un segundo.</p><p><b>RD</b>: ¿Y ahora que sos chef?</p><p><b>ML</b>: Ahora que soy chef, cocino bárbaro. Siempre tuve que cocinar para mis hijos. Siempre me gustó la cocina, pero no estaba al nivel de hoy. Un ejemplo vago: antes conocía cuatro o cinco condimentos; hoy conozco 20 o 25.</p><p><b>RD</b>: Es como la química, la cocina.</p><p><b>ML</b>: Bueno, si uno se mete, aprende. Y dentro de Masterchef, que era trabajar con mi ex mujer y todo lo que conllevaba eso, me animé, aprendí y entendí.</p><p><b>FM</b>: ¿Qué momento revivirías, de esos en que se quedó parado el reloj?</p><p><b>ML</b>: Hay un recuerdo que tengo en la cabeza. Mi viejo era bostero… Sí, mi viejo era bostero.</p><p>Yo jugaba en Estrella de Maldonado, un club que era semillero de River. En ese momento mi viejo trabajaba con el auto, y me acuerdo de cuando me dieron la primera camiseta de River. ¿Te acordás? La del leoncito. No me olvido más de la cara de mi viejo cuando agarré la remera de River. Me dijo: “¿Sos feliz?”. Y yo, con una sonrisa de oreja a oreja, le dije: “Sí, olvidate. Feliz mal”.</p><p>Hoy lo puedo vivir, porque tengo la fortuna de que mi hijo más grande juega en River. Los otros juegan en Excursionistas, siempre en el barrio. Y tengo uno que me pincha, me jode, me dice: “Me voy a ir a Boca, ¿me vas a bancar?”.</p><p>Bueno, como les contaba, nosotros somos cuatro hermanos: dos son de Boca y los otros dos somos de River. Ese momento que le dan la camiseta de River a mi papá, yo tendría diez u once años, y se me quedó. Eso, por ejemplo, me gustaría volver a vivirlo. No digo que me hubiese visto jugar en Primera, pero sí que me hubiese acompañado un poquito más…</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Y7ED7253UFBAHAGERI4C2RPIMY.jpg?auth=fef32e47c8ad97648f3e3fe727e3d2d243349dd888cf5ca0099150469e669f50&smart=true&width=879&height=663" alt="Valentino López jugando en River como su padre" height="663" width="879"/><p><b>RD</b>: Tu viejo falleció joven.</p><p><b>ML</b>: Sí, mi viejo falleció joven. Yo tenía 12 años y él tenía 40 y pico.</p><p><b>RD</b>: Impactó mucho.</p><p><b>ML</b>: Éramos tres varones y mi hermana más grande. Y como te dije, River me arropó un montón, porque yo estaba medio rebelde. Siempre fui medio rebelde, pero en ese momento me pegó mal y dije: “No quiero jugar más al fútbol”. No me aplicaba en los entrenamientos, a veces faltaba tres o cuatro. Me afectó. Me acuerdo de que en ese momento tenía un entrenador, Eduardo Abrahamian, en las infantiles de River, y con todo el grupo, con el profe Sergio Cordero, me recontra apoyaron, igual que las familias de mis compañeros. A veces mis compañeros se calentaban: “Entrena solo el viernes y el sábado juega de titular. ¿Y nosotros, que entrenamos todas las semanas?”.</p><p>River me abrazó en ese momento. Mi vieja me daba la monedita para ir a entrenar, y me acuerdo de que, cuando pasó lo de mi viejo, los padres de todos los compañeros nos juntaron unos mangos porque sabían que estábamos en dificultades. River siempre fue familia.</p><p><b>RD</b>: ¿Tuviste una buena relación con tu viejo en esos años?</p><p><b>ML</b>: Sí.</p><p><b>RD</b>: Si hoy estuviera acá tu viejo, o si te escucha desde el lugar en el que está, ¿qué le dirías?</p><p><b>ML</b>: Que lo logré. Que lo logré, que pude… (Se emociona).</p><p><b>RD</b>: A mí también se me murió mi viejo muy joven. ¿Y sabés qué me pasaba? Siendo presidente, iba a la cancha un día de semana, miraba la tribuna vacía y hablaba con mi viejo. Le decía: “Viste, acá estoy”. Por eso te lo preguntaba.</p><p><b>ML</b>: No me quería emocionar…</p><p><b>RD</b>: Pero es lindo. Es amor. Eso es amor. ¿Le dirías que llegaste? ¿Que triunfaste?</p><p><b>ML</b>: Que pude ayudar a mi familia. Que formé mi familia. Me hubiese encantado… Estoy emocionado…</p><p>Me hubiese encantado que me acompañara en todo el proceso. Que viera a mis hijos. Mis hijos pueden ver a mi vieja, y mi vieja puede ver a mis hijos. Eso es lo único que importa hoy: la familia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/I54ITFZ7SBEOJHWKJFB4RPYJOQ.jpg?auth=26f0d8ae949bbf2f107c51d63b9ed52920d11c3aa3a8acfa2ec16b1ca89a3219&smart=true&width=1080&height=1440" alt="" height="1440" width="1080"/><p><b>RD</b>: Vamos a sacarte un minuto de esto. Dentro de tu parte divertida y del entusiasmo por las cosas que hacés, ¿cuáles son tus proyectos para adelante?</p><p>Como en el fútbol: te tiro un centro para sacarte de ahí.</p><p><b>ML</b>: Sí. Gracias a Dios tengo un montón. Y ahora me apasiona hacer lo que están haciendo ustedes. Lo estoy empezando a hacer yo también, y está bueno cuando le entrás al invitado, porque la charla sale de otra manera. Tengo, gracias a Dios, un montón de propuestas, de ideas. Lo tomo como cuando jugaba al fútbol: te quiere tal equipo, te quiere otro; un canal, otro canal; un proyecto, otro proyecto. Y eso me pone contento, porque es todo nuevo para mí. Yo no sabía hacer esto, pero te atrae un montón.</p><p><b>FM</b>: ¿Te gusta entrevistar?</p><p><b>ML</b>: Esto me gusta. Quiero seguir siempre vinculado al fútbol, porque es la pasión, y todos los proyectos que hago están vinculados al fútbol. Pero estoy empezando a hacer cosas diferentes y me quiero animar a hacer cosas diferentes. Hoy quiero probar. Lo que no sé, me intriga. Digo: “Esto no lo sé hacer, quiero aprender”. Te digo la verdad: los tres somos del fútbol, lo vivimos desde diferentes lugares, pero está bueno ir cambiando. Hoy la televisión, el streaming, las plataformas se reinventaron, y hay un montón de proyectos buenos para hacer.</p><p><b>FM</b>: Imaginate tu vida dentro de diez años, con tus hijos más grandes. ¿Dónde te ves?</p><p><b>ML</b>: Es una buena pregunta. Vos sabés que hace un par de años navego a vista. Yo era muy estructurado, no me salía de las líneas, siempre quería tener todo organizado, y después se me iba todo a la mierda, ¿entendés? Entonces hoy navego a vista y planeo hasta acá. No sé dónde voy a estar dentro de diez años, lo que sí sé es que espero haber podido vivir esos diez años con mis chicos y acompañarlos. Una de las razones para venirme a vivir a la Argentina fue que son los últimos años de los más grandes. Los grandes se van y ya no los vivís tanto. Le dije a mi pareja actual, que estaba en Suiza, donde estábamos bien, con cierta estabilidad: “Me parece que tengo que ir, porque los chicos en dos o tres años se van”. Así que te diría que no me importa el destino, me importa el viaje. Quiero estar con ellos y vivir lo que tenga que vivir. ¿Dónde estaré? No me preocupa tanto.</p><p><b>RD</b>: Perdoname, pero eso de “no me importa el destino, me importa el viaje” te lo voy a robar. Me pareció muy bueno.</p><p><b>ML</b>: Es que hoy todos vivimos en esa locura de “me gustaría esto, y lo otro, y lo otro”. Y me di cuenta en los últimos años de que te perdés cosas. Dejás de disfrutar algunas cosas porque estás pensando: “Tengo que llegar acá, de esta manera”. Y qué sé yo si llego.</p><p><b>FM</b>: Realmente sos un tipo, y no exagero, maravilloso. Conocí a una persona que me alegro de haber tocado, de haber mirado, de haberle preguntado. Y seguramente, Rodolfo, te sentís igual que yo. Con este final, con su cara bonachona, canchera, pícara, nos vamos a despedir hasta la próxima.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/4DM4GRWLG5B7VMXU73RFRZQEGU.png?auth=b3cb05c6c40686cf3fce55737cf2ad2d5a0d6e2f612587da8d7de7a844ead18b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Me encantaría estar con vos y una mujer”: la inesperada confesión de Fernanda Vives sobre su intimidad con Cobelli, la pelea por un mensaje en redes y el acuerdo al que llegaron]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/20/me-encantaria-estar-con-vos-y-una-mujer-la-inesperada-confesion-de-fernanda-vives-sobre-su-intimidad-con-cobelli-la-pelea-por-un-mensaje-en-redes-y-el-acuerdo-al-que-llegaron/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/20/me-encantaria-estar-con-vos-y-una-mujer-la-inesperada-confesion-de-fernanda-vives-sobre-su-intimidad-con-cobelli-la-pelea-por-un-mensaje-en-redes-y-el-acuerdo-al-que-llegaron/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la actriz contó cómo mantiene su matrimonio de 17 años, recordó las exigencias que enfrentó al comenzar su carrera artística y habló de las secuelas que le dejó una relación anterior marcada por la violencia]]></description><pubDate>Tue, 20 Oct 2026 06:21:34 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Me encantaría no morirme sin vivir la experiencia de estar con una mujer”</b>, confesó <b>Fernanda Vives</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel=""><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al revelar una de sus fantasías sexuales y hablar sin filtros sobre la intimidad con su marido, el exfutbolista <b>Sebastián Cobelli</b>, con quien lleva 17 años de casada y tiene dos hijos.</p><p>Durante la charla, la actriz contó cómo una discusión por los mensajes que su marido intercambió con otra mujer terminó en una insólita regla dentro de su matrimonio y reveló cómo hacen para mantener viva la pasión. Además, recordó la relación que tuvo durante ocho años con <b>Daniel “La Tota” Santillán</b>, a quien denunció por <b>violencia de género</b>, y repasó las exigencias físicas que enfrentó al dar sus primeros pasos en el mundo del espectáculo.</p><p>Vives alcanzó popularidad durante la década del 2000 con sus participaciones en televisión y en programas como <i>Bailando por un sueño.</i> En 2026, también participó en<i> Cuestión de peso</i>, el reality de eltrece. Actualmente, combina sus proyectos artísticos con una nueva etapa sobre los escenarios, donde comparte con Cobelli la obra <i>Pareja imperfecta</i>, basada en las situaciones cotidianas de la vida en pareja.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Z5GAG2M3NBDNLA6P5LYCJ5EP5U.jpg?auth=9e251e90a4e48b13ec5220e3fbf1d654dff2b3069b6d3cb8d6a21f7122195760&smart=true&width=1920&height=1280" alt="La actriz reveló su deseo de incorporar a otra mujer en la intimidad con su marido durante algún viaje al exterior. (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><p><b>— ¿Hace 17 años estás con Sebastián Cobelli?</b></p><p>— Sí, es un montón. ¡Y casada legalmente!</p><p><b>— Y después de muchos años volviste a los escenarios, estás haciendo una obra con él. ¿Cómo se llevan?</b></p><p>— Estamos trabajando juntos en <i>Pareja Imperfecta. </i>La verdad es que nos llevamos muy bien, nos gusta trabajar y pasar tiempo juntos. Esto empezó cuando empezamos a hacer <i>Felices los cuatro</i>, que era un elenco más grande. Y lo bueno fue que Seba se animó al cambio del fútbol al escenario y lo bien que lo hace. En esa obra empezamos a actuar juntos, pero era difícil la situación económica porque había que repartir entre más personas y el teatro estaba medio difícil. Ahora decidimos hacer algo juntos los dos solos y jugamos un poco como lo hacemos en las redes sociales sobre el día a día de la pareja. Nos reímos de la cotidianidad de los problemas. De eso se trata la obra: de situaciones cotidianas donde la gente se siente identificada y hacemos medio parodias de lo que es el día a día. Nos reímos de eso mismo.</p><p><b>— ¿Vos qué edad tenías cuando arrancaste en el medio?</b></p><p>— 19 años. Arranque de chiquita. Ahora tengo 46.</p><p><b>— ¿Cómo fue que entraste?</b></p><p>— Con <b>Mónica Corona</b>. La conocí a ella y empecé a trabajar con Jorge. Pero tuve que pasar ciertas situaciones porque en ese momento si vos no tenías las medidas físicas que ellos querían, no entrabas. Se priorizaba más lo físico que tus habilidades. Me acuerdo que me fui a operar las lolas porque me dijo: “No, así no vas a poder estar en la revista”. Entonces, me fui a operar para mostrarle de que podía estar. Fue muy bizarro. Me operé las lolas, que era más o menos el estándar que las chicas tenían en ese momento.</p><p><b>— ¿Cuánto te pedían de arriba?</b></p><p>— Me había puesto un montón, después me saqué. Era como 95. Me acuerdo que fui operada así todavía con los puntos y le dije: “Mónica, me operé”. Me hicieron un par de pruebas y quedé en la revista. Ahí arranqué.</p><p><b>— ¿Y tenés otras cirugías?</b></p><p>— En ese momento solo lolas, después sí me hice. Era el prototipo de lo que te marcaban que tenías que ser y caí en las manos del innombrable.</p><p><b>— ¿Caíste con Aníbal Lotocki?</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— ¿Y no tuviste ningún problema de salud?</b></p><p>— No. Honestamente, no. Imaginate que cuando me enteré me hice mil estudios y me los sigo haciendo en la actualidad. Yo me operé, me puse metacril hace como 20 años y ni se hablaba de todo esto. Después con todo lo que pasó, obviamente me empecé a hacer estudios porque me daba muchísimo miedo, pero la verdad que no pasó nada.</p><p><b>— ¿Nunca te apareció nada?</b></p><p>— No, me hicieron de todo y me dijeron después de una resonancia: “Se ve que está el producto, pero está como encapsulado. Si no se te disparó al principio por algún motivo, es muy raro que pase ahora”. Se hace como un cemento, pero no al tacto.</p><p><b>— ¿Pero no se mueve por el cuerpo?</b></p><p>— A las chicas les pasó que migró. Pero capaz que fue al principio o por alguna enfermedad autoinmune. Gracias a Dios, toco madera, a mí no me pasó. Igual es una alerta que tengo siempre, pero me hice todos los estudios y estoy bien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2VAVHUPRKFHT7BF7YFKLIFVZ5M.jpg?auth=b1969768a11b3ae72ab45eb6ff36a7869c60119ee10cbe49b30e23a3e9dd5f1d&smart=true&width=1920&height=1280" alt="En diálogo con Rulo, Fernanda explicó que actualmente orienta su carrera hacia los espectáculos más familiares. (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><h2>Su historia con la Tota Santillán</h2><p><b>— Cuando repaso tu historia me pregunto: ¿cómo fue que saliste con la Tota?</b></p><p>— Era muy chica. Yo tenía 18 o 19 años y estuve ocho años. ¡Eso es lo más grave!</p><p><b>— ¿Cómo fue salir ocho años con él?</b></p><p>— Fue un desastre y con denuncias en el medio. Un muy mal momento en mi vida. Lo más loco es que hace poquito me preguntó mi hija porque empezó a ver cosas en internet.</p><p><b>— ¿Qué edad tiene tu hija?</b></p><p>— 15 años. Y lo que me pregunta, yo le respondo. Por ejemplo, quién era esa persona y qué me había hecho que yo había salido tanto en las redes sociales. Y le dije que viví maltratos, golpes, situaciones muy horribles, que tuve que denunciarlo y que en ese momento no te daban bola como hoy. Trato de intentar dejarle un mensaje a ella de que no tiene que permitir esto. Le digo: “Si tenés algún problema, acudí a nosotros, a la Justicia porque te van a escuchar”. En ese momento no era así. Estamos hablando hace 25 años atrás. Yo iba a la comisaría y eran todos amigotes de él. Entonces, al contrario, me mandaban a mi casa, él les firmaba un autógrafo y yo llegaba y me cagaba más a trompadas porque había ido a denunciar.</p><p><b>— ¿Los primeros años eran buenos y después se descontroló todo o siempre fue un desastre?</b></p><p>— Muy al principio, los primeros meses, nos llevábamos bien y a mí me sorprendía la vida de él. Él era muy amigo de <b>Rodrigo</b> y yo viajaba con él y con Rodrigo. Yo era muy chica y me gustaba eso, el ambiente, era todo muy deslumbrante. Después se empezó a poner todo más oscuro. Yo ya me había ido de mi casa a vivir con él, entonces y no quería volver. No quería que mis papás se enteraran de ciertas cosas. Después ya hacía efecto el miedo, la bailanta y todo lo que se hablaba de eso. De la mafia y de su gente. Porque como estaba la parte linda, había otra gente media turbia. Y no sentirte escuchada por la policía cuando ibas a denunciar o por tu entorno, era duro. Porque a mí me ha pasado de vivir situaciones en las que me pegaba en un camarín de un canal y había gente muy conocida del medio en el camarín de al lado y venían y le decían: “Shh, bajá la voz un poco”. Y me veían a mí tirada en el piso.</p><p><b>— ¿Y nadie hacía nada?</b></p><p>— Nadie hacía nada. ¿Sabés la cantidad de gente que, con el tiempo, me pidió disculpas?</p><p><b>— Capaz estaban en la misma que vos con ese medio de enfrentarlo.</b></p><p>— Sí, era raro. Tal vez era una enfermedad mía, ¿eh? Yo traté todo esto con una psicóloga para poder dejarlo y pude salir de esa situación. La psicóloga me decía: “Vos sos como un elefante de circo, que están estancados y no conocen otra cosa. Entonces, crees que esto es lo único”. Llegué a creer de que estaba bien eso. Es muy difícil. De hecho, el volver a formar una pareja con mi marido fue muy terrible, porque él tuvo que aguantar un montón de situaciones mías que yo estaba acostumbrada a tratar de otra manera. En un momento me dijo: “Bueno, pará. Yo así no me relaciono así”. Porque yo era todo pelea, no sabía...</p><p><b>— Hablar bien, tranquila.</b></p><p>— Me animé a denunciar cuando otras mujeres lo denunciaron. Ya me había separado hace 10 años y me pidieron ayuda porque judicialmente mi causa ya estaba prescripta, pero servía armar una línea cronológica aportando datos a la causa de las otras chicas. De esa manera él pudo estar condenado. Estuvo condenado a prisión.</p><p><b>— Sí, igual tuvo el peor final.</b></p><p>— Qué feo esperar esa situación de alguien, pero realmente ahora lo puedo hablar sin tanto dolor e intentando dejarle un mensaje a mi hija, que es lo que más me preocupa desde mi experiencia. ¿Viste que a veces te tienen que pasar las cosas malas para que uno aprenda? Yo intento enseñarle hablándole a mi hija, pero no contándole todos los episodios.</p><p><b>— Tratas de no ser tan específica.</b></p><p>— Es que no tiene mucho sentido. Podría contartelo acá o escribir un libro, pero es solo morbo. No aporta nada. También era otra época. Hoy no me pasaría, porque tengo otras herramientas.</p><p><b>— Estaba rodeado de una especie de capa de impunidad que, con el tiempo, se fue desmoronando. Cuando quedó expuesto, salió a la luz todo lo que hacía. Terminó condenado y repudiado.</b></p><p>— Sí y su peor final, que hasta me dio pena que terminara en esa situación.</p><p><b>— ¿Vos sentís que en el fondo un poco lo querías?</b></p><p>— No, no sé si lo quería. Digo qué pena porque capaz que él, con las herramientas que tuvo en su vida fue lo que fue. Analizarlo ahora no tiene mucho sentido, pero una persona no termina así porque sí con ese final tan trágico.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JALMEIIY2FDPFD5HY74S6S5G2U.jpg?auth=67f980a850ce710f082114b8c914883a68cf5e4328a87dc0639202bfab0cf0d7&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Vives mantiene controles médicos periódicos tras una intervención estética con metacrilato realizada por Aníbal Lotocki. (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><p><b>— Pero la vida te dio una segunda oportunidad. ¿Se podría decir que te convertiste en una botinera?</b></p><p>— Después me convertí en una botinera que te digo, pobrecito Seba, las que tuvo que aguantar. Lo conocí a él y era pelearme constantemente, me iba y volvía. Ea una locura hasta que más o menos, se fue dando. Al principio fue difícil. Tuve mucho el apoyo de Seba para poder formar esta familia y la verdad que tengo una familia hermosa con dos hijos maravillosos, <b>Brisa</b>, que tiene 15, <b>Rocco</b>, que tiene 11. Y somos muy compañeros. La vida cuando te da otra oportunidad y vos la sabes aprovecharla, y querés salir de lo que te hizo mal, se puede. Porque hay mucha gente que vuelve a caer en la misma historia y elige el mismo perfil.</p><p><b>— ¿Y cómo fue? Porque decidiste abandonar tu carrera artística para apostar al amor y a la familia.</b></p><p>— Y en ese momento yo estaba en mi mejor momento porque estaba en el <i>Bailando, </i>conduciendo un programa y hacía la trasnoche del canal. Me estaba yendo muy bien, pero lo conocí y fue un flash. Me acuerdo que me fui a Córdoba una, dos o tres veces a verlo porque él jugaba en Talleres. Y un día llamé al productor y le dije: “No vuelvo más. Me quedo acá porque me enamoré”. Fue una locura (risas). Y me quedé. Dejé todo.</p><p><b>— ¿Decidiste de golpe dejar toda la carrera para irte a vivir a Córdoba?</b></p><p>— Sí. Estaba en Córdoba capital, lo llamé a mi papá y le dije: “Agarrá el auto, cargá con todas las cosas que tengo en mi casa y traeme el auto y el perro” (risas). Una amiga mía lo ayudó. No quería ni venir. O sea, a los 20 días que estábamos juntos, me fui a vivir con él. Y agarré justo esa temporada un reemplazo en teatro.</p><p><b>— A Seba ahí le iba bárbaro.</b></p><p>— Él estaba bárbaro ahí en Talleres. Igual ya lo agarré grandecito, con 30 años, ya había hecho toda su gira de Europa y demás (risas).</p><p><b>— Ya más retirándose...</b></p><p>— Sí (risas). Lo conocí y me quedé ahí. Me enamoré plenamente. Y enganché un reemplazo en <i>What Pass, Carlos Paz</i> con <b>Moria Casán</b>, que Nazarena se había bajado de la obra y lo enganché yo. Me quedé en el lugar de Nazarena. Aproveché que trabajaba y podía colaborar en la casa. Fue por la temporada, pero me quedé.</p><p><b>— Igual si te va bien en la temporada y uno sabe administrar el dinero, te puede servir para todo el año.</b></p><p>— Sí, igual fui una piba que nunca administré mi plata. Ahora obviamente tenemos un pozo en común, pero yo nunca manejé mi plata. Antes me la manejaban y aprendí de esa escuela. Entonces después se la daba a una amiga para que me la guarde, porque no sabía cómo administrarme. Una locura. Pero todo lo que cobraba desde esa temporada de verano, lo dejaba en la casa.</p><p><b>— ¿Seba manejaba todo ahí?</b></p><p>— Sí. Y de ahí en adelante siempre fue así.</p><p><b>— Él es el que administra el dinero.</b></p><p>— Igualmente tengo mis tarjetas, puedo manejar mi plata, pero no es algo que me...</p><p><b>— No te preocupa el dinero.</b></p><p>— No, la verdad que no.</p><p><b>— ¿Sentís que nunca fuiste detrás de eso?</b></p><p>— No. De hecho, soy la más ahorrativa de la casa. Vamos de viaje y todos salen deseperados: “Vamos a comprar acá y allá”. Y yo busco precio. Si tiene una fallita, pero la puedo resolver, me la compro. No soy marquera. Para nada.</p><p><b>— ¿Y qué fue lo difícil de salir con un jugador de fútbol al principio? ¿Tuvo algo de diferente?</b></p><p>— Sí, porque ya el título gana. Al jugador de fútbol le están todas las minas alrededor. Y más cuando lo ven metiéndose con una piba del ambiente, llama más la atención porque le empezaron a hacer notas más en mi mundo, porque a él le hacían pero de deportes.</p><p><b>— Igual él ya había salido con una deportista, con Luciana Aymar.</b></p><p>— ¡¿Podés creer?! Estuvo en pareja, convivió, todo...</p><p><b>— Él había salido con Lucha y vos con La Tota. Él tuvo que aceptar mucho más de lo que vos, te digo.</b></p><p>— La gran diferencia de uno al otro (risas). Lo que pasó con Lucha fue que una semana antes de que nosotros nos casáramos, a ella le llegó la información de que nos íbamos a casar e intentó ubicarlo.</p><p><b>— No te creo que Lucha hizo eso.</b></p><p>— Sí, ahí tuve que comunicarme con ella.</p><p><b>— ¡¿Y qué dijo?! Porque es brava Lucha. Yo la conozco.</b></p><p>— La llamé y le dije de que si quería seguir jugando al hockey, que no se metiera... (risas). Sí, una locura. Pobre.</p><p><b>— ¡No podés amenazar a Lucha Aymar! Te llega a agarrar...</b></p><p>— Me da un palazo y me quiebra las piernas ella a mí. Pero bueno.</p><p><b>— ¿Y qué te dijo?</b></p><p>— No, nada. Imaginate como estaba yo. Capaz que quería hablar. No sé de qué, pero yo por las dudas (risas).</p><p><b>— Quizás se puso celosa y quería saber un poco. ¿O vos crees que quería volver?</b></p><p>— Y algo raro hubo, porque lo llamó al hermano de él para decirle de que quería hablar con antes de que se casara. Rarísimo. Pero bueno, igual buena onda ahora con Lucha. Pasaron 17 años. Ya se me pasó lo que te cuento.</p><p><b>— Ella se casó, tiene una familia.</b></p><p>— Sí, tiene unas hijas hermosas.</p><p><b>— Vive en Chile, además.</b></p><p>— Sí, por eso lo contamos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4B6YT3H5NFHZRLPO2VZM3QRRXI.jpg?auth=9872a2ba63b924fe74e85b5b16f81d8a121c6e9abaece2e1708108f2634711e3&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Vives admitió que una discusión motivada por mensajes telefónicos derivó en un pacto matrimonial que prohíbe entablar charlas con otras mujeres. (Maximiliano Luna)" height="1280" width="1920"/><p><b>— ¿Y Seba qué decía?</b></p><p>— “Pará, loca, dejá de romper” (risas). O ponía pretexto. “Capaz que quiso saber, felicitarme por el paso que voy a dar”. Él tiene un hermoso recuerdo con ella de la relación que tuvo y está todo bien. A mi hija lo único que le inculqué es que no juegue al hockey (risas).</p><p><b>— ¿Por ese episodio o por las dudas?</b></p><p>— Arrancó y todos decían: “El ejemplo del hockey”. Y yo decía: “¿Me estás cargando? ¿Justo el ejemplo tiene que ser la ex de tu papá?” (risas).</p><p><b>— Lucha además es la número uno del mundo ocho veces.</b></p><p>— Apenas (risas).</p><p><b>— Imaginate si venía tu hija y te decía: “Quiero ser como Lucha” (risas).</b></p><p>—<b> </b>Por eso te digo. Hockey no. </p><p><b>— Pero ahora son una familia consolidada, 17 años juntos, que no es fácil. Las parejas ahora tal vez no duran tanto tiempo. ¿Se pelean ustedes?</b></p><p>— Nuestras mayores peleas son por los chicos.</p><p><b>— ¿Y cómo es el día a día? Porque son compañeros de trabajo, socios, viajantes y convivientes. ¿Tienen un sistema? ¿Algo que les funcione?</b></p><p>— Es que también es como una luna de miel para nosotros, porque estamos ese fin de semana haciendo cosas solos. Igual ahora nos cagó de que Brisa, mi hija, es sonidista y hace la iluminación de la obra. ¡Y lo bien que lo hace! Yo me he equivocado una vuelta en el escenario y salí a hacer otro cuadro que requería de cambio de luces y audio. Y la piba me vio en la oscuridad y cambió todo el sistema. Yo ni me enteré. Me enteré en el final que me dijo: “¡Mamá lo cambiaste!. Iba esto primero”. Como son varios sketch, tiene varios episodios la obra.</p><p><b>— Ella se dio cuenta que arrancaste por otro y dijo: “Hay que iluminar de acá”.</b></p><p>— Sí y lo resolvió. “Qué bueno que puedas resolver”, le dije. Porque está sola con la consola, equipo, sonido y luces, tirando audios. Es bravo lo que hace. Pero como la obra tenía que ensayarse con un iluminador y un sonidista y no había forma de tener a una persona ahí, lo aprendió ella y lo está haciendo muy bien. Entonces, viaja en la gira con nosotros. Ahora sabemos que el fin de semana no es nuestro lugar en el mundo (risas). Pero normalmente nosotros no nos peleamos en el trabajo. Sí en los ensayos, porque en la previa él opiná una cosa, yo opino otra y a mí me toca un poco el ego: “¡Yo hace 20 años que hago esto, pibe!” (risas).</p><p><b>— Hablemos claro: la estrella soy yo, amigo. Vos sos un exjugador de fútbol.</b></p><p>— Claro, yo no te enseño cómo hacer jueguitos. ¡No me jodas! (risas). Empezamos con esas peleítas, pero eso es en el proceso. Después cuando ya estamos en el escenario y ahora que la estamos haciendo, la disfrutamos, nos reímos y la pasamos increíble.</p><p><b>— ¿Cómo se hace para tener relaciones? ¿Qué lugar se encuentra? Porque son los Campanelli. </b></p><p>— ¡Es un lío! No es lo mismo cuando tenías 20 años. Se nos juntan los chicos, el perro, mi papá que nos ayuda con los chicos, entonces está la casa llena. El perro antes se le daba por rascar la puerta y era un mambo, porque vos cerrabas para que los chicos no te escuchen, se habían quedado dormidos, y venía el perro y te rascaba la puerta o empezaba a ladrar (risas). Pero nos la ingeniamos. Nos gusta viajar solos una vez al año. En eso me da una gran ayuda mi papá y mi suegra, que se quedan cuando nos vamos. Eso nos sirve para encontrarnos como novios, como pareja, con nuestras cositas, fuera de lo que es trabajo y ser padres. Le vamos buscando la vuelta. Capaz que nos vamos a un hotel alojamiento, ¿entendés? De vez en cuando veníamos a ensayar y él me decía: “¿Paro acá?”, “Sí, pará”. Y nos íbamos al hotel (risas).</p><p><b>— ¿Hay técnicas para mantener viva la pasión? Porque no es lo mismo que al principio. No te digo tener una pareja abierta, pero ¿les gusta incorporar nuevas prácticas o son más tradicionales?</b></p><p>— Yo juego con la fantasía y le digo: <b>“Me encantaría no morirme sin vivir la experiencia de estar con una mujer”.</b> Y es de verdad, es algo que está ahí en la fantasía. “Y me encantaría estar con vos y con alguien, con una mujer”, le digo.</p><p><b>— ¡Es el sueño del pibe! ¿Y qué te dice Seba?</b></p><p>— Porque aparte tengo claro de que él nunca estaría con un flaco y conmigo. Cuando nos vamos solos de viaje, puede ser una oportunidad. Acá no lo haría ni en pedo porque soy celosa y no quiero que lo conozcan. Si puede no hablar el mismo idioma que nosotros, mejor. O sea, tengo varios requisitos. Entonces tendría que ser cuando viajamos. Y cuando viajamos me agarra el cagazo y lo llevo por otro lado y chau.</p><p><b>— ¿Pero él están para cumplirla? ¿La ves cercana a la fantasía?</b></p><p>— Y no sé. Él está, olvidate. Pero como que yo digo: “Bueno, en algún viaje, en una de esas”. Así que cuando me veas que pongo fotos en Instagram de cualquier país, ya vas a saber (risas).</p><p><b>— ¿Y vos sos celosa? ¿Sos de revisar el celular? ¿Si encontrás algo qué haces?</b></p><p>— Lo mato. De hecho, me separé en la misma casa sin hablarle. Una locura. Porque le mandó mensaje una mina y él le respondió. Le siguió la charla.</p><p><b>— ¡Pero no hizo nada! Solo respondió un mensaje.</b></p><p>— Desde que es así como repopular, porque es actor, ganó el reality y le hacen notas, le escriben las mujeres y los hombres también. Él tiene de todo. Un día manotié y vi. Yo no soy de manotear el celular....</p><p><b>— Pero lo decís así y parece que te tropezaste con su teléfono.</b></p><p>— De casualidad. Dije: “A ver”.</p><p><b>— Fernanda, le revisaste el teléfono. ¿Lo podés aceptar?</b></p><p>— Él tiene absolutamente todas mis claves y maneja todas mis cuentas.</p><p><b>— ¿Él también entonces es controlador?</b></p><p>— Él lo hace porque yo a veces no respondo y él responde por mí. Yo las tengo, pero nunca reviso. Y justo cuando agarro, veo una conversación y seguido el diálogo. De última, si te habla la mina y vos no le hablás, no puedo decir nada.</p><p><b>— ¿Pero qué decía?</b></p><p>— “Me encantás, me gustaría que nos encontremos, dejá a tu mujer un día y nos vemos”. Una cosa así. Él respondía “no, no”. No fue algo tan concreto lo que leí porque sino no estaría acá.</p><p><b>— Él le decía: “No puedo”, vos misma lo estás diciendo.</b></p><p>— Sí, pero le seguía la charla. ¿Viste cuando decís no puedo, pero quiero ver qué me decís?</p><p><b>— Y bueno. Es una fantasía.</b></p><p>— Si no podés, no podés y no respondés más. Vos sabés cómo es esto.</p><p><b>— Para mí hasta ahora es inocente.</b></p><p>— Un escándalo (risas). Le dijo: “No puedo, no puedo. Pero...”. Y no me acuerdo ahora (risas). Pero le preguntaba algo como para que le vuelvan a escribir. Entonces le dije: “¡Estás loco!”. Y se armó un quilombo total. Después volvimos a enderezarnos y ahora en el contrato dice: <b>“No responder mensajes de mujeres” </b>(risas).</p><p><b>— ¿Hay un nuevo contrato en la pareja a partir de esto?</b></p><p>— Todo el tiempo. Vamos cambiando. Todo el tiempo hay que adaptándolo.</p><p><b>— ¿Y él nunca te enganchó en nada? </b></p><p>— Nada, cero. Él maneja mis redes. De hecho, yo hice OnlyFans, DivasPlay y él me hacía las fotos. Vos decís eso y la gente piensa que es porno. Y no es así. Vos podés tener tu OnlyFans o tu DivasPlay....</p><p><b>— Y salir vestida en traje de baño.</b></p><p>— Exacto. Yo en vez de ponerme una tanguita en mis redes sociales, en Instagram, lo pongo ahí. Era un poco lo que hice toda mi vida en mi carrera con revista Hombre, las que estaban en la calle. De hecho, también me ha preguntado mi hija: “¿Qué onda vos con...?”, porque algún compañerito le dijo: “Tu mamá está en...”. Le dije: “Primero decile a tu compañerito que el padre lo consulte, porque cómo sabe” (risas). Y después le mostré las fotos para que vea de que era dentro de todo cuidado. Cuando subía una foto, te escribían los hombres y no era yo la que respondía. Lamento romperles el corazón ahora que no estoy más.</p><p><b>— ¿Te fuiste?</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— ¿No te gustó?</b></p><p>— Perfilé para otro lado más familiar, que es lo que estamos haciendo en la obra de teatro. Esto te hablo hace años atrás.</p><p><b>— ¿Y hacer contenido juntos podría funcionar?</b></p><p>— No, no lo agarrás a él. Pero aparte el nivel para hacer contenido juntos tiene que ser algo más sensual que no estábamos dispuestos. Yo toda mi vida hice fotos para las revistas, que se vendían en la calle, en los diarios, estoy acostumbrada.</p><p><b>— Eso era lo normal.</b></p><p>— Claro, revista Hombre. Estaba Playboy también, pero yo no llegué a hacer. Yo dije: “A esta altura de mi vida, ponerme una tanga y que me halaguen en Instagram no me va, mejor poneme una tanga y que me paguen 15 dólares por usuario” (risas).</p><p><b>— Pero ahora viraste al público más familiar.</b></p><p>— Sí, de hecho nuestra obra va el público con sus niños y estamos en esa. Nos divierte porque nos pasa a nosotros también. Lo que hacemos en redes es lo que hacemos en la obra, son situaciones cotidianas que nos pasan. Son reales, absolutamente. Y tenés temas que son puntuales: sexo, dinero, el suegro, tenés todo y nos pasa a todos en cierta manera. Así que es muy divertido.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/76DXM4LITJGFDOZGS6ECP4VOQA.png?auth=ff4944b74f1724bbfb7b1b4acb0bb579f579b651a14952e259638e6814bdf4be&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Fernanda Vives con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Kevin y Luciano Benavides, los únicos hermanos en ganar el rally Dakar en moto: su amor por el deporte y el grave accidente que los marcó]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/19/kevin-y-luciano-benavides-los-unicos-hermanos-en-ganar-el-rally-dakar-su-amor-por-el-deporte-y-el-grave-accidente-que-los-marco/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/19/kevin-y-luciano-benavides-los-unicos-hermanos-en-ganar-el-rally-dakar-su-amor-por-el-deporte-y-el-grave-accidente-que-los-marco/</guid><description><![CDATA[En el primer programa del nuevo ciclo de entrevistas entre La Fórmula Podcast de Milagros Hadad y La Fábrica del Podcast, las figuras del deporte motor argentino contaron su historia]]></description><pubDate>Mon, 19 Oct 2026 21:02:49 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/T_5mFANYv6Q?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen title="De 7 días en coma a campeón del Dakar, Kevin y Luciano Benavides - Especial La Fábrica y La Fórmula"></iframe><p>Los hermanos <b>Kevin y Luciano Benavides</b> llevaron el motociclismo argentino a la cima del <b>Rally Dakar</b>. En el primer programa de un <b>nuevo ciclo de entrevistas en conjunto entre </b><a href="https://www.youtube.com/watch?v=T_5mFANYv6Q" target="_blank" rel="" title="https://www.youtube.com/watch?v=T_5mFANYv6Q"><b>La Fórmula Podcast conducido por Milagros Hadad y La Fábrica del Podcast</b></a>, los salteños hablaron sobre cómo fue su formación, los complejos accidentes que atravesaron y su éxito en las competiciones con los títulos mundiales que conquistaron.</p><p>Tras cosechar títulos argentinos, sudamericanos y latinoamericanos de enduro, Kevin, el mayor, <b>debutó en el Dakar de 2016</b>, que por entonces se disputaba en Sudamérica. Ganó una etapa en su tercera jornada y terminó cuarto en la clasificación general, una actuación que lo instaló entre los pilotos de referencia y le abrió las puertas de Honda. Su primer título en motos <b>llegó en el Dakar 2021, con Honda, y volvió a ganar en 2023, esta vez sobre una KTM</b>. Con esos triunfos, se convirtió en el primer argentino en conquistar el Dakar en la categoría de motos y en uno de los pocos corredores que lo lograron con dos marcas distintas.</p><p>Luciano construyó su recorrido bajo una presión adicional: durante sus primeros años en el rally era identificado como el hermano menor del campeón. Tras ganar el Campeonato Mundial de Rally Raid en 2023, la familia completó su registro en el Dakar cuando <b>el más joven de los Benavides ganó la edición 2026</b> <b>de motos</b>. De ese modo, los dos hermanos <b>pasaron a ser los únicos argentinos triunfadores en motos</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KF3O5EBAVFGHVP5S5GGS2ZPGHA.jpg?auth=c06febff709f0625bf495c2855b7558ce790b2f2a6689f37d799e1bfd93e23b9&smart=true&width=1919&height=1079" alt="Luciano y Kevin Benavídes abrieron el ciclo de entrevistas de La Fórmula Podcast por Mili Hadad y La Fábrica del Podcast" height="1079" width="1919"/><p>La trayectoria reciente de los Benavides tomó caminos diferentes <b>después del grave accidente que Kevin sufrió en 2024</b>, durante una preparación para el Desafío Ruta 40. Tras su recuperación, las secuelas en un brazo lo llevaron a dejar las motos y a iniciar su paso a las cuatro ruedas: en el Dakar 2026 consiguió una victoria de etapa en Challenger. Luciano, por su parte, se mantuvo en KTM y apunta a defender su corona en motos en la próxima edición. </p><p>“Tuve un accidente grave el 11 de mayo del 2024, que Luciano estaba también ese día ahí. Creo que le tocó la parte más difícil, porque yo no me acuerdo nada, sinceramente. Estábamos entrenando en circuito de motocross, <b>tuve una caída y golpeé la cabeza y aparentemente</b>, perdí obviamente el conocimiento y no sé cómo fue, pero <b>me terminé quebrando el húmero y el codo con quebradura expuesta. Cuando me encontraron yo estaba convulsionando y estaba mal, en serio. Estaba a punto de morir</b>”, contó Kevin durante la entrevista.</p><p>En esta misma línea, recordó: “<b>Estuve siete días en coma con respirador y tuve un golpe muy fuerte en la cabeza</b>, se llama lesión axonal difusa, una lesión muy complicada. La parte más difícil fue el golpe en la cabeza. Y después pasó también lo del brazo, que cuando tomé un poco realidad y dimensión, o sea, cuando me desperté y pude razonar dónde estaba, quién era y un montón de cosas... Para mí, en realidad, <b>fue como que me dormí y pasó rapidísimo</b>. Pero cuando me desperté y vi las caras de todos, dije: ‘Mmm... esto fue grave’. Por suerte y gracias a Dios, la lesión esta, que siempre tiene secuelas muy graves, a mí no me quedó prácticamente nada”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YCGYPE5BAZCRPA23Z4B4X3OETM.jpg?auth=bf9c5ea9b1a68d13a319323888ebaa998e5a5bbad6c6856d7b9d8bca719faeaf&smart=true&width=1919&height=1079" alt="Luciano y Kevin Benavídes abrieron el ciclo de entrevistas de La Fórmula Podcast por Mili Hadad y La Fábrica del Podcast" height="1079" width="1919"/><p>Otro de los momentos más conmovedores de la entrevista llegó cuando explicaron su amor por el deporte. “Poca gente entiende, pero yo creo que <b>es bastante la pasión. La pasión es lo que te mueve al final de siempre volver de una quebradura o de sufrir ese dolor</b>. La pasión no la podés cambiar. Y una vez que experimentaste esa adrenalina que te da el Dakar, esa sensación de estar ahí, esa soledad, pero también a la vez una libertad inmensa en el desierto y la competitividad que tenemos, porque somos ultra mega competitivos, es muy difícil después decir: ‘No, hasta acá llegué’”, argumentó Luciano. </p><p>A esto, sumó: “Y de hecho, en el 2023, Kevin ganó el Dakar, yo fui campeón del mundo ese mismo año. Al año siguiente, Kevin tuvo ese accidente durísimo, que para mi familia fue muy jodido, para mí también. A las dos semanas tenía que correr en una fecha del mundial y fui así. Corrí y me rompí la cadera el primer día. Me pusieron placa, estuvimos internados los dos, éramos vecinos de terapia intensiva. <b>De un año que ganamos los dos, hicimos historia en el Dakar, al año siguiente los dos estar en terapia intensiva totalmente destruidos</b>”.</p><p>La entrevista completa se puede ver en los canales de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=T_5mFANYv6Q" target="_blank" rel="" title="https://www.youtube.com/watch?v=T_5mFANYv6Q">YouTube La Fórmula Podcast por Mili Hadad y La Fábrica del Podcast</a>. La charla con los hermanos Benavides inicia un nuevo ciclo de reportajes en conjunto entre ambos programas.</p><p><i><b>- ¿Cómo fue la recuperación de tu accidente?</b></i></p><p>- (Kevin) Después de eso fue empezar a ver todo el tema de lo que fue la lesión mía en el brazo. Me quebré miles de huesos, pero nunca me rompió un nervio. Y el nervio es muy distinto. El nervio no es como un hueso que suelda y ya está. Me tuvieron que sacar de otra parte de mi cuerpo para ponerme. Me cambiaron de lugar los cables y de esa manera empecé a recuperar. Si bien el nervio se viene recuperando muy suave, pero cuando a mí me operaron me dijeron: ‘En un año o dos, capaz que empezás a recuperar’. Y mi mano estaba caída. Dije: ‘Pero yo quiero correr el Dakar ahora en enero’. Faltaban ocho meses o siete meses. El nervio radial es el que se encarga de mover la extensión de la muñeca, los dedos, o sea, es prácticamente casi el sesenta por ciento del movimiento del brazo. A mí no me funcionaba la mano, estaba así caída. Por eso me sometí a la cirugía esta de la transferencia tendinosa, para que me cambien los cables y poder tener movimiento de las manos, pero fue difícil. </p><p><i><b>- ¿Cómo fue el momento en el que ambos estaban en terapia intensiva?</b></i></p><p>- (Kevin) Me entré a operar y era el primer día de competencia de Luciano y dije: ‘Bueno, cuando me salga la operación voy a preguntar cómo le fue a mi hermano’. Salgo de la operación, que demoró muchísimo. Le pregunto: ‘Y Luciano, ¿cómo le fue?’. Ahí lo traen. ¿Cómo que lo traen? Que se había caído, se había roto la cadera y lo traían en helicóptero a Salta. Me sacaron de la clínica, me pusieron en la habitación y al lado estaba Luciano, en la otra habitación. Hacían un dos por uno, entrabas a un lado y salías, visitabas al otro. </p><p>- (Kevin): De un año que ganamos los dos, hicimos historia en el Dakar, al año siguiente los dos estar en terapia intensiva totalmente destruidos. Y decir: ‘¿Para qué vuelven?’. Mi papá me lo preguntó: ‘¿Para qué seguir?’ Si ya ganaste el mundial, tu hermano tiene el Dakar, creo que ya está. <b>Aprendés mucho más del dolor y de ese sufrimiento de una caída, un accidente, o de la misma frustración que te da una carrera cuando no te va bien, que de lo que podés aprender de una victoria.</b> Yo creo que el momento más duro de mi vida fue en 2021, que Kevin ganó el Dakar, yo me rompí el hombro y creo que ese año fue para mí un cambio gigante de cuando estaba en lo más bajo.</p><p><i><b>- ¿Qué es el Dakar?</b></i></p><p>- (Luciano) El Dakar es la carrera más dura, extrema y peligrosa del mundo, básicamente. Es para definirlo así en pocas palabras, pero es una carrera de quince días cruzando el desierto sin saber a dónde vas, navegando con una hoja de ruta, improvisando todo el tiempo. No es solo una carrera que te pone al extremo de la parte física, de la parte mental y por eso es la más extrema del mundo, sin duda. </p><p><i><b>- Lograron algo que logra muy poca gente y lo lograron los dos siendo hermanos. Es una rareza total la historia de ustedes. Son de Salta, muy poca gente también de Argentina llega a correr el Dakar. Cuenten cómo empieza esto en sus vidas. </b></i></p><p>- (Kevin) Somos de Salta y todavía creo que lo hace más raro aún. Fue muy difícil empezar a abrir esas puertas y empezar a salir afuera. En mis inicios, los dos venimos del enduro, que es una disciplina diferente. Nos fuimos superando muchísimo, compitiendo a nivel local, nacional y después salimos a nivel internacional. Llegó el momento de hacer el paso al rally, que fue en el 2015 y que experimenté por primera vez estar arriba de una moto de rally y ahí es cuando yo dije: “Lo puedo hacer”. Tenía fe. Llegué a mi primer Dakar en 2016. Me marcó muchísimo ese Dakar, porque yo tenía muy poca experiencia y simplemente quería ir y, si terminaba dentro del top veinte, para mí ya era muchísimo. En ese primer Dakar fui el primer argentino en ganar una etapa, en la etapa tres, y terminé cuarto, algo que era realmente impensado para mí. Desde ahí empezó el sueño directo a que se podía. No paré hasta conseguirlo. Pude ganar el Dakar después de varios intentos, algunos fracasos y lo conseguí en el 2021 junto a Honda, con la marca que estaba en ese momento. También lo volví a conseguir en el 2023 junto a KTM. Llevo siete años. Y Luciano lo consiguió este año, en el 2026. <b>Y somos los únicos hermanos en el mundo de ganar el Dakar en la categoría motos. </b></p><p><i><b>- ¿Cómo es el recorrido previo a llegar al Dakar? ¿Qué cosas ustedes tuvieron que dejar de lado?</b></i></p><p>- (Luciano) Hay una parte ahí linda de explicar. Toda la vida corrimos enduro con el apoyo de nuestros padres, que fueron nuestros primeros sponsors. Los que confiaron en un principio, pero también hacíamos de un lado por ahí más como de hobby. Hasta que empezaron a ver que Kevin, sobre todo, empezó a abrir camino y hacerlo de forma profesional, se lo tomaba súper en serio y empezó a abrir un camino. Empezó a competir en carreras internacionales, todo esto de enduro. Hasta que logramos ser pilotos oficiales para KTM Argentina y lograr un apoyo local, con un equipo nacional. Pero de ahí a soñar a decir ‘quiero correr el Dakar’ y pelear por ganarlo, la brecha es inmensa. Podés correr el Dakar como un modo de aventura, decir: ‘Voy a correr el Dakar a terminarlo’, pero otra cosa es decir: ‘Quiero correr para ganarlo’. Es un mundo de diferencia. Y siendo de Salta y siendo de Argentina, llegar a ser piloto oficial de una marca es muy difícil que te fichen. Es prácticamente como entrar a la Fórmula 1. Ahí ya no importa la parte económica, importa lo que podés mostrar arriba de la moto y pasás a ser un empleado de la marca. Pero para llegar a ser eso tenés que demostrar mucho. Siendo de Salta, Argentina, creo que era un sueño casi impensado que teníamos los dos. </p><p>- (Kevin) Tenés que estar en el lugar y momento correcto. Tuvimos la oportunidad de que el Dakar se corra en Argentina desde el 2009 hasta el 2018. Eso nos dejó la oportunidad de poder probarnos y de medirnos, para que nos vean equipos de afuera. Y a través también de resultados. Como te digo, el Dakar 2016, que fue el primero mío, terminé cuarto y eso obviamente me abrió la puerta a un equipo oficial. Si no, es muy difícil hoy llegar a un equipo oficial. A través de la puerta que yo pude abrir, también le abrí la puerta a Luciano. </p><p><i><b>- ¿Cuántos años de trabajo son? ¿Cómo lo laburaste familiarmente? Tus padres ¿a qué se dedican, por ejemplo? </b></i></p><p>- (Kevin) Mis padres son empresarios de hotelería, estación de servicio y venta de vehículos. Mis padres siempre nos apoyaron en la parte económica, como dijo Luciano, fueron nuestro primer sponsor. Hasta que llegó un momento ya no necesitábamos pedirle más. Porque ya corríamos para la marca, que pagaba todo, los pasajes y todo lo demás. Yo empecé a los tres años a andar en moto, Luciano a los cinco. Y de ahí no dejé nunca de correr y no dejé nunca de soñar y de creer que siempre se podía un poquito más. Pero era lejísimo, de Salta hasta llegar a Europa. Paso a paso fui abriendo puertas.</p><p><i><b>- ¿Cuántos muertos lleva el Dakar? </b></i></p><p>- (Kevin) No sé exactamente, pero muchos. Pero más allá de eso, las quebraduras en el Dakar suceden muchas. Durante toda mi vida en el enduro me quebré algunos huesos, pero las lesiones más graves que tuve fueron haciendo rallies. Porque la velocidad que se lleva es muchísimo más alta y con el ingrediente de que vos no conocés por dónde vas a pasar. Vas leyendo un roadmap. Eso lo hace, como decía Luciano, por eso es la carrera más difícil del mundo y la más peligrosa, porque vos no conocés a dónde vas. Y vas a lo más rápido que podés en un desierto. La moto hoy llega a ciento sesenta. Eso es en arena. Si lo pasás a velocidad de ruta, se siente como ir a trescientos. </p><p><i><b>- ¿Qué desafío se les presentó que jamás hubieran podido prever? </b></i></p><p>- (Luciano) Yo llegué a este Dakar con una lesión de rodilla, sin el ligamento cruzado y con rotura de hombro también. Y en la parte física llegué al límite. Entonces, eso fue algo que me marcó mucho. Siempre digo que gané gracias a la lesión, porque lo único que podía calcular y pensar era en dar mi cien por ciento cada día y no pensar en estrategia, en comparaciones con los demás. Solamente en dar el cien por ciento en cada etapa. Y eso fue lo que me hizo ganar. Pero por ejemplo, una etapa que tenía la posibilidad de hacer una diferencia muy grande, porque eran dunas. Entonces, en las dunas podés recortar tiempo. Y ese día me vi un poco pasado y quedé enterrado de frente a una duna y totalmente solo en el desierto. No estaba ni el helicóptero ni nadie. Y no pude sacar la moto. Dije: ‘¿Por qué? No me puede pasar esto a mí, a dos días del final de la carrera’. Me puse a cavar en la arena. Y perdí casi cinco minutos. Las pulsaciones a 220. Estaba muerto del cansancio. Y gracias a Dios, llegó un piloto por detrás y le dije: ‘Ayudame, por favor. O sea, estoy peleando el Dakar, estoy ahí’. Y se frenó. Venía más atrás en la clasificación y me ayudó a salir. Pero esas cosas no las podés prever. No podés prever que te vas a enterrar en una duna y perder cinco minutos. Muchas veces vas saltando sin saber lo que hay del otro lado. Entonces, es un riesgo que vas tomando muy alto. Cuando vas recortando tiempo tenés que asumir riesgos muy altos. Y ese día los venía tomando inconscientemente, hasta que cuando pasé una duna muy rápido, me encontré de frente con otra que estaba muy cerca, como en un pozo, y quedé clavado ahí. </p><p><i><b>- ¿Los miedos pasan antes de la carrera o durante? </b></i></p><p>- (Luciano y Kevin): Antes, durante y después. </p><p>- (Kevin): <b>Creo que están siempre. Tenemos miedos, pero, al final sos vos el que decide si lo dejás entrar o no.</b> Es confiar en el trabajo que uno hace. Es donde más podés poner realmente el foco en lo que estás haciendo en ese momento, en el aquí ahora, básicamente. Es estar psicológicamente fuerte, que es fácil decirlo, pero es difícil hacerlo en ese momento, con las circunstancias, con las presiones de lo que es una competencia. El tema es estar en ese momento y vivirlo y realmente reaccionar y hacerlo. Llevarlo a la práctica. </p><p><i><b>- ¿Cómo es el navegador?</b></i></p><p>- (Luciano) Vas leyendo un roadmap, es tu hoja de ruta. Es tu seguro de vida es el roadmap. Saber leerlo bien y saber interpretar también lo que está diciendo. El roadmap puede tener muchas fallas. No está siempre correcto. En realidad, la mayoría de las veces no está correcto. Antes era una hoja de papel. Era un rollo de papel que te lo entregaban antes de largar. Y hoy por hoy ya es digital, es como una especie de tablet que va arriba de la moto, en la parte delantera. Te van poniendo los kilómetros, en cada kilómetro te van poniendo el rumbo. Básicamente, son notas hechas por una persona que dijo: ‘Bueno, en este kilómetro cero largamos y vamos para las dunas a trescientos grados’. Después entrás a una pista sinuosa y es todo un léxico que tenés que aprender para leerlo. Entonces, cometer errores y perderte es lo más común. </p><p><i><b>- ¿Cómo se ve el entrenamiento cuando no están compitiendo? Uno sabe que no solamente tienen que entrenar su deporte, sino que cuidan su descanso, su sueño, toda la vida alrededor de eso. En el caso de ustedes, ¿cómo se ve un año de entrenamiento? </b></i></p><p>(Kevin) Y en el Dakar necesitas un año para prepararte para el próximo Dakar. Siempre que terminás uno, ya empezás a prepararte para el siguiente, porque literal es un trabajo de todo el año. Y nosotros, básicamente tenemos una rutina en la cual arrancamos la mañana temprano con gimnasio, con la parte muscular, y después siempre, a la tarde tenemos un segundo turno que es aeróbico, y también hasta un tercer turno por día cuando hacés moto, por ejemplo. Entonces, en un día podés tener hasta tres actividades juntas.</p><p><i><b>- ¿Cómo se entrena? ¿Cómo se prepara uno mentalmente para un Dakar? </b></i></p><p>- (Luciano): Después está toda la parte mental. Hacemos un trabajo importante con nuestro psicólogo también. Por más que te entrenés, nunca llegás preparado cien por ciento mentalmente a un Dakar. Aunque creas que estás listo, la parte que hacemos nosotros es mucho la parte de entrenamiento visual, porque cuando vas arriba de la moto no podés mirar la hoja de ruta y mirar al frente, porque cuando hiciste esto así, te comés un peligro y estás fuera de carrera. Entonces, tenés que entrenar mucho la parte de la vista, la memoria, porque tenés que memorizar las notas. Es más de ojo, no tanto de cabeza. Lo practicamos. </p><p>- (Kevin) Hacemos entrenamientos que combinamos la parte física con esos entrenamientos de reflejos y de memoria.</p><p>- (Luciano) Y el trabajo psicológico que tenemos en carrera todos los días. Todos los días trabajamos con el psicólogo, haciendo un balance y volviendo a poner los pies ahí en la tierra para el día siguiente. Cuando no es en carrera, cada diez, quince días, siempre manteniendo sesiones.</p><p><i><b>- ¿Cuáles son el tipo de conversaciones que tienen con el psicólogo? </b></i></p><p>- (Kevin) Vas a preparar una carrera que estás pensando en competir y obviamente empezás a analizar cómo va a ser la competencia, los días que va a tener, cómo la querés enfrentar, el objetivo que tenés para esa carrera en particular. Entonces, siempre hay un plan perfecto, que todos los pilotos lo tenemos. El rally se caracteriza en realidad porque nunca se cumpla lo que vos realmente tenés pensado. Siempre te va a sorprender y siempre va a ser muy cambiante. Entonces, tenés que estar listo para todo y para saber adaptarte y para aceptar también las cosas buenas, las cosas malas, controlar lo que vos podés controlar y no.</p><p><i><b>- ¿Qué es lo que sienten que más les costó a cada uno a nivel mental? ¿Cuál es el gran desafío de la parte mental? ¿Es afrontar la soledad que tiene ese momento? ¿Es dejar que las inseguridades no te paralicen?</b></i></p><p>- (Luciano) En mi caso, creo que en este año, que fue mi noveno Dakar y terminé ganando, yo creo que lo más difícil fue enfrentar ese miedo a decir:<b> ‘Soy capaz de hacerlo ante esta lesión que tengo ahora’.</b> En la parte física sabía que estaba un poco limitado y era muy difícil pensar de que podía aspirar al título sabiendo que no estaba a la misma altura que los demás. Entonces, fue todos los días un trabajo de todos los días, de ir día a día enfocándome y sufriendo el dolor, porque el dolor estaba, no era algo que lo podía esconder o anular. Lo anulaba de la forma un poco de decir: <b>‘Bueno, estoy acá. Vamos kilómetro a kilómetro y sin especular y dando el máximo del físico’</b>. Cuando llega al final del día, quizás sea el final o el tope, pero eso se verá al final. Ahora me enfoco en hacerlo así. Eso fue un desafío que tuve muy grande este año, que lo trabajé con el psicólogo y que más que nada, los últimos tres días, cuando ya empecé a estar en la pelea por el título, era entender un poco la inconsciencia de los riesgos que tomaba, porque sabía que quería ganar la carrera y tomaba riesgos demasiado altos. Y eso me llevó a hacer cosas que si las pensás, por un segundo, decís: ‘No, ¿qué estoy haciendo acá?’ Cuando estás ahí es donde tenés que tomar ese desafío y ir por eso. </p><p>- (Kevin) Son más o menos setecientos kilómetros por etapa, más o menos. Un Dakar hemos llegado a hacer hasta mil, fue lo máximo en un día. Tenés una parte que es en carrera y una parte que es en enlace, porque todas las etapas se componen de una parte de enlace y una parte en carrera. La etapa más larga de carrera que hemos hecho ha sido de seiscientos kilómetros, una etapa, y trescientos y pico también de enlace. Entonces, casi unos mil kilómetros. En horas, en total han sido doce horas arriba de la moto. </p><p><i><b>- Esas doce horas de pensamiento, obviamente que ustedes tienen que estar concentrados, estar atentos al mapa. ¿En qué se piensa? ¿Piensan en ustedes mismos?</b></i></p><p>- (Luciano) Las dos veces que gané el Dakar, el 21 y el 23, fueron los dos años en los cual no fui pensando en ganar. <b>Obviamente que lo deseaba, pero no pensé en ese momento de estar primero. Directamente iba a no pensar, sino a hacer.</b> Cada día era empezar un día nuevo. Lo que había sucedido ayer ya era parte del pasado y lo único que podía controlar ese día era lo que estaba sucediendo y ni siquiera pensar qué podía pasar en el día siguiente. Iba etapa a etapa, kilómetro a kilómetro. Fue la manera, en la que realmente pude conseguir sortear un montón de dificultades. Algunas veces el ganar en el rally tiene la contrapartida que cuando vos ganás, al otro día tenés que abrir pista. Largás primero y volvés a perder tiempo. El Dakar te va poniendo las dificultades. Y ahí creo que está la clave. Mientras menos perdés tiempo o energías pensando en los demás o en lo que están haciendo, o lo que podría haber sido, lo que puede o lo que puede pasar, creo que ahí radica un poco el por eso estar únicamente enfocado en el momento. </p><p><i><b>- Me imagino en esas doce horas piensan cosas de la vida cotidiana.</b></i></p><p>(Luciano): Sí, te pasan un montón de cosas por la cabeza. Muchas cosas por la cabeza. Los enlaces son los tramos que vos decís: ‘Largué a las cuatro de la mañana, salí de noche’. Y vas por ruta. Pero lo hacen yo creo que para sufrir nada más, porque no tiene ninguna explicación. Vos vas del campamento, del paddock, sería, hasta el punto de largada en el desierto. Por ahí tenés doscientos kilómetros o trescientos que vas muerto de frío, de noche, con un límite de velocidad. Y ahí pensás todo. <b>Imaginate a las cuatro de la mañana, de noche, en Arabia Saudita, solo. Decís: ‘¿Qué hago acá?’ .</b></p><p><i><b>- Contate una </b></i></p><p>- (Luciano) Me pasó las mil y una. Aparte ya no sabés qué hacer en los enlaces, porque por ahí me pongo los auriculares... En esos tramos de enlace en ruta podés escuchar. <i>La Fórmula</i> voy a poner ahora. Llega un punto que ya no querés escuchar nada y vas vos con vos mismo y nadie más y pensando. Y con la locura de los árabes que te salen a atropellar.</p><p>- (Kevin) Tenés los árabes que están relocos, esos que andan las camionetas blancas, esas cabinas simples. Esos árabes están de la cabeza, digamos. Y no sé por qué de noche tienen juego de apuntarte de frente. Te juro. Vos venís así en la ruta y ellos te apuntan de frente. Y cuando estás cerca ya, vos decís: ‘Bueno, me va a chocar’, se corren. O cuando te pasan te hacen un fino. Te hacen asustar. Algunas veces la parte del enlace es más riesgosa que las etapas de carrera.</p><p><i><b>- ¿La carrera es medio individual o vos te vas cruzando con gente y vas sabiendo más o menos si vas bien o no?</b></i></p><p>- (Kevin) Cuando finalizaste una etapa, vos sabés la posición que quedaste ese día y sabés el orden que vas a largar al día siguiente. Entonces, con ese orden, vos igualmente cuando ya largás, podés saber el que va atrás o alcanzás al que va adelante, si vas descontando tiempo. Aunque el tiempo es individual para cada uno y como salen en distinto tiempo, cada uno suma al final del día el tiempo de toda la etapa. Pero vos podés, virtualmente, empezar a hacer cálculos si ya empezaste a alcanzar a alguno o si te alcanzan también de atrás. Por eso viene la estrategia de la carrera, porque no es lo mismo largar primero, que tenés que abrir pista, que largar décimo. El que larga décimo largó a media hora del primero. Entonces, cuando ya pasa, el primero deja una huella y ya tenés nueve huellas más. Entonces, cambia bastante la manera de leer también el terreno. Vos ya sabés dónde están frenando, dónde están acelerando, dónde están saltando. O sea, ves mucho las huellas o el polvo del de adelante. Hay días que te que no te cruzas a nadie. Aunque largues décimo, capaz que no agarrás al de adelante. Pero igualmente, tal vez igualmente fuiste más rápido. Hay etapas muy distintas, etapas muy rápidas, etapas más trabadas, etapas de dunas, de donde también se hacen diferencias grandes, porque en las dunas, el primero que abre en dunas, es el que más tiempo pierde. </p><p>- (Luciano) En las dunas, al ser el terreno virgen, no hay huellas ni nada. La primera moto es la primera huella. Entonces, es como ir en una montaña rusa medio con los ojos cerrados, porque vas haciendo todo el tiempo... Muchas dunas no las podés ver el corte y el que viene por detrás ya va siguiendo la línea. Vos ya tenés la referencia de la línea. </p><p>- (Kevin) En realidad, tenés que ser muy creativo en el Dakar, porque tenés que imaginarte mucho hacia adelante. </p><p><i><b>- Vieron lugares en muchos países. ¿Qué escena tienen en la cabeza como una de las más lindas, sacando el momento de ganar el campeonato? </b></i></p><p>- (Luciano) Eso te pasa en el Dakar casi todos los días, que pasás por lugares que en la vida normal no podrías pasar. Por más que me vaya a hacer turismo a Arabia, no pasaría por ciertos lugares que decís:<b> ‘¡Guau! Qué locura todas estas dunas, estos cañones’</b>. Cuando estás en ese momento no podés apreciarlo o ponerte a disfrutar, porque obviamente vas al límite, con tapones, cien por ciento concentrado. No tenés conexión con nadie. Pero cuando termina la etapa, te bajan todas las emociones, ahí sí pensás y decís: <b>‘Qué locura por donde acabo de pasar’</b>.<b> Hay lugares donde pasás que no está ni el helicóptero, ni fotógrafo, ni nadie. </b></p><p>- (Kevin) De lo que corremos se debe filmar un cinco por ciento. Es como mucho. Es como muchísimo. Se pierden muchos momentos. Una etapa es 500 o 400 kilómetros. Entonces, tenés millones de lugares por los que pasás, que son lugares muy bonitos y que en ese momento no había ni un helicóptero ni un camarógrafo. No hay nadie. Para la organización es difícil cubrir toda una etapa. Además de que si estuvieran lleno de camarógrafos en toda la etapa, perdería el hecho de lo que es navegación y demás. Entonces, no pueden estar en todos lados. Pueden estar en ciertos sitios. Se pierde muchísimo. Una serie del Dakar sería realmente increíble, porque hay tantas historias para contar. Está la parte nuestra, que es la de estar como piloto factory, de pelear lo más alto del puesto. Pero también tenés pilotos que van atrás con el único objetivo de llegar. Pilotos que han vendido su casa, pilotos que han hecho las mil y una para poder llegar y hacer el Dakar.</p><p><i><b>- ¿Qué les enseñó el dolor de las lesiones?</b></i></p><p>- (Luciano) El dolor me enseñó a mostrarme quién era para mí mismo, decir quién soy, qué es lo que me mueve, qué es lo que realmente me gusta y por qué lo estoy haciendo. Y de ahí decir: ‘Bueno, estoy en lo más bajo, ¿quiero salir de acá o me quiero quedar?’ O digo: ‘Bueno, ya está, hasta acá llegué y pasamos a otra cosa’”. Y creo que eso fue lo que tanto Kevin como yo, siempre en los momentos más difíciles, supimos volver con más fuerza. Y creo que al ser hermanos también, siempre teniéndonos al otro, supimos salir gracias al otro también</p><p>- (Kevin) También hay que saber que en la vida misma, uno puede estar en lo más alto y después puede estar en lo más bajo también. Y nos ha pasado a los dos estar en lo más alto de nuestra carrera deportiva y después también estar en lo más bajo, donde vos decís: ‘¿Y cómo salgo de acá?’. Y al final siempre es un paso para adelante. De las caídas yo también aprendí muchísimo y creo que gracias a las caídas llegué a conseguir todo lo que pude en mi carrera deportiva, porque también te hace resiliente y te hace el hecho de querer superarte más. Yo me caía, me rompía algo, obviamente que me dolía, pero más me dolía internamente a mí y porque decía: ‘Yo quiero volver, intentarlo de vuelta y lo voy a hacer mejor’. Obviamente, bastante cabeza dura también puede ser, pero cada lesión que tuve la tomaba como inclusive hasta una carrera misma. Yo quería volver de lo más rápido posible. <b>Si decían: ‘No, una lesión te demoras seis meses’, yo digo: ‘No, yo lo voy a hacer rápido’. Siempre una carrera contra los médicos. A los médicos les discutía todo.</b> Por ejemplo, yo me quebré el fémur cuando gané el Dakar. Yo estaba en lo más alto de haber ganado el Dakar 2023. Fui a correr en febrero una carrera en Abu Dabi y me quebré el fémur antes de correr. Ahí me sentía que estaba de nuevo en lo más bajo que podía estar. El dolor de fémur fue uno de los dolores más fuerte que sentí en mi vida. Ese dolor es fuertísimo. <b>A los dos meses exactos estaba corriendo en México después de una operación de fémur, que normalmente te dicen que a los seis meses.</b></p><p><i><b>- En auto es distinto, ¿no, Kevin? Pero en moto te pega todo el tiempo, ¿no?</b></i></p><p>- (Luciano ) La espalda la tenemos bastante tocadita. Yo me rompí en mi primer Dakar en Salta, que era la etapa de mi casa, prácticamente. <b>Me decían: ‘Ojo, no te vas a caer acá. Tené cuidado, tené cuidado’. Y yo decía: ‘No, tranquilo, muchachos, estamos todo bien’. Salí a fondo y me rompí cinco vértebras, dorsales y tuve seis meses... </b></p><p>- (Luciano): Fue la famosa etapa diez del Dakar 2018. Fue una etapa que nos marcó a los dos, porque yo la venía ganando y me perdí en un río de Salta, de Belén, en realidad en Catamarca. Perdimos cincuenta minutos. Una locura de tiempo. Cuando regreso al vivac, obviamente con muchísima bronca, entro al motorhome, veo el casco de mi hermano ahí y digo: ‘¿Qué le pasó a este infeliz?’. Y digo: ‘¿Por qué está el casco de Luciano acá?’. Porque encima corríamos en equipos separados. Y ahí me dijeron: <b>‘No, tu hermano se cayó, lo llevó el helicóptero’.</b> Imaginate que venía siendo un día malo a tener que aguantar que la noticia de mi hermano. Entonces, el Dakar siempre tiene condimentos que te cambian todo y que ni siquiera lo pensás.</p><p>- (Kevin) En el Dakar 2020 abandono la etapa seis porque se me rompe el motor y me sentía devastado. Venir peleando el Dakar y que se te rompa el motor. Pensaba que era lo peor que me podía pasar en la vida. Al otro día largo, me ponen otro motor y puedo volver a largar desde atrás y fue el día obviamente más duro y más difícil de mi vida, porque se murió un compañero de equipo en el Dakar. <b>El Dakar te va poniendo en situaciones completamente extremas. Yo pensaba el día anterior que lo del motor era... se había acabado mi vida, básicamente. Y al día siguiente, se te muere un compañero de equipo en carrera. Tu problema, que para vos era el mundo, pasó a ser absolutamente nada comparado a lo que estaba sucediendo ese día.</b> El mundo en el que estamos metidos, a los riesgos que estamos, por ahí un problema que para vos es gigante puede ser nada, Comparado a una situación tan grave como la que fue ese día. Jamás se me pasó imaginármelo por la cabeza. Por eso el Dakar te pone en situaciones y en contextos tan variables y tan cambiantes cada día.</p><p><i><b>- ¿Qué herramienta les sirvió en la vida personal?</b></i></p><p>- (Kevin) El hecho de confiar, de creer que siempre se puede un poco más. Y el paso a la vez es ir únicamente concentrado, enfocado en lo que estás haciendo en ese momento, en que no se disperse la atención ni para lo que va a poder suceder ni de lo que ya sucedió también, porque como dije, eso ya es parte del pasado. En el Dakar realmente tenés que creer. Primero que podés y que se puede y de que solamente podés controlar ciertas cosas y es en lo único que podés enfocarte. Si tu cabeza empieza a pensar en miles de otras variantes donde perdés realmente todo el foco y donde se te va tu atención, donde se te va realmente tus pensamientos, tu energía y es donde te empezás a drenar todo por lo que vos te preparaste. Lo drenás por ahí sin darte cuenta. Que es lo peor de todo. No te das cuenta, pero al final, cuando analizás por qué sucedieron ciertas cosas, entendés que el motivo tal vez fue que tu cabeza en realidad no estaba en donde tendría que haber estado. Y lo peor de todo, que todo lo aprendés un poco a los golpes. Con el diario el lunes seríamos todos buenos.</p><p><i><b>- Hay algo que no entiendo ligado también a la parte psicológica. Hablando de los riesgos. Hay una parte de inconsciencia muy importante, ¿pueden enumerar un poco cuáles son esos riesgos que nosotros no sabemos de los caminos? </b></i></p><p>- (Luciano) El problema es que el peligro en el desierto es constante. Y por más que tengas una hoja de ruta, como decíamos antes, al no haber pasado nunca por ese camino, cuando vos vas a tu máximo de velocidad en la moto, lo que puede ir en tu capacidad arriba de la moto, lo que controlás, sabés que cuando vas adelante y tenés que tomar riesgo de decir, no sé, vas dentro de un río de piedras que no sabés dónde están si todas las piedras. Y me pasó en este Dakar, que la penúltima etapa tenía que ir a un nivel de inconsciencia sostenido por cuatrocientos kilómetros, que cuando terminé esa etapa tomé tanto riesgo arriba de esas piedras que cuando la llamé a mi mamá le dije: ‘Gracias a Dios no estás arriba mío, no estás desde arriba en la moto’. Iba pasando piedras por arriba, pasando dunas.</p><p>- (Kevin) Podés tener inclusive hasta barro, porque aunque no creas, sí llueve en el desierto. Podés tener etapas que tenés barro. </p><p>- (Luciano) Lo más peligroso en el Dakar también es cuando vas muy rápido, a 150. Hacé como que vas en el auto, en la ruta, y vas a 160 y de repente la ruta se levanta un poco por una pequeña ondulación que tiene y no ves que hay del otro lado. En el Dakar es de todos los días. Y vos cuando vas jugándote la carrera sin saber lo que hay del otro lado, a esa velocidad, muchas veces no cortás de acelerar. Y es un riesgo cien por ciento, una inconsciencia, porque vos no sabés si del otro lado hay una piedra esperándote, si hay un corte, si pasó una lluvia y dejó un hueco, si hay una planta, un árbol. Cuando vas a ese nivel de riesgo tan alto, los sustos que te pegás durante una etapa son muchos. </p><p>- (Kevin) En una etapa buena en el Dakar de motos, por lo menos tenés diez sustos en los que decís: “Uy”. Que si lo hubieras pasado cinco centímetros más a la derecha o a la izquierda, o hubieras caído cinco centímetros más para atrás o para adelante, en ese momento decís: “Uy”, y pasaste. </p><p><i><b>- ¿En auto también? </b></i></p><p>- (Kevin) En auto también los tenés, pero la diferencia que tenés en auto es que vos no sos el paragolpes... vas seguro. El otro día tuvimos un accidente y no pasó nada. <b>En la moto vos sabés que ese “uy”, si caes te puede costar hasta la vida. Una quebradura o lo que sea y quedás fuera completamente de carrera.</b> Pero para poder ir rápido en una etapa en el Dakar tenés que arriesgar y no tenés que estar cien por ciento racional. </p><p><i><b>- Hace un tiempito en La Fábrica entrevistamos al jefe de la Fuerza Aérea y él nos dijo que cada piloto está preparado psicológicamente para morir. ¿Ustedes hicieron esa preparación psicológica o tratan de no pensar o no lo laburan? </b></i></p><p>- (Luciano) No tan así, obviamente, que no lo pensamos. Pero yo sé que si me pasa algo así mientras estoy arriba de una moto, al final estoy haciendo lo que me gusta. Eso también lo tiene claro cuando corríamos juntos con Kevin. Decís: ‘Bueno, sabemos que pase lo que nos pase, estamos haciendo lo que nos gusta’, y nuestra familia también lo entiende así. Lo sufren, por supuesto, pero al final es la elección de cada uno.</p><p><i><b>- Pero con Mili sabemos que viniendo al pódcast no nos vamos a morir.</b></i></p><p>- (Kevin) Bueno, pero el riesgo lo tenés en todos lados, cruzando la calle, si querés también. Si lo querés ver de otra manera, al final decís: “Bueno, el riesgo está, el riesgo está siempre”. Es una cuestión de cómo lo ves también. </p><p><i><b>- ¿A qué edad se retira? </b></i></p><p>- (Luciano) En las motos más temprano. En las motos es el límite. Treinta y pico de años. </p><p><i><b>- ¿Pensaron en qué viene después y cómo encontrar un lugar donde canalizar?</b></i></p><p>- (Kevin) Los autos. </p><p>- (Luciano) En los autos puedes seguir bastante. Varios años. </p><p>- (Kevin) Está Carlos Sainz, que es el padre de Carlos Sainz Jr. Y él tiene sesenta y tres años y sigue siendo un piloto rápido en los autos. En el auto la brecha es bastante más grande. En las motos sí, tenés una edad de treinta y pico, cuarenta. Mi compañero que contaba tenía cuarenta años. El límite es el físico también. A Luciano todavía le quedan un par de años más. Yo con los autos no sé. De ahí es una cuestión de ver si realmente querés pasarte toda tu vida compitiendo. Nosotros hace diez años que no sabemos lo que es Navidad o Año Nuevo, básicamente, porque siempre pasamos Navidad y al día siguiente viajamos hacia Arabia o donde es el Dakar. Este año, por ejemplo, largó el dos o el tres, pero el 27 el Dakar larga el primero de enero. O sea, el primero estamos corriendo. Entonces ni siquiera es que festejás Año Nuevo.</p><p><i><b>- ¿Cuál sienten que es el costo más alto que tuvieron que pagar por dedicarse a esto? Pasar poco tiempo con la familia, perderse fechas importantes. ¿Hay alguno que realmente lo sufran o entienden que es parte del juego que aceptaron jugar? </b></i></p><p>- (Luciano) <b>Yo creo que en un futuro nos vamos a acordar bastante. La vejez quizás no sea la más linda en nuestro cuerpo. Más allá de los huesos rotos que tenemos, todas las lesiones, en la moto sufrís mucho todos los impactos, lo que te decía, en las dunas y demás, y el cuerpo sufre demasiado.</b> Y creo que ese es un costo que pagamos de decir: ‘Llevamos el cuerpo al límite y el día de mañana nos va a pasar factura’. El día de mañana ya veremos cómo nos recuperamos. Lo demás es perder muchas partes de tu vida cotidiana, de momentos familiares, de cuestiones sociales y cosas que perdés. Al final es una elección y lo hacemos porque es la pasión, nos gusta. </p><p>- (Kevin) Como toda la vida, todo es una cuestión de elección. Me acuerdo cuando empecé a tomármelo más en serio, cuando tenía quince años y empecé a pensarlo como algo más profesional. En esa época estaban las fiestas de quince y estás en el colegio, y yo no iba a las fiestas o no salía un fin de semana con mis amigos porque tenía que correr al día siguiente. Y ahí empecé a hacer ya las elecciones de decir: <b>‘Renuncio a esto, pero porque quiero esto’</b> Y no me obligaba nadie. No es que me obligaba ni mi papá, ni mi mamá, nadie me obligaba, es porque yo lo quería hacer. </p><p><i><b>- La pasión está bien paga, no económicamente. Me refiero a hacer lo que uno sueña, lo que le gusta.</b></i></p><p>- (Kevin) A mí siempre mi familia me puso un par de reglas más que a Luciano. Como Luciano era el menor, ya aflojaron un poquito. Yo abrí el camino y claro, pero conmigo fueron un poco más duros. Yo en el colegio siempre lo hice bien y de hecho yo me recibí, soy licenciado en Administración de Empresas, que lo hice en paralelo a mi carrera en ese momento. Yo estudié y me recibí y después seguí compitiendo. No fue un impedimento para mí. O sea, se puede, todo se puede. El sueño más grande fue escuchar el himno argentino, hacerlo sonar y sucedió la primera vez en el 2021. Y realmente ese momento fue el que había pensado durante muchísimos años. Escuchar el himno argentino en lo más alto del deporte mundial en nuestra disciplina. Entonces, cumplir tus sueños también tiene la parte que te paga vos mismo. Lo hice, lo cumplí y me pagó. Es algo muy reconfortante.</p><p><i><b>- Y aparte poderlo compartir con tu hermano, que eso es lo más grande de todo. </b></i></p><p>- (Luciano): El Dakar me llevó nueve años ganarlo. O sea, hace nueve años que sueño con poder estar en el podio, de verlo también a Kevin. Se me hizo muy difícil, muy cuesta arriba. Y este año lo logré de manera dramática, encima con dos segundos. Y Kevin estaba en la llegada, estaba mi papá y para mí fue... Ahí fue donde me di cuenta que todo valió la pena, porque realmente logré mi sueño más grande, compartirlo ahí con mi familia, con mi equipo. De esa manera, así tan épica, bien a lo argentino, a último momento, creyendo hasta el final. De hecho, me lo tatué. Me tatué el tiempo que hice, cuarenta y nueve segundos y los nueve Dakar que intenté hasta ganarlo. </p><p>- (Kevin) <b>Encima me cagó el récord. Vamos a decir una cosa. Yo tenía el récord de haber ganado el Dakar por cuarenta y tres segundos. Dije: “Ya está, listo, no va a ganar nadie por menos de un minuto. El récord es mío”. Y viene y me lo quitó el señor.</b> Lo ganó por dos segundos. Pero bueno, somos los únicos en toda la historia del Dakar de ganarlo por menos de un minuto. </p><p><i><b>- ¿Qué es lo que más admiran del otro?</b></i></p><p>- (Luciano) Que comience él. Es el mayor. </p><p>- (Kevin) La verdad, estoy muy orgulloso de Luciano. Demostró por qué él podía estar en el equipo oficial, y no fue fácil para él. Tuvo que lucharlo muchísimo, con trabajo y esfuerzo. Demostró por qué tenía ese lugar y no solo eso, fue y también consiguió un Dakar. Cuando él consiguió la victoria, este Dakar, que encima yo pude estar ahí presente, sé lo que cuesta ganar uno, sé lo que también se entrenó, sé lo que se sacrificó y creo que hizo un cambio también, una maduración gigante. Como hermano, creo que es el sentimiento más grande y más lindo de poder saber que también vos fuiste parte de todo ese proceso que él también vivió, porque creo que le abrí el camino mucho para él, pero que él se lo supo ganar por sí solo. Acompañamos todo, pero el Dakar, el que arriesgó, el que estuvo luchándolo hasta el último momento fue él. Y realmente por eso, me pone muy feliz por ese gran título que consiguió y compartirlo como hermanos. Decir: somos los únicos dos hermanos en el mundo en haber ganado en motos. Es un hito histórico. Somos de Salta, de Argentina, hacia el mundo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/YCGYPE5BAZCRPA23Z4B4X3OETM.jpg?auth=bf9c5ea9b1a68d13a319323888ebaa998e5a5bbad6c6856d7b9d8bca719faeaf&amp;smart=true&amp;width=1919&amp;height=1079" type="image/jpeg" height="1079" width="1919"><media:description type="plain"><![CDATA[Luciano y Kevin Benavídes abrieron el ciclo de entrevistas de La Fórmula Podcast por Mili Hadad y La Fábrica del Podcast]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Selena Mosca: “Pienso en comida todos los días, todas las horas, todos los minutos”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/18/selena-mosca-pienso-en-comida-todos-los-dias-todas-las-horas-todos-los-minutos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/18/selena-mosca-pienso-en-comida-todos-los-dias-todas-las-horas-todos-los-minutos/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Sufrió bulimia y anorexia y hoy atraviesa una recaída fuerte. Empezó su primera dieta a los 12 años, para el viaje de egresados de séptimo grado. A la bulimia y la anorexia se sumaron los atracones y los ayunos, eran días en que solo tomaba el jugo de verduras hervidas. Los años de obsesión y de aislamiento, el día que se animó a decirlo en voz alta por primera vez y la terapia para dejar atrás los trastornos. Cómo hizo para ser una emprendedora muy exitosa y crecer y trabajar con su pareja]]></description><pubDate>Sun, 18 Oct 2026 04:21:09 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>La mamá le puso Selena, le dicen Sele. Es influencer, fotógrafa, streamer y la creadora, junto a su novio, Ramiro Palomeque, de las fiestas que reúnen a cientos de jóvenes todos los fines de semana, las exitosas fiestas “Wasabi” que se hacen en Buenos Aires, en Mar del Plata, en Uruguay... Gran comunicadora, habla de sus trastornos alimentarios que empezaron a los 12 años y que pelea por dejar atrás. Tenía solo 19 años cuando abrió su canal de Youtube y 23 cuando se convirtió en una emprendedora exitosa.</p><p>– En todos lados, en todo el país ahora. Todo el tiempo mi cabeza en, ¿qué más puedo hacer? Quise hacer más que solo dedicarme a las redes porque sentía que se podía terminar en cualquier momento, quería algo que no tuviera únicamente que ver conmigo. Mi novio es DJ y le empecé a insistir que empiece a tocar en lugares. Él es muy de su zona de confort y yo soy muy de, ¡vamos! Nos complementamos muy bien, él a veces me relaja y yo a veces lo impulso a que siga. Cuando iba a tocar la gente me decía, ‘hace mucho no escuchaba esta música en un boliche’, ‘hace mucho no la pasaba tan bien’. Y le dije que teníamos que hacer nuestra fiesta y poner esa música. Nosotros no salimos a bailar porque nos parecía muy mala la música. Hicimos una fiesta con música que a nosotros nos gusta.</p><p><b>– ¿Cómo supiste que la música que a ustedes les gustaba le iba a gustar a mucha más gente?</b></p><p>– Jamás me imaginé el impacto. Me tiro, como los caballos de carrera, voy. Y funcionó.</p><p><b>– ¿Cuánta gente va a cada fiesta?</b></p><p>– Este fin de semana tenemos cuatro fechas en cuatro provincias del país y cada una tendrá más de mil personas. Así todos los fines de semana. </p><p><b>– Sos millonaria, Sele. </b></p><p>– Jajajaj, hago muchas cosas. Hago redes, tengo una marca de maquillaje y la fiesta. Hay mucho gasto con la fiesta, gastos demenciales y casi siempre se coproduce con otro socio, puede ser el dueño del boliche, el dueño del establecimiento, otro productor.</p><p><b>“LA CANTIDAD DE BOTELLAS QUE REPARTIMOS POR FIESTA ES DEMENCIAL, SE PONE EN PEDO TODO EL BOLICHE”</b></p><p><b>– La música es reggaetón en su mayoría, pero el nombre de la fiesta es japonés.</b></p><p>– Nos gustaba el concepto de la fiesta más picante, que pasaran cosas que no pasan en otros boliches, como por ejemplo repartir shots gratis a todos. La cantidad de botellas que repartimos por fiesta es demencial, se pone en pedo todo el boliche.</p><p><b>– ¿Esa es la intención?</b></p><p>– A mí me gusta mucho cuando estoy escuchando una buena música, tomarme un buen trago. Y hay gente que me dice, ‘me tomé cuatro o cinco’.</p><p><b>– Es riesgoso, ¿nunca tuvieron un problema? ¿Alguno que se pasara de rosca?</b></p><p>– Tuvimos que cambiar el tipo de bebida a una un poquito más tranqui, para que no haya excesos.</p><p><b>– Hacés muchas cosas a la vez, ¿tenés una secretaria que lleva la agenda?</b></p><p>– No, me vendría bien una secretaria, lo estuve pensando. Duermo poco, lloro mucho, tengo poca vida social, estoy siempre a las corridas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3VTMRA4NCVHQLIGBGJMXNWV7UQ.JPG?auth=3e3a00726957b526d674f21bd65812b9b784f0d81630f8909aa5bce9f24c8997&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Nos gustaba el concepto de la fiesta más picante, que pasaran cosas que no pasan en otros boliches, como por ejemplo repartir shots gratis a todos", explicó Selena Mosca (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Lloro mucho?</b></p><p>– Porque me abrumo. Cuando voy a un lugar ya estoy llorando porque no llego y tengo que hacer otra cosa. Arranco a las siete y termino a las 23.</p><p><b>– Estás de novia con Ramiro desde que sos muy chica, tenías 19, desde hace siete años. ¿Cómo es trabajar con el novio?</b></p><p>– Tuvimos que acomodarnos, al principio teníamos muchas rispideces. Por suerte siempre fuimos pares, hubiera sido muy distinto que alguno tenga que dirigir al otro. Yo soy medio chispita, él es muy relajado, eso nos ha traído problemas, yo era la que ponía límites y él permitía todo. Pero nos pudimos acomodar, decidimos que cuando nos vamos a dormir no se habla de trabajo. Siempre hay más para hablar, más ideas que te surgen. ‘Cortemos acá, hablemos un poco de lo mucho que nos amamos’.</p><p><b>– ¿Puede ser malo para la pareja estar todo el tiempo trabajando juntos?</b></p><p>– Sí, yo estoy más tiempo fuera de casa que él. Llego muerta, me desmayo, me quiero dormir instantáneamente. Faltan esos momentos de sentarmos a comer, cocinar algo. Yo sé que si trabajo tanto no voy a llegar temprano a mi casa a cocinar algo con mi novio. Tiene que ser una decisión y una intención. Ahora, todos los jueves son nuestros, el plan es estar con mi novio.</p><p><b>– Como la gente grande, como en un matrimonio. </b></p><p>– Ramiro es de las mejores cosas que me pasó en la vida, quiero cuidar mi vínculo. Hubo una crisis hace dos años, cuando la Wasabi empezó era como un delirio. Todo. Viajar de acá para allá, no dormir… En un momento chocabamos mucho y él me dijo: ‘no hay nada que valga más que nuestra relación, no me interesa el éxito de nada si va a costar nuestra relación’. Por suerte los dos hacemos terapia.</p><p><b>– Viven juntos desde los 20 y son una pareja súper estable.</b></p><p>– Nunca cortamos, nunca en la vida jamás nada. Nos re puteamos, ¿como hermanos, viste? Nos cagamos a pedos. Yo soy muy desordenada, él me hincha mucho y nos puteamos, después nos decimos ‘basta, no peleemos más’, y listo.</p><p><b>– No creo que veas parejas así de tu edad.</b></p><p>– No es por hacerme la única o especial, pero siento que cuando mis amigas están en pareja los problemas son otros. No me acuerdo con quién estaba antes de estar con él, imagínate. Y si yo no me acuerdo, él tampoco. Son otros los problemas, los dos cambiamos mucho, con todo lo que lo que hemos cambiado hasta me gusta más.</p><p><b>– ¿Qué es lo que te gusta de él especialmente?</b></p><p>– Me gusta su templanza, me gusta como sabe sacarme de mis momentos de crisis y llevarme a tierra. Es muy bueno, es muy cariñoso, es muy generoso, todo el tiempo está pensando qué puede hacer para facilitarme la vida, para ayudarme. Me prepara el desayuno, me acompaña, si tiene que despertarse a la mañana porque es el único horario en el que puede entrenar conmigo lo hace.</p><p><b>– Me enamoré.</b></p><p>– Es un amor. Tuve mucha suerte. Juega mucho con la compu. </p><p><b>– ¿Pero qué problema hay? </b></p><p>– Está todo el día jugando con la computadora, está de novio con los seis chabones con los que juega, basta.</p><p>-<b> Te escuché decir la palabra “atraconar”. ¿Existe la palabra? </b></p><p>– ¿Vos decís que no existe? Puede ser que haya inventado, le puse un verbo a la palabra atracón. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OLN4MB6HFVETRC5BUZPHR3ABNE.JPG?auth=a941ac9612c7e5a023022c7f390bfc32a9d2abd16af078ee604d39ca53e3e905&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Ramiro es de las mejores cosas que me pasó en la vida", destacó Selena Mosca en entrevista con María Laura Santillán " height="1080" width="1920"/><p><b>– Cuando uno inventa una palabra, le da una dimensión distinta a lo que pasa. Lo que estás diciendo es que tenías tantos atracones, que la acción era una costumbre</b>. </p><p>– Sí, cuando lo dije fue: no voy a un lugar porque sé me voy a ‘atraconar’, se que esta acción va a suceder y decido no ir. </p><p><b>– Tu generación está atravesada por los trastornos alimentarios.</b></p><p>– Yo no quiero corregirte, pero siento que la única diferencia con esta generación es que está aprendiendo a hablarlo. Cuando empezás a investigar un poco más también pasaba en la generación anterior y en la de mi abuela y de mi bisabuela.</p><p><b>– Es probable, hoy se habla muy crudamente. </b></p><p>– En las revistas, en la tele, se escuchaban barbaridades, opiniones de cuerpos, de modelos.</p><p><b>“HAY ESPECIALISTAS EN NUTRICIÓN QUE ABORDAN LOS TRASTORNOS ALIMENTARIOS DE MANERA MUY TÓXICA O IGNORANTE” </b></p><p><b>– Lo que se veía en la tele no era una muestra de la diversidad de cuerpos. Y con las redes todo se multiplica.</b></p><p>– Si. En este video en que dije ‘atraconar’, lo que más se celebró fue mi manera de hablar. Soy muy cuidadosa hablándolo, porque he escuchado muchas barbaridades, no solo opiniones de gente que no debería opinar, sino de gente especializada en nutrición, especializada en trastornos, que tiene maneras muy malas de abordar el tema. Que por abordar el tema de una manera tóxica o ignorante terminan perjudicando más de lo que ayudan. Hay muchos disparadores de esta enfermedad, por eso hay que ser muy cuidadoso.</p><p><b>– Cada vez se habla más de todo tipo de trastornos, también de los trastornos de ansiedad y de la depresión, pero el trastorno alimentario es tema común en muchas adolescentes. En tu caso empezó en la adolescencia.</b></p><p><b>“EMPECÉ UNA DIETA A LOS 12 AÑOS, PARA MI VIAJE DE EGRESADOS DE SÉPTIMO GRADO” </b></p><p>– Sí, desde muy chiquita. Yo me acuerdo de empezar una dieta a los 12 años, para mi viaje de egresados de séptimo grado. Mi dieta era lo que me planteaba en ese momento que no podía comer o que sí podía comer, no tenía ningún tipo de conocimiento de nada y estaba en pleno crecimiento.</p><p><b>“SI SOY MÁS FLACA VOY A SER MÁS LINDA, VOY A LLAMAR MÁS LA ATENCIÓN, VOY A GUSTAR MÁS, VOY A TENER MÁS VALOR”</b></p><p><b>– Elegir qué comer y qué no, ¿era para ser más linda? La fantasía era ¿‘si soy más flaca soy más linda’?</b></p><p>– Sí, estoy completamente en desacuerdo con eso, pero sí. Si soy más flaca voy a ser más linda, voy a llamar más la atención, voy a gustar más, voy a tener más valor. Porque para mí el valor pasaba por si yo era lo suficientemente hegemónica, o lo suficientemente atractiva, o el cuerpo lo suficientemente perfecto según mis ojos en ese momento, para valer.</p><p><b>– ¿Con quiénes te comparabas? </b></p><p>– Me comparaba mucho con mis compañeras, me comparaba mucho con mi hermana. Tengo una hermana mayor, somos medio mellis porque me llevo un año. A ella siempre le costó comer, yo comía mucho y ella comía muy poco, teníamos que esperarla en la mesa para que termine de comer. Yo no entendía por qué ella era tan flaca, su ropa no me entraba. Mis padres por suerte nunca nos han comparado, pero uno se va llenando la cabeza. Hace poco encontré una revista que yo leía, había un quiz que decía por ejemplo, ¿qué tipo de chica sos cuando te sentás a comer?</p><p><b>– ¿Había una parte de tu cuerpo que no te gustaba? </b></p><p>– Sí, me acuerdo que una vez estábamos en séptimo grado y unos compañeritos habían… Es terrible, lo que estoy por contar es terrible. Habían hecho una grilla con los nombres de cada una de mis compañeras y el mío, y del otro lado de la grilla escribieron: panza, piernas, brazos, culo. Iban poniendo en el nombre de cada una el puntaje.</p><p><b>– ¿Los varones?</b></p><p>– Pero las chicas también participaban, las chicas opinaban de los cuerpos de otras chicas. En clase, lo completaban y se lo iban pasando entre compañeros. Yo siempre me senté en el primer banco porque tengo mucha miopía, y cuando me llegó vi: Sele, brazos, nueve, panza dos. Me fui al baño, lloré un rato, volví y dije ‘tengo que pasar a ser un nueve, no puedo ser un dos’. Me acuerdo de muy pocas cosas de mi primaria. ¿Cómo proteges a una niña de eso? ¿Que entienda que no es un dos la panza, ni un nueve, ni nada? Que no hay un puntaje, que no existe.</p><p><b>“SÉ QUE ESTO ME VA A ACOMPAÑAR TODA MI VIDA, INTENTO QUE QUEDE EN EL PASADO, PARA ESO TRABAJO”</b></p><p><b>– ¿Cuánto tiempo te quedaste pensando en el dos? ¿Fue de ahí en más y para siempre el tema de la panza?</b></p><p>– Sí, creo que sí. Sí, es una de mis mayores inseguridades hasta el día de hoy. Cuando se habla de trastornos de la conducta alimentaria mucha gente dice que te van a acompañar toda la vida. A mí no me gusta decir eso aunque se sienta así. Me va a acompañar toda la vida, quisiera no decirlo, quisiera combatirlo. Que quede en el pasado, como un trauma que se superó. Y para eso trabajo mucho, hago terapia, hago las cosas que me hacen bien para alejarme y para racionalizarlo. El cuerpo físico de una persona me parece algo tan superficial que intento racionalizarlo y llevarlo a ese lado: ‘esto es una pelotudez, no me puede preocupar’.</p><p><b>– Dijiste ‘sé que me va a acompañar toda la vida’.</b></p><p>– Siento que me va a acompañar toda la vida, es algo de todos mis días. Me suena muy utópico imaginar una vida en la que no me acompañe, trabajo para eso.</p><p><b>“PIENSO EN LA COMIDA TODOS LOS DÍAS, TODAS LAS HORAS, TODOS LOS MINUTOS. ES MUY AGOTADOR”</b></p><p><b>– ¿Esto significa que seguís pensando en la comida en la vida diaria, hoy a los 26?</b></p><p>– Todos los días. Todas las horas. Todos los minutos. Es muy agotador.</p><p><b>– O sea, ¿no solo cuando vas a comer o tenés que planificar qué vas a cocinar?</b></p><p>– Cuando me despierto, antes de comer, cuando como, cuando termino de comer. Son como sentimientos que van mutando. Antes de comer es ansiedad, ¿qué voy a comer? Cuando estoy comiendo estoy pensando en tengo que dejar de comer. Y cuando termino de comer es ‘tendría que haber comido menos’.</p><p><b>“SIEMPRE ES ‘COMÍ DE MÁS’, SIEMPRE”</b></p><p><b>– ¿Todos los días aparece el ‘tendría que haber comido menos?</b></p><p>– Siempre. Siempre es ‘comí de más’, siempre. Muchas cosas intento no decirlas en voz alta para no generar cosas feas en el lugar en que estoy. Si alguien me dice ‘uy, comí mucho’, eso genera rispideces en mi cabeza.</p><p><b>“AHORA ESTOY TRANSITANDO UNA RECAÍDA FUERTE, NO ESTOY EN UN BUEN MOMENTO EN MI RELACIÓN CON LA COMIDA”</b></p><p><b>– ¿Hay cosas que dejás de comer?</b> </p><p>– Sí. Justo ahora que estamos teniendo esta conversación, estoy transitando una recaída medio fuerte, no estoy en un buen momento en mi relación con la comida. Ahora todo el panorama es negativo. O sea, todo lo que me digas va a ser negativo. Hay momentos en los que logro relajarme, disfruto de la comida sin estar todo el tiempo pensando. Siempre es una voz que está, pero a veces está más fuerte.</p><p><b>– ¿Qué es lo que no comes por ejemplo? ¿Una hamburguesa con papas fritas?</b></p><p>– Lo hago, pero quizás es lo que más me dispara una seguidilla de ansiedad, frustración, incomodidad, entonces prefiero no hacerlo hasta no estar un poco más tranquila con mis pensamientos.</p><p><b>– ¿El problema siempre fue la cabeza?</b></p><p>– Siempre fue la cabeza. Y fue tan fuerte la cabeza que en una época se convirtió en algo físico. Muchas veces somatizas cosas que no existen, cuando más enferma estuve me empezaba a sentir muy mal, tenía mucho dolor de panza cuando comía cualquier cosa y nunca fue nada. Siempre fue la culpa de haber comido.</p><p><b>“TUVE ANOREXIA Y BULIMIA. AL AÑO SE SUMARON LOS ATRACONES. FUE EL PEOR MOMENTO” </b></p><p><b>– Cuando hablaste de atracón los habías sufrido muchas veces entonces.</b></p><p>– Fue cuando peor estuve en mi enfermedad, el momento de los atracones fue el peor momento. Yo tuve todo un año de anorexia y bulimia. Y cuando se terminó ese año, la anorexia y la bulimia seguían, pero se sumaron los atracones. Era estar completamente desconectada de mí misma, desconocida, no tener control sobre las decisiones que tomaba o tener demasiado control, porque el castigo era terrible. Me gusta cuando hablo este tema hacer mucho énfasis en que las enfermedades de la conducta alimentaria no son de un solo tipo cuerpo. Cuando hablé de trastornos alimenticios me hablaron chicas diciéndome ‘tengo sobrepeso y estoy en el peor momento con mi relación con la comida’, no existe el estereotipo de persona enferma. Por eso también es incluso más peligroso, cuando más se alarmaron fue cuando estaba anoréxica y cuando terminaron los atracones todos se relajaron, pero fue cuando yo realmente peor la pasaba.</p><p><b>“YO VOMITABA Y DECÍA: ALGO DEBE HABER QUEDADO, MAÑANA HAGO AYUNO TODO EL DÍA”</b></p><p><b>– También hay chicas que hacen ayuno, después de vomitar. ¿Qué te pasaba a vos?</b></p><p>- Las dos, yo vomitaba y después decía ‘algo debe haber quedado así que mañana hago ayuno todo el día’.</p><p><b>– ¿Llegaste a hacer un día entero?</b></p><p>– Más de un día. Ayuno con líquidos, por ejemplo, dos días, dos días y medio.</p><p><b>– ¿Tomando qué? ¿Solo té?</b></p><p>– Si, o hervía verduras y tomaba el jugo de la verdura. </p><p><b>– Cuando ayunas no tenés fuerzas para moverte, para levantarte, no tenés energía.</b></p><p>– Ni para pensar, ni para dialogar, ni para prestar atención en clase, todo esto en el colegio. Ni para estudiar, hacer una tarea, ni para relacionarme con mis compañeros. No, imposible.</p><p><b>“ESTABA AISLADA POR COMPLETO”</b></p><p><b>– ¿Estabas muy bajoneada o muy nerviosa?</b></p><p>– Estaba muy bajoneada, también estaba muy obsesiva. Y obsesiva me pongo muy controladora. Estaba muy en mi mundo, en ‘de qué manera voy a hacer hoy para que nadie descubra lo que estoy haciendo’. Entonces inventaba planes que no existían para que nadie pensara que yo no estaba comiendo o que me escondía. Estaba muy en mi mundo, aislada por completo.</p><p><b>– ¿Si estás aislada, te vas perdiendo cosas, no?</b></p><p>– Eso es lo más doloroso de la enfermedad, como te aísla. Es como una vocecita que te dice ‘no te acerques porque se van a dar cuenta’, ‘quédate sola que estás bien’. Si te quedas sola en tu cuarto, no comés, no ves a nadie, nadie te descubre, no le tenés que mentir a nadie. Eso te aísla y cada vez te aíslas más. Las personas se preocupan más, cada vez mentís más, es muy difícil. Por eso también es importante hablarlo.</p><p><b>– Decís que es muy difícil que se note, porque cuando estás atravesando momentos así tenés herramientas para ocultarlo y para mentir a la familia, por ejemplo.</b></p><p><b>“MIS PAPÁS ME PRESTARON SIEMPRE MUCHA ATENCIÓN, YO LES MENTÍA MUCHÍSIMO”</b></p><p>– Sí, ni hablar de que hay familias que no prestan tanta atención. Pero mis papás siempre prestaron mucha atención y así todo yo zafaba, les mentía muchísimo.</p><p><b>– ¿Cuándo terminó todo este proceso? Te veo bien, por más que tu cabeza siga todo el tiempo pensando en la comida.</b></p><p>– Nunca en la vida, por suerte, volví a estar así. Y no voy a volver a estar así nunca en mi vida. Cuando conocí a mi novio actual pude por primera vez decir: sufrí anorexia, bulimia y atracones. En una cena, no me lo olvido más, le dije: ‘sos la primera persona a la que le digo esto’. Fue como sacarme una mochila de 15 kilos de la espalda. ‘Uff, ¿y ahora qué va a pasar?’ La primera vez que lo dije en voz alta. Es la mejor persona a la que se lo pude haber dicho porque no cambió nada. ‘Nunca más me voy a poder sentar a comer en frente tuyo sin que vos estés pensando en que me voy a ir a vomitar’, pensé. Y no cambió nada, se convirtió en un lugar seguro. Si tengo ganas de vomitar después de comer se lo puedo decir sin que él se enoje, sin que él se angustie. Me dijo, ‘me encantaría que no tengas este pensamiento, vamos a trabajarlo para que lo dejes de tener’.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6ONJXIRCGFCA5PJTSSRDEU37SQ.JPG?auth=1d84b91cf745b1a074b04c3508802ef546ca1ca6a8192b15fa7199115d5b669d&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Si te quedas sola en tu cuarto, no comés, no ves a nadie, nadie te descubre, no le tenés que mentir a nadie. Eso te aísla y cada vez te aíslas más", dijo Selena Mosca (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>“ES UNA ENFERMEDAD, UNO NO ELIGE RECAER”</b></p><p><b>– Decirlo sirve.</b></p><p>– Es lo más importante. Esa voz que tenés te convence de que no lo tenés que decir, que lo tenés que ocultar. Cuando tenés ese momento de lucidez, de decir ‘yo no quiero esto para mí’, es el momento en que lo tenés que exteriorizar. Ojalá encuentres a alguien que te escuche de la manera en la que te tienen que escuchar. Y si sos vos la persona que estás acompañando a alguien el enojo y la frustración no son palabras válidas. Imagínate lo frustrada que está la persona que tuvo la recaída, está frustradísima. Si sentís que no podés acompañar, entonces da un paso al costado y que se busque otra persona que pueda acompañar. Pero no te puede frustrar porque es una enfermedad, uno no elige recaer. Hay muchas razones por las cuales uno puede recaer, porque está en un momento más estresante, o está en un momento más vulnerable, o está en un momento de mucha frustración. Acompañar es preguntar qué está pasando, por qué estás así en este momento, qué es lo que te tiene mal. Se acompaña, se saca de ese lugar, se distrae. Me acuerdo de una cena en la que lo expuse con mis padres médicos, fue durísimo pero fue: listo, ya está, lo dije, es un tema muy blanqueado.</p><p><b>“YO TENÍA 17 AÑOS, NO ENTENDÍA LAS SECUELAS QUE ME IBAN A QUEDAR”</b></p><p><b>– ¿Tomaste conciencia de que dejar de comer es autodestructivo? ¿O eso está lejos de pasar todavía?</b></p><p>– Es completamente autodestructivo. Y no es la única cosa autodestructiva en mi vida. Hay muchas otras también. Nunca en la vida voy a volver a hacer algo tan autodestructivo como en esa época porque me siento en un momento mental mucho más fuerte. La terapia realmente funciona y es muy importante. Es muy importante entender que no sos la única persona a la que le está pasando. Mucha gente me agradecía, ‘es como si me estuviera escuchando a mí misma’. A mí me destruía que me dijeran eso, me rompe que tantas personas se hayan sentido identificadas. Me encantaría que nadie se sienta identificado con esto que es horrible, pero al mismo tiempo existe esa voz interna ‘no te van a entender’, ‘estás exagerando, no es grave lo que te está pasando, estás queriendo llamar la atención’. Yo tenía 17 años, era muy chiquita, no entendía las secuelas que me iban a quedar, no entendía los trastornos que me iban a quedar. Ojalá lo hubiera entendido, quizás hubiera tomado otra decisión. </p><p><b>– ¿Te dejó secuelas?</b></p><p>– Algunas cosas puntuales con la comida me siguen pasando. Por ejemplo, salís a comer con tus amigos, te tomás un trago, comés un postre y estás ‘uff, qué llena que estoy’. Ahí estoy ‘tenés que ir a vomitar, tenes que ir a vomitar, levántate de la silla, tenés que ir a vomitar’. Eso no se me fue nunca en la vida. Jamás.</p><p><b>– Muchas chicas sufren otro tipo de autodestrucción, muchas cirugías o se inyectan cosas buscando un cuerpo que no existe.</b></p><p>– Mucha gente no se imagina que las personas más famosas que más admiramos, que más deseamos o que más envidiamos, tienen de fondo un trastorno terrible. No comen hace semanas. Por eso la comparación constante es el mayor veneno de esta sociedad. No hay otra cosa en este momento que no quiera más que estar fuerte, que poder pensar claramente, que poder abrazar a mi familia. No le quiero mentir más a nadie, no quiero ocultar más nada. No quiero volver a ser esa persona amargada, aislada. No es mi deseo. Y eso me deja tranquila, que sé que si yo estoy con más ansiedad con respecto a la comida, no voy a volver a hacer eso porque ya no es mi deseo.</p><p><b>– Tenés un don, el de comunicadora. Sos muy clara, es muy agradable escucharte. Empezaste muy chiquita en YouTube, ¿siempre fue así? ¿Te resultó sencillo hablar? Te manejás como pez en el agua.</b></p><p>– Gracias. Siempre fui de hablar mucho. Para mí es importante tener una opinión de las cosas. Hay gente que va por la vida y le da igual, o no entra en discusión. Para mí siempre es importante estar de algún lado de la vereda de los temas.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/PYPMSRGWGRHLDBCX2YYOP2LJAU.jpeg?auth=77c1d0949ab8f09a530faa09e5600213403b6ce7311300bc3084d8e379bfde2e&amp;smart=true&amp;width=1600&amp;height=900" type="image/jpeg" height="900" width="1600"><media:description type="plain"><![CDATA[Portada Selena Mosca y María Laura Santillán ]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Juana Repetto: “Tenía al hijo que había soñado toda la vida, pero no podía parar de llorar”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/18/juana-repetto-tenia-al-hijo-que-habia-sonado-toda-la-vida-pero-no-podia-parar-de-llorar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/18/juana-repetto-tenia-al-hijo-que-habia-sonado-toda-la-vida-pero-no-podia-parar-de-llorar/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La actriz e influencer volvió al teatro con “Ocho mujeres”, la obra que protagonizó hace 15 años y que hoy la encuentra en una etapa muy distinta de su vida. Es mamá de tres varones, Toro, Belisario y Timoteo, de siete meses y medio. En una charla con Infobae habló sobre el embarazo inesperado de su tercer hijo cuando estaba recién separada, los diez años que padeció ataques de pánico y comó decidió recurrir a un tratamiento psiquiátrico]]></description><pubDate>Sun, 18 Oct 2026 04:20:12 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Juana Repetto</b> estaba en una sesión de terapia cuando su psicóloga le insistió en que se hiciera un test de embarazo. Ella insistía en que era imposible: tenía apenas uno o dos días de atraso, estaba separada de <b>Sebastián Graviotto</b> y ya había hecho el duelo por la posibilidad de tener un tercer hijo. Pero el resultado dio positivo y tuvo que volver a pensar en una vida que creía resuelta.</p><p>Hoy, con siete meses y medio de <b>Timoteo</b>, al que llama <i>Chimi</i>, la actriz e influencer —también mamá de <b>Toribio</b> y <b>Belisario</b>— mira aquella sorpresa de otra manera. “No podría hacer mi vida sin el bebé. Me recontra faltaba esta pieza para completar el rompecabezas”, cuenta. El embarazo también trajo miedos por sus antecedentes médicos y la incertidumbre de cómo organizarse con tres hijos.</p><p>En una charla con <b>Infobae</b>, la actriz habla de la ansiedad, los ataques de pánico, el puerperio y lo mucho que todavía le cuesta delegar. También cuenta cómo se reorganizó con Graviotto y sus constantes viajes para criar a los chicos tras la separación y cómo vive <b>su regreso al teatro con </b><i><b>Ocho mujeres</b></i>, la obra de José María Muscari que protagonizó hace quince años y que hoy la encuentra en una etapa muy distinta. <b>“Estoy feliz y cansada. ¿No se puede estar feliz y cansada?”</b>, resume.</p><p><b>—¿Cómo fue enterarte de que venía Timoteo? </b></p><p>—Fue un flash, no me lo esperaba. Beli, mi hijo del medio, todavía tomaba la teta, aunque ya tenía cuatro años y no me salía leche. Tenía uno o dos días de atraso y, mientras él tomaba, me chorreé de la otra teta. Dije: “Esto no es normal”. Hablé con mi mejor amiga y le dije que quería fumar y tomar una birra antes de hacerme un Evatest. Al otro día estaba en sesión de terapia y mi psicóloga me dijo: “Hacételo ya”. Yo le explicaba que tenía que venir a Infobae con María Laura Santillán y que, si daba positivo, no sabía si iba a poder. Me respondió que me lo hiciera y después siguiera con mi vida. Pedí por una aplicación que me trajeran un test de la farmacia, me lo hice durante la sesión y dio positivo. Vine a la entrevista todavía en shock.</p><p><b>—¿Tu psicóloga fue la primera en enterarse?</b></p><p>—Sí, me tranquilizó y me dijo que después hablábamos. Cuando volví, me preguntó si lo quería tener. Le dije que sí, obvio, aunque tenía mucho miedo. Había perdido un embarazo y, dos o tres años antes, me habían operado por una lesión en el cuello del útero provocada por el HPV. Esa cirugía había hecho que dejara de pensar en tener un tercer hijo. Yo decía: “Ya tuve dos embarazos divinos, dos partazos. ¿Para qué jugármela? Cada vez soy más grande. Estoy bien”. Ese mismo día le escribí a mi obstetra, me hice los análisis y dije: “Bueno, esto se lo tengo que contar al otro ser irresponsable”.</p><p><b>—¿A Sebastián? ¿Era seguro de él?</b></p><p>—Sí, absolutamente. No había ninguna duda de que era de él.</p><p><b>—¿En algún momento te planteaste interrumpir el embarazo?</b></p><p>—Nunca fue una posibilidad real para mí. Desde que tengo uso de razón, mi deseo más grande siempre fue la maternidad y personalmente no podría hacerme un aborto. Eso no quiere decir que no respete a quien sí lo hace y no tiene nada que ver con mi opinión sobre el aborto. Pero cuando vi el positivo, me agarró ansiedad y pensé: “Pará, esto no tiene por qué pasar si yo no quiero. Tengo la posibilidad de no seguir adelante”. Fue un microsegundo, pero estuvo bueno entender que era una elección y no una obligación. Hoy miro para atrás y pienso: “¿Qué estaría haciendo de mi vida sin este bebé?”. Siento que me recontra faltaba una pieza para completar el rompecabezas.</p><p><b>—¿Cómo fue contarle a Sebastián?</b></p><p>—Él me había preguntado unos días antes si ya me había venido, yo le respondía que se quede tranquilo, que era imposible que esté embarazada. Cuando me enteré, me hice la boluda unas semanas porque como ya había perdido uno, quería esperar a ver qué pasaba. Él insistía con mandarme un test a casa, pero yo ya tenía dos positivos, así que le dije: “Ya está, Sebi”, y le mandé una foto. Me preguntó qué era, si significaba que había dado positivo. Le dije que sí. Fue raro, obviamente, porque <b>nos habíamos separado y siguió la vida</b>.</p><p><b>—¿Quién fue la primera persona en enterarse después de tu psicóloga? </b></p><p>—Mi amiga, con la que la noche anterior me había fumado un pucho y tomado una birra, le mandé la foto del test cuando me lo hice. Después, todo el mundo me preguntaba: “¿De quién, de quién?”. Cuando él también lo contaba, le hacían la misma pregunta, porque estábamos re separados y era una decisión re firme.</p><p><b>—Hoy con tu hijo de ninguna manera, pero en ese momento, ¿te arrepentiste de esa noche? </b></p><p>—No me arrepentí, pero me sentí una boluda por haber sido irresponsable. Me daba vergüenza desde ese lugar, como si fuera una adolescente que se había quedado embarazada una noche. Mis amigos me preguntaban por qué había salido con Sebi y yo tampoco sabía qué contestar. Ahora pienso que tenía que ser.</p><p><b>—Tal vez había algo del inconsciente que quería seguir construyendo esa mamá.</b></p><p>—No, te juro que siento que ni inconscientemente porque ya había recontra duelado la posibilidad de un tercer hijo. Después de Beli, en el fondo, todavía tenía la ilusión de convencer a Sebastián de tener otro, pero cuando me separé había aceptado que no iba a pasar. Ahora tengo que hacer el duelo otra vez porque sé que no voy a volver a tener un bebito chiquito, por mi edad y por mi vida. Es una despedida distinta.</p><p><b>—Antes de este embarazo, habías tenido una lesión por HPV. ¿Cómo te enteraste?</b></p><p>—Soy muy prolija con mi salud y me hago los controles a tiempo. Hace unos quince años me hice un PCR que detectó que tenía HPV, la cepa 16, que es una de las más peligrosas y requiere especial atención. Durante mucho tiempo los controles me daban negativo, o sea tenía el virus en el cuerpo, pero no estaba activo, hasta que apareció una lesión de grado bajo. Me hicieron controles durante un tiempo y, como no desaparecía, el ginecólogo decidió operarme. Yo ya tenía dos hijos y me hicieron una cirugía en el cuello del útero.</p><p><b>—Es importante controlar el HPV porque termina derivando en cáncer. </b></p><p>—Dicho y hecho, a mí me daba de grado bajo, por eso me lo seguía controlando, y cuando me lo sacó y lo biopsiaron dio de grado alto, así que menos mal que me lo sacaron. Ahora, cada seis meses y desde hace cuatro años, me hago el PAP y por suerte ya está, se negativizó. Y tiene cura, eso es lo importante, por eso son importantes los controles, porque si lo agarrás a tiempo el HPV es reversible. </p><p><b>—¿Te daba miedo que esa cirugía?</b></p><p>—Sí. Me tranquilizaba mucho el equipo médico y saber que lo hacíamos preventivamente, pero soy muy cagona con la anestesia general y con perder el control. Además, un mes después tuve una hemorragia muy grande y no la pasé bien. No me gusta contarlo porque es una excepción a la regla, suelen ser cirugías sencillas, pero a mí se me complicó. Después, mi embarazo terminó siendo de riesgo por dos factores que se combinaron: el cuello del útero corto y la placenta previa. </p><p><b>—A los 19 años habías perdido un embarazo. ¿Cómo lo viviste?</b></p><p>—Fue horrible porque estaba feliz. Estaba muy enamorada y los dos estábamos contentos con la idea de tener un hijo. No lo habíamos buscado de manera tan consciente, pero tampoco nos cuidábamos y estaba todo bien. Me pegó muy mal porque estaba muy ilusionada y era muy chica. No supe manejar mis emociones de la mejor manera y terminé peleándome con quien era mi pareja, que no tenía la culpa de nada. Me arrepentí, pero ya era tarde. Siguió la vida, tuve unos años buenísimos y después empecé con muchos ataques de ansiedad</p><p><b>—¿Y qué dijeron en tu casa? </b></p><p>—Mi mamá estaba chocha y a mi papá no sé si le llegué a contar, después se habrá enterado, pero en el momento no tengo recuerdo. </p><p><b>—¿Encontraste gente que te pueda ayudar?</b></p><p>—Sí, aunque tardé. Una amiga que estaba saliendo de una adicción muy grande a las drogas necesitaba una red de contención para salir de su internación y me pidió que fuera con ella a una reunión del centro donde se trataba. Yo todavía no tenía hijos y tenía una disponibilidad que hoy no tendría, entonces le prometí bancarla. Fui sin saber qué me iba a encontrar y ahí escuché por primera vez a un psiquiatra explicar la medicación como un apoyo, un bastón. Yo <b>venía de diez años de ataques de pánico, flores de Bach, globulitos y un mantra que era “más del piso no pasás”</b>. Sabía que existían otros recursos, pero no quería recurrir a ellos.</p><p><b>—¿Juzgabas la medicación?</b></p><p>—Sí, por algo propio que ni siquiera sé de dónde saqué. Nunca tuve prejuicio con la psicología, pero sí me costaba decir: “Estoy haciendo un tratamiento psiquiátrico”. Para mí era como para un loco, un depresivo, pero me ayudó un montón. Tomé medicación durante un tiempo corto y, antes de tener a Toro, empecé a dejarla porque venía bien. Cuando la volví a necesitar, no dudé en pedir ayuda otra vez. </p><p><b>—¿Cómo fue el nacimiento de Toro en relación con tu salud mental?</b></p><p>—Me pegó muy mal. No tenía rechazo hacia el bebé ni me sentía deprimida, pero lloraba y no sabía qué me pasaba. Después me enteré de que eso se conoce como <i><b>baby blues</b></i>. Tenía al hijo que había soñado toda la vida, había tenido el parto que quería, el bebé tomaba la teta perfecto y estaba todo divino, pero igual no podía parar de llorar. Me asusté porque no podía volver a tener el nivel de ansiedad que había manejado ahora con una persona a cargo.</p><p><b>—¿Lo manejaste sola?</b></p><p>—Me había ido a mi casa sola con el bebé de tres días y una noche de agosto se cortó la luz a la medianoche. Hacía un frío de cagarse y yo estaba sola con él. Parecía a propósito: maullaba un gato, los vecinos tenían un coso que colgaba y hacía ruido, estaba aterrada sola en el PH. Llamé a mi hermano, le pedí que me fuera a buscar <b>y me fui a lo de mi mamá. Me terminé quedando seis o siete meses</b>. Volví a terapia y encontré una psicóloga que trabajaba con terapia cognitivo-conductual. Me ayudó muchísimo con la ansiedad, como nunca antes. Desde entonces aprendí a escucharme y a darme cuenta cuándo empiezo a desregularme, para pedir ayuda antes de llegar al límite.</p><p><b>—También te pasó que a tu entorno le costaba entender lo que estabas viviendo.</b></p><p>—Sí, a mi mamá le costaba mucho, me decía que tenía que ser más positiva, mirar para adelante, hasta que el psiquiatra me pidió que la llevara a una consulta. Salió angustiada porque entendió que no podía manejar lo que me pasaba, que no era como ella creía una cuestión de voluntad. Hay gente que, si no lo vive en su propio cuerpo, no puede entenderlo del todo. Así empezó también mi etapa de comunicar en redes sociales: quería hablar de cosas que nos pasan y de las que muchas veces no se habla lo suficiente, sobre todo en relación con la salud mental y la maternidad.</p><p><b>—¿Hoy vivís de las redes sociales?</b></p><p>—Sí, después de mucho trabajo logré profesionalizarlas y armar un equipo. Hoy hay muchas personas trabajando detrás de lo que se ve en mis redes, generamos contenido y tenemos cada vez más acuerdos con marcas y empresas. Antes sabía que me entraba una guitita por las redes, un currito por ahí, pero ahora puedo vivir de esto. Tuve un crecimiento económico importante que me da una tranquilidad enorme, me permite salir de mi casa, tener doble niñera, criar a tres chicos. Me llevo una niñera al teatro con el bebé y dejo otra en casa. Cuando acepté volver al teatro, por ejemplo, tuve que conseguir una niñera con auto porque Sebastián estaba trabajando afuera, mi vieja de viaje y no tenía quién me resolviera el tema del colegio.</p><p><b>—También tenés otros emprendimientos. ¿Eso continúa?</b></p><p>—Sí, siempre tengo mis proyectitos porque no me gusta poner todos los huevos en la misma canasta. Ahora tengo una cápsula de gafas que vendemos online y en ópticas. Y ahora sumé el teatro, algo que pensé que no iba a hacer nunca más.</p><p><b>—Volvés con </b><i><b>Ocho mujeres</b></i><b>, quince años después.</b></p><p>—Sí, es una obra especial, una comedia muy divertida y volver a hacerla con el elenco original es un lujo. José Muscari me llamó para contarme que estaba convocando a todas las actrices. Yo volvía de una nota y pensé: “Me estás cagando la vida”. No sabía cómo iba a hacer, pero quería estar. Tenía un viaje a Brasil con mi mamá y mi prima, así que tuve que reorganizar todo. Al final dije que sí y fui resolviendo.</p><p><b>—¿En esta obra había una cábala medio particular antes de entrar a escena, no? </b></p><p>—¿Quién te contó? Yo mostraba el culo. Tenía una pollera como de los años 50 y antes de mi entrada hacía tuc, mostraba el culo y salía por la puerta.</p><p><b>—¿Y ahora? </b></p><p>—Creo que voy de pantalón, pero puedo mostrar las tetas. Después de ocho años y pico casi en continuado de lactancia,. Hubo un solo año en el que no di la teta, entre el destete de Toro y el nacimiento de Beli.</p><p><b>—¿Te vas a operar de vuelta?</b></p><p>—Creo que no. Después de Toro me las operé porque había bajado mucho de peso y era incómodo. De chiquita fui tetona, subía y bajaba de peso y siempre las tuve muy caídas. Como soy muy cagona, en mi mente no cabía la posibilidad de entrar a un quirófano por estética, pero también pensaba que tenía que conocer a alguien y me acostaba y era como que la teta me quedaba apoyada, me dolía. Me las hice y las tenía divinas por primera vez en mi vida, pero volví a la lactancia. Espero que algún día se acomoden porque están tuertas, es grave la diferencia. (Risas). Si me vuelvo a meter en un quirófano, sería para sacarme la silicona.</p><p><b>—Lo cuidaste mucho a Sebastián cuando se separaron.</b></p><p>—Yo cuido un montón porque tengo tres pibes y el día de mañana todo esto va a estar dando vueltas por ahí. Tampoco quiero naturalizar situaciones que no están buenas, porque sé que hay mucha gente que me ve y me tiene como referente. Siempre dejé claro que si me separé fue porque había un montón de cosas en las que no pudimos ponernos de acuerdo durante años y en las que tampoco nos vamos a poner de acuerdo de acá en adelante porque siento que tenemos prioridades distintas.</p><p><b>—¿Es verdad que habían hecho un tiempo de terapia de pareja? </b></p><p>—Sí, durante el proceso fue un muy buen espacio para decirnos cosas que, si no, no nos decíamos. Pero para mí, internamente, había algo que ya estaba roto.</p><p><b>—¿Vos hiciste el duelo antes que él?</b></p><p>—Sí, hacés el duelo estando en pareja. Creo que me ayudó mucho tener mi vida bastante resuelta sin él, por sus viajes laborales. De repente, pasaba tres meses en los que me sentía mejor mamá, la dinámica de mi casa fluía mejor porque no estaba histérica y estaba muy acostumbrada a estar sola, ya sabía lo que era mi vida sin él. Después me dio mucha angustia y fue un proceso muy duro porque idealicé una familia toda mi vida y tomar la decisión de romper eso fue durísimo. Tampoco sabía cómo iba a ser sin esa persona al lado porque, bien o mal, hablábamos todos los días, nos contábamos nuestras cosas y teníamos amigos y familia en común.</p><p><b>—¿Él viaja varios meses al año?</b></p><p>—Entre cuatro y cinco meses, divididos en dos partes. Ahora está en Bariloche, es instructor de esquí y snowboard, y también tiene cosas relacionadas con el turismo. Entonces vive buscando el invierno.</p><p><b>—¿Al principio te funcionó esa dinámica? </b></p><p>—Durante años pude acompañarlo, pero después no podía bancar el circo económico de irme en temporada alta a la nieve, ya no tenía ese resto. Además, los chicos empezaron el colegio, Toro arrancó primer grado y ya no podía faltar dos semanas para viajar con Sebastián. Él estaba convencido de que quería seguir con ese trabajo que hace desde hace quince años, y yo me quedaba mientras él viajaba. Es una dinámica que sigue hasta hoy.</p><p><b>—¿Hay una presencia de su parte, tanto económica como en el cuidado de los chicos?</b></p><p>—Todavía no terminé de resolver la cuestión legal y económica, así que no sé cuánto tiene que aportar. El resto, cuando está acá, para mí está haciendo mucho mejor su rol desde que nos separamos que cuando estábamos juntos. Quizás también hay una parte de responsabilidad mía: me cuesta soltar y delegar cuando estoy en casa.</p><p><b>—¿Cuándo él está acá, se lleva a los chicos con él? </b></p><p>—Fue todo muy paulatino: al principio los chicos no se quedaban a dormir con él, después empezaron a ir una vez por semana y Toro pidió ir también otro día. Sebastián estaba encantado. Fuimos probando cómo funcionaba y salió muy bien, así que desde febrero hasta julio que estuvo acá, se iban felices dos veces por semana a su casa. Cuando vuelva, retomarán.</p><p><b>—¿Te animás a irte dos semanas de viaje con una amiga sin los chicos?</b></p><p>—Nunca me fui ni una noche, pero tampoco digo que esté bien, ¿eh? Me cuesta soltar. Tengo gente que trabaja en casa y se ocupa un montón, pero a los chicos me cuesta delegarlos. Los baño, les doy de comer, los hago dormir. Por eso me costó tanto toda la vida hacer teatro, ahora acepté porque se van dos veces por semana con Sebastián y los días que se quedan conmigo pueden dormirse tarde porque al otro día no tienen colegio.</p><p><b>—Una se queja de la carga mental, pero también hay que aprender a delegar. </b></p><p>—Exacto, y me costó un montón. Sufría mucho los primeros días que se iban a dormir con Sebi, después le encontré el gustito y empecé a juntarme los jueves a comer con mis amigas. Al gordito lo tengo conmigo, obviamente, porque toma teta y es muy chiquito.</p><p><b>—Hay una paternidad con tu hijo mayor que también se terminó de construir.</b></p><p>—Sí, re. Siento que el vínculo entre Sebi y Toro terminó de forjarse cuando fue una elección de ellos y dejó de ser algo que venía en el combo conmigo. Cuando nos separamos, pudieron encontrarse entre ellos sin que yo estuviera en el medio. Sebastián dejó de tener la obligación de aceptar a Toro y Toro tampoco tenía que verlo si no quería. Ahí se terminaron eligiendo de una manera genuina.</p><p><b>—¿Te dio miedo que eso no sucediera y que fuera un dolor para tu hijo? </b></p><p>—Sí, me dio miedo, pero no fue un impedimento para tomar la decisión. Me pesaba mucho pensar en toda su familia porque la mía ya no vive en la Argentina y mis hijos tienen a sus primos, a toda la familia Graviotto Süller con quienes tenemos una relación hermosa. En terapia me angustiaba pensar: “¿Con quién voy a pasar Navidad este año?”. Me preocupaba que los chicos perdieran ese vínculo. Después todo se fue reorganizando y, posiblemente, podría pasar Navidad con los Graviotto feliz de la vida. Yo necesito pasar las fiestas con gente. Una vez me fui embarazada, a punto de parir, con los dos chicos, a la casa de una mamá del colegio que no conocía, imaginate.</p><p><b>—¿Y qué pasa con tu familia en las fiestas? </b></p><p>—La mejor, pero mi hermano más grande vive en Valencia, mi hermana Vale vive acá y mis otros hermanos también están por el mundo: Bautista en Portugal y Renata en Barcelona. Mi papá suele estar en Uruguay con Flor, donde siempre estamos invitados, pero los pasajes son carísimos porque somos veinte.</p><p><b>—Pero a vos te mantienen tus padres. </b></p><p>—A mí me mantienen. (Risas). La gente piensa de verdad eso. Me ayudaron muchas veces cuando lo necesité, pero no.</p><p><b>—¿Cómo fue el parto de Chimi? ¿Te molestó que Sebastián no estuviera?</b></p><p>—No, al principio pensé que iba a parir vaginalmente, como a mis otros dos hijos, y es un momento muy íntimo, en el que necesitás estar tranquila y enfocada, en el planeta parto, entonces me parecía mejor que no esté. Sentía que con él me iba a resultar incómodo porque ya no teníamos ese vínculo íntimo, entonces quería hacer todo el proceso sola y que alguien lo llamara cuando el bebé estuviera por nacer, pero también me preocupaba cómo iba a decirle que no quería que estuviera durante ese proceso. En algún punto, siento que me alivió. Después terminó siendo una cesárea y pensé: “Bueno, ya está”. Iba a estar aterrada y sufriendo, estuviera él, mi mamá o quien fuera.</p><p><b>—¿Cómo te dijo que no iba a estar?</b></p><p>—Me dijo: “Tengo una clase el 24. No llego”. Y listo (Risas).</p><p><b>—Aunque en realidad te alivió que no esté, ¿fingiste un enojo? </b></p><p>—No. <b>No lo iba a obligar y él se lo perdió</b>, qué sé yo. Y siempre está eso de sentir el olor, el cuerpo y la respiración de tenerlo en el pecho los primeros minutos y la primera persona que te lo lleva. Mi mamá estaba feliz de que Sebastián no fuera porque pudo estar ella. Después se jacta de que trajo al bebé al mundo. “Yo lo agarré y lo puse por primera vez”, dice, te lo discute ella. (Risas).</p><p><b>—¿Pudiste sola con los chicos y el bebé?</b></p><p>—Me armé un gran equipo. Los Graviotto y Esteban Villarreal, que es mi padrino y como un tío para los chicos, se instalaron en mi casa para contener a los dos más grandes. Además, tengo una señora que trabaja en casa y se quedaba a dormir.</p><p><b>—¿Cómo estás con la vuelta al teatro?</b></p><p>—Estoy re contenta y me está haciendo muy bien. Es la primera vez que le doy mamadera a un hijo, aunque sea con mi leche, porque me da culpa. Pero me parece que me hace bien aprender a soltar un poco. Nunca había dejado de ir a buscar a mis hijos al colegio, siempre organizaba mis trabajos para poder hacerlo y de repente acepté una obra con ensayos justo en ese horario. Le escribí a Laura, la asistente de dirección, y le dije que no sabía si iba a poder resolver quién los buscaba. En dos horas encontré a la <i>nanny Uber</i> que me salvó. Acepté solo porque es esta obra; si no, no me hubiese atrevido a decir que sí. Fue un impulso.</p><p><b>—¿Ese cambio tuvo que ver con encontrar a alguien que los buscara o con aceptar que las cosas se pueden resolver sin vos?</b></p><p>—Un poco de las dos cosas. La vida y la separación me fueron obligando a soltarlos y a perder el control por momentos. También la edad de Toro: ya tiene diez años y empezaron los campamentos y las actividades. Obviamente no le voy a decir que no, pero la paso como el orto.</p><p><b>—¿Lo dejás ir a dormir a casas de amigos?</b></p><p>—En general, sí, cuando son familias que conozco y tengo confianza. También recibo mucho en casa. Ahora me toca la primera gira de rugby y me estresa un montón: son cinco horas en micro y no nos dejan ir, solo van los entrenadores.</p><p><b>—¿Sebi acompaña en estas ansiedades tuyas? </b></p><p>—Le pasa un poco lo que le pasaba a mi mamá, que le cuesta entenderlo. Mi mamá después lo terminó entendiendo, pero él es lo opuesto: extremadamente relajado.</p><p><b>—¿Hoy tenés una relación fluida con él?</b></p><p>—No hablamos mucho, la verdad, pero tenemos buena onda. Si hablamos, hablamos bien. Me da una fiaca llevarme mal con alguien a quien voy a tener que ver durante tantos años.</p><p><b>—¿Por ahora no tenés ganas de volver a estar en pareja?</b></p><p>—Estoy muy embobada con el bebé, tengo la libido muy puesta ahí. La gente me pregunta si ya tengo ganas de tener pareja y yo pienso que no, tengo más ganas de un novio que de coger, perdón. (Risas). Pero sí, <b>me gustaría tener una pareja en algún momento</b>. Lo que no tengo son ganas ahora, entonces suelto. </p><p><b>—¿Y estás preparada para que Sebastián tenga una pareja?</b></p><p>—No sé. Siento que ahí me puede jugar una mala pasada el ego. Soy consciente de que estaría buenísimo, sobre todo si los chicos se llevaran bien incluso me tranquiliza más que haya una mujer en la escena. Si llegara a pasar, tengo claro que no debería interferir en que los chicos vayan o no con él.</p><p><b>—Juguemos: no puedo, no quiero, no me animo. ¿Delegar completamente las noches de tus hijos?</b></p><p>—No puedo, ahora con un bebé de siete meses, menos.</p><p><b>—¿Dejar Instagram durante un mes?</b></p><p>—No puedo, no quiero y no me animo.</p><p><b>—¿Pasar una semana sola, sin ninguno de los chicos?</b></p><p>—No me animo y no quiero.</p><p><b>—¿Volver a convivir con un hombre?</b></p><p>—Ninguna porque hoy no existe, pero soy re familiera y me copa.</p><p><b>—¿Dejar que tus hijos pasen una temporada con Sebastián en la nieve?</b></p><p>—No quiero, no me animo, no puedo. Me lo preguntan mucho: “¿Por qué no se los lleva?”. La realidad es que él va a trabajar de sol a sol, sale a la mañana y vuelve a las cinco de la tarde. ¿Qué van a hacer los chicos mientras tanto? ¿Se van a quedar solos en la nieve? Prefiero que estén conmigo. Y él también, ¿eh? No es que yo no los dejo ir.</p><p><b>—Entonces, la carga mental te estresa, pero también te hace bien estar ocupada.</b></p><p>—Sí, me estresa y colapso. Pero también me hace bien porque, si tengo mucho tiempo al pedo, pienso cosas y me agarra ansiedad. Con el primer parto me dediqué <i>full maternity</i> porque era lo que quería. Con Beli ya tenía otro hijo y la vida seguía: volví de la clínica y al día siguiente llevé a Toro al colegio. Y con Chimi también tenía una necesidad económica. Me había mudado y tenía que terminar de pagar la casa, además de los gastos del colegio, que se fueron al carajo. Hay mujeres que necesitan pasar cuarenta días en la cama con el bebé y está perfecto, a mí me hace bien estar ocupada, aunque después me canse. Una cosa no quita la otra: estoy feliz y cansada. ¿No se puede estar feliz y cansada?</p><p><b>—Obvio. Una puede valorar su presente y quejarse también.</b></p><p>—Exacto. ¿Para qué tuviste hijos si te vas a quejar? ¡Dejame quejarme un poco! Se quejan todas en algún momento de la vida.</p><p><b>—¿Te quejás con Sebastián, con tu mamá? ¿Con quién hacés catarsis?</b></p><p>—En Instagram. (Risas).</p><p><b>—Y ahí aparece el para qué tuviste hijos.</b></p><p>—Bueno, me chupa un huevo. Aprendí después de tantos años de trabajar con las redes sociales. Alguna vez me salta la térmica, sobre todo cuando siento que me sacan de contexto y hacen juicios de valor sobre algo que no dije o no hice.</p><p><b>—¿Quién sos de estas ocho mujeres en escena? </b></p><p>—Soy Catalina, la hija menor. Es una comedia muy divertida, pero que tiene su enrosque, no es liviana. Cada actriz hace el mismo personaje que hicimos hace quince años, salvo las dos que pasaron a mejor vida que son Hilda Bernard y Norma Pons, que las reemplazan Linda Peretz y Marita Ballesteros. Y después seguimos: María Leal, Emilia Mazer, Silvia Pérez, Mónica Villa y Cecilia Dopazo. </p><p><b>—¿Qué te permitió animarte?</b></p><p>—Me alivió saber que en octubre Sebastián iba a estar acá y que los chicos se iban a dormir con él dos veces por semana. Lo que más me estresa es pensar que se van a dormir tarde porque yo no estoy y al otro día tienen colegio. Me entra la culpa por hacer un trabajo que podría no hacer. No es que, si no hago la obra, los chicos no van a comer o no voy a poder pagar el colegio. Pero también tenía muchas ganas de hacerla.</p><p><b>—Pero evidentemente hay una necesidad que va por otro lado. </b></p><p>—Re. Por eso te digo, dije sí y de alguna manera lo resuelvo y chau. A lo sumo, bueno, se dormirán tarde una vez, le encontraremos la vuelta. Y ahí me sumé a esta aventura. Estamos chochas, se vienen vendiendo bien las entradas, que se pueden comprar por Plateanet o en la boletería del Multiteatro. La van a pasar bárbaros si la vienen a ver, de verdad.</p><p><b>—Me encantó charlar con vos. Espero que hoy no te haya llegado antes algún Evatest o algo.</b></p><p>—No, no. Si me llega, es de otro ser. (Risas).</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CVC2EJL7BJAY5B36H4OWK7GUQQ.png?auth=ef10c85d6e308c13593bbf6ef4dd2b5b344beb1eb0141aec6f1481bee2b0bb4c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Personajes - Juana Repetto - Home]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El exjugador de Newell’s que fusiona danza y fútbol para que quienes ya no pueden pisar la cancha vuelvan a sonreír ]]></title><link>https://www.infobae.com/generacion-silver/2026/10/17/el-exjugador-de-newells-que-fusiona-danza-y-futbol-para-que-quienes-ya-no-pueden-pisar-la-cancha-vuelvan-a-sonreir/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/generacion-silver/2026/10/17/el-exjugador-de-newells-que-fusiona-danza-y-futbol-para-que-quienes-ya-no-pueden-pisar-la-cancha-vuelvan-a-sonreir/</guid><description><![CDATA[Gustavo Aquino fue sparring del plantel profesional del club rosarino en 2013. Hoy cambió la cancha por el baile y ahora devuelve la pelota a los silvers con coreografías y jueguitos]]></description><pubDate>Sat, 17 Oct 2026 05:09:49 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El exjugador <b>Gustavo Aquino</b> fusiona fútbol y baile en clases que incorporan conducción, dominio y movimientos con pelota al ritmo de la música, con el objetivo de que los adultos mayores recuperen el entusiasmo de jugar y mantenerse activos.</p><p>La dinámica propone seguir una coreografía mientras se controla el balón: llevarlo de un lado a otro, pisarlo, hacer jueguitos y mantener el compás musical. Aquino ideó esta combinación para convocar también a un público masculino ya que muchas mujeres forman parte de sus clases. De este modo <b>acerca la pelota a quienes ya no pueden estar en una cancha.</b></p><p><b>Su canal en YouTube reúne 180.000 suscriptores</b> y muestra ejercicios realizados junto a alumnas que bailan coreografías tradicionales, mientras él suma recursos futbolísticos. La propuesta mezcla coordinación, ritmo y exigencia física a partir de dos actividades que marcaron su recorrido.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZG2ABB5Y7ZA2XOFJ3LGRSKSDQI.jpg?auth=6cadcb06128ae412cbda804a21d1dc2fd6000e6ac8ee04fa30b47e9dcb7f39df&smart=true&width=1600&height=1197" alt="Gustavo Aquino combina fútbol y baile en clases pensadas para recuperar el movimiento y el vínculo con la pelota.
" height="1197" width="1600"/><h2>Una pelota al ritmo de la música</h2><p>Aquino jugó al fútbol hasta su retiro cuando decidió cambiar de rumbo y profundizar su vínculo con el baile. El descubrimiento de la disciplina de zumba transformó esa inclinación en una profesión.</p><p><b>—¿Jugaste al fútbol antes de dedicarte al baile?</b></p><p>—Jugué toda mi vida al fútbol, desde los 4 hasta los 22 o 23 años. Ahí decidí tomar otro rumbo y encontré el baile. Siempre me gustó bailar: en los vestuarios y en las canchas ya me conocían por eso. Después de los 23 años encontré la disciplina de zumba y me voló la cabeza. Sentí que tenía una linda energía para seguir moviéndome y decidí transformar el escenario en mi nueva cancha. Desde ahí pasó a ser mi profesión y mi herramienta de trabajo diaria, y dictar clases.</p><p><b>—¿Qué encontraste en el baile que te llevó a cambiar de camino?</b></p><p>—Encontré algo llamativo, con una pasión parecida a la que sentía en el fútbol, pero desde otro punto: ver a la gente bailando, disfrutando, riéndose y cantando. Eso me llamó mucho la atención. Sentí que era mi momento de entrar en ese mundo. Me sentía cómodo al ver feliz a la gente, bailando y cantando, porque eso era lo que yo podía transmitir.</p><p><b>—¿Cómo surgió el vínculo con los adultos mayores y el público masculino?</b></p><p>—Se fue dando solo que muchos adultos mayores empezaran a seguir mi actividad. Zumba tiene eso de bueno: es para cualquier edad; adolescentes, mayores, todos lo pueden bailar y hacer. También traté de buscar un público masculino y ver cómo podía captar su atención, por lo que fusiona el fútbol con el baile. <b>Siento que muchas personas ya no pueden estar en una cancha o disfrutar de ese momento, entonces quiero llevarlo por ese lado, para que vuelvan a tener ganas, entusiasmo y una pelota cerca</b>; para que vuelvan a sonreír con el balón.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WKAP42I43VDFLND43DAWJ26CWU.jpg?auth=56e7998c032cbbc28a6d933bc12bdcd37f9884c87bff11991af532b485b853cf&smart=true&width=1600&height=1200" alt="La propuesta incorpora conducción, dominio y ejercicios con balón al ritmo de la música." height="1200" width="1600"/><p><b>—¿En qué consiste esa combinación entre fútbol y baile?</b></p><p>—La idea es combinar el balón de fútbol con la música. Se trata de ir al ritmo haciendo pasos de baile y, con la pelota, tener conducción, hacer jueguitos, pisarla y moverla de un lado a otro. Siempre con el ritmo de la música.</p><p><b>—¿Qué respuesta recibís de quienes participan?</b></p><p>—Lo primero que encuentro es mucha felicidad. Me dicen: “<b>Volví a tener una pelota cerca después de tanto tiempo</b>”. Sobre todo, vuelven a agarrar confianza, se sienten jóvenes de vuelta y ágiles. Eso los llena de vida otra vez. Estoy muy contento por la repercusión.</p><p><b>—¿Qué valor tiene esta propuesta para ellos?</b></p><p>—Para mí, esto es salud mental y emocional. La idea es que puedan encontrarse con amigos y familiares, pasarla bien y reírse. Creo que les llena el alma, y yo lo tomo desde ese punto.</p><p><b>—¿Qué significa para vos unir deporte y baile?</b></p><p>—<b>El deporte, el movimiento y el baile no tienen fecha de vencimiento.</b> Siento que vuelven a tener movimiento y un poco de potrero, para que no lo pierdan y lo recuerden todo el tiempo. Eso es lo que me genera seguir transmitiendo el deporte y el baile.</p><h2>El paso por Newell’s y diez años de baile</h2><p><b>—¿Qué lugar ocupa Newell’s en tu recorrido?</b></p><p>—Haber estado en <b>Newell’s</b> y hacer las inferiores fue una enseñanza muy grande, sobre todo por lo que genera el club, que es una escuela impresionante para formar jugadores. El mejor del mundo, <b>Leo Messi</b>, es hincha del club, y de esa institución salieron jugadores históricos. Para mí fue un privilegio haber participado en las inferiores.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/I3LTEKHQHBAXTAHLKLRXFGOSMQ.jpg?auth=cfb2b4f47a89b1fbb5225f00e73b0c4ff7dab1d24e80b14af109222e3decaf91&smart=true&width=1080&height=736" alt="El paso de Aquino por las inferiores de Newell's. " height="736" width="1080"/><p>También tuve la suerte de estar como sparring del plantel profesional en 2013. Son momentos únicos que a uno le quedan marcados para siempre. Haber compartido entrenamientos con <b>Maxi Rodríguez</b>, <b>Gabriel Heinze</b> e <b>Ignacio Scocco</b> en ese momento fue impresionante, además de muchos otros jugadores.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZKKT4C3YJ5HXVESGGPL2FC6MJY.jpg?auth=b3b438e8603ec45e3422a42df687a7a9fbf039cdf512b8a9f5aa5af2803dcdc2&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El exjugador fue sparring del plantel profesional de Newell’s campeón en 2013. " height="1080" width="1920"/><p>Eso es parte de lo que trato de transmitir al fusionar el baile con la pelota: recordar lo que me enseñaron en Newell’s. También está mi trayectoria de 10 años en el baile, visitar muchas provincias de <b>Argentina</b> y haber podido salir del país. Estuve en <b>Uruguay</b>, donde la gente me abrió las puertas y siempre voy a estar agradecido, y también tuve la posibilidad de llevar mi baile a <b>Chile</b>.</p><p>Esto sigue y todos los días aprendo algo nuevo. Estoy muy feliz con lo que trato de llevar adelante, con mucha expectativa y ganas de darle lo mejor a la gente: movimiento y salud, sobre todas las cosas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OY74IPHRWVG23B5NNK7CXQBSJE.jpg?auth=e2d4a5a9c301983f8c3e8080f9d1d0ad1ef1d114ddc2bf2fa1a75084b21ed88f&smart=true&width=1197&height=1600" alt="La propuesta busca recuperar el entusiasmo por jugar entre quienes ya no pueden hacerlo en una cancha." height="1600" width="1197"/>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZG2ABB5Y7ZA2XOFJ3LGRSKSDQI.jpg?auth=6cadcb06128ae412cbda804a21d1dc2fd6000e6ac8ee04fa30b47e9dcb7f39df&amp;smart=true&amp;width=1600&amp;height=1197" type="image/jpeg" height="1197" width="1600"><media:description type="plain"><![CDATA[Gustavo Aquino combina fútbol y baile en clases pensadas para recuperar el movimiento y el vínculo con la pelota.
]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Cerca de siete mil nacimientos y cinco décadas acompañando a las familias: el legado del obstetra que hizo de la ecografía un arte]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/17/cerca-de-siete-mil-nacimientos-y-cinco-decadas-acompanando-a-las-familias-el-legado-del-obstetra-que-hizo-de-la-ecografia-un-arte/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/17/cerca-de-siete-mil-nacimientos-y-cinco-decadas-acompanando-a-las-familias-el-legado-del-obstetra-que-hizo-de-la-ecografia-un-arte/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Jorge Hamer aún se emociona cuando los flamantes padres regresan a su consultorio para enseñarles a su hijo, a aquel que había conocido a través de un scanner. A lo largo de su trayectoria, pasó de la obstetricia a dedicarse de lleno a las ecografías y patentó el concepto de las "ecografías sociales". Lo bueno de su trabajo, lo malo de tener que dar noticias incómodas y la experiencia de un profesional elegido por los famosos]]></description><pubDate>Sat, 17 Oct 2026 04:51:03 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>A <b>Mike Hamer</b> lo llaman por su apodo desde 1977, cuando recién empezaba la residencia y un jefe decidió bautizarlo así por un detective de una vieja serie estadounidense. Desde entonces, hasta su mujer dejó atrás el Jorge de bautismo y lo llama Mike. Más allá de las presentaciones y a casi cinco décadas de haber comenzado su carrera en la obstetricia, el legado médico es invaluable: calcula que<b> participó en entre 6.000 y 7.000 nacimientos</b> y todavía se emociona cuando una familia vuelve al consultorio para mostrarle a su bebé.</p><p>Pero un día decidió dejar los partos y dedicarse de lleno a las <b>ecografías</b>. La elección tuvo que ver con su vida familiar y con el deseo de alejarse del estrés de atender nacimientos. Hoy disfruta especialmente de las <b>imágenes 5D</b>, que permiten a los futuros padres ver la cara de sus hijos antes de que nazcan. “La ecografía es un arte”, dice.</p><p>Pero no todo son imágenes que emocionan y familias felices. Una de las partes más difíciles de su trabajo sigue siendo comunicar que un embarazo se detuvo o que el bebé tiene un problema. Para Hamer, la formación médica no alcanza para acompañar esos momentos: <b>hay que saber explicar lo que sucede y estar al lado de la paciente. “Hay que abrazarla”</b>, resume en una cálida charla con <b>Infobae</b>.</p><p>Recibido con diploma de honor en 1976, el médico también repasa los avances de la medicina fetal, los estudios que permiten detectar posibles alteraciones durante el embarazo y los cambios sociales en torno a la maternidad. Entre anécdotas, humor y momentos difíciles, vuelve a una idea que resume su forma de entender la profesión: <b>“Yo soy el médico del bebé”</b>.</p><p><b>—Doctor Hamer, Jorge. ¿Cómo te llaman los pacientes?</b></p><p>—Las pacientes me llaman Mike, que es una larga historia.</p><p><b>—La quiero saber.</b></p><p>—Hace años había una serie famosa de un detective que se llamaba <i>Mike Hammer</i>. Cuando entré a la residencia en 1977, mi jefe me dijo: “Bueno Jorge, vos sos Mike”. Desde ese momento soy Mike para todo el mundo. Voy a dar charlas, tanto acá como en el exterior, y me presentan como el doctor Mike Hamer. Mi mujer también me llama Mike.</p><p><b>—Qué loco la elección del nombre, porque vos acompañás procesos donde los padres elegimos nombres. </b></p><p>—Sí, pero el nombre es algo que cada familia elige y tampoco se puede opinar, es complicado. Muchas veces me preguntan si me gusta y a veces no, entonces sonrío diciendo que me gusta si es el que les gusta a ellos. En lo que enfatizo, eso sí, es que no permitan que los hijos mayores elijan el nombre porque es una cosa propia de la pareja. </p><p><b>—¿Siempre quisiste acompañar embarazos?</b></p><p>—Cuando estudiaba Medicina no existían las ecografías como las conocemos hoy y hacíamos guardias para aprender, porque la facultad te enseñaba solo la teoría. En una rotación de Obstetricia, en un hospital de San Martín que entonces se llamaba Castex, un residente me dijo: “Hacé el parto”. Fue muy emocionante. Llegué a mi casa y dije: “Esto es lo mío”. <b>Ser obstetra implica un esfuerzo muy importante</b>, pero me emocionaba con cada nacimiento y estoy satisfecho con la elección que hice.</p><p><b>—¿Tenés idea cuántos partos acompañaste? </b></p><p>—En las últimas épocas hacíamos entre 20 y 25 partos con un grupo de obstetras. Trabajé entre 20 y 25 años como obstetra. Calculo que<b> habré participado en unos 6.000 o 7.000 nacimientos</b>.</p><p><b>—Es un montón. ¿Te reconocen por la calle?</b></p><p>—Sí. Una vez estaba en Estados Unidos con mi familia viendo un partido de Messi y se acercó una señora con un chico de 14 años y me preguntó si era el doctor Hamer. Me contó que yo le había hecho ecografías y me presentó al hijo que había hecho nacer. Es fuerte, es lindo.</p><p><b>—Las mujeres generamos un vínculo muy personal con el obstetra durante esos nueve meses. Después del nacimiento, a veces queda una especie de nostalgia.</b></p><p>—Sí, y muchas veces ese vínculo continúa. Hay pacientes que vuelven y te presentan a sus hijos. También les pregunto a algunas futuras abuelas quién les hizo el parto y no se acuerdan. Evidentemente, si no lo recuerdan, es porque el vínculo no fue tan bueno.</p><p><b>—Hace unos años dejaste de atender partos y te dedicaste de lleno a la ecografía. ¿Por qué?</b></p><p>—Me fui a vivir a Israel porque la crisis de 2001 no me ofrecía un futuro para mis hijas, pero tiempo después decidimos volver porque entendimos que ese no era nuestro país. No es fácil emigrar a los 50 años. Cuando regresé, tuve que decidir si quería seguir viviendo con el estrés que implica la profesión o dedicarme por completo a la ecografía, que ya venía haciendo desde hacía tiempo. Fue una decisión familiar: mis hijas eran chicas y no estaban de acuerdo, pero mi mujer sí. Yo era presidente de la Sociedad Argentina de Ecografía y eso me abrió un campo muy interesante, estar en el hospital con residentes de 30 años me permitió abrir los ojos y pensé: “<b>Esto es lo mío, es arte</b>”. Me había cansado un poco de la obstetricia y realmente la ecografía es un arte. </p><p><b>—¿Por qué decís que la ecografía es un arte?</b></p><p>—Porque hay mucho por hacer, hago ecografía 5D y ahora, además, se incorpora la inteligencia artificial. De hecho, a veces el resultado no me gusta y, aunque la gente se vaya emocionada, les digo que vuelvan en dos semanas para repetir el estudio porque no estoy satisfecho con la imagen. Es como un pintor que rompe su propia pintura.</p><p><b>—No es que veas algo que te preocupa o que pueda representar un peligro, sino que no te convence el resultado.</b></p><p>—No, una cosa son las ecografías morfológicas, en las que buscamos descartar patologías, y otra son las que yo llamo <b>ecografías sociales</b>. Para mí son muy importantes porque generan un <i>bonding</i>, como dicen los estadounidenses: una interacción entre el papá, la mamá, el bebé, los abuelos y toda la familia. Es un momento emocionante. Tengo imágenes de personas que se pusieron a llorar cuando vieron a su bebé en 5D o con inteligencia artificial, y yo también me emociono con ellos.</p><p><b>—¿Vos les pusiste el nombre de ecografías sociales?</b></p><p>—Sí, ese nombre se lo puse yo.</p><p><b>—¿A partir de qué momento del embarazo se pueden hacer?</b></p><p>—En cualquier momento, pero se hacen especialmente para ver la cara del bebé, que es a partir de la semana 25 o 26. Antes, el bebé es muy chiquito y la imagen puede no ser tan linda. Entre las semanas 27 y 32, la ecografía 5D suele dar resultados muy gratificantes. Cuando encontrás una buena imagen y la familia se emociona, es realmente lindo.</p><p><b>—Es la primera foto del bebé. </b></p><p>—Exactamente. Muchas familias me mandan fotos de sus hijos recién nacidos y me dicen que son idénticos a la imagen 5D. A veces yo no les encuentro tanto parecido, pero eso depende de cada mirada. Publicamos esas fotos en mis redes, sean los bebés lindos o feos, porque quiero reconocer el esfuerzo de las mamás que, en pleno puerperio, se toman el tiempo de sacarles una foto y mandármela. ¡Si no tienen tiempo para nada!</p><p><b>—¿Cuántas ecografías sociales puede hacerse una mamá durante el embarazo?</b></p><p>—Generalmente, con una alcanza.</p><p><b>—O sea que la frenás vos, porque yo me acuerdo que, cuando estaba embarazada, podía ir cada dos semanas.</b></p><p>—Podés venir todas las veces que quieras, pero yo las freno porque no tiene sentido que vuelvan a pagar por lo mismo. Además, cuando vienen a hacerse otro tipo de ecografía, muchas veces les vuelvo a mostrar al bebé porque me gusta.</p><p><b>—¿Cuál es la ecografía que a vos más te emociona hacer? </b></p><p>—Para mí la ecografía más interesante, desde el punto de vista técnico, es el scan morfológico de las semanas 21 o 22, porque permite evaluar la anatomía del bebé, buscar posibles alteraciones y detectar algunas patologías que incluso pueden tratarse dentro del útero. Además, exige mucha habilidad del ecografista para conseguir todas las imágenes que necesita. Yo suelo disponer de media hora para hacerlo y mientras voy explicándole a la paciente qué estoy buscando y por qué. La ecografía no es solamente una cuestión manual: hay que hablar, explicar qué vamos a hacer y qué significa cada cosa para que se queden tranquilos.</p><p><b>—¿Esa es la ecografía que a vos más te conmueve? </b></p><p>—Todas pueden conmoverte, porque en cada ecografía podés encontrar algo diferente. Si venís a controlar la vitalidad del bebé y está todo bien, es una alegría. Pero también puede pasar lo contrario y si veo que el bebé no está bien, tengo que agarrar el teléfono y llamar al médico. Y hay que hablarlo delante de la paciente, porque el bebé es de ella.</p><p><b>—¿Cómo se le dice a una familia que no hay latido? </b></p><p>—Es una situación muy difícil. Cuando ocurre en el primer trimestre, la paciente se da cuenta de que algo pasa porque yo demoro en decirle que está todo bien, algo que normalmente hago enseguida. Empiezo a buscar y, cuando le digo que no veo latido, muchas veces ya entiende la situación, pero también hay que explicarle qué significa<b>. Casi el 30 por ciento de los embarazos se pierde</b> y, aunque no tengo el dato exacto,<b> el 80 por ciento de esas pérdidas se debe a causas genéticas</b>. A veces, si se detuvo un embarazo es porque la madre naturaleza es mucho más sabia que todos nosotros y nos hizo el favor de que se detenga, entre comillas. </p><p><b>—De alguna manera, no iba a avanzar, por un motivo u otro.</b></p><p>—O llega a la semana 12 con complicaciones. Cuando uno explica esto, la mitad del vaso lleno, la gente se va triste, llorando, pero lo entienden y vuelven. Y eso es lo más importante, cuando a un obstetra o a un ecografista le va mal con una paciente, puede pasar que no vuelva a atenderse con él. Nos pasó a todos, porque no somos infalibles. Pero muchas de las personas que reciben la noticia de que el embarazo se detuvo vuelven si uno se los explica bien y eso significa que el vínculo quedó.</p><p><b>—Comunicar que no hay latido en el primer trimestre es doloroso, porque están en juego las expectativas y los sueños de esa pareja. ¿Qué pasa cuando el embarazo está más avanzado?</b></p><p>—Es complicadísimo. Desde el segundo trimestre, la pareja ya puso muchas expectativas: empieza a armar la habitación y a imaginar cómo será la vida con el bebé. A todos los obstetras y ecografistas nos tocó atravesar una situación así. Yo me siento completamente identificado con el feto y con todo lo que implica, no puedo decirle a la paciente que está todo bien y mandarla a hablar con su médico sin explicarle nada. Eso sería cruel, entonces le informo lo que veo. Las reacciones son muy distintas, pero <b>hay que estar ahí y abrazarla</b>.</p><p><b>—Se pone el cuerpo. </b></p><p>—Y transmitir que uno también está emocionado, porque uno está shockeado en ese momento. Si estás frente a un embarazo de 30, 35, 36 semanas, o incluso un poquito más que me ha tocado, antes del término, es muy fuerte y hay que estar al lado de la paciente. A los alumnos les explico que tienen que desarrollar empatía rápidamente, incluso antes de apoyar el transductor, porque uno nunca sabe qué va a encontrar. La facultad no te enseña eso. ¿Cómo lo aprendí yo? No lo sé, la vida.</p><p><b>—Pero uno se sigue poniendo mal ante esa situación. </b></p><p>—Sí, claro. Llego a casa y lo comparto en familia, mi mujer es nutricionista, tiene una espalda grande y me contiene.</p><p><b>—¿Qué es lo más lindo de decirle a una paciente? </b></p><p>—La gratificación es poder decirles que está todo bien. Las pacientes que me conocen esperan que las felicite y a veces termino de hacer el estudio y me dicen: “Te falta una palabra”. Y sí, me olvidé de decir “felicitaciones”. También me emociono cuando hago una ecografía 5D y la imagen queda bien. Es una experiencia muy linda para todos.</p><p><b>—Hoy también se puede analizar el ADN fetal. ¿Para qué sirve?</b></p><p>—El ADN fetal proviene de fragmentos que libera la placenta, llamada trofoblasto. Al analizar cuánto material genético hay de cada cromosoma, podemos detectar si hay una cantidad diferente de la esperada y sospechar alguna patología. Es un estudio muy certero, con una sensibilidad del 99,9%, y se hace en la Argentina. En Buenos Aires, un alto porcentaje de las pacientes que veo ya se lo hicieron, lo que facilita mucho mi trabajo; en el interior todavía hay menos posibilidades de acceder. Por eso sigue siendo importante la translucencia nucal (TN), que combinada con marcadores bioquímicos, <b>permite detectar alrededor del 92% de las patologías que buscamos</b>.</p><p><b>—¿La TN se basa en estadísticas?</b></p><p>—Trabajamos con un programa desarrollado por Kypros Nicolaides, un médico chipriota que vive en Londres y es una referencia mundial en medicina fetal. Ingresamos los datos de las mediciones ecográficas, que deben hacerse de una manera determinada, junto con los resultados bioquímicos, y con esa información, el programa calcula el riesgo.</p><p><b>—¿Y a partir de ese resultado decidís si conviene hacer un estudio más invasivo?</b></p><p>—Yo siempre digo que si ese número te deja tranquila, cada uno decide cómo seguir. Hay padres que dicen que no quieren correr ningún riesgo y en esos casos, se puede recurrir al ADN fetal o a una punción. Pero cuando el riesgo es muy bajo, como uno en 5.000, el riesgo del procedimiento invasivo puede ser mayor, por eso hay que explicar bien las opciones. La ecografía no consiste solamente en saber manejar el equipo y hacer las mediciones, también hay que conversar con la paciente.</p><p><b>—¿Sigue siendo algo muy costoso o ya lo cubren las prepagas? </b></p><p>—Ahora hay algunas prepagas que lo cubren. Sino tiene un costo que en relación a lo que costaba anteriormente, bajó, pero no es barato, no está accesible a toda la población general. No se puede realizar en hospitales públicos, pero sí se puede hacer la translucencia nucal.</p><p><b>—Cuando una familia recibe un resultado tiene que decidir qué hacer con esa información. ¿Cómo se aborda eso?</b></p><p>—Muchas veces me preguntan: “¿Usted qué haría?”. Yo no puedo responder eso, porque estaría induciendo una decisión y cada persona tiene que saber qué quiere para su vida. Hay patologías cuyo pronóstico puede ser muy complicado durante el embarazo o después del nacimiento, y eso hay que explicarlo. La salud mental también es muy importante, por eso son decisiones individuales, que deben tomarse con información y acompañamiento.</p><p><b>—Y después están las familias que vuelven con el bebé.</b></p><p>—Eso es muy emocionante. Que te traigan al bebé, con regalo o sin regalo, no importa. Lo lindo es que vuelvan y ver la cara de felicidad de la mamá y del papá. Yo a veces les hice cinco o seis ecografías durante el embarazo y después los tengo ahí, con el bebé en brazos.</p><p><b>—¿Les buscan parecidos en las ecografías? </b></p><p>—Sí, todos los días. También te mandan la foto de la 5D y la del bebé recién nacido sacada de la misma manera que estaba en la panza. En las ecografías también dicen si tiene un parecido a tal, o los labios de tal y yo me callo la boca, porque es parte del juego y la dinámica, entre comillas, de ese show que realmente es muy gratificante. </p><p><b>—¿Cuándo empezaron a aplicar inteligencia artificial? </b></p><p>—Hace unos dos años empecé a utilizar inteligencia artificial para recrear las caras. No siempre sale bien: si el bebé está muy cubierto o no se distinguen la nariz, la boca o los ojos, el resultado puede ser malo. Yo les recomiendo hacerlo si tienen ganas, pero no es obligatorio, hay gente a la que no le gusta. Hasta tengo otro programa que hace sonreír, abrir los ojos, es demasiado verso. A mi nieta se lo hice aunque mi hija no quería, pero son las libertades que tengo (risas). Lo vimos con mi mujer y fue parecida al final. </p><p><b>—Pero esto del abrir los ojos, la sonrisa, no sabés cómo va a sonreír.</b></p><p>—No, pero los bebés abren los ojos dentro del útero y se sonríen, o hacen gestos como que se enojan, creo que es algo propio de la neurología. Y ahí nos emocionamos todos, incluido yo. </p><p><b>—Me encanta que te sigas emocionando. Sos el preferido de las famosas, te aman. Contame con quienes estuviste.</b></p><p>—Muchos. Atendimos a una tanda de jugadores de fútbol: le hicimos la ecografía a Julián Álvarez y a Nahuel Molina, después tuvieron los partos afuera. Muy agradables los dos. </p><p><b>—¿Choluleaste a alguien? </b></p><p>—A todos. Estoy atendiendo a algunas famosas que no puedo decir pero hay entre ellos jugadores de fútbol, entonces una vez que veo que está todo bien, que viene la felicitación, les pido una foto, una camiseta firmada. Soy fanático de River, pero viene cualquiera de San Lorenzo o de Boca y les pido también. </p><p><b>—Puede entrar al consultorio la persona más importante de la tierra y para esa persona, en ese momento, vos sos la persona más importante de la tierra. </b></p><p>—Sí yo me considero así sabés. Y eso me hace a esta edad mía seguir trabajando. Me emociono con eso. Y el cholulaje siempre está. El que dice que no, bueno. </p><p><b>—¿Alguna vez tuviste que manejar situaciones especiales por la privacidad de una paciente famosa?</b></p><p>—Sí, alguna vez pasó que una paciente quería que nadie la viera. Venía con varios autos y guardaespaldas, y había que hacer la ecografía a las once de la noche para que no hubiera nadie en la sala de espera. Hasta que un día dije que eso se había terminado, que tenía que venir como cualquier paciente y empezó a venir normalmente. En el segundo embarazo, vino de nuevo. Siempre respeté la privacidad de mis pacientes, atendí embarazos desde el primer trimestre y nunca salió de mí una información. Eso es una responsabilidad enorme.</p><p><b>—¿Existe el instinto de la mamá que siente qué sexo tendrá el bebé?</b></p><p>—Sí, es una situación que veo. La intuición no siempre acierta, por supuesto, pero a veces sucede.</p><p><b>—¿Las parejas siguen eligiendo no saber el sexo del bebé?</b></p><p>—Sí, aunque cada vez son menos. Algunas se hacen el ADN fetal y tildan la opción para que no les digamos el sexo. Otras quieren que se lo comuniquemos en un sobre para organizar una revelación de género. Antes me negaba a escribirlo, pero después encontré una manera: les pido que vengan con alguien de confianza y se los muestro directamente.</p><p><b>—¿Te gusta la fiesta de revelación del género?</b></p><p>—Hay que respetar todo. Hay cada día más y hay gente que gasta mucho dinero con todo esto. </p><p><b>—Hay cumpleaños de un año que son más importantes que casamientos. </b></p><p>—Que fiestas de 15, claro, sí. </p><p><b>—¿El monitoreo también es parte del universo ecografías o ya es otro? </b></p><p>—Es ultrasonido. Mi primer contacto con el ultrasonido fue en el año 80, un monitoreo fetal. Pero realmente no me gusta, no hay mucho arte ahí. </p><p><b>—¿Vos atendiste el parto de tus hijas? </b></p><p>—Sí. Carolina, mi hija mayor, quería que se las hiciera yo sí o sí. Pero para mí cada estudio era un suplicio, porque uno está preparado para comunicar cosas buenas y cosas malas, pero no a las personas más cercanas.<b> Ella es muy pragmática y me había dicho: si hay algo malo me lo decís abiertamente</b>. Por suerte, todo anduvo bárbaro.</p><p><b>—Si mi papá es el mejor, ¿por qué no voy a querer que me lo haga el mejor? </b></p><p>—Con mi otra hija, Daniela, fui a Estados Unidos, donde la atendía un grupo de médicos que le hizo un scan fetal y le pregunté a ella si quería que la revisara y me dijo que sí. Entonces busqué algo que siempre trato de ver en las ecografías, que es el cuerpo calloso, una estructura del cerebro que no le habían revisado en ninguno de los estudios anteriores y estaba. Con eso ya me quedé tranquilo. Pero, más allá de eso, a veces no es fácil tener que comunicarles algo que no está bien a los pacientes, y mucho menos a tus propios hijos.</p><p><b>—¿Quién pregunta más durante la ecografía: la mamá o el papá?</b></p><p>—Generalmente, la mamá y los papás están mirando ahí recelosos. En alguna oportunidad preguntan ellos, pero <b>la que maneja la situación es la mamá</b>, que suelen llegar con más información porque leen, consultan. Con todo respeto lo que digo, se empoderan y tienen derecho porque tienen al bebé en la panza. Pero bueno, lo generó con el marido, yo siempre les digo: “Vos hiciste un laburo muy importante”.</p><p><b>—Las mujeres sin ellos, podemos. Ellos sin nosotras, es difícil. </b></p><p>—Sí, es muy filosófico todo eso, pero tenés razón. Ahora hay trasplantes de úteros con los que se han tenido partos después. Es una técnica muy complicada: se trasplanta para hacer un <i>in vitro</i>, se embarazan y después hay que retirarlo. </p><p><b>—¿Cuál fue el avance científico que más cambió el embarazo durante tu carrera?</b></p><p>—La ecografía, sin ninguna duda. Le dio un vuelco total al embarazo y cambió la medicina fetal. Después aparecieron el ADN fetal y otros avances, pero para mí la ecografía fue lo que transformó todo. <b>Me recibí en 1976, con diploma de honor</b>. Ahora van a cumplirse 50 años y me convocaron para recibir un reconocimiento. En todo este tiempo vi cambios increíbles en la reproducción y en el ultrasonido.</p><p><b>—Mike, ¿hay algo que no hayamos hablado que te parezca importante contar?</b></p><p>—Que respeten las indicaciones médicas y que se animen a preguntar si sienten que no les están pidiendo los estudios necesarios. Desde una ecografía transvaginal hasta la translucencia nucal, el scan fetal o los estudios para evaluar la vitalidad del bebé, cada control tiene su importancia. También hay estudios que permiten evaluar el riesgo de preeclampsia, una complicación grave del embarazo que se detecta ya en la semana 12 y que con una aspirina y media de 100 miligramos se reduce el riesgo en un 90 por ciento. El médico tiene la obligación de formarse y explicar, y las pacientes tienen derecho a saber qué estudios necesitan y por qué.</p><p><b>—¿Hasta qué edad te encontrás pacientes? </b></p><p>—Yo he visto pacientes de 52 años que hacen ovodonación y hace poco se conoció en Córdoba el caso de una mujer de 62. La maternidad cambió, vienen muchas mamás solas y no es que estaban esperando el príncipe azul, sino que la vida se les pasó porque se formaron, estudiaron y cuando llegaron a los 38, 39 años, deciden ser mamás, así como otras no lo quieren ser y hay que respetarlo. A veces me dicen: “¿Está bien lo que hice?”. Y yo les respondo que, por supuesto, está bien. Es su derecho ser mamá y nadie puede quitárselo. Y vos sabés que la mayoría de las veces que digo esto la gente me abraza. </p><p><b>—Y hacer un tratamiento también cuesta, hay que ponerle el cuerpo.</b></p><p>—Los tratamientos no son fáciles, y no hablo solamente de lo económico. También implican un esfuerzo personal y emocional. Por suerte, las técnicas mejoraron y las posibilidades son mayores. Además, cuando una mujer está sola y tiene un bebé, su mamá, su futura abuela, o el resto de su familia la acompaña. Eso muestra que la sociedad cambió y entonces la mentalidad de los médicos también tiene que cambiar.</p><p><b>—Como mujer, encontrar profesionales empáticos, que te expliquen lo que pasa y te cuiden en un momento de tanta vulnerabilidad, es un montón, así que muchísimas gracias. </b></p><p>—“Soy médico de fetos”, le escuché decir a un médico joven que ahora está en Estados Unidos y me quedó dando vueltas. Y sí, eso soy: el médico del bebé.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/VFX4745EZBCETJ7IFJORYOGEGY.jpg?auth=e07ff9edb1dcb9b9d0d98d653a9779ae001019a0660011c498821fd1739a5a40&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Tengo un lugar seguro tremendo”: Manu Jove contó cómo el amor por su pareja cambió sus prioridades, lo ayudó a terminar su carrera y le dio una nueva perspectiva de vida]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/16/tengo-un-lugar-seguro-tremendo-manu-jove-conto-como-el-amor-por-su-pareja-cambio-sus-prioridades-lo-ayudo-a-terminar-su-carrera-y-le-dio-una-nueva-perspectiva-de-vida/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/16/tengo-un-lugar-seguro-tremendo-manu-jove-conto-como-el-amor-por-su-pareja-cambio-sus-prioridades-lo-ayudo-a-terminar-su-carrera-y-le-dio-una-nueva-perspectiva-de-vida/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellos, el periodista compartió aspectos de su intimidad y destacó el acompañamiento de su esposa. Además, recordó la propuesta de casamiento, habló de su deseo de ser padre y se refirió a los ataques que recibe en las redes sociales a raíz de su trabajo]]></description><pubDate>Fri, 16 Oct 2026 12:37:52 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Mi vida profesional empezó a crecer un montón desde que la conocí</b>”, afirmó <b>Manu Jove</b> en <b>Ellos</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al hablar de cómo su relación con su esposa transformó su vida personal y profesional. El periodista contó que, desde que comenzaron su relación, pudo ordenar sus prioridades, retomar sus estudios y enfocarse en su carrera.</p><p>Durante la entrevista, reflexionó sobre las dificultades para reconocer sus propios problemas y los mandatos de la masculinidad que, según explicó, muchas veces llevan a los hombres a guardarse lo que les pasa. También habló sobre la exposición en las redes sociales, los ataques que recibe por su trabajo y las agresiones que sufrió su esposa en la virtualidad.</p><p>Manu es licenciado en Comunicación y oriundo de Quilmes. Desarrolló su carrera en medios como <b>TN</b>, donde trabajó como productor y cronista, y participó en proyectos de streaming como <b>Blender</b> y <b>Cenital</b>. Especializado en la cobertura política, formó parte del equipo de <i>Periodismo para Todos</i>, el programa de <b>Jorge Lanata</b>. Es coautor, junto con <b>Maia Jastreblansky</b>, del libro <i>El monje, la verdadera historia de Santiago Caputo; y</i> autor de <i>El éxtasis del poder.</i> En 2025 recibió el <b>Martín Fierro de Cable</b> como mejor cronista-movilero por su cobertura de la actualidad política. En 2026 se incorporó como conductor a <b>Infobae a la Tarde</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZCBVAPNTMVEYTHUVMEFBIAB32M.jpg?auth=d7e35751154f4a2852095ca5d5b5eab37427eccc5c92725921c665f398eb7c4c&smart=true&width=5712&height=4008" alt="Manu Jove destacó que la relación con su esposa, Agustina López, impulsó su crecimiento profesional y lo ayudó a ordenar sus prioridades. (Maximiliano Luna)" height="4008" width="5712"/><p><b>— ¿Estás asustado por esta entrevista?</b></p><p>— Un poco nervioso estoy, no te voy a mentir.</p><p><b>— ¿Por qué nervioso?</b></p><p>— Por supuesto veo las notas que hacés y podría decirte la fácil que es que soy periodista y no estoy acostumbrado a hablar de mi vida. Pero la verdad es que más allá de todo eso, soy muy hombre, no de macho sino de varón, y viste que el varón no se abre mucho. En general, no cuenta nada.</p><p><b>— ¿Por qué sentís que pasa eso?</b></p><p>— No sé por qué. Me parece que es medio un código en el que somos así. Te pongo un ejemplo de algo que me pasa con mi esposa. Se separó un amigo y hacemos un asado para hacerle el aguante todos juntos con amigos. Cuando vuelvo me pregunta: “¿Y cómo estaba?” “Qué sé yo, bien”. “¿Pero por qué se separó?” “No sé”. “¿Pero es que no hablan de eso?”, me pregunta ella. Y es que hablamos de otras cosas, no sé, de fútbol. La forma de acompañarnos tal vez es otra.</p><p><b>— El no hablar trasciende una nota sino que es la vida misma. O sea no es que hablan y no nos cuentan.</b></p><p>— Es real. No es que después en secreto entre nosotros estamos recontra abiertos y contándonos detalles de la vida.</p><p><b>— ¿Sentís que hay una carencia de profundización, una necesidad de no profundizar o una relativización de las cosas que para nosotras son importantes y que, para ustedes, quizás no lo son o tienen otro matiz?</b></p><p>— Creo que hay algo también que estamos medio seteados para atravesar los procesos más para adentro. No es que no los atravesemos. En mi caso, por lo menos, me pasa eso. A mí me costó mucho, por ejemplo, empezar terapia y de hecho empecé varias veces y dejé porque sentía que no me servía.</p><p><b>— Hay como una resistencia masculina con el tema de la terapia.</b></p><p>— Sí, pasa un poco lo mismo con ir al médico. ¿Por qué al varón le cuesta más ir al médico que a la mujer? No sé. Es por sentir eso de “yo soluciono todo, no pasa nada”. Hay una cosa del “no pasa nada” y enfocado en que hay que seguir para adelante. No sé si es por mandato, por contexto, pero no te querés dar el tiempo para eso. Por supuesto que es una estupidez, ¿no?</p><p><b>— ¿Sentís que, pese a todas las revoluciones sociales en las que estamos inmersos, que atraviesan a mi género de una manera mucho más tangible, los hombres también tienen que adaptarse? ¿Sentís que, en ese aspecto, la masculinidad todavía no está siendo interpelada?</b></p><p>— Sí, totalmente. Creo que lo que pasa, o por lo menos a mí me sucede, es que hay más conciencia. Capaz que antes era más automático. Ahora me doy cuenta de que es así. Tampoco sé cuántas ganas de modificar eso tengo, ¿viste? Tengo el concepto de que las cosas son medio de esa manera y llegué hasta acá. Sobreviví así 35 años, ¿para qué lo vamos a cambiar? (risas).</p><p><b>— Igual, como somos compañeros, me llegan las voces de los pasillos que dicen que sos un tipo romántico, hiperamoroso y muy enamorado del amor. Eso me parece que ya es algo distintivo dentro de lo que estamos charlando.</b></p><p>— Sí, es cierto. Es verdad.</p><p><b>— Al menos que lo puedas expresar y que tus compañeros lo sientan, es un paso.</b></p><p>— Tiene mucho que ver con mi relación. Quizás siempre lo fui y quizás antes sí, por esos mandatos masculinos o lo que sea, no me abrías tanto, no lo mostraba tanto y lo guardaba más para la intimidad con mi pareja. Si bien siempre lo fui con mi actual esposa, de un tiempo a esta parte, después del año pasado de haberme casado, es como que soy mucho más abierto a contarlo públicamente.</p><p><b>— O sea que para vos el casamiento no fue un evento social más.</b></p><p>— No, ni cerca. Por un lado es la coronación de ese amor que vos tenés con tu pareja. Pero por otro lado, por lo menos en mi experiencia hasta ahora en la vida, son pocos, por no decir ese y algún otro más, los momentos en los que todo el mundo te tira buena energía y todo el mundo está dispuesto a disfrutar con esa pareja, en ese caso con nosotros. ¿Viste que siempre hay algo que no está, que no termina de salir bien o podés estar contento por una cosa, pero hay alguna otra que no salió bien? Pero en ese momento, ese día...</p><p><b>— Sentís que fue un momento de plena felicidad.</b></p><p>— Sí, totalmente. Hubo otros tantos a lo largo de mi vida. Pero así tan plenamente...</p><p><b>— En el podio de los momentos de felicidad el casamiento está en el top tres.</b></p><p>— Sin ninguna duda.</p><p><b>— ¿Y cuánto tiene que ver la otra protagonista de ese día?</b></p><p>— Todo. Es hermoso compartir ese amor con toda la gente que uno quiere y que se te crucen los mundos al mismo tiempo: la familia, la familia política, los amigos de la vida, los amigos del laburo, todos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LREHUDXQAVD3XNAHKBERRG3EBI.jpg?auth=8444862b9123e922efa92aa25bbff5a2223d230b96420cb262e6047b543f6806&smart=true&width=4692&height=3192" alt="El periodista optó por una velada íntima un "martes cualquiera" en un restaurante para realizar su propuesta de matrimonio. (Maximiliano Luna)" height="3192" width="4692"/><p><b>— Los amigos de ella que pasan a ser tus amigos.</b></p><p>— Totalmente. Vos me decías: “Sos muy enamorado del amor”. Al principio pensaba en la casualidad, pero ya hace un tiempo estoy medio convencido que no es casualidad. Mi vida profesional, por ejemplo, empezó a crecer un montón desde que la conocí a ella. Yo no creo que sea casualidad. Antes era más barrilete y tenía la cabeza en otras cosas. Es como que desde el momento que la conocí a ella, sentí: “Che, yo acá tengo una parte de la vida en algún punto resuelta”. No resuelta en el sentido de que no van a seguir pasando cosas o no vamos a seguir teniendo problemas. Pero <b>tengo un lugar seguro tremendo</b>, ¿entendés? Cuando ya tenés eso “solucionado” o sabés que ese lugar seguro va a estar, te podés enfocar más en lo profesional y desde dejar de perder tiempo en boludeces.</p><p><b>— ¿En qué perdías tiempo?</b></p><p>— En salir de joda. Un montón. Y me encanta, ¿eh?</p><p><b>— Claro. Está buenísimo salir de joda (risas).</b></p><p>— Me encanta. Casi a nivel problemático...</p><p><b>— ¿Al día de hoy?</b></p><p>— Al día de hoy. Pero ya estoy más grande y no es lo mismo.</p><p><b>— Ya cuesta más recuperarse.</b></p><p>— Claro. Llegás el día de semana y decís: “¿Qué hiciste de tu vida?”</p><p><b>— Llegás desconfigurado.</b></p><p>— Totalmente. Pero antes le daba mucha más prioridad a eso en la vida.</p><p><b>— Me parece que hay algo de esa solidez que te da la familia, no la de origen, sino la que uno construye, que empieza a gestarse en la adultez.</b></p><p>— Y hay algo también de cómo soy yo con eso porque, cuando era más chico, si me gusta alguien, en mi cabeza ya volaba y me la imaginaba presentándosela a mi viejo y a mi vieja. ¿Por qué me pasaba eso? ¿No podía pensar en solo una primera salida, vamos a tomar algo y ya? Ni había hablado capaz.</p><p><b>— Bueno, proyectarte con un otro es propio de la adultez.</b></p><p>— Sí y todas esas sensaciones, ganas o lo que fuera, con ella lo tuve claro desde el primer momento y efectivamente se dio. Después también me doy cuenta por amigos, por mi familia, por la gente que quiero, que no es algo ni común ni fácil.</p><p><b>— Dijiste: “Con ella me di cuenta desde el primer momento”. ¿Venías de algún golpe, de algún dolor en el corazón que te generaba como cierto temor?</b></p><p>— Venía de un par (risas). De relaciones que en ese momento no te das cuenta, pero que después con la distancia decís: “Che, esto era tóxico”. Con el tiempo se puso muy de moda el término. Pero sí, venía de un par y probablemente yo colaboraba con esa toxicidad por lo que fuera: por no poder salir, por no querer salir o por elegir quedarme ahí a pesar de todo, incluso a conciencia de que es una mierda eso que pasa.</p><p><b>— ¿Y supiste ver tu parte responsable después de esas experiencias?</b></p><p>— Sí y también me sirvió para cambiarlo, modificarlo. Hay algo que a mí me pasó siempre e incluso en relaciones me generó problemas por motivos invertidos, que es que nunca fui celoso. No soy nada celoso, realmente no me sale.</p><p><b>— ¿Por qué te generó problemas no ser celoso?</b></p><p>— No ser celoso y tener pareja celosa me resultaba una injusticia atroz en algún punto. A veces hasta terminaba fingiendo unos celos que no tenía solamente para empatar una situación.</p><p><b>— No puedo creer lo que me estás contando. ¿Fingías estar celoso para tratar de no quedar en desventaja de las escenas que te hacían?</b></p><p>— Esa boludez de te tiran algo y decís: “Bueno, pero vos tal cosa”. La verdad que no me pasaba y no me molesta decir tal cosa, pero si me vas a romper las bolas con algo, te voy a romper las bolas yo también.</p><p><b>— ¿Y esto lo llevabas a tu espacio terapéutico o todavía no habías empezado?</b></p><p>— Ya había empezado, había dejado, pero sí, alguna vez sí. Pero me pasa eso. No me sale, porque siento también, y por eso también la felicidad y lo lindo de compartir la vida con Agus, porque siento que nadie obliga a nadie a estar con nadie. Es así de sencillo.</p><p><b>— Es una elección.</b></p><p>— Exactamente. Cuando eso empieza a ser más difuso es complicado. Capaz es uno mismo el que se lo obliga en algún punto a una relación por no querer que fracase, porque apostó por el tiempo o por lo que fuera.</p><p><b>— ¿Con Agustina sentís que están en una misma frecuencia, que bailan al mismo ritmo?</b></p><p>— Sí, recontra.</p><p><b>— ¿Y siempre fue así o tuviste momentos en los que hubo que replantearlo?</b></p><p>— No, ella capaz que alguna vez hasta en chiste me dice algo y ya está, entendemos los dos el código que es el chiste. Yo con ella aparte me río mucho, que es algo que no me parece para nada menor.</p><p><b>— Se subestima mucho el reírte en una pareja y para mí es de las cosas más importantes que hay.</b></p><p>— Sí, totalmente.</p><p><b>— ¿Qué tiene Agus que hizo que sea la elegida?</b></p><p>— Decir una sola cosa es medio difícil o imposible. Claramente son varias. Pero primero ella deposita mucho en su bienestar y en el bienestar del otro.</p><p><b>— Es cuidadora.</b></p><p>— Si yo te digo buena parece que lo decimos casi bajándole el precio, frivolizándolo: “Es buena persona”. Porque suena todo el tiempo. Pero ella es muy buena en serio y sufre cuando alguien sufre y es feliz cuando alguien es feliz, tenga más relación o menos relación, pero se emociona...</p><p><b>— Y eso vos lo pudiste percibir enseguida.</b></p><p>— Sí, 100 por ciento. Creo que es lo más maravilloso que tiene, más allá de cómo es como compañera, de haberme acompañado y apoyado en momentos más o menos difíciles de la vida también, haberme ayudado a mí, como te decía antes, a focalizarme, a poner el orden de prioridades.</p><p><b>— ¿Sentís que te ordenó?</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— ¿Pero fue como un: “Escúchame Manu, vamos a ordenarnos”, o se fue generando por la propia dinámica del vínculo?</b></p><p>— No, al principio medio que te surge a vos mismo ordenarte porque decís: “Esto está bueno, tengo ganas de cuidarlo”.</p><p><b>— El famoso: me quedo viendo una peli y no me voy de joda.</b></p><p>— Sí. O si me voy de joda, me controlo, no hago cualquier cosa. Y cualquier cosa es...</p><p><b>— Llegar a cualquier hora.</b></p><p>— O en cualquier estado, que quizás, me había pasado alguna que otra vez. Al principio lo hacés vos porque tenés ganas de cuidar ese vínculo que se está gestando, formando. Después, por supuesto, empieza a costar más. Y ahí también es donde aparece la paciencia de ella porque uno tiene ganas, pero hay otras pulsiones que empujan. Y ahí es donde aparece de vuelta su paciencia...</p><p><b>— ¿En algún momento ella te dijo: “Manu, ajustá algunas tuercas, entrá a boxes en terapia”?</b></p><p>— Sí, me pidió y yo por supuesto le pateé: “Sí, ya voy a ir”. Y en algún punto yo sabía que tenía razón, claramente era no tener ganas de encarar un problema.</p><p><b>— De hacernos cargo, ¿no?</b></p><p>— Claro, a veces sentís “si no lo encaro, no lo tengo el problema”. Y por supuesto que no funciona así, pero nos engañamos un ratito, sobre todo los varones. Capaz tiene que ver con todo eso que hablamos al principio, ¿viste?</p><p><b>— ¿Y tuviste ultimátum o no hizo falta?</b></p><p>— No, porque no es ese tipo de relación. No es la relación de la amenaza constante de “te voy a dejar” ni tampoco ocasional.</p><p><b>— O sea, te fue llevando hasta que vos te diste cuenta que estaba bueno incluso para vos.</b></p><p>— Y aparte después otra cosa que es maravillosa es que me puedo enojar mucho en la vida, con cualquiera, con un compañero de laburo, con un amigo, con mi viejo, con mi vieja, con quien fuera, con mis hermanas, me puedo enojar mucho, pero se me pasa muy rápido a mí, obviamente cuando hay cariño de por medio. Si es una persona que te cruzaste en la calle, ya está, pero me pasa bastante eso que me enojo.</p><p><b>— Transmutás rápido esa emoción.</b></p><p>— Claro nos recontra puteamos y capaz que a los 10 minutos te puedo estar haciendo un chiste o de la pelea o de otra cosa.</p><p><b>— ¿Y ella es igual?</b></p><p>— Ella le cuesta un poco más, pero no hay forma de que una pelea termine mal en algún sentido. Hay un momento de mucha tensión...</p><p><b>— Pero después la saben desarmar.</b></p><p>— O pasa el tiempo y nos separamos un ratito. Nosotros vivimos en un departamento, que son dos departamentos en realidad. Cuando me mudé con ella, vivía en un departamento que son dos departamentos por piso, entonces se liberó el departamento de enfrente y alquilamos el otro. Vivimos los dos en los dos, no es que uno vive en cada uno.</p><p><b>— ¿Y esa dinámica qué es? ¿Por las dudas? (risas)</b></p><p>— No, de hecho, uno lo dejamos de habitación, el otro lo dejamos de living, cocina, comedor. O sea, está dispuesto de esa manera.</p><p><b>—¿ Y en el pasillo están abiertas las puertas?</b></p><p>— Están abiertas las puertas porque son los únicos departamentos del piso. Entonces, cada tanto, hay un portazo y uno se va al otro departamento, eso pasa. O a la noche porque uno no puede dormir o por lo que fuera. Está lo de habitaciones separadas y esto es departamentos separados (risas).</p><p><b>— ¿Cuándo fue el momento en el que dijiste: “Esta es la mujer con la que quiero compartir toda mi vida”?</b></p><p>— Me acuerdo alguno particular. A mí me agarran momentos, como ahora, por ejemplo, que estoy casi dos meses sin tomar alcohol. Tiene que ver con bajar de peso y a veces es un poco una excusa de “che, tengo que aflojar un poco”, porque a veces no termino de controlarlo bien. Y en un momento en el que venía en eso y me estaba costando...</p><p><b>— ¿O sea que en algún momento fue un problema para vos?</b></p><p>— Sí. De vuelta, a veces no del todo consciente, ¿viste? O no te das cuenta...</p><p><b>— ¿Y ella te ayudó a darte cuenta?</b></p><p>— Sí. Y es una boludez, pero es como de esos momentos que me venía costando eso y cumplí un mes sin tomar alcohol. Hasta yo había perdido la cuenta, pero venía en eso, obviamente con mal humor, con ansiedad, con lo que fuera. Y de repente ella tenía la cuenta en la cabeza y me esperó con una chocotorta para festejar un mes de no tomar alcohol. No hacía mucho que salíamos y ese fue uno de esos momentos. Así con un montón de otras cosas. Te decía antes que en lo profesional me fue mejor porque me pude enfocar más. Yo empecé a estudiar mi carrera en comunicación cuando terminé el colegio en 2009, y la dejaba y volvía. Recién la pude terminar cuando estuve con ella. Me volví a sentar, fui a la facultad a terminar de estudiar, que por supuesto también me recibió y me esperó con toda una sorpresa en casa. Son pequeños ejemplos de eso, de cómo mil veces lo escuchás, pero hasta que no lo vivís no te das cuenta que es así, sobre todo después de haber tenido experiencia en las que no era todo así. Ese empuje es real para la vida, el empuje de una pareja, de alguien que te acompaña en la vida en serio.</p><p><b>— En el fondo hay un profundo amor y una entrega que no siempre encontramos en un otro.</b></p><p>— Obvio. Por eso digo la importancia de tomar conciencia, identificar que no es ni común ni fácil. Cuando te das cuenta de todo eso, querés hacer todo lo posible para cuidarlo también.</p><p><b>— ¿Tuviste temor en algún momento de que algo de todas esas cuestiones que te acompañaban o por momentos te atormentaban, te llevaran a perderla?</b></p><p>— Sí o a desenfocarme en general. Con todo lo que había conseguido, logrado desde el punto de vista de la relación, pero también desde el punto de vista de mi vida, de todo lo que se ordenó. Lo que te pasa muchas veces con eso es que siempre sentís y tenés la sensación de que está todo bien, de que lo controlás, de que todo lo controlás, ¿viste? Y ahí es donde pifiás o donde volvés a morder banquina. Pasa un poco eso. Pero te atraviesa, es algo que te pasa tener ese miedo y me parece que está bien que aparezca.</p><p><b>— Igual está bueno poder ver el contraste entre eso que ya conocés de memoria, porque lo viviste y sabés que está a la vuelta de la esquina y no te conecta tanto con esa versión luminosa que sí encontrás al lado de ella o que construís con ella, ¿no?</b></p><p>— Sí, totalmente. Después también me pasa, en parte gracias a ella, a amigos, empezar a identificar los momentos en los que uno puede “liberarse”. No sé si es una buena palabra liberarse, pero hay algo de eso.</p><p><b>— Es que una cosa es divertirse y otra cosa es ser preso o necesitar ciertos medios para divertirte, que en definitiva por ahí ocultan algo que no estás pudiendo decir, compartir o expresar y lo manifestás o te apoyás ahí.</b></p><p>— Vuelve a tener que ver con lo que hablamos al principio de lo que cuesta a veces abrirse o hacerse cargo de las cosas. A mí también me pasó muchas veces que alguna charla profunda, incluso con mi esposa o con amigos, solamente las pude tener estando borracho. Porque sino me cuesta, me hago el boludo, porque prefiero no encarar determinado problema o no decir algo. Es un peligro, por supuesto, también.</p><p><b>— No me quiero imaginar las cosas que se puede llegar a decir.</b></p><p>— Es un peligro, pero sí, me ha pasado. Me pasó.</p><p><b>— ¿Y al otro día cuando estás sobrio y hablás del tema?</b></p><p>— Hay momentos en los que percibís que te desubicastes, al día siguiente es una pequeña tortura que atravesás todo el día, merecida, por otro lado. Y también está este juego de empezar a decir: “Che, me merezco esta pequeña tortura porque soy un barrilete”.</p><p><b>— Me lo dijiste al pasar, pero ¿alguna vez pensaste: “Soy un barrilete” y lo relativizaste? ¿O hubo un momento en el que dijiste: “Che, esto realmente es un problema, me tengo que enderezar y enfocar en encontrar una solución”?</b></p><p>— Lo de relativizarlo todo el tiempo. Fue la mayoría del tiempo.</p><p><b>— O sea, ¿cuándo te diste cuenta que era realmente un problema?</b></p><p>— Hubo momentos específicos, pero te puedo decir más de uno. Hay algo también de reincidir. Para mí fue clave en la relación con ella, con mi esposa, pero también para darme cuenta de algo: “Estoy tratando de atravesar este proceso o tratando de ‘limpiarme’ o de ‘emprolijarme’ o lo que quieras, y me cuesta”. Y más allá de entender que está bien, me cuesta hacerlo por el solo hecho de hacerlo. Siempre me resultó más fácil cuando el año pasado, por ejemplo, encaré un proceso de entrenamiento para una pelea de boxeo a fin de año. Y claro, con un objetivo es fácil hacerlo.</p><p><b>— Claro. Ahí tenías que estar limpio, entrenar y comer bien.</b></p><p>— Y tenés esa motivación. Obviamente, el día después, me volvía a escabiar la vida. O sea, cuando terminó la pelea y al día siguiente...</p><p><b>— ¿Te desbarrancaste?</b></p><p>— Sí, volví a mi casa a cualquier hora y también digo: “Che, no puede ser que sea así, ¿no hay algún punto medio?”</p><p><b>— ¿Y ahí Agus qué te dijo?</b></p><p>— Lo hablamos un poco también. Esta idea de: “Che, ¿por qué no podés? ¿Por qué no podés administrarlo?”.</p><p><b>— ¿Y encontraste las respuestas o todavía las estás buscando?</b></p><p>— Las estoy buscando por momentos.</p><p><b>— A veces es una búsqueda de toda la vida.</b></p><p>— Sí, puede ser. Y a veces vuelvo al lugar de decir: “Che, es grave, pero no es tan grave”. Como que esa cosa del relativizarlo volvés a ese lugar a cada rato y al mismo tiempo te da una urgencia cuando podés. Esto de que pude salir con amigos, me tomé dos cervezas y listo. Me volví a mi casa. Eso está bueno ver esos pasos o esos logros. Pero sí pasa mucho que no termina de tomar dimensión a veces, ¿viste?</p><p><b>— ¿Te imaginás papá?</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— ¿Lo charlan?</b></p><p>— Más que imaginarme lo recontradeseo desde siempre. En esos escenarios imaginados me pasó mil veces. Obviamente que, de más chico, sobre todo cuando no tenés amigos que haya tenido familia y demás, tu cabeza te lleva a toda la parte más romantizada. Esto de “qué lindo, llevo a mi hijo a la cancha” (risas). Y después ves...</p><p><b>— Está buenísimo llevarlo a la cancha. Yo lo llevo a la cancha.</b></p><p>— Obviamente. Y ojalá que suceda.</p><p><b>— Pero hay otras cosas después también.</b></p><p>— Totalmente. O por lo menos es lo que veo por amigos. Pero también me pasó, por ejemplo, cuando empezamos a salir y hablar el tema, incluso cuando empezamos a hablar del casamiento con Agus, ella me decía que no quería ser madre. Y ahí también tomé una decisión y dije: “Bueno, está bien, no me importa”. Después con el tiempo lo fuimos hablando y ella después me dijo que parte de mi deseo construyó su deseo también.</p><p><b>— ¿Estabas dispuesto a resignar ese deseo que tenías de toda la vida en pos de que tu vínculo con Agus funcione?</b></p><p>— Sí, un poco sí.</p><p><b>— Bueno, es un gran acto de amor también.</b></p><p>— Sí, ni hablar. Es una estupidez muy de hombre, muy de varón, pero por la otra cosa que yo siempre... Yo soy de Quilmes, familia de Quilmes y viví toda la vida en Quilmes hasta que conocí a Agus. Como no es tan lejos de la ciudad, venía a laburar y no pasaba nada. Tenía un poco más de viaje, pero lo tenía asimilado, asumido y recontrajurado que no me iba a ir de Quilmes por nada del mundo. Aparte los quilmeños tenemos una cosa medio particular con el vínculo con nuestra ciudad. Todos mis tatuajes vinculados a Quilmes, somos muy arraigados, con mucho sentido de pertenencia. Y tenía como muy jurado y medio asumido que no me iba a ir nunca. Y esa fue una conversación. Al principio cada uno vivía en su departamento, su casa, se dio una conversación y se hizo todo lo posible y...</p><p><b>— Cediste.</b></p><p>— Y no tuve alternativa (risas). Pero es eso mismo. Para mí fue una entrega en pos de la relación o del vínculo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JTXBGAKLBVGZXC4LGIHVX6JIXU.jpg?auth=12578d46ff6e001614d3365bb549fed2be7127414120cc6dc9ed68ecb57d8b2c&smart=true&width=6192&height=4128" alt="En diálogo con Luli, el periodista analizó cómo los mandatos de la masculinidad dificultan la expresión emocional y el inicio de terapia en los hombres. (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><p><b>— ¿Me contás el momento en que le pediste casamiento? Yo siempre me imagino cómo arman esas propuestas por esto que hablamos antes. ¿Hablan con los amigos de esto? ¿Cómo lo gestan? ¿Cómo funciona en la cabeza de ustedes?</b></p><p>— Sí, con algunos amigos y amigas. Obviamente habíamos hablado del tema un montón de veces. No es que me tiré a la pileta sin ideas, sabía que la respuesta iba a ser sí.</p><p><b>— Sabías que ella se quería casar. </b></p><p>— Sí, sabía que se quería casar. También mil veces te cruzás, no demos nombres por las dudas, pero alguien que arriba de un escenario le pide a la pareja casamiento y lo hace en un megaevento. Esos momentos que se viralizan y mil veces de ver esos momentos juntos y el comentario de ella era: “Vos hacés algo así y te mato”.</p><p><b>— Sabías que las excentricidades no eran el camino.</b></p><p>— Sabía que no era por ahí. Capaz a mí me surgía más hacer algo de eso porque a veces me sale. Pero ella me acuerdo que un día, viendo alguno de estos videos virales de propuestas, me dijo: “Yo prefiero que sea un martes cualquiera, como si no me diera cuenta”.</p><p><b>— ¡Mirá cómo registraste esa información!</b></p><p>— Aparte nosotros en el momento en que justo teníamos un hueco los martes a la noche, que ninguno de los dos laburaba, a veces los horarios de los periodistas son medio como un tetris. Entonces, justo en ese momento íbamos a comer a algún lado los martes. Y ella me dijo eso de “un martes cualquiera” y lo registré. Reservé un lugar que nos gusta mucho ir a comer, un martes cualquiera. Aparte éramos nosotros solos y dos mesas más en todo el restaurante.</p><p><b>— ¿Fue con anillo?</b></p><p>— Sí, fue con anillo.</p><p><b>— ¿Y cómo es el momento de la medida del anillo? ¿Cómo gestaste eso?</b></p><p>— Fue preguntarle a amigos ya casados. No tenía ni idea. ¿Dónde compro anillo? (risas). ¿Cómo se hace esto? ¿Cómo funciona? Le pregunté a amigos y amigas.</p><p><b>— ¿Te llevaste un anillo de ella? Porque la medida es todo un tema.</b></p><p>— No, no llevé. La medida es todo un tema. Pero me asesoré ahí en la joyería, medio a ciegas. Después ya con el anillo comprado, lo medí con uno de ella y estaba más o menos parecido. Pero salió bien.</p><p><b>— ¿Y se lo pediste un martes cualquiera?</b></p><p>— Un martes cualquiera me arrodillé, no sabía si hacerlo o no en el restaurante (risas). Aparte había dos mesas comiendo, uno se dio vuelta y la moza se puso a aplaudir toda emocionada. Y eso fue todo.</p><p><b>— ¿Inmediatamente te dijo que sí?</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— ¿Se emocionó?</b></p><p>— Sí, se emocionó. Aparte, yo venía como medio nervioso por eso. Y no me importaba ninguna otra cosa que me contara. Y justo estábamos por entrar y la llama una amiga, se pone a hablar y medio que le baja toda una data mala onda, medio bajón. Y yo estaba esperando adentro del restaurante y ella seguía hablando y como que vuelve medio drenada por la conversación y digo: “Ya está, listo, no le puedo decir ahora”.</p><p><b>— Claro, no es el momento. </b></p><p>— Y yo sentí que tenía un socotroco en este bolsillo y pensaba: ahora cómo disimulo que tengo esto acá. Pero después encontré hueco y se lo propuse. Y fue muy lindo todo el proceso de preparación. Fue casi un año todo de prepararlo, de pensarlo. Quería que tenga la identidad de ambos y que estuviera representado eso en el evento, en el show.</p><p><b>— Antes dijiste: “Fue uno de los momentos más lindos de mi vida, pero sobre todo por esto de que todo el mundo te tira linda energía”. Dicen que el casamiento lo hacen los invitados.</b></p><p>— Yo, Luli, estoy muy acostumbrado a que me puteen. No te digo que lo disfruto, pero me divierto con eso en las redes sociales, con el concepto de hate, que muchas veces por lo que hago está más vinculados a la política partidaria, de un lado y del otro. Yo hasta juego con eso, me río, si me putea uno de un lado y uno del otro junto los dos tuits y los publico.</p><p><b>— Sí, pero sos receptivo a eso y, más allá de que te divierta, estás habituado a eso.</b></p><p>— Claro. Y de repente ese día me acuerdo que publicamos una foto del casamiento y uno de los que siempre me putea, me dijo: “Siempre te puteo, pero hoy te deseo todas las felicidades” (risas).</p><p><b>— ¡Hasta el hater te dio buena onda!</b></p><p>— Me pareció como un resumen de lo que es ese día, más allá de que por supuesto el día es espectacular por un montón de otras cosas: por la gente, los amigos, por cómo se cruzan los mundos y cómo terminan tu vieja bailando con una conductora de canal en el que laburate siempre. Es espectacular. Me pareció un gran resumen eso, que me lo había dicho un amigo antes. Él me dijo: “Es uno de los pocos momentos en donde todo el mundo está tirando buena energía”. Es verdad y es muy poco habitual en la vida.</p><p><b>— Pero es verdad que uno normaliza algo que no debería. Vos te iniciaste en el periodismo deportivo, hoy estás dedicado a lo que es el periodismo político. Y esto de naturalizar la bardeada, la puteada, es algo que viene con la profesión, ¿no? ¿Te lo imaginaste cuando empezaste a ejercerlo?</b></p><p>— No era tan así tampoco. No había redes, era como medio incipiente o era la red social más abocada a otra cosa, a la vida personal de cada uno. No había creación de contenido, nada de eso que ahora está muy en auge. También me fui desarrollando profesionalmente a la par de eso, o sea vi todo el proceso. Entonces, por un lado tomás dimensión de que no es del todo real. No caigo en esa de son bots, troll. Pero sí es una charla que tuve con amigos, colegas, compañeros que sufrieron más esos procesos, esas puteadas o el hate y pienso que conozco mucha gente en la vida, como conocés vos, como cualquiera. De toda la gente que conocés, ¿cuántas de esas personas se pasan puteando a otros que no conocen en redes? La verdad que nadie. Entonces, hay gente por ahí, pero no es lo que uno percibe en la vida real y en la calle. Y si a lo sumo alguien te viene a decir algo en la calle, te lo viene a decir de una manera educada.</p><p><b>— ¿Te pasó una vez vivir alguna situación medio incómoda?</b></p><p>— Sí, pero más vinculado a cubrir eventos determinados, marchas, manifestaciones, esas cosas, donde entendés que no es que es un señor que te está reclamando algo a vos, es como un clima enrarecido en el que hay...</p><p><b>— Más hostilidad.</b></p><p>— Claro, de mayor hostilidad puteando a la prensa, al periodismo en sí mismo, y vos ahí sos la representación de eso, o de un canal, de medio.</p><p><b>— ¿En algún momento dijiste: “Cierro las redes”?</b></p><p>— A veces sí. Mil veces me lo recomendaron. Lo que pasa es que hay un día que tal vez me levanto un poco más cruzado por lo que fuera y respondo, a veces con la misma agresividad, a veces menos, pero pasa.</p><p><b>— Sí, uno es un ser humano.</b></p><p>— Yo siempre estuve más acostumbrado, primero por habitar ese mundo de las redes y después por la profesión. Pero en un momento empezaron a agarrársela con Agus, con mi esposa, y ahí sí que te sacan. Porque además lo que pasa es que son recontra violentos, misóginos.</p><p><b>— Es que tampoco tenés mucha forma de detenerlo. Lo más inteligente creo que es tomar distancia. Porque no va a haber nada que digas o que puedas hacer para controlar eso. No tiene sentido pelearse.</b></p><p>— Como en el colegio primario. Un truco que a mí sí me funcionó es reírme de eso.</p><p><b>— Pero es difícil reírte cuando están agrediendo a alguien que querés.</b></p><p>— No, ahí es imposible. En mi caso el truco que funcionó es reírme de eso o retrucar con un chiste. Y a veces se desactiva al que te hatea. O contestar entre buena onda e irónico. Pero cuando se metieron o empezaron a bardear a mi esposa con una carga de violencia tremenda, medio que no sabés qué hacer. En un momento llegué a sacar las fotos compartidas porque terminan bardeándola porque dije una cosa de un político, por ejemplo.</p><p><b>— ¿Y ella eso cómo se administra?</b></p><p>— Es un tema porque cuando la conocí, yo todavía laburaba más en producción detrás de cámara. Capaz que algo hacía pero más marginal. Entonces ella me acompañó en todo el proceso de haber tenido más visibilidad y más repercusión. Y lo hablamos muchas veces porque hubo una serie de cosas a las que ella tuvo que acostumbrarse. No es que soy famoso ni nada, pero en un mundillo puntual, que es a lo que nos dedicamos, porque ella también es periodista, aprendimos los dos a cómo llevarnos con eso.</p><p><b>— Un proceso de crecimiento juntos.</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— Si pudieses tomarte un mate con el Manu de hace 10 años atrás, ¿qué te dirías?</b></p><p>— Paciencia. Es lo primero que le diría. Porque a los 22 o 23 años estaba como desesperado por llegar y ni siquiera tenía claro dónde. Estaba como medio desesperado y muy ansioso, obviamente soy de una generación en donde todos lo somos un poco. Pero me preguntaba: ¿cuándo va a llegar el momento en el que...? Y no tenía tanto que ver con estar adelante de pantalla, pero sí quería laburar más para mí que para otros. Y en algún me frustré mucho y probablemente eso se trasladaba a relaciones en otros ámbitos: con amigos, parejas o en familia. Después cuando me relajé un poco más con eso, empezaron a darse las cosas. Y, de vuelta, me pude relajar porque una parte mía se ordenó mucho con ella, que era la parte vincular.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3JZ3M55EJBGM3OA7ZRG7PQI4S4.jpg?auth=92ca91246fb7de18aad466f0cf6c42b62f56d7dec5ba716a3c80f01763119f02&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Manu Jove con Luli Fernández en Ellos - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Cuando ves a la gente sonriendo y bailando, se borran las dudas del pasado”: la historia de Gustavo y su reconciliación con Machito Ponce]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/16/cuando-ves-a-la-gente-sonriendo-y-bailando-se-borran-las-dudas-del-pasado-la-historia-de-gustavo-y-su-reconciliacion-con-machito-ponce/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/16/cuando-ves-a-la-gente-sonriendo-y-bailando-se-borran-las-dudas-del-pasado-la-historia-de-gustavo-y-su-reconciliacion-con-machito-ponce/</guid><dc:creator><![CDATA[Luis Novaresio]]></dc:creator><description><![CDATA[De las giras multitudinarias por España a los años en que no quería ni oír hablar de su pasado. Para La Vida Después, el hombre detrás de Machito Ponce repasa sus crisis de identidad y cómo el cariño de la gente le permitió hacer las paces con su creación ]]></description><pubDate>Fri, 16 Oct 2026 05:23:19 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>A mediados de los años noventa, una contestación cargada de modismos centroamericanos y humor sobre las excusas masculinas de un varón “poco dotado” irrumpió en las radios de toda América Latina y España. Detrás de la gorrita, la barba candado y los anteojos oscuros de <a href="https://www.infobae.com/teleshow/infoshow/2019/08/25/con-un-falso-acento-dominicano-y-una-caricatura-del-machismo-concientizaba-sobre-el-uso-del-preservativo-asi-esta-hoy-machito-ponce/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/teleshow/infoshow/2019/08/25/con-un-falso-acento-dominicano-y-una-caricatura-del-machismo-concientizaba-sobre-el-uso-del-preservativo-asi-esta-hoy-machito-ponce/"><b>Machito Ponce</b></a> no había un cantante caribeño, sino un pibe de Wilde formado en el periodismo y la producción que grabó una canción pensando que quedaría perdida en un compilado de verano.</p><p>Su personaje cobró vida propia y, como una suerte de Frankenstein, terminó sobrepasando al propio creador. De la noche a la mañana, <b>Gustavo Radaelli</b> se encontró llenando estadios en España y peleando el primer puesto en los ránkings contra el mismísimo Michael Jackson. Cuando la vorágine aflojó, el choque entre sus ideales y la culpa del éxito por los motivos “incorrectos” lo llevaron a negar a su criatura y refugiarse en trabajos “normales”. En esta charla para <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/"><i><b>La Vida Después</b></i></a>, el músico repasa el viaje de ida y vuelta con su personaje.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/U7BGKWCNHREFRCJEQ7CVELIGUA.jpg?auth=c71ac12b7dd60735f1642857adbf63e78791c260a30296fcdfeb6a9543f24458&smart=true&width=1264&height=846" alt="Machito Ponce con Diamanda en Tenerife, España, 1995" height="846" width="1264"/><p><b>Luis Novaresio:</b> <b>¿Quién es Gustavo Radaelli?</b></p><p><b>Gustavo Radaelli (Machito Ponce):</b> ¡Uy, qué pregunta! Gustavo Radaelli es un chico que desde muy pequeño soñaba con... o más que soñaba, se dormía con música. Siempre me contaron que para hacerme dormir me tenían que poner música sí o sí. Entonces, desde muy pequeño la música formó parte de mi vida. Terminó formando parte de mi trabajo también… Soy un chico de barrio común y corriente que nunca se imaginó estar tanto tiempo después, ya a los 61 años, arriba de un escenario cantando para la gente.</p><p><b>LN: O sea, si yo te edito, digo: Gustavo Radaelli es un chico de barrio que ama la música... ¿Y Machito Ponce quién es?</b></p><p><b>GR (MP):</b> Machito Ponce es... “dominicano”, porque oficialmente yo nací en Villa Domínico (risas). Es un personaje que creamos junto a un tipo muy, muy talentoso y creativo que se llama Bernardo Bergeret, que ya te lo ha nombrado Twiggy en una entrevista anterior. Todos somos un poco “hijos artísticos” de Bernardo. Con un gran amigo mío, que se llama Darío Moscatelli, el cantante de The Sacados, trabajábamos en el sello de Bernardo, escribiendo canciones para otros artistas. Uno de esos proyectos “fantasmas” que creó Bernardo era este personaje, Machito Ponce.</p><p>Bernardo volvió de Europa con una canción que se llamaba <i>“Short Dick Man”</i>, que era un sampleo de una chica que se quejaba de los hombres poco viriles, para decirlo de forma elegante...</p><p><b>LN: Para decirlo televisivamente, “poco dotados” (risas).</b></p><p><b>GR (MP):</b> Sí, digamos que sí. Bernardo vino y dijo: “Para mí este tema es una bomba. Pero si la gente no entiende de lo que habla, no tiene gracia. ¿Qué se puede hacer?”. Y dijimos: “Hagamos que un varón le conteste”. Y ahí desarrollamos este personaje de un caribeño que le decía a la chica todas las excusas que solemos poner los hombres cuando las circunstancias son adversas. Lo grabé fingiendo mi mejor acento centroamericano. Yo siempre fui muy de jugar a eso, de tratar de imitar las tonadas. Escribí la letra, la grabé pensando que la canción iba a salir en un compilado de verano y ya está. Era uno de los tantos trabajos que habíamos hecho para el sello. Pero resultó que la canción tuvo más éxito del que esperábamos.</p><p>Empezaron a preguntar: “¿Cuándo viene Machito Ponce? Lo queremos traer a los canales de televisión, a las radios…”. Y bueno, ahí en principio habíamos pensado en hacer como Milli Vanilli, una cosa que se hacía mucho en los ’80 y los ’90, que era que poner la cara de un artista que no era quien grababa realmente. Entonces se buscó un chico que encajara con el <i>physique du rol</i>, pero resulta que este chico era cubano, la canción pegó en España y el chico no tenía los papeles en regla para viajar, digamos. Así que ahí me llamaron a mí y dijeron: “Tenés que ser vos. Es un fin de semana, vas a hacer el show y volvés”. Y fui y volví, efectivamente. Pero después, tuve que renunciar a mi trabajo y me fui tres meses más de gira a España. Yo en ese momento estaba trabajando en FM 100 como productor.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/37ZFYSZVGBF2FLGLUGVQGWGOPA.jpg?auth=1ca47ba178af1bb5462b08c1722171de7d56e039f3099bd7c22319ade241d9c6&smart=true&width=1080&height=720" alt="Gustavo Radaelli (Machito Ponce) en el escenario de la fiesta Dimensión 90s" height="720" width="1080"/><p><b>LN: En Plaza de Toros, frente a miles y miles de personas.</b></p><p><b>GR (MP):</b> Yo creo que debo haber agarrado probablemente el mejor verano español de toda la década y no sé si de toda la historia, porque era una sucesión de festivales. Ese año también fue el boom de la música dance allá en España.</p><p><b>LN: ¿Cuál es el show en el que más gente te escuchó?</b></p><p><b>GR (MP):</b> Yo creo que fue uno en Tenerife, en un festival que organizó la cadena Los 40 Principales. Dentro de esa gira interminable de aquel verano del ’95, fue el último show del verano, era el cierre del verano y había artistas de todos lados. Estaba Proyecto Uno, varios artistas españoles, no sé si estaba Technotronic... era una cosa muy grosa en la calle.</p><p><b>LN: Construyen entonces a Machito Ponce. ¿Vos tenías que hablar con acento centroamericano?</b></p><p><b>GR (MP):</b> Hablaba con tonada centroamericana, sí.</p><p><b>LN: Y bien, porque yo “compré”…</b></p><p><b>GR (MP):</b> Muchos “compraron”. De hecho, el chico este cubano, Efrén, que trabajó conmigo después como parte del equipo, me fue puliendo algunas cosas de la pronunciación y palabras que se usaban. Pero bueno, la verdad es que el efecto que buscábamos se consiguió: ese misterio de “¿de dónde viene, de dónde es?”.</p><p><b>LN: ¿Y la compañía discográfica te decía que era obligación que actúes de centroamericano?</b></p><p><b>GR (MP):</b> Sí y no, porque como yo antes de ser Machito Ponce estaba trabajando en FM 100 y antes de dedicarme a la música, yo estudié Periodismo y trabajé mucho en tele, en radio... nunca como periodista oficialmente, pero sí trabajé mucho en producción y esas cosas. Entonces yo les dije: “Miren, vamos a blanquear que lo que estoy haciendo es un personaje, porque me van a reconocer”. Tenía ese miedo de entrar a la tele haciéndome el centroamericano y que alguno diga: “Este es Gustavo”.</p><p>De hecho, pasó en el primer programa de televisión al que voy, que era <i>Jugate Conmigo</i>. En ese momento, aparte de Cris Morena, lo conducía Manuel Wirtz. Yo había trabajado para él en un programa para chicos que se llamaba <i>Dibujuegos</i>. Yo estaba con mi gorrita, mis lentes, parado ahí, y él se acerca y me dice: “Yo sé quién sos vos...” (risas). Parecía el sketch de Olmedo del Manosanta con Javier Portales.</p><p><b>LN: ¿Se llevaba bien Gustavo con Machito, o más o menos?</b></p><p><b>GR (MP):</b> Tuve mis momentos. Al principio lo vivía como una cosa medio culposa, ¿viste? Esto del éxito… No sabía si estaba preparado y si era exactamente lo que yo hubiese querido. Tenía como cierta cosa culposa delante de mis amigos. Yo venía de otro palo musical; nosotros escuchábamos rock y de golpe yo estaba haciendo una música que en mi círculo no era del todo bien vista. Pero bueno, después empezó el tema de los viajes, los shows... y terminó siendo mi manera de ganar el sustento, y entonces tuve que salir a defenderlo. Me llevó mis ciclos de terapia, pero bueno.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JA6P3C64XRBXDOTSWWRUIE4M5Y.jpg?auth=39579e410f886255e5a97f9d1b19dd6e5c376aee6243b4d8218139f255519da7&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo creo que debo haber agarrado probablemente el mejor verano español de toda la década y no sé si de toda la historia", relata Machito Ponce (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>LN: ¿Machito Ponce lo mandó a Gustavo Radaelli a terapia, o Gustavo ya iba?</b></p><p><b>GR (MP):</b> (Risas) Yo vengo de hacer terapia desde chico.</p><p><b>LN: ¿Por Machito tuviste que pedir una sesión extra semanal?</b></p><p><b>GR (MP):</b> Ya venía haciendo terapia antes de Machito, y quizás cuando apareció Machito Ponce tal vez tuve que reforzar un poco. No recuerdo si pasé de una a dos sesiones semanales, pero sí ya venía con cierta costumbre de, cada tanto, tratar de acomodar un poco mis ideas.</p><p><b>LN: O sea, es una pregunta espantosa la mía, ¿pero eras un niño conflictuado?</b></p><p><b>GR (MP):</b> Un poco, tal vez un poco, sí. Soy de darme manija muchas veces. Tenía mis mambos.</p><p><b>LN: Antes de conocer a tu mujer, ¿ganabas más por ser “centroamericano”?</b></p><p><b>GR (MP):</b> No sé si tanto por ser centroamericano, pero el escenario te da ese billete. Yo sé que previo a Machito Ponce o a estar en la música, era un trabajador, costaba... Había que remar bastante. Y ya después con Machito se te facilitaban un poco las relaciones con las chicas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/66C3ULZNEZCKDKDTQCS4WNXUXA.jpg?auth=64fd3c5ce3cade8373dae0d37be8078b90407d359635740db6331652be362643&smart=true&width=1600&height=1137" alt="Team de Machito Ponce en 1995" height="1137" width="1600"/><p><b>LN: Vi que en un momento en tu historia estaban en los </b><i><b>charts</b></i><b>, en los rankings de los más escuchados, Michael Jackson primero y después Machito Ponce.</b></p><p><b>GR (MP):</b> Sí, eso fue en julio del ’95 en España.</p><p><b>LN: ¿Marea eso?</b></p><p><b>GR (MP):</b> Yo ya venía con una historia detrás de haber trabajado en los medios y de haber sido como una especie de compositor a pedido, y después durante mucho tiempo me desempeñé como músico de la banda The Sacados. Ya venía sabiendo un poco cómo eran las cuestiones de la industria, de los altos y los bajos. Sabía que tenía que aprovechar el momento, tratar de estirarlo lo más que se pudiera y después ver lo que pasaba una vez que la ola bajara, porque la ola baja en algún momento.</p><p><b>LN: ¿Te dio síndrome de abstinencia bajar de esa ola tan alta?</b></p><p><b>GR (MP):</b> No... Insisto con que me ayudó mucho haber estado previamente en otras situaciones dentro de la industria de la música, del entretenimiento y la comunicación. Yo es como que siempre estuve en guardia diciendo: “Bueno, va a bajar, va a bajar, va a bajar”. Entonces cuando bajó, hice como la Pantera Rosa: salté justito antes de que rompa. Y zafé del golpe, digamos.</p><p><b>LN: Me gusta eso: “Saltaste justo antes de que rompa la ola”.</b></p><p><b>GR (MP):</b> Sí.</p><p><b>LN: Y te preservaste.</b></p><p><b>GR (MP):</b> Sí, sí. La experiencia previa me jugó a favor ahí.</p><p><b>LN: La ola baja… ¿Cuándo baja?</b></p><p><b>GR (MP):</b> Más o menos para la misma época pasó algo parecido a lo que contaba Sandra (Twiggy) hace unos días. Fuimos en ese sentido como hermanos mellizos: a muchos de los que estábamos en ese sello nos pasó eso. El sello, que se llamaba Oid Mortales / Rave On y dependía de BMG, sufre un cambio en la política de la distribuidora. La distribuidora se deshace del sello y los contratos nuestros quedan como en una especie de limbo o freezer. A diferencia de Sandra, yo fui un poquito más rebelde a la hora de la pelea porque me debían plata de regalías. Yo decía: “Escuchame, las regalías son un porcentaje de dinero que ya se cobró. No es que me contrataste para un show, no vendiste entradas y no tenés cómo pagarme”. Entonces la peleé un poco más, pero igual terminé en cierta forma de la misma manera que Sandra: quedé atrapado ahí.</p><p>Y en ese momento en que yo estaba en esa disputa, fallece mi papá, en el año ’98. Y entonces es como que eso me terminó de convencer: “No tengo más ganas de esto, me voy”. Me fui a trabajar a la imprenta que tenía mi viejo con mi hermana para acomodar un poco las cosas. Y estuve unos años con eso hasta que apareció otra vez la posibilidad de hacer radio. Ya estamos hablando del año 2000. Volví a trabajar en radio durante mucho tiempo. Ahí fue el momento donde no quería oír hablar de Machito. Cuando me decían: “¿Sabés quién es este?”, yo decía: “No, no soy, era” (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5X4RWEOF2ZAVFH4FO66WPHAAUQ.jpg?auth=a8571ef7f6631d0f2b30852a766a2640b7ea35812f53f8b5a9b13ebcc48f841a&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo creo que el éxito es poder irse a dormir tranquilo todas las noches con la conciencia limpia.", afirma (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>LN: Si ibas por la calle y alguien te decía: “¡Ay, sos Machito Ponce!”, ¿te molestaba?</b></p><p><b>GR (MP):</b> En realidad pasaba muy poco porque yo me ocupé bastante de tener esta especie de doble personalidad al estilo Batman y Bruno Díaz. Porque Machito Ponce siempre estaba con gorrita, tenía su barbita candado, sus lentes extravagantes. Y cuando yo andaba por la calle... hubo una época en que, por ejemplo, hacía un show, volvía y me afeitaba. “¿Cuánto falta para el próximo show? ¿20 días?”. En 20 días me crece la barba, me la sacaba y seguía. Pero bueno… ahora ya no.</p><p><b>LN: ¿Qué es el éxito?</b></p><p><b>GR (MP):</b> El éxito es un engaño. O sea, depende de lo que uno entienda por éxito. Si vos creés que el éxito son las multitudes que te vienen a ver, sonar por la radio, las entrevistas de televisión y los fans que te piden autógrafos o fotos... bueno, es una versión muy parcial del éxito. Yo creo que el éxito es poder irse a dormir tranquilo todas las noches con la conciencia limpia.</p><p><b>LN: ¿Y te ibas siempre a dormir tranquilo siendo Machito Ponce?</b></p><p><b>GR (MP):</b> Hubo un momento en que no tanto. Ya te digo, tenía mis conflictos: “¿Está bien esto que estoy haciendo? ¿Estoy traicionando mis viejos ideales de hippie, de rockero?”. Durante un tiempo fue así. Pero de un tiempo a esta parte no me conflictúa, y creo que en eso tienen que ver mi mujer, mis hijas y todo mi entorno, que me dijeron: “Dale para adelante, está todo bien”.</p><p><b>LN: ¿Tu esposa fue un apoyo para volver?</b></p><p><b>GR (MP):</b> Sí, de hecho ella fue un poco la que me impulsó cuando me empezaron a buscar para volver y yo no quería saber nada. Fue ella la que me dijo: “Dale, hacelo. Yo nunca te vi actuar”.</p><p><b>LN: Es buena.</b></p><p><b>GR (MP):</b> Sí. también hablábamos de cómo cambió la cosa, de que si hoy tuviese que inventar el personaje, no sería un poco desubicado para los estándares respecto al machismo. Sería muy difícil hacer un “Ponce deconstruido”, pero aun así, revisando un poco las letras, el Machito se burlaba más del machismo que otra cosa. Vamos a la primera canción: sale a justificar por qué no está dotado (risas).</p><p><b>LN: ¿Qué cantaría el “Machito Deconstruido Ponce”?</b></p><p><b>GR (MP):</b> (Risas) No sé…</p><p><b>LN: ¿Y qué dicen tus hijas viendo a Machito Ponce hoy?</b></p><p><b>GR (MP):</b> ¡Ay, ellas se divierten y les causa gracia, está todo bien! De hecho siempre cuento que cuando empezaron a ir al colegio y tenían profesores con la edad del público que me iba a ver, cada tanto preguntaban: “¿Ustedes conocen a mi papá? Es Machito Ponce”. O sea que chapeaban un poco con eso (risas).</p><p><b>LN: Bueno, agradezcámosle a Machito.</b></p><p><b>GR (MP):</b> Sí, sí. Por eso ahora estamos reconciliados.</p><p><b>LN: ¿Y qué querés hacer de tu vida ahora?</b></p><p><b>GR (MP):</b> Difícil. Vengo de un año complicado porque bueno, hasta mitad de este año trabajaba en radio, estaba en Radio Disney, y lamentablemente se discontinuó esa posibilidad. Todavía extraño el hecho de ir a trabajar y encontrarme con la gente que trabajaba conmigo, porque era un ancla también: eso de tener un trabajo normal de todos los días, levantarme a la mañana e ir, tener la vida ordenada. Y después falleció mi mamá también hace poco. Fue un año difícil, así que me estoy reacomodando. Ahora estoy produciendo...</p><p>Estuve produciendo un festival con otros amigos de la música de los ’90 que se llamó <i>Dimensión 90s</i>. Hicimos dos ediciones y estamos viendo si conseguimos fecha para hacer una tercera. Yo sé que a Sandra...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6AT7CH2GGJD3FM4OVRTTCEUDEM.jpg?auth=d1ef137dfa6d00aa1d15200b42b513e3dacd2d92f7cf484d2553da773f31bcef&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Machito Ponce participó de La vida después de Luis Novaresio (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>LN: Twiggy me invitó y le dije que sí.</b></p><p><b>GR (MP):</b> Ahora te voy a invitar yo.</p><p><b>LN: Voy a hacer pogo.</b></p><p><b>GR (MP):</b> Y después estoy trabajando medio <i>part-time</i> en un bar que se abrió hace muy poco, que es el <i>Bizarren Miusik Bar</i>, el bar temático de la Fiesta Bizarren. Estoy ahí programando a los artistas, porque hay shows todos los días. A veces voy yo mismo a hacer el show de Machito Ponce.</p><p><b>LN: ¿Y qué te pasa hoy cuando subís al escenario?</b></p><p><b>GR (MP):</b> Disfruto, cosa que no hacía antes. Vos sabés que a mí, cuando hacía los shows antes, era todo tan vertiginoso... era como una cinta transportadora en la que me había montado: iba, iba, iba. Ahora disfruto como un loco. Sobre todo del cariño de la gente, que la verdad es impresionante. Yo creo que lo que me hizo reconciliarme con Machito fue que la gente me dijo: “Lo tuyo estaba bien, me diste alegría”. Cuando por primera vez una persona me dijo: “No sabés la alegría que me daba escuchar tus canciones”, dije: “Ah, gracias”. Me sacó un peso de encima, una mochila que venía arrastrando de años. Le dije: “Te tendría que pagar todo lo que le pagué a mi psicólogo a vos”.</p><p><b>LN: Ahora volviste con el personaje completo, sin culpa y… ¿con el acento?</b></p><p><b>GR (MP):</b> En el escenario hago todo: “¿Cómo está mi gente?”, “Ahora te voy a poner a gozar” y todas esas cosas (risas).</p><p><b>LN: Y viene la ovación.</b></p><p><b>GR (MP):</b> Sí, es lindo. Es lindo cuando ves las caras de la gente sonriéndote y bailando tus canciones: se borran todas las dudas del pasado.</p><p><b>LN: “Cuando ves a la gente bailando y sonriendo se borran las dudas del pasado”. Me gusta como título de novela.</b></p><p><b>GR (MP):</b> Podemos pedirle a la Inteligencia Artificial que haga una canción con eso, ¿viste que ahora están con eso?</p><p><b>LN: Prefiero la tuya. No cuentes conmigo para la IA. No quiero un “Ponce deconstruido” hecho por IA, quiero que lo hagas vos.</b></p><p><b>GR (MP):</b> Por supuesto, si lo hacemos, lo hacemos nosotros.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TMRDUB36YFDIBLWHG4KLHEQWHE.png?auth=27859e742b0d7329608e2157b4f5e9b15d5c5fd5e1a42750d5673d8fbbd994d4&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Nacho Castañares habló de su vínculo secreto con una exparticipante de Gran Hermano, el mayor gasto de su vida y su deseo de ser padre joven]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/15/nacho-castanares-hablo-de-su-vinculo-secreto-con-una-exparticipante-de-gran-hermano-el-mayor-gasto-de-su-vida-y-su-deseo-de-ser-padre-joven/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/15/nacho-castanares-hablo-de-su-vinculo-secreto-con-una-exparticipante-de-gran-hermano-el-mayor-gasto-de-su-vida-y-su-deseo-de-ser-padre-joven/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el streamer reveló la identidad de la mujer con la que mantuvo un romance tras salir de la casa más famosa del país. Además, contó cuál fue la compra más cara de su vida y habló de sus planes a futuro ]]></description><pubDate>Thu, 15 Oct 2026 11:32:47 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Busco alguien que sea compañera, me divierta y con quien la admiración sea mutua</b>”, afirmó <b>Nacho Castañares</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al hablar de su presente sentimental. El exparticipante de <i>Gran Hermano</i> reflexionó sobre sus relaciones anteriores, reconoció los patrones que busca cambiar y contó que hace terapia para construir vínculos más duraderos y mostrarse tal como es.</p><p>Durante la entrevista, recordó sus noviazgos con <b>Lucila “La Tora” Villar</b> y <b>Constanza “Coti” Romero</b>, y se refirió a la polémica que surgió a raíz de las acusaciones de Romero sobre el vínculo que mantuvo con <b>Romina Uhrig</b>. También explicó por qué considera que esas historias quedaron definitivamente cerradas y habló sobre la exposición pública de su vida privada.</p><p>Juan Ignacio “Nacho” Castañares nació en <b>Madrid</b>, España, y se instaló en Argentina durante su infancia. Alcanzó la popularidad en <i>Gran Hermano 2022</i>, donde llegó a la final y obtuvo el segundo puesto, detrás de <b>Marcos Ginocchio</b>. Antes de ingresar al reality, había dedicado gran parte de su vida al fútbol, una carrera que decidió abandonar en la pandemia para enfocarse en la creación de contenido para redes sociales.</p><p>Tras su salida del reality, se consolidó como streamer, conductor y creador de contenido, con participaciones en programas de Telefe y coberturas deportivas, entre ellas, el Mundial de Clubes 2025. También integró la Selección Argentina de Streamers, con la que participó en competencias internacionales. En el verano de 2026, debutó como actor en la comedia <i>Suspendan la boda</i>, junto a <b>Nazarena Vélez, Barbie Vélez y Roly Serrano</b>, en Villa Carlos Paz. Actualmente, continúa activo en las <a href="https://www.instagram.com/nachoo_cp/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/nachoo_cp/?hl=es"><b>redes sociales</b></a>, donde comparte contenido sobre sus viajes, y forma parte del programa <i>Qué alguien le avise</i>, de <i>La</i> <i>Casa Streaming</i>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TP7A34FBKZEUNB466CUIWFPECM.jpg?auth=b606b20f524d851256edee4e1c7221a0d3e20f1ad0d81456821f3944291c56c3&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Nacho Castañares abre su vida sin filtros: la terapia para construir nuevos vínculos, sus tres relaciones con exparticipantes de Gran Hermano y la “espinita” del fútbol. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Qué harías con un millón de dólares?</b></p><p>— Siendo honesto creo que lo invertiría en cosas para mi futuro y en mi familia. Compraría una casa. Hoy mi abuela está viviendo en el departamento donde yo me crié toda la vida y a mi viejo trataría de mejorarle la vida. A nivel laboral, pensaría alguna inversión que me libere de cualquier cosa que pueda pasar y también lo disfrutaría. No soy muy pegado con la plata, así que pienso en algún viaje con mis amigos y otro con mi familia.</p><p><b>— ¿Qué lugar elegirías?</b></p><p>— Me gusta mucho la playa y el calor. Me iría con mis amigos a alguna playa hermosa en Asia. Vietnam, Bali, algo de eso. Sería un lujo.</p><h2>Por cuánta plata</h2><p><b>— Te voy a hacer preguntas y vos me vas a decir por cuánta plata harías o no harías esto que planteo.</b></p><p>— Dale, impecable.</p><p><b>— ¿Por cuánta plata dejarías que tu ex elija a tu próxima pareja?</b></p><p>— Complicado. Por mucha plata. Vengo de rachas en relaciones que no digo que son malas, pero no fueron la mejor experiencia. Aprendí mucho, entendí qué cosas me gustan, qué cosas elijo y cuáles no. Y si tengo que elegir una próxima pareja, me gustaría que sea un vínculo duradero, algo lindo. Entonces, por mucha plata...</p><p><b>— El chiste es que vos pongas un número. Pensá en tu última ex. Ella sería la que elija a tu próxima pareja. ¿Pensás que elegiría bien o mal?</b></p><p>— Elegiría mal. Por 1 millón de dólares creo que va a está bien. Es el mal menor (risas).</p><p><b>— ¿Qué pensás que elegiría? ¿Qué características? ¿Y pensás que eso es lo que ella realmente cree que necesitás o lo que quisiera enviarte como una maldad?</b></p><p>— De base yo creo que ella quisiera mandarme lo que ella quisiera y que no sería lo que yo estoy buscando. Capaz estoy malpensando. Pero creo que sería un vínculo en donde yo esté incómodo, esté mal, donde nos peleemos. No uno en el que nos llevemos bien y proyectemos.</p><p><b>— ¿Y qué buscás vos en tu próxima pareja?</b></p><p>— Busco alguien que sea compañera, que me divierta. A mí me gusta mucho admirar a la otra persona. Entonces, alguien a quien pueda admirar y que sea algo mutuo, compartido. Que sea un acompañamiento lindo desde el lado de: “Che, no es un bajón estar con vos, no es una responsabilidad, sino que lo elijo porque realmente es lo que quiero”.</p><p><b>— ¿Por cuánta plata cambiarías tu tatuaje de Messi por uno de Mbappé?</b></p><p>— De hecho, me quería tatuar algo después del último Mundial relacionado con Messi, pero que sea más grande. Lo podría cambiar por una cifra para disfrutar con mis amigos en el corto tiempo. Así que por 200 mil dólares.</p><p><b>— Te tatuás a Mbappé y después agarrás un poco de esa plata y te tatuás un Messi más grande.</b></p><p>— Sí, no hay problema.</p><p><b>— ¿Y te borrás a Mbappé después?</b></p><p>— No, me lo dejo. Es parte de la anécdota. Imaginate que yo había prometido que si Argentina salía campeona del último mundial me tatuaba la cara de <b>Tim Payne</b>, que se había hecho conocido. Estuvimos cerca, ¿eh? Y no era por plata (risas).</p><p><b>— ¿Hay algo que harías por conocer a Messi?</b></p><p>— Lo que sea. Pago ya (risas). Es uno de mis sueños más grandes.</p><p><b>— Lo vas a cumplir.</b></p><p>— Yo creo que sí. Tengo mucha fe de que va a ser también algo especial. Varias veces estuve cerca de conocerlo y no se dio. Para mí, sin duda, en algún momento va a pasar y va a ser más especial. Siento que puede pasar que me lo cruce y cuando eso pase le voy a decir que lo amo, porque realmente lo amo, que me marcó toda mi vida y gracias.</p><p><b>— ¿Tenés alguna anécdota de tu vida que tenga que ver con él? ¿Algún aprendizaje o una inspiración?</b></p><p>— Sí, aprendizajes un montón. Desde no dejar de intentar las cosas a hacer las cosas con la ideología de uno y estar convencido siempre. Después el ejemplo de él, de ser chico e irse a otro país, de lucharla, de que te digan que no e igual intentarlo. También formas de ver la vida: cómo es él con su familia, con sus amigos, con sus hijos. Todo eso, quieras o no, indirectamente me llega y me encanta de él.</p><p><b>— ¿Cuántos años tenés?</b></p><p>—23.</p><p><b>— Leí por ahí que tenés un deseo de ser papá joven. ¿Te imaginás siendo padre con una familia, con una mujer al lado o es un sueño tuyo independiente? ¿De dónde sentís que te vienen esas ganas?</b></p><p>— En mi ideal es formar mi familia. Es un sueño que me gustaría que pase. Pero en algún momento de mi vida me gustaría ser padre, independientemente de las circunstancias. Me gustaría ser padre joven para disfrutarlo desde otro lado. ¿De dónde viene? La verdad que no lo sé. Siempre me gustaron los chicos y me llevé muy bien. Si bien en mi familia no tengo hermanos, soy el primo más grande. Es loco porque mi familia es muy chica y he tenido pocas situaciones con niños hasta ahora que soy un poquito más grande, pero siempre me gustaron y me llamó la atención ser padre. Yo decía que si era jugador de fútbol iba a ser padre a los 23. Hoy tengo 23 y no fui jugador de fútbol ni soy padre todavía, pero es algo que me gustaría dentro de los próximos años.</p><p><b>— ¿Te imaginás siendo padre antes de los 30 años?</b></p><p>— Sí, sin duda.</p><p><b>— ¿Y cómo te imaginás como padre?</b></p><p>— Me gustaría estar muy presente. Ser un padre como el mío y entender a mis hijos.</p><p><b>— ¿Tuviste un padre presente?</b></p><p>— Muy presente, comprensivo y siempre me hacía la segunda. Es algo que me gustaría repetir. Estar presente, acompañarlo y ser como una especie de amigo. Dicen que a veces no está bueno eso, pero mi papá era como un amigo mío y fue genial.</p><h2>Por plata o nada</h2><p><b>— ¿Cuál fue el mayor monto de plata que gastaste y en qué?</b></p><p>— Sacando el auto, podría ser ropa. Soy pilchero. Me gusta mucho y le agarré el gustito a ciertos artículos. Por ejemplo, me he gastado<b> 1.500 dólares en unas zapatillas</b>.</p><p><b>— ¿Qué marca?</b></p><p>— Louis Vuitton.</p><p><b>— ¡Pero se te gastan! No es una inversión.</b></p><p>— Sí, ya sé. ¡Y son blancas! Son las que tengo puestas ahora (risas). Son divinas, pero son esas cosas que uno se deja llevar. Hay momentos en donde puedo y hay momentos donde no puedo y soy consciente que no puedo. De repente podía, estaba de viaje, había cobrado un trabajo y dije: “Me las compro”.</p><p><b>— ¿Y en regalos has gastado alguna vez así?</b></p><p>— Y en regalos también. Capaz que algo para mi abuela, alguna pulsera o cosas así de marcas que por ahí son un poco más caras de lo que estamos acostumbrados. O a mi papá también. Pero menos que las zapatillas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WDLRGHXYAVDMLLYZTMCRZTPBNI.jpg?auth=e8b7a46042a73af36f4687cc5cfe253f202c8d2511896246270ece2f1724a3c7&smart=true&width=1920&height=2877" alt="¿Qué haría Nacho con un millón de dólares? (Gustavo Gavotti)" height="2877" width="1920"/><p><b>— ¿Qué cualidades buscás en una pareja?</b></p><p>— Yo siempre tuve vínculos que fueron cortos.</p><p><b>— ¿Cuánto fue la mayor cantidad de tiempo que estuviste?</b></p><p>— Un año. Después, obviamente, ha habido idas y vueltas con distintas personas, pero un año fue lo máximo que estuve de pareja. Primero quiero poder proyectar una relación más duradera y lo estoy trabajando. <b>Voy a la psicóloga</b>, lo hablo ahí y son cosas que empecé a cambiar, porque le quería buscar, no sé si una explicación, pero quería entender ciertos funcionamientos o patrones que repetía y que no quería que pase más.</p><p><b>— ¿Vos tenés identificado el patrón de las mujeres que elegías, las situaciones que te pasaban o cómo vos te comportabas en una pareja?</b></p><p>— Sí. De repente me amoldaba mucho a lo que la otra persona quería escuchar. Entonces, en esa incomodidad, yo no estaba bien y elegía cortar esos vínculos. Obviamente he tenido mis errores y la relación es de a dos. Pero yo me amoldaba por demás y en algún momento esa incomodidad te hace ruido y querés salir de esa situación.</p><p><b>— Pero eso era tu responsabilidad.</b></p><p>— Re, sin duda. Ahora busco estar más relajado en los vínculos, mostrarme como soy yo y que dure un poco más por lo menos seis meses más (risas). Pasar la barrera del año.</p><p><b>— ¿Y qué creés que es bueno de lo que vos ofrecés?</b></p><p>— Creo que soy compañero. No me molestan muchas cosas. No soy una persona celosa. Desde ese lado siento que puedo acompañar bien. Hoy en día también me pasa mucho de tener libertades. Me gusta compartir con otras personas y eso también es amoldarme a las situaciones y poder elegir a alguien que esté conmigo en esas situaciones es algo que me gusta poder compartir. Costó llegar a eso, pero hoy en día está más claro.</p><p><b>— ¿Tenés alguna inseguridad?</b></p><p>— Hoy en día no. Sí he tenido antes, cuando empecé en este medio, más que nada de competencia. Pero logré salir de esa carrera que, en definitiva, era conmigo mismo y enfocarme. Era una inseguridad que tenía que decía: “No estoy haciendo nada”, y en realidad sí estaba haciendo un montón de cosas. Pero hoy siento que soy alguien seguro y no me gusta competir con nadie.</p><p><b>— ¿Sentías que no eras suficiente en nada?</b></p><p>— Me ha pasado en varios aspectos de la vida, tanto en el trabajo como en las relaciones. Y en realidad es pensarlo menos y estar más tranquilo con lo que uno hace.</p><p><b>— ¿Entraste en alguna situación de salud mental respecto a eso, como por ejemplo ansiedad?</b></p><p>— No, jamás. Por suerte he tenido un entorno que me ha acompañado mucho y en momentos muy importantes han estado para mí. Eso es para destacarlo porque mis amigos, mi familia, mi abuela, mi papá, han sido pilares fundamentales. Si no hubieran estado ellos, habría sido todo más complicado. Ellos me marcaban: “Este es tu mundo. No lo otro”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OYYOEJRPTZACZG4JG74O7UTRZQ.jpg?auth=f49bb8b47e12db78ee03d7bb3fd068f7a210581422f251d3468d5128f9e46229&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“Busco alguien que sea compañera, que me divierta y que pueda admirar”: Nacho Castañares habló de lo que busca en una pareja y su deseo de ser padre. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Extrañás tu etapa de futbolista? ¿Te pesa no haber seguido con esa carrera?</b></p><p>— Es una espinita que duele todavía porque fue mi sueño durante mucho tiempo. Pero en un momento me di cuenta de que ya no lo era. No tenía ganas de ir a entrenar, me levantaba y era como: “Hoy hace frío, mejor me quedo”. Me di cuenta que ya no lo disfrutaba tanto.</p><p><b>— Habías perdido la motivación. </b></p><p>— Re. Pero en ese momento encontré motivación en otro lado, que sigue hasta el día de hoy y que es todo lo que estoy haciendo ahora con streamear y las redes sociales. Me gustó tanto que tapó rápido esa herida. Sí me hubiera gustado ser futbolista porque me encanta el fútbol y el deporte en general. Me hubiera encantado jugar en Independiente, jugar afuera, pero no lo veo como un reproche no haber llegado. Porque, siendo sincero, para mí no hubiera llegado a ese nivel. Entonces, es más una herida de decir <b>qué hubiera pasado si hubiera llegado, </b>pero no me duele en el sentido de: “Desperdicié 12 años jugando a la pelota y no llegué”.</p><p><b>— ¿Y por qué sentías esa falta de motivación? ¿En algún momento empezaste a pensar que, por tus propias limitaciones, quizás no ibas a alcanzar el nivel necesario para llegar adonde querías?</b></p><p>— Mi punto de inflexión, donde me doy cuenta de que capaz ya no me entusiasmaba tanto, fue en la pandemia. La pandemia a mí me agarra con 17, 18 años y era muy importante ese año a nivel futbolístico porque yo venía jugando con categorías más grandes y era mi salto a reserva, que estás a un paso de Primera. Pero fue un año que se desperdició completo por la pandemia porque no podíamos entrenar. Ahí empecé a encontrar otra motivación, que era streamear y estar en las redes. Cuando se volvieron a juntar los dos mundos y me tenía que levantar temprano para ir a entrenar, prefería quedarme streameando hasta tarde o haciendo contenido para redes, videos de TikTok. Ahí dije: “Che, no lo disfruto tanto porque apareció esto otro sueño”. Pero sin duda fue la pandemia. Fue como un antes y un después.</p><p><b>— ¿Y nunca pensás en unificar los dos mundos, por ejemplo, generar o producir algún programa que tenga que ver con eso?</b></p><p>— Me encanta todo lo que son programas deportivos y lo que tenga que ver con el fútbol. Ahora hay un proyecto en el que estoy metido, que es la selección argentina de streamers, que son todos creadores de contenido que juegan al fútbol y viajamos a representar a Argentina. Hemos tenido el Mundial en Malasia, la Copa América en Colombia. Y siempre pienso que si llegaba a jugar, no hubiera llegado nunca a la Selección y de repente ahora tengo esto que lo estoy viviendo como futbolista, sabiendo que mi laburo está por ahí en el teléfono y en mostrar todo eso. Me sacó de un lado, pero tengo otro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RMX36HYKGBBDZM3JS6RAH7XCVE.jpg?auth=3d410d07bcb6c4dda07b6aca211400ca88fcbb719d11291602d0a7870f5b64e5&smart=true&width=1920&height=1080" alt="En diálogo con Emilia, el creador de contenido contó qué aprendió de sus relaciones pasadas y cómo busca construir una pareja duradera. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><h2>Yo nunca, nunca</h2><p><b>— Yo nunca, nunca salí con tres participantes de Gran Hermano.</b></p><p>— Sí (risas).</p><p><b>— ¿Cómo fue?</b></p><p>— Fueron situaciones de la vida (risas). GH fue un momento muy importante en mi vida, donde viví muchas cosas y cuando salí las personas que estuvieron conmigo en Gran Hermano significaban mucho.</p><p><b>— ¿Las personas en general o las tres personas con las que estuviste?</b></p><p>— En general. Te entendían cosas que otras personas no. Entonces, había como un refugio muy grande en eso. Y además empezabas a compartir cosas afuera de la casa, como programas, eventos. Eso hacía que se desarrollan vínculos y me pasaron cosas.</p><p><b>— ¿Hay alguna relación de las tres que haya sido un poco más relevante para vos?</b></p><p>— Sí, la de Coti y La Tora. Ambas relaciones. La de La Tora porque empezó dentro de la casa, siguió afuera y fue mi primera relación pública. Ahí entendí que la gente opinaba y decía lo que quería. La de Coti llega en un momento de mi vida que era distinto, había pasado un tiempo, había estado solo y de repente la vuelta. Fue como mi primera relación ya siendo alguien conocido. También fue entender desde inicio hasta final que la gente hablaba, opinaba, se metía y era un caos. Pero fueron relaciones que me marcaron.</p><p><b>— ¿Te imaginás saliendo con una persona pública de nuevo?</b></p><p>— Sí, no me molesta. Aprendí un montón y hay cosas que cuidaría más que, lamentablemente, fueron prueba y error en las relaciones pasadas.</p><p><b>— ¿Y por qué la tercera persona de Gran Hermano no me la nombraste?</b></p><p>— Porque la tercera persona no fue un vínculo, <b>fue alguien con la que estuve un par de veces y que simplemente se dieron encuentros de otro tipo.</b></p><p><b>— No hubo una profundidad.</b></p><p>— Y tampoco a mí me significa nada la otra persona. Son cosas que pasaron y punto.</p><p><b>— ¿Pero la gente sabe quién es esa persona?</b></p><p>— Creo que se imaginan. Nunca lo dije.</p><p><b>— Una de tus ex dijo el nombre públicamente.</b></p><p>— Sí, lo saben.</p><p><b>— ¿Es esa persona?</b></p><p>— Es esa persona. Yo nunca había dicho que sí o no en su momento. Pero bueno es algo que en su momento se habló mucho.</p><p><b>— ¿Fue una molestia para vos que ella lo haya dicho públicamente?</b></p><p>— No es que me amargó la vida, pero me molestó.</p><p><b>— Porque te expuso...</b></p><p>— Sí, porque<b> yo se lo conté en un acto de intimidad</b> porque a ella le generaba una inseguridad y yo no tenía nada que ocultar. Hay un montón de cosas que yo siempre manejé así, de mi vida privada, que prefiero dejarlas en privado, porque son cosas que no significan nada o que capaz la gente opina y no es para que opine. Simplemente son experiencias que yo elijo guardarlas y la verdad que sentí que fue como de gratis. <b>Se me metió en una bolsa en donde se estaba contando algo y la ligué yo. </b>No me gustó, pero tampoco es que abrió un baúl de secretos y contó un montón de cosas. Pero siento que estuvo de más en la charla.</p><p><b>— Yo nunca, nunca volví con alguien sabiendo que no me convenía.</b></p><p>— No he llegado a volver. Estuve a punto, pero no he llegado (risas).</p><p><b>— ¿De quién hablás?</b></p><p>— De Coti. Ni siquiera fui yo, fue la vida. Por ahí cuando yo pensaba que sí, la vida me mostró que no. Como que no fue decisión mía.</p><p><b>— ¿Lo hablaste con ella?</b></p><p>— Sí. ¿Viste cuando hay momentos en donde querés algo, no se da y no hay explicación? Nos pasó eso y fue un desencuentro que no llegó a nada.</p><p><b>— ¿Un desencuentro de ambas partes?</b></p><p>— Sí, de ella también. Sin entrar mucho en detalle, creo que hubo momentos en donde a ella le pasó y hubo momentos donde me pasó a mí. Y evidentemente la vida nos estaba diciendo que no.</p><p><b>— ¿Sentís que quedó algo pendiente?</b></p><p>— No, creo que no. Sí lo pensaba antes. Sentía que capaz había cierta madurez de ambas partes para que algo sea distinto. Y evidentemente no. O simplemente no somos tan compatibles como pensábamos. Fue entenderlo y cerrarlo, que creo que era necesario para ambas partes.</p><p><b>— Yo nunca, nunca ghosteé a alguien.</b></p><p>— Sí, me ha pasado.</p><p><b>— ¿Te ghostearon a vos alguna vez?</b></p><p>— Sí, también.</p><p><b>— ¿Y lo hiciste por venganza el ghosteo?</b></p><p>— No, me salió natural por no saber manejar la situación y no ser sincero en qué me pasaba. De repente la otra persona está mucho más subida a una situación y cuando caés en esa realidad es como: “Che, no sé si estoy para tanto”. A mí me ha pasado también y la he pasado mal. Sé que no es lo peor del mundo, pero no está bueno hacerlo ni que te lo hagan. Hablando se entienden las cosas y se puede dejar todo claro. Pero es un poco lo que te decía antes de amoldarme a situaciones por querer agradar a la otra persona y después cuando me siento incómodo digo: “Capaz que no estaba para tanto”, y para la otra persona es un bajón. La otra persona dice: “¿Cómo que no, si de repente pasó esto, esto y lo otro?”. Y sí, ¿cómo te explico? Pero me ha pasado de ghostear y me ha pasado de dejar mensajes sin contestar: “Che, ¿qué onda? ¿Está todo bien?”. Perdón, pero es así...</p><p><b>— ¿Cómo te manejarías ahora?</b></p><p>— Ahora estoy en un momento en donde soy más selectivo también. No porque no lo haya sido antes, pero me fijo en otras cosas, para empezar vínculos desde otro lado. Siento que si me llega a pasar de empezar a construir algo con alguien y me doy cuenta que no va, puedo hablarlo claramente con la otra persona: “Che, no estoy para esta”, o si te veo a vos en esta y capaz me estoy equivocando yo, trato de no llegar a este punto. Dejar las cosas en claro desde el principio es clave.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/S4TMZCMKWBGMVHKT3726SO2HII.jpg?auth=d82299c4c9cbc4183e18ce66167b62af18d38c2c6758cc008e7de3725a1af990&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Nacho Castañares con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[La pregunta que toda marca debería hacerse: ¿está hablando con las personas mayores o hablándoles como si fueran niños?]]></title><link>https://www.infobae.com/generacion-silver/2026/10/15/la-pregunta-que-toda-marca-deberia-hacerse-esta-hablando-con-las-personas-mayores-o-hablandoles-como-si-fueran-ninos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/generacion-silver/2026/10/15/la-pregunta-que-toda-marca-deberia-hacerse-esta-hablando-con-las-personas-mayores-o-hablandoles-como-si-fueran-ninos/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Mascardi]]></dc:creator><description><![CDATA[Revisar quién tiene voz en la escena, si puede disentir y si su opinión cuenta son algunos de los filtros que propone la cofundadora de Youniversal para detectar paternalismo antes de publicar]]></description><pubDate>Thu, 15 Oct 2026 05:07:47 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EA3R7RBCLFGYBBM3HS75HW4N4E.png?auth=9e882f1cc7e2370b66ecc9de172d22ee28808a88cac3926ce90234ebb148a708&smart=true&width=1408&height=768" alt="El edadismo en la publicidad condiciona la inclusión social de las personas mayores al reducir su imagen a la pérdida o la dependencia. (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="768" width="1408"/><p><b>El edadismo en la publicidad</b> limita la representación de las personas mayores a la pérdida, la dependencia o el declive, y condiciona tanto su inclusión social como la capacidad de las marcas para comprender a un segmento poblacional en crecimiento. La antropóloga y especialista en tendencias de consumo <b>Ximena Díaz Alarcón</b>, CEO y cofundadora de Youniversal, plantea que <b>revertir esa mirada exige cambios narrativos, visuales y estratégicos.</b></p><p>La infantilización aparece cuando una persona adulta es tratada como si hubiera perdido criterio o autonomía por el paso de los años. Se expresa en mensajes que explican en exceso, usan diminutivos o muestran a alguien más joven que toma todas las decisiones.</p><p>También ocurre cuando acciones cotidianas, como manejar una aplicación o iniciar una relación afectiva, son presentadas como una proeza simpática. Para Díaz Alarcón, esa sorpresa revela el prejuicio de quien elaboró el mensaje.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZLAYCBRJEFEUFFOZVQRNSNIZFI.jpeg?auth=2968290194c80c57caa8641a9bbdf6c5aabcc2bd150ef783dc2d9f64cfe411b0&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Probar las campañas con el público destinatario permite a las marcas evaluar si respetan la voz de los adultos mayores." height="1080" width="1920"/><h2>El mecanismo detrás de la infantilización publicitaria</h2><p><b>—¿Qué significa infantilizar a las personas mayores desde la publicidad y cómo se reconoce ese fenómeno?</b></p><p>—Infantilizar es dirigirse a una persona adulta como si, por tener más años,<b> hubiera perdido criterio o capacidad de decidir</b>. Se reconoce en mensajes que explican de más, hablan en diminutivo o muestran a alguien más joven que resuelve todo por ella. También cuando una conducta cotidiana, como usar una aplicación o salir con alguien, se presenta como una hazaña simpática. Esa sorpresa habla del prejuicio de quien construyó el mensaje.</p><p><b>—¿Por qué muchos mensajes que buscan ser </b><i><b>senior friendly</b></i><b> terminan generando distancia o rechazo?</b></p><p>—Porque a veces <b>se diseñan desde una idea muy limitada de quién es ese consumidor</b>. Se supone que necesita que le simplifiquen todo, que solo le preocupa la salud o que cualquier novedad le resulta ajena. La gente grande no es diferente de ningún otro público en esto: no necesariamente busca ser tratada de manera especial por su edad, sino sentirse igual de reconocida e identificada que cualquiera. Una persona puede necesitar una letra más grande y al mismo tiempo ser muy exigente con el diseño, la información o el servicio. El rechazo aparece cuando la intención de acercarse termina en un trato que subestima.</p><p><b>—¿Cuáles son los recursos más frecuentes, en el lenguaje, las imágenes o el tono, que pueden resultar infantilizantes?</b></p><p>—Los diminutivos, el uso de “abuelitos” para referirse a cualquier persona mayor, la voz excesivamente dulce y frases como<b> “ellos también pueden”.</b> Además, no toda la gente grande es abuelo o abuela: es un rol familiar, no una identidad ineludible que viene con la edad. Incluso quienes tienen nietos tienen intereses y proyectos propios, más allá de ese vínculo.</p><p>En las imágenes, se ve cuando la persona mayor siempre está siendo guiada, corregida o asistida, y nunca toma una decisión. También aparece en el humor: el que no entiende el celular, se confunde o queda fuera de la conversación. El problema es que la edad sea una explicación automática de la torpeza o la incapacidad.</p><p><b>—¿Por qué el problema no está necesariamente en hablar de la edad, sino en cómo se construye el mensaje alrededor de ella?</b></p><p>—La edad puede ser relevante para <b>comunicar un beneficio, una necesidad o una experiencia</b>. El problema aparece cuando se usa para dar por sabido todo lo demás. Dos personas de la misma edad pueden tener situaciones económicas, vínculos y proyectos muy diferentes. Una campaña puede reconocer los años de alguien sin hacer que toda su identidad gire alrededor de eso. Conviene revisar expresiones como “a pesar de su edad”: muchas veces presentan el disfrute o la iniciativa como algo que ya no se esperaba de esa persona.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DAWKUAGKDZGTHKZE7MUB5XMGTU.png?auth=1ddbbd4195eda88893117dacb1781c6934279506f9279e9757e4b38448ca8d9b&smart=true&width=2752&height=1536" alt="La infantilización publicitaria surge cuando se trata a un adulto como si hubiese perdido la autonomía y la capacidad de decidir. (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="1536" width="2752"/><h2>Estereotipos recurrentes y sus efectos en las marcas</h2><p><b>—¿Qué estereotipos sobre las personas mayores aparecen con mayor frecuencia en la publicidad y qué efectos pueden generar?</b></p><p>—Aparecen la persona frágil y dependiente, la que vive exclusivamente para sus nietos, la que rechaza cualquier cambio o la que no entiende la tecnología. <b>También existe el extremo opuesto: el </b><i><b>senior</b></i><b> que corre maratones, viaja permanentemente y parece obligado a demostrar que sigue siendo joven.</b> Ese modelo tampoco representa a todos.</p><p>Cuando estas imágenes se repiten, refuerzan expectativas sobre cómo debería vivir alguien a determinada edad. Para una marca, además, pueden llevar a desconocer intereses y necesidades concretas, y a ofrecer algo con lo que ese consumidor no se identifica.</p><p><b>—¿Cómo se puede construir una comunicación cercana y afectiva sin caer en el paternalismo o la condescendencia?</b></p><p>—La cercanía se construye con situaciones reconocibles, buenos diálogos y atención a los detalles. No hace falta agregar un tono meloso porque aparece una persona mayor. Puede haber cuidado, humor y ternura entre adultos que se respetan.</p><p>También hay que mirar quién tiene voz en la escena: si la persona expresa lo que quiere, si puede disentir, si su opinión cuenta. Necesitar ayuda en una situación no implica dejar de tener preferencias o de participar en las decisiones.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HY3XB3RXDFBVVN7DJMM3T3JG2E.png?auth=d51675d648e1d7d9110232d7c930db5ba8bdb209d0fac13ac7f13b9b0ec6d25c&smart=true&width=1536&height=1024" alt="El uso de diminutivos y del término abuelitos invisibiliza los intereses y la identidad propia de los adultos mayores. (Imagen Ilustrativa Infobae)" height="1024" width="1536"/><h2>Cómo diseñar campañas sin caer en el paternalismo</h2><p><b>—¿Qué lugar deberían tener la autonomía, el deseo y la diversidad de intereses de las personas mayores en las campañas dirigidas a este público?</b></p><p>—Deberían estar desde el comienzo, en la investigación y en la idea de campaña. Hay personas mayores que quieren aprender, enamorarse, cambiar de trabajo, disfrutar de la moda o explorar intereses que antes habían postergado. Otras prefieren sostener sus rutinas y no tienen por qué reinventarse. </p><p>Las marcas necesitan entender qué quiere cada una y qué posibilidades tiene de hacerlo, considerando también las diferencias de ingresos, salud y acceso.<b> Cumplir años no significa dejar de desear, ni querer todos lo mismo.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BXKIRT2HPVBT5E4TT2DEG3ULTE.png?auth=56f87a8b662cdb4da4c0c98c6f7df9e61d6f09b5e6751fc18500252a9ec0aa9c&smart=true&width=1251&height=760" alt="Las personas mayores conservan la diversidad de deseos e intereses, desde retomar proyectos laborales hasta iniciar relaciones afectivas." height="760" width="1251"/><p><b>—¿Qué debería preguntarse una marca antes de lanzar una campaña para asegurarse de que está hablando con las personas mayores y no hablándoles como si fueran niños?</b></p><p>—Primero, si conoce a las personas que quiere convocar o si está trabajando con una idea genérica de “los mayores”. Después, revisar la pieza con preguntas concretas: <b>¿la persona tiene voz y decide?, ¿el humor depende de ridiculizar su edad?</b>, ¿estamos suponiendo una dificultad que no investigamos?, ¿hablaríamos con ese tono a otro adulto?</p><p>Y, sobre todo, probar la campaña con personas de ese público. Escuchar cómo la interpretan, qué les resulta creíble y qué les molesta permite detectar cosas que el equipo puede no haber advertido, aun con la mejor intención.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/BXKIRT2HPVBT5E4TT2DEG3ULTE.png?auth=56f87a8b662cdb4da4c0c98c6f7df9e61d6f09b5e6751fc18500252a9ec0aa9c&amp;smart=true&amp;width=1251&amp;height=760" type="image/png" height="760" width="1251"><media:description type="plain"><![CDATA[Las personas mayores conservan la diversidad de deseos e intereses, desde retomar proyectos laborales hasta iniciar relaciones afectivas.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El padre que no quería verlo jugar, el dolor por Gonzalo y por qué votó a Milei: el Pipa Higuaín en Decime la verdad]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/14/el-padre-que-no-queria-verlo-jugar-el-dolor-por-gonzalo-y-por-que-voto-a-milei-el-pipa-higuain-en-decime-la-verdad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/14/el-padre-que-no-queria-verlo-jugar-el-dolor-por-gonzalo-y-por-que-voto-a-milei-el-pipa-higuain-en-decime-la-verdad/</guid><dc:creator><![CDATA[Fernando Marín, Rodolfo D'Onofrio]]></dc:creator><description><![CDATA[Padre de Gonzalo y Federico, Jorge Higuaín repasa una carrera que lo llevó de Nueva Chicago a Francia y a River, defiende a su hijo del penal que lo persiguió, discute con D’Onofrio sobre las sociedades anónimas deportivas y habla de su nueva pareja
]]></description><pubDate>Wed, 14 Oct 2026 14:26:55 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay padres que empujan a sus hijos hacia la cancha y otros que les cierran la puerta. <b>Jorge </b><i><b>Pipa</b></i><b> Higuaín</b> conoció las dos caras: la de un padre empleado público que nunca fue a verlo a las inferiores de Nueva Chicago, y la del padre que acompañó a cuatro hijos varones, dos de ellos, <b>Gonzalo </b><i><b>Pipita</b></i><b> y Federico</b>, futbolistas de élite.</p><p>En el segundo capítulo de <i>Decime la verdad</i> —el ciclo de entrevistas que conducen el productor <b>Fernando Marín</b> y el expresidente de River <b>Rodolfo D’Onofrio</b>—, el exdefensor central de Nueva Chicago, Gimnasia, San Lorenzo, Boca, el Brest francés y River repasa una carrera que empezó contra la voluntad de su familia. Cuenta por qué tiene a River en el corazón aunque jamás habló mal de Boca, y revela que vive de las propiedades que empezó a comprar por el consejo de un compañero de la Primera B. Habla de Messi, que acaba de dejar la Selección <b>-“Leo ya dio todo”-</b>, de su voto a <b>Javier Milei</b>, y discute de frente con D’Onofrio sobre las sociedades anónimas deportivas.</p><p>En el tramo más íntimo, Higuaín recuerda a <b>Nancy Zacarías</b>, su mujer, que murió en 2021 y a quien define como “una diosa”. Cuenta que sus hijos ya aceptaron a su nueva pareja, y defiende a Gonzalo: <b>“Un gol errado no puede marcar la carrera de uno de los delanteros más importantes que tuvo el fútbol argentino”.</b></p><p><b>Fernando Marín:</b> Hola, amigos. Una vez más con ustedes en <i>Decime la verdad</i>, acompañado por mi amigo y partner Rodolfo D’Onofrio. Hoy tenemos una figura que es amiga de los dos, que es padre de cracks y que tiene una historia muy rica para contar. Voy a presentar al <i>Pipa </i>Higuaín.</p><p><b>Jorge </b><i><b>Pipa</b></i><b> Higuaín:</b> Bueno, un gusto. Se los dije ni bien llegué: son dos personas que quiero mucho y realmente es un placer para mí compartir con ustedes un momento tan lindo.</p><p><b>Rodolfo D’Onofrio: </b>Tu historia deportiva: Chicago, Gimnasia, San Lorenzo. Vas pasando por clubes de distintas características y después pasás por Boca, River y Francia. Contame un poco qué sentiste en ese paso rápido.</p><p><b>Jorge </b><i><b>Pipa</b></i><b> Higuaín: </b>Yo nací jugador de fútbol, la verdad te digo. Con el estudio no me llevé bien, y cuando tomé la decisión de dedicarme al fútbol tuve grandes problemas familiares con mi papá, que era fanático del estudio, de la seriedad, de la honestidad: lo que los padres de antes querían para su familia. Para colmo, todos mis hermanos tienen título. De los cuatro, el único que no tiene soy yo. Mis hermanos son arquitectos, empresarios. Lo bueno es que pude cumplir mi meta, lo que le prometí a mi padre. Después, cuando me vio triunfar y pasar por los clubes que vos mencionaste, tuvo otra actitud conmigo. <b>Porque cuando yo estaba en las inferiores de Chicago nunca me vino a ver. Nunca. Estaba absolutamente en contra, algo muy de la época.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/47XXS25ZTVE3RDVBQ4ZQJITTBA.jpg?auth=50bfa75bbf1be09602d3ec20a218ad960bc5995b4bc690b6e5d2e769fc74918b&smart=true&width=1920&height=1280" alt="“Un gol errado no puede marcar la carrera de uno de los delanteros más importantes que tuvo el fútbol argentino”, dice el Pipa sobre Gonzalo" height="1280" width="1920"/><p><b>Rodolfo D’Onofrio: </b>Te hago una pregunta justamente sobre inferiores. Como presidente de River me tocó estar cerca de las inferiores, y veía que los padres se obsesionaban con que el hijo llegara y le terminaban complicando la vida. ¿En esa época era distinto? ¿Cómo era?</p><p><b>Jorge </b><i><b>Pipa</b></i><b> Higuaín:</b> No, yo nada que ver. Pero es distinto tener un papá que tiene otra profesión que tener un papá que fue jugador de fútbol y entrenador. Mi acompañamiento era distinto. Yo jamás, Rodolfo, iba a atacar a los chicos o al técnico. Hay padres que se descontrolan y no está bueno. Es totalmente incorrecto.</p><p><b>RD:</b> En tu época de jugador, ¿había esa presión? No digo tu caso con tus hijos, que fue diferente, sino en general. Veo que hoy tienen una presión que los termina trastornando.</p><p><b>JH: </b>No me acuerdo si fue <i>Luisito </i>Islas o Goycochea, que tuvieron un caso muy parecido al mío: el padre no quería. Los papás no querían hijos jugadores de fútbol, querían hijos con la chapita de…</p><p><b>RD: </b>Hijo doctor.</p><p><b>JH:</b> Exactamente, con otra profesión. Ahora hay más padres que quieren hijos futbolistas. Y ahí vienen todos estos problemas: los someten, prácticamente, y además le faltan el respeto al director técnico, porque dan instrucciones desde la tribuna. Yo lo vi todo, lo viví todo. Están sentados y dicen: <b>“Así no, dásela al otro, vení para atrás”</b>. Tienen un técnico que los está formando y al que hay que respetar, porque es un profesional. Es propio de los argentinos, ¿no? Los insultos que emanan de las tribunas, de las plateas. En nuestra época la platea era un lugar privilegiado, de respeto, de educación, y ahora se desvirtuó todo.</p><p><b>FM:</b> Te quiero hacer una pregunta en lo personal. En un momento de tu vida fuiste padre y madre. ¿Fue así?</p><p><b>JH:</b> Lo que pasa, Fernando, es que mis hijos ya estaban grandes: el más chico tenía 30 años. El dolor fue intenso para todos, tanto para mis hijos como para mí. Pero la vida sigue y hay que mirar para adelante. Además, tengo dos hijos que viven en Estados Unidos y tampoco les podía transmitir tanta tristeza, para que a la distancia no se sintieran mal.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5SZVAXONGRFI7AOCNMXKKABWHE.jpg?auth=af32f7408132939c922189a91eeb0adb1d31f68cab3efc706dfba04cab4c5328&smart=true&width=1920&height=1280" alt="“No hay registro de que yo haya hablado mal de Boca”, asegura Higuaín, que tiene a River en el corazón
" height="1280" width="1920"/><p><b>FM:</b> Está muy bien. Ellos, como hijos, sufrieron lo de su madre, sin duda. Lo viví de cerca, porque tienen la edad de mis hijos más chicos y vivimos muchas cosas juntos. ¿Cómo es hoy tu vida en el amor?</p><p><b>JH: </b>Bueno, estoy bien. Conocí a una chica que me presentó un amigo. Yo estaba solo y la verdad es que no tenía ganas de nada, pero es una muy buena persona. Una excelente persona, que me hace muy bien. Mis hijos ya la conocen y la aceptaron como corresponde, porque es una excelente persona.</p><p><b>FM:</b> ¿Vos te sentiste muy perturbado, herido, cuando el <i>Pipita </i>erró el penal?</p><p><b>JH: </b>No, porque es lo mismo que le conté a Rodolfo. Yo fui jugador de fútbol y un penal lo erra cualquiera. Un arquero ataja las que ataja, por ahí una no la ataja, y da la casualidad de que es en un partido trascendente. Pero no puede quedar marcado para toda la vida. <b>Un gol errado no puede marcar la carrera de uno de los delanteros más importantes que tuvo el fútbol argentino, por los clubes en los que jugó y por lo que logró en el exterior.</b> Lamentablemente no lo pudo convalidar con la Selección. Y te imaginarás que lo que menos quiere un futbolista es errar un gol.</p><p><b>RD:</b> Al poco tiempo de entrar como opositor en River, en la época de Aguilar, quisieron hacer una operación con varios jugadores, entre ellos <i>Pipita</i>. La primera se cayó y la segunda se hizo en cuatro meses. Querían vender el 30% de 15 jugadores por 3 millones; estaban <i>Pipita</i>, Augusto (Fernández) y varios cracks más. Eso hizo que yo decidiera meterme en serio en la política de River y tratar de ser presidente para cambiar lo que veía. A tu hijo después me tocó verlo en el Real Madrid y en muchos lados. ¿Qué diferencia sentís entre su época y la tuya? Vos defensor, él delantero. ¿El mundo del fútbol era igual o había diferencias entre una etapa y otra?</p><p><b>JH:</b> Obviamente había diferencias, pero la idea era la misma. El fútbol se hizo más ágil, más vertiginoso, pero con la misma tendencia: jugadores que se ponen la camiseta de un equipo grande y tienen que jugar para adelante. Tenías que tener jugadores hábiles, el famoso diez que te diera la pelota de gol, centrales robustos, con temperamento.</p><p><b>RD:</b> Tenías que tener al <i>Pipita</i>.</p><p><b>JH:</b> Claro. Yo creo que fue la última generación que disfrutó de esa categoría, salvo que después, en 2018, River logró lo máximo que puede lograr un club, y para colmo ganando una final al eterno rival. Pero creo que fueron las últimas generaciones que vivieron esa ideología del fútbol argentino. Porque hoy voy a la cancha y veo cómo se juega. No solo en River: en todos lados se juega de la misma manera. Un toque para acá, un toque para allá, y la agarra más el arquero que el delantero. ¿Cómo puede ser que los técnicos argentinos, formados en un país que yo considero potencia, hayan cambiado la metodología? Somos potencia por todas las finales del mundo que ganamos y jugamos, que también es un honor aunque las hayamos perdido, porque las finales no las juega cualquiera. Este era un país fabricante de jugadores de fútbol.</p><p><b>FM: </b>Lo insólito acá es que una medalla de plata en una olimpíada sale en la primera página de los diarios, y ser subcampeón en fútbol es ser un perdedor.</p><p><b>JH:</b> Es un fracaso.</p><p><b>FM: </b>Un fracaso. Es un disparate como lectura del fútbol.</p><p><b>JH: </b>Coincido.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3OQ4E55QE5AE3MZYTHK6Q4FWYU.jpg?auth=9da917e31fd0187774b1f9fab5e74eeb6fbfcea67b92044207f6ef64a7f499c0&smart=true&width=1920&height=1280" alt="“Yo lo voté a Milei. Estoy de acuerdo en casi su totalidad”, sostiene el exdefensor de Boca y River" height="1280" width="1920"/><p><b>FM: </b>Te pregunto una cosa. Dijiste que tenés hermanos profesionales, empresarios. ¿Te interesa otra cosa aparte del fútbol?</p><p>JH: Mi vida pasó por el fútbol, Fernando, y cuido lo que tengo. <b>Me dediqué a invertir en propiedades y hoy, afortunadamente, vivo de eso. </b>Me va bien y cuido, cuido, cuido. Soy un tipo muy, muy ordenado. Después de jugador fui técnico, y en 2006, cuando vendieron a Gonzalo al Real Madrid, tomé la decisión de desprenderme del fútbol como profesional y pensar un poco más en la familia. Junto con mi mujer armamos como una pyme familiar.</p><p><b>FM: </b>¿Te gustaría que tus nietos fueran jugadores de fútbol?</p><p><b>JH:</b> No, yo digo que sean lo que sientan. Ese es el mensaje que siempre les di, porque no todos pueden ser jugadores de fútbol. ¿Qué querés ser? ¿Médico, contador, ingeniero, arquitecto? Lo que quieras, pero con pasión. Es lo que yo siento de la vida.</p><p><b>RD:</b> Me sale el hincha de River. Vos pasaste por Francia y después llegaste a River, donde estuviste tres o cuatro años. Yo era un hincha que te miraba: eras de esos full backs bravos, que cabeceaban muy bien, y le hiciste un gol a Boca en un River-Boca. Dejando de lado los fanatismos, ¿hay alguna diferencia entre jugar en un equipo y en el otro?</p><p><b>JH: </b>Cuando hablo de fútbol, Rodolfo, hablo de fútbol. Diferencia, ninguna. River, Boca, Racing, Independiente, San Lorenzo eran los que se llamaban grandes: te ponías una camiseta pesada y había que defenderla de la mejor manera. Es la profesión que uno eligió. Y yo lo hice en todos los clubes en los que me tocó jugar: defendí con honor cada camiseta que me puse. Siempre lo digo cuando me preguntan por Boca y River: <b>no hay registro de que yo haya hablado mal de Boca. </b>Porque Boca me agarra cuando San Lorenzo me deja libre. <b>Me debían seis meses, fui a protestar medio en forma grosera y me dejaron libre un 24 de diciembre.</b> A los 20 días me contrató Boca, y después de Boca me fui a Francia, que me mejoró la calidad de vida. <b>¿Cómo voy a hablar mal? Ahora, si vos me preguntás, lo tengo en el corazón.</b></p><p><b>RD:</b> Los grandes cracks que hubo, como vos, como el <i>Beto </i>Alonso, como tantos otros, no ganaban las fortunas que se ganan ahora. ¿Qué vida llevan? ¿Qué ahorro pudieron hacer? ¿Cómo están tus compañeros de esa época?</p><p><b>JH:</b> Solemos encontrarnos en River. El otro día hicimos una juntada muy linda con Comizzo, el arquero; con el <i>Gordo </i>Rinaldi, con el <i>Tapón </i>Gordillo, con Amador Sánchez… Están bien, y afortunadamente eso me pone muy feliz. También compartí momentos con compañeros que no están muy bien y que tuvieron un pasado exitoso. El tema es cómo controlás la parte económica.</p><p><b>RD:</b> Es producto de la vida que hizo cada uno.</p><p><b>JH:</b> Claro. Lo cuento siempre porque me divierte mucho. Cuando yo era jovencito, recién debutado en Primera con 18 años, tenía un compañero en Chicago que me decía: “Vos, pibe, las cosas te van a ir bien. ¿Escuchaste lo que te digo? Sabés lo que tenés que hacer con el dinero”. Y yo por dentro pensaba: “¿Qué voy a hacer?”, porque en esa época en la Primera B no se ganaba mucho. “Tenés que comprar departamentos y locales comerciales.” Me daba buenas instrucciones. Y el auto, después.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EI6GQG5YJ5F7JBS43XWJ35SPYA.jpg?auth=8768d5b26a549f155130760c1a6748427902d7758d671f748b2bfaa3b6da5944&smart=true&width=1920&height=1280" alt="El momento más duro de su carrera fue la final de la Supercopa 1991 ante Cruzeiro, que River perdió después de ganar la ida 2-0, con un gol suyo" height="1280" width="1920"/><p><b>FM:</b> ¿Y vos dejaste tu carrera para acompañar a tus hijos?</p><p><b>JH:</b> Sí, sí. Porque dije: ya le di mucho a mi vida, hice lo que quise, tuve la dicha de jugar en todos los equipos que nombraron.</p><p><b>FM:</b> ¿No te dio bronca, si todavía tenías aliento?</p><p><b>JH:</b> No, Fernando. Yo tenía 36 años y además se me había cortado el tendón de Aquiles; no me pude recuperar. Dejé, y la verdad es que tomé la decisión porque a mi mujer la había dejado prácticamente sola. Ser esposa de un futbolista de equipos de esta naturaleza es que nunca estés en tu casa, y la que se hacía cargo de todo era ella. Ella fue mucho más importante que yo: la que tuvo el comando de la familia, la educación de los chicos. Ese es el honor de tener cuatro hijos varones y educados.</p><p><b>FM:</b> ¿Y qué sentiste cuando llegaste a Racing con Fillol, que es una estrella?</p><p><b>JH:</b> Emoción. Generar un vínculo con un campeón del mundo, con un tipazo como el <i>Pato</i>, me emociona. Además, Racing siempre me cayó simpático. De pibe gritaba sus goles en las Copas, y el día del gol del <i>Chango </i>Cárdenas mi vieja estaba planchando y yo mirando. Cuando me tocó ir a trabajar ahí te conocí a vos, diez puntos como dirigente. Me quedó el cariño. Y mi hijo más chico, Lautaro, es un enfermo de Racing. Yo le regalaba toda la ropa que me daba el club.</p><p><b>FM:</b> Con una mano en el cuore, y esta vez decime la verdad. Triunfaste en el fútbol, en River, en Boca, en toda tu era, y después triunfaron tus hijos. ¿Qué te dio más satisfacción en la vida? ¿El egoísmo natural de ser un ídolo o el amor por lo que lograron tus hijos?</p><p><b>JH: </b>Es una muy buena pregunta, pero no sé si caracterizarlo como egoísmo. Fue una meta que me propuse. Le dije a mi papá: “Yo nací para jugar al fútbol, voy a ser jugador de fútbol, quedate tranquilo”. Y le di todo, todo. Le entregué todo al fútbol. <b>Tuve la suerte de tener una esposa que fue una diosa en ese sentido, que me ayudó muchísimo.</b></p><p>No es fácil tener hijos y estar todo el tiempo concentrado. En los equipos en los que me tocó jugar vivía concentrado: estaba uno o dos días por semana en casa. Tal es así que cuando nos fuimos a Francia, donde no se concentraba —íbamos en el chárter y volvíamos—, ella no quería volver. Me decía: “No, nos quedamos acá. De acá no me muevo, porque estás todo el día en casa conmigo”. Así que valoro las dos situaciones.</p><p><b>FM:</b> La tuya y la de ellos.</p><p><b>JH:</b> La mía, porque logré lo que quise, y la de mis hijos, porque se destacaron y también estudiaron, que fue lo que mi papá no logró conmigo. Yo lo logré con ellos. Les dije: <b>“Si no se estudia, no hay fútbol. Olvídense”.</b> River, y lo repito siempre, me ayudó mucho, porque los chicos vivían adentro del club; yo los iba a buscar a la tarde. Así me salieron, con título secundario. Más no, porque debutaron en Primera muy jóvenes, y después no les podía decir que fueran a la universidad, porque ya estaban encaminados en una carrera importante.</p><p><b>FM:</b> Peguemos un salto mortal y volvamos al hoy. ¿Cómo se sigue después de Messi? ¿Qué pasa en el fútbol, en la Selección, ahora que termina Messi?</p><p><b>JH:</b> Es una pérdida tremenda, de semejante jugador. Tengo la dicha de conocerlo de jovencito, porque fue compañero de Gonzalo, y tiene el fútbol en la sangre. <b>Pero Leo ya dio todo</b>, Fernando. Ya dio todo.</p><p><b>FM:</b> ¿Ves una continuidad, una potencia residual que pueda quedar en la marca de la Selección argentina?</p><p><b>JH:</b> Nosotros, los argentinos, a nivel deportivo somos bravos, en cualquier deporte que nos toque jugar. Somos pesados, la verdad. ¿Pero qué pasa? Se nos está yendo el número uno, casi de la historia del fútbol argentino. Un baluarte. No digo que vaya a haber alguien que lo reemplace, porque es muy difícil, pero deja un legado, y los muchachos que hoy están en la Selección lo tienen que seguir transmitiendo a los que vienen atrás. El fútbol es eso. Cuando a mí me tocó jugar, en los equipos armábamos grupos y tratábamos de ayudar a todos los chicos que se iban integrando al plantel profesional, porque en definitiva son tus compañeros y hay que ayudarlos.</p><p><b>RD:</b> Messi, sin duda, es un jugador extraordinario y un gran ser humano, un ejemplo para la juventud. Pero hay algo que siempre se discute en el fútbol. Si mi padre viviera, me diría: “Vos no sabés lo que era Alfredo Di Stéfano”. Otro me dirá qué jugador era Pelé, qué jugador fue Maradona. ¿Se pueden comparar los jugadores de distintas épocas o son épocas tan distintas que no se puede? ¿Cuál es mejor?</p><p><b>JH: </b>Obviamente es generacional. Antiguamente el fútbol no era tan físico como ahora. Hay algunos que se sienten más identificados con los que vos nombraste: Pelé, Di Stéfano… Y después terminás haciendo el análisis final con los jugadores de ahora, y a Leo nadie lo puede discutir. Es un crack el tipo. Ganó en todos los lugares donde estuvo, fue exitoso con la Selección. Es el más exitoso de la historia.</p><p><b>RD:</b> Como jugador es un monstruo. Pero ¿no creés que también es muy importante el ser humano, la persona que es? Si se mantuviera esa humildad, esa actitud, ¿no creés que deja marcada una época muy fuerte? Yo creo que es una bandera grande.</p><p><b>JH:</b> Es una bandera grande, y tiene que dejar la huella. Él la deja; lo que tiene que haber es la capacidad intelectual del plantel para agarrarla.</p><p><b>FM:</b> Esa es la virtud de Messi, y está remarcada. ¿Cuál es tu mayor virtud?</p><p><b>JH:</b> ¿En el ambiente del fútbol?</p><p><b>FM:</b> No, como persona.</p><p><b>JH:</b> Que soy muy correcto.</p><p><b>FM:</b> Sos correcto. Y dame un defecto.</p><p><b>JH:</b> <b>Tengo un carácter jodido</b>.</p><p><b>FM:</b> ¿Y ese jodido lo siente el otro?</p><p><b>JH:</b> Sí, a veces.</p><p><b>RD:</b> Decime la verdad: ¿tuviste algún momento triste, duro? Dejando de lado lo de tu mujer, que sin duda fue un impacto muy fuerte. En relación con el fútbol, con tus hijos cuando jugaron… ¿Qué momento te pareció el más duro?</p><p><b>JH:</b> <b>A nivel personal, el momento más duro fue la final que perdimos con Cruzeiro </b><i>(NdR: se refiere a la final de la Supercopa que River perdió contra el equipo brasileño en 1991).</i> Injustamente. Pero la perdimos, y fue un dolor tremendo para mí. Y después, obviamente, las cosas de los chicos: lo de Gonzalo, el Mundial que perdimos en Brasil, que fue tremendamente injusto.</p><p><b>RD:</b> Bueno, hay un penal ahí. No el penal que erró: el penal que le hicieron.</p><p><b>JH: </b>Un penal que le hacen terrible, y un gol que hace y se lo anulan porque tenía el dedo gordo adelantado. Pero además erraron goles los compañeros de Gonzalo. Erramos cinco goles nosotros, y ellos no patearon al arco y nos clavaron. Eso me generó una tristeza muy grande, porque la verdad es que merecían ser ellos los campeones.</p><p><b>FM:</b> ¿Qué opinás de este gobierno? ¿Cómo lo ves?</p><p><b>JH:</b> ¿Este gobierno? <b>Yo lo voté a Milei. Estoy de acuerdo en casi su totalidad.</b> Me parece que es lo correcto. Lo que pasa es que acá estamos acostumbrados a otro tipo de política, a otro tipo de convivencia, que me parece que no es la adecuada.</p><p><b>RD: </b>Una pregunta: si fueras periodista, hicieras una observación que al Presidente no le gusta y te respondiera como a veces responde, ¿te caería bien?</p><p><b>JH:</b> Lo que pasa, Rodolfo, es que acá el periodismo también tiene su vehemencia cuando habla, cuando te expone, y a veces no tiene la verdad. Entonces él responde y cae mal porque es el presidente de la Nación. Pero realmente hay que admirar las cosas que hace bien, ¿no?</p><p><b>RD:</b> Sin duda.</p><p><b>JH:</b> Y hay muchas. Hay más cosas buenas que malas en estos tres años. Yo, por lo menos, que voy para los 70, pasé momentos malísimos acá. Y en tres años no pretendan que ordene un país que hace no sé cuántos años viene dando vueltas y vueltas, con las cosas que sabemos que pasan.</p><p><b>FM: </b>Hablemos de la dirigencia del fútbol. Con tus hijos jugando a nivel internacional y viviendo en Estados Unidos, ¿tenés una semblanza de lo que es la FIFA, la AFA, la Conmebol?</p><p><b>JH:</b> No la tengo. ¿Sabés por qué, Fernando? Porque afortunadamente mis hijos jugaron en buenos clubes en Europa y nunca tuve que hacer ningún reclamo ni comprometerme a defender nada.</p><p><b>FM:</b> ¿Fuiste representante de ellos?</p><p><b>JH:</b> De alguna manera, sí.</p><p><b>JH:</b> También estoy de acuerdo en que hay que hacer algunos cambios en el fútbol argentino, porque no se puede seguir así. Para mí, con esto de la asociación civil sin fines de lucro nadie es responsable de nada. <b>¿Que el club es de los socios? Mentira. Para mí no es de los socios.</b></p><p><b>RD:</b> ¿Por qué decís que no es de los socios?</p><p><b>JH: </b>Porque los socios no manejan la plata.</p><p><b>RD:</b> Pero los socios eligen a quienes la van a manejar. Te hago un contrapunto.</p><p><b>JH:</b> ¿Vos sabés, Rodolfo, que el Real Madrid, por ejemplo, es una asociación civil sin fines de lucro? ¿Y qué pasa? Que ahí, si querés ser presidente, tenés que depositar 100 millones de euros en la cuenta del banco.</p><p><b>RD: </b>Pero esperá, eso es para discutirlo. Está bien y está mal. Porque si alguien es socio de un club, somos todos iguales. Y si para ser presidente tenés que tener 100 millones, directamente eliminaron a un montón.</p><p><b>JH:</b> Eso es para que lo dejes en caución, para manejar bien el club. Los clubes están endeudados.</p><p><b>RD:</b> Pero no todo el mundo tiene 100 millones. Es una discusión interesante.</p><p><b>JH:</b> Porque si los clubes fueran tan bien conducidos, no deberían tener la deuda que tienen todos.</p><p><b>RD:</b> En eso coincido totalmente. Pero en España tuviste asociaciones civiles y sociedades anónimas, y a algunas sociedades anónimas les fue muy mal. Entonces no es que la fórmula sea esa.</p><p><b>JH: </b>Pero cuando le va mal, no es la plata del socio.</p><p><b>RD:</b> Está bien, es opinable. Y justamente acá estás para dar tu opinión y para escucharla. Es tu opinión y la valoro.</p><p><b>JH:</b> Yo no digo que los clubes dejen de ser asociaciones civiles sin fines de lucro. Digo que el presidente y todos los directivos tengan responsabilidad.</p><p><b>RD:</b> En eso coincido cien por ciento. Si recibo un patrimonio neto de 1.000 pesos, cuando me vaya tiene que haber 1.000 pesos.</p><p><b>JH:</b> Eso es lo que quiero yo. Si mal no recuerdo, Mauricio Macri lo quiso hacer en Boca y no se lo aceptaron.</p><p><b>FM:</b> Más allá de River y Boca, de los clubes grandes: antes de cerrar un club, lo transformo en sociedad anónima deportiva. Mi Racing desaparecía. Llegamos y lo salvamos. Por eso digo que tiene que existir la opción. Lo ideal es un club que sea asociación civil sin fines de lucro. Pero antes de cerrarlo, si hay capitales que invierten, lo transformo en sociedad anónima deportiva. Porque no tenés derecho a que, por malos dirigentes o malas gestiones, se funda una institución y desaparezca, si hay capitales que pueden hacer que siga. Por eso digo que el mix es bueno.</p><p><b>JH:</b> Claro. Tiene que haber cierta responsabilidad de los que van a comandar el club.</p><p><b>RD:</b> Sin duda. Otra pregunta: en tu época, ¿había dudas como hoy con respecto a los arbitrajes?</p><p><b>JH:</b> No, no. En nuestra época no había.</p><p><b>RD:</b> ¿Y hoy creés que hay dudas?</p><p><b>JH:</b> <b>Sí, claro. Absolutamente.</b></p><p><b>FM:</b> Creo que la pasamos muy bien. Espero que los oyentes y televidentes de este ciclo también. Con el saludo del <i>Pipa </i>y de Rodolfo, me toca despedirme. Hasta la próxima.</p><p><b>JH: </b>Un placer haber compartido este momento con ustedes y haberme podido expresar con libertad.</p><p><b>RD:</b> Yo también quiero agradecerle al <i>Pipa</i>. Hace varios años que estamos por almorzar o vernos, y hoy nos encontramos acá. Increíble, maravilloso. Este ciclo logró eso. Muchas gracias.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/6NFRPU6JGJABHHJHEXHWLLQ3PU.jpg?auth=e2f22c321aebe3bff321abf9931b2806620c5a4bb0fbcb4f0e0412d9cf34cbaa&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Tengo diabetes e insuficiencia renal”: Pamela Sosa reveló las secuelas en su salud tras las intervenciones de Aníbal Lotocki]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/13/tengo-diabetes-e-insuficiencia-renal-pamela-sosa-revelo-las-secuelas-en-su-salud-tras-las-intervenciones-de-anibal-lotocki/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/13/tengo-diabetes-e-insuficiencia-renal-pamela-sosa-revelo-las-secuelas-en-su-salud-tras-las-intervenciones-de-anibal-lotocki/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la exmodelo se refirió a su experiencia con los tratamientos estéticos, compartió detalles de su vínculo con el médico y explicó por qué decidió alejarse de la exposición pública]]></description><pubDate>Tue, 13 Oct 2026 06:34:29 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Él hacía caseramente su propio producto</b>”, aseguró <b>Pamela Sosa</b> al recordar su experiencia con <b>Aníbal Lotocki</b> y dar detalles sobre las sustancias que, según su testimonio, el médico utilizaba en sus pacientes. En <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjwirLWBhBBEiwAlItbEksI7nLRKzDXvpSoGJ9mPJACtshNtcjy4vknLzqwtqva4qSVsd43PhoCl0AQAvD_BwE" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjwirLWBhBBEiwAlItbEksI7nLRKzDXvpSoGJ9mPJACtshNtcjy4vknLzqwtqva4qSVsd43PhoCl0AQAvD_BwE"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, la expareja del cirujano también habló de los problemas de salud que enfrenta, su lucha judicial y el proceso personal que atravesó tras la relación.</p><p>Sosa contó que actualmente convive con diabetes e insuficiencia renal y que continúa bajo seguimiento médico. También reflexionó sobre cómo la baja autoestima influyó en su decisión de someterse a distintas intervenciones estéticas y recordó el impacto que tuvo para ella la muerte de <b>Silvina Luna</b>.</p><p>Alejada de los medios, se recibió de licenciada en Psicología en 2019 y trabaja en el desarrollo de un tratamiento psicoterapéutico orientado a la ansiedad, una problemática que conoce por su propia vivencia. En paralelo, consolidó Femme Ideal, su marca de indumentaria femenina, que comenzó como un emprendimiento para financiar sus estudios y hoy cuenta con cinco empleados y un local de grandes dimensiones.</p><p>Oriunda de Apóstoles, Misiones, <a href="https://www.instagram.com/pamelasosaok/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/pamelasosaok/?hl=es"><b>Pamela</b></a> alcanzó notoriedad por sus participaciones en televisión y teatro, entre ellas <i>Bailando por un sueño</i>, el certamen conducido por <b>Marcelo Tinelli.</b> También trabajó en producciones de la Argentina y Chile. Su relación con Lotocki y las denuncias que presentó contra el médico por las consecuencias de las intervenciones estéticas a las que se sometió la llevaron a ocupar un lugar central en la cobertura mediática del caso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VPKDCKBJRRBC3H4PUTEOGXFGYU.jpg?auth=b4d268860989d916382b8d42a436e8bd8ba7c156963a28e8d8d4a8610bf5a138&smart=true&width=3000&height=1688" alt="La exvedette enfrenta un cuadro de insuficiencia renal y diabetes, problemas de salud que vincula con las aplicaciones de metacrilato que recibió en el cuerpo. (Adrián Escandar)" height="1688" width="3000"/><p><b>—¿Cómo es tu vida actual?</b></p><p>—Soy licenciada en Psicología, estudié en la UdeMM. Fue una carrera que inicié a los 17 años, cuando terminé el secundario. Pero después comencé a trabajar en la parte artística e iba haciendo pocas materias hasta que en 2019 me recibí. Hoy en día estoy armando un tratamiento psicoterapéutico que dura tres meses. Soy de la terapia cognitiva conductual, es decir, los cambios de ahora y más que nada todo lo que tiene que ver con la ansiedad. Soy ansiosa y me trato. De hecho, estoy medicada por la ansiedad.</p><p><b>—¿Actualmente?</b></p><p>—Sí. Hace años tuve ataques de pánico.</p><p><b>—¿Cuándo fue tu último ataque?</b></p><p>—Cuando murió Silvina (Luna). Ya pasaron dos años.</p><p><b>—¿Vos tenés un video que fuiste a la casa de Lotocki?</b></p><p>—Sí, ese día que murió Silvina.</p><p><b>—¿Ahí te agarró el ataque?</b></p><p>—Un ataque de angustia. El ataque de pánico es de miedo, de angustia. Esa fue la última vez y, con todos los tratamientos que hago, con la experiencia que vengo teniendo con el tema, dije: “Quiero ayudar a la gente”. Para mí no es buscar dinero a través de esto, sino que es mi ikigai (concepto filosófico japonés que se traduce como la razón de ser o la razón para levantarse cada mañana). Es lo que me gusta hacer y quiero ayudar a la gente. Aparte estoy con mi Pyme, mi marca de ropa, que ya somos cinco empleados y de a poquito vamos creciendo.</p><p><b>—¿Pero eso lo hiciste sola? ¿Te ocupás de los empleados, de todo?</b></p><p>—Sí, de todo. Arranqué sola y le respondía a los clientes, como todos los emprendedores cuando arrancamos, sacando créditos, porque no tenía ni un mango. Era muy gracioso porque decía: “Voy a hablar con la administración”. Y la administradora era yo (risas). Todo lo hacía yo: fotos, producciones, ventas. Es ropa de noche para salir, tengo muchas prendas de lentejuelas o para fiestas de gala.<b> </b>Se llama <b>Femme Ideal</b>. Tengo un local en Palermo, pero te digo que el 90% es venta online. Así que yo hoy me dedico a todo lo que es la publicidad: videítos, TikTok, redes sociales.</p><p><b>—¿Decís que muchos de los locales que están vacíos tiene que ver porque hay mucha venta online? ¿A vos no te rinde mucho el local a la calle?</b></p><p>—A nadie. La modalidad de venta cambió. Yo misma en mi vida pido todo online porque entre que vos te movés, gastás nafta y tiempo, prefiero dedicarme a trabajar o de última relajarme. Suelo trabajar 12 horas por día hasta los domingos porque cuando es tuyo le ponés ahí toda la pasión. La marca es como mi bebé que va creciendo. Y me dedico mucho a ello y a que las chicas estén contentas y felices. De a poco lo veo creciendo y estoy feliz.</p><p><b>—¿Cómo arrancaste en el mundo del espectáculo?</b></p><p>—A los 17 años me fui de mi pueblo, de Apóstoles, a Posadas a estudiar en la facultad. Ahí comienzo yo a estudiar Psicología. Estaba en cuarto año de Psicología, muy cerca de terminar, pero yo siempre quise modelar y la actuación siempre me gustó. Yo estudié teatro.</p><p><b>—Además sos una diosa de 1,80. Ya eras una modelo antes de arrancar.</b></p><p>—Sí. Tomé varios cursos e hice teatro dos años en realidad porque era re tímida. Mi mamá me mandaba por eso y mirá lo que soy hoy (risas).</p><p><b>—¡La perdiste por completo!</b></p><p>—A veces miro para atrás mis videos, por ejemplo, el Waka Waka y digo: “¿Cómo pude hacer eso” (risas). Igual me súper divertí. Yo antes hacía promociones para mantenerme la facultad, aunque igual mi papá me ayudaba, pero en cuarto año me pasó que tuve que venir a Buenos Aires a hacer una promo y una agencia de modelos me vio, me llamó y ahí arranqué. Desde ahí me quedé, no volví más.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OPA5BAL63BAO3DHXBYUG76ZECM.jpg?auth=31a3f795d20a91f486ee9ca79785a281ab4dc0e914ac37838a571575701bc6ab&smart=true&width=3000&height=1687" alt="Su marca de ropa inició antes de la pandemia y, según explicó Pamela, crece con el paso de los años. (Adrian Escandar)" height="1687" width="3000"/><p><b>—¿Estás en pareja ahora?</b></p><p>—Conociendo a alguien (risas). No es mi novio, en realidad es un regreso. Estamos viendo qué pasa. Pero sí, estuvimos juntos hace un tiempo atrás. Quedó una chispita de amor.</p><p><b>—¿Es famoso? ¿Es del medio?</b></p><p>—Se lo conoce como empresario, pero no es famoso.</p><p><b>—¿Le va bien?</b></p><p>—Sí, le va bien.</p><p><b>—Que tenga guita, digo, para estar tranquila.</b></p><p>—No (risas). Gracias a Dios hoy me pago los viajes, me pago todo. Costó, pero siempre fui independiente.</p><p><b>—Es una broma: “Si tiene plata, mejor”.</b></p><p>—Desde chica cambié muchas cosas. Antes decía: “Me voy a casar de blanco, voy a tener hijos”. Y todo cambió.</p><p><b>—¿Te gustaría tener hijos?</b></p><p>—Ya hoy en día no, te digo la verdad. Tuve relaciones largas y se planteó el tema de tener hijos y yo siempre lo posponía por laburo, por la carrera. Y después me pregunté: “¿Realmente quiero tener hijos?”. Porque en realidad creo que vos no lo posponés tanto si tenés ganas.</p><p><b>—¿Y qué respuesta te diste?</b></p><p>—Y la realidad es que no me veo hoy y creo que nunca me vi así. Venimos con el mandato de que la felicidad pasa por: casarte de blanco, tener tu marido. Hoy gracias a Dios cambió, pero yo crecí en un pueblo y todavía se tiene pensamientos muy atrasados. Mi pueblito de 20 mil habitantes en <b>Apóstoles</b> y yo en esa época no quería darle ni un beso a nadie. Soy católica, pero bueno, me regía mucho en ese momento por esas cosas.</p><p><b>—¿Sos de esas que tardó en arrancar?</b></p><p>—Sí, tardé en tener relaciones...</p><p><b>—¿A qué edad?</b></p><p>—A los veinti y pico. Tuve un novio, que era el dueño de Taragüi, Pablo, que le mando un beso grande (risas). Y Pablito, pobrecito me re bancó.</p><p><b>—¿Cuánto tiempo saliste con él?</b></p><p>—Salí poco porque el pibe me dejó porque yo no quería tener nada con él. Con ese no pasó nada. Él tenía 24 y yo tenía 18.</p><p><b>—Cortaste con el yerbatero y ¿qué pasó después? Saliste con uno y cuánto tiempo pasó hasta que...</b></p><p>—Con el siguiente. Lo conocí en la facultad, en Posadas, estuve dos años y ahí conocí todo. No sabía de qué se trataba. Nunca me lo explicaron mis padres.</p><p><b>—Con tu novio actual, ¿cuánto tiempo pasó entre que habían salido y volviste con él?</b></p><p>—Y seis años. Igual siempre se mantuvo una conexión como amigos, porque tenemos un grupo en común. Pero cada uno tenía su historia, su vida. Está bueno conocerse de antes porque no tenés que atravesar un montón de cosas y decir: “Uy, otra vez conocer a alguien”. Ya está, ya sabemos cómo somos.</p><h2>Lotocki, intervenciones y la muerte de Silvina</h2><p><b>—Leyendo tu historia, investigando acerca de tu vida, vi que empezaste a salir con Lotocki y te operaste por primera vez a los 20 años, ¿puede ser?</b></p><p>—Yo lo conozco a Lotocki por medio de una amiga y en el mundo de las promociones uno quiere estar mejor, verse más linda. Yo era muy flaquita. Sigo siendo flaca, pero no tenía nada de nada. Era una tablita de todos lados. Vengo de una familia un poco difícil y complicada y eso generó en mí una muy baja autoestima. <b>Yo no me quería para nada</b>. Muchas veces la culpa que sentimos los niños porque en la casa no funcionan las cosas bien, me llevó a verme en el espejo y a no gustarme lo que veía. Y conocí a este hombre, a Lotocki, y cuando me vio ya me quiso operar toda. Así, literal. Me dijo: “Te hago toda”. En realidad, yo lo que quería era hacerme las lolas y no tenía plata, estaba en la facultad y no tenía cómo pagarlo.</p><p><b>—Y sigue siendo caro hoy en día hacerte la operación.</b></p><p>—Sí y él me dijo: “Bueno, pero lo pagás en cuotas, no te preocupes”. La primera vez que fui al consultorio me dijo: “Y de paso te hago una lipo y te pongo un poquitito de cola”..</p><p><b>—¿Lipo porque?</b></p><p>—Quería sacarme grasita de la cintura para ponerme una cola. Y yo le dije: “Sí, encantada”. Imaginate que iba a quedar como la guitarrita que siempre quise, ¿entendés? Y esa primera vez me acompañaron mis padres porque yo era chica.</p><p><b>—¿Y vos a qué edad empezaste a salir con él? Porque hasta ahora era una relación médico-paciente.</b></p><p>—Empecé a salir cuando me vengo a Buenos Aires, cuando tenía 22 años. Creo que fue 2007.</p><p><b>—Más o menos ahí cuando estabas en cuarto año de la facultad, ya lo conocías.</b></p><p>—Sí, yo lo conocía de Misiones a él. Él me había operado y al tiempo comenzamos a tener una relación no oficial, a distancia. Y ya cuando me vine para acá estaba entusiasmadísima, porque imaginate para una pueblerina tocar Buenos Aires y comenzar a ver que ese sueño se podía cumplir. Estaba muy concentrada en mí y en mi trabajo y él comenzó a venir más porque yo estaba acá. Hasta que después nos fuimos a vivir juntos ya en una relación oficial, un año después.</p><p><b>—Nunca lo había entendido a este nivel. ¿Él se vino para acá por vos?</b></p><p>—Claro, él se vino acá. Exacto.</p><p><b>—¿Y cuántos años estuvieron en pareja?</b></p><p>—Ocho años.</p><p><b>—Es increíble lo que te pasó con este tipo cuando uno ve el diario de hoy en relación a cómo empezó.</b></p><p>—Todas las pacientes que lo han conocido te dicen lo mismo. Es un encantador de serpientes. Él tiene una manera de hablarte, de encantarte, de convencerte, porque está tan seguro de lo que dice. De hecho, <b>él sigue estando hoy seguro de que este producto es correcto</b>. Lo sigue pensando.</p><p><b>—¿Él cree que el producto que aplicaba era bueno? ¿Él piensa que es inocente?</b></p><p>—Sí, él se cree eso. Él sigue pensando así.</p><p><b>—¿Él dice: “Yo compraba esto y se lo inyectaba a la gente y creo que funciona”?</b></p><p>—Es un psicópata y el psicópata no tiene empatía hacia el otro, ¿entendés?</p><p><b>—No puede aceptar que se equivocó en el producto.</b></p><p>—Ellos son narcisistas, se creen todopoderosos. Él decía que las mejores colas las hizo él, no sé, por ejemplo <b>Virginia Gallardo</b>, a mí y otras chicas que se operaron con él. “Tienen que agradecerme porque gracias a mí están trabajando en el medio y tienen plata”, decía. Todo un delirio, que hasta el día de hoy nunca entendió lo que ha generado, por ejemplo, en <b>Silvina Luna.</b> Lo sigue negando. Para que vos te des una idea de la confianza que teníamos, le puso este producto a su hermana. No sé cómo estará hoy, hace muchos años ya no hablo con ella, pero lo tiene puesto la hermana. Entonces, vos decís: “Si lo tiene la hermana es porque él no es que nos hizo a propósito a nosotros”. Él realmente está convencido de lo que él hace.</p><p><b>—¿Vos creés que lo sabía y lo hacía a propósito?</b></p><p>—Lo que pasa es que no es un producto que él compraba, porque en realidad el metacril vos lo podés comprar, se vende. Lo que está prohibido es poner en grandes cantidades. Pero no solamente que él no compraba el oficial, sino que <b>él hacía caseramente su propio producto.</b></p><p><b>—¡¿Cómo?! ¿Él fabricaba lo que te ponía?</b></p><p>—Exacto. Nosotros cuando estuvimos en el juicio, <b>la marca Metacril justamente declaró que Lotocki nunca había comprado esas cantidades</b> <b>de producto. </b>Y era la única marca que vende metacril en todo el país. Y declaró justamente que creo que le vendió cinco ampollas, o sea, nada.</p><p><b>—Pero está loco. ¿Por qué quería fabricarlo?</b></p><p>—Imaginate. Creo que una ampolla debe salir, no sé, tal vez USD 500 hoy en día. La ampollita tiene diez mililitros.</p><p><b>—¿Y cuánto se le pone a una persona para la cola?</b></p><p>—Y no sé, depende de cada una. A mí me puso bastante.</p><p><b>—¿Diez ampollas de esas?</b></p><p>—Sí, yo no recuerdo mucho, pero pensá que una prótesis más o menos en promedio tiene 300ml de cada lado. Para llenar un glúteo imaginate que tenés que tener 500ml y 500ml, por lo menos.</p><p><b>—Ahí cambia la ecuación porque si 100 serían USD 5.000. Eran USD 15.000 solo de producto.</b></p><p>—Por eso no cerraban los números.</p><p><b>—Claro una cola era USD 30.000 de producto más lo que te cobraba la intervención.</b></p><p>—Y él no cobraba eso. De hecho, no me acuerdo si lo vio Estefanía o Victoria (Xipolitakis), que dijo que ella había visto algo, como un polvito que él mezclaba. Pero uno no sabe porque cuando estás adentro estás anestesiado y la verdad es que vos confiás, como en cualquier médico que hoy en día voy a hacerle consultas. Uno confía, no está criticándolo al médico porque es el que sabe. Vos te entregás totalmente. Yo tengo a mi papá y mi hermano mayor que también son médicos. Imaginate la confianza que tengo hacia los médicos.</p><p><b>—¿Vos cuántas operaciones te hiciste en tu vida?</b></p><p>—Me hice lolas. Me cambié tres veces. Un delirio. Hoy lo pienso y digo: <b>“Qué locura, no me quería”.</b></p><p><b>—¿Qué le dirías a las chicas de 20 que se operan ahora?</b></p><p>—Entiendo que a los 20 años uno no tiene una madurez todavía. La confianza uno la va forjando a medida que pasa el tiempo. Y más aún cuando salís de una familia no muy normal con los tratos y bastante disfuncional. Salís muy lastimada. Yo le diría que la realidad es que lo físico te lo podés cuidar en un gimnasio. Hoy entreno un montón, hago muchas cosas para mantenerme. Y eso no te lleva a ningún éxito en la vida. El éxito lo encontrás vos con el amor, el trabajo, con tus sueños. Yo entiendo que es lindo estar bien físicamente, pero te podés ir al gimnasio. Cuando ya seas más madura, a partir de los 30 años para arriba, te vas a arrepentir. Yo lo digo más que nada de productos raros que uno se ponen. </p><p><b>—Si quizás no pasa tanto por las prótesis de lolas que ya está chequeado de hace muchos años.</b></p><p>—Exacto. No hay muchos casos que haya sucedido algo. Pero empezás por eso y después te dicen: “Te pongo esto, te inyecto acá, te relleno con esto”. Tengan cuidado, no se pongan nada. Yo me arrepentí tanto porque hoy en día estoy con una <b>insuficiencia renal.</b></p><p><b>—¿Pero es grave?</b></p><p>—Gracias a Dios hoy los estudios me dieron mejor. Pero hace un año atrás tenía el calcio elevadísimo y el médico que me trataba en ese momento me dijo: “Mirá, yo te tendría que internar y comenzar a darte diálisis”. Imaginate, salí llorando porque en mi cabeza estaba todo lo que vivió Silvina. Después, gracias a Dios hoy me atiende otro médico del Hospital Británico y me dijo: “Pame, yo no te puedo dar un diagnóstico tan apresurado hasta que no te haga una biopsia y un montón de cosas”. Pero todo este proceso fue muy angustiante para mí.</p><p><b>—¿Y hoy estás bien?</b></p><p>—Y este último estudio, que justo me lo hice ahora, dio mejor. Pero estoy ocupada en esto. Tengo mucha fe, pero me ocupo de hacer las cosas bien.</p><p><b>—Te hiciste tres veces las lolas, ¿y qué más?</b></p><p>—La cola, que me había puesto rellenos dos veces. Una loca. Después, yo era muy cachetona y un día me dijo: “¿Querés que te saque? Aprendí a hacerlo”. Y yo como no me quería nada, acepté. Lo más loco es que me seguía haciendo cosas, pero cuando me miraba al espejo me seguía sentía mal. No iba a haber nada de las cirugías que solucionen mi problema de angustia.</p><p><b>—Vos sentías que un día ibas a salir de quirófano y te ibas a sentir la diosa que siempre estabas esperando ser. Pero la realidad es que nada te llenaba.</b></p><p>—Es que la angustia estaba adentro. Y encima estar con un hombre como él, que todo el tiempo me tiraba abajo, tampoco ayudaba. Al inicio de la relación con él yo laburé muy bien en Chile durante dos años. Y de repente vine acá y laburé un montón también. Pero él de a poquito me iba tirando frases hasta que llega un momento que te las creés. Porque aparte era un hombre que yo admiraba.</p><p><b>—¿Qué te decía, por ejemplo?</b></p><p>—Él atendía famosas y cuando volvía me decía: “Ella cerró en tal revista y vos nada, no tenés nada”. Y también el hecho de que tu propia pareja quiera cambiarte tanto es feo. Me acuerdo que yo decía: “Este hombre a mí no me quiere como soy”. Todo el tiempo me quería cambiar algo. Había cosas que yo ya no hacía, pero me decía todo tiempo: “Te arreglo la nariz, te arreglo esto, te arreglo el otro”.</p><p><b>—¿La nariz también?</b></p><p>—No, la nariz no me hice. Gracias a Dios tengo la nariz de mi mami.</p><p><b>—¿La boca?</b></p><p>—Boca me hizo una vez, sí. Pero no es cirugía, es relleno. Y dos lipo.</p><p><b>—¿Y pómulos?</b></p><p>—No es pómulo, en realidad te sacan las bolitas de la cara. ¿Cuánto sumamos? Por Dios, ni me digas.</p><p><b>—Tenemos tres lolas, dos colas, dos lipos y las bolillas de la cara.</b></p><p>—¡Qué horror! Es que hoy en día, con la vorágine de la vida y que todo es externo, cubrimos las angustias con cosas materiales, con consumo, con scrollear en las redes sociales y se pierde mucho el ir hacia uno mismo, hacia adentro y hacer una introspección. Y duele hacer una introspección. Es un trabajo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3SJODLP2SJFUBHKPXDBEIIUJAA.jpg?auth=7829edc62fd153b41964ca6d1bbc6e418ac887f55c1dece149a070972c9f072a&smart=true&width=3000&height=1687" alt="La exmodelo explicó que el proceso judicial impulsado por las víctimas sentó un precedente histórico sobre la mala praxis estética en Argentina. (Adrian Escandar)" height="1687" width="3000"/><h2>La muerte de Silvina Luna y 10 años de pelea judicial</h2><p><b>—¿Tenías relación con Silvina?</b></p><p>—La relación que teníamos nosotras fue en ese momento con <b>Fernando Burlando</b>, que fue nuestro abogado. Y era una relación de acompañarnos. Muchas veces dijimos: “Ya está”. O sea, a veces pasa que no tenés ganas de seguir. Pasaron 10 años y recién ahora se confirmó.</p><p><b>—Una lucha judicial insoportable, me imagino.</b></p><p>—Es interminable. Y el que todo el tiempo nos entusiasmaba para continuar y que tengamos fuerzas fue Fernando. Yo por eso le estoy tan agradecida. Aparte vos pensá que una mala praxis es muy difícil de probar. Y lo que nosotros hemos logrado es casi histórico en el país. Porque con la salud en general es algo más fácil de probar, pero con la estética es muy dificil porque fue algo que vos decidiste. Es como que te dicen: jodete.</p><p><b>—“Te quedó mal, bancátela”.</b></p><p>—Claro. En la imagen colectiva no es lo mismo una persona que se haya ido a operar de un cáncer, entiendo la diferencia, no es que digo que es lo mismo. Pero es como que nos echaron la culpa a nosotras, cuando el único enfermo en esta cuestión y el único asesino fue Lotocki. No fuimos nosotras. Nosotras somos víctimas, pero muchas veces la gente no lo ve.</p><h2>Insuficiencia renal y diabetes como secuelas</h2><p><b>—¿Pudiste sanar ese dolor, esa angustia? Porque hoy te veo entera, psicóloga, con tu marca de ropa. Y decías que antes estabas angustiada y que no te gustabas. ¿Hoy estás mejor?</b></p><p>—Totalmente. Pude avanzar un montón después de mucho trabajo, que me llevó también a querer estar sola. Necesitaba estar sola. Por eso también terminé con mi última pareja, porque necesitaba procesar todo eso, que fue un montón. No es lo mismo separarte de alguien por algo normal, por un desgaste. <b>Me resultaba muy difícil aceptar la situación de que la misma persona con la que yo proyectaba una familia, tener hijos y que supuestamente me amaba, hoy tengo una diabetes y trato de controlar mis riñones, que también están mal.</b> Es difícil asimilarlo. Sí lo perdoné. No tengo ningún enojo contra él. Yo lo perdono y creo que la justicia siempre viene de la mano de Dios, no la mía. Y creo que no sé si se termina de sanar. De hecho, a mí me cuesta mucho hablar del tema, me pone muy nerviosa. Me han llamado muchas veces de los programas y no voy porque quiero también dar vuelta a la página. Ahí te das cuenta de que en realidad uno no es que sana al 100%. Uno trata de vivir mejor con esa angustia.</p><p><b>—Es que fue un caso tan trascendente que marcó jurisprudencia en la Argentina y que obviamente es un caso que interesa, más si vos fuiste la pareja y además víctima. Y por lo que pasó con Silvina.</b></p><p>—Sí, totalmente y no lo niego. Pero fue otra Pamela. Fue una Pamela inmadura, que no se quería, no se cuidaba y no se amaba. Y me sentí muy culpable muchas veces cuando en realidad, como te digo, somos todas víctimas. Pero también la gente es tan poco empática en redes sociales. Porque cualquiera dice cualquier cosa. Pero si te hubiese tocado a tu hermana, a tu hermano, a alguien cercano...</p><p><b>—Igual en las redes sociales se critica cualquier cosa.</b></p><p>—Totalmente. Pero bueno, llega un momento que también eso te hace pensar: “Che, ¿seré la culpable?”. Y esto lleva mucho trabajo. Yo hago terapia hace muchísimos años, estoy medicada porque todo esto me generó mucha angustia y a su vez tuve los ataques de pánico que arrancaron después de haberme enterado que la diabetes se habían originado a partir de esto.</p><p><b>—¿Por qué te alejaste de los medios? Porque me parece que tenés mucho para dar.</b></p><p>—Me alejé de los medios porque me dolió mucho lo que pasó con Lotocki. Sentía que tenía ganas de hacer otra cosa. A mí me golpearon mucho sin conocerme. Como que la culpa era un poco mía por haberlo promocionado. Y yo creo que la promoción vino de parte de todas las chicas que hacían canje con él, no era solo mía. Y en mi caso yo era una persona que estaba enamorada y como cualquier persona enamorada, quiere lo mejor para su pareja.</p><p><b>—Creíste en él. Es un médico que te duerme y te hace algo en el cuerpo. Uno confía en el especialista.</b></p><p>—Total y vos estás anestesiado ahí adentro. No sabés lo que te ponen. Un poco fue por lo de Lotocki y también porque yo tenía muchas ganas de terminar mi carrera. Era una asignatura que me quedó pendiente de muy chica y en realidad comienzo con la marca para pagarme la facultad. Era como un hobby la marca, no lo tomaba como un modo de vida. Y antes de la pandemia había comenzado toda la parte publicitaria y armé el e-commerce, la página web, todo. Me quedaba hasta la una de la mañana. Al otro día me levantaba temprano para ir a estudiar, o sea, trabajaba y estudiaba. Además estaba con todas las pasantías en el Borda. No paraba. Entonces, no podía estar en pareja ni ver a mis amigas. No tenía tiempo. Pero sabía lo que quería y quería cumplirlo. Como ya tenía todo armado, lo impulsé y en la pandemia me fue súper bien. No paraba de vender porque toda la gente estaba adentro de sus casas compraba por internet. Ahí me fue muy bien y comencé a entusiasmarme, a hacer cursos de publicidad de Meta y asesorarme también en relación con la ropa, los outfits. Y hoy es mi bebé que va creciendo. Vamos creciendo cada vez más. Ahora nos mudamos a un local que es el doble de grande del que teníamos. Estoy entusiasmada porque veo progreso.</p><p><b>—¿Sabés lo que veo? Para mí te terminás poniendo de novio con este personaje de antes.</b></p><p>—Mi ex (risas).</p><p><b>—Y le terminás de dar un giro a tu historia porque para mí hay una inyección de capital ahí que viene faltando.</b></p><p>—Y puede ser. Lo hacemos Federal (risas).</p><p><b>—Gracias por venir y contarnos un poquito sobre tu historia.</b></p><p>—Gracias a vos por dejarme contarla porque cuando pasó la confirmación de Lotocki, ya hacía tiempo que yo ya no hablo de esto. Me llaman de los noticieros porque yo sé que es un caso que todavía sigue conmoviendo a la gente, lo que sucedió con Silvina, que todavía seguimos esperando también justicia por la muerte. Pero bueno, yo no fui a ningún lado. Me sentí muy cómoda de contar mi historia acá, de quién soy hoy. Ya creo que soy otra Pamela, cambié muchas cosas y proyecté muchas cosas.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/PHVRN4V7IRBGPFFX6G4ZKWHD5Y.png?auth=374b282c80ad8bbd6027194e4727fe790fa8c30496eb61fe3797a18a9b2e6554&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Pamela Sosa con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Sofía Calzetti: “Mi papá me sentó y me dijo, ‘¿qué sos vos, botinera?’ Yo no te crie para esto” ]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/11/sofia-calzetti-mi-papa-me-sento-y-me-dijo-que-sos-vos-botinera-yo-no-te-crie-para-esto/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/11/sofia-calzetti-mi-papa-me-sento-y-me-dijo-que-sos-vos-botinera-yo-no-te-crie-para-esto/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Al Kun Agüero lo conoció a los 21 años, casi inmediatamente se fue a vivir a Inglaterra con él. La relación empezó de una manera intensa, muy tóxica y con muchos celos de su parte. Por qué dice que es muy dura la vida de la mujer de un jugador, el tiempo en que sintió que tenía todo y que no era del todo feliz. Cómo fue atravesar los ataques de pánico del Kun después del evento cardiológico que lo sacó de la cancha. La vida de una familia que comparte todo y vive en tres países]]></description><pubDate>Sun, 11 Oct 2026 05:44:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>La vida de Sofi cambió casi de un día para otro. Estudiaba y trabajaba en Buenos Aires, se enamoró de Kun Agüero y en 2019, a los 21 años, se fue a vivir a Manchester con él. Fueron meses de soledad en otro país, sin su familia, sin sus amigas. La vida volvió a cambiar bruscamente cuando Sergio tuvo que dejar el fútbol por problemas de salud. Hoy elige dedicarse a la moda, es empresaria textil y tiene su propia marca. Sergio, Sofía y la pequeña Olivia, reparten sus días en tres países: EEUU, Argentina y Uruguay. </p><p>– Cuando sucede lo de Sergio y de un momento a otro deja su carrera, no teníamos organizado cómo iba a continuar, no fue un retiro programado. Teníamos que decidir dónde ir y la elección fue Uruguay. Legalmente residimos ahí.</p><p><b>– Siete años juntos ¿es mucho?</b></p><p>– Es bastante para mi edad, lo conocí a los 21 años y hoy tengo 29. Conoció una Sofía y hoy soy otra. Crecí un montón al lado de él.</p><p><b>“SERGIO SIEMPRE ME GUSTÓ”</b></p><p><b>– ¿Te acordás de lo primero que te enamoró?</b></p><p>– Siempre me gustó, era mi referencia de hombre a nivel físico, morocho, barbita, siempre me pareció un chico lindo, interesante. Y cuando lo conocí fue súper loco porque sentí como que nos conocíamos de siempre, fue un vínculo que fluyó rápido. Por su fama obviamente casi todos los argentinos lo conocemos, y yo conocía a la familia de él porque vivían en el mismo barrio en que vivía mi mejor amiga. Cuando éramos chicos salíamos con los hermanos, nos juntábamos. Nunca lo había visto porque vivía afuera, pero lo sentía de alguna forma cercano. Nos fuimos a vivir inmediatamente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BB4WKN5NPZBMFMBKLAD32LNHFI.JPG?auth=ff6be4d56557c1df7ff3585bac7ae6e07034dee1309439e8d8fcab274b87b317&smart=true&width=1920&height=1080" alt=" "Yo conocía a la familia de él porque vivían en el mismo barrio en que vivía mi mejor amiga", explicó Sofía Calzetti (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>- Después de que se conocieron, ¿cuánto tardaste en viajar a verlo a Manchester?</b></p><p>– Muy poco. Lo conocí acá, a los días me enteré que se iba y él me dijo: “yo por tres meses no voy a volver”. Al tiempo me dice, “¿no estás para venir vos?” Y terminé yéndome.</p><p><b>– ¿Le dijiste que sí?</b></p><p>– Sí, sí, sí, imagínate, 21 años. Me súper entusiasmaba la idea de ir, de conocerlo, obviamente con un montón de nervios. Pero en ese momento no procesaba quizás las cosas como hoy en día.</p><p><b>– Ya eras mayor de edad.</b></p><p>– Era mayor de edad, pero más niña en mi cabeza, más del impulso, de querer vivir y conocer.</p><p><b>– ¿Vivías con tus viejos?</b></p><p>– Vivía con mi papá, mis papás están separados. Para mi papá fue muy fuerte, muy shockeante. Mi papá es una persona que me acompaña a todos lados. </p><p><b>“FUE MUY SHOCKEANTE PARA MI PAPÁ CUANDO LE FUI A PLANTEAR QUE ME IBA CON SERGIO A MANCHESTER”</b></p><p><b>– Hoy vino con vos.</b></p><p>– A todos lados. Llego a Buenos Aires, me va a buscar al aeropuerto, trabajamos juntos, estamos todo el día juntos. Mi papá toda la vida fue así, nos llevaba, nos traía, cuando empezamos a salir nos buscaba por el boliche, siempre estuvo y fue muy shockeante para él cuando le fui a plantear esto.</p><p><b>– Te ibas por unos días nada más.</b></p><p><b>“PAPÁ ME SENTÓ EN UN SILLÓN Y ME DIJO: YO NO TE CRIE PARA ESTO, ¿QUÉ SOS? ¿BOTINERA?”</b></p><p>- Sí, pero para él, irme de repente con una persona que no conocía, y con los prejuicios que hay con los jugadores de fútbol… Recuerdo sus palabras, me sentó en un sillón de mi casa y me dijo: “yo no te crie para esto, ¿qué sos vos, botinera? No entendía.</p><p><b>– Los prejuicios tienen que ver con que son mujeriegos, ¿por ejemplo?</b></p><p>– Yo creo que sí, con lo que se ve de un jugador de fútbol, se habla siempre de que es mujeriego, de la infidelidad, de que no te toma en serio, de que te falta el respeto. Soy la única hija mujer, para mi papá, su reina.</p><p><b>“EL ME PLANTEÓ: YO ESTOY PARA TODO O NADA”</b></p><p><b>– Te fuiste igual.</b></p><p>– Me fui igual. Y al poco tiempo me fui a vivir. Él vino para acá, hubo una presentación, ni bien llegó vino directamente a mi casa a conocer a toda mi familia. Y mi familia, mi papá más que nada, se dio cuenta que la cosa iba en serio. Al tiempo fue la Copa América en Brasil y me fui con él. Nos fuimos de vacaciones con su familia, las hermanas me pinchaban, ¿pero ustedes, qué son?” Ya éramos novios sin decirlo. Me planteó, “yo no creo en las relaciones a distancia, yo estoy para todo o nada”. Me arriesgué y me fui sin pensarlo demasiado.</p><p><b>“EMPEZAMOS DE UNA MANERA MÁS INTENSA, MÁS TÓXICA”</b></p><p><b>– ¿De movida él te dijo “yo quiero una familia, quiero hijos”?</b></p><p>– No, no fue un tema hablado o pensado desde un primer momento. Yo siempre tuve en mente que iba hacia algo serio. Cuando empecé a estar con él, hablaba con mi psicóloga de su hijo Benjamín. Me dijo: si vos querés joder con él, tu relación con el hijo no es tan importante, si vos querés formar una familia con él, el hijo va a ser el hermano de tus hijos. Y me cayó una bomba. Me di cuenta que proyectaba una vida con él. Creo que estuvo bien esperar los años que esperamos porque trabajamos mucho la relación. Nuestra relación empezó de una manera y hoy en día es completamente otra. Empezamos de una manera más intensa, quizás más tóxica. Hicimos terapia cada uno por su cuenta, hicimos alguna vez terapia de pareja, fuimos puliendo mucho los dos la relación antes de la llegada de Olivia.</p><p><b>– ¿Cómo es como padre, por ejemplo, cuando vos te vas? </b></p><p>– Cuando vivimos en Miami es más fácil hacer algunas actividades con ella, no es una persona tan conocida como acá. Los jueves en Miami, Olivia tiene gimnasia artística y él la lleva y está metido en el medio de todas las mamás. A mí a veces me altera no poder tenerla en control, él tiene mucha más calma, paciencia y se encarga de eso.</p><p><b>– ¿Te vas con ella a todos lados? ¿Vive en los tres países? </b></p><p>– Sí, ella viaja con nosotros para todos lados. Fui armando mis rutinas en los diferentes lugares. Cuando él dejó de jugar de un día para el otro, estábamos rondando por hoteles, era súper estresante y cansador. Quedamos sin rumbo de un día para el otro, no teníamos casa en ningún lado, la casa estaba en Barcelona, pero ahí no nos íbamos a quedar, no teníamos nuestro lugar. Entonces me armé un ecosistema en cada lugar para estar tranquilos, cómodos y sentirnos en casa.</p><p><b>– Por ejemplo, ¿vas a todos lados con el maquillaje, la ropa, viajás con todo? </b></p><p>– Sí, en parte tengo en las diferentes casas y también las cosas viajan conmigo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/32SACGDSYBF5NIM6PHFMCGKMSI.JPG?auth=e4c9d0e8cd61d238d54aa862f4da419a575b623da2f315ebc5edb03342c0748d&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Los jueves en Miami, Olivia tiene gimnasia artística y él la lleva y está metido en el medio de todas las mamás", contó Sofía Calzetti en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿No es un tema toda esa organización?</b></p><p>– Hoy no, cuando Olivia tenga que estar escolarizada va a ser diferente, hay que tomar una decisión. Es una decisión que me cuesta tomar porque cada lugar tiene lo suyo.</p><p><b>– A diferencia de otras influencers o creadoras de contenido, desde que tenés tu propia marca de ropa no está apoyada en tu figura. Hay modelos de distintas edades y perfiles que muestran la ropa.</b></p><p>– Lo que yo quise armar con Zettia, mi marca, es una empresa en sí, más allá de quien yo sea. Obviamente que en cada reunión que estoy con la gente de comunicación, de marketing me dicen que mi imagen rinde y quieren apoyarse en eso. Entonces en el último tiempo fui apareciendo mucho más, pero no quiero que 100% dependa de mi imagen, sino ser la directora creativa, estar detrás del proyecto en sí, de los diseños. Todo eso es 100% mío y del equipo.</p><p><b>– ¿Qué hace tu papá en la empresa?</b></p><p>– Mi papá se encarga de todo, tiene muchos años de experiencia en el mundo textil, siempre se dedicó a eso. Empezó acompañándome como me acompañó hoy acá y terminó involucrado y liderando el equipo. Tiene un porcentaje, la empresa es mía y de Sergio y un porcentaje le dimos a él por el gran trabajo que hace.</p><p><b>– O sea que tienen emprendimientos en común con Sergio.</b></p><p>– Sí, de este me ocupo el 100%. Siempre escucho su opinión y de su equipo porque la tienen clara en los negocios y me aportan.</p><p><b>– ¿De sus emprendimientos tenés parte?</b></p><p>– Ser parte societaria, no, pero sí soy parte en las creaciones de las marcas, en los diseños, estoy involucrada en todo. Participo de un montón de reuniones, pero no en la parte societaria. </p><p><b>– ¿Te contratan? ¿Lo hacés de onda?</b></p><p>– No, lo hago porque estoy todo el tiempo con él y creo que para él es importante mi opinión. Y como mujer de él opino, tiene un grupo de trabajo con el que tenemos un muy buen vínculo y participo de todas las reuniones.</p><p><b>– ¿Te gustaría estar en alguna otra con él? </b></p><p>– No, hoy en día no, porque lo de él es de él. Si armamos algo en conjunto desde cero, planeando entre los dos podría ser tranquilamente. Hay algo que me gustaría hacer con él, a mí me gusta mucho la remodelación de las casas, la decoración y demás, en Miami lo llaman <i>flipping</i>. Me pondría en sociedad para comprar propiedades, remodelarlas y venderlas. Eso sí es algo que me gustaría hacer en conjunto.</p><p><b>– ¿Se está enterando ahora?</b></p><p>– No, él sabe que me gusta eso, siempre me dice que tengo buen gusto. Y hemos alquilado departamentos que remodelé, les da un upgrade, los levanta. Si pensáramos hacer algo en conjunto iría por ahí porque a él le encanta la construcción. Entonces podríamos tener un nuevo negocio.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/A5QEJQCD2JDERJL22D7PX5M3CA.JPG?auth=0ca2507ae7fdf01d0f6884410c3c6d57cabac3c78b9b6bf032e70b8a608757f1&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Como mujer de él opino, tiene un grupo de trabajo con el que tenemos un muy buen vínculo y participo de todas las reuniones", dijo Sofía Calzetti" height="1080" width="1920"/><p><b>– Listo.</b></p><p>– Lo voy a plantear.</p><p><b>– Y están los roles, cada uno se dedica a algo que no compite, que se complementa.</b></p><p> – Sí, ¿te ponemos a vos también?</p><p><b>– Jajaja, no, a mí no. ¿Es tan divertido el Kun como parece?</b></p><p>– Es divertido. Obviamente no es lo mismo cuando una cámara está prendida que cuando está la cámara apagada. Tiene esos momentos de diversión y también tiene momentos en que es súper tranquilo. </p><p><b>– ¿Te sedujo en algún momento que te hiciera reír?</b></p><p>– No sé si es una de las cosas. Me divertía con él en los planes que hacíamos juntos. Suena feo, pero no soy muy de reírme. No es que sea una amarga, pero, ¿viste que hay gente que se ríe por todo? ¿Que todo le causa gracia? No soy ese tipo de persona. Su compañía es divertida.</p><p><b>“EN EL INICIO HABÍA MUCHOS CELOS DE ÉL HACIA MÍ. YO SOY MUY LIBRE, NO ME GUSTA QUE ME HINCHEN PORQUE SOY 100 % FIEL”</b></p><p><b>– Al principio, dijiste, la relación era tóxica. ¿A qué llamas tóxico? ¿Eran celosos y posesivos?</b></p><p>– Y sí, en un inicio había muchos celos, más que nada de él hacia mí, porque yo no me considero una persona celosa. Él no me conocía, el vínculo era así, por suerte con el tiempo lo trabajamos un montón. Yo soy muy libre, relajada. No me gusta mucho que me hinchen porque no hago nada, porque me gusta estar tranquila, me gusta estar en paz y soy una persona 100% fiel, no estoy pensando en otra cosa. No me manejo de esa manera ni me parece sana.</p><p><b>– ¿No te pasó a vos teniendo en cuenta que había tenido dos mujerones a su lado?</b></p><p>– Sí, pero no en ese sentido, es pasado, tampoco nunca vi nada que me haga ruido. Creo que los celos son algo sin fundamento, que son fantasmas que uno tiene en la cabeza. Otra cosa es cuando uno ve algo, ya estamos hablando de otro tema. Pero inventarme o tener celos porque sí, no.</p><p><b>– O sea que era tóxico él, no vos.</b></p><p>– Bueno, pero se arma una dinámica, por ahí él arrancaba con algún cuestionamiento y en ese momento yo no tenía las herramientas para administrar eso. Entonces empezás a responder mal y empieza la pelea, se arma una tensión que no está bien. Y hoy aprendimos ambos a manejar todo eso.</p><p><b>“ME HA DICHO A LAS 5 DE LA MAÑANA: LLEVAME AL HOSPITAL. CREO QUE ERAN ATAQUES DE PÁNICO” </b></p><p><b>– Atravesaron juntos un momento muy duro cuando Sergio tuvo el problema en el corazón y le dijo el médico que ya no podía jugar. Muy difícil, para él y para vos acompañarlo y contenerlo.</b></p><p>– Sí, más que nada para él. A mí es algo que se me da bien manejar esas situaciones o sostener, logro mantener la calma y eso hace también que lo pueda guiar a él a bajar. El episodio fue muy feo, pero creo que lo peor fue el post, cómo quedó él después de haber sentido que casi tocó la muerte. No me imagino estar en sus pies, ni entender lo feo que debe haber sido, pero hubo momentos posteriores, no diagnosticados, que yo llamo a mi criterio ataques de pánico, cuando se sentía mal. Me ha dicho a las 5 de la mañana: llevame al hospital. Hubo situaciones así.</p><p><b>– ¿Lo llevaste?</b></p><p>– No, porque lo pude bajar y calmar en el momento, me daba cuenta que no era algo real sino que era la cabeza.</p><p><b>– ¿Alguien te había explicado qué hacer?</b></p><p>– No. Hubo dos momentos puntuales que me vienen a la cabeza. El primero fue cuando después de todo lo que le sucedió nos fuimos a Andorra a descansar. Estábamos viendo una serie en que el personaje terminaba internado con el pi pi pi del hospital y él se puso mal y me dijo: veo verde. Lo calmé, no me alteré ante lo que él me dijo y él fue bajando. Otra situación acá en que me pidió: llevame al hospital. Ahí sí me asusté. Me levanté sin saber qué hacer, lo primero que hice fue llamar a mi papá y no atendió, llamé a su representante. Decía, ¿qué hago? En esa situación, totalmente dormida, ¿a dónde ir? ¿dónde llevarlo? Tampoco es una persona normal. Me atendió su representante y en el mismo momento a él lo atendió a las 5 de la mañana su cardiólogo, que lo conoce perfecto y lo bajó, lo manejó. Después fuimos a hacer un chequeo y estaba perfecto.</p><p><b>– Es muy impresionante que no te hayas asustado la primera vez en que te dijo: me siento mal.</b></p><p>– No sé por qué. Porque nadie nunca me explicó. Siento que capaz los momentos complejos, en cualquier circunstancia, tengo un temple y puedo manejarlo tranquilo.</p><p><b>– Los ataques de pánico son miedo. ¿Él sigue sintiendo miedo por momentos?</b></p><p>– Creo que tiene pequeños episodios donde siente miedo, cuando hace deporte siempre está midiéndose. No puede tomar cafeína, no toma Coca Cola y a veces está tomando un café y dice: “para mí no me trajeron café descafeinado”, el miedo se percibe un poquito. Son comentarios pequeños, pero me imagino que le debe haber quedado algún tipo de miedo, no debe ser no haber sido nada grato lo que vivió.</p><p><b>– Y porque le avisaron que le podía volver a pasar si no se cuidaba.</b></p><p>– En realidad se hizo una ablación y supuestamente el problema queda solucionado, le queman ese conducto y se supone que no va a volver a generar lo mismo. Pero el médico lo que sí le dijo después de la ablación es: Sergio, yo puedo subirte arriba a una cinta y medirte a alta velocidad pero nunca voy a poder medir el estrés de un partido, todo lo emocional que a uno le pasa, eso no hay forma de medirlo.</p><p><b>– Después vino la desazón de no poder ir a jugar el Mundial en Qatar.</b></p><p>– Cuando él llega a Barcelona, empieza con una dieta súper específica y a ponerse totalmente en forma para llegar en condiciones al Mundial de Qatar, era su objetivo. Ese fue mi gran miedo cuando él dejó de jugar, yo fui a Qatar preparada. El dejó de mirar fútbol por completo, no miraba más nada. ¿Qué va a pasar en el Mundial? Yo iba preparada para sostener y al final él lo disfrutó más que nadie, lo vivió con alegría. Para mí fue sorprendente el lugar que él encontró, empezó con el stream, iba a visitar a los chicos, se reía, él se sintió parte de todos modos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZBDTYFLGPVDCLMFUFCP5WZKERA.JPG?auth=030f6fd6074ffd1b754b6539a0ab95d71ca5075e721c66d045defe92574d5e90&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Siento que capaz los momentos complejos, en cualquier circunstancia, tengo un temple y puedo manejarlo tranquilo", aseguró Sofía Calzetti (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– Tampoco se enfrió la relación con Messi.</b></p><p>– No, siempre ellos continuaron. Se conocen desde muy chicos, crecieron juntos desde los 17 años. Siempre durmieron juntos, concentraron juntos, formaron un vínculo que se mantuvo en el tiempo.</p><p><b>– No estás más con tus compañeros, con tus amigos, con tu equipo. Es un duelazo.</b></p><p>– Sí. Y más allá de eso, dejar de hacer lo que sabés hacer, lo que hiciste toda tu vida, lo que te dio tanto. Es fuerte, pero creo que él encontró una salida espectacular porque es un chico que tiene muchos intereses de un montón de temas diferentes. Se metió en la construcción, el stream, tiene mil proyectos, está todo el tiempo en movimiento. Ahora es representante, está haciendo un montón de cosas que le mantienen la cabeza ocupada y está buenísimo. Ahora se está metiendo a ayudar chicos que están en inferiores para que en algún momento tengan la posibilidad de llegar. El fútbol va a ser algo que lo va a atravesar toda la vida. Y además tiene otros intereses. </p><p><b> – El fútbol atraviesa también a sus hijos, hoy a Benjamín y quizás a Olivia un día, hay mucho fútbol femenino en Estados Unidos.</b></p><p>– Si, es verdad. Benja está jugando hoy en Independiente, ahora se fue al Inter de Miami, está 100% metido y toda la familia respira fútbol. </p><p><b>– ¿Habrá más hijos? </b></p><p>– Puede que sí. Me gustaría uno más, sí, sí, sí.</p><p><b>– Olivia tiene dos años.</b></p><p>– Pensé que para este momento ya tendría otro, que se llevarían dos años y al final sentí que era muy pronto. La maternidad es intensa, es hermosa, pero requiere demasiado de uno y sentí que no era el momento. Quizás pronto sí. Me gustaría que Olivia se críe con algún hermano cercano, iremos pensándolo y viendo.</p><p><b>– Escuché que te querías casar.</b></p><p>– No es algo que hoy me perturbe la cabeza, pienso más en tener otro hijo. A menos que venga una propuesta, yo pienso más en tener otro hijo que en casarme. Pero sí es una experiencia que antes de morir me gustaría vivir.</p><p><b>– Por tener otro hijo hay un poco más de apuro ¿Cuánto pesa en este apuro haber vivido con dos hermanos con poca diferencia de edad? </b></p><p>– No me imagino mi vida sin mis hermanos, por eso pienso lo mismo para Olivia. Tiene a Benja obviamente, pero es mucha la diferencia de edad. Sería lindo para ella poder compartir con un hermano.</p><p><b>– ¿Cómo es Benja con Olivia?</b></p><p>– Súper bien, Benja se muere de amor, ahora compartimos en Miami muchos días, la ve y se le iluminan los ojos, no puede creer lo que es.</p><p><b>– ¿Cómo imaginas el casamiento? ¿Tu papá llevándote al altar? </b></p><p>– Sí, eso sí, sin dudas. Es una de las cosas que me gustaría vivir, sin dudas. Hoy se usa mucho que las bodas sean en diferentes destinos, pero, ¿cómo hago mover a tanta gente? Mis abuelos son grandes. Sería en Buenos Aires. Me gustaría tener reunida mi gente, tengo un grupo de amigas de toda la vida, somos 15. Reunir a todos y disfrutar.</p><p><b>– ¿Qué dice el Kun de la idea del casamiento?</b></p><p>– No lo hablamos muy frecuentemente. Ha surgido alguna vez “si, en algún momento hacemos…” Pero no es algo que ocupa nuestras conversaciones.</p><p><b>- Estudiaste abogacía. </b></p><p>– No sé por qué tenía en la cabeza que quería ser escribana, tenía que estudiar abogacía y empecé en la UBA. No sentí que fuera algo para mí. Después me cambié a martillera pública y lo hice, trabajaba en una inmobiliaria. Después conocí a Sergio, me fui para Manchester. Tuve un período en que sentía que estaba con mucho tiempo libre, decía: ¿qué voy a hacer de mi vida? Sentía que no tenía un talento explícito o algo que me moviera demasiado, una pasión. Hacía mucha gimnasia, era lo que me mantenía activa y lo que me sacaba un poco de estar sola.</p><p><b>“HUBO MOMENTOS DONDE DIJE: TENGO TODO Y NO SOY DEL TODO FELIZ, ES DURA LA VIDA DE LA MUJER DEL JUGADOR”</b></p><p><b>– Estabas muy sola. Él estaba jugando y vos estabas en tu casa sin tu familia y sin tus amigos.</b></p><p>– Sí, para mí es dura la vida de la mujer del jugador, es una vida muy solitaria en lugares que quizás uno no elige estar. Manchester, una cultura totalmente distinta, un clima con lluvia todo el día, gris, no ves el sol.</p><p><b>– Hay una fantasía de que la mujer del jugador tiene mucha plata y se compra carteras caras y viaja por el mundo. No se parece a lo que estás contando.</b></p><p>– No, no, no, porque eso al final no te llena ningún vacío. De hecho hubo momentos donde dije, “tengo todo y y y no soy del todo feliz”. Es difícil. Pasé a los 21 años de un grupo de amigas enorme, de mi familia y de un montón de actividad a encontrarme sola, lejos, siguiendo la vida de otra persona, porque no es la tuya. Para mí fue duro.</p><p><b>– ¿Y lo resolviste creando el emprendimiento de ropa?</b></p><p>– De esa forma empecé a ver hacia dónde iba. Primero mucha terapia y buscar. Es difícil a veces encontrar lo que a uno le gusta hacer.</p><p><b>– Estabas aburrida también.</b></p><p>– Recontra, recontra.</p><p><b>“ESTOY POR ABRIR MI PRIMER LOCAL, EN UN MOMENTO COMPLICADO EN QUE MUCHAS EMPRESAS ESTÁN CERRANDO”</b></p><p><b>– Tenes muy buen gusto, pero te dedicás solo a la ropa deportiva. </b></p><p>– Después de la pandemia hubo un antes y un después en la forma de vestirse, apareció el home office y demás. Surgió el wellness, el pilates, el cafecito, toda la tendencia que está. Entonces mi ropa es ropa de gimnasia, pero linda, por ahí vas a una clase de pilates, te vas a tomar un cafecito, o entrenás, te vas a caminar y siempre estás presentable. Combino el deporte con algo más urbano. Yo voy a la oficina con una calza, un bucito y un blazer arriba, es mi manera de vestir, estoy cómoda y preparada para todo el día. También mucho para viajar, la ropa está adaptada a mi vida y tengo los looks de aeropuerto. Una está más cómoda pero siempre bien vestida. Ahora estamos por abrir el primer local a la calle, en Palermo, estoy súper entusiasmada.</p><p><b>– Qué valiente.</b></p><p>– Sí, es un momento difícil, lo sé, pero creo que hay que arriesgarse. Todas las decisiones que uno toma siempre tienen la posibilidad de fallar. Sé que es un momento complicado, que hay muchas marcas que están cerrando. Es una apuesta, ojalá que vaya bien.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FGCRNPDQZBEFZP42NY2XL65VYI.jpeg?auth=1d9ec8691fee561d478227511a21e1ff6a43faed1a7a9b187d9499663751935e&amp;smart=true&amp;width=1600&amp;height=900" type="image/jpeg" height="900" width="1600"><media:description type="plain"><![CDATA[Sofía Calzetti y María Laura Santillán]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Era un infierno vivir en esa casa”: la violencia que Valentín Yankelevich sufrió de su padre y el refugio que halló en su abuelo]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/11/era-un-infierno-vivir-en-esa-casa-la-violencia-que-valentin-yankelevich-sufrio-de-su-padre-y-el-refugio-que-hallo-en-su-abuelo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/11/era-un-infierno-vivir-en-esa-casa-la-violencia-que-valentin-yankelevich-sufrio-de-su-padre-y-el-refugio-que-hallo-en-su-abuelo/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Tiene 23 años y es piloto del TC2000, hijo de Romina Yan, y nieto de Cris Morena y Gustavo Yankelevich. Es la primera vez que cuenta cómo fue su vida después de la muerte de su madre y por qué a Darío Giordano no le dice “papá”. “No hay nada peor que la persona que te tiene que cuidar, te violente”, asegura. La vida de un niño que sufrió violencia física y psicológica de parte de su padre hasta que se refugió en su abuelo]]></description><pubDate>Sun, 11 Oct 2026 05:43:19 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“A eso vine, a contar mi historia”, dice <b>Valentín Yankelevich.</b> Lo aclara en una de las primeras respuestas. Hoy tiene 23 años. Esperó este momento desde que era un niño que apenas superaba el umbral de la década de vida. “Siempre quise hablar, siempre quise que fuera público, desde el primer día que me fui”, relata. Dos razones estimularon su silencio: un proceso judicial en curso y el temor a perjudicar a su hermana menor, Azul.</p><p>Hasta hoy. Su hermana se mudó, vive afuera y no está expuesta. Para él ya era tiempo de soltarlo, de liberar su mochila y de contar su historia para que sirva de inspiración y genere conciencia: “Alguien los va a escuchar siempre. Y si la primera persona no te escucha, vas a otra. Y a los adultos, que escuchen a los niños, porque los niños te dicen la verdad, te cuentan lo que les está pasando”. </p><p>A Valentín le pasó eso: hubo quienes no lo escucharon hasta que alguien sí lo hizo. No solo lo escuchó, sino que le creyó y <b>un viernes cualquiera lo pasó a buscar a la salida del colegio, lo acompañó a denunciar y lo llevó a su casa</b>.</p><p>Valentín es piloto de Turismo Carretera 2000, está de novio, siente la presencia constante de Romina Yan, y cree que muchas veces lo cuidó de quien más debía protegerlo. <b>Vino a contar que su papá, el empresario Darío Giordano, le pegaba</b>. Asegura haber sufrido maltrato físico y daño psicológico durante años, desde la muerte de su mamá hasta ese viernes en el que, sin contárselo a nadie, puso ropa en su mochila y se fue al colegio sabiendo que, junto a su hermano Franco, no iba a volver a su casa.</p><p><b>—¿Por qué decidiste contar tu historia? </b></p><p>—Han pasado muchas cosas. Siento que llegó el momento de poder contar y sacarme una mochila que vengo cargando hace bastante tiempo. </p><p><b>—¿Vamos para atrás, entonces?</b></p><p>—Vamos. </p><p><b>—Eras muy chiquito cuando se murió tu mamá. ¿Te acordás ese día? </b></p><p>—Sí, el 28 de septiembre de 2010 yo tenía 7 años. Estaba en la casa de mi vecino de enfrente, estaba jugando y haciendo un poco de recolección. En el momento después que nos dan la noticia yo escucho a la madre que empieza a decir “Romina, Romina”, y la veo y estaba llorando. Le digo “¿qué pasó?”. “No, nada, estaba cortando cebolla, pero te buscan en tu casa”. Voy a mi casa. Toda mi familia. Ya era raro. Nos sentaron en el sillón y ahí Darío nos dice “su mamá tuvo un accidente”. Básicamente que no va a volver. Fue un momento muy duro. Después de eso él nos dijo “yo me voy a encargar de cuidarlos, de protegerlos. Vamos a salir de esta todos juntos”. Y bueno, después de ahí fue todo barranca abajo. Yo tenía devoción por mi mamá. La amaba con todo mi ser. La amo con todo mi ser. Sé que está conmigo, está acá acompañándome. Yo fui el único de mis hermanos que eligió ir al cementerio. Fue muy duro ese momento. No pude verla, no me dejaron. Era lógico, 7 años. Ahí se te pasa todo por delante.</p><p><b>—Nunca esperás que te digan que no vas a ver más a tu mamá a los 7 años. </b></p><p>—Es durísimo. Fue duro sobre todo por cómo ella era como mamá. Era una gran mamá.</p><p><b>—¿Cómo era hasta ese momento todo en tu casa? </b></p><p>—Era todo lindo, todo color de rosa. Ella era una gran mamá, muy, muy, muy presente. Se encargaba de siempre estar ahí para nosotros. Ha llegado a cancelar trabajo solo para poder tener más tiempo con nosotros. Era muy divertida. Gran cocinera, nos hacían muy ricos postres. Era todo perfecto hasta ese momento. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JYFXOURW3NDRRLF3EUKL4MYSGQ.webp?auth=d96391ea8988dd33a5b247b2ac43d3532527d8b25bb44f7ce1a2312de82376d5&smart=true&width=1920&height=2401" alt="Valentín Yankelevich: "Yo tenía devoción por mi mamá. La amaba con todo mi ser. La amo con todo mi ser"." height="2401" width="1920"/><p><b>—Al dolor de la muerte de una mamá se le sumaron otras cosas después.</b></p><p>—Sí, sí. La verdad que cuando uno creía que eso era tocar fondo y la tristeza máxima que se podía experimentar llegaron situaciones que hoy mirando para atrás fueron mucho peores. </p><p><b>—¿Querés contar? </b></p><p>—Sí. Cuando yo tenía 10 años, 9 años, empecé a sufrir violencia física y psicológica de parte de Darío. Mi hermano también. Era un dolor incomprensible. <b>Realmente era un infierno vivir en esa casa.</b> </p><p><b>—Es importante aclarar que ustedes son tres hermanos y lo que vos estás contando es tu historia. </b></p><p>—Sí. Yo hablo por mí. Eran golpes, gritos, maltrato. A mí nunca me gustó estudiar. Ahora,<b> las ocho horas que yo pasaba en el colegio eran las mejores ocho horas del día porque no volvía a mi casa</b>. Yo sabía que volvía y se desataba el infierno. Era constante. Sabía que no tenía escapatoria. Desde<b> agarrarme de los pelos, llevarme por la escalera, pegarme, dejarme encerrado en el cuarto, traerme la comida cuatro horas después fría, apoyarla en el piso, “tomá, comé”</b>. Más allá de los golpes y la violencia, la persona que supuestamente nos tenía que cuidar después de perder a nuestra mamá… Era todo durísimo.</p><p><b>—¿Alguien te cuidaba en ese momento a vos? </b></p><p>—Dentro de esa casa no. Estábamos solos.</p><p><b>—¿Y esto que relatás era algo habitual? </b></p><p>—Sí. Era habitual, todos los días. Sobre todo el maltrato, el denigrar constantemente a tus propios hijos.</p><p><b>—Por cualquier cosa. </b></p><p>—Por cualquier cosa. Lo que a mí me ha dicho él no se lo he escuchado decir a nadie en toda mi vida ni se me cruzaría por la cabeza decirle las barbaridades que me ha llegado a decir. Ni hablar de los golpes. Pero viendo en retrospectiva mucho de <b>ese daño psicológico a veces hiere más adentro que un golpe</b>. Y ahí fue cuando empezamos a hablar y al principio no nos escucharon. A las primeras personas que les contamos lo que estaba pasando en mi casa fue a nuestros abuelos paternos. </p><p><b>—A los papás de Darío. </b></p><p>—A los papás de Darío, sí.</p><p><b>—Vos no le decís papá a Darío. </b></p><p>—No, <b>yo no le digo papá porque él no cumplió ese rol</b>. </p><p><b>— A sus padres les dijiste.</b></p><p>—Sí, les contamos. Su respuesta fue “su papá está pasando un mal momento también, sepan entender”. <b>¿Qué tengo que entender? Tengo 10 años y mi papá me caga a palos.</b> Es ilógico. Y ahí empezás a sentir que no hay salida, que estás condenado a vivir en esta situación y que en algún momento, no sé, cuando cumplas 18 años podrás escapar. Era realmente un infierno, Tati. </p><p><b>—¿Por qué tus abuelos paternos fueron los primeros? ¿Había un vínculo fluido? </b></p><p>—Sí, había mucho vínculo. Cuando falleció mi mamá empezaron a tener otro rol: nos buscaban por el colegio muchas veces, los fines de semana íbamos a su casa. De hecho, cuando se lo contamos fue en un trayecto de nuestra casa a su casa </p><p><b>—¿Quiénes estaban ahí? </b></p><p>—Estábamos los tres. Los que hablábamos éramos Franco y yo. Pero ahí no hubo escucha. Y después mi abuelo Gustavo (Yankelevich)… él nos sacaba una vez por semana del colegio a cada nieto por separado a almorzar, y ahí fue que lo empezamos a hablar individualmente. Yo por mi parte, Franco por su parte. Y se dio cuenta de que estaba pasando algo grave. Nosotros <b>le empezamos a pedir que no queríamos vivir más en esa casa, que queríamos vivir con él y nos escuchó</b>. Él fue la primera persona que nos escuchó. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IYU73MHUDZHWFDDC35VBDCYKBA.webp?auth=e205d2270697401f3d2041833decd8bff37b5fd84942f9225fd42be0e2ef0203&smart=true&width=1920&height=1412" alt="“Yo me voy a encargar de cuidarlos, de protegerlos. Vamos a salir de esta todos juntos”, fue la frase que le dijo su padre el día de la muerte de Romina." height="1412" width="1920"/><p><b>—Quiero preguntarte algunas cosas del período en el que viviste con Darío después de la muerte de tu mamá. ¿Fueron cinco años? </b></p><p>—Sí, más o menos. </p><p><b>—En un momento él arma una pareja y ustedes se mudan de la que era tu casa.</b></p><p>—Sí, nos mudamos de mi casa, de mi hogar. </p><p><b>—¿Y ahí qué pasó? </b></p><p>—Ahí fue cuando todo se desmadró, por no decir otra cosa. Creo que ahí empezaron los primeros hechos de violencia física, nos habremos ido al año que falleció mi mamá. El maltrato fue constante. </p><p><b>—La violencia psíquica es tan grave como el maltrato físico.</b></p><p>—Viéndolo en retrospectiva, <b>el golpe físico tiene un dolor efímero. Te duele y ya está. Pero lo que te queda adentro es el maltrato psíquico y psicológico</b>. Yo sentía que no servía para nada, dicho por sus palabras, “vos no vas a hacer nunca nada en tu vida, no servís para nada”. 9 años, un nene que acaba de perder a su mamá. Todo estaba mal. No había nada bien, nada. Y después él hacía los asados en la familia y se vendía como el padre de diez, el mejor padre del mundo.</p><p><b>—Sin profundizar en la historia de ninguno de los dos, esto no te pasaba solo a vos. </b></p><p>—No, mi hermano también sufría lo mismo. Con distintas cosas que me pasaban a mí y a él también, pero nos pasaba lo mismo. Mi hermana era mucho más chica. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/66WNUZLUTJC53LV3RG7SR7E6JY.webp?auth=7ab5a498e6668cd6c5884f3a2c3dc7ffabb3082b75094f3eac9f7354dc8384b9&smart=true&width=1920&height=2641" alt="Valentín Yankelevich: "Mi abuelo Gustavo me salvó la vida. Él me devolvió la vida"." height="2641" width="1920"/><p><b>—¿Darío fue violento con tu mamá de alguna manera? </b></p><p>—No, con ella nunca. Él siempre fue un tipo reactivo, de enojo fácil, pero cuando mi mamá estaba en este plano nunca nada. Mi mamá lo cortaba en seco si sentía que se iba a sobrepasar un límite.</p><p><b>—Ustedes para adentro vivían una situación y para afuera se mostraba otra distinta. Porque por la calle, por todos lados, aparecía el amor de la gente a tu mamá y querer abrazar a estos niños y a ese papá que se hacía cargo. </b></p><p>—Exactamente. Eso es lo que parecía. Vivía algo que después para el afuera sentía que no tenía voz. ¿Quién nos defendía a nosotros si nadie creía? ¿Quién iba a creer que un padre le pegaba a los hijos, los maltrataba? Entiendo que pasa en muchas familias y lo sé, pero creo que nunca nadie hubiese creído que en esta familia pasaba eso. </p><p><b>—Y es uno de los motivos por los que querías contarlo, ¿no? </b></p><p>—La verdad que sí. Más allá de contar mi historia, es si alguien puede escuchar esto, tanto adultos como niños, que los niños hablen porque alguien los va a escuchar. Como a mí me escuchó mi abuelo Gustavo, alguien los va a escuchar siempre. Y si la primera persona no te escucha, vas a otra. Y si esa no te escucha, así hasta que alguien te escuche. Y a los adultos que escuchen a los niños, porque los niños te dicen la verdad, te cuentan lo que les está pasando. Y si realmente les está pasando algo y lo están contando es porque tiene una gravedad importante.</p><p><b>—Vos se lo contaste a una psicóloga. </b></p><p>—Sí, en ese periodo que vivía con Darío yo iba a una psicóloga que le contaba lo que pasaba en mi casa, las situaciones de violencia. Y varias veces eso me ha traído más situaciones de violencia porque él sabía lo que yo hablaba con mi psicóloga. Entré en un lugar donde yo tenía la confianza para hablar, contar lo que pasaba. Yo ahí ya no tenía más lugar para hablar. </p><p><b>—No había un lugar seguro. </b></p><p>—No había lugar seguro. Por eso lo tuvimos que salir a buscar. Era un agujero negro.</p><p><b>—¿Se volvió oscuro? </b></p><p>—Se volvió muy oscuro. <b>Llegó un momento que realmente no tenía ganas de vivir, tuve muchos pensamientos con la muerte</b>. Hasta decía “voy con mi mamá, voy a estar mejor que acá”. No tiene sentido seguir así. Creo que ahí fue un poco el quiebre donde ya tuvimos que tomar la decisión de irnos porque realmente eso estaba muy cerca. </p><p><b>—¿Alguna vez se disculpó? </b></p><p>—Todos los años después -me fui con 12 años- nunca sentí una disculpa sincera. Sobre todo porque tardó muchos años esa primera disculpa y sobre todo porque esto no fue que “chicos si se quieren ir, vayan a vivir con su abuelo”. Nosotros hicimos una denuncia, fuimos a declarar, se judicializó. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FKNO43FVPNCRPI44S7UYHJB7D4.jpg?auth=b09e39502d53a47581b18e19c8df7dde46485759767dd6bb0d88cdd68a49b373&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Valentín Yankelevich: "Llegó un momento que realmente no tenía ganas de vivir, tuve muchos pensamientos con la muerte"" height="1920" width="1920"/><p><b>—¿Le pudiste contar a tu abuelo que estabas en esa oscuridad, que estaba costando la vida? </b></p><p>—Sí. </p><p><b>—¿Y qué pasó? </b></p><p>—Ahí empezó un proceso muy largo, pero el proceso me salvó la vida.<b> Mi abuelo Gustavo me salvó la vida. Él me devolvió la vida</b>. No solo por el hecho de que nos acompañó, nos escuchó, se encargó de que podamos salir de esa casa, sino porque nos dio lo único que necesitábamos como dos nenes que habían perdido a su madre, y en este caso a su padre porque si vos me preguntás a mí fue como perderlo... yo no tenía padre. Nos dio lo único que necesitábamos que era amor. Amor y contención. Nada más. Eso es lo que nos dio mi abuelo. Y ahí mis ganas de vivir volvieron. Mis ganas de sentir que tenía una vida por delante. Pensar que yo venía de no querer vivir a empezar a soñar. Eso me dio mi abuelo, la vida. Mi abuelo me dio la vida. </p><p><b>—¿Cómo hicieron para ir a vivir con tu abuelo?</b></p><p>—Fue un proceso que se judicializó. Fuimos a declarar un viernes después del colegio. Fuimos con mi hermano, fuimos a declarar y arrancó todo un proceso judicial que duró varios años hasta que le dieron la tenencia definitiva a mi abuelo. Encima él apelaba porque decía que era inocente. Pero a mí sabés la cantidad de psicólogas que me escucharon, de jueces que escucharon mis declaraciones y las de mi hermano. Y se dictaminó que mi abuelo tuviera la tenencia.</p><p><b>—¿Qué pasó cuando él se enteró de que habían iniciado un proceso judicial? </b></p><p>—Pasó lo que para mí fue, en parte, una de las cosas que agravó más este proceso que fue la victimización. Empezar a decir que él nunca había hecho nada, que nunca nos había tocado un pelo. Empezó a hablar con madres de mis amigos del colegio a decirles que mi abuelo nos había sacado y arrancado por su poder. Y yo tenía que ir a la casa de mis amigos y las madres me miraban como si supiesen algo, como si yo era un nene que eligió abandonar a su papá. Ha llegado a aparecer en la puerta del colegio esperándonos. <b>Me agarraba acá un coso de miedo. El miedo que yo le tenía: terror, pánico</b>. Hasta lo vi cuando se recibió mi hermana y seguía estando ahí. Y eso que ni me acerque a saludarlo, ya tenerlo ahí a 15 metros. Eso no se va.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QFN46SMZDBHYTGDLTTU3GU2DHM.jpeg?auth=8b201e3dbe314d9d391091253854e9905fce7d457bb3cbaf8742f69199afff5e&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Un viernes a la salida del colegio Valentín y Franco fueron junto a su abuelo a hacer la denuncia por violencia y nunca más volvieron a su casa." height="1080" width="1920"/><p><b>—¿Cuánto tiempo pasó de la denuncia hasta que se fueron a vivir con tu abuelo? </b></p><p>—Ese mismo día nunca más volvimos a nuestra casa. </p><p><b>—No te habías llevado nada. </b></p><p>—Nada. Un poco de ropa que me entraba en la mochila del colegio. Tuvimos que ir a comprar todo para poder arrancar una vida nueva. </p><p><b>—¿Vos sabías que ese día te ibas y no volvías? </b></p><p>—Sí. Y lo estaba esperando con todas mis ganas. Era lo único que quería, irme.</p><p><b>—Qué loco para dos cabecitas chiquitas saber cómo ese día cambiaba todo y no decir nada.</b></p><p>—Es que sabíamos que, justamente por la familia que éramos, queríamos hacer las cosas bien y que el proceso judicial no fuera manchado por ningún revuelo ni nada. Y no lo hablamos con nadie, porque de la familia de él ya no nos habían escuchado y teníamos miedo de que se enterara que nosotros nos íbamos a ir. Por eso fue imperioso no volver a nuestra casa. Lo hablé ese mismo día cuando di la declaración: <b>“Por favor no nos manden de nuevo a mi casa. No podemos estar más ahí”. Se lo dije a dos chicas que nos tomaron la denuncia. Y gracias a Dios nos escucharon y ahí cambió mi vida</b>. Y también cuando vos decías eso de dos cabecitas, yo pensaba éramos muy chicos pero la vida nos había dado tantos golpes que estábamos muy curtidos. Primero con la muerte de mi mamá, eso te hace madurar de una manera que no hay explicación. Y después aprendimos a sobrevivir, no a vivir. Parecíamos dos nenes que eran mucho más grandes por todo lo que habíamos vivido.</p><p><b>—¿En algún momento pudieron empezar a charlarlo entre ustedes? </b></p><p>—A nuestro cuarto lo divide una pared, entonces todo se escuchaba. Yo escuchaba lo que a él le pasaba, él escuchaba lo que a mí me pasaba. Y cuando él (Darío) se iba, la mayoría de las veces (Franco) venía, me consolaba y se quedaba conmigo. Nos apoyamos mucho. Hicimos un gran equipo. Nos juntamos para poder salir de esa juntos, que era la única manera. </p><p><b>—Vos respondías un poco más que tu hermano, ¿no? </b></p><p>—Sí, mi hermano es más metido para adentro. Ahora no pero en ese momento lo era. Y yo no. También me trajo muchos problemas. Muchos de los episodios escalaban porque yo no iba a permitir que me trataran mal. Pero armamos con mi hermano un equipo en el que yo era el que le ponía capaz la fuerza y Fran era más sereno y en los momentos que había que tener calma, tener calma.</p><p><b>—Y el que te abrazaba y te cuidaba. </b></p><p>—Exactamente, él era ese, él era la contención. </p><p><b>—Se van a vivir con tu abuelo. Si bien nunca fue público masivamente, en el colegio pensaban que tu abuelo... </b></p><p>—Era el malo de la película, sí. <b>El malvado que les había arrancado a los hijos a un padre viudo</b>. Eso fue lo que yo escuché por muchos años. Yo siempre quise hablar, siempre quise que sea público desde el primer día que yo me fui. Me acuerdo de que volvemos a hacer la denuncia, pasamos la puerta de lo que hoy es mi casa, y yo le pedí a mi abuelo que cuente lo que estaba pasando, y él justamente por querer proteger el proceso judicial me dijo que tenía que tener paciencia. Y también por mi hermana, ¿no? Ella se quedó con él y no queríamos que tuviera estas reacciones y estas situaciones de violencia con ella. Entonces, por muchos años callamos. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QB6F24G2DFBCXL6JJWRO7IIMZQ.webp?auth=ba0e89b292ac29e650a503c02d80afd776722dc5ad1d7154531cc8b57169ed6a&smart=true&width=1920&height=1466" alt="A los 6 años se enamoró del automovilismo." height="1466" width="1920"/><p><b>—¿Cómo continuó tu vínculo con tu hermana? </b></p><p>—Con mi hermana a día de hoy tenemos el mejor vínculo. Hasta te diría que mejor que capaz que hermanos que viven toda su vida juntos. Pero fue duro al principio. Para ella fue muy duro. Siempre nos entendió, siempre supo por qué nos fuimos. Pero al principio cuando ella era muy chiquita sentía que la habíamos dejado sola digamos. Después nos terminó entendiendo y hoy tenemos una relación espectacular. </p><p><b>—Ustedes se seguían viendo en el colegio porque iban al mismo colegio todos. </b></p><p>—Sí, íbamos al mismo colegio. Ahí nos veíamos, el colegio me dejaba porque sabía la situación capaz de escaparme un rato de la clase, ir a hablar con ella, tener charlas de hermanos. Y nuestros momentos que eran en ese momento lo único que podíamos. Después los fines de semana nos veíamos.</p><p><b>—¿Hubo cierta civilidad para que la sigas viendo los fines de semana? </b></p><p>—Costó porque justamente Darío se empecinó en hacer que todo sea... Él embarró la cancha. <b>A día de hoy no tengo relación con él, nunca la tuve, nunca la quise tener</b>. Sobre todo por lo que pasó después. Si él se hubiese hecho cargo de las cosas que hizo y hubiese pedido perdón capaz yo tendría una relación con él. No te digo que seríamos padre-hijo perfecto, la familia perfecta, pero podría tomar un café, podría comer un asado. Hoy no la tengo porque él se encargó de que más allá de todo lo que nosotros ya habíamos sufrido de su parte de que sigamos sufriendo más todavía. </p><p><b>—¿Por qué? ¿Qué hacía? </b></p><p>—Demonizar a mi abuelo. Él se jactaba de que él era inocente porque nosotros como teníamos algo que ocultar no lo hacíamos público. No lo hacíamos público para cuidarnos y cuidar a mi hermana que vivía bajo su mismo techo ¿entendés?</p><p><b>—¿Ustedes tenían que ir a la casa de él los fines de semana? </b></p><p>—No, no, no. Azul venía a nuestra casa. </p><p><b>—Ok. Ustedes no volvieron nunca más allá.</b></p><p>—Nunca más. Nunca más. Nunca más tuvimos relación. Nada. Nada. </p><p><b>—Él debe haber intentado. </b></p><p>—Sí, lo intentó. De mala manera pero lo intentó. Lo intentó de manera judicial. Fue la vez que más cerca estuve de él después de que nos fuimos a nuestra casa. Estábamos sentados así frente a una psicóloga del juzgado y yo diciéndole a la psicóloga “no lo puedo ver, me hace mal, me da miedo. No me pidas que me relacione con alguien que me hizo tanto daño”. Justamente tomé la decisión de irme de mi casa porque quería escapar de eso. En esos primeros momentos cuando empezó a querer revincularse judicialmente, recién empezó a esbozar un perdón. Pero no era genuino. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/G2LMHS2YX5EW3FQUQADPSF2QSU.jpeg?auth=d1b2e9ff8409f6d7e855c01d13b849619cc831dc59443f0be65a412bc60f851c&smart=true&width=1920&height=1279" alt="Hoy corre en TC2000." height="1279" width="1920"/><p><b>—¿Cuando empezás a crecer te empezaste a sentir seguro de vuelta? </b></p><p>—Me costó mucho. No fue fácil para mi abuelo porque yo venía muy dañado. Pero con mucho amor, mucha contención, mostrándome que había otra vida, y que no tenés que sobrevivir, tenés que vivir.</p><p><b>—Debía ser difícil estando en el mismo colegio que tu hermana porque te debías cruzar con él en algunas situaciones. </b></p><p>—Las veces que lo vi fue muy al principio de que nos fuimos, porque en su momento también tuvo una orden de alejamiento. Nosotros teníamos una salida en el colegio. Salías por ahí. Y yo alguna vez lo veo a lo lejos que nos estaba como esperando, me agarró un nudo en la panza, miedo, terror. Me empezó a latir el corazón, me di vuelta y me fui por otro lado. Realmente yo tenía pánico.</p><p><b>—¿Él tuvo más hijos? </b></p><p>—Tuvo un hijo, sí. </p><p><b>—No lo conocés. </b></p><p>—No lo conozco.</p><p><b>—Recuperaste la seguridad en algún momento con tu abuelo. ¿Recuperaste el sentirte querido? </b></p><p>—Sí. Desde el día uno me sentí querido. Con él sí. Y creo que la palabra seguridad es una muy buena palabra porque justamente no teníamos seguridad. </p><p><b>—¿Te sentías querido por Darío? </b></p><p>—No. Si lo miro en perspectiva no. Vos no hacés eso a alguien a quien querés. </p><p><b>—Tu abuelo de repente empezó a paternar a dos niños. </b></p><p>—Sí. Y fue el mejor padre del mundo. Siempre que me preguntan cuál es tu sueño. “Mi sueño es tener una familia y darle todo lo que yo nunca tuve que fue amor”. Tengo las dos caras de la moneda.<b> Tengo todo lo que no hay que ser, que es Darío, y tengo todo lo que sí hay que ser, que es Gustavo</b>. Él fue nuestro padre. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/B55PKUZOR5D5BM7CRFUNBZUOFQ.jpg?auth=2237dc3f51a5e7ef59dca311bd7c18395b71f3e86a2a9b5b3c76aa625540b38d&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Valentín Yankelevich: "De ese nene que no quería vivir a donde estoy hoy. Con tener ganas de vivir ya es una victoria, imaginate. Y yo soy muy feliz"." height="1920" width="1920"/><p><b>—¿Tuviste acompañamiento terapéutico? </b></p><p>—Sí. Cuando nos vamos a ir con mi abuelo yo cambio mi psicóloga. Y es mi psicóloga a día de hoy. Ella, pobrecita, lo que le hice sufrir, no hablaba. Es que me costaba mucho hablarlo también, era un trauma tan grande. Ambos, porque de mi mamá tampoco podía hablar. Era un dolor muy grande el que yo tenía. Ella también me ayudó a salir adelante. Bueno, a día de hoy me sigue ayudando. </p><p><b>—¿Cuáles fueron los pasos? ¿Poder hablar? ¿Poder confiar? </b></p><p>—Había un poco de eso, de confiar, de poder hablar. Uno cuando cuenta su historia, hoy porque ya pasó, yo ya lo superé, en ese momento era tan reciente que, no sé si la palabra es vergüenza, pero hablar de lo que te pasó, preferís, ya está, ya pasó, ya lo solucioné, lo solucioné en que no va a volver a pasar. Pero revivirlo, poder analizar y poder empezar a desarrollar una persona a través de eso... Y costó pero salí.</p><p><b>—¿Daba miedo que te hicieran volver? </b></p><p>—Mucho, mucho. El pedido constante en las reuniones y las declaraciones era que no, por favor, no nos hagan volver a nuestra casa. </p><p><b>—¿Y alguien te daba tranquilidad de que eso no iba a suceder? </b></p><p>—Sí, en todas las instancias judiciales que pasamos yo me sentí muy acompañado. Sentí que se hizo justicia en nuestro caso. </p><p><b>—¿Con tus abuelos paternos volviste a tener vínculo? </b></p><p>—No. Yo me enojé mucho con el hecho que no nos escucharon. Toda la familia paterna, siguieron sin escucharnos. Solo hubo un tío que se acercó pero era él solo. Y quedó ahí porque toda la familia estaba con Darío y bajo ese relato de que él era la víctima. Y nosotros seguíamos siendo niños. Tenía 12 años cuando me fui. Seguíamos siendo niños y sentí que seguimos sin ser escuchados hasta después de toda la resolución judicial. Entonces con mis abuelos paternos nunca más pude volver a tener una relación. Hablaba de vez en cuando pero nunca más. </p><p><b>—¿Y con Cris Morena? </b></p><p>—Mi abuela nos acompañó mucho también. Mucho. Fue una pata importante cuando nos fuimos a vivir con mi abuelo. Nos acompañó y estuvo presente. </p><p><b>—¿Hablamos de automovilismo? ¿Cuándo te enamoraste? </b></p><p>—Siempre. Es culpa de mi abuelo también. Me enseñó a manejar de muy chico. Y me acuerdo una vez me regaló un cuatri. Mi mamá estaba odiada. </p><p><b>—Eras re chiquito cuando te regaló el cuatri.</b></p><p>—Sí, 5 años tenía. Y aprendí a manejar a los 6. Me enamoré de la velocidad y de la adrenalina. Y ahí empecé a correr en karting. Y después, por diversos temas, a mi mamá le empezó a agarrar miedo y dejé. Quedó como un sueño bien al fondo de mi cabeza. Sabía que de automovilismo se arranca de chico. Hice todos los deportes del mundo pero automovilismo no hacía. Y en una charla con mi abuelo, mientras estaba estudiando...</p><p><b>—¿Qué estabas estudiando? </b></p><p>—Economía. Era bueno. Pero me costaban las materias que no eran de economía. Con economía, matemática, me iba bien. Pero literatura, arte... Estaba en un momento que no sabía qué hacer, trabajando con mi abuelo. Me sentó y me dijo, “¿No querés volver a correr?“. Y fue ”sí, obvio". Sentía que el tren ya había pasado. Le digo “pero ya soy grande”. “No, si querés lo hacemos”. A partir de ahí arrancó lo mejor de este último tiempo que fue arrancar a correr.</p><p><b>—Hablás del tema y te iluminás. </b></p><p>—Sí, me encanta. Es mi pasión. </p><p><b>—¿Y los que te quieren que te miran de afuera? </b></p><p>—Uy, la pasan muy mal. Mi abuelo, no sabés lo mal que la pasa.</p><p><b>—Fuel el que te regaló el cuatriciclo cuando tenía 5 años. </b></p><p>—No le pasa el tiempo, no le pasan las vueltas. Para él se hace eterno. Pero igual así y todo me acompaña, viene, me llama después de cada entrenamiento. “¿Cómo te fue?“. </p><p><b>—¿Cómo hizo durante tu crecimiento para ponerte límites? </b></p><p>—Esto lo hablé de grande ya. No es que sólo éramos sus nietos, éramos sus nietos que venían de sufrir algo inimaginable que es la muerte de la madre y la violencia por parte del padre que era la única persona que no debía haber hecho eso. <b>Fue duro para él pero mi abuelo es la persona más maravillosa que yo conozco</b>. Todos los límites fueron desde el amor. Y eso que sabés la cantidad de veces que habrá ido al colegio a hablar porque yo me mandaba mis cagadas. Pero siempre desde el amor. Nunca en mi vida sufrí nada, ni un 0,1% de lo que yo vivía en esa casa con Darío.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HAJJAFZSCRBNBNT4ZGSUYFLENY.JPG?auth=a7235624524d8720c0514c6e97ef255503ef402aa7b6f1968564d55d421072ed&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Valentín Yankelevich con Tatiana Schapiro en Infobae." height="4128" width="6192"/><p><b>—¿Nada de todo eso que viviste, dejó en vos algo de violencia, no te volviste un adolescente complicado? </b></p><p>—No fui fácil de adolescente. Tenía mucha bronca con la vida con todo lo que me había pasado. No fui fácil, esa es la realidad. Pero a través del amor y del cariño pude salir, empecé a ver la vida de otra manera. Las pocas veces que me llegué a poner violento, me miraba en el espejo y decía “soy todo lo que no quiero ser, que es Darío”. Soy muy competitivo, capaz me enojaba de más y después frenaba y me decía “esto es él, yo no quiero ser eso”. Y ahí me pedía perdón al instante. </p><p><b>—Cuando fue el aniversario en el teatro por la muerte de tu mamá, en los créditos estabas como Valentín Giordano.</b></p><p>—Sí, <b>del día uno quería cambiarme el apellido. Me hacía mal</b>. Y también quería devolverle un poco a mi mamá todo el amor que me había dado y tenerla más presente y decidí cambiarme el apellido. Y fue una gran decisión también en honor a mi abuelo, mi verdadero padre. </p><p><b>—El Yankelevich no es un nombre artístico... </b></p><p>—No, me hice el cambio. A los 18 años fui, hice los trámites, me cambié el apellido. Fue un lindo momento. Fue la verdad que, fue cuando ya lo pude recibir y leer y fue como dije me sentí muy bien la verdad. Fue un momento lindo cuando lo hice.</p><p><b>—¿Sentís el amor de la gente hacia tu mamá? </b></p><p>—Sí, es lo más lindo que me pasa. Mucha gente se me acerca, sobre todo en las carreras, capaz que no son del automovilismo y me dicen no, vine porque te quería ver a vos, te quería decir que la amaba tu mamá. Y yo eso lo tomo como que es mi mamá que me manda a la gente y yo la siento ahí conmigo. La siento presente constantemente. </p><p><b>—Seguro te cuidó. </b></p><p>—100%. Muchas veces, capaz más de las que yo hubiese querido. Eso me pone un poco triste. Que la persona que eligió justamente para formar una familia después, porque yo sé que están y que ven todo, y ella vio todo y nos vio sufrir, debe haber sido muy doloroso para ella no poder hacer nada. Pero bueno, me cuidó en muchos aspectos de la vida. </p><p><b>—¿Por qué ahora lo quisiste compartir? </b></p><p>—Porque sentía que llegó el momento de contar mi historia. Mi hermana, ya vive afuera, está lejos de esta situación. Y tengo la necesidad adentro de contarlo y y sacarme una mochila que vengo cargando hace bastante tiempo. También para ayudar a otra gente, ojalá que lo escuche y le sirva. Me imagino a mí cuando era ese nene que sufría en esa casa, en ese infierno. Me duele por los nenes porque es durísimo. Yo te juro que trato a veces de ponerlo en palabras y creo que no hay nada peor que la persona que te tiene que cuidar, te violente y la verdad que te destruye el alma. </p><p><b>—¿Hay algo que nos hayamos hablado que te parezca importante transmitir? </b></p><p>—No, creo que pude contar todo lo que necesitaba contar.</p><p><b>—Qué bueno que hoy hay luz.</b></p><p>—Hay luz, siempre hay luz al final del túnel. Escuchen a los chicos.</p><p><b>—Ese nene que sufrió dolores imposibles buscó salir adelante. Hiciste un laburo enorme.</b></p><p>—Exactamente. Yo muchas veces soy muy autocrítico, soy muy perfeccionista y la verdad que me gusta a veces darme las pequeñas victorias, miro para atrás y <b>de ese nene que no quería vivir a donde estoy hoy, con tener ganas de vivir ya es una victoria</b>, imaginate. Y hoy todo lo que logré, mis amigos, mi novia, yo soy muy feliz y eso también me pasa, me doy esas pequeñas victorias. Hay que recordar de dónde uno vino.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3O5EGXZEMZERPO6Y3QQ7AOJFSM.png?auth=bdf84fbfa6425246c641dcb803f3070315f796a6be3ae5355b6f291893dae321&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Jugaba al hockey en Italia, un accidente lo dejó 22 días en coma y debió aprender a caminar de nuevo: “No fue algo malo en mi vida”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/10/jugaba-al-hockey-en-italia-un-accidente-lo-dejo-22-dias-en-coma-y-debio-aprender-a-caminar-de-nuevo-no-fue-algo-malo-en-mi-vida/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/10/jugaba-al-hockey-en-italia-un-accidente-lo-dejo-22-dias-en-coma-y-debio-aprender-a-caminar-de-nuevo-no-fue-algo-malo-en-mi-vida/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Francisco Morocco estaba durmiendo en el asiento trasero del auto cuando recibió un impacto del que despertó un mes después. No tenía conciencia plena de dónde estaba ni de qué le había pasado y apenas respondía pestañeando los ojos. Lo que hacía antes de ese accidente no lo pudo volver a hacer. En una nueva edición de Voces, la vida de un joven que cuando regresó al país, descubrió, con pesar, que todos seguían igual menos él]]></description><pubDate>Sat, 10 Oct 2026 04:24:57 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Francisco Marrocco tenía 19 años y le pagaban por jugar al hockey sobre patines, un deporte que había empezado a entender con apenas cinco años en su San Juan natal. Vivía en Seregno, un pueblo ubicado a treinta kilómetros de Milán. Su carrera se presagiaba próspera: había despertado la atención de otros equipos de Europa y estaba latente la convocatoria al seleccionado argentino. Su vida era la de un joven en plenitud y en disfrute permanente. Solo él, y aquellos otros que atravesaron situaciones semejantes, podrán comprender por qué afirma que lo que le pasó no fue algo malo, “sino todo lo contrario, fue algo que me hizo mejor”.</p><p>Lo que le pasó es que su cabeza impactó contra una columna. Él nunca lo advirtió, no pudo adivinarlo, no alcanzó a prevenirlo. El auto en el que se desplazaba se despistó de la ruta y él, que venía dormido en los asientos de atrás, concentró el golpe. El punto de contacto fue entre una columna y su cráneo. Su vida dio un giro completo. <b>Estuvo 22 días en terapia intensiva. Debió aprender a caminar por segunda vez, a comer por segunda vez, a hablar por segunda vez</b>.</p><p>No pudo volver a ser el que ese joven de 19 años cargado de sueños y de desafíos deportivos. Volvió mejorado. Atravesó el golpe de haber sido el único que era distinto, las miradas de los otros, el sentirse diferente al resto, y encontró la paz veinte años después de ese accidente. El viaje de Francisco, de aquella promesa del hockey sobre patines al autor del libro “Non mollare (no te rindas)”, donde relata su vida. Como en esta entrevista.</p><p><b>—¿Cuándo empezaste a jugar al hockey? </b></p><p>—De chiquito, a los 5 años más o menos empecé a jugar, muy chiquitito en el Club Godoy Cruz. Es un deporte complejo porque tenés que tener coordinación para patinar, para agarrar un palo, una bocha, para mirar el juego. Es un deporte que tiene mucha coordinación. Fui haciendo toda mi carrera, que fue una corta carrera porque a los 19 años se me cortó. </p><p><b>—¿Cómo surge la oportunidad de ir a Italia?</b></p><p>—Porque en un año ganamos un torneo argentino, el más importante a nivel nacional, con la primera de YPF. Y un técnico de San Juan, que estaba dirigiendo en Italia, me vio y me ofreció ir a jugar profesionalmente a un pueblito de Milán. Yo era chico, tenía 18 años y la pensé bastante. Irte a Europa tan chico, una de las mejores ligas del mundo. Dije “vamos a hacerlo” y allá fuimos. </p><p><b>—¿Qué dijeron tus papás? </b></p><p>—Y mis viejos me apoyaron. Se averiguaron todo, a dónde iba, los dirigentes. Así que no me iban a dejar ir solo así sin más. </p><p><b>—Se estaba cumpliendo un sueño. </b></p><p>—La verdad que sí, y muy chico, muy chico. Así que dejé los estudios ahí que había empezado en ese año y decidí irme para allá. </p><p><b>—¿Te ibas a vivir dónde? ¿Cómo era la situación?</b> </p><p>—Yo tenía un contrato con un equipo que jugaba en la máxima liga de allá. Tenía una casa, tenía movilidad, tenía obviamente un sueldo, seguro social, seguro médico, todas las condiciones. Había otros chicos argentinos así que estaba acompañado. Pero imaginate llegar a un país nuevo, un idioma nuevo, era todo tan shockeante… era una experiencia hermosa. </p><p><b>—¿Venía todo bien en el club? </b></p><p>—Sí, venía perfecto. Yo me estaba desempeñando muy bien. Estaba contento. Había crecido mucho deportivamente y también humanamente porque tenía una experiencia de tan chico que me había nutrido bastante. Y tenía posibilidades, según lo que me dijeron después, de ofertas de otros clubes, de selección argentina. Había varias cosas que después me enteré que tenía chances.</p><p><b>—¿Venían ganando, les iba bien? </b></p><p>—No estábamos en los primeros puestos. Estábamos en los puestos luchando por el descenso, por no descender. Después finalmente, lo pudimos conseguir. No conmigo en la cancha pero lo pudimos conseguir. Era la primera experiencia y yo aspiraba a estar en un equipo más grande también. </p><p><b>—Todo por delante. ¿Y qué pasó? </b></p><p>—De repente, cuando la vida te pone pruebas, en un momento salimos a bailar con mis compañeros. A la vuelta sucedió que tuvimos un choque con el auto. Venía en el asiento de atrás durmiendo, me pegué en la cabeza y quedé inconsciente. En ese momento la ambulancia llegó rapidísimo porque había un patrullero cerca que vio todo. Llegó la ambulancia, me hicieron reanimación una hora en ese lugar. Casi me muero. Básicamente estaba ahí.</p><p><b>—El libro empieza relatando esa noche. Tres amigos fueron a bailar. ¿El auto de quién era? </b></p><p>—El auto era prestado por el técnico del equipo, nosotros se lo habíamos pedido para salir esa noche. Habíamos estado comiendo en la cena con los dirigentes del club. A la vuelta, quien manejaba se durmió, no sé qué pasó, y el auto chocó contra una columna y yo me llevé todo el golpe entero en la cabeza. </p><p><b>—¿Ustedes los tres eran amigos?</b> </p><p>—Éramos compañeros de equipo. </p><p><b>—¿Vos sabías que quien manejaba había tomado? </b></p><p>—Sí, sí, sí, sabía. Habíamos tomado todos en esa noche. </p><p><b>—¿Cómo fue el accidente? </b></p><p>—Volviendo de un boliche de Milán, llegando a nuestro pueblo donde estábamos jugando que se llama Seregno, ahí a unos 30 kilómetros. Vamos en una calle, se le desliza el auto, se le va el auto, pierde el control y chocamos contra una columna.<b> Yo que venía atrás durmiendo me llevé todo de golpe. El choque fue todo concentrado en el lugar donde estaba</b>. Justo donde tenía la cabeza. </p><p><b>—¿El auto quedó volcado? </b></p><p>—Volcado quedó, sí. Cuando ellos que estaban bien pudieron salir del auto, pusieron el auto en cuatro ruedas y yo adentro, un movimiento que quizá inconsciente hubiese sido más riesgoso, pero ya lo tenía todo el golpe así que… </p><p><b>—¿Entendieron que vos no podías salir del auto en ese momento? </b></p><p>—Cuando dieron vuelta el auto, lo pusieron sobre sus cuatro ruedas, me vieron inconsciente con la cabeza sangrando y ahí dijeron “che, esto es grave”. La policía que estaba cerca cayó ahí nomás. Ellos llamaron a la ambulancia cuando vieron el accidente, y yo no respondía, estaba acostado en el asiento de atrás inconsciente.</p><p><b>—Llegás a un hospital, te trasladan. </b></p><p>—Sí, después de una hora de reanimación, como se ve en las películas con el electroshock y todas esas cosas, ahí me mantuvieron con vida. En ese momento me llevaron a la ambulancia a un hospital. </p><p><b>—Una hora de reanimación. </b></p><p>—Una hora de reanimación para mantenerme con vida. Llega Daniele, que es una persona muy importante también en la historia porque también estuvo siempre al pie del cañón, siempre estuvo con mis padres, conmigo. Y dice “llévenlo al San Rafael de Milán, que es el mejor hospital del Norte de Italia”. Llego al hospital y tenía un coágulo en la cabeza, derrame cerebral, tenía de todo. Y ahí entré en coma farmacológico.</p><p><b>—Te inducen un coma farmacológico. </b></p><p>—Claro, tenía que tener poca actividad cerebral porque los coágulos debían reabsorberse porque no eran operables. Así que era sentarse y esperar, rezar y esperar. </p><p><b>—¿Por qué no eran operables?</b></p><p>—Se llaman coágulos difusos en el cerebro. Entonces no era un coágulo concentrado que se puede sacar, sino que había que esperar que el cuerpo lo reabsorbiera.</p><p><b>—¿Había otras lesiones además? </b></p><p>—Tenía algunas lesiones en la cadera, también en el cráneo, en la parte mandibular, pero no eran importantes, lo importante era el cerebro en ese momento. </p><p><b>—¿Quién llama a Argentina? </b></p><p>—Llama el técnico que también era argentino, llama a mi casa un domingo a la mañana muy temprano al día siguiente. Era raro recibir un llamado a esa hora ese día. Así que mi viejo atendió y se quedó congelado, seco.</p><p><b>—¿Qué le dijeron? </b></p><p>—“Tu hijo tuvo un accidente grave, está en riesgo de vida, está internado, viajen para acá urgente porque no sabemos qué va a pasar, está muy grave”. Así que mi viejo le contó a mi vieja, a mis hermanas que se levantaron a escuchar qué había pasado, y ahí fue toda una locura. Ese día en mi casa, acá en Mendoza, fue de llamados a Italia, llamados a Buenos Aires, llamados a todos lados para ver cómo estaba mi situación, para ver cómo viajar rápido a Italia. Era todo una cosa de locos. </p><p><b>—No era un momento con WhatsApp que uno podía estar comunicado constantemente. Hay que subirse a un vuelo al otro lado del mundo sin saber cómo va a estar tu hijo al aterrizar.</b></p><p>—Ellos tuvieron que venir a Buenos Aires a sacar el pasaporte de mi vieja que no lo tenía porque ya tenían el vuelo para Italia esa noche. Así que también había una cuestión con la Federal que no se lo iban a dar. Se lo dieron y viajaron sin saber si me encontraban con vida cuando llegaran.</p><p><b>—Pienso desesperada lo que debe haber sido para Diana. La abrazo. </b></p><p>—Encima mi vieja la noche anterior al accidente había sentido algo, se sentía destemplada, algo le pasaba. No sabía por qué. Quizá ese sexto sentido de las madres. Sentía que me iba a pasar algo así que si lo sintió y bueno, después del viaje también, 14 horas allá, no sabiendo si iban a llegar y me encontraban con vida. De Roma después a Milán, aeropuertos gigantes. Mi viejos nunca habían viajado tanto. </p><p><b>—¿Y cómo seguía tu cuadro mientras tanto? ¿Cómo fueron esas horas? Porque había riesgo de vida.</b></p><p>—Estaba muy grave, estaba en coma inducido. Llegaron un lunes a la noche a Milán, llovía, hacía frío. Los esperaban un italiano amigo de mis viejos, el dirigente Danielle. Y de allí se fueron al hospital San Rafael. No me podían ver porque había horarios de visita establecidos para ver a los pacientes. Y contra todo pronóstico los dejaron pasar por unos contactos de mi tía. Entraron y me vieron a mí en una cama grande, enchufado con muchos equipos en la cabeza, un tubo de respirador en la boca. Una imagen shockeante. Según me contaron ellos después, les chocó bastante verme así.</p><p><b>—¿Y qué les dicen a ellos? </b></p><p>—Y les dicen “no sabemos qué puede pasar porque está muy grave. Hay que esperar.<b> Hay que rezar y vamos a hacer todo lo posible para que él pueda vivir. Él tiene un buen estado físico y es joven</b>”. Dos factores que fueron muy importantes para que me haya podido salvar. Era día a día la evolución. Mis viejos me podían ver una hora al día solamente, que también se repartían entre gente que iba a verme, compañeros del equipo, dirigentes, amigos. Y ellos cedían ese tiempo para que también pudieran verme porque pensaban que para mí era importante recibir a esa gente. Yo no me daba cuenta de nada, estaba dormido. Y mis viejos así todos los días esperando a que me despertara.</p><p><b>—La ciencia podía acompañar y tenerte en un como inducido, pero el trabajo era tuyo. </b></p><p>—Era una unidad de terapia intensiva neurológica especialmente en ese hospital e hicieron todo lo posible para que yo viviera. Pero era mucho de confiar en Dios, que me ayudara. Yo y mi familia apoyándome ahí. Porque también uno cuando está en ese estado dicen, yo no me acuerdo, que uno siente cuando está alguien querido cerca. Y de hecho cuando mi vieja entraba a verme, que se paraba en un banquito, porque la cama era alta, y me daba un beso en la mejilla, las alarmas de los equipos empezaban a sonar. Como que yo sentía que estaba mi vieja ahí y lo expresaba de esa forma. Igual que también mi viejo cuando entraba. Así que sí, era rezar, era esperar que Dios me ayudara y que yo con mi espíritu de lucha, que ya tenía desde siempre, pudiese salir de eso.</p><p><b>—No se podía operar, no había tratamiento, sí mantener que no subiera la inflamación.</b></p><p>—Sí, sí, tenía un tubo en la cabeza que era para medir la presión intracraneana porque el cerebro está inflamado. Así que tenía que deshincharse y ver. </p><p><b>—Me imagino que además de vivir había que entender con qué consecuencias, ¿no? </b></p><p>—Claro, porque tampoco sabían los médicos qué iba a pasar conmigo cuando despertara. No sabían qué iba a poder hacer y qué no. Así que primero era que viviera, que saliera del coma. Y después ver qué quedaba y que empezara a luchar. Y mis viejos siempre me dijeron cuando yo estaba en coma “cuando salgas de esto te vamos a apoyar para que vos puedas recuperar todo lo que se pueda, no te preocupes”. Pero no sabían qué iba a poder hacer y qué no, porque yo conocí casos después de gente que queda sin caminar, sin hablar. </p><p><b>—¿Cuántos días así? </b></p><p>—22 días en coma hasta que desperté. </p><p><b>—¿Te sacaron la inducción para despertarte?</b></p><p>—Claro, me empezaron a sacar la sedación, los medicamentos, para ver cómo evolucionaba, cómo despertaba. Hubo un momento crítico también que estaba con mucha fiebre y pensaban que era meningitis. Gracias a Dios no fue meningitis. Y así con el paso de los días en un momento mi vieja dice “che, me parece que el Pancho despertó, siento que despertó”. Y al otro día le dijo el médico “ya despertó, le sacamos los medicamentos, funciona bien”. Así que ahí desperté, abrí los ojos nada más. </p><p><b>—¿Qué te acordás de ese momento? </b></p><p>—Nada, porque abrí los ojos y la conciencia no se despertó. Todavía no estaba consciente. Simplemente abrí los ojos, mi viejo me decía “si me entendés pestaña una vez, si querés decir no pestañá dos veces”. Y así nos comunicamos un par de días. Pero yo no era consciente todavía. Yo estaba despierto simplemente y no me acuerdo mucho de esos días.</p><p><b>—¿Sabías quién eras?</b></p><p>—Sí porque me hacían preguntas para ver si entendía y yo respondía que sí a casi todo lo que me decían. Si me acordaba que era jugador de hockey, quién era. Todas esas preguntas básicas. </p><p><b>—Sabías que era tu mamá la que te estaba hablando. Pero no tenías idea qué hacías ahí.</b></p><p>—No, ni siquiera lo pensaba conscientemente. No tenía un pensamiento profundo. Era un cuerpo que se había despertado simplemente. Empezaba a despertar de a poco la conciencia pero muy despacio. </p><p><b>—¿Y qué tenían que hacer ahí los médicos para acompañar? </b></p><p>—Ahí me empezaron a movilizar un poco las piernas, los brazos. Me sentaron también para ver si podía mantener erguido el cuerpo. Ahí salió una de las imágenes más duras que mis viejos me contaron después. Me habían puesto sentado para ver si respondía y estaba con la cabeza para abajo. Una imagen muy fuerte: se me caía la baba porque no podía todavía contener. Era parte del proceso de probarme a ver cómo respondía. Empecé a seguir avanzando de a poquito.</p><p><b>—¿En qué momento te explican lo que te pasó? </b></p><p>—Me lo explicaron en ese momento cuando ya estaba despierto. Me explicaban el accidente y yo escuchaba. Pero después cuando me llevan a un centro de recuperación ahí en el lago de Como, cuando llego a ese lugar ya entiendo que tengo que empezar a recuperarme, que no puedo caminar, que no puedo comer, que no puedo hablar. Y lo vivo como que me tengo que recuperar. Tengo que volver a hacer lo que hacía antes. </p><p><b>—Porque a vos lo que te dicen es tuviste este accidente y las secuelas van a ser cuáles. ¿Qué se sabía o todavía no lo podían determinar? </b></p><p>—Las secuelas en sí no pero me habían dicho “tuviste un golpe en la parte derecha del cerebro, eso repercute en la parte izquierda del cuerpo”. Entonces me había quedado como una tipo de hemiparesia, que es una debilidad en la parte izquierda del cuerpo. Entonces más allá de que no podía mover nada, la parte más afectada era la izquierda del cuerpo. Entonces tenía que lidiar con eso en ese centro de recuperación en Italia. Y los primeros pasos fueron en silla de ruedas, después con un bastón, caminar y demás. </p><p><b>—Pero era físico, no cognitivo. </b></p><p>—No, no era cognitivo. Porque incluso me hacían preguntar si recordaba muchas cosas y sí.</p><p><b>—¿Y lo del habla por qué era? </b></p><p>—Tenía que ver con haber estado entubado tantos días y parte de toda la lesión motriz que tenía en el cuerpo, también el manejo de la respiración, no podía hablar. </p><p><b>—No era propio del accidente y la consecuencia sino de haber estado. Porque, expliquemos, es muy difícil y muy costoso para el cuerpo estar en coma. Cada día en coma requiere una cantidad de días de recuperación importante, ¿no? </b></p><p>—Sí, sí, sí. Y aparte que también adelgacé mucho. O sea, en esos 22 días yo tenía un físico trabajado por el deporte en el máximo nivel y después era flaquito, no tenía fuerza en los músculos, no tenía movilidad. Entonces me costó mucho todo, yo me expresaba como podía.</p><p><b>—¿Podías leer, por ejemplo? ¿Podías escribir? </b></p><p>—Escribir todavía no tenía coordinación para escribir pero de a poquito algunas palabras decía o las decía o las escribía. Y lo cognitivo se dio cuenta mi viejo que estaba bien. ¿Por qué? Porque un día estaban ahí en mi habitación, yo estaba acostado antes de dormir, estaban hablando de, no sé, de un teorema de Pitágoras, de análisis matemático, mi viejo ingeniero. Y salió el tema de cómo era el teorema de Pitágoras y no se acordaban cómo eran. Y yo que estaba en la cama dije che, pásenme un lapicito y yo lo escribo. Y escribí la fórmula y ahí sí dijeron “che, esto se acuerda”. Yo estaba estudiando ingeniería así que sabía. Entonces esa fue una de las señales de que se dieron cuenta de que yo estaba bien.</p><p><b>—¿Entendiste que no volvías a jugar al hockey? </b></p><p>—No, no entendí. Yo me quería recuperar y volver a jugar al hockey. Y me decían los médicos “es imposible, con la lesión que tuviste es una locura”. Ya pasaba los límites. Capaz que volvés a caminar, capaz que podés correr, pero un deporte tan complejo en lo motriz es muy difícil.</p><p><b>—Además no te podías volver a golpear la cabeza. </b></p><p>—Claro, también. Pero no me decían que no porque tampoco me querían coartar la iniciativa. Y yo en el centro de recuperación digo “poneme los patines”. Y me pusieron los patines pero no podía ni patinar. Me ayudaron unas chicas, di unos pasos en patines y nada más. Pero era imposible. No podía ni caminar, imaginate. </p><p><b>—¿Cuánto tiempo fue de recuperación? </b></p><p>—En Italia estuve dos meses en recuperación. Cuando ya pude volver a caminar, a comer, a hablar un poco, me dijeron “váyanse para Argentina, sigan allá, porque sus hermanas también están solas”.</p><p><b>—¿Se estaba haciendo cargo del club de la recuperación? </b></p><p>—Claro. Entonces, en Mendoza iba a ser más fácil por el idioma, si bien yo entendía italiano, la parte cognitiva era más fácil en Mendoza con mi idioma. También necesitábamos estar con nuestra gente, en nuestro lugar. Ya estábamos tres meses afuera en Italia, extrañábamos mucho y necesitábamos estar en casa.</p><p><b>—¿Y acá? </b></p><p>—Y acá está el segundo golpe que tuve. No fue un golpe físico sino más bien un shock contra la realidad. <b>Llegué, estaban todos normales y lo único distinto era yo</b>. El único que estaba que no podía caminar bien, que no podía hablar bien. Todos los chicos de mi edad seguían con sus vidas, seguían haciendo ejercicio, deporte, estudiaban, salían a bailar y yo pensando en recuperarme simplemente, nada más que eso. Así que ese shock contra la gente normal, que te miran distinto, cuando estás diferente. Pienso en los chicos que por ahí nacen diferentes, en el bullying, digo yo también estuve ahí.<b> Sé lo que es que te miren diferente</b>.</p><p><b>—Fueron muchos años de rehabilitación. </b></p><p>—Fueron 5 años desde que volví de rehabilitación física a full. Yo quería recuperarme para estar bien, para estar normal entre comillas, para volver a jugar al hockey. Esos 5 años entrenaba, hacía de todo, iba a correr, iba a nadar, hacía de todo para recuperarme. Yo no podía creer que pudiera quedar así, mal. No lo podía creer y no me iba a limitar por lo que me decían los médicos. Yo busqué todas las alternativas posibles para poder recuperarme. </p><p><b>—Superaste muchísimo las expectativas que los médicos tenían de cómo te ibas a recuperar, ¿no? </b></p><p>—Me vieron después de dos años algunos médicos de Italia. <b>Me dijeron que era impresionante cómo estaba después de la lesión que tuve. No podían creerlo</b>. Fue como un milagro. Y cada vez que la gente me veía después de pasar un tiempo veían que estaba mejor. Pero yo nunca me daba por vencido. Yo decía “no, siempre falta un poquito más”. Así que en esos años también me puse a estudiar de vuelta en la Facultad. </p><p><b>—¿A estudiar qué? </b></p><p>—Administración de empresas. Y también fue un golpe tremendo enfrentarme con chicos de mi edad como son los adolescentes y yo estando distinto, ir a la Facultad, tener que rendir oral, que me decían algunos profes me decían “che, si querés rendir escrito no tenemos ningún problema”. “No, quiero rendir oral”. Yo quiero ser como cualquiera, yo rindo oral. Y eso también fue una barrera que pasé. Fueron años de mucho trabajo. También de mucha ansiedad, mucho estrés por volver a ser el de antes, por sentirme distinto. Esa ansiedad quedó pero no la trabajé en ese momento. <b>Contra todo pronóstico, volví a jugar al hockey. Un partido volví a jugar y dije “bueno, ya está, lo logré”</b>. Pero no soy el mismo de antes. No quiero jugar sin poder yo desarrollar todo mi potencial. Porque mis intenciones no las podía llevar a cabo con mi cuerpo. No tenía el cuerpo para llevarlas a cabo.</p><p><b>—¿Con ese partido pudiste amigarte con la situación? </b></p><p>—Sí, dije “lo pude lograr”. Todo el esfuerzo que hice valió la pena. Ahora ya está, lo suelto porque si no lo puedo hacer como yo quiero, como mi mente quiere hacer las cosas, no podía seguir. Así que si no tenía todo el potencial no lo quería hacer. Y de ahí es que dejé de jugar.</p><p><b>—¿Y cómo siguió? Porque aparece un nuevo capítulo. </b></p><p>—Sí, ahí empieza la recuperación espiritual, psicológica, con el trabajo psicológico. Tuve una compañera del colegio que estaba recibida de psicóloga y me dice “después de todo lo que viviste, cinco años de recuperación, ¿no has pensado en ir a un psicólogo para que te ayude a procesar todo eso?”. Y la verdad que sí, porque uno no se salva solo. Yo lo aprendí cuando fue mi familia a verme, no se salva solo. </p><p><b>—Aparte había un duelo que hacer.</b></p><p>—Sí, un duelo que hacer y también entender muchas cosas que me habían pegado fuerte. Tanto cambio en mi vida en tan poco tiempo. Un sueño que se había roto, un cuerpo que también estaba roto, enfrentar la vida distinto. Entonces necesitaba hablar con un psicólogo.</p><p><b>—Había que encontrarse con quién era el nuevo Fran. </b></p><p>—Sí, sí, había que encontrarse con ese nuevo Francisco. Y además seguir lidiando con una recuperación constante. Todo el tiempo tenía que mejorar, tenía que estar. Y estar en un mundo donde yo me sentía más profundo. Ya no estaba en la superficialidad de la vida. Yo era más profundo, más empático con la gente. Entonces ya no me encontraba bien en el grupo que tenía antes. Era como que me faltaba algo más. Me encontré con una persona más profunda, que entendía más la vida desde otro punto de vista. Así que bueno, todo ese trabajo. Y en ese momento la medicación era uf, es para locos la medicación. Y no, es algo que te falta, un químico en el cerebro que te falta y que te ayuda a bajar un poco. Y no es nada malo. </p><p><b>—Mientras que esté indicado por un médico bienvenida sea la ciencia y todo lo que nos haga sentir mejor. </b></p><p>—Ahí seguí en un camino de mucha introspección. De pensar, de meterme mucho de crecimiento personal, de repensar las cosas, vivir la vida de otra forma. ¿Sabes qué? Enfocarme en lo simple. Decir “che, yo en un momento la gente viene automático, respira, come, habla, estudia. Y yo cuando perdí todo eso, eso tan simple, tan básico, dije che ¿cómo será tenerlo eso?”. Y poder dedicarme a preocuparme por otras cosas. Preocuparme por estudiar, por hacer una carrera en el trabajo, por una familia y no preocuparme por tener que comer, cómo comer, en no atragantarme, en cómo respirar. Entonces dije qué tan simple es la vida para preocuparse por otras cosas que no tienen sentido. Y así fue que me recibí y todo lo demás que pasó en mi vida. </p><p><b>—¿Cuándo te sentiste ya cómodo con la rehabilitación y dijiste “ya está, soy el que quiero”? </b></p><p>—20 años después de ese momento fue cuando encontré la paz. Dije: “sé lo que valgo, sé lo que es mi familia, sé cómo quiero vivir y estoy en paz porque ya no tengo que pensar en nada más que vivir lo simple de la vida”. </p><p><b>—20 años después fue el año pasado. </b></p><p>—El año pasado, sí. Fue cuando pude reencontrarme con mi familia, reencontrarme conmigo ya en perfecto estado como estoy hoy. Ahí es cuando me sentí en paz, esa paz de vivir el día a día viste. De poder enfocarme en otras cosas que no sean lo básico. </p><p><b>—¿En algún momento te amigaste con vos? </b></p><p>—Sí, sí, sí. Cuando también empecé a hacer otras cosas: gimnasio, jugar al golf, también con amigos, ahí me encontré en un ambiente también que podía hacer, desplegar todas mis habilidades físicas en un deporte más tranquilo, con más paz, con naturaleza. En un momento ya dije ya está, ya luché demasiado, ahora sigo con mi vida puliendo cosas como le pasa a cualquier persona.</p><p><b>—¿Qué es el accidente para vos? </b></p><p>—Te puedo decir que fue algo que me cambió la vida para bien porque sin ese accidente no podría haber vivido todas las cosas lindas que tuve después. <b>Todo este aprendizaje que tuve quizás no lo hubiese tenido si no tuviese tenido el accidente. Así que no fue algo malo en mi vida</b>. Todo lo contrario, fue algo que me hizo mejor.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/MZBS5RJM3ZGEBCDLI4W5LBZKUI.jpg?auth=0cf8ddfa68bfe70f9815f3f25f1715a853eadc1d0e16ba35e25a8ec35024c37f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Del furor con Las Primas al éxito de “Endúlzame que soy café” y su romance con Milei: la historia de Daniela]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/09/del-furor-con-las-primas-al-exito-de-endulzame-que-soy-cafe-y-su-romance-con-milei-la-historia-de-daniela/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/09/del-furor-con-las-primas-al-exito-de-endulzame-que-soy-cafe-y-su-romance-con-milei-la-historia-de-daniela/</guid><dc:creator><![CDATA[Luis Novaresio]]></dc:creator><description><![CDATA[De chica humilde que salvó a su familia gracias al modelaje a voz de un éxito que cantó todo un continente. En esta charla para La Vida Después, la artista recorre sus días más intensos: la locura de los ’80, su romance con el actual Presidente de la Nación y los golpes que atravesó en sus múltiples vidas]]></description><pubDate>Fri, 09 Oct 2026 15:49:38 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>A los 14 años, mientras caminaba por la calle Florida después de haberse escapado del colegio, una propuesta inesperada cambió el destino de Daniela Pérez, también conocida como <a href="https://www.infobae.com/tag/daniela-mori/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/daniela-mori/"><b>Daniela Mori</b></a>, o simplemente “Daniela La Cantante”. La joven y bella rubia de pelo largo fue abordada por dos agentes que le ofrecieron una audición como modelo que derivó en <b>un contrato con </b><i><b>Calvin Klein</b></i>. Aquel primer trabajo en el mundo de la moda no solo significó un giro drástico para esa adolescente humilde que venía de sufrir la separación de sus padres, sino también <b>la posibilidad concreta de comprar el primer departamento para vivir junto a su mamá y su hermana.</b></p><p>Poco tiempo después, el canto —aquel juego de la infancia frente al espejo— reclamó su espacio. Daniela se convirtió en <b>una de las integrantes fundadoras de </b><a href="https://www.infobae.com/tag/las-primas/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/las-primas/"><i><b>Las Primas</b></i></a>, el fenómeno musical que marcó una época en los ’80, antes de lanzarse como solista y conquistar el continente con el hit inolvidable <i>“Amor sincero (Endúlzame que soy café)”</i>. En esta entrega de <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/"><i>La vida después</i></a>, la cantante abre su corazón para repasar su historia, su noviazgo con <a href="https://www.infobae.com/tag/javier-milei/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/javier-milei/">Javier Milei</a> y la convicción intacta de que los capítulos más lindos de su vida aún están por escribirse.</p><p><b>Luis Novaresio:</b> <b>Presentame a Daniela Pérez.</b></p><p><b>Daniela:</b> Y... Daniela “La Cantante”. No hay mucha diferencia, soy la misma persona. No transmuto… ¿Viste cuando a veces dicen “se lo comió el personaje”? No, nací cantante. Así que Daniela Pérez y Daniela “La Cantante” son la misma persona.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TFLI2URATRCDZPJESEZTX4UGK4.jpg?auth=f81d181022bbadd0cf3a88f636a841749eafed48cb3651e156fec47cf757ae3a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Daniela con Luis Novaresio en "La vida después" (Foto de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>LN: ¿Y dónde naciste?</b></p><p><b>D:</b> En el barrio de Belgrano.</p><p><b>LN: Contame cómo era tu familia.</b></p><p><b>D:</b> ¡Ay, divina! Mi abuelito era de Italia, de Génova; mi abuelita nació en Francia y mis padres nacieron en Argentina. Mis abuelos vinieron escapando de la Segunda Guerra Mundial, entonces yo crecí hablando un poco de francés y un italiano medio raro, que después con el tiempo me fui dando cuenta de que mi abuelito hablaba medio mal (risas). Era una familia muy tradicional.</p><p><b>LN:</b> <b>¿Quién cantaba en la familia?</b></p><p><b>D:</b> Mi mamá. Ella era soprano, pero nunca cantó profesionalmente. Creo que por eso me empujó tanto.</p><p><b>LN: ¿Cómo se llamaba tu mamá?</b></p><p><b>D:</b> Alicia. Alicia Tommaseo.</p><p><b>LN:</b> <b>¿Qué aprendiste de Alicia?</b></p><p><b>D:</b> Mirá... aprendí que cuando uno quiere muchísimo algo, se da. Por sobre todas las cosas, aprendí que no se escriben libros sobre cobardes.</p><p><b>LN:</b> <b>Daniela empieza a cantar cepillo de pelo en mano... </b></p><p><b>D:</b> Un día mi mamá abrió la puerta de la habitación —yo estaba escuchando música y no le contestaba porque estaba enloquecida— y me encuentra con el cepillo haciendo de micrófono adelante del placard. ¿Viste que se usaba mucho abrir la puerta del placard para verse en el espejo? La cámara de televisión era ese espejo. Y mi mamá dijo: “Esto me parece que va por ahí”. Me empezó a llevar a audiciones a los seis años.</p><p><b>LN:</b> <b>¿Y apareció algo?</b></p><p><b>D:</b> En ese momento no, pero un poquito más grande, a los 14 o 15 años...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/K2QR7AIRYBB3ZM2NT5XS7ELL5I.png?auth=97f0d46b3fec564ef37cbe10876faad4c341ed0925780957ab494736e57dd42b&smart=true&width=1647&height=955" alt="Daniela La Cantante en los 90s" height="955" width="1647"/><p><b>LN:</b> <b>¿Calvin Klein?</b></p><p><b>D:</b> Exacto. Fue una locura lo de Calvin. No debería decirlo, pero es real: me rateé del colegio con una compañera. Íbamos caminando por la calle Florida con el famoso <i>jumper</i>, los pelos súper largos, súper flaquita... Imaginate, 14 años, casi 15. Pasa una pareja muy bien vestida de traje, me miran y me dicen: “¿Te gustaría ser modelo? Te dejamos esta tarjeta”. Era de una agencia. Me dijeron que les hablara mi mamá. Le llevo la tarjeta a mi mamá y me dice: “Ay hijita, a ver... vamos a hablar, ¿qué perdemos?”. Cuando llamó, estaban haciendo un casting para nuevas modelos para Calvin Klein. Cuando entré había millones de chicas, una más linda que la otra. Yo entré con mi gracia, me miran y me dicen: “Vení, ponete ahí”. Empecé a girar y posar, y me dijeron: “Listo, quedaste”. Fui modelo de Calvin por tres años y eso marcó mucho a nuestra familia.</p><p><b>LN: ¿Hacías gráfica o desfiles?</b></p><p><b>D:</b> Nunca fui modelo de pasarela, jamás, porque mido 1,65 m. Lo que más hacía eran gráficas y publicidades para Estados Unidos y Brasil. Pero me marcó algo muy clave, porque veníamos de un momento familiar muy fuerte.</p><p><b>LN: ¿Qué pasó?</b></p><p><b>D:</b> La separación de mis padres. Vengo de una familia con muchos problemas económicos, extremadamente humilde. Cuando mis padres se separan, nos quedamos mi hermana —un año mayor que yo—, mi mamá y yo. Mamá estaba muy preocupada por dónde íbamos a vivir. Alquiló un departamento muy chiquitito... Y no sé si la energía o Dios nos miró y dijo: “Vamos a ayudarlas”. Me sale lo de Calvin y me pagan un dinero con el que compramos nuestro primer departamento, donde vivimos las tres. Mi mamá siempre fue mi mano derecha e izquierda, apoyándome hasta el último segundo de su vida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6FI5RZ42Q5GPRMSUKJTC72HE6I.png?auth=323dec16244e59b66ca8f744ef6097858a206b88967bc847a18a8c26026069fc&smart=true&width=1500&height=1284" alt="Las Primas en los 80s" height="1284" width="1500"/><p><b>LN: La chica que caminaba por Florida le permitió una tranquilidad económica a la familia. Tres años de modelo en Calvin Klein, pero Daniela seguía cantando.</b></p><p><b>D:</b> Seguía cantando en mi casa, en la ducha... No se me daba. Hasta que un día, a los 19 años, me entero por una amiga (Andrea, que después se fue a vivir a Londres) que estaban haciendo una audición para un grupo de chicas. La acompañé y estaba Carlos Gallego, un gran empresario y productor. Audiciona mi amiga y Gallego me mira y me dice: “¿Cómo es tu nombre?”. “Daniela”. “¿No querés audicionar?”. “No, vengo a acompañar a Andrea”. Y mi amiga me dice: “Dani, vos también, para eso te dije que me acompañaras”. Termino audicionando con una canción de Raffaella Carrà (<i>“Para enamorarse bien hay que venir al sur”</i>), revoleo la cabeza y Carlos me dice: “Sos la quinta que nos faltaba”.</p><p><b>LN:</b> <b>La quinta de un grupo que se llamaba...</b></p><p><b>D:</b> Las Primas… ¡Que todavía no tenía nombre! ¿Sabés cómo salió el nombre? Estábamos sentadas en La Biela, en Recoleta, en noviembre del ’85. Uno dice: “¿Y qué nombre le ponemos?”. Un asistente dice “Las primas de Antonio” (por la canción <i>“Saca la mano Antonio”</i>) y Carlos Gallego dijo: “No, muy largo. Las Primas”. El resto ya se sabe.</p><p><b>LN:</b> <i><b>“Saca la mano Antonio”</b></i><b>, </b><i><b>“Los nenes con los nenes”</b></i><b>... ¿Qué te pasa hoy cuando vas a una fiesta y suenan?</b></p><p><b>D:</b> Me encanta cuando se convierten en un clásico. Yo era muy chica y fue como mi jardín y mi primaria, porque me enseñaron lo que es cantar profesionalmente y lo que hay detrás de la carrera de un artista. Después fui mi propia productora.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HRERQEQOKNCIRFPK3UDEG2JIK4.jpg?auth=c1692d1d781fd743ae22e9fce9bfce352e7d70468bb0855a22035d15cbdcbbdd&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Daniel junto a Luis Novaresio en el estudio de Infobae (Foto de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>LN:</b> <b>Si hoy se formara un grupo como Las Primas, habría muchas discusiones sobre la cosificación de la mujer. ¿En algún momento te sentiste cosificada o utilizada por tu cuerpo?</b></p><p><b>D:</b> En lo personal no lo sentí. Se lo debo a mi mamá, que me dijo: “Vos tenés que darte un baño de amianto. Con la única persona que realmente tenés que quedar bien es con vos misma”. Pasó de todo en los ’80 y ’90 —de hecho actuamos en una película de Olmedo y Porcel (<i>Los colimbas al ataque</i>)—, pero yo no me sentí mujer objeto.</p><p><b>LN:</b> <b>Con Calvin vino la tranquilidad económica, pero con Las Primas, la popularidad masiva.</b></p><p><b>D:</b> Total. Me tocó de muy chica y no lo entendía. Lo popular es cuando le gustás a todos, en todos los niveles: a los chicos, a los grandes, al abuelito y a la gente del pueblo. Eso no se puede fabricar, simplemente pasa o no pasa. Con Las Primas hacíamos ocho o nueve shows por noche, de miércoles a lunes. Fue a una velocidad tremenda.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FQVQA7VY55HWBNPMCOHO2S4BKI.jpg?auth=ec07a1fb32cce802853dd67792fe9f1121fbf473787aa73f07742b60739cb357&smart=true&width=1920&height=2709" alt="Daniela con Javier Milei" height="2709" width="1920"/><p><b>LN:</b> <b>¿Propuestas indecentes recibiste en esa época?</b></p><p><b>D:</b> En mi carrera solista me pasó una. Estaba en mi momento más fuerte con <i>“Endúlzame que soy café”</i>, año ’96 o ’97. Viene mi mánager y me dice: “Sé que me vas a sacar cagando, pero te lo tengo que decir. Hay un muchacho joven, político en una provincia, que se muere por salir a cenar con vos y te ofrece 30.000 dólares”. ¡Yo ganaba mucho más que eso por show! Legué a cobrar 150.000 dólares por un show en el exterior. Pero por curiosidad, le pedí que me mostrara la foto. Cuando lo vi, le dije: “Decile que jamás cobraría por ir a cenar con alguien... ¡pero qué lástima, porque está re fuerte! Iría gratis” (risas). Nunca lo conocí.</p><p><b>LN:</b> <b>Duraste un año y medio en Las Primas y te lanzaste como solista.</b></p><p><b>D:</b> Sí, Carlos Gallego me dijo: “Te veo en el escenario, veo la empatía que tenés y cómo cantás con el alma. Tendrías que hacer carrera solista”. Me fui a México y en esas volteretas tuve a mi segunda hija, Linda. Mi primera hija, Daniela, la tuve a los 17 años, en la época de Calvin Klein.</p><p><b>LN:</b> <b>Tus dos mejores canciones.</b></p><p><b>D:</b> Totalmente, mis dos mejores canciones de la vida. A Daniela la tuve muy joven y le dio orientación a mi vida, me puso en órbita. Y Linda es hermosa en todos los sentidos, es la que me contiene y hoy trabaja conmigo como mi maquilladora y asistente.</p><p><b>LN: ¿Y ahí, cuando estás en México, aparece </b><i><b>“Endúlzame que soy café”</b></i><b>?</b></p><p><b>D:</b> Me separo en México y vuelvo a Argentina. Grabo mi primer álbum solista con canciones como <i>“Vermelho”</i> y <i>“Balanza, balanza”</i>, que fue un hitazo. En una gira por Colombia, un compositor me muestra en la guitarra: <i>“Te quiero con amor sincero… endúlzame que soy café...”</i>. Le dije: “Venga para acá”. Bajé del avión y le dije al presidente de Fonovisa, Mario Kaminsky: “Ya tenemos el tema para el segundo álbum”. Al principio en las radios no querían ponerla, tardó cinco meses en entrar, pero yo le tenía una fe ciega porque era alegre y romántica.</p><p><b>LN:</b> <b>Te fuiste 12 años a Miami, ¿verdad?</b></p><p><b>D: </b>Sí, buscando una nominación a los Billboard</p><p><b>LN:</b> <b>¿Y llegó?</b></p><p><b>D:</b> Llegó en 2009 con la canción <i>“Carita Bonita”</i>. Entré en la terna de Canción del Año. Cuando dijeron mi nombre casi me desmayo de la emoción.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MZRXIMZ275EOTCEK6HTZBS4HGM.png?auth=7024d42bc234e256434526e5b0d1305b54bffdcb83e9b3427f2c2aa65000a448&smart=true&width=992&height=1240" alt="Daniela comenzó su carrera como modelo publicitaria" height="1240" width="992"/><p><b>LN: ¿Por qué decidís volver a la Argentina?</b></p><p><b>D:</b> En 2010 mi hija mayor me dice: “Mami, vas a ser abuela”. Nació mi nieto Eliseo (después vino Francisco) yo iba y venía todo el tiempo, y no me quería perder la vida familiar por la carrera, así que me vine a instalar de nuevo y también se dio que pude acompañar a mi mamá en sus últimos años antes de que se la llevara el COVID en la pandemia.</p><p><b>LN: ¿Cuándo aparece Javier Milei en tu vida?</b></p><p><b>D:</b> En 2018, cuando él era únicamente economista. Tuvimos un noviazgo hermoso y siempre lo voy a recordar con mucho afecto.</p><p><b>LN:</b> <b>En el medio de esa relación te toca enfrentar el momento más duro con la salud de tu hija mayor.</b></p><p><b>D:</b> Sí, a Daniela le diagnosticaron cáncer de colon. La vida te enseña que todo es frágil, pero una madre saca fuerzas de donde no tiene. Gracias a la ciencia y al doctor Federico Cayol, mi hija se recuperó y está bien. Es una superheroína.</p><p><b>LN:</b> <b>¿Y ahí estuviste acompañada por Javier y su familia?</b></p><p><b>D:</b> Sí, por Javier y por su familia. Se portaron diez puntos en ese momento tan difícil.</p><p><b>LN:</b> <b>Recuerdo también que sufriste también un problema de salud en televisión en 2019.</b></p><p><b>D:</b> Tuve un accidente isquémico transitorio (AIT) al aire con Jorge Rial en <i>Intrusos</i>. Sentí un golpe fortísimo en la nuca y ganas de vomitar, se me apagó la luz y me desplomé. Se me juntó el estrés por la quimio de mi hija con un pico de colesterol. Por suerte no me quedó ninguna secuela.</p><p><b>LN:</b> <b>¿Qué esperás en el futuro?</b></p><p><b>D:</b> Me fascinaría encontrar el gran amor de mi vida y casarme de blanco. Con el papá de Linda me casé por civil en México, pero mi sueño es entrar vestida de blanco. También me gustaría poder hacer algo por mi país. Vengo de muy abajo, sé lo que es pasar necesidades y soy pueblo. Me encantaría poder ayudar desde mi lugar.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/7VDVCSHKFNGFRBGWEHTOBC4VWY.png?auth=aa9c9a9c2c12c9362a998b1fc6f191e11153c545deccd7fc55b71e902dd2f7aa&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Rodrigo Lussich, sin etiquetas: cómo una niñez en la que cruzó ríos a medianoche y viajó solo a los seis años moldeó al conductor que hoy se siente en su “tercera vida”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/09/rodrigo-lussich-sin-etiquetas-como-una-ninez-en-la-que-cruzo-rios-a-medianoche-y-viajo-solo-a-los-seis-anos-moldeo-al-conductor-que-hoy-se-siente-en-su-tercera-vida/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/09/rodrigo-lussich-sin-etiquetas-como-una-ninez-en-la-que-cruzo-rios-a-medianoche-y-viajo-solo-a-los-seis-anos-moldeo-al-conductor-que-hoy-se-siente-en-su-tercera-vida/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellos, el periodista repasó los episodios familiares que atravesaron sus primeros años, el duelo por la muerte de su mejor amiga y la decisión de ponerse en primer plano. Además, reflexionó sobre la posibilidad de ser padre, el cierre de su dupla con Adrián Pallares y los proyectos que imagina para el futuro]]></description><pubDate>Fri, 09 Oct 2026 11:31:57 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Estoy en un momento donde soy mi absoluta prioridad</b>”, afirmó <b>Rodrigo Lussich</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellos/" target="_blank" rel=""><b>Ellos</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al hablar de la etapa personal y profesional que atraviesa. El conductor aseguró que, después de años condicionado por las expectativas ajenas, busca poner en primer lugar sus propios deseos, explorar nuevas facetas y correrse de la necesidad de validación que, según reconoció, marcó buena parte de su carrera.</p><p><a href="https://www.instagram.com/rodrilussich/?hl=es" target="_blank" rel=""><b>Lussich</b></a> construyó una extensa trayectoria en televisión y espectáculos. Es periodista, conductor, actor y comediante. Nació en Montevideo y se radicó en Argentina durante su adolescencia, donde desarrolló la mayor parte de su carrera. Con más de tres décadas en los medios, comenzó en radio y televisión y se consolidó en el periodismo de espectáculos, con pasos por <b>Radio 10</b>, <b>Canal 9</b>, <b>América TV</b> y <b>elTrece</b>, entre otros. Fue panelista y conductor de distintos ciclos y, junto a <b>Adrián Pallares</b>, estuvo al frente de <b>Socios del espectáculo</b>, además de desarrollar proyectos digitales y teatrales. En 2026 atraviesa una nueva etapa profesional, marcada por su trabajo como conductor de <b>Intrusos</b>, su incursión en el stand up con sus unipersonales <b>Argentino que huye</b> y <b>Acelerado</b>, y la exploración de nuevos formatos vinculados al humor, el periodismo y la actuación.</p><p>Durante la charla, el periodista explicó que la muerte de su mejor amiga, <b>Mercedes “Meche” Portillo</b>, un viaje de dos meses por Europa y el estreno de su unipersonal en Madrid marcaron un punto de inflexión que lo llevó a replantearse sus prioridades. También se refirió al rating y contó cómo reencontrarse con una faceta más artesanal de su profesión le permitió alejarse de la búsqueda permanente de aprobación y disfrutar de su trabajo desde otro lugar.</p><p>A los 53 años, Rodrigo define esta etapa como el comienzo de una <b>“tercera vida”</b> y sostiene que ya no hay tiempo que perder. En ese proceso, decidió poner fin a la dupla televisiva con<b> </b>Pallares después de seis años, con la intención de explorar una carrera en solitario y abrirse a nuevos caminos vinculados al humor, el periodismo, la escritura y el teatro. Además, habló de su vida sentimental y de una infancia marcada por la separación de sus padres, los viajes y una libertad que, con los años, aprendió a mirar desde otra perspectiva.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JCKSTSEJGJBL7OQT2OXUXL37XY.jpg?auth=796a9b655f0ae1cceb40f3b89be58e88c168fbc9ca0c8d86e47ea32b202dd980&smart=true&width=1920&height=1353" alt="Rodrigo Lussich afirmó que atraviesa una etapa en la cual se prioriza a sí mismo por encima de las demandas ajenas." height="1353" width="1920"/><p><b>— Has hecho notas a lo largo de tu vasta carrera, pero no te mostras mucho como realmente sos.</b></p><p>— Sí, hay mucha gente que me pregunta si tengo mal carácter (risas).</p><p><b>— ¿Y es verdad?</b></p><p>— No, no tengo mal carácter. Pero soy un tipo más seco, sin duda, que lo que hago en la tele, a los saltos, a los bailes y a las risas porque soy más introvertido y con los años me he puesto más para adentro. <b>Pero creo estar en el mejor momento de mi vida.</b> Estoy en un momento donde <b>soy mi absoluta prioridad</b>, que no siempre me ha pasado, porque lamentablemente soy culposo.</p><p><b>— ¿Culposo de qué cosas?</b></p><p>— De que me vaya bien, de ganar más o menos plata, que tampoco nunca me hice millonario, pero me ha ido bien en los últimos años. Culposo de que otra gente que yo quiero no tenga ese mismo estatus o estándar de vida que yo me puedo dar: de viajar, de conocer el mundo. No te olvides de que yo vengo de una familia súper humilde, hipona, descontracturada. Yo he sido más ordenadito en algunas cosas, hice una carrera porque tuve un oficio, porque lo desarrollé, laburé toda mi vida y me puedo permitir cosas que tal vez otra gente de mi familia no. Y a mí eso me da un poco de culpa.</p><p><b>— ¿Te da culpa porque vos te lo autoimponés o en algún momento has recibido algún tipo de reproche?</b></p><p>— No sé si reproche directo, pero la manipulación emocional existe y nadie la hace por maldad. Pero uno a veces la recibe y también la ejerce.</p><p><b>— ¿Y has disculpado ese tipo de comentarios? ¿Lo charlaste alguna vez?</b></p><p>— Sí. Los he disculpado y lo trato mucho en terapia. Porque yo también habilito a veces ciertos códigos de relación familiar o personal. Me ha pasado con parejas o con amigos, no solamente en familia, donde después uno se da cuenta de que quiere cambiar ese código porque no le hace bien y el otro queda descolocado. Como que vos le cambiás las reglas cuando las reglas están muy establecidas. Y yo creo que entre las personas se establecen códigos todo el tiempo de relacionamiento. Hoy estoy en un momento donde yo soy mi absoluta prioridad y <b>estoy dando pasos, a nivel personal y profesional, donde lo que yo quiera va a ser lo que sea</b>. En realidad, siempre hice lo que quise, pero más condicionado algunas veces a lo que quieren los otros. Estoy en un momento de mucha inspiración, creatividad y de ampliación de registros en lo que yo puedo dar.</p><p><b>— Por ahí te asocian directamente a los programas de espectáculos, pero vos sos actor, sos hiperprofundo, culto y te encantan todas las ramas del arte.</b></p><p>— Y odio el encasillamiento, detesto la etiqueta.</p><p><b>— Pero es difícil en nuestro medio no caer en esas cosas.</b></p><p>— Muy difícil. En la vida, en la política, en la sociedad y en el medio. Necesitamos siempre poner una etiqueta porque eso nos tranquiliza. La tenemos cada uno en un estante de la cómoda y entonces eso nos ahorra trabajo de investigar más, saber más sobre la otra persona y no juzgarla.</p><p><b>— ¿Y te has creído alguna vez esas etiquetas que te han puesto?</b></p><p>— A veces sí. Seguramente te las terminás creyendo. La del chimentero, que es muy peyorativa, porque el término es feo. Hay gente que me ha criticado por eso, pero creo que logré doblarle el brazo a la industria en el sentido de que pude terminar haciéndolo como yo quería. De todas maneras, en algún momento seguramente me he creído esas etiquetas. Pero después de los 50, de haber hecho un viaje este año de dos meses a Europa, que es un viaje que tal vez alguien se podría permitir, no sé, un mochilero iniciáticos de 18 años en otro momento de la vida, porque no tenía ni para la mochila a los 18. Igual no lo hice a lo mochilero, lo hice más burgués ahora de grande, pero me hizo muy bien. Y después de la muerte de mi mejor amiga, que para mí fue un golpazo a fin del año pasado, se me ordenaron mucho los patitos.</p><p><b>— Yo creo que en esos viajes uno sin dudas se aleja para tratar de encontrarse. Parece algo contradictorio y paradójico, pero es así. ¿Qué buscabas al irte?</b></p><p>— Distancia de ciertas cuestiones personales y de rutina que me tenían muy gastado. Distancia física, pero el hecho de tomar la distancia física, poder ejercerla realmente, para que cuando volviera algunos patrones ya se modificaran. Con esa premisa planeé el viaje y, de hecho, la decisión del viaje es previa a la muerte de Meche. Ella se murió y yo me fui a la semana, porque ya lo tenía todo arreglado. Después fui muy abierto en lo que iba a pasar allá y terminé haciendo un espectáculo. <b>Mi unipersonal debutó en Madrid.</b></p><p><b>— Pero originalmente no te fuiste a trabajar.</b></p><p>— No. En un punto lo agradecí y me vino muy bien porque, como yo soy un desconocido allá, eso me obligó a autogestionarme y hacer cosas que hacía de pendejo. Cuando hacía <i>under</i> y obras con mis amigos de la escuela de Serrano, que ahora no hago más, volantéabamos el show. Hoy me ponés a volantear en la puerta del Paseo La Plaza para mi show y lo puedo hacer, pero me cuesta la mirada externa: “¿Qué hace este volanteando si trabaja en la tele?”. Pero es un autoprejuicio. En cambio, en España, estaba liberado de eso.</p><p><b>— Promocionabas el show sin tenerle miedo a la mirada ajena.</b></p><p>— Estaba en todo el proceso para meter gente en esas funciones. Yo tenía mucho miedo porque no fui a eso, pero me lo ofrecen y dije que sí. Yo tenía el show a medio armar, el que iba a estrenar en Buenos Aires en abril, que después finalmente estrené. Entonces agarré un poco del show que había hecho con Adrián, con mi socio antes, y un poco del nuevo, y armé algunos monólogos especialmente para los argentinos que viven en España, porque es ese público. Aparte es un público que ve por Intrusos por YouTube. Y me pregunté: “¿Y si no va nadie?”. Hacía terapia remota, porque no dejé de hacer terapia en todo el viaje, y mi psicóloga me dijo: “Vos tenés que preparar tu mejor versión para cinco personas contadas con la mano”. Y eso me clarificó, me enfocó, me direccionó. Me puse a laburar para cinco personas y metí 150. Fue un flash.</p><p><b>— ¿Y cómo se ordena el ego cuando uno ya está tan instalado en un lugar y se reencuentra con algo muy propio de tu identidad? Porque me imagino que de ese Rodrigo que volanteaba cuando era chico debe quedar un montón todavía dentro tuyo.</b></p><p>— Quedaba un montón, estaba ahí y yo necesitaba reencontrarlo. Pero no desde un lugar romántico ni para caer en el lugar común de “volví a mis inicios”. Me pasó de adentro para afuera. Fue genuino, orgánico. Quería que me fuera bien en esa función. Porque uno de los objetivos del viaje fue salir un poco del ombligo, del ego, de la validación que este medio y esta profesión nos pide todo el tiempo.</p><p><b>— Esto de “tengo que hacer tantos puntos de rating”.</b></p><p>— Sí. Yo lo he sufrido mucho y vos lo sabés. En los dos meses que estuve en España no abrí nunca la aplicación del rating para ver cómo le estaba yendo a Intrusos. No quería ni saber eso ni cómo le estaba yendo al resto de la tele.</p><p><b>— ¿Y cómo te sentiste?</b></p><p>— Feliz. Muy bien, muy relajado. Entonces traté de cambiar el paradigma de que no fuera una cosa de validación: “Ahora tengo que llenar el teatro en España porque sino soy un fracasado”. Porque si no no parás nunca de buscar eso en el otro la validación y eso puede hablar de un cierto vacío propio.</p><p><b>—Pero ¿cómo se puede, en un medio como este, en el que el minuto a minuto es el que dirime tu continuidad laboral, correr esa zanahoria sin morir en el intento?</b></p><p>— Como se dice a veces en las peleas: tomándolo de quién viene. Es un sistema bastante perimido y polémico de medición, que no habla exactamente de cómo te está yendo en tiempos donde la gente te puede ver en vivo, en diferido, por YouTube, por recortes. O sea que ese número no te digo que es mentiroso, pero por lo pronto es limitado. Hace diez años que yo conduzco y otros diez años que laburé como panelista, y laburo desde los 18 y siempre tuve laburo, entonces pensar que voy a tener trabajo o no porque haga más o menos rating, creo que ya habla de una cosa un poco limitante de mi parte y hasta ciertamente básica.</p><p><b>— ¿Pero te sigue pasando? Porque yo creo que es el temor de todo artista.</b></p><p>— Menos. No digo que no me limite, que no me pueda tocar. Hago funciones y en la sala tiene que haber 90, y yo quiero meter 90. Fui a Montevideo y agoté un teatro de 600 localidades en una única función, un <i>sold out</i>. Cuando vi que esas 600 personas me estaban aplaudiendo, era un Rolling Stone. Obvio que se disfruta. Porque estamos para la aceptación del público y que paguen una entrada para vernos. No es lo mismo que ponerte en la tele en un zapping: si te ven, te ven, y si no te ven, no te ven.</p><p><b>— ¿Cuánto le sacaste a tu vida personal por dedicarte tanto a tu trabajo?</b></p><p>— Mucho, sobre todo en los últimos años. Pero también tuvo que ver con que no quise alimentar de ese lado.</p><p><b>— ¿Y por qué?</b></p><p>— Porque para encontrarme, hacer lo que me gusta y estar en un grado de inspiración, de creatividad, de objetivos claros, se dedica mucha energía. Y tener una pareja particularmente requiere mucha energía. O una parte de esa energía vos la tenés que compartir con una persona. Vos mismo compartimentás tu energía entre lo que vos querés y lo que tenés que construir con otro. Y la verdad es que no estoy para esa. Estuve muchas veces.</p><p><b>— Siempre fuiste de parejas súper largas.</b></p><p>— Sí, sobre todo genuinas y muy lindas. Pero siempre me encontré, sobre todo en la última, con la demanda de “por qué no me dedicás la energía, el tiempo”. Y porque tal vez ahora estoy para dedicárselo a otra cosa que soy yo. Entonces no tengo muchas ganas de transar con eso. Primero porque me he dado el gusto de tener parejas. Segundo porque también sé que eso, lamentablemente... Ojalá todos encontremos el amor para toda la vida, pero suele terminar. Y el proceso de terminar es doloroso.</p><p><b>— Es de los más difíciles que existe.</b></p><p>— Es difícil. Entonces uno queda medio resentido, no de resentimiento, sino de sufrido. Decís: “Bueno, ¿tengo ganas de pasar por esto de nuevo?”.</p><p><b>— ¿Te ha pasado, con el correr de los años, que sos más prudente y decidís cuidarte o preservarte de ciertos vínculos?</b></p><p>— <b>Después de que me separé en el año 2022, no volví a tener un intento de relación.</b> Hace cuatro años que yo ni siquiera tuve un atisbo de decir: “A ver, lo intento”. En realidad sí tuve un intento con una persona que me gustó, pero había demasiados puntos de desencuentro porque no vivía acá. Era demasiado complicado. Ponele que hubiera pasado, pero aparte me parece que cuanto más uno se pone a buscar en el afuera menos se está buscando uno. No es buscar que otro te venga a solucionar la vida. Ponele que consigo un amor, ¿y ahora qué? O soy un número uno en la carrera, le gano a todos. ¿Y después? No alcanza.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6FSBIXO4FJDUDHLSQCBNUZXGX4.jpg?auth=6bf19feb0d0b355e0066268e340f7c5ca483eb51f8dc8108e1e3630cb8e2ee22&smart=true&width=1920&height=1359" alt="La muerte de su amiga Meche significó un punto de inflexión en la vida personal y laboral del conductor." height="1359" width="1920"/><p><b>— Y cuando te enfrentás a esa sensación de vacío que, en general, nos atraviesa un poco a todos, por la hiperestimulación en la que estamos y porque tiene que ver con ciertas etapas de la vida, ¿cómo hacés para volver a vos?</b></p><p>— Me quedo solo. Estoy en mi casa, me guardo y me preservo. No hago mucho en el sentido de las acciones. Me guardo para adentro, estoy con mi perro y disfruto mucho. Porque también así que cómo estoy un sábado en casa, mirando una serie solo con el perro, el sábado siguiente tengo función en Córdoba y estoy a full con la gente, disfrutando también de ese momento que se pasa volando y es divino también. Aparte cuando estoy haciendo el <i>stand-up</i> y escucho la risa de la gente y lo que se genera, y ves que funciona, porque ser gracioso es un poco pretencioso. Porque capaz que no se ríe nadie. Entonces hay que tener mucho respeto por eso. Pero cuando ves que está pasando, te afianzás, ponés los pies en la tierra y decís: “Esto funciona”. Y cuando pasa eso quiero estar haciéndolo las 24 horas (risas).</p><p><b>— ¿Has sufrido mucho por amor?</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— Tu última relación te permitiste exponerla bastante.</b></p><p>— Sí. No fue una relación donde sufrí tanto el final porque se había hecho un poco desgastante y estaba sufriendo más la relación que la separación en sí. Tenía mucha presión, o yo me ponía mucha presión, porque había ido muy lejos, muy adelante. Había adelantado casamiento, compromisos, cosas que en ese momento me inspiraron y que sucedieron, pero que después...</p><p><b>— Y las hiciste públicas, que es lo difícil de este trabajo y que nadie te lo cuenta.</b></p><p>— Y que no lo volvería a hacer. No vamos a poner a una persona y a un amor en un casillero, pero también tiene que ver con experiencias de la vida que van más allá de la persona. Es como un <i>checklist</i>: hubo una relación que la expuse, basada en un sentimiento, y se dio que la otra persona se enganchó con exponerse porque tampoco le jodía. Fuimos para adelante y nos embalamos. Después la relación a la larga no funcionó y muchas de esas cosas que pensamos que iban a pasar, no pasaron. Pero ya está. Igual eso lo viví de esa manera y no quiero volver a hacerlo.</p><p><b>— Y lo aprendiste, fue experiencia.</b></p><p>— Sí, lo aprendí. No expongo más. También tengo que tener mucho cuidado conmigo, con mis sentimientos, porque hay otra persona del otro lado. Embalás a alguien en algo que capaz después uno no puede sostener. <b>Uno con los años aprende que el príncipe azul no está, no existe y yo no quiero ser el príncipe azul de nadie.</b></p><p><b>—Me quedo pensando en esto que mencionaste de “después de los 50”. Hay una conciencia que aparece cuando uno entiende que entra en la segunda mitad de la vida que trae una mayor responsabilidad sobre cómo queremos vivir, ¿no?</b></p><p>— Yo estoy en esa búsqueda absoluta, por varias cosas. Primero por la edad en sí misma. Después, cuando vi morirse a alguien que quería mucho en tres días y no se pudo hacer nada con eso. También porque creo que en los 50, más allá de que sea una segunda parte, <b>yo esta edad la siento como el inicio de una tercera vida.</b> Yo le llamo así. No tercera edad, porque creo que es un poco más adelante, pero tercera vida. Una primera vida es la juventud, otra segunda vida es tal vez el comienzo del desarrollo personal y profesional. Y la tercera vida uno la tiene que pensar. Cuando digo tercera vida, puede durar, no sé, 20, 30 o 40. Para mí ya duró 50 (risas). No sé cuánto es el tiempo, pero tiene que ser un tiempo mucho más de calidad y de claridad de lo que uno quiere, de cómo uno quiere transitarlo. Si uno tiene iniciativas o expectativas, las tiene hacer.</p><p><b>— Ya no hay tiempo que perder.</b></p><p>— Exactamente. Esa es la realidad. Yo quería hacer ese viaje y fueron dos meses. Hasta evalué la posibilidad de vivir en España en algún momento. Si la posibilidad de trabajo aparece, lo haré y lo experimentaré. Ahora tengo ganas de experimentar otras cosas. Empecé a jugar con mi creatividad, desde el humor político, desde posicionarme políticamente y que no me pese, y desde hacer tal vez un trabajo más periodístico.</p><p><b>— ¿No te atemoriza?</b></p><p>— Creo que el miedo, que si bien lo siento muchas veces y no es que tampoco ando por la vida diciendo “qué superado que estoy”, lo atravieso.</p><p><b>— Sos pendenciero aparte.</b></p><p>— Sí, soy muy pendenciero. Manejo un humor ácido que es letal en algunos casos. Pero no creo que hoy pueda dejar de hacer algo por la mirada del otro.</p><p><b>— ¿Sentís que la partida de Meche fue un punto de inflexión en ese aspecto de tu vida?</b></p><p>— Claro. A mí nunca se me había muerto nadie cercano. Se me habían muerto abuelos, tíos, qué sé yo.</p><p><b>— Aparte un contemporáneo moviliza mucho.</b></p><p>— Y una persona que era tu vida, que no tiene definición justamente a la hora de las etiquetas. Podía haber sido mi pareja, pero no era mi pareja. Podía haber sido mi amiga, pero era mucho más que amiga. Podía haber sido pariente, mi hermana, y era mucho más que eso. <b>Era una especie de esposa de la vida platónica,</b> pero además era alguien con quien yo me conectaba mucho a través de la risa. La extraño terriblemente porque trabajábamos juntos. Ella venía a las giras conmigo y con Adrián. La gira terminó después de tres años y ella falleció tres días más tarde. Fue todo muy repentino.</p><p><b>— ¿Fue una enfermedad pulmonar?</b></p><p>— Sí, producto de su enfermedad de base que era esclerodermia. Terminó teniendo una fibrosis quística y eso destruye sus pulmones. Ella era tan brillante que se había encargado de convencernos a todos los que estábamos alrededor de que no se iba a morir. Era obvio que se iba a morir, lamentablemente. Pero hacía una vida tan “normal”, dentro de esa normalidad. Ella no se condicionaba para nada. Manejaba su auto, laburaba, iba y venía al canal. Era nuestra asistente en las funciones y la hemos visto subir por unas escaleritas de esas tipo de carpintero a las cabinas de edición, hacía de todo. Ella me enseñó muchísimo y me dejó un poco el legado después de haber visto aquel espectáculo que hicimos con Adrián tres años. No era condescendiente conmigo, era bastante crítica. No es que me regalaba elogios, pero me dijo: “Vos tenés que hacer un espectáculo solo porque la gente se ríe mucho con vos”. Y yo al toque me puse a trabajar en eso. Inclusive estando en España, que no era la idea, sale ese plan y me pongo a armar un espectáculo, que después ya tenía pensado armar para acá.</p><p><b>— ¿Te dio miedo salir de ese espacio de seguridad que tenés con Adrián y mandarte solo?</b></p><p>— Era el momento y es el momento también para el final de la dupla televisiva, un ciclo de seis años iniciado en 2021 e incluyó nuestra ida a Canal Trece y nuestra vuelta a América.</p><p><b>— ¿Y cómo te llevás con los finales?</b></p><p>— Mal. Primero fue la separación en el teatro, donde yo también lo animé a él a hacer ese show donde estuvo bárbaro. Él encontró una faceta que creo que puede seguir desarrollando. Fueron tres años, 100 funciones y estuvo divino. Después yo tenía la necesidad de explorar el <i>stand-up</i> y me contacté con la gente del género. <b>Darío Orsi</b>, referente del <i>stand-up</i> local, lo dirigió. Escribimos el guion juntos con <b>Ludmila Gurchenco</b>, que es otra amiga mía con la que hago los guiones. Salió un show relindo, pero ahora que viene el final de la dupla televisiva va a ser un duelo.</p><p><b>— ¿Y te da algún tipo de ahogo eso?</b></p><p>— Te da temblorcito, ¿viste? Porque funcionamos muy bien. No es una dupla que está desgastada.</p><p><b>—Pero el error es pensar que los vínculos tienen que terminar cuando están totalmente rotos, ya sean de pareja, una sociedad o una amistad. Uno puede salir dos temporadas antes de que se rompan.</b></p><p>— Sí. Lo ideal no llegar al límite. Hay situaciones donde el mismo cuerpo te pide otra cosa, que en este caso para mí es ser un conductor en solista, ya sea en radio, en televisión, en lo que sea. También hay que ver lo que el medio quiere de mí. Porque capaz que con Pallares lo compraban, pero solo no.</p><p><b>— ¿Les llevó mucho tiempo tomar esta decisión?</b></p><p>— Llevó tiempo y estamos en proceso todavía. Tuvo que ver más con una inquietud mía. Adri es un tipo más tranquilo, más conservador, de menos sacudones en sus actividades o en su vida, y yo lo respeto como tal. Somos amigos hace 20 años.</p><p><b>— ¡Y encima cumplen años el mismo día!</b></p><p>— Sí. Yo pretendo que sigamos siendo amigos toda la vida, pero para eso creo que hoy es tiempo de encarar los caminos por separado y en ese sentido no tengo vergüenza en decirlo, con una ambición profesional. Yo quiero seguir creciendo en la carrera y no hay tiempo que perder. En la tercera vida, si yo sigo conduciendo en televisión, streaming o radio, donde lo haga, será solista, porque creo que las grandes carreras se construyen solos.</p><p><b>— ¿A quién escuchás?</b></p><p>— Mucho a mi psicóloga. Tengo una terapeuta con la que estoy hace 20 años, con la que tengo un nivel de diálogo muy franco, abierto y me hace muy bien. La verdad que ha sido muy salvadora en un montón de cosas. Y después a mi viejo. A mamá también, pero está más grande y en esa etapa de la vida donde es aquí y ahora; no es ni el antes ni el después. Su cabeza está bien, pero está más limitada. Ya se queda en su casa, no viene de visita, voy yo a verla. Está más guardada. Entonces yo quiero preocuparla lo menos posible. Meterle menos cosas en la cabeza, porque su cabeza empieza, no a deteriorarse, pero a tener signos de la edad propios. Con mi viejo sí hablo más. Papá viene una vez por año, yo voy para allá otra vez por año.</p><p><b>— Vive en Brasil, ¿no?</b></p><p>— Sí. Tenemos charlas súper profundas y nos hablamos mucho por WhatsApp.</p><p><b>— Ellos están separados hace muchos años.</b></p><p>— Hace 40 años.</p><p><b>— Mencionaste en algún momento esta vida hippie que han tenido. Más de grande, cuando miraste para atrás, ¿te alineaste con esa forma? ¿Quisiste salir de ese formato? ¿Tuviste reclamos hacia tus viejos?</b></p><p>— No, yo nunca los reclamé desde un lugar de demanda o de reproche. No me dio por ese lado. A mí la terapia me ayudó mucho a hacer mi propio proceso de perdón. No necesité comunicárselos a ellos.</p><p><b>— Pero sí tuviste cosas que perdonar.</b></p><p>— Sí, claro. Porque hubo una niñez muy alocada, donde seguramente hubo cosas que como niño no estuvo bueno haber vivido. Pero tuve la suerte también de que, como canalizo mucho a través del humor, lo transformé. Me fabriqué, si se quiere, mis historias de niño reales, pero ornamentadas con el humor, que son parte del show que hago y de las cosas que cuento en la tele o que la gente sabe de mí. A mí eso me ayudó a transitarlo de una manera mucho más liviana. Pero trato de ser respetuoso con mis otros hermanos, que tal vez lo han vivido cada uno con su mirada y no se lo toman tan en joda.</p><p><b>— ¿Hubo momentos que la pasaron horrible?</b></p><p>— Sí, sobre todo porque éramos muy chicos. Mi hermana era un poquito más grande que yo y tal vez lo vivió de forma más consciente. Yo era más nene, pero yo viajaba en micro a Brasil solo a los seis años. Me ponían en un micro de un lado, me iban a buscar del otro. Hemos pasado, con mi hermana, un río en Brasil a las tres de la mañana con el agua al cuello para cruzar un morro y llegar a una casa donde estaba mi mamá con su nueva pareja. Le caímos y, encima, le rompimos el idilio de la luna de miel. De alguna manera nos lo hizo saber. Notábamos que estábamos de más ahí. Y es duro para un chico todo eso. Además veníamos de una cuestión de peligro físico, inclusive. Como esas, muchas situaciones donde todo era muy libre, pero la libertad mal usada también a veces es una cagada.</p><p><b>— Sí, viste que uno busca palabras más románticas, porque uno habla de libertad, pero hay un dejo de irresponsabilidad también.</b></p><p>— Sí, pero de inconsciencia y de búsqueda, porque mi perdón hacia ellos tiene que ver con eso: yo sé que siempre ellos estuvieron buscando, que nunca hubo una... De hecho, en un momento encontraron y se quedaron.</p><p><b>— Claro. No es que siguen en esa situación.</b></p><p>— No. Mi mamá se enamoró de un argentino a los 30 y pico de años y hoy tiene 70 y pico y sigue con él. Se vinieron para acá y nos vinimos para acá. Mi papá se enamoró de una argentina más o menos al mismo tiempo. Se fue a vivir a Brasil con ella porque les gustaba Brasil y tiene hijos brasileros, nietos brasileros, y allá está y ahí se quedó. En un momento la búsqueda mermó. Lo que pasa es que esos años de búsqueda entre que ellos se separaron y encontraron ese amor definitivo y ese camino, fueron picantes.</p><p><b>— Sí, y niños que en realidad no estaban viviendo una vida de niños.</b></p><p>— Y no. Aparte era mucho contraste con la vida que yo tenía en casa de mis abuelos, donde se me cumplían todos los caprichos, porque como yo era un niño de padres que eran ovejas negras. Pero eso también me mostró dos panoramas muy distintos, porque yo tengo esta cosa de que me encanta la comodidad y lo confortable. Pero también mañana puedo afrontar quedarme en pelotas y salir a hacer teatro en el subte. Puedo enfrentar esas dos cosas. Puedo estar en un cinco estrellas y viajando en tren con total normalidad.</p><p><b>— ¿Y algo de todo eso que viviste de chico te condicionó a la hora de pensar en tu rol como papá, por ejemplo?</b></p><p>— Sí, a mí me limitó. Porque yo tengo todo un mambo con el tema de la herencia, pero no de la herencia económica solamente, pero también esa. Como soy una persona que no va a recibir herencia de esa naturaleza. Viste que vos sabés, no es un tema que especulás. Sos una persona que va creciendo, pero sabés que tenés padres, abuelos o tíos, que el día de mañana hay un campo para heredar. Bueno, está, es parte de la vida, te va a llegar. Como yo nunca tuve eso, la idea de la herencia a mí nunca me condicionó y al mismo tiempo nunca me invitó a dejar herencia. Por eso soy un tipo que no tiene propiedades, no tiene nada a su nombre.</p><p><b>— La plata la disfrutás, la vivís y ya.</b></p><p>— Hoy digo: estaría bueno tener un hijo de 20, 30 años. Podría tenerlo yo ya con 53. Estaría buenísimo. No pasó cuando tuvo que pasar, pero también mi vida hubiera sido otra. Porque creo que cuando sos padre...</p><p><b>— Algunos no, pero un poco te ordenás.</b></p><p>— En general, a partir de que sos padre, no sé si te ordenás, pero te ponés a trabajar no solamente por el hecho de trabajar, sino porque querés dejarle algo, querés dejarle herencia, más allá de la herencia de los valores. Vos no te querés ir de este mundo sin dejarle algo a tu hijo o a tu hija de herencia. Entonces, yo creo que no me enfrenté al hecho de ser padre porque no me sentí capacitado para dejar herencia, porque no voy a heredar.</p><p><b>— Como que trasladaste eso que te pasa como hijo a un posible rol de papá.</b></p><p>— Sí, claro. Y eso me limitó. No te digo que me arrepiento, pero digo: qué cagada, porque hubiera estado bueno ser papá.</p><p><b>— Pero pará, decís “hubiese estado bueno ser papá”. O sea, tenés 50 y pocos. Nunca sabés si la vida te puede sorprender.</b></p><p>— Puede pasar. Lo que pasa es que ya me daría cosa que el chico me tenga poco tiempo. Pero tampoco sería poco, qué sé yo. Puede pasar. Lo que pasa es que también me parece una tarea demasiado grande para una persona sola. Criar un hijo creo que es de a dos. Después esos dos veremos cómo funcionan, pero sí el proyecto de familia tiene que tener dos integrantes de base, más allá de que no procreemos juntos, pero poder adoptar o buscar la manera a través de una pareja. Lo podría haber hecho solo y hoy te digo esto y capaz que con esta etapa de reencuentro con un montón de cosas y de encuentro mío, capaz que pasa que lo hago solo. Cormillot se cuelga de un arnés y tiene hijos.</p><p><b>— Mirá Costantini. Hay tantos ejemplos. Y nos estamos yendo a edades mucho más altas que la tuya.</b></p><p>— Sí, puede pasar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/S57F45R4WZBULLKUYATPJNJGMU.jpg?auth=0e3e2aa7dff23a2d7e9b8ef01d8a8cdf7f7793768edf5effa8b7849c9cecc22a&smart=true&width=1920&height=1302" alt="El periodista abordó en terapia las vivencias de su infancia marcada por la separación de sus padres y los frecuentes viajes a Brasil" height="1302" width="1920"/><p><b>— Rodri, si vos pudieses cerrar los ojos e imaginarte dónde te gustaría verte de acá a cinco años, ¿qué mirás? ¿Qué manifestás?</b></p><p>— Estar arriba de un escenario con mucho público, riéndose conmigo. La gente, en el trabajo que hago, que es un trabajo que supuestamente es de primicias, de exclusivas y toda esa mentira, me agradece que se ríe conmigo, que los hago reír. Sobre todo un grupo etario de mujeres que ven televisión al mediodía. Ahora a través de las redes me descubre otro mundo, o a través de mi posicionamiento político me mira de otra manera gente que tal vez me subestimaba. Entonces se abre el panorama. Pero si vos me preguntás un lugar: arriba de un escenario haciendo reír. Tal vez en un monólogo, tal vez en una comedia mediante, pero ese es el lugar que manifiesto.</p><p><b>— Y si te pudieses tomar un mate con el Rodri de hace 10 años o 15 años atrás, ¿qué le dirías?</b></p><p>— ¿Y por qué no empezaste antes, pelotud*? (risas). A pensar en lo que querías, a priorizarte, a darte más bola. Ahora quiero muchísimas inquietudes. Quiero escribir un libro sobre mi mamá, basado en unos diarios que ella escribió en un viaje y también con la experiencia nuestra. Quiero escribir una autobiografía inconclusa.</p><p><b>— Que sea tipo elige tu propia aventura.</b></p><p>— Claro. Tengo muchas ganas de una novela. Creo que escribo bien y quiero jugar con explotar ese costado. No sé si me voy a dedicar a hacer televisión todos los días o no. Hoy estoy en un momento de incertidumbre, pero no le tengo miedo a salir de la tele. Creo que pueden abrirse un montón de puertas.</p><p><b>— ¿En algún momento tuviste miedo de salir de la tele?</b></p><p>— Sí, por la estabilidad económica sobre todo. Porque aparte es el trabajo que me encargué de alimentar durante 30 años. Entonces, claramente el caminito te lleva a que te vaya mejor.</p><p><b>— Y hay una sensación de “si me voy, pierdo todo”.</b></p><p>— Claro. Y nunca se pierden lugares que ya no son de uno.</p><p><b>— Y más con toda la multiposibilidad que tenemos hoy por hoy de canales de autogestión, sea en las redes sociales y de todos los medios que hay tan diversos.</b></p><p>— Y cómo uno puede fabricarse sus espacios, tener un propio canal de YouTube. Hay miles de cosas. Obvio que la tele te da un estatus que entiendo que se respeta, porque son lugares difíciles de ocupar y de sostener. Pero, ¿qué es el éxito? No me quiero poner muy filosófico ni muy psicológico, pero de verdad creo que hay que rascar un poquito esa cascarita.</p><p><b>— Para mí el éxito es estar en paz y es poder ser, dentro de lo que se pueda, dueño de tu tiempo. Que es lo más difícil porque de golpe cerramos los ojos, los abrimos y</b> <b>así de rápido se pasa la vida.</b></p><p>— El otro día lo escuchaba a <b>Rada (Agustín Aristarán)</b>, que es un tipo que admiro mucho, me parece brillante, de los más completos que tenemos en Argentina, y me alegro de que le vaya como le va; lo admiro. Él decía: “Estoy en los 40 y estoy...”. Yo estoy en los 50, y tengo la sensación de que los 60, que no son los 60 de cuando nuestros padres los tenían, es el prime absoluto. He escuchado este año que me han dicho varias veces: “Estás en tu prime”. Y yo siento que todavía no. Estoy en esa búsqueda, pero creo que después de los 60, inclusive, debe ser mejor todo. Porque tenés una experiencia acumulada y pudiste finalmente hacer lo que tenías que hacer y lográs esa paz mental que es la propia, que es la única que nos tiene que importar.</p><p><b>— Para cerrar nuestra nota, si pudieses encontrar una especie de foto de un momento de tu vida al que te gustaría volver, por lo que sea, ¿cuál elegirías y por qué?</b></p><p>— Hay una foto de infancia. Inclusive la puedo ver porque es una foto real, con mamá, papá y con mi hermana. Una foto de chiquitos en la playa, de la familia que se soñó y que después fue la que fue. Es una foto, si se quiere, romántica, idílica, nostálgica.</p><p><b>— ¿Sentís que ese chiquilín necesitaría un abrazo tuyo o estaba bien?</b></p><p>— No, creo que estaba bien. Se la re bancaba. No por una cuestión de soberbia, sino del registro propio. <b>Yo estoy orgulloso del camino que recorrí, más allá de los errores, de los aciertos y desaciertos. No cambiaría nada. </b>Uno transita un camino donde está parado en un lugar y dice: “Está perfecto, todo está pasando”. ¿Para qué cambiaría algo? Inclusive situaciones caprichosas mías, no sé, me he enamorado de gente que no me ha dado bola y he perdido tiempo y energía.</p><p><b>— Y mirando para atrás, ¿sentís que eso pasó para algo?</b></p><p>— Sí, siempre pasa para algo. Inclusive cuando uno se encapricha con cosas, y yo soy muy caprichoso, después entendés. En un momento tuve un amor en Mar del Plata que no fue correspondido y yo me fui a Mar del Plata a tratar de conquistarlo, sabiendo que no iba a ser correspondido. Pero yo en Mar del Plata tuve un programa de radio que fue un éxito y empezó a direccionarme desde la conducción humorística que hago hoy.</p><p><b>— Y que si ese amor no hubiese existido...</b></p><p>— No hubiera ido a Mar del Plata y empezado ese camino que desarrollé profesionalmente. Así que le agradezco infinitamente que me haya rebotado (risas). Capaz que me hubiera quedado en Mar del Plata y haría un programa ahí, y lo haría con toda alegría, pero también pasó por algo. Yo creo que el instinto o la intuición es un sexto sentido y es real. Cuando vos querés ir hacia algún lugar y te tiran para el otro lado...</p><p><b>— Sabés que es para allá.</b></p><p>— Es para ahí y decís: “Hay que ir”.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/G2KFCBNMSNBZXMOCFHC32TXZEI.jpg?auth=a5bbff2ad7f003adb4abc3d77eaa26676d56be711b0e7b922a46f851d76f8315&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Rodrigo Lussich con Luli Fernández en Ellos - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Del prejuicio de “enano soberbio” a construir sus propios proyectos: Nacho Elizalde habló de las críticas, la necesidad de hacerse visible y su deseo de ser padre]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/08/del-prejuicio-de-enano-soberbio-a-construir-sus-propios-proyectos-nacho-elizalde-hablo-de-las-criticas-la-necesidad-de-hacerse-visible-y-su-deseo-de-ser-padre/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/08/del-prejuicio-de-enano-soberbio-a-construir-sus-propios-proyectos-nacho-elizalde-hablo-de-las-criticas-la-necesidad-de-hacerse-visible-y-su-deseo-de-ser-padre/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el conductor repasó su salida de Luzu, el camino que lo llevó a impulsar sus propios emprendimientos y su manera de responder a los cuestionamientos ajenos. Además, se refirió a cómo imagina la crianza de sus futuros hijos y a los aspectos de su vida que busca modificar antes de ese momento]]></description><pubDate>Thu, 08 Oct 2026 05:26:24 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“No me gusta pasar desapercibido”</b>, reconoció <b>Nacho Elizalde</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel=""><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al hablar sobre el prejuicio que existe alrededor de su carácter. El conductor contó que muchas veces lo perciben como “soberbio” o “pedante”, pero explicó que detrás de esa imagen hay alguien que aprendió a defender su espacio y a hacerse visible. “El que me conoce sabe que soy bueno y me terminan queriendo”, afirmó.</p><p>Nacido en Necochea y formado en Producción Integral de Radio y Televisión, Elizalde construyó su carrera en los medios y el entretenimiento. Su salto de popularidad llegó con <b>Luzu TV</b>, donde comenzó como productor y luego se convirtió en una de las figuras de <i>Nadie Dice Nada</i>, junto a <b>Nico Occhiato, Nati Jota </b>y<b> Flor Jazmín Peña</b>. Más tarde desembarcó en <b>Olga</b>, donde hasta la fecha conduce <i>Tapados de Laburo</i>, y participó en en <i>Bake Off Famosos</i>. En paralelo, amplió su perfil hacia el mundo emprendedor con <b>Tranca en una</b>, su marca de ropa, y <b>Polenta</b>, la fiesta que creó junto a la DJ <b>Pol4ca</b>, además de otras iniciativas vinculadas con la música, la cultura y el entretenimiento.</p><p>En ese recorrido, dejar Luzu, pese al éxito del programa, fue “una de las decisiones más difíciles”, admitió. Sin embargo, aseguró que hoy está en paz con aquella decisión y remarcó la importancia de elegir trabajos con los que se sienta representado. Esa misma filosofía la traslada a sus emprendimientos: sostener los proyectos aun cuando los resultados no llegan de inmediato.</p><p>Durante la charla, también habló de su relación de pareja, de su deseo de ser padre y de los cambios que busca hacer antes de asumir ese rol. Entre ellos, mencionó la paciencia y la ansiedad como dos aspectos que intenta trabajar. Además, se refirió a la exposición y al peso de las opiniones ajenas, y reconoció que con el tiempo aprendió a convivir con las miradas y los juicios de quienes lo observan desde afuera.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YTGYLHK62ZC6HG6ZGM26PNMMLQ.jpg?auth=f3de6489e422829b08d65807f8d567b2e8f7d7ab5982fcd3da561c601cabaf9f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Nacho Elizalde manifestó su intención de asumir la paternidad y evaluó la importancia de gestionar su paciencia y ansiedad antes de concretarla" height="1080" width="1920"/><p><b>—Bienvenido a Casino Deluxe. La primera pregunta es: ¿Qué harías con un millón de dólares?</b></p><p>—Comprarme una linda casita, no sé si en Capital, pero una casita con jardín. Y una casita en el sur.</p><p><b>—¿En qué parte?</b></p><p>—Y me gusta San Martín de los Andes, pero la verdad es que todo es lindo: Bariloche, Villa La Angostura, lo que sea montaña y paz para desconectar, apagar la cabeza y respirar aire de verdad, me gusta.</p><p><b>—¿Qué más harías?</b></p><p>—Viajes con amigos. Invitaría a viajar a mis amigos y a mi viejo y a mi vieja, que me invitaron tanto cuando era chico, que me parece que está bien devolver. Y después a mí me gusta mucho armar proyectos, entonces invertir en eso.</p><p><b>—¿Lugar preferido en el mundo para ir?</b></p><p>—Nueva York me encanta porque culturalmente es increíble. La última vez que estuve fue en marzo e iba todas las noches a un lugarcito de jazz. Iba a Blue Note o iba a Birdland, me encanta.</p><h2>Por cuánta plata</h2><p><b>—Te voy a hacer preguntas y tenés que decirme el monto de dinero que le pondrías a volver o no volver a tal situación.</b></p><p>—¡Uh! Qué difícil.</p><p><b>—¿Por cuánta plata vos, dueño y creador de Tranca, te vestís de blanco y negro por un año sin usar nada de colores?</b></p><p>—¿Pero de Tranca? ¿Hago una colección blanco y negro de Tranca?</p><p><b>—No, otra marca.</b></p><p>—Por 50 mil dólares, lo hago. ¡Son 50 mil! </p><p><b>—¿Cómo manejás el humor de los colores y la ropa? Porque tenés una identidad muy marcada en cada proyecto que encarás, desde la conducción hasta tus propios emprendimientos, como tu marca de ropa o tu ciclo de fiestas. ¿Qué lugar ocupa la imagen en todo eso?</b></p><p>—Hay días que estoy medio tristón y me visto de negro, pero no es que lo pienso.</p><p><b>—O sea que hay una versión tuya de negro.</b></p><p>—Obvio que hay una versión mía más triste, que se castiga, que siente que todo le sale mal. Recontra está esa versión. Por suerte, hago terapia que me ayuda y mi terapeuta me caga a palos (risas). Pero recontra existe el Nacho vestido de negro que se putea a sí mismo.</p><p><b>—¿Y ese Nacho de colores es una forma de correrse de esa versión o es realmente así?</b></p><p>—Es 100% real. Es lo que soy. Creo que soy colorido, luminoso y todo eso. Te diría que tengo esa parte en un 80% color y un 20% en negro. Justo hoy estoy de colores, me traje un buzo azul, tengo detalles en rojo. Me re gustan los colores y siento que también es manifestar la buena energía, la buena onda. Pero bueno, obviamente tengo una parte dark, que también me parece sano tenerla. Porque te hace replantearte las cosas y no vivir todo el tiempo en color y felicidad, que es medio vivir en una nube de pedos. Es como estar en Narnia.</p><p><b>—Y a veces pasa que hay que permanecer el tiempo suficiente en un estado, aunque sea una fiaca, porque también te trae información.</b></p><p>—Totalmente. Hay que atravesarlo porque de eso se aprende.</p><p><b>—¿Por cuánta plata volvés a hacer </b><i><b>Nadie dice nada</b></i><b> con el elenco original?</b></p><p>—Me gusta. Me parece un gran elenco. ¿Nati, Flor, Nico, yo? Depende cuándo. Ahora no lo haría, pero en unos años me encantaría. Capaz que ni tanta plata necesito, ¿eh? Me da nostalgia. Pensá que fue el principio de mi carrera, por lo menos en los medios y en esto que me gusta hacer. La pasé tan bien que no hace falta tanta plata. Pero lo haría más adelante, ahora no.</p><p><b>—¿Por qué te fuiste? ¿Para crecer? ¿Para hacer tu camino?</b></p><p>—Primero soy muy cambiante. Vos que sos medio astral, te cuento que soy géminis en la luna.</p><p><b>—¿Y en lo demás, qué sos?</b></p><p>—Capricornio de sol, que es estructura, orden y guita. Después tengo ascendente en aries que me mando, lo hago, me tiro. Y géminis en la luna, que entiendo que es medio cambiante. Entonces, soy muy cambiante. En un momento siento que tengo que cambiar para mover las energías, que ya no le puedo dar más a un proyecto o que el proyecto ya no me va a dar más a mí. Lo tengo clarísimo. <b>Renuncié a muchos laburos en mi vida.</b> Todo mi entorno me decía: “No lo hagas”, pero yo lo hice porque sabía que iba a ser para mejor. Necesitaba un cambio y estoy contento, pero eventualmente si me decís Nati, Nico, Flor y yo, y pienso en esa nostalgia. Sé que no va a ser lo mismo porque somos todos otras personas diferentes, pero me da una sensación linda. Así que te diría que solo sería con un sueldo acorde.</p><p><b>—Yo creo que podría pasar, porque fue icónico ese momento de ustedes.</b></p><p>—Yo creo que sí, pero tiene que pasar mucho tiempo.</p><p><b>—Todavía están muy cerca de todo eso y hay cosas muy fuertes que están explotando de los dos lados.</b></p><p>—Claro, pero todo tiene una vuelta. Pasó con Rebelde Way, con Popstars, con Casi Ángeles. ¿En unos 10 o 15 años? No sé. Pero me divertiría.</p><p><b>—¿Siguen siendo amigos los cuatro?</b></p><p>—No tanto. Yo tengo más afinidad con Nati. No solo porque la veo sino pegué muy buena onda. Después con <b>Santi Talledo</b>, que no estaba en el grupo original, tengo muy buena onda. Y con los chicos hay un querer, pero no amistad. No nos seguimos a diario, la verdad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7GKCGA4VV5EB3NSH6TTNORUFTQ.jpg?auth=5ba6e6369ce3a3e713906305aebacbd2b06b082e7287db69a016e533b45b5cdd&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Nacho abordó los prejuicios que existen sobre su imagen pública y explicó la necesidad de hacerse visible desde su infancia" height="1080" width="1920"/><h2>Por plata o nada</h2><p><b>—Cuanta más plata apuestes por la pregunta y más data me des como respuesta, más plata y más fajos van a ser tuyos.</b></p><p>—A ver. Vamos.</p><p><b>—La primera dice: ¿cuál fue la decisión laboral que más te costó tomar?</b></p><p>—Todas las veces que renuncié a mis laburos, como te contaba antes, fueron decisiones en las que mi entorno me decía: “¿Estás seguro?”. Pero creo que la que más me costó fue esta última de irme de Luzu. Hice mucha terapia porque <b>bajarse de un programa que es un éxito no es fácil.</b></p><p><b>—Además, recibiste mucho hate por esa decisión y el posterior pase a Olga.</b></p><p>—Sí, pero eso es lo de menos. Porque al fin y al cabo es un laburo y yo manejo mi vida. Confío en mi intuición y en mis decisiones que hacen que mi carrera esté bastante bien. Pero fue difícil, más que nada por eso, porque yo fui uno de los gérmenes de lo que armamos y desde el principio estuve ahí. Vi todo el crecimiento y el éxito. Cuando me fui siguió siendo un éxito y lo va a seguir siendo. Esa fue la decisión más difícil, pero estoy contento con la decisión. Estoy en paz.</p><p><b>—Está bueno que también tengas la amorosidad y la empatía para ver crecer ese proyecto y desearle el bien.</b></p><p>—Yo me pongo genuinamente contento. Veo los logros y me alegra. El otro día tuvieron un almuerzo con <b>Milo J </b>y me encantó. Veo que están haciendo una serie que creo que va a estar en Disney a fin de año y me ponen recontento los logros, como los Movistar Arena. No es que me digo: “Qué bronca, ojalá le vaya mal”. Te juro que para nada. Me pone contento de verdad porque yo estoy tranquilo con mi decisión. Me parece que es eso. Si yo me hubiese arrepentido y hubiese terminado todo como el orto y los odio, por ahí sí diría: “Que se fundan, que no logre nada”. Pero no me pasa.</p><p><b>—Es lindo que sientas eso genuinamente.</b></p><p>—Sí. También esto que hablábamos antes, al ser de Capricornio pienso mucho todo. No es que soy espontáneo, me la juego y soy pasional.</p><p><b>—Lo que pasa es que no lo hacés público cuando lo estás pensando. Es una conversación interna, solo tuya. Y cuando aparece, ya lo decidiste y te comportás con esa cosa fueguina hacia afuera.</b></p><p>—Claro, lo pensé mil veces. Y sí, solo.</p><p><b>—La segunda pregunta dice: ¿qué prejuicio tiene la gente sobre vos?</b></p><p>—Lo tengo clarísimo: que soy soberbio. <b>Que soy un enano soberbio</b> (risas). Pero con el tiempo me di cuenta de algo. Yo no caigo bien al principio si no me conocés, si ves recortes o me ves de lejos, decís: “Este enano soberbio, ¿quién se cree que es?”. Pero después la gente me termina queriendo. Me pasó mucho al principio en Luzu, que la gente decía: “¿Quién es este que se cree mil?” Y después me conocieron. Lo mismo me pasó cuando entré a Olga, que por ahí tenían el preconcepto de quién era y con el tiempo me conocieron y ahora me quieren. Y lo mismo me pasa con gente en la vida. Por ahí al principio tienen preconceptos míos y después me conocen y dicen: “Ah, era bueno el bolud* este”.</p><p><b>—¿Por qué sentías que la gente te quiere después?</b></p><p>—Y porque soy bueno, no tengo malas intenciones, no envidio, no tiro mala leche a nadie. También porque escucho, soy atento y creo que soy empático. Me preocupo y pregunto. Hay algo que pasa mucho en este ambiente que hablas con gente que no te pregunta: “¿Y vos?”. Siempre todos te quieren contar sobre ellos. Y a mí me gusta preguntar: “¿Y vos?”.</p><p><b>—Ponés la mirada en el otro.</b></p><p>—Sí, obviamente tengo una cuota de ego que me parece fundamental, por lo menos para mi vida y para laburar de esto, pero me preocupo por el otro. Entonces, <b>siento que soy bueno, soy un buen chabón.</b> Pero sí siento que la gente piensa que soy un egocéntrico, un soberbio, un pedante, porque también me tuve que armar de eso toda mi vida. Yo se lo atribuyo a mi estatura. <b>Siento que de chiquito nadie me veía, nadie me hablaba y tuve que hacerme el cocorito, el peleador, hablar más fuerte y ser picante para que me vean</b>. Algo de eso está en mi personalidad y en mi ser. Entonces entiendo cuando la gente dice: “Este enano soberbio, pedante”, siento que hay algo ahí, pero el que me conoce...</p><p><b>—¿Por qué creés que a la gente le parece que eso está mal? Porque podés ser soberbio y eso no significa que seas una mala persona. ¿Qué es ser soberbio? No vas a ir por la vida aplastando a los demás. Quizás también tiene que ver con defender tu espacio, tu autoridad y tus opiniones.</b></p><p>—Sí, yo siempre siento que esas cualidades chocan un poco. Una estupidez el comentario que voy a hacer, pero pienso que históricamente en Gran Hermano gana el buenito, el buenudo, el que no genera conflicto. La gente genera empatía con la persona buena, tranquilita, que no sobresale y que está ahí. Y yo no soy eso. <b>A mí me gusta sobresalir, me gusta llamar la atención.</b> Y eso por ahí genera un choque, pero después el que me conoce sabe que soy bueno y me terminan queriendo. Pero entiendo que al principio por ahí dicen: “¿Quién es este enano soberbio?, ¿qué mi*rda le pasa?”. Es lógico.</p><p><b>—Porque en realidad la gente también prefiere por ahí dominar a los otros.</b></p><p>—O el que sobresale un poco ya es tildado de “quién es este”. A mí no me gusta pasar desapercibido, la verdad.</p><p><b>—Pero tampoco sos de pisarle la cabeza a nadie.</b></p><p>—¡No! Y no me gusta el conflicto ni nada, pero entiendo que eso genere un rechazo y que digan: “¿Quién es este?, ¿quién se cree que es?”. La gente también en este mundo de redes ve clips y recortes y piensa que te conoce por eso. Uno no es el clip y el recorte, es un todo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RAZHZRWKF5DB3BIPYMHVJ2MPY4.jpg?auth=af63d06db39c501d5556f431ef72e448fb610d58ec5acf694c9c4045f327069e&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La renuncia al programa Nadie Dice Nada constituyó uno de los desafíos laborales más complejos en la carrera del creador de contenidos." height="1080" width="1920"/><p><b>—Volviendo al tema de tus emprendimientos y de crear, ¿por qué elegiste la indumentaria y una fiesta para lanzarte?</b></p><p>—Es un poco de todo. Primero, por curiosidad absoluta. Me gusta hacer todo. Justo ayer armé un proyecto nuevo que fueron unas sesiones de música en un subte y fue espectacular. Cantó <b>Tiago PZK</b> y <b>Cande Domínguez</b> y salió bárbara. Creo que todo eso es por mi curiosidad y por mis ganas de hacer todo. Me acuerdo que en el colegio cuando me preguntaban qué quería ser, muchos decían médico, arquitecto o diseñador gráfico. Yo quería hacer todo y todavía quiero todo. Soy curioso y voy para adelante. Se me ocurre algo y lo materializo. Siempre me gustó la ropa, la moda, le di importancia y siempre quise tener una marca. Las fiestas fue más por una necesidad, yo la pasaba muy mal en los boliches.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—Un poco por la estatura, un poco porque me gustaba caer de gorrita y no me dejaban entrar. El boliche me resultaba un lugar medio hostil, ¿viste?</p><p><b>—¿Te jodía ser bajito para eso o en general en la vida?</b></p><p>—No, nunca me jodía. Pero ahí la pasaba mal. Los patovas que no me dejaban entrar. Si no sos un chavón grandote y hegemónico o no sos una mina linda, la verdad que la pasás mal en el boliche. Entonces decidí armar mi propio espacio donde pueda venir gente que la pasaba mal al boliche para que venga y la pase bien. Fue más una necesidad. La plata llegó después. <b>Mi primer motor no es la plata</b>. Tener un proyecto en streaming, tal vez cayó. Pero mi obra de teatro unipersonal es algo que siempre tuve ganas de hacer. Son curiosidades y trato de armar equipo y materializarlas.</p><p><b>—¿Y qué es lo que todavía no hiciste y que te gustaría llevarlo a cabo?</b></p><p>—Siento que hay cosas que no se me ocurrieron que ya se me van a ocurrir (risas). Tengo un proyecto grande para el año que viene. No quiero contarlo mucho, pero es un proyecto muy grande que involucra cultura, música, gastronomía, moda, cultura pop y toda esa parte.</p><p><b>—¿Es una experiencia para ser vivida?</b></p><p>—No, es para consumir. Para verlo.</p><p><b>—¿En vivo?</b></p><p>—No, todo grabadito, lindo, hermoso, cuidado.</p><h2>Yo nunca, nunca</h2><p><b>—Me imagino que habrás jugado varias veces a este juego.</b></p><p>—Sí. Cuando realmente sucede, tengo que tomar. ¡Qué miedo le tengo a esto!</p><p><b>—Hay algunas que son muy graciosas, como por ejemplo: “Yo nunca, nunca me teñí la cabeza de animal print”.</b></p><p>—Sí, (risas).</p><p><b>—¿Me explicás eso? ¿Cómo surge?</b></p><p>—Creo que arranqué en pandemia o un poco antes de pandemia, por aburrimiento y por esto de los colores y tratar de hacer cosas distintas. Y tuve mil: cebra, leopardo, rayas de tigre, colores, de todo. Y eso lo tenía al aire en Luzu también. Me acuerdo que cuando fuimos al Mundial me decían cabeza de leopardo, cuando me bardeaban en Twitter. Y me rapaba y volvía a crecer. Por suerte tengo pelo. ¿Podés creer? Tengo 38 años y tengo mucho pelo (risas). Sentí que era un poco mi personalidad: cambiante, colorida, distinta. Me divertía y me sentía fachero. Me gusta seguir diferenciándome, llamando la atención, supongo. </p><p><b>—¿Cuánto tiempo te llevaba crear esos look?</b></p><p>—Como cuatro o cinco horas. Primero tiene que decolorar al blanco y después agregar los colores. Arde, te quema, son dos o tres decoloraciones para que quede bien blanco y ahí se pinta. Un calvario. Lo viví, lo hice y me divirtió. En fin, ¿volverá? Capaz.</p><p><b>—Me gusta la tolerancia a las críticas que tenés.</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Qué opinás de eso?</b></p><p>—Al principio me jodían, pero en un momento generás una coraza. Empezás a mirar para atrás y decís: “Soy un capo”. Justo ayer terminé de grabar la sesión y llegué a mi casa y dije: “Soy un capo” (risas). Me di cuenta de que soy capo. Lo que se me mete en la cabeza lo llevo a cabo, armo un equipo copado, lo hago, lo materializo y pasan las cosas buenas. Entonces veo las críticas y digo: “¿Pero quién me está criticando? ¿Qué hiciste para criticarme?”. Entiendo también que estamos en un contexto país donde no hay laburo, no hay nada y obviamente todo eso genera incomodidad, enojo, envidia y ves a este enano soberbio que encima cumple sus sueños y te da bronca. Lo entiendo. Entiendo de dónde viene y no me pasa nada con las críticas. Me ha pasado, me he encerrado en mis pensamientos cuestionándome la vida. Pero también entendí que si querés laburar de esto te la tenés que bancar, porque van a hablar siempre de vos. Y si hablan, por lo menos significa que estás haciendo las cosas bien.</p><p><b>—¿Te gustaría transmitir todos estos conocimientos que tenés y esta experiencia de vida de confiar en vos y de materializar las cosas que deseás a otras personas?</b></p><p>—Muchas veces aprovecho este tipo de entrevistas o charlas para decirlo. También me llaman para hacer charlas en universidades o en congresos y me re gusta. También cuando lo hago me llegan mensajes. Ahora estoy haciendo mucho YouTube, registrando todos los procesos en video. Y también lo uso mucho para canalizar. Mucha gente me escribe: “Che, me motivaste a hacer mi marca”. Y para mí dejar algo y motivar me parece increíble. Por eso, ¿cómo le voy a dar bola a las críticas si tengo unos mensajes tan lindos al lado? Prefiero eso, que la gente me agradezca, se motive o entienda un poco mi ser y le den ganas de hacer, que el que putea sentado en el inodoro. Yo me los imagino sentados en el inodoro, tristes y tuiteando con el celu.</p><p><b>—¿Y qué pensás de la paternidad?</b></p><p>—Me encantaría.</p><p><b>—¿Te gustaría ser padre en algún momento?</b></p><p>—Sí, total. Ya no aguanto más, te diría. <b>Siempre supe que quería ser padre.</b> Cada vez que nacen sobrinitos, primitos, me vuelvo loco.</p><p><b>—¿Te gustan los niños en general?</b></p><p>—Siento que me llevo bien y que el amor no se conoce realmente hasta que no... Siento que es un amor totalmente distinto. El amor de pareja romántico siento que es espectacular y genera algo buenísimo, pero esto me parece que es una droga muy fuerte.</p><p><b>—A vos te gusta crear cosas. Sería una creación tuya.</b></p><p>—La más pura.</p><p><b>—¿Cómo te imaginás como padre? ¿Lo hablás con tu pareja?</b></p><p>—Sí. Igual una cosa es tener un hijo, que es un deseo hermoso, y otra cosa el desafío de educarlo. Y ahí, ¡qué cagazo! (risas). Cada decisión es como es un efecto mariposa. No sé, por ejemplo, lo retás por algo y capaz que eso genera algo que andás como disparando...</p><p><b>—Lo bloquea, tal vez.</b></p><p>—Ya me estreso de pensar cómo lo quiero educar, qué valores quiero que tenga. Supongo que trataré de ser lo más franco y transparente posible. A mí me educaron tan bien y <b>estoy tan agradecido de cómo mis padres me formaron, que trataré de replicar lo de ellos metiéndole mi impronta un poco más libre</b>. Pero a veces también tanta libertad es difícil.</p><p><b>—¿Hay algo de vos que sentís que te gustaría trabajar o mejorar, pensando en el día que seas padre? ¿Algún aspecto que mirarías con más atención para no transmitirlo a un hijo o una hija?</b></p><p>—Sí, creo que la paciencia y la ansiedad. Como hago cosas todo el tiempo, un día estoy tranquilo, no tengo nada para hacer y digo: “¿Por qué no estoy haciendo nada?”. Quiero por lo menos trasladarles que disfruten de las pequeñas cosas: la paz, la tranquilidad y que no que sean unos loquitos como yo. Por suerte mi novia es súper tranqui y me hace bien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CKWLXKVM2FBH3EV23WEFILH2UA.jpg?auth=8e9dd674d3a89fb357a10934dc64f24be22898085a6bdce94af25307c4b3519f&smart=true&width=1920&height=2877" alt="Elizalde desarrolló proyectos independientes enfocados en la indumentaria con su marca Tranca en una y eventos como la fiesta Polenta" height="2877" width="1920"/><p><b>—Contame de su relación. Lo que puedas y quieras.</b></p><p>—Nos conocemos hace cinco años y pico. Me puse de novio casi cuando arranqué con Luzu. Entonces, toda mi exposición y el momento de laburar en esto estuve acompañado de ella, lo cual celebro, porque no sé qué hubiese sido de mí soltero con tanta exposición. Por ahí sería un pelotud*, me hubiese mandado cagadas, no sé. Me encanta que ella me baja a tierra, que sea tranquila y que no sea celosa. Me gusta que me deje ser libre, que los dos seamos libres, que yo viaje dos meses y vuelva y ella esté...</p><p><b>—Se acompañan.</b></p><p>—Nos acompañamos. Ella también es muy adicta al trabajo, labura muchísimo y somos muy independientes y a la vez nos metemos en el laburo del otro, cuando el otro le permite. Y vivimos separados. No convivimos. Pero vivimos a cuatro cuadras, entonces está bien.</p><p><b>—Y el tema de ser padres, ¿a ella le pasa lo mismo que a vos? ¿O no lo piensan juntos?</b></p><p>—Sí, ya está re hablado. Compartimos. Ella es más chica que yo, tiene 31 y re está para esa también. Pero bueno, ya vendrá.</p><p><b>—Vamos con las últimas dos premisas: Yo nunca, nunca lloré en vivo en un stream.</b></p><p>—Sí (risas). Dos veces. Yo no lloro nunca. Soy una piedra, soy seco. Creo que la última vez que lloré, bueno, salvando estas, fue hace como tres años. Por ahí pasan años y no lloro. Lo estoy empezando a practicar viendo películas tristes. Pero hay algo en mí que se bloquea.</p><p><b>—¿Pero no llorás solo?</b></p><p>—Tampoco. Lloré en stream. No pensé que iba a llorar cuando me fui de Luzu ese último día. Fueron tres segundos de llanto, pero lloré. Y lloré mucho y con congoja. Porque también digo que yo no sé llorar. No tengo la práctica.</p><p><b>—Tenés una cosa guardada adentro que cuando llorás sale con toda la fuerza.</b></p><p>—Claro. Y lloré en Tapados del Laburo, en Olga, porque recordé a un amigo que falleció este año, <b>Lucas Vignale</b>. Fue muy fuerte y lo recordamos al aire porque se murió con <b>Gaspi</b>. Él iba también en ese helicóptero. No pensé que iba a llorar, pero empecé a hablar de él y fue un llanto muy feo y fuerte. Me da mucha vergüenza llorar, pero bueno, me salió. Fue genuino, pero me mató.</p><p><b>—¿Y cómo te enteraste de esa situación vos?</b></p><p>—Me enteré cuando me escribió una amiga. Me dijo: “Che, ¿viste lo que acaba de pasar?”.</p><p><b>—¿Pero estabas al aire?</b></p><p>—No. Creo que fue un fin de semana, pero me enteré por el celular y fue terrible. Estuve dos días en shock. Y cuando hicimos ese pequeño homenaje al aire, ahí me cayó toda la ficha y largué todo.</p><p><b>—Es muy fuerte porque fue una tragedia, dos chicos muy jóvenes. </b></p><p>—Sí y de golpe. Menos de 30 años. Así que sí, fueron esas dos veces que lloré en stream y espero no llorar nunca más frente a cámara. Igual entiendo que cuando llorás es como vomitar, como que sentís que te sanás, que largaste cosas.</p><p><b>—Es que, si lo estás reprimiendo, por ahí te toca una fibra que no tiene nada que ver y es una bomba.</b></p><p>—Encima querés hablar y no podés, te trabás. Hay que practicar el llanto. No sé.</p><p><b>—Vamos a la última: yo nunca, nunca abandoné un proyecto porque me di cuenta que no estaba funcionando.</b></p><p>—No. Nunca me bajé de un proyecto porque no funcionaba. Es más, me bajé de proyectos que funcionaban, lamentablemente. Tapados del Laburo a principios de este año no estaba funcionando para nada y por momentos pensé en bajarme. Pero también dije: “Hay algo tan lindo y genuino en este proyecto que no es momento de bajarme sino de remar, meterle cabeza, pensar y rearmar el equipo”. Y ahora está dando sus frutos y estoy contento de haberlo hecho. Rearmamos la mesa: se fue <b>Paula</b>, <b>Morte</b>, <b>Eve </b>y quedamos con <b>Luli</b>. Sentí que todo se iba al ch*to, que se caía y era re un momento por ahí para abandonar, pero dije: “Hay algo muy lindo de esto”. Hay un montón de gente que me dice: “Sos mi compañía”. Y con esfuerzo, laburo, con cabeza y dedicación, y armando el equipo, está levantando y cada semana nos ve más gente y fluye más la mesa. Lo veo en la calle y los mensajes que me mandan y digo: “¡Qué bueno que no abandoné!”. Me dio una enseñanza y lo extrapolo a las relaciones. Uno siempre piensa que tiene que fluir y ser hermoso siempre y a la primera de cambio que no funciona, decís: “Chau, no va más, no funciona”.</p><p><b>—Hay que saber construir.</b></p><p>—Hay que laburar y en las bajas es donde sale lo lindo, me parece. Y cuando resurge entendés que realmente era por ahí.</p><p><b>—¿Y no sentís que tiene otro valor la recompensa del esfuerzo?</b></p><p>—Total. Es hermoso decir: “Mirá cómo con cabeza, laburo y dedicación puedo levantar esto”. Cobra otro sentido. Pero no, nunca abandoné un proyecto que no funcionaba y creo que habla bien de mí.</p><p><b>—Siento que sos muy líder en los proyectos en los que estás, pero no desde el ego, sino desde el compromiso. Como un capitán, o más bien un guerrero, alguien que lo defiende y se involucra.</b></p><p>—Es que tampoco agarro proyectos que no me identifiquen. Creo que también esa es la clave. Nunca agarro un proyecto por la guita o por estar o pertenecer. Por suerte tengo todos mis otros “kioscos” que me hacen poder elegir, que también uno de los valores de por qué hago todo eso es para poder elegir mis laburos y no tener que agarrar cualquier cosa simplemente por agarrarlo. Entonces, como elijo todos proyectos que me identifican y me gustan, me cuesta mucho bajarme porque son míos y los siento propios siempre.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/S4AXDTCNEVDZLE3IQRDIKM6SEE.jpg?auth=966bbdf81c4c01bb7014624dca6a259800c62ab4349fd8e44ea25f594bce62bb&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Nacho Elizalde con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae ]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[La transformación de los aeropuertos en Argentina y el futuro sin check-in: “Será todo biométrico”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/07/la-transformacion-de-los-aeropuertos-argentinos-y-el-futuro-sin-check-in-va-a-ser-todo-biometrico/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/07/la-transformacion-de-los-aeropuertos-argentinos-y-el-futuro-sin-check-in-va-a-ser-todo-biometrico/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Daniel Ketchibachian, CEO de Aeropuertos Argentina, una firma que administra 35 terminales en el territorio nacional, repasó su camino desde los 18 años hasta la conducción de una compañía que conforma un grupo con presencia en seis países. Además, habló de la hiperpersonalización del pasajero, la época sin vuelos en 2020 y los cambios tecnológicos que se vienen]]></description><pubDate>Thu, 08 Oct 2026 04:57:01 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Septiembre del 2019, asumo como CEO de la empresa. Marzo del 2020, no tengo más pasajeros”, recordó <b>Daniel Ketchibachian</b>, máximo responsable de <b>Aeropuertos Argentina</b>, en una charla con Infobae en la que repasó los 26 años que lleva en la compañía y los desafíos que atravesó al frente de la operación de 35 terminales en el país.</p><p>La conversación recorrió su historia desde que, a los 18 años, entró a trabajar en el área comercial de Ezeiza, hasta su rol actual como cabeza de una empresa que integra un grupo con 53 aeropuertos en seis países y que cotiza en Nueva York. En el medio, hubo pasos por Armenia, Uruguay y Brasil, una pandemia que dejó 18 meses sin pasajeros y una mirada sobre lo que viene: <i><b>check-in</b></i><b> biométrico</b>, <b>inteligencia artificial</b> y una obsesión declarada por <b>entender qué necesita cada viajero</b>.</p><p>También habló de su familia, de los cuatro hijos que tiene junto a su esposa Marisel, y de las decisiones que fue tomando entre la carrera profesional y la vida personal a lo largo de casi tres décadas.</p><p><b>—¿Cómo llegaste a trabajar en aeropuertos sin haberlo soñado de chico?</b></p><p>—La relación con el aeropuerto empezó por casualidad. Cuando terminé la secundaria, sabía que tenía que empezar a trabajar porque necesitaba mantenerme. Mandé currículums a varios lugares, me acuerdo que a Coto también, para ser cajero. Fui tirando currículums que a los diecisiete años me entrevistaron en <b>Aeropuertos </b>y empecé a trabajar con dieciocho recién cumplidos. <b>Fue mi primer trabajo</b>.</p><p><b>—¿En qué consistía esa primera tarea?</b></p><p>—Empecé en el área comercial, en Ezeiza, firmando contratos con restaurantes y locales gastronómicos. Era el año 2000, con Ezeiza recién inaugurado. En paralelo estudiaba Administración de Empresas en la UBA, así que aceptar ese trabajo <b>fue todo un desafío logístico</b>.</p><p><b>—¿Qué siguió después de esos primeros años en Ezeiza?</b></p><p>—Me fui a Armenia como director comercial, para abrir los locales comerciales del nuevo aeropuerto de ese país. Cuando llegué, los baños eran letrinas literalmente, porque venía de la época soviética. Hoy es uno de los aeropuertos con premios internacionales por su diseño. Después volví a la Argentina, me fui a Uruguay también como director comercial y luego a Brasil, donde terminé como presidente del consorcio.</p><p><b>—¿Cómo se armó tu vida personal en medio de tantos traslados?</b></p><p>—Mi relación con mi esposa empezó en la UBA y nos fue acompañando en todas esas idas y venidas. Tuvimos cuatro hijos, Pedro, Elizabeth, Felipe y Priscila, que hoy tienen doce, diez, ocho y cinco años. En 2017 decidimos instalarnos de manera definitiva en la Argentina, porque armar una familia numerosa viviendo afuera todo el tiempo era muy difícil.</p><p><b>—Asumiste como CEO en septiembre de 2019 y en marzo de 2020 llegó la pandemia. ¿Cómo se vivió ese momento?</b></p><p>—Fue terrible. Pensamos que perdíamos la compañía. Estuvimos 18 meses sin pasajeros. Lo que primero quisimos mantener fueron las fuentes laborales: que nadie se quedara sin trabajo. Fueron charlas mano a mano con todos los proveedores para que la empresa pudiera sobrevivir. Por suerte, no desvinculamos a nadie en ese período, y eso nos dio una fuerza tremenda como equipo.</p><p><b>—¿Qué dimensión tiene hoy la operación que manejás?</b></p><p>—Hoy somos 2800 personas trabajando. El año pasado pasaron 47 millones de pasajeros por los aeropuertos de la Argentina. El que más mueve es Aeroparque, con dieciocho millones de pasajeros al año. Por día puede haber cincuenta mil personas circulando, más trabajadores y acompañantes: son como pequeñas ciudades.</p><p><b>—¿Qué es lo que más se prioriza hoy en la experiencia del pasajero?</b></p><p>—Estudiamos mucho al pasajero. Después de la pandemia nos tomamos tiempo para anticipar tendencias y lo llamamos hiperpersonalización. La idea es que cada perfil encuentre lo que busca: la persona con mayor poder adquisitivo, una sala VIP y una experiencia sin fricción; quien tiene un presupuesto más ajustado, productos a un precio adecuado; y después está el viajero que trabaja durante el viaje, al que llamamos workation, para el que generamos espacios de trabajo. <b>Que ningún aeropuerto esté pensado solo para unos pocos es el gran desafío</b>.</p><p><b>—¿Cuánta gente usa hoy las salas VIP?</b></p><p>—En Ezeiza, <b>el 35% de los pasajeros pasa por una sala VIP</b>, ya sea de alguna línea aérea o de las tarjetas de crédito. Es un fenómeno fuerte en la Argentina, más que en otros países de la región donde también trabajé, como Brasil o Uruguay. Ahora vamos a inaugurar una sala VIP en Aeroparque para dar respuesta a esa demanda.</p><p><b>—¿Qué otros servicios incorporaron pensando en el pasajero?</b></p><p>—El valet parking fue muy bien recibido, igual que el servicio de estacionamiento de larga estadía, para quienes dejan el auto varios días. Sobre todo en Ezeiza, que está un poco más lejos, la gente valora mucho esas soluciones.</p><p><b>—¿Cómo te imaginás el aeropuerto del futuro?</b></p><p>—Trabajamos mucho en eso. Los controles de seguridad, lamentablemente, le bajan un poco la experiencia al pasajero, pero todo lo que es<i> check-in</i> y despacho de equipaje va a cambiar. El embalaje rápido ya está funcionando. Creo que, en algún momento, <b>va a llegar un momento en que todo sea biométrico </b>y no sea necesario hacer ningún check-in. Hoy, para sacar un pasaje, tenés que completar un montón de formularios, y eso en algún momento va a tener que cambiar. La aviación se va a ver beneficiada por esa reducción de burocracia.</p><p><b>—¿En qué está aplicada hoy la inteligencia artificial dentro de la operación?</b></p><p>—Estamos trabajando muchísimo, codo a codo con las aerolíneas. Primero, la estamos aplicando en todos los procesos administrativos, para que lo que ya era digital pase a ser inteligente. Lo que más cuesta todavía es la interfaz con el usuario, que es donde más se está trabajando ahora.</p><p><b>—¿Qué peso tiene hoy la Argentina dentro del grupo internacional?</b></p><p>—El grupo cotiza en Estados Unidos y tiene cincuenta y tres aeropuertos en seis países: Argentina, Armenia, Ecuador, Uruguay, Italia y Brasil. Yo trabajé en la mayoría de ellos. Entre los aeropuertos asiáticos, como Singapur o Dubái, la inversión es prácticamente ilimitada, pero me quedo con Ezeiza, donde participé desde el inicio de la obra.</p><p><b>—¿Qué significa para vos que la empresa aparezca en los rankings de Great Place to Work?</b></p><p>—Es una empresa bastante familiar, a pesar de ser internacional. <b>Es una de las pocas compañías de origen argentino con esta escala</b>. La semana pasada entraron chicos recién recibidos de Ingeniería en Inteligencia Artificial que conviven con gente que lleva 30 años en la operación. Ese mix me parece muy nutritivo, tanto para los que entran como para los que ya estamos hace tiempo.</p><p><b>—¿Qué buscan hoy a la hora de incorporar gente nueva?</b></p><p>—Diversidad, sobre todo. Buscamos equipos diversos y gente con ganas de crecer, que se interese genuinamente por lo que hace. Eso es difícil de ver en una entrevista, se nota en el día a día.</p><p><b>—Después de 26 años en la misma empresa, ¿nunca pensaste en irte?</b></p><p>—No. Viajando tanto y yendo y viniendo entre países, nunca sentí que estaba haciendo lo mismo dos años seguidos. Siempre hubo mucha intensidad y sentí que podía seguir aportando.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TGMK6GP22VB23HDEQE773EO2T4.png?auth=3e1921d2d9554ebc8a30bd3c6929610b54e49a79581cbc7acf93651de671861e&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Una mujer y un hombre vestidos con ropa profesional posan frente a un fondo de estudio desenfocado.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[De su gestión en Boca a la AFA de Tapia, de la inteligencia artificial al miedo a perder un hijo: Mauricio Macri inaugura Decime la verdad]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/07/de-su-gestion-en-boca-a-la-afa-de-tapia-de-la-inteligencia-artificial-al-miedo-a-perder-un-hijo-mauricio-macri-inaugura-decime-la-verdad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/07/de-su-gestion-en-boca-a-la-afa-de-tapia-de-la-inteligencia-artificial-al-miedo-a-perder-un-hijo-mauricio-macri-inaugura-decime-la-verdad/</guid><dc:creator><![CDATA[Fernando Marín, Rodolfo D'Onofrio]]></dc:creator><description><![CDATA[En el primer capítulo de Decime la verdad, el nuevo ciclo de Fernando Marín y Rodolfo D’Onofrio, el expresidente repasa su gestión en el Xeneize, discute el modelo de 30 equipos que defiende la Asociación del Fútbol Argentino, reflexiona sobre la IA y la fe, y confiesa sus miedos más íntimos]]></description><pubDate>Wed, 07 Oct 2026 05:55:58 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay conversaciones que no se arman: se esperan. En el primer capítulo de <i>Decime la verdad</i> —el nuevo ciclo de entrevistas que conducen el productor <b>Fernando Marín</b> y el expresidente de River <b>Rodolfo D’Onofrio</b>—, el invitado es <b>Mauricio Macri</b>, alguien con quien Marín asegura compartir “una historia de vida más que una amistad”.</p><p>El expresidente de la Nación, exjefe de Gobierno porteño y expresidente de Boca compara los tres lugares desde los que le tocó conducir y describe el paso a la Presidencia como un salto “cuántico” de simbolismo y exposición. Habla de la crisis del fútbol argentino, de la inteligencia artificial, de la fe y del populismo, y revela la trastienda de la mañana en que <b>Carlos Reutemann</b> llegó a su casa para preguntarle si debía aceptar la presidencia.</p><p>En el tramo más íntimo, Macri habla del ego, de la “hubris” de su padre, del miedo a perder un hijo que lo acompaña desde el secuestro, de las veces que lloró y de una cuenta pendiente: nunca vivió solo.</p><p><b>Fernando Marín:</b> Hay momentos que uno espera en la vida que se produzcan. Hoy, junto a Rodolfo D’Onofrio, voy a estar con un amigo de la vida. No un amigo íntimo: yo puedo decir que tenemos una historia de vida en común más que una amistad. Estuve un minuto antes de que él, Mauricio Macri, estuviera en un muelle separándose de Ivonne, su mujer, y yo continué la amistad con él. Después conocí a Isabel Menditeguy, de quien fui íntimo amigo, y ella, a la vez, íntima amiga de mi mujer. Después conocí a una primera dama auténtica, con la que quizá tuve menos confianza, pero a la que frecuenté mucho. Y hoy está acá, conmigo y con Rodolfo, para hablar de la vida. Estamos en <i>Decime la verdad</i>. Mauricio querido, Rodolfo querido.</p><p><b>Rodolfo D’Onofrio:</b> Para mí es un placer estar acá, con Fernando, pero también con vos, porque algo que parece que nos desune, que son Boca y River, en realidad une, y mucho. Me gustaría empezar preguntándote justamente esto: a vos te tocó ser presidente de Boca, jefe de Gobierno de la Ciudad y presidente de la Nación. ¿Qué tienen de distinto los tres lugares en lo que hace a ser el líder? ¿Qué te provocaba cada uno? ¿Cuáles eran las complejidades? ¿Cuál era el más difícil?</p><p><b>Mauricio Macri:</b> Primero, gracias por la invitación. Me pareció particular el relato de Fernando, ordenado a partir de las mujeres y no de los hechos de la vida. Pero también marca que somos producto de nuestras mujeres. Y bueno, Rodolfo, es verdad que no desune. Siempre he dicho que Boca sin River no sería Boca y River sin Boca no sería River. Nos necesitamos mutuamente.</p><p>Yendo a tu pregunta, sigo reiterando una de mis máximas, si uno tiene máximas en la vida: es más difícil conducir un equipo de fútbol muy popular que conducir un país. Ahora le agregué un entre comillas: salvo que estés en minoría con el kirchnerismo en la plenitud de su poder, que ahí no te deja hacer nada, te bloquea todo. El fútbol es una fiebre popular, la nueva religión del mundo, y por eso es asfixiante. Ustedes lo vivieron, uno en Racing y otro en River: no podés salir a la calle. Si perdés, te querés quedar en tu casa, y si ganás no podés comer tranquilo con tu familia en un restaurante, porque todos vienen a preguntarte esto y lo otro. A mí me apasionó. Le dejé 12 años, en los que le puse igual o más horas que a cualquier otra cosa en mi vida. Yo hacía de gerente de todo y lo hacía feliz, porque era una pasión desbordante.</p><p>Ahí descubrí la primera diferencia, que hoy se parece mucho a la política, porque las redes sociales han hecho perder mucho respeto hacia la autoridad. Yo venía de manejar la empresa más grande de la Argentina, Sevel, y llegué ahí pensando “soy el presidente”. Me agarró Ramón Díaz con cinco campeonatos seguidos y la gente me paraba y me decía: “Che, Macri, hacé algo”. Y después ya era “Pero, pibe”, “Pero, boludo”. “¿Cómo boludo? Presidente, ingeniero”… Era “boludo” porque no ganaba y Ramón Díaz ganaba todo.</p><p>El fútbol es algo inexplicable para el que no lo vive desde el lado del dirigente. Como les ha pasado a ustedes: el equipo gana y todo el mundo aplaude; el equipo pierde y todos se dan vuelta para putearte a vos en el palco. Gente absolutamente racional, médicos, filósofos, te pueden decir el domingo las peores barbaridades que hayas escuchado en tu vida. Se le vuelan todos los pájaros.</p><p>Me acuerdo de que todavía estaba el palco abierto en Boca, que te sentabas en la platea. Habíamos ganado un partido, no sé contra quién, uno de esos partidos vibrantes. Yo estaba con Isabel festejando y veo venir a un tipo pasando por arriba de las plateas como un enajenado. Me mira y me dice: “Pibe, sos lo mejor que nos pasó. Esto va a ser increíble con vos”. Me abraza, me sacude y se va. Y le digo a ella: “Este es el que un día me puede llegar a matar”. Era totalmente desmesurado. Esa es una enorme diferencia entre el fútbol y la política.</p><p>Y después, entre la Ciudad y la Presidencia hay un abismo de simbolismo. Yo pensé que eran escalones: Boca, la Ciudad… No. Esto es cuántico, porque hay algo que depositamos en el presidente: lo queremos idealizar. Y después pasamos a querer destruirlo, si no estuvo a la altura de nuestra idealización o de nuestra expectativa, que es muy grande. Gente que yo conocía de toda la vida entraba a mi despacho en la Rosada y yo le decía: “Che, pibe, soy yo. Calmate, hablame normal”. Me di cuenta de que simbólicamente todo contaba. Tuve que someterme a negociar cada minuto de mi agenda con todo mi equipo. ¿Por qué? Porque no te podés ir a visitar a tus amigos porque van a decir tal cosa; no podés ir a tal lugar… Y yo, que soy un liberal, empecé a sentir una asfixia que fue parte de lo que me hizo no querer volver a ser candidato. Es como no vivir, es como no respirar. Es muy fuerte.</p><p><i><b>“Empecé a sentir una asfixia que fue parte de lo que me hizo no querer volver a ser candidato. Es como no vivir, es como no respirar”, confiesa Macri</b></i></p><p>En cambio, la intendencia la disfruté mucho. Lo otro fue un gran honor. Pero el intendente es maravilloso porque frenás el auto y arreglás el problema. No tenés intermediarios. El Metrobús fue una revolución. El de la 9 de Julio fue una decisión difícil de tomar. Todo el mundo decía: “Esto no va a funcionar”. Después funcionó y le cambiaste la vida a más de un millón de personas: 45 minutos por día.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QIRLWYEHZRBABGEOUTWREDSSU4.jpg?auth=be50bf148d511d6f2c96d0d5721065fd15493a34fbd6b64a0d366bdda49c6116&smart=true&width=1920&height=1280" alt="El expresidente comparó la conducción de Boca Juniors con la gestión en la Ciudad de Buenos Aires y la Presidencia de la Nación" height="1280" width="1920"/><p><b>RD:</b> Lo que planteás es claro: como intendente sentís que el vecino está cerca tuyo. Como presidente, los vecinos están, pero a un poco más de distancia. Y el tema de la pasión del fútbol creo que es importantísimo tocarlo, porque nos lleva al hoy. Estando hoy en la FIFA, y no hablo de la Selección, que ganó todo: ¿Qué pensás de lo que está ocurriendo con el fútbol argentino? ¿Los 30 equipos, los árbitros, las dudas que le generan a la gente?</p><p><b>MM:</b> Primero, un sentimiento de enorme tristeza. Porque uno ama el fútbol, y el fútbol nos expresa como sociedad. Que el fútbol argentino haya caído en semejante nivel de desorden, de sospecha, de agresiones, de descontrol… Lo acabamos de ver hace unos días, en la final de una de las tantas copas que inventan ahora, que no sé qué significan.</p><p><b>RD:</b> Que todo el mundo se vaya contento.</p><p><b>MM:</b> Una copita para cada uno. Nuestra liga cada vez se devalúa más. Siempre he dicho, por sentido común: si vas retrasado, mirá a los que van adelante. Todas las ligas del mundo han ido achicando la cantidad de clubes en Primera División y van para 18. Nosotros vamos para 30. ¿Por qué siempre nos tenemos que pegar un tiro en el pie? ¿Este populismo que ha infectado todo también se metió en el fútbol? Nadie desciende. Vamos todos a Primera.</p><p><b>RD:</b> Que no descienda nadie y que sigan llegando.</p><p><b>FM:</b> ¿Cómo le respondés al presidente Tapia, que dice que es la manera de acercar al interior, a provincias que nunca van a ver en vivo a River, a Boca, a Independiente, a Racing? Ese es un primer argumento. El segundo: lo respalda con dos Copas del Mundo, dos Copas América, tranquilidad en el vestuario, un recambio. No estoy asumiendo ninguna defensa: son hechos concretos. Más allá de todo lo que se pueda elucubrar, esa gestión tiene un respaldo resultadista.</p><p><b>MM:</b> El fútbol es muy resultadista. La pelota pega en el palo y va adentro, y sos un genio; va afuera y sos un salame.</p><p>Pero eso no quita entender que el fútbol argentino es competitivo a nivel Selección porque nuestros mejores jugadores se van a las mejores ligas y eso los eleva. Ellos compiten. Los que no competimos somos nosotros, que estamos todo el tiempo dando ventajas, incluso en Latinoamérica, porque todos fueron a reformas con control financiero y con flexibilidad para el que quiere pasarse a sociedad o no. Yo siempre dije, como liberal, que sea opcional. No: acá todo tiene que ser igual. En Talleres hay un señor que es como el dueño, y funcionó. Los colombianos migraron, los chilenos migraron, los brasileños están migrando: ya van por la mitad de los equipos. ¿Por qué no aceptamos estas cosas modernas que funcionan?</p><p><i><b>“¿Por qué siempre nos tenemos que pegar un tiro en el pie? ¿Este populismo que ha infectado todo también se metió en el fútbol?”, se pregunta Macri</b></i></p><p><b>RD:</b> Llevándote a lo que está ocurriendo en el mundo: la llegada de la inteligencia artificial. Estuviste al frente del gobierno nacional, conocés el mundo a través del G20, de tantas cosas. ¿Cuál es tu visión? Sobre todo pensando en la gente joven, que va a estudiar carreras que dentro de 10 o 15 años no van a existir más.</p><p><b>MM:</b> Primero: ¿esto vino para quedarse o es transitorio? ¿Pasó antes? Sí, pasó con internet. Y algunos decían: “Hay que pararlo”. Hay cosas que no se pueden parar. La inteligencia artificial es otro fenómeno que lleva a otro nivel de aceleración toda la evolución tecnológica del mundo, y no se puede parar. Escucho mucho que hay que poner controles. Pero, como liberal, cuando me hablan de control me pongo raro. ¿Quién controla? ¿Y para qué? Ya sé que el que va a controlar va a controlar para tener 30 equipos y no 20. Si no se puede parar, es una herramienta para la que uno tiene que prepararse: usarla para tener más potencialidades, más capacidades.</p><p>En un cóctel en Bolonia, donde voy a enseñar, una profesora le decía a un experto inglés: “Yo estoy tratando de hacerme amiga de mi agente, y le pido que, cuando vengan por nosotros y nos quieran matar a todos, me defienda a mí”. Porque ya estamos todos con <i>Terminator</i>: todas las películas se terminan dando. Lo que parecía una fantasía hace 20 años está sucediendo.</p><p>Este celular, que yo llamo el elemento diabólico, nos ha llenado de libertad, oportunidades y caos. Todos tenemos tanta información que creemos que sabemos de todo. Por eso también es tan difícil ocuparse de lo público: cualquiera que lee un minuto algo en Wikipedia le va a discutir al que acaban de poner de intendente o de presidente lo que tiene que hacer. Y todo está pasando a una velocidad que asusta.</p><p><b>FM:</b> ¿Qué pasa con la fe? ¿Vos tenés fe?</p><p><b>MM:</b> Sí, yo tengo fe.</p><p><b>FM:</b> ¿Creés en Dios?</p><p><b>MM:</b> Sí. Yo creo que hay alguna vida después de ésta.</p><p><b>FM:</b> ¿Y la inteligencia artificial compite con la fe?</p><p><b>MM:</b> No, yo no siento que compita. Con lo que compite es con quién es el dueño del conocimiento.</p><p><i><b>“No siento que la inteligencia artificial compita con la fe. Con lo que compite es con quién es el dueño del conocimiento”, sostiene Macri</b></i></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XW4TVEJRC5EZLKNASCCSWLZJFE.jpg?auth=647e28840b212db68ab3eecb0aaf2fdd4bc142d8fd5d9a8cfdecab065d168116&smart=true&width=1920&height=1150" alt="Macri criticó el torneo de 30 equipos en el fútbol argentino y advirtió sobre la devaluación de la liga local" height="1150" width="1920"/><p><b>RD:</b> Fijate que ahora está llegando el Papa, y el Papa ha trabajado su encíclica justamente sobre la inteligencia artificial. No creo que esté reñida con la religión ni con la fe para nada: son dos cosas diferentes. Y te pregunto algo que viene de ahí: la justicia social es un concepto que existió siempre en la religión; aparece en una encíclica de 1800 y pico. ¿A vos te parece mal que se use, cuando viene de la propia religión? Parece que esa palabra estuviera demonizada porque la usa el kirchnerismo.</p><p><b>MM:</b> Ahí hay una gran discusión. Como te digo, el mundo está caótico. Empezó con la pandemia, siguió con Putin invadiendo Ucrania, y llegó mi amigo Donald (Trump) y se fue todo al demonio: los aranceles cambian todos los días, invaden, no invaden. Todo caótico. Pero, paradójicamente, el mundo está mejor, porque la tecnología ha logrado que todos accedamos a mejores productos a menor precio. Y la política se va caotizando, con liderazgos cada vez más narcisistas, porque las redes sociales todo lo transforman en un narcisismo insoportable. Hoy alguien sin nada puede acceder a un nivel de capacitación infinita, cuando antes tenías que tener plata para ir a la mejor universidad.</p><p><b>RD:</b> Pero hay algo que me respondiste a medias: el tema de la justicia social.</p><p><b>MM:</b> Es un concepto. Y la tecnología te da justicia social. Yo creo que, lamentablemente…</p><p><b>RD:</b> Está mal usado.</p><p><b>MM:</b> Por supuesto. Y, aparte, manipulado. No es lo mismo el primer Perón que el último Perón. Lamentablemente, Menem fue el último Perón, y el kirchnerismo nos volvió al primer Perón: el del resentimiento, la arbitrariedad, el populismo barato, la no meritocracia, la no cultura del trabajo. Y ha sido exitoso. Como decía mi amigo Mario Vargas Llosa: “No puedo entender un país tan lindo, tan maravilloso, que siga votando a aquellos que lo empobrecen todos los días”. Y todavía tienen chance de volver. Ahora, muy mezclado con la apropiación del Estado: el que llega a gobernar se apropia del Estado y se naturaliza enriquecerse. Y el ser humano nunca opera con moderación. </p><p><b>FM:</b> Estamos entrando en la recta final, y me gustaría hacerte una pregunta global. Entre tus defectos y tus virtudes, ¿hay una lucha? ¿Sentís que mejoraste? ¿Creés realmente que tus virtudes le han ganado a ese enano ególatra que vos mismo descalificabas muchas veces?</p><p><b>MM:</b> Yo creo que no. Estoy contento conmigo mismo. Siento que me he ido adaptando a las distintas etapas de mi vida. En la facultad, el último capítulo que doy es el poder y el ego. A los alumnos les digo que del peor, del que tienen que correr rápido, urgente, es aquel que dice “yo no tengo problema de ego”. Ese es una catástrofe, porque todos tenemos que lidiar con nuestro ego. El tema es quién es capaz de perder 2 a 1 con el ego todos los meses y no perder por goleada. Esa es la gran diferencia.</p><p><b>MM:</b> Esa batalla la he dado siempre. Y creo que ahí mi gran profesor y peor antagonista fue mi padre, del que aprendí muchísimo por las cosas que hizo, que expresé en el libro, pero tal vez muchísimo más por las cosas que dejó que se le pegaran. Entre ellas, la <i>hubris</i>. Mi padre fue un creador increíble, y llegó un momento en que pensó que no tenía límites, que todo lo podía. Era algo desbordante, una especie de Nerón, de Calígula del siglo XXI, que podía hacer cualquier cosa en el mundo afectivo, y después empezó a hacerlo en el mundo económico, yendo en contra de la ley de gravedad. Y yo dije: esto es peligrosísimo.</p><p>Hay mecanismos que uno tiene que establecerse: rodearse de buena gente, con capacidad de decir la palabra que es fundamental cuando a uno le toca liderar, que es “no”. Obviamente, yo les decía: “Díganmelo lindo: ‘Presidente, su idea es brillante, pero esta vez no la vamos a aplicar, dejémosla para otro momento’”. Y si te agarrás bien fuerte de los afectos, no te equivocás, y no dejás de entender que lo más importante es ese mundo afectivo, empezando por tus hijos, que son los que hablan por vos.</p><p><i><b>“Mi padre fue un creador increíble, y llegó un momento en que pensó que no tenía límites. Era una especie de Nerón, de Calígula del siglo XXI”, describe Macri</b></i></p><p>Estoy muy orgulloso de ellos porque van por la vida con bajo perfil. Soy el único presidente al que no se le conocieron los hijos mayores. Hacen su vida y nunca usaron el aura o el poder del presidente para sus actividades personales. La más chiquita, obviamente, es distinta. Y Valentina, con la que también me tocó vivir, otro fenómeno. En promedio, me pone contento. Después, como dice Kipling, el éxito y el fracaso son dos impostores. Pero la Argentina sigue siendo un país maravilloso, que elegiría de vuelta para vivir. Me da mucha tristeza que no logremos establecer un sistema de reglas. El populismo te dice que las reglas son a favor de los ricos. No: el que más necesita reglas es el pobre, que si le roban la casa no tiene un juez que le dé pelota.</p><p><b>RD:</b> Este ciclo lo hemos titulado <i>Decime la verdad</i>. Y te preguntaría, diciéndome la verdad: ¿a qué le tenés miedo? Porque hiciste tantas cosas…</p><p><b>MM:</b> ¿A qué le tengo miedo? Siempre tuve a perder un hijo. Es algo que me ha obsesionado toda mi vida. Y ahora, un poco de miedo a no ver a Antonia ya casada, con sus hijos, bien firme en la vida. Cumple 15 en unos días. Eso sí me preocupa. Ya lo viví cuando estuve secuestrado: los veía tan chiquititos por ese televisor de miércoles que tenía en esa caja de madera, entrando a la casa de Eduardo Costa, y decía: “Mirá, estos chicos se quedan sin papá”.</p><p><b>FM:</b> Pero vos no lloraste mucho en la vida.</p><p><b>MM:</b> Sí, sí, lloro. Yo lloro a solas. Cuando ganamos la primera Libertadores lloré mucho.</p><p><b>FM:</b> Lágrimas de alegría.</p><p><b>MM:</b> De emoción. Y cuando perdí con Ibarra la primera elección, porque me habían agredido por primera vez. Nunca me habían agredido en mi vida. Pasé de ser presidente de Boca, ídolo total, a que me dijeran contrabandista. ¡Qué barbaridad! Yo decía: “No importa, voy a ganar y vamos a hacer cosas en la Ciudad”. Y cuando perdí, me dije: “Me comí todos los insultos y no puedo demostrar nada”. Ahí lloré con Isabel, me acuerdo; me abrazaba. Lloro mucho con las películas. En el mundo del poder uno se protege, pero a mí la emoción me embarga, y cada vez más dejo que me embargue. Un día me pasó y todo el mundo lo vio: fue en el Colón, cuando vi la admiración de todos los líderes mundiales por nuestra cultura y por nuestro país. Me sentí tan orgulloso de que los argentinos mostráramos quiénes éramos que me invadió una cosa… Soy un llorón terrible.</p><p><i><b>“Pasé de ser presidente de Boca, ídolo total, a que me dijeran contrabandista”, recuerda Macri sobre su primera derrota electoral</b></i></p><p><b>FM:</b> ¿Pero sabrías vivir solo dos años? ¿Tres años?</p><p><b>MM:</b> No. Nunca viví solo, y esa parte hoy me da miedo. Siempre fui pasando de una relación a otra. Esa me la debo. Me la debo para la próxima vida: vivir solo, en otra parte. Hubo un tiempo en que me iba a vivir a Estados Unidos, ya estaba ahí, y papá tuvo un infarto. Fue algo simbólico: yo tenía 22, 23 años, y me dijo: “Volvé, tenés que estar vos en la empresa hasta que yo vuelva”. Y ahí desembarqué de vuelta en casa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KIXUEAD6HNDTLCERH2JH53LUXA.jpg?auth=509a3ce3164fca452608be798f8e895c1b421b33eada107006c09cb472a5a4b1&smart=true&width=1920&height=1280" alt="En el plano íntimo, el expresidente reveló que su mayor temor siempre fue la pérdida de un hijo" height="1280" width="1920"/><p><b>RD:</b> Yo siempre hago una reflexión con una broma. Otros países tienen minería o energía, pero no tienen agricultura ni ganadería. Nosotros tenemos todo. Entonces yo siempre digo, como hombre de fe y en broma, que un día Dios va a venir y nos va a decir: “Argentinos, les voy a mandar un tsunami, porque les di todo: energía, agricultura, ganadería, agua, petróleo. Y miren lo que hicieron”. Porque cuando mirás el país decís: “¿Cómo puede ser, con todo lo que tenemos?”.</p><p><b>MM:</b> A veces pienso que Dios lo hizo a propósito, porque quería divertirse con un lugar donde todas las riquezas no alcanzan si las personas no se sientan a una mesa y establecen reglas. Tal vez también tuvimos mala suerte: la Argentina siempre fue para el lado que no correspondía. </p><p><b>RD:</b> Reutemann dijo “vi algo”…</p><p><b>MM:</b> “Vi algo”.</p><p><b>RD:</b> “Vi algo que me asustó”. Vos, que estuviste de presidente: ¿qué creés que vio para no querer asumir en ese momento, que hubiera sido clave para la Argentina?</p><p><b>MM:</b> Yo estaba muy cerca de él en ese momento. Me vino a ver a casa. Es muy graciosa esta anécdota. Suena el teléfono y la guardia me dice: “Ingeniero, el gobernador Reutemann al teléfono”. Las 6:30 de la mañana. Nos decíamos mutuamente <i>Commendatore</i>; él era un admirador de papá. Me dice: “<i>Commendatore</i>, necesito hablar con vos urgente”. Le digo: “Bueno, yo me estoy yendo a Brasil al mediodía”. “Bueno, yo estoy en Santa Fe. No te preocupes: si me decís que sí, salgo para allá”. Y en dos horas y 13 minutos estaba clavado en la puerta.</p><p>Y ahí me dice: “Te vengo a decir que Duhalde me está diciendo que agarre. Quiero saber tu opinión, porque sé que estás con la Fundación Creer y Crecer, con De Narváez, haciendo estudios. ¿Esto tiene salida?”. Le digo: “Esto ya salió. Lo que hizo Remes generó superávits gemelos. La Argentina sale”. Y se lo expliqué. “Qué claro lo tenés. Y bueno, vení de jefe de Gabinete, con dos ministros tuyos, todo eso que estás armando en la Fundación”. Le digo: “Mirá, yo prefiero ser jefe de Gobierno. Si pierdo, voy con vos. Pero yo siempre soñé con ser intendente, desde chiquito tenía esa cosa, y me divierte mucho. Eso sí: te armo el equipo, en serio”.</p><p>Y me dice: “¿Se lo puedo decir? ¿Podemos poner a Puerta de ministro de no sé qué?”. “Sí, claro”. “¿Y a Marín, el de La Pampa, de ministro del Interior?“. “Sí, sí”. Se va, yo me voy a Brasil, y al día siguiente me suena el teléfono: “<i>Commendatore</i>, me bajé. Me bajé. No se puede”.</p><p><b>“Al día siguiente me suena el teléfono: ‘Commendatore, me bajé. No se puede’”, recuerda Macri sobre Carlos Reutemann</b></p><p><b>FM:</b> Con mucho respeto, voy a decir algo: tres personas distintas y un Mauricio verdadero. Mauricio, gracias.</p><p><b>MM:</b> Gracias a los dos.</p><p><b>RD:</b> Gracias, Mauricio. Más de una vez me decían: “¿Por qué ustedes dos no se juntan en algún lugar?”. Que hoy estés acá charlando con nosotros me parece algo muy importante e interesante. Muchas gracias.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/EDGYKTGBWVF5PGGMML2RWOA7B4.png?auth=3fba16d07b2af3790c56a2a0846007798fb085a4040c3201cc21dc6d301714c6&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Gero Arias, el influencer que hizo más de 67 mil dominadas en un año: su adicción al alcohol y al casino, desafíos al límite y un vacío existencial que arrastra desde los 11 años]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/06/gero-arias-el-influencer-que-hizo-mas-de-67-mil-dominadas-en-un-ano-su-adiccion-al-alcohol-y-al-casino-desafios-al-limite-y-un-vacio-existencial-que-arrastra-desde-los-11-anos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/06/gero-arias-el-influencer-que-hizo-mas-de-67-mil-dominadas-en-un-ano-su-adiccion-al-alcohol-y-al-casino-desafios-al-limite-y-un-vacio-existencial-que-arrastra-desde-los-11-anos/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, el creador de contenido repasó el accidente que casi le cuesta dos dedos, habló de la presión que carga desde chico y explicó cómo reconstruyó su vida]]></description><pubDate>Tue, 06 Oct 2026 06:30:14 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Mi problema, en general, es que siempre me costó ponerme límites”</b>, reconoció <b>Gero Arias</b> al hablar sobre los desafíos extremos que lo llevaron a colgarse de grúas, globos aerostáticos y precipicios. En <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, el influencer se refirió también a los problemas que atravesó con el alcohol y el juego online.</p><p><b>Gerónimo Arias</b>, conocido como Gero, es un creador de contenido nacido en San Luis que construyó su popularidad alrededor del entrenamiento, la disciplina y los desafíos físicos. Su gran salto a la fama llegó con el reto de hacer una dominada más por cada día del año. Después de abandonar el primer intento en el día 281 de 2023, logró completarlo al año siguiente, cuando realizó <b>366 dominadas</b>, por tratarse de un año bisiesto. En paralelo, desarrolló una carrera en el boxeo y participó en competencias de exhibición como <i><b>Párense de Manos</b></i> y<b> </b><i><b>La Velada del Año</b></i><b>.</b></p><p>Su trayectoria también estuvo marcada por situaciones de alto riesgo fuera de los desafíos deportivos. En marzo de 2025 sufrió un accidente mientras escalaba un cerro junto a su padre, en <b>San Luis</b>, que le provocó la amputación de dos dedos de su mano izquierda y la intervención quirúrgica a la que se sometió para reimplantarlos. A los 23 años, continúa ligado al entrenamiento y a la <a href="https://www.instagram.com/geroooo_arias/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/geroooo_arias/?hl=es"><b>creación de contenido</b></a>, aunque asegura estar atravesando una etapa en la que busca encontrar un mayor equilibrio y aprender que <b>“a veces, más no es mejor”</b>. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/D4OZEDQQ2JAS3JHJNL6KWUZAZ4.jpg?auth=c68216000e3b881411b62d25e624cfaa00e4844693d200e155d9b8b73a3c9320&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Gero Arias reconoció sus problemas de adicción al alcohol y al juego y explicó cómo trabaja día a día para no recaer. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Qué edad tenés vos?</b></p><p>— 23 años.</p><p><b>— Sos chico.</b></p><p>— Se podría decir que sí (risas). Considero que tengo una vida por delante. Pero bueno, uno nunca sabe cuándo se puede terminar. Estuve cerca varias veces de decir: “Capaz que no llego más”, pero hoy en día siento que me estoy volviendo más consciente y cada vez más alejando del peligro.</p><p><b>— Has hecho algunos desafíos que implicaban un riesgo real y la posibilidad de morir. ¿Qué te pasa frente al peligro? ¿Qué sentís en esos momentos? ¿Buscás esa adrenalina o necesitás llevarte al límite?</b></p><p>— Yo creo que mi problema en general es que siempre me costó ponerme límites. La necesidad de siempre querer más y no conformarme con nada. Cuando arranqué, por ejemplo, el reto que hice de las dominadas, al principio lo hacía en lugares normales: una barra a dos metros de altura. Después quise empezar a jugar y dije: “La gente se aburre con lo normal, tengo que hacer algo distinto, me tengo que diferenciar”.</p><p><b>— ¿Fuiste a una barra más alta?</b></p><p>— En vez de una barra normal a dos metros, probé con una de tres metros. ¡Boom! Hice las dominadas a tres metros y no pasó nada.</p><p><b>— Vos hacías una dominada más por día, cada día.</b></p><p>— Claro. Fue lo que me impulsó a la exposición o a la fama. Lo que me diferenció por lejos fue justamente el reto de hacer una dominada más por cada día hasta que termine el año. O sea que el día uno de enero tenía que hacer una, el último día serían 365, pero el año que lo logré fueron 366. Fue un año bisiesto.</p><p><b>— Decís “el año que lo logré”, porque un año fracasaste.</b></p><p>— El primer año que lo hice fue en 2023, que perdí el día 281. En el momento que perdí, dije: “El año que viene lo voy a volver a intentar”. En realidad el primer año del reto el único objetivo era superarme en las dominadas. El tema es que, cuando arranqué el siguiente año, la gente ya me había visto hacer 281 en lugares normales, entonces tenía que buscarle una vuelta de rosca. Y arranqué, por ejemplo, el día uno haciendo las dominadas en un helicóptero.</p><p><b>— ¡Te lanzaste fuerte!</b></p><p>— Arranqué con la vara arriba. Fue difícil ir subiendo la dificultad y no poder ponerme nunca un límite, porque al final también lo que yo buscaba era la exposición y llegar a más personas con el reto. Y la gente si ve a un tipo hacer dominadas en una barra normal, a dos metros de altura, no le llama tanto la atención. Ahora, cuando ve a uno que se cuelga en un semáforo, que después se cuelga en una grúa, en un globo aerostático, después se cuelga con cocodrilos debajo, cada vez le llama más la atención.</p><p><b>— ¿En algún momento pensaste en soltarte? Porque podría pasar que tuvieras un calambre, llegara un viento fuerte, un mal pensamiento y...</b></p><p>— Esa era una discusión muy grande con mi mamá, que me decía: “Che, ¿por qué hacés esto? No vale la pena que te expongas de esta manera”. Y yo le decía: “Si tengo la certeza en mi corazón y sé que no me voy a caer, no pasa nada”. Pero lo que ella me quería decir es que, obviamente, hay cosas externas que pueden fallar.</p><p><b>— Por ejemplo, la grúa se movió porque estaba mal la goma.</b></p><p>— Claro. Ahí no depende de vos. Cuando hacía esto, yo pensaba que, si sentía que estaba cerca de caerme en alguno de estos lugares —porque no todos los días era así—, iba a decir: “Ok, me bajo y lo hago en un lugar seguro”. Pero un día me quedó marcado porque lo hice en Ecuador, en un precipicio a 2.000 o 3.000 metros sobre el nivel del mar. Era un precipicio en el que, si me caía, no la contaba y hacía un frío terrible, se largó un viento que era tan fuerte que no podía estar con la remera porque se me inflaba. Me tuve que sacar la remera con cero grados y el viento me congelaba los músculos, las manos y me pasó que dejé de sentir las manos.</p><p><b>— El agarre ya era dudoso. ¡Un peligro!</b></p><p>— Si bien veía que estaba colgado, no tenía la certeza. Había un precipicio abajo y, en ese momento, dije: “Che, acá sí que me la estoy jugando”. Pero también me di cuenta de que no iba a tirarme para atrás. Podía caerme porque no sentía las manos, estaba el viento y había un montón de factores externos que no podía controlar y ahí entendí que, por más que sentía que había un riesgo real, no me iba a bajar porque era más grande mi necesidad de decir: <b>“No me voy a dar por vencido”</b>.</p><p><b>— Descubriste que tu personalidad podía llevarte al extremo de poner en riesgo tu vida con tal de cumplir un objetivo. Es una conclusión fuerte, incluso grave. ¿Sos consciente de eso?</b></p><p>— Sí. Es grave, pero yo creo que poco a poco me voy haciendo más consciente y poniéndome límites.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FRY3CIZKVJCDHL3Y64ZE5YV5C4.jpg?auth=e10c61de2c25382ea1e931564a48fa7770864bfae1d897c1524b8feddcafee83&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Gero Arias reconoció sus problemas de adicción al alcohol y al juego durante una entrevista sobre su trayectoria. (Gustavo Gavotti)

La práctica diaria de la meditación le brindó herramientas de concentración para afrontar la exigencia física. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>— Vos tuviste en algún momento problemas con el alcohol y con el juego. ¿Sentís que tenés una personalidad adictiva?</b></p><p>— No tengo duda y es justamente ese el problema de no ponerme límites y siempre querer más. Es una personalidad que he tenido siempre y que al principio me pasó con el alcohol, después con el casino.</p><p><b>— ¿Cuánto tiempo fue?</b></p><p>— El alcohol fue lo que duró menos, porque no era que tomaba todos los días. Tomaba si salía de fiesta, porque también siempre fui re deportista.</p><p><b>— ¿Y entonces por qué decís que eras alcohólico?</b></p><p>— Todas las noches que salía terminaba vomitando y al otro día no podía comer nada porque lo vomitaba. El problema no era que me pasaba una vez, me pasaba todas las veces que salía.</p><p><b>— ¿Mezclabas?</b></p><p>— No solo mezclaba, mi objetivo era ponerme en ped*. El tema era no poder ponerme un límite porque cuando arrancaba no podía parar.</p><p><b>— Viste que hay un momento que decís: “Hasta acá”.</b></p><p>— Yo no tenía ese momento. No fue una vez que falló. Era todo el tiempo, cada vez que salía. Me pasaba reiteradas veces.</p><p><b>— ¿Y cómo hiciste?</b></p><p>— Apenas empecé a tener este problema, mi mamá lo empezó a ver y me mandó directamente al psicólogo. Me dijo: “Tenés un problema, tenés que solucionarlo, porque no podés salir de fiesta que terminás siempre hecho bosta y eso puede terminar en cualquier cosa”. Yo tenía 18 años. Ahí pude resolver el problema del alcohol. Me dio herramientas el psicólogo para poder resolverlo. Pero al final mi personalidad seguía siendo la misma. Entonces, pasé del alcohol a encontrar otra cosa, que fue el casino virtual. Y volví a entrar en lo mismo.</p><p><b>— ¿Qué te sacó el casino virtual?</b></p><p>— Lo que tiene es que te genera falsas emociones, en donde vas de un extremo al otro, de la felicidad a la tristeza, por algo que no es real. Es como si estuvieras simulando algo, porque en realidad sí te pone feliz, pero por algo superficial. No es que te esforzaste por lograr algo, ¿entendés? Apretaste un clic y te generó más sentimiento eso que capaz hacer algo que tardaste un montón en lograr. Te genera dopamina al instante, pero al final, al tener eso tan al alcance de la mano, después te saca la ambición de poder llevarlo por otro lado, de querer hacer algo más, porque sabés que lo tenés a un clic.</p><p><b>— ¿Gastaste un montón de plata? ¿Qué te pasó con eso?</b></p><p>— <b>Perdí mucha plata, me alejé de mis amigos.</b> Mis papás me empezaban a administrar el dinero porque no podía tener control sobre mi propia plata. Por suerte, mis papás siempre lo pudieron identificar. Estuvieron presentes y ayudándome. Apenas vieron lo del casino, me mandaron de nuevo al psicólogo y me acompañaron con todas las indicaciones que nos daba.</p><p><b>— ¿Eso te pasó a los 18 después de que resolviste lo del alcohol?</b></p><p>— Sí. Pero era hasta volver a tener una recaída porque en ese momento resolvía el problema, pero dejaba el psicólogo y volvía otra vez. El problema iba más profundo. Esta misma personalidad se fue transmutando, si bien no era alcohol o la adicción con el casino, el juego, lo terminé haciendo por otro lado.</p><p><b>— ¿Las dominadas peligrosas?</b></p><p>— Las dominadas peligrosas, las redes sociales, el boxeo. Pero bueno mi personalidad fue transformando eso y hoy en día siento que estoy encontrando un equilibrio sin ese extremo y empezando a ser más consciente de poner un límite. El problema de mi personalidad, que me pasó en todas las etapas, fue siempre esto de no poder poner un techo, querer más y no conformarme.</p><p><b>— ¿Por qué se te pasa eso?</b></p><p>— Es algo que siempre he intentado profundizar con el psicólogo. Lo que me dijo él es la falta de amor materno. Pero yo nunca lo sentí tanto por ese lado...</p><p><b>— Le echó la culpa a tu vieja.</b></p><p>— Claro (risas). Pero siempre estuvo acompañando mi mamá, entonces yo no lo llevé por ese lado. Profundizando más, la conclusión que he sacado es que yo de chiquito siempre fui muy agnóstico. Entonces, lo que me ha acompañado es el vacío existencial, esto de preguntarse para qué vivir.</p><p><b>— El famoso: “No somos nada”.</b></p><p>— O ¿qué somos? Eso me agobiaba todas las noches de chiquito. Me acuerdo que todas las noches me la pasaba llorando por pensar en el sinsentido de la vida. ¡Y tenía 11 años!</p><p><b>— Me ha pasado también y te entiendo.</b></p><p>— Todas esas preguntas: ¿Y por qué? ¿Qué hay más allá? Y terminás en una especial que analizas para qué hacer si después al final vas a ser lo mismo.</p><p><b>— Es terrible cuando entrás en ese loop.</b></p><p>— Yo creo que fue el vacío que intentaba tapar, tener un sentido a través de eso. Hoy en día siento que estoy encontrando un sentido que no tengo que tapar.</p><p><b>— Lo que es simplemente vivir y ser feliz.</b></p><p>— Disfrutar, hacer lo que te gusta, conectar con las personas. Hoy también conecto mucho con ayudar a las personas, con lo que a uno le gusta.</p><p><b>— Hace poco falleció el influencer Gaspi. Fue un golpe fuerte, porque era un pibe joven que hacía reír y murió de una manera absurda. ¿Le tenés miedo a la muerte?</b></p><p>— Fue muy fuerte. Él peleó en el mismo evento que yo, en <i>La Velada del Año ,</i>tenía mi misma edad e intentaba transmitir un mensaje que siento que va muy de la mano conmigo. Cuando pasó fue muy duro y un golpe de realidad de darnos cuenta que en cualquier momento se puede terminar. También algo que pensé fue ¿por qué le pasó a él, que no se estaba exponiendo a tantas cosas y yo, que todo el tiempo me estoy exponiendo, nunca me pasó nada? Entiendo que si te tiene que pasar, te va a pasar. El miedo a la muerte va también de la mano con el vacío existencial, pero hoy en día ya lo estoy enfrentando y un poco aceptando. Pero también es algo que ha estado siempre presente en la historia de la humanidad.</p><p><b>— Te veo un tipo muy fuerte de cabeza porque te sobreponés a las cosas que te pasaron, reconocés tus errores y de golpe decís: “Voy a hacer una dominada más por día”, que cuando las sumás te da como 70 mil en un año. Tenés que tener mucha disciplina. ¿Cómo hiciste para prepararte para </b><i><b>La Velada del Año</b></i><b>?</b></p><p>— A mí lo que más me diferenció es el reto de las dominadas y me abrió mucho la cabeza. Si bien siempre fui deportista y mentalmente estuve bien en ese sentido, antes de arrancar el reto, mi récord era 64 dominadas y yo daba por hecho que el reto era imposible. Lo arranqué simplemente por contenido y daba por hecho que era imposible, porque dije: “¿Cómo voy a hacer 300 dominadas un día, 301 al otro, 302 al otro?”. Al final eran 67 mil dominadas en un año. Y aun así dije: “Voy a dar el 100% de mí”. Lo intento y vivo cada día como si fuese el último. El reto me enseñó a vivir y después lo que aprendí lo uso en cualquier otro ámbito. Por ejemplo, a la hora de enfrentar <i>La Velada del Año</i>, siempre volvía al reto. Volvía a decir: “¿Qué hice en el reto que me hizo llegar hasta mi máximo? ¿Qué fue lo que hice acá?”. Y una de las cosas que más resaltaba era el decir: “No pienso en el mañana, en lo que queda para terminar. Lo único que importa es hoy y este momento. Lo único que tengo que hacer es dar el 100% hoy. Después será problema del mañana. Hoy lo único que tengo es esto”. Lo que más me hizo marcar la diferencia, no solo entre otros influencers, sino como persona fue lo que me enseñó el reto: me demostró que soy capaz.</p><p><b>— Sé que lees mucho y también meditás. ¿Es verdad que meditás una hora por día, todos los días?</b></p><p>— Medito bastante.</p><p><b>— ¿Qué hacés? ¿Te quedás en silencio, pensando o con la mente en blanco?</b></p><p>— Voy aprendiendo que hay muchas formas de meditar, que incluso acá puedo estar meditando porque es estar presente, estar observando todo lo que estás viviendo, pero desde un lugar como observador, observando lo que está pasando.</p><p><b>— ¿Es como que te ves desde afuera?</b></p><p>— Algo así. Sentís, vivís, no son tus pensamientos, sino que los observás desde otra perspectiva. Pero en general siempre que puedo me gusta sentarte en posición de loto, cerrar los ojos, empezar a escuchar mi respiración, sentir, escuchar los ruidos que hay alrededor, todos los estímulos que se me vienen y observarlos. Es algo que hago todos los días.</p><p><b>— ¿Y eso te da paz?</b></p><p>— No solo me da paz, sino que es algo que me va a servir para cualquier pelea que vaya a enfrentar y me va a servir también para disfrutar. Siento que como humanos siempre estamos viviendo otro momento que en el que estamos e incluso lo pensé ¿qué es lo mejor que me puede pasar para ganar mi pelea? Y siempre volvía a decir: “Tengo que estar 100% presente y concentrado en lo que esté haciendo. No me tengo que ir para adelante ni para atrás. Tengo que estar acá, en el aquí y ahora”. Y siento que la meditación te vuelve a este momento presente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/B7W4K3DVUFFOBB5EUUR5XR3HSQ.jpg?auth=380a9c398ba46ef135c95aca3e1856f28e0ca00bb499cde0a270d7868a7c167f&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Un accidente en un cerro de San Luis le provocó la amputación de dos dedos de su mano izquierda. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Qué resignás cuando estás buscando un objetivo?</b></p><p>— Lo primero, obviamente, es el alcohol, las fiestas y las salidas. Eso de base, seis meses antes, ya lo corto. Y ni hablar en el reto, que era peor, porque era durante todo un año, todos los días. Pero hoy lo que me estoy dando cuenta es que hay que buscar ese equilibrio. Obvio, que no voy a salir de fiesta seis meses antes y tampoco me voy a descuidar con la comida, pero tampoco voy a sacrificar las cosas que disfruto. Por ejemplo, ver a mi familia, hacer un plan con amigos. No voy a hacer un plan con amigos que rompa mi esquema de lo que estoy haciendo. Pero sí disfrutar lo que hago y disfrutar del proceso va a hacer que el resultado final valga la pena. Porque nos volvemos muy locos con “quiero lograr esto o lo otro” y nos obsesiona el final, pero nos olvidamos de lo más importante que es disfrutar el proceso. También hoy estoy buscando un equilibrio y trato de encontrar qué disfruto sin que me saque. No estoy sacrificando tanto porque me doy cuenta que a veces más no es mejor.</p><p><b>— ¿Y en el amor resignás algo? ¿Sos Bilardista? ¿No hacés el amor antes de las dominadas?</b></p><p>— En el reto de las dominadas, por ejemplo, estuve un año sin masturbarme. Porque cuando perdí el reto e iba a arrancar de nuevo en 2024, dije: “Este no es un reto físico, es 100 por ciento mental. Y si yo quiero completarlo, tengo que estar con la mente superior, tengo que mejorar muchísimo el aspecto mental. ¿Cómo puedo mejorar más el aspecto mental? Desde que arranque el año, tengo que dejar de hacer cosas que quiero hacer, por ejemplo, masturbarme, para poder ponerme por encima de la mente y controlarla”. El objetivo era que la mente no me controle a mí y no reaccionar a cualquier estímulo. Ahí dije: “Voy a estar sin paj*arme para dejar de hacer cosas que quiero hacer”. Además, me bañaba solo con agua fría para hacer cosas que no quería hacer y poder estar enfocado.</p><p><b>— ¿Todo un año te bañaste con agua fría?</b></p><p>— Todo un año.</p><p><b>— Perdona. Pero a medianoche, ¿no tenías sueños húmedos que de golpe eyaculabas?</b></p><p>— Me pasó creo que dos veces. Me dio bastante bronca porque sentía como si hubiese perdido. Yo decía: “¿Para qué me mato en no paj*arme si al final voy a tener el resultado igual?”. Me acuerdo que me había dado bastante impotencia, pero entendí que tampoco puedo controlar todo. Me dio bronca que mi mente me lleve para ese lado, ¿entendés?</p><p><b>— Porque es por las ganas de hacerlo.</b></p><p>— Y fue duro después volver.</p><p><b>— ¿En qué sentido?</b></p><p>— Fue una sensación muy... Si no hacés nada durante tanto tiempo, después volver fue un sentimiento, una sensación completamente distinta.</p><p><b>— ¿Mejor?</b></p><p>— No, porque ya pasaba al extremo. Era como...</p><p><b>— Mucho.</b></p><p>— Sí, como incontrolable. Estar tanto tiempo sin placer, o sea, sin eyacular y sin sentir esa euforia...</p><p><b>— Ahora te acomodaste me imagino.</b></p><p>— Sí, ahora sí. Voy buscando el equilibrio. Obviamente, antes de una pelea, capaz que dos semanas antes de la pelea no hago nada. Pero me doy cuenta que tampoco hace falta tanto. Antes, por ejemplo, para mi primera pelea, cinco meses antes no hice nada Después hablé con <b>Maravilla Martínez </b>y me dijo: “No, yo capaz que una semana antes de la pelea”.</p><p><b>— Pero él es un profesional que lo hizo durante muchos años. Vos peleaste dos o tres veces.</b></p><p>— Pero digo, si alguien que llegó a la cima, que es lo que yo aspiro, y llegó a ser campeón del mundo sin sacrificar eso, capaz que estoy yendo a un extremo innecesario.</p><p><b>— ¿A Maravilla hoy lo fajás o te gana?</b></p><p>— Yo siempre que me enfrente contra cualquier persona voy a pensar que le gano.</p><p><b>— Pero no tenés chances contra Maravilla.</b></p><p>— Yo hoy pensaría que le gano (risas). Pero porque con cualquier persona que me subiría al ring, iría convencido de que le voy a ganar.</p><p><b>— Yo siento como que la pegada del profesional es heavy. Si te pega una piña muy potente, quizá ves pajaritos.</b></p><p>— Sí y viceversa. Si le pego una piña muy fuerte, él también vería pajaritos. Pero yo siento que es una pelea que no aceptaría.</p><p><b>— ¿Vos?</b></p><p>— Siento que es perder o perder. Porque al final, Maravilla siempre lo he tenido como un gran referente y maestro. Aparte ya está más grande, tiene más de 50 años. Si yo voy, le pego y le gano, me dirían: “Ey, sí, tiene 50 años, le pegás cuando ya pasó su carrera”. Ahora si voy, le pego y me gana, encima quedo mal porque me ganó con 50 años. Entonces siento que no haría esa pelea por un tema de que siento que es perder o perder.</p><h2>Culpable o inocente</h2><p><b>— Siempre hago un role play cuando vienen mis clientes al estudio. Yo te digo una premisa y vos me decís si sos culpable o inocente de esto que yo te acuso.</b></p><p>— Listo. Dale.</p><p><b>— Igual en cualquier caso me llamás antes a mí y vemos qué tenés que responder.</b></p><p>— Varios problemas tuve con la policía.</p><p><b>— Me imagino, ¿por las dominadas?</b></p><p>— Sí. Me esposaron una vez en Perú. Ahí te tendría que haber llamado...</p><p><b>— Pasa que mi jurisdicción es en el territorio argentino, tendría que haber llamado a un estudio asociado en Perú.</b></p><p>— Okey, okey (risas).</p><p><b>— La primera dice: se lo acusa de haber borrado de sus redes sociales para no perder el foco. ¿Culpable o inocente?</b></p><p>— Culpable.</p><p><b>— ¿Quién te maneja el Instagram?</b></p><p>— Estoy formando un equipo que me lleve toda la parte de redes. Si bien todavía no lo tengo tan pulido del todo, porque siempre me he enfocado más en la parte de preparación física y de llegar lo mejor para la pelea, estoy formando un equipo que quiero que siga avanzando para que no solo me haga los videos a mí, sino a la gente que comparte mis valores. Porque quiero poder transmitir distintos valores y, si hay algo que aprendí en tantos años de redes sociales es que no es lo que hagas, sino cómo lo hagas ver. Hay algo que por ahí está errado. Hay personas que piensan que es subir un video y hagas lo que hagas, es azar si le va bien o le va mal. Y en realidad, yo que he estado tanto tiempo metido en esto y he hecho tanta prueba y error, me di cuenta que en realidad va en vos, en cómo lo editás, en cómo contás una historia, si después a la gente le gusta y quiere ver eso.</p><p><b>— Se lo acusa de ser más fuerte de cabeza que de cuerpo, aunque sus abdominales digan todo lo contrario.</b></p><p>— Culpable.</p><p><b>— La cabeza es clave.</b></p><p>— Algo que repito mucho es: <i>el cuerpo aguanta, pero es a la mente a la que hay que convencer.</i> Y en el reto fue eso. El cuerpo un montón de veces quiso tirar para atrás y en realidad lo que me hizo resaltar fue la mente.</p><p><b>— Es como correr una carrera, un maratón.</b></p><p>— Pero al final el cuerpo también le tiene que seguirle el juego a la mente.</p><p><b>— ¿No habías empezado un reto para correr?</b></p><p>— En realidad no lo arranqué todavía. Lo estoy pensando porque siento que es enfrentarme a algo muy duro. Imaginate que quería correr un kilómetro más por cada día. ¿Que pasa hasta que termine el año?</p><p><b>— Vas a ir de acá a San Bernardo corriendo.</b></p><p>— Sí, el problema no es ese sino que el día anterior hiciste 359 kilómetros. En realidad, por tiempos, no te dan las horas del día. Pero sería un reto completamente extremo, incluso más duro que las dominadas. Pero lo estoy considerando. Cuando pensé en la idea del reto fue como una corazonada de decir: “Es por acá”. Y siempre quiero seguir mi intuición que me dice que tengo que hacer ese reto, por más que sepa que es imposible.</p><p><b>— Hasta San Bernardo salís corriendo ahora, llegás pasado mañana y ya perdiste el reto.</b></p><p>— ¿Pero sabés por qué realmente lo querría hacer? Porque siento que la única forma de que enfrente ese reto sería dejando completamente de costado el pasado, el futuro y cualquier otro momento que no sea este. Porque imaginate arrancar a correr hoy con los pies hechos bosta, todo demacrado, saber que hoy hacés 60 kilómetros, pero mañana te tocan 61. Te surge preguntarte ¿por qué me metí en esto? La mente se te puede ir muy lejos. Pero la única forma que tengo para realmente enfrentar esto es dejar de irme a otro momento. Lo único que tendré que hacer es estar 100% aquí y ahora. Pero sería enfrentarme a algo muy duro. Veremos.</p><p><b>— Se lo acusa de haber tenido un romance con Marta Díaz, que la googleé y me explotó el teléfono.</b></p><p>— Pará, ¿pero qué sería un romance? ¿Qué determinaría un romance? (Risas).</p><p><b>— Se sacaron la ropa los dos e hicieron el amor. Lo mismo que se hace para reproducirse sin reproducirse.</b></p><p>— Culpable.</p><p><b>— ¿Y qué onda con Marta ahora?</b></p><p>— Somos amigos.</p><p><b>— ¿Está en España?</b></p><p>— Sí, está en España. Tenemos vidas muy distintas.</p><p><b>— Peleó en </b><i><b>La Velada del Año </b></i><b>también, ¿no?</b></p><p>— Sí, ganó también.</p><p><b>— ¿Estás en pareja ahora?</b></p><p>— Estoy conociendo a alguien.</p><p><b>— ¿Estás bien?</b></p><p>— Sí, muy bien. Mejor que nunca. Buscando el complemento. Entendiendo que las mujeres también complementan desde su lado.</p><p><b>— Más si es compañera y te impulsa.</b></p><p>— Sí, que ayudan.</p><p><b>— Se lo acusa de haber mirado a un cocodrilo y pensar: a este le gano.</b></p><p>— Culpable (risas).</p><p><b>— ¿Vos pensás que, si te caías al agua, podrías haberle sostenido la trompa para evitar que te comiera?</b></p><p>— Yo siento que es mi forma de enfrentar cualquier problema. Viene <b>Ilia Topuria</b> y yo lo mato. Pero es un pensamiento que yo realmente lo siento porque también he descubierto que lo que más te va a acercar a que ese pensamiento o esa idea es creer que sea real. Hay una frase que también se repite mucho en mi cabeza: “Si lo querés, lo creás”. Entonces, yo me caigo y no voy a pensar que pierdo con el cocodrilo. Yo me caigo y estoy convencido que le gano. Después capaz que me come el cocodrilo, pero yo me voy a convencer.</p><p><b>— Menos mal que no te caíste, hermano.</b></p><p>— Yo creo que le habría la boca así por completo.</p><p><b>— ¿Lo pasas de rosca para el otro lado?</b></p><p>— Claro (risas).</p><p><b>— Se lo acusa de haber dicho en algún momento que las mujeres son una pérdida de tiempo.</b></p><p>— Culpable. Lo decía y en su momento lo pensaba. Hoy pienso que sí pueden ser un complemento.</p><p><b>— Sos conocido, sos joven y seguramente recibís propuestas. ¿Alguna vez te pasó de decir: “No, ahora estoy enfocado en mi objetivo”, incluso cuando la persona te parecía atractiva?</b></p><p>— Y sí.</p><p><b>— O tal vez no ibas a bailar y no hablabas con nadie.</b></p><p>— Claro. Sí, pero nunca daba el lugar. Pero sí me pasaba en el reto que por ahí amigos me decían: “Che, esta chica quiere estar con vos”. Y yo estaba editando el video y les decía: “No rompas la bolas, estoy en mis cosas”. No daba el espacio tampoco. Porque en general, ¿en dónde te puede pasar eso? Saliendo de fiesta. Y yo no salía ni a la esquina.</p><p><b>— Se lo acusa de haber recibido hate por filmar todo, incluso cuando te lastimaste la mano, que casi perdés dos dedos ahí en San Luis, escalando una montaña con tu viejo, ¿no?</b></p><p>— Sí, culpable.</p><p><b>— ¿Ahí sentiste que te matabas?</b></p><p>— ¿Vos sabés que sí? Y fue algo muy loco, porque justamente yo venía de hacer todo un año de contenido, de hacer las dominadas en los lugares más peligrosos del mundo, de haber estado colgado con cocodrilos abajo, con tigres, en globo aerostático, en puentes y nunca me había pasado nada. Y cuando fui a acompañar a mi papá al cerro, se me desprendió una piedra, empecé a caer y a rebotar por un precipicio. Y en el momento no veía abajo y yo no sabía hasta dónde iba a llegar.</p><p><b>— Dijiste: “Ahora se corta y me voy”.</b></p><p>— Fue lo primero que pensé: se termina.</p><p><b>— La sensación de que creés que te vas a morir es fuertisima.</b></p><p>— Es duro, pero también te deja después un golpe de realidad de decir me estaba preocupando por tantas cosas que realmente si me iba hoy iban a quedar en la nada y no importaban realmente. Ahí volvés a armar tu base y lo más importante es estar con tu familia, disfrutar con las personas que querés, hacer lo que a uno le gusta y no hacerse tantos problemas por cosas del futuro porque lo único que tenemos es el presente.</p><p><b>— Se lo acusa de haber querido darle un beso a Nicki Nicole.</b></p><p>— Culpable (risas).</p><p><b>— ¿En un momento te entusiasmaste?</b></p><p>— No. Yo no la he visto en persona. Es porque una vez en un stream dijeron: “¿A qué famosa le darías un beso?” Y fue la primera que se me vino a la mente. No la conozco en persona. Conozco a gente que la conoce, pero nunca nos hemos cruzado.</p><p><b>— La verdad que tengo mucha información. Voy a analizar todo lo que me comentaste y hacerte un informe para ver cómo estás jurídicamente hablando.</b></p><p>— Okey, para ver si puedo caer preso.</p><p><b>— A ver si caés o no caés. En principio, lo bueno es que si caés preso te vas a poder defender ahí adentro. Ya te podés parar de manos y decir: “Flaco, acá hay faka”.</b></p><p>— Es verdad (risas).</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/4SFUPTWF4NCKFK72XPWXJ2QVLY.png?auth=a7aac9125a0ea0223aaeb66a03fcae8c6b96ff8413ed470a8f7e7fa05c72ed30&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Gero Arias con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Fernando Marín y Rodolfo D’Onofrio presentan “Decime la verdad”, el nuevo ciclo de entrevistas de Infobae]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/05/fernando-marin-y-rodolfo-donofrio-presentan-decime-la-verdad-el-nuevo-ciclo-de-entrevistas-de-infobae/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/05/fernando-marin-y-rodolfo-donofrio-presentan-decime-la-verdad-el-nuevo-ciclo-de-entrevistas-de-infobae/</guid><dc:creator><![CDATA[Martina Cortés]]></dc:creator><description><![CDATA[La dupla contó en qué consistirá el flamante ciclo, cómo surgió el nombre y adelantó quiénes serán algunos de sus próximos invitados]]></description><pubDate>Mon, 05 Oct 2026 17:10:53 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><i><b>Decime la verdad</b></i> será el nuevo ciclo de entrevistas de <b>Infobae Studio</b>, con <a href="https://www.infobae.com/tag/fernando-marin/"><b>Fernando Marín</b></a> y <a href="https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/22/rodolfo-donofrio-el-proyecto-tecnico-del-gobierno-es-maravilloso-pero-me-cuesta-ver-como-va-a-derramar-en-los-que-hoy-no-tienen/"><b>Rodolfo D’Onofrio </b></a><a href="https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/22/rodolfo-donofrio-el-proyecto-tecnico-del-gobierno-es-maravilloso-pero-me-cuesta-ver-como-va-a-derramar-en-los-que-hoy-no-tienen/">como conductores</a>. La propuesta reunirá a dos figuras con experiencia en el fútbol, los negocios, el deporte y la vida pública, pero también con una relación previa marcada por las charlas, los cafés y los intercambios sobre la actualidad. Durante una visita al estudio de <a href="https://www.infobae.com/tag/infobae-a-las-nueve/"><i><b>Infobae a las 9</b></i></a> (<a href="https://www.infobae.com/tag/infobae-en-vivo/"><b>Infobae en Vivo</b></a>), ambos <b>anticiparon cómo será el formato, contaron por qué eligieron ese nombre </b>y revelaron <b>a quién tendrá la primera entrevista como protagonista</b>.</p><p>Marín fue el encargado de confirmar cuándo comenzará el programa y quién protagonizará la primera emisión. “<b>El miércoles va a estar en el aire en Infobae</b>. <b>Comenzamos este triángulo de Rodolfo, </b><a href="https://www.infobae.com/tag/mauricio-macri/"><b>Mauricio (Macri)</b></a> y yo<b> haciéndole una entrevista atípica</b>”, explicó.</p><p>“<b>Antes hablaban del rating. Pero realmente yo dije: ‘Qué lindo sería tener al lado a Rodolfo</b>’”, señaló Marín. Después explicó qué había encontrado en su compañero para imaginarlo como parte del ciclo: “Una persona seria, una persona de trayectoria, prácticamente inimputable”. Y ahondó: “<b>Yo lo conozco hace muchísimos años. Y cruzamos a menudo algún café o almuerzos y dijimos: ‘Esto es atípico</b>’”. A partir de esos encuentros, ambos entendieron que podían trasladar al formato de entrevistas una dinámica que ya existía entre ellos. “<b>Y lo propusimos acá y nos dijeron que sí”</b>, agregó Marín, quien también habló desde su lugar de productor: “Así que yo realmente como productor, que así voy a morir en mi cabeza, me parece algo sorprendente”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T263NNDXXFH6XFGE3BLB7BRNLE.jpg?auth=fb5dbb32f2b62524b474491100c6fa06357ebf91cbba499db825bdd47decc1a0&smart=true&width=1280&height=720" alt="El programa comenzará con Mauricio Macri como primer invitado y tendrá como eje las conversaciones entre dos figuras con amplia experiencia en el fútbol, los negocios y la vida pública (Captura de video)" height="720" width="1280"/><p>D’Onofrio coincidió en que el vínculo se había fortalecido a lo largo del tiempo. “Tenemos una relación que en los últimos años se intensificó bajo el punto de vista del afecto, de la charla”, sostuvo.</p><p>El expresidente de River detalló cómo eran esos encuentros. “En realidad <b>todo empieza porque nosotros en nuestra relación habitual nos encontramos</b>, tomamos un café, almorzamos y somos muy sinceros y <b>nos contamos un poco y cambiamos impresiones de lo que está pasando en el país</b>, en el mundo, en el fútbol, en la vida, sobre distintos temas”, relató. Y agregó: “La verdad que<b> pasamos momentos muy buenos los dos conversando respecto a todo esto</b>”.</p><p>La experiencia previa también fue importante para D’Onofrio. “<b>Él me invita justamente a su serie anterior que hizo. </b>No había nada programado ni nada por el estilo”, recordó. Para D’Onofrio, este nuevo proyecto representa una incursión en una actividad que nunca había realizado. Después aclaró que había hecho muchas cosas a lo largo de su vida, pero que este tipo de experiencia resulta nueva para él.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NO2RGYR7KJFATJK5LJ7BG6U3BE.jpg?auth=a1e94da34e34c8dd4ff21deb7df6cc8dc28ae361dfb29fa8b1d165b95ca2a9f3&smart=true&width=1280&height=720" alt="Rodolfo D'Onofrio se unió a la dupla del ciclo a partir de su extensa relación con Marín (Captura de video)" height="720" width="1280"/><p>D’Onofrio también reconoció que Marín cuenta con una experiencia que podía ayudarlo en los primeros pasos del proyecto. “Tengo a alguien que sabe mucho”, señaló. “Yo estoy dando mis pasos de la mejor manera que puedo y poniendo todo para aportar a estas entrevistas o estas reuniones que podamos tener con las personas que lleguen”.</p><p>El nombre del ciclo surgió durante el desarrollo de la idea. Marín contó que tuvo que presentar el proyecto ante el área de producción de Infobae y que, en ese proceso, apareció el título. Luego explicó: “Entonces, <b>tengo esta idea y nos surgió el nombre de </b><i><b>Decime la verdad</b></i>”.</p><p>La frase no fue elegida al azar. “<b>Cuando estás haciendo una nota a alguien</b>, en determinado momento, sea Mauricio (Macri), sea quien sea, uno comenta: <b>‘Pero decime la verdad</b>’”, planteó D’Onofrio. Después desarrolló la situación que imaginaba dentro del programa: “No me engañes, porque el programa tiene un nombre y si viniste acá corrés un riesgo. Vas a tener que decirme en algún momento la verdad. No te voy a molestar todo el programa, pero en algún momento decime la verdad”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7DXPUTWHNNCBJKM5HFWYSKFQVI.jpg?auth=efd0082fb9a72fcb4f6cd56c47f1d6ddac6e9e4ed93bf4f9929a1aa101e8ea83&smart=true&width=1280&height=720" alt="La dupla contó que el nombre nació de una frase que podría aparecer en cualquier momento de las entrevistas y adelantó quiénes serán algunos de sus próximos invitados (Captura de video)" height="720" width="1280"/><p>“<b>A Fernando, ese se le ocurrió el nombre</b>”, afirmó. Luego destacó la trayectoria de Marín como creador y productor: “Es un creador de años, de personas, de programas, que es una cosa increíble. Entonces, a él se le ocurrió <i>Decime la verdad</i>. Y<b> la verdad que me pareció espectacular</b>”, sostuvo.</p><p>Por su parte, D’Onofrio adelantó que en noviembre podrían tener a una figura con la que había estado “muy ligado en su momento”. “<b>Es una figura nacional, Palito Ortega</b>”, contó. También mencionó a <a href="https://www.infobae.com/tag/juan-alberto-mateyko/"><b>Juan Alberto Mateyko</b></a>, a quien definió como “un tipo muy divertido” y con quien mantiene una gran amistad. “Ahora vive en Córdoba y lo quiere mucho a Rodolfo también”, agregó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BT5FRD3FWFCIPGVK2FAIZFHKXQ.jpg?auth=659916ca408ea7ee9563849b40526f605786a5d41679a4f14e0601c35a706c6b&smart=true&width=1280&height=720" alt="El nuevo programa de Infobae Studio debutará con Mauricio Macri y buscará aprovechar el conocimiento previo que los conductores tienen de varias de sus figuras invitada (Captura de video)" height="720" width="1280"/><p>A partir de esa situación, D’Onofrio se refirió al sentido de la verdad y a los límites que podía tener una respuesta en un medio masivo. “<b>Hay un refrán que dice: ‘La verdad no ofende’ y hay verdades que ofenden</b>”, afirmó. Luego agregó: “Entonces, <b>hay que ser cauto cuando vos estás al aire en un medio masivo, con ciertas verdades</b>. Que no quiere decir que mientas”.</p><p>Marín explicó que una persona podía hablar con sinceridad y, al mismo tiempo, saber hasta dónde avanzar. “<b>Vos podés ser político, diplomático o periodista, y saber cuál es tu límite</b>”, sostuvo. Después completó la idea: “Porque tampoco por el rating, la métrica, las visualizaciones, uno se tiene que ir de boca... Porque pierde calidad. <b>Nosotros lo que pretendemos</b> <b>es calidad</b>”, dijo. También vinculó esa intención con el medio en el que se emitirá el programa: “<b>Infobae es una pantalla de calidad</b>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GLQXZJVAGBAW7ORLMJ2S7PZHRU.jpg?auth=47edf47f289b9de2993a2f40ab9d3c06a8d56a18954065bf469388b6afad2771&smart=true&width=1280&height=720" alt="El ciclo debutará con Mauricio Macri y sumará entrevistas con figuras como Palito Ortega, Juan Alberto Mateyko y el padre de Gonzalo Higuaín (Captura de video)" height="720" width="1280"/><p>El ciclo comenzará con Mauricio Macri y continuará con nuevas entrevistas.<b> Marín adelantó que la semana siguiente estará el padre de</b><a href="https://www.infobae.com/tag/gonzalo-higuain/"><b> Gonzalo </b><i><b>Pipita</b></i><b> Higuaín</b></a>, a quien definió como protagonista de “<b>una historia de vida extraordinaria</b>”.</p><p>Con Mauricio Macri como primer invitado, el ciclo <b>se presenta como el nuevo producto de Infobae Studio</b>. Marín y D’Onofrio llevarán al ciclo una relación construida durante años, una agenda de invitados vinculados con diferentes ámbitos y una forma de entrevistar basada en la experiencia, la confianza y una pregunta capaz de modificar el rumbo de la conversación: “Decime la verdad”.</p><h2>Entrevista completa a Marín y D’Onofrio</h2><p><b>Infobae</b> te acompaña cada día en YouTube con entrevistas, análisis y la información más destacada, en un formato cercano y dinámico.</p><p>• De 7 a 9: <b>Infobae al Amanecer</b>: Nacho Girón, Luciana Rubinska y Belén Escobar</p><p>• De 9 a 12: <b>Infobae a las Nueve</b>: Gonzalo Sánchez, Tatiana Schapiro, Ramón Indart y Cecilia Boufflet</p><p>• De 12 a 15: <b>Infobae al Mediodía</b>: Maru Duffard, Andrei Serbin Pont, Fede Mayol y Facundo Kablan</p><p>• De 15 a 18: <b>Infobae a la Tarde</b>: Manu Jove, Maia Jastreblansky y Paula Guardia Bourdin; rotan en la semana Marcos Shaw, Federico Cristofanelli, Rosendo Grobo, Lara López Calvo y Tomás Trapé.</p><p>• De 18 a 21: <b>Infobae al Regreso</b>: Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos y Matías Barbería; rotan en la semana Gustavo Lazzari, Martín Tetaz y Mica Mendelevich</p><p>Actualidad, charlas y protagonistas, en vivo. Seguinos en nuestro canal de <b>YouTube</b> @infobae</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/5YOZFQWJQVEL7METGIO4ATG5CE.png?auth=a7260cf3e47d5165eabe4fc28000051f2a2fa1b092e51a6bff5010ddb9b9185d&amp;smart=true&amp;width=2752&amp;height=1536" type="image/png" height="1536" width="2752"><media:description type="plain"><![CDATA[Rodolfo D’Onofrio y Fernando Marín, conductores de “Decime la verdad”, en Infobae en Vivo (Imagen Ilustrativa Infobae)]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Homero Pettinato: “Yo sufrí bulimia, el público de la Reini me veía como un monstruo, tuve recaídas, la pasé mal”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/04/homero-pettinato-yo-sufri-bulimia-el-publico-de-la-reini-me-veia-como-un-monstruo-tuve-recaidas-la-pase-mal/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/04/homero-pettinato-yo-sufri-bulimia-el-publico-de-la-reini-me-veia-como-un-monstruo-tuve-recaidas-la-pase-mal/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Por sus problemas de depresión, este año decidió ir a un psiquiatra y empezar con medicación. Tiene trastornos de conducta alimentaria y cuando lo maltratan en redes por la gordura lo lastiman mucho. A Sofi Gonet no puede dejar de amarla, pero la relación no le hace bien.  Su infancia y su adolescencia, su papá que viajaba a París cuando la familia iba de vacaciones a Las Toninas, por qué dice que es hijo de Cecilia, su mamá 
]]></description><pubDate>Sun, 04 Oct 2026 12:36:14 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Nació y creció en una casa de artistas, empezó a trabajar en los medios a los 16 años. Es músico, humorista, guionista, comediante, streamer y mucho más. Hoy trabaja en Olga, en el programa <i>Soñé que volaba</i> con Migue Granados, tiene disco propio y está por inaugurar un centro cultural. Este año después de idas y vueltas, terminó su relación con Sofi Gonet, la Reini. Lo primero que me dijo Homero cuando llegó es: ahora soy un adulto, a partir de los 38 soy adulto. </p><p>– Decidí, tomé la decisión de crecer. </p><p><b>– ¿Antes eras?</b></p><p>– Un eterno adolescente. Se me estiró un poco, en promedio no tanto porque el hombre suele abandonar la adolescencia muy tarde, a veces nunca. Pero me tomé mis licencias para estirarla un poquito. Vos me preguntabas cuándo me levanto, este año me empecé a despertar a las siete de la mañana naturalmente, solo.</p><p><b>“ESTABA CON PROBLEMAS DE DEPRESIÓN Y ESTE AÑO FINALMENTE FUI A UN PSIQUIATRA Y A EMPEZAR CON MEDICACIÓN”</b></p><p><b>– Es el primer dato de adultez.</b></p><p>– Hice muchos cambios este año. Yo siempre fui a terapia, estaba teniendo problemas de depresión, los había tenido antes. Este año decidí tomar cartas en el asunto, ir finalmente a un psiquiatra, empezar con una medicación y empezar a ordenar algunas cosas. Ordenar ARCA, ordenar pagos de deudas, ordenar servicios, ordenarme en la vida. Yo soy un poco reacio a las imposiciones, un poco rebelde por naturaleza, medio tonto, porque la rebeldía es un sesgo de estupidez. Entonces era “yo no voy a hacer lo que me digan que haga”. Encontré una especie de Homero más adulto en el placer de ordenarte un poco, en el placer de hacer un poco mejor las cosas. Me pasó también con otros hábitos, fumar, beber en la semana. De decir: hoy no, en vez de la copa de vino me sirvo una agüita, me voy a dormir tranquilo.</p><p><b>– ¿Con el porro?</b></p><p>– El porro bien, bárbaro.</p><p><b>– ¿No hubo un límite?</b></p><p>– Sí, también. Pero eso fue cambiando solo. A diferencia de lo que mucha gente cree, fumás cada vez menos porque te pega cada vez más. Es raro que yo hable de adultez porque 38. La gente dice, flaco, sos adulto hace mil años. A mí me tocó ahora. A veces te pega mal, te empiezan a preocupar cosas y te da nervios y no estás tan contento.</p><p><b>“POR LA LARGA EXPERIENCIA QUE TENEMOS CON MI HERMANO Y AMIGOS MÍOS SOY REACIO A ACUDIR A UN PSIQUIATRA A LA PRIMERA DE CAMBIO” </b></p><p><b>– Dijiste “desde hace tiempo y varias veces sentí depresión”. ¿Antes cómo la piloteabas? ¿Con un psicólogo y sin medicación?</b></p><p>– Sí, la mayoría de las veces sí. Había probado un estabilizador de ánimo en algún momento que me había traído un coletazo muy fuerte al momento de dejarlo. Por la larga experiencia que tenemos con mi hermano y con amigos míos soy bastante reacio a acudir al psiquiatra ante la primera de cambio, de alguna manera necesitaba habitar el problema un poco más. Poder describírselo con mayor precisión a un psiquiatra y poder llevarlo teniendo las riendas de eso. Porque si no, el peligro es grande. Si vos estás con malos hábitos, bebiendo alcohol seguido, o saliendo, o comiendo muy mal, o teniendo una vida muy sedentaria y creés que podés agregarle a eso un antidepresivo y que va a ser una fórmula mágica te vas a chocar contra una pared fuerte. De manera más bien inconsciente o subyacente estaba esperando el momento para afrontarlo de una manera más responsable.</p><p><b>“TENGO UN PSIQUIATRA, UN PSICÓLOGO Y UNA PSICÓLOGA, UNA ESPECIE DE G20 QUE ARMÉ PARA QUE MANEJE MI PSIQUIS”</b></p><p><b>– ¿Pudiste enfocarte en qué cosas te provocaron depresión? ¿Estás trabajando en eso más allá de la medicación?</b></p><p>– Sí, eso con la psicóloga. Tengo dos psicólogos, una psicóloga y un psicólogo.</p><p><b>– Una psicóloga, un psicólogo y un psiquiatra.</b></p><p>– Sí, me encanta. Es como una especie de congreso que armé para que maneje mi psiquis, como un G20 mío propio para que más o menos maneje esta máquina.</p><p><b>– No sos la primera persona que cuenta esto.</b></p><p>– Es un fenómeno de época. Estamos todos más o menos en esa. Lo bueno es tomarlo con seriedad y buscar ayuda.</p><p><b>– ¿Por qué dos psicólogos?</b></p><p>– Porque siento que son muy diferentes y no estaba para dejar a ninguno de los dos, uno es más conductual y va más al hueso y el otro es más del psicoanálisis, de llevarte a tu niñez y a lo que faltó de chico. En ambos me siento conforme y bastante bien. Entonces mantuve los dos. Porque me alcanza, María Laura, porque me alcanza el dinero. Otro se compra una Ferrari, yo pago todos los psicólogos que pueda.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SQBYCKG2ZBEE5OU3M7JURCFND4.JPG?auth=097238df19f31c8b50ce4489c6c0759f9a30e018a810311186f16af56679a07e&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Para mí no es ajeno andar en patas por una calle de tierra. No me es ajeno salir a cortar leña para hacer fuego, nunca me va a ser ajeno", contó Homero (Fotos Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– Estás trabajando como streamer en Olga y estás haciendo música. ¿La guita de dónde viene?</b></p><p>– Fundamentalmente de Olga. La parte de influencer me duró poquísimo. No me gustó, lo sentí súper forzado, <b>me sentía raro vendiendo hamburguesas y aires acondicionados</b>. Yo me defino como un artista y para hacer arte soy multifacético, te hago un personaje, te escribo el guión, si querés que dirija, dirijo, puedo hacer un montón de cosas. Cuando me pusiste a vender un aire acondicionado se me mueven algunos patitos y no me siento tanto en mi propia piel. Obviamente el dinero compra todo lo que quiera comprar, si te dan una torta de plata vas y decís “compre esta hamburguesa”. Entra un montón de guita y entra fácil, es impresionante.</p><p><b>– Pero hay que hacerlo.</b></p><p>– Hay que hacerlo y es un embole. Y las marcas te piden, “no me gustó ese otro chiste”, “este otro me parece un poquito elevado de tono para la marca”, te empezás a desesperar y a sentir muy cohibido, muy recortado. Y decís bueno, basta.</p><p><b>“NUNCA ME VOY A VOLVER UN CHETO, NO IMPORTA CUANTA PLATA GANE”</b></p><p><b>– ¿Cuánto te quedó de hippie de la infancia que viviste en San Marcos Sierras? </b></p><p>– Todo, todo. Hay algo de la niñez temprana, de los primeros años que no se te va más. <b>Para mí no es ajeno andar en patas por una calle de tierra</b>. No me es ajeno salir a cortar leña para hacer fuego, nunca me va a ser ajeno. Y hay algo que tampoco pierdo dentro mío, si me quedo varado en un viaje y tengo que dormir en el peor hostel del pueblo duermo lo más bien. Nunca me voy a volver una especie de cheto, no importa cuánta plata gane.</p><p><b>“ME CRIARON MADRE Y TÍAS EN TETAS, CON PELOS EN LAS AXILAS ”</b></p><p><b>– Ahí está el origen.</b></p><p>– El origen mío gracias a Dios es humilde. Es de una familia de artistas sin demasiadas pretensiones ni mucha búsqueda estética. Nos criaron madre y tías en tetas y con pelos en las axilas y en las piernas. Era una familia mucho más libre.</p><p><b>– A Roberto le fue muy bien y vino a Buenos Aires, empezó a ganar guita. ¿En qué momento de tu infancia pasaste de una cosa a otra?</b></p><p>– Bastante temprano, a los cinco, pero yo lo recuerdo como fatal. <b>Para mí fue terrible venir a la ciudad, nos daba terror. Yo no me olvido más el miedo que me daba</b>. Nos fuimos a vivir a San Telmo. De San Marcos Sierras no es que fuimos a Chacarita, o a La Paternal, un barrio un poquito más residencial, fuimos a San Telmo, pleno centro. Había una alarma de un supermercado que se encendía a la noche y yo no dormía.</p><p><b>– Venían del silencio total del campo.</b></p><p>– Silencio total, o los grillos. Toda mi niñez siempre quise volver a San Marcos a vivir con mis primos, lo veía mucho más libre, más seguro.</p><p><b>– Viviste en San Marcos Sierras en lugares sin luz y agua, en un rancho. ¿No te molestaba?</b></p><p>– Es la única realidad que uno conoce, no sufrís eso. Los padres están sufriendo si no estamos comiendo arroz todos los días, pero uno es feliz. Mi abuelo hizo un asado cuando yo tenía cinco, probé la carne por primera vez y fui corriendo a decirle a mamá: esto quiero comer. La carne sí me gustó.</p><p><b>– ¿Algo bueno trajo la ciudad? ¿Que hubiera otra plata en casa?</b></p><p>– Sinceramente no. Entiendo que es poco “unpopular opinion”, la gente va a decir “estás renegando de tener plata”. Para nada, no reniego de tener plata. Yo extrañaba el pueblo, a mis amigos y la vida que tenían mis primos en San Marcos la envidiaba mucho. Ellos tenían amigas, por ejemplo, y yo acá estaba yendo a un colegio privado re caretón, los nenes con los nenes y las nenas con las nenas, casi no te juntabas con nenas. Y te iba a buscar un micro y te dejaba en la puerta de tu casa y todo era con seguridad. Allá la gente vivía súper libre. Después, las veces que fuimos a Disney y ese tipo de cosas, los juguetes y las consolas de videojuegos, son consecuencias, gustos que tus padres te quieren dar, pero son ellos que te quieren comprar eso.</p><p><b>– ¿Tus padres no querían un colegio Waldorf? </b></p><p>– Nos vinimos para acá más o menos en el 93, no sé si había tanto Waldorf. Fuimos a colegios con psicopedagoga, hicimos terapia toda la vida. Esa parte de la introspección sí nos quedó bastante, pero yo no siento que cuando papá la pegó la pegamos todos y nos fuimos recontra para arriba, la pegó él. Y es su mambo con su carrera, yo estoy agradecido con todo lo que me tocó vivir.</p><p><b>“MI PAPÁ IBA A PARÍS Y NOSOTROS ÍBAMOS A LAS TONINAS”</b></p><p><b>– ¿No derramó en todos los demás, tu vieja, los hijos? </b></p><p>– Derramó papá mucho para él, derramó para él. Se lo derramó arriba suyo. Mi viejo era muy independiente y vivía su vida súper allá. Yo también lo tomo con mucha gratitud al día de hoy, si bien lo sufrí en un momento. Mi papá iba a París y nosotros íbamos a Las Toninas.</p><p><b>“ ‘¿POR QUÉ NO SON DOS CHETOS LOS HIJOS DE PETTINATO?’ PORQUE NOSOTROS SOMOS LOS HIJOS DE CECILIA”</b></p><p><b>– ¿En el mismo momento?</b></p><p>– En el mismo momento. Después, como compensación, tal vez nos llevaba una vez a Disney o a algún lugar así. Muchas veces la gente de forma graciosa nos pregunta: “¿por qué Tamara y vos son tan gronchos?“. Nosotros somos gente de barrio. La gente dice: ”¿por qué no son dos chetos los hijos de Pettinato? Porque nosotros somos los hijos de Cecilia". Veraneábamos en Las Toninas, en San Marcos Sierras, con nuestros primos, con cuchetas. No nos faltó nada nunca, pero éramos uno más en la playa jugando a la pelota con el resto. En algún sentido, lo agradezco mucho. <b>Mi mamá no buscó que seamos los hijos de Roberto Pettinato, sino más bien los suyos</b>. “Acá se vive de esta manera y siempre se comparten los valores de una familia con humildad”. La humildad no siempre tiene que venir de la mano de que te falte, de que no haya abundancia. La humildad es un sentir, es un sentido, es una forma de ver el mundo.</p><p><b>– Algo así como “por suerte nos crio mamá”.</b></p><p>– Sí, totalmente. Le estoy eternamente agradecido por eso. Mi viejo estaba allá en Buzios y en París y en su vida propia y nosotros haciendo nuestras vacas en Las Toninas con todos los primos, hermoso, hermoso. Ningún problema.</p><p><b>– ¿Está contento entonces con la crianza que tuviste?</b></p><p>– Súper contento. Y jamás cambiaría San Marcos Sierras por Punta del Este o por ese tipo de lugares.</p><p><b>“HACÍA UNA COLUMNA CON MI PADRE, UNA VEZ SALIÓ EN LA TAPA DE CLARÍN ESPECTÁCULOS UN CHISTE QUE ERA MÍO, FIRMABA ROBERTO, SIEMPRE”</b></p><p><b>– ¿Por qué empezaste a trabajar tan chiquito? ¿Tenías 15? </b></p><p>– A los 16. Hacía una columna con mi padre, escribíamos unos chistes para <i>Clarín</i>. Me acuerdo que a los 15 o 16 salió en la tapa de Clarín Espectáculos destacado un chiste que era mío. Firmaba Roberto siempre. Obvio.</p><p><b>– No está bien.</b></p><p>– No está bien. No le hagan eso a sus hijos. Pero bueno, yo aprendí un montón.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TF5D5RS7LRFXPMV7R3RQ5VPWY4.JPG?auth=76b541feaf8d6a48684d9b138bce755fb8c3c235f1f4430bcd05d09a91fd1a05&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Veraneábamos en Las Toninas, en San Marcos Sierras, con nuestros primos, con cuchetas. No nos faltó nada nunca, pero éramos uno más en la playa jugando a la pelota con el resto", relató Homero Pettinato" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Por qué asocio desde muy chico con la radio?</b></p><p>– A raíz de esa columna en <i>Clarín </i>empecé a hacer la columna en “La 100″ con él, en “El show de la noticia” una vez por semana. Rápidamente me llamaron de TyC Sports y me dieron mi primer trabajo, “¿te gusta el fútbol?“. Yo dije que sí, porque en esa época mi viejo era medio rata. No soltaba la plata. Tuve una discusión, yo tenía 16, le pegué un grito ”si no me vas a comprar la play, dame un trabajo y me la compro yo". Y al otro día me dijo que me querían dar un trabajo. Yo dije, la puta madre, ¿para qué grité? ¿Para qué pedí un trabajo? ¿A quién se le ocurre? Empecé a hacer un trabajo que detesté y me pegó para la mierda.</p><p><b>– ¿Por qué?</b></p><p>– Porque hacer televisión de adolescente era muy feo. Sufría mucho bullying de compañeros, mucha mala onda de algunos. Otros muy buenos, tuve a Korol, que es un genio. Me acuerdo de laburar y que les pagaba a mis amigos un viaje a Brasil o si íbamos a un boliche, sacaba una mesa y pagaba las botellas, era el único que tenía plata, el único. En esa época en TyC arranqué ganando 700 pesos y me los gasté el primer día. <b>La primera vez que cobré, me bajé del colectivo y me los gasté porque no soportaba tener dinero encima</b>. Era muy increíble a los 16 años estar ganando plata. Después ya ganaba unos 3.000 y pico, era un montón de guita en ese momento y eso me gustaba, era independencia. Yo me fui de lo de mi vieja a los 17, en quinto año ya me alquilé algo, esa parte es hermosa. La parte de la exposición en cámara siendo el hijo de un tipo tan gracioso y tan arriba… Mi viejo estaba muy arriba en ese momento, me pesaba muchísimo y me trajo muchos problemas de inseguridad.</p><p><b>– La incomodidad era tuya, aunque tus chistes fueran divertidos.</b></p><p>– Los chistes estaban bien. Pero yo la vivía feo por dentro, no me sentía a la altura.</p><p><b>– Hacés muchos chistes con tu familia, muy buenos chistes, muy graciosos.</b></p><p>– Muchísimos. Tendrías que haber venido a ver el unipersonal el año pasado y el anteaño, hice un unipersonal de comedia y la primera media hora de show era yo pasando fotos de nuestra época hippie en San Marcos y riéndome de esas circunstancias y esa situación. Se llama “Lo doy todo”, me fue súper bien, en el Paseo La Plaza todos los viernes explotaba la sala Neruda. Fue impresionante como debut, como comediante arriba del escenario, debutando.</p><p><b>“SOMOS COMO ‘LOS LOCOS ADDAMS’ DE TEMU, DEL SUBDESARROLLO” </b></p><p><b>– ¿Te reías de la familia de la infancia o de esta familia que ahora que te trae unos cuantos quilombos?</b></p><p>– De todo. Me río de todo. Nos reímos de todo. Y digo nos reímos porque nos reímos todos en la familia. No es que yo me río de las desgracias de Tamara. Tamara se ríe de las desgracias de Tamara, y Felipe de las de él y todos de las de todos. Porque con la familia, viste cómo es, estamos conectados de una manera mística e irreparable, lo que le pasa al otro te está pasando a vos siempre. Convertimos bastante la tragedia en comedia, somos como una especie de “Los Locos Addams” de TEMU, “Los Locos Addams” del subdesarrollo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PCXOQNT6JFHW7NRNYZJGMMLD5A.JPG?auth=b5d59504e9fa58bde39f14825fcb799f4fd8160b8bb02e9a9629f4dea23cdd2f&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""La primera vez que cobré, me bajé del colectivo y me los gasté porque no soportaba tener dinero encima", dijo el actor, músico y humorista" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Los tres hijos? ¿O lo incluyen a papá?</b></p><p>– A papá, obvio. Papá como Homero Addams de acá a la China.</p><p><b>“TENGO MUCHA EXPERIENCIA EN PACIENTES PSIQUIÁTRICOS, EN BROTES PSICÓTICOS POR TODO LO QUE VIVIMOS CON FELIPE”</b></p><p><b>– ¿Estás bien? Un hombre estuvo amenazándote y se te vio mal cuando fue a tu lugar de trabajo, a Olga, e hizo un gesto como que iba a matarte. ¿Te asustaste?</b></p><p>– Si miran el archivo entero yo después me comí una hamburguesa entera, jajaja. El tipo la gordura no la deja de lado y se clava la hamburguesa entera, incluso cuando está amenazado de muerte, pensando “tal vez sea mi última hamburguesa”. ¿Por qué no? La verdad que a mí tanto susto no me dio. Tengo mucha experiencia en pacientes psiquiátricos, en brotes, brotes psiquiátricos, psicóticos y demás. Mucha experiencia por todo lo que vivimos con Felipe y con otros familiares que tienen los mismos problemas y amigos que han tenido los mismos problemas. Hay expresiones faciales, hay lenguajes corporales que uno ya conoce y reconoce, y yo entendí que había que poner un freno en esa situación. Por eso me pongo tan serio y entiendo la gravedad del asunto. <b>Conozco el miedo, soy miedoso, pero no tuve miedo</b>, sentí que había que poner un freno a esa situación y encender las alarmas para que él reciba el tratamiento adecuado.</p><p><b>– Tenés mucha experiencia en cuestiones como brotes psicóticos, en situaciones límites.</b></p><p>– Situaciones límites, sí, diagnósticos parecidos, claro. Bipolaridad vi muchas veces en mi vida y vi muchos brotes, muchos problemas de mala medicación. Tuve hasta una pareja que por problemas de medicación tenía unos brotes totales donde se desconocía por completo, ella después no recordaba nada de lo que había hecho. Fue hace más de 15 años, pero lo viví. Lo viví con mi hermano, lo vi muchas veces.</p><p><b>– Él ya venía acosando a Sofi Gonet.</b></p><p>– A Sofi es “te amo, te amo, te amo”. Estoy muy lejos de una opinión profesional aunque lo consulté con profesionales y no estoy lejos de algo acertado. Ese cuadro de enamoramiento obsesivo, por una actitud muy pequeña de Sofi se puede convertir en algo violento y en contra de ella. De hecho, él salió en la tele llorando y diciendo “no quiero saber más nada con ella nunca más, la mujer que amo me hizo esto”. Es preocupante.</p><p><b>– Creyó que la H que se tatuó Sofi en el cuerpo era por él que se llama Hernán, y fue por vos.</b></p><p>– Era por Homero, claro que sí, pero él estaba seguro de que era por Hernán, eso es muy peligroso. Yo a Sofi le había dicho que me parecía peligrosa la situación anteriormente, pero ella me decía “te amenaza vos, no a mí. Si querés denuncialo vos”. Pero al final ella también aportó su denuncia porque para mí era una situación más peligrosa para ella que para mí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7RKGJGDT2BD3FEMTYPA6YAI73A.JPG?auth=dfb795a068c3ec53ec2257d12429699109dd2a42790581532535c101688e2548&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Tengo mucha experiencia en pacientes psiquiátricos, en brotes, brotes psiquiátricos, psicóticos y demás. Conozco el miedo, soy miedoso, pero no tuve miedo", expresó en relación a la amenaza que recibió" height="1080" width="1920"/><p><b>“SI MAÑANA EL ME MANDA OTRO MENSAJE YO VOY A ESTAR MUCHO MENOS TRANQUILO DE LO QUE ESTUVE CUANDO ME AMENAZÓ POR PRIMERA VEZ”</b></p><p><b>– Una situación muy tensa. ¿Están tranquilos desde que decidió la Justicia internarlo en un instituto neuropsiquiátrico?</b></p><p>– Yo estoy muy tranquilo, creo que ella también. Ahora, esta tranquilidad depende 100% de la jueza de Junín que lleva esa causa, que él cumpla con su tratamiento y que lo estén monitoreado. Porque si mañana me manda otro mensaje a mí, yo voy a estar mucho menos tranquilo de lo que de lo que estuve cuando me amenazó por primera vez. Una vez que uno activa este protocolo no hay vuelta atrás, ahora es necesario mantenerlo en línea.</p><p><b>- Hay algo que los sigue uniendo con La Reini. Siempre siguen pasando cosas con ustedes, aunque no estén juntos.</b></p><p>– Cada capítulo nuevo que escribimos es un escándalo, de una serie televisiva, de culebrón.</p><p><b>“CON LA REINI NOS UNE UNA MEZCLA DE ENAMORAMIENTO Y TERQUEDAD, UNA MEZCLA DE OBSTINACIÓN Y FASCINACIÓN</b>”</p><p><b>– ¿Cuánto tiempo estuvieron juntos?</b></p><p>– Cinco meses.</p><p><b>– En total, que incluye el cortejo y que incluye el último final de los finales.</b></p><p>– Oh, muchísimo. Volvimos a intentar a principios de este año empezar a salir. De nuevo no funcionamos para nada y ahí cortamos. Después sí tenemos lo que nosotros llamamos a modo de chiste “unas vacaciones de estar separados”. Nos tomamos unas vacaciones de la separación que duran una semana juntos y después seguimos separados, sin ningún tipo de título ni nada. Lo que nos une creo que es una mezcla de enamoramiento y terquedad, una mezcla de obstinación y fascinación. Por un lado decís qué fascinante esta persona, por otro lado, la obstinación de no entender que no te podés llevar bien y que la tenés que dejar ir. Esto nos pasa a los dos, no es algo exclusivo mío.</p><p><b>“YO NO SOY TAN JIPÓN COMO PAREZCO Y ELLA NO VIVE EN EL PALACIO DUHAU, ES DE RAMOS MEJÍA Y TIENE UNA FAMILIA HERMOSA” </b></p><p><b>– ¿Sienten que son dos mundos muy distintos?</b></p><p>– No lo somos tanto porque ni yo soy tan jipón como parezco. La gente cree que no me baño nunca solo porque tengo rulos y la verdad es que me baño todos los días y a veces dos veces. No cuido el agua en absoluto porque no soy tan hippie. Tampoco ella está en tan La Reini, no es una persona del Palacio Duhau, es de Ramos Mejía, con una familia hermosa, súper humilde, muy piola.</p><p><b>- Pero además ella no se presenta como una con un esquema tradicional de la familia, es rompedora de estructuras.</b></p><p>– Es rompedora de estructuras. Después, más en pareja es un poco más tradicional.</p><p><b>- ¿Y vos también sos tradicional, o no? </b></p><p>– Sí, re, los dos. Pero no funcionamos. Lo único que nos quedó en el último año fueron las vacaciones de estar separados, pero tampoco funcionó, así que ahora directamente ya no nos vemos.</p><p><b>– Les quedó un código, y es una enormidad. Porque el código lo que sostiene es la intimidad, aunque no estén juntos.</b></p><p>– Es que hay algo muy difícil de romper, yo creo. Amorosamente yo las viví todas, me han cagado, me han traicionado, he cagado, me he ido, me he desenamorado, que es durísimo. Se han desenamorado de mí, que para mí es la más dura de todas. Es la peor, no hay nada peor. Te preguntan, ¿qué es peor que te dejen o dejar? Que te dejen, obvio, es lo peor del mundo.</p><p><b>“ESTÁ TODO BIEN QUE LA QUIERAS PERO VOS NO PODÉS SEGUIR ACÁ”</b></p><p><b>– ¡Que no te quieran más!</b></p><p>– Y que no te quieran más, que la otra persona te mire de otra manera. Vos te das cuenta que ya te mira de otra manera y no hay nada para refutar, decís “gracias, buenas noches” y te vas porque te dejó de amar. Ahora nunca lo había vivido no dejar de amar a alguien que realmente no me hace bien, pero que no puedo dejar de amarla. Entonces tengo que anteponer una cosa del razonamiento por sobre el corazón. Es una prueba que tuve que aprobar o que estoy pasando recién ahora en mi vida. Está todo bien que la quieras, que la ames, pero vos no podés seguir acá.</p><p><b>– Esto que estás diciendo seguramente te lo dijeron muchos amigos.</b></p><p>– Todos, y se cansan. Y te lo decís a vos mismo también.</p><p><b>– ¿Te lo llegaron a decir así? Porque a veces la gente no se anima a opinar.</b></p><p>– Sí, por suerte tengo un círculo súper sincero, tanto de amigos como amigas con los que hablo todo.</p><p><b>– ¿Que no te veían bien?</b></p><p>– Que no me veían bien. No, para nada. </p><p><b>“ESTABA INFELIZ, APAGADO, TENSO, TODO EL TIEMPO PELEANDO, EXPLICANDO COSAS, RESPONDIENDO A CELOS”</b></p><p><b>– ¿Cómo estabas?</b></p><p>– Estaba infeliz, apagado, tenso todo el tiempo, peleando, explicando cosas y respondiendo a celos, a muchos ataques de celos y cosas así.</p><p><b>– ¿Vos no tenías ataques de celos?</b></p><p>– Yo tengo celos, pero dentro de un cuadro de normalidad. Tampoco tengo ganas de decir cosas feas de ella porque realmente le tengo mucho cariño y mucho afecto, pero en nuestra relación yo sentía que no podía ser yo mismo. Por darte un ejemplo muy tonto, no podía tener amigas.</p><p><b>“POR DARTE UN EJEMPLO: NO PODÍA TENER AMIGAS”</b></p><p><b>– Amigas mujeres.</b></p><p>– Amigas mujeres no estaba permitido en absoluto. Y yo tengo un montón de amigas mujeres y las quiero un montón. ¿Cómo les explico a mis amigas de hace 15 años “no te puedo hablar más”?</p><p><b>– O sea, sin sexo.</b></p><p>– Amigas sin sexo, claro, rara la aclaración. De verdad no quiero con esto generar otra pelea. Simplemente éramos muy diferentes.</p><p><b>– Queremos a La Reini.</b></p><p>– Sí, sí, la queremos y mucho. Ella era muy sincera también con eso, “no me banco esto”. No era algo que me hiciera bien a mí ni tampoco a ella. Porque si vos estás con un pibe que tiene un estilo de vida que vos no te bancás para nada, tampoco vas a ser feliz.</p><p><b>– Había un debate público sobre ustedes.</b></p><p>– Hay un debate público sobre nosotros. Con todas las parejas de famosos se genera un debate público. </p><p><b>– Y se mantenía en el tiempo.</b></p><p>– Se hicieron públicas muchas cosas. Muy lamentable todo.</p><p><b>“YO TUVE BULIMIA. EL PÚBLICO DE LA REINI ME VEÍA COMO UN MONSTRUO. TUVE UN PAR DE RECAÍDAS FEAS, LA PASÉ MUY MAL”</b></p><p><b>– ¿Cómo te va con el hate? A veces el hate te pega duro con cosas que no te atañen. Por ejemplo, con la situación de Felipe.</b></p><p>– Cuando me dicen algo de Felipe yo ya lo transformé en comedia. Hay otras cosas que a mí me dolieron mucho y me hicieron mucho mal. Yo tuve trastornos de conducta alimentaria, puntualmente bulimia. Y algunos problemas más. La gente te dice: no se te nota. Y no, porque no logré bajar de peso a través de la bulimia, nadie lo logra.</p><p><b>– ¿De qué época hablamos?</b></p><p>– Duró años y es algo que te acompaña toda la vida, estás en tratamiento o no, estás en un mejor momento, en un peor momento, es como una adicción. Había un tipo de público de La Reini que era tal vez más consumidor de la hegemonía, de lo flaco, de lo lindo, de lo estético, y a mí me veían como un monstruo de alcantarilla, ¿entendés? Decían, ¿qué hace comiéndose a esta bestia? ¿Con pelos en la cara? Y a mí eso me pegaba. Me pegaba muy heavy cuando estaba de novio con ella y cuando cortamos peor. Ahí tuve un par de recaídas feas y la pasé muy mal, me hizo daño. Por el hate del cuerpo, el de la gordura y de lo feo.</p><p><b>– Yo no te veo gordo, Pettinato.</b></p><p>– Yo soy divino en el fondo, pero no lo sé ver yo. Después depende mucho de qué día tenga hoy. A veces entra la bala porque uno está más vulnerable. </p><p><b>“ME HACE MIERDA QUE LA GENTE ME DIGA GORDO HORRIBLE”</b></p><p><b>– El que te jode es ese, no que te te bardeen con Tamara o con Felipe.</b></p><p> – Puede joder cualquiera. El de Tamara y de Felipe puede llegar a joder, lo tengo mucho más digerido y lo entiendo más. También entiendo que para la gente sea como un motivo de bullying más a mano y me puedo llegar a reír. Pero la bala entra por cómo está uno. Es algo que va a estar tener que estar prohibido, esa gente va a tener que parar, no puede ser que las las plataformas permitan eso. Vos no le podés gritar insultos racistas a una persona por su color de piel en la calle, es un delito más si podés hacerlo en las redes sociales. Se usa marrón como insulto, se usa mogólico, se usa retrasado mental, se usa gordo, se usa pobre. Es tristísimo lo que sucede. Pareciera, cuando uno habla de esto, que uno es un privilegiado de cuna de oro que se está quejando de un insultito en redes y no, es grave. La gente está con problemas mentales, todos. No hay un famoso que no esté con un psiquiatra hoy, de verdad te lo digo. Y no hay generación de cristal, me hace mierda que la gente me diga gordo horrible. Tengo un corazón y viene gente a gritarme barbaridades, le tengo que poner un límite porque me va a afectar.</p><p><b>– Hay mucho machismo también.</b></p><p>– Muchísimo y cosas de todo tipo, de todos los colores. Creo que es un fenómeno de época y que va a terminarse. ¿Viste que cuando se inventaron las pistolas en el Lejano Oeste cualquiera tenía una pistola y si vos le debías un centavo por una lata de tomate, te pegaban un tiro en la cabeza? Me parece que las redes sociales están en ese mal uso, de una primera generación que no sabe bien cómo regularlo, cómo usarlo, qué tanto daño hace. Nos estamos enterando ahora, ahora las balas entran y está bien que entren. Si no te entran las balas para mí sos un psicópata. La gente que dice “a mí no me importa nada de lo que me digan”. ¿Cómo no te va a importar que alguien te odie?</p><p><b>– Pero si pensás que es una persona que está sentada insultando mientras vos estás haciendo cosas y que no tiene otra cosa que hacer, no te puede realmente impactar.</b></p><p>– A mí me impacta y me molesta y siento que deberían estar regulados y que esa gente no debería tener más redes por haters. Si pudiera yo los perseguiría uno por uno. Les sacaría el Instagram. Los banearía durante dos meses por lo menos, quedaste afuera de Instagram dos meses por decirle “negro de mierda” a alguien. No está mal.</p><p><b>– No le digan gordo a Homero.</b></p><p>– O decime gordo lindo. Gordito love. </p><p><b>– Yo te veo muy bien y creo que estás en un gran momento.</b></p><p>– Estoy en un gran momento, con menos recaídas con mi ex, primero.</p><p><b>– ¿Eso es lo primero?</b></p><p>– Ja, ja, ja. Primero, hace bastante que no nos tomamos unas vacaciones de la separación.</p><p><b>– ¿Recaída sería volver a estar juntos un rato?</b></p><p>– Claro, eso no estuvo pasando. Estoy mejor, sí. Estoy muy bien. Estoy con un proyecto musical, saqué un disco y este año compré una casa también.</p><p><b>– ¿Tu casa propia?</b></p><p>– Me compré mi casa propia. Todavía no la terminé de pagar, pero ya puedo decir que la compré. Fue un año tremendo entre el disco, Olga, donde estoy muy bien también y un emprendimiento que voy a poner. Una especie de centro cultural, un lugar que va a ser estudio de streaming, canal de YouTube y también espacio de cultura, de arte.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/5SUX4EAYUBG4XMY5RQTCP2H5FI.jpeg?auth=e8b434759e8be74fbf046ab2a4bb98a0e18925e8e4b6a7f829de06ffc266a722&amp;smart=true&amp;width=1600&amp;height=900" type="image/jpeg" height="900" width="1600"><media:description type="plain"><![CDATA[Portada Homero Pettinato y María Laura Santillán]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Karol Sevilla: “Entré en una depresión gigante y en una etapa de no tener personalidad” ]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/04/karol-sevilla-entre-en-una-depresion-gigante-y-en-una-etapa-de-no-tener-personalidad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/04/karol-sevilla-entre-en-una-depresion-gigante-y-en-una-etapa-de-no-tener-personalidad/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[A diez años del éxito de “Soy Luna”, la actriz y cantante mexicana regresó a la Argentina para volver a calzarse los patines y dar inicio, junto a sus compañeros de elenco, a una gira mundial el 7 y 8 de octubre en el Movistar Arena. En una charla íntima con Infobae, habló sobre salud mental, cómo se la “comió” el personaje en la adolescencia, por qué no tiene más que una amiga y cómo atraviesa la ansiedad social]]></description><pubDate>Sun, 04 Oct 2026 05:03:41 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Karol Sevilla</b> tenía 15 años cuando llegó a la Argentina para convertirse en <i>Luna Valente</i>, la protagonista de <i>Soy Luna</i>. Diez años después, vuelve a ponerse los patines para reencontrarse con un personaje que marcó su adolescencia y que, reconoce, durante un tiempo también llegó a ocupar demasiado espacio: <b>“Un poco me comió el personaje”.</b> El regreso, sin embargo, la encuentra en otro lugar: más segura, más consciente de quién es y con una historia propia que quiere cerrar bien.</p><p>En el camino hubo una etapa especialmente difícil. Después de años de grabaciones, giras y exposición, volvió a México y atravesó <b>“una depresión gigante”</b>. También sintió que había perdido su propia identidad. “No me encontraba con nadie, no tenía amigos, no me entendía ni a mí misma”, recuerda. En ese momento <b>decidió cancelar una gira, con el respaldo de su mamá</b>, que eligió acompañarla antes que presionarla para cumplir con los compromisos.</p><p>Ahora tiene 26 años, está en pareja con el futbolista mexicano <b>Diego Monroy</b>, lanzó el álbum <i>Imperfecta</i> y prepara una nueva etapa artística. Al mismo tiempo, se reencuentra con sus compañeros de <i>Soy Luna</i> y se prepara para <b>una gira mundial que comenzará en la Argentina, con funciones el 7 y 8 de octubre en el Movistar Arena</b>. “Quise regresar para terminar de vivir algo bien”, explica en una charla distendida con <b>Infobae</b>. Y agrega: “Al final somos una misma”. Diez años después de ponerse por primera vez los patines, Karol vuelve a encontrarse con <i>Luna</i>, pero esta vez sin perderse a sí misma.</p><p><b>—Karol, bienvenida. Nos cruzamos en todas tus etapas, la primera nota fue en 2016 cuando recién llegabas a Argentina y querías ir al shopping para que te reconocieran, te pidieran fotos y autógrafos. ¿Qué quedó de aquella chica?</b></p><p>—Me sigue gustando que la gente me reconozca, me pida una foto y me abrace, siento que conectas de una forma más bonita. Hay una generación que creció conmigo y ahora hay otra que nos está conociendo, me da gusto que se puedan identificar y que me vean como una amiga.</p><p><b>—Son diez años en la vida de una adolescente. ¿Te mirás en aquel momento y qué sentís de vos misma?</b></p><p>—Me da mucha ilusión ver a esa niña de 15 que venía con un sueño y lo logró, pero también me veo en una etapa en la que no estaba disfrutando. Fue justo terminando la última gira, cuando regresé a México, que <b>entré en una depresión gigante y en una etapa de no tener personalidad</b>. Fue muy difícil, no tenía amigos, no me entendía ni a mí misma. Yo decía rojo y mi cabeza decía verde, era una confusión constante. Después vino el camino de salir de esa sombra negra y ver la luz poquito a poco. Hoy me veo mucho más tranquila, con los pies plantados y sabiendo cuál es mi objetivo. Me siento muy feliz de haber pasado por toda esa etapa, crecí muy rápido y no me di cuenta.</p><p><b>—Me impacta que hables de una depresión y de salud mental, especialmente porque muchos adolescentes atraviesan momentos muy difíciles.</b></p><p>—Cien por ciento. Se supone que los artistas no podemos estar mal, siempre tenemos que estar a tope, felices, dando buenos consejos, pero la realidad es que no es así. A mí me gusta usar mis redes sociales para mantener un mensaje positivo y hablar de lo que es ser una chica que pasa por todos estos momentos normales. Tuve un apoyo increíble de mi familia, mi mamá me dijo: <b>“Estoy contigo. ¿Quieres bajar la gira? Bajamos la gira”.</b> Era la primera gira solista, sin embargo, me dijo que si no me sentía bien, estaba bien. Nunca me juzgó ni me dijo: “Estás mal, te subes al escenario y se te quita”. Entendió lo que estaba pasando.</p><p><b>—¿Bajaron la gira? </b></p><p>—Sí, la bajé un día antes del show. Había una reunión con todo el equipo y les dije: “Se cancela la gira. No quiero hacer nada, estoy mal, no me siento bien, no estoy lista para subirme al escenario”. Ahora soy más consciente de que se portó diez puntos porque podría haberme dicho: “Se nos viene una demanda si no haces los shows”. Pero no lo hizo y no me causó un estrés más. Después sané muchas cosas y retomamos la gira de <i>Que se pare el mundo</i>.</p><p><b>—¿Llegó la demanda por haberte bajado? </b></p><p>—No, porque se hizo la gira, recorrimos un montón de lugares, pero cuando yo ya estuve un poco mejor.</p><p><b>—¿Qué sentís que fue lo que trajo esa oscuridad en aquel momento? </b></p><p>—Todo fue muy caótico. Pasaron muchos años muy rápido: grabación, tour, grabación, tour, y todo se convirtió en monótono. Era como un robotito que hacía exactamente lo mismo, me olvidé de crecer, de aprender, de vivirlo. Todo esto apareció cuando terminó el proyecto y me entró la pregunta: “¿Y ahora qué voy a hacer? Porque ya no soy más <i>Soy Luna”</i>.</p><p><b>—Claro, quién es Karol más allá de </b><i><b>Luna</b></i><b>. </b></p><p>—Exactamente. Fue larguísimo y, además, pasó durante mi adolescencia, cuando estás formando tu carácter. De repente llegué a México, tuve que volver a acostumbrarme a todo, volver a ver a mi familia todos los días. Fueron muchos cambios de la noche a la mañana y me daba cuenta de que me reía como el personaje, hablaba como el personaje, me comportaba como el personaje. Y decía: “Esta no soy yo. <b>No he forjado una personalidad. Esta no es la que quiero ser</b>”. Un poco me comió el personaje y, con el tiempo, fui entendiendo quién quería ser. Hoy soy una versión mucho más divertida, más relajada y ya no estoy todo el tiempo en pose.</p><p><b>—¿Hoy lo disfrutas más? </b></p><p>—Muchísimo más. Estoy demasiado feliz por el proyecto. El regreso de <i>Soy Luna</i> me tiene muy contenta y siento que tiene que ver con que sané muchas cosas. Ya está, fue parte de mi historia.</p><p><b>—¿Tuviste ayuda médica en ese proceso? </b></p><p>—¿Sabes que no? En México antes no era tan común ir al psicólogo. Cuando llegué a Argentina, todo el mundo me decía: “Bueno, vas a empezar el psicólogo”. Y yo: “¿Por qué?”. Para mí no era normal, hoy eso está cambiando por suerte. Lo mío fue un proceso de estar con mi familia, conmigo misma y escucharme. Creo que necesitaba más que escuchar a un profesional, escucharme a mí y saber qué quería hacer.</p><p><b>—Parar. </b></p><p>—Exacto. Era parar. </p><p><b>—En alguna de esas charlas que tuvimos me dijiste que tenías miedo de que se te subiera el ego, de marearte, de no tener los pies en el piso.</b></p><p>—Y pasó. Por algo tenía miedo, dicen.</p><p><b>—Muy poca gente se banca decir “sí, me la re creí”.</b></p><p>—Soy muy sincera y cuando la riego, la riego y te digo: “Sí, la regué”. Soy un ser humano, si tengo la oportunidad, soy joven y puedo mañana limpiar eso y no volverlo a cometer. Los humanos tropezamos dos veces con una piedra, hasta tres. Pero ya la cuarta, date cuenta de que te estás pasando de lanza.</p><p><b>—¿Cuándo te diste cuenta?</b></p><p>—Mi mamá me lo decía todo el tiempo: “Oye, bájale”. Pero fue cuando llegué a México, después de toda la odisea de <i>Soy Luna</i>, que<b> me encontré con unos humos graves</b>. Sentía que ya tenía el mundo comprado por ser <i>Luna</i>. Pensaba: “Voy a llegar y voy a tener un millón de trabajos porque todo el mundo va a querer trabajar conmigo”. Y de repente llego y me dicen: “Manda tu casting”. Y yo: “¿Por qué casting? ¿No has visto lo famosa que soy?”. Ahí dije: “Wow, wow, wow”. </p><p><b>—¿Respondiste eso: “no viste lo famosa que soy”? </b></p><p>—Sí, claro. Después pensé: “Bájale dos rayitas a tu licuado porque estás a tope”. </p><p><b>—¿En tu casa con qué, en dónde aparecía esa forma? </b></p><p>—Sí, en lo cotidiano, en lo normal, en el día a día. Ya ni siquiera era cuando estaba vestida de Karol Sevilla, sino cuando era Karol en pijama, en el momento desastre o en el momento bonito de un ser humano. Ahí también salía a tope.</p><p><b>—¿Tu mamá nunca renunció? </b></p><p>—No. Me sigue regañando como si tuviera 14 años, me sigue guiando, sigue siendo mi compañera, pero también me está dejando equivocarme sin reprocharme ni decirme “te lo dije”. Hoy es: “Bueno, no pasa nada, vamos a ver cómo lo solucionamos”. Buscar una solución en vez de un problema.</p><p><b>—¿Qué ves hoy para atrás y decís “cómo dije esto”?</b></p><p>—Más que nada esos comportamientos en casa. Era contestona, quería que todo el mundo se moviera a mi ritmo, que todo se moviera con un chasquido. </p><p><b>—¿Y qué pasó cuando te reencontraste en México con tus amigos? </b></p><p>—Fue hermoso. No tengo amigos, fue más bien con mi familia, sobre todo con con mi hermano que lo necesitaba y ahora tenemos una comunicación bellísima. </p><p><b>—Él también fue uno de los que te dijo “hasta acá”.</b></p><p>—Sí, justo ayer le hablé por teléfono y le conté que tengo miedo por todo esto que está pasando, la linda repercusión de la gente, y me dijo: “Hermanita, tranquila. Güerita, disfruta. Si regresaste al proyecto fue para disfrutar y recuerda cuáles son los objetivos que quieres. Por eso estás aquí”.</p><p><b>—Vuelve </b><i><b>Luna</b></i><b> y es un furor. ¿Por qué dijiste que sí esta vez? Te contactaron muchas veces y siempre dijiste que no.</b></p><p>—Mi pregunta hacia mí misma fue: “¿Sería buena idea para terminar de vivir algo bien?”. Necesitaba decir: “Cerré esta etapa de la mejor forma y la rompí”. No en el sentido de fama, sino de sentirlo, disfrutarlo. Quiero agradecerle todo lo que me dio, porque gracias a <i>Soy Luna</i> soy quien soy y jamás me voy a olvidar de eso. Quería volver y no me arrepiento de haber dicho que sí porque crecimos juntas, nos pasaban las mismas cosas.</p><p><b>—¿Cómo fue volver a patinar?</b></p><p>—Bien. El cuerpo tiene memoria. Me dio miedo, la verdad, pero Juampi, el coach de patín, me dijo: “No te preocupes. En cuanto te pongan los patines, el cuerpo va a mandar señales de que lo has hecho toda tu vida”. Y me sorprendió, me subí un poco rara y los golpes no sé por qué duelen más.</p><p><b>—Somos más grandes. </b></p><p>—Ahora lo entiendo: son como los golpes de la vida, duelen más cuando eres adulto. Igual que una caída en patín: el piso duele más.</p><p><b>—¿No habías patinado en todos estos años? </b></p><p>—Había patinado para mi show, pero no como <i>Luna</i>. Y después me escriben que soy campeona del freestyle, entonces tenía que regresar con patinaje pro. Yo dije: “No puede ser” (risas). Pero fue muy bien.</p><p><b>—Nada podía ser peor que aquel casting original en el que dijiste que cantabas, bailabas y patinabas.</b></p><p>—Todo dije que sí, por las dudas, y sigo haciéndolo: a todo le digo que sí.</p><p><b>—¿Cuál fue la última mentira que dijiste? </b></p><p>—No sé. Hoy soy muy realista. Si no quiero algo, es “no quiero ir, no tengo ganas”. No soy de decir: “Me salió un percance”. Prefiero decir que no a estar incómoda en un lugar, en un proyecto o haciendo algo que no me haga feliz.</p><p><b>—¿Es verdad que tu primer trabajo profesional fue hacer de árbol?</b></p><p>—Sí (risas). Literal, era una extra en un proyecto de <i>Plaza Sésamo</i>. Era el extra 533: el árbol. Ese fue mi primer proyecto. No lo busquen porque no va a existir: ni salí.</p><p><b>—¿Cuándo entendiste que ganabas un dinero importante? </b></p><p>—Es un tema curioso, porque sé cuánto gano, pero no me gusta que me hablen de cantidades de dinero. Siento que le pierdo poder a mi trabajo cuando pienso cuánto me van a pagar. Cuando hay reuniones de trabajo, todo lo actoral y lo artístico es conmigo; contratos, dinero y eso, a la siguiente ventanilla, literalmente. Obviamente mi mamá es muy transparente conmigo, sé cuánto gano y conozco mi dinero. También sé que tengo que pagar impuestos, hacer papeles, ir a Hacienda, cosas de adultos. </p><p><b>—Pero en algún momento te habrás dado cuenta que ganabas más dinero que tus padres y eso es impactante. ¿Qué te pasó con eso? </b></p><p>—Siempre me han enseñado a trabajar y no es algo a lo que le ponga tanta atención, pero sí me gusta disfrutarlo con mi familia: cada vez que podemos nos vamos de vacaciones porque trabajamos todos y somos un equipo. Mi mamá se lleva una friega gigante, ella se vino a vivir conmigo.</p><p><b>—Es un proyecto familiar.</b></p><p>—Es un proyecto familiar, todos somos dueños de ese dinero por decisión propia. </p><p><b>—Estás noviando. ¿Me podés contar todo?</b></p><p>—¿Todo?</p><p><b>—Todo. Pero no en tono </b><i><b>Soy Luna</b></i><b>.</b></p><p>—No Disney (risas). Una de las veces que vine a hablar con vos estaba destruida, tenía el corazón roto y ahí aprendí que no tenía que tener una pareja del medio artístico porque había muchas peleas de egos. Hoy estoy en un momento súper tranquilo y feliz, en pareja con alguien que se dedica a otra cosa, es futbolista. Nos apoyamos mucho y nos respetamos, no nos metemos en la carrera del otro.<b> Necesitaba a alguien que entendiera quién soy, lo que soy, sin juzgarme ni cambiarme y estoy muy feliz</b>. También me gusta que se lleve bien con mi familia y que su mundo sea familiar.</p><p><b>—¿Hace cuánto están juntos? </b></p><p>—Un año y diez meses. </p><p><b>—¿Cómo llevan estas separaciones cuando te vas de gira?</b></p><p>—Se trata de comunicación y confianza, estamos tranquilos de que no vamos a hacer nada.</p><p><b>—¿Te imaginás siguiéndolo por el mundo y dejando un poco de lado tu carrera?</b></p><p>—No voy a dejar mi carrera porque tengo claro que amo mi trabajo con todo mi corazón. Lo acompañaré donde tenga que acompañarlo y viajaré donde tenga que ir, pero también sé que mi trabajo es importante. Amo mi chamba y no quiero dejarlo por nada. </p><p><b>—Luchaste mucho por este lugar. </b></p><p>—Sí. Nos ha costado mucho trabajo llegar hasta donde estamos. Han sido millones de humillaciones, mucho trabajo para darme mi lugar, para que la gente me respete, muchas caídas y muchas levantadas. En algún momento sí lo tiré por amor, pero entendí que no era ahí. Mi trabajo y a lo que viene a este mundo es a soñar.</p><p><b>—¿Qué quiere decir “lo tiré por amor”?</b></p><p>—Dejé mi carrera para que otra persona brillara en ese momento.</p><p><b>—¿Estamos hablando de tu última relación? </b></p><p>—Una relación que tuve, para no ser muy exactas. Esa persona me hizo un comentario: “Dos estrellas no pueden brillar al mismo tiempo. Es mi momento”. Y yo dije: “Claro, tiene toda la razón”. Una enamorada hace cualquier cosa y lo hice. Después me di cuenta de que no. Que dos, tres, cuatro, cinco, ocho estrellas pueden brillar al mismo tiempo. Millones de estrellas pueden brillar al mismo tiempo.</p><p><b>—Y alguien que no quiere que vos brilles no es alguien que te quiera bien.</b></p><p>—Exactamente. Te haces de noche, miras el cielo y ves millones de estrellas brillando, porque en este planeta no pueden brillar solamente dos personas.</p><p><b>—¿Qué te hizo darte cuenta de que algo estaba mal?</b></p><p>—Ver que cambié, que me descuidé, que no era yo. Extrañaba mi trabajo, pero no podía hacerlo porque, según esa persona, no era mi momento.</p><p><b>—Lo quiero preso.</b></p><p>—(Risas) Pude haberme quedado en la oscuridad, pero me enseñó que no tengo que aceptar eso el día de mañana. Y si no hubiera pasado por eso, siento que hoy no estaría tan feliz con mi novio.</p><p><b>—A vos te fortaleció, pero es algo que pasa mucho: hombres que no quieren que sus mujeres trabajen y mujeres que quedan atrapadas en esas situaciones.</b></p><p>—Sí, no deberíamos normalizarlo. Creo que las mujeres somos muy capaces de hacer muchas cosas, de trabajar y salir adelante. También hay hombres que salen adelante solos, padres que crían a sus hijos. </p><p><b>—Sacaste un disco hace poco.</b></p><p>—Sí, <i>Imperfecta</i>. </p><p><b>—El disco se llama </b><i><b>Imperfecta</b></i><b>, pero hay un corte que es </b><i><b>Imperfecto</b></i><b>. Contame eso.</b></p><p>—Este disco fue muy gracioso porque nunca me tomé tan en serio la música. Era como muy vaga, hasta que empezamos a componer, lo escuché y pensé: <b>“Hoy, por primera vez, estoy siendo sincera”.</b> No solamente conmigo, sino que le estoy mostrando a la gente mi corazón, mis traumas, mis heridas, mis errores, cómo me hago cargo de mis cosas y las estoy escribiendo. Era un buen momento para que me conocieran y vieran que soy imperfecta en este mundo.</p><p><b>—¿Y en </b><i><b>Amiga date cuenta</b></i><b> qué te estás diciendo? </b></p><p>—Son las palabras de mi amiga. Ella me decía: “Es que no te quiere”. De repente ya no lo quieres y después regresa, te pinta pajaritos en el aire y dices: “No, ya cambió”. Saqué todas las palabras que me dijo mi amiga en una letra. Muchas amigas se lo decimos a la otra persona, pero como está tan cegada no lo entiende. Hasta que llega un momento en que dices: “Te lo dije”.</p><p><b>—Qué rol importante el de las amigas. </b></p><p>—Muy importante. <b>Tengo solamente una amiga en mi vida, Gris</b>, que sabe todo de mí. De repente me dice: “Sé que la vas a regar, pero hazlo. Yo te apoyaré”.</p><p><b>—¿Por qué tenés una única amiga?</b></p><p>—Me volví muy cerrada, no le abro a cualquiera mi núcleo personal ni mí corazón. No soy de platicar y me cuesta mucho trabajo hacer amigos. <b>Con toda esta depresión que tuve me empezó a generar ansiedad social</b> y cuando estoy rodeada de mucha gente o en eventos, <b>me suelo sofocar y desmayar</b>. Por eso, salvo que sea muy importante, no salgo.</p><p><b>—¿Cómo vas a estar con los shows en ese sentido? </b></p><p>—Esto me pasa más cuando estoy siendo Karol que cuando soy <i>Luna</i>. Estoy tan emocionada y ansiosa que no siento que me vaya a pasar con el tour de <i>Soy Luna</i>. Es diferente lo que voy a vivir ahora, es un regreso que ni siquiera yo esperaba porque estaba tan negada.</p><p><b>—¿Sentís que hay algo de </b><i><b>Luna</b></i><b> que protege a Karol en esas situaciones? </b></p><p>—Sí. Es como que la niña está abrazándome todo el tiempo y diciéndome: “Todo está bien. Vas a salir al escenario y vas a alegrarle la vida a muchas niñas, niños y papás que te vieron crecer y que están creciendo contigo. Estás en casa”.</p><p><b>—Te brillan los ojitos cuando lo decís, hay algo sanador en eso. </b></p><p>—Sí. Hoy te lo cuento con una sonrisa, emocionada, de corazón. Me siento como cuando eres niño y es tu cumpleaños y todo el mundo llega con un regalo. Ves a alguien llegar con un regalo y te emocionas. Así me siento. </p><p><b>—¿Te cuesta confiar en la gente? </b></p><p>—Sí, me cuesta confiar, aprendí a estar en guardia, hasta desconfío de mi propia sombra. Es agotador, pero prefiero y además, tengo unos ojos de águila demasiados certeros atrás, en mis espaldas siempre, así que me siento muy tranquila por eso.</p><p><b>—¿Cómo conociste a tu amiga Gris?</b></p><p>—Fue por amigos en común y encontré una conexión, somos iguales: no nos tomamos nada personal, las dos tenemos <i>traumitas</i> y tampoco somos muy de socializar. Somos muy parecidas, como en <i>Juego de gemelas</i>. </p><p><b>—¿Cómo manejás hoy la ansiedad social y llegar al punto de desmayarte?</b></p><p>—Hoy lo manejo. Sé cuándo me voy a desmayar y mi mamá siempre trae la bolsa de <i>Mary Poppins</i>, con los aceites y todo lo que me pongo. Aprendí a avisar. De todos los desmayos que tuve, aprendí a reconocer cuándo me pasa. Mi mamá y yo tenemos una seña para todo y agregamos una para el desmayo.</p><p><b>—¿Cuál es? </b></p><p>—Es como: “Ya me voy”. Ella sabe que tiene que correr y traer los aceititos. Eso me tranquiliza.</p><p><b>—¿Entendiste el poder que tenés para llevar mensajes?</b></p><p>—Sí, y me encanta. Si tengo tantos seguidores, no quiero usarlos solamente para mostrar qué usé zapatos Dolce &amp; Gabbana. Me gusta mostrar un lado de moda, pero también está la posibilidad de mover mi voz para llevar mensajes o sumarme a distintas causas. Con mis nuevas canciones me llegaron millones de mensajes diciendo: “Me salvaste”, y eso me hace sentir orgullosa porque no solo me ayuda a mí la música, sino también a otras personas. Se me llena el corazón de amor, no es solo fama y dinero.</p><p><b>—¿Cómo te llevás con el </b><i><b>hate</b></i><b>? </b></p><p>—En su momento sufrí bullying por mi cuerpo y fue una crítica muy fuerte. Hoy el <i>hate</i> no me hace nada, ni cosquillas, pero me afectó y lloré horrible en su momento. Ahora hasta me río de las personas que me tiran <i>hate</i>. Pienso: “Qué triste debe ser tu vida para estar criticando a otra persona”. </p><p><b>—¿Cómo fue reencontrarte con tus compañeros? </b></p><p>—Fue muy bonito. En el primer ensayo de lectura del libreto, conforme íbamos llegando al salón, era como si le hubiéramos puesto pausa a la vida y de repente otra vez seguíamos. Volverlos a ver me dio muchas ganas de llorar y sonreír a la vez. Durante mucho tiempo fueron mis hermanos, mi ejemplo a seguir y mis compañeros de vida. Yo crecí con ellos y fue hermoso verlos ahora más grandes y entender muchas cosas sin juzgar ni criticar. Fue muy sanador.</p><p><b>—¿Hay un grupo de chat de </b><i><b>Soy Luna</b></i><b>?</b></p><p>—Sí, ahora sí estoy, antes no. Pasaron cosas, pero normales, éramos bien chiquitos y vivimos una cosa gigante. Y, además, una persona se encargó de difamar y decir muchas cosas de algo que no fue así. </p><p><b>—Ahora se viene la gira…</b></p><p>—Sí, estoy impactada porque la primera fecha se agotó en 24 horas, en la preventa. Empezamos aquí, o sea, nos van a dar la patadita de la suerte con este proyecto. Y seguimos en México, que es mi casa, mis dos hogares que fueron parte de mi vida, de mi crecimiento, que me forjaron. Estoy de verdad muy agradecida con los fans, con la gente, con los papás, por hacer posible este tour. Será un show dirigido a la nostalgia de lo que fue <i>Soy Luna </i>y vamos a sumar las canciones de la nueva temporada que está en Disney+. </p><p><b>—¿Puedo fantasear con una nueva temporada después de esta?</b></p><p>—No puedo decir que sí porque también tengo otros compromisos. Quiero crecer con mi carrera. Esto para mí también es despedirme del infanto-juvenil. Quiero crecer, hacer otros proyectos, ahora estoy preparando el nuevo álbum y son letras completamente diferentes. <b>Es una Karol que siento que nadie ha visto en mí</b>. Va a hablar y va a ser mucho más directa, sin pelos en la lengua.</p><p><b>—Tenemos temporada en Disney+ y tenemos la gira que arranca en Argentina.</b></p><p>—7 y 8 de octubre en el Movistar Arena, y después vamos a estar en muchos países.</p><p><b>—Venimos hablando hace diez años. Si te encuentro en cinco, ¿cómo soñás que te encuentre?</b></p><p>—Igual de feliz, con muchos más retos. Realizada en muchos aspectos de mi vida y con una carrera que siempre he soñado. <b>Quiero ser una gran mujer, quiero ser como mi mamá, como las mujeres que fueron mi inspiración</b>: mi abuelita, mi mamá Berta. Mi núcleo familiar está lleno de mujeres súper empoderadas, trabajadoras y guerreras. Eso quiero ser. Quiero hacerle honor a las mujeres que me están viendo crecer.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XC5YOMO3KZBW3ORQTSXAMTWATY.png?auth=68931563a061dae19ec3631914a0679d7714b53857464b9a07be82ebf65c17ff&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Personajes - Karol Sevilla - Home]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Quería llevar a su hija en la panza, atravesó diez cirugías para conservar su útero y hoy su bebé crece a catorce mil kilómetros]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/03/queria-llevar-a-su-hija-en-la-panza-atraveso-diez-cirugias-para-conservar-su-utero-y-hoy-su-bebe-crece-a-catorce-mil-kilometros/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/03/queria-llevar-a-su-hija-en-la-panza-atraveso-diez-cirugias-para-conservar-su-utero-y-hoy-su-bebe-crece-a-catorce-mil-kilometros/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Paula Moguilevsky viajará en enero a Georgia para conocer a Alexandra y a Olivia. La primera es una mujer de 37 años a la que conoce solo por videollamada. La segunda es su hija. En este capítulo de Voces, el largo camino hacia la maternidad de una mujer que congeló óvulos y que recurrió a una subrogación de vientre mientras transita un ardua paso por el cáncer de cuello uterino]]></description><pubDate>Sat, 03 Oct 2026 05:31:16 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Paula Moguilevsky tacha los días en el calendario</b>. Mientras se consuela con repasar el video de su hija moviéndose en la panza. No en la suya, sino en la de una mujer georgiana de 37 años, madre de hijos más grandes, subrogante hace cinco meses de su deseo. En enero irá a conocerla. Viajará catorce mil kilómetros al este de Argentina. Viajará con Sean, su pareja. Volverán con Olivia, su primera hija: la consumación de lo que anhela desde que maternaba en su infancia a su hermana tres años menor.</p><p>Antes de que apareciera la opción de una subrogación de vientre, Paula debió atravesar su propio duelo. Pronto deberá operarse por décima onceava vez en dos años y medio. Le extirparán el útero. Pudo haberlo hecho antes y evitar las diez cirugías previas, pero hubiese traicionado su impulso: ser madre. “A mí que me pase una aplanadora por encima, pero yo voy a ser mamá. No me importaba nada más”, dijo. Lo de aplanadora es una analogía por lo que pasó: un diagnóstico de cáncer, internaciones, tratamientos, procedimientos, el corolario de un proceso médico de vitrificación de ovocitos, un despido de una corporación, una comunidad que la consume en redes de más de un millón de seguidores.</p><p>“¿Para qué luché tanto para conservar mi útero? Di todo, tantas cirugías, tanto sufrimiento para conservarlo y no lo voy a usar”, lamentó cuando descubrió que su útero no era seguro para concebir. Fue cuando empezó a valorar la posibilidad de una subrogación. Eligió Georgia, pagó 45 mil dólares, conocieron a Alexandra. <b>Mientras tiene una hija creciendo en otra panza, en otro país, cruza el luto por su propio útero</b>. Todo junto, todo al mismo tiempo. De eso habla Paula.</p><p><b>—¿El sueño de ser mamá estuvo siempre? </b></p><p>—Creo que desde que tengo 3 años más o menos. Ya jugaba con mi hermana, le llevo tres años, ella era mi bebé. Así que siempre quise ser mamá. </p><p><b>—¿Lo imaginaste en familia, con una pareja o en algún momento estuvo la posibilidad de que fuera sola? </b></p><p>—Siempre en familia. Tengo una prima que tuvo sola con inseminación pero yo nunca, siempre dije “para tener hijos quiero a mi familia”. Mis papás se separaron cuando yo tenía 3 años, fue muy difícil, entonces lo que yo quería hacer era “ahora voy a ser mi familia y no me voy a separar”. Y para mí lo peor que me podía llegar a pasar era separarme con hijos. Siempre quise tener hijos, fue el sueño de toda mi vida, pero dije “voy a tener hijos cuando esté con una pareja que yo sienta que no me voy a separar, que va a ser la familia que siempre quise”.</p><p><b>—Hasta ese momento el recorrido en tu vida era…</b></p><p>—En el universo corpo: 20 años en marketing, yo soy licenciada en marketing. Trabajé 20 años en multinacionales. He lanzado productos que deben estar en la casa comiendo en este momento. Y empecé en paralelo con lo de mi cuenta a hacer recetas porque desde muy chiquita cocino. </p><p><b>—¿Y cómo te animaste a abrir tu cuenta y a mostrar este otro perfil que la rompió? </b></p><p>—Siempre cociné con lo que tenía en casa porque mi viejo no iba al supermercado, era como colgado. Y en la casa de mi vieja también es como que se cocinaba con lo que había. Entonces me acostumbré a hacer eso y lo transformé en algo bueno, porque en mi cuenta lo que hago son recetas fáciles con lo que tengas en casa. Te pongo reemplazos. Si no tenés esto podés usar lo otro. Entonces fui haciendo recetas bien fáciles, simples y para resolver la cocina todos los días. Entonces creo que es lo que le gusta a la gente. Y arranqué cocinando medio por necesidad, pero más que nada por gusto y por amor, para mí es amor la cocina.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6RCIPYEHMJDTRJUKKWASY5TVS4.JPG?auth=fb6a12ef63825f310713454339fb27501b73efdeb05ecadc17e383c33c3c1813&smart=true&width=1124&height=2000" alt="Puli decidió congelar ovulos para preservar su maternidad, el procedimiento desencadenó una hemorragia interna que derivó en una cirugía de urgencia." height="2000" width="1124"/><p><b>—Y en un momento decidís congelar óvulos. ¿Cómo fue eso? </b></p><p>—Estaba de novia en ese momento pero recién arrancaba una relación. Me habían ghosteado hacía unos meses. Fue la peor ghosteada del mundo, yo estaba casi de novia, iba a la casa, nos veíamos cuatro, cinco veces por semana. Y un día desaparece del planeta. Yo lo había ido a buscar de un viaje a Ezeiza. Volvimos de buscarlo del viaje, cenamos, todo divino, a la mañana siguiente me ghosteó. Así. Desapareció. Ni siquiera me leyó los mensajes. Fue lo mejor que me pudo pasar ahora viéndolo en retrospectiva. </p><p><b>—¿Volviste a hablar con él alguna vez? </b></p><p>—Nunca jamás volví a hablar. Pero conozco a mi hoy marido, unos meses después. </p><p><b>—¿Cómo se llama? </b></p><p>—Sean se llama, mi marido es yanqui. Es de Estados Unidos. Vive acá, tiene también toda una historia de vida increíble y lo admiro muchísimo. Pero él viene a Argentina para hacerse cargo de su hija. Queda embarazada una chica argentina estando de viaje en España, los dos coinciden en ese viaje, y viene él a Argentina a hacerse cargo de su hija. </p><p><b>—Y vos lo conocés en esa situación, mientras él transitaba o ya había transitado un embarazo. </b></p><p>—Cuando yo lo conozco a Sean, ya habían pasado varios años. Esto fue en 2019. La nena tiene hoy 7 años, es un amor. Yo mucho en mi cuenta no la muestro porque no soy la madre entonces respeto mucho eso, pero forma parte de nuestra familia.</p><p><b>—Sabías que ahí había un papá que se hacía cargo. No es cualquier cosa a la hora de mirar a un hombre, ¿no?</b></p><p>—No, la verdad que no. La verdad que es un acto de amor enorme, dejar todo tu país, dejar todo. Él vivía en Estados Unidos con sus amigos, su trabajo, su familia. Deja todo y viene por la hija. Y acá no había nadie. Entonces cuando había pasado esto y lo del ghosteo, tenía un poco de miedo de volver a confiar. <b>Entonces voy a congelar óvulos. Era algo que yo venía pensando</b>. Cuando una pasa los 35 se vuelve más complicado, entonces aunque estés en pareja muchas veces necesitás recurrir a un tratamiento y es mejor congelar antes. Y decidir vos cuándo. Mamá, que es chapada a la antigua, me decía “pero es complicado, es riesgoso”. Le daba miedo. “Es un procedimiento. Vas, son quince minutos y te vas a tu casa”. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SUGHA2XK5JCU5B3BJRFIUVSR7M.JPG?auth=d9d9c0d31546694911e5456d95b2f3c43d15bf0649cedb8df5c8e8c1e874dccd&smart=true&width=2048&height=1367" alt="Puli en su casamiento con Sean Quinn" height="1367" width="2048"/><p><b>—Contemos para eso qué tuviste que hacer durante el mes.</b></p><p>—Inyecciones, hormonas. Es bastante bravo el tratamiento, en mi caso eso no fue lo peor. Me tocó pasar por un tema que no le pasa a nadie, esa cosita que ves cuando firmás el consentimiento. Y decía<b> el 0,0001% pasa una hemorragia interna. Bueno, me pasó a mí</b>. Entonces el día que yo congelo los óvulos me despierto a los quince minutos, me mandan a mi casa. Me habían dicho “te va a doler mucho, como en tu peor periodo”. Muchas mujeres me imagino que estamos preparadas para el parto, tenemos un umbral de dolor altísimo, entonces yo me estaba bancando unos dolores que en mi vida... Las mujeres tenemos mucho de eso: nos bancamos los dolores, el sufrimiento, poner el cuerpo y todo eso. Entonces yo no le avisé a mi médica en ningún momento que me estaba doliendo mucho. Hasta que empezó a dolerme en el hombro. Tenía un reflejo en el hombro. Mi teoría era que me dolía porque estaba muy contracturada y no me podía incorporar. Hasta que me empecé a desmayar. Ahí le aviso a mi médica: “tengo esto, me duele acá”. Se dio cuenta y me dice “ya mismo ambulancia, andá a una guardia y yo hablo con la gente del Británico”, porque ella trabajaba en ese hospital. Yo estaba débil, no quería movilizarme, ¿entendés? La inconsciencia. </p><p><b>—¿Vos estabas con Sean en ese momento? </b></p><p>—Sola, no. Sean estaba de viaje en Japón.</p><p><b>—¿Pero había sido una decisión de pareja congelar óvulos? </b></p><p>—No, más mía. En la primera cita que tuvimos hablamos que él quería ser padre de vuelta. Se dio así. La primera cita nuestra fue la más larga de la historia, almorzamos, terminamos cenando, todo el día juntos. Después me fui como una lady a mi casa pero todo el día juntos pasamos. Fue muy lindo. Pero no, no, fue una decisión mía que yo quería. Así que lo hice sola. Y de hecho dije “como voy a estar hinchada, molesta, mejor hacerlo cuando él no está en Buenos Aires”.</p><p><b>—¿Y qué hiciste? </b></p><p>—Llamé a la ambulancia, me dijeron que en dos horas estaban. Entonces lo llamé a mi viejo, que encima yo no quería llamarlo porque había tenido un infarto hace poco. Y vino a casa, no sé cómo hizo, vivía en Recoleta, él por Villa Crespo. En quince minutos estaba en mi casa. <b>Me arrastré por el piso, dejé la puerta abierta. Yo me estaba muriendo Tati</b>. Después cuando los médicos me explicaron fui consciente de lo que me estaba pasando porque no entendía nada. Llegué al hospital no sé cómo porque no me acuerdo del trayecto, estaba desmayándome, como desvanecida, me tomaron la presión, tenía 2 de presión, me trataron de estabilizar porque no me podían hacer nada hasta que no me estabilizaran, yo estaba blanca. Me hicieron una ecografía y me dijeron “tenemos que llevarte al quirófano, tenemos que abrir”. Era una pesadilla… No podía creer lo que me estaba pasando. <b>Me llevaron al quirófano, me abrieron, me sacaron dos litros de sangre de adentro</b>. Me hicieron una transfusión de sangre. Y me quedé una semana internada. Esa fue mi experiencia congelando óvulos. </p><p><b>—Está bien que aclares que es una excepción. Pero también hay que saberlo porque siempre que una pone el cuerpo pueden pasar cosas. </b>—Sí, pasaron más cosas.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RBQF4XUK7BD6TOTG3OTWMA3UBY.jpg?auth=40ea7688e50d335936d106ae523b28494fbc249a3ea74ac9701403035d7c803f&smart=true&width=660&height=1174" alt="Cuando decidieron empezar un tratamiento de fertilidad, Puli se enteró por un Papanicolau que tenía cáncer." height="1174" width="660"/><p><b>—¿Cómo siguió la historia? </b></p><p>—Ese mismo año, ya con Sean, fuimos a hacer un tratamiento para ser mamá con esos óvulos que me había costado tanto trabajo sacar.</p><p><b>—Empieza a haber una decisión de pareja. Lo charlan y deciden que el camino inicial es ya con esos óvulos, no intentan otro camino antes. </b></p><p>—Intentamos un poco pero la realidad es que cuando tenés más de 35, estás seis meses sin cuidarte y no pasa nada, entonces probás. No es que buscamos intensamente durante meses y meses. Pero como ya tenía los óvulos congelados, ya tenía 37, dijimos “vamos a consultar y arrancamos el tratamiento”. En realidad no llegamos ni a arrancar el tratamiento. Vos vas a la médica a la consulta y te manda a hacer estudios. En abril fue lo que me pasó a mí, en junio me hice un Papanicolaou de control porque me había pasado todo eso. Empiezo a hacer los controles. Pero <b>nunca lo fui a buscar porque yo pensaba que no me iba a pasar nada, yo soy una persona sana, me alimentaba bien, hacía deporte</b>. Entonces, cuando me dice que necesito uno le digo que me hice uno hace seis meses más o menos. “Sirve, traelo”. Llamo al doctor y me dice “lo tenés que venir a buscar”. Me pareció raro, pero fui. Cuando voy me dice “cuando da mal lo tenés que venir a buscar”. No es que te avisan, tenés que ir. </p><p><b>—¿Y qué te dice el médico? </b></p><p>—Me explica que no había dado bien… “¿cómo, qué no es dar bien? ¿Qué es?”. <b>Yo no sabía ni qué medía el Papanicolaou. A ese nivel. No sabía que era para el cáncer</b>. Me explica, tratando de asimilar la información, que tenía que ir a un especialista en cuello de útero.</p><p><b>—¿Ya en esa consulta usa la palabra cáncer? </b></p><p>—No, dice células precancerosas. Y para mí precancerosa ya me sonaba raro, porque está la palabra cáncer. Me explicó que eran células que podían terminar en cáncer pero que todavía no lo eran, que había que estudiarlas y ver hasta dónde habían llegado. Entonces voy a la especialista en cuello de útero y arrancan un montón de estudios. En una biopsia, sale que efectivamente ya había avanzado más y ahí deciden la cirugía. Lo más cómico es que yo tenía toda esta vida de corpo y al día siguiente de esta consulta me llaman. Me iba muy bien, era responsable de comunicaciones global de una multinacional que está en Estados Unidos. Habían traído todo marketing en la época de la pandemia y cuando terminó la pandemia llevaron lo llevaron de vuelta para allá. <b>Si bien mis evaluaciones eran buenas, me llaman para echarme</b>. Yo ya estaba haciendo mi cuenta en paralelo, venía pensando en irme porque no podía hacer las dos cosas al mismo tiempo. Pero me dice “no te preocupes que vas a tener tu obra social por tres meses más”, y ahí me quiebro. Le digo “pero me acabo de enterar que tengo cáncer”. Y ahí se desconfigura la cara, me agarra la mano. </p><p><b>—¿Te despidieron con un diagnóstico de cáncer? </b></p><p>—Sí. Sí. Ellos no sabían que yo tenía cáncer. Se enteraron ahí porque yo también me enteré en ese momento. </p><p><b>—¿Pero en ese momento no hicieron nada? </b></p><p>—No. Le dije eso y me dijo “bueno”. Había otra chica y me dijo “yo también tuve cáncer, vas a estar bien”. No se le movió un pelo. Ese fue mi paso por corpo y ahí terminó. Y encima<b> era el día que me acuerdo llegué al millón de seguidores</b>. Llegué al millón de seguidores, ahora necesito la noticia buena de que va a estar todo bien y había salido mal. Era como todo junto, pasaban muchas cosas al mismo tiempo.</p><p><b>—Te despiden al día siguiente de que te enterás... La especialista te había dicho “tenés cáncer”. </b></p><p>—Sí. Entonces voy, me hicieron una primera cirugía, me sacaron un pedacito del cuello del útero, se llama cono LEEP. Fuimos a ver el resultado de esa cirugía. Éramos seis en el consultorio. Estaban papá, mamá, la pareja de mi papá, la pareja de mi viejo, mi marido y mi hermana. Todos esos en un consultorio de este tamaño. Así estábamos.</p><p><b>—¿Qué te dijo? </b></p><p>—Que había dado mal. Que no había dado bien. Que había comprometido endo y exocervical. El cuello del útero tiene una parte afuera y una parte adentro. Yo todo esto lo fui aprendiendo porque no sabía. Para mí el cuello del útero era la continuación entre útero y vagina. Daba todo mal, Tati. Estaba adentro, afuera, por todos lados. Tuvimos que enfrentar que iba a tener que hacer otra cirugía que se llamaba traquelectomía, donde se iba a decidir si me sacaban el útero o no. Pero no solamente eso sino que ahí sí <b>empezábamos a hablar de las palabras difíciles que uno no piensa que va a escuchar</b>. Ahí me enteré que tenía que ir a oncólogos. Empecé a entender o a aprender qué era un PET, qué era una resonancia, qué era una metástasis, porque no sabíamos dónde estaba el cáncer. Mis papás estaban muy asustados. Nunca pensé que me iba a morir. Siempre pensaba que iba a estar todo bien, no sé cómo. Pero mis papás sí pensaban que me iba a morir. No es que pensaban que me iba a morir, tenían miedo de que me muriera. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SK2O5Z76VFDR5LAFRF55QHW6RY.JPG?auth=a9702648555d011b15fd1f9f97621f7dcb0279355a549edbc6a172249a370df3&smart=true&width=1440&height=1800" alt="Nunca acepto que le extirparan el útero por el deseo de ser mamá." height="1800" width="1440"/><p><b>—¿Dudaban si lo que estaba pasando en el útero podía ser una metástasis de otro lado del cuerpo? </b></p><p>—Claro, cuando vos tenés un cáncer, te sacan un pedazo, lo biopsian y se ve que si el cáncer sobrepasó esa pared de ese órgano puede estar en los ganglios. Puede pasar a ganglios y puede pasar a otros órganos. Cuando lo identifican que ya avanzó no se sabe dónde está, puede estar en cualquier lado. </p><p><b>—Pero siempre tuvieron claro que el cáncer de origen era el del útero. </b></p><p>—Sí, correcto. Que había empezado ahí. Ahí estaba el carcinoma digamos. </p><p><b>—En paralelo estaba tu sueño de la maternidad…</b></p><p>—Quedó relegado. Cuando nos enteramos de eso, hubo que suspender todo y empezar a ocuparnos del cáncer, de la palabra cáncer. </p><p><b>—¿Te dolió dejar esto en pausa? </b></p><p>—Sabía que iba a volver. Sabía que lo iba a lograr de cualquier manera. Nunca pensé que no. </p><p><b>—Entendiste las prioridades. </b></p><p>—Sí, entendí las prioridades. Y yo no soy creyente pero en ese momento me volví creyente. Empecé a rezar, a dibujar, proyectar, a meditar. Hice todo lo que estuvo a mi alcance para avanzar con ese proceso. A mí me estaban diciendo por ahí te despertás de esa cirugía y no tenés más útero, porque tenemos que ver ahí si está invadido por el cáncer o no, si los ganglios están o no. <b>Voy ese día a la cirugía, me abrazo el útero y digo “por favor, cuando me despierte que estés ahí”</b>. Entonces, cuando me despiertan de esa cirugía me dijeron que había salido bien, que me habían dejado el útero. Lloré de felicidad. Y en paralelo ahí arranca el tema de esperar los controles porque tienen que dar bien, pero después de más de un año, empezar a hablar de volver al tratamiento. Lo que pasa es que en el medio tuve cositas que fueron pasando.</p><p><b>—Era una suma de cosas, una detrás de otra que decís “¿cuándo vuelvo a ser yo, cuándo vuelvo a mi vida?” </b></p><p>—Y cuándo puedo vivir tranquila. Porque yo no podía vivir tranquila. No era solamente el cáncer sino también que no se cierra. La función de que no se cierre y que no esté invadido por un cáncer. Entonces me pasaron las dos cosas: se bloqueaba y me pasaron que, tanto en 2025 como ahora, controles que me vinieron mal con un carcinoma, un PAP que daba carcinoma. Otra vez, de vuelta. Después de la traquelectomía. “Ya me sacaste todo, qué más hay ahí”. Y entonces es volver todo el tiempo a estar con miedo, a sufrir. </p><p><b>—Vos no querías que te saquen el útero por el deseo de maternidad. </b></p><p>—Sí, yo quería ser madre, no me importaba nada. A mí que me pase una aplanadora por encima, voy a ser mamá. No me importaba. Obviamente que hay límites. Si uno me dice mirá, necesitas quimioterapia, y, yo creo que lo hubiera hecho. Por suerte, a mí siempre me operaron. Tuve una cirugía cada tres meses en los últimos dos años y medio.</p><p><b>—¿Cuántas cirugías fueron en total? </b></p><p>—Y en total <b>en dos años y medio, ahora voy por la número once</b>, porque no me quiero adelantar a lo que va a pasar ahora pero me tienen que sacar el útero porque de vuelta el control dio mal. Son varios que vienen mal y ya hablamos con el médico. </p><p><b>—¿Cuáles son los controles? </b></p><p>—Los controles que tenés que hacerte para el cáncer son resonancias, ahí sale si es algo más grave, porque en una resonancia se ve una metástasis, no se ve una cosa que está ahí in situ muy chiquito. Entonces lo que te hacen es un Papanicolaou, un test de HPV, que es lo que yo tuve. De hecho no lo hablamos pero es muy importante hacerse los controles del Papanicolaou porque te previene el HPV. Hoy hay una vacuna, se puede agarrar temprano y no resultar en ningún tipo de nada, ni de cirugía siquiera. Pero bueno, es eso cómo se previene, te controlás. En mi caso, los controles del cáncer es eso: un Papanicolaou. Tuve dos que salieron bien y todo el resto mal. No paraban de aparecer cosas. Era una locura. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HP6VFIEBUJEOBHUOXGDSLS3LFE.jpg?auth=69eb9ba184a561ae21f8dea3b78dacd112f3e08c34dbb4ee9904248e2feca2f4&smart=true&width=3213&height=5712" alt="En menos de tres años pasó por diez operaciones." height="5712" width="3213"/><p><b>—Diez operaciones en dos años y medio. Siempre pensando que es la última. </b></p><p>—Siempre, sí. “Esta es la última, vamos que es la última”. Ya conozco a los camilleros. “Hola, qué tal. ¿Otra vez vos?”. Voy al consultorio del médico y me dicen “yo estuve en tu cirugía”.“¿En cuál de todas?“. Como mi caso es raro... Entonces vienen todos los médicos, es como un auditorio, cuando me meten me ven de a cinco siempre.</p><p><b>—En algún momento deciden implantar, avanzar con el tratamiento. ¿Lo habías validado con el ginecólogo oncólogo? </b></p><p>—En realidad yo seguí como un paralelo. La clínica de fertilidad no tiene nada que ver con tu oncólogo. Entonces cuando yo tuve el ok de la cirugía, fue antes de que me diera mal el control. Entre la traquelectomía de 2024 hasta el control de 2025, un año. Y en ese año intenté hacerme esa transferencia con esos óvulos que yo había congelado. Hicimos embriones con mi marido y uno de esos embriones me logro transferir. Lloré cuando me estaban por transferir. Después cuando me transfirieron, no me movía. Las betas son diez días. Así estaba, como una lisiada. Diez días así. No me podía ni agachar. Hasta que me hago el test, da positivo. Digo “¿para qué me das positivo? Dame negativo de una”. Creo que me dio 13. Nada. Muy bajito.</p><p><b>—Hay que chequearlo de vuelta a los dos días y ver si duplicó. </b></p><p>—Exacto. Me llama mi doctora del Británico por teléfono. Me explica que no era un embarazo y que me quedara tranquila, que iba a tener pérdidas…</p><p><b>—Vos podías hacerte tratamiento de fertilidad mientras estabas también cursando un cáncer. ¿Tenías el ok del oncólogo o te habías mandado? </b></p><p>—No, lo que pasa es que cuando a vos te operan y te sacan todo, que fue mi caso, después te hacés controles y la resonancia daba bien. Tenía el visto bueno de poder intentarlo, pero después en junio de 2025 a mí me da de vuelta mal. No podemos intentar más, hay que buscar otra solución. Entonces ahí empezamos a dar vueltas y <b>empieza la palabra subrogación. “¿Para qué luché tanto para conservar mi útero?</b> Di todo, di tantas cirugías, tanto sufrimiento para conservarlo y no lo voy a usar”. Y cuando me di cuenta de que mi útero no era seguro para mi futuro hijo, dije “ok”. No fue por mí, la decisión que tomé fue por la seguridad del embrión, de poder tener un bebé y darle el mejor lugar hogar para desarrollarse.</p><p><b>—Cuando decidís hacer el tratamiento, la implantación, ¿buscaron inseminar todos los óvulos? </b></p><p>—Sí, inseminás todos. ¿Por qué? Porque para tener un bebé se supone que tenés tres, cuatro. No es que con uno ya está. Antes pensaba: tengo doce, me sirve para unos cuantos, descongelemos de a tres. No, necesitás todos. Cuando los descongelan, la mitad no sobrevive. Cuando uno congela embriones, el 95% sobrevive, casi todos. Y cuando descongelás óvulos no. Me quedé con seis y de esos seis, fecundaron cuatro, y de esos cuatro se pudo congelar tres. Entonces a mí me transfieren uno y me quedaron dos. Entonces hay un país muy chiquitito que se llama Georgia que junto con Ucrania son los dos más avalados, donde vienen hace años y años y años haciendo subrogación. Hay una estructura desarrollada para eso donde es algo que se hace muy común. Donde están cuidadas. Donde piden lo que quieren. Es raro porque uno no lo puede ver acá porque es otra cultura, pero allá es como una profesión más ¿entendés? No tengo palabras para agradecer a esa mujer que está prestando su cuerpo para hacer eso. Es lo más admirable del mundo. Pero son por ahí mujeres que han pasado embarazos que fueron lindos para ellas, con sus propios hijos, y quieren hacer algo que no solamente le cambia la vida a alguien, porque te cambia la vida y es un sueño que estás cumpliendo en una mujer que pasó por tanto, tanto dolor, que además te ayuda económicamente para por ahí pagarle una universidad a tu hijo, no sé, lo que ella quiera. </p><p><b>—¿Cómo viene todo? </b></p><p>—Ay, voy a llorar. Viene muy bien. Viene muy bien. Yo tengo que dejar ir mi útero porque volvió a dar mal el control. Pero <b>el mismo día que me enteré que tengo que dejarlo ir me llega un video de la subrogante que me lo manda de la panza moviéndose</b>. Al mismo tiempo que estaba viendo el útero, estaba viendo la panza de la subrogante con ese movimiento donde está mi hija, que se va a llamar Olivia, estamos de cinco meses de embarazo ya... Uno está haciendo todo un proceso interno de dejar ir tu útero pero ves cómo tu hija está desarrollándose en otro. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ICJBCLOAVVGPFKUM7ZDKZFCAXY.jpg?auth=3904e03767057b558a052b9c49f9f6d9ff158d74f3da1bb4a69ce2b193c18387&smart=true&width=1439&height=1920" alt="Cuando se dio cuenta que su útero no era seguro para un futuro bebe, decidió encarar la subrogación de vientre y envío los embriones a Giorgia." height="1920" width="1439"/><p><b>—¿Qué te pasó a vos cuando te enteraste de que ibas a ser mamá? </b></p><p>—No podía creerlo. No lo podía creer. Me acuerdo de los mails en georgiano, que es un idioma hermoso. La coordinadora era el inglés pero la subrogante no. Mi marido se levanta al alba, es como un gallo, a las seis de la mañana está arriba. Yo no. Entonces yo sabía que él se iba a enterar primero. Me despierto y viene así a la cama, cuando lo veo con los brazos abiertos no sabés lo que fue… yo estuve muy tranquila todo el proceso, porque la beta espera, esos diez días, uno lo hace en este caso a 11.000 kilómetros de distancia sin ningún tipo de síntoma. Es como una ansiedad. Pero yo estaba tranquilísima. Estaba con una paz impresionante. La noche anterior estaba como una loca. No me hables, no puedo más. Estallaba. Y a la mañana él viene: nunca me voy a olvidar de ese abrazo que nos dimos, yo no podía creer. </p><p><b>—No hizo falta que diga nada. </b></p><p>—No hizo falta que diga nada. No podía creerlo. Acto seguido entré a ver el mail y lloré, fue hermoso. <b>Uno de los días más felices de mi vida fue cuando les conté a mis papás la llegada de Olivia</b>. Yo me hice un Evatest de cartón, porque nunca voy a tener un Evatest. Lo dibujé con las rayitas. Hice una carta como que mi hija les estaba escribiendo donde les explicaba que era muy chiquita, que todavía no me podían ver, pero que si todo salía bien en febrero, van a ser abuelos. Y que se llama Olivia. Porque cuando vos los testeás sabés el sexo. Mi viejo aparte estaba pasando por una quimio, no sabés lo que fue eso. Y hoy que es lo que lo sostiene también el tratamiento que está haciendo. Así que es toda una emoción tan grande que no puedo explicarlo.</p><p><b>—¿Hubo un duelo en esa decisión de ir por la subrogación? </b></p><p>—Sí, tuvo que haber un duelo. Yo le digo que son como escalones. Primero vas como “ok, no puedo tener un hijo naturalmente, voy a hacer un tratamiento”. Después el tratamiento no funciona. Tengo que probar otro y otro, y otro. Y pasan años, y hay que esperar. Después tengo un problema. Si tengo un embarazo será de alto riesgo. No me importaba.</p><p><b>—¿Tus papás dejaron de tener miedo a la muerte? </b></p><p>—Creo que no. </p><p><b>—Porque en paralelo había una enfermedad que no termina de irse. </b></p><p>—No, no dejaron de tener miedo. De hecho me decían “¿por qué no te sacás el útero, por favor? Basta con esto”. Y yo decía “pero no es como ir a la verdulería, sacame dos kilos de papa y sacame el útero”. Yo defendía que no, “pero no hay un carcinoma de vuelta”, decía yo. Pero <b>el médico me sentó y me dijo “mirá, ya estás subrogando, saquemos el útero”</b>. </p><p><b>—¿En algún momento de este tiempo los médicos habían considerado que era mejor sacar el útero y vos lo pospusiste por la maternidad?</b></p><p>—Sí, es la indicación. Cuando vos tenés cáncer de cuello de útero la indicación es sacar el útero y el cuello del útero que están muy conectados y las células quedan dando vueltas. Con que quede una micropartícula de cuello del útero ya puede estar una célula ahí. No es que cuando me saquen el útero se termina todo… Ojalá fuera así. Yo me voy a tener que seguir controlando. Y en todo caso si llegan a haber más células tengo que hacer quimioterapia y rayos. Bueno, esperemos que no. </p><p><b>—¿Pero desde el momento uno hubiera sido conveniente sacarlo? </b></p><p>—Sí, me hubiera ahorrado las diez cirugías. Hubiera tenido una y se terminaba ahí. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SADBTSD77JGXNEI6C2SB7YG234.jpg?auth=aae74e1b9a36d23e0ac3f23e48f1d485d7ae0c2f1a2c500885a5782b92fefba0&smart=true&width=1920&height=1427" alt="La confirmación del embarazó de Olivia llegó por WA y Paula hizo un Evatest de cartón para contarle a sus padres." height="1427" width="1920"/><p><b>—En ese momento decidís empezar a averiguar por la subrogación. </b></p><p>—Sí, empiezo a averiguar. Acá no se puede: no es ilegal pero tampoco es legal. No hay un marco. Y entiendo a las mujeres que lo ven mal. Entiendo quizás su mirada. También depende del caso, ¿no? No es lo mismo una persona que pasó por todas y que tiene un cáncer… <b>Acá no hay un marco legal y no solamente eso sino que no hay culturalmente un sistema donde la mujer esté bien, donde pueda elegir</b>. Quizás acá lo hacen por una cuestión de necesidad o no, pero puede pasar que una mujer lo quiera hacer porque realmente quiere y le viene bien lo económico, pero también puede pasar que lo hagan por necesidad. Es una línea muy delgada que es difícil. Para respetar eso la realidad es que lo mejor para mí fue hacerlo afuera donde sabemos que está ya todo estipulado y todo regularizado. </p><p><b>—Lo que pasa es que en este gris legal se instalaron agencias que lo hacen mucho con extranjeros y con mujeres que están en una extrema vulnerabilidad. Entonces ahí aparece toda una enorme contradicción que deja desprotegidas a todas las partes. </b></p><p>—Sí, tal cual. Tal cual. </p><p><b>—Hay países en donde está legalizado y hay leyes que lo permiten de distintas formas. ¿Se deciden rápido por Georgia? </b></p><p>—Nos decidimos rápido porque eran muy pocas las opciones. Y lo vimos como un lugar más seguro, donde está toda esta estructura ya armada para cuidar a la subrogante, para cuidar a los padres también. Que esté todo dado con un contrato. Es un país aparte hermoso. Es muy chiquitito, con mucha historia. </p><p><b>—La idea era hacerlo con los embriones que tenían ustedes. ¿Y viajaron en algún momento? </b></p><p>—No. Es re loco porque también lloré cuando vi esa foto. Mandás en un tanque de nitrógeno, viene una persona de una agencia que se encarga de eso y viajan con un tanque de nitrógeno en el avión, porque lo tienen que llevar cuidado de que no se golpee. Y cuando mandaron la foto del señor con el tanque de nitrógeno en la clínica lloraba y lloraba. Me acuerdo que estaba manejando y mi marido me decía “¿qué pasa? Tenés que estar contenta”. </p><p><b>—¿Era importante para vos que fueran óvulos tuyos? </b></p><p>—Sí. Como ya había renunciado a tantas cosas de no tenerlo en mi panza, <b>por lo menos quería que sean hijos biológicos míos</b>. Hay un montón de madres que tienen hijos de ovodonación y son iguales a las madres, más allá de que sean iguales porque no importa cómo son físicamente, no te hace menos madre tener un óvulo donado, para nada. Y lo sé. Y adopción, lo mismo, porque hemos evaluado lo de la adopción. Pero era lo que me quedaba a mí…</p><p><b>—Era un nuevo duelo.</b></p><p>—Sí, era un nuevo duelo que no estaba todavía preparada para… </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QQXJ2VZ74ZGFFJXIKV3KDH2F4A.JPG?auth=66ab3fab664d729ec0a9c3740ba2b8c2ad3a91666939ffc4d01438760e692944&smart=true&width=1284&height=2282" alt=""Quiero que sea lo mejor para la bebé. No me importan mis preferencias", cuenta Paula sobre como serán los momentos posteriores al nacimiento de Olivia." height="2282" width="1284"/><p><b>—¿Con cuántos embriones viajaron? </b></p><p>—Hicimos nuevos y lo loco fue que en el ciclo, me hice la cirugía. En junio me dicen que tengo cáncer de vuelta. La quimio, todo eso no hice nada. Cirugía. Espero unos meses, noviembre del año pasado hago el ciclo. Entonces ahí sacan diecisiete ovocitos a los 40 años. De esos, hacemos catorce embriones. Y de esos catorce, dos llegaron a fecundarse. Una locura. Lo normal es que a los 40 tengas uno con suerte. </p><p><b>—¿Ustedes económicamente podían enfrentar esto? </b></p><p>—Con ahorros y con ayuda pudimos. No es el costo de Estados Unidos que es cuatro veces más, literal. <b>A nosotros nos salió 45 mil dólares, con los dos intentos</b>. 60 sale el que es garantido, con todos los intentos ilimitados que después pasas a ovodonación. Está buenísimo para padres que por ahí les queda un embrión solo y no pueden hacer más, si no tuviera reserva ovárica, obvio que voy por eso, no es un tema lo de la ovodonación. Tendría que hacerme otro duelo más pero lo hubiera hecho. Como sí tengo, fue otro tratamiento. Los embriones los mandamos en enero de este año, y tuvimos que esperar otra subrogante, tuvimos que esperar varios meses y en mayo nos presentaron a la subrogante: tuvimos una call con ella porque la conocés vía videollamada con una persona que te traduce porque no habla una palabra en inglés. Ellos se aseguran que estén bien, que estén sanas, que hagan realmente el proceso. Entonces cuando está todo bien te la presentan. Está lista para transferir. “¿Estás ok? Le transferimos tus embriones. Si no la pasamos a otra pareja”. Hay mucha gente esperando. La conocimos, dimos el ok. A mí me daba un poco de miedo porque ella es más grande, ahora cumplió 37. Y terminó funcionando, no lo podía creer.</p><p><b>—¿Qué requisitos hay para las gestantes allá? </b></p><p>—Tienen que tener hijos previos. Embarazos sanos. Tienen que estar sanas físicamente. Obviamente no pueden tomar. No se pueden drogar. Tienen que tener un buen ingreso para comprobar que están en una situación que no es de vulnerabilidad. </p><p><b>—¿Ellas viven en su casa mientras tanto? </b></p><p>—Sí, tienen sus casas. Después, a los últimos tres meses se les paga una renta para que estén bien cerca del hospital como para que estén más cómodas.</p><p><b>—¿Sabés cuánto reciben ellas? </b></p><p>—Ellas cobran por mes un monto que son 500 dólares y después al final se les paga. Todo ese dinero que va para la agencia, <b>esos 45 mil: 15 mil son para la agencia y 30 mil para la subrogante</b>. Cosa que me parece súper bien porque acá no es así. En la mayoría de los casos las agencias se quedan con casi todo y a la subrogante por ahí le dan menos. </p><p><b>—Respecto de la parte legal, ¿hay asesoramiento?</b></p><p>—Sí. La agencia te ayuda con eso pero la ley dice que cuando nace el bebé es hijo de los padres biológicos, de los que proveyeron el material biológico. Y hay un contrato que no hay que hacer una adopción como acá, acá cuando nace el hijo es de la que lo pare. </p><p><b>—Sí, eso tiene que ver con la caída de la cautelar que existía en Buenos Aires.</b></p><p>—Sí, exacto. En 2024, sí.</p><p><b>—En algunos países está el requerimiento de que existan problemas de fertilidad para poder hacerlo. ¿Georgia tiene ese requisito? </b></p><p>—Sí, yo tuve que mandar todo mi diagnóstico de cáncer de cuello de útero, de hecho ni siquiera voy a tener útero. En Estados Unidos no es así. En Georgia, y creo que en Ucrania también, tenés que demostrar un problema por el cual no podés gestar. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JG7ZK65ETJB7PI5VQIS6XN2YOM.jpg?auth=f52acae7ea424a6b315992691d3338aa5a894379526137804ddd1ff8d6682b88&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Paula Moguilevsky con Tati Schapiro en Infobae." height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Cómo van siguiendo el embarazo ustedes?</b></p><p>—Me aguanto para no escribir mucho a la subrogante. Uso ChatGPT y el traductor al mismo tiempo porque pongo en ChatGPT lo que quiero decir y lo traduzco al traductor, porque como es un idioma que no puedo ni siquiera leerlo y no hablo nada, entonces lo traduzco porque muchas veces las palabras son tan difíciles que lo traduzco dos veces. Entonces de esa forma con un WhatsApp, armamos un grupo a partir de los tres meses de embarazo, y ahí hablamos con la subrogante. </p><p><b>—¿Quiénes están en ese grupo? </b></p><p>—Está mi marido, la subrogante, la coordinadora y yo.</p><p><b>—Qué bueno que puedan tener contacto con la subrogante.</b></p><p>—Sí. Y ella es un amor. Me acuerdo un día le digo “perdoname si te molesto, que te mando mensajes”. Me dice “no, me encanta que me mandes mensajes”. Es un amor. Me cuenta de sus hijos, que tiene un lorito. Y ella sola me mandó el otro día este video del útero y yo me quedé… Digo ay, me acabo de enterar que me van a sacar del útero y mirá lo que estoy mirando. Era como una locura todo pero una felicidad. </p><p><b>—¿Ella también tiene que aceptar ser gestante para ustedes? ¿Tiene que haber un match ahí? </b></p><p>—Sí, sí. Ella nos conoció en la misma call que tuvimos. Ella tiene que decir que sí. Entiendo que le preguntaron primero a ella. “Alexandra dice que sí, ¿ustedes están de acuerdo?”. </p><p><b>—¿Y Alexandra qué es para vos? </b></p><p>—Ay, es un ángel. <b>Es la persona que me cambió la vida. Nunca me voy a olvidar de ella</b>. Y mi hija va a saber cómo vino al mundo. Seguramente la conozca en algún momento, quizás tengamos la fortuna de ir a visitarla algún día y poder abrazarnos todos. No puedo esperar a abrazarla porque está con la panza con mi bebé. Y ese abrazo cuando la vea, ese abrazo va a ser un abrazo que no voy a olvidar nunca en mi vida. </p><p><b>—¿Cuándo viajan ustedes para allá? </b></p><p>—En enero, falta muy poquito. </p><p><b>—¿Compraste cosas? </b></p><p>—Sí, yo compré (risas), no me importa nada. Lo hablaba con otra amiga que ella está haciendo un tratamiento de fertilidad y por fin quedó embarazada. Me decía “ahora me animo por fin a comprar algo porque pasé las quince semanas”. Recién se anima a comprar cosas. Y yo le digo “comprá porque mamá vas a ser igual, si pasa algo vas a intentarlo de vuelta y te quedan las cosas”. </p><p><b>—¿Nace por cesárea?</b></p><p>—Lo que ella quiera. Lo que los médicos digan que es mejor. Yo no tengo problema con nada. Si ella no quisiera hablar con nosotros, me la tendría que aguantar. Es decisión toda de la subrogante. Siempre se respeta lo que ella quiera.</p><p><b>—¿El bebé inmediatamente se va con ustedes? </b></p><p>—Sí. En el parto yo voy a estar y la voy a agarrar. No sé cómo es eso porque yo quiero que sea lo mejor para la bebé. No me importan mis preferencias. Así que si es mejor para la bebé que como estuvo en la panza de ella la pongan en el pecho, que de hecho tenía esa duda yo porque cuando a vos te sacan el bebé te lo ponen en el pecho en la misma temperatura de la madre. Esa piel con piel. Entonces yo pensaba ¿está bien que la ponga en mi pecho? Es una duda que tengo que la vamos a resolver. Pero va a ser lo mejor para la bebé. </p><p><b>—La prioridad es Olivia.</b></p><p>—La prioridad, yo paso totalmente a segundo plano, no me importa nada, que hagan lo que tengan que hacer. </p><p><b>—Y después se va con ustedes directamente. </b></p><p>—Sí, va a ser la pasajera más joven de la historia. </p><p><b>—¿Después del parto tienen algún contacto con Alexandra o se termina? ¿Cómo es?</b></p><p>—Creo que vamos a tener contacto siempre. Es una persona que a mí me cambió la vida y le voy a estar eternamente agradecida. Es un ángel para mí. Entonces mi hija va a saber cómo vino el mundo y yo voy a mantener el contacto. O sea, yo creo que ella va a querer. Por supuesto le voy a preguntar qué es lo que ella quiere cuando la vea. No sé cómo va a ser con el Google Traductor, no sé cómo vamos a hacer (risas). Me voy a hacer entender. No importa.</p><p><b>—¿Qué te dice ella respecto de cómo se viene sintiendo con todo este proceso? </b></p><p>—Primero tenía un poquito de náuseas. Yo quería que me cuente más síntomas porque quería sentirlos a través de ella. Entonces le decía contame qué síntomas tenés. Parecía re obsesiva. “No, tengo un poco de náuseas”. Allá hacía calor hasta hace poco. Ahora ya no tiene más náuseas. “¿Se mueve ya el bebé?”, le decía yo. “Todavía no siento nada”. Después a las dos semanas, “¿se mueve el bebé? ¿Ya se mueve?”. “Sí, ahora sí se mueve, te voy a filmar un video”. Yo me quedé en shock.</p><p><b>—¿Hoy con qué conectas más, con la enfermedad o con esa beba que está por venir? </b></p><p>—Conecto más con la beba creo yo. Entiendo que voy a estar bien, le pongo mucha garra, soy fuerte, estoy sana o el resto de mi cuerpo está sano. Así que me voy a bancar la cirugía justamente para estar bien para ella. Quiero hacerla ahora. Es algo que me veía venir. Porque muchos controles me salieron mal. Entonces yo quiero estar diez puntos.</p><p><b>—Se viene la operación número once…</b></p><p>—No es nada. No va a pasar nada. Se viene Oli.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/LVOYHE43VJAIHNND6O4MKMIREM.jpg?auth=6529551c6ca627953c5e9c2f7531ebe5d71e0f908f62a4358728f1592884613f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Voces - Puli - Subrogacion de vientre - Home]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Mi vieja me puso un deadline”: Lizard recordó cuando estuvo a punto de volver a Córdoba y cómo recuperó a su novia después de cuatro años]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/02/mi-vieja-me-puso-un-deadline-lizard-recordo-cuando-estuvo-a-punto-de-volver-a-cordoba-y-como-recupero-a-su-novia-despues-de-cuatro-anos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/02/mi-vieja-me-puso-un-deadline-lizard-recordo-cuando-estuvo-a-punto-de-volver-a-cordoba-y-como-recupero-a-su-novia-despues-de-cuatro-anos/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellos, el influencer habló sobre los límites que impone a su exposición, el impacto de la fama en su vida cotidiana y la necesidad de encontrar un equilibrio entre su personaje y la vida real ]]></description><pubDate>Fri, 02 Oct 2026 11:58:26 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Lizard es un show para las redes y la televisión, pero mi vida privada no es así</b>”, afirmó el notero y creador de contenido que ganó popularidad por su particular estilo frente a cámara. “Yo preservo la parte que no quiero que vean”, explicó en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellos/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellos/"><b>Ellos</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al hablar sobre la exposición, los límites con el público y su decisión de mantener algunos aspectos de su vida lejos de la mirada ajena.</p><p>Lizard comenzó su recorrido en los medios en 2021, cuando, en plena pandemia, tuvo un programa en una radio local de <b>Jesús María, Córdoba</b>. Después comenzó a subir videos a las <a href="https://www.instagram.com/lizard__ok/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/lizard__ok/?hl=es-la"><b>redes sociales</b></a>, donde ganó popularidad con sus entrevistas callejeras y contenidos humorísticos. Su crecimiento fue progresivo y tuvo un fuerte impulso entre 2022 y 2025, hasta convertirse en una figura habitual de coberturas de espectáculos y eventos. En 2026 llegó a la televisión con <b>Es mi sueño</b>, el programa de <b>Guido Kaczka</b> en eltrece, una experiencia que definió como el momento en que sintió que estaba “para jugar en primera”.</p><p>A través de sus redes sociales, construyó una identidad marcada por el humor, la espontaneidad y la exposición, aunque sostiene un límite claro entre su personaje público y su intimidad. Durante la charla, habló del costo de la fama, el apoyo económico de su familia durante sus primeros años y el ultimátum que le dio su madre antes de que pudiera vivir de los medios. También contó la historia detrás de su reencuentro con <b>Feliza</b>, su novia, con quien volvió a estar en pareja después de cuatro años separados. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7SP3L62TJBDP7GVQXWVJ2JSYTU.jpg?auth=2ca9cac488db37750998fe9527d021e2c806aeccce0c24f8a6e75ab09a050e5b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Lizard inició su recorrido en los medios de comunicación en 2021 con un programa en una radio local de Jesús María. (Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>— Si no te conozco, ¿cómo te definís? ¿Quién sos?</b></p><p>— Un apasionado, un romántico de todo lo que hago, de todo lo que me gusta, sobre todo del arte, de la música y de los medios de comunicación.</p><p><b>— ¿Cuándo decidiste que querías dedicarte a esto?</b></p><p>— Desde chico a mí siempre me gustó entretener. Para mí entretener a la gente es una forma de conectar con el mundo. Es algo que vos le das a la gente. Damos un servicio que se ve, ya sea en la televisión, en los medios tradicionales o en Instagram; y me parece muy interesante porque es en el momento libre de la gente. Siempre fui de entretener desde chico, incluso, en el cole.</p><p><b>— ¿Eras el entusiasta, el que quería participar de todos los actos?</b></p><p>— Sí, siempre fui muy payasesco. Siempre fui de hacer reír y eso me parece muy importante. Yo siempre leo todos los mensajes y es lindo cuando a veces te mandan: “Che, estaba en un momento medio triste y la verdad que me la re subís”. Esas cosas me gustan mucho.</p><p><b>— Cuando alguien de forma innata tiene esto, busca ser mirado y aceptado.</b></p><p>— Sí, a mí me encanta que me miren.</p><p><b>— ¿Por qué?</b></p><p>— Qué sé yo. Porque soy medio narciso. Todos los que estamos en los medios somos narcisos y tenemos el ego bastante alto, que a veces te juega muy en contra. Me gusta que me miren, pero hoy en día a veces es medio fiaca cuando, a la noche, a mí me gusta salir a bailar y tengo un personaje bastante muy de la noche, ¿no? Y la gente se confunde a veces con que sos muy buena onda y...</p><p><b>— Quedaste tildado como el pibe copado de la noche.</b></p><p>— Sí. A veces te gusta un poco más de privacidad. Ya siento que me conoce mucha gente ahora, lo cual agradezco un montón, pero a veces te sentís un poquito observado de más. No digo falta de respeto, pero sí la extrema confianza de la gente al tocarte.</p><p><b>— Y más en la noche, que están todos medio borrachines.</b></p><p>— Están todos cometeados, claro. A mí me encanta que en la calle se paren y me digan cosas. Me dicen cosas muy lindas, así como también me dicen cosas horribles en redes. Pero son los menos.</p><p><b>— En el cara a cara no te va a pasar nunca que te digan cosas feas como en redes.</b></p><p>— Es verdad. En la calle la gente es increíble. Pero de noche me rompe las bolas, sinceramente.</p><p><b>— ¿Te molesta a vos o a tu entorno? Porque a veces es más difícil para la pareja, los amigos.</b></p><p>— Para todos. Y es complicado ser mala onda también, ¿no? Porque un pibe que viene con todo el entusiasmo, toda la onda, con siete tragos arriba te dice: “¡¡¡Lizard!!!” o las minas que siempre vienen y me saludan. Y vos estás con tu pareja tomando algo en un boliche y te querés morir. La realidad es esa, pero también es cómo lidiás con eso.</p><p><b>— ¿Todavía no sabés cómo lidiar con eso?</b></p><p>— Trato de ser buena onda. Por algo existen lugares en los boliches donde estás un poquito más tranquilo. En la ciudad de Buenos Aires pasa menos, me parece, porque hay mucha gente. Pero yo viajo mucho por lo que hago y en el interior pasa más.</p><p><b>— ¿Con quién lo charlás esto? ¿A quién le pedís el consejo?</b></p><p>— En eso no pido consejo, sinceramente. Pido consejo en otras cosas.</p><p><b>— ¿Y a quién?</b></p><p>— A mi psicóloga, mi terapeuta. Ahora arranqué con una nueva y estoy feliz.</p><p><b>— Cuando una persona ingresa a los medios y empieza a ser conocida, atraviesa un proceso de transición complejo: pasás de ser alguien a quien conocen solo tus amigos a que, de repente, te conozca muchísima gente. ¿Cómo hiciste ese proceso de adaptación?</b></p><p>— Es que en realidad no fue de golpe, fue de a poco. Yo estoy contento con mi crecimiento en este mundo. Arranqué en 2021 en una radio local de Jesús María, en plena pandemia. Siempre tuve un amor por los medios, sobre todo por la radio.</p><p><b>— ¿Y siempre te gustó estar adelante del micrófono o también en producción?</b></p><p>— Adelante. La producción me gusta, no lo descarto. Pero me gusta hablar. En esa época yo era todo, porque a mí un tipo, Gon Rivadero, que tenía una radio local, me dijo: “Che, ¿querés tener un programa de radio?”. Le dije: “Vamos, claro”. Operábamos con dos amigos y teníamos un programa los jueves. Se llamaba <i>Lagarto a la noche</i>. Y hablábamos pavadas, lo que había pasado la semana y poníamos música, a mí me gusta mucho la música. Y ahí hacía todo: producía, buscaba las noticias. Era muy divertido, pero no me conocía nadie. Después empecé con los videos y ahí me iban identificando. Pero desde el 2022 en adelante ahí empiezo a pegarla un poco más. Y ya 2025 sí siento que fue como un boom. Pero no me parece que haya sido de golpe. Porque sí puede pasar que “che, pegué dos o tres virales en TikTok” y es lo único que hago.</p><p><b>— No, claro. El tema es mantenerlo en el tiempo también. ¿En qué momento sentís que dijiste: “Estoy para jugar en primera”?</b></p><p>— Yo creo que ahora, que estoy en eltrece y la verdad que estoy chocho con eso. Me di cuenta de que me gusta mucho la televisión y me encantaría conducir un programa de televisión, de juegos o algo como lo que hace Guido (Kaczka).</p><p><b>— Si hoy viniese el genio de la lámpara y te dice: “Lizard, pedí tres deseos”, ¿cuáles son?</b></p><p>— Sobre todo tener buena salud, que todos mis seres queridos la tengan y conducir un programa de TV, un big show.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6NSYUOG45FGFZE2MOC7GU76FPI.jpg?auth=6fbf271d42a71279dd1caafd82ff60a82b42dc26f2ccf577952997739f2084d2&smart=true&width=1920&height=1080" alt="En diálogo con Luli, el creador de contenido señaló que mantiene una distinción entre su personaje de redes y su vida privada. (Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>— Volvamos un poco a Jesús María. ¿Tenés padres allá?</b></p><p>— Sí, mamá y papá que los adoro.</p><p><b>— ¿Qué dijeron tus padres cuando les dijiste: “Che, me parece que va por acá</b> <b>con mi carrera”?</b></p><p>— Yo antes era DJ. Ahora toco de vez en cuando, pero mi carrera era DJ. Lo que pasa es que me había cansado de tanta noche. En ese momento iba, por ejemplo, a Kuarzo, la productora, a buscar laburo. Yo siempre escuché radio y quería laburar de eso. Escucho varias radios, pero una de las que más me gusta es <i>Urbana Play</i>. Lo escuchaba a <b>Andy Kusnetzoff</b> a la mañana y yo iba a esperarlo afuera. Lo encontré tres o cuatro veces. “Che, Andy, no necesitas alguien que te barra el piso, que te haga el café”. Y un día me dice: “¿Vos qué hacés?” Y ahí le mostré y me dice: “Pero no estás para barrer el piso”. Nunca me dio laburo, en fin. ¿Por qué me iba a dar laburo si no era nadie? Pero yo creo que si en ese momento me daban un espacio, no estaba preparado. Fui a Olga también...</p><p><b>— O sea, has ido a tocar puertas como en la vieja época.</b></p><p>— Sí, a los productores. Por ahí me daban un espacio y capaz que me iba a ir bien. Pero yo ahora veo que me puedo sentar en una mesa de Olga o de dónde sea. Pero está bueno buscar porque ahora me estoy yendo a Kuarzo después de acá a grabar, ¿entendés?</p><p><b>— Y te cruzás con algunos que capaz en su momento te vieron llegar a tocar la puerta.</b></p><p>— Sí, y para mí es bárbaro. Meses atrás me fui a cubrir el Mundial y cuando llego al hotel donde grababa DirecTV GO estaba el Pollo Álvarez, Andy y yo llego al mismo hotel donde están grabando, me instalo ahí y...</p><p><b>— ¿Andy te reconoció?</b></p><p>— Claro. Yo, pillo, veo que estaban grabando el programa y me acerco. Ya me conocen todos los productores en los medios, lo cual está bueno eso. Y me dice: “Che, Lizard, sentate acá, a ver”. Faltaba alguien en la mesa ese día. A mí me <i>shippean</i> mucho con Andy por el tipo de nota que hago con las mujeres.</p><p><b>— De la vieja época de Andy en CQC.</b></p><p>— Exactamente. Él es como un profe para mí, como todos los noteros de <i>CQC</i> y de <i>VideoMatch</i>. Entonces, el loco se levanta y me dice: “Che, ¿vos sos?”. No se acordaba ni en pedo de aquellos pedidos de trabajo, pero me tenía de hoy en día. Y dijo: “Sentemos a Lizard en la mesa”.</p><p><b>— ¿Qué sentiste ahí?</b></p><p>— Ahora con la psicóloga estoy tratando un poco eso de la gratitud. Siento como que las cosas que ya llegan, llegan y no les doy tanto valor.</p><p><b>— No les das esa parte emocional de decir: “Llegué a eso que antes fui a tocar la puerta”.</b></p><p>— Exactamente. Me encantaría verlo más así.</p><p><b>— ¿Y será parte de la vorágine en la que hoy estás envuelto de tanto laburo y tantas emociones?</b></p><p>— Sí y me da fiaca que no lo sienta así porque digo: “Che, loco, estoy con Andy, con el Pollo, que son gente que yo admiro y que admiraba mucho antes”. No sé si está bien verlos de igual a igual. O sea, con toda su trayectoria que tienen, pero...</p><p><b>— Sentados en una misma mesa.</b></p><p>— Claro. A mí lo que me pasa mucho es que cuando me invitan, me dejan ser parte. Por ahí me dicen: “Che, viene de invitado Lizard”. Me hacen dos o tres preguntas y después me quedo. “Sigamos el programa. ¿Lizard, te querés quedar?”, me dicen y yo acepto. La otra vez fui a lo de Moria a hacer unas cositas a la mañana y me dicen: “Che Lizard, ¿te querés quedar a opinar todo el programa de lo que hablemos?”</p><p><b>— ¿Qué queda del pibe que arrancó en Jesús María hace cinco o seis años en esa radio al que tenemos hoy acá sentado?</b></p><p>— Un montón de cosas. Sobre todo el querer ver a mis amigos de toda la vida, a mis viejos, el tener la misma novia que tenía en ese momento, que en realidad volví...</p><p><b>— Contame eso.</b></p><p>— Yo salía con Feli, que es mi novia actual, en el 2022 y cortamos cuatro años, y en esos cuatro años fue todo lo que pasó con esto de Lizard. Y ahora volvimos.</p><p><b>— ¿Cómo fue esa vuelta? ¿Quién contactó a quién?</b></p><p>— ¿Querés que te cuente todo?</p><p><b>— ¡Sí! Ya que me dijiste que sos romántico...</b></p><p>— Yo digo romántico a la persona que busca el helado en el desierto, ¿me entendés? Esa búsqueda constante que te hace ser un ser romántico. No hablo de poner <b>Luis Miguel</b> a la luz de las velas, que me encanta igual. Amo Luis Miguel, amo la luz de las velas, pero yo hablo de otro tipo de romanticismo. Con Feli, la verdad que el año pasado empezamos a coquetear un poquito por Instagram.</p><p><b>— O sea, había quedado todo bien cuando se separaron.</b></p><p>— Sí, nos separamos en buenos términos. Ella después estuvo de novia, convivió con su pareja, yo también tuve mi pareja, pero <b>siempre la extrañé</b>. La verdad que siempre la quise, pero también respeté que ella esté de novia. Yo nunca me metí ahí porque se la veía bárbara. Ni loco le mando un mensaje. Sí para el cumple y esas cosas, pero ni loco vuelvo a buscar a alguien que está en pareja. No es mi onda, no soy buitre. Pero yo siempre tuve mucha onda con la hermana, como amigos. En un momento me dice: “Che, la Feli anda medio mal, venite al bar”. Y yo fui.</p><p><b>— Como el día que te dijeron en la mesa: “Che, faltó uno, entrá”. Vos siempre listo, con los botines puestos (risas).</b></p><p>— Claro. Yo estaba en Córdoba en ese momento haciendo una cobertura con no sé qué cosa y tenía dos horas entre medio de otra cobertura. Y fue justo. Estaba comiendo con un amigo a las diez de la noche y me mandó ese mensaje la hermana: “Che, venite a este bar que está Feli mal”. Agarré un taxi y me fui. Caí, estaba trajeado encima, porque a veces el laburo de traje...</p><p><b>— Todo pituco.</b></p><p>— Sí. Y ahí hubo un súper reencuentro.</p><p><b>— ¿Cómo fue cuando la viste? Viste que uno se da cuenta en el momento si ella también me extrañó.</b></p><p>— Recontra. Yo tenía ese miedo de a ver si me extrañó o no. Yo estaba re nervioso. Y mirá que se me ponen personalidades enfrente y yo voy, pero cuando es alguien que realmente querés... Ahí charlamos un montón de la vida, de qué pasó en todo ese tiempo y reconectamos. Ella ahí se fue de viaje a Europa y ahí entro yo...</p><p><b>— Arrancaste.</b></p><p>— Ya había terminado con su pareja. Entonces, yo dije: “Es el momento”. Nos empezamos a escribir, yo le mandaba música. Ella estaba en Italia y yo le decía: “Pone este tema”, porque ella también se dedica a las redes y me preguntaba: “¿Qué tema pongo acá?”. Había un coqueteo ahí con la música. Cuando vuelve, nos vemos en Buenos Aires una mañana, estamos juntos, desayunamos. Pero se va y perdemos conexión de vuelta por...</p><p><b>— ¡No! ¿otra vez?</b></p><p>— Sí. Yo tampoco quería tirarme tanto a la pileta, ¿viste? Era una chica que me dejó en su momento y yo estaba bárbaro, soltero, disfrutando la soltería. Tampoco me quería enroscar mucho.</p><p><b>— Tampoco poner la cabeza para que me la corten.</b></p><p>— El 23 de diciembre voy a la casa a hacer una noche previa a Nochebuena y ahí comemos con la abuela y familia.</p><p><b>— Porque se conocían de hace años.</b></p><p>— Sí, claro. Y charlamos un montón. Pero me dice: “Che, quiero que seamos amigos”. “No, yo amigo tuyo no voy a ser”, le dije. Corta. “No estoy para esta”. Dormimos juntos esa noche, pero no pasa nada ni un beso.</p><p><b>— ¿Y vos tenías el corazón roto o estabas sobrellevándolo bien?</b></p><p>— Yo quería seguir bien, ¿me entendés? Ahí pasa Navidad, me voy a hacer temporada a Punta del Este. Ella se va con su familia a Aruba y cero contacto. Vuelvo de Punta y nos encontramos en el festival de Jesús María. Por medio de una amiga, le digo: “Che, que venga”. Yo quería verla de nuevo y ahí bomba. Nos vimos una noche en el festival y nos enamoramos mal, y estuvimos toda la noche juntos. Ya de ahí fue como nos dimos cuenta de que estábamos recontra enganchados de nuevo y empezamos a andar. Para mi cumple, hice un gran festejo, para mis 30, invité a mis seres más queridos a La Cumbre. Nos fuimos a una fiesta, hicimos todo un finde ahí y la invité a ella, su hermana y algunas amigas de ella. Y bueno, ahí nos pusimos...</p><p><b>— ¿Y ahí volvieron con todo?</b></p><p>— Ahí no, pero...</p><p><b>— Se fue gestando. Se cocinaron de nuevo a fuego lento.</b></p><p>— Fue divino. Ella vive en Córdoba y en marzo me dice: “Quiero ir a probar suerte a Buenos. ¿Me alojás 10 o 12 días?”. “Pero obvio que sí”. Y ahí está en casa (risas).</p><p><b>— ¡¿Todavía?! ¿Desde ese momento?</b></p><p>— Se mudó y después se vino acá otra vez. Ahora estamos viendo de irnos a vivir juntos.</p><p><b>— Vuelvo a la pregunta de antes: ¿qué queda de aquel Lizard de la radio de Jesús María en el que sos hoy? Me hablaste del amor por tus amigos, por tu familia y de esta historia. ¿Cuánto sentís que importa sostener ese ladrillo tan sólido que construiste alrededor de tus valores y de lo que realmente es importante para vos, de cara a tu proyección y crecimiento en los medios?</b></p><p>— 100%. Hay que estar presente en las cosas que a uno le gustan, en las cosas que hacía por placer y no por dinero, que es algo con lo que quiero reconectar también. Por ejemplo, con tocar el piano. Yo estudié cinco años música clásica en la UCA, por eso me vine a Buenos Aires y siento que últimamente perdí mucho el eje en ese sentido. Yo antes estudiaba obras de piano, <b>Bach</b>, <b>Mozart</b>, porque me hacían estudiar en la facu y yo amaba estudiar una obra que te lleva cuatro meses, capaz, hasta que te sale bien, para la nada misma, por el amor al arte. Y es algo que ya no hago.</p><p><b>— Es algo que no lo hacés y que no lo mostrás tampoco. O al menos no es un costado que se sepa tanto de vos.</b></p><p>— No, pero tampoco me interesa mostrarlo tanto. Sí, a veces cuando hay un piano, tocamos un tema y cantamos. Pero estudiar una obra clásica que te lleva tiempo antes lo disfrutaba mucho. Si bien estudié y me recibí, pensé que iba a vivir de la música, pero hoy en día la veo como un hobby, una cosa que amás, pero ya sabés que no te vas a dedicar a eso.</p><p><b>— Cuando uno empieza a trabajar de esto hay muchas miradas ajenas. No me refiero al hate de las redes, sino a ese familiar que, con la mejor intención, te dice: “¿Pero te parece hacer los videítos?” Como si relativizara o banalizara lo que hacés, sobre todo si sos un tipo culto, al que le gustan la música y el arte. ¿Te cruzaste mucho con eso?</b></p><p>— Nunca les di bola, entonces no me acuerdo (risas). A esa gente yo no le doy mucha cabida, ¿viste?</p><p><b>— ¿No te enoja?</b></p><p>— No. Porque sé que si uno hace las cosas con amor y con pasión, en algún momento te va bien. También tuve la suerte de tener una familia que me acompañó económicamente durante muchos años, que no es menor, porque no es fácil hasta que empezás a generar dinero con esto. Hoy tengo la suerte de poder vivir de los medios y me va bien, puedo viajar. Pero durante muchos años no y ese apoyo económico es un privilegio.</p><p><b>— ¿Sentiste en algún momento esa presión? Porque sería natural que tus viejos te dijeran: “Che, gordi, todo bien, pero ya es hora”.</b></p><p>— Es que fue justo, porque mi vieja me dijo...</p><p><b>— ¿Te puso un </b><i><b>deadline</b></i><b>?</b></p><p>— Sí, me puso un <i>deadline</i>. Porque ellos me bancaban casi todo. Si bien yo tocaba como DJ y siempre laburé, siempre toqué música, no era lo mismo. Mi vieja confió en mí porque me veía que yo le metía, aunque no ganara plata y eso es importante. Pero en 2024, me dijo: “Bueno, te dejo para hacer plata y fijate vos cómo hacés, si no te vas a tener que volver a Córdoba”. Y yo antes muerto.</p><p><b>— No te querías volver.</b></p><p>— No, ni loco me vuelvo. Con todo el amor que le tengo a Córdoba, mi ciudad es Buenos Aires. Hace nueve años que vivo acá. No me veo viviendo en otro lado porque lo mío funciona acá. No puedo vivir sin los ingresos que me da esta ciudad.</p><p><b>— ¿Tuviste miedo cuando tu madre te dijo eso?</b></p><p>— ¿Sabés que no? No tengo esos miedos porque sé que va a llegar.</p><p><b>— Pero había una fecha de vencimiento ya. Uno puede estar convencido de lo que quiere, hacia dónde va y cómo va, pero después hay circunstancias que nos trascienden.</b></p><p>— No, pero en eso no tengo miedo.</p><p><b>— ¿Dijiste: “Mamá, quedate tranquila, que antes de eso voy a llegar, voy a poder pagar la luz, la expensa”?</b></p><p>— Sí, me la han cortado varias veces la luz.</p><p><b>— ¿Y ahí tampoco tuviste miedo?</b></p><p>— Un poco a la oscuridad sí (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/V27S6RVGGVCUDOQF4TS7B5QYIQ.jpg?auth=410587360da1dca6cba83c4aa0ad08e712b2a465483eabe91991156052fc0943&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La madre de Lizard estableció un límite temporal en 2024 para que lograra la independencia económica en Buenos Aires. (Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Nunca te replanteaste: “Che, capaz esto no me sale por más de que lo tengo adentro”?</b></p><p>— No. Porque lo bueno de los medios de hoy, que son las redes, por más que no ganes alguna repercusión tenés. Yo creo que es muy diferente a antes. En otro momento era muy difícil hacer algo casero. Hoy en día está bárbaro que lo puedas hacer.</p><p><b>— Sí, hoy te podés autogestionar tu canal de comunicación. Es otra historia.</b></p><p>— Todos los streamers que ponen una compu y de repente son multimillonarios.</p><p><b>— Recién dijiste algo así como “le tengo un poco de miedo a la oscuridad”.</b></p><p>— Sí, le tengo miedo a la oscuridad. A la oscuridad interna, sobre todo.</p><p><b>— Viste que cuando uno está bajo tanto reflector, también aprende a darse muy rápido cuenta del contraste con la oscuridad.</b></p><p>— Olvidate. Mirá todas las luces que hay acá. Este mundo está lleno de luces, pero creo que esto oscurece mucho a veces. Porque en algún momento no sabés diferenciar la luz de la realidad. Digo esta luz artística, no la luz real. Entonces diferenciar esta luz que tenemos acá de la luz real, que no sé si es la de Dios o en quien vos creas. Yo creo en Dios. Hay que valorar los momentos que uno se tiene que dar íntimamente para uno mismo o para su pareja, su familia. Estar presente sobre todo. Esa es la luz que importa porque estas luces de los medios te pueden cegar mucho. Hay que ser muy inteligente.</p><p><b>— ¿Y pudiste darte cuenta en esos momentos en donde estas luces te empezaron a cegar un poquito? A veces son momentos, no significa que uno entre en una etapa.</b></p><p>— Ahora me di cuenta. Esto de pensar ¿hace cuánto que no hago algo por mí? Porque viste que con las redes podés estar haciendo cosas todo el día y siempre hay trabajo, por suerte, gracias a Dios. Soy un afortunado, pero a veces no sabés decir: “Che, me voy a Mendoza un fin de semana”. Porque si quiero encuentro trabajo en Mendoza. Le hablo a una bodega: “Che, ¿querés que hagamos contenido?”. Y saco plata. Pero ahí es donde tenés que empezar a ver hasta dónde vale ganar tanto dinero y hasta dónde vale decir: “Che, me voy un fin de semana a Mendoza sin celular o usándolo simplemente para hacer un mensaje”, en vez de estar pendiente de hacer contenido para generar dinero.</p><p><b>— Es como la rueda del hámster, ¿viste?</b></p><p>— Exactamente. Y ahí es donde te empezás a perder, porque ya no estás disfrutando realmente tanto. Y lo económico está bárbaro, pero...</p><p><b>— ¿Por qué Lizard? Y no me cuentes esas historias que inventás en el aire (risas).</b></p><p>— Yo era muy fanático de <b>Jim Morrison</b>, el cantante de <b>The Doors</b>. Y cuando tenía 18, 19 años, tenía el pelo largo y me gustaba todo ese rock and roll que él generaba. Y mi mejor amigo, Goti, que es mi socio y una compañía de toda la vida, él siempre estuvo abocado a lo creativo, porque yo soy muy creativo, pero a veces me falta que alguien me lo diga, ¿viste? A Jim Morrison le decían Lizard, Lizard King. Él se hacía llamar el Rey Lagarto porque tenía una conexión con los reptiles y no sé qué historia. Un poeta de locos, más allá de músico. Escribía una poesía terriblemente buena y le decían Lizard. Y como yo era fan, mi amigo me dijo: “Ponete Lizard”, porque ahí empecé a ser DJ.</p><p><b>— Entonces necesitabas como un pseudónimo.</b></p><p>— Necesitaba un nombre artístico. Eso fue a los 18, 19 años, o sea que ya tiene más de 10 años. Yo lo siento mucho a Lizard.</p><p><b>— De siempre sos Lizard. Es tu identidad.</b></p><p>— Siempre no. Yo trato de diferenciar un poco, porque si bien es parte mía también...</p><p><b>— ¿Tu mamá cómo te dice?</b></p><p>— Me dice por mi nombre.</p><p><b>— Que no lo decís, sos como las mujeres con la edad.</b></p><p>— No, no importa (risas).</p><p><b>— Me llama mucho la atención y me genera mucha curiosidad cuánto te preservás.</b></p><p>— Porque es bárbaro preservar la vida privada.</p><p><b>— Sos gracioso, divertido, pero hay muchas cosas en donde es como que te escondés detrás de tu personaje. ¿Lo advertís, eso?</b></p><p>— Sos buena, ¿eh? Me ponés un poco nervioso. Mirá que yo no me pongo nervioso en cámara (risas).</p><p><b>— En realidad lo que te estoy preguntando es por qué te escondés o de qué te escondés.</b></p><p>— Es lo que me pregunta mi psicóloga.</p><p><b>— ¿Viste, querido? Y yo no te cobro nada (risas).</b></p><p>— Terrible, porque me pregunta lo mismo: ¿De qué le huís? Bueno, un poco a la realidad también, pero ¿por qué le huyo a la realidad? Los medios, el espectáculo...</p><p><b>— El lugar que añorás, que anhelás, que te gusta.</b></p><p>— ¿Es realidad o no es realidad?</p><p><b>— Es parte de la realidad.</b></p><p>— Okey, pero es un show. Es algo que uno va a ver y se acaba. Yo lo tomo como un show en mi vida. Después está mi vida privada, que no tiene que ser un show, por eso no la muestro tanto.</p><p><b>— Eso es de la vieja escuela</b>, <b>de los artistas de antes. Hoy la mayoría de las personas que están en los medios, sea autogestionados o en las redes, tienen una necesidad de contar todo, todo el tiempo, a un nivel que es exasperante.</b></p><p>— No, yo no. No me gusta.</p><p><b>— Y lo que a mí me llama mucho la atención de vos es eso: preservás, reservás y respetás mucho tu voluntad de cuidar esa parte tuya que no querés que se sepa, que se vea o que se conozca. Y eso genera una intriga que, en unos años, puede que sea lo más interesante de vos.</b></p><p>— Sí, yo preservo la parte que no quiero que vean porque no me interesa que lo vean. No me interesa que vean un momento crítico o un problema. Lizard es un show para las redes, para la televisión y listo. Tiene que funcionar bien, que estar con una sonrisa, pero ese soy yo también. En un asado puedo ser Lizard, con mi pareja hacemos contenido juntos, pero después no hace falta mostrar todo. Viste que hay gente que dice: “Hoy me peleé con...”. Yo nunca lo voy a contar. El descargo más heavy que hice o más personal fue cuando se murió mi abuelo hace dos años. Ahí dije: “Che, estoy triste”. Fue el único momento y lo hice porque lo sentí.</p><p><b>— ¿Fue el único momento que te expusiste, que abriste tu corazón?</b></p><p>— Sí, dije: “Che, la estoy pasando mal”. También uno tiene un público. Hace dos años no tenía ni la mitad del público que tengo ahora, pero ya tenía un público y la gente mandaba mensajes para ver qué pasaba. Pero a mí no me gusta mucho esa exposición. Hay gente que le gusta y no la juzgo. Hay gente que se hace famosa por estar triste.</p><p><b>— Y por contarlo, en realidad.</b></p><p>— Sí. Hoy se habla mucho de la depresión y todo eso, que está muy bien que se tome conciencia de la salud mental. Pero no es mi palo. Mi palo es divertir a la gente y me divierte mucho que la gente crea que también soy eso. Me amigué con esas versiones que dicen: “Che, Lizard está todo el día drogado y borracho”.</p><p><b>— ¿Nunca te molestó?</b></p><p>— No, porque sé que no es así. Me divierte que la gente piense eso. La gente puede ser muy tarada si piensa eso. Yo creo que alguien que está generando contenido todo el tiempo y que edita sus videos...</p><p><b>— Si algo no puede estar es drogado o borracho.</b></p><p>— Pero gusta que la gente piense esas estupideces de mí, porque hace al personaje.</p><p><b>— Y cuando recibís por ahí ese hate en redes, ¿cuánto tiempo te llevó el no engancharte, el impermeabilizarte y que de verdad no te haga mal?</b></p><p>— Es que no me hace mal. Al contrario, me divierte. No me gusta el hate feo, obvio. Ese lo bloqueo directamente. A veces me engancho, les contesto y después digo ¿qué hago bardeándome con un imbécil por red social? Pero bueno, a veces uno anda enroscado y te descargás con un bolud*.</p><p><b>— ¿Y en algún momento te ha tocado pedir disculpas?</b></p><p>— Sí, miles. Vivo pidiendo perdón (risas).</p><p><b>— Cuando te toca pedir disculpas, ¿no tenés problema?</b></p><p>— Yo pido perdón rápidamente cuando sé que estuve mal, al toque. Cuando hay un problema con la pareja también, al toque te pido disculpas. Por ahí la otra persona no tiene ganas de charlarlo o sigue enojada, yo lo entiendo. Pero yo acepto el error muy rápido y al toque me hago cargo.</p><p><b>— Si tuvieses que tomarte un mate con ese Lizard de antes de que le propusieran lo de la radio, ¿qué te dirías?</b></p><p>— Estaría bueno charlar con ese Lizard. Le diría que cuide a la gente cercana y los momentos, que pase más tiempo con la familia, porque de un momento para otro por ahí no están más. Y me lo digo en este momento también. Me digo lo mismo que me diría ahora, porque no me veo tan lejano a ese Lizard. Que tenga cuidado con la noche también, que sepa cuidarse.</p><p><b>— ¿Qué te emociona?</b></p><p>— ¿Sabés que las películas más tontas me emocionan a veces? La música me emociona, el buen cine, ver que a un amigo le va bien.</p><p><b>— ¿Y de qué te arrepentís?</b></p><p>— De nada.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3FNBOHMIMZD2ZOIBOZMJTNR5BQ.jpg?auth=a7b22898779babd26cbe47e164015f6c2b571a6d67ff7efa3f8bbadf4d1a8283&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Lizard con Luli Fernández en Ellos - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Mariano Peluffo y el secreto para sobrevivir a la televisión: “Es mejor elegir cuándo bajarse a que te bajen”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/02/mariano-peluffo-y-el-secreto-para-sobrevivir-a-la-television-es-mejor-elegir-cuando-bajarse-a-que-te-bajen/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/02/mariano-peluffo-y-el-secreto-para-sobrevivir-a-la-television-es-mejor-elegir-cuando-bajarse-a-que-te-bajen/</guid><dc:creator><![CDATA[Luis Novaresio]]></dc:creator><description><![CDATA[El histórico conductor de Gran Hermano, MasterChef y Talento Argentino repasa el camino que lo llevó de romper un mandato familiar a convertirse en una de las figuras más queridas de la pantalla]]></description><pubDate>Fri, 02 Oct 2026 04:55:08 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>A comienzos de 2001, <a href="https://www.infobae.com/tag/mariano-peluffo/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/mariano-peluffo/"><b>Mariano Peluffo</b></a> viajó a Mar del Plata para encarar un proyecto televisivo de verano que terminó siendo un rotundo fracaso: el programa duró apenas tres días al aire. Sin embargo, ese golpe fue el guiño del destino que necesitó para estar desempleado y en Buenos Aires cuando Telefe buscaba a alguien para abrir la puerta de la casa de <a href="https://www.infobae.com/tag/gran-hermano/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gbraid=0AAAAADmqXxTf88xcVJMw04Oxyf5Nu0DuR&amp;gclid=CjwKCAjwifjVBhBKEiwAYx4K9CqoQ-EEYl56aCKRJ-8hVKZ9IW1ih4RMMPS2uLRUKC14ju-ZS8O3jhoCT04QAvD_BwE" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/gran-hermano/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gbraid=0AAAAADmqXxTf88xcVJMw04Oxyf5Nu0DuR&amp;gclid=CjwKCAjwifjVBhBKEiwAYx4K9CqoQ-EEYl56aCKRJ-8hVKZ9IW1ih4RMMPS2uLRUKC14ju-ZS8O3jhoCT04QAvD_BwE"><i><b>Gran Hermano</b></i></a><b>.</b> Lo que siguió fue una carrera meteórica que lo ubicó al frente de muchos de los formatos de entretenimiento más exitosos de la televisión argentina y lo convirtió en un rostro inconfundible para millones de argentinos.</p><p>Detrás del conductor que parecía estar en todos lados había un pibe de Floresta que se había animado a romper el mandato de ser contador público para zambullirse de cabeza en la producción audiovisual. En esta entrega de <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/"><i><b>La vida después</b></i></a>, Mariano reconstruye el vértigo de los 30 puntos de rating, el costo de haber protegido la intimidad de su familia a rajatabla y la tranquilidad con la que hoy observa la renovación generacional en la tele y el streaming, mientras emprende el desarrollo de proyectos inmobiliarios. Una lección sobre el valor del “capital simbólico” y la sabiduría de no forzar los regresos.</p><p><b>Luis Novaresio: ¿Quién es Mariano Enrique Peluffo?</b></p><p><b>Mariano Peluffo:</b> Es un muchacho de Floresta, hijo de un contador público y de una licenciada en servicio social, que iba a ser contador público.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CKCYUT7NYBDKHA6WAW5RKLR3CE.jpg?auth=59abcffc33ff5d21300ed56417606deb700e9bc8599067f21dac78533660f218&smart=true&width=1080&height=1080" alt="Mariano Peluffo con los participantes del Gran Hermano detrás" height="1080" width="1080"/><p><b>LN: ¿Contador público?</b></p><p><b>MP:</b> Sí, hasta tercer año incluido. Padre contador, abuelo contador... era como el destino, ¿viste? Es muy difícil que a los 18 años un chico sepa qué quiere realmente de su vida, entonces mi viejo me depositó en la puerta de la facultad y me dijo: “Acá me recibí yo, acá te vas a recibir vos”... Y en un momento de replanteos dije: “¿Yo por qué estoy acá? Si toda mi familia fuera de odontólogos, yo tendría que estar metiéndole la mano en la boca a alguien”. No había una vinculación, no me gustaba, era una inercia. En paralelo, yo estudiaba en la UADE —una de las primeras camadas de esa sede en la calle Lima— y al mediodía me iba hasta Canal 13, donde se hacía <i>El agujerito sin fin</i>, el programa de Julián Weich. Tenía unos amigos que producían eso y me encantaba. Me metí en ese mundo a mirar, como quien se para al lado de una cámara. Cuando se terminó ese programa, arrancaba Cablín como una señal novedosa... Bueno, ya existía, pero había una renovación. Un amigo mío, Riky Cavanna, me dice: “¿Che, no querés venir? Empezás como productor y te vas metiendo”. Me encantó y me zambullí de cabeza. En mi casa fue un escándalo silencioso, pero escándalo al fin.</p><p><b>LN: Contador y asistente social, tus padres...</b></p><p><b>MP:</b> Mi papá, sobre todo: “¿Y qué vas a hacer? ¿No tenés un título?”. Le tomó un par de años amigarse con la idea: después venía a verme al canal, recortaba todas las notas que me hacían... La verdad es que terminó cambiando. Volviendo a tu pregunta, soy alguien que se animó a romper ese mandato. De mucho más grande tomé conciencia de que lo que había hecho era romper un mandato. Antes no se hablaba de romper mandatos con el nivel de conciencia que hoy le hablo a mis hijas, o con el que podemos hablar ahora de los mandatos familiares; no se discutía. Mucho tiempo después lo vi en terapia y mi psicóloga me dijo: “Vos a los 20 años te animaste a romper un mandato gigante”. Ahí me agarró un poquito de vértigo. En retrospectiva dije: “Bueno, con el resultado puesto, tan mal no salió”. Hago lo que me gusta y tenemos el privilegio de ser ese grupo chico de personas que pueden decir “vivo de lo que me gusta”. Hay gente que vive de lo que puede y lo que le gusta lo hace, si tiene suerte, una vez por semana. Nosotros tenemos responsabilidad en lo que hacemos, pero nos gusta. Y cuando te gusta lo que hacés, es más fácil hacerlo sin medida, agarrar laburos y no parar... A veces tenés que aprender a pisar el freno, pero me encanta.</p><p><b>LN: </b><i><b>El agujerito sin fin</b></i><b>, Cablín... De a poco empezaste a hacer un poco más, un poco más... Hasta que un día estuviste delante de cámara.</b></p><p><b>MP:</b> Con mucho vértigo también. Un poco por casualidad, porque yo era productor y se estaba armando un programa para una señal de deportes. Era la época del cable de los noventa, que le contaba a mis hijas que se asemeja un poco a lo que hoy es el streaming: ponías una cámara, prendías y veías quién se conectaba. Se armó un magazine deportivo diario con Ariel Rodríguez —periodista deportivo que también estuvo en <i>La Peña de Morfi</i> y en TyC Sports— y Mariel Di Lenarda, periodista de Radio Mitre. Éramos nosotros tres al aire y yo era el que tenía que zapatear, porque no era ni el periodista ni la locutora. Esas fueron mis primeras armas. Después vino otro programa infantil en Canal 13, <i>La Hora Warner</i>, en el ’98. A partir de ahí, un pie en cada vereda: la del productor y la del conductor. A veces conduciendo y a veces produciendo, lo cual creo que es una ventaja. Es como manejar un auto de Fórmula 1 habiendo sido mecánico de boxes.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RXOK66YWQRC7TM2TFR7TZWFVCU.jpg?auth=7d1c1482050593d05c13fca7b7473e16e28ffee05542747b366f2e31bf2dee61&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Mariano Peluffo participó de La Vida después de Luis Novaresio (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>LN: Sabés de qué se trata.</b></p><p><b>MP:</b> Sabés de qué se trata y tenés esa pequeña ventaja de anticipación.</p><p><b>LN: Es muy cierto lo que decís. Se nota en los conductores que antes produjeron, porque no piden nada que sepan que no se puede hacer. </b></p><p><b>MP:</b> Sabés que hay alguien corriendo, que se clavó la máquina, que un micrófono no anda... Y a veces no es culpa tuya ni del microfonista. Putear no soluciona nada, agrava todo. Me parece que esa es una pequeña ventaja con la que corremos quienes tuvimos la suerte de producir. A mí me encanta producir, me gusta mucho. Producir es hacer que las cosas pasen, de la mejor manera posible, ya sea una película o una obra de teatro.</p><p><b>LN: “Producir es hacer que algo pase”. Te lo voy a afanar, prometo que te cito (risas). Pero, ¿produjiste pasar a ser una megaestrella de la tele en el 2000 cuando llegás a </b><i><b>Gran Hermano</b></i><b>, o la vida te llevó?</b></p><p><b>MP:</b> No, ahí me llevó la vida. Fue una casualidad absoluta. Yo me había ido a América a hacer un programa desde Mar del Plata que duró tres días y lo levantaron: empezó un lunes y terminó el miércoles. Muy cortita la experiencia, no había llegado ni a firmar contrato. De hecho, mandé un mail al Guinness porque pensé que por ahí era el programa más corto de la historia y tenía un récord, pero me contestaron muy amables, en inglés, que no: el programa más corto lo habían levantado en el primer corte comercial. Dije: “Bueno, tan mal no estoy si duramos tres días”. Yo era amigo de Marcos Gorban, un gran productor y amigo, que estaba empezando a armar <i>Gran Hermano</i>. Yo no lo sabía porque era <i>top secret</i>. Jugábamos al tenis una o dos veces por semana y a él le sonaba mucho el teléfono —esos primeros celulares gigantes—. En un momento me dice: “Mirá, estoy armando <i>Gran Hermano</i>, esto es <i>top secret</i>”. Era el primer reality en vivo que se iba a hacer, porque hasta ahí nuestra tele había tenido <i>Expedición Robinson</i> y otros formatos que se grababan enteros y se traía el material. Este era el primero con cámaras con transmisión 24 horas. Me dice: “Estrenamos en dos meses, así que vamos a jugar menos al tenis”. Cortamos un poco la frecuencia con la que nos veíamos y un día me llama y me dice: “Escuchame, ¿tenés un tape con material tuyo? Necesito material tuyo, mándamelo ya en una moto”. Yo estaba sin laburo. Me imaginé cualquier cosa y le dije: “Mirá que yo no entro en <i>Gran Hermano</i>”.</p><p><b>LN: “No me voy a encerrar” (risas).</b></p><p><b>MP:</b> Me dijo: “No seas… mándamelo”. Se lo mandé y me citó a una reunión al día siguiente en Telefe. Cuando llego, me sienta con Claudio Villarruel, Bernarda Llorente y Marisa Badía, que en ese momento eran el tridente que manejaba el canal. “Te contamos el programa: esto arranca en 15 días”, me dijeron. Yo no entendía qué pasaba… Era para abrir la puerta de la casa, porque Solita Silveyra estaba al frente de las galas y terminaba siendo la cara de <i>Gran Hermano</i>. Propusieron un par de caras de Telefe, muy “pum para arriba”, pero los holandeses que supervisaban el primer formato que se hacía en Latinoamérica querían otro perfil. Y ahí entré yo, que nunca había hecho nada tan rimbombante. A los 15 días estaba abriendo la puerta de la casa. Fue como subirme a un avión sónico.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T4BOPDK44VGGDAGBSJBGWBAJV4.jpg?auth=d1ada4e9fcb297e4d133529efc1c1c280ff3d253618c98803158f0992807e3f1&smart=true&width=1200&height=1200" alt="MAriano Peluffo conduciendo MasterChef" height="1200" width="1200"/><p><b>LN: Si me preguntás a mí, obviamente Solita y Jorge Rial eran los conductores, pero para mí </b><i><b>Gran Hermano</b></i><b> era Peluffo.</b></p><p><b>MP:</b> Es que en las primeras ediciones las galas las hacía Solita, pero los debates los hacía Juan Alberto Badía.</p><p><b>LN: Tenés razón.</b></p><p><b>MP:</b> Claro, yo solo era el que abría la puerta y conducía las galas de nominación de la tarde. En los debates de Badía se analizaba el fenómeno social: estaban sentados Eliseo Verón y Luis Quevedo hablando de <i>Gran Hermano</i>. Esas tres primeras ediciones pasaron y, cuando vuelve en el 2007, Telefe decide hacerlo de nuevo. Ya no lo hacía Solita, lo hacía Jorge Rial y arrancó con todo: era mucho más show. Se iba dejando de lado el fenómeno social para transformarse en una especie de circo romano. Yo veía que iban a arrancar los debates y me preguntaba quién los iba a hacer. Ahí me dijeron: “Te vas a hacer cargo vos”. Arranqué con los debates y empezaron a funcionar: iban a la mañana, a la tarde, a la noche, el sábado, el domingo... Yo vivía prácticamente ahí adentro.</p><p><b>LN: ¿Cuántas horas por día?</b></p><p><b>MP:</b> Llegaba a la mañana y me iba a la noche. En un momento no sumás horas, es un continuo. Era una locura hermosa. Como a uno le gusta lo que hace y tiene el privilegio de vivir de esto, entrabas de día, salías de noche y te parecía que el tiempo no había pasado, no era tedioso.</p><p><b>LN: Bancame la expresión “fama”. En ese momento te transformaste en un tipo híper famoso.</b></p><p><b>MP:</b> Me di cuenta que me pasó muy rápido. Yo empecé <i>Gran Hermano</i> siendo el pibe que había hecho algunas cosas en Canal 13. A la sexta o séptima semana de programa, que aflojó un poquito la rutina, se me ocurre hacer una salida familiar un domingo al Puerto de Frutos en Tigre a comprar unos muebles... Me tuve que ir entre un mar de gente. Mi vieja quedó por allá lejos... Tuve que subir al auto e irme.</p><p><b>LN: ¿No te lo imaginaste nunca?</b></p><p><b>MP:</b> No. Ahí entendí lo que era Telefe y lo que era <i>Gran Hermano</i>. Los 30 puntos de rating realmente están en la calle. Salís a la calle y te habla todo el mundo.</p><p><b>LN: ¿Qué te dio y qué te sacó eso?</b></p><p><b>MP:</b> Me dio muchísimo más de lo que me sacó. Me dio la posibilidad de hacer una carrera muy fuerte en poco tiempo; a otros colegas les toma muchos más años instalarse. Me sacó tiempo en casa. En el medio iba teniendo hijas, me iba mudando... Pero nunca lo viví como “esto me sacó tiempo”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OWFCCIIHLZABPIPUYXUJDKFPNY.jpg?auth=2afd00246259153c99b712fcf15331849c138a8c2428f581f0a384a2884dc5ad&smart=true&width=1280&height=720" alt="Mariano Peluffo fue el conductor de Talento argentino" height="720" width="1280"/><p><b>LN: ¿No te atropelló las relaciones o los vínculos?</b></p><p><b>MP:</b> No, la verdad que no.</p><p><b>LN: ¿Y tu cabeza?</b></p><p><b>MP:</b> Siempre tratando de que no se bandee. Infranqueable la puerta de mi casa: nunca hice notas adentro de mi casa, podés encontrar muy poquito de mis hijas. Y pagué los costos que hubo que pagar. Por ejemplo, venía la tapa de los Personajes del Año de la revista <i>Gente</i> y del jurado de <i>Talento Argentino</i> fueron Catherine Fulop, Maximiliano Guerra y Kike Teruel, y yo no fui. “No, no estoy invitado”, decía. Desde el canal preguntaban por qué no me invitaban y la revista decía: “Le quisimos hacer notas mil veces en la casa y no quiere”. De prensa del canal me decían: “Pero si no hacés la nota, no estás en la tapa”. “No tengo problema”, respondía yo. “Lo que no quiero es mostrar mi casa ni a mi familia”. Ese límite siempre traté de que fuera infranqueable, y lo logré.</p><p><b>LN: Venías en la ola de la tele, todo el mundo quería estar en tu lugar y, de golpe, te bajás de esa ola. ¿Por qué?</b></p><p><b>MP:</b> Necesariamente te bajás. Nadie vive arriba de la ola todo el tiempo. Yo uso otro ejemplo: para mí los proyectos de tele son como un subte; tenés que tener claro cuándo te subís y dónde te bajás. Nadie vive arriba del subte haciendo ida y vuelta todo el tiempo, ni nadie está en la estación todo el tiempo. En algún momento te subís y te bajás en otro lado, y es mejor elegir dónde bajarse antes de que te bajen y te digan “acá fue”. Empecé a sentir que era momento de desacelerar. Las nuevas generaciones de conductores empezaban a ganar terreno: Nico Occhiato empezó a conducir <i>La Voz</i>... A Nico lo vimos crecer, yo estaba al aire cuando él era participante de <i>Combate</i> y de repente hoy conduce un formato. Si fuera una línea de producción, suben los nuevos y de la otra punta no se baja nadie: de Mirtha Legrand para abajo estamos todos. Sigue Marcelo Tinelli, sigue Beto Casella, sigue Jorge Rial... Nos vamos juntando todos en el mismo colectivo y en un momento alguien se tiene que bajar, porque la tele es finita y los proyectos son finitos. No hay realities ni formatos para todos. Hoy considero que la tele va por otro lado, y está bien que así sea; entendí que no va por mi lado y no me genera ningún problema.</p><p>Tuve el honor de hacer tres de los grandes formatos mundiales: <i>Gran Hermano</i>, <i>Got Talent</i> <i>(Talento Argentino) </i>y <i>MasterChef</i>. Hoy <i>Gran Hermano</i> lo hace Santi del Moro, con un estilo absolutamente diferente. Si nos ponés al lado, nada que ver: a Santi lo ves conduciendo, el tipo se viste para el show, lo transformó en <i>Los Juegos del Hambre</i>. Lo hablo a veces con él cuando nos cruzamos en la radio: hoy es “veamos quién tira por la ventana a quién”, y el tipo te lo vende genial. En nuestra época eso no se nos hubiera ocurrido, pero funciona. <i>MasterChef</i> lo hace Wanda Nara, <i>Got Talent</i> lo hizo Lizy Tagliani... Ya no buscan un “nueve de área”, están buscando otro tipo de conductor y de perfil.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PZA3KN2ZEJAONO5RTAV2PMJIC4.jpg?auth=cb8b681e029580ce1145fa751f8ccf84b95ad9ef67a53f1d1537dcba8cf87488&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Tuve el honor de hacer tres de los grandes formatos mundiales: Gran Hermano, Got Talent (Talento Argentino) y MasterChef", cuenta Peluffo (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>LN: ¿Duele eso?</b></p><p><b>MP:</b> Cero, te juro que cero. Si nos paramos en el ’80, tenemos la misma distancia hacia atrás que hacia hoy. ¡Pasaron 45 años! Tengo un poco de vértigo. Pasó mucho tiempo y está bien que las cosas cambien. Muy pocos programas resisten al mismo conductor, son trajes a medida: <i>Bendita</i> está hecho a la medida de Beto Casella; <i>VideoMatch</i> a la de Marcelo Tinelli; <i>Intrusos</i> durante años a la de Jorge Rial; la mesa de Mirtha a la de Mirtha Legrand... Después creo que mandan más los formatos que los conductores.</p><p><b>LN: Me quedo pensando en esto: si este domingo vas al Puerto de Frutos, te van a saludar, pero vas a poder ir con tu familia.</b></p><p><b>MP:</b> Me siento a comer en cualquier lado. Me piden capaz una foto, un saludo, pero desde otro lugar.</p><p><b>LN: ¿Y no extrañás?</b></p><p><b>MP:</b> No, porque siempre me propuse tratar de tener la vida más normal posible teniendo un trabajo especial. Sigo viviendo en mi barrio de toda la vida, voy a las reuniones de padres, voy al cine del shopping Devoto los miércoles con mis hijas, me siento a comer en el patio de comidas... Pasa alguien, me pide una foto o dice: “Che, mirá qué parecido al de la tele”. Mis hijas lo viven con naturalidad, crecieron así. Lo de <i>Gran Hermano</i> estaba fuera de medida, pero la espuma bajó y está bien que baje, porque nadie se puede mantener en la cresta de la ola todo el tiempo. Tampoco sería sano.</p><p><b>LN: Y ahora construís casas.</b></p><p><b>MP:</b> Esa es otra locura que me agarró de grande. Volviendo al Mariano al que el papá le dijo “tenés que ser contador”: cuando mi viejo me preguntó qué iba a estudiar, yo tenía guardado en algún pliegue de la memoria que dibujaba planos y me guardaba los suplementos de arquitectura del diario. Le dije “Arquitectura” y mi papá me respondió: “No, arquitectura no. No tenés a nadie vinculado. Tenés los libros para contador, el estudio de tu tío y mis clientes”. Con su lógica de contador me convenció. Cuando en terapia empecé a ir bien al fondo del aljibe, me encontré con aquel Mariano y dije: “Ahora sí lo voy a hacer”. Además, entrás en una etapa de la vida donde sos más consciente de la finitud. Decís: “¿Hasta cuándo voy a vivir? ¿Hasta los 80, hasta los 85?”. Lo que hago en la tele o en la radio no es algo trasladable: si mañana no estoy, mis hijas no se pueden sentar en mi silla a decir “hola, qué tal”. Empecé a sentir la necesidad de armar algo que quede, que me trascienda y que no dependa de mí. Si a alguna le gustan los ladrillos, bien; y si dicen “papá era un loco que nos dejó cuatro departamentos y un baldío”, verán qué hacen. Me agarró por ese lado, dándole rienda suelta a esa pasión que en el secundario no logró crecer. Me voy divirtiendo con eso, sin hacer locuras, porque como buen ariano acelero enseguida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5FTTTHUKYZENFMASAKSSY45R64.jpg?auth=3a19bb6d2c8d12cf11e404343c7791aaec9236e140d0b3e33abff86268c0b47d&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Sigo viviendo en mi barrio de toda la vida, voy a las reuniones de padres y al cine del shopping Devoto los miércoles con mis hijas", cuenta Mariano (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>LN: Vos proyectaste algo clave: todos los televidentes queríamos ser amigos tuyos. ¿No te dio miedo alejarte de esos “amigos”?</b></p><p><b>MP:</b> Una vez tuve una charla recontra interesante con Diego Guebel, uno de los tipos más inteligentes con los que me tocó hablar. Cuatro Cabezas quería hacer un programa periodístico en Telefe; Claudio Villarruel lo quería comprar pero pidió que no fuera tan <i>cool</i>, que tuviera “barrio”, y propuso que lo condujera yo. En una reunión larga, Guebel me dijo: “Estuve preguntando bastante de vos. ¿Sabés qué tenés? Un gran capital simbólico: la gente te cuida. Cuando hacés un programa y no funciona, la gente dice: ‘Pobre flaco, mirá el muerto que le tiraron, bastante la remó’. La gente te separa de la colisión. Ese es el capital que tenés que cuidar”. Es un capital simbólico y es el que trato de cuidar siempre.</p><p><b>LN: ¿El Mariano de hoy le dice algo al que estaba en el mejor vagón del subte?</b></p><p><b>MP:</b> Tuve una charla en una terapia donde dije que todo lo que uno no resuelva se lo pasa a los hijos. A nosotros nos tocó barajar los traumas de nuestros viejos y abuelos, y yo quiero alivianarle la carga a las tres que vienen atrás. Cuando cumplí 54 años hice la cuenta: la mitad es 27. Empecé a trabajar en la tele a los 27 y los segundos 27 fueron todos de tele. De tres tercios ya me comí dos, me queda el último. ¿Qué quiero hacer en el último tercio? Aquel Mariano me dijo: “¿Te acordás de que hacíamos planitos de casas?”. Y arranqué con eso. En este último tercio me quiero dar esos gustos, porque los gustos de la tele ya me los di todos.</p><p><b>LN: Si te llama Telefe ahora y te dice: “Te quiero para el próximo </b><i><b>Gran Hermano</b></i><b>”...</b></p><p><b>MP:</b> De verdad te digo que no va a ocurrir, pero si ocurriera... soy un convencido de que uno no tiene que volver a los lugares donde ya fue feliz, donde fue todo lo feliz que podía ser. Vos no te irías de viaje de egresados de nuevo con tus 30 compañeros a Bariloche: uno se descadera, al otro lo perdés en un barranco, el otro lleva una valija de medicación... Hay un tiempo y un lugar para cada cosa. A los 22 años me tomaba el colectivo y no sé qué hubiera pasado si tenía el auto que quería: por ahí terminaba enroscado en un semáforo y hoy no estaba acá. Mi momento para <i>Gran Hermano</i> fue el que tenía que ser: empecé abriendo la puerta y terminé conduciendo las galas y los debates. ¿Volvería? No, la verdad que no. Tenés más chances de defraudar que de empatar aquello.</p><p><b>LN: Estás sabio, Peluffo.</b></p><p><b>MP:</b> Estoy muy analizado (risas).</p><p>LN: Tenía una gran expectativa por escucharte y me voy más que satisfecho. No solo escuché al amigo de la tele que todos queríamos tener, sino a un amigo sabio al que el paso del tiempo no le fue en vano. Gracias por venir.</p><p><b>MP:</b> Gracias a vos, un placer.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FVNCSDOUDVFVNI7EDFP6QFHZUY.jpg?auth=fdfedbc29820568f782773f94f3a0e7dced692524f948a1ffcf509ac0b1e2796&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Tiene acondroplasia y cuenta cómo es vivir siendo una persona de talla baja: “Aprendí a sacarle provecho a mi enanismo”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/01/tiene-acondroplasia-y-cuenta-como-es-vivir-siendo-una-persona-de-talla-baja-aprendi-a-sacarle-provecho-a-mi-enanismo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/01/tiene-acondroplasia-y-cuenta-como-es-vivir-siendo-una-persona-de-talla-baja-aprendi-a-sacarle-provecho-a-mi-enanismo/</guid><dc:creator><![CDATA[Milagros Labrada]]></dc:creator><description><![CDATA[Nació con una condición genética que afecta el crecimiento de los huesos y encontró en el circo un refugio. A los 39 años, Diego reflexionó sobre las burlas, los mitos en torno a la sexualidad y las barreras para acceder a un empleo formal]]></description><pubDate>Thu, 01 Oct 2026 05:14:10 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Diego Joaquín Echeverría</b> nació en <b>José María Jáuregui</b>, una localidad del partido de <b>Luján</b>, en la <b>provincia de Buenos Aires</b>. Desde que tiene memoria sabe que su cuerpo es diferente al de la mayoría de las personas que lo rodean.</p><p>Tiene <b>acondroplasia</b>, una alteración genética que afecta el crecimiento de los huesos y es la causa más común de <b>talla baja desproporcionada o enanismo</b>. Pero su historia no se queda en una definición médica sino que está atravesada por el trabajo, el circo, las relaciones, el humor y una vida entera aprendiendo a convivir con la mirada ajena.</p><p>Su infancia estuvo lejos de ser la de un chico que podía dedicar sus días solamente a jugar. Cuando sus padres se separaron, Diego tenía siete años y pasó a ocupar un lugar que no le correspondía. <b>“Comencé a trabajar desde muy pequeño porque era el único hombre de la casa”</b>, recordó.</p><p>Vendía flores, huevos, rifas y cualquier cosa que pudiera ayudar a sostener económicamente a su familia. Aunque, en aquel momento, no dimensionaba por completo lo que significaba salir a trabajar siendo un niño. “Yo lo tomaba como un juego”, confesó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XPAKO3KYQ5GHVM6DJD4JGNIUM4.jpeg?auth=c12e64b3cae94b8fa5d2111cda4ca70b9624c3e18191e0e2546a67beb142f5d4&smart=true&width=1280&height=720" alt="Diego junto a su padre en sus primeros años de infancia" height="720" width="1280"/><p>La calle terminó convirtiéndose en un escenario cotidiano. <b>A los 13 años, abandonó la escuela.</b> Fue entonces cuando el circo apareció en su vida. Diego había nacido en ese ambiente y encontró allí un espacio que terminaría marcándolo para siempre.</p><p>“Aprendí a ser yo, el que soy ahora. Ir por la calle y no darle bolilla a la gente cuando me mira”, expresó. Pero ese aprendizaje todavía aparece en situaciones cotidianas. Según explicó, <b>no es extraño que personas desconocidas lo filmen en la calle o se rían de él.</b></p><p>Una vez, mientras caminaba con un amigo, alguien comenzó a grabarlos. Su compañero reaccionó, pero Diego tiene otra estrategia: <b>no entrar en la provocación.</b> “Si vos te ponés a pelear con la persona, yo creo que le estás dando lugar para que sea peor todavía”, reconoció.</p><p>Para él, responder a cada mirada o burla puede terminar alimentando la situación. <b>Esto ocurre más de lo que le gustaría</b>y también tuvo que enfrentarse a comentarios en redes sociales, incluso cuando participaba de actividades vinculadas a la comunidad en la que vive.</p><p>Diego fue parte del <b>Consejo de Seguridad de Jáuregui</b> y recuerda que, al aparecer en publicaciones relacionadas con su trabajo, comenzaron a surgir comentarios que se burlaban de su tamaño. “Me hacían fotos con IA como si fuera un policía en un pelotero o en un autito de bebé”, señaló.</p><p>La primera vez que recibió un comentario de ese tipo, reconoce que le afectó. Pero lo que más le dolió fueron las consecuencias que esos prejuicios podían tener sobre su capacidad para trabajar. “La primera vez que me pasó algo así me puse triste. <b>Me han mandado a trabajar al circo porque yo no servía, supuestamente</b>”, cuenta.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AEZ3OIWLANGPBKPDXRFRKSNTOA.jpeg?auth=865b4311b2df8b08e087cfad6544c46c9e537697aa77fbb3e51a00cf5f31647a&smart=true&width=1080&height=1080" alt="La familia de Diego, él es la segunda generación con acondroplasia" height="1080" width="1080"/><p>Para Diego, esa frase resume uno de los principales obstáculos que enfrentan muchas personas con acondroplasia o talla baja: <b>que otros asuman que su cuerpo determina qué trabajos pueden hacer.</b> Según explica, el problema no está solamente en la falta de adaptación física de determinados espacios, sino también en la falta de voluntad de algunos empleadores para incorporar a personas de talla baja.</p><p>En su caso, esa dificultad terminó empujándolo hacia una actividad que comenzó casi como una salida laboral y después se convirtió en una parte importante de su vida: <b>la animación de fiestas</b>. Diego no había terminado el secundario y pudo hacerlo de adulto. Al concluir los estudios, creó su propia productora llamada <i>PulgarcitoProd</i>.</p><p>En las fiestas encontró otra dimensión de su identidad. Durante un tiempo trabajó en despedidas de solteras y llegó a desempeñarse como <i>stripper</i>. Su talla baja formaba parte de la curiosidad y el interés que algunas personas tenían al contratarlo. Según cuenta, muchas mujeres se le acercaban por un mito: <b>“Dicen que las personas de talla baja tenemos algo grande”.</b></p><p>La sexualidad tampoco es un tema que Diego considere ajeno a su vida por tener acondroplasia. Habla de las relaciones desde un lugar cotidiano y sostiene que, como en cualquier pareja, existen cuestiones en las que ambos deben adaptarse. </p><p>“Yo lo veo normal. En cambio, la otra persona se tiene que adaptar conmigo porque yo soy más chico. Pero yo soy más manuable, manejable. Después en la realidad horizontal: somos todos iguales, todos parejos”, reflexionó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/L46OAZNGNREPLHMNURAVKEZNBA.jpeg?auth=2072060b2b53816d99dc349f0588c135a67b87ef7030532b60df1dcda87d894e&smart=true&width=1080&height=720" alt="Diego en una de las fiestas de XV que animó" height="720" width="1080"/><p><b>“Yo no tengo complejidad por mi enanismo. No le doy importancia”, </b>advirtió. Pero su mirada cambia cuando habla de los niños que hoy en día crecen con la misma condición y explica las dificultades que pueden atravesar durante los primeros años, cuando las burlas, las preguntas y las miradas todavía resultan difíciles de manejar.</p><p>Por eso, cuando intenta explicar qué significa para él vivir con acondroplasia, vuelve a una idea que repite durante toda la conversación: <b>la diferencia no está en el valor de una persona.</b> “Somos como cualquier otro, solo cambia nuestro tamaño, somos chicos”, afirmó.</p><p>A los 39 años, Diego mira su historia en perspectiva: empezó a trabajar a los siete, dejó la escuela y la terminó de adulto, encontró en el circo un refugio y convirtió distintas experiencias laborales en una forma de construir su propio camino. </p><p>Con el tiempo, aquello que muchas veces fue motivo de miradas, prejuicios y obstáculos también se convirtió en una parte de su identidad que aprendió a reivindicar. “Hay que aprovechar el enanismo. Cuesta mucho, pero yo lo aprovecho al 100%”, concluyó.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/SPZ6XQILGBB5POIG45XNBYT6W4.png?auth=aa5ac845f95ab3d9a90390139641e1f405b26c99b7652ac5dda32cf8ec8108a1&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Diego Joaquín Echeverría tiene acondroplasia, una alteración genética que afecta el crecimiento de los huesos y es la causa más común de talla baja desproporcionada o enanismo]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Fede Popgold habló de las reglas de su pareja abierta, su experiencia en una trieja y los límites de la exposición: “La traición va más allá del sexo”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/01/fede-popgold-hablo-de-las-reglas-de-su-pareja-abierta-su-experiencia-en-una-trieja-y-los-limites-de-la-exposicion-la-traicion-va-mas-alla-del-sexo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/10/01/fede-popgold-hablo-de-las-reglas-de-su-pareja-abierta-su-experiencia-en-una-trieja-y-los-limites-de-la-exposicion-la-traicion-va-mas-alla-del-sexo/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el conductor detalló los acuerdos que rigen su vínculo no monogámico y explicó qué situaciones considera una falta de respeto. Además, recordó las entrevistas que más lo movilizaron y la insólita historia detrás de un canje que recibió]]></description><pubDate>Thu, 01 Oct 2026 05:13:38 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>La pareja abierta es más difícil que la cerrada”</b>, afirmó <b>Federico Popgold</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al explicar los acuerdos que sostiene en su relación desde hace tres años.</p><p>Popgold es un comunicador, entrevistador y conductor argentino que desarrolló su carrera en <b>redes sociales</b> y plataformas digitales luego de dejar un trabajo corporativo. Es creador del formato de entrevistas <i><b>Vivir Siendo</b></i>, donde aborda historias personales y temas complejos, y forma parte de <b>Luzu TV</b>, donde conduce <i><b>Patria y Familia</b></i>. También publicó el libro <i><b>Cosas que odio del mundo (y me dan ansiedad)</b></i><b>.</b></p><p>Durante la charla, defendió su decisión de <a href="https://www.instagram.com/fedepopgold/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/fedepopgold/?hl=es"><b>entrevistar</b></a> a personas cuestionadas, incluso cuando recibe críticas por darles espacio, y contó cuáles son las historias que más lo movilizan. Además, explicó por qué elige preservar de la exposición pública sus vínculos más íntimos y habló sobre su concepción de la infidelidad y la traición.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/P66QVDPJIBAEZMNX4HM7O5JYZA.JPG?auth=8361fc53e639d85a575f703c8e565d2af200ebaa721aa21eaab535c1245e78de&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Federico Popgold: “Las cosas reales de mi vida no las suelo exponer”" height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Qué harías con un millón de dólares?</b></p><p>— Me compraría primero un departamento. Usaría <b>USD 500.000 </b>para eso. Me compraría uno muy bello. Es re aburrido decir que el resto lo invertiría, pero creo que también haría un buen viaje con mis sobrinos.</p><p><b>— ¿Cuántos sobrinos tenés?</b></p><p>— Dos: Bauti y Benja.</p><p><b>— ¿Sos muy apegado a ellos?</b></p><p>— Sí. Con toda mi familia, en realidad, pero mis sobrinos son un poco mi debilidad. Y después el resto sería para inversión. Re aburrida la respuesta, ¿no?</p><p><b>— Acá hubo respuestas de todo tipo. Me encanta porque es un test psicológico que le hago a todos los que vienen.</b></p><p>— Me imagino.</p><p><b>— ¿A dónde te irías con tu sobrinos?</b></p><p>— Los llevaría a conocer Disney, siento que les gustaría mucho. Yo lo conocí de grande, cuando me lo pude pagar, y me encantó. Ellos tienen 10 y tres años.</p><p><b>— ¿Y te copa tirarte de la montaña rusa y todas esas actividades?</b></p><p>— Tengo muchos gustos de mi infancia que los conservo hasta el día de hoy, como <i>Harry Potter.</i> Yo puedo ver las películas como si tuviese 10 años. Yo empecé a trabajar a los 18, 19 años y cuando pude ahorrar un poquito mi primer viaje al exterior fue a Edimburgo a conocer todos los lugares de <i>Harry Potter.</i> Es una gran ciudad. Muy hermosa. Así que sí, conservo eso de niño.</p><h2>Por cuánta plata</h2><p><b>— Este juego tenés que darme una cifra por la que harías o no harías determinadas cosas que yo te voy a plantear.</b></p><p>— Dale.</p><p><b>— La primera dice: ¿por cuánta plata revelas tu verdadero apellido?</b></p><p>— Lo he dicho al aire un par de veces. Pero voy a hacerme un poco el caro. Por <b>USD 10.000</b> lo revelo. Igual, lo estoy diciendo para que quede una referencia para lo que venga después (risas).</p><p><b>— La segunda dice: ¿por cuánta plata te chapás a Cami Mayan?</b></p><p>— Gratis. Ya lo he hecho y lo volveré a hacer. Le tengo que pagar yo (risas). Con Cami nos hemos besado varias veces.</p><p><b>— ¿Siempre en cámara o en la vida también? Porque son muy amigos ustedes, ¿no?</b></p><p>— Somos muy amigos y siempre en contexto show. Lo hicimos en vivo en teatro o en cámara.</p><p><b>— Pero tienen ese nivel de confianza. Hace poco la defendiste públicamente.</b></p><p>— ¡Yo la defiendo a muerte!</p><p><b>— ¿Sos ese amigo que va como cuchillero por las amistades?</b></p><p>— Sí, pero cuando estamos solos y en persona si veo que la estás pifiando en algo, te lo digo. Eso a veces te lleva a tener conversaciones medio incómodas.</p><p><b>— Igual a vos no te molestan mucho las conversaciones incómodas.</b></p><p>— No me incomodo tan fácil, quizás. Para el afuera hay que cuidar a los tuyos y para adentro tenés que decir las cosas como son y se tienen que bancar la respuesta.</p><p><b>— En tus entrevistas abordás temas que no suelen estar tan expuestos públicamente y que incluso pueden generar cierta incomodidad. De hecho, has recibido algunas críticas por eso.</b></p><p>— No sé si es la peor crítica, pero lo que no me gusta que me digan con las entrevistas, y estoy seguro que te debe haber pasado, es cuando te dicen: <b>“¿Por qué le das voz a esta persona? ¿Por qué le das espacio?”</b>. No me gusta ese comentario porque para mí todos tienen la potestad de poder contar su propia historia. Después está en manos del entrevistador por dónde lleva la nota o qué pregunta hace, o si le hacés una oda al entrevistado o cuestionás lo que te está contando. A mí me tocó, por ejemplo, entrevistar a una persona que se definía a sí mismo como sicario, es decir, una persona a que le pagaban por asesinar. Obviamente, esto fue después de que cumpliera una condena, pero me han criticado mucho por hacer esa entrevista. “¿Cómo le vas a dar espacio a esta persona?”, me decían. Pero, ¿por qué no? Yo no estoy felicitándola ni aplaudiendo su pasado, le estoy haciendo una entrevista que es periodística. Y mi laburo es periodístico.</p><p><b>— ¿Ese fue el personaje que más te movilizó entrevistar o hay otros que sentís que atravesaron con su historia?</b></p><p>— Los que más me atravesaron son los que están vinculadas a cosas de la niñez. Se me viene a la mente un chico que fue víctima de una red de pedofilia, de trata. Esos casos me pegan un poquito más. Todo lo vinculado a la niñez. Porque es una persona más desamparada, más indefensa. Después, en las que el entrevistado no es víctima sino victimario, me pega por otro lado a mí. Pero también siento que han sido las entrevistas más desafiantes para hacer, porque es muy difícil. Cuando vos tenés una persona enfrente que respetás, querés o admirás es más fácil y no tenés tanta posibilidad de error. Pero cuando de enfrente tenés una persona que no te cae bien, que no te gusta o que no estás en nada de acuerdo con lo que te está contando, ahí tenés que sacar las garras como un buen entrevistador y hacer una buena nota.</p><p><b>— ¿Alguna vez te pasó que, después de una entrevista, el entrevistado no quedara conforme con lo que se habló y percibieras cierta incomodidad o tensión entre ustedes?</b></p><p>— Me ha pasado de que me pidan que no suba una entrevista, pocas veces igual, y yo ahí pegué un llamado y dije: “Veamos qué parte, qué parte se puede sacar y qué parte no”, pero tampoco me gusta que me dirijan la entrevista. Si no, no hubieses aceptado venir. Yo te respeto y si vos te mandás una cagada o dijiste algo que de pronto te puede comprometer, que es muy grave, te puedo cuidar un poco. Pero viste que hay gente que viene y quiere manejarte todo. Eso no me va.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VTBMGQD4NVH4HNM3ZXGXFXVS64.JPG?auth=5eee86c143200e3b6c5dc0f36c523c0c8925d75b8138eba5500787ea8579c659&smart=true&width=1920&height=1080" alt="“La pareja abierta es más difícil que la pareja cerrada”, expresó Federico en diálogo con Emilia Attias" height="1080" width="1920"/><h2>Yo nunca, nunca</h2><p><b>— ¿Has jugado varias veces este juego en tu adolescencia?</b></p><p>— Sí, lo he jugado. Obvio.</p><p><b>— ¿Eras del que tomaba o el que no tomaba? ¿Con qué me voy a encontrar?</b></p><p>— En mi adolescencia no había hecho tantas cosas, así que no tomaba. Ahora siento que me la voy a pasar tomando (risas).</p><p><b>— La primera dice: Yo nunca, nunca hice una trieja.</b></p><p>— Bueno, sí (risas).</p><p><b>— ¿Cómo fue?</b></p><p>— Fue raro, terminó fatal. Pero fue lindo mientras duró.</p><p><b>— ¿Quién propuso la trieja?</b></p><p>— Se fue dando. Conocí una pareja una noche. Fue una noche medio de descontrol...</p><p><b>— ¿Una pareja de dos hombres?</b></p><p>— Sí, que ya estaba hace bastante tiempo juntos. Y una cosa empezó a llevar a otra cosa y nos empezamos a ver en repetidas ocasiones. Antes de darme cuenta, estábamos un viaje, en una cena, en el cine. Era raro.</p><p><b>— ¿Y los tres, además de esas experiencias, compartían intimidad?</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— ¿Era el cuento completo de una pareja, pero de a tres?</b></p><p>— Yo a veces lo exagero un poco. Era más sexual que otra cosa. Era sexual con detallecitos extra. Lo que pasa es que ya era una pareja establecida. Yo era como un juguete que entraba y salía constantemente.</p><p><b>— ¿Pero fue durante un periodo largo de tiempo?</b></p><p>— Fueron cinco meses, aproximadamente. Pero como titular está bueno. Yo lo cuento así (risas).</p><p><b>— ¿Y no salió de ahí, de ustedes tres? ¿O hubo presentaciones sociales por parte de su mundo o tu mundo?</b></p><p>— Hubo alguna presentación, pero no familiar. Hubo algo.</p><p><b>— ¿Te queman mucho la cabeza con estas cosas? ¿Te hacen mucho este tipo de preguntas?</b></p><p>— No, porque yo cuento bastante estas cosas. No expongo tanto mi vida personal, pero este tipo de situaciones, que son más lúdicas y me parecen una intimidad graciosa, me importa cero contarlas. Las cuento siempre en Luzu, en <i>Patria y Familia</i>. No tengo demasiado problema con eso. <b>Lo que no cuento tanto son las cosas que me importan de verdad.</b></p><p><b>— Las cosas que importan del corazón, de la fibra más íntima.</b></p><p>— Claro. Los vínculos reales no me gusta exponer. Mismo mis sobrinos, que los mencionaba antes, no suelo subir fotos con ellos. Además, tengo un entorno muy real en el sentido de gente que no he conocido por el medio. No digo que lo del medio no sea real, porque lo es. Pero toda mi vida está muy fuera del medio y esa parte no la expongo tanto. No lo cuento.</p><p><b>— A tu pareja tampoco la exponés, ¿no?</b></p><p>— No. No me gusta. Porque no es una persona del medio.</p><p><b>— ¿Le incomoda que cuentes estas anécdotas sexuales que has tenido en otro momento de tu vida?</b></p><p>— No, le ch*pa un huevo.</p><p><b>— ¿Tienen una pareja abierta?</b></p><p>— Sí. Pero las cosas reales de verdad no las suelo exponer. <b>Tengo una vida privada que me gusta que sea privada. </b>Siento que sería más rentable exponer la vida privada, pero es difícil la exposición.</p><p><b>— ¿No hay manera de que aparezca en Patria y Familia tu novio, por ejemplo?</b></p><p>— No, no lo expondría. No me gusta. Para mí, lo que yo hago, por ejemplo, en Patria y Familia es 100 por ciento mi laburo. Y yo he laburado mucho tiempo en una oficina antes y no llevaba ni a mi pareja, ni a mis padres, ni a mi sobrinos. La verdad que es una parte que yo no quiero vender aunque sé que es una parte muy rentable. De hecho, hay carreras que se han realizado en base a parejas. Y sé que probablemente si vos presentás pareja, vas a empezar a construir ahí toda una narrativa pública y a nivel comercial te va bien. Porque hay marcas que apuestan al amor y a todo eso. <b>Yo elijo hacer negocios con otra cosa.</b> No me gusta, no critico a quien lo hace, porque es lo más natural del mundo. Pero en lo personal, tengo la potestad de elegir y elijo no exponer. Quizás el día de mañana cambie.</p><p><b>— ¿Hace cuántos años que estás en pareja?</b></p><p>— Nos conocemos hace cinco años, aproximadamente.</p><p><b>— ¿Y en pareja?</b></p><p>— Con idas y vueltas, los últimos tres años.</p><p><b>— ¿Y fueron pareja abierta desde el principio?</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— ¿Y cómo lo manejan? ¿Es algo que natural para ustedes? ¿Tuvieron que negociar? ¿Tienen reglas?</b></p><p>— Sí. <b>La pareja abierta es más difícil que la pareja cerrada</b>, porque en la pareja cerrada vos tenés las normas de antemano escritas. Todos sabemos qué podés hacer y qué no. En las parejas abiertas vos tenés que sentarte a negociar y a decir: “Che, esto sí y esto no. ¿Puedo tener una cita o no? ¿Puedo repetir o no? ¿Tengo que blanquear que estoy en pareja o no?”. Entonces implica mucha más comunicación, más verdad, poner los huevos arriba de la mesa, plantear también lo que querés y bancarte lo del otro lado. No es para todo el mundo. Yo no pondero una cosa como mejor que la otra, ¿eh? No es que digo: “Che, este es el modelo de relación que a todo el mundo le va a venir bien”.</p><p><b>— Es súper complejo. Me parece que hay personas que fracasarían absolutamente al primer paso.</b></p><p>— Por eso, depende de cada uno, de la experiencia de vida, lo que quiera cada uno y también depende de lo que le funcione a cada uno.</p><p><b>— ¿Y cómo son las reglas entre ustedes?</b></p><p>— Te digo las normas generales. Una norma muy charlada es que hay que blanquear que uno está en pareja cuando te vinculás con un tercero o tercera o lo que sea. Le tenés que decir: “Che, yo tengo una pareja”. Es casi que una responsabilidad. Después, citas no. Pero la verdad es que yo no tengo.</p><p><b>— Es cuando se da el vínculo espontáneo...</b></p><p>— Son como cositas que te pueden pasar. Un día saliste a bailar y te mandaste un chascarrillo, ¿entendés? No es como juntarte a tener una cita. Tampoco tengo ganas yo de tener una cita. Me gusta así.</p><p><b>— Y tampoco construir un vínculo con alguien más y verlo más veces.</b></p><p>— No me nace. Toda la parte emocional la tengo muy bien construida con esta relación, así que no. Cero.</p><p><b>— ¿Te pasó de ir a un lugar a bailar, se dejaron los teléfonos y cada vez que vas a ese lugar llamás y ves a esa persona?</b></p><p>— No.</p><p><b>— ¿Qué te pasaría si te sucede y te lo blanquean un año después?</b></p><p>— No sé. Es que yo tengo tanta confianza que siento que no pasaría. Capaz soy un bolud*.</p><p><b>— Pero tal vez no lo hizo de hijo de p*ta sino que no supo manejarlo.</b></p><p>— Se charla. Para mí el sexo no es algo tan... Decir que no es tan importante es raro, pero <b>no me parece que una traición en una pareja se base solamente en tener relaciones sexuales con alguien más</b>. Ni siquiera me parece la peor traición que te pueden hacer. Para mí hay traiciones mucho peores que que te coj*s a alguien más. Muchísimas peores.</p><p><b>— ¿Cómo cuál?</b></p><p>— La traición va más allá del sexo. Que me faltes el respeto me parece más traición a que te coj*<i>s </i>a alguien más. Te c*gés a alguien más y encima se entera todo el mundo y lo dejaste ver y no me cuidaste. Ahí te digo: “Che, esto sí fue grave”. No fue por el sexo, fue porque no me cuidaste a mí. Fue una falta de respeto. Pero después, si una noche te pintó irte con alguien y la pasaste bien, ya está.</p><p><b>— Y al ser una persona pública, te puede haber pasado de estar chichoneando con alguien en un lugar público y que se haga público.</b></p><p>— Sí, me ha pasado. Pero no pasa nada. Yo también comparto mucho grupo de amigos, entonces salimos siempre juntos, ¿viste? No hay cosas que oculte.</p><p><b>— Y cuando salís con tu pareja y estás en un lugar público, ¿nunca les pasó de estar mirando a otro y que haya una interacción o deseo de estar con otra persona?</b></p><p>— Sí, pasa.</p><p><b>— ¿Y está todo bien con que esa noche se vaya cada uno por su lado?</b></p><p>— No. Que se vaya, no. Nosotros nos volvemos juntos. Tanto libertinaje no (risas). Nos volvemos juntos y dormimos juntos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EI3CXA5COFGFXMFYLKZIZ2XV4U.JPG?auth=0ec85c7bba5aafc84aa7710b7d03a323968212d6a36e6b7b52a37718053927b8&smart=true&width=1920&height=2877" alt="" height="2877" width="1920"/><p><b>— Voy a hacer la última: yo nunca, nunca rechacé promocionar un sex shop. Si lo hiciste, tenés que tomar.</b></p><p>— (Toma).</p><p><b>—¿Por qué rechazaste promocionar un sex shop?</b></p><p>— No lo rechacé. Blanqueé que no sabía cómo hacerlo y me dijeron: “Está todo bien, no lo hagas, quedate con las cosas”.</p><p><b>— ¿Te habían mandado todo?</b></p><p>— Me habían mandado productos. Era un canje, no era una acción paga. Yo pensé que me iban a mandar, no sé, preservativos y lubricante, pero me mandaron todos...</p><p><b>— Juguetitos.</b></p><p>— Pen*s de goma gigantes y dije: “¿Cómo promociono esto en redes sociales?” (risas). Ahí lo blanqueé y les dije: “Che, te lo devuelvo, no lo voy a hacer”. Me dijeron: “No, quedátelo”. ¿Sabés qué? Se los regalé a la chica que me hizo la mudanza. Los encontró y me dijo: “Encontré tus juguetes”. Y yo le digo: “¿Qué juguetes?”. Me dice: “Tus juguetes sexuales”. Le digo: “No tengo juguetes sexuales”. Lo había eliminado completamente de mi cabeza. Y me dice: “Sí, te los dejé ahí”. Y cuando abrir la bolsa, le digo: “No, quedátelos todos”. Divertite (risas).</p><p><b>— Bueno, con todas las respuestas que me diste, te ganaste el millón. Acá tenés todo lo que querés hacer: tu departamento, tu viaje a Disney y las inversiones.</b></p><p>— ¡Mirá todo lo que tuve que inventar para ganarlo! (risas).</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/DECJKPEZPJCKFIMV6L7TX3KDU4.jpg?auth=1fac4d17d5891547df8653a133a0a3adfae05db6c4b6e85e1b21d6e7faea8d20&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Fede Popgold con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Gabriela Mandato, entre la bailanta y el periodismo: sus comienzos a los 15 años, las propuestas de hombres poderosos y el conflicto con Evangelina Anderson]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/29/gabriela-mandato-entre-la-bailanta-y-el-periodismo-sus-comienzos-a-los-15-anos-las-propuestas-de-hombres-poderosos-y-el-conflicto-con-evangelina-anderson/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/29/gabriela-mandato-entre-la-bailanta-y-el-periodismo-sus-comienzos-a-los-15-anos-las-propuestas-de-hombres-poderosos-y-el-conflicto-con-evangelina-anderson/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la actriz y conductora relató cómo se defendió de un intento de abuso durante un casting, recordó el acoso que sufrió en la escuela por su exposición televisiva y reveló por qué se distanció de una excompañera de elenco]]></description><pubDate>Tue, 29 Sep 2026 05:52:31 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Siempre fui una mina que pone límites</b>”, admitió <b>Gabriela Mandato</b> al recordar sus comienzos en los medios, cuando <b>a los 15 años</b> empezó a trabajar como bailarina en <i>Siempre sábado</i>. En <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel=""><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, contó que a lo largo de su carrera recibió numerosas propuestas fuera de escena y aseguró que nunca aceptó aquello que sintió que podía poner en juego su dignidad. “<b>No me molesta haber dicho que no porque todo lo que tengo me lo gané con tanto esfuerzo</b>”, explicó.</p><p>Actriz, bailarina, vedette, conductora y periodista, <a href="https://www.instagram.com/mandatogaby/?hl=es-la" target="_blank" rel="" title="https://www.instagram.com/mandatogaby/?hl=es-la"><b>Mandato</b></a><b> construyó una extensa trayectoria en el mundo del espectáculo</b>. Fue una de las figuras vinculadas a la música tropical por su participación en <i>Siempre sábado</i> y <i>Pasión de sábado</i>. También trabajó en teatro, cine, radio y televisión, junto a figuras como <b>Gerardo Sofovich, Emilio Disi, Tristán y Luis Brandoni</b>, entre muchos otros.</p><p>A lo largo de su recorrido también atravesó situaciones de acoso y relató una de las experiencias más difíciles de su carrera, cuando un hombre la convocó a un supuesto casting que terminó convirtiéndose en <b>una situación de violencia de la que tuvo que defenderse</b>.</p><p>Con los años, decidió alejarse progresivamente de la exposición del espectáculo y encontró en el <b>periodismo</b> una nueva etapa profesional. Trabajó en distintos medios y actualmente se desempeña en <b>Crónica</b>, dentro del área de policiales. En su vida personal, está casada desde hace más de una década y es <b>madre de Ignacio</b>. Durante la charla, reconoció que la maternidad modificó sus prioridades y su manera de verse a sí misma: “<b>Soy una madre obse. Me transformé en otra mujer</b>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JT7RUHD7IJENRNETJVX3KLCEZY.jpg?auth=d72628cfeb09b89fd69edd813b809e572804fd2136b77888d28da4319466a9e3&smart=true&width=3000&height=1688" alt="Gabriela Mandato inició su trayectoria en los medios como bailarina del programa Siempre sábado con solo 15 años" height="1688" width="3000"/><p><b>— ¿Cómo empezaste en los medios y qué empezaste haciendo?</b></p><p>— Fue a los 15 años. No es muy típico trabajar a esa edad, pero empecé a laburar porque en casa había que parar la olla de alguna manera y siempre fui muy sincera con eso. Tuve que dejar de estudiar y empezar a trabajar. Empecé como bailarina, porque como yo de chica y hacía baile, empecé así. Hasta que se arreglaron las cosas en casa, papá se fue...</p><p><b>— ¿Bailarina dónde?</b></p><p>— En <i>Siempre sábado,</i> un programa que todavía está.</p><p><b>— ¿Arrancaste en un programa de cumbia con 15 años?</b></p><p>— 15 años y medio. Casi 16.</p><p><b>— Pero eras muy chica a los 16 para estar mostrándote con la pollerita.</b></p><p>— Sí, muy chica. Con la autorización de mamá y con la producción de <b>Roberto Fontana</b>, un productor que ya falleció. Lo que pasa que yo era un camión de chica. Era grandota. Nunca me ví como una chica de 15, 16 o 17 años.</p><p><b>— ¿Ya tenías este lomo?</b></p><p>— Sí, siempre fui igual. Entonces, con la autorización de mamá era una chica grande (risas). De hecho, me veían por la calle y me daban una tarjeta. Primero hice un videoclip y después arranqué a bailar. Porque, básicamente, estaba buscando un trabajo real.</p><p><b>— ¿Cómo fue, siendo tan chica, adaptarte a un medio que, en algún punto, era hostil para las mujeres? Porque era un trabajo muy sexualizado: vos estabas bailando, pero también mostrando tu físico. ¿Cómo fue atravesar todo eso?</b></p><p>— Al principio era muy duro porque yo iba a un colegio del Estado, el Estados Unidos de San Martín. Vivía en Provincia y era muy duro porque yo iba el sábado, bailaba y nos decían: “Ponete la pollera corta”. Vos no te dabas ni cuenta, en realidad. Sabías que te estaban enfocando, pero no veías cómo salía en el monitor. Claro, estaban enfocando la parte de abajo. Yo nunca tuve tabúes con el cuerpo, porque realmente siempre fui así.</p><p><b>— Pero venía el camarógrafo y medio que se metía ahí abajo.</b></p><p>— Sí. Sabía que algo se veía, pero no exactamente todo lo que se veía. En esa época no se veían los videos en el momento, se grababa todo. Después me di cuenta.</p><p><b>— No había celulares ni redes sociales. No, había tanto video tampoco.</b></p><p>— No, mi mamá ni videocasetera tenía. No existía. Entonces para mí no era tan grave ni tan sexual. Para los chicos del colegio y las chicas sí. Yo entraba al colegio y el Estados Unidos de San Martín, que tiene todas barandas donde te asomás, y me volvían loca. Empezaban a gritar. Las chicas me decían barbaridades, como trola y put*; y los chicos: “Te agarro y te mato”. Tuve que dejar el colegio, el secundario.</p><p><b>— ¿A qué edad dejaste el secundario? ¿En qué año?</b></p><p>— Creo que en tercer año.</p><p><b>— ¿Y nunca terminaste?</b></p><p>— Sí, claro. Terminé después a la noche.</p><p><b>— ¿Tuviste que dejar el colegio por los comentarios sexuales que te decían?</b></p><p>— Exactamente. Las chicas me volvían loca. Me decían todas las barbaridades que te puedas imaginar y dije: “Mamá, no puedo más”. Ella me decía: “Vos tenés que terminar el colegio”. Pero imaginate en un barrio, una chica común de San Martín, que se había ido el padre hace poco, que la habían abandonado, sin un mango, era difícil. Porque la verdad que él se fue y quedamos medio varados en esa situación.</p><p><b>— ¿Por qué se fue tu papá? ¿Le preguntaste alguna vez cuando te reconciliaste después de 20 años?</b></p><p>— Nunca me lo supo explicar. Ni siquiera él sabe. Ya falleció, pero tuvimos 2 años maravillosos juntos. En realidad, volvió cuando nació mi hijo Nacho. Ahí él vuelve con esa historia y me dice: “Vengo a recuperar a mi hija y a mi nieto”. ¿Viste cuando le querés preguntar, pero decís qué le voy a preguntar? ¿Qué me va a decir? Un poco había hablado con mi hermano, pero para él en su cabeza no se había ido tanto tiempo. No sé cómo explicarte. De hecho, hizo notas en televisión y se lo han preguntado en el bautismo de mi hijo que lo han seguido para tomarle declaración en un montón de programas de espectáculos. Le preguntaron y dijo: “Bueno, las cosas de la vida”. Y era lo que me decía a mí. Preferí perdonar y disfruté esos 2 años con él y con mi hijo, porque yo lo extrañé horrores. Una chica sin padre es tremendo. Me hubiese encantado tener a mi papá y que me acompañara en este medio, porque aparte a él le encantaba, era re cholulo. Cuando falleció me di cuenta que estuvo siguiendo toda mi carrera porque cuando entré a su casa estaban todas las fotos mías de todas las revistas, de toda mi vida.</p><p><b>— Él iba recortando y guardando sus recuerdos.</b></p><p>— Sí, pero en silencio.</p><p><b>— Mirá todo el tiempo que tardó para tomar la decisión de acercarse otra vez, ¿no?</b></p><p>— Sí. Y fue el mejor abuelo del mundo mientras estuvo esos 2 años. Yo siempre digo: “Dios lo sacaste demasiado pronto”, porque cuando empezaba a disfrutarlo, se fue. Fue muy duro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TEJ2VUOZQJBNHF2X5ONNA7VUCM.jpg?auth=a3e32ea5f7a01a46d36607d0c4ff60a8fe91d7bdb1a60883c91f727d3679628e&smart=true&width=3560&height=2002" alt=""Yo nunca tuve tabúes con el cuerpo, porque realmente siempre fui así", confesó la conductora" height="2002" width="3560"/><p><b>— Gaby, ¿cómo hiciste para poder tener relaciones sanas con los hombres? Porque pasa mucho esto de que, cuando las bailarinas están tan expuestas en ese tipo de programas, aparecen tipos que vienen a ofrecerte el oro y el moro con tal de acostarse con vos. ¿Cómo hiciste para manejar todo eso?</b></p><p>— Mi madre es italiana y una mujer muy dura y muy recta. Siempre estuvo conmigo, apuntándome y diciéndome: “¡Ojo!”. Siempre estuvo detrás mío. Somos una familia muy conservadora. Mis abuelos son italianos y venimos de una familia de la mesa gigante, donde todos profesionales y gente muy dura. De hecho, venía de eso hasta que se pudrió todo, en realidad. Entonces, tuve cimientos muy serios con frases como: “en la vida hay que estudiar, hay que perfeccionarse, hay que hacer y no hay que dejarse joder por nadie”.</p><p><b>— ¿En Siempre sábado nunca tuviste ninguna propuesta zarpada?</b></p><p>— Dentro del programa nunca. La producción era premium absoluta. Pero sí pasaba por fuera que me venían a buscar. Después hice teatro, además.</p><p><b>— Pasaste a hacer revista y en paños menores.</b></p><p>— Ahí fue peor.</p><p><b>— ¿Y nunca te hicieron dudar?</b></p><p>— Una vez en el Gran Rex hicimos un espectáculo donde eran todos los grupos de cumbia. Yo iba un poco en cada cosa porque en esa época era muy requerida. De hecho, era la bailarina más requerida.</p><p><b>— ¿Qué edad tenías ahí?</b></p><p>— Tendría 18, 19 años. A mí me fue bien enseguida. Yo me compré un auto a los 2 años de empezar a trabajar. Era otra Argentina, también (risas). Me pagaban muy bien porque además yo hacía espectáculos fuera de ahí. En un boliche tres mil personas pagaban para verme a mí. Hoy es impensado. Pero en ese momento hacía muchos curros, como se le dice ahora.</p><p><b>— ¿Y qué te ofrecieron?</b></p><p>— Estaba en el Gran Rex en una presentación y viene un tipo gigante que me dice: “Quieren hablar con vos”. Le digo que no y me voy. Yo siempre tuve un carácter así muy cortante. “No, pero por favor que me echan. Yo soy laburante igual que vos Gabriela”, me dice. Ahí agarro el teléfono, en un momento en el que los teléfonos eran el ladrillo ese enorme. No te voy a decir quién era, pero cuando contesto...</p><p><b>— “Soy fulano de tal”.</b></p><p>— Sí y me dice: “Ahí en la puerta tenés el auto que es para vos”. Le digo: “¡¿Qué?!”. “Sí, el auto es tuyo. Agarrá las llaves, llévatelo y después charlamos cómo lo arreglamos”, me dijo.</p><p><b>— ¿Te mandaron un auto a la puerta del teatro? ¡¿Qué auto era?!</b></p><p>— Yo no tengo mucha idea del tema de los autos, pero creo que era un Fiesta espectacular, nuevo. Era muy lindo. ¿Vos me preguntas si me hicieron dudar? Y ves ese auto y decís: “¡Qué divino!” (risas). Pero la verdad que después sabía que iba a tener que hacer algo para pagarlo. Así que lo mandé al caraj*.</p><p><b>— Pero ahí dudaste un segundo (risas).</b></p><p>— En realidad después me dio bronca. Porque dije: “¡¿Quién te pensás que sos que andas regalando?!“. Me trató como una...</p><p><b>— ¿Y cómo hacía un hombre para conquistarte? Porque después saliste con Pablo Serantoni, que era el dueño del programa.</b></p><p>— Después de muchos años. Él vendía publicidades dentro del programa. Porque siempre la gente cree que era el dueño y no. Era la mano derecha de Roberto. Ahí lo conozco yo. Y empezamos a salir un año antes que Roberto Fontana falleciera. De hecho, salía a escondidas porque si se enteraba que yo salía con alguien del programa, me echaba. Un día nos vio en un restaurante comiendo con Serantoni, que era mi ex Novio, porque nunca llegamos a ser pareja ni casados; y me dijo: “No te echo porque sos la mejor que tengo”.</p><p><b>— ¿Siempre fuiste la favorita ahí?</b></p><p>— Siempre. Pero la gente fue la que me eligió. Mandaban mails, porque no existían como hoy los mensajes, y los que pedían por mi estaban hasta el techo y los de los demás eran menos (risas).</p><p><b>— ¿Y qué sentís que gustó de vos además de tu figura y tu carisma?</b></p><p>— Era la única bailarina que no hablaba. Imaginate que fui la primera en ese mundo a la que nunca se le escuchaba la voz porque nunca me dejan hablar. Jamás me dijeron: “Che, Gabriela, vení a hablar a adelante”. La gente elegía algo que veían de atrás solamente. Porque todas las chicas se mostraban, en ese momento se usaba mucho más que ahora, estaba más permitido. Y eran polleritas cortas. Tampoco era que hacías algo tan tremendo. Estabas bailando. Pero mi forma le llamó la atención a la gente de ese público que todavía me sigue.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RFBS23SUO5ARTF2OKO5T5PY47U.jpg?auth=9dca835b9170e41648abfb384c8d76d335e1f2780f3da7a24c8e60bf19d92c7c&smart=true&width=3000&height=1688" alt=""La gente fue la que me eligió y yo siempre estuve agradecida", expresó Gabriela" height="1688" width="3000"/><p><b>— Trabajaste con todos los capocómicos más grosos de Argentina. ¿Eran zarpados?</b></p><p>— Sí, por supuesto. Eran zarpados. Los menos importantes eran más zarpados que los reales. O sea, un Corona, un Tristán, un Emilio Disi, gente grosa de verdad, eran maravillosos. Un Brandoni, por ejemplo, que también tuve posibilidad de trabajar con él, era un señor.</p><p><b>— Igual me mezclaste Brandoni con los humoristas y él era un actor tremendo.</b></p><p>— Por supuesto. Pero como hice la película <i>Esperando la carroza 2</i>, me voy acordando de toda la gente grosa con la que fui trabajando. Porque era todo el mismo momento. Yo hacía una película, radio y tenía un programa propio en televisión.</p><p><b>— ¿Los más importantes eran los menos polémicos?</b></p><p>— Sí, porque se cuidaban mucho más. Yo trabajé con Gerardo Sofovich y era un señor. Y estaba el bolud* que estaba con él y te decía: “Vení que te pongo en un lugar mejor”. Y yo decía: “Pero yo estoy trabajando con el número uno, ¿vos me venís a decir eso a mí?” (risas).</p><p><b>— ¿Eso te prometían? ¿Mejorarte tu posición?</b></p><p>— Sí, que ellos podían hablar para...</p><p><b>— Todo chamuyo.</b></p><p>— Sí. Después hubo un caso con un capocómico que fue muy zarpado. Yo lo conté en un programa hace unos años. Cuando arranqué, antes a trabajar con estos todos grosos que fueron maravillosos, que me han enseñado muchísimo y que además eran directores, tuve la peor experiencia de mi vida.</p><p><b>— ¿Qué pasó?</b></p><p>— Yo no estaba trabajando justo con él. Era una persona que todo el mundo quiere trabajar con él. Esto era anterior a trabajar con los más grosos. Él me dijo: “Tenés que hacer un casting en tal lugar. Ya estás tomada, pero vení”. Pero cuando voy no era un casting. Me estaba esperando a mí. No había ningún lugar de casting.</p><p><b>— ¿Y qué te dijo?</b></p><p>— Me dijo: “Bueno, al casting van viniendo las chicas de a una”. Entonces, yo le digo: “Pero no hay nadie acá”. “Bueno, pero no importa”, me respondió y me tiró contra un sillón y quiso...</p><p><b>— Pero vos lo sacaste.</b></p><p>— ¡Yo le pegué!</p><p><b>— Te defendiste.</b></p><p>— Sí, yo soy grandota. Y él no quiso, porque un hombre tiene más fuerza. Se ve que se asustó, vio mi forma y gracias a Dios, dentro de lo hijo de re mil que es, me dejó ir. Pero fue tremendo.</p><p><b>— Mirá vos las experiencias que tuviste que pasar simplemente por querer trabajar.</b></p><p>— Terrible y trabaja todavía él.</p><p><b>— Pero no le hiciste nunca una denuncia, ¿no? Fue solo la exposición pública.</b></p><p>— Nunca me animé.</p><p><b>— ¿Contaste alguna vez quien era?</b></p><p>— Nunca conté quién era. Nunca le hice una denuncia a nadie. No puedo, no me sale. Soy una mina muy tranquila. Otra chica lo hubiese denunciado. Pero yo nunca pude.</p><p><b>— ¿En algún momento de tu carrera tenés pensado contarlo? ¿O esperás que tal vez no esté más en este mundo para decirlod?</b></p><p>— No lo sé.</p><p><b>— ¿Te pidió perdón alguna vez?</b></p><p>— Cada vez que me ve se horroriza. Inclusive me ha pasado de tener que hacerle notas. O sea, no yo directamente. Pero sí estar en un panel y el tipo con cara de piedra haciéndose el humorista estrella. Fue muy duro verlo.</p><p><b>— Es muy grave lo que contás.</b></p><p>— Muy grave lo que él le hacía a todas las chicas. Varias lo denunciaron, peor yo no me animé.</p><p><b>— ¿Es uno que ahora no le va tan bien? ¿Que está medio apagado?</b></p><p>— Sí y que varias lo denunciaron.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XSXJIEZU3NG6HPLYFJ2PQGKJPQ.jpg?auth=db8d04a7f28ebd4afa89cc0401e903cbf0db86a9d386d7f2dfb19ee72c7e3a05&smart=true&width=3000&height=1688" alt="El padre de Gabriela retomó el contacto con ella tras el nacimiento de su nieto Ignacio" height="1688" width="3000"/><h2>Su vida en pareja y el periodismo</h2><p><b>— Siempre tuviste un montón de candidatos, pero estás casada hace muchos años. ¿Cómo elegiste a uno sobre todos los demás?</b></p><p>— Estoy casada hace 11 años y medio.</p><p><b>— Además es un hombre nada que ver con el medio, un offsider.</b></p><p>— Justamente por eso. Es súper tranquilo y no tiene nada que ver con este medio. Fue un bálsamo en mi vida. Yo tenía que lidiar con un montón de cosas como estas que te estoy contando, pero también disfruto muchísimo de mi trabajo. Y él me acompaña.</p><p><b>— ¿Alguna vez en estos 11 años saliendo con él le has dicho: “Me sentí medio incómoda en alguna situación” o nunca llevaste eso a casa?</b></p><p>— Yo me casé ya hecha prácticamente en varios sentidos. Entonces no hubo una situación después del casamiento donde yo pueda decir que pasó algo así.<b> </b>Cuando arrancamos a estar juntos empecé a estudiar Periodismo, ya estaba en radio. De hecho, creo que él vio una sola obra de teatro mía en Calle Corrientes, la última que encabezé.</p><p><b>— Era el final de tu época de vedette.</b></p><p>— Claro. Ahí empezó mi época más seria, más asentada.</p><p><b>— ¿Y cómo decidiste cambiarte al periodismo?</b></p><p>— Por Matías, mi esposo. A partir de ahí tuvo que vivir ninguna situación conmigo (risas).</p><p><b>— Por suerte, no tuvo que fajar a nadie. Además, es un hueso duro de roer. Si te tiran algún piropo: tarda en bajarse porque se traba con la puerta. Es un gigante. Ya ahí se te van las ganas y decís: “Era una joda”.</b></p><p>— ¡Es eso entonces! Como me acompaña, lo ven y nadie me dice más nada (risas).</p><p><b>— ¿Y cómo fue entrar en un tipo de periodismo tan duro como el de los policiales?</b></p><p>— Hace muchos años arranqué con Crónica, con el pelado <b>Trebucq</b>. Después estuve en América 24 muchos años. Ahora estoy en Crónica de vuelta, pero todos los canales somos amigos. Vamos y venimos. Uno va donde se siente cómodo. Las propuestas por ahí te seducen un poco más, pero he trabajado con muchos periodistas y me ha ido muy bien. El cambio hacia el periodismo se produjo porque empecé a ver que la parte divertida de lo artístico se estaba terminando.</p><p><b>— ¿Vos te volviste menos divertida o ya no te divertía hacerlo?</b></p><p>— Ya no me divertía a mí. No me divertía no estar nunca. Yo no tenía ni de Navidades, ni Año Nuevo, ni de cumpleaños. Nunca tuve el pensamiento de casarme hasta que lo conozco a Matías. Ahí empezó el pensamiento de casarme y dije: “Un hijo al mundo voy a traer”.</p><p><b>— Él ya tiene 3 hijos, ¿no?</b></p><p>— Sí, tiene 3 hijos divinos. Aman a su hermano, Ignacio, mi hijo de 5 años que es un sol. La razón de mi vida día a día. Yo sabía que no iba a ser compatible mi vida de antes con esto que estoy viviendo. Yo soy una madre “obse”. Me transformé en otra mujer. Mi cabeza siempre está en mi hijo. Entonces, no era compatible lo que hacía. Amo profundamente, bailar y actuar, pero no era compatible. Además soy actriz cómica e hice mucho teatro cómico, revista no me gusta mucho. Y las capas cómicas de las revistas me volvían loca también (risas).</p><p><b>— ¿No es más fácil que con hombres?</b></p><p>— No, no es fácil. Hay muchas que no. Es más fácil trabajar con hombres que con mujeres. Mirá lo que te digo. Porque algunas son bravas.</p><p><b>— ¿Muchos celos, envidia y esas cosas?</b></p><p>— Las mujeres que son capo cómicas son jodidas algunas. Igual tengo experiencias divinas como con Flor de la V, que me llevé bárbaro. Moria también es maravillosa, pero no todas son así. Quedan pocas. Sacá tus propias conclusiones.</p><p><b>— Las otras serían Carmen Barbieri y ¿quién más?</b></p><p>— Con Carmen me tengo que arreglar porque está enojada conmigo. Una vez dije: “Hay que fumarse a Carmen”, en chiste, en un programa, y no es tan en chiste la verdad. Ella había pasado por una situación muy grave, se separó en el mismo momento que estábamos ahí y la obra se partió en dos. Lo echó <b>Santiago Bal</b>, que después yo lo contraté, porque también soy productora de teatro, para abrir en la Plaza de Las Grutas junto con Tristán. Productora artística soy. No tengo nada de plata, pero te hago todo: la obra, las coreografías. Después lo contó Santiago. Pero en ese momento Carmen fue bipolar. Un día te quería, un día te odiaba. Fue muy difícil, pero también era un momento duro para ella.</p><p><b>— Claro. No te la perdonó.</b></p><p>— Me dijo que no iba a trabajar más conmigo. Pero bueno, ya pasó.</p><h2>La pelea con Evangelina Anderson</h2><p><b>— Tengo un rol play que me gusta hacer a ver si vos te sentís culpable o inocente de estas afirmaciones que voy a hacer yo.</b></p><p>— Bien.</p><p><b>— Se le acusa de haber comido un McPollo con Evangelina Anderson, quien jura haber sido siempre vegetariana.</b></p><p>— Absolutísimamente verdadero. Y además con todas las bailarinas alrededor. No es que lo digo yo sola (risas). Tenemos un grupo de chat todavía de esa época.</p><p><b>— ¿Tenés onda con Evangelina?</b></p><p>— No. Nada.</p><p><b>— ¿Te peleaste?</b></p><p>— Yo no.</p><p><b>— ¿Pero por qué? ¿Hubo un conflicto?</b></p><p>— No, no hubo conflicto. Nosotras salimos las dos juntas, creo que fue el 19 de diciembre, no me acuerdo de qué año. A ella la contrata Mónica Corona para hacer no me acuerdo qué y a mí me contrata Aldo Funes para protagonizar directamente porque a mí me iba muy bien, era muy llamativa mi presencia dentro del mundo de la bailanta. Las dos salimos súper contentas. De hecho, yo había contratado a Evangelina para que trabajara conmigo, porque yo me hice un poco productora de la parte de las bailarinas. Porque además ser la primer bailarina y ser la coreógrafa, ya podía aportar. </p><p><b>— Hasta ahí, todo normal.</b></p><p>— Ella me decía: “Vos sos mi ídola”. Ella es un poquito más chiquita que yo y venía con la mamá. Y yo le decía: “Sos muy mona, pero tengo todas las bailarinas cubiertas”. Entonces, un día me voy a Cuba, tengo que viajar por una situación y le digo: “Vení”. Sabía todos los pasos, sabía todo. La pongo a trabajar conmigo y trabajamos 4 años. Ella venía a mis cumpleaños, cumpleaños de mi ahijado. Nuestras mamás se llevaban bien. Ella dice que no, pero éramos familia. No era que éramos unas amigas que no se bancaban. Y cuando entro a un lugar donde íbamos juntas siempre, ella tenía más onda con el dueño que yo, y le dice: “Decile que por favor no se venga a sentar en el mismo lugar de siempre porque ella quedó muy estigmatizada con la bailanta y yo quiero pegar para otro lado. Entonces, que por favor no me mire”. Yo no podía creer (risas). Esa es Evangelina. Y me lo dijo después su abogado. Tuve una reunión con el abogado de casualidad y me dijo: “Iba a un programa y era vos o ella. Tenían que elegir”.</p><p><b>— ¿Por eso se pelearon?</b></p><p>— Es que después de eso había un montón de programas donde tenían que elegir en tenernos a una o a otra. También me estaban molestando en la carrera. Me decían: “Es que si está ella, no podés estar vos”. Y esto pasaba en varios programas muy importantes que en ese momento marcaban diferencia. A muchos productores no le interesaba, pero otros tenían que elegir y por ahí elegían a ella o por ahí me elegían a mí. Yo decía: “¿Pero por qué elegir si no pasó nada, flaca? Te di una mano, te ayudé”.</p><p><b>— Es rara la historia.</b></p><p>— No, rara no. Mala persona. Eso es mala gente. Ya se habló mucho de esto porque siguió durante todo el tiempo que ella estuvo acá hasta que un jugador de fútbol se la llevó. Tuvo un hijo y se la llevó, después se casó.</p><p><b>— Se le acusa de haber sido vecina de Wanda Nara y presenciar ruidos molestos mientras estaba en pareja con L-Gante. ¿Vivían en el mismo country?</b></p><p>— Sí. (risas) Todavía vivimos en el mismo porque todavía no lo vendió.</p><p><b>— ¿Pero ruidos de qué? ¿La música?</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— Porque sexuales no creo que escuches de una casa a la otra en un country.</b></p><p>— No, para nada. El día que se armó un lío bárbaro, que tiraban las cosas por la ventana y todo eso, los vecinos ponían todo en el chat ponían y yo decía: “Esta es Wanda con L-Gante”. Me moría de risas. Quizá pasé por la puerta sí. Tal vez.</p><h2>Las propuestas rechazadas y la vida con Matías</h2><p><b>— Se le acusa de haber recibido varias propuestas indecentes en la época de Pasión de sábado.</b></p><p>— Sí, muchas. Muchísimas.</p><p><b>— Hasta ahora lo más que te ofrecieron fue el auto. ¿Qué más?</b></p><p>— Plata también.</p><p><b>— ¡La fortuna que perdiste, Mandato!</b></p><p>— Siempre lo digo. Hoy tendría 5 departamentos más. Pero no me molesta haber dicho que no porque siento que todo lo que tengo me lo gané con esfuerzo. ¡Lo que remé y lo que remo! Soy así. Qué sé yo.</p><p><b>— Se le acusa de haber rechazado propuestas que hoy, si las contara, serían un escándalo.</b></p><p>— Sí, claro. Gente muy importante, demasiado. Los nombres no puedo decirlos, pero gente importante hasta de la política.</p><p><b>— ¿Presidentes?</b></p><p>— Nada más (risas).</p><p><b>— Qué locura lidiar con todo eso. Porque yo me imagino, de golpe te llaman y te hacen dudar todo el tiempo. Te llama un presidente y decís: “Pero quizás si me engancho me cambia la vida”. ¿Qué pensabas?</b></p><p>— Mismo con jugadores de fútbol de Selección. En esa época, obvio. No te digo todos, porque la gente va a decir “esta se la cree”, pero no era a mí sola. Era a todas las que laburábamos y que llamábamos la atención. No soy mejor que nadie.</p><p><b>— ¿Qué te puede ofrecer un político importante, por ejemplo?</b></p><p>— Me querían para lo que me querían. Mis compañeras se han casado con jugadores de fútbol. Con Wanda hicimos una obra de teatro, mismo con Evangelina hemos trabajado. Se ha casado <b>Eliana Guercio.</b> Y les salió bárbaro. Mi flash siempre fue: “Me quieren para lo que me quieren y después lo van a contar en la Selección o en algún lugar”. Yo flashaba que iban a contar que me hacían cosas y que se iban a reír todos de mí, como escuché las historias de muchas chicas a las que les terminó pasando eso.</p><p><b>— ¿Por el qué dirán?</b></p><p>— Claro. Yo decía: “Lo único que voy a ser es la figurita difícil”. “A esa no me la pude...” (risas). Nunca les di la oportunidad, quizás había algún buen tipo que, de repente, realmente quería salir conmigo, pero yo nunca se lo creí a ningún poderoso. Para mí los poderosos, eso que después se enamoran y todo, nunca les creí ni les di la oportunidad. Por suerte, sino no tendría a mi marido y a mi hijo.</p><p><b>— ¿Y a tu marido cómo le diste bola? Porque estabas medio reticente me parece.</b></p><p>— Porque no tenía nada que ver con el poder ni con fútbol. Es empresario, pero de un nivel normal como soy yo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/EO5CFN5OONET7IPBRVXEG2OMDY.png?auth=46d66633ca3bb1438bb96e9a7562e287513b082f3f908469f903c46166ccd324&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Gabriela Mandato con Rulo en Desencritpados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Denisse González: “Lloré toda la noche, hice un dibujito de despedida”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/27/denisse-gonzalez-llore-toda-la-noche-hice-un-dibujito-de-despedida/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/27/denisse-gonzalez-llore-toda-la-noche-hice-un-dibujito-de-despedida/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Su vida corría peligro, no quiso asustar a su familia y pasó la noche sola en el sanatorio, con mucho miedo. Horas antes, con los resultados de un análisis de sangre de rutina, el médico la había mandado a la guardia de urgencias. Los estudios convirtieron el cuerpo en un colador por los pinchazos de cada día, las venas se rompían, y los brazos se llenaron de moretones. Cuál fue la rutina durante las internaciones para no volverse loca]]></description><pubDate>Sun, 27 Sep 2026 05:21:25 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Los algoritmos de las redes me acercaron la historia de Denisse. Sus videos la mostraban internada en una clínica y ella relataba su desconcierto: su vida corría peligro y no sabía por qué. Paso días y noches de terror y convive aún con la incertidumbre. Con madurez y valentía decidió hablar de estas semanas tan difíciles y de la enfermedad que está atravesando, púrpura trombocitopénica ideopática. La conocemos desde el año 2024, cuando participó en <i>Gran Hermano</i>, es influencer y es creadora de contenido. Todo se precipitó cuando un día cualquiera Denisse fue a hacer su análisis de sangre de rutina.</p><p>– Hice mi análisis anual, el que me hago siempre, el de rutina. Dios, un ángel, o el universo, hicieron que me despertara temprano un día y decidiera ir al laboratorio. Después supe que ese día era clave, si lo hubiera hecho más adelante me quedaba sin plaquetas, quedaba en cero. </p><p><b>– Tenés 24 años. ¿Desde cuándo haces análisis de sangre de rutina? </b></p><p>– Siempre fui muy responsable con mi salud porque tengo hipotiroidismo, me lo diagnosticaron a los 16 o 17. Todos los años hago mis análisis y este año lo procrastiné. Un día me levanté temprano, me desvelé y fui al laboratorio. Gracias a Dios fui a ese día porque si no, no sé qué hubiera pasado.</p><p><b>“ME SANGRABA TODA LA BOCA Y ME MANDÓ A URGENCIAS”</b></p><p><b>– Llegaron después los resultados. ¿Cómo te enteraste de lo que pasaba?</b></p><p>– Esa tarde me llamaron del laboratorio: “te pedimos, por favor que mañana a la mañana vuelvas y lo repitas”. Este estudio puede salir mal, las máquinas a veces hacen un conteo equivocado de las plaquetas. Al otro día me dijeron “lo que leímos no estaba equivocado, tenés muy pocas plaquetas, te pedimos que se lo mandes a tu médico”. Se lo mandé y mi médico automáticamente hizo una videollamada. Me pidió que le mostrara las encías y a mí me sangraba toda la boca. Me dijo que me fuera a Urgencias. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FR2WC7NEO5G5HPVZW52HNDGBYE.jpg?auth=8903ea692b2ecfa147e6df906e1577e39dfc4412857c3c7f062700ca204ece15&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Dios, un ángel, o el universo, hicieron que me despertara temprano un día y decidiera ir al laboratorio", dijo Denisse González (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="720" width="1280"/><p><b>– ¿Te habías dado cuenta que te sangraba la boca?</b></p><p>– Si, me sangraban las encías, pero uno nunca piensa que es algo grave. Pensé que me había lavado los dientes rápido porque tenía que trabajar y que se iba a pasar. Mi doctor por videollamada me dijo, “esto es grave”.</p><p><b>“MI CUERPO ME ESTABA AVISANDO, PERO YO NO LO QUISE VER”</b></p><p><b>– No tenías ninguna conciencia de que podías estar enferma</b></p><p>– No. Mi cuerpo me estaba avisando, pero yo no lo quise ver. Tenía moretones en el cuerpo y yo decía, me habré golpeado. A veces soy torpe. Tenía petequias, que son unos puntitos de sangre muy chiquititos, en las manos y en las piernas y las confundí con una alergia. Y si me sangraban un poco las encías decía, “qué bruta”. </p><p><b>– Llegaste a Urgencias con muy pocas plaquetas, ¿cuántas necesitamos los seres humanos? </b></p><p><b>“LLEGUÉ A TENER MIL PLAQUETAS, NO TENÍA NADA” </b></p><p>– De 150000 a 450000 plaquetas es el rango. Se puede vivir con 70.000 también, hay gente que vive con menos. Yo llegué a tener mil plaquetas, no tenía absolutamente nada, era el número más bajo.</p><p><b>– El médico te mandó al hospital, ¿te explicó por qué?</b></p><p>– Yo soy de Chubut, por eso hice una videollamada con él a Trelew. Me dijo que fuera a Urgencias, no me dio mucha explicación. Cuando llegué a la Guardia por rutina me volvieron a sacar sangre, el resultado dio mil plaquetas y la médica me dijo que tenía que internarme. Yo le dije: hacé lo que tengas que hacer, yo me quiero curar. Esa noche me interné sola.</p><p><b>– ¿Por qué sola?</b></p><p>– Porque mi pareja estaba en un viaje de trabajo.</p><p><b>Su pareja es Bautista Mascia. Músico, guitarrista y vocalista de la banda “Toco para vos”, fue además el ganador de Gran Hermano en el año 2024. </b></p><p>– Iba a ir con él, por algo del destino no se dio. Me acompañó una amiga, pero me tocó compartir habitación y no se pudo quedar a dormir.</p><p><b>– ¿Te asustaste? Fue todo fuerte y de golpe, de un momento para otro.</b></p><p><b>“ESA NOCHE QUE ESTABA SOLA HICE UN DIBUJITO DE DESPEDIDA”</b></p><p>– Si, yo no lo conté por mi familia, pero esa noche que estaba sola, hice un dibujito de despedida. Yo me asusté mucho. Entré a las doce de la noche a internarme y me explicaron. “Pocas plaquetas”, “hemorragia”, “ahora te van a sacar sangre”, “si te pinchan y te empieza a sangrar el brazo no te asustes”... Y yo, ¿cómo? ¿Me van a sacar sangre? Yo no entendía qué estaba pasando. Uno escucha “hemorragia interna”, “si te sangra la nariz me avisás”, “si haces pis con sangre me avisás”. ¿Qué me está pasando? Yo me asusté mucho, mucho, mucho. Lloré, lloré toda la noche. Estaba angustiada. Y no le quería decir a nadie, a mis papás no les dije.</p><p><b>– ¿Por qué dijiste “despedida”?</b></p><p>– Por qué no sabía bien que iba a pasar. Yo soy de prepararme para el peor escenario también. Vos escuchás la palabra hemorragia interna, ¿y qué sentís? Algo feo. Yo no entendía lo que era. Con el tiempo me lo explicaron y entendí que si estaba ahí todo era controlable y me calmé. Pero esa noche fue una noche de terror.</p><p><b>- Esa vuelta estuviste internada muchos días.</b></p><p>– Sí, estuve internada dos semanas, salí cinco días “de vacaciones” y volví otra vez.</p><p><b>– ¿Porque volvieron a bajar las plaquetas?</b></p><p>– Volvieron a bajar. Pasaron de 115000 a mil otra vez y tuve que volver. Los tratamientos no funcionaban.</p><p><b>“TODAVÍA NO SE POR QUÉ ME ENFERMÉ Y ES MUY PROBABLE QUE NUNCA LO SEPA”</b></p><p><b>– Es fuerte estar enfermo y no saber por qué. ¿Sabías por qué pasaba lo que pasaba? ¿Cuál es el origen?</b></p><p>– No, y todavía no lo sé. Y es muy probable que nunca lo sepa. Mi enfermedad se llama púrpura trombocitopénica idiopática. Idiopática significa sin ninguna causa aparente. Esta enfermedad se puede desencadenar por varios factores, como otra enfermedad autoinmune. Yo me hice muchos estudios para ver si tenía lupus, para ver si tenía hepatitis. Era un colador humano porque todos los días me pinchaban para saber si había otra enfermedad, gracias a Dios no. Otra explicación puede ser algún medicamento que hayas tomado. Pero ninguna de esas es la mía.</p><p><b>“HOY A LA MAÑANA ME FUI A SACAR SANGRE, HOY BAJARON LAS PLAQUETAS”</b></p><p><b>– ¿Cómo estás hoy?</b></p><p>– Hoy estoy buscando el tratamiento ideal. La semana pasada me saqué sangre y aparentemente dio un indicio de que este cuarto tratamiento que estoy haciendo está funcionando. Pero hoy a la mañana fui a sacarme sangre, esto es muy día a día. Yo me saco sangre todas las semanas, varias veces. Y hoy bajaron.</p><p><b>“MIS PAPÁS LAS PRIMERAS SEMANAS TEMBLABAN, LLORABAN, ESTABAN MUY MAL”</b></p><p><b>– ¿Bajaron las plaquetas otra vez?</b></p><p>– Bajaron un poco. El jueves veo a mi médica y veremos, siempre es un veremos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NMV5WKFS3JDMRKBKYHJMYK25O4.jpg?auth=901d5ea5b5b829fd6a4205ad71f1922e9edfe4cc649a07f6988d9a62f6ff23a4&smart=true&width=1280&height=720" alt=""La semana pasada me saqué sangre y aparentemente dio un indicio de que este cuarto tratamiento que estoy haciendo está funcionando", contó Denisse González en entrevista con María Laura Santillán" height="720" width="1280"/><p><b>– Te internaron, saliste unos días y te volvieron a internar. Un bajón, un subidón, esos cambios supongo que alteran el ánimo.</b></p><p>– Sí, ahora arranqué con la psicóloga porque es muy importante estar fuerte, si vos te ponés triste y si vos te tirás para abajo no sirve para nada. Obviamente esto te pone feliz, te pone triste, te pone feliz, te pone triste. Al principio la pasé muy mal. Yo y mi familia, mis papás, hasta el día de hoy se ponen nerviosos, las primeras semanas temblaban, lloraban, estaban muy mal. El más cuerdo de todos era Bautista.</p><p><b>– ¿Qué hacés con la sensibilidad teniendo en cuenta que tenés que estar fuerte? ¿Cómo la manejás?</b></p><p>– Trato de respirar. Parece una boludez, pero Bautista me enseñó a respirar. Yo soy muy ansiosa y estoy practicando para disfrutar el día a día, el momento, el “no importa qué va a pasar mañana, hacé tu día hoy, disfruta ahora”. Me sirvió para bajar un cambio, para disfrutar. Me llevo algo lindo de toda la cuestión también.</p><p><b>– ¿Tenés rutinas en relación a la respiración?</b></p><p>– En la clínica era más rutinario, ahora no. A las cinco me sacaban sangre y a las siete Bauti ponía una música de meditación. Yo respiraba y miraba el sol, los pajaritos. Me calmaba mucho. A mí esas cosas no me gustaban, no soy muy del aire libre y salir a caminar. Ahora sí, ahora te abrazo árboles. Me encanta la vida. Me encanta vivir. Disfruto las cosas y soy más consciente de lo que tenemos. Ahora estoy bastante positiva.</p><p><b>– Esto que parece un lugar común, disfrutar las pequeñas cosas.</b></p><p>– Exactamente esa frase, estoy disfrutando las pequeñas cosas. Es raro.</p><p><b>– Le pusiste mucha onda a la internación, no sé cómo hiciste. Publicaste videos divertidos, le pusiste mucho humor.</b></p><p><b>“ME LEVANTABA CON UNA CARA… LLORABA TODOS LOS DÍAS, PERO A LA TARDE HACÍA VIDEOS PARA TIKTOK CON MIS AMIGOS”</b></p><p>– Para mí el humor sana. Mis amigos me dieron todo eso que a mí me faltaba. Había días en que me levantaba con una cara. Yo lloraba todos los días. Pero no podés estar así 24 horas y a la tarde hacíamos un TikTok y hacíamos unos videos. Después me terminé dando cuenta de que hay un montón de gente que está en los hospitales, que está internada, que está con otra vida. Si salís un poco de la burbuja… Empecé a hablar con un montón de personas que me contaban lo que les estaba pasando. La verdad que está buenísimo.</p><p><b>– ¿Llorabas un rato y después te ponías las pilas para grabar un video con humor?</b></p><p>– No era tan instantáneo, tenía mis momentos. Mi momento más feliz era después de las cinco, seis de la tarde, pero las mañanas eran sensibles porque yo no quería más. Yo no quería más.</p><p><b>– ¿Porque te venían a sacar sangre?</b></p><p>– Sí, también mis brazos estaban llenos de moretones, mis venas se rompían. La aguja que usaban era una aguja grande, de acuerdo a los estudios que hacían. Yo no la pasaba bien.</p><p><b>– ¿Por qué hablas en pasado?</b></p><p>– Porque siento que esa parte ya pasó, espero. Primero que nada, estoy en mi casa. Y es más espaciado esto de tener que ir al laboratorio. Poder trabajar, trabajar me hace feliz. Arreglarme, maquillarme, peinarme, aunque en el sanatorio lo hacía.</p><p><b>– ¡Te maquillabas en el sanatorio!</b></p><p>– Sí, y me corté el flequillo, un grave error. Sí, esa era mi rutina: me bañaba todos los días, me hacía el pelo todos los días, el flequillo y mi skincare. Maquillaje, a veces.</p><p><b>– ¿Todo eso te lo habías autoimpuesto?</b></p><p>– Sí, dije: si no yo me voy a volver loca. Yo no me puedo quedar mirando la televisión diez horas al día todos los días. Es triste el ambiente que hay ahí, no es un ambiente de felicidad. Si vos no le ponés felicidad y las personas que te vienen a visitar no te traen alegría, es complicado.</p><p><b>“YO VI MUCHA GENTE SOLA, ESTABAN INTERNADOS Y SOLOS”</b></p><p><b>– ¿Cuando decís el ambiente pensás en otras personas internadas?</b></p><p>– Pienso en eso, en el hecho de estar internado. Yo vi mucha gente sola, mucha gente grande sola. Estaban internados y estaban solos. Cuando sos grande volvés a ser un chico también. Yo los veía, los escuchaba llorar y no venía nadie. Y escuchaba las enfermeras que decían, pobre, no vino nadie. Es duro. También ves chicos que están ahí, preguntás y hace tres meses que están. Yo estaba desde hacía poco tiempo, aunque para mí era un montón.</p><p><b>– Fue un aprendizaje también. ¿Siempre fuiste así de madura? Tenés 24 y mucha templanza. </b></p><p>– Me lo dicen muy seguido. Creo que lo saqué de mi papá, que explica muy bien las cosas, a mí me gusta desarrollar bien los conceptos y también me gusta escuchar.</p><p><b>– ¿Cómo están ahora tus viejos?</b></p><p>– Se volvieron a Trelew porque tienen que trabajar, si se llegan a complicar las cosas automáticamente vienen para acá. Todos los días me mandan mensajes. Hoy le conté a papá que me bajaron y se puso nervioso de vuelta, es así todas la semanas.</p><p><b>“AL PRINCIPIO NO SE LO CONTÉ A NADIE, PENSÉ QUE IBA A ESTAR DOS DÍAS INTERNADA, NO MÁS”</b></p><p><b>– ¿Le vas contando?</b></p><p>– Obvio que sí, lo bueno y lo malo. Al principio no le conté a nadie, pensé que iba a estar dos días internada, no más. Me lo guardé dos días.</p><p><b>– Un montón, porque la cabeza no paró esas 48 horas.</b></p><p>– Es un montón, solo se lo conté a Bauti. Yo pensaba que podrían pasarme plaquetas. Me las pasan, me voy y no se entera nadie. En las redes un día subí una historia haciendo ejercicio y automáticamente la gente que me sigue se dio cuenta que yo estaba distinta. “¿Qué está pasando?” La gente me descubrió.</p><p><b>– ¿Por qué no les contaste a tus viejos?</b></p><p>– Porque no me gusta darles malas noticias, están lejos. Ellos no me iban a poder ayudar en nada. Ellos tenían que comprarse un pasaje, los pasajes en avión estaban carísimos. </p><p><b>– ¿Por qué decidiste hablar con ellos?</b></p><p>– Porque la médica me explicó que los tratamientos tienen su procedimiento, que el que me iban a poner necesitaba cuatro días para saber cómo evolucionaba. Son plazos largos los tratamientos. Yo todavía no me curé.</p><p><b>– Pero sabés que estas cosas no les pasan a otros, nos pasan a todos. </b></p><p>– Sí, es raro eso, pero está bueno porque madurás un montón. Te das cuenta que hay un montón de gente que la está pasando peor. A mí me sirvió mucho, los problemas de mi cotidianeidad se hicieron chiquitos, ahora los veo y me parecen una pelotudez. Me sirvió.</p><p><b>– Tu novio estuvo ahí, al pie del cañón y está.</b></p><p>– Está. Fue un hombre con todas las letras. Es lo que una se merece también. Yo por él doy lo que sea. Él sabe que si en algún momento pasa lo mismo pero al revés yo me voy a quedar ahí día y noche y lo voy a ayudar. Yo no esperaba menos de él, sé quién es él. Por algo estoy con él. Lo que yo siempre voy a destacar de él y lo admiro por eso, es su personalidad y la forma que tiene de ver la vida que es muy positiva. Mi papá lloraba, mi mamá también y aparecía Bauti y decía, “no está todo tan mal”.</p><p><b>– Te lo contagió.</b></p><p>– Era necesario, al principio yo estaba negada. Él decía que cada cosa tiene su proceso, que había que esperar, que si esto no funcionaba íbamos a probar con otra cosa y así hasta que se agotaran los tratamientos. El decía: el médico dijo que hay diez tipos de tratamientos, vos vas por el segundo, te quedan ocho. Él me transmitía paz.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NU4D3ZA7N5HOHMIDMC47A6OVNE.jpg?auth=bafcbdc79c56e5e71ffea5ce7445a5e89dc4a4c163623283c244970cb3c10f8d&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Mi papá lloraba, mi mamá también y aparecía Bauti y decía, 'no está todo tan mal'", recordó Denisse González" height="720" width="1280"/><p><b>– Lo importante es que él siempre fue así. No es que estaba sobreactuando</b>.</p><p>– No, él siempre fue así. Él es una buena persona. Cualquier ser humano que se detenga a conocerlo en un ratito se da cuenta que es un buen tipo.</p><p><b>“UNA VEZ LO VI CON LOS OJITOS VIDRIOSOS A BAUTI, PERO NO HA DEMOSTRADO SU MIEDO. SIEMPRE POSITIVO”</b></p><p><b>– Porque además sabía cómo estar, cómo acompañar.</b></p><p>– Es muy difícil acompañar. Él controlaba muy bien sus emociones, creo que ha tenido miedo, pero no me lo ha demostrado. Él dice que no, pero para mí sí. Se habrá guardado algunas emociones por ahí. Una vez lo vi con los ojitos vidriosos. Pero siempre me decía cosas lindas, nunca me decía nada malo, siempre positivo.</p><p><b>“TENGO MENOS MIEDO, PERO NO ESTOY FELIZ. NO ESTOY EN PAZ”</b></p><p><b>– ¿Tenés menos miedo ahora?</b></p><p>– Tengo menos miedo, sí. Tampoco estoy feliz. Mucha gente me dice, te curaste, encontraste el tratamiento. Todavía no estoy en paz.</p><p><b>– ¿Hay algo que podés hacer para ayudar a curar la enfermedad?</b></p><p>– Todo. Al principio te vienen a cuidar, están tus papás, está tu pareja, pero ellos no pueden vivir para vos. Yo soy grande, tengo que ir sola, tengo que trabajar, tengo que hacer mis cosas. Vivo en Buenos Aires, entonces yo le tengo que poner voluntad.</p><p><b>– ¿Actividad física? No sé si podés.</b></p><p>– Si, arranqué de cero. Estoy armando un proyecto muy lindo para mostrarle a la gente ese proceso. </p><p><b>– ¿Es una actividad física especial para que no haya posibilidad de que te golpees?</b></p><p>- No, si tenés la cantidad de plaquetas necesarias, más de 50.000, podés hacer deporte. No de impacto, no vas a hacer boxeo, pero podés ir al gimnasio y entrenar. Hoy tengo 100.000, así que puedo entrenar normalmente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5TEUZCT2JBDDVCNHTNMX6UYI6Y.jpg?auth=521980b7633f52c3556543ac2ba203e74936e68fab6c3b0f6a00b42474d0b404&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Al principio te vienen a cuidar, están tus papás, está tu pareja, pero ellos no pueden vivir para vos", expresó Denisse González (Fotos de  Gustavo Gavotti)" height="720" width="1280"/><p><b>– ¿100.000 plaquetas es una fiesta?</b></p><p>– Es una fiesta. La semana pasada tenía 200000. Mi cuerpo se comió varias plaquetas en seis días, hay que ver por qué. Puedo hacer deporte pero arranqué de cero, parecía una abuela. Nunca me costó tanto levantar una pesa, pero le pongo voluntad. </p><p><b>– ¿Con la alimentación?</b></p><p>– También le pongo voluntad. Puedo comer lo que yo quiera, pero me propuse ayudar a mi cuerpo desde donde pueda, no tome más, no fume más y como sano. Y estoy tomando agua, en su momento quería limpiar los corticoides, toda la gammaglobulina que tenía en mi sangre.</p><p><b>– La medicación tiene efectos colaterales, trae dolores a veces.</b></p><p>– Si, los corticoides a mí me hacían doler todo el cuerpo, partes del cuerpo que no sabía que existían. La gammaglobulina me hacía doler mucho la cabeza, tenía una migraña que no podía abrir los ojos. Ahora estoy bien.</p><p><b>– ¿Hay que entregarse a los tratamientos y sus tiempos?</b></p><p>– Tenés que entregarte y tenés que tratar de poner la mejor de las ondas, aunque a veces no tengas ondas. </p><p><b>– Entregarse también a lo imprevisto. Uno nunca sabe lo que puede pasar.</b></p><p>– Ya solté esto de, “¿y por qué? ¿Por qué me agarró? ¿Por qué empezó todo? Ya no quiero saber por qué. Y entiendo que capaz nunca lo voy a saber.</p><p><b>“ME PREGUNTABA QUÉ HABÍA HECHO MAL, ¿Y SI HICE ALGO MAL?” </b></p><p><b>– ¿Te comía el coco eso?</b></p><p>– Al principio sí. Me preguntaba qué había hecho mal, ¿y si hice algo mal? Y me decían, no hiciste nada mal, lo que te está pasando te iba a pasar y punto. Ahora me gustaría encontrar el tratamiento y decir: estoy estable, estoy bien, y por un mes no toca sacarme sangre.</p><p><b>“QUIZÁS ME TENGO QUE MEDICAR TODA LA VIDA, ENTENDER QUE ESTÁS ENFERMA ES FEO”</b></p><p><b>– Todavía no sabemos.</b></p><p>– Estamos probando la dosis, no el tratamiento, sino la dosis. Y estoy trabajando en mi mente el hecho de que quizás me tengo que medicar para toda la vida. Y no hay problema, yo lo haría. Entender que estás enferma es feo, ¿no? La palabra enferma la asocia con algo feo, no me pone feliz pensar que voy a estar enferma quizás toda la vida. No me gusta nada la noticia. Pero también puede venir alguien y decirme mañana que ya me cure. Para esto no hay una cuenta matemática, entonces hay que relajarse.</p><p><b>– ¿Qué pasa con tu actividad? Hay un parate y tenés que retomar.</b></p><p>– Gracias a Dios todos me tuvieron mucha paciencia. Las marcas que tengo, mi propia comunidad que me decía “tranquila, si querés dejar las redes, dejalas”. Supieron entender que yo necesitaba que me den mi tiempo. Al que no lo supo entender le mando un beso, es mi momento. Ahora estoy tratando de retomar de a poco, me cuesta porque quiero hacer todo, estoy tratando de hacer las cosas de a poco.</p><p><b>– Tengamos una fantasía como una zanahoria, imaginemos el mejor momento, dónde, con quién y cómo.</b></p><p><b>“QUIERO SALUD, SIN SALUD NO TENGO NADA”</b></p><p>– Va a parecer muy cliché, pero yo quiero salud, yo no quiero más nada. Sí te puedo decir que me encantaría tener mi propia marca de maquillaje, que me encantaría tener nuestra casa con Bautista, obvio. Pero hoy te digo: quiero salud. Sin salud no tengo nada, nada de eso.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FBFE4PVCPFACLPXYO7EHCWTV4A.jpeg?auth=b30fa6b848655f6c7642c68ef8b7e0e4e91698d09302676799a67c061298cdd8&amp;smart=true&amp;width=1280&amp;height=720" type="image/jpeg" height="720" width="1280"><media:description type="plain"><![CDATA[Denisse González y María Laura Santillán]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Benicio Gravier, la fama dentro de casa, su llegada a la actuación y la frase que se repetía de chico: “No es momento para llorar”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/27/benicio-gravier-la-fama-dentro-de-casa-su-llegada-a-la-actuacion-y-la-frase-que-se-repetia-de-chico-no-es-momento-para-llorar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/27/benicio-gravier-la-fama-dentro-de-casa-su-llegada-a-la-actuacion-y-la-frase-que-se-repetia-de-chico-no-es-momento-para-llorar/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[En diálogo con Infobae, el actor de 21 años repasó el camino que lo llevó del esquí competitivo al elenco de la segunda temporada de “Margarita”. El hijo de Valeria Mazza y Alejandro Gravier contó cómo se entrenó para conseguir el papel, habló de los prejuicios por ser “el hijo de” y de la apertura emocional que atraviesa desde que comenzó a actuar]]></description><pubDate>Sun, 27 Sep 2026 05:21:07 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Benicio Gravier</b> creció entre flashes, viajes, pasarelas y deportes, pero durante mucho tiempo su mundo estuvo bastante lejos de la actuación. Hijo de <b>Valeria Mazza</b> y <b>Alejandro Gravier</b>, su vida estuvo marcada por el esquí, el tenis y la competencia. Hasta que una foto tomada casi de casualidad lo llevó a <b>un casting para </b><i><b>Margarita</b></i>, la serie de Cris Morena que se puede ver por <i>HBO Max</i>.</p><p>No tenía experiencia profesional: su currículum artístico, como él mismo cuenta, se reducía a los musicales del colegio, pero en apenas una semana empezó a tomar clases de actuación, canto y baile, y llegó al casting dispuesto a aprovechar la oportunidad. <b>“Yo voy a quedar”</b>,<b> </b>les dijo a sus padres después de varios días de entrenamiento. El proceso terminó con un papel en la segunda temporada. </p><p>El proceso también lo obligó a enfrentarse con algo que el deporte le había enseñado a esconder: sus emociones. El mismo chico que aprendió desde pequeño a seguir jugando aunque tuviera ganas de llorar ahora descubrió otra forma de expresarse.</p><p>Y a los 21 años, mientras <b>estudia Negocios Digitales</b> y continúa trabajando como modelo, Benicio también empieza a imaginarse un futuro ligado a la actuación. En esta charla con <b>Infobae</b> habla de su familia, de su novia Lola, de las ventajas y prejuicios que implica ser “el hijo de” y de esa necesidad de construir algo propio sin renegar nunca de la historia familiar.</p><p><b>—Bienvenido, ¿cómo va todo?</b></p><p>—Muy bien y contento con el estreno de <i>Margarita</i> por HBO Max. La verdad que disfrutándolo al máximo y expectante como la gente, porque no vi la serie completa y la descubro con los cinco capítulos que estrenan cada lunes.</p><p><b>—Y están ensayando para los shows.</b></p><p>—Sí, ya estamos. Tenemos dos fechas confirmadas para el 17 y el 18 de diciembre en el Campo Argentino de Polo. La primera ya se agotó, una locura. </p><p><b>—¿Sentís que ahora hay un reconocimiento distinto en la calle?</b></p><p>—Sí, empieza a pasar otra cosa. La verdad que es muy lindo porque, en lo personal, se siente como trabajo bien hecho. Ese reconocimiento empieza a pasar cada vez más y hasta el día de hoy me sorprende, fui al teatro y <b>me sorprendió que me pidieran la misma cantidad de notas que a mi mamá</b>, porque generalmente es la foto y sigo de largo. También el reconocimiento de la gente, el apoyo, el afecto. Estoy muy contento y lo disfruto, pero obviamente no es el objetivo.</p><p><b>—¿Y a tu mamá qué le pasa con esto de que además de acompañarla, de repente, estás dando tantas notas como ella?</b></p><p>—No es una competencia para nada, estamos juntos. Ella lo ve y le gusta verme así y yo lo disfruto. Al haber estado en tantas alfombras rojas desde chico, hoy me siento cómodo.</p><p><b>—¿Vos la conocías a Cris? </b></p><p>—No, la conocí en el casting. Fui a un evento de una marca de ropa que se hizo en <i>Otro mundo</i>, su escuela, me sacaron una foto y me llamaron para hacer un casting. Me dieron dos escenas y dos canciones para preparar en una semana y me preguntaron si había hecho algo artístico. Y la verdad que no, mi currículum eran los musicales del colegio, punto. Y hacía tres años que no hacía nada.</p><p><b>—¿La pasabas bien en los musicales del colegio? </b></p><p>—Sí, siempre fui muy deportista y<b> en el último año decidí despedirme del colegio haciendo eso que siempre me había tentado: cantar, actuar, bailar y estar en un escenario</b>. Y me divertí muchísimo. Entonces, cuando apareció esto, lo primero que hice fue preguntarle a <i>Tai</i>, mi hermana, que es la artista de la familia: “¿Qué tengo que hacer para quedar?”. Ella que es fanática me contó la historia de la primera temporada y de dónde venía mi personaje, que es el tercer hijo de <i>Floricienta</i>, y me consiguió profesoras de baile, actuación, canto para que pueda prepararme en esa semana. </p><p><b>—¿Tu hermana que ama esto se puso celosa?</b></p><p>—No, cero. Lo hablé con ella porque obviamente era algo que ella también quería de chica. Y me dijo: “Si no sos vos, si no soy yo, que seas vos”. Eso me pareció buenísimo. Su gran vocación es más el escenario, el teatro, y hoy compartimos mucho el arte. Entonces fue un momento muy lindo entre hermanos: ella apoyándome y yo entendiendo también qué es lo que ella quiere. Hoy compartimos mucho el arte.</p><p><b>—Cuando te sacaron esa foto, ¿Cris ya sabía que eras hijo de Valeria y Alejandro?</b></p><p>—Sí, lo sabía. Después de haber grabado, un año más tarde y en confianza me contó que al principio no quería llamarme porque sabía que los varones de la familia éramos muy deportistas. Pensó: “Es un hijo más que hace full deporte y nunca hizo nada”. Pero alguien del equipo que me había sacado la foto dijo: “Llamémoslo, no perdemos nada. Son 15 minutos. Si hace un mal casting, entra, saluda y se va”. Y ella me contó que cuando me vio no esperaba mucho, no me tenía fe.</p><p><b>—¿El casting era para entrar directamente a la serie?</b></p><p>—Era para entrar al taller de <i>Margarita</i>, que es un espacio de entrenamiento y al mismo tiempo te van casteando. Cada día que Cris tardaba en tomar la decisión era un día ganado para mí porque estaba todo el tiempo aprendiendo cosas nuevas. Fue un proceso muy lindo. </p><p><b>—¿En ningún momento les pediste a tus padres que llamaran para ayudarte?</b></p><p>—No. Es más, si les pedía que hicieran eso, perdía. Yo estaba muy concentrado y durante un mes y medio no me vieron: me levantaba a las siete de la mañana y volvía a las nueve de la noche entre la facultad, el taller y todas las clases que me ponía. Domingos incluidos. Para mí era aprovechar todos los días y llegó un momento en que les dije: <b>“Yo voy a quedar”.</b></p><p><b>—¿Cuándo sentiste que realmente ibas a quedar?</b></p><p>—Cuando nos confirmaron que los dos íbamos a estar en la serie. Yo tenía una duda porque había otro actor, Joaquín Jacob, con quien hicimos todo el proceso juntos. Pero cuando nos dijeron que los dos quedábamos, para mí fue un alivio enorme. Y yo ya tenía en mi cabeza que ese personaje era yo.</p><p><b>—Ahí aparece algo que viene mucho del deporte: la competencia.</b></p><p>—Sí, viene mucho del deporte. Me dio muchísima disciplina y cuando fijás un objetivo, tenés que ponerte los pasos para llegar. Mi hermano es igual, pero también tuvo una contra: <b>cuando actuás tenés que abrirte a tus emociones y yo eso lo tenía muy cerrado</b>. En el tenis, que es un deporte muy solitario, yo creía a los 12, 13 años que si tenías una lágrima te la tenías que guardar porque estabas en la mitad del partido. Era “no es momento para llorar, es salir y ganar”. Entonces eso obviamente te va poniendo muros.</p><p><b>—¿Por eso te costó dejar el esquí competitivo?</b></p><p>—Sí. A los 16 elegí el esquí y aflojé con el tenis, pero a los 19 decidí cortar porque ya no me veía haciéndolo en los próximos años. Y también es un sacrificio muy grande: muchos meses afuera de casa, solo, días de menos 20 grados en los que te querés morir y no sabés qué estás haciendo ahí.</p><p><b>—¿Sentiste alguna presión de tus padres para seguir?</b></p><p>—No, para nada. A veces yo me puse esa presión, que después me di cuenta de que no existía. Me costaba decirles porque sentía que ellos habían hecho mucho sacrificio para que yo estuviera ahí, pero cuando se los dije, me tranquilizaron.</p><p><b>—¿Y sabías desde chico que querías ser actor?</b></p><p>—No, de chico quería ser periodista deportivo. Tenía nueve años y me preguntabas quién era el nueve de Arsenal de Sarandí y te lo decía, estaba interesado en todos los números, todos los deportes.</p><p><b>—Lo conociste a Messi. </b></p><p>— Conocí a Messi, pero no tengo foto. También conocí a Maradona.</p><p><b>—¿A los dos y sin fotos?</b></p><p>—Con <b>Messi</b> fue un cruce en un restaurante, no fue nada planeado, mis papás se pararon a saludarlo y lo saludamos. Yo era muy chico, pero si hoy lo veo creo que <b>es una de las pocas personas que me hace caer al piso. Y Diego era el Dios</b>, lo conocí cuando tenía siete u ocho años. Tuvo una relación muy linda con mis papás, estuvo en el casamiento de ellos y fuimos a visitarlo a su casa. Con él sí tengo foto.</p><p><b>—¿Nunca le reclamaste a tu papá por no tener una foto con Messi?</b></p><p>—Sí, ni me digas, porque mis papás ya tienen una foto con Messi. Yo confío en que me lo voy a volver a encontrar (risas).</p><p><b>—¿Quién es la persona más famosa que tenés agendada hoy en el celular?</b></p><p>—El Cholo Simeone, que es muy amigo de mis papás. Tenemos una relación muy linda con la familia y con sus hijos. Cuando mis papás vivían en Italia eran casi vecinos y mi hermano más grande iba al jardín con Gianluca.</p><p><b>—Tengo algunos juegos para hacer. Son cuatro hermanos, mamá y papá. ¿Tienen un grupo de chat sin tus padres?</b></p><p>—Sí, se llama “Nosotros”. Egoísmo a full. </p><p><b>—¿Y el que es con ellos cómo se llama? </b></p><p>—“Familia”, simple. Es el más activo.</p><p><b>—¿Y quién es el que más escribe ahí? </b></p><p>—Mi papá, insoportable. Todo el día mandando mensajes y cosas. También tenemos un grupo en Instagram para mandarnos reels. Mamá manda más motivacionales, nosotros chistes y mi papá manda diseños de casas, que encima también manda duplicados los links al grupo de WhatsApp.</p><p><b>—¿Mirás los reels que mandan? Decí la verdad.</b></p><p>—Muy poco.</p><p><b>—¿Y los de tus hermanos?</b></p><p>—Sí, porque sé lo que es. Si Tizi me manda un <i>reel</i> sé perfectamente qué es y generalmente sé que me voy a reír. Los tres varones tenemos un grupo y nos mandamos cualquier cosa.</p><p><b>—Viviste un momento muy feo con tu hermano cuando los agredieron. ¿Cómo te quedaste?</b></p><p>—Hoy estoy bien. En las semanas posteriores me quedé pensando si volvía a salir de fiesta o a la noche y si podía pasar algo, estaba un poco extravigilante. Hoy estoy tranquilo, lo hablamos mucho en familia y con Tizi. Es algo que aprendés: no de los errores, sino a cuidarte y en ese momento, con 17 años, me di cuenta de que, más allá de estar con mi hermano, también tenía que estar atento.</p><p><b>—¿Qué pasó con quienes lo atacaron?</b></p><p>—Quedaron en prisión preventiva.</p><p><b>—¿Alguna vez viviste discriminación o bullying por ser quien sos?</b></p><p>—No de una manera agresiva, pero sí algunos prejuicios más que nada en redes y de gente desconocida, pero no les doy mucha pelota. Si veo una publicación de <i>Margarita</i> con muchos comentarios lindos y aparece alguno diciendo “el hijo de...”, no le doy pelota porque ya me lo espero. También es importante saber uno lo que vale y <b>yo sé el sacrificio que hice, sé por qué estoy acá y estoy contento con lo que hago</b>, entonces no me afecta.</p><p><b>—¿En el colegio o en el club nunca tuviste una situación incómoda por ser hijo de Valeria Mazza?</b></p><p>—No, porque crecí con esos chicos y para mis amigos era Benicio. Es verdad que mamá es súper famosa, pero para la generación joven, si no buscabas lo que había hecho, por ahí ni la conocían tanto. Para mis amigos no era Valeria Mazza, era mi mamá.</p><p><b>—¿Cuál de los dos iba a las reuniones de padres?</b></p><p>—Mamá un poco más, pero a veces juntos. Ella también es la que está en el chat de mamis.</p><p><b>—¿Quién de los seis llega tarde y encima se hace el ofendido?</b></p><p>—Tiziano llega tarde y, como es bueno hablando, te lo da vuelta. Lo puteo y termina haciéndome sentir mal porque me dio vuelta la tortilla.</p><p><b>—¿Y quién agita a todos cuando están por llegar tarde?</b></p><p>—Mamá. Ella es el orden y sabe que nosotros no lo somos, entonces va por toda la casa gritando “vamos, vamos”. Es terrible.</p><p><b>—¿Quién es el primero que se pone a hablar con un desconocido en una fila del aeropuerto? </b></p><p>—Papá, mucha parla. Si entramos a un salón y hay cien personas y conoce solo a cincuenta, sale conociendo a ochenta, porque se pone a hablar como loco.</p><p><b>—¿Quién manda el peor meme?</b></p><p>—Mamá. Perdón, mamá. Puede ser papá también, pero primero pensé en ella y fui con el instinto. Es el famoso chiste de viejo.</p><p><b>—¿Quién se emociona primero?</b></p><p>—Mamá o Taina se emocionan rápido, son de lágrimas fáciles.</p><p><b>—¿Cuándo fue la última vez que la viste a tu mamá emocionada por algo tuyo? </b></p><p>—Hace nada. Esta semana vimos los capítulos juntos y había una escena en la que yo estaba llorando. La miré y ella también estaba llorando. Somos todos muy unidos y siempre estamos en contacto porque mi hermano más grande vive afuera y Tizi viaja por el esquí.</p><p><b>—¿Quién se hace el que sabe de un tema pero no tiene idea?</b></p><p>—Papá o Tizi, saraceros. Con Baltu, que es ingeniero, nosotros somos más de querer saber todos los datos, pero ellos dos son chamulleros con una parla que no te das una idea.</p><p><b>—¿Quién se cree el favorito?</b></p><p>—Yo.</p><p><b>—¿Vos sos el favorito de tus padres porque alguien te lo dijo o porque lo creés?</b></p><p>—Hay que creer. Hay que buscar archivos y ver cuando mamá en entrevistas dice que yo soy el cariñoso de la familia. </p><p><b>—¿Quién da los mejores consejos?</b></p><p>—Para temas de amor, por ahí Baltu y mi mamá. Para números, empresas o decisiones estratégicas, mi papá.</p><p><b>—¿Quién de ustedes cuatro va a ser el más hinchapelotas a los 50?</b></p><p>—Yo. O mi hermana. Somos los más chicos, los más rompepelotas.</p><p><b>—¿Quién dio más dolores de cabeza?</b></p><p>—Creo que mi hermana. La quiero muchísimo, pero como la tuve al lado toda mi vida hubo momentos en que la quería matar. Siempre con el agudo allá arriba, llorando fácil, llamando a mamá para decirle que le había pegado cuando no le había pegado. Viví con eso toda la vida.</p><p><b>—¿Ninguno se escapó de tu casa o se llevaron 20 materias? </b></p><p>—No, somos chicos diez. Igual dolores de cabeza todos damos. </p><p><b>—¿Y vos cuál fue el peor dolor de cabeza que les diste?</b></p><p>—Una vez choqué el auto. Lo choqué fuerte. Errores que pasan, pero en ese momento como que no sabía qué decir, en mi cabeza pensé: “Me van a matar”. Por suerte no. </p><p><b>—Te voy a decir situaciones y vos me decís si las heredaste, las aprendiste o las elegiste. Sonreír cuando hay una cámara en una alfombra.</b></p><p>—Heredé.</p><p><b>—Llegar puntual.</b></p><p>—No lo aprendí.</p><p><b>—Vestirte bien para la ocasión. </b></p><p>—Aprendí de mi mamá.</p><p><b>—No mostrar miedo.</b></p><p>—Lo aprendí. </p><p><b>—¿Y mostrar emociones?</b></p><p>—Generalmente tiendo a no mostrar mucho mis emociones. Soy un poco para adentro, con quien más me abro es con mi novia.</p><p><b>—¿Cómo se conocieron? </b></p><p>—Fuimos compañeros de colegio. Nos conocemos de toda la vida, pero a los 17 años dije: “Ah, mirala”.</p><p><b>—¿Ella ya te había mirado antes?</b></p><p>—Elijo creer que sí, con la autoestima arriba. Pero yo tuve cierta atracción, ella se dio cuenta y a partir de ahí empezó. Fue en una fiesta, pero un caballero no habla, aunque te cuento que estamos muy bien.</p><p><b>—¿Qué opina de este presente de </b><i><b>Margarita</b></i><b>? </b></p><p>—No puede creer todo lo que está pasando. Ella me acompañó muchísimo durante el proceso y hasta se bancó que por momentos le dijera: “Sorry, pero no te puedo ver”, porque estaba todos los días a full, y ella estuvo ahí igual. Yo también la acompaño.</p><p><b>—¿Y se banca esta nueva exposición?</b></p><p>—Sí, y si por ahí hay cosas que no le gustan, le digo que me las cuente. Pero también le gusta y le divierte. </p><p><b>—¿Cuándo te diste cuenta que podías soñar y que tu camino no era el de tus padres? </b></p><p>—Un poco con el deporte cuando empecé a tomar mis propias decisiones sobre qué hacer. Y obviamente cuando empecé con esto, que era soñar en grande a full.</p><p><b>—¿Qué soñás ahora? </b></p><p>—Me dan muchas ganas de seguir con esto, de crecer como actor, de poder seguir cantando. Tengo ganas de estar parado en un escenario, de seguir transmitiendo cosas lindas a la gente.</p><p><b>—¿Tenés ganas de construir tu propio nombre en esta carrera y diferenciarte del de tu familia?</b></p><p>—No es el tipo de ambición que busco. Lo que sueño y quiero hacer es personal, no está relacionado con mi familia y tampoco me parece una traba: es mi mamá. </p><p><b>—¿Nunca le dijiste “no te aguanto más”?</b></p><p>—No. Y si lo pienso, agacho la cabeza, doy un paso atrás y ya está. Ella siempre fue el centro, los flashes fueron a ella y, cuando sigamos yendo a un lugar en familia, van a seguir yendo a ella. No es algo que me moleste para nada porque es la número uno.</p><p><b>—Vamos a jugar a “la primera vez”. ¿Cuándo te diste cuenta de que tu casa no era como otras casas? </b></p><p>—De chico. Cuando empezás a ir a la casa de amigos te das cuenta y también por cómo fui criado. A veces mis papás tenían comidas donde venía gente importante y yo tenía diez años y me decían: “Andá, ponete un jean y una camisa porque vamos a comer”. Después iba a la casa de un amigo y era distinto. Pero los fines de semana estamos todos tirados con helado mirando una película, bien familiero.</p><p><b>—¿Cuándo fue la primera vez que te reconocieron a vos y no a tu mamá?</b></p><p>—Creo que todavía no pasó. De estar los dos caminando y que vengan y me pidan una foto a mí, sin decirle nada a ella. Todavía no pasó.</p><p><b>—¿Cuándo dijiste por primera vez “soy actor” en voz alta?</b></p><p>—Hace poco. Todavía no me veía como un actor, sino como alguien que estaba haciendo un trabajo porque todo fue tan de repente: casting, taller, grabar, en seis meses había pasado todo. Creo que lo dije cuando salió la segunda temporada, cuando me vi por primera vez en televisión.</p><p><b>—¿La primera vez que te pusiste un traje? </b></p><p>—A los ocho o nueve años, chiquitito. De bebé me habrán puesto un traje también, era el jefe en pañales (risas). </p><p><b>—¿Alguna vez te bocharon para un trabajo?</b></p><p>—Sí, obvio. Estuve afuera haciendo castings de modelaje y recibí muchos “no”. Te ponés mal, pero hay que recibirlos para llegar al sí y sirven para mirar adentro y pensar en qué puedo mejorar. </p><p><b>—Te fuiste de esos castings de diseñadores de afuera pensando qué tenías que mejorar y así llegó Armani.</b></p><p>—Mi primer casting fue entrar a un cuarto con 60 o 70 personas, todos varones, de 20 a 27 años, todos en jean y cuero, en fila. Esperabas tu turno, caminabas, ibas, volvías. Y con solo mirar ya pensabas: “Por ahí me faltan ciertas cosas físicas”. Pero igual todo se reduce al momento en que llaman tu nombre y a qué tan fuerte pisás cuando caminás.</p><p><b>—¿Eso te lo dijo tu mamá? </b></p><p>—Y me lo sigue diciendo. Yo por ahí le digo: “En lo físico tengo que estar un poco más trabado”. Y ella me dice: “Te van a poner siempre excusas y vos también te podés poner excusas. Pero si en el momento no estás confiado y no destruís la pasarela...”. Y tiene razón, es actitud.</p><p><b>—¿La primera vez que te pusiste esquíes? </b></p><p>—A los tres años, y creo que cuanto más chico empezás, mejor. A los 13 esquiaba mejor que a los 16, me mandaba derecho por la pista y no tenía conciencia de lo que estaba haciendo. A los 16 ya me había caído un par de veces y pensaba qué podía pasar si me caía. A los ocho era un loco, me puteaban porque pasaba al lado de gente que esquiaba más lento y a mí no me importaba nada.</p><p><b>—¿Sos prejuicioso con algo?</b></p><p>—Soy prejuicioso con algunas cosas, pero también siento que mucha gente es prejuiciosa conmigo por ser “hijo de” o estar acomodado. Entonces pienso que si yo soy prejuicioso, por ahí también estoy equivocado.</p><p><b>—Yo la re usaría la carta de mis papás, aunque después hay que mantenerse, porque no alcanza con ser hijo de...</b></p><p>—Para mí tiene un pro: si voy a un casting de 100 personas, cuando llego ya saben quién soy. Si hago algo muy bueno, mejor, porque dicen: “El hijo de Valeria Mazza me gustó”. Queda, pero yo <b>tengo que lograr que se acuerden de mí también por lo que hice</b>.</p><p><b>—¿Te administrás vos tu plata? </b></p><p>—Me ayuda mi familia, pero en todo porque vivo con ellos todavía. Creo que el día de mañana si me mudo lo más difícil va a ser pensar en tres comidas todos los días para cocinarme (risas).</p><p><b>—¿Y lavar la ropa?</b></p><p>—También, pero eso lo aprendí cuando viví solo afuera. Pero el momento de la comida, cocinarme, fue lo más difícil de pasar cuando viajaba en giras. Hoy hago carne, una ensalada y después termino haciendo los últimos tres días fideos porque ya no se me ocurre nada más o me da fiaca.</p><p><b>—¿A Lola le cocinás? </b></p><p>—No, solo le hago unos huevos revueltos a la mañana porque hago los mejores huevos revueltos del mundo. </p><p><b>—¿Y tus contratos los estás negociando vos o los negocia alguien? </b></p><p>—Los negocio yo, en conjunto. Igual <i>Margarita</i> no fue muy negociado. Fue: “Gracias, Cris. ¿Dónde tengo que firmar?”. Y listo. Pero en las cosas que son mías me gusta estar siempre interiorizado.</p><p><b>—¿Qué ponés en el pasaporte cuando viajás, donde hay que poner profesión?</b></p><p>—Estudiante universitario.</p><p><b>—¿Cómo venís con la carrera?</b></p><p>—Bien. Me está costando, pero la quiero terminar.</p><p><b>—¿La querés terminar vos o te lo están pidiendo?</b></p><p>—Yo la quiero terminar, tengo muchas ganas, pero estoy con tantas cosas que es como una doble vida: el mundo artístico y después sentarme en una clase a escuchar a alguien una hora y media y tomar nota. Siempre me gustó la parte digital, me divierte programar, pero pasé de pensar en aprobar las materias a pensar: <b>“Me tengo que recibir”.</b> Igual cada vez estoy más cerca de la meta.</p><p><b>—¿Te imaginás trabajando algún día de eso?</b></p><p>—En diez años, bienvenido sea. Si llega un momento en que no me contratan como actor, digo: “Bueno, me pongo a trabajar”.</p><p><b>—Lo recontra banco, debe ser más difícil estar cursando y rindiendo cuando hoy no tenés ganas de trabajar de eso.</b></p><p>—Obviamente. Me pasa un poco por ahí, hoy quiero ser actor y trabajar de eso. Ahora estoy con una materia de diseño UX/UI, experiencia de usuario, y me cuesta. Pero hago una pausa y pienso que lo estoy haciendo porque me gusta, y solo me falta un año y medio.</p><p><b>—Yo sé que es la última temporada de </b><i><b>Margarita</b></i><b>, pero en el mundo Cris siempre puede haber más…</b></p><p>—Me encantaría poder decirte algo. Pero es Cris y si ella quiere que esto siga, sigue. Ella me dijo que está muy contenta con el elenco y con los artistas que tiene hoy, así que si tiene ganas de que sigamos siendo parte y haciendo cosas, así será.</p><p><b>—¿Le preguntaste por qué te eligió?</b></p><p>—No así textual, pero ella sí me explicó el motivo. Me dijo que le había sorprendido y que estaba muy contenta con el trabajo que había hecho. Una de las cosas que más le sorprendió fue que hacíamos algo y, si después me pedía otra cosa, yo me tiraba al muere. <b>Era como una esponja: hacer lo que me pedían y animarme, sin miedo a fracasar</b>. Y así soy, espero dejar algo en la gente.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/OMLK7S5GTBDEBJWM3XKY3W433Q.png?auth=16404239df6c57199092c99170ee0c772ac484f355a5c5e94c8524b9f93cf8ed&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Volví y me encontré con la mitad de mi familia muerta”: el duelo de un hombre perdido y el cambio que inició tras imaginar su propio velorio]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/26/volvi-y-me-encontre-con-la-mitad-de-familia-muerta-el-duelo-de-un-hombre-perdido-y-el-cambio-que-inicio-tras-imaginar-su-propio-velorio/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/26/volvi-y-me-encontre-con-la-mitad-de-familia-muerta-el-duelo-de-un-hombre-perdido-y-el-cambio-que-inicio-tras-imaginar-su-propio-velorio/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Leo Ramal estaba en un viaje por trabajo en Chile cuando recibió un llamado que le cambió la vida. “Venite porque parece que hubo un accidente”, le dijeron. Al aterrizar en el aeropuerto de Mendoza, un tío le dio un tranquilizante y le pidió que se lo tome. En un nuevo capítulo de Voces, la historia de una tragedia, de un hombre que tuvo que empezar de cero y que entendió que debía recuperarse para vivir una vida “vivible” para él y sus hijos]]></description><pubDate>Sat, 26 Sep 2026 10:46:32 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hasta los 35 años, <b>Leo Ramal</b> sentía que tenía una vida feliz. Estaba casado con Raquel, tenía tres hijos, una fábrica textil en Mendoza y un trabajo que lo llevaba a viajar permanentemente. Pero también empezaba a sentir que se estaba perdiendo momentos importantes de la infancia de sus hijos. En 2000 tomó una decisión para estar más cerca de ellos y disfrutar de una vida familiar que muchas veces había quedado relegada por el trabajo.</p><p>Dos años después, todo cambió. En 2002, mientras estaba en Chile por un viaje laboral que no quería hacer, recibió una llamada que lo obligó a regresar de urgencia a Mendoza. <b>Su mujer y sus tres hijos habían sufrido un accidente</b>. Milagros, de ocho años, murió en el choque. Raquel quedó internada en grave estado y murió 14 días después. Agustín y Catalina sobrevivieron, aunque también resultaron heridos.</p><p>Leo volvió a Mendoza y tuvo que enfrentar una vida completamente distinta a la que había dejado horas antes. Mientras intentaba cuidar a sus hijos y atravesar el duelo, comenzó también una lucha contra sí mismo:<b> la angustia, la culpa y una idea recurrente de morir</b>. Meses después entendió que sus hijos necesitaban que volviera a ser padre y que, para hacerlo, primero tenía que encontrar una manera de seguir viviendo.</p><p>La terapia, el deporte, su familia y una nueva rutina fueron parte de ese camino. Con el tiempo volvió a correr, participó en triatlones e Ironman y descubrió que su historia podía servir para acompañar a otras personas atravesadas por el dolor. Hoy, a los 59 años, en diálogo con <b>Infobae</b>, habla de resiliencia, aceptación y de <b>cómo construir una vida posible después de una pérdida</b>. “Quiero sentir que esto, haber estado ahí y haberlo contado, le sirvió a alguien”, dice.</p><p><b>—Tu vida puede partirse en dos, antes y después de tus 35 años, cuando un fuerte dolor lo cambió todo. Partamos de ahí, ¿cómo eran tus días?</b></p><p>—Era muy agradables, tengo muy buenos recuerdos. Teníamos una familia con mi mujer y tres chicos. Nos casamos muy jóvenes, Raquel tenía 18 y yo 24 años. Tuvimos a Agustín, dos años después nació Milagros y, siete años más tarde, Catalina. Era empresario textil, tenía una fábrica de ropa en Mendoza, iba a Estados Unidos o Europa a buscar colecciones, porque no había internet. Traía muestras, las desarrollaba y después salía a vender. Creía que tenía problemas: los económicos, que los chicos tuvieran fiebre, que faltaran a la escuela, pero los verdaderos problemas llegaron después.</p><p><b>—¿Extrañabas estar en tu casa? </b></p><p>—Sí, pero era la vida que tenía que llevar, era mi responsabilidad. Con mi primer hijo falté mucho, llegaba reventado, y mi mujer me iba enseñando a ser padre. Cuando los chicos empezaron a crecer me di cuenta de que me perdía muchas cosas entonces nos mudamos a Chacras, más cerca del campo en Mendoza, y en el año 2000<b> cerré la fábrica para estar más con mi familia</b>: almorzaba en mi casa, nos quedábamos conversando con mi mujer al sol, dormía la siesta, estaba con Catalina. Fueron años muy buenos.</p><p><b>—¿Qué pasó en 2002?</b></p><p>—Yo estaba en Chile. Toda la gente viajaba a vender y yo no quería irme a ningún lado. No me quería alejar más. Pero Raquelita, mi señora, me insistió porque yo tenía muchos clientes allá. Entonces<b> armé un muestrario con los proveedores y crucé a vender</b>. Al segundo día me llamaron y me dijeron que había pasado algo en Mendoza y que tenía que volver. Al principio pensé que podía ser cualquier cosa, que me habían roto la vidriera o algo, pero después una chica que trabajaba conmigo me dijo: “<b>Venite porque parece que hubo un accidente y Raquel está internada y los chicos también</b>”. </p><p><b>—¿Y ahí qué hiciste?</b></p><p>—Empecé a llamar a todos lados. Quería hablar con Milagros, que era la del medio pero hablaba como si fuera la madre. No me atendía nadie, mis papás tampoco. Estaba como loco. Me fui al aeropuerto y saqué el pasaje. Salía a las cinco de la tarde y eran las ocho de la mañana, así que pasé horas dando vueltas, rezando y tratando de hablar por teléfono. Hasta que logré hablar con el Coco, que era médico, padrino de mi casamiento y tío de mi mujer.</p><p><b>—¿Vos ya sabías que era algo grave?</b></p><p>—Sí, porque me dijo: “Raquel está muy grave. Milagros está muy, muy grave. Yo no creo que se salve. Agustín está muy grave también, esperan su evolución. La única que está fuera de peligro es Catalina”. Ahí me quería tirar del segundo piso del aeropuerto, pero después decía: “<b>Tengo que salir. Si Raquel vive, si Agustín vive, hay que seguir</b>”. Y con Milagros no lo podía aceptar. Pensaba: “No se va a morir”.</p><p><b>—Y estabas en otro país, esperando horas para volver.</b></p><p>—Era una cosa tremenda. En ese momento tenía dos negocios, llamaba y no me atendían. Yo no lo sabía, pero <b>estaban cerrados por duelo</b>. Y en mi cabeza pensaba: “Mirá la hora que es y no han abierto el negocio”. Estaba en otro mundo.</p><p><b>—¿Ellos ya habían muerto y no te lo decían?</b></p><p>—Claro. La Mili fallece en el mismo accidente. Raquelita duró 14 días, estuvo entre la vida y la muerte hasta que le tocó morirse. Y Agustín estaba sumamente grave, pero cuando llegué se empezó a recuperar. A la semana me lo pude llevar a la casa.</p><p><b>—Te subís a ese vuelo. ¿Qué pensabas?</b></p><p>—Me subo al vuelo <b>pidiendo que se cayera, quería terminar con mi vida</b>. Llego a Mendoza y me bajo del avión con un muestrario que era un bolso enorme, lleno de muestras. Yo pensaba: “¿Cómo voy a hacer? Tengo que dejar esto rápido para salir corriendo del hospital a verla”. Me separan. Bajo la escalera y Florencia, una chica que conocía y que trabajaba en LAN Chile, me dice: “Leo, vení por acá”. Pensé que me iba a ayudar a hacer Aduana rápido para poder salir, pero me hizo pasar a una sala: estaban mi papá, algunos amigos, mi tío y el Coco. <b>Un tío mío se acerca, me da un tranquilizante y me dice: “Tomate esto y nos vemos más tarde”</b>. Ahí me cuentan todo lo que había pasado.</p><p><b>—Ahí te enterás de que tu hija murió.</b></p><p>—Sí. Agustín estaba muy grave, en terapia intensiva. Raquelita también, y Catalina estaba con mi mamá en la casa. Arrancamos por la sala velatoria porque yo quería ver a mi hija, ahí me iba encontrando con conocidos y pensaba: “Esta gente vino porque seguramente se le murió un familiar”. Fijate lo que pensaba, <b>no entendía que estaban todos esperándome</b>. Pasé, la vi a ella y de ahí nos fuimos al hospital a ver a Agustín. Me hacen pasar a terapia intensiva y él me escucha cuando le digo: “Hijo, todo va a estar bien. Estoy acá al lado tuyo”. Empieza a tener una reacción en el monitor, como que la cabeza le estaba funcionando y los médicos me dijeron: “Bueno, ahora nos quedamos tranquilos”. <b>Todos festejaban, yo seguía sin entender</b>. Ahí salí y fui a ver a Raquelita. </p><p><b>—¿Estaban en el mismo lugar ellos?</b></p><p>—Ella estaba en otro hospital. Cuando la vi estaba linda como siempre, pero no reaccionaba. Tenía una válvula en la cabeza, era un cuadro durísimo. Otra vez sorprendido con toda la gente conocida que estaba ahí, yo pensaba: “¿Habrán venido a un evento?”. </p><p><b>—Vos estabas en shock y no entendías nada.</b></p><p>—No entendía qué estaba pasando. Después pasé a otra sala llena de personas que estaban rezando, se escuchaba ese mantra, una vibración tremenda. Eran sus tías.</p><p><b>—¿Pudiste entender en ese momento que tu hijita, que tenía ocho años, se había muerto?</b></p><p>—No, eso demoró tiempo. Yo <b>lo único que pensaba era que sobreviviera Raquelita porque hacer el duelo solo me parecía imposible</b>, y sostener a Agustín y a Catalina solo me parecía todavía más imposible todavía. En el aeropuerto había pensado: “Pase lo que pase, yo tengo que salir adelante. Vamos a salir adelante. Tenemos que estar todos juntos”. Una cosa era que estuviéramos todos y otra que yo me quedara a cargo. <b>Ella siempre decía: “¿Qué harías vos sin mí?”</b>. Porque yo era buen proveedor, pero en la casa necesitaba que ella me dijera: “Mirá, aquel llora, andá a cambiarle los pañales”.</p><p><b>—¿Qué te decían los médicos de Raquel?</b></p><p>—Era tremendo. Estaban todos esperando un milagro. Yo esperé 14 días. Llegaba al hospital a la mañana, me daban el parte médico y me decían: “Firmá acá porque le tenemos que hacer tal cosa”. Firmaba y lo hacían. Pasaba un día y otro día.</p><p><b>—¿Nunca se enteró qué pasó con sus hijos? </b></p><p>—Ella <b>nunca estuvo consciente</b>, pero yo creía que escuchaba. Entonces le pedía a mi suegra, a mi cuñado, a todos, que entraran y le dijeran que los chicos estaban bien. Yo le mentía porque pensaba que, si se enteraba de que había muerto Mili en un choque donde manejaba ella, no se lo iba a perdonar en su vida.</p><p><b>—¿Y cómo fue contarles a los chicos?</b></p><p>—Se los dije yo, pero para eso faltaba. Una noche estábamos en el hospital con Agustín, ya en una sala intermedia, estaba muy sedado, pero miró la ventana y dijo: “Está la mamá y la Mili”. Me volví loco y empecé a llamar para saber cómo estaba mi mujer. Seguía igual, pero él insistía en que veía a su mamá y a su hermana juntas. Al otro día le dieron el alta y yo empecé a pensar que tal vez Raquel se podía ir.</p><p><b>—Tal vez están juntas. </b></p><p>—Sí, pensaba eso, que <b>ella estaría negociando no dejarla sola</b>. Son cosas que uno piensa para calmar el dolor, pero es algo que nunca vamos a saber.</p><p><b>—Agustín se va de alta y le tenías que contar todo...</b></p><p>—Me lo llevo a la casa de mis padres, a la semana muere la madre pero él seguía muy sedado. A los quince días, estábamos los tres juntos y él no preguntaba por su mamá ni por su hermana, los médicos me decían que se lo dijera, pero me parecía cruel. Mi terapeuta, que fue una genia, me decía: “Hay que darle tiempo.<b> Cuando él te pregunte, ahí va a estar preparado para escuchar la respuesta</b>”. Catalina tampoco sabía, ella tenía tres años, estaba enyesada y tenía las dos clavículas rotas, pero era tan chiquita que se dormía en mis brazos todas las noches.</p><p><b>—¿Cómo es contarle a un hijo eso, cuando vos estás roto y sabés que con lo que le vas a decir lo estás rompiendo?</b></p><p>—Muy duro. Una noche Agustín me pregunta: “Papá, ¿la mamá y la Mili dónde están?”. Se me cayó el mundo. Le dije: “Bueno, ahora vamos a dormir y mañana te cuento”. Él ya lo intuía. Al otro día se lo conté con mi hermana, que es psicóloga. Le explicamos que la mamá y la Mili habían tenido un accidente muy grave, que sus cuerpos se habían dañado tanto que no habían podido sobrevivir y que habían pasado a otro plano. Y le dije: “Acá estamos nosotros y nos vamos a apoyar. Tenemos una familia grande que nos va a acompañar. Me gustaría que encontraras otras madres: tu abuela, tus tías, <b>que siempre tengas muchas madres que te acompañen</b>”. Él al día de hoy se acuerda de eso.</p><p><b>—Y vos tenías que cuidarlos a ellos mientras estabas roto.</b></p><p>—Uno está en un shock tan grande que no puede dimensionar nada. Pero la idea de morirme no se me iba de la cabeza. Era espantoso enfrentar cada día. La ausencia es tremenda. <b>La palabra muerte te atraviesa y te desnuda</b>, te deja en bolas. ¿Qué idea, qué fe? ¿En qué te vas a agarrar? Yo no estaba preparado.</p><p><b>—La ausencia que desestabilizaba todo era también la de Raquel, tu compañera.</b></p><p>—Sí, era mi compañera. Con ella ya habíamos pasado tormentas y solo pensaba: “La puta, ¿cómo hago acá? ¿A quién abrazo?”. Después empecé a tener mucha taquicardia. Fui al médico y me dijo que no era nada serio, pero que eso no se curaba con pastillas, sino con ejercicio. “Te espero mañana en el Club del Parque”, me dijo. Esto fue al tercer mes del accidente, yo <b>apenas podía con mi vida</b>.</p><p><b>—También sería válido que no puedas con nada: te fuiste a un viaje de trabajo y cuando volviste… </b></p><p>—<b>Me encontré con la mitad de mi familia</b>.</p><p><b>—Y tuviste que hacer un duelo con dos nenes chiquitos. </b></p><p>—Llevarlos a la escuela. En ese momento llevaba a Agustín solo porque Cati todavía no iba. Entonces le pedí a mi hermana que me dejara llevar también a sus hijos, que vivían en la casa de al lado. Iban los tres peleándose, haciendo ruido. Y ese ruido me acompañaba hasta la escuela.</p><p><b>—¿Cómo fue el accidente?</b></p><p>—Parece que el auto tuvo una falla en el tren delantero. <b>Se le trabó la dirección y chocó contra un árbol</b>. Un arbolito que había a un kilómetro de mi casa, en una calle grande donde no había nada. Pero había un arbolito y contra eso se dieron. Venían dos sobrinos míos dentro del auto y no tuvieron ni un raspón. Uno de ellos se bajó y pidió auxilio. Ellos decían que se había cruzado un perrito, pero vaya a saber qué pasó. Las pericias decían eso. Mili iba adelante, sin cinturón de seguridad. </p><p><b>—Bueno, entonces el cardiólogo te dice que tenés que moverte...</b></p><p>—Me empiezo a mover. Cuando llego al club tuve suerte, el profesor Carlos Chipitelli me dijo: “Bueno, Leo, esto es un desafío para los dos. Te espero mañana”. Ahí empecé: <b>me sentaba en una bicicleta fija y ponía una cuenta regresiva de 20 minutos</b>. Yo no podía ni pensar, no comía, estaba destruido.</p><p><b>—¿Hacías terapia?</b></p><p>—Sí. Empecé terapia el día que llegué a Mendoza. María Edith, mi terapeuta, con la que ya venía trabajando, fue a verme al hospital. Nos sentamos en una escalera y ella lloraba más que yo. Yo iba a terapia y hablaba de la Mili todos los días.</p><p><b>—¿Y cuándo apareció la medicación?</b></p><p>—En ese momento, en ese quiebre, le pedí medicación. Le dije: <b>“No puedo más”</b>. Yo jamás le había pedido. Me dio una medicación, la tomé uno o dos años y después tuve como un año para dejarla. Fue durísimo.</p><p><b>—¿Cuándo fue el click? ¿Cuándo sentiste que tenías que volver a vivir?</b></p><p>—Estaba en el club, me sentaba en la bici y pensaba: “Ya me quedan diez minutos menos de vida, nueve, ocho, siete”. Estaba todo el día pensando que me quedaba menos de vida. <b>Un día me imaginé mi propio velorio</b>, que entraba Agustín y ahí pensé: “No puedo estar pensando esto. Yo tengo que vivir. Agustín no se puede quedar sin papá”. Me agarró un shock, casi me vuelvo loco, como un ataque de pánico, y a partir de ahí empecé a mirar la vida desde otro lugar. Dije: “<b>Estos chicos necesitan un padre</b>. Esta es mi responsabilidad. Y este padre necesita un Leo Ramal que esté entero y los sostenga”.</p><p><b>—Ahí cambia todo.</b></p><p>—Claro. Y por suerte tuve un equipo impresionante. Me fui a vivir con mi papá y mi mamá y, en las casas de al lado, vivían mis hermanas. Era un lugar tipo campo, muy grande, donde los chicos salían, corrían, jugaban.</p><p><b>—Gran decisión. </b></p><p>—Yo estaba para llevarlos a la escuela, a una maestra particular, al médico, para hacer todo lo que tenía que hacer. Pero ese ecosistema familiar me ayudaba a sostenerlos y a no estar solo.</p><p><b>—Había comunidad, una crianza en red. </b></p><p>—La verdad que sí. Tiempo después escuché a Boris Cyrulnik, especialista en resiliencia, hablar de la importancia del método, de tener una rutina de vida estable, porque eso serena la mente. Yo soy muy metódico y era lo que necesitaba, <b>tenía que crear una vida vivible, porque eso que me había quedado era invivible, insoportable</b>. Entonces fui creando una nueva vida: llevar a los chicos a la escuela, hacer deporte, un poco de trabajo. </p><p><b>—¿Y cuándo recordás haber vuelto a sentirte contento?</b></p><p>—El primer verano empecé a sentirme cómodo con la vida del club. Llevaba a los chicos conmigo y empecé a correr con una chica que era maratonista. Ella me presentó a toda su familia y los domingos íbamos a hacer un asado. Nos integraron a su familia. Me acuerdo de estar ahí en el club, tirado con una pelota, durmiendo la siesta, escuchando a los chicos jugar y reírse. Y decía: “Qué felicidad, qué paz”. Necesitaba paz. </p><p><b>—Y ahí empezaste a disfrutar de las cosas chiquitas.</b></p><p>—Sí. Ya no podía pensar en mañana porque creía que algo nuevo podía pasar, que los atropelle un auto o algo. Después de perder un hijo decís: “Estos dos que me quedan los tengo que cuidar de otra manera porque les puede pasar cualquier cosa”. </p><p><b>—El deporte también te permitió salir de la mirada de los demás.</b></p><p>—Sí. Me abrió un mundo donde la gente no me conocía, entonces nadie me decía: “Che, Leo, ¿cómo estás? ¿Cómo están tus hijos? Qué duro lo que les pasó”. Yo estaba haciendo un trabajo para estar bien y de repente alguien me miraba con lástima, y vos inmediatamente respondés desde una actitud de víctima. <b>Yo no quería ser víctima</b>. Quería salir de eso, volver a reírme, volver a ser feliz y que mis hijos fueran felices. Y sobre todo, darles el ejemplo de un padre que pudo salir de la tristeza y que ellos también tenían que vivir así.</p><p><b>—¿Cuándo llegó la primera carrera?</b></p><p>—En 2003 corrí un triatlón. Estaba en el club y leo en el diario: “Triatlón Vendimia”. Veo las distancias: 750 metros de natación, 20 kilómetros de ciclismo y cinco kilómetros corriendo. Dije: “Esto yo lo hago”. Le pregunté al profesor, me dijo que me inscribiera y que me prestaba la bicicleta. Fui, me inscribí y corrí. Y ahí fue toda mi familia: mi papá, mi mamá, mis hermanas, mis cuñados, todos mis sobrinos. Mi mamá con una canasta llena de comida. Ella creía que iba a subir al Aconcagua.</p><p><b>—Era subir al Aconcagua. </b></p><p>—Sí, para mí era. </p><p><b>—Pero también era conectar con algo que había quedado pendiente desde chico.</b></p><p>—Sí. Yo siempre había querido hacer deporte. Pero empecé a trabajar a los 14 o 15 años y después no volví al club. Me fui a trabajar.</p><p><b>—Después también empezaste a comunicar lo que habías vivido.</b></p><p>—Sí. Me dediqué mucho al deporte hasta 2016. En 2015 corrí mi último Ironman. <b>Corrí cuatro en total</b>. Es una prueba muy dura: 3.800 metros de natación, 180 kilómetros de ciclismo y 42 kilómetros corriendo. Pero era disfrutar todo, <b>una nueva vida</b> y, a partir de ese último quiebre, la vida pasó a ser algo sumamente intenso y agradable. Hoy sé lo que es el dolor, la tristeza, la angustia, la ausencia. Son cosas de las que se habla poco pero se viven. Hoy tengo 59 años y me ha tocado pasar por un montón de esas cosas. Antes, para mí, una pérdida durísima había sido perder mi fábrica. Después dije: “La puta, esto es el dolor”.</p><p><b>—¿Y cuándo te diste cuenta de que tu historia podía ayudar a otros?</b></p><p>—En 2014. En 2013 fui a correr un Ironman a Sudáfrica. Cuando dejamos las bicicletas vi a un padre que corría con su hijo. El padre lo hacía por el hijo porque el hijo se lo había pedido. Y yo pensé: “<b>Estoy corriendo esto para colgarme una medalla. Soy un ridículo”. Si puedo nadar y correr, tengo que hacerlo por alguien</b>. Todo este esfuerzo tiene que tener un sentido más trascendente. A mi vuelta me comuniqué con una fundación, di una charla y empezamos a ayudar a otras personas con donaciones. </p><p><b>—Y ahí le encontraste el sentido.</b></p><p>—Sí. Recién en 2017 me invitan a dar una charla. Di dos y pensé que podía estar muy bueno, pero todavía tenía muchas cosas por resolver, el negocio y otras prioridades. También terminé una casa donde quería irme a vivir con mis hijos. Me decía: “Si podés terminar un Ironman, podés terminar una casa”. Me costó un montón, pero lo hicimos.</p><p><b>—¿Y hoy cómo estás? ¿Cómo están tus hijos?</b></p><p>—Hoy estoy en un muy buen momento. Los chicos también están en su mejor momento. Agustín tiene 34, hace constelaciones familiares y le va muy bien. Catalina es profesora de Educación Física, le gusta la montaña, trabaja ahí y estudia para guía de montaña.</p><p><b>—¿Qué mensaje querés que quede de Leo? </b></p><p>—El mensaje es que el dolor es algo difícil, es muy duro, pero el dolor y la tristeza no son malos. Nos acompañan en un momento en el que nos llevan hacia adentro, a conocernos mejor y a rehacernos de una manera más íntegra. Mientras mejor nos tratamos internamente, mientras mejor cultivamos nuestros jardines profundos, mejores frutos y más brillo vamos a tener.</p><p><b>—¿Hay algo que no hayamos hablado que te parezca importante agregar? </b></p><p>—Si hay un mensaje, es ese: la <b>aceptación</b>. Aprender a aceptar, yo diría que es lo más importante. Nosotros escuchamos hablar de resignación, pero hay una diferencia entre ambos términos. La resignación viene de resistirse. Cuando me resisto a algo y llega un momento en que eso me gana la pulseada, en este caso la muerte o la ausencia, pero la aceptación me permite reconocer lo que pasó y qué puedo hacer a partir de eso. Entonces puedo tomar toda esa fuerza que usé para resistirme y usarla para seguir. A partir de ahí puedo empezar a cultivarme y dar mejores respuestas.</p><p><b>—¿Costó volver a enamorarse? ¿Hubo culpa?</b></p><p>—Sí, pasó un montón de tiempo. Cuesta porque inconscientemente uno no quiere pasar por el dolor nunca más. La culpa estuvo durante los primeros años, hasta que pude elaborarla. Pensaba: <b>“¿Por qué no me morí yo primero? ¿Cómo se va a morir mi hija antes que yo?”</b>.<b> </b>Pero eso no lo decidía yo. También pensaba: “¿Cómo puede ser que me haya ido a Chile y la haya dejado a ella?”.</p><p><b>—Hoy entendés que te fuiste a trabajar. En ese momento no.</b></p><p>—Hoy entiendo que las cosas pasaron así porque tenían que pasar así. No sé cómo hubiera reaccionado si hubiera estado acá.</p><p><b>—Y ahí está la aceptación.</b></p><p>—Claro. A veces pasan cosas que uno no decide.</p><p><b>—¿Hoy sos un tipo feliz? </b></p><p>—Sí, hoy <b>soy un tipo feliz.</b> Hace mucho tiempo que me reconozco como feliz. También reconocí que hubo dolor siempre dentro de mí, solo que antes no le ponía palabras. No sabía que eso que me incomodaba era dolor. Me arriesgo a decir que todos los seres humanos tenemos un dolor que traemos desde chicos y ni siquiera sabemos que se llama dolor. Cuando empecé a buscar y a ordenar adentro decía: “Este no viene del accidente. ¿De dónde viene este que está haciendo ruido?”. Y ahí entendí que había cosas que venían de antes.</p><p><b>—Te agradezco mucho la confianza para contar tu historia.</b></p><p>—A vos, me quiero sentir útil. Quiero sentir que esto, haber estado ahí y haberlo contado, le sirvió a alguien.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/V65J5HQQUZHOZG4GHDLYSBU6OI.jpg?auth=1621b933a4f31f315c37f8fdf49bb7fe55c99f8407781b24acbb805181d4e6eb&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Me guardaron en un cajón en mi mejor momento”: el contrato que paralizó a Twiggy y la obligó a dejar todo por su libertad]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/25/me-guardaron-en-un-cajon-en-mi-mejor-momento-el-contrato-que-paralizo-a-twiggy-y-la-obligo-a-dejar-todo-por-su-libertad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/25/me-guardaron-en-un-cajon-en-mi-mejor-momento-el-contrato-que-paralizo-a-twiggy-y-la-obligo-a-dejar-todo-por-su-libertad/</guid><dc:creator><![CDATA[Luis Novaresio]]></dc:creator><description><![CDATA[En esta charla, una de las voces insignia del pop de los noventa repasa su infancia humilde en Ituzaingó, el estallido masivo de hits como No está, Bajo la luz de la luna y Necesito un amigo, y la crueldad de un contrato que la “frizó” en el pico de su carrera]]></description><pubDate>Fri, 25 Sep 2026 04:56:13 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>A mediados de la década de los noventa,<b> la voz de </b><a href="https://www.infobae.com/teleshow/paso/2019/10/12/las-lagrimas-de-emocion-de-la-cantante-twiggy-por-sus-hijos-en-quien-quiere-ser-millonario/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/teleshow/paso/2019/10/12/las-lagrimas-de-emocion-de-la-cantante-twiggy-por-sus-hijos-en-quien-quiere-ser-millonario/"><b>Twiggy</b> </a>irrumpió en las radios con la fuerza de un fenómeno imparable. De una infancia humilde en la zona oeste del Gran Buenos Aires —marcada por el sacrificio de sus padres y una casa donde la música era refugio—, <b>Sandra Mariela Vázquez</b> pasó a escalar los rankings del país, ubicando sus canciones por encima de figuras internacionales y vendiendo decenas de miles de discos. Sin embargo, en el punto más alto de la exposición masiva, la industria le mostró su cara más cruel: un cambio de gestión discográfica la dejó atrapada en un contrato que la congeló, guardando su carrera en un cajón y llevándola a una profunda depresión.</p><p>Sin la existencia de redes sociales para explicarle a su público por qué había desaparecido de un día para el otro, Twiggy inició una larga reconstrucción personal. Rescindió su contrato a cambio de su nombre y su libertad, aprendió el oficio de peluquera y <b>decidió alejarse a Bariloche para formar una familia y reinventarse lejos de los medios. </b>En esta entrega de <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/"><b>La vida después</b></a>, reconstruye el dolor de aquella parálisis, el recuerdo de la hermana que le salvó la vida en sus peores momentos, la sorpresa de sus hijos al descubrirla en YouTube y la felicidad de saberse hoy una artista verdaderamente libre.</p><p><b>Luis Novaresio: ¿Dónde nace Sandra Mariela Vázquez?</b></p><p><b>Twiggy:</b> Nací en Capital y viví toda mi vida en Provincia, en Ituzaingó. Precisamente ahí es donde crecí y donde formé a mi grupo de amigas de toda la vida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HV7BIS7NLZASDDGYNMV42DRXW4.jpg?auth=d7b32faef151d4e3ea645f3b88fac490494f6f4efe415754718a2d7e9c942c00&smart=true&width=5580&height=3900" alt="Twiggy pasó por La vida después de Luis Novaresio (Maximiliano Luna)" height="3900" width="5580"/><p><b>LN: Pintame cómo era tu casa.</b></p><p><b>T:</b> Al comienzo mi casa era “de cartón”, se podría decir, era una casita muy humilde. Tenía un papá que trabajaba mucho, una mamá que nos cuidaba y mi hermana, tres años más grande que yo, que hacía un poco de cuidadora mía también. Recuerdo que esa casa era muy pequeña. La cocina chiquitita, al lado de un comedor pequeñísimo. Había un living muy chiquito también, la habitación de mis padres y la habitación donde yo dormía con mi hermana en cama cucheta.</p><p><b>LN: ¿Faltó de comer alguna vez?</b></p><p><b>T:</b> No faltó de comer, pero de más grande me di cuenta de que mis viejos resignaron muchas comidas con nosotras.</p><p><b>LN: El clásico “no tengo hambre”, para que coman ustedes, ¿no?</b></p><p><b>T:</b> ¿Sabés que sí? Aprendí muchas cosas de ellos… Mi mamá venía del campo, eran 14 hermanos rusos-alemanes de Crespo, Entre Ríos; y mi papá que salió a laburar desde muy joven. Él tenía un padre con muchas adicciones, mientras su mamá —mi abuela— llevó adelante la casa siendo enfermera de la Cruz Roja. Fue de mucho sacrificio, trabajamos mucho para que no nos faltaran las cosas.</p><p><b>LN: ¿La música sonaba mucho en casa?</b></p><p><b>T:</b> Sí, Luis. Te digo que fue mi salvación y lo que es hoy en día: mi canal de la vida... Hace poco encontré un disco de pasta de mi viejo, que dice de un lado <i>No puede ser</i> y del otro <i>Flequilluda</i>: son dos canciones que él le compuso a mi mamá. Mi mamá, se vino para Buenos Aires con otra hermana porque su madre no podía sustentar a tantos hijos. En la familia ruso-alemana estaban los preferidos y los que se “descartaban” para que fueran a laburar. Mi mamá era una de las que tenía que salir a trabajar. Cuando comenzó la primaria, a los nueve años, la sacaron del colegio y la mandaron a trabajar al campo a recolectar algodón, porque no alcanzaba la plata. La trajeron a Buenos Aires, gracias al cielo, porque vino a trabajar a la casa de una prima y todos los meses le mandaba la plata a su mamá. Hace poco me enteré de que la hermana con la que vino, como lloraba tanto, se volvió con la familia a Entre Ríos y quedó mi madre sola. Pasaron los años y ahí conoce a mi padre. Mi papá era muy musical: tocaba el bandoneón, la guitarra, el teclado... Conoce a mi mamá y se enamora profundamente. Cuando la vio, se quedó esperándola afuera de un supermercado desde la mañana hasta la tarde, porque mi mamá no salía. Hoy sería un acosador <i>(risas)</i>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TKA2ATIXLRDH7MG66KNEUQUMLA.jpg?auth=4b665710a48604f5b8285803c0e290ac55a515492e11a672ed5976fe2a3bb07a&smart=true&width=1280&height=720" alt="Una imagen de los comienzos de Twiggy como cantante" height="720" width="1280"/><p><b>LN: Ella no quería salir para no cruzarse con tu viejo.</b></p><p><b>T:</b> Tenía miedo... Hasta que mi papá, con las mejores intenciones, habló con ella. A partir de ahí nunca más se separaron. Mi papá escuchó la historia de mi mamá y le dijo a mi abuela, su mamá: “Yo la quiero ayudar, me siento enamorado. ¿Qué podemos hacer?”. Y mi abuela le dijo: “Bueno, hijo, si querés, traela a casa”. Ahí ella se despegó de ese trabajo y tuvo la contención de una familia.</p><p><b>LN: ¿Cuándo escuchaste por primera vez tu voz y dijiste “esto suena bien”?</b></p><p><b>T:</b> Te voy a ser sincera: desde que tengo uso de razón. Creo que canté desde que nací, pero soy consciente desde los seis años. Para mí ese mundo era mágico: en la casa de mi abuela se escuchaba tango; mi papá tocaba sus instrumentos; y mi abuela con la hermana de mi papá cantaban lírico. Era todo muy musical. Yo decía: “Quiero grabar un disco, quiero grabar un disco”. No sabía cómo iba a llegar verdaderamente, pero mi sueño lo tenía muy claro desde chica.</p><p><b>LN: ¿Y cómo llegaste?</b></p><p><b>T:</b> Había empezado con CAE en ese entonces. Pero pasaron situaciones en un canal donde CAE nos echa a mí y a otra chica. En ese entonces su representante era Bernardo Bergeret, un groso, mi maestro y mentor. Bernardo me llama y me dice: “A mí no me importa, no quiero que trabajes más con él”. Me cerraron la puerta cuando yo no tenía nada que ver con el problema. Caí en la misma bolsa por cosas ajenas. Duré un <i>Ritmo de la Noche</i>. Se me vino el mundo abajo… A partir de ahí me llama Bernardo y me dice: “Bueno, traete algo así escucho”. Le llevé algo muy rústico. Enloqueció cuando me escuchó y me dijo: “Listo, a partir de mañana venite que empezamos con el repertorio”. Ahí mi vida hizo un giro de 360 grados, toqué el cielo con las manos.</p><p><b>LN: Ahí vino el primer éxito. ¿Tomabas nota de lo que estaba pasando? Porque no era un éxito común, era un gran éxito.</b></p><p><b>T:</b> En realidad no era tan consciente. Primero por la edad: no tenía la madurez que tengo hoy a los 50 años. Tampoco había redes sociales, la difusión era a puño y letra, el boca en boca, las cartas con dibujos. Todavía conservo cartas con mensajes de amor de la gente. Bernardo Bergeret me dijo con total sinceridad: “La compañía te va a apoyar durante tres meses; si a la gente no le gustás, chau”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3BEK4QU7WBA4BNCJELDU3UWALE.jpg?auth=3a4c55e7fd62eb733682a1b58b0f2f4ebf014b05d44f39fe0f9e79151bf7f614&smart=true&width=5856&height=4128" alt=""Creo que canté desde que nací, pero soy consciente desde los seis años", afirma Twiggy (Maximiliano Luna)" height="4128" width="5856"/><p><b>LN: Te bancaban tres meses en BMG. ¿Y qué pasó?</b></p><p><b>T:</b> Y arrancó… Empezó a escalar y no sabés lo que fue: a moco tendido de la emoción al escucharme por primera vez en la radio. La canción empezó a subir en los rankings: sexto puesto, quinto, cuarto, ¡primer puesto!</p><p><b>LN: ¿Ahí era </b><i><b>No está</b></i><b>?</b></p><p><b>T:</b> Empezamos con <i>No está</i>, de los compositores italianos Valsiglio, Cremonesi y Cavalli. Después vino la versión de Laura Pausini, pero la gente en español conoció primero mi versión. Yo no lo podía creer: estaba en el primer puesto por encima de mis ídolos, como Madonna y Michael Jackson. La gente siguió votando y se mantuvo semanas en el número uno. Mis amigas de Ituzaingó me decían: “Flaca, te escuchamos hasta en la sopa”.</p><p><b>LN: Y después vino </b><i><b>Bajo la luz de la luna</b></i><b>.</b></p><p><b>T:</b> Claro, <i>Bajo la luz de la luna</i> también se sostuvo en los primeros puestos. Hicimos un video precioso con Santiago Pueyrredón, un talentoso total que ya falleció. Era una canción de <i>Los Rebeldes</i>.</p><p><b>LN: ¿Tus viejos estaban contentos?</b></p><p><b>T:</b> No sabés la felicidad de mis viejos, eran mis fans número uno. Para mi papá era el reflejo de lo que él quiso ser. Jamás me presionó; al contrario, yo buscaba su aprobación constante. Cuando le dije “voy a grabar un disco”, no me creía. Yo era menor de edad y me tuvo que acompañar a firmar el contrato. Él no podía creer que yo misma hubiera gestionado todo.</p><p><b>LN: Después de </b><i><b>No está</b></i><b> y </b><i><b>Bajo la luz de la luna</b></i><b>, viene </b><i><b>Necesito un amigo</b></i><b>, aparecer en televisión... ¿Qué te pasaba cuando te reconocían por la calle?</b></p><p><b>T:</b> A mí me fascinaba, me gustaba mucho el afecto y el intercambio de cariño con la gente. Siempre estuve predispuesta para el autógrafo y la foto, porque estuve del otro lado y lo peor que te puede pasar es desilusionarte con un artista que querés. Nunca quise perder la autenticidad.</p><p><b>LN: Éxito total, sonando en las radios, apareciendo en la tele y, de repente, te fuiste a Bariloche. ¿Por qué te fuiste?</b></p><p><b>T:</b> Pasó de todo. En ese momento la industria discográfica atravesó muchas fusiones de compañías. Cambió la presidencia de la discográfica y me frizaron. Bernardo Bergeret me dijo que no podía hacer nada. El nuevo presidente agarró mi contrato y me dijo que me guardaban en un cajón.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OVVSLQT7YJAMNOA4KEKJLJX3Q4.jfif?auth=a78e4b38e65cda03de99faa950a6fe0385b112c3bf026e574cf799e6d4f82037&smart=true&width=2732&height=1536" alt="La tapa de uno de los discos de Twiggy" height="1536" width="2732"/><p><b>LN: ¿Te frizó sin ningún motivo?</b></p><p><b>T:</b> No me dio explicaciones. Ahí entré en una depresión absoluta y tuve ataques de pánico, que hace 30 años nadie sabía lo que eran. Yo sentía que me moría. De estar en mi mejor momento, pasé a sentir una crueldad enorme: me rompieron el corazón, mi historia y todo lo que había construido. Mi hermana fue mi salvadora: venía corriendo con el nebulizador a tranquilizarme cuando sentía que no podía respirar. Terminé un año en cama por la depresión, totalmente cancelada, sin herramientas… y muy joven.</p><p><b>LN: ¿Y cómo te vas al Sur?</b></p><p><b>T:</b> Pasó un año y mi viejo me ayudó a salir de la cama. Le dije: “Papá, necesito sacar este contrato de esa heladera, no me dejan hacer nada”... Y renuncié a todo y me quedé sin un peso, por mi libertad y mi nombre. Me acuerdo que el contrato de rescisión decía “30 pesos”. Decidí que no me iban a volver a tirar. Enfrenté toda esa situación con un abogado y rescindí el contrato. No me importaba la plata, me importaba mi libertad y mi nombre. A partir de ahí me empecé a reconstruir: estudié teatro, me instruí en técnica vocal —hoy sigo dando clases de canto— y estudié baile.</p><p><b>LN: Te liberaste de esa situación, pero había que salir adelante de alguna forma. ¿De qué laburaste en ese tiempo?</b></p><p><b>T:</b> Me recibí de peluquera. Me gusta la estética y empecé a atender a domicilio. Después trabajé con Mariano Peluffo en televisión haciendo un programa para chicos, e incluso hice seis años de trapecio. De ahí me fui al Sur porque un amigo me ofreció trabajo en su peluquería en Bariloche.</p><p><b>LN: ¿Y qué te decían tus clientas cuando ibas a peinarlas a domicilio? “¿Vos sos Twiggy?”.</b></p><p><b>T:</b> Sí, me amaban. Como no había redes sociales en esa época, yo no tenía forma de explicarle al público lo que me había pasado ni por qué me había ido de golpe. Necesitaba saber si mis canciones habían significado algo para ellos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/63N6UAKZMBFYVI3ZJC4VOW2AFU.png?auth=b63c3fe0e2c55d95f77e59e91064e9d6a5d34e2254e1dc9039cb37aa4a630b58&smart=true&width=992&height=1116" alt=""Mi hermana fue mi salvadora: venía corriendo con el nebulizador a tranquilizarme cuando sentía que no podía respirar", revela Twiggy en la entrevista" height="1116" width="992"/><p><b>LN: Te fuiste a probar suerte a Bariloche y te quedaste diez años.</b></p><p><b>T:</b> Me quedé diez años porque conocí a Fernando, el papá de mis hijos, y formamos una familia. Allá me metí en una banda de música infantil llamada <i>La Camagüita</i> y en otra de funk llamada <i>Lado Funk</i>. En 2006 nació mi primer hijo, Galo, que hoy tiene 20 años, y canté hasta los siete meses de embarazo.</p><p><b>LN: Pasaste de estar primera en los rankings por encima de Madonna a cantar funk en Bariloche y trabajar en una peluquería. ¿Tuviste síndrome de abstinencia del éxito?</b></p><p><b>T:</b> No sé. Quizás quería saber qué había significado para la gente. Cuando me abrí las redes sociales, empecé a recibir mensajes de un amor y un cariño increíbles. No tengo haters. Sentí una gratitud enorme.</p><p><b>LN: Escribiles ahora a los que no les pudiste contar nada cuando te fuiste: ¿Qué les decís?</b></p><p><b>T:</b> No tuve la oportunidad de despedirme en su momento, pero sí tuve la oportunidad hoy de volver para abrazarlos, contarles mi verdad y continuar esta historia musical. Hoy estoy de nuevo para cantarles y compartir lo que significó cada canción. Me siento bendecida y eternamente agradecida.</p><p><b>LN: ¿Y qué le dice esta Twiggy a la chica que volaba con el éxito de </b><i><b>No está</b></i><b>?</b></p><p><b>T:</b> Que sigamos para adelante. Dios me dio la oportunidad de estar acá y nadie me va a frenar; solo la muerte. Soy como el pájaro que canta hasta morir. Hoy soy dueña de mi vida, de mi historia y de mi música. Hago todo de forma independiente, a pulmón. No tengo plata, pero tengo el amor de la gente y eso no se compra, se gana.</p><p><b>LN: ¿Le tuviste que contar a tus hijos que eras una estrella de la música?</b></p><p><b>T:</b> Dejé que me descubrieran solos. Cuando eran chiquitos, en Bariloche, me descubrieron mirando videos en YouTube. Mi hijo Galo me miró desde la computadora y me dijo: “¡Mamá! ¿Vos fuiste famosa?”. Les dije que sí, que había vivido un momento maravilloso y se sintieron muy orgullosos.</p><p><b>LN: ¿Dónde te podemos ver cantar?</b></p><p><b>T:</b> Formamos un grupo hermoso de colegas de los 90 con Machito Ponce, Jazzy Mel, Leo García, El Símbolo y varios más. Hacemos el festival <i>Dimensión 90s</i>. Es una fiesta donde la gente va a recordar los éxitos de esa época y a pasar un momento de felicidad.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/CSTGHKGIMJDWXNKWBDTZLKPMJ4.png?auth=46e061d59176ffe8e359a8b9b366b28c7efa6df8e8cf58e550e621237b398cb4&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Bicho Gómez, a corazón abierto sobre la fama, sus hijos y el amor: “El cariño sin límites es intenso”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/25/bicho-gomez-a-corazon-abierto-sobre-la-fama-sus-hijos-y-el-amor-el-carino-sin-limites-es-intenso/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/25/bicho-gomez-a-corazon-abierto-sobre-la-fama-sus-hijos-y-el-amor-el-carino-sin-limites-es-intenso/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellos, el humorista repasó el impacto de la exposición tras consagrarse en el Bailando, habló de la culpa por el tiempo que resignó en su rol de padre y compartió cómo construyó una relación de pareja de más de una década]]></description><pubDate>Fri, 25 Sep 2026 04:11:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Cuando estás en el pico de la ola muchas veces te sentís invadido</b>”, reconoció <b>Marcos Rafael Gómez</b>, conocido como <b>el Bicho Gómez</b>, al hablar sobre la fama, la exposición pública y el éxito que alcanzó junto a <b>Anita Martínez</b> en <i>Bailando por un sueño</i>. En <b>Ellos</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, el actor y humorista reflexionó sobre la paternidad, el tiempo que resignó con sus hijos y el momento en que decidió bajar el ritmo de su carrera.</p><p>Gómez construyó una extensa trayectoria en el humor, el teatro y la televisión. Creó personajes como el <b>Payaso Mala Onda</b> y el <b>Mariachi Loco</b>, y alcanzó una enorme popularidad con sus participaciones en <i>Videomatch</i>, <i>Mañanas Informales</i> y <i>RSM</i>, entre otros programas.</p><p>Hijo de una familia circense de cuarta generación, comenzó a trabajar en el <b>circo</b> junto a sus padres a los cuatro años y encontró allí las bases de su formación como acróbata y payaso. Durante la charla, recordó su infancia, habló de la relación con sus padres y explicó por qué el circo sigue ocupando un lugar central en su vida y por qué regresa allí junto a sus hijos.</p><p>Además, el Bicho habló de su relación con la bailarina y coreógrafa <b>Verónica Pecollo</b>, con quien lleva 12 años, de la crianza de sus tres hijos, <b>Rocío, Homero y Renata</b>, y de los aprendizajes que le dejaron los momentos buenos y malos de su carrera. Con una mirada retrospectiva sobre su recorrido, reivindicó los fracasos como parte fundamental de su crecimiento.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JXPSMN3C65HDZCP4Y2AJV4JPC4.jpg?auth=509d68220b7a55352698055733dedf3e2c73b61042f47217e826c87403ccd9bc&smart=true&width=5712&height=4020" alt="Marcos Bicho Gómez creció en una familia de tradición circense de cuarta generación en Río Cuarto y comenzó su labor artística a los cuatro años. (Maximiliano Luna)" height="4020" width="5712"/><p><b>— Diste pocas entrevistas a lo largo de tu carrera y se conocen algunas cosas de tu vida, pero no sos de abrir tanto la puerta a tu intimidad, ¿no?</b></p><p>— No mucho. Me parece también que siempre invitan al comediante, al humorista. Entonces uno también tiene que trabajar de eso: de remar la nota para ese lado, que es lo que esperan todos. También la gente necesita conocer al personaje muchas veces más que a la persona. Y digo remar porque hacer una nota es trabajar también. Entonces, hay ciertas series de preguntas que ya sé que me la van a hacer y trato de contestar diferente. Para que no sea tan aburrido.</p><p><b>— ¿Y cuán agotador es eso de estar animando todo el tiempo, incluso una entrevista?</b></p><p>— A veces me divierte y la paso bien. No doy muchas notas porque a veces siento que ya no tengo qué decir o que es siempre lo mismo. Llega un momento decís: “Prefiero un tipo de nota así, donde hablemos de otra cosa”. Es cierto también que uno necesita que le hagan notas porque empieza una nueva temporada de teatro y año tras año tenés que hacer una comedia nueva y necesitas esas dinámica entre el periodista y el artista.</p><p><b>— ¿En algún momento te pudrió esa dinámica después de tantos años de trabajo? Porque has hecho de todo y estás metido en la casa de la gente desde hace muchísimos años.</b></p><p>— Es cierto que hay veces que tenés el pico de popularidad y otras es el llano. Cuando estoy en el llano es cuando más me divierto y mejor la paso.</p><p><b>— ¿No te agarra esa sensación de nido vacío del ego?</b></p><p>— No, todo lo contrario. Cuando estás en el pico de la ola muchas veces te sentís invadido. Con los años también tengo un poco de<b> fobia social</b>. Me gusta estar en mi casa, tranquilo. Siempre digo que soy un mal anfitrión, pero un muy buen invitado. Vos venís a mi casa y yo te la remo. Pero si vos me invitas a tu casa, yo a las dos horas y media ya me fui.</p><p><b>— ¿Por qué?</b></p><p>— Porque no soy de los que se quieren quedar y tratar de forzar una charla. No soy un gran charlador de esos que hablan de cualquier cosa. Con mis amigos hablamos pavadas y nos cag*mos de risa, pero cuando no hay esa amistad me cuesta.</p><p><b>— Se te agota la batería social, te levantás y te vas.</b></p><p>— Sí, exacto.</p><p><b>— ¿Y siempre fuiste así?</b></p><p>— Sí, siempre. Por suerte, he tenido nenes chiquititos entonces decía: “¡Ay!, es que el nene...”</p><p><b>— La excusa de la criatura. La famosa frase: “Está cansadito”.</b></p><p>— Sí. Yo creo que tengo hijos solo por eso (risas).</p><p><b>— Recién decías que no sos tan buen anfitrión y que te agarró una especie de fobia social. ¿Esto fue en el último tiempo o siempre conviviste con eso?</b></p><p>— Me parece que fue cuando me agarró la popularidad del Bailando.</p><p><b>— ¿Fue el impacto más fuerte?</b></p><p>— Fue muchísimo el impacto. Es muy invasivo. <b>Uno entiende el cariño de la gente, pero a veces que hay cariños que no tienen un límite y el cariño sin límites también es intenso</b>. Cuando se convirtió en algo muy intenso, se me hizo muy difícil de llevar. No solamente a mí, a los que estaban alrededor mío.</p><p><b>— ¿Tuviste varias participaciones en el ciclo?</b></p><p>— Sí. Pero cuando estuvimos con Anita, que ganamos el Bailando, fue increíblemente popular. Y después fuimos a hacer temporadas a Carlos Paz y éramos los Rolling Stone por un ratito. Después pasa, pero ese momento de furor es dificil.</p><p><b>— Pero vos ya eras un artista consagrado cuando te llegó esa gran popularidad.</b></p><p>— Sí, pero siempre estuve escondido detrás de un personaje. Era el payaso Mala Onda o el Mariachi Loco. Ahí era yo, era el Bicho. La gente nos empezó a tomar un cariño enorme con Anita, porque encontramos una dupla perfecta para jugar y divertirnos. Además, teníamos a <b>Marcelo (Tinelli) </b>que es un gran anfitrión y se permitía jugar con nosotros. Cuando todo eso fluía, era maravilloso lo que pasaba. En la calle todo eso se magnificaba de una manera increíble.</p><p><b>— ¿Y cómo es el día después de eso?</b></p><p>— A mí me agarró una enorme responsabilidad y me cargué esa mochila.</p><p><b>— ¿A quién no le querías fallar?</b></p><p>— A la gente. La gente me decía: “¡No sabés cómo nos reímos!”. O me agradecía por hacerla reír. Hay familias que la pasan muy mal, vienen y te agradecen. Ahí decís: “¿Qué hago yo con todo esto?”. Y no te queda otra. Hay que ponerle el pecho y seguir haciéndolo. Recuerdo una muy patente que me sigue emocionando. Iba caminando por la calle y un tipo me abraza de la nada y me dice: “Le quiero agradecer porque hace poco se murió mi mujer y la única vez que nos reímos con mis hijas es cuando lo vemos a usted en la tele”. Esa mochila no me la saqué, al contrario, me la cargué. Esa y muchas más. Uno tiene que responder también a eso. Soy una persona muy leal con todos los que me abren la puerta y vamos a la guerra juntos. Después te pregunto por qué, pero si vos necesitás ir a la guerra, vamos a pelearla. Vero, que era la coach en ese momento y ahora que es mi pareja, junto con Anita, yo les decía: “Tenemos que empujar. Vamos, vamos”. Y las chicas por suerte me acompañaban. Anita se tomó todo con mucha responsabilidad y eligió el sueño de ayudar a los refugios de perritos. Nos hicimos cargo y muy bien, me parece.</p><p><b>— ¿Y en qué momento dijiste: “No puedo más, hasta acá”?</b></p><p>— En la temporada de Carlos Paz de ese momento. Estábamos en la cresta de la ola y yo tenía a mi hijo Homero, que era chiquitito, tenía seis, siete años, y quería ir a comer frente al teatro las famosas hamburguesas. Y yo siempre le decía: “Vamos mañana”. Lo iba pateando porque sabía qué iba a pasar. Y un día me dice: “Dale, vamos”. “Bueno, vamos”, le dije. Eran como la una de la mañana, pero cuando entré toda la hamburguesería se me vino encima. Ahí se me ocurrió decirles: “Hagamos una cosa, déjenme comer la hamburguesa con el nene y yo me quedo después hasta lo que ustedes necesiten”. Pero era imposible. Y fue tan obvio lo que pasó que el mismo Homero me dijo: “Vamos papá”. Ahí empecé a aflojar y también va pasando solo. No es que solamente vos vas dejando, van apareciendo otros personajes y la gente también te van dejando.</p><p><b>— Los hijos a veces nos vienen a mostrar tanto...</b></p><p>— Sí. Los hijos siempre te lo marcan. Con Rocío, que es la más grande, también me sucedió. Yo estaba haciendo <i>Mañanas informales</i> y hacía teatro a la mañana, a la tarde y a la noche; y tenía otro programa más a la noche. En las vacaciones de invierno, cuando me tocaba estar a mí con la niña, la llevaba para todos lados. Y ella me decía: “¿Cuándo vamos a ir a pasear?”. Yo le decía: “Lo que pasa es que estoy trabajando porque son las vacaciones de invierno”. Y ella me dice: “¿Y mis vacaciones, cuándo son?”. Y me cagó (risas). Tenía siete u ocho años y me puso los puntos.</p><p><b>— ¿En algún momento sentiste culpa por esas cosas?</b></p><p>— A veces sí y después me saco de encima la culpa. Depende cómo te hayan criado también. Yo vengo de una familia muy laburadora, de mucho sacrificio, compromiso y amor por lo que hace. Cuando uno hace las cosas con mucho amor y lo ponés en la balanza, decís: “Y sí, a mí me gusta hacer esto”. A mis hijos los he criado con total libertad desde chiquititos, aunque con ciertos límites. Cuando vos lo crías con mucha libertad ellos entienden.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/USANPSJ5FJCTFLZMMNY6BKVTRA.jpg?auth=70e720e062053600c5fb983854675ffde3673b73386be9527a176942efaabde4&smart=true&width=5556&height=3852" alt="El contacto directo con el público generó en el actor un sentido de responsabilidad para, desde el humor, acompañar a los espectadores en momentos difíciles. (Maximiliano Luna)" height="3852" width="5556"/><p><b>— Libertad en qué, por ejemplo, ¿en poder decirte lo que piensan?</b></p><p>— Sí, obvio. Hacer lo que quieran, lo que deseen, estudiar 70 carreras. Yo siempre yo los voy a estar acompañando hasta que descubran qué es lo que les gusta hacer, porque de eso se trata la vida. Ellos tienen que recorrer un camino, que es lo que me ha sucedido a mí de chico. Recorrer e ir probando.</p><p><b>— ¿Vos tuviste esa libertad de chico?</b></p><p>— Sí, totalmente. En mi mundo, en el que crecí, tuve libertad. Creo que cada uno tiene que descubrir qué es lo que le gusta hacer, a quién le gusta amar, a quién le gusta besar, de qué le gusta trabajar. Yo le doy esa libertad para que hagan lo que quieran.</p><p><b>— ¿Y eso es algo que vos repetiste de tus viejos?</b></p><p>— Sí, esa parte de criar con libertad, atención y amor. Es lo mejor que me pudo pasar y es lo mejor que yo he dado. Es cierto también que cometés errores, como todo el mundo.</p><p><b>— Y los hijos siempre cuestionan, ¿viste?</b></p><p>— Sí, siempre. Pero siento también que ahora que han crecido lo entienden. Por ahí dicen: “Este tipo por momentos no estaba en las vacaciones de invierno, pero porque él también hacía lo que le gustaba”. Y si vos no sos feliz en tu vida, es muy difícil que eso vaya para tu descendencia. Yo me divierto, la paso bien y con Renata, mi hija más chica, también lo vivo así. Siempre hago vacaciones de invierno en el circo porque, más allá de todo, siento que vuelvo a mis raíces, me reencuentro con mi familia. En el teatro soy el Bicho, que va al camarín, tiene su cartel, te dan la ropa. Pero cuando voy al circo soy el Bicho al que le dicen: “Cambiate, hacete el café vos”. Y si hay diez personas en el público, la función se hace igual.</p><p><b>— ¿Siempre quisiste volver a ese lugar o te agarró en esos momentos de gran popularidad que necesitabas volver al origen?</b></p><p>— Siempre vuelvo. Tengo a mi primo <b>Fabián López</b>, que es el dueño del Cirque XXI, que me ha invitado y más allá de esa invitación, hemos creado una relación de mucho amor. Voy y están mis primas, mis amigos, mis sobrinos y yo llevo a mis hijos. Ellos conocen ese mundo donde yo me he criado. Es la única vez que lo ven, lo viven, lo sienten y lo huelen. Vos llegas al circo y si el terreno no es de un shopping, pisas el barro y comes con 70 mil personas. Eso me gusta y los incito a que se suban al escenario conmigo.</p><p><b>— ¿A los chicos?</b></p><p>— Sí, cuando eran chiquitos los tres subieron al escenario a hacer cosas en el circo, a vestirse...</p><p><b>— A meterse en ese mundo mágico.</b></p><p>— Sí. Con los tres me ha sucedido. Pero ahora uno está más viejo y más sensible (risas). La más chiquitita ahora alucina con eso. Termina el show y te dice: “Para el año que viene yo quiero estar en la foto y hacerme un traje nuevo” (risas). Se los hace mi prima porque en el circo hacemos todo nosotros. Es muy lúdico, también. Los recuerdos que yo tengo de mi infancia en el circo son como de una película de <b>(Federico) Fellini</b>, porque hasta las fotos que tengo son en blanco y negro. Lo he vivido con mucho amor y esta nostalgia es amorosa. Va más allá cagarnos de hambre, de pasarla mal. En la evaluación, que nos pasa a todos, cuando te estás bañando y repasas tu vida, decís: “Está muy bien todo lo que viví”.</p><p><b>— No lo romantizás, pero aprendés a ver el lado bueno.</b></p><p>— No romantizarlo porque la hemos pasado mal. Pero eso también es una enseñanza. Cuando vos lo tomás así, está bueno. Vos recién me decías “el tipo exitoso”. Si nos ponemos a contar los éxitos, son cuatro. Hace 60 años que vengo fracasando (risas). Y lo digo bien. Porque de eso se trata la vida. Ir fracasando es ir creciendo. Porque decís: “Esto ya sé que no lo hago más”. Te va quedando lo bueno. Es como las separaciones (risas). Pero vuelvo a ese lugar de los recuerdos no desde la necesidad sino desde el amor. Y es distinto eso.</p><p><b>— Eso debe ser lo más gratificante de todo.</b></p><p>— Vuelvo desde el amor porque todo lo que aprendí y todo lo que soy se lo debo a todo eso que he pasado. En el circo se vive una cosa de amor y de generosidad que es incalculable.</p><p><b>— Que no pasa en otros ámbitos artísticos.</b></p><p>— No. Cuando estás en ese mundo no te das cuenta, pero cuando salís decís: “Ah, mirá el amor”. Me he encontrado con gente muy generosa y amorosa a lo largo del camino, pero son los menos. <b>Miguel Del Sel</b> me abrió la puerta, <b>Claudio Gallardou</b>, que es un hermano para mí ahora, fue el que me invitó del circo al teatro. <b>Jorge Guinzburg</b> ni hablar. No solamente fue un amigo para mí, sino que fue un maestro, un padre, un tío, todo. Y así te puedo nombrar millones de personas que me he encontrado. Son los menos. Pero los que te abren la puerta, te contienen, te cuidan y te miman.</p><p><b>— Mencionaste a tu hija Renata, la más chiquita, ¿cómo te encuentra la paternidad en esta nueva etapa de la vida?</b></p><p>— Con mucha nostalgia porque soy más grande. Yo pasé un poco más de la mitad, entonces todo el tiempo estoy haciendo cálculos. Cuando esta nena tenga tantos años, ¿cuántos voy a tener yo? Me mata en la cabeza y te entra esta responsabilidad del amor que decís: “Tengo que ir al gimnasio todos los días a meterle garra porque la quiero ver crecer. No quiero perderla ni que ella me pierda a mí”.</p><p><b>— Yo creo que uno también es consciente del paso del tiempo cuando ves lo rápido que ellos crecen.</b></p><p>— ¿Viste que cuando los tenés en brazos te dicen: “No pestañees”? Porque cuando pestañeaste ya creció y después volvió a crecer. Hay que estar siempre atento. Eso me parece que está bueno.</p><p><b>— Volviste a apostar al amor, pero también a la paternidad. ¿Era algo que vos añorabas, deseabas, estaba en tus planes o te sorprendió?</b></p><p>— Calculo que sí porque cuando encontrás un amor potente, más allá que siempre el amor va evolucionando, el paso del tiempo también te lleva a un paso más.</p><p><b>— Pero es de valientes volver a apostar.</b></p><p>— Sí, obvio. Totalmente. Pero es solamente por puro amor. Escuché una vez algo que es muy real: los únicos que te eligen a vos son tus parejas. Porque tus hijos no te eligen a vos. Mis papás no me eligieron. Pero a la pareja la elegís vos y tu pareja te elige a vos. Imaginate,<b> yo soy petiso, pelado, ya pasado los 60 años (risas). </b>Que alguien elija todos los días despertarse al lado tuyo, que roncás, te tirás pedos, te afeita los pelos de la oreja y te dice: “Vení, que te los saco” (risas). Ahí decís: “Yo tengo que vivir con este amor toda la vida”.</p><p><b>— ¿Se ama diferente?</b></p><p>— Sí. A medida que vas creciendo se ama de otra manera.</p><p><b>— ¿Y cómo es ese amor?</b></p><p>— Nosotros nos elegimos seguir llamándonos novio. Porque es vivir en estado de enamoramiento. Me parece que cuando uno elige vivir de novio toda la vida, está buenísimo, porque todos los días tenés que conquistar a la otra persona.</p><p><b>— Es un desafío, también. ¿Cuántos años llevan juntos?</b></p><p>— Llevamos 12 años juntos. Pero es un desafío lindo para mí. Yo soy medio romanticón. Compro flores. Toda la semana me gusta ver flores en mi casa y soy muy de comprar cositas y regalar.</p><p><b>— ¿Estás en los detalles y tenés gestos de amor?</b></p><p>— Sí. Porque en eso está el amor. El salir a caminar y decir: “Le voy a llevar un chocolatín”. Quiere decir que te estás acordando de esa persona. Cuando eso sucede es hermoso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FD5DAXV3NVBVDMUWTT3HZTS5IE.jpg?auth=7cbf72a359f610bc05bf8a59b4c255b03d97fd16bd5b5be28453eddf0640491d&smart=true&width=6036&height=3900" alt="El comediante alcanzó notoriedad en la televisión argentina durante la década de 1990 con creaciones como el Payaso Mala Onda y el Mariachi Loco. (Maximiliano Luna)" height="3900" width="6036"/><p><b>— Me quedó resonando antes cuando hablábamos de tus viejos, ¿tuviste la posibilidad de agradecerles todo lo que significó para vos su crianza y el circo? Porque viste que los hijos a veces somos ingratos, como que siempre tenemos algo para reprochar.</b></p><p>— Sí. Yo he reclamado en su momento. Mi mamá era una mujer muy potente, en el circo las mujeres son muy potentes, muy fuertes. Mi vieja era brava y a mí me ha criado a los cachetazos, a los golpes. Cuando yo me fui del circo, recién arrancaba en los medios y vivíamos juntos. Y nos encontramos dos personas grandes tomando mate en casa y ahí fue cuando empezamos a charlar. Un día le dije: “¿Por qué me pegabas tanto?”. Y ella trató de responder como podía, con amor, y tuvimos esa charla, limpiamos todo eso. Y una vez que todo eso se limpió, quedó el amor puro.</p><p><b>— ¿Te pidió perdón?</b></p><p>— Sí, obvio.</p><p><b>— ¿Sentís que tendrías que pedirle perdón a tus hijos por algo?</b></p><p>— Y quizás por no darles tanto tiempo. Eso es lo que más me cuesta a veces. Pero todo tiene un precio y, cuando yo elijo hacer lo que me gusta, hay un precio a pagar. Pero lo que me gusta a mí me da la libertad, me da vida. Si yo apago todo eso, seguramente no le voy a poder dar el ejemplo que les quiero dar. Si vos lo abandonás, hay que ver cómo repercute en vos todo eso y qué persona termina siendo. Cada vez que cumplo años, que lo odio (risas), digo: “Llego hasta acá siendo quien quiero ser”. Está bueno encontrar la felicidad, que no es todo el día ni toda la vida, pero los momentos de felicidad que los encontrás y son re placenteros e impagables. Uno tiene que estar siempre agradeciendo.<b> Si contamos los éxitos con los fracasos, los fracasos los pasan por encima, los fracasos son el Messi en mi vida (risas).</b></p><p><b>— Son con los que uno hace escuela.</b></p><p>— Cuando todo eso sucede y cuando vivís el éxito, decís: “Ah, mirá. Es esto”. Y cuando termina el éxito también decís: “Ah, mirá. No pasó nada”.</p><p><b>— Ni cuando lo alcanzaste ni cuando concluyó.</b></p><p>— Cuando tenés que hacer toda esa evaluación, decís: “De todo lo que me ha pasado, de lo bueno y de lo malo, he aprendido”. Yo ya sé las cosas que no tengo que hacer y muchas veces la hago y otras no. Cuando lo vuelvo a repetir, es para ver si aprendí la lección (risas).</p><p><b>— Sos un tipo muy sabio y muy sereno. Al menos es lo que transmitís.</b></p><p>— Trato de transmitir lo que he aprendido. Uno primero tiene que hacer lo que le gusta en la vida y tiene que ser generoso. Las dos cosas. Tiene que tener el compromiso con el que está al lado, sea quien sea, tu pareja, tus hijos, tus amigos o el señor que está caminando en la calle. Eso es re importante.</p><p><b>— Ser buena gente.</b></p><p>— Sí y no hacer la vista gorda a lo que pasa alrededor tuyo.</p><p><b>— Si pudieses tomarte un mate con el Bicho de hace 10, 15 o 20 años atrás, ¿qué te dirías?</b></p><p>— Lo miraría con mucho cariño y no le diría nada. Le daría una palmada en la espalda y le diría: “Seguí tomando mate. Tranquilo”.</p><p><b>— Que la vida te va a dar cosas lindas.</b></p><p>— Sí. Uno se tiene que relajar en la vida. He pasado los momentos de trabajar a la mañana, a la tarde, a la noche. Y una vez que terminás todo eso, decís: “Estuvo bien porque he hecho todo lo que me gusta y me he divertido, pero lo malo fue no pasar las vacaciones con mis hijos”. Pero bueno, pasamos otras vacaciones, otros momentos. De todo he aprendido. Ahora sucede que uno también tiene la posibilidad de elegir trabajos. Todo ese sacrificio, te da después también la posibilidad de elegir. Entonces, hay que relajarse, agradecer y disfrutar.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/EUNMCUS7ORHK3DJXZBUKPSGMYY.jpg?auth=569bafc7599c7ae6b2186270695974ec0c3e702b3fc880f957c26c2cfef3a558&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Bicho Gómez con Luli Fernández en Ellos - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Fernanda Metilli reveló cuántas veces se separó de Rada, por qué no quiere ser madre y su particular historia con los perros]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/24/fernanda-metilli-revelo-cuantas-veces-se-separo-de-rada-por-que-no-quiere-ser-madre-y-su-particular-historia-con-los-perros/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/24/fernanda-metilli-revelo-cuantas-veces-se-separo-de-rada-por-que-no-quiere-ser-madre-y-su-particular-historia-con-los-perros/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la actriz y comediante habló sobre su decisión de no ser mamá, contó detalles de su relación de pareja y recordó los insólitos trabajos que tuvo antes de dedicarse de lleno a la actuación]]></description><pubDate>Thu, 24 Sep 2026 05:19:37 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“No quiero ser madre si siento que no quiero. Me parece lo más irresponsable hacerlo porque sí”</b>, afirmó <b>Fernanda Metilli</b> al hablar sobre su decisión de no tener hijos en <b>Casino Deluxe</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. La actriz explicó que no romantiza la maternidad ni la gestación y que tiene claro cuáles son las cosas a las que no está dispuesta a renunciar.</p><p>Durante la charla, la comediante recorrió distintos momentos de su vida personal y profesional y habló de su relación con <b>Agustín “Rada” Aristarán</b>, con quien lleva varios años y mantiene un vínculo basado en la independencia. Contó que atravesaron dos distanciamientos y explicó qué aprendieron de esas crisis.</p><p>Metilli también recordó los trabajos insólitos que tuvo antes de dedicarse a la actuación, se refirió a su amor por los perros y al vínculo que logró crear con <b>Bianca</b>, la hija de Rada, quien la define con humor como su “mamastra”. Además, reflexionó sobre el paso del tiempo, la vejez y la importancia de estar rodeada de personas honestas.</p><p>Nacida en Tandil y radicada en Buenos Aires desde los 22 años, Fernanda construyó una trayectoria en teatro, televisión, stand up y clown. Es integrante de <i>Las chicas de la culpa</i>, junto a <b>Malena Guinzburg, Connie Ballarini y Natalia Carulias</b>, y participó en producciones como <i>Buenos Chicos</i>, <i>El Host</i>, <i>Loco x vos</i> y <i>Yo, narciso</i>. Actualmente protagoniza <i>Berlín Berlín</i>, dirigida por <b>Corina Fiorillo</b>, que se presenta de miércoles a domingos en el Teatro Apolo, junto a <b>Pablo Rago, Maxi de la Cruz, Juan Pablo Gerecco, Lucía Duris, Andrés Vicente, Daniel Campo Menosi y Marcelo Sabiñones</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T55CJPDKIBALDMAOP3E77EUGPQ.jpg?auth=ce15a2a766b559b74b24156c42a8972d1d86d7d9d17e056b4104d2133f78e722&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Fernanda Metilli aseguró que si tuviera un millón de dólares compraría propiedades para toda su familia y amigas. (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><p><b>— Bienvenida a Casino Deluxe. Mi primera pregunta es: ¿qué haría Fernanda Metilli</b> <b>con un millón de dólares?</b></p><p>— Lo primero que haría es comprarle casas o departamentos a mi familia y amigas. No sé si alcanza mucho, pero me gustaría hacer eso.</p><p><b>— Sos re generosa. ¿Estarían a tu nombre o de ellos?</b></p><p>— No, a nombre de todos ellos. Es un regalo. Muy de familia viene eso: que tengan sus cuatro paredes. Y con lo que puedan ahorrar de alquiler, viajamos.</p><p><b>— ¿Y para tus perritos no harías nada? ¿Una mega mansión con un montón de juegos?</b></p><p>— Podría ser. Tal vez compraría cosas para el bienestar de mis perris. Hay uno que no camina mucho, entonces todo lo que sea para su salud y su bienestar de todos los días.</p><p><b>— Para que tengan una vejez más amena.</b></p><p>— Sí. Me acuerdo que cuando yo tenía ocho años le dije a mi mamá: “Cuando sea grande quiero tener un geriátrico de perros” (risas). No es que quería tener muchos perros, quería tener perros viejos. Ya había algo ahí. O perros que tengan alguna incapacidad y que no son adoptados.</p><p><b>— ¿Son todos viejitos los que tenés actualmente?</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— ¿Cuántos son?</b></p><p>— Ahora tengo dos. Pero llegué a tener cinco, en Tandil, en la casa de mi familia. Ellos son iguales. Toda la vida era: “¡Uy! Apareció este". “Bueno, que se quede”. Mi viejo es muy perrero, mi vieja siempre protestó un poco más, pero con mi hermano decíamos: “Donde hay cuatro, entran cinco”.</p><p><b>— ¿Y Rada se banca eso? ¿Es perrero?</b></p><p>— Él no era perrero. Empezó a ser perrero conmigo y cuando llegó Honorio, que se lo regaló <b>Bianqui</b>, ahí fue amor total. Pero yo lo jodo con que tiene que tener otro para compañía de Honorio, que es cachorrón. Donde entra uno entran dos y donde entran dos, entran tres. Ya tres o cuatro es otra cosa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KUM23ZXMLRFGRFGTKM6667EWRM.jpg?auth=49d4911ec70d8129699d37aed5c2aeb00717c08f8ddd938addaa3c34e68380e2&smart=true&width=4597&height=3120" alt="La actriz mantiene desde hace años una relación con Agustín Aristarán, con quien decidió vivir en casas separadas. (Maximiliano Luna)" height="3120" width="4597"/><h2>Pareja, crisis y futuro</h2><p><b>— ¿Cuántas veces te separaste de Rada, según las redes sociales?</b></p><p>— Según las redes sociales, una (risas).</p><p><b>— ¿Y cuántas en la vida real?</b></p><p>— Dos.</p><p><b>— ¿Se puede contar esa segunda que las redes no se enteraron, por qué fue y cuánto tiempo duró?</b></p><p>— Fue un distanciamiento por enojo. Cuando hay enojo a mí dejame que se me pase. Se me pasa sola. Bueno, con amigas, con terapia...</p><p><b>— Pero no te gusta tener cerca a la persona que te hizo enojar.</b></p><p>— Exacto. Porque me enojo más.</p><p><b>— ¿Y cuánto tiempo tarda en irse ese enojo?</b></p><p>— Un mes, mínimo.</p><p><b>— Pero, para que dure todo ese tiempo, tiene que ser un enojo suculento.</b></p><p>— Es que generalmente lo que hago es ir acumulando, que está re mal eso. En el momento me adapto y después un día hiciste algo y digo chau. Y me fui (risas). El otro entiende después lo que pasa.</p><p><b>— Pero en el momento dice: “¿Qué le agarró a esta loca?”</b></p><p>— Claro. Ahora con Rada ya nos conocemos.</p><p><b>— Y te dice: “Bueno, empezá a sacarme la lista. Te escucho”.</b></p><p>— Sí. Y a mí un poco me enoja cuando el otro dice: “Ah, sí, es verdad”. Entonces, si lo veías, sí sabías, ¿qué pasó? No me gusta actuar en caliente en nada, porque cuando me enojo es heavy. Soy un torbellino. Pero no solamente con la relación de pareja. En algo que me parezca injusto en el laburo, contra una compañera, un compañero, soy re mansa, pero de golpe se activa un botón que no lo recomiendo (risas).</p><p><b>— En el trabajo, ¿cómo funciona? ¿De la misma manera?</b></p><p>— No, en el trabajo no me voy. Ahí es hablar. Yo soy muy clara para hablar. Digo claramente lo que vi, lo que siento, porque hay que decir las cosas. Si hay algo lo hablamos y nos ponemos de acuerdo todos. Porque aparte en el teatro es convivencia pura.</p><p><b>— ¿Y cuánto tiempo fue lo que te duró la primera y la segunda crisis con Rada?</b></p><p>— La segunda fue un mes. Y la primera fue la más larga. Fueron seis meses. Estábamos de novios hace cuatro años o un poco más en ese momento.</p><p><b>— ¿Entraron otras personas en juego en esos seis meses?</b></p><p>— No sé de su parte. Yo no. Yo estaba tranquila, sola, sacando el raye para afuera. Viajé sola y con amigas, que igual lo hago estando en pareja, pero en ese momento era sin pensar en nada y sin estar en contacto con la otra persona.</p><p><b>— ¿Y por qué volviste?</b></p><p>— Volví porque lo extrañaba y sentía que todavía quedaba algo más.</p><p><b>— ¿Y por qué fue ese enojo?</b></p><p>— Los dos fueron por lo mismo. Nosotros tenemos una pareja muy libre, no de estar con otros vínculos, sino de ser nosotros mismos. No convivimos, somos muy independientes. Entonces, tener ese tipo de pareja lleva más laburo que una pareja tradicional porque en general terminás el día y te encontrás con tu pareja porque viven juntos. Cuando vos no tenés ese tipo de relación, te ves porque realmente lo organizás, tenés ganas, le ponés un plan a eso. Y las dos veces que nos separamos fue porque no alimentamos esa responsabilidad y las ganas de esa relación. A ambos nos gusta ese tipo de relación, pero lleva un trabajo extra que no tiene una pareja tradicional. Por esto de que llegás y el otro ya está ahí.</p><p><b>— Pero ojo que en la pareja tradicional también pasa que llegás matado y te quedás en el sillón, que tampoco está mal. Pero la acumulación de que esté todo ahí, todo dado, también hace que no se alimente la necesidad de crear momentos distintos.</b></p><p>— Es lo mismo. Cuando parece que el otro está ahí, a mí hay algo que no me gusta. Y no hablo del histeriqueo ni de ser tóxica, no pasa por ahí.</p><p><b>— Del cuidado, de la atención.</b></p><p>— Claro.</p><p><b>— ¿Y las dos veces te enojaste vos?</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— ¿Y las dos veces volviste vos?</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— ¿Y qué hizo él para que vuelvas?</b></p><p>— La primera vez, él estaba en una actitud de no irse y yo le tuve que decir: “Retírate, por favor”. La segunda vez fue más de los dos, de volver a intentarlo, de estar más atentos.</p><p><b>— ¿Y sentís que esas dos crisis sirvieron para tomar conciencia del cuidado del vínculo?</b></p><p>— Sí. Siento que ambos sabemos que es nuestro punto débil. Es lo que nos mantiene juntos, pero a su vez lleva este laburo de atención y no irnos como barrilete.</p><p><b>— Porque si no se pueden perder.</b></p><p>— Exacto. Si sucede, sucede y ya está. Pero si sentimos que todavía hay algo y más por vivir, hagámoslo.</p><h2>Trabajos raros antes de dedicarse a la actuación</h2><p><b>— ¿Cuáles fueron los trabajos más random que tuviste?</b></p><p>— Hice de todo (risas). En Tandil, por ejemplo, el primero que se me viene a la mente fue cuando tenía 17 años. Era promotora de una marca, yo creo que era de gomas de auto o algo así. Tenía que ir en bici vestida de blanco y azul por todas las gomerías repartiendo calcos.</p><p><b>— ¿Cuántos piropos te han tirado?</b></p><p>— Tuve un Dios aparte, la verdad. Si es ahora, diría: “¿Qué hacés? ¡No!”. Ahora lo pienso y en un montón de situaciones me diría: “No te metás ahí”. Encima, ¿sabés lo que es Tandil? Una loma atrás de la otra. Llegás todas chivadas (risas). Era como “tomá este calco, me quiero a mi casa”. Aparte es un peligro, ni un casco teníamos. Caímos ahí con una amiga. Una locura.</p><p><b>— ¿Y qué otro trabajo tuviste antes de actuar?</b></p><p>— Tuve muchos trabajos en movimiento, como de recorrido. Trabajé para una publi de una marca muy conocida de un protector solar y yo tenía que recorrer jardines y escuelas primarias para leer un cuento. El cuento se llamaba <i>El señor Tomate</i>. La moraleja era que ibas a quedar colorado como el señor Tomate si no usabas ese protector. Y no había plata para viáticos, entonces recorría en subte, en colectivo y tren todo Buenos Aires para llegar a horario a contar ese cuento que duraba tres segundos. </p><p><b>— ¿Y te recibían bien en las escuelas?</b></p><p>— Me acuerdo que me veían entrar los nenes y me decían: “Floricienta” (risas). Y las maestras pobres estaban quemadas, me tiraban a los pibes y yo las miraba como diciendo mirá que esto dura nada. El cuento son tres páginas.</p><p><b>— ¿Y cómo era tu look que te confundían con Floricienta?</b></p><p>— Era un jardinerito naranja y tenía una vinchita amarilla. Yo encima tenía los rulos. Y ahí también me recorría todo para trabajar. Había que pagar el alquiler. Pero he hecho de todo (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Q4RS2ZZ5HZA6NJHDFT46J2QS5Q.jpg?auth=b71949c931cb55e3349cb10c1e2343067d2054d0222e8546646f7b734a7f0432&smart=true&width=5520&height=3744" alt="Fernanda explicó su decisión de no ser madre y aseguró que no romantiza la gestación ni la maternidad. (Maximiliano Luna)" height="3744" width="5520"/><h2>La decisión de no ser madre</h2><p><b>— ¿Cuál es el comentario más hiriente que te dijeron por no querer ser madre?</b></p><p>— La gente confunde. No sé si es el más hiriente, pero es el que creo que es más confuso. Cuando digo que no quiero ser madre, me dicen: “¡Qué egoísta!”. Y para mí es todo lo contrario. ¿Para qué voy a ser madre si siento que no quiero? Me parece más egoísta hacerlo porque sí, porque después está ahí, es una persona. Y si vos decís: “¡Ay! No estaba tan segura de quererlo”. ¿Qué hacés?</p><p><b>— Sos responsable porque asumís cómo sos y eso no tiene nada de malo. Te conocés y sabés que, por tus valores, justamente no tomarías una decisión así a la ligera.</b></p><p>— Si. Tengo un montón de cosas en claro que sé que no cedería.</p><p><b>— ¿Qué no cederías?</b></p><p>— Mi tiempo. Tengo una amiga, Gabi, que deseó muchísimo ser madre y pudo tener a Justi a los 41. Su deseo era: sea como sea, quiero llegar a mi hija. Y ella siempre me dice: “Tu vida, tu estilo de vida, tu carrera no va con una maternidad”, al menos no como ella lo soñó o como más o menos se cree que tiene que ser. Y yo lo pensaba y es verdad. Hay un montón de mamás actrices o modelos, que lo hacen y siguen su vida igual. Entonces, yo en un momento me pregunté: “¿No lo veo con mi estilo de vida por mi trabajo?”. Y no. No es por mi trabajo.</p><p><b>— No querés estar en ese rol.</b></p><p>— Yo no quiero, no me veo gestando, no romantizo el gestar. No me pasa nada. Nunca me pasó nada con ser madre. Entonces, ¿cómo lo voy a ser? Me parece totalmente irresponsable.</p><p><b>— ¿Y cómo es ser una madrastra? Porque estás en pareja hace muchos años, él tiene una hija, ¿cómo te sentís con eso? ¿Qué título le ponés?</b></p><p>— Mamastra (risas). Bianca me dice mamastra y yo le digo: “Soy tu mamastra”. Es fantástico porque está muy buena la relación con su mamá y con el esposo de su mamá, con Noe y con el Ruso; y con Agus y conmigo. Somos muy presentes los cuatro y la verdad es que está bárbaro. Bianca también lo siente así y habla de eso con sus amigas de que tiene cuatro adultos que...</p><p><b>— Son sus referentes.</b></p><p>— Sí, cada uno con su estilo, porque en un montón de cosas somos parecidos y en otras no. A mí me fascina verla crecer y con sus inquietudes en la facultad. Me hace acordar a cuando yo iba a la facultad y tenía su edad. Sé los miedos que se te pueden cruzar. Ella también estudia teatro y le digo: “Bianca, esto es normal que te pase, sobre todo en agosto, es la crisis de mitad de año”. Porque entre agosto y septiembre tenés los finales y te pasa de todo. Así que me fascina acompañarla en su crecimiento.</p><p><b>— ¿Cuántos años tiene?</b></p><p>— 20 años.</p><p><b>— ¿Estás en su vida desde qué edad?</b></p><p>— Y ella tenía ocho cuando la conocí.</p><p><b>— Hay un vínculo formado para siempre, pase lo que pase.</b></p><p>— Sí, yo con Bianca puedo estar en silencio. Para mí eso es muy importante con una persona. Viste que llega ese punto de tranquilidad que podés estar con el otro en silencio y los dos haciendo sus cosas. A mí eso me parece re valioso con Bian. Podemos hablar un montón y también no decir nada.</p><p><b>— Lo vivís con naturalidad.</b></p><p>— Sí, totalmente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PVDMKCPKKRECDOVACHUROIAO2Q.jpg?auth=e7d5274141ae9bde37db4b76489de1ce1ebfd6bb8585b4b9d1befb0b2227917c&smart=true&width=5928&height=3948" alt="En diálogo con Emilia, la actriz reflexionó sobre la vejez y manifestó su intención de atravesar esa etapa rodeada de personas honestas. (Maximiliano Luna)" height="3948" width="5928"/><h2>Yo nunca, nunca</h2><p><b>— En este juego, tenés que tomar un sorbo cada vez que la frase sea afirmativa. </b></p><p>— Dale, vamos.</p><p><b>— La primera dice: “Yo nunca, nunca dormí con mis perros en la cama de Agustín sin que se entere”.</b></p><p>— Sí, tengo que tomar (risas).</p><p><b>— ¿Se está enterando en este momento?</b></p><p>— Un poco.</p><p><b>— ¿No le gusta que duerman los perros en la cama?</b></p><p>— No. Pero igual ahora aflojó un poco. A Honorio lo hace subir un rato antes de dormir. Porque le gusta abrazarlo. Lo abraza un rato. Después al perro le da calor y se va. Pero sí, un par de veces que yo he estado en su casa y él no estaba, metía al gigante, a Honorio y los otros dos chiquitos conmigo.</p><p><b>— ¿Adentro tapaditos o arriba de la cama?</b></p><p>— Arriba porque les da calor. Pero yo con mi perro anterior, Vicente, compartíamos almohada. Los dos apoyados en la almohada y tapados. Es hermoso, la respiración te calma.</p><p><b>— ¿Eso es motivo de pelea dormir con los perros en la cama?</b></p><p>— No, yo creo que ahora no. Ya aflojó un montón con Honorio. En otro momento, sí. Porque él es re ordenado, re limpio. Yo soy un despelote. Sí me encanta limpiar y ordenar, pero lo desordeno en cinco segundos y no me molesta, lo vuelvo a ordenar.</p><p><b>— ¿Y la decisión de vivir en casas separadas tiene que ver con eso o con querer cuidar el espacio de cada uno y buscarse en esos momentos en los que se eligen?</b></p><p>— Creo que son las dos cosas. Yo no me bancaría mucho su orden y él mi desorden. Si a vos te gusta dejar la taza ahí y a mí me molesta, ¿para qué?</p><p><b>— Son cosas muy simples, pero que pueden generar distancia. ¿Él tiene un nivel de TOC que necesita que todo su hogar funcione de la misma manera?</b></p><p>— Sí, con sus cosas sí.</p><p><b>— ¿Pero podría convivir con tu caos? O sea, de la línea para allá, tu caos; y de la línea para acá, su orden.</b></p><p>— Yo creo que sí podría. Pero como nunca vivimos en un mismo lugar. La única vez que convivimos fue en cuarentena, durante la pandemia. Creo que fueron como tres meses. Pero era inusual porque estaba Bianchi y Tincho, el mejor amigo de él, que se estaba yendo a Bahía Blanca y quedó varado. Entonces, éramos varios conviviendo (risas). Yo me adapto un poco a su orden y él un poco a mi desorden, cuando nos toca fusionar.</p><p><b>— ¿En qué otras cosas él tiene TOC con el orden?</b></p><p>— Agus tiene neceser para cables. ¿Viste los cables que tenés tirados o en cajones? Él los tiene prolijos en un neceser. Yo doy vuelta la casa, pero bueno cada uno es feliz así.<b> </b>¿Viste que personas como tienen su caos se entienden? Yo sé dónde está todo. Me lo ordenaste y me mataste.</p><h2>La idea del geriátrico de perros y cómo surgió</h2><p><b>— Esta pregunta la voy a tomar de algo que me dijiste al principio de esta entrevista: “Yo nunca, nunca quise poner un geriátrico para perros”</b></p><p>— ¡Sí! Fue cuando yo tenía entre ocho y diez años que vino mi tío Alberto, el hermano de mi mamá, con una bolsa de súper, la típica blanca de nylon. Mi mamá era modista y le dice: “Marita, te traje este pantalón para que me arregles”. Y se reía. Cuando apoya la bolsa en la mesa, mi mamá la mira y le dice: “¡Sos un hijo de put*!”. Se empieza a reír y saca un perrito blanco, que era juguetón. Fue mi primer perro. Y con mi hermano estábamos felices.</p><p><b>— ¿Tener ese perro te despertó la idea?</b></p><p>— Ese momento con mi tío Alberto tuvo mucho significado porque a partir de ahí nunca más dejamos de tener perros. Y yo me acuerdo que, al poco tiempo, fue que le dije a mi mamá: <b>“Yo cuando sea grande quiero tener un geriátrico de perros”.</b></p><p><b>— ¿Tenías la misma empatía por los humanos de edad avanzada? ¿Por qué pensaste en un geriátrico?</b></p><p>— Era porque yo veía nadie quería un perro viejo. Lo que pasa ahora también, que nadie adopta perros viejos. Yo pensaba en eso. Quizás me venía porque estarían hablando mis papás de sus papás, sobre qué iban a hacer con mi abuela, dónde iba a ir. No sé. Había algo ahí con la vejez.</p><p><b>— ¿Y vos cómo te imaginás de viejita?</b></p><p>— ¡Con perros! (risas). No lo pienso mucho, pero ojalá esté rodeada de gente buena. Ante la vulnerabilidad de la vejez, ojalá me ilumine el universo con buena gente. Porque siento que es lo más peligroso. La inocencia del viejo es igual a la del nene, ¿viste? La necesidad, la soledad, la credulidad y la vulnerabilidad de la gente mayor, enferma, es muy peligrosa en ese sentido. Te podés topar con cuidadoras o cuidadores que les vas a agradecer de por vida y otros que decís: “Qué caca, ¿realmente te aprovechás de alguien en esta situación?”. Así que me imagino rodeada de buena gente, de honestidad.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/SRTFTBA4ABHYVIUHBO7HZHSAVE.png?auth=da63f22d4b416596b45da68a2bdeb3346e2ef543998554eace7536393a7cbfea&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Fernanda Metilli con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Somos muy pasionales”: Elina Costantini habló de la intimidad con Eduardo, la diferencia de edad y la disputa judicial por el apellido]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/22/somos-muy-pasionales-elina-costantini-hablo-de-la-intimidad-con-eduardo-la-diferencia-de-edad-y-la-disputa-judicial-por-el-apellido/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/22/somos-muy-pasionales-elina-costantini-hablo-de-la-intimidad-con-eduardo-la-diferencia-de-edad-y-la-disputa-judicial-por-el-apellido/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la exmodelo y empresaria se refirió a los prejuicios que rodean su matrimonio con el fundador del Malba, reveló detalles de la llegada de su hija Kahlo Milagro y adelantó cómo son los preparativos de la muestra Viva Frida]]></description><pubDate>Tue, 22 Sep 2026 19:18:08 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Somos el amor de nuestras vidas”</b>, aseguró <b>Elina Costantini</b> al hablar de su marido, el economista y empresario <b>Eduardo Costantini</b>. En <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjwq8PVBhAKEiwA2i3SHfYmLB-I019ez5j_fR3kFbO5l9i_HNgUBiwx-DbN5lyOD_eouH-e-BoC2XcQAvD_BwE" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=20993778607&amp;gclid=CjwKCAjwq8PVBhAKEiwA2i3SHfYmLB-I019ez5j_fR3kFbO5l9i_HNgUBiwx-DbN5lyOD_eouH-e-BoC2XcQAvD_BwE"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, se refirió a la <b>diferencia de edad</b> y a los prejuicios que enfrentaron desde que comenzaron su relación. También contó cómo vivió el embarazo de su hija <b>Kahlo Milagro</b>, a quien llamó así en homenaje a <b>Frida Kahlo</b> después de una experiencia que tuvo en la <b>Casa Azul</b>, en México.</p><p><a href="https://www.instagram.com/elinacostantini/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/elinacostantini/?hl=es-la"><b>Elina</b></a> es exmodelo, empresaria y fundadora y directora general de la <b>Semana de la Alta Costura Argentina (SAC)</b>, iniciativa que creó en 2022. Nacida en Mendoza, comenzó a trabajar en el mundo de la moda a los 12 años y desarrolló una carrera internacional que la llevó a desfilar en ciudades como <b>París, Nueva York, Milán, Tokio y México</b>. Estudió Comunicación Social y luego se volcó a la gestión y producción de proyectos vinculados con la moda y el arte. </p><p>Actualmente dirige el proyecto <i>Viva Frida</i>, una exposición dedicada a <b>Frida Kahlo</b> que se presenta en <b>Malba</b> desde septiembre de 2026 y reúne más de 300 piezas vinculadas con la artista mexicana. Costantini está al frente del proyecto y, en los últimos años, también desarrolló iniciativas vinculadas con la filantropía y la protección animal.</p><p><b>— </b>¡<b>Qué gusto tenerte acá! ¿Cómo estás?</b></p><p>— Un placer. Hacía mucho que te estaba llamando doctor.</p><p><b>— ¿Estás con muchos problemas judiciales?</b></p><p>— Algunos (risas). Está bueno que Dios ponga las cosas en orden, pero también la justicia de la tierra.</p><p><b>— Siempre hablás de Dios, ¿no? Como que todo lo relacionás un poco con la religión. ¿Siempre fuiste así desde chica?</b></p><p>— Siempre. Tengo una parte religiosa, pero también esotérica. Es un mix. Pero siempre desde mis cinco años tengo mucha conexión con Dios, con el universo o la palabra que uno le quiera llamar.</p><p><b>— Hace poco se hizo público que, cuando fuiste a conocer la Casa Azul, el museo de Frida Kahlo en México, sentiste algo especial que derivó en que le pusieras Kahlo a tu hija. ¿Esto es así?</b></p><p>— Sí, un boceto de Frida Kahlo. Fue cuando yo estaba armando la muestra de Frida, que me llevó tres años y medio. Empezó en 2023 y recién ahora el 19 de septiembre, en el 2026, se inauguró. Va a estar hasta el 15 de marzo del año que viene. En todo ese ínterin, me quedé embarazada y Frida perdió tres embarazos. Hay tres escritos, y seguramente algunos más, sobre eso. Ahí es dónde dije: “En homenaje a Frida, por el boceto que vi, le voy a poner Kahlo”. Y Milagro lo eligió mi marido porque fue un milagro de la <b>Virgen de Guadalupe</b>. No podíamos quedar embarazados y le pedimos a la Virgen de Guadalupe en noviembre del 2023 y en abril me enteré que estaba embarazada en México. Fue un milagro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QOSSRKBSLVDKJAULRUI72PWYHU.jpg?auth=06c010af61b73bd9a81907ec12ed562b607d7a671aed04f33b738150b26a3fba&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Elina Costantini explicó que llamó Kahlo a su hija en homenaje a Frida Kahlo, mientras que su marido eligió Milagro por el pedido que le hicieron a la Virgen de Guadalupe. (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>— Además, de forma natural ¿no? ¿O venías haciendo tratamientos?</b></p><p>— No, nunca hice. Iba a hacer si no se daba. Los médicos me habían dicho: “Si no hacés tratamiento, no te vas a poder quedar”, por un tema genético mío. Y bueno, existen los milagros. Somos humanos, nos equivocamos.</p><p><b>— ¿Hasta marzo del año que viene va a estar disponible la exposición?</b></p><p>— Sí. Son todos los objetos de la Casa Azul de ella. Son 378 en total.</p><p><b>— ¿Vos pudiste elegir cuáles?</b></p><p>— Sí, por eso también surgió lo del boceto de Frida Kahlo.</p><p><b>— Porque te dejaron ver todo.</b></p><p>— Claro. Yo me sentía mal y fui a la Casa Azul, en el 2023, a elegir los objetos para la muestra. Fui a ver las cartas y los libros que ella tenía, los textiles, etcétera. Y en el 2024 me sentía mal, me sentía mal y la Casa Azul es visitada por más de un millón de personas. Es imposible a veces entrar al baño. Hay colas y colas. Entonces, salía a la vereda porque me sentía descompuesta y después volvía a entrar. Y una de las curadoras de la Casa Azul me dijo: <b>“Me parece que estás embarazada”</b>. Le digo: “No creo, por esto que los médicos me habían dicho”.</p><p><b>— ¿De la nada te tiró esa?</b></p><p>— Sí. Y fui a hacerme un estudio creyendo que tenía la salmonella, que ya me ha pasado. Yo viví muchos años en México porque trabajaba entre México y en New York Fashion Week. Entonces, iba y venía todo el tiempo. </p><p><b>— ¿Y ahí te confirmaron que estabas embarazada?</b></p><p>— El médico me dijo: “La salmonella te va a durar nueve meses” (risas). Ahí le dije: “Eduardo, es un milagro de la Virgen”. A él lo volví también muy religioso con todo esto.</p><p><b>— Eduardo ya tenía otros hijos. ¿Cuántos son en total?</b></p><p>— Con Kahlo, son ocho hijos.</p><p><b>— ¿Te llevás bien con los hijos de él? ¿Hablan con ellos?</b></p><p>— Sí, tenemos muy buena relación.</p><p><b>— ¿Pero se juntan?</b></p><p>— No tanto porque ellos viven en diferentes países. Algunos viven acá, pero otros no. Pero la visitan siempre a Kahlo.</p><p><b>— ¿Recordás la primera vez que lo viste a Eduardo?</b></p><p>— Nos vimos en Malba, en el restaurante, que era una cafetería en ese momento. Lo que ahora es Coronado lo hice yo con un grupo de inversores y armamos ese restaurante que este año cumple dos años.</p><p><b>— Tengo muchas preguntas para hacerte acerca de tu relación porque, obviamente, la diferencia de edad genera cierto morbo en la sociedad. Y me gustaría hacerte algunas de esas preguntas desde mis propios prejuicios, que voy a volcar acá, en esta entrevista.</b></p><p>— Dale, me encanta.</p><p><b>— ¿Vos cuando arrancaste a salir eras consciente de la diferencia de edad? ¿Qué pensaste?</b></p><p>— Mis parejas siempre han sido grandes. Tuve solamente dos parejas en mi vida. Obviamente, he conocido a muchas personas, pero solo dos parejas. Mi primer novio y Eduardo, porque toda la vida me dediqué a estudiar y a trabajar. Yo empecé a trabajar a los 12 como niña y a los 13 en la alta costura. Viajé por todo el mundo, estudiando y me recibí en la UBA de Licenciatura en Comunicación, así que soy periodista también. La terminé a la distancia en China. Estaba entre China, Japón y Tailandia, y me tocó estar en China cuando me recibí a las cuatro de la mañana. Festejé con unas brasileras con las que yo viví ahí.</p><p><b>— Antes de empezar a salir con Eduardo, ya eras una mujer que viajabas y que tenías mucho mundo, porque no es que tenías una vida convencional.</b></p><p>— Yo a los 14 ya estaba en el Paris Fashion Week, en la federación de la Haute Couture del Paris Fashion Week. En mi primer viaje, mi mamá, que ahora la verdad que la entiendo porque soy madre, me firmaba los permisos para poder viajar con mi tutora.</p><p><b>— Y este novio anterior que tuviste, ¿cuántos años tenía?</b></p><p>— Un año más que Eduardo. Yo no podría nunca estar en pareja con alguien joven, a no ser que tenga una cabeza que me cautive. Porque a mí lo que me cautiva es la inteligencia emocional en los hombres y la cabeza.</p><p><b>— Él ya tenía un camino recorrido: dos exmujeres, siete hijos. Era perfecto en algún punto...</b></p><p>— A ver, exmujeres me pierdo porque son muchas: son tres y muchas novias.</p><p><b>— ¿Con su primera mujer tuvo cuatro hijos?</b></p><p>— Cinco. Con su segunda exesposa dos, con la tercera no tuvieron hijos y conmigo un hijo con vísperas de... Me encantaría tener gemelos. Ahí sí digo: “Bueno, Eduardo, hagamos un tratamiento para tener gemelos” (risas).</p><p><b>— ¿Qué te dice cuando mencionas eso?</b></p><p>— Y pero si vienen, vienen. Si vienen trillizos, vienen.</p><p><b>— Sería espectacular si tenés trillizos. Pero naturalmente es difícil, tienen que tener genética alguno de mellizos o trillizos.</b></p><p>— Yo soy muy libre, no tengo ningún problema de los tratamientos. Nunca hice, pero no tengo problemas. Ahora estoy acompañando a una amiga que va a ser mamá sola.</p><p><b>— Recién nombraste a las exesposas.</b></p><p>— No las conozco a ninguna de las tres exesposas. A algunas las he cruzado en situaciones familiares, de casamientos, cumpleaños, pero muy poco. Como Eduardo no tiene relación con ellas, yo tampoco tengo relación. Porque me ha pasado con otra expareja que se llevaba bien con sus exesposas y yo las invitaba a almorzar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EK6WAJDZLZAJJF3DZRVGNKWRN4.jpg?auth=bf7b97c707288f7cd91725516a0960a10c06e476ac8cb979c4d6d91f02b340fa&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La empresaria señaló que planean donar a fundaciones el dinero de los juicios que ganen y confirmó proyectos vinculados con un hospital para animales de compañía y un centro de recuperación de fauna. (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Qué pasó con Teresa y el apellido? Todos la conocemos como Teresa Costantini. Estuvo un montón de tiempo con él y después separaron las aguas. No tiene nada de malo que use el apellido.</b></p><p>— Las personas piensan que soy yo y es una situación de mi marido que yo lo acompaño. Y es Correa.</p><p><b>— ¿Qué es Correa?</b></p><p>— Su apellido es Correa.</p><p><b>— Pero ella ya es conocida como Teresa Costantini y no tiene nada de malo. Vos le podrías haber dicho: “Eduardo, dejála, no pasa nada”. ¿O le metías fichas en contra? Decime la verdad.</b></p><p>— No, yo nunca meto fichas en nadie. Mi marido es un hombre muy inteligente y antes te decía que a mí siempre me gusta la cabeza del otro. Mis amigos y mis amigas son también todas personas mucho más grandes de edad que yo. Y cuando él me lo pidió dije: “Sí, te acompaño”</p><p><b>— ¿Qué te pidió? ¿Que lo acompañes en la decisión de pelear por el apellido?</b></p><p>— Esas son decisiones que a lo mejor él debería contestar.</p><p><b>— Una nota con Eduardo Costantini es prácticamente imposible. Es como que digas: “Pregúntale a Elon Musk” (risas).</b></p><p>— Pero son situaciones que no me corresponde contestar y que no son mis temas.</p><p><b>— ¿Y qué opinas vos desde tu perspectiva?</b></p><p>— Me parece que hay que respetar cuando el otro te dice no, es no.</p><p><b>— ¿Con respecto a lo del apellido decís?</b></p><p>— Claro, es su apellido. Cuando el otro te dice no, las personas merecen respeto.</p><p><b>— Pero ella usa el apellido porque...</b></p><p>— Pero yo te contraté a vos de mi lado. ¿De qué lado estás? (risas).</p><p><b>— Del tuyo. Yo simplemente quería bajar un poco el tema para que el juicio no continúe, porque es un juicio complejo el tema del apellido.</b></p><p>— Hay situaciones muy delicadas que ahora no las podemos contar, que el día de mañana van a salir a la luz. Es un tema que seguramente lleva mucho tiempo y cuando salga a la luz, se va a entender por qué pasó esa situación.</p><p><b>— ¿Hay cosas de fondo que no sabemos?</b></p><p>— Porque hay personas que pasaron límites muy graves. Entonces, todo lo que a mi marido le haga bien, lo haga sentir bien, lo haga estar en paz y todo lo que yo pueda hacer para que él sea feliz, lo voy a hacer y lo voy a acompañar. Hay que respetar. Cada uno tiene su nombre y su apellido. Y aparte, si uno tiene, como yo por ejemplo, una carrera de 23 años construida en la alta costura... Yo desfilé en todas las capitales de la alta costura: París, Nueva York, Milán, Tokio, Perú, Colombia, Brasil, México, Londres. Y esta muestra que traigo, la retrospectiva que hice, toda la carrera ya construida, siempre digo: mi carrera, mi trabajo habla por mí misma. Yo no necesito hablar de mí misma. Entonces, si uno realmente tiene una carrera construida y tiene un nombre como yo ya tenía antes de conocer a Eduardo...</p><p><b>— Pero vos usás el apellido Costantini.</b></p><p>— Es mi apellido legal.</p><p><b>— Sí, porque estás casada.</b></p><p>— No, porque estoy casada no. Es otra situación legal hace ya cuatro años y medio.</p><p><b>— Me acaba de caer en la ficha de que claro, como vos sos Elina Costantini, no querés que haya una Teresa Costantini.</b></p><p>— No, no. Merece que Eduardo, por fin, después de mil años de divorcio, se respete eso. Él apenas se divorció, no quería que sus exesposas siguieran usando el apellido. Y ahora está en una situación donde él... Ya lo estuvo antes... Y ahora está en una situación donde dice: “Merezco que me respeten lo que yo decido”. Esto es en muchas situaciones. También se está poniendo en orden Malba. Yo soy la nueva directora de diseño de arte textil. Soy consejera miembro honoraria, porque soy la primera persona en 25 años de Malba, que da muchos aportes en el sponsor. Entonces, si uno tiene una carrera ya construida, como lo tengo yo desde que prácticamente nací, desde que era una niña, uno no necesita usar apellidos que no son de uno.</p><p><b>— Entiendo perfectamente el punto y banco lo que me estás explicando. No voy a volver sobre eso, pero quería preguntarte...</b></p><p>— No me molesta. Tal vez está bueno aclararlo porque a lo mejor el público no lo entiende.</p><p><b>— Yo mismo no lo entendía bien. Porque digo: es la mamá de sus hijos, ya pasó tanto tiempo...</b></p><p>— Si supieran la verdad de las cosas, <b>creo que hasta la gente me prendería velas de las cosas que yo he tenido que pasar y las cosas que ha tenido que atravesar mi marido.</b></p><p><b>— Yo pensé que era todo paz y amor.</b></p><p>— Con los hijos sí, todo es paz, amor. Pero hay que respetar. Hay personas que se disfrazan de ángeles y tal vez, es otra circunstancia...</p><p><b>— Entiendo lo que decís.</b></p><p>— Y siempre demonizan a una persona que está haciendo feliz a otro. Y lo importante en la vida es ser feliz.</p><p><b>— Mucha gente tenía el prejuicio de: mirá, sale con él. Pero nadie lo pone del lado de Eduardo que sale con una mujer hermosísima, que está contento y que lo acompañás a todos lados. Él ganó por escándalo.</b></p><p>— Y hay mucho amor. Somos felices. Somos el amor de nuestras vidas.</p><p><b>— Y tienen una bebé...</b></p><p>— Yo respeto mucho todas sus familias anteriores, pero él buscó a esta familia años. Me dijo: “Pensé que nunca más iba a llegar y llegó”. Entonces, nosotros velamos por nuestra familia. Y es muy fácil que pongan: “La mujer es la que le llena la cabeza”. Pero en muchas circunstancias de la vida, hasta hace poco, mi marido me dijo: “Vos tenés que iniciar también acciones judiciales. Las cosas no se pueden hablar libremente faltando el respeto al otro”. Yo creo que el tiempo convalida las cosas.</p><p><b>— Yo creo que sí.</b></p><p>— Imaginate, tres años y medio haciendo Frida Kahlo y que hoy llegue a la Argentina una muestra que es la primera vez en Sudamérica, es un logro enorme.</p><p><b>— Además de lo de Frida, quiero saber...</b></p><p>— Yo te estoy pagando muy caro, vos tenés que estar de mi lado (risas).</p><p><b>— Sí, ya lo sé. Lo que pasa es que como vos me pediste una bonificación, un descuento...</b></p><p>— Ah, ¿sí? Ahora voy a hablar con mi asistente.</p><p><b>— Me dijeron que estabas corta de cash.</b></p><p>— Estaba corta (risas). ¡Por haber dejado todo en Malba! Es eso.</p><p><b>— Salió caro traer los cuadros, el avión con todos esos rack que traen para que nada se arruine.</b></p><p>— Lo di todo este año.</p><p><b>— ¿Qué tenés vos que no tenían otras mujeres de Eduardo?</b></p><p>— No, no las conozco.</p><p><b>— ¿Las viste alguna vez en una fotito o algo?</b></p><p>— A algunas exesposas las he visto en situaciones familiares, pero nunca hemos tenido una relación de diálogo. Porque Eduardo no la tiene. Entonces, yo respeto lo que mi marido elija. Y si mi marido me dice: “Elina, bancame en esto”, lo banco. Si mi marido me pide: “Elina, me hace feliz esto, acompañame en lo otro”, estoy. Somos un equipo, es así. Yo estoy para hacer feliz al otro, sino no me hubiese casado. Me costó casarme, en el sentido que yo era incasable, toda la vida independiente.</p><p><b>— Me río porque tengo diez chistes para tirar sobre eso.</b></p><p>— Tirámelos todos.</p><p><b>— ¡Yo también me quiero casar con Eduardo! (risas).</b></p><p>— Antes de casarnos por civil le dije a Eduardo, porque todavía no llegó la boda, la vamos a hacer ahora dentro de muy poco...</p><p><b>— ¡¿Van a hacer un casamiento, una fiesta?!</b></p><p>— Es que nos casamos por civil, pero después vino la pandemia y teníamos la boda preparada quince días después...</p><p><b>— ¿En dónde va a ser la fiesta? Quiero saber todo el chusmerío.</b></p><p>— Eso no te lo puedo contar. En la próxima entrevista. Si ya bajás tus honorarios, vengo. Y sino, voy a tener que buscar otro abogado (risas).</p><p><b>— ¿Cuándo es?</b></p><p>— No, lo estamos armando todavía.</p><p><b>— ¡Va a ser un fiestón!</b></p><p>— Lo queremos hacer también en recaudación para alguna fundación.</p><p><b>— ¿Los regalos de la gente?</b></p><p>— Sí. Nosotros ayudamos a muchas fundaciones. Antes no lo decía, pero ahora lo digo para que todos se sigan sumando para ayudar a Fundaciones del Hogar Milagros, Fundación Pescar. Por ejemplo, los quince peluqueros que ahora peinan en mi empresa de la semana de la alta costura son peluqueros en situaciones de vulnerabilidad en una fundación que se llama Pescar, que los preparan, los insertan en una empresa y después ellos abren sus propios salones. Además, se venden las entradas en Malba. Es inclusivo.</p><p><b>— Está bueno siempre poder ayudar. Banco mucho eso, porque tenés la posibilidad y ayudás. Es hermoso.</b></p><p>— Y todos los juicios que se vengan... Todos los juicios que ganemos, nuestra decisión es ese dinero donarlo a las fundaciones, a la gente que más lo necesita. Yo también estoy por abrir mi hospital de animales de compañía y de centro de recuperación a la fauna. Así que si venís bien, vas a tener mucho trabajo. Vas a tener que defender a los carpinchos (risas).</p><p><b>— Dijiste recién: “Me costó casarme”.</b></p><p>— <b>Eduardo es el amor de mi vida, pero me costó tomar la decisión</b>. Cuando uno es muy independiente desde muy chica... Yo me fui a vivir sola a mis 16 años.</p><p><b>— Claro, toda la vida. Y además viajaste por el mundo siendo menor y haciendo una carrera.</b></p><p>— Sí. Con una tutora que la amo y le mando un beso, Norma Canzi. Siempre me acompañó. Pero cuando sos muy independiente, te cuesta. Yo era muy incasable. Me habían propuesto casamiento muchas veces y decía: “No, no”. Y Eduardo me propuso casamiento a los tres meses de novios.</p><p><b>— ¡Una locura!</b></p><p>— Y ahí también dije: “Pero hace tres meses que estamos de novios”. En este sentido de la independencia, sentís que psicológicamente alguien te atrapa. Si nos están escuchando los psicólogos entenderían esto. Y después me lo volvió a pedir el día de la Virgen. Fui a la procesión y me dijo: “Te tenés que casar conmigo”. Y me dio este anillo (lo muestra).</p><p><b>— Es hermoso. ¿Ese es el de compromiso?</b></p><p>— Este es el de compromiso. Y me había preparado todo un lugar con rosas rojas y yo estaba petrificada porque me daba miedo. Y me dijo: “¿Sí o no?”. Y le digo: “Bueno, sí”. “Bueno, ahora tomemos vino, champán, relajemos”, me dijo (risas). Y después pasó de nuevo, diez días antes del civil.</p><p><b>— ¿Firmaron acuerdo prenupcial?</b></p><p>— No. ¿Por qué deberíamos firmar acuerdo prenupcial? Te pregunto a vos que sos abogado. ¿Por qué? (risas)</p><p><b>— Bueno, porque él tiene cuatro mil millones de dólares y se casaron. ¿No firmaron nada?</b></p><p>— No. Nunca lo planteó.</p><p><b>— Y si te lo hubiese planteado, ¿hubiese sido medio raro para vos?</b></p><p>— No sé. Hubiese pensado en ese momento, pero no sé. Le hubiese dicho sí. O sea, Eduardo es el amor de mi vida. Yo tengo mi dinero, mis ahorros, mis cuentas en el banco.</p><p><b>— ¿Tienen cuentas separadas?</b></p><p>— Tenemos muchas cuentas juntas, muchas cuentas separadas. Mis cuentas de toda la vida: libras esterlinas, dólares. Siempre ahorré. Tuve mis vaivenes. Estuve muy bien, muy mal, muy bien, muy mal. Es así la vida.</p><p><b>— Y la carrera esta es difícil.</b></p><p>— Y hasta hoy en día uno puede estar allá arriba, ser Frida Kahlo y después bajar, subir. Es así...</p><p><b>— Pero tenés el respaldo que no es menor.</b></p><p>— Se tiene que sacar este prejuicio de que la gente dice: “Porque está casada con un hombre que...”. Yo trabajo de toda la vida.</p><p><b>— Está claro que sos independiente, trabajás y podés defenderte sola, sin lugar a dudas. Te veo como una leona: viajaste por el mundo, te consagraste en lo tuyo y sos grosa. La pregunta es: ¿en qué cambió aquella mujer que venía de un pueblo de Mendoza respecto de la mujer que sos hoy, que tenés esta estabilidad y estás casada con un tipo que, además del dinero, es poderoso? ¿En qué te cambió?</b></p><p>— Es el amor de mi vida. En conocer al amor de mi vida, el hombre que esperé toda mi vida para formar una familia.</p><p><b>— ¿Y de dónde sacás el impulso de estar siempre haciendo cosas nuevas?</b></p><p>— Con respecto a la muestra de Frida Kahlo, yo soy admiradora de Frida. Fui más de 12 veces a su casa. La primera vez que conocí la casa de ella, yo tenía 19 años, cuando hice el Mercedes-Benz Fashion Week. La sigo hace años. Muchos años antes de conocer a Eduardo. De hecho, cuando nos conocimos, yo le hice una pregunta de una de las obras que él había comprado. Le dije: “¿Por qué en vez de elegir Diego Rivera elegiste Frida Kahlo?”. Él ahora tiene varios Diego Rivera, pero eligió primero a Frida Kahlo para comprar.</p><p><b>— ¿Compró alguna pintura de Frida Kahlo que vos le pediste?</b></p><p>— Tiene dos. Él compró su primera Frida Kahlo, chango y loro, y después yo le insistí mucho por Diego y yo. Después compramos, en una situación difícil que estábamos pasando, de una situación que yo tuve que atravesar, compramos en conjunto una litografía, que también va a estar en mi exhibición. Es una litografía del aborto. No tuve que pasar el aborto, pasé algo peor... Entonces compramos esa litografía, que fue como nuestra sanación, con cartas de Frida Kahlo, fotos. Pero está buena esta pregunta que me hacés para sacar ese prejuicio de por qué una persona joven se casa con alguien que tiene dinero. Eso a mí no me interesa. <b>A mí me interesa el amor. </b>Si los dos no hubiésemos sentido que somos el amor de nuestras vidas, no estaríamos juntos. Yo, por ejemplo, Elina Costantini, no me hubiese casado, porque nunca me casé antes. Y siempre busqué encontrar al amor de mi vida. “Cuando sienta que es el amor de mi vida, me caso y tengo hijos”, dije en su momento. Y es así. Y lo amo. Después de Eduardo, estaría muy sola. Voy a estar con mis hijos, acompañando a mis hijos y trabajando como hasta el día de hoy. <b>Es el amor de mi vida. El hombre que esperé toda mi vida.</b></p><p><b>— Recién dijiste: “Después de Eduardo”. ¿Nunca más te volverías a casar?</b></p><p>— No, nunca más. Son cosas que decide Dios. Ni Dios permita si me tengo que ir yo, porque tengo una hija muy chica, pero nunca más. Él es el amor de mi vida. Si ya conocí el amor de mi vida, formé la familia, formamos la familia que tanto soñamos y que él también buscó toda su vida, no necesito a nadie más. Tengo a mis hijos.</p><p><b>— Me dejás helado porque en el fondo vos decís es lo que Dios quiera, pero es como que ya lo tenés decidido.</b></p><p>— Él es el amor de mi vida. Después de él no queda nada de amor en mí.</p><p><b>— Estás re enamorada y me lo contás con los ojos...</b></p><p>— Sí y somos los dos súper luchadores. Se nos critica, pero si la gente supiera realmente las cosas que hemos tenido que atravesar, entenderían.</p><p><b>— Porque uno cree que la gente que tiene la vida resuelta, no le pasa nada.</b></p><p>— Mientras más proyectos tenés o más negocios, hay más problemas. Pero eso lo transmutamos en la ayuda al otro.</p><p><b>— ¿A veces cae en la pareja eso? Porque Eduardo está metido en un montón de negocios.</b></p><p>— No, nuestra pareja está blindada.</p><p><b>— Él tiene su CEO, tiene su empresa. No creo que esté todo el día hablando de eso o detrás de los papeles, ¿no?</b></p><p>— Yo lo asesoro en sus proyectos y él me asesora en los míos. Yo soy como su gurú de los negocios y él el gurú en lo mío.</p><p><b>— ¿Te gustaría dejar cierto legado?</b></p><p>— Sí, nosotros ya tenemos nuestro legado todo hecho. Todo. Ese es el legado: Eduardo y Elina Costantini. Nuestra fundación ahora se llama así.</p><p><b>— ¿Se llevan bien trabajando juntos o a veces hay peleas?</b></p><p>— Bueno, no trabajamos juntos. Cada uno respeta sus empresas. Y nos respetamos cada uno en su espacio.</p><p><b>— ¿Hay discusiones?</b></p><p>— No. Los dos somos alfa, pero no...</p><p><b>— Además, ¿cómo discutís en la mansión esa? Porque le gritás y no te escucha. Tienen que hablar por walkie-talkie.</b></p><p>— No, vivimos en Palermo.</p><p><b>— ¿No viven en la isla?</b></p><p>— Vamos los fines de semana. Pero a veces en la semana también. Es como que vamos girando. También vamos mucho a Uruguay. Nosotros vivimos muchos años ahí y nos gusta viajar mucho.</p><p><b>— ¿Dónde te gusta más vivir? ¿Palermo, Uruguay o la isla?</b></p><p>— Todo. Donde me lleve, donde yo esté feliz.</p><p><b>— Sos una disfrutadora vos, Elina.</b></p><p>— Sí, porque yo toda la vida fui como homeless. Estaba en Nueva York un día, a los dos días estaba en México y así...</p><p><b>— Pero homeless me suena de mendigo a millonario. Me la estás picando (risas). Me imagino a Elina con una carpa...</b></p><p>— Amo las carpas. Con Eduardo hemos dormido muchas veces en carpa. Yo amo el camping.</p><p><b>— Pero pará. ¿A qué camping fuiste con Eduardo?</b></p><p>— Antes de hacer nuestra casa en José Ignacio, y hay fotos de eso, porque parece que estoy mintiendo, pero que la gente lo busque en Instagram. Hay fotos nosotros haciendo camping antes de construir la casa en José Ignacio.</p><p><b>— ¿En el terreno?</b></p><p>— En el terreno. Porque estaba trabado por los vecinos que decían que no se podía construir porque era un lugar recreativo de yoga. Yo soy muy espiritual, él también, así que le dije: “Eduardo, no importa. Vamos, hacemos picnic”. Y así fuimos avanzando. Un día pusimos una carpa, nos quedamos...</p><p><b>— ¿Estás hablando del country en José Ignacio?</b></p><p>— No, no. Es una casa que hicimos. Nosotros hicimos nuestra primera casa juntos en un terreno que él lo iba a vender y dije: “Este terreno es muy vibracional”. Las rocas, todo... Era muy espiritual. Y creamos la casa y antes que se destrabara todo fuimos haciendo esto: picnic, camping, hasta que bueno...</p><p><b>— Esa noche en carpa, ¿Eduardo dónde durmió?</b></p><p>— Varias noches. Sí, él ama la carpa.</p><p><b>— ¿Pero que en el piso o puso colchoncito inflable?</b></p><p>— Llevamos colchones, veladores, todo.</p><p><b>— Hicieron como una carpa de esas cancheras.</b></p><p>— Aparte a mí me encanta cocinar, entonces llevé la heladerita con todo preparado: el vinito, el champán, la comida. Somos así. Vamos a Nordelta y tiramos un toallón o lo que tengamos, una manta y hacemos siempre picnic con Khalo. Estamos en la naturaleza.</p><p><b>— Yo los veo como inalcanzables, pero son bastante terrenales me parece.</b></p><p>— Somos personas de bajo perfil.</p><p><b>— Eso es verdad porque Eduardo nunca sale a ningún lado. Y vos tampoco.</b></p><p>— Lo que los medios se inventan, en definitiva, a mí me divierte, me gusta. Me gusta porque digo que hablen, que hablen, que hablen, porque mientras más hablen, más ayudo a los niños, a la gente de tercera edad y a los animales.</p><p><b>— ¿Pensás en el paso del tiempo, en el futuro? ¿Hacés proyectos muy para adelante?</b></p><p>— Bueno, la semana de la alta costura, mi empresa, que empezó en el 2022, estoy deseando que ya nos den la licencia para que sea la primera semana de la alta costura inscripta. Sería la séptima en el mundo, como las otras capitales del mundo que yo trabajé.</p><p><b>— ¿Te quedaste con esa franquicia para Argentina?</b></p><p>— No, la creé yo en la Argentina. Hay una en cada capital del mundo, en cada país y yo la creé en Argentina. Tengo lo del hospital de animales de compañía. Le puse animales de compañía porque los animales hoy en día son nuestra compañía, no son mascotas. El Centro de Recuperación de la Fauna, la fundación. Y ya tengo preparado toda la semana de la alta costura del año que viene, la muestra también de arte, de diseño, arte textil del año que viene y del 2028.</p><p><b>— Cuando pensás a la familia, ¿que te imaginás para el futuro? ¿Tener otros hijos? ¿Cómo te imaginás tu vida?</b></p><p>— Sí, queremos tener más hijos. Los que Dios decida, por lo menos uno más. Si Dios decide. Me encantaría, pero no sé, son decisiones de Dios. Porque Khalo es una decisión, es un milagro. A lo mejor hago un tratamiento y vienen mellizos, trillizos, gemelos.</p><p><b>— ¿En serio? ¿Te gustaría?</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— Porque ahí sí puede pasar lo de mellizos.</b></p><p>— Ahora estoy con Frida, que velo por ella y su energía me ha inspirado en toda esta muestra. Yo soy el canal para estar en Sudamérica. Vos sabés lo que es Frida Kahlo. Es la artista mujer más importante del mundo. Van a ver fotos con los aros de Picasso. Ella estaba con <b>Breton</b>, <b>Picasso</b>, <b>Duchamp</b>, <b>Tanguy</b>, o sea, artistas únicos. Ella era muy culta. No es que quiero pasar el chivo, pero por ejemplo, va a estar <b>Natalia Antolín, Camila Romano, Pía Carregal </b>y cierra una diseñadora, Carla Fernández.</p><p><b>— ¿Eso dónde lo hacen?</b></p><p>— Todo en el Malba. En los pisos de las escalinatas del Malba. Y todos pueden comprar sus tickets. Después el 20 cerramos con un desfile en inspiración a Frida Kahlo y va a haber una banda que la gente va a amar, que se llama <i>Silvestre y la Naranja</i>, que son muy cancheros. Y el 21 terminamos con un ritual folclore mexicano a Frida Kahlo. Con la comida de ella y los tragos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AI6BO42ERJBLPEE7STYJLBCAUE.jpg?auth=919e2685d5994e47e79fae3830b8ae38cecba9dbe7b9b68c2d5567a69fdd36f7&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Elina afirmó que la muestra de Frida Kahlo en el Malba reúne más de 300 objetos de la Casa Azul y se presenta por primera vez en Sudamérica. (Adrián Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>— Cuando estabas tomando algo ahí y todavía no lo conocías a Eduardo, ¿te imaginabas este futuro de estar manejando ese lugar y traer la muestra de Frida Kahlo?</b></p><p>— No, no me lo imaginaba. Y surgió solo en una de las visitas a la Casa Azul.</p><p><b>— Yo la verdad que no te conocía, nunca te había escuchado hablar, pero te felicito porque sos inteligentísima, tenés mil proyectos y estás atrás de todo, de cada detalle.</b></p><p>— Siempre trabajé toda mi vida. Voy a trabajar hasta que Dios decida que pueda trabajar y que esté bien. Amo trabajar y crear. Frida Kahlo, desde el dolor, creó arte y marcó en el mundo identidad, cultura y política, en su vestimenta, en la forma, en lo que decía, en las manifestaciones, en los actos. Inspira a niños, a grandes, a muchas generaciones. Yo no me puedo comparar con Frida Kahlo, pero el dolor que yo he atravesado toda mi vida, no lo expongo, pero lo transformé en proyectos.</p><p><b>— ¿Pero qué dolor?</b></p><p>— En otra entrevista te lo cuento.</p><p><b>— Te veo tan bien en la vida, hiciste lo que quisiste, te casaste, conseguiste el amor de tu vida y ahora podés todos esos proyectos...</b></p><p>— Nos conseguimos. Es un amor dhármico, que toda la vida nos buscamos. Te voy a contar una anécdota de Eduardo. Me dijo: “Desde que soy muy niño, desde mis 10 años o 11, siempre miraba...”. Viste que tuvo muchas parejas, muchos matrimonios, novias, de todo. Un señor que vivió mucho el amor con intensidad.</p><p><b>— Nunca lo había analizado así. Sabía de sus oficiales, pero no tan en detalle.</b></p><p>— Amo a los hombres con experiencia. Eso a mí me encanta (risas). </p><p><b>— ¿Y le preguntaste todo de sus ex?</b></p><p>— No, no me importa. Siempre hablamos de nosotros. Y siempre nos descubrimos día a día, realmente. Pero él me contó una anécdota de sus 10 u 11 años. “Yo iba por la vereda de mi casa, por el barrio, donde vivía, y miraba a las mujeres a los ojos y decía: ‘¿Cuál va a ser mi esposa?’. Siempre en los ojos buscaba la mujer de mi vida”, me dijo.</p><p><b>— Es que es muy fuerte el tema de las parejas. Yo también ahora lo pienso y digo: “¿Con quién terminaré? ¿Cómo será mi vida? ¿Cómo continuará?”</b></p><p>— Y él nunca pensó encontrar al amor de su vida. Pero eso pregúntenselo a él.</p><p><b>— Igual ahora que te conozco más, entiendo por qué te ama y se casó con vos.</b></p><p>— Querés quedar bien conmigo para que te contrate. Bueno, voy a pensarlo (risas). Tengo mi parte muy dulce, pero también mi parte guerrera, por así decirlo. Y Eduardo es el triple que yo. Es fácil pegarle a una mujer, pero yo creo que la sociedad tiene que, como así el machismo de a poco se va yendo, también se tiene que aprender a respetar a las mujeres. No soy feminista ni tampoco machista, pero es respetar al ser humano. No hablar por hablar deliberadamente, porque eso tiene un costo.</p><p><b>— Los medios son un poco así.</b></p><p>— Yo amo a los medios. Me llevo muy bien con casi todos los periodistas. Los quiero mucho. El día del periodista hago regalos para todos. Los quiero mucho y aparte yo soy periodista, entonces entiendo el trabajo. Pero se va a terminar la era de hablar sin pensar en el otro y sin ningún costo.</p><p><b>— ¿Son cariñosos con Eduardo en la intimidad?</b></p><p>— Sí. Excesivos, empalagosos. Porque el amor es intenso y hay que disfrutarlo. No sabés hasta cuándo. Hoy se cumple un mes de que un amigo mío falleció en mis brazos. Y siempre le dije: “Te amo y qué importante que sos en mi vida, qué feliz que me hacés”. Porque no sabés cuándo Dios o el universo decide...</p><p><b>— ¿Te da miedo que le pase algo a alguno de los dos?</b></p><p>— No. La muerte también es otro estado divino. Ahora que yo lo atravesé con mi amigo, pude sentir eso. La vida es hermosa también.</p><p><b>— ¿Y con Eduardo hablás de eso?</b></p><p>— No. Nunca. Eduardo va a ser un hombre longevo.</p><p><b>— Sin duda.</b></p><p>— Llevamos casados siete años, tal vez podemos llegar a pasar los 25 años. Yo tengo un amigo mío de 98 años que está más en el gimnasio que yo. Todos los días entrena dos horas, trota.</p><p><b>— Ustedes no tendrán la fórmula de la vida eterna y no me lo contaste, ¿no?</b></p><p>— No sé, pero Eduardo es un hombre muy fuerte. Y si yo soy guerrera, él es el triple.</p><p><b>— ¿Te metiste en eso de los nuevos tratamientos de longevidad?</b></p><p>— No, yo nunca me operé ni tampoco...</p><p><b>— Pero, ¿averiguás sobre eso? ¿Te interesa? Viste que hay mucho para hacer ahora en el mundo.</b></p><p>— No, a mí me gusta lo natural. Nunca tuve una operación ni nada.</p><p><b>— ¿No te hiciste la carita ni nada?</b></p><p>— Nada. No tengo la carita hecha (risas). Me gusta lo natural. Es más, siempre voy a mi dermatóloga, que me hace como un exfoliante, pero trabajo mucho y dedico también mucho tiempo a mi hija. Mi hija trabaja conmigo ahora, viene conmigo todos los días.</p><p><b>— Pero es chiquitita.</b></p><p>— Ella me acompaña. Recién antes de venir, estuve con el montaje de los vestidos. Toda la muestra que van a ver, la parte de los vestidos, los corsés, los cuadros, las fotos, las pinturas, todo lo dirijo yo. Mi hija me ve con las telas en mi casa, y estoy haciendo mi marca, Frida Kahlo by Elina Costantini, Malba XXVI SAC, que la gente lo va a poder comprar a partir de este mes de septiembre.</p><p><b>— ¿Vas a poder usar el nombre Frida Kahlo?</b></p><p>— Sí, lo tengo registrado. Me lo otorgó el Banco de México. Solo para la muestra. La muestra está prestada hasta el 2038 en el mundo. Y es la primera muestra en Sudamérica. Pero yo no solamente me quedé con los objetos de Frida Kahlo, sino que también incorporé tres colecciones aparte. <b>Annarita Gori </b>que ahora está llegando mañana, una historiadora de Frida Kahlo que me prestó su colección. Una colección, particular de los 17 fotógrafos que toda la vida la retrataron a Frida Kahlo, entre ellos <b>Murray</b>, <b>Lola Álvarez Bravo, Guillermo Kahlo</b>, su papá, y una colección del Instituto Nacional Antropológico (INAH), con los collares. Es la primera muestra de Frida Kahlo con más de 300 objetos.</p><p><b>— Para los 80 de Eduardo, ¿se viene fiesta?</b></p><p>— Bueno, lo festeja con los 25 años de Malba. Lo va a hacer ahí en la fiesta de Malba. Los 25 años es su fiesta, él eligió ese día.</p><p><b>— Va a ser un fiestón.</b></p><p>— Y bueno, va a ser la gala. Él eligió eso. Y anoche le digo: “Ay, Eduardo, ¿qué te voy a regalar?”.</p><p><b>— Qué buena pregunta. ¿Qué le regalas a alguien que tiene todo?</b></p><p>— Por ejemplo, el cumpleaños anterior le faltaban remeras blancas. Entonces, le regalé remeras blancas y unos bóxers. Nosotros somos muy pasionales (risas).</p><p><b>— ¿Qué tiene que ver?</b></p><p>— Que bueno, es importante el bóxer. No es lo mismo que te lleve un bóxer de, no quiero decir la marca, de una farmacia, a que te lleve un slip.</p><p><b>— Slip no va más. Se usa bóxer. ¿Cómo va a usar slip?</b></p><p>— No, un bóxer o un slip no es lo mismo, a eso me refiero. Que te lleve un bóxer que te encanta. U otra situación que no lo voy a contar... No se puede contar ¿En qué horario sale el programa? (risas).</p><p><b>— Pero ¿Eduardo tiene bóxers estirados? Me muero si tiene con el elástico mal.</b></p><p>— No, Eduardo es muy estético.</p><p><b>— Tiene todo premium.</b></p><p>— Nosotros somos muy pasionales. Los dos somos muy intensos. Somos Frida Kahlo al cien por cien. Por eso amamos tanto a Frida.</p><p><b>— Me matás con lo de regalé remeras blancas con los bóxers.</b></p><p>— Es que necesitaba eso.</p><p><b>— ¿Y ahora qué le vas a regalar?</b></p><p>— Necesitaba las remeras blancas y este año me dijo que quiere que la muestra se la dedique a él. La exhibición <i>Viva Frida</i> se la dedico a él. La exhibición se llama <i>Las apariencias engañan</i>, porque ella a los tres años tuvo poliomielitis; después a los 17 años, el accidente que la llevó 23 veces operarse. Y después su accidente con Diego Rivera. Sufrió toda su vida. Amó, pero sufrió mucho.</p><p><b>— Ha sufrido todo.</b></p><p>— Ella pasó por situaciones tremendas. Entonces yo creo que el dolor es creación, ¿no? Ahí se me ocurrió: <i>Las apariencias engañan.</i> Ella se dibujó, que lo van a ver ese boceto, toda con huesos por arriba con tehuana, que viene del matriarcado de su mamá. Y ella siempre se empoderó de ese lado y hablaba a través también de su vestimenta. No era casual verla en algunos actos vestida de una manera o de otra, porque daba un mensaje político. Entonces, puse <i>Viva Frida</i>, porque es la primera vez en Sudamérica y nosotros decimos no está físicamente, pero espiritualmente está. Entonces es <i>Viva Frida</i>. Y el Banco de México dijo sí al museo de Frida Kahlo. Yo amo el arte. Toda mi vida en los viajes iba a todos los museos. Sé mucho de arte.</p><p><b>— Cuando decís que son muy pasionales con Eduardo, ¿a qué te referís? ¿Son muy así sexuales?</b></p><p>— A todo. ¿A qué te imaginás vos?</p><p><b>— Como unos conejos, hacen el amor por toda la casa. ¿A eso te referís con pasionales?</b></p><p>— El sexo es muy importante en la vida, ¿o no? Somos súper pasionales.</p><p><b>— ¿Eso es que sí?</b></p><p>— Sí, siempre. Sí, por supuesto.</p><p><b>— ¿Todos los días?</b></p><p><b>— El sexo para nosotros es un 72% o 75% a nuestra relación.</b></p><p><b>— Es espectacular que lo tengas tan medido.</b></p><p>— Bueno, ¿entonces nos vas a bonificar?</p><p><b>— En principio ya te digo que sí.</b></p><p>— Vas a tener mucho trabajo.</p><p><b>— Sí, probablemente sí. Cuando me empiecen a llegar las cartas documento después de esta nota voy a tener un montón de trabajo. “Te están demandando los estudios más importantes de la Argentina” (risas). Me voy a tener que comer el tape...</b></p><p>— Sí. Nunca hay que hablar mucho de un burro porque lo vuelven león. Eduardo y yo, nuestra familia, Kahlo, Gino, nuestro perro y nuestros hijos que van a venir o el hijo próximo que va a llegar, vivimos nuestra vida con felicidad. Jamás hablamos ni de ex, ni de los otros, ni de nada. Hablamos siempre del amor, de la familia, del trabajo, de la creación, de disfrutar plenamente el tiempo que tenemos en esta vida, que es corto.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/557CFR53MZFSFO3NXCI4FPU6SM.png?auth=ca72fc7007fbbfd741972c0b0a254516b0015800888800790125496c2c6cb233&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Elina Costantini con Rulo en Desencritpados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Débora Nishimoto: “Me bajé de un auto en movimiento, me golpeé la cabeza y perdí el olfato”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/20/debora-nishimoto-me-baje-de-un-auto-en-movimiento-me-golpee-la-cabeza-y-perdi-el-olfato/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/20/debora-nishimoto-me-baje-de-un-auto-en-movimiento-me-golpee-la-cabeza-y-perdi-el-olfato/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Tuvo un accidente, traumatismo de cráneo y perdió el olfato. Fue desesperante, perdió para siempre algunos recuerdos. Para rehabilitarse le vendaban los ojos y tenía que olfatear como un animal. Cómo fue el día en que Esteban Lamothe la llamó y le dijo que estaba enamorado. La convivencia feliz con el hijo, el perro y el gato. Por su sangre corre 100 % sangre japonesa, pero celebra ser argentina]]></description><pubDate>Sun, 20 Sep 2026 13:58:05 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>La vida cambió de un día para el otro para Débora, sufrió un accidente, traumatismo de cráneo y perdió el olfato. Estudiaba Letras en la universidad, pero después de ese episodio trágico empezó a ir a clases de teatro como terapia. Años después y también de un día para el otro a Débora la conoció todo el país gracias a su trabajo en la serie “Envidiosa”. La china de “Envidiosa” es argentina y tiene sangre japonesa, es paciente y muy educada como toda oriental de pura cepa, pero amiguera y charlatana como argentina de ley. Su nombre es Débora en Argentina, pero Kaori en Japón. De novia desde hace dos años con Esteban Lamothe, construyeron nido propio. </p><p>– Lo empecé a usar hace unos años Kaori. Débora me pusieron a mis papás y Kaori es el nombre que me pusieron mis abuelos paternos, que solo lo escuchaba cuando iba a la casa de ellos. Hace unos años me lo apropié, significa aroma, es un nombre muy poético para mí. Débora significa abeja trabajadora, que es un lado muy mío porque soy muy trabajadora, muy exigente, de ir para adelante. Kaori significa aroma, fragancia, es un lado más poético, sensible, otro lado mío también.</p><p><b>– Cuando empezó “Envidiosa” te empezaron a conocer todos.</b></p><p>– Sí, fue de una semana a la otra, fue salir a la calle y sentir todas las miradas, después me saludaba todo el mundo, realmente la vio todo el país. Me sorprendió, pensé que iba a apuntar a cierto público de mujeres y no. La vio el encargado del edificio, los adolescentes, los nenes, todos. Me gustó cuando la gente me empezó a llamar por mi nombre porque al principio era la china de “Envidiosa”.</p><p><b>– ¿Cómo te cae eso? En Argentina a los que tienen rasgos asiáticos, coreanos, japoneses y chinos, les suelen decir “chinos”.</b></p><p>– Sí, obviamente prefiero que me llamen japonesa, pero está bien que me digan china en ‘Envidiosa” porque el personaje es chino. Nací acá, soy argentina, yo defendía mucho que me identificaran con una nacionalidad propia.</p><p><b>– Vos fuiste la China Suárez, en la serie vertical de Wanda Nara, además. Un personaje irónico porque ella no es china ni japonesa. </b></p><p>– Jajajaja, sí. Fue un personaje inspirado en la China Suárez.</p><p><b>“MI SANGRE ES JAPONESA, PERO NACÍ ACÁ Y SOY RECONTRA ARGENTINA”</b></p><p><b>– Tus cuatro abuelos eran japoneses.</b></p><p>– De ambas partes somos de origen japonés. Mi sangre es enteramente japonesa. Nací acá y mis papás nacieron acá entonces soy recontra argentina, pero soy una mezcla de las dos culturas. Cuando pienso en mí veo muy claro mi lado japonés y mi lado argentino. Cuando fui a Japón pensé que la gente me iba a tomar como japonesa, pero me preguntaban si era mezcla, si era un cuarto japonesa. Yo soy 100 % japonesa, pero hay algo en la manera de caminar, de hablar, de vestirme, de ser y se dan cuenta.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/M5T7DTTSPJAU3AIKS6DSC2GKSY.jpg?auth=95594c2dd12c6d60f2f374d4dd0ad1f5eb3584708c094d127aadcf62af4dd097&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Débora me pusieron mis papás y Kaori es el nombre que me pusieron mis abuelos paternos, que solo lo escuchaba cuando iba a la casa de ellos", contó Débora Nishimoto (Fotos de Jaime Olivos)" height="1280" width="1920"/><p><b>“MIS ABUELOS VINIERON DE HIROSHIMA DURANTE LA GUERRA, LLEGARON SIN NADA”</b></p><p><b>- Es muy linda la historia de tus abuelos, cuando vinieron a vivir acá pusieron una tintorería.</b></p><p>– Sí, mis abuelos paternos llegaron de Hiroshima durante la guerra sin nada y después de unos años pusieron una tintorería que se llamaba “Hiroshima”. Lamentablemente las tintorerías fueron desapareciendo, pero es un rubro muy japonés de esa generación. Mis padres, eran profesionales, habían estudiado una carrera y no querían seguir con el negocio familiar. En la época de mis abuelos, los inmigrantes, muchos japoneses, hacían floricultura, tenían viveros o tintorerías.</p><p><b>– Muchos japoneses adoran la cultura argentina, el tango tuvo un auge muy fuerte en Japón por ejemplo.</b></p><p>– Mi papá en un momento dio clases de castellano a japoneses, todos estaban acá por el tango, bailaban, eran bandoneonistas… Un fanatismo.</p><p><b>– ¿Tu lado japonés no se despertó cuando eras chica?</b></p><p>– No, creo que cuando uno es chico quiere amalgamarse.</p><p><b>“NUNCA ME OBLIGUÉ A DECIR ‘ME TIENE QUE GUSTAR JAPÓN’”</b></p><p><b>– ¿Pertenecer?</b></p><p>– Pertenecer. También mis padres me mandaron a colegios públicos, bien argentinos, no es que fui a la escuela japonesa y solo estaba entre japoneses, al revés. De grande quise empezar a estudiar el idioma, empecé a leer literatura japonesa, todo fue muy paulatino y eso es algo que agradezco. Nunca me obligué a decir “me tiene que gustar Japón porque soy japonesa”, fue de a poco. Hasta que viajé allá y me enamoré por completo.</p><p><b>– Estudiabas la carrera de Letras en la UBA. </b></p><p>– Sí, estudiaba traductorado de inglés y después estudié Letras, siempre me gustó mucho leer desde chica y me gustaban mucho los idiomas. Estudiaba inglés, francés y dije: ahora japonés. Es un idioma bellísimo, me perfeccioné y pude viajar.</p><p><b>– ¿La actuación como empezó? </b></p><p>– Se dio también de una manera muy genuina, no dije “quiero ser actriz”. Hice un taller de teatro más como terapia, se lo recomiendo a todo el mundo, había compañeros en las clases que estaban filmando un corto, haciendo una obra y me empezó a salir trabajo. Yo ahora veo filmaciones que hacía mi papá, que filmó todos los viajes de mi infancia, y me doy cuenta que había algo, que me gustaban las cámaras, que me gustaba posar, modelar. Pero no es que a los cinco años dije: “quiero ser actriz y estudiar comedia musical” y ese tipo de cosas.</p><p><b>– ¿No estudiabas Letras para ser actriz?</b></p><p>– No, yo quería traducir poesía, dedicarme a leer y escribir. Por suerte es algo que sigue estando, no es que dejé una cosa por la otra. Me sigue encantando leer y escribir, pero no me dedico a eso como trabajo.</p><p><b>– Sufriste un accidente importante.</b></p><p>– Sí, ahí fue cuando empecé teatro y dejé Letras.</p><p><b>“ME BAJÉ DE UN AUTO EN MOVIMIENTO, ME GOLPEÉ LA CABEZA Y PERDÍ EL OLFATO”</b></p><p><b>– Te tuviste que tirar de un auto en movimiento. ¿Qué pasó?</b></p><p>– Sí, me bajé de un auto en movimiento, no quiero entrar tanto en detalle, pero sí fue algo que me marcó mucho. Lo único que me quedó como efecto secundario del accidente fue que perdí el olfato y tardé mucho en recuperarlo. Hice rehabilitación, lo recuperé de una manera muy diferente, sentí que fue mi cuerpo el que me avisó que tenía que parar.</p><p><b>– ¿Sufriste traumatismo de cráneo?</b></p><p>– Sí, me golpeé la cabeza y eso hizo que rebote contra una zona muy sensible y perdí el olfato. El olfato lo podés perder por golpes en la cabeza, también perdí parte del sabor, porque el sabor es la mezcla del gusto y del olfato.</p><p><b>– ¿Perdiste el Kaori?</b></p><p>– Claro, y me di cuenta que mi nombre japonés significaba aroma. Yo creo mucho en las sincronías y en el destino. Dije: esto ya estaba escrito de alguna manera. Sentí que tenía que recuperar algo de mi cultura japonesa e ir hacia ese Kaori.</p><p><b>– ¿Pasó todo junto?</b></p><p> – Sí, fue paulatino, fue un proceso. Yo soy muy paciente, cuando empecé esa rehabilitación con una doctora en el Hospital de Clínicas, a la que le agradezco muchísimo, ella me dijo: nadie dura tanto, todos abandonan porque es muy lento el proceso, no ves resultados enseguida.</p><p><b>“ME VENDABAN LOS OJOS Y ME ACERCABAN AROMAS MUY FUERTES QUE NO DISTINGUÍA, TENÍA QUE OLFATEAR COMO UN ANIMAL”</b></p><p><b>– ¿Cómo se rehabilita el olfato?</b></p><p>– Yo iba 15 minutos por semana, me vendaban los ojos y me acercaban aromas muy fuertes que al principio no distinguía, tenía que olfatear como un animal. Muy profundo. De a poco, empezás a distinguir el café de la lavandina, cosas muy extremas. También tenés que reaprender qué es lo bueno y que es peligroso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/U5AISJ4VAJDY5L53OVGSNAUJWI.jpg?auth=b46d78b674f72953dd08b40937770bb3c8d4ee1d38d35c431c7fc5c53cd92add&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Sentí que tenía que recuperar algo de mi cultura japonesa e ir hacia ese Kaori", recordó Débora Nishimoto en entrevista con María Laura Santillán" height="1280" width="1920"/><p><b>– Se tarda, dijiste.</b></p><p>– Yo tardé siete meses más o menos en terminar la rehabilitación y hacer un progreso. La médica llevó el caso a un congreso, siempre me agradeció mucho.</p><p><b>“EL OLFATO TIENE QUE VER CON LA MEMORIA, PERDÉS LOS RECUERDOS Y LA NOSTALGIA”</b></p><p><b>– ¿Cómo es oler y no sentir nada? ¿Qué provoca? La falta de otros sentidos parecen tener un impacto más fuerte, la visión por ejemplo.</b></p><p>– Sí, me di cuenta de que el olfato tiene mucho que ver con la memoria. Entonces perdés algo de los recuerdos y algo de la nostalgia, la memoria olfativa. Yo, por ejemplo, guardaba perfumes, me gustaba olerlos y decir “este es de cuando fui a Villa Gesell”. De todos los perfumes guardaba un poquitito, me encantaba olerlos, cerrar los ojos y viajar. “Este es de cuando fui a Londres con mi mejor amiga”. Ya no olía nada y sentí una desesperación al no poder volver a ese pasado… Y a la vez fue soltar y no ser tan nostálgica. Yo era muy de los aromas.</p><p><b>“FUE DESESPERANTE”</b></p><p><b>– Debe haber sido doloroso.</b></p><p>– Sí, fue desesperante al principio porque no sabía, muchos me dijeron que era un shock post traumático y que se me iba a pasar en un mes, dos meses. “Se te van a equilibrar las membranas olfativas”, pero pasaron seis meses. Eso me ayudó mucho a cocinar, que es otra faceta que encontré en ese momento de mi vida, porque al perder parte del olfato, los sabores me parecían muy planos. Y empecé a agregarle muchas especias picantes a la comida, texturas y así desperté también mis papilas. </p><p><b>– ¿Lo recuperaste todo?</b></p><p>– Si, pero huelo y siento diferente a como era antes y a vos, seguramente. Soy medio daltónica del olfato, pero tiene su lado positivo porque había cosas que yo odiaba, como el olor a cigarrillo, que ahora huelo diferente, no lo odio tanto como antes, tolero más los olores negativos.</p><p><b>– Cosas que no te gustaban y después te gustaron.</b></p><p>– El picante, por ejemplo, yo no le ponía pimienta ni ningún tipo de picante a la comida y ahora le pongo. Empecé a especiar mucho las comidas y a relajarme un poco, también con los olores feos. Es subjetivo, qué es feo, qué es rico, es todo un reaprendizaje.</p><p><b>– ¿Cómo hiciste para que a un evento tan trágico como fue tirarte de un auto en movimiento con posterior traumatismo de cráneo verle el lado bueno?</b></p><p>– Creo que es algo innato en mi, suelo sacar lo mejor de las cosas. No sé si tiene que ver con el gen japonés de siempre salir para adelante, creo que sí. Es un pueblo muy de ir para adelante y reconstruirse y eso fue lo que me salvó. Dije: algo bueno voy a sacar de esto.</p><p><b>– ¿Solita?</b></p><p>– Si, soy bastante independiente y siento que tengo mucha fuerza en esas situaciones. Y dije, voy a empezar a cocinar. Después, a mi emprendimiento gastronómico le puse Kaori porque dije: ok, esto es.</p><p><b>– Es un emprendimiento gastronómico importante, además de cocinar en eventos das clases de cocina, talleres. Fue creciendo.</b></p><p>– Sí, nació haciendo viandas para amigos, como algo chiquitito. En la pandemia se expandió un montón y ahora cocino en diferentes lugares, en eventos, me gusta mucho.</p><p><b>– Hoy, si tenés que definirte, ¿sos actriz?</b></p><p>– Sí, soy actriz. </p><p><b>– Sos traductora, sos cocinera, pero ¿están en un segundo plano?</b></p><p>– Sí, me gusta que la gastronomía sea algo que disfrute porque también puede ser muy estresante, todos los días puede ser agotador. Me gusta hacerlo, darle todo el tiempo que merece, hago un evento por mes y le dedico todo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/73TI2E3KIJBSXL3PNYPFYX2JSM.jpg?auth=ea4f8da52dc7e583e65b759e689f336fd2587a1efd47b905124e6bc93e79087b&smart=true&width=1920&height=1278" alt=""Suelo sacar lo mejor de las cosas. No sé si tiene que ver con el gen japonés de siempre salir para adelante, creo que sí", dijo Debora Nishimoto" height="1278" width="1920"/><p><b>– ¿Tenés más demanda?</b></p><p>– Dije: hasta acá, sino tenía que asociarme con alguien y contratar personas. Quise seguir teniendo contacto con la gente que compra y come mi comida, no hacerlo gigante y masivo.</p><p><b>– Muchos argentinos admiramos la cultura japonesa. ¿Qué de todo sentiste que aprender?</b></p><p>– Tengo un buen equilibrio entre ambas culturas. Hay algo de la paciencia, del tiempo, de la poca ansiedad de la cultura oriental en general, para mí eso es muy valioso. Yo soy bastante tranquila, hay algo del silencio que me gusta, de hacer las cosas con tiempo. Sí me gusta hacer muchas cosas a la vez, pero a todo dedicarle el tiempo.</p><p><b>– Y con los argentinos, ¿cómo haces? Somos bastante acelerados.</b></p><p><b>“SOY ARGENTINA Y ES ALGO QUE CELEBRO”</b></p><p>– No tengo tantos amigos dentro de la comunidad japonesa, tengo amigos argentinos. Yo también soy argentina y es algo que celebro. La amistad es algo muy argentino, para mí la amistad es fundamental.</p><p><b>– Hablo del ritmo, de la locura sobre todo porteña.</b></p><p>– Sí, a veces me siento un poco afuera, por ejemplo, con la gente y el celular. Eso es algo que me destruye. En Japón no podés hablar en el subte por teléfono en voz alta y no podés ver videos en voz alta. Eso me pone un poco nerviosa y no sé si tiene que ver con mi gen oriental, pero… </p><p><b>– Es de mala educación.</b></p><p>– Que en una reunión haya mucha gente con el celular, eso a mí me… Con el celular tengo una relación bastante lejana en algunos aspectos, cuando estoy socialmente no me gusta usarlo, no me gusta levantarme y agarrar el celular, no me gusta irme a dormir con el celular en la mano. Lo dejo a 20 metros más o menos de la habitación.</p><p><b>– ¿Qué te pasa cuando te filman en un bar? ¿Y ahora con Esteban?</b></p><p>– Me lo tomo bien, siempre fueron muy amorosos. Ahora ya me acostumbré, pero al principio, cuando salíamos juntos era el triple, era muy reciente, todos estaban viendo la serie y se habían enterado que salíamos. Fue bastante intenso, pero como él se lo toma tan bien dije, qué bueno que esté tan relajado con eso.</p><p><b>“CON ESTEBAN JUNTAMOS HIJO, GATO, PERRO Y ESTOY FELiZ. NO LO PUEDO CREER”</b></p><p><b>– Están hace más de un año juntos.</b></p><p>– Cumplimos dos, increíble. Si me hubieras dicho hace dos años “vas a estar mudándote con esta persona” no lo hubiera creído. Empezamos a salir a principios de agosto de hace dos años, cuando terminamos de filmar. Hace dos años yo me había mudado a Recoleta, se me vencía el contrato. Amaba mi casa, pero vivíamos en puntos muy lejanos de la ciudad y se nos volvió un incordio. El perro, el gato, el hijo de Esteban… De Recoleta a Colegiales… Yo tengo gato.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TTECO7BL3JFOLLZ6QQNL2BOEXY.jpg?auth=731a280b923aab41cb7c36766ea4f304ac68da1ddd7700543c24806b87490566&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Si me hubieras dicho hace dos años “vas a estar mudándote con esta persona” no lo hubiera creído", aseguró Débora Nishimoto " height="1280" width="1920"/><p><b>– Esteban, un hijo y perro. Juntaron todo.</b></p><p>– Juntamos todo y estoy feliz, no lo puedo creer.</p><p><b>– ¿Habías convivido antes con alguien?</b></p><p>– Sí, pero no eligiendo una casa o yéndonos los dos a una casa. Habían vivido conmigo en mi casa. Esta vez fuimos los dos yéndonos de nuestras casas propias a un lugar elegido por los dos, que para mí es diferente.</p><p><b>– Es como un casamiento, “nuestro nido”.</b></p><p>– Sí, es lindo. La construcción del hogar me pone muy contenta.</p><p><b>– Esteban cuenta a veces intimidades, por ejemplo en qué posición duermen.</b></p><p>- En cucharita, porque a mí me gusta abrazarlo. Es algo que descubrí con él, esa comodidad, para mí fue toda una sorpresa lo bien que duermo con él. Ahora me acostumbré.</p><p><b>– Esteban es uno de los hombres más deseados de la Argentina. ¿O exagero?</b></p><p>– Puede ser, sí. Lo veo en la calle, se vuelven locas las chicas y me encanta.</p><p><b>– Es un sex symbol.</b></p><p>– Es que además es muy carismático y muy gracioso, entonces siento que es por todos lados… Si fuera solo un sex symbol pero antipático…</p><p><b>– Es un amor. Dijo públicamente que con vos sintió amor a primera vista. Se quedó prendado, esperándote. Tus tiempos, tus viajes.</b></p><p>– Sí, porque empezamos a salir y yo me fui a España, tenía un viaje planeado de 20 días. Nunca un viaje se me hizo tan largo a mí también, no es que él estaba esperando y yo estaba viva la pepa, los dos estábamos sintiendo esa distancia que era abismal.</p><p><b>“ME LLAMÓ Y ME DIJO QUE ESTABA ENAMORADO, QUE ME AMABA, YO ESTABA EN ESPAÑA Y NO LO PODÍA CREER”</b></p><p><b>– Se reconoce enamorado, monógamo, es muy tierno.</b></p><p>– Sí, eso a mí me conquistó también desde el primer día. Cuando yo estaba en España y me llamó para decirme que estaba enamorado y que me amaba yo no lo podía creer porque yo también lo sentía, pero ninguno todavía se había animado a decirlo. Volví de España y no nos separamos más.</p><p><b>“¡NO PUEDO CREER TODAVÍA HABERLO ENCONTRADO, QUÉ AGRADECIDA QUE ESTOY!” </b></p><p><b>– Debe ser difícil no entrar en ese vínculo si él está tan abierto.</b></p><p>– Si. Creo que es la sincronía de dos personas encontrándose en el momento en el que las dos están disponibles para eso, porque si era en otro momento de él o en otro momento mío y no estaba esa disponibilidad o ese amor… Son tantas las variables que se tienen que dar para un encuentro, para el enamoramiento y el amor y construir que a veces me explota la cabeza. Qué agradecida que estoy de que haya sucedido, no puedo creer todavía haberlo encontrado.</p><p><b>– ¿A esta altura de la vida te da vueltas en la cabeza la idea de tener un hijo? </b></p><p>– En este momento siento que el proyecto es el hogar y construir la casa, dejo para un poquito más adelante la charla. Estamos muy concentrados en poner la energía ahí.</p><p><b>– Hablaba de la maternidad como idea, como necesidad o no. </b> </p><p>– Sí, es algo que empecé a charlar con mis amigas. Ninguna había sido madre, la primera fue hace unos meses mamá y ahora una de mis mejores amigas está embarazada entonces empezó a darse la charla. Celebro que también se está dando a la edad que uno quiere, no está tanto el mandato de “ya cumpliste 30, tenés que ser madre”. Tengo amigas que no quieren y que ya lo saben, y amigas que congelaron óvulos. Hoy el panorama está mucho más abierto y con más libertad para hablar de eso.</p><p><b>– ¿Te pasó por la cabeza la idea de congelar óvulos?</b></p><p>– Sí, en algún momento sí. Después dije: “no, si tiene que suceder que suceda de forma natural”. </p><p><b>– Es un tema para las mujeres que está presente en determinado momento de la vida, en la charla con las amigas. ¿Y con tu mamá?</b></p><p>– Sí, lo hablé también con mi mamá. Yo le preguntaba a mi mamá cómo era cuando todas tenían dos o tres hijos y no se preguntaban, ¿en qué momento? ¿Cuánto tiempo pasa entre el primero y el segundo? Tenían hijos y no sé si se daba tanto la charla entre sus amigas sobre la carrera, la cabeza estaba formateada de esa manera. Pero sí, también lo hablo con mi mamá. Mis padres no son tan de, “para cuando?”. Por suerte. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CF3VKNK4PZF4RK5BCRE6WWMDIA.jpg?auth=7c82eb38a244d3fb6f9372edce6f9c5271013b07a0dc47664fab4a4083809488&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Son tantas las variables que se tienen que dar para un encuentro, para el enamoramiento y el amor y construir que a veces me explota la cabeza", reflexionó Débora Nishimoto (Fotos de Jaime Olivos)" height="1280" width="1920"/><p><b>– ¿Qué tal se lleva Esteban con tu familia? </b></p><p>– Se lleva bárbaro, mis papás lo aman. Ahora queremos que se conozcan nuestros padres, todavía no se conocieron los padres de él con mis padres. El papá de él vive en Ameghino, todavía no fuimos. Mis papás siempre me dicen, ¿cuándo viene a comer sushi? Mi papá le cocina, lo quieren mucho y él es una persona muy querible también. Con mi hermano ven fútbol, habla de tenis con mi papá.</p><p><b>– ¿Suegra?</b></p><p>– Con la mamá me llevo bárbaro, y con los hermanos. Él es muy familiero. Yo tengo una familia chica y él tiene una familia gigante entonces siempre me veo con todos los hermanos, con la mamá. Es hermoso todo el amor que se tienen y el humor que tienen. Cuando ves a la familia entendés todo, cómo se cargan, las bromas que se hacen. Me encanta ver esas pequeñas cosas en las familias.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/DNXG4LVA7JDC3HOW7QA3QUITWY.jpeg?auth=dc1dac48d0331d515e6dfc024dc006578c5833fe512ab71ba635bb3cafa09194&amp;smart=true&amp;width=1280&amp;height=720" type="image/jpeg" height="720" width="1280"/></item><item><title><![CDATA[El éxito de “la reina del Flow”, la experiencia con ayahuasca y el difícil camino hacia la maternidad: Carolina Ramírez, detrás del furor]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/20/el-exito-de-la-reina-del-flow-la-experiencia-con-ayahuasca-y-el-dificil-camino-hacia-la-maternidad-carolina-ramirez-detras-del-furor/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/20/el-exito-de-la-reina-del-flow-la-experiencia-con-ayahuasca-y-el-dificil-camino-hacia-la-maternidad-carolina-ramirez-detras-del-furor/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Lo que estaba planificado para grabar durante solo seis meses, ya lleva diez años de vigencia para sorpresa de todos y particularmente de ella. Carolina Ramírez habla del personaje de Yeimy Montoya en la telenovela colombiana y de cómo se lleva con ella: "La rockstar es Yeimy, no yo". Además, los obstáculos que tuvo en su viaje hacia la maternidad: "Es como si toda mi vida me hubiera preparado para este momento"]]></description><pubDate>Sun, 20 Sep 2026 05:31:22 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Carolina Ramírez</b> lleva casi una década habitando a <i><b>Yeimy Montoya</b></i>, el personaje que la convirtió en una de las actrices colombianas más reconocidas de Latinoamérica. Desde que comenzó a grabar <i><b>La reina del flow</b></i>, en 2017, atravesó divorcios, mudanzas, nuevos proyectos, una pandemia, temporadas de éxito y también <b>una larga búsqueda para convertirse en madre</b>. Hoy, a los 41 años, transita una etapa que define como uno de los momentos más felices de su vida junto a su pareja, <b>Martín</b> y a <b>Sur, su hijo de tres meses</b>.</p><p>La maternidad aparece una y otra vez durante la charla: la culpa, el puerperio, la lactancia y cómo reorganizó su vida profesional desde que nació su hijo. En medio de la conversación, incluso, interrumpe unos minutos la entrevista para darle la mamadera a Sur, con quien llegó al estudio de <b>Infobae</b>. El episodio, breve y cotidiano, resume buena parte de su presente: <b>una actriz con una carrera consolidada que ahora acomoda sus tiempos a las necesidades de su bebé</b>.</p><p>En paralelo, volvió a ponerse en la piel de Yeimy para reencontrarse con el público argentino. <i>La reina del flow </i>tuvo un gran recibimiento durante su paso por el país, con dos Movistar Arena llenos y miles de fanáticos que volvieron a cantar las canciones de la serie junto a sus protagonistas. Para Carolina, regresar con ese personaje que interpreta desde hace casi diez años es mucho más que retomar un papel: es reencontrarse con una historia que ya forma parte de varias generaciones y que, a pesar del paso del tiempo, nunca terminó de soltarla.</p><p>Pero detrás de la actriz y de la mujer que acaba de convertirse en madre hay también una historia de búsqueda personal. Carolina cuenta que durante años quiso tener un hijo, atravesó pérdidas y tratamientos y llegó a pensar que quizás la maternidad no iba a suceder. En ese camino recurrió también a <b>herramientas espirituales</b>. Entre ellas, una experiencia que nunca había contado públicamente: el año pasado <b>tomó ayahuasca junto a sus padres</b>. Según relata, aquella ceremonia le permitió dejar de ocupar el lugar de “madre” de su propia familia y volver a sentirse hija. Tres meses después quedó embarazada de Sur y se abrió un nuevo capítulo en su vida.</p><p><b>—Hermoso recibirte. Qué fenómeno </b><i><b>La reina del flow</b></i><b>, por favor.</b></p><p>—Impresionante, no lo puedo creer realmente. Soy vieja con esto (risas). Imagínate que empezamos a grabar en el 2017. </p><p><b>—¿Y en qué mujer te convertiste en estos casi diez años? </b></p><p>—He pasado por mucho. Esa primera Carolina, la que dijo que sí, <b>no quería hacer la serie</b>. Cuando la acepté fue por una necesidad económica, pero venía de no hacer mucha televisión, estaba haciendo teatro y de pronto apareció la propuesta y dije que no quería, sobre todo por el formato, tan largo.</p><p><b>—¿No había un poco de prejuicio?</b></p><p>—No, es que yo sé lo que implica protagonizar una serie de largo alcance. Hacer muchos capítulos es dedicar tu vida a eso durante muchos meses. De hecho, estaba planificado para seis meses de rodaje y llevo diez años. Ya la segunda temporada fue una sorpresa hacerla.</p><p><b>—¿Qué cosas te pasaron en estos años?</b></p><p>—Muchas cosas. En esa época estaba casada con otra persona y tenía mucha energía para hacer un montón de cosas. Todavía la tengo, pero es diferente, ahora estoy instalada en otro lugar, tengo un hijo. Pasó una pandemia que nos puso a pensar en qué lugar queríamos estar, y en medio hice varias cosas: hice cine, vine a vivir a Argentina, después me fui a vivir a México, acabo de regresar. De todo.</p><p><b>—¿Cuándo te diste cuenta de que </b><i><b>La reina del flow</b></i><b> se había convertido en un furor?</b></p><p>—Creo que es reciente. Yo sabía que era un proyecto al que le había ido muy bien porque antes de romperla en el mundo la rompió en Colombia, ése fue el primer termómetro. Pero a mí me cuesta mucho creerme las cosas, suelo restarle importancia para poder seguir siendo normal. Insisto mucho en eso: quiero poder ir al cine, subirme al subte, tomarme un colectivo, entonces tiendo a no mirar al personaje desde el lugar de que es una rockstar. Para mí <b>la rockstar es </b><i><b>Yeimy</b></i><b>, no yo</b>. Imagínate ser Shakira todo el tiempo. En cambio, yo no soy <i>Yeimi</i>, soy Carolina, que interpreta un personaje. </p><p><b>—¿Y cómo te llevás con que mucha gente conozca y ame a </b><i><b>Yeimy</b></i><b> pero no a Carolina?</b></p><p>—En algún momento me chocaba. Pensaba: “La gente no conoce mi trabajo, me voy a encasillar en este personaje”. Ahora, viendo todo en perspectiva y con mucha calma, digo: qué suerte. Porque la gente ama un personaje y yo interpreto a ese personaje. Los fans son los fans de <i>Yeimy</i> y ella es un personaje de ficción, eso es maravilloso. Hacer conciertos donde yo ni siquiera canto, donde la que canta es el personaje, también me ayuda. </p><p><b>—¿Hay algo de escudo en eso?</b></p><p>—Sí, lo tomo como si fuera una obra de teatro con muchos espectadores y me apoyo en el hecho de que lo que le pasa al personaje le pasa al personaje, no me pasa a mí y de alguna manera, me protejo. Además, es una participación especial la mía, no pude estar en los ensayos ni el montaje, me uno sobre la marcha. En el auto voy estudiando las canciones, en videito voy aprendiéndome las coreografías, creo que en otras condiciones no sería posible. </p><p><b>—¿Por qué decidiste aceptar esta participación? </b></p><p>—Obvio que también porque es Argentina. Yo tengo un amor particular por este país, es mi casa. No sé por qué, pero vengo acá y no me siento extraña ni extranjera. Siento que hay algo que me hace estar acá. Cuando empezaron las giras estaba embarazada y no podía hacer la de España. Además, ya tenía firmadas la tercera y cuarta temporada de<i> En el barro</i>. Entonces todo se cruzó, pero cuando se habló de los shows les dije: “Si lo hacen, ¿por qué no van a Argentina?”. Hay mucho público acá y yo tenía ganas de estar.</p><p><b>—¿Sentís que el público argentino es diferente?</b></p><p>—Es único, te lo juro, no existe un público como el argentino. Incluso lo sé por la hinchada de la cancha. Ustedes tienen dentro de su cultura, de su sangre, ser espectadores, el espectáculo.</p><p><b>—¿Tenés también una relación con el fútbol?</b></p><p>—Mi papá fue futbolista, tengo muchos primos futbolistas. <b>Yo siempre quiero que Messi no llore nunca, que sea feliz siempre</b>. He disfrutado mucho el fútbol gracias a él y a los demás. Y también soy fan de Scaloni, del ser humano que es. Me parece el argentino modelo.</p><p><b>—¿Hace cuánto que venís a la Argentina?</b></p><p>—Vengo desde 2008 y vine a vivir en 2021. Tuve una familia política argentina que amo mucho y que en su momento era mi familia. Viajé todos los años.</p><p><b>—Cuando empezó </b><i><b>La reina del flow</b></i><b>, ¿esa Carolina ya soñaba con ser mamá?</b></p><p>—Sí, sueño con ser mamá desde 2013.</p><p><b>—¿Hiciste mucho por ser mamá?</b></p><p>—Sí, pero sobre todo tuve que reconciliarme con el hecho de que no es cuando yo quiera, sino cuando él quiera. Y soltar, porque cuando más quise, menos pude. Y cuando dije “bueno, ya está”, pasó.</p><p><b>—¿Pensaste que quizás no iba a suceder?</b></p><p>—Sí, mucho tiempo. Me divorcié a los 40 años y pensaba: “¿A los 40 años a quién voy a conocer? ¿Qué tiempo?”. Nunca pensé en una inseminación, en un vientre subrogado ni siquiera en una adopción. A mí el concepto de familia me parece hermoso, no sé si mi sueño era ser madre soltera.</p><p><b>—En pareja sí pasaste por tratamientos.</b></p><p>—Sí, pasamos por ahí y también por pérdidas. Fue un momento triste, yo quería vivir la experiencia de la maternidad, pero también la experiencia del embarazo, de que pasara por mi cuerpo. Esa parte me angustiaba no vivirla.</p><p><b>—¿Hubo un duelo?</b></p><p>—Sí, mucho tiempo. Todo esto me pasó antes de los 35 años y para los 36 ya más o menos dije que no iba a pasar nada y solté.</p><p><b>—Y en paralelo había una mujer profesional que no paraba de crecer también. ¿Cómo se unían esos dos mundos? </b></p><p>—También puedo decir que <b>en la vida escogí muy buenos compañeros y socios de vida</b>. Tuve un gran socio de vida que me acompañó mucho en esa escalada. Cuando conocí a mi exmarido acababa de terminar <i>La hija del mariachi</i>, la novela con la que me di a conocer en Colombia y un poco en la parte internacional. Como no existían tanto las redes, no explotó como <i>La reina del flow</i>, pero fue muy exitosa. A partir de ahí empecé a escalar con muchas tiras, no paré. Y tuve un compañero al lado con el que construimos un montón.</p><p><b>—¿Hubo una decisión de empezar a buscar con tu pareja nuevamente? </b></p><p>—Yo siempre estuve abierta a que pasara una cigüeña, pero mi pareja no. Él es cinco años menor que yo y tenía una vida completamente diferente, donde no estaba establecido eso. Pero un día le llegó, mágicamente. Me lo propuso y yo dije: “Claro que sí, por supuesto, hagamos”. Y nueve meses después, fin. Pasaron muchas cosas. Nos fuimos a vivir a México y tuve un acercamiento a una vida mucho más tranquila. Vivía en Playa del Carmen, tenía contacto con el mar todos los días y fue como desenchufarme, ponerme en manos de Dios, de la vida, de estar acá y ahora. Eso me ayudó, tenía muchas más herramientas para llevarlo y estaba en un lugar paradisiaco, fuera de toda responsabilidad de laburo. </p><p><b>—¿Retomaron la búsqueda con ayuda médica o esperaron?</b></p><p>—No, cambié la alimentación, no tomo alcohol hace casi tres años. Como que dije: “Si es un tema hormonal, ¿qué tengo que hacer? Que mis hormonas piensen distinto”. Entonces saqué muchas cosas de mi alimentación y estuve muy pendiente de qué alimentos podían estar interfiriendo. También entendí que el ritmo de vida importa. La conexión con la vida, con uno, con la naturaleza, alejarme de este mundo tan plástico. Creo que eso sirvió un montón.</p><p><b>—¿Habías pasado por muchos tratamientos antes? </b></p><p>—No muchos, pero los suficientes para atravesar el dolor de la frustración de no poder. Uno pone mucho el cuerpo y la mente. Y la mente, la loca de la casa, es bastante compleja. Te dice: “No vas a poder, no vas a poder”. Y una va creciendo y piensa: “La mujer tiene 40 años, no puede tener hijos”. Lo loco es que cuando cumplí 40 me acuerdo de haber pensado: “Guau, me convertí en la mujer que siempre soñé ser”. Y qué hermoso sería que todas las mujeres llegáramos a ese punto de nuestra vida diciendo: “Listo, ahora quiero ser mamá”. Porque la maternidad es tan dura que más vale que sea deseada.</p><p><b>—Y ahora que finalmente llegó, ¿cómo estás viviendo estos primeros meses?</b></p><p>—Hay momentos en que no puedo más. Tengo tendinitis en las dos manos porque el gordo es gordito. No dormir, todo eso... Pero no siento que esté renunciando a nada de mi vida por hacerlo, siento que llegué a este punto habiendo hecho un montón. <b>Es como si toda mi vida me hubiera preparado para este momento</b>, entonces lo recibo con mucho amor, mucha alegría y mucho deseo.</p><p><b>—Sur nació con 4,5 kilos.</b></p><p>—Sí, 4 kilos 500 y 56 centímetros. Ahora tiene tres meses y usa ropa de nueve meses.</p><p><b>—¿Vos querías tener un parto en tu casa?</b></p><p>—Yo quería que naciera en mi casa, en la tina, con partera, con tambores, con inciensos, con toda la jipada. Y el cuerpo dijo: “No, querida, al hospital”. Yo vivía en la selva, en chancletas, con el pelo suelto. Estaba convencida de que quería conocer mi cuerpo haciendo el trabajo de parto, pero el bebé venía muy grande y yo venía muy mal de las hemorroides. El ginecobstetra me dijo que en casa no iba a ser, pero que podía tenerlo con mi partera y en agua, en una sala preciosa de parto humanizado del hospital. Al día siguiente, que era el día programado, tenía contracciones, pero no dilataba. Entonces dije: “Bueno, sacámelo, ya está”. Y fue hermoso. Una cesárea humanizadísima, con la música que quisimos, el papá tomó las fotos que quiso, me lo pusieron acá, me cortaron el cordón cuando yo quise. <b>Conocí la placenta y guardé un pedacito, hice cápsulas y me las comí</b>.</p><p><b>—¿En serio?</b></p><p>—Obvio, si estaba en la jipada ¿cómo no voy a hacerlo? Imagínate estar en la jipada y no comer placenta, pero que quede claro que en las cápsulas, no a lo <i>Walking Dead</i> (risas). La disecan y la ponen en cápsulas. No sé para qué sirve te confieso, pero para algo sirve. En México conocí todo este tema de la partería y los partos humanizados, es muy hermoso saber que tu cuerpo puede dar vida.</p><p><b>—¿Y cómo fue aceptar que el parto finalmente fuera distinto a lo que habías imaginado?</b></p><p>—Lo más importante siempre fue Sur. Y yo obviamente, porque Sur necesita una mamá viva también. Entonces, en ese sentido, respeté mis tiempos, respeté sus tiempos, y <b>tuve el parto que tenía que tener</b>. Lo agradezco y lo recuerdo con mucho amor, porque la verdad que las cesáreas son durísimas. Los que dicen que las mujeres somos vagas porque tenemos por cesárea no saben lo que es tener una.</p><p><b>—¿Te encontraste con mucho opinólogo?</b></p><p>—Yo aprendí una cosa en la vida: no miro lo que no quiero que me afecte. Sé que va a haber opiniones y que hay gente que se cree dueña de la verdad, lo respeto, pero no me traspasa. Tengo muy claro lo que quiero sentir y voy a eso. Entonces no doy papaya, como dicen en Colombia, no me vulnero como epicentro de crítica. Si algo no me gusta, hay un botón hermoso que se llama bloquear.</p><p><b>—¿Y con las opiniones familiares?</b></p><p>—Con mi mamá, que la amo y es el amor de mi vida, siempre fui muy clara desde el amor. Le dije: “Ma, esta es mi oportunidad. Esta hora es mi momento”. Agradezco su experiencia y hay cosas que ella sabe que yo necesito. Mi mamá fue niñera durante 15 años, es una abuela increíble, está enamoradísima de mi bebé y llora todos los días porque no vive en el mismo país que yo. Recibo con alegría a mamás y abuelas que enseñan cosas buenas para la vida, pero si tengo que callar bocas desde el respeto y el amor, lo hago.</p><p><b>—¿Y cómo está la pareja? </b></p><p>—Hermoso. Es un socio maravilloso y la verdad estoy muy contenta con la familia que estamos haciendo. Cumplimos tres años en febrero.</p><p><b>—A vos te gustan los argentinos, sos un poquito nuestra. </b></p><p>—A mí me encantan. No, yo no sé si me gustan los argentinos, me gusta él. Y me gustaba el otro (risas). </p><p><b>—Seguís diciendo “mi novio” y tienen un hijo. ¿No te querés casar?</b></p><p>—Sé que es raro que diga que es mi novio aunque tenemos un hijo. Y no es que no me quiera casar. Casarse es hermoso, pero ahora somos los papás de Sur. Yo ya viví la experiencia, ya fui mujer, ya tuve marido, ya me casé de blanco y fue hermoso, honro cada año de mi vida que fue así. Pero <b>quiero seguir siendo novia</b>, me parece lindo eso. Creo que esa es la lucha: no dar por sentado que estamos juntos. Por ahora: socios, compañeros.</p><p><b>—¿Cómo fue el embarazo y esta maternidad tan reciente?</b></p><p>—Ya tiene tres meses, no lo puedo creer. Siento que toda mi vida tuve a Sur, no sé cómo era mi vida antes sin él.</p><p><b>—¿Te quisiste escapar ya en algún momento de tu casa?</b></p><p>—Lo que pasa es que como me tocó salir por trabajo, no tuve la necesidad de huir. Al contrario, quiero huir de donde estoy para llegar a mi casa y estar con él. </p><p><b>—¿Y la culpa? Porque la maternidad viene con un paquete bastante grande.</b></p><p>—Ser madre viene con un paquete de culpa impresionante. Obvio que pasé por ahí. Cuando no se me pegaba bien de la teta tenía culpa, pensaba que se iba a morir de hambre, que no era capaz, todo drama. Pues pasa, es hormonal todo. Si uno escribiera las cosas que se le pasan por la cabeza, es una telenovela mexicana, Thalía es una huevona al lado nuestro (risas).</p><p><b>—¿Y ya se acomodó un poco el puerperio?</b></p><p>—No, yo creo que todavía no. A veces no te da con locura, también te da con melancolía o de pronto sentís que algo está sobrepasado un poquito. Pero es que es un amor tan grande que yo creo que estás segregando tanto amor todo el tiempo que algo te tiene que desajustar o ajustar. Tal vez lo que estamos haciendo es ajustándonos.</p><p><b>—También tenés una relación muy particular con el llanto.</b></p><p>—No<b> </b>hay una cosa que de verdad produzca tanto placer como llorar, me sirve para vaciarme, depurar y seguir. Tuve épocas muy dramáticas, fui muy llorona siempre, desde chiquita. Y también he hecho telenovelas increíbles gracias a mis llantos, porque lloro muy bien en la ficción.</p><p><b>—¿Cómo llegó la propuesta de </b><i><b>En el barro</b></i><b>? </b></p><p>—En 2023 estaba recién separada, tenía mi departamento de soltera y un pelo rubio rarísimo, esas cosas que una hace cuando se quiere reinventar. Hice el casting y quedé, fluyó y asumí este personaje que es el más bueno que he hecho: la más buena de todas, la más boluda y la que está en un contexto completamente diferente. </p><p><b>—¿Están grabando dos temporadas juntas? </b></p><p>—Estamos grabando la tres y la cuatro, y es hermosa la experiencia de trabajar con tantas mujeres. Hemos cerrado una que otra boquita donde dicen que las mujeres juntas hacemos quilombo y las mujeres juntas hacemos cosas maravillosas: cada escena de sororidad, de compañerismo, de parcería, de acompañarnos. Por eso, cuando quedé embarazada y sabía que tenía que hacer las temporadas, acepté aunque iba a estar en el puerperio. Dije: “No me importa, voy a estar rodeada de mujeres. ¿Qué mejor puerperio que ese?”. Y no me equivoqué, porque voy ahí y es como que <b>me repotencio, tengo un montón de mujeres alrededor que son mamás y aprendo un montón</b>. Y si me canso, Sur rota de mano en mano, porque él se duerme en todas las manos posibles.</p><p><b>—Se nota que sos muy generosa y abierta con esto de venir con Sur. ¿Cómo lo manejás?</b></p><p>—Cuando me dijeron que tenía que venir a la entrevista y contemplé la posibilidad de que tenía que venir con él, pregunté: “¿Hay mujeres?”. “Sí”. “No pasa nada”. <b>Si hay mujeres, estamos</b>.</p><p><b>—Esta conexión con el universo femenino y con el acompañamiento entre mujeres, ¿la tuviste siempre?</b></p><p>—Se ha potenciado un montón en Argentina, que he conocido mucho la sororidad y el feminismo desde que vine. Tengo muchas amigas argentinas. Colombia también tiene un movimiento femenino fuerte, pero yo no estaba tan conectada con las mujeres porque vengo de una familia de muchos primos varones. Todos muy hermosos, de esos hombres que vas a la casa y no te dejan lavar un plato.</p><p><b>—¿Nunca sentiste ese lugar del machismo?</b></p><p>—No, en mi casa tampoco. Con mis papás y mi hermano, cero. De hecho, mi hermano es el que cocina en la casa. Él estaba a cargo de cosas que uno diría: “No, eso le corresponde a la mujer”. Entonces, desde ese lugar, no necesité de las mujeres para sostenerme en mi idiosincrasia. Pero cuando llegué a Argentina me encontré con un montón de mujeres: amigas, amigotas, mamás. Y ahí dije: “Ve, ve”.</p><p><b>—¿Qué te generó conocer ese feminismo argentino que incluso impulsó el </b><i><b>Ni Una Menos</b></i><b>?</b></p><p>—Creo que, con respecto a México y otros países de Latinoamérica, hay años luz. Y ha sido muy interesante entenderlo.</p><p><b>—Volviendo a </b><i><b>En el barro</b></i><b>: tu personaje también está atravesado por la maternidad. ¿Qué te pasaba a vos, después de tu propia búsqueda, al interpretar a una mujer que vive eso?</b></p><p>—La mayoría de los personajes que se me han atravesado en la vida han sido madres. Incluso <i>La reina del flow</i>, porque para<i> </i>mí, <i>Yeimy</i>, ante todo, es madre. Ella se moviliza por haber creído que había perdido a su hijo. En <i>En el barro</i> y en otros personajes también ha estado muy presente la maternidad. Lo bueno es que ahora que soy madre digo: <b>“Ay, qué bien, no lo hice tan mal”</b> (risas). Porque yo me basaba en mi mamá y en las madres que tenía alrededor, pero no en mi propia experiencia, y ahora que lo reveo y entiendo un poco las elecciones que tomé, digo: muy buena mi capacidad de observación.</p><p><b>—¿Sentís que la maternidad te dio una fuerza diferente?</b></p><p>—Sí, y también ese pensamiento único: todo es él. Me estoy recuperando de una gripe que, si me daba de soltera, a los dos días me iba a la guardia y me internaba, olvidate. Pero dije: “Tengo que estar de pie porque Sur me necesita”. Y te parás.</p><p><b>—¿A qué edad empezó la danza en tu vida? </b></p><p>—A los nueve. Era muy cansona, muy hinchahuevos en el colegio. Hacía todo muy rápido, me encantaba treparme a los árboles y tenía mucha energía. Entonces mis papás dijeron: “La niña necesita”. Y entré a una escuela de ballet, como la Escuela del Teatro Colón que existe en Colombia e hice toda mi formación como bailarina, que básicamente fue la base de todo lo que hice después.</p><p><b>—¿Te lesionaste en algún momento?</b></p><p>—Me lesioné de todas formas: me rompí la rodilla, voy a ser una viejita con los dedos tiesos, pero para eso falta un montón (risas).</p><p><b>—Pero también hay mucho amor y agradecimiento por esa etapa.</b></p><p>—Creo que la danza lo que hizo en mi vida fue darme el orden que necesitaba para poder ser lo que soy ahora. No sé si como actriz tendría las herramientas que tengo si la danza no hubiera sido parte de mi vida. De hecho, todavía opero mentalmente como bailarina. </p><p><b>—¿Volverías a elegir ese camino, con todo el sacrificio que implicó?</b></p><p>—Sí. Estudié en una escuela increíble y tuve una formación increíble. Tal vez habría tomado otras decisiones: si no me hubiera empecinado en que quería ser bailarina clásica, tal vez podría haber explorado otras cosas.</p><p><b>—Tal vez no aparecía la actriz. </b></p><p>—Para que apareciera la actriz tenía que estar esa bailarina. Yo siempre lo digo: <b>la actuación me salva la vida, porque la danza estaba acabando conmigo físicamente</b>. Yo quería ser y hacía lo que fuera por conseguirlo: si tenía que cortarme un brazo, me lo cortaba. En cambio, la actuación llegó a decirme: “Está todo bien”. Igual mi cuerpo tiene memoria y lo vi ahora en los shows: llevo un año sin hacer ejercicio porque tuve un embarazo con una panza muy grande y pubalgia, después vino el posparto y la cesárea. Y cuando Sur cumplió tres meses, al otro día me monté al escenario en Chile y el cuerpo respondió, así que a la bailarina le doy las gracias todos los días. </p><p><b>—¿Quedó también algo de esa búsqueda espiritual que atravesaste durante el embarazo? </b></p><p>—Sí. Martín y yo promulgamos mucho eso, sobre todo él. <b>Es una persona muy conectada, un maguito</b>. Yo tuve experiencias espirituales que siento que tuvieron que ver con sanarme, sobre todo con mis padres.</p><p><b>—¿De qué tipo? </b></p><p>—<b>Con mis papás tomé ayahuasca</b>. Tuve una ceremonia con ellos y fue increíble. Dura, muy difícil, porque eso de verdad es una medicina.</p><p><b>—¿Quién lo propuso? </b></p><p>—Mi papá. Estábamos en México y me dijo: “He estado investigando mucho y me parece que nosotros tenemos que tomar una medicina. Quiero hacer ayahuasca con su mamá y usted también”. Y yo: “¿Qué, papá? Yo no quiero”. Y él: “Nosotros tenemos muchas cosas que sanar como familia”. Y bueno,<b> fue la mejor constelación familiar de la vida</b>. Esa experiencia fue hermosa.</p><p><b>—¿Cuándo sucedió esto? </b></p><p>—Fue el año pasado y, <b>tres meses después, quedé embarazada</b>. En esa ceremonia apareció algo que yo tenía que sanar: <b>dejar de ser la mamá de mis papás</b>, dejar de ser la mamá de otros, para poder aprender a ser la mamá de Sur. Y eso se reveló en un día, conectada con las estrellas y se ordenó: mi papá fue mi papá, mi mamá fue mi mamá y yo empecé a ser la hija. Y eso fue maravilloso. </p><p><b>—¿Se contaron mutuamente que vivió cada uno en la experiencia? </b></p><p>—Claro. De hecho, la medicina es tan inteligente que desajusta al que necesita ajustarse y, cuando desajusta a uno, ajusta a los demás. La que se desajustó fui yo y hubo un momento en que mi mamá me acunaba como a una bebé.</p><p><b>—¿Ella no estaba en su propio viaje?</b></p><p>—Sí, pero mi viaje se conectó con el de ellos. Mi papá fue mi papá y me dijo una frase maravillosa, con un bastón en la mano: “Nosotros vamos a estar contigo siempre”. Y mi mamá me acunaba como a una nena para que yo volviera a ser la hija. Porque <b>yo empecé a trabajar muy chiquita y hacerme cargo de cosas que tal vez no correspondían</b>. Agradezco haber podido ayudar a mi familia, pero en algún momento hay que soltar eso y volver al lugar. Hasta que yo no volví al mío, mi cuerpo no iba a funcionar. Porque yo ya era mamá de otros, entonces, ¿cómo iba a ser mamá de Sur si ya era mamá de otros?</p><p><b>—¿Dónde hicieron la ceremonia?</b></p><p>—En México. Fue en un ambiente abierto, regulado, cuidado, profesional. Es una experiencia espiritual muy fuerte que necesita ser guiada y acompañada, porque así como ves tu oscuridad, ves tu luz. Y esa luz fue increíble: te convertís en un canal de amor, de claridad, de entendimiento y de acercamiento y así fue con mi mamá.Nosotras tuvimos nuestras dificultades como madre e hija cuando cumplí los 20, fue muy difícil porque ella después se va a Estados Unidos con mi papá, por mucho tiempo, se alejan un poco. Yo me caso, hago mi vida aparte. Y ese día me hizo una confesión de amor increíble: me contó lo deseada que yo fui, el amor con el que me esperó y cómo sabía que yo era yo. Abrazadas las dos, confesándonos mutuamente el amor, entonces tener esos espacios de poder acercarte a tus padres. Y la medicina, además, me hizo doblar las piernas y besarles los pies a mis papás, porque hay una cosa que pasa en la vida: crecemos y un día nos creemos más grandes o superiores a nuestros padres, nos las sabemos todas y olvidamos que ellos son nuestros papás y que los chiquitos somos nosotros. Entender eso y <b>ubicarme en ese lugar fue mi cierre para sanarme y quedarme embarazada a los tres meses</b>. Fue increíble, cada uno tenía su equipaje y fue una experiencia familiar excelente.</p><p><b>—¿Que le dijiste a tu papá post experiencia?</b></p><p>—Mi papá también resolvió sus cosas. Él me lo agradece mucho a mí porque yo estaba en ese contexto. Nosotros con Martín tenemos un espacio que se llama Casa Resonance, que es un centro cultural de la conciencia donde se hacen conciertos, eventos, y justo ese fin de semana que llegan mis papás a México teníamos contratada esa ceremonia. Y cuando mi papá se da cuenta, es cuando nos dice: “yo quiero hacerlo con todos ustedes”. Entonces fue increíble. </p><p><b>—O sea, tenía que ser, porque ustedes estaban ya trabajando en ese camino...</b></p><p>— Y el nombre Sur también llegó de una manera especial. Le llegó en un sueño a Martín. Me dijo: “Sur, Sur”. Nosotros no supimos el sexo hasta que nació, pero ya sabíamos que era Sur. Esas cosas mágicas que pasan.</p><p><b>—Se te ve muy feliz y luminosa.</b></p><p>—Sí, estoy muy feliz. <b>Es un muy buen momento de la vida, como que estoy recogiendo</b>. Siento que me preparé toda la vida para esto y estoy en un buen lugar, disfrutándolo todo.</p><p><b>—¿Estás preparada para guardar a </b><i><b>Yeimy</b></i><b>? </b></p><p>—La amo, es maravillosa y tengo tanto para agradecerle, pero creo que la gente es la que no está preparada para guardarla. Yo lo quise hacer y no me dejaron. Y en realidad estoy haciendo esto por la gente, porque si fuera por mí, me quitaría el traje, lo dejaría guardado, le pondría un marquito dorado y ya está. Pero también entiendo todo el impacto que causó esta última temporada, que fue tan difícil para todos. Si puedo contribuir a que la gente sea un poco más feliz, saco el traje y me lo pongo con mucha humildad y, sobre todo, con mucho agradecimiento.</p><p><b>—¿Cómo sigue el año? </b></p><p>—Estoy muy emocionada por la oportunidad de hacer la obra de teatro más grande y con mayor público que hice en toda mi vida. Vienen otras fechas por Latinoamérica y voy a tratar de estar en todas, pero también tengo un compromiso enorme: un hijo y él es prioridad siempre. Él me está dejando hacer todo. Y quiero vivir el día a día, ahora por ejemplo, quiero salir a tomarme un cafecito rico y comerme un muffin. Y seguir disfrutando.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FCEO5XS3D5GCPFH6F2Y6RUQVHE.png?auth=cd1e5baba72fb26f2641c1f4095d9e2ecd84fd4ddbb98f5f33f090df6149953c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Personajes - Carolina Ramirez - Home]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Pablo Quirno destacó las definiciones de Trump sobre Malvinas, pero aclaró: “No vemos en este momento una mediación”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/20/pablo-quirno-destaco-las-definiciones-de-trump-sobre-malvinas-pero-aclaro-no-vemos-en-este-momento-una-mediacion/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/20/pablo-quirno-destaco-las-definiciones-de-trump-sobre-malvinas-pero-aclaro-no-vemos-en-este-momento-una-mediacion/</guid><dc:creator><![CDATA[Facundo Chaves]]></dc:creator><description><![CDATA[El canciller explicó en una entrevista con Infobae la estrategia del Gobierno para recuperar la soberanía de las islas y el rol de Vaca Muerta en la ofensiva diplomática y jurídica. Confirmó que Milei se reunirá con Marco Rubio en la ONU. También habló del viaje a China, la tensión con Brasil, Venezuela y la visita del papa León XIV]]></description><pubDate>Sun, 20 Sep 2026 04:28:48 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Tras una semana de fuertes definiciones y novedades respecto de la causa Malvinas, el canciller <b>Pablo Quirno</b> aseguró que el objetivo del Gobierno es “recuperar la soberanía de las islas Malvinas mediante el diálogo diplomático”, destacó que “hoy tenemos mayores herramientas para poder defender nuestros intereses” y, si bien resaltó el impacto que tuvieron las declaraciones de Donald Trump sobre la controversia con el Reino Unido, aclaró que <b>“no estamos viendo en este momento una mediación o algo por el estilo”</b>. En una entrevista con Infobae, el ministro de Relaciones Exteriores explicó los alcances de la ofensiva diplomática y jurídica que se puso en marcha por decisión del presidente Javier Milei, defendió el fortalecimiento de la presencia militar argentina en el Atlántico Sur, pero advirtió que <b>“el uso de la fuerza no tiene ningún lugar en esta disputa”</b>.</p><p>En una extensa entrevista realizada en los estudios de la redacción de <b>Infobae</b>, Quirno anticipó parte de la agenda de Milei en la Asamblea General de las Naciones Unidas, reveló qué falta para concretar el primer viaje oficial de Karina Milei a China y analizó el impacto que podrían tener en la Argentina las próximas elecciones en Estados Unidos, Brasil e Israel. Se refirió en duros términos a la decisión de Lula da Silva de retirar embajadores y abrió la puerta a normalizar las relaciones diplomáticas con Venezuela. Además, explicó la posición del Gobierno frente a la posibilidad de frenar o regular el desarrollo de la inteligencia artificial, defendió los alcances del proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional y habló de los preparativos para la visita del papa León XIV, las amenazas externas y las consecuencias de los conflictos internacionales sobre la economía argentina.</p><p>Respecto de Malvinas, Quirno consideró que la Argentina atraviesa una situación internacional diferente, en la que el acercamiento con Estados Unidos, la importancia estratégica de sus recursos naturales y las tensiones que enfrenta el Reino Unido ofrecen nuevas oportunidades para fortalecer el reclamo de soberanía. “Cada vez que Malvinas está en la boca de un presidente como Trump, evidentemente le da otra relevancia”, afirmó. Sin embargo, aclaró que la estrategia argentina tiene una dinámica propia y que, por el momento, el Gobierno concentra sus esfuerzos en ampliar las herramientas para proteger los recursos naturales del archipiélago y frenar la explotación de hidrocarburos. También explicó que las inversiones anunciadas para la Base Naval Integrada en Ushuaia y la Base Petrel forman parte de la recuperación de las capacidades de defensa y del fortalecimiento de la presencia argentina en el Atlántico Sur, objetivos que exceden la controversia con el Reino Unido.</p><p>El canciller explicó que uno de los principales instrumentos de la estrategia es aprovechar el atractivo económico de Vaca Muerta y de otros activos estratégicos argentinos para desalentar la participación de empresas internacionales en la explotación petrolera de Malvinas. El Gobierno propone que las compañías evalúen las consecuencias de desarrollar negocios en las islas frente a las oportunidades de inversión que ofrece el territorio continental argentino. En ese contexto, defendió la ampliación del régimen de sanciones contemplado en la nueva Ley de Defensa de la Soberanía Nacional y confirmó que <b>convocó a la Embajada de Israel por las inversiones de Navitas Petroleum, que participa del proyecto Sea Lion junto a la británica Rockhopper</b>. Quirno reveló que planteó personalmente el tema ante las autoridades israelíes y que las conversaciones continúan, pese a la estrecha relación política entre ambos gobiernos.</p><p>El ministro también confirmó que el presidente Javier Milei tiene agendada una reunión con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, durante la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas, donde la Argentina volverá a plantear su reclamo por Malvinas. Además, anticipó anuncios vinculados con futuras inversiones y financiamiento, y defendió la profundidad de la alianza estratégica con Washington. Quirno sostuvo que el vínculo bilateral tiene perspectivas de continuidad más allá de los resultados electorales estadounidenses y destacó la participación argentina en distintas iniciativas impulsadas por la administración Trump. En ese marco, explicó que el Gobierno busca aprovechar su posicionamiento internacional para atraer inversiones y fortalecer su capacidad de negociación con otros países.</p><p>La relación con China también ocupó un lugar relevante en la conversación. Quirno defendió la decisión de sostener una alianza estratégica con Estados Unidos sin afectar los vínculos comerciales y financieros con Beijing, al que identificó como uno de los principales socios económicos de la Argentina y un respaldo importante para el reclamo de soberanía sobre Malvinas. En ese contexto, reveló que <b>el viaje de Karina Milei a China permanece pendiente del cierre de negociaciones comerciales y financieras</b>. “Estamos cerrando temas comerciales y temas financieros justamente antes de confirmar la fecha del viaje”, explicó. También rechazó que las restricciones a la participación de empresas con capital estatal en la licitación de la Hidrovía hayan sido concebidas específicamente contra China, aunque reconoció que existen consideraciones estratégicas vinculadas con la protección de infraestructura crítica.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GXKFOYV6KJGNNCKMMJDRDMRRZ4.jpg?auth=c9d82787fcecb0125552b2c140320d9bfeb3c4705b32c40b1bf582bd61850cbb&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El presidente Javier Milei y el canciller Pablo Quirno " height="1080" width="1920"/><p>Quirno abordó, además, las tensiones con Brasil y las diferencias políticas entre Milei y Luiz Inácio Lula da Silva. El canciller sostuvo que ambos gobiernos deben preservar los vínculos institucionales, comerciales y de seguridad, pese a sus preferencias ideológicas y electorales. Al referirse a la visita de Lula a Cristina Kirchner y a las dificultades que encontraron las autoridades argentinas para reunirse con Jair Bolsonaro, dejó una definición sobre el vínculo bilateral: <b>“Acá no hay Carmelitas Descalzas… Todos sabemos el juego que están jugando. Si ellos tienen preferencias, nosotros también tenemos preferencias”</b>. También recordó la decisión brasileña de dejar de representar los intereses argentinos en Venezuela y reveló detalles de las gestiones que realizó con Giorgia Meloni y el canciller Antonio Tajani para que Italia asumiera esa responsabilidad.</p><p>En relación con Venezuela, el ministro abrió la puerta a una eventual normalización de las relaciones diplomáticas, después del acercamiento que se produjo a partir de la ayuda humanitaria enviada por la Argentina tras el terremoto que afectó a ese país. Quirno explicó que esa asistencia permitió recuperar canales de comunicación con las autoridades venezolanas y avanzar hacia un diálogo más constructivo, aunque aclaró que el Gobierno continúa trabajando por la liberación del argentino que permanece detenido y mantiene sus objetivos respecto del proceso político venezolano. <b>“Eventualmente puede haber una normalización”</b>, respondió ante una repregunta de Infobae. El canciller vinculó esa posibilidad con la evolución de la situación democrática y la necesidad de preservar canales diplomáticos para defender los intereses argentinos.</p><p>Hacia el final de la entrevista, Quirno se refirió a la próxima visita del <b>papa León XIV</b>, para cuya organización ya se realizaron dos avanzadas de la Santa Sede. Recordó que viajó personalmente al Vaticano por mandato de Milei para entregar la invitación oficial y destacó que el Gobierno trabaja en los detalles logísticos y de seguridad de una visita que también incluirá Uruguay y Perú. Ante la posibilidad de que los mensajes del Pontífice sobre justicia social generen tensiones con la Casa Rosada, aseguró que <b>“no hay diferencias en valores fundamentales con la Iglesia”</b>. El canciller también analizó las nuevas amenazas externas que el Gobierno busca incorporar a la legislación argentina, los desafíos geopolíticos de la inteligencia artificial y el impacto de los conflictos internacionales sobre la economía nacional, frente a los cuales defendió la posición fiscal y energética alcanzada por la Argentina.</p><h2>LA ENTREVISTA AL CANCILLER PABLO QUIRNO</h2><p><b>—¿Cómo está hoy la situación después de lo ocurrido en los últimos días y semanas en la relación con el Reino Unido?</b></p><p>—A partir de la cadena nacional del Presidente, realizada hace ya dos semanas, tenemos una situación en la que todo lo que anunció se está realizando. Salió el decreto reglamentario de la Ley 26.659, que es la ley que está actualmente en vigencia y que también estamos proponiendo modificar para tener más herramientas para defender nuestros intereses.</p><p>Una cuestión también muy importante que anunció el Presidente es el proyecto de asignación de presupuesto para la Base Naval Integrada en Ushuaia, que visitamos la semana pasada con el ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti.</p><p><b>—En el reclamo que tiene la Argentina con el Reino Unido por Malvinas apareció un actor que durante todo el conflicto no había tenido la actitud que tiene ahora: Estados Unidos. Específicamente, Donald Trump. ¿Cómo lee el Gobierno esta intervención del presidente estadounidense, con declaraciones que tuvieron mucha potencia?</b></p><p>—Nuestra posición es que la Argentina diseña su propia estrategia. Está claro que Estados Unidos y el Reino Unido están teniendo algunas discrepancias, fundamentalmente sobre el conflicto en Medio Oriente y el presupuesto de Defensa. Nosotros creemos que es muy importante que cada vez que Malvinas está en la boca de un presidente como Trump, evidentemente le da otra relevancia.</p><p>En esa diferencia que están teniendo entre ellos, el presidente Trump ha utilizado de alguna manera el tema Malvinas como algo sobre lo que tienen que discutir. Nosotros, como dije recién, tenemos nuestra propia estrategia, pero está claro que Estados Unidos mencionando a Malvinas le da una relevancia a toda la discusión que la lleva a otro nivel de repercusión.</p><p><b>—El kirchnerismo interpreta este recrudecimiento del conflicto y la actitud que está teniendo el Gobierno como una posición oportunista. El Presidente lo rechazó y sostuvo que existe una oportunidad diferente. ¿Cómo hay que interpretar esta nueva situación?</b></p><p>—El Presidente fue muy claro en llamar a la unidad de la sociedad y a la unidad política en lo que es la causa Malvinas. La causa Malvinas nos interpela a todos, interpela a toda la clase política. Es algo muy cercano al corazón de todos los argentinos.</p><p>Nosotros hemos diseñado una estrategia en la que hemos identificado esta situación que, a partir del camino recorrido en estos dos años y medio, nos posiciona de una manera totalmente diferente. Argentina tiene hoy una presencia a nivel mundial distinta de la que ha tenido en el pasado.</p><p>Tanto es así que la ley que está hoy en vigencia, la 26.659, no contiene todas las herramientas que necesitamos para defender nuestros intereses.</p><p>En parte también porque Argentina no había valorizado, cosa que sí hizo este Gobierno, los activos estratégicos que nosotros tenemos: los activos energéticos, los activos mineros, que son muy necesitados en el mundo occidental.</p><p>La posición de Argentina también lleva a que su palabra sea escuchada de una manera diferente. Entonces, hoy Argentina tiene que nutrirse de diferentes herramientas para maximizar las chances que tenemos de recuperar la soberanía de las Malvinas por medios diplomáticos.</p><p>De ahí surge que tengamos que contar con una legislación que permita, básicamente, que las empresas decidan si les conviene operar ilegítimamente en Malvinas u operar ante las oportunidades que son mucho más voluminosas y más importantes en la Argentina.</p><p>Eso es lo que ha cambiado y esa es la oportunidad que nosotros mismos nos hemos creado a través del programa de credibilidad, de las inversiones que están sucediendo, de la atracción que tiene Vaca Muerta y de la atracción que tienen nuestros activos en el mundo.</p><p>Hay un montón de empresas internacionales que están mirando Vaca Muerta. Ahora tienen que decir: puestos a elegir entre Vaca Muerta y Malvinas, creemos que esa decisión va a darnos la posibilidad de defender mejor nuestros intereses.</p><p><b>—Después de que se presentaron las denuncias en las que estuvieron trabajando usted y el procurador Sebastián Amerio, el Gobierno británico difundió un documento en el que sostiene que la Argentina no tiene ninguna intervención y que no puede afectar las operaciones de las empresas que tienen actividad en las islas y en la plataforma marítima. ¿Qué responde a eso?</b></p><p>—Está claro que tenemos una diferencia fundamental en cuanto a la explotación de nuestros recursos en las islas Malvinas.</p><p>Hay resoluciones de las Naciones Unidas al respecto, más allá de la 2065 o la 3149, que es la que dice que mientras esté en disputa la soberanía y hasta tanto eso no se resuelva, hay que abstenerse de realizar decisiones unilaterales en la zona en disputa.</p><p>Claramente, el Reino Unido está haciendo caso omiso a eso. Ese ha sido nuestro reclamo constante, pero está claro que tenemos que nutrirnos de mayores y mejores herramientas para poder hacer que eso sea efectivo.</p><p><b>—¿El objetivo es conseguir una negociación con la participación de un tercero, un actor que pueda acercar a las partes, como podría ser Trump u otro país? ¿O toda la estrategia está basada en las Naciones Unidas y en la discusión jurídica y diplomática?</b></p><p>—La estrategia es integral, porque, como dije, también involucra nuestra inversión en defensa y tener una presencia estratégica en el Atlántico Sur.</p><p>Es algo que está pedido por las Fuerzas Armadas hace muchas décadas y que, producto del programa de gobierno que ha seguido el presidente Milei desde diciembre de 2023, se puede concretar hoy porque tenemos el espacio presupuestario para hacerlo. Eso también es muy importante, porque es la secuencia de un montón de temas.</p><p>El objetivo es recuperar la soberanía de las islas Malvinas mediante el diálogo diplomático. Y nosotros vamos a utilizar todas las herramientas que están a nuestro alcance, legales, diplomáticas, jurídicas, de defensa, de inteligencia, para defender nuestros intereses.</p><p>Eso es lo que de alguna manera ha cambiado en la Argentina. Hoy tenemos mayores herramientas para poder defender nuestros intereses.</p><p><b>—Quiero insistir con la pregunta. ¿Un tercero que pueda acercar a las partes es una alternativa viable?</b></p><p>—Hoy estamos realizando las acciones para defender nuestros intereses. Nosotros siempre hemos llamado al diálogo.</p><p>No estamos viendo en este momento una mediación o algo por el estilo, sino que tenemos que ejecutar nuestra estrategia para preservar nuestros recursos naturales en las islas Malvinas.</p><p>Por eso también la ley lo que hace es agrandar el espectro de actividades que pueden ser objeto de sanciones, porque nosotros creemos que las Naciones Unidas han dicho que no hay que realizar acciones unilaterales mientras estamos en el conflicto.</p><p>Estamos tratando de ejecutar esa resolución que, claramente, el Reino Unido no está cumpliendo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SK37KUN7RFBEDEAA4PULFWYFFM.jpg?auth=d07381616f62de674210bb21115a6e468146cecd3c1276b7ad26b89a54efb04e&smart=true&width=1281&height=1920" alt="Pablo Quirno, en los estudios de Infobae (fotos Gustavo Gavotti) " height="1920" width="1281"/><p><b>—El Reino Unido también, entre otras decisiones que tomó, además de ese documento que emitió, anunció que va a cambiar los aviones de guerra que tiene en las islas. Ratificó que todas las operaciones militares que estaban previstas en Malvinas van a continuar, independientemente de los recortes presupuestarios que pueda haber en el Reino Unido. Flota en el ambiente la cuestión bélica.</b></p><p>—No hay absolutamente ninguna chance de que esto tenga un impacto o una intención bélica.</p><p>Argentina es un país de paz. Argentina está reclamando hace décadas por las islas Malvinas y lo seguirá haciendo. Es un mandato constitucional, además de que está en el corazón de todos los argentinos.</p><p>El uso de la fuerza no tiene ningún lugar en esta disputa.</p><p><b>—Porque la lectura que se hizo fue que la decisión de poner en marcha la Base Naval Integrada, que es una base militar, tiene el objetivo de, entre comillas, amenazar a las islas.</b></p><p>—No. Nosotros tenemos una postura completamente diferente.</p><p>Las Fuerzas Armadas han sido víctimas de un desarme muy profundo que hace que no tengamos las capacidades mínimas de defensa necesarias. Y lo que se está haciendo es justamente eso: recuperar esas capacidades.</p><p>Hoy por hoy, el Atlántico Sur, nuestro mar argentino, son la base de nuestro crecimiento, de nuestro posicionamiento geoestratégico y geopolítico. Eso hace que tengamos que reforzar nuestra presencia y que no perdamos oportunidades con respecto a otros países.</p><p>La Base Naval Integrada en Ushuaia, además de permitirnos tener nuestras propias capacidades de defensa, es también un polo logístico fundamental con respecto a la Antártida.</p><p>Ushuaia es el punto más cercano a la Antártida. Se pueden proveer desde ahí servicios a otros países que operan en la Antártida.</p><p>Hemos hecho mucho foco en la Base Naval Integrada en Ushuaia, pero es importante destacar que parte del proyecto también es extender la pista de aterrizaje en la Base Petrel para mejorar nuestra posibilidad de acceso a la Antártida.</p><p>Entonces, no tiene que verse de ninguna manera como algo amenazante. Claramente, cuando uno no tiene presencia de defensa, lo que termina sucediendo es que no puede defender su propia soberanía.</p><p>Por eso la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional también hace refuerzos sobre temas de defensa.</p><p><b>—¿Creen que existe alguna posibilidad de que el Reino Unido revise de algún modo su posición? Porque lo que hay es una respuesta taxativa, rotunda e irreductible: que la soberanía no es un tema para discutir porque ellos garantizan la autodeterminación de los isleños.</b></p><p>—Es una posición que ellos toman y es una posición histórica. Es una posición con la que obviamente no estamos de acuerdo y que está en el centro de la discusión.</p><p>Pero lo que pasa es que la evolución ha tenido un cariz que nos lleva a esta potencial explotación de hidrocarburos en las Malvinas.</p><p>Y eso, además de ser una decisión unilateral, está afectando recursos naturales que consideramos que son nuestros y que, además, no son renovables.</p><p><b>—¿Cómo leyeron lo que ocurrió esta semana con los anuncios y planteos independentistas en Irlanda, Gales y otros territorios? ¿Cómo se interpreta dentro de toda esta discusión sobre Malvinas? ¿Le sirve a la Argentina esta situación conflictiva que tiene el Reino Unido?</b></p><p>—Como dijo el Presidente, el Reino Unido está atravesando un período muy particular de su historia.</p><p>Estos temas internos que están teniendo, con gobiernos que son independentistas, empiezan a hacer ruido internamente, también producto de las declaraciones del propio presidente Trump, que fue quien dijo que las Irlandas deberían unirse.</p><p>A partir de ahí parece que empiezan a aparecer oportunidades o discusiones diferentes de las que ha habido en el pasado.</p><p>Obviamente, nosotros no somos parte de esa discusión, pero es interesante ver cómo Gran Bretaña y el Reino Unido defienden el principio de integridad territorial para no darles la posibilidad a Irlanda, Gales y Escocia de tener un referéndum, mientras que no reconocen el principio de integridad territorial argentino en Malvinas.</p><p><b>—Hay una contradicción.</b></p><p>—Así es.</p><p><b>—Ahora, respecto de la posibilidad de que haya, por ejemplo, tres banderas o una alternativa similar a la de Hong Kong, es decir, que se acuerde devolver las islas en un determinado plazo, ¿hay alguna perspectiva de factibilidad de alguno de esos caminos?</b></p><p>—No, a ver, yo no hablo de factibilidad de ese tipo de caminos. Nosotros estamos en el comienzo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HWO3CF4ED5AV5IEGRG7R2VJ6UA.jpg?auth=99a062c06c9d82c9d93d00693e093a62c1f550785f27b89b499f131f7a21d544&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><b>—Cuando digo tres banderas, me refiero a Argentina, Gran Bretaña y, por ejemplo, Estados Unidos, otro país o las Naciones Unidas.</b></p><p>—Hoy estamos transitando un camino en el que estamos fortaleciendo nuestra posición en función de los activos estratégicos que tenemos y que podemos hacer jugar.</p><p>Que eso lleve a una eventual solución negociada se verá en el tiempo. Pero primero tenemos que realizar estas acciones para poder frenar lo que está siendo esta explotación de hidrocarburos en Malvinas.</p><p><b>—Hay una empresa británica, Rockhopper, pero también está Navitas, que es una empresa de origen israelí. La Argentina, por lo menos públicamente, no se está mostrando tan intensa en ese reclamo con Israel como con Gran Bretaña. ¿Se está haciendo un reclamo para que Israel tenga alguna participación en pedir que Navitas deje de explotar un recurso que está en discusión?</b></p><p>—No, no creo que eso sea verdad y probablemente sea una percepción equivocada.</p><p>Desde que asumí como canciller, en noviembre del año pasado, hablé del tema con las autoridades israelíes. Saben que tenemos excelente acceso a ellas.</p><p>Hemos convocado también a la Embajada israelí y a sus autoridades cuando fue la decisión final de inversión de Navitas, y estamos en conversaciones con ellos.</p><p>Y nada nos ha impedido, tampoco, sancionar y profundizar los procesos legales que hemos iniciado hace poco.</p><p><b>EL CONTEXTO INTERNACIONAL, BRASIL Y VENEZUELA</b></p><p><b>—Vinculado con esto, pero ampliando el espectro y saliendo específicamente del tema Malvinas, se vienen tres elecciones internacionales muy importantes, cuyos resultados pueden modificar o impactar en el escenario internacional: las de Brasil, Estados Unidos e Israel. Si pierde Trump, ¿se debilita toda esta estrategia que está desarrollando la Argentina, con un respaldo tan fuerte del presidente estadounidense al reclamo por Malvinas?</b></p><p>—La decisión de Argentina de tener una alianza estratégica con Estados Unidos precede al gobierno de Trump. El presidente Milei, antes de que el presidente Trump fuera electo, dijo que quería una alianza estratégica con Estados Unidos. Evidentemente, la afinidad que tenemos con el gobierno de Trump hizo que todo ese proceso de alianza lo hayamos podido acelerar y que estemos en conversaciones estratégicas muy profundas.</p><p>La participación de Argentina en diferentes ámbitos que se han generado este último año, como el Board of Peace, el Escudo de las Américas, nuestra adhesión al marco de minerales críticos, al acuerdo Pax Silica y al acuerdo recíproco de inversiones y comercio, que también tiene un capítulo de financiamiento, habla de la densidad y la profundidad de la relación que hoy tenemos con Estados Unidos.</p><p>Eso está teniendo raíces muy profundas que no van a cambiar a partir de una elección de un lado o del otro. Nosotros seguimos contando, más allá del resultado, que esperamos que también sea bueno para el gobierno de Trump, con seguir trabajando junto a ellos para tener continuamente mayor inversión de Estados Unidos y acercar nuestros esquemas productivos, porque creemos que fundamentalmente estamos alineados hemisféricamente con Estados Unidos.</p><p><b>—Saliendo de Estados Unidos y viniendo más cerca, está también la elección de Brasil, de enorme importancia para la Argentina porque es nuestro principal socio comercial, vecino e integrante fundador del Mercosur. Hay una situación muy conflictiva en la relación diplomática, con los países sin embajadores. ¿Cómo está esa situación? ¿Han logrado acercarse? ¿Qué esperan?</b></p><p>—La posición de Argentina durante este tema con Brasil ha sido muy clara. Hemos tomado una decisión consciente y precisa: nosotros no vamos a mezclar las evidentes diferencias ideológicas y políticas con el canal institucional.</p><p>Hemos tenido muchísimas instancias en este último año en las que Brasil también ha realizado acciones contrarias a nuestros intereses. Las entendimos en ese contexto, pero nunca las llevamos al plano institucional.</p><p>Puedo dar un caso muy puntual. A las 72 horas de que Maduro fuera retirado de Venezuela, Brasil nos comunicó que, porque el Presidente había retuiteado una foto de Maduro con Lula, nos devolvía la representación argentina en Venezuela, cuando Argentina estaba atravesando un momento muy delicado, teniendo presos políticos con riesgo de vida.</p><p>Por eso hay que tener muchísimo cuidado cuando se realizan este tipo de decisiones. Nosotros aceptamos su decisión, obviamente no la compartimos. No iba en consonancia con lo que es la relación, pero de alguna manera nos la bancamos y seguimos adelante defendiendo nuestros intereses en Venezuela.</p><p>Gracias a Dios tenemos un país muy amigo como Italia, que inmediatamente nos respondió. Fue una llamada de diez minutos a Italia, cuando era casi medianoche allá, y a los diez minutos Giorgia Meloni y su canciller, Antonio Tajani, nos dijeron: “No se preocupen, nosotros vamos a cubrirlos y apoyarlos”.</p><p>Eso hizo que pudiéramos seguir teniendo cobertura de representación en Venezuela.</p><p>Lo digo para entender el diferente balance y la diferente actitud que hemos tenido ante estas diferencias ideológicas, porque nosotros creemos que siempre hay que preservar el canal diplomático y el canal de diálogo.</p><p>Hoy por hoy, el resultado es que el retiro de embajadores, a solicitud de Brasil, no ha tenido gran impacto en la relación en sí, porque la relación ya es sólida.</p><p>Tuvimos ejercicios de las Fuerzas Armadas hace poco. Estuvieron submarinos en Mar del Plata, fuerzas conjuntas que llegaron, fragatas brasileñas a Puerto Belgrano. A nivel comercial, lo mismo: tenemos excelente diálogo con empresarios brasileños que están invirtiendo en la Argentina.</p><p>Se entiende como una situación de diferencia ideológica y política en el ámbito de una contienda electoral.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TBZISQGZQNF4HKTJD2UY5IHJDY.jpg?auth=8d456c87bee1eb0b7f09bfaad59486122d8db764cc3e225c94c5a0a10b21f004&smart=true&width=1920&height=1080" alt="" height="1080" width="1920"/><p><b>—Ahora, estar a favor del opositor del presidente en ejercicio también es un posicionamiento político y personal complejo, en un mundo donde las relaciones personales muchas veces dominan la diplomacia.</b></p><p>—De la misma manera que Brasil tuvo preferencia por nuestros opositores en la elección de 2023 y apoyó otras cosas. También fue a juntarse con la expresidente, hoy presa, cuando vino Lula acá y mantuvo una reunión con Cristina Kirchner, cuando Argentina tenía la presidencia del Mercosur.</p><p>En ese marco, Lula fue a visitarla. Nosotros fuimos impedidos de ir a ver a Bolsonaro. Ahí tenemos una cuestión donde claramente se marca otra diferencia.</p><p>Acá vino Lula bajo la presidencia de Milei y fue a verla a Cristina Kirchner. O sea, acá no hay Carmelitas Descalzas…</p><p><b>—¿Qué significa eso?</b></p><p>—Que no hay Carmelitas Descalzas… Todos sabemos el juego que están jugando. Si ellos tienen preferencias, nosotros también tenemos preferencias.</p><p>Esa es la diferencia política y la diferencia ideológica. No tiene que alterar la cantidad de relaciones que nosotros tenemos en cuanto a temas fronterizos, temas de seguridad. Inclusive, a pesar de las diferencias, el apoyo constante de Brasil hacia Malvinas.</p><p><b>—Mencionó recién Venezuela y me interesaba hablar sobre ese tema porque hoy la relación diplomática está cortada. ¿Hay alguna previsión de poder normalizar ese vínculo? Estados Unidos ya ha tomado decisiones muy concretas, incluso lo ha sacado de la lista de países patrocinadores del terrorismo, entre otras medidas, y está normalizando la relación con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. ¿Argentina puede estar pensando, tal vez en un futuro más próximo o más lejano, normalizar esa relación?</b></p><p>—La desgracia que tuvo Venezuela con el terremoto hizo que nosotros buscáramos un acercamiento a través de la provisión de ayuda.</p><p>Argentina fue el segundo país del mundo que más ayuda proveyó a Venezuela en el desastre del terremoto. Tuvimos nuestras unidades de rescate, muy capacitadas, e hicimos un operativo rápidamente ante las necesidades que tenía Venezuela.</p><p>Fuimos por encima de nuestras diferencias y esos gestos también nos ayudaron a acercarnos y a tener un diálogo que no teníamos hace bastante tiempo.</p><p>Recordemos que las autoridades venezolanas expulsaron a nuestra representación diplomática de allí y estamos teniendo un diálogo un poco más constructivo dentro de lo que son nuestros objetivos.</p><p>Recordemos también que todavía tenemos un preso político allí, que es Giuliani, y estamos tratando de que pueda ser liberado prontamente, además de otras iniciativas que tenemos en este principio de una relación más constructiva.</p><p><b>—¿Pero puede haber una normalización?</b></p><p>—Eventualmente puede haber una normalización. Nosotros deseamos que la normalización democrática de Venezuela siga su proceso y llegue pronto. Y en ese sentido estamos para ayudar.</p><h2>CHINA, LA ASAMBLEA DE LA ONU Y UNA LEY EN DISCUSIÓN</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XN3522W6GFCKDIDZH4GJ4266IY.jpg?auth=ad8cc33765122259727ab93f7e00cb933971a0977e3c37866a486ec03eb7e762&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Javier Milei, en la última presentación ante la Asamblea General de Naciones Unidas " height="1280" width="1920"/><p><b>—Hablaba mucho del vínculo de la Argentina con Estados Unidos y de acuerdos que muestran una profundidad en ese entendimiento. Hay un actor central en el mundo que es Estados Unidos y otro que es China. Hay una disputa geopolítica de mucha intensidad, muy compleja. ¿Qué tipo de relación está teniendo la Argentina con China? Porque, independientemente de la preferencia que ha tomado nuestro país por privilegiar el vínculo con Estados Unidos, también tiene mucho comercio con China y, al mismo tiempo, tiene un swap que fue renovado. ¿Cómo se tiene que entender la relación con China, teniendo en cuenta que el vínculo preferencial es con Estados Unidos?</b></p><p>—Que tengamos una alianza estratégica no significa que no tengamos otras relaciones. En el caso de China, es nuestro segundo socio comercial. En ese contexto, tenemos muchísima interacción.</p><p>Nos han provisto de ayuda financiera al gobierno anterior, que nosotros tuvimos que pagar. Y ese diálogo llevó a conversaciones con respecto a la renovación del swap, que hace poquito también fue anunciada.</p><p>Pero una cosa no quita la otra. Estados Unidos también, a pesar de sus diferencias, que son ahí uno a uno, tiene una relación comercial muy profunda con China.</p><p>Entonces, no son mutuamente excluyentes. Nosotros tenemos muy buena relación con China. Acordémonos también de que China es uno de los países que mayor apoyo nos da en nuestro reclamo por la soberanía de Malvinas.</p><p><b>—Ahora, cuando hubo que tomar una decisión muy concreta, como por ejemplo la licitación de la Hidrovía, dijeron: todos menos empresas que tengan capitales estatales.</b></p><p>—Correcto, pero eso no es una cuestión contra China. Si nosotros estamos promoviendo la inversión privada, lo que queremos es justamente que sean privados los que estén metidos ahí.</p><p><b>—Igual, todos leímos que era una cláusula antichina.</b></p><p>—No, no fue la intención, para nada.</p><p>Ahora, tenemos activos estratégicos que tenemos que proteger. Nosotros consideramos que el corredor de la Hidrovía, el Atlántico, como dije anteriormente, es un sector que para nosotros es estratégicamente muy importante.</p><p>Hay consideraciones estratégicas que nos hacen tomar ciertas decisiones que van más allá de lo económico.</p><p>Por eso, en la nueva Ley de Defensa de la Soberanía Nacional está incluida también la protección de infraestructura crítica. Para nosotros, la Hidrovía es un lugar de infraestructura crítica.</p><p><b>—Está pendiente la definición del viaje de Karina Milei a China. No sé si finalmente va a ir Javier Milei, pero en principio iba a viajar Karina. La fecha todavía no está definida. ¿Se sabe cuándo va a ser?</b></p><p>—No. No está definida porque justamente estamos en conversaciones. En el ámbito de la relación que tenemos con China, estamos cerrando temas comerciales y temas financieros antes de confirmar la fecha del viaje. Estamos a nada… ahí.</p><p><b>—¿Va a ser este año?</b></p><p>—Esperemos que sea tan pronto como lo podamos meter en la agenda, sujeto a la resolución de estas negociaciones y conversaciones que estamos teniendo en curso.</p><p><b>—¿Todo depende de que se definan esas negociaciones?</b></p><p>—Correcto. Sí, sí, es así.</p><p><b>—Ahora sí, viene por delante la Asamblea General de las Naciones Unidas y la participación del Presidente. Retomando lo que habíamos iniciado en el reportaje, uno descuenta que el tema Malvinas va a ser central en esa exposición. ¿Esto es correcto? ¿Va a ser así?</b></p><p>—No voy a hacer spoiler de la presentación del Presidente en la Asamblea, pero sí.</p><p>Las Naciones Unidas han sido constantemente el foro al que Argentina ha acudido para confirmar nuestro reclamo de soberanía. Entonces, eso no va a estar fuera de la conversación.</p><p><b>—¿Hay posibilidad de que haya contactos con el gobierno de Estados Unidos en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas? Pienso en Marco Rubio, el secretario de Estado estadounidense.</b></p><p>—Sí, sí. Vamos a tener reuniones con autoridades. La agenda la vamos a estar dando prontamente, antes de viajar.</p><p>Tenemos una reunión con Marco Rubio agendada. Tenemos un par de reuniones también del Escudo de las Américas.</p><p><b>—¿Milei con Marco Rubio?</b></p><p>—Sí.</p><p>Tenemos también anuncios con respecto a futuras inversiones y al financiamiento de esas inversiones, que son muy importantes.</p><p><b>—Dentro del proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional hay dos capítulos sobre los que quiero conversar con usted. Uno es el tema de las nuevas amenazas y la posibilidad de que provengan de actores externos no estatales. ¿Cómo explica el Gobierno los fundamentos de incluir estas nuevas amenazas en una ley? ¿Qué significa para el Estado argentino y para el ciudadano común la existencia de amenazas que tal vez no son del todo claras? También está la cuestión de la influencia extranjera.</b></p><p>—Está claro que hoy los diferentes intereses de los países se manejan de una manera distinta de la que se han manejado en el pasado. Antes se arreglaban las cosas mediante conflictos…</p><p><b>—A los tiros.</b></p><p>—Bélicos, a los tiros, para hablar mal y pronto. Pero hoy hay un montón de herramientas que tienen los diferentes países para actuar en otros países.</p><p>Nos ha pasado a nosotros en la elección de 2023, nos ha pasado de alguna manera también en la elección de 2025.</p><p>Son amenazas estatales y no estatales que vienen de otros países y con las que nosotros tenemos que tener mucho cuidado.</p><p>Lo que estamos haciendo es nutrirnos de mayores herramientas para defendernos de esas amenazas.</p><p>Son amenazas que no son tan claras, porque, de la misma manera que el terrorismo no tiene puesta la camiseta del ejército de tal o cual país, es todo un poco más amorfo.</p><p>Esto también surge de nuestra discusión y nuestra cooperación con los países afines, que estamos preocupados por cómo esta mancha venenosa va yendo de país a país.</p><p>La buena noticia es que en los últimos diez meses han ocurrido seis elecciones en las que Argentina también ha tenido una decisión de apoyo muy firme a los candidatos que ganaron.</p><p>Bolivia, Chile, Honduras, Costa Rica, Colombia, Perú. Países que afortunadamente han decidido abrazar las ideas de libertad y, en ese sentido, la responsabilidad nuestra es apoyar ese cambio.</p><p>Porque al principio esos cambios son muy difíciles de ejecutar. Nosotros tenemos experiencia, claramente mucha experiencia en eso, y lo hemos visto recientemente en el caso de Bolivia.</p><p>Bolivia sufrió un bloqueo de casi dos meses, donde Argentina fue, de vuelta, el país que más apoyó a Bolivia ante un pedido de ellos para poder superar el bloqueo que se había realizado entre Santa Cruz y La Paz.</p><p>Volviendo a la pregunta original, todo este ensamblaje que tenemos en el proyecto de ley que hemos presentado es para poder defendernos mejor ante estas amenazas que hoy existen y que nuestra legislación no contempla.</p><h2>INTELIGENCIA ARTIFICIAL, EL VIAJE DEL PAPA Y LOS DESAFÍOS QUE VIENEN</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SIXLMYW4XFCOLKKWMNDMP3JG4Y.jpg?auth=e6bb06ae7d94d26c982b452d3dec150b570ca4dda4e9a37d0500672e89053bd7&smart=true&width=7087&height=4725" alt="El Presidente, Karina Milei y el papa León XIV " height="4725" width="7087"/><p><b>—Un tema que también tuvo mucha discusión pública, sobre todo internacional, y me interesa que se exprese desde su lugar como ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina, es el de la inteligencia artificial y sus riesgos. ¿Cómo está preparada la Argentina para esta discusión geopolítica sobre la inteligencia artificial? Los riesgos que entraña y la posibilidad de que se tenga que ralentizar, frenar o encontrar alguna vía de control a su desarrollo.</b></p><p>—Nosotros, por un tema de principios, creemos en la libertad, creemos en la iniciativa individual.</p><p><b>—También desde un punto de vista geopolítico.</b></p><p>—El tema de poner regulación, de controlar, pone en el regulador y en el controlador un poder… ¿Por qué vos vas a saber mejor que yo lo que significa que tengo que controlar? ¿Hay otros países que lo van a controlar también o nos estamos nosotros justamente cercando?</p><p>La innovación y su evolución en la historia son procesos en los que se pegan saltos muy grandes y eso es básicamente imparable.</p><p>Creo que no tenemos que tenerle miedo a esa innovación. Sí tenemos que estar preparados y hacer los deberes ante lo que es el desarrollo de la inteligencia artificial.</p><p>Un desarrollo al que Argentina puede contribuir a través de sus activos estratégicos. Como dijimos, tenemos la energía, tenemos los minerales, tenemos la economía del conocimiento.</p><p>Podemos ser un actor ahí, hasta en el propio desarrollo de nuestra inteligencia artificial, que es también un arma estratégica importante.</p><p><b>—Yendo hacia el final, vamos a pasar a un tema tal vez un poco más agradable, que es la visita del papa León XIV. ¿Cómo viene la organización? ¿Ya han podido terminar de definir los itinerarios? Porque estaban a la expectativa de que la Santa Sede resolviera finalmente estas cuestiones. ¿Cómo están encarando esta etapa y qué esperan de la visita? Y, no menos importante, ¿qué tema puede resultar incómodo para el Gobierno?</b></p><p>—Nosotros tenemos una alegría enorme de que el Papa venga a la Argentina. Es la primera vez que viene un Papa después de 39 años a la Argentina y creo que esa es la noticia.</p><p>Tenemos un líder mundial importantísimo en la Argentina, que significa muchísimo para millones de argentinos, y creo que eso es lo primordial. En ese espíritu es que el Gobierno ha gestionado la invitación y ha hecho las gestiones para que venga.</p><p><b>—Usted personalmente le entregó la carta.</b></p><p>—Sí, fui personalmente, por mandato del presidente Milei, al Vaticano y hablamos con las autoridades. Continuamos ese diálogo.</p><p>Tuvimos, a partir del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, el acercamiento con la Iglesia argentina y, de esa manera, hemos podido tener la excelente noticia de que el Papa viene.</p><p>La venida de un Papa significa una responsabilidad muy grande en cuanto a organización y seguridad.</p><p>Ya hemos tenido dos avanzadas del Vaticano, que además tiene la tarea descomunal de visitar tres países, dos países más que Argentina, porque va a Uruguay y Perú.</p><p>Todo ese armado de logística es muy especial y también es muy especial para nosotros todo lo que tiene que ver con el dispositivo de seguridad para recibir a una figura como el Papa.</p><p><b>—¿Está preparada la Argentina para eso?</b></p><p>—Sí, está muy preparada Argentina.</p><p>Hemos tenido y venimos llevando a cabo reuniones internas y con las autoridades del Vaticano, justamente para que todo salga perfectamente bien.</p><p>Tenemos la experiencia. Acordémonos de que tuvimos hace pocos años el G20, donde tuvimos veinte líderes mundiales. Todo salió perfectamente bien.</p><p>Estamos terminando los detalles logísticos y organizativos de la visita, que va a ser una fiesta para Argentina.</p><p><b>—¿No va a ser medio incómodo cuando el Papa hable de justicia social y de una agenda que tal vez pueda resultar incómoda para el Gobierno?</b></p><p>—Tenemos que pensar una cosa, porque acá estamos constantemente fijándonos en lo que puede ser una tensión y un conflicto.</p><p>El presidente Milei debe ser el presidente argentino que más públicamente ha defendido el derecho a la vida. El presidente Milei debe ser el presidente mundial que más públicamente habla de defender los valores occidentales fundados en la civilización judeocristiana.</p><p>El presidente Milei fue el que redujo la pobreza a la mitad.</p><p>No hay diferencias en valores fundamentales con la Iglesia.</p><p>Todo lo que se quiera armar alrededor tiene que partir de esa base, de la base de que este es un presidente que defiende la vida, que defiende la propiedad privada como crecimiento de las personas.</p><p><b>—Una última pregunta. Hay un conflicto grave en torno al estrecho de Ormuz y en todo Medio Oriente. Está también el conflicto en Europa entre Ucrania y Rusia. La Argentina está bastante lejos de esas zonas. ¿Estos conflictos, que son tan graves, pueden tener algún impacto o generar un desafío nuevo para la Argentina y para su gestión como canciller?</b></p><p>—Nosotros estamos en contra de todo tipo de conflicto armado. Somos un país de paz y queremos que se resuelvan esos conflictos.</p><p>Ahora bien, hay dos cosas que están sucediendo. Una es que Argentina está geográficamente lejos de las zonas de conflicto y eso también le da un mayor valor a nuestros activos estratégicos.</p><p>Por otro lado, lo que también sucede es que Argentina puede contribuir a la solución de esos problemas a través de su participación en el Board of Peace. Argentina hoy tiene ese asiento en el mundo.</p><p>Pero hay que entender muy bien que lo que ha sido la fortaleza macroeconómica del país es lo que nos ha blindado. No solo la distancia geográfica, sino nuestra situación macroeconómica actual.</p><p>Nosotros no tenemos déficit fiscal y no tenemos déficit energético. Si estos conflictos armados, como el de Medio Oriente, nos agarraban en el gobierno anterior, con déficit fiscal y con déficit energético, hubiéramos tenido problemas muchísimo mayores.</p><p>Lo que está sucediendo hoy es completamente anormal con respecto a la historia argentina.</p><p>La fortaleza macroeconómica que hoy tiene Argentina le permite blindarse, de alguna manera, de los conflictos que suceden y de un shock externo.</p><p>Tienen impacto, evidentemente, porque tienen impacto en el precio de los combustibles. Pero sería muchísimo peor ese impacto si tuviéramos déficit fiscal y déficit energético, como les sucede a países que tienen que pagar más por el combustible aumentando su déficit fiscal.</p><p>Nosotros estamos, de alguna manera, blindados por esta situación.</p><p>Esas son defensas que construimos nosotros y eso también es importante destacarlo, porque la posición que tiene hoy Argentina en el mundo es que somos el único país en el G20 que tiene superávit energético y superávit fiscal.</p><p><b>—Una rareza.</b></p><p>—Es una rareza. Pero eso también lleva a que miren lo que estamos haciendo de manera muy detenida.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/NE3GBH6FNZGUTJCIIWPXM7NZFI.jpg?auth=c9269e404ef9ef574a342de48c579cbea929a7476fc704eadeb331458105f38f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Gavotti</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[¿Qué pasó en el quirófano?: Camilo tenía 18 años, iba a debutar como futbolista profesional y murió durante una operación de rutina]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/19/que-paso-en-el-quirofano-camilo-tenia-18-anos-iba-a-debutar-como-futbolista-profesional-y-murio-durante-una-operacion-de-rutina/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/19/que-paso-en-el-quirofano-camilo-tenia-18-anos-iba-a-debutar-como-futbolista-profesional-y-murio-durante-una-operacion-de-rutina/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Camilo Nuin era capitán de la Reserva de San Telmo y soñaba con jugar en Primera. El 25 de junio de 2025 entró a una clínica de Adrogué para operarse de los ligamentos cruzados, pero murió durante el procedimiento. En este episodio de Voces, su madre, Anabella Bianucci, reconstruye la vida de su hijo y las horas más difíciles de toda una familia que reclama por justicia y busca respuestas]]></description><pubDate>Sat, 19 Sep 2026 05:57:28 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Anabella Bianucci</b> todavía habla de <b>Camilo</b> <b>Nuin</b> en presente. Cuenta cómo era de chico, recuerda a sus amigos imaginarios, sus primeros partidos, la obsesión por el fútbol y hasta aquella promesa que le hizo cuando apenas tenía dos años: cuando jugara a la pelota, le iba a comprar un ventilador “así de grande”. Camilo tenía 18 años, era capitán de la Reserva de San Telmo y acababa de enterarse de que iba a subir a Primera cuando se lesionó los ligamentos cruzados.</p><p>El 25 de junio de 2025 <b>entró a una clínica de Adrogué para una operación</b> que, según su familia, estaba programada para durar unas dos horas. Era una intervención ambulatoria y la expectativa era volver a casa ese mismo día. Pero <b>Camilo murió durante el procedimiento</b>. “Yo llevé a un hijo sano a una operación de ligamentos cruzados. A las dos horas me iba a reencontrar con mi hijo y a la tarde íbamos a estar en casa”, recuerda Ana.</p><p>Desde entonces, su vida quedó atravesada por una pregunta: <b>qué pasó en ese quirófano</b>. La familia inició una investigación judicial que actualmente tramita como una causa por homicidio culposo por mala praxis. El anestesiólogo es, hasta el momento, el único imputado. Ana sostiene que existe una cadena de responsabilidades y reclama que todos los involucrados respondan ante la Justicia.</p><p>En esta entrevista con <b>Infobae</b>, esta mamá reconstruye la vida de Camilo, sus sueños como futbolista, el día de la lesión, el recorrido hasta la operación y las horas más difíciles de su vida. También cuenta qué encontró al leer la historia clínica y la autopsia, qué declaró el cirujano y por qué decidió transformar el dolor por la pérdida de su hijo en una pelea por justicia<b>: “No quiero que Cami quede reducido a un expediente. Es mucho más que eso”.</b></p><p><b>—Ana, gracias por estar acá. Sé que es difícil para vos hablar de esto.</b></p><p>—Gracias a vos por recibirme y por permitirme contar quién era Cami y qué significa esta gran pérdida para nosotros. No quiero reducirlo a un número de expediente o a una causa judicial. Es mucho más que eso.</p><p><b>—¿Cómo está conformada tu familia?</b></p><p>—Yo vivo con Juana, que tiene 16 años y es la hermana de Cami. Estoy separada del papá hace siete años, pero seguimos siendo una gran familia. Ellos iban y venían de la casa del papá, pero en general estaban conmigo. Ahora quedamos Juani y yo.</p><p><b>—¿Cómo eran de chiquitos? </b></p><p>—Mágicos. Se llevaban tres años y tres meses y como todos los hermanos, se peleaban pero tenían mucho cuidado y mucho amor. De hecho, tengo una foto de la primera vez que Juani comió un alimento sólido y se lo dio Cami. Cuando él nació trabajaba, pero cuando estaba embarazada de ella decidí dejar porque trabajaba nueve horas en una farmacia y lo padecía muchísimo. No quería que un tercero me contara los primeros pasos, los primeros cumpleaños de mis hijos, así que cuando Cami salía de la escuela <b>dormíamos la siesta los tres juntos, de hecho, lo hicimos hasta que Cami se fue</b>.</p><p><b>—¿Cómo era Cami de chico?</b></p><p>—¿Qué voy a decir yo, que soy la mamá? Pero desde chico tuvo muy claro qué quería. Siempre fue un gran maestro para mí y lo sigue siendo hoy. Vivió intensamente. Cuando empezó a jugar a la pelota, a los cuatro años, tenía el pelo corte taza y corría por toda la cancha. Tenía ídolos, se presentaba y decía: “Tévez, Carlos”. Le gustaba mucho la música de <i>Alegría</i>, de Cirque du Soleil, y me acuerdo de verlo en el living de casa corriendo como si fuera un gran acróbata. Y ahora de grande le encantaba cocinar, lo veías cortando una cebolla y parecía que estuviera en un programa de cocina.</p><p><b>—¿Tenía amigos? </b></p><p>—Sí, era muy querido. Tenía muchos conocidos y dos grandes amigos: Alex, que era amigo desde jardín y con quien también jugó al fútbol, y Manu. Después de su muerte me llamó muchísimo la atención ver la cantidad de gente que lo quería, <b>en su velatorio había más de 300 personas</b>.</p><p><b>—¿El colegio le gustaba o todo era la pelota? </b></p><p>—Todo era el fútbol. Cumplía con la escuela porque para mí eso no era negociable, pero no le gustaba. Tenía planes de estudiar y antes de la operación estaba averiguando para anotarse en la universidad, quería hacer la Licenciatura en Educación Física. Su prioridad siempre fue jugar al fútbol. Una vez, cuando tenía dos años y pico, hacía muchísimo calor, me dijo: “Mamá, cuando juegue a la pelota te voy a comprar un ventilador así de grande”. Yo me reí y le dije: “No seas rata, comprame un aire”. Pero él tenía clarísimo hacia dónde quería ir, el fútbol era su pasión, era muy disciplinado y responsable.</p><p><b>—¿Cómo fue ese recorrido hasta llegar a San Telmo?</b></p><p>—Empezó en Laureles a los cuatro años, después pasó por una escuelita y por Rayo. Cuando terminó el <i>baby</i> ya se había ido a probar a River y después a Boca, donde quedó. Entró en 2017, tenía diez años y estaba en quinto grado, estuvo dos años y le dieron el pase. Cuando se fue de Boca pocas veces lo vi llorar, porque era hincha fanático. Ese día volvió, se acostó conmigo y lloró. Al día siguiente se levantó y siguió detrás de su sueño. </p><p><b>—¿En qué club estaba cuando se lesionó?</b></p><p>—En San Telmo. Y <b>el día que se rompió los ligamentos, en un entrenamiento, el técnico le avisó que iba a subir a Primera</b>. Él era el capitán de la Reserva. Hay una historia que lo describe perfectamente: un chico que no conozco hizo un posteo contando que había llegado del interior, de Córdoba, que se sentía muy solo y que Cami lo recibió, lo hizo parte y hasta le dio sus botines porque no tenía.</p><p><b>—¿Vos lo ibas a ver jugar? </b></p><p>—De chico sí, pero grande no me lo permitía, era muy celoso. Una vez lo llevé a entrenar con Primera a Ezeiza. Hacía mucho calor, había muchos árboles y yo pensé que podía bajar del auto y caminar. Me dijo: “Te voy a pedir por favor que no bajes del auto”. Le pregunté por qué y me dijo que, si bajaba, no me acercara donde estaban entrenando. Pero unos días antes de la operación nos dijo que, cuando volviera a jugar, no quería que faltáramos a ningún partido.</p><p><b>—¿Cómo se lesionó? </b></p><p>—Estaba parado en un entrenamiento y sintió un tirón. Fuimos al traumatólogo, le pidió una resonancia y ahí apareció que tenía rotos los ligamentos. Cuando el médico lo llamó para darle el resultado de la resonancia Íbamos en el auto, paramos, escuchamos y se hizo un silencio. Llegamos a casa y él se fue a su pieza, creo que fue la tercera o cuarta vez que lo vi llorar en mi vida. Yo me quedé parada en la puerta y pensé en algo que me había dicho unos días antes, cuando se había lesionado. Yo estaba preocupada por lo que había pasado y él me dijo: “Yo esperaba un abrazo”. Como mamá una siempre trata de atajar para que no duela y esto no lo pude atajar. Pero sí recordé sus palabras y fui a abrazarlo. </p><p><b>—¿Cuándo fue la lesión?</b></p><p>—El 12 de marzo. El 13 hicimos la resonancia y fuimos a distintos traumatólogos, hasta que dimos con uno que nos explicó que tenía que operarse. Unos días después lo llamó Chiqui Arias, su técnico que él amaba, y le habló de una alternativa de sanación más holística. Cami no creía en esas cosas, pero lo que él decía era palabra santa, entonces quiso probar, porque le había dicho que podía ayudarlo a volver más rápido a jugar. Al otro día fuimos, era en Colegiales y arrancó esa terapia que era una sanación pránica. </p><p><b>—¿Él dejó de creer en la operación?</b></p><p>—No. Nunca entendió esa alternativa como un reemplazo de la medicina, sabía que la operación seguía siendo necesaria, pero quería volver rápido a jugar al fútbol, tenía 18 años y acababan de decirle que podía subir a Primera, era su sueño de toda la vida. Los chicos dejan muchísimas cosas atrás por ese sueño: viajes de egresados, cumpleaños, reuniones familiares. Cami no fue al viaje de egresados de primaria ni al de secundaria y nunca se quejó, lo hacía con disfrute y responsabilidad.</p><p><b>—¿Cuándo se dan cuenta de que la terapia no estaba funcionando?</b></p><p>—A mediados de mayo empezó a sentir que había cosas que no podía hacer. El técnico le pidió una segunda resonancia porque estaban convencidos de que la rodilla estaba un 80% sanada.</p><p><b>—¿Pero eso cómo lo sabía el técnico?</b></p><p>—Es una de las tantas preguntas para las que quizás nunca tenga respuesta. Cami y yo sabíamos que la operación seguía siendo necesaria. Yo puedo acompañar una terapia para resolver cuestiones de la vida, pero nada reemplaza a la medicina. Hicieron la segunda resonancia, solo para satisfacer a su técnico, porque arroja lo mismo que la primera. Así que él se vuelve a poner en contacto con el cirujano que dispuso el club y bueno, y ahí empiezan las tratativas para operarse. Esto fue a fines de mayo, y el 25 de junio estaba programada su operación.</p><p><b>—¿Cómo estaba él?</b></p><p>—Estaba ilusionado. <a href="" target="_blank" rel="">Después encontré un cuaderno donde tenía que escribir qué cosas esperaba y puso <b>“ver la rodilla sana”. </b>Y abajo, la última frase decía: <b>“ser mejor persona cada día”</b>. Y yo me pregunté por qué, si él era un ser extraordinario, y después entendí con toda esta deshumanización que estoy descubriendo en este camino y con toda la maldad que hay, que solo una buena persona elige ser mejor persona cada día</a>. Tengo los audios del momento en que el médico le avisó la fecha y Cami le agradeció muchísimo, le dijo: “Ahora se lo voy a comunicar a mi familia, que se van a poner muy felices”.</p><p><b>—¿El cirujano es el que propone el club? </b></p><p>—El cirujano es Javier de Franco y la operación fue en la Clínica Espora de Adrogué. Este médico lo atendió una vez en sus consultorios de Temperley, y entiendo que alquila el quirófano. Nosotros habíamos consultado a otros médicos. Uno de ellos, el doctor Villaverde, que había operado a mi sobrino, nos había explicado todo, incluso cuestiones relacionadas con la anestesia, y nos dijo que nos quedáramos tranquilos porque era el dueño de la clínica y tenía a todo su equipo. También presentamos el presupuesto de otro médico, pero el club dispuso al médico que tenían ellos. El presupuesto lo manejó directamente el club. Nosotros conocíamos al cirujano, pero no al resto del equipo</p><p><b>—¿Cómo fue el día de la operación? </b></p><p>—Ese viaje fue increíble. Fuimos Cami, el abuelo, la abuela, el papá y yo. Juani quería venir, pero no entrábamos en el auto porque después iba a volver vendado y con muletas. Hoy lo cuento y parece una despedida, pero en ese momento no lo vivimos así. Fuimos hablando de la infancia de Cami y las anécdotas con sus amigos imaginarios: Damián, Joco, Heile. Una vez nos hizo parar el auto y abrir la puerta porque Damián venía corriendo atrás de nosotros. Fuimos recordando todas esas historias. Yo iba agarrándole el brazo, apoyada en su hombro, y nos reíamos. </p><p><b>—Era una operación ambulatoria, ¿cuánto tiempo tenía que durar? </b></p><p>—Ese día volvía con nosotros. La operación duraba dos horas, empezaba a las siete y a las nueve estaba estipulado que nos íbamos a reencontrar con nuestro hijo. <b>A las 8.20 aproximadamente, Camilo, el papá, me dijo: “Algo pasó”.</b> Había visto a dos personas entrar corriendo. Yo traté de tranquilizarlo porque pensé que dentro había muchos quirófanos y que no necesariamente tenía que ver con Cami. Pero no se quedó tranquilo, caminaba, iba y venía, mientras yo charlaba con la abuela. Tuve nervios en la previa, pero ese día él me transmitió tanta tranquilidad... A las 9.05 nos llamaron.</p><p><b>—¿Y qué pasó? </b></p><p>—Cuando Cami entró, podía acompañarlo una persona y entró el papá, que nos mandó una foto con la bata puesta al revés y nos reíamos. Cuando salieron a las 9.05, pensé que me tocaba entrar a mí, pero nos dijeron: “Pasen los dos”. Entré ilusionada pensando que iba a encontrarme con mi hijo y ahí estaba el cirujano que nos dijo que algo se había complicado, que Cami había entrado en paro. Yo me descompensé, me querían dejar en una camilla y les dije que no, que tenía que ir a buscar a mi hijo. </p><p><b>—Cuando les informan que Camilo había entrado en paro, ¿él ya había muerto?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Y ellos hicieron un acting, vuelven a entrar como si lo estuvieran reanimando?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Cuánto tiempo después salen?</b></p><p>—Diez minutos. Esta vez el cirujano salió con<b> el anestesiólogo, que me miró y me dijo: “Murió”</b>. Así. Y en ese momento no sé qué me pasó, pedí por favor ver el cuerpo a mi hijo y todavía estaba calentito. Lo abracé, lo besé y le agradecí por esos 18 años maravillosos que me dio, pero como digo siempre, <b>me tiraron al cuarto oscuro de la vida</b>, porque desde ese momento es tremendo lo que se vive. No hay una manera correcta de decirle a unos padres que su hijo murió, pero sí creo que hay una manera humana. Y en este caso no sucedió.</p><p><b>—¿Eso después lo confirmaron ustedes? </b></p><p>—En el momento me di cuenta de que algo había pasado, que algo le había hecho el anestesiólogo. Sin saber siquiera que él era el anestesiólogo, sentí algo por su mirada. No me preguntes cómo explicarlo, pero hubo algo en su forma de decírmelo, en su mirada, que sentí fría y cínica.</p><p><b>—¿Cuando el anestesiólogo les da la noticia más terrible de sus vidas, el cirujano no dice nada?</b></p><p>—No, sólo que estaba a nuestra disposición. Yo casi no recuerdo ese momento, porque con el padre no sabíamos cómo decirles a los abuelos que estaban afuera esperando. Su abuela entró en crisis total, por momentos recuerdo sus gritos y sus llantos. <b>Nos despedimos de Camilo en un pasillo</b>, nos apuraban porque tenían que retirar el cuerpo y yo pedía por favor cinco minutos más. Y hay algo paradójico: terminé agradeciéndole a uno de los responsables de la clínica por haberme dejado esos últimos cinco minutos con mi hijo, cuando yo debería haberme ido con Cami a mi casa.</p><p><b>—¿Camilo no tenía ninguna enfermedad preexistente?</b></p><p>—Un chico súper sano y los estudios prequirúrgicos le<b> </b>habían dado perfectos. Además, para jugar en AFA le hacían estudios todos los años, incluso dos veces al año.</p><p><b>—Ana, ¿cuándo entendiste que tu hijo se había muerto? </b></p><p>—En muchas oportunidades. En ese momento no entendía qué había pasado, nos quedamos hasta la noche en la clínica porque yo no me quería ir sin mi hijo. Finalmente nos fuimos, ese día hacía muchísimo frío y me desmayé en la puerta de la clínica. Lo peor que podía pasar era que me asistieran adentro de la clínica donde le habían arrebatado la vida a mi hijo. Me pusieron oxígeno y le dije al médico que me atendió:<b> </b>“¿Vos sabés que un compañero tuyo mató a mi hijo?”.</p><p><b>—¿Cuando el cirujano les propone hacer una autopsia, creés que se quería cubrir de algo?</b></p><p>—Sí, creo que todos saben lo que pasó en ese quirófano y que hay una cadena de responsabilidades que se están cubriendo entre ellos. El cirujano ya declaró como testigo y, según su declaración, deslindó la responsabilidad en el anestesiólogo. </p><p><b>—¿Qué surgió de la autopsia? </b> </p><p>—Surgieron muchas cosas. Cami empezó a ser operado alrededor de las 7.20. Supuestamente, a las 8.15 se detuvo la operación porque había entrado en paro, pero no sabemos qué ocurrió durante ese lapso. Los análisis que le hicieron en el quirófano mostraban un cuerpo totalmente comprometido: los pulmones congestionados, el cerebro, el corazón y los riñones afectados.</p><p><b>—¿A ustedes les avisaron en el momento en que Camilo hizo el paro?</b></p><p>—Yo creo que no. Creo que <a href="" target="_blank" rel="">primero se enteró de la muerte de mi hijo gente del club, por relatos y situaciones que fui conociendo después</a>. Por ejemplo, mi hija estaba en mi casa sin saber nada, pero<b> la noticia de que Cami había fallecido ya circulaba en redes</b>. Incluso me contaron que ese día San Telmo jugaba y que los jugadores del otro equipo les daban el pésame a los chicos sin que ellos supieran nada. Interpreto que, como el cirujano es amigo de un dirigente del club, se lo pudo haber contado y él se lo informtó a la comisión directiva. </p><p><b>—¿Cuándo decidís que necesitás saber qué pasó en ese quirófano? </b></p><p>—Desde el principio. Muchas cosas las entiendo, muchas cosas las sé, pero hay otras que tiene que determinar la Justicia.<b> </b>El papá fue a hacer la denuncia policial y yo llamé a mi hermana que es abogada para contarle que querían hacer autopsia, así que pusimos un médico perito de parte y con eso se inicia toda la investigación. Leí la historia clínica, la autopsia, vi las imágenes. Todo es muy duro. Empecé a investigar. No habían pasado ni dos semanas de la muerte de Cami y yo me pasaba las noches buscando información. Así descubrí que <b>el anestesiólogo tenía una causa previa por mala praxis</b>: un chico que quedó cuadripléjico en la misma clínica. </p><p><b>—¿El cirujano se contactó con ustedes? </b></p><p>—Le escribió dos o tres veces al papá. Yo no tuve contacto con él más allá de aquel momento en que le agradecí por dejarme despedir de Cami. Una vez lo vi en la esquina de la clínica hablando con un dirigente del club. Eso me llamó mucho la atención. No sé si fue intuición, sexto sentido o qué, pero me hizo ruido.</p><p><b>—¿Cómo está hoy la causa?</b></p><p>—Está caratulada como homicidio culposo por mala praxis y está en etapa de instrucción. El anestesiólogo es el único imputado.</p><p><b>—¿El cirujano ya declaró?</b></p><p>—Sí, según su declaración él estaba operando cuando advirtió que había mucho movimiento detrás del telón. Dijo que su ayudante preguntó si estaba todo bien y que el anestesiólogo respondió que no, que estaba todo mal. Entonces detuvieron la operación y cuando se asoma, Camilito ya estaba intubado. Y también dijo que nunca escuchó el sonido de la alarma de que Cami había entrado en paro. Y entre otras cosas, que Martínez Cerana, el anestesiólogo, dijo: “Quédense tranquilos que de acá salimos todos limpios”. La <b> </b>instrumentadora y el ayudante también declararon que no vieron nada.</p><p><b>—¿Por qué no está elevado a juicio todavía? </b></p><p>—Recién ahora tenemos el primer imputado. El 29 de septiembre tenemos la ampliación de la primera junta judicial, que se hizo el 17 de marzo, con algunos puntos que pedimos incorporar.</p><p><b>—¿En algún momento pensaron que Camilo pudo haber tenido un paro por una causa natural?</b></p><p>—No, jamás. Así como tampoco jamás pensé que a mis hijos les pudiera pasar algo. Hay algo más claro: ni siquiera lo pesó ni lo midió,<b> aplicó a ojo y la anestesia fue directamente al torrente sanguíneo</b>. El toxicológico ya tiene resultados y además no quedó registrada en la historia clínica la cantidad administrada, y todo eso forma parte de la investigación.</p><p><b>—¿Creés que debería haber más imputados?</b></p><p>—Creo que el cirujano también tiene responsabilidad. Más allá de quién haya provocado directamente el desenlace, hay una cadena de responsabilidades. También se investigó un posible abandono del quirófano por parte del anestesiólogo. No sabemos todavía si no sonó la alarma, si alguien sabía que él no estaba donde debía estar o qué ocurrió exactamente, por eso pedimos la ampliación de la junta y ya hay pruebas suficientes para seguir avanzando. No estoy diciendo que tengan la misma responsabilidad que la persona que, según nuestra investigación, se llevó la vida de mi hijo, pero estoy convencida de que existe esa cadena. La clínica tiene una responsabilidad porque es donde se alquila el quirófano y donde trabajan las personas que participaron de la operación. También hay organismos y entidades que tienen que controlar, personal trabajando con antecedentes, un Colegio de Médicos que no acciona, una Asociación de Anestesiología que cubre, un Ministerio de Salud y el club. </p><p><b>—¿Se los dijiste? </b></p><p>—Creo que sí. Pero su ausencia y su silencio hablan por sí solos. Hay una frase de Galeano que siempre cito: “Solo los tontos creen que el silencio está vacío”.</p><p><b>—¿Desde el club no se acercaron a ustedes? </b></p><p>—Hubo homenajes, una bandera y ahora, cuando el caso empezó a tener más repercusión, apareció la foto de Cami en una convocatoria de los jugadores de Reserva. Pero cuando hicimos la primera movilización, ningún dirigente de San Telmo me llamó para preguntarme qué había pasado. </p><p><b>—¿Qué sentís cuando pensás en aquel momento en que Camilo, el papá, vio movimiento y entendió que algo pasaba?</b></p><p>—Que ahí empezó todo y terminó todo.</p><p><b>—Si la Justicia hace lo que tiene que hacer, ¿qué sentís que te va a dar un juicio? </b></p><p>—Nada. Eso lo tengo muy claro: nadie me va a devolver ni a mí, ni a mi hija, ni a todas las personas que quedamos destrozadas y derrumbadas después de ese 25 de junio, porque no se llevaron solo la vida de Camilo, se llevaron puesta la vida de todos nosotros. Yo no voy a recuperar la alegría, la paz ni el hogar que tenía, pero sí puedo tener la tranquilidad de que estamos intentando que esto no vuelva a suceder.</p><p><b>—¿Las personas involucradas siguen trabajando?</b></p><p>—Sí, siguen operando en la Clínica Spora y en la IMA de Adrogué. En la declaración del cirujano aparece que, quince días después de la muerte de Cami, el anestesiólogo estaba trabajando en un quirófano lindante y tuvo que pedir asistencia porque otra persona había entrado en paro. Cuando me citaron de Asistencia a la Víctima me preguntaron qué le pediría al juez si lo tuviera enfrente. No voy a mentir: lo primero que dije fue que le quitaran la matrícula. Esas personas no pueden seguir trabajando.</p><p><b>—¿Y qué le dijiste al anestesiólogo cuando te lo cruzaste?</b></p><p>—Que se acuerde bien de la cara de mi hijo todos los días, porque yo no iba a parar hasta que él no estuviese preso.</p><p><b>—¿Confiás en que la Justicia pueda avanzar?</b></p><p>—Confío en la Justicia. Algo que a mi abogado le llama la atención es que soy la primera persona que se sienta delante de él y le dice que confía en el fiscal. Yo confío en el fiscal Carlos Persico.</p><p><b>—¿Hay algo que no hayamos hablado, Ana, que te parezca importante? </b></p><p>—Como te dije al principio: no quiero que Cami quede reducido a un expediente. Creo que hasta que una situación así no nos toca de cerca no somos conscientes y quiero que la gente nos acompañe porque esto no es solamente Camilo. Hay un sistema que tenemos que intentar cambiar. Yo siempre apuesto a la humanización de las prácticas y hoy estoy muy metida porque necesito entender, investigo todo y hay cosas que digo: <b>“Estoy ante una monstruosidad”</b>. Pero quiero dejar algo muy claro: voy a dar batalla hasta el último momento.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/6N6DRHHTEFB53FQGMBX4F4ZZHM.jpg?auth=9f89cca5de4e869b88155b9f0a23b93acf494cf57bde4b341a1e24b4d9fa0926&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[¿Por qué Caramelito se bajó de la tele en el punto más alto de su carrera?: “El tiempo no vuelve y me siento en paz”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/18/por-que-caramelito-se-bajo-de-la-tele-en-el-punto-mas-alto-de-su-carrera-el-tiempo-no-vuelve-y-me-siento-en-paz/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/18/por-que-caramelito-se-bajo-de-la-tele-en-el-punto-mas-alto-de-su-carrera-el-tiempo-no-vuelve-y-me-siento-en-paz/</guid><dc:creator><![CDATA[Luis Novaresio]]></dc:creator><description><![CDATA[En una charla a corazón abierto, Cecilia Carrizo, la conductora y actriz conocida como Caramelito, repasa el estallido de la fama en la década del noventa y los motivos detrás del stop en su carrera. Una lección inolvidable sobre el valor de la gratitud, el tiempo y la paz de saber elegir dónde estar]]></description><pubDate>Fri, 18 Sep 2026 14:21:34 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay personas que tienen la capacidad de transformar cualquier espacio en un lugar más humano, y <i><b>“Caramelito” </b></i>es una de ellas. A fines de la década de 1990, <a href="https://www.infobae.com/tag/cecilia-caramelito-carrizo/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/cecilia-caramelito-carrizo/"><b>Cecilia Carrizo</b></a> se convirtió en la cara del fenómeno infantil más masivo de la televisión argentina.</p><p>Carrizo pasó de entregar fotos en sobres de papel madera en agencias de publicidad a llenar teatros con tres funciones diarias y vender cientos de miles de discos. Sin embargo, en el punto más alto de su carrera y cuando la industria le exigía multiplicar la apuesta, tomó una decisión poco frecuente en el medio: <b>se fue para dedicarse a sus hijos.</b></p><p>Años después de ese primer impasse, un llamado de <a href="https://www.infobae.com/tag/martin-carrizo/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/martin-carrizo/"><b>su hermano Martín</b></a> —baterista y productor de su música, además de figura clave del rock nacional junto a artistas como Gustavo Cerati, el Indio Solari y A.N.I.M.A.L.— volvió a cambiar el rumbo de su vida. Con un diagnóstico de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) de por medio, durante seis años, Cecilia frenó proyectos y compromisos laborales y personales para <b>abocarse por completo al cuidado de Martín hasta su fallecimiento en enero de 2022.</b></p><p>En esta entrega de <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/"><i><b>La vida después</b></i></a>, <i>“Caramelito” </i>repasa el origen imprevisto de su personaje, el valor de haber dicho “suficiente”, el amor incondicional por su gran compañero de vida, su hermano, y la serenidad con la que hoy abraza la nostalgia y el cariño intacto del público.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RWU7GFYDIFDPVMNZQWZRQF2O3E.png?auth=6910c8f54bd2e949a6923f85cac9e1021270cc54bde5dfabacca9e0ac7b0ea45&smart=true&width=1920&height=1080" alt="En esta entrega de La vida después, Caramelito repasa el origen imprevisto de su personaje, el valor de haber dicho “suficiente” y el amor incondicional por su gran compañero de vida, su hermano" height="1080" width="1920"/><p><b>Luis Novaresio: De verdad tengo muchas ganas de charlar con vos. Primero me gustaría saber, para vos, ¿quién es Cecilia “Caramelito” Carrizo?</b></p><p><b>Cecilia Carrizo:</b> Ay, ya te miro viajo a la emoción... es una mujer que vivió hasta acá con una vida hermosa, intensa, con una familia maravillosa, con dos hijos que son mi motor, un marido que amo y una familia de raíz que me hizo quien soy. <i>(se quiebra)</i></p><p><b>LN: Y está muy bien, me encanta que llores de movida. Aparte voy a llorar al lado tuyo... Nos vamos turnando... ¿Te imaginaste ser la mujer que hoy sos?</b></p><p><b>CC:</b> No, porque yo no voy imaginando lo que viene, de verdad. Voy ahí haciéndome camino al andar constantemente. Hoy me doy cuenta, por la edad que tengo y que las cosas que me fueron pasando, que nada imaginaba: solo hacía y hacía, y lo daba todo cada vez. Y así se fue avanzando.</p><p><b>LN: Decime que es cierto que querías ser Cris Morena en </b><i><b>Mesa de Noticias</b></i><b>.</b></p><p><b>CC:</b> ¡Y si no es que quería ser, casi que lo era! Abría el ascensor y decía: “¡Segundo!”. Ah, me encantaba <i>Mesa de Noticias</i>. Cris me divertía mucho. La veía tan fresca, tan simpática, con su pelo largo...</p><p><b>LN: ¿Y había en la familia alguien que te pudiera acercar a ese mundo?</b></p><p><b>CC:</b> No, nadie, nadie. Fui acercándome así por el misterio de la vida.</p><p><b>LN: ¿Tus viejos a qué se dedicaban?</b></p><p><b>CC:</b> Mi mamá trabajó muchos años en la Cámara Electoral y mi papá fue... yo decía que era comerciante, porque era como lo que él trataba de hacer. Tuvo en una oportunidad un negocio de deportes, después lo cerró y abrió con mi tío un balneario, que se llamaba <i>Abel y Pablo</i>. Mi tío Pablo, mi papá Abel. Pablo puso la plata que juntó para poder ponerlo y mi papá pintaba las sillas, rastrillaba, hacía clericó y atendía el balneario. Mi papá era un soñador, un hermoso, un buscavidas, un creativo, un luchador.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/P3ZH4KXAOVFCPHUESEANBCZVBU.jpg?auth=5627f0102a1a5f7fa540460b2f5c7b7484b5ccf387c20861932b17b13d298fed&smart=true&width=1920&height=1326" alt=""Me encantaba Mesa de Noticias. Cris me divertía mucho", cuenta Carrizo" height="1326" width="1920"/><p><b>LN: Cero tele, publicidad... ¿Cómo llegás a ser modelo publicitaria?</b></p><p><b>CC: </b>Siendo muy chica, a los 16 años, hice como un curso de modelo de dos meses, una cosa de maquillaje y demás, más que nada para buscar trabajo, para tener trabajo, que lo necesitábamos realmente. Y bueno, ahí empecé a hacer castings: me presenté a distintas agencias con una foto impresa con un sobre papel madera… no existía el “mandame la foto digital”, Photoshop no existía, nada de eso. Y bueno, ahí empecé a hacer publicidades desde muy chica: hacía todo lo que salía, así fuera extra, última allá en el fondo, “vamos, vamos”, un papel secundario... Después han tocado algunos protagónicos con el correr de los años. También estudié teatro con Serrano y bueno, siempre amé la música. A partir de los 12 años empecé a estudiar música y piano. Mi hermano ya rompía todos los parches por todos lados con baterías que se armaba con pedazos de madera que sacaba del colegio, pedazos de bancos que se llevaba del colegio... Y así era la música en casa. Si bien mis papás no tenían relación con lo artístico a nivel profesional, mi papá amaba la música y sonaba todo el tiempo música en casa de todo tipo. Amaba el pop de los ochenta, el pop internacional, el rock nacional... Esperábamos en aquel entonces a que llegaran acá los cassettes, los discos nuevos de Genesis, de Phil Collins... Y él traía los cassettes a casa y le decía a Martín, mi hermano: “Escuchalo; si te gusta, nos lo quedamos”, como que lo ponía de catador. Entonces desde muy chiquitos nos la pasábamos escuchando música. Lo artístico empezó ahí. Y después, cuando hice esos primeros pasos como modelo publicitaria, hice muchas campañas para Selú cuando recién empezaba. Después hice ese casting en el que quedé para el programa de Nico (Repetto). Ahí empecé a transitar un poquito más lo que tenía que ver con la actuación, con escribir mi propio personaje, como a tomar las riendas en lo artístico.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4VHDC32L25ALPKOJ6PFMS75ISA.jpeg?auth=0acd44cfd21ce1eb5c3db79314dd3fc7ae6ca8455abf9fc3428c719dc7af7fd6&smart=true&width=764&height=1208" alt="" height="1208" width="764"/><p><b>LN: “Decime cuál, cuál, cuál es tu nombre”... Ahí arranca </b><i><b>“Caramelito”</b></i><b> fulgurante, ¿no?</b></p><p><b>CC:</b> Sí, eso fue una cosa increíble. Porque cuando propongo al personaje de <i>“Caramelito”</i> fue después de que me habían bochado varios otros. Entonces “<i>Caramelito”</i> fue una especie de Frankenstein de ideas, que terminó siendo... bueno, esta chica que iba a enseñar “buena onda”: a tomarse las cosas de la vida con buena onda. Ese era el verdadero mensaje… pero vestida de profesora de gimnasia.</p><p><b>LN: Era profe de gimnasia.</b></p><p><b>CC:</b> Claro, era una especie de profe de gimnasia, porque te decía que mientras limpiabas los vidrios podías hacer hombros, y mientras cargabas las bolsas del súper ibas a hacer bíceps. Era buscar darle otra energía a lo que nos tocaba hacer.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2WK7M6JJRFBUPHGSH2BGBS7ND4.jpeg?auth=2954314207b417bf3f5db1da9f1e2e1e3d28c0d40fb8fe12e3340fbb9eb92227&smart=true&width=960&height=1045" alt="Caramelito Carrizo en la época en la que se inició su personaje en el programa de Nico Repetto" height="1045" width="960"/><p><b>LN: ¿Cuándo te diste cuenta, si es que pasó, que </b><i><b>“Caramelito”</b></i><b> le robaba el nombre a Cecilia?</b></p><p><b>CC:</b> Mirá, tu pregunta me lleva a un lugar puntual que es Ezeiza, el baño de Ezeiza. Porque yo salía del baño y ahí, lavándose las manitos, había una nena con su mamá. Miró y dijo: “¡Ah, yo no sabía que “Caramelito” en Barra vivía acá!”. Ahí entendí que no es que solo me llamaba “<i>Caramelito”</i>: me llamaba “<i>Caramelito en Barra”</i>.</p><p><b>LN: Claro. Y vivía ahí.</b></p><p><b>CC:</b> Vivía en el baño de Ezeiza <i>(risas)</i>. Imaginate... Sí, empezó a ser “Cecilia <i>“Caramelito” </i>Carrizo” quedó como en el DNI.</p><p><b>LN: ¿Cuándo te diste cuenta de que eras famosa?</b></p><p><b>CC:</b> Bueno, en el programa de Nico justamente nos dimos cuenta todos de que éramos famosos porque la tele en esos momentos era el medio masivo más grande que había. Estábamos todos los días en vivo, dos años seguidos, en momentos en los que todo en la tele era éxito —éxito me refiero a convocatoria y demás—. Y entonces, entrar a millones de hogares del país entero todos los días, tanto tiempo, hacía que salieras a la calle y la gente te reconociera. Y si eso es ser famoso, éramos recontra famosos. Estábamos “adentro de la casa de todos” todos los días. Se genera ese vínculo, esa intimidad. </p><p><b>LN: Después viene el recontra mega éxito de </b><i><b>“Caramelito” </b></i><b>como programa infantil pero, esa primera dosis de fama, ¿intoxicó o nada?</b></p><p><b>CC:</b> Para mí fue muy lindo, porque yo sentía que era un cariño y una alegría que generaba mi trabajo. Yo lo siento hoy en día igual que en aquel momento: lo siento claramente como un trabajo, y haber elegido un trabajo que te da tantas satisfacciones, y que dentro de esas satisfacciones la más linda y la más valiosa sea el amor de la gente, el cariño, que te saluden con una sonrisa, el “te puedo abrazar”... Es hermoso.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IJW5BMBEINA2FKQBN7FBKAJNLI.jpg?auth=942cf3dbb952ddd5a696339aca9c1141cb43087d96a2ef0560e5ae847f0ffa0e&smart=true&width=1440&height=1440" alt="Cecilia Carrizo con su pareja y sus dos hijos" height="1440" width="1440"/><p><b>LN: Asumo que habría colegas que rechazaban esto que decís: “Qué pesado, tengo que firmar, tengo que sacarme una foto...”. ¿Qué te pasaba con esa gente?</b></p><p><b>CC:</b> Me daba pena que les pase eso, porque digo: es como querer ser médico y que te impresione la sangre. Hay algo que está siendo contradictorio en vos. Porque quién se para en un escenario o escribe una canción, es para alguien. Si no, quedate en tu casa y hacelo frente al espejo. Cuando ofreciste algo y el otro lo tomó, viene una devolución que tiene que ver con ese círculo que vos mismo quisiste generar. Entonces cortarlo es como raro, es contradictorio, me parece.</p><p><b>LN: ¿Tenías claro cuando iniciaste que ibas para el lado de los niños, que con los niños ibas a poder generar ese vínculo?</b></p><p><b>CC:</b> No, porque hacía publicidades y después lo de Nico, que no era especialmente para niños sino para la familia en general... A mí me sorprendió que Hugo Piombi, que era el vicepresidente de Sony en ese momento, me dijera: “Vos tenés que hacer programas para niños”. A mí siempre me fascinó el universo infantil. Yo estaba en séptimo grado y en los recreos iba a acompañar a las maestras jardineras a cuidar a los nenes del jardín. Y cuando Piombi me dijo: “¿Te gustaría?”, yo sentí que se me juntaban los dos caminos en uno y le contesté: “Me fascinaría”.</p><p><b>LN: Y ahí arranca </b><i><b>“Caramelito”</b></i><b> con los niños. ¿Cuántos puntos tenían de rating?</b></p><p><b>CC:</b> Lo único que sé es que el primer programa, que fue <i>“Caramelito” en Barra</i>, estaba antes de <i>Telenoche</i>. O sea, hoy lo pienso y digo: “¡Dios! ¿Cómo que caí ahí? ¿Qué fue este regalo absoluto?”. Y después, cientos de miles de discos vendidos con cada uno. Grabé cinco discos en total. El primero de los programas en realidad era para preadolescentes, no era para niñitos tan chiquititos. Era para más grandecitos. Pero después de ese primer programa yo pedí hacer para más chiquitos.</p><p><b>LN: Un poco lo dijiste con lo de la devolución de la gente, ¿no? Pero para vos la fama es...</b></p><p><b>CC:</b> Para mí, amor.</p><p><b>LN: Y amor correspondido: es el que vos das y el que recibís.</b></p><p><b>CC:</b> Absolutamente. Esa es la palabra: amor correspondido, que es el más hermoso.</p><p><b>LN: Hay un momento en el que vos, con la llegada de tu primer hijo, Lorenzo, “Lolo”, decís: “Voy a parar”.</b></p><p><b>CC:</b> Sí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6ZS7J45D45FKFDZ2Q4CJMLHUPQ.jpg?auth=f66e7e7f79f789860baf56ba66371b5ddf1d0697dfbe9120e1ab92c2b777a06b&smart=true&width=1920&height=1337" alt="Caramelito Carrizo pasó por La Vida después y fue entrevistada por Luis Novaresio" height="1337" width="1920"/><p><b>LN: ¿Y te vas a privar de ese amor que describías?</b></p><p><b>CC:</b> Y fue una decisión tan clara, tan desde las entrañas, desde lo hondo... Antes de que Lolo naciera, que fue el 8 de diciembre de 2005, era tal el deseo que tenía de tener nuestra familia, nuestros hijos... Cuando Lolo ya estaba dentro mío y cuando nació, sentí que volvía a nacer con él. Y lo que más quería era estar realmente ahí. Me pasó lo mismo cuando nació Benito, y siento que somos esa unidad que lo ocupa todo y que lo es todo.</p><p><b>LN: Me imagino las voces en ese primer momento: “¿Estás loca? Estás en la cúspide del éxito. Estás loca, te vas a ir y no te va a conocer nunca nadie más”.</b></p><p><b>CC:</b> Y sí, es verdad, me lo dijeron. Y hoy por hoy me lo dicen también: “¿Ves que podrías haber logrado mucho más?”. Sí, claro. A ver, en los cálculos matemáticos de los demás están muy bien esas ecuaciones porque dan… dan. Pero mis ecuaciones son otras, y agradezco mucho haber tenido esa claridad. Porque tener a dos hijos grandes, como ya son, y haber disfrutado tanto y haber estado todo lo que necesité, todo lo que quise y todo lo que creo que ellos necesitaron de mí, me hace sentir muy en paz y muy feliz. Porque el tiempo no vuelve atrás.</p><p><b>LN: ¿Síndrome de abstinencia tuviste?</b></p><p><b>CC:</b> Abstinencia no, nostalgia sí. Abstinencia para nada. Porque a mí me pasa algo: de hecho tengo acá tatuada la palabra “Gracias”, que es una de mis canciones, una de las que más quiero... Y siento que justo tiene que ver con la pregunta anterior que me hacés, de si me decían “podrías haber logrado más” o “podrías haber hecho más”. Cuando yo frené y no se siguieron generando más de estas propuestas, yo sentía que lo que había recibido era suficiente. Esa palabra: “suficiente”. A mí me resulta un montón, porque estamos siempre tan insatisfechos con todo o estamos siempre con la ambición que nos quita el disfrute y la valoración de lo que tenemos... Fue tanto lo que me dieron… Siento que si dijera: “Me hubiera gustado más”, estoy menospreciando todo lo que me dieron. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4RZ275CWAJCWXE2UWQEYFLEHJI.jpg?auth=2b16beb13ebb4d9f133e145b7f1409dfb5bd32f07fefe3cdda12dea1f9894687&smart=true&width=2160&height=2880" alt=""Tengo tatuada la palabra “Gracias”, que es una de mis canciones, una de las que más quiero", afirma Carrizo" height="2880" width="2160"/><p><b>LN: Hoy volviste y estás generando cosas... ¿En algún momento tuviste miedo a la vuelta?</b></p><p><b>CC:</b> Sí, eso sí. Miedo sí. Por más que yo siempre fui muy segura de lo que me gusta, de lo que quiero hacer y cómo hacerlo, ser segura no quiere decir que uno no tenga miedo. Tengo miedo todo el tiempo, pero soy valiente también y me la banco. Entonces voy con miedo, pero voy: me pongo los aros, la camisa que hace juego y vengo temprano. <i>(ríe)</i></p><p><b>LN: Muy puntual y muy profesional. Ahora, quiero saber, ¿qué te dio y qué te quitó la fama?</b></p><p><b>CC:</b> Me dio todo esto que estuvimos charlando: un amor infinito que además, por cuestiones de mi vida, de mi vida familiar, de lo que le pasó a Martín, mi hermano, y todo lo que vivimos juntos, realmente tomé la dimensión de lo infinito que fue y es. Y quitarme... La verdad es que, solo por ser prolija y tratar de responderte la pregunta bien completa: me quitó el ser una persona normal. Porque mis amigas me dicen “no sos normal”. En este último tiempo yo pensaba: “¿Y si voy a hacer un trabajo como cualquier persona, un trabajo normal, y dejo de seguir intentando, armando, escribiendo, proponiendo, y me voy a hacer un trabajo de una persona normal?”. “¡Es que no sos normal!”, me dicen. Entonces creo que eso me quitó: la normalidad.</p><p><b>LN: No sos normal.</b></p><p><b>CC:</b> No, no soy normal (risas).</p><p><b>LN: Está bueno que lo admitas, es un buen paso. ¿Vas a empezar a discutir?</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JKJHYOWR75AJBODM2E33YDEEOY.jpg?auth=04f6d627cc87666ed85308f4bc49c1f59e67ad39bf912fe559622412cd772115&smart=true&width=2160&height=2880" alt="" height="2880" width="2160"/><p><b>Volviendo a tu hermano: Martín en 2015, 2016 aproximadamente, te llama y te dice: “Te necesito”, y esa frase vino acompañada de: “Tengo esclerosis lateral amiotrófica”. Contame ese momento.</b></p><p><b>CC:</b> Y el “te necesito” fue... que solo quedaran esas dos palabras frente a mí. Las escuché, entraron en mí y a partir de ese momento fue todo para él. “Te necesito”. “Listo, acá estoy”. Ese “te necesito” fue cuando realmente me necesitaba, porque hasta el último momento trató de no mostrar esa necesidad y de no pedirla. Agradezco tanto que me la haya pedido a mí... Yo sentí que todo lo que estuviera a mi alcance, y lo que no, también, lo iba a hacer por él y para él. Lo sentí con una claridad absoluta. Porque estaba en una instancia en donde si le hubiese dicho: “Mirá, Martín, yo te amo, pero tengo dos hijos, tengo un marido, tengo tres trabajos” —tres trabajos tenía en ese momento—, “entonces te ayudaría, pero...”. Él, que también me amaba, me hubiese dicho: “Obvio, sí, por supuesto; lo que puedas, vos andá dándome lo que puedas”. Y yo dije: “No, no, no, todo es para vos”. De hecho, esa claridad que tuve dentro mío la manifesté también con mis hijos, con mi marido, con mi contexto, con mi situación económica, de trabajo y demás, y todos fuimos para el mismo lado. “Te necesito”. Listo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NOJXXNDN7VF3VAAELPGVO7Q3NM.png?auth=fb2dc0a4e473619b734c5ffea536b6f356faf7b2a5e6b7e39344c094a6c81679&smart=true&width=1440&height=1440" alt="Caramelito y su hermano Martín que muruó de esclerosis lateral amiotrófica" height="1440" width="1440"/><p><b>LN: Sabés que te escucho y pienso esto: con dos hechos en las antípodas, uno de vida y uno de muerte. La vida es que llega tu hijo; la muerte es que llega Martín y te dice algo que lamentablemente era inevitable, que iba a adelantar su muerte. En esos dos momentos vos plantaste bandera. ¿Te preguntaste por qué te tocó a vos esto?</b></p><p><b>CC:</b> No me pregunto por qué. La verdad es que lo agradezco. De verdad. No agradezco, por supuesto, que le haya tocado a mi hermano enfermarse; por supuesto que no. Sí agradezco haber plantado la bandera en el mismo instante para que él supiera cuánto lo amaba. Es ahí, no cinco minutos después o un rato más tarde. Es ahí.</p><p><b>LN: ¿Qué pensás que siente hoy Martín por vos?</b></p><p><b>CC:</b> Siente que desde que nací, porque él fue la primera carita que vi más allá de mi mamá y mi papá, éramos uno… éramos uno. Fuimos uno desde que nací hasta que él se murió.</p><p><b>LN: Pensaba que siempre debe haber habido alguien que dijo: “No, Cecilia, no hipoteques tu vida, no hipoteques tu carrera”. ¿Qué decías ahí?</b></p><p><b>CC:</b> “Es todo lo que él quiera, no es lo que vos querés”, contestaba yo. Me han dicho, incluso cuando viajamos a Estados Unidos, que él terminó un año allá... Digo él porque yo iba y venía: fuimos primero, viajamos, estuvimos dos meses, volvimos, estuvimos 40 días acá en mi casa, volvimos a Estados Unidos, estuvimos tres meses más... Él se quedó con la chica que lo cuidaba. Él necesitaba atención las 24 horas y esta chica se quedó acompañándolo y cuidándolo allá. Cantidad de cosas me decían: “¿Cómo hacés esto? Tenés que traerlo, tenés que...”. La única palabra que para mí tenía valor era la de él. El único deseo, el que llevaba el barco, el capitán del barco era él. ¿Yo? Marinero.</p><p><b>LN: “Sí, mi capitán”... Te concedo la máquina del tiempo: ¿Volverías a dejar tu carrera por tu maternidad?</b></p><p><b>CC:</b> Sí. De una, de una.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GKZSMXA4VVGANAWHIMAO6TKAQA.png?auth=b5b0a16996a5831ead0c2eb863f97da0ef0c8cbf4cd720e2d38a8755458dc8a3&smart=true&width=1123&height=1400" alt=""Martín fue la primera carita que vi más allá de mi mamá y mi papá, éramos uno", cuenta Caramelito sobre su hermano" height="1400" width="1123"/><p><b>LN: ¿Volverías a dejar tu carrera, tu vida, por tu hermano?</b></p><p><b>CC:</b> Sí, sí, sí, sí. Absolutamente. Era lo que nos tenía que pasar juntos. Porque nos pasaron cosas demasiado hermosas juntos, que nos mirábamos y no lo podíamos creer, y también nos mirábamos y no lo podíamos creer cuando nos tocó lo otro. Y siempre era juntos, entonces tenía que ser así.</p><p><b>LN: ¿Y esta Cecilia qué le dice a la Cecilia de los 16 con el sobrecito de papel madera y la foto?</b></p><p><b>CC:</b> “No te imaginás la que se te viene” (risas).</p><p><b>LN: ¿Eso le decís?</b></p><p><b>CC:</b> Y sí. “Pero dale, vos bancala, vos andá. ¿Querés saber cómo es la vida? Bueno, dejá el sobrecito...”.</p><p><b>LN: ¿Y qué vas a ser cuando seas grande?</b></p><p><b>CC:</b> ¿Qué estoy haciendo ahora, decís? <i>(risas) </i>Y cuando sea más grande voy a seguir disfrutando de mis hijos, que los amo; de mi marido, de mi familia, de mi mamá, que la amo mucho.</p><p><b>LN: ¿Dónde está tu carrera ahora?</b></p><p><b>CC:</b> Bueno, yo estoy haciendo un <i>magazine</i> todos los días de 9 a 12 en Unifé con Matías Cirigliano, con Elba Rodríguez... Estoy en un canal súper feliz, es un canal digital hermoso. También se relanzaron mis discos en Sony y estoy feliz porque están por primera vez en las plataformas digitales. Mis canciones no estaban, no nos habíamos ocupado de hacerlo. Y bueno, este año se cumplen 30 años de ese primer contrato que firmé con Sony Music. Grabamos cinco discos con Martín y hoy esas canciones están en el universo. Hoy me mandan fotos mostrándome que están en el tren escuchando mis canciones, o yo voy a la mañana —porque me levanto 4:30 para llegar a las siete al canal— y voy en el auto escuchando mis canciones y siento que se expandieron hacia el universo, y eso me hace muy feliz.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/RWU7GFYDIFDPVMNZQWZRQF2O3E.png?auth=6910c8f54bd2e949a6923f85cac9e1021270cc54bde5dfabacca9e0ac7b0ea45&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[En esta entrega de La vida después, Caramelito repasa el origen imprevisto de su personaje, el valor de haber dicho “suficiente” y el amor incondicional por su gran compañero de vida, su hermano]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Iván Schargrodsky, el periodista que evita ser noticia: perdió a sus padres a los 20, se autogestionó desde muy joven y el amor de su hijo lo transformó]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/18/ivan-schargrodsky-el-periodista-que-evita-ser-noticia-perdio-a-sus-padres-a-los-20-se-autogestiono-desde-muy-joven-y-el-amor-de-su-hijo-lo-transformo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/18/ivan-schargrodsky-el-periodista-que-evita-ser-noticia-perdio-a-sus-padres-a-los-20-se-autogestiono-desde-muy-joven-y-el-amor-de-su-hijo-lo-transformo/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellos, el director de Cenital recordó los momentos más difíciles de su vida y contó cómo la paternidad cambió su forma de mirar el mundo. Además, reveló cuáles son las prioridades que guían sus decisiones y los aprendizajes que marcaron su presente ]]></description><pubDate>Fri, 18 Sep 2026 05:03:02 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Todo lo que dicen sobre que te cambian las prioridades, es todo verdad”</b>, aseguró <b>Iván Schargrodsky</b> al hablar sobre cómo la paternidad modificó su manera de ver la vida. En <a href="https://www.infobae.com/tag/ellos/" target="_blank" rel=""><b>Ellos</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, el periodista contó cómo la llegada de su hijo, <b>Lucio</b>, reconfiguró su mundo y reveló que fue durante los primeros meses cuando sintió con mayor fuerza la ausencia de sus padres.</p><p>A partir de los 12 años, comenzó a autogestionarse en distintos aspectos de su vida. Tras la muerte, primero de su papá y luego de su mamá, tuvo que afrontar, además, una deuda que había quedado pendiente y que tardó seis años en saldar. Esa experiencia marcó su manera de pensar el futuro y también la forma en que hoy ejerce su rol de padre. <b>“Tengo pánico de que mi hijo sea un malcriado”</b>, reconoció.</p><p><a href="https://www.instagram.com/ischargro/?hl=es-la" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/ischargro/?hl=es-la"><b>Schargrodsky</b></a> es director de <b>Cenital</b>, el medio digital que fundó en 2019. Allí escribe el newsletter <i>Off the Record</i>, conduce <i>On The Record</i>, el ciclo de entrevistas en profundidad, e integra <i>El fin de la metáfora</i>, junto a reconocidos colegas.</p><p>En una conversación en la que se permitió correrse del lugar habitual del periodista que pregunta para hablar de su propia historia, también se refirió a su separación, a sus ganas de volver a enamorarse y a los momentos que considera determinantes en su vida.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IULAI3TSAZCFVMQLZYP7FE66TE.jpg?auth=288ac6ade59c6d2329945abfdb4f56918fcbdb36cc61c36cb31a4846889ef6ad&smart=true&width=3000&height=1688" alt="Iván Schargrodsky dijo que la crianza de Lucio lo interpela en su rol de padre y que un abrazo de su hijo modifica de inmediato su estado de ánimo. (Adrian Escandar)" height="1688" width="3000"/><p><b>—Me encanta tenerte acá porque es raro pensarte en este tipo de espacios. ¿Estoy equivocada?</b></p><p>—No, no estás equivocada. Estoy ligeramente arrepentido ahora que hiciste la presentación (risas). Porque no es habitual hablar de uno en este rol.</p><p><b>—Pero vos lo sabés mejor que nadie, porque hacés gestión de medios y todo lo que respecta a la comunicación y la visibilidad, que hoy en día la gente quiere conocer un poco más el detrás de escena.</b></p><p>—Yo tengo 37, pero en general parezco más grande, por las cosas que hago, o por lo menos, por los estímulos que recibo afuera. Estoy seteado, formateado en una lógica de, si querés, los 80’s, 90’s, de cómo se hacía en ese momento el periodismo o la gente que yo veía. El periodista o, como decís vos, el gestor de medios o lo que sea, no era la noticia, no era interesante. Y entonces quedé medio formateado en eso. Pero bueno, también uno es un híbrido...</p><p><b>—Te resguarda un poco más estar desde ese lugar, te preserva</b>. <b>También me parece que quienes somos parte de este medio, en algún punto entendemos esa preservación como una necesidad.</b> </p><p>—Y más después de ser padre. Ahí es como que uno reconfigura un montón de cosas.</p><p><b>—Una vez mi papá me dijo: “Hijo de tu madre, pariente de tu padre”. ¿Cuánta razón tiene con ese dicho? (risas)</b></p><p>—Si me permitís el humor negro... Todo eso no lo sé en realidad, o lo tengo un poco atrás en el tiempo, porque yo, al margen de que perdí a mis viejos, no cuando era chico, porque uno dice chico y parece Batman a los cinco años. Yo tenía 20, 21 años cuando pasó, con meses de diferencia. Y al comienzo yo recuerdo una infancia muy linda hasta los 10, 11 años. Después, quiero ser cuidadoso, porque no está y no se puede defender, pero mi vieja tuvo algunos temas. En ese momento no lo sabíamos, ahora se dice <b>salud mental</b>, y son más evidentes, más visibles, más detectables. Entonces de ese momento hasta que ellos dos fallecieron, la relación de conversación habitual que uno tiene, o de sacarse dudas o de trasladar problemas, medio que se obturó. Es decir, yo a partir de los 12 años me autoadministré, me autogestioné. Que no significa que no estuvieran ahí, pero estaban resolviendo sus cosas.</p><p><b>—¿Pero sentiste esa necesidad a partir de la situación de tu mamá o por otro disparador?</b></p><p>—No, te diría que cuando apareció esto de manera más visible o más nítida se dio naturalmente que yo me empecé a autogestionar. Me iba de mi casa a la escuela o después al club y volvía y, donde nací yo, en <b>Bahía Blanca</b>, y donde me crie, eran lugares donde muchas veces las situaciones de conflicto las resolvías con la palabra, pero otras tantas no. Entonces uno volvía a su casa con esos registros de alguna situación de conflicto y tampoco había pregunta en ese sentido: “Che, ¿qué te pasó?”. Entonces, yo de los 12 hasta, te diría, bastante entrado el tiempo que me vine para acá, era una relación más, si querés, instrumental o logística.</p><p><b>—¿Con ambos?</b></p><p>—Con ambos. Mucho más con mi mamá, que estaba suprimida, digamos, para el vínculo. Con mi viejo era diferente porque ¿viste que cuando tenés esa edad y tratás de ser ayuda inconscientemente? No sabés cómo, porque son problemas que te exceden y te das cuenta después. Entonces, supongo que es un proceso que todavía no determiné cuándo y cuánto fueron papá y mamá y cuándo uno se emancipó, ¿no? Yo tengo el registro de eso a los 12, pero debe haber sido más tarde.</p><p><b>—Me gusta la interpretación que hiciste de lo que te dije, porque cuando yo te lo comenté, me resonaba más sobre cómo vos te proyectabas con tu hijo y fijate cómo lo llevaste a tus padres.</b></p><p>—Es correcto.</p><p><b>—Entonces, te vuelvo a decir lo mismo para que, más allá de todo lo que me acabás de compartir, me cuentes cuán cercano o cuán real puede ser este dicho de “hijo de tu madre, pariente de tu padre” en relación con tu chiquito.</b></p><p>—Yo de lo que no sé, y creo que la paternidad es algo que es muy reciente para mí, digo, son seis años, pero tampoco tengo con qué comparar. Digo, no sé...</p><p><b>—¿Y si comparás con tu propio vínculo con tu padre? ¿Sos más cercano, más distante o más cálido?</b></p><p>—Por ahora parecido, porque mis viejos, en esa comparación, eran cercanos, eran cálidos, estaban muy presentes. Proyecto seguir siéndolo mucho tiempo más de lo que lo disfruté yo. Y con <b>Julia</b>, con la mamá de Lucio, estamos separados, pero hay mucha sintonía respecto a que, lo digo de una manera distante pero para que se entienda, de qué hay que hacer con él.</p><p><b>—El plan de acción, el plan de vuelo (risas).</b></p><p>—Exactamente, la hoja de ruta (risas). Pero sí es cierto que uno es por ahí un poco más rígido, ¿no?, por la crianza y tal. Te pongo un ejemplo rápido: cuando hay un conflicto en la escuela, para prestarle atención a un conflicto, por ejemplo, si se peleó, por cómo me crié yo, tiene que ser grave, tiene que haber un registro físico o algo que... Hay un libro que creo que era de <b>Alberto Ades</b>, que es una persona que se dedica al sistema financiero, pero hay un ensayo epocal que escribió, que me lo recomendó un amigo mío hace muy pocos días, donde él muestra cómo, lo cual es lógico, progresivamente de equis cantidad de años a esta parte, los chicos se fueron... Por ejemplo, yo iba solo a los ocho años a jugar a la plaza en mi barrio, en mi ciudad, algo que hoy sería completamente impensado que pueda hacer mi hijo en la ciudad de Buenos Aires. Entonces, cómo eso los va, viste, poniendo más...</p><p><b>—Metiendo para adentro.</b></p><p>—Exactamente. Yo creo que eso te achica herramientas y si lo digo de una manera medio provocativa o más grotesca: si los chicos con los que yo me crié le piden la hora en la calle a mi hijo hoy o a mi hijo dentro de cinco, seis, ocho, diez años, probablemente a mi hijo le baje la presión. Y eso es algo que voy a tratar de combatirlo, probablemente fracase, pero bueno, esa es un poco la dualidad, digamos. Así que por ahí sí, es como decís vos y probablemente sea como decís vos.</p><p><b>—Me sorprende lo que me decís, porque te he escuchado hablar de tu hijo con un grado de sentirte muy interpelado en tu rol de papá. Has dicho algo así como que, sin dudas, es tu mejor plan. También has mencionado llegar con una situación de conflicto y que, de golpe, un abrazo de él haga que todo afloje. Entonces, fijate cómo, por un lado, me decís que te cuesta conectar, pero, por otro, cuando no hay una marca visible, el conflicto que él pueda llegar a compartirte o comunicarte hace que te cueste registrar la importancia que eso tiene para él. ¿Estoy interpretándolo bien o no?</b></p><p>—No, me expresé mal yo, no es que lo interpretaste vos. Yo creo que las situaciones de conflicto hay que atravesarlas, no hay que escaparlas, no hay que escaparse. Hay que ir de frente...</p><p><b>—Siendo niño o siendo adulto.</b></p><p>—Sí, de cualquier manera. Es decir, extraer a alguien de una situación de conflicto para mí no es opción. Por supuesto, hay una instancia que es de deliberación y hay un nivel de gravedad y tal. Lo decía más de ahí, y también probablemente sea un anticuerpo que yo tengo que combatir mucho. <b>Pero si él me dice a mí que se siente mal por algo, yo me desarmo.</b></p><p><b>—Claro, tenés que abrir una caja de herramientas.</b></p><p>—Uno se transforma en un cliché permanente, ¿no? Le duele algo y vos lo que querés es que te duela a vos, ¿no? Sea una cosita muy chiquita o sea algo grave. Y en ese marco, me acuerdo la primera vez que tuvo algo parecido a una gastroenteritis y realmente la primera reacción que a uno le sale es esa... Yo no soy creyente, me gustaría serlo, y estoy como en un proceso de ver si logro, pero en ese marco de pedir, no sabés a quién, pero decís: “Che, que esto me pase a mí no a él”.</p><p><b>—Decís: “Trasladámelo”.</b></p><p>—Claro. Entonces, te transformás en un cliché en ese sentido. Y sí, todo lo que decís es así. Yo tuve una situación, que me acuerdo muy vívidamente, que tuve un conflicto interpersonal y laboral muy fuerte con alguien que no era recomendable tener un conflicto (risas).</p><p><b>—Con el que no te tenías que pelear.</b></p><p>—Exactamente. Y llegué a mi casa y fue la primera vez que Lucio vino corriendo y me abrazó. Y me acuerdo que fue instantáneo el cambio de ánimo.</p><p><b>—Cuasi químico.</b></p><p>—Químico. Si me permitís la audacia, le sacaría el cuasi. Y digo: “Ah, esto es muy groso, de verdad”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/L6IZP7DO45FQNLLD5D463YWJCY.jpg?auth=edfb9a59e3ed13676e6bb570da773b1bb82fad7038cef4c48206bfe146f71542&smart=true&width=3000&height=1688" alt="La muerte de sus padres con pocos meses de diferencia marcó una etapa de orfandad temprana y deudas que tardó seis años en saldar. (Adrian Escandar)" height="1688" width="3000"/><p><b>—¿Y cómo fue encontrarte con esa sensación a los treinta y pico?</b></p><p>—Te desordena un poquito. Porque uno viene con muchas máximas: muy rígido, con mucho foco y con un marco teórico donde la neurosis es buena, la paranoia es buena y la guardia alta es buena. Sentís que todo eso es bueno porque le sirve a uno para el trabajo y en el mundo en el que se mueve y demás. Después todo eso te lo... No te digo que...</p><p><b>—Es un Jenga (risas).</b></p><p>—Exactamente. No te digo que se desarma automáticamente, pero casi. Porque todo lo que se dice, y voy a ponerlo en<i> fast forward</i>, pero <b>todo lo que se dice sobre que te cambian las prioridades, es todo verdad. </b>Entonces, no hay mucho que hacer con eso y yo creo que es bueno no combatirlo, porque es un sentimiento tan puro y tan transparente, tan sano...</p><p><b>—Tan real.</b></p><p>—Sí. Porque ahí te das cuenta también y ponés en perspectiva un montón de cosas donde se te iba la vida.</p><p><b>—Es paradójico porque no es tangible, ¿viste? Pero a nivel sensorial es tan real que es muy difícil de explicar o de intelectualizar lo que uno siente por un hijo.</b></p><p>—Cien por ciento. No me acuerdo si fue un rompecabezas o qué fue, pero la primera cosa que él pudo hacer solo, estaba tan contento y tan orgulloso. Probablemente sin saber qué significaba esa palabra en ese momento y todo eso uno lo va viviendo con él. El primer año no la pasamos bien, que también hay que decirlo porque parece que te hablo y todo desde el día uno es maravilloso y es extraordinario y no. Tiene sus cosas. Si no tenés una enorme cantidad de recursos y sobre todo si tenés la suerte o la desgracia que nazca en el medio de una pandemia, cosa que no se los recomiendo. No tengan hijos en el medio de una pandemia, si pueden. El primer año, por el sueño, fue complejo. Tampoco romantizar situaciones que, de nuevo, era 24/7, porque no podía entrar nadie, nadie podía ayudar y demás, que en realidad es la situación que atraviesan la mayoría de las familias, estén o no en pandemia. Después, sí. Yo soy pro tener hijos, en ese sentido.</p><p><b>—¿Tendrías más chicos?</b></p><p>—¡Pará, Luli! Tampoco tanto (risas).</p><p><b>—Dijiste: “Soy pro tener hijos” e inmediatamente me decís “pará”...</b></p><p>—Bueno, pero ya tuve.</p><p><b>—Pero lo dijiste en plural.</b></p><p>—No, pero viste que hay una discusión sobre la tasa de natalidad y ese bocal, como uno está más focalizado en sí mismo y sobre todo en Europa que hay un problema en ese sentido, el envejecimiento de la población...</p><p><b>—Sí, también económico. Es súper caro tener un hijo.</b></p><p>—Por supuesto. Pero hay algo universal y en ese sentido lo pluralizaba, en función de la gente. Pero bueno, ahora vos me preguntás: “¿Tendrías otro hijo?” Estoy más cerca del sí que del no.</p><p><b>—Me quedé pensando en lo que me compartías de esos momentos del rompecabezas, del abrazo. ¿Hablás con Lucio, le contás todos estos sentimientos, estas emociones que te transitan el cuerpo cuando estás con él?</b></p><p>—Sí. De hecho, lo hago porque creo necesario hacerlo, que lo sepa, y porque, a ver cómo lo digo y que no se malentienda. La persona que yo soy cuando no estoy con él no quiero serla de ninguna manera cuando estoy con él. Entonces, trato de tener comportamientos muy distintos.</p><p><b>—¿Y por qué?</b></p><p>—Visto desde él, no me gustaría que él vea la persona que yo soy cuando no estoy con él.</p><p><b>—Y cuando vos te ves, cuando no estás con él, ¿te gusta quién sos?</b></p><p>—Soy. Hay un momento en el que...</p><p><b>—Hay una decisión y un hacerte responsable de cómo sos.</b></p><p>—Sí, pero yo me voy a refugiar en una excusa, que es esta frase que dice algo así como... La voy a resignificar, pero que <b>somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros</b>. Algo parecido en ese sentido. Bueno, entonces, con toda esa secuencia, además de la orfandad temprana, literalmente, yo tuve no te digo una orfandad previa. Pero sí una autogestión...</p><p><b>—Esto que me contabas de una autogestión desde muy chico.</b></p><p>—Después tuve situaciones de mucho conflicto cuando se murieron mis padres por una deuda que había quedado. Entonces, yo desde muy chico tuve que hacerme cargo...</p><p><b>—Tus padres murieron con muy poco tiempo de diferencia. Murió primero tu padre y al año murió tu madre.</b></p><p>—Exactamente. Y un mes antes mi papá, algo que uno cuando es chico lo primero que hace es llama su mejor amigo, pero fue en un accidente de tránsito y todo muy complejo. Pero cuando se muere mi viejo, mi mamá estaba con eso...</p><p><b>—Su enfermedad.</b></p><p>—Sí, con su enfermedad. Yo tenía 21 años y no tenía tan claro qué iba a pasar, ¿viste? Uno va resolviendo en el camino. No se puede teorizar. Es como resolver, resolver, resolver...</p><p><b>—Sí, hacer lo que podés.</b></p><p>—Y viene una persona vinculada a un gremio, con quien mi papá tiene una deuda y, estuvo muy bien igual, pero me vino a decir que estaba la deuda. Me dijo: “Yo te voy a esperar, vos quedate tranquilo”, porque yo le digo: “Mirá, lo único que yo tengo es esta casa, que la tengo que dividir con mis hermanos porque corresponde y aparte acá vive mi mamá, yo esto no lo puedo tocar. Y trabajo allá, no vivo al día pero no sobra para pagarte la deuda”.</p><p><b>—Estabas recién arrancando.</b></p><p>—Y él me dijo: “Te voy a esperar”. Yo primero tuve una reacción que, como noera una deuda formal, le digo: “Las deudas no se heredan”. Y me miró como diciendo... Me trató de explicar algo como: “Yo no vengo acá con el manual de derecho. Lo que te estoy diciendo es que esto tiene que ser...”.</p><p><b>—Las cosas en la vida se ganan por amor o por temor.</b></p><p>—Exactamente. Y después le dije: “Entendí, está bien, perfecto. Yo necesito tiempo”. Y me esperó y saldé la deuda. <b>Tardé como seis años.</b></p><p><b>—¿Te enojaste con tu padre por eso?</b></p><p>—No. Las cosas vienen, ¿viste?</p><p><b>—Bueno, pero si el día de mañana la situación se repite y vos...</b></p><p>—No va a pasar. Eso no va a pasar. Yo cuando me compré la casa donde vive ahora Lucio con Julia, <b>lo primero que hice fue ponerla como bien de familia</b>. Es un trauma, ¿viste?</p><p><b>—Es un aprendizaje de tu experiencia.</b></p><p>—Es un aprendizaje. Porque ahí decís: “Tiene un techo, ya está”. Y después yo voy previendo todo, mucho más en función del futuro de él que el mío. De hecho, tuve una charla con un colega, justamente. Viste que los que somos <i>self-made</i>, tuvimos que hacernos a nosotros mismos, y otra gente tuvo la suerte de que no. A veces sobre este grupo hay un montón de gente que ha logrado despegarse de esas facilidades y hacer cosas por sí mismo y otros que no. Entonces, yo trato de no generalizar en eso porque quiero ser justo. Pero lo que me decía este colega es: “Tampoco transformarlo en alguien que no sabe cuánto valen las cosas”, ¿no? Bueno, y ese <i>trade-off</i> está permanente. Pero yo estoy más tentado de dejarle facilidades y por lo menos que tenga algún lugar donde vivir y que no tenga que pelearse...</p><p><b>—Que no tenga complicaciones.</b></p><p>—Claro, con sindicalistas para saldar una deuda...</p><p><b>—En el momento que te estén velando. Es un choque un poco fuerte.</b></p><p>—Claro. Ni ocho ni 80, decía mi papá, que tenía una frase en ese sentido.</p><p><b>—Me parece linda la manera en que pudiste tamizar todo eso. Porque cualquier otra persona estaría enojada con la vida, porque le quitó a sus padres siendo muy joven; con sus padres, porque lo dejaron con una deuda que le costó más de seis años saldar. ¿Trabajaste todo eso de manera consciente?</b></p><p>—Yo trato de ser muy consciente de que, obviamente, uno no se puede estar comparando de manera permanente con las peores desgracias que sufre la humanidad, porque sino nunca hay un problema. Hay gente que ha atravesado situaciones mucho más difíciles que las mías y ha salido adelante. Entonces, yo trato de ser muy consciente de eso...</p><p><b>—¿De mirar la mitad del vaso lleno?</b></p><p>—Sí. De poder decir: “Che, hay gente a la que pasaron cosas mucho peores y no está desgarrándose”.</p><p><b>—Los padres, para mí al menos, representan ese lugar que te resguarda y te hace sentir protegido. Y me imagino lo difícil que debe haber sido enterarte de que ibas a ser papá cuando ya hacía tantos años que no tenías a los tuyos. Porque no hay un libro para ser padre y aparece esa pregunta: “¿Y a quién consulto?”</b></p><p>—Si yo te tengo que identificar un momento en el que <b>sentí la ausencia, fue en los primeros meses de Lucio</b>. Porque digo: “Che, ¿y a quién le pregunto esto?”. A la vez, el final de los dos no era... No sé si hubiera sido gente a la que yo le hubiera ido a preguntar algo, porque la respuesta por ahí no hubiera sido consciente. Vos pensá que mi vieja cuando...</p><p><b>—Lo que me contás de la enfermedad mental.</b></p><p>—Sí. Mi viejo, una de las últimas palabras que me dice, una de las frases cuando ya estaba internado, me hizo reaccionar de una manera airada contra un edificio en construcción. No me reconocía, entonces me dijo: <b>“Decile a mi hijo Iván que lo amo y</b> <b>que lo quiero ver”</b>. O algo por el estilo. Y en ese momento fue un shock importante. Entonces, esa persona y la persona que era mamá todos los años previos, dejame decirlo con total cinismo, no hubieran sido de gran utilidad tampoco. ¿Por qué no hay enojo? Porque también todo lo que tengo ahora en términos de instrumental, de caja de herramientas, también se lo debo a ellos. Hay alguna cosa que uno la aprende, pero también en mi casa se ha estimulado mucho la lectura y el conocimiento desde muy temprano. No me gusta moralizar las discusiones, pero hay valores...</p><p><b>—Que reconocés que están buenos y los querés trasladar a tu hijo.</b></p><p>—Sí. Por ejemplo, uno que a mí me parece central es la educación.</p><p><b>—¿No usar pantallas?</b></p><p>—No, en ese momento en mi casa era imposible ver... A mí no me dejaban ver... Yo cada cosa que me cruzaba, ya de más grande de <b>Tinelli</b>, la veía. Porque a mí no me dejaban ver de chico el programa de Marcelo. Es terrible lo que voy a contar (risas). Pero decían que era un programa hedonista, que promovía solamente el divertimento, el placer. Y yo después, de grande, decía: “¿Y cuál es el problema? Si es para entretener”. Sí veíamos mucho <i>Caiga quien caiga</i>. Por supuesto, ocho años, yo entendía qué pasaba, pero se veía el día a día el programa de <b>Jorge Lanata</b>. Pero al margen de eso, en términos de valores, me refería más a la educación respecto a mirar a la gente a los ojos, saludar cuando llegás, agradecer, saludar cuando te vas, dejar pasar a los adultos mayores o de tener la cortesía con gente que vivió mucho más que uno. Todas esas cosas yo trato de practicarlas desde muy chico y me molesta mucho cuando Lucio no lo hace, cuando llega a un lugar y no saluda. No puedo controlar destacárselo...</p><p><b>—Sí, a mí me pasa. Y hago que vuelva y salude...</b></p><p>—Exactamente. Y todo eso también hace que uno sea, bien o mal, lo que es. Entonces, no estoy enojado para nada. Aparte, tuvieron mala suerte.</p><p><b>—Me quedé en algo que contaste cuando él te dijo: “Mandale un beso a mi hijo Iván, decile que lo amo”, o algo así. ¿Qué respondiste?</b></p><p>—Me fui porque me largué a llorar. O sea, no me largué a llorar ahí in situ porque él no entendía, estaba...</p><p><b>—¿Fue la primera vez no te reconoció?</b></p><p>—Claro. Y me fui del sanatorio. No me acuerdo cuántos pisos, pero bajo por escalera, me estaba siguiendo mi primo, Maxi, que estuvo muy presente en toda esa situación. Y como sabía que quería reaccionar mal porque tenía más bronca que cualquier otra cosa, había una salida de emergencia y salí por ahí para que no vieran. Y, pobre, tengo una deuda con esa desarrolladora inmobiliaria, pero a la vuelta del sanatorio, en Bahía, en mi ciudad, había un edificio en construcción y me saqué la bronca. Era de noche y dije: “Lo peor que me puede pasar es que encima que me detengan por una infracción”. No era nada grave. Pero me fui corriendo a lo de un amigo que vivía muy cerca de ahí y le dije: “Che, me tengo que quedar acá porque hice algo que está mal”. Nada, una anécdota. Fueron unos vidrios, tampoco fue nada grave. Y no lo fomento, ¿eh?</p><p><b>—Estuvo mal, pero hiciste lo que pudiste con tu emocionalidad.</b></p><p>—Exactamente.</p><p><b>—¿Te costó mucho volver después de que fallecieron ellos?</b></p><p>—¿A Bahía? No tanto, porque tengo algunos amigos muy queridos todavía allá, que además me conectan con otra cosa.</p><p><b>—¿Con qué?</b></p><p>—Con una vida más... No sé si decir real, porque no es que esto no lo sea. Cada uno es su metro cuadrado, es el cien por ciento de su estadística, pero... No sé, no están preocupados por cuánto está el riesgo país o cuándo fue la última colocación de deuda o si está por renunciar un ministro, si está por avanzar una causa o qué sé yo, ¿viste?</p><p><b>—Es más simple, ¿no?</b></p><p>—Es cierto que a lo que me dedico yo está medio loopeado, es medio circular, es medio morderse la cola. Y es simple en el mejor de los sentidos, porque a veces la palabra simple tiene mala prensa y para mí es al revés. Siempre que voy, voy al club donde jugaba al fútbol cuando era chico, que es donde aprendí, no te diría a pelearme, pero sí a recibir golpes, literalmente, y a levantarme.</p><p><b>—Y a volver a tu casa y que no te pregunten qué había pasado.</b></p><p>—Exactamente. Me acuerdo todo eso al revés de cómo lo vivía en ese momento, que a mí no me gustaba pelearme, pero bueno, no era optativo. Lo recuerdo sí como algo comunitario. De nuevo, no incentivo que pase eso sino al sentimiento de comunidad, de compañerismo. </p><p><b>—Como un lego de tu estructura, que fue importante que transitaras para llegar a quien sos hoy vos.</b></p><p>—Y que veías que en ese momento también había algo. Dejar a alguien, a un amigo o a un compañero de equipo, lo que sea, a su suerte y verdad en una situación de conflicto, era inconcebible. Yo creo mucho en el concepto de comunidad y ahí había una cosa comunitaria, por ahí más primitiva, ¿no? Que mi hijo no lo va a vivir y que era uno de los temores que tenía. Y un día un amigo mío y me dijo: “Tu hijo no va a tener tu infancia, ni tu adolescencia, ni tu preadolescencia”. Y dije: “Es verdad”. Y me tranquilicé. Pero no me costó volver. Vuelvo poco porque cada vez hay menos gente, porque la biología hace lo suyo, pero cuando vuelvo, vuelvo a ver a mis amigos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UK2LY7PQUZH2LNYLTAPECN2FN4.jpg?auth=dae2b0057436bfa1f35c301bc910bcdfbfa7969be70ae061c9e637b845ceaa8c&smart=true&width=3000&height=1687" alt="En diálogo con Luli, Iván afirmó que quiere volver a enamorarse y que en una pareja busca paz, lealtad, conversación y tranquilidad. (Adrian Escandar)" height="1687" width="3000"/><p><b>—Cuando consultás la numerología, establece distintos momentos, a través de las edades, que marcaron tu vida y resulta muy exacto. Si hiciéramos ese ejercicio y tuvieras que elegir tres momentos de tu vida en los que sentís que un registro numerológico marcaría algo importante, ¿qué edades serían y por qué?</b></p><p>—Cuando muere mamá y volvimos a arrancar, cuando nace Lucio y probablemente cuando me separé.</p><p><b>—De la mamá de tu hijo.</b></p><p>—Sí. ¿Viste cuando te acordás momentos dónde estás, qué estabas haciendo?</p><p><b>—Sí, estabas cien por ciento consciente.</b></p><p>—Por qué calle estabas pasando. ¿Viste que hay esos pequeños momentos? Bueno, si te tuviera que decir, me acuerdo de esos momentos. Y otro, que hay un dueño de un medio muy importante que me dijo: “Esto no lo cuentes porque te hace quedar mal”, pero con la verdad no ofendo ni temo decía <b>Artigas</b>. Yo me convenzo de ser padre o de tener un hijo hablando con un amigo muy querido que me da una definición, que voy a guardarla justamente por la recomendación que me hizo esta persona, pero lo veo como un momento que fue el clic. Yo estaba muy negado a ser padre durante mucho tiempo y ahí hice un clic. Entonces son tres o cuatro momentos.</p><p><b>—¿Y qué lugar ocupa el amor en tu vida? Me refiero al amor de pareja, porque ya hablamos del amor de los padres, de los hijos, de los amigos. ¿Tenés ganas de volverte a enamorar?</b></p><p>—Y sí, claro, por supuesto. Es muy lindo. Es una situación muy linda.</p><p><b>—Venís de concluir una relación, sos de vínculos largos.</b></p><p>—Sí, correcto. A mí me gusta enamorarme. Pero es cada vez más difícil.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—No sé, pero en términos personales te digo. Yo creo que uno se vuelve cada vez más mañoso.</p><p><b>—¿Son las mañas o es la disponibilidad? Porque también está eso de decir: “Bueno, me lo permito”, con todo lo que implica el miedo a que vuelva a doler...</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Con la fiaca de volver a arrancar.</b></p><p>—A mí la idea de salir, conocer gente, todo eso me parece...</p><p><b>—Arriba de los 35, habiendo sido mamá o papá o habiéndote divorciado, ya decís: “Qué fiaca esto”. Pero si te imaginás con una chica que te gusta, que ya todo avanza, ¿te gusta la vida de a dos?</b></p><p>—Sí, cien por ciento. De hecho, antes a mí me pasaba, desde que era más chico y como a todo el mundo, ¿no? Conforme pasa el tiempo te cuesta más que ese flechazo te ocurra. Pero sí, me gusta. Claro que me gusta.</p><p><b>—¿Sentís que te has enamorado en tu vida?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Dudaste un poco, ¿eh?</b></p><p>—No, no dudé. Seguramente sí, con total convicción te lo digo. Dudé porque estaba esperando la repregunta, que no iba a contestar si venía. Por eso dudé...</p><p><b>—¿Cuál era la supuesta repregunta?</b></p><p>—Si ibas a preguntar cuándo, con quién (risas).</p><p><b>—No, soy una mujer elegante (risas).</b></p><p>—Sí, te voy a decir que lo noté a lo largo de toda la conversación muy rápidamente. Pero volviendo a la respuesta, sí y espero que me vuelva a pasar.</p><p><b>—¿Qué busca este Iván en un vínculo, en una pareja o en una compañera?</b></p><p>—Paz, tranquilidad. La idea de poder conversar situaciones. Que haya un oído también bilateral, porque siempre es de a dos, para poder escuchar, una compañía. No quiero decirlo de una manera muy infantil ni muy rupestre, pero que no haya enrosque, ¿no? Porque además yo, en general, siempre digo lo mismo cuando hablo con mis amigos: cuando me enamoro profeso un sentimiento mucho más importante que el amor, para mí, que es la lealtad, en todos sus sentidos. Yo no debo ser sencillo tampoco, mirándolo de frente. Pero para mí hay un eje central que es: elegimos compartir la vida, todo el resto es absolutamente secundario. Entonces, ahí hay un eje central que es el ordenador, que es que, para que pase esto, tiene que haber pasado un montón de cosas previas. Entonces llegamos a un lugar que tiene que ser ordenador. Después, cuestiones como el tiempo, las demostraciones...</p><p><b>—Tenés un par de materias pendientes.</b></p><p>—Sí y lo digo como autocrítica. Puede que no sea el mejor partido en ese sentido.</p><p><b>—¿Y qué tenés de bueno?</b></p><p>—Una de las cosas que creo que te acabo de decir, creo que es bueno.</p><p><b>—¿La lealtad?</b></p><p>—Sí, creo que eso es muy importante. En todas sus formas, ¿eh? No lo digo simplemente por ahí en lo vertical de...</p><p><b>—La fidelidad.</b></p><p>—Claro. Después a mí me cuesta... Las emociones en general no forman parte de mi temperamento, pero tengo una cosa medio de cuidado de la gente que yo tengo cerca. Puedo hacer casi cualquier cosa para cuidar. Y no hablo solamente de mi hijo.</p><p><b>—Pero registrás que te cuesta mucho compartir tu emocionalidad.</b></p><p>—Sí, un poco sí.</p><p><b>—¿Pero tenés registro de tu emocionalidad?</b></p><p>—Sí, es más, alguien me decía hace poco que es al revés: “Vos lo tenés muy en carne viva, por eso te disociás”. Yo no sé si es así o no, te estoy compartiendo algo que me dijeron hace poco.</p><p><b>—¿Como una especie de instinto de preservación?</b></p><p>—Claro. No tengo la menor idea si eso es así o no, pero me lo dijeron.</p><p><b>— ¿Cambiarías algo de tu pasado si pudieras?</b></p><p>—Sí, pero no te voy a decir qué.</p><p><b>—¿Por qué no me vas a contar? Puede llegar a ser algo muy inspirador para quienes estén viendo del otro lado.</b></p><p>—Te lo puedo contar perfectamente con las cámaras apagadas y con los micrófonos apagados (risas).</p><p><b>—¡No me digas eso, me quiero morir!</b></p><p>—Y una frase que no me lo preguntaste, pero sí me parece importante decir, citando a don <b>Julio Humberto Grondona</b>: “Todo pasa”. Eso es un mantra total. Pero volviendo a lo otro, dame la licencia del escape, porque sí hay algo...</p><p><b>—Y qué puntualizado lo tenés.</b></p><p>—Sí, sí.</p><p><b>—Es verdad que todo pasa, pero mirar la parte responsable nos hace conscientes. Y para mí la conciencia nos da mucha libertad de cara a elegir cómo queremos vivir la segunda mitad de nuestra vida, en el caso de los que estamos cercanos a los 40.</b></p><p>—Yo jodo mucho con que me voy a morir joven. Peor por ahí no es un chiste para hacer. Decías segunda mitad y no sé si voy a vivir 74 años. Pero cuando digo todo pasa, me refiero en tono de “todo va a estar bien” y que nada es tan grave. De nuevo, estoy hablando sobre mí. Hay gente que ha atravesado tragedias que de ninguna manera le diría esto, por supuesto. Lo decía más desde ahí, ¿viste?</p><p><b>—Y si tuvieses a Lucio sentado al lado tuyo ya con 10 años más, ¿qué le dirías?</b></p><p>—No seas bolud*. Eso sería lo primero que le diría (risas). Lo peor o el temor que yo tengo es, y por eso a veces me pongo un poco rígido y está esa deliberación permanente conmigo mismo de demostrarle el amor que le tengo, la gratitud que tengo con él, de, no sé, le gusta un Lego y como yo pasé privaciones cuando era chico, muchas... <b>Siempre recuerdo que buscaba en el fuelle del lavarropa las monedas para comprar la leche en el quiosco de Rubén, y eso a él no le va a pasar.</b> No estoy diciendo que va a tener una vida fastuosa, pero eso no le va a ocurrir. Y me mortificaría mucho que no valore y que no ponga en dimensión las cosas que valen y que le vienen dadas. Las cosas te vienen dadas por algo. Esto no le pasa a todo el mundo. Yo le machaco mucho con eso desde muy chico. A veces cuando él me da respuestas digo: “Ah lo atormenté, lo traumé”. Así que bueno, ahí retiramos un poquitito esa rigidez. Pero también me pasa que, como yo no lo pude tener y sabía la felicidad que me daba, o que me hubiera dado, voy a una juguetería a comprar un regalo para algún cumpleaños de un amiguito de él y nunca me dice que le gusta algo porque ya sabe que hay cuestiones puntuales. Pero yo veo que está mirando algo y le digo: “¿Te gusta?”. “Sí”. Y verlo contento a él me netea la culpa que me da poder comprar algo que no solo que yo no pude y que en general es de difícil acceso.</p><p><b>—Sí, en algo que no es necesario o que tiene que ser para un momento puntual.</b></p><p>—Exacto. Para decirlo rápido y no hacer tanto gregre para decir Gregorio, tengo pánico, no creo que le ocurra, pero de que sea un malcriado, ¿viste? Y hago todo lo posible para que eso no pase. Y después la vida opera, ¿no? Obviamente. Pero eso le diría, que valore las cosas.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/NSPJ6WBIHREDZPZA64TQA4UENU.jpg?auth=7d226a2e5fd23b4423794685fe70296f479a711ae01fd752848183baf35ed046&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Iván Schargrodsky con Luli Fernández en Ellos - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Crear máscaras que incomodan, fascinan y también pueden dar ternura: “Lo lindo del arte es que te genere algo”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/17/el-arte-de-crear-mascaras-que-incomodan-fascinan-y-tambien-pueden-dar-ternura-lo-lindo-del-arte-es-que-te-genere-algo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/17/el-arte-de-crear-mascaras-que-incomodan-fascinan-y-tambien-pueden-dar-ternura-lo-lindo-del-arte-es-que-te-genere-algo/</guid><dc:creator><![CDATA[Milagros Labrada]]></dc:creator><description><![CDATA[Micaela Lilintal utiliza cartapesta, papel y cartón para dar forma a figuras que oscilan entre lo tierno, lo grotesco y lo siniestro. Aquello que comenzó como un experimento durante la pandemia, terminó por convertirse en su identidad creativa y en el oficio que le permite vivir de sus obras]]></description><pubDate>Thu, 17 Sep 2026 12:07:16 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay caras que parecen salidas de un sueño, otras de una pesadilla y algunas que podrían provocar una sonrisa apenas se las mira. Ojos enormes, dientes exagerados y expresiones difíciles de definir. Las máscaras de <a href="https://www.instagram.com/miquililintal/?hl=es" target="_blank" rel="" title="https://www.instagram.com/miquililintal/?hl=es"><b>Micaela Lilintal</b></a><b> </b>habitan justamente ese límite: pueden resultar inquietantes o provocar una sensación difícil de explicar. Para ella, ahí reside lo interesante del arte.</p><p>“Se puede generar desde ternura y que lo quieras ver, que digas ‘qué desagradable’, pero algo te genera, que creo que eso es lo lindo de lo artístico: que no pase desapercibido, que algo te haga estar caminando y volver para decir ‘¿qué es eso?’”, plantea la <b>artista plástica.</b></p><p>Miqui trabaja con <b>pinturas, esculturas y, especialmente, con máscaras.</b> Su universo está construido a partir de cartón, papel, engrudo y cartapesta, una técnica que descubrió durante la pandemia, cuando buscaba una nueva manera de expresarse. “Empecé a pintar una serie de retratos y en un momento sentí que me quedó sabor a poco lo plano y dije: ‘Tengo ganas de pasar a lo tridimensional y al universo de las máscaras’”, recordó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BAL3HOT5VZEZNME2E3ZD6N7DPM.jpg?auth=888217876ad1da701cca08083b4ee90532cc27c8de65afe6558c3ed295d736c5&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Miqui Lilintal posa para la foto en su taller artístico" height="4024" width="6048"/><p>Hasta ese momento, la pintura había sido su principal forma de expresión. Pero el encierro por la emergencia sanitaria la llevó a observar los materiales que tenía a mano y a probar algo diferente. “Miré a mi alrededor y encontré papel, cartón, engrudo, que es un pegamento hecho con harina. Inflé un globo, le hice cartapesta y lo desinflé. Quedaron dos medias esferas y ahí apareció la primera máscara”, explicó.</p><p>El resultado de aquel primer experimento le dio una señal. “Cuando me lo puse en el rostro dije: ‘Es esto, va por acá’”, señaló. A partir de entonces, comenzó a desarrollar una <b>técnica propia y a sumar distintas formas y elementos sobre aquella estructura inicial.</b></p><p>Sus máscaras no buscan representar rostros perfectos. Al contrario, juegan con la exageración, lo extraño y aquello que puede generar cierta incomodidad. Ojos, facciones y dientes se deforman hasta construir personajes que parecen pertenecer a <b>otro universo.</b></p><p>“Creo que es genuino y tal vez no desde el miedo a querer hacer algo completamente perfecto y hermoso, sino esto de poder jugar un poco con lo grotesco”, remarcó.</p><p>Los <b>dientes</b> son, además, uno de los elementos que más se repiten en sus obras: grandes, desproporcionados y llamativos. La elección tiene una explicación familiar: su mamá fue protesista dental. “Cuando me preguntan sobre los dientes, a mí me gusta jugar con la frase: ‘No preguntes lo que no querés saber’. Pero son todos hechos por mi mamá. No hubo nada de contacto humano”, aclaró.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VDZDT2XDKZGYXK4XMXOVTM2DSE.jpg?auth=c62774eff09d18c16bb0cf5b02cae6e4f3530c2d6a569cb2348b12ca947bfad3&smart=true&width=6048&height=4024" alt="La artista y dos de sus máscaras" height="4024" width="6048"/><p>Frente a una máscara terminada, es inevitable preguntarse quién es ese personaje, si tiene una historia, una personalidad o una voz. Miqui cuenta que, aunque no siempre piensa en una identidad mientras crea, en algunas ocasiones la obra termina adquiriendo una propia.</p><p>“No me acuerdo mucho qué estoy pensando en ese momento. Pero sí asocio algo a la risa, como hacer algo ridículo. <b>Alguna vez me pasó que me salga la voz del personaje</b>, pero tengo que estar muy conectada ahí”, admitió.</p><p>El <b>proceso de creación </b>no siempre parte de una idea definida. Muchas veces, el personaje aparece a medida que avanza la obra. Y aunque la elaboración de una máscara puede parecer un proceso largo y complejo, Miqui explica que gran parte del tiempo está determinado por <b>el secado de los materiales.</b></p><p>“Generalmente, en una semana o diez días ya está. Tiene más que ver con el tiempo de secado que con el de hacer. Creo que, si se secara instantáneamente, lo haría en el mismo día”, expresó.</p><p>Lo que comenzó como una exploración durante la pandemia, terminó convirtiéndose en una profesión. Actualmente, Miqui vende tanto pinturas como máscaras: “En este momento, estoy viviendo 100% de esto. Las pinturas están de <b>200 dólares</b> para arriba. Y las máscaras, hay un poco de todo, pero algunas están más cerca de los<b> mil dólares</b>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FPMEYRNBHRAPXLM4BPWGY5OZWE.jpg?auth=aa616e67ce615505b0502bfe42cbbb5ed4f9a821da4c201e0626c21b46cd00a7&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Miqui y una de sus máscaras creadas con cartapesta, cartón, engrudo y pintada con óleos" height="4024" width="6048"/><p>En ese recorrido, las <b>redes sociales </b>tuvieron un papel fundamental. Allí encontró a personas que, lejos de considerar extraño su universo, se sintieron identificadas. “Tal vez uno ve y dice: ‘Uy, qué raro, qué <i>freak</i>’”, contó. Sin embargo, al compartir sus obras descubrió que no estaba sola.</p><p>“De repente, las redes te hacen descubrir que hay un montón de <i>freaks</i> en el mundo a los que les gusta lo mismo y eso es como un alivio también”, señaló. Ese encuentro con otras personas le permitió entender que aquello que podía parecer demasiado particular, también podía convertirse en una forma de conectar.</p><p>Sin embargo, hubo un proceso interno que resultó más difícil que aprender una técnica o encontrar compradores: reconocerse a sí misma como artista. “Me costó mucho”, admitió. Durante años tuvo una idea muy concreta de lo que significaba hacer arte, asociada a “ciertos pintores y ciertas cosas”. Hasta que entendió que también podía construir su propio camino. </p><p>“No te das cuenta de que vos estás escribiendo tu propia historia y que también es arte”, expresó Miqui. Con el tiempo, algo cambió en su manera de mirar lo que hacía. Dejó de compararlo con una idea previa de cómo debía ser y empezó a reconocer aquello que aparecía de manera natural en sus propias obras.</p><p>Ese estilo tiene mucho de lo siniestro, pero también de lo tierno. Miqui encuentra belleza justamente en esa combinación de sensaciones aparentemente opuestas y lo explica a partir de una imagen cotidiana. “Es lo siniestro de los juguetes con los que jugaste de día y de noche preferís guardar en el placard. ‘Mejor no le veo la carita a este juguete’”, bromeó.</p><p>Para ella, mostrar esas dos caras —la oscura y la luminosa— forma parte de una búsqueda artística, pero también personal. Por eso, cuando piensa en el conjunto de su producción, sostiene: “Mi obra en general muestra las dos cosas. Me parece más verdadero y sincero que puede ser hermoso y hermosamente feo también”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/H3CI75NPLRGLXCNFVZZNZVETKI.jpg?auth=11dcbb25449561b88b380f91ae6fc4732d1ee78c6ed5e986c8f251cb6f93a5cc&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Lilintal, en su estudio, el lugar donde ocurre la magia de crear las figuras" height="4024" width="6048"/><p>Hay una contradicción en el objeto que eligió para expresarse: una máscara sirve para ocultar el rostro, pero en su caso terminó funcionando como una herramienta para mostrar una parte íntima de sí misma. “Siento que hay algo muy mío en eso de querer esconderme. Pero, de la forma en que me escondo, al final estás mostrando más de lo que estás escondiendo”, analizó.</p><p>En ese juego entre ocultar y revelar, aparece también el corazón de su obra: criaturas que no son completamente tiernas ni completamente inquietantes. “Ese universo que está siempre al límite me parece verdadero”.</p><p>Quizás por eso, las máscaras de Miqui no buscan provocar una única reacción. Algunas pueden generar una sonrisa, otras incomodidad y otras una mezcla de ambas. Lo importante es que ninguna pase inadvertida. Lo que comenzó con un globo, papel, cartón y engrudo durante la pandemia se transformó en un lenguaje propio y en una manera de mostrarse incluso detrás de una máscara.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/GAXWW26HO5FTJMYY6HWHB463QA.png?auth=3cb1c4d30e51c47c795e13c866fe872627e40c5e2df47f4fa56d8cf363e0b5ad&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Micaela Lilintal crea máscaras con cartapesta, papel y cartón - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Fue mi primera experiencia de estar en la salud y la enfermedad”: Bauti Mascia contó cómo acompañó a Denisse durante las internaciones y el impacto que tuvo en su relación]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/17/fue-mi-primera-experiencia-de-estar-en-la-salud-y-la-enfermedad-bauti-mascia-conto-como-acompano-a-denisse-durante-las-internaciones-y-el-impacto-que-tuvo-en-su-relacion/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/17/fue-mi-primera-experiencia-de-estar-en-la-salud-y-la-enfermedad-bauti-mascia-conto-como-acompano-a-denisse-durante-las-internaciones-y-el-impacto-que-tuvo-en-su-relacion/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el exganador de Gran Hermano reveló cómo transitó el cuadro de salud de su novia, explicó por qué decidió correr la media maratón de Buenos Aires y habló de su deseo de formar una familia numerosa]]></description><pubDate>Thu, 17 Sep 2026 05:15:13 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Antes del primer beso yo ya estaba enganchado</b>”, contó <b>Bautista Mascia</b> al recordar el comienzo de su historia de amor con <b>Denisse González</b>, a quien conoció durante su participación en <b>Gran Hermano.</b> En <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, explicó que el vínculo comenzó con una amistad dentro de la casa más famosa del país y rápidamente se transformó en una relación que continuó fuera del reality. <b>“Fue cien por ciento emocional”</b>, aseguró.</p><p>Mascia reconoció que al ingresar al programa tenía decidido no involucrarse sentimentalmente con nadie porque consideraba que podía perjudicarlo en el juego. Sin embargo, la conexión con Denisse surgió de manera natural. Después del primer beso, la relación avanzó rápidamente y, cuando ella dejó la casa, él permaneció seis meses más en competencia. “<b>Fue un calvario</b>”, recordó sobre el tiempo que estuvieron separados.</p><p>Con el paso del tiempo, la pareja consolidó su vínculo y atravesó distintas etapas hasta llegar a uno de sus momentos más difíciles. En el último mes, Denisse tuvo varias internaciones por un problema de plaquetas y Mascia la acompañó durante todo el proceso. “<b>A ella es a la que pinchaban, pero nosotros estábamos par a par</b>”, relató. Para él, la experiencia modificó la dinámica de la pareja y fortaleció la relación.</p><p><a href="https://www.instagram.com/bautimascia_/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/bautimascia_/?hl=es"><b>Bauti</b></a> es un músico y cantante uruguayo que alcanzó gran popularidad en Argentina tras convertirse en el ganador de <b>Gran Hermano 2023/24</b>, pero su vínculo con la música comenzó mucho antes. Fue integrante y uno de los referentes de <b>Toco Para Vos</b>, banda de cumbia pop con la que alcanzó reconocimiento en Uruguay, Argentina y Chile, y luego inició su carrera como solista. Además de músico, practicó rugby y representó a Uruguay en categorías juveniles. En los últimos años continuó desarrollando su proyecto musical: en 2021 lanzó el álbum <i>Estoy bien</i> y en 2025 presentó <i>El EP más triste</i>; durante 2026 siguió estrenando canciones, entre ellas <i>Quiero que sepas.</i></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VTYFPEN7DRD6JMWZGKZGV5UFDA.jpg?auth=f4382af966548332fb371d0e69abac00847c2b81a1d16d4c14549d8bd450cbc2&smart=true&width=5201&height=3471" alt="Bauti Mascia habló de su relación con Denisse, el difícil momento de salud que atravesaron y por qué siente que los hizo más fuertes (Maximiliano Luna)" height="3471" width="5201"/><p><b>— Bienvenido a Casino Deluxe. Esto es simple: cuanto más honesto seas, más dinero vas a ganar. Vos viniste a pedirme un millón de dólares y te lo tenés que ganar, animándote a atravesar todos estos juegos y respondiendo las preguntas que te voy a ir haciendo.</b></p><p>— Bueno, venga.</p><p><b>— Primero quisiera saber: ¿qué harías vos con un millón de dólares?</b></p><p>— Primero que nada la divido. No voy a tenerlo todo en un lugar. La invertiría. Si tengo un millón, cien mil los destinaría a meter unos viajes. Me gusta gastar en viajes. No tengo nada de valor en mi vida, nada material...</p><p><b>— ¿No te importa tanto?</b></p><p>— No me interesa tener bolsos, ropa súper cara, de valor. Sí me gusta la ropa linda, de calidad, pero no tengo nada que me robes en mi casa que diga: “Uy, no puedo creer lo que me robaron”, ¿me entendés?</p><p><b>— Y con respecto a la seguridad, a la tranquilidad de tener un departamento o una casa propia, un hogar, ¿eso te interpela o tampoco?</b></p><p>— Recontra sí. Dejaría algo para viajar. Después me compraría un par de casas o apartamentos en un lugar donde sepa que se van a revalorizar. No me gustaría hacer una inversión en un lugar que sé que está bueno y que después el día de mañana lo quiero vender y vale menos. Y que al mismo tiempo las pueda usar. Tampoco un lugar que sea horrible, que jamás iría, ¿entendés? Hay algo que también toda la vida anhelé, pero no tengo apuro, es tener mi casa, un lugar que me guste. Así que también compraría mi casita. Y después inversiones más aburridas con un retorno anual que tenga sentido.</p><p><b>— ¿Y dónde sentís que podrías perder un poco la cabeza con los gastos? ¿Hay algún punto de fuga que podría hacerte perder el control con tu dinero? ¿Los regalos tal vez?</b></p><p>— No soy de regalar cosas exorbitantes ni tampoco me gusta que me lo regalen a mí. Ni que me los hagan ni hacerlos. Podría hacerlos si veo que algo realmente vale la pena, pero sino no. Soy muy generoso en el sentido de que cualquier persona que venga y me diga: “Che, necesito esto”, alguien de corazón, de confianza, le doy todo. Mi peor gasto es el goteo. El gasto chiquito.</p><p><b>— Porque no lo mirás y se va acumulando.</b></p><p>— Claro. Yo tengo mi auto en Uruguay. Viví mucho tiempo allí, y ahora hace dos años y pico que vivo en Argentina. No me traje el auto porque no me gusta el tráfico. Me tomo todo el tiempo aplicaciones. Y por lo que más estoy agradecido en la vida es que como todos los días lo que quiero comer. Pero ese gasto no lo veo.</p><p><b>— No prestás atención, entrás y te comprás el queso que querés, lo que te guste...</b></p><p>— Sí, pero no voy y me compro un auto carísimo acá y lo tengo ahí o no compro o alquilo una cochera para tenerlo. Esos gastos que son como más grandes o significativos, no me gusta tenerlos.</p><p><b>—¿Es por una cuestión de no querer asumir riesgos, porque no confiás en que puedas llegar a organizarte bien con el dinero o simplemente te parece tonto?</b></p><p>— No lo necesito.</p><p><b>— Sos muy simple. Me gusta. </b></p><p>— Sí. ¿Para qué tendría un auto acá? ¿Para estar rezongando con el tráfico, con no encontrar lugar para estacionar o pagando una cochera? Tenerlo por tenerlo no me parece que tiene sentido. En Uruguay me encanta, pero porque vivo en un lugar donde tengo mis amigos a pocas cuadras, estaciono donde quiero. Si quiero irme para afuera, me voy en el auto, pero acá en Buenos Aires no le veo sentido.</p><p><b>— ¿Y Denisse te ha hecho algún regalo importante que digas: “Acá gastó”?</b></p><p>— Sabe que yo no pretendo nada de regalos. O sea, jamás voy a estar esperando que me regale algo loco. Sí me ha hecho regalos lindos, como el año pasado, por ejemplo, que organizó un viaje a <b>Natal</b>, nos fuimos a <b>Brasil</b> por mi cumpleaños. Estuvo bueno.</p><p><b>— ¿Fue sorpresa?</b></p><p>— Un poco sí, pero viste que hay un punto que ya no podés mantener la sorpresa porque...</p><p><b>— Necesitas datos.</b></p><p>— Claro, es tipo: “Che, ¿adónde me voy? ¿Qué llevo?“. Yo no me acuerdo qué le había regalado antes para su cumple, que es en noviembre también como el mío. Y después me dice: “Tengo un regalo”. Ahí le empecé a preguntar de todo y me dice: “Vos tenés que prepararte un bolso con traje de baño, musculosa y chancletas”. Y dije: “Bueno, va a ser a la playa”, porque a esquiar de chancleta no me voy a ir. Y dos días antes me hizo como un jueguito del ahorcado.</p><p><b>— ¿Para que adivinaras el destino?</b></p><p>— Claro. Yo iba tirando letras y no pegaba ni una, ¿sabés? Y el bicho ya estaba re ahorcado porque le había errado 25.000 veces. Y bueno, era Natal. De hecho yo no sabía bien que era. Lo había escuchado, pero no sabía mucho. En fin, me organizó ese viaje, se encargó de todo y fue espectacular. Estuvimos cinco días en Natal, con sol, en un all inclusive. Estuvo muy bueno.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OEHJ7TPWIZB4DBM7FF5OTYYWF4.jpg?auth=7bc4f498e8a57b21094fd80a51a1a80c3bd591bdc575557fb1054b872b1767df&smart=true&width=5844&height=3948" alt="¿Para qué quiere un millón de dólares el exganador de Gran Hermano? (Maximiliano Luna)" height="3948" width="5844"/><h2>Por plata o por nada</h2><p><b>— Vamos con el segundo juego y la primera pregunta dice: ¿qué lugar ocupa tu familia en tu vida?</b></p><p>— Y top.</p><p><b>— Tu familia, ¿que está compuesta por...?</b></p><p>— Crecí con mi mamá, mi papá y mis cuatro hermanos. Cuando yo tenía 12 años murió mi papá, se enfermó, así que crecí más que nada con mi mamá y mis hermanos. Después tengo como cinco tíos, tengo 25 primos, somos una familia muy grande.</p><p><b>— ¿Son todos unidos?</b></p><p>— Somos muy unidos, sí.</p><p><b>— ¿Uno de esos tíos es sobreviviente de la tragedia de los Andes?</b></p><p>— Sí, Gustavo. Es el padre de mis primos, <b>Gustavo Zerbino</b>, es parte de la familia. Él se divorció de la hermana de mi madre hace un tiempo. Pero es muy particular la familia, porque más allá de eso sigue siendo muy unida y pasamos Navidad todos juntos y seguimos haciendo comidas aunque haya divorcios, lo que sea. Es muy unida la familia. Hay mucha gente muy interesante en la familia, la verdad. Cuando te pasan cosas graves cuando sos más chico, uno no toma mucha dimensión de cómo está pasando la gente alrededor. Por ahí mi vieja siempre se mostró muy fuerte con todo el proceso ese. Y hubo mucha contención familiar, mucha ayuda en un montón de cosas. Siempre mis tíos me daban una mano con algo, amigos de la familia. Nosotros somos cuatro hermanos y éramos todos relativamente chicos, entre 9 y 13 años. Entonces, siento que en esos casos tener una familia grande es lindo porque hay apoyo. Y siempre están esos códigos de familia tana, de que la familia va primero y es muy lindo.</p><p><b>— ¿Te acordás cómo vivieron en tu familia el momento en el que a tu tío le pasó lo que le pasó?</b></p><p>— Yo en realidad no existía. Fue hace mucho tiempo. De hecho, él se casó con la hermana de mi madre, mi tía. Es mi tío, pero no el de sangre, ¿me explico? Pero él iba al mismo colegio al que fui yo años después. Entonces, es una historia que siempre me tocó muy de cerca. Crecí con eso con mucha naturalidad.</p><p><b>— Y en el colegio, por ejemplo, ¿te han preguntado? Porque es un tema que llama mucho la atención porque es impresionante lo que vivieron.</b></p><p>— Sí. El tema es que Gustavo conoció a mi tía y tuvo a mis primos más adelante. Pero sí, desde que yo nací es una historia que la tengo súper naturalizada. Mis primos son como mis hermanos. Son mis primos más cercanos. Entonces siempre, desde que tengo memoria está presente la historia. No es que un día me contaron de la situación, yo crecí con eso. Es parte de una historia familiar. Con Gustavo, de hecho, hemos ido al lugar del accidente, hicimos ese viaje hasta la montaña.</p><p><b>— ¿Y por qué lo hicieron?</b></p><p>— Porque él tiene una conexión muy fuerte con eso, es como un lugar donde estaban sus amigos.</p><p><b>— Lo conecta.</b></p><p>— Claro, para mis primos también es muy importante. Entonces siempre esa historia es de común interés entre todos nosotros. Y bueno, una vez me dijeron: “Queremos invitarte a hacer esta expedición”. La historia la conozco de toda la vida. Siempre que tengo la oportunidad de preguntarle a Gus lo que sea, lo hago. Y pasamos de escuchar toda la historia a llegar al lugar mismo donde pasó el accidente. Es impresionante realmente.</p><p><b>— ¿Cómo fue esa travesía? ¿Quiénes estaban?</b></p><p>— Estaba Gustavo, sus hijos y algunos amigos de la familia. Y después habían una persona de la Nación creo que era. Entrevistadores y algunos locales. Era como una excursión chica. Éramos 12 personas, ponele. En la cordillera de los Andes, al pie de la montaña, en Mendoza. Vos salís de ahí y hacés un recorrido de dos días, frenás en la mitad en la montaña, dormís en un campamento y después seguís al lugar. No me acuerdo exactamente cuántos metros son, pero llegas al lugar del accidente y realmente es impresionante porque vos lo ves y decís: no puedo creer que sobrevivieron. De hecho, todavía hay partes del avión ahí tiradas.</p><p><b>— ¿No lo logró tapar la montaña?</b></p><p>— Lo tapa la montaña y después vuelve a aparecer. Pero para ellos es súper importante porque es un lugar donde conectan de vuelta con ese momento. La historia es impresionante. De hecho, cuando yo estoy en Gran Hermano salió la película <i><b>La sociedad de la nieve</b></i>. Yo sabía que se estaba haciendo porque me habían contado. Y después lo primero que hice cuando salí de Gran Hermano fue verla. Y fue muy loco porque todo lo que había escuchado toda la vida, de repente lo vi en televisión.</p><p><b>— ¿Cuántos años tenías cuando hiciste esta excursión?</b></p><p>— Tenía 25, 26 años. Fui de grande. Es algo que nos interpela mucho en la familia. Es una historia de inspiración total frente a la adversidad y un montón de cosas que uno aprende.</p><p><b>— Sí, de resiliencia.</b></p><p>— Y si te metés a investigar, a conocerla, realmente es admirable. Estoy muy acostumbrado porque es mi tío, son mis primos. Pero cuando logro salir un poco afuera de la familia veo que es un punto muy interesante y que me parece perfecto que la gente lo conozca y lo admire con el respeto debido, ¿no?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EPZYG2LKYNGRVCTJCNOCYSKBNU.jpg?auth=35287866199b41d2f6bc0d196b8fe9d568f713ff7a3aee95ebd77c11ea50a974&smart=true&width=5748&height=4020" alt="“Me re imagino el día de mañana con hijos”: Bauti expresó de su deseo de ser padre en el futuro y de formar una familia numerosa. (Maximiliano Luna)" height="4020" width="5748"/><h2>Su relación con Denisse dentro de la casa de Gran Hermano</h2><p><b>— ¿Desde el primer beso con Denise ya sabías que vos te ibas a enganchar?</b></p><p>— Antes del primer beso yo ya estaba enganchado. No es que me di el primer beso y después me enganché. Nosotros en realidad entramos a la casa y teníamos como un grupo donde habíamos pegado buena onda entre los chicos y empezamos a hacer una amistad que estaba buena. Y ahí todo lo que florece es muy fuerte.</p><p><b>— Muchas veces pasa eso en la casa de Gran Hermano, por convivir durante tanto tiempo, no salir y estar ahí 24/7. ¿O sentís que tiene que ver con encontrar un refugio en una situación que puede generar la sensación de no tener un ancla?</b></p><p>— Y la verdad que siempre tuve ganas de juntarme con algún productor de un Gran Hermano. Porque hay mucho detrás del juego, mucho psicológico y de estudio, ¿viste? De prueba y error desde que se hizo la primera versión, que creo que es holandés el programa. Y ya está muy estudiado de qué le pasa a cada participante en los distintos periodos a medida que va pasando el programa. Yo creo que hay algo, por lo menos en mi experiencia, que el mundo se reduce muy a eso. A mí me empezó a pasar de que ya no pensaba en el afuera, soñaba solo con gente de la casa, situaciones dentro de la casa, como que de alguna manera tu cabeza empieza a pensar que ese es el universo. Pasa mucho que ya no es que hay un montón de oportunidades afuera o lo que sea que te distrae. Uno está muy presente, no tenés celulares, no tenés nada que te distraiga. Y ves muy bien a todos los participantes y si tenés algo de chispa, de una conexión con alguien. eso se va incrementando día a día y va a empezar a crecer mucho más rápido a que si estuvieras en la sociedad, que estamos todos así mirando para todos lados todo el tiempo. Hubo esa conexión real con Den desde cuando éramos amigos y empezó como a escalar demasiado rápido.</p><p><b>— ¿Vos percibías que ella también te estaba mirando de otra manera?</b></p><p>— Con el diario del lunes supe que en realidad sí. Porque las mujeres son mucho más vivas que los hombres. Nosotros somos mucho más bolud*s en ese sentido. Y ella después me dijo que estaba haciendo como una jugada y estaba moviendo todo lo de alrededor para que de alguna manera yo me empiece a enganchar con ella. Le contaba a los chicos que yo le gustaba un poco y ellos en una actividad hicieron que nos juntemos. Y a mí naturalmente me gustaba. Entonces fue como que ella ya me había visto algo. Y empezó a hacer su jugada para ver cómo era el acercamiento. Dio la casualidad, o llámale como quieras, que también me gustaba. Entonces no hubo nada forzado. De hecho, una de las anclas que yo quería tener dentro del programa era no engancharme sentimentalmente con nadie. Por un tema de juego y de que no iba a eso. No me interesaba.</p><p><b>— ¿Y vos sos muy emocional, sos sentimental?</b></p><p>— Sí, me manejo mucho por las emociones, por lo que siento. Es muy difícil que haga cosas que no quiero. Y cuando algo me tira, me tira. De hecho, si lo vemos del punto de vista racional, ahora hay por ahí un poco una cultura de que garpa el <i>shippeo</i>, de que las parejas garpan. Entonces siento que hoy por ahí decís: sería inteligente engancharte con alguien adentro de la casa puede garpar. Pero en su momento para mí no era así. Y se dio natural. De hecho, sentía que engancharme con alguien dentro de la casa me podía jugar en contra en un montón de cosas. Así que fue cien por ciento emocional.</p><p><b>— ¿Sentís que te sirvió en la casa o no?</b></p><p>— No lo sé, como que todo eso lo empecé a ver cuando salí, ¿viste? Cuando salí vi que había así un montón de gente a la que le gustaba la pareja. Pero jamás utilicé ningún recurso para avanzar en el juego que involucrara a Denu. De hecho, ella se fue al mes y yo estuve seis meses más ahí adentro.</p><p><b>— ¿Cómo fue ese primer beso que recordábamos recién?</b></p><p>— Estábamos durmiendo en un cuarto y yo siempre fui muy pudoroso con las cámaras, hoy en día un poco menos. Pero todo lo que es beso, conversaciones privadas, todo eso siempre me pareció algo de privacidad.</p><p><b>— Te costaba estar ahí en frente de todas las cámaras.</b></p><p>— Totalmente. Aunque sea un pico, ¿entendés? Y no porque no quiera, sino porque no me gusta exponer la intimidad. Estábamos ahí durmiendo la siesta y no sé, fue como que naturalmente ya estábamos muy cerca, a mí me gustaba y yo sentía que a ella también. Fue un beso y fue como: bueno, okey, empezó otra cosa acá. Después todo fue escalando y en el programa organizan un casamiento ya al final de la temporada. Apenas salgo me fui a vivir a la casa donde ella vivía cuando era estudiante. A los tres meses alquilar un nuevo apartamento y así...</p><p><b>— ¿Y cómo fue ese tiempo que no la viste en la casa?</b></p><p>— Fue un calvario.</p><p><b>— ¿La extrañaste realmente?</b></p><p>— Sí, la extrañé mucho.</p><p><b>— ¿Y ella qué te cuenta? ¿Te veía por la tele todo el tiempo? ¿Qué hacía?</b></p><p>— Ella aparecía en la tele y mandaba un saludo, porque no podía decir mucho, no podía decir: “Te estoy viendo”. Porque no podés contar mucho. No podés decir: “Che, te estoy viendo todos los días en mi casa, venís bien”. No podés hablar o dar información de la afuera. Hoy está un poco más dibujado, pero en nuestra edición fue muy a rajatabla. Y cuando vuelve a entrar para el casamiento puntualmente, que estuvo increíble, fue como volver a ver a alguien que se había desaparecido de mi vida y la tenía muy presente en mi cabeza. Ahí me dijo: “Cada vez que me nombrás, yo te veo”. Como diciéndome: “Te estoy viendo y sé que pensás en mí y sé que hablá de mí, quedate tranquilo”. Porque son muchas personas en una casa y se empiezan a ir y es como que en tu cabeza, en ese universo, se van, es como que desaparecen. No sabés qué están haciendo afuera, si piensan en vos... Y tenés que seguir. No sabía qué está pasando afuera, pero yo la extrañaba mucho. Capaz que salía y ella estaba de novia, ¿entendés?</p><p><b>— Claro. Es un mundo aparte.</b></p><p>— Que ha pasado alguna vez. En la casa de repente tal está con tal y después salen y pasan otras cosas afuera. Cuando salís no entendés nada. “Si estos estaban juntos”. O el miedo a que te digan: “Che, era juego, ni idea”.</p><p><b>— Pueden suceder múltiples cosas porque es una situación muy rara.</b></p><p>— Sí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IJT5GFMBOVEMBJ25Q7HNUTIYCI.jpg?auth=f8d449fb6b663e71b85d31ee0c7cb6c88d90a178b78763f6cadbf6c6c98e21a8&smart=true&width=6192&height=4128" alt="El artista recordó su infancia, destacó la unidad de su familia y rememoró su expedición al lugar de la tragedia de los Andes. (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><p><b>— Ella está o estuvo atravesando una situación de salud</b>. <b>Sin ponerte en un lugar incómodo, quiero saber cómo está, si se puede saber.</b></p><p>— Obvio. Este último mes fue muy loco. Estuvimos dos semanas internados probando medicamentos. Al final hay uno medio que funcionó un toque. Salimos del hospital, nos volvemos para casa, estuvimos una semana, le volvieron a bajar las plaquetas, un problema de plaquetas el que tiene ella. Estuvimos internados una semana más y ahora salimos hace una semanita y media, dos, y por suerte está con un tratamiento y está estable. La idea es que se mantenga así.</p><p><b>— Me da mucha ternura como hablás en plural: “Estuvimos, tomamos los medicamentos”.</b></p><p>— Sí, ya sé (risas).</p><p><b>— Me parece muy tierno porque habla del compromiso que tenés de acompañarla. ¿Es verdad que hace poco corriste una carrera y lo hice por ella?</b></p><p>— Sí. Yo quería correr esa media maratón, la de Buenos Aires. Y no llegaba porque estábamos en el hospital, en internación. Y el día antes de la carrera, le dan el alta a Denu y yo había entrenado poco en la realidad, de hecho un poco me criticaron por esa cuestión. Pero yo tenía esa energía acumulada. No sé bien cómo explicarlo, porque era como correr por la situación, seguir adelante, sacar fuerzas. Era como un desahogo también. Involucraba un montón de cosas. Y en la carrera había un cartel que decía: <b>¿Por quién corriste hoy? </b>Nosotros veníamos con esa lucha con Denu y hablo en plural porque lo vivimos juntos. O sea, a ella es a la que la pinchaban, pero nosotros estábamos par a par. Y fue como un lugar de desahogo en el que dije que lo hacía por ella y el video apareció en todos lados. De hecho fue un viaje de ida porque seguí corriendo y ahora voy a correr una maratón la semana que viene. Es una locura.</p><p><b>— Ya te enganchaste.</b></p><p>— Me re enganché.</p><p><b>— ¿Y qué sentís que cambió? Porque me imagino que debe haber generado alguna alquimia, un cambio en la relación, todo lo que vivieron con su tema de salud.</b></p><p>— Para mí todas esas cosas de alguna manera son como pequeños lazos que vas creando y son lindos. <b>Para mí fue la primera experiencia de “en la salud y la enfermedad”.</b> Porque nunca me había pasado de estar en pareja y que de repente del otro lado haya un mes de complejidad de salud y de estar ahí sufriendo por el otro y con el otro, ¿viste? Aparte hay un montón de cosas de la dinámica de la pareja que en ese tiempo cambia. La intimidad, los planes que hacés, el trabajo, todo. Entonces creo que fue ver la relación en los momentos donde no todo está tan bien.</p><p><b>— Sentir esa conexión que los hace crecer.</b></p><p>— Sí. Para mí fortalece.</p><p><b>— ¿Estás como para que se recupere y proponerle casamiento? ¿Qué pensás sobre eso?</b></p><p>— ¡Esa pregunta te la tiraron! No me mientas. Admitílo en cámara (risas).</p><p><b>— Pero más allá de esto, ¿qué pensás sobre el casamiento en sí? ¿Te darían ganas cuando estás sintiendo un amor tan lindo?</b></p><p>— En general, la idea del casamiento a mí me gusta. También vengo de una familia más tradicional donde el casamiento siempre fue parte. Pero honestamente no es algo que lo tengo presente o lo pienso hoy.</p><p><b>— Son jóvenes, también. Aunque yo te digo, me casé a los 22 igual. Después me divorcié, pero cuando lo sentís...</b></p><p>— ¿Y hasta qué estuviste casada?</p><p><b>— Hasta los 37.</b></p><p>— ¿Y volverías a casar?</p><p><b>— No me entrevistes vos a mí, chiquito (risas).</b></p><p>— Pero me intriga...</p><p><b>— No, no me volví a casar. La parte romántica de la celebración de un ritual me parece súper lindo cuando vos sentís algo por alguien. El tema de lo legal y el papel y demás, después de haberlo pasado...</b></p><p>— Es un bole.</p><p><b>— Entiendo que tiene una connotación importante y un compromiso: estamos compartiendo derechos y responsabilidades, y si decidís asumirlos juntos es porque realmente estás adentro. Pero si sale mal, se resuelve. Tampoco es tan grave.</b></p><p>— Para mí tiene algo lindo que es literalmente el compromiso. Y también sabés que es algo más como complejo y decís: “¿Che, nos vamos a meter en esta? Cuando todo no esté tan bien, la vamos a tener que remar”. Y las responsabilidades legales también hay que asumirlas. Es algo que lo tenés que tomar con seriedad y el casamiento un poco hace eso, le pone un sello más de seriedad al compromiso. Está bueno.</p><p><b>— Entonces, ¿estarías como para casarte con Denisse?</b></p><p>— Vuelvo a lo mismo. No es algo que hoy lo piense. El casamiento en general sí me gusta, en las parejas me gusta y creo que está bueno, pero qué sé yo. Tiempo al tiempo y cada cosa en su momento.</p><p><b>— ¿Te imaginás algún día criando chiquilines?</b></p><p>— Recontra, sí.</p><p><b>— ¿Teniendo una familia numerosa?</b></p><p>— Sí, me gusta la familia grande porque crecí en una. También lo que conozco de mis primos, mi tía, todos tienen dos o tres hijos, por lo menos. En mi familia somos cuatro hermanos y crecí mucho con eso y me gusta. Me re imagino el día de mañana con hijos, me gustaría tenerlos. De hecho, ahora nació hace unos días mi primer sobrina, mi hermana tuvo una hija, <b>Luz</b>, y ya lo pienso e inconscientemente me la imagino como la más grande de las primas. Siento que mis hermanos van a tener varios hijos, y si Dios quiere, yo también y me gusta visualizar una familia grande. Me gustaría. Y es lindo, siento que suma por todos lados. Me crie con eso, sé lo que es ser chico y tener un primo con el que jugar, un hermano con el quien discutir. Alguien con hablar las cosas. Quieras o no, a medida que voy creciendo pienso qué raro hubiese sido crecer como más solo. Hay muchas familias que son así. Hijo único, pocos primos, hay como un poco más de soledad en eso, ¿viste? No lo viví, pero hablándolo con amigos hoy en día sé que hay realidades muy distintas. Y si el día de mañana soy padre, me gustaría que sea una familia numerosa donde nos podamos apoyar en un montón de cosas.</p><h2>Ping pong</h2><p><b>— ¿Argentina o Uruguay?</b></p><p>— Uf. Qué mala que sos. Bueno, Uruguay.</p><p><b>— ¿El río o el mar?</b></p><p>— El mar.</p><p><b>— ¿Gran Hermano o la música?</b></p><p>— La música.</p><p><b>— ¿Estar en pareja o soltero?</b></p><p>— En pareja.</p><p><b>— ¿Vivir la vida lento, pero con recompensa o vivir la vida rápido con mucha emoción?</b></p><p>— Me gusta la intensidad. Me gusta pensar siempre qué pasa si me muero mañana. ¿Me queda mucho de lo que pude haber hecho? Y yo siento que me faltan un montón de cosas por vivir, pero si me muero mañana, me muero tranquilo.</p><p><b>— Que la venga con tuti, intensa. Dure lo que dure. Si dura poco, dura poco.</b></p><p>— Que venga intensa. Dure lo que dure. Una vida intensa.</p><h2>Yo nunca, nunca</h2><p><b>— Yo nunca, nunca me quedé dormido en mi primera cita con Denisse.</b></p><p>— ¿Qué?, ¿Quién te la sopló esa? Sí. Me pasó. Pero está justificado porque me tomé una copa de vino y yo hacía siete meses no tomaba alcohol. O sea... Había tomado una lata en los fines de semana así de cerveza. Me tomé dos copas de vino y mi cuerpo se desvaneció.</p><p><b>— ¿Llegaste por lo menos a la casa?</b></p><p>— Llegué a la casa. Hicimos un juego divertido que fue conocernos afuera. Nos veníamos conociendo hace unos meses ya, pero empezamos a hacer como una lista de preguntas: ¿cuál es tu comida favorita? ¿Te gustan los perros? Tu color favorito. Todas cosas que uno va conociendo de a poco, pero en el contexto de Gran Hermano no sucede. Y mientras me iba tomando un vinito re tranqui. Hoy creo que puedo aguantar un poco más. Pero en ese momento después de la segunda copa como que se empezó a apagar la tele. Y cuando quise acostarme a ver algo, me desmayé.</p><p><b>— ¿Y ella se mató de risa?</b></p><p>— Ella entendió. Quería ver una serie y me dormí con toda la computadora arriba, así como tipo totalmente quedado. Horrible (risas). Pero me entendió. No fue queriendo.</p><p><b>— Te ganaste todo tu millón. Tenés que estar muy contento.</b></p><p>— Lo voy a compartir con Den. No sé si todo, pero un poco (risas).</p><p><b>— Podés hacerle un viaje sorpresa como para devolverle lo que ella hizo.</b></p><p>— Guardo las 100 luquitas para eso.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3QEBMXEL4VGPTMNYACJ5U33UJM.jpg?auth=002b00d000c972b199097e452bcf8c90c30690bacf530e3ec5811d6d5157ec77&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Bauti Mascia con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Nick Sícaro: su relación con Lolo Poggio, el romance con Daniela Celis y el desafío de dejar de ser “el mejor amigo de Ian Lucas”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/15/nick-sicaro-su-relacion-con-lolo-poggio-el-romance-con-daniela-celis-y-el-desafio-de-dejar-de-ser-el-mejor-amigo-de-ian-lucas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/15/nick-sicaro-su-relacion-con-lolo-poggio-el-romance-con-daniela-celis-y-el-desafio-de-dejar-de-ser-el-mejor-amigo-de-ian-lucas/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, el exparticipante de Gran Hermano habló sobre el impacto de la muerte de sus padres, repasó su recorrido en los medios digitales y se refirió a los vínculos que marcaron una etapa clave de su vida personal y profesional]]></description><pubDate>Tue, 15 Sep 2026 06:24:05 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Me enamoré de su forma de ser</b>”, afirmó <b>Nicolás Sícaro</b> al hablar de su relación con <b>Lola Poggio</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel=""><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. El exparticipante de <b>Gran Hermano</b> contó el inicio de la conexión con la joven durante la primera semana en la casa y cómo, después de otros vínculos y de una relación atravesada por la exposición pública, decidieron apostar por estar juntos. “Con Lolo somos oficiales. La verdad que está todo súper bien”, aseguró.</p><p><b>Nick</b> llegó al reality con una historia previa en los medios digitales. Desde muy chico estuvo ligado a la música y, con el tiempo, encontró en <b>YouTube</b> y las <a href="https://www.instagram.com/nicksicaro/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/nicksicaro/?hl=es"><b>redes sociales</b></a> una plataforma para desarrollar su carrera como creador de contenido, cantante e influencer. Su paso por la edición <b>Generación Dorada</b> duró tres semanas, pero lejos de considerar su salida como un fracaso, sostiene que la experiencia terminó acercándolo a uno de sus principales objetivos: llegar a la televisión.</p><p>Durante la entrevista, también repasó uno de los vínculos más importantes de su vida: su amistad con <b>Ian Lucas</b>, a quien conoce desde hace más de una década y con quien compartió sus primeros proyectos en el mundo digital. Sícaro contó cómo fue construir una identidad propia después de haber quedado asociado durante años a la etiqueta de “el mejor amigo de Ian Lucas” y recordó el lugar que ocupó su amigo en los momentos más difíciles de su vida: en 2019 cuando murió su padre y, cuatro años después, cuando perdió a su madre.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/E2TPXYNRWBHDPP2NDM7IESUGRI.jpg?auth=0da7c41f61f084fb8f77568c14434c79b087bb7f93b88ead7475d83d8dadee44&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Nick Sicaro contó que en Gran Hermano tuvo una conexión con Lolo desde la primera semana en la casa" height="1080" width="1920"/><p><b>— Hace poquito estuvo en este programa </b><a href="https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/30/lola-poggio-soltera-por-primera-vez-a-los-20-amor-sin-exclusividad-y-las-peleas-con-julieta/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/reportajes/2026/06/30/lola-poggio-soltera-por-primera-vez-a-los-20-amor-sin-exclusividad-y-las-peleas-con-julieta/"><b>tu flamante novia, Lolo</b></a><b>. ¿Ya eran novios ahí?</b></p><p>— No, no éramos nada. Ahí estaba recién arrancando un poquito la cosa. Pero sí. Vi la entrevista.</p><p><b>— ¿Ya te gustaba dentro de la casa de Gran Hermano?</b></p><p>— Sí, la verdad que sí. Adentro de la casa hubo una conexión muy fuerte la primera semana, ¿viste? Es como que...</p><p><b>— La primera semana porque es la única que estuviste...</b></p><p>— ¡¿Así vas a arrancar la entrevista?! (risas) No, estuve tres semanas. Y no sabés lo que es estar tres semanas ahí adentro. Una semana es como un mes, literal. Es muy intenso. Y la primera semana la conocí y, más allá de que es una chica muy linda, me gustó mucho su manera de ser. Me enamoré de eso, la verdad. Tuvimos mucha conexión en la casa.</p><p><b>— ¿Y cuando saliste no la tiroteaste?</b></p><p>— Cuando yo salí, ella se quedó en la casa y se armó todo un quilombo afuera. Cuando ella salió, yo estaba medio en otra y ella también. Después sí nos reencontramos.</p><p><b>— Vos estabas con Pestañela (Daniela Celis).</b></p><p>— Yo estaba con Pestañela, en ese momento, y ella tenía un asunto con su ex. Entonces medio como que estábamos ahí. Pero después pudimos acomodar las cosas y hoy en día estamos juntos y muy felices.</p><p><b>— ¿Te molestó haberte ido tempranamente de Gran Hermano o sentís que en el fondo te terminó sirviendo? Porque quizás no era tanto tu perfil o no te sentías cómodo.</b></p><p>— La verdad es que cuando estás adentro de la casa, más o menos te das cuenta cuándo es tu momento de irte y cuándo no. Yo no sentí que era mi momento. Entonces salí de la casa muy enojado esa noche.</p><p><b>— Como que no tuviste tiempo de mostrarte...</b></p><p>— Claro. No tuve tiempo. Yo siento que adentro de la casa jugué bien, porque ninguno nunca me metió en placa y me llevaba bien con todos. O sea, mi movida dentro de la casa la hice. Lo que no hice fue jugar para afuera. No entendía mucho cómo funcionaba Gran Hermano. Y después me di cuenta.</p><p><b>— Pensé lo mismo porque la verdad que vos no tenés un perfil peleador. Sos más tranquilo.</b></p><p>— Estaba tranca. ¿Sabés qué pasa? En esta generación éramos muchos, 28 personas. Es muy difícil. Por más de que esté las 24 horas, lo que vos quieras, es muy difícil que nos puedan ver y nos puedan conocer a cada uno. Necesitás un poquito más de tiempo. En el último tiempo me empecé a pelear un poco por cosas de la convivencia de la casa o por cosas que no van. Pero así todo terminé quedando afuera. Después, con el tiempo, me di cuenta de que fue mejor haber salido de la casa.</p><p><b>— En el fondo ya haber estado te abre puertas para hacer otras cosas que son las cosas que más te interesan a vos. Quizás tu objetivo no era ganar sino era empezarte a meter un poquito en el medio, ¿no?</b></p><p>— La verdad es que sí. Como bien sabés, yo vengo de otro palo, de YouTube, de las redes, pero tenía muchas ganas de estar en la tele y la verdad que me abrió muchísimas puertas. Cuando salí y arranqué con mi rueda de prensa, todo era nuevo para mí y dije: “Che, esto me gusta, me siento cómodo”. Y lo empecé a disfrutar, estaba contento de vuelta. Así que mejor que salí de la casa.</p><p><b>— ¿Y te hubiese gustado volver a entrar? Porque antes te sacaban y volvías a la fábrica donde trabajabas. Ahora es como que cualquiera puede volver y todos quieren seguir siendo parte.</b></p><p>— Algunos podían volver. <b>Yo después volví a entrar con Lolo, que nos casamos en la casa hace poquito. </b>Pero estoy afuera con otras cosas. Ya desde antes yo vengo con mis proyectos, ¿viste? Entonces no tenía ganas de volver a entrar a la casa a jugar. Sí me daba como mucho FOMO entrar de vuelta a la casa porque estuve tres semanas y la sentía como mía. Quería volver a recordar y estar con mis amigos y demás, pero no tenía ganas de volver a jugar.</p><p><b>— La historia de que Lolo es amiga o se conoce con Pestañela, ¿te influye en algo? Porque hoy veo que tu generación tiene como un cambio cultural y está todo bien. Uno está con uno, el otro está con el amigo y está todo bárbaro. ¿Influye o no?</b></p><p>— La verdad es que a mí no me influye en nada. Siento que pudimos aclarar todo muy bien. Con Pestañela, en su momento, aclaramos todo y quedó la mejor. Después hubo algunos comentarios. Yo creo que a ella también un poco de enojo le habrá quedado porque me bloqueó de todos lados: de WhatsApp, de Instagram. Pero lo más importante es que con Lolo, la mejor, porque está la hermana, está Juli, en el medio. Por suerte de esa parte quedó todo bien. Y después hubo comentarios con el tema de las edades. Pero con Lolo somos los dos mayores de edad y tomamos decisiones por nosotros mismos.</p><p><b>— Leí por ahí como que Juli cuando estabas con Daniela mucho no te quería, pero ahora sí.</b></p><p>— Sí. Siento que Juli no me llegó a conocer en esa época. Y ella notaba todo medio raro con Dani. Y ahora que estoy con Lolo, hubo cena familiar, nos cruzamos, nos conocimos y muy buena onda todo, buena vibra, buena energía. Me terminó de conocer y dijo: “Ah, bueno, este pibe ahora que lo conozco, me cae bien”. Así que está la mejor con Juli por suerte.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CB7APBH5ONBBNFGZDTJ6VSKDQY.jpg?auth=1c01227436574bd38e2ff1569a5d12a1b5a6bd69cd083eae2fefd4fdee59b201&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Nicolás construyó su popularidad en YouTube y luego amplió su carrera como cantante e influencer" height="1080" width="1920"/><p><b>— Con Dani, ¿fue un romance para las cámaras o cómo se manejó ese tema? Porque te veo un pibe transparente, no te veo ahí mintiéndole a alguien para conseguir un objetivo.</b></p><p>— Siento que me hiciste una muy buena pregunta que nunca me hicieron y nunca la respondí. La verdad es que yo salgo de la casa, empiezo a hacer mi rueda de prensa, la conozco a Dani y la mejor. Pero fue todo en vivo eso, ¿entendés? Y siento que cortaron un clip, a la gente le encantó y fue tipo: “Che, vení más seguido, hagamos juegos, hagamos esto, hagamos el otro”. Entonces, quieras o no, se mezcló todo, ¿entendés? Te lo voy a poner así. Es como que te cruzás una chonga, ¿no? La ves dos, tres veces y las cosas se terminaron. Pero al ser laboral también, se mezcló todo.</p><p><b>— Y público...</b></p><p>— Sí. Entonces, era todo raro. Y yo tuve mi charla con Dani, que fue como: “Che, si alguno se siente mal o si alguno la está pasando mal, se corta todo, ¿eh?”. Y tuvimos esa charla tres veces, hasta que se cortó todo, ¿me entendés? Las cosas se empezaron a confundir mucho. Después, Lolo había salido de la casa y fue todo un tema.</p><p><b>— O sea, empezaron a chonguear. Después la situación te obligó a estar un poco “de novio” y a que fuera público de entrada. Porque a veces estás con una chonga, la ves diez veces y no se entera nadie, pero acá era todo público.</b></p><p>— Claro. No te das cuenta, pero al ser tan público y tener tanto alcance, es como que te va llevando. Y un día estábamos en un programa y estábamos en otro y te va llevando, llevando, llevando, llevando. Y la gente ve todo eso y cuando empecé a ir a otros programas y me empezaron a preguntar, se volvió muy masivo todo. Como que se fue medio de las manos. Es como: “Che, pará un poco”.</p><p><b>— “No estoy tan de novio”.</b></p><p>— Claro. No estoy tan de novio y todo está volando. Se está haciendo masivo y es tipo pará. Ahí le pusimos un freno y salimos a aclarar. Todo bien, por suerte. Llegamos a tiempo de que esté todo bien, ¿entendés? Aparte ella sabe, y me lo ha dicho, que soy un pibe con buenas intenciones y siempre hablé las cosas y fui de frente. En ningún momento intenté hacerle mal a alguien, para nada. Aclaré todo y de mi parte está la mejor y tengo la mejor.</p><p><b>— ¿Conociste a las hijas, a las melli?</b></p><p>— No. Muchos me preguntaron eso. Y la verdad es que no, porque como te digo, se hizo todo más masivo, tan masivo que me preguntaban eso, ¿viste?</p><p><b>— Era como: “¿Vas a ir al del fin de semana con las bebés?” y vos quizás no conocías ni la casa...</b></p><p>— Claro. Era como: “No, bancá un toque” (risas).</p><p><b>— ¿Con Lolo son oficiales?</b></p><p>—Sí, con Lolo somos oficiales. La verdad que está todo súper bien. Ya estamos juntos hace unos meses, pero ponete a pensar que esto viene desde la casa, desde febrero que estaba todo muy intenso, que los dos sentíamos algo. Adentro de la casa tipo pasaban muchas cosas, había mucha mala energía y necesitamos esa contención y nos las dábamos, ¿viste? Afuera nos empezamos a frecuentar, porque tenemos un grupo de amigos de la casa, de esta generación, que nos juntamos. Y nos empezó a pasar lo mismo: esa tensión fuerte. Hasta que nos sentamos, hablamos y dijimos: “Nos pasa lo mismo”.</p><p><b>— ¿Cómo sos como pareja?</b></p><p>— La verdad es que me considero una persona muy tranquila. Me gusta mucho disfrutar de la vida. Me han pasado un montón de cosas, la verdad que tuve muchos golpes bajos y duros. Entonces es como que hoy en día soy una persona muy consciente, freno la pelota y digo: “Che, loco, hay que disfrutar de las cosas más simples. Vayámonos acá, hagamos esto, vamos a tomarnos un mate a la plaza”. Soy una persona muy tranquila, que le gusta compartir y no me gustan los conflictos. Prefiero la comunicación, hablar las cosas y si algo no tiene que ser, no va a ser.</p><p><b>— Hubo críticas y muchos memes en las redes sociales con respecto a la diferencia de edad. Ella tiene 20, ¿no?</b></p><p>— Sí, ella tiene 20. Yo 33.</p><p><b>— ¿Y qué onda con eso? ¿Los viejos buena onda?</b></p><p>— ¿Sabes qué es lo más importante? Que la gente de ella, su familia y mi gente, están todos contentos, todos de acuerdo, nos recontra re mil apoyan. Entonces, para nosotros lo más importante es que nuestra familia y nuestra gente, nos apoye. Después el resto puede opinar porque los dos somos públicos y pueden decir lo que quieran.</p><p><b>— ¿Cómo fue esa primera comida cuando entraste a su casa? ¿Te miraba medio raro el viejo?</b></p><p>— No. El viejo es un copado. Él no tiene ningún tipo de problema. La mamá me quiere un montón, pero antes la mamá y Juli le decían a Lolo que conmigo no. “Con él no. Hay diez mil hombres, con él no”. Y ella dijo: “Con él sí”. Pero ahora que me conocen, me bancan.</p><p><b>— ¿Te juzgaban por las cosas que vieron en Gran Hermano?</b></p><p>— Sí. Era por el tema de todo esto con Pestañela. No me conocían y solamente escuchaban pestes de mí. Pero ahora que me conocen, me recontra aceptaron, voy a la casa, me quedo a dormir, me quedo a comer, hacemos cenas, almuerzos. Estoy viviendo algo muy lindo. A mí me encanta, la verdad. Yo soy una persona muy respetuosa. Son los papás de ella, la familia de ella y es la casa de los papás. Yo eso lo respeto un montón y lo valoro. Y si no la quisiera, no aceptaría ir, ¿entendés lo que te digo? Pero se formó algo muy lindo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/B4NRKYKL4FA5NBUDFJ2N7GOUVY.jpg?auth=736ac88f22ac2e46d93863a1088ff4f290aa12bf3d0e1f3b8d072b2042f2875a&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Nick explicó que Ian Lucas es su mejor amigo desde hace más de diez años y destacó que su apoyo fue clave en los momentos más difíciles " height="1080" width="1920"/><h2>La muerte de sus padres y el comienzo en YouTube </h2><p><b>— No te quiero pasar para un lado de golpe bajo, pero entre las cosas que leí de tu vida me sorprendió algo. ¿A vos se te murió tu papá el Día del Padre y tu mamá el Día de la Madre?</b></p><p>— ¿Cómo tenés tanta data, doctor? Sí, es increíble. En 2018 falleció mi abuela, que era la mamá de mi papá. No pase ni un año, en 2019, que fallece mi papá. Si no me equivoco, fue el Día del Padre ese año, el 18 o 19 de junio. Eso fue lo peor que me pasó en la vida. <b>Mi viejo para mí es el amor de mi vida.</b> Yo tengo un hermano y para nosotros dos es el amor de nuestras vidas. Fue el golpe más duro. Yo estuve en depresión muchos meses. Fue muy duro. Hasta que Lucas, Ian me agarra y me dice: “Vení, vamos a armar un proyecto”. Ahí arranco YouTube y como que la cabeza pasó para otro lado y empecé a estar mejor. Había tocado fondo, al nivel de decir: “No quiero estar más en esta vida si mi papá no está”. Después entendí que, bueno, lo tengo a mi hermano y hay que seguir. En esa época tenía a mi mamá, tenía a mis amigos. Pero la verdad es que toqué fondo. Por suerte con lo laboral empecé a pasarla un poquito mejor, pero estuve mal muchos años. Y después, la vida...</p><p><b>— Saliste para arriba.</b></p><p>— No te queda otra que salir. Pero fue muy difícil. Y en 2023 fallece mi mamá, que ahora en octubre van a ser tres años. Yo con mi mamá no tenía tanta relación los últimos años. La verdad que lamentablemente a ella le afectó mucho la vida, la muerte de mi papá, pero la verdad que no había mucha relación. Terminó siendo medio una madre ausente. Pero también fue otra pesadilla que nos tuvimos que hacer cargo con mi hermano, ¿viste? Muy difícil.</p><h2>La amistad con Ian Lucas y el arranque laboral</h2><p><b>— Y después está Ian, que también es protagonista en tu vida. Sé que, además de la mano que te dio laboralmente, son amigos y tienen una relación muy cercana. ¿Te jode que te pongan el mote de “el mejor amigo de Ian Lucas”?</b></p><p>— La verdad es que es un bajón (risas). Obviamente, lo entienda desde ese lado. Pero somos mejores amigos hace más de 10 años, Iani tenía 15 y yo tenía 22. Nosotros primero fuimos amigos antes de trabajar juntos. Primero fuimos cuatro años amigos, habíamos convivido. En 2018 nos fuimos a convivir juntos por primera vez, él en esa época me acuerdo que estaba laburando en una serie de Disney y yo estaba en una empresa de auditoría americana. Nada que ver. Y después pasó todo de que él me necesitaba para el laburo y yo le decía que no, porque estaba en otra cosa. Había pasado lo de mi viejo, ¿viste?</p><p><b>— ¿Necesitaba gente amiga y de confianza para poder salir con sus proyectos?</b></p><p>— Sí. Después es fácil, pero al principio es complicado. Yo soy el mejor amigo y también era como su mano derecha. Él me decía: “Che, amigo, tenemos que alquilar una casa, ¿me segundás?”. “Dale”. “Che, amigo, necesito editar los videos, ¿me ayudás?”. “Dale”. “Amigo, necesito grabar esto. Traigamos a mi hermanito Teo, traigamos a un amigo, armemos un equipo, ayudame con las ideas”. Al principio fue muy difícil. Después las cosas caminaron, pero porque ya pasaron siete años. Entonces, es un bajón que la gente te diga: “Ah, el amigo de Ian Lucas”, cuando vengo hace siete años viviendo y laburando de esto. <b>No soy solamente “el amigo de...”. </b>Pero bueno, después me tuve que despegar un poco de estar trabajando con él para poder seguir mi carrera. Entré en Telefe, estuve en Gran Hermano. He seguido con mis cosas...</p><p><b>— ¿Qué opina el novio de América que estés de novio? Hablo de Ian.</b></p><p>— La verdad es que me banca un montón. Antes de que entre a la casa, él me dijo: “Vos vas a terminar con esta chica”, por Lolo. Y dije: “Che, bolud*, cómo le pegaste”. Así que sí, me recontrabanca. La conoció, le cayó muy bien y siempre nos bancamos mutuamente. Él hoy en día está de novio, yo lo banqué un montón. La conoció en Punta del Este, en enero, y lo veo contento. Él también me ve bien. Compartimos un montón. Hoy las salidas son con las novias, ¿viste? Entonces, venimos compartiendo un montón, pero estamos muy bien.</p><p><b>— Te voy a llevar al terreno sexual. Hay muchos rumores dando vueltas. Yanina Latorre dijo que...</b></p><p>— ¡Está loca Yanina! La bancamos igual, ¿eh? Pero está loca.</p><p><b>— ¡¿Cómo va a decir esto?!</b></p><p>— ¿Viste? No sé qué le habrán dicho. A mí me mandó un audio y me dijo: tal cosa y tal cosa. Yo le dije: “Pará”.</p><p><b>— Pero cómo va a decir que tenías la boa constrictora...</b></p><p>— No, bueno, hay cosas que son ciertas y hay cosas que no, ¿viste? Si querés que entremos en detalle, yo por vos entro en detalle (risas).</p><p><b>— ¿Pero viste que tiraron como que Daniela se quejaba de que no bajabas al menos uno?</b></p><p>— Claro, ella se quejaba de eso. Yo expliqué algo. La verdad que no estuve muchas veces con Daniela. No era mi pareja tampoco, ni mucho menos. Entonces, es verdad que no pasó y no tengo problema en aclararlo. Pero eso no significa que yo no lo haga, ¿entendés? Con mi pareja, y si yo quiero, en confianza y estamos con mi pareja, sí, obvio. Con mi pareja, re. Pero en eso de chonguear, ahí es como que no. Sé que seguramente un recorte va a salir de esto y que salga bien: era mi chonga o estábamos chongueando y no pasó.</p><p><b>— Tampoco tenés obligación de aclararlo. Porque si fuese al revés, estarías haciendo algo re incorrecto con una mujer, al decir: “Ella no quiso tener sexo oral”. Es raro, no la acusás de eso.</b></p><p>— Obviamente, no la acusás de eso. Yo no sé si a Yanina se lo dijo ella, ¿me entendés? Porque según Yanina dijo: “A mí en los pasillos ella me contó de que Nick no bajaba”. Y ahora, como decís vos, no sé qué problema hay en eso. Si yo tengo que salir a aclarar, eso es verdad, que yo no bajé. Pero con mi pareja sí bajo, ¿entendés? Entonces es como que...</p><p><b>— Igual es una locura que haya dicho todo esto en televisión.</b></p><p>— Aparte, la nota había arrancado muy bien. Yo lo vi ese programa, lo estaba viendo en vivo y en directo, ¿entendés? Y se puso muy bizarro al final. Y dije: “No, Yanina, no”.</p><p><b>— Pasa que para mí Yanina tiene información de otro lado.</b></p><p>— Sí, literal. Tiene información de otro lado. Por eso te digo, pero le mandamos un beso.</p><p><b>— A la informante y a Yanina.</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— Así que sexualmente venís bien.</b></p><p>— Re.</p><p><b>— Me imagino los padres de Lolo después de ver ese programa de Yanina. Llegaste a la casa y ¿qué decían? ¿Hablaron de esto?</b></p><p>— No hablamos de esto, pero con la mamá tiramos chistes. Los papás son muy <i>open mind</i> y son muy buena onda.</p><p><b>— ¿Y la madre que te dijo?</b></p><p>— Nos cag*mos de risa. Ayer a la noche estábamos jugando al burako y tiró un chiste de esos, ¿viste? Porque había que bajar un juego y dijo: “No, Nico no baja” (risas). Está todo bien y nos cag*mos de risa. No hay problema con eso. Somos tranquilos.</p><p><b>— Igual prefiero que hagan chistes con eso y no con lo otro.</b></p><p>— Y bueno, si me hace chiste con lo otro tampoco voy a decir nada. Se hizo público, ¿qué vamos a hacer? ¿Nos vamos a amargar? Y no. Al revés, buena onda igual.</p><p><b>— Sí, tal cual. Pero digo, es muy zarpado todo.</b></p><p>— Entiendo que es muy zarpado todo, pero entiendo que hoy en día también es como que si estás más descontracturado, más relajado y open mind, entendés un poco más las cosas, y es mejor.</p><p><b>— Sí, obvio. No te vas a andar amargando. Tampoco están diciendo que sos una mala persona o estafaste a alguien.</b></p><p>— Claro. Están diciendo que el abuelo Ernesto me heredó algo y yo lo uso.</p><p><b>— ¿Viene del abuelo?</b></p><p>— La gente no lo conoce esa historia, pero viene del abuelo Ernesto. El abuelo Ernesto me dijo: “Tomá, pibe, yo me voy, quédatelo vos, úsalo bien”. Y yo le hago honor (risas).</p><p><b>— Ernesto, un crack. Donde quiera que esté...</b></p><p>— Le mandamos un beso. ¡Gracias!</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JGPO2BFUCFH6ZHKQJA277KWKCI.jpg?auth=a622c9e273a1664796fcbf38222be5480ca180993280408ad7e7c2520685311c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El paso de Nick por Gran Hermano le abrió puertas en la televisión, aunque reconoció que no llegó a mostrar todo su juego en la casa" height="1080" width="1920"/><h2>Culpable o inocente</h2><p><b>— Me gusta hacer un role play acá con los clientes que vienen al estudio. Tengo una serie de acusaciones, algunas inventadas por mí, que no son reales, pero vos me decís si sos culpable o inocente. Así, en caso de que te manden una carta documento por algún problema, ya sabemos cómo manejarlo.</b></p><p>— Bien. Vamos.</p><p><b>— Se lo acusa de ser una persona muy compañera.</b></p><p>— La verdad que sí. Culpable.</p><p><b>— Se lo acusa de haber sido cómplice en el vínculo de Ian Lucas y Evangelina Anderson.</b></p><p>— Y sí.</p><p><b>— ¿Vos le hiciste la segunda ahí con algo?</b></p><p>— Ah, ¿va por ahí? Doctor, usted me tiene que cuidar a mí, ¿eh?</p><p><b>— Sí, vamos con otra cosa. Se lo acusa de haber tenido algo con la hija Andrea del Boca.</b></p><p>— No. Te lo resumo rápido. En la rueda de prensa voy a Intrusos y me dicen: “¿La conociste a la hija?” “Sí, le digo: la conocí a la hija de Andrea porque pasé por su stream. Es una genia”. Y me preguntan: “¿Te gustaría tener de suegra a Andrea del Boca?” Y le digo: “Sí, es Andrea del Boca”. Pero lo estaba diciendo por Andrea del Boca. Con la hija de Andrea del Boca, la mejor. Con Ana me llevo increíble, pero es Andrea del Boca. La tenés de suegra a Andrea, obvio que dije que sí. Y ahí...</p><p><b>— Está bien lo que contestaste. ¿Te gustaría tener de suegra? Sino te tendrían que haber preguntado si te gustaría salir con la hija.</b></p><p>— Aparte yo con Andrea me llevo increíble, ¿entendés? Pero después te lo sacan de contexto, ¿viste? Es válido igual.</p><p><b>— Esto es grave, pero bueno... Se lo acusa de haber tenido su primera vez a los 14 años.</b></p><p>— Yo no sé si llamaste a alguien o hablaste con Ianito. ¿Le escribiste? (risas). Sí, es verdad, a los 14.</p><p><b>— ¿Pero con una más grande?</b></p><p>— Sí. Todo consensuado.</p><p><b>— Se lo acusa de haber tenido sentimientos por Lolo mientras estaba en una relación con Daniela Celis.</b></p><p>— Yo siempre tuve sentimientos por Lolo. Desde la casa. Ya en la casa nosotros sentíamos cosas, ¿entendés? Y no era me gusta y nada más. Ya era sentimiento de che, tengo ganas de conocer a esta persona. Así que valió la pena.</p><p><b>— Se lo acusa de haber enamorado a Lolo Poggi con un té Vick.</b></p><p>— ¡¿Cómo tenés esta información?! Te juro, no sé de dónde la sacás (risas). Sos bueno doctor Rulo, ¿eh? (risas). ¿Sabés que sí tiré esa? Me dijo: “Me siento mal” y le dije: “Bueno, vení, yo tengo té Vick”. No lo puedo creer, pero hice esa (risas).</p><p><b>— ¿Esa fue su primera cita?</b></p><p>— Ya nos conocíamos, ya con los pibes nos juntábamos, hacíamos comidas y demás. Pero primera cita, así de vernos solos, fue esa. ¿Podés creer que fue esa? Hubo cena, todo igual, ¿eh? No solamente té.</p><p><b>— Se lo acusa de haber solicitado a Ian Lucas que lo desconociera mientras estaba en la casa de Gran Hermano.</b></p><p>— Tuvimos una charla con Iani. Fue muy loco todo porque nos volvimos de vivir en México a Argentina y él queda MasterChef Telefe y yo quedo en Gran Hermano Telefe. Y yo no quería que nos sigan, ¿viste? Porque a mí no me servía que me peguen a él porque terminaba siendo “el amigo de Ian Lucas”, ¿entendés? A mí se me hizo una mala jugada de que primero arranque MasterChef, porque si hubiera sido al revés hubiera sido todo distinto. Pero él estaba casi por ganar MasterChef y yo entro en Gran Hermano y fue tipo: “Che, amigo, si vos me salís a bancar, van a seguir mezclando las cosas, ¿viste?”. Fue como todo medio raro, pero cuando salgo de la casa tuve una charla muy larga con él. Hablamos muchísimo porque se decían un montón de cosas: “Che, tu mejor amigo no te bancó”. Y también le tiraban tierra a él. Y él no se merecía que le tiren tierra, porque más allá de que nosotros trabajamos juntos, que él tenga que salir a bancarme porque es Ian Lucas, no daba. Es mi mejor amigo, ¿entendés? Yo no necesito de él. Yo hago mi camino y tengo que dar lo que yo puedo dar de mí. Entonces, después, si él me sale a bancar o no, es tema de él y tampoco me voy a enojar. Yo no quería que él esté bancándome pero al final fue peor. Fue un tema de charla, sí, pero por suerte, como nos amamos y somos hermanos, no nos peleamos y pudimos aclarar las cosas.</p><p><b>— También pasa algo en el medio que la gente exige que vos hagas algo por exigencia. Quizá él no se quería meter en esa historia de Gran Hermano. Pero un poco el medio te obliga.</b></p><p>— Sí, y eso fue un bajón para nosotros. Porque es como que él estaba obligado a tener que salir a bancarme y encima en el peor escenario, porque estaba en MasterChef Telefe y yo Gran Hermano Telefe. No es que él no estuvo en MasterChef y estaba en México bancando desde otra postura, ¿entendés? Él estaba también en competencia, estaba en vivo. Mezclar los formatos era un quilombo. Si lo hacías estaba bien o estaba mal, si no lo hacías estaba bien o estaba mal. Bueno, lo terminaron matando a él y a mí. Lo más importante es que después pudimos salir a aclarar todo y lo más importante es que nosotros en la interna pudimos hablar todo y somos hermanos y está todo perfecto. Para que te des una idea, yo no tengo familia. No tengo abuelos, no tengo papás, no tengo tíos. Mi única familia es mi hermano, Ian, la familia de Ian y está mi mejor amigo de Pinamar y su familia. Esa siempre fue mi familia, con los que yo comparto Navidad, Año Nuevo, mis cumpleaños, los cumpleaños de ellos, los domingos, asados familiares. Esa es la familia que yo elegí. ¿Me entendés lo que te digo? ¿Mirá si nosotros nos vamos a pelear por trabajo? No hay chance. Nosotros somos familia, nos amamos y vamos a estar juntos siempre y vamos a hablar todo. No hubo ningún conflicto.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/MGAACBCK6JGBBKJOROK4EDGL3Q.png?auth=32cd2fd9ed79712ce30dea29229e5ceda0888ae45290688df25f83132625500d&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Nicolás Sicaro con Rulo en Desencritpados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Maru Duffard: “Mi mayor miedo era perder cosas en el camino”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/13/maru-duffard-mi-mayor-miedo-era-perder-cosas-en-el-camino/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/13/maru-duffard-mi-mayor-miedo-era-perder-cosas-en-el-camino/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[La periodista, que conduce “Infobae al Mediodía”, contó cómo, a pesar de los temores, aprendió a conciliar su deseo de ser una madre presente con la profesión que la define. Después de 15 años de carrera, enfrenta por primera vez el desafío de liderar un equipo y sueña con convertirse en una líder de opinión]]></description><pubDate>Sun, 13 Sep 2026 15:23:45 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Maru Duffard siempre creyó que había cosas que no eran para ella</b>: casarse, tener hijos, construir una familia mientras desarrollaba una carrera que le exigía estar siempre disponible. Sin embargo, la vida la llevó por otro camino. Se casó con <b>Gastón Cavanagh</b>, a quien conoció trabajando, y tuvo dos hijas, <b>Isabel</b> y <b>Aurora</b>.</p><p>Entonces llegó la maternidad y la pregunta dejó de ser teórica: ¿cómo estar presente en la vida de sus hijas sin desaparecer de la propia? Quería criarlas, buscarlas en el jardín y compartir sus desayunos, pero también seguir creciendo en una profesión que la define.</p><p>Hoy atraviesa otra transformación: <b>conduce </b><i><b>Infobae al Mediodía</b></i> y, por primera vez, lidera sola un equipo. Después de más de 15 años de carrera, el nuevo desafío la llevó a repensar no solo <b>qué tipo de líder quiere ser</b>, sino también cómo construir un equilibrio entre el trabajo y la familia.</p><p>Con el tiempo, entendió que su mayor miedo no era no poder con todo, sino <b>perder cosas en el camino</b>. Y encontró una respuesta: “Estoy presente en los dos lugares, puedo habitar con plenitud los dos lugares”.</p><p><b>—Bienvenida ¿Cómo estás viviendo este momento profesional?</b></p><p>—Muy bien, contenta. Estoy contenta con el equipo. <b>Es la primera vez que lidero yo sola un equipo </b>y eso para mí era un desafío.</p><p><b>—¿Te daba miedo? </b></p><p>—Sí, porque estoy construyendo una manera de hacerlo y a veces puede no salir bien, pero estoy contenta, la pasamos bien. Por supuesto, es un laburo, no es una kermés, pero hay complicidad y cada uno encontró su lugar, está cómodo, puede desplegar, sentir que puede crecer. Y eso a veces en los equipos es difícil, pero siempre digo que hay espacio para todos. La idea de un equipo cuando funciona es que, si todos crecen, crece el equipo también. </p><p><b>—Ahí el líder del equipo es fundamental, ¿tuviste buenos jefes?</b></p><p>—Sí, y también está en la seguridad que tenga cada uno. Tuve un montonazo de jefes en mi vida y hay una cosa de <b>Jorge Lanata</b> que siempre rescato: era súper exigente, pero <b>sacaba lo mejor de vos</b>. Tenía un liderazgo muy positivo. Yo empecé con Jorge trabajando en el diario <i>Clarín</i>. Él escribía la página dos y yo hacía la investigación periodística. Siempre <b>confiaba más en mí de lo que yo confiaba en mí misma.</b> Mucho tiempo después, cuando yo ya estaba trabajando en TN, fui a hacer un reemplazo a su programa, me mira y me dice: “¿Vos qué hacés acá? Vos tendrías que estar inventando una cosa y rompiéndome, queriendo ganarme”. Eso es un liderazgo que te incita y podía hacerlo porque estaba recontra seguro, no tenía miedo de irse de vacaciones y que yo me quedara con la conducción de su programa.</p><p><b>—Había que tomar la decisión de dejarlo a Jorge, ¿se bancó que te fueras?</b></p><p>—Es que dejé la radio, pero seguí en la tele. Con Nico Wiñazki trabajábamos en <i>PPT </i>y en Mitre, y él se enojaba cuando faltaba a la radio, pero me iba de viaje para su programa. “Es para vos mismo”, le decía. Finalmente me priorizó en la tele y ahí arranqué también más a full en TN. Se dio todo de una manera muy orgánica. </p><p><b>—¿Cómo decidiste que querías ser periodista? </b></p><p>—Lo decidí re chica. <b>Vivía en La Dulce, un pueblito cerca de Necochea</b>, y escribía en la revista de mi pueblo que se llamaba <i>La voz dinámica</i>. Ya ahí me encantaba escuchar, hacer preguntas, siempre me gustó el periodismo de investigación, aunque al principio quería hacer noticias internacionales. No podría ser otra cosa que no fuera periodista, me pasa una cosa física cuando hay una noticia. Lo que nunca jamás pensé que iba a hacer es televisión.</p><p><b>—¿Y cómo llegás a la televisión?</b></p><p>—De puta casualidad (risas). No, sí, por Jorge. Primero hice un reemplazo de Luciana Geuna en la radio, en Mar del Plata, y después me dijo: <b>“¿Por qué no te venís a</b><i><b> PPT</b></i><b> como productora?”</b>. Era 2013, <i>PPT</i> era el programa. Yo quería ser periodista de investigación y venía trabajando con él. ¿Cómo no me iba a ir? En ese momento Clarín no quería que fuera a la televisión y pensé: “Ya fue. No tengo nada que perder”. Tenía 29 años, no tenía hijos, mis padres no necesitaban que los mantuviera. Y me acuerdo que en ese momento un colega muy importante me dijo que estaba loca.</p><p><b>—Pero era grandes ligas trabajar con Lanata, ¿quién te dijo eso? </b></p><p>—No te voy a contar quién (risas). Me dijo: “Vos estás loca. ¿Cómo vas a dejar tu firma? Vos acá sos Maru Duffard”. Porque yo ya firmaba en el diario y me iba a trabajar para notas que después iban a presentar otros. Pero a mí me divertía, me parecía un desafío y decidí probar. <b>Empecé en abril y en septiembre presenté mi primera nota al aire</b>, pero no porque me dijeran que era brillante, sino porque nadie quería presentarla. (Risas).</p><p><b>—¿Cuál era? </b></p><p>—Era una investigación donde contábamos un plan del gobierno de Cristina para demostrar que los hijos de Ernestina Herrera de Noble, Marcela y Felipe, eran hijos de desaparecidos. Había toda una teoría de que podía dar un falso positivo. Fue una investigación muy difícil, trabajamos meses, teníamos muchísima información y aprendí sobre datos genéticos, ADN, todo en un contexto político muy complejo. Fue una experiencia muy fuerte. A veces me río: hoy muchos me acusan con el dedo, me dicen que soy kirchnerista por criticar a Milei.</p><p><b>—Es agotador que si criticás cualquier cosa del gobierno automáticamente sos kirchnerista.</b></p><p>—Es agotador que nada tenga historia, que la coherencia no sea un valor. Y coherencia no quiere decir no cambiar de opinión. Uno puede cambiar de opinión y reconocer errores. Pero hay algo que para mí debería ser más valorable: el compromiso con ciertas cosas y con una manera de trabajar. Me puedo equivocar. Me puedo equivocar, me puedo comer una operación, una fake news. Soy una persona. Ahora, soy profesional y laburo con honestidad.</p><p><b>—¿En qué momento de todo este recorrido te enamorás? </b></p><p>—En <i>PPT</i>. En 2013, cuando entro al canal, conozco a <b>Gastón</b>, que era productor del programa y laburaba en el canal hace muchos años. Era como una baldosa más del canal. Él me ayudó mucho cuando llegué porque nadie te explica nada. Laburábamos un montón, vivíamos ahí adentro, fines de semana, días de semana, viajábamos juntos y nos enamoramos.</p><p><b>—¿Quién encara a quién?</b></p><p>—Él dice que yo a él. Hablábamos por el chat de Gmail. (Risas). Se sentaba al lado mío y usaba un perfume muy particular, era Issey Miyake. Y un día le dije: “Si seguís trayendo ese perfume a la redacción me vas a complicar la vida”.</p><p><b>—Bueno, tiene razón. </b></p><p>—Él tiene razón, ¿no? Bueno, después me invitó a salir. </p><p><b>—¿Estaban ambos solteros?</b></p><p>—Más o menos, no nos pongamos tan meticulosos con las fechas. </p><p><b>—¿Quién estaba más complicado de los dos? </b></p><p>—Creo que yo, por eso le decía: “me vas a complicar la vida”. Estaba saliendo de una relación, pero claramente hubo una cosa que se generó entre nosotros porque fue como bastante rápido. O sea, entro en abril y en julio ya empezamos a salir. Y <b>cumplo 10 años de casada en febrero</b>.</p><p><b>—Pará, para llegar a los 10 años de casada en algún momento pasaron del chat a la cita.</b></p><p>—Teníamos 29 años, salimos y enseguida pegamos súper bien. Nos conocíamos un montón porque éramos pareja laboral, aunque en el trabajo peleábamos mucho. Yo tengo un temperamento muy fuerte y Gastón es un productor obsesivo. Juntos conseguíamos cosas buenas.</p><p><b>—¿Podían separar la pareja del trabajo?</b></p><p>—A veces nos disociábamos. Cuando íbamos a laburar, laburábamos. Después nos casamos y seguimos trabajando juntos. Una vez nos fuimos a La Quiaca y estábamos peleados, estuvimos dos días sin hablarnos, pero el laburo salió impecable.</p><p><b>—Al principio, además, nadie sabía que estaban juntos.</b></p><p>—No. Fue una etapa muy divertida. El canal era un edificio muy grande y encontrábamos lugares donde escondernos: escaleras, estudios vacíos. Unos besitos al menos… Hasta que llegó la fiesta de fin de año, que todavía es comentada esa fiesta. </p><p><b>—¿Qué pasó?</b></p><p>—Tomamos unas copas y se enteró todo el mundo. Al otro día. Entramos y mi jefe me miró, se rio y me dijo: “Está todo bien”. Era el comentario del canal: <b>parece que chapamos muy fuerte en el medio de la pista toda la noche</b> (risas).</p><p><b>—¿Ahí blanquearon?</b></p><p>—Fue más un “ya fue”. Ya éramos novios, además. Él se fue del canal cuando nació nuestra primera hija, en febrero de 2021. Ahora tiene su productora y labura independiente. Si fuera por él, quiere que deje todo y volvamos a trabajar juntos.</p><p><b>—¿Supiste rápido que era el amor de tu vida? </b></p><p>—Rápido. Mirá que yo no soy muy romántica, pero había una conexión<b>. Esa persona que es como tu pilar</b>, que no necesitás explicarle un montón de cosas porque ya sabe. </p><p><b>—Y después llegó la propuesta de matrimonio.</b></p><p>—Ah, un montón después. Yo había dicho que nunca me iba a casar porque no soy muy rosa. De hecho, siempre dije que no iba a tener hijos. Estábamos en Turquía y Gastón había elegido un restaurante re lindo, con lamparitas, porque a mí me encantan. Había comprado un anillo en Tiffany y lo tenía escondido, todo muy romántico. Yo, mientras tanto, haciéndome la independiente: “Que el matrimonio ni en pedo, que para mí no es importante”. Hasta que me dice:<b> “En realidad te quería decir si te querés casar conmigo” </b>y saca el anillo. Yo toda emocionada. La incoherencia total: acababa de decir “soy mujer fatal, ningún hombre me va a casar” y después estaba con el anillo diciendo “qué emoción”. (Risas). Y me casé feliz de la vida.</p><p><b>—Y esta idea tuya de que no querías tener hijos, ¿cuándo cambió?</b></p><p>—Las cosas se fueron dando. Yo pensaba que el periodismo era demasiado exigente. Decía: ¿cómo hacés para tener hijos, ser una madre presente y ser la mejor en lo que hacés? Para mí el periodismo no es solamente un trabajo, es una forma de vida. Yo quiero ser la mejor periodista de la Argentina, del mundo si me preguntás. No tengo esa relación con el trabajo de “laburo acá para tener mi sueldo”. El periodismo me define.</p><p><b>—¿Y esa exigencia es propia o viene de tu casa? </b></p><p>—No, al contrario. Mi mamá siempre trabajó para que yo bajara esa exigencia, esa competitividad, esa cosa de querer hacer todo perfecto. Pero bueno, es una forma de ir por la vida. Ella es jubilada, pero era docente y siempre nos inculcó que tengamos independencia económica para poder ser dueñas de nuestras decisiones. </p><p><b>—¿Y cuándo apareció el deseo de ser mamá?</b></p><p>—Me daba muchísimo pánico que la maternidad sea algo para toda la vida, de lo que no te podés arrepentir. Una amiga me había preguntado por qué no congelaba óvulos. Yo tendría 35 y le respondí: “Si es, va a ser cuando pueda. Y si no será que no puede ser”. Y un día dije: “Che, quiero ser mamá”. Lo charlé con Gasti y empezamos a ver cuándo era el momento. Él quería, pero yo siempre decía que el día que tuviera hijos quería tener tiempo, no quería que los crie una niñera, y quería seguir trabajando. Es mucha carga todo.</p><p><b>—¿Tenías miedo de no poder con todo eso? </b></p><p>—No, tenía miedo de perder cosas. Para las mujeres la maternidad en lo laboral tiene un costo alto, lamentablemente.</p><p><b>—¿Quedaste embarazada rápido? </b></p><p>—Sí, y la verdad que tuve la suerte de no haber tenido ningún problema con ninguno de mis dos embarazos. Tengo dos hijas sanas, algo que agradezco a la vida todos los días. Con Aurorita, mi segunda hija, tuve una situación muy fuerte: cuando tenía 10 días le agarró un virus que no sabíamos qué era y la llevé con 39 de fiebre a la clínica. Es el día de hoy que pienso en eso y lloro. Ahí valorás todo. Parece trillado, pero realmente sentís que tu hijo se puede morir y te cambia la perspectiva.</p><p><b>—¿Qué tuvieron que hacer?</b></p><p>—Todo. Le pusieron una vía, la tuvieron que punzar y al principio no le podía dar la teta. Yo estaba afuera y justo estaba mi mamá, porque además era el puerperio: había parido hacía diez días. Me acuerdo de que la enfermera me dice: “Bueno, cantale. ¿Qué le cantás para dormirse?”. Y yo pensaba: “Todavía no le canto nada, la estoy conociendo, tiene diez días. No sé”. Fue muy impresionante.</p><p><b>—Cuando nace Isa, ¿en qué momento te quedaste tranquila de que podías compatibilizar a la mamá y a la periodista? </b></p><p>—¿Ayer? (Risas). Cuando empezó a funcionar y entendí que lo que cambia es el deseo. Que no iba a perder y que, si perdía algo en el camino, iba a ser más por una decisión propia que por una decisión de otro. Cuando digo que la maternidad tiene un alto costo es porque quitamos tiempo para nosotras, pero hay mil maneras de ser madre. Yo elijo una maternidad en la que quiero estar presente, ir a buscar a las chicas al jardín, estar cuando desayunan, le dije que no a un montón de trabajos porque prefiero estar en mi casa. Y, además, porque ya hice de todo, no tengo los mismos objetivos que hace cinco años. En otro momento me decían: “Che, ¿te querés ir a cubrir la guerra en Medio Oriente?” y me estaba poniendo la mochila. Hoy no sé, ya lo hice. Quizás, me cuesta más hacer esta entrevista con vos que ir a cubrir un conflicto bélico.</p><p><b>—¿Estás sufriendo? ¿Hay algo de mostrar a la familia que te cuesta? </b></p><p>—Sí, me cuesta o hablar de uno. Para mí el periodismo es bien básico y tradicional, esto de ahora que somos más protagonistas que las historias que contamos me resulta raro. Pero siento que es parte de la comunicación de hoy y que las audiencias quieren conocernos. Este año que tengo otro rol en <i>Infobae </i>muchas personas me dijeron: “Ay, sos re humana, te emocionás”. Y yo digo: “Che, ¿pero me veían como un robot?”. Estaban acostumbrados a verme en un perfil donde me peleo con políticos, los molesto, les hago las preguntas incómodas y ahora me ven emocionarme con las historias.</p><p><b>—¿En qué momento la quisiste a Isa? </b></p><p>—Ay, me voy a emocionar. Isa nació por cesárea y yo hinchaba mucho con el parto respetado. Tenía la idea de que quería un parto natural, pero no se dio porque Isa estaba de cola. Con la segunda, medio que todo eso no estuvo tanto, pobre Aurora. Pero cuando la sacan y la levantan así, viste que en el quirófano está esa luz cenital que parece de las películas...<b>Qué pedazo de momento</b>, por favor. Es una cosa impresionante, realmente muy emocionante. No creí nunca jamás que fuera capaz de semejante acto de amor, te juro.</p><p><b>—Ahí fue amor a primera vista. </b></p><p>—Una locura total. También hay una conexión que una tiene desde la panza cuando le hablás al bebé. Mirá que yo no soy romántica, yo solamente quería que ese bebé saliera porque me hacía pis cada cinco minutos, dormía re mal y no podía hacer todo lo que quería. Yo vivo trepándome a lugares, haciendo cosas, viajando, esto, aquello... Ya estaba.</p><p><b>—¿Baby shower habías hecho? </b></p><p>—No, obvio que no. </p><p><b>—Y sentís que se despertó ese amor, ese instinto.</b></p><p>—Sí, total.</p><p><b>—A veces no pasa. </b></p><p>—No, pero a mí me pasó. Y también fue la primera vez que estuve sin trabajar durante mucho tiempo. Tuve cinco meses de licencia y estuve como sin culpa, sin esa cosa de “che, ahí tendría que estar trabajando”. Estaba en otra total, conecté con mi bebé de una manera muy zarpada. </p><p><b>—¿No te daba miedo perder tu lugar en el canal?</b></p><p>—Sí, me daba miedo y lo perdí, de hecho. Supongo que es un poco la regla del juego. Hace poco, Flavia Pittella me dio un libro que habla sobre perder cosas, sobre cómo cuando perdés también encontrás otras. Y a mí todo este proceso, que fue muy largo en <i>TN</i>, me costó. No es que perdí un rol en el trabajo y lo llenó la maternidad. No. Sería como llenar un cajón con cosas distintas: perdí un rol profesional y gané otro profesional también.</p><p><b>—¿Qué estabas haciendo en ese momento?</b></p><p>—Yo conducía <i>TN Central</i> con Nico Wiñazki.</p><p><b>—Nace Isa, te tomás la licencia y cuando volvés ya no estaba tu posición.</b></p><p>—Exacto.</p><p><b>—¿Lo sabías desde antes o te enteraste cuando quisiste volver? </b></p><p>—No, me enteré cuando quise volver. </p><p><b>—Tuviste el temor previo que tenemos las mujeres y esa duda de cuán reemplazable sos. </b></p><p>—Bueno, <b>100% reemplazable, yo y cualquiera</b>. Yo eso lo tengo clarísimo desde que arranqué: nadie es imprescindible. Después todos tenemos un sello personal, una manera de contar las cosas, pero cuando trabajás para una empresa muy grande, sería un acto de demasiado ego creer que nadie puede hacer lo que vos hacés, no como vos lo hacés, pero sí ocupar ese rol. El engranaje es enorme y las cosas funcionan. Inclusive en tu propia casa. Las madres a veces creemos: “Ay, yo no estoy una semana, ¿qué van a hacer las chicas?”. Van a arreglarse felices de la vida, vos no te preocupes.</p><p><b>—¿Cuándo te enteraste, ¿qué te pasó? </b></p><p>—Me dolió un montón. Todos esos fantasmas que tenía se reavivaron. Pregunté por qué. Hubiera sido más duro si me decían: “Mirá, no vas a ser más la conductora, va a ser el conductor”. La realidad es que no siguieron ni Nacho, ni yo, ni Nico, ni nadie. Cambió el programa porque cambió un poco la tele en ese momento. Pero al principio me pregunté si yo hubiera vuelto antes si eso hubiera sido distinto. Después, con el tiempo, me di cuenta de que no.</p><p><b>—Esa fantasía de control.</b></p><p>—Sí. Uno piensa que tiene que ver con el tiempo, pero no sé. Si hubieran sido tres meses no hubiera cambiado, o dos meses en vez de cinco.</p><p><b>—¿Y la maternidad qué te acomodó en la cabeza? </b></p><p>—Prioridades. Lo que no quita que después vea una noticia y les diga a las chicas “bánquenme, hoy vuelvo tarde o no vuelvo”. Hay elecciones y las chicas lo saben. Isa tomaba la teta y me la llevaron al centro de cómputos del Frente de Todos donde estaba haciendo la cobertura para que le dieran de mamar. Me la llevó mi marido. Hay fotos de Isa tomando la teta en la escalera del canal porque le renunciaba todo el gabinete a Alberto Fernández. Hay fotos de Isa mientras me maquillan para dar una charla o moderar un evento. <b>Hay fotos de Isa en el centro de cómputos de las elecciones</b>. A mí me divierte eso, me gusta y ella lo vive así.</p><p><b>—¿En qué momento lo odiaste a tu marido de todo ese periodo? </b></p><p>—Ay, <b>el primer año fue dificilísimo</b>. Y está la cosa física de la teta, la dependencia que genera. Yo hacía con Lu Geuna <i>Verdad consecuencia</i> los jueves a las 11 de la noche. Entonces Gastón se quedaba con Isa, que era bebé. Me acuerdo de una entrevista con Malamud en la que Isabel no paraba de llorar y Gastón la llevó al canal. Yo creo que si no tenés una pareja sólida, un vínculo consolidado, mucha confianza y mucho amor para tener paciencia, se rompe todo. Con Gastón decíamos: “No entiendo esas parejas que dicen vamos a tener un hijo para salvar la pareja”. No se me ocurre peor idea.</p><p><b>—¿La disfrutabas?</b></p><p>—Yo le di la teta hasta el año y cuatro meses. Pasaron de la teta directo a la comida. Y en todo ese proceso, Gastón fue súper respetuoso y también entendió que lo mejor para nosotras es lo mejor para nuestros hijos, porque si vos estás mal nada funciona. Cuando Isa tenía dos años y medio, me salió una beca para irme a Estados Unidos un mes. Era un viaje suspendido en la pandemia. Y me fui. En las redes era: “¿Cómo vas a dejar a tu bebé tan chiquita?”. Bueno, no la dejé en una institución, está con el papá, que la quiso tener igual que yo. Es una cosa de locos.</p><p><b>—Y si es él el que se va, no pasa nada, total naturalidad.</b></p><p>—Y él se quedó. Por supuesto que es difícil, hay conversaciones, uno está lejos y a veces también las mujeres nos tenemos que hacer cargo de que queremos controlar todo desde todos lados. Está bueno tener un compañero al lado.</p><p><b>—¿Cómo te llevás con la culpa? </b></p><p>—Eso creo que es lo que más me enseñó Isabel porque yo era muy culposa. La maternidad me ayudó a ir dejándolo. Yo sé que hago lo mejor que puedo. Eso no quiere decir que sea lo mejor para el otro, pero desde la intención hago lo mejor que puedo, o lo mejor que se me ocurre.</p><p><b>—¿Y en algún momento desearon otro bebé? </b></p><p>—Sí, siempre pensamos en dos. Nosotros somos tres hermanos y la idea de tenerlos está buena, inclusive desde la crianza. Y hoy las veo y es un planazo, Isa tienen 5 y Aurorita ya cumple 2. </p><p><b>—Cuando nació Aurora ya tenías 40. ¿Te pegaba algo eso?</b></p><p>— Me acuerdo que una revista tituló: “Mamá a los 40”. A mí la mirada del afuera no me interesa, pero relaciono mucho la juventud con la vitalidad, con el hacer. Para mí <b>la independencia es un valor en sí mismo</b>. No soporto la idea de depender de alguien más, ni emocional, ni económica, ni físicamente. Por eso también la cuestión con los hijos, porque te genera una dependencia emocional, la idea de que vas a tener miedo para siempre. </p><p><b>—¿Qué te pasaba con ser mamá a los 40?</b></p><p>—Me daba como... en el futuro, como que van a ser jóvenes cuando yo me muera. Hoy todo se estiró, pero estaba eso de hasta dónde las voy a poder acompañar y con vitalidad. O si voy a ser una mamá vieja, capaz me voy a poner medio obse o me va a dar miedo todo. Después nada que ver, porque soy cero miedosa.</p><p><b>—Tiene que ver con la vulnerabilidad de ellas, con que te necesiten y no estar.</b></p><p>—Sí. O no ser lo suficientemente relajada como para criarlas libres. Yo quiero que sean libres de espíritu, que no sean temerosas, que se animen a cosas, que puedan tomar riesgos.</p><p><b>—¿Cómo te llevas con la carga mental? </b></p><p>—Mal. Tengo mucha carga mental.</p><p><b>—Desarrolle. </b></p><p>—Tengo mil cosas en la cabeza todo el tiempo y nunca llego. A veces digo: “Es insoportable esta sensación de no llegar nunca con nada”. No llego a contestar los mensajes. Es esta cosa de estar siempre en falta con alguien. Pero también trato de estar donde estoy, si estoy hablando con vos, estoy acá hablando con vos. Si voy a la muestra de natación de Isa, estoy en la muestra. No estoy ahí chateando con una fuente.</p><p><b>—Es un montón que puedas eso, es un ejercicio.</b></p><p>—Pero es una decisión. Todo el tiempo tenés la tentación del multitasking, sobre todo en nuestro laburo. Creés que rendís más, pero rendís menos. Yo comprobé que tengo que poder tener momentos 100% de concentración, quizás más cortos, pero estar donde estoy ese ratito.</p><p><b>—¿No trae problemas en casa la carga mental? </b></p><p>—¿Sabés qué hago? Google Calendar. Todo compartido, agendo ahí y nos llega a los dos el turno del pediatra, oftalmólogo, odontólogo.</p><p><b>—¿Cómo es esto de renovar los votos?</b></p><p>—Está obsesionado con que quiere renovar los votos. Cumplimos 10 años de casados el 17 de febrero y quiere que me ponga el vestido de novia otra vez. Yo creo que ni me entra, te digo la verdad.</p><p><b>—¿Con el mismo vestido?</b></p><p>—<b>Quiere que me ponga el vestido y que renovemos los votos</b>. Él es muy cariñoso, Gasti, es muy creativo. Debe querer hacer una fiesta porque le encanta festejar, celebrar, organizar. Es súper buen anfitrión. Mi hija mayor está de los más emocionada, pero ya le dije que no. </p><p><b>—¿Por qué? </b></p><p>—¿No te parece suficiente con una vez que me haya puesto un vestido blanco? Dije que no me iba a casar nunca y me casé una vez. </p><p><b>—¿Cómo era tu vestido? </b></p><p>—Divino (risas). Muy sencillo, color manteca, con espalda descubierta. La diseñadora le agregó por su cuenta unas perlitas y le hizo una colita porque decía que sino era muy poquito. Yo no quería ni ramo, pero ella me hizo uno medio hippie chic con el que me sentí muy identificada.</p><p><b>—O sea, la menos romántica del mundo.</b></p><p>—Ay sí, tremendo. </p><p><b>—¿Tuviste tu época de modelo? </b></p><p>—En realidad, a mí Vitamina me vestía para la tele y en un momento me proponen ser la cara de la marca. Yo estoy medio loca y me encantan los desafíos, entonces acepté: hice la campaña primavera-verano y después otoño-invierno. De repente me llegaban fotos de mis amigas y me decían: “Amiga, está toda la vidriera con tu cara”. Un amigo me mandó una foto del Unicenter y me dijo: “Entrás al shopping y estás vos ahí”. Fue increíble.</p><p><b>—¿Disfrutaste hacer las fotos?</b></p><p>—Sí, me encantó porque era nada que ver. Yo venía de pelearme con políticos, sindicalistas, corrupción, investigación. Era la época más difícil del Grupo Clarín con el kirchnerismo. De repente venían a decirme: “A ver las manos, a ver el pelo, la piel. Poné así, poné así”. Fue divertido.</p><p><b>—¿Te pagaron? </b></p><p>—Sí, por supuesto. </p><p><b>—¿Y desfilaste alguna vez? </b></p><p>—Pasarela no, pero sí eventos, cositas en redes. </p><p><b>—¿Qué tenés ganas de que venga? </b></p><p>—Tengo ganas de consolidar lo que estamos construyendo acá en <i>Infobae</i>, que es, si querés, como la Maru conductora. Esta cosa más de liderar un equipo, de formar una comunidad. Los medios, con las redes, te permiten generar eso, tu comunidad. Si bien laburo de esto hace más de 15 años, la construcción de una marca en el periodismo es algo de todos los días. Es difícil que seas un nombre. Y a mí me parece que faltan voces femeninas en la política y es uno de mis sueños: ser una líder de opinión, que mi mirada sobre las cosas (que no es necesariamente una opinión, es una forma de contarte las cosas) haga que la gente me escuche, me entienda y me crea.</p><p><b>—¿Estás contenta con cómo conviven la periodista y la mamá?</b></p><p>—Sí, re. Estoy contenta porque siento que estoy presente en los dos lugares, <b>que puedo habitar con plenitud los dos lugares</b> y que mi familia me acompaña en ese proceso personal mío.</p><p><b>—Me quedo con esta plenitud en la posibilidad de habitar ambos lugares. Te agradezco.</b></p><p>—Gracias Tati, por el tiempo y la comodidad. Estoy contenta, siento que está todo para crecer, para hacer, solo hay futuro.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/62AWBSGUYNBB3ER7DBN3TLXMRY.png?auth=614611bfc72b8a7d3a1717b2da28ab05481093a8d4397a14f6b0dbed7e8c1ea4&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Personajes - Maru Duffard - Home]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Caro Trippar después del diagnóstico de cáncer: “Me pregunté ‘¿cuántos años me quedan? ¿Voy a ver a mi hijo cuando tenga diez años?’"]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/13/caro-trippar-despues-del-diagnostico-de-cancer-me-pregunte-cuantos-anos-me-quedan-voy-a-ver-a-mi-hijo-cuando-tenga-diez-anos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/13/caro-trippar-despues-del-diagnostico-de-cancer-me-pregunte-cuantos-anos-me-quedan-voy-a-ver-a-mi-hijo-cuando-tenga-diez-anos/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Tiene cáncer de mama con metástasis en el esternón. Cuando le dijeron cuál era el diagnóstico se desplomó. Le pregunto a su médico cuánto tiempo iba a vivir y al no tener una respuesta se lo preguntó al ChatGPT que le contestó. El daño psíquico después de buscar información en Internet. Por qué su enfermedad no se encontró a tiempo. El postparto, la falta de atención que sintió, lo que viven las mujeres cuando acaban de ser madres]]></description><pubDate>Sun, 13 Sep 2026 04:48:28 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Es influencer y creadora de contenidos desde 2013 cuando creó su propio canal en Youtube, hoy tiene 35 años. Conduce el podcast “Sin filtro con Caro Trippar” donde se involucra con temas complejos y hasta hace pocos días participaba del streaming de Telefe. Sencilla, muy cálida y brutalmente honesta, Caro atraviesa un cáncer de mama con metástasis en el esternón y decide contar su enfermedad y su proceso. Vivió muchos años en Inglaterra pero se asume súper argenta. </p><p>– Soy súper argenta, por eso volví también.</p><p><b>– Viviste muchos años afuera acompañando a tu marido.</b></p><p>– Sí, me fui a vivir afuera porque Sebas consiguió un trabajo. Soy británica porque estuvimos ocho años, con la cantidad de impuestos que pagué allá, mínimo que me den el pasaporte y la ciudadanía. Si en algún momento decidimos volver, tenemos las puertas abiertas. Dudo que vuelva, honestamente, yo no me voy de Argentina. Extrañaba mucho, cuando volví me di cuenta más lo mucho que extrañaba a mi familia.</p><p><b>– ¿Lo que mostrabas del día a día desde Inglaterra era para entretenerte?</b></p><p>– Sí, me encantaba. Si vivís allá viajás mucho, es otra experiencia de vida, pero había cumplido un ciclo.</p><p><b>– Sos de las ‘viejas’ influencers.</b></p><p>– Sí, arranqué hace muchos años, en 2013. Me fui reinventando, es que me gusta mucho, nunca pude dejar. Es un hobby que se transformó en mi trabajo, pero no deja de ser un hobby.</p><p>Caro decidió dejar trabajos con horarios fijos para ocuparse de su cuerpo y de su salud. El cáncer de mama con metástasis que atraviesa necesita estudios, consultas, tratamientos, rutinas de actividad física. </p><p><b>– Dejaste el streaming de Telefe.</b></p><p>– Sí, quería tener tiempo y priorizar otras cosas. Siempre prioricé mucho el trabajo, mucho, y todo esto me sacudió un poco y tuve que tomar decisiones.</p><p><b>– ¿La decisión fue no trabajar?</b></p><p>– No, la decisión es tener proyectos que me permitan estar más en casa para estar con mi hijo, estar en familia. El streaming es muy estructurado, quiero tener más flexibilidad horaria si tengo que ir a hacerme un estudio, si me siento mal. En Telefe siempre me dijeron que no fuera si me sentía mal, todo muy flexible y priorizando mi salud. Pero yo tengo una cultura de trabajo conmigo misma muy estricta y sentía que si faltaba dejaba a mi equipo tirado. Me tomé tres semanas cuando pasó todo esto porque tuve una crisis y tuve que desconectar, me fui de vacaciones… En el ínterin me enteré que tenía cáncer y yo siempre seguí trabajando. Esto fue una decisión mía para también tener más tiempo para ir al gimnasio, que es algo que me mandó el médico.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XSK6TW7JKVH47HDCOWG3S5QGHM.jpg?auth=593e036f4a6bfa0f8f0b703a756283d363c4a591ca71251ecbe14df26569f9c4&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Me tomé tres semanas cuando pasó todo esto porque tuve una crisis y tuve que desconectar, me fui de vacaciones", contó Caro Trippar (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="720" width="1280"/><p><b>“NO CUIDABA MUCHO MI SALUD, YO PRIORIZABA EL TRABAJO” </b></p><p><b>– ¿Antes del diagnóstico?</b></p><p>– No, no te voy a mentir, no cuidaba mucho mi salud. Yo priorizaba mucho el trabajo.</p><p><b>– Un diagnóstico de cáncer te parte la vida, te la atraviesa. Nada va a ser como antes. Entiendo que eso te pasó cuando te enteraste. </b></p><p>– Sí. Me shockeó mucho saber que podía llegar a tener cáncer con 35 años. Cuando llegué a hacerme los estudios estaba convencida de que tenía una mastitis. Dejé de amamantar, arranqué con el stream y sentí un bulto y me salió también una mancha. Tuve cuatro síntomas, lo quiero como decir por si a alguna otra mujer le pasa para que vaya a hacérselo ver. Uno es el bulto, otro es que sentía pinchazos en la teta a la noche, otro una mancha roja y otro una textura medio rara en la piel, después me enteré que se llama piel de naranja. </p><p><b>– ¿Hubo muchos datos y no les diste bolilla?</b></p><p>– Estos últimos datos aparecieron cuando dejé de amamantar, de un mes a otro, yo asumí que era una mastitis.</p><p><b>– Antes estaba el bulto.</b></p><p>– No lo sentí, pero no me estaba haciendo chequeos. Por eso no quiero que a otra le pase lo que me pasó a mi. Yo no hacía el autocontrol, tocarme la teta, y encima estaba amamantando y estaba en el postparto y mientras seguía trabajando. Honestamente no prioricé mucho mi salud, no.</p><p><b>– ¿Antes te hacías estudios mamarios? </b></p><p>– Lo hice cuando estaba embarazada. Antes vivía en Inglaterra, no te hacen ecografía mamaria a menos que haya algo que vos sientas, yo nunca sentí nada. Me hice una eco mamaria cuando estaba embarazada y tenía algo, pero tal vez era leche. Yo no sé si eso era cáncer o si después salió. Ahora, con el diario del lunes, me hubiera gustado que en ese momento investigaran más, más controles, más seguimiento. Que volvieran a chequearlo en dos o tres meses.</p><p><b>“ME DIJERON QUE EL BULTO ERA DE LECHE Y QUE CUANDO AMAMANTARA IBA A DESAPARECER, NUNCA ME HICIERON UN SEGUIMIENTO”</b></p><p><b>– ¿Pensás que no se le dio tanta bolilla porque sos joven?</b></p><p>– Puede ser, no lo sé. A mí me dijeron que era leche y que cuando empezara a amamantar iba a desaparecer, no lo sé. Si eso realmente era cáncer yo no sabía la gravedad, nunca me hicieron sentir que era algo que tenía que tener un seguimiento, controlarlo. Lo tuve a Milo y se me pasó, después viendo estudios viejos me volví a acordar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/QAYM7I2NK5HKJHQMKXGGXUVLQQ.jpg?auth=eb8cc1a9136b3ac6194bff9cfbe1feb4afdefe0a15be7651c8c1fc6867e1b1e2&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Antes vivía en Inglaterra, no te hacen ecografía mamaria a menos que haya algo que vos sientas, yo nunca sentí nada", recordó Caro Trippar" height="720" width="1280"/><p><b>– Estabas con el embarazo, con el nacimiento de tu hijo.</b></p><p>– Sí, tener un hijo te da vuelta todo y no te priorizás, vos priorizás a tu bebé. Después hubo más estudios, tengo tres ganglios en la axila comprometidos además. Cuando te diagnostican ves la puntita del iceberg y después se investiga profundamente qué es lo que tenés, cómo lo tenés, qué receptores tenés activos, si está localizado. Y encontraron que tengo tres también ganglios inflamados en la axila.</p><p><b>– ¿Con algún tumor?</b></p><p>– Cáncer, si, me hicieron una biopsia y es cáncer. Se pasó a los ganglios de la axila. Ahora arranqué con el tratamiento hormonal, me indujeron una menopausia y estoy también con una pastilla que ataca a las células cancerígenas.</p><p><b>“ME DIJERON QUE NO TENÍA CURA. AHORA ENTIENDO QUE LO QUE ME QUERÍAN DECIR ES QUE TENGO UNA ENFERMEDAD CRÓNICA”</b></p><p><b>– ¿Cuál fue el momento más fuerte? Recuerdo que lo más fuerte para mí fue cuando me dijeron que tenía que hacer quimioterapia. </b></p><p>– Fue muy gradual, lo primero fue cuando me dijeron que tenía que hacer quimioterapia, pero fui por el lado superficial, ‘se me va a caer el pelo’, ‘voy a tener que tener agujas todo el tiempo’, yo le tengo fobia a las agujas. En todas las resonancias que me hacen con contraste, en las tomografías, yo me desmayo cuando me ponen la vía. En todas. Entonces yo pensaba, ¿cómo voy a hacerme la quimio si no me puedo bancar esto? Obviamente le ponés el cuerpo y lo hacés. Sé que es todo mental y que cuando llegue el momento me lo voy a bancar. Después encontraron que se había pasado al esternón y ahí fue cuando me dijeron que no tenía cura. Se me desplomó todo. Ahora entiendo que lo que me trató de decir es que tengo una enfermedad crónica, no es que me voy a morir, sino que voy a tener cáncer de por vida. Tal vez en un futuro haya una vacuna u otro tratamiento.</p><p><b>“CÁNCER CON METÁSTASIS, YO SENTÍ QUE ME IBA A MORIR. ‘¿CUÁNTOS AÑOS ME QUEDAN?’”</b></p><p><b>– ¿Sentiste que te ibas a morir? </b></p><p>– Sentí que me iba a morir. Para mí, cáncer con metástasis… Mi abuelo se murió de cáncer con metástasis, para mí es ‘te vas a morir’. A mí se me vino todo encima, pasás de ‘tengo tiempo ilimitado’ a ‘ahora mi tiempo es limitado’. ¿Qué es lo que quiero hacer con mi vida? No es solo el ‘te vas a morir’. Se te desploma todo y decís, ¿qué quiero priorizar? ¿Qué no quiero priorizar? ¿Qué me falta por hacer? ¿Cuántos años me quedan? Mi pregunta, la gran duda fue, cuántos años me quedan. Nadie te puede decir cuántos años te quedan. En ese momento mi bebé era muy chiquito. ¿Cuántos años me quedan? Voy a llegar a verlo cuando tenga diez años?</p><p><b>“YO NO LO AGARRÉ A TIEMPO, ME DEJÉ ESTAR” </b></p><p><b>– Lo fuerte es cuando una palabra te resuena a muerte. </b></p><p>– Es que uno piensa en cáncer y piensa en muerte, y no es tan así. Eso es lo que aprendí, o lo que me estoy diciendo a mí misma para poder sobrellevar todo. Quiero poder hablar de esto y que les llegue a mujeres para que no lleguen a escuchar ‘no tiene cura’, que lo puedan agarrar a tiempo. Una de cada ocho mujeres tiene cáncer de mama y hay un montón de tratamientos, si lo agarrás a tiempo hay un 90% de probabilidad de cura. Yo no lo agarré a tiempo, me dejé estar, la realidad es que me dejé estar. Si por lo menos pudiera hacer algo con la llegada y la trayectoria que tengo, ayudar… </p><p><b>– Es muy importante que digas ‘me dejé estar’.</b></p><p><b>“EN EL POSTPARTO NO HAY ACOMPAÑAMIENTO PARA LA MADRE”</b></p><p>– Es que me dejé estar. Siento que en el postparto no hay tanto acompañamiento para la madre.</p><p><b>– Te dejaste estar en un momento que te arrasa, el nacimiento de tu hijo.</b></p><p>– Sí, es muy crudo el postparto. Cuando nace el bebé hay mucho acompañamiento para el bebé, pero para la madre no sé si hay tanto acompañamiento. Tendría que haber más chequeos, si estás dando la teta que te chequeen las mamas. Físicamente uno pasa por mucho. En el embarazo te hacen todos los meses ecografías, análisis de sangre, ir a ver al obstetra… Después es ‘recuperáte como puedas’.</p><p><b>– Habría que tomar conciencia de que el cuerpo es lo único que uno tiene para estar en la tierra.</b></p><p>– Si, cuando uno es joven piensa que es inmortal, uno normaliza el tener salud, hasta que de repente te dicen que tenés una enfermedad y ni siquiera te pueden decir cuánto durará. Ni siquiera sé si estoy reaccionando bien al tratamiento todavía. Yo arranqué hace tres meses, recién ahora vamos a ver si el tratamiento que estoy haciendo está funcionando, espero que sí. Los pinchazos desaparecieron, la mancha roja también y estoy muy confiada, le estoy poniendo muchas ganas.</p><p><b>– ¿La idea es reducirlos para después sacarlos?</b></p><p>– Creo que sí, tengo turno con el oncólogo el lunes, va cambiando todo. Al principio me iban a hacer quimio, después encontraron que tenía metástasis en el esternón, eso cambió el tratamiento. Tal vez más adelante me haga quimio. Voy viviendo el día a día, porque me mata si tengo que proyectar, la incertidumbre de no saber. Todos los tratamientos que me dan los investigo, no sé si está bueno o no.</p><p><b>“LE PREGUNTÉ AL CHATGPT CUANTOS AÑOS IBA A VIVIR CUANDO ME DIJERON QUE NO TENÍA CURA”</b></p><p><b>– Quizás podrías consultar otro médico en lugar de buscar información en Internet.</b></p><p>– Sí, es una de las cosas que me pasó. Le pregunté a ChatGPT cuántos años iba a vivir cuando me dijeron que no tenía cura, no sabía de cuánto estábamos hablando. El médico me dijo: no te puedo decir cuánto va a ser y tiene razón.</p><p><b>– ¿Y el ChatGPT?</b></p><p>– Chat GPT sí me contestó con números.</p><p><b>“CHATGPT ME ROMPIÓ LA PSIQUIS, MI PSICÓLOGA ME LO PROHIBIÓ” </b></p><p><b>– ¿Te viniste abajo?</b></p><p>– Sí, eso me rompió la psiquis. ChatGPT me rompió la psiquis, obviamente mi psicóloga me lo recontra prohibió. No hay que hacerlo, es un peligro. Me agarró muy vulnerable, yo quise buscar respuestas básicamente. Dije, ¿dónde puedo buscar respuestas? Vamos a buscar en Internet. Fui muy juzgada en Internet por esto cuando lo comenté. A mí se me desplomó todo y quería saber de cuánto estábamos hablando. Realmente pensé que mi médico no me quería decir. Dije: yo voy a buscar las respuestas. Y no, la respuesta fue tremenda.</p><p><b>– ¿Cómo eras antes con tu cuerpo? ¿Hacías actividad física?</b></p><p>– No, no hacía gimnasia y ni cuidaba lo que comía, pero siempre estuve bien físicamente. Siempre asumí que los controles mamarios empezaban después de los 40. Y uno asume que la palabra cáncer nunca te va a pasar a vos, que a vos nunca te va a tocar, como si vos fueras especial. Pero no funciona así. No me hacía mucho autocontrol tampoco. Yo me sentía bien y me siento bien. Mucha gente me dice ‘no puedo creer que tengas cáncer, te ves bien’. Pero es silencioso.</p><p><b> – Cuando te dieron el diagnóstico te fuiste de viaje a Orlando. ¿Qué pasó en tu cabeza?</b></p><p>– Me dijeron que tenía cáncer y tenía un viaje pautado. Me había invitado una marca y el viaje me hacía mucha ilusión. Yo pensaba ‘no puedo ir’. Y Sebas, mi marido, me dijo ‘tenés que hacer este viaje, tenés que ir, desconectar, estar sola un tiempo’. Me habían dicho que tenía cáncer, pero no sabía nada más. Todavía no me había hecho ni resonancia, ni PET, ni tomografía, esto recién arrancaba y sabía que cuando volviera del viaje iba a tener que arrancar con un montón de cosas.</p><p><b>– ¿No quisiste aprovechar y avanzar con los estudios?</b></p><p>– No, porque sabía que igual tampoco iba a tener turno, el viaje era cortito. Sebas me dijo: ‘¿vos querés hacer este viaje? Que esto no te pare. Andá, disfrutá, desconectá y volvé con más energía para encarar todos los estudios y ponerle toda la onda’. Te juro que me vino muy bien ese viaje, me reencontré con una amiga y se lo pude contar, nos quedamos hasta como a las tres las dos llorando en la habitación.</p><p><b>“YO SOY EXPERTA EN FINGIR DEMENCIA, ME COSTÓ MUCHO ACEPTAR QUE SOY UNA PACIENTE ONCOLÓGICA”</b></p><p><b>– ¿Hay algo de fingir demencia también?</b></p><p>– Mucho, yo al parecer soy experta en fingir demencia, sí. Me costó mucho aceptar que era una paciente oncológica, mucho. Que estaba enferma, que estoy enferma. Todavía me cuesta un poco.</p><p><b>“YO QUERÍA QUE TODO SIGUIERA IGUAL, QUE ME TRATARAN IGUAL”</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YTJEGF3W2BAHZBIR3CWFIJRVQM.jpg?auth=2c98eac3f3bacf3052f37cd0fe0ed78c2b342ff0a0f10b2e3cd9e33853c443c3&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Me costó mucho aceptar que era una paciente oncológica, mucho", dijo Caro Trippar en entrevista con María Laura Santillán" height="720" width="1280"/><p><b>– ¿Qué significa me costó? ¿Lo negabas?</b></p><p>– No quería que me trataran distinto. Ahora todo gira alrededor de esta enfermedad y es medio inevitable. Pero que me vean más débil, que me traten distinto… Yo quería que todo siguiera igual, o sea que me trataran igual.</p><p><b>– ¿Era lo público que te costaba aceptar o era para adentro?</b></p><p>– Para adentro también. A mí me costó mucho contarle a mi familia, mucho. A mis hermanos les contó mi papá porque yo no era capaz de sentarme con ellos y decirles ‘tengo cáncer’. En mi cumpleaños yo no quería festejar, no tenía ganas de fingir demencia justo el día de mi cumpleaños. La terminé pasando increíble porque estuve con mi familia, pero mis hermanos todavía no sabían, me pasé todo ese día pensando, no sabia cómo decirles. Me costó mucho tener la charla con gente querida. Ni te cuento para subir un video a las redes. Siento que es una charla re incómoda y no sé cómo encararla. ‘Hola, ¿cómo estás? ¿Todo bien hoy? ¿Cómo te va en el trabajo? ¿Bien? Te tengo que contar algo, tengo cáncer’. Es raro. Tal vez si no lo contaba no existía en mi cabeza, puede ser eso. Me costó mucho, mucho, mucho.</p><p><b>“ME COSTÓ MUCHO CONTARLO, CONTARLO ERA ASUMIRLO”</b></p><p><b>– Contarlo era asumirlo.</b></p><p>– Contarlo era asumirlo. Todavía lo estoy asumiendo porque hablo en pasado. ‘Tenía cáncer’, como si no lo tuviera. Recién me acaban de diagnosticar, recién lo estoy transitando. Esto recién arranca.</p><p><b>“SI QUERÍA TENER HIJOS TENÍA QUE CONGELAR ÓVULOS PERO ESO SIGNIFICABA QUE TENÍA QUE CORTAR EL TRATAMIENTO”</b></p><p><b>– Contaste que te indujeron la menopausia. </b></p><p>– El mío tiene receptores de estrógenos a tope. Lo que me shockeó mucho es que parte del tratamiento involucraba la menopausia y era cerrarme las puertas a tener otro hijo. Era tener que tomar decisiones muy rápido, porque si quería tener otro hijo tenía que congelar óvulos, pero eso significaba que había que cortar el tratamiento para eso y tal vez arriesgar que el cáncer siguiera avanzando. Eso me mató, el tener mucha información que te van tirando muy rápido y muchos tratamientos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LVVHREUEWBAGZA75XKF2MJ4BN4.jpg?auth=768a8b376a86b4696dd24ee7d75c771141944d81e669773eef718c1898e84db1&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Lo que me shockeó mucho es que parte del tratamiento involucraba la menopausia y era cerrarme las puertas a tener otro hijo", contó Caro Trippar" height="720" width="1280"/><p><b>– ¿La clausura, no? No más hormonas, no más hijos.</b></p><p>– Sí, todo así, de un día para otro. Después entendí que tengo un hijo, que tengo que estar muy agradecida. Estoy muy agradecida de tener a Milo, además es mi motor, tengo que estar bien para él también. Soy mamá de uno y esta mamá tiene que estar bien para él. </p><p><b>– Cuando te escribí y te conté que me hicieron quimioterapia y radioterapia, dijiste que nunca hablaste con alguien que pasó quimio. </b></p><p>– No conozco a nadie en mi entorno que tenga cáncer, ahora que te conozco estuvimos hablando y la verdad es que me hizo muy bien. No sé si es que no quería esa info, cada uno la transita de manera distinta. Como los embarazos, mi embarazo no tuvo nada que ver con lo que me habían dicho. Cada cuerpo reacciona distinto. Hace poco, cuando fui a darme la inyección mensual que me doy para los ovarios, me crucé con una señora de más de 70 con el tercer cáncer, está recibiendo una quimio por semana. Espléndida estaba, y ahí te das cuenta que es todo mental. Ella viene, se toma el cafecito, va a desayunar con la hija y se lleva el librito para leer en quimio. Le pone muchas ganas. Me quedé hablando mucho con ella, me dijo ‘está todo bien. Me siento cansada, a veces no tengo ganas de estar acá, pero le pongo muchas ganas a la vida.’</p><p><b>– Se ocupa, no lo patea para adelante. </b></p><p>– Me llegaron muchos comentarios cuando lo anuncié, de seguidoras que me decían que patean ir al médico porque tienen mucho miedo a lo que les va a decir, si hubiera algo que afrontar. Creo que eso me hubiera pasado a mí. </p><p><b>– Por suerte te ocupaste. Te doy la bienvenida al grupo de mujeres públicas que tienen cáncer de mama, a las que toda la vida les van a preguntar por eso. Te vas a sentir muy útil con la información que vayas comunicando, vas a ayudar a mucha gente.</b></p><p>– Yo soy muy cruda a veces, hablo sin filtro, filmo todo el proceso y lo subo. Es como que a mí me gusta compartir todo tal cual lo viví. Cuando llegue la quimio, si tengo que hacer quimio, voy a filmar todo. Cuando me diagnosticaron, lo primero que hice, porque no tengo nadie en mi entorno, fue meterme en redes, buscar videos, testimonios de chicas que hayan tenido cáncer. Encontré un montón, pero me hubiera encantado ver el seguimiento desde el primer día, ver cómo se transita. Me critican mucho también. </p><p><b>– ¿Por mostrar?</b></p><p>– Si, yo lo estoy haciendo por otra cosa. Si realmente esto hace que alguien que tenía un bulto lo diagnostique a tiempo, yo siento que ya gané.</p><p><b>“LO QUE REALMENTE IMPORTAN SON LOS VÍNCULOS, YO NO VALORABA TANTO EL ENTORNO FAMILIAR HASTA QUE ME DIAGNOSTICARON”</b></p><p><b>– ¿A vos qué es lo que te hace bien?</b></p><p>– En este momento mi familia. Yo no valoraba tanto el entorno familiar que tenía hasta que me diagnosticaron. Pensé que me iba a morir y empecé a ver qué es lo que realmente importa y me di cuenta que son los vínculos, el acompañamiento, la gente que te quiere, que está, que se preocupa por vos, que me quiere acompañar a todos los estudios. Después el resto… No te llevas nada, nada. Me agarró una crisis existencial, de replantearme, si me muero mañana, al final lo disfruté, pero ahora lo que más importa es estar con la familia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/OFCLP5HPJ5D43MDDWPR6LSBMXQ.jpg?auth=cc0651c944d17795a5786d7de0b938df22f134cb2a41bff0235ed34e6475d007&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Pensé que me iba a morir y empecé a ver qué es lo que realmente importa y me di cuenta que son los vínculos, el acompañamiento, la gente que te quiere", expresó Caro Trippar (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="720" width="1280"/><p><b>– A ver, termina la frase si me muero mañana.</b></p><p>– Si me muero mañana, tuve una vida hermosa, hice todo lo que quise hacer. Tengo un trabajo que construí, vivo de lo que amo, tengo una familia hermosa que me ama. Soy afortunada.</p><p><b>– Armemos una rutina para el futuro, la prioridad es lo que tenés que hacer por la enfermedad.</b></p><p>– Estoy reestructurandome para poder darle lugar a la salud. Si me quiero dar un gusto, me lo doy. Yo soy muy mental, si quiero comprar una tele estoy meses investigando. Le daba muchas vueltas, me hacía problemas por un montón de cosas y cuando te dan estos diagnósticos te das cuenta que tus problemas eran una boludez. Amaría poder quejarme de cosas boludas. Todos los problemas son válidos, mis problemas no son más pesados que los de la otra persona, hay gente con quilombos mucho más complejos que los míos.</p><p><b>– ¿Compraste la tele?</b></p><p>– Mi papá me dio una tele para ver el Mundial.</p><p><b>– Decidiste renunciar a un programa con horario fijo para ocuparte de lo importante hoy. ¿Qué más?</b></p><p>– Si me quiero ir de viaje me voy de viaje, no lo pienso. Si tengo la plata y quiero que venga mi mamá, ‘mamá, te invito, nos vamos de viaje, no hay placer más grande que nos acompañes’. Me robaron el teléfono cinco días después de que me dijeran que el cáncer no tenía cura y encima una enfermera me lo robó, un poema. Si esto me hubiera pasado antes, hubiera estado dándole muchas vueltas y dije ‘tengo la plata, me compro el teléfono’. Basta de darle vueltas, no te pasó nada, es solamente algo material. No me enrosco, antes me enroscaba mucho más. No te llevás nada.</p><p><b>– Todo es ahora.</b></p><p>– La vida hay que vivirla ahora. ¿Querés hacer algo? No lo dejes para más adelante. Me dijeron que después te acostumbrás, te olvidás y volvés con lo mismo de siempre.</p><p><b>– Pero queda en algún lugar, te deja cierta libertad para decir que no.</b></p><p>– Decir que no sin culpas. Porque yo decía que sí a un montón de cosas que no tenía ganas de hacer. Y ahora es, ¿quiero gastar mi tiempo realmente en esto? Si no tengo ganas de estar, listo ya está.</p><p><b>– El tratamiento es largo, tenés tiempo de acostumbrarte a vivir así.</b></p><p>– Sí. Te pone en perspectiva todo. Decís, ¿qué es lo que quiero? ¿Qué es lo que no quiero? ¿Qué es lo que quiero soltar para dejar entrar cosas que realmente quiero?</p><p><b>– ¿Me vas a llamar?</b></p><p>– Te voy a llamar. Te tengo agendada, por favor.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/VH56BL6BIBCM7PSOLPE4DO4WH4.jpeg?auth=5f1e26f7ae7b2f1aad035ff4da20bff94afe718b35bbc591eec066dce383de15&amp;smart=true&amp;width=1600&amp;height=900" type="image/jpeg" height="900" width="1600"/></item><item><title><![CDATA[“Mientras lloraba en el baño para que nadie escuchara, estaba gestando la cura”: una madre en alerta y una bebé que salvó a su hermana]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/12/mientras-lloraba-en-el-bano-para-que-nadie-escuchara-estaba-gestando-la-cura-una-madre-en-alerta-y-una-bebe-que-salvo-a-su-hermana/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/12/mientras-lloraba-en-el-bano-para-que-nadie-escuchara-estaba-gestando-la-cura-una-madre-en-alerta-y-una-bebe-que-salvo-a-su-hermana/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[No siempre Julieta Díaz Braceli tuvo a sus tres hijos viviendo en su casa como ahora. Siente que, a sus 35 años, ya vivió el equivalente a tres vidas. Su historia se trunca con la leucemia mieloide aguda que afectó a su hija y que encontró su cura de manera inesperada, cuando el oncólogo le dijo "yo quiero ese cordón" señalando su panza de embarazada. En un capítulo de Voces, el mejor y el peor día de una mujer atravesada por un diagnóstico]]></description><pubDate>Sat, 12 Sep 2026 04:12:47 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Entra al baño de la habitación en donde su hija Amelia está internada. Afuera hay música de fondo y paredes empapeladas con dibujos. Adentro, en ese baño, está por fin sola. No la ve nadie, no tiene que forzar nada, no tiene que sostener algo. Abre la ducha pero no se va a bañar, o tal vez sí, pero no es el propósito. El ruido del agua cayendo y golpeando el piso de la bañadera esconde su llanto contenido. Es su momento de liberación, cuando se permite derrumbarse, explotar y descargar. Saldrá recompuesta, vital, otra vez enérgica, porque del otro lado de la puerta la espera en la cama <b>una hija de dos años con cáncer infantil, en su casa un hijo de cuatro años y en su panza, una niña que le resta un mes por nacer</b>.</p><p>El baño no es su único refugio. También la vida le abre una ventana de quince minutos donde puede estrujarse, secarse y ser vulnerable. Es en el auto que la lleva de la clínica a su casa. En su casa está Felipe que extraña jugar con ella porque hace dos días no la ve. Solo así Julieta Díaz Braceli pudo sobrevivir a lo que un día se le presentó: una hija con leucemia mieloide aguda, que cayó internada, un hijo apenas once meses más grande que su hermana y una tercera hija que, sin saberlo ni desearlo, trajo el remedio. </p><p>“<b>Mientras yo lloraba en el baño con la ducha prendida, se estaba gestando en la panza la cura</b>”, describe. El cordón umbilical del parto de Juana se recolectó y se guardó para evaluar una hipotética compatibilidad y para un eventual trasplante de médula. El presagio fue acertado. Hoy Amelia está sana, inmunosuprimida, aislada pero en su casa. “Para nosotros la vida es una fiesta cada día que pasa. Me voy a dormir y digo ‘otro día que tengo a mis tres hijos acá en casa’”, define su mamá. Es otro día que toma el café en su casa y no en el sanatorio.</p><p>Es mendocina, tiene 35 años, está casada con Martín Melani, desde 2018, es profesora de inglés y considera que por todo el proceso que atravesó sintió que ya vivió tres vidas. Es mamá de Felipe, de Amelia y de Juana. Siempre quiso tener tres hijos. Los tiene.</p><p><b>—¿En cada embarazo ustedes quisieron saber el sexo?</b></p><p>—Sí, con la ansiedad que manejo no hay manera de que aguante.</p><p><b>—¿Lo veían en ecografías o se hacían los estudios previos de sangre que miran algunas cosas genéticas? </b></p><p>—No, en la trasnucencia nucal que te dicen ahí una probabilidad y después a las 19 semanas más o menos. Nada distinto a lo convencional donde nos dicen el sexo de los bebés. </p><p><b>—No buscaban los análisis genéticos. </b></p><p>—No, porque no se nos cruzaba por la cabeza que… Somos conscientes de que puede pasar algo en el tercer embarazo, no es que porque la vida estaba todo color de rosas iba a seguir siendo, pero siempre pensé que los problemas podían estar en el embarazo y no después. Así y todo hice lo que corresponde hacer en el embarazo, las ecografías, la trasnucencia, el scan fetal, nada extra a lo convencional que te dice la obstetra que hagas. Porque no había ningún indicio para ponerme a llorar. Era joven, sana.</p><p><b>—Te embarazabas fácil. No había ningún antecedente complicado. Te enterás de que viene otra beba. </b></p><p>—Sí, otra nena. Primero me entero de que estoy embarazada y 29 semanas después se enferma mi hija Amelia que en ese momento tenía dos años y cuatro meses. </p><p><b>—¿Qué quiere decir que se enferma? </b></p><p>—Me llamaron del jardín. Cuando nos llaman del jardín sabés que nada bueno puede estar pasando, pero <b>nunca te imaginás que ese llamado o el desenlace va a hacer que tu hija tiene cáncer</b>. Me llama la directora y me dice “está con 38 y pico”. Yo estaba trabajando. Va mi marido a buscarla, ella venía ya con unas fiebres que iban y venían. La llevábamos siempre a la guardia y nos mandaban de vuelta. Y nosotros incómodos: es la tercera vez que la estoy llevando en quince días. Me parece que hay algo más. La buscamos, fuimos a la guardia porque el pediatra me dijo que no la podía atender. Esa fue la quinta vez que el pediatra me dijo que estaba muy ocupado, que fuera por guardia. Así como lo escuchás. Al mismo sanatorio donde estaba el pediatra. El pediatra estaba en el consultorio 2, yo estaba en la guardia al lado. Y ahí es donde mi marido insiste mucho. Ya era un hecho que le íbamos a pedir análisis de sangre, pero mi marido con su impronta de médico insistió más y ahí es donde le hacen el laboratorio y descubren que tenía una anemia severa. Tenía un valor muy bajito y necesitaba una transfusión sanguínea. <b>No entendía cómo una niña que estaba en el jardín con fiebre la estaban transfundiendo a las seis horas</b>. Y ahí arranca nuestra historia. Nuestro camino. </p><p><b>—Mamás que están buscando un diagnóstico y no son escuchadas... Hasta ahí era transfusión sin ninguna explicación de por qué. </b></p><p>—Anemia severa. Nos derivan a Cínica Olivos y ahí le hacen un primer estudio que se llama frotis, donde ya miran en el microscopio la sangre y en cuestión de horas, literalmente al día siguiente, que lo recuerdo como el día más triste de mi vida, nos dice el pediatra de guardia que a Amelia tenían que derivarla a un centro de oncología infantil porque ellos no podían hacerse cargo de ese tipo de paciente. No me dijeron tiene cáncer, me dijeron “tenemos que derivarla a un centro de oncología”. Lo estaban dando a entender de una forma muy como podía creo yo. Vamos a recordar que yo estaba embarazada de siete meses, con una súper panza y un hijo de tres años. Fue como un palazo. Nos derivan al Sanatorio Los Arcos, el primer sanatorio donde le salvan la vida a mi hija. Yo estoy enormemente agradecida con todo el equipo del hospital, de pediatría y de oncología. </p><p><b>—Primer día estaba en el jardín. Hacen análisis de sangre. La transfundieron. Al día siguiente te dicen que la tienen que derivar. Se va a Los Arcos.</b></p><p>—Esto arrancó un jueves y yo el sábado estaba en Los Arcos con ella con mucha fiebre, ya incontrolable, sintiéndose extremadamente mal. Y a las horas que llegamos llega la primera oncóloga que nos recibe, la doctora Gabriela Pupa, que de urgencia la va a punzar porque cuando hay sospecha de cáncer, de leucemia en este caso que es lo que ya se sospechaba por este frotis, la única manera de certificar que hay células cancerígenas es a través de una punción de médula. Seguía avanzando y no se podía esperar. No es que podíamos esperar al lunes o al martes. Esto se tiene que saber ya porque es una enfermedad que avanza a pasos agigantados. Los números crecen exponencialmente minuto a minuto. Hacen la punción y al día siguiente nos confirman off the record, porque la oncóloga se llevó como a su casa su microscopio y efectivamente me dijo, “sí, <b>hay presencia de blastos en sangre, tu hija tiene cáncer</b>. Y no en un solo lugar sino en todo el cuerpo. Tiene cáncer en la sangre”. </p><p><b>—Primero viste a tu hijita dormida para que le hicieran una punción. </b></p><p>—Sí, la primera anestesia. Fue su primera anestesia general. Es una sedación en realidad, pero el paciente queda dormido en otro, en Narnia digo yo. Estaba despierta pero no.</p><p><b>—¿Y qué te pasó a vos con eso?</b></p><p>—A partir de ese momento todo lo que me empieza a pasar es bastante desagradable. No hay otra palabra. Es extremadamente desagradable lo que me pasa. Y yo estaba embarazada, entonces además sentía mucha culpa. Tenía que cuidar la salud emocional de mi hijito de casi cuatro, mantener con vida a una de dps y seguir gestando con amor y cuidados a la de siete meses. Entonces todo era con culpa. Sentía como que era una sábana corta: tapo un bache acá, el otro está mal acá, tengo que cuidar la panza. Empezó un camino muy difícil para toda la familia. </p><p><b>—Cuando te dan el diagnóstico, ¿qué se te cruzó por la cabeza? </b></p><p>—Hay dos cosas que se te vienen a la cabeza. Primero la posibilidad de que se muera porque te dicen cáncer y creo que todos tenemos hoy ese fantasma de que cáncer es igual a muerte, cosa que hay que desmitificar un poquito porque<b> el cáncer de hoy no es el mismo de hace diez, quince años atrás</b>. La salud avanza, la tecnología, la investigación. Pero ese fue el primer pensamiento: “mi hija se puede morir”. Y el segundo fue: “<b>a mi hija se le va a caer el pelo y todos van a saber que está enferma</b>”. Fue como lo primero que pensé. Hoy con el diario del lunes lo que menos me importa y lo que menos me importó fue la caída del pelo. Fue anecdótica. Pero respondiendo sinceramente a tu pregunta esas fueron las dos cosas. Lo más extremo como la muerte y lo más trivial, como el aspecto físico de un niño que iba a mostrarle al mundo que estaba enferma. </p><p><b>—Hay algo de lo simbólico en el pelo de tu nena chiquita jugando en la plaza enferma. </b></p><p>—Sí, a la plaza no podía ir porque empezó un aislamiento pero sí, yo siempre digo, cuando uno ve imágenes de Amelita enferma sin pelo, sin cejas, porque no es tanto el pelo, lo que le da el aspecto más de enferma es el no tener cejas, el no tener pestañas, la coloración oscura, las ojeras. Y cuando la veías así ella estaba sana. Cuando la veías con pelo, toda despampanante con sus rulos, estaba enferma. Y eso pasa mucho con los pacientes de cáncer: uno los ve, sentís pena porque lo ves mal, pero en realidad ese paciente ya remitió muchas veces. No siempre. En el caso de los niños por ahí ya están en remisión pero los protocolos son muy largos y los tienen que seguir y su aspecto sigue deteriorándose. </p><p><b>—¿Amelia queda internada desde ese momento? </b></p><p>—Queda internada desde ese día. En la primera clínica y fueron cinco meses sin salir. Tuvimos unas pequeñas salidas transitorias, porque eso nos dicen el primer día, cuando nos dan el diagnóstico, no simplemente ella tenía leucemia sino que dentro de las clasificaciones de las leucemias hay dos tipos, una que se llama benigna que en realidad es muy, muy agresiva, y hay una maligna. Ella tenía la maligna. Que solo la tiene el 10% de los chicos. Y dentro de esa clasificación tiene una de muy mal pronóstico y alto riesgo. Entonces ya desde el principio me dijeron “tu hija va a estar acá todo el tiempo porque va a estar tan neutropénica, -es decir sin defensas-, tan neutropénica que una pelusa la puede infectar. Entonces la vamos a guardar en el hospital. Entre bloque y bloque ella no va a salir, a no ser de que veamos alguna ventanita”. Esas ventanitas se usaron. Sobre todo para que yo pueda dar a luz a mi tercer bebé.</p><p><b>—¿El hermano podía verla? </b></p><p>—Sí, una de las primeras cosas que dije es “vamos a involucrarlo a Feli en el proceso”. Ame siempre supo lo que tenía. Nunca le escondimos nada. <b>Yo tengo la bandera del cáncer infantil: hay que contarles a los chicos con las palabras que ellos entienden, siendo amigables a la hora de contarles</b>. Pero nunca le escondimos nada tanto a ella como a Felipe. Y a Feli lo involucramos siempre en todo el proceso. No hubo nada que no supieran. Por supuesto no hablamos de riesgo de vida con ella, pero sabe que tenía bichitos en la sangre que se llaman blastos, que los blastos no se atacan con un ibuprofeno, se atacan con quimioterapia, que la quimioterapia pasa a través de un catéter que va adentro de la piel, que la quimioterapia le iba a dar un montón de efectos secundarios, entre ellos la caída de pelo. Entonces era una forma de hacerla partícipe del proceso. Ser muy honestos con ella y con Feli.</p><p><b>—A ella la calmabas vos. ¿Y a vos quién te calmaba? </b></p><p>—Las otras mamás que pasaban por lo mismo. Siempre digo que es muy difícil charlar de esto con gente que no pasó por lo mismo. Con mis vecinas de puerta de hospital que ahora son mis amigas, siempre decimos que hablamos el mismo idioma. A una amiga íntima o una amiga que no es mamá y que no pasó por esto, lo hablo de una manera. Con una mujer que ni conozco pero tiene a su hija internada al lado podemos tener dos horas de conversación en la que estamos en sintonía. Mi terapia fue compartirlo con quien estaba atravesando lo mismo. </p><p><b>—¿Qué preguntas hiciste al médico? ¿Qué querías saber?</b></p><p>—Hay una pregunta que a mí me tenía muy preocupada, que por ahí es medio egoísta pero la tenía como muy insistente era <b>¿qué etapa del tratamiento iba a estar Amelia cuando fuera el parto?</b> Porque yo estaba de siete meses y me dijeron que no íbamos a salir. Me preocupaba mucho la logística, el querer tener el control de todo. Me preocupaba mucho cómo iba a ser el parto con ella en tratamiento. Y todo el tiempo me respondían que no me lo podían decir porque es día a día. Entonces los médicos en diciembre me decían “no podemos decirte qué va a pasar en febrero”. Necesitaba tener esa paz de decir “cuando vaya a ser la cesárea, Amelia va a estar en esta etapa”. Y no lo supe hasta una semana antes del parto. </p><p><b>—¿En algún momento generó enojo estar embarazada o se podía disfrutar la panza? </b></p><p>—No me enojé pero sí muchas veces me pregunté y le pregunté a Dios por qué ahora. Pero no se me cruzó preguntarme por qué a mí, por qué esto nos está pasando a nosotros, por qué a mi hija. La pregunta era por qué ahora. Dame cinco meses y arranquemos de cero. Por supuesto eso no sucedió. No me llegué a enojar. De hecho me aferré mucho más, en nuestro caso somos creyentes, me amigué más con Dios. Creo que en estas situaciones tan extremas, por lo menos lo que nos pasó a nosotros, necesitás algo extra. Además de las manos del médico necesitás algo más divino en qué agarrarte, en qué confiar. </p><p><b>—¿Qué le pedías?</b></p><p>—Que se quedara conmigo. Que se quedara conmigo. Hubo un momento donde estuvo muy mal. Realmente la vi sufrir. Ver sufrir un niño es lo más desgarrador que te puede pasar en el mundo. Y <b>hubo una noche donde dije “bueno, que no sufra más, si se tiene que ir que se vaya”</b>. Y al día siguiente se levantó radiante. Me daba hasta culpa de estar pasándole quimioterapia. Hoy digo menos mal que tomamos esa decisión de seguir adelante con el tratamiento. </p><p><b>—¿Ni bien llegan los resultados te plantean cómo va a ser el tratamiento? </b></p><p>—Algo muy positivo que tiene la leucemia es que no tenés que hacer interconsultas. Los tratamientos son protocolos que se hacen acá, en la China o en Estados Unidos. Son los mismos. Obviamente cambia el confort, la manera, el sanatorio. Pero el protocolo es el mismo. Nos cuentan que va a ser un camino largo, que vas a estar mucho tiempo dentro del hospital, vas a tener que hacer tantos protocolos, y lo más probable es que ella necesite un trasplante de médula ósea. Todo eso me lo dijeron el primer día. De hecho cuando te dan el diagnóstico, que es un momento devastador para los papás, que en Arcos se hizo con mucho respeto porque vino el oncólogo, la pediatra y una psicóloga, la psicóloga del niño en este caso, y una psicóloga para los papás. Eran cuatro personas dentro de la habitación. Te dicen todo lo que puede llegar a pasar. Todo. No es que le va a pasar pero te dicen todas las causas, los efectos secundarios de la quimioterapia. Te hablan de porcentajes de sobrevida. De recaída. Te dicen todo. Son como dos horas que estás adentro de la consulta.</p><p><b>—¿Cuál era la proyección que te daban? </b></p><p>—El 60% de los pacientes con esta enfermedad se cura, el otro 40% no. </p><p><b>—¿Y una vez que se cura, se cura? </b></p><p>—No. Ahí sí no me dijeron porcentajes pero hay un porcentaje muy grande que vuelve a recaer. </p><p><b>—Con lo cual el primer paso era quedarse en ese 60%. </b></p><p>—El primer paso siempre es llevar al paciente a remisión. Es decir, como sea eliminar esos blastos de la sangre. Una vez que llegás a remisión continúas con el protocolo. Seguís avanzando en el esquema de quimioterapia y de trasplante eventualmente. Pero el primero objetivo es remitir al paciente. </p><p><b>—En esa misma charla ya te hablaron de trasplante. </b></p><p>—Sí.</p><p><b>—Vos te quedaste agarrada a ese 60% me imagino. </b></p><p>—<b>Te agarrás porque ese 60% es tu 100%.</b> Y si te dicen que tenés 1% de probabilidades los papás nos agarramos de ese 1% y se transforma en tu 100%. </p><p><b>—¿Qué pensabas cuando estabas sola con ella en esa habitación? </b></p><p>—Intenté que su mundo sea de colores. Cuando yo estaba sola o con alguien en la habitación ese cuarto era magia. Decoré toda la habitación con carteles de todos los amiguitos. Colgamos música y siendo conscientes de lo que estaba pasando eso era un cuento. Era mágica esa habitación. <b>Después iba al baño, abría la ducha del baño y me ponía a llorar sin que ella escuchara</b>. Cuando alguien podía quedarse, lloraba en el auto, en los momentos de traslados, porque a casa tenía que llegar espectacular porque estaba Feli esperándome. Tenía quince minutos para llorar entre el hospital y mi casa y tenía que llegar con toda la energía con ya ocho meses de embarazo para jugar con un nene que me extrañaba porque no me veía hacia dos días, por ejemplo. </p><p><b>—Mientras estaban haciendo las quimios ya estaban pensando en la necesidad de un trasplante. </b></p><p>—Sí, así es. Había dos tipos de leucemias y ella tuvo leucemia mieloide aguda, al tener mieloide la probabilidad de que ella necesitara un trasplante era altísima. Entonces ya nos empezamos a adelantar. Más allá de que si se tomara la decisión de ir a ese trasplante empezamos a hacer los estudios de histocompatibilidad, que es básicamente descubrir si mamá, papá y hermanito somos histológicamente 100% compatibles. Nuestra sangre viene con un código de barras y ese código de barras existe. Se repite en el mundo estadísticamente uno cada 40.000 personas. O sea vos cada 40.000 personas vas a encontrar a alguien que tiene exactamente el mismo tipo de sangre que tenés vos. Puede estar acá o puede estar en Alemania. </p><p><b>—Cuando alguien es donante de médula acá y se anota, ¿esa información va al banco mundial también?</b></p><p>—Claro, vos te registrás donde sea, en el centro que vos seas si está avalado por el INCUCAI. El INCUCAI recibe toda esa información y se carga en una base de datos mundial. </p><p><b>—Y cuando vos necesitás conocer esa información vía INCUCAI también se chequea en la base mundial.</b> </p><p>—Claro, INCUCAI es quien gestiona en contar esa compatibilidad. Lo primero que se hace es buscar dentro de casa. Que las probabilidades no son altas, son del 20% los hermanos. Porque los papás lógicamente somos mitad y mitad. O sea, nuestro hijo es mitad mamá, mitad papá. El hermano, los hermanitos, son los que mayor chances tienen de ser histológicamente compatibles. Pero es una lotería. Nosotros apenas nos dicen nos hacemos los estudios de compatibilidad. Efectivamente 50% Martín 50%, 50% yo, y la única chance que teníamos era Felipe que tenía 50% de probabilidades, no tenía ese 100%. Entonces tuvimos que salir a buscar en el Banco Mundial de Donantes. Pero estaba embarazada. </p><p><b>—¿Y qué pasó?</b></p><p>—Yo estaba embarazada y nunca me voy a olvidar del doctor Cristian Sánchez Larrossa, el oncólogo de Ame, que <b>me dijo “yo quiero ese cordón”</b>. Y yo: “¿sirve?”. “No sabemos pero lo quiero guardar”. Y ahí fue cuando empezamos con todos los trámites para efectivamente guardar ese cordón en el Banco del Garrahan, que es un banco público que se encarga de la colecta y el almacenamiento del cordón. </p><p><b>—Hay un trabajo que hacen el obstetra y Garrahan que es excelente. Es algo público. Y va a esta base de datos. Ahora, ¿vos ya habías chequeado con la base de INCUCAI? </b></p><p>—Estábamos en eso. No es rápido, no es que cargás un dato y te salta. Hay una cuestión burocrática y lenta porque no se estudia acá, se estudia en Estados Unidos, entonces demora. La búsqueda puede demorar hasta dos meses.</p><p><b>—¿Ustedes lo habían empezado eso? </b></p><p>—Nosotros empezamos, sí.<b> </b>Y el oncólogo que me dijo “yo quiero el cordón” y el obstetra fueron las manos santas que se encargaron de hacer la colecta. La mejor colecta de cordón del mundo. </p><p><b>—¿Cómo es la colecta de cordón? </b></p><p>—Nosotros ni nos damos cuenta. Estoy en la sala de parto, en el quirófano teniendo a mi bebé, nada más que un ratito se llevan a la bebé a hacer sus respectivos estudios de recién nacida y vos te quedas un ratito más. O sea, es una pavada entre comillas pero hay muchísimo protocolo a la hora de hacer la colecta antes que nazca y después que nazca. O sea, se hacen dos muestras de sangre. Porque el cordón, decimos cordón, el cordón es una bolsita de sangre chiquitita, de 100 mililitros. </p><p><b>—¿Cuándo te dijo a vos esto el oncólogo y cuánto faltaba para que naciera? </b></p><p>—Estaba de 29 semanas cuando me lo dijo y faltaban ocho semanas más o menos.</p><p><b>—¿Cómo hacías para vincularte con Juanita sin pensarla como una posible salvadora de su hermana? </b></p><p>—No creo mucho en la carga, no fue una bebé que se buscó para salvarle la vida. Ya venía. Todas las noches rezaba y le decía “Juanita, gorda dale, vos podés. Y si no, no pasa nada”. La íbamos a amar de la misma manera. <b>Amelita venía, me daba beso en la panza y le decía “dale Juanita vos me vas a ayudar”</b>. Sin entender exactamente qué le estaba pidiendo. Ella sabía que por ahí la hermanita que venía podía ayudarla. No entramos en detalles. Se armó una cadena de oración te diría mundial porque a través de mis redes empecé a contar mucho la historia de Ame, empecé a hablar mucho de cáncer infantil y no tuve miedo en quemarlo, lo dije: “necesito que todo el mundo rece para que este cordón sea 100% compatible”. No es que la jugué callada. Puse a todos rezando, rezando, pensando, tirando lindas energías, lo que crea cada uno. Lo que sea. Pero el objetivo es uno, que este cordón sea 100% compatible. Y lo fue. </p><p><b>—¿Cómo te enteraste? </b></p><p>—Nos enteramos 40 días después del parto. No fue muy emotiva la manera en la que me enteré porque fue simplemente un WhatsApp con un informe. Pero si fue muy hermoso porque estábamos en el departamento juntos. Estaba en mi casa con Martín, con Ame y con Juana de 40 días de vida. Y ahí nos enteramos que eran 100% compatibles.</p><p><b>—¿Se pudo disfrutar el nacimiento de Juana? </b></p><p>—Al 1.000%. Recontra. Fue el momento más hermoso de mi vida como fueron los tres partos de mis hijos. Fue hermoso, re lindo para mí. </p><p><b>—Una podía dividirse. </b></p><p>—Te juro que sí. Sí, porque además era todo muy oscuro, era todo muy triste, y fue como un rayo de luz. Más allá del resultado, que no lo sabía. Todos los niños traen alegría, te da energía, te da amor. Te quita también horas de sueño, te cansa. Pero no hay algo más hermoso que un bebé tuyo. </p><p><b>—Maravilloso, tendría veinte. Pero también pienso en las hormonas y en la culpa de la que hablabas antes. </b></p><p>—Y los miedos. Ella no podía salir del hospital pero la oncóloga dijo “no vamos a ser más papistas más papistas que el papa, dejemos a la pobre madre que vaya a parir tranquila”. Entonces dejaron que Ame salga del hospital. Mis papás se alquilaron un departamento en la esquina, literal, porque Ame estaba recontra neutropénica, pero recontra. La dejaron salir el día del parto para que yo pueda ir desde el primer piso que era pediatría al noveno a parir y la bebé quedó en la neo. Volví a mi casa sin bebé, con Amelia pero me faltaba la bebé. Después se interna Amelia, me devuelven a la bebé. Estuve dos meses embarazada y después tres meses más en la habitación cuidando a Amelia y en la cunita recién nacida a Juana. </p><p><b>—Con esto de las hormonas. ¿Apareció culpa en algún momento? </b></p><p>—Sí porque no le podía dar la teta. Intentaba, intentaba, intentaba, no podía, no podía. Estaba ahí con el extractor, entraban los médicos y yo saltaba. Apoyaba a la bebé mientras le preparaba una mamadera para que no tuviera hambre. Pasaba quimioterapia, me voy a sacar leche, voy a ir al baño. Entraba otro médico, sonaba otra bomba. No podía. No podía. Cumpleaños de un compañerito de Feli, lo llevaba, me quedaba con él. <b>Mi cuerpo me decía que tenía que dar de mamar, intentaba ir. No podía. Lo vivía con mucha culpa</b>. La miraba y le decía qué culpa tenés vos que yo no te esté pudiendo dar de mamar, que no la podía prender. Hasta que una puericultora me dijo “Juli, no podés, no pasa nada”. Y fue como gracias. Gracias por decirme eso. No puedo y no pasa nada. Entonces banqué dos semanas más sacándome leche y dándole mi leche. </p><p><b>—¿En qué momento te dicen que Ame está en remisión? </b></p><p>—Nos lo dicen a los 45 días más o menos. Pero igual el tratamiento sigue, no es que al estar en remisión te curaste, te vas a tu casa, sino que tenés que seguir con los bloques de quimioterapia. Y además iba a necesitar un trasplante de médula aunque hubiese remitido.</p><p><b>—Pero las cosas venían saliendo bien. </b></p><p>—Venían saliendo bien. Estaba pasando todo lo que tenía que pasar de manera favorable. Justamente como ella venía teniendo una buena respuesta al tratamiento es que se genera como una junta médica, por llamarlo así, donde deciden que no vaya a trasplante. Teníamos doble regalo: la compatibilidad de la hermanita y el regalo de que no iba a necesitar el trasplante. Pero teníamos ahí el chaleco salvavidas en casa o en el banco del Garrahan. Ya igual sabíamos que la compatibilidad de la gordita la teníamos. <b>Más allá de que sirviese o no ese cordón, teníamos a la gorda compatible</b>.</p><p><b>—¿Se había ido para ese momento el miedo de que tu hija se muriera? </b></p><p>—No, lo tengo acá en la cartera. Llevo las llaves del auto, la billetera y el miedo. Creo que no se va a ir nunca eh. Lo charlo con mis amigas. Nos acompaña. Nos acompaña acá adentro. </p><p><b>—¿Por qué? En algún momento estuvo todo bien. </b></p><p>—Sí, pero es una enfermedad muy mala que tiende a volver. </p><p><b>—¿Comó fue que volvió? </b></p><p>—Y volvió. El año pasado Ame termina el tratamiento en abril. La vida empieza a ir sobre ruedas. Ame va al jardín, sala de 3. Felipe va a sala de 5. Juanita en casa con una señora que me da una mano. Yo vuelvo a trabajar, a dar clases. Martín operaba. Era como respiramos. Nos fuimos de vacaciones. Estamos en Mendoza visitando a mis abuelos y hacemos el control de laboratorio, el que se hace cada tres, cuatro semanas. Ella estaba espléndida, pero espléndida. No sabés lo que era, divina. Veo los glóbulos blancos caídos y fue como “no, no, no esto no puede estar pasando”. La oncóloga está de vacaciones, hablo con otra médica, me dice “tranquila, espera un mes más”. No hay chance, no iba a esperar cuatro semanas. Voy a hacérselo en quince días. Llega la oncóloga, le digo “Gaby pasó esto, yo mañana le hago un laboratorio”. Y ella me dice que está perfecto que lo haga. Los blancos más abajo. Y ahí me dijo “la única manera de saber si la enfermedad volvió es con una punción, vas a tener que volver a Buenos Aires”. Y <b>fue espantoso porque yo ya sabíamos que había vuelto</b>. Me lo dijeron tantas veces que podía volver, tantas veces, que estaba pasando. Estaba en la pileta. Ame estaba con los primos jugando. Llamamos al grupo familiar, hacemos una merienda despedida y me la llevé a Buenos Aires sola.</p><p><b>—Ese día.</b></p><p>—Ese mismo día. Ese jueves a la mañana. A las horas ya la estaba punzando la misma doctora en el mismo sanatorio. “Juli ¿estás sola? -me dijo-. Bueno, sentate. Hay blastos de vuelta en sangre”. Yo ya sabía que ella iba a recaer. En algún momento iba a suceder. Tantas veces nos dijeron las probabilidades malas que yo me quería sacar como de encima la recaída. Cada laboratorio, cada tres semanas, yo estaba esperando… No quiero que pase pero quiero sacármelo de encima. Ya sabíamos que si había recaída había trasplante. </p><p><b>—A vos te daba más tranquilidad pensar en el trasplante. </b></p><p>—Quería cortar el sufrimiento. Si yo ya sé que va a recaer. No lo sabía, pero era mi instinto materno. Por qué esperar. Porque hay muchas historias de chicos que recaen a los dos años, al año y medio. Yo me la quería sacar de encima esa recaída. Si iba a suceder que suceda cuando Juana estuviera en peso similar. Mi especulación era constante.</p><p><b>—Ame iba a quedar internada de nuevo. </b></p><p>—Me dijeron que lo más probable era que iba a estar en terapia intensiva mucho tiempo. </p><p><b>—Ella venía de conocer lo que era jugar con amigos. </b></p><p>—Sí, Ame conoció lo que era el jardín, lo que eran los amigos.</p><p><b>—¿Y cómo le explicás que vuelve a estar internada? </b></p><p>—Fue horrible, fue horrible. Estaba sola porque me había vuelto sola de Mendoza a Buenos Aires y ahí no me fui a llorar sola a la bañadera. Me fui con ella. No lo puedo caretear. Era tanto el dolor, tanto el sufrimiento que me rompí en llanto. Estábamos solas en el departamento, no podía ni camuflar el sonido del llanto. Y me fui con ella a llorar. Le digo “Ame, volvieron los bichitos”. ¿Y sabes qué hizo? <b>Me abrazó ella a mí y me dijo “mami, vamos a estar bien”</b>. Pensé en lo positivo, tengo a Juana en casa. Ya estaba activando plan de madre, activando la logística. Y monté una mudanza en seis días: de casa entera de Núñez a Pilar. Mi hijo empezaba primer grado, devolví el uniforme del otro colegio, compré uno nuevo. Devolví útiles, compré los nuevos. No lo hice yo, <b>lo hizo la red que siempre digo que es tan importante</b>. Una mamá se encargó de devolver el uniforme. Otra me compró otro uniforme. Una devolvió los útiles, otra me compró los útiles. Subí en Instagram que buscaba casa, toda la gente, mis seguidores, buscándome casa. Mi papá filtrando los datos. Fue un mega operativo de colaboración. La argentindad al palo digo yo. Esta fue la verdadera argentinidad al palo de la colaboración desinteresada de todo el mundo porque no dábamos más Tati, el cansancio… </p><p><b>—¿Económicamente ustedes podían pasar por lo que implica todo esto? </b></p><p>—Nosotros solos no. Claramente tuvieron que estar los abuelos ahí bancando, que hicieron ellos mucho sacrificio para poder ayudarnos. Lo podemos hacer. Esto por ahí le pasa a otra familia y se tiene que ir a donde la obra social le diga. Somos unos recontra privilegiados porque tenemos la opción de poder elegir dónde vivir y dónde atendernos. </p><p><b>—¿Cuánto tiempo estuvo internada? </b></p><p>—Se internó un 29 de diciembre y salió un 18 de abril. En el medio estuvo diez días afuera. Entonces fueron tres meses más o menos. Con una salida. Ella se interna, hace quimio, hace cincuenta días de internación aislada. Cuando digo aislada es que no puede salir de la habitación. No puede ir a la sala de juegos. Cerrada en cuatro paredes. Literal. Ella entró viviendo en un departamento en Núñez y de repente vivíamos en una casa en Pilar, así que ese fue el factor sorpresa, contenta. A los diez días se interna para el trasplante de médula. </p><p><b>—¿Le explicaron a ella cómo era un trasplante de médula? </b></p><p>—Ella sabe todo. Le explicamos y ella lo sabe. Ella sabía que le iban a hacer como una transfusión de sangre, por ahí la gente piensa que el trasplante de médula ósea tienen que pinchar la espalda. Es una transfusión, se cuelga una bolsita, nada más que esa bolsita no es sangre, no son glóbulos rojos sino que son células madres hematopoyéticas. Sabía que iba a ser simplemente una transfusión pero sabía que no podía salir de la habitación. Y nosotros hablamos mucho de los soldaditos: los soldaditos son los glóbulos blancos. Ella sabe que los soldaditos se tomaron el palo. Se fueron y quedaron muy pocos. Y necesita soldaditos nuevos. Y esos soldaditos se los presta el cordón en este caso.</p><p><b>—Para ese momento ya te habían confirmado que se iba a poder hacer con el cordón. </b></p><p>—Sí. Ese día fue hermoso. Donde nos cuentan que Amelia había remitido finalmente, porque no la podíamos trasplantar sin remisión. “Y tenemos otra noticia”, nos dicen. No la vamos a usar a Juana... porque los cordones tienen mala prensa. Los cordones por lo general no se usan porque se dice que no tiene mucha carga genética para bancarse un trasplante. Se pusieron a estudiar el cordón y se dieron cuenta de que era un cordón magnífico. Que la colecta estuvo muy bien hecha. Y me dijeron “para qué vamos a someter a una chiquitita a una intervención para poner un catéter si tenemos un cordón guardado en excelentes condiciones”. Y ahí se da el segundo milagro. Se trasplanta con ese cordón que el Garrahan trasladó hasta el Austral. Y el 1° de abril fue el trasplante con la sangre de su hermana que había estado en la panza gestándose mientras ella se enfermaba. Eso a mí me parece una locura.<b> Mientras yo lloraba en el baño con la ducha prendida, se estaba gestando en la panza la cura</b>. </p><p><b>—Y se empezó a sentir bien. </b></p><p>—Sí. Es muy duro el trasplante de medula ósea, es durísimo, pero hoy está sana. Hoy está bien. Sigue aislada, no puede ir al jardín durante todo este año. Si Dios quiere el año que viene en sala de 5, se va a decidir el día anterior pero se supone que ella va a poder ir al jardín y hacer vida normal. Hoy está inmunosuprimida, toma medicación que es un inmunosupresor y un montón de otros medicamentos profilácticos. Pero está bien. </p><p><b>—¿Y está aislada dónde? </b></p><p>—Aislada, seudo aislada. Cada día que pasa, en el trasplante se habla siempre de días, se habla más diez, más quince días. Cada día que pasa es un día ganado que se van disminuyendo las posibilidades de rechazo o de complicaciones. Se supone que en pocas semanas deberían sacarle el inmunosupresor si Dios quiere y que empiece ya a ser vida más normal. No está aislada, lo que no puede es estar con niños. </p><p><b>—¿Pero puede vivir en tu casa? </b></p><p>—Vive en mi casa. Va a andar a caballo, ama los caballos. Es su cable a tierra. Hago encuentros con una amiga, dos amigas. Mucho al aire libre. La tenemos entre algodoncitos pero está feliz, bueno, no está feliz, vamos a recalcular. Ella está bien, tiene todos los efectos secundarios mentales. Su salud mental hoy no es la misma. Está muy quebrada. Está bastante rota Ame. Fue mucho lo que vivió en muy poco tiempo así que está con terapia. La estamos ayudando porque está muy triste por todo lo que le pasó. Pero somos un montón de personas que estamos haciendo hasta lo que no podemos para verla feliz y en muchísimas ocasiones lo logramos. De hecho fue su cumple el lunes y tuvo un cumpleaños soñado. </p><p><b>—¿Cómo sigue el tratamiento? ¿Cómo siguen los controles? ¿Cómo sigue la vida?</b></p><p>—Los controles son muy seguiditos. Muy seguidos. Todos los lunes le pinchamos el brazo para hacerle un laboratorio mientras esté inmunosuprimida. Una vez que sale el inmunosupresor de la cancha se empieza a espaciar cada quince. Con el tiempo será cada tres. Hay punciones de médula en determinado tiempo. Y hasta que no pasen cinco años no se puede festejar mucho. Es decir, ella está sana pero tiene que pasar cinco años y una recaída para que el paciente se pueda decir que se curó. </p><p><b>—Tenemos entonces logros chiquitos para ir festejando de acá cinco años y una gran fiesta. </b></p><p>—Sí. Para nosotros la vida es una fiesta cada día que pasa. Me voy a dormir y digo “otro día que tengo a mis tres hijos acá en casa”. Literal. Otro día que me tomo un café en mi casa y no en el sanatorio. Otro día que lo voy a ver a rugby a Feli. Las cosas más básicas que te puedas imaginar. Lo dejo a Feli en el colegio y no me voy al hospital, me voy a mi casa, llego y abro la puerta: “Ame, otro día más”. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/QYSVSBA2LNG2TC6H52II3SUCBE.jpg?auth=be314046257d8705ee0e89705549596a13fa3a5e5a0208537cd85f965de254cd&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Coti Sorokin habló de su presente amoroso, las contradicciones del éxito y cómo aprendió a ser papá de dos pares de mellizos]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/11/coti-sorokin-hablo-de-su-presente-amoroso-las-contradicciones-del-exito-y-como-aprendio-a-ser-papa-de-dos-pares-de-mellizos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/11/coti-sorokin-hablo-de-su-presente-amoroso-las-contradicciones-del-exito-y-como-aprendio-a-ser-papa-de-dos-pares-de-mellizos/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellos, el cantante y compositor repasó las experiencias que marcaron su recorrido personal y las prioridades que fue construyendo con los años. Además, se refirió a sus vínculos, las lecciones que transformaron su mirada sobre el bienestar y el valor que le da a su familia]]></description><pubDate>Fri, 11 Sep 2026 05:34:10 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>El éxito te nubla más que el fracaso</b>”, reflexionó <b>Coti Sorokin</b> al recordar uno de los momentos de mayor exposición de su carrera en <b>Ellos</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. El músico llegó a hacer más de 150 conciertos por año, su música sonaba en todo el mundo y podía darse todos los lujos que quisiera, pero atravesaba una profunda tristeza. “Estaba en mi prime y a la vez era un <i>fucking</i> infeliz”, reconoció.</p><p>Sorokin construyó una extensa trayectoria como cantante, compositor y productor, con canciones como <b>“Color esperanza”</b>, <b>“Nada fue un error”</b>, <b>“Antes que ver el sol”</b> y <b>“Luz de día”</b>, además de trabajar junto a artistas como <b>Diego Torres, Andrés Calamaro, Julieta Venegas, Paulina Rubio y Enrique Iglesias</b>, entre otros. Su carrera internacional lo llevó a realizar largas giras, especialmente por <b>España</b>, donde llegó a dar más de cien conciertos en un año.</p><p>A sus 53 años, el artista asegura estar atravesando un gran momento y disfruta de una etapa diferente, con sus cuatro hijos ya grandes, una intensa actividad sobre los escenarios y una relación distinta con la soledad y el bienestar.</p><p>Coti comenzó a estudiar música desde chico y dio sus primeros pasos profesionales con la banda Luz Mala. Luego se instaló en Buenos Aires, donde se desarrolló como compositor y productor para otros artistas antes de iniciar su carrera como solista en 2002. A lo largo de los años recibió discos de oro y platino, dos premios Grammy, un Premio Ondas, un Premio Gardel y reconocimientos de ASCAP. También se presentó en escenarios emblemáticos como el <b>Teatro Colón</b>.</p><p>Actualmente continúa con una intensa agenda de conciertos. Entre sus próximas presentaciones se encuentran un show el <b>10 de octubre en el Harlem Festival</b> y otro el <b>19 de noviembre en el Complejo AR Media</b>, además de sus fechas previstas en Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. También se presentará en <b>España, Uruguay, Chile, Colombia y Perú</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3W2CYJ4EBBG6FHKWTX4QSKVXEQ.jpg?auth=e9e7e6d160ef23c163e2401f5a63f53920b8df2e7267f3427073999823c5bb7d&smart=true&width=5580&height=3828" alt="Coti Sorokin recordó que vivió etapas de éxito profesional con más de 150 conciertos al año, pero también de infelicidad personal" height="3828" width="5580"/><p><b>— ¿En qué momento de tu vida te encuentro?</b></p><p>— Estoy en un gran momento. Yo siempre tuve la sensación de que estaba en un buen momento. Tengo esa cosa medio crónica (risas). Me siento todavía con mucha pila, muy joven, productivo y a la vez con la experiencia. Eso me parece una gran conjunción y te llega solamente a esta edad. Tener experiencia en lo que hago y en muchas otras cosas, pero sobre todo en mi laburo, en mi vida. Tengo los hijos grandes y una serie de cosas que te dan mucha estabilidad y a la vez mucha pila y cuerpo para seguir siendo muy productivo en mi laburo y en mi vida.</p><p><b>— No es algo habitual, porque naturalmente uno pasa por distintas etapas y de golpe tener ese ímpetu o ánimo, sin dudas, es un diferencial.</b></p><p>— Sí. Es bueno, Aunque capaz te estás engañando también, ¿viste?</p><p><b>— ¿como un negador?</b></p><p>— No sé si llego al punto de ser negador, pero tampoco soy conformista. Pero siento como que estoy en un buen momento. Después, cuando estás en momentos mejores, decís: “¡Este es un buen momento!” (risas). Pero es la vida misma. Cuando escribís una canción también pasa que decís: “¡Esta es la mejor canción!”. Y con el tiempo te das cuenta que por ahí no lo era, pero está bueno en ese momento sentirlo así. Y es como una obligación humana también, ¿no? Una obligación artística con respecto a las canciones o a la creación y también ética. Está bueno sentir que es la mejor canción que estás escribiendo.</p><p><b>— Es como volcar todo ese propósito, esa pasión.</b></p><p>— Y tratar de llevarlo al máximo de lo que pueda rendir ese momento creativo y en la vida. Los momentos, no digo tratar de disfrutarlo a cualquier precio, porque no tengo ese discurso. Pero sí tratar de vivir las cosas bien, intensamente.</p><p><b>— Si te tuvieses que describir cierto aspecto de tu personalidad, ¿dirías que sos un gozador de la vida?</b></p><p>— No sé si es la palabra porque muchas veces puse por delante otras cosas, no solamente el disfrute a ciegas.</p><p><b>— Por ejemplo, ¿cuáles?</b></p><p>— Yo fui papá muy joven y puse por delante ese proyecto de crear hijos, por ahí por delante de disfrutar. Incluso cuando empecé a tener más posibilidades económicas, no me llamaba la atención decir: “Ay, quiero ser un disfrutador”. Recién ahora estoy más relajado con eso y disfrutando. Pero también laburo un montón. Soy muy laburante y, pudiendo estar más tiempo tranquilo y disfrutando, disfruto del trabajo.</p><p><b>—A veces uno conecta con esta idea de: “Ya viví más de la mitad de mi vida, cómo quiero vivir la segunda mitad?”.</b></p><p>— Puede ser. Pero no fue una decisión de un momento dado, sino que se fue dando más naturalmente con lo que fui viviendo y con las pequeñas elecciones que fui tomando. Algunas buenas, otras malas, otras más o menos, pero vas aprendiendo de todas. También está bueno ir acostumbrándose al bienestar. Cuando vas aprendiendo del bienestar, de lo que estás viviendo, de que se puede estar bien y hay que tratar de estar bien, me parece clave. <b>Yo creo que hay que ir más al psicólogo cuando uno está bien que cuando uno está mal. </b></p><p><b>— Es verdad que uno suele levantar el teléfono y mandar el WhatsApp desesperado cuando estás en crisis fatal.</b></p><p>— Es al revés porque cuando estás bien, es más importante ser consciente de qué es lo que te hace bien. Lo que te hace mal ya lo sabés. Todo el mundo sabe lo que a uno le hace mal (risas). Creo que es más importante porque reafirmás cosas: porqué estás bien, qué decisiones tomaste para estar bien... A veces está bueno analizar eso.</p><p><b>— ¿Y por qué pensás que pasa al revés?</b></p><p>— Porque se busca una ayuda o un salvataje, un cable a tierra. Evidentemente, el estar mal te nubla un poco más... Pero ojo que el estar bien a veces también te nubla. <b>Y a veces “el éxito”, entre comillas, te nubla más que el fracaso.</b></p><p><b>— ¿Te pasó?</b></p><p>— Sí me pasó de estar en momentos de mucho éxito profesional y ser muy infeliz. O sea estar muy bien profesionalmente, estar en mi prime, hace unos años, estar haciendo 150 conciertos al año, ganando súper bien, pudiéndome dar todos los lujos y a la vez siendo un fucking infeliz.</p><p><b>— Sabes que ese registro, a lo largo de todas las charlas que he tenido con distintos artistas...</b></p><p>— Se ha repetido mucho.</p><p><b>—Sí, y me sorprende un montón porque todos, en nuestros propios desafíos, vamos detrás de cierta zanahoria, creyendo que, al alcanzarla, todo va a estar bien. Y, de golpe, la insatisfacción por no alcanzar esa expectativa es tremenda. Ahí es cuando te das cuenta de que la simpleza es lo que de verdad da paz.</b></p><p>— No sería tan matemático, pero hay algo de eso. Ahí es donde vuelvo a la clave de los momentos que uno está bien, está bueno saber por qué. Porque generalmente lo que a todo el mundo, el exterior, nos dice que tenés que conseguir para estar bien, no ocurre (risas).</p><p><b>— ¿Resolviste eso en el momento o lo elaboraste con el tiempo?</b></p><p>— Te vas golpeando porque vas dándote cuenta que no es por ahí, que al final no lo disfrutas, que no sabes qué es lo que necesitas para estar bien porque todo te sabe a poco. Tenés esto y te preguntás: ¿pero por qué no tengo esto? No digo en material sino de logros. De estar siempre comparándote con gente. Todo lo que genera esa insatisfacción del ser humano en general: sea profesional o de la casa. Pero también está bueno pasar por todo eso para darte cuenta que no es eso lo que necesitás o no en esa dosis.</p><p><b>— ¿En qué momento de tu vida te pasó?</b></p><p>— Hace tanto tiempo... Por ahí 15 años, no sé. Fue un momento donde salió N<i>ada fue error. </i>Yo estaba muy de moda, mi música sonaba en todo el mundo y había mucha demanda. En España hacíamos ciento y pico de conciertos y era ir volver, pasaba mis cumpleaños en tres países diferentes, con diferente horario. No estaba en los cumpleaños de mis hijos y, más allá de las fechas, son momentos que por ahí me perdí. No me arrepiento tampoco...</p><p><b>— Mencionaste al inicio que te dedicaste mucho a tus hijos y estas situaciones, que gracias a Dios te ha ido muy bien en lo profesional, te llevaron a todo este contraste. ¿En ningún momento te hizo ruido y dijiste: “Me bajo de esto o aquello”?</b></p><p>— No me arrepiento pero lo laburé con ellos, lo hablé. Siempre estuve muy presente por otro lado y hoy me doy cuenta que tan mal las cosas no hice porque estoy mucho con ellos, tenemos una relación increíble, ya están más grandes y podemos compartir un montón de cosas. Me salieron súper bien...</p><p><b>— ¿Te retan mucho?</b></p><p>— Un poco. Mi hija mayor sí. Mi hermana me reta también...</p><p><b>— ¿Y la escuchás a tu hija?</b></p><p>— Sí, obvio. Es muy sabia. Nosotros crecimos juntos sobre todo con los dos mayores. Yo tengo dos pares mellizos y con <b>Iván</b> y <b>Maia</b>, que son los mayores, crecimos juntos. Yo era muy joven. Yo siempre fui padre, pero crecimos juntos y ellos son re capos.</p><p><b>—¿En qué cosas te reta tu hija? </b></p><p>— Es un poco celosa.</p><p><b>— ¿Tiene papitis?</b></p><p>— No sé. Pobre. Se está enterando esto que estoy diciendo acá (risas).</p><p><b>— Es difícil igual ser celosa cuando tu papá es rockstar.</b></p><p>— Yo siento que no es fácil. Pero es lo que tocó. Qué va a ser.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3WWGQQWL7VGRLHZM7WEC3EDHKM.jpg?auth=9ce8de4955de0413bebaf7b20d0be6bed6f934c824d0bfe91c36cd4da5f96031&smart=true&width=5928&height=4056" alt="Coti afirmó que el escenario ocupa un lugar central en su vida y que disfruta cada vez más los conciertos y las giras" height="4056" width="5928"/><p><b>—Hace un rato dijiste: “Yo he charlado mucho con ellos”. ¿En algún momento tuviste que sentarte a hablar de estos temas, de la visibilidad, del público, de la fama, más allá de la música?</b></p><p>— Mirá, la realidad es que ellos nacieron y crecieron en contacto con eso. Desde diferentes lugares, pero ellos nacieron con un papá que era músico, se subía a escenario y en casa siempre hubo estudio y venía gente a grabar. Ellos nacieron y crecieron con eso: con las giras, los estudios de grabación, las promos, los discos, todo. Cuando me divorcié de la mamá, obviamente que ahí se generan otras cosas, porque también uno está en una búsqueda de una vida diferente. Empiezan a aparecer cosas que hay que encausar y acomodar, también en uno. Por suerte ya estaban todos bastante grandes...</p><p><b>— No sé si está tan bueno que sean grandes (risas).</b></p><p>— No está tan bueno porque te interpelan más. Pero para ellos sí está bueno porque ya están más hechos. Iván y Maia ya vivían solos, tenían sus casas, sus parejas, sus amigos, sus vínculos y <b>Dylan </b>y<b> Leyre </b>tenían como 16, por ahí, también ya estaban más grande. Por ahí para uno no, porque te sentís observado por cuatro seres que importan mucho en tu vida.</p><p><b>— Y que te están tomando examen.</b></p><p>— A tus viejos los mandás no sé dónde, ¿viste? Tus hermanos te importa nada, pero con tus hijos ¡ojo! lo que te dicen.</p><p><b>— Respecto a la conclusión del proyecto familiar, ¿sentiste culpa?</b></p><p>— No, porque siguió siendo un proyecto familiar muy importante. Por más que cada uno tomó su rumbo con la mamá de los chicos, el proyecto de la familia sigue siendo, al día de hoy, y va a seguir siendo de por vida. Y la familia también desde el punto de vista, no solamente el núcleo que uno armó en su momento con tus hijos, tu pareja, tu expareja, lo que sea, sino también con tus padres, tus hermanos. Eso sigue muy fuerte dentro de la esencia nuestra y dentro de nuestro ADN; y sigue estando muy presente. De hecho, mis viejos siguen vivos y siguen dando guerra en el buen sentido.</p><p><b>— ¿Pero son de juntarse a comer todos juntos?</b></p><p>— Recontra, sí. Obvio.</p><p><b>— ¿Con tu exmujer también?</b></p><p>— No, tanto no (risas).</p><p><b>— Tan moderno, no.</b></p><p>— No, (risas). Por un lado la familia de ella y por otro lado mi familia.</p><p><b>— Pero viste que hoy no es extraño escuchar esos casos. Y tampoco hay fórmulas...</b></p><p>— Es verdad. No sería raro y tampoco lo descarto. En algún momento se puede hacer, pero <b>siento que no hay una obligación de que uno tenga que seguir siendo amigo de su ex. </b></p><p><b>— ¡No hay que ser amigo del ex!</b></p><p>— Totalmente. Listo, ya estamos. Cerrémoslo acá (risas).</p><p><b>— Por algo te separaste.</b></p><p>— Hay gente que lo lleva bien, que reformulan esa relación y funciona. A mí no me funcionó.</p><p><b>— Yo desconfío un toque de la gente que lo logra (risas).</b></p><p>— Yo también desconfío.</p><p><b>— Porque por algo te separaste. No eras amigo antes...</b></p><p>— Nunca fuiste amigo. Y amigos hay de sobra... ¿no?</p><p><b>— Aparte generás una confusión en los pibes, aunque sean grandes, chicos o medianos, siempre van a querer ver a sus papás juntos. ¿Cómo transitaste vos esa situación?</b></p><p>— Fueron aguas diferentes, pero con los chicos siempre por encima de todo. Por más que eran grandes, siempre por encima de nuestros quilombos, digamos.</p><p><b>— Decías que por ahí la más grande te retaba. ¿Te han reconocido cosas? Porque viste que los chicos son medios injustos, pero con los padres somos todos injustos.</b></p><p>— Yo creo que te lo reconocen entre líneas, ¿viste? No es necesario que te lo digan explícitamente. Creo que con actitudes te lo van reconociendo. También está bueno que te desafíen. Yo era re desafiante con mis viejos y lo sigo siendo. Nosotros cuatro hermanos siempre fuimos súper desafiantes con nuestros viejos y creo que los pusimos en vereda en muchas cosas. Creo que la educación no es siempre vertical, de arriba hacia abajo. La educación es como circular: los abuelos, los tíos, los hijos te educan a vos, vos educás a tus hijos. Obviamente, no intercambiando roles, de ninguna manera, ni equiparando roles, pero no es algo unidireccional.</p><p><b>— ¿Sentís que vos cuestionaste a tus viejos más de lo que tus hijos te cuestionaron a vos?</b></p><p>— No, más o menos igual. También eran otras generaciones. Antes era como más fácil cuestionar a nuestros viejos. No más fácil hacerlo, pero sí más fácil notar la diferencia generacional de educación y en construcción. Era más fácil darte cuenta: “Che, este no acepta esto, no acepta lo otro”. Entonces, ta, ta, ta, ta, ¿entendés?</p><p><b>— Como una cosa de rebeldía.</b></p><p>— Ahora es diferente, porque yo tengo amigos de la edad de mis hijos.</p><p><b>— ¿Y eso cómo lo manejás? Porque vos en algunas cosas bastante estructurado.</b></p><p>— En algunas cosas sí. Pero yo tengo amigos de la edad de ellos y ahora hasta más chicos también. ¿Pero por qué? Porque también mi industria y en mi profesión, yo tengo músicos que son más jóvenes que mis hijos y realmente tenemos una relación que es laboral y demás, pero hay una relación de sociabilidad.</p><p><b>— Sí, un lenguaje común.</b></p><p>— De compartir un lenguaje común y una serie de cosas. Obviamente que hay diferencias, pero ya no tantas como había antes en otra época.</p><p><b>— Viste que cuando uno se convierte en papá o mamá entiende un montón de cosas de sus viejos, pero también se vuelve un poco más juicioso. ¿Qué sentís que repetiste de tus padres con tus hijos?</b></p><p>— Siento que repetí la cuestión del amor, ¿viste? Y que me parece que es lo más importante además. La compañía, estar presente, demostrar el amor, el cariño. No solamente con palabras, con actos, con ejemplos. Demostrar el amor y respeto hacia otra gente, que los chicos también lo ven y lo aprenden. El respeto hacia tus parejas también, hacia el entorno, tus hermanos, la gente con la que trabajas. El amor en general. No estoy hablando de puntualmente padre e hijo. Mis padres me lo inculcaron, pero no desde un lado de teoría sino con ejemplo.</p><p><b>— ¿Y qué fuiste consciente de no repetir? O al menos intentaste.</b></p><p>— Son muchas cosas: prejuicios, opiniones al pedo, guardarme un montón de cosas. Por ahí esa pedantería que tenían las generaciones anteriores de decir: “Yo lo sé todo”. Nosotros estamos un poco más analizados. Yo no soy de decir todo lo que primero que se me ocurre. Trato de analizar, de pensar. Y aparte me analicé bastante, mis viejos no se analizaban nunca, eso cambia mucho.</p><p><b>— ¿Cambiarías algo de tu vida, de tu pasado?</b></p><p>— Yo creo que no porque el beneficio del tiempo es fácil. Es fácil autojuzgarse o juzgar a los demás. También hay cosas que uno en determinado momento las hizo por algo. A menos que hayas vivido en una inconsciencia. Yo no siento haber vivido en una inconsciencia en ningún momento. Siento que las decisiones que las tomé, las tomé por algo. Una mezcla, a veces más instinto que razón, a veces más corazón que no sé qué, no importa, pero las tomé por algo. Entonces, respeto de alguna manera eso y siento que eso me construyó también. Me sería muy, no sé si valiente o cobarde, de decir: “Sí, cambiaría”. Es como escuchar un disco que grabé hace 25 años y digo: “Ahora cambiaría esto, esto y esto”. Sí, bueno, pero en ese momento lo hiciste así. Y vuelvo un poco a lo que hablábamos al principio sobre esta necesidad de sentir que lo que estás haciendo es lo mejor que lo puedes hacer. Ahí por más que te equivoques, no te vas a arrepentir.</p><p><b>— Pero viste que uno con algunas herramientas que encuentra con el tiempo, con el análisis es un poco más...</b></p><p>— Bueno, pero las encontraste porque también te equivocaste en algún momento, sino no las encontrabas, porque nadie te las regala esas herramientas. Lo único que te regala herramientas es la vida, el tiempo. Obviamente que estudiar te hace incorporar herramientas para la vida y el trabajo. Para nivel emocional es estar atento y analizarte, eso te da herramientas. Eso no se puede comprar con una tarjeta de crédito. Lo único que te da herramienta es vivir, ir tomando cada día decisiones, un poco por intuición, un poco por corazonada, un poco por razonamiento, por hiperrazonamiento, un poco por la almohada...</p><p><b>— ¿Le das más bola a la razón que al corazón?</b></p><p>— Soy como muy parejo y razono mucho también, ¿eh? Pero la intuición también la tengo bastante bien educada. Se educa mucho la intuición, justamente con la experiencia. La intuición te va cambiando porque ya vas oliendo cosas y te vas dando cuenta. Igual siempre te equivocás, ¿eh? (risas).</p><p><b>— ¿Te falló mucho la intuición?</b></p><p>— No me falló. Creo que también la intuición te hace tomar recaudos. Pero siempre mezcla para mí. Porque a veces pensás mucho y...</p><p><b>— Pensar mucho es un drama. Yo creo que cuando uno le da tanto lugar a la mente, es mucho más traicionera que cuando uno escucha a la intuición y al corazón.</b></p><p>— Es que también la mente está en la intuición también. No necesariamente pensar mucho las cosas quiere decir que vayas a tomar una buena decisión calculada. Y a veces la mente también está mucho en la intuición, porque todo lo que aprendiste está incorporado ahí. A mí me pasa a la hora de escribir, de componer. Es una mezcla constante, un poquito acá, un poquito allá. Y si te ponés muy arquitectónico, no vas a hacer una canción buena.</p><p><b>— Está el mito de que el artista cuando está bajoneado, deprimido o viviendo un desamor, está mucho más inspirado para escribir que cuando está feliz. ¿Es real?</b></p><p>— Pero esa es la inspiración berreta de los que no son buenos (risas). Porque te sensibilizás en determinados momentos, pero el creador tiene que estar sensible todo el tiempo. El creador es sensible todo el tiempo, el artista es sensible todo el tiempo, durante todo lo que vive. Entonces, no esperas un momento de hipersensibilidad para ser un poco sensible. La sensibilidad la tenés ahí. En cualquier momento tenés que poder escribir: te levantas a la mañana, vas al gimnasio y después ponerte a escribir.</p><p><b>— Tiene que ser una rutina.</b></p><p>— Sí, porque hay una gimnasia y un hábito. Una mezcla también de entrenamiento. Y esto de que tenés que estar mal para escribir bien, para mí es al contrario. Cuando estás mal, a veces no tenés buena perspectiva de todo en general, porque estás mal, estás deprimido, triste. Entonces tampoco lo vas a tener sobre tu arte. Así que vengo a desmitificarlo (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RS53TELVJRHCXDSKFKJ5DSDIOQ.jpg?auth=3a8c454d98933e41fed99f7930d39cbdcc97f75937e670e4f90a6afccd292b83&smart=true&width=6192&height=4128" alt="El músico sostuvo que su familia y sus hijos fueron claves para mantenerlo conectado con la realidad en los momentos de mayor exposición pública" height="4128" width="6192"/><p><b>—Pero cuando tenés tanto registro de tu vulnerabilidad, también estás más expuesto. Lo pienso en esos momentos de mucha exposición. Cuando mirás hacia atrás, ¿cómo te resuena ese momento? Me refiero específicamente a tu casamiento con Cande y todo esto que se hizo muy mediático.</b></p><p>— Siento que lo piloteé bastante bien. No estoy hablando puntualmente de esto sino de un montón de otras cosas. Incluso en mis momentos de mayor éxito, que tampoco coincide con mi pareja con Cande ni mucho menos, sino que fue mucho antes. En España, por ejemplo, hacíamos giras dignas de una estrella de rock con colectivos... Pero la realidad es que dormía en una junior suite que era el doble de esto y cuando llegaba a mi casa dormía en el colchón al lado de la cama nuestra, porque mis hijos estaban en la cama y dormía dos horas y me iba a jugar a pelota con Dylan al parque. En los viajes de vacaciones yo era el asistente, el <i>road manager</i>, el productor, el de la logística, el chofer, el que financiaba...</p><p><b>— Con cuatro chicos</b> <b>son cansaciones, no vacaciones.</b></p><p>— Claro. Entonces eso siempre me mantuvo conectado con la realidad, ¿viste?</p><p><b>— La familia fue la que siempre te mantuvo equilibrado. </b></p><p>— Obvio, pero por supuesto. Ninguna duda. La gente que se le va un poco la cabeza es porque no tiene las raíces bien puestas, ¿vista? O no tiene padres o no tiene hijos, una de las dos.</p><p><b>— O no tiene pareja, también.</b></p><p>— Las parejas, no sé.</p><p><b>— ¿Vos decís que no influyen en eso?</b></p><p>— En eso no. Bueno, sí puede ser una pareja. No vamos a entrar en valores. Pero a veces es peor. O sea, creo que los padres y los hijos...</p><p><b>— ¿Son como raíces?</b></p><p>— Sobre todos los hijos. Mirá lo que te digo, porque padres puede haber buenos y malos, hijos no. Los hijos son siempre buenos.</p><p><b>— Es dificil elegir entre dos cosas que amás, pero siento que hoy te identifica más el Coti papá que el Coti estrella, ¿no?</b></p><p>— Puede ser. Pero capaz la estoy comunicando más ahora esa parte. Me estoy abriendo más. Siempre fue una parte muy importante de mi vida, pero en otros momentos quizás no elegía exponerlo tanto. Ahora con los chicos tan grandes me siento con esa libertad de contar más mi historia con respecto a eso. También respetándolos a ellos que ya son grandes y me di cuenta que no les importa. Hasta les divierte. Pero antes no sabía si a ellos le iba a gustar o no...</p><p><b>— Siempre respetaste como mucho eso.</b></p><p>— Sí, obvio. Por supuesto.</p><p><b>— Me parece una gran osadía, apostar al amor después del amor.</b> <b>Creo que de valientes.</b></p><p>— Una gran irresponsabilidad. No, mentira (risas). Yo banco el amor a full.</p><p><b>— ¡Aparte te volviste a casar!</b></p><p>— Sí, un montón. <b>Y me volvería a casar de nuevo...</b></p><p><b>— ¡¿Te volverías a casar?</b>!</p><p>— Y, qué sé yo. Mentira...</p><p><b>— No, pará, decime la verdad, ¿te volverías a casar?</b></p><p>— No sé...</p><p><b>— Eso es de romántico.</b></p><p>— Yo soy súper romántico, sí. Ya voy a ir aprendiendo cuando sea grande...</p><p><b>— ¿Que no hay que casarse más?</b></p><p>— Voy a aprender (risas). Que no hay que ser tan romántico, capaz. Pero siempre fui así. Lo que pasa es que eso es parte de mi manera de ser también y por eso escribí tanto también desde chiquito sobre esto.</p><p><b>— No sé cómo es tu situación actual, pero ¿sentís que no estás cerrado a volver a intentarlo?</b></p><p>— No sé. Estoy soltero ahora. Creo que por primera vez en mi vida estoy solo. Bueno, solo no. Pero no estoy en pareja.</p><p><b>— ¿Te resulta cómoda la soledad?</b></p><p>— Sí, me está resultando cada vez más cómoda.</p><p><b>— Es un tema cuando empieza a pasar el tiempo y resulta cada vez más cómodo, ¿viste?</b></p><p>— Es un tema, pero tampoco me preocupa tanto. Lo estoy disfrutando. La verdad es que no sé. No me gusta definirme tampoco ni autodefinirme mucho, porque también uno se va haciendo medio esclavo de las definiciones, ¿viste? Hoy estoy bien así, pero nunca se sabe.</p><p><b>— Después de tantos años de estar arriba del escenario, mencionabas que seguís sintiendo esa misma pasión, ese mismo propósito. Se te vienen ahora un montón de shows, ¿cómo lo vivís? </b></p><p>— Estamos haciendo muchos conciertos. Cada año más y mejor y lo disfruto. No igual que siempre, fui cambiando también ese disfrute, aprendiendo a disfrutarlo más. Al principio siempre fui un bicho más de estudio y de trabajar y tocar en mi casa. Después el escenario vino a colación de que me empezó a ir bien y ahora es un poco al revés, la esencia está más en el escenario. Disfruto mucho el escenario, es parte de mi vida después de tantos años, es como parte de mi fisiología. Creo que si no hago concierto me termino enfermando. Es como que hay una cosa de adrenalina.</p><p><b>— Me quedó resonando cuando hablabas de esto de tenerlo todo y sentir que la estabas pasando mal, ¿cómo saliste de esa situación?</b> <b>¿Tuviste que pedir ayuda?</b></p><p>— Y trabajando, con terapia, con medicación, enfocándome en lo que quería. Enfrentando igual, ¿eh? Siempre enfrentando, siempre poniéndome de frente y no suspendí nunca un concierto...</p><p><b>— ¿Querías suspender un concierto por lo mal que te sentías?</b></p><p>— ¡Por supuesto! ¿Y quería bajarme del escenario? Muchas veces, sí.</p><p><b>— ¿Y qué fuerza interior te llevó a intentar encontrarle la vuelta para que eso no pase?</b></p><p>— Herramientas sencillas, pero que sirven: “No me va a pasar nada”, “Está todo bien”. Este tipo de pensamientos positivos. Herramientas mentales y emocionales para salir del momento.</p><p><b>— Qué tema la salud mental. Es algo de lo que hoy se habla mucho más, por suerte.</b></p><p>— Nosotros hace 20 años, cuando era una locura la presión, el trabajo, los escenarios, los viajes y demás, no se hablaba tanto del tema de sanidad emocional, psíquica y demás. Y ahora está bueno que el tema esté sobre la mesa.</p><p><b>— Si pudieses tomarte un mate con ese Coti, el que estaba ahí como en un loop que no estaba bueno, pero con las herramientas de hoy, con el diario del lunes, ¿qué te dirías?</b></p><p>— Le diría que todo pasa, que nada es tan importante, ni el éxito ni el fracaso. ¡Vas a tocar en el Colón! (risas).</p><p><b>— ¿Le dirías eso?</b></p><p>— Y sí. Para que se deje de joder. Si está tocando en cualquier otro lugar de mierda (risas), le diría vas a tocar en el Colón y la vas a romper. Tres o cuatro cositas como una palmadita. Vamos, que va bien.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/QZ6QQG5D4RCYZPZFSBU3SR5OJY.jpg?auth=32a5bf3c0d13e35a5ebe0fb607ae88899292b3badbee6c3ede04470c29efb256&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Coti Sorokin con Luli Fernández en Ellos - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Fue el primer ganador de Operación Triunfo y un trágico choque le destruyó la cara: “Pensé que nunca más iba a volver a cantar”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/11/fue-el-primer-ganador-de-operacion-triunfo-y-un-tragico-choque-le-destruyo-la-cara-pense-que-nunca-mas-iba-a-volver-a-cantar/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/11/fue-el-primer-ganador-de-operacion-triunfo-y-un-tragico-choque-le-destruyo-la-cara-pense-que-nunca-mas-iba-a-volver-a-cantar/</guid><dc:creator><![CDATA[Luis Novaresio]]></dc:creator><description><![CDATA[Claudio Basso, ganador del icónico reality de talentos, repasa cómo el programa cambió su destino y el brutal accidente en la ruta que interrumpió su carrera en el punto más alto. Un testimonio conmovedor sobre el miedo a perderlo todo y la fuerza para volver a reencontrarse con su voz]]></description><pubDate>Fri, 11 Sep 2026 05:13:05 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En 2003, la voz de Claudio Basso se convirtió en el fenómeno musical más convocante del país y se consagró como ganador de la primera edición argentina de <i>Operación Triunfo</i>. De trabajar como albañil y empleado del depósito de un hospital en Cipolletti a viajar en camionetas blindadas y firmar autógrafos durante doce horas seguidas, Basso experimentó el vértigo absoluto de <b>una fama que, tan rápido como llegó, le exigió pagar el precio más alto</b>.</p><p>En septiembre de 2006, un trágico accidente automovilístico en la autopista a Rosario interrumpió sus giras internacionales y le provocó fracturas múltiples en el rostro que borraron sus facciones y amenazaron con dejarlo ciego y sin la posibilidad de volver a cantar. En esta entrega de <i>La vida después</i>, Claudio reconstruye su historia: la aparición de un “ángel” en la noche del choque, la angustia de un mes a oscuras, el reencuentro con su propia imagen y la tranquilidad con la que hoy abraza el cariño de la gente que no lo olvidó.</p><p><b>Luis Novaresio:</b> <b>¿Quién es Claudio Basso?</b></p><p><b>Claudio Basso:</b> Claudio Basso es un hombre que soñó a pesar de la condición, a pesar del lugar, y que consiguió cumplir su sueño.</p><p><b>LN: “Soñó a pesar de la condición”. ¿A qué condición nos referimos?</b></p><p><b>CB:</b> Primero, el soñar con cantar era una locura. Si no hubiese ido el casting a Neuquén, hubiese sido prácticamente imposible llegar a Buenos Aires. Soñé con eso y pude lograrlo a través de un programa de televisión.</p><p><b>LN: Pintame la condición. ¿Cómo era Claudio antes del casting?</b></p><p><b>CB:</b> Era un laburante más. En ese tiempo me acuerdo de que recién había empezado el Plan Trabajar: yo estaba en el hospital de Cipolletti trabajando. Había que trabajar cuatro horas, yo trabajaba cinco y me acuerdo de que después de eso salía a trabajar de lo que podía. Ya tenía dos hijos, así que había que llevarles de comer.</p><p><b>LN: ¿Y en el hospital qué hacías?</b></p><p><b>CB:</b> Trabajaba en el depósito.</p><p><b>LN: Y afuera, dijiste “de lo que viniera”, ¿qué incluía?</b></p><p><b>CB:</b> Oficial albañil, plomero, gasista, maestro sanguchero… (risas) Trabajé en fibra de vidrio. De lo que se te ocurra.</p><p><b>LN: ¿Sos buen albañil?</b></p><p><b>CB:</b> Soy muy buen albañil.</p><p><b>LN: Bien. Y llega 2002, 2003...</b></p><p><b>CB:</b> Llega 2003 y yo había visto un programa de televisión en España que se llamaba <i>Operación Triunfo</i>, de donde salió Bisbal, Chenoa… Fue realmente impresionante. Pero nunca me imaginé de que eso iba a pasar acá, en Argentina. Cuando apenas salió la promoción durante 40 días, no cortaban más con la publicidad esa, no llegaba más el anuncio del día exacto en que se iba a hacer el casting. Cuando se dio el anuncio, me fui a Neuquén —que Cipolletti y Neuquén están pegaditos—. Me fui al Canal 7 de Neuquén a esperar ahí y fui una noche antes para poder ser uno de los primeros en el casting.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BBKCGCRDL5FZZIKMWSLPZCACRY.jpg?auth=dbabcfdcfb17aeb206c636de992bd404b1021c99a079f4ca09fd7f21c3a9b8a9&smart=true&width=1920&height=1278" alt="Claudio Basso ganó Operación Triunfo en 2003 y se convirtió en uno de los fenómenos musicales más convocantes de la Argentina (Jaime Olivos)" height="1278" width="1920"/><p><b>LN: Entonces vas a Neuquén, audicionás... Y ahí empieza a pasar algo que era el camino de tu sueño.</b></p><p><b>CB:</b> Ahí me ve Rubén Goldín, que fue <i>coach</i> del programa también, y dice: “<b>Este pibe puede ser</b>”. Y me dio la posibilidad de pasar entre 782 personas en Neuquén, y de ahí vine al casting en Buenos Aires. Ya que me hayan pagado el colectivo para venir ya era una locura para mí, ¿no? Mi situación en ese momento era de laburar todo el día, de andar en bicicleta más de 40 kilómetros por día para poder llegar a todo lo que tenía que hacer, al hospital y a todos los otros laburos, y no me alcanzaba para nada.</p><p><b>LN: Dos niños.</b></p><p><b>CB:</b> Dos chicos, y no me alcanzaba para nada. Y seguía soñando con que podía llegar a cantar delante de mucha gente, a poder vivir de lo que amaba, que era la música. Pero no se daba.</p><p><b>LN: Te venís acá, cantás, audicionás y te dicen: “Vas a ser uno de los participantes”.</b></p><p><b>CB:</b> Me acuerdo de que estaba hasta Pablo Ramírez. <b>Pablo me dio su camisa para poder hacer la prueba de cámara</b>. Se mataban de risa porque me querían hacer bailar y soy de madera terciada. Y bueno, pasé ese casting, ya quedé, quedé en el programa y fue realmente un sueño cumplido.</p><p><b>LN: ¿Cuánto duró hasta que dijeron “el ganador es...”?</b></p><p><b>CB: </b>Tres meses y medio duró el encierro en esa casa, porque estuvimos encerrados... A diferencia de los otros programas que hay ahora, nosotros estábamos como si fuera un <i>Gran Hermano</i>, pero con cantantes.</p><p><b>LN: ¿Cuánto de cierto es que en algún momento dijiste “me voy”?</b></p><p><b>CB:</b> Cuando entró mi hija... Me acuerdo de que tenía cuatro años en ese momento y me dieron unos regalitos para que les diera a Santi y a Cami. <b>Cuando la veo que va saliendo con el carrito... Yo los veía todos los días, y de golpe no verlos por un mes fue muy fuerte</b>. Me quería ir, y me empezaron a tratar de convencer de que lo que yo estaba haciendo lo estaba haciendo por ellos.</p><p><b>LN: ¿Vos tomabas nota de que afuera empezabas a ser un nombre muy conocido, que había hinchadas tuyas?</b></p><p><b>CB:</b> No se sabía nada más allá de los que pasaban por la vereda y por ahí gritaban algún nombre. Había un patio —que después lo vi cuando terminó el programa— que conecta con la calle, entonces pasaban y gritaban: “¡Dale, Fulano!”, algo así, y vitoreaban a alguno. Pero no sabía lo que pasaba afuera, no tenía idea de lo que pasaba afuera.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NDJBIWHFQJAPTPNWDCU7ISLAYM.jfif?auth=91f78f25762e2fbd7da2e6f491a529baeaa3cad5424ba493125781fc5e1338ed&smart=true&width=2766&height=1504" alt="Antes del casting de Operación Triunfo, Claudio Basso trabajaba en el depósito de un hospital de Cipolletti y hacía changas como albañil, plomero y gasista" height="1504" width="2766"/><p><b>LN: Tratá de describirme con palabras cuando Marley dijo que habías ganado.</b></p><p><b>CB:</b> Primero, <b>que haya quedado entre los seis finalistas me voló la cabeza</b>. Y después, que me hayan empezado a mirar tanto... Porque entraba la producción, y la producción me hablaba y me aconsejaba, y nos empezaban a contar qué pasaba afuera: era muy fuerte… teníamos que estar firmes. Pero vos estás ahí encerrado y no entendés nada. Y bueno, cuando Marley anuncia eso, <b>yo quise arrodillarme para agradecerle a Dios, porque era cambiar mi vida por completo</b>. Era un sufrimiento constante el estar en Cipolletti trabajando todos los días y que no me alcanzara para nada. Y yo sabía que haber ganado el programa iba a cambiar la vida de mis hijos, o sea, la posibilidad que iba a tener de darles otras cosas a mis hijos.</p><p><b>LN: ¿Cuándo te diste cuenta de que eras famoso?</b></p><p><b>CB:</b> Cuando salí por primera vez a la calle... (risas)</p><p><b>LN: ¿Y ahí qué pasó?</b></p><p><b>CB:</b> Estábamos en Vicente López. Nos llevaron a un hotel y de la puerta cruzamos a un supermercado, íbamos a comprar un par de cosas y no podíamos salir del supermercado. Nos empezó a envolver la gente y empezamos a correr por el estacionamiento otra vez para el hotel. Ahí me di cuenta de que estaba pasando algo muy fuerte. También me pasó de haber estado en un lugar firmando autógrafos en el centro todo el día, desde las tres de la tarde hasta las tres de la mañana, una cosa así, y la cola no paraba: daba vueltas al lugar y no paraba. Me llevaban en unas horas a Rosario y era también lo mismo, a firmar autógrafos allá. Era algo que no entendía. <b>Viajaba en la camioneta que alquila Luis Miguel cuando viene a la Argentina</b>. Yo decía: “Estos están todos locos”...</p><p>Encima yo soy fanático de los autos y me pasó que paré a ver un auto, un Torino Comahue. “¿No sabés a qué hora abre el taller?”, le digo a un tipo. “¡No!”, me grita... “Bueno, si no sabés no pasa nada”, le respondo desconcertado. “¡No!”, me vuelve a gritar, “¡Vos sos vos!”... Esa era la frase de siempre: “¿Vos sos vos?”. “<b>Mi vieja te ama, te adora. Venite conmigo, por favor, a mi casa”, y me llevaba a la casa</b>. La madre me agarraba, me abrazaba, sacaba la olla y se ponía a cocinar. Y de ahí me llevaban a la radio del pueblo. Era algo totalmente descontrolado, pero porque lo que me dio el programa —que eso es lo que siempre voy a agradecer— es el cariño de la gente, el hacerme parte de su familia. La locura fue tan grande que me hicieron parte de sus vidas. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/Q5X6TWXCRRHJROALQZ7PDQJUJ4.png?auth=f8e1541f4f4ab8bd581e74a43a15c1b25a5a94c833390b65c3e197e886a635c8&smart=true&width=1024&height=651" alt="La fama de Claudio Basso estalló tras Operación Triunfo con giras, firmas de autógrafos durante horas y un reconocimiento masivo en la calle" height="651" width="1024"/><p><b>LN: Grabás disco, la rompés, vas a las radios, la rompés... Y llega 2006. ¿Qué pasa en 2006?</b></p><p><b>CB:</b> El 17 de septiembre de 2006 voy a hacer un show a Córdoba y a reunirme de paso con el que iba a ser el productor de mi tercer disco. Al volver de Córdoba... salimos a la una del mediodía y veníamos recontra tranquilos. A dos kilómetros pasando el peaje de Rosario había entre 50 y 60 vacas en la autopista. <b>A una de ellas no la pude esquivar, venía manejando yo… Fue algo muy traumático, porque cuando levanto al animal con el auto, hunde el techo y el parante de mi lado y me destroza la cara por completo</b>. Lo único que me hice en el cuerpo fueron un par de cicatrices en el brazo, pero el accidente fue todo en la cara: <b>me borró la cara por completo, me molió los huesos de la cara, me borró la frente</b>. La primera cirugía fue para operarme de emergencia. Encima en todo Rosario estaban de paro. Fue algo tremendo. Según lo que me fueron contando... el auto se dio vuelta, saltó una acequia, cortó el alambrado, saltó otra acequia más y cayó dentro de un campo. Hizo 60 metros adentro del campo arrastrando el techo. Yo venía con mi <i>manager</i> y con mi pianista, y mi pianista se quedó conmigo. Yo me desabroché el cinto y quedé colgando porque estaba al revés, me quedo al lado de él, agarrándolo del brazo y diciéndole por favor que no me suelte porque me estaba ahogando, me estaba muriendo... Y mi <i>manager</i> fue corriendo a la ruta, se fue corriendo esos 60 metros con el teléfono que tenía una lucecita chiquitita, que era de color rojo, azul, amarillo, esa lucecita que no se veía nada. En la ruta otra persona había chocado contra el animal, que quedó tirado ahí, y a raíz de eso frena una persona con una camioneta. Se baja de esa camioneta un hombre de pelo blanco con barba blanca y le dice a mi <i>manager</i> que él nos iba a ayudar. A todo esto<b> la ambulancia tardó como una hora y media por el paro de los hospitales</b>. Cuando llego al hospital, a mí me mandan a uno, a mi <i>manager</i> a otro y al pianista a otro. Llego a ese hospital y <b>el portero se puso a gritar que era yo, que no me dejen morir, que hagan todo lo posible</b>. Se puso a gritar como loco. Esa persona se llama Salvador. Gracias a él apuraron las cosas y me llevaron a terapia intensiva. Al otro día empecé con toda la locura de las operaciones.</p><p><b>LN: Reconstruirte la cara... Me quedo pensando en el hombre canoso de barba blanca.</b></p><p><b>CB:</b> Se quedó cuidándome toda la noche, porque mi <i>manager</i> tuvo que ir a otro hospital y también estaba lastimado, muy cortado... Y ese hombre se quedó conmigo cuidando todas las cosas, desde las pertenencias hasta la plata que traíamos, porque veníamos de hacer un show. Se quedó cuidando todo durante toda la noche. Al otro día, cuando llega la hermana de mi <i>manager</i> a ayudarnos, que fue la que tuvo que poner el gancho para que me operen rápido, porque no había ningún familiar cerca... La hermana de mi <i>manager</i> pregunta por este señor que había estado toda la noche conmigo, pero ya no estaba más.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HB5ASUKDGBFVHO3JV63POJ43SA.JPG?auth=0a56383813b97e9efb5a3c955f9e22ac056a47d42f27ce61a1ebdbcb1a4bc6c2&smart=true&width=2048&height=1536" alt=""El accidente fue todo en la cara: me borró la cara por completo, me molió los huesos de la cara, me borró la frente", contó Claudio" height="1536" width="2048"/><p><b>LN: ¿No sabés quién es?</b></p><p><b>CB:</b> <b>Nunca supimos quién es, pero me estuvo cuidando toda la noche</b>.</p><p><b>LN: ¿Y quién es para vos?</b></p><p><b>CB:</b> Un angelito tiene que haber sido.</p><p><b>LN: Te salvó un ángel.</b></p><p><b>CB:</b> Y bueno, después empezamos con todo lo de las cirugías con uno de los mejores cirujanos en reconstrucción ósea, y ahí empezamos.</p><p><b>LN: ¿En algún momento temiste no vivir más, no ver más, no cantar más?</b></p><p><b>CB:</b> <b>Estuve un mes sin ver, sin saber si iba a volver a ver</b>. Obviamente estaba muy preocupado por mi familia. Y lo primero que pensaba, aparte, era que no iba a volver a cantar, seguro... Primero porque no podía ni mover la boca. Fue muy duro retomar después de eso.</p><p><b>LN: Cuando te viste al espejo, ¿te reconociste?</b></p><p><b>CB:</b> No sé... Primero agradecí volver a ver. Me acuerdo de que cuando empecé a abrir los ojos en el hospital, vi a los pies de mi cama a mi vieja que estaba parada enfrente de la ventana y fue muy fuerte. Fue muy fuerte volver a ver, y después el verme... El verme fue tremendo, fue tremendo porque <b>no te puedo explicar con palabras cómo estaba mi cara. Para describírtelo: mi cara tenía el ancho de mis hombros... La cara se aplanó, se aplanó por completo</b>. Entonces fue muy duro verme. Antes del accidente había empezado a encontrar algunos detalles que me gustaban, era como que me estaba atrayendo Claudio Basso, y voy y tengo el accidente. Fue tremendo.</p><p><b>LN: ¿Antes de ese accidente tenías programada la gira por España, por México, por cuántos lugares del mundo? Y eso desapareció.</b></p><p><b>CB:</b> Desapareció todo. Frenó todo.</p><p><b>LN: Bueno, los médicos te dijeron: “Quizás no vuelvas a ver”, y viste. Algunos te dijeron: “Quizás no vuelvas a tener un rostro como el que imaginabas”, y lo tuviste. Y alguien te dijo: “No vas a volver a cantar”, ¿y volviste a cantar?</b></p><p><b>CB:</b> Sí, fue mucho trabajo, fue reeducar la voz, fue volver a modular. Y hoy estoy trabajando también con un cantante lírico, porque la base principal del canto es lírica. Pero hoy siento que estoy bien, me veo bien. Hice algunos intentos en algún momento: como en el 2013, que saqué el tercer disco, al que no le fue mal porque fue nominado en los Premios Gardel —fue el tercer disco nominado en los Premios Gardel—, pero no me escuchaba yo. O sea, yo quería cantar, pero no me escuchaba. Y hoy puedo decir que sí, que me escucho, que me gusta mi voz, que sé que como estoy puedo volver a conectar con el alma y poder emocionar al otro. Bueno, hoy estoy logrando eso. Me pasó hace poco de ir a <i>Olga</i>, a ver a Migue Granados... Fue para darle una sorpresa y de golpe fue encontrarme con toda la repercusión después de eso. Primero saludarlo a él, conocerlo a él, que era algo pendiente que tenía, porque sabía que él ya me había nombrado varias veces, que era fanático mío. Y después la repercusión que tuvo con la gente, el cariño que todavía sigue intacto... Yo desaparecí mucho tiempo, mucho tiempo, y a pesar de eso el cariño sigue intacto. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XWTYSYTBYBE4FDMGATMCBWNNCQ.jpg?auth=9b01fddaaa4b401a653b8f0b345ed8327c2c575bf3b69228fc770c34178e9cb7&smart=true&width=1920&height=1277" alt="Claudio Basso contó que un hombre desconocido lo cuidó toda la noche después del accidente en Rosario y que él lo recuerda como un ángel (Jaime Olivos)" height="1277" width="1920"/><p><b>LN: Dijiste algo que me impacta: “Yo desaparecí durante mucho tiempo”. ¿Tuviste síndrome de abstinencia por no ser aquel que salió corriendo del shopping a que no te reconocieran?</b></p><p><b>CB:</b> Me parece que el accidente no me dejó pensar mucho en eso. Por momentos es como que para jugar se extraña el ruido, pero encontré otras cosas que son más importantes. Me basé en buscar lo que yo necesitaba, en estar feliz con mi familia, con mis hijos. </p><p><b>LN: ¿La fama es puro ruido?</b></p><p><b>CB:</b> La fama sí, es puro ruido, es puro cuento. Porque muchas veces lo que te llega... Bueno, me pasó de tener familiares que no conocía, amigos que...</p><p><b>LN: Nunca fueron.</b></p><p><b>CB:</b> Que nunca fueron. Mis jefes anteriores, en las obras de construcción, corrían al lado del autobomba cuando yo pasé, ¡cuando me habían dejado sin trabajo! Entonces era como todo demasiado loco…</p><p><b>LN: ¿El Claudio Basso de ahora le diría algo al pibe del 2003 que ganó </b><i><b>Operación Triunfo</b></i><b>?</b></p><p><b>CB:</b> Le diría que frene un poco la pata y que piense dos veces las cosas. Que hay mucha gente que se va a tratar de aprovechar, que hay mucha gente que lo va a herir, pero hay mucha gente que va a ser muy buena con él y que va a haber mucho amor para él en muchas personas.</p><p><b>LN: ¿Te gustaría volver a ser tan famoso como entonces?</b></p><p><b>CB:</b> Me gustaría seguir aprovechando el calor de la gente. Es lo que más amo de subirme al escenario: el poder saludar, como me pasó en muchos recitales, saludar a chicos con discapacidad, a gente grande, ayudar a la gente que pueda con lo que vaya haciendo. Me gustaría eso, poder aprovechar el cariño de la gente para bien.</p><p><b>LN: ¿Y qué querés ser cuando seas grande?</b></p><p><b>CB:</b> Más grande... Me encantaría seguir cantando, seguir en los escenarios. Sé que nací para eso, sé que Dios me dio un don y que es a través de mi voz... que no es la mejor ni la peor, es una linda voz que es usada para poder llegar al corazón de la gente y que ha cambiado vidas. Así que me gustaría seguir cantando toda mi vida, hasta el último día.</p><p><b>LN: ¿Cómo creés que suena tu voz?</b></p><p><b>CB:</b> Yo sé que mi voz es única, tiene algo personal, como cada una de las voces. Suena dulce, suena melancólica, algo romántica, porque me crié de esa manera también. O sea, cuando yo tenía ocho años, mi papá me regaló un cassette que se llamaba <i>Directo al corazón</i>, que era de un pibe que recién estaba empezando y tenía una melenita: se llamaba Luis Miguel. Empecé a cantar esas canciones, la canción <i>Directo al corazón</i>, <i>Marcela</i>... Todas esas canciones de ese cassette en ese momento, y bueno, después toda la carrera de él la seguí también. Entonces era como que el romanticismo me siguió mucho, eso está impregnado en mi voz.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/7NHG67ECNFHFXIX7RYDLYG4KBE.png?auth=b8df13bed266bb13858e9c08f616e624e041d075b9b7777941e1469e2ab26195&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[“Los gays van mucho más allá del musculoso, el rubio y el joven”: la historia del Club de Osos de Buenos Aires]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/10/los-gays-van-mucho-mas-alla-del-musculoso-del-rubio-del-joven-la-historia-del-club-de-osos-de-buenos-aires/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/10/los-gays-van-mucho-mas-alla-del-musculoso-del-rubio-del-joven-la-historia-del-club-de-osos-de-buenos-aires/</guid><dc:creator><![CDATA[Milagros Labrada]]></dc:creator><description><![CDATA[El espacio nació para cuestionar los modelos de belleza y masculinidad y construir un ámbito donde las diferencias físicas y la edad no sean motivo de discriminación. De una primera reunión de 30 personas en los años ’90, se convirtió en una comunidad de casi 300 integrantes]]></description><pubDate>Thu, 10 Sep 2026 11:37:48 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En una comunidad acostumbrada durante años a determinados modelos de belleza y masculinidad, hubo quienes sintieron que no encajaban: gordos, peludos, mayores, con cuerpos que no respondían al estereotipo del hombre gay joven y musculoso. Para ellos, también tenía que existir un lugar. Así, en 1997 nació una comunidad que desde sus comienzos buscó ampliar los criterios de pertenencia y construir un espacio donde nadie tuviera que sentirse discriminado por su apariencia.</p><p><b>“Somos Club de Osos de Buenos Aires”</b>, se presentan <b>Alejandro Zubieta</b>, expresidente de la organización, y <b>Marcelo Alonso</b>, su actual presidente. Para ellos, el club nació de una necesidad concreta: hacer visible una parte de la comunidad que durante mucho tiempo había quedado relegada. “Hay que entender que los gays van mucho más allá del musculoso, del rubio, del joven”, resume Alejandro.</p><p>Para Marcelo, dentro de la propia comunidad gay había una determinada imagen que parecía funcionar como modelo. “Cuando no encajás en el arquetipo de tipo musculoso, sin pelo, alto, flaquito, te sentís discriminado. Entonces acá no queremos eso”, afirma.</p><p>La idea de los osos está asociada, en principio, a determinadas características físicas. Pero para Marcelo y Alejandro, reducir la comunidad solamente a los cuerpos sería quedarse con una parte de la historia. “La primera identificación es corporal, pero la comunidad de osos va más allá de eso”, explica Alejandro. Para él, detrás de la estética hay una necesidad de encontrarse con otros y compartir. Ese sentido de pertenencia fue una de las razones que impulsaron la creación del club.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HYHWN6UK6BBPPIAMGDNGA3ECBU.jpg?auth=50ef4005dcc996fe48073a738c53bfc9cfdffd7f5ad1128ceef35b5f58d6f1d0&smart=true&width=2604&height=1600" alt="Así se vive el "Viernes de previa" en el Club de Osos" height="1600" width="2604"/><p>El origen se remonta a los años 90, cuando internet todavía era muy diferente de lo que es hoy. En ese contexto apareció un aviso dirigido a quienes se identificaran como osos o cazadores y quisieran ponerse en contacto. “Esa fue la llamada Reunión Cero, donde se juntaron 30 personas”, recuerda Alejandro. Aquel encuentro marcó el comienzo de un espacio propio. “Ahí nació la necesidad de empezar a constituir un lugar donde encontrarse”, explica. Con los años, el club se consolidó alrededor de vínculos, actividades y encuentros.</p><p>Actualmente, el Club de Osos de Buenos Aires tiene cerca de <b>300 miembros</b>. Pero sus integrantes buscan dejar en claro que formar parte de un grupo específico no significa aislarse del resto de la comunidad. <b>“Somos parte. No somos una exclusión”</b>, plantea Marcelo.</p><p>Esa definición también se refleja en la manera en que diseñan las actividades. Muchas están abiertas a toda la comunidad y buscan que el espacio funcione como un punto de encuentro. <b>“No hay una cuestión de edadismo”</b>, señala Marcelo. “De hecho, en las actividades vas a encontrar gente de 20 años y gente de 84”, agrega Alejandro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FNFCXF6YHNABHO2YC3AWUU2MFQ.jpg?auth=873d5575cad6d89c356fa4f90b7340b14a662c75eecce1f5e46f9eb5b2bd20b5&smart=true&width=1397&height=768" alt="El objetivo del Club de Osos es fomentar la comunidad y el sentido de pertenencia" height="768" width="1397"/><p>Dentro del mundo de los osos existen diferentes maneras de identificarse, según las características físicas o el lugar que cada persona ocupa dentro del grupo. Durante la charla, Marcelo y Alejandro repasan algunas de esas categorías: están los “cachorros”, que son los jóvenes; los “osos normales”, que responden a las características de ser peludos y corpulentos; los “osos polares”, que son los mayores; y las “nutrias”, que son peludos y flacos, entre otras.</p><p>También aparece la figura del “cazador”, utilizada para referirse a quienes sienten atracción por los osos, incluidos los heterosexuales. Pero detrás de las etiquetas que circulan dentro de este universo hay un mensaje más profundo: la posibilidad de elegir cómo vivir la propia identidad y encontrar un lugar donde esa elección no sea motivo de discriminación.<b> “Estamos absolutamente convencidos de nuestra masculinidad, de nuestra forma de vivir y de lo que queremos de todos, somos pares”</b>, afirma Marcelo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FQHXFVN6SZEKTLQWHIV3ZV5QLA.png?auth=a1302c520665989ed5329e53cbb7f414d652a4c4e62a164e2d5384dbbf5ebf1e&smart=true&width=1297&height=768" alt="La bandera del Club de Osos con su característica garra" height="768" width="1297"/><p>Después de casi tres décadas, el club mantiene parte de aquella idea que impulsó a sus primeros integrantes: encontrar un lugar donde sentirse acompañados y compartir con otros. Al pensar en lo que todavía falta para fortalecer el espacio, Marcelo apunta a sumar nuevos miembros: “Que se acerquen todos aquellos que quieran pertenecer y no ser discriminado. <b>Acá tenemos la puerta abierta para todos”.</b></p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/7S657BBHNZFCLI3HI4AZXQRDII.png?auth=e0ad5dacc422b5c4fc5bf4e72cb869065199569df7211b81e3f13246461b233d&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[De dormir en un auto a ser telonero de Los Ramones: la historia de Walas entre el anarcopunk, el underground y Massacre]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/10/de-dormir-en-un-auto-a-ser-telonero-de-los-ramones-la-historia-de-walas-entre-el-anarcopunk-el-underground-y-massacre/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/10/de-dormir-en-un-auto-a-ser-telonero-de-los-ramones-la-historia-de-walas-entre-el-anarcopunk-el-underground-y-massacre/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el cantante repasó su infancia, habló de los vínculos que lo marcaron y reveló anécdotas inéditas sobre su recorrido personal y creativo ]]></description><pubDate>Thu, 10 Sep 2026 06:22:01 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Cuando tenía 18 años me echaron de mi casa</b>”, recordó <b>Walas</b>, líder y voz de <b>Massacre</b>, al reconstruir en <a href="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/casino-deluxe/"><b>Casino Deluxe</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, los años de su adolescencia en los que llegó a dormir en un Peugeot 504 abandonado y en la caja de un flete. Criado entre una madre intelectual “del estilo del Mayo francés” y una abuela de costumbres tradicionales, se definió entonces como un “chico antiguo” que no encontraba su lugar entre sus pares, hasta que el punk y el under porteño le permitieron encontrar su tribu.</p><p>A partir de ese momento, su historia quedó ligada a algunos de los nombres fundamentales de la cultura argentina. <b>Los Fabulosos Cadillacs</b> lo apadrinaron cuando Massacre daba sus primeros pasos y, años después, Walas vivió una de las experiencias más intensas de su carrera: <b>abrió cinco shows consecutivos de Los Ramones en Obras</b>, una seguidilla que contribuyó a instalar la “ramonesmanía” en el país.</p><p>En la entrevista, el músico también recordó su paso por <b>MasterChef Celebrity</b>, donde aprendió pastelería pese a no tener experiencia en la cocina; habló de su encuentro con <b>Patti Smith</b>; repasó su recorrido por la escena musical y explicó por qué <b>Massacre se define como una banda “matriarcal”</b>.</p><p>Walas, cuyo nombre real es <b>Guillermo Cidade</b>, es cantante, compositor y performer. Es reconocido principalmente por ser la voz de <b>Massacre</b>, que comenzó a gestarse en 1986. En sus inicios tocaba la guitarra y luego asumió la voz, hasta convertirse en uno de los frontman más singulares de la escena local, con una estética provocadora, espíritu contracultural y una identidad artística atravesada por el punk, el skate, la literatura y el surrealismo.</p><p>A lo largo de casi cuatro <a href="https://www.instagram.com/walasmassacre/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/walasmassacre/?hl=es"><b>décadas de trayectoria</b></a>, además de la música, desarrolló proyectos vinculados con la escritura, el teatro y la televisión. Publicó el libro <i>Skate punk, un lunático sobre ruedas</i>, interpretó al Rey en la versión teatral de <i>El Principito</i> y en 2025 participó de <i>MasterChef Celebrity</i>. Actualmente, continúa al frente de Massacre y mantiene una activa presencia en la escena cultural argentina.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/D5G36LS47VGPBOWUVDDE5XTYRQ.png?auth=91b74ec97e9d154c3793a608004747b91432c1e3d9398c3e9f2be82f051bc799&smart=true&width=2752&height=1536" alt="Walas recordó su adolescencia anarcopunk, cuando lo echaron de su casa y llegó a dormir en un Peugeot 504 abandonado" height="1536" width="2752"/><p><b>— Bienvenido a Casino Deluxe, mi querido Walas.</b></p><p>— Hola compañera de cocina.</p><p><b>— ¡Qué cosa ese programa! No nos podíamos mirar mucho, ¿viste? Porque estábamos todos muy concentrados con las tareas que teníamos que hacer, tanta hornalla... Era muy activo el programa.</b></p><p>— Sí, sobre todo el resultado. Cuando veías el programa editado, que duraba una hora y media, quedaba espectacular. Pero la gente no sabe que estábamos ahí metidos jornadas enteras de siete u ocho horas.</p><p><b>— Pero eran muy activas entre los testimonios que grabábamos, cocinar y todo, teníamos poco tiempo de estar haciendo camaradería. Eran momentos muy cortos.</b></p><p>— Los momentos que almorzábamos, que merendábamos. Después estábamos siempre haciendo algo. Pero qué lindo grupo que se formó. Dicen que es el mejor de todas las temporadas, el grupo más...</p><p><b>— Más icónico...</b></p><p>— Y con más camaradería entre sí. De hecho, tenemos un grupo de chat que sigue funcionando. El programa ya pasó y seguimos mandándonos mensajes todo el tiempo, a cualquier hora de la madrugada.</p><p><b>— Chistes, memes, stickers y tratando de organizar juntadas. Me gusta que siga existiendo.</b></p><p>— Me encanta. Y hemos hecho buenas juntadas.</p><p><b>— ¿De esa experiencia te quedaste con habilidades para cocinar o se te pasaron cuando apagaste la hornalla de </b><i><b>MasterChef</b></i><b>?</b></p><p>— Yo no sabía cocinar nada y aprendí gracias a <i>MasterChef</i>. Aprendí un poco de pastelería y de gastronomía en general, pero especialmente pastelería. Viste que es tan difícil, tan específica, tan exacta, muy técnica. Me acuerdo un día que en la receta me hicieron pesar siete gramos de no sé qué. ¡Eran siete gramos! Imaginate lo específica que es. Algunas cosas aprendí. He hecho algunos postres, tortas de cumpleaños.</p><p><b>— ¿Te piden que hagas más ahora?</b></p><p>— Me piden que haga. En mi familia la mayoría son veganos y vegetarianos, pero solamente rompen el veganismo cuando les cocino. Cuando yo les cocino algún postre, algunos macarons...</p><p><b>— Son re difíciles de hacer. ¿Te salen bien?</b></p><p>— Yo los hago re buenos y diferentes variedades. Hacerlos bien esponjosos, crocantes y livianitos, con la pollerita. Y mi familia solamente quebranta la ley del veganismo y del vegetarianismo para comer las cosas que hago yo, que incluyen un poquito de leche, huevo, un poco de manteca. Todas cosas que no comen los veganos, ¿viste?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HTNMSMPFPRDCXCR26MNMKXDPBA.JPG?auth=1e692caa30995b86100cd5ac030bc1b6550c1d4260baf2df51dcec1a7df6dc09&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El músico afirmó en Casino Deluxe que les daría el poder a las mujeres y se definió como matriarcal, pollerudo y feminista. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>— En esta oficina que se llama Casino Deluxe vos me venís a pedir un millón de dólares y yo voy a ver si te lo doy o no, según la entrevista que tengamos. Contame, ¿qué harías con un millón de dólares?</b></p><p>— Haría lo mismo que hago con menos plata, es decir, comprar guitarras, discos, equipos amplificadores, juguetes antiguos, muñecos antiguos de ventrílocuos, payasos antiguos, feos...</p><p><b>— Llenarte de las chucherías de coleccionista</b>. <b>Pero sería en un volumen mayor porque te alcanzaría para cosas más costosas.</b></p><p>— Exactamente. Cuando veo remates de cosas icónicas, históricas, digo: “Ay, si fuera millonario, esto no se me escaparía”. Por ejemplo, hay un cuadro muy famoso de <b>Marcia Schwartz</b>, que está en este momento exhibido en la colección permanente del <b>MALBA</b>, que se llama <a href="https://www.infobae.com/cultura/2020/06/11/la-belleza-del-dia-batato-de-marcia-schvartz/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/cultura/2020/06/11/la-belleza-del-dia-batato-de-marcia-schvartz/"><b>El batato</b></a>, que es un <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/17/batato-barea-el-performer-transgresor-que-brilla-en-la-serie-de-moria-de-la-cultura-under-al-reconocimiento-masivo/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/17/batato-barea-el-performer-transgresor-que-brilla-en-la-serie-de-moria-de-la-cultura-under-al-reconocimiento-masivo/"><b>personaje de los ’80</b></a>. Ella le hizo el retrato, un cuadro bastante grande que está exhibido ahí en el MALBA. Yo siempre que paso, lo veo y digo: <b>“Si yo fuera millonario, este cuadro no se me hubiera escapado”</b>, se lo hubiera disputado incluso a la familia Costantini, que son los dueños del cuadro y del MALBA. Y siempre digo: “Yo se lo hubiera comprado antes que nadie, se lo hubiera comprado en los ’80 o en los ’90 a Marcia, por menos plata. No se me hubiera escapado” (risas).</p><p><b>— Invertirías el dinero en esas cosas que sabés apreciar muy bien.</b></p><p>— Tal cual. En obras de arte, pero especialmente en guitarras y en órganos antiguos de los ’60. Tipo Hammond, los órganos que escuchás en las canciones de <b>The Doors.</b></p><p><b>— ¿Por cuánta plata te desprenderías de un vinilo de tu colección?</b></p><p>— ¡Por mucha plata! Algunos son incunables. Justo hoy estaba preocupado porque no encontraba un disco. No sé dónde está. Un disco que es un pirata de una poeta neoyorquina y música que se llama <b>Patti Smith</b>. Yo la amo y la admiro. Y estuve con ella una vez que vino a tocar a Buenos Aires, almorcé con ella en una cena que hicieron, casualmente, a familia Costantini en el CCK.</p><p><b>— ¿Que fue cuando vino a tocar al CCK, arriba en la cúpula?</b></p><p>— Claro. Hizo un encuentro para algunos artistas. Me acuerdo que invitó a artistas plásticos y de la música. De la música éramos re pocos: <b>Juana Molina</b> y yo nada más. Yo tengo infinidad de discos y de libros de Patti. Y le llevé dos discos, que es un pirata de ella cuando era muy jovencita, un disco en vivo, y el primer disco de ella, pero edición mexicana. Y me los firmó, me los dedicó. Ese disco no lo encuentro en mi colección. Ahora que estoy haciendo una mudanza, estoy trasladando los discos y me preocupa porque no lo encuentro. No sé dónde estará. Ese disco no lo dejaría ir por ninguna suma de dinero.</p><p><b>— ¿Te acordás algo de ese encuentro con Patti? ¿Qué hablaron? ¿Qué te dijo?</b></p><p>— Sí. Ella tocó la noche anterior en el Luna Park y fui a verla. En un momento me dijeron: “Che, ¿querés saludarlo en el camarín?”. Y dije: “No”, porque en el camarín se llena de gente, la saludan mil personas y, después de tocar, el músico no siempre quiere saludar a mucha gente que no conoce. Entonces dije: “No, dejá, me abstengo”. Llego a casa y a las mil de la madrugada me llama un amigo de Nueva York y me dice: “Ya sé que es re tarde. Discúlpame la hora, pero ¿te gustaría mañana desayunar o almorzar con Patti Smith?” Le digo: “Sí, obvio”. “Bueno, anotá las coordenadas que te invita la familia Costantini a almorzar con ella”. Y fue así. O sea, me abstuve de conocerla en el camarín y al otro día...</p><p><b>— El universo te lo mandó.</b></p><p>— Exactamente. Por casualidad, me invitan a conocerla a esta mujer que admiro tanto, ¿no? Ella es icónica.</p><p><b>— ¿Por cuánta plata volvés a dormir en un Peugeot 504 cinco?</b></p><p>— Ay no (risas).</p><p><b>— ¡Qué anécdotas que has tenido! ¿Fue por placer, por gusto o por necesidad?</b></p><p>— De chico, de adolescente, cuando tenía unos 18 años, me echaron de mi casa. Me echaron porque me portaba mal, era contracultural o lo que hoy diríamos contracultural, transgresor. Era punk, anarcopunk y en mi casa no les gustaba que yo fuera así. En ese momento me echaron de mi casa, como un símbolo, un castigo... Y he dormido, por ejemplo, en un Peugeot 504 que estaba abandonado. Vi que estaba la puerta abierta y dormí un par de noches ahí adentro. Después he dormido en la caja mudanzera, en un flete.</p><p><b>— ¿Te lo prestaban?</b></p><p>— No, yo me metía. Me metía y dormía arriba de la cabina. Hay un lugar que se llama el buche. No era cómodo. Era una cosa de madera, ¿viste? Eso he pasado en el underground.</p><p><b>— ¿Y qué te acordás de tu crianza, de tu familia?</b></p><p>— Mi padre era músico, entonces viajaba todo el tiempo y no estaba nunca. Después mis viejos se separaron, entonces no estaba nunca tampoco. Fui criado mayoritariamente por una mamá y una abuela muy antagónicas. Mi mamá era una intelectual del Mayo francés. En cambio, mi abuela era mucho más tradicionalista, más conservadora. Y me crio más mi abuela que mi vieja. Entonces, tuve una crianza mucho más antigua. En lugar de tener una crianza de los 60, más moderna, de la época de la minifalda. Tuve una crianza de la época de 1910, de 1920, de preguerra. Era un chico antiguo. Era un chico que no coincidía con los códigos de los chicos de mi edad. Los chicos de mi edad tenían todos sus modas, sus tendencias y yo era como más antiguo. Me vestían como si fuera un nene de Bariloche, digo yo (risas), con suéter tejido. Como un niño de montaña, un niño antiguo. Después cuando estaba por terminar la primaria y empezaba la secundaria, estaban los bailes, los asaltos, estaba la moda de los chetos, los Stones, todo eso. Y yo quedaba re afuera y quería pertenecer porque cuando sos chiquito, querés formar parte. Y yo no entraba por ningún lado. Era re antiguo, re ñoño. Pero era creativo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IC6KNZ5O7NCRDHPKKJQKSMCGN4.JPG?auth=0ddbf0216a105c8590b880218bf48a82a7524d475183ae1ea0f1cf1ced930174&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Walas repasó casi cuatro décadas al frente de Massacre, banda clave del rock alternativo argentino nacida como Massacre Palestina en 1986. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>— Esa personalidad que mostraste en tu adolescencia, de tener tus propias reglas, ser anarquista y rebelarte, ¿tiene que ver con algo de ese niño que, de golpe, sintió el impulso de cuestionar un montón de mandatos y la cultura de ese momento? ¿De ahí nació esa pulsión de decir: “Yo quiero hacer las cosas de otra manera”?</b></p><p>— Sí. Cuando puedo rebelarme, que paso a ser mío y dejo de ser de ellas, de mi mamá y de mi abuela, y paso a ser mío, más o menos a los 15 años, ahí paso al lado contrario. Me empiezo a juntar con los punks y con la gente alternativa de Buenos Aires, que era el Parakultural, Cemento, el teatro underground, el varieté, el rock... Y entonces me junto con toda esta gente. Yo era muy chiquito y esta gente eran como mis maestros, gurúes. Por un lado Batato, que es el del cuadro que mencioné antes, <b>Tortonese</b>, <b>Urdapilleta</b>, <b>Omar Viola</b>, <i>Las Gambas al Ajillo</i>, toda la gente del Parakultural. Ellos fueron mis referentes, encontré mi tribu. Y por otro lado, los punks, las bandas que eran muchachos más grandes que yo y los admiraba como público. Gente como <b>Los Laxantes</b>, <b>Los Baraja</b>, <b>Los violadores,</b> todas esas bandas de los ’80. Y después me hago muy amigo y pasamos a ser como hermanos de una banda que en su momento era emergente y después se hizo muy famosa, que son Los Fabulosos Cadillacs. Ellos me apadrinan a mí, son los que nos prestan y regalan nuestros primeros instrumentos, son los primeros que nos producen las canciones y demás. Entonces pasamos a ser como unos hermanitos menores.</p><p><b>— ¿Cómo fueron esos inicios de Massacre?</b></p><p>— Nosotros empezamos siendo <b>Massacre Palestina</b>, nos llamábamos así.</p><p><b>— Que es un tema bastante actual.</b></p><p>— Claro. Fijate la resignificancia que tiene hoy en día ese nombre. En ese momento éramos unos pendejos que no entendíamos demasiado de geopolítica. Le pusimos un nombre de choque. Rápidamente, nos convertimos en una figurita de interés dentro de lo que era el under. Las bandas que tocaban en ese momento eran los <b>Twist</b>, <b>Virus</b>, empezaba <b>Soda Stéreo</b>, los Cadillacs. Y nosotros aparecimos como una figurita muy colorida, interesante, porque éramos los primeros skaters, los primeros que hacíamos música californiana, que hacíamos surf music, skate rock. Y rápidamente tuvimos público. Nosotros no es que decimos: “Tuvimos que remarla, tuvimos que sufrirla, qué padecerla”.</p><p><b>— Fue muy orgánico.</b></p><p>— En nuestra fecha debut había 500 personas. Había mucho interés sobre nosotros porque despertábamos curiosidad, veníamos con una propuesta que no existía en Buenos Aires.</p><p><b>— No había ningún otros referente. </b></p><p>— Claro. En ese momento estaban los punks con camperas de cuero y tachas y capaz que una cresta, y los heavies con campera de cuero y pelo largo. Y nosotros aparecimos con una propuesta que era mucho más colorida, con zapatillas de skate, bermudas, íbamos en skate a los recitales. Entonces, generamos interés por parte de la prensa, de otros músicos, colegas y público. Fuimos espejo de mucha gente. Todos los recitales nuestros se llenaban desde siempre. Tuvimos, por suerte, y lo agradezco mucho, el sostén de un público que nos permitió seguir haciendo siempre discos, producciones.</p><p><b>— Y vivir de esto, ¿no?</b></p><p>— Vivir de esto y sobre todo trabajar de esto. Hacer cada vez mejores producciones. Dos de nuestros discos los grabamos en Londres. El último disco que sacamos lo grabamos en <b>Los Ángeles, en Texas y en Buenos Aires</b>, en dos estudios re buenos de acá. Por más que tenemos un perfil medio de culto y medio under, y empezamos en el underground, siempre tuvimos estructura de banda promedio y público.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CK6VERSB3JHBZKAWG3ICTQO77U.JPG?auth=d2289483786ad626b61b50110f5ebabd362a8632daa3eb3b6b93d211fa879175&smart=true&width=1920&height=1080" alt="El líder de Massacre contó que aprendió cocina y pastelería en MasterChef Celebrity y repasó su perfil de coleccionista de guitarras, vinilos y arte. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>— Escuché en alguna entrevista que la llegada de Tori, tu pareja y mánager, fue un poco la que hizo que la banda se organizara, empezara a cobrar, a manejar más recursos y tener una dinámica interna de management más profesional. ¿Cómo fue su presencia en tu vida, desde el amor, y también en la banda?</b></p><p>— Yo me pongo de novio en los ’90, con Tori, que es una productora innata, una organizadora, una ejecutiva innata. Por más que es artista, tiene el costado organizativo. En un momento pasa a ser nuestra mánager y la mitad de nuestra carrera nunca habíamos visto un peso. Por más que convocábamos gente, teníamos productores y managers, nosotros siendo pendejos y estando en Babia, no veíamos plata Y en el momento en que Tori se hace cargo de lo ejecutivo en Massacre, pasa la novedad de que empezamos a ver plata. Terminaba un show y en la boletería había plata. Nos dijo: “Miren chicos, se reparte esta guita entre todos, hay plata para comprar instrumentos o para grabar algún disco”. Es como que tuvimos dos realidades. Una estábamos en Babia porque éramos pendejos poetas...</p><p><b>— Eran más bohemios que querían expresarse</b>.</p><p>— Que no nos interesaba el dinero. Dado nuestra militancia anarco punk, el dinero, lo capitalista era algo malo. Entonces tener éxito y dinero era algo mal visto, era comercial. A partir de la segunda mitad, a partir de que Tori se hace cargo del management, aparece esa novedad que es poder realmente vivir de la música. Yo antes tenía otros trabajos: tenía una estampería, una fábrica de remeras, tenía locales en la <b>Bond Street</b>. Durante mitad de los ’90 y los 2000 he llegado a tener tres locales en esa galería emblemática donde están toda la vanguardia, los tatuadores, donde están los negocios de ropa alternativa. </p><p><b>— ¿Y cómo eran esos locales? ¿Qué vendían?</b></p><p>— Tuve la primer disquería punk de Buenos Aires, se llamaba La Lupita, que tuvo como característica primeramente que vendíamos discos del género punk, todos lo derivado a lo punk y tenía una característica particular que es que fuimos los primeros en vender remeras de colores. Las remeras del rock hasta ese momento eran blancas o negras. Eran la remera negra de heavy o la remera blanca de punk de Sex Pistols. Nosotros impusimos las remeras de colores. Si el disco era color turquesa, como el de Weezer, por ejemplo, hacíamos la remera color turquesa. Si el disco era verde, como Sonic Youth, hacíamos la remera de color verde. La remera celeste de Radiohead. La Lupita tuvo como novedad y como impronta eso: lo colorido. Después tuve un negocio de skate que se llamaba La Rata y un negocio de ropa para chicas góticas con una diseñadora que hacía unas ropas geniales. Y después tuve un negocio que era sin fines de lucro: un museo de skate. No se vendía nada ahí.</p><p><b>— ¿Es verdad que fuiste campeón de skate argentino?</b></p><p>— Yo fui campeón de skate durante muchos años. Aunque no existe la categoría campeón de skate. Fue entre los 15 y los 20 años más o menos, antes de dedicarme a Massacre. Cuando empiezo a dedicarme a Massacre Palestina paso a la bohemia, a la noche y voy dejando un poco de lado lo deportivo, lo diurno. En un momento lo conjugué las dos cosas, pero después me dediqué más a lo artístico que a lo surfístico (risas).</p><p><b>— ¿Seguís haciendo skate, surf o snowboard?</b></p><p>— Sí, las tres cosas. Amo los deportes de tablas. El tema es que de una ola de agua te caés al agua o de una ola de nieve te caés a la nieve. En cambio, en el skate, la ola es de cemento. Hay que tener valentía, destreza...</p><h2>Los Ramones, los excesos y el rock</h2><p><b>— ¿Cuál fue la situación más descontrolada que viviste en los años ’90?</b></p><p>— Haber tocado cinco noches consecutivas con Los Ramones como telonero en la situación de que el público no quiere ver al telonero, quiere ver a Los Ramones (risas).</p><p><b>— ¿Qué les pasó?</b></p><p>— Nos convocaron como teloneros de Los Ramones para un show cuando vinieron a Buenos Aires, Los Ramones, la banda neoyorquina. Nos convocaron para una noche. Pero se empezaron a vender entradas y se convirtieron en dos noches. Se vendieron más entradas y fueron tres, cuatro, cinco shows y fuimos los teloneros de los cinco shows. Convivimos con Los Ramones durante cinco noches. Cenábamos con ellos, salíamos con ellos. Hoy queda vivo uno solo de ellos. <b>Fue una de las experiencias más hermosas y a la vez más intensas de mi carrera.</b></p><p><b>— Contame alguna cosa que se pueda de ese momento.</b></p><p>— Cenábamos todas las noches en el estadio Obras, detrás del escenario. Había un menú que ellos como eran neoyorkinos pero medio italianos, era todo ravioli, caneloni, spaghetti, era todo re tano (risas).</p><p><b>— ¿Eran simplones o medio divos?</b></p><p>— No, simplones. Alguno era medio divo...</p><p><b>— ¿Johnny, por ejemplo? ¿Era más estrellita?</b></p><p>— Johnny siempre fue cuestionado porque era más bravo con el público y con sus compañeros.</p><p><b>— ¿No era un personaje sino que tenía ese carácter?</b></p><p>— Era su forma de ser. Después Joey, el cantante, era divino. Venía al camarín nuestro y nos traía, en ese momento en un formato radiograbador, para hacernos escuchar la vanguardia de Nueva York, las bandas que estaban surgiendo, la novedad. Muy didáctico, generoso, muy divino. Convivir con Los Ramones durante cinco noches fue una experiencia espectacular. En ese momento no había tanta conciencia de lo que eran Los Ramones como símbolo. Hoy en día se puede decir que los argentinos somos un país ramonero y stone. A los que más amamos los argentinos es a los <b>Rolling Stones </b>y a Los Ramones. Los ves en las remeras... Pero en ese momento era recién empezaba la “ramonesmanía”, al punto que tocaron cinco noches en Obras y la siguiente vez que vinieron hicieron un solo recital en Vélez.</p><p><b>— ¿Alguna vez te arrepentiste de una noche de sexo?</b></p><p>— Sí. Me he arrepentido, por ejemplo, de dejar a una chica genial para irme con una chica de madera.</p><p><b>— Esas decisiones no inteligentes.</b></p><p>— Sí. Después lo analizás, ¿no? Decís por qué estoy cambiando a esta chica que es bárbara, que es genial, para irme con esta otra chica. Porque están las personas que son apasionadas y que juegan, que hacen las cosas y después están los que vos tenés que hacer todo, ¿viste?</p><p><b>— Sí, más fiaca. Que no tienen motor propio.</b></p><p>— Sí. Entonces me he arrepentido de cómo he dejado, he cambiado a esta chica tan genial por esa otra chica más pasiva, si se quiere, más madera como te digo en joda.</p><p><b>—Con Tori tienen muchos años juntos. ¿Es verdad que Massacre se define como una banda matriarcal, porque está atravesada por la mirada femenina de sus compañeras de vida?</b></p><p>— En el rock no es muy común. Por lo menos el rock tradicional es bastante machista, masculino, históricamente. Nosotros nos definimos matriarcales porque yo, definitivamente, si tuviera el poder de hacerlo, le doy la manija a las mujeres, le doy el poder a las mujeres, porque las mujeres son mucho más sensatas que los varones. Los varones somos más básicos, guerreros, competitivos, territoriales, nos peleamos por cosas más básicas. En cambio, las mujeres son primeramente madres, entonces tienen la mirada del conciliador, del que cuida, del que protege. Nosotros somos más brutos. A nosotros nos gusta tirar la piedra, la bomba, el misil, pelearnos, disputarnos cosas. En cambio la mujer es ejecutivamente mucho más organizada, si querés es el ama de casa, la que se encarga de decir: “Compramos esto para comer a la noche”. El hombre es el que se dedica a ir a cazar el mamut y traerlo, y la mujer es la que dice: “Bueno, esta parte del mamut o del ciervo la guardamos para el verano, esta la guardamos para el invierno”. La mujer es más sensata. Yo le daría el poder a las mujeres. En realidad, los primeros clanes de la humanidad fueron...</p><p><b>— Matriarcales.</b></p><p>— Después el hombre por la fuerza toma la manija y así estamos. Así está el mundo, ¿no? Pero los primeros clanes de las primeras civilizaciones, fueron matriarcales Entonces me considero feminista, si se quiere, pollerudo y matriarcal. Pero yo, definitivamente, le doy el poder a las mujeres.</p><p><b>— ¿Qué cambiarías del mundo de hoy desde la óptica de ese adolescente anarcopunk, hoy devenido en un adulto que se define como matriarcal, pollerudo y feminista, que fue criado por una abuela que lo hizo un niño antiguo? Porque tenés un mix tan hermoso que me interesa ese punto de vista</b>.</p><p>— Cambiaría los liderazgos. Le daría un valor más al humanismo que a lo que rige hoy en día que es lo material, el capitalismo, el mercantilismo. Le daría mucho más énfasis al humanismo y seríamos mucho más felices. Entre bombas, guerras y misiles, si la mujer tuviera el liderazgo de la humanidad, estaríamos como los griegos. Especialmente los griegos atenienses porque estaban los atenienses y los espartanos. Unos eran más de la cultura y los otros más de lo físico, especialmente los atenienses que estaban con una túnica, en bolas, comiendo uvas, tocando instrumentos, impulsando las artes, las ciencias, la filosofía. Hacia esa humanidad tendríamos que ir en realidad. Pero los intereses, especialmente del macho, hacen que seamos esclavos, guerreros y ni siquiera guerreros sino soldados al servicio de otros. Defender los intereses de otros que ni siquiera los entendemos. Así que cambiaría el género del liderazgo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/YEMWRTXDQJF5NLCUAXAUEO5CAA.jpg?auth=e21d11d3d55abfa54b98b4de953cbc7943e15589a5042b357638762b95702ef8&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Walas junto a Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Fiorella Vitelli: canceló su casamiento, quedó embarazada de un hombre que casi no conocía y formó la familia que soñaba]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/01/fiorella-vitelli-cancelo-su-casamiento-quedo-embarazada-de-un-hombre-que-casi-no-conocia-y-formo-la-familia-que-sonaba/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/05/01/fiorella-vitelli-cancelo-su-casamiento-quedo-embarazada-de-un-hombre-que-casi-no-conocia-y-formo-la-familia-que-sonaba/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellas, reflexionó sobre la exigencia de “poder con todo”, el peso de los mandatos femeninos y el vínculo con su mamá. Además, recordó la decisión de dejar una relación que ya no la representaba y cómo una historia inesperada cambió su forma de vincularse, confiar y construir el hogar que siempre había deseado]]></description><pubDate>Tue, 08 Sep 2026 17:39:12 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Desde que nací quiero tener hijos y ser mamá. Lo deseo con toda mi alma. ¿Por qué me siento atraída por personas que no tienen nada que ver con lo que yo sé que me conviene?”</b>, esa fue la pregunta que <b>Fiorella Vitelli</b> le hizo a su coach después de romper un compromiso de años y replantearse por completo su vida, según contó en <b>Ellas</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>.</p><p>Fiorella es licenciada en Nutrición, divulgadora y comunicadora especializada en bienestar, hábitos saludables y calidad de vida. Ganó notoriedad por sus participaciones en medios como América, Urbana Play y LN+, donde aborda temas vinculados con la alimentación consciente, la salud integral y la longevidad. Además, es autora del libro <i>Desnutrida</i>, publicado en 2025, en el que propone una mirada más amplia sobre la nutrición y el bienestar, alejada de los enfoques centrados únicamente en el peso corporal. También participó en charlas TEDx y desarrolla contenido en redes sociales sobre nutrición, hábitos y desarrollo personal.</p><p>En un diálogo sincero, habló sobre el peso de los mandatos femeninos, la relación con su mamá y el aprendizaje que le dejó haber sido echada de su casa a los 22 años. También recordó cómo canceló su casamiento cuando sintió que estaba en una relación en la que ya no podía ser ella misma y cómo, años después, terminó enamorándose del padre de sus hijos, <b>Tomás Critelli</b>, un hombre al que apenas conocía cuando quedó embarazada en plena pandemia. Hoy es mamá de tres hijos: <b>Río, León </b>y<b> Tina.</b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZAZ2ZBQ6UNEJTC3QEIN655O364.jpg?auth=da796c968e28400b2ac6fd47818c70ad16c1115f25173717b08d1bd3df030885&smart=true&width=5448&height=3888" alt="“Quedé embarazada ese día, con un 1 % de probabilidades”: Fiorella Vitelli recordó la inesperada noticia que inició su historia de amor. (Maximiliano Luna)" height="3888" width="5448"/><p><b>—¿Con qué Fio me encuentro, en qué etapa de tu vida estás?</b></p><p>—Bueno, estoy en una etapa, no sé si esto es real o no, que exista la crisis de los 40. Pero yo tengo 38 y medio y me siento ahí. Me siento como preguntándome <b>cómo quiero vivir a partir de ahora. </b>Vengo de una década de empujar, sostener y tirar para adelante. Ahora me gustaría experimentar un poquito más la quietud.</p><p><b>—¿Sentís que hay algo en las mujeres de siempre estar empujando y sosteniendo?</b></p><p>—Sí. En esa pregunta y viviendo eso estoy hoy. También el haber sido mamá de una nena me hizo mirar todo mi linaje. Mi última hija, <b>Tina</b>, que tiene nueve meses. Y yo creo que a mi mamá también. Tengo un linaje femenino muy fuerte, de mujeres muy poderosas, muy de ir para adelante. El “no puedo” no existe. Pero ahora estoy preguntándome: ¿quiero empujar a este nivel, quiero ponerle ese nivel de esfuerzo, quiero correr de esta manera? Ya sé que puedo, tengo la evidencia. Pero ahora me planteo cómo elijo vivir. Y bueno, inevitablemente interpelada por el bienestar. O sea, me dedico a eso.</p><h2>Mandatos, fallas y la herencia materna</h2><p><b>—¿Por qué creés que a las mujeres nos cuesta tanto permitirnos fallar y tenemos tan incorporado el “yo puedo”?</b></p><p>—Va un poco de la mano de creer que si fallo y no me salió, igual puedo sacarlo adelante. Y confundimos durante mucho tiempo el autoamor con la autosuficiencia, ¿no? El amor propio con puedo todo, puedo sola y es como: ¡Esperá! ¿Cómo sería mi vida si me dejo sostener? ¿Quién tengo que ser para permitirlo? No lo sé, no está en mi naturaleza, no está en mi automático, no lo aprendí, no sé cómo es estar un poco más quieta, estar un poco más tranquila, ir un poco más lento y permitir el sostén de otros.</p><p><b>—¿Estás trabajando en eso?</b></p><p>—Estoy trabajándolo porque no me resulta para nada natural y fácil, pero la llegada de Tina me trajo un poco de esto. Estoy convencida de que criamos desde la imitación y de golpe soy mi mamá...</p><p><b>—¿Te molesta verte siendo un poco tu mamá a veces?</b></p><p>—Yo estoy fascinada con mi mamá, pero tenemos una historia fuerte juntas. O sea, me echó de mi casa a los 22 años. Tenemos una historia muy fuerte juntas.</p><p><b>—¿Por qué te echó de tu casa?</b></p><p>—Porque a su mirada era rebelde. Bueno, soy rebelde, naturalmente, ¿no? Desde la comunicación y todo se me nota, que no es que voy por el caminito más sencillo siempre, pero ella estaba convencida de que era lo mejor que podía hacer para mí. Tenía 22 años, ya estaba recibida y me fui un fin de semana con amigos a la costa. Ella me había dicho que no me podía ir. Yo vivía en la casa de mis padres todavía. Cuando volví, me dijo: “Yo te dije que no te vayas, te fuiste igual. Ahora la que quiere que te vayas soy yo”.</p><p><b>—¿Cómo viviste eso después, al convertirte en madre?</b></p><p>—Es muy fuerte. La sensación de pérdida de hogar fue muy fuerte para mí. De hecho, hoy me pasa que pienso: ¿financieramente es lo más inteligente comprar una casa para todos mis hijos?”. Pero también me pasa que, cuando el dueño de la casa quiere volver a vivir ahí, como me está pasando ahora y me tengo que mudar otra vez, no sabés la tristeza, la angustia y el trabajo que me generó saber que en dos años tengo que irme porque él quiere volver. Entonces, hay algo ahí con el hogar que necesito reafirmar todo el tiempo.</p><p><b>—¿Pudiste hablarlo con tu mamá?</b></p><p>—Recontra. El libro que escribí, <i>Desnutrida</i>, empieza con el momento en el que mi mamá me dice: “Yo te pedí que no te vayas. Ahora te vas vos”. Y no sabés el miedo que tenía cuando le di a mi mamá el libro. Fue la primera que lo leyó. Igual lo había hablado antes. Le dije: “Ma, voy a escribir esto porque es parte de mi historia”. Y me dijo: “Si nos encuentra en el lugar que estamos hoy, toda esa historia tuvo sentido de ser recorrida”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UGK563KJVBB6XMYK6OQJJI444E.jpg?auth=e8e230b79abeb0704ed5c5691b134dcf9a6cc29cbe10302e554637ada919962b&smart=true&width=5100&height=3744" alt="“Yo sabía que el universo me iba a premiar por mi valentía”: Fiorella Vitelli habló de la decisión de cancelar su casamiento y del inesperado giro que cambió su vida Maximiliano Luna" height="3744" width="5100"/><h2>Tomar distancia, coraje e intuición</h2><p><b>—Cancelaste un casamiento. Hay que ser valiente para elegir lo que uno no quiere cuando todo parece encaminado...</b></p><p>—Bueno, yo me aferré a esa valentía. Como que me autodije: “Voy a vivir esto como una persona valiente”. Y yo me separo amando.</p><p><b>—¿Cómo era tu situación en ese momento?</b></p><p>—Estaba viviendo con un hombre. Teníamos fecha, salón reservado, iglesia paga. No tenía el vestido, pero estaba ahí encaminado. Estaba todo. De hecho, la familia que vino de Suiza y vinieron igual, porque ya estaba todo, todo, todo.</p><p><b>—¿Qué fue lo que hizo que dijeras que no?</b></p><p>—La verdad es que yo veía muchas red flags. Pero claro, cuando empezamos procesos de sanación y de trabajo personal —yo detecto un despertar muy fuerte, un clic, en 2015, que fue cuando me puse en pareja—, y es la versión antigua de vos la que se está vinculando con esa persona. Y, a medida que fue pasando el tiempo, me di cuenta de que ya no me hacía sentido la versión de mí que estaba con él. Sobre todo por los permisos que había otorgado, por las cosas que había naturalizado y que ya no formaban parte de mí. Y, en el momento en que me cayó la ficha, dije: “Esto es violencia para mí”.</p><p><b>—¿Recordás qué episodio hizo que te des cuenta?</b></p><p>—No fue un episodio puntual, fue una película. ¿Viste la película <i>Nace una estrella</i> de <b>Lady Gaga</b>? Yo en esa época empecé como mi carrera de comunicación masiva y él no estaba cómodo con eso. Si me paraban en la calle y me saludaban, él estaba muy incómodo.</p><p><b>—¿Sentiste celos de su parte?</b></p><p>—Sí, de hecho, en un momento me dijo: <b>“Vos tenés que ser mi secretaria”.</b> Un montón de cosas. Además, cuando paro un minuto y miro, digo: “Me alejé de toda mi red”. Me encapsulé, me quedé acá, sola, con él, con un cuento que me está contando que no sé cuál es, pero feliz no estoy. Tengo un yunque en el pecho.</p><p><b>—¿Cómo fue el momento de comunicarle la decisión?</b></p><p>—El día que le voy a avisar que nos separábamos, yo ya tenía el departamento alquilado. Le dije: “Mirá, tengo que hablar con vos”. Me dice: “No, hoy no estoy para cosas emocionalmente cargadas”. Le dije: “No, vamos a hablar hoy. No sé para lo que estás, para lo que no”. Viene y se sienta con un cuaderno como para anotar el feedback. Le digo: “Bueno, ya tengo el departamento alquilado, me voy”.</p><p><b>—¿Cómo reaccionó él?</b></p><p>—No se la vio venir. Pero esto me pasó con todas las parejas. Ellos creen que yo los amo tanto y entrego tanto que nunca me voy a desenamorar. Así que ahí fue: “Yo el departamento ya lo tengo alquilado, está todo cerrado, me voy”. Me fui así porque con tal de huir, que eso es otro error. </p><p><b>—Pero la paz vale cualquier sillón. </b></p><p>—Y me alquilé un departamento, un piso doce, en Vicente López, con vista al río, que era como Miami, mi amor (risas). Me aferré a mi valentía y <b>yo sentía que seguía enamorada, sentía que lo amaba. Pero sabía que él no era.</b> </p><p><b>—Es que a veces el amor va por una vía y el decir: “Che, esto no es lo mejor para mí”, puede ir por otra. ¿Cómo reaccionó tu mamá cuando le contaste que cancelabas el casamiento?</b></p><p>—“¡Qué alivio! Qué bueno que te diste cuenta", me dijo.</p><p><b>—¿Cómo fue ese cambio en tu vínculo con ella?</b></p><p>—Mi mamá me devolvió la psiquis. Cuando me mudo, además de que me recontra ayudó con la mudanza, mi mamá es una topadora y me re ayudó. La fruta nunca cae muy lejos del árbol (risas) y ahí es donde yo me replanteo muchas cosas para mis frutitas...<b> </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6GPJYLQRVFFVBAOIGNUYH3E6LY.jpg?auth=a7f2cfc9c282f56bc12e2fe6c0636e3b1810bee2541af8df7ba1fbd1a36dfb4e&smart=true&width=6192&height=4128" alt="“Confiá, a veces no se trata de controlar todo”: el aprendizaje más profundo que dejó Fiorella y cómo pasó de huir de una relación a construir la familia que soñaba. (Maximiliano Luna)" height="4128" width="6192"/><h2>Embarazo inesperado, vínculos y la familia que llegó sin aviso</h2><p><b>—Después de separarte, ¿cómo fue el proceso interno?</b></p><p>—Cuando me separo empiezo a trabajar con mi coach y le digo: “Hay algo que pasa acá que no lo entiendo, ¿cuál es el fenómeno? Yo sé cuál es el estereotipo de hombre que podía acompañarme a mí el resto de mi vida y a formar la familia que yo sueño desde que nací. <b>Quiero tener hijos y quiero ser mamá, lo deseo con toda mi alma y deseo que esto parta de una pareja de amor recíproco</b>, <b>saludable. ¿Por qué elijo personas que no tienen nada que ver? ¿Por qué me siento atraída por personas que no tienen nada que ver con lo que yo sé que me conviene?"</b></p><p><b>—¿Sentís que ahí hubo como un reset?</b></p><p>—Recontra. Ahí, laburándome y él dándome ejercicios, como bueno, el que te atraiga naturalmente desde el principio, desconfiemos y miremos. </p><p><b>—Es un buen tip igual: el que te magnetiza, cautela. </b></p><p>—Me dijo: “Dale la chance al que no te fascina”. Fui, lo hice. Yo mirando la hora digo: “¿Cómo me voy? ¿Cómo hago para salir de acá?” En la primera cita. La única, sí. Contexto pandemia que no conseguías… Se va, termina mi plan, mi cita, me voy a acostar diciéndole a mis amigas: “Chicas, no, esto no va, no funciona así”. Al coach diciéndole: “Yo hice la tarea. Pero no estoy para volver a vivir esta situación, no tengo ganas, no”.</p><p><b>—¿Y cómo reapareció el vínculo con quien hoy es el padre de tus hijos?</b></p><p>—Aparece como sugeridos, los que migra Facebook a Instagram, como de tu otra vida. Me aparece este chico ahí, un alguien. Aprieto, era un meme de una hamburguesa y yo dije muy amorosamente: “Sigan comiendo así que vamos a seguir encerrados mucho tiempo más”. Eso le reaccioné a lo que puso, a la historia. “¿Cómo estás tanto tiempo?”, me responde.</p><p><b>—¿Él te recordaba?</b></p><p>—Claro. Hacía diez años que no sabíamos nada el uno del otro. Nos habíamos conocido en un boliche, salimos tres veces y yo me puse de novia con otro.</p><p><b>—¿Y nunca más?</b></p><p>—Y nunca más.</p><p><b>—¿Cómo fue ese reencuentro?</b></p><p>—Nos vimos un par de días después. Era pandemia, un delito total (risas). Pasó lo que tenía que pasar y quedé embarazada. Ese día. Con un 1 % de probabilidades, llegó <b>Río</b>. Fue muy loco porque yo lo vuelvo a ver el fin de semana siguiente y cuando me despido le digo: “Hasta dentro de diez años, te voy a extrañar”. Porque él seguía siendo el rey de la bailanta, pero encerrado por la pandemia. Además, un potro. Yo dije: “No, no, no. Chau”. Y él flasheó, se enamoró, porque como le dije “chau, te hasta dentro de 10 años”. Yo pensaba: no lo voy a ver nunca más.</p><p><b>—¿Cómo descubriste el embarazo?</b></p><p>—Semana siguiente, yo llorando, mirando <i>This is Us</i>, pero a mares y dije: “Estoy embarazada”. Le pregunto al péndulo (risas), que dijo que sí y voy a la farmacia. Ahí me reconoce una señora: “Ay, querida, vos sos una nutricionista”. Y yo tipo: “¿Me das unas, mmm, carilinas, una prueba de embarazo...?” Le pedí el más barato y el más caro. Cuando llegué, vi una rayita sola, voy a buscar un vaso de agua, vuelvo y la segunda estaba ahí.</p><p><b>—¿Qué sentiste en ese instante?</b></p><p>—Bienvenido. Te señoré toda mi vida. En ese instante, no pensé en nada. Solo fue: bienvenido. Y hasta sabía que era varón. Fue como bienvenido. Somos dos, por lo menos, acá somos dos.</p><p><b>—¿A quién se lo contaste primero?</b></p><p>—Justo estaba con una amiga por videollamada, así que se lo dije. Obviamente, lo primero que traté de hacer fue llamarlo a él. No me atendió. Me ghosteó. Seis de la tarde eran de un domingo. Diez de la noche, intento otro mensajito y nada. Dos de la mañana, lo veo en línea, entonces le digo: “¿Te puedo llamar?”. Me pone: “No”. Directamente. Entonces le mando la foto del test. Me dice: “Me descompongo, me descompongo”. Le digo: “Mirá, yo estoy desde las seis de la tarde con este tema”. Lo banqué un ratito, pero después le dije: “Yo me tengo que ir a dormir, porque mañana laburo”. Puse modo avión, dormí y me desperté a las seis. Al día siguiente le dije a mi mamá que venga.</p><p><b>—¿Cómo fue la reacción de tu mamá?</b></p><p>—Llega mi mamá, le abro la puerta y me dice: “¿Qué pasó?" Porque era raro que no vaya yo para allá y la haga venir al departamento. Pensó que me iba a encontrar con covid o algo así. Me siento al sillón con ella. “¿Qué pasó, Fiorela?”, me dice. “Estoy embarazada”. “¿Qué? No lo puedo creer, tanto que lo pedí, me lo merezco, me lo merezco”, decía. Ella saltando, feliz. Quince minutos después le dije: “¿No me vas a preguntar de quién es?” Y me dice: “¿Es de tu ex?”. “No”. Y ella suspiró como aliviada. “Es tuyo entonces, no me importa, es nuestro”.</p><p><b>—¿Qué significó ese momento para vos?</b></p><p>—A mí me devolvió la psiquis en ese momento. Pero no solamente eso, yo sentía que no iba a estar sola. Independientemente del rol que el papá eligiera ocupar en ese momento, yo ya no estaba sola, porque yo era una trabajadora independiente, me había quedado sin laburo por la pandemia e iba a ser mamá, ¿cómo iba a hacer? Entonces, esa pregunta la tenía en mi cabeza. Cuando él me llama, yo le dije: “Mirá, <b>el rol que quieras ocupar lo podés elegir completamente, yo no necesito nada</b>. Lo único que te voy a pedir es que no me molestes, porque tengo que lidiar con un montón de cosas. Entonces, hacete a un lado o sumás. La posibilidad de quedarte y restar no va y yo soy una topadora”.</p><p><b>—Porque en definitiva era un pibe que no conocías, básicamente. </b></p><p>—No lo conocía. Él lloraba y me decía: “¿Cuándo cumplís años? ¿Tenés hermanos? ¿Tus viejos viven?” ¿Tenés segundo nombre? Nada.</p><p><b>—Y hoy acabas de tener hace nueve meses a tu tercera hija. </b></p><p>—Con él mismo. Y lo amo.</p><p><b>—¿Qué sentís que hubo en vos, en la vida, en el universo, que hizo que se trazara de una manera tan perfecta todo lo que tenía que suceder y lo que no?</b></p><p>—Yo me fui de esa casa, de ese casi casamiento, convencida de que el universo me iba a premiar por mi valentía. Convencida. Casi tan convencida que creo que fue una forma de decretarlo, manifestarlo y hacer que suceda. Pero convencida. Yo dije: “Lo estoy dejando todo acá”. Y yo creo que en algún momento aparece una mano. A veces aparece lo sutil y no lo vemos. Yo creo que siempre hay una mano que aparece y nos acompaña. Y acá, para mí, el universo me dijo: <b>“Mirá, no estás sabiendo elegir, reina”. Y ego uno y ego dos no se van a permitir conocerse si no hay un niño en el medio que los ponga de frente.</b> Yo sabía que él se iba a morir de amor. Yo le dije: “Tengo dos hermanos varones. Si a mis hermanos les llega esta noticia, me puedo pensar un minuto en su impotencia de no poder elegir y te entiendo. Pero yo ya decidí...” Me dijo: “Está”. O sea, como: “Está todo bien, pero necesito procesar”. Yo le dije: “Tómate tu tiempo, no pasa nada. O toda la vida, digo, no pasa nada”.</p><p><b>—¿Y cómo siguió todo?</b></p><p>—La semana seis me hago la eco, se la mando y no me responde. Pero bueno, era una posibilidad y también un poco como preparándome para de verdad ser mamá soltera y poder darle explicaciones a mi hijo cuando me las pidiera, aunque una parte de mí siempre sabía que se iba a acomodar. En la semana ocho me hago la segunda eco y de la nada me manda un mensaje de casualidad, porque también es muy intuitivo. “Che, mirá, estoy por hacer la segunda eco, si querés venir podés, porque estoy yendo a un sanatorio super lejos, pero que es el único donde...” “No puedo”. Claro, yo ni sabía sus horarios de trabajo, prácticamente no sabía qué hacía de su vida, nada. Ahí, cuando salgo de la ecografía le mando la foto o un videíto y me pone: <b>“Ahí está mi pichón”</b>. Yo sentada en la sala de espera del sanatorio, rompo en llanto porque fue el momento en el que me dijo: “Mi pichón”. O sea, ya está. Sos parte. Unas semanas después de eso nos vimos, cuando él pudo, y la verdad es que nunca nos dejamos de ver después de eso. Pero él todo el tiempo me decía: “Mirá que nosotros somos familia, pero no somos pareja. No sé cómo podemos hacer para tener un hijo sin amor entre nosotros”.</p><p><b>—¿Cómo viviste esa situación?</b></p><p>—Y yo le decía: “Pero el amor se construye”. Y él me decía: “No, yo creo en el amor a primera vista”. Y yo tipo: “No”.</p><p><b>—¿Cuándo sentiste que te pusiste de novia con el padre de tu hijo?</b></p><p>—A los seis meses de nacido Río. Igual nos pasó algo muy loco, que es que nos contagiamos de covid el día de la fecha probable de parto, así que él se tuvo que instalar en mi casa y quedamos una semana... Quedamos una semana encerrados solos en un dos ambientes, conociéndonos. Él dormía en un colchón en el living. Yo dormía en mi cuarto.</p><p><b>—¿Qué fue lo que te enamoró de él una vez que nació Río?</b></p><p>—El nivel de registro. Yo estaba por dar la teta y aparecía con un vaso con agua al lado. Estábamos con la familia y yo sentía que él estaba en donde estaba, pero siempre me estaba mirando como: “Che, ¿están bien? ¿Necesitan algo?” O él se iba: “¿Llegaste bien? ¿Están bien?” Viste cuando decís: “Qué alivio”. Qué alivio el premio del universo, porque no fue mi elección. P<b>ero hoy mi elección es quedarme, que para mí lo más rápido siempre era huir. </b>Así que ahí, en cada desafío que nos aparece, para mí siempre el desafío sigue siendo aprender a quedarme. Pero no a cualquier precio, sino que mi primera decisión, reacción, no sea salir. Porque construir una pareja y sostenerla en el tiempo es un laburo aparte.</p><p><b>—Si pudieras tomarte un mate con vos misma, con la Fio de antes de escribir el libro, la que fue echada por su mamá, la que se animó a dar el portazo y salir en búsqueda de la felicidad, la que se puso feliz al enterarse del embarazo aunque no conocía al papá, ¿qué te dirías?</b></p><p>—Confiá. A veces no se trata de controlar todo. A veces podés confiar que hay otra parte que también sucede.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/XDG6RSYHZJEGBC4THPGRAM6JXU.jpg?auth=efcdad73a203f052404daa22d6abe621e3138f9243fa7450d96d9bbe124e448c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Fiorella Vitelli con Luli Fernández en Ellas - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“No me gusta tener relaciones sexuales por tenerlas”: Viviana Colmenero habló de su vida amorosa, su paso por Gran Hermano y el conflicto en el programa de Yuyito]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/08/no-me-gusta-tener-relaciones-sexuales-por-tenerlas-viviana-colmenero-hablo-de-su-vida-amorosa-su-paso-por-gran-hermano-y-el-conflicto-en-el-programa-de-yuyito/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/08/no-me-gusta-tener-relaciones-sexuales-por-tenerlas-viviana-colmenero-hablo-de-su-vida-amorosa-su-paso-por-gran-hermano-y-el-conflicto-en-el-programa-de-yuyito/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la exganadora del reality repasó los años posteriores a su consagración, contó cómo atravesó la exposición y los prejuicios que marcaron su historia, y se refirió a su presente personal y televisivo]]></description><pubDate>Tue, 08 Sep 2026 06:17:10 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Trato de no pensar en el sexo si no tengo una pareja o no estoy enamorada</b>”, afirmó <b>Viviana Colmenero</b> al hablar sobre su presente sentimental en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/?utm_source=chatgpt.com"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. A 23 años de haberse consagrado ganadora de <i>Gran Hermano</i>, la ex participante contó que actualmente está soltera, que no tiene una vida social intensa y que espera que sea el hombre quien dé el primer paso cuando alguien le interesa.</p><p><a href="https://www.instagram.com/vivicolmenero/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/vivicolmenero/?hl=es"><b>Colmenero</b></a> alcanzó popularidad en 2003 al ganar la tercera edición del reality, tras permanecer 124 días dentro de la casa más famosa del país. Su historia personal y los prejuicios en torno a su pasado atravesaron su participación en el programa y marcaron la atención mediática que recibió después de su salida. Con el paso de los años, se alejó de la televisión, tuvo distintos trabajos y logró estabilizarse con un comercio de indumentaria y accesorios, mientras criaba a sus dos hijos.</p><p>En los últimos años, volvió a aparecer en los medios para hablar de su experiencia en <i>Gran Hermano</i>, de la vida después de la fama y de los prejuicios que enfrentó. Actualmente, continúa vinculada a la comunicación: es conductora de <i>La Hora de Viviana</i> en streaming y panelist de <i>Yuyito a la tarde</i>, el ciclo conducido por <b>Amalia “Yuyito” González</b>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6SH6WCT2QRBP3JDL4MHJSSZSVM.jpg?auth=51df2832a47ddf7caf35b44db5f5a239e0f92d87f7d234b340f147f456726dab&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Viviana Colmenero contó que tardó 15 años en acomodarse después de Gran Hermano y que se estabilizó con un comercio de ropa, carteras y bijouterie. (Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>— ¿Hace cuánto ganaste Gran Hermano, Viviana?</b></p><p>— Y el Gran Hermano lo gané en el 2002-2003, porque fue así. Ingresé en octubre del 2002 y salí en febrero del 2003.</p><p><b>— ¿Cómo hiciste para ganar?</b></p><p>— Y hablándole a la gente, principalmente. Yo conversé con el público. Porque más allá de que sea un juego y que es una competencia y va a ganar uno solo, ahora se habla mucho de estrategias de juego. Pero en esa época era más importante ser uno mismo y conversar con el público. Yo tenía muy claro que si el público no me aceptaba, el juego iba a ser más difícil de ganarlo.</p><p><b>—Cambió un poco el </b><i><b>Gran Hermano</b></i><b> de tu época al de ahora, ¿no? Porque directamente tienen sexo en la casa desde el día uno, como si fueran a comerse una medialuna.</b></p><p>— Sí, los chicos de ahora son más transgresores. Pero no sé si tienen tanto sexo, ¿eh?</p><p><b>— ¿Vos decís que no?</b></p><p>— Hubo una época de los Gran Hermanos, esos de la época de <b>Jorge Rial</b> que ahí sí era como todo más sexual. Pero después eso como que mermó. Esa situación mermó. Y ahora los chicos de hoy en día, <b>no sé si con el tema de Instagram, las redes sociales, creo que todos tenemos menos sexo.</b> Es lo que yo percibo, no sé si será verdad o no.</p><p><b>— ¿Vos estás en pareja ahora?</b></p><p>— No.</p><p><b>— ¿Y cada tanto chongueás?</b></p><p>— Nunca. No chongueo. No me gusta tener relaciones sexuales por tenerlas. Así porque de repente uno tiene ganas, que es normal, es algo biológico que nos pasa a todos los seres humanos. Pero en ese sentido trato de no pensar en el sexo si es que no tengo una pareja o no estoy enamorada...</p><p><b>— Te entiendo. No te acostás con cualquiera por tener relaciones. </b></p><p>— Claro. ¿Está mal?</p><p><b>— Me parece perfecto y banco. ¿Hace cuánto no estás en pareja?</b></p><p>— No estoy en pareja desde el mismo tiempo que no tengo relaciones sexuales.</p><p><b>— Igual debés tener un levante impresionante.</b></p><p>— Muchas gracias. <b>Pero soy re aburrida: no tengo sexo, no fumo, no tomo alcohol.</b> Tuve mis años de discos, de mostrarme, de estar pensando solo en lo superficial, vivir esa fantasía de que somos todos lindos, estamos todos bien vestidos, nos ponemos ahí a tomar champagne y qué sé yo. Pero después me di cuenta que eso fue una fantasía que se vivió en su momento y nada más. Que después uno busca otras cosas en una pareja.</p><p><b>— No es una fantasía, es lo que vos sentías en ese momento. Pero ¿qué sentís que cambió?</b></p><p>— Sí, estuvo buena esa época. Pero la belleza dura unos años. La belleza real, la belleza física, no dura mucho tiempo. ¿Cuánto durará la belleza real, donde estás perfecta, no tenés arrugas, no tenés problemas con el cabello?</p><p><b>— Pero seguro es una cuestión de perspectiva. Para mí seguís siendo una mujer hermosa hoy y tenés 20 años más que cuando entraste a Gran Hermano.</b></p><p>— Bueno, gracias. Tengo 54 años. Pero la belleza física dura unos años. Después, hay miles de otras cosas que mejoran por suerte. Pero sino nos tenemos que matar todos (risas).</p><p><b>—Pero vos seguís siendo una mujer a la que encaran, que les gusta a los hombres, y eso también tiene que ver con tu belleza física. Porque quizás algunos dicen: “Sos Viviana”. Pero otros no te deben conocer y simplemente dicen: “Mirá qué linda esa mujer”.</b></p><p>— Claro. Siempre me pasó y me sigue pasando, pero es como que uno también está como más guardada. Una se acostumbra con el paso de los años, se vuelve más discreta en todo sentido. <b>Yo trato de amoldarme a todas las etapas de la edad.</b> Ammí me gustan los hombres y me llaman la atención por ahí alguno u otro. Pero si me gusta uno, ya me gustó ese solamente. No es que dije: “Me va a gustar este”. De repente pasa que te gusta alguien, conectás con alguien, o pensás que conectás con alguien, porque por ahí el otro no está conectando con vos. Pero bueno, pasa algo. Esas cosas no se explican y te quedás ahí pensando en esa persona y al principio es como una cosa platónica. Después yo espero que el hombre avance, que conquiste.</p><p><b>— ¿Sos de conectar con mujeres también?</b> <b>¿Tenés onda con las chicas o más con los hombres?</b></p><p>— No, solo me gustan los hombres. Me encantan los hombres.</p><p><b>— ¿Cómo conocés gente hoy en día? Porque decías que no te gusta mucho lo de las redes y no sos de salir mucho.</b></p><p>— No tengo mucha vida social, pero en cualquier lugar se puede conocer a alguien. Yo hago un programa propio de streaming donde entrevisto, en general, más hombres que mujeres. No sé por qué cuesta más que vengan las mujeres que los hombres. A la mujer la llamás y es como que te da más vueltas. Y la última persona que me gustó la conocí entrevistándola. Pero no te voy a decir quién es. Igual no pasó nada. Quedó ahí el tema, ¿viste?</p><p><b>— ¿Pero sabés si le gustaste?</b></p><p>— Y no sé. Porque yo también pienso que a él le pasó algo conmigo. Pero no se sabe, quedó ahí en el misterio. Por lo pronto, quedó en algo medio platónico.</p><p><b>— ¿No tiraste un mensajito?</b></p><p>— Él me tiró un mensajito a mí.</p><p><b>— ¿Y entonces?</b></p><p>— Conversación va, conversación viene. Pero ya está.</p><p><b>— ¿Pero te mandó un mensaje: “Che, gracias por invitarme. Estuvo relindo. Un día nos tomamos un café”, como para abrir el diálogo?</b></p><p>— Claro.</p><p><b>— ¿Y ahí vos lo planchaste o le dijiste: “Sí, genial, me encantaría”?</b></p><p>— Sí, algo así. A mí me parece que con el tema de las redes sociales muchas veces estamos todos en nuestra zona de confort. Entonces, es como que nos quedamos ahí, en ese contacto que no requiere un compromiso mayor. Me da esa sensación. Porque además no tenemos mucho tiempo últimamente las personas. Cada vez trabajamos más, ocupamos más tiempo de nuestra vida en nuestros proyectos o obligaciones, en nuestras responsabilidades, que tienen que ver todo con este sistema re loco que estamos viviendo, que nos ocupa todo nuestro tiempo de vida y nos deja muy poco tiempo para disfrutar.</p><p><b>— Además, cuando vas siendo más grande también pasa que la gente tiene hijos y hay que combinar.</b></p><p>— Es un lío, ¿no? A veces hay que encontrar el momento, el día, el lugar y el horario. Porque para tener una cita que te importa de verdad, está bueno que salga todo bien. Es todo un tema. Qué lástima, ¿no?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7KIXTUI7ZJEWNACMYZ277WNPJQ.jpg?auth=b0a7a74bb17d371838e94029c20f68282aef00874db63ce647e6cf88e7ac6a0d&smart=true&width=1920&height=1080" alt="La ganadora de Gran Hermano 2003 sostuvo que en su edición del reality priorizaba mostrarse auténtica y conversar con el público antes que las estrategias de juego. (Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><h2>El premio, la casa y los años difíciles</h2><p><b>— Cuando ganaste Gran Hermano, ¿te compraste un departamento?</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— ¿Lo seguís teniendo al depto?</b></p><p>— Sí. En realidad no fue así todo tan fácil. Yo gané poquito dinero en Gran Hermano. Era la época en donde había crisis, devaluación. La plata no valía, igual que ahora.</p><p><b>— ¿Cuánta plata era el premio?</b></p><p>— Era muy poco, en realidad. Fueron 30 mil dólares porque fueron $100.000.</p><p><b>— Era 3 a 1 en esa época.</b></p><p>— Claro, era muy poca plata a comparación de lo que significa Gran Hermano.</p><p><b>— Pero en el 2001- 2002 estaban bajas las propiedades, porque había pasado la devaluación. Con 30 mil o 40 mil dólares te comprabas un departamento.</b></p><p>— Un monoambiente te comprabas. Después recibí un poquito de ayuda de mi papá, que es español, y vive en España. Mi papá vivió 40 años acá, fue comerciante, vino a los 17 años en barco, como todos...</p><p><b>— Los inmigrantes de esa época.</b></p><p>— Sí. Vivió 40 años acá, se cansó y se fue, se volvió para su patria. Recibí una ayuda de él y ahí fue que se concretó esto. Pero después pasaron un montón de cosas más en mi vida, en estos 25 años pasé de todo.</p><h2>El estigma y la exposición pública</h2><p><b>— ¿A vos te acusaban de haber sido trabajadora sexual y lo negaste?</b></p><p>— Claro.</p><p><b>— ¿Por qué te pusieron ese mote?</b></p><p>— No es un tema tabú para mí, porque de repente yo me puse la bandera de las chicas, de las mujeres que tienen que recurrir a eso. No digo por ignorancia, digo que hay muchos otros caminos. Pero a veces, en un momento de desesperación, según la base familiar, etcétera...</p><p><b>— Pueden caer en esa situación.</b></p><p>— Sí, toman ese rumbo. Pero siempre es por necesidad.</p><p><b>— Vos decís que nadie lo hace porque le gusta.</b></p><p>— No. Y las que lo hacen porque piensan que es algo <i>light</i>, me parece que están siendo un poco inconscientes o están viviendo quizás un mundo superficial, de ambiciones que... Porque también eso tiene como diferentes niveles. Está la que es VIP, la que está pobrecita parada en Constitución. Después también está todo el colectivo travesti, trans, que durante mucho tiempo no tuvieron lugar en los trabajos de la sociedad y tienen que recurrir a esa situación, pero en ninguno de los rangos me parece que es algo lindo que tenga que pasar una mujer, porque como te decía al principio, me parece que está bueno estar con alguien, íntimamente, que te guste, que sientas algo, que lo quieras y no por un intercambio comercial. Pero al mismo tiempo también está el hombre, porque si la mujer está ahí prestando ese servicio, el hombre también está tomando ese servicio. El hombre también está comprando un rato de placer sexual.</p><p><b>— El tema es muy complejo porque ahora estamos viviendo una época donde vemos muchas mujeres jóvenes, muy lindas, que deciden dedicarse a eso y están metiendo un viaje, yendo de acá para allá, y tienen su </b><i><b>sugar</b></i><b> que les paga. Entonces, las ves que están viviendo una vida que les gusta. Pero tal vez por dentro hay una procesión...</b></p><p>— Por dentro hay algo que no está resuelto en cuanto a su vida.</p><p><b>— Muchas no lo hacen solo porque tienen que comer y mantener un niño, que parecería como algo en extremo. Es como que lo hacen porque quieren vivir la “buena vida”.</b></p><p>— Claro. Pero por eso mismo. Están sumergidas en una idiosincrasia, puede ser, en un pensamiento, en un sentir, que para mi gusto es algo superficial, pero no sé por qué razón están ahí. Hay muchos casos famosos también donde es como una ambición, una cosa medio insaciable, ¿no? Porque de todas maneras no sé hasta qué punto esas mujeres que vos ves en viajes, lindas, con ropa buena, son felices.</p><p><b>— Sí, es lo que decía antes. Quizás están sufriendo por dentro, pero quieren mostrar que se van a Ibiza o hacen estos viajes costosos.</b></p><p>— Claro, ¿es una relación genuina? Hay que ver, porque generalmente termina mal. No sé si te diste cuenta que generalmente termina mal todo eso.</p><p><b>— En algún momento cuando saliste de la casa, dijiste que nadie te había orientado o ayudado a tomar decisiones. ¿Estabas sola? ¿Tuviste alguien que te acompañara en ese momento?</b></p><p>— Muy sola estuve. Porque no conocía el mundo de los medios de comunicación, ni el mundo del teatro, del espectáculo, ni de nada. Entré a esa casa por un casting que vi por la computadora, mandé un formulario y me llamaron por teléfono. Me preguntaron si quería ir a un casting y fui. ¿Y qué pasa? En ese momento uno se ilusiona, porque uno ve los beneficios. Cuando uno prende la tele o mira las revistas, como por ejemplo en esa época la revista Caras. No había redes sociales y decías: “Mirá qué linda casa, qué linda ropa”. Te venden una fantasía y después cuando ingresás a los medios te das cuenta que esto es un negocio.</p><p><b>— ¿Pero vos estás decepcionada del medio?</b></p><p>— No.</p><p><b>— ¿Te gustó haber pasado por esa experiencia?</b></p><p>— Al principio quedé en Pampa y la vía, porque no podía volver a tener un trabajo normal, de camarera, de vendedora, de lo que sea, en un banco, de niñera, donde sea, porque había sido mucha la exposición que tuve. Eran 30 puntos de rating Gran Hermano.</p><p><b>— Eso fue después de Gran Hermano, pero vos al principio, ¿por qué entraste?</b></p><p>— Me había comprado una computadora en esa época, donde en la computadora se miraba el horóscopo nada más, no servía como ahora para trabajar, para todo. Y cayó la propaganda de Gran Hermano y me llamó la atención. Mandé los datos míos y de un montón de gente más que conozco, pero me llamaron por teléfono a mi casa. Me preguntaron: “¿Querés venir al casting de Gran Hermano en Martínez?”. Y yo fui al casting de Gran Hermano, hice la cola y me atendió una persona que me preguntó cómo te llamás, etc. Y ahí fui quedando.</p><p><b>— ¿A qué te dedicabas ahí?</b></p><p>— Yo ahí vivía con mi mamá, mis cuatro hermanos y ya tenía a mi hijo <b>Leonel</b>, que ahora tiene 30 años. Tengo un hijo de 30 y otro de 12.</p><p><b>— Fuiste mamá joven.</b></p><p>— Claro. Yo ahí vendía libros de la editorial Océano. Vendía libros en esa época. Pero no alcanzaba, había crisis. Mi mamá había entrado en una depresión porque nos enteramos que mi hermano había contraído una enfermedad. Entonces, fue un momento de crisis total a nivel familiar.</p><p><b>— ¿Te salvó Gran Hermano en parte?</b></p><p>— Al principio parecería que sí, porque gané ese dinero. Pero después el camino se volvió un poco sin rumbo.</p><p><b>— En ese momento no sabías para dónde ir, si meterte en teatro...</b></p><p>— Claro, porque yo no consideraba que no tenía talento para ser actriz, ni bailarina...</p><p><b>— ¿Y cuál es tu talento?</b></p><p>— ¡Qué pregunta difícil! No sé cuál es mi talento, pero <b>en estos 25 años yo puedo decir que soy una buscavidas. </b>No sé si eso es un talento o no, pero que pude sortear un montón de problemas, de obstáculos y que soy una persona muy resiliente, que creo que ahora estoy íntegra, sana, más allá de todas estas cosas medio turbias, oscuras que se hablan, porque ¿quién se va a meter en la casa de Gran Hermano estando bien de la cabeza, no?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LN2KAGWFRZB47FTCIRDHZ4EWB4.jpg?auth=93bb608d429f7b362faaf353c68fedfb00ad5cb66be08a1f8bec6c7fd137dd3c&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Colmenero contó que compró un departamento tras GH con un premio de 30 mil dólares y ayuda de su padre. (Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><p><b>— Hay de todo. Puede ser alguno más cuerdo que otro, pero sí. ¿Vos te considerás que cuerda?</b></p><p>— Yo me considero muy cuerda. Lo que pasa es que, al mismo tiempo, hice una vida bastante loca.</p><p><b>— Entonces, ¿sos cuerda o loca?</b></p><p>— Se contradice eso (risas). Yo me siento íntegra, limpia y sana. Creo que no tengo maldad, pero al mismo tiempo tuve que, ¿cómo te puedo explicar? Negociar un poco con la parte diabólica de la vida.</p><p><b>— ¿Y a qué te dedicaste todos estos años?</b></p><p>— A un montón de cosas. Estuve un tiempo sin rumbo, siempre sola. Después volví a tener un hijo a los 42 años. Crié a mis dos hijos y me salió todo muy bien.</p><p><b>— ¿Y esa pareja con la que tuviste el hijo? ¿Cómo salió todo?</b></p><p>— No llegó a buen puerto, pero está todo bien. Yo respeto a los padres de mis hijos. Mis hijos tienen buena relación con los padres, pero los crie yo sola. Igual ahí está todo bien, son amigos.</p><p><b>— Te entiendo. Te llevás bien, pero vos te hiciste cargo.</b></p><p>— Yo me hice cargo sola. Al mismo tiempo, me fui realizando como persona porque antes nunca me pude realizar.</p><p><b>— ¿Y a qué te dedicaste estos últimos años para sobrevivir?</b></p><p>— Bueno, fui mantera y hace 9 años que tengo un comercio. Alquilo un local donde vendo un poco de todo: ropa, carteras, bijouterie. Ese es mi trabajo, mi refugio, mi comercio. Y ahí me estabilicé. Pero esto recién fue en 2018 y yo salí en el 2003 de Gran Hermano.</p><p><b>— ¿Y esos 15 años?</b></p><p>— Claro, esos 15 años la pasé muy mal. Tardé 15 años en acomodarme después de Gran Hermano. Siempre fui visitante en los medios. Hace 25 años que yo visito los medios y todos me conocen y yo los conozco a todos. Tuve mis encontronazos también con la prensa, con los programas de televisión, con algunos personajes. Pero hoy en día me siento muy cómoda porque pienso que, de a poquito, hay una comprensión mutua entre ellos y yo.</p><p><b>— ¿Por qué sentís que no te enganchaste siendo conocida y habiendo ganado? ¿Qué creés que faltó?</b></p><p>— Me cuesta mucho ser obsecuente. Soy un poco rebelde, ¿viste?</p><p><b>— Quizá a veces cuando hay que remar algo y no te interesa, ¿no lo remás?</b></p><p>— No se trata de eso, al contrario, soy funcional. Pero al mismo tiempo cuestiono mucho el sistema en general. ¿Viste esa frase que dice que el que está adaptado a la sociedad está profundamente enfermo o algo así? Yo entiendo que es difícil no estar, que tiene un precio muy alto no estar adaptado a la sociedad, pero me cuesta adaptarme.</p><p><b>— Pero dame un ejemplo. ¿Qué te pasaba? ¿Qué cuestionabas?</b></p><p>— Un montón de cosas. La doble vara, la hipocresía...</p><p><b>— Bueno, pero es un poco el juego del medio también.</b></p><p>— No estoy hablando solo del medio sino del sistema en general. Entiendo que todo está mercantilizado, que todo es un negocio, pero yo prefiero la ética, ir por el lado de mi verdad, que no sé si es la verdad, pero es mía. Prefiero más la autenticidad que ser un títere del sistema, ¿viste? Igual estoy bastante adaptada para lo que soy yo, que soy rebelde. Es que si no quedás afuera.</p><p><b>— ¿Cómo vas con Yuyito?</b></p><p>— Con Yuyito todo muy bien. Lo que pasa es que hay como una contradicción, ¿viste? Empecé el primero de julio, soy panelista del programa <i>Yuyito a la tarde</i>. Ella es la figura, la conductora, y hay cinco panelistas que pensamos todos muy diferente. Algunos son libertarios, antiperonistas, antikirchneristas y otros somos más antiderecha, porque no te voy a decir que somos peronistas y kirchneristas.</p><p><b>— No te bancás lo que hay, pero no estás de acuerdo con lo otro. ¿Y qué pasa ahí?</b></p><p>— Estamos puestos a propósito para poder debatir y que se pique, porque ahora en la tele dicen que se tiene que picar un poco. Y está todo bien.</p><p><b>— ¿Estás contenta?</b></p><p>— Sí, yo estoy re contenta porque tengo trabajo y es entretenido. La tele tiene esas cosas. No es un trabajo como cualquier otro. Tiene su mística y su encanto, ¿no? Pero se armó un problemita. Me empezaron a llamar de los medios para pedirme notas y móviles y parece que...</p><p><b>— ¿A Yuyito no le gustó?</b></p><p>— Claro.</p><p><b>— ¿Se puso celosa de que vos tengas tu momento de fama?</b></p><p>— Eso lo decís vos, pero...</p><p><b>— Pero si vos pensás que Yuyito se pone celosa y trabajás en el medio, la picás en broma y decís: “Yuyito se pone nerviosa de Viviana Colmenero”.</b></p><p>— Claro, pero eso no se blanquea así de esa manera. Pero el problema es otro. Según ella, yo estoy revelando internas a los otros medios de comunicación.</p><p><b>— ¿Porque contás que se pelean? Eso pasa siempre en la tele.</b></p><p>— No, en realidad, ni siquiera cuento eso. Yo tuve un problemita con la productora ejecutiva porque le planteé si por favor me podía mandar la rutina durante el momento que yo estoy en viaje, porque voy en transporte público al programa. Entonces, en esa horita que tengo de viaje a mí me encantaría adelantar.</p><p><b>— ¿Y por qué no te la mandan?</b></p><p>— Porque no. Esa es la respuesta.</p><p><b>— ¿Y cuándo te la dan? ¿Cuando llegás al canal?</b></p><p>— Claro, pero cuando yo llego al canal tengo que...</p><p><b>— Maquillarte, peinarte.</b></p><p>— Claro, no puedo porque ya empieza el programa.</p><p><b>— Pero la rutina te la tienen que mandar. Tenés razón vos.</b></p><p>— Gracias, doctor. Lo que pasa es que el tema es que como ahora la tele se maneja con una vorágine de actualidad...</p><p><b>— Es una tontería igual. Le podés insistir: “Mandame la rutina”.</b></p><p>— No puedo insistir. No hay posibilidad de diálogo con ella. Ojalá le pudiera insistir. Es muy inflexible a la hora de comunicarse con el otro. Quizás es conmigo solamente la cosa.</p><p><b>— ¿Y a Yuyito le pasan la rutina antes o no?</b></p><p>— Sí. ¿Sabés por qué descubrí que a Yuyito le pasan la rutina antes? Porque un día nos cruzamos en el baño hace bastante tiempo y le dije: “Hola, Yuyito, ¿qué tal? ¿Cómo estás? ¿Todo bien? Vos ya tenés la rutina, ¿no?”. “Sí, yo ya la tengo, ¿cómo no la voy a tener?”. Entonces, me callé la boca y ahí comprobé que ella sí la tiene, pero es la conductora.</p><p><b>— Pero vos sos panelista. También la tenés que tener.</b></p><p>— ¡Y eso es lo que yo pensé! ¿Por qué ella sí y los panelistas no? Y se filtró la información.</p><p><b>— ¿Y ahí fueron los medios a preguntar?</b></p><p>— Por ese pequeño problema se armó un problemón que hace dos semanas que no termina. Me suspendieron el viernes pasado, como que me pusieron en penitencia. No pude ir a hacer mi trabajo. Porque según las palabras de Yuyito, me mandaron a calmarme por ese reclamo. Pero es mentira porque yo nunca estuve enojada.</p><p><b>— Pero Yuyito te tiene que defender. Es la conductora, ella sabe si van a suspender a alguien. Tiene injerencia ahí</b>.</p><p>— Y bueno... Tomó una decisión de suspenderme solamente escuchando la versión de la otra parte, no la mía. Volví el martes, porque hubo un feriado entremedio, se arregló todo, se aclaró y estuvo todo perfecto. Yuyito dijo al aire: “Con una disculpa se soluciona todo”. Yo le dije: “Bueno, Yuyito. Si vos necesitas que yo le pida una disculpa a la Negra, yo se lo pido, pero por vos. ‘Negra, te pido disculpas, pero quiero que sepas que lo hago por Yuyito. Yo no siento que tenga que pedirte ninguna disculpa’”.</p><p><b>— ¿Entonces?</b> <b>¿La Negra entró caliente o no?</b></p><p>— No, después al final del programa nos juntamos las tres. Porque Yuyito es muy espiritual, por la religión, por el evangelio. Por ahí ella no quiere exponerse demasiado, no quiere tener prensa y me retan a mí porque yo doy móviles. Pero incluso ese martes, ¿viste los programas que hacen informes? Tomaron el caso y lo pasamos en <i>Yuyito a la tarde.</i></p><p><b>— Su propio problema, lo mostraron</b>.</p><p>— Claro y nos reímos. Entonces, es raro todo. ¿Qué pasó al día siguiente? Hice un móvil con <b>Sergio Lapegüe </b>y otra vez me volvieron a suspender por ese móvil que hice. O sea que este viernes otra vez no fui al programa. Hoy voy a ir porque plata necesito, porque por eso estoy trabajando.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IYZC4AWETVHNTHAZV4OYLEYO5Q.jpg?auth=71863467c8ee871adbd3d68d3d75d4fdb21fe3b1008dbb304f995df7ff03cbff&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Viviana afirmó que no tiene una vida social intensa y que espera que el hombre dé el primer paso cuando alguien le interesa. (Adrian Escandar)" height="1080" width="1920"/><h2>El ping pong sobre romances, peleas y televisión</h2><p><b>— Yo tengo un </b><i><b>role play</b></i><b> que me gusta hacer en el estudio, que se llama culpable o inocente, porque en caso de que nos presentemos en la corte necesito saber los detalles. ¿Estás lista?</b></p><p>— Dale.</p><p><b>— Se la acusa de enojarse fácilmente, ¿culpable o inocente?</b></p><p>— Inocente.</p><p><b>— Se le acusa de haber ignorado a Enrique Iglesias.</b></p><p>— Eso fue verdadero. Pero cuando era joven. En una disco. No me arrepentí. A mí me gusta <b>Eros Ramazzotti.</b> ¿Sabías que hablo con él por Instagram? Así, corazoncito, corazoncito.</p><p><b>— Es bastante tiroteador Eros Ramazzotti</b></p><p>— Sí, ya sé. Pero a mí me gusta como artista.</p><p><b>— Ah, pensé que querías...</b></p><p>— Sí, también. Me parece muy guapo. Ahora es grande, pero yo también. Él tiene 60 y pico.</p><p><b>— ¿Es soltero o casado?</b></p><p>— La última novia que tuvo tenía 25 años. Le gusta mucho el sexo femenino, sí.</p><p><b>— Si te doy un pasaje para que lo vayas a ver a Miami, ¿arrancás?</b></p><p>— Sí, a Eros sí. Pero a ese solo, ¿eh? Bueno, a <b>Luis Miguel</b> también. Esos dos son los que me gustan.</p><p><b>— Se le acusa de haber rechazado la propuesta para ingresar a Gran Hermano 2026</b></p><p>— Culpable. Sí, me ofrecieron.</p><p><b>— ¡¿Cómo no vas a entrar?</b>!</p><p>— Era para ir de visita tres días.</p><p><b>— ¿Vos querías ir fija?</b></p><p>— No, yo no quería ir más fija. Tres días está bien, pero no me cerró la propuesta.</p><p><b>— ¿Querían que vayas prácticamente gratis</b>?</p><p>— Y ponele que sí.</p><p><b>— Se le acusa de mantener una cierta rivalidad con Fernanda Iglesias</b>.</p><p>— No, más o menos. No, no pasa nada con Fernanda. Es brava. Igual yo soy Piscis, me llevo bien con Escorpio.</p><p><b>— Se le acusa de ser muy exigente con los hombres</b>.</p><p>— Sí, culpable. Pero exigente normal, no en algo fuera de serie.</p><p><b>— La básica: que no sean unos papanatas, que sean atentos, respetuosos...</b></p><p>— Porque yo también soy así con el hombre. Lo respeto, me tomo las cosas de él en serio, trato de comprenderlo desde mi femineidad. Como tengo dos hijos varones, trato de comprender al hombre en sí.</p><p><b>— Se le acusa de haber sido cuñada de Susana Giménez.</b></p><p>— Tuve un romance con <b>Patricio</b>. Pero él tuvo un romance con un montón, con casi todas. No sé si le quedó alguna. Por eso no es ningún mérito mío ni tampoco de él haber estado conmigo.</p><p><b>— Se le acusa de haber protagonizado varias peleas mediáticas</b>.</p><p>— Sí, una muy fuerte con <b>Yanina Latorre.</b> Porque ella se hizo famosa gracias a un escándalo que tuvo conmigo.</p><p><b>— ¡Me estás cargando</b>!</p><p>— No, ella ya era famosa porque era la esposa de <b>Diego Latorre. </b>Todos la conocemos desde siempre, ¿o no? Pero viste que ella no trabajaba en los medios. Era como modelo, no sé qué era.</p><p><b>— Era la esposa de Diego Latorre y lo acompañaba. No sé de qué trabajaba</b>.</p><p>— No trabajaba. Ella dice que tiene tres títulos: contadora, perito mercantil, traductora de no sé qué, de inglés creo o de italiano. Y bueno, es una mujer culta.</p><p><b>— ¿Por qué te peleaste?</b></p><p>— Me insultó en un programa que tenía <b>Ángel de Brito,</b> que se llamaba <i>BdV, Bien de Verano.</i> Ella estaba invitada y yo también. Ella recién estaba como paseando por los medios de comunicación. Se ve que estaba buscando trabajo. Empezó a hablar de mí sin saber y yo le dije: “Vos estás acá porque estás aburrida y no tenés nada que...” Y ella pensó que yo le dije: “Vos sos aburrida”. Se ofendió, me empezó a insultar de arriba a abajo, pero cosas horribles me dijo: “Yo chupé la correcta, ta, ta, ta, ta, ta, ta”. Me insultó. Y bueno, se armó un escándalo. En esa época las redes sociales no estaban muy vigentes. Y después eso desató un escándalo televisivo, porque fue muy fuerte.</p><p><b>— ¿Y nunca fuiste al programa de Yanina? ¿Irías?</b></p><p>— Sí, fui mil veces. Esto tiene un montón de capítulos. La guerra con Yanina, digamos (risas). Para ella, como yo no estoy a su altura, yo no soy una par. Pero bueno, no pasa nada, está todo bien.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/66PDYRRO5VDFTLATF7JZQZ5IBQ.png?auth=4886c4c8662c2bc5faa51dc28d01f8fdff11383662ebc77e3b3e3eafd7f583d7&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Viviana Colmenero con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Marcelo Longobardi recordó su desmayo en la casa de los Yoma, cuando Néstor Kirchner le amagó una trompada y su salida de la radio]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/07/marcelo-longobardi-recuerda-su-desmayo-en-la-casa-de-los-yoma-el-dia-que-nestor-kirchner-le-amago-una-trompada-y-reflexiona-sobre-el-porque-de-su-salida-de-la-radio/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/07/marcelo-longobardi-recuerda-su-desmayo-en-la-casa-de-los-yoma-el-dia-que-nestor-kirchner-le-amago-una-trompada-y-reflexiona-sobre-el-porque-de-su-salida-de-la-radio/</guid><dc:creator><![CDATA[Fernando Marín]]></dc:creator><description><![CDATA[En un emotivo reencuentro con Fernando Marín para Proyecto 86, el periodista repasa los inicios de su carrera, recuerda los aprietes políticos y explica su abrupta salida de la radio]]></description><pubDate>Mon, 07 Sep 2026 11:44:42 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay duplas que marcaron a fuego la historia de la radiofonía argentina, <a href="https://www.infobae.com/autor/fernando-marin/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/autor/fernando-marin/"><b>Fernando Marín</b></a><b> y </b><a href="https://www.infobae.com/autor/marcelo-longobardi/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/autor/marcelo-longobardi/"><b>Marcelo Longobardi</b></a><b> </b>son una de ellas. En esta entrega de <a href="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/proyecto-86/"><i><b>Proyecto 86</b></i> </a>—el ciclo de entrevistas de Infobae Studio—, conductor y entrevistado se reencuentran para compartir una charla atravesada por la gratitud, el afecto mutuo y las memorias de un medio que cambió para siempre.</p><p>Longobardi viaja a 1986, el año en que Marín intuyó su talento en una pequeña audición de domingo y le entregó el mando de la primera mañana de Radio El Mundo. A partir de allí, la conversación recorre los altibajos de una trayectoria magnífica: la convivencia con “enemigos pesados”, <b>el día en que Néstor Kirchner </b>intentó agredirlo físicamente en la Quinta de Olivos, la censura y la decisión de dar un paso al costado cuando el cuerpo empezó a pasarle factura.</p><p>En un análisis filoso sobre la actualidad, el periodista reflexiona sobre el costo de haber dejado el liderazgo del aire, <b>califica a Javier Milei</b> como parte de un “gen autocrático” global y explica por qué las formas en la política siempre revelan el fondo. Un mano a mano imperdible que combina la trastienda del poder con el lado más humano del hombre que con su voz acompañó a los argentinos durante tres décadas.</p><p><b>Fernando Marín: </b>Una de las alegrías mayores de los diez invitados que tuve en este ciclo… realmente lo quiero mucho y lo tengo muy cerca de mi corazón. Creo que hace como tres años que no nos veíamos la cara y antes nos veíamos todos los días. Yo creo que es un tipo realmente fuera de serie en lo que logró. Un día se me ocurrió, quizás como una locura —no debe haber sido tanta porque llegó a lo que llegó—, decirle de un día para otro: “Pibe, largate”. Pero ayudame a la memoria, porque después de los 40, a veces la memoria está, pero falla también…</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BNOJJKGECVA67O7EPQDHKSNOIE.jpg?auth=e07f0b406bce0b9f81a4c1366c0eabc7e808c97e0a00eaede68c98f958c96059&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Empecé a hacer radio por mi cuenta y alquilaba un espacio en la vieja Radio América", cuenta Longobardi" height="1080" width="1920"/><p><b>Marcelo Longobardi:</b> Bueno, primero que nada, un gustazo de verte. Yo también te quiero mucho y mi carrera no hubiera sido posible sin vos. En este medio todo el mundo sabe eso y yo me encargué, además, de que todo el mundo lo supiera, por si alguien no sabía...<b> Primero tuyo, después de Romay</b>, ¿no? Que son personajes que ya no hay más, ¿sabés? No hay más Marín y no hay más Romay. Y yo soy el producto de aquello. Yo tengo contabilizado exactamente cómo empezó nuestra relación. A ver: yo era productor de Bernardo Neustadt, ¿te acordás? Bueno, yo era un productor más o menos destacado y Neustadt era un tipo difícil, vos lo conociste muy bien. Muy, muy difícil. Entonces un día me prometió que yo iba a ser columnista en su programa, y creo que eso duró... no sé, un día.</p><p><b>FM:</b> Al estilo Neustadt.</p><p><b>ML:</b> Entonces yo empecé a hacer radio por mi cuenta y alquilaba un espacio en la vieja Radio América. Yo tenía veintipico de años. Me acuerdo hasta el día que me recomendaste que no me case… (risas)</p><p><b>FM:</b> Yo tenía razón, porque te separaste y recién ahora estás feliz.</p><p><b>ML:</b> Bueno, tenías razón. Puede ser. Pero no importa... Total que los domingos a la mañana,<b> de 7 a 9, en tu Radio El Mundo</b> —que era lo que hoy es Radio Mitre o Radio 10, era la radio más importante— tenía un espacio libre que yo te compré por muy poco. Tenía cuatro auspiciantes que me alcanzaban justo para pagar el espacio, y entonces adquirí el espacio por tres meses. Yo era muy malo, no sé qué viste en mí. La verdad es que no tengo idea.</p><p><b>FM:</b> Tu interior. El exterior todavía no funcionaba bien. (risas)</p><p><b>ML:</b> Entonces me acuerdo que un día se produjo un vacío en la mañana de El Mundo, porque se había ido <b>Daniel Mendoza</b> —con una tragedia—. Entonces me acuerdo que me llamaste. Vos eras... vos dabas miedo, te lo juro por Dios. Entrar a tu oficina, que me acuerdo toda gris… Todo el mundo sabía que llegabas porque José —tu chofer y secretario— avisaba por un walkie-talkie que salía en unos parlantes que había en los pasillos. Te decíamos “Gran Hermano”, ¿sabías?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/S6QC2FKN7ZF33FVE2TTXQEVFRA.jpg?auth=5c08a8e27fd9a613c6e5ac1963d400ad11dbc45f8643b971badfc47184fef5d4&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Yo era muy malo, no sé qué viste en mí. La verdad es que no tengo idea", le dice Longobardi a Marín en la entrevista" height="1080" width="1920"/><p><b>FM:</b> (risas)</p><p><b>ML:</b> Un día vino alguien y me dijo: “Te llama el señor Marín”. Para mí era una cosa... tenía 25 años, ¿entendés? Me temblaban las piernas. Y tu oficina estaba llena de fotos tuyas, de recortes y artículos de toda tu trayectoria, que ya era una montaña hasta ese momento. Me sentaste ahí y me dijiste tres cosas. Me dijiste: “Pibe, el colectivo pasa una vez por día, el tren dos, y el jet pasa una vez en la vida. <b>Te ofrezco la conducción de la mañana de El Mundo </b>a partir del lunes próximo, todos los días”. Era un delirio. Era una cosa bastante delirante para mí, que era un principiante, que venía de ser productor y que conducía un programa de relleno los domingos a la mañana. Y me subí al jet. Eso fue hace 40 años, en 1986. Ahí empezó mi carrera de radio y la interrumpí recién cuando me fui de Mitre y de Rivadavia... estuve 30 y pico de años.</p><p><b>FM:</b> Retomo cuando decís “¿qué viste en mí?”. Yo te escuchaba en esa audición chiquita porque le daba valor a toda la programación que tenía en El Mundo. Vos tenías un talento innato y hacías comentarios particulares que no los hacían otros ya afamados. Dije: “Este chico va a ser un talento el día de mañana”. Te llevabas todo por delante.</p><p><b>ML:</b> Y tal vez en ese momento, cuando uno empieza… Yo no tenía opciones: venía de una familia súper humilde de la isla Martín García. Entonces por ahí no tenés más remedio que llevarte todo por delante. Inclusive te llevé por delante a vos también, que me echaste a la mierda. ¿Te acordás de eso?</p><p><b>FM:</b> De eso no me acuerdo… Las cosas malas…</p><p><b>ML:</b> Estuvimos peleados como tres años. Pero nos arreglamos.</p><p><b>FM:</b> Cuando uno se pelea por laburo, por diferencias, porque el otro creció... Yo siempre tuve en cuenta que vos eras el fenómeno joven que venía a suplantar a los de toda la vida, y no me equivoqué. Si vos me decís: “Fernando, ¿qué músculo tuyo es el que más valorás cuando te mirás al espejo?”, es la intuición. La intuición aplicada al trabajo. <b>Yo vi en Marcelo Longobardi un número uno a corto plazo.</b></p><p><b>ML:</b> Adentro de mi cabeza pasan un montón de cosas que tienen que ver con la imaginación. La imaginación es la condición más extraordinaria que tiene una persona: la capacidad de imaginar. Me imagino todo el tiempo muchas cosas; algunas las logro hacer, otras ni cerca. Pero tal vez mi vida haya sido una consecuencia de la imaginación, ¿no? Porque si vos pensás de dónde yo vengo o de dónde vos me sacaste hasta hoy, creo que todo lo que pasó conmigo ha sido el <b>producto de mi imaginación</b>, para bien o para mal.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SWIDEY57IFC4XAZQQSK4VXNFYQ.jpg?auth=1dced04ea79a6fc4dbe6a6159b46ce0671bd9e22d9e476c7be152294d8b16437&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Todo lo que pasó conmigo ha sido el producto de mi imaginación, para bien o para mal", afirma Longobardi en Proyecto 86" height="1080" width="1920"/><p><b>FM:</b> ¿Y pensás que vas a terminar en este medio? ¿O en algún momento vas a decir, como Messi, “hasta acá llegué”?</p><p><b>ML:</b> Casi lo hago, y me salió medio mal. Eso es jodido, porque hacer un cambio es mucho más complicado de lo que yo pensaba. Yo hice un cambio radical cuando me fui de Mitre: estaba cansadísimo de la radio. Eran 30 y pico de años haciendo lo mismo, y yo veía para adelante qué iba a pasar en los próximos 30 y pico haciendo exactamente lo mismo. Empecé a imaginarme otras cosas, a tener otros escenarios, otras ideas, otros proyectos. Me jugué y surgió un proyecto importante unos meses después de mi salida de Mitre, que finalmente estalló como consecuencia de que CNN explotó por los aires. Pero ahí aprendí que hacer un cambio —reinventarte, que es la palabra que se usó para explicar mi caso de “se reinventa a los 60”— es algo mucho más difícil de lo que vos te podés imaginar. No es tan sencillo. Para empezar a conversar, porque la gente te reputea: “¿Cómo que se va de la radio? Usted estuvo conmigo 25 años a la mañana, ¿ahora qué hago?”. Quería liberarme de eso, pero ahí sentí por primera vez en mi vida el rigor de la crítica. Yo siempre tuve una crítica muy favorable, no he tenido problemas en ninguna parte. No tengo problemas en la calle ni aun en los peores momentos del kirchnerismo, excepto una vez que me mandaron a pegar a propósito. Pero fuera de eso, voy a la farmacia, tengo una vida normal. Y después de tantos años de radio, la gente establece una relación mucho más potente de lo que yo me imaginaba.</p><p>La primera vez que yo viví eso fue cuando me echaron de Radio 10, que <b>fue una cuestión política de Cristina Kirchner. </b>Naturalmente se vendió y al poco tiempo me echaron. Entre otras cosas, el interés del Gobierno por quedarse con la radio era para echarme, cosa que hicieron, por supuesto. Y ahí fue el derrumbe de La 10. La gente nos mandaba comida a mi casa; a la guardia de mi barrio me mandaban tartas, una cosa extraordinaria. Y después, cuando me fui de Mitre, fue a la inversa. Ahí se presenta el dilema de “ser o no ser”. ¿Hago lo que quiero, hago lo que debo o hago lo que me indica mi pálpito, aunque mi pálpito pueda estar equivocado o mi corazonada pueda ser un fracaso? Seguí mi corazonada. Durante toda mi carrera mis corazonadas fueron exitosas; en este caso no es que no lo haya sido, porque yo no quería seguir haciendo radio todas las mañanas.</p><p><b>FM:</b> ¿No sentís que destrozaste un poco la mística de Marcelo Longobardi, al que la gente amaba, y que te encontraste de repente como solo en la vida y en el aire? ¿No te confundiste?</p><p><b>ML:</b> Es muy difícil que la gente entienda. Vos pensá que yo entre Radio 10 y Radio Mitre estuve en total 24 años. Yo después de El Mundo seguí en la radio: pasé por Radio América, después estuve en Radio Libertad con Romay —como yo trabajaba en el 9, Romay me obligó a trabajar en Libertad—, trabajé en Radio del Plata con Armando Pérez, el de Belgrano de Córdoba. Hicimos una radio donde estaba Guinzburg, estaba yo, Fernando Bravo y Santo Biasatti. Fue una lindísima época.<b> Y después en Radio 10 con Daniel Hadad en el año 2000.</b> Ahí estuve 13 años siendo líder todas las semanas, no hubo un solo mes que haya salido segundo. Después tuve diez o nueve años en Mitre. Mitre venía segunda —le habíamos ganado con Daniel durante 15 años consecutivos— y la pusimos primera en 40 días, y permanece primera todavía.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5GTFIBB6OBAP7FMV7NGHFX3EOI.jpg?auth=2c00e8b4e827a6474dc61429a28f8501d4161efa06c55c8a74edec976b613bb8&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Entre Radio 10 y Radio Mitre estuve en total 24 años", cuenta Longobardi " height="1080" width="1920"/><p><b>FM:</b> ¿Hubo muchos medios, dueños de medios o políticos que pidieron tu cabeza?</p><p><b>ML:</b> Sí, muchos. Néstor Kirchner todo el tiempo pidió mi cabeza.</p><p><b>FM:</b> ¿Es verdad que te quiso pegar?</p><p><b>ML:</b> Sí, sí. Daniel Hadad fue el que nos separó. Ellos creían que los periodistas éramos marionetas de los medio. Él no entendía que eso no era así. Con la edad tuve una independencia que se la debo reconocer a Daniel: durante 13 años hice lo que quise en Radio 10, inclusive en contra de muchas ideas de la propia radio, y Daniel sostuvo eso hasta que no pudo más. Kirchner lo llamaba todo el tiempo y le pedía mi cabeza. La última vez llamó y le dijo: <i>“Echalo a ese hijo de puta que está promoviendo la fuga de capitales, ese hijo de puta de tu amigo...”</i>. Daniel no tenía forma de soportar semejante nivel de presión y para apaciguar los ánimos inventó un contrato falso con una multa de 40 millones de dólares para decir que no me podía echar, una estupidez para parar la presión. Néstor Kirchner me odiaba. Y después fue peor con Cristina en Radio Mitre: llegamos a trabajar dos años con la calle Mansilla vallada.</p><p>Una vuelta vamos al café con Daniel Hadad. Nos citan y nos hacen esperar en un bar en la avenida Libertador, en Olivos. Éramos como de película, esperando los dos a que sonara el teléfono para ir a la Quinta de Olivos. En el medio, Daniel había dejado el auto mal estacionado, viene la grúa y se lo lleva. Nosotros le decíamos al policía: <i>“Estamos esperando un llamado del Presidente de la Nación”</i>. Un delirio total. Rescatamos el auto, fuimos, y apenas entramos al hall de la residencia de Olivos, aparece Néstor Kirchner por una puerta como una tromba, se me viene encima y me dice <i>“hijo de puta”</i> y me amaga una trompada. Fue un instante donde Daniel se interpuso.</p><p><b>FM:</b> Entre un tipo como <b>Kirchner que te tiró una piña</b> y la locura que puede tener Milei de insultar, ¿ves diferencias o es lo mismo?</p><p><b>ML:</b> Es un gen autocrático, la intolerancia. Hay una frase que citó Fernández Díaz de Víctor Hugo: <i>“Las formas son lo que se ve del fondo”</i>. Y yo creo eso: en el caso de Milei, como en el de Néstor o Cristina, <b>las formas son lo que se ve del fondo.</b> Milei es un autócrata.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BQ2F2UJS45BWLBYZ2RBV26WEMU.jpg?auth=9dd06ad87cab459287d523bd4009976d5fa6f21a471daef05ea34bbc2b3d4a18&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Marcelo Longobardi tentado de risa posa junto a Fernando Marín " height="1080" width="1920"/><p><b>FM: </b>¿Y esto no es algo de moda? ¿Por qué insulta también Trump? Por ejemplo.</p><p><b>ML: </b>Hay un clima de época que involucró a diversos dirigentes y procesos políticos, de Boris Johnson a Javier Milei, pasando por Viktor Orbán. Han interpretado una época de furia y enojo de la gente contra todo: contra los gobiernos, las empresas, los periodistas y los medios. Milei y Trump encarnan eso. Trump tiene mucha más responsabilidad porque conduce la primera potencia del mundo y está en un extravío generalizado, más cercano a Corea del Norte que a Canadá. Milei es hijo de su tiempo, asignado por el hecho de que ciertos órdenes políticos se cayeron; en Colombia, en Chile, en Brasil con Bolsonaro, y en Argentina la gente se hartó de un orden que duró 20 años.</p><p><b>FM:</b> ¿Tenés en la cabeza enemigos que te han martirizado en la vida? ¿Te jorobaron en tu vida personal o económica?</p><p><b>ML:</b> Es parte de esta actividad: no tener un enemigo debe ser casi imposible. Tuve enemigos pesados: Alfredo Yabrán, Carlos Menem, los Kirchner, el general Milani. <b>Me he enfrentado con el jefe de la Maldita Policía, Klodczyk</b>, que me mandó a balear la casa en Castelar, con mi primer matrimonio. Tuve enemigos pesados.</p><p><b>FM:</b> ¿Te solucionó la terapia tus ataques de pánico?</p><p><b>ML:</b> Sí. Siempre tengo en mi bolsillo la pastillita del ataque de pánico por las dudas. Nunca más me pasó, hace más de 20 años, pero siempre tengo conmigo una pastillita como salvavidas. La primera vez que me pasó fue espantoso en Radio 10: sentí literalmente que me moría.</p><p>Después que aprendí los síntomas, descubrí que había tenido por lo menos un par más unos años antes en situaciones en las que ocurría un cortocircuito entre el pensamiento y el comportamiento.</p><p>Se me tensaba el diafragma, quizás no fueron estrictamente ataques de pánico, sino que eran episodios de hiperventilación producto de tensión física en el diafragma. Yo viví muy estresado. Me he levantado a las 3:45 de la madrugada durante 30 años... </p><p>Con estos episodios aprendí que lo que no decís, el cuerpo lo expresa de una manera u otra. <b>Mi cuerpo expresó un montón de malestares y estrés a través de la tensión en el diafragma</b>. Fui mucho tiempo a reeducación postural (RPG) porque mi espalda está un poco torcida como consecuencia de la tensión acumulada en el diafragma. La tensión te dobla el cuerpo. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VJ6DUXOZF5A4VFQ2D2HZIIYKD4.jpg?auth=f8960657670aeb0dab2200ad46f0554a50eb4d2355e0c0a42520821ff0ba34c9&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Fernando Marín entrevistó a Marcelo Longobardi en Proyecto 86" height="1080" width="1920"/><p>Descubrí también al identificar los síntomas que me pasó lo mismo en la casa de un personaje muy complicado: Emir Yoma. Estábamos negociando con Mariano Grondona el reportaje a Amira Yoma. Ella había sido tapa de los diarios durante 16 meses por la denuncia de narcotráfico de la revista <i>Cambio 16</i>. Amira resuelve ofrecer un reportaje, hablan con Romay, conmigo y con Grondona, y resolvimos entrevistarla juntos. Hicimos 52 puntos de rating. El reportaje para nosotros fue un fracaso, porque no dijo nada. Le decía: “Señora Yoma, ¿qué había en las valijas?”. Con cara de inquisidor…</p><p><b>FM:</b> De Sherlock Holmes.</p><p><b>ML: </b>Y ella me dijo: “Ropa”... Ellos estaban amenazando con que Amira hablara para extorsionar a alguien. Entonces en la casa de Amira Yoma me desmayé y terminé en la cama de Emir Yoma. Venían los médicos y me tomaban la presión; lo que tuve fue un ataque de pánico porque lo que pensaba no era acorde con lo que sentía que debía estar haciendo. Me resultaba inaceptable estar ahí.</p><p><b>FM:</b> Pasó el tiempo, te veo, no te veo... La frase que puedo expresar hacia vos es “te quiero”. Realmente te quiero, porque es como haberte visto nacer, decirte “andá por acá” y agarraste ese camino y te fue muy bien.</p><p><b>ML:</b> Yo me hacía chistes en la radio sobre tus consejos: <i><b>“Pibe, siempre por la 9 de Julio, ni por Cerrito ni por Carlos Pellegrini”</b></i><b>.</b> Si los ves hoy, eran consejos geniales. Yo te agradezco muchísimo. Yo también te quiero mucho y somos muy buenos amigos. Cuando gané el Martín Fierro te lo dediqué.</p><p><b>FM:</b> Yo estaba en la cama con Anabela mirando los Martín Fierro, y me sorprendió cuando te nombraron y me dedicaste el premio. Me dio una emoción de agradecimiento que no todos tienen y lagrimee. Gracias.</p><p><b>ML:</b> Gracias a vos, Fernando.</p><p>Fotos: Adrián Escandar</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/BNOJJKGECVA67O7EPQDHKSNOIE.jpg?auth=e07f0b406bce0b9f81a4c1366c0eabc7e808c97e0a00eaede68c98f958c96059&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA["Empecé a hacer radio por mi cuenta y alquilaba un espacio en la vieja Radio América", cuenta Longobardi]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Facundo Arana: “Decía que no tenía hambre para ponerme el plato de comida a mí”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/06/facundo-arana-decia-que-no-tenia-hambre-para-ponerme-el-plato-de-comida-a-mi/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/06/facundo-arana-decia-que-no-tenia-hambre-para-ponerme-el-plato-de-comida-a-mi/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[En una entrevista con Infobae, el actor que vuelve al teatro con Visitando al Sr. Green, una obra que hizo hace 20 años con Pepe Soriano, recordó su infancia, los veranos en que se la pasaba estudiando para pasar de año y la época de “vacas flacas” en su casa, cuando no se percataba de que su madre le cedía comida. También habló de María Susini, de la familia que construyeron y de las experiencias al límite que vivió escalando montañas, entre ellas un edema pulmonar que casi le cuesta la vida en el Himalaya]]></description><pubDate>Sun, 06 Sep 2026 07:02:33 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Facundo Arana </b>habla de la vida como quien todavía tiene mucho por contar. De su familia, de la montaña, del teatro, de los años en los que la enfermedad le hizo pensar que podía morir y de esos momentos en los que tampoco tuvo ganas de levantarse de la cama. Hay humor, memoria y también algunas confesiones. Entre todas aparece una idea que atraviesa buena parte de la charla: <b>estar para el otro.</b></p><p>A los 50 años, <b>vuelve al escenario del Multiteatro con </b><i><b>Visitando al Sr. Green</b></i>, una obra que ya hizo hace dos décadas junto a Pepe Soriano. Esta vez comparte elenco con <b>Jorge Suárez</b>, que regresa al teatro después de un doble trasplante. Arana vuelve a encontrarse con un texto que, 20 años después, lee desde otro lugar: con más experiencia, otra mirada y una vida atravesada por muchas cosas que entonces todavía no habían ocurrido.</p><p>Después de casi dos décadas en pareja con <b>María Susini</b>, tomaron la decisión de separarse, pero hay algo que no cambió: <b>siguen siendo familia</b>. India, Yaco y Moro continúan siendo el punto de encuentro y, al hablar de ellos, Arana cuenta cómo atraviesan esta nueva etapa, qué aprendió de sus propios padres y por qué eligieron, en distintos momentos, caminos diferentes para su educación. <b>“Los hijos de uno son hijos de todos”,</b> dice en un momento de la charla con <b>Infobae</b>, una frase que también explica bastante de su manera de mirar la vida.</p><p>La montaña es otro de sus grandes lugares. Desde aquel primer Aconcagua al que llegó casi sin experiencia hasta el edema pulmonar que sufrió en el Himalaya y del que salió gracias a un rescate en helicóptero, el actor cuenta por qué sigue volviendo. Y entre la aventura, el trabajo y la familia aparece una conversación más íntima sobre la salud mental, la importancia de pedir ayuda y<b> </b>la certeza de que, en algún momento, <b>a todos puede faltarnos el aire</b>.</p><p><b>—¿Fue una linda época el colegio?</b></p><p>—No, porque a mí me gustaba mucho dibujar. Los profesores tenían que formarte, enseñarte, y yo dibujaba. Dibujaba todo el tiempo. Tenía que estudiar todo un año de todas las materias en dos meses para rendir.</p><p><b>—¿Te llevabas todas? </b></p><p>—Todas, menos dibujo.</p><p><b>—¿Y en tu casa qué decían? </b></p><p>—Diciembre y marzo adentro. Estudiaba y las sacaba.</p><p><b>—Dibujabas en las carpetas, estabas en Narnia. ¿Hay cuadros tuyos en tu casa?</b></p><p>—En todos lados dibujaba. La verdad que nunca hice nada con todo ese material, pero podría sentarme un día y hacer algo. Algunos dibujos los subo a Instagram.</p><p><b>—Está el actor, el músico y el pintor.</b></p><p>—Y ya escribí un libro. </p><p><b>—¿Dónde estás viviendo?</b></p><p>—En todos lados.</p><p><b>—¿Cómo se vive en todos lados? ¿Un poco afuera, un poco con María y los chicos? </b></p><p>—En todos lados. Vivo adentro mío, te lo juro. No son palabras y es un montón.</p><p><b>—¿Y dónde dormís? </b></p><p>—En todos lados. </p><p><b>—¿Estás repitiendo eso para no responderme? ¿Volvieron? </b></p><p>—(Risas) No, no volvimos. No sé si volvamos. Estoy muy bien, ella está muy bien y sabemos todos cuál es nuestra prioridad y estamos súper tranquilos.</p><p><b>—¿Cuál es la prioridad? </b></p><p>—Los chicos. Para mí, los chicos y su felicidad siempre. Soy un convencido de que una persona es muy afortunada si encuentra en su vida el amor de su vida. Yo lo encontré, lo viví, lo vivo y lo voy a vivir hasta el último día de mi vida. Entonces, que lo que te una a esa persona sea un amor incondicional, ya sabés que elegiste bien y después lo otro son detalles. A esta edad es muy lindo haber podido darme cuenta de eso y vivirlo así.</p><p><b>—¿Y se extraña? </b></p><p>—Sí, todo el tiempo, pero es parte de la vida. Si ellos están bien y tienen una sonrisa en el alma, vos te podés ir a vivir a Marte, no pasa nada.</p><p><b>—¿Cuántos años tienen ya? </b></p><p>—16 los varones y 18 India. </p><p><b>—¿Fue difícil contarles la separación?</b></p><p>—Hay cosas que no tenés que contar porque ya tienen una edad. Ya son grandes. Lo que importa es qué nos hace felices hoy, cómo encaramos mejor hoy, cómo nos sentimos mejor hoy. Nada es definitivo. Lo único definitivo es la muerte.</p><p><b>—¿Se lo tomaron bien?</b></p><p>—Sí. ¿Sabés qué se toma mal? Una enfermedad a destiempo, una falta a destiempo. Hay muchas cosas para tomar mal, no se toma mal lo que está bien. Supongo que nadie se junta con alguien pensando “algún día me separo”. Las cosas a veces no son como debieran ser, son como son. Y cuando son como son, lo mejor que podés hacer es darle lo mejor de vos a todo esto que te va pasando en el presente. Eso es lo que hago, lo que intento hacer.</p><p><b>—Ese nene que dibujaba y no encontraba ese espacio estaba en una educación más tradicional. ¿Hay algo de eso que quisiste cambiar en la educación de tus hijos?</b></p><p>—Sí, por completo. <a href="" target="_blank" rel="">La experiencia que yo había vivido en mi formación es que no pudieron con lo que yo quería con toda mi alma. Nadie pudo con eso. Mi viejo jugaba a domarme, pero secretamente quería que yo hiciera la mía. Su trabajo era tirar un poco de la rienda, pero sabía que yo iba por la buena senda. Quería que rompiera esa rienda y fuera yo mismo.</a></p><p><b>—Tu papá era juez, ¿no?</b></p><p>—Sí. Entonces, ¿qué les voy a enseñar yo a mis hijos? Qué mejor que enseñarles eso mismo si tengo la experiencia. Hoy miro para atrás y me siento muy feliz de las elecciones que tomé.</p><p><b>—¿Es verdad que a tu papá le dijeron en el colegio que necesitaban que trabajara menos y estuviera más con vos?</b></p><p>—No le dijeron así. Le dijeron: “Doctor, tiene que venir al colegio a tener una reunión con los directivos por Facundo”. Mi viejo fue y preguntó qué pasaba conmigo. Le dijeron: <b>“Le falta padre, doctor”.</b> Volvió a casa y le dijo a mi vieja: “A Facundo le falta padre”. Y ella le preguntó: “¿Y qué vas a hacer?”. “Voy a dejar la Justicia”. Era como que vos hoy dejes el periodismo. Había empezado cosiendo expedientes, había llegado a juez, había sido juez de la Cámara Electoral. Y dijo: “Le falta padre”. Dejó la Justicia y compró raquetas para todos, empezamos a jugar al tenis, a hacer programas juntos. En Miramar compró un mediomundo y nos íbamos todos a pescar. Fue espectacular, pero en el momento no me explicaron el motivo.</p><p><b>—¿Cómo te enteraste? </b></p><p>—Porque pregunté de grande y me enteré por mi vieja y por amigos de mi viejo. Mi viejo predicaba con el ejemplo, hablaba poco y predicaba con el ejemplo. Mi vieja explicaba los ejemplos y también predicaba con el ejemplo.</p><p><b>—¿Alguna vez te enojaste con ellos? </b></p><p>—Sí. Los hijos nos enojamos todo el tiempo con los padres. Siempre escuchamos lo mismo: “Ya te vas a acordar”. Y llega un momento en que te acordás. Tal vez los errores que les señalaste eran circunstancias que vos no podías ver más que con tu mirada de chico.</p><p><b>—¿Y volviste y les dijiste “ya me acordé”?</b></p><p>—Sí. Mi viejo fue un juez de un 504 usado. Jamás se compró un auto nuevo. Y hubo épocas de vacas flacas. Yo recuerdo perfectamente a mi vieja diciendo todas las noches: “No tengo más hambre”. Yo comía como un Heliogábalo. De grande fui y le dije: <a href="" target="_blank" rel="">“Ma, el ‘yo no tengo más hambre’ que me dijiste durante toda esta época, ¿vos me ponías el plato de comida a mí?”. Se le llenaron los ojos de lágrimas. No me pudo mentir</a>. Esa vieja tengo yo y la suerte de abrazarla y agradecerle.</p><p><b>—¿Eras un poco el preferido entre tus hermanas? </b></p><p>—No era el preferido. Para mi viejo éramos todos sus amados hijos, pero yo era el varón en una época en la que el varón... Gracias a Dios los tiempos cambiaron. Para mi vieja fuimos siempre sus cachorros, nos hizo pasar la vida más feliz y extraordinaria, todo el tiempo con primos y amigos. <b>Mi vieja era el fuego donde nos reuníamos todos</b>.</p><p><b>—¿Y con tus hijos hay alguno que te saque lo que quiera?</b></p><p>—La mujer siempre te saca lo que quiere: India me saca lo que quiere, los varones no te piden nada. Los amo, tienen momentos de mayor necesidad de que te pongas al lado, pero María es tan buena madre que a mí me resulta difícil verlo porque ella va ecualizando. </p><p><b>—¿Siempre estuvieron de acuerdo con María en la crianza y los valores o existieron choques?</b></p><p>—Choques nunca. Teníamos la idea de que los chicos tuvieran un alma sonriendo siempre y punto. Y con eso nos fuimos moviendo, pasa que hubo cambios de colegio y de tipo de formación.</p><p><b>—Tuvieron una época de estudiar en casa.</b></p><p>—Sí. India ya terminó. Fue una prueba superada porque estuvo buenísimo. No es para todos, pero para el chico que lo necesita está buenísimo. A mí me hubiera venido increíble hacer homeschooling.</p><p><b>—¿Hoy lo recomendás?</b></p><p>—No a todo el mundo. Para ciertas personas, si ya tienen lo social resuelto, es súper útil poder enfocarse y no tener tanto estímulo externo. Hay chicos que esos estímulos los distraen y no pueden llegar a tener ni 15 minutos de clase de verdad. Y otros, como era yo, que no podían y me metía en el dibujo. María recorrió los colegios de toda la zona y para la última etapa, fue <i>homeschooling</i>. Además, la institución te habilita a que si querés, cuando terminás, podés estudiar en una universidad de Estados Unidos.</p><p><b>—¿Cuánto tiempo?</b></p><p>—En total van a ser tres años, y en el caso de ellos funcionó porque lo social ya estaba resuelto.</p><p><b>—¿Cómo te encontraste con la montaña? </b></p><p>—Me la llevé por delante. En 2003, bajando por la Ruta 40 hacia Uspallata, de repente vi una montaña que parecía salida de escala. Era enorme, como un bonete de bruja. Pasó una camioneta y pregunté: “¿Y eso?”. Me dijeron: “El Aconcagua”. Y me agarró como un amor a primera vista. Fui a Uspallata, pregunté quién era el guía por excelencia y le dije que quería escalar. Me preguntó qué experiencia tenía. Nula. Qué equipamiento tenía. “Lo que tengo puesto, ojotas”. Me dio equipamiento y me mandó al Sarnoso, que era una montaña cercana. Si le llevaba una piedrita de la cumbre, me llevaba al Aconcagua. Al día siguiente hice cumbre, le llevé la piedra y me preguntó: “¿Tenés ganas de seguir jodiendo?”. Yo tenía las patas ampolladas, pero le dije que sí. Al día siguiente salimos al Aconcagua. No había nadie, salvo una expedición ecuatoriana y la montaña me regaló la cumbre. Bajé diciendo: “No voy a volver a subir nada nunca”, porque estaba destrozado. A la semana ya quería volver: fui tres veces más y, de las cuatro, hice tres cumbres.</p><p><b>—¿Qué encontraste ahí arriba? </b></p><p>—Te encontrás con vos. Son muchos momentos de silencio, con la cabeza yendo a mil porque te dice “bajá de acá”, mientras caminás muy despacio con el cuerpo. Es 30% físico y 70% cabeza. Tenés mucho tiempo para reflexionar, yo no soy muy del autoanálisis y ahí tenés tiempo para analizarte, entender algunas cosas y corregir otras. Yo me encuentro mucho en la montaña.</p><p><b>—¿Hay una adrenalina que genera la montaña?</b></p><p>—No lo puedo explicar. Es como el amor: no tiene explicación, solo querés volver. Querés ir a otro cerro, preguntar por dónde, cómo, con quién. Ya tengo mis amigos de la montaña.</p><p><b>—¿Cómo es la noche? </b></p><p>—Es espectacular. A donde voy hace muchísimo frío, pero mirás para arriba y tenés los cielos más limpios del universo. Ves toda la Vía Láctea como cuando la ves con inteligencia artificial en una computadora. La ves entera, perfecta.</p><p><a href="" target="_blank" rel=""><b>—Tuviste episodios de salud complicados arriba de la montaña también.</b></a></p><p>—Sí, y acá en mi casa también. Acá te da cáncer y allá te da edema cerebro pulmonar.</p><p><b>—¿Te asustaste ahí? </b></p><p>—No tenés tiempo de asustarte. Tenés que respirar tranquilo, guardar la calma y cruzar los dedos para que pueda entrar el helicóptero. Ya sabés cómo termina el edema si no bajás.</p><p><b>—¿Cuánto tiempo tenés para bajar ahí? </b></p><p>—Ya tenía fluido en los pulmones y eso no decrece a menos que bajes. Estaba con oxígeno y tuve que pasar la noche en Pheriche. Toqué el botón rojo del seguro que había contratado, y me dejaron tirado. Me dijeron el edema se cura bajando. Así que inmediatamente la médica, que se llamaba María por satelital llamó a una compañía de helicópteros de Nepal y dijeron mañana no hay buen clima pero vamos a estar parados ahí esperando que se levante un poquitito. Si se levanta un poquitito el techo de nubes entramos. Así que a las 7.30 de la mañana estaba sentadito ahí Pablo Betancourt, que fue quien me salvó la vida, esperando el helicóptero. Yo estaba tirado, como si me desinflara como un globo con una pinchadura. De golpe empezó a levantarse la nube y escuché el helicóptero. Pasó, dio la vuelta y volvió a aterrizar sobre las piedras. El piloto se sacó su bigotera de oxígeno, me la puso a mí y dijo<b>: “Not today, hoy no te vas a morir”.</b> Me levantó, nos subimos con Pablo y bajamos. Visto a la distancia es un aventurón, pero estuvo complicado.</p><p><b>—¿Y esa noche qué pensabas? </b></p><p>—No podía pensar. Tenía que estar enfocado en respirar y estar tranquilo. <b>Entrás en un estado de supervivencia</b>. Era mejor eso que un ataque de pánico y por suerte estuve muy bien acompañado.</p><p><b>—¿No dejaste de hacer alpinismo después de ese episodio?</b></p><p>—No. Ahora estuve en el Ama Dablam, una montaña que está muy cerquita del Everest. Es una montaña sagrada.</p><p><b>—Cuando bajaste, en algún momento tuvo que haber dado miedo.</b></p><p>—Tomé conciencia de que tenía los chicos muy chicos y que me podría haber muerto. Pero vos no vas a la montaña a morir ni a correr ningún riesgo, vas a vivir una experiencia única para la que te preparaste. Yo quería llevar mi bandera de donar sangre y no pude, Pablo la puso en la cumbre y después pude hacerlo yo, en 2016.</p><p><b>—¿India no te dijo nunca “papá, dejate de joder”?</b></p><p>—¿A mí me va a decir “papá, dejate de joder”? Ella monta todo el tiempo. Soy yo el que reza.</p><p><b>—Y te lo bancás. </b></p><p>—No es mi vida, es la de ella. Yo tengo mi aventura y ella tiene la suya.</p><p><b>—¿María nunca te dijo “basta con la montaña, Facundo”?</b></p><p>—La primera vez que pasó lo del Everest se tomó un avión inmediatamente y se fue a Nepal sin saber dónde estábamos. Llegó a Katmandú y empezó a preguntar. Cuatro años después, cuando fui de nuevo, me dijo: “No hagas que te vaya a buscar”. Eso se dice cuando se ama. No se dice “no lo hagas”. Se dice “cuidate”.</p><p><b>—¿Vos la bancaste siempre a ella en todos sus deseos?</b></p><p>—Todos.</p><p><b>—Y hablando de crecer, 20 años después te volvés a encontrar con una obra que te dio un mundo.</b></p><p>—Sí, con Jorge Suárez. Hacer esta obra, que hice con Pepe Soriano hace 20 años, y subir hoy con Jorge, las dos veces dirigidos por Santiago Doria, en la misma sala, es espectacular. Veinte años después tenés otra madurez. Agarrás el mismo libro y lo leés con veinte años más de experiencia. Y Jorge es un actor descomunal y un compañero delicioso. Además, está volviendo a hacer teatro después de su doble trasplante de riñón y de páncreas. Estuvo un año y medio fuera de las tablas, algo que nunca le había pasado.</p><p><b>—Se reencuentra con el teatro con este pedazo de obra.</b></p><p>—Está con una leche de subirse al escenario. Nos divertimos mucho, imagínate que ensayamos por Zoom cuando no estamos en el teatro.</p><p><b>—¿Cuándo estrenan? </b></p><p>—El 9 de septiembre. Estamos súper aceitados y las entradas se vienen vendiendo muy bien. El director está contento y tenemos un equipo maravilloso. </p><p><b>—En algún momento te dejaron de llamar para ser el personaje del galán. ¿te llevás bien con eso?</b></p><p>—Hace muchos años ya. Y solo te diré que que estoy acá, Tati. <b>Estoy vivo</b>.</p><p><b>—¿Es verdad que en algún momento del cáncer le pediste a la vida diez años más?</b></p><p>—Diez.</p><p><b>—¿Por qué ese número? </b></p><p>—No sé. Pensé que Dios me había regalado diez años más. Entonces dije: “Bueno, a los 27”. Cumplí 28 y pensé: “Fa, diez años más”. Después, 38. Y después, 47. A los 47, 48, ya estaba casado y con mis chicos, que era lo que más anhelaba: formar mi familia. No es lo mismo ser hijo que ser padre<b>. Vivir mi vida como hijo y después como padre era un anhelo tan fuerte que convirtió en polvo aquello de los diez años más</b>. Ahora soy de esos padres que prometen que van a vivir hasta los 110. Fue la única mentira que me dijo mi viejo, se murió a los 81, pero lo perdoné porque, cuando era chico, me daba mucha tranquilidad. Tengo memoria de la importancia de decirle a tu cachorro: “Sí, voy a estar vivo siempre”. Cuando algún día se dé cuenta de que era una mentira, te la va a perdonar con una sonrisa.</p><p><b>—Con lo cual dejaste de negociar de diez en diez.</b></p><p>—No, ya está. Fue una linda forma de pulverizar aquel diez en diez. Mirá si me hubiera imaginado a los 17 que eso iba a desaparecer el día que tuviera la familia que no sabía que podía tener.</p><p><b>—Y algún día vas a ser un abuelo que no te imaginás ser.</b></p><p>—Si es que los chicos quieren tener chicos.</p><p><b>—En tu casa no existe eso de “vas a ser esto”.</b></p><p>—No. En mi casa es: <b>hacé lo posible porque tu alma sonría</b>. Después es tu aventura.</p><p><b>—Buscar la felicidad.</b></p><p>—Sí, aunque no la encuentres, pero que el último día de tu vida te agarre caído hacia adelante, arañando fuerte para llegar a eso que querés.</p><p><b>—¿Te pasó eso de no tener ganas de levantarte de la cama?</b></p><p>—Estoy seguro de que nos pasa a todos. A veces pasa y es bueno decir: “Che, pasa”. Todos tenemos un momento de la vida en que nos cansamos, nos acostamos y no nos queremos levantar. A todos nos pasa en algún momento y si podés guardar la calma y sentir que, con el esfuerzo que puedas, el agua puede bajar, baja. Tenés que pedir ayuda. A veces te agarrás de la mano de tu compañera, de tus amigos, de tu familia, a puro mimo y tratamiento el agua baja. Pero no hay que quedarse solo porque eso te lleva a un lugar que parece no terminar nunca.</p><p><b>—Poder pedir ayuda es súper importante.</b></p><p>—Sí. Naturalizamos tantas cosas terribles que de golpe pasan los días y no tuviste un buen día, y cuando te querés dar cuenta estuviste con mal ánimo durante mucho tiempo. <b>El ser humano es capaz de acostumbrarse a un infierno y sentir que todo es normal</b>, por eso hay que pedir ayuda.</p><p><b>—¿A quién le pediste ayuda? </b></p><p>—A todo el mundo. María se dio cuenta, me dijo “vení para acá”, nos pusimos a hablar y después todo mi mundo estuvo a disposición, como yo me pongo a disposición de mi mundo.</p><p><b>—¿Y te acompaño algún profesional? </b></p><p>—Sí, claro. Es necesario. No me gusta esa idea de “voy al psicólogo” o “voy al psiquiatra”. Es ayuda profesional. Te sale una mancha y vas al médico, te duele la panza y vas al médico. Bueno<b>, si tenés una tristeza que se extendió más de lo normal, también hay que buscar ayuda</b>. La cabeza es mucho más delicada que todo el cuerpo.</p><p><b>—Cada vez estamos hablando más de salud mental. </b></p><p>—Sí, son temas que se van poniendo sobre la mesa. Hay personas que están atravesando un trastorno o una depresión severa y no te das cuenta. Por eso hay que estar atento al otro, no para decirle “te comprendo”, sino a veces con una sonrisa, un abrazo, un “¿todo bien?”.</p><p><b>—Estar. </b></p><p>—Sí, <b>estar para el otro</b>.</p><p><b>—Todos podemos estar ahí. Si no estuvimos, podemos estar.</b></p><p>—Y es muy seguro que estemos<a href="" target="_blank" rel="">. Nueve de cada diez personas, a lo largo de su vida, van a necesitar sangre para sí mismas o para alguien que les importa. Yo no soy médico, cancélenme por esto, pero diez de cada diez personas van a sentir alguna vez una tristeza más grande de la que pueden contener.</a></p><p><b>—Si tenés que elegir una para siempre ¿mar o montaña? </b></p><p>—Lo que pasa es que hay lugares en el mundo que tienen el mar al lado de la montaña. </p><p><b>—¿Saxo o piano? Te la respondo yo: saxo. </b></p><p>—Saxo, dale, sí. Está muy bien.</p><p><b>—¿Escribir de madrugada o de mañana temprano?</b></p><p>—De madrugada. En la madrugada vienen todas las musas.</p><p><b>—¿Y a la mañana cómo funcionás? </b></p><p>—Me levanto temprano.</p><p><b>—Hombre de teatro. </b></p><p>—Sí, hombre de 50 años (Risas). Me levanto temprano, después puedo seguir durmiendo, pero te prometo que me levanto.</p><p><b>—Tu peor defecto como pareja. </b></p><p>—No saber escuchar.</p><p><b>—Mira qué reconocimiento. </b></p><p>—Uno a veces pone todo el empeño en escuchar creyendo que lo está haciendo muy bien. Escuchar es un arte. Y a veces sabés escuchar tanta intrascendencia y te perdés de escuchar bien a quien amás.</p><p><b>—Algo en lo que María tenía razón y vos no.</b></p><p>—En todo. Hay que poder reírse, no tiene que ser todo traumático. Donde hay amor, las cosas no son traumáticas.</p><p><b>—¿Pudieron reírse hasta último momento? </b></p><p>—Nos vamos a seguir riendo. </p><p><b>—Bien jugado. Una cosa que la fama te arruinó.</b></p><p>—Nada, al contrario, me llenó de regalos. </p><p><b>—¿El ego estuvo acomodado siempre? </b></p><p>—Nunca está acomodado el ego. Es como querer domar el viento: va, viene, a veces se porta bien y otras, horrible. No domás nunca el viento.</p><p><b>—¿Hay algo que no te perdones?</b></p><p>—Sí, varias cosas. No podría contar.</p><p><b>—Una cosa que tus hijos cambiarían de vos.</b></p><p>—Casi todo. Te lo prometo, Tati. Te estoy hablando con el corazón en la mano. Los hijos contradecimos casi todo de nuestros padres.</p><p><b>—¿En qué momento le dijiste a India, por ejemplo, tenés razón en lo que me estás diciendo? </b></p><p>—Arrancaron temprano con argumentos que me dejaban pensando. A mí no me gusta ganar porque sí un argumento. No quiero tener razón: quiero que escuches mi razón y me des la tuya. Pero a veces tu razón es más entendida que la mía. Con los chicos pasa que un día tienen argumentos que te enorgullecen porque tienen razón y vos estabas diciendo una pavada. Me pasa muy temprano en casa. Insólitamente temprano. Yo lo esperaba mucho después.</p><p><b>—¿Y se los reconocés en el momento?</b></p><p>—Sí o no, pero siempre lo reconozco. Nunca es tarde. India se reía porque cuando la mandaba al cuarto en penitencia, a los cinco minutos abría la puerta y me decía: “¿Qué hacés acá?”. “Vengo a estar en penitencia con vos”.</p><p><b>—Lo voy a tomar prestado el “vengo a estar en penitencia con vos”. ¿Me lo compartís? </b></p><p>—“Vengo a estar en cana con vos”, así se lo acuerda India. </p><p><b>—¿Te costó más decir que no o aprender a que te digan que no? </b></p><p>—Me cuesta un montón decir que no, pero hace unos diez años entendí que es una muy buena cualidad. No es solamente decir que no: es ser claro, no ser ambiguo y poder decirlo claramente no ofende al otro.</p><p><b>—¿Qué cambió?</b></p><p>—Entender el no. Que no sea un no abstracto, sino un no que tiene contenido.</p><p><b>—¿Alguna vez alguien quiso salvarte y vos no lo dejaste? </b></p><p>—No.</p><p><b>—¿Y al revés? ¿Vos quisiste salvar a alguien que no se dejó?</b></p><p>—No. Qué lindo poder decirte que no en las dos. La gente que me ayudó me salvó y son contados, los tengo en mi alma para toda la vida. Pero no me pasó de querer ayudar a alguien y que no se deje ayudar.</p><p><b>—Mucha gente te escribió por temas de salud y que siempre te pusiste a disposición.</b></p><p>—Los hijos de uno son hijos de todos y el padre de uno es el padre de todos. Mi viejo murió en 2017, entonces, cuando veo a un padre de la edad que tendría el mío, o a una persona de mi edad con su padre, me gusta decirle: “Che, ¿te puedo dar un abrazo?”. Porque el papá de uno es papá de todos.</p><p><b>—¿María va a ser familia para siempre? </b></p><p>—No va a ser: ya es, desde que la conocí.</p><p><b>—¿Podés llegar a volver a enamorarte?</b></p><p>—¿De quién? ¿De María? Estoy enamorado.</p><p><b>—De otra persona.</b></p><p>—No busco. Cada uno con su librito y el mío lo escribo yo. Estoy tan feliz con lo que siento por ella que es una pregunta que no se me cruza por la existencia. Me gusta cómo escribo mi libro.</p><p><b>—Espero ansiosa el próximo capítulo. </b></p><p>—Bueno, lo vas a tener acá.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/24EVY75GBFEXNB2HMHKOJM6RBY.png?auth=c16341e78c10eceb9953755357b42c18f048adac5a58024d44e577fb58cf2a31&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Juli Jankunas: “Somos campeonas y hace un mes sacábamos cuentas para ver si llegábamos a fin de mes”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/06/juli-jankunas-somos-campeonas-y-hace-un-mes-sacabamos-cuentas-para-ver-si-llegabamos-a-fin-de-mes/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/06/juli-jankunas-somos-campeonas-y-hace-un-mes-sacabamos-cuentas-para-ver-si-llegabamos-a-fin-de-mes/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[La realidad de Las Leonas, alcanzaron el máximo nivel profesional pero son consideradas jugadoras amateurs. ‘Estás en tu peor momento, no servís para nada’, cuando la presión y la exigencia de ser la goleadora la llevó a pensar en dejar el seleccionado. Cómo es vivir con insatisfacción constante: a pocas horas de ganar el Mundial sueña con ganar los próximos Juegos Olímpicos]]></description><pubDate>Sun, 06 Sep 2026 05:12:47 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Antes que nada es campeona, Las Leonas ganaron el Campeonato Mundial de Hockey femenino y la camiseta ya tiene tres estrellas. Julieta tiene una larga historia de logros en el deporte, fue goleadora en los Juegos Olímpicos de la juventud en 2014, se lució con Las Leoncitas y fue campeona Mundial Junior de 2016, a los 17 años. Medalla de oro en los Juegos Panamericanos en 2019 y en los Juegos Panamericanos en 2023. Desde hace una semana tiene la sonrisa puesta.</p><p>– Imposible borrarla. No sé cómo voy a hacer, una locura. Hoy estuve con una de las chicas y nos dijimos, ‘¡somos campeonas!’ Tremendo.</p><p><b>– Jugaron contra Países Bajos, vos jugaste en su momento en un equipo de ese país, Victoria Dames.</b></p><p>– Jugué en Victoria y jugué en Tilburg, dos años en Países Bajos. Cuando el sábado entramos a cantar el himno a la cancha miré para adelante, todo naranja. Miré para los costados, toda naranja. Había banderas argentinas porque siempre el argentino está, pero: dijimos ‘wow’.</p><p><b>– ¿Cuando viviste ahí no se creó un vínculo con Países Bajos?</b></p><p>– Está todo más que bien, son experiencias hermosas pero mi corazón es argentino y yo quiero que Argentina esté en lo más alto.</p><p><b>“CUANDO TENÍA 14 AÑOS EMPECÉ A VIAJAR A BUENOS AIRES POR EL HOCKEY”</b></p><p><b>– ¿Qué edad tenías cuando llegaste? </b></p><p>– 22. Yo partí mucho antes de mi casa. Cuando tenía 14 años empecé a viajar a Buenos Aires. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/H2JOOGCZIFACDGYEWZZPIH56WY.jpg?auth=455553eae23212babe462e76b8b3cd2cb8841f5742a0274c5116300fb94138a1&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Hoy estuve con una de las chicas y nos dijimos, ‘¡somos campeonas!’ Tremendo", contó Juli Jankunas (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="720" width="1280"/><p><b>– Ibas y venías.</b></p><p>– Volvía a casa. Y con 17 años, un domingo que estaba con mi familia en la mesa dije, ‘pa, me quiero dedicar a esto, me voy a vivir a Buenos Aires’. Imagínate mis papás, yo no sabía ni hacerme unos fideos ni lavarme la ropa y me fui a Buenos Aires solita. Yo estaba en el colegio y me dijeron ‘hacé lo que quieras, dale a full con tus sueños pero el colegio lo terminamos’.</p><p><b>– Me parece que cuando un hijo parte más lejos y cruza el Océano Atlántico es más complejo para los padres. </b></p><p>– Para mi familia al día de hoy todavía es un proceso que trabajamos todos los días. Yo me fui muy chica, pero cada vez que vuelvo a mi casa hay una imagen de esa Juli chiquita que quedó en mi casa. El desafío es romper con eso, porque yo me fui con 17 años y tengo 27.</p><p><b>– ¿Ellos te ven chiquita todavía?</b></p><p>– Sí. Es el trabajo de ellos entender que ya soy una mujer, que quizás las cosas que me gustaban cuando tenía 17 años… Hoy me gustan otras.</p><p><b>– Te fuiste a Europa muy jovencita. ¿Qué te quitaba el hockey? ¿Qué es lo que más sentías como agujero?</b></p><p>– Los vínculos, las amistades, improvisar. Yo intentaba escuchar y seguir el hilo de una conversación. Allá no existe eso de, ‘qué haces? ¿Tomamos unos mates?’ Por suerte una de mis compañeras era una de mis amigas, pero no podía estar todo el día con ella. Eso fue lo que más me costó. Dentro de la cancha estaba todo perfecto porque los conceptos o las ideas eran iguales, pero afuera… </p><p><b>– Momentos de intimidad que perdías.</b></p><p>– Muchos, muchos. Desde improvisar unos mates a un asado. Abrazo todas las experiencias que viví, me encantaron.</p><p><b>“SOMOS CAMPEONAS Y HACE UN MES SACÁBAMOS CUENTAS PARA VER SI LLEGÁBAMOS A FIN DE MES” </b></p><p><b>– ¿Podés vivir de hockey?</b></p><p>– No, no, no, no.</p><p><b>– Son Leonas, tienen que ganar mucho.</b></p><p>– Somos Leonas, hoy somos campeonas y hace un mes sacábamos cuentas para ver si llegábamos a fin de mes. </p><p><b>– ¿Por qué? ¿Qué es lo que se paga tan mal?</b></p><p>– No sé. Somos profesionales, porque al ojo del que está afuera somos profesionales, puertas adentro somos amateurs.</p><p><b>“TODAS LAS JUGADORAS QUE JUGAMOS EN ARGENTINA PAGAMOS PARA JUGAR A LOS CLUBES”</b></p><p><b>– ¿Cuando jugas para un equipo es lo mismo?</b></p><p>– Sí, es lo mismo. De hecho, todas las jugadoras que hoy jugamos en Argentina pagamos donde jugamos, a los clubes. Es la triste realidad. Pero a la jugadora de hockey la pasión y el sentido de familia se genera es importante, amo mi club, amo y…</p><p><b>– ¿Y pago?</b></p><p>– Y pago.</p><p><b>– Es como una adicción también, como que no podés parar. Porque ¿hay un día de la semana que no agarrás un palo? ¿Que no jugás?</b></p><p>– Eso sí, es eso, tal cual. Los sábados jugamos, nuestro único día sin hockey son los domingos. Entrenamos todos los días, si no es Leonas, es el club. Si no es el club, algo parece y seguís entrenando.</p><p><b>– El otro día me contaba Lucha Aymar lo que le costó dejar el hockey, que tuvo que auto obligarse a dejar.</b></p><p>– Es que debe ser un vacío muy grande. Desconozco lo que debe ser terminar con tu carrera, hay que trabajarlo, pero hoy lo que me pasa a mí… Hoy no sé cuándo vamos a volver a entrenar, no sé qué es lo que sigue, no sé si voy a seguir siendo Leona porque depende mucho del entrenador, de los procesos. Estoy hace cuatro días sin agarrar un palo de hockey y es como, guau! Salvando las distancias, es esa sensación de, ¿qué hago sin lo que hago todos los días? ¿Cuál es mi objetivo ahora? ¿Para dónde voy? </p><p><b>– ¿Abstinencia?</b></p><p>– La burbuja. Que hay afuera de ese mundo que vivimos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/F5ECX4OBDFADJBU6T4OP2F627Q.jpg?auth=6cb56189d550a3aad0d9d83a51ce5c674bf6f5d6a09ad1daa0f92e86a55b4b91&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Los sábados jugamos, nuestro único día sin hockey son los domingos", dijo Juli Jankunas" height="720" width="1280"/><p><b>– Estás medio perdida.</b></p><p>– Sí. Cuando uno va creciendo entiende que el hockey, o lo que uno ama, es hermoso y te da un montón de cosas, pero que hay ciclos, etapas del deporte que no dependen cien por ciento de uno. Uno tiene que trabajar y enfocarse en un montón de otras cosas, estudios, proyectos.</p><p><b>– Empezaste a los cuatro años y 27. Es toda una vida jugando al hockey. Y en estos días tenés un agujero negro, estas sin saber qué hacer.</b></p><p>– Hoy soy campeona del mundo, hermoso, divino. Me da un montón de cosas hermosas, me da la posibilidad de estar acá hablando con vos, pero es efímero. Pasan dos semanas pero para un montón de jugadoras ya está, se te va el disfraz de lo que tenés puesto. Hoy trabajo mucho para que si puedo elegir yo el momento de retirarme poder estar preparada, y si pasa por equis motivo también tener otros lugares donde yo pueda apoyarme.</p><p><b>– Dijiste ‘no sé si voy a seguir siendo Leona’. ¿No es un disparate esa frase?</b></p><p>– Leona creo que voy a seguir siendo siempre.</p><p><b>– En la selección, vas a seguir, sos la goleadora. </b></p><p>– Sí, pero hay muchas cosas atrás de ser Leona. Uno lo tiene que pensar.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SEWMAG7EGJCOPOJAWWS2ALDFWU.jpg?auth=cc797dcd766506883c164a0d9a64bc10a55ae2f4d8d08fffaf2a0bf40d430a34&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Hoy trabajo mucho para que si puedo elegir yo el momento de retirarme poder estar preparada", reveló Juli Jankunas en entrevista con María Laura Santillán" height="720" width="1280"/><p><b>– ¿Hacés terapia?</b></p><p>– Hago terapia, si. Me gusta mucho.</p><p><b>– Estudiaste psicología.</b></p><p>– Estudié, pero no estoy recibida. Hice tres años de psicología y no pude seguir. Hago terapia desde que tengo 18 años.</p><p><b>“TUVE UNA MOCHILA MUY GRANDE DE ‘JULI GOLEADORA’, ‘ESTÁS EN TU PEOR MOMENTO, NO SERVÍS PARA NADA’ ”</b></p><p><b>– Entiendo que debe haber momentos de mucha presión. Esto que te dije yo recién, ‘sos la goleadora’.</b></p><p>– Esa fue una de las cosas que tuve que trabajar muchísimo. Ahora en el Mundial, cuando hice el gol…</p><p><b>– ¿El gol contra Australia en la semifinal? </b></p><p>– El gol contra Australia. Mucha gente me decía, ‘bien Juli, se te abrió el arco, qué bueno’, ‘ya te iba a llegar el momento’. Pero yo estaba muy tranquila. Si se me daba, genial, y si no, también. Hoy puedo ver mis capacidades mucho más allá de si hago un gol o no, pero me costó mucho. Tuve una mochila muy muy grande de ‘Juli, goleadora’ que me dio miedo. Me ganó la presión, me asusté y tuve que sentarme a trabajarlo porque no me hacía bien.</p><p><b>– ¿Cómo fue? ¿Por qué te asustaste?</b></p><p>– Era ‘yo no soy esto, yo sé hacer más cosas’. No me quise hacer cargo, era, ‘no soy goleadora’. Tuve que trabajarlo, se que no soy solamente eso y que soy muchas más cosas, pero hoy puedo abrazar esto que me está pasando. Hoy sí me encanta hacer los goles, me encanta generar situaciones para que mis compañeras hagan goles.</p><p><b>– ¿Qué supones que te dio miedo? ¿Tener que hacer goles siempre?</b></p><p>– La presión. No hacía un gol y era… ‘Juli estás en tu peor momento, no servís para nada’. La delantera es la que hace goles y a mí la estructura me… ¡No me pongas paredes!</p><p><b>– ¿Te viene claustrofobia? </b></p><p>– Sí. Pero hoy lo recontra abrazo, ahora con 27 años. Tenía 23 cuando me pasaba. </p><p><b>“ME ACUERDO QUERER DEJAR EL SELECCIONADO, LO PENSÉ VARIAS VECES”</b></p><p><b>– ¿Ese fue el momento en que la cabeza te jugaba en contra?</b></p><p>– Sí, me acuerdo de querer dejar, ‘yo no quiero esto, no sé si me gusta’. </p><p><b>– ¿Dejar qué?</b></p><p>– Dejar el seleccionado. Sí, lo he pensado varias veces.</p><p><b>– Ustedes viven una presión, una exigencia.</b></p><p>– Si, es una exigencia y una presión. Cada una debe llevar su presión y sus exigencias internas y en paralelo, Argentina siempre hizo podio, siempre estuvo ahí arriba con Las Leonas. Por eso hoy haber salido campeonas fue subir el volumen al trabajo que hay en el hockey y en las mujeres, en un montón de aspectos.</p><p><b>“YO ME DECÍA, ‘¿POR QUÉ YO NO PUEDO SER NORMAL?’ ”</b></p><p><b>– ¿Cuando empezaste a estudiar psicología ya estaban en tu cabeza la presión, las exigencias y el miedo?</b></p><p>– Soy una persona que siempre estuvo metida en el profesionalismo, soy muy exigente en todo. En la facultad yo quería ser diez, hablaba con mi pareja y con mi familia y me decían, ‘no podés ser diez, tu prioridad hoy es el hockey, es lo que vos elegís’. Yo no me puedo sacar un siete, no puedo reprobar. Yo siempre me decía, ¿por qué yo no puedo ser normal? ¿Por qué no puedo hacerlo presencial? Me costó entender que hay momentos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4MG4K7GCYRAWLCHJLVZMUFYXL4.jpg?auth=efee34aac33013c4e23f5077ab97401e3d8f2f31e12420bf6db2461bb521c876&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Soy una persona que siempre estuvo metida en el profesionalismo, soy muy exigente en todo. En la facultad yo quería ser diez", aseguró Juli Jankunas" height="720" width="1280"/><p><b>– ¿Por qué crees que dejaste? </b></p><p>– Yo la llevaba muy relajada en la carrera y me mandaron un mail, tenía que rendir un par de finales si quería seguir con la beca. Me senté en una alfombra, me largué a llorar y dije ‘tengo que soltar esto porque hoy no lo puedo hacer’.</p><p><b>– Si terminaras la carrera de psicología podrías relacionarla en el futuro con el deporte de alto rendimiento.</b></p><p>– La cabeza del deportista de alto rendimiento es tremenda, es una locura. Ahora estoy estudiando coaching.</p><p><b>“SOY CAMPEONA DEL MUNDO Y QUIERO SER CAMPEONA OLÍMPICA TAMBIÉN, SIENTO ESA INSATISFACCIÓN CONSTANTE”</b></p><p><b>– ¿En terapia trataste lo adictivo del hockey como actividad física que trae tanta endorfina, tanta felicidad?</b></p><p>– Lo trabajo bastante, pero sobre todo la ambición, siempre un poquito más. Ahora soy campeona del mundo y quiero ser campeona olímpica también, esa insatisfacción constante.</p><p><b>– ¿O sea, a pocas horas de tener la medalla de oro del Mundial?</b></p><p>– Si, yo ya estoy pensando que quiero estar en el proceso olímpico, quiero ganarla. Te lo digo y me quiero ir a entrenar, ¿entendés?</p><p><b>– ¿Cuándo vas a entrenar? ¿Cuánto falta?</b></p><p>– No lo sé, pero necesito tomarme unos días, de eso soy muy consciente hoy. Los esfuerzos se equilibran después con la alimentación, con un montón de cosas.</p><p><b>– ¿Qué es lo más exigente de todo? </b></p><p>– La alimentación, entender que la suplementación es importante. Yo era negadora total de la suplementación, yo creía que podía sola. Vitaminas, proteínas, un montón de cosas que ayudan al cuerpo a estar a su 100, que lo fortalecen. Terapia. Con Las Leonas teníamos yoga. Esos pequeños cuidados que a la larga te dan sus frutos.</p><p><b>– Estás de novia con un ciclista que también compite fuerte, ¿comparten esa exigencia? </b></p><p>– Sí, tiene cosas muy positivas porque nos entendemos muchísimo, hablamos el mismo vocabulario al ser deportistas y es un placer. Estoy cansada, no tengo ganas, me duelen las piernas, típicas frases de deportistas. Pero la realidad también es que no estamos sincronizados en los procesos. Yo ahora estuve en un proceso mundialista y hay que entender mis energías o intentar entenderme. Nosotras estamos a mil revoluciones, una semana antes del Mundial yo estaba arañando las paredes. En paralelo él también con su laburo, con sus proyectos, sus carreras y es muy lindo. Yo vengo de un deporte en grupo, estuve siempre rodeada de personas y él viene de un deporte individual, salen conversaciones muy lindas de cómo llevamos el deporte.</p><p><b>“EN EL PRIMER PARTIDO DEL MUNDIAL QUE EMPATAMOS SENTIMOS, ‘¿VAMOS A TIRAR TODO ESTO A LA BASURA?’ ”</b></p><p><b>– ¿Qué pasa dentro tuyo y afuera cuando el equipo pierde? ¿Con las redes que son tan crueles?</b></p><p>– Hay gente muy cruel. En el último torneo que tuvimos antes del Mundial perdimos contra España, tuvimos situaciones que nos descompaginaron todo lo que veníamos haciendo, estábamos en nuestro mejor momento. Hoy decimos ‘qué bueno nos pasó, qué bueno que perdimos ahí’. Es duro en el momento, no es fácil verlo. En el Mundial, el primer partido que empatamos sentíamos, ‘¿vamos a tirar todo esto a la basura?’ Hay un drama y una exigencia y una presión que existe, lo que hablábamos hace un ratito, que es difícil. Cómo vos gestionas tu presión o tu frustración o tu enojo es distinta a cómo yo la manejo, y cuando vamos a jugar el partido tenemos que estar todas al cien, eso es muy difícil porque no es que si yo pierdo voy a perder yo sola. Es sacar lo que a vos te está pasando y poner al equipo primero.</p><p><b>– Seguramente vas a jugar mucho tiempo, es lo que te gustaría. ¿Imaginás formar una familia? A los 40, ponele?</b></p><p>– ¡A los 40 no! Mucho antes, mucho antes. Ya no lo veo como algo muy lejano, hoy es algo que pienso y es algo que quiero planificar y que me encantaría.</p><p><b>– Se puede atrasar.</b></p><p>– A mí me gustaría planificarlo y que sea en el mejor momento. Pero creo que un tiempo más en Las Leonas me queda.</p><p><b>– ¿Pesa el reloj biológico aunque falte mucho corra el tiempo?</b></p><p>– Yo creo que como mujer un poco pesa, la verdad, porque al hombre le es un poco más fácil. El hombre sigue haciendo su proceso, puede seguir jugando. Y nosotras tenemos que frenar un año, un año y medio.</p><p><b>– ¿Tenés que retirarte si queres ser mamá?</b></p><p>– Hay jugadoras que se han tomado una pausa y han vuelto, también tenés que elegir llevar la vida de Leona con un niño, son elecciones. En el momento que me toque veré. Si el día de mañana me dan ganas de seguir en Las Leonas y compartir con mi bebé, tendremos que sumarlo al staff de Leonas, pero no lo sé. Es un tema que lo hablamos, es un tema que hablamos, lo traemos a la mesa y se re charla. No es fácil. Y como vos decías, más siendo nosotras las mujeres las que tenemos que poner el cuerpo en buscar una familia y demás.</p><p><b>– Porque el cuerpo se pone en el embarazo, pero se pone también dando la teta y cuidando al niño.</b></p><p>– En todo. Por el momento vamos a seguir en Las Leonas sin nada. Por lo menos podemos probar con un perro. </p><p><b>– ¿Se puede armar un esquema de ayuda alrededor de una jugadora en el hockey?</b></p><p>– Estaría buenísimo. Sé que en el tenis lo formaron o lo están formando, poder acompañar a la mujer embarazada. Estaría buenísimo que vos no pienses que formar una familia corta tu carrera deportiva.</p><p><b>– Nosotros ponemos el cuerpo para la maternidad, pero ustedes ponen el cuerpo para jugar al hockey, ligan pelotazos, golpes, palazos. ¿Estás llena de moretones?</b></p><p>– Sí, llena, llena, llena. Es un deporte peligroso, nosotras no tomamos dimensión. Es un palo y una bocha. En el córner corto nos metemos adentro del arco y salimos a la pelota, somos medio kamikazes. Tenemos un nivel de inconsciencia. Es que si te ponés a pensar tenés que salir corriendo e irte para el otro lado, porque es un deporte hermoso, pero peligroso.</p><p><b>– ¿Las amigas están entre tus compañeras de equipo?</b></p><p>– Si, tengo mi grupo de amigas desde que tengo 15 años, del hockey, de las Leonas. Y dentro de Las Leonas tenemos un grupo de ocho o diez que son las más grandes, un grupo hermoso también.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BXEZASU7Z5GFHMDJB6JJCPJ374.jpg?auth=c085895a626eeb71552e242e20b0f58f76208aa61ac38fec35d7c84945a42eae&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Es un deporte peligroso, nosotras no tomamos dimensión", explicó Juli Jankunas (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="720" width="1280"/><p><b>“HACE CUATRO DÍAS QUE NO COMPARTO CON LAS LEONAS Y LAS EXTRAÑO, ESTAMOS TODO EL DÍA JUNTAS”</b></p><p><b>– ¿Se cuentan todo?</b></p><p>– Lo que pasa es que estamos todo el día juntas, inevitablemente salen un montón de cosas todo el día juntas. Hace tres o cuatro días que no comparto con ellas y las extraño. Siento un vacío, te juro. Todo el día juntas, sabemos todo. Yo te miro a los ojos y ya sé qué te pasa, qué sentís, cómo estás, todo. Nos hemos visto llorar, nos hemos visto reír, hemos llegado enojadas.</p><p><b>– ¿Se han puteado entre ustedes?</b></p><p>– Sí, hay que desahogar. Yo banco que las cosas que uno siente hay que largarlas, si no se guardan y en cualquier momento te vengo a decir algo, vos explotás, y es por un montón de cosas que pasaron antes.</p><p><b>– ¿Qué vas a hacer los días que te quedan hasta volver a jugar?</b></p><p>– No lo sé, disfrutar. Lo que hoy hago con todo el amor que recibo es ir canalizándolo. Empezar a conectar con otras emociones. Yo lo viví muy de adentro, y afuera pasan otras cosas, es lindo y me estoy prestando a escuchar. Hoy me mostraron unas imágenes del partido que no recordaba. De a poquito ir recolectando.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/AHDSV3C64NDURLT7YDE4T3GH6U.jpeg?auth=909318ae14dffc8cc9ec2ea44291da4a15d0a9af5478ffb5d332b2044d4545b5&amp;smart=true&amp;width=1280&amp;height=720" type="image/jpeg" height="720" width="1280"/></item><item><title><![CDATA[El guardarraíl atravesó el auto y le amputó las dos piernas: “Aunque suene extraño, agradezco el filo que tenía esa chapa”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/05/el-guardarrail-atraveso-el-auto-y-le-amputo-las-dos-piernas-aunque-suene-extrano-agradezco-el-filo-que-tenia-esa-chapa/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/05/el-guardarrail-atraveso-el-auto-y-le-amputo-las-dos-piernas-aunque-suene-extrano-agradezco-el-filo-que-tenia-esa-chapa/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Un accidente en la ruta lo dejó sin sus dos piernas a los 37 años, pero logró sobrevivir gracias a los primeros de sus “ángeles”, que se detuvieron para auxiliarlo, y al estado físico que tenía por hacer deporte. Pablo Giesenow es abogado, padre de tres hijos, conferencista y corredor: en un nuevo capítulo de Voces reconstruye aquella noche y cuenta cómo volvió a caminar, correr y subir montañas, hasta convertir su experiencia en una herramienta para ayudar a otros]]></description><pubDate>Sat, 05 Sep 2026 09:51:04 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Hay personas que hablan de resiliencia desde la teoría. <b>Pablo Giesenow</b> lo hace desde la experiencia. Antes de <b>perder las dos piernas en un accidente de tránsito</b>, ya había atravesado dos golpes que marcaron para siempre a su familia: la muerte de dos de sus hermanas.</p><p>Abogado, padres de tres hijos, conferencista y deportista, hoy recorre el país compartiendo una historia que <b>no pone el foco en lo que perdió, sino en todo lo que decidió hacer después</b>. Volvió a caminar, aprendió a correr con prótesis, intentó hacer cumbre en el Aconcagua, escribió un libro y convirtió su experiencia en una herramienta para otros.</p><p>En esta conversación con <b>Infobae</b> recuerda las pérdidas que lo marcaron, reconstruye la noche del accidente que cambió su vida y explica por qué, desde entonces, aprendió a distinguir un problema de una dificultad. “No somos lo que nos pasó, sino lo que hacemos con eso”, resume.</p><p><b>—Bienvenido, sé que con tus charlas inspirás a mucha gente.</b></p><p>—Sí, me gusta compartir lo que viví, sobre todo a los adolescentes, porque puedo darles herramientas para cuando la vida los desafíe. Sentir que puedo tocar una cabeza o un corazón y generar el impulso para que alguien se anime a hacer algo que antes no se animaba es algo que disfruto. </p><p><b>—Quiero arrancar por el principio. ¿Cuántos hermanos son?</b></p><p>—Hoy somos seis. Fuimos ocho. Los que quedamos tratamos de estar muy unidos y de regalarles sonrisas a mis viejos, que viven cerca nuestro, en Córdoba. Cuando atravesás situaciones difíciles, lo primero que querés es abrir los ojos y ver a tu familia. Aferrarte a ese primer equipo. Estoy convencido de que solo nunca hubiera llegado hasta acá.</p><p><b>—Hoy vivís en Córdoba, pero creciste en Viamonte. Tu papá era médico e intendente.</b></p><p>—Sí. Fue médico e intendente durante veinte años en Viamonte, un pueblo de dos mil habitantes del sur de Córdoba. Ahí transcurrió toda mi infancia. Terminé el secundario y recién entonces me fui a Córdoba capital para estudiar. Fue una infancia hermosa, con los mismos amigos desde el jardín hasta el secundario. Ese grupo sigue unido hasta hoy. Nos pasábamos el día corriendo atrás de una pelota hasta que nos pegaran el grito para ir a cenar.</p><p><b>—El sueño iba por ahí, no médico como papá. </b></p><p>—No. Ni médico como él ni abogado, como terminé siendo. El sueño era el de cualquier chico argentino: jugar al fútbol profesional. Pero vivía en un pueblo tan chiquito que era muy difícil y cuando me mudé a los 17 años a Córdoba capital, que tenía todo más al alcance de la mano, enfoqué las naves hacia la carrera universitaria y el fútbol fue quedando como una pasión amateur. </p><p><b>—¿Cuál fue el primer gran dolor que recordás?</b></p><p>—La muerte de Claudia, una hermanita que vivió apenas veinte días. Yo tendría cuatro o cinco años. Los recuerdos son difusos: ver a mis padres abrazados, sentir la tristeza e ir tiempo después al cementerio para encontrarme con un cajoncito muy chiquito. Fue mi primer contacto con la muerte.</p><p><b>—¿Hay algún registro de una hermanita que llegó a sus 20 días? </b></p><p>—Sí. Hay muy pocas fotos de Claudia y, por esas casualidades, en una de ellas soy yo quien la tiene en brazos. Es uno de los recuerdos familiares más valiosos que conservamos.</p><p><b>—Años después volvió a aparecer la muerte con otra hermana.</b></p><p>—Sí. En circunstancias completamente distintas. Ya no por una enfermedad, sino por una decisión propia. Fue en 1997. Yo tenía 20 años y Ana Laura, 18. Nos descolocó a todos porque nadie lo esperaba. Era una joven brillante, estudiaba Medicina, le iba muy bien y tenía una relación hermosa con todos. Vivíamos los tres hermanos juntos en Córdoba: Juan, Ana Laura y yo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EP56LGQ23FBHZB4MWCWBLTFY2E.jpg?auth=385ca57e9570e802f50c7a5c0f0193fe13cfa983d27d55cbe3e93eeff3f9de77&smart=true&width=1920&height=1282" alt="Pablo Giesenow junto a su familia" height="1282" width="1920"/><p><b>—¿Cómo recordás ese momento? </b></p><p>—Ese fin de semana habíamos viajado a Viamonte para el bautismo de quien iba a ser mi ahijado. Tenemos fotos y videos de esa fiesta. El domingo, después del almuerzo familiar, pregunté por mi papá y me dijeron que estaba en el cementerio. Fui hasta allá y, antes de bajar del auto, una persona me dijo: “Se mató Ana Laura”. Fue un punto de quiebre para todos, especialmente para mis viejos. Hay golpes que te rompen para siempre.</p><p><b>—Dificilísimo</b></p><p>—Cuando volvimos a Córdoba encontramos un mensaje de despedida escrito con un fibrón en un espejo: <b>“Juan y Pablo, no se olviden nunca de mí. La Flaca”</b>, con dos lágrimas dibujadas. Lo tenía todo planeado. Eso te hace preguntarte qué no viste, qué conversación faltó o qué señal pasó desapercibida. También cambia para siempre la manera en que te relacionás con tu familia.</p><p><b>—¿Te amigaste con esa sensación de no haberlo visto? </b></p><p>—Creo que quien toma una decisión así, muchas veces la oculta. Es un dolor que los va consumiendo por dentro y logran disimularlo. Si vos mirás el video del bautismo, Ana Laura está riéndose, brindando, como una más de la fiesta.</p><p><b>—¿Te enojaste con ella?</b></p><p>—Sí, un poco. Con el tiempo se me pasó. A veces sueño con ella, la abrazo y le digo: “No te vayas más. Quedate acá” o “¿Qué puedo hacer?”.</p><p><b>—Tuvieron que seguir, aunque me imagino que habrá sido dificilísimo. </b></p><p>—Lo fue. Pero estar unidos hizo el camino un poco más llevadero. Y también hacer cosas. Yo soy un hacedor. A los 24 años, mientras estudiaba Abogacía, nació mi hijo Máximo, trabajaba, seguía jugando al fútbol con amigos. El deporte siempre ayudándome a canalizar lo que pasaba y recordándome que no había que quedarse quieto.</p><p><b>—¿Qué pasó el día de tu accidente? </b></p><p>— Era el 24 de enero de 2015 y quería sorprender a mi papá por su cumpleaños. Se habían mudado con mi mamá a Las Heras, Santa Cruz, después de haber dejado la Intendencia para dedicarse de lleno a la medicina mientras ella daba clases de inglés. Pensé: “Nunca tenemos un rato solos”, entre tantos hermanos, nietos, amigos. Estaba de vacaciones, sin apuro, así que decidí manejar los 2.000 kilómetros hasta allá y disfrutar unos días siendo hijo único, que me malcriaran en exclusividad a los 37 años, algo que nunca me había pasado.</p><p><b>—Ser hijo por un rato. </b></p><p>—Exactamente. El viaje empezó en Córdoba con un día hermoso, pero al entrar a La Pampa se largó una lluvia cada vez más intensa, la ruta se inundó, bajé la velocidad y el auto hizo aquaplaning. Perdí el control, empecé a dar trompos y terminé impactando contra el guardarraíl de la mano contraria. Lo atravesó de lado a lado, como una guillotina, y <b>me amputó las dos piernas</b>. Miré hacia abajo y vi que la izquierda ya no estaba. La derecha me dolía muchísimo, pero todavía no entendía lo que había pasado.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MK4ZSK3UXFAWDJFHCPXVABUKX4.jpg?auth=04bedea35940b4365fc34c81b251aee0fe2d6782903bb2a2d897b990e656dcfe&smart=true&width=1081&height=1920" alt="Los padres de Pablo viven en Córdoba" height="1920" width="1081"/><p><b>—¿Vos veías que no estaba tu pierna? </b></p><p>—Yo veía sangre, el pantalón roto, la ausencia del pie. Sentía dolor, pero estaba totalmente consciente. Y es llamativo porque estudié Abogacía y no Medicina, como mi papá y mis hermanos, justamente porque me impresionaba la sangre. Sin embargo, esa tarde me mantuve consciente. Hasta que <b>aparecieron los primeros ángeles:</b> <b>Sergio y Gastón</b>, dos hombres que pasaban por la ruta, frenaron bajo la lluvia y se acercaron a ayudarme. Yo apenas podía hablar, pero les pedía que, por favor, me sacaran de ahí.</p><p><b>—Ellos pidieron ayuda.</b></p><p>—Sí. Unos minutos después llegaron los héroes sin capa, los bomberos voluntarios de Winifreda, una médica con la ambulancia y la Policía. <a href="" target="_blank" rel="">Los bomberos me contaron que pensaban encontrar un cuerpo, pero cuando llegaron yo estaba despierto, podía hablar y hasta les di de memoria el teléfono de Alejandra, la mamá de Delfi. Me sacaron del auto con un profesionalismo enorme, pero también con un cariño que todavía hoy recuerdo.</a></p><p><b>—¿Supiste cuánto tiempo pasó hasta que llegaron esas dos primeras personas? </b></p><p>—No, pero debe haber sido rápido. Sergio, a quien pude darle un abrazo más de una vez, me contó que tuvo que recorrer casi un kilómetro y medio hasta encontrar señal para pedir ayuda.</p><p><b>—¿Qué pasó durante el traslado?</b></p><p>—Fue muy duro. Un bombero se sentó a mi lado y no dejó de hablarme para mantenerme tranquilo. Me colocaron un cuello ortopédico y salimos hacia Santa Rosa. <a href="" target="_blank" rel="">Yo escuchaba que hablaban de mis piernas. Sabía que la izquierda no estaba, pero mientras intentaban controlar la hemorragia pregunté cómo estaba la otra. Nadie respondió. El silencio se rompió cuando llegamos al hospital. El traumatólogo de guardia, Franco, preguntó: <b>“¿Trajeron los miembros?”. Ahí confirmé que había perdido las dos piernas</b></a>. Después perdí el conocimiento, seguramente por la cantidad de sangre que había perdido y la medicación. Lo siguiente que recuerdo es despertarme en terapia intensiva.</p><p><b>—Es increíble que hayas aguantado despierto todo ese tiempo.</b></p><p>—Sí. Algo me mantuvo consciente y colaborando con los médicos. Recién perdí el conocimiento cuando entré al quirófano. Al día siguiente desperté por primera vez en una terapia intensiva, rodeado de cables, médicos y enfermeros. Siempre digo lo mismo: cerrá los ojos e imaginá a quién querrías ver al despertar de un momento así. Yo no tenía dudas: quería a mi familia. Quise darle una sorpresa a mi viejo para su cumpleaños y, aunque no fue la que había imaginado, al final nos encontramos.</p><p><b>—Y finalmente se encontraron.</b></p><p>—Sí. Ellos manejaron más de 1.300 kilómetros desde Santa Cruz. Mi papá, al ser médico, hizo una sola pregunta: “¿Corre peligro?”. Cuando le respondieron: “Está estabilizado. Perdió las piernas, pero está vivo”, respiró. Mis hermanos viajaron desde distintos lugares y Alejandra, la mamá de Delfi, vino con su hermano porque estaba en shock. Todos hicieron lo imposible por llegar.</p><p><b>—¿Qué pensaste cuando despertaste?</b></p><p>—Intenté incorporarme para ver qué había pasado y vi que las sábanas terminaban debajo de las rodillas. Ahí entendí que era irreversible. Pero enseguida pensé cómo recuperar mi vida y cómo sacarles esa preocupación de la cara a mis viejos y a mis hermanos. Ese fue mi primer objetivo.</p><p><b>—Te diste cuenta de que ya no tenías las piernas y, aun así, tu preocupación era tu familia.</b></p><p>—Sí. Veía preocupación, pero no tristeza. <a href="" target="_blank" rel="">Mis viejos ya habían perdido dos hijos y esta vez yo estaba vivo: habrán querido brindar con un champagne. Después resolveríamos el tema de las piernas. </a>No conocíamos a nadie amputado ni sabíamos cómo era una prótesis, pero la sensación fue inmediata: vamos para adelante. Y esa perspectiva positiva de lo que había pasado me la transmitieron instantáneamente</p><p><b>—¿Existía alguna posibilidad de reconstruir las piernas?</b></p><p>—No. <a href="" target="_blank" rel="">Los bomberos me contaron que ni siquiera encontraron los pies dentro del auto. La prioridad era salvarme la vida y lo hicieron</a>. Estuve cuatro días internado en La Pampa, cinco en Córdoba y al noveno día ya estaba de vuelta en casa.</p><p><b>—La amputación fue por debajo de las rodillas.</b></p><p>—Sí. Y, <a href="" target="_blank" rel="">aunque suene extraño, agradezco el filo que tenía esa chapa y que el corte haya sido tan limpio</a>. No me rompió ligamentos ni meniscos: cortó de una sola vez. Haber conservado las rodillas es lo que hoy me permite correr, subir montañas y todas las locuras que hoy me doy el lujo de hacer.</p><p><b>—Te escucho y se me pone la piel de gallina, pero entiendo que podría haber sido unos centímetros más arriba y hoy no estaríamos teniendo esta conversación.</b></p><p>—Sí. Yo nunca pensé que podía morirme. Después los médicos me explicaron que estuve muy cerca por la hemorragia: perdí casi cuatro litros de sangre. Y ahí apareció otra vez el deporte. Siempre les agradezco por haberme salvado, pero ellos me responden que también me ayudó mi estado físico. Como hacía deporte y nunca fumé, mi cuerpo estaba fuerte y resistió. Entonces pensé que, si el deporte me había salvado la vida esa noche, también iba a mejorar la vida que me quedaba.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PHWBRRSKZ5ECJCLWPMTUT2MYC4.jpg?auth=669539cbc4c8bbe600c78d28e862b340e9c69b6e8640ea08df19e99c65aaf1ea&smart=true&width=1920&height=3170" alt="Pablo convirtió su experiencia en una herramienta para ayudar a otros" height="3170" width="1920"/><p><b>—Se vuelve a entrenar como sea...</b></p><p>—Exactamente. Primero había que recuperar los músculos que había perdido durante la internación y empezar de nuevo.</p><p><b>—¿Qué recordás de esos minutos dentro del auto? </b></p><p>—Muy poco. Solo que entendí, en una fracción de segundo, lo importantes que eran mis piernas para mi vida. Después apareció el <b>instinto de supervivencia</b>. <a href="" target="_blank" rel="">Estaba atrapado, solo podía mover la parte superior del cuerpo y golpeaba el vidrio sin fuerzas para romperlo. Lo siguiente que recuerdo es la llegada de quienes frenaron a ayudarme y que me pasaban agua por la ventanilla.</a></p><p><b>—Nunca pensaste que te podías morir.</b></p><p>—Nunca. Y quizás eso también me sostuvo.</p><p><b>—A los nueve días ya estabas en tu casa.</b></p><p>—Sí. Me había ido con una valija llena de regalos y de ilusión por un cumpleaños sorpresa, y <b>regresé sin las piernas y en una silla de rueda</b>s. Ahí empezó otro desafío: descubrir que la silla no entraba al baño, que había escaleras por todos lados y que, de golpe, dependía de otros para casi todo.</p><p><b>—¿Qué edades tenían tus hijos? </b></p><p>—Delfi tenía 9 años y Maxi, 13. Ellos fueron otro motor. Me preguntaba qué clase de papá quería que recordaran. Nunca me victimicé ni dramaticé; siempre traté de ponerle humor. Estuve nueve meses en silla de ruedas y, aunque sabía que era una etapa transitoria, <b>perder la autonomía autonomía fue, probablemente, lo más difícil </b>desde el accidente para acá. </p><p><b>—¿Conocías el mundo de las prótesis?</b></p><p>—Para nada. Empecé a buscar información y apareció Benja Buteler, sobreviviente del accidente de LAPA y doble amputado. No nos conocíamos, pero me llamó porque quería venir a verme. Verlo entrar caminando y sonriendo con total naturalidad fue un antes y un después, <b>entendí que la vida podía seguir</b>.</p><p><b>—Con posibilidades. </b></p><p>—Exactamente. Incluso se puso a bailar delante de Delfi y le dijo: “Todo esto va a poder hacerlo tu papá”. Esa escena nos llenó de esperanza.</p><p><b>—¿Se pueden usar inmediatamente o hay que esperar un tiempo? </b></p><p>—No es inmediato. Primero hay que esperar la cicatrización, hacer rehabilitación y preparar el muñón. A mí ese proceso me llevó siete meses. Conté uno por uno los 225 días hasta que pude ponerme las prótesis por primera vez.</p><p><b>—¿Se empiezan a usar las dos al mismo tiempo?</b></p><p>—Sí. Pero durante esos siete meses no me limité a rehabilitarme: también entrené. Hacía ejercicios con mancuernas, colchonetas, pelotas y aparatos de gimnasio porque quería llegar lo mejor preparado posible. El día que me enseñaron a ponerme las prótesis me paré por primera vez. Tenía una ansiedad enorme por volver a caminar a los 38 años. Sentí una confianza que no sé de dónde salió, corrí el andador hacia un costado y empecé a caminar con total naturalidad. Todos se sorprendieron porque me habían preparado para un proceso mucho más largo. Nunca usé el andador ni los bastones. Desde aquel 4 de septiembre de 2015 nunca más me quedé quieto.</p><p>—<b>Antes dijiste: “¿Qué papá les quiero mostrar a mis hijos?”. Eso fue determinante.</b></p><p>—Fue clave. Sabía que, si me ponía en el lugar de víctima, ellos iban a construir una imagen muy distinta de su papá. Hoy tienen uno de 49 años que hace más deporte que ellos, viaja para correr carreras, subir montañas o dar charlas. Con el tiempo siento que nunca tuvieron un papá definido por una discapacidad.</p><p><b>—En medio de la recuperación volviste a trabajar y te separaste.</b></p><p>—Sí, y fue en el peor momento. Con Ale, la mamá de Delfi, la decisión ya estaba tomada antes del accidente. Después ella eligió quedarse y acompañarme, pero yo sentía que no era justo esperar a recuperarme para separarme. Si lo hacía cuando ya caminara otra vez, iba a sentir que la había usado en el momento más difícil. Elegí atravesar ese dolor durante la rehabilitación. Hoy tenemos una excelente relación y creo que fue la decisión correcta.</p><p><b>—Me impresiona tu fortaleza. ¿Nunca te enojaste ni dijiste “basta”?</b></p><p>—No, y me considero un afortunado. Miraba alrededor y veía gente atravesando cosas mucho peores sin bajar los brazos. Veía a mis viejos, que después de perder dos hijos seguían llenándonos de amor, y veía a mis hijos, que fueron mi motor. Además, no tenía tiempo para deprimirme: trabajaba, entrenaba, estaba con mis hijos y con mis amigos. Llegaba la noche agotado y en vez de pensar pavadas, solo quería recuperar energía para el día siguiente.</p><p><b>—¿Cómo volviste a correr?</b></p><p>—Todo empezó por una entrevista. Aunque recién estaba aprendiendo a caminar, dije que quería volver a correr, andar en bicicleta y jugar al fútbol. Esa nota llegó a Gustavo, dueño de una ortopedia de Córdoba. Me llamó y me dijo: “Tengo unas prótesis para correr guardadas. Solo me falta alguien que se anime”. Nos juntamos y lo único que le respondí fue: <b>“Yo quiero correr”.</b> Me tomó los moldes y, una semana después, ya estaba parado sobre esas prótesis. Habían pasado poco más de dos años del accidente. Primero corrí dentro del gimnasio de la ortopedia y después en una pista. Las primeras fotos se hicieron virales por culpa de mi mamá. Le pedí que no se las mostrara a nadie e hizo exactamente lo contrario. (Ríe). Gracias a eso me invitaron a correr mi primera carrera de tres kilómetros, en Oncativo.</p><p><b>—¿Aceptaste enseguida?</b></p><p>—Sí. Me preparé como si fueran unos Juegos Olímpicos. Eran tres kilómetros y para mí parecían una maratón. No dormí la noche anterior. El 5 de noviembre de 2017 estaba en una largada por primera vez. Nunca había corrido si no era detrás de una pelota. Recuerdo cada paso y, sobre todo, <b>el aliento de la gente. Ese combustible humano volvió a aparecer</b>. Crucé la meta más con la cabeza y el corazón que con las piernas. Ese día <b>me enamoré del running</b>. Hoy corro diez kilómetros y ya no busco demostrar que un doble amputado puede hacerlo: compito conmigo mismo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3LCLEMUT5JGMPF5PQ3OPS4HZA4.jpg?auth=099d406bbf17f9e880dca1b59d74b5779edb10c6b882ed818d461b2e0530f00a&smart=true&width=1920&height=2009" alt="“No somos lo que nos pasó, sino lo que hacemos con eso”, dice" height="2009" width="1920"/><p><b>—¿Cómo funcionan las prótesis?</b></p><p>—Es un mecanismo bastante simple. Funcionan por vacío: esta rodillera impide que entre aire y así quedan sujetas. Una vez selladas puedo correr, saltar y hacer prácticamente de todo. Las de correr son distintas; ni siquiera llevan zapatillas. </p><p><b>—Hay que aprender a caminar de nuevo.</b></p><p>—Sí. Iba por la calle o por un shopping en silla de ruedas mirando cómo caminaba la gente para aprender otra vez. Siempre digo que <b>probablemente sea el único que recuerda el día en que aprendió a caminar</b>. Lo recuerdo con una felicidad enorme. Creo que la cabeza manda mucho. La preparación física y la confianza hicieron que algo que parecía imposible saliera con naturalidad.</p><p><b>—¿Las prótesis son accesibles o siguen siendo muy costosas?</b></p><p>—Son costosas. En mi caso la obra social cubrió las prótesis para caminar porque el accidente fue mientras trabajaba en relación de dependencia. Las deportivas fueron otra historia: primero me ayudó una ortopedia y después logré que también las cubrieran demostrando que el deporte era parte de mi vida. No es un camino fácil, pero ojalá cualquier persona amputada pueda acceder a ellas. El deporte mejora el cuerpo, la cabeza y también la vida social. Gracias a eso hoy me invitan a carreras en todo el país, me cubren los gastos, me malcrían, vivo experiencias increíbles.</p><p><b>—Escribiste un libro también. </b></p><p>—Sí. Me tocó sentarme muchas madrugadas a escribir todo lo que antes contaba en las charlas. Quise que fuera una caja de herramientas para quien estuviera atravesando un momento difícil.<b> </b><i><b>Corre tus límites</b></i>. Quise que fuera una caja de herramientas para quien estuviera atravesando un momento difícil.</p><p><b>—Tiene que ver con tu historia, pero sobre todo con un mensaje. </b></p><p>—Sí. <a href="" target="_blank" rel="">Habla de no dejar que alguien te diga que no antes de intentarlo y de sacarnos esos autolímites que muchas veces están más en la imaginación que en la realidad. Se trata de animarse y disfrutar del intento. Si no hubiera aprendido a correr, jamás habría intentado hacer cumbre en el Aconcagua. </a></p><p><b>—Y volviste a ser padre. </b></p><p>—Sí. Matilda tiene cinco años y la disfruto desde otro lugar: soy un papá más maduro, con mejor trabajo, con más tiempo, con otra perspectiva. Maxi y Delfi ya hicieron su camino, ella todavía duerme conmigo y me regala esa felicidad cotidiana que emociona el alma.</p><p>—<b>¿Costó volver a enamorarte?</b></p><p>—Sí, claro. Pero también fue algo muy lindo. Matilda llegó en plena pandemia y fue luz. Además, verla crecer junto a sus hermanos me emociona muchísimo.</p><p>—<b>¿Hoy estás en pareja con la mamá de Matilda?</b></p><p>—Desde hace poco tiempo ya no. Una separación siempre duele, pero fue buscando algo mejor para los tres. Hoy tenemos una relación muy sana, con mucho respeto y un mismo objetivo: ser los mejores padres posibles.</p><p><b>—¿Sos un hombre feliz? </b></p><p>—Totalmente.</p><p><b>—¿Creés que lo serías si el accidente no hubiera ocurrido?</b></p><p>—Hubiera sido feliz, pero dentro de un mundo mucho más chico: el del abogado que iba a trabajar y volvía a su casa. Hoy la felicidad también pasa por recibir un mensaje de alguien que me dice que una charla o una carrera le cambió la manera de mirar la vida. Esa posibilidad de trascender es un regalo. Cuando escribí el libro pensé que ni siquiera hacía falta poner el nombre del autor. Ojalá quien lo lea no recuerde a Pablo Giesenow, sino la historia de alguien que descubrió que, cuando la adversidad aparece, siempre hay una oportunidad para volver a empezar. Mientras haya un respiro, siempre hay una posibilidad más.</p><p><b>—¿Alguna vez agradeciste el accidente?</b></p><p>—Sí, todo el tiempo. Agradezco a esos ángeles que aparecieron aquella noche y a los que siguen apareciendo cada día con una palabra, un abrazo o una mirada. Y agradezco despertarme sabiendo que mis hijos, mis viejos y mis hermanos están sanos.</p><p><b>—¿Y agradecés también al hombre en el que te convertiste?</b></p><p>—Sí, porque hoy me disfruto. Pienso que, quizás, mi última separación tuvo que ver con volver a encontrarme conmigo después de tres relaciones largas, de tres hijos y de no estar solo en más de 30 años. Tengo la suerte de que Matilda pasa mucho tiempo conmigo, pero también disfruto esos momentos de soledad para pensar qué clase de papá, de hijo, de hermano, de abogado y de funcionario quiero ser, y siento que esa versión está cada vez más cerca. Para mí eso también es felicidad. </p><p><b>—¿Volviste al lugar del accidente?</b></p><p>—<a href="" target="_blank" rel="">Fue uno de los momentos más fuertes que viví. Me senté otra vez sobre el guardarraíl y después fui al cuartel de los bomberos. Ellos me dijeron: “Sacamos del auto a un hombre sin piernas, bañado en sangre, y no sabíamos si iba a sobrevivir. Verte entrar caminando un año después, con el mate en la mano, solo para decir gracias, fue emocionante”.</a></p><p><b>—Quiero la foto con los bomberos.</b></p><p>—Fue un abrazo enorme, con lágrimas de agradecimiento. También pude conocer a la médica que me atendió esa noche, que me contara cómo peleó con la hemorragia todo el trayecto en la ambulancia. Y volver a encontrarme con Franco, el traumatólogo que me operó. <a href="" target="_blank" rel="">Con el tiempo me di cuenta de algo: casi no recuerdo el dolor. La memoria eligió quedarse con las personas.</a></p><p><b>—¿Hay algo que no te haya preguntado y que te gustaría decir para cerrar?</b></p><p>—Quiero agradecerles a las familias que me escriben por redes. Muchas veces me piden un video para alguien que está pasando un momento difícil y, si puedo, prefiero ir personalmente. Entrar a una habitación del Hospital de Niños con el casco de la bicicleta en la mano, el mate y una sonrisa para mostrar que la vida sigue. Decirles que trabajo, hago deporte, soy papá y que ellos también van a volver a vivir. Lo más lindo es ver cómo cambia la cara de ese chico y de su familia. Y siempre les dejo el mismo desafío: cuando les toque estar mejor, vayan ustedes a ayudar a otro. Porque luchar no garantiza el éxito, pero rendirse sí garantiza el fracaso.</p><p><b>—Me quedó una frase dando vueltas durante toda la charla: no somos lo que nos pasó, sino lo que hacemos con eso.</b></p><p>—Lo dijiste mejor de lo que podría haberlo hecho yo. Gracias por ser un puente para que estas historias lleguen a tanta gente. Ojalá siempre sirvan para recordarnos que <b>mientras haya vida, siempre hay una oportunidad más</b>.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/DJ3BRFOFWVCORBQGE2E5RLHXZU.jpg?auth=ce22d343c3e8f70f7fbb59722c86c0d039346d7e40d0863d721804b5d98be223&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Voces - Pablo Giesenow - Home]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Soy adicto al trabajo”: Pablo Giralt habló de su autoexigencia, la soledad que vivió al llegar a Buenos Aires y el cambio que hizo después de los 50]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/04/soy-adicto-al-trabajo-pablo-giralt-hablo-de-su-autoexigencia-la-soledad-que-vivio-al-llegar-a-buenos-aires-y-el-cambio-que-hizo-despues-de-los-50/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/04/soy-adicto-al-trabajo-pablo-giralt-hablo-de-su-autoexigencia-la-soledad-que-vivio-al-llegar-a-buenos-aires-y-el-cambio-que-hizo-despues-de-los-50/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellos, el periodista recordó el desarraigo de sus primeros años en la ciudad, habló de la presión interna con la que convivió durante décadas y explicó qué lo llevó a replantear su manera de vivir]]></description><pubDate>Fri, 04 Sep 2026 14:02:15 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Estoy en un momento de búsqueda y de mucho agradecimiento por todo lo que me está pasando</b>”, afirmó <b>Pablo Giralt</b> en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellos/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/ellos/"><b>Ellos</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al hablar de la etapa personal que atraviesa. El relator y conductor señaló que el reconocimiento masivo que recibió en los últimos Mundiales llegó después de muchos años de carrera y aseguró que hoy intenta vivir esos logros sin naturalizarlos.</p><p><a href="https://www.instagram.com/giraltpablo/?hl=es" target="_blank" rel="" title="https://www.instagram.com/giraltpablo/?hl=es"><b>Giralt</b></a> construyó una extensa trayectoria vinculada al fútbol desde que comenzó a trabajar en <b>Torneos y Competencias</b>, en 1999. A lo largo de su carrera pasó por señales como <b>DirecTV Sports, TNT Sports y Telefe</b>, donde se convirtió en una de las voces habituales de la <b>Selección Argentina</b> y de grandes competencias internacionales.</p><p>Relató varios Mundiales y Juegos Olímpicos y alcanzó uno de los momentos más importantes de su carrera con la cobertura de <b>Qatar 2022</b>. En 2026 volvió a ocupar un lugar central en la cobertura de la Selección y su relato del triunfo ante <b>Egipto</b> en los octavos de final se convirtió en uno de los momentos virales del Mundial.</p><p>A los 52 años, asegura que atraviesa una etapa de reconversión, en la que busca bajar el ritmo, aprender a decir que no y recuperar espacios que durante años quedaron relegados por el trabajo. También habló sobre la exposición en redes sociales, su vínculo con <b>Lionel Messi</b>, la relación con sus hijos y el camino que recorrió desde que dejó <b>Venado Tuerto</b>para probar suerte en Buenos Aires.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JTCZFFNOR5GOZKMO3VZ4KCJIAM.jpg?auth=f4772115e24a2a903c7856c26e301543b98ed42c9ac383e5fd40ef8d414c4616&smart=true&width=6065&height=4043" alt="Pablo Giralt construyó su carrera desde 1999 en Torneos y Competencias y se consolidó como una de las voces de la Selección Argentina" height="4043" width="6065"/><p><b>— ¿En qué momento de tu vida te encuentro?</b></p><p>— Es una linda pregunta. En un momento de búsqueda. Primero debo arrancar por lo que me parece más importante: estoy en un momento de mucho agradecimiento por todo lo que me está pasando. Siento hoy un reconocimiento, un amor, un cariño, que me llega en un momento de mi vida extraordinario. Soy una persona que agradece permanentemente eso. Viste cuando alguien dice: “Che, ¿una foto?”. “Por supuesto”. Yo amo sacarme una foto con la gente, que la gente me quiera, que me dé su afecto. Eso es mi combustible. Creo que lo que uno a veces persigue en la vida es ese reconocimiento. Después del Mundial, este que pasó, y ya en Qatar había pasado, pero este aún más, recibí eso y tengo una característica mía que es que no naturalizo. Es como una especie de lema. <b>No me gusta naturalizar.</b></p><p><b>— ¿Ni lo bueno ni lo malo?</b></p><p>— No, no naturalizo. Hay que tratar de vivir todo sin naturalizar. Cuando naturalizás perdés frescura, perdés el eje y todo te da lo mismo. Entonces, las cosas buenas que me pasan las trato de vivir plenamente. Las cosas malas trato de transitarlas de la mejor manera que puedo, pero no naturalizo. En los últimos tiempos me ha ayudado muchísimo a estar en eje y viviendo el día a día, enfocado y disfrutándolo.</p><p><b>— Laburás hace muchísimos años y el reconocimiento de tus colegas y del del medio ya lo tenías, pero este más masivo llegó después, ¿no? De más grande.</b></p><p>— Exacto. Lo de grande me mató un poco (risas).</p><p><b>— No, pero en el buen sentido.</b></p><p>— Ya lo sé, te estoy cargando (risas).</p><p><b>— Es mucho camino transitado dentro del periodismo...</b></p><p>— Tengo 52 años. Ya no soy una criatura, soy una persona grande. Aunque uno por dentro siempre se siente un pibe. Yo me siento el mismo joven de siempre, aunque me miro al espejo y digo: “Uh bueno. Ya no tanto”. Pero hoy me siento en un momento de plenitud en esa búsqueda de reconversión. Dicen que los hombres después de los 50 tenemos una crisis, ¿no? Mitad de la vida, ponele. A mí me agarró a los 51 y pico y dije: “Che, ¿qué quiero hacer con mi vida? ¿Y qué estoy buscando?”. <b>Y empecé a hacer un cambio profundo en mí, de enfocarme en que quiero ser feliz y disfrutar. </b>Hoy estoy con vos acá y estoy acá. Me brindo y comparto este momento con vos. En otro momento de mi vida venía y estaba pensando que tenía que hacer esto o aquello, que tenía que ir a caminar, etc. Hoy estoy centrado y hablo con vos y me brindo para disfrutar de este espacio.</p><p><b>— Recién mencionaste algo de “la mitad de mi vida”, de la conciencia del paso del tiempo, de cómo uno quiere encarar esta etapa y, por ahí, no sé si la palabra es ir más despacio, sino ir más consciente, ¿no?</b></p><p>— Para mí, ir más consciente es ir más despacio. Ir más consciente no te hace que te agarre ansiedad por tener que hacer otra cosa después. Es difícil, pero es un trabajo que hay que hacer. Hoy disfruto de levantarme temprano, de informarme, de poder ir a entrenar a la mañana. Me encanta tomar mate a la mañana, estar tranquilo, mirar un compacto o informaciones. Me gusta ir al gimnasio a la mañana, cosa que antes no hacía y disfruto de ese momento.</p><p><b>— ¿Pero ese cambio te llegó hace un año y pico o lo venís transitando?</b></p><p>— Vengo de un proceso de hace tiempo. Yo suelo rodearme de mucha gente que me ayuda, desde la psicóloga que tengo, mi preparador físico, mi coach vocal, que me ayuda a preparar la voz y que la trabajo hace muchos años, mi vestuarista... Gente de mi equipo, porque yo creo que no hay construcciones individuales, hay construcciones en equipo. Uno no se construye solo, es en equipo. Creo mucho en eso. Y son todos los que te van ayudando, más allá de las construcciones familiares, por supuesto, y de los amigos, que son fundamentales en la vida. Creo que todo eso te va ayudando a poder crecer y evolucionar. Y hoy me siento con calma, con paz, con tranquilidad, que en otro momento de mi vida te diría que estaba sobregirado o fuera de eje.</p><p><b>— Está muy bueno eso que compartís porque, en general, uno asocia la crisis con la desesperación, con agarrarse la cabeza. En </b><i><b>The Truman Show</b></i><b> hay un momento en que él está frente a la puerta y entiende que no puede volver atrás. Podés intentarlo, podés hacer como que cerrás la puerta, pero llega un momento en que hay que pasar de pantalla, ¿viste?</b></p><p>— Hay un dicho muy famoso: “Una crisis es una oportunidad”. Después vos lo tomás como vos querés. ¿Crisis freak o me tomo una oportunidad de ver cómo quiero seguir de aquí en adelante? Y a mí eso me planteó: ¿cómo quiero seguir? Y estoy en la búsqueda de cómo quiero seguir de acá para adelante. Pero sí estoy enfocado en que todo lo que hago, estoy consciente de lo que hago, de compartir y estar en ese momento y en ese lugar. <b>Soy una persona adicta al trabajo y estoy tratando, de a poquitito, no dejar de trabajar porque uno no lo puede hacer, aparte me gusta y me hace bien.</b> Yo no reniego del trabajo. Me encanta lo que hago. Pero sí de disfrutar, de elegir. Hoy tengo la suerte de elegir, de decir sí o decir no. Es lindo decir que no y aprender a decir que no porque te abre otra puerta.</p><p><b>— También es re difícil aprender a decir que no en nuestro laburo.</b></p><p>— Es muy difícil. La famosa frase: “Y el tren pasó”. El tren pasa y vendrá otro tren o vendrá una bicicleta o un triciclo y nos vamos a subir igual a lo que venga si nos gusta. Hoy estoy en ese lugar, lindo, pero sobre todo sintiéndome muy querido por la gente que me acompañó en el Mundial y que me lo demuestra en la calle. El corazón lo tengo en un estado de emoción del que no se quiere ir y está bueno.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BH3SWAE6NBCMRNJUI4P32PUZM4.jpg?auth=c71e7526ce9d813e11af4bfa6717280769cdf67825f411907baf64f8f8f61955&smart=true&width=5832&height=3984" alt="El relator sostuvo que la exposición en redes sociales no refleja el afecto de la calle y advirtió que tomarse en serio ese ámbito una genera presión en el trabajo" height="3984" width="5832"/><h2>La exposición, las redes y el costo del oficio</h2><p><b>— ¿En algún momento te enojaste o te frustraste porque el reconocimiento te llegó en el último Mundial y en el anteúltimo, pero vos venís laburando hace un montón? ¿Alguna vez dijiste: “Estoy frustrado, no quiero más esto”?</b></p><p>— Y probablemente, como en todos los laburos. Tenemos momentos donde decimos: “Che, esto no es para mí. Me cansé”. O el medio, la gente con la que te rodeás.</p><p><b>— Aparte es un laburo que te demanda mucho tiempo.</b></p><p>— Sí y estamos muy expuestos. El fútbol en este país es un deporte muy pasional. Te aman y te odian con una liviandad absoluta porque se les ocurrió un día las redes. Las redes son una cosa y las calles son otra cosa. En la calle hay un afecto, un cariño. En las redes está la impunidad, la agresión. Si te tomás en serio las redes, estás en problemas. Tampoco es ser un necio y un egocéntrico.</p><p><b>— Es muy difícil igual que no te afecte.</b></p><p>— Hay que ejercitarlo. Las utilizás para que te ayuden a lo que vos quieras que te ayuden, pero no hay que caerse en ellas. Una vuelta hice una nota a <b>Rada</b> y me decía que él siempre estaba preocupado en una función por el 50% de la sala que estaba vacía. Y una vez lo agarró su mujer y le dijo: “Hay un 50% de la sala que está vacía, pero el otro 50% se bañó, compró la entrada, se preparó y vino a verte a vos para que vos te brindes por ellos”. Yo aprendí que en las redes habrá 50, 100, que te putean porque se les ocurrió agredirte, insultarte o decirte algo. Pero hay un público mucho más cariñoso y afectuoso, por ahí silencioso, pero que cuando te tiene que dar su cariño, te lo da. Y hay que quedarse con eso. Pero no solamente para que te regodeen el ego. Uno sabe cuando trabaja bien, cuando trabaja mal. Ya después de tantos años de carrera sé absolutamente todo. No hace falta que venga alguien a putearte o a decirte si estuviste bien o mal. Pero sí creo que hay que tratar de alejar lo tóxico. Y cuando te dicen: “¿Te enteraste que dijeron tal cosa de vos? ¿Te enteraste que por tal comentario?”. “La verdad que no”. Pero cuando digo que no, es no.</p><p><b>— ¿Pudiste aprender a administrar esa cuestión?</b></p><p>— Sí porque sino no dormís. Te juega en contra el laburo, te sentís presionado y decís: “Uy, ¿y si me equivoco?”. Ya está, nos vamos a equivocar y nos equivocamos. Cometemos errores y pediremos perdón, que es lo más hermoso que hay en el mundo.</p><p><b>— ¿Has tenido que pedir perdón muchas veces?</b></p><p>— Sí, pedí perdón. Pedí perdón porque me habré equivocado. Porque yo tengo un tema: soy un desmemoriado. Pero no porque se me ocurre tirar las cosas debajo de la alfombra. Viví durante tantos años tan acelerado en mi vida. Cuando vivís acelerado, ese estado de ansiedad hace que no tengas registro. “¿Qué almorcé hoy? ¿Y ayer qué hice?”. Y entonces te pasan cosas. Pero no me cuesta pedir perdón a mis padres, a mi familia, a mis amigos, a mis compañeros, a la gente que quiero. Y cuando lo hago, siento alivio, que es lo más importante. Siento que es sanador. No está mal pedir perdón. Puede ser que cuando uno se equivoca, el error está mal visto, la equivocación está mal vista porque tiene mala prensa. Pero es hermoso a veces poder decir: “Che, me equivoqué, perdónenme”.</p><p><b>— Viste que igual hay pedidos de disculpas que interpelan un poco más que otros. Mencionabas en una entrevista hace algunos días el vínculo con tus hijos. Las ausencias por el laburo, el haber priorizado muchas veces tu carrera. ¿Te ha tocado pedirle perdón a ellos?</b></p><p>— Lo charlamos y a veces como papá uno grita, dice cosas y se enoja porque venís de un día agobiante. Yo a veces tengo transmisiones de seis horas, siete horas, vuelvo a casa, grabé 200 programas, entonces, por ahí tu hijo hizo una pavada y vos te enojaste. Y uno como papá tiene que pedir perdón.</p><p><b>— ¿Y en el momento reaccionás y te das cuenta?</b></p><p>— Sí, inmediatamente. Digo: “No, ¿qué estoy haciendo? Me enojé porque fue una pavada”. Y con mis hijos sí, por supuesto. Siento que sí les tengo que pedir perdón, se los digo y charlé mucho en terapia, lo traté mucho en terapia, el tema de las ausencias. Incluso se los preguntale a ellos cómo se sentían con eso. Y la respuesta fue mucho más positiva de lo que yo esperaba, porque era más un mambo mío. Ellos siempre tuvieron un padre que estuvo trabajando todos los fines de semana.</p><p><b>— Estaban acostumbrados.</b></p><p>— Exactamente. Yo soy un padre que el fin de semana está trabajando.</p><p><b>— ¿Y vos te perdonaste por eso?</b></p><p>— A veces sí, a veces más o menos. Pero lo importante, ¿sabés qué es? Le encontré la vuelta a algo. Es un proceso, un trabajo, pero lo importante es la calidad no la cantidad. Porque si nosotros estamos un fin de semana juntos todo el tiempo, pero no hablamos ¿qué gracia tiene? Cuando me están hablando mis hijos, yo los escucho como te estoy escuchando a vos ahora porque aparte tengo hijos que ya uno tiene 17 y el otro está a punto de cumplir 12.</p><p><b>— Ya cuestionan...</b></p><p>— Claro, por supuesto. Me encanta escucharlos. Aparte, son tan originales, me encanta escucharlos y me encanta el lenguaje que usan. Escucharlos y decirles cosas, darles consejos. Cuando uno es chico y escucha los consejos de los padres, muchas veces siempre los relativiza, ¿viste? Somos bastante bravos. Y después, cuando pasa el tiempo decimos: “Tenía razón”. Entonces, creo que en definitiva es un trabajo lindo ese.</p><p><b>— Respecto a la conciencia del tiempo presente y al disfrute, dijiste: “Estoy en una búsqueda, en ese proceso”. Pero imagino que algunas cuestiones ya las habrás descubierto. ¿Qué estás buscando?</b></p><p>— Estoy buscando vivir en un estado de felicidad y plenitud permanente.</p><p><b>— Es medio difícil eso. Un poco utópico, te diré.</b></p><p>— Difícil. Pero si de siete días a la semana tenés cinco días buenos, está bien. No te estoy diciendo siete de siete porque pasan cosas, pasa la vida. Pero vamos a un solo día: 14 horas. Proponerte tener un par de horas buenas, es un paso. Poder decir: “Che, este ratito valió la pena, me salvó el día”. A mí me gusta mucho juntarme con mis amigos. Tengo muchos amigos de diferentes edades, que hacen diferentes actividades y me gusta mucho porque me carga la batería. Hablemos pavadas...</p><p><b>— Hay algo de los varones con sus amigos que es espectacular. Yo lo veo mucho en mis hermanos: tienen esa cosa de tropa, de juntarse, de hacer un asado...</b></p><p>— Vos pensás que yo esas actividades no las hago porque trabajo todas las noches. Mis amigos se van cansando de llamarme, de invitarme y que no esté. Entonces, a esta altura estoy recuperando esos vínculos con amigos, con nuevos amigos, porque yo cambié, mi vida cambió. Que no es ni mejor ni peor, es la vida. Y recuperar momentos. Tener una cena mano a mano con un amigo, tomarnos un cafecito y hablamos pavadas, cosas de nuestra vida que son nuestras, del vínculo, son maravillosas. Y en eso estoy, tratando de aprovechar momentitos y de disfrutar mucho más. <b>Yo siempre a mi trabajo lo puse en un lugar tan importante que lo sufrí mucho. Porque yo siempre quiero que salga todo bien. Perfecto, no bien, perfecto.</b></p><p><b>— Lo perfecto es enemigo de lo posible. ¿Cómo regulás esa autoexigencia?</b></p><p>— Y terapia (risas). La psicóloga está prácticamente en casa, hago online, por teléfono... </p><p><b>— ¿Y de dónde creés que surge esa autoexigencia? Porque con tanta terapia encima, hay un momento en el que uno revisa y dice: “Che, pará, ¿por qué? ¿A ojos de quién tengo que ser tan impecable?”</b></p><p>— Nunca llegué a esa conclusión. Pero sí tiene que ver con mi forma de ser, de querer que las cosas salgan bien y con lo que me costó a mí el recorrido. Esto de venirme de <b>Venado Tuerto</b> acá a los 17 años, me marcó. Yo lo veo a mi hijo, que tiene 17 años, y pienso: yo a esa edad me vine acá a vivir a Buenos Aires.</p><p><b>— Y uno los ve chicos y decís: “Están años luz de hacer eso”.</b></p><p>— Es otra generación. Y yo vine, estaba solo. Fue durísimo. Por eso digo, cuando empiezo a mirar para atrás, hay épocas de mi vida que fueron muy duras por la soledad. La soledad, Luli.</p><p><b>— El desarraigo es muy difícil.</b></p><p>— La soledad del silencio. El silencio a estar solo. De ir a un cine a ver películas, solo. De estar solo por no tener amigos acá, porque tus amigos están lejos. Tus amigos se fueron a Rosario o a otro lado. Esa soledad y años de soledad. Eso es algo que duele, porque la soledad cuando vos la elegís es una cosa, cuando te llega porque no te queda otra, no es tan divertida. Pero bueno, formó parte de mi camino.</p><p><b>— ¿En ningún momento pensaste en volver?</b></p><p>— En el momento en que me estuve por volver, en el año 99, me sale... Yo ya me estaba por volver, ya estaba resignado.</p><p><b>— Esto me encanta porque con estas cosas te das cuenta cómo desde algún lado alguien maneja las fichas. Porque te estabas por volver, ¿y qué pasó?</b></p><p>— En abril del año 99, a través de un contacto me sale un casting en Torneos, que es donde trabajo desde el año 99. Era el martes 13 de abril. Hablame a mí que el martes 13 trae mala suerte (risas). Martes 13 de abril me hacen un casting y empecé a trabajar. Yo estaba próximo a irme, ya mis viejos sabían... Mis viejos son lo más grandes que hay...</p><p><b>— ¿Pero te dijeron: “Corazón, basta” o te apoyaban?</b></p><p>— No. Yo dije basta. Ya está. Hice todo lo que pude hacer. Di tanto el currículum que ya volaban de un lado para otro. Hasta que apareció un contacto, una oportunidad, un productor. Y bueno. Llegué a Torneos, hice el casting y empecé a laburar.</p><p><b>— ¿Cómo fue cuando llamaste a tus viejos y les dijiste: “No me vuelvo porque quedé”?</b></p><p>— Hermoso. Hay una sensación en mi cuerpo que me pasa frecuentemente cuando me van pasando cosas nuevas. Me acuerdo el primer día que me dijeron: “Vas a relatar para Nacional B, vas a relatar a <i>Fútbol de Primera</i>”, que era el programa. “Vas a hacer tal partido en vivo, vas a hacer tal transmisión, vas a estar con tal periodista...”. Y así toda mi carrera. “Vas a ser el relator del Mundial y vas a hacer esto”. Y el partido del Mundial hizo 43 puntos de rating. Y yo siento una cosa en mi cuerpo de felicidad que me pone en un lugar pletórico, o sea, supremo. Es que no naturalizo las cosas, el seguir progresando y seguir avanzando. Y creo que todo ese proceso forjó esa obsesión porque las cosas salgan bien. Sobregirado, porque cuando vos no tenés dónde dispersar la mirada, ponés toda la libido en el laburo. Eso hace que muchas veces esa libido funcione en exceso, quiero que salga todo perfecto y la perfección no existe. Hasta que empezás a convivir con la imperfección y con que un día puede ir bien y un día mal. Pero el consejo siempre que doy a todos son dos cosas: primero, que para cualquier cosa que uno haga tiene que tener pasión. Yo soy un apasionado de la vida, yo soy un enamorado, a veces me autodefino un bicho raro. Porque yo soy un romántico. A mí me gusta <b>Luis Miguel</b>...</p><p><b>— Quiero saber qué hay en la lista de Spotify que venías escuchando en el auto. ¿Qué hits encontramos? ¡Lo que te van a cargar los jugadores con esto!</b></p><p>— No, me encuentro con mucho romántico (risas).</p><p><b>— ¿Luis Miguel? ¿Qué más tenemos?</b></p><p>— Luis Miguel es Luis Miguel.</p><p><b>— ¿Entra un Chayanne, un Cristian Castro?</b></p><p>— <b>Chayanne, Cristian Castro, Luis Fonsi. Entra Morat</b>, que es una banda colombiana que amo. Entra <b>Luciano Pereyra</b>, que lo amo, un tipazo. <b>Diego Torres</b>, que lo quiero con mi alma... Y tantos otros artistas que quiero un montón, que muchos son amigos y gente que quiero. Me encanta la música y yo siento que para cada momento encuentro algo.</p><p><b>— “Soy un romántico”, dijiste. Me gusta que te autopercibas de esta manera.</b></p><p>— Me gusta regalar flores...</p><p><b>— Un tipo ligado al fútbol que a sus 50 años esté diciendo: “Soy un romántico”, realmente te celebro.</b></p><p>— Sí, soy un romántico. A veces parezco medio demodé, ¿no? Porque soy...</p><p><b>— Pero ¿romántico copado o romántico medio pesado? Vos estás casado, pero digo, romántico tipo que tu mujer te ve venir y dice: “Ay, otra vez viene con las fresias”? (risas).</b></p><p>— No, no. En su justa medida. Pero soy caballero.</p><p><b>— Hay que dividir: romántico, atento y caballero. Son distintos términos. ¿En cuál entrás?</b></p><p>— Me considero las tres. especto al romanticismo... No voy a decir cosas porque no puedo develar cosas de mis hijos, pero están heredando eso de mí. De regalar cosas, ser atentos, la caballerosidad y el respeto, que para mí es un valor que no puede faltar. Es muy importante. Decir gracias, por favor, ser gentil con la gente, ser agradable. Yo vivo enamorado de la vida, pero tuve momentos donde no estaba enamorado de la vida. Como cuando tenés una nube negra que decís: “Che, loco, ¿qué me pasa?”. Y bueno, de golpe algo pasó en mí, algo cambió y empecé a entrenar mucho, me empecé a cuidar...</p><p><b>— A ponerte pituco.</b></p><p>— Exacto. Viste que cuando te reconciliás con vos mismo, todo funciona mejor.</p><p><b>— ¿Estuviste peleado con vos mismo en algún momento?</b></p><p>— Sí, claro. Por supuesto.</p><p><b>— ¿Con qué?</b></p><p>— Con mi aspecto, con mi forma, conmigo. Hay cosas que no me gustaban de mí. Y hoy me miro y me reconozco y me acepto. Sobre todo me acepto.</p><p><b>— Yo creo que eso que acabas de decir es clave, porque nos pasa a todos. Yo pensé que era más de las mujeres, pero a medida que conozco un poco más a </b><i><b>Ellos</b></i><b>, veo que esto de la aceptación, de cuando uno se acepta de verdad, hay una libertad, ¿viste? Desde esa observación que es única.</b></p><p>— Cuando vos te aceptás es todo mucho más fácil. Y aceptar es difícil: lo bueno y lo malo tuyo, pero aceptarse es buenísimo. Yo creo que empecé a aceptarme y eso cambió. Produjo en mí un cambio, una modificación, un reseteo. En el aspecto de mi personalidad, en lo otro me gusta siempre estar elegante, siempre estar bien vestido.</p><p><b>— Invertís en eso.</b></p><p>— Sí, claro. Pero me hace sentir bien, me gusta. Antes renegaba y ahora no. Me gusta llegar a un lugar y sentirme observado porque estoy presentable.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LJNT5LBNDRFBRDJZZHR2VJPCQA.jpg?auth=2d4ef5aef1fc6df482a55335b8a7b1f53b54a2202f0861c7ef7e159a39024f00&smart=true&width=5904&height=3816" alt="Giralt señaló que atraviesa una reconversión personal en la que busca bajar el ritmo, aprender a decir que no y recuperar espacios relegados por el trabajo." height="3816" width="5904"/><h2>Messi, la reserva y la intimidad en el fútbol</h2><p><b>— Recuerdo tus palabras cuando falleció el papá de Leo Messi, donde se vio a un hombre muy discreto. Cuando trabajás en el mundo del fútbol y tenés cercanía con grandes estrellas, enseguida se nota quién aprovecha eso y quién lo toma como un voto de confianza. ¿Cómo te interpela a vos esa cercanía con estos ídolos?</b></p><p>— Soy muy reservado. No tengo amigos en el fútbol casi. Porque el fútbol es mi trabajo. Amo lo que hago, soy relator de fútbol, vivo del fútbol o parte de mí vive del fútbol, pero tengo admiración por un solo futbolista, que es <b>Leo Messi.</b> Y no tengo admiración, tengo amor por él. Por él y por su familia. Y con su papá tenía una linda relación, hermosa y siempre reservado. Siempre prioricé la amistad por encima de la información. No me interesó. Y hoy, gracias a Dios, puedo mantener una relación con su familia. En los últimos días, hermosa, linda, de mensajes y de estar cerca.</p><p><b>— Qué suerte hemos tenido todos de ser contemporáneos a Messi, ¿no?</b></p><p>— A mí me criticaron mucho, pero yo ni me enteré. Me criticaron mucho cuando hice un posteo cuando falleció Jorge, muchos me decían por qué me puse en ese lugar. Yo me puse en lugar de alguien que quería mucho a alguien, nada más. Soy una persona sensible que ya lo habrán visto. Si algo no me falta, es llorar. Soy una persona que se emociona con las cosas y lloro. Veo una película y lloro. Y lo que pasó con Jorge a mí me movilizó mucho. Hay gente que no le gusta que uno sea así. No me sale el refrán ahora, pero mucha gente te ve como ellos se ven.</p><p><b>— “Lo que Juan dice de Pedro, dice más de Juan que de Pedro”.</b></p><p>— Exactamente.</p><p><b>— O “el ladrón cree que todos son de su condición”.</b></p><p>— Entonces, no me mires así porque yo no soy así. Lo hice porque lo siento, porque realmente siento amor y quiero a toda su familia y punto.</p><p><b>— Cuánta más admiración, incluso a nivel personal, me parece que se generó en todos desde que se conoció lo que había pasado con su papá. ¡¿Cómo ese hombre jugó ese Mundial?!</b></p><p>— El mejor del Mundial fue. No le dieron el premio porque se lo dieron a Rodri porque había salido campeón España. Pero lo que hizo Leo fue impresionante. Y lo buena persona que es él y su familia. Su mamá, <b>Celia</b>, es un amor. Es una divina total. Los hermanos son unos divinos. Una hermosa familia tienen. Yo los quiero mucho, pero de lo más profundo de mi corazón. Pero a veces no hay que prestar mucha atención, porque si prestás atención, todos se creen que tienen derecho de juzgarte por cosas. Y yo las respeto, no me enojo.</p><p><b>— Eso te iba a preguntar, ¿no te enojás?</b></p><p>— Trato de no enojarme.</p><p><b>— ¿Te ha tocado que colegas se vayan de boca? ¿Te ha tocado levantar el teléfono?</b></p><p>— Antes sí, ahora menos. Pero soy de cruzar mano a mano y decir las cosas en la cara. Soy bastante calentón y frontal. Ahora quizás lo haga también, pero no sé si más suave. Pero no pierdo la frontalidad. Yo soy muy frontal. Si algo no me gusta, te digo: “No me gustó. No estuviste bien, creo que te equivocaste”. Y creo que es la mejor forma de solucionar problemas, siendo frontal, sincero. Tenés que cerrar un vínculo con una persona: “Mirá, no me gustó esto, no va más, listo, se terminó”.</p><p><b>— ¿Y sos así en todo, en lo laboral, en lo personal?</b></p><p>— Sí, trato de ser lo más claro posible y a veces cometo errores y rectifico. Pero sí soy frontal y soy un poquito rencoroso si hay animosidad, ¿viste? Pero también entiendo que hoy estamos en un momento en donde, si te pasa algo y ganás clics, sirve para monetizar y te van a defenestrar.</p><p><b>— Es un horror, pero es verdad.</b></p><p>— Te van a liquidar. Pero dentro de un mes se van a cansar de monetizar con vos y se la van a agarrar con otro. A mí hay dos cosas que siempre me preocupan en la vida y por las que todos los días trato de ejercitar lo que es ser buena persona y ser buen compañero. Es el único legado que yo le dejaré a mis hijos. Cuando yo no esté en este plano, seguramente alguien se va a acercar a mis hijos y les va a decir: “¿Sabés cómo era tu viejo? Qué tipazo. ¿Sabés qué bueno que era?”. No en lo profesional, que tal vez era un diez o un cinco, o un cuatro o un tres. Pero era buena persona. Y yo quiero y trato de honrar eso.</p><h2>El Mundial, el relato y el pibe de Venado Tuerto</h2><p><b>— Para ir cerrando nuestro encuentro. Pienso en ese relato épico, mágico, de la final de Qatar, de Montiel y ese último penal. Salimos campeones del mundo, termina la euforia, la emoción. ¿A quién llamaste primero?</b></p><p>— A mi familia, obviamente. Ese momento es único.</p><p><b>— ¿Fue el mejor momento de tu carrera?</b></p><p>— Sí. Y lo sumo con este último Mundial.</p><p><b>— ¡Este último Mundial nos sacó salud a todos!</b></p><p>— Fue un drama. El partido del gol de Leo a Egipto es impresionante. Y el partido en Inglaterra es impresionante. O sea, todo eso son momentos imborrables en mi carrera. Siempre hablo de lo que me pasó también por esta historia, que yo filmo un poco el backstage de cuando relato, ¿no? Y a muchos les gusta eso, ver qué le pasa a un relator. Y ver que uno está relatando Argentina y lo vive como un argentino. Porque en definitiva lo que estás viendo es que yo soy un argentino que estoy con un micrófono a mano, que estoy fuera de eje, completamente loco, detonado mentalmente. Y ese video del gol de Leo a Egipto, el del dos a dos, que después encima lo ganamos, que recorrió el mundo, tuvo como 700 millones de visualizaciones y me escribían de Francia, de España, de Italia, de Alemania...</p><p><b>— Y pensar que el pibe de Venado Tuerto estuvo a punto de volverse.</b></p><p>— ¡Mirá vos! El destino.</p><p><b>— Y la búsqueda.</b></p><p>— Sí, la búsqueda, el destino y la perseverancia.</p><p><b>— Si pudieses tomarte un mate con ese Pablo que esa mañana se empilchó para ir al casting de Torneos a jugar la última ficha antes de pegar la vuelta, ¿qué te dirías?</b></p><p>— Es buena pregunta. No estaba bien vestido ese día (risas). Estaba con algunos kilitos de más también. Lo que pasa es que para que todo se disfrute más, hay que transitar todo. No le puedo contar el final de la película.</p><p><b>— ¿No te saltearías ningún paso?</b></p><p>— Si yo te cuento el final de <i>Sexto Sentido</i>, no la mirás. Si yo te cuento cómo te va a ir a vos en tu vida, no tiene gracia, lo tenés que vivir. Y si bien me encanta ver esto que estoy viviendo y que jamás en mi vida me lo imaginé, le agradezco a Dios. <b>Soy muy agradecido a Dios de las cosas que me pasan en mi vida.</b> Pero el mago no debe mostrar nunca los trucos.</p><p><b>— Pero ¿qué le dirías? Capaz no le contarías lo que iba a pasar, pero ¿lo alentarías?</b></p><p>— Sí. Yo le diría: “Dejá todo, sé vos”.</p><p><b>— ¡No te vuelvas!</b></p><p>— Disfrutá el camino. Disfrutá lo que venga: lo bueno, lo malo. Y también le diría, esto ya a título personal: no te olvides de vivir. Porque el juego es ese también, no olvidarse de vivir el mientras tanto. Porque si vos dedicás todo a algo y tu vida queda en un segundo plano, perdiste años de vida también. Y es hermosa. La vida es lo más lindo que hay. Cuando mis hijos cumplen años...</p><p><b>— Uno se da cuenta del paso del tiempo a través de ellos.</b></p><p>— Sí. Pero es hermoso. Mi hijo está por terminar la secundaria, el más grande ahora, y empezar la universidad.</p><p><b>— ¿No te agarra en serio un poquito de nostalgia?</b></p><p>— No, estoy agradecido de la vida porque está viviendo. Está viviendo la vida. Es hermoso. Para muchos parece algo muy trivial. Pero hay gente que no tuvo la oportunidad de que sus hijos puedan pasar por esa instancia. Eso es lo más fatal que puede pasar. Que tu hijo viva la vida y pase la vida, tiene que ser feliz. Y los chicos van creciendo y forma parte del dolor de decir: “Bueno, un día me va a escribir menos”, como yo le escribo menos a mis viejos. Esas respuestas que no llegan, ese WhatsApp que tarda días en contestarse, ese “me clavó el visto”. Pero está viviendo la vida, es hermoso vivir la vida. Le diría a Pablo viví la vida también, porque el proceso es hermoso y es maravilloso.</p><p><b>— Recién decías: “Dios ha sido muy generoso conmigo”. Has logrado un montón de cosas a nivel laboral y seguramente a nivel personal ajustarás unas u otras, pero también tenés una vida hermosa.</b></p><p>— Sí, claro. Hermosa.</p><p><b>— Si cerrás los ojos y te imaginás un brindis, el 31 de la noche, ¿qué pedís?</b></p><p>— Yo siempre que alguien cumple años y es amigo, le mando tres deseos: salud, salud y más salud. Porque es lo único importante. Mis amigos están esperando el cumpleaños y mis tres deseos porque el resto se va acomodando. Agradecería la familia que conformé, los padres que tengo, los hermanos que tengo, los sobrinos que tengo, una familia hermosa, los amigos que tengo. Y le agradecería y brindaría por todo lo que he vivido.</p><p><b>— Mirá qué interesante. Yo te dije qué pedirías y a vos te nació agradecer.</b></p><p>— Siempre hay que agradecer. No tengo que pedir nada. Ya está. <b>Este Pablo, Luli, no tiene que pedir más nada. Si pido más, soy un egoísta. Este Pablo ya recibió todo lo que podía recibir en la vida, laboralmente y personalmente.</b></p><p><b>— A seguir disfrutarlo, entonces.</b></p><p>— A disfrutarlo. Por supuesto.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/RM4TG34SF5B3BJQ4CQLQIBPGSE.jpg?auth=2949130f023ce57602914609a4d7a1945aa34e7c60193210bf32c6654e5b639b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Pablo Giralt y Luli Fernández en Ellos - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Guido Süller y lo que le arrancó la fama: “No soy bizarro, no soy ese personaje que inventé”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/04/guido-suller-y-lo-que-le-arranco-la-fama-no-soy-bizarro-no-soy-ese-personaje-que-invente/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/04/guido-suller-y-lo-que-le-arranco-la-fama-no-soy-bizarro-no-soy-ese-personaje-que-invente/</guid><dc:creator><![CDATA[Luis Novaresio]]></dc:creator><description><![CDATA[El mediático excomisario de a bordo y arquitecto repasa el costo personal de haber construido una figura funcional al escándalo televisivo. El recuerdo de su romance con Ricardo Fort, la distancia irremediable con su hermana Silvia y su refugio actual en la vida de campo]]></description><pubDate>Fri, 04 Sep 2026 09:48:52 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Durante décadas, la pantalla chica lo encasilló en un rol inamovible: discusiones a los gritos, llanto y un desfile de situaciones disparatadas que alimentaron el consumo irónico de los años 2000. Sin embargo, detrás de esa fachada concebida para impactar en el rating, siempre habitó una realidad muy distinta. Arquitecto de profesión, exprofesor universitario y tripulante con 26 años de servicio en el área internacional de Aerolíneas Argentinas, <a href="https://www.infobae.com/tag/guido-suller/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/guido-suller/"><b>Guido Süller</b></a><b> </b>aprendió a desdoblarse para cumplir con las demandas del espectáculo sin desatender su vida civil.</p><p>Hoy, instalado a 150 kilómetros de la Capital, entre frutales, la tranquilidad de la huerta y en pareja con Hernán, un joven cuatro décadas menor, Süller repasa su trayectoria en <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/"><i><b>La vida después</b></i><b>.</b></a> Sin las ataduras de la televisión en vivo, desarma la estructura del personaje que vendió al público, rememora las marcas de su juventud —desde la violencia en la colimba hasta el abuso sufrido en su niñez—, evoca los días compartidos con un joven <a href="https://www.infobae.com/tag/ricardo-fort/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/ricardo-fort/"><b>Ricardo Fort</b></a><b> </b>y analiza el costo más amargo de su popularidad: el quiebre definitivo con su familia.</p><p><b>Luis Novaresio: Contame quién sos.</b></p><p><b>Guido Süller:</b> Soy lo que la vida quiso que sea. Nada de lo que yo tenía programado sucedió. O sea, soy arquitecto porque mi padre quiso que fuera arquitecto, no por vocación. Me encanta la arquitectura, pero no tengo una gran vocación. Sí tengo ese arte de crear... Me voy a dormir pensando en el proyecto, me levanto en medio de la noche, tengo un borrador en la mesa de luz, hago un gráfico y sigo durmiendo. Sueño con los proyectos. ¿La parte aeronáutica? Nunca en la vida imaginé que iba a volar casi 26 años. Desde 1989 al 2015. Nunca lo imaginé, porque yo fui a acompañar a un amigo a anotarse y estaba recién recibido de arquitecto. Y ahí me quedé 26 años. Conocí el mundo, idiomas, costumbres, comidas; viví experiencias, aventuras, cosas sórdidas... He vivido de todo, de todo, de todo, en las ciudades más importantes del mundo como París, Nueva York, Londres, Roma o Barcelona.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BSGZ55XRC5DV5P2Z3SOY4AGRXA.png?auth=9ce615c8acad8ff305835607b90041f7acf688d5fe37a32e603f498fd0fefc87&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Soy lo que la vida quiso que sea. Nada de lo que yo tenía programado sucedió", dice Guido " height="1080" width="1920"/><p><b>LN: Me quedo pensando en esto: no tenías una gran vocación para ser arquitecto y te recibiste, no tenías una vocación de ser aeronáutico… ¿Qué querías ser?</b></p><p><b>GS:</b> Actor. Es lo que más me gusta en la vida: actuar. Pero no me dan oportunidades. Una vez un director me dijo: “¿Vos ya llegaste a tu personaje cumbre?”. “¿Cómo mi personaje cumbre, si nunca me ofrecen nada?”. “Hacer de Guido Süller, no vas a superar al Guido Süller que le vendiste al público”.</p><p><b>LN: ¿Te parece que tu personaje cumbre fue Guido Süller?</b></p><p><b>GS:</b> Y debe haber mucha gente que piensa lo mismo. Llegué a mi techo, es el personaje que no se desgasta nunca… Yo decía: “Bueno, lo hago un par de años”. Esto fue en el 2001 con la crisis de De la Rúa y el corralito. Yo estaba volando y de repente se frenaron los vuelos y se cortó el sueldo. Dije: “¿Qué hago, qué hago, qué hago?”. Bueno, voy a buscar trabajo de arquitecto o voy a buscar trabajo de actor. De arquitecto no conseguí, y de actor, si bien tampoco conseguí, me contacté con Carmen Barbieri y con Polino, que a ellos les gustaba reportear así, a personajes. Estaba el caso Rímolo-Soldán y yo era testigo de un montón de cosas, entre ellas una compañera mía de gimnasio a la que Rímolo le había arruinado la salud. Ella dijo: “Si tengo una cámara a la Rímolo la hago bolsa”. Fue el remís a buscarla, le dio pánico escénico y no bajó. El remisero tocando el timbre... Y los de <i>Movete</i> me decían: “Guido, sos un irresponsable, tenemos media hora de vivo y la chica no baja”. Le digo: “Miren, yo me sé la historia de memoria, si quieren voy yo”.</p><p><b>LN: Y ahí fuiste.</b></p><p><b>GS:</b> Fui. Y Carmen Barbieri me escaneó así <i>(hace gesto tirar rayos con los ojos)</i>. Vio un pichón de mediático muerto de hambre, de fama y de cámara. Digo: “¿Qué le pasa a esta señora que me mira tanto?”. Me estaba estudiando. En eso veo los monitores y mi cara estaba en primer plano.</p><p><b>LN: ¿Te gustó eso? </b></p><p><b>GS:</b> Obvio. Siempre quise eso.</p><p><b>LN: ¿Siempre quisiste ser famoso?</b></p><p><b>GS:</b> Sí, quise ser famoso, actor famoso... Ser famoso a través de la actuación, no famoso porque sí. Porque en realidad ser famoso porque sí lo inventamos nosotros: mi hermana, yo, los mediáticos, la tele de principios del 2000. Eso no existía antes.</p><p><b>LN: Una vez leí una frase tuya que me impactó: “Quise ser famoso para ser inolvidable”.</b></p><p><b>GS:</b> Eso con Ricky Fort, con Ricardo Fort. Los dos queríamos ser inolvidables. Nos sentábamos en el umbral del departamento o en el cordón de la vereda, mirábamos el cielo y elegíamos cada uno la estrella más brillante. Y le pedíamos, por favor, ser inolvidables. Él quería ser cantante y yo quería ser actor.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KIZHCUAPWNG7RP5CP4QXOH5A6U.png?auth=8ed91a7e53336903ad8bca8f007a28b701c1fc2dac8ad4c1739ef7f66c444c86&smart=true&width=1672&height=941" alt="Guido Süller reveló detalles de cómo conoció a Ricardo Fort" height="941" width="1672"/><p><b>LN: ¿Cómo lo conociste a Fort?</b></p><p><b>GS:</b> En Búnker. ¿Conociste Búnker?</p><p><b>LN: Claro, obvio, cómo no.</b></p><p><b>GS:</b> Después de la dictadura militar empezaron a habilitarse boliches gays y ese era el máximo, el boliche <i>number one</i>, digamos. Fui a bailar... Yo venía llorando por una relación anterior, él se me acercó y me sacó a bailar. Antes se sacaba a bailar, ¿te acordás?</p><p><b>LN: ¿Cómo no?</b></p><p><b>GS:</b> Y le dije que no. Él como diciendo: “Mirá quién te está sacando a bailar...”.</p><p><b>LN: “¿Me vas a decir que no a mí?”.</b></p><p><b>GS:</b> “¡Me vas a decir que no!”. Y sí, la verdad que no. Yo estaba con la cabeza en otro lado. Nada peor que decirle que no a Ricardo, entonces insistió toda la noche. Y él me decía: “Son las 6:00 y no te fuiste con nadie, te invito a mi fábrica. Tengo una fábrica de chocolates”. “¿Qué vas a tener una fábrica de chocolates? No tenés ni sombra de barba”. Tenía 19 años él. “No tenés sombra de barba y me vas a decir que sos dueño...”. “Bueno, vas a ver, vas a ver”. Yo me olvidé de él completamente; bailaba y sufría por alguien que no valía la pena. Se hicieron las 6:00, 6:30, encienden las luces del boliche y siento que me tocan la espalda, cuando lo veo digo: “Ay, no, otra vez este”. “Te estás por ir solo a tu casa. ¿No querés venir a conocer la fábrica?”. Y bueno...</p><p><b>LN: ¿Fue un amor en tu vida Fort?</b></p><p><b>GS:</b> Salí un año y medio, pero con una intensidad... Él tenía una energía que era única, generaba amor y odio, las dos cosas. Ahora, porque está fallecido, todos lo idolatramos, pero tenía un lado oscurísimo y un lado de insoportable también. Pero yo también soy medio tóxico, me gustan un poco los <i>bad boys</i>.</p><p><b>LN: ¿Sos tóxico o te juntás con tóxicos?</b></p><p><b>GS:</b> Me junto con tóxicos y me vuelvo tóxico. Me parece como un juego medio enfermizo pero que te engancha. Antes… ahora me parece que no, ya no.</p><p><b>LN: Ya no más.</b></p><p><b>GS:</b> No, quiero paz, quiero tranquilidad, quiero naturaleza, perritos de la calle, otra cosa. Pero a esa edad yo quería brillar, quería ser lindo, quería entrar al boliche y que todos me miren. Y con Ricardo lo lográbamos: entrábamos los dos juntos y éramos Susana y Moria.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SKLDZXYPJRC4RI4D367IAWK3RI.png?auth=382edf87b113c3220040197070e9c4b31154cdb064b56a3cd949b5e875e9a83f&smart=true&width=1672&height=941" alt="Guido Süller junto a su hermana Silvia" height="941" width="1672"/><p><b>LN: Muy guapos eran.</b></p><p><b>GS:</b> Se abría un pasillo así de gente, íbamos los dos caminando y tratando de ser inolvidables, como me preguntaste.</p><p><b>LN: ¿Sos inolvidable?</b></p><p><b>GS:</b> Yo no sé, es feo decir eso de uno mismo. Me gustaría que cuando muera alguien me recuerde, sí, pero no sé si lo voy a lograr, porque hay que morir en forma trágica y joven.</p><p><b>LN: ¿Y qué te dio la fama?</b></p><p><b>GS:</b> Qué me sacó. Yo era más feliz antes. La fama me da canje, me da el amor de la gente, que agradezco muchísimo, muchísimo, pero yo perdí a mi familia. Mi hermana se transformó en mi peor enemiga. Y yo creo que tanto desear algo terminó convirtiéndose en mi infelicidad.</p><p><b>LN: La fama no te dio nada…</b></p><p><b>GS:</b> La fama no me dio felicidad: me la quitó, me la arrancó. Desde las entrañas yo era mucho más feliz, mucho más feliz.</p><p><b>LN: ¿Por qué ese odio con Silvia, que también es una mujer tan copada? ¿Por qué?</b></p><p><b>GS:</b> Hay que preguntarle a ella. Yo siempre la amé y siempre la idolatré. Ella fue una diva de los 90, y un poquito soy responsable porque le traía las pelucas, los tacos, los corsés con cintura de 50... Hablábamos antes de los reportajes, yo la ayudaba mucho con las cosas que tenía que decir y no decir, y siempre la admiré. Yo era el <i>che pibe</i> de ella, le llevaba la cartera y no se me caía ningún anillo, a pesar de que yo era el que había estudiado teatro, el que soñaba con ser actor. Ella no, ella quería plata, nada más, y la vida la llevó por ese camino. Yo estaba bailando en <i>Música en libertad</i> cuando le presenté a Soldán, ¿entendés? Yo estaba trabajando, empecé antes que ella. Fui Chico Diez en el 85: hubo un concurso, salí elegido Chico Diez y ahí me dieron un contrato de tres años para bailar y hacer <i>playback</i> en <i>Música en libertad</i>, ¿te acordás?, en <i>Sábados de la bondad</i> con Leonardo Simons.</p><p><b>LN: Obvio.</b></p><p><b>GS:</b> Y bueno, estábamos en un ensayo —Silvia estaba recién separada— y le digo: “Vení, hermosa”. Silvia era una muñeca. “Vení, vení”, porque yo quería meterla en <i>Música en libertad</i>. Justo pasa un productor y dice: “Necesito una modelo, necesito una modelo”. “Yo tengo una modelo acá, está atrás de la puerta”. “A ver, traela”, me dice, creyendo que era cualquier cosa. Cuando se abrió la puerta y apareció esa rubia con un metro de pelo dorado y la cintura diminuta, la vio el productor y le dijo: “¿Tenés un vestido lindo?”. “Sí”, le dijo Silvia. “Bueno, mañana debutás como secretaria en <i>Grandes valores del tango</i>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CHGECBNCQBCZPEOXDIWNZRE3KI.jpg?auth=7198136d671542706db95d7308ce716ae770ff895cf8a5e464a8a57ceee26e11&smart=true&width=6036&height=4128" alt=""Yo siempre la amé y siempre la idolatré a Silvia", revela Guido" height="4128" width="6036"/><p><b>LN: ¿La extrañás?</b></p><p><b>GS:</b> Sí, un poco sí. Pero es imposible, no podemos volver.</p><p><b>LN: ¿Y esa ruptura se la debés a la fama?</b></p><p><b>GS:</b> Se puso muy mal Silvia cuando me empecé a hacer conocido, a pesar de que le hablé en todos los idiomas y le dije: “Silvia, es todo lo que ansié en la vida, y aparte no somos competencia. Sos una mujer y sos una vedette, ¿entendés? ¿Qué tengo que ver?”. Y los hermanos unidos podríamos... Las pocas veces que hicimos reportajes juntos explotó el <i>rating</i>. Y sí, la extraño, pero ya no es la Silvia que conocí, ya es otra persona. Ella vive en ese círculo de dolor constante y no es que no puede salir: me parece que no quiere salir. Ella quedó atrapada en ese divorcio con Soldán.</p><p><b>LN: Viene la fama... Pasás de </b><i><b>Movete</b></i><b> y es como una bola de nieve que se va armando, y te transformás de un tipo serio a ser el Guido Süller de </b><i><b>Zap TV</b></i><b>. ¿Cuánto de verdad había en esas peleas con Adriana Aguirre o con los demás?</b></p><p><b>GS:</b> Me di cuenta de que mi personaje garpaba, que tenía algo que a la gente le gustaba. Pero yo no me daba cuenta, y es el día de hoy que no me doy cuenta. Esto me lo dijo Rial, porque en un momento yo quería dejar de ser conocido: “Voy a enloquecer”, pensaba. Me dice Jorge: “Guido, hay una línea y vos pasaste esa línea, no hay vuelta atrás. Tenés que aprender a vivir así, con esa mochila de ser conocido”.</p><p><b>LN: Lo loco es que eras auxiliar de a bordo, fuiste jefe de cabina con el máximo galardón...</b></p><p><b>GS:</b> Sí, las tres tiras.</p><p><b>LN: Reconocido por Aerolíneas. Y salías de ahí y te ibas a la tele a hacer ese personaje que esperaban.</b></p><p><b>GS:</b> La prensa me esperaba en el aeropuerto de Ezeiza y había salido un artículo que decía que yo no podía mostrar el uniforme en cámara. Bajaba del avión, me metía en un bañito que había ahí al costado, me cambiaba de civil y metía el uniforme en la valija. Los periodistas pensaban que yo era como un <i>playboy</i>, un millonario: “¿De dónde venís? ¿De París? ¿De Nueva Zelanda?”. No decía que estaba sin dormir, hecho bolsa, cansado y que había atendido a 400 pasajeros, porque era el Jumbo 747. Y a veces directamente del aeropuerto iba a los estudios de <i>Zap</i>, a tirar vasos de agua, a pelearme, a insultarnos, de todo... Cuando en el avión yo siempre traté de “usted” a todos los pasajeros de 15 años para arriba.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/N33OYH2J3FDCNLEH7TXJWFZM6E.jpg?auth=5612f33b153d3e7c6f49e973040fe15fc148472053e8478b3c01c1320103e87f&smart=true&width=5784&height=3972" alt=""Me di cuenta de que mi personaje garpaba, que tenía algo que a la gente le gustaba", sostiene Guido " height="3972" width="5784"/><p><b>LN: ¿Es verdad que te quisieron echar por eso?</b></p><p><b>GS:</b> Sí, me echaron. Estuve 24 horas echado y ahí fue que amenacé con encadenarme a la rueda de un Jumbo y llamar a <i>Crónica TV</i>. No sé por qué me salió <i>Crónica TV,</i> de la desesperación, porque siendo tan buen tripulante, nunca imaginé que iban a mezclar mi vida privada con la vida a bordo, porque vos privadamente podés ser bailarín, locutor, modelo... Hasta prostituto podés ser en tu vida privada. Y me dicen: “Estás despedido, tenés 24 horas. Como no tenemos motivo, te vamos a indemnizar”. Le digo: “No, ustedes tienen 24 horas para volver a tomarme, porque voy, me encadeno a la rueda de un Jumbo y llamo a Crónica. Me pongo a llorar frente a una cámara y me meto al país en el bolsillo. ¿Ven este celular? Con solo apretar una tecla tengo a toda la prensa en la planta baja”, le dije llorando. Todo salió de mi imaginación en la lucha para que no me echen. Pasaron 24 horas, suena el teléfono... El mismo que me echó. No me acuerdo el nombre, se murió, se debe estar ardiendo en el infierno. Me llama el mismo que me echó, voy a la oficina, me da un beso y me dice: “¿Desayunamos?”. Le digo: “Perdón, ¿usted es el que ayer me echó?”. “Sí, Guido, pero olvidate de toda esa charla que tuvimos, ya pasó, nada que ver, nada de lo que sucedió ayer existió”. “¿Entonces no estoy echado?”. “No, para nada”. “¿Y cómo sigue mi vida?”. “Como siempre”.</p><p><b>LN: Dijiste en un momento que te querías bajar de la fama y no podías.</b></p><p><b>GS:</b> Sí… Todos me dijeron: “Guido, tanto querer esto y ahora que lo conseguiste te querés retirar... No vas a poder retirarte, te van a buscar o te van a inventar historias”. Entonces dije: “Bueno, tengo que aprender a vivir así, tratar de ser feliz con esta mochila”. Otra mochila más en mi espalda.</p><p><b>LN: ¿Pudiste ser feliz?</b></p><p><b>GS:</b> Trato de ser feliz. Lo que pasa es que la mochila más pesada de toda mi vida ha sido mi familia... Es una mochila impresionante. Yo amaba a mis padres con toda mi alma y se me murieron los dos con una diferencia de un año. Y corté relación con mis hermanos: tengo tres hermanos además de Silvia y corté relación con todos, me quedé solo, sin familia.</p><p><b>LN: ¿Y sentís que la fama te dejó solo?</b></p><p><b>GS:</b> La fama me dejó solo, sí, porque me alejó de Silvia, que era mi preferida. Y con mis hermanos me enojé por cómo cuidaron a mis padres y todo eso. Había muchos roces, muchos roces... Entonces dije: “Se me está pasando la vida, ¿por qué tengo que cargar con esta gente?”. Me desligué y me quedé sin familia. Pero eso tampoco está bueno, no está bueno estar tan solo. Me divorcié también de Tomasito. Yo no soy muy amiguero, no tengo muchos amigos, soy solitario... y con la idea de irme a vivir al campo, pensé: “¿Voy a ser de esos viejos ermitaños locos que te corren con un palo cuando te ven o te sueltan un perro para que te muerda?”. Dije: “No quiero eso”. Tengo una cabañita en Ushuaia y estando con mi amigo de allá me dice: “Guido, la única forma de que consigas a alguien compatible con vos es que vayas por las provincias. Buscate un changuito provinciano, sano, desintoxicado, cero Grindr”. “¿Cómo voy a ir por las provincias a buscar a un changuito? Me quedo solo”. Entonces, ¿podés creer que en Instagram me empieza a escribir una persona? Yo lo rechacé durante meses por la diferencia de edad, pero iba reuniendo ciertas características: vivía en un pueblito, no le gusta la droga, no le gusta el alcohol, no le gusta la noche, la joda, el reviente... Nada. “Mirá todo lo que ando buscando. ¿Pero vivís en Jujuy?”. Me dice: “Me voy a Buenos Aires”. “¿Cómo que te vas a Buenos Aires? ¿A qué?”. “A conocerte”. Pasan unos días, suena el teléfono... Me dice: “Estoy en Buenos Aires”. El corazón: <i>tún, tún, tún</i>. Y ahora, ¿qué hago? Estuvimos un año hablando por WhatsApp, ¡un año! Fíjate lo cerrado que estaba, que no quería saber más nada. Incluso vendí la casa, porque era la casa de mis sueños para compartir con mi pareja de ese momento. Hice borrón y cuenta nueva, y en el borrón estaba incluida la venta de la casa para empezar de cero…</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7XWWM4EAIRC5ZBVNSBTM6D6OB4.png?auth=ed6ac5b55db0ef67b96cfce1e25b20e012e51aec3cf2d14a31003f6b5e24d4ef&smart=true&width=941&height=1672" alt=" Guido Süller contó el día que lo quisieron echar de Aerolíneas Argentinas" height="1672" width="941"/><p><b>LN: ¿Qué edad tiene tu pareja?</b></p><p><b>GS:</b> Nos llevamos 40 años, 22 tiene. Yo le dije: “Vos entendés que estás empezando a vivir y que yo ya estoy terminando”. “No me importa”, me dice. “No te importa a vos, pero a mí sí. Si vos querés ir a bailar, yo no quiero ir más a bailar, ya fui mucho a bailar”. “Yo soy casero”, me dice, “a mí me gusta la familia”. Es una generación que son cueveros, les gusta estar con sus celulares, con la PC <i>gamer</i>, con los jueguitos... Es una generación solitaria que ni siquiera prende la luz del velador, una cosa rarísima. Y bueno, vino y pensé: “Me va a criticar todo el mundo… Bueno, es la última carta, saco la última carta”. Y la estoy jugando hace dos años.</p><p><b>LN: Suponete que yo tuviese el poder para transformarte en anónimo... Si yo tuviera la capacidad de decirte: “Desde este momento, Guido, no te conoce nadie”, ¿en serio querrías eso?</b></p><p><b>GS:</b> Ah, pero me cambiás toda la vida. No sé cómo sería yo sin... Son muchos años. Si vos me sacás la fama, yo la hubiera añorado toda la vida porque no la hubiera conocido. Yo ahora la conocí: los pro y los contra.</p><p><b>LN: ¿La fama es puro cuento?</b></p><p><b>GS:</b> Sí, obvio, obvio. Vos valés tu último <i>rating</i>.</p><p><b>LN: ¿Qué fue esa vida?</b></p><p><b>GS:</b> Una gran aventura, lo quiero tomar así, una gran aventura. Yo venía viviendo aventuras, pero creo que la fama y el entrar en los medios, el traspasar así la pantalla, es una aventura que muy pocos logran.</p><p><b>LN: Este Guido Süller, que lo veo entero, seguro, bien plantado, con proyectos, ¿le diría algo al Guido Süller que llegó a la tele?</b></p><p><b>GS:</b> Lo que pasa es que lo tuve siempre claro: yo sabía que se iba a terminar. “Guido, no te mareés, esto es pan para hoy y hambre para mañana. Después seguís volando, se acabó, te diste el gustito, se va a terminar”. Pero no se terminó…</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IDSB6UPR7ZEE3NPTMQ4GJMOSGQ.jpeg?auth=39052ba8534feeca2a749ae5fbc2b2c527bf0470e22943ffe94c3950aaf44c03&smart=true&width=1080&height=1080" alt="Guido con su actual pareja de 22 años" height="1080" width="1080"/><p><b>LN: ¿Y hoy no tenés más ganas de huir de aquel personaje al que el director de teatro le puso un techo?</b></p><p><b>GS:</b> Sí, y voy rumbo a eso, pero muy despacito, porque todo el mundo me va a decir que lo voy a extrañar. Ya empecé yéndome a vivir al campo. Yo no voy a cualquier reportaje, vine a verte a vos, me hice 150 kilómetros para estar ahora sentado con vos.</p><p><b>LN: Dijiste algo que me interesa: empezaste despacito a huir de Guido Süller.</b></p><p><b>GS:</b> Sí, sí, sí.</p><p><b>LN: ¿Y te vas a animar a dejarlo?</b></p><p><b>GS:</b> Con un buen compañero de vida y teniendo la chacra que tengo, los árboles frutales, la huerta... No sabés, soy un linyera: vestido todo trapeado, todo barbudo, todo despeinado. Me gusta, me gusta. Pero capaz cada tanto que me inviten y brillar un poquito... Y eso que hablábamos con Ricky Fort de ser inolvidables... En el fondo, después de que muera —que tampoco falta tanto—, me gustaría que alguien me recuerde.</p><p><b>LN: “Pollo al horno con papas”...</b></p><p><b>GS:</b> Bien doraditas. Mi comida preferida, que me la hacía mi mamá para mis cumpleaños. La extraño, no hay un solo día que no la llore a mi mamá. El amor de mi vida. Era muy buena, muy buena, muy buena. Y se fue... Lo que pasa es que soy de una generación a la que no nos enseñaron lo que era la muerte, nos enseñaron lo que era la vida. Entonces yo pensé que mi mamá iba a ser inmortal. Encima era sana: mi papá tenía cáncer, pero mi mamá no tenía nada, se fue en unos días. Yo le compraba dos potes de dulce de leche y con una cuchara se los comía enteros, a los 90 años. Le hice un análisis porque vivía conmigo, porque de la memoria estaba un poco perdida. Lo miro y le digo: “Ay, mamá, me dieron bien todos los análisis”. “Nélida de Süller” decía el estudio… “¡Mamá, estás mejor que yo!”. “Ay, bueno, traeme las facturitas”, me decía.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ESBAW4B6XNHEFIYLX42HYNVYSY.jpg?auth=21e4f1b81bfc8813c2472063f02c4c9ccd69be7dd2448cb2a80b2791fee401e9&smart=true&width=5724&height=4044" alt=""La extraño, no hay un solo día que no la llore a mi mamá", confiesa Guido" height="4044" width="5724"/><p><b>LN: ¿Estaba orgullosa de vos?</b></p><p><b>GS:</b> Nunca le hablé de mi sexualidad, era... Muy de otra época.</p><p><b>LN: ¿Y vos estás orgulloso de vos?</b></p><p><b>GS:</b> Voy a tirar una bomba ahora... Pero me hubiera gustado no ser gay. Me hubiera encantado ser heterosexual, no me gusta pertenecer a una minoría discriminada. Yo viví la época de los militares, viví la época en la que decían que eras un enfermo, viví la época donde en la colimba te abrían el culo así a ver si... ¿Qué tiene que ver ser un buen soldado con tener el culo sano? Burlas, <i>bullying</i>, discriminación de todo tipo... ¿Por qué? Es el día de hoy que me escriben chicas que quieren estar conmigo. No es una elección de vida, yo nunca hubiera elegido ser gay.</p><p><b>LN: ¿Nunca perdonaste al que abusó de vos?</b></p><p><b>GS:</b> No lo perdoné porque soy rencoroso, pero no me voy a arruinar la vida por un degenerado que me manoseó a los 12 años. Me llevó tiempo darme cuenta, pero mi vida es única. El tipo ya murió para mí; se olvidó a los días de lo que hizo conmigo y a mí me quedó grabado a fuego porque era inocente completamente: tenía 12 años pero parecía de ocho, era totalmente virgen… y sucedió. Pero después, con los años, te vas volviendo un viejo más sabio y digo: “¿Me voy a arruinar la vida porque un tipo me manoseó hace 40 años?”. No, señor; no, señor.</p><p><b>LN: Si alguien que no sabe de tu actualidad pregunta: “Che, ¿qué fue de la vida de Guido Süller?”.</b></p><p><b>GS:</b> Lo que pasa es que era un zoológico al cual yo no pertenecía, yo me hacía el que pertenecía. Yo no soy bizarro, tengo cero bizarro, soy universitario, hablo idiomas, soy una persona educada... Queda mal que diga todo esto de mí, pero bueno, lo tengo que decir: soy fino, ¿entendés? No soy <i>kitsch</i>, no soy ese personaje que inventé. Es más: soy callado, soy educado, cero quilombo y conflicto conmigo. Yo no recuerdo una pelea verdadera en mi vida real. Lo que pasa es que se ve que las hacía muy reales en la televisión y todo el mundo se las creía, pero eran consensuadas. La única pelea verdadera fue con mi hermana.</p><p><b>LN: “No soy ese personaje que inventé”. ¿Lo querés al personaje que inventaste?</b></p><p><b>GS:</b> Y lo tengo que querer porque es el personaje que la gente quiere. Yo recibo mucho cariño por la calle, mucho, mucho, mucho, capaz más de lo que merezco.</p><p>Fotos: Maximiliano Luna</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/BSGZ55XRC5DV5P2Z3SOY4AGRXA.png?auth=9ce615c8acad8ff305835607b90041f7acf688d5fe37a32e603f498fd0fefc87&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA["Soy lo que la vida quiso que sea. Nada de lo que yo tenía programado sucedió", dice Guido ]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Gané 20 mil dólares”: Franco Vitali, el argentino que se convirtió en campeón mundial de Just Dance]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/04/gane-20-mil-dolares-franco-vitali-el-argentino-que-se-convirtio-en-campeon-mundial-de-just-dance/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/04/gane-20-mil-dolares-franco-vitali-el-argentino-que-se-convirtio-en-campeon-mundial-de-just-dance/</guid><dc:creator><![CDATA[Milagros Labrada]]></dc:creator><description><![CDATA[Empezó a jugar a los 9 años, llegó a entrenar cinco horas por día y se consagró en los Games of the Future 2026. La pasión por los videojuegos convive con su doctorado en Ciencias Biológicas]]></description><pubDate>Fri, 04 Sep 2026 05:10:28 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>A los 9 años, <b>Franco Vitali</b> no sabía bailar. Tampoco era bueno jugando <b>Just Dance</b>. Un día, una amiga tocó la puerta de su casa y le propuso probar un videojuego nuevo: había que seguir los pasos de un bailarín que aparecía en pantalla y acumular puntos hasta conseguir la máxima puntuación. Lo que comenzó como un juego entre amigos terminó convirtiéndose en una obsesión, después en una disciplina y finalmente en una carrera competitiva que lo llevó a <b>consagrarse campeón internacional y ganar un premio de 20 mil dólares en los Games of the Future 2026 que se realizó en Astana, Kazajistán.</b></p><p>“Me obsesioné con el juego”, recuerda Franco. Desde entonces, empezó a dedicarle cada vez más tiempo a perfeccionar sus movimientos. No tenía una formación profesional en danza y, de hecho, al principio ni siquiera podía ganarle a sus amigos. “No fue hasta que me puse a jugar mucho con mi propia consola”, cuenta.</p><p>Con la práctica aprendió movimientos que hasta entonces desconocía: a mover la cadera, a seguir determinados pasos y, sobre todo, a detectar cada error para intentar corregirlo. “Cada vez que había algo que tenía que pulir, iba, lo aprendía y lo mejoraba”, explica. El videojuego se convirtió así en su propia escuela de movimiento.<b> “Aprendí a bailar con el juego”</b>, resume.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JKHB2VZRLZFYZM2ZMC33UNZC4A.jpg?auth=c5f6e25631454aad5339a19cb1e95fdb4e1ca147ed3690aaf86f161822ee0c9a&smart=true&width=1170&height=1170" alt="Franco Vitali cuando se consagró ganador, a su lado se ubica Lina, subcampeona francesa" height="1170" width="1170"/><p>La progresión fue rápida. Franco empezó a competir cada vez más y llegó a acumular entre <b>60 y 70 torneos amistosos ganados</b>, además de haber participado en alrededor de 160 competencias. Su nivel llegó a ser tan alto que, en algunos torneos, tuvieron que establecer reglas específicas para limitar su participación: <b>si ganaba uno, no podía presentarse en el siguiente.</b></p><p>La diversión había adquirido una dimensión competitiva. Franco entendió que no alcanzaba solamente con conocer las coreografías: había acciones capaces de marcar una diferencia en el resultado. “Hay ciertos movimientos que son decisivos, que capaz si uno lo erra y el otro lo hace, puede sacar mucha diferencia y ganarle a esa persona”, explica.</p><p>La preparación para las competencias internacionales también implicó disciplina. <b>Entrena, en promedio, entre dos y tres horas por día, aunque hubo jornadas en las que llegó a dedicarle cinco horas</b>. Para él, además, no alcanza con saber la coreografía: hay que llegar a la competencia con la cabeza preparada. </p><p>“Es estar enfocado en que tengo un objetivo y también en que tengo que ir a pasarla bien”, explica. Y hay una regla que considera casi fundamental: <b>no bajar los brazos.</b> “Cuando bajás los brazos tenés la mitad perdida. Para mí ya tenés un 50% asegurado de perder”, asegura.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/X74G46VDA5AHFH4TNFXPA67YHY.jpg?auth=bd373770ebc6439fab8afa2fd1260a062f99ec582b2185a0ee6aaf11e4919026&smart=true&width=1280&height=1280" alt="Franco es licenciado en Biotecnología y becario doctoral del CONICET" height="1280" width="1280"/><p>Lo particular de la historia de Franco es que <b>Just Dance</b> nunca reemplazó su otra pasión. Mientras construía su carrera como jugador competitivo, también avanzó en el mundo académico. <b>Actualmente, realiza un doctorado en Ciencias Biológicas y es docente</b>. La diferencia entre ambos mundos quedó expuesta después de su última competencia. </p><p>Franco ganó 20 mil dólares de un pozo total de 75 mil. La cifra, para él, no es menor:<b> equivale aproximadamente a un año de su beca doctoral.</b> “Si yo me pongo a pensar en lo que significa esa cantidad de plata, es triste”, reconoce. Su beca, explica, funciona como su sueldo, aunque con diferencias importantes respecto de un empleo tradicional. “No es mucha plata para alguien que hizo una carrera universitaria, de hecho no mucha plata para nadie”, plantea.</p><p>Y agrega que los becarios no cuentan con los mismos derechos laborales que un trabajador registrado. <b>“Es un trabajo que no está en blanco. Yo no pago aportes, no pago jubilación”</b>, remarcó. Por eso, cuenta, muchos becarios también deben desempeñarse como docentes para recibir un ingreso fijo. “Todos los becarios tenemos que serlo, porque no nos alcanza y porque necesitamos el sueldo en blanco”, afirma.</p><p>El contraste resulta difícil de ignorar: <b>puede ganar en un año de beca lo mismo que obtuvo en una sola competencia internacional de un videojuego. “Es loco”</b>, reconoce el campeón mundial cuando se le plantea esa comparación.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KECC5D3KOJDCZLWZCMYN3QXRME.jpg?auth=fa377834d536da0165c71e67f63cc34cbe73da053b315adc7ae40cf637163915&smart=true&width=1528&height=1528" alt="Franco en el laboratorio donde realiza el doctorado en Ciencias Biológicas" height="1528" width="1528"/><p>Para Franco, llevar la bandera argentina a una competencia internacional y volver con un trofeo tiene un significado especial: “como argentino, obviamente me llena de orgullo”. “Es algo que quiero hace más de una década”, cuenta sobre el objetivo de convertirse en el mejor jugador de Just Dance del mundo. Después de años de entrenamientos, competencias y torneos, finalmente pudo levantar el trofeo. </p><p>Ahora tiene por delante una pregunta más importante: qué hacer con los 20 mil dólares. “Por ahora no sé qué hacer. Seguramente lo use para perpetuar más este tipo de cosas”, anticipa.</p><p>Entre la investigación científica y las competencias de videojuegos, Franco construyó una vida difícil de encasillar. Cursa su doctorado, es docente y también campeón internacional de <b>Just Dance.</b> Dos mundos que a primera vista parecen opuestos, pero conviven con una misma idea: la disciplina de dedicar muchas horas a algo hasta conseguir hacerlo cada vez mejor.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/LV32YMZDFZD5DJJJACE4BR3XF4.png?auth=8049bae598c02ab34249041915fd54bd38adaa09898c0ba6c0492d7292daf18b&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Una noche romántica que salió mal, la propuesta de casamiento rechazada y un fantasma que lo acompañó en la infancia: las confesiones de Felipe Colombo]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/03/una-noche-romantica-que-salio-mal-la-propuesta-de-casamiento-rechazada-y-un-fantasma-que-lo-acompano-en-la-infancia-las-confesiones-de-felipe-colombo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/03/una-noche-romantica-que-salio-mal-la-propuesta-de-casamiento-rechazada-y-un-fantasma-que-lo-acompano-en-la-infancia-las-confesiones-de-felipe-colombo/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, el actor y músico habló de su costado más sensible, repasó los momentos que lo marcaron y reveló historias inéditas de su pasado y su familia]]></description><pubDate>Thu, 03 Sep 2026 05:41:25 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>La música siempre estuvo ahí, pero la fui relegando</b>”, contó <b>Felipe Colombo</b> en <b>Casino Deluxe</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, al hablar de su regreso a los escenarios y de la nueva etapa que atraviesa. Después del regreso de <b>Erreway</b> y de una gira internacional de <b>37 shows</b>, se prepara para presentar su nuevo disco como solista.</p><p>Felipe se hizo conocido en Argentina por sus trabajos en televisión y teatro, especialmente por sus papeles en <i>Chiquititas </i>y <i>Rebelde Way</i>, donde interpretó a <b>Manuel Aguirre</b> y formó parte de la banda musical junto a <b>Luisana Lopilato, Camila Bordonaba y Benjamín Rojas</b>. </p><p>Aunque durante años priorizó su carrera como actor, la música siempre ocupó un lugar importante en su vida. La reciente gira de Erreway volvió a despertar en él la necesidad de mostrar sus propias canciones y avanzar con su proyecto. El resultado de ese proceso es <b>801</b>, un álbum de ocho canciones que Colombo seleccionó entre decenas de composiciones y que define como un trabajo profundamente personal. </p><p>El primer corte es <i>Miel</i>, cuyo videoclip fue dirigido por su hija, <b>Aurora Colombo</b>, de 16 años. Para el artista, el lanzamiento representa mucho más que un nuevo proyecto musical: es la posibilidad de recuperar una parte de sí mismo que durante años quedó de lado y animarse un nuevo desafío profesional.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/5E5ZJ6VBNJCKPGSWYM4U7GTKPM.JPG?auth=e4d646dd93f5e77b91547fce28b56886397f39f5acd859885fbc4d1bfbb657bf&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Felipe Colombo contó que retomó la música en pandemia después de encontrar una carpeta con unas 80 canciones compuestas a lo largo de los años. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>— Lo primero que te quiero preguntar es: ¿Qué harías vos con un millón de dólares?</b></p><p>— No tengo la menor idea (risas). No sé qué haría. Probablemente me preocuparía mucho por tenerlo.</p><p><b>— ¿Por cuidarlo?</b></p><p>— Sí. Nunca he manejado esas dimensiones. Creo que me preocuparía también cómo manejar la parte contable. Estaría en contacto constante con mi contador (risas).</p><p><b>— ¿Lo usarías para dejar de preocuparte un poco por la plata y decir: “Tengo un gran colchón”?</b></p><p>— Primero me preocuparía por tenerla y tenerlo bien. Saber que está todo okey. Y después sí, a estas alturas de la vida, buscaría cómo mantener mi trabajo también, que es un poco inconstante. El de mi pareja, <b>Cecilia</b> <b>(Coronado)</b>, también, ver de qué manera se invierte de una manera segura y demás para tener solvencia, un piso. Y sobre todo para futuro, para dejar sin preocupaciones a Aurora, sobre todo, a mi hija. Es la más importante inversión que puedo hacer. Y una parte viajes, también. </p><p><b>— Sos muy viajero...</b></p><p>— Me encanta viajar, conocer, me encantan los aeropuertos, los hoteles, me gusta viajar: solo, en familia, en todos los formatos. Hace poco hicimos un viaje solos con Cecilia, que hacía mucho no viajábamos solos. De hecho, nunca habíamos viajado en avión solos.</p><p><b>— Es que ustedes fueron papás muy jóvenes, ¿no?</b></p><p>— Fuimos papás muy jóvenes y trabajamos mucho muchos años. Tampoco había tantas oportunidades de hacer viajes a Europa y eso. Y después fuimos papás y hubo que ocuparse mucho de eso: de sostener los proyectos que teníamos. Y también los proyectos individuales de la carrera de cada uno. Tal vez de ese millón una partecita me la guardaría para producirme un disco.</p><p><b>— ¡El segundo! Porque ya estás por estrenar uno que me encanta.</b></p><p>— El millón que me gano acá sería para invertir y disfrutar. Y el dinero que viene del trabajo es el que reinvierto en trabajo. Tengo esa idea, pero sin lugar a dudas me daría algunos gustos tal vez en el estudio.</p><p><b>— Contame un poco de este álbum que estás por sacar. Sé que el primer video lo hacés con tu hija, que tiene 16 años. Me interesa esa experiencia y también ese despertar que tuviste para componer tantas canciones hasta llegar a las que finalmente elegiste.</b></p><p>— Yo venía produciendo, haciendo música desde hace un par de años. En pandemia creo que a muchos nos pasó esto de tener el tiempo casi sin quererlo, de reflexionar, de estar pensando. Y tuve una serie de conversaciones muy serias conmigo mismo, conmigo mismo de chico, con mis deseos, con mi carrera y con lo que me pasa físicamente con la música y, sobre todo, con la música y el escenario. Yo lo relegué también porque la carrera, la vida me fue guiando y llevando a otras oportunidades y experiencias, que también busqué durante muchos años también. Quise actuar, hacer teatro en Argentina, me quedé en Buenos Aires y un poco la excusa era: “Quiero hacer teatro en calle Corrientes, en el Cervantes, en el San Martín”. De alguna manera eso se cumplió y en pandemia me sucedió eso, que en una de esas conversaciones abrí la compu y vi que tenía una carpeta con 80 canciones. Algunas sin terminar, otras que llevaban muchos años terminadas y que, por alguna razón, siempre faltaba algo. Pero lo que faltaba era poner un <i>deadline</i> y decir: “Voy a mostrar esta canción. Pase lo que pase, sin ninguna ostentación de nada. Quiero producirla, quiero ver hasta dónde llega esta canción”. Y así empezó ese camino. Lo conocí a <b>Alan Vega</b>, que ahora es mi amigo, es mi coproductor, mi colega, y que fue el primero que agarró una canción mía y me dijo: “Te hago esta devolución”. Y me devolvió algo que dije: “Todavía puede crecer mucho más esta canción”.</p><p><b>— ¿Ahí te empezaste a cebar?</b></p><p>— Sí, ahí empecé a meterme al estudio y a tener ideas en mi casa, a aprender a manejar mejor mis herramientas de composición, electrónicas, tecnológicas, la guitarra y el canto. Y volví a entrenarme muchísimo más con <b>Willy</b>, que siempre fue mi coach y es uno de mis mejores amigos. Empecé a animarme más. Saqué un tema, después sacamos dos más y después un EP, que fue un poco más experimental de alguna manera. “Bueno, ahora juntémonos y veamos qué va saliendo”, dijimos. Y ahí sacamos las canciones. Pero nunca llegué a dar el paso de salir a tocar mis canciones, salir a probarlas en vivo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WMVDAQOG4JGZJMXTCSH4IBQTR4.JPG?auth=375e0dc21d2bc108c08f0780fd62b0bc972b53c9660af2c7ebf25595d0238d64&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Felipe contó que la gira de Erreway reactivó su vínculo con el escenario y lo impulsó a avanzar con su propio proyecto. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><h2>El impacto de la gira de Erreway</h2><p><b>— Y ahora estás empezando ese camino.</b></p><p>— Sí, vino la gira de Erreway y eso puso como un freno a todo este proyecto que empezaba a tomar forma. Pero con la gira de Erreway me di cuenta que era innegable lo que me pasaba...</p><p><b>— Te llamaba el escenario.</b></p><p>— En el cuerpo, sí. Es como que no me pude más hacer el gil. Yo creo que esa gira vino por muchas razones a todos a darnos otro brío, otro aire...</p><p><b>— ¿Qué significó en tu vida la vuelta de Erreway?</b></p><p>— Fue muy gratificante, muy reconfortante, resignificadora en muchos aspectos, sobre todo emocionales. Porque el equipo era hermoso y había mucho amor puesto ahí. Reencontrarnos Cami, Benja y yo como amigos, como compañeros en el escenario y saber que esta química, esto que pasa es innegable. También como directores de un proyecto de ese tamaño, porque fue una apuesta decir: “Lo vamos a manejar nosotros”.</p><p><b>— ¿Lo armaron ustedes?</b></p><p>— Claro. Y fue una decisión. Individualmente sentíamos que teníamos las herramientas para hacerlo. Pero no sabés nunca si con tu mejor amigo trabajando te llevás bien.</p><p><b>— ¿Hubo ningún tipo de desacuerdo, pelea o imprevisto?</b></p><p>— Sí, por supuesto, hubo desacuerdos y negociaciones. Pero teníamos muy claro lo que queríamos hacer desde el principio. Ya esa era una base fuerte. Y vino la gira, el escenario, la banda y las canciones, y fue como guau. Después me invitaron a cantar en un festival de música country en <b>San Pedro. </b>Y subí y era la misma sensación, aunque fuera un estadio más pequeño, en un festival, no era un Movistar o un estadio, pero dije: “Acá está. Esto lo tengo que hacer”. Entonces, hacia el final de la gira dije: “Voy a hacer un ejercicio, voy a hacer una canción por día”.</p><p><b>— Mucha disciplina.</b></p><p>— Y búsqueda también, porque a veces decimos: “Bueno, cuando esté inspirado”. Y a veces no es eso, es trabajar, es tenerlo ahí a mano. A veces algo que te resulta que está buenísimo, después lo llevás al estudio y no está tan bien. Algo que quedó por ahí, después un día lo escuchás y decís: “Che, pero esto estaba bueno”. Incluso, nos pasó haciendo el disco. Cuando se decidió que no había más gira, yo venía con mucha inercia y dije: “¿Qué hago con esta inercia? Me meto en el estudio. Alan, vamos a grabar”. Y ahí salió 801, que es el disco nuevo. Son ocho canciones de esas setenta y pico que hice en ese mes y medio. Elegimos cinco, seis y dos más salieron en el estudio. Podrían haber sido más, pero también lleva más tiempo, más plata. Llega un momento que hay que sacarlo. Y estoy recontento. Creo que voy de a poco encontrando cómo hablar ese idioma a mi manera. Es como mi castellano, que es entre mexicano y argentino (risas).</p><p><b>— Cuando hicieron la gira con Erreway, ¿a cuántos países fueron? ¿En cuál les quedó una anécdota imborrable?</b></p><p>— No me acuerdo cuántos. Pero fueron <b>37 shows</b>. Era todo tan increíble. Tan reivindicador, también. Porque había muchas generaciones viviendo. De pronto veías familias enteras. La mamá más de nuestra generación y los hijos más generaciones nuevas y les gustaban temas diferentes. Y el papá que por ahí tenía cara de “a mí me trajeron” (risas). Me acuerdo perfecto uno que lo vi y estuvo todo el show así como “bueno, a mí me trajeron” y en un momento lo veo cantando. Y lo señalé y me dice: “¡Esta sí me la sé!”. Entonces creo que todos los países tuvieron su momento. Por supuesto, ir a México para mí fue una locura. No habíamos ido nunca con Erreway. De hecho, México tiene su propia versión de Rebelde Way y es una bomba. Pero fue una locura lo que pasó.</p><p><b>— ¿Te fue a ver tu familia?</b></p><p>— Fue como un cierre de ciclo y apertura. Sí, fue a verme mi familia, mi mejor amigo. Fui con Cami y con Benja a la casa de mis papás y a que conocieran la terraza, que era donde yo me iba siempre a componer, a llevar la guitarra, a hacer fotos, era como mi lugar secretito. Y entonces fue como combinar ambos mundos. De hecho, en el show digo algo así como: “Es impresionante poder presentarle a mi familia, mi familia” (risas).</p><p><b>— ¿Te imaginas haciendo nuevos proyectos con ellos en el futuro?</b></p><p>— Nos encantaría y ya tenemos proyectos. Con Benja tenemos una serie encaminándose. Tenemos un guion de una película, siempre nos gusta hacer cosas juntos. Sabemos que funcionamos bien juntos. También me encanta cuando Benja hace muy buenos asados y estamos ya pipones, callados, nadie dice nada y estamos los dos así a la noche, tranquilos.</p><p><b>— Esa confianza que te da el silencio en la amistad, en la familia.</b></p><p>— Sí. Y con Cami lo mismo. Ahora que fui a hacer el show en Perú, que después de la gira fue mi primer show solista, técnicamente. Y Cami estaba muy atrás, me preguntaba cómo te va y me mandaba cómo estaban las constelaciones en ese momento. Me dice: “Estoy nerviosa, ¿vos estás nervioso?”. Y le digo: “Yo no estoy tan nervioso”. Eso es lo que significan ellos para mí. En esta profesión, que es muy volátil, muy dispar, donde de pronto generás vínculos muy fuertes y después se diluyen rápido, encontrarte con estas personas y atravesar lo que atravesamos juntos, siendo amigos y conservar esa amistad por el resto de la vida, la verdad que es una fortuna.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/E7NFU4WAMJFLVG52RGQYHXJ2GM.JPG?auth=c7bd3e54897846320b0a734f737c1608b966ca3135d60e3e35e176ae2ae90bb9&smart=true&width=1920&height=1080" alt="En la entrevista de Casino Deluxe, Felipe Colombo habló además de su vida con Cecilia, de su relación con su hija Aurora y de experiencias paranormales de su infancia en México. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><h2>Citas, mentiras y experiencias paranormales</h2><p><b>— ¿Alguna vez mentiste para conquistar a alguien? ¿Sos el rey del chamuyo o lo fuiste en algún momento?</b></p><p>— Sí, seguro que mentí. No soy el rey del chamuyo, pero cuando estás ahí tratando de conquistar a alguien un poco de venta tenés que hacer.</p><p><b>— Y el oficio de actor sale, ¿no?</b></p><p>— Sí y sale el vocero. No sé si mentir así a grandes rasgos, pero tal vez algún detalle lo puse un poco más, otro menos. Nunca mentí al grado de, no sé, inventar una historia muy compleja. Tal vez a veces también mentí al revés. En vez de para perjudicar o para engañar a otra persona, para poder avanzar. “¿Podés tal día?” “Sí, claro, obvio que puedo”. Y por el otro lado estaba apagando un incendio. “Olvidate, los jueves estoy ahí”. Y alguna que otra mentirita, seguro para lograr el objetivo.</p><p><b>— ¿Cuál fue tu peor cita? Si te acordás, porque estás con Ceci hace mucho tiempo.</b></p><p>— Sí, sí. Estamos por cumplir 20 años juntos.</p><p><b>— ¡¿20 años juntos?! Es una vida</b></p><p>— Sí. Pero hemos tenido malas citas con Ceci, también.</p><p><b>— ¿Cuál fue como la peor cita con Ceci que te acuerdes?</b></p><p>— Me va a odiar por contarlo. Una vez fuimos... Yo hacía una serie, en un momento, que se hacía en un hotel que tiene habitaciones como si fueran lofts. Un hotel por horas. Muy lindo, moderno. Entonces, yo me acordé que estaba ese lugar y le dije: “¿Vamos ahí? Vamos a hacer una noche ahí, podemos pedir un vino, pedimos de cenar”.</p><p><b>— Un momento para ustedes como pareja.</b></p><p>— Claro. Y llenamos el jacuzzi y pusimos espuma. Pero entre la cena, el vino, la espuma, todo, pasaron las dos horas. Yo pensé que era pernocte después de cierta hora. Pero como era fin de semana, el pernocte era después del siguiente turno. Entonces, recién cuando empezamos a ir a lo que íbamos, me avisaron que se terminaba el turno (risas). Así que no volvimos célibes, completamente llenos de jabón porque ni la ducha pudimos usar. Veníamos por la autopista con unas caras...</p><p><b>— Un papelón (risas). ¿Y cuando llegaron a casa?</b></p><p>— Veníamos callados y yo le digo: “Es que yo pensé que el pernocte... No es que vengo siempre, pero...”. Así que esa fue una pésima cita (risas).</p><p><b>— ¿Pero había niña cuando llegaban al hogar?</b></p><p>—No, no. Todavía estábamos de novios. Llegamos re cansados, era re tarde. Un papelón (risas).</p><p><b>— ¿Es verdad que tuviste experiencias paranormales cuando eras chico?</b></p><p>— Sí (risas). Este año fui a México de paseo con Cecilia y Aurora, por primera vez con Aurora de grande porque fuimos cuando era muy bebita. Y fui a la casa donde pasaban esas cosas, la casa de San Pedro, que era la casa de la familia de mi mamá, una casa grande, que tiene un vitral, un piso de madera, una casa de la época de la Revolución, eso también le da una connotación. Y en esa casa había ruidos. Pero lo que yo me acuerdo mucho es que yo me iba a dormir en un cuarto muy grande que tenía. Todas habitaciones grandes, de techos altos y en vez de mesa de luz, tenía como mi tambo de juguetes y una silla. Cuando yo ya me estaba por dormir, venía una persona y se sentaba ahí.</p><p><b>— Pero vos lo veías, ¿en qué tipo de nitidez?</b></p><p>— Yo veía de noche una persona, no veía el rostro exacto. Era una persona que venía, se sentaba ahí y se quedaba ahí hasta que me quedaba dormido. Pero a mí no me generaba miedo.</p><p><b>— ¿Y vos sabías que no era nadie de tu familia? ¿Podías reconocer eso?</b></p><p>— Sí, sí. La sensación era esa: “Ah, ahí vino otra vez”.</p><p><b>— ¿Era hombre, mujer o indistinto?</b></p><p>— Era hombre, creo. No sé, puede ser.</p><p><b>— ¿Y nunca te generó ningún miedo y nunca hizo más nada que sentarse en la silla?</b></p><p>— Era chico y tal vez no tenía la sensación de que eso fuera peligroso o algo. Y realmente en esa casa veías sombras, hacían ruido los pisos y era como que convivía con eso (risas).</p><p><b>— ¿Todos sabían que pasaban esas cosas?</b></p><p>— Sí, mi mamá ponía cal en las puertas. Decía que era para que no pasaran algunos bichos del patio, pero en el fondo todos creíamos o teníamos la certeza que era para los espíritus (risas). Después también hicieron pozos por todo el patio, porque mi mamá decía que la fuente tiraba agua. Pero después descubrimos que estaban haciendo pozos porque en México se dice que si la casa tiene fantasmas es porque hay oro. Pero bueno, lo que yo sí me acuerdo mucho es esta persona que venía y se sentaba. Y yo estaba tal vez más compungido cuando no estaba esa persona que cuando estaba.</p><p><b>— ¿Te daba cierta paz?</b></p><p>— Una tranquilidad, sí. Me acordé después de muchos años de esa historia. También años después me pasó que tuve un sueño con mi abuelo cuando falleció, la noche que falleció. Eso también fue lindo.</p><p><b>— ¿Te pasa de soñar esa escena muchas veces?</b></p><p>— No. Soñé con mi abuelo que venía con una valija y un abrigo. Él estuvo muy enfermo los últimos años de su vida, que fueron los primeros de la mía. Y venía, me daba un abrazo y me decía: <b>“Cuidá a tu mamá, vas a estar bien. Yo también estoy bien, estoy contento, los voy a estar cuidando”. </b>Y cuando se iba, sonó el teléfono, atendió mi papá y me dijo: “Feli, te tengo que decir algo”. Le digo: “Ya sé. Se fue el abuelo”.</p><p><b>— ¡Qué loco lo que me contás! No puedo creerlo. ¿Vos cuántos años tenías?</b></p><p>— Yo ahí tenía seis años, creo.</p><p><b>— ¿Y cómo tuviste la lucidez para darte cuenta que ese sueño significaba eso?</b></p><p>— Porque fue muy claro. El sueño fue una despedida.</p><p><b>— ¿Y vos estabas en México todavía?</b></p><p>— Sí. Yo vine a vivir a Argentina recién a los 15 años.</p><p><b>— O sea, estás conectado con las cosas que pasan más allá. Tenés cierta sensibilidad.</b></p><p>— Sí, sobre todo de chico. Después te vas poniendo viejo y se te mueve la sensibilidad. Después la recuperás, supongo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6FLLP462BRAB5CNAK3H5KBDMFY.JPG?auth=54b9c1b65aba4d77407fa6e442aea433b84fba3a35365e3bb6d107d2ccf3bc79&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Feli adelantó que con Camila y Benjamín impulsan nuevos proyectos después del regreso de Erreway. (Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><h2>Yo nunca, nunca</h2><p><b>— Este es un juego en que tenés que tomar un sorbo cada vez que hiciste algo que menciono. Vamos con la primera: “Yo nunca, nunca propuse matrimonio y me dijeron que no”.</b></p><p>— Sí (risas). Tengo que tomar. Pero hay una trampa con eso. Porque no es que propuse matrimonio. No es que me arrodillé y dije: “Ceci, ¿te querés casar conmigo?”. En algún momento, en una charla, por cómo venían las cosas, yo le dije: “Podríamos casarnos también, ¿no?" Como que era una opción que se habilitaba en la relación.</p><p><b>— Lo querías traer a la escena de la conversación.</b></p><p>— Era como preguntar: “¿Existe esta opción?” O sea, dentro de todas las cosas, de los planes que tenemos y proyectos que tenemos como pareja, ¿existe la de casarnos? Y Ceci me dijo: “No, no. Yo no me quiero casar” (risas). Y después de un tiempo dijimos: “No, para qué, a ver si todavía...”</p><p><b>— Es un quilombo de divorciarse después, te lo juro.</b></p><p>— Me imagino. Y la verdad es que nunca fue algo que necesitáramos. Tal vez, si seguimos juntos con el paso del tiempo, sí haremos fiestas.</p><p><b>— Pero eso es otra cosa, ¿viste? Es algo divertido para juntar a los amigos.</b></p><p>— Es una celebración de todo el camino que hemos hecho juntos. No es como una necesidad. Pero bueno, en un momento se me ocurrió plantearlo y no resultó (risas).</p><p><b>— Pero la realidad es que lo planteaste y te dijeron que no.</b></p><p>— Lo planteé y me dijeron que no. Y quedó clarísimo. No es que me sentí rechazado y dije: “Okey, perfecto, esto entonces no”. Esto no, bien, perfecto. Lo entendí.</p><p><b>— ¿Y cómo hubiera sido tu casamiento si te hubiera dicho que sí?</b></p><p>— Re tranca.</p><p><b>— ¿Tranca o sos el que hace la fiesta para 400 personas?</b></p><p>— No. Es mucho estrés. Hago una linda fiesta, pero no 400 personas. ¡No sé si conozco a 400 personas! (risas). A mí me gustan los círculos, los cercanos. En esas cosas necesitás siempre las buenas energías, la gente que te da confianza. Porque en la vida necesitás siempre armar esas redes sociales, ¿viste? La red social real es la gente que te reconforta. Y hay otros momentos en el que lo necesitás. Haría una fiesta, pero no un fiestón y tal vez le pediría a alguien que nos case, que diga unas palabras.</p><p><b>— ¿Un amigo?</b></p><p>— Exacto.</p><p><b>— ¡A Benja! O que Benja haga el asado...</b></p><p>— Me gusta que Benja haga el asado. Se me ocurre <b>Esteban Prol</b> como para maestro de ceremonias. Puede ser. También en algún momento tuve la idea, cuando cumplimos 15 años juntos, de hacer una fiesta de 15.</p><p><b>— Pero de 15 años de pareja.</b></p><p>— Claro, de pareja. Pero los dos vestidos de 15, una fiesta de 15...</p><p><b>— ¿Los dos de vestido blanco?</b></p><p>— También me lo rechazó (risas).</p><p><b>— Tenés ideas muy divertidas, igual.</b></p><p>— A veces algunas cosas son exageradas, así que la entiendo.</p><p><b>— Para cerrar, quiero decirte que me encanta el proyecto musical en el que estás, que tu hija te haya dirigido tu primer video y esperamos verlo pronto.</b></p><p>— Sí. <i>Miel</i> es el primer corte y el video lo dirigió <b>Aurora Colombo</b> con <b>Timo Rauchs</b>, que es un compañero. Dos genios hicieron un trabajo hermoso con esa canción. Estoy feliz y un disco que además tiene ocho canciones que tienen mucho de mí, muchas cosas nuevas y de búsqueda también. Las letras, las melodías que encontramos. Estoy recontento con el proyecto. También es animarse a ir un poco más allá con algo que siento tan personal.</p><p><b>— Con toda esa inercia de la que hablabas antes.</b></p><p>— Sí, lo que más quiero es que empiecen a existir arriba de un escenario.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/4QCMS2F77ZGWXJ2U66Y6HQTAYQ.jpg?auth=6d8664ba9f9a68191f141945d572dcf149f0104fec2dd9cdabc5c49b8b8791e0&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Felipe Colombo con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Siempre la culpable era yo”: Gisela Bernal recordó el escándalo con Ariel Diwan, la prueba de ADN y la batalla judicial por su casa]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/01/siempre-la-culpable-era-yo-gisela-bernal-recordo-el-escandalo-con-ariel-diwan-la-prueba-de-adn-y-la-batalla-judicial-por-su-casa/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/09/01/siempre-la-culpable-era-yo-gisela-bernal-recordo-el-escandalo-con-ariel-diwan-la-prueba-de-adn-y-la-batalla-judicial-por-su-casa/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la actriz y bailarina repasó el conflicto que marcó un antes y un después en su vida pública, contó cómo acompañó a su hijo en ese proceso y explicó por qué decidió correrse del ruido mediático]]></description><pubDate>Tue, 01 Sep 2026 06:29:35 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Cuando vos caés a ese lugar, literal a las cenizas, no te queda otra que convertirte en el ave fénix”</b>, afirmó <b>Gisela Bernal</b> al recordar el escándalo mediático que atravesó tras el nacimiento de su hijo <b>Ian</b> y la posterior disputa por su paternidad. En <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>, la bailarina repasó cómo aquella situación, que ocurrió cuando tenía apenas 23 años, transformó por completo su vida y su carrera. “Se destruyó todo. Las personas que no estaba bueno tener cerca se retiraron solitas, pero las que valían la pena se quedaron”, expresó.</p><p>Su vida privada quedó expuesta a partir del conflicto con <b>Ariel Diwan</b>, quien puso en duda la paternidad de Ian y se realizó una prueba de ADN que determinó que no era el padre del niño. La historia también involucró a <b>Francisco Delgado</b>, con quien Bernal había mantenido un vínculo durante varios años y cuya paternidad fue confirmada posteriormente. El enfrentamiento con Diwan se extendió durante años, incluyó una disputa judicial por una propiedad y tuvo un fuerte impacto en la carrera de la bailarina.</p><p>Actualmente, Bernal continúa vinculada al mundo artístico y creó <b>Real Art Experience</b>, una competencia de acrobacias aéreas que recorre distintas provincias del país en busca de nuevos talentos. Después de todo lo vivido, asegura que logró reconstruir una vida que hoy considera “maravillosa” junto a su hijo.</p><p><a href="https://www.instagram.com/giselabernaloficial/?hl=es" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.instagram.com/giselabernaloficial/?hl=es"><b>Gisela</b></a> es una <b>bailarina, actriz y acróbata argentina</b> que construyó su carrera en el teatro, la televisión y el espectáculo. Alcanzó gran popularidad a partir de sus participaciones en <i><b>Bailando por un sueño</b></i>, donde fue pareja de figuras como <b>Matías Alé</b> y <b>Flavio Mendoza</b>, y se consolidó como una de las protagonistas de <b>Stravaganza</b>. En los últimos años mantuvo un perfil más bajo, aunque continuó vinculada al mundo artístico: en 2026 protagonizó la comedia <i>Vos, yo y el otro</i>, estrenada durante la temporada de verano en Mendoza.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/G6WHHSDRH5B3RHTUOTDNB6MRZU.jpg?auth=af0b60f645dba85867cdc0630e759a8c74f1f2ca1c4bec1bcb777fe3af81a74c&smart=true&width=6192&height=4128" alt="“Error garrafal de mi vida”: Gisela Bernal habló de su relación con Diwan, el escándalo por la paternidad de su hijo y la disputa por la casa. (Jaime Olivos)" height="4128" width="6192"/><p><b>— ¿Cómo anda tu vida? Creaste algo nuevo, ¿no?</b></p><p>— Sí, Real Art Experience. Es una competencia de acrobacias aéreas, por sobre todas las cosas. La verdad que es un emprendimiento que tiene mucho corazón y alma. Está hecho bien a pulmón y lo que buscamos son talentos de todo el país. Así que viajamos por diferentes provincias y realizamos esta competencia con un ambiente muy familiar, en donde vemos artistas desde muy pequeñitos hasta profesionales. Los vamos evaluando junto con un jurado siempre de lujo, que sabe muchísimo, y valorando lo artístico por sobre todas las cosas, lo emocional de la danza, del arte.</p><p><b>— ¿Vos te hiciste conocida por Stravaganza o antes?</b></p><p>— En realidad un poquito antes, porque mi primer laburo así como profesional fue en <i>Bailando por un sueño</i>, allá por el 2007, como acompañante, como soñadora de un famoso y ahí arrancó mi carrera profesional. Después pasé a teatro a hacer temporadas con artistas increíbles. Luego llegó Stravaganza más adelante...</p><p><b>— ¿Seguís siendo amiga de Flavio Mendoza?</b></p><p>— Sí, claro. Con Flavio trabajamos muchísimos años juntos. Primero, él como coreógrafo y director artístico de tantas obras y después ya como compañeros, <i>partners</i>.</p><p><b>— Es muy talentoso Flavio. La verdad que tiene una carrera muy buena.</b></p><p>— Sí y muy visionario también para traer cosas innovadoras al país. Tuve el placer de estar en <i>Stravaganza</i>, que fue para mí, lejos es la mejor obra, sin desmerecer al resto. Pero en su momento nadie se la jugaba a hacer cosas tan grandes.</p><p><b>— Fue la primera que...</b></p><p>— Rompió ese molde de lo habitual.</p><p><b>— Era diferente con el tema del agua.</b></p><p>— Y era un logro estar ahí, también. Porque tenías que prepararte mucho como artista para poder sortear los millones de obstáculos que hay adentro de ese escenario.</p><p><b>— ¿Cómo fue para vos pasar de ser la soñadora, bailarina, acróbata talentosa a protagonizar un escándalo mediático de esas magnitudes? Porque con tu caso se paró la Argentina.</b></p><p>— Nada era esperado y sobre todo fue muy difícil de llevar adelante, de continuar, porque yo nunca había tenido una exposición tal. Si bien había tenido algunas cositas muy pequeñas, no era de mostrar demasiado mi vida privada. A mí me gustaba mucho más tener mi vida íntima por separado y después ser artista un rato. O sea, ir al teatro, trabajar y volver.</p><p><b>— Ariel Diwan era un </b><i><b>outsider</b></i><b> que empezó a producir obras de teatro. Con carácter, buena onda, te enganchaste y empezaron a salir. ¿Cuánto tiempo estuvieron de novios?</b></p><p>— Estuvimos cuatro años en total.</p><p><b>— Me acuerdo ese momento que te pide matrimonio ahí adelante de toda la obra, en plena temporada. ¿Era todo color de rosa hasta que quedás embarazada?</b></p><p>— En realidad fue después lo del pedido de matrimonio. Ya estaba mi nene nacido cuando me había elegido como “la mejor en todo”, según él (risas).</p><p><b>— ¿Pero ustedes tenían un arreglo de pareja abierta?</b></p><p>— En realidad no era una pareja abierta en sí misma. Porque me parece que la esposa de él nunca se enteró de que tenía una pareja abierta, ¿entendés? (risas).</p><p><b>— ¡¿Cómo la esposa de él?!</b></p><p>— Él estaba casado y yo estaba con él.</p><p><b>— ¿Vos arrancaste siendo la amante?</b></p><p>— Exacto. <b>Error garrafal de mi vida</b>. Lo peor. Yo tenía 23 años, era una niña. No entendía mucho de la vida todavía.</p><p><b>— Igual estabas jugando con fuego.</b></p><p>— Fue la primera y única vez en mi vida que viví una experiencia así. Nunca había estado con alguien que tuviese novia ni mucho menos esposa, nada, cero. Fue mi única experiencia.</p><p><b>— ¿Y qué hacías cuando te cruzabas con la esposa?</b></p><p>— Es que yo generalmente me retiraba. Él era muy border. A él no le importaba nada, básicamente.</p><p><b>— ¿Él fingía demencia?</b></p><p>— No, no fingía demencia. No fingía. No le importaba, ¿entendés?</p><p><b>— La mujer sospechaba algo me imagino.</b></p><p>— No era la primera vez que le sucedía una experiencia semejante.</p><p><b>— Cuando veías a la mujer, ¿vos te ponías nerviosa?</b></p><p>— Y sí, para mí no era cómoda la situación. De hecho, no me había pasado antes, entonces tampoco sabía demasiado cómo moverme. Pero él la tenía más clara que yo. Yo fui la tercera por la que se retiró de su... O sea que jugó su pareja.</p><p><b>— ¿Ya había tenido dos amantes antes?</b></p><p>— Dos amantes anteriores y se había enterado la esposa.</p><p><b>— Pero él en algún momento entre que arrancó su relación con vos y que estuvieron juntos, ¿se separó?</b></p><p>— Claro, en un momento sí.</p><p><b>— Porque tuvo un hijo con vos.</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— ¿Eso fue como el fin de su relación: tener el hijo?</b></p><p>— El fin de la relación a mí me parece que fue muchísimo antes y son personas que sostienen un vínculo a lo largo del tiempo a pesar de millones de cosas que les pasan, que está bien igual. Cada uno se maneja como quiere.</p><p><b>— En el momento que vos quedás embarazada, ¿nunca dudaste?</b></p><p>— No. Yo era soltera.</p><p><b>— Eras soltera y quedás embarazada.</b></p><p>— Sí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UI3726RXOBF7VOQHSLKMPOREYE.jpg?auth=b514687d09951c99e04e2f7d5e02454bdb8295cb9bbf0307876b1e4cecc192b2&smart=true&width=6192&height=4128" alt="Gisela: “No me gusta instalarme en el lugar de víctima”. (Jaime Olivos)" height="4128" width="6192"/><p><b>— Y ahí, ¿qué le decís? “Estoy embarazada”. ¿Y él se alegra?</b></p><p>— Sí, claro.</p><p><b>— Y no dudabas que era el padre...</b></p><p>— No. Porque la persona con la que yo estuve no podía tener hijos, que finalmente es el papá de mi hijo.</p><p><b>— ¿Tenías como otra relación paralela?</b></p><p>— Yo estuve ocho años con el papá de mi hijo, no en pareja formal.</p><p><b>— ¿Chongos? Cada tanto se veían y tenían relaciones.</b></p><p>— Éramos amigos. Teníamos grupos de amigos, salíamos un montón juntos y teníamos ese vínculo no formal, por una cuestión de que él siempre fue una persona que no creía en la fidelidad en sí misma. Y tenía un discurso honesto y claro, entonces nadie se enganchaba.</p><p><b>— Decía: “Yo no quiero estar de novio, pero me encantás y quiero estar con vos”</b></p><p>— Exacto. Y yo era soltera, vivía sola...</p><p><b>— Te gustaba el pibe, tenían relaciones y, como él no podía tener hijos, no se cuidaban.</b></p><p>— No es que nunca nos cuidamos. Nos cuidamos muchas veces sí y la verdad que en esa ocasión no.</p><p><b>— Entonces cuando vos tenés el bebé, suponías que era de Ariel.</b></p><p>— Y sí. No había otra opción.</p><p><b>— Porque el otro no podía tener hijos.</b></p><p>— Claro.</p><p><b>— ¿Y cuándo empezaron las sospechas? Porque este caso generó un impacto en la sociedad. Fue hace un montón de tiempo, pero era muy fuerte todo lo que pasó.</b></p><p>— Sí, generó un montón de opiniones diversas. Lo que pasa es que también creo que fue tratado de una manera muy machista también. Esto pasó en el 2015, hace 11 años, y creo que las cosas fueron cambiando. No significa que hoy la gente...</p><p><b>— Para la mirada ajena eras la culpable vos.</b></p><p>— Siempre la culpable era yo, claro.</p><p><b>— Porque salías con dos a la vez.</b></p><p>— Claro, pero nadie pensaba que él también salía con dos o más...</p><p><b>— ¡Y que él era casado!</b></p><p>— Era como que con él estaba todo bien. Porque ser hombre es un crack de estar con dos o más, ¿entendés? </p><p><b>— ¿Y cuándo empezaron las sospechas? Porque en algún momento pasó algo.</b></p><p>— Yo no las tuve.</p><p><b>— Para vos no había duda.</b></p><p>— Y no.</p><p><b>— Yo lo escuché a él decir en varias oportunidades que la gente todo el tiempo le decía el chiste de: “Este no es tuyo”. Porque era de ojos celestes y no se parecían.</b></p><p>— Claro. Lo que pasa es que él también... Nada viene de la nada. Él tiene una familia en donde la mayoría o varios tienen ojos claros, son personas de tez más clara y él es morocho, ¿entendés? Entonces no...</p><p><b>— “Es mis por mis abuelos”, decía él.</b></p><p>— Sí, de hecho, de mi lado también. Tanto mis abuelos paternos y maternos eran de ojos claros, todos mis sobrinos tienen ojos claros. No era descabellado que el niño tenga ojos claros.</p><p><b>— Y entonces, ¿cuándo fue la primera vez que hubo una sospecha? ¿Cómo empezaron a dudar de si era o no el papá?</b></p><p>— No hubo dudas hasta que él vino un día con un ADN que le había hecho, por su cuenta.</p><p><b>— Sin decirte nada, él fue y se hizo un ADN. Cuando le llegó el 0% te encaró...</b></p><p>— Yo nunca lo vi a ese resultado. A mí no me lo mostró, me lo dijo. Vino y me lo planteó en la vereda de mi casa.</p><p><b>— ¿Cómo fue?</b></p><p>— No quiero contar todo eso.</p><p><b>— Pero te lo dijo así de la nada...</b></p><p>— Sí, de la nada. Pero fue una situación horrible y muy violenta.</p><p><b>— Y cuando te lo contó, ¿qué sentiste al enterarte? Porque para vos fue un shock también.</b></p><p>— Exacto. A mí me pasó lo mismo. Y recalcular también, ¿no? Porque yo después no lo vi más al papá de mi hijo, que vivía en otro país.</p><p><b>— En México.</b></p><p>— En ese momento vivía en <b>Ecuador</b>. Pero no vivía acá. Él siempre es muy viajero y vivía en otros lugares y demás.</p><p><b>— Y ahí empezaste a recalcular pensando quién es el papá.</b></p><p>— No, no. Porque había estado solamente con dos personas. O sea, había estado con el papá de mi nene y con este señor.</p><p><b>— ¿Y te pasó que, cuando viste al nene después de enterarte de eso, dijiste: “Claro, es igual”?</b></p><p>— Es que yo lo veo hoy y es igual. Pero en el momento de bebé la verdad que no. Fue muy fuerte y terrible para todos. Porque siempre pareció que fue terrible solo para un lado. Fue terrible para todos. Fue destructivo a nivel emocional para todas las personas involucradas.</p><p><b>— Cuando aparece Ariel llorando en la tele, que irrumpe en el canal. ¿Qué sentiste cuando lo viste?</b></p><p>— En realidad no fue tan sorpresivo. Después todo lo que dijo, sí. Todo lo que expresó sí, pero no fue tan sorpresivo porque a mí ya me había dicho que lo iba a hacer.</p><p><b>— “Voy a ir a la tele a contar todo”, te dijo.</b></p><p>— Exacto. Si no me das la mitad de la propiedad, voy a la tele y te prendo fuego.</p><p><b>— ¿Compró una casa que salía como USD 1.000.000 en Palermo?</b></p><p>— No tanto, pero...</p><p><b>— Bueno, unos USD 600.000. ¿Vos habías puesto plata para comprarla?</b></p><p>— Por supuesto.</p><p><b>— ¿Y habías puesto un porcentaje menor que el de él?</b></p><p>— No, para nada. Puse más que él. Lo que pasa es que hay que ver de dónde salía la plata en ese momento. Son cosas que la gente por ahí en su casa no lo sabe. Yo puse dinero, él no puso dinero. Él pidió prestado a otras personas.</p><p><b>— Pero aportó para el momento de la escritura.</b></p><p>— Sí, en el momento aportó a su nombre. Pero no era su dinero.</p><p><b>— ¿Y esto qué tiene que ver? Si debía el dinero era un tema de él, no te van a venir los acreedores a vos.</b></p><p>— En un momento quiso que sean mis deudas y le dije: “Por supuesto que no”.</p><p><b>— Si vos no firmaste nada, no te afecta.</b></p><p>— De hecho, tiene una deuda todavía con un exsocio de él, cordobés.</p><p><b>— Porque además hay que sumarle a esto que Ariel tiene o tenía problemas con el juego.</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— Eso complicó todo más la situación.</b></p><p>— Sí, sobre todo nuestro vínculo. Lo complicó muchísimo esa situación.</p><p><b>— Cuando él te viene a plantear esta situación, ¿no se te ocurrió decir: “Vendamos la casa y recupero mi plata”?</b></p><p>— Yo por mí la hubiese vendido la casa. Él no quería vender. Él quería todo.</p><p><b>— ¿Y desconocer la parte que vos pusiste?</b></p><p>— Claro.</p><p><b>— Estás con tu hijo viviendo ahí, ¿cómo te ibas a ir?</b></p><p>— Y por eso peleé. Peleé siempre judicialmente por mi derecho a mi casa, que puse todos los ahorros de mi vida entera. De todo mi trabajo desde que tengo veinte años hasta que se compró esa casa. Y además es el patrimonio de mi hijo, no es mío. Yo el día de mañana me muero y todo lo mío le va a quedar a mi hijo.</p><p><b>— Igual el desenlace es un desastre. Porque al fin y al cabo ahora terminó en el remate judicial la propiedad, ¿no?</b></p><p>— Sí, pero eso no porque tenga que ver con él. Yo mi mitad de la casa la gané en primera y en segunda instancia. Mi mitad es mía, lo que pasa es que luego entraron a jugar tus colegas, que es otro tema, pero no tiene nada que ver con él.</p><p><b>— ¿A vos te demandaron por honorarios?</b></p><p>— Por honorarios, claro. Que es un tema que ahí sí no puedo hablar demasiado porque está judicializado.</p><p><b>— Lo que pasa que, cuando llega tan lejos el tema, que pasó también con María Fernanda Callejón y el marido, que se pelearon tanto, que perdieron la casa.</b></p><p>— No era claramente mi intención. Nunca fue desconocer que la otra persona le correspondía su 50%, escriturado en una escritura pública nacional. Delante de un escribano e incluso era su escribano.</p><p><b>— ¿La escritura dice 50-50?</b></p><p>— Por supuesto.</p><p><b>— ¿Y por qué no se pusieron de acuerdo en una mediación para vender y llevarse cada uno su mitad?</b></p><p>— Preguntáselo a él (risas) No tengo la más pálida idea, no. Él no quería reconocer que mi 50% era mío. Nunca lo quiso reconocer.</p><p><b>— No necesita reconocerlo si estaba a tu nombre.</b></p><p>— Lo que él quería era que la casa le quede 100% a él.</p><p><b>— Pero eso era imposible.</b></p><p>— Y bueno, por eso perdió. Porque vos podés creer que sos el dueño de la verdad y el dueño de todo, pero la Justicia es justa. Más cuando hay un papel que lo dice, una escritura pública nacional que dice: “Esto es así y así”.</p><p><b>— ¿Era el típico discurso de “yo pagué todo y le puse la mitad a su nombre”?</b></p><p>— Claro, ¿viste? Como que yo nunca hubiese trabajado en mi vida, cuando lo único que hice fue trabajar. Justamente después de este conflicto comenzaron las críticas hacia mí. Hasta ese momento, mi carrera era impecable, pero un montón de gente empezó a opinar sobre situaciones y cosas que no eran las que yo esperaba ni cómo venía construyendo mi carrera.</p><p><b>— Vos sos una mujer que siempre te mataste laburando, tuviste una relación y de golpe te pasó esto en la vida, que tampoco lo elegiste, porque si hubiese sabido que era el hijo de otra persona lo hubieses dicho de entrada.</b></p><p>— Pero por supuesto.</p><p><b>— La idea no era engañarla a nadie.</b></p><p>— No. Y mucho menos por una cosa material, que el que me conoce a mí sabe que a mí me interesa poquísimo lo material. Si defendí siempre mi casa porque es donde vive mi hijo. Es el hogar que tengo. Trabajé toda mi vida para tener mi techo.</p><p><b>— Y ahora, si te vas de la casa, ¿dónde vas a ir a vivir?</b></p><p>— Dios proveerá.</p><p><b>— ¿Vas a alquilar?</b></p><p>— Y sí. Si me toca alquilar, alquilaré.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YTNWMQNA3JEBZAPF2L5NCWGRLE.jpg?auth=66ccc869691dc6940fdad9d6f4e975bd10ccdaca55e07838eab78b7981b7a12a&smart=true&width=5774&height=3849" alt="Tras bajar el perfil mediático, la bailarina impulsó Real Art Experience, una competencia de acrobacias aéreas que recorre provincias en busca de talentos de todo el país" height="3849" width="5774"/><p><b>— ¿Lo decís porque hay que ver cuánto te queda después de toda la historia?</b></p><p>— Sí, la verdad que es un tema que por supuesto me ocupo cuando tengo que hablar con los abogados, que tengo un grupo de abogados excelente, por fin, después de haber pasado por experiencias muy negativas. Me ocupo, pero ya no lo sufro. Pasaron tantos años y mi presente es otro así que trato de soltar eso. Lo material, obviamente, es importante en el sentido de que uno lo necesita para vivir, para lo cotidiano, pero yo no voy a dar más mi vida, ni mi salud, ni mi tiempo, ni mi felicidad por perseguir una cosa de ladrillos.</p><p><b>— Además con las cosas graves que pasan, esto es un detalle menor. Casi ni cataloga en problemas graves de la vida.</b></p><p>— Pero por supuesto, yo necesito estar bien porque tengo un hijo para criar. Tengo que estar fuerte y, justamente, esta historia me hizo muy fuerte.</p><p><b>— ¿Ya está en sexto grado?</b></p><p>— No, está en primer año de secundaria (risas). Tiene 13 años. Pero tenía dos y medio cuando arrancó esta historia. O sea que para mí también fue muy difícil atravesar todo esto con un bebé.</p><p><b>— ¿Cómo puede ser que la Justicia tarde 10 años en resolver un conflicto así?</b></p><p>— Es así. Lleva mucho tiempo. Es un viaje de mucha tolerancia y paciencia.</p><p><b>— ¿Cómo fue contarle a tu hijo esta historia? Porque imagino que se metió en YouTube y vio todo.</b></p><p>— Sí, recién ahora que es más grande. Pero yo fui hablando con él desde muy pequeño, contándole su historia, que en realidad es más mi historia. Él, gracias a Dios, no tiene como recuerdos de esa etapa primera porque era muy pequeñito. No tiene como recuerdos vivos, pero sí lo sabe, conoce, me ha preguntado cosas y con ayuda terapéutica en su momento, hemos podido despejar sus dudas al nivel que él lo necesita.</p><p><b>— ¿El progenitor se ocupa?</b></p><p>— Él vive en otro país.</p><p><b>— Con eso respondiste todo.</b></p><p>— Él vive en otro país hace muchos años y, cuando está acá, lo ve, lo visita y comparten.</p><p><b>— ¿Lo quiere Ian? ¿Tienen buena onda?</b></p><p>— Sí, re. La verdad que comparte. Yo siempre trato de alentar a que ellos tengan así sea poquito vínculo, pero que sea de calidad, que se quieran. Yo le digo: “Las personas adultas elegimos en la vida, a veces bien, a veces mal, pero tomamos decisiones y el resto no es nadie para juzgar lo que otra persona decide para su vida”. Obviamente, comparto o no comparto, yo no podría vivir sin ver crecer a mi hijo o a mi hija. No podría. Pero entiendo que cada ser es lo que quiere ser y cada persona tiene sus prioridades, que quizás son otras y sabrá por qué. Yo lo que trato de inculcarle a mi hijo es que no le tenga bronca por eso o que no lo juzgue. Que crezca sabiendo que a veces las personas adultas, por X razones de la vida, toman ciertas decisiones. Y él también va a ser adulto y lo va a entender cada vez mejor. Todavía es chico, pero ya entiende todo. Yo estoy a full con él. Siempre acompaño todo. A mí me gusta ser muy presente. No digo que sea igual, porque es importante la presencia de ambos padres, pero el amor, el estar, la presencia y a veces hasta en demasía, se la genero yo y le digo: “Te tocó esta mamá que va con todo, así que...”</p><p><b>— Leí que Ariel en algún momento quería verlo. ¿Es así?</b></p><p>— Chamuyo para la tele.</p><p><b>— ¿Nunca te escribió ni nada?</b></p><p>— No es que no me haya escrito. En su momento sí, hace 100 años. Pero nunca fue real, ¿entendés? Nunca fue real porque cuando uno quiere algo de verdad, lo hace. Eso es lo que siento yo. Después vendrá la reacción del otro lado. Después estaré yo, que me pongo como escudo vivo adelante, porque no creo que sea sano.</p><p><b>— ¿Vos tomaste la decisión de que era mejor cortar el vínculo y terminar?</b></p><p>— No, él tomó la decisión esa.</p><p><b>— ¿De no volverlo a ver?</b></p><p>— Sí. Judicializada y todo. Lo pidió con firma en el Juzgado de Familia para no verlo más.</p><p><b>— Entonces lo que dice es mentira...</b></p><p>— Claro, el papel está y en su momento yo lo mostré hace muchos años. Porque esto pasó hace mucho. Te hablo cuando el nene era chiquitito y todavía tenían un vínculo porque él todavía tenía el apellido. Tenía visita. En ese contexto, pidió judicialmente no verlo más.</p><p><b>— ¿A partir de ese momento Ian pasó a tener el apellido Delgado?</b></p><p>— Fue antes de que el nene tenga su apellido correspondiente y biológico.</p><p><b>— ¡Es una novela lo que pasó!</b></p><p>— Claro, sí. Ni en las mejores ficciones (risas).</p><p><b>— Cuando pasaba en las novelas de Andrea del Boca, </b><i><b>Celeste siempre Celeste</b></i><b> y </b><i><b>Perla Negra...</b></i></p><p>— Claro. Yo creo que eran más suaves, igual.</p><p><b>— Lo que me llama la atención de este caso es él llorando a los gritos en la televisión. Tengo ese recuerdo.</b></p><p>— Pero pidiendo plata también, ¿no? Paralelamente.</p><p><b>— ¿Hoy cómo está Ariel? ¿Nunca más supiste nada de él?</b></p><p>— No, ni idea. No sé nada de su vida.</p><p><b>— Hace unos días sufrió un robo. Le robaron una cadenita de oro y se hizo viral ahí con un video.</b></p><p>— Ah, mirá. No le sigo la carrera (risas).</p><p><b>— ¿Y ahora estás bien? Después de todos estos años.</b></p><p>— Lo que pasa es que yo creo que el estar bien depende más del interior que del exterior. Creo que yo después de tantos años de terapia, de haberme ido a vivir a otro lugar, de poder comprender toda esta historia, me llevó mucho tiempo, atravesarlo realmente, ¿no? Empezás a preguntar: pero por qué, qué hice, qué hizo el otro. Ves las responsabilidades, hasta dónde cada uno realmente sabía y después lo que contó, ¿entendés? Todo este juego de responsabilidades que todos se lavan las manos y me lo tiraron a mí. Yo quedé ahí con toda la carga de todo.</p><p><b>— Además, con 23 años. Estabas bailando y trabajando en una obra y el productor te dice que sos el amor de su vida y de golpe estás embarazada. Fue muy complicado.</b></p><p>— Todo fue mucho y muy vertiginoso.</p><p><b>— Fuiste muy fuerte para bancarte todo eso.</b></p><p>— Me la rebanqué, pero me costó un montón. No es que siempre me la rebanqué, ¿entendés? Me llevó mucho tiempo entender que me la bancaba. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/B6GFJIWPUFD3FEN3Q2I55TM7QU.jpg?auth=40b8fba0a79055aeb4c958a6c0664b2104c1378e96c2c7471f2fb02c70969048&smart=true&width=5843&height=3895" alt="En diálogo con Rulo, la actriz dijo que prioriza a su hijo por encima del conflicto por la vivienda y remarcó que no pone su salud ni su felicidad detrás de bienes materiales" height="3895" width="5843"/><h2>Su presente personal después del conflicto</h2><p><b>— Hoy en día, ¿cómo estás? ¿Estás en pareja?</b></p><p>— No, estoy sola. Pero muy bien.</p><p><b>— Me imagino que, con todo lo que me contaste, es chonguear a morir.</b></p><p>— Estoy muy bien (risas).</p><p><b>— Al flaco le decís: “A mí ya me pasó todo, vení a mi casa o no me hables más”.</b></p><p>— Claro, basta de vueltas. A mí lo que me pasa es que me costó bastante lograr un equilibrio de la vida en general. Darme cuenta que todo esto prescribe en algún momento, el crecimiento de un hijo, que también empieza a tener ciertas individualidades y libertades. Encontrarme a esta edad, con un nene de esa edad, que también es bastante piola, porque nosotros somos muy compañeros.</p><p><b>— ¿Son compinches?</b></p><p>— Sí. La verdad es que tuve después con una pareja buenísima con quien me casé en su momento. Vivimos afuera, en <b>Estados Unidos</b>, fue una pareja súper linda y terminó todo bien. O sea, me di cuenta que no era yo (risas).</p><p><b>— Podías tener una relación sana.</b></p><p>— Es que toda la vida había sido sana yo. Entonces, me tuve que reencontrar con esa parte mía. Porque lo que pasó en ese vínculo, que fue muy tóxico, tuvo que ver con toda una etapa así. Era todo muy superficial, ir a las fiestas a aparentar esto, ir a estar en todos lados para que te llamen, para que te tengan en cuenta ¿entendés?</p><p><b>— Era como decir: “Vamos a chamullar acá que hay empresarios, a ver si ponen para la obra”. La pareja, el hijo, todo y de golpe explotó todo por el aire a un nivel de película.</b></p><p>— Ay sí. A un nivel maravilloso, porque para mí, más allá de que es verdad que explotó todo, pero me hizo... O sea, cuando vos caés a ese lugar, literal a las cenizas, no te queda otra que convertirte en el ave fénix, literal. Porque no quedó nada, ¿entendés? <b>Se destruyó todo</b>. Entonces, las personas que no estaba bueno tener cerca se retiraron solitas. Lo que no era para mí se fue solo, dejó de ser. Lo que valía la pena se quedó, porque fue inevitable que las personas que realmente te quieren, te den una mano y estén presentes en tu momento de necesidad, de apoyo emocional, de amistad verdadera, de amor genuino, de familia. A mí me quedó lo mejor y yo me quedé criando a un sol. Yo me quedé con mi hijo, que es el ser más espectacular de esta vida. Yo la verdad es que soy una privilegiada de tenerlo sano, de criarlo, de guiarlo, de que él sea la persona que es. Siento que mi trabajo como mamá es impecable. Le dedico todo mi tiempo, mi vida, mi energía a él. Por ahí no tengo tiempo en este momento para otras cosas emocionalmente, pues estoy cubierta de amor y afecto.</p><p><b>— Y aprendiste mucho siendo muy joven también.</b></p><p>— Claro. Yo tuve que madurar de cero a cien.</p><h2>El juego de culpable e inocente</h2><p><b>— Me gusta hacer un </b><i><b>rol play</b></i><b>. Una investigación acerca de tu vida, de tu carrera.</b> <b>Por ejemplo, se la acusa de abandonar la televisión por rechazo al hate.</b></p><p>— No es tanto por ahí. No me da miedo el hate a esta altura.</p><p><b>— Ya sos de fierro, no te da miedo nada.</b></p><p>— A mí lo que me pasa es que solamente tengo en cuenta las opiniones de las personas que me conocen. El resto como que entiendo que puedan tener una visión, pero es una visión muchas veces errada, porque lo que ves... Nada, la gente puede venir y decir cualquier cosa.</p><p><b>— Se la acusa de vender contenido erótico.</b></p><p>— Sí, culpable (risas). Pero es limitado el tema. Estoy en Divas Play. Y tengo un contenido, pero es bastante soft, tranquilo. Porque soy madre de hijo adolescente. Igual suscríbanse, porque es divino. Pero es cuidado. Uno juega un rol, pero es tranqui.</p><p><b>— Se la acusa de rechazar citas o encuentros sexuales por querer pasar tiempo con su hijo.</b></p><p>— Seguro que sí (risas).</p><p><b>— Porque cuando tenés un hijo tenés que coordinar. Es re difícil.</b></p><p>— Claro, es complicado. Son otros tiempos. Igual tengo una suerte siempre en la vida que es mi madre. Es una genia y vive en casa. Igual soy muy equilibrada porque viajo bastante, pero es por laburo. Yo no tengo Tinder y esas cosas. No uso.</p><p><b>— Se la acusa de haber tenido ocho orgasmos en una noche con una expareja.</b></p><p>— Eso fue una pregunta muy vieja. Hoy puede llegar a ser mucho más. En su momento fue muy polémico y la verdad que no me parece tan descabellado.</p><p><b>— ¿Y el pibe lo enterraste ahí o lo llevaste a algún cementerio? Porque la quedó el flaquito, ¿no?</b></p><p>— Mirá (risas). Hizo muy buen esfuerzo y como que dijo: “Bueno, me pongo las pilas acá” (risas). Pero a esta altura ya quedó chico eso (risas).</p><p><b>— Se la acusa de haber recibido una cantidad incontable de propuestas amorosas.</b></p><p>— Y bueno, pero ¿quién no? Yo creo que todo el mundo.</p><p><b>— Me gusta porque decís: “Todo el mundo”.</b></p><p>— ¿Vos decís que no? ¿Pensás que la gente en la calle no tiene como...? Lo que pasa es que uno se piensa que ganamos por ser conocidos, pero no.</p><p><b>— Yo gano más menos por ser conocido. Obvio.</b></p><p>— ¡¿Vos decís?1</p><p><b>— Y ser conocido te da más...</b></p><p>— Bueno, puede garpar. Pero ¿está chequeado eso? Si eso me ayudó, bienvenido sea.</p><p><b>— Y se la acusa de haber sido adicta al escándalo.</b></p><p>— ¿Te parece? Alejadísima estoy de eso. Soy inocente. No me atraen para nada a mí los escándalos, no me gustan. Acá estoy hablando de esto porque me estás preguntando vos. Yo no hablaría ni por casualidad.</p><p><b>— Mi veredicto final es que vos sos inocente. Te creo. No siento que no le estás mintiendo al abogado. Creo en todo lo que me decís.</b></p><p>— No hay que mentirle a los abogados.</p><p><b>— Es central eso porque sino no te puede defender.</b></p><p>— Es como mentirle al psicólogo (risas).</p><p><b>— O al médico.</b></p><p>— Claro (risas).</p><p><b>— Sos muy joven, te queda un montón de carrera por delante y cosas para hacer. Te veo que estás armada, por lo menos, en lo que tiene que ver con lo que querés, con tu hijo y psicológicamente estás impecable. Así que veo que has resucitado como el ave fénix.</b></p><p>— Sí, ha sido mucho trabajo. Pero yo creo que, si uno tiene conflictos, que todos los tenemos en la vida, y no los toma como una oportunidad para transformarse en algo mejor, pierde. Lo importante es sacar ese jugo, eso positivo que te trae hasta la situación más negativa. Yo a pesar de esto, que fue en su momento un estallido terrible, pude reconstruir una vida maravillosa, que es la que tengo en mi presente, así que no me puedo quejar.</p><p><b>— Se aprende de todo.</b></p><p>— Detesto el lugar de víctima. No me gusta instalarme en ese lugar. No me gusta decir: “Ay, sufrí, me hicieron esto”. Me hago responsable de mi parte, que los demás se hagan cargo de la suya y hay que seguir con fortaleza, no con debilidad. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZKUAR2HF4FDFLHKYS2AEQQON5U.png?auth=3aff3f293c2e6d35b673325e4faf11dcfef33562e0a67f87c00ab38ea4d0a135&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Gisela Bernal con Rulo en Desencritpados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Violeta Urtizberea: “¿Otro hijo? Dámelo a partir de los tres años” ]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/30/violeta-urtizberea-otro-hijo-damelo-a-partir-de-los-tres-anos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/30/violeta-urtizberea-otro-hijo-damelo-a-partir-de-los-tres-anos/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Cómo es vivir en peligro, el horno, el enchufe, el cable, cuando todo es un riesgo. Atravesada por la maternidad vive el dilema de la decisión del segundo hijo. Por qué ahora entiende a los varones que buscan estar con mujeres lindas. En pareja desde hace 11 años, dice que está ‘de novia’ con Juan Ingaramo, porque la palabra marido la deprime. Cómo funciona la tenencia compartida de su perra con su ex, Martín Garabal y por qué la recomienda]]></description><pubDate>Sun, 30 Aug 2026 05:16:49 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Empezó en la televisión de la mano de su papá, Mex. Un grupo de futuros actores, entre otros Julieta Zilberberg y Martin Piroyansky y con menos de diez años, jugaban a ser grandes en <i>Magazine For Fai</i>. Es divertida, muy relajada, irónica. En estos tiempos la conocemos como Lu Pedemonte, la amiga de Griselda Siciliani en la serie “Envidiosa”, pero muchos recordamos cuando protagonizó en la tele una historia de amor con una mujer y también el personaje que sufría Síndrome de Tourette. Dice que es madre, amiga y actriz y que no sabe hacer nada más. Es la mamá de Lila y la mujer, pareja o novia de Juan Ingaramo. </p><p><b>– Empezaste a trabajar siendo muy chica, hoy tenés una hijita, ¿pensaste alguna vez que quizás ella también quiere ser actriz?</b></p><p>– Sí, obvio, lo pienso todos los días, no me gustaría.</p><p><b>“YO LA PASÉ MUY MAL EN EL COLEGIO, ERA COMO UNA CÁRCEL, IBA TACHANDO COMO UN PRESO” </b></p><p><b>– ¿Por qué?</b></p><p>– No sé por qué, me da cosita. Es raro porque yo la paso re bien haciendo, ni siquiera tengo un problema con lo feo de la profesión, con que es inconstante y que no sabés qué vas a hacer, cómo va a ser tu año económico. A mí me costó mucho el colegio, que es algo que trato de que Lila no se entere, viste que después uno copia esas cosas. A mí me pasó eso, mis papás me hablaron muy mal de su experiencia en el colegio y siento que también yo un poco… No les estoy echando la culpa, después me dicen ‘nos echás la culpa de todo’, pero inevitablemente tocaron una fibra en mí y heredé esa experiencia. La pasé muy mal en el colegio, por suerte no tuve bullying ni nada de eso, pero era como una cárcel. ¿Cuánto tiempo falta para terminar? ¿Cuántos años?’ Iba tachando como un preso. Tener que ir todos los días a ese lugar y estar tantas horas… Después elegí una profesión en la que no me pasara eso, más bien todo lo contrario, incluso con la angustia que conlleva no saber qué corno va a ser de tu vida en una semana. Me da pena verlo en los otros: el casting, que te elijan en nuestra profesión depende del deseo de otro. Que estudie una carrera como la gente y listo. Medicina me encantaría, esa es la que a mí me gustaría.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZIHEKXYX5VCJFJNA77VMAEFN2U.JPG?auth=3cc3394c785253d4dc1cd4f2c3ac1a444753d5e303e89bf4f6b1b11f1aa38526&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""A mí me costó mucho el colegio, que es algo que trato de que Lila no se entere", contó Violeta Urtizberea (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>– Cuando eran chicos </b><i><b>Magazine For Fai</b></i><b> fue un lugar cómodo donde se expresaron y algo bueno pasó, hoy son todos actores.</b></p><p>– Éramos niños que estudiaban teatro, todos venimos de la escuela de Nora Moseinco, nos encantaba actuar. No era ‘la tele’, íbamos los sábados a grabar, no teníamos que faltar al colegio. La exposición no tenía nada que ver con estar en ‘Chiquititas’, era un programa muy de nicho, no lo veía todo el mundo. Estábamos re caracterizados también, ni siquiera podían reconocernos fácilmente. Ni siquiera mi papá era tan popular en ese momento. </p><p><b>- La maternidad es mucho trabajo, pero también es mucho trabajo mental. Empiezan a pesar todas estas cosas </b></p><p>– Sí, es mucha responsabilidad. También ves casos de gente que tiene una vida terrorífica pero hijos maravillosos, hay que confiar en el niño, hay algo que va más allá de nosotros. Pero sí, el poder que tienen los padres sobre un niño, el poder psicológico, de manipulación también. Si uno fuese un malvado podría hacer cosas terribles, es desolador pensar en manos de quiénes están los niños. </p><p><b>– ¿Estuviste ‘en manos’ de dos personas muy libres?</b></p><p>– Sí, normal. La sensación que uno tiene de mi papá es que es un loco, bohemio y mi papá es re conservador en muchas cosas, re padre y estricto también.</p><p><b>– ¿Qué tenés de él?</b></p><p>– Eso lo retengo. Para mi papá es muy importante que el niño no sea un maleducado y para eso hay que hacer muchas cosas, no es tan fácil. Límites, que es todo un laburo. Tenés que hacer cosas que no tenés ganas de hacer, tenés que irte de lugares si el niño se está portando mal. Mi papá me tuvo muy así y creo que soy bastante parecida, no digo que esté bien, es lo que sucedió.</p><p><b>“¿OTRO HIJO? DÁMELO A PARTIR DE LOS TRES AÑOS”</b></p><p><b>– ¿Qué de toda la tarea de madre te pesa más cuando al pensar en la posibilidad de tener otro hijo? ¿Qué es lo que no querrías volver a atravesar?</b></p><p>– Mira, voy a decir algo muy polémico. Yo la pasé re bien casi todo el tiempo con Lila en la crianza, no tuve una crisis postparto ni nada de todo eso por suerte. Pero si vos me decís… Dámelo a partir de los tres años. Antes de los tres para mí es un laburazo.</p><p><b>– Es una cárcel.</b></p><p>– Es no poder pestañear.</p><p><b>– El primer año porque se puede morir cuando está durmiendo, por ejemplo.</b></p><p>– Eso ni hablar. Pero mientras es bebé vos sabés que lo apoyás en un lugar y queda. </p><p><b>“CADA DIEZ SEGUNDOS, AY, ¿DÓNDE ESTÁ LILA?”</b></p><p><b>– ¿Tu problema fue cuando empezó a caminar?</b></p><p>– Eso fue lo peor. Era esa sensación de dejar algo en el horno todo el tiempo, ‘¿Ay dónde está Lila?’ Cada diez segundos ese pensamiento. </p><p><b>– Hay enchufes.</b> </p><p>– Todo es un peligro, y los niños quieren justamente ponerse en riesgo. Los varones son un poco más físicos, mi hija fue re nena, el prototipo, era más tranquilita físicamente, pero aún así está todo el tiempo en riesgo. El cable, el enchufe.</p><p><b>– El horno.</b></p><p>– El horno, la cacerola, el cuchillo. Es un mundo muy riesgoso en el que uno tiene que estar atento.</p><p><b>– ¿Y a los tres años?</b></p><p>– Mi experiencia es que eso baja un montón, sobre todo porque hay palabra, hay diálogo. A partir de ahí para mí fue increíblemente una fiesta. Yo ahora tendría cinco más así, me encanta esta edad, Lila va a cumplir siete años y yo no puedo creer, estoy alucinada con ese bichito que tengo. Me muero de amor, de ternura, me muero de risa. Es mi compañera, nos divertimos, nos hacemos chistes, todo es espectacular. Pero la primera parte para mí es más complicada y supongo que después también viene lo complicado de la adolescencia.</p><p><b>– ¿Qué hacemos entonces? ¿Tenés algún plan?</b></p><p>- No sé, estoy en ese dilema. ¿Qué hago? El embarazo, todo, me parece un sacrificio hoy día. También pienso que si tengo que atravesar eso para tener lo que tengo ahora, capaz que lo hago. </p><p><b>– ¿Hasta qué edad hay tiempo?</b></p><p>– No sé. Ya tengo 41 años. Viste que ahora hubo una mamá de 62.</p><p><b>– Es como mucho…</b></p><p>– Es un montón. </p><p><b>“YO DIGO ‘MI NOVIO’, DECIR MI MARIDO ME DEPRIME”</b></p><p><b>– Si tenes que presentar a Juan Ingaramo, ¿que decis? ¿Novio, marido, pareja?</b></p><p>– Yo digo ‘mi novio’. Igual queda todo raro tengo que aclarar que es el papá de Lila, sino parece que estoy separada… Si, tengo que hacer muchas aclaraciones con tal de no decir mi marido.</p><p><b>– ¿Por qué?</b></p><p>- No me gusta, me deprime. Me siento, no sé, una señora.</p><p><b>– Te envejece. </b></p><p>– Me envejece y me envejece el vínculo también. Mi marido suena a algo que ya está viejo.</p><p><b>– ¿Qué dice el novio de la maternidad y la paternidad?</b></p><p>– Él quiere otro, pero sabe que depende de mí la decisión, porque yo tengo que hacer todo eso de la fábrica...</p><p><b>– Lo de él es más fácil.</b></p><p>– Es mucho más fácil.</p><p><b>“AHORA ENTIENDO A LOS VARONES QUE LES GUSTA ESTAR CON LINDAS”</b></p><p><b>– ¿Cómo es estar de novia hace 11 años con un tipo lindo?</b></p><p>– Está bueno. Yo ahora entiendo a los varones que les gusta estar con lindas, siento que hasta te levanta un poco. Alguien me dijo una vez: vos tenés que tener amigas lindas. Uno tiene esa fantasía de que si vos sos la más linda, ¡qué bueno! Y en realidad no, pasás a ser…jajaja Estamos hablando de cosas de los cuerpos de los otros, no hay que hablar. Es como si fuera mejor estar siempre con gente más inteligente. Ser la más inteligente del grupo te hace más estúpido, te eleva más que tus amigos sean más inteligentes que vos.</p><p><b>– ¿Con la belleza para vos es lo mismo? </b></p><p>– Sí, yo creo que sí. La conclusión sería, no estar con lindos ni feos, porque eso es muy frívolo, pero sí animarse a estar al lado de gente que tiene potencial a todo nivel. No estar con gente que es peor que uno, uno se siente más seguro con gente a la que le va peor en el trabajo, que le va... Así no, que fácil.</p><p><b>– Vos lo dijiste, a muchos hombres les gustan las mujeres lindas, y mostrarlas.</b></p><p>– Ahora me pasa eso a mí.</p><p><b>– ¿Es más trabajo? También lo miran.</b></p><p>– No, eso no me importa nada. </p><p><b>– ‘Es mío’, ¿lo vivís así?</b></p><p>– No es mío, por supuesto que no. Pero elige pasar la vida conmigo, eso sí es lindo.</p><p><b>“NUNCA TUVE LA FANTASÍA DE ESTAR MUCHO TIEMPO CON ALGUIEN”</b></p><p><b>– ¿Es un montón 11 años juntos?</b></p><p>– Es un montón. Es muy loco, nunca pensé que me iba a pasar esto. Yo nunca tuve la fantasía de estar mucho tiempo con alguien. También era una cuestión heredada de mis padres.</p><p><b>– ¿Cuánto tiempo estuvieron juntos?</b></p><p>– Cuatro años. Pero después ellos tampoco tuvieron vínculos tan largos. Lo que me inculcaron mis papás fue como esa frase ‘por qué durar es mejor que arder’, ponele, Roland Barthes. Nunca me dijeron eso, pero se me viene esa frase a la cabeza, les gusta más arder. Mi viejo ve una pareja de hace muchos años y le deprime un poco. No me inculcaron esa idea de que hay que seguirla cueste lo que cueste. La familia, la unión, era más bien ‘vivamos un amor que nos vuelva locos y que sea hermoso y apasionado y cuando se termine, hasta luego’. Es lo que yo heredé, está bueno también.</p><p><b>“TODAVÍA HAY MUCHO FUEGO”</b></p><p><b>– Pero no se terminó en tu caso.</b></p><p>– No, es que realmente todavía hay mucho fuego. Qué mal suena eso, porque yo ya me veo toda recortada. Hay pasión, hay todo eso, por eso te digo, para mí es mi novio Juan.</p><p><b>– Quizás podés tener un noviazgo de muchos, muchos años.</b></p><p>– Yo creo que sí, te juro. Me es muy esperanzador este vínculo en ese sentido.</p><p><b>– Él dice cosas increíbles de vos. Que sos muy inteligente emocionalmente y que también sos muy inteligente en lo profesional y que aprende mucho. Eso es divino escucharlo y leerlo, ¿o no?</b></p><p>– Sí, obvio. Y eso a las chicas les gusta también, yo siempre pienso que no hay nada más lindo que ver a un hombre hablando enamorado de su mujer. ¿O no es seductor también? No es que te saca fans. ¿Te acordás de esa cosa del músico que no podía decir que estaba de novio? Luis Miguel, esa onda. Yo siento que ver a un hombre muy enamorado a una le atrae.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AHXOMSVAKZH6RGEQAWTRC2MFFE.JPG?auth=d731940549e9fca3e5f0c581650466aa5fc578cb0bb158189bd4de1603d84855&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Mi viejo ve una pareja de hace muchos años y le deprime un poco. No me inculcaron esa idea de que hay que seguirla cueste lo que cueste", dijo Violeta Urtizberea en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>– Buen padre también suma puntos.</b> </p><p>– Si, también, con el cochecito es atractivo ese hombre.</p><p><b>– ¿Cómo definirías a Mex como padre?</b></p><p>– Súper buen padre. Me tuvo a mí sola, creo. Viste que los varones tienen eso, puede venir un día alguien… A nosotras nos puede pasar eso, jajajaja.</p><p><b>– Hay una anécdota divina dónde Mex te llevó a sacar sangre y se desmayó. ¿Qué edad tenías?</b></p><p>– Cuatro, la anécdota es bárbara porque resume lo que es mi papá. Yo estaba con nervios, cuatro años. Le decía, ‘ay, papá, ¿me va a doler?’ ¡No! es como un mosquito, me decía él, no pasa nada. Entonces puse el brazo y hubo una situación que no suele suceder, me empezó a chorrear un poco la sangre por el brazo. Y de golpe hace pum y se desmaya. Le trajeron alcohol y se paró y se volvió a desmayar encima de toda la gente de la sala de espera, o sea, fue un papelón. Y se paró de nuevo. Terminó en una ambulancia y yo sosteniéndole la mano a él, esa fue la imagen final.</p><p><b>– Vos adulta a los cuatro años.</b></p><p>– No queda otra opción. Pero también mis papás me tuvieron siendo muy jóvenes, a los 24. Muchas veces mi papá me dice ‘yo era tan joven, perdón’, por cosas que no son cosas graves, son estupideces que hace cualquier padre.</p><p><b>– Y le decís, ‘te perdoné’...</b></p><p>- Si. Papá ya está, no pasa nada, le digo. Obviamente que Lila debe vivir un montón de cosas que no se va a olvidar y cuando tenga 40 años me va a decir ‘¿te acordás ese día?’ Yo voy a tener otra realidad, porque ya soy una madre más grande, pero le voy a generar otras huellitas.</p><p><b>– ¿Cuánto ocupa la maternidad? Porque volvemos al tema.</b> </p><p>– Sí, en este momento está ocupando muchísimo porque no estoy trabajando tanto entonces soy madre. Mirá qué loco, uno podría ser madre nada más. No quiero, pero igual la estoy pasando bárbaro, no estoy trabajando tanto, pero estoy feliz.</p><p><b>“YO RECOMIENDO TENER UN PERRO CON TENENCIA COMPARTIDA”</b></p><p><b>– Tenés una perra con custodia compartida con tu ex, Martín Garabal, Francisca. ¿Cómo dividen el tiempo con ella? </b></p><p>– Va variando. Yo recomiendo tener un perro con tenencia compartida. Por suerte tenemos buen vínculo, súper fluido, divino, todo bárbaro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XYM7KGG6JZFFDEKM2OI2Y732JE.JPG?auth=46eaadb693138da3bff29594a3258118aec8e90d97b94982b0007e1bb40fa5ba&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Uno podría ser madre nada más. No quiero, pero igual la estoy pasando bárbaro, no estoy trabajando tanto, pero estoy feliz", aseguró Violeta Urtizberea" height="1080" width="1920"/><p><b>– Son re modernos. </b></p><p>– No, tampoco nos juntamos a comer, pero podría ser tranquilamente. Nos tocó trabajar ahora varias veces juntos y compartimos mucha cotidianidad.</p><p><b>– ¿Qué es lo que recomendás?</b></p><p>– Muchas mujeres separadas dicen que está buenísimo también compartir un hijo si tenés un buen vínculo con tu ex. ¿Por qué? Tenés días libres. Mis amigas tienen un fin de semana en el que pueden hacer lo que quieran. Se ven una serie entera todo el día y a la noche salen.</p><p><b>– ¿Te imaginás en esa situación?</b></p><p>– No me copa porque básicamente me encanta estar con Juan, pero si no fuese así no tengo ningún problema, porque yo fui criada así. No lo veo como algo horroroso, ‘la familia se rompió, qué espanto’, no.</p><p><b>– Uno extraña al niño.</b></p><p>– Supongo que sí, no sé, pero yo a mis amigas las veo contentas. </p><p><b>– Estamos otra vez hablando de lo mismo ¡y yo traje el perro a la conversación!</b></p><p>– Si, basta, basta, ¡por favor! </p><p><b>– La custodia compartida del perro. </b></p><p>– Con el perro pasa lo mismo. El único defecto que tiene mi perra porque es la perra más buena que viste en tu vida, es que pierde una cantidad de pelo insólito. Donde pasa deja todo pelo blanco. Cuando ya estoy harta de eso, cuando en mis sillones no te querés sentar, ahí se la lleva Martín y yo limpio toda la casa. Pasa un mes y medio y vuelve mi perra, la extrañé un montón y ya está conmigo. Uno de todo se harta un poco, ¿no? Entonces que el otro que te la tenga un poco, otro al que uno le tiene mucha confianza, que sabés que la quiere igual que vos.</p><p><b>– Y es todo muy amigable. Llevátela, tómala.</b></p><p>– Sí, la verdad que sí. Ni un sí ni un no.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CIEUPQKQCFGXLNCR4ZQN2PRWYA.JPG?auth=fdeb0f3a47fb66083f149b3fb5eb2e6bd61e92b96c118d39ee0ac51979a2596d&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Pasa un mes y medio y vuelve mi perra, la extrañé un montón y ya está conmigo", explicó Violeta Urtizberea" height="1080" width="1920"/><p><b>– Hay una tercera casa, Martín contó que la lleva a la casa de los padres.</b></p><p>– Yo creo más tiempo en lo de sus abuelos. Pero no importa, eso está perfecto, más amor. Ellos la cuidan como nadie, mejor que yo, mejor que él, mejor que nadie. Cuando empezamos a hacer el ida y vuelta nos fijamos en la salud mental del perro, si cuando tenía que estar conmigo lloraba sin parar y viceversa, no queríamos traumarla porque nosotros queríamos esa dinámica. Y no, la perra viene corriendo a cada uno y hasta luego, cero problema. Si yo viera que está deprimida le digo: Martín, es tuya.</p><p><b>“ES UN VICIO, YO AHORA NO QUIERO SALIR DE MI CASA, COMO MI PAPÁ”</b></p><p><b>– Yo creo que vas a tener más hijos y más perros, fluís muy cómoda en ese espacio de criadora.</b></p><p>– Ay, sí, pero no sé si es bueno porque es un vicio. Yo ahora no quiero salir de mi casa.</p><p><b>– ¡Como tu papá!</b></p><p>– ¿Te das cuenta? ¡Es verdad! Al final terminamos siendo nuestros padres.</p><p><b>– ¿No querés salir para estar con Lila?</b></p><p>– Sí. Me llaman de cualquier lado y digo, ‘ay, qué pesados, ¿qué quieren?’ Todo lo relativo a mi trabajo que no sea trabajar me cuesta. Ir a los eventos… Con los años cada vez peor. Entiendo que hay que dar para recibir, pero me cuesta. Sobre todo porque cuando uno es muy feliz en su casa le cuesta salir. Para mí el mejor plan es quedarme ahí. Juntarme con amigos, eso también me encanta, pero forma parte de mi vida privada, no es laboral.</p><p><b>“MADRE, AMIGA Y ACTRIZ, NO SIRVO PARA NADA MÁS”</b></p><p><b>– No estar trabajando, ser madre y amiga.</b></p><p>– Amiga, eso también es algo que me define. Para mí los amigos son muy importantes. Madre, amiga y actriz. No sirvo para nada más, te lo juro.</p><p><b>– ¿Seguís estudiando inglés?</b></p><p>– Ahora dejé un poquito, pero tengo que volver. Estoy con el Duolingo.</p><p><b>– ¿Llevas años estudiando, no?</b></p><p>– Sí, pero no entendés el problema para que eso entre en mi cabeza. Pero me pasa con muchas cosas que me cuestan. El deporte, por ejemplo.</p><p><b>– A lo largo de los reportajes años contaste muchas veces que estudiabas inglés. </b></p><p>– Si, no hay manera, yo siento que voy a tener que estudiar hasta que me muera y que quizás en algún momento logre tener una mínima conversación con alguien. Ahora estoy estudiando guitarra también y tenis.</p><p><b>– ¿Y qué tal te va?</b></p><p>– Mal en todo. Pero persevera y triunfarás. Pero yo tengo baja expectativa en general, eso a mí me funciona en la vida. A veces me dicen ‘¿estudias inglés para trabajar afuera?’ ¡No! ¿Cómo hacer para eso? ¿Estás loco? ¡Yo no puedo decir una frase de corrido! Si viene una persona que habla en inglés quiero poder formar parte de la conversación.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NTQ2NBNOTZAYPMOBQHS6JG6YSE.JPG?auth=58ac46d8f461b1215b63616dec2896079ffe18069d2b1244336708acf914c676&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Para mí los amigos son muy importantes", destacó Violeta Urtizberea (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b> – Todavía no podés hacer una frase de corrido. </b></p><p>– Mmmmm, traduzco y eso. Lo mismo con la guitarra. ‘¿Queres ser música?’ No, no puedo. </p><p><b>– ¿Y con el tenis?</b></p><p>– Un desastre también, un desastre. Ni siquiera me animo a jugar contra alguien que no sea la persona que le pago.</p><p><b> – Pero le ponés garra.</b></p><p> – No sé si garra, pero yo voy, con la mejor de las ondas, ponele. Y con la cero expectativa. Y de golpe me sorprendo: hoy estuve bastante bien.</p><p><b>– Vivís las cosas con mucha liviandad y me encantaría imitarte un poco. </b></p><p>– Usalo. Es mi receta, expectativa baja.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3M6SWBOJPNFXNF3JQT5NNQE5ZY.jpeg?auth=8327a267bb9b19e4d86d4490e31285b69ea5e16f16a727dac84d549007508c06&amp;smart=true&amp;width=1600&amp;height=900" type="image/jpeg" height="900" width="1600"/></item><item><title><![CDATA[Darío Barassi y el costo de querer llegar a todo: “Mi cuerpo es lo que menos escucho”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/30/dario-barassi-y-el-costo-de-querer-llegar-a-todo-mi-cuerpo-es-lo-que-menos-escucho/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/30/dario-barassi-y-el-costo-de-querer-llegar-a-todo-mi-cuerpo-es-lo-que-menos-escucho/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El duelo por la muerte de su madre lo obligó a frenar y revisar su vida. El estreno de “Gutiérrez is my name” lo sacó de su molde y lo reconectó con el actor. En esta charla con Infobae, el conductor habló de su obsesión por controlarlo todo, de la necesidad de cuidar un poco más su cuerpo porque ama su vida y del miedo detrás de querer darles todo a sus hijas: “Mirá si es mi último cumpleaños con ellas”]]></description><pubDate>Sun, 30 Aug 2026 05:12:49 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Darío Barassi</b> está en un momento de cambios. Mientras acaba de estrenar <i><b>Gutiérrez is my name</b></i>, la serie que protagoniza para Disney+, atraviesa una etapa personal marcada por un duelo que lo obligó a frenar y revisar algunas cosas. <b>“Quiero dejar de ser Darío un rato para descansar la cabeza”,</b> reconoce.</p><p>En la ficción interpreta a <i>Gutiérrez</i>, un hombre que se convence de que puede evitar la Tercera Guerra Mundial con pocos recursos y una enorme determinación. El desafío actoral fue salir de los personajes que suelen quedar cerca de su propia personalidad. El director <b>Jesús Braceras</b> se lo dejó claro desde el comienzo: “Barassi, acá nada”.</p><p>La muerte de su mamá, después de una enfermedad rápida y agresiva, también modificó su manera de mirar la vida. Tras más de dos décadas con la misma psicóloga, decidió cambiar de terapeuta y empezar otro proceso. Hoy asegura que <b>está más estable y conectado con el presente</b>, aunque todavía <b>trabaja sobre la exigencia, el control y la obsesión</b>.</p><p>En pareja desde hace 17 años con <b>Lucía Gómez Centurión</b>, padre de <b>Emilia</b> (7) e <b>Inés</b> (4), reconoce que la paternidad también lo obligó a bajar un cambio. Intenta aprender a estar con ellas sin convertir cada encuentro en un espectáculo, mientras empieza a ocuparse más de su cuerpo y de sus propios límites. <b>“Mi cuerpo es lo que menos escucho, lamentablemente”,</b> admite en esta charla con <b>Infobae</b>.</p><p><b>—Me encanta que estés acá y me encantó </b><i><b>Gutiérrez</b></i><b>.</b></p><p>—Ay, qué bueno. Estoy chocho. Me llegó un personaje que me saca totalmente de eje, que me corre del molde y me hace actuar de verdad. Demasiados desafíos en uno y, además, me llegó en un momento en el que lo necesitaba. Fue un placer meterme en el universo de <i>Gutiérrez</i>.</p><p><b>—¿Por qué lo necesitabas?</b></p><p>—Venía atravesando todo el quilombo del duelo de mi vieja y necesitaba salir un rato de mí mismo, pero no estaba pudiendo. Entonces aparece <i>Gutiérrez</i> y son tres meses de: hay que pelarse, me pelo; estoy lleno de barro en las uñas y en las orejas, vamos; hay que meterse en el Conurbano profundo, vamos. <b>Quiero dejar de ser Darío un rato para descansar la cabeza</b> y que el canal creativo vaya para algún lado, y pude poner todo acá. Por eso este estreno significa mucho para mí: son ocho capítulos de 32 minutos cada uno, para que maratoneen, lo di todo, espero que les guste.</p><p><b>—También fue un reencuentro con el actor.</b></p><p>—Siempre. Trato de acomodar mis años entre la conducción y algo actoral: una película, una serie, dos o tres funciones de teatro. Algo actoral tengo que hacer porque, si no, no meto al actor y me quedo medio vacío.</p><p><b>—Me gustó esta idea de dejar de ser Darío Barassi un ratito, porque en la conducción sos vos.</b></p><p>—Sí, ese fue el gran desafío porque conduzco y soy Barassi siempre, <i>24/7</i>. Me llegan muchos proyectos en los que el personaje termina siendo muy parecido a mí: un papá copado, un amigo gracioso, uno que no tiene éxito en la vida amorosa. Son teclas que me quedan cercanas, pero esta no. Me agarró Jesús Braceras, que es el director, y me dijo: <b>“Barassi, acá nada”</b>. Salí de ese café pensando: lo puedo hacer, lo tengo que hacer. Aunque tuve mis dudas.</p><p><b>—¿Cómo fue que te dijeran “Barassi, acá nada”?</b></p><p>—Cuando lo escuché me di cuenta de que necesitaba escucharlo. Fue desafiante. Volví a leerlo, lo hablé con mi mujer y trabajé con una coach actoral, Dalia. Necesitaba encontrar qué me unía a este personaje y por dónde entrar. Gutiérrez es ambicioso: de repente se le aparece la posibilidad de evitar la Tercera Guerra Mundial y despliega lo que no tiene para convertirse en ese héroe. Hay algo de eso que me resonaba.</p><p><b>—Los otros son profesionales e impecables y Gutiérrez es “lo atamos con alambre”, pero está convencido de que va a frenar la Tercera Guerra Mundial.</b></p><p>—Él está convencido. Me encanta esa cosa argentina y bonaerense de que acá <b>con poco hacemos mucho</b>. Es histórico nuestro. Con todos los quilombos, de repente ganamos Copas del Mundo, tenemos películas premiadas, deportistas, artistas. Tenemos con qué. <i><b>Gutiérrez is my name</b></i><b> muestra que esa argentinidad al palo no es una ficción</b>. Hay con qué; solamente hacen falta cabezas despiertas.</p><p><b>—Y podemos pelearnos entre nosotros, pero que no se meta uno de afuera a criticar.</b></p><p>—Olvidate. Nos unimos todos. En la serie también pasa que somos un equipo, creemos en la causa. Me gusta esa cosa de equipo en la serie y en la vida.</p><p><b>—¿Tuviste un doble de riesgo?</b></p><p>—Sí. Había un gordo divino que me hacía el aguante porque soy muy vertiginoso. Todas las escenas en altura, precipicios, edificios o puentes muy altos intenté hacerlas, pero hasta donde podía. Había momentos en los que decía: “La estoy pasando demasiado mal, ayúdenme, quiéranme un poco”. Así que tenía un doble para las escenas más complejas. También para una moto que intenté hacer, pero el equilibrio no me acompañaba. El resto le puse el cuerpo.</p><p><b>—¿Para qué pondrías hoy un doble en tu vida?</b></p><p>—Me vendría muy bien porque me falta tiempo. No sé cómo hacer para estar en todos lados: en mi casa, trabajando, en el colegio de las chicas, descansando, en yoga. Quiero hacer todo a la vez y no me da el tiempo. Estoy en ese proceso de ver cómo jerarquizo. Ser Barassi implica mucha responsabilidad y carga horaria. Ser padre, marido, amigo, y en el medio está mi cuerpo, que también tengo que cuidar. A veces le pido a la vida más horas y no aparecen.</p><p><b>—¿La estás pasando bien?</b></p><p>—Sí. Soy un tipo que, por lo general, camina del lado soleado de la vida. Soy alegre, me gusta pasarla bien y me gusta mucho mi vida. Tengo una familia que me llena de orgullo, una mujer que es equipo y dos hijas que son increíbles. Trabajo de lo que me gusta, me va muy bien, puedo darme gustos, vivo en una casa a la que me gusta llegar y puedo hacer escapadas con mi familia. No puedo hacer más que agradecer la vida que tengo, porque es una vida bárbara. El costo a veces es un poco alto.</p><p><b>—¿Y la exigencia no es un montón?</b></p><p>—La exigencia es un montón, pero yo soy exigente.</p><p><b>—¿Por qué?</b></p><p>—No sé. Estoy tratando de ver cómo ser un poco menos exigente conmigo, con mis hijas, con mi carrera. No sé dónde estoy chipeado de esa manera. La exigencia, el control y la obsesión son pinceladas que me definen y estoy viendo cómo regularlas. Ya entendí que soy así, tengo 42 años, no soy un pibe de 25 tratando de ver cómo quiere ser. Quiero que esto no sea patológico, que no reste y que sume.</p><p><b>—Yo soy muy fanática de los cumpleaños de tus hijas. Y vos estás en cada detalle: desde cómo está doblada la servilleta y si está combinada con el globo que está a dos cuadras.</b></p><p>—Como tiene que ser, sino me muero. Soy insoportable. Hay una productora que en un momento me dijo: “Hasta acá te acompaño porque sos un faso”. Era una capa y producía bárbaro los cumpleaños. Ahí dije: voy a tener que frenar un poco y confiar en que otros saben más. Pero llego dos horas antes y hago un 360: “Esta pared está pelada, ¿por qué no ponemos unos globos acá?”. El equipo ya me conoce y me banca</p><p><b>—¿Te bancas no darles el gusto en algo?</b></p><p>—No me lo banco, siento que quiero darles todo y es un ejercicio grande porque en el fondo también es mi locura. Pienso: “Me voy a morir, les quiero dar todo ahora. Mirá si es mi último cumpleaños con mis hijas”. Soy de dar mucho, soy abastecedor de cualquier necesidad de alguien que me genere empatía o cariño. Me cuesta jerarquizar.</p><p><b>—Se juntan el papá, el controlador, el que se angustia y el que les quiere dar todo. ¿Aparece el fantasma en serio de no estar para ellas?</b></p><p>—No tan dramático. Me gusta que tengan una infancia espectacular, pero no lo asocio solo con lo material, también con estar. Yo no sé estar con mis hijas tranquilo, y eso es un tema. Llego y pongo música al palo, me pongo una sábana, bailo, las cazo, las escondo. Ahora, como estoy haciendo otro tipo de terapia, estoy tratando de bajar un cambio: también podemos tirarnos a ver una película, pintar o preparar un bizcochuelo. Antes era llegar y hacer un show gigante.</p><p><b>—Lu debe llegar a tu casa y decirte: “Bajá un poco la excitación, después hay que dormirlas”.</b></p><p>—Obvio. Me dice: “Gordo, son las ocho, ya está, hay que bañarlas”. Pero para bañarlas hago cascada de espuma, el sapo que habla, fiesta, no lo puedo evitar, pero termino muerto. Lo que pasa es que estoy dos horas con ellas y quiero darles todo lo que no les di en todo el día. Ahí es donde me mata.</p><p><b>—Como sos gracioso y un gran remador, no sé si es 100% real lo que me estás diciendo.</b></p><p>—Es 100% real. Llego a la puerta de mi casa, estaciono, suspiro, abro la puerta y, de seis a ocho, <b>soy Topa: canto, bailo, me disfrazo</b>. Ellas son re artísticas las dos: bailan, cantan, saltan. Emi ya no se copa tanto con el show, se va a su cuarto y <b>compone canciones</b>.</p><p><b>—¿Te escribió alguna?</b></p><p>—Sí. Anoche me quedé a dormir acá en el centro porque no llegaba a ir y volver. Estaba enojada y me escribió una canción que se llamaba “Odio a mi padre”. Intensa. Me dijo que cuando llegara me la iba a cantar. Hizo la música y la letra. Estoy ansioso por escuchar “Odio a mi padre” porque una noche me quedé a dormir en el centro.</p><p><b>—¿Vos le dijiste lo indignado que estabas cuando ella se fue de pijamada?</b></p><p>—Estoy de vuelta con ese tema, no hay más pijamadas. La dejé una vez y no puedo, tiene siete años, por ahora duerme en casa. Parezco copado, pero también soy un <i>gede</i>.</p><p><b>—¿Ella primero iba a pijamadas pero no se animaba y la tenías que ir a buscar?</b></p><p>—Nunca me pidió que la fuera a buscar, pero podía despertarse de noche y pedir ayuda a algún adulto para volver a dormirse. Entonces le dije: “Al pepe, ¿por qué te va a dormir la mamá de una amiga?”. Aunque fueran familias de muchísima confianza. Así que hacemos prepijamada: la paso a buscar a las once y, si quiere estar en el desayuno, la llevo temprano. Ahora estamos negociando con la madre que empiece a dormir en casas dentro del barrio.</p><p><b>—La madre dice que sí.</b></p><p>—La madre está más accesible. A mí me cuesta irme a dormir y que no estén ahí.</p><p><b>—¿Se pasa de cama?</b></p><p>—Tiene horarios. Si es antes de las cinco de la mañana, vuelve a su cama. Después de las cinco, puede quedarse.</p><p><b>—¿Y con Inés?</b></p><p>—Inés hace lo que quiere, llegó a nuestras vidas para demostrarnos que las reglas son las que pone ella. Una vez entro a mi cuarto, piso algo, pienso que es una almohada y la veo tirada en el piso. Le digo: “No podés pasarte a mi cama”, y me responde: “No estoy en tu cama, estoy en el piso. Y quiero agua”. De repente me encuentro dándole agua y permiso para acostarse en la alfombra, que era mejor que el piso. Y ahí se durmió. Después la pasé a su cuarto, obvio, pero ella es así.</p><p><b>—¿Quién de las dos es la que escribió que se iba a vivir a Europa porque tiene ciudadanía?</b></p><p>—La más grande. Se quiere ir con Pachu, su mejor amiga, cuando termine el colegio.</p><p><b>—¿Y qué le dijiste?</b></p><p>—Que por qué. Me dijo: “Porque vos sos el señor no, me decís no a todo”.</p><p><b>—No pareciera.</b></p><p>—Soy un <i>gede</i>. Con el colegio, con el orden, soy estricto.</p><p><b>—Sos muy fanático del orden. ¿Te pintaron alguna pared?</b></p><p>—Sillones y sufro. Lo primero que hago cuando entro a mi casa es mirar el rayón que todavía no puedo sacar y no quiero ponerle una funda porque el sillón es muy lindo. (Risas.) Me voy a acostumbrar.</p><p><b>—¿Por qué cambiaste de terapeuta?</b></p><p>—Hacía terapia con la misma psicóloga desde los 18. La muerte de mi vieja fue un cimbronazo y sentí que ese proceso me había ayudado mucho, pero necesitaba cambios. Necesité <i>Gutiérrez</i>, cambiar de psicólogo y escuchar otras cosas.</p><p><b>—¿Con qué Darío te encontraste después de la muerte de tu mamá?</b></p><p>—Estoy más introspectivo. Pasaron dos años y creo que el duelo está elaborado, convivo bastante mejor con su ausencia, porque <b>fue muy shockeante, una enfermedad rápida y agresiva</b>. Mi vieja recién empezaba a ser abuela de mis hijas y se había mudado al barrio para estar cerca, había un proyecto de vida que estaba empezando y todo eso se cayó. Yo no tengo papá, así que fue medio quedar <b>huérfano</b>. También fue perder San Juan, porque durante mucho tiempo llevaba a mis hijas a la casa de mi vieja. Fueron demasiados duelos juntos y se me armó un quilombo en la cabeza, es un cachetazo emocional de la vida al que hay que ponerle el cuerpo y transitarlo.</p><p><b>—Yo a mi vieja la extraño siempre. Se murió hace 10 años y la sigo extrañando.</b></p><p>—A mí me sigue pasando. El fin de semana estuve en San Juan y fui al cementerio, le conté de las pibas. Además, la más chica se parece mucho físicamente a mi vieja y eso me hace acordar. Ahora estoy en un duelo elaborado y en proceso de valorar qué sí y qué no en la vida: la obsesión, el control, la exigencia. <b>Vivir un poco más tranquilo y disfrutar las cosas cercanas.</b></p><p><b>—¿Le pudiste decir a tu mamá todo lo que querías?</b></p><p>—Tuve la suerte de que fue un cáncer bastante terminal, pero durante el último año pudimos acompañarla y hablamos muchísimo. De lo bueno, de lo malo, del futuro, del pasado.</p><p><b>—¿Ella sabía?</b></p><p>—Sí. En el período más terminal ya no estaba tan conectada, así que simplemente la acompañábamos y le decíamos las cosas que queríamos decirle sin esperar respuesta. También fue parte del proceso de la despedida.</p><p><b>—Y darle permiso para que se vaya tranquila.</b></p><p>—Sí, ya era hora. Cuando pasó, en algún punto, se sintió como un alivio. Era: “Ya está, pobre, basta. Liberate”. Hasta hoy me duele, pero con mis dos hermanos y mi mujer le pusimos mucho el cuerpo. El cáncer es una enfermedad compleja, pero lo vivo como un año gratificante en el sentido de que pude cerrar mil temas con mi vieja, la pude ver abuela y me quedo con lo positivo. Hablamos de todo: de mi viejo, de mis hermanos, de cosas críticas que habían pasado durante nuestra convivencia, mil temas de madre e hijo.</p><p><b>—¿Del gordo pero sexy?</b></p><p>—Gran remera que me llevó el día que me recibí y aún la tengo. Mi vieja me rompía los huevos con que fuera abogado y me acuerdo de lo contenta que estaba ese día. Me trajo la remera chica para que me quedara chica y boludearme (risas). Si soy medio bicho y aparato de algún lado lo saqué.</p><p><b>—¿Cómo estás con ese proceso introspectivo? ¿Apareció el disfrute de parar y mirar?</b></p><p>—Hubo un freno obligado. Fue una piña. Me perdí, me angustié mucho, estaba desencajado. Y tenía que seguir trabajando porque me acababa de mudar. Ese año me costó bastante hacer el programa, solo hice eso porque no me daba el cuerpo para mucho más. Hoy me siento mucho más estable y conectado con el presente, con lo que tengo, que es bárbaro.</p><p><b>—¿Te sale?</b></p><p>—A veces sí, a veces no. Estoy aprendiendo a abrazar que soy así y dejar de estar enojado con mi naturaleza. Tenía programada mi vida dos años antes y ahora digo: dejemos algo librado al azar, vamos viendo qué tenemos ganas de hacer. Mi mujer me ayudó mucho con eso porque es bastante más sana que yo.</p><p><b>—¿La paternidad no acomodó también algo de eso?</b></p><p>—La paternidad me corrió de eje, dejé de mirarme tanto a mí mismo que me miraba mucho. Y, aparte, por más que tengas todo estructurado, aparece una tirada en el piso pidiéndote agua y se caen todas las reglas de cómo educar, simplemente querés levantarla, darle un beso y listo.</p><p><b>—Te propongo un juego para el Darío controlador. Quiero saber qué hacés ante algunas situaciones. Tu hija está triste por algo que vos no podés solucionar. ¿Qué hacés?</b></p><p>—Mi tendencia natural sería evitar el sufrimiento. Diría: “Vamos a andar a caballo, vamos a pasear”. Ahora estoy tratando de hacer otra cosa: “Ok, hija, lloremos juntos, entiendo que estés triste, está bien llorar”. Le daría lugar a esa emoción.</p><p><b>—Me gusta este Darío maduro, por favor.</b></p><p>—Evolucionado.</p><p><b>—Un programa tuyo fracasa. No hay un culpable. ¿Qué hacés?</b></p><p>—Le pongo el pecho, pero me cuesta. Por suerte tuve una carrera muy bendecida y casi todo funcionó. Salvo un experimento con Dalia Gutmann en Canal 9, <i>90 días o menos</i>. Hacíamos 0,1 de rating. El productor ejecutivo nos decía “0,0” y nos pusieron una rayita en el rating. <b>Duró 37 días</b>, no llegamos a los 90. Fue un aprendizaje igual, entendí que no bastaba con hacer televisión simpática o tener buenas ideas: había un universo de producción, estructura y de contar algo que también era necesario para que un programa funcionara.</p><p><b>—Pero mediocre en nada, no te lo bancás.</b></p><p>—Me cuesta. Fui abanderado en primaria y secundaria y me recibí con diploma de honor en la Facultad, pero si toca el fracaso, que venga. Lo abrazo.</p><p><b>—Luli toma una decisión familiar distinta de la que hubieras tomado vos. ¿Qué hacés?</b></p><p>—Ah, no. Sí, lo tengo que aceptar. Hago el esfuerzo, pero tiro darditos. Con las vacaciones, por ejemplo, ella es más de fluir y ver dónde vamos. Yo quiero ordenar: tal día, tal lugar, tal hora, tal comida. Pero de a poco voy negociando.</p><p><b>—Tu hija te dice: “Esto no te lo voy a contar”.</b></p><p>—Ay, le leí el cuaderno. Emilia tiene como un libro y se lo leo a veces. Muy pocas veces lo hago porque ya me vio una vez y me dijo papá, basta. Estoy empezando a respetarla, porque tiene siete años y por momentos es muy adulta en sus planteos y en cómo marca sus espacios. Ahora aprendió que puede cerrar la puerta de su cuarto, escribir y no mostrarte lo que escribió.</p><p><b>—Vos sabés que un día va a caer con un novio ¿no?</b></p><p>—No quiero hablar del tema: sigamos o me voy de la nota.</p><p><b>—Tu cuerpo te pide parar justo cuando te ofrecen un proyecto que estabas esperando.</b></p><p>—Ese es al que menos bola le doy. A mis hijas y a mi mujer las escucho más. A mi cuerpo le exijo: no tengo voz y tengo que seguir, me duele la cintura y tengo que seguir. Es la cuenta más pendiente de la que tengo que ocuparme en algún momento.</p><p><b>—¿Te estás cuidando un poco?</b></p><p>—Me estoy tratando de cuidar un poco, pero no lo suficiente. <b>Tengo un cuerpo que no es sano, por más que los análisis me den bien y que pueda aguantar</b>. Este psicólogo al que voy ahora me da durísimo con ese tema y me encanta, porque hasta ahora no lo había enfrentado tanto. Algo tengo que hacer, me tengo que ocupar porque aparte pretendo vivir mucho tiempo, me gusta mucho vivir y siento que con un cuerpo así es quitarte años de vida.</p><p><b>—Hacés muchos chistes con el tema.</b></p><p>—Convivo bien con mi gordura, hago humor con ese tema y soy un tipo que, a pesar del cuerpo que tengo, entreno, hago tenis, me casé con la mujer que amo, soy padre, trabajo.</p><p><b>—No te limitó en nada.</b></p><p>—Por suerte no, pero empiezan a pasarme cosas que antes no me pasaban: quiero jugar al tenis y me duelen las rodillas; me caigo y me duele el ciático. No tengo el cuerpo de los 25, ni la fuerza de antes, y es un tema del que me tengo que ocupar. Agarré un clínico especialista en obesidad y empecé a entrenar tres veces por semana. Todavía no veo muchos resultados y eso me preocupa.</p><p><b>—A veces hay que dejar de trabajar un poco, parar.</b></p><p>—También pienso eso. Duermo muy poco, cuatro o cinco horas por día, y eso es un desastre. Cuando quiero abarcar tantas cosas termino sin abarcar nada. El entrenamiento tres veces por semana ya es un check. El médico especialista en obesidad, otro check. Ahora tengo que ver cómo dormir porque no aguanto más.</p><p><b>—¿Estás tomando algo?</b></p><p>—Sí, alguna cosita para la ansiedad, para estar un poco más tranquilo y me ayuda. <b>Mi cuerpo es lo que menos escucho, lamentablemente</b>.</p><p><b>—Un director te dice: “No quiero nada de Barassi en este personaje”</b></p><p>—Fue lo que pasó ahora, el director me decía: “No, menos. Menos. El ojo, la ceja, la oreja, la mano abajo, el gesto”. (<i>Risas</i>). Era como “bueno Jesús, ¿qué querés que haga? Hablo así, hermano”.</p><p><b>—Lo odiaste.</b></p><p>—Lo odié y lo amé. Ahora cuando lo veo digo: “Te amo”. Y cuando veo las <i>barassiadas</i> digo: “No tendrían que estar”.</p><p><b>—Alguien que querés está sufriendo y no quiere que lo ayudes.</b></p><p>—Me cuesta que me digan que no. Tengo que encontrar la manera de ayudar. Pero si me dice que no, trataría de respetarlo o manipularía para que otra persona pueda ayudarlo.</p><p><b>—Te levantás un día sin ganas de ser gracioso, productivo, buen padre, buen marido ni buen conductor. ¿Qué hacés?</b></p><p>—Manejo. Me voy a Areco. Lo hago bastante. Hay un lugar que me gusta, paro, me como un sándwich de jamón crudo y queso, pongo música. El auto es un refugio.</p><p><b>—¿Qué escuchás?</b></p><p>—De todo. Adele, Belle, música de los 80, música de cuando era pendejo, folclore, música clásica. Tengo <i>playlists</i> según el estado de ánimo para cuando voy solo en el auto. Está “Románticos” que es medio suave, tiernito; “Tranqui” que es cuando necesito un respiro, y “Corchazo”, que es cuando estoy en un pozo depresivo absoluto, muy dramático. Areco directo escuchando “Corchazo”, que ahí están Aristimuño, Adrián Berra, Radiohead. Cuando estoy mal, estoy mal. Me gusta estar mal. Hay que llorar ahí un rato.</p><p><b>—¿“Románticos” es para la salida con Luli?</b></p><p>—No, esos son mis momentos solo en el auto. Con ella tenemos una que se llama “Lu”, que es la que compartimos y esa va bien.</p><p><b>—¿Había un adolescente que lloraba frente al espejo?</b></p><p>—¡Es la misma mecánica! Me hiciste acordar: antes podía estar horas en el baño frente a un espejo y ahora es en el auto.</p><p><b>—¿Es verdad que en un camarín te encontró una empleada porque te quedás horas en el baño?</b></p><p>—Me quedo horas, porque después de grabar dos programas, cada uno de dos horas, quedo vacío. Entonces viene al camarín mi vestuarista Lula Torres, me saca el traje y me quedo media hora tirado en la cama un poco muerto, no me pidan nada. Una vez fui al baño, me senté y una empleada entró para limpiar el camarín, pensó que no estaba pobre mujer. Yo estaba en paños menores, sentado en el inodoro, pero ni siquiera haciendo mis necesidades: estaba en pausa. Y abrió la puerta, me vio y ni pude reaccionar. Le dije: “Hola”. ¿Qué querés que haga? Estoy muy cansado.</p><p><b>—Igual es algo muy del hombre quedarse en el baño una hora.</b></p><p>—No sé por qué nos gusta tanto. Es íntimo, fresco, relajado, nadie te jode. Soy fanático, <b>tengo ocho baños en mi casa</b>.</p><p><b>—¿En serio?</b></p><p>—Hice ocho baños. La cocina es una, eso es lógico. Lo ilógico son los baños. El de mi cuarto es inmenso, amo estar ahí. Lo mío es el inodoro, ese trono, amo ese lugar.</p><p><b>—Le escribís unas cosas tan lindas a Lu que imagino te perdona todo.</b></p><p>—Ella ya está hinchada los huevos de tantas cartas de amor. No le alcanza. Es como: “Escribí menos cartas y andá a buscarlas vos a comedia musical”. Y tiene razón.</p><p><b>—¿Hay cartas fuera de Instagram?</b></p><p>—No escribo a mano, pero digo un montón y escribo por WhatsApp. Soy muy demostrativo, y <b>a Lu la admiro y la respeto: es una gran madre</b>, lo da todo por las chicas, además de tener una empresa y trabajar.</p><p><b>—Si le pregunto en qué momento te quiere echar de casa, ¿qué me va a decir?</b></p><p>—Más de una vez por día. Soy un fasito. Así como me ama, también está agotada. Además son muchos años: nos conocemos desde los 18, estamos de novios desde 2009 y nos casamos en 2015.</p><p><b>—¿No hay una renovación de votos para 2029?</b></p><p>—¿Por qué no? Queríamos celebrar los 10 años de casados, pero pasó todo lo de mi vieja y quedó postergado. En algún momento haremos una fiesta. Tenemos una familia espectacular y seguimos juntos, que no es poco.</p><p><b>—Te gustan las fiestas y sos extremadamente organizado. Tenés tres años hasta 2029. ¿Sabés el fiestón que podés hacer?</b></p><p>—Me encanta celebrar. Ahora me voy a tener que anotar la tarea de organizar esto.</p><p><b>—Te arruiné. ¿Tenés aplicaciones para hacer listas?</b></p><p>—No, bloc de notas y agenda de papel. Me gusta la cosa tradicional. Me gusta tachar con la lapicera.</p><p><b>—¿Disfrutás que la gente te quiera?</b></p><p>—A mí me gusta mucho sentirme querido. Tengo la suerte de que, en general, me quiere mucha gente, <b>son pocos los que me tiran “gordo forro” por la calle</b>.</p><p><b>—¿Usás el humor para salir de las situaciones incómodas?</b></p><p>—<b>Uso el humor para todo en la vida</b>, a veces funciona más y otras, menos. Hay temas en los que ya no aplica, pero es un buen recurso. Lo tengo muy a flor de piel: es mi carta, mi espada.</p><p><b>—Siempre uso como anécdota un canje tuyo que me contaste: unos baños.</b></p><p>—Hice un <b>canje de baños químicos</b> en los que ya se podían hacer necesidades sólidas, eso es lo que había que contar. Y usé a Chatruc para mostrarlo.</p><p><b>—Ah, esa parte no me la contaste.</b></p><p>—“¿Estás en una fiesta y tenés una necesidad sólida? Ahora podés porque gracias a arroba...”, y aparecía José. (Risas.) Bueno, por lo menos tuve la dignidad de no ser el modelo de necesidad sólida.</p><p><b>—Un santo Chatruc.</b></p><p>—Un santo, igual era la fiesta de los dos y yo me había ocupado de todo.</p><p><b>—Vos dijiste: “Yo lo conseguí, vos lo actuás”.</b></p><p>—Claro hermano, yo lo conseguí, vos lo actuás. Hagámoslo equilibrado.</p><p><b>—¿Qué querés que venga, además del éxito de </b><i><b>Gutiérrez</b></i><b>?</b></p><p>—Quiero que venga el éxito de <i>Gutiérrez</i> porque realmente dejé todo ahí. Y quiero que mis hijas crezcan sanas y radiantes, como vienen hasta ahora, y poder disfrutarlas con Luli a morir. Tengo un presente del que estoy muy agradecido. Laboralmente ya tengo una proyección de los próximos dos años y estoy muy satisfecho.</p><p><b>—¿Cómo sabés cómo se vienen los próximos dos años?</b></p><p>—Estoy hablando para una obra de teatro en 2028. En 2027 ya está todo cerrado. Soy ordenadito.</p><p><b>—¿Musical?</b></p><p>—Sí. Tengo que ver si la hago porque me cuesta el tema del teatro con las criaturas pequeñas. Me cuesta irme de casa a la tarde. Pero, al ser infantil, por ahí puedo meterlas y que lo vivan desde adentro.</p><p><b>—¿Y año que viene conducción?</b></p><p>—Sí, estamos terminando de pulir qué porque es la cuarta temporada de <i>Ahora caigo</i> y pensamos que iba a ser la última, pero de repente tirás ocho puntos de rating y hay que ver qué hacer. Siempre también están las puertas abiertas para el prime time de El Trece por si queremos probar algo, así que la tele va a estar. También tengo una obra independiente que estoy empezando a leer con Tenconi y Mariano Saborido, y quiero ver en qué momento hacerla. Y me voy a hacer una película con Viole Urtizberea en octubre a Uruguay.</p><p><b>—La parte de parar, no.</b></p><p>—No. La parte de parar y cuidar el cuerpo me cuesta.</p><p><b>—¿Otro hijo?</b></p><p>—No, eso está cerrado, ya estamos los cuatro. Las dos niñas están bárbaras, están sanas y es un buen momento para cerrar. Soy hacedor de niñas, igual me queda una mini duda de qué me hubiese pasado con un varón, pero disfruto mucho ser papá de niñas y estamos muy bien. La familia está formada.</p><p><b>—Por ahora, vamos con </b><i><b>Gutiérrez is my name</b></i><b>.</b></p><p>—Por favor, todo el mundo a verlo.</p><p><b>—Son ocho capítulos para maratonear y viene bien reírnos.</b></p><p>—Sí. Espero que la gente entre en ese código porque está hecha para eso. Y que se rían. También está para eso: para tomarnos un recreo de la realidad. Por más que la serie trate un poco sobre cómo son las cosas en Argentina, es un buen momento para pasarla bien con un caso policial que te mantiene intrigado.</p><p><b>—Gracias por venir. Yo sé que estás matado, pero lo das todo siempre.</b></p><p>—Sí, hoy me costó un poco. Estoy cansado, pero fue un placer venir.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/MNYXZGMIZ5HJHIQS73GT6LBN4I.png?auth=274b8388043c0540c10b0d30b5e7c1593adfde41a1bef58c739adb8654dffd12&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Tenía 10 años y quedó atrapado en el fondo de una pileta: “No podés llevar a tu hijo a jugar a un club y que te lo devuelvan muerto”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/29/tenia-10-anos-y-quedo-atrapado-en-el-fondo-de-una-pileta-no-podes-llevar-a-tu-hijo-a-jugar-a-un-club-y-que-te-lo-devuelvan-muerto/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/29/tenia-10-anos-y-quedo-atrapado-en-el-fondo-de-una-pileta-no-podes-llevar-a-tu-hijo-a-jugar-a-un-club-y-que-te-lo-devuelvan-muerto/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El 2 de enero de 2024 Facundo Gorga permaneció cerca de diez minutos sumergido en el fondo de la pileta dulce del Jockey Club de Rosario. Murió el día siguiente en el Sanatorio de Niños. Este sábado 29 de agosto cumpliría trece años. En un nuevo capítulo de Voces, la voluntad de su familia para levantarse y exigir justicia por la memoria de su hijo]]></description><pubDate>Sat, 29 Aug 2026 05:10:39 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Duele cada vez que lo cuento pero igual duele aunque no lo cuente”, responde María José Chena. Es la primera de muchas respuestas. Es la primera vez que vuelve a evocar recortes de ese 2 de enero de 2024, cuando murió Facundo, su hijo. “Duele todos los días de mi vida”, aclara antes de dedicarle una hora de entrevista a hablar de él, de su luz, de muerte, de sus recuerdos, de lo que pasó después: el sentimiento de injusticia e impunidad. Por eso habla, por eso se levantó: entendió que si ella no exigía justicia, nadie lo haría y los responsables del fallecimiento de Facundo quedarían impunes.</p><p>Por eso está acá. Lo acompaña Gabriel Gorga, su marido. Elige no aparecer en cámara y llora en silencio durante toda la entrevista. Están juntos hace más de diecisiete años y viven en Rosario. Además de ser los papás de Facundo, son los de Estanislao, que nació después de la trágica muerte de su hermano. Tuvo una sensación ambigua: traición a su primogénito por emanar felicidad por su segundo hijo y traición a la inversa por no permitirse la alegría. “Es que <b>no puedo dejar de pensar en él, es como que me constituye, estoy todo el día con él, lo llevo conmigo</b>. Ni siquiera es una decisión racional. Sería imposible, aunque quisiera no pensar no puedo”, describe.</p><p>Facundo no tuvo más que diez años. Este sábado 29 de agosto cumpliría trece. Estaba con unos amigos en la pileta del Jockey Club de Rosario. Su mamá estaba sentada en el bar de enfrente de la piscina, acompañada por una de las madres de los nenes. Lo contará ella en estas líneas, pero su hijo quedó atrapado, sus piernas quedaron succionadas por una bomba de agua de veinte caballos de fuerza. Faltaba una rejila que protegiera el ducto. Los primeros intentos de rescatarlo fueron inútiles. <b>Permaneció entre ocho y diez minutos sumergido. No sobrevivió</b>.</p><p>Lo que siguió después fue pura oscuridad y desolación. El dolor y el enojo los invadió. Se repuso para hacer lo último que podía hacer por su hijo: justicia. “A Facundo le debemos justicia. <b>No podés llevar a tu hijo a jugar a una pileta y que te lo devuelvan muerto</b>”. Su motor ahora es que sean imputados y acusados los directivos del club. En la causa, los únicos imputados son de menor rango: la guardavidas, el encargado de mantenimiento, el responsable de operaciones y dos intendentes. Por eso luchan María José y Gabriel. Por eso hablan y cuentan.</p><p><b>—¿Cómo era la vida hasta ese enero? </b></p><p>—La vida era una familia feliz. Nuestra vida giraba en torno a la vida familiar y a Facundo, porque por supuesto que cuando tenés un hijo chico el proceso de acompañamiento es mucho más intenso que a lo mejor cuando tenés un hijo grande. Digo acompañamiento en el sentido de llevarlo al colegio, al club, a los cumpleaños, irnos de vacaciones. Todo lo que hacíamos lo hacíamos con él. Eran viajes, proyectos, sueños.</p><p><b>—¿Facu cómo era? </b></p><p>—Facu era un chico muy alegre, muy alegre. Era un chico que siempre sonreía. Era un chico muy querido. Era querible Facundo. Lo querían, lo siguen queriendo. Su familia, sus amigos, lleno de amigos, sus maestras, sus profesores, sus entrenadores. Mis amigas siempre dicen que Facu era muy especial. Si yo lo digo no tiene mucho valor pero soy la mamá, pero ellas siempre dicen que Facundo era un chico muy especial. Se hacía querer. </p><p><b>—¿Y con vos? </b></p><p>—Conmigo era muy pegado, conmigo y con el papá. Con los dos era muy pegado. Nos hacía dibujos. Encontré una carta que me escribió, me la había dado, pero después del 2 de enero no sabía dónde estaba. Era un chico cariñoso. Uno de mis hermanos siempre decía que Facu tenía amor para darle a todo el mundo. Él enseguida generaba un vínculo afectuoso. Era divertido, para su corta edad era un chico responsable. Era muy dulce. Tenía una mirada muy dulce, una sonrisa muy dulce. Era de buena madera, tenía nobleza Facundo. </p><p><b>—¿Cómo era el plan ese verano? </b></p><p>—Habíamos venido acá a Buenos Aires para pasar el año nuevo con mi familia política. Y el plan era irnos de vacaciones en febrero con amigos y todo enero ir al club a que él se encuentre con sus amiguitos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GZYX6PIT7ZC25J3VKVVCA77AY4.jpg?auth=24217f2b4a891a048f69f7b7616f20a37dc9063cfba6f6f2c07d81ac382719d6&smart=true&width=1920&height=2383" alt="Facundo junto a sus papás, María José Chena y Gabriel Gorga." height="2383" width="1920"/><p><b>—¿Tenía muchos amigos ahí? </b></p><p>—Muchísimos tenía. Porque Facu jugaba al rugby, tenía todos los amiguitos de rugby. Jugaba al fútbol, tenía todos los amiguitos de fútbol. Muchos de sus amigos del colegio van al club. </p><p><b>—¿Qué club era? </b></p><p>—El Jockey Club de Rosario. </p><p><b>—¿Estaba en una colonia o iban y se encontraban y listo? </b></p><p>—No, iban y se encontraban los chicos. Jugaban al fútbol. Iban al barcito a tomarse unas gaseosas. Iban a la pileta. </p><p><b>—Es el momento de ir al bar con los amigos y sentirse grandes.</b></p><p>—Exacto, en el club es donde los chicos pueden empezar a tener los primeros pasos de independencia. Yo estaba, yo iba siempre, de hecho mis amigas me cargaban porque me decían, bueno hagamos ronda y un día lleva una, otro día lleva otra. Y yo le decía, no, yo todavía prefiero ir yo y estar. Yo todavía no lo había terminado de soltar, ni siquiera en el club.</p><p><b>—¿Era un lugar en el que era feliz? </b></p><p>—Era feliz, Facundo en el club fue feliz. </p><p><b>—¿Y en la vida? </b></p><p>—También era feliz. Mis amigas siempre me dicen fue feliz Facu, fue feliz. Eso da un poco de paz. </p><p><b>—¿Querés que charlemos de qué pasó ese día? </b></p><p>—Sí, sí, cómo no.</p><p><b>—¿Estás preparada para eso? </b></p><p>—Sí, sí estoy preparada. </p><p><b>—Enero. ¿Qué día de enero? </b></p><p>—2 de enero. Habíamos vuelto el 1° de enero. Llegamos a Rosario y el 2 de enero yo estaba cansada, llegas de viaje, tenés que ordenarte, desarmar los bolsos, lavar la ropa. Pero sabía que para él ir al club era un plan entonces “dale Facu, vamos al club así te encontras con tus amigos, jugás”. Fuimos al club y él se fue a jugar al fútbol con los amigos. Al ratito va a la pileta con sus amigos. Yo me encontré con una amiga, que es la mamá de uno de sus amiguitos. Nosotras nos sentamos en el bar enfrente a la pileta. La pileta es la pileta dulce del Jockey Club de Rosario. Nos sentamos en el bar de la dulce mirando a la pileta. Y en un momento dado yo veo que en una de las puntas hay una mamá que está evacuando la pileta. Mi amiga sale corriendo primero, yo salgo atrás de ella. Es una pileta muy profunda, tiene hasta cuatro metros. <b>Y yo veo que en el fondo había un chico que estaba ahí y que nadie lo sacaba. Entonces empiezo a gritar</b>. Ya había un clima de desesperación en la pileta. Todos los que estaban ahí estaban desesperados. Nadie entendía bien qué estaba pasando. Yo me pongo a gritar, por favor, voy corriendo y me pongo a gritar por favor que alguien salve a ese chico, sáquenlo. Y viene un amigo de él y me dice <b>“Majo, es tu hijo”</b>. ¿Qué te puedo decir? Lo que nunca querés escuchar.</p><p><b>—¿Ahí entendiste? </b></p><p>—La pesadilla de toda madre es que le pase a algún hijo. Y en ese momento me di cuenta de que era Facu. Ahí entré en estado de shock total. Los padres se tiraban a la pileta y volvían a la superficie y no lo sacaban. Y se volvían a tirar otros padres y los guardavidas y no lo sacaban. Y vinieron otras madres, me decían “quedate tranquila, ya lo van a sacar”. Facu es fuerte. Empezamos a rezar. Todos los socios gritando, los chicos asustados. Toda una sensación de caos y de desesperación. Los que subían gritaban “apaguen la bomba, apaguen la bomba”. Yo gritaba “apaguen la bomba”. Ahí entendí por qué no lo sacaban. Ahí entendí que había algún tipo de atrapamiento. Estuvimos así, yo no tenía mucha noción del tiempo por el estado de shock y de desesperación. Dicen los informes que fueron entre ocho y once minutos. Después lo logra sacar un amigo nuestro que es médico. En un momento dado yo me acerco, le agarro la mano, le hablo. Me dicen que me tenía que ir, que me tenía que ir, que deje trabajar a los médicos. Y fue todo un caos eso. No había ningún tipo de protocolo de emergencia. No había ningún protocolo para resolver esta situación. Actuaban los médicos que eran padres. No había ningún grado de organización. En un momento dado los médicos empiezan a gritar “traigan pilas”. Yo gritaba “traigan pilas”. ¿Pero quién va a tener pilas en el club? ¿Qué tipo de pilas? ¿Para qué? O sea, el instrumental médico no tenía pilas. Decían que iban a llamar a un helicóptero para trasladarlo más rápido al Sanatorio de Niños de Rosario. Cuando llega el helicóptero se dan cuenta de que el helicóptero no tiene todo lo necesario para que Facundo llegue con pulso al sanatorio. Entonces llaman a la ambulancia. Fue todo un caos, una desorganización total. Y bueno, después lo trasladan al sanatorio.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RXAWV6N43VCUDM4UNEHQZB55WA.jpg?auth=969a8507c32c9bdcbd92c5697624ccaa7a0c35e6ead26d7c3efdf192456695f6&smart=true&width=1609&height=1920" alt="Facundo jugaba al rugby y al futbol en el Jockey Club de Rosario." height="1920" width="1609"/><p><b>—A tu hijo le hacen RCP ahí mismo. ¿Y en ese momento había latido? </b></p><p>—Recuperan el latido en ese momento. Logra el pulso. Lo que tengo entendido es que Facundo igualmente entra con muerte encefálica al sanatorio. Ese pulso entiendo que se mantenía artificialmente. Por eso necesitaban una ambulancia para trasladarlo, para mantenerle ese pulso artificialmente.</p><p><b>—Vos te das cuenta de que era tu hijo el que estaba bajo el agua porque te lo dice un amiguito de él. ¿Entendiste rápido lo que te estaba diciendo? </b></p><p>—Sí, lo entendí rápido. Lamentablemente lo entendí rápido. Después de eso empecé a no entender y a que la desesperación y el shock nublen todo. Yo no sabía cuánto tiempo había pasado. No entendía si los que se metían eran padres, eran guardavidas. Las madres desesperadas conmigo me abrazaban, rezaban. Ahí fue todo un caos. A partir de eso empezó el caos.</p><p><b>—¿Vos te dabas cuenta qué estaba pasando? </b></p><p>—Yo me doy cuenta cuando empiezan a gritar apaguen la bomba. Ahí me doy cuenta de que la bomba lo había succionado, había algún atrapamiento. Porque la desesperación era que se tiraban y no lo podían sacar. No lo podían sacar, había algo que lo estaba atrapando muy fuerte, no lo podían sacar. </p><p><b>—Explicame de qué estamos hablando. ¿Cómo era el piso de esa pileta? </b></p><p>—Te explico. Es una pileta muy antigua, de 1935, 1936. Es una pileta muy profunda. Esa pileta tiene en la pared lateral norte un ducto con una boca de 15, 16 centímetros de diámetro y a través de ese ducto se filtra el agua de la pileta. Con la cual absorbe, succiona como una aspiradora. <b>Ese ducto no tenía la rejilla reglamentaria que tienen que tener todos los ductos para que esto no pase</b>. Si vos tenés esos ductos sin protección lo que va a pasar es esto. Quien hizo esta obra declaró ante las fiscales que ese ducto sin protección es muerte segura. No hay escapatoria. Literalmente. </p><p><b>—No solo estamos hablando de que un nene de 10 años no podía salir. Estamos hablando de que adultos no lo podían sacar. Para entender la magnitud de cómo estaba funcionando esa succión sin la rejilla y con gente en la pileta. </b></p><p>—Sin la rejilla, con gente en la pileta, un ducto con una boca enorme. A Facundo le succionó las dos piernas hasta la altura de la rodilla. Y con una bomba de 20 caballos de fuerza. Que para quien entiende esto se da cuenta que esa bomba era descomunal. Con una bomba de 7.5 o de 5.5 hubieran logrado filtrar el agua de esa pileta. 20 caballos de fuerza. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GBBLOIYOXZDWRIHFNUEQVVTRVQ.jpg?auth=0dd14a85c48552fa2b84fbfd1144d2208520303e478c3ff0a1b7575b1d8401bf&smart=true&width=1389&height=1920" alt="El ducto de la pileta sin rejilla le succionó las dos piernas hasta la altura de la rodilla." height="1920" width="1389"/><p><b>—¿Qué te contaron los amigos de Facundo con los que él estaba en la pileta? ¿Qué pudieron reconstruir? </b></p><p>—Los chicos nunca más hablaron conmigo de ese tema. Es más, hubo chicos que nunca más hablaron de ese tema con sus padres. Nunca más quisieron hablar de ese tema. No quisieron hablar del tema. Porque son los amigos los que se daban cuenta de que era Facundo el que estaba ahí abajo y quienes avisan a la guardavidas. </p><p><b>—La guardavidas no se da cuenta. </b></p><p>—No, la guardavidas no se dio cuenta. Según lo que me enteré yo son los chicos los que le avisan a la guardavidas. Aparte es una pileta muy compleja en sus formas. Tiene un puente que es peligrosísimo. Esa pileta debería haber tenido, por la cantidad de niños, de personas que acuden a la pileta y por la cantidad de metros, mínimo dos guardavidas. Esto ya había quejas de los socios pidiendo que esa pileta dulce no podía estar con un solo guardavidas.</p><p><b>—Ya había quejas por la cantidad de guardavidas. </b></p><p>—Exactamente, los padres solicitaban que esta pileta tuviera más guardavidas. Porque es una pileta muy grande y como te digo es muy compleja. Está como partida, tiene como tres partes. Es muy difícil ver la totalidad de la pileta con la cantidad de personas que van a esa pileta y sobre todo niños. Esa pileta necesitaba como mínimo dos guardavidas. Y ya hubo temporadas donde había uno, los socios se quejaron y siguió habiendo un solo guardavidas. </p><p><b>—No estamos hablando de niños que no supieran nadar, no fue un accidente.</b></p><p>—No fue un accidente. Los directivos del club dijeron que fue un accidente pero esto no fue un accidente. Esto es un homicidio. <b>Mi hijo fue a nadar a una pileta que tenía una trampa mortal.</b> Esa pileta no debería haber sido nunca habilitada con ese ducto sin protección. </p><p><b>—Se lo terminan llevando en ambulancia. ¿Le pudiste avisar al papá de Facundo? </b></p><p>—No, yo no pude. Llamé a una amiga mía para que su marido, que es amigo de Gabriel, lo vaya a buscar sin decirle nada, que lo pase a buscar y que lo lleve al sanatorio y que ahí en el viaje le cuente. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/AMVB5KGASBH4PA4AR6OI6DMSK4.jpg?auth=5a609b4327d3e958c4cb7a61d3ca19def3ce2e32b0646cc6ddbb672799c55c03&smart=true&width=1920&height=1280" alt="María Jose Chena: "Mi hijo fue a nadar a una pileta que tenía una trampa mortal"." height="1280" width="1920"/><p><b>—¿Cuándo pudiste pensar y procesar cómo habían sido esos minutos? </b></p><p>—Eso es <b>lo que a mí más me tortura. Los minutos de mi hijo abajo del agua</b>. Primero porque deben ser desesperantes para cualquier persona. Y segundo porque Facundo debe haber sido consciente de lo que estaba pasando. Debe haber sido plenamente consciente de que se estaba ahogando. La pérdida de un hijo es siempre desesperante, pero cuando vos perdés a un hijo y la forma en que muere es evitable es mucho peor porque la aceptación es muchísimo más difícil. Yo creo que si hubiera sido por muerte natural, por supuesto que lo estaría extrañando y llorando, pero me parece que a mí me hubiera resultado más fácil aceptarlo. Cuando vos pensás que una rejilla te hubiera salvado la vida no podés entender por qué esa rejilla no estuvo en su lugar.</p><p> <b>—Te abrazo porque la muerte de un hijo es terrible pero esto de pensar esos minutos de Facu, ponerte en la piel de tu hijo esos minutos es imposible.</b> </p><p>—Esos minutos es la mayor tortura con la que cargo. Pensar en esos minutos. De hecho fui a hablar con su pediatra y le pregunté cuánto tiempo tuvo conciencia él para saber lo que estaba pasando. Porque yo quiero que sean segundos, pero bueno, es un poco más que segundos lamentablemente. </p><p><b>—¿Qué necesitabas saber? </b></p><p>—Facundo ya tenía muerte encefálica cuando sale del agua. Yo le pregunté si la muerte encefálica era que ya estaba muerto. Entiendo que sí, que ya cuando llega al sanatorio el niño Facundo, que cuando sale de la pileta ya está muerto. </p><p><b>—¿Le preguntaste si le dolió? </b></p><p>—No, si le dolió no. Yo creo que más que doler él sufrió. Sufrió. </p><p><b>—¿La justicia calma este dolor? </b></p><p>—Siempre digo que yo ya a mi hijo no le puedo dar nada. Lo único que le puedo dar post mortem es justicia. Creo que el dolor por la pérdida de Facundo no se va a calmar con nada pero sí creo que todos a Facundo le debemos justicia y tiene que tener justicia. No podés llevar a tu hijo a jugar a una pileta y que te lo devuelvan muerto. ¿Por qué? Porque no hicieron lo que deberían haber hecho.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HRCH6SIDTNF5XLYV64DALL5UNI.jpg?auth=7b5b6d0be7ceeb667142caa6f8d4afafe25c1543edba6dcf0b536a684ad89214&smart=true&width=1087&height=1920" alt="Luego de su muerte María José fue a ver al pediatra para entender qué había sentido su hijo cuando quedó atrapado." height="1920" width="1087"/><p><b>—Tuviste que contarle a Gabriel en el sanatorio, en el hospital qué había pasado. </b></p><p>—No. No sé si le conté o si ya le habían contado. El estado de shock de los dos… lo único que queríamos en ese momento era que Facundo no se muera. Qué había pasado ya pasaba en segundo plano. Vos lo único que querés es que tu hijo no se muera. Los dos pensábamos que había alguna esperanza. </p><p><b>—¿Fueron dos días? </b></p><p>—No, un día. Él queda atrapado el 2 de enero y el 3 de enero ya decretan su muerte. De hecho los médicos me decían hay que esperar a ver si reacciona. Pero no, nunca reaccionó. </p><p><b>—¿Le hablaste?</b></p><p>—Siempre le hablo. Siempre. Todos los días. </p><p><b>—¿Te pudiste despedir? </b></p><p>—No. Es un hasta pronto. Nunca te despedís de un hijo. ¿Cómo me voy a despedir? No, nunca. Jamás. Vamos a estar juntos siempre, de la manera que sea. No, no me despido de Facundo. No puedo. No quiero. Es parte mía. </p><p><b>—¿Qué aparece ahí: dolor, enojo? </b></p><p>—Aparece dolor. Por momentos desesperación. Impotencia. Enojo sí con quienes deberían haber hecho las cosas bien. Con quienes tenían el deber de cuidado y no lo cumplieron. Con las autoridades del Jockey estoy enojada, sí. </p><p><b>—¿Eso lo entendiste inmediatamente? Porque había que seguramente rearmar lo que pasó. Y primero todo duele.</b></p><p>—Todo duele. Yo estuve cuatro meses en estado de shock. Mis abogados nos empezaron a explicar a partir de las evidencias que se iban colectando qué había pasado, por qué esto era un homicidio, por qué las autoridades del club eran responsables, por qué había antecedentes, por qué las autoridades del club sabían que esto estaba así y lo dejaron así. Entonces, a partir de que yo empiezo a entender que fue un homicidio, quiénes eran los responsables, que la fiscal Mariela Oliva no había imputado a nadie en la causa. A partir de ahí yo entendí lo que estaba pasando y entendí que si yo no visibilizaba mi reclamo de justicia, que no iba a pasar absolutamente nada. </p><p><b>—Iba a quedar como un accidente. </b></p><p>—Iba a quedar como un accidente, que fue lo que dijeron las autoridades del club. Lo que nos dijeron todas las autoridades del club a todos los socios. Porque acá hay algo también que es llamativo, las autoridades del club no hicieron un sumario interno, nunca investigaron qué pasó. Yo soy autoridad de una institución, se muere un nene y quiero investigar. Quiero saber qué pasó, dónde estuvo la falla. Jamás investigaron qué pasó, nunca. Y no solamente eso, nunca nos dieron una explicación a todos los socios. Se muere un nene de 10 años, un miembro de la comisión directiva, el único que renuncia, el doctor Gripa García, dice es el hecho más tremendo de la historia del club, el más tremendo de 125 años de historia. </p><p><b>—¿Renuncia por esto? </b></p><p>—Renuncia por esto. El único que renunció a su cargo de comisión directiva. Él renuncia y dice eso. Y nunca nos dieron una explicación. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/GFEMQCNIIRC4BDECC3JOEWBYFY.jpg?auth=cd9bbf525f7b1540d3b646b39e22e78a6e085c41eafb60b8baa23e4584a1e0b0&smart=true&width=1537&height=1920" alt="Cuando comenzaron a investigar descubrieron que existían casos anteriores y que el club estaba al tanto de la situación." height="1920" width="1537"/><p><b>—Ahora voy a ir a toda la parte legal, pero ¿alguien tuvo algún gesto de humanidad de toda esa gente con ustedes? </b></p><p>—Con nosotros no. Conmigo se comunicó Charles Roberts por WhatsApp pero después de que hiciéramos un abrazo. Después de lo de Facu los socios hicimos varios abrazos, tanto en el country como en la sede del centro. Porque como dijo una mamá “esto no te pasó a vos, esto nos pasó a todos”. Hicimos varios abrazos. Después del primer abrazo en el country, más o menos a los seis meses, pero después del abrazo se comunica Jorge Sánchez Almeira pero no conmigo sino le dice a una amiga que le gustaría hablar conmigo. Seis meses. Y el presidente del Jockey después de Charles Roberts, después de que hiciéramos otro abrazo en la sede del centro, dice que quiere tomar un café conmigo. </p><p><b>—Lo que te levanta es el deseo de justicia entonces. </b></p><p>—Sí, en un momento dado entendí que<b> si yo no pedía justicia por mi hijo nadie iba a hacer nada</b>.</p><p><b>—¿Cómo estaba caratulada la causa hasta ese momento? </b></p><p>—Homicidio culposo. Siempre fue la carátula homicidio culposo pero hasta los cuatro meses y medio, no habían imputado a nadie. Lo que es una locura, yo veo casos de chicos que mueren ahogados y a los tres, cuatro días ya hay imputados aunque sea la guardavidas que es alguien al que seguramente van a imputar. Acá pasaron cuatro meses y medio y nadie. </p><p><b>—¿Habían hecho allanamientos, habían periciado esa pileta? </b></p><p>—Sí, periciaron esa pileta. </p><p><b>—¿Clausuraron? </b></p><p>—Clausuraron esa pileta primeramente para poder hacer una pericia. Los bomberos zapadores hacen una pericia y en el informe dicen que se demuestra que ese ducto no tenía protección. No tenía ningún rastro de haber tenido protección antes. No quedaban agujeritos de una rejilla. No había pegamento. No había un pedazo de rejilla. No había nada. Esa pileta había sido habilitada con ese ducto sin protección y no había rastros de que hubiera habido protección antes. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6IT3Q36XDFBZ7M5HCM22WMZGUQ.jpg?auth=2b187e96e09792736af1562ffcb61aab5d39c948c226b499395fffc6134fe15b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="María José y Gabriel reclaman justicia por la muerte de su hijo y que todos los responsables sean juzgados." height="1080" width="1920"/><p><b>—En el medio, durante la investigación y esta lucha, empezás a conocer casos que ya advertían de que esto podía pasar. </b></p><p>—Sí, los socios que van a declarar. Cuando pasa lo de Facundo, el shock de los socios fue muy grande porque la sensación de todos fue podría haber sido el hijo de cualquiera. Entonces los socios van a declarar y ahí nos enteramos de que esto ya había pasado en 1983 con un socio que ahora tiene mi edad, un chico había sido atrapado por un ducto en la misma pileta, otro ducto pero la misma pileta, y él se salva porque estuvo menos tiempo debajo del agua, lograron sacarlo antes. </p><p><b>—¿Él declaró? </b></p><p>—Sí declaró. </p><p><b>—¿Y vos hablaste con él? </b></p><p>—Sí hablé con él. Él vive en Estados Unidos pero justo estaba acá.</p><p><b>—¿Y qué le preguntaste? </b></p><p>—Lloramos los dos, nos abrazamos, no sé si le pregunté, le agradecí. </p><p><b>—Él debe haber revivido también el horror. </b></p><p>—Exactamente, él revivió todo. Él dice que se siente muy cercano a Facu. Y en una nota que él da al diario La Capital de Rosario él cuenta cómo fueron esos minutos debajo del agua.</p><p><b>—Yo solo puedo imaginar terror. </b></p><p>—Sí, terror, desesperación, miedo y mucha conciencia de lo que estaba pasando. </p><p><b>—¿Él se había quedado atrapado con las piernitas también? </b></p><p>—No, con el brazo, a él le succiona el brazo. </p><p><b>—¿Y pudo salir solo o lo ayudaron? </b></p><p>—No, lo ayudaron guardavidas. No, solo es imposible salir, esas bombas chupan con una fuerza terrible. </p><p><b>—¿Cómo te puede pasar dos veces? </b></p><p>—Pasó más de dos veces. Después nos enteramos que más o menos en el 2019, la fecha no está precisa, un adulto ve el agujero, le da curiosidad y mete el brazo, lo succiona y con todo el resto de la fuerza del cuerpo logra salir. Él declara que escribe una nota a las autoridades informando de esta situación. Lo más llamativo es que un amigo de él, que a su vez era amigo del chico que quedó atrapado en el 83, muy asustado porque dice ya le pasó a mi amigo en el ’83, vuelve a pasar, lo cruza al presidente del Jockey, a Charles Roberts, y le dice Charles, acá hay una trampa mortal, hay que hacer algo, ya pasó dos veces. ¿Qué estamos esperando? O sea que Charles Roberts sabía que eso estaba así. Y después hay otro incidente, más o menos en enero de 2021, donde unos chicos jugaban con unos toallones y los dejaban en el fondo de la pileta. Y el ducto succionó el toallón de uno de los chicos. Las autoridades se enteraron de que el toallón había sido succionado, lo consideraron una travesura del niño y decidieron sancionar al niño por dos semanas para que no vaya más al club.</p><p><b>—Es increíble. </b></p><p>—Sí, es increíble que sabiendo que tenés esa trampa mortal y sabiendo lo que esa trampa mortal puede generar, porque ya existía el caso de 1983, el chico que queda atrapado en el 83 termina en terapia intensiva. O sea, sabemos lo que puede generar un ducto sin protección en un niño o en un adulto también ¿no? Pero un niño yo lo veo todavía más indefenso y más vulnerable.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/24GWOG223RDILFCMTNHAWWVMII.jpg?auth=2b0c72904af7ee88691841bfabcfb1c5c44c216dac1ec4030c50283cbd26cfa2&smart=true&width=4032&height=2688" alt="María José Chena junto a Tati Schapiro en Infobae." height="2688" width="4032"/><p><b>—Quedaste embarazada. ¿Cómo fue eso? </b></p><p>—Ese embarazo fue, por supuesto, una luz de esperanza. Ante la muerte y ante la oscuridad de esa muerte el embarazo fue esperanza. Pero es como que es un momento de muchísima alegría, de muchísima esperanza, pero Estanislao no reemplaza a Facu. El dolor que siento por Facundo lo voy a seguir sintiendo y el amor y la esperanza que me genera Tani la voy a seguir sintiendo. </p><p><b>—¿Daba culpa volver a ser feliz?</b></p><p>—Tuve la sensación de que si era completamente feliz con Tani traicionaba a Facu. Y de que si seguía estando triste traicionaba a Tani. Esa dualidad la pude superar cuando me acordé de que Facu quería tener un hermano.</p><p><b>—Me imagino que Facu está super presente en tu casa. </b></p><p>—Siempre, claro, súper presente. Yo ya le hablo de Facu, le digo que era su hermano. Obviamente que entiende muy poco, pero tratando de que sea todo con naturalidad. </p><p><b>—Entiendo la contradicción y el dolor, pero vos no dejás ni una hora de pensar en Facu. </b></p><p>—Es que no podés, es como que me constituye, estoy todo el día con él, lo llevo conmigo. Ni siquiera es una decisión racional. Sería imposible, aunque quisiera no pensar no puedo. </p><p><b>—¿Creés que la justicia puede empezar a transformar algo que hoy es dolor en un recuerdo feliz? </b></p><p>—Aante un dolor tan terrible, si a eso le sumás impunidad se potencia. Si hubiera justicia, habría algo de sosiego, de paz. El dolor va a seguir estando. </p><p><b>—Hablemos de la falta de justicia. ¿Quiénes están imputados hoy? </b></p><p>—Están imputados y acusados los empleados de rango más bajo del Jockey Club de Rosario, que son la guardavidas, el encargado de mantenimiento, el responsable de operaciones y dos intendentes. Y nuestro pedido como querella fue desde el principio que sean imputados y acusados los directivos del Jockey que son Charles Robert y Jorge Sánchez Almeira. Y también hay un gerente general que se llama Luis Lucini, que nosotros entendemos que por sus deberes él debería ser acusado también e ir a juicio junto con las autoridades.</p><p><b>—¿Qué pidió la fiscal? </b></p><p>—Al principio estuvo a cargo de esta investigación la fiscal Mariela Oliva. A fines del año pasado el Ministerio Público de la Acusación, las autoridades del Ministerio Público decidieron cambiar a la fiscal Mariela Oliva. Y en su lugar vinieron dos fiscales nuevas, Mariana Prunotto y Valeria Piazza Iglesias. Lamentablemente actuaron exactamente igual que Mariela Oliva, que es considerar que las autoridades del club no debían ser acusadas. Cerraron la investigación penal preparatoria, es decir, ya no se investiga más. Hicieron una resolución en la cual desestiman nuestro pedido para que sean imputados y acusados Charles Robert, Jorge Sánchez Almeira y Luis Lucini. </p><p><b>—Y elevan a juicio al resto. </b></p><p>—Ellas pretenden elevar a juicio pero mis abogados manifestaron su disconformidad con esa resolución porque tiene varias inconsistencias judiciales muy notorias y muy llamativas. Pedimos que se cambien a las fiscales, que esa resolución no tenga más valor y que sean imputados los directivos del club. </p><p><b>—¿La Fiscalía decidió no imputar a estas tres personas?</b></p><p>—Nunca fueron parte de la causa. Ni siquiera fueron a declarar como testigos como en una declaración testimonial. Nunca fueron parte de la causa. Nunca fueron investigados. Aun sabiendo las fiscales que ellos conocían ese ducto, que sabían que estaba sin protección, que sabían que los operarios y los trabajadores que debían poner la rejilla, controlar, supervisar, no lo estaban haciendo. </p><p><b>—¿Y por qué creés que pasa? </b></p><p>—Creo que hay impunidad. Creo que las autoridades del club tienen contactos políticos.</p><p><b>—¿Hay algo que no hayamos hablado que te parezca importante? </b></p><p>—Sí, yo lo que quiero decir es que es muy triste y muy preocupante vivir en una sociedad donde las personas que ocupan cargos institucionales gozan de impunidad. Yo siempre creí que existía igualdad ante la ley y lo que me está diciendo la realidad es que no es así, porque hay muchísimas evidencias colectadas de que ellos conocían esta situación. Hay un Acta del Jockey Club de Rosario donde los miembros de la comisión deciden sancionar a este chico y pareciera que ese dato a los fiscales no les importa. Es más, me había olvidado de contarte, yo siempre voy y llevo flores a esa pileta que sigue clausurada. Y un día fui con otra mamá que me acompaña y un miembro de la comisión directiva que estaba ahí, una persona mayor de 88 años, se acerca a mí muy compungido y me pregunta qué puede hacer por mí. Y yo le digo “señor, pasaron 11 meses”. Y me dice “bueno, pero de todas maneras quisiera saber de qué manera te puedo ayudar”. Le digo “señor, ¿ustedes sabían que esto estaba así“. ¿Y sabes qué me dice? “Sí, nosotros sabíamos. Teníamos a un empleado que se ocupaba de esto y cuando se jubiló nadie más se ocupó”. Ese hombre, <b>al verme a mí ahí en ese momento tan sagrado y tan doloroso, se quiebra y reconoce que lo sabía.</b> Después por supuesto fue a hablar con abogados y todo se embarró, pero él me reconoció que todos ellos lo sabían. Es la única razón por la cual yo entiendo nunca hicieron un sumario interno.</p><p><b>—Porque sabían. </b></p><p>—Porque sabían y porque ellos no podían decir las responsabilidad es de tal, de tal o de tal, porque fue una responsabilidad de todos. </p><p><b>—¿Lo soñás a tu hijo? </b></p><p>—Lo soñé una sola vez. Todavía mis amigas siempre me dicen ya lo vas a soñar. Esos sueños donde dicen que vienen y te dicen que están bien. Yo ese sueño no lo tuve nunca. Yo soñé una sola vez con él que estaba conmigo y que yo le decía a mi mamá, “¿viste mamá? Facu no se murió, los médicos se equivocaron”. Después me desperté y me di cuenta de que era un sueño. Pero esa fue la única vez que soñé con él, que estaba yo con él y que le iba a decir eso a mi mamá. </p><p><b>—Esos sueños que uno quiere volver a dormirse y tener un ratito más, ¿no? </b></p><p>—Exactamente. Me genera paz saber que fue feliz. Fue y es terriblemente amado. Facundo fue un hijo buscado, soñado, totalmente amado. Mi marido siempre le decía siempre “soñé tener un hijo, pero vos sos mucho mejor de lo que yo me imaginaba que podía ser un hijo”.</p><p><b>—Ustedes aprendieron a ser mamá y papá con él. </b></p><p>—Facundo me dio tanta, tanta, tanta... Es increíble lo que te da un hijo. Facundo me dio tanta felicidad que aún con el dolor que hoy siento elegiría volver a pasar todo lo mismo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/JOEF3KB2WFB6LBHT22VEIKR3AI.jpg?auth=cc024d12848f86c953b687193e557e49d96444b031a39937100849da2965140c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[De swingers a creadores de fiestas liberales: “No quiero que la sociedad me diga cómo disfrutar mi sexualidad”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/27/de-swingers-a-creadores-de-fiestas-liberales-no-quiero-que-la-sociedad-me-diga-como-disfrutar-mi-sexualidad/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/27/de-swingers-a-creadores-de-fiestas-liberales-no-quiero-que-la-sociedad-me-diga-como-disfrutar-mi-sexualidad/</guid><dc:creator><![CDATA[Milagros Labrada]]></dc:creator><description><![CDATA[Mariana tiene 58 años y Juani, 42. Junto a otras cinco personas, crearon un espacio donde conviven heterosexuales, personas LGBTQ+, parejas y quienes exploran el BDSM. Consentimiento, celos, prejuicios y las reglas que rigen los encuentros]]></description><pubDate>Fri, 28 Aug 2026 18:47:45 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“<b>Tus decisiones son tuyas y nada más que tuyas</b>”, sentenció <b>Mariana</b>, de 58 años, al definir su filosofía de vida que, durante muchos años, según explicó, estuvo atravesada por los mandatos y la mirada ajena. Junto a <b>Juani</b>, de 42, y otras cinco personas, creó <b>Xtreme</b>, una fiesta que reúne a personas de distintas orientaciones sexuales, identidades de género y formas de vincularse. </p><p>Lo que comenzó como un encuentro entre amigos se convirtió en una propuesta multitudinaria en la que el consentimiento, el respeto y la libertad son las principales reglas. Para Mariana, definir el universo en el que se mueven simplemente como swinger “quedó chico”. Su mirada se amplió hacia un ambiente que reúne distintas maneras de vincularse: heterosexuales, integrantes de la comunidad LGBTQ+, parejas swingers y quienes exploran el BDSM, entre otras posibilidades.</p><p>“Nos empezaron a interesar otras cosas”, explicó. Aunque también aclaró que formar parte de ese mundo no significa estar disponible para cualquiera ni vivir exclusivamente alrededor de la sexualidad. “No significa que todo el mundo tiene acceso a vos, que uno no tiene otra vida o que no hace otras cosas”, agregó.</p><p>En su experiencia, una de las diferencias que más la marcó fue encontrar <b>un espacio donde la sexualidad pudiera vivirse con menos etiquetas</b>. “No me gustaba del mundo swinger que la bisexualidad masculina era muy rechazada y la femenina no”, señaló. Para ella, la posibilidad de explorar sin tener que definir qué es cada persona forma parte de la libertad que promueve.</p><p>Juani coincidió desde otro lugar. Si bien se define como heterosexual, sostiene que las etiquetas no deberían impedir que una persona pueda dejarse llevar por una situación y experimentar, si existe consentimiento. “No nos etiquetamos y, cuando pasa, que fluya y está todo bien”, planteó.</p><p>Para ambos, la idea central es sencilla: <b>cada persona debería poder vivir su sexualidad como quiera, siempre que respete los límites de los demás</b>. “La vida es muy corta y vinimos acá para ser felices. Hay muchas formas de amar”, reflexionó Mariana.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/G3A46ESDQNG2VGF4E646FY4CLI.jpg?auth=1acdf5fc5fe7bede131dc25c3c8ffad03f7f2dfccdd3e15d44901ddc92350952&smart=true&width=6048&height=4024" alt="Mariana (58) y Juani (42) empezaron siendo swingers y ahora organizan fiestas liberales" height="4024" width="6048"/><p>Para quienes observan desde afuera una relación o un vínculo abierto, una de las primeras preguntas suele ser qué sucede con los <b>celos</b>. Mariana no cree que desaparezcan por completo y advierte que “hay que gestionarlos”. Incluso los compara con una especie de condimento que puede existir dentro de una relación. “Es como una pequeña pimienta”, explicó.</p><p>La clave, para ella, está en distinguir qué tipo de situación genera incomodidad. “Lo sexual a mí no me da celos, pero lo emocional sí”, indicó. Además, reconoció que aquello que puede molestar no necesariamente tiene una gran dimensión objetiva. “A veces lo que molesta puede ser una pavada”, agregó.</p><p>Juani pone el foco en una herramienta que considera indispensable para atravesar esas situaciones: la <b>comunicación</b>. “Es súper importante. Se habla de celos, se habla de absolutamente todo”, sostuvo. En su pareja, con la que está hace 22 años, hablar de aquello que incomoda es parte de la construcción del vínculo y no algo que deba evitarse.</p><p>El camino de Mariana hacia este universo comenzó bastante después de lo que podría imaginarse. Durante buena parte de su vida estuvo alejada de estas experiencias y creció en una familia que describe como “ultrarreligiosa”. Estuvo casada durante muchos años y, después de divorciarse, decidió permanecer sola un tiempo. No buscaba una nueva relación ni intentaba modificar su forma de vivir.</p><p>El cambio llegó alrededor de los 53 años, cuando conoció a una persona que la acercó a este mundo. “Descubrí esto a través de una persona que conocí, con la que empezamos a salir y, bueno, me gustó”, recordó. En un principio aparecieron los <b>miedos</b>. “¿Cómo me iba a valorar después si me veía en una situación con otra persona?”, se preguntaba.</p><p>Pero la respuesta que recibió de aquella pareja terminó modificando su manera de pensar. “Él me decía: ‘Yo te amo y te voy a amar más todavía’”. Para Mariana, esas palabras fueron determinantes. “Derrumbó todos los miedos porque mi valor no pasaba por ahí, con quién yo decidía estar”, remarcó. Desde entonces, empezó a cuestionar aquello que durante años había considerado una regla. “Yo no quiero más que la sociedad me imponga cómo tengo que vivir, qué tengo que hacer o cómo tengo que disfrutar de mi sexualidad. Eso es mío y no le pertenece a nadie más”, afirmó.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/KET4C6BX7ZFAZFJVY2LKYX2YC4.png?auth=7cdc8de64264cc74cd6201e6a0e8affb402771e4d61c8488b18ca0768157ba17&smart=true&width=592&height=620" alt="Imágenes de una de las últimas jornadas de la fiesta liberal" height="620" width="592"/><p>Xtreme tampoco nació como un proyecto empresarial planificado desde el comienzo. Surgió de un grupo de amigos que se conocía dentro de este ambiente. “El grupo de solos y solas festejaba un año de amistad, por decirlo de alguna manera, y organizamos una fiesta”, relató Juani.</p><p>En un principio, el encuentro tenía un carácter mucho más íntimo. “Era un ambiente más cerrado, donde éramos todos conocidos y salía un fiestón”, recordó Mariana. Pero algo cambió después de esa primera experiencia: comenzaron a recibir mensajes de personas que querían saber <b>cuándo sería el próximo encuentro</b>. Entonces decidieron intentarlo nuevamente. “Dijimos: ‘Bueno, está bien, ¿quieren que hagamos otra fiesta? La hacemos’. Parece que nos sale muy bien esto”, contaron entre risas.</p><p>Lo que empezó con un grupo reducido fue creciendo hasta convertirse en <b>una fiesta que convoca a cientos de personas. </b>En la última edición, aseguran, participaron alrededor de 1000 asistentes. Hay parejas, pero también muchas personas que concurren solas y llegan con la intención de conocer a otros, socializar y formar parte de un espacio en el que puedan expresarse sin sentirse juzgadas. </p><p>Una de las cosas más importantes para ellos son los mensajes que reciben después de cada fiesta. “La gente te dice cada cosa que nos emociona, nos agradece por haber creado un espacio de libertad, de seguridad, de diversión”, explicaron.</p><p>Aunque la fiesta está vinculada al mundo liberal, para sus organizadores no se trata de un espacio sin límites. Todo lo contrario: <b>existen reglas </b>que consideran fundamentales para que quienes participan puedan sentirse seguros.<b> “No es no. El consentimiento es obligatorio junto con el respeto”</b>, enumeró Juani. </p><p>Mariana, por su parte, detalló algunas de las pautas concretas que deben respetarse durante los encuentros: <b>“No se pueden sacar fotos sin que la otra persona quiera. No se puede tocar a nadie sin preguntar antes”.</b> Esos códigos son parte esencial de la experiencia. La libertad que buscan no implica que todo esté permitido, sino que cada persona pueda decidir sobre sí misma y establecer sus propios límites. Para ellos, esa combinación entre libertad y cuidado es precisamente lo que permitió que la fiesta creciera. “Nuestro objetivo es que la gente sea feliz”, explicó Mariana.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BBLQ52PIAJATPDKVNZDDUMQVJM.jpg?auth=c0412ccdd1fd2fd8997cd849fd6097d47b55e0aefad6782989b0767a87219bcc&smart=true&width=3024&height=4032" alt="Los organizadores de la fiesta que cada vez convoca a una mayor cantidad de personas" height="4032" width="3024"/><p>Tanto Mariana como Juani saben que hacer pública su historia puede generar todo tipo de reacciones. Esperan sorpresa, pero también críticas. “La gente siempre habla”, analizó Juani. Mariana aseguró que no está dispuesta a modificar sus decisiones por lo que puedan pensar quienes no conocen su vida. <b>“No tiene ni idea de la vida maravillosa que tenemos”</b>, afirmó.</p><p>A sus 58 años, explica que haber encontrado una forma de vivir que durante mucho tiempo no se permitió explorar es una aventura. Juani la acompaña en ese recorrido y, junto al resto del equipo de Xtreme, construyeron un espacio donde las personas pueden encontrarse sin tener que encajar necesariamente en una única definición. “Tus decisiones son tuyas. Nadie tiene que opinar nada”, concluyeron ambos.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/4TLZBSSTRVGV7DWE5IFZZUVAOM.png?auth=d509b6addfcb456b0247e5ffec3475db4fb969cbd74b392a64ef5482addee706&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Mariana y Juani, los creadores de las fiestas liberales]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[El “para qué” de Christian Sancho: un papá del corazón, la búsqueda de su padre biológico a los 43 y una nueva vida a los 51]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/28/el-para-que-de-christian-sancho-un-papa-del-corazon-la-busqueda-de-su-padre-biologico-a-los-43-y-una-nueva-vida-a-los-51/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/28/el-para-que-de-christian-sancho-un-papa-del-corazon-la-busqueda-de-su-padre-biologico-a-los-43-y-una-nueva-vida-a-los-51/</guid><dc:creator><![CDATA[Luli Fernandez]]></dc:creator><description><![CDATA[En Ellos, el actor recorrió los episodios más sensibles de su historia, habló del amor y la paz que encontró junto a Celeste Muriega y reveló cómo logró reconstruirse después de atravesar sus años más difíciles]]></description><pubDate>Fri, 28 Aug 2026 05:36:43 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Con todo lo que me ha pasado en la vida, entendí el para qué”</b>, afirmó <b>Christian Sancho</b> en una charla íntima en <a href="https://www.infobae.com/tag/ellos/" target="_blank" rel=""><b>Ellos</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. El actor recordó la separación que atravesó en 2019, los años de soledad y el vacío que lo llevó a replantearse sus prioridades, volver a terapia y reencontrarse consigo mismo hasta volver a confiar en el amor.</p><p>Con más de tres décadas de trayectoria, Sancho construyó una carrera como <a href="https://www.instagram.com/chrissanchook/?hl=es-la" target="_blank" rel=""><b>modelo y actor</b></a>. A los 51 años, asegura que atraviesa una etapa de mayor conciencia, en la que dejó de medir el éxito por lo material y aprendió a valorar el tiempo, los vínculos y las cosas simples. En ese camino, destacó su relación con <b>Celeste Muriega</b>, con quien se casó en diciembre de 2023.</p><p>Su vida también está atravesada por la búsqueda de identidad y el vínculo con <b>Juan Sancho</b>, el hombre que lo crió y a quien considera su verdadero padre. A los 43 años, decidió conocer a su padre biológico y encontró una respuesta que, lejos de generar resentimiento, le dio paz. Con el paso del tiempo, aprendió a mirar su historia no desde el porqué, sino desde el para qué de cada experiencia.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6QWXZJYOONAHNGXFO7TDAJO6U4.jpg?auth=3220c3007586107b2718eed45f184c605448967ccdbc17963ba651372ca10933&smart=true&width=5808&height=4044" alt="Christian Sancho afirmó que entendió “el para qué” de todas las experiencias que vivió y explicó cuál fue el punto de inflexión que cambió su vida" height="4044" width="5808"/><p><b>— ¿Sabes lo que me gusta de tenerte acá y de poder compartir este rato? Que sos una persona que trabaja en el medio hace muchos años, pero no sé cuántas veces te has sentado así, relajado, un buen rato a charlar en una entrevista.</b></p><p>— Pocas. Porque por lo general uno está a la defensiva, atento de dónde vienen las balas, de dónde vienen las flechas. Pero siempre me quedo tranquilo con gente que conozco hace muchos años, como vos, porque no hacen lo que no me gustaría que me hagan. Y eso me parece que habla muy bien de lo que hemos construido en estos años de trabajo. Ya hace 30 años que laburo de esto.</p><p><b>— Igual uno te ve y es como que no te pasa el tiempo, Chris.</b></p><p>— Sí, estamos pareciditos, ¿no? Todavía.</p><p><b>— Intactos, como el vino.</b></p><p>— Sí (risas).</p><p><b>— ¿Sentís que uno se vuelve un poco más selectivo con el paso de los años? ¿Estás más aplomado?</b></p><p>— Sí, mucho más aplomado. Elijo lo que quiero hacer, la gente con la que quiero estar, los momentos y priorizo fundamentalmente mi felicidad. Porque creo que estando feliz, uno puede generar muchas cosas buenas y positivas. Estoy priorizando eso. Tengo 51 y entendí por dónde pasa la vida ya hace algunos años atrás.</p><p><b>— ¿Por dónde pasa?</b></p><p>— Y por hacer lo que uno siente, lo que uno quiere, sin molestar al otro, sin perjudicar no solamente al otro, sino a uno mismo. Porque muchas veces nos ponemos metas en la vida y estamos detrás de ese objetivo, que a veces cuando llegamos decimos: “¿Era esto?”. Llegaste. ¿Y qué te pasó? Estás cansado, no tenés el mismo ánimo que tenías antes. Entonces, la iniciativa de ser feliz depende de uno mismo. Yo me levanto todos los días y primero agradezco tener la vida que tengo. Vivo de lo que me gusta y creo que estoy en el 2% de esa sociedad en el mundo que hace y vive de lo que quiere, de lo que le gusta. Soy un bendecido, un privilegiado. Yo no tenía conciencia de lo que hacía cuando empecé con esto.</p><p><b>— ¿Fue un proceso el que decantó en esta versión tuya de mayor conciencia de cómo querés estar?</b></p><p>— Sí, tomé conciencia de cómo quiero llegar a mis 70 u 80 años y es con esta felicidad. Me quedan 20 de esta plenitud. El otro día estaba esquiando y digo qué lindo esto, porque a los 51 años por primera vez me puse a esquiar. Fui muchas veces a la nieve, pero a trabajar. Nunca me ponía a esquiar. ¿Por qué? Porque estábamos haciendo una foto, una filmación con un personaje o un video. Algo no me permitía disfrutar de lo que es un deporte como el esquí. Y mira qué loco que a los 51 años por primera vez me pongo un esquí, estoy disfrutando la montaña, veo nevar, veo todo esto que es maravilloso y muchas veces lo tuve, pero no lo vi, no lo sentí.</p><p><b>— ¿Y por qué pensás que te pasaba eso?</b></p><p>— Porque la inexperiencia a veces te lleva a eso, la juventud te lleva a vivir en un vértigo, una vorágine que uno no te vas dando cuenta de lo que le va pasando. Lo vas atesorando con el paso de los años, con el correr del tiempo, que es muy sabio. <b>Para mí el tiempo es lo mejor que me pasó en la vida</b>. Encontrarme en este estadio. Hoy lo agradezco porque siento que tengo mínimamente 20 o 30 años más de disfrute, de saber lo que tengo que hacer para ser feliz, para ver feliz a mis hijos, a mi familia, a mis amigos. Quiero disfrutar. Entendí, con los últimos años, que fueron muy difíciles y muy contradictorios, porque hubo momentos de mucha incertidumbre, pero también momentos muy luminosos.</p><p><b>— ¿Esa incertidumbre tuvo que ver con una búsqueda tuya de la felicidad? Viste que hay un momento o punto de inflexión que te reacomoda las prioridades.</b></p><p>— Sí. Esas prioridades yo las empecé a ver a partir de mi separación. Yo me separé en marzo del 2019 y después empezó una pandemia para mí dificilísima. Entonces, yo me encontraba con cuarenta y pico de años, solo nuevamente, en una sociedad distinta a la que había conocido.</p><p><b>— Con un hijito...</b></p><p>— Con un hijo al que tenía que enseñarle, pensando mucho en él. Pero también teniendo una desconexión con toda esa vida familiar que había tenido durante tantos años. Es muy difícil.</p><p><b>— ¿Y cómo advertiste que estabas así de desconectado?</b></p><p>— Porque yo no tengo una personalidad ni depresiva ni de poco optimismo, pero en ese momento sentía mucha angustia, mucho dolor. Pensaba en cómo empezar de nuevo. Me sentía viejo, apagado...</p><p><b>— Después de tu separación.</b></p><p>— Sí, ese proceso fue muy difícil. Muchas veces, tanto la mujer como el hombre se encuentran en lugares de mucha dificultad, porque pensás ¿cómo empiezo de nuevo? ¿Cómo vuelvo a esta sociedad? ¿Cómo me inserto? Te sentís a destiempo, totalmente desvalorizado. Sentís que el tiempo pasó y que no llegaste al objetivo. Te preguntas: ¿Soy feliz? Yo quería una familia y...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4BO72S5HF5H5RKR6WFP5DNNJNA.jpg?auth=2cb272fcfd53464c32abda0efa3c0891481b5d52714c660ced1a0fc2a60037ab&smart=true&width=5673&height=3677" alt="Christian relató que buscó a su padre biológico a los 43 años y que ese encuentro le permitió responder una pregunta de su identidad y encontrar paz" height="3677" width="5673"/><p><b>— Era punto de inflexión existencial. ¿Y cómo saliste de ahí o con quién lo hablabas?</b></p><p>— Yo creo mucho en el poder del deseo. Cuando uno empieza a desear, ese cambio sucede.</p><p><b>— Vos sabías que vos querías habitarte de nuevo bien, en un vínculo. No temías volver a arrancar, pero no sabías cómo.</b></p><p>— Es muy loco porque yo lo que digo del deseo lo digo porque un día estaba ya separado en esa casa y viendo para dónde iba, cómo me reacomodaba en esa vida, cuidando mucho el ecosistema de mi hijo, porque quería que él no sufra. Veía una casa hermosa en un country, que me había comprado con el fruto de mucho laburo durante muchos años, sentado en la pileta, mirando la casa, mirando todo lo que había conseguido a nivel material y dije: “Cómo cambiaría todo esto, dejaría todo esto por ser feliz y enamorarme nuevamente”. Y el poder de deseo fue tan grande que me sucedió.</p><p><b>— ¡Es increíble! Porque el que lo escucha del otro lado dice: “Para él fue fácil porque es Christian Sancho, puede tener a la mujer que quiera”. Pero esa imagen que contás no parece ir de la mano con toda esta profundidad y angustia que tenías.</b></p><p>— Sí, porque había mucha inseguridad. Tener todo y no tener nada. Tenía un vacío muy grande, una inseguridad muy grande para conmigo, con volver a reinsertarme en la sociedad, volver a conocer una mujer, a enamorarme...</p><p><b>— Volver a vincularte y decir: “Ya me separé una vez, me separé otra, tengo dos chicos”.</b></p><p>— Claro. “Y una tercera vez, ¿cómo será?”, decía. Aparte lo primero que uno se imagina es: voy a estar solo el resto de mi vida. Pasaron muchos años de soledad, tres años de soledad, conociéndome a mí mismo. Estuve solo del 2019 al 2022, que siempre a mí me quedó marcado el <b>22 de enero del 2022</b>. Es el día que conocí a Celeste, que nos dimos el primer beso y ahí empecé a entender que ese deseo empezaba a ser realidad.</p><p><b>— En esos tres años, ¿no habías vuelto a sentir que podías armar una familia nuevamente? ¿Eso recién te pasó el día que la conociste a ella?</b></p><p>— No me pasó hasta ese momento y trataba de disfrutar mucho de mi hijo, de mis amigos, de mi soledad, de esos tiempos libres que tenía, que no había tenido durante años. Irte a dormir solo, tener un librito al lado. Yo me acuerdo que tenía un libro de <b>Gabriel Rolón</b> que me acompañó mucho en ese momento. No era de pegarme a las series, a la tele o a las plataformas y menos al teléfono, porque viste uno scrollea y te das cuenta que se te va la vida scrolleando. Y dije: “No, por acá no va”. Yo aprendí con los libros. Antes de irme a dormir en Europa, en Estados Unidos, en México, en distintos lugares, cuando iba viajando, tenía un libro que siempre me acompañaba. En este caso, ese libro era <i>El duelo</i> de Rolón, que habla de los duelos que va pasando uno por la vida. En una pareja, en el estadio de esta vida que te van sucediendo de distintas maneras. Y ese librito me fue ayudando a encontrar todo eso que había perdido. Lo volví a encontrar en la lectura, en viajar. Esa introspección que yo necesitaba. Cuando realmente querés salir de un problema, miras hacia adentro y ves qué es lo que estás haciendo mal, qué es lo que no funcionó en vos, para encontrar tu mejor versión.</p><p><b>— ¿Y qué respuesta encontraste ahí?</b></p><p>— Esa confianza en mí mismo, esa intuición, el poder de percepción que yo tenía: saber escuchar, mirar, disfrutar, entender lo que me estaba pasando y para qué me había pasado. Cuando empecé a entender para qué me había pasado todo esto a mí y que no era nada personal conmigo, porque no había fallado, no había habido una tercera en discordia, un tercero en discordia, una infidelidad, un problema en sí. A veces el tiempo marca etapas en la vida de uno y yo agradezco mucho todo lo que me sucedió. <b>Si no me hubiese sucedido todo esto, yo no hubiese vivido los momentos más felices de mi vida que viví a partir de ese 22 de enero del 22</b>. ¿Por qué? Porque me casé por primera vez en mi vida. Encontré lo que es el estadio del amor. Me encontré en un teatro mirándola antes de salir al escenario y diciéndole: “¿Te casarías conmigo?”. Con cuarenta y pico de años y ya habiendo vivido dos veces el amor, teniendo dos hijos y enamorándome de una manera extraordinaria por última vez. Porque yo creo que esta es mi última gran historia de amor y me lo deseo de esa manera y se lo deseo a todas las personas que le pueda llegar a pasar, a la edad que sea. Porque me sentía viejo, apagado, agotado y dije: “¿Cómo sigo?” Y no soy una persona ni que se refugia en vicios, en adicciones, en nada que pueda llegar a lastimar más. Porque ya estaba muy lastimado por dentro.</p><p><b>— ¿Por qué eras tan duro con vos mismo? Porque en un vínculo en realidad las responsabilidades son compartidas.</b></p><p>— Porque siempre pienso que el error muchas veces lo comete uno con uno mismo, con los demás. Y siempre me he hecho la culpa a mí mismo primero. Yo pienso ¿qué hice mal? Siempre hago una recapitulación de lo que hice mal. Analizo en qué fallé, en qué trabajé mal y después, cuando te empiezo a darme cuenta -como vos bien decís- de que el vínculo es de a dos, las relaciones hoy son distintas, los vínculos, lamentablemente, muchas veces tienen fecha de vencimiento, mucho más rápido que antes. Vivimos una sociedad que tiene un proceso de ansiedad muy grande, que busca lo que no tiene y cuando lo tiene no lo valora. Cuando tenés realmente las actividades cotidianas, que son las más necesarias, no las sabes ver. Y mirar es muy importante, porque es mucho más importante que ver. Ver es el todo, pero focalizás en un punto del cual tenés que hacer inflexión en algunos momentos.</p><p><b>— Cuando la conociste a Celes, ¿cómo transitaste esos temores de volver a avanzar en el amor? Porque me imagino que frente a esta relación de pareja, puede surgir el miedo de volver a fallar</b></p><p>— ¿Vos sabés que no lo tuve? No apareció nunca. En estos casi cinco años que estamos juntos, en enero cumplimos cinco años juntos, nunca lo sentí. Fue algo inconsciente que tuve y creo que esa inconsciencia me llevó a tener felicidad y a encontrarme en ese vínculo que yo quería tener con una compañera con la que me divierto, me da gracia. Es muy lindo. Como cuando ves una película que ves los distintos momentos que va transitando esa pareja, que ves esa complicidad, ese buen humor, esa sonrisa, ese ida y vuelta. Y mirá que nos pasaron cosas muy difíciles a los dos en estos cinco años. La pérdida de nuestros dos padres, la pérdida de un montón de situaciones que nos fueron mostrando el trabajo, la vida, los vínculos. Muchas veces nos damos cuenta de que cada día es más chiquito el grupo, que uno a veces idealiza en la amistad, en los proyectos, en los vínculos, en las personas que te rodean. Y a veces esa idealización se desvanece con el paso del tiempo, con situaciones, crisis, con distintos momentos de la vida que te van enseñando de que hay personas para siempre y personas que son momentáneas, que cumplen etapas o que son grandes compañeros.</p><p><b>— Y que no está mal tampoco eso, ¿no?</b></p><p>— No está mal. Pero no hay que romantizar tanto. Yo vengo de una época más romántica de cartas de puño y letra enviadas desde Europa, de momentos de mucha idealización. Teníamos esa familia idealizada de “compro la casa, seguramente en esta casa vea jugar a mis nietos” o “en ese parque voy a jugar con mis nietos”. Y no es así por ahí ahora. La vida ha cambiado.</p><p><b>— Y capaz es así. Pero después la vida sigue y tenés que volver a empezar.</b></p><p>— Tal cual.</p><p><b>— ¿Con qué versión tuya se encontró Celeste?</b></p><p>— Creo que con mi mejor versión. Una versión con más experiencia, que no tiene miedo a absolutamente nada. Y eso fue lo bueno.</p><p><b>— ¿En algún momento tuviste temores?</b></p><p>— En otros momentos de mi vida, sí. Tuve incertidumbre, procesos de no saber para dónde ir y en este caso nunca tuve nada de todo eso. Nunca tuve la incertidumbre de decir: “¿Qué va a pasar ahora? ¿Qué voy a hacer?” Ahora disfruto. Y algo que aprendí, y me parece lo más importante, es a disfrutar con muy poco. Eso me enseñó la vida.</p><p><b>— Se necesita poco para ser feliz, ¿o no?</b></p><p>— Sí, muy poquito.</p><p><b>— Obviamente, hablamos desde una postura de privilegio. Pero incluso teniendo todo, a veces aparece esa sensación de vacío e insatisfacción. Cuando uno aprende a disfrutar de las cosas simples, empieza a entender que la vida pasa por otro lado.</b></p><p>— Sí y el mundo se pone a colores cuando uno empieza a disfrutar de esa manera, porque en verdad vivimos constantemente detrás de esa zanahoria que, cuando llegás a tenerla, viene la otra y aparece otro objetivo, otra búsqueda, otra meta, otro deseo y otro sueño. <b>Yo siento que he cumplido todo lo que he querido en la vida</b>. He tenido muchos deseos que se han cumplido. Es muy importante cumplir con todo lo que uno quiere en su vida.</p><p><b>— ¿Te pasó en algún momento que dijiste: “Esto lo estoy postergando, voy a ir en búsqueda de...?</b></p><p>— Sí, hubo cosas que postergué en la vida. Fue quizás el no saber disfrutar de esos grandes momentos que podría haber tenido con mucha gente, quizás, desde el punto de vista de focalizarme en trabajar más, en conseguir algo material, después fue parte del pasado, fue parte de un lugar que digo: ¿para qué hice todo esto? Pero lo hice para entender que con los años lo material, lo económico, obviamente te da un privilegio de poder vivir de una manera cálida, pero no era lo más importante. Lo más importante era lo que me estaba pasando por dentro, que quizás eso no lo podía pagar ni todo el dinero del mundo.</p><p><b>— Más allá de la observación, de la compañía de los buenos libros, cuando hablás de eso que te estaba pasando, ¿en algún momento dijiste: “Che, tengo que pedir ayuda”?</b></p><p>— Sí. En ese momento de esa crisis, que se intentaba repatriar una familia, sí. Empecé terapia nuevamente. Hice muchos años psicoanálisis cuando era chico por el accidente que tuve, por la tartamudez que tenía, por muchos motivos que me fueron pasando. Y después, no te digo que te das de alta, pero decís...</p><p><b>— Te hacés tu cajita de herramientas.</b></p><p>— Sí. Pero sentí que me faltaban un montón y que no sabía cómo salir de esa tristeza, de ese dolor, de esa angustia, de esa pérdida, de esa nueva vida que se iba a venir y no sabía cómo afrontarlo. Entonces, volví al psicoanálisis con una psicóloga a ver cómo podía hacer para poder disfrutar primero mi vida en ese momento, que tenía todo, pero me sentía muy vacío. Y segundo, cómo venía el futuro y cómo lo iba a transitar.</p><p><b>— Y esto que decís de poder desearlo y visualizarlo a veces parece algo idealizado, pero es verdad que, si tenés claro hacia dónde querés ir o, al menos, qué es lo que no querés, ya es un gran paso.</b></p><p>— Tal cual. Hoy tengo clarísimo qué necesito y qué es lo que no quiero. Y es una elección día a día. Yo me levanto y quiero pasarla bien. Quiero ser feliz, quiero disfrutar de todo esto. Vos elegís todos los días. Si salir a pelearte con la gente, a disfrutar de tu laburo, de todo lo que te pasa o no. Todos tenemos problemas constantemente, mayores o menores, pero sí depende de uno cómo transitarlos.</p><p><b>— Celeste es algo más chica que vos.</b></p><p>— ¡Mucho más chica! 14 años más chica (risas).</p><p><b>— Probablemente, mucho de esto que vos ves, por más de que ella es muy piola e hipermadura, naturalmente, todavía no lo transitó por una cuestión cronológica. ¿Sos de aconsejarla? ¿Suelen charlar sobre estos temas?</b></p><p>— Yo consejos no doy porque me parece que uno tiene que vivir la experiencia para que realmente te pase. Sí, cuando veo que te vas a chocar, te voy a decir: “Ojo acá. Fijate”. Pero trato de entender todo lo que le pasa, porque eso me pasó a mí a los treinta y pico de años. Además, somos los dos muy parecidos, tenemos personalidades parecidas. Y cuando nos encontramos en ese momento, yo le digo: “Ojo acá, fijate, porque quizás estás reaccionando con mucha ansiedad, tené cuidado con esto”.</p><p><b>— ¿Y te escucha?</b></p><p>— Sí. Ella me escucha porque sabe que yo ya lo viví hace 14 años atrás ese momento. Entonces, entiendo que nos encontramos en el momento justo. En mi caso, por la experiencia, por todo lo que he transitado en esta vida. Y en el caso de ella, porque es una mujer muy madura que siempre ha tenido la necesidad de estar con alguien más grande por su madurez. Y a mí me encanta eso, encontrarme con una persona que tiene una energía joven, linda, de mucho ímpetu, de mucha impronta, de buen humor, de divertirse. Es muy lindo encontrarse con una pareja de la cual no solamente tenés todo lo que necesitás en una pareja a nivel sexual, a nivel afectivo, sino también en esa empatía con una amiga. Tengo una amiga, ella tiene un amigo, la pasamos muy bien, nos reímos juntos. Yo siempre evalúo el contenido que tiene nuestra pareja, nuestra familia, en lo que nos pasa, en reírnos muchas veces a carcajadas. Y me emociona eso porque no muchas veces te pasa en la vida que te rías a carcajadas con una pareja y digo: “Qué bueno que nos pasa esto”.</p><p><b>— ¿Y por qué sentís que te interpela tanto?</b></p><p>— Porque aparece en un momento de mucho disfrute, de sabiduría en lo que es la vida, en lo que me ha pasado durante tantos años, en encontrarse con ese amor tan genuino, tan valioso, tan emocionante, tan adrenalínico. Y es vertiginoso. Es maravilloso encontrarse en este momento de la vida a los 51 con una pareja como la que tengo, con una compañera como la que tengo, con unos hijos como los que tengo, con una vida como la que tengo. Es de mucho agradecimiento. Siempre tengo mucha gratitud. Yo tengo mucha gratitud por todo lo que me ha pasado en la vida, cómo me ha elegido la vida desde distintos momentos de aprendizaje para saber valorar todo esto que me pasa.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PT2HGSUC3NFOZFQSFTHE5GUYRM.jpg?auth=8a8eb0c7d3009059d24496b9d16c19dc71b2798f065ff7610c7cb597efc9a5ee&smart=true&width=6192&height=4128" alt="El actor conoció a Celeste el 22 de enero de 2022, volvió a creer en el amor y juntos construyeron una pareja basada en la complicidad, el humor y el disfrute" height="4128" width="6192"/><h2>Juan Sancho, el padre que lo crió</h2><p><b>— Es muy amoroso lo que decís, porque, si uno mira en retrospectiva, has compartido muchas veces que no has tenido una vida fácil y que has atravesado situaciones complejas. A vos te crió una persona que biológicamente no es tu papá y tuviste situaciones de bullying durante tu infancia.</b></p><p>— Sí, es así.</p><p><b>— Esto que decís del accidente, que te costaba tanto comunicarte y, paradójicamente, hoy te dedicás a la comunicación. Has logrado construir un vínculo maravilloso con quien te crió. Hoy, de adulto, cuando mirás hacia atrás, ¿cómo pudiste transformar todas esas experiencias que a cualquier otra persona podrían llevarla a lamentarse, con cierto grado de enojo o resentimiento, pero vos, en cambio, te parás desde este lugar de dicha y gratitud?</b></p><p>— Porque me enseñaron a mirar con prosperidad.</p><p><b>— ¿Quién?</b></p><p>— Mi papá del corazón, <b>Juan Sancho</b>. Mi papá. Fue la persona que me enseñó todo. Él a partir de los dos años míos fue muy presente en mi vida y está muy presente hoy. Yo siento que es lo mejor que me pudo haber pasado. Y mirá qué contradictorio lo que dice el hijo de una madre soltera que se crio desde un vínculo de mucha soledad. Porque creo que nos pasó lo mismo a mi mamá y a mí desde el punto de vista de encontrarnos con Juan. Fue una persona que a mí y a ella nos enseñó lo que es el verdadero amor de un padre hacia un hijo, el verdadero amor de un gran compañero hacia mi mamá, el verdadero amor hacia una familia. Él cuidó mucho esta familia, cuidó el vínculo que teníamos, nos cuidó mucho a nosotros y me cuidó mucho a mí, fundamentalmente. Y podría haber focalizado ese amor, ese vínculo, con mi hermano, con <b>Juan Pablo</b>, que es hijo de su sangre. Pero él me cuidaba más a mí. Y eso yo lo agradezco mucho y lo valoro, porque supo entender quizás la carencia que yo tenía afectiva por el amor de un padre. Enterarme a los siete años que mi papá no era mi papá fue duro. Fueron muchas las informaciones que me dieron durante mi infancia y mi adolescencia que generaron en él focalizarse en mí, mirarme cada vez más, prestarme atención. <b>Yo digo que un padre es lo que hace, no lo que dice</b>. Por eso trato de hacer eso con mis hijos, con las personas que tengo al lado, porque siento que él me enseñó eso. Era un tipo que hacía, que me daba sus palabras, su tiempo y fundamentalmente mucho amor. Su pérdida fue de los momentos más difíciles que transité en mi vida. Su pérdida en este plano porque es muy loco, pero siento que está muy cerca siempre.</p><p><b>— Siempre están de una u otra manera.</b></p><p>—Sí. Tengo una anécdota que habla del vínculo que él lo hizo eterno y está en mí constantemente. Cuando estaba ya en el proceso más difícil de la enfermedad, me lleva a un lugar que a él le hacía muy bien, un lugar cerca de mi casa, en Rosario. Él iba todas las tardes a encontrar paz ese lugar. Era en una iglesia que al costado había como un monte y en ese monte veías el atardecer. Te sentabas y veías cómo caía el sol. Y mi papá un día me dice: “Chris, quiero llevarte a un lugar que a mí me da mucha paz, quiero que lo veas, que lo conozcas”. Digo: “Dale, pa, lo vemos”. Insistentemente me lo dijo durante tres veces el fin de semana ese que estaba en Rosario con él. Y digo: “Celes, ¿me acompañás? Porque mi papá quiere llevarme a un lugar y nunca me dice algo con tanta vehemencia y frecuencia en tan solo dos días”. Me dice: “Dale, te acompaño”. Vamos los tres, vemos ese lugar y en un momento mi papá me dice: “Mirá, vamos hacia este lugar”, y me muestra el atardecer en un lugar maravilloso. Justo Celes estaba detrás nuestro, nos saca una foto y en esa foto estamos viendo el atardecer mi papá y yo. Cuando fallece mi viejo fue muy difícil para mi mamá y para mí, porque era la primera vez que estábamos solos nuevamente. Nos sentíamos perdidos y fue un tema de conversación ese día, en la charla, en ese último almuerzo antes que él se vaya, porque era la primera vez en 50 que estábamos perdidos de nuevo. Y el día que fallece fue un punto de inflexión porque se fue una persona muy importante en nuestra vida y se fue la persona que más nos enseñó, tanto a mi mamá como a mí. Y ese día yo entendí que en ese atardecer él me estaba mostrando cómo quería que lo recuerde. Y fue tan lindo lo que sucedió que, cada vez que yo veo un atardecer y me persigue el sol en mi vida, siento que él está cerca mío y siento que él está conmigo acompañándome en cada momento. Todo lo que me pasó a mí en la vida es parte de ese amor y de esa enseñanza que me dio Juan Sancho.</p><h2>La búsqueda de su padre biológico</h2><p><b>— ¿En algún momento te dio curiosidad buscar a tu padre biológico?</b></p><p>— Sí, me dio mucha curiosidad. No por tener una carencia, porque no tenía una carencia desde lo afectivo o desde lo emocional. He tenido un padre maravilloso y no tenía esa necesidad. Pero sí tenía la necesidad de que me responda esa pregunta de <b>por qué me había abandonado</b>. Porque indefectiblemente cuando uno va encontrando esas respuestas con un psicólogo, con ayuda terapéutica...</p><p><b>— Después cuando te convertís en papá vos, vuelve a resurgir.</b></p><p>— Cuando uno se convierte en papá quiere encontrarse con esas preguntas que quizás no se resolvieron o no se respondieron cuando uno era chico. Entonces, a los 43 años dije: “Quiero conocer a mi papá biológico, quiero responder esas preguntas”.</p><p><b>— ¿Lo encontraste fácil?</b></p><p>— Sí, medianamente fácil. Pensá que en 43 años yo no lo había conocido, no sabía cómo era, no tenía una foto, no sabía absolutamente nada de él. Necesitaba escuchar por qué me había abandonado, porque yo buscaba reconocimiento todo el tiempo. Y fijate cómo fue mi vida, que llegué a donde llegué, yo creo, por haber tenido la vida que tuve desde muy chico.</p><p><b>— Esa necesidad de ser revalidado, de ser visto, de ser aceptado...</b></p><p>— Esa aceptación. Y mirá que yo vivo en un mundo de que hay más no que sí. En mi carrera, en mi vida, en lo que fue todo mi laburo. Pero en ese viaje digo: “Quiero responder esa última pregunta, saber por qué se fue, por qué no quiso estar conmigo”.</p><p><b>— ¿Y cómo fue la recepción de él cuando lo contactaste para conocerlo?</b></p><p>— Fue muy buena porque obviamente él había transitado durante muchos años, tuvo muchos hijos, de hecho sus hijos no sabían de mi existencia.</p><p><b>— O sea que tenés medios hermanos.</b></p><p>— Sí, hay varios, por distintos lugares del mundo. Pero yo me quedé con algo muy bueno de ese encuentro. Primero le dio mucho más valor a mi papá, a Juan Sancho. Le dio mucha validez a todo lo que había hecho él durante tanto tiempo y potenció ese amor que yo tenía para con él. Y segundo, me dio algo que a mí me dio paz, porque encontré en esa mirada...</p><p><b>— Esa respuesta te dio paz. Más allá de que haya sido o no lo que querías escuchar. No sé cuál era la expectativa.</b></p><p>— No, la expectativa era voy a volver a nacer porque voy a escuchar algo que no escuché nunca en mi vida. Ya con una conciencia y habiendo transitado tanto en mi vida, con dos hijos, con dos familias, con todo lo que me había pasado, dije: “¿Cómo será?”.</p><p><b>— Interpela tu identidad.</b></p><p>— Sí. Y era lo que yo estaba yendo a buscar, parte de mi identidad. Quería saber qué había pasado y qué iba a pasar también. Y eso a mí me dio mucha paz y me generó algo muy bueno para con el vínculo con él, porque en ningún momento sentí resentimiento. Sentí gratitud. Le agradecí muchísimo el que me haya dejado en las manos de quien me dejó, porque yo no hubiese llegado hasta este punto si no hubiese encontrado un papá como el que tuve, una vida como la que tuve. Y creo que todos esos pasos que se fueron dando en mi vida fueron a partir de...</p><p><b>— De esa desgracia que pasó, en algún punto.</b></p><p>— Todo eso. <b>Con todo lo que me ha pasado en la vida, entendí el para qué.</b> Porque al principio uno puede victimizarse, puede encontrar muchas preguntas y respuestas sin resolver de las cuales no encontrás el porqué. Nunca lo vas a encontrar el porqué. Con el tiempo, vas a encontrar el para qué. Por eso agradezco mucho el paso del tiempo.</p><p><b>—Si pudieses tomarte un mate con vos mismo, con ese Chris que en 2019 la pasó tan mal, frente a este que está hoy acá, ¿qué te dirías?</b></p><p>— Quedate tranquilo, que vas a ser muy feliz (se emociona).</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/QMIVNLKCJVB75EMDPDFJJS4LLQ.jpg?auth=f46f14d459f47509dbb00b3302352037af6f7b8907fdb8583029311f04a1033c&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Christian Sancho con Luli Fernández en Ellos - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[De estrella en Chiquititas a pasar hambre y atender una heladería, ¿qué fue de la vida de “Sol”?]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/28/de-estrella-en-chiquititas-a-pasar-hambre-y-atender-una-heladeria-que-fue-de-la-vida-de-sol/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/28/de-estrella-en-chiquititas-a-pasar-hambre-y-atender-una-heladeria-que-fue-de-la-vida-de-sol/</guid><dc:creator><![CDATA[Luis Novaresio]]></dc:creator><description><![CDATA[En un nuevo episodio de La vida después, Daniella Mastricchio, la actriz repasa el costo del éxito infantil, el abandono familiar, la pérdida de lo ganado en su infancia y cómo se reconstruyó lejos de los medios]]></description><pubDate>Fri, 28 Aug 2026 05:22:02 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Pasar de llenar el Gran Rex y cantar el inolvidable “Corazón con agujeritos” a quedarse en la soledad absoluta le sucedió a muy corta edad. A finales de los años 90, <b>Daniella Mastricchio conquistó a la Argentina interpretando a Sol Rivera</b>, la nena adoptada por Belén (Romina Yan) en <a href="https://www.infobae.com/tag/chiquititas/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/chiquititas/"><b>Chiquititas. </b></a>Sin embargo, detrás de esa sonrisa y esos ojos que marcaban récords de audiencia en la pantalla chica, esta niña cargaba con el peso del alcoholismo de su papá, la “culpa” de un divorcio y la presión de ser el único sostén económico de su hogar.</p><p>En el marco de <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/"><b>La vida después</b></a>, la propuesta audiovisual de Infobae Studio, Dani se sienta a repasar los difíciles momentos de su historia: la desaparición de todo el dinero ganado en sus años dorados, el impacto de pasar a atender las mesas en una heladería siendo todavía menor de edad, el camino para perdonar los abusos del entorno y renacer como coach, escritora y madre de cuatro hijos.</p><p><b>Luis Novaresio: ¿Quién es Daniella Mastricchio?</b></p><p><b>Daniella Mastricchio:</b> Es la que estoy siendo. Siento que lo que más me representa es lo que estoy haciendo hoy.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JJX7UHKGKFBRPPGZ2FV67L6EA4.png?auth=d5bcd23b09806973c37d70e01c7e2721f2cbb02c86942a889b2a48483d4e7a8e&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""A mis siete años empecé Chiquititas. Una etapa hermosa de la infancia donde empezaba un mundo que yo desconocía y que de repente me iba a descubrir", afirma Daniella" height="1080" width="1920"/><p><b>LN: ¿Y hoy qué está haciendo Daniella?</b></p><p><b>DM:</b> Hoy estoy en una etapa muy profunda de mi vida, muy linda, la más honesta que he tenido en estos años. Estoy en formación de <i>coach</i> profesional, que amo, y estoy también acompañando a mujeres desde mi historia y con mi recorrido. Y bueno, obviamente siendo mamá de cuatro.</p><p><b>LN: Ubiquémonos en tus siete años. ¿Qué pasaba a tus siete años?</b></p><p><b>DM:</b> A mis siete años empecé <i>Chiquititas</i>. Una etapa hermosa de la infancia donde empezaba un mundo que yo desconocía y que de repente me iba a descubrir. Empecé a ser muy mirada. Aprendí ahí lo que era ser tan mirada. Tanto que después, con el recorrido de los años, me di cuenta de que supe siempre qué se sentía ser mirada, pero nunca me había mirado yo misma.</p><p><b>LN: El personaje de Sol, al lado de Belén (Romina Yan), “Corazón con agujeritos”... O sea, una explosión de notoriedad impresionante.</b></p><p><b>DM:</b> Total. Sí, en ese momento, al no haber redes, tampoco tenías tanto el termómetro de lo que pasaba. Pero sí, cuando íbamos al teatro era una cosa increíble, impresionante y linda.</p><p><b>LN: Lo recordás con dulzura.</b></p><p><b>DM:</b> Sí, lo recuerdo con dulzura y también con esfuerzo. Creo que son compatibles, que pueden ir juntas. Y también, obviamente, la disciplina y la responsabilidad de lo que es un trabajo, a pesar de la corta edad.</p><p><b>LN: ¿Cómo llegaste a </b><i><b>Chiquititas</b></i><b>?</b></p><p><b>DM:</b> Llego por un aviso en el diario. En ese momento...</p><p><b>LN: Era así. Lo sentimos, pero era así.</b></p><p><b>DM:</b> Era así y nos delata. Sí, en ese momento era un aviso en el diario, una publicación bastante importante en la que no se sabía muy bien de qué iba este programa nuevo. Sí estaba claro que buscaban nenas un poquito más grandes, y yo me presenté igual. Y ahí nació Sol, que no empezó como huérfana, de hecho, porque ni siquiera estaba planteado el personaje. Y así llega Solcito a mi vida y este personaje a <i>Chiquititas</i>.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/NO473MJDHFAGDLUPDEUS2FAVCE.jpg?auth=7cdab33761ccc0a50cac46a7e61c9195051b39d3ee218386d0ac15493c9e2865&smart=true&width=2622&height=1600" alt="Una imagen de Daniella Mastricchio en Chiquititas" height="1600" width="2622"/><p><b>LN: Empezás no siendo huérfana.</b></p><p><b>DM:</b> Empiezo no siendo huérfana, claro. Porque en ese momento mi personaje vivía con Leticia —quien hacía de mi madre— y a los pocos capítulos muere. Y bueno, un padre que después, años después, aparece. Belén me adopta y tiempo después me voy a vivir al hogar.</p><p><b>LN: Adoptada por Romina Yan, por Belén… ¿Qué recordás de ella?</b></p><p><b>DM:</b> Amor, amor total. Romi era dulce. Recuerdo los momentos que compartimos, que fueron muchísimos, porque mi personaje desde el inicio estuvo con ella. Entonces era literal como una mamá para mí.</p><p><b>LN: ¿Cómo te enteraste cuando murió?</b></p><p><b>DM:</b> Yo estaba en mi casa. Mi hijo más grande era chiquito y me llama por teléfono un familiar y me lo dice. Yo dije: “Esta mujer está loca, no sé qué le pasó, señora vaya a dormir la siesta”. Y corté. En ese momento yo no solo estaba muy por fuera de los medios, sino total y completamente aislada de todo, hasta incluso de mí. Y lo raro fue que empezó a llamarme mucha gente del medio que no sé ni cómo obtuvo mi teléfono en ese momento. Prendo la tele y ahí me entero por las noticias. Cambiaba de canal porque no podía creerlo...</p><p><b>LN: No podía ser, ¿no?</b></p><p><b>DM:</b> O sea, realmente pensé que era un error, un chiste de mal gusto de alguien. Pero cambiaba de canal y estaban todos con lo mismo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/T25V3LKFGFFS5NFPITF5IJKRGI.jpg?auth=00cf4487bda9e503117868a65442763fa56dcf93b221f202e4a10f96ebf8007a&smart=true&width=4848&height=3384" alt="Daniella Mastricchio escribió un libro sobre su vida" height="3384" width="4848"/><p><b>LN: Estabas totalmente fuera de los medios, después de haber dejado </b><i><b>Chiquititas</b></i><b>. ¿Por qué saliste de ahí?</b></p><p><b>DM:</b> Más allá de <i>Chiquititas</i>, fue una etapa personal mía muy intensa que no la entendía ni yo. Estaba en un momento en el que todo me daba vergüenza, sentía un poco de culpa... Yo siempre relacioné el amor al ser elegida, y de repente, que no te elijan más era como un “no soy suficiente, no me quieren, no soy más importante”. Y todo eso llevó años poder mirarlo con otros ojos, con más amor a mí principalmente. Y esto también es lo que me trae a este presente.</p><p><b>LN: ¿Te daba culpa ser la Sol exitosa, adorada, la que paraban por la calle?</b></p><p><b>DM:</b> Todo me daba culpa, porque fui criada un poco así. Me daba culpa ser esa exitosa Sol y que de repente las miradas fueran hacia mí y no quizás hacia un hermano o hacia lo importante que era Daniella. Sol se llevó puesta a Daniella en ese momento. Y también me daba culpa dejar de ser Sol.</p><p><b>LN: Siento que es muy vertiginoso todo para una niña. A los siete años, una niña habitualmente está jugando con muñecas y vos pasaste a ser megaexitosa, megaconocida, megatodo. Y a los 11 años, también muy niña… ¿te plantaste vos o se plantaron tu papá y tu mamá para que dejaras de hacer esto?</b></p><p><b>DM:</b> Yo creo que fue un combo. Un año antes de terminar <i>Chiquititas</i> —yo hice hasta el 98 inclusive—, en el 97 yo estaba muy cansada por todo lo que conllevaba el trabajo, los fines de semana y el teatro, más todo lo que sucedía en casa. Pero de alguna manera era como: “Bueno, no importa lo que vos decís o lo que vos necesitás”. Nadie vino a enseñarme a escucharme. Entonces seguía por la vida. Y cuando llega el final de mi personaje en <i>Chiquititas</i>, creo que fue un poco que ya no era conveniente para nadie, en el sentido de que los conflictos en casa de mis padres se trasladaban seguramente a lo laboral. Yo tenía nueve o diez años en ese entonces. A veces llegaba muy cansada, a veces no dormía e iba al colegio, y después al mediodía me iba comiendo un sandwichito en el auto y llegaba a grabar. Ahí lo daba todo y era feliz, era un poco Dani siendo Sol o Sol siendo Dani, muy mezclado.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/LF7P4BXJTFG2LL7FYXXUMQJOXY.png?auth=e6ab14f7cbb499d05b8805c45118a6ad5c7df8c19baeb9de2ed611567765baea&smart=true&width=780&height=780" alt="Daniela Mastricchio con Romina Yan en Chiquititas" height="780" width="780"/><p><b>LN: ¿Tenés un recuerdo preciso de ese último día de grabación?</b></p><p><b>DM:</b> Sí, y fue raro. Yo no lo recuerdo, pero por ese entonces mi mamá me dijo que a mí me habían anticipado que era el último día de grabación. No sé si elegí borrarlo o no me lo dijeron. La verdad es que no lo sé, no lo recuerdo. Pero llega ese día de grabación y llega la última escena. Lo que sucedía cuando terminaba el personaje de alguien era que desde el control el director de piso decía: “Un fuerte aplauso, le agradecemos, le damos un besito”. Ese día me tocó a mí, y yo miraba y decía: “Todos se confundieron”.</p><p><b>LN: “¿Por qué me despiden si yo sigo?”.</b></p><p><b>DM:</b> Claro, no entendía muy bien. Salí de ahí medio confundida, no sabía si era algo que estaba bien o que estaba mal, o qué iba a pasar con mi vida, porque era tanto el desorden de base y el abandono a mi persona que no sabía…</p><p><b>LN: ¿Y qué pasó?</b></p><p><b>DM:</b> Y ahí empezó el desorden más grande, porque ahí vuelve la culpa. Por eso mi libro se llama <i>Cómo poner límites sin culpa</i>, porque la culpa la cargué toda mi vida. Llega la gran culpa: “Es todo por mi culpa, mis padres se divorcian...”. Quedó todo como cuando hay una guerra, que cuando salís no ves más que destrozos y soledad. Eso. Así me encontré. Para mí era mi culpa que todo se destruyera.</p><p><b>LN: ¿Era tu culpa que tus viejos se divorciaran, era tu culpa que ellos se pelearan, era tu culpa que vivieses en un entorno familiar muy difícil?</b></p><p><b>DM:</b> Sí, era mi culpa. Porque si bien el mensaje era muy implícito, el mensaje estaba. Y también como que se esperaba mi continuidad en ese camino artístico, porque dependían todos de eso...</p><p><b>LN: Económicamente.</b></p><p><b>DM:</b> Económicamente, sí. “Se destruyó todo, ahora no hay vacaciones, no sé qué hacen, cómo pagan la casa”... Tenía 11 años. Para mí eso era normal.</p><p><b>LN: A ver cómo lo pregunto, con respeto por tus padres… ¿te usaron como un instrumento para generar dinero?</b></p><p><b>DM:</b> Sí. A ver cómo lo digo yo sin que suene... Realmente cambié el foco de contar mi historia. Viví muchísimos años resentida con mis papás, los juzgué, los critiqué, me enojé y me angustié. ¿Fue real? Sí, obvio. ¿Los hechos los puedo cambiar? La verdad es que no. Pero como eso no iba a cambiar mi historia, tuve que encontrar una manera de observarlo distinto, de contarme la historia distinta y dejar de ser la víctima.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/K5TGLWHRPBEP7OTVZCMZYDKI74.jpg?auth=da257c66a67c52aa94e6dc6bd3c858abb125cbd8eb7d233ad9abee2a5a0f63f4&smart=true&width=5599&height=3657" alt="Daniella Mastricchio en plena entrevista con Luis Novaresio" height="3657" width="5599"/><p><b>LN: ¿Y los perdonaste?</b></p><p><b>DM:</b> Sí.</p><p><b>LN: ¿Perdonaste al papá que era violento? ¿Perdonaste a la mamá que no estaba al lado tuyo cuando la necesitaste? ¿Los perdonaste?</b></p><p><b>DM:</b> Sí, y me siento bien con eso. Me costó muchísimo, me costó tanto... Yo decía: “Esto no se puede perdonar, esto es imperdonable”, porque sentía una destrucción total. Pero bueno, en esta búsqueda de escucharme, de ver quién era y para qué me iba a servir toda esta historia... Siento que reconstruí esa historia. Está claro que no va a cambiar.</p><p><b>LN: Hemos sido educados con la expresión de “cuando seas padre o madre vas a entender a tu papá y a tu mamá”. Cuando fuiste mamá, ¿entendiste a tu papá y a tu mamá?</b></p><p><b>DM:</b> Tocaste una fibra justito ahí... Mi mamá me decía mucho esto: “Cuando seas madre me vas a entender”. Y me decía cosas como: “Vos te vas a quedar sola, sola”. “¿Estoy siendo una mala hija y me voy a quedar sola con 11, 12 o 13 años?”, pensaba. Y creo que esperé el día ansiosa de ser madre para por fin, en una ilusión, decir: “Ah, era esto”.</p><p><b>LN: Y...</b></p><p><b>DM:</b> No fue. Esperé que cuando fuera madre la pudiese entender, y no sucedió. Fue duro también.</p><p><b>LN: Es medio cruel la pregunta: ¿sentís que tu mamá te quiso?</b></p><p><b>DM:</b> ¿Qué es querer? El querer lo asocio mucho a la pertenencia: “Yo te quiero, vos me querés, sos mío, soy tuya”. Para mí el amor va por otro lado. A mis hijos yo los amo. Tengo miles de errores y los voy a seguir teniendo, pero estando presente y con todo mi amor. Siento que desde su manera de haber aprendido el amor, ella hizo lo que pudo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VCDR2476FVG2HKILFUVBOMR26U.jpeg?auth=fff5da87c214d1d2972f83d36cc79bf354915395023b701e4842a6aa82f5e5e2&smart=true&width=960&height=843" alt="Daniella Mastricchio junto a sus cuatro hijos" height="843" width="960"/><p><b>LN: Te amó como pudo.</b></p><p><b>DM:</b> No sé si me amó, no lo puedo saber, porque esto depende de qué es el amor para cada uno. Si le preguntás, probablemente te diga: “¿Cómo que no? Yo la amo”. ¿Y quién puede discutir lo que el otro siente?</p><p><b>LN: ¿Hoy tenés un buen vínculo con ella?</b></p><p><b>DM:</b> No, no tengo vínculo. Porque perdoné, pero no me quedo en el mismo lugar nunca más.</p><p><b>LN: Qué paradójico. Pensaba que tenías el “corazón con agujeritos” con Sol, y antes de que supieras que se iba a agujerear tu corazón, ya lo cantabas.</b></p><p><b>DM:</b> Cris (Morena), una visionaria siempre, impresionante. Por eso te digo que Daniella y Sol estaban tan fundidas... Y yo tan confundida, que cuando se terminó fue como: “¿Y ahora qué? ¿Quién soy? ¿Qué hago?”.</p><p><b>LN: ¿Cómo pasaste del éxito de los 500.000 puntos de rating y los Gran Rex explotados a atender en una heladería?</b></p><p><b>DM:</b> ¡Uf! Así literal como lo acabás de decir. Como te decía antes, de repente quedé sin nada, en soledad. Cada uno estaba en la suya tratando de sobrevivir y yo era una más en esa historia. Había momentos en los que realmente no había para comer, porque no había una presencia adulta y responsable. Sinceramente no le cargo la responsabilidad a uno solo, porque padres son dos. Para que uno haga, el otro tiene que permitirlo. En este caso ambos permitieron, ambos no estuvieron, ambos estaban en su mundo... Y yo tenía hambre. Tenía hambre a los 13 o 14 años.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FE4K3YGAZNGPJAMHEFCB4RLN4Y.jpg?auth=6fd23ef244cd44d58d4136ba34783d0e0992a55fa64307acf610a2010336d24a&smart=true&width=5652&height=3948" alt=""No quería dejar a mi papá, porque mi papá estaba con esta enfermedad del bendito alcohol y yo sentía que era una responsabilidad mía", confiesa Daniella" height="3948" width="5652"/><p><b>LN: O sea, de </b><i><b>Chiquititas</b></i><b> dejaste a los 11, ¿y a los 13 o 14 a vender helados?</b></p><p><b>DM:</b> Sí. Aprendí a hacer unos cucuruchos... Atendía las mesas porque era también una confitería.</p><p><b>LN: ¿Te pasaba que ibas a la mesa a servir y te decían: “Vos sos...”?</b></p><p><b>DM:</b> Sí, me pasaba siempre. Y ahí era un tema, porque yo prefería pasar desapercibida. La pregunta siempre era: “¿Y qué hacés acá?”. “No, estoy trabajando”. Todo el tiempo tenía que justificar qué estaba haciendo y por qué, y nunca iba a exponer la situación, porque para mí era mi culpa, porque era una vergüenza no tener para comer. Yo lo viví así.</p><p><b>LN: De vuelta la fusión de Daniella y Sol: culpa por ser Sol exitosa con todas las miradas, culpa por ser Daniella sirviendo el cucurucho.</b></p><p><b>DM:</b> Sí. Y aparte: “No voy a decir que no tenemos para comer, ¿cómo justifico esto? ¿Cómo expondría así a mi familia? Mejor me expongo yo, así están todos cómodos. Me callo para que estén todos cómodos, digo lo que se quiere escuchar y callo lo que no hay que decir”, porque así me crié. Sumisa, sin emitir sonido, adaptándome.</p><p><b>LN: ¿Te tocó paternar a tu papá?</b></p><p><b>DM:</b> Yo creo que me tocó paternar a todos un poco. Y en algún punto tampoco quería dejar a mi papá, porque mi papá estaba con esta enfermedad del bendito alcohol y yo sentía que era una responsabilidad mía. Era todo tan disfuncional que no sabías nunca quién vivía con quién. Yo sentía que mi papá era mi responsabilidad, que estaba solo y que si yo no me quedaba con él o no lo acompañaba, se iba a morir.</p><p><b>LN: El conflicto del alcoholismo de tu papá, ¿ya existía cuando vos eras Sol en </b><i><b>Chiquititas</b></i><b>?</b></p><p><b>DM:</b> Empezó ahí.</p><p><b>LN: Y la niña de siete, ocho o nueve años se armaba, iba y grababa las 500.000 horas, sonreía, cantaba...</b></p><p>DM: Callaba, se acomodaba, se adaptaba. Todo para que estén todos cómodos. Y de verdad estaban todos cómodos, excepto yo.</p><p><b>LN: Pienso en esto que dijiste: tenías hambre, no había para comer. Trabajaste con Cris Morena, ganaste —la fantasía, ¿no?— millones de pesos, ahorraste un montón de plata...</b></p><p><b>DM:</b> En un momento sí lo pregunté. Realmente lo pregunté porque para mí era un dolor de cabeza seguir en esa situación. Dije: “Bueno, si me dan el dinero, como cada uno está en la suya, yo hago la mía”. Ya para ese entonces me cuidaba muy bien sola, tenía un buen entrenamiento. Pero cuando lo planteé...</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3OXUWZ4WHNHWDLPNHEHUQDQ3C4.jpg?auth=7db0e0e49d539fa9a2908d2c3235c3486d99da1d1318b0c03c4321e0647e5807&smart=true&width=6192&height=4128" alt=""Lo que había que perdonar era mucho más profundo e invaluable", sostiene Daniella" height="4128" width="6192"/><p><b>LN: “No hay más”.</b></p><p><b>DM:</b> “No hay más nada. Preguntale a tu mamá, preguntale a tu papá”. Y no había más a quién preguntarle.</p><p><b>LN: Literal, la plata no estaba más.</b></p><p><b>DM:</b> No estaba más.</p><p><b>LN: ¿A dónde fue esa plata?</b></p><p><b>DM:</b> Disfrutes momentáneos. Paseos, viajes y lo que se quería tener se tenía, sin preguntarse nada. Proyectos laborales de mi padre en ese momento, con un supuesto acuerdo de devolución de ese dinero que tampoco llegó. Durante años me pesó tanto… porque no me sentía capaz de crear nada en mi vida. Sentía que dependía de eso y de que me dieran una respuesta, porque para mí mi vida dependía de eso.</p><p><b>LN: Sin juzgar, Daniella, pero laburaste, fuiste exitosa y el provecho económico de eso se lo patinaron tus viejos… Y los perdonaste.</b></p><p><b>DM:</b> Me costó un montón, no fue fácil ni de un día para el otro. Fue durísimo, pensé que jamás los iba a perdonar. ¿Pero sabés cuándo los perdoné realmente? Cuando entendí y sentí lo que soy sin necesidad de nada ni de nadie más. Busqué toda mi vida la aprobación de mis padres principalmente, y después la de todo el mundo. Mi valor siempre estuvo en manos de otros y en la aceptación del otro. Cuando no tenía esa aceptación, sentía que no valía nada. Por eso mi enojo con ellos era un: “Devuélvanme mi vida”, como si mi vida fuera esa plata.</p><p><b>LN: Mucho más que una cuenta de banco.</b></p><p><b>DM:</b> Claro. Lo que había que perdonar era mucho más profundo e invaluable.</p><p><b>LN: Fuiste mamá muy joven. </b></p><p><b>DM:</b> Fui mamá muy joven, a los 17 años. A los 20 días cumplí los 18, pero tenía 17. Mi hijo hoy tiene 20, yo tengo 38 y en noviembre cumplo 39.</p><p>LN: Leí alguna vez que dijiste: “Soy una sobreviviente”.</p><p><b>DM:</b> ¿Y vos qué pensás?</p><p><b>LN: Que sos una sobreviviente.</b></p><p><b>DM:</b> Yo siento que soy una sobreviviente, sí. Porque en todo ese caos pude seguir quedando atrapada en la culpa, en la victimización y en que ellos tienen la culpa. Pero también podía elegir hacerme cargo de mi vida, encontrar mi valor y hablar como estoy hablando con vos ahora. Durante muchas entrevistas me decían: “Bueno, ¿y con toda la plata que hiciste?”, y respondía: “Una casita linda...”. Yo trataba de pasar el tema porque me daba vergüenza. Hoy digo: “No quedó nada de eso, pero mirá lo que soy, mirá cómo pude construir mi historia y resignificarla”. Abrazo mi historia y no reniego de esa Daniella, ni de mis padres ni de todo lo que viví, porque me trajeron acá.</p><p><b>LN: ¿Fue fácil armar pareja?</b></p><p><b>DM:</b> Lo que fue complicado fue la percepción de amor que tenía Daniella. Lo que entendía por amor no era amor, entonces elegía mis vínculos desde ese lugar. Yo siempre me sentí incompleta e insuficiente, y eso era un tema.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/P6XKRGEIUZGJLPA3HOMTFUUNJE.jpg?auth=a24bf805c4308811e033a841dca077611d21cd00d567acb709391f71bfeea97f&smart=true&width=5928&height=3900" alt="Daniella Mastricchio pasó por La vida después de Luis Novaresio" height="3900" width="5928"/><p><b>LN: ¿Qué le contarías hoy a la Daniella de </b><i><b>Chiquititas</b></i><b>?</b></p><p><b>DM:</b> Le contaría que ese “corazón con agujeritos” va a valer tanto la pena, porque va a poder mirarlo con amor, hacer algo con eso, acompañar y empatizar. Le contaría que va a ser durísimo y bastante feo, pero que al final va a valer la pena.</p><p><b>LN: ¿Por qué escribiste el libro?</b></p><p><b>DM:</b> Porque justamente es el recorrido de mi historia: <i>Cómo poner límites sin culpa</i>. Pasar de buscar ser querida adaptándome y callándome, a empezar a elegirme y poner los límites que necesitaba. Es el recorrido de mi historia al servicio de quien esté pasando por algo similar.</p><p><b>LN: Hay algo de sanar, pero sin olvidar.</b></p><p><b>DM:</b> No quiero olvidar, no.</p><p><b>LN: ¿Con tus hermanos tenés vínculo?</b></p><p><b>DM:</b> No, no tengo vínculo. Esto de poner límites tiene consecuencias, nada es gratis.</p><p><b>LN: ¿Creés que tu historia hubiese sido igual sin la notoriedad y la fama de Sol en </b><i><b>Chiquititas</b></i><b>?</b></p><p><b>DM:</b> Para nada. Creo que directamente no hubiese tenido historia. Creo que me salvó la notoriedad.</p><p><b>LN: ¿Te salvó Sol?</b></p><p><b>DM:</b> Sí. Pobrecita, que le eché tantas culpas…</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/JJX7UHKGKFBRPPGZ2FV67L6EA4.png?auth=d5bcd23b09806973c37d70e01c7e2721f2cbb02c86942a889b2a48483d4e7a8e&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA["A mis siete años empecé Chiquititas. Una etapa hermosa de la infancia donde empezaba un mundo que yo desconocía y que de repente me iba a descubrir", afirma Daniella]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Magui Olave, de “la prima de Rodrigo” a una voz propia del cuarteto: las frustraciones, la ansiedad y el día que decidió priorizarse]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/27/magui-olave-de-la-prima-de-rodrigo-a-una-voz-propia-del-cuarteto-las-frustraciones-la-ansiedad-y-el-dia-que-decidio-priorizarse/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/27/magui-olave-de-la-prima-de-rodrigo-a-una-voz-propia-del-cuarteto-las-frustraciones-la-ansiedad-y-el-dia-que-decidio-priorizarse/</guid><dc:creator><![CDATA[Emilia Attias]]></dc:creator><description><![CDATA[En Casino Deluxe, la cantante cordobesa repasó su recorrido personal y profesional, habló de los momentos que la llevaron a replantearse su carrera, del impacto de la terapia en su vida y de un episodio de salud que la obligó a frenar. También recordó su historia familiar y el legado de “El Potro” Rodrigo en su camino artístico]]></description><pubDate>Thu, 27 Aug 2026 05:39:20 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Me encanta asustar. Amo asustar”</b>, confesó <b>Magalí Olave </b>al revelar uno de sus costados más espontáneos en <b>Casino Deluxe</b>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. Durante la charla, la cantante también mostró su faceta más vulnerable al hablar de las exigencias de su carrera y de los casi nueve años que vivió fuera del país.</p><p>Olave construyó una carrera en el cuarteto cordobés y logró forjar una identidad propia dentro de un género históricamente dominado por hombres. Durante años cargó con el rótulo de “la prima de” <b>Rodrigo Bueno</b>, hasta conseguir que su nombre y su música ocuparan un lugar propio dentro de la escena.</p><p>La artista repasó su historia personal y profesional, contó cuáles fueron los momentos que la llevaron a cuestionarse su continuidad en la música y habló del impacto de la terapia, la ansiedad y un problema de salud que la obligó a frenar. También se refirió a su relación con el exfutbolista <b>Matías Suárez</b>, con quien tiene dos hijos, y a la decisión de atravesar esta etapa de su vida con otra mirada sobre el presente.</p><p>Magui es cantante y compositora. Comenzó su carrera profesional durante la adolescencia como corista de su primo <b>Ulises Bueno</b>, con quien compartió escenarios durante varios años. Tras vivir más de ocho años en <b>Bélgica</b>, regresó a <b>Córdoba</b> en 2016 y emprendió su camino como solista. En 2021 recibió el Premio Gardel a Mejor Álbum de Cuarteto por <i>Aprender a volar</i> y, este 2026, celebra diez años de trayectoria como solista con nuevos lanzamientos y reversiones de clásicos llevados al cuarteto.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/XCLXL4AD45CDJFDGTG6EXN3URE.jpg?auth=e53d60d9b7329444d4b7f67e52169e87695164311ec71d7ad5af472cb79655ad&smart=true&width=5754&height=3796" alt="Magui Olave explicó que tardó seis o siete años en dejar de ser presentada como “la prima de” y consolidar su nombre en el cuarteto" height="3796" width="5754"/><p><b>— ¡Qué lindo conocerte! Te viniste de Córdoba directo para jugar en Casino Deluxe.</b></p><p>— Me vine de Córdoba. Vine con parte de mi equipo. Somos 16 hoy, viviendo por un par de días en un departamento (risas).</p><p><b>— Dieciséis viviendo en un departamento, ¿todos juntos?</b></p><p>— Sí, todos juntos. Es un departamento grande, obvio. Somos una familia ensamblada, le digo yo, y ya cada uno sabe cuál es la norma, la condición, así que todos muy prolijos ahí conviviendo un par de días. Está la mitad de la banda. La otra mitad llega el viernes. Somos 30 en realidad.</p><p><b>— Este es un lugar donde me venís a pedir un millón de dólares y, según las respuestas que me des y lo que vayamos charlando, te lo vas a ir ganando. Pero primero decime: ¿Qué harías vos con un millón de dólares?</b></p><p>— Mi sueño, que no lo he contado nunca, desde muy chiquita, fue ponerme un geriátrico de grande, en donde la última parte de la vida de las personas sea de felicidad, de disfrute, de arte, de días programados para poder hacer pintura, baile, gimnasia y que las personas ya en su último recorrido por esta vida puedan ser felices, valoradas y disfrutar, de ese poquito tiempo que tengan en este plano.</p><p><b>— Me sorprende un montón y me parece re lindo. Porque la edad adulta se queda afuera de toda esa velocidad con la que avanza todo, de las nuevas generaciones hipercomunicadas, y es algo muy cruel para el sentido humano, ¿no?</b></p><p>— Sí, tal cual. Yo creo que es una cuestión interna mía que le tengo mucho, no sé si miedo, pero respeto a la vejez. No pude disfrutar mucho de mis abuelos cuando era chica. Entonces, esa necesidad de tener abuelos y de poder disfrutarlos y tenerlos bien, como se merecen, la verdad que es un gran sueño que tengo pendiente.</p><p><b>— ¿Cuántos hijos tenés?</b></p><p>— Dos.</p><p><b>— Me imagino que también es una motivación llegar a verlos crecer hasta muy grandes, acompañarlos si les toca a ellos ser padres o madres, estar presente como abuela. ¿Tenés ahí un tema con eso?</b></p><p>— Sí. Por eso es que me cuesta madurar mucho, ¿viste? Vos me ves por ahí, no sé, en mi casa y parezco de 10 años o de 17, estoy como negada a madurar y a crecer porque quiero mantenerme así, <b>quiero ser de esas abuelas jodonas, alegres</b>.</p><p><b>— Joviales.</b></p><p>— Sí. Tengo como una cuestión ahí muy marcada en eso.</p><p><b>— ¿Qué es lo más gracioso o disparatado que tenés de esa niña interna?</b>— Me encanta asustar. Amo asustar, de hecho, lo hablé con mi terapeuta (risas). <b>Puedo pasar media hora encerrada en un armario para esperar y asustarte.</b></p><p><b>— ¡Eso es genial! Pero ¿por qué te gusta? ¿Qué placer te genera?</b></p><p>— Lo hablé con mi terapeuta (risas). Le dije: “Capaz que tengo algo sin resolver o tengo algún problemita que no he reconocido porque disfruto asustando a la gente y no quiero tener un lado oscuro de mi vida en donde disfrute de que el otro la pase mal”. Me compro caretas, capaz que agarro una cucaracha de goma y te la pongo en la comida. O sea, soy molesta. Entonces le digo al psicólogo: “¿Por qué será?”, me dio curiosidad saber su respuesta. Y me dice: “Es una parte tuya que no quiere crecer, estás jugando. Todo el tiempo estás jugando”. Entonces dije: “Bueno, listo, no tengo ningún lado de maldad”, que tenía miedo, ¿viste? Me dice: “Es como, te gusta divertirte, te gusta reírte” y la verdad es que lo disfruto mucho.</p><p><b>— Sos como una niña traviesa.</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— Pero leí por ahí que también sos muy preocupona, incluso en exceso. Y quizás, por compensación, necesitás jugar, reírte y buscar situaciones que te saquen un poco de esa mente tan obsesiva y preocupada. </b></p><p>— Sí, soy los dos polos. Nunca lo había pensado así, pero me doy cuenta que mi vida es como un poco así. Siempre a todo o nada. La necesidad también de reírse, de que suban esas hormonas ahí de alegría, de energía, ¿no?</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6YGTNAHAQFENLKGARHPS6BNZHM.jpg?auth=e9dd92e33c0434cbc782cbc0e8f377d04adc2c622dbb997bb381322596013fd9&smart=true&width=5796&height=3876" alt="¿Qué haría Magui con un millón de dólares?" height="3876" width="5796"/><p><b>— ¿Cuál fue la broma más pesada que hiciste?</b></p><p>— He llegado a hacer bromas pesadas de hacerme la desmayada para que el otro se asuste porque me asustó primero. Entonces termino yo asustando al otro. Tengo un nivel de imaginación para que el otro la pase mal (risas).</p><p><b>— ¡Sos picante!</b></p><p>— Me gusta. No tengo miedo al chiste porque lo disfruto tanto y siempre lo hago desde un lugar lindo para que todos nos riamos. Creo que soy la más intensa y molesta.</p><p><b>— ¿Y eso en tu familia aplica? ¿Se lo has hecho a tu pareja?</b></p><p>— ¡Sí!</p><p><b>— ¿Y a tus hijos les causa gracia?</b></p><p>— Sí, te juro. Yo soy más pesada que los tres que habitamos en la misma casa. Al más chiquito no lo asusto tanto porque lo pasa mal. Pero a mi marido lo hago que se tire en la cama y se agarre el pecho porque lo asusto muy fuerte. O sea, yo estoy en la pieza de la nena y siento que él viene y me quedo parada en la puerta esperando que pase para asustarlo (risas). Y capaz estoy 15 minutos riéndome de eso. Soy muy burlista también.</p><p><b>— ¿Y cuando te lo hacen a vos, cómo sos?</b></p><p>— Me río, también. Pero busco hacértela el doble, ¿entendés? O sea, no me quejo (risas). Amo eso. </p><h2>Bélgica, los hijos y la música</h2><p><b>— En el primer juego te voy a preguntar por cuánta plata harías o no harías ciertas cosas que te voy a proponer. Está todo relacionado con tu vida. Cosas que has dicho, etc. </b></p><p>—Dale.</p><p><b>—La primera es: ¿Por cuánta plata volvés a vivir un año en Bélgica?</b></p><p>— Yo la verdad que no soy muy pretenciosa y tengo muchas ganas de volver y que mis hijos conozcan de dónde salieron, sobre todo el más chiquito, que nació allá y todavía no tiene mucha idea de eso. Pero yo creo que iría hasta sin plata (risas). No me pesaría, porque es algo que deseo.</p><p><b>— ¿Cuántos años viviste en Bélgica?</b></p><p>— Ocho y medio. Casi nueve. Y nacieron mis dos hijos allá. Quedó mucha parte de familia que hice allá, de amigos. Quiero reencontrarme con lugares, perfumes que me recuerden a esa hermosa época de mi vida que viví, porque fue muy lindo.</p><p><b>— Cuando estuviste viviendo allá aprovechaste para estudiar música, ¿no?</b></p><p>— Sí. Estudié música, hice clases de canto. Hice algún que otro trabajo en la parte por ahí musical y de televisión, también.</p><p><b>— ¿En qué idioma hablabas?</b></p><p>— En francés.</p><p><b>— Lo aprendiste a hablar y ahí podías trabajar en la tele.</b></p><p>— Sí, lo aprendí. Era la mujer del jugador de fútbol que era cantante, porque yo ya me fui siendo cantante para allá. Entonces, de caradura, necesitaba hacer algo, porque estaba todo el tiempo en mi casa criando a mis hijos...</p><p><b>— Una persona tan inquieta como vos, me imagino que necesitaba también probarse en ese ámbito.</b></p><p>— Sí. Así que me decían: “¿Querés hacer esto?” Y yo a todo le decía que sí, después veía bien qué iba a hacer. Pero yo siempre estaba predispuesta y la verdad que después de una gala de Botín de Oro en donde canté, y fue una noche para mí marcó un antes y un después en Bélgica, empecé a hacer, entrevistas, iba a programas, cantaba y ahí tuve un poquito más de exposición. Pero siempre disfruté de hacer música como podía, desde un pequeño lugar, acompañando a mi marido en su carrera... Por eso estudié allá, en mi casa, en un bar, donde sea, siempre estaba ahí tratando de encontrar oportunidades.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IJ7IBL5LJFGXDNLCFNEQAC3Z5U.jpg?auth=76054691b89929e80ddb1f8732bda842d22a6816a704bb9cd3d0a65c0a4eb0f5&smart=true&width=5772&height=3924" alt="Magui contó en Casino Deluxe que su impulso de asustar forma parte de un costado lúdico que trabajó en terapia" height="3924" width="5772"/><h2>De “la prima de” a una carrera propia</h2><p><b>— ¿Por cuánta plata aceptarías que durante un año todos te presenten como “la prima de” o “la esposa de” y dejar un poco tu identidad de lado?</b></p><p>— Mira, lo hice gratis muchos años (risas). Así que si me dan un millón de dólares, chicos, díganlo de por vida, no hay drama.</p><p><b>— ¿No tenés ningún tipo de problema con eso?</b></p><p>— Lo tuve al principio, por la responsabilidad de marcar mi camino, mi estilo y mi música, sabiendo que por un buen tiempo yo iba a ser marcada por ese título. De hecho me costó seis o siete años que me reconocieran por mi nombre y no por “la prima de”. Pero no lo sufrí, sino que me pesó un poco porque era un doble de responsabilidad, ¿no? Demostrar quién era y sacarme ese título para que la gente me aceptara por mi nombre y por mi trabajo. Así que por un millón no tengo drama (risas).</p><p><b>— Tener figuras como Rodrigo y Ulises en tu familia, y que la gente obviamente los conozca, ¿te genera, más allá de la presión, algún tipo de inspiración también?</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— Me parece valioso que construyas una carrera en un género musical históricamente ligado a los hombres y que te hayas animado a elegir ese camino porque abre camino para otras mujeres.</b></p><p>— Sí, la verdad que es muy lindo lo que decís, porque costó al principio. Ahora ya son 10 años como solista. Yo arranqué cantando con Ulises y él, cuando yo decidí largarme como solista con mi banda, me dio una mano enorme, me apoyó y me dio trabajo durante un año para que yo también pudiera agarrar experiencia. Para poder plantarme como mujer arriba del escenario. Y me tocó pasar por muchas cosas lindas y no tan lindas, pero que me enseñaron a ser quien soy y a demostrar que realmente era lo que yo sentía, lo que yo quería y lo que amo. <b>Si bien ya lo traigo de herencia y llevo el cuarteto en la sangre, es un género que yo quería defender y hacerlo desde el minuto uno que armé mi banda y dije quiero ser cantante femenina de cuarteto.</b> Por eso el eslogan de nuestra banda es <i>Magui Olave, la voz femenina del cuarteto</i>. Yo quería que la gente me reconociera como una voz femenina, pero haciendo cuarteto. No era ni tango ni folclore.</p><p><b>— ¿Y por qué? ¿Por qué el cuarteto y no música pop o cumbia, reguetón?</b>— Yo nací escuchando cuarteto, nací en mi casa escuchando a L<b>a Mona Jiménez,</b> después a Rodrigo y cuando vos llevás algo en la sangre, lo sentís y sabés que es eso lo que querés, no hay con qué darle. Si bien yo he cantado cumbia, melódico, he hecho folclore, yo quería hacer cuarteto. Y sabía que no iba a ser fácil y eso me daba todavía más ganas de poder demostrar que una mujer sí podía hacerlo. De hecho, el tunga tunga, el ritmo del cuarteto se lo puso una mujer, <b>Leonor Marzano</b> fue quien le dio el ritmo al cuarteto. Entonces, me pregunté: “¿Por qué no hay una mujer cantando cuarteto?" Si bien había, estaban <b>Las Chichis</b>, <b>La Gata Noelia </b>y<b> </b>algunas referentes, era muy difícil que una mujer tuviera una estructura y que pudiera trabajar todos los fines de semana en shows como lo hacían los hombres. Porque no había empresarios que apostaran a las mujeres. Entonces, dije: “¿Por qué no?" Y luchamos hasta que lo logramos. Y hoy la legislatura de Córdoba nos reconoce como referentes de la música en este género. Es esfuerzo, sacrificio y años de trabajo. De luchar por lo que uno siente.</p><p><b>— ¿Y qué es para vos el cuarteto?</b></p><p>— <b>El cuarteto es mi forma de vida.</b> Yo lo digo siempre porque lo vivimos 24/7. Mi papá fue músico de Rodrigo, en mi casa es todo el tiempo música y todo el tiempo produciendo. En nueve años que fui un artista independiente: yo producía, vendía las fechas, le pagaba a los músicos, armaba los videoclips. Lo tengo tan presente todo el tiempo. Siempre estoy viendo qué crear. Siento que hoy es parte de mi vida porque todo gira en torno a eso. </p><h2>El peso familiar de Rodrigo</h2><p><b>— Sé que tu papá estuvo en el día que Rodrigo murió. ¿Vos cuántos años tenías en ese momento?</b></p><p>— Yo tenía 11 o 12 años. Mi papá estaba de viaje, estaban de gira. Venían en la camioneta de atrás con los músicos. Estaba mi tío presente también, el hermano de mi mamá. Se cruzaron en el peaje, se saludaron y un poco más adelante empezaron a ver las chispas, los tumbos de la camioneta y cuando llegaron al lugar se encontraron que Rodrigo estaba todo tapado y había perdido su vida. Después nosotros en mi casa recibimos el llamado, vimos por Crónica toda la secuencia.</p><p><b>— Se supo rápidamente, ¿no? La cobertura fue casi simultánea.</b></p><p>— Sí. Fue el llamado de una prima que dijo: “Prendan Crónica que Rodrigo tuvo un accidente” y nosotros no lo creíamos. Mi mamá decía: “No puede ser”. Hasta que, en una de las imágenes, filman las botas rojas de Rodrigo y dijimos sí es él. Después nos llamó por teléfono mi papá y desde ese día mi casa fue un caos, mi familia fue un caos y realmente mi tía tuvo la fortaleza de poder estar ahí para todos, para sus dos hijos que le quedaban y para toda la familia. Para mí es un gran ejemplo de lucha, de perseverancia y de saber que es Dios quien decide, quien nos trae, nos lleva y hoy aprendo mucho de ella. Es la gran causante de que yo hoy esté haciendo esta música, ¿no?</p><p><b>— Qué historia fuerte. Me imagino cómo habrá impactado en toda la familia.</b></p><p>— Sí y mucho. Porque hoy vos pensás que tenía 27 años. Estaba recién arrancando su carrera. Fue una cosa que nadie se la esperaba. Por eso creo que también el shock fue impresionante.</p><p><b>— Aparte es muy fuerte para toda la gente que lo seguía, también.</b></p><p>— Exactamente.</p><p><b>— ¿Tenés muchos seguidores que son fans de Rodrigo y de Ulises? ¿Sentís que hay una relación de esos seguidores también con tu música?</b></p><p>— Mira, yo creo que en Córdoba la gente ya nos tiene más familiarizados. Porque, de hecho, tocamos todos los fines de semana y somos todos conocidos. Pero me sucede mucho cuando vengo a Buenos Aires. <b>Cuando vengo acá es como que la gente siente que ve en mí un pedacito de Rodrigo. </b>Entonces, me habla de otra manera, me recibe de otra manera y todo el tiempo me preguntan cosas sobre él y yo lo superentiendo. Y a mí me encanta recordarlo y contar cosas de él, porque la verdad que fue una persona muy especial para mí también. Si bien me emociono, porque soy muy sensible, ahora por ahí me cuesta menos hacer sus canciones o hablar de él. Ya lo tengo como compañía, tan dentro mío que, por ahí, siento que lo mantengo vivo hablando de él. Valoro mucho a la gente que se acerca y me dice: “Yo fui a un baile de Rodrigo”. Me cuenta anécdotas y digo: “Gracias por eso”. Me pasa más en Buenos Aires porque no estamos tan seguido. En Córdoba es más natural ya.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TFP7GLN4RVFMPBYH6LCFGZKOTY.jpg?auth=0d5e19438febf96c9284473060715d741cf0cd0555c1a22c162242a5d2f494c0&smart=true&width=5886&height=3924" alt="La cantante admitió que en algún. momento pensó en dejar la música por la frustración, las humillaciones y la presión del hate en redes sociales" height="3924" width="5886"/><h2>Covers, identidad y críticas</h2><p><b>— ¿Te molesta el hate por el tema de los covers?</b></p><p>— Tengo como disociada la cuestión. Porque me molesta que por ahí decís: “Bueno, se la agarran conmigo y estamos todos en la misma”. Y por otro lado digo: “Yo también estoy cansada de cantar covers”. Comparto un poco su opinión. Pero al mismo tiempo digo: “Che, no soy la única”.</p><p><b>— Hay un montón de gente que canta covers y también tiene su propio repertorio.</b></p><p>— Y también porque después son ellos mismos los que bailan los covers.</p><p><b>— Puede pasar que a veces te recontra enamorás de un cover, porque te gusta mucho la actitud del artista...</b></p><p>— Y además te gusta la canción y estás honrando a ese artista. Porque uno no deja de respetar quiénes son los autores. De eso nadie se puede apropiar. Ya tiene un dueño. Uno reversiona, intenta mejorarla o llevarla a su ritmo, a su género, desde otro lugar, ¿no? Interpretándola siempre con respeto. Hace poquito reversionamos <i>Rosas </i>de <i><b>La Oreja de Van Gogh</b></i>. Y la verdad que en cuarteto quedó espectacular y a mí me encanta. Entonces digo, ¿por qué no tener la posibilidad de hacerlo, de homenajear a un artista o a una canción y poder hacerla en otro género?</p><p><b>— Además estás adaptándola a un estilo musical que vos hacés y estás llevando una canción que es de otro universo musical a ese universo musical. Eso es un regalo para la música.</b></p><p>— Sí. También que generamos acciones para ese artista, para ese compositor que la hizo. </p><p>.<b>— Que se dejen de hinchar.</b></p><p>— Sí, que bailen, que disfruten la vida. Ya está (risas).</p><h2>Frustración, terapia y ansiedad</h2><p><b>— ¿Alguna vez quisiste abandonar la música?</b></p><p>— Sí.</p><p><b>— ¿Cómo fue eso?</b></p><p>— Te juro que lo tuve presente porque, así como es muy linda la música y tiene momentos increíbles, también tiene muchos momentos de frustración. A veces te agarra un poco vulnerable y es difícil salir de eso. He tenido momentos donde me he planteado: ¿realmente vale la pena pasar por esto? Situaciones de humillación, en donde te hacen dudar de vos misma. Cuando estás vulnerable o en situaciones personales en donde se va una persona que querés y decís: “¿Tengo la fortaleza para seguir después de esto?”. La vida te va demostrando que sí, que uno es más capaz de lo que imagina y que, si te lo propones y confías un poco más en vos mismo, lo podés lograr. Pero es trabajar mucho la confianza, la autoestima. Estar pendiente de las redes, que para muchas cosas son buenas y para otras no tanto, te hacen dudar de vos misma, de si tenés talento, si cantás bien, si está bien lo que hiciste o no. Prestarse atención a uno mismo y saber que, si uno mira para atrás, ha logrado muchas cosas. Si uno no se abraza, no se quiere, no se ama y no se disfruta, nadie lo va a hacer por uno mismo. Hoy, con terapia, pude entender un poco más y seguramente seguiré aprendiendo, pero hoy va a ser difícil que me hagan bajar los brazos.</p><p><b>— ¿Y por qué sos tan preocupona? Porque tenés tanta terapia encima que se te ve fuerte. ¿Fue un proceso llegar hasta esta energía de estar plantada sobre lo que querés y llevarlo adelante o vivís con esa seguridad y a la vez con toda la preocupación?</b></p><p>— Me preocupa todo.</p><p><b>— ¿Pero es por la paranoia de que se caiga esto o en general también con cosas de la vida?</b></p><p>— Todo. Desde muy chiquita siempre fui como el sostén. Tuve una mamá que sufrió mucha presión. Entonces, siempre intenté que todos estuvieran bien. Si todos estaban bien, yo también estaba bien. Fui de esas personas que siempre se dejó para el último lugar, pero siendo feliz igual, porque veía feliz al resto. Me pasa mucho en mi casa, soy tan sobreprotectora. Me pasa con la banda también. Por ahí me siento la mamá del grupo y les digo: “¿Comiste? ¿Te cortaste el pelo? ¿Estás bien?”. Soy muy así, porque es mi personalidad. Pero también lo sufro cuando no estoy bien. Me encanta ser el pilar del resto, pero cuando yo me caigo es ahí donde me encuentro un poco sola, porque acostumbré al resto a ser el pilar. Pero disfruto de ser así y hoy estoy en un año de proceso, de aprendizaje. Tengo 38 años y me siento más madura, más decidida a que el resto de mi carrera, no sé si serán seis meses, un año, seis o 10 años, disfrutarlo y ser feliz. <b>La vida me enseñó que ni nosotros mismos sabemos cuánto más vamos a estar acá.</b> Hoy decido ser feliz, disfrutar. <b>He pasado por momentos de salud en donde aprendí a valorar el tiempo</b>. No somos dueños de nuestra vida ni decidimos cuánto vamos a poder disfrutar. Hoy miro a mis hijos y digo: “Tengo que enseñarles que la vida es hoy, a disfrutar y a que no sabemos qué va a pasar mañana”. Hoy siento que estoy preparada y más madura para decir lo que quiero y que se me respete, soy dueña de mi vida para decidir qué quiero y qué no. Y este año estoy en ese procesode tomar decisiones que hace tiempo quería y de ahora en más, ser feliz y disfrutar lo poco o mucho que me quede.</p><h2>El síncope que la obligó a frenar</h2><p><b>— ¿Y cómo fue el momento en el que viviste esa situación de salud tan fuerte? ¿Qué aprendiste de eso?</b></p><p>— Aprendí a valorar el tiempo. Si bien soy una persona que vive mucho el momento, también siempre estoy pensando en lo que va a pasar después. Tuve un síncope que me hizo parar, estar una semana internada y replantearme muchas cosas.</p><p><b>— ¿Dónde estabas cuando te pasó?</b></p><p>— En la puerta del colegio de mis hijos. Me sentí mal, con un principio de pánico. No sabía lo que era en ese momento, pero tuve la sensación de asfixia y que me iba a descomponer. Me empezó a doler mucho la cabeza y llamé a una amiga, le dije: “Vení a buscarme porque no me siento bien”. Cuando quise bajar la ventanilla del auto, me desmayé. Estuve un par de segundos sin signos vitales.</p><p><b>— ¿Tu auto estaba estacionado?</b></p><p>— Estaba estacionado. Justo por prenderlo para arrancar y volverme a casa.</p><p><b>— ¿Tus hijos estaban adentro de la escuela?</b></p><p>— Sí, e el cole. La más grande tenía su curso en las ventanas que daban a la parte de afuera y vio todo. Después de eso, cuando me reanimaron tuve un episodio de pánico y ahí dije: “¿Por qué llegar a este punto donde el cuerpo te dice basta?”. Me faltó en la fabricación de mi cuerpo el filtro emocional, no tengo filtro (risas). Si hay una injusticia, algo que me dolió o me pasó, no tengo filtro. Mi cerebro dice: hasta acá llegaste y reiniciate de nuevo porque no podés seguir más allá. Ahí colapso y me pasan estos episodios. No es un tema de mi corazón, me hicieron muchos estudios y no tengo nada.</p><p><b>— No es un tema de salud clínica de tu cuerpo, sino una cuestión...</b></p><p>— Emocional. Tendría que venir una pastillita que nos haga decir: “Bueno, me chupa todo un...”</p><h2>Yo nunca, nunca</h2><p><b>— Es el último juego. En este tenés que tomar un sorbo cada vez que hiciste algo de lo que yo te digo. La primera es: yo nunca, nunca revisé un celular.</b></p><p>— ¿Qué tengo que decir? Siempre reviso un celular (risas). Me encanta revisar celular...</p><p><b>— ¿Revisás el celular solo por control a tu pareja, a tus exparejas o a tus hijos también? No sé si tienen celular. ¿Cuántos años tienen?</b></p><p>— La más grande tiene 17 y el chiquito tiene 10, pero no tiene celular.</p><p><b>— ¿Dónde entrás? ¿Dónde sos más morbosa con eso? ¿Te lo tomás con humor?</b></p><p>—A WhatsApp no entro porque me estresa, me empieza a latir el corazón tan fuerte que ya no... Creo que hay límites, hay cosas que uno debe respetar el espacio de otros. Pero sí me encanta entrar a la galería de fotos, sacarme una foto y dejarla ahí. De molesta...</p><p><b>—¿No sos de revisar por control? Decime la verdad.</b></p><p>—Por control sí he revisado. Pero ya estoy grande, ya maduré. La terapia hace efecto y hoy ya no hago eso. No me gusta que me lo hagan tampoco. Por ahí lo que uno habla con amigas, son espacios, cosas personales que uno tiene que respetar y aprendí a respetar ese espacio. Antes no lo hacía, hoy sí. Estoy más grande (risas). Es más sano, creo yo, ¿no?</p><p><b>—¿Qué es lo peor que encontraste? Porque a veces uno entra por una cosa y termina descubriendo otra verdad: dinero oculto, otra orientación sexual o cualquier otra situación inesperada. Hasta una sorpresa que te están escondiendo. Por ahí encontrás cosas buenas.</b></p><p>—Es raro. Nunca me pasó (risas). Pero he encontrado chats que dije: “Así que pensás esto de mí. ¿No te gustó tal cosa?”. Bueno, por las dudas cierro, a ver si sigo encontrando más. Pero me ha pasado encontrar conversaciones y cosas que después me río porque digo: “¿Quién me mandó a revisar?”.</p><p><b>—Yo nunca, nunca perdoné algo que juré que jamás iba a perdonar.</b></p><p>—Sí. Yo digo una cosa y hago otra. Otro tema en terapia. Le digo a mi terapeuta: “¿Por qué digo una cosa y hago otra?”. No sé si no hablar más y no decir más las cosas porque...</p><p><b>—¿Qué cosas, por ejemplo?</b></p><p>—Desde chica decía no me voy a casar y me casé. No voy a perdonar una infidelidad y perdoné. Todo lo que dije que no iba a hacer, lo hice...</p><p><b>—Por ahí tenés que atravesar por eso. ¿Hoy dónde estás parada después de perdonar? Danos una lección. ¿Perdonamos o no perdonamos? ¿Por dónde está la verdad de la milanesa?</b></p><p>—Eso es muy personal, ¿no? Creo que todo es consecuencia de algo, todo pasa por algo y viene con algo anterior. Tiene que ver mucho en cómo fue, qué situación, el porqué. Cada cosa es muy puntual. Tiene que ver mucho el amor propio, el amor por el otro. Juegan muchas cosas a la hora de perdonar, ya sea una amistad, una infidelidad. Creo que el perdón está bueno, está bueno para uno, para sanar y no vivir con eso. Aprender que todos nos podemos equivocar y que está bueno aprender de todo, del perdón y de lo que nos pase. Lo ideal es sacar siempre lo positivo. En mi barrio decían “nadie muere mucho”, así que creo que hay que tomárselo con...</p><p><b>—¿Con un poco más de salsa y humor?</b></p><p>—Sí, tal cual. Y ya está.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TAYFJEPI7FG45GS6ZCVM3UGVXI.jpg?auth=0ac17ecb7b7f6e2dc106c943002156899ace01098c1681bfe077e3808fc4b988&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Magui Olave con Emilia Attias en Casino Deluxe - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Claudia Ciardone: su relación con Ricardo Fort, por qué se alejó de los medios y el secreto de su pareja para mantener la llama encendida]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/25/claudia-ciardone-su-relacion-con-ricardo-fort-por-que-se-alejo-de-los-medios-y-el-secreto-de-su-pareja-para-mantener-la-llama-encendida/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/25/claudia-ciardone-su-relacion-con-ricardo-fort-por-que-se-alejo-de-los-medios-y-el-secreto-de-su-pareja-para-mantener-la-llama-encendida/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, la modelo y actriz habló de su pasado junto al empresario, explicó su decisión de bajar el perfil público y dio detalles sobre la dinámica sentimental que sostiene desde hace años]]></description><pubDate>Tue, 25 Aug 2026 12:11:02 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“No somos posesivos ninguno de los dos, pero si hace algo que está desubicado, lo mato”</b>, afirmó <b>Claudia Ciardone </b>al hablar sobre los acuerdos que sostiene con su pareja en <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. “La clave es vivir en casas separadas”, agregó, y explicó cómo construyó un vínculo después de años de exposición mediática, una etapa que todavía recuerda con ambivalencia.</p><p>Ciardone alcanzó notoriedad pública tras su paso por <i><b>Gran Hermano 2007</b></i><b> </b>y luego consolidó su perfil en el mundo del espectáculo a partir de su relación con <b>Ricardo Fort</b>, además de sus trabajos como modelo, actriz y vedette. Con el tiempo, se alejó de los medios y eligió una vida más reservada, enfocada en su marca de ropa deportiva, su rutina personal y una relación de pareja que, según contó, se sostiene desde hace años con reglas y espacios propios.</p><p>A lo largo de la charla, repasó su historia con Fort, habló de su decisión de no ser madre, contó cómo maneja los celos y las salidas en pareja, y recordó episodios de su vida sentimental y mediática. Aunque reconoce que extraña parte de la exposición y no descarta volver a la actuación, hoy se muestra cómoda con una vida de perfil bajo, centrada en el trabajo y los viajes.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/HCLNX5SJFZBWBJQAEWVWGNT7OE.jpg?auth=461bb461492e08d8a30fd563a8c3fddfe4c311bc4fd76018baa79fcd4dc56e02&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Claudia Ciardone dijo que la clave de su relación de pareja es vivir en casas separadas y mantener espacios propios" height="1280" width="1920"/><p><b>—Tu vida pública podría resumirse en un recorrido que va de </b><i><b>Gran Hermano</b></i><b> a tu relación con Ricardo Fort, para luego, después de una carrera como vedette y modelo, pasar un poco a ese bajo perfil. ¿Puede ser?</b></p><p>—Sí, súper bajo. Es como que arranqué bien fuerte, con mucha exposición, demasiada para lo que es mi personalidad. Y tuve un tiempo que la padecí bastante y decidí alejarme. A la vez, cuando te empiezan a llamar y decís: “De esto no quiero hablar”, es como que también te empiezan a dejar de llamar.</p><p><b>—Vos arrancaste en Gran Hermano 2007. ¿Qué otras personalidades hubo en esa edición?</b></p><p>—Y en ese Gran Hermano había ganado <b>Marianela Mirra </b>y lo condujo <b>Jorge Rial</b>. Fue un Gran Hermano súper visto. Creo que el de mayor rating. Salieron un par de ahí...</p><p><b>—¿Hay un grupo de Gran Hermano 2007?</b></p><p>—Sí, pero yo no estoy (risas). Estuve en un momento, pero no sé. Creo que me sacaron. No tengo ese recuerdo (risas).</p><p><b>—¿Cómo recordás tu momento mediático televisivo y de máxima exposición?</b></p><p>—Lo extraño porque tiene momentos que están buenos. Todo lo que vivimos nosotros, bueno, se sabe, es como adrenalina pura. Obviamente que lo extrañas, pero también lo que estoy haciendo hoy en día me llena un montón. Yo tengo una marca de ropa deportiva y eso me da muchísimo placer. Es como que compenso un poco la falta de lo otro con esto. Con la creación...</p><p><b>—¿Fabricás o importás?</b></p><p>—Fabrico. Es crear y hacer todo lo que es la publicidad. Verlo plasmado en una modelo, que es todo lo que yo hacía antes. Ahora estoy del otro lado y me encanta. Es un mundo que me fascina.</p><p><b>—¿Hace cuánto tenés la marca?</b></p><p>—Hace más o menos tres años. Vendo online y tengo un local en centro comercial en Nordelta.</p><p><b>—¿Y manejás toda la empresa vos?</b></p><p>—Todo. Voy al local todos los días. Amo estar ahí. Tengo una parte de atrás de lo que es atención al cliente, que estoy todo el día ahí creando, buscando cosas y viendo a las modelos. Me encanta.</p><p><b>—No es fácil emprender en Argentina sobre todo en lo textil, ¿no?</b></p><p>—Es re difícil. Es lo que me está costando, pero también es cuestión de estar. Tenés que estar todo el tiempo pendiente.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YNZBPSZLARANDEVAMDJVSXGL4Q.jpg?auth=3b02bf8a86704e430e22f61d71bd255e73eeee7966a96fb3eb3ff3c1cb59e2a8&smart=true&width=1920&height=1280" alt="La modelo y actriz contó que se alejó de los medios tras la alta exposición que vivió después de Gran Hermano y su relación con Ricardo Fort" height="1280" width="1920"/><h2>Su relación con Ricardo Fort</h2><p><b>—¿Tu etapa de mayor popularidad fue cuando fuiste novia de Ricardo Fort? ¿Fue real eso? Acá no se puede mentir porque hay una confidencialidad entre clienta y abogado. Así que no necesitás chamullarme. Me podés decir lo que quieras.</b></p><p>—Por supuesto. Yo te lo voy a responder.</p><p><b>—Yo ahora que soy amigo de Martita y de Felipe, sé muchas cosas que me contaron. Entonces, no me podés mentir.</b></p><p>—Así como el pacto de confidencialidad que vos decís, yo con Ricardo, hoy que no está más, no voy a decir absolutamente nada que a él le pueda haber llegado a molestar. Pero sí te puedo llegar a decir que le preguntes esto a quienes sí tienen toda la absoluta libertad de expresarlo, que son sus hijos (risas). Yo soy una persona que jamás voy a faltar a mi palabra. Jamás.</p><p><b>—¿Pero en qué vas a faltar a tu palabra?</b></p><p>—En todo lo que yo tuve hablado o pactado, o lo que yo tuve con Ricardo.</p><p><b>—Pero vos me estás diciendo entre líneas que no eras novia.</b></p><p>—Yo no te estoy diciendo absolutamente nada (risas). Porque es un tema que él no está hoy en día, entonces yo...</p><p><b>—Igual no estamos hablando mal de Ricardo para nada. El comandante es lo máximo.</b></p><p>—Es lo máximo. Lo que se lo extraña...</p><p><b>—Viviste un montón de cosas con él, ¿no?</b></p><p>—Miles. Cosas que decís: “No las voy a vivir en otra vida”. Nunca más.</p><p><b>—¿Cuánto tiempo fue toda esa historia?</b></p><p>—Y fue un año. Pero un año al lado de Ricardo son veinte años de una persona normal. Vivís un montón de cosas. Es como que el tiempo pasa a ser cero, ¿entendés? No tenés tiempo, porque él estaba de un programa al otro, de acá para allá, del avión al auto, los viajes...</p><p><b>—¿Cuántos viajes metieron?</b></p><p>—Ay, ni me acuerdo. Pero hicimos Miami, Nueva York un par de veces. Nueva York creo que una sola, pero Miami hicimos un par. El fanático de Miami. Amaba ese lugar.</p><p><b>—Y de pasarla bien y de la buena vida.</b></p><p>—Sí, totalmente.</p><p><b>—Como todos. Es hermoso.</b></p><p>—Es que es lo que busca todo el mundo, creo yo ¿no? Vivir bien, estar bien. Yo soy muy tauro. Comer y vivir cómoda es lo mío.</p><p><b>—Pero siento que lograste eso en tu vida, amén de Ricardo Fort, es como que te acomodaste en vivir bien y estar tranquila.</b></p><p>—Sí. Yo no vivo una vida de súper lujos, pero vivo una vida donde me siento súper bien, cómoda y...</p><p><b>—¿Tenés tu casa?</b></p><p>—Tengo mi casa, tengo mis perros (risas).</p><p><b>—¿Vivís sola?</b></p><p>—Sí, vivo sola. Tranquila.</p><p><b>—¿Estás actualmente en pareja?</b></p><p>—Sí, estoy en pareja. Estoy en pareja hace <b>ocho años</b>. Tuvimos un break, de un año y algo, que nos separamos y ahora volvimos hace un tiempito.</p><p><b>—¿Y cómo son esas reglas? ¿Es como una pareja más laxa en algún punto?</b></p><p>—No, es exactamente igual. <b>Simplemente que tenemos nuestros espacios. Él está en su casa, cuando tenemos ganas de vernos nos vemos y...</b></p><p><b>—¿Cuántas veces por semana se ven?</b></p><p>—Muchas, un montón. Cuatro, ponele. O cuando tenemos ganas, ¿entendés? Aparte estamos a nada, a cinco minutos una casa de la otra. Vivimos en el mismo lugar, distintos barrios, pero en la misma zona.</p><p><b>—¿Él se queda más en tu casa o vos más en la de él a dormir?</b></p><p>—Un poco y un poco. No lo tenemos muy programado cuántas veces. Es lo que va, lo que va saliendo.</p><p><b>—Aunque se vean cuatro o cinco veces a la semana, ¿no consideran la idea de vivir juntos en un futuro?</b></p><p>—No, por el momento o por ahora no. Estamos súper. <b>Cuando las cosas funcionan, no hay que cambiarlas.</b></p><p><b>—¿Él tiene hijos?</b></p><p>—Sí, él tiene dos hijos.</p><p><b>—¿Y cómo te llevas con ellos?</b></p><p>—Re bien. Son divinos. Estoy hace muchos años. Yo los conocí cuando el más chiquitito tenía siete y el más grande tenía 11. Y hoy tienen 15 y 20. Imaginate. </p><h2>Miedos, maternidad y vida en pareja</h2><p><b>—¿Y vos pensaste en tener hijos en algún momento?</b></p><p>—Sí y no. O sea, lo pensé muchas veces porque es algo hermoso. Pero me daba mucho miedo. Muchísimo.</p><p><b>—¿Miedo a qué? ¿Del embarazo? ¿De qué?</b></p><p>—No, cero. Yo tengo miedo fatal a que se me muera, ¿entendés?</p><p><b>—¿El hijo?</b></p><p>—Sí. Es un dolor que yo no lo podría soportar y es algo para lo que no estoy preparada.</p><p><b>—Es decir, ¿vos no querés ser madre por miedo a que un día le pase algo a un futuro hijo?</b></p><p>—Sí. Yo creo que si llego a tener un hijo, no duermo nunca más, no vivo nunca más. Vivo para esa persona y punto. Y si le llega a pasar, no es vida. No es vida ni para mí ni para el chico.</p><p><b>—Pero ese miedo, ¿te pasa hoy en otras situaciones? Por ejemplo, ¿con tus perros, con tu novio o con la gente que conocés también?</b></p><p>—Sí, con mis perros. Yo ahora este año se me murieron tres de viejitos y fue terrible. Fue el peor duelo de mi vida. Terrible. Entonces, eso es algo que me cuesta mucho superarlo, ¿entendés? No me quiero imaginar qué sería un hijo. Me muero. No lo puedo. No me entra a mí. Es un miedo que no lo puedo superar.</p><p><b>—¿Y estás hace ocho años en pareja?</b></p><p>—Sí, ocho o nueve. Por ahí.</p><p><b>—¿Y él nunca te planteó de tener hijos y eso?</b></p><p>—No, esto fue hablado desde un principio. Siempre fue todo muy claro. Él ya tiene sus hijos, así que no es algo que esté buscando. Y yo no es algo que esté buscando tampoco (risas).</p><p><b>—Después de tanto tiempo, ¿se puede mantener el fuego, la pasión en la pareja?</b></p><p>—Sí, sí se puede.</p><p><b>—¿Cuál es la clave?</b></p><p>—<b>Yo creo que un poco la clave es vivir en casas separadas (risas).</b></p><p><b>—¿Extrañarse?</b></p><p>—<b>Extrañarse. Y cuando tenés ganas, buscarlo y pasar momentos cuando querés. Y cuando no, no ves sus peores momentos, el momento que está enojado, si no tenés ganas y si vos estás enojada y no tenés ganas... Vivir en casas separadas, cerca, pero separadas, es genial.</b></p><p><b>—Porque no tenés que fumarte al otro, básicamente.</b></p><p>—Claro, tal cual. Es terrible eso. Porque por ahí no encontrás un lugar donde estar sola o solo, ¿entendés? Está bueno, lo recomiendo (risas).</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BCEJVYCXSNEZFJAVNAAONSUDOI.jpg?auth=1dc59f1cc2a580250595414748a00b0207fbda71f7bfb2efa2605c62c284506a&smart=true&width=1920&height=1325" alt="La actriz relató que recibe fotos subidas de tono a través de las redes sociales y contó que, en una ocasión, denunció ante la esposa a un hombre casado que le enviaba imágenes íntimas" height="1325" width="1920"/><h2>Celos, salidas y acuerdos</h2><p><b>—¿Son pareja abierta o cerrada?</b></p><p>—No, pareja cerrada.</p><p><b>—¿Él es celoso o vos sos más celosa?</b></p><p>—Creo que tenemos unos celos bastantes parecidos. No somos posesivos ninguno de los dos. Si hace algo que está desubicado, lo mato.</p><p><b>—No lo dejás mirar, lo tenés ahí atento.</b></p><p>—A mí me respetás. Después, si yo no estoy, hacé lo que quieras y que no me entere porque...</p><p><b>—Pero, ¿sale solo? ¿Lo dejás salir?</b></p><p><b>—Él puede salir solo porque yo no tengo ningún problema que salga con sus amigos. No sale solo igual. Pero por decisión de él.</b> <b>Es decisión de él, ¿eh? No, es que yo se lo prohíbo ni nada (risas).</b></p><p><b>—¿Pero nunca sale a comer solo? No hablo del lobo solitario. Digo, con amigos, van los varones solos, por ejemplo.</b></p><p>—Sí, sí, sí tienen algunas salidas... Pero no es muy salidor.</p><p><b>—No va a ningún boliche ni a comer afuera.</b></p><p>—No.</p><p><b>—Con esa carita y el dedito acusador, me parece que sos re celosa.</b> <b>No lo dejás.</b></p><p><b>—Sí lo dejo, pero no va. Lo dejo (risas).</b></p><p><b>—Me parece que ya lo asustaste a tal punto que el flaco ni siquiera se le cruza por la cabeza.</b></p><p>—No, no (risas). <b>No va a bailar. Yo tampoco. Sí salgo con mis amigas, vamos a cenar y todas esas cosas, pero a bailar sola no. Ahora, si te vas a un viaje con amigos.</b> <b>Y sí, obviamente, andá a bailar. Contame nada más, ¿me entendés? (risas).</b></p><p><b>—Por ejemplo, ¿él se va a dónde con amigos? Hagamos una recreación.</b></p><p>—Vamos a suponer que se va de viaje, no sé, a <b>Estados Unidos</b>. Obviamente que vas a salir. Podés salir, pero contame.</p><p><b>—¿Lo llamás al otro día? ¿A qué hora arrancás con el llamadito? ¿Lo dejás dormir o ya le arrancás a las 9.30 para ver qué hizo?</b></p><p><b>—No. Arranco a las 10, ponele.</b></p><p><b>—Ya ahí llega el primer mensaje.</b></p><p>—Sí. Le digo: “¿Y cómo fue?" (risas).</p><p><b>—Si te contesta 12.30, ¿ya es para quilombo?</b></p><p>—Sí, pero me cuenta y listo. No hay ningún problema. Sí.</p><p><b>—Sos brava, ¿eh?</b></p><p><b>—No. Pero soy permisiva. O sea, él puede salir, solamente me tiene que contar. Puede mentirme, igual, obvio.</b></p><p><b>—¿Es legal mentir?</b></p><p>—Los hombres mienten. ¿O no?</p><p><b>—Yo soy muy honesto, no miento nunca. Pero hay otros...</b></p><p>—Eso ya es una mentira (risas).</p><p><b>—¿Las mujeres no mienten?</b></p><p>—También, sí. También mentimos. Pero los hombres mienten más y mienten peor. Se descubren más fácil (risas).</p><h2>Las redes sociales</h2><p><b>—¿Vos cuando salís te encaran? Porque la gente te conoce.</b></p><p>—Igual, ¿sabés qué? Cuando sos conocida te hablan menos. Es como... No sé si generás un poco de miedo o qué, pero es un poco menos. Es como que son más atrevidos por redes sociales.</p><p><b>—¿Ahí sí te mandan muchos mensajes?</b></p><p>—Sí, ahí sí. En redes sociales, sí. Te llegan a mandar cada cosa...</p><p><b>—¿Qué cosas, por ejemplo?</b></p><p>—Fotos, por ejemplo. De las partes.</p><p><b>—¡¿Partes íntimas?!</b></p><p>—Sí. Una vez, ¿sabés qué me pasó? Ya me habían cansado, porque ¿tanto vas a mandar? Entonces entré al perfil del señor y estaba casado. Y le mandé la captura a su esposa, porque me cansó (risas).</p><p><b>—¿Y qué pasó?</b></p><p>—No sabría decirte qué sucedió, pero bueno... Era un desconocido, no tengo ni idea. Un asqueroso. Una cosa es que te digan cosas, no sé, lindas y otra cosa es que te manden... ¡¿Qué me importa?!</p><p><b>—¿Te gusta que todavía te encaren o preferís que no? ¿Ya estás fuera de esa situación?</b></p><p>—Ya estoy. Igual siempre es lindo porque es como que decís: “Bueno, todavía estoy vigente”, ¿no? (risas). Pero no es algo que esté buscando.</p><p><b>—¿Y a tu marido te lo miran?</b></p><p>—Y sí. Es fachero.</p><p><b>—¿Son de viajar?</b></p><p>—Sí, mucho. Nos encanta. Es uno de los mayores placeres para mí es viajar. Me fascina.</p><p><b>—Estás cómoda entonces: estás bien con la relación, viajan mucho, estás bien.</b></p><p>—Estoy comodísima (risas).</p><p><b>—Entonces fue toda una evolución positiva. Tal vez dejaste los medios, pero también para disfrutar y estar enfocada en otras cosas.</b></p><p>—Como evolución fue positiva, pero yo te digo, se extrañan los medios. Por lo menos yo los extraño.</p><p><b>—Si pudieses elegir, ¿qué te gustaría hacer hoy en los medios?</b></p><p>—Me gustaría hacer ficción, hacer algo como actriz. Soy muy buena, ¿eh?</p><p><b>—¿Sí? ¿Papel de qué, por ejemplo?</b></p><p>—Y no sé, una persona rota. Me encantaría.</p><p><b>—¿Algún personaje de </b><i><b>En el barro</b></i><b> o una de esas?</b></p><p>—Uy, me muero. Sí, llámenme (risas).</p><p><b>—¿Te animás a esas tiras de picantes? Porque hay que ser una de las que está presa ahí, ejerciendo la prostitución en la cárcel.</b></p><p>—Me fascinaría. Es algo que me quedó pendiente y me encantaría.</p><p><b>—¿Y a tu pareja no le daría celos que aparezcas en paños menores haciendo alguna escena medio subida de tono?</b></p><p>—No. Él me dijo que no, que no tiene problema con mi trabajo. Siempre lo hablamos. No le pregunté ahora, pero no tiene problema.</p><h2>Acusaciones y versiones del pasado</h2><p><b>—Tengo acá anotado algunas cosas que yo quisiera saber si sos culpable o inocente de acusaciones públicas que se te hacen.</b></p><p>—Uh, qué miedo.</p><p><b>—La primera es que se te ha acusado del uso indebido de tarjetas Black pertenecientes al señor Ricardo Fort. ¿Cómo es la historia?</b></p><p>—Inocente. De hecho, un día me dijo: “Tenés que usarla” (risas).</p><p><b>—¿Te dio una extensión y nunca la usabas?</b></p><p>—Yo no la usaba, después la usé. Pero no fue uso indebido.</p><p><b>—¿Qué te compraste?</b></p><p>—Ropa. Yo era de comprarme ropa, zapatos...</p><p><b>—¿Te quedaron algunas prendas que digas: “Esta me la compré con la Black de Ricardo”?</b></p><p>—Sí, me quedaron vestidos de <b>Vero de la Canal</b>. Tengo tres que me compré. Después tengo muchas cosas que él me regaló. Cuando íbamos a Miami, él entraba a las casas de brillos. Viste que él era mucho de brillo. Y todas esas cosas las tengo guardadas. Son mi recuerdo eterno. Tengo corsets llenos de brillos, jeans llenos de brillos, vestiditos, botas, es todo brillo, brillo. Muchos los usé para teatro, para las obras que tuve, para los finales, los cierres.</p><p><b>—¿Pero marcas de lujo o solamente marcas que tuneaban?</b></p><p>—No son marcas de lujo, pero son las que él usaba siempre. No son conocidas. Pero que son caras y buenas. Son carísimas porque son todos los brillos son Swarovski, por ejemplo. Está la marca Philipp Plein, que es una marca cara, pero no es conocida. Es la marca que él usaba siempre. Viste que tenía todas las cruces con brillos y todas esas cosas, todas las remeritas, las camperas. Tengo unas camperas de cuero llenas de brillos. Pero esas son todas cosas que me las guardo eternamente. Son como mi recuerdo de él.</p><p><b>—Lo re quisteste vos a Ricardo.</b></p><p>—Un montón. La verdad que sí.</p><p><b>—¿Se te acusa de ser la tercera en discordia en la relación de Wanda Nara y Martín Migueles?</b></p><p>—Yo te cuento (risas).</p><p><b>—Este Martín es un poquito revoltoso, me parece, porque ya conozco varias que salieron con este muchacho.</b></p><p>—¿Revoltoso? Cuando me separo de mi actual novio. Yo estuve un año y medio casi sola. En este año y medio lo conozco a este hombre en el gimnasio donde voy. Empecé a salir durante tres meses como mucho. Es un personaje extraño, muy raro...</p><p><b>—¿En qué sentido?</b></p><p>—En absolutamente todos. Me daba... ¿viste cuando vos percibís una persona que es un chanta? Pero ¿qué pasaba? A mí me divertía y yo no necesitaba nada más.</p><p><b>—No te sacaba nada y no había ninguna cosa para avanzar.</b></p><p>—De hecho, nunca lo llevé a mi casa. Jamás. Porque me daba como... Él me hacía muchas preguntas sobre mi casa, me decía: “¿Por qué no la vendés y yo te pongo a trabajar la plata?” Yo le dije: “Yo no te voy a dar mi casa a vos, ¿para qué? ¿Qué te pasa?”</p><p><b>—Además, ese planteo a los pocos meses es raro.</b></p><p>—¡A los pocos días! Todo muy raro. Un día aparecía con un auto, al otro día con otro. Tuve unos episodios raros. Un día nos para la policía porque se mandó en contramano en una calle y no paraba. Y la policía nos iba atrás. Y no paraba, no paraba...</p><p><b>—Les hicieron una persecución.</b></p><p>—Claro. Yo le digo: “Pará, porque nos van a tirar”. Cuando paró, nos baja la policía mostrándonos... </p><p><b>—Las armas.</b></p><p>—Imagínate yo ahí. Bueno. Rarísimo todo. La camioneta no era de él, tenía una...</p><p><b>—¿Pedido de captura?</b></p><p>—No, no sé. Pero tenía un permiso de persona con dificultad móvil, con discapacidad. Todo muy raro. Después de ese episodio, también tuve otro en el gimnasio. Yo estaba en una máquina y de repente viene una chica a increparme, a decirme que era la novia. Viene la chica y me dice: “¿Sabés quién soy yo?”. “No, no sé quién sos”. “Yo soy la novia de...” Un quilombo armó. Empezó a decir cosas horribles.</p><p><b>—¿Ahí adelante de todos?</b></p><p>—Sí, yo muerta de vergüenza. Porque si hay algo que jamás me pelearía sería por un hombre, por mí quedátelo regalado, si yo no quería saber nada con él...</p><p><b>—¿Ahí hace cuánto estabas con él?</b></p><p>—Eso fue el final. Me bajo de la máquina y viene otra a pelearse con ella, que también era la novia. (risa).</p><p><b>—No te creo.</b></p><p>—Lo juro. Dije: “No, esto es un montón”. Me fui del gimnasio avergonzada, horrible. Lo llamo al dueño y le cuento la situación que me pasó. Terminaron echados los tres. De ahí yo no quise hablar nunca más con este pibe, porque imaginate que es un tarado, ¿entendés? Un mentiroso. Aparte yo no quería ser la novia. ¿Para qué, qué necesidad tenés de mentirme o no blanquearme tu realidad? Después él siguió saliendo con una de las chicas esas con las que me increpa, con la segunda, con la que vino después, no con la primera.</p><p><b>—¿Vos ahí le dijiste: “Che, me pasó esto en el gimnasio”? ¿Qué te dijo?</b></p><p>—Me lo seguía negando. Me decía que estaban locas. Un mentiroso. Me lo seguía negando, me decía: “Por favor” y lloraba, bla, bla, bla. Yo cuando te bajo la persiana, te la bajé. Después aparece saliendo con Wanda. Todo bien, perfecto. A fines del año pasado me llama un amigo mío que es un peluquero de América y me dice: “Clau, te paso con alguien”. Me pasa con él que me dice: “Hola. Te quería pedir disculpas. Yo sé que estuve mal”. Me pareció un buen gesto. Pero después me empieza a llamar, pero ya para invitarme a su casa, donde me pasa la dirección, me pide por favor que vaya y me habla directamente de reavivar el pasado, ¿entendés? O sea, volver a ser, no sé, a estar con él. No como pareja... A lo que a mí primero me parecía una falta de respeto para mí, porque yo estoy en pareja y una falta de respeto para su novia, que en ese momento era Wanda, y yo se lo dije. Un tarado mental.</p><p><b>—¿Y Wanda? ¿Pudiste hablar de esto con ella?</b></p><p>—No lo cree. Todos los mensajes que tengo los hice certificar ante escribano.</p><p><b>—¿Los tenés acá en el celular?</b></p><p>—Sí, claro. Los hice certificar porque a mí no me tratan de mentirosa. Están los mensajes.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/K3H3PATWWFEA3GV4VKKV6QSIWI.jpg?auth=2c5627cd8edd272026d0215377ac7d49ed261956ab776ecab930a2792d12a26f&smart=true&width=1920&height=1185" alt="La ex Gran Hermano aseguró que sostiene una pareja cerrada desde hace años con reglas claras sobre celos, salidas y respeto" height="1185" width="1920"/><p><b>—¿Se te acusa de haber mantenido una relación con Hernán Caire mientras estaba en pareja con Sabrina Rojas? Esto parece de 1810, ¿no?</b></p><p>—Sí (risas). Sí estuve con Hernán, pero no cuando estaba con Sabrina o por lo menos que yo lo haya sabido.</p><p><b>—¿Vos te agarraste los pelos con Sabrina o es un mito?</b></p><p>—No, eso es un mito. Cero.</p><p><b>—¿Nunca se pelearon?</b></p><p>—No, jamás.</p><p><b>—Porque te agarra Sabrina y me parece que te da.</b></p><p>—¡Vos porque no me conocés a mí!</p><p><b>— Vos decís que en </b><i><b>Párense de Manos</b></i><b>, por ejemplo, ¿a Sabrina Rojas le ganás?</b></p><p>—Sí (risas). Tengo muchísima fuerza. Levanto mucho peso en el gimnasio, soy muy ágil y lo más potente que tengo es mi adrenalina interna, que cuando sale la fiera, agárrense. Igual no me agarraría con Sabrina, ¿sabés? Sabrina es de las mías.</p><p><b>—¿En qué sentido?</b></p><p>—Es brava.</p><h2>Sexo, intimidad y autosatisfacción</h2><p><b>—¿Cada cuánto tenés relaciones, Ciardone?</b></p><p>—Tres días.</p><p><b>—¿A la semana?</b></p><p>—No. Cada tres días. Ya estoy más tranquila (risas).</p><p><b>—Igual para ocho años de pareja me parece está bastante bien.</b></p><p>—Ya estoy más tranquila. Pero veces más, a veces menos. Hay momentos, depende.</p><p><b>—En los viajes, quizá un poco más.</b></p><p>—En los viajes olvidate. Es todos los días (risas).</p><p><b>—Se le acusa de preferir la autosatisfacción antes de la intimidad con su pareja. ¿Es verdad?</b></p><p>—No. Pero yo me llevo muy bien conmigo igual, ¿eh?</p><p><b>—Viste que la masturbación es un tema tabú en la sociedad argentina.</b></p><p>—Es re tabú...</p><p><b>—Para mí la masturbación todo el mundo lo hace, porque es algo muy...</b></p><p>—Todo el mundo. Aparte es la manera de conocerte. Si no te masturbás, no te conocés.</p><p><b>—Pero vos, por ejemplo, ¿tenés como un momento que ocurre más? ¿A la mañana, a la noche?</b></p><p>—Me puede pasar en cualquiera de todos esos momentos. No te digo que antes era mucho más y también depende de la pareja, ¿no? Yo por ejemplo, estoy en mi casa, vivo sola. Capaz que si estoy en pareja todo el tiempo no lo necesito. Yo ya me conozco también el cuerpo. Pero a veces estando en casa sola, ¿por qué no?</p><h2>Dinero, trabajo y patrimonio</h2><p><b>—Se te ha tildado por tu relación con Ricardo Fort como materialista, pero ahora que te conozco y en base a esta entrevista te veo como mucho más tranqui. Tenés un perfil bajo, vivís sola, tranquila, sin grandes pretensiones.</b></p><p>—Sí, re tranqui.</p><p><b>—No te rige tanto el tema del dinero, ¿puede ser?</b></p><p>—Me rige si lo consigo yo. No me genera satisfacción sacárselo a otra persona. O sea, sí me gusta, pero me gusta conseguírmelo, me gusta laburar. Yo soy una mina que trabajo, trabajo y trabajo. No es que me quedo quieta. Yo me levanto todos los días a las cinco y media, seis de la mañana, me preparo el desayuno, le doy de comer a mi perra, le doy las pastillas porque es una perra oncológica y la cargo, me voy al gimnasio, me voy al local, vuelvo y así todos los días de mi vida, hasta la tarde noche.</p><p><b>—Claro, tenés toda la rutina armada.</b></p><p>—Tengo toda la rutina y me gusta. Si tengo que ir a buscar telas, juntarme con la diseñadora, hacer las fotos con la modelo, me encanta.</p><p><b>—¿Y qué sentiste cuando vino este Miguel a decirte: “Vendé tu casa para invertir la plata”? Porque la casa es sagrada.</b></p><p>—De hecho, ¿sabés qué me dijo él: “¡Qué inteligente que sos, Ciardone!”. Esa respuesta todavía me generó más dudas, ¿entendés? Porque ¿qué inteligente? ¡Me acabas de pedir la plata de mi casa! (risas).</p><p><b>—Es una cuestión de supervivencia, amigo.</b></p><p>—Claro. Es lo único que tengo. Es mi único patrimonio, mi casa. Después ponele que tengo mi empresita, mi auto. Pero nada.</p><p><b>—Es el fruto del trabajo de toda una vida.</b></p><p>—Imaginate que no la voy a vender para invertir la plata con alguien que ni conozco. Es rarísimo. Pueden pasar veinte cosas en el camino.</p><p><b>—Cuando volviste con tu pareja, ¿le contaste esto? ¿Qué te dijo?</b></p><p>—No, son cosas que cuando te separás... Él tampoco estuvo solo. A mí me tocó que justo se puso a salir con Wanda, la persona con la que estuve, pero nada, te puede pasar, le pudo haber pasado a él, porque no estuvo solo en ese momento en el que nosotros nos separamos.</p><p><b>—¿Y conociste alguna que salió con él?</b></p><p>—No, pero tampoco me genera intriga. Mientras no estamos juntos, lo que haya pasado en su vida quedará ahí.</p><p><b>—¿No te da celos ni nada?</b></p><p>—No, ni tampoco me da intriga. Soy muy segura de mí. Si en algún momento la relación no funciona, puede pasar que no funcione. Pero no va a ser por mí.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/22M2EVW2Z5BUVJ5AW7PSFSLSFU.png?auth=eca679f88c0ea93566d432b400941b7243f08fbc0f0627eb4bc44160b64c5186&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Claudia Ciardone con Rulo en Desencriptados - Infobae ]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Gastón Edul: el consejo de Gaspi antes de La Velada, el particular entrenamiento que lo motivó y su mensaje para Edu Aguirre por la revancha]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/25/gaston-edul-el-consejo-de-gaspi-antes-de-la-velada-el-particular-entrenamiento-que-lo-motivo-y-su-mensaje-para-edu-aguirre-por-la-revancha/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/25/gaston-edul-el-consejo-de-gaspi-antes-de-la-velada-el-particular-entrenamiento-que-lo-motivo-y-su-mensaje-para-edu-aguirre-por-la-revancha/</guid><dc:creator><![CDATA[Juan Marconi]]></dc:creator><description><![CDATA[En Citados, el periodista y streamer recordó el difícil proceso de entrenamiento para llegar a la pelea y desafió al español a un nuevo combate. Las charlas que lo llevaron a aceptar, su presente amoroso y por qué decidió diversificar su trabajo más allá de la cobertura deportiva]]></description><pubDate>Tue, 25 Aug 2026 06:08:15 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Gastón Edul</b> nació el 31 de diciembre de 1995. Desde la pantalla de <i><b>TyC Sports</b></i> se destacó como un referente de las coberturas periodísticas de la <b>selección argentina</b>, logrando una gran popularidad durante el Mundial de Qatar que culminó con la tercera estrella para el escudo albiceleste. Tras esa Copa del Mundo, Edul amplió su espectro profesional e incursionó en programas de otra índole, como <i><b>Bake Off Argentina</b></i>, y comenzó a participar en programas de canales de streaming, como <b>Olga</b>, o junto al reconocido <b>Davoo Xeneize</b>. </p><p>Este año, Gastón se animó a otro desafío que le requirió un importante esfuerzo físico y mental al aceptar participar de <i><b>La Velada del Año</b></i>, el evento de boxeo amateur que organiza Iba Llanos. Edul enfrentó al periodista español<b> Edu Aguirre</b> y perdió en decisión dividida. Durante la entrevista, Gastón dijo que aspira a una revancha y le envió un mensaje a su colega ibérico. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/REY2OAMEVFFLBHFNFOLLPIVWVA.jpg?auth=d2fe3725ec3f97aab8b5d0829abfdc68e254fba12cd694d49db22b55032829eb&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Gastón Edul dijo que quiere revancha con Edu Aguirre y le mandó un mensaje" height="1080" width="1920"/><p><i><b>-¿Cómo estás Gastón? La gente te ve en tantas cosas que sos medio inalcanzable</b></i></p><p>-¿Cómo estoy? Bien. Pasó un poco el tsunami. La parte importante del año, la más fuerte, que en realidad sabía que iba a ser así entre <i>La Velada</i>, el Mundial, Olga, que son dos veces por semana, más los streams. Y ahora es como que cuando hacés muchas cosas y de la nada empezás a hacer menos, tenés que acomodarte a tener un poquito más de tiempo, a tomar decisiones, a estar tranquilo. No es fácil. </p><p><i><b>-¿Y te gusta eso o preferís la vorágine? </b></i></p><p>-No sé si habla bien o mal de mí, pero prefiero la vorágine (risas). Mi hermano Guido, mi hermano mellizo, me dice <b>“bueno, andá a terapia si preferís la vorágine y no podés estar tranquilo”. </b></p><p><i><b>-¿No vas a terapia? </b></i></p><p>-Voy a terapia, pero no hablo tanto de esto en terapia. </p><p><i><b>-¿De qué hablas? </b></i></p><p>-Hablo de otras cosas cotidianas, de mi relación con mis viejos, de relaciones amorosas también. No tanto el vínculo con el trabajo. Ojo, no digo que esté bien, capaz que tengo que consultar de trabajo, pero como estoy tan contento con todo y siempre voy para adelante, es como que no me enrosco tanto con el laburo, para nada. </p><p><i><b>-Sobre el tema de subirte a un ring para pelear, ¿cómo fue el momento que dijiste “lo hago”? </b></i></p><p>-Me había pasado el año pasado que un par de veces entrenando en el gimnasio, escuchando música, ¿viste que proyectás cosas? Dos o tres veces me había pasado que me imaginaba haciendo alguna velada. Pero como algo que me imaginaba y no sabía si iba a ser realidad. Nunca había tirado una piña en mi vida. Me había agarrado a piñas dos veces de pibe jugando al fútbol con mis amigos. Nunca he tirado una piña, de hecho, mis amigos me decían: “¿Vos?“. Cuando llega la posibilidad, en realidad Davoo me llama un día, mi amigo Davoo, y me dice: <b>”Viene Ibai esta noche a casa, sumate al stream"</b>. Y yo jodiendo a mi hermano Guido, estaba cenando con él, le tiro un comentario, pero de chiste, o chiste verdadero, y le digo: <b>“Me voy al stream de Davoo, que va Ibai. Cierro para la velada y vengo”</b>. Medio en chiste. Para ver la cara de Guido, de mi hermano, que no se lo tomó en serio. Ahí no cerramos lo de la velada, hasta que cuando estuve de vacaciones con mis amigos, a fines de enero de este año, me llama Ibai. </p><p><i><b>-¿Lo tenías agendado? ¿Fue por WhatsApp? </b></i></p><p>-No lo tenía agendado. Me escribe y yo no lo veo. Me avisa Davoo: “Mirá que te escribe Ibai”. Le contesto y me llama. Y me pregunta si quiero pelear en la velada del año. Directo. Yo estaba en un aeropuerto con mis amigos. Yo nunca tuve muchas dudas con mis decisiones laborales. Ahí siento que tengo más o menos en claro qué quiero y qué no. En otras cosas capaz que soy más dubitativo. Le pedí un tiempo para pensarlo. Le digo: <b>“En dos o tres semanas voy a estar con todo más acomodado y te contesto”</b>. Era lunes. Y me dice: <b>“¿Tres semanas? El miércoles tenés que resolver porque no tengo más tiempo"</b>. ¿En dos días, cuarenta y ocho horas? Sí, bueno, pero no sé qué, queda ahí. </p><p><i><b>-Ahí vos dudabas porque tenías el Mundial, aparte del calendario, de todo, un quilombo... </b></i></p><p>-Menos mal que me llamó cuando terminaban las vacaciones, porque ahí mi cerebro hizo ¡pac!, se desconectó de las vacaciones. Porque no es solamente subirte a cagarte a trompadas a un ring. Es el evento de stream más importante del mundo, es que vos tenés una imagen o algo que también uno cuida o valora. Estaba el Mundial... entonces empiezo a llamar a mucha gente que me quiere y después llamo a gente que se había subido al ring. </p><p><i><b>-De las personas que te quieren, imagino tu familia. </b></i></p><p>-Esteban, mi hermano, mis viejos... Aunque la palabra de mis viejos en esto, puntualmente, no era lo que yo necesitaba. ¿Qué me va a decir mi vieja? “Sí, subí a pegarte”. También hablé con <b>Ariel Senosiain</b>, con <i><b>Nacho </b></i><b>Elizalde</b>, porque entiende mucho también. Después hablé con <i><b>Momo</b></i>, con <b>Grego</b>. ¿Sabes con quién hablé también? Con <b>Gaspi</b>, que lo había hecho. Hablé con <i><b>Coker</b></i>, que lo había hecho en <i>Párense de manos</i>.</p><p><i><b>-¿Te acordás qué te dijo Gaspi? </b></i></p><p>-<b>Gaspi me había dicho que participar de la velada le cambió la vida, pero por el estilo de vida que él llevaba</b>. Yo no es que no fui siempre muy deportista, pero un pibe normal que va al gimnasio tres veces por semana, pero normal, hasta ahí. No lo llevé a este nivel. Y todos me decían cosas diferentes, pero en una cosa todos me decían lo mismo y eso es lo que me hizo ruido. Algunos me hablaban de la guita, que no me interesaba. Otros me hablaban de cómo me iba a posicionar en el streaming. Eso ponele que me interesaba. Pero todos coincidían en que la experiencia, lo que vos sentís en el cuerpo, en la cabeza, de pelear ante tanta gente, que esté tu familia o tus amigos, que nunca más me lo voy a olvidar. También hablé con <i>Goncho </i>Banzas, y creo fue <i>Goncho </i>o <i>Coker </i>el que me dijo: <b>“Imaginate cuando tengas ochenta años y le cuentes a tu nieto que peleaste ante setenta mil personas”</b>. Y ahí me quedé. Estaba por subir al avión, un vuelo que eran dos horas más o menos, y no le digo a nadie la decisión que había tomado, pero internamente digo: <b>“Listo, lo tengo decidido. Voy a decir que no”. </b></p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WSMH7YLMSFEZHNYPCW4L6VGYFY.jpg?auth=ae320bc68ae466178f522252137ede2d2835b1ea4574397506c2581b493c89ce&smart=true&width=1920&height=2880" alt="Antes de darle el sí a Ibai Llanos, Gastón habló con varias personas, entre ellas con Gaspi" height="2880" width="1920"/><p><i><b>-Parece que me estás jodiendo. Iba todo el cuento, iba que después de todo lo que te dijeron, la familia, setenta mil personas... dijiste que no. </b></i></p><p>-Me pasó esto. Dije “listo, es una locura, está el Mundial, no, no. Qué lástima que no sea el año que viene”. Voy a decir que no. Punto. Me subo al avión. Esto no lo conté nunca. Me subo al avión sin haberlo rechazado todavía, pero en mi interior ya estaba el no. Te juro que fueron dos horas horribles. Sentí algo raro. Primero sentía culpa, pero al mismo tiempo sabía que era sensata la decisión que estaba tomando. Y cuando aterrizo lo llamo a Esteban de vuelta y le digo: <b>“Voy a decir que no”</b>. Y que Esteban, y esto me convenció definitivamente, porque Esteban es superconservador, y me dijo: “Mirá, yo lo que te puedo decir es lo siguiente. Varias veces me preguntaste por cosas en las que yo te dije que yo no lo haría y vos le hiciste y creciste el triple. Creciste el triple porque fuiste al frente en cosas que capaz que no estabas en tu zona de confort y eso fue lo que te dio un diferencial para ir creciendo. No sé si te va a servir o no. Lo que sí te puedo decir es que conociéndote, si decís que no, hasta el 25 de julio te vas a sentir pésimo, porque vos pensás de otra manera. Hacelo, llevalo al límite. <b>Es peor esto que hacerlo y después ver cómo te va, es peor arrepentirse de algo que no hiciste que algo que hiciste”. Y ahí llamo a Ibai y le digo: “Estoy”.</b></p><p><i><b>-¿Vos ya sabías con quién peleabas? ¿Cuando Ibai te llama te confirma que es Edu Aguirre?</b></i></p><p>-Sí, ahí me dijo que el rival era Edu Aguirre. </p><p><i><b>-¿Y eso cómo influye en la decisión? Es un tipo totalmente calado, toda la historia con Cristiano Ronaldo, eso para el show era bárbaro. Pero al pibe vos lo ves y está armado...</b></i></p><p>-Sí, él está muy bien físicamente. Pero no, nunca me fijé en eso. Porque al final de todo es una pelea contra vos mismo. Es tremendo, es una guerra de voluntades. Ni siquiera importa cuántos abdominales tenés, sino quién está más convencido, quién lo siente más. Obviamente, hay un deporte, quién boxea mejor, eso sin lugar a dudas, pero hay otras cosas que juegan cuando ninguno de los dos sabe boxear realmente. </p><p><i><b>-Vos en la previa jugaste mucho a eso también. </b></i></p><p>-Obvio. Yo sabía que físicamente iba a estar abajo y que técnicamente también. <b>Entonces, me agarré de lo que yo sentía que tenía más fuerte, que era el convencimiento.</b> Estos seis meses fueron la experiencia más fuerte de toda mi vida. Y el día de <i>La Velada</i>... nunca sentí algo igual. Hubo dos momentos puntuales, en los que me di cuenta, porque después es tanta la vorágine que si no todo te lleva puesto, es una ola. Había mucha gente, el celular no podía ni agarrarlo, se me juntaba todo ahí, se me hizo un embudo de que me acordaba de los seis meses previos, todo lo que entrené y todo resumido en nueve minutos. Me di cuenta en dos momentos que dije <b>“esto no me lo olvido más”</b>, y me entró felicidad en el cuerpo. Una fue cuando estaba por salir, había una cortina, ahí vemos la cantidad de gente que hay y estaban todos locos, gritando, sacados. Cuando me doy vuelta veo a mi viejo y a mis dos hermanos, a Esteban y a Guido conmigo, y que del otro lado había setenta mil personas. Ese momento no me lo olvido más. Y después hubo otro momento especial, que fue más interno, que fue en el segundo round, después de que me duele una piña de él, que fue la única que me dolió, que sentí que me dolió. </p><p><i><b>-¿Dónde fue la piña?</b></i></p><p>-Una mano por adentro, que me pegó medio acá en la pera. </p><p><i><b>-Con el hombro tenías un temita...</b></i></p><p>-El hombro no lo podía levantar y ya en el segundo round estábamos cansados y cada piña que él pegaba, aunque yo la parara, la gente se caía abajo, el estadio se caía abajo, porque éramos muy visitantes. Y en un momento, claro, tenía el hombro mal, me dolió la piña, la gente gritaba, él se envalentonaba y ahí me nació también, una conversación interna de un segundo que es inexplicable, pero tengo una fuerza adentro, tipo: <b>“Dale, ahora tenés que demostrar quién sos vos”.</b> No cuando vos estás pegando, sino cuando te pegan. Ahí me nació una fuerza que es cuando yo de la nada saqué un par de piñas que él tira al bucal, ese momento tipo de resiliencia también me queda adentro. <b>“Demostrá quién es Gastón ahora. Te está viendo todo el mundo ahora”. Es como que los seis meses se te vienen en un segundo, todo lo que pasaste. Y después, bueno, obviamente que vos ahí estás solo. De hecho a mí lo que me pasó en estos seis meses es que me conecté mucho con el miedo. Me asustaba por momentos. Al principio no lo querés admitir. </b></p><p><i><b>-¿Pero el miedo a decir “me tira una trompada, caigo al piso y no me levanto nunca más” o el miedo al ridículo, o el miedo a qué? </b></i></p><p>-No, el miedo al ridículo, sinceramente nunca lo tuve. Son mucho más duros los seis meses de preparación que la pelea, porque te pegas muchas veces en seis meses. Ponele, estaba en un día normal, faltaban tres meses, tenía que ir a <i>TyC Sports</i>, iba a <i>Olga</i>, y sabía que tenía entrenamiento. Pero ponele, mi entrenador me avisaba el día anterior: <b>“Mirá que mañana tenés sparring con un pibe que traigo”. Sparring es una pelea, es peor que </b><i><b>La Velada</b></i><b>. ¿Sabés cómo te cagan a piñas? Te pasa eso, es una constante. Y vos estás tranquilo, pero cuando falta media hora, cuando estás en el auto acercándote al gimnasio, te sube un fuego. “Che, me estoy por agarrar a trompadas”. No es un deporte normal. </b></p><p><i><b>-Y para alguien que no está acostumbrado, que no le gusta. Me imagino que no te gusta agarrarte a trompadas. </b></i></p><p>-No, no. Le tenés que pegar a otra persona, tenés que tratar que no te peguen. Y eso me pasó muchas veces durante estos seis meses. Pero detrás del miedo, si vos das un paso más allá, la sensación es increíble. De hacer algo que te desafía de verdad, que te incomoda constantemente. Y haberlo hecho en el Mundial fue durísimo. </p><p><i><b>-¿Qué te decían los jugadores de la Selección?</b></i></p><p>-Me escribían, me escribían. <b>Sin decir nombres te voy a decir que me escribieron varios jugadores de la Selección que estaban ahí pendientes y uno o dos hasta durante el Mundial</b>, cuando veían mis coberturas o que yo iba al entrenamiento, era gracioso, porque ellos estaban entrenando, pero después me decían: <b>“Che, dale, ¿cómo estás con el entrenamiento? No aflojes”</b>. Viste, estaban, estaban pendientes de eso. </p><p><i><b>-Cuando decís “sin decir nombres”, ¿por qué?</b></i></p><p>-Para que no se digan pavadas, para cuidarlos a ellos. Solamente eso. En cuanto al conocimiento, la verdad que disfruto todo lo que me pasa con la gente, de recibir muchísimo más de lo que soñé en algún momento de mi vida. Muchísimo. Que la gente te exprese cariño, pero de verdad. Que los nenes, que no tienen filtro para el cariño, que no quieren ni saben disimular, entonces cuando me cruzo chicos en la calle, ver cómo se les transforma la cara de alegría o que te abrazan. Y a veces me pasa eso que vos recién dijiste: “Che, ¿me merezco esto?”. Pero después cuando veo el esfuerzo que hago y que al final yo ya hace años que estoy, y me encanta la labor periodística, pero no soy periodista ciento por ciento ya y los chicos me lo hacen saber. Hay algunos, y esto es increíble, que no saben que soy periodista. Para los chicos soy streamer, pero ciento por ciento, no saben que soy periodista. Eso va reconvirtiendo tu carrera y ves como dependiendo de dónde salgas al aire, llegas a diferentes rangos etarios. Esto en <i>La Velada</i> a mí me sirvió mucho porque en España me conoció muchísima gente. </p><p><i><b>-¿Cómo influyo en la pelea el tema de que justo llegaron a la final del Mundial Argentina y España?</b></i></p><p>-De hecho, después de Argentina-Inglaterra me escribió alguien del equipo de Ibai y me puso: <b>“Disfrútalo, porque tu pelea a partir de ahora es una de las dos o tres más importantes”</b>. Se iba armando, y con mi entrenador nos dábamos cuenta por lo que nos escribía la gente también. </p><p><i><b>-Vos salís incluso con la remera de Malvinas...</b></i></p><p>-Eso fue hermoso y en marzo ya en la presentación estaba con la remera de Malvinas. Se fue dando todo casi sin querer. Todo eso lo disfrutaba, pero al mismo tiempo todo eso te cargaba. Voy a contar algo que no conté, que me pasó durante el Mundial, que fueron como veinte viajes. Yo viajaba, laburaba y tenía que entrenar, que no son entrenamientos normales de ir al gimnasio. Son entrenamientos diferentes, mucho más largos, que tenés que prepararte, que tenés que sufrir un poco. Y a medida que avanzábamos con la Selección, pasamos fase de grupos, cuando empezamos a jugar cada menos tiempo y viajar más, no tenía tiempo para entrenar y cada vez faltaba menos. Antes la veía lejana <i>La Velada</i> y ahí veía que faltaban dos semanas, diez días, quince días. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/33SJD3QKKBA2NDOSCVVLJKMXPI.jpg?auth=0403671e70261419ff7117ef356bd3ef7e7aa8acc886c10bbe956553e8f84c2b&smart=true&width=1920&height=1080" alt="Gastón Edul recordó las sensaciones que vivió desde que decidió aceptar participar de La Velada hasta lo ocurrido durante el combate. Dijo que fueron experiencias inolvidables" height="1080" width="1920"/><p><i><b>-No te podías preparar de la mejor manera... </b></i></p><p>-Y me ponía mal. Mirá que yo no soy de llorar ni angustiarme ni nada, pero hubo una noche que yo llegaba de un viaje, hacía dos días que no entrenaba, me dolía el hombro y volvía a no entrenar y me desesperaba. Llegamos a un hotel que tenía el gimnasio cerrado. Encima entrenábamos en gimnasio, que no es de boxeo, no es lo que yo necesitaba. Y llego al cuarto del hotel, estaba con mi entrenador y me angustio. Me puse a llorar de la nada. Yo soy tranquilo, pero me puse a llorar. Le digo a mi entrenador: <b>“Boludo, no puede ser, no puedo entrenar, faltan quince días”</b>. Y ahí no me olvido más. Y esto te lo cuento porque fue lo último que me dijo mi entrenador cuando estaba subiendo, pasando las cuerdas para subir al ring. Me recordó ese momento, solo ese momento. Y me dijo: <b>“¿Es que no podés entrenar? ¿Qué necesitás un gimnasio para entrenar? ¿Querés entrenar? Vamos a entrenar”. Tiró las camas para los costados, los muebles del cuarto y me dijo: “Ahora vamos a entrenar una hora y media acá, a ver si querés entrenar o no querés entrenar”. Y nos agarramos a piñas diez rounds en un cuarto de hotel de noche, pero a trompadas mal contra las paredes, poníamos en la campana del ring, todo.</b> <b>Era una pelea adentro de un cuarto de hotel. Una hora y cuarto, sin aire acondicionado, sin nada, matándonos. Me dijo: “¿Querés entrenar? Ahí tenés para entrenar</b>.<b>¿Qué? ¿Te vas a cagar? Faltan diez días, boludo, pasaste por todas”</b>. Ese momento fue espectacular. Me dijo: “Él está allá descansando y vos estás acá sufriendo. Vos podés entrenar donde vos quieras, lo importante es resistir. Vas a llegar un poco más cansado, pero vas a llegar mucho más fortalecido del espíritu”. Y me dijo: “No te tira ni en pedo. Mirá, si no caés acá, no te tira, no te va a tirar”. A vos te tienen que ir convenciendo también. Y al final ese entrenamiento en un cuarto de hotel fue como el leitmotiv, Más que cualquier gimnasio o las pesas. No había nada. Éramos nosotros dos, dos bucales, tirándonos en un cuarto. Y cuando estaba subiendo al ring, que nos silbaban tanto que casi no se me escuchó ni lo escuchaba y ni me escuchaba. En un momento entramos al ring, él me agarra la cabeza para que lo mire a él nada más, para que no mire a la gente, al otro entrando, que ya se veía que éramos visitantes. Y me agarró y me dijo: <b>“Es el cuarto del hotel. Estás en el cuarto del hotel. Hiciste diez rounds ahí. Acá son tres. Son tres. Mátalo”</b>. Es decir, salí a dar todo lo que vos puedas. Y eso me quedó. Después me di cuenta que cuando uno no quiere hacer algo, busca excusas, pero cuando vos querés hacerlo, lo hacés. Donde sea, cuando sea, como sea, lo hacés. </p><p><i><b>-Vos decías que esto no lo hacías por la plata, por lo económico. Pero para matar un poco el mito, como es esto de las marcas, la logística, lo qué te ofrecen...</b></i></p><p>-Por participar obviamente te pagan. Pero yo empaté, no gané nada, porque llevé un equipo de trabajo a Estados Unidos durante dos meses, no tenía otra manera de hacerlo. Y los cinco meses previos también. Empaté, literalmente, no es que me quedó un puchito. </p><p><i><b>-Hay gente que piensa que te compraste dos departamentos, tres autos... </b></i></p><p>-No, no, para nada. Yo no sé el acuerdo de los otros peleadores, pero con el mío empaté. Y si hablamos solamente de lo laboral, hablando de la fórmula del éxito de todos estos chicos, que son comunicadores increíbles, que yo un poco me metí ahí también entre ellos para comunicar de otra manera, es que el protagonista ahí sos vos. Yo cuando hago periodismo es un producto, la gente me escucha hablar o informar sobre algo, pero es otra cosa. Ahí sos vos y esos chicos están acostumbrados a generar ese contenido, que el contenido sean ellos. Y hay streamers muy fuertes que los chicos siguen. Hace poco tuve una charla con <i>Davoo</i>, espectacular, comiendo un asado. Le decía que ahora ya me acostumbré, porque hace dos años estoy en streaming. Pero al principio estaba buscando la dinámica o entender por qué pasaba esto y él me dijo algo espectacular: <b>“Vos tenés que pensar que antes los chicos miraban Cartoon Network o Nickelodeon y estaba Bob Esponja o Dexter. ¿Sabés qué pasa? Ahora vos sos Dexter y yo soy Bob Esponja. Antes veían los dibujitos, ahora los dibujitos somos nosotros, con YouTube, con TikTok...“</b> ¿Qué hubiese pasado si vos te cruzabas a Bob Esponja o lo tenías ahí? Le darías un abrazo. Por eso yo siempre me encargo de decir que el éxito de <i>Davoo</i>, de <i>La Cobra</i>, de <i>Bauleti</i>, de <i>Benito</i>, de todos estos chicos, no es casualidad. Ellos entienden muy bien el lugar en el que están, laburan sin parar, por más que hagan un personaje, laburan más que cualquiera, proyectan y planifican. </p><p><i><b>-¿Cómo fue el post Qatar 2022?</b></i></p><p>-Yo podría haber seguido haciendo solo eso. Pero algo me decía que tenía que hacer otras cosas. Y lo fui encontrando con <i>Olga</i>, con <i>Davoo</i>, con <i>Bake Off</i>, con <i>La Velada</i>. Al abarcar diferentes rangos etarios, porque cuando salía en <i>Bake Off</i> me escribían las amigas de mi tía, que no me hablaban nunca. Y cuando salía en <i>TyC Sports</i>, los amigos de mi viejo, los de siempre. Pero después salía en <i>Olga</i> y con lo de <i>Naty</i> (Jota), me escribían amigas de mis amigas. Y con <i>Davoo</i>, los cámaras o sonidistas pidiéndome saludos para los hijos. Y ahí fui entendiendo que estaba lo de atravesar generacionalmente. <b>Si yo tengo que explicar en pocas palabras por qué fui creciendo y por qué estoy creciendo, es porque fui llegando a diferentes personas haciendo cosas diferentes</b>. La gente que me conoce por <i>Olga </i>no me pide lo que me pide la gente de <i>TyC Sports</i>, y yo no puedo hablar en <i>Olga </i>como hablo en <i>TyC Sports</i>, ni al revés, porque no funcionaría. Y yo no puedo ir a lo de <i>Davoo</i> siendo el de <i>TyC Sports</i>, ni ir a <i>TyC Sports</i> siendo el de <i>Davoo</i>, porque quedo desubicado. </p><p><i><b>-¿Lo de la revancha de La Velada lo querés hacer de verdad? ¿Contra este muchacho, Edu Aguirre?</b></i></p><p>-Sí, yo quiero, porque más allá de toda la experiencia increíble, todo lo lindo que la gente vio y que estoy contento por eso, cuando vos entrenás seis meses y perdés, te queda una espina. Porque aparte sé que podría haber estado un poco mejor para ganar. Hablé con los chicos de <i>Párense de manos</i>, que es ahora en diciembre, que la rompen toda. Y me preguntaban si quería estar y yo lo tengo claro. <b>Yo si me vuelvo a subir al ring es solamente si él está enfrente mío.</b></p><p><i><b>-La única manera que vos te subas de vuelta es si está Edu Aguirre.</b></i></p><p>-Es lo único que quiero </p><p><i><b>-Y con él, más allá de el show, las discusiones, las provocaciones, ¿qué onda? ¿Hoy hay buena? </b></i></p><p> -No, a ver, la verdad, sinceramente, no te lo voy a caretear. No hablamos casi nada, no nos conocemos. Pero por las pocas palabras que intercambiamos parece buena gente, obviamente. Gente que labura con él me dijo que es buena persona. Pero al final también cada uno tiene su personalidad y yo quiero ganar. <b>Estoy seguro que le puedo ganar, seguro. </b></p><p><i><b>-¿Y se puede dar en Párense de manos?</b></i></p><p>-Si él acepta, yo peleo en diciembre con él, no me importa. Sin operarme nada, me preparo y me pongo entrar mañana y de acá a diciembre peleo. Si él me dice que no pelea en Argentina, de mínima ojalá que me diga que sí, pelear de vuelta en su país. Creo que estaría bien y me encantaría que sea la única pelea en la historia de <i>La Velada</i> que se repite, porque no se repitió ninguna. Pero yo creo que esta tiene fundamentos para que se repita, tiene todos los condimentos para eso. (Luego mira la cámara y le deja un mensaje a su rival). <b>“Edu, ojalá aceptes y nos veamos el año que viene en La velada. Te lo dije arriba del ring. Sabés que quiero hacerlo y creo que a vos también te va a convenir y te va a servir. Nos vemos el año que viene”.</b> </p><p><i><b>-¿Estás de novio?</b></i></p><p>-No, no estoy de novio.</p><p><i><b>-¿Qué pasa con eso? ¿Te gustaría estar de novio? </b></i></p><p>-Yo tengo un grupo de ocho amigos de toda la vida, del barrio, de Boedo, que nos conocemos desde que tenemos tres, cuatro años. Si bien cada uno vive su vida, el grupo es un poco como un termómetro de cómo vamos tomando decisiones, tratás de estar en sintonía con todos. Y el otro día hicimos una cena, miré así y dije: <b>“Uy, hay siete de novio y uno soltero. Yo solo” (risas). </b>También estoy un poco más grande. Sí, me gustaría estar compartiendo, la verdad. Tampoco es algo que digo “quiero esto”. Hoy no le cierro las puertas. En otro momento era más pibe, me estaba yendo bien, tenía más tiempo, quería disfrutar. Es una etapa que recuerdo con mucho cariño y me acuerdo y me río y me encanta. Pero bueno, también son diferentes momentos. Sigo siendo joven. Estuve de novio una sola vez, estuve siete años y me separé hace seis. Después de ahí no tuve ninguna experiencia amorosa así fuerte que diga “es por acá”. Así que estoy tranquilo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ERSULBX7ONBDZOOQXJMMAGPVAY.png?auth=ae7ef7d6bb54457e7da3931fc2585a6a9d82fb255577b0ded213210294e265b8&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Javier Bazterrica, “El Gigoló”: “Si tuviera una máquina del tiempo me diría ‘no conozcas a la hermana de Flavio Mendoza’”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/21/javier-bazterrica-el-gigolo-si-tuviera-una-maquina-del-tiempo-me-diria-no-conozcas-a-la-hermana-de-flavio-mendoza/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/21/javier-bazterrica-el-gigolo-si-tuviera-una-maquina-del-tiempo-me-diria-no-conozcas-a-la-hermana-de-flavio-mendoza/</guid><dc:creator><![CDATA[Luis Novaresio]]></dc:creator><description><![CDATA[En un nuevo episodio de La vida después, el mediático que se convirtió en meme repasa el costo de su personaje, la condena judicial y las ofertas que recibió de parte de mujeres]]></description><pubDate>Mon, 24 Aug 2026 15:11:16 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Pasar de un apellido de renombre al escarnio mediático puede suceder en cuestión de segundos. En 2015, la aparición en televisión de <b>Javier Bazterrica bajo el apodo de “El Gigoló”</b> transformó una denuncia por estafa en un insólito fenómeno de la cultura pop. Sus anteojos oscuros, la muletilla <i>“All the night”</i> y el champagne de marca se volvieron parte del imaginario colectivo. Pero detrás del personaje gracioso se escondía una caída libre emocional y familiar.</p><p>En el marco de<a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/"><i> </i><i><b>La vida después</b></i><b>, la propuesta audiovisual de </b><i><b>Infobae Studio</b></i></a>, Bazterrica se sienta a hablar sin miedos de su versión detrás del juicio abreviado por la estafa a la hermana de Flavio Mendoza, la “cancelación” televisiva que le atribuye al coreógrafo, las ofertas millonarias de dinero que asegura haber rechazado y la paternidad que le cambió la perspectiva. En un mano a mano imperdible, revela el costo de vivir atrapado en una máscara que hoy, asegura, no se puede sacar ni con espátula.</p><p><b>Luis Novaresio:</b> <b>¿Quién sos?</b></p><p><b>Javier Bazterrica:</b> Yo soy Javier Bazterrica, hijo de Roberto Enrique Noria Bazterrica. Somos descendientes de los Viamonte... De la alta alcurnia, digamos. Somos una familia muy unida. Soy una persona católica, buena, a la que se la ha juzgado en un montón de cosas, pero soy un humano lindo.</p><p><b>LN: ¿Sos un gigoló católico?</b></p><p><b>JB:</b> Soy un gigoló católico, cosa que es increíble. Pero voy todos los domingos a misa, así que le agradezco todo lo que me ha dado el Señor y que me sigue dando. Desde que tengo uso de razón: la comunión, la confirmación... Familia católica: mi mujer católica, mi hija católica... Todos católicos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/P2NX2ARL25ASZIK7Q2H4TBC5HE.png?auth=08ded2ecf06d691232f7dc7d706be58e4d45c07ca2955a91e18aba90f04e9722&smart=true&width=1672&height=941" alt="" height="941" width="1672"/><p><b>LN: ¿Tenés una hija?</b></p><p><b>JB:</b> Tengo una hija de tres años que se llama Ana Clara Bazterrica. </p><p><b>LN: ¿Y te proyectaste teniendo una hija?</b></p><p><b>JB:</b> No proyectaba nada. Mi vida estaba muy cómoda como estaba y la verdad es que yo terminé pidiéndole a mi mujer tener una hija, un hijo o lo que fuere. Sandra, con su impronta y diciendo: “Pero flaco, vos venís de algo <i>heavy</i>”, confió en mí. La verdad es que tenemos una excelente familia y ella es una excelente madre. </p><p><b>LN: ¿Cuando la conociste a Sandra en algún momento te dijo: “Che, no me vas a sacar guita”?</b></p><p><b>JB:</b> <i>(Risas) </i>No, confió mucho en mí. De hecho, ella habló con mis abogados en su momento. Le explicamos todo lo que había pasado porque creo que lo merece, nobleza obliga. La verdad es que estuvimos más “embarazados” que de novios. Imaginate que recién nos conocíamos y se embarazó. Confió en mí y hasta el día de hoy confía en mí y sabe que yo no le toco un mango a nadie.</p><p><b>LN: Contame, como a Sandra con tus abogados. ¿Cuál es tu situación legal hoy?</b></p><p><b>JB:</b> Técnicamente, hoy ya prescribió absolutamente todo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/6MMR664MZRBA5AAR6DNSRTXCG4.jpg?auth=b9ec8c29f2a0d15ac24bdea8a303b8177d4d5e9461655529429962432b362164&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Mi vida estaba muy cómoda como estaba y la verdad es que yo terminé pidiéndole a mi mujer tener una hija", afirma Bazterrica" height="1280" width="1920"/><p><b>LN: O sea, terminaron los tres años de condena.</b></p><p><b>JB:</b> Sí, exactamente. De la cual, obviamente, dejame decirte que no pasó nada. En verdad no hubo estafa, pero bueno... Era la hermana de Flavio Mendoza y demás. Fue una estrategia de mis abogados donde dijimos: “Bueno, una <i>probation</i>”. Me dolió mucho, me dolió en el alma haberme culpado de algo que no hice, pero pasé por toda esa transición y hoy, hace un tiempo largo, me llamaron de la UFI avisando que había prescripto mi <i>probation</i>. Estoy totalmente limpio.</p><p><b>LN: ¿Le debés plata a alguien hoy?</b></p><p><b>JB:</b> A nadie. </p><p><b>LN: ¿En algún momento le debiste plata a alguna mujer?</b></p><p><b>JB:</b> No. A un prestamista sí, porque me mandé una macana, me mandé una flor de macana: compré cosas que no tenía que comprar. Pero a un prestamista le pagué. Nunca le pedí plata prestada a ninguna mujer.</p><p><b>LN: ¿Nunca estafaste a la hermana de Flavio Mendoza?</b></p><p><b>JB:</b> Nunca en la vida. Y ella lo sabe y yo lo sé. Flavio me adoraba a mí, Luis. Cuando yo estaba con la hermana me presentaba en <i>Stravaganza Tango</i>, después en <i>Evolution</i>: “Quiero presentar al novio de mi hermana, Javier Bazterrica”. Convivió conmigo, aparte, en mi casa; yo vivía en ese momento en el Talar de Martínez. Yo nunca tuve que tocarle un mango a nadie. Vengo de familia de plata, se ha comprobado. Muchos conductores lo han dicho, han investigado mi vida, a mis padres y demás: nunca tuve que tocarle un peso a nadie. Y con Adriana estuvimos como cuatro años, conviviendo en familia con su hijo Ramiro y con Bárbara.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/67KVLOKOWREHVPNRTKINL5V3CI.jpeg?auth=6b3d44a788bff038d9430d01aa2dbb6707d9135837b1c0a46c7b6a154bf124aa&smart=true&width=480&height=474" alt="Javier Bazterrica ahora es conocido como DJ Gigoló" height="474" width="480"/><p><b>LN: Pero digo, para aclararlo técnicamente: vos fuiste a un juicio abreviado. Reconociste ante el fiscal que cometiste un delito.</b></p><p><b>JB:</b> Exactamente.</p><p><b>LN: Se te aplicó una pena de tres años en suspenso, si tenés buena conducta. Es decir que, técnicamente, te condenaron como autor del delito.</b></p><p><b>JB:</b> Fui el primer caso en Argentina donde fui condenado, imputado y procesado sin ningún tipo de pruebas. No había prueba alguna. Fue tanto lo mediático y tanta la presión... Porque a veces la Justicia es permeable, es muy permeable.</p><p><b>LN: Hubo un caso en Rosario también, un antecedente allá.</b></p><p><b>JB:</b> Exactamente. Que también tuve que padecerlo allá. Fue una mala jugada de los Mendoza —que después nos enteramos de todo—, pero no avanzó. El abogado me decía a mí: “Javi, esto es raro, ¿no te parece que es raro?”. Nos pusimos a derecho allá y no ocultamos absolutamente nada.</p><p><b>LN: ¿Por qué decís que fue una mala jugada de los Mendoza?</b></p><p><b>JB:</b> Porque vino de ahí, vino de ahí.</p><p><b>LN: O sea, ¿vos decís que Flavio tenía influencias en Rosario?</b></p><p><b>JB:</b> Por supuesto. A mí me parece que sí. Vos acordate de que yo con Flavio y con la familia de él conviví cuatro años. Aparte de estar con Adriana, íbamos a todos lados y él era archiconocido. Estaba con <i>Stravaganza Tango</i> y <i>Evolution</i>, que después lo vendió a China... Nos recorrimos todo, íbamos de acá para allá todos de viaje.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZWOQEHYHGFAKDJCYZIBTTBUHAU.jpeg?auth=3887f44d2ac3c14fe0571453cd7d1089184bb351a59473a5cdae5b474f05e27b&smart=true&width=1773&height=2222" alt="Javier Bazterrica junto a su pareja y su pequeña hija" height="2222" width="1773"/><p><b>LN: Sin juzgar, trato de ponerme en tus zapatos: si yo soy inocente y viene mi abogado y me dice “declarate culpable”, yo no lo hago. ¿Por qué lo hiciste?</b></p><p><b>JB:</b> Porque era tanta la presión que si yo no lo hacía, iba adentro. Y me lo dijeron. Me acuerdo de que un juez llamado Fariña era el primero que me quería meter adentro. Pedimos cambio de juez —te hablo de Gastón Marano, mi abogado en ese momento—. Me dijeron: “Javi, o te declarás culpable o te arriesgás a decir que sos inocente e ir a un juicio oral y público, y estamos mal”.</p><p><b>LN: ¿Te gustó que te digan Gigoló?</b></p><p><b>JB:</b> No. “El Gigoló” me lo puso María Laura Santillán en TN. En su momento me pareció una pavada, no entendía qué hacía de “Gigoló” en una entrevista en televisión con conductores que me daban y me daban, porque yo caigo en un pozo depresivo justamente por la televisión. Pero bueno, hoy al Gigoló no me lo saco ni con espátula.</p><p><b>LN: ¿Y qué pensás de un tipo que vive de la plata de las mujeres?</b></p><p><b>JB:</b> Para juzgar no soy muy bueno. Entiendo que hay mujeres que pagan por un hombre, conozco a varias.</p><p><b>LN: ¿Y qué pensás de eso?</b></p><p><b>JB:</b> Pienso que está bien y está mal, pero la que decide es la mujer. Si soy tu última bala, tu último hombre y me querés pagar, no está mal. Yo no lo haría, yo soy de la vieja escuela: mantengo a mi mujer y a mi familia, no me gusta que una mujer me mantenga. Pero tampoco lo veo mal.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RDPN4VCBAVFCRKQ6JFQCB5LSEI.jpg?auth=40fc81774672b8af01dea2f3ccad136fa622ab46c53e4d8febc83581c6bc99bb&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Me acuerdo de que un juez llamado Fariña era el primero que me quería meter adentro", cuenta El Gigoló" height="1280" width="1920"/><p><b>LN: Hagamos una hipótesis: estás en la mala y una mujer te dice “te banco”...</b></p><p><b>JB:</b> Lo hago.</p><p><b>LN: ¿Por cuánto?</b></p><p><b>JB:</b> Tendría que pensarlo, tendría que ver el estatus de la mujer... Pero sí, lo hago. Por supuesto que lo hago.</p><p><b>LN: ¿Serías un tipo caro?</b></p><p><b>JB:</b> Sería un tipo caro. Lo valgo, te puedo asegurar que lo valgo. A lo mejor no con la cara o con el cuerpo, pero lo valgo.</p><p><b>LN: ¿Y qué de vos vale?</b></p><p><b>JB:</b> Primero, mi hombría; por sobre todas las cosas, mi hombría. Y segundo, el sexo. No te lo voy a negar. La autoestima la tengo muy alta, nunca lograron quebrantar al Gigoló o a Javier Bazterrica. Sé lo que doy, sé lo que ofrezco y sé la clase de persona que soy. Me considero un tipazo.</p><p><b>LN: ¿Te gustó ser famoso?</b></p><p><b>JB:</b> No. Es que la pasé tan mal... Un 5% bien y un 95% mal. No hubiese querido ser esto, hubiese preferido ser un Javier Bazterrica normal, como era antes. Yo me tuve que amigar con el personaje. Hay muchas cosas que hago y no disfruto, Luis: anteojos, joda, contrataciones, ir a una fiesta... Por dentro puede ser que esté medio roto: “¿Qué hago acá? No soy esto”. Pero a la gente le doy lo que quiere: humor, música. Me contratan por ser amigo de alguien, para tomar el té o ir a un asado, y voy. Cobro muy bien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/FDLJKDIT35DFDP7WRFM77L4GBM.jpg?auth=25e1fb09d853edd4ebb947009cc5143f5f2b870a9c3109fa7e8e6988186b4b39&smart=true&width=1920&height=1280" alt="Luis Novaresio entrevistó a Javier Bazterrica en La vida después" height="1280" width="1920"/><p><b>LN: Hoy hacés presencias.</b></p><p><b>JB:</b> Hasta el día de hoy: despedidas de soltero, publicidades, casamientos, cumpleaños... El evento que a vos te parezca, lo hago.</p><p><b>LN: ¿Qué perdiste de tu vida por ser el Gigoló famoso?</b></p><p><b>JB:</b> Perdí mi esencia. Antes era mucho más dado, más cariñoso. Por culpa del personaje me volví muy frío por la mala onda de la gente. Si hubieses conocido al Javier Bazterrica de antes, era feliz. El personaje me sacó gran parte de mi esencia. No disfruto lo de hoy; lo hago porque veo que a la gente le hace bien, pero a mí me hace mal, ¿entendés? Y esas cosas duelen.</p><p><b>LN: ¿Cuántas mujeres te ofrecieron dinero?</b></p><p><b>JB:</b> Seis en total. Y una muy importante me ofreció más de 500.000 dólares por estar un mes afuera del país. Y tengo pruebas de todo.</p><p><b>LN: ¿Y por qué no aceptaste? ¿Le contaste a Sandra?</b></p><p><b>JB:</b> Porque no soy eso. Sandra conoce todo de mí. La remo todos los días por ella y por mi hija, y ella se va a salvar conmigo, no por 500.000 dólares de alguien que me dio plata por estar con ella. Mi plata es la que vale, ella trabaja también y somos una familia constituida.</p><p><b>LN: ¿Cómo hiciste para que Sandra o su familia confiaran en vos?</b></p><p><b>JB:</b> Me conocieron. Toda la familia de Sandra me conoció en su momento y nunca me juzgaron. Fui solo a pedir la mano de mi mujer a sus padres y jamás me dijeron: “Che, tené cuidado con este pibe”. Toda la familia de mi mujer me ama por cómo fui con ellos siempre.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7R6HACUBRVFILOIMBICHKCCAKE.jpg?auth=2c2d50bb7a5a15bce801fab1a7f0f97261d51cbf2977f9609ab33ef3beb38e7e&smart=true&width=1920&height=1280" alt=""Una mujer muy importante me ofreció más de 500.000 dólares por estar un mes afuera del país", revela Bazterrica" height="1280" width="1920"/><p><b>LN: ¿Y qué hacés cuando en la calle te cruzás con alguien que te insulta?</b></p><p><b>JB:</b> Lo pongo en ascuas en el momento. Le digo: “Pará, pará... ¿Quién me insultó? ¿Fuiste vos? Vení, es el evento de tu amigo, no le cagues la noche a él. Acoplate acá al lado mío”. Hago que esa persona que me insulta me termine queriendo.</p><p><b>LN: ¿Hoy de qué laburás, además de las presencias?</b></p><p><b>JB:</b> Vivo de rentas, de lo que mi viejo me dejó.</p><p><b>LN: Al final tenías plata.</b></p><p><b>JB:</b> Lo dijo Jorge Rial en su momento. Indagó, me sacó el DNI y después dijo en su programa: “¿Vieron este cara de boludo? Tiene plata el vago, miren los padres...”. Hoy vivo de rentas, tengo una miniempresa de audiovisual y de eventos con dos socios, hago presencias y soy DJ. Estuve en Colombia, en México... Amo ser DJ, es lo que más me gusta, pero lamentablemente me tuve que poner “DJ Gigoló”.</p><p><b>LN: Ubicate a tus cinco o seis años. ¿Cómo eran tu familia y tu casa?</b></p><p><b>JB:</b> Vivíamos en el Palacio de los Cisnes, en Ugarteche y Las Heras. Un piso muy grande, un edificio de piedra. Mis dos hermanos mayores, mi mamá, mi papá... Una familia constituida, cuidada, respetada. Fui muy feliz. Mi papá falleció en 2013. Mi mamá y mi hermano mayor viven en Madrid, mi hermana vive acá.</p><p><b>LN: Cuando estallaste en la tele con los anteojos oscuros y el </b><i><b>All the night</b></i><b>, ¿cómo reaccionó tu familia?</b></p><p><b>JB:</b> Fue una patada en las tarlipes, fue devastador para mi familia. Mi hermano me decía: “Quebraste el apellido Bazterrica”. Se cortó un poco la relación, no te lo voy a negar, pero hoy la relación está muy sólida.</p><p><b>LN: Me imagino a tu mamá llamándote por teléfono para preguntarte si le estabas sacando plata a las mujeres.</b></p><p><b>JB:</b> El que la llamó a España a mi mamá fue Chiche Gelblung. Mi mamá no entendía nada.</p><p><b>LN: ¿Y no extrañás estar en la tele?</b></p><p><b>JB:</b> No. Si bien estoy cancelado, obviamente por Flavio Mendoza... Cuando me vio en <i>ShowMatch</i> puso en Twitter: “¿Qué hace ese hijo de puta? Qué desilusión, Marcelo”. Desde ese momento quedé cancelado para todos. Un productor de un canal importante me lo confirmó: “Flavio te canceló, se ocupó de ir a hablar con todos los conductores”.</p><p><b>LN: No quiero hablar por Flavio Mendoza, pero defendía a su hermana por un delito que finalmente vos reconociste.</b></p><p><b>JB:</b> Perfecto, pero él tendría que haber venido a hablar conmigo. Te voy a contar una infidencia que no la sabe nadie: cuando yo tuve el problema con Adriana, me seguía viendo con ella a espaldas de Flavio. Ella vivía en el edificio de Flavio en Almagro y yo me iba al último piso a verla, antes de que falleciera la madre de ella. Un día me dijo: “Se enteró Flavio, me dijo que la corte acá y que va a ir contra vos”. Sos la primera persona a la que se lo digo.</p><p><b>LN: ¿Y cómo se terminó esa relación?</b></p><p><b>JB:</b> Ella me devolvió en una bolsa todos los regalos que yo le había hecho. Flavio le dijo: “Devolvele todo lo que te regaló”... Fui muy regalón con ella.</p><p><b>LN: Dijiste que sos de gustos caros, respetables… definime eso.</b></p><p><b>JB:</b> Soy de gustos respetables, decentes. Me gusta lo bueno. Un gusto respetado es irme a Pinamar y no a Punta del Este, o irme a Miami o a Playa del Carmen. O sentarme a cenar y pedir un Escorihuela Gascón o un Catena Zapata decente, pudiendo pagar algo más caro.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/MIY5EDQMT5H3RDI7GG7PHXVPZM.jpg?auth=c5371e1cd2eca0febf0075fcf2a5a54a7afebb2591088ab08dd5c6774b48f407&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Soy de gustos respetables, decentes. Me gusta lo bueno", sostiene Bazterrica" height="720" width="1280"/><p><b>LN: ¿Cuánto hace que no tomás champán Cristal?</b></p><p><b>JB:</b> Seis meses. Compraba cajas para compartir con mi gente. Me gusta compartir lo mío; no sé cuánto más voy a vivir y quiero disfrutar la vida con mi mujer y mi hija.</p><p><b>LN: ¿Qué le diría el Javier Bazterrica de hoy al del clímax de la fama?</b></p><p><b>JB:</b> “¿Qué hiciste, boludo? Vos no sos esto”. Le diría que juegue con las reglas del juego con el personaje, pero que recuerde que él no es eso.</p><p><b>LN: Si te doy la máquina del tiempo, ¿qué harías distinto?</b></p><p><b>JB:</b> Le diría a Javier: “No la conozcas a Adriana, andate de ahí, no es por ahí”. Me hubiese encantado conocer a Sandra mucho antes y no haber pasado por todo este proceso. </p><p><b>LN: En algún momento tu hija te va a decir: “Papá, eras el Gigoló”. ¿Qué le vas a decir?</b></p><p><b>JB:</b> Le diría: “Hija, fui este personaje equívoco, nada más”.</p><p><b>LN: Gracias por venir.</b></p><p><b>JB:</b> A vos, Luis.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/P2NX2ARL25ASZIK7Q2H4TBC5HE.png?auth=08ded2ecf06d691232f7dc7d706be58e4d45c07ca2955a91e18aba90f04e9722&amp;smart=true&amp;width=1672&amp;height=941" type="image/png" height="941" width="1672"/></item><item><title><![CDATA[Juli Puente: “Antes de ir a parir me pesaron, subí 18 kilos, me felicité”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/23/juli-puente-antes-de-ir-a-parir-me-pesaron-subi-18-kilos-me-felicite/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/23/juli-puente-antes-de-ir-a-parir-me-pesaron-subi-18-kilos-me-felicite/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Cayó en un pozo cuando dos meses antes del parto supo que había aumentado 14 kilos y no subió más a la balanza. Vivió con anorexia 17 años de su vida, llegó a pesar 37 kilos. No podía dejar de pensar en su cuerpo, dice que la anorexia es destructiva y agobiante. El parto de urgencia: fue al último control del embarazo, pero nunca volvió a su casa, la frecuencia cardíaca de la beba había bajado dramáticamente. Cómo fue el viaje al hospital con el marido, la obstetra y la partera en el mismo auto. Por qué dice conoció la felicidad recién hace dos años]]></description><pubDate>Sun, 23 Aug 2026 05:18:38 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Contagia alegría y energía, vive con la sonrisa puesta. Detrás de esa sonrisa hay una historia fuerte y conmovedora, la historia de una mujer atravesada por la anorexia durante 17 años, que llegó a pesar apenas 37 kilos y que hoy por primera vez siente que es feliz. Personal trainer, influencer y licenciada en Comunicación Social, trabajó diez años solo como periodista hasta que se animó a motivar y a entrenar desde sus redes y juntó miles y miles de personas cada vez. Llenó el estadio Luna Park, el Obras y agotó entradas en ciudades del interior y de España, Chile y Uruguay. Hace siete semanas nació su hija Serena. Hoy, para venir a la entrevista, la dejó en su casa por primera vez. </p><p>– Es la primera vez que salgo de casa sin ella. Quedó en mi casa con mi marido, que por suerte pudo estar. Es toda una logística la primera salida, nadie te lo cuenta, es dificilísimo. Lo que se siente es duro.</p><p><b>“LOS PRIMEROS DÍAS SENTÍA QUE NO ERA YO”</b></p><p><b>– ¿Estás sufriendo?</b></p><p>– Cuando llegué te vi a vos y me relajé. Pero en el camino decía ‘me vuelvo’. Hoy siento que estoy un escaloncito más arriba, pero hasta hace diez días sentía que no era yo, la mezcla de emociones del postparto. Tuve un embarazo muy soñado, muy lindo, no dejé de hacer nada, no sentí ningún cambio emocional, entrené, hice todo lo que quise y en el postparto fue duro.</p><p><b>– Hay un cambio brusco porque se van muchas hormonas. </b></p><p>– Sí, durísimo. Y además me tocó estar un poco sola por el trabajo de Facu, mi marido. Sere llegó antes de lo planeado, él se tuvo que ir 15 días y me quedé con mi mamá.</p><p><b>– Llorando me imagino, recuerdo mucho llanto en el postparto.</b></p><p>– Mucho llanto, esa sensación de perder tu libertad no se compara con lo que te dicen o lo que te imaginás. En el embarazo tuve la suerte de poder seguir haciendo mi vida, soy muy independiente. Y de repente fue un choque. No lo estaba disfrutando tanto como pensaba al principio, la miraba a Sere y la amaba con toda mi alma, pero me costaba encontrarme y eso me generaba culpa.</p><p><b>– Es perder algo de libertad, porque de ahora en más vas a estar pensando en ella.</b></p><p>– Me di cuenta recién, cuando me fui de casa. Dije, ‘ay, esto va a ser así siempre’. Trabajar es algo que yo siempre tuve claro que quería volver a hacer, me encanta mi trabajo, me tengo que adaptar a una nueva Juli que antes era más libre, ahora es distinto.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/UJGDFUQ3GNAGZIL7UYWY7QISKI.jpg?auth=b17c7e57fbfa8047018bb5e3fba2b89606e03662f7ee5c331fa9e9a518fe258b&smart=true&width=1280&height=720" alt=""En el embarazo tuve la suerte de poder seguir haciendo mi vida, soy muy independiente", contó Juli Puente (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="720" width="1280"/><p><b>– Tendrás que resignar cosas.</b></p><p>– Lo sé y me cuesta resignar. Le puse el nombre Serena sin pensar que venía a calmarme, a bajarme un poco las revoluciones. En estas siete semanas fue lo que pasó.</p><p><b>– Cuesta dejarla, ¿pero si está la familia, es más fácil?</b></p><p>– Soy de Entre Ríos y la familia de Facu es de Mar del Plata, estamos bastante solos en el día a día y hasta el momento no tenemos ayuda porque así lo decidimos nosotros. Entonces si tengo que hacer algo y él no está llamo a mi mamá y se viene de Entre Ríos. Mi mamá está todo el tiempo acompañándome, nunca pensé que la iba a necesitar tanto. Cuando se acercaba la fecha le puse mucho los puntos, le decía ‘cuando yo te avise, vos venís’. Ahora es ‘vení cuando quieras, quiero que estés todo el tiempo’, porque me da paz, me ayudó mucho más de lo que esperaba.</p><p><b>– ¿Tu marido en qué momento es imprescindible en esta etapa?</b></p><p>– Todo el tiempo, te juro. Nunca entendí la frase que por ahí decían las mamás ‘mi marido no me ayuda’, es papá, igual que yo soy mamá, es un cincuenta por ciento de cada uno. Es verdad que Sere me necesita mucho, pero Facu está a la madrugada ofreciendome un café o agua, sabe que me gusta mucho ir al gimnasio y se queda con ella, en esta etapa está pendiente de mí. Obvio que está con Sere y le da todo el amor del mundo, pero hoy está acompañándome y sosteniéndome y eso para mí es fundamental y me hace sentir afortunada. Sé que muchas mujeres no tienen esa suerte.</p><p><b>“FUI AL ÚLTIMO CONTROL Y NUNCA VOLVÍ A MI CASA”</b></p><p><b>– ¿Sabías que iba a nacer por cesárea?</b></p><p>– No sabía hasta 15 o 20 días antes, Sere nunca se dio vuelta. Terminé teniendo un parto de urgencia. Yo tenía todo planificado, el día, el horario, sabíamos que íbamos a cesárea y nació cuando quiso. Ese día tenía el último control, íbamos a conocer a la partera y me iban a contar de qué se trataba la cesárea. Le dije a Facu ‘vamos a llegar tarde, me baño a la vuelta’ y nunca volví a mi casa. Cuando me dijeron ‘nace ahora’ mi reacción fue ‘necesito lavarme los dientes, bañarme’. Facu no había llegado ni la billetera.</p><p><b>– Horas de estrés.</b></p><p>– Sí, estresazo. Fue terrible. Sentí angustia porque no sabía si ella estaba bien. Pasé de decir ‘no traje el bolso’ a darme cuenta que el bolso era lo menos importante, que lo importante era que ella naciera sana, fue bastante duro. Siento que eso tuvo mucho que ver con la angustia del postparto, esa angustia de no saber si ella estaba viva.</p><p><b>“LA FRECUENCIA CARDÍACA DE SERENA ESTABA EN 70 Y TENÍA QUE ESTAR EN 120, SENTÍ MIEDO”</b></p><p><b>– Escuché que le bajaba el oxígeno.</b></p><p>– Sí, en el último control me hicieron la ecografía y estaba todo bien, hicieron el monitoreo que duraba 20 minutos. Cuando llegamos a los 20 minutos me dijeron que me podía ir a casa y en ese momento le dije a mi obstetra que iba a grabar una historia para Instagram. Seguimos dos minutos más para que yo grabara y tuve una contracción y a la obstetra se le transformó la cara y dijo que cortara el video, que no le gustaba lo que estaba pasando. ‘La frecuencia cardíaca está en 70 y debería estar en 120’. Llegó la partera que venía a conocerme y a contarme lo que iba a suceder una semana después y las dos coincidieron en que no podían dejarme ir a mi casa. La partera dijo, ‘nos tenemos que ir ¿quién tiene auto?, esto es urgente’. La anécdota de mi vida, terminé en mi auto, con mi marido, mi obstetra y mi partera que la acababa de conocer yendo a parir.</p><p><b>– Y con angustia.</b></p><p>– Yo me largué a llorar porque tenía miedo. En el auto me di cuenta que ellas estaban nerviosas, llamaron al hospital y dijeron que necesitaban el primer quirófano disponible. Ahí dije, algo no está bien. La angustia me cayó cuando llegamos al sanatorio, me hicieron otro monitoreo, empecé a sentir alarmas y escuché que la frecuencia cardíaca estaba en 40. ‘Vamos a operarla ya, dijeron’. Cada vez lloraba más.</p><p><b>– Te calmaste cuando la viste.</b></p><p>– Me calmé cuando sentí el llanto de ella y cuando la vi. Cuando la escuché llorar y me dijeron ‘quedate tranquila que está bien’, me tranquilicé, pero esa angustia me duró por lo menos diez o 12 días. Si yo no hubiera grabado esa historia hubiera vuelto a mi casa, no sabía que podría haber pasado.</p><p><b>– Habías tardado en quedar embarazada, cuando van pasando los meses nos asustamos.</b></p><p>– Si, había sentido incertidumbre, empecé a decir ‘tal vez nunca me pasa, tal vez esto no es para mí’. Sí, no hice un tratamiento intenso pero sí me estimularon varios meses la ovulación hasta que finalmente logramos que llegue Sere. El embarazo fue muy alegre, muy de festejar, muy de disfrutar. En mi mente no era posible que algo malo pudiera pasar. Después me enteré que les pasa a muchas mujeres, por suerte no me lo habían contado antes porque no hubiera podido disfrutar tanto.</p><p><b>YO SENTÍA MUCHA CULPA, ‘¿TENDRÁ QUE VER LA ANOREXIA CON ESTO?’</b></p><p><b>– ¿La incertidumbre tenía que ver con lo que habías atravesado cuando eras más jovencita, con los trastornos alimenticios? </b></p><p>– Yo sentía mucha culpa. Decía, ‘tal vez si me hubiera recuperado antes de mi anorexia’, o ‘tendrá que ver mi anorexia con esto?’ Muchos médicos dicen que sí, yo tenía era amenorrea, que es ausencia de menstruación, una de las causas es la anorexia. Pero también pasa en gente que hace mucha actividad física, que come sano y tiene bajo porcentaje de grasa, o gente que está muy estresada. Yo trabajo mucho desde muy chiquita, tenía todo junto, no sabíamos cuál era, que estaba pasando. Hacía ya un año y medio que quería ser mamá y no lo lograba.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7ZFLHBKE6ZHUJARQ5X3QSMJWEI.jpg?auth=804094a5f5e15a1b4575dda8b662462a6d5b39b8fde1071fe0155080524308c6&smart=true&width=1280&height=720" alt=""El embarazo fue muy alegre, muy de festejar, muy de disfrutar. En mi mente no era posible que algo malo pudiera pasar", dijo Juli Puente en entrevista con María Laura Santillán" height="720" width="1280"/><p><b>“EL EMBARAZO ME AYUDÓ MUCHO A SANAR MI ANOREXIA”</b></p><p><b>– Cómo te llevaste con el cuerpo en el embarazo después de haber tenido problemas con el espejo, el cuerpo, el peso, porque los kilos son necesarios.</b></p><p>– Hoy con el diario del lunes te digo que el embarazo me ayudó mucho a sanar mi anorexia. Si bien yo ya estaba muy bien, había cositas que seguía teniendo y el embarazo me ayudó mucho. Pero te lo digo hoy que ya pasó.</p><p><b>“NO PODÍA CONECTAR CON LA VIDA POR PENSAR EN EL CUERPO, ES UNA ENFERMEDAD MUY DESTRUCTIVA Y AGOBIANTE” </b></p><p><b>– Se te vio muy feliz en el embarazo, muy radiante. </b></p><p>– Sí, me sentí así. Fue un trabajo del día a día, intento ser muy responsable con lo que me pasa y me preparé mucho antes de estar embarazada. Yo decía, ‘lo deseo mucho y me está costando que pase, no quiero que cuando esté embarazada todo pase por el cuerpo’. Como pasó en mi vida muchos años, no disfruté trabajos, no disfruté viajes, no disfruté planes con amigas, con familia, con mis novios. No podía conectar con la vida por pensar en el cuerpo. Es una enfermedad muy destructiva y muy agobiante.</p><p><b>– ¿La cabeza está solo en eso?</b></p><p>– La cabeza, aunque vos intentes o aunque para afuera digas que estás bien, lo que pasa acá adentro no lo podés controlar.</p><p><b>“ANTES DE PARIR ME PESARON Y ME DIJERON: SUBISTE 18 KILOS. ME FELICITÉ”</b></p><p><b>– ¿Qué del embarazo que te ayudó a sanar la anorexia?</b></p><p>– En el embarazo aprendí a amigarme mucho con el cambio en mi cuerpo. Yo siempre estuve de determinada manera, siempre entrené mucho, me exigí mucho y el embarazo me obligó a entender que los tiempos de mi vida eran otros. Las comidas que antes comía no me gustaban y tenía que comer otras que eran más calóricas, tenían antojos de muchas pastas, pizza o dulces que antes no me permitía comer. Ir de a un día a la vez creo que fue lo que más me ayudó a vivirlo con alegría. Cuando llegué al final del embarazo y me dijeron que pesaba 18 kilos más… Si me hubieran dicho el primer día ‘vas a aumentar 18 kilos’, yo hubiera dicho que no iba a poder. Antes de ir a parir me pesaron y me dijeron ‘subiste 18 kilos’, y yo me felicité a mí misma, dije ‘lo hice muy bien’. </p><p><b>– ¿Un día a la vez qué es lo que te proponías? </b></p><p>– Me levantaba y decía, ‘hoy voy a comer lo que tenga ganas de comer’, ‘si me siento bien voy a entrenar porque me hace bien a la cabeza, pero si quiero voy a caminar, no me voy a esforzar de más’, ‘si quiero me quedo tirada en el sillón, si quiero duermo y si no, no duermo’. Era transcurrir el día sin pensar en lo que iba a hacer mañana y sin pesarme todo el tiempo como hacía cuando no estaba embarazada muchos años antes.</p><p><b>“HABÍA SUBIDO 14 KILOS, ME FALTABAN TODAVÍA DOS MESES Y CAÍ EN UN POZO SOLAMENTE POR SUBIRME A LA BALANZA”</b></p><p><b> – Te dejaste de pesar.</b></p><p>– No me pesaba, me pesaba solo mi obstetra. Y los últimos dos meses, cuando más aumentas, me di cuenta que había subido más de lo que mi mente pensaba. La gente me decía que como yo entreno mucho y me cuido iba a subir nueve kilos, no más. Llevaba 14 kilos subidos y me faltaban todavía dos meses entonces se me trabó la cabeza. Ese día fue el único día de los nueve, casi diez meses del embarazo que yo me angustié, lloré y no podía salir de ese pozo en el que caí solamente por subirme a la balanza. Llamé a mi obstetra y le dije que no me pesara más hasta el último día. Para saber por qué quiero saber cómo lo llevé, cuánto aguanté. No me peses más, le dije, porque me hizo muy mal.</p><p><b>“NO PODÍA VIVIR, NO SENTÍ LO QUE ERA LA FELICIDAD HASTA HACE DOS AÑOS” </b></p><p><b>– En tu adolescencia y en tu primera juventud te pesaba varias veces por día y estabas todo el tiempo pensando en eso.</b></p><p>– Si, si no me pesaba a la mañana y a la noche, cuando tenía 15 o 16 años, no me podía ir a dormir, era muy agotador. Yo no podía vivir, no sentí lo que era la felicidad hasta hace dos años y no es casualidad que justo ahí empecé con la búsqueda de esta nueva vida. Si me conociste antes no soy la misma Juli que ahora porque no me sentía feliz, se me notaba que no estaba contenta. Tenía trabajos increíbles, pero yo no me sentía feliz, no me sentía plena.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WWOGJM5ADZGDTMEY53YJGQVPWI.jpg?auth=a1d84943a1cc86eecfee6cc241a5b8aab5f29cc93d08ef45c657e4753692c3b0&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Si no me pesaba a la mañana y a la noche, cuando tenía 15 o 16 años, no me podía ir a dormir, era muy agotador", recordó Juli Puente" height="720" width="1280"/><p><b>“CADA VEZ QUE IBA A ESTAR EN SUS QUIMIOTERAPIAS VEÍA QUE NO ESTABA BIEN Y EMPECÉ SIN QUERER A LASTIMARME, A DEJAR DE CUIDARME”</b></p><p><b>– ¿Creés que hubo un detonante para que se te disparara en su momento la anorexia cuando era chica o era algo que afectaba a tu generación?</b></p><p>– Por suerte mis amigas y mis compañeras ninguna estaba en esa. Me pasó algo muy triste, mi mejor amigo se enfermó de cáncer, teníamos 14 años los dos. Éramos hermanos, vivía mi vida a la par suya, éramos muy compañeros. Yo me hacía la que estaba bien, la que entendía lo que le estaba pasando a él. Pero cada vez que iba a estar en sus quimioterapias veía que no estaba bien, tenía un tumor en el cerebro, en el nervio óptico y yo quería estar fuerte para acompañarlo, y empecé sin querer a lastimarme, a no cuidarme. Me acuerdo que un día pensé ¿por qué le pasa todo esto a él y a mí nada? Nuestras familias son muy amigas, mis papás acompañaban mucho a su familia, toda la atención estaba puesta en él. Inconscientemente me agarré de eso y me acuerdo perfecto el día en el que me propuse cuidarme con la comida. No era mi plan, creo que el plan de nadie, enfermarme, no era mi plan, ‘quiero ser flaca’, estaba muy bien físicamente. Era mi cumpleaños número 14, había muchas cosas ricas en la mesa y no sé por qué mi cabeza fue para el lado de… ‘Voy a empezar a cuidarme y a no comer tanto’. Desde ahí hasta que bajé 13 kilos no sé qué pasó, no puedo registrarlo.</p><p><b>– ¿Cada vez dejabas de comer un poco más?</b></p><p>– Claro, mi plan era solo cuidarme. Pero era una chica de 15 años que entrenaba un montón, hacía gimnasia artística y competía. Entrenaba de lunes a sábado, tres horas.</p><p><b>– El cuerpo necesitaba comida.</b></p><p>– Yo no me daba cuenta que estaba más flaca. Un día fui a competir, mi entrenador con la malla de competencia y cuando terminó el torneo me llevó a casa y habló con mis papás. Dijo, ‘no sé qué pasó pero Juli no está bien’.</p><p><b>“PESABA 37 KILOS Y MEDÍA LO MISMO. SE ME CAÍA EL PELO, TENÍA OJERAS, LOS BRACITOS ERAN MUY CHIQUITOS, MIS PIERNITAS TAMBIÉN”</b></p><p><b>– ¿Cómo estabas físicamente? ¿Cuánto pesabas?</b></p><p>– Pesaba 37 kilos. Para que te des una idea, hoy debo estar pesando 60. Medía lo mismo y pesaba 37 kilos. Se me caía el pelo, tenía ojeras. Era invierno, mis papás no se daban cuenta porque yo me ponía mucha ropa debajo de mi ropa, no se notaba. Los bracitos eran muy chiquitos, mis piernitas también. Cuando mis papás me vieron, porque solo en el gimnasio era donde yo me quedaba en top y calza, y cuando les vi la cara a ellos, fue el momento en el que dije ‘no sé cómo hice para llegar a esto’. Sentí que los había defraudado. Me dolió mucho eso, más que como estaba yo.</p><p><b>– Pienso en la desesperación de tus papás.</b></p><p>– Mis papás en menos de seis horas ya me estaban llevando de los pelos, no te miento, a un nutricionista muy conocido de Gualeguaychú, era la única opción que había, no sabían qué hacer conmigo. Yo no me quería bajar del auto y me bajaron los dos del brazo.</p><p><b>“EL NUTRICIONISTA DIJO ‘SI BAJÁS 500 GRAMOS MÁS TE INTERNAMOS’ PORQUE ESTO ES MUY GRAVE”</b></p><p><b>– ¿Por qué no querías?</b></p><p>– Porque para mí entrar en ese consultorio era ser gorda. Yo decía, ‘no, yo no voy a ser gorda’ y mis papás lloraban. Mi mamá estaba desesperada, pero no lloraba, mi papá sí. Cuando el nutricionista me dijo, ‘si bajás 500 gramos más te internamos, porque esto es muy grave’, les vi la cara a mis papás y dije, los defraudé mucho. Me angustié y siento que fue ese el clic, no lo hice por mí, lo hice por ellos en principio.</p><p><b>– Es un aprendizaje para toda la vida, no es que enseguida se soluciona.</b></p><p>– No, a mí la anorexia me acompañó muchos años y te acabo de decir que siento que terminé de sanar con mi embarazo. Tengo 33 y esto empezó a los 14 y 15 y me ha acompañado 15, 17 años de mi vida.</p><p><b>– Muchas chicas no comen lo que hay para comer en un cumpleaños, en un evento o en la oficina, llevan un tupper con la comida.</b></p><p>– Yo gran llevadora de tuppers, ocultando. ‘Me traigo esto porque estoy mal de la panza’, ‘me traigo esto porque no me gusta la pizza’ y se me ha llegado a hacer agua la boca de las ganas de comerme una hamburguesa, una pizza, un pedazo de torta.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/O57TWS3LRBEADNFY3XZZH6J7U4.jpg?auth=a4bb1fe05e8186453b4864046bf989712fe01182a347f9a5bbcbbef8bed3105d&smart=true&width=1280&height=720" alt=""La anorexia me acompañó muchos años y te acabo de decir que siento que terminé de sanar con mi embarazo", reveló Juli Puente" height="720" width="1280"/><p><b>– Porque no está asumido, no decís la verdad.</b></p><p>– No, no decís la verdad. Cuando empecé a decirlo fue cuando cambió mucho mi círculo, la gente que tenía cerca sabía que iba a acompañar, me iba a ayudar, me quería igual me coma o no me coma esa hamburguesa. La gente que tengo cerca, mis amigos, mi familia y Facu ni hablar, me han ayudado mucho. Yo creo que mi primera hamburguesa me la comí cuando lo conocí.</p><p><b>– Sabemos que la hamburguesa es lo que más te gusta. </b></p><p>– Cuando lo conocí a Facu le dije ‘yo tengo una misión’. Él decía ‘no me puede estar pasando esto’. Él es muy relajado, eso me ha ayudado mucho, varias veces fuimos a este lugar de comida rápida que es mi favorito pero llegábamos al lugar y yo me pedía una ensalada, no podía, me ha tenido mucha paciencia. Después me pasé para el otro lado, me daba atracones, descubrí que podía comer hamburguesa todos los domingos y eran dos con muchas papas. Por eso te digo que en el embarazo siento que equilibré.</p><p><b>– ¿Cuando le contaste este problema que había que resolver o estabas resolviendo?</b></p><p>– Creo que se dio cuenta solo. Para mí no fue peor el momento en el que estaba transitando la enfermedad porque era muy evidente, se me notaba físicamente y todos a mi alrededor estaban al alcance, sino después cuando ya había subido de peso pero tenía esa exigencia extrema de entrenar dos veces por día. Salir a correr menos de diez kilómetros no era nada, salir a comer y no poder comer algo rico en un restaurante y disfrutar un momento así, o irme de viaje. Yo no me iba de viaje porque eso implicaba salir de mi cocina y de armar yo mi plato estricto. Facu medio que se dio cuenta solo. Yo lo iba a visitar a Mar del Plata, yo vivía en Buenos Aires. Yo trabajaba mucho en ese momento, tenía que sí o sí los dos días que estaba con él salir a correr 15 kilómetros y comer de determinada manera. Entonces un día me dijo, ‘a mí me parece que esto no está bien’. Y le dije, ‘si lo nuestro va en serio, te tengo que contar por dónde viene la mano’, y él me ayudó. Me impulsó mucho a poder cambiarlo y eso me hizo disfrutar, me abrió la puerta de una nueva vida.</p><p><b>– ¿Lo esclavo era la balanza o era el espejo?</b></p><p>– Me pesaba todo el tiempo cuando tenía la enfermedad, tenía 15 y 16, después no me pesé más. Pero el espejo, ponerme un jean y que ya no me quedara como antes… Entonces tenía que ajustar un poquito la comida. El espejo siempre fue lo que más me castigó.</p><p><b>– Hubo un cambio en tu trabajo, un momento en que decidiste dedicarte a motivar para que la gente haga ejercicio físico y nació ‘El cardio de la felicidad’ con muchísimo éxito. ¿Por qué supones tuviste tanto éxito?</b></p><p>– Estábamos hablando de ser genuina y de este trastorno que me ha acompañado toda mi vida, desde los 15 en adelante. Siento que al principio fui surfeando la ola y hubo dos grandes momentos que me hicieron sanar y que me trajeron mucho éxito en lo personal y en lo laboral, que fueron “El cardio de la felicidad” y esta nueva vida, el embarazo, la maternidad. “El cardio de la felicidad” fue lo primero que se dio genuino, la pandemia me llevó a eso, al principio dejé de lado el periodismo por completo. Este lo volví a mechar y ese fue el primer acercamiento de éxito personal porque me permití compartir esto que me había pasado tantos años con la gente, y que tantas mujeres empaticen y me pidan ayuda. Fue el primer pasito que me hizo sentir ‘ahora tenés que sentirte bien, sos responsable porque estás influenciando a tanta gente, estás comunicando, acompañando con la salud a tantas mujeres. Primero, tenés que estar bien vos’. No puede haber un ‘estoy bien’ en un posteo o en un vivo de Instagram, pero en mi casa no comer nada y me mato entrenando. Tiene que partir de mí. </p><p><b>– Cómo hiciste para gestionar el hate, hoy no le das bola.</b></p><p>– Tuve dos momentos muy fuertes también, no es casualidad que sean los más exitosos a nivel personal y también laboral. Cuando surgió “El cardio de la felicidad” y ahora que estoy mostrando esta nueva etapa de mi vida. Esos dos grandes momentos para mí han venido acompañados de mucho hate. En primero no lo gestioné nada bien. Hubo días en los que dije ‘yo no hago más esto’. Y ahí la importancia de tener cerca a gente que te impulsa. Facu me dijo ‘vos vas a seguir haciendo esto porque a te hace feliz’. Muchas veces prendí el vivo de “El cardio de la felicidad” con una psicóloga que me acompañaba detrás del trípode. Yo prendía el vivo de Instagram y había 23.000 celulares conectados, 23.000 familias porque en Pandemia había muchas familias que elegían entrenar conmigo, los comentarios eran muy positivos, pero también muy negativos. Muchos profes de educación física agrediéndome, sin darme la posibilidad de dar mi primer paso. Yo también estudié personal trainer, pero cuando uno se anima a hacer algo nuevo, a veces ese primer paso es muy criticado. Yo me estaba creyendo todo lo que decían de mí. Aprendí con los años a convivir con eso. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TPPPUQACWRHY7C45FXJFGN5CBE.jpg?auth=5dc1830efb3fb32396568f680bdfd8e475eeba050b1f09a28b7b0b12f4a3521f&smart=true&width=1280&height=720" alt=""Hubo días en los que dije ‘yo no hago más esto’. Y ahí la importancia de tener cerca a gente que te impulsa", enfatizó Juli Puente (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="720" width="1280"/><p><b>– ¿Hoy cómo puede haber hate? </b></p><p>– Si, hay mucho. Recibo más de mujeres que no me siguen o no eligen ver mi contenido y no empatizan. Es muy difícil gustarle a todo el mundo, es imposible, pero mucho tiempo no fui yo por querer encajar. Y hoy dije: no, yo voy a ser la mamá que yo elijo ser. Me gusta moverme, lo voy a seguir haciendo, lo hago con mi hija al lado. Entendí que si pongo el foco ahí me daña, no hay nadie que te diga que no lo lastima, entonces elijo no ver. Trato de de todos los días preguntarme si estoy siendo buena, si la gente que tengo cerca me quiere, si soy buena mamá y con eso me alcanza y me sobra. Y la gente que me elige sabe cómo soy.</p><p><b>– Tengo miles de cosas para preguntarte, pero tu cabecita va a empezar a pensar que debería estar volviendo a casa.</b></p><p>– Estoy bárbara con vos, me encantó venir. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/TS6KOSBLZ5FPJMMHMFOHUJJNMU.jpg?auth=103ad575d8516d0f3f1515f0d61506aed211f16ac86912be2981e56f6cbfcdf9&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Del “psycho” que persiguió 5 años a Andy Kusnetzoff al fenómeno viral de “Comentarios falopa”: el camino de Mariano Angarolla]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/23/del-psycho-que-persiguio-5-anos-a-andy-kusnetzoff-al-fenomeno-viral-de-comentarios-falopa-el-camino-de-mariano-angarolla/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/23/del-psycho-que-persiguio-5-anos-a-andy-kusnetzoff-al-fenomeno-viral-de-comentarios-falopa-el-camino-de-mariano-angarolla/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Durante cinco años, Mariano Angarolla esperó a Andy Kusnetzoff a la salida de la radio para pedirle trabajo. Lo consiguió: pasó por Perros de la calle, PH, Metro, Luzu y Olga hasta que decidió apostar por su propias redes. Hoy sus contenidos llegan a 35 millones de personas por mes y su sección insigna se convirtió en un fenómeno viral]]></description><pubDate>Sun, 23 Aug 2026 05:18:03 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Durante años, <b>Mariano Angarolla persiguió micrófonos ajenos</b>. Llegó de Pergamino a Buenos Aires para estudiar otra carrera y se terminó recibiendo de periodista deportivo. <b>Hizo de productor, movilero y columnista</b>, trabajó con Andy Kusnetzoff, pasó por <i>Perros de la calle</i>, <i>PH</i>, <i>Metro</i>, <i>Luzu</i> y <i>Olga</i>. Incluso durante cinco años esperó a Andy a la salida de la radio para convencerlo de que podía trabajar con él. “No alcanzaba con mostrar ganas. Tenía que mostrar algo más”, recuerda.</p><p>La paradoja es que, después de tanto insistir para que otros le dieran un lugar, <b>terminó encontrándolo por su cuenta</b>. Cuando se quedó sin programa, sin sueldo y con la sensación de que el camino que había elegido se estaba desarmando, <b>decidió apostar por sus propias redes</b>. “Voy a comunicar lo que tengo ganas de comunicar”, se dijo. Un año y medio después, había alcanzado el millón de seguidores y <b>sus contenidos llegaban a 35 millones de personas por mes</b>.</p><p>En el camino aparecieron la Fórmula 1, Franco Colapinto, las noticias insólitas de <i><b>Hola país</b></i> y, sobre todo, <i><b>Comentarios falopa</b></i>, la sección que nació casi de casualidad después de largas madrugadas mirando redes.</p><p>Angarolla habla con <b>Infobae</b> de ese recorrido, de la transformación de la radio y el streaming, de los errores al aire, de las fake news y de lo difícil que fue dejar de trabajar para otros y animarse a ser protagonista<b>. “Mi motor era demostrarles a los demás que podía estar al aire. No para mí”</b>, reconoce. Y después de años de perseguir oportunidades, asegura: “Para mí no hay vuelta atrás”.</p><p><b>—Bienvenido, el hombre de las redes, el hombre de los </b><i><b>Comentarios falopa</b></i><b>.</b></p><p>—Sí, el nombre es medio raro (risas).</p><p><b>—¿Cómo nació?</b></p><p>—Nació de esas ideas que aparecen. Yo venía de madrugadas de scrollear y empecé a ver mucha bizarreada. De golpe empecé a mirar los comentarios y me agarró el instinto de hacerles captura y guardarlos porque me parecían muy graciosos. A veces alguien hacía algo muy bizarro y el comentario superaba lo que estaba viendo. Un día agarré el teléfono y me pintó decir: “Bienvenidos a los comentarios falopas de la semana”. Tenía cinco videos guardados y los editaba para que apareciera el comentario con un ruidito.</p><p><b>—Son los remates, ¿no? El pie que uno necesita.</b></p><p>—Claro. Lo subí y tuvo como un millón de reproducciones. Después se fue transformando y le agregué el vino, mis reacciones, las caras. No es que lo pensé y lo planeé.</p><p><b>—Vamos por el principio: ¿vos nacés en Pergamino?</b></p><p>—Sí, vine cuando terminé el secundario, a los 18. En el interior, si querés estudiar una carrera, generalmente te vas a Rosario porque está cerca. Pero yo tenía algo con Buenos Aires que me gustaba más. Todavía no tenía en claro que quería trabajar en los medios porque lo veía como algo imposible.</p><p><b>—¿Qué mirabas de chico?</b></p><p>—<i>Videomatch, CQC</i>, pero no me dejaban verlos porque eran después de las diez y mi vieja me hacía apagar la tele, aunque a veces la prendía escondido y la dejaba bajito. Consumía mucho deporte, me gustaba el fútbol, hice básquet y también me gustaba el automovilismo, me compraba revistas. A Buenos Aires solo venía en vacaciones de invierno a la casa de una tía.</p><p><b>—¿Y dónde empieza la fantasía de trabajar en los medios?</b></p><p>—Me vine con un amigo en 2004, después de haber crecido durante la crisis de 2001 viendo a mis viejos laburar sin parar para sostener el colegio y los gastos. Arranqué el CBC de Recursos Humanos y fui dos meses. Siempre tuve algo con la comunicación y cuando vine acá se me abrió un mundo: me subía a un bondi y me iba a la puerta de Telefe o entraba a ver el programa de Tinelli, entonces me empezó a picar el bichito. Un día estaba en una clase de Sociología y dije: <b>“¿Qué hago acá?”.</b> Me levanté, caminé hasta TEA y me anoté en periodismo. Como no había vacantes, <b>entré a periodismo deportivo</b>.</p><p><b>—¿Y cómo reaccionaron tus viejos?</b></p><p>—Al principio no les dije nada, pero después vino mi papá y le conté. Mi viejo me dijo: “Pero hace un año y medio que estamos gastando guita”. Era otra mentalidad y ellos hacían un esfuerzo enorme, recuerdo que tenía 50 pesos para toda la semana y alquilaba. Pero al toque lo entendieron y después siempre me apoyaron.</p><p><b>—¿Quién fue el primero de estos famosos al que esperabas a la salida del estudio para pedirle trabajo?</b></p><p>—Andy Kusnetzoff. Cuando empecé periodismo deportivo me di cuenta de que no quería ser periodista deportivo de raza. <b>Quería entretener, hacer reír y también hacer periodismo. </b>Y en ese momento explotaba <i>Radio Metro</i>, estaban Fernando Peña, Andy, Matías Martín. Escuchaba sus programas y me pasaba lo mismo que en el colegio: lo que yo pensaba lo decían tres segundos después, entonces sentí que quería participar. Un día fui a la puerta de la radio y esperé a Andy. Le dije: “Mirá, quiero laburar con vos”. Me miró y me dijo: “Pero, ¿qué querés hacer?”. Tenía 20 años y ahí entendí que no era tan fácil. No tenía contactos, no conocía a nadie en el medio y no había redes.</p><p><b>—Y volviste...</b></p><p>—Claro, pasaba un mes y aparecía de nuevo. Era muy incómodo porque él no me conocía, salía de la radio después de cuatro horas de aire y yo le caminaba al lado hasta el auto hablándole, haciéndole algún comentario del programa. Después <b>me apodó </b><i><b>el psycho</b></i>, que más adelante se transformó en un personaje.</p><p><b>—¿Durante cuánto tiempo lo hiciste?</b></p><p>—Cinco años. La primera o segunda vez me dio su mail y empecé a mandarle ideas y análisis del programa. Él respondía algunos mails. Y me fui dando cuenta de algo: no alcanzaba con mostrar ganas. Por su metodología de trabajo, todo tenía producción y yo tenía que mostrar algo más, ese fue uno de mis primeros grandes aprendizajes. Igual cada tanto volvía, pensando en lo que pasó con Cayetano que hizo lo mismo y a los dos meses era movilero. Y un día me dijo que iría a tomar un café.</p><p><b>—¿Fueron a tomar el café?</b></p><p>—Sí, pero no cerramos nada. Después apareció Twitter y en la radio interactuaban mucho con la gente, entonces si él entrevistaba a Darín yo le sugería una pregunta. Y empezó a decir: “Acá el <i>psycho</i> me dice que te pregunte tal cosa”. Entonces el oyente me empezó a incorporar y así fue creciendo el vínculo. Después me dio su WhatsApp, iba al programa, me quedaba atrás del vidrio mirando.</p><p><b>—Mientras tanto, ¿de qué vivías?</b></p><p>—Me recibí de periodista y laburé de todo: estuve en un call center de una compañía de cable, hice una pasantía en <i>TyC Sports</i> y pasé por <i>Fox Sports</i> y <i>DirecTV Sports</i>, siempre como productor. En ese momento lo autogestivo no existía, si querías jugar en primera tenías que comerte esa.</p><p><b>—¿Cómo llegaste finalmente a </b><i><b>Perros de la calle</b></i><b>?</b></p><p>—Andy había arrancado el programa <i>Argentinos por su nombre</i> y me consiguió una entrevista. Fui y me bocharon. Entonces le dije: “boludo, voy recomendado por vos que sos el conductor del programa, el dueño, y me bochan en la entrevista”. Y me respondió: “¿qué querés que haga?”. Después, vino la asunción de Macri y me fui al Congreso en scooter, donde estaban todos los expresidentes. Me acuerdo de que de pasada me compré unos auriculares sobre la calle Corrientes. Llegué, le mandé una foto: “Estoy acá”. Me llamó y me puso al aire. Salió un móvil gracioso, pusimos al aire a De la Rúa y ahí fue el clic.<b> Al año siguiente empecé como movilero</b>.</p><p><b>—¿Cómo fue el primer móvil?</b></p><p>—Un desastre. Habían venido los Rolling Stones y yo estaba re nervioso, tenía que hacer a los fans y dije cualquier cosa. Pero esa primera semana apareció el dengue y vi que había una cuadra donde se habían registrado casos. Fui y armé “la cuadra del dengue”. Estuve unos 35 minutos al aire. Había gente que pasaba y yo le decía: “Ojo que estás en la cuadra del dengue”. Funcionó y ahí rompí el hielo.</p><p><b>—¿Cuál fue el personaje más difícil de conseguir?</b></p><p>—<b>Manu Ginóbili</b>, nunca pude conseguirlo. Al punto tal que me hizo echar de un VIP porque me colé. Después le escribí y le pedí disculpas porque me mandé a un lugar al que no me tenía que mandar.</p><p><b>—También perseguiste figuras internacionales.</b></p><p>—Sí, a <b>Al Pacino</b> lo perseguí durante una semana. Cuando finalmente salió del hotel para irse al aeropuerto, bajó el vidrio y me iba a hablar. Y justo se me apagó el celular y no grabé nada. Al día siguiente hicimos 45 minutos de programa contando todo y el remate fue que el cuñado argentino de Pacino nos consiguió un saludo.</p><p><b>—Espectacular.</b></p><p>—Otro fue <b>Del Potro</b> cuando ganó la Davis. Me fui a Ezeiza porque me había dicho que si ganaba me daba la exclusiva. Había 70 periodistas y pensé que era imposible. Vi a un grupo de chicos que eran sus amigos de toda la vida de Tandil. Empecé a hablar con ellos y entramos juntos al VIP. De golpe estaba al lado de Del Potro y su familia. Me miró y, en vez de echarme, me dijo: “Dale, llamemos a Andy”. Y ahí hicimos la nota.</p><p><b>—¿Cuántos años fueron de </b><i><b>Perros</b></i><b>?</b></p><p>—Seis, más o menos. Hice móviles, producción y después columnas, hasta que un día renuncié. Me había agotado un poco del móvil y el programa también fue mutando. Cuando pasé a producción volvió a aparecer algo que me pasaba desde el colegio: tenía el micrófono abierto y podía tirar el comentario justo en el momento indicado. Ahí surgió una sección que pegó mucho, <i><b>El policía de Instagram</b></i>,<i><b> </b></i>sobre los primeros canjes, chivos y movimientos de los famosos en redes.</p><p><b>—Y después llegó tu desembarco en la televisión también.</b></p><p>—Sí. <b>Empecé a trabajar en </b><i><b>PH</b></i><b> con Andy como productor periodístico</b> y hacía las historias del programa. Fue un trabajo espectacular y aprendí muchísimo. Después vino la pandemia y era el único que iba a la radio porque vivía cerca y solo, el resto salía por Zoom, y me ofrecen hacer en <i>Metro</i> un programa los sábados a la mañana con Tania. Era el llamado que esperaba hacía años. Con Andy ya lo venía charlando, porque yo quería estar en la mesa y no se daba, entonces le dije que si aparecía algo, iba a renunciar. Llegó este programa y seguí solo haciendo <i>PH</i>. Y cuando todas las figuras se fueron a Urbana, con Tania nos hicimos cargo de la primera mañana.</p><p><b>—¿Te dolió el cierre de </b><i><b>Metro</b></i><b>?</b></p><p>—Sí, un montón. Una cosa es entender el caso de <i>Perros de la calle</i> o el programa de Matías, que son proyectos que ellos construyeron con mucho esfuerzo y talento y que se sostuvieron durante 20 años. Si un día deciden no hacerlo más o irse, lo entendés. Ahora, lo que pasó con <i>Metro</i> es interesante para pensar lo que ocurre hoy con los medios y las redes: ahí se hacía escuela. Como le pasó a Andy con Pergolini, a Tinelli con Badía o a Marley cuando Nico Repetto le dio su primera oportunidad. Entrabas a un lugar donde, más allá del derecho de piso o los malos momentos que podían existir, había gente con muchísimos años de experiencia de la que aprendías y sabías que tenías un horizonte.</p><p><b>—¿Hoy esa escuela no pueden ser los streamings?</b></p><p>—Yo creo que no. De hecho, me doy cuenta ahora de que todo lo que pude empezar a aplicar en redes viene de ese camino anterior. En un año y medio hice un millón de seguidores y <b>mi canal llega a 35 millones de personas por mes</b>. Tuve la suerte de aprender a trabajar con las nuevas herramientas. La edición, por ejemplo, la hago yo porque ahí también hay creatividad. Pero, sobre todo, aprendí producción y a entender la dinámica que hoy requiere un reel.</p><p><b>—Detrás de este presente en las redes, hay años de trabajo en medios tradicionales.</b></p><p>—Sí. <i><b>Comentarios falopa</b></i> nació como me surgían las secciones en la radio. Lo mismo pasó con <i>Hola país</i>: con Tania teníamos que sostener la primera mañana de <i>Metro</i> y un día agarré una noticia curiosa, la conté de una manera más extensa y el operador le puso una chacarera. Después empecé a buscar noticias insólitas de distintos pueblos y se fue transformando en una sección de 40 minutos, hasta que <b>la gente empezó a mandarnos audios</b>. Después incluso hicimos un stream en la Televisión Pública que terminó llamándose <i>Hola país</i>.</p><p><b>—Quiero ir a tu paso por el streaming. ¿Arrancás en </b><i><b>Luzu</b></i><b> con </b><i><b>Tarde de tertulia</b></i><b>?</b></p><p>—Sí. Cuando cambiaron los dueños de la radio yo ya veía que el streaming estaba explotando y que la radio tradicional se estaba quedando atrás. De hecho, se habían ido Andy, Matías, todas las figuras, pero Metro era un gran dial, la marca era buenísima y durante ese tiempo yo iba a hablar con los gerentes y les decía: “Pongamos cuatro o cinco cámaras. No es tanta inversión y hay gente muy valiosa que ya tiene una audiencia”. Pero nunca me dieron bola. Llamé a Nico Occhiato. Nosotros ya habíamos hablado cuando <i>Luzu</i> recién arrancaba. Cuando nos juntamos me dijo que necesitaba gente con más experiencia porque tenía muchos programas con chicos jóvenes. Así que <b>entré a </b><i><b>Luzu</b></i><b> como productor, para ordenar y coordinar los programas.</b> Y ahí me terminé enamorando de los chicos de <i>Tarde de tertulia</i>, de Marti Benza y de todo ese grupo. Me pasó algo parecido a lo que me había pasado con Andy: por una cuestión natural, terminé siendo uno más de la mesa.</p><p><b>—Después te mudás con ellos a </b><i><b>Olga</b></i><b>.</b></p><p>—Sí. Marti me dijo que querían que fuera con ellos, pero esta vez para estar al aire y hacer columnas. Yo hablé con Nico porque quería seguir trabajando con él, pero también quería hacer aire. Le di la prioridad porque me había abierto las puertas, pero no me dio bola y me fui.</p><p><b>—Fue muy cuestionada esa decisión en su momento. ¿Terminaron mal?</b></p><p>—No. Nico terminó muy dolido con <i>TDT</i> porque fue un programa al que él le había abierto las puertas y es normal que termine recaliente con que después Marti se vaya a <i>Olga</i>.</p><p><b>—¿Hoy le podrías llevar un proyecto?</b></p><p>—Sí, re. Después no hablé más con Nico, pero aunque yo demostraba que quería estar y llevaba ideas, siempre era no. Cuando llegué a <i>Olga</i> lo mismo, tengo un nicho de Fórmula 1, ellos hicieron un especial de Colapinto, me propuse y siempre no. Es decir, <b>en los streams nunca me dieron lugar</b>. Después veía gente que no tenía oficio, que no modula dos palabras que tenía oportunidades y te da bronca. Hablé mucho con mi psicóloga sobre eso y me dijo: “¿Para qué perdés tiempo y energía ahí? Andá y hacé tu contenido”.</p><p><b>—Me gusta porque no cualquiera se banca que golpeaba la puerta y no le daban la posibilidad. ¿Cuando te vas a </b><i><b>Olga</b></i><b>, qué resignás?</b></p><p>—Mucha plata. En <i>Luzu</i> era productor ejecutivo y en <i>Olga</i> pasaba a ser columnista. <b>Pasé a la indigencia</b> (risas).</p><p><b>—¿Te gustan las figuras de la tele en el streaming?</b></p><p>—No es que no me gustan. Yo creo que el streaming es un híbrido que todavía no termina de ser ni radio ni televisión. Y hasta quienes trabajan ahí a veces parecen no saber si mirar a cámara o al compañero. La mesa horizontal también genera una dinámica rara: le hablás a tu compañero, pero estás mirando a la cámara. No digo que no haya que abrirse a lo nuevo, pero para mí el streaming debería recuperar el formato radial y sumarle cámaras.</p><p><b>—Hay mucha gente del streaming que dice que inventó un formato que quienes escuchamos radio ya vimos.</b></p><p>—Es que la radio con cámaras ya existía. A mí me encantaba <i>Últimos cartuchos</i>, de Migue Granados y Martín Garabal. Hacían radio con cámaras espectaculares. Después aparecieron canales que juntaron influencers por cantidad de seguidores y los pusieron en una mesa.</p><p><b>—¿Y eso funciona?</b></p><p>—No demasiado. Un programa necesita tiempo para que la gente se conozca, genere química y construya contenido, y eso lleva tiempo. Nico lo hizo, ya hace varios años está con la misma gente o supo mover piezas, genera contenido. El resto no lo hace, es gente hablando en una mesa y no duran más de un año. Además, hoy los nichos son más individuales. Si seguís a Davoo Xeneize, querés verlo a él. Terminás de ver un partido y vas a YouTube a ver qué dijo, no necesariamente ponés un canal donde hay cuatro personas hablando de otra cosa.</p><p><b>—También se cometen errores y hay que disculparse. ¿Cómo se ve eso desde adentro como productor?</b></p><p>—Todos nos equivocamos. Pero hay algo que no cambia con la tecnología: <b>chequear</b>. Cuando hacía la producción de <i>PH</i>, podía leer una entrevista de <i>Clarín</i>, pero hasta que no escuchaba al personaje decirlo no me quedaba tranquilo. Después era Andy el que le iba a preguntar eso. Hoy tenés todas las herramientas, pero también hay una cantidad arrolladora de fake news. No importa si hacés entretenimiento: tenés una responsabilidad si comunicás.</p><p><b>—¿Quién es responsable de un error como anunciar de esa forma la muerte del padre de Messi?</b></p><p>—Los dos. Con <i>TDT</i> nos pasó cuando murió Liam Payne. Apareció la noticia en el chat y los chicos empezaron a verla. Nosotros dijimos: “Silencio, cerremos la computadora y chequeemos”. Hasta que no lo pudimos confirmar, no se dijo. Por más experimentado que seas, tenés que apoyarte en el productor. No podés tirar una noticia porque la viste en el chat o te llegó por WhatsApp. Lo de Flor Peña me sorprendió porque, más allá de que no es periodista, hace un montón de años que labura. En ese sentido, <i>Olga</i> tiene gente un poco más experimentada que trabajó en medios. <i>Luzu,</i> por ahí, quedó más expuesto porque tiene muchos pibes jóvenes. Igual les pasó a todos.</p><p><b>—Hoy te fuiste del streaming y sos vos y tu marca en las redes. ¿Cómo dejaste de pedirlo para empezar a generarlo?</b></p><p>—Fue un poco por obligación. Se me juntaron varias cosas: perdí la producción de <i>Luzu</i>, los chicos se fueron a <i>Olga</i> y también se terminó otro programa que hacía. De golpe me quedé sin sueldo, sin la conducción de un programa y con monedas de columnista. Y encima renegado con todo este sistema. Hablaba de eso con mi psicóloga Gloria, que le mando un beso porque fue clave, y decidí: <b>“Voy a comunicar lo que tengo ganas de comunicar”. </b>Empecé a hacer contenido y rompí el hielo con la Fórmula 1 y Colapinto.</p><p><b>—¿Ahí encontraste tu primer nicho?</b></p><p>—Sí. Me apasiona el automovilismo y vi en Franco algo que me cautivó: cómo maneja, su carisma. Además, había mucha desinformación. Empecé a informar, desmentir y aclarar cosas.</p><p><b>—Pero no te quedaste solo con la Fórmula 1, fuiste por más.</b></p><p>—No, porque siempre me gustó el interés general, el humor y entretener, no el periodismo clásico. No quería que me reconocieran solamente por la Fórmula 1. Entonces llevé a Instagram cosas que ya había hecho en radio, como <i>Hola país</i>. Y un día agarré el teléfono y dije: <b>“Bienvenidos a los comentarios falopa”.</b> Y después hice que la sección crezca: le agregué vino, mis reacciones, el contenido bizarro y los comentarios de la gente.</p><p><b>—Los comentarios son todos reales.</b></p><p>—Sí, todos reales.</p><p><b>—¿Qué número te hizo decir “esto explotó”?</b></p><p>—Más que nada me sorprendieron los videos de Colapinto. El año pasado tenía 500 mil seguidores y de golpe un reel sobre una carrera de Franco llegó a <b>un millón y medio de reproducciones.</b> Ahí dije: “Bueno”.</p><p><b>—¿Cuál fue el producto más bizarro que se acercó a pautar?</b></p><p>—Casas de apuestas, de a montones. <b>Cuando decidí apostar por las redes me ayudaron mis viejos</b>. Me quedé sin un mango, saqué un préstamo, me compré una cámara, mi hermana me prestó un aro de luz y arranqué. Tenía justo para pagar el alquiler, me endeudé y era literal llamar a mi vieja y decirle: “¿Me transferís 30 mil pesos para comprar milanesas?”. Y ahí apareció un casino que es legal, lo hice una vez y me bajé porque necesitaba la plata pero no me sentía cómodo.</p><p><b>—¿Hoy podés vivir bien con lo que vos generás?</b></p><p>—Recién ahora. Estos últimos meses pude volver a cubrir mis gastos y que me sobre un puchito para irme a comer. Estuve un año entero sin saber si iba a funcionar.</p><p><b>—¿Daba miedo?</b></p><p>—Sí, pero nunca pensé un plan B. Estaba bastante hinchado los huevos y <b>quería ser protagonista de lo que hago por primera vez</b>. Puedo estar en un canal de streaming, ganar bien, pero quizás al año se termina. Hoy todo es muy vertiginoso.</p><p><b>—Con lo cual no descartamos ninguna propuesta, pero la marca </b><i><b>Anga</b></i><b> va a seguir estando.</b></p><p>—Por supuesto. Para mí no hay vuelta atrás. Y no lo pensé desde el triunfo, sino desde la derrota. Dije: “Si no funciona, me pongo un vivero”. Lo increíble es la velocidad. En mayo del año pasado empecé a ver resultados con los reels de Fórmula 1 y en noviembre estaba en Las Vegas viendo la Fórmula 1 y haciendo <b>una nota con Colapinto desde los boxes</b>.</p><p><b>—¿Ahí te llevó una marca?</b></p><p>—Sí. Una marca me dio acceso a los boxes y una agencia de viajes me escribió para llevarme. Ahí me emocioné porque <b>en mayo le estaba pidiendo unos mangos a mi vieja para una milanesa y en noviembre estaba caminando por Las Vegas</b>. Me fui sin plata porque las empresas te pagan a 60 días, tenía 200 dólares que me había regalado mi hermana para mi cumpleaños y el hotel me lo cubría la agencia. Estaba desbancarizado, no tenía tarjeta, y de golpe, por primera vez, estaba adentro de la Fórmula 1. Creo que ahí sentí que se cerraba algo, como cuando llegué a <i>Perros</i> o me nominaron al Martín Fierro como movilero de radio. Son momentos en los que decís: “Mirá qué bueno, valió la pena el esfuerzo”.</p><p><b>—Y empezás a ser reconocido por vos mismo, que era algo que buscaste mucho.</b></p><p>—Sí. Ese era el problema. A mí me motivaba trabajar para alguien: Andy, Nico, cualquier otro. <b>Mi motor era demostrarles que yo podía estar al aire</b>. Entonces me costaba mucho motivarme haciéndolo para mí. Eso también lo trabajé con mi psicóloga: confiar en mí y decir “rompé el hielo y hablá”. Si querés hablar de Colapinto, hablá de Colapinto. Si tenés 20 años de formación en periodismo, ¿por qué carajo no lo hacés?</p><p><b>—¿Se vienen nuevas secciones?</b></p><p>—No te lo puedo prometer, ahora estoy medio abombado.</p><p><b>—¿Te pasa que todos te mandan videos para </b><i><b>Comentarios falopa</b></i><b>?</b></p><p>—Un montón. Gente de los medios, empresarios, de todo. Y también pasa que me paran en la calle y me dicen: “¿Vos sos el de los comentarios falopa?”.</p><p><b>—Y ahí te pone contento porque buscabas ese reconocimiento.</b></p><p>—Sí. Porque, en el fondo, es lo mismo que hacía de chico: llamar la atención, participar en clase, hacer un chiste para que se rieran mis compañeros.</p><p><b>—Me quedo con eso. Felicitaciones. Está buenísimo este momento después de todo ese recorrido.</b></p><p>—Sí, creo que es eso. Y para mí estar acá con vos también es parte de eso: el otro día estuvo sentado Arturo Puig acá, hoy estoy yo. Todo valió la pena.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/653LKJKN2FGVPCICLK4XHKXB6M.png?auth=6664b1e4577f39ac79bc911d64021d0405356b32fe5519c262a04f7e1b9a2e1f&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Tuvo tres novios, escucha rock y habla de sexualidad con sus alumnos: la historia de la hermana Verito ]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/22/tuvo-tres-novios-escucha-rock-y-habla-de-sexualidad-con-sus-alumnos-la-historia-de-la-hermana-verito/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/22/tuvo-tres-novios-escucha-rock-y-habla-de-sexualidad-con-sus-alumnos-la-historia-de-la-hermana-verito/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Cocina desde el convento para El Gourmet y enseña las recetas que aprendió de su madre. La monja, nacida en Belgrano R, contó a Infobae cómo pasó de ser la alumna de la “barrita del fondo del aula” con un montón de amonestaciones a una vida religiosa consagrada a Dios. Cómo recibió su llamado y por qué cree que Dios nos llama a todos: “Cada uno tiene un camino distinto”]]></description><pubDate>Sat, 22 Aug 2026 07:21:38 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>En la televisión cocina desde un convento, habla de rock nacional con la misma naturalidad con la que explica la vida monástica y responde sin esquivar ninguna pregunta. <b>La hermana Verónica </b>—o simplemente <i><b>Verito</b></i>, como le dicen sus amigos— se convirtió en <b>una de las revelaciones de </b><i><b>El Gourmet</b></i>, donde derriba, sin proponérselo, muchos de los prejuicios que existen sobre las religiosas.</p><p>Detrás de esa sonrisa espontánea hay una historia atravesada por el dolor, la vocación y una fe inquebrantable. Creció en una familia poco religiosa, vivió de cerca la enfermedad de su hermano, descubrió la cocina en la adolescencia y, cuando todos imaginaban otro destino para ella, eligió el convento.</p><p>En esta conversación con <b>Infobae</b> habla de su infancia en Belgrano, de los novios, del rock, de las amonestaciones en el colegio, de la muerte de su hermano, del amor, del celibato y de las renuncias que implica la vida religiosa. También cuestiona algunos estereotipos sobre la Iglesia y explica por qué cree que una monja no es muy distinta de cualquier otra persona.</p><p>Con humor, convicciones firmes y una calidez poco frecuente, <i>Verito</i> abre las puertas de un mundo que suele permanecer lejos de la mirada cotidiana y demuestra que la fe también puede contarse desde la cercanía.</p><p><b>—Bienvenida, hermana Verónica. ¿Hermana Vero, Verónica, cómo te digo?</b></p><p>—Hermana Vero o Verito, así me dicen mis amigos. </p><p><b>—Verito la estás rompiendo en </b><i><b>El Gourmet</b></i><b>, cocinando desde el convento. ¿Contenta con las repercusiones?</b></p><p>—Feliz. Lo que más me sorprende es que muchos dicen: “Mirá, una monja distinta”. Y no, todas somos iguales. Lo que pasa es que mucha gente nunca tuvo contacto con una religiosa y se quedó con un estereotipo.</p><p><b>—¿Cómo fue tu infancia? </b></p><p>—Muy feliz, mis padres eran muy amorosos y dedicados. Nací en Belgrano R y vivía como cualquier chico de los 80: en la calle, andando en bicicleta, en la plaza y en el club, aunque mi hermano (dos años menor) estuvo enfermo desde los cuatro hasta los 15 años, y eso fue muy pesado para toda la familia. </p><p><b>—¿Y había espacio para vos en una casa atravesada por la enfermedad de tu hermano?</b></p><p>—Sí. No al cien por ciento, porque todos sufríamos, pero con el tiempo entendí lo que habían vivido mis papás. Aun así, tuve una infancia muy linda.</p><p><b>—¿Eran católicos?</b></p><p>—Estaba bautizada e hice la comunión porque quise, pero en casa no íbamos a misa. Mi hermano también hizo catequesis porque nos encantaban los cantos, pero ahí terminó todo.</p><p><b>—O sea que nunca imaginaste terminar siendo religiosa.</b></p><p>—Al contrario. <b>Tenía una imagen bastante mala de las religiosas</b>. Mi hermano pasaba mucho tiempo internado en el Hospital Gutiérrez y ahí había una congregación. A veces tenían frazadas o comida y no entendíamos por qué no las repartían. Me quedó esa sensación.</p><p><b>—¿Cómo siguió la vida para tu hermano? </b></p><p>—Se curó de una enfermedad autoinmune que tiene una probabilidad de vida del 50%, y falleció hace ocho años, de un ataque cardíaco. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/WBJZ7QDVYRBO3FQIK3AFBN26SA.jpg?auth=b2b0bc94d5c6109d6ab064205a4cb8ef1dcb16bae7049f98b9cc5f9993043811&smart=true&width=1920&height=2753" alt=""Tenía una imagen bastante mala de las religiosas", recuerda la hermana Vero." height="2753" width="1920"/><p><b>—¿Cuándo nació tu amor por la cocina? </b></p><p>—A mis 12 años mi papá perdió el trabajo, y mi mamá, que era instructora de yoga, tuvo que empezar a dar clases. Mi papá hizo de todo para salir adelante: compró taxis, se rebuscó como pudo, pero mi mamá volvía tarde por eso cuando llegaba del colegio empezaba a hacer la comida para adelantarle algunos pasos.</p><p><b>—¿Y te enamoraste de la cocina?</b></p><p>—Mi mamá cocinaba muy bien y era súper dedicada, cocinaba al mediodía y a la noche, una locura. ¿Dónde viste que alguien cocine dos veces por día? Yo aprendí todas sus recetas porque no quería perderlas. Gracias a Dios me salen bien... hasta ahora no intoxiqué a nadie. (Risas). Además tengo una teoría: al que le gusta comer tiene que aprender a cocinar. </p><p><b>—¿Nunca soñaste con tener un restaurante?</b></p><p>—No. Siempre vi la cocina como una forma de cuidar a la gente que quiero. Después de volver de Brasil cociné unos meses para una empresa de viandas saludables, pero al mismo tiempo daba clases de Geografía, era superiora de la casa y no podía con todo.</p><p><b>—¿Cómo eras de adolescente? ¿Dabas dolores de cabeza?</b></p><p>—(Risas). Era buenísima... No, hacia desastres. En tercer año junté veinte amonestaciones. A las veinticinco quedabas libre, así que después caminaba en puntas de pie.</p><p><b>—¿Por qué te sancionaban?</b></p><p>—Por cualquier cosa. Una vez por comer una mandarina durante la meditación, otra porque me fui del colegio con mi mejor amiga antes de que terminara el horario. Era parte de la barra del fondo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZDILXPFCDREM5FBOACGBYZXHSQ.jpg?auth=905b08f38077a6e4e1691b0cfa6c18349a661e587122a9efedb71715428346b4&smart=true&width=1920&height=1455" alt="Verónica terminó tercer año con 20 amonestaciones." height="1455" width="1920"/><p><b>—Quién hubiera dicho en ese momento que “la de la barrita del fondo” iba a iniciar un camino religioso. ¿Siempre te gustó el rock nacional? </b></p><p>—Sí, me encanta. Con mi hermano éramos fanáticos de los discos. Salía un álbum nuevo de Soda Stereo y corríamos a comprarlo. Escuchábamos de todo: Charly, La Renga, Los Gardelitos.</p><p><b>—¿Te puedo llegar a encontrar en un recital de Ciro? </b></p><p>—(Risas). No. De Ataque 77 sí.</p><p><b>—Pero hoy no te veo en un recital.</b></p><p>—¿Cómo le digo a la superiora que me dé plata para una entrada? (Risas). No sería posible.</p><p><b>—Podemos conseguir que Ataque 77 te invite.</b></p><p>—Bueno... ahí sí.</p><p><b>—¿Había novios en la secundaria? </b></p><p>—En la secundaria sí, en quinto año tuve un novio y después más grande también, antes de entrar en el convento. Igual me sigo enamorando. No te asustes, pero <b>me enamoro de las personas</b>. Amo a mis amigos, a mis hermanas, a la gente con la que comparto la vida. Lo digo en serio, no románticamente. Soy muy querendona. No entiendo eso de ponerle condiciones al amor. Hace poco volví de Alemania y quedé enamorada de varias hermanas con las que compartimos una experiencia muy profunda. Las extraño muchísimo.</p><p><b>—¿Siguen en contacto?</b></p><p>—Sí, por WhatsApp. Todo el tiempo.</p><p><b>—¿Cuántos novios tuviste?</b></p><p>—Tres, pero solo presenté uno.</p><p><b>—¿Y alguno te rompió el corazón en ese momento? </b></p><p>—Uno </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/DSRJHT2XINA3XCZXOGC3JG3ON4.jpg?auth=a15bb4a2a5e2e473b69293351e704807e41e558de0df471e8d4ccb708032d13b&smart=true&width=1920&height=1272" alt="Los primeros pasos en la religión fueron acompañada de una amiga." height="1272" width="1920"/><p><b>—¿Cómo llega el llamado? </b></p><p>—No aparece de un día para el otro. Yo tenía 21 o 22 años y, durante unas vacaciones, entré a una librería de la editorial San Pablo. Ya estaba muy cerca de Dios y compré un libro sobre la vida de San Francisco de Asís. Me voló la cabeza y pensé: “Quiero vivir como él”. Y ahí empezó a crecer ese deseo de dedicar mi vida exclusivamente a Dios y de transmitirles a los demás que Dios es amor.</p><p><b>—Pero recién dijiste que ya estabas enamorada de Jesucristo. ¿Cuándo nació ese amor?</b></p><p>—En un retiro al que me invitó una compañera cuando tenía 21 años. Fui sin expectativas y me cambió la vida. <b>Fue un giro de 180 grados</b>: cambió mi forma de mirar todo, incluso la relación con mis padres. Hay gente que se encuentra con Dios en un libro, en una persona o en una experiencia. A mí me pasó ahí.</p><p><b>—Ahí encontraste la plenitud.</b></p><p>—Sí. Dos años después entendí que mi camino era la vida religiosa y otros dos me llevó descubrir en qué congregación, porque hay muchas formas de seguir a Jesucristo. </p><p><b>—Explicame eso. Yo pensaba que una iba a una iglesia y decía: “Quiero ser monja”.</b></p><p>—(Risas). No. Hay muchísimas congregaciones porque hay muchas maneras de seguir a Jesucristo. A mí me gusta pensar la espiritualidad como un camino ancho. Todos van hacia Dios, pero cada uno recorre un sendero distinto. En la espiritualidad benedictina, que es la mía, lo central es la Sagrada Escritura y la liturgia; otras ponen el acento en María o en el servicio a los más pobres.</p><p><b>—¿Y se puede cambiar de congregación?</b></p><p>—Sí. Pasó con la Madre Teresa de Calcuta. Sintió otro llamado, pidió permiso para salir y fundó su propia congregación,<b> </b>dedicada especialmente a los moribundos, a los parias y a los que estaban en la calle.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/U57VCTNVLFHODBHLQ7666RBZBI.jpg?auth=c977a06c2235f85df3f2b27b3eb6a955a42ea26dd8d5f4f90c7b97c9ba99117c&smart=true&width=1920&height=1440" alt="En su labor como religiosa realizo misiones en distintos lugares del mundo." height="1440" width="1920"/><p><b>—Cuando empezaste ese camino, ¿tu familia ya lo sabía?</b></p><p>—Lo intuían porque vivía hablando de conventos, pero no les gustó nada. Mi mamá dejó de hablarme varios meses. Mi papá no entendía por qué la pobreza podía ser un valor y mi hermano me cargaba con “esa religión de boludez”. Después él también encontró a Dios y un día me dijo: “Ahora te entiendo”.</p><p><b>—Pero no se hizo sacerdote. </b></p><p>—No. Porque encontrar a Dios no significa hacerse sacerdote o religiosa. Dios nos llama a todos. A mí me llamó para ser hermana. A vos, para formar una familia. Cada uno tiene un camino distinto.</p><p><b>—¿Y cómo lo imaginás? </b></p><p>—No puedo imaginar a Dios. Pero sí creo que es amor, que nos hizo libres y que nos invita a elegir el bien. Por eso también creo en la vida eterna.</p><p><b>—Quiero volver a eso después. Pero antes, ¿por qué tu mamá se enojó tanto?</b></p><p>—Porque tenía otros planes para mí. <b>Quería nietos, que me casara</b>. Además, no era religiosa y sentía que estaba desperdiciando mi vida. Cuando uno entra en la vida consagrada también atraviesa un proceso de cuatro años en el que toma cierta distancia de la familia para abrazar esa nueva misión.</p><p><b>—¿Nunca te costó renunciar a tener hijos?</b></p><p>—No. El amor de Dios es una locura y me llena mucho más que una familia. Estoy totalmente convencida de eso. Además, tengo a mis alumnos, que los adoro, y estoy en la batalla de llevarlos a que encuentren a Dios, porque si eso sucede se solucionan los problemas: ya no irán a las drogas, no saldrán a robar. El que encontró a Dios, tiene solucionada la vida.</p><p><b>—¿Y la cocina siempre estuvo ahí?</b></p><p>—Siempre. Entré al convento y enseguida quedé a cargo de la cocina. Las hermanas estaban chochas. (Risas).</p><p><b>—¿Qué cocinabas? </b></p><p>—Lo mismo que en cualquier casa argentina: milanesas con puré, papas fritas, huevo frito. Hoy, por ejemplo, hice arroz con huevo porque era un día sin carne y tenía poco tiempo.</p><p><b>—¿Cuántas son las hermanas? </b></p><p>—Cuatro. Cuando entré éramos doce. En toda la congregación también éramos muchas más: pasamos de unas tres mil a alrededor de mil quinientas. Viví en comunidades de veinte y hasta treinta y seis religiosas. También cociné para retiros con cincuenta chicos.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/YP3DDO6UYZCZHKDMSPCC3BKEOU.jpg?auth=e42283b94204257ff1e36be65d4b5ba8ee92f57e6fd5194bfdb8040d35aeb13b&smart=true&width=1080&height=1920" alt="Hermana Verónica: "Dios nos llama a todos. A mí me llamó para ser hermana. A vos, para formar una familia. Cada uno tiene un camino distinto"." height="1920" width="1080"/><p><b>—En un momento empezaste a viajar también. </b></p><p>—Más que viajar, fui de misión. La hermana que era mi superiora en Buenos Aires fue nombrada priora en Brasil, que es como la superiora de todas las superioras, y me propuso ir con ella porque tenía onda con los chicos. Allá teníamos tres colegios y quedé a cargo de la pastoral, que es todo lo que tiene que ver con la espiritualidad, la catequesis, retiros, campamentos. Viví varios años en Brasil y después, otros tres en Estados Unidos. </p><p><b>—¿Y cómo fue esa experiencia? </b></p><p>—Fantástica, las adoro las extraño, las amo. Soy un poco norteamericana y otro poco brasileña. </p><p><b>—¿Se amigó tu mamá con tu camino? </b></p><p>—Sí, no le quedó otra (risas).</p><p><b>—Una vez que ingresás a la congregación, ¿a qué renunciás además del amor de un hombre y de tener hijos?</b></p><p>—A los lazos, o mejor dicho, a vivirlos del mismo modo. Puedo ver a mi familia y a mis amigos, pero por ejemplo, ya no puedo ir a tomar mate a la casa de mi mamá.</p><p><b>—¿No podés irte de vacaciones una semana con tu familia? </b></p><p>—Sí. Tenemos dos semanas de vacaciones en otro convento y diez días para pasar con la familia. Yo ya no tengo la casa de mis papás porque mi mamá y mi hermano fallecieron y mi papá está muy grande, pero voy a Entre Ríos, a la casa de mis primas.</p><p><b>—¿Y un sábado a la noche podés salir a comer con una amiga?</b></p><p>—También puedo, pero tengo que pedir permiso. Igual, por lo general, mis amigos vienen al monasterio. Es un lugar muy cálido... y además cocino bien. (Risas).</p><p><b>—¿La vida en el convento tiene horarios estrictos?</b></p><p>—Sí, es bastante militar. Nos levantamos a las cinco y media, rezamos hasta las ocho y media. A las nueve empezamos a trabajar hasta las doce, que volvemos a rezar y almorzamos. Ahí tenemos un descanso hasta las dos y media, y empieza el trabajo de vuelta hasta las cinco. De cinco a siete rezamos. Cenamos y ocho menos cuarto es el recreo, que es fantástico porque jugamos a las cartas, charlamos. Viene la última oración de la noche y después silencio absoluto y cada una se retira a su cuarto. </p><p><b>—¿Y si querés ver </b><i><b>Gran Hermano</b></i><b>?</b></p><p>—(Risas). No miramos nada. A esa hora estoy viendo <i>Hermana Verónica</i>, porque al otro día a las seis de la mañana estamos rezando.</p><p><b>—Bien jugado, </b><i><b>Hermana Verónica</b></i><b>. Pero, ¿hay una tele? </b></p><p>—Sí, tenemos una tele divina en un lugar común. En nuestra habitación tenemos celular y computadora. </p><p><b>—¿Todas las congregaciones lo permiten?</b></p><p>—No. Las de clausura, por ejemplo, tampoco tienen acceso libre al mundo digital. Nosotras sí, pero con responsabilidad.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RE3GZWS4EBGIDDWLDJDFK4BYKY.jpg?auth=5a18cb925159cbc58fa0e820c9df18c366480ef2b166982e67bfb5f6f9322207&smart=true&width=1920&height=1440" alt="En sus clases habla de sexo, alcohol, drogas y bullying con sus alumnos." height="1440" width="1920"/><p><b>—¿Tenés redes sociales?</b></p><p>—Sí. Ahora empecé a usarlas un poco más para que la gente vea que una hermana es una persona totalmente normal... o casi normal. (Risas). Mi Instagram es @hna.verito. </p><p><b>—¿Podés tener bienes propios?</b></p><p>—Objetos sí; bienes, no.<b> </b>Por ejemplo, la casa que heredé no es mía, le pertenece a la congregación. El auto que tenía, también. Eso es parte de la pobreza, que <b>es otra renuncia: no tener bienes ni salario</b>. Todo lo que gano como docente, los cursos que doy, las velas que vendo o las jubilaciones van a la cuenta de la congregación. Si necesito comprarme algo, lo converso con la superiora. Vivimos con una economía compartida, como cualquier familia.</p><p><b>—O sea, se habla si necesitás unos anteojos, pero no una entrada para un recital.</b></p><p>—Exacto. La pregunta siempre es qué es necesario y qué es un gusto. Voy al cine con mi papá porque a él le encanta y lo necesita, pero ir a comer ya no. Vamos por ahí el Día de la congregación, que salimos todas. Una o dos veces al año. </p><p><b>—¿Qué extrañás? </b></p><p>—La obediencia: tener que pedir permiso cuesta. Aunque siempre tuve superioras muy comprensivas que me han dado mucha libertad, pero cuando alguna vez me dijeron que no, tuve que aceptarlo.</p><p><b>—Además de cocinar y dar clases, ¿una religiosa puede ejercer cualquier profesión?</b></p><p>—Sí. Hay hermanas médicas, abogadas, de todo. En Europa es más común porque muchas ingresan después de los treinta, ya recibidas. Yo entré siendo profesora de Geografía y lo primero que pregunté fue si iba a poder seguir dando clases. Me dijeron que sí, apenas hice los votos empecé a trabajar en una escuela porque amo estar en el aula.</p><p><b>—¿Y cómo hacés con estos adolescentes de hoy? </b></p><p>—A los adolescentes te los ganás con amor, no hay otro truco. No la podés caretear. Si sienten que los querés, te van a dar amor. </p><p><b>—Hay temas en los que la Iglesia parece muy lejos de los jóvenes. Hoy la mayoría de los adolescentes tienen relaciones sexuales, por ejemplo.</b></p><p>—Claro que sí, y arrancan cada vez más chicos. Yo trato de enseñarles que el cuerpo propio y el del otro merecen respeto. Después, sé cuál es la realidad. Lo importante es que se cuiden y que entiendan que la sexualidad no define todo. A veces hacemos mucho más daño con la difamación, el chusmerío o la violencia que con otras cosas de las que casi no hablamos.</p><p><b>—¿Te importa que una alumna pueda acercarse a vos para pedir ayuda y prevenir un embarazo?</b></p><p>—Por supuesto. Hablamos de sexualidad, pero también de alcohol, drogas, bullying... de todo.</p><p><b>—Es bueno eso, porque si no la Iglesia queda lejos.</b></p><p>—Sí. Hay que acercarla.</p><p><b>—Antes contabas que cuando entraste eran tres mil hermanas y hoy son mil quinientas. ¿Sentís que tiene que ver con esto? </b></p><p>—Porque muchas eran muy mayores y fallecieron, pero también porque hoy ingresan muchas menos. Cuando hice el noviciado en el 2001, éramos quince; hoy hay una sola. También cambió el perfil: entran más grandes y por verdadera convicción, no porque busquen una salida o una oportunidad para estudiar.</p><p><b>—¿No sentís que el lugar de la mujer en la Iglesia es injusto?</b></p><p>—No es mi batalla principal, porque mi prioridad es trabajar con la gente y con los chicos. Pero sí creo que muchas mujeres podrían ocupar espacios que todavía no ocupan. ¿Un hombre es más inteligente, más capaz, más santo? Los amo a los hombres, no tengo nada contra ellos, pero Jesús, hace dos mil años, ya tenía mujeres entre sus discípulos, algo revolucionario para la época. No encuentro fundamentos para pensar que una mujer sea menos capaz dentro de la Iglesia.</p><p><b>—¿Creés que eso va a cambiar?</b></p><p>—Sí. Absolutamente.</p><p><b>—Te escucho hablar y te amo, Verito. ¿Qué te pasó cuando Jorge Bergoglio fue elegido Papa?</b></p><p>—Una locura. Yo estaba en Estados Unidos. Estábamos limpiando una casa de la congregación cuando escuchamos: “Jorge Mario Bergoglio”. Le dije a la hermana que estaba conmigo: “¡Ese es el arzobispo de Buenos Aires!”. Cuando volvimos al convento era una fiesta.</p><p><b>—Habemus papam.</b></p><p>—Sí, yo ya lo conocía. Antes de ser arzobispo de Buenos Aires, cuando era vicario de la Vicaría Flores, recorría las parroquias y se reunía con los chicos que se estaban preparando para la Confirmación. Yo era catequista en esa época, todavía no había entrado en el convento. Él llegaba y les decía: “Pregunten lo que quieran”. ¿Y qué le preguntaban? “¿Por qué no podemos tener relaciones antes de casarnos?”. (Risas). Nunca esquivaba una respuesta. Era muy cercano. Que un obispo dedicara ese tiempo a escuchar a los chicos ya decía mucho de él.</p><p><b>—Qué hermoso recuerdo. </b></p><p>—Sí. Un genio.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VVE6NRLMGVDBNGMKJ67LKC43EU.jpg?auth=f410ff17c2f2d2196202d1af2753a2ba0e7f753a924d559bfedf3f53fecdfe59&smart=true&width=1920&height=1920" alt="Verónica es la encargada de cocinar en el convento." height="1920" width="1920"/><p><b>—¿Cómo es el vínculo entre las hermanas y los curas? </b></p><p>—Muy bueno. Compartimos mucho con los sacerdotes de la parroquia de enfrente: vienen a comer, nos invitan a tomar el té, vamos a misa todos los días. Es una relación muy linda.</p><p><b>—¿Cómo apareció la propuesta de hacer el programa en </b><i><b>El Gourmet</b></i><b>?</b></p><p>—De una manera muy providencial. Una amiga recomendó mi nombre cuando buscaban una hermana que cocinara. Acepté enseguida, pero nunca imaginé que me iban a elegir.</p><p><b>—¿Cómo fue el casting? </b></p><p>—Muy gracioso. Yo estaba de retiro y mis amigas me sugerían qué cocinar. Primero propuse pastas y pizza, pero me rechazaron todo. Al final hice una sopa paraguaya. El casting fue en nuestra cocina, querían ver cómo cocinaba y cómo me desenvolvía frente a cámara.</p><p><b>—Y te manejaste con esta soltura que tenés siempre.</b></p><p>—Era una sola cámara. Si hubiera tenido mucha gente adelante, capaz me intimidaba. (Risas).</p><p><b>—¿Cómo te dijeron que habías quedado? </b></p><p>—En una reunión por Zoom. Me dijeron: “Hermana Verónica, estás invitada a grabar una serie”. Me quedé muda. Estaba convencida de que me iban a agradecer y nada más.</p><p><b>—¿A quién se lo contaste primero?</b></p><p>—A las hermanas. Ni ellas pensaban que me iban a elegir. Ya había pedido permiso antes y me dijeron que sí, pero lo gracioso es que ninguna pensó que realmente me fueran a elegir. Grabamos todos los programas en apenas dos semanas. El<b> </b>primer día estaba un poquito más dureli, muy pendiente de que todo saliera perfecto. Pero al segundo o tercer día entendí que mi trabajo no era solamente cocinar, sino también entretener. Y ahí me relajé. </p><p><b>—¿Cómo fue esa revolución en el convento?</b></p><p>—Las hermanas me recontra bancaron. <i>El Gourmet</i> prácticamente tomó posesión de la casa durante esas dos semanas y ellas tuvieron una paciencia enorme.</p><p><b>—¿Y el horario de rezo?</b></p><p>—No dejé de rezar. Lo único que resigné durante esas dos semanas fue la oración del mediodía. Para mí, Dios siempre está primero.</p><p><b>—¿Bailan entre las hermanas? </b></p><p>—Sí, claro. Tengo mil videos bailando folclore. Bailo chacarera, escondido y pará de contar. Pero cuando hay fiesta, hasta hacemos coreografías. </p><p><b>—Para mí sos la hermana rockera como un estilo de vida: de</b> <b>hablar con los adolescentes como hay que hablar, de cuestionar cosas de la propia Iglesia.</b></p><p>—Es que si uno no se cuestiona a sí mismo... Yo me cuestiono todo el tiempo.</p><p><b>—¿Nunca quisiste dejar los hábitos? </b></p><p>—No, es una convicción. A veces imagino cómo sería mi vida fuera del monasterio, pero lo que quiero es esto: poner a Dios en el centro, enseñar en el colegio, estar con los pobres y vivir desde este lugar. Lo de <i>El Gourmet</i> es circunstancial; mi vida sigue siendo la de todos los días, con gente muy sencilla.</p><p><b>—¿Te preocupa que cada vez haya menos jóvenes cerca de la Iglesia?</b></p><p>—No. Al contrario. Creo que está pasando algo interesante: hoy muchos artistas y deportistas muestran su fe con naturalidad. Messi, por ejemplo, siempre agradece a Dios. Eso hace que muchos vuelvan a acercarse.</p><p><b>—¿Te podés enojar con cosas de la Iglesia cuando aparecen casos aberrantes?</b></p><p>—Sí, muchísimo. Aunque sean pocos, el daño que provocan es enorme. También muestran que la Iglesia está formada por personas, y las personas se equivocan.</p><p><b>—¿Todo se perdona? </b></p><p>—Dios perdona todo, no hay pecado que no perdone. Si vas a la puerta de una cárcel, casi siempre encontrás a las madres esperando. El amor de una madre es lo más parecido al amor de Dios. Voy a decir algo que sé que puede generar debate: <b>yo no creo en el infierno</b>.</p><p><b>—¿No creés en el infierno?</b></p><p>—No. Me cuesta pensar que Dios quiera a un hijo suyo lejos de Él para siempre. Sí creo en la purificación, en el purgatorio, pero no en un Dios que quiera condenar eternamente. Es mi manera de entenderlo, aunque sé que no necesariamente representa la posición oficial de la Iglesia.</p><p><b>—A mí me cuesta imaginar compartir la eternidad con alguien que hizo cosas terribles. Un violador de chicos, Hitler, Videla...</b></p><p>—Sí, claro. Pero nosotros necesitamos un Dios que perdone. En la cruz, Jesús dice: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. A mí esa frase siempre me conmueve.</p><p><b>—Cuando mi mamá se estaba muriendo de cáncer una amiga me dijo: “Qué injusto”. Yo le respondí: “Qué triste”. Injusto es un chico de dos años en terapia intensiva. Ahí es donde más me cuesta creer. ¿Cuál puede ser la misión de un nene de dos años? ¿Qué pecado cometió?</b></p><p>—No hay pecado, Tati. La muerte o una enfermedad no son un castigo de Dios. Jesús fue muy claro con eso: una desgracia no ocurre porque alguien haya hecho algo malo. Esa idea de que “Dios castiga” hay que desterrarla de nuestro corazón.</p><p><b>—Pero mucha gente dice “Dios te está castigando”.</b></p><p>—Es una creencia muy instalada, pero no es la enseñanza de la Iglesia.</p><p><b>—¿Y dónde está Dios ahí? </b></p><p>—No tengo una explicación para el sufrimiento. Lo que sí creo es que Dios ama profundamente a las personas y la mayor prueba de ese amor es que entregó a su propio Hijo por nosotros. Y también creo que esta vida no es el final: <b>los inocentes que sufrieron o murieron están con Dios</b>. Esa es mi esperanza y mi convicción: nosotros pensamos que esta vida es la vida, pero la vida y el amor están allá. </p><p><b>—Quiero creer en eso. Debe dar mucha paz.</b></p><p>—Sí. Si mañana me muriera, me iría con Dios. ¿Qué mejor que eso?</p><p><b>—Quiero preguntarte por el celibato. ¿No es un tema que la Iglesia debería revisar? </b></p><p>—Para mí, como religiosa, tiene sentido porque expresa una entrega total a Dios. En el caso de los sacerdotes, creo que es un tema que la Iglesia deberá seguir discerniendo. De hecho, durante muchos siglos pudieron estar casados.</p><p><b>—Pero si el amor se multiplica, ¿un sacerdote con familia estaría menos entregado?</b></p><p>—No necesariamente. El amor nunca se divide, se multiplica.</p><p><b>—Entonces, ¿una religiosa que se enamorara estaría menos entregada a Dios?</b></p><p>—Nuestra vocación consiste en seguir el modo de vida de Jesús: pobreza, obediencia y celibato. Ese es el camino que elegimos. Pero personalmente no creo que una familia impida servir a la comunidad, es un tema que la Iglesia deberá seguir discutiendo. </p><p><b>—¿Por qué no quisiste ser madre superiora?</b></p><p>—Uno no elige. Lo fui por un tiempo, pero vamos rotando. Si me lo vuelven a ofrecer tendría que aceptar, pero sería un plomo porque necesito mi libertad para hacer las cosas que hago y ese puesto esclaviza mucho. En septiembre, por ejemplo, voy a Santiago del Estero y ya estamos juntando cepillos de dientes, dentífricos, jabones y shampoo para los chicos.</p><p><b>—Aprendí un montón de cosas. Te agradezco tu disposición para charlar tan abiertamente. ¿Te sentiste cómoda? </b></p><p>—Súper. </p><p><b>—¿Sos una mujer feliz? </b></p><p>—Ultra feliz. Tengo problemas, como cualquiera, pero me levanto todos los días agradeciendo. La gratitud es el primer pensamiento que tengo cuando abro los ojos.</p><p><b>—Qué privilegio haber encontrado un camino que te da tanta plenitud.</b></p><p>—Gracias a Dios. Ojalá todos podamos encontrar cuál es nuestro</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/FCFG6TX5VFAQTITEPQDFDQZYUA.jpg?auth=2bd17e5976a911ae7fff29e191aee1dfc3acaa20b1daecd673857c2f10048e0a&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Voces - Hermana Verónica - Home]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“Me maquillaba para que vean mi cara y no las amputaciones”: la vida de la maquilladora que perdió sus brazos y piernas a los 2 años]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/21/me-maquillaba-para-que-vean-mi-cara-y-no-las-amputaciones-la-vida-de-la-maquilladora-que-perdio-sus-brazos-y-piernas-a-los-2-anos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/21/me-maquillaba-para-que-vean-mi-cara-y-no-las-amputaciones-la-vida-de-la-maquilladora-que-perdio-sus-brazos-y-piernas-a-los-2-anos/</guid><dc:creator><![CDATA[Milagros Labrada]]></dc:creator><description><![CDATA[Paloma López tiene 26 años y perdió sus miembros superiores e inferiores después de sufrir una meningitis. En su adolescencia, el maquillaje fue una manera de sentirse protegida de las miradas y hoy es una herramienta para expresarse. Los vínculos, el fetichismo y la necesidad de poner límites: “No es que superás, aprendés a convivir”]]></description><pubDate>Fri, 21 Aug 2026 05:34:22 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>Paloma López </b>es maquilladora y creadora de contenido. En sus redes <i>(@palomake_up)</i> comparte trabajos de maquillaje, momentos de su vida cotidiana y reflexiones sobre su cuerpo. Pero detrás de cada video hay una historia que comenzó cuando tenía apenas dos años y medio, después de que una meningitis bacteriana pusiera su vida en riesgo y terminara con la amputación de sus brazos y piernas. Con el paso de los años, aprendió a relacionarse con su discapacidad, con las miradas ajenas y también con su propia imagen. “No es que superás, es que aprendés a convivir”, define.</p><p>Todo comenzó con una fiebre muy alta y unas petequias, unas pequeñas manchas rojizas que aparecieron por todo su cuerpo. Su mamá la llevó de urgencia al médico y recibió una indicación inmediata: tenía que ir al hospital porque podía tratarse de una meningitis. Cuando llegó, la infección ya había comprometido la circulación sanguínea de sus extremidades. “Me llevaron al hospital ya con los brazos y las piernas comprometidas, como ya no me circulaba la sangre, tenía las extremidades negras”, recuerda Paloma. La decisión médica fue determinante: “Ya era como: <b>‘Che, hay que amputar’, porque si no, ya no la cuenta directamente</b>”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/33MBM74R3RC43ASXPMBECWT4DM.jpeg?auth=72642605524a836bc3fc901bf01d412b2c623d1704fbd80207d8e7eb11b0d201&smart=true&width=1486&height=1600" alt="Paloma López cuando era pequeña" height="1600" width="1486"/><p>Durante su infancia, hablar de aquello era demasiado doloroso. Paloma cuenta que durante muchos años no quiso saber demasiado sobre la enfermedad que había atravesado ni sobre las consecuencias que había dejado en su cuerpo. “Yo siento que tuve como dos etapas”, explica. Entre los siete y los 12 o 13 años, prefería mantenerse alejada de todo lo relacionado con su historia médica. “No me interesaba saber nada de nada, de qué enfermedad fue ni nada”, recuerda.</p><p>La adolescencia marcó un punto de inflexión. Mientras sus amigos comenzaban a salir, conocer gente e ir a bailar, Paloma también quería hacerlo. Pero en ese momento la discapacidad ocupaba un lugar central en su manera de verse y de sentirse observada.</p><p>“Me dio como un bajón porque<b> mis amigos empezaban a salir a bailar y yo quería salir a bailar, como que quería tener una vida dentro de todo común</b>”, cuenta. Se sentía diferente, como “sapo de otro pozo”, y comenzó a maquillarse cada vez más. Al principio, el maquillaje no era solamente una cuestión estética: era una forma de protegerse.</p><p><b>“Yo decía: ‘Bueno, yo me voy a maquillar. En vez de mirarme las amputaciones, me miran a la cara’”,</b> recuerda. En aquella época, maquillarse funcionaba como una especie de escudo frente a las miradas. “Yo me sentía protegida, era como una máscara para mí el maquillaje en ese momento”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IN2AAJALMVDBZPLNG2NZIDXEZ4.jpeg?auth=71b05b46c9b00e449b4389573c2f6ce22c69d7eb4cc6d8072cd7138e720938f2&smart=true&width=1200&height=1600" alt="Paloma y una amiga en una de sus salidas nocturnas" height="1600" width="1200"/><p>Con los años, sin embargo, esa relación cambió. Lo que comenzó como una herramienta para desviar la mirada de los demás terminó convirtiéndose en una forma de expresión personal. “Yo creo que el maquillaje es como para sentirse bien uno mismo, no es para un otro”, reflexiona. Y resume esa transformación con una frase: <b>“Yo en su momento me empecé a maquillar para un otro y hoy en día me maquillo para mí”</b>.</p><p>El maquillaje, que durante su adolescencia funcionó como una forma de esconderse de las miradas, terminó convirtiéndose en una parte fundamental de su identidad. Paloma encontró allí una herramienta para expresarse y sentirse cómoda consigo misma.</p><p>Su historia también comenzó a llegar a otras personas. A través de las redes, recibe mensajes de quienes se sienten identificados con ella, especialmente personas con alguna discapacidad que encuentran en sus publicaciones una representación que quizás antes no tenían.</p><p>“Todo el que te hable y que te cuente su experiencia porque por ahí tienen alguna discapacidad y que te digan: ‘Ay, Paloma, me alegraste el día’”, cuenta. Esos mensajes tienen un significado especial para ella porque muestran que su exposición no queda solamente en una pantalla. “Es como que decís: ‘Ay, qué bueno que tenga esta llegada’. Nunca pensé que iba a llegar a esto”, reconoce.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/VSNPJP2V5ZDQTH626A3S6CGU7M.jpeg?auth=d4aa730d6888b3979161474a95ef343b3125ce5fc2ed540d368bc7a4af8a25fb&smart=true&width=1200&height=1600" alt="Paloma, durante los veranos, hace surf" height="1600" width="1200"/><p>La mirada de los demás fue, durante mucho tiempo, una de las partes más difíciles de su experiencia. Paloma recuerda que podía sentir tristeza, enojo y bronca cuando las personas observaban su cuerpo de manera diferente.</p><p>Hoy asegura que la situación cambió, aunque no porque haya dejado atrás aquello que le molestaba. “<b>No sé si superé esa mirada</b>, porque no es que superás. Es como que<b> aprendés a convivir</b>”, explica.</p><p>Una de las situaciones que más recuerda ocurrió cuando una mujer se acercó y comenzó a llorar al verla. “Está todo bien, es lo que te salió en el momento, pero no sabés qué impacto puede tener tus lágrimas en la otra persona”, plantea.</p><p>También habla de una actitud que muchas personas tienen hacia quienes tienen una discapacidad. “A mí a veces me pasa que me tocan así la cabeza y digo: ‘Sacá la mano de ahí’”, cuenta. Y enseguida remarca: <b>“Por ser discapacitada te infantilizan.</b> Te dicen: ‘Ay, chiquita’. No tengo 26 años, señora”.</p><p>Para ella, detrás de esos gestos también existe un estereotipo que asocia la discapacidad con una supuesta pureza o fragilidad. “Crean como: ‘Ay, está en silla, debe ser más buena’. Y no”, explica. Esa mirada también puede trasladarse a otros aspectos de la vida: “El estereotipo de decir: ‘Bueno, está en silla, no puede salir con nadie. No puede salir a bailar, no puede hacer…’. Y sí. O sea, por más que esté como esté, puedo disfrutarla tranquilamente”.</p><p>Durante la adolescencia y los primeros años de adultez, otra de las preguntas que apareció fue cómo relacionarse sentimentalmente. Paloma quería conocer personas y el amor, pero también tuvo que aprender a identificar las miradas que estaban cargadas de prejuicios o fetiches.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RUFSV7QZL5HEDIP65N5ESLEHUY.jpeg?auth=b50acda3ba97427b6e449f2d011189fcf01b0cd45a61872fafb8e8de26b68a7c&smart=true&width=1280&height=720" alt="Paloma en el jardín a los seis años de edad" height="720" width="1280"/><p>Probó con aplicaciones de citas, aunque la experiencia no siempre fue buena. “Tuve un momento de aplicaciones, pero era muy turbio”, recuerda. <b>“Había un chabón que me dice: ‘Ay, cómo me calienta que seas amputada’. Y yo dije: ‘¿Qué?’”.</b></p><p>La situación le generó miedo y decidió desinstalar la aplicación. También tuvo una relación con una persona que tenía un fetiche relacionado con su amputación. Desde entonces, aprendió a prestar atención a determinadas señales. <b>“Por ahí te tocan el muñón</b> o te sobrepreguntan muchas cosas de cómo hacés tal cosa y cómo hacés, y todo así. Y es como: ‘Wow, basta’”, explica.</p><p>Para Paloma, existe una diferencia entre alguien que se interesa genuinamente por ella y una persona que convierte su discapacidad en el centro de la atracción. Por eso, con el tiempo, aprendió a identificar esas situaciones y a poner límites. Hoy conoce personas principalmente a través de las redes sociales y las aplicaciones, pero desde otro lugar.</p><p>En la nota, Paloma habla de un proceso mucho más cotidiano: aprender a habitar su cuerpo, poner límites, relacionarse, enamorarse, maquillarse, salir y disfrutar. La meningitis cambió su vida cuando era apenas una niña, pero con el tiempo ella encontró una manera propia de contar lo que significa vivir con una discapacidad sin dejar que esa condición defina todo lo demás.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/IVORDIK4QNETFINTU63JNW62AQ.png?auth=eed49d0d62319f6cbf372f460dea240eb85d90b7da10cfb0b34c9ac8b152a566&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[La paternidad que lo transformó, su historia de amor y los nuevos proyectos de Diego Topa: “Me gustaría que mi hija tenga un hermano”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/19/la-paternidad-que-lo-transformo-su-historia-de-amor-y-los-nuevos-proyectos-de-diego-topa-me-gustaria-que-mi-hija-tenga-un-hermano/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/19/la-paternidad-que-lo-transformo-su-historia-de-amor-y-los-nuevos-proyectos-de-diego-topa-me-gustaria-que-mi-hija-tenga-un-hermano/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[El actor y presentador cuenta el profundo vínculo que tejió Mitai, su hija de seis años, de su relación con Hugo y de cómo lo contaron públicamente. Además, su regreso a Disney y la presenteción de “¿Qué come mi bebé?“, un ciclo que se emitirá en Infobae y en el que tratará, junto a la pediatra Eva Cueto, la alimentación durante el primer año de vida]]></description><pubDate>Wed, 19 Aug 2026 05:52:39 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“La mapaternidad te atraviesa, te desordena para volverte a ordenar, te hace encontrar con vos, con tus monstruos y con tus miedos y con tus alegrías y con tus sueños”, dijo <b>Diego Topa</b>, conductor y animador infantil, en una charla con <b>Infobae </b>en la que presentó <i>¿Qué come mi bebé?</i>, su nuevo formato en exclusiva para este medio.</p><p>El programa, de cuatro episodios semanales, lo tiene como conductor junto a la pediatra Eva Cueto. Juntos abordan, con casos reales, las etapas de la alimentación en el primer año de vida. Pero la conversación fue mucho más allá del contenido: Topa habló de su hija Mitai, de los casi 17 años junto a su pareja Hugo, del camino que recorrieron hasta poder contarlo públicamente y de las ganas de volver a ser padre.</p><p>También habló de los adolescentes que crecieron con él y hoy lo paran en la calle para decirle que fue su refugio. Y adelantó que se vienen proyectos con <i>Disney</i>, aunque por confidencialidad no pudo dar detalles: “Vuelvo a casa”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7FNVMUQTAFBG3DCFSJZE44CY5Q.jpg?auth=9d77cfb3ecd20cb0c8491d2c145d83f4d9528fdf7243b6a805936867e93553c4&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""La mapaternidad te atraviesa, te desordena para volverte a ordenar, te hace encontrar con vos, con tus monstruos y con tus miedos"" height="1080" width="1920"/><h2>El nuevo formato y su origen</h2><p><b>—¿Cómo surgió este proyecto?</b></p><p>—Me acerco de una manera distinta, también un poco a pedido de las mamás y de los papás. He ido a programas como invitado, pero empezó a pasar de que a las mamás y a los papás les gustaba mucho mi mirada, lo que me pasaba a mí como papá. Me empiezan a conocer como persona gracias a estas entrevistas y macheo de una forma tan cercana y tan real que les gusta escuchar mi pensamiento o lo que me pasa. Entonces me proponen hacer <i>¿Qué come mi bebé?</i>, acompañado por una persona que conocí, que me parece increíble: una pediatra divina, Eva Cueto. Entre los dos, con casos reales, <b>tratamos el tema de la alimentación en el primer año del bebé</b>.</p><p><b>—¿Qué tema abre el primer episodio?</b></p><p>—Los cólicos, ¿qué momento, no? Lo primero que no sabés qué hacer porque llora, que es tan angustiante, porque también pensá que es en los primeros meses, los primeros días del bebé, y que no sabés si es el sueño, toda la conexión que te pasa. Querés lo mejor y no sabés qué hacer para calmarlo, para calmarla. Pero todo tiene solución, eso es lo bueno.</p><p><b>—¿Por qué era necesario este formato hoy?</b></p><p>—Cuando uno es mamá o papá estás en un momento donde escuchás tanto: escuchás amigos, escuchás a mamá o a la abuela. Información, información, información. Y vos también tenés que elegir qué es lo mejor para tu bebé. ¿A dónde vas? ¿Qué escuchás? ¿A quién le hacés caso, a quién no? Y de ahí se arma ¿Qué come mi bebé?</p><p><b>—Vi que hay invitados, estuvieron los papás de Bastian, por ejemplo. ¿Cómo fue el capítulo con Muni?</b></p><p>—No solo hablar con mi hermana, porque ya no es mi amiga Muni, sino poder contar todos sus miedos y podernos ver desde otro lugar. <b>No el Topa y Muni que hace en redes, sino el Topa y Muni real</b>. Los que sufrieron, los que tuvieron miedo, los que no sabían qué hacer. Fue un hermoso capítulo con Muni.</p><p><b>—Yo sé que estabas ahí el día del accidente de su bebé.</b></p><p>—Estuve ahí en ese momento. No saben lo que fue abrazarlos con tanto amor y ese miedo y todo lo que pasó. Estamos en momentos muy especiales con Muni. La amo. Es la hermana que no tuve.</p><h2>La mapaternidad y el vínculo con Mitai</h2><p><b>—¿Podrías haber hecho este programa sin ser papá de Mitai?</b></p><p>—No. No, porque el que no atraviesa esto es distinto. La mapaternidad te atraviesa, esa es la frase.<b> Te desordena para volverte a ordenar, te hace encontrar con vos, con tus monstruos y con tus miedos y con tus alegrías y con tus sueños</b>. Es un electrocardiograma de amor, de emoción, de miedos, de angustia, de decir: ¿Qué hice, qué no hice, hice bien, hice mal? Miles de cosas te pasan.</p><p><b>—¿Y no estamos solos en eso?</b></p><p>—Esa frase, qué importante. Cuando estás esas madrugadas te sentís solo porque es una locura. Y saber que no estás solo es muy importante porque hay mucha angustia, mucha soledad también. Te replanteás tantas cosas en la mapaternidad que es muy importante no sentirte solo y sentirte acompañado por algo y por alguien.</p><p><b>—¿Esto te hizo extrañar tener un bebé?</b></p><p>—Yo creo que <i>¿Qué come mi bebé?</i> tuvo también mucho que ver para <b>estas ganas de volver a ser papá</b>. Esta cosa cachorresca, ¿viste? Y cada vez que voy, por ejemplo, a la casa de Muni y los veo a los dos y veo cómo empiezan a jugar... El otro día me decía: “No sabés lo que es ahora, cómo juegan los dos, no te hacés una idea”. Yo digo: “Ay, yo quiero”.</p><p><b>—¿Se viene un hermanito o hermanita para Mitai?</b></p><p>—Miti está pidiendo un hermanito o hermanita y lo estamos pensando.<b> A mí la paternidad me encanta y me gustaría que Miti pueda tener un hermanito</b>, porque en la familia uno va creciendo, en algún momento nosotros nos iremos y me encanta que ella pueda tener un par para ver: “Che, ¿qué hacemos con papá? ¿Dónde lo llevamos?”.</p><p><b>—¿Y los tiempos?</b></p><p>—Yo quiero ser papá joven, no quiero ser un abuelito. Ya tiene seis, siete años. O sea, para cuando yo tenga ganas, no sé, porque <b>la subrogación de vientre no es como uno quiere. Con Miti nos llevó cuatro años.</b></p><p><b>—¿Te da miedo no llegar a verlo todo?</b></p><p>—Ay, no sé, pero quiero llegar a ver todo, todo, todo, todo. Quiero que Dios me dé salud porque quiero llegar a los quince de ella. Empecé ahora con nutricionista, gimnasio, todo. Quiero estar bien, quiero estar bien por mí primero y por ella. Mitai, por su parte, ya da señales de lo que se viene. En Perú se subió sola al escenario durante la parte del circo. Y en casa, los momentos con su padre tienen una mezcla de humor y ternura que Topa no puede evitar contar.</p><p><b>—¿Qué te dijo últimamente que te dejó sin palabras?</b></p><p>—Tiene un nuevo muñequito de apego que se llama René, una ranita. El otro día vino y me dijo: “Hola, hola, abuelo”. Cuando me dijo abuelo me quedé. Corte. Me morí de amor igual, pero me quedé. Fue como: “Abuelo, ¿llegaré?”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CBFITQJQPRHFJED4OLTVUXSPGY.jpg?auth=256884fa19753d6befbd204b0a2cb5b32dc181a4ccb7126500b540d2691bb2e0&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Cada vez me siento mejor y más libre. Era el tiempo que tenía que ser para poder estar preparados los dos para poder contarlo"" height="1080" width="1920"/><h2>Hugo y el camino hasta poder contarlo</h2><p><b>—¿Qué tuvo que suceder para que pudieras contarlo públicamente?</b></p><p>—Mitai, obviamente. Eso fue una decisión de poder contarlo, de poder decirlo, porque iba a ser mi vida, mi día a día y teníamos que decirlo. Pasa que Hugo en su momento no tenía ganas de ser público, que se hable de esto. Pero también tenía que ver para mí un poco con el miedo.</p><p><b>—¿Quién dio el primer paso?</b></p><p>—Él fue el que lo dijo, y fue hace muy poquito, fue el día de mi cumpleaños, en mis cincuenta, el año pasado. <b>Me hizo una declaración en Instagram de amor por mi cumpleaños que yo no lo podía creer</b>. Y desde ahí lo levantaron de todos lados y no paró de recibir amor.</p><p><b>—¿Cómo te sentís hoy con eso?</b></p><p>—Cada vez me siento mejor y más libre. Es mágico, de verdad. Todo fue dándose de la manera que tenía que darse, naturalmente. Era el tiempo que tenía que ser para poder estar preparados los dos para poder contarlo. La verdad que no paramos de recibir amor. Si entran en TikTok y buscan Topa y Hugo, hay miles de cuentas de “queremos que sean nuestros papás”, todos los chicos que crecieron con nosotros. Tienen más fotos que nosotros, arman historias con videos. No puedo creer el amor que sienten por nosotros.</p><p><b>—¿En algún momento dio miedo por el hecho de trabajar con chicos o por la marca que estaba detrás?</b></p><p>—Hace muchos años, sí. Pero no por la marca. Al contrario, la marca me acompañó, me abrazó. Yo abrí mi calendario profesional y personal para poder acomodar todo cuando hacía Arnoldo y Junior Express, para no complicar a la marca con lanzar el proyecto. Y siempre nos abrazó. <b>Disney nos abrazó siempre.</b></p><p><b>—O sea que nunca fue un pedido de Disney.</b></p><p>—Jamás. Jamás, jamás.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/SBYNTFX6HRDR3BWFDMOC4OAJVY.jpg?auth=12ad4c85539a7f434f4f4b6b9b2c8ff3e33f6b9bfe2663ada833ef89800cc1c5&smart=true&width=1920&height=2880" alt=""Vuelvo a casa para hacer cosas hermosas con Disney"" height="2880" width="1920"/><h2>Los adolescentes que crecieron con Topa</h2><p><b>—¿Uno se acostumbra a recibir tanto amor o te seguís emocionando siempre?</b></p><p>—Me sigo emocionando siempre. Me sigo sorprendiendo porque cada personita tiene algo particular que contarme. Cosas fuertes, ¿eh? Me ha pasado, no sé, estoy comiendo y viene una mesera en Perú y le pasó algo muy fuerte de chiquita y me lo contó y me abrazó y se puso a llorar y me dijo: “Vos eras mi refugio, tus canciones eran mi refugio. Yo de grande pude darme cuenta de esto y te agradezco porque sin darte cuenta me acompañaste en uno de los momentos más duros de mi vida”.</p><p><b>—¿Hay algún caso que te haya marcado especialmente?</b></p><p>—Un chico se me acercó y me dice: “Yo tuve una situación muy fuerte en mi infancia. No tuve papá. Y vos me acompañaste de una manera que vos ni te das cuenta. Y hoy verte acá, ¿te puedo abrazar?”. Me dio un abrazo y se puso a llorar y me dijo: “No te das una idea lo que me cambiaste el día”.</p><p><b>—¿Se viene algo pensado para ellos?</b></p><p>—Tengo ganas de hacer algo que tenga que ver con acompañarlos, con poder hablar. Algo personal. Me encantaría conducir un <i>Jugate conmigo </i>hoy. Ya se lo dije a Cris. Amaría conducirlo para todos los chicos que crecieron.</p><p><b>—Y en el teatro, ¿volvieron los más chicos también?</b></p><p>—Mi canal de YouTube para primera infancia me vuelve loco. Estoy como: volví a encontrar mi primer amor. Es estar ahí con los más chiquititos. El teatro se me inundó de pequeños de vuelta. Y los adolescentes también están conmigo de una manera que no te hacés una idea. Agradezco tanto que los adolescentes de hoy no tengan vergüenza ni miedo de pararte en la calle, de ponerse a llorar y decirte: “Sos mi infancia, ¿te puedo dar un abrazo?”. Eso habla de que algo bueno hicimos nosotros.</p><p><b>—¿Cómo es eso de los cumpleaños de quince?</b></p><p>—Estoy haciendo cumpleaños de quince. Así como te lo digo. Me llaman para ir a cantar tres canciones y soy otra que Chayanne. <b>Fui a 400 quinceañeras el año pasado.</b> Canté en Orlando de sorpresa.</p><h2>Los proyectos que se vienen</h2><p><b>—¿Grabaste la segunda temporada en la TV Pública?</b></p><p>—Sí, que sale en septiembre. Fue mi sueño, no sabés lo que fue hacer Topa un mundo de colores. El programa que yo veía cuando era chiquitito: sketches, juegos, canciones, videos, llamadas telefónicas, juegos en vivo, los programas de antes pero hecho con cuentos, personajes. Tengo al Dino bebé, con que a través de él cuento historias para los más chiquititos. Estoy fascinado con el programa.</p><p><b>—¿Y septiembre trae teatro también?</b></p><p>—Teatro en el Nacional, que los invito a verme, dos únicas funciones, porque no estuve en vacaciones de invierno, me fui a Perú. Estuve en Perú, en Uruguay, en Chile y ahora le toca a mi adorado país, en el Nacional, el teatro que es mi otra casa.</p><p><b>—¿Y con Disney?</b></p><p>—No puedo contarte todas las cosas que tengo todavía porque no puedo por confidencialidad. Solo te puedo decir una frase: Vuelvo a casa. <b>Vuelvo a casa para hacer cosas hermosas con Disney</b>.</p><p><b>—Pero en realidad nunca te fuiste.</b></p><p>—En realidad nunca me fui. Son mi familia. Y ahora me invitaron a algo que yo soñaba hacía mucho tiempo: nos vamos con Miti y con Hugo a un crucero de Disney que no conozco. Miti está como loca y dije: “Sí, estoy”. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/26JOJE2ZHZENTJDBJBYN6H7ARU.jpg?auth=1f4b4ff7fb5f733872ed82077a5dc570a376d1270d7814591cdf22ed5f8d6c08&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">ADRIAN ESCANDAR</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Martín Salwe habló de su lucha por hacerse un lugar en los medios, del impacto que le dejó Sex y del amor que vive con Justina]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/18/martin-salwe-hablo-de-su-lucha-por-hacerse-un-lugar-en-los-medios-del-impacto-que-le-dejo-sex-y-del-amor-que-vive-con-justina/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/18/martin-salwe-hablo-de-su-lucha-por-hacerse-un-lugar-en-los-medios-del-impacto-que-le-dejo-sex-y-del-amor-que-vive-con-justina/</guid><dc:creator><![CDATA[Darian Rulo Schijman]]></dc:creator><description><![CDATA[En Desencriptados, el locutor y panelista repasó su recorrido profesional, contó qué aprendizajes incorporó durante su experiencia en la obra de José María Muscari y se refirió a su nuevo noviazgo]]></description><pubDate>Tue, 18 Aug 2026 13:17:53 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>“Siempre quise ser esa persona, ese centro de atención, pero de una manera divertida”, afirmó <b>Martín Salwe</b> en su paso por <a href="https://www.infobae.com/tag/desencriptados/"><b>Desencriptados</b></a>, el ciclo de entrevistas de <b>Infobae</b>. Locutor y periodista, comenzó a construir su carrera desde muy joven, cuando creó su propio canal de YouTube,<i> </i><i><b>Salwe en la TV</b></i>, y se abrió camino de manera independiente con coberturas de eventos y espectáculos.</p><p>Su llegada a la televisión se consolidó como locutor de los programas de Marcelo Tinelli y, años más tarde, como uno de los protagonistas de <i><b>El Hotel de los Famosos</b></i>, reality en el que alcanzó la final y terminó como subcampeón en 2022. Desde entonces, transitó distintos formatos y etapas: trabajó en radio, <b>participó en </b><i><b>Sex</b></i><b>, la obra de José María Muscari</b>, y volvió a enfocarse en el periodismo y la comunicación hasta convertirse en panelista de espectáculos.</p><p>Actualmente forma parte de<i> </i><i><b>Sálvese quien pueda</b></i>, el programa conducido por Yanina Latorre en América TV, donde se desempeña como panelista y aporta información sobre la actualidad del mundo del espectáculo. En paralelo, atraviesa una etapa personal marcada por su relación con <b>Justina</b>, a quien define como una figura central en su vida, y por sus deseos a futuro, entre ellos formar una familia y convertirse en padre.</p><p>Durante la entrevista, Salwe repasó su recorrido desde sus comienzos en YouTube y sus trabajos independientes hasta su llegada a la televisión, su participación en <i>El Hotel de los Famosos</i> y su presente como panelista. También habló de <i>Sex</i>, de la imagen que construyó frente al público, de los prejuicios y de la exposición, y reflexionó sobre la necesidad de seguir generando oportunidades para no quedar atrapado en un único personaje.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EQSJ26PAAZFS3BHRZP652TMEYA.jpg?auth=d1f1a55ebf8dfa4d25caeb09eb1a0e532a861d7b79b23d49ddaa0f81c3accd92&smart=true&width=6938&height=3903" alt="Martín Salwe contó en Desencriptados que inició su carrera en los medios con el canal de YouTube "Salwe en la TV" y coberturas independientes de eventos y espectáculos (Adrián Escandar)" height="3903" width="6938"/><p><b>—Martín, arrancaste solo, de la nada. Tus padres querían que seas, no sé, abogado, escribano. Pero vos querías arrancar para el lado de los medios ya desde chico. Yo te tengo agendado como Colito.</b></p><p>—Sí, ¿viste?<i> (risas)</i></p><p><b>—¿Te decían así en otra vida?</b></p><p>—Sí, de muy chico. Ahí estaba el deseo, en la televisión. Y obviamente mi viejo, abogado, escribano, quería que siga su camino pero no me veía. Hice todo igual, ¿eh? Fui a la UBA, al CBC, hice un año y medio en la Facultad de Derecho. Entré, todo me iba bien, promedio alto... Era un buen abogado si seguía, pero no me veía. Veía a mis compañeros y no era eso.</p><p><b>—¿Qué querías en ese momento? ¿Qué te atraía? Porque viste que para ser conocido y trabajar en los medios tenés que ser un poco cholulo, te tienen que gustar los famosos. ¿Cómo te sentías desde ese punto de vista?</b></p><p>—En verdad yo veía mucha tele y quería ser el conductor. Y digo: “Yo quiero ser esa persona”, ¿entendés? Ese centro de atención. Pero divertido, que genera algo copado. Por ejemplo, veía mucho a <b>Guido Kaczka</b>. Él genera algo con la gente ahí en la tribuna. Yo veía mucho <i>El último pasajero</i> y decía: “Quiero ser eso”. Pero no sé sabía bien cuál era el camino para llegar a eso. Y dije: “Debe ser periodismo, locución, algo que tenga que ver con los medios”. Y en simultáneo a Derecho me anoté en Locución y ahí un poco lo encontré porque era una carrera mucho más práctica, ¿viste? Y le di para adelante. Y en simultáneo a eso dije: “No voy a esperar a recibirme para ver qué pasa con mi carrera, hago esto en YouTube”. Así arrancó el proyecto de <i><b>Salwe en la TV</b></i>, que fue muy bueno, porque la verdad es que era todo por primera vez. Pensar una idea por primera vez, dónde cubrir, acreditarme o muchas veces colarme. ¡Me he colado en mil eventos! Al Martín Fierro, al Tato, <i>backstages </i>de teatros, estadios de fútbol, recitales, a todo. Editar por primera vez...</p><p><b>—Hacer todo el caminito solo...</b></p><p>—Solo. Lo que hoy es una productora, digamos, ahí lo hacía todo solo. Y sirvió. Sirvió porque en un momento llegué a tener casi 50 videos en YouTube completos, largos, para hacer un resumen y eso mandarlo a las productoras. Y así llegué.</p><p><b>—Así llegaste, hasta que un día te llamaron y te contrataron para trabajar. ¿Fue la productora de Marcelo Tinelli la que te dio la primera oportunidad?</b></p><p>—Sí. ¡Que para mí era llegar a Boca! Era el último año de Ideas del Sur, después fue La flia. Yo cuando hago lo de YouTube, hago una especie de <i>reel</i>, de resumen. Y me acuerdo que era un video de un minuto y medio, ponele, y resumía todo bien cortito lo mejor de cada cobertura, que yo sabía que esto garpaba, o esto era un gag. Y cuando hago esa pieza digo: “Bueno, yo mando”, sin asco, ¿viste? Alguno va a responder. Era tirar el medio mundo, algún pescadito va a quedar. Yo digo que, en lo nuestro, ahora el currículum no sirve de nada. El papel, ¿viste? Quizás una nota buena, algo de tu aptitud, de tu coraje, de tu impronta que se vea en un video, ya es mejor que dos hojas de estudié en tal lugar, hice tal cosa.</p><p><b>—Y ahora, ¿sentís que llegaste a algún lado o nunca se llega a ningún lado en los medios?</b></p><p>—No, nunca se llega a ningún lado. Es más, me cuesta mucho como disfrutar las alegrías, ¿viste? Hay momentos que son hitos para uno, no sé, mi nominación en los últimos Martín Fierro. Después perdí, pero toda la semana previa me costaba disfrutarlo. Lo del Mundial sí lo pude como dimensionar. Ahí sí lo disfruté en el día a día y hacía valer la oportunidad. Me emocionó un poco. Pero por ejemplo, llegar a la mesa de <b>Juana Viale</b>, que para mí era algo divino, para mi vieja fue: “¡Mi hijo llegó!”. Y ese día, el domingo que se emitió, mi viejo hizo un almuerzo especial, compró cosas, mi mamá también, convocó a mi hermana, su novio. Fue todo un evento familiar, ¿viste? Y yo digo: “Hay que seguir luchando, ¿no? Para mí nunca se llega, siempre hay un poco más”. A lo que llegás, sí, es a un cierto piso de tranquilidad, creo; sabés que entraste a una rueda que puede seguir girando.</p><p><b>—¿No te da ese miedo de desaparecer de pronto, que muchos en el medio lo tienen?</b></p><p>—¡Yo lo tuve, lo tuve! Hoy creo que no. Hoy ese miedo creo que un poco se me fue. Si no me llega el laburo, voy a conseguirlo o voy a buscarlo o voy a generarlo. Pero antes sí, pasé por cosas que dije: “Listo, ya está, hasta acá llegué, me dedico a otra cosa”.</p><h2>El impacto de Sex en su carrera y su mirada sobre la sexualidad</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CQ75FPNWKREPRE4KRSXMMTNPAA.jpg?auth=d69329de4a4439c99de9830ac6d1b44d4147ad5d77416ec10a1d8114997f7b75&smart=true&width=7669&height=4314" alt="Martín Salwe dice que "El Hotel de los Famosos" afectó su imagen pública y que la propuesta de "Sex", la obra de José María Muscari, funcionó como un salvavidas en ese momento (Foto: Adrián Escandar)" height="4314" width="7669"/><p><b>—¿Arrancaste como notero en un medio periodístico. Después fuiste el locutor de </b><i><b>ShowMatch</b></i><b>. Después pasaste a ser participante, a ser como un personaje, pero en un momento te llegó una propuesta para hacer </b><i><b>Sex</b></i><b>...</b></p><p>—Sí, terrible...</p><p><b>—¿Cómo fue? Porque eso ya es como un perfil diferente.</b></p><p>—Obviamente, era una propuesta que no se parece a nada porque no tenés un parámetro. No había hecho nada parecido. Y aparte llega en un momento en que yo estaba mal. Fue después del <i>Hotel de los Famosos</i>. Se armó toda una nube con los comentarios y las primeras olas de <i>hate</i>. Así que lo de Muscari fue medio un salvavidas. Justo vos hablabas de dejar el medio, de sentir, bueno, yo ahí estaba: “Che, ¿doy para esto? No sé, ¿voy a funcionar en este medio?”</p><p><b>—Sí, los realities son difíciles. De pronto te editan y de golpe eras mala onda...</b></p><p>—Obviamente, hay mil cosas para hablar del reality, pero eso de José fue un salvavida. Y después, bueno, animarse a hacer todo lo que te propone Muscari.</p><p><b>—Eso te iba a preguntar, ¿cómo fue?</b></p><p>—Es un mundo del que no estaba ni cerca. Yo no conocía nada de todo eso. Para mí el sexo eran dos personas: misionero, uno arriba, el otro abajo y no mucho más que eso <i>(risas).</i></p><p><b>—¿Vos eras una persona diferente sexualmente antes y después de </b><i><b>Sex</b></i><b>?</b></p><p>—Sí, obvio.</p><p><b>—¿Qué te dio </b><i><b>Sex </b></i><b>sexualmente?</b></p><p>—Te da una apertura al conocimiento, mil cosas que yo no conocía, ¿eh? Te lo afirmo. Todas las cosas que hay para hacer dentro del sexo, qué significa el sexo, cómo se puede manifestar. A mí no me cambió, digamos, mi orientación o mi preferencia. Pero sí...</p><p><b>—¿Dudaste en algún momento? ¿Tuviste aventuras así?</b></p><p>—No, no dudé. Alguna aventura tuve, pero no dudé. Siempre con mujeres. Nunca me llamó el hombre. Pero tampoco te digo que no en un futuro.</p><p><b>—¿Pero probaste un poquito para ver?</b></p><p>—No, no probé, no probé.</p><p><b>—¿Nada? ¿Besito, alguna cosa? Porque </b><i><b>Sex</b></i><b> es bravo.</b></p><p>—<i>Sex </i>es bravo, sí.</p><p><b>—Estás todo ahí y con... Tengo algunas anécdotas que me has contado que no puedo contar, pero muy graciosas.</b></p><p>—Hay de todo, sí. A ver, el detrás de escena de esto son periodistas, cámaras, técnicos, productores. Ahí es pezones, culos, hombres encuerados, gente haciendo flexiones, gente dándose besos, practicando escenas.</p><p><b>—Un delirio...</b></p><p>—Es el detrás de escena de <i>Sex</i>.</p><p><b>—¿Te acostumbraste a eso?</b></p><p>—Y... te acostumbrás. Pasa, de verdad. Yo a veces digo: “Veo una teta y no me calienta más”, porque ahí era frecuente.</p><p><b>—¿Estaban todo el tiempo desnudos?</b></p><p>—En el detrás de escena, sí, porque hay tanto cuadro de desnudo, tanto cuadro erótico que conlleva el desnudo.</p><p><b>—¿Y qué hacés cuando abrís la puerta y está Adabel Guerrero desnuda? ¿La mirás a los ojos?</b></p><p>—Sí, obvio. Yo siempre ahí, tac. La mirada clavada arriba, nunca abajo. El sur no existe <i>(risas)</i></p><p><b>—Son misiones. No mirabas para abajo. No querés ser desubicado.</b></p><p>—No existe. Arriba, arriba, techo, techo, terraza.</p><p><b>—Yo he visto una anécdota que me resulta graciosísima, que en un momento los que hacen desnudos tienen que aparecer con una erección. ¿Cómo era eso? ¿Entrabas y de golpe...?</b></p><p>—Sí, tengo una anécdota buenísima. Hay un cuadro en <i>Sex </i>que hay una persona, que suele ser el stripper, que hace un cuadro de exhibicionismo. Desfila por la mitad del salón con el miembro bien, pero bien parado. ¡Un metrobús, firme! No se puede caer por tres minutos. Sólido el chabón y aparte tiene una anaconda. Yo le digo: “¿Cómo te preparás para esto?" “En la siguiente función pasate cinco antes y vas a ver”. Porque yo digo: ¿cómo aguanta? ¿Qué truco tiene? Bueno, voy a la siguiente función, paso por su lugar y estaba en un chat a full ¿viste? Y yo le digo: ¿Cómo te calentás? Me dice: “No, olvidate. Estoy hablando de que se compró un buzo nuevo” y se estaba pajeando, ¿entendés? El chabón podía disociar completamente la situación. Obviamente pasaba gente alrededor, veía la situación, pero era parte de eso, de su preparación. Es como el futbolista cuando entra en calor y mete cinco rodillas al pecho. El chabón tiene que hacer así para salir a escena. El cantante hace: ¡aaaaaaaaaaah! Bueno, él hace así. Todos los días, todas las funciones.</p><p><b>—Difícil, porque a veces hacen tres funciones...</b></p><p>—Los sábados, tres. Sin embargo, eso estaba siempre firme. ¡Increíble! Bueno, te acostumbrás. Al principio te choca, la imagen es impactante.</p><p><b>—Por otro lado, tenés que estar seguro de vos mismo, porque están todos ahí como desnudos, ¿o ya se vuelve todo más común? Porque está el cordobés con el coso, el otro que también, hay de todo...</b></p><p>—Yo veía que los que iban llegando al principio estaban tímidos y respetando. “No, yo te pido por favor que en la coreo mucho no me toques o agarrame de acá”. Y a las dos semanas chapaban pibas con pibas, hacían todos los trucos, de todo. Era más que roce. Es parte de eso. Y después creo que lo que logra <i>Sex </i>justamente como obra, al estar tan cerca de la gente, es que no podés actuarlo mucho, no podés simular que estoy haciendo tal cosa. No puedo simular que te toco, no puedo simular que te chapo. Es te chapo y te toco. Siempre, obviamente, todo hablado entre las partes, todo consensuado. Y entre actores no hay simulación de eso. O sea, vos lo que estás viendo es el chabón de verdad, le pasa la mano por la cola, la mina le chupa el cuello, porque estás tan cerca que esa simulación queda mal. Queda berreta. Hay que sentirlo.</p><p><b>—Actuar es sentir un poco, también, meterte en el personaje y sentir que sos ese personaje. En ese momento sos Martín haciendo de un pibe hot.</b></p><p>—Claro.</p><p><b>—¿Tuviste alguna situación bizarra con algún espectador?</b></p><p>—Tuve varias. Por suerte no tuve ninguna, digamos, en escena, pero sí tuve mensajes de todo tipo después. De lo que te imagines. Hombres, mujeres, chico, chica, grande, extranjero, de acá, tres, cuatro o cinco, ¡de todo te ofrecían!</p><p><b>—¿Y has tenido alguna fiesta?</b></p><p>—He tenido algo, no fiesta. Más de dos.</p><p><b>—¿Más de dos personas o más de dos fiestas?</b></p><p>—No, más de dos personas <i>(risas).</i></p><p><b>—¿Te ofrecieron plata?</b></p><p>—De todo. “Te llevo de viaje”, lo que te imagines. Después yo no sigo el diálogo, pero entiendo que hay gente que después sí lo hace, pero ahí va en cada uno, ¿viste?</p><p><b>—Después del show, ¿te pasa que a veces te dan ganas de seguirla, quedás medio hot o eso se te fue pasando?</b></p><p>—No, se te va pasando. Al principio quizás sí. Después es como todo laburo, como que la calentura está en el momento y después, cuando te desconectás... Yo siempre digo lo mismo: a veces estaba en una escena súper sex, ¿viste? Y apenas salía me fijaba cómo iba Racing, ¡mirá el gol que erró Maravilla! Es así. No es que estás con el chip permanentemente. Y después, en el último tiempo, yo también empecé a correrme del lugar de <i>Sex </i>para enfocar mi carrera de vuelta en lo periodístico. Y después ya medio que quería irme, quería cerrar esa etapa, porque para mí es difícil hacer compatible los dos mundos, ¿viste? Laburar de eso los fines de semana y en la semana estar en lo otro. Se me complicaba.</p><p><b>—¿Lograste sacarte ese personaje? ¿Ya lo dejaste atrás?</b></p><p>—Viste que en este medio es como que todo te queda. En algún momento te lo recuerdan.</p><p><b>—O todo te queda o también todo se olvida. Hay como dos...</b></p><p>—Sí, es verdad. Todo se olvida. Pero yo siento que es como esa mochila de viajero a la que le vas poniendo los stickers de donde estuviste. Es un poco así para mí.</p><p><b>—Ahora estás más periodístico, paneleando en un programa que tiene que ver más con el mundo del espectáculo. Y estás ahí tirando información. ¿Te cuesta cuando tirás una información que sabés que va a molestar?</b></p><p>—He pateado penales calientes que otros no querían patear.</p><p><b>—¿Te pesa, te duele o decís me la banco, son las reglas del juego? Porque a veces es difícil cuando prendés fuego a alguien.</b></p><p>—Sí, a mí me duele, yo no lo disfruto. Cuando hablo de la vida de otro y sé que puedo joder a alguien, me siento mal. Ni hablar si me llegó un mensaje. Yo me hago el rudo, pero por dentro soy un pajarito.</p><h2>Su presente personal y la relación con Justina</h2><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/H4CXJCHIHJCXJLG5U2QPGBXTLI.jpg?auth=b1395e54b83588ca9e9b9afa7345d52555c4cc6ded5d6f932bab1c16c795a24d&smart=true&width=8256&height=4644" alt="La experiencia de Martín Salwe en Sex modificó su mirada sobre la sexualidad y lo llevó después a cerrar esa etapa para volver al periodismo y la comunicación (Foto: Adrián Escandar)" height="4644" width="8256"/><p><b>—¿Estás de novio?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿Cómo fue ponerte de novio? Porque como estuviste ahí picoteando, fuiste pasando por varias novias.</b></p><p>—Este creo que es el tema, ¿eh? Porque lo sigo pensando todos los días.</p><p><b>—¿En qué sentido?</b></p><p>—En que yo me siento muy bien. Es más, ayer, en una cena con mi familia... Bueno, obviamente como toda familia pasamos por situaciones, qué sé yo, y mi viejo le agradeció mucho a ella, Justina, y al novio de mi hermana y dijo que fue como una cena bisagra. Y me quedó la frase, ¿viste? Porque estamos todos en un momento muy lindo de cada uno. Yo me siento como nunca, ¿eh? Me siento supercómodo, me ayuda y me potencia en un montón de cosas.</p><p><b>—¡Estás enamorado, boludo!</b></p><p>—Sí, re, re.</p><p><b>—¿Es esta la vez que más te enamoraste en tu vida?</b></p><p>—Me voy a emocionar. Sí, para mí que yo nunca me enamoré... Si enamorarme es lo que siento ahora, nunca antes lo había sentido ni cerca. Es más, se lo digo a ella: “Pero pará, a mí me pasa esto con vos”. Y le digo: “¿Vos esto lo habías sentido en otros noviazgos?”</p><p><b>—Claro, ya estás inseguro de si te ama más o menos </b><i><b>(risas).</b></i></p><p>—Claro<i> (risas).</i> Y me siento como nunca, te juro.</p><p><b>—Porque leí por ahí que querés ser papá, ¿te gustaría ser padre joven?</b></p><p>—Ojalá. Sí, sí. Bueno, obviamente hay que ser padre joven por un tema de que también quiero que mis papás sean abuelos jóvenes. Entonces...</p><p><b>—Cómo pensás mucho en tu familia...</b></p><p>—Sí, es que quiero darle una alegría a mis papás en algo, ¿entendés?</p><p><b>—Pero te ven en la televisión, la gente los felicita. Es un montón.</b></p><p>—Y pero bueno, yo...</p><p><b>—Sí, ya sé. Querés ser el conductor número uno, ser millonario y hacerlos abuelos jóvenes.</b></p><p>—Sí<i> (risas)</i>. Pero no sé, siento que les doy como un <i>shot </i>más de vida a ellos en los últimos años si son abuelos, ¿viste?</p><p><b>—¿Cómo la conociste?</b></p><p>—La conozco en el stream de <i>Solo Deportes.</i> Yo iba un horario antes; ella venía después.</p><p><b>—Clásico de las mujeres que son lindas.</b></p><p>—Pero yo la vi y hasta el día de hoy se lo digo: es ella. Yo no creía en todas esas cosas raras del amor a primera vista, el flechazo, ¿viste? Todo eso que está en las canciones, en las series, frase de tazas, estas giladas que hablan. ¡Pero me pasó, boludo! <i>(risas)</i> Me encanta. La vi, le hablaba a alguien, ¿viste? Yo le veía los ojos, cómo hablaba, cómo sonreía. Dije: “Esta piba es genial”. Y después tuvimos una previa y ahí hablé media hora, 40 minutos más en profundidad y me acuerdo que le dije a un amigo: “Esta chica es”. Y bueno, empecé a atacar. Fui con todo. Empecé a insistir, obvio, respeté sus tiempos, que cierre el capítulo anterior, que se sienta cómoda, qué sé yo. Le digo: “Cuando estés okey...”</p><p><b>—¿Te la hizo difícil?</b></p><p>—No, no. Vi agua, por eso me tiré. Pero me gustó mucho que haya respetado también su cierre anterior, respetar a la otra persona, hacer todo prolijo. También entender que lo mío era serio y no era un tiro así, ¿viste?</p><p><b>—Sí, estabas para ponerte de novio.</b></p><p>—Claro. Me corría el antecedente. ¿Entiende, doctor? Y es tan lindo y para mí es tan importante que lo quiero cuidar, ¿viste?</p><p><b>—¿Te conocía a vos ella más allá de la tele?</b></p><p>—Conocía lo que contamos antes. Conocía lo de <i>Sex</i>, fue a <i>Sex</i>, conocía los clips del <i>Bailando...</i>, conocía lo que se decía de Martín en el <i>Hotel de los Famosos</i>. O sea, yo tenía todo en contra <i>(risas).</i> No era nada tan grave, pero yo entiendo y lo hablé mucho con ella, digo cuando googleás aparecen cosas, ¿viste?</p><p><b>—¿Y qué te dijo de época de </b><i><b>Sex</b></i><b>?</b></p><p>—Me dice: “Yo cuando te vi en <i>Sex </i>dije: ‘yo con este pibe ni en pedo’” <i>(risas). </i>Siempre me dice: “Nunca me imaginé estar con Martín Salwe, ese que estaba ahí”. Pero bueno, me conoció. Yo también me ocupé mucho de que me conozca a mí y no lo que se decía de mí o lo que podía parecer mío en algún lado. Me enfoqué mucho en eso.</p><p><b>—Es que la sociedad y el humano me parece que es prejuicioso. Agarra tres o cuatro cosas que vio y ya con eso armás un perfil de la persona. Yo lo hago bastante. No sé si vos tal vez estás despojado del prejuicio, pero pasa...</b></p><p>—Lo hacía mucho. Ahora entendí por qué no me gusta que me lo hagan.</p><p><b>—Y ahora que estás de novio, ¿te cambió en algo la carrera? Porque también cuando estás de novio empieza a influir la opinión de ella, ¿te dice algo o no?</b></p><p>—No, al revés. Es muy compañera. Creo que eso me enamoró, porque yo sé que es complicado acompañar a alguien que labura de esto, porque hay muchas cosas... en el Mundial, por ejemplo. Agarrás a alguien por la espalda, tocás a alguien, hacés un chiste, jodés a una mina, a un grupo de pibas. Es la primera que se ríe. Es la primera que manda un sticker con <i>ja, ja, ja</i>, ¿entendés? O un audio diciendo: “Lo de recién fue genial, hacelo clip, me dice”. Y esa compañía sana, potenciadora, eso es difícil de encontrar. Lo otro, tenés mil pibas que están buenas, que son lindas, que físicamente tal cosa. Ahora, lo otro, esa compañía real, para mí era muy difícil y en lo nuestro creo que era imposible. Bueno, no fue imposible.</p><p><b>—Estás en un gran momento, ¿eh?</b></p><p>—Gran momento, gran. Del corazón, seguro.</p><h2>El Mundial, la carrera en América y su presente laboral</h2><p><b>—¿Y cómo fue con el Mundial?</b></p><p>—Bueno, vos sabés, el Mundial como cobertura es durísimo. La gente ve algo, pero hacerlo conlleva mucho esfuerzo, muchas horas, poco sueño. Fue durísimo. Y cuando vino ella fue un <i>shot </i>de energía, una carga de combustible.</p><p><b>—Hubo un momento en la pileta, te cruzó un día y te digo: “¿Te dieron un feriado?”. “¿Qué feriado?”, me dijiste. En la foto parecía que estabas de vacaciones en el Caribe </b><i><b>(risas).</b></i></p><p>—¿Viste? Mi vieja me ponía en historias: “Disfrutá la playa”. ¿Qué playa? Estoy al aire con A24, le digo. Estoy al aire con América. Estaba de acá para allá y Justina vino conmigo, ¿eh? Esa semana me acompañó literalmente. Estuvo conmigo todo el tiempo. Andaba de la noche, color a la playa a la mañana, Lincoln Road a la tarde.</p><p><b>—Te acompañaba casi como productora.</b></p><p>—Ayudaba mucho. Pero se la bancó, ¿viste? Aparte ese viaje no fue de novios. Yo me pongo de novio en el viaje. Entonces, ella viajó estando en algo. Y yo le decía: “¿Vos estás segura de que querés viajar? Yo quiero que vengas, obviamente, pero sino, te juro que no voy a hacer nada, no va a pasar nada. A la vuelta nos juntamos y va a estar todo bien. Y a la vuelta nos ponemos de novios, le digo, pero yo no quiero que hagas un viaje”. Y me dice: “Yo no sé si aguanto tanto tiempo sin verte en este momento en el que estamos”. Y viajó.</p><p><b>—Bueno, bien. Es recíproco, es lindo sentir eso también.</b></p><p>—Re.</p><p><b>—Y ahora te adoptó la familia de América. Estás haciendo carrera dentro del canal, porque ya estás en un programa, empezás a tener aire.</b></p><p>—Sí, yo me siento cómodo. Creo que es una pantalla en la que se puede crecer y lo siento así, ¿viste? Me siento como un pibe de inferiores, que está ahí jugando en primera, pero que conoce lo que es la reserva, que sabe dónde queda el polideportivo, que conoce el vestuario. Estoy cómodo.</p><p><b>—Sí, fuiste pasando por los diferentes lugares, que me parece que así se hace el camino en la tele, nadie entra... Además, tampoco estás preparado de entrada para ser el conductor del horario central. ¿Viste que uno cree que sí? ¿Por qué no me dan la oportunidad? ¡Menos mal! Tal vez lo arruinaba, digo.</b></p><p>—Eso que decís es clave. Hay un tiempo para todo. Yo mil veces dije: “¿Por qué no se me da a mí? ¿Por qué no me toca ahora? Y ¿por qué le toca al otro que es tal cosa?”. Y bueno, si no se da es por algo.</p><p><b>—Quizá esta cobertura que te tocó del Mundial hace tres años te salía diferente. O no tenías la capacidad para poder resolver todos los problemas que van surgiendo, o todas las notas que hay que hacer, o la fuerza para hacerlo.</b></p><p>—Totalmente. Todo llega en el momento correcto.</p><h2>Sexo, declaraciones pasadas y vida en pareja</h2><p><b>—Tengo acá en el estudio un </b><i><b>role play</b></i><b> que me gusta hacer con mis clientes, que es</b><i><b> Lo dijiste o no lo dijiste</b></i><b>, para ver si sos coherente con las declaraciones que has hecho en otros medios.</b></p><p>—A ver...</p><p><b>—“Estoy en contra de usar juguetes sexuales y disfraces”.</b></p><p>—Puede ser que lo haya dicho.</p><p><b>—Sí, efectivamente lo dijiste en stream. Pero ¿por qué?</b></p><p>—Porque para mí si sabés hacerlo bien... no hace falta.</p><p><b>—Para vos, ¿el juguete sexual es el que no logra complacer al otro?</b></p><p>—No, puede complementar. Yo no soy fan de usarlo, pero porque me dediqué un tiempito como a estudiar bien.</p><p><b>—¿Y qué salió de ese estudio?</b></p><p>—No, bueno, tuve ahí un par de entrevistas con gente que se dedica al sexo tántrico, qué sé yo. Mucho para hacer sexo, obviamente, para saber de lo que hablaba y te tiran un par de tips, algunos videos, algunos materiales para que aprendas, que si aprendés eso, el juguete es un juguete. ¿Puede ayudar? Sí, puede ayudar, pero lo otro creo que es mejor</p><p><b>—¿Querés tirar alguna data? Porque parece que tenés mucha información que no estás entregando.</b></p><p>—No, no<i> (risas).</i></p><p><b>—¿Dijiste alguna vez: “Para mí, el sexo es un pilar fundamental. Si hay mal sexo, hasta acá llegué”?</b></p><p>—Puede ser que lo haya dicho. Lo pienso, no sé si lo dije.</p><p><b>—Lo dijiste, me parece que era mi programa de </b><i><b>Quiero música</b></i><b>.</b></p><p>—Sí, el sexo es fundamental. El que te dice que el sexo en la pareja es un factor... Es clave. Porque aparte te conectás al cien por ciento, estás en un estado de vulnerabilidad completo, estás desnudo, te entregas al cien. Aparte, si eso va bien, es un escándalo la pareja.</p><p><b>—¿Te pasó de salir con alguna pareja con la que avanzaste un poco, pero que no era tan bueno el sexo?</b></p><p>—Sí, tuve. No llegó a ser pareja, pero tuve ahí un <i>chongueo </i>intenso y no iba. Es muy difícil, de verdad. Cuando le encontrás el disfrute...</p><p><b>—Lo que pasa que si te cruzás con alguien que no le gusta tanto como a vos, no hay compatibilidad. Porque después esa persona que no le gusta tanto consigue uno que no le gusta tanto y son felices sin tener tanto.</b></p><p>—Obvio. Bueno, como en todo, hay que hacer <i>match</i>, hay que empatarse ahí.</p><p><b>—Son matices. Después están los que le gusta todo el tiempo.</b></p><p>—Pero Justi bien.</p><p><b>—¿Querés hablar del sexo con tu novia?</b></p><p>—No, no, digo bien. Si voy para adelante, bien.</p><p><b>—¿Querés hacer algún comentario?</b></p><p>—¿Querés que le tire la frase? ¿Le tiro el clip?<i> (risas).</i> Mirá que te dejo la frase que sale con letras naranjas <i>(risas)</i> ¿La hago? Va: el sexo con Justi es el mejor sexo de mi vida.</p><p><b>—¿Posta?</b></p><p>—Sí.</p><p><b>—¿De tu vida?</b></p><p>—De mi vida.</p><p><b>—¿Con todas las que estuviste y que fueron como trescientas?</b></p><p>—Sí, porque es un muy buen sexo con un amor que nunca sentí. Entonces, por primera vez se da esa combinación de factores que es letal. Listo.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/3ARLZPGY35GW3J5FGDPMU66LLI.png?auth=fd878e48c4d86dec1bf7cd2b5184b593435aeeb4ffe47fd05bd59d5c88ba46ec&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Martín Salwe con Rulo en Desencriptados - Infobae]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Juli Savioli: “‘No sos una mierda como pensás’, me digo”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/16/juli-savioli-no-sos-una-mierda-como-pensas-me-digo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/16/juli-savioli-no-sos-una-mierda-como-pensas-me-digo/</guid><dc:creator><![CDATA[María Laura  Santillán]]></dc:creator><description><![CDATA[Intenta decirse palabras de confianza porque siempre se está castigando. Es talentosa, histriónica y muy graciosa. Su cabeza no le da descanso, quiere ser la mejor y todo lo que no sea productivo le genera culpa. Vive una etapa en la que no hace cosas autolesivas pero no puede dejar de contar lo que come cada día ni de restringirse con la comida. Vive sola y ahora se proyecta sola. Por qué prefiere no hablar de Gasp]]></description><pubDate>Sun, 16 Aug 2026 10:30:13 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>¿Cómo fue que a los once años de edad Juliana ya tenía un club de seguidores? Es actriz y creadora de contenido. A los once creaba desde cero con sus videos en Youtube una comunidad que en ese tiempo tenía 80.000 seguidores y que hoy tiene ocho millones y medio en TikTok y más de tres millones en Instagram. Es la dueña de un público gigante. Fue criada bajo la exigencia y la estricta disciplina de la danza clásica y vive programada para producir sin parar. Y lo más importante, es muy talentosa, histriónica y graciosa. Una gran comediante. </p><p><b>– ¿Pesa saber que te sigue tanta gente?</b></p><p>– Sí, pero es un peso que uno elige y que te trae mucho amor, mucha aventura y que elijo todos los días. </p><p><b>– Son millones. ¿Tenés dimensión de que es un pueblo, una gran ciudad?</b></p><p>– Sí, mucho no lo dimensiono, creo que no le tengo que dar tanta importancia porque un día esto va a terminar, creo que fue un momento en que tuve muchos seguidores. Ahora es muy difícil subir los seguidores, cuando estás con un pico alto de números tienen que pasar cosas extraordinarias para que te siga más público.</p><p><b>“TENGO QUE SER LA MEJOR EN ABSOLUTAMENTE TODO LO QUE HAGA, NO PUEDO LIBRARME DE ESO Y SIEMPRE ME ESTOY CASTIGANDO”</b></p><p><b>– A los tres años empezaste a estudiar danza clásica, es una disciplina que necesita dedicación, exigencia, trabajo y que busca la perfección. ¿Se hizo carne esa búsqueda?</b></p><p>– Si, lo traslado absolutamente a todo, desde hacer los videos hasta no poder disfrutar el trabajo, quiero ser la mejor en absolutamente todo lo que haga. No puedo ser más o menos, tengo que exigirme y perfeccionarlo hasta dar la mejor versión y siempre me estoy castigando por eso. Es un camino del que no puedo librarme por más que tenga terapia. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/JKIZLOWWTVCWZCWFJN2G4SWAEQ.JPG?auth=de0b90badb8fe512ea430b682c7f1e231f6c33fe57576d758e3e1d272abdf1cf&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Cuando estás con un pico alto de números tienen que pasar cosas extraordinarias para que te siga más público", aseguró Juli Savioli (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>“NO SOS UNA MIERDA COMO PENSÁS, ME DIGO”</b></p><p><b>– ¿Qué sería la perfección? ¿En qué momento te parece que un video está perfecto?</b></p><p>– No, no existe, estoy rendida. Sé que mi búsqueda es esa, pero nunca la voy a encontrar, ni encontrarme yo, porque no existe la perfección. Es una lucha que tengo en el ADN, estoy tratando de que se vaya un poco, de decirme palabras de confianza, “no sos una mierda como pensás”. Es todo el tiempo, todo el tiempo y es difícil.</p><p><b>“EL PSICÓLOGO ME PREGUNTÓ, ¿QUÉ ACTIVIDAD DISFRUTÁS Y NO TIENE UN FIN LUCRATIVO? TODO LO QUE NO SEA PRODUCTIVO ME GENERA CULPA” </b></p><p><b>– ¿Hacés terapia? ¿Ayuda?</b></p><p>– Si, me caga bastante a pedos el psicólogo. Me deja resonando muchas cosas, obviamente. Justamente esto me preguntó, ¿cuál es la actividad que realmente disfrutás y que no tiene un fin lucrativo? Cuando pienso en un personaje o en un video los pienso como si estuviese en una entrevista. Hay una productividad constante, y todo lo que no sea productivo me genera una culpa constante. Es muy difícil nivelarlo. Todo artístico, cantar, pintar, bailar, guionar, dirigir, actuar, tiene que estar en un mismo nivel y no se puede.</p><p><b>– ¿Qué es lo no productivo que hacés en la vida?</b></p><p>– Es que siento que hasta los vínculos son productivos, en el buen sentido.</p><p><b>– ¿Cuándo soltás todo?</b></p><p>- No, no existe. Es hasta con lo que ingiero. “No debo”, “tengo que hacer esto”, “tengo que comer esto”, “tengo que entrenar”, “tengo que cumplir”. Si te bajás un poco, cagaste, porque toda esa realidad que te construís se te cae a los dos segundos.</p><p><b>“CADA COSA QUE NO DEBERÍA COMER ES UNA PUÑALADA”</b></p><p><b>– Lo que ingiero, dijiste, usaste una palabra casi médica, no dijiste “lo que como”.</b></p><p>– Claro, jajajaja, sí.</p><p><b>– ¿Estás todo el tiempo cuidando lo que comés?</b></p><p>– Sí y cada cosa que no debería comer es una puñalada.</p><p><b>– ¿Por qué no deberías comer?</b></p><p>– Porque no puedo salir de eso, no puedo comer. No me dejo.</p><p><b>– No es que hay alguien que te dice que no podés.</b></p><p>– No, no, es todo lo que me quedó desde chiquita. No puedo. </p><p><b>– ¿Tiene relación con los años de danza clásica? La exigencia, la disciplina, la perfección y la comida, porque hay que ser muy flaco.</b></p><p>– Sí, no le encuentro otro origen.</p><p><b>– ¿Cuántos años duró la danza clásica?</b></p><p>– 16 años. Yo siempre le digo a mi vieja que tengo dos madres, una es la danza y otra ella.</p><p><b>– ¿Estás trabajando para darlo vuelta eso?</b></p><p>– Sí, cuesta, pero estoy bien en comparación a años anteriores.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZS2XIGHD5RFKPNIPESXG2YXX6Q.JPG?auth=29c2de6548cf7186044462c3c43e0d638b96fafad5ee587afd8bec99f0324524&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Siempre le digo a mi vieja que tengo dos madres, una es la danza y otra ella", contó Juli Savioli" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Hubo momentos peores?</b></p><p>– Sí. Nunca ninguno de nosotros va a dejar de darse con un caño, nunca va a llegar el día donde diga ‘ahora sí voy a disfrutar lo que tengo”. Siento que cuando tenga 50, 55 años, 60, voy a poder soltar, ahora es la edad para darle con todo porque después no sabés qué podés llegar a tener.</p><p><b>“NO ME GUSTA LA ROMANTIZACIÓN DEL DISFRUTE. HAY QUE TRABAJAR, HAY QUE HACER, HAY QUE PRODUCIR”</b></p><p><b>– Para vos ahora lo importante no es disfrutar, sino producir.</b></p><p>– Obviamente uno disfruta de las personas que conoce y con el laburo que hace para la gente. No me gusta la romantización del disfrute, que todo tiene que ser un disfrute. “Tranquila, relajada, disfrutá”. Hay que trabajar, hay que hacer, hay que producir, es la posibilidad que te da la vida.</p><p><b>– Dijiste que no disfrutabas de la comida.</b></p><p>– La comida la disfruto, pero me restrinjo bastantes cosas, es la verdad. Uno trata de disfrutar lo que se permite comer, yo siempre me replanteo el disfrute.</p><p><b>“ESTOY EN UNA ETAPA EN QUE NO HAGO COSAS MALAS, AUTOLESIVAS. PERO NO PUEDO NO CONTAR LO QUE COMO”</b></p><p><b>– ¿Tuviste trastornos alimenticios, no los pudiste superar del todo?</b></p><p>– Es por etapas, ahora estoy en una etapa en que no hago cosas malas en el sentido de autolesivas. Pero no puedo no contar lo que estoy comiendo, lo que comí en toda la semana. ‘Si me di estos permitidos sí o sí debería entrenar de esta forma’, entonces ‘si esos días como algo dulce no lo debería hacer porque ya lo hice el miércoles y el jueves también, ay, la concha de su madre’. Todavía me cuesta.</p><p><b>“CUENTO LOS NUTRIENTES, YO NO COMO EMPANADAS, YO NO COMO PASTAS, NO COMO PIZZAS…”</b></p><p><b>– ¿El conteo es de calorías?</b></p><p>– Sí, de nutrientes. Uno se va convirtiendo en eso, yo no como empanadas, yo no como pizza, no como pasta, no como… </p><p><b>– Es tremendo, no te das los gustos. </b></p><p>– No, y yo soy fan de lo dulce entonces me hago chocolatadas con leche en polvo, proteína y agua. Es rico.</p><p><b>– ¿Hacés ese menjunje porque engorda menos?</b></p><p>- Para mi cabeza, sí, obvio. Yo tengo que engañarla mucho.</p><p><b>– ¿Qué puede pasar si soltás todo?</b></p><p>– Pierdo el control.</p><p><b>– ¿No podrías parar de comer?</b></p><p>– Y sí. Y trato de no comprarme muchas cosas porque sé que puedo hacerlo.</p><p><b>– El miedo es el atracón, y después el vómito.</b></p><p>– Sí, sí, sí. Exacto.</p><p><b>– Es el cuco, lo que viviste años. Pero ahora está resultando tu conteo. </b></p><p>– Por eso, no estoy vomitando, pero tengo todo esto otro.</p><p><b>– “Todo esto otro” es la organización hasta el detalle de las calorías.</b></p><p>– Sí, es como la organización que tengo de los videos, de ciertos números. “Hubo estos números, pero deberían ser estos, si sigo teniendo menos de 1 millón…” “Bien, este tuvo ocho, este tres”. Las cuentas de los me gusta. Es el control de las cosas para saber que te sigue yendo bien, no desaparecer y seguir con lo que pretendés que sos. Porque la imagen también uno la tiene completamente distorsionada, es una realidad muy extraña porque no sabés qué sostenés al mismo tiempo.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/PIMNGCVE2JEBZLLKM6MYOEBJZA.JPG?auth=14dc265d452b1e03810413fbb401cc3f757de94442cebfdb1263b30e49350d16&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""No estoy vomitando, pero tengo todo esto otro", dijo Juli Savioli en entrevista con María Laura Santillán" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Cómo te ves cuando te mirás en el espejo?</b></p><p>– No me miro al espejo mucho, no es tanto con el espejo, sino más interno. Es más mental porque sé que nunca voy a estar mal, pero no puedo soltar esa tranquilidad.</p><p><b>– No importa cómo te veas, está adentro.</b></p><p>– Sí, totalmente.</p><p><b>– ¿Tiene que ver con el sacrificio o me parece a mí?</b></p><p>– Sí, es que yo aprendí que la vida es con sacrificio. Sino, no podés devolverle todo lo que te está dando. Es una oportunidad que muy pocos pudieron construir gracias a la danza que tuve en mi familia, a personas que conocí, a una hermana increíble que tengo, a mi padre, a mi madre. Agradezco con sacrificio y honrándolo, pero me cuesta como bajarle cinco cambios, por eso soy muy intensa con todo.</p><p><b>– Casi estudiás medicina, ¿cómo llegaste ahí?</b></p><p>– Dejé danza en la pandemia. Me había puesto la barra en la habitación, pero ya era insostenible. Me querían preparar para Estados Unidos, yo ya terminaba muy mal las clases, era muy deprimente. Estaba en mi peor momento con la alimentación. Dije chau y empecé con cursos de modelaje.</p><p><b>– De la danza al modelaje, cada vez más exigencia y más perfección.</b></p><p>– Sí. Cuando estaba en Mar del Plata dejé danza, me hice tatuajes, me puse aritos, empecé a deconstruirme un poco y empecé Medicina para tranquilizar un poco a mis viejos. Me gustaba ponerme el ambo, pero para actuar de médica, no para ser una médica en serio. Pero siempre me interesó el cuerpo humano.</p><p><b>– ¿Cuánto duró?</b></p><p>– Medio año en el curso de ingreso, eran 200 y entré, pero después duré un mes. Por suerte me di cuenta al mes, en eso también soy práctica.</p><p><b>– Me quedé pensando en lo que contaste, la transición entre danza y modelo, el cuerpo muy exigido, la imagen. ¿Te decían algo tus viejos de eso? La búsqueda siempre tenía que ver con la imagen.</b></p><p>– Para mí no es casualidad. Cada vez que ibas a la clase te mirabas al espejo y mirabas a tu compañera de enfrente y a la de atrás y te comparabas. Y la profesora te corregía todo el tiempo la postura, las formas, las líneas. Mucho del modelaje tiene que ver con que el cuerpo busque esas líneas. Y tiene relación con la exposición, la figura, la imagen para otros, para el público o para la profesora.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/RTBVTOELG5DNLGL4IA6RFVYPA4.JPG?auth=683149a79ed217028e0b77b1550ea437a9b0b89bd71f4ec546c086f9ec12aa27&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Cada vez que ibas a la clase te mirabas al espejo y mirabas a tu compañera de enfrente y a la de atrás y te comparabas", recordó Juli Savioli " height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Los problemas alimenticios empezaron con la danza o el modelaje?</b></p><p>– Con la danza</p><p><b>– Es una huella a trabajar.</b></p><p>– Sí, espero no ser así toda mi vida. Todo el tiempo tenés que preparar tu cabeza para que no te diga tantas cosas obsoletas. </p><p><b>– ¿Qué te dice tu cabeza?</b></p><p>– Que estás a un paso de ser una mediocre, eso todo el tiempo. Que te van a olvidar, que sos malísima en lo que hacés, que todo el mundo te está diciendo que sos buena pero te mienten, que en realidad sos malísima.</p><p><b>– Pero no puede haber 8 millones de boludos. ¿Eso no lo pensás?</b></p><p>– Sí, Jajaja, mi cabeza siempre va a lo que no tengo. Todo esto exagerando te lo digo, soy muy consciente de todo el amor y el sostén que tengo y por eso lo cuido tanto, porque tengo tanto miedo de perderlo, no conozco otra forma de cuidar las cosas que no sea de esta forma. Es un arma de doble filo, pero todo en la vida es así.</p><p><b>– ¿Cómo te gustaría estar en el futuro en relación a tu propia mirada?</b></p><p>– A nivel laboral muchos proyectos me van a requerir que vaya obteniendo más confianza. Por eso también trato de ir a lugares más incómodos para dar un pasito más y no darle la razón a esa parte mía de la cabeza. Cada vez que hago un proyecto voy superando esa forma que tengo de verme.</p><p><b>– ¿Qué lugares incómodos has ido atravesando?</b></p><p>– Juntarme con personas que me parecen muy virtuosas en rodajes, películas o series, entrevistas, juntarme a colaborar con tal persona. Debe tener un poco de incomodidad porque claramente no estás en las cuatro paredes de tu casa y todo te puede llegar a resultar terrorífico o incómodo. Ahora estoy sintiendo que estoy respondiéndote para el orto, ¿entendés?</p><p><b>– ¿Por qué?</b></p><p>– Jajaja, porque sí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/53SEF5RSGBDUTKUAEGUOSJPBDM.JPG?auth=a95913cb30c7813165b28737f9d7f504ef6e6cdfa3f31f7929b6885c6845667e&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Cada vez que hago un proyecto voy superando esa forma que tengo de verme", expresó Juli Savioli" height="1080" width="1920"/><p><b>– No se responde bien o mal, es una conversación.</b></p><p>– Bueno, eso es lo que trato de practicar.</p><p><b>– La gente gusta de vos, sos muy sexy, sos muy piola, muy histriónica. No puede ser que no haya gente que no te lo diga y que no te pegue bien.</b></p><p>– No sé, es difícil. Porque si me estuvo yendo así por esta personalidad no la puedo dejar ¿entendés? Hay algo de la identidad que es de esta forma, viéndome así, no pudiendo sonreír. </p><p><b>– Estás diciendo que todo lo que sos sostiene tu éxito.</b></p><p>– Claro, tampoco está bien. ¿O sí? </p><p><b>– No es placentero, no estás disfrutando de esta duda permanente.</b></p><p>– Ahora no, a veces se me va la duda de mí, otras veces estoy más confiada, me abrazo y digo, ‘bien, Juliana, bien, la concha de tu madre’. Y a veces no me sale decirme cosas lindas.</p><p><b>– Viniste a vivir sola a Buenos Aires cuando eras muy joven </b></p><p>– Sí, una vez a los 17 por la danza. Y después a los 20.</p><p><b>– ¿Lo sufriste? ¿Extrañabas a tu familia o te acostumbraste? </b></p><p>– No. Sentí mucha libertad, sabía que la iba a administrar bien. Estaba la pregunta de mi papá, ¿qué vas a hacer allá en Buenos Aires? Estaba a punto de inscribirme en la EMAD, la escuela de actuación, pero dije no, tenía que ir por este lado con los videos y al mismo tiempo instruyéndome en actuación y doblaje en ese momento. Después se sumó el canto, después el baile nuevamente, pero haciendo pop, medio urbano, y boxeo también. Yo sabía que manteniendo los videos me iban a llamar para un proyecto gracias a que me conocen por las redes sociales.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/CCTORHDR4JFL5HKAPNZXWFBMCE.JPG?auth=5f8470d670d67e198c10ff14c078b84cfd9433ec62469bdfc2bc41e3c7fefb19&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""A veces se me va la duda de mí, otras veces estoy más confiada, me abrazo y digo, ‘bien, Juliana, bien, la concha de tu madre’. Y a veces no me sale decirme cosas lindas", reveló Juli Savioli" height="1080" width="1920"/><p><b>– ¿Para actuar, decís?</b></p><p>– Exacto. Es a lo que a lo que apunto y en lo que siento que soy buena.</p><p><b>– Dijiste que sentiste libertad ¿Te gustaría convivir con alguien? ¿Pensaste en eso?</b></p><p>– Sí, lo pensé en su momento, depende con la persona que estés.</p><p><b>“¿CONVIVIR? NO, AHORA NO, POR AHORA ME PROYECTO SOLA”</b></p><p><b>– ¿Cuál es la fantasía de convivencia que tenés?</b></p><p>– No, ahora no. Depende también con la persona con la que estés que te ayuda a proyectar o no eso. Y no, por ahora me proyecto sola.</p><p><b>– Y la pasás bien sola.</b></p><p>– Si, re. Extraño, cuando tengo muchas cosas sociales, estar en mi casa y pintar, me ayuda a bajar mucho, mucho. Como un refugio.</p><p><b>– ¿Cómo bajar para irte a dormir? </b></p><p>– Ahora estoy implementando un poco más la meditación, me hace muy bien, la respiración. Muchos videos o ideas se me vienen cuando estoy a punto de dormirme, pero dejo que pasen esas ideas. Digo bueno, muchas gracias. Me voy a dormir, pero es media hora, una hora a veces.</p><p><b>– ¿Te sentís chiquita o grande? Tenés solo 24 años, pero una historia de trabajo y de actividad larga, empezaste muy chiquita.</b></p><p>– Sé que algunas personas dicen que parece que tengo más años. ¡Mirá qué pendeja! Tengo que agradecer mucho a mi edad, pero también al mismo tiempo después de 24 viene 25, tampoco la pavada.</p><p><b>– Me refiero a que sos autónoma, pagás las cuentas, sos independiente, vivís sola, lo disfrutás. Eso es de gente adulta.</b></p><p>– Sí, te vas sintiendo adulta. Al principio es todo nuevo, gente nueva, mucha estrategia y vas surfeando algo, no tenés todo muy visualizado. Ahora sí digo ‘voy por esto sí o sí’.</p><p><b>– Tenés mucho carácter.</b></p><p>– Sí, carácter bueno. A veces se dice, “qué carácter que tenes querida!”</p><p><b>– Mucho carácter, dije, ni bueno ni malo. ¿Vos le ponés bueno o malo a las cosas?</b></p><p>– Sí, soy extremista. Mi vieja me lo dice mucho.</p><p><b>– Muchas veces se descalifica a una persona porque tiene mucho carácter, pero es tener personalidad, es tener temperamento, está bueno poder decidir. </b></p><p>– Sí, totalmente. Eso sí, no dejar pasar una, las que realmente no son convenientes para absolutamente nadie. Todo lo que hago sé que es por mi crecimiento, si no me va a sumar, me corro totalmente.</p><p><b>– Imagino que manejás tu carrera.</b></p><p>– Sí, tengo equipos de actuación y comerciales y trabajamos en conjunto, pero en todo todo tengo la última decisión.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/D7VH4QJAXNBKRFNA5EKUR2DG3A.JPG?auth=ce1f68d4f224a2a8fa87b05858cef38184fb23188b8b7647e102cdcebdeb0ad2&smart=true&width=1920&height=1080" alt=""Soy extremista. Mi vieja me lo dice mucho", dijo Juli Savioli (Fotos de Gustavo Gavotti)" height="1080" width="1920"/><p><b>“PREFIERO NO HABLARLO DELANTE DE CÁMARAS”</b></p><p><b>– Tu ex novio, Gaspi, falleció trágicamente hace muy poco, ¿tenés ganas de hablar de eso?</b></p><p>– Preferiría que no, porque siento que se le da mucho gusto a las personas que pueden distorsionar cualquier discurso que uno pueda decir, así que prefiero no hablarlo delante de cámara.</p><p><b>– Sos súper gestual y muy graciosa en tu contenido, pero es una actuación. Entonces, ¿sos así de seria?</b></p><p>– Sí, soy así. Obviamente porque también estamos en una entrevista, uno va teniendo diferentes roles, primera vez que nos conocemos, así, sentadas y todo el contexto… Me evoca hablar de esta forma. Esta palabra que dije recién, por ejemplo, evocar. Mirá como estoy sentada… </p><p><b>– ¿Vos decís que es una performance?</b></p><p>– Exactamente.</p><p><b>– ¿Estás bien?</b></p><p>– Sí. Hay muchas cosas por las cuales estar muy feliz y otras por las cuales llorar un montón, pero buscando la estabilidad.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/JDM4CFPM7JFKLEUNMIF4AOGKAI.jpg?auth=c9a6d0916a3e5c655566fbde7163876829b53d9e6ae85e5bcc47fa74cb474f42&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"/></item><item><title><![CDATA[Flavio Mendoza, íntimo: las heridas que no sanan, su deseo de volver a ser padre y el límite que impone su cuerpo]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/16/flavio-mendoza-intimo-las-heridas-que-no-sanan-su-deseo-de-volver-a-ser-padre-y-el-limite-que-impone-su-cuerpo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/16/flavio-mendoza-intimo-las-heridas-que-no-sanan-su-deseo-de-volver-a-ser-padre-y-el-limite-que-impone-su-cuerpo/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[En una charla con Infobae, el artista que acaba de estrenar “La cúpula” habló de la decepción amorosa que lo llevo a llorar a escondidas de su hijo, de las lesiones y el dolor con el que convive en sus shows y de su deseo de volver a ser papá]]></description><pubDate>Sun, 16 Aug 2026 05:46:42 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><b>“Mi cabeza quiere, mi cuerpo no”.</b> A los 54 años, <b>Flavio Mendoza</b> empieza a reconocer un límite que durante años se negó a mirar: después de llevar su cuerpo al extremo con acrobacias, entrenamientos y espectáculos, ya no puede exigirle lo mismo. Tiene <b>ocho hernias de disco, una operación de ligamentos cruzados y artrosis en una rodilla</b>, entre otras lesiones que lo obligaron a convivir con el dolor.</p><p>Pero el freno no llega solamente desde lo físico. Flavio reconoce que <b>su obsesión por el trabajo también es una manera de no quedarse quieto</b> y evitar aquello que todavía no sabe cómo resolver. Le cuesta descansar, estar desocupado y quedarse solo con sus pensamientos. En terapia intenta encontrar algunas respuestas y admite: <b>“Hay partes que me doy cuenta de que no están sanadas”</b>.</p><p>En lo personal, también atraviesa un momento de replanteos. Cuenta que volvió a vincularse con alguien de su pasado y que una decepción reciente lo hizo llorar a escondidas, en la ducha, para que su hijo no lo viera. Habla de sus heridas de infancia, de la relación con <b>Dionisio</b> y del deseo de darle una historia diferente a la que él vivió. También confiesa que <b>quiere volver a ser padre</b>.</p><p>Mientras acaba de estrenar <i>La cúpula</i> en Puerto Madero, prepara un nuevo espectáculo junto a Ariel Diwan para el verano en Mar del Plata y avanza con <i>Siete auras</i>, que podría ser el último show en el que lleve su cuerpo al límite. Entre el escenario, el amor, la familia y las heridas que todavía intenta sanar, <b>Flavio habla con Infobae sobre el éxito, el dolor y la necesidad de aprender a bajar un cambio</b>.</p><p><b>—No parás, hacés un espectáculo tras otro. ¿Cómo estás con La cúpula?</b></p><p>—Muy bien. Recién debutamos. Yo decía el otro día: “¿Cómo es parir?”. Esto es parir. Ya salió, ya nació, ya está el bebé andando. Ahora hay que ayudarlo a reacomodar cosas. Fue una experiencia de redoblar la apuesta como creador, productor y director, de animarme y arriesgarme. No sé por qué lo hago. Siempre, cuando estoy en el baile, digo: “¿Por qué me meto en esto?”. Pero también es lo que amo.</p><p><b>—¿Quién es Flavio cuando no está en el show, cuando se apagan las luces y está solo en tu casa?</b></p><p>—Soy la persona más tranquila y común del mundo. Me gusta mucho estar en casa, disfrutar con mi hijo y con mis amigos. No soy de salir tanto. Soy de reunirme en casa, comer pizza o empanadas, o que alguien haga un asado porque yo no sé hacer. Y nos quedamos ahí.</p><p><b>—¿Qué te pasa por dentro cuando estás solo?</b></p><p>—No puedo dejar de pensar en qué puedo hacer. Tengo esta cosa, que ya hemos hablado en terapia: no puedo quedarme tranquilo. Puedo estar un día en casa, pero si al otro día tengo media tarde libre empiezo a ordenar un placard. Tengo que ocuparme en algo. No puedo irme de vacaciones y tirarme 15 días en la playa sin hacer nada.</p><p><b>—¿No podés porque no lo disfrutás o porque te genera angustia?</b></p><p>—Creo que un poquito de angustia. Pienso “me lo merezco, tengo que estar tranquilo”, pero no sucede. Hay algo que sé que no está bien, lo asumo, aunque todavía no termino de encontrar qué es. El otro día estaba armando con mi hijo la copa del Mundial y, cuando me di cuenta, habían pasado dos horas. Ahí sentí que mi cabeza se relajó un poco.</p><p><b>—¿Cuándo fue la última vez que lloraste sin que nadie supiera?</b></p><p>—Hace un tiempito. Me sentí decepcionado. Creo que una de las cosas que más me hacen mal es cuando alguien me decepciona. Fue alguien que quería mucho, tuvo una mala actitud y sentí que no estuvo a la altura de bancar lo que tenía que bancar. <b>Lloré mucho en la ducha.</b></p><p><b>—¿Fue una decepción amorosa?</b></p><p>—Sí. Le di una oportunidad a alguien que ya conocía de hacía muchos años. En aquel momento yo estaba en mi momento más mediático, con <i>Stravaganza</i>, y las fotos conmigo hasta le repercutieron en el trabajo. Llegué a llamar a un abogado porque lo querían sacar por estar conmigo. Fue muy fuerte. Pasaron muchos años, seguimos hablando y este verano volvimos a encontrarnos y a tener algo. El otro día, en el programa de Mirtha, me preguntaron si estaba con alguien y dije que sí. Conté un poco la historia, sin nombres. A él lo afectó y no me habló durante 48 horas. Cuando me enteré por qué, fue una desilusión. Lo sigo hablando con él, pero ahora no sé qué quiero porque siento que me llevó nuevamente a un lugar que ya había vivido. No somos unos pendejos. No tengo que ocultar con quién salgo. No estoy haciendo nada malo: es una persona que ama a otra persona y la gente tiene que entenderlo. Si tu familia, la gente que vos amás, no te van a bancar, o si dos boludos te van a cargar, ¿qué te importa? Pero bueno, es algo personal de cada uno.</p><p><b>—¿Te generó inseguridad?</b></p><p>—Me rompió algo de todo lo que venía construyendo. Y además, ahora está mi hijo. Si voy a incorporar a alguien a mi vida, a mi casa y a mi estilo de vida, tiene que ser una persona que pueda afrontar eso. No lo hizo con maldad. Es un problema personal que tiene que resolver, como yo tengo que resolver millones. Pero a mí me lastimó. No sé si me desenamoré, pero hoy estoy lastimado y necesito que pase el tiempo.</p><p><b>—Pero tenés ganas de volver.</b></p><p>—Me parece una persona muy valiosa y merece una oportunidad, pero yo también soy valioso. Merezco que me cuiden. Soy muy fuerte, pero hay muchas cosas en las que no lo soy.</p><p><b>—¿Qué tapa esa obsesión por el trabajo?</b></p><p>—Creo que estoy tapando cosas que no sé resolver. <b>Hay heridas que creo que están cerradas y no lo están</b>. Soy muy vulnerable, vuelvo a recaer, soy muy culposo. Me hago muy rápido cargo de los problemas de los demás. Vos venís con un problema y yo ya me hago cargo. Me lo llevo conmigo. Si a un amigo le va mal económicamente, a mí me afecta. Si puedo ayudarlo, siento que tengo que hacerlo. Por momentos soy una ONG. Y eso pasa factura.</p><p><b>—Ahí aparecen tus hermanas, que ponen un poco de control.</b></p><p>—Sí. Yo <b>nunca manejé dinero porque estaría fundido</b>. Soy de dar y ayudar mucho.</p><p><b>—¿Sentís que pusiste algún espectáculo por encima tuyo?</b></p><p>—Creo que ahora estoy en otro proyecto. Acabo de estrenar <i>La cúpula</i>, que estaremos dos meses en Puerto Madero y salimos de gira. Estoy preparando otro con Ariel Diwan para el verano y después viene <i>Siete auras</i>. Capaz que no era el momento para mí, porque quizás necesito un <i>break</i>. Pero también agradezco que suceda porque siempre busco algo diferente.</p><p><b>—¿</b><i><b>Siete auras </b></i><b>lo vas a protagonizar? </b></p><p>—Sí. Y encima tengo que subirme al escenario con mis lesiones y todo lo que implica. Yo no hago un espectáculo solamente para facturar. Busco otra cosa.</p><p><b>—¿Qué?</b></p><p>—Que digan “qué bueno que está”, “qué lindo lo que hizo”, “me encantó”. Como persona y como artista necesito eso más que la plata.</p><p><b>—¿Que te quieran?</b></p><p>—Yo me siento querido. Por el público me siento súper querido. El público argentino siempre me abrazó.</p><p><b>—¿Eso sana algo de aquel nene que alguna vez no fue cuidado?</b></p><p>—Sí, muchísimo. <b>A veces siento que el público me da algo que algunos afectos no me dieron</b>. Cuando estoy arriba del escenario nada duele, todo sale bien. En el debut de <i>La cúpula</i>, aunque había cosas que no me convencían porque soy muy detallista, el público estaba tan amoroso que yo decía: “Esto es lo que me calma”.</p><p><b>—Viviste muchos accidentes arriba del escenario. ¿Hay una adicción al riesgo?</b></p><p>—No. Soy re cagón. Le tengo terror. Cuando ensayo algo y escucho un ruido raro en el motor pienso “ay”. Pero sé que es mi arte y que eso también me destacó del resto. Por eso soy muy cuidadoso. En esta obra, por ejemplo, estoy al lado de los técnicos como uno más para que todo salga bien.</p><p><b>—¿Se contratan seguros?</b></p><p>—Sí, de todo. Hasta el espectador tiene seguro. Pero a mí no me importa cuánto pague el seguro. No quiero que le pase nada a nadie.</p><p><b>—¿Hay algo que te dé miedo hoy? </b></p><p>—Las cosas de mi hijo. Y también no poder disfrutar lo lindo que me está pasando. Tengo dos empresas impresionantes, <i>Circo Anima</i> está haciendo un exitazo en el Norte, <i>Aura</i> debuta ahora, estoy armando <i>Siete auras</i>. Para el verano voy a tener las tres compañías más grandes de Argentina y creo que de Latinoamérica. Y a veces pienso: “¿Por qué no puedo dejar de pensar en todo lo otro y disfrutar lo bueno que tengo?”. </p><p><b>—¿Cuándo sentís que un show termina?</b></p><p>—Para mí los espectáculos no cumplen un ciclo porque lo que hago es muy diferente. Cuando llevo <i>Circo Anima</i> al Norte llevo todo. La gente me dice “no se puede creer que trajiste todo porque nadie viene con todo”.</p><p><b>—Para vos es importante que la experiencia sea la misma.</b></p><p>—Soy el único que lo hace. Es muy costoso, pero para mí sería una traición que alguien me vea acá y después me vea en Salta y diga “trajo la mitad”. Me moriría de vergüenza. No lo haría.</p><p><b>—¿Qué es lo que no te deja disfrutar?</b></p><p>—No lo sé. No lo resuelvo ni en terapia. Es como si siempre hubiera un puente que estoy tratando de cruzar. No sé qué hay del otro lado, pero quiero cruzarlo. Tengo 54 años y sé que esta locura no va a durar para siempre. El cuerpo te dice hasta acá. <b>Creo que </b><i><b>Siete auras</b></i><b> puede ser el final de este tipo de show para mí</b>.</p><p><b>—¿Está la idea de correrte del escenario? </b></p><p>—No. <b>El cuerpo me está corriendo. Mi cabeza quiere, mi cuerpo no.</b> Tengo ocho hernias de disco, una operación de ligamentos cruzados, problemas en el empeine, artrosis en la rodilla. Hice toda una temporada con mucho dolor y muchas infiltraciones. Este tipo de espectáculo ya no está para mi cuerpo.</p><p><b>—¿Tomás mucha medicación?</b></p><p>—No, evito todo. Me banco el dolor. Hago mucha kinesiología, entreno para estar fuerte, pero no quiero depender de medicamentos. Tengo miedo, soy un tipo consciente, por eso hablo del retiro de este tipo de exigencia física. Después puedo hacer comedias y montones cosas.</p><p><b>—¿Estás para salir a cantar por los barrios?</b></p><p>—Sí. Contar mi vida sentado en una butaca lo puedo hacer tranquilamente.</p><p><b>—¿Lo estás pensando?</b></p><p>—No sé si eso, pero hay espectáculos que podría hacer. Cuando hice <i>Un estreno, un velorio</i>, tenía mucho más texto que otra cosa.</p><p><b>—Hay algo de eso que te puede sanar.</b></p><p>—Sí. Vos sabés que hay cosas que sano con los espectáculos. <i>La cúpula</i>, aunque es una carpa y no un circo, tiene un relato. Aparece un guardián de la cúpula que cuenta una historia. Y cuando pensé qué cuento contar, automáticamente me vino <i>El príncipe feliz</i>, el único cuento que mi mamá me leyó. Ella leía novelas de Corín Tellado y nunca me había leído un cuento. Un día apareció un libro de tapa amarilla y me leyó ese. Al final se largó a llorar. Me explicó que el príncipe y la golondrina habían dado su vida para ayudar a otros, algo así como le pasó a ella, que ayudó siempre a todos. Y ahora, después de tantos años, ese es el cuento que elegí para la obra. Es muy loco.</p><p><b>—¿Jugaba con vos tu mamá? </b></p><p>—No me acuerdo. Yo recuerdo jugar solo, estar trepado a un árbol, jugar con barro, con juguetes. No recuerdo que mi mamá me empujara en una hamaca o que mi papá jugara conmigo. Hoy con Dio sí hago esas cosas. Me dice “dale, papá, corréme”, lo corro alrededor del sillón, me pide cosquillas. De momentos así no tengo recuerdos de mi infancia.</p><p><b>—¿Recordás haberlos necesitado?</b></p><p>—Creo que sí. Yo los voy a amar hasta el último suspiro de mi vida, pero tampoco lo hicieron porque quisieran. No pudieron, no supieron o era otra época. Mi papá era un hombre muy bueno, pero faltaba mucho por trabajo. Mi mamá era muy nerviosa y nos pegaba de una manera muy violenta. Ella también terminó yéndose de este mundo sin ser feliz. Yo no quiero eso. Me niego. Y creo que <b>con los espectáculos voy sanando cosas</b>, poniendo algo que digo “bueno, pasó”.</p><p><b>—Hay algo de ese nene que tuvo falencias de cuidado que hoy intentás sanar.</b></p><p>—Sí. <i>Siete auras</i> tiene que ver con la energía. Yo creo mucho en el aura de las personas. Puedo presentir si alguien es buena persona.</p><p><b>—¿Y a mí cómo me presentís?</b></p><p>—Buena gente.</p><p><b>—¿Qué preferís que diga un elenco de vos: que sos el mejor profesional o el mejor compañero?</b></p><p>—No sé. A veces me sentí incomprendido por algunos equipos. Cuando te volvés empresario y tenés que dar trabajo y bancar muchas cosas, siempre podés quedar como el loco o el histérico. Yo invierto, les doy un escenario de la hostia donde pueden expresarse como artistas, pero a veces la gente no entiende que si quiero ensayar más no es porque quiera castigar a nadie, sino porque también tengo que cuidarlos y hacer que el espectáculo salga bien. Entonces, lamentablemente, hay gente que hoy es un número para mí: vos tenés cierto talento, cubrís este espacio, yo te pago lo que tenés que hacer y se termina el contrato. Seguimos o no.</p><p><b>—¿Te decepcionaron equipos de trabajo?</b></p><p>—Muchísimo. En la época de <i>Stravaganza</i> tuve en mi casa todo un verano a dos personas accidentadas, pero no en mi espectáculo. Uno había tenido una pelea en un boliche y lo habían apuñalado cerca del corazón. El otro se había lastimado con explosivos. Los tuve conmigo para cuidarlos porque sabía que, si no, iban a salir de joda cuando necesitaban hacer reposo. Yo estuve ahí. Los banqué en un montón de cosas. Hoy trabajan por el mundo, uno en Cirque du Soleil, el otro en México. Pero sí, hubo y seguirá habiendo artistas o equipos que me van a defraudar.</p><p><b>—¿Sos autocrítico? Si te pasás dos pueblos, ¿podés darte cuenta?</b></p><p>—Sí. Con este nuevo espectáculo me descubrí con una paciencia que nunca pensé tener y bancándome cosas que antes no hubiera bancado. Pero también me di cuenta de que me afecta físicamente.</p><p><b>¿Cambiaste porque sentías que tenías que hacerlo? </b></p><p>—Sí, y también porque no quiero que mi hijo me vea gritando todo el tiempo. Antes gritaba y después no me quedaba todo adentro. Ahora muchas cosas me las guardo y me hacen mal orgánicamente.</p><p><b>—¿Y cómo sale ahora?</b></p><p>—Me afecta físicamente. Estuve muy descompuesto todo este último tiempo porque hay muchas cosas que trago y dejo pasar. Desde algo tan simple como que alguien se vaya de un ensayo general cuando estamos preparando un estreno. Se te está pagando, cumpliendo con todo; ya está, que venga el reemplazo, lo haga. Pero hay un esfuerzo extra que a veces las personas tenemos que poner para que las cosas sucedan.</p><p><b>—¿Da miedo invertir tanta plata en un espectáculo? </b></p><p>—No. Me da más miedo la gente que la plata. Encontrar personas que no vean solamente un sueldo, sino que quieran hacer el proyecto y tirar para el mismo lado. Me he quedado 24/7 en un teatro para que un espectáculo saliera y ni siquiera era mío.</p><p><b>—¿Pagás buenos sueldos? </b></p><p>—Sí, pagamos lo que corresponde, lo que se tiene que pagar. Algunas personas piden otras cosas, cada uno arregla su dinero. </p><p><b>—¿Hoy sos más empresario que artista? </b></p><p>—No. Voy a seguir siendo artista. La parte empresarial va a quedar más para mi familia.</p><p><b>—¿Cuál fue la compra que te permitió sentir que habías salido de la pobreza?</b></p><p>—<b>Cuando le compré la casa a mi mamá</b>. Ese fue el momento. Y cuando pude ponerla en una obra social porque estaba muy mal de salud y nadie la aceptaba. Que tuviera un techo y cobertura médica fue para mí decir “lo logré”. Cuando después me compré mi casa, hasta me sentía mal porque mis hermanas vivían en departamentos y yo tenía una casa. Tengo esa cosa de querer que todos estemos iguales. Yo digo que salud, estudio, un plato de comida y un techo todo el mundo lo tiene que tener.</p><p><b>—Son derechos universales. </b></p><p>—No puedo entender que un chico no tenga comida o que un viejo no pueda comprar sus medicamentos. Pero no le echo la culpa al gobierno sino a todos, porque hablamos y no sé si hacemos cosas. Estaría bueno decir: un poquito menos para mí, un poquito más para vos.</p><p><b>—¿Milei te gusta? </b></p><p>—Sí. Me parece que hay cosas que está haciendo bien. Por ahí no me gusta cómo se expresa, pero siento que hay cosas que le hicieron mejor al país.</p><p><b>—¿Qué querés que herede de vos Dionisio y qué le deseas de corazón que evite? </b></p><p>—<b>Que evite mi demencia por querer que todo sea perfecto</b>. Yo le digo que no quiero que sea abanderado ni que me traiga un 10. No quiero que la pase mal en el colegio porque papá la pasó mal. Quiero que apruebe, que la pase bien, que aprenda. Quiero que sea feliz y que no tenga mis fantasmas.</p><p><b>—¿Sigue durmiendo con vos? </b></p><p>—Sigue.</p><p><b>—¿Por qué te emocionás así? </b></p><p>—Porque no quiero que tenga mis fantasmas. </p><p><b>—Pero él tiene una infancia completamente distinta de la tuya.</b></p><p>—Él es un niño feliz y eso me pone re bien. Le gusta ir conmigo a mis shows. Yo hablo mucho con él y le digo que si le pasa algo, que todo me lo diga.</p><p><b>—Dionisio está creciendo y en algún momento te va a preguntar por las cosas difíciles que te pasaron de chico, vos contaste que fuiste abusado. ¿Estás preparado?</b></p><p>—Sí. Yo hablo mucho con él, aunque no de ese tipo de cosas porque todavía no las entendería y tampoco quiero despertarle algo. Por ejemplo, cuando me preguntan por qué no quiero que esté en un espectáculo, para mí <b>subir a un chico a un escenario es un poco un abuso</b>. Una cosa es que estudie y aprenda, pero otra es convertirlo en un pequeño adulto. Van a estar muchas personas en contra con esto que voy a decir pero a mí la verdad esta cosa de ver un nene que se comporta como un adulto no me gusta. No me gusta que les saquen la edad. Si algún día Dionisio quiere trabajar en un espectáculo, tendrá que tener la madurez para decirme: “Papá, quiero hacerlo y me voy a bancar los ensayos, las funciones y la responsabilidad”.</p><p><b>—¿Y las redes sociales? ¿La exposición de los chicos?</b></p><p>—Yo subo cosas en las redes sociales de Dio porque para mí es como un álbum de fotos. Antes nos sacábamos fotos, las revelábamos, las guardábamos. Ahora para mí su Instagram es como un álbum donde voy poniendo cosas.</p><p><b>—Un álbum de fotos que miran millones de personas.</b></p><p>—Es verdad. Pero él no ve nada. No usa celular. Sabe qué es TikTok e Instagram, pero no los mira.</p><p><b>—Vamos a jugar. Quiero que me respondas si lo producís, lo rechazás o le buscás la vuelta. Un show con Messi.</b></p><p>—Sí, recontra sí. Amo a esa familia.</p><p><b>—Un musical de Milei.</b></p><p>—Estaría divertido. Muy Almodóvar. Pero no siendo presidente. Si sos presidente no podés hacer eso. En otro momento, cuando deje de ser presidente. </p><p><b>—Volver a </b><i><b>Showmatch</b></i><b>. </b></p><p>—Desde otro lugar podría ser. No haría lo mismo porque siento que no doy más para ese lugar. No podría darle lo que quisiera.</p><p><b>—Un show de inteligencia artificial.</b></p><p>—Es el que viene: <i>Siete auras</i>. Te sorprendí. Estamos trabajando con eso.</p><p><b>—¿Qué va a hacer la inteligencia artificial?</b></p><p>—La inteligencia artificial dentro del espectáculo, no te puedo spoilear, pero va a estar bueno.</p><p><b>—Un espectáculo para 50 personas, íntimo. ¿Lo producís?</b></p><p>—Sí. Podría ser un espectáculo mío o de alguien que tenga muchas cosas para contar.</p><p><b>—Dirigir a alguien que no sabe bailar. </b></p><p>—He dirigido a montones que no saben bailar. En la época de Nito Artaza me venía cada patadura. Pero un gran coreógrafo o director tiene que encontrar qué tiene esa persona para que se la vea bien, aunque no sepa bailar.</p><p><b>—¿A qué le decís que no hoy rotundamente? </b></p><p>—A pasarla mal. A sufrir. Y a alguien que no me respete o que no se banque quién soy. Si no pone el pecho por mí sabiendo que soy un buen tipo, le digo que no.</p><p><b>—¿Qué zanahoria está por delante en tu vida personal? ¿De qué tenés ganas?</b></p><p>—No sé si ampliar la familia. Me encantaría. En unos años <b>me gustaría volver a ser papá y poder dedicarme más a eso</b>. Esperarlo como espero a veces a Dio cuando juega al fútbol. Que vengan más niños.</p><p><b>—No un niño, niños.</b></p><p>—Me encantaría, sí. Creo que también me sacaría un poco de esta parte tan estricta del trabajo. Y cuando sos artista podés dedicarles tiempo, pero no quiero que me los críen.</p><p><b>—¿Hay embriones de cuando nació Dio?</b></p><p>—No te voy a decir. Te vas a quedar con la duda. (Risas).</p><p><b>—¿Estamos hablando de corto o mediano plazo?</b></p><p>—Ahora tengo una responsabilidad muy grande con los shows. Cuando estrene <i>Siete auras</i> nos vamos a volver a encontrar y ahí te podré dar noticias.</p><p><b>—Yo creo que vas a estrenar </b><i><b>Siete auras</b></i><b> y que a los dos meses vas a publicar una ecografía. </b></p><p>—(Risas) Creo que esta vez, si lo hago, voy a ser más prudente. Estoy cambiando un poco mi cabeza con las redes, la exposición y las cosas que cuento. Hay muchas cosas que callo y me estoy guardando. Yo creo mucho en Dios.<b> Yo tengo ganas</b>. Tengo las mismas ganas que tenía el primer día que nació Dio.</p><p><b>—Dijiste más niños. Vas por más.</b></p><p>—Más niños, lo que Dios diga. A veces tampoco es tan fácil. La primera vez tuve una pérdida y fue muy difícil. Uno no tiene en la cabeza que eso puede pasar. Por eso creo que estas cosas hay que guardárselas hasta que todo suceda.</p><p><b>—Con lo obsesivo que sos, mirá si lo vas a dejar en manos de Dios.</b></p><p>—Soy obsesivo, pero en esas cosas también creo que tiene que haber una linda energía para que todo suceda.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/6ZCZNNMCANEI7CWDOAJCQKLAQM.png?auth=465b9372be51870b8528062364327174a8fcb8ccbe3a7ef6121b15d2ddc1a012&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Personajes - Flavio Mendoza]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[“No jugaba a ser un nene, ya lo era”: pasó años escondiendo su verdadera identidad y sus alumnos lo entendieron sin preguntas]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/15/no-jugaba-a-ser-un-nene-ya-lo-era-paso-anos-escondiendo-su-verdadera-identidad-y-sus-alumnos-lo-entendieron-sin-preguntas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/15/no-jugaba-a-ser-un-nene-ya-lo-era-paso-anos-escondiendo-su-verdadera-identidad-y-sus-alumnos-lo-entendieron-sin-preguntas/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Schapiro]]></dc:creator><description><![CDATA[Su papá aún le dice el nombre de mujer con el que nació, sus hermanas aún no leyeron el libro que escribió para contar su historia y con sus alumnos no hubo nada que explicar. "Buen día, profe Mariano", le dijeron de inmediato. En un nuevo capítulo de Voces, la vida de un docente de música que encontró en el arte su refugio para crear su propia identidad y para sanar un drama familiar]]></description><pubDate>Sat, 15 Aug 2026 04:07:11 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Durante años, <b>Mariano Crippa</b> sintió que vivía dos duelos al mismo tiempo. En su casa, el dolor era una presencia constante: sus padres habían perdido a dos hijos varones y, tiempo después, también murió un sobrino por la misma enfermedad genética. Mientras intentaban reconstruirse una y otra vez, él cargaba otro secreto que todavía no sabía describir. <b>Había nacido con el nombre de María, pero desde los cuatro o cinco años sabía que esa identidad no era la suya</b>.</p><p>Hoy tiene 41 años, es profesor de Educación Musical, compositor y acaba de publicar <i><b>Un hombre nuevo</b></i><b>, un libro autobiográfico en el que reconstruye ese recorrido</b>. Cada capítulo termina con una canción propia porque, como dice, “todo lo que no podía decir con palabras lo empecé a escribir en la música”. Esa misma obra lo llevó a presentarse en la Feria del Libro y en congresos sobre diversidad y género en distintos puntos del país.</p><p>En diálogo con Voces, cuenta cómo fue crecer en un pequeño pueblo santafesino cuando todavía no existían conversaciones sobre identidad de género, recuerda la profunda depresión que atravesó durante la adolescencia y explica por qué la música terminó convirtiéndose en su refugio. <b>“Yo no jugaba a ser un nene; yo lo era”</b>, resume sobre una sensación que lo acompañó desde la primera infancia.</p><p>También habla del vínculo con sus padres, de la sobreprotección que dejó una historia familiar marcada por las pérdidas y <b>del largo camino hasta convertirse, legal y emocionalmente, en Mariano</b>. “Llegó un ángel disfrazado de música que me salvó”, dice. Y esa frase, quizás, resume toda su historia.</p><p><b>—Sos docente de música. ¿Cómo te presentarías hoy?</b></p><p>—Soy profesor de Educación Musical. Nací en Elisa, un pueblo muy chiquito de Santa Fe. Hoy mi ropa sigue ahí, pero vivo viajando con el arte: con mi música y con <i>Un hombre nuevo</i>, el libro donde cuento mi historia.</p><p><b>—Vamos al principio. Vos naciste con otro nombre.</b></p><p>—Sí. Mi nombre era María del Valle. Así me puso mi papá, por la Virgen del Valle. Crecí en un pueblo muy chico y desde los cuatro o cinco años empecé a sentir que ese nombre no me representaba. Fui un chico muy feliz, pero también crecí atravesado por dos dolores: el prejuicio por sentirme diferente en un lugar tan estructurado y la historia de mi familia.</p><p><b>—Tu historia también está marcada por una serie de pérdidas muy fuertes. ¿Cómo estaba compuesta tu familia?</b></p><p>—Éramos cinco hermanos. La mayor es Mariela; después nació Gastón, que murió a los seis meses; luego Jacquelina; después nací yo y el menor era Leandro, que falleció cuando tenía tres años. Años más tarde también murió Alexis, el hijo de Mariela. Yo siempre digo que era como un hermano para mí porque cuando nació yo tenía doce años.</p><p><b>—Tus papás perdieron a dos hijos y, más adelante, también a un nieto.</b></p><p>—Exacto. En ese momento nadie entendía qué pasaba. Eran bebés que nacían completamente sanos y, a los seis o siete meses, empezaban con convulsiones, fiebre constante e infecciones en los oídos. Mis viejos recorrieron médicos, curanderos y homeópatas buscando respuestas, pero la ciencia todavía no podía explicar qué era.</p><p><b>—¿Con el tiempo supieron cuál era la enfermedad?</b></p><p>—Sí. Muchos años después se descubrió que era una enfermedad congénita que afectaba a los varones de la familia. Pero en ese momento ellos nunca tuvieron esa respuesta. Es muy loco porque <b>no pudieron criar a sus hijos varones y, de algún modo, la vida terminó dándoles uno</b>.</p><p><b>—¿Cómo era esa casa en medio de tanto dolor?</b></p><p>—Éramos una familia de clase media. Mis viejos tenían el salón del club del pueblo, donde se hacían cumpleaños, casamientos y todas las fiestas. Ahí nació mi relación con la música. Me crié viendo tocar músicos en vivo. Por eso digo que mi infancia tuvo dos caras: por un lado, <b>el arte me cobijó</b>; por el otro, convivíamos con muchísimo dolor. Cada cual sobrevivió como pudo.</p><p><b>—¿Después de tantas pérdidas apareció una sobreprotección?</b></p><p>—Sí, totalmente. <b>Mi mamá todavía hoy me cuida como si tuviera 13 años</b>. Y yo la entiendo. Después de todo lo que vivieron, es lógico.</p><p><b>—¿Cuándo empezaste a sentir que algo no coincidía con tu identidad?</b></p><p>—A los cuatro o cinco años. No tenía palabras para explicarlo, pero sabía que era diferente. <b>Yo no jugaba a ser un nene; sentía que lo era</b>.</p><p><b>—¿Cómo se manifestaba?</b></p><p>—En cosas muy simples. En la escuela mandaban a las nenas a bordar y a los varones a carpintería. Yo quería estar con ellos haciendo un portarretrato de madera. No entendía por qué tenía que quedarme bordando. Sentía que no estaba donde quería estar.</p><p><b>—Pero los juegos o las actividades no tienen género.</b></p><p>—Ahora se habla más, pero en ese momento ni siquiera se hablaba. No podía contárselo a mis padres, a mis docentes ni a mis amigos. Cuando llegó la pubertad y mi cuerpo empezó a cambiar, me deprimí muchísimo. Me sentía completamente solo y ahí <b>apareció un ángel disfrazado de música que me salvó</b>, me cobijó, y empecé a volcar en canciones todo ese dolor, esa tristeza que no podía poner en palabras.</p><p><b>—¿Esas canciones ya hablaban de lo que te estaba pasando?</b></p><p>—Sí, aunque de manera inconsciente. Usaba muchas metáforas. Tengo una canción que se llama <i>Mi otra mitad</i> y empieza diciendo: <b>“Más allá de lo que puedes ver se esconde mi otra mitad”</b>. Hoy la leo y entiendo que ya estaba hablando de mi identidad, aunque en ese momento tenía apenas 13 años.</p><p><b>—“Aquellas noches que por ti lloré“. ¿Por quién llorabas?</b></p><p>—Por un amor al que nunca le pude decir lo que sentía. Por mis ausencias. Y por mis hermanos.</p><p><b>—El libro tiene un código QR en cada capítulo. ¿Cómo surgió esa idea?</b></p><p>—Quería que fuera <b>una experiencia interactiva</b>. Que mientras leés también escuches la canción que acompaña esa parte de la historia. Por ejemplo, el primer capítulo habla de mis hermanos y el QR te lleva a <i>Tres ángeles</i>, la canción que hice para ellos. Es literatura y música al mismo tiempo.</p><p><b>—¿Había lugar para hacer tu propio duelo en esa familia?</b></p><p>—Yo veía que mis viejos no podían más y no quería sumarles otro dolor. El arte fue mi escapatoria más sana.</p><p><b>—¿Cómo fue la adolescencia?</b></p><p>—Muy difícil. Cada vez me encontraba menos. En la escuela sufrí bullying, esas cosas que te decían los compañeros que dolían y cuando se enteraron de que me gustaba una chica me dejaron de lado. Me decían “marimacho”, me corregían la forma de sentarme o me decían que así nunca iba a conseguir novio, incluso los docentes. Hoy eso parece impensado, pero en ese momento era normal y encima no íbamos a los psicólogos.</p><p><b>—¿Podías hablar de eso en tu casa?</b></p><p>—No. Mis padres soñaban con que yo fuera una nena, que tuviera mi fiesta de 15, que me casara, que tuviera hijos. No quería decepcionarlos.</p><p><b>—¿Cuándo sentís que tocás un límite?</b></p><p>—Mariano no existía en ese momento. María terminó la escuela, me mudé a Rosario para estudiar el Profesorado de Música y <b>la ciudad me abrió la cabeza, encontré libertad</b>. Venía de un pueblo de diez cuadras y por primera vez conocí personas que sentían lo mismo que yo.</p><p><b>—¿Ahí ya entendías qué te pasaba?</b></p><p>—Sabía que me gustaban las mujeres, pero todavía no entendía mi identidad porque yo mismo tenía muchos prejuicios conmigo. El clic llegó un día dando clases. Les hablaba a mis alumnos de la importancia de cumplir los sueños y ser auténticos, y algo resonó dentro de mí: <b>“Yo no lo estoy siendo conmigo”.</b> Ahí empezó mi verdadero cambio.</p><p><b>—¿En ese momento ya habías construido una vida afectiva?</b></p><p>—Sí. Estuve más de diez años en pareja con una mujer. Después de esa reflexión, decidí empezar mi transición. Fui a una endocrinóloga, comencé el tratamiento con testosterona. Los hombres trans nos aplicamos una inyección cada tres meses. y también elegí agregar dos letras a mi nombre: la N y la O. Es un “no” a detenerme, por más difícil que sea el camino.</p><p><b>—¿Cómo fue la decisión de transicionar?</b></p><p>—Vi a Ale Iglesias en <i>Gran Hermano</i>. Verlo feliz me movilizó muchísimo. Me tomé un colectivo y me vine a Buenos Aires para averiguar cómo podía hacer yo. Pensé: “Quiero ser como él”. <b>Cuando se lo conté a mi mamá, me dijo que si quería hacer eso me fuera del pueblo</b>. Y yo pensaba: “¿Por qué tengo que irme para ser? Yo quiero ser en todas partes”. De ahí nació una de mis canciones.</p><p><b>—¿Qué es lo que le decís a tu mamá? ¿“Quiero ser hombre”?</b></p><p>—Ni siquiera me animaba a decirlo. Le mostré un video de Ale Iglesias y le dije: “Esto quiero hacer”. El miedo más grande de mis papás era el qué dirán. Y también atravesar otro duelo. Ya habían perdido hijos y sentían que ahora también perdían a María.</p><p><b>—¿Qué edad tenías?</b></p><p>—Treinta y siete años. Y empecé el tratamiento a escondidas.</p><p><b>—¿Tus papás no lo sabían?</b></p><p>—No. Se los conté por separado. Con mi mamá había más diálogo. Con mi papá casi no hablábamos de estas cosas.</p><p><b>—¿Pudiste explicarles que esa incomodidad con tu cuerpo venía desde la infancia?</b></p><p>—No. Apenas había podido contarles que me gustaban las chicas. <b>Con mi papá pensé que podía reaccionar de dos maneras: enojarse o felicitarme. Hizo una tercera cosa: lloró</b>. Creo que no sabía cómo acompañarme y yo también sentía culpa porque no quería hacerlo sufrir más.</p><p><b>—Pero los cambios empezaron a notarse.</b></p><p>—Sí. La voz empezó a cambiar y yo inventaba excusas. Decía que era el aire acondicionado, que estaba resfriado. Incluso la operación me la hice a escondidas. Les dije que viajaba a un curso del Ministerio.</p><p><b>—En la escuela sí decidiste contarlo.</b></p><p>—Sí. Primero hablé con la directora y después se informó a las familias. Los alumnos fueron los que más me acompañaron.<b> Al otro día entré al aula y simplemente me dijeron: “Buen día, profe Mariano”</b>. No hubo nada más que explicar.</p><p><b>—¿Y los padres?</b></p><p>—Siempre tuve muy buena aceptación. Creo que antes que cualquier etiqueta, uno es una persona y siempre respeté mucho a la comunidad, amé mucho mi trabajo, doy la vida por los chicos y la escuela. Y si vos sos buena persona y te movés desde el amor, eso también vuelve.</p><p><b>—¿Te preguntaron algo en particular los papás o los chicos?</b></p><p>—No. A veces una mamá llegaba y decía: “Seño María, acá está mi hijo”. Y el nene la corregía: “No, profe Mariano”. Los chicos no nacen con prejuicios y habladurías hay siempre, pero no viví la discriminación en primera persona.</p><p><b>—El colegio apoyó.</b></p><p>—Sí. Vivo en Elisa y doy clases en cinco escuelas rurales, en distintos pueblos. Tengo alumnos que llegan en moto, otros a caballo, otros en tractor. En una escuela tengo solamente dos chicos y damos clase abajo de un árbol mientras tomamos mate. Por eso te digo, a mí Dios siempre me cobijo.</p><p><b>—¿Qué edades tienen tus alumnos?</b></p><p>—Desde chicos de tres años hasta jóvenes de 19. Los más chiquitos me dicen “Pofe Marano” porque todavía no les sale. Una vez uno me saludó diciéndome “Hola, Mariano Moreno”, porque la escuela lleva ese nombre. Son maravillosos. Doy clases en inicial, primaria, secundaria y también enseñé en el profesorado. Entro a trabajar a las siete de la mañana y salgo cerca de las seis de la tarde. Después empieza mi otra vida, la de músico.</p><p><b>—¿Los más grandes hacían preguntas?</b></p><p>—Sí. Lo que más les llamaba la atención era cómo iba cambiando mi voz. Ellos me conocieron siendo contralto y fueron viendo cómo me convertía en barítono. Aprovechábamos eso para hablar de música, de los distintos registros vocales y también aparecía la ESI, que hoy es tan cuestionada.</p><p><b>—Y tan necesaria.</b></p><p>—Para mí fue fundamental. <b>La Educación Sexual Integral abrazó al niño que yo fui y que nadie supo escuchar ni entender</b>. La ESI no viene a decirle a nadie cómo vivir su sexualidad. Viene a enseñar vínculos sanos, el cuidado del cuerpo y, sobre todo, a darles un espacio a los chicos para hablar. Nadie quiere convencer a nadie de nada. Te puedo dar un ejemplo: tengo 20 años de carrera docente y no salió ningún alumno homosexual o con identidad de género diferente. Lo único que hacemos es escuchar. Un chico necesita saber que su cuerpo vale, que merece respeto y que puede pedir ayuda si algo le pasa. Eso es la ESI.</p><p><b>—¿Cuándo sentiste que te despedías de María?</b></p><p>—En un principio fue una negación elegir ese nombre. Era como decir “María, no”. Pero con el tiempo entendí que no tenía que negar a quien fui. <b>Hoy María y Mariano conviven</b>. Elegí ese nombre justamente porque contiene a los dos: admiro la sensibilidad y la valentía que tuvo María para atravesar tantas cosas, y también la fortaleza de Mariano.</p><p><b>—¿Cuánto duró la transición?</b></p><p>—Más o menos diez años y para mí culminó el proceso, que es muy personal y cada uno sabe hasta dónde quiere llegar con su transición: algunos solo cambian su identidad social, otros hacen tratamiento hormonal, otros se operan. No existe un único camino.</p><p><b>—¿Vos qué elegiste?</b></p><p>—Hice hormonación y me realicé una toracoplastia, que es una cirugía para quitarse los pechos y masculinizar el tórax. No sentí la necesidad de hacer una cirugía genital. Para mí, la transición llegó hasta donde yo necesitaba.</p><p><b>—¿El DNI lo cambiaste?</b></p><p>—Sí. Fui uno de los primeros docentes de Santa Fe en actualizar todos mis datos en el sistema educativo. Tenía miedo de perder la antigüedad, el trabajo, de tener que empezar de cero. Eran fantasmas muy grandes. Pero nada de eso ocurrió. Puedo mirar hacia atrás y sentir que valió la pena.</p><p><b>—¿Quién te acompañó en todos estos años?</b></p><p>—María, Mariano. Mis amigos, que tengo muchos porque valoro la amistad. Y mi familia, que la amo y me ha acompañado desde su lugar, desde donde ha podido cada uno. Y mi música, mi arte.</p><p><b>—Hace un rato hablábamos de </b><i><b>Es hora de partir</b></i><b>. Hay un verso que dice: “Siento que es hora de partir, aunque no sepa dónde ir”. ¿Es una despedida de María?</b></p><p>—Sí. En algún punto tuve que hacer ese duelo. Hay cosas que ya no voy a volver a vivir, como escuchar esa voz en vivo. Pero tampoco desapareció. <b>Cuando canto esa canción hago un dúo conmigo mismo: suena la grabación de María y yo canto con ella</b>. Es una manera de abrazar esa parte de mi historia.</p><p><b>—¿La extrañás?</b></p><p>—No. Porque sigue estando. Hoy, cuando me miro, veo a María y veo a Mariano. Los dos viven en mí.</p><p><b>—En el libro hablás mucho del autoconocimiento.</b></p><p>—Sí. Para mí la primera clave es mirarse. Vivimos pendientes de lo que hacen los demás, de producir, de correr, de cumplir objetivos. Pero pocas veces nos preguntamos quiénes somos realmente. Tenemos una sola vida y es muy cortita. Vale la pena detenerse a pensar cómo queremos vivirla.</p><p><b>—¿Tu familia leyó el libro?</b></p><p>—Mi familia no es muy lectora. Dejé el manuscrito arriba de la mesa pensando que alguno lo iba a agarrar y nadie lo hacía. Un día llegué al negocio de mi mamá, que tiene una librería, y la encontré leyéndolo. No dije nada. Tiempo después me abrazó y me dijo: <b>“Ahora entiendo cuánto sufriste, Mariano”</b>. Ahí sentí que el arte había logrado explicar lo que yo nunca había podido poner en palabras.</p><p><b>—¿Fue una forma de encontrarse?</b></p><p>—Sí. Y también siento que hoy pueden tener al hijo que biológicamente nunca pudieron tener.</p><p><b>—¿Hoy tus papás lo viven así?</b></p><p>—Mi mamá sí. Mi papá habla poco, pero también me acompaña a su manera. Y están orgullosos de mi camino recorrido porque saben que fue muy difícil.</p><p><b>—¿Tu papá ya te pudo llamar Mariano?</b></p><p>—No. Mi papá me dice María del Valle todavía y está todo bien. Mi mamá sí me dice Mariano.</p><p><b>—El libro se llama </b><i><b>Un hombre nuevo</b></i><b>. ¿Por qué ese título?</b></p><p>—Porque no habla solamente de mí. Todos podemos ser una persona nueva cada día. No me refiero al hombre por el género, sino a la posibilidad de elegir qué vida queremos tener. Yo podría haberme quedado parado en el lugar de la víctima, pero me paré en otro lado y <b>cómo pude salí adelante, con las herramientas que tenía: la educación y el arte</b>.</p><p><b>—¿Tus hermanas te acompañaron?</b></p><p>—Les costó mucho. De hecho, todavía no leyeron el libro. Les pregunté por qué y me dijeron que no pueden enfrentarse a todo lo que cuento. Yo respeto los tiempos de cada uno. Si algún día quieren leerlo, ahí va a estar.</p><p><b>—Ojalá en algún momento puedan leerlo. ¿Hoy estás bien?</b></p><p>—Sí, hoy <b>me siento íntegro</b>. La felicidad no es constante, va y viene, pero encontré mi lugar y hago las cosas que me gustan: enseñar, compartir tiempo con mis alumnos, cantar, escribir. Eso me llena.</p><p><b>—¿Tenés ganas de ser papá?</b></p><p>—Me encantaría, pero a esta altura voy a ser más abuelo que papá (risas).</p><p><b>—¿Estás en pareja hoy?</b></p><p>—Hoy no.</p><p><b>—Hoy no, pero te escucho hablar de los chicos y te iluminás, así que puede haber un papá por ahí.</b></p><p>—A veces los más chicos hasta me dicen “papá” por el tiempo que pasan conmigo. <b>Dios no me mandó hijos, pero tengo alumnos que son como si lo fueran</b>, porque por ejemplo, el año que viene se recibe la primera promoción completa que tuve desde sala de tres. Entraron con tres años y hoy terminan la secundaria técnica con 17. Los vi crecer y, de alguna manera, también los crié.</p><p><b>—Después de escribir el libro y contar tu historia, ¿qué te gustaría que se lleve quien lo lea?</b></p><p>—Que todo lo que hagamos sea desde el amor. Sé que hay personas que todavía no entienden estas historias. Pero cuando uno mira desde el corazón, entiende mucho más. A veces hace falta que le pase a alguien cercano para comprenderlo. <b>Ojalá este libro sirva para abrir un poco más nuestros corazones</b>. Hay un dicho que me gusta mucho: la sexualidad no está entre las piernas, sino entre las orejas, en la cabeza.</p><p><b>—No es todos contra todos.</b></p><p>—Exactamente. Estamos muy poquito tiempo acá, hay que ser más amorosos.</p><p><b>—¿Y hoy sos feliz?</b></p><p>—Soy feliz.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/K7GYNSJIPBCOFNZA3QWKS4AWCQ.jpg?auth=c3f6d0e5579e2a6c12ddfa275b95a6c67cf1a507c09f61f551caff27ae3fbbe3&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/jpeg" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[Voces - Mariano - Home]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[¿Qué fue de la vida de Cumbio?: “Fui la primera en recibir cariño en las redes, pero también en tener haters”]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/07/que-fue-de-la-vida-de-cumbio-fui-la-primera-en-recibir-carino-en-las-redes-pero-tambien-en-tener-haters/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/07/que-fue-de-la-vida-de-cumbio-fui-la-primera-en-recibir-carino-en-las-redes-pero-tambien-en-tener-haters/</guid><dc:creator><![CDATA[Luis Novaresio]]></dc:creator><description><![CDATA[En el estreno de La vida después, la pionera del fenómeno flogger, considerada “la primera influencer argentina” repasa su historia: de vivir en un conventillo a trabajar con Mirtha Legrand y manejar las redes sociales de famosos
]]></description><pubDate>Fri, 14 Aug 2026 15:43:48 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Con dieciséis años llegó a convocar hasta 5.000 adolescentes en las escalinatas del Shopping Abasto a través de Fotolog, cuando no había computadoras en cada casa, no existían los smartphones ni la palabra influencer. Hoy, se reinventa detrás de escena como estratega de comunicación para importantes figuras y marcas del país.</p><p><a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/"><b>En el episodio estreno de La vida después</b></a>, la nueva propuesta audiovisual de Infobae Studio, Agustina Vivero, inmortalizada en la cultura popular argentina bajo el seudónimo de <b>“Cumbio”</b>, se sienta a repasar el recorrido completo de una vida atravesada por la sobreexposición temprana, la resiliencia en un entorno hostil y la construcción de una sólida carrera profesional lejos del ruido mediático.</p><p><b>Luis Novaresio:</b> Arranquemos por el principio. ¿Quién es Agustina Vivero?</p><p><b>Agustina Vivero:</b> Tal vez la mayoría me conoce como Cumbio, “la primera influencer de Argentina”. Pero si tenemos que hablar un poco más de mí, me gustaría decir que soy una chica humilde a la que le gusta estudiar, capacitarse y ayudar a su familia.</p><p><b>LN: </b>Lo decís así como al pasar: “La primera influencer argentina”.</p><p><b>AV:</b> Es muy flashero, pero pasó. Estamos hablando del 2006, cuando abrí mi Fotolog por primera vez. Pasó esto de organizar los encuentros que trascendían la plataforma digital y eran en el Abasto: se juntaban 5.000 pibes copando el shopping. Diez años después de ese momento, me llaman un día para el Martín Fierro Digital y me dicen: “Te queremos invitar, tenemos algo especial para vos”. Y yo digo: “¿Qué será?”. Y ahí me dieron el Martín Fierro a la primera influencer argentina. A todo esto, yo me puse a investigar y sí, efectivamente soy la primera.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EGMW57R73FDUXKZZU7CHWJGVCM.jpg?auth=85e2a2634304a68417772fd9bbb711f31549ac193636a454d2ab5783c7f555f8&smart=true&width=6192&height=4128" alt=""Es muy flashero, pero pasó. Estamos hablando del 2006, cuando abrí mi Fotolog por primera vez", afirma Cumbio" height="4128" width="6192"/><p><b>LN:</b> Objetiva y cronológicamente sos la primera. ¿Cómo llegás a Fotolog?</p><p><b>AV:</b> Bueno, yo había escuchado por primera vez que existía algo que se llamaba Internet, a lo que podías acceder a través de una computadora. Mi viejo me consiguió una compu en un remate en el que él compraba inodoros usados y después los revendía. Yo caminaba siete cuadras para ir a un ciber en el que a la media hora o a la hora se te acababa el tiempo y te cerraban la sesión. A partir de ahí, nunca paré con la comunicación digital. Creo que lo más loco y lo que más me ayudó fueron varios puntos. Uno es que yo era muy amiguera, entonces ya tenía muchos seguidores, aunque no era conocida; muchos amigos que seguían este Fotolog en el que yo subía fotos con mi camarita digital pixelada o con aquellos celulares Nokia en los que salía todo verde. Después, organizar efectivamente los encuentros y que la gente me empezara a ver como la cara de los floggers: “Bueno, vamos a ver qué hacen, entremos al Fotolog de Cumbio”. Y por último, creo que algo que también hizo que se destacara mi Fotolog fue el tema de las fotos llamativas que hacía para que la gente entrara a ver mi usuario.</p><p><b>LN:</b> Dijiste algo: “Mi papá compraba y revendía inodoros”. Contame cómo es tu familia.</p><p><b>AV:</b> Mi familia se compone por mi viejo plomero, que falleció hace dos años ya, mi mamá ama de casa, y mi hermano, Rubén Vivero.</p><p><b>LN:</b> Un inmenso productor.</p><p><b>AV:</b> Productor de tele. Mucha gente piensa que mi hermano tuvo algo que ver con lo que pasó con los floggers, y no. Esto me encanta contarlo porque un día me llama mi hermano cuando yo estaba en un encuentro del Abasto y me dice: “¿Qué hiciste?”. Le digo: “¿Cómo qué hice?”. “Están pidiendo en <i>Policías en Acción</i> el teléfono de Agustina Vivero y dicen que es mi hermana y que está haciendo algo en el Abasto, un encuentro”. Le digo: “No, después te cuento, es que nos juntamos los floggers, vos pasale el teléfono”.</p><p>Bueno, mi papá, como les comenté, era plomero y gasista matriculado. Lo que hacía para tener algún pequeño ingreso extra era ir a los remates en los que podés comprar algo usado, ya sea de un lugar que se está por demoler o que ya no se utiliza más, y compraba inodoros, bañeras... Entonces, cuando iba a la casa de alguien a arreglar algo, podía venderle eso más barato que comprarlo nuevo, pero estando en perfecto estado.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/3MHGKX7JMVBCPBHEVDR4RDTNDQ.JPEG?auth=757678d42f19ac380b63b74420442ce2272b544fe0af352960f86407042f3097&smart=true&width=695&height=378" alt=""La gente quería saber qué era el fenómeno de los floggers", recuerda Cumbio" height="378" width="695"/><p><b>LN:</b> ¿Qué hay de cierto en que un vos creíste que traía un inodoro y no era un inodoro?</p><p><b>AV:</b> Un día de esos en los que mi viejo volvía del remate trayendo literalmente cualquier cosa, llegó a casa y lo ayudamos. Mi mamá me dice: “Hoy la puerta del conventillo abrila vos cuando llegue tu papá”. En esa época no me dejaban, por una cuestión de seguridad, siempre me decían: “No le abras la puerta a nadie, dejá que nosotros abrimos”. Bueno, ese día abro la puerta y era mi viejo con una CPU y un monitor todo amarillento. Estamos hablando de los monitores viejos de tubo, con Windows 95. Con eso empecé todo, porque ahí aprendí a usar Excel y a jugar al <i>Príncipe de Persia</i>. Todo gracias a esa compu. Mis papás apenas estaban aprendiendo a usar una computadora, no tenían ni idea y, sin embargo, siempre estaban ahí empujándome y apoyándome. En paralelo, mi hermano estaba haciendo su carrera como productor: hizo <i>Policías en Acción</i>, <i>Caos en la Ciudad</i>, <i>Cárceles</i>, <i>Gran Hermano</i>... Muchos programas.</p><p><b>LN:</b> ¿Vivían en un conventillo?</p><p><b>AV:</b> Yo viví en un conventillo por muchos años. Durante todo el pico de Fotolog yo vivía en ese conventillo y recibía a mis amigos del Abasto ahí. Tenía una parte inicial en la que vivía yo, donde había diez familias. Y había una parte de arriba en la que vivían más, comunicada por un patio. Nos hablábamos desde el patio con los de arriba, muy de conventillo. Compartíamos todo: el baño, la cocina... Todo se compartía. Aprendés a llevarte bien como sea con otras familias, y está bueno porque realmente pasaron a ser parte de mi familia también. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/7BT2EDH5ABDSXJ3GWZYJKCPFTM.png?auth=c4a7365c81a69b1a9dc784828cc0fa47acaa5825037e887b58d9b24132e5db97&smart=true&width=1920&height=1440" alt=""Con el Fotolog, llegamos a juntar 5.000 pibes copando el Shopping Abasto", recuerda Cumbio" height="1440" width="1920"/><p><b>LN:</b> ¿Mamá y papá entendían lo que vos hacías?</p><p><b>AV:</b> Ellos entendían lo que yo les decía y me creían. Yo les decía: “Para mí esto es el futuro. Hoy estoy jugando, pero para mí la gente más adelante va a necesitar hacer esto, va a necesitar entenderlo, y yo ya voy a saber hacerlo”. Confiaban en lo que yo les decía, pero después no entendían absolutamente nada: ni cómo se prendía la compu ni qué era Fotolog. Me acuerdo de un día en que empezó a haber mucha repercusión por las notas de Chiche Gelblung, donde ya empezaba a haber ciertas polémicas o me invitaban a lugares tipo “los floggers se pelearon con los emos”. Entonces mi mamá un día me dijo: “Bueno, mirá, me siento acá al lado tuyo; enseñame a prender la compu y a abrir qué es lo que vos escribís en tu Fotolog para al menos entender y saber qué pasa, qué son las fotos que subís”. Y más que nada veía esto de encontrarme con mis amigos, hacernos peinados medio locos y sacarnos fotos. Con mi papá me pasó algo muy particular: cuando empezó lo todo, un día me retó y me dijo: “Lo que estás haciendo es de persona vanidosa. Esto de estar sacándote fotos contra un espejo no está bien y no te va a llevar a nada”. Tiempo después, cuando empezó a explotar Fotolog y empecé a tener algún pequeño ingreso —además de que yo siempre seguí estudiando, nunca dejé ninguna de mis responsabilidades—, mi viejo un día me dijo: “Te pido disculpas por lo que te dije. Estaba equivocado y me da mucho orgullo todo lo que estás haciendo”.</p><p><b>LN:</b> Claro. Pero me quedo pensando en este recorrido: conventillo, baño compartido, primera compu, ciber, Fotolog, 5.000 personas en el Abasto, Mirtha Legrand... ¿Me explicás cómo llegás a Mirtha Legrand?</p><p><b>AV:</b> Llegué por primera vez a lo de Mirtha Legrand como invitada. Ella me invitó a la famosa “Mesaza” en el pico de Fotolog. Me acuerdo de que en ese momento yo tenía pocos recursos. La platita que hacía era por ir a una presencia en algún boliche o alguna cosita así. Como te comenté antes, mi familia era muy humilde y no me podían comprar ropa para ir a lo de Mirtha, que era un gran suceso en nuestras vidas. Ella me trató muy bien, incluso me dijo que tenía que cobrar más. Fue épico, porque no podía creer que una persona de su edad y de su trayectoria estuviera tan atenta y se hubiera estudiado qué pasaba con los floggers y qué era eso, y que alguien como yo hubiera llegado a su mesa. </p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/BO32AEXNV5HDRC5P2RGOSMZTGI.jpg?auth=bd8a5eb0abd9418856b36d13057e7d2a58632d5b1564d333ed132d977abdce9e&smart=true&width=743&height=631" alt=""Le escribí a Nacho Viale y le dije: 'Che, quiero manejar esto. Lo voy a hacer con responsabilidad'", contó Agustina sobre cómo gestionó el Twitter de Mirtha" height="631" width="743"/><p><b>LN:</b> ¿Y cómo llegaste a manejar sus redes?</p><p><b>AV:</b> Bueno, después se terminó lo que era Fotolog. Yo siempre decía: “Esto es una moda, en algún momento va a pasar”. Fotolog fue una plataforma que no se supo actualizar como por ahí hoy lo hacen Facebook, Instagram, TikTok, etcétera. Lo que pasó a partir de ahí fue que dije: “Che, voy a estudiar algo que tenga que ver con esto”. No existía Marketing Digital o Comunicación Digital en las universidades en ese momento, y yo quería tener una carrera de grado para ser la primera en recibirme y enorgullecer a mi mamá. Lo que encontraba más parecido era Cine y TV. Dije: “Voy a estudiar Cine y TV, me va a servir”. Finalmente me sirvió. En paralelo, me entero de que en Endemol estaban buscando asistente de producción, primero para Gerardo Sofovich. Empecé a trabajar con él, que me super quiso, me recomendaba, me quería realmente.</p><p><b>LN:</b> De asistente.</p><p><b>AV:</b> Literalmente llevaba el café. ¿Pero qué pasa? Yo no me conformaba con solo llevar el café. En ese momento se usaba bastante Wikipedia y le armaba un informe de cada invitado que venía. No era mi trabajo, pero nadie lo hacía. Entonces lo preparaba y subrayaba con resaltador con lo más importante para Sofovich. Se lo llevaba al camarín con el café, él se moría de risa y me decía: “Esperá, esperá, nena, vení que te quiero decir algo. Esta obra que dicen acá que se hizo en el 94 es mentira, porque la hice yo y se hizo en el 92. Deciles que lo cambien”. Claro, él sabía más que Wikipedia. Se encariñó conmigo, me super recomendaba, y un día estaban buscando a alguien para Mirtha. Me acuerdo de que me hice toda una investigación: miré todos los videos de YouTube y todas las notas de ella, me armé un montón de papeles, los llevé y me presenté. Me necesitaban para llevar las gaseosas y servir el café, y me dijeron: “No hacía falta que trajeras todo esto, vení mañana que arrancás”. Y bueno, ahí empecé a trabajar llevando el café también en lo de Mirtha, preparando los famosos tarjetones...</p><p><b>LN:</b> Los que ella tiene en la mesa.</p><p><b>AV:</b> Que dicen “Mensaje de Twitter”. En su momento eran mensajes del teléfono; cuando entré yo empezaron a ser mensajes de Twitter, se renovó. Un día encontré que ella tenía un Twitter que le habían abierto por la tira <i>La Dueña</i> y que estaba abandonado. Le escribí a Nacho Viale y le dije: “Che, quiero manejar esto. Lo voy a hacer con responsabilidad y con mucho respeto. Me gustaría anunciar a los invitados y de a poco ir haciendo más”. Me dijo: “Sí, hacelo, confío en vos”. Y así arrancamos con Mirtha un camino largo en Twitter al que le fue muy bien.</p><p><b>LN:</b> Mirtha, Gerardo, Pamela...</p><p><b>AV:</b> Pamela David, todos. Iúdica... La persona que más trabajo me trajo, te diría, junto con Mirtha. Mirtha te da un respaldo terrible, a mí me puso en un lugar de pasar de “Cumbio la flogger” a “Che, mirá, Cumbio sabe algo, mirá lo que hace”. Y después Mariano Iúdica, una persona que conmigo se portó más que generosamente, le voy a estar siempre agradecida. Venía quien sea —desde un trapito hasta un gobernador— y él decía: “Vos necesitás redes y para eso necesitás a Cumbio”. Después me llamaban marcas de empanadas, empresas de productos, de todo...</p><p><b>LN:</b> Sin embargo, aparte del cariño que recibías, en muchos momentos sufriste bullying, ¿no es cierto?</p><p><b>AV:</b> Sí. Vivir algo tan nuevo como Fotolog, ser la primera influencer en un momento en el que no existía esa palabra, ni existía la palabra <i>bullying</i>... Creo que a la gente también le genera un poco de rechazo lo desconocido. En la tele era el bicho raro; en la escuela era “se hizo famosa pero en realidad no es famosa y no gana plata”, entonces era todo muy raro. En el último año del secundario lo pasé realmente mal. Incluso mi familia fue a quejarse con la directora de ese momento y le dijeron: “Bueno, mirá, nosotros no sabemos manejarlo. La que se hizo famosa es ella; si no le gusta, va a tener que rendir libre”. Entonces me fui, rendí libre a fin de año las 12 materias y me fue muy bien.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/4Z4HIS6J75B4NDPEAFWRMYQNFA.jpg?auth=3bd9913acf86e22910632488b21ec116d327aea0b6a12187841be6240fc11a77&smart=true&width=5862&height=3908" alt=""Llegué por primera vez a lo de Mirtha Legrand como invitada", explica Cumbio" height="3908" width="5862"/><p><b>LN:</b> ¿La pasaste mal concretamente cómo?</p><p><b>AV: </b>Me empujaban tenía uniforme y me grababan debajo de la pollera y me pasaban cosas como agarrar el celular del compañero que me estaba grabando, llevarlo a preceptoría y que me digan: “Vos no le podés sacar el celular a alguien”. Yo decía: “Pero quiero que borre el video”. “No, igual el celular es de él”. Otra cosa típica era que me agarraran la mochila entre tres más grandotes y no me la quisieran dar, o que me cerraran la puerta del aula para que no pudiera salir.</p><p><b>LN:</b> ¿Por ser famosa?</p><p><b>AV:</b> Por ser flogger, principalmente.</p><p><b>LN:</b> Progresabas casi como una pionera porque nadie sabía demasiado cómo hacer esto, y por el otro lado eras condenada por ser innovadora. ¿Cuánto influyó también tu orientación sexual?</p><p><b>AV:</b> Muchísimo. Creo que fue por lo que más me criticaron y por lo que más me hicieron sentir incómoda en mi vida en general. Si te ponés a ver archivos de la tele de ese momento, lo que más hacían era frenarme y preguntarme: “¿Y cómo sabés que sos lesbiana? ¿No sos muy chica para ser lesbiana? ¿Y cómo sabés que no te gustan los hombres? ¿Nunca más te van a gustar?”. Y yo ahí, con 16 años, estaba como: “Bueno, no sé”. Incluso me acuerdo de haber dicho varias veces que era bisexual porque la palabra “lesbiana” era algo nuevo para mí. Lo conté así porque las redes sociales me ayudaron mucho. Cuando era chiquita y me di cuenta de que me gustaba otra chica, pensé que en el mundo no existía otra chica a la que le gustaran las chicas. Pensé que era la única. Con esa persona que se interesaba en mí yo decía: “Bueno, es con ella o no es con nadie, porque no conozco a nadie más”. Claro, en el conventillo no había nadie como yo, en mi barrio no había nadie como yo, mi mamá nunca me había hablado de una mujer a la que le gustaran las mujeres. Después, con el tiempo, cuando empezás a conocer a otras chicas, te das cuenta de que había muchas a las que les pasaba lo mismo que a mí y no tenían con quién hablarlo. Capaz en Fotolog o en las plataformas encontraron un espacio que hoy, gracias a Dios, es enorme. Hoy hay muchas personas hablando de distintos temas para que nadie se sienta solo, y eso lo valoro muchísimo de las redes sociales.</p><p><b>LN:</b> ¿Qué hacés hoy?</p><p><b>AV:</b> Hoy tengo una agencia de marketing digital que se llama <i>Ruido Social Media</i>. Trabajamos con distintas marcas internacionales, a la agencia le va muy bien y estoy muy contenta. Gracias a eso abrí mi academia de comunicación digital que se llama <i>Somos nuestra propia red</i>. Hace poco lancé mi curso de Inteligencia Artificial para redes sociales para que cualquiera pueda entender cómo usar IA. Así que estoy muy contenta con el presente y con todo lo que estoy haciendo, que tiene que ver con lo que me gusta. Pensar hoy en día en hablar con esa chica de hace casi 20 años y decirle: “Che, seguí por acá que al final se llega, podés vivir de lo que te gusta”.</p><p><b>LN:</b> La Agustina de ahora, ¿qué le diría a la Agustina de entonces?</p><p><b>AV:</b> Cien por ciento paciencia, que va a poder vivir de lo que ama y de lo que le gusta. Recuerdo que en esa época en un momento me entró desesperación. Yo decía: “¿Cómo voy a hacer? Lo que me imagino para mí en aquella época es ir a atender un kiosco, pero la gente que me quiere y me odia no me va a dejar ni atender el kiosco, ¿cómo voy a hacer?”. Por eso dije: “Me voy a poner a estudiar y de alguna forma voy a trabajar de lo que quiero”. Pasó después de tanto estudiar y de tanto trabajar. </p><p><b>LN:</b> Imaginate esta escena: estás tomando un café en un bar y escuchás un comentario de dos que están al lado tuyo que dicen: “Che, ¿qué fue de la vida de Cumbio?”.</p><p><b>AV:</b> Me pasa. ¿Sabés que me pasa cuando subo algo? Me ponen comentarios tipo: “No, ¡Cumbio está viva!”. Si les tuviera que contestar qué fue de la vida de Cumbio, les diría: “Formó una familia”. Estoy en pareja hace seis años, le pedí matrimonio en Verona, Italia, en el balcón de Romeo y Julieta, el 14 de febrero, San Valentín. Lo di todo. Así que en cualquier momento nos casaremos.</p><p><b>LN:</b> Difícil de empardar.</p><p><b>AV:</b> Todo hermoso. Más allá de eso, cuido mucho a los míos, estoy muy atenta a mi familia. Somos pocos, pero nos cuidamos mucho.</p><p><b>LN:</b> ¿Y vos estás orgullosa de vos?</p><p><b>AV:</b> Yo estoy orgullosa de mí. Hice lo mejor que pude con las herramientas que tenía. Seguro que me equivoqué un montón en el proceso y me sigo equivocando, pero hago lo mejor que puedo con las herramientas que me tocaron y con las que voy consiguiendo en el camino, que trato de que todo el tiempo sean muchas y nuevas.</p><p>Fotos: Jaime Olivos</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZSABKWSEVVBZFIA3ZZSBTYSC5U.png?auth=b41ef1a40ad6f5abae3aeacb592130fac03967cb34dd24c3b76a35d720b25dbc&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA["Es muy flashero, pero pasó. Estamos hablando del 2006, cuando abrí mi Fotolog por primera vez", afirma Cumbio]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[De sex symbol de los 80 a la cancelación por una foto accidental: ¿Qué pasó con la Tana Alan?]]></title><link>https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/14/de-sex-symbol-de-los-80-a-la-cancelacion-por-una-foto-accidental-que-paso-con-la-tana-alan/</link><guid isPermaLink="true">https://www.infobae.com/reportajes/2026/08/14/de-sex-symbol-de-los-80-a-la-cancelacion-por-una-foto-accidental-que-paso-con-la-tana-alan/</guid><dc:creator><![CDATA[Luis Novaresio]]></dc:creator><description><![CDATA[En un nuevo episodio de La vida después, una de las grandes divas de los años 80 repasa su vertiginoso ascenso a la fama, la trampa de ser deseada por todos y el costo del escándalo mediático]]></description><pubDate>Fri, 14 Aug 2026 15:27:33 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Pasar de la humildad de un conventillo en La Boca a convertirse en la máxima fantasía de la televisión argentina fue un viaje tan inesperado como intenso. Durante los años 80, <a href="https://www.infobae.com/tag/noemi-alan/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/tag/noemi-alan/"><b>Noemí “La Tana” Alan</b></a> no solo paralizaba al país con su frescura y sensualidad, inmortalizando frases como <i>“¿Facciamo il reportaggio?”</i> y <i>“La tanguita, la próxima semanita”</i>, sino que compartía escenario y pantalla con los cómicos más grandes de la época, desde <b>Alberto Olmedo y Juan Carlos Calabró hasta Tato Bores. </b>Sin embargo, detrás del brillo de los aplausos y la noche porteña, se gestaba un camino lleno de sombras.</p><p>En esta charla de <a href="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/" target="_blank" rel="" title="https://www.infobae.com/teleshow/2026/08/06/de-la-sobreexposicion-al-anonimato-luis-novaresio-estrena-la-vida-despues-el-nuevo-ciclo-de-infobae-studio/"><i><b>La vida después</b></i></a>, la actriz se entrega a una conversación desgarradora, sin evitar ningún tema. De una infancia marcada por la violencia de un padre alcohólico y la trágica muerte de su hermano a la incidental foto con el represor Jorge “El Tigre” Acosta que le costó la cancelación mediática. Noemí Alan repasa una vida atravesada por la exposición extrema y explica cómo hizo para rearmarse desde el silencio.</p><p><b>Luis Novaresio:</b> <b>¿Quién es Noemí Alan?</b></p><p><b>Noemí Alan:</b> Uy... Es un cúmulo de mujeres, de personajes con distintas historias de vida, como varias personas en una sola.</p><p><b>LN: ¿Y te gusta más una que otra?</b></p><p><b>NA:</b> Sí. Me gusta la Noemí alegre, la sana, la que disfruta, la que está con sus hijos y la que duerme con su perrito.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/S45DUS7HOBE23LVEI7WTAVJNAU.jpg?auth=4141257c990545d25ebd35d986071413ce7883c73a6016e4f18082b144c69619&smart=true&width=4932&height=3384" alt=""Noemí Alan es un cúmulo de mujeres, de personajes con distintas historias de vida, como varias personas en una sola", sostiene" height="3384" width="4932"/><p><b>LN:</b> <b>Contame de tu casa de la infancia. ¿Cómo era?</b></p><p><b>NA:</b> Era relinda. Yo vivía en un barrio en la Costanera Sur, que después lo tiraron abajo. Me acuerdo siempre del living-comedor de la casa: éramos muy humildes, pero papá había hecho toda una estufa, un hogar de piedras y leños muy lindo. Después de ahí, cuando mis padres se separaron, nos fuimos a vivir a La Boca a un conventillo que era de mis abuelos maternos, y en cada uno de los departamentitos vivía cada uno de sus hijos con la familia. Nosotros, como veníamos de afuera “de regalo”, nos hicimos una casita en el patio, que era enorme. Ahí teníamos dos dormitorios, el comedor, la cocina y el baño afuera para todo el mundo.</p><p><b>LN: Y ahí estaban mamá, vos y… dos hermanos. ¿La separación de los viejos fue brava?</b></p><p><b>NA:</b> Bravísima, pero no la separación. La separación fue buena porque realmente papá era un tipo... Era alcohólico, era pegador, abusador. Así que de chica la pasé muy mal. Recién empecé un poco a relajarme, digamos, de alguna manera, cuando mamá lo dejó.</p><p><b>LN: ¿Y tenías más o menos qué edad entonces?</b></p><p><b>NA:</b> Y ahí tenía diez años.</p><p><b>LN: Muy chiquita.</b></p><p><b>NA:</b> Sí. Es más, yo empecé a estudiar teatro porque era muy tímida. Me costaba mucho involucrarme con la gente, con las compañeras de colegio. En un momento, ya un poco más grande, un amigo que también era actor y mucho mayor que yo, me dijo: “Vos tendrías que hacer terapia”. Le digo: “Yo no tengo un mango para terapia”. Me dice: “Bueno, estudiá teatro que te va a hacer bien”. “Yo tampoco tengo un mango para pagar un curso”. Y me consiguió una beca de un año, nada más y nada menos que con Carlos Gandolfo.</p><p><b>LN: ¡Wow!</b></p><p><b>NA:</b> Y de ahí estuve con él. Después ya me gustó, me pasé con Lito Cruz y Carlitos Moreno. Después unas amigas me consiguieron una entrevista de trabajo sin decirme nada. Me llamaron un día y me dijeron: “Arreglate un poquito que vamos a salir a pasear”, y me llevaron a conocer a Porcel. Y ahí me vio y me dijo: “Mañana debutás en la revista”.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/IA4PBBSODZHLBC6OZPJVYC7OKM.png?auth=b87cab31360dcafb08c3205932baa40d4a18a3941bdc3b73e5fd619535fa3557&smart=true&width=912&height=1725" alt="Noemí Alan en los años 80" height="1725" width="912"/><p><b>LN: Así.</b></p><p><b>NA:</b> De un día para el otro. Yo dije: “¿Yo mostrar el culo? Ni loca”. Así que me dijo: “Bueno, entonces con el único que podrías trabajar sería con Calabró, que digamos que es el humor más <i>naíf</i>”.</p><p><b>LN: El tipo que hacía humor blanco, claro.</b></p><p><b>NA:</b> Y ahí me lo presentaron a Calabró, que me dijo que estaban buscando una chica para hacer una película, que tenía que ser una chica de barrio. Yo fui al casting y quedé. Después me llamaron para grabar un programa, un sketch, un día de prueba, y me quedé cuatro años sin contrato, sin nada. Cada vez que terminaba de grabarse el programa, yo sabía si estaba en el que seguía porque me daban libretos. Si no me daban libretos, era porque no estaba. Y todas las semanas tenía el libreto de la semana siguiente, y así estuve cuatro años.</p><p><b>LN: Ahí empezaste a cobrar algo de dinero. ¿Seguías viviendo en el conventillo de La Boca?</b></p><p><b>NA:</b> No, en ese momento vivía en Villa del Parque, en el Hogar Obrero.</p><p><b>LN: ¿Y te imaginaste que eso iba a ser tu modo de vida?</b></p><p><b>NA:</b> No, para nada.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/EEPR2GFKABCSRKHFFWEJ5NNLOA.jpg?auth=6dd294025e269144bb5195fbacccbd0f93ee4297e89437828033e8d438c14c6d&smart=true&width=5760&height=3888" alt="Noemí Alan fue entrevistada por Luis Novaresio para La vida después" height="3888" width="5760"/><p><b>LN: ¿Y cuándo llega la “tandita”?</b></p><p><b>NA:</b> Después de Calabró y de mi primera temporada de teatro en Mar del Plata, que ahí fue cuando decidí que quería ser actriz y que era para mí ese trabajo. Fui con la segunda temporada de los “Galancitos” —la primera había sido un éxito impresionante, se había roto todo...</p><p><b>LN: Darín, Carlitos Olivieri, esos...</b></p><p><b>NA:</b> Claro. Estaban Daniel Fanego, Gabriel Lengue... Bueno, no me acuerdo de todos. E inaugurábamos el teatro en el Club Mar del Plata, donde se iba a comer. No venía nadie, nadie. Y el productor se las tomó, se mandó a mudar. A mí me habían alquilado enero y febrero ya no. Entonces no tenía dónde ir y me dieron una habitación en la casa, imaginate, de Carlos Calvo y creo que Ricardo Darín. Yo me tenía que encerrar con llave porque era un quilombo. Estaban todos los galanes, todas las pibas... Era un desastre. En una función me agarro a trompadas, pero a cachetazo limpio, con Daniel Fanego atrás del decorado. Y yo después tenía que hacer una escena donde lo tenía que seducir y bailarle, y se cagaba de risa diciendo: “¿A ver cómo ésta va a hacer eso?”. Y yo lo hice mejor que nunca. Cuando terminamos me dice: “Te tengo que pedir disculpas porque te menosprecié todo este tiempo”. De ahí nos hicimos íntimos amigos.</p><p><b>LN: ¿Cuándo te enteraste de que eras un símbolo sexual?</b></p><p><b>NA:</b> Nunca. Todavía es el día de hoy...</p><p><b>LN: Nah, dale. ¿Mirás las fotos esas? Una bomba neutrónica, termonuclear.</b></p><p><b>NA:</b> Es que yo me veo ahora y digo: “Qué linda que era”. Me asombro yo misma del cuerpo que tenía, porque siempre fui vaga. Nunca hice mucho deporte, ¿viste? En esa época éramos todas de verdad. No teníamos implantes... Es más, yo me achiqué las mamas dos veces. No teníamos la cola hecha, ni las tetas hechas, ni la cara cirujeada ni botoxeada. Éramos todas de carne y hueso, de verdad. Y éramos todas distintas. Después, en los últimos años, es como una camada que para mí son todas iguales.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/2CYYLNAJ25HNNOCMG3LMOMW47U.png?auth=4997aab309876b3dc21cb9b0ad836f1e9c1d48f82f601c3d81f7a17dec2c2d91&smart=true&width=1135&height=1386" alt=""Me asombro yo misma del cuerpo que tenía, porque siempre fui vaga", cuenta Noemí" height="1386" width="1135"/><p><b>LN: Hay un momento en el que no podés empezar a caminar por la calle tranquila. ¿Cuándo es ese momento?</b></p><p><b>NA:</b> En la siguiente temporada a esa, y cuándo pegó realmente lo de <i>“¿Facciamo il reportaggio?”</i>. Y bueno, con <i>“La tanguita, la próxima semanita”</i> con los uruguayos. Eso fue un furor.</p><p><b>LN: O sea, el </b><i><b>reportaggio </b></i><b>de Sofovich y la tanguita.</b></p><p><b>NA:</b> La gente lloraba: abrazo, beso de verdad. El autógrafo, la salida de los teatros era un bullicio, a la salida de los canales también.</p><p><b>LN: ¿Propuestas indecentes te hacían?</b></p><p><b>NA:</b> Sí, y algunas las acepté.</p><p><b>LN: ¿Puedo saber cuáles?</b></p><p><b>NA:</b> Me puse de novia con un señor que era casado, pero multimillonario. Él me sacó de Villa del Parque y me llevó a vivir a Palermo, me compró un piso en Libertador. Le pude comprar a mi mamá su departamentito para que siempre estuviera tranquila de que iba a tener dónde estar toda su vida, porque la madre de ella había sufrido mucho cuando vendieron el conventillo con la promesa de que iba a ir a vivir con su hijo menor y nunca se la llevó. Vivía con nosotros, que éramos los que menos teníamos... </p><p><b>LN: ¿Qué pasa para que la Tana Noemí Alan salga de la escena?</b></p><p><b>NA:</b> Fue después de la época de los militares. Fuimos a hacer un día lunes una función a beneficio para los excombatientes. Después nos hicieron un ágape en un portaaviones y nos sacan una foto a todos los que estábamos, éramos 20 personas: el Pato Carret, Miguel Ángel Cherutti, Los Ángeles de Smith, el Chango Nieto y qué sé yo... Éramos un montón. Nos sacan una foto juntos, yo tenía un petiso al lado mío, le saco la gorra y me la pongo para la foto. Resulta ser que era “El Tigre” Acosta. A todo esto, después yo me entero de que él había sido un gran torturador y una persona nefasta durante el Proceso. Y no tiene mejor idea Fontevecchia que publicar esa foto cortada, saliendo yo sola con la gorra. Era todo para hacerle pagar a Sofovich un juicio que él le había hecho a Fontevecchia, porque Fontevecchia lo había sacado con una gorra, pero sobrepuesta, no de verdad. Eso fue un juicio y se lo ganó, una millonada. Me pusieron a mí como para cagarlo, pero me cagaron a mí.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/TU7S77WEVNF6RAYA5N6O6TVGB4.png?auth=a0c02b0bdbd552adb9a84671032d88aa680fbd9d7437f38064c000d4b5314e1f&smart=true&width=1426&height=1103" alt=""Me puse la gorra y después me entero de que él había sido un gran torturador y una persona nefasta", asegura Noemí sobre la foto con Acosta" height="1103" width="1426"/><p><b>LN: Aparte te vinculaban con Acosta y vos no tenías ni la menor idea de quién era. Te inventaban que eras la amante.</b></p><p><b>NA:</b> No sabía ni quién era. Es más, después me amenazaban: yo tenía una casa en Mar del Plata y me tiraban bombas prendidas fuego en la puerta de la casa, llamaban por teléfono y le decían a mi mamá que me iban a encontrar tirada en una zanja... Pasé unos momentos horribles. Me prohibieron en todos lados, ningún canal me dejaba explicar la realidad: de dónde venía esa foto o cómo había sido. A mí nunca se me ocurrió decirles a los excombatientes —que había miles en el hangar— que si alguno había estado presente saliera a contar lo que hice. Porque fui la única que se bajó del escenario y me fui al fondo, donde estaban los pibes en las gradas, porque adelante estaban sentados todos los “capos”. Yo les dije: “Yo no vine a trabajar para ustedes” y me fui a hacerles el show a los excombatientes. Y después me como este garrón.</p><p><b>LN: ¿Y cómo fue pasar del súper estrellato al anonimato?</b></p><p><b>NA:</b> Fue muy triste. No tanto por el estrellato, sino por cómo me habían dejado la imagen ante la gente, aunque la gente en la calle me decía que me creía. Pero mi imagen estaba deteriorada en el ambiente, sobre todo porque ninguno de mis compañeros salió a decir: “Che, yo también estaba”. Ninguno salió a bancarme.</p><p><b>LN: ¿Qué te empezó a pasar? Porque te quedaste sin laburo... ¿Te empezaste a comer los ahorros?</b></p><p><b>NA:</b> Y después volví a trabajar, ya más tranquila y no con tanto éxito, aunque hice varias novelas en las que hice papeles dramáticos que me fueron muy bien. Pero ahí ya empecé una vida de familia, me casé, quise tener hijos y dejé de consumir cocaína para poder tener a mis hijos sanos. Un año antes de quedar embarazada hice un tratamiento corto, pero una limpieza profunda de espíritu y física.</p><p><b>LN: ¿La cocaína apareció en medio del éxito?</b></p><p><b>NA:</b> No, es más: nunca consumí con gente del ambiente. No sé lo que es comprar tampoco, me la regalaban… Era una forma de tenerme agarrada. Claro, era divertido salir a comer con la Tana Alan, ir a bailar. Bueno, lo que empezó como una broma terminó en un horror.</p><p><b>LN: Estoy pensando en esa Tana Alan que había vivido en el conventillo, en la pieza de dos dormitorios con el baño compartido, y que tenía que llegar a los boliches…</b></p><p><b>NA:</b> Sí. Entonces me tomaba el 110 hasta la Recoleta, ahí me bajaba y me tomaba un taxi por cinco cuadras para llegar divina. Después a la vuelta era todo un tema, porque siempre alguno se ofrecía a llevarme. ¿Pero vos sabés la cantidad de telos que hay desde Recoleta a Flores? Entonces entraban y salían, porque yo les decía que no, que me bajaba del auto y listo. Arrancaban y en el próximo telo que pasaban volvían a insistir.</p><img src="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZLBBQRZEGJBB5IG7U4GMNU26AE.jpg?auth=34a9aa76371f0dbf63d0b1f45241accb19e4e978f0b2951e7f872009de971620&smart=true&width=5937&height=3954" alt=""Me tomaba el 110 hasta la Recoleta, ahí me bajaba y me tomaba un taxi por cinco cuadras para llegar divina", cuenta Alan" height="3954" width="5937"/><p><b>LN: Y a tu viejo, aquel que la había golpeado a tu mamá, que era abusivo... ¿Lo volviste a ver alguna vez?</b></p><p><b>NA:</b> Sí, de grande. Me enteré de que estaba en una muy mala situación. Ya estaba con Edgardo, y Edgardo lo quería conocer, así que él se ocupó de investigar un poco y saber dónde estaba. Lo fuimos a ver y lo fuimos a buscar. Nosotros estábamos haciendo una quintita en San Vicente, un lugar hermoso a una cuadra de la laguna que estaba usurpado. Mi papá no tenía dónde estar, así que lo llevamos ahí. Nos cuidó el lugar hasta que lo pudimos recuperar y se quedó a vivir hasta sus últimos días. Nunca lo perdoné del todo, nunca lo pude abrazar, pero mi conciencia quedó tranquila de que los últimos años de su vida la pasó bien.</p><p><b>LN: No lo pudiste abrazar, pero lo perdonaste.</b></p><p><b>NA:</b> Sí, porque me di cuenta de que era un enfermo y que no era ni él para mi mamá ni mi mamá para él, que ninguno de los dos se casó enamorado.</p><p><b>LN: En el medio de esto tenés un episodio muy dramático con tu hermano. ¿Qué pasó con él?</b></p><p><b>NA:</b> Y es el día de hoy que no lo sé todavía, pero murió incinerado. Salió caminando prendido fuego de su departamento. El hijastro y otro que estaba con él salvaron hasta al hámster, y a él lo dejaron supuestamente durmiendo en la cama. Mientras estaban afuera, me contaron después, todos estaban mirando el edificio cómo salían las llamas, y ellos nunca dijeron que estaba mi hermano adentro, hasta que lo vieron salir caminando prendido fuego.</p><p><b>LN: ¿Cómo te rearmaste con tu historia, con tu papá, con la injusticia de lo del “Tigre” Acosta, con tu hermano?</b></p><p><b>NA:</b> Todavía me sigo rearmando. Por ejemplo, el día que falleció mi hermano fue el día de mi cumpleaños, y es el día de hoy que no festejo los cumpleaños. Siento que él está bien, que está tranquilo ya y que no tengo que tratar de ser la salvadora ni voy a poder descular la verdad de lo que pasó esa noche. Nunca supe la verdad y creo que nunca la voy a saber.</p><p><b>LN: ¿Tuviste miedo de que tu vida se terminara antes?</b></p><p><b>NA:</b> Sí, y de que yo terminara con ella. Por eso fueron las dos veces que me interné. Cuando me di cuenta de que la estaba pasando realmente mal. Ya no consumía, yo dejé de consumir antes de quedar embarazada. Mi hija ya tiene 37 años, así que hace más de 38 años que dejé la droga, gracias a Dios.</p><p><b>LN: Gracias por venir. Es muy lindo verte.</b></p><p><b>NA:</b> No, gracias a vos, amor.</p><p>Fotos: Maximiliano Luna</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.infobae.com/resizer/v2/ZN2P4WZGXZBNVMYA6C3DUMFYRU.png?auth=4043795468b8cdfc74e35f431f457654a2f9c8891c131eeb7d6b26438878d222&amp;smart=true&amp;width=1920&amp;height=1080" type="image/png" height="1080" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA["Noemí Alan es un cúmulo de mujeres, de personajes con distintas historias de vida, como varias personas en una sola", sostiene]]></media:description></media:content></item></channel></rss>